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                    <text>Vol. 3, Núm. 4 (2026). enero-junio 2026 | ISSN 3061-7545 | dialecticaescenica.uanl.mx |1

�DIRECTORIO
Dr. Santos Guzmán López / Rector UANL
Dr. Mario Alberto Garza Castillo/ Secretario General UANL
Dr. Jaime Arturo Castillo Elizondo / Secretario Académico UANL
Dr. José Javier Villarreal Tostado / Secretario de Extensión y

EDITOR EN JEFE
Dr. Jesús Eduardo Oliva Abarca. Facultad de Artes Visuales,

Cultura

México

Mtra. Adriana Briceño Arreazola / Directora de la Facultad de
Artes Escénicas

EDITORES TÉCNICOS
M.A. Armandina Yarezi Salazar Díaz. Facultad de Artes Escéni-

CONSEJO EDITORIAL EXTERNO
Dra. Eréndira Rebeca Villanueva. Universidad Autónoma de
Nuevo León, México

Mtro. Sergio Rommel Alfonso Guzmán. Universidad Autónoma
de Baja California, México

UANL, México

COORDINACIÓN DE VINCULACIÓN
M.A.E. Mayra Daniela Leal. Facultad de Artes Escénicas, UANL,

cas, UANL, México

M.A.E. Bernardo Martínez Evaristo. Facultad de Artes Escénicas,
UANL, México

ASISTENCIA EN CORRECCIÓN DE ESTILO Y REDES SOCIALES
Lic. Beatriz Cruz Vallarta. Estudiante de la Maestría en Gestión

Dra. Sandra Guadalupe Altamirano Galván. Universidad
Autónoma de Nuevo León, México

y Producción de Proyectos Artísticos y Culturales de la Facultad de
Artes Escénicas UANL.

CONSEJO EDITORIAL INTERNO
M.A. Deyanira Triana Verástegui. Facultad de Artes Escénicas,

CORRECTOR DE RESUMEN EN INGLÉS
M.E. Sylvia Graciela González Díaz. Facultad de Artes Escénicas,

Dra. Emma Alicia Lozano García. Facultad de Artes Escénicas,

DISEÑO GRÁFICO

UANL, México
UANL, México

M.H. Olivia Janneth Villarreal Arizpe. Facultad de Artes Escénicas,
UANL, México

M.A. Jeany Janeth Carrizales Márquez. Facultad de Artes Escénicas, UANL, México

UANL, México

Lic. Montserrat Jara Castillo. Facultad de Artes Escénicas, UANL,
México

IMAGEN DE LA PORTADA
Van Hugo

COMITÉ CIENTÍFICO NACIONAL
Dra. Rocío Galicia. Centro Nacional de Investigación, Documenta-

ción e Información Teatral Rodolfo Usigli CITRU-INBAL, México
Dra. Verónica Lizett Delgado Cantú. Universidad Autónoma de
Nuevo León, México
Dra. Ana Cristina Medellín Gómez. Universidad Autónoma de
Querétaro, México
Dr. Jorge Francisco Aguirre Salas. Universidad Autónoma de
Nuevo León, México
Dra. Rocío Luna Urdaibay. Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, México

COMITÉ CIENTÍFICO INTERNACIONAL
PhD. Alicia del Campo. California State University, Long Beach,
Chile/EEUU

PhD. Lola Proaño Gómez. Universidad de California, Irvine, Ecuador/Argentina

Dr. Ezequiel Lozano. Universidad de Buenos Aires, Argentina
Dra. Daniela Alejandra Cápona Pérez. Universidad de Chile,
Chile

Dr. Gino Luque Bedregal. Pontificia Universidad Católica del
Perú, Perú

Dr. Carlos Salazar Zeledón. Universidad de Costa Rica, Costa Rica

Dissoluta (dir. Ranny Piñero), Compañía de Danza Contemporánea de
la Facultad de Artes Escénicas

Dialéctica Escénica. Revista de la Facultad de Artes Escénicas UANL, Vol. 3, Núm. 4 (2026). enero-junio 2026, es una publicación semestral de acceso
abierto editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la Facultad de Artes Escénicas UANL, Calle Praga y Trieste s/n, Fraccionamiento Las Torres, Campus Mederos, UANL. C. P. 64930, Monterrey, Nuevo León, México. Dialéctica Escénica. Revista de la Facultad de Artes
Escénicas UANL reserva del derecho exclusivo de uso del nombre bajo la licencia a 04-2024-040817242200-102. ISSN 3061-7545. Correo electrónico: dialectica.escenica@uanl.mx. Dirección web: https://dialecticaescenica.uanl.mx/index.php. Editor responsable: Dr. Jesús Eduardo Oliva Abarca.
Responsable de la última publicación: M.A.E. Bernardo Martínez Evaristo y M.A. Armandina Yarezi Salazar Díaz. Fecha de la última modificación:
31 de enero de 2026.
2 |Vol. 3, Núm. 4 (2026). enero-junio 2026 | ISSN 3061-7545 | dialecticaescenica.uanl.mx

�Vol. 3, Núm. 4 (2026). enero-junio 2026 | ISSN 3061-7545 | dialecticaescenica.uanl.mx |3

�Índice
Artículos de investigación
5

La legislación del trabajo en artes en México: Una asignatura pendiente
Labor Legislation and Artistic Work in Mexico: An Outstanding Issue
Ahtziri Eréndira Molina Roldán

Descolonizando la escena:
Canon hegemónico, silencios y resistencias en la escenografía mexicana
(1895-1975)

24

Decolonizing the Stage: Hegemonic Canon,
Silences, and Resistances in Mexican Scenography (1895-1975)
Patricia Ruíz Rivera

El sacrificio autoficcional como medio para la construcción del cuerpo
poético: Identidad poética de María Velasco en Talaré a los hombres de
sobre la faz de la tierra

48

Autofictional Sacrifice as a Means of the Poetic Body Contruction: The Poetic
Identity of María Velasco in Talaré a los hombres de sobre la faz de la tierra (I Will
Cut Men Down from the Face of the Earth)
Mayra Valeria Carbajal Silva

Artículos de reflexión
63

El bailarín clásico y sus esferas corporales hacia un cuerpo
sistémico

The Classical Dancer and His Bodily Spheres Towards a Systemic Body
Jessica Patricia Aguillón Núñez
Arturo Rico Bovio

76

Movimiento dancístico y su influencia en la composición
musical para danza contemporánea

Dance Movement and Its Influence on Musical Composition for Contemporary
Dance
Arturo Charles Valdez
Jorge Rodrigo Sigal Sefchovich

Serie: ¿Cómo te atreves? Segunda parte: La maternidad no es la culpable

92

Series ¿Cómo te atreves? Part Two: Motherhood Is Not to Blame
Patricia Oliva Barboza
Luisa Pérez Wolter

Reseñas
110

Teatralidades afectivas: Para una historia material de las
artes escénicas desde América Latina

116

En busca del espectador o del teatro de secesión

121

David Rivera Batista
Hugo Octavio Salcedo Larios

Pablo Tepichín

Nuevas brújulas:
La dramaturgia como
herramienta fundamental para no perder el norte
Armandina Yarezi Salazar Díaz

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�Artículo de investigación

RECIBIDO: 14 de octubre de 2025
ACEPTADO:08 de enero de 2026
DOI: https://10.29105/de.v3i4.29

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

La legislación del trabajo en
artes en México: Una asignatura
pendiente
Labor Legislation and Artistic Work in Mexico:
An Outstanding Issue
Ahtziri Eréndira Molina Roldán1
Universidad Veracruzana (UV) / Xalapa, Veracruz, MX
Contacto: ahtziri@gmail.com
ORCID: https://orcid.org/0000-0001-6722-4787

Ahtziri Eréndira Molina Roldán1
Investigadora y coordinadora del Centro de Estudios, Creación y Documentación de las Artes (CECDA) de la Universidad
Veracruzana (UV), donde investiga sobre: políticas culturales, legislación de las artes, trabajadores del sector creativo, gestión
cultural y consumo cultural.
Actualmente coordina la investigación colectiva: Legislación cultural en América Latina: caso México inscrito en el Programa
de Investigación de la Red Latinoamericana de Investigación en Artes.
Además, coordina el Doctorado en Estudios sobre Artes Escénicas y Performatividad: DESAEP y es parte del núcleo académico básico de la Maestría en Artes Escénicas, ambas de la Universidad Veracruzana. Es miembro de la Junta Académica de la
Maestría Doctorado en Gestión de la Cultura de la Universidad de Guadalajara
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�Artículo de investigación

La legislación del trabajo en artes en
México: Una asignatura pendiente
Labor Legislation and Artistic Work in Mexico:
An Outstanding Issue

Resumen
Este artículo conceptualiza, revisa y reflexiona sobre los elementos existentes del marco legal del
trabajo artístico en México. Primero se propone una definición de este término desde el análisis
del concepto “trabajo”; asimismo, se establecen categorías que permiten caracterizar la heterogeneidad
y complejidad del trabajo en artes. Posteriormente, se presenta y analiza la legislación existente sobre
el tema, esto es, leyes de carácter general y particular, así como aquellas relacionadas de manera adyacente. La metodología implementada consistió en la conformación de un normagrama a partir de la
investigación documental de las leyes federales y generales de los Estados Unidos Mexicanos. Con
base en la sistematización de este marco legal y la identificación de sus elementos clave, se procedió
al análisis de los conceptos esenciales para la investigación, así como al examen de las condiciones
sociales del trabajo artístico. Finalmente, se presenta un balance de la situación jurídica, así como los
principales retos y dificultades que enfrentan los artistas en su conceptualización, reconocimiento y
ejecución desde el marco legal vigente. Esto invita a reflexionar sobre la responsabilidad de la sociedad y del Estado para garantizar que el trabajo artístico se desarrolle en condiciones de reconocimiento, dignidad y justicia social.
Palabras clave: legislación laboral, trabajo artístico, precariedad laboral, legislación para las artes.
Abstract
This article analyzes the legal framework governing artistic labor in Mexico, focusing on labor law
regulations and their application to the arts sector. First, the article proposes a definition of this term
grounded in an analysis of the concept of ‘work’; it also establishes categories that make it possible
to characterize the heterogeneity and complexity of artistic labor. Subsequently, the existing legislation on the subject is presented and analyzed, including both general and specific laws, as well as
those indirectly related. The methodology employed consisted of constructing a normogram based
on documentary research of the federal and general laws of the United Mexican States. Based on the
systematization of this legal framework and the identification of its key elements, the study proceeds
to analyze the concepts essential to the research, as well as to examine the social conditions of artistic
labor. Finally, an assessment of the legal situation is presented, outlining the main challenges and difficulties faced by artists in the conceptualization, recognition, and exercise of their work within the
current legal framework. The aim is to invite reflection on the responsibility of society and the State
to ensure that artistic labor is carried out under conditions of recognition, dignity, and social justice.
Keywords: labor legislation, artistic work, job precarity, legislation for the arts.

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�Artículo de investigación

Introducción
En este artículo se comparten algunas reflexiones sobre las implicaciones de realizar quehacer
artístico como trabajo dentro de un marco legal que pudiera conducir al ideal de vivir del arte. Respecto
a ello, resulta fundamental identificar el marco legislativo federal en el cual se realizan estas actividades laborales y sus implicaciones para que estas tareas se lleven a cabo con parámetros claros para su
generación, regulación, existencia, preservación y memoria.
Para la elaboración de este artículo se establece la problemática a desarrollar, el origen de la
investigación, las preguntas de investigación, el marco teórico donde se caracteriza el trabajo artístico,
así como se nombran otras publicaciones que han problematizado el marco normativo. Posteriormente, se señalan los principios metodológicos de la investigación que dan pie a esta contribución, para
continuar con la enumeración de las leyes que resultan en el marco normativo para el sector. Con la
finalidad de abonar a la discusión sobre las características e implementación del marco normativo, se
establecen reflexiones sobre las características de conocimiento y uso por parte del sector creativo en
sus tareas cotidianas.
Vivir del arte ha sido, en general, más un anhelo que una realidad para muchas personas que,
con formación artística o no, han incursionado en el sector. Esta investigación considera que, en México, estamos ante varias problemáticas estructurales de la nación, así como particulares al sector, las
cuales nos dejan muy lejos de la deseada condición de vivir del arte. Aunado a lo anterior, la pandemia
de COVID-19 expuso las condiciones sociales y económicas de todos, permitiendo, a su vez, evidenciar y denunciar las condiciones precarias de trabajo —y, por ende, de vida— enfrentadas por el sector
artístico.
Fue en este marco que, en diciembre de 2023, nació la investigación: Legislación para las
artes en América Latina: Un comparativo entre siete países, realizada por 24 investigadores de 13
universidades de Argentina, Uruguay, Perú, Ecuador, Colombia, Costa Rica y México. Este estudio se
realiza bajo el cobijo de la Red Latinoamericana de Investigación en Artes (Red LIA) y lo que aquí
se presenta es resultado parcial de tal investigación, aún en ciernes.
Este artículo se guía a partir de cuatro preguntas clave:
1. ¿Cómo caracterizar el trabajo artístico? Esta interrogante se establece, con la finalidad de
identificar a los sujetos de estudio.
2. ¿Cuál es la legislación existente sobre el trabajo artístico al respecto y cuál es su finalidad?
Se presentan las normas federales, generales, particulares y adyacentes que le dan legalidad
al trabajo en el sector.
3. ¿Cuáles son las condiciones actuales en las que se realiza el trabajo artístico? Se describen
las características mayoritarias de trabajo del sector, quienes en su mayoría son trabajadores
independientes.
4. ¿Qué elementos son deseables para que se desarrolle desde otra perspectiva? Con los elementos de la discusión se vislumbran algunos escenarios que podrían mejorar las condiciones
de trabajo y vida de este grupo laboral.

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�Artículo de investigación

Marco teórico y metodológico
Para el desarrollo de este artículo se ha realizado una investigación documental que ha integrado un normagrama2 de las leyes federales y generales del país, así como la identificación del funcionamiento del sistema legislativo mexicano que permite reconocer los modos básicos en que estas
leyes operan en la vida cotidiana. Con base en la sistematización de estas leyes y de la identificación
de los elementos legislativos, se elaboró un reporte de las características del sistema, actualmente en
proceso de edición.
Es importante mencionar que, en últimos años, especialmente a partir de la pandemia de
COVID-19 (entre 2020 y 2021), la problematización académica de los estudios sobre condiciones de
trabajo del sector creativo se ha vuelto, en general, un tema recurrente entre los estudiosos de la cultura
en el mundo y nuestro país no ha sido la excepción. Así, Piedras (2004), en diálogo con García Canclini, hizo algunas de las primeras aproximaciones a la contabilización del sector cultural mexicano a
partir de las mediciones de los registros obtenidos de las industrias protegidas por el derecho de autor.
Por su parte, Enrique de la Garza Toledo (2013), catedrático de la UAM, si bien no ha desarrollado una investigación estrictamente sobre el trabajo artístico, se dedicó a caracterizar el trabajo no
clásico realizado por sectores laborales no tradicionales. Él también generó trabajos con colaboradores,
quienes sí han buscado establecer parámetros para el trabajo en artes, en especial en las escénicas y de
calle (Feregrino Basurto, 2018).
Guadarrama Olivera (2014) caracteriza las trayectorias de los trabajadores de la música y sus
condiciones de trabajo intermitente y de multiempleo, mientras que Sánchez Daza, Romero Amado y
Reyes Álvarez (2019) ponen en valor la formación escolar de los trabajadores y las de condiciones de
trabajo del sector esperadas, ya sea asalariados o como trabajadores independientes. En ambos casos,
destacan las condiciones de inminente flexibilización de trabajo y las implicaciones de precariedad en
las que viven los trabajadores del sector.
Durante la pandemia, los trabajos de Jaramillo-Vázquez (2022), Molina y Garduño (2022) y
Guadarrama Olivera, García Chanes y Tolentino Arellano (2023) señalaron cómo las malas condiciones laborales de la comunidad —algunas estructurales, otras más dadas las circunstancias— así como
el poco manejo de la tecnología agudizaron la precariedad de estos trabajadores durante el distanciamiento social.
Sin embargo, el estudio de las condiciones normativas para el trabajo es más limitado. Entre
las investigaciones existentes, Feregrino (2020) identifica, desde la reflexión sobre el ejercicio de los
derechos de los actores y actrices, que en el ejercicio del poder existen características discriminatorias
para el reconocimiento y aplicación de los derechos laborales enunciados. Por su parte, Reyes-Martínez y Andrade-Guzmán (2021 y 2023) enuncian, a través de métodos numéricos, cómo las condiciones
de ejercicio de los derechos sociales y económicos del gremio brindan pocas posibilidades para el
ejercicio pleno de los derechos de los artistas.
El normagrama desarrollado se puede consultar en la página de Red LIA. https://redlia.investigaciondebora.edu.co/proyectos-en-red/
2

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�Artículo de investigación

La categorización del trabajo artístico
Antes de abordar el concepto de trabajo artístico, conviene precisar primero qué se entiende
convencionalmente como trabajo. De acuerdo con el Centro Interamericano para el Desarrollo del
Conocimiento en la Formación Profesional, entidad dependiente de la Organización Internacional del
Trabajo, es el “Conjunto de actividades humanas, remuneradas o no, que producen bienes o servicios
en una economía, o que satisfacen las necesidades de una comunidad o proveen los medios de sustento
necesarios para los individuos” (s.f., párr. 1)
Asimismo, resulta pertinente recordar que Karl Marx (2017/1867) estableció en su teoría del
capital —la cual desarrolló a lo largo de varias conferencias y eventualmente concretó en su obra máxima Das Kapital— que en términos del capital el trabajador dispone de su fuerza de trabajo, es decir, es
su propietario, puesto que no es el dueño de los medios de producción.
Por otro lado, la Ley Federal del Trabajo (LFT), emitida en abril de 1970, establece en su segundo artículo los fines del trabajo, el cual debe orientarse por el equilibrio entre el capital y el trabajo
desde una perspectiva de justicia social: “Las normas del trabajo tienden a conseguir el equilibrio entre
los factores de la producción y la justicia social, así como propiciar el trabajo digno o decente en todas
las relaciones laborales” (LFT, 1970, art. 2°).
Del mismo modo, en dicho artículo se exponen las características del trabajo digno, el cual
implica que no existe discriminación alguna, se cuenta con acceso a la seguridad social y se percibe
un salario remunerador con capacitación continua y beneficios compartidos, además de laborar en un
espacio seguro e higiénico. También incluye el respeto a los derechos colectivos de los trabajadores,
como la libertad de asociación, el derecho a huelga y de contratación colectiva, así como la noción de
igualdad sustantiva, la cual consiste en la igualdad de oportunidades considerando las diferencias entre
los individuos (LFT, artículo 2°).
Hasta aquí se ha hablado de manera sucinta sobre las condiciones generales del trabajo. Sin
embargo, para aproximarse a la definición del trabajo artístico, primero se recurre a la noción de trabajo no clásico que propone de la Garza Toledo (2013). Este autor desestima las nociones de trabajo
inmaterial, trabajo informal, trabajo precario y trabajo intermitente que consideran de forma parcial
distintas implicaciones de estos modos de empleo. Sin embargo, acuñó la noción de trabajo no clásico,
la cual será útil para caracterizar la forma laboral a la que se refiere este artículo. Inicialmente, se recupera la idea de trabajo inmaterial planteada por Marx en de la Garza Toledo, la cual es caracterizada
del siguiente modo:
Un ejemplo que utiliza es la representación de una obra de teatro en donde el teatro es propiedad de un capitalista, los actores son asalariados y el público paga por el espectáculo y
el negocio debe generar ganancias para sostenerse y acumular capital. Según Marx, en este
tipo de producción el producto primero es inmaterial y no material como lo es en la industria.
Como buen filósofo, Marx no entendía por material solo lo físico material, que está diferenciado del productor y puede ser observado a través de los sentidos, sino entiende por material

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�Artículo de investigación

lo objetivado; es decir que, aunque es producto del trabajo humano adquiere una existencia
separada de su productor. Sin embargo, en un solo acto de la obra de teatro se produce el espectáculo (que no es sino una configuración de símbolos que adquieren significados para los
espectadores), simultáneamente, se circula como mercancía hacia los compradores que son
los espectadores y se consume en el mismo teatro por estos. Es decir, la producción simbólica
que es la obra termina subjetivándose en el espectador y no puede ni almacenarse ni revenderse. El producto no se objetiva sino que se subjetiva. (2013, p. 317)
De lo anterior, se deduce que el trabajo no clásico se sublima: es efímero, pero es duradero.
Con este ejemplo, de la Garza Toledo define al trabajo no clásico como una actividad donde
la participación del cliente es esencial para la producción y adquisición del producto, pues se generan
símbolos transmitidos al cliente, o bien, porque la interacción misma es el producto en sí:
La intervención del cliente implica interacción con los trabajadores clásicos y, a veces, con
otros actores aparentemente ajenos a dicho trabajo, así como intercambios simbólicos entre
los sujetos del trabajo, incluyendo al cliente. Esto ocurre porque parte importante del trabajo
no clásico es la producción e intercambio de símbolos (cognitivos, emocionales, morales,
estéticos). (2013, p. 319).
Asimismo, concluye que el trabajo no clásico, más que aludir a un tipo de trabajo, puede ser
un enfoque de análisis.
De la misma forma, este autor establece que los servicios se configuran como trabajos no clásicos y declara que su definición no está exenta de polémica, ya que depende del enfoque bajo el cual
se analiza el fenómeno laboral. También enfatiza que, para la perspectiva jurídica, lo esencial es la observancia de la norma, independientemente del tipo de trabajo, salvo las excepciones previstas por ley.
Una vez efectuado el acercamiento al tipo de labor y servicio producido por el trabajo no clásico, se comparte una definición de artista, la cual se encuentra vinculada a esta tarea productiva. Dicha
delimitación fue elaborada por el equipo de investigación de Legislación en Artes para América Latina.
En términos generales, se han establecido cuatro significados posibles. Las dos primeras acepciones se relacionan con dos niveles de “ocupación artística”, lo cual constituye una forma metodológicamente sencilla de delimitar a la población considerando su ocupación antes que el sector económico
donde se desenvuelva. Así, se tienen:
Ocupaciones artísticas: artista en su sentido restringido. Incluye a personas que trabajan
en las llamadas “bellas artes” (incluyendo el cine). Esta definición, de carácter utilitario, se apoya en
las categorías brindadas por el Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales (SACPC) de
México en sus diversos programas (SACPC, s.f.). La lista puede parecer muy amplia, sin embargo, se
ha procurado incluir toda la variedad de tipos de trabajo creativo desempeñados en cada rama artística.

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�Artículo de investigación

Las personas que reciben los apoyos de este sistema se dividen en dos categorías:
Creadores Artísticos:
• Artes visuales: escultura, fotografía, gráfica, pintura, dibujo.
• Composición musical: contemporánea, acústica, medios electrónicos.
• Coreografía: contemporánea, folclórica, étnica, diseño de escenografía, vestuario,
iluminación, sonido.
• Medios audiovisuales: cine, video, guion.
• Teatro: dirección, dramaturgia, diseño de escenografía, iluminación, vestuario y sonido,
performance.
• Literatura: ensayo, narrativa, poesía, traducción, letras en lenguas indígenas.
Ejecutantes (también llamados “creadores escénicos”):
•
•
•
•

Artes circenses: payaso, actos aéreos, acróbata, equilibristas.
Danza: bailarines de danza clásica, bailarines de danza contemporánea, bailarines de danza folclórica o étnica.
Música: directores de orquesta o coro, cantantes, instrumentistas.
Teatro: actrices y actores de cine y medios audiovisuales, actrices y actores de teatro,
narradoras y narradores orales, actrices y actores de cabaret, actrices y actores de teatro
de títeres y/o máscaras.

El sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales también establece una categoría
de “interdisciplina”. Esta noción, aunque útil para incluir trabajo generado entre diversas disciplinas
y con formatos que pueden considerarse alternativos, no resulta suficientes para incluir la variedad de
formatos emergentes derivados de las postnarrativas artísticas.
La segunda acepción se deriva de las ocupaciones artísticas: artista en su sentido ampliado.
Incluye a todos los que se desempeñan en la acepción anterior, pero también incluye a personas que se
dedican al diseño gráfico, diseño de modas, diseño editorial, joyería, mobiliario, publicidad, etcétera.
Como se puede ver, todo lo anterior va más allá de lo que tradicionalmente se considera como “bellas
artes”.
Aquí puede incluirse la definición de artista proporcionada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés):
Se entiende por “artista” toda persona que crea o que participa por su interpretación en la
creación o la recreación de obras de arte, que considera su creación artística como un elemento
esencial de su vida, que contribuye así a desarrollar el arte y la cultura, y que es reconocida
o pide que se la reconozca como artista, haya entrado o no en una relación de trabajo u otra
forma de asociación. (1981, p. 59).
Lo anterior implica no solamente a la persona creadora, sino que tiene como condición necesaria, para ser reconocida como tal, contar con prestigio dentro de su campo artístico. Esto significa que
el reconocimiento y la valoración son aspectos clave para la identificación de un artista.

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�Artículo de investigación

En esta acepción se incluye la lista presentada en el artículo 13 de la Ley Federal de Derechos
de Autor (LFDA):
Los derechos de autor a los que se refiere esta Ley se conocen respecto a las obras de las
siguientes ramas:
I. Literaria;
II. Musical, con o sin letra;
III. Dramática;
IV. Danza;
V. Pictórica o de dibujo;
VI. Escultórica y de carácter plástico;
VII. Caricatura e historieta;
VIII. Arquitectónica;
IX. Cinematográfica y demás obras audiovisuales;
X. Programas de radio y televisión;
XI. Programas de cómputo;
XII. Fotográfica;
XIII. Obras de arte aplicado que incluyen el diseño gráfico o textil; y
XIV. De compilación, integrada por las colecciones de obras, tales como las enciclopedias,
las antologías, y de obras u otros elementos como las bases de datos…. (LFDA, artículo 13)
La tercera y cuarta acepción podrían agruparse en tanto que representan sectores de la cultura.
Uno en sentido restringido (trabajadores del arte y de la cultura), el otro, en un sentido más ampliado
(trabajadores del arte, de la cultura, de las artesanías y de las “industrias creativas”). No obstante, es
preciso señalar que ambas categorías comprenden ocupaciones no necesariamente artísticas o culturales.
Trabajadores del arte y de la cultura. Incluye a las dos acepciones anteriores, pero también
a todas las personas relacionadas de manera indirecta con estas actividades: promotores culturales,
facilitadores, gestores, administradores, investigadores, promotores de espacios culturales, estudios
culturales, etc.
Trabajadores del arte, de la cultura, de las artesanías y de las industrias culturales. Incluye
no solamente las tres acepciones anteriores, también todo lo que se puede considerar “artesanía” (trabajo de creación y transformación no industrial). En general, esta acepción se utiliza para consideraciones económicas. Algunas Cuentas Satélite de Cultura y algunos indicadores económicos incluyen
dentro del ramo de trabajadores de la cultura y del arte tanto a artistas –en su sentido más amplio
posible– como a todo trabajo artesanal que no tiene propiamente el carácter de trabajo industrial-manufacturero. Esta acepción es por demás amplia y, por ende, poco rigurosa.

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�Artículo de investigación

Entonces, como se observa, resulta complicado definir artista en términos laborales; como se
verá en términos de legislación, resulta todavía más farragoso señalarlo. Así, Eduardo Nivón declaró
que, en la consulta celebrada por un equipo de notables para la creación de la Ley General de Cultura
del país, se decidió no enfrentar la dificultad para definir qué entendían los consejeros de este trabajo
por cultura, mucho menos por arte (comunicación personal, 16 de agosto de 2024). Esto ha ocasionado
más dificultades para comprender lo que cabe en esta noción, por la amplitud que tiene.
¿Cuál es la legislación existente para el sector? ¿Para qué sirve?
Con la finalidad de establecer un marco conceptual comparativo, se ha propuesto una clasificación en cinco campos o tipos de leyes. Con el propósito de organizar este estudio de manera clara
y sistemática, a continuación se exponen las categorías mencionadas y sus respectivas descripciones.
• Leyes generales: normativas con rango de ley que regulan o impactan de forma nacional.

•
•

•
•

No necesariamente son exclusivas del sector cultural o artístico, pero sí tienen una vinculación e impacto para el trabajo artístico en todo un país.
Leyes particulares: normativas con rango de ley que regulan de manera particular a determinados sectores, por ejemplo, el cinematográfico, el editorial, el teatral, el musical, etc.
Leyes adyacentes: normativas con rango de ley que regulan campos o temas del derecho
asociados con el sector artístico o cultural, por ejemplo, leyes vinculadas con la materia
económica, mercantil, civil, laboral, etc. Es decir, leyes nacionales que responden a ramas
o subramas del derecho que, de alguna forma, se vincularán con el objeto del presente
estudio.
Leyes orgánicas: normativas con rango de ley cuyo principal propósito es la creación,
regulación y organización de instituciones públicas del sector artístico.
Leyes ejemplares: normativas con rango de ley que resultan ejemplares en un país y que
se vinculan con el sector artístico. En este caso, se incluyen todas las leyes que pudieran
haber quedado excluidas de las clasificaciones antes descritas, que son casos posiblemente únicos e incomparables y que resultan interesantes para describir.

La información provista en este estudio refiere únicamente al trabajo de los artistas, aquellas
personas que dentro del sector creativo desarrollan tareas de esta índole en los ámbitos tradicionales de
las artes: artes visuales, música, danza, teatro y literatura. También es importante señalar que, con fines
comparativos, este documento no incluye documentos legales de menor rango que la carta magna, leyes generales, federales y orgánicas. Tampoco se incluyen normativas estatales, municipales, distritales
o regionales, pues se volvería un listado muy extenso de legislación por revisar. Así, el presente estudio
es de carácter general y, para cada caso, deberá complementarse con la legislación estatal y municipal
pertinente para los análisis particulares.
La Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, que es la ley fundamental del país, establece que el Poder Legislativo está conformado por dos cámaras: la de Diputados, que ostenta la
representación popular, y el Senado, como garantía del pacto federal al encarnar la representación de
las entidades federativas que conforman el Estado federal mexicano. Es este poder legislativo el encar-

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gado de emitir las leyes que se pondrán en vigor para el desarrollo de la vida nacional. Dichas cámaras,
además, brindan el marco legal que orienta la generación de planes, programas y políticas por parte del
Poder Ejecutivo, encabezado por la presidencia. Asimismo, constituyen la base de trabajo del Poder
Judicial, el cual se encargará de observar que dichas leyes se cumplan a cabalidad, así como de dirimir
los conflictos que surjan de su infracción, malinterpretación u omisión en la vida nacional.
La Constitución Política Mexicana, por otro lado, puede concebirse en términos de Karl
Loewenstein, quien establece qué es una constitución de tipo nominal, esto es: “una constitución que,
si bien posee validez jurídica, no se adapta a la dinámica real del proceso político” (1976, pp. 213-214).
Todo ello, por supuesto, ha generado la expectativa de que deje de ser una constitución nominal y se
convierta en una constitución normativa, en la cual la regulación se relacione efectivamente con el
orden concreto de la sociedad.
Leyes generales sobre las artes
En primer término, la Constitución Política es el marco legal que da origen a la forma de
gobierno y estructura del país. La Constitución solo hace una referencia explícita al trabajo del artista
o del creador cultural en el artículo 28, relativo a la prohibición de los monopolios productivos y de
comercialización, en donde se exenta al trabajo artístico dadas sus particulares características de producción creativa a nivel individual y colectivo.
En segundo lugar, se encuentra la Ley General de Cultura y Derechos Culturales (LGCDC),
que reafirma el derecho a la protección de los intereses morales y patrimoniales de los autores, ya
sea por sus obras artísticas, literarias o culturales. Establece que “Toda persona ejercerá sus derechos
culturales a título individual o colectivo” (artículo 9). Esto se encuentra vinculado al derecho de autor,
pues establece que uno de los derechos culturales para todos los habitantes consiste en “la protección
por parte del Estado mexicano de los intereses morales y patrimoniales que les correspondan por razón
de sus derechos de propiedad intelectual, así como de las producciones artísticas, literarias o culturales
de las que sean autores” (LGCDC, artículo 11, fracción VIII).
Además, en esta ley se establecen tres posibles fuentes de financiamiento gubernamental para
las artes: la federal, las derivadas del erario de las entidades federativas y otros recursos complementarios. En cuanto a los estímulos fiscales dirigidos a particulares, hay dos vías específicas: el programa de
estímulo fiscal conocido como Efiartes3 —basado en la deducción de impuestos— y el Programa Pago
en Especie para los artistas plásticos. Ambas permiten que no exista contradicción en la aplicación de
los estímulos fiscales y facilitan la participación de los artistas en los programas correspondientes.
Asimismo, es importante destacar que el artículo 123 constitucional hace referencia al trabajo
y la previsión social donde, de manera general, se habla de la regulación de la relación entre patrones y
trabajadores. Lo anterior incluye la reglamentación de las condiciones de contratación, las características del sueldo, de la protección social y de la jornada laboral, así como el derecho de organización libre
y el derecho de huelga. Se incluye a los trabajadores del arte y de la cultura, aunque nunca se refiere a
ellos de manera expresa, lo cual se amplía en la Ley Federal del Trabajo descrita posteriormente.
El acrónimo de este programa se refiere al Estímulo Fiscal a Proyectos de Inversión en la Producción Teatral Nacional; en la
Edición y Publicación de Obras Literarias Nacionales; de Artes Visuales; Danza; Música en los Campos específicos de Dirección
de Orquesta, Ejecución Instrumental y Vocal de la Música de Concierto y Jazz. Se aplica sobre el pago del Impuesto sobre la
Renta (ISR).
3

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De igual modo, se tiene la Ley General de Educación (LGE), que considera a la apreciación
y creación artísticas como orientaciones relevantes en el sistema educativo nacional (artículo 18, fracción X).
Por último, se contempla la Ley Federal del Derecho de Autor, que define el concepto de autor
como “la persona física que ha creado una obra literaria y artística” (artículo 12) e incluye el sistema
de protección del derecho autoral en México, correspondiente al tema de creación en las 14 ramas ya
mencionadas. Es fundamental destacar que esta normativa se relaciona con lo planteado en el artículo
27 de la Declaración Universal de Derechos Humanos: “Toda persona tiene derecho a la protección
de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas,
literarias o artísticas de que sea autora” (Organización de las Naciones Unidas, 1948).
Leyes particulares
Solamente tres sectores tienen leyes particulares, pues las artes escénicas, teatro, danza, y música, no cuentan con marcos normativos específicos. Los sectores que sí cuentan con leyes particulares
son:
1. Cine: la Ley Federal de Cinematografía regula la producción, distribución, comercialización y exhibición de películas, así como su rescate y preservación.
2. Literatura: la Ley General de Bibliotecas regula el depósito legal de libros y establece una
clasificación de tipos de obra literaria. Además, la Ley de Fomento para la Lectura y el
Libro establece los mecanismos que se deben atender para fomentar la lectura, así como
los conceptos de precio único y cadena de valor del libro.
3. Artes visuales y arquitectura: la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos,
Artísticos e Históricos regula el proceso de protección y declaratoria de obras artísticas
producidas por mexicanos en territorio nacional o en el extranjero. En términos de monumentos, se incluyen obras arquitectónicas.
También se tiene la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, que regula lo relacionado al espectro radioeléctrico nacional y, específicamente, establece que los concesionarios de
radiodifusión deben aprovechar y estimular los valores artísticos locales y nacionales, así como promover las expresiones de la cultura mexicana, de acuerdo con las características de su programación.
Como se advierte, la dirección que toma la legislación al respecto se dirige a las obras y productos artísticos, particularmente en lo correspondiente a sus condiciones de producción, distribución o
conservación; sin embargo, en poco se aborda el tema de las condiciones de los trabajadores del arte y
de la cultura, que son los agentes encargados de realizar estas actividades. Este vacío en la legislación
es una de las características centrales que se manifiesta en el análisis realizado.
Leyes adyacentes
En lo referente a las leyes adyacentes, estas pueden ser:
1.

De materia mercantil: la Ley General de Sociedades Cooperativas, que regula a todas las
sociedades que se constituyen como persona moral (persona jurídica) bajo los principios

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cooperativos de la economía nacional. También se incluye la Ley General de Sociedades
Mercantiles, que reglamenta las sociedades mercantiles con el tipo de persona moral (persona jurídica).
2.

3.

De materia civil: la Ley Federal de Fomento a las Actividades Realizadas por Organizaciones de la Sociedad Civil, la cual establece que uno de los posibles objetivos de las
asociaciones civiles es la promoción y el fomento educativo, cultural, artístico científico
y tecnológico.
De materia laboral: la Ley Federal del Trabajo, que regula a nivel nacional todas las relaciones laborales, la cual dedica el capítulo XI a los trabajadores actores y músicos:
Artículo 304.- Las disposiciones de este capítulo se aplican a los trabajadores actores y a los músicos que actúen en teatros, cines, centros nocturnos o

de variedades, circos, radio y televisión, salas de doblaje y grabación, o en
cualquier otro local donde se transmita o fotografíe la imagen del actor o del
músico o se transmita o quede grabada la voz o la música, cualquiera que sea
el procedimiento que se use.
Artículo 305.- Las relaciones de trabajo pueden ser por tiempo determinado
o por tiempo indeterminado…
Artículo 306.- El salario podrá estipularse por unidad de tiempo, para una
o varias temporadas o para una o varias funciones, representaciones o actuaciones.
Artículo 307.- No es violatoria del principio de igualdad de salario, la disposición que estipule salarios distintos para trabajos iguales.
Artículo 308.- Para la prestación de servicios de los trabajadores actores o
músicos fuera de la República, se observarán … las disposiciones siguientes:
I. Deberá hacerse un anticipo del salario por el tiempo contratado de un
veinticinco por ciento, por lo menos; y
II. Deberá garantizarse el pasaje de ida y regreso.
Artículo 309.- La prestación de servicios dentro de la República, en lugar
diverso de la residencia del trabajador actor o músico, se regirá por las disposiciones contenidas en el artículo anterior, en lo que sean aplicables.
Artículo 310.- Cuando la naturaleza del trabajo lo requiera, los patrones
estarán obligados a proporcionar a los trabajadores actores y músicos camerinos cómodos, higiénicos y seguros, en el local donde se preste el servicio.
(LFT, Capítulo XI)
Es importante mencionar que, por parte de los senadores Susana Harp Iturribarría y Alejandro
Armenta Mier, existe una iniciativa de reforma para dicha ley, la cual busca que se amplíe el
concepto restringido de “trabajadores actores y músicos” por el concepto más amplio de “personas trabajadoras del arte y la cultura”. Este cambio pretende incluir todas las categorías de

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quienes participan en actividades culturales y artísticas, con la intención de garantizar y tutelar
los derechos laborales de las personas que presten un trabajo subordinado en los ámbitos del
arte y la cultura (2023).
4.

De materia fiscal; la Ley del Impuesto sobre la Renta, que establece que no son contribuyentes del impuesto sobre la renta las personas morales constituidas como asociaciones
o sociedades civiles, organizadas sin fines de lucro y autorizadas para recibir donativos.
También instaura y regulariza el estímulo fiscal a la producción y distribución de cine,
teatro y demás disciplinas escénicas.

Leyes orgánicas y ejemplares
Igualmente, existen las leyes orgánicas destinadas a la creación o regulación de instituciones.
Entre ellas se encuentra la Ley Orgánica del Instituto Nacional de Antropología e Historia. También
se incluye la Ley que crea el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, organismo encargado de
preservar y difundir el patrimonio artístico, estimular y promover la creación de las artes y desarrollar
la educación y la investigación artística.
Por último, se tienen las leyes ejemplares, entre las cuales se encuentra la Ley Federal de
Protección del Patrimonio Cultural de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanas, la cual
es una ley de promulgación reciente (2022) que brinda protección cultural y de propiedad intelectual
sobre los bienes producidos por comunidades y pueblos indígenas y afromexicanos.
Balance sobre los instrumentos legislativos disponibles
Como se puede observar, la legislación con respecto a la cultura y, por ende, a las condiciones
laborales de los artistas, no es producto de una planeación cuidadosa o de un proyecto programático
general, sino que se ha ido desarrollando históricamente a partir de las demandas generales de los
trabajadores o las reformas tributarias, así como de las específicas que el sector ha sorteado. Si bien
han existido necesidades y demandas constantes por parte del gremio artístico, esto no se ha reflejado
cabalmente en una legislación coherente que permita solventar las diferentes problemáticas que lo
aquejan.
En este sentido, existe una Ley General de Cultura, sin embargo, hasta el momento es de
carácter enunciativo y se encuentra plasmada de manera meramente formal. Aunque el sector cultural
demanda constantemente que se le proporcione la reglamentación secundaria pertinente, la respuesta
del aparato legislativo a tales solicitudes es frágil aún, por lo que dicha Ley posee elementos insuficientes que permitan su aplicación adecuada en la realidad.
Por su parte, el conjunto de reglamentación en los tres niveles de gobierno, que involucra
tanto a instituciones públicas como a agentes sociales, carece de una articulación adecuada, lo que
dificulta en gran medida su aplicación efectiva.
Es importante destacar que la legislación y la institucionalidad existentes en el ámbito de la
creación artística tienen la dudosa particularidad de no promover, integralmente y en su totalidad, las

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fases de la cadena de valor de los distintos circuitos artísticos. Es decir, se enfocan más en la producción y la creación que en su distribución, su exhibición y su consumo. Con ello, se generan cuellos de
botella que impiden que los productos, bienes y manifestaciones artísticas cumplan cabalmente con su
cometido social. Esto representa un problema severo para las condiciones laborales del artista, pues se
pierde de vista la relevancia que el trabajo creativo tiene en el conjunto de la sociedad, lo cual repercute
negativamente en la remuneración monetaria y simbólica que, socialmente, se considera que debería
tener.
La legislación mexicana actual regula algunos aspectos relacionados con las obras de arte y el
trabajo en el sector; sin embargo, como ya se comentó, los instrumentos legales otorgan mayor importancia a las obras artísticas, documentales, patrimoniales, etcétera, que a las personas que las producen.
Debido a ello, la reglamentación que protege específicamente a los artistas en materia económica y
laboral resulta sumamente limitada.
Lo anterior revela que las leyes específicas del sector artístico aún tienen un trecho por recorrer en la tarea de proporcionar garantías más específicas para el desempeño del trabajador. Esta misión
adquiere un carácter especial en las modalidades de contratación predominantes, como la del trabajador
temporal que carece de prestaciones laborales previstas por la ley, así como en la legislación referente
a tarifas, certificación de las capacidades aprendidas en campo, condiciones laborales, organización
gremial efectiva, entre otras.
Hasta aquí las apreciaciones legales respecto a qué es y cómo está construida la legislación
para el trabajo. No obstante, es importante mencionar una serie de condiciones sociales que se han
construido comunitariamente que abonan al cumplimiento parcial de estas leyes.
¿Cuáles son las condiciones actuales en las que se realiza el trabajo artístico?
En el imaginario social no se concibe la idea de que un artista sea capaz de vivir de sus obras
artísticas. La sociedad ha internalizado una serie de hábitos, modos de proceder y enseñanzas, las cuales minimizan el valor monetario y social del trabajo artístico. Esto ha generado hábitos y habitus que
conducen el trabajo hacia otras direcciones. A continuación, se explican algunas de estas condiciones.
La mirada de hacer el arte por el arte y vivir del aplauso. De esta visión se deriva la creencia
de que la producción de contenidos artísticos no debe remunerarse dado lo etéreos, efímeros e individuales que estos resultan. Históricamente, la idea de los mecenas invita a imaginar que los artistas no
tenían por qué cobrar, pues era su inspiración la que les permitía generar contenidos simbólicos, y que
su bienestar quedaba establecido en ese sentir. Así, la idea de que todos pueden expresarse artísticamente y de que no todos son remunerados ayuda la construcción de hacer arte por el gusto de hacer arte
y no por las implicaciones monetarias que este puede tener. Entre otras cosas, esto implica que sea poca
la contratación de los miembros del sector y, cuando se hace, dadas sus características de intermitente y
efímero, no se reconocen los derechos sociales de los trabajadores y se les contrata de modo informal.
La deseada y complicada subvención del Estado y de algunos mecenas. Dado lo inasible de
los bienes artísticos y por su carácter simbólico, el Estado generalmente ha subvencionado los grandes
proyectos y, previo a esto, los mecenas fueron los encargados de cubrir gastos de producción. Sin embargo, estas figuras tampoco han propiciado la creación de mercados para las artes que reconozcan los

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costos reales de la producción y los remuneren de manera adecuada. El sector creativo en formación
en las universidades es creciente, pues está distribuido por todo el país, así también se refleja en los
altos niveles de educativos del sector según los datos presentados por Sánchez Daza, Romero Amado
y Reyes Álvarez (2019) y Reyes-Martínez Andrade-Guzmán (2021).
El desconocimiento por parte del sector sobre las implicaciones legales y administrativas del
trabajo en artes. Esta situación es una constante declarada por muchos de los trabajadores, quienes
señalan que mucha de esa información no les fue proporcionada durante su formación profesional en
las escuelas de arte y que en los espacios laborales las han aprendido mediante el ensayo y muchos
errores en la construcción de sus trayectorias artísticas. Hay muchas cosas más, que ignoran y por tipo
de intereses profesionales no les resultan importantes, según las entrevistas realizadas por Molina y
Garduño (2022), pues suelen centrarse en su trabajo creativo. Cabe además señalar que las figuras de
trabajo intermitente e informal no abonan para que los trabajadores conozcan y ejerzan sus derechos.
Los actuales modos de contratación por parte del Gobierno Federal. Estas modalidades se
manifiestan en esquemas como Capítulo 3000, que implica pago por honorarios, así como otorgar
becas en lugar de empleos. Esto genera esquemas de trabajo precario que no permite cubrir las necesidades básicas para la vida cotidiana. Estos esquemas fueron abordados por Garduño, Molina y Pertierra
(2024), donde se da cuenta del tipo de contrataciones que se han instituido desde distintos niveles de
gobierno.
La noción de independencia como un valor incompleto. En México, se habla casi siempre del
arte promovido por el Estado, la iniciativa privada y los creadores independientes. Existe un problema
importante a la hora de creer y crear la noción de independencia o de autogestión en el arte. En parte,
comienza por la propia idea de que su contraparte es la dependencia. Muchas veces, los individuos o
grupos que mencionan la independencia de sus contenidos y propuestas respaldan su trabajo en becas,
comodatos o apoyos familiares para la realización de su trabajo. Esto se debe a la constante insuficiencia de recursos para la creación y la poca entrada de dinero a la bolsa.
La independencia como tal debería evocar a las condiciones de una microempresa, con entradas, ganancias, pérdidas, capital, etcétera, es decir, un espacio autogestivo. Sin embargo, difícilmente
el trabajo realizado desde las artes es equiparable al de otros sectores, regidos por la lógica de que todo
negocio debe generar utilidades y, de este modo, se pueda vivir de ello. Resultaría beneficioso para los
trabajadores del sector modificar esta noción de independencia por una de autogestión y vinculada al
sector laboral, no únicamente a la noción artística. Es parte de las reflexiones hechas por de la Garza
Toledo (2013) y Feregrino Basurto (2018 y 2023) sobre el trabajo atípico.
El problema de las audiencias para las artes. Una afirmación constante es la inexistencia de
públicos, pues no se han creado las audiencias suficientes que garanticen la asistencia regular a los
eventos, así como la cobertura de los costos con las entradas. Por otro lado, parte de este problema reside en que, por lo general, los boletos son muy baratos, o incluso gratuitos. Esto implica que, aunque
haya públicos, difícilmente estarán dispuestos a pagar por los bienes a los precios que se consideran
adecuados. Más aún: las regulaciones municipales para la generación de espectáculos son variadas y,
algunas veces, confusas. Dados los magros ingresos obtenidos por función, en muchas ocasiones estas

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ganancias no son registradas ante las autoridades; tampoco se pagan impuestos ni se registran las obras
presentadas. Esto influye significativamente en que el sector trabaje con frecuencia de manera irregular.
La falta de datos precisos sobre el tamaño del sector. No se cuenta con registros reales del
tamaño del sector. La Cuenta Satélite de la Cultura de México, generada anualmente por el Sistema
Nacional de Información Estadística y Geográfica (SNEGI), no detalla con exactitud a quienes se considera en este rubro. Por otra parte, los Censos de Población y Vivienda no han registrado esta información, puesto que dan cuenta del trabajo principal, no de los secundarios. La mayoría de las veces los
trabajadores del sector tienen más de un trabajo, donde la actuación, el canto o el baile no figuran como
su empleo principal. Estas últimas actividades se refieren al trabajo en condiciones informales, precarias, no clásicas. Se trabaja por proyecto temporal, no se poseen marcos para el cobro y, por último, no
se piensa en el arte como una transacción comercial donde se producen y venden bienes simbólicos,
cuya utilidad puede brindar sustento a su autor.
¿Qué elementos son deseables para que se desarrolle desde otra perspectiva?
Actualmente los modos de trabajo son precarios, aunque algunos de los trabajadores cuenten
con salario estable, los cuales muchas veces están vinculados al sector de modo parcial, pues son instructores o técnicos, pero no siempre realizan el trabajo creativo (Molina y Garduño, 2022) de trabajo,
es más, las formas de trabajar cambian incluso de proyecto a proyecto, dadas las necesidades. Resulta
necesaria la generación de un marco que permita proceder de modos regulares, donde se habitúe a todos
los interesados a actuar de una manera específica. Este fin debe alcanzarse en las aulas, en los espacios
de trabajo de las oficinas gubernamentales y en las empresas. Conocer derechos y obligaciones desde
el trabajo es fundamental para conformar una comunidad más sólida, más creíble, que demuestre que
aporta bienes simbólicos, pero también derrama económica para el país, no únicamente como turismo
sino como bienes colectivos que repercuten en conocimiento, reflexión, solidaridad, comunidad y paz.
Alcanzarlo requiere una construcción por parte de todos quienes integran la comunidad. El cambio no
será fácil: las condiciones impuestas y los modos de actuar han llevado a la sociedad hacia una precarización muy amplia y casi permanente. No obstante, por lo que se hace como sector, por la insistencia
que se tiene –y se debe de tener– para vivir del arte, es que resulta imprescindible no cejar en el intento.

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Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

RECIBIDO: 14 de octubre de 2025
ACEPTADO: 08 de enero de 2026
DOI: https://doi.org/10.29105/de.v3i4.32

Descolonizando la escena:
Canon hegemónico, silencios y
resistencias en la escenografía
mexicana (1895-1975)
Decolonizing the Stage: Hegemonic Canon,
Silences, and Resistances in Mexican Scenography (1895-1975)
Patricia Ruíz Rivera1
Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Teatral
Rodolfo Usigli (CITRU-INBAL) / Ciudad de México, México
Contacto: pruiz.citru@inba.edu.mx
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-5912-5698

Patricia Ruíz Rivera1

Investigadora especializada en artes escénicas con más de veinte años de trayectoria en el CITRU del INBAL. Actualmente es
responsable del Fondo Escenografía Mexicana en el siglo XX y titular del proyecto de la Galería Virtual de Fotografía Escénica. Su trabajo integra la documentación, la investigación histórica y la preservación del patrimonio cultural escénico nacional.
1

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�Artículo de investigación

Descolonizando la escena:
Canon hegemónico, silencios y resistencias en
la escenografía mexicana (1895-1975)

Decolonizing the Stage: Hegemonic Canon,
Silences, and Resistances in Mexican Scenography (1895-1975)
Resumen
Este artículo presenta una revisión crítica de la historiografía de la escenografía mexicana entre 1895 y
1975, proponiendo un análisis decolonial que desentraña los mecanismos de poder, género y colonialidad que han estructurado su relato canónico. En este artículo se examina críticamente cómo el canon
escenográfico mexicano organiza la memoria de la escena mediante operaciones de selección, deformación y olvido, invisibilizando saberes técnicos, prácticas populares y sujetos subalternos. Desde una
hermenéutica de la sospecha y un enfoque decolonial, se analizan los mecanismos mediante los cuales
ese canon instituye regímenes de visibilidad que legitiman ciertas narrativas y condenan otras al olvido. Se argumenta que la renovación historiográfica exige no solo ampliar el corpus documental, sino
emprender una descolonización epistemológica capaz de cuestionar las categorías analíticas heredadas
y reconocer la agencia de creadores históricamente marginados. El artículo se organiza en tres ejes: la
colonialidad del saber escenográfico, la interseccionalidad de género y las resistencias creativas que
han puesto en tensión el canon hegemónico. A través del análisis de archivos primarios del Instituto
Nacional de Bellas Artes y de una relectura de fondos teatrales, se propone una historiografía escenográfica decolonial, dialógica y políticamente consciente.
Palabras clave: escenografía mexicana, estudios decoloniales, canon hegemónico, Paul Ricœur,
género, colonialidad, memoria histórica.
Abstract:
This article presents a critical review of the historiography of Mexican scenography between 1895 and
1975, proposing a decolonial analysis that unravels the mechanisms of power, gender, and coloniality
that have structured its canonical narrative. It critically examines how the Mexican scenographic canon
organizes the memory of the stage through operations of selection, distortion, and omission, thereby
rendering invisible technical knowledge, popular practices, and subaltern subjects. Employing hermeneutics of suspicion and a decolonial framework, the analysis focuses on the mechanisms through
which this canon institutes regimes of visibility that legitimize certain narratives while condemning
others to oblivion. It is argued that historiographical renewal requires not only expanding the documentary corpus but also undertaking an epistemological decolonization capable of questioning inherited
analytical categories and recognizing the agency of historically marginalized creators. The article is
structured around three main axes: the coloniality of scenographic knowledge, the intersectionality of
gender, and the creative resistances that have contested the hegemonic canon. Through the analysis of
primary archives from the National Institute of Fine Arts and a critical re-reading of theatrical collections, the study proposes a decolonial, dialogical, and politically conscious scenographic historiography.
Keywords: mexican scenography, decolonial studies, hegemonic canon, Paul Ricœur, gender, coloniality, historical memory.
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�Artículo de investigación

Introducción crítica: La escenografía como campo de batalla
La escenografía mexicana del periodo 1895-1975 ha sido tradicionalmente narrada como una
sucesión lineal de estilos y figuras que, partiendo de la influencia europea durante el Porfiriato2, habría
desembocado en la consolidación de una escena nacional moderna. Este relato, sin embargo, no es inocente: los grandes teatros porfirianos concebidos a la italiana condensan, de manera ejemplar, esa aspiración a inscribir el teatro mexicano en un horizonte civilizatorio europeo, desplazando a un segundo
plano las prácticas escénicas populares e indígenas. En el sentido planteado por Quijano (2000) y Mignolo (2003), la escenografía mexicana ha estado atravesada por la colonialidad del poder y del saber, es
decir, por una matriz de dominación y jerarquización epistémica que privilegia formas de creación escénica alineadas con modelos europeos e institucionales. El objetivo de este artículo es desmantelar esa
narrativa hegemónica, entendiendo que la escenografía actúa como espacio performativo de tensiones
identitarias (desarrollado en 2.6). El periodo 1895-1975 es particularmente significativo, pues abarca
desde la modernización porfiriana —con su fervor europeizante— hasta la consolidación institucional
posrevolucionaria, que construyó un imaginario nacionalista tan poderoso como excluyente. En este
lapso, el canon escenográfico se construyó a partir de una triple supresión: la de los saberes técnicos y
artesanales frente a la genialidad del director, la de las prácticas populares frente a la alta cultura, y la
de las mujeres creadoras frente al protagonismo masculino (Ruíz Rivera, 2020, p. 104).
Para esta tarea de deconstrucción, nos valdremos de dos marcos teóricos fundamentales. Por
un lado, la hermenéutica crítica de Paul Ricœur (2004) ofrece herramientas para interrogar los mecanismos de la memoria y el olvido, preguntándonos no solo qué se recuerda, sino en nombre de quién se
recuerda (p. 185). Por el otro, los estudios decoloniales —en particular los aportes de Aníbal Quijano
(2000) sobre la colonialidad del poder, Walter Mignolo (2003) sobre la geopolítica del conocimiento y
Silvia Rivera Cusicanqui (2010) sobre la sociología de la imagen— permiten leer la escenografía como
un espacio atravesado por la colonialidad interna, pero también por posibles resistencias. Este documento se sustenta en un análisis histórico-crítico orientado a reconstruir las condiciones de emergencia
y consolidación del canon hegemónico, atendiendo tanto a sus silencios como a sus mecanismos de
legitimación. Se adopta una metodología interseccional3 que cruza género, clase, raza y colonialidad
en el examen de archivos institucionales, fondos teatrales y testimonios secundarios sobre la práctica
escenográfica.
Se parte de la hipótesis de que el llamado canon de la escenografía mexicana no es un registro neutro
de grandes obras, sino un artefacto histórico que organiza la memoria teatral mediante operaciones de
selección, deformación y olvido activo, privilegiando determinados sujetos, espacios y estéticas. Este
trabajo propone interrogar ese canon como un dispositivo de poder que, al definir qué se recuerda
y quién merece ser recordado, ha marginado sistemáticamente los aportes de artesanos, escenógrafas y
tradiciones escénicas populares.
El Porfiriato fue el periodo en la historia de México dominado por el gobierno de Porfirio Díaz, que abarcó desde 1876 hasta
1911. En este documento centraremos nuestra atención en su época de esplendor cultural.
3
La metodología interseccional se operacionaliza en este análisis mediante el cruce sistemático de ejes como género (escenógrafas excluidas vs. autores canónicos masculinos), clase social (artesanos populares de carpas vs. elites porfirianas del INBA)
y colonialidad (prácticas indígenas silenciadas vs. influencias eurocéntricas), triangulando fuentes primarias del CITRU (fotografías, diseños escenográficos) con prensa histórica y testimonios secundarios decoloniales para desentrañar exclusiones en la
historiografía escenográfica mexicana (1895-1975).
2

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�Artículo de investigación

1. Marco teórico: Hermenéutica y giros decoloniales
1.1. La hermenéutica de la sospecha: Memoria, olvido y las políticas del archivo escenográfico
La filosofía de Paul Ricœur constituye un andamiaje crítico para deconstruir la pretendida
objetividad de la historiografía tradicional de la escenografía mexicana. Su conceptualización del círculo
hermenéutico no se limita a señalar la interdependencia entre intérprete y texto histórico, sino que
postula una relación dialéctica donde el presente interroga al pasado y es, a su vez, interpelado por
él (Ricœur, 2004, p. 57). Esta circularidad es la condición misma de toda comprensión histórica: un
proceso activo donde el historiador, lejos de ser un espectador neutral, se sitúa en un horizonte de
expectativas que determina qué preguntas se formulan, qué huellas se consideran significativas y qué
silencios se perpetúan.
Es aquí donde la hermenéutica de la sospecha —que Ricœur (como se citó en Lythgoe, 2021,
p. 148) reconoce en Marx, Nietzsche y Freud— se revela como una herramienta metodológica indispensable. No se trata de una simple actitud de escepticismo, sino de un procedimiento sistemático para
“desenmascarar las mentiras de la conciencia colectiva e institucional” (Ricœur, 2008, p. 32). Esta
hermenéutica insta a transgredir la literalidad del relato histórico establecido para indagar en sus condiciones de producción: ¿qué regímenes de visibilidad impone un canon? ¿A qué economía del prestigio
y el poder responde? ¿Qué violencia simbólica (Bourdieu, 1991, p. 145) se ejerce al consagrar ciertas
narrativas en detrimento de otras? En este marco, el análisis hermenéutico se orienta a desentrañar
las dinámicas de deformación, legitimación e integración del canon escenográfico y a localizar en sus
fisuras las huellas de memorias y sujetos que quedaron fuera del relato oficial.
En el caso específico de la escenografía mexicana, esta sospecha debe dirigirse hacia el canon hegemónico, que opera como un sofisticado dispositivo de olvido (Ricœur, 2004, p. 413). Ricœur
distingue entre el olvido pasivo —la mera erosión del tiempo— y el olvido activo, que es una omisión
estratégica al servicio de un proyecto político y cultural. El canon no es, por tanto, un registro fiel de lo
ocurrido, sino el resultado de una lucha por la memoria en la que triunfaron aquellas voces con mayor
capacidad de instituir sus narrativas como universales. Así, la invisibilización de escenógrafas, artesanos y tradiciones populares no es un accidente historiográfico, sino la manifestación de una política del
archivo (Derrida, 1997, p. 11) que decide qué merece ser conservado y, por ende, recordado.
Esta política se materializa en lo que podemos denominar, siguiendo a Ricœur (2004), la triple
función ideológica del canon4:
1. Función de deformación. El canon no solo selecciona, sino que deforma lo que incluye. Al
presentar una sucesión lineal de maestros y estilos, simplifica la compleja trama de influencias, colaboraciones y fracasos que caracteriza cualquier práctica cultural viva. La escenografía de Julio Prieto,
por ejemplo, es celebrada como un hito de profesionalización, pero su narrativa oficial suele omitir las
En este sentido, el canon no solo selecciona qué escenografías merecen ser recordadas, sino que organiza jerarquías de valor y
vuelve ‘natural’ un régimen de visibilidad que determina quién aparece como autor y qué prácticas quedan relegadas al margen.
Esta operación puede observarse, por ejemplo, en la institucionalización del campo a través del INBA: al definir estándares de
formación, reconocimiento y circulación, consolida un horizonte de legitimidad que privilegia ciertas estéticas y trayectorias
mientras vuelve secundarias —cuando no invisibles— las prácticas populares, técnicas y colectivas que sostuvieron buena parte
de la producción escénica del periodo.
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�Artículo de investigación

redes de artesanos y colaboradoras que hicieron materialmente posible su obra (Escobar, 2017, p. 78).
2. Función de legitimación. El canon sirve para legitimar un orden social y estético existente.
Al privilegiar a los escenógrafos formados en instituciones estatales (como la Escuela Nacional de Arte
Teatral) y descalificar los saberes prácticos de los artesanos de teatro, refuerza las jerarquías de clase
y consolida el monopolio simbólico de las élites culturales. Este proceso es un claro ejemplo de lo que
Pierre Bourdieu (1991) denominaría violencia simbólica: la imposición de estructuras de valoración
que son experimentadas como naturales, aunque respondan a intereses particulares (p. 152).
3. Función de integración. Finalmente, el canon construye una identidad —la escenografía
mexicana— mediante la exclusión de lo que no puede o no debe ser integrado. Lo popular, lo femenino,
lo indígena es presentado como lo otro, lo pre-moderno o lo complementario, nunca como el centro
gravitacional de la tradición. La hermenéutica de la sospecha nos obliga a invertir esta lógica y a preguntar, como sugiere Walter Mignolo (2003), “qué modernidad se construyó sobre qué colonialidad”
(p. 45). La modernidad escenográfica mexicana se edificó, así, sobre el olvido activo de sus raíces
mestizas, artesanales y comunitarias.
Aplicar una hermenéutica ricœuriana a la escenografía mexicana no es solo un ejercicio de
completar la historia con lo omitido. Es un gesto ético y político que busca “hacer justicia al pasado”
(Ricœur, 2004, p. 112) restituyendo la dignidad histórica de los silenciados. Exige una metodología
que, más allá de las fuentes escritas, se abra al testimonio oral, a la cultura material y a la lectura
sintomática de los archivos, buscando en sus grietas y contradicciones las huellas de esas otras memorias subalternas. Solo mediante esta sospecha sistemática y este compromiso con una memoria plural
podremos desmontar el dispositivo de olvido que ha estructurado el canon hegemónico y comenzar a
escribir una historia de la escenografía que sea, finalmente, una historia de todos los que la hicieron
posible.
1.2. La colonialidad del poder y del saber: Una mirada desde el sur en la escenografía
mexicana
La perspectiva decolonial, articulada desde América Latina por pensadores como Aníbal Quijano (2000) y Walter Mignolo (2003), proporciona un marco teórico para desentrañar los cimientos
sobre los que se erigió el canon hegemónico de la escenografía mexicana. Este canon no es simplemente una selección estética, sino la manifestación concreta de lo que Quijano denominó la colonialidad
del poder: una matriz de dominación que, lejos de extinguirse con las independencias políticas, se
reconfiguró para perpetuar una jerarquía global que privilegia lo europeo y blanco sobre lo indígena,
africano y mestizo, no solo en lo racial y lo económico, sino también en el ámbito del conocimiento y
la expresión cultural (Quijano, 2000, p. 201).
En el contexto escenográfico mexicano, esta jerarquía se materializa a través de lo que Mignolo (2003) conceptualiza como la diferencia colonial (p. 72): la línea invisible que divide lo considerado universal, civilizado y digno de ser recordado, de lo etiquetado como local, bárbaro o meramente
artesanal. Esta diferencia no es un simple prejuicio, sino un dispositivo epistemológico que operó una
violencia simbólica sistemática, descalificando estéticas, técnicas y materiales autóctonos para consagrar los modelos importados como la encarnación misma del progreso y la modernidad.
La imposición de este paradigma se ejecutó a través de mecanismos concretos:

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1. La arquitectura teatral como dispositivo5 de poder:
Durante el Porfiriato, la construcción de teatros como el Teatro Juárez en Guanajuato, inaugurado por Díaz en 1903 (Figura 1), o el monumental Palacio de Bellas Artes, iniciado en 1904, no fueron
inocentes. Estos coliseos, diseñados bajo el modelo del teatro a la italiana, impusieron una disciplina
espacial que reforzaba las jerarquías sociales: la élite ocupaba palcos y plateas, reservados a familias
acaudaladas y funcionarios del régimen; las clases medias accedían a lunetas y butacas con tarifas intermedias; mientras que el pueblo quedaba relegado a la galería superior, el área más económica, con
visibilidad limitada y experiencia estética condicionada por la distancia. Esta segmentación no solo
respondía a criterios económicos, sino que funcionaba como un mecanismo de exclusión simbólica.
La arquitectura teatral no era un contenedor neutral; era un artefacto cultural-colonial que prescribía
relaciones sociales y una experiencia estética europeizante, marginando otras formas de sociabilidad y
espectacularidad propias de las tradiciones populares e indígenas.
Figura 1
Interior del teatro Juárez, Guanajuato, ca. 1907.

Fuente: INBAL/CITRU, col. Fotogrática, Fondo Armando de Maria y Campos.
El concepto de dispositivo ha sido trabajado por diversos filósofos contemporáneos. Foucault lo define como una red heterogénea de discursos, instituciones y prácticas que producen efectos de poder y saber (Foucault, 1992). Deleuze lo concibe como
un conjunto multilineal en constante transformación, ligado a procesos de subjetivación (Deleuze, 1999). Agamben amplía el
término para referirse a cualquier mecanismo que orienta y modela la conducta de los seres vivos (Agamben, 2011).
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�Artículo de investigación

2. La escenografía como pedagogía del imperio. El caso de los dioramas de Salvador Alarma para la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929, que ilustraban la “Exposición histórica
y cartográfica del descubrimiento de América”, resulta paradigmático para entender cómo la escenografía puede operar como herramienta de colonización mental. Estos dioramas, encargados a un
escenógrafo catalán, no solo representaban el Descubrimiento, sino que construían una narrativa visual
donde la colonización aparecía como episodio épico y civilizatorio. Esta escenografía de la colonización (Beltrán, Bejarano y Sierra García, 2018, p. 111) funcionaba como pedagogía que naturalizaba la
superioridad europea y justificaba la violencia colonial.
En México, las élites porfirianas replicaron este mecanismo al representar un ideal de nación blanca, moderna y europea, borrando de la escena pública expresiones culturales no europeas.
La escenificación de México a través de los siglos por la compañía de revistas de Roberto Soto en el
Palacio de Bellas Artes, en 1938, constituye un ejemplo de colonización simbólica: el Estado utilizó
imágenes espectaculares y narrativas históricas para fijar una memoria colectiva nacionalista, privilegiando modelos culturales importados y subordinando la diversidad local a una narrativa homogénea
de mexicanidad. (Figura 2).
Figura 2
México a través de los siglos, 1938.

Compañía de Revistas Roberto Soto. Sala principal del Palacio de Bellas Artes.
Escenografía: Aurelio Mendoza y Hermanos Galván.
Fuente: INBAL/CITRU, Col. Fotográfica, Fondo Armando de Maria y Campos.

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3. La profesionalización como exclusión. La colonialidad del saber se manifestó en el teatro
mexicano mediante la instauración de criterios de profesionalismo. La creación de la carrera de Escenografía (1949) en la Escuela Nacional de Arte Teatral del INBAL, aunque buscaba elevar el nivel
técnico, estableció una frontera entre el conocimiento académico legitimado por métodos europeos
y los saberes prácticos de artesanos, carpinteros y creadores populares. Estos últimos, portadores de
un conocimiento oral y comunitario invaluable, fueron desvalorizados por no ajustarse a los cánones
de la escenografía institucional, configurando lo que Boaventura de Sousa (2010) Santos denomina
epistemicidio: la aniquilación sistemática de formas de conocimiento subalternas. El caso de Roberto
Galván y su familia, vinculados al taller en los altos del Teatro Fábregas y reconocidos como gremio
de escenógrafos del teatro de revista, ejemplifica este proceso, como lo indica Ruíz Rivera (2022).
Su exclusión frente a la institucionalización académica revela cómo la colonialidad del saber jerarquiza los conocimientos, privilegia lo académico-profesional bajo parámetros europeos y desvaloriza
la tradición artesanal que sostuvo la vitalidad del teatro popular. Este desplazamiento invisibilizó la
contribución de los Galván e interrumpió la transmisión intergeneracional de un saber escenográfico
arraigado en la práctica, evidenciando que la modernización teatral en México implicó la sistemática
supresión de saberes subalternos (Figura 3).
Figura 3
Taller estudio de Roberto Galván, ca. 1920.

Fuente: INBAL/CITRU. Fondo La carpa en México.
Hacia una descolonización de la mirada historiográfica
Ante esta constatación, la tarea del o la investigadora contemporánea no puede limitarse a denunciar estas exclusiones. Se debe emprender una descolonización activa de la mirada historiográfica,
que implica:

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Cuestionar la universalidad de los modelos estéticos europeos y reconocer la validez y complejidad de los sistemas de creación escénica locales.
Rastrear las huellas de las resistencias creativas que, desde los márgenes, desbordaron el marco hegemónico. La escenografía de las carpas, los teatros ambulantes y las fiestas comunitarias
constituye un contra-archivo que desafía la narrativa única.
Revalorizar la materialidad y los oficios, entendiendo que el conocimiento encarnado en los
artesanos es tan fundamental para la historia de la escenografía como las ideas de los directores
consagrados.
En conclusión, la colonialidad del poder y del saber no es un marco teórico externo que se
aplica a la escenografía mexicana, sino la lógica interna que estructuró su canon hegemónico,
definiendo qué era visible y qué permanecería en la sombra, qué era arte y qué artesanía, qué
merecía ser archivado y qué condenado al olvido. Develar esta matriz de poder es el primer
paso indispensable para escribir una historia escenográfica que sea, finalmente, plural y descolonizada.

1.3. Sociología de la imagen y saberes subyugados: Una epistemología desde la praxis
descolonizadora
La contribución de la socióloga, historiadora y activista aymara Silvia Rivera Cusicanqui es
crucial para radicalizar y encarnar el análisis decolonial de la escenografía mexicana. Su propuesta de
la sociología de la imagen no es un método analítico, sino una posición epistemológica y política que
emerge de su praxis en el Taller de Historia Oral Andina (THOA). Esta aproximación permite leer la
escenografía no como mera representación o arte decorativo, sino como un hecho social total que condensa memorias silenciadas, resistencias cotidianas y saberes subyugados (Rivera Cusicanqui, 2010,
p. 55). La autora sostiene que, en el contexto colonial, “las palabras no designan, sino encubren” (p.
19), funcionando como un “registro ficcional, plagado de eufemismos que velan la realidad en lugar de
designarla” (p. 19). Frente a esta insuficiencia del lenguaje verbal, las imágenes —y por extensión, las
prácticas escenográficas— funcionan como archivos alternativos que permiten “descubrir sentidos no
censurados por la lengua oficial” (p. 20).
Frente a la historia oficial del teatro, que privilegia los grandes montajes en escenarios institucionales
y las narrativas escritas de directores y dramaturgos, una mirada inspirada en Rivera Cusicanqui se
orienta hacia las memorias subterráneas (p. 62). Estas no residen en los archivos consagrados, sino que
palpitan en la materialidad efímera de las carpas, en la adaptabilidad de los teatros ambulantes y en la
ritualidad sincrética de las fiestas patronales. Espacios considerados menores por el canon hegemónico
son, en realidad, depositarios vitales de saberes encarnados que, aunque no legitimados por la academia, poseen una potencia creativa y crítica formidable (p. 55).
La sociología de la imagen se revela, por tanto, como herramienta metodológica poderosa
para la descolonización de la mirada historiográfica. Su propuesta se articula en torno a dos operaciones
fundamentales:
1. La imagen como teoría visual crítica. Rivera Cusicanqui (2010) analiza los dibujos del

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cronista indígena Waman Poma de Ayala no como ilustraciones, sino como una sofisticada “teorización
visual del sistema colonial” (p. 22). Allí donde el discurso escrito puede ser cooptado por la lógica del
colonizador, la imagen conserva la capacidad de articular una crítica radical. Por analogía, los bocetos
de escenografía, la disposición espacial en una carpa o los elementos rituales reutilizados en el teatro
popular pueden leerse como textos visuales que teorizan, desde la práctica, sobre identidad, poder y
resistencia.
2. El efecto flash back como método histórico. Rivera Cusicanqui (2010) propone aplicar
nociones cinematográficas como el flash back a la interpretación de imágenes históricas. Este procedimiento permite “explorar otras aristas, hipotéticas, de su pensamiento” (p. 25) y conectar el pasado
con las luchas del presente. En el contexto escenográfico, esto implica observar una fotografía de una
escenografía popular de los años treinta no como vestigio estático, sino como nodo que conecta con las
memorias subterráneas (p. 62) de las comunidades que la hicieron posible, cuyos ecos pueden rastrearse en prácticas teatrales comunitarias contemporáneas.
En Ch’ixinakax utxiwa: Una reflexión sobre prácticas y discursos descolonizadores (Rivera
Cusicanqui, 2010), la autora desarrolla una metodología que se opone explícitamente a las lecturas historicistas y “las apreciaciones basadas en ideas de ‘autenticidad’ y autoría” (p. 30) que han dominado
la academia. Desde esta perspectiva, el valor de una práctica o un artefacto escenográfico no reside en
su fidelidad a un modelo europeo ni en su autoría individual, sino en su potencial interpretativo y en su
capacidad para revelar “una percepción moral y política de lo ocurrido” (p. 31).
Aplicar este marco a la escenografía mexicana implica un viraje radical:
a) Dejar de buscar obras maestras para rastrear procesos creativos colectivos.
b) Leer la escenografía como texto visual donde se inscriben relaciones de poder coloniales
y de género.
c) Buscar en lo popular no lo folclórico, sino la persistencia de una memoria ch’ixi —esa
mezcla contradictoria en la que lo indígena y lo occidental coexisten en paralelo sin fusionarse— que desafía la pureza imaginada del canon (p. 7).
En definitiva, la sociología de la imagen provee herramientas para construir una historiografía
escenográfica que no solo incluya nuevos contenidos, sino que transforme las categorías con las que
comprendemos lo teatral. Se trata de una apuesta por una memoria que no es propiedad de las instituciones, sino un flujo vivo que circula en los saberes subyugados de artesanos, escenógrafas populares
y comunidades que, desde los márgenes, han seguido haciendo teatro y creando mundos, alimentando
una memoria escenográfica crítica y descentrada del canon instituido.
1.4. Interseccionalidad: Género, clase y raza en la arquitectura oculta de la producción
escenográfica
Un análisis que se limite a develar la colonialidad del saber en la escenografía mexicana resultaría incompleto sin una perspectiva interseccional que articule críticamente las categorías de género,
clase y raza. El canon hegemónico no es únicamente eurocéntrico; es una estructura profundamente
patriarcal y clasista que naturalizó una jerarquía de valores y una división sexual del trabajo creativo.

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Como demuestra Ruíz Rivera (2020) en su estudio sobre la invisibilidad de las escenógrafas, estas
profesionales fueron doblemente marginadas: por su género y por el carácter colectivo y artesanal de
su labor, el cual chocaba frontalmente con el mito romántico del genio creativo individual, solitario
y predominantemente masculino (p. 107). Esta marginación no fue un efecto colateral, sino un pilar
estructural del sistema de exclusión (Figura 4).
Figura 4
Julio Prieto y Graciela Castillo del Valle, ca. 1949.

Camerinos del Palacio de Bellas Artes.
Fuente: INBAL/CITRU. Archivo Graciela Castillo del Valle.
La división sexual del trabajo en el teatro mexicano replicó y reforzó las estructuras más
amplias de la colonialidad interna. Los puestos asociados con la dirección, la conceptualización y la
autoría intelectual —ámbitos considerados de creación pura— fueron abrumadoramente monopolizados por hombres. Por el contrario, las labores de realización material, confección de vestuario, elaboración de utilería y ejecución técnica —actividades despreciativamente etiquetadas como manuales o
artesanales— recayeron predominantemente en mujeres, muchas de las cuales permanecen en absoluto
anonimato histórico. Esta dicotomía entre el trabajo intelectual (masculinizado) y el trabajo manual
(feminizado) es un legado directo de lo que Aníbal Quijano (2000) identificó como la colonialidad del
poder, un patrón que asigna valor y estatus en función de la proximidad a la razón europea y masculina
(p. 201).
Esta jerarquía se sustentaba en una epistemología patriarcal que desvalorizaba sistemáticamente los saberes feminizados. Los conocimientos técnicos y artesanales, transmitidos con frecuencia
de manera oral y corporal en talleres y salas de ensayo, carecían del prestigio de los discursos teóri-

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cos. Como indica Rivera Cusicanqui (2010), existe toda una tradición de saberes subyugados (p. 55)
que, al no estar codificados según los cánones académicos occidentales, son relegados al ámbito de lo
no-pensado o lo meramente utilitario. La labor creativa de figuras como Castillo del Valle o Medina
fue frecuentemente absorbida por la narrativa del director-genio6. Este fenómeno de apropiación simbólica no solo invisibilizó la autoría femenina, sino que operó una descalificación epistemológica: al
categorizar el diseño de vestuario o la utilería como manual, el canon despojó a estas creadoras de su
estatus como intelectuales de la escena, reduciéndolas a facilitadoras técnicas de una visión masculina
preestablecida.
La dimensión de clase y raza se entrelaza de manera compleja con esta opresión de género.
Las mujeres indígenas y mestizas de clases populares no solo enfrentaban la barrera de género, sino
también la descalificación de sus saberes por su condición de clase y su pertenencia cultural. Sus
prácticas creativas, a menudo enraizadas en tradiciones comunitarias y no en la formación académica
institucional, eran folclorizadas o directamente ignoradas por el circuito teatral legitimado. El canon
hegemónico, por lo tanto, funcionaba como un dispositivo de blanqueamiento cultural, donde la figura
del creador legítimo era, por defecto, masculina, criolla o mestiza ilustrada y urbana.
La superación de estas estructuras de exclusión exige, por tanto, más que una simple adición
de nombres femeninos a la historia oficial. Implica una reconceptualización radical de la autoría y la
creatividad que ponga en el centro la naturaleza colaborativa y material de la escenografía. Significa
desmontar la ficción del genio individual y reconocer el tejido colectivo de saberes —técnicos, artesanales, comunitarios— que constituyen el hecho teatral. Solo mediante esta mirada interseccional y descolonizadora podremos rescatar del olvido a esas innumerables trabajadoras de la escena cuya labor,
aunque invisible, fue fundamental para construir la memoria material del teatro mexicano.
2. Desarrollo analítico: Mecanismos de invisibilización y resistencias creativas
2.1. El mito de la modernidad porfiriana: Europofilia y desprecio de lo local
El periodo porfiriano (1876-1911) constituye un momento fundacional en la configuración del
canon hegemónico de la escenografía mexicana, donde se establecieron parámetros de valoración estética que privilegiaron lo europeo sobre lo local. La construcción de teatros como el Juárez en Guanajuato (1903) y el Principal en la Ciudad de México fue celebrada como símbolo de progreso y civilización.
Sin embargo, detrás de esta narrativa se escondía un proyecto político de blanqueamiento cultural que
buscaba situar a México en el mapa de la civilización occidental (Ortiz Bullé Goyri, 2010, p. 93). Estos
teatros funcionaron como emblemas del progreso (Romero Vázquez y Betancourt Mendieta, 2020, p.
265) que materializaban visualmente el ideal modernizador del régimen.
En el sentido de la colonialidad del poder y del saber formulada por Quijano y Mignolo, la
adopción del modelo del teatro a la italiana no representó una simple transferencia técnica, sino un acto
de mímesis colonial mediante el cual las élites buscaban emular a Europa y marcar distancia respecto
La concepción del director-genio formulada por Edward Gordon Craig en la Inglaterra de principios del siglo XX respondía
al ideal de elevar el teatro a la categoría de las bellas artes, siguiendo una genealogía que se remonta al Renacimiento italiano.
Esta ideología, que privilegia la autoría individual y desplaza la dimensión colectiva de la creación escénica, ha sido cuestionada
desde perspectivas decoloniales en el Sur global. Guerra Arjona y la Asamblea Opaca (2025) señalan que la insistencia en la
figura del autor único reproduce jerarquías coloniales del saber y oculta las prácticas comunitarias y colaborativas que sostienen
la producción artística.
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de lo indígena y lo popular, asociados con el atraso (Mignolo, 2003, p. 89). Esta arquitectura organizaba los cuerpos e instituía un régimen de miradas que naturalizaba las diferencias de clase. Como se
analizó previamente en relación con la matriz de poder (Bitrán Goren, 2021, p. 5), la disposición del
espacio en el Teatro Juárez y el Palacio de Bellas Artes no solo segmentaba al público por su capacidad
económica, sino que consagraba la experiencia estética como un privilegio de clase, donde la visibilidad del escenario era directamente proporcional al estatus social del espectador.
La escenografía de este periodo, dominada por el paradigma pictórico de telones pintados
y decorados bidimensionales, operaba bajo la misma lógica colonial (García, 2013, p. 18). Los escenógrafos mexicanos fueron formados para reproducir paisajes y arquitecturas europeas mediante la
técnica del telón de boca y la perspectiva pictórica, creando un imaginario visual ajeno al contexto
local. Este fenómeno se explica también por el carácter textocentrista del teatro en los grandes recintos,
donde todos los elementos de la puesta en escena —incluida la escenografía— estaban subordinados
al texto dramático. La mayoría de las obras provenían de dramaturgos europeos, reforzando la mímesis
colonial que privilegiaba modelos estéticos ajenos a la realidad mexicana.
Un ejemplo paradigmático es Manuel Eduardo de Gorostiza, considerado el dramaturgo más
representado en México durante el siglo XIX. Aunque nació en Veracruz, realizó sus estudios en España y vivió allí cerca de dos décadas, adoptando ideologías eurocentristas que se reflejaron en su
obra (Reyes Palacios, 2009). Su producción dramatúrgica muestra cómo el pensamiento europeizante
permeaba el teatro mexicano, consolidando un modelo escénico en el que la escenografía quedaba
supeditada a la textualidad colonial. Como documenta Escobar (2012), este sistema de representación
“privilegiaba la ilusión de profundidad mediante pinturas sobre telones” que replicaban modelos franceses e italianos (p. 24).
No obstante, incluso dentro de este marco rígido, emergieron espacios de negociación y resistencia. Investigaciones recientes demuestran cómo algunos escenógrafos, particularmente los anónimos artistas que trabajaron en el Teatro Principal, introdujeron elementos y soluciones técnicas que
respondían a los gustos y condiciones específicas del público mexicano (Barbosa Sánchez, 2015, p.
77). Estas adaptaciones incluían:
•

La incorporación de motivos locales en los diseños de telones y utilería.

•

La modificación de las técnicas de perspectiva para adaptarse a las dimensiones de los
teatros mexicanos

•

El uso de materiales autóctonos en la construcción de escenografías.

Estas prácticas constituyen lo que podríamos denominar tácticas de apropiación creativa
mediante las cuales los artistas locales subvertían discretamente el modelo importado. Como sugiere
Barbosa Sánchez (2015), en los intersticios del formalismo europeizante “se desarrollaron soluciones
específicas para las condiciones locales” (p. 78), demostrando que la escenografía porfiriana no fue un
simple calco, sino un campo de negociación cultural.
Esta tensión entre imposición y apropiación refleja lo que Rivera Cusicanqui (2010) identifica
como la dinámica del mundo al revés (p. 25), donde las estructuras coloniales conviven con prácticas
de resistencia que las desbordan. Los teatros porfirianos, aunque diseñados como templos de la cultura europea, terminaron albergando expresiones creativas que desafiaban el proyecto civilizatorio que
pretendían encarnar.

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2.2. La Revolución Mexicana: ¿Ruptura o reconfiguración de la colonialidad?
La historiografía tradicional ha presentado a la Revolución Mexicana (1910-1920) como un
parteaguas que democratizó la cultura y abrió el camino hacia un arte nacional. Si bien es cierto que el
conflicto armado dinamitó estructuras porfirianas, una mirada decolonial obliga a matizar este relato
triunfalista. La Revolución no eliminó la colonialidad, sino que la reconfiguró bajo nuevas formas discursivas e institucionales. Como advierte Rivera Cusicanqui (2010), los procesos de aparente inclusión
suelen operar una “domesticación de lo indígena y lo popular” (p. 71), vaciándolos de su potencial
crítico para convertirlos en ornamento de la identidad nacional (Figura 5).
Figura 5
Carpa Salón Amaro, 1925.

Reprografía del Archivo Casasola.
Fuente: INBAL/CITRU. Fondo Escenografía Mexicana.
El conflicto tuvo un impacto material evidente en la práctica escenográfica. La destrucción
de teatros formales y la proliferación de espacios efímeros —carpas, patios, plazas— generó lo que
Martínez Aguilar (2019) identifica como una democratización forzosa de la escenografía (p. 167). Los
escenógrafos, obligados a trabajar con recursos limitados y en condiciones de alta movilidad, desarrollaron soluciones creativas y flexibles que desafiaban el formalismo y la tecnificación porfiriana. El
teatro popular, como el género chico estudiado por Bryan (1983), experimentó un renacimiento y ganó
visibilidad sin precedentes, constituyéndose en una de las expresiones culturales más dinámicas y masivas del periodo (p. 145). En estos espacios alternativos, la escenografía se liberó de la obligación de
emular cánones europeos y pudo experimentar con estéticas más cercanas a la sensibilidad y el humor
populares.
Sin embargo, esta efervescencia creativa pronto fue disciplinada por el proyecto cultural posrevolucionario. El Estado emergente, en su búsqueda por construir una identidad nacional unificada,
instrumentó un nacionalismo estatalizante que operó mediante exclusiones sutiles pero efectivas. El
muralismo fue consagrado como arte nacional por excelencia, recibiendo financiamiento estatal y re-

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conocimiento institucional, mientras que otras expresiones, como la escenografía de las carpas o el
teatro campesino, fueron progresivamente marginadas por considerarse no serias o no modernas. Esta
dinámica ilustra lo que Rivera Cusicanqui (2010) describe como la paradoja de la recolonización: la
retórica de la inclusión y el mestizaje sirve, en la práctica, para neutralizar la diferencia radical y convertirla en un elemento administrable dentro del orden hegemónico (p. 71).
La creación de instituciones como la Secretaría de Educación Pública (1921) y, posteriormente, el Instituto Nacional de Bellas Artes (1946), si bien buscaba fomentar las artes, también estableció un sistema de consagración que tendió a privilegiar las expresiones fácilmente incorporables a la
narrativa del México moderno. La escenografía que no se ajustaba a este proyecto —ya fuera por su
carácter popular, su estética disruptiva o su base comunitaria— fue relegada a un estatus secundario,
perpetuando bajo nueva retórica la jerarquía colonial entre lo culto y lo popular. La Revolución, por
tanto, no acabó con la colonialidad, sino que negoció con ella, produciendo una síntesis en la que lo popular fue invitado a la mesa, pero solo bajo los términos definidos por el Estado y sus élites culturales.
En este sentido, la Revolución no fue ni un corte radical ni una continuidad absoluta, sino un momento
de “tensión histórica donde la colonialidad se adaptó a nuevas formas de gestión estatal de lo popular”
(Rivera Cusicanqui, 2010, p. 71).
2.3. El Teatro de Ulises, Teatro de Orientación y Los Contemporáneos: Cosmopolitismo
como colonialidad interna
El Teatro de Ulises (1928), Teatro de Orientación y el grupo de Los Contemporáneos son frecuentemente celebrados en la historiografía tradicional como la irrupción definitiva de la vanguardia y
la modernidad en el teatro mexicano. Su labor de introducir a autores europeos y norteamericanos de
vanguardia como Cocteau, O’Neill y Lenormand, así como su colaboración con el pintor vanguardista
Agustín Lazo en la escenografía, representó una renovación del lenguaje escénico mexicano (Calva,
2002, p. 505). La propuesta estética de Lazo, caracterizada por una plasticidad sintética y simbólica,
rompía conscientemente con el ilusionismo pictórico del naturalismo decimonónico (Figura 6).
Figura 6
Antígona, 1932.

Dirección: Julio Bracho. Escenografía: Agustín Lazo. Espacio: Teatro Orientación
Fuente: INBAL/CITRU, Col. Fotográfica, Fondo
Armando de Maria y Campo.

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No obstante, una lectura decolonial permite problematizar este elogio indiscriminado, revelando lo que podríamos denominar una colonialidad interna en su proyecto intelectual. Su cosmopolitismo, aunque valioso como apertura, se construyó sobre un profundo desprecio por las expresiones
locales y populares, consideradas manifestaciones de un México bárbaro que debía superarse mediante
la asimilación acrítica de la cultura europea (Ortiz Bullé Goyri, 2002, p. 521). Como expresa Mignolo
(2003), la lógica colonial se reproduce incluso en los gestos que aparentemente pretenden trascenderla,
pues “la búsqueda de la modernidad implica, demasiado a menudo, la negación de la colonialidad”
(p. 112).
Esta epistemología de la negación del sustrato cultural local configura lo que Rivera Cusicanqui (2010) identificaría como un patrón de mímesis colonial (p. 53), donde las élites ilustradas buscan
legitimidad replicando modelos metropolitanos y descalificando saberes autóctonos. El proyecto de
Los contemporáneos, en su afán por conectarse con las corrientes artísticas parisinas, operó una sistemática exclusión de las tradiciones escénicas populares que, desde las carpas y los teatros barriales,
estaban desarrollando formas de modernidad alternativas.
La dimensión conflictiva de este proyecto se evidencia en la recepción crítica de la época,
donde fueron acusados de ser extranjerizantes y afeminados (Prensa INBAL, 2018). Estos epítetos no
constituían meras críticas estéticas, sino acusaciones políticas que revelan cómo la construcción de la
nacionalidad posrevolucionaria estaba profundamente entrelazada con nociones de masculinidad, raza
y autenticidad cultural. Como explica Monsiváis (2000), la acusación de afeminamiento funcionaba
como un marcador de alteridad que cuestionaba su legitimidad para representar lo mexicano (p. 87).
El canon hegemónico, al celebrar a Los Contemporáneos como pioneros de la modernidad
teatral, ha tendido a ocultar esta dimensión excluyente de su proyecto, presentando su cosmopolitismo
como un gesto puramente progresista. Sin embargo, como advierte Bhabha (2002), el cosmopolitismo
de las élites del Sur global frecuentemente enmascara un complejo de inferioridad cultural que refuerza, en lugar de subvertir, las jerarquías coloniales (p. 45). La paradoja del Teatro de Ulises reside en que
su gesto transgresor reproducía la misma lógica de desprecio hacia lo local que caracterizó al proyecto
civilizatorio porfiriano, actualizándola bajo el disfraz de la vanguardia internacional.
2.4. La institucionalización posrevolucionaria: El INBA y la profesionalización de la
exclusión
Los archivos del Fondo Escenografía Mexicana del CITRU muestran que los montajes oficiales priorizaban un realismo psicológico europeizante y un ideal de espectacularidad acorde con el
proyecto nacionalista oficial, marginando expresiones híbridas o radicalmente experimentales (Escobar, 2012, p. 28). Antonio López Mancera, primer jefe del Departamento de Producción Teatral (19521978), ejemplifica esta élite institucional homogénea y dependiente del Estado posrevolucionario (Secretaría de Cultura, 2024).

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Figura 7
La verdad sospechosa, 1934.

Obra inaugural del Palacio de Bellas Artes.
Dirección: Alfredo Gómez de la Vega.
Escenografía: Carlos González.
Fuente: INBAL/CITRU. Fondo Escenografía Mexicana.
Este proceso de domesticación de la escenografía (Figura 7) puede entenderse como una manifestación de lo que Mignolo (2003) denomina la colonialidad del saber (p. 67), donde los criterios
de validación del conocimiento reproducen las jerarquías epistémicas establecidas durante la colonia.
La profesionalización a través del INBA implicó así la progresiva desconexión de la escenografía de
sus raíces populares y comunitarias, transformándola en una disciplina especializada, reglamentada y
funcional al proyecto de construcción nacional hegemónico. Los saberes técnicos de carpinteros, sastres y pintores especializados —muchos de ellos anónimos— que durante generaciones habían dado
vida material a las puestas en escena, fueron subordinados al conocimiento teórico-académico de los
nuevos escenógrafos institucionales, perpetuando bajo nuevas formas las exclusiones históricas del
campo cultural mexicano.
2.5. La (in)visibilidad de las escenógrafas: El patriarcado en la sombra
El canon hegemónico ocultó sistemáticamente a escenógrafas como Fiona Alexander, Graciela Castillo del Valle, Félida Medina y Marcela Zorrilla mediante el silencio en el archivo y la omisión
historiográfica (Ruíz Rivera, 2020, p. 105). Esta exclusión replicó una división sexual del trabajo que
asignaba a hombres la concepción artística y a mujeres la ejecución material, un patrón patriarcal que
reserva la esfera simbólica para lo masculino (Segato, 2016, p. 92). El archivo fotográfico de Castillo
del Valle en el CITRU (ca. 1950) muestra su colaboración con López Mancera en posiciones secundarias, pese a contribuciones creativas equivalentes, demandando una sociología de la imagen para
rastrear huellas visuales no censuradas (Rivera Cusicanqui, 2010, p. 20) (Figura 8).

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Figura 8
Graciela Castillo del Valle, Antonio López Mancera y Celia “La Güera” Guerrero en el Palacio
de Bellas Artes, 1950.

Fuente: INBAL/CITRU. Col. Fotográfica. Archivo Graciela Castillo del Valle.
La recuperación de su trabajo trasciende un ejercicio de justicia arqueológica. Implica desmontar la noción misma de autoría y genialidad que sustenta el canon hegemónico, conceptos heredados del romanticismo europeo que privilegian al individuo (masculino) sobre lo colectivo. Las escenógrafas, como demuestran los estudios de caso de Ruíz Rivera (2020), a menudo desarrollaron prácticas
creativas profundamente colaborativas, en diálogo horizontal con directoras, actrices, vestuaristas y
técnicas, generando metodologías de creación que desbordaban el modelo individualista y patriarcal
predominante (p. 112).
Figura 9
Boceto de escenografía para Los soles truncos, 1977.

Dirección: Nancy Cárdenas. Escenografía: Félida Medina. Vestuario: Cristina Sauza.
Fuente: Archivo Particular Félida Medina.

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Esta visibilización exige una auténtica revolución metodológica en la forma de escribir la
historia del teatro. Como propone Rivera Cusicanqui (2010), se requiere desarrollar una sociología de
la imagen que permita leer entre líneas de los archivos visuales y “descubrir sentidos no censurados
por la lengua oficial” (p. 20). En el caso de las escenógrafas, esto implica rastrear sus huellas en los
bordes de las fotografías, en los registros administrativos de producción, en las memorias orales de sus
colaboradoras y en los bocetos y maquetas que sobrevivieron al olvido institucional (Figura 9). Solo
mediante esta aproximación metodológica disruptiva podremos comenzar a tejer una historia de la
escenografía mexicana que reconozca el papel fundamental de estas creadoras en la configuración del
paisaje teatral nacional.
2.6. Resistencias y contra-archivos: Hacia una escenografía otredad
Las resistencias emergieron en teatros de carpa, con escenografías portátiles que priorizaban
síntesis y conexión popular sobre ilusionismo oficial (Bryan, 1983, p. 152). Grupos independientes de
los 1960-1970, como el de María Alicia Martínez Medrano (Teatro Campesino de Tabasco), exploraron
escenografías integrales centradas en cuerpo y espacio comunitario, desplazando el textocentrismo
europeo. Estas prácticas forman un contra-archivo de “armas de los débiles” (Scott, 1990, p. 136) que
exige una mirada ch’ixi, sosteniendo contradicciones culturales sin síntesis forzada (Rivera Cusicanqui, 2010, p. 89).
El teatro de carpa, por ejemplo, desarrolló una escenografía portátil, económica e ingeniosa que dialogaba directamente con el humor y la sensibilidad popular. Sus escenógrafos, anónimos en su mayoría,
crearon un lenguaje visual basado en la síntesis, la sugerencia y la complicidad con el público, muy
distante del ilusionismo pictórico y la grandilocuencia de los teatros oficiales. Como documenta Bryan
(1983), estas expresiones populares “constituyeron un espacio de autonomía creativa donde se desarrollaron formas escénicas alternativas al modelo europeizante” (p. 152). La materialidad precaria de
estas escenografías no era solo una limitación económica, sino una elección estética que privilegiaba la
inmediatez y la conexión emocional con el espectador.
De manera similar, las puestas en escena de grupos independientes en los años sesenta y setenta exploraron una escenografía integral que cuestionaba la primacía del texto dramático y ponía el acento en
el cuerpo, el espacio y la experiencia sensorial. Trabajos pioneros de creadoras como Félida Medina
en montajes como Cementerio de automóviles (1968) y Los albañiles y, posteriormente, la obra crítica
y experimental de Jesusa Rodríguez (Figura 10) en espacios alternativos, contribuyeron a desplazar
el modelo textocentrista heredado de la tradición europea, como ya se ha mencionado. La obra de
Alejandro Luna (posterior a 1975 y que aquí se menciona como horizonte, no como corpus central
de este relato), quien declaró que “la escenografía no existe, existe el teatro” (Montoya, 2022, p. 3),
representa un punto culminante de esta búsqueda de una escenografía descolonizada, que ya no servía
para decorar sino para significar. Como explica el propio Luna en entrevista con Montoya (2022), su
propuesta buscaba “desmantelar la noción de escenografía como telón de fondo para construirla como
un elemento orgánico del hecho teatral total” (p. 4).

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Figura 10
Concilio de amor, 1987.

Dirección: Jesusa Rodríguez. Escenografía: Tolita Figueroa y José Manuel Rodríguez. Vestuario: Tolita
Figueroa. Música: Liliana Felipe.
Fuente: INBAL/CITRU.Colección Fotográfica General.
Estas prácticas de resistencia exigen, como propone Rivera Cusicanqui (2010), una mirada
ch’ixi (p. 89): una visión capaz de sostener la contradicción y de reconocer la coexistencia de múltiples
temporalidades y lógicas culturales sin forzar su síntesis u homogeneización. Esta perspectiva nos
permite leer en las grietas del archivo oficial las huellas de esas otras escenografías que desbordaron el
canon: desde las adaptaciones creativas de los escenógrafos anónimos del Teatro Principal durante
el Porfiriato (Barbosa Sánchez, 2015, p. 77) hasta las propuestas espaciales radicales del teatro campesino e indígena que emergió en los años setenta.
Recuperar estos contra-archivos no es un ejercicio de nostalgia, sino un acto de justicia epistémica que permite, como recalca Rivera Cusicanqui (2010), “reactualizar aspectos no conscientes del
mundo social” (p. 19) y visibilizar las múltiples modernidades que coexistieron en el México del siglo
XX. Solo mediante esta aproximación podremos comenzar a tejer una historia de la escenografía mexicana que honre su complejidad y riqueza, más allá de las narrativas hegemónicas que han dominado la
historiografía.
Conclusiones interpretativas: Hacia una memoria escenográfica dialógica
El análisis realizado a lo largo de esta investigación permite concluir que la historiografía
de la escenografía mexicana entre 1895 y 1975 ha estado estructurada por un canon hegemónico que
no constituye un reflejo natural de los hechos, sino una construcción política al servicio de proyectos
nacionales que fueron, simultáneamente, coloniales y patriarcales. Este canon operó mediante meca-

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nismos de exclusión —eurocentrismo, profesionalización elitista, invisibilización de las mujeres— que
han distorsionado la comprensión del pasado escénico. La adopción del modelo del teatro a la italiana
durante el Porfiriato, analizada en el apartado 2.1, no fue una simple transferencia técnica, sino un acto
de mímesis colonial mediante el cual las élites buscaron emular Europa, distanciándose de lo indígena
y lo popular (Mignolo, 2003, p. 89).
La aplicación de la hermenéutica de Ricœur y de los estudios decoloniales ha permitido desmontar estos mecanismos y demostrar que la memoria histórica es, en realidad, un campo de batalla
simbólico. Ricœur señala (2003) que existe una dialéctica fundamental entre memoria y olvido donde
“el trabajo del duelo es el precio de la memoria” (p. 85). Frente a la historia única del canon, es necesario oponer una memoria dialógica capaz de escuchar las múltiples voces silenciadas: las de los artesanos, las de las escenógrafas, las de los creadores populares cuyas prácticas de resistencia analizamos
en el apartado 2.6.
Esta tarea de descolonización historiográfica trasciende el mero ejercicio académico para adquirir implicaciones éticas y políticas. El trabajo de la memoria se convierte, en palabras de Ricœur
(2004), en un “acto de justicia hacia los ausentes” (p. 112). Recuperar las contribuciones de los marginados no se reduce a “hacerles un lugar” en la historia, sino a restituirles su dignidad histórica y reconocerlos como sujetos plenos de su propio destino. La invisibilización de las escenógrafas, documentada
en el apartado 2.5, responde a lo que Segato (2016) identifica como la estructura patriarcal que reserva
para los hombres el dominio de la esfera simbólica (p. 92).
En este sentido, este artículo propone una serie de desplazamientos epistemológicos fundamentales para futuras investigaciones:
1. Del genio individual a la creación colectiva. Desmantelar el mito del autor único y reconocer el carácter colaborativo de la escenografía, tal como practicaron las escenógrafas en sus trabajos
colectivos (apartado 2.5).
2. De la obra al proceso. Desplazar la mirada de los productos terminados hacia los procesos
creativos, las condiciones laborales y las redes de colaboración que los hicieron posibles, incluyendo
los espacios efímeros de la Revolución Mexicana (apartado 2.2).
3. Del centro a los márgenes: Prestar atención sistemática a los espacios y prácticas considerados periféricos (carpas, teatros ambulantes, comunidades), donde a menudo se encuentran las
innovaciones más radicales, como en el teatro de carpa (apartado 2.6).
4. De lo visible a lo invisible: Desarrollar metodologías, como la sociología de la imagen
propuesta por Rivera Cusicanqui (2010, p. 19), capaces de leer los silencios de los archivos, interpretar
huellas indirectas y reconstruir las biografías de quienes no firmaron sus obras.
Solo mediante una epistemología otra, descolonizada y feminista, podremos construir una
historia de la escenografía mexicana fiel a la complejidad del pasado y útil para los desafíos del presente. Una historia que, en palabras de Rivera Cusicanqui (2010), no aspire a la síntesis totalizadora,
sino que sepa “habitar en la contradicción y celebrar la riqueza de lo múltiple” (p. 89), reconociendo
que el periodo 1895-1975 no fue una secuencia lineal de desarrollo, sino un complejo momento de negociación entre tradiciones, de experimentación con nuevas posibilidades expresivas y de construcción
gradual de un campo profesional autónomo que nunca logró silenciar las voces que desde los márgenes
insistían en contar otra historia.

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�Artículo de investigación

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�Artículo de investigación

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

RECIBIDO: 03 de noviembre de 2025
ACEPTADO: 08 de enero de 2026
DOI: https://doi.org/10.29105/de.v3i4.31

El sacrificio autoficcional como
medio para la construcción del
cuerpo poético: Identidad poética
de María Velasco en Talaré a los
hombres de sobre la faz de la tierra

Autofictional Sacrifice as a Means of the Poetic Body Contruction: The Poetic Identity of
María Velasco in Talaré a los hombres de sobre
la faz de la tierra (I Will Cut Men Down from
the Face of the Earth)
Mayra Valeria Carbajal Silva1
Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) / Lima, Perú
Contacto: mvcarbajals@gmail.com
ORCID: https://orcid.org/0009-0007-7228-4275

Mayra Valeria Carbajal Silva 1

Licenciada en Teatro por la Pontificia Universidad Católica del Perú y Magíster en Artes Plásticas, Electrónicas y del
Tiempo por la Universidad de Los Andes, Colombia. Sus ejes de investigación se centran en las narrativas del yo y
autoficcionales, donde busca responder interrogantes con respecto a las representaciones estéticas de estas narrativas
en el espacio escénico.
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�Artículo de investigación

El sacrificio autoficcional como medio
para la construcción del cuerpo poético:
Identidad poética de María Velasco en
Talaré a los hombres de sobre la faz de la
tierra
Autofictional Sacrifice as a Means of the Poetic Body
Contruction: The Poetic Identity of María Velasco in
Talaré a los hombres de sobre la faz de la tierra
(I Will Cut Men Down from the Face of the Earth)
Resumen
El presente trabajo pretende demostrar que una característica autoficcional supone el sacrificio
como elemento clave y que culmina en la conformación de un cuerpo poético. Para ello, se
ha buscado responder a la pregunta en torno a cómo la autoficción funciona como medio para
generar cuerpos poéticos a partir del sacrificio en el caso de la obra de María Velasco, Talaré a
los hombres de sobre la faz de la tierra. Para ello, el análisis toma la idea de que la autora brinda
un personaje a partir de ella misma en la historia. Con esto se puede afirmar que la autoficción
funciona como herramienta de reconocimiento impulsada por la idea de entrega a situaciones
poco favorables para la construcción identitaria, lo cual permite llegar a un producto poético
como resultado de una afectación artística. De esta manera, la narración de María Velasco en
la obra es un ejemplo relevante y característico de este tipo de sacrificio. Así, el resultado es
un cuerpo sacrificado en sentido metafórico que se hace presente a través de los procesos de
escritura, la rememoración de hechos y la conformación identitaria.
Palabras clave: autoficción, María Velasco, cuerpo poético, dramaturgia del yo, teatro
contemporáneo, sacrificio
Abstract
This paper aims to demonstrate that one of the defining characteristics of autofiction is sacrifice
as a key element, culminating in the formation of a poetic body. To this end, it explores how
autofiction operates to generate poetic bodies through sacrifice, specifically in the case of María
Velasco’s work Talaré a los hombres de sobre la faz de la tierra (I Will Cut Down the Men from
the Face of the Earth). The analysis focuses on the author’s construction of a character based on
the author herself within the narrative. This suggests that autofiction functions as a tool for selfrecognition, driven by the act of exposing oneself to situations that hinder identity formation.
Such exposure enables the emergence of a poetic product resulting from artistic affectation.
Thus, María Velasco’s narrative constitutes a relevant and characteristic example of this type of
sacrifice. The result is a metaphorically sacrificed body that becomes present through processes
of writing, remembrance, and identity formation.
Keywords: Autofiction, María Velasco, poetic body, dramaturgy of the self, contemporary
theater, sacrifice

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�Artículo de investigación

1. Autofición, el cuerpo y la escritura del yo
La actividad autoficcional traza, a quien se entregue a realizarla, un camino que debe recorrerse
(Campbell, 1959)2. Caminar por este sendero narrativo implica someterse a tiempos en los que se
identificarán verdades, llegarán anagnórisis o se reconocerá la realidad de un cuerpo o una identidad
ficcional. De esta forma, el inicio de una tarea autoficcional nos muestra, a quienes observamos el andar
poético de una narración, el comienzo de un cuerpo (el cuerpo del autor/a), y el final de este que ha
pasado por una afectación o un largo viaje en el sentido metafórico.
La autoficción, como tal, resulta un medio o un camino que el autor/a emprende, sacrificando
partes de sí en un reconocimiento sobre sí mismo, ya que es necesario llegar a una conclusión
identitaria en su propia aventura de vida narrada. En los análisis de textos autoficcionales el sacrificio
y la violencia han sido parte de los temas de debate que considero relevantes como una característica
única al momento de emprender un trabajo autoficcional y que se muestran, en la mayoría de las
veces, más evidentes en la escritura femenina, de manera no excluyente, porque conlleva a una acción
contestataria que se hace de forma escondida y escarba en la memoria para purgar las emociones y los
recuerdos en los contextos en los que, históricamente, las mujeres o la presencia femenina no puede
alzar la voz.
Desde la perspectiva de esta investigación, la escritura autoficcional es un cuerpo presente
que el autor/a ha construido con base en sus memorias y acontecimientos atravesados por la ficción o
inverosimilitud, que, además, contiene un carácter que guarda una experiencia personal. En este sentido
propongo analizar la obra de María Velasco a través del cuerpo poético que construye por medio de
la afectación-sacrificio en Talaré a los hombres de sobre la faz de la tierra (2020), siendo el sacrificio
del personaje autoficcional, o de la acción de escritura autoficcional, un elemento fundamental para las
características autoficcionales. Para ello, el análisis toma al personaje de la autora en la historia y afirma
que la autoficción funciona como herramienta de reconocimiento impulsada por la idea de entrega a
situaciones poco favorables para la construcción identitaria. Esto permite alcanzar un producto poético
como resultado de una afectación artística, estética y metafórica. De esta manera, la narración de María
Velasco en esta obra es un ejemplo relevante y característico de este tipo de sacrificio.
La metodología que seguiré en adelante consistirá en comprender la definición de sacrificio
en un sentido occidental dentro de las creencias judeocristianas con base en los conceptos narrativos de
Sergio Blanco (2018) y Angélica Liddell (2008) y que reforzaré con la construcción de un cuerpo poético
Según Joseph Campbell (1959) un viaje implica un proceso de aventura que un héroe o personaje debe emprender que se
liga con las narraciones y leyendas tradicionales. Si realizamos una comparación con las formas en las que los seres humanos
modernos conformamos nuestras identidades, en el transcurso de la vida representamos a nuestros propios personajes y ellos/
ellas son sometidos a la peripecia de la aventura. Lo que implica perder o renunciar a lo que consideramos importante o parte
de nosotros.
En contraste al monomito de Campbell, se encuentran los análisis de Maureen Murdock que construyen un camino heroico
desde la feminidad como una escapatoria a una afirmación en una conversación que la autora mantuvo con Campbell, en donde
este afirma que “en toda la tradición mitológica, la mujer está ya ahí. Lo único que tienen que hacer es darse cuenta de que
ella es el lugar al que la gente intenta llegar” (Murdock, 2014, p.12). El esquema de Murdock enfatiza otro lado de la construcción heroica femenina haciendo énfasis en una separación y negación de aspectos que las mujeres han considerado como
ejes importantes en sus construcciones identitarias, como la presencia del padre y el intento de agradarle constantemente, la
separación de la idea de feminidad y la reconciliación con la madre. El camino heroico femenino parte de una insatisfacción en
cualquier etapa de la vida.
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�Artículo de investigación

a través de la afectación de la memoria por medio de los conceptos sobre afectación y territorialidad de
Jorge Dubatti (2011 y 2020).
Finalmente, este análisis toma como punto de partida la primera versión de la obra de Talaré…
(2020) porque contiene fotografías que representan un contenido estético interesante y, porque, a
diferencia de otras versiones publicadas de la obra, los títulos se encuentran presentes en el texto.
Esta primera versión fue publicada junto con otras obras de otros autores en el VIII Laboratorio de
Escritura Teatral de la Fundación SGAE dirigido por Yolanda Pallín Herrero. Pronto, el texto dramático
fue estrenado por la misma autora con el cargo de directora de la obra. El texto como tal ha recibido
reconocimientos como el Premio Max a la Mejor autoría teatral y el Premio Internacional del 39
Heidelberger Stückemarkt. También se encuentra publicado en la primera edición de Parte de lesiones
(2022) bajo la editorial La uña rota junto con otros textos de Velasco.
2. Otros puntos de partida
En mis acercamientos al texto de Velasco y a narraciones autoficcionales o escrituras hechas
por mujeres, encuentro una correlación interesante en las características del diario íntimo que es
potenciado por la escritura femenina. Esto ha llamado mi atención como punto de partida para encontrar
un estímulo estético y narrativo que considero relevante para próximos diálogos. La conexión que
se mantiene entre los contextos traumáticos es privilegiada porque responde a violaciones, incesto,
violencia, enfermedad y muerte:
A través de Catherine Cusset, Catherine Millet, Alina Reyes y varias otras escritoras, la
autoescisión y la disociación de la autoficción están vinculadas a nuevos espacios afirmativos del deseo
femenino. Sarah Cooper acredita a Cusset creando un libertinaje distintivo y libre de culpa, mientras
que Philippe Lejeune saluda la controvertida elaboración de la vida sexual de Catherine M. como
‘un acte antropologique original et valentux’. El impacto de estos experimentos insólitos deriva, en
parte, de la posesión por parte de sus autores de experiencias excesivas, a veces violentas, que son los
más fácilmente explorados a través del distanciamiento autoficcional (Jordan, 2012, p. 78, traducción
propia).
La autoficción como medio narrativo para la exploración literaria escrita por mujeres se
vincula con nuevas aspiraciones e interrogantes que el género ha buscado y se abre como un espacio
para resolver dichos cuestionamientos, lo que también abre preguntas sobre si la escritura contiene un
género:
La crítica literaria que practica esas caracterizaciones expresivas y temáticas de lo “femenino”
se basa en una concepción representacional de la literatura según la cual el texto es llamado a expresar
realistamente el contenido experiencia de ciertas situaciones de vida que retratan la “autenticidad” de
la condición-mujer, o bien su “positividad” en el caso de que el personaje ejemplifique una toma
de conciencia anti-patriarcal (Richard, 1993, p. 130).
Existe, también, un punto de encuentro entre diario íntimo y autoficción que se caracteriza por
explorar la inmolación, porque se expone al ser a través del recuento de los sucesos haciendo uso de la
memoria en la narración. Plasmar el trauma o la violencia que padecen algunos grupos marginalizados

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�Artículo de investigación

pareciera que es una característica que le presta formas particulares y ritmos a las escrituras del yo.
Desde la perspectiva de la escritura íntima y autobiográfica hecha por mujeres, Leonor Arfuch (2012)
describe cómo los diarios íntimos organizan narraciones sobre la vida de otros, las vivencias propias
y ajenas. Para la investigadora, la escritura de la propia vida es un medio para la comprensión más
profunda sobre una misma.
Este estilo destaca por contener un carácter intersubjetivo porque le otorga a la escritora “la
posibilidad de alentar una sintonía valorativa entre narrador y su destinatario, tanto respecto
de la experiencia -la ‘vida propia’- como de la ‘vivencia de la vida misma’, es decir la dimensión
ética de la vida en general” y la cualidad de forma que se traduce en “una puesta en forma narrativa,
expresiva -que es también una puesta de sentido” (Archuf, 2012, p. 47). El presente se encuentra
en la comprensión de la vida misma y en la forma narrativa para atormentar la memoria a través de
la reviviscencia en un formato de guerra constante (Archuf, 2012) donde la autora redescubre los
espacios de la memoria. Lo psíquico se ubica en esta escritura como una experiencia fragmentada para
recomponer la memoria y las partes de la autora3 que han sido marginalizadas (Richard, 1993). Para
Silvia Hégéle (2018) el formato diarístico representa trazos de la existencia hechos frases que tienen
la funcionalidad de estructurar una identidad desvanecida, “pero antes de vislumbrar una respuesta, la
autora autoficcional tiene que confrontarse a la duda: ‘but please, don’t ask me who I am. ‘Apassionate,
fragmentary girl’, maybe’” (p. 277).
La confrontación con la memoria y el pasado me lleva a repensar la autoficción a partir del
formato antes expuesto. El sacrificio del bienestar emocional me parece una actividad rumiante dentro
de la autoficción. Regresando al análisis de Richard (1993): existe una representación realista del
contenido de la experiencia de la vida misma.
Llamo a la confrontación de la duda el sacrificio que la identidad femenina debe sobrellevar.
Para Sergio Blanco (2018) la autoficción mantiene una “mecánica de trabajo: establecer un dispositivo
bélico contra uno mismo y sobre todo contra nuestros prejuicios” (p.15). Así, la autoficción promueve
un sacrificio de la cordura o de la estabilidad. Se sacrifica la tranquilidad de una apacigüe mentalidad
que no recuerda a sí misma para escarbar y rememorar o deslizarse del “trauma insoportable a un
trauma que puede soportarlo todo” (Blanco, 2018, p.14).
Según Angélica Liddell (2008), el sacrificio aparece como un elemento importante en la obra
de arte. “En el tiempo de las muertes colectivas es necesario el sacrificio individual como rebeldía o
barricada. El arte, sacrificio íntimo en un espacio público, es nuestra rebeldía. Gracias al sacrificio
poético recuperamos la identidad que perdemos en la masacre” (2008, párr. 1). Esto defiende la unicidad
Es necesario hacer una salvedad a esta característica para democratizar el espacio de la intimidad y alejarse del comportamiento
sistemático de las culturas hegemónicas patriarcales que segregan y estigmatizan los comportamientos a ciertos sectores para
categorizarlos. Considero que, si en esta investigación se realizará una categorización de algún tipo, es necesario alejarse de las
naturalezas tiránicas. Por ello, me apego a las ideas de Nelly Richard (1993) en su crítica a la escritura femenina que estipula
que la escritura puede tener un género: “cada vez que una poética o que una erótica del signo rebalsa el marco de retención/
contención de la significación masculina con sus excedentes rebeldes (cuerpo, libido, goce, heterogeneidad, multiplicidad, etc.)
para desregular la tesis del discurso mayoritario” (p. 132).
Esta democratización permite a todos aquellos que no se identifiquen con lo que estipulan los sistemas masculinos a rebalsar la
tentación de ellos haciendo uso del cuerpo y de otros aspectos que lo afectan y transforman como la libido, goce, la heterogeneidad, etc., con la finalidad de desencajar el discurso de lo general (Richard, 1993).
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�Artículo de investigación

que resulta de las escrituras del yo. El cuerpo poético aparece como la identidad generada luego de la
reconstrucción de los fragmentos de la identidad femenina que se desvanecen en la sociedad.
Hasta ahora, como definición de sacrificio, es posible contener dentro de este concepto la
acción de pasar por el tormento de mirar al pasado haciendo uso de la memoria. En el caso de las
escrituras del yo, sean estas autoficcionales o, como se ejemplificó, diarísticas, la presencia identitaria
es relevante para definir el carácter de ese sacrificio.
3. El cuerpo como elemento para narrar
Esta investigación pretende encontrar un cuerpo poético que se construye con base en una
entrega de un cuerpo social que coloca un artista en su obra de arte. Para explicar ello abordo la
concepción del cuerpo poético dentro de la narración autoficcional como un elemento que se genera
desde el sacrificio. Como es para Arfuch (2012): la reviviscencia en un formato de guerra constante al
momento de realizar la escritura; traduzco esto como un proceso de afectación.
Un cuerpo poético surge en un tiempo narrativo y un espacio memorial. El sentido de mediación
que el cuerpo ejerce sobre la escritura y que sucede de regreso al cuerpo físico como un intercambio
puede ser tomado como un compartir generador de un convivio de múltiples niveles constructores
de significados: el convivio entre memoria, escritura y cuerpo, y el convivio entre palabra, cuerpo
construido y receptor. Para ello, las teorías de Jorge Dubatti (2011) pueden alentar la argumentación.
En estos sistemas de significación, la materia o cuerpo semióticos, para Dubatti, son unidades
de diferentes manifestaciones. Sin embargo, Dubatti menciona un segundo cuerpo semiótico que es la
conexión que este cuerpo brinda con un grupo de imágenes. Estas imágenes ponen en manifiesto nuestra
capacidad de producir sentido (2011, p. 97). ¿Cómo es posible encontrar estos cuerpos semióticos en
una dramaturgia autoficcional?:
Ese cuerpo en acción produce un volumen de acontecimientos que se manifiesta organizado
por una nueva forma… La materia dispuesta/tomada se deja informar por la nueva forma, la cual, a
la vez que respeta su entidad, la funde en una nueva organización. Materia informada y nueva forma
constituyen el núcleo originario del ente poético en el acontecimiento (Dubatti, 2011, p. 88).
Para encontrar un cuerpo poético dentro de estos parámetros es necesario comprender que
Dubatti habla de una afectación por la que pasa esta materia. Desde esta perspectiva me parece
fundamental la cita anterior para responder a la última pregunta. Considero que la autoficción brinda
herramientas para potenciar la construcción de un espacio y un tiempo en el que la materialidad del yo
referencial o del autor se convierte en una materialidad poética.
No obstante, estas afirmaciones son un análisis a partir de un convivio entre sucesos teatrales.
Lo primordial, en este caso, sería ubicar un convivio que se genere en un contexto narrativo que
se produce a través de los acontecimientos en la historia. En Teatro Comparado, territorialidad y
espectadores: multiplicidades intraterritoriales, Dubatti (2020) menciona las maneras en las que
generamos territorios con base en la territorialidad. Si bien, las aproximaciones se enfocan en el contexto
teatral, se menciona que la territorialidad, en este contexto, es un espacio subjetivado (p. 30) y que al
partir de la idea de territorialidad, desterritorialidad y reterritorialidad construimos identidades que se

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�Artículo de investigación

sostienen a través de viajes, caminos y mudanzas. Todo ello sostenido ante un convivio constante con
quien nos observa o, en este caso, nos lee4 (Goffman, 1981).
Otro acercamiento sobre la idea de un cuerpo que se forma o se construye en territorios
autoficcionales lo brinda Mauricio Tossi (2017). Defiende, por un lado, la relación del cuerpo y la
puesta en escena y, por otro, el cuerpo del actor como parte de una dramaturgia del actor. Así, en ambas
posturas el cuerpo resulta ser la materia prima para la representación. Esto se debe a que el cuerpo del
intérprete es un espacio en el que se exponen signos y se crean significados como un laboratorio de
experimentación y exposición. Ya que el cuerpo en el espacio escénico, también en el ámbito social,
expone “su contingencia social y sus mecanismos de significación” (Tossi, 2017, p. 61).
Lo anterior corresponde al primer aspecto que Tossi enfatiza en su análisis del cuerpo en
relación con la escena, el cual empieza a separarse del texto dramático para convertirse en materialidad
estética. En otras palabras, ocurre un brinco estético que trasciende el cuerpo para crear un cuerpo
poético. “Aquí, el cuerpo del actor no es un instrumento de comunicación de signos textuales: por el
contrario, es el puntapié inicial de un trayecto estético y técnico que promociona una mente corporizada
o embodiment” (Tossi, 2017, p. 63).
Este acercamiento me permite conceptualizar “la gestación de un cuerpo singular” (Tossi,
2017, p. 62). La materialidad corporal surge para dar lugar a un cuerpo fenomenológico. Un cuerpo
lleno de significados. Sin embargo, ¿es posible proponer un cuerpo que se construye cuando no se
encuentra en un espacio? Mis interrogantes surgen al haber observado a artistas como Arca que, desde
la cultura pop latinoamericana, expone sobre un cuerpo en constante performatividad en la identidad
social de la artista como en su referencialidad en videoclips. Es más sencillo y claro presenciar un
cuerpo transformado en Arca. A diferencia de ello, la escritura dramática pareciese que carece de
ese aspecto y debe salvaguardarse únicamente en el proceso de creación de significados y símbolos
narrativos que la autora construya y el lector genere. En el caso autoficcional y, eventualmente como se
observará en Talaré…, el cuerpo poético del artista va tomando forma.
El análisis que María José Sánchez Montes (2004) realiza con base en los pensamientos sobre
la escena de Adolphe Appia me parecen relevantes para esta investigación porque fundamentan una
condición para la corporalidad. El cuerpo es un punto unificador entre tiempo y espacio. “Cuerpo como
elemento reconciliador de tiempo y espacio, es decir, denominador común de ambos o única instancia
capaz de poner en relación todas las artes, tanto las denominadas ‘artes del tiempo’ como las ‘artes del
espacio”’ (p. 70).
Una característica de este elemento unificador es la latencia. Es decir, que deberá palpitar
durante la obra de arte y mientras se encuentre en el espacio. De esta forma, la obra de arte es “gobernada
por un principio vivo o viviente” (Sánchez Montes, 2004, p. 71). Así, es posible afirmar que lo que
sucede en la obra de arte contiene cierta verdad porque recibe la ayuda de la materialidad que no solo
es técnica y estética, sino que también es viva. Solo lo que puede mantenerse con vida contiene cuerpo,
incluso las ideas.
Desde la mirada sociológica se pueden tomar como referencias las premisas sobre la construcción identitaria que funciona a
través de auditorios de Erving Goffman (1981).
4

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�Artículo de investigación

Sánchez Montes (2004) destaca un ejemplo de Appia sobre la música como medio para afectar
la materialidad y hacerla viva. “La palabra que se expresa en tiempo, es portadora de pensamiento,
mientras que la música que lo es … de sentimientos, consigue dejar a un lado el ejercicio de la razón”
(p.75).
Según las contemplaciones de Appia, un cuerpo se construye y se desenvuelve a partir de
un medio de afectación. Appia propone que, en primer lugar, debe existir un ente viviente al cual se
haga referencia (Sánchez Montes, 2004, p. 78) que, en este caso, es el cuerpo. En segundo lugar, solo
por la mediación del cuerpo puede el espacio viviente convertirse en resonador (Sánchez Montes,
2004. p.82). Entonces, el carácter vivo acontece al combinar tiempo y espacio, por lo que una primera
afirmación es que la escritura en un formato íntimo posee una temporalidad al rememorar los sucesos
del pasado como una narración (tiempo) en la memoria (espacio). Lo que hacemos nosotros es leer la
sintaxis de un cuerpo que ya ha sido plasmado en la memoria.
De esta manera, a lo que me refiero con cuerpo poético en adelante, es un cuerpo que ha sido
afectado de manera narrativa por el sacrificio y el tormento de hacer pasar al personaje autoficcional
por acontecimientos históricos que agobien la identidad referencial del autor y su personaje.
4. El sacrificio en Talaré a los hombres de sobre la faz de la tierra
Me parece, entonces, relevante y justificado abordar estos conceptos antes expuestos dentro
de la obra de Velasco, porque considero que pueden aparecer de manera orgánica o que haya que
enfrentarse a descifrar algunos elementos que, no obstante, se encuentran ahí.
Las obras de Velasco han sido estudiadas desde diferentes perspectivas, como la de la presencia
animal, la ecológica, el sentido de violencia, la memoria y la autoficción. Si bien el análisis de Talaré
a los hombres de la faz de la tierra no es extenso, existen autores que se han dedicado a examinarla.
Markel Hernández Pérez (2024) describe un análisis autoficcional desde los elementos estéticos de la
obra. Además, plantea la idea de un cuerpo poético estético que delimita la presencia performativa de
este y se potencia a través de la danza y el gesto físico.
Vale la pena, además, considerar a la obra autoficcional al incluir a Velasco como autora de
autoficciones en general. La categorización puede venir desde elementos como que la historia personal
se mostrase a través de la narración (García Barrientos 2014; De la Torre-Espinosa, 2024, p. 103), lo
cual en Talaré… sucede al presenciar el crecimiento del personaje principal, cuyo nombre es también
el de la autora.
De la Torre-Espinoza (2024) asegura que, para comprobar que la obra de Velasco es
autoficcional, es necesario identificar la presencia de una autoconstrucción poética de la experiencia
personal. “La dramaturgia actual femenina tiene un papel relevante ... La autoficción es un recurso
literario que se visibiliza en ciertas obras con autoría femenina ... en María Velasco, en particular, se
observa una aplicación rica de esta estrategia.” (Pérez Cabrera, 2022, p. 52). Del mismo modo, el uso
de la “posmemoria” es un elemento que describe la relación de una generación posterior a la que sufrió
el trauma, que se asocia a la acción de recordar (De la Torre-Espinoza, 2024, p. 104).

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�Artículo de investigación

Para Alayón Galindo (2022), grosso modo, la deducción autoficcional en el drama se basa en
aspectos como la aproximación a la primera persona, la característica ficcional en donde el autor está
presente y el yo que toma la escena y se despliega dentro de códigos poco realistas e inverosímiles
(p.148), generando una confusión entre realidad y ficción. “Se codean, al mismo nivel, con los
personajes reales y los de ficción. ¿Quién es quién? A decir verdad, no existe tanta diferencia entre
unos y otros” (Velasco, 2020, p. 11).
En conversaciones con la autora en propias investigaciones anteriores, el diálogo sobre el
carácter autoficcional de la obra está presente:
MV: Pues mira, realmente siempre voy a hablar en primera persona porque no creo que en la
escritura y tampoco la creación haya fórmulas universales que sean eficaces para todos, pero de alguna
manera, en mi escritura, siempre, lo autoficcional siempre ha sido importante. Siempre he partido
de vivencias propias, creo que no solo para generar un discurso a partir de ella sino también para
generar un discurso hacia el futuro. De alguna manera poner estas vivencias en tela de juicio, ver lo
que habían supuesto con carácter retrospectivo, pero también decir cómo yo me recreaba, o me auto
creaba, o me proyectaba hacia el futuro. Qué discurso podía generar a partir de esto. Y obviamente,
también yo siempre digo que cuando uno hace ese proceso de anamnesis, de recuerdo, está haciendo
una anamnesis no solo de una historia personal sino de la historia colectiva, porque siempre hay una
relación, yo diría, íntima, una relación entrañable con el de afuera. Entonces, yo también confío mucho
en que la sensibilidad va de lo personal a lo colectivo y que cuando yo estoy hablando de una serie de
vivencias, que presupongo compartidas, al menos con muchas personas de mi generación, con muchas
personas que han compartido un contexto geocultural, pues creo que estoy apelando a esa sensibilidad
de lo colectivo y generando ese discurso para el futuro no solo propio, sino también de una generación
(Carbajal Silva, 2021, p. 172).
Es desde aquí que me aferro a una mirada que propone una escritura constructora de un cuerpo
poético en la actividad autoficcional a partir de la obra de María Velasco, Talaré a los hombres de
sobre la faz de la tierra. Creo que es posible observar la presencia de una identidad memorial y textual
traducida en un cuerpo poético que se mantiene por la posmemoria, la multiplicidad y la latencia,
surgidas todas estas características desde el paso por el tormento.
Encuentro que en la naturaleza autoficcional el sacrificio metafórico del que tratan algunos
autores genera un símil con la afectación de un cuerpo en escena o un cuerpo que se afecta en la
producción artística donde el lector de autoficciones convive con esta producción. De esta manera,
la afectación cumpliría el rol técnico del concepto metafórico del sacrificio en las escrituras del yo.
En estos términos, sacrificio y afectación del cuerpo están en el mismo nivel de aparición.
En Talaré… la afectación-sacrificio se presenta en formas en la historia que ayudan a la protagonista
a construir una concepción de su propia identidad. El lector/espectador observa en el texto el
enfrentamiento constante con la contextualización e idiosincrasia de una cultura española que ha
heredado conductas del pasado.

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�Artículo de investigación

Conectar con la naturaleza
En Talaré… la autora comienza la autoficción contextualizándonos en un asado familiar donde
observamos a una niña bajo un árbol. La afectación-sacrificio acontece desde el inicio de la narración,
en el cual la protagonista, en su etapa infantil —que no dejará hasta que se haya reconocido como un
ser diferente a los seres arquetípicos de la sociedad que habita — es despojada por todo aquello que la
caracteriza por su feminidad:
El padre concentrado /en su tosca tarea. / La niña inmóvil, /
con la mirada gacha, / deja uno de los pocos atributos/
de su feminidad en la corteza. / Ahora parece una pelona, /
una de esas mujeres/humilladas con el rapado/
en la España de Franco/ o en la Segunda Gran Guerra. /
Es entonces cuando el árbol la consuela. /
(Velasco, 2020, p. 501)
La autora parece ser consciente del tormento desde y de las nociones de aventura al enfrentar
a la protagonista con la naturaleza. Para Murdock (2014) es primordial que el viaje heroico femenino
incentive una búsqueda por reconectar con la naturaleza al hacerse ella presente de forma involuntaria.
Dentro del viaje emprendido por la protagonista, sus preocupaciones acogen los
acontecimientos que suceden en el Amazonas. Estas preocupaciones resultan comparar lo que una
España de Franco ejecutó sobre el cuerpo de las identidades femeninas con el extractivismo ocasionado
por la colonización sobre las culturas y territorios del sur.
La naturaleza, en este caso representada por el árbol, es un personaje que aparece y desaparece
en momentos cumbre de la construcción identitaria de la protagonista. Por ello, observarlo como un
consejero colabora a la idea de la construcción de una identidad heroica conformada a través del viaje.
El árbol aparece luego de la sustentación de la tesis doctoral de la protagonista para reconstruir un
cuerpo que, como lectores/espectadores de autoficciones, se desarmó y alejó hacia un camino que no
le correspondía a esa identidad:
Tú también tienes una enorme capacidad de autorregeneración: ¡arriba las hojas! No es un
orgullo morir de pie. … HAS CRECIDO COMO SER HUMANO. CRECE AHORA COMO
ALGO QUE NO CONOCES (Velasco, 2020, pp. 566 y 567).
Prostitución
En este viaje, la protagonista se somete a la prostitución desde la idea del deber. Esta acción
en la historia conforma un espacio para que ella coloque su cuerpo frente a otro:
Te fijas en otros anuncios para escribir el tuyo. A partir de los
treinta, el mercado se enrarece. La gente pide menstruación, vello

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�Artículo de investigación

facial, embarazo avanzado... Así que decides cambiarte el nombre
y quitarte años. ¿Qué edad aparentas? ¿Qué edad aparentas
cuando estás seria?, ¿y cuando te ríes? ¿Qué edad puedes llegar
a aparentar? ¿Qué edad mental estás dispuesta a fingir?
(Velasco, 2020, p. 532).
Colocarse en un escaparate para la venta del cuerpo acontece por una respuesta a un deber. En
parte, el llamado a comenzar una aventura es un deber cuyo objetivo consiste en encontrar respuestas a
interrogantes. En este caso, pertenecer a una sociedad responsable de abusar del cuerpo femenino implica
para la protagonista vivir la experiencia como un devenir histórico dentro de su construcción identitaria:
Entonces, lo que intento mostrar con el personaje es que esto está en su tradición familiar.
Pareciera que pudiera estar superado en su generación. No es así, porque está esa casuística también en
su pareja. Parecería que alguien hoy ha tenido la suficiente educación sexual o ya está en un marco de
libertad sexual para no necesitar esos roles de poder, mentira. Aparece también como detonante para lo
que ella va a ser esa anécdota de la pareja y, luego, para mí la frase que ella dice que recuerdo: “si yo
quería probar esta vivencia que han hecho siete de cada diez españoles”, la cifra es dura, es heavy, no
podía hacerlo como sujeto, tenía que hacerlo como subalterno. Supone estar del lado del estigma, supone
un devenir menor, supone de tener que hacerlo del lado del frágil, del lado del débil, fragilizarse (Carbajal
Silva, 2021, p.180).
Este sometimiento permite a la autora proponer que la protagonista está enfrentada a una
metamorfosis. La búsqueda de identificarse con algo para poder ser amada construye un cuerpo que, de
forma narrativa, la palabra lo describe. En esta historia no existe cuerpo femenino en tanto no se encuentre
expuesto, vendido o mutilado.
Buscar un dios
Velasco es consciente, como autora, de cómo el proceso de reconocimiento y la búsqueda de
respuestas en la autoficción llegan desde el tormento. La cultura judeocristiana nos solicita constantemente
despojarnos de aquello considerado valioso o realizar rituales de sacrificio; y si en un principio la tradición
pedía el sacrificio de un ser vivo, en la época contemporánea pide el sacrificio del bienestar, solicitando
la penitencia constante del más débil. Las figuras santificadas llegan al estatus de adoración, porque han
pasado por la penitencia y el despojo.
El deber constante del sacrificio es colocarnos en situaciones marginalizadas. Sin embargo, hasta
qué punto de marginalización debemos llegar quienes ya lo estamos. Es interesante lo que hace Velasco
porque podría decirse que habla por aquellas personas sin voz. Coloca la prostitución del cuerpo en un
nivel parecido a la prostitución del conocimiento. Cuerpo y mente son objetivados ante dos sistemas
patriarcales (burdel – academia) y coloca a las mujeres en un mismo nivel en todo sentido.
La razón por la cual muchas no nos colocamos en las posiciones de subalternidad es porque el
peligro de aproximarnos a ello puede costarnos la vida. En la realidad, ¿cuántas deben acercarse al límite
de la muerte? Entonces, para encontrar respuestas solo nos arriesgamos a entregar nuestros conocimientos

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�Artículo de investigación

a la calificación5. Podríamos, sin embargo, pensar que otra forma de sacrificio y exposición del cuerpo
se encuentran en las redes sociales y las aplicaciones de citas. Ahí, las normas para los grupos femeninos
son diferentes a lo esperado en los masculinos. En la virtualidad seguimos siendo objeto de consumo.
Este, de todas formas, es un análisis diferente.
El deber religioso aparece como una representación de castigo en escenas como:
LA NIÑA VUELVE A CASA DESPUÉS DE UN TIEMPO Y HABLA CON SU MADRE DE
DIOS, JIMÉNEZ LOSANO Y UN BOABAB Y LA NIÑA VISITA AL TÍO MATERNO Y
CREE RECONOCER EN SUS ÚLTIMAS PALABRAS EL NICKNAME O ALIAS QUE SE
UTILIZABA CUANDO SE PROSTITUÍA (Velasco, 2020, 517 y 551).
Aparece la observación panóptica de la cual las figuras femeninas suelen esconderse en la
historia. Las mujeres en esta historia esconden la palabra, el racionamiento y entregan el vientre para
poder ser cuidadas dentro de la estructura en donde viven. Toda una sociedad completa las observa.
El segundo y el tercer suceso son enfrentamientos con la condición de una cultura en la cual
se le ha colocado a Velasco y ella ha enfrentado a la protagonista. El sentido de enfrentamiento también
afecta el cuerpo textual que Velasco tiene sobre el cuerpo que habita en la cultura en donde se encuentra.
Convertirse en animal
La obra muestra dos maneras mediante las cuales la protagonista se convierte en chivo
expiatorio o animal de caza de una historia crítica de una sociedad permeada por la religión, la doble
moral y el abuso. Por un lado, en el encuentro con el tío paterno, la autora coloca un pie de página al
final de la escena:
Almizcle
(…)
Sustancia grasa, untuosa, de olor, intenso que algunos mamíferos segregan en glándulas
situadas en el perineo o cerca del ano. Por su untuosidad y aroma, es la base de cosméticos de
perfumería.
(Velasco, 2020, p. 544)
El sistema de consumo al que se ha vendido la convierte en un animal sexualizado en mundos
donde el cuerpo y el conocimiento de ciertas identidades solamente son reconocidos para satisfacer
el deseo patriarcal. El olor emitido por el animal es un elemento erótico. Por otro lado, la autora nos
confiesa el momento de su muerte al presentarse en su tesis doctoral y decir: “me llamo María, me van
a matar” (Velasco, 2020, p. 555).
Dos ejemplos de ello, uno de movilización y otro de afectación del cuerpo se encuentran en la poeta peruana María Emilia
Cornejo, quien dejó de lado el estatus social y se mudó a Caja de Agua en San Juan de Lurigancho. Esta actitud frente a una
sociedad conservadora y clasista significa subalternar la posición social y dirigirse al espacio que habita aquel otro que no tiene
nombre. Por otro lado, la cantante venezolana trans Arca confecciona su cuerpo constantemente en sus videoclips y en la realidad
(como la remoción de la manzana de Adán). Desde mi perspectiva lo que la cantante hace con su cuerpo responde al instinto de
sacrificio subalterno del estatus: una persona que nace hombre y modifica su cuerpo para no serlo más.
5

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�Artículo de investigación

Protagonista y autora demuestran su identidad
Desde mi perspectiva, el momento de la manifestación de la tesis es uno de los puntos clave
en el que el convivio de esta autoficción se hace evidente, porque el estilo narrativo del texto dramático
permite a la niña de la historia hablar a dos públicos diferentes: al jurado de la tesis y al lector/espectador.
Este es el momento en donde los sacrificios físicos llevados a cabo por la protagonista durante
la historia toman un cuerpo dentro del nombre de la autora que la presidenta de la mesa nos delata:
PRESIDENTA. - Buenas tardes, vamos a proceder a la defensa de la tesis doctoral presentada
por María Velasco y dirigida por el doctor /” (Velasco, 2020, p. 555).
Conclusiones
Tratando de regresar al objetivo de esta investigación y responder a la pregunta principal, en
la obra de Velasco la autora entrega al lector y espectador un personaje enfrentado a una afectaciónsacrificio del cuerpo en la historia, en este caso metafórica, para sacrificar la cordura y el bienestar. Esto
produce un cuerpo/identidad poética textual como resultado de la aventura emprendida: construirse
como mujer en una España postdictadura y reforzada con la acción autoficcional, la cual es mostrarnos
a la autora y protagonista manteniendo la misma identidad.
El texto representa la naturaleza autoficcional al colocar a la autora como personaje principal
que descubrimos en la sustentación de la tesis doctoral. La prostitución sirve como la situación
inverosímil donde Velasco se fragiliza frente a su jurado de sustentación de tesis, sus clientes. Todo ello
permite repensar la autoficción y las escrituras del yo como un espacio de búsqueda de construcciones
identitarias. Así, también permite repensar la colectividad, la posición desde la cual se enuncian los
hechos y tomar la técnica narrativa como una manera de denuncia.
Así, los significados también construyen un cuerpo. En tanto la escritura hable de un cuerpo
que tiene una acción que la afecte o la represente, hay vida y cuerpo poético. En Talaré a los hombres…
el cuerpo hace una autorreferencia, por eso existe de manera escrita y representada.
Las pistas que Velasco muestra como métodos de sacrificio se sostienen a través de una latencia
de la memoria colectiva cargada de sus antepasados en una España que aún sostiene las represalias de
una dictadura franquista. La posmemoria lleva a una memoria latente que induce a la protagonista a
fragilizar su cuerpo y afectarlo a través de la prostitución. La construcción identitaria, entonces, se
nutre del sacrificio hecho por los individuos en diferentes situaciones de representación.
El cuerpo poético, en este caso, se crea desde un convivio entre autor, protagonista, lector/
espectador. Quienes nos acercamos a esta autoficción somos testigos de un viaje en el que la autora
empieza una construcción identitaria metafórica desde cero y construye un personaje basado en su
referencialidad. Luego, nos sorprende con un estilo intrigante cuya forma narrativa expone una pre
representación escénica. Aquí, el cuerpo se reconstruye frente a nosotros.
A partir de esta investigación surgen interrogantes en relación con la poética femenina
en diferentes ámbitos narrativos y a la poética de otros tipos de disidencias que impulsan a seguir
investigando en el desenvolvimiento de estas y en cómo se desenvuelven en sus contextos sociales
no solo observado en la literatura o la dramaturgia, sino también en sus representaciones escénicas,
plásticas, entre otras.

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�Artículo de investigación

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�Artículo de reflexión

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

RECIBIDO: 29 de octubre de 2025
ACEPTADO: 08 de enero de 2026
DOI: https://doi.org/10.29105/de.v3i4.30

El bailarín clásico y sus esferas
corporales hacia un cuerpo
sistémico

The Classical Dancer and His Bodily Spheres
towards a Systemic Body
Jessica Patricia Aguillón Núñez1
Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH) / Chihuahua, México
Contacto: jaguillon@uach.mx
ORCID: https://orcid.org/0009-0008-0019-9095
Arturo Rico Bovio2
Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH) / Chihuahua, México
Contacto: aricobovio@hotmail.com
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-6840-9625

Jessica Patricia Aguillón Núñez1
Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH) / Chihuahua, México
Contacto: jaguillon@uach.mx
ORCID: https://orcid.org/0009-0008-0019-9095
Arturo Rico Bovio2
Docente e investigadora de tiempo completo en la Universidad Autónoma de Chihuahua. Actualmente cursa el Doctorado en
Educación, Artes y Humanidades en la Facultad de Filosofía y Letras. Bailarina profesional de Ballet Clásico, maestra, coreógrafa y creadora escénica.
2
Académico Emérito Investigador de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Chihuahua. Expositor
frecuente de cursos, ponente y conferencista en eventos y congresos filosóficos nacionales e internacionales. Es miembro del
Sistema Nacional de Investigadores nivel II.
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�Artículo de reflexión

El bailarín clásico y sus esferas corporales
hacia un cuerpo sistémico
The Classical Dancer and His Bodily Spheres towards
a Systemic Body

Resumen
Partimos de los siete enfoques con las que trabaja el bailarín de ballet clásico, que se les denominará
para este ensayo esferas corporales: el alma, las emociones y sensaciones, el espíritu y creencias, el
intelecto, el cuerpo disciplinado por el ballet clásico, el cuerpo formado por la sociedad moderna y
el cuerpo físico. Algunas están más desarrolladas que otras. El cuerpo formado por la técnica de ballet
influye en las demás áreas de la vida. En esta investigación se apuesta por la armonía del cuerpo del
bailarín, a fin de impulsar la creación artística desde una perspectiva integral y consciente y desarrollar
un concepto del cuerpo sistémico para la bailarina de ballet clásico. Para alcanzar esta consciencia
corporal, se propone buscar una estrategia para comprender el cuerpo desde el mismo cuerpo. Pensar
la danza, interiorizarla desde un pensamiento analítico, sentir y estar consciente de cómo el ballet vive
en el cuerpo del bailarín. Con todo y sus reglas, leyes y teoría, desarrollar una poética del ballet para
evitar la fragmentación del cuerpo; se trata de fomentar un cuerpo dancístico integral y hacer frente a
las violencias cometidas sobre el cuerpo del bailarín, tanto teóricas como prácticas.
Palabras clave: ballet clásico, cuerpo integral, violencia del cuerpo, filosofía del cuerpo, consciencia corporal.
Abstract
This study is based on seven approaches with which classical ballet dancers engage, referred to in
this essay as corporal spheres: the soul; emotions and sensations; spirit and beliefs; intellect; the body
disciplined by classical ballet technique; the body shaped by modern society; and the physical body.
These spheres are not equally developed, and the body shaped by ballet technique significantly influences the other areas of the dancer’s life. This research emphasizes the harmony of the dancer’s body in
order to foster artistic creation from a holistic and conscious perspective and to develop a concept of
the systemic body for the classical ballet dancer. To achieve this body awareness, the study proposes
a strategy for understanding the body through embodied experience itself. This involves reflecting on
dance, internalizing it through analytical thought, and cultivating awareness of how ballet inhabits the
dancer’s body. Considering its rules, principles, and theoretical foundations, this research advocates
for the development of a poetics of ballet that prevents bodily fragmentation. The aim is to promote
an integral dancing body and to address the forms of violence inflicted upon the dancer’s body, both in
theory and in practice.
Keywords: Classical Ballet, integral body, corporeal violence, philosophy of the body, body awareness.

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�Artículo de reflexión

Introducción: La situación del ballet clásico en México
El objetivo principal de esta investigación es desarrollar un concepto del cuerpo sistémico
para aportarlo a la enseñanza del ballet, con la intención de potencializar a la persona de la bailarina o
bailarín de ballet clásico. Con esta base se confrontan las violencias heredadas en las prácticas tradicionales, aplicadas en la enseñanza de la danza y en el ámbito escénico. En esta investigación se tomarán
en cuenta los géneros de bailarina y bailarín para su inclusión.
En la parte de la introducción se analizará la situación de violencia corporal que diversas
generaciones de estudiantes de ballet clásico han experimentado. Así mismo, se hará un breve desarrollo del contexto del ballet en nuestro país y se abordará la filosofía del cuerpo, lo cual nos ayudará
a unir las diferentes esferas corporales en uno solo. En la segunda parte del texto llamada Una visión
sistémica de la bailarina de ballet clásico, se comentará la fragmentación del cuerpo en la bailarina
de ballet, condición que se busca desvanecer para propiciar un cuerpo habitado desde la conciencia.
Además, se presentarán las diferentes esferas propuestas en este estudio. Para finalizar, en el apartado
de conclusión, se hará un breve recorrido de lo expuesto y se aportará esta visión sistémica a la teoría
de la danza desde la filosofía para impulsar al ballet y los cuerpos que habitan en él. De este modo, las
esferas corporales podrán ser eje de investigación para la comunidad escénica en nuestro país.
En México, la danza se ha establecido como un pasatiempo para niños y jóvenes y, en un mínimo de casos, también como una formación profesional que desemboca en una forma de vida, la cual se
distingue por la disciplina y el esfuerzo que conlleva estudiar las artes en un país como el nuestro. En el
portal oficial del observatorio laboral del gobierno de México, las carreras de música y artes escénicas
tienen un total de 34,537 profesionistas en el país al primer trimestre del 2024 y su ingreso oscila entre
11 y 12 mil pesos mensuales (Observatorio Laboral Mexicano, s.f.). Este estudio une a dos carreras,
pero no especifica la cifra real de artes escénicas que, por lógica, recibe menos aspirantes que música.
Si dividimos a las artes escénicas en danza contemporánea, teatro y ballet clásico, la última tendría un
ingreso estudiantil mínimo dentro de las escuelas profesionales.
En la página oficial del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, INBAL (2025a), se
informó el número de aspirantes admitidos para el ciclo escolar 2025-2026 para la Escuela Nacional
de Danza Clásica y Contemporánea ubicada en la Ciudad de México, donde se observa la admisión
de un total de 48 estudiantes para el área correspondiente a Danza. Estas 48 personas han ingresado
en diferentes carreras y niveles: para el nivel inicial para la formación profesional de ballet, para la
Licenciatura en Danza Clásica con línea de trabajo de bailarín, para la Licenciatura en Danza Clásica
con línea de trabajo en docencia, para la Licenciatura en Danza Contemporánea y para la Licenciatura
en Coreografía.
Esta mínima cantidad de estudiantes es un reflejo del difícil proceso de audición para ingresar
en las carreras relacionadas con la danza clásica y contemporánea y del trabajo anterior que el aspirante debe haber realizado para audicionar en estas carreras. Sin embargo, es conocido que en el arte
danzario no se necesita cantidad sino la calidad de las personas y de su desempeño dancístico. Esta
comunidad estudiantil se esfuerza diariamente por alcanzar niveles artísticos de primera calidad, sin
olvidar que el ballet es una disciplina difícil, competitiva y de una entrega total.

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�Artículo de reflexión

En el noreste del país, en la Ciudad de Monterrey en el Estado de Nuevo León, se encuentra
otra escuela perteneciente al INBAL, la Escuela Superior de Danza y Música de Monterrey, donde al
igual que la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea ofrecen licenciaturas y formación
profesional de ballet clásico, contemporánea, folklórica y música. Un total de 88 aspirantes admitidos
en las diferentes carreras se distribuyen en las diversas Licenciaturas de Danza Clásica, Danza Contemporánea y Danza Folklórica (Instituto Nacional de Bellas Artes 2025b).
Se mencionan estas dos escuelas por su importancia a nivel nacional, aunque también dentro
de toda la República Mexicana existen diversos centros de formación en artes ofrecidos por parte del
gobierno o de manera privada. Las escuelas llamadas Centros de Educación Artística (CEDART) también pertenecientes al INBAL y ofrecen el acercamiento artístico desde el nivel de secundaria.
La carrera de ballet clásico en su ámbito profesional en México tendría cifras minúsculas si
las comparamos con las más populares como contabilidad o una ingeniería; sin embargo ¿qué ofrece
el ballet profesional a las y los jóvenes mexicanos en la actualidad? Los que ya están inmersos en este
ambiente entenderán, por el tiempo dedicado a este arte danzario, que no es fácil su estilo de vida y
tampoco su quehacer profesional, pero no es imposible. Existen varios casos de éxito en hombres
y mujeres mexicanos que resaltan en el ambiente de la danza clásica a nivel mundial, como Isaac
Hernández, bailarín principal del American Ballet Theater (s.f.) y Elisa Carrillo, primera bailarina del
Stuttgart Ballet (Cabello, 28 de febrero de 2025).
El ballet clásico en la actualidad está más cerca de la sociedad, rompiendo paradigmas sociales y culturales. En alguna clase de ballet se comentó: el ballet es para todos, pero no todos son para
el ballet. La carrera profesional se inicia alrededor de los nueve años y termina ocho años después; al
mismo tiempo se estudia la educación primaria, secundaria y el bachillerato. No solo la clase de técnica de ballet se estudia en la carrera de bailarín o bailarina profesional, también existen clases como
acondicionamiento físico, música, clase de puntas, clase de pas de deux, ballet folclórico y ensayos. Se
puede ver que desde la infancia se tiene una vida dedicada totalmente a la danza.
El estudiante de ballet clásico no puede solo, el apoyo de la familia es fundamental. El desarrollo de la persona en el mundo del ballet incluye con su disciplina a niños y jóvenes, una gran carga de
responsabilidad, compromiso y entrega con su propio cuerpo, con su alrededor y con la danza misma.
Se afirma que el ballet es para los atrevidos, fuertes y valientes. En el programa dedicado a la vida de
la bailarina y directora Amalia Hernández, en Clío Tv, comentó lo siguiente: “el arte es disciplina, una
disciplina rígida y les cuesta mucho trabajo” (Barrera Juárez, 2019, min. 35:25).
El estudio profesional del ballet clásico va más allá de un cuerpo físico que baila. En efecto,
el cuerpo físico entrenado nos acerca a la plenitud y belleza de la danza. Es una formación de muchos
años. En la Escuela Cubana de Ballet la carrera profesional tiene una duración de 8 años divididos en
dos etapas: la primera con una duración de 5 años, que es el nivel elemental, y la segunda, de nivel
medio de 3 años. En torno a esta última etapa se basará esta investigación. La primera es donde el niño
o la niña inicia con esta disciplina dancística, aprende la colocación del cuerpo para recibir la técnica
de ballet, conoce los pasos básicos y sus futuras complicaciones: hacer el paso a pie plano, pasarlo
a demi plié, después a relevé y finalmente en turn out. En la segunda, cuando el joven ya alcanzó un
cierto nivel de madurez dentro de la danza clásica, llega a pensar en su futuro profesional en ella. En

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este nivel se prepara para el salto de la vida estudiantil a la etapa profesional artística. Para una mayor
asimilación de la técnica, se recomienda que inicien sus estudios a temprana edad: la edad de 8 o 9 años
es ideal para iniciar la carrera profesional dentro del ballet clásico (González Hernández y Rodríguez
Ocampo, 2004, p.10).
Si bien el ballet que se realiza en México tiene una gran influencia de la Escuela Cubana de
Ballet por las escuelas y universidades que toman su método como programa académico, existe influencia y práctica de las escuelas rusa e inglesa por el acceso a cursos particulares, los cuales tienen
un gran peso e importancia en el estilo de vida de aquellas niñas, niños y jóvenes que hacen del ballet
clásico su vida entera.
Las características y elementos teóricos de la Escuela Cubana de Ballet están establecidos
desde sus inicios: “La formación de un bailarín clásico necesita de una compleja estructura de enseñanza, que integre los aspectos de la cultura general y teóricos…” (González Hernández y Rodríguez
Ocampo, 2004, p.18). El ballet en un ámbito profesional conlleva muchos sacrificios y esfuerzos, como
en otras carreras, solo que además del intelecto toda la corporalidad del individuo está comprometida,
por ello se debe atender a su cuidado y mantenimiento.
La seriedad que asumen las escuelas de ballet clásico profesionales para la formación de excelentes bailarines contempla un modelo ideal del cuerpo físico con el que pueden ingresar a la carrera de
ballet. Para el proceso de admisión al ciclo escolar 2019-2020 de la Escuela Nacional de Danza Clásica
y Contemporánea, la página de la Secretaría de Cultura publica un documento donde expone: “hay
muchos factores a tomar en cuenta en el perfil de un aspirante a bailarín o bailarina de danza clásica o
ballet” (Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, 2015, p.4). El objetivo de dicho documento es
orientar a aspirantes y sus familias en lo referente a la figura requerida para la formación profesional
como bailarín o bailarina de danza clásica en la mencionada escuela.
Algunas de las características del cuerpo de la bailarina exigidas por la Escuela Nacional de
Danza Clásica y Contemporánea (Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, 2015, p. 2) son las
siguientes: cabeza pequeña, busto pequeño, muslos delgados y en proporción con las pantorrillas, tobillos delgados, pies alargados y con arco pronunciado, columna recta y cintura delgada, piernas largas,
alineadas y con buen tono muscular, pero sin volumen entre otras. Las características del cuerpo del
bailarín que dicha Escuela pide son muy parecidas a la de la bailarina, pero con la fortaleza muscular
del hombre. Estas características proceden de la Escuela Cubana de Ballet.
Para corresponder al gran trabajo que tiene un artista profesional, a este cuerpo físico que se
ha descrito lo acompañan la fuerza, determinación y voluntad del bailarín. En su libro Cartas sobre la
danza y los ballets, el maestro y coreógrafo del siglo XVIII George Noverre afirma: “en este cuerpo
se expone toda la belleza mecánica de los movimientos armoniosos del cuerpo” (2004, p.158). Este
cuerpo ha sido el motivo del trabajo de importantes maestros y coreógrafos, como el mismo George
Noverre, Marius Petipa y Fernando Alonso.
Una visión sistémica de la bailarina de ballet clásico
Pero ¿de qué cuerpo hablamos?, ¿sufre algún tipo de violencia por practicar ballet clásico? En
el ambiente del ballet existen la conversación y el diálogo sobre el cuerpo físico, el cuerpo visible, el

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cuerpo que se observa y que el maestro, con su crítica, puede corregir o contribuir a perfeccionar los
movimientos estructurados de la técnica utilizada. Todo se centra en este cuerpo visible, en considerar
sólo su cara externa, como lo menciona Rico Bovio en su libro Las fronteras del cuerpo, crítica de la
corporeidad (1998). En este cuerpo visible se definen las líneas corporales, las cuales, gracias al entrenamiento y esfuerzo físico, son infinitas, volátiles y cruzan el salón de ballet o escenario para transformar el espacio e interconectar con otros cuerpos, sobre todo con los cuerpos simbólicos y espirituales
de los que asisten como público.
La otra cara de este mismo cuerpo es la cara invisible, la interna, donde se ubican las esferas
del alma, de las emociones y sensaciones, del espíritu y creencias, del intelecto, donde habita lo más
íntimo de nuestro ser: el pensamiento y la interacción de todas las esferas corporales visibles y no
visibles juega un lugar importante en la expresión dancística de la bailarina. Este movimiento de interacción entre varias esferas corporales es descrito por George Noverre (2004):
No ejecutamos pasos, simplemente estudiemos las pasiones. Al habituar nuestra alma a sentirlas, se desvanecerá la dificultad de expresarlas, y entonces la fisonomía recibirá de la agitación del corazón todas sus impresiones, se caracterizará de mil maneras distintas, transmitirá
energía a los movimientos exteriores y pintará con trazos de fuego el desorden de los sentidos
y el tumulto que reina en nuestro interior. (p.94)
Este cuerpo, integrado por las distintas esferas corporales, ha sufrido las violencias que se
generan con la formación profesional, las cuales aparecen desde diferentes fronteras. En la práctica
dancística, el abuso del cuerpo formado por el ballet —por parte del docente o encargado de la clase—
puede provocar lesiones físicas, pero también psicológicas. Ordán Bolívar, Águila Carrero y Colunga
Santos, en su artículo llamado Formación de competencias emocionales: Un reto para la educación
emocional en los estudiantes de ballet, comentan lo siguiente sobre el contexto formativo en la carrera
de arte danzario perfil Ballet en Cuba: “Sus alumnos poseen una técnica que se connota en los variados
escenarios nacionales e internacionales por los que transitan. Sin embargo, la educación emocional de
estos alumnos se ha quedado a la saga” (2015, p.4).
No solo el docente puede provocar violencias, el propio bailarín puede forzar su cuerpo al
límite para alcanzar niveles físicos y artísticos, los cuales llevados al extremo causan lesiones, depresión y falta de seguridad en sí mismo. Se pueden enfrentar estas situaciones si los integrantes de la
comunidad artística, incluyendo a familiares y público en general, al igual que los propios bailarines,
coreógrafos y maestros, apoyan y reconocen al cuerpo con todas sus diferentes esferas corporales. El
cuerpo sistémico del bailarín va más allá de un cuerpo físico que baila.
Juan David Nasio recuerda haber asistido con su amigo Serge Leclaire a una función de ballet,
La siesta del fauno. Su impresión de los cuerpos físicos de los bailarines refiere a esas líneas trazadas
por el cuerpo en movimiento con música de Debussy: “la pierna parecía trazar con la punta del pie una
escritura deslumbrante de levedad” (Nasio, 2022, p. 95). Desde la óptica, este arte escénico puede ser
un primer encuentro con el ballet y, a partir de él, dar la bienvenida a los demás sistemas sensoriales de
nuestro cuerpo con sus caras visible e invisible.

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Al encontrarnos con la posibilidad de conocer más allá de nuestra piel y su forma, hacia la
parte interior, nos acercamos al conocimiento de más cuerpos y de más esferas corporales, de las cuales
todos participamos: la parte espiritual e intelectual, la parte interna y la parte externa que da cabida al
cuerpo físico y al cuerpo social, con el cual nos comunicamos con los demás, sin olvidar ese cuerpo
danzario construido por la técnica del ballet clásico, inherente al cuerpo total del bailarín.
El estudio de la técnica en el ballet clásico es la columna de la formación como bailarina profesional. Sin embargo, queda una dimensión del cuerpo de la bailarina que casi no se refiere, sobre todo
en la etapa de formación profesional: la dimensión interior del cuerpo. Aquella está más interesada y
ocupada en la asimilación de la técnica, desarrollar una disciplina y la apropiación de un estilo clásico.
La consciencia completa del cuerpo queda pendiente.
Aunque la técnica del ballet clásico —en especial la Escuela Cubana de Ballet— ha alcanzado
niveles de calidad muy altos —por lo cual después de dos siglos se observa al ballet clásico como una
de las artes escénicas por excelencia—, hay un factor importante que cuestiona a este bello arte: la
mayoría del tiempo la atención se refiere a la asimilación de la técnica por el cuerpo físico del bailarín,
dejando en segundo término sus demás aspectos, como el espíritu, las emociones, sus pensamientos o
su cuidado personal y psíquico. El reconocido bailarín Isaac Hernández comenta en una entrevista que:
“hay días que con el simple hecho de terminar la clase de principio a fin o terminar la barra ya logré un
progreso importante, porque todo estaba en mi contra, mi cuerpo y mi mente” (Vogue México, 2024).
La fragmentación del cuerpo del bailarín lo aleja de un cuerpo sistémico, que beneficiaría a una vida
integral y en armonía.
Esta búsqueda de un cuerpo capaz de interrelacionarse con sus dos caras, de llevar la consciencia del cuerpo a diferentes esferas corporales, fomenta un interés estético de la danza que el maestro Noverre puntualizaba en sus expresiones pedagógicas: “Llevad hasta el entusiasmo el amor por
vuestro arte. No se obtiene éxito en las composiciones teatrales si el corazón no se agita, el alma no se
anima, las pasiones no gritan y el genio no alumbra todo” (Noverre, 2004, pág. 96).
El estudio de esta problemática conviene sobre todo a las futuras generaciones de estudiantes
de ballet clásico y con ellas a los maestros que llevan de la mano a jóvenes con grandes aptitudes para
una carrera profesional. La ayuda de la filosofía, en especial de la filosofía del cuerpo, construye una
forma de conocer y entender el cuerpo de manera integral, colocando a todas las esferas corporales al
unísono, dando un soporte más amplio al cuerpo físico, donde recae principalmente la técnica del ballet clásico. El ballet clásico es una disciplina que incluye al movimiento del cuerpo; si este cuerpo se
empieza a ver como un cuerpo formado integralmente, ayudará en gran medida a transformar las artes
escénicas y teatrales.
Aclaramos, antes de continuar con la filosofía del cuerpo aplicada al ballet clásico, que esta
reflexión no significa adoptar una postura contraria y negativa a la técnica de la danza clásica ni dejar
caer sobre ella los malos sabores que puede tener el ballet clásico. Esta investigación parte de quien es
el bailarín que, por su destreza, disciplina, trabajo, su cuerpo responde de manera orgánica y bondadosa
(resiliente) a tal grado que se convierte en un poseedor de saberes artísticos, kinestésicos, técnicos y
estéticos. Si se le sumara el enfoque de la filosofía del cuerpo a este gran trabajo del bailarín o bailarina, se podrían alcanzar niveles de conocimiento ontológicos, axiológicos, físicos y espirituales que
convergerían en la comprensión y superación de este cuerpo que hace ballet.

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Las nombradas “esferas corporales” forman al cuerpo sistémico de la bailarina de ballet profesional: interiores y exteriores del cuerpo físico, único objeto de interés de la sociedad moderna, se
le incorpora al subjetivo que se construye por la disciplina del ballet; también a la personalidad que se
forma en este arte danzario. Esta investigación busca la construcción de un cuerpo sistémico para el
ballet clásico.
Las esferas corporales que se proponen para una corporalidad sistémica de la bailarina son
las siguientes:
Interiores del cuerpo
1) alma
2) emociones y sensaciones: cuerpo vivido
3) espíritu y creencias: cuerpo regulado
4) intelecto y pensamientos: cuerpo pensado
Exteriores del cuerpo
5) el cuerpo disciplinado por el ballet clásico
6) el cuerpo formado por la sociedad moderna
7) el cuerpo físico
Figura 1
Cuerpo sistémico de la bailarina de ballet.

Fuente: Elaboración de Jessica Patricia Aguillón Núñez

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En la figura 1. se observa las siete esferas corporales que se identifican en el cuerpo del bailarín de ballet clásico. Se pueden aplicar dichas esferas a otros sujetos y a otros campos. La esfera del
cuerpo de la que estamos hablando es la esfera del cuerpo disciplinado por el ballet clásico. En una exposición de índole deportiva, esta esfera se puede ampliar por la influencia corporal que tiene practicar
el futbol americano o soccer, las artes marciales, el atletismo o la gimnasia.
Una de las esferas corporales es el formado por la sociedad moderna. Este cuerpo venido de
una división cartesiana donde el cuerpo es marginado y la mente es la fuente de sabiduría y progreso.
David Le Breton, en su libro Antropología del cuerpo y modernidad (2021) comenta que:
El cuerpo, factor de individuación en el plano social y en el de las representaciones, está
disociado del sujeto y es percibido como uno de sus atributos. Las sociedades occidentales
hicieron del cuerpo una posesión más que un cepa de identidad. (p.23)
Las actuales fronteras de la danza y del ballet clásico en específico nos ubican en este cuerpo
moderno, momento histórico donde nace y se desarrolla el ballet clásico occidental. En esta etapa donde resplandece el ballet y sale de los espacios de la corte para trasladarse a la sociedad, al mismo tiempo
se aleja de las sociedades tradicionales, donde el cuerpo es parte de todo el cosmos. El aislamiento del
cuerpo en las prácticas occidentales, contrario a las culturas tradicionales, nos induce a que el hombre
está separado del cosmos; esta individuación marca las demás esferas de la bailarina y compromete
al cuerpo integral de la misma, siendo un entramado de diversas prácticas, usos y costumbres de este
cuerpo occidental separado de los otros. Una situación importante que recalca en esta esfera del cuerpo
occidental es que se contrapone con la esfera formada por el cuerpo disciplinado por el ballet clásico,
pues una de sus características es el trabajo en equipo en la clase, ensayos y funciones. Esta forma de
trabajo grupal es una característica estética de la danza, pero a la vez es una alianza con los cuerpos
de los demás. Es sentir al otro para bailar, para expresar al unísono.
En la carta IV de George Noverre indica que: “La ventaja que la pintura y la danza tienen
sobre las otras artes es la de pertenecer a todos los países y a todas las naciones; su lenguaje es universalmente comprendido y causa en todas partes la misma sensación” Noverre, 2004, p. 92). La unión
de las esferas corporales de la bailarina o bailarín apoya a una humanidad unida, haciendo frente a la
individualización de nuestra época.
Podemos llegar a cruzar con el pasaporte baletómano, dicho de la manera más coloquial, a
sacar al ballet de esa visión imaginaria y no tan imaginaria de los estándares de teatros, auditorios, música clásica, elegante, sofisticado, del: “no sé qué bailan, pero se ve bonito”, “¡que dolor tendrán en los
pies!”, “se me hace muy aburrido”, “¿por qué no mejor vamos al cine?” , para conocer otra propuesta,
como la de conocer un poco su historia, su paso por países donde no tiene origen, pero que la idiosincrasia particular de cada región lo ha sellado con los matices de cada ciudad o país.
Pensadores del siglo pasado han contribuido a esta propuesta, la cual busca un apoyo integral
a la corporalidad sistémica de la bailarina de ballet clásico. Merleau-Ponty propone que el cuerpo da
sentido a todas las cosas. Junto con Marcel y Sartre dio un nuevo enfoque a la corporeidad y abrió una
ventana para esta indagación desde la filosofía. “El cuerpo es el vehículo del ser-del-mundo, y poseer

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un cuerpo es para un viviente conectar con un medio definido, confundirse con ciertos proyectos y
comprometerse continuamente con ellos” (Merleau-Ponty, 1993, p. 100). Merleau-Ponty cuestionó
la percepción del cuerpo, del sentido, de la mirada y del mundo en el que se vive. También enfrentó
la distinción que la percepción hace entre lo espiritual y lo físico. En esta investigación se toma por
separado estas dos órbitas del cuerpo para su estudio específico, pero se apuesta por un cuerpo integral.
Desde esta nueva perspectiva, consideramos que se podrá ayudar a la Escuela Cubana de Ballet mediante la aplicación del conocimiento de un cuerpo sistémico a la enseñanza del ballet clásico en
edades infantiles y juveniles. Así daría un paso adelante el ballet clásico. Fortalecer las potencialidades
corporales de la bailarina deberá ser armónico en todos sus niveles: físicos, psicológicos, intelectuales,
artísticos y teóricos. Se podrá estudiar, analizar y comprender a diferentes tipos de cuerpos dentro de
una misma escuela y técnica dancística. Identificar cuáles son las necesidades biogénicas, sociogénicas
y noogénicas (Rico Bovio, 1998, p. 61), las cuales cubren las necesidades energéticas-orgánicas del
cuerpo, las segundas generan la vida social y las noogénicas cubren el crecimiento y la realización de
la persona.
Conclusión
En su tesis llamada Cuerpo y conciencia trascendental de E. Husserl, Ernestina Godoy menciona: “Edmund Husserl el fenomenólogo explícitamente plantea la distinción entre el cuerpo como
vivido o experienciado (Leib) [laip] o como físico u objetivo (Körper) [curpau]” (Godoy, 2016, p.
2). Induce a una división que ha dado como resultado a prácticas dolorosas e injustas para el Korper,
como lo llama Husserl. Este cuerpo que, si a ti te duele, a mí también; si a ella le lastima, a mí también;
porque somos un micelio que estamos interconectados en nuestras raíces, en nuestros pensamientos,
energías y sentimientos. Este micelio conectado desde nuestros ancestros, pasando por nosotros, fluirá
con nuestra descendencia. El cuerpo ha sufrido fragmentaciones que la historia se ha marcado por ella.
El cuerpo fue interpretado como parte de una dualidad por Platón y posteriormente por Descartes (Le
Bretón, 2021, p. 17). Hasta el siglo XXI, permanece aún esta afirmación.
Si sumáramos investigaciones humanistas y artísticas en pro del ballet clásico latinoamericano
y mexicano desde los centros e instituciones de enseñanza de ballet clásico profesional, se beneficiaría
la teoría de la danza. Este giro metodológico permitiría una actualización del quehacer del profesor de
ballet clásico, que es tan importante como la enseñanza a las nuevas generaciones de bailarines. Estas
actualizaciones identifican al maestro o maestra que va acorde a las necesidades de la corporalidad de
los estudiantes y dan a conocer herramientas para frenar las violencias que se pueden encontrar en este
ambiente dancístico.
Una herramienta importante para los maestros de artes escénicas en general es el acercamiento a una literatura actual del ballet clásico que subraya la aportación de este en la formación universitaria en las artes escénicas. Los resultados están garantizados si la aplicación de la técnica es correcta
por parte del docente.
Las anteriores reflexiones persiguen un impulso para sacar adelante al ballet y los cuerpos que
habitan en él: el bailarín o bailarina, el maestro, el coreógrafo, el cuerpo de baile, la danza misma y el

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público. Se busca construir una alianza con el arte danzario desde un cuerpo sano, íntegro y valorado
para encontrar lo que antes no existía en aquel cuerpo o espacio. Un diálogo interno con conocimiento
que se enlaza con las dos caras del cuerpo: interior y exterior, dando espacio al juego de la consciencia
para que viaje a todas nuestras esferas corporales. No estar ajenos a nuestro propio cuerpo es la meta
del bailarín y de la danza del siglo XXI, así como otorgar a este cuerpo integral un respeto por el quehacer artístico y físico propio de la danza y las artes.
Existe un gran abanico de enfoques que pueden abarcar la consciencia corporal del bailarín
de ballet clásico: uno de estos puede ser una poética de la danza que haga frente a la fragmentación del
cuerpo de la bailarina o bailarín, tomando en cuenta no solo el cuerpo físico y el cuerpo formado por
la técnica dancística, sino también de las otras esferas que se propone en esta investigación. Además
de ello, desarrollar e impulsar estéticas, géneros y prácticas dancísticas que fortalezcan a la danza, así
como hacer una búsqueda desde diferentes campos como la interpretación, investigación, creación y
pedagogías para hacer frente a las violencias cometidas sobre el cuerpo del bailarín.
El valor de nuestro cuerpo integral nos hará acercarnos a nosotros mismos, como cuerpos y
como un cuerpo integrado por todos. La danza nos ofrece este acercamiento con nuestra propia alma,
haciendo vibrar a otras desde nuestro movimiento y ritmo. Vivamos el arte del ballet clásico desde mi
cuerpo y desde el tuyo, así sabremos que vamos por buen rumbo.

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que vive con intensidad, dentro y fuera del escenario. Vogue México. https://www.vogue.mx/
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Fuentes de consulta
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YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=llIvYna29Xk
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Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

RECIBIDO: 29 de septiembre de 2025
ACEPTADO: 07 de enero de 2026
DOI: https://doi.org/10.29105/de.v3i4.28

Movimiento dancístico y su
influencia en la composición
musical para danza contemporánea
Dance Movement and Its Influence on Musical
Composition for Contemporary Dance
Arturo Charles Valdez1
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) México
Contacto: contacto.arturocharles@gmail.com
ORCID: https://orcid.org/0009-0005-9171-5849
Jorge Rodrigo Sigal Sefchovich2
Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) / México
Contacto: rodrigo@cmmas.org
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-6871-0127

Arturo Charles Valdez1
Jorge Rodrigo Sigal Sefchovich2
Vol. 3 Núm. 4 (2026): enero-junio-2026 | ISSN 3061-7545 | dialecticaescenica.uanl.

Compositor, investigador y artista transdisciplinario mexicano originario de Monterrey, Nuevo León, México. Su trabajo se
ha definido por la interdisciplina con danza contemporánea, la música interactiva minimalista y la exploración sonora en medios audiovisuales e instalaciones.
2
Compositor y gestor cultural, así como profesor titular de tiempo completo en la Escuela Nacional de Estudios Superiores,
Morelia, de la Universidad Nacional Autónoma de México, en donde es coordinador de la Licenciatura en Música y Tecnología
Artística.
1

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Movimiento dancístico y su
influencia en la composición
musical para danza contemporánea
Dance Movement and Its Influence on Musical
Composition for Contemporary Dance

Resumen
La relación entre la danza y la música tiene una historia extensa e importante. La evolución conjunta
e independiente a lo largo de los años, además de los desarrollos tecnológicos, han dotado de características y metodologías particulares a cada una de las disciplinas. El presente trabajo profundiza en los
elementos que emergen al momento de la colaboración entre música y danza contemporánea, partiendo
de los términos propuestos por Paul Hodgins (1991), ilustrado bajo una propuesta de categorización
de componentes o eventualidades que surgen a partir de los requerimientos de los creadores escénicos
y compositores, específicamente enfocándonos en los distintos tipos de movimientos dancísticos o
escénicos. Para este trabajo se realizó análisis de trabajos interdisciplinarios y transdisciplinarios que
involucran principalmente la composición musical contemporánea y la danza contemporánea, así como
la implementación de nuevas tecnologías en los procesos de creación de dichas obras; además se revisó
bibliografía de autores pioneros como R. Murray Schafer (1993) y Michel Chion (1994), entre otros,
así como de autoras y autores contemporáneos cuya especialidad radica en el estudio de esta interdisciplina como Katherine Teck (2011), Juliet McMains y Ben Thomas (2013), y Lucile Desblache (2019).
El objetivo de este trabajo es esclarecer las convergencias entre la composición coreográfica y la composición musical y el potencial creativo que tiene la implementación consciente de estas convergencias
en los procesos creativos de danza y música contemporánea.
Palabras clave: música, danza contemporánea, transdisciplina, interdisciplina, coreomusical.
Abstract
The relationship between dance and music has a long and significant history. Their parallel and independent evolution over time, along with technological developments, has endowed each discipline with
distinct characteristics and methodologies. This paper explores the elements that emerge from the collaboration between contemporary music and contemporary dance, drawing on the concepts proposed
by Paul Hodgins (1991) and presenting a framework for categorizing components or eventualities that
arise from the needs of choreographers and composers, with particular emphasis on different types of
dances or stage movement.
This study analyzes interdisciplinary and transdisciplinary works primarily involving contemporary
musical composition and contemporary dance, as well as the integration of new technologies within creative processes. Additionally, it reviews foundational literature by pioneering authors such as
R. Murray Schafer (1993) and Michel Chion (1994), alongside the work of contemporary scholars
specializing in this field of study, including Katherine Teck (2011), Juliet McMains and Ben Thomas
(2013), and Lucile Desblache (2019). The objective of this paper is to clarify the convergences between choreographic composition and musical composition and to highlight the creative potential of
consciously integrating these convergences within contemporary dance and music creative processes.
Keywords: Music, contemporary dance, transdisciplinary, interdisciplinary, choreomusicality.
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1. Introducción
La relación entre la música y la danza se ha mantenido en una constante transformación a lo
largo de la historia. Ambas disciplinas reflejan los cambios culturales, estéticos y tecnológicos de su
tiempo. Esta evolución permite redefinir el vínculo entre sonido y movimiento en un sentido discursivo-estético, dentro del ámbito escénico.
En la actualidad, la tecnología ofrece herramientas composicionales que abren nuevas perspectivas para la creación musical. Entre ellas se encuentran diversos softwares de creación y edición
sonora (Ableton, Reaper, Logic), sistemas de control y comunicación de datos como MIDI u OSC
(Max, TouchDesigner), entornos de programación o composición algorítmica (Max/MSP, SuperCollider), así como tecnologías de procesamiento y espacialización de sonido. Al integrar estas herramientas
con el análisis de los elementos escénicos de la danza, es posible profundizar en el entendimiento del
proceso creativo tanto de compositoras y compositores como de coreógrafas y coreógrafos, además de
fortalecer colaboraciones interdisciplinarias más sólidas entre música y danza contemporánea.
El reconocimiento de estas metodologías compositivas y su relación con el movimiento corporal, como eje central de esta interdisciplina, ofrece herramientas fundamentales para el análisis de
obras contemporáneas, así como para la interpretación o reinterpretación de obras preexistentes.
De igual manera, este trabajo contribuye al registro y la categorización de algunos procesos compositivos musicales dirigidos a la danza contemporánea.
La motivación para el desarrollo de esta propuesta surge de la experiencia personal en la composición de música electrónica para danza contemporánea de Arturo Charles Valdez, uno de los autores
de este artículo. En los inicios de su formación universitaria, mostró una inclinación por la exploración
musical basada en el movimiento, así como por sistemas multicanal, el movimiento acústico y su control mediante el cuerpo, es decir, cómo el sonido puede desplazarse a través de un arreglo de múltiples
bocinas o monitores dispuestos en un espacio determinado, a partir del movimiento corporal dancístico, o bien, del movimiento escénico de bailarines como fuente para trazar trayectorias sonoras. Con
el tiempo, aunado a la revisión de sus primeros proyectos académicos, pudo identificar una tendencia
constante hacia la integración del sonido con el movimiento como el eje central de su proceso creativo.
Esta revisión, extendida a proyectos más recientes, reafirmó un interés estético-narrativo en la relación
interdependiente entre la danza y la música.
Este escrito busca evidenciar, mediante ejemplos, análisis y estudios de caso, la convergencia
entre la composición coreográfica y la composición musical, especialmente en procesos orientados a la
creación de música para danza contemporánea. Se focaliza la atención en la influencia del movimiento
corporal —ya sea individual o grupal, espacial o sobre la kinesfera del intérprete— dentro del proceso
compositivo de dichas piezas musicales. Además, se realiza un cotejo entre distintas metodologías y
enfoques de análisis con el fin de comparar diversas formas de relación entre sonoridad y danza en la
creación de obras escénicas multidisciplinarias.
Ted Shawn (2011) menciona que “si un compositor realmente compone para la danza, debería estudiar con bailarines, vivir y trabajar con ellos, aprender los principios de la danza desde las
bases” (p. 37). Gertrude Lippincott (2011), estudiante y coreógrafa de danza, así como alumna de Louis

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Horst3, comparte que cuando el alumnado de Horst se volvía capaz de pensar de manera simultánea en
la estructura y en la coreografía, alcanzaba una verdadera libertad estética. Asimismo, Horst sostenía
que el cuerpo humano era un instrumento que debía aprender a controlarse (Lippincott, 2011, p. 56).
Sobre su aproximación a la composición, Wallingford Riegger (2011) señala: “entre más me involucraba, más me convencía de que la solución correcta yacía en considerar, tanto la música como la danza,
de igual importancia” (p. 59). De igual manera, respecto al juicio sobre una composición, Norman Lloyd (2011) sostiene que: “un score para danza no puede ser juzgado solamente en términos musicales.
Es necesario saber qué está ocurriendo en el escenario para poder juzgar la verdadera efectividad de la
música” (p.98).
Danza y música se presentan no como disciplinas paralelas distanciadas, sino como lenguajes
interdependientes cuya relación podría fortalecerse a partir de una comprensión mutua de principios
estructurales, expresivos, técnicos y tecnológicos. La incorporación de tecnologías contemporáneas,
aunada a metodologías compositivas basadas en el movimiento corporal, abre un campo fértil para
replantear procesos creativos, ampliar el espectro creativo y expandir las posibilidades estético-narrativas de la obra escénica. El análisis de estas prácticas permite no solo una lectura más detallada
de producciones actuales, sino también una paleta de herramientas para la creación, interpretación y
reinterpretación de obras multidisciplinarias, en las que sonido y movimiento sostienen un diálogo
bilateral orgánico. Este trabajo busca reconocer la equivalencia y el diálogo constante entre ambas
manifestaciones artísticas, así como sus convergencias, como eje fundamental de la creación escénica
contemporánea interdisciplinaria.
2. Materiales y metodología: elementos coreomusicales
El eje central de esta propuesta se basa en la sinergia entre la composición musical y coreográfica. La propuesta coreográfica no solo da forma al espacio escénico, sino que también influye directamente en la experiencia audiovisual y, por ende, en la interpretación del espectador. La interacción de
estos elementos conforma el fenómeno coreomusical en su totalidad.
En cuanto a la relación entre composición musical y composición coreográfica, el análisis
parte de los conceptos propuestos por Juliet McMains y Ben Thomas (2013), desarrollados en las secciones siguientes, así como de las posibles influencias del resultado sobre el movimiento dancístico de
sus intérpretes. Respecto al espacio escénico, se exploran las disposiciones más comunes en la danza
contemporánea —uno, dos, tres y cuatro frentes— y su potencial impacto en la experiencia audiovisual, en diálogo con el uso del espacio acústico a partir de los planteamientos de Michel Chion (1994)
sobre sus métodos de escucha, los cuales se adaptan, para fines de este trabajo, como “métodos de
visualización”. Este enfoque permite profundizar en las posibilidades interpretativas del espectador al
presenciar una obra coreográfica, así como en la relación entre el espacio escénico y el espacio acústico, entendido desde el trabajo de R. Murray Schafer (1993).

3

Pianista, compositor y acompañante principal de Martha Graham y su compañía.

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2.1 La transmutación de las disciplinas
Lucile Desblache (2019), pensadora y musicóloga francesa, en su libro Music and Translation: New Mediations in the Digital Age ahonda sobre los conflictos que enfrentan los artistas al intentar trasladar sus obras a otras disciplinas. Plantea que el problema principal radica más en una relación
de poder que en la fiabilidad de la traducción; es decir, “la mayor objeción ocurre por el pensamiento de
que una forma de arte es superior a otra” (p. 315). También afirma que “hoy en día, la cultura popular
está impulsada por eventos intersemióticos: las imágenes se usan para mediar la música y la música da
distintos matices al contenido visual” (p. 316). Coincidimos con esta idea, pues consideramos que la
interdisciplina permite concebir obras integrales y ricas en discurso artístico.
Si una obra artística consolidada en cierta disciplina migra a otra distinta y se separa de su
forma original, sufrirá cambios potenciales en su interpretación. El catalizador se transforma en el
momento de la reinterpretación y no vuelve a ser el mismo. Por ello, se prefiere el término transmutar
antes que traducir, al hablar de interdisciplina. En alquimia, la transmutación alude al cambio de un
elemento a otro mediante la alteración de los núcleos atómicos; por ejemplo, al retirar tres protones al
plomo, sería posible convertirlo en oro. Este procedimiento requiere una enorme cantidad de energía,
por lo que resulta muy costoso: el gasto energético supera cualquier ganancia potencial derivada del
oro producido.
Del mismo modo, la música debe perder —o ganar— propiedades para convertirse en otra
cosa, así, cambia de manera irreversible tanto la interpretación de la obra por parte del espectador,
como el discurso artístico. Toda obra cuenta con un vehículo material: el soporte físico a través del cual
la obra se hace perceptible. Este vehículo es el punto de encuentro entre la concepción del artista y la
existencia concreta de la obra.
Zanpronha (2005) sugiere que la materialidad y el contenido mantienen una relación muy
estrecha. El vehículo material y el contenido son tan próximos en la disciplina musical que el término
“significado” parece inadecuado para referirse a ambos. En cambio, “significación” aparece como una
alternativa para nombrar el proceso mediante el cual una secuencia de sonidos se convierte en algo
inteligible, sin referencia al lenguaje verbal (p. 7).
Al retirar el sonido del lenguaje musical, eliminamos material y nos vemos obligados a utilizar otros recursos interpretativos. Por ejemplo, al analizar partituras a simple vista, espectrogramas
o incluso código de programación, es posible tener una experiencia estética sin sonido, a través de
algunas de sus probables representaciones.
Una experiencia estética específica conlleva una interpretación igualmente específica. Como
sugiere Zanpronha, será necesario pensar menos en el “significado” de nuestro discurso artístico y más
en la significación que se produce a través del espectador y del medio por el cual se experimente la
obra.
El plano kinestésico también cumple un papel dentro de la práctica musical, en primer término, a nivel interpretativo. Se requiere movimiento corporal para tocar un instrumento y un dominio
minucioso del cuerpo para interpretar una pieza. Según Jorge Sad (2009) “El acto de producción de las
formas sonoras implica una gestualidad específica (inclusive en el caso de la música electroacústica en
el que el compositor acude a tecnologías que pueden prescindir de acciones corporales para generarlas)” (p. 16).

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En ese mismo texto, Sad profundiza en la importancia que adquirió el gesto físico del instrumentista como concepto teórico una vez que se popularizaron formatos de escucha que prescindían de
la experiencia en vivo. Propone que estos elementos permiten acceder a otra capa de materialidad en
la música, al recuperar la corporalidad y el contenido. Hoy es común escuchar música sin músicos presentes: la experiencia estética de la escucha musical ya no está condicionada a una sala de conciertos ni
al proceso de asistir a un recinto. Probablemente, cuando alguien escucha un fragmento de El Lago de
los Cisnes, no piense en cómo se mueven los músicos que lo interpretan ni en cómo esos movimientos
inciden en la interpretación musical.
Sería interesante conocer la experiencia estética del público si interviniéramos los papeles.
Si dejamos los movimientos que se producen al ejecutar un instrumento y eliminamos la capa sonora,
podemos llegar a un discurso totalmente diferente, uno que tal vez la gran mayoría ignora, una especie
de performance mudo cuyo contenido es la información musical, emocional e interpretativa expresada
únicamente a través del cuerpo del intérprete y sus movimientos.
A grandes rasgos, a la danza le compete de manera más fundamental lo visual/kinésico antes
que lo musical. También puede llevarse a otros planos, por ejemplo, al gráfico, mediante sistemas de
notación como el de Laban, u otros no estandarizados, o a formatos como la videodanza. La danza
puede prescindir de la música y, aun así, alterar su discurso o interpretación manteniendo coherencia
y lógica interpretativas.
La música y la danza mantienen una relación más inclinada a lo complementario que a lo
dependiente, pues el ejercicio entre ambas tiende a acentuar o atenuar dimensiones de una u otra.
Norman Lloyd (2011) habla del “espacio metafísico” del bailarín, un espacio en el que la música no
puede —o no debe — intervenir (p. 98). Louis Horst propone que la música cumple en la danza una
función semejante a la de un marco en una pintura: no es totalmente necesaria, pero ayuda de manera
muy significativa (Horst, 2011).
El plano kinésico juega un papel importante tanto en la música como en la danza; sin embargo, su relevancia se percibe de manera distinta, pues tiene un peso sustancialmente diferente para quienes hacen danza que para quienes hacemos música. Para los coreógrafos, es su lienzo en blanco donde
se plasmará el trabajo; para nosotros, en cambio, puede resultar irrelevante, con algunas excepciones,
por supuesto. Los coreógrafos consideran con mayor frecuencia el fenómeno coreomusical —término
acuñado por Paul Hodgins (1991)— al realizar una pieza de danza. Por otro lado, existen numerosos
ejemplos, como los de John Cage y Merce Cunningham, que evidencian el interés de mantener ambas
disciplinas, la danza y la música, separadas, dejando trabajar el alineamiento y la probabilidad (McMains y Thomas, 2013).
La consolidación de la traducción/transmutación de las disciplinas puede resumirse en la relación que conforman a través de los efectos coreomusicales. El ejercicio consciente de dichos efectos,
ya sea en una interpretación musical o dancística, puede entenderse como una transmutación entre ambas disciplinas: una conversación que acontece en tiempo real se configura, desconfigura, complementa, destroza, entiende y choca dando como resultado obras artísticas interdisciplinarias que enriquecen
activamente sus discursos en la ejecución.

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2.2 Movimiento y música
El método de análisis propuesto por McMains y Thomas parte de dos ejes principales: la amplificación y la aparición. Ambos ejes pueden mantener una relación intrínseca o extrínseca entre danza
y música, en lo que respecta a su discurso.
Cuando los cambios en velocidad, volumen o densidad musical generan un cambio directo
sobre la interpretación dancística, se dice que existe una relación intrínseca: si la música va más rápido,
el cuerpo de baile corre más rápido, la coreografía se acelera o el gesto se hace más grande (McMains
&amp; Thomas, 2013).
Cuando la música coincide con un gesto físico cargado de un símbolo que es identificable
para el público (puede tratarse de una danza tradicional, un tipo de caminata o incluso del número de
intérpretes en escena) y la suma de ambos elementos hace que la escena cobre un significado distinto,
se dice que existe una relación extrínseca. El ejemplo que ponen los autores es el siguiente: en una obra
de danza, comienza a sonar la marcha nupcial y una pareja camina lentamente a través del escenario,
el público da por entendido que presencia una boda, aunque los intérpretes no necesariamente utilicen
el vestuario tradicional de la ceremonia.
Se usa el concepto de amplificación para referirse a tres situaciones específicas: cuando la
música amplifica elementos de la danza, cuando la danza amplifica elementos de la música y cuando
ambas se amplifican mutuamente, sin que una asuma un papel protagónico sobre otra (McMains &amp;
Thomas, 2013).
a) Cuando la danza amplifica elementos discursivos o técnicos de la música
• Coincidencia aislada: momentos esporádicos en la coreografía en los que el movimiento
coincide con el sonido, casi mimetizándolo.
• Oposición aislada: a diferencia del caso anterior, se trata de momentos. esporádicos en los
que el movimiento se aleja de cualquier indicio musical.
• Reorquestación: momentos en los que el movimiento corporal resalta un instrumento o
una textura musical, de modo que el espectador preste atención a un elemento que, de otra
manera, podría pasar desapercibido.
b) Cuando la música amplifica elementos discursivos o técnicos de la danza
• Este escenario aparece principalmente en contextos de improvisación, donde el músico
intérprete observa a los bailarines y puede anticipar o acentuar movimientos con su instrumento musical, generando un acompañamiento o contrapunto.
c) Cuando la música y la danza se amplifican mutuamente
• Suele ocurrir, principalmente, en obras concebidas en conjunto entre compositores y coreógrafos: el discurso musical y el dancístico convergen y comunican en unidad al espectador.
Por último, respecto al concepto de aparición4, los autores proponen que no es necesario que
exista una relación directa de significado entre música y danza —es decir, una relación extrínseca—,
pues su interacción puede crear (hacer emerger) un nuevo significado sin la necesidad de contextualizar
al espectador. Para ello, los autores citan a Nicholas Cook, quien emplea este término para describir
relaciones discursivas en obras intermediales (McMains &amp; Thomas, 2013).
4

Emergence en el texto original.

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2.3 El espacio escénico y el espacio acústico
El espacio escénico es un elemento creativo que trasciende su función utilitaria como espacio
de interpretación o simplemente donde se lleva a cabo una obra. Constituye una capa más de potencial
narrativo tanto para coreógrafos como para compositores. En este espacio, los cuerpos interactúan
entre sí y con los espectadores; por ello, resulta fundamental, ya que suele ser el primer contacto del
público con la obra.
Pellettieri (1996) expone lo siguiente:
El espacio escénico y la escenografía constituyen esencialmente las coordenadas espaciotemporales del espectáculo. En la gran mayoría de los casos, esas coordenadas quedan establecidas desde el comienzo del espectáculo y ya no varían. Pero las coordenadas no siempre
son fijas. El espacio y la escenografía crean un ámbito en perpetua metamorfosis. No se trata
de cientismo escénico, tal como en general lo entendemos: un espacio contenedor invariable
y una escenografía que cambia de forma o de estructura ante la vista del espectador. Por el
contrario, se trata de crear un espacio y una escenografía que, de manera dinámica, vayan proponiendo diferentes coordenadas espaciotemporales. Y esa propuesta es tan regular y sigilosa
que, en general, el espectador no llega a darse cuenta de cómo las coordenadas se han ido
reemplazando unas a otras (p. 56).
El uso del espacio escénico en teatro y danza puede compararse, en términos generales, con
el uso del espacio acústico en la composición electroacústica. Conviene subrayarlo, ya que pueden
presentarse situaciones en las que la espacialización sonora sea considerada por alguno de los compositores con fines narrativos vinculados a la coreografía.
2.4 El espacio acústico
En The Tuning of the World (1993), R. Murray Schafer explica que el espacio acústico no es
simplemente un lugar donde ocurre el sonido, sino un campo de relaciones en el que interactúan las
fuentes sonoras, el oyente y el ambiente. Por su parte, Michel Chion, en Audio-vision (1994), propone
tres tipos de escucha. Cada uno de ellos ofrece metodologías para el análisis no solo sonoro, sino también coreográfico. En este sentido, tales tipos de escucha pueden extrapolarse y aplicarse al análisis de
obra dancística.
2.4.1 La escucha causal. En primer lugar, la escucha causal se limita a brindar al oyente
información sobre la causa que genera un sonido. Señala que es la escucha más extendida, es decir, la
que más se utiliza, aunque no por ello la más entrenada, pues también es la más susceptible de verse influida o engañada (p.28). Los ejemplos de la escucha causal son prácticamente infinitos; lo que varía en
cada caso es su complejidad textural o la cantidad de capas sonoras involucradas. Por ejemplo, reconocer la voz de algún amigo en una escucha individual es relativamente sencillo; en cambio, identificarla
dentro de un grupo de voces que suenan al unísono puede resultar complicado o incluso imposible. De
manera similar, así como podemos reconocer una voz, podemos reconocer una silueta o una forma de
caminar en casos de aislamiento u observación individual; en un tumulto de gente caminando en la
misma dirección, ese reconocimiento se vuelve mucho más difícil.

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Chion también alude a la historia causal del sonido: la posibilidad de reconocer una fuente
sonora a través de su evolución. Por ejemplo, si una tetera silba mientras el agua se calienta, podríamos
asumir que se trata de una tetera, sin embargo; no sabríamos su color, si está sobre una fogata o una estufa, o si lo que hierve es té, agua o alguna otra bebida, siempre que no estemos viendo la fuente sonora.
Extrapolar este ejemplo a la observación dancística resulta complejo, pues para construir una
historia causal habría que prescindir de la visualización del objeto en cuestión, y en danza se trata, precisamente, de observación. No obstante, podría pensarse en un caso de oscuridad total durante una obra
de danza: una compañía de veinte personas, en una fila a lo ancho del escenario, ejecuta un fuerte pisotón, uno tras otro, a un ritmo aproximado de 140 BPM, en el cual, a los oídos (y vista) del espectador,
no sea la compañía quien hace esto, sino una persona que pasa corriendo a toda prisa huyendo de algo.
Un ejemplo menos complicado sería que la compañía chasquee los dedos rápidamente sin sincronía,
generando la ilusión de que ha comenzado a llover.
En el mismo texto, Chion (1994) explica que, de manera más general, lo que el oyente llega
a reconocer es la naturaleza causante del sonido: algo mecánico, algo animal o algo humano (p. 29).
Ante la falta de certeza, estas categorías funcionan como indicios de la fuente sonora y brindan una
referencia sobre el posible emisor del sonido. A partir de ello, es posible aplicar algunos principios
a una “observación causal” del movimiento: sin música alguna podríamos decir que el movimiento
ejecutado por un bailarín podría ser mecánico —repetitivo, rígido y estructurado— u orgánico —con
gestos fluidos, libres y orgánicos —.
Dentro de esta comparativa, un ejemplo que llamó especialmente nuestra atención al momento de pensar en puntos de comparación de la escucha y la observación casual, es la falta de sonido contra la falta de movimiento. En la escucha causal, la ausencia de sonido supone una falta casi absoluta
de información, pues no existe referencia alguna sobre el fenómeno sonoro. Sin objetos sonoros no
podemos identificar fuentes, emisores, narrativas o discursos. En cambio, la ausencia de movimiento
en la danza puede operar como un recurso narrativo de gran peso, precisamente por el contraste con el
movimiento dancístico. Imaginemos una compañía de veinte personas caminando en círculos: aceleran
el paso y terminan corriendo a más no poder, como si huyeran de algo y, de repente, se detienen en
seco. En términos de la escucha causal, esto podría equivaler a percibir el crescendo de una masa sonora que evoluciona en texturas e intensidad y, de pronto, sin más, se va al silencio, sin golpe o remate,
simplemente silencio repentino.
En música, podría resultar decepcionante que, después de tal crecimiento, la masa sonora
llegue a un silencio sin más, pues la tensión desaparece junto con el sonido. Sin embargo, en danza
ocurre lo opuesto: si solo estamos viendo a esas personas correr cada vez más rápido y los vemos congelarse de repente, podemos interpretar distintas cosas: ¿Por qué se detuvieron? ¿Los atrapó eso que los
perseguía? ¿Se cansaron de huir? ¿Van a cambiar de dirección? Todas estas preguntas son potenciales
continuaciones narrativas.
2.4.2 La escucha semántica. La escucha semántica se orienta, primordialmente, a la escucha de un mensaje por interpretar: un lenguaje hablado o un código específico cargado de significado
explícito.

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Esta escucha, de funcionamiento extremadamente complejo, es la que constituye el objeto de
la investigación lingüística y ha sido la mejor estudiada. Se ha observado, en particular, que es
puramente diferencial. Un fonema no se escucha por su valor acústico absoluto, sino a través
de todo un sistema de oposiciones y diferencias (Chion, 1994, p. 28).
A diferencia de los idiomas, la música y la danza no tienen interpretación objetiva. La música,
aunque esté compuesta por sonido al igual que el idioma, carece de un significado unívoco: una progresión de acordes puede transmitir cierto sentir, pero no puede ser interpretada de la misma manera
por todos, a diferencia de una oración. No obstante, existen sonidos y movimientos que pueden estar
cargados de un mensaje concreto sin recurrir a lo lingüístico ni a códigos como el morse.
2.4.3 La escucha reducida. El tercer y último tipo de escucha no fue establecido por
Michel Chion, sino por el compositor francés Pierre Schafer. La escucha reducida invita a despojar
al sonido de su significado y de su origen para desmantelarlo y apreciarlo por sus cualidades intrínsecas (Chion, 1994, p. 30). El sonido deja de ser parte de “algo” y se eleva hasta convertirse en objeto
sonoro. La escucha reducida invita al oyente al análisis exhaustivo de los componentes de un sonido,
deconstruyéndolo hasta los huesos, entendiendo sus elementos, dejando de ser “algo” para convertirse
en “una masa de algo(s)”.
Bajo esta categoría caben todas las obras de “movimiento por movimiento” el equivalente
abstracto de la danza consolidado por el coreógrafo Alwin Nikolais (2005), en el sentido de un abstracto estructural, técnico y narrativo como parte fundamental de la obra en sí, liberándola de limitantes
tradicionales y narrativas.
Si bien podríamos deconstruir un movimiento corporal en componentes fisiológicos —qué
cuadrante, grupo muscular, tendones, huesos o falanges se mueven y hacia dónde—, conocer esta información no necesariamente enriquece el valor narrativo del movimiento, a diferencia de lo que suele
ocurrir con el análisis del sonido. Tal vez, en un nivel formativo, este ejercicio resulte fructífero para
que los bailarines conozcan su cuerpo y comprendan cómo reacciona ante distintos estímulos. La escucha reducida en la danza, esencialmente, se puede abordar desde lo somático y no desde lo visual, pues
implica “sentir” el cuerpo sin verlo. Para el público esto puede ser más complejo, pero no imposible
2.5 Elementos coreomusicales
Los conceptos expuestos con anterioridad convergen, en nuestra propuesta, de la siguiente
manera para el análisis del fenómeno coreomusical.

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Figura 1
Propuesta de categorización de elementos coreomusicales y sus potenciales relaciones.

Fuente: Elaboración propia de Arturo Charles Valdez.
Esta propuesta parte de la idea de que los elementos enunciados anteriormente forman parte
de la estructura que conforma el fenómeno coreomusical. El diagrama visualiza las potenciales relaciones entre dichos elementos. Cabe destacar que estos conceptos no están obligados a asumir un papel en
específico ni a influenciarse forzosamente entre ellos, es decir, están sujetos al rol que el artista quiera
darles en función a lo que la obra requiera en un momento determinado.
En la convergencia entre la composición coreográfica y la composición musical proponemos
caracterizar la naturaleza de la relación entre ambas disciplinas a partir de cuatro categorías:
•

Activa: el movimiento influye de manera directa en el resultado sonoro en tiempo real; se
incorporan elementos interactivos que generan resultados sonoros de índole generativa.

•

Pasiva: existe una exploración de movimiento previa a la composición musical que incorpora los gestos corporales y espaciales a la misma. La composición musical es fija y no se
modifica de ninguna manera por el movimiento en vivo de los intérpretes.

•

Intermedia: durante el desarrollo de la obra existen momentos de influencia activa y pasiva del movimiento hacia la música.

•

Nula: no existe relación entre movimiento y resultado sonoro en ninguna de sus formas.

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�Artículo de reflexión

En el lado derecho del diagrama se ubican las convergencias de tres campos: el espectador, el espacio escénico y la composición musical. La relación entre el espacio escénico y el espectador,
como ya mencionamos en la sección 2.3 de este artículo, se enfoca principalmente en la disposición en
la que se sitúa a este al momento de presenciar una obra. Aquí se pueden abordar disposiciones tradicionales5 y libres o no-tradicionales. En la relación entre espacio escénico y composición musical abordamos el espacio acústico, que rige la experiencia auditiva del espectador e influye, en mayor o menor
medida, en la experiencia performática del intérprete. Al igual que con las artes escénicas, se puede hablar de disposiciones tradicionales —mono, estéreo, cuadrafónico, octafónico— y disposiciones libres.
Ahora bien, al considerar el espacio acústico y las relaciones de la composición entre música
y danza, podemos hablar de interacciones en tiempo real, multimedia, mapping y otros elementos
propios de la transdisciplina, de manera que puedan servir a los creadores escénicos o musicales al
momento de trabajar con una obra.
De nuevo conviene resaltar que estos componentes no son condicionantes del fenómeno coreomusical: como creadores, no estamos obligados a hacer que aparezcan ni a otorgarles un papel
protagónico en nuestras obras. Esta propuesta de categorización sigue en desarrollo y busca, eventualmente, llegar a un formato de categorización que logre englobar los papeles activos y pasivos de dichos
elementos o eventualidades, con el fin de ser promovidos entre creadores escénicos y musicales.
3. Resultados y discusión
El gesto dancístico y el movimiento, en general, poseen un alcance creativo que va más allá
de las concepciones tradicionales; concede un potencial creativo, para lo cual es fundamental conocer
y examinar sus múltiples posibilidades, desde la representación visual o gráfica hasta enfoques interactivos que expandan su aplicación en ambas o todas las disciplinas involucradas. Si bien la incorporación de estas metodologías en los procesos compositivos no determina su valor artístico, se trata de un
campo que amerita mayor profundización y desarrollo.
En relación con el movimiento y sus maneras de implementarse en la composición de música electrónica, podemos resaltar la generación y control del sonido a través del movimiento. David
Pirrò (s.f.), artista e investigador austriaco, especialmente su trabajo de investigación On Traces (2015)
realizó una investigación interdisciplinaria que desarrolló con los coreógrafos Anna Nowak (Polonia)
y Alexander Gottfarb (Suecia), la lingüista Christine Ericsdotter (Suecia), además del compositor y
artista sonoro Gerhard Eckel (Austria). Esta investigación articula las prácticas de coreografía, fonética
y composición musical, generando distintas propuestas performativas centradas en la relación entre el
movimiento corporal y el sonido vocal. Durante la performance, era posible para los intérpretes dibujar
trazos de sonidos en tiempo real en un espacio físico para ser revisitados y reproducidos a voluntad a
lo largo de la obra.
Pirrò (s.f) explora un resultado gráfico como materia prima para un resultado sonoro. En este
proceso, la danza y la representación gráfica anteceden a la composición musical; así, puede hablarse
de un proceso cíclico en el que una música preexistente, — no influida inicialmente por pautas de
movimiento corporal o espacial — termina incidiendo en el movimiento de los intérpretes dentro de la
5

Disposiciones que se encuentran en la enseñanza básica de las artes escénicas: a la italiana, de empuje, circular o de travesía.

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�Artículo de reflexión

instalación. Dicho movimiento afecta los patrones gráficos que estos generan y, por ende, modifica el
resultado sonoro final. Esto resulta en una serie de relaciones interdisciplinarias que se retroalimentan
de manera indefinida. En relación con el diagrama presentado (figura 1), Pirrò explora un área difusa
entre composición musical y coreográfica, incorporando una participación activa del intérprete tanto en
el movimiento escénico como en la construcción de la atmósfera sonora. Esto confiere una naturaleza
de composición activa, con elementos transdisciplinarios propios del arte de nuevos medios.
Los distintos métodos transdisciplinarios varían: incluyen el uso de sensores de movimiento,
la captura de datos y el mapeo del gesto dancístico, que permiten traducir dichos gestos en efectos,
texturas y ritmos acordes con la calidad, cualidad e intensidad de movimiento corporal. A través de
estas estrategias, la música y la danza se fusionan de manera orgánica, dando lugar a una expresión
artística unificada.
Estos acercamientos técnicos contribuyen a esclarecer los procesos creativos de los compositores; sin embargo, resultan igualmente relevantes los enfoques teóricos y prácticos derivados del
trabajo directo con coreógrafos y bailarines. Para poder sobrellevar la barrera semántica que suele
presentarse entre músicos y bailarines en proyectos multidisciplinarios, es primordial establecer estrategias de comunicación que permitan una comprensión efectiva entre ambas partes. Como hemos
visto con la comparativa de McMains y Thomas, el establecimiento del lenguaje compartido puede
facilitar la traducción de conceptos entre ambas disciplinas. Sin embargo, existen otras metodologías
que permiten el entendimiento de la disciplina a través de la práctica, como la exploración conjunta, la
improvisación guiada o el análisis de movimiento y sonido en tiempo real. Estos ejercicios generan espacios de experimentación donde músicos y bailarines comienzan a desarrollar una sensibilidad hacia
la disciplina con la que coexisten en ese momento.
En el ámbito de la colaboración, un coreógrafo con formación musical suele establecer una
comunicación más fluida tanto con compositores como con músicos. No obstante, la necesidad de
comprender los lenguajes narrativos y técnicos de las disciplinas con las que se colabora no se limita
entre danza y música. El aprendizaje de la semiótica musical por parte de los coreógrafos no es la única
manera de enriquecer las colaboraciones entre disciplinas, otro aspecto relevante es la integración del
propio cuerpo del compositor como herramienta de aprendizaje.
No existe un camino más directo para entender las necesidades musicales de un bailarín o
coreógrafo que bailando en carne propia. Fomentar la participación física de los compositores en ejercicios de movimiento presenta tanto desafíos como oportunidades para la creación de la música para
danza. Este involucramiento permite, principalmente, una comprensión más profunda de la relación
entre sonido y movimiento. Dicha participación por parte del compositor o de los músicos permite internalizar los elementos que componen el movimiento: la espacialidad, la inercia, el peso, etc., además
de una mayor conciencia de los esfuerzos físicos y emocionales que implica la interpretación de una
coreografía.
Elo Masing (2012) propone, desde su experiencia como compositora para danza contemporánea, dos principios que resultan efectivos en el trabajo con danza: 1) el músico debe definirse a sí
mismo un rol dentro de la obra de igual importancia que el de los bailarines; y 2) debe encontrar un
terreno común con los bailarines, integrándose de manera orgánica a la danza y reconociendo el común

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�Artículo de reflexión

denominador (p. 98).
La música y la danza deben situarse en un plano de igualdad y diálogo constante, ampliando
sus posibilidades expresivas y generando procesos creativos en los que sonido, cuerpo y espacio interactúan de manera interdependiente. Reconocer el movimiento como una fuente activa de inspiración
compositiva, así como reconocer la experiencia física de la danza como parte del proceso de colaboración interdisciplinaria, abre el espacio a prácticas más sensibles, horizontales y coherentes con la
naturaleza de ambas disciplinas. La convergencia entre música y danza no solo enriquece el resultado
en sí, sino que, cuando se implementa de manera activa y con consciencia, permite redefinir los modos
de creación, interpretación y colaboración en las artes escénicas multidisciplinarias contemporáneas.

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�Artículo de reflexión

Referencias
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�Artículo de reflexión

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Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

RECIBIDO: 22 de octubre de 2025
ACEPTADO: 08 de enero de 2026
DOI: https://doi.org/10.29105/de.v3i4.27

Serie: ¿Cómo te atreves?
Segunda parte: La maternidad
no es la culpable
Series ¿Cómo te atreves? Part Two:
Motherhood Is Not to Blame

Patricia Oliva Barboza1
Universidad Estatal a Distancia, Costa Rica (UNED) / San José, Costa Rica
Contacto: poliva@uned.ac.cr
ORCID: https://orcid.org/0000-0001-9175-2950
Luisa Pérez Wolter2
Universidad de Costa Rica (UCR) / San José, Costa Rica
Contacto: perezwolterluisa@gmail.com
ORCID: https://orcid.org/0009-0005-3970-7286

Patricia Oliva Barboza1
Universidad Estatal a Distancia, Costa Rica (UNED) / San José, Costa Rica
Contacto: poliva@uned.ac.cr
ORCID: https://orcid.org/0000-0001-9175-2950
Luisa Pérez Wolter2
Universidad de Costa Rica (UCR) / San José, Costa Rica

Investigadora en la línea: Feminismos, Arte y Corporalidades en el CICDE desde hace 15 años. Ha investigado y publicado
sobre Visibilización y deconstrucción de mujeres artistas, análisis de obras de teatro danza, construcción y divulgación de
archivo diverso, arte y disidencia entre otros.
2
Docente Universitaria en las áreas de actuación, movimiento, voz e investigación práctica. Doula de procesos de vida, muerte
y transición. Actriz, creadora y directora de teatro. Premio a mejor dirección 2024. Líneas de investigación: Feminismo, metodologías artísticas y el arte como herramienta de transformación personal y social.
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Serie: ¿Cómo te atreves?
Segunda parte: La maternidad no es la
culpable
Series ¿Cómo te atreves? Part Two:
Motherhood Is Not to Blame

Resumen
Este texto lo pensamos como la segunda parte del artículo Viajes imaginales…3 y como un ejercicio
de reflexión político-artístico de “ida y vuelta” para valorar lo que una obra nos ofrece como fuente de
investigación. En ese continuum la obra nos lleva a momentos de reflexión y revisión de textos, nos
devuelve a posibilidades artísticas, hemos ido de la reflexión a la dramaturgia, de la búsqueda teórica
a la puesta y viceversa, esto nos demuestra una vez más la relevancia de las artes escénicas en la construcción de un conocimiento crítico.
Palabras claves: maternidad y feminismo, vivencias y procesos creativos y reflexión crítica.
Abstract
This text is conceived as the second part of the article Viajes Imaginales and as an exercise in political
and artistic reflection characterized by a movement of “back and forth,” through which the value of a
stage work as a source of research is examined. Within this continuum, the work leads to moments of
reflection and textual revision and, in turn, opens up new artistic possibilities. The process moves from
reflection to dramaturgy, from theoretical inquiry to staging, and back again. This dynamic demonstrates, once more, the relevance of the performing arts in the construction of critical knowledge.
Keywords: Motherhood and feminism, experiences and creative processes, and critical reflection.
Nota: Nos parece importante señalar que ciertas partes del artículo están escritas en primera persona,
ya que se refieren a textos anteriores publicados o experiencias propias de una de las autoras, razón por
la cual, aparecerá el nombre como referencia.

https://revistascientificas.us.es/index.php/pajaro_benin/article/view/25416 en este texto escribimos de manera más intuitiva
sobre las reflexiones que surgieron antes y después del proceso de la obra La Casa sin Bernarda. En ese momento sentimos la
urgencia por desculpabilizar la muerte, ahora lo haremos con la maternidad.

3

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Introducción
En este texto abordaremos el tema de la maternidad con la intencionalidad de desculpabilizarnos. Sumaremos una serie de principios generadores como inspiración de una puesta en escena o
performance. No se trata de instrucciones acabadas, sino de una propuesta metodológica que parte
de experiencias vividas en torno a la maternidad, justamente para destacar las posibilidades teórico-políticas y reflexivas que suceden con/en una puesta en escena. Nos parece importante atrevernos a
compartir relatos íntimos de maternidades vividas desde una mirada fuertemente crítica, ampliando los
cuestionamientos de nuestras maternanzas.
Para contextualizar, en este segundo texto nos parece importante referirnos brevemente a esa
experiencia metodológica de escritura-conjunta, reflexión y creación que existe en una producción escénica y que implica un proceso de investigación previa. Siempre es importante registrar los momentos
creativos vividos, no solamente en cuanto a sus resultados, sino, sobre todo, por sus procesos.
Generalmente “dejamos morir” muy pronto los materiales escénicos debido a su carácter etéreo, por ello es fundamental redescubrirlos: “traerlos de vuelta”. El proceso creativo contribuye en las
etapas de pensamiento reflexivo, investigativo y hasta metodológico. A partir de una idea creativa se
desprenden momentos que no solo quedan en la producción final, sino que sobrepasan por mucho las
primeras etapas de reflexión colectiva y trascienden en forma de debates y textos que se mantienen en
movimiento.
Sin saber exactamente qué surge primero, si el material teórico o el acto creativo, es necesario volver y revisitar las primerísimas ideas. Un proceso creativo y su materialización en la escena es
al mismo tiempo la planta y la semilla, genera una serie de reacciones en el público expectante, deja
preguntas en las personas creadoras, es un proceso de nacimiento y muerte inacabable; como la vida
misma.
En un momento de angustia por el aumento de violencia y femicidios, la siguiente pregunta
nos movilizó: ¿cómo te atreves a desafiar la muerte? Logramos activar la intencionalidad consciente
por desculpabilizar la muerte y descubrimos que lo mismo sucede con otras construcciones patriarcales, como la maternidad. Decidimos recuperar juntas esa sensación que surge cuando acercamos
nuestras prácticas: el duelo de muerte y de vida, el feminismo y, por supuesto, las artes, que es nuestra
metodología accesible. Entonces nos hicimos el siguiente cuestionamiento:
Si abordamos la muerte devolviéndole su protagonismo humano, ¿cómo no hacerlo con la
maternidad?
¿Cómo te atreves a desafiar la maternidad?
Entendemos “maternar” como un verbo activo que incluye todas las acciones de quienes cuidan, apoyan y acompañan, mismas que están profundamente desvalorizadas en el mundo capitalista
y heteropatriarcal. Diferenciamos el sustantivo “maternidad” de las “maternanzas” que refieren a las
historias de personas que de una u otra forma ejercen la maternidad. “Esta no es sólo una palabra, pues
pasa por el cuerpo, por la entraña, por un amor incontrolable, por una injusticia indescifrable” (Ruddick, 1989).

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El peso social coloca a la madre como fundadora de la familia y le atribuye la responsabilidad de sostener la estructura total de la sociedad. Sin embargo, vive en un abandono sistemático en
la acción de maternar, no como una práctica reflexiva y ética construida en la experiencia cotidiana.
Tal como plantea Sara Ruddick (1989), el maternar implica un modo específico de pensamiento y de
acción orientado a la preservación de la vida, el crecimiento y la socialización, que demanda trabajos
cognitivos, afectivos y materiales sostenidos en el tiempo. A pesar de ello, a las madres se les niega,
de forma reiterada, las condiciones necesarias para ejercer esta responsabilidad, que paradójicamente
continúa siendo presentada como uno de los pilares del orden social. Ruddick describe el pensamiento
maternal como un estilo de pensamiento en el cual: “las actividades intelectuales son distinguibles,
pero no separables, de las disciplinas del sentimiento: existe una unidad de reflexión, juicio y emoción”
(Ruddick, 1989, p. 37).
Para nosotras, el significado de “desafiar la maternidad” es enfrentarse con la vida de quienes
maternan y de quienes requieren del cuidado. Irónicamente, a quienes asumen el acto de la vida y
cuidar de otras vidas se les deja por fuera de la ecuación del cuido. ¿Qué produce tal indiferencia ante
el acto de maternar? La responsabilidad de la vida está desvalorizada y no debería ser exclusivamente
femenina o de la persona que materna.
Introducimos este debate desde la supuesta opción y decisión de maternar y de la existencia
de una maternidad hegemónica impuesta por un patriarcado, totalmente alejada de nuestras realidades.
Este cuestionamiento debe iniciar, sí o sí, identificando la maternidad como una de las más
duras imposiciones o la mayor de todas las heredadas por el patriarcado. Todo en la feminidad ha sido
construido, especialmente la maternidad. Entonces, ¿desde dónde nos colocamos cuando abordamos la
maternidad? ¿Cuál maternidad?, ¿la que nos inculcaron, haciéndonos creer que es una decisión real?
Lo que sea que decidamos con respecto a la maternidad, sigue siendo parte de un mandato hetero-patriarcal violento y deshumanizado. ¿Cuándo empezaremos a hablar de una responsabilidad integral?
¿Es solo el cuerpo femenino el que se involucra en la reproducción? Esta es una visión que muestra el
abandono de toda una sociedad hacia la madre y hacia el ejercicio de maternar, lo cual constituye
la primera forma de violencia tácita. ¿Qué juegos políticos y socioeconómicos se esconden detrás de la
maternidad hegemónica y qué figuras de poder patriarcal sostienen estas formas de maternidad?
A partir de estas preguntas, sostenemos que la maternidad y el matrimonio son instituciones
patriarcales que dieron paso a la división sexual del trabajo y a la figura de “ama de casa”. Con la desvalorización total del trabajo femenino, nuestras vidas en el espacio privado fueron la base social del
patriarcado.
Silvia Federici (2010) profundiza sobre la reproducción y el trabajo dentro de la cadena de
valor de la economía de los cuidados y, especialmente, en la creación de la figura de la ama de casa:
“La creación de la ama de casa y la redefinición de la posición de las mujeres se asoció con el trabajo
reproductivo” (p.126). Según Federici, la maternidad es una experiencia biológica de la humanidad que
dista mucho de la maternidad desigual y violenta que se construye a partir del control social del patriarcado, dominando el cuerpo y la vida de las mujeres. El cuerpo que sostiene la vida pierde todo valor.

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La autora feminista Adrienne Rich (1996) ha teorizado ampliamente sobre la maternidad. Ella
afirma: “El patriarcado no puede sobrevivir sin la maternidad y sin la heterosexualidad como formas
institucionales, de modo que una y otra deben tomarse como axiomas, como parte de la misma ‘naturaleza” (p. 86). Rich plantea que el patriarcado necesita de una estructura binaria, es decir, hombre
y mujer, para promover un tipo de reproducción que sostenga una relación desigual y de control para
las mujeres. Al reflexionar sobre la figura de “ama de casa” que señala Federici (2010), notamos por
un lado indicios del surgimiento del trabajo remunerado y, por otro, el trabajo de reproducción y cuido
como labores no remuneradas en el espacio doméstico donde la función de la maternidad se coloca
como base fundamental de la feminidad.
La violencia y la expropiación del cuerpo de las mujeres asociado a la maternidad se aborda
en el libro Desde lo profundo de sus obras (2021), de Patricia Oliva, un análisis feminista sobre la
expropiación del cuerpo de las mujeres4, el cual hace referencia a la maternidad para asegurar el poder
del patriarcado:
la maternidad aseguraba el vínculo matrimonial, el poderío y la independencia absoluta del
hombre, pero, además, la maternidad prolífica5, característica de la época, no dejaba espacio
alguno para el desarrollo de un posible proyecto de vida, cualquiera que este fuera. (p. 116)
Lo anterior nos conecta directamente con la construcción de la feminidad en la cual la maternidad es uno de sus componentes. ¿Cuándo hemos cuestionado realmente nuestra feminidad? Quizá la
primera pregunta que deberíamos hacernos es: ¿dónde quedó nuestra feminidad pre-patriarcal? En esta
misma línea de reflexiones, ¿cuántas formas de maternidad o de maternar existen? ¿Existe una que no
ponga en riesgo a quien la ejerce? ¿Se puede imaginar una maternidad que permita paralelamente un
crecimiento individual, personal y libre? La siguiente cita expresa el significado histórico del ejercicio
de maternar que nos ha mantenido alejadas y fragmentadas:
La mujer joven y educada del siglo XX, que tal vez observó la vida de su madre o que intentó
forjarse un yo autónomo en una sociedad que insiste en el destino reproductor de la mujer, la
elección se basaba en una inevitable alternativa: la maternidad o la individualidad, la maternidad o la creatividad, la maternidad o la libertad. (Rich, 1996, p. 240)
Para retomar la idea inicial de resignificar la maternidad, nos parece muy relevante citar a la
autora Mercedes Bogino (2020), quien se refiere a Shulamith Firestone, discípula de la maestra Simone de Beauvoir: “la biología en sí misma no es la causa de la opresión, sino el modo en que la cultura
redefine y otorga valor al papel de la biología en la vida social, es decir, a las funciones procreadoras”
(p.12). Bogino retoma palabras de Amorós: “si era tan importante la reproducción biológica en determinadas sociedades, ¿por qué no eran las mujeres las reinas de las tribus?” (p. 80). Según lo que ambas
Desde lo profundo de sus obras: Un análisis feminista sobre la expropiación del cuerpo de las mujeres (2021) de Patricia
Oliva, se desprende de una investigación del mismo nombre (2017) desarrollada a partir de dos obras de teatro danza costarricenses: Augustine de Selma Solórzano y Vacío de Roxana Ávila y el grupo de teatro Abya Yala, se puede consultar en: https://
rio.upo.es/bitstreams/201bf54d-2ecf-4491-b861-57ce06de4d79/download
5
Término utilizado por Mercedes Flores en su investigación: La construcción cultural de la locura femenina en Costa Rica
(1890-1910) (2007), para referirse a las mujeres que tuvieron más de una hija o un hijo.
4

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autoras plantean, la maternidad y la desvalorización del cuerpo femenino son parte de la construcción
patriarcal de la feminidad. El cuerpo de la mujer y, en este caso específico: el de la madre, no se considera como un cuerpo valioso y, por ende, merecedor de suplir sus necesidades y sus deseos. Además
de la terrible opresión en un cuerpo expropiado por el comercio sexual o el cuerpo femenino que está
al servicio de los intereses de las demás personas, les hijes, los trabajos domésticos y los trabajos de
cuido; todo en función de las necesidades que tiene la sociedad en relación con el cuerpo de la mujer
y nunca viceversa.
A la violencia obstétrica se suman la soledad profunda, las múltiples jornadas, la lactancia, los
estereotipos de “buena o mala madre” y las culpas interminables. La imposibilidad de trabajar fuera
de casa “porque toca maternar”. En otras ocasiones, aunque se desee profundamente se presenta la
imposibilidad de quedarse.
Parte 2: De las maternanzas a la escena
Considerando el carácter vivo de la creación —que no necesariamente responde a un orden
lineal, con un inicio y un final definidos—, en esta segunda parte compartiremos experiencias y maternanzas que se vuelven voz y cuerpo en forma de relatos, vivencias y otros textos que buscan generar
insinuaciones escénicas. El tránsito entre la reflexión teórica y la escritura testimonial no responde a
un descuido formal, sino a una decisión metodológica y política: así como la madre artista escénica
que escribe este texto se desplaza constantemente entre el pensamiento académico y la cotidianidad del
cuidado, la escritura reproduce ese mismo movimiento. Este proceso, concebido como inacabado y en
permanente transformación, da lugar al planteamiento de siete principios que podrían sentar las bases
de una metodología de creación situada, donde la mujer-madre y las maternanzas ocupan el centro de la
propuesta. A continuación, se presentan reflexiones intercaladas con relatos de una maternidad vivida
en primera persona, como una forma de nutrir y encarnar la propuesta creativa.   
El derecho a la furia
Reconocemos los relatos de maternanzas como territorios de resistencia, donde lo personal
deviene político y lo cotidiano se transforma en lucha. Desde una metodología feminista se subraya
la centralidad de la experiencia situada y la urgencia de los relatos vividos, en especial aquellos que
emergen de cuerpos que maternan. Como plantea Bach (2010), el feminismo ha sido pionero en revalorizar el conocimiento cotidiano y en resignificar la experiencia vivida a través de la narración. En este
sentido, escuchar y narrar las historias de mujeres que maternan constituye un acto político que rompe
el silencio impuesto durante siglos y reubica la experiencia cotidiana como una forma legítima de conocimiento. Desde aquí, la escritura se eleva para tomar cuerpo. La voz que emerge a continuación no
es la de la investigadora que observa, sino la de la artista que materna, que habla desde la experiencia
vivida y desde el cuerpo que crea:
Nadie más que la propia persona puede relatar su historia. Nunca es lo mismo una experiencia
reconstruida a partir de una revisión documental o bibliográfica que la posibilidad de recibir,
de manera directa, una narración viva. Se trata de transferir relatos encarnados: aquellos que
emergen de experiencias que se expresan desde el cuerpo y que, gracias al arte, encuentran
traducción y forma (Oliva, 2020, p.149).

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�Artículo de reflexión

La maternidad: ¿Opción o ilusión discursiva?
No se trata únicamente de decidir si se quiere o no maternar, sino de que ambas posibilidades —maternar o no hacerlo— sean realmente viables. La idea de que todas las personas tienen garantizado el
derecho a elegir libremente es, en muchos contextos, una ilusión. Esta supuesta elección está mediada
por múltiples factores: la clase social, el acceso a métodos anticonceptivos seguros, la disponibilidad de
servicios informados de interrupción del embarazo accesibles, la cultura, la región en la que se habita,
las condiciones materiales de vida, entre muchos otros. Compartimos estructuras que nos condicionan
de manera desigual, pero las experiencias corporales vinculadas a la reproducción son particulares.
¿Qué querés hacer para el Día de la Madre? ¡Quiero desparecer!
El Día de la Madre convoca a la veneración de la madre y de su figura idealizada. Pero, ¿dónde queda esa imagen cuando observamos a una mujer pariendo sola, atravesada por el dolor, abandonada en múltiples jornadas de cuidado o expuesta a violencias en todos los sentidos? La maternidad, lejos
de ser un lugar provisto de certezas, nos ha colmado de preguntas. No cabe duda de que debe ser una
opción deseada para las mujeres; sin embargo, también es urgente resignificarla cuando efectivamente
se elige, despojándola de los mandatos que la romantizan y la silencian:
Estaba embarazada y un deseo completamente ilógico de ser madre me invadió. ¿Por qué
decidí optar por la opción de ser madre? Es una respuesta que nunca voy a tener clara. Por la
programación social, es lo que nos toca ser como mujeres, un asunto meramente hormonal,
miedo a vivir un aborto clandestino y en soledad, o el deseo reprimido de ser madre. No tengo
la menor idea; el asunto es que yo decidí serlo hace más de 16 años y vivir en carne propia
la experiencia de eso que tanto había menospreciado (Pérez, comunicación personal, 13 de
noviembre de 2024).
Un aspecto poco abordado en los discursos sobre la maternidad es el cuestionamiento interno que aparece y reaparece con su ejercicio. Existe un profundo temor a ser juzgadas y una culpa
persistente cuando emergen dudas, inseguridades, sentimientos de inconformidad o incluso deseos de
huir del vínculo, sensaciones que resultan inadmisibles dentro de la sacralización de la figura materna,
especialmente celebrada en fechas como el Día de la Madre. Estas preguntas, que en determinados
momentos rozan el arrepentimiento, suelen permanecer silenciadas, en parte porque la maternidad se
vive como una experiencia irreversible y socialmente no negociable.  
A diferencia de otras decisiones vitales, una relación de pareja puede terminarse, un trabajo
puede abandonarse, una casa puede venderse o incluso un país puede dejar de habitarse sin que ello implique una condena moral permanente. La maternidad, en cambio, se sostiene sobre una expectativa de
permanencia absoluta, mientras que las paternidades ausentes continúan siendo socialmente toleradas.
Nombrar estas tensiones no busca negar el vínculo, sino visibilizar los desafíos que muchas mujeres
enfrentan después de maternar y generar conciencia sobre las condiciones materiales, simbólicas y
afectivas que lo atraviesan.

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�Artículo de reflexión

Sobre la soledad y el abandono durante la maternidad
¡Qué maravilla, ya nunca más te vas a sentir
sola, tu bebé va a estar con vos siempre!
En el epígrafe de este apartado tenemos una expresión típica cuando comunicamos que “estamos embarazadas”. La pregunta sobre cómo nos sentimos al respecto pierde relevancia y las exigencias
de “cómo debemos sentirnos” nos persiguen y se acumulan a través de los anuncios de televisión, las
películas y los comentarios no necesariamente mal intencionados de todas aquellas personas que, siendo madres o no, se creen en el derecho de definir nuestras sensaciones:
Yo solo sentía náuseas y unas profundas ganas de llorar. Ahora habitaba en mi cuerpo un ser
que al parecer necesitaba ser muy bien cuidado y no tenía idea de cómo hacerlo. Sentía una
inmensa responsabilidad y un miedo muy nuevo. Había decidido tener este bebe, pero no
tenía claro lo que esa decisión significaría para mi vida (Pérez, comunicación personal, 18 de
octubre de 2024).
La información sobre lo que significa ser madre suele estar muy distorsionada y manipulada.
Por un lado, se insiste en la obligación de serlo sin cuestionarlo y, por otro lado, se promueve la opción
de no serlo. A través de reflexiones y relatos, buscamos explorar las implicaciones, necesidades, sensaciones y sentimientos que viven las madres después de decidir serlo: ¿cómo se enfrenta una decisión
que, aunque tomada de forma consciente, deja poco espacio para el arrepentimiento? Podemos renunciar a un trabajo que ya no nos satisface, vender una casa que ya no queremos o no podemos pagar,
terminar relaciones que no nos hacen felices, pero ¿es igualmente posible terminar con la maternidad
después de haberla elegido?:
¿Que si me arrepiento? Me he arrepentido muchas veces a pesar de que mis hijes son los
seres que más he amado en el mundo, que más me han abierto el corazón y la cabeza para
crear experiencias nuevas. Me he arrepentido mil veces en la oscuridad de mi cuerpo ante la
profunda soledad de la noche y el vacío y sentir que ese todo no es suficiente. Jamás se es lo
suficientemente buena madre (Pérez, comunicación personal, 21 de julio de 2024).
Existe una invisibilización sistemática de la mujer que habita la maternidad. Se asume que todas las madres son iguales, que sienten lo mismo y que comparten idénticas necesidades, obligaciones
y condiciones. Sobre ellas se deposita un listado interminable de tareas y vivencias anticipadas, casi
por defecto, y todo aquello que se aleja de esa normativa queda expulsado del imaginario de la “buena
madre”. Estos mandatos comienzan tempranamente —desde el vestidito para la muñeca o el juego de
cuidados asignado en la infancia— y se refuerzan a través de imágenes publicitarias que muestran a
una madre siempre disponible, feliz y productiva. Este imaginario no es neutro: responde a un modelo
capitalista y estatal que obtiene beneficios materiales y simbólicos al naturalizar el cuidado como responsabilidad femenina, gratuita e inagotable. Al romantizar la maternidad y presentarla como deseo
natural, el mercado y el Estado sostienen un sistema que se nutre del trabajo de cuidado no remunerado.

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�Artículo de reflexión

Frente a la distancia inmensa entre estas imágenes idealizadas y las maternanzas reales, resulta urgente
posicionar las experiencias concretas de las madres como un acto político y de resistencia.
15 minutos
Que me pregunten a mí… quiero y necesito ser el centro
La transformación es inevitable y el acompañamiento respetuoso y compasivo es urgente.
Ante la inmensa responsabilidad que se le asigna a la madre en relación con el cuidado y la crianza de
su hijo o hija, para que el ejercicio de la maternidad sea viable debería estar sostenido desde todas las
áreas posibles.
La sociedad nos quiere de vuelta pronto, sin demasiadas quejas, ejecutando todo a la perfección. Nos quiere cuidadoras, con buen aspecto, alegres, agradecidas por el privilegio de ser madres,
honradas, fuertes, hermosas, pero poco sexuales. Productivas, entregadas al bebé, al trabajo, a la casa,
al gimnasio, a les otres hijes, al marido, a la empresa. Que produzcamos dinero, entre otras “pequeñeces”. ¿Será que la sociedad espera que, después de parir, nos multipliquemos en dos o más seres para
cumplir con todas las exigencias? Aun así no sería suficiente, porque la lista de tareas por hacer y los
estándares esperados están llenos de contradicciones y exigencias opuestas que lo hacen imposible:
Recuerdo una vez que mi mejor amiga quedó en visitarme. Mi hijo tenía tres semanas, yo
estaba desesperada por conversar con ella. Llegó quince minutos tarde, yo estaba dando de
mamar mientras lloraba. Esos quince minutos se habían hecho eternos. Yo, perdida entre la
leche que chorreaban mis tetas, necesitaba urgentemente de su compañía para reencontrarme
con esa mujer desaparecida que habitaba en mi espejo. Ella no entendió por qué con furia le
reclamé su tardanza. Ella, que creo, tampoco me reconocía ante los nuevos olores, la necesidad de hablar bajito y mi falta de atención, ya no tenía mucho interés en quedarse. Su amiga
había desaparecido. Las mamás requieren de un cuido similar al hijo(a), porque de alguna
manera estamos resurgiendo de las cenizas, poco nos vamos encontrando, pluma a pluma nos
vamos reconstruyendo volar. Hemos dejado de ser las mismas (Pérez, comunicación personal,
20 de junio de 2024).
Maternar, cada vez más, se siente como un acto casi suicida. Aquello contra lo que debemos
resistir, no son nuestres hijes, sino la sociedad. La lucha es contra las horas interminables, las múltiples
jornadas y los cuerpos agotados. Es contra un sistema que nos obliga a enfrentar las mismas exigencias
laborales con horarios rígidos, continuando con las responsabilidades que implica maternar. De forma
cruel, la sociedad parece no reconocer —e incluso invalidar— aquello que paradójicamente se declara
como una de las labores más importantes: la maternidad. Y, sin embargo, nos lo cobra caro, en forma
de vacío curricular, falta de productividad que no se contabiliza:
Mi maternar debería ser algo que me sume, como un doctorado suma a un académico, mis
tetas amamantando deberían sumar como un artículo publicado, mi cuido constante debería
sumar como las horas que alguien dedica escribiendo un libro importante, horas que suman a
mi futura pensión. Hasta que no lo entendamos, la maternidad seguirá sin ser una opción real
(Pérez, comunicación personal, 3 de noviembre de 2024).

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�Artículo de reflexión

Siete principios mínimos del proceso creativo
¿Cómo descolonizar la maternidad para que quede fuera del sistema heteropatriarcado
capitalista?
El planteamiento de los siete principios está inspirado en textos y frases de Maya Angelou
(2016), Diana Taylor (2015) y Coco Fusco (2001) —autoras feministas que trabajan desde la escritura
y el performance, cuyas teorías sostienen que el cuerpo y la voz no son únicamente medios expresivos,
sino territorios donde se inscribe la historia. También traemos el pensamiento de Augusto Boal (2009),
quien dialoga con las autoras anteriormente citadas en la concepción de la escena como espacio político, donde el cuerpo y la voz no representan la realidad, sino que intervienen en ella, nos inspiramos
para presentar una propuesta metodológica.
No se propone una lectura exclusivamente teórica, sino la apertura a una práctica creativa que
aborde la maternidad desde reflexiones político-teóricas situadas. Los relatos, pensamientos y sentires
de una de tantas maternidades nutren el proceso creativo. Se trata de principios que guiarán la elaboración de una escena: una sugerencia de teatralidad que emerge del cruce entre reflexión teórica, práctica
escénica y experiencia vivida de la maternidad.
Partimos de un planteamiento descolonizador de la maternidad hegemónica, tanto en el abordaje del tema como en la metodología de creación. Entendemos por maternidad hegemónica aquella
que se presenta como un mandato universal, individualizado y autosuficiente, que supone que la maternidad debe ser vivida en soledad, sin redes ni acompañamientos y que invisibiliza las condiciones
materiales, afectivas y comunitarias que la hacen posible. Desde esta perspectiva, proponemos tensionar la idea de que no basta con que la maternidad sea deseada sostenemos, además, que incluso cuando
es elegida, y en cualquier circunstancia, requiere ser acompañada. Al tomar como base textos escritos
por mujeres feministas en contextos diversos, proponemos un viaje entre lo propio y lo prestado, entre
lo personal y lo político, entre lo real y lo ficticio, para compartir nuestras maternanzas en la escena.
Comenzamos nuestro tejido metodológico a partir de las palabras de Patricia Hill Collins (2012):
Si la consciencia feminista negra surge de la EXPERIENCIA, si son los feminismos afros (y
no solo ellas, sino también otras y otros sujetxs subalternizadxs) quienes desde sus realidades
pueden interpretarla mejor, es porque la experiencia vivida es una fuente de conocimiento y
deberían ser ellas mismas las que deberían investigarla (p. 99).
Existen una desesperación y un temor profundos que nos llevan a justificar la necesidad de hablar de la maternidad en primera persona, como si nuestra voz careciera de legitimidad. Al dialogar con
las palabras de otras hermanas, encontramos el soporte emocional y teórico necesario para socializar
nuestras experiencias. Es en la fuerza de las feministas negras y latinoamericanas donde encontramos
un respaldo político y epistemológico para crear desde nuestras propias experiencias, deconstruir el
conocimiento academicista y desplazar el centro del discurso hacia las madres y sus vivencias. Reconocemos que el camino hacia el conocimiento no surge de normas externas ni de métodos rígidos, sino
que debe emerger de nuestras urgencias y experiencias encarnadas. En este sentido, las palabras de
Rosario Castellanos (2022) nos interpelan profundamente y nos invitan a cuestionar las rutas impuestas
del saber hegemónico, priorizando el deseo y la búsqueda auténtica como punto de partida:

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�Artículo de reflexión

Desde el clásico discurso cartesiano hasta nuestros días, parece ser indispensable, antes de
emprender cualquier tarea, ponerse una de acuerdo consigo misma acerca de cómo llevarlo a
cabo, explicar de antemano y clara, IRREVOCABLEMENTE, por cuales caminos se propone
uno transitar para alcanzar la meta. Y esto es para mí ligeramente extraño. ¿Cómo voy a escoger primero el camino que la meta? ¿Cómo voy a condicionar esta por aquel? Necesito, antes
de nada, esclarecer ante mis propios ojos qué es lo que quiero saber y solo entonces estaré en
la posibilidad de determinar por cuáles medios ese saber se me hará accesible (p. 221).
Desde esta mirada, maternar, investigar y crear se convierten en procesos entrelazados que
no siguen una ruta lineal, sino que se dibujan desde el deseo de comprender, y la necesidad vital de
nombrarse a una misma y retomar la palabra en primera persona.
¿Cómo podemos vivir la maternidad como una meta irrevocable sin haberla experimentado?
¿Cómo tener definidos los caminos futuros, luego de enfrentar la maternidad? Es fundamental escuchar
los sentimientos de las madres, reconocer sus vivencias, validar sus emociones y hacer accesible la
diversidad de maternidades. Esto, al menos, daría el espacio para hacer las preguntas necesarias.
Convocamos a la persona lectora a acompañarnos en este recorrido y formularse sus propias
preguntas, con la esperanza de que en ese diálogo abierto puedan surgir respuestas resonantes. Nuestros
cuerpos de mujer-madre no son un territorio neutro: son cuerpos atravesados por la experiencia de la
maternidad. No buscamos una lectura pasiva, sino una respuesta activa, traducida en acciones conscientes frente a las maternanzas.
La construcción cultural de la maternidad, junto con las violencias que la atraviesan, se convierten en motores para movilizar una práctica escénica que busque transformar, aunque sea de forma
mínima, los modos en que habitamos y representamos estas experiencias.
Cada principio se presenta a partir de una frase que le dio origen, como si se tratara de palabras
pintadas en un grafiti encontrado en algún muro de la ciudad. A partir de esa frase inicial, se desarrolla
una reflexión situada que, al modo de quien rumia una idea recién leída, da lugar a una descripción
vivencial del principio. En algunos casos, el proceso se cierra con una respuesta a ese primer grafiti,
formulada desde una escritura más poética o performativa.
Asimismo, se insinúan ejemplos de posibles propuestas creativas. No se trata de modelos a
seguir, sino de ejercicios profundamente personales que emergen de relatos propios y de las múltiples
posibilidades hipertextuales que la escena y el performance ofrecen. Estos principios operan como una
guía metodológica abierta para la creación escénica en torno a la maternidad.
Principio uno: Doy voz a lo que urge ser dicho
“No hay mayor agonía que llevar una historia no contada dentro de ti” (Angelou, 2016). Esta
frase, escrita por la poeta, escritora y activista afroamericana, funciona como un punto de partida y no
como una afirmación cerrada. A partir de Angelou, proponemos una lectura situada: que aquello que ha
sido silenciado generación tras generación no permanezca contenido en nosotras, que en el cuerpo de
la madre no quede retenida, que no se guarden las historias que insisten en salir. Todo lo contrario: que
salgan sea en forma de relato o de escena.

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�Artículo de reflexión

Este principio parte de la urgencia de contar, con el cuerpo, la voz, la imagen, el gesto o la
escritura, aquello que ha sido invisibilizado en torno a la maternidad. No obstante, este permanece
inscrito en la piel, en la memoria más íntima, en los espacios domésticos y en las huellas que dejamos
en otras.
Principio dos: Narración desde la acción viva
Este segundo principio reconoce el arte del performance como una estructura metodológica
potente para la creación a partir de la experiencia personal de las maternanzas. En un contexto donde la
falta de apoyos institucionales, económicos y afectivos limita el acceso de muchas mujeres —y en particular de las madres— a teatros, salas de ensayo y dispositivos escénicos legitimados, el performance
emerge como una estrategia situada de existencia y creación.
Como práctica de arte vivo, el performance no se limita a la representación teatral ni se confunde con la vida cotidiana, sino que opera mediante el desplazamiento, la intensificación y el encuadre
consciente de acciones y experiencias. Desde esta perspectiva, espacios asociados al cuidado —como
la casa o el propio cuerpo en su cotidianidad— pueden devenir espacios escénicos cuando son activados como tales desde un posicionamiento estético y político. Acciones como escribir, hablar, moverse,
llorar, amamantar, cocinar o cuidar no se constituyen automáticamente en arte, pero pueden transformarse en material performativo cuando son trabajadas, reiteradas o recontextualizadas para interpelar
una mirada y producir sentido. Según Diana Taylor (2015):
Performance refiere a una forma específica de arte, arte en vivo o arte acción que surgió en los
años sesenta y setenta para romper con los lazos institucionales y económicos que excluían a
artistas sin acceso a teatros, galerías y espacios oficiales o comerciales de arte. (p. 143)
Este principio responde a las condiciones concretas de muchas artistas-madres que, aun deseando crear, no pueden acceder a espacios tradicionales de ensayo. Lejos de romantizar esta limitación, se propone reconocer en los territorios del maternar no solo una carga, sino también un campo de
experiencia desde el cual es posible producir una escena situada, crítica y encarnada.
Se propone que las palabras no se queden en la quietud del texto, ni encerradas entre las paredes de lo privado, sino que aspiren a ser corporalizadas, que despierten sentipensares, que movilicen al
cuerpo propio y de quien observa o escucha.
Principio tres: El cuerpo como registro
Este principio parte de la premisa de que el cuerpo es materia prima no solo del performance,
sino también de toda forma de escritura personal. En esta propuesta metodológica, el cuerpo es un
espacio repleto de historias, maternanzas, deseos, violencia, herencia y memoria. Es un cuerpo que
siente, que sangra, que gesta, que amamanta, que se transforma. Un cuerpo de madre que reclama ser
visibilizado con todo lo que esto implica.
El cuerpo, por ejemplo, materia prima del arte del performance, no es un espacio neutro o
transparente; el cuerpo humano se vive de forma intensamente personal (mi cuerpo), producto
y copartícipe de fuerzas sociales que lo hacen visible (o invisible) a través de nociones de
género, sexualidad, raza, clase (Taylor, 2015, p. 60).

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�Artículo de reflexión

Que mi cuerpo sea la materia prima de mi escrito. Un cuerpo que no pretende ser invisible.
Un cuerpo de madre que se vive de forma intensamente personal. Atravesado por el contexto histórico
en el que se ha desarrollado, por las fuerzas sociales, la sexualidad, la raza, la clase y la pertenencia.  
Principio cuatro: Re-presentar el cuerpo como maternanza
Desde el feminismo se ha denunciado la naturalización del cuerpo femenino como objeto
pasivo o reproductivo. Este principio representa escénicamente el cuerpo materno como construcción
situada y en transformación. Compartimos una narración que cuestione esas representaciones heredadas, explorando el cuerpo desde lo simbólico, lo político y lo poético. La madre-artista que representa
la transmisión de su propio conocimiento a la audiencia:
Los artistas son los que juegan con la idea de representación, con la transmisión del conocimiento a través de gestos corporales, con la mirada del espectador, y con el uso del espacio
(entre otros ejemplos), pero estas prácticas van mucho más allá de lo artístico en su potencial
social (Taylor, 2015, p. 56).
Principio cinco: Crear nuevos repertorios para cuerpos maternos
Aquí se asume el estereotipo de cuerpo de la madre en tanto ha sido marginalizado, romantizado o instrumentalizado por discursos patriarcales, coloniales y capitalistas. “¿Cómo representar
(física o discursivamente) un cuerpo ‘minoritario’ sin caer en el repertorio de imágenes patriarcales y
coloniales que existen en nuestras sociedades?” (Fusco, 2001, p. 14). Este principio invita a crear nuevos repertorios visuales, simbólicos y escénicos que no reproduzcan esas imágenes, sino que abracen
la experiencia de la maternidad desde la complejidad, la contradicción y la singularidad.
Principio seis: Activar la persona espectadora en el acto de maternar
Partiendo de la pregunta que nos plantea Boal: “¿Cómo lograr que los espectadores dejen de
ser pasivos para convertirse en espect-actores?” (Taylor, 2024, p. 6), este principio busca romper con
la pasividad de la persona espectadora, frente a la experiencia materna, muchas veces invisibilizada,
banalizada o idealizada. A través del arte-acción, se invita a generar empatía activa, transformando la
mirada en involucramiento. Que la persona que observa se sienta interpelada, conmovida, implicada.
Principio siete: Nombrar para resistir: maternanzas y creación de conceptos sensibles
y afectivos
Este principio se inspira en las propuestas del feminismo comunitario, que cuestiona lo que
se dice y cómo se dice de la maternidad revirtiendo el protagonismo, para crear sus propias palabras y
definir sus maternanzas; lo que sentimos y vivimos desde una perspectiva situada, afectiva y relacional
para generar nuestros propios lenguajes de narración: “El proceso de descolonización del feminismo
comunitario en Bolivia partió por cuestionar el uso del lenguaje hegemónico de los feminismos occidentales y encontrar las palabras precisas para definir sus propias prácticas políticas” (Guzmán y
Triana, 2019, p. 37).
Proponemos un glosario afectivo de la maternidad: una serie de palabras y conceptos que
nombren aquellos sentires que han quedado fuera de los discursos oficiales sobre el maternar, especial-

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�Artículo de reflexión

mente cuando no existe una red que contenga y cuando lo político no alcanza lo íntimo. Este glosario
se inscribe en una memoria colectiva que reconoce otras formas de crianza, vinculadas a la noción de
clan o aldea, donde la maternanza no recaía de manera aislada en una sola mujer. Nuestras abuelas maternaron en comunidad: hermanas y hermanos mayores, vecinas y familiares cercanos participaban de
la crianza de manera directa y cotidiana. Frente a la progresiva desarticulación de estas dinámicas y a la
centralidad del modelo de familia nuclear, proponemos que sea a partir de los conceptos y significados
sugeridos por quienes maternan que resignifiquemos la maternidad, no como experiencia individual,
sino como práctica relacional y colectiva.
Propuesta creativa en relación con los siete principios
No queremos terminar esta reflexión sin proponer un par de ejercicios creativos coherentes con nuestros principios. Partimos de nuestra experiencia e intuición como artistas escénicas para
proponer las siguientes sugerencias. Deseamos que, a partir de estos principios, se generen múltiples
posibilidades.
Propuesta creativa. Principio 1
Ejercicio para la creación escénica: “La maternanza no dicha”
Cada participante selecciona una experiencia ligada a la maternidad (real, simbólica, deseada, interrumpida, ausente o heredada), nunca dicha en voz alta. Puede ser una memoria propia o una historia
transmitida oralmente por una figura materna.
1.

Etapa 1 (escritura/voz): se escribe un texto breve a partir de esa historia. Luego, se
explora cómo sería dicho en voz alta, usando distintos tonos, intensidades y ritmos,
para reconocer las emociones.

2.

Etapa 2 (de regreso al cuerpo): se propone llevar esa historia al cuerpo mediante
movimientos improvisados que representen lo que esa memoria genera en el cuerpo.

3.

Etapa 3 (al material escénico): se seleccionan fragmentos del texto y del movimiento
para crear una acción performativa. Se tejen juntas para que puedan convertirse en
parte de una dramaturgia escénica mayor.

Este principio busca que la creación no parta de una idea abstracta de la maternidad, sino de
una experiencia real, personal y política: una maternanza. Contar una historia no solo es un acto de
liberación individual, sino también una práctica de resistencia colectiva frente a los silenciamientos
históricos de las maternidades.
Propuesta creativa. Principio 2:
Ejercicio para la creación escénica: “Acción mínima + significado profundo”
1.

Seleccionar una acción cotidiana de maternidad (cocinar, amamantar, dormir con un
hijo, limpiar, llorar en silencio, acariciar una prenda, leer historias).

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�Artículo de reflexión

2.

Descontextualizarlas para presentar un performace o propuesta escénica: se escoge
un espacio escénico no convencional (baño, cocina, patio, videollamada, etc.) y se
realiza ese acto con una intención escénica, como si fuera una escena de una obra.

3.

Incorporación de una narración/maternanza: mientras se realiza el acto, se incorpora
una narración personal, poética o política que dialogue con el gesto. (en vivo o grabada).

4.

Documentación de los senti-pensares de la creadora: se invita a escribir o grabar
reflexiones sobre lo que cambió al convertir ese gesto cotidiano en una acción performativa.

Este ejercicio busca reconectar con el poder del cuerpo presente y del gesto cotidiano, como
materiales escénicos legítimos, capaces de contar historias, incomodar, sanar o activar nuevas formas
de comprensión sobre la maternidad. Así como replantear espacios para la representación.
Propuesta creativa. Principio 7:
Ejercicio: “Diccionario de la madre-otra”
Invitar a madres a escribir palabras nuevas (o resignificadas), experiencias: “culpamor”, “desveladura”, “cansancio fértil”, “cuerpo-nido”, “dolor amoroso”, “maternar juntas”, “parir-morir” profesión y maternar. A partir de estas palabras se construyen poemas, escenas, performances o instalaciones. Este glosario puede expandirse en cada encuentro, para que se vuelva un archivo vivo de saberes
maternales.
Cierre
Desde los feminismos se ha teorizado mucho sobre la imposición de la maternidad, pero en
esta ocasión quisimos posicionarnos desde quienes “eligen serlo”, expresión que entrecomillamos ya
que resulta que no siempre es una decisión real.
Afirmamos la urgencia por desculpabilizar la maternidad, reiteramos que no es la culpable de
cuanto el patriarcado la haya invadido. Liberar la maternidad de los estereotipos patriarcales y capitalistas significa dejar de reproducir (en la práctica feminista y en la escena) los imaginarios de madre
perfecta, la falsa sensación del poder de decisión y las supuestas libertades logradas.
Aliviarnos de culpas y responsabilidades pasa por una escucha concreta a quienes maternan,
debemos recurrir siempre que se pueda a los relatos de todas y cada una de nosotras. Siguiendo el
principio feminista del saber situado de (Haraway,1988) que refiere no solo al saber o conocimiento
situado, sino al sentir encarnado, debemos atender las demandas del cuerpo, reconocer todas las maternanzas y validar sus especificidades. Las realidades cotidianas, evidenciar los espacios más íntimos es
lo que nos permitirá exigir responsabilidades y cuestionar las estructuras que sostienen la maternidad.
No se trata solo de acompañar, sino de redistribuir responsabilidades. La maternidad no debe
recaer exclusivamente en quienes la ejercen, está directamente vinculada a la continuidad de la vida. Se
trata de una responsabilidad social y colectiva que exige ser reconocida y transformada.

106 |Vol. 3, Núm. 4 (2026). enero-junio 2026 | ISSN 3061-7545 | dialecticaescenica.uanl.mx

�Artículo de reflexión

La responsabilidad colectiva desde las prácticas feministas y metodologías artísticas debe
orientarse en este sentido, colocando al culpable en el centro de la escena. El trabajo escénico está lleno
de relatos sin importar la teatralidad que se abrace, exponemos los sentires a través de acciones, movimientos, sonidos, imágenes y palabras. La escena, de alguna manera, se convierte en el espacio que nos
permite ser escuchadas, vistas y sentidas. Se concreta el relato junto con la acción para transformarlo
en una experiencia viva dirigida a la persona expectante. Los principios creativos que sugerimos están
recargados de esos relatos personales y colectivos.
Tal y como lo abordamos en el primer artículo, la angustia que nos generó el desafío de llevar a
escena las muertes de todas, los femicidios y la violencia vivida, nos hace detenernos y pensar en otras
figuras textuales. El ejercicio reflexivo ayudó a concretar el objetivo principal de desenfocar, no re-victimizar, y colocar al personaje del patriarcado en su lugar, apuntando directo como el único culpable de
las muertes, de nuestras muertes, de otro tipo de muertes en vida, de la violencia vivida en el cuerpo, de
la violencia obstétrica de la carga injusta de la maternidad y de invalidar nuestros derechos a una vida
libre de violencia.

Vol. 3, Núm. 4 (2026). enero-junio 2026 | ISSN 3061-7545 | dialecticaescenica.uanl.mx |107

�Artículo de reflexión

Referencias
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�Artículo de reflexión

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RECIBIDO: 04 de noviembre de 2025
ACEPTADO: 07 de enero de 2026
DOI: : https://doi.org/10.29105/de.v3i4.35

Teatralidades afectivas: Para
una historia material de las
artes escénicas desde América
Latina
David Rivera Batista1
Universidad Iberoamericana Ciudad Mexico (UIA)/ ciudad de Mexico,
México
Contacto: dabobertobatista@gmail.com
ORCID: https://orcid.org/0000-0003-3361-3519
Hugo Octavio Salcedo Larios2
Universidad Iberoamericana Ciudad Mexico (UIA)/ ciudad de Mexico,
México
Contacto: hugo.salcedo@ibero.mx
ORCID: https://orcid.org/0000-0003-4737-1741

David Rivera Batista1
Universidad Iberoamericana Ciudad Mexico (UIA)/ ciudad de Mexico, México
Contacto: dabobertobatista@gmail.com
Hugo Octavio Salcedo Larios2
Maestro en Letras por la Universidade Federal do Espirito Santo (Brasil). Áreas de especialización en estudios teatrales,
literatura latinoamericana del S. XX, teatro latinoamericano contemporáneo y LIJ. Actualmente cursa el primer semestre del
Programa de Doctorado en Letras Modernas en la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.
2
Académico de tiempo completo en el Departamento de Letras de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.
Fue miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte (SNCA) del Fonca. Actualmente es miembro del Sistema Nacional de
Investigadoras e Investigadores (SNII) del Conahcyt, nivel 2.
Es doctor en Filología por la Universidad Complutense de Madrid.
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Teatralidades afectivas:
Para una historia material de las
artes escénicas desde América Latina
En la primera edición (2025) de la Cátedra José Ramón Alcántara Mejía (1945-2023), instaurada en honor al académico emérito de la Universidad Iberoamericana y promotor del pensamiento
crítico en el ámbito de la investigación, la IBERO y el Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Teatral Rodolfo Usigli (CITRU-INBAL) invitaron a la doctora Lorena Verzero, de
la Universidad de Buenos Aires, a reflexionar sobre el estado de las artes escénicas en y desde América
Latina. La profesora señaló la importancia de comprender las relaciones entre poder y conocimiento
y afirmó que, en su interacción, la resistencia se manifiesta como un fenómeno posible. Estas consideraciones evidencian que el análisis de las manifestaciones escénicas abordadas durante los tres días
del evento parte, en el caso argentino, de una historia reciente que continúa incidiendo en el presente.
Desde esta perspectiva, Verzero subrayó que un análisis situado debe ser antipatriarcal y democratizador. En consonancia con esta postura, los núcleos problemáticos propuestos para la reflexión
giraron en torno a la afectividad, la historia material, la política, las memorias, los problemas de representación, el archivo y el biopoder.
Partiendo de la idea de que el teatro es un dispositivo desestabilizador y denunciante del estado de cosas, la ponente recuperó la figura del Ángel de la Historia, propuesta por Walter Benjamin en
Sobre el concepto de historia (1942). A partir de esta referencia, se planteó que las ruinas del pasado
generan imágenes dialécticas que interpelan el presente, noción que atraviesa las manifestaciones escénicas puestas en debate durante el encuentro académico.
La primera manifestación analizada fue el teatro militante, caracterizado por su compromiso
político y su vocación de servicio social. Desde esta perspectiva, el teatro se concibe como un hecho
artístico con sentido social al ponerse al servicio de causas colectivas. La revisión histórico-política
del teatro de militancia resulta fundamental; por ello, se mencionaron eventos como “el Cordobazo”
(1969), la muerte de Juan Domingo Perón (1974) y el golpe de Estado de 1976, que enmarcan este
fenómeno artístico en un contexto de represión cuyas repercusiones alcanzan el presente.
Una característica central de este teatro es la participación activa del público, ya que sus
raíces se encuentran en acciones sociales y políticas que parten del convivio como condición del arte
comprometido. Este movimiento coincidió con la valorización del intelectual como figura de izquierda
en la década de 1970 y con el surgimiento de agrupaciones civiles como Montoneros. Asimismo, se
mencionaron grupos como Libre Teatro Libre, Once al Sur y Contratanto, así como la influencia de
Jerzy Grotowski a partir de su visita a la ciudad de Córdoba en 1971, que generó un caldo de cultivo
poético en todo el país.
También se exploró la relación entre las manifestaciones escénicas y la memoria en el contexto argentino. En este eje, la interrogante principal se centró en la puesta del cuerpo en escena: cómo
se dramatizan la ausencia, la tortura y los desaparecidos. Para ello, se recurrió a las investigaciones de

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Marina Franco y Florencia Levin, así como al concepto de La última catástrofe, de Henry Rousso, que
permite comprender de qué manera la historia reciente continúa moldeando el presente.
El trauma de la última dictadura dio lugar a expresiones diversas tanto en el ámbito jurídico
como en el artístico. En este último ámbito, se mencionaron obras como Potestad de Eduardo Pavlovsky y Antígona furiosa (1985), de Griselda Gambaro, Máquina Hamlet, de Periférico de Objetos (1995),
Los murmullos, de Luis Cano (1998), Mi vida después, de Lola Arias (2009) y Relato situado. Una
topografía de la memoria, de Funciones Patrióticas (2016).
La reflexión condujo a comprender que aquellos fenómenos artísticos no surgieron de manera
aislada, sino que respondieron estética e ideológicamente a estímulos sociales y políticos. Uno de los
más significativos fue la crisis de 2001, que propició el surgimiento de colectivos teatrales interesados
en cuestionar la representación y la representatividad como actos de transformación política. Verzero
reflexionó sobre la escritura del yo en estas poéticas escénicas de la memoria, el quiebre de escenificar
la historia presente, la relación entre lo íntimo y lo colectivo, las estrategias performáticas y el cuestionamiento de la visión oficial negacionista del pasado, especialmente visible en el escenario político
de 2020.
El segundo eje de análisis se centró en el papel de las artes escénicas en la movilización de
los afectos. Se introdujeron conceptos como la teoría de los afectos en la práctica escénica, las comunidades afectivas, la política emocional, la economía de las emociones, el capitalismo emocional, los
saberes del cuerpo y la ética de la representación. Uno de los temas abordados fue el de las ciudades
performativas, resultado de una investigación extensa que Verzero plasmó en el libro coeditado con
Pietse Feenstra y publicado por CLACSO en 2020.
La reflexión se centró en las experiencias artísticas en la ciudad como formas de legitimar el
pasado desde una dimensión social, estética y política. La ciudad se concibió como un escenario en
disputa, con una potencia performativa capaz de generar cartografías urbanas, conciencia corporal del
espacio y diferenciación entre lugares y espacios. Ejemplos de esta performatividad fueron Barrios por
memoria y justicia (2006), con recorridos en sitios como el barrio de Almagro, y Campo de mayo. Conferencia performática (2013), de Félix Bruzzone, dirigida por Lola Arias, que moviliza la búsqueda de
identidad mediante la acción escénica.
También se abordó el tema del artivismo, definido como una forma de arte con intencionalidad
estética y micropolítica directa, en cruce con la comunicación y la performance. Se presentaron casos
de Chile, Argentina y Brasil, como La conquista de América (1988), de Las Yeguas del Apocalipsis, el
colectivo Cueca Sola, Arte Urgente (2017), #QuiénElige de FACC (Fuerza Artística de Choque Comunicativo), Arte en Red (2020), y Marcha a ré de Teatro da Vertigem (2020). Estas experiencias destacan
el encuentro civil como elemento esencial, el enfrentamiento a discursos oficiales radicales y la defensa
de la memoria histórica, el cuerpo y los cuidados. El espíritu colectivo es central en este tipo de arte,
entendido como semilla de una forma alternativa de vida basada en la pertenencia.
En relación con los colectivos feministas, Verzero reflexionó a partir de los textos Vivir una
vida feminista, de Sara Ahmed y Racionalidad poético-afectiva, de Lola Proaño (quien en alguna edición anterior de la Cátedra —todavía con el nombre de Rodolfo Usigli —, también participó en la ver-

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sión online derivada de la época pandémica) y Lorena Verzero. En este marco, lo feminista se entiende
como la necesidad de cuestionar todo lo existente. Se mencionaron colectivos y acciones como Cueca
Sola (Chile), Diez de cada diez y La caída de las campanas (Uruguay), FUNAS (sección feminista de
FindeUNmundO), #JuntasLibreseIguales (2022) y Acción Volcán, de ARDA (Argentina).
La intervención de cierre abordó la relación entre arte y política desde dos perspectivas contrarias: la resistencia y la perpetuación. En resonancia con la primera, Verzero abordó las prácticas
teatrales durante la última dictadura argentina, comenzando con el Taller de Investigaciones Teatrales
(1971), la compañía de Ángel Elizondo, el Encuentro de las Artes y el Teatro Abierto (1981). Aunque
la censura fue intensa, Verzero sostuvo que el arte encontró fisuras para resistir, incluso en la clandestinidad.
Las estrategias de resistencia incluyeron: a) ocultarse en espacios públicos; b) trabajar en espacios privados; c) abolir la representación; d) mentir y e) utilizar el arte como herramienta de invisibilización. De esta manera, la creación artística no se detuvo, como afirma Beatriz Sarlo. Se gestionaron
afectos como poéticas políticas y se generaron espacios de respiración artificial. El archivo fue clave,
con fuentes de información y discusión como entrevistas, notas periodísticas, fotografías y registros
audiovisuales.
La exposición del cuerpo fue esencial en estas poéticas de resistencia, junto con la presentación de temas considerados tabú. Un ejemplo de ello fue Periberta (1978), de la compañía de Ángel
Elizondo, que recurrió al teatro invisible preconizado por Boal para evadir la censura, exponiendo el
cuerpo de forma cruda y transformando el miedo a través del humor y de pulsiones eróticas y tanáticas.
Finalmente, Lorena Verzero abordó la performatividad necropolítica de la ultraderecha argentina con el partido La Libertad Avanza (LLA) y la figura del actual presidente Javier Milei. Desde 2017,
se observa una apropiación estética de los adversarios, impulsada por afectos tanáticos como el odio
y el resentimiento. Ejemplos como El consultorio de Milei (2018), Banderazo (2021) y Presto pobre
(2021) evidencian una estética provocadora, violenta y transgresora.
La cátedra concluyó con una reflexión sobre el poder de la performatividad como herramienta
política, social y cultural. En respuesta al contexto político argentino, Verzero presentó un video de la
Acción Global por Gaza, del 4 de octubre de 2025, en articulación con el movimiento Ni una menos,
demostrando que el arte sigue siendo un medio vivo de resistencia y de creación de formas de vida
frente a un presente que articula sus políticas y performatividades en una pulsión de muerte.

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RECIBIDO: 06 de septiembre de 2025
ACEPTADO: 07 de enero de 2026
DOI: https://doi.org/10.29105/de.v3i4.26

En busca del espectador o del
teatro de secesión
Pablo Tepichín1
Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Teatral
Rodolfo Usigli (CITRU) / Ciudad de México, México
Contacto: pablotep@hotmail.com
ORCID: https://orcid.org/0009-0002-4221-7796

Pablo Tepichín1
Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Teatral Rodolfo
Usigli (CITRU) / Ciudad de México, México
Contacto: pablotep@hotmail.com
ORCID: https://orcid.org/0009-0002-4221-7796

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Dr. en Filosofía. Coordinador de la Maestría en Investigación Teatral del CITRU. Investigador Nacional Nivel 1.

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En busca del espectador o
del teatro de secesión
“El sueño de la razón produce monstruos”: con esta frase de la serie Los caprichos, Francisco
de Goya se adelantaba a advertir que la ausencia del uso de la razón podía desembocar en la aparición
del horror. Sirva esta idea para comenzar una reflexión sobre el libro En busca del espectador. Tratados
sobre la desaparición y la aparición de los cuerpos, de Rubén Ortiz. Sin embargo, aquí el exceso de
racionalidad —en particular en el espacio teatral de la modernidad— será más bien sinónimo de catástrofe, de monstruosidad, despolitización y forclusión de la vida.
El texto de Ortiz se compone de tratados que articulan una perspectiva genealógica del teatro y del observador en la modernidad, para dar paso a una segunda parte en donde narra en montaje
distintas experiencias comunales de los últimos años en el mundo. El autor comienza con una suerte
de arqueología de la representación en la que emplaza la época de los aparatos; a decir de Jean-Louis
Déotte, estos se refieren a artilugios que hacen aparecer formas sensibles durante un momento histórico
determinado. La invención del aparato perspectivista implicaría el devenir del individuo y de la razón:
no la inmersión del espectador en la representación, sino la separación entre esta y la posibilidad de
actuar en ella.
En esta arqueología y antropología del aparataje teatral, Ortiz explica la inmovilidad del teatro
cerrado a partir de la figura leviatánica de Thomas Hobbes, con la que se inaugura, a mediados del siglo
XVII, la modernidad política y, con ella, la representación. En efecto, si en el frontispicio del Leviatán
el cuerpo del soberano está compuesto por una multiplicidad de cuerpos individuales para dejar vacía la
ciudad, la estructura teatral —con sus plateas, palcos y proscenios— orienta la mirada de este individuo
hacia el escenario y, al sesgo, hacia el soberano. En otras palabras, el aparato de la mirada produce una
pulsión escópica determinante para la interpretación, a cargo del dispositivo del teatro del reconocimiento.
El proceso de la reorganización de la experiencia sensible que culmina en los teatros cerrados
funciona como una analogía de la figura del Príncipe, para devenir marioneta en la modernidad como
la máquina artificial de Hobbes. Le Théâtre c’est moi, advierte Rubén Ortiz. Y es que la tragedia previa a la modernidad implicaba cuerpos, afectos, politicidad y publicidad; sin embargo, la entrada al
racionalismo inauguró espacios liberales eo ipso despolitizados. Incluso puede decirse que el conflicto
escatológico de la antigüedad se subsume en la convivencia, la seguridad y la privacidad de la ciudad
moderna y del teatro cerrado. En su lugar, emergen escenarios de contemplación como museos, auditorios y, por supuesto, teatros.
No es casual, como explica el autor, que el silencio durante las obras, por ejemplo, en la Ópera
de París, ya bien entrado el siglo XIX, reemplazara el ruido, ahora considerado de mal gusto, y que el
aplauso, incluso parte del aparataje teatral, se relegara al final de la función.
La disposición de los espacios y la reorganización de los lugares de los cuerpos fue en buena
parte debido a la arquitectura, pero también, como explica Rubén Ortiz “las teatralidades son haceres.
La idea se establece justamente al generar la división tajante de esos haceres. A pesar de que siempre

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ha habido quien actúa y quien mira, la idea del teatro es una invención moderna” (Ortiz, 2023, p.72).
Sobre la teatralidad anterior a la consolidación del teatro cerrado, el cuerpo se sitúa en una
condición que reconfigura los espacios habituales. Es decir, no existe un único lugar predeterminado
frente al cual permanecer; por el contrario, la movilidad de los cuerpos, explica Ortiz, “es la que hace
la suma de la experiencia” (Ortiz, 2023, p.72). Por tanto, el lugar del teatro es el cuerpo del espectador
antes que el tablado. La experiencia teatral supone que el cuerpo del espectador tenga la posibilidad de
detenerse o de percibir aspectos del entorno no privilegiados por la acción escénica.
Uno de los temas recurrentes en la primera parte del libro de Rubén Ortiz es el de las implicaciones del aparato perspectivista y la tendencia wagneriana que inaugura la economía política del
teatro, a saber, un dispositivo escénico dentro de un dispositivo arquitectónico, a su vez inscrito en un
aparato epocal que distribuye cuerpos, jerarquiza la palabra y fomenta la división del trabajo. A juicio
del autor, la reforma arquitectónica atribuida al austriaco Otto Wagner concluye un proceso de transformación del espacio en el que la sala no solo se subsume al escenario, sino que, antes bien, este la
desplaza. Se trata de un cisma arquitectónico moderno, ideológico y somático, que inaugura la noción
de “atención total” del espectador sentado, con la vista fija en un solo punto redefiniendo no solo el
qué, sino el cómo mirar una obra. A mi juicio, en este periodo se afianza la pulsión escópica del brillo
moderno del capital, saber que la agalma o brillo fálico del objeto de deseo se concentra en un único
punto del escenario, reordenando la mirada y alienando al espectador.
El investigador del CITRU, Rubén Ortiz, trae a la discusión la Carta a D’Alembert sobre los
espectáculos de Jean-Jacques Rousseau, escrita como respuesta al artículo “Ginebra” del volumen séptimo de la Enciclopedia. En esta extensa carta, Rousseau contrapone, como es de esperar, las lógicas
civilizatorias de las capitales, en particular París, con los modos relacionales de lo que denomina la
tradición de las pequeñas ciudades suizas, como Ginebra o como Neuchâtel, frente a la instalación de
espectáculos fijos.
A su juicio, la instalación de estos espectáculos provocaría cinco perjuicios: el relajamiento
del trabajo, el aumento del gasto, la disminución de la producción, el establecimiento de impuestos y
la introducción del lujo. En suma, para Rubén Ortiz, el pasaje rousseauniano permite explicar cómo la
metáfora teatral implica la privatización de las lógicas comunales y el surgimiento de la división del
trabajo y de la multiplicación de saberes. Se trata de un colonialismo suave “al que Rousseau no está
dispuesto a abrir las puertas de manera sencilla. Una metáfora teatral puede acabar con un pueblo”
(Ortiz, 2023, p.89).
En la segunda parte de En busca del espectador, titulada En montaje, se despliega una serie de
tratados que versan sobre las imágenes, la agitación, los pueblos y la democracia, en donde se esbozan
algunos eslabones de lo que podría ser al menos una arqueología del montaje, en las que se destaca no
tanto la imitación de la realidad, sino la ocupación de esta.
En dicha sección hay una preocupación latente por la descomposición institucional, las formas de violencia permanente, el terror paralizante, la desigualdad estructural del capital y su detrito
planetario. Para el autor, en tiempos de emergencia la materia prima no es tanto la estética sino un uso
intensivo de la poética, la cual irradiaría en la reinvención de la política, agrego yo, una de tipo instituyente cuando no destituyente.

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La pregunta que plantea Ortiz es qué posibilidades tiene el arte en un país como México, interrogante que plantea desde la certeza de la secesión como condición de posibilidad para la organización
y la autonomía. “Hacer secesión es darse cuenta de que no hace falta mayor protocolo para fundar un
mundo, que existe la fuerza de nuestros afectos, que tenemos el campo minado de nuestras diferencias”
(Ortiz, 2023, p.121).
A mi juicio, la idea de Ortiz según la cual “hacer secesión” no pasa por el protocolo constituye
una marca de lo político antes que de la política, pues implica una potencia no institucional para establecer la diferencia o el disenso. Y es que, a lo largo del texto, el lector percibe la noción de democracia
de Ortiz como desacuerdo, esto es, como aquella que reorganiza el orden de lo sensible, donde el ruido
estridente se convierte en la voz del demos que pone la palabra. Para el autor, se trataría de una arena
alegre donde el diálogo no cesa o, mejor dicho, donde la escena agonista funciona como síntoma del
diálogo democrático que da cuenta de quienes nunca son contados.
En el apartado titulado Tratado sobre la agitación, Ortiz recupera la experiencia del director
de cine vanguardista soviético Denís Abrámovich Káufman, mejor conocido por su seudónimo Dziga
Vértov, quien en 1919 formó parte del tren de agitación de la Revolución de Octubre. Este dispositivo,
además de llevar innovaciones cinematográficas, detonaba actividades como mítines, reparto de impresos y teatro de agitación. Asimismo, no se pueden dejar de mencionar los “periódicos vivientes” de M.
Yujanin, los cuales difundían las noticias cotidianas mediante recursos escénicos. Explica Rubén Ortiz:
La representación era precedida por una caravana que atraía al público al lugar de la representación y, allí, las noticias eran actuadas un poco de manera juglaresca, con vestuarios llamativos, grandes gestos y tonos paródicos o melodramáticos, con base en textos colaborativos
aterrizados en diálogos o monólogos … Con el paso del tiempo, entre las noticias se fueron
añadiendo folletines, pequeñas obras que lograban desarrollar mejor el aspecto didáctico de
las performances. (2023, p.143)
Otra experiencia elocuente es la de los diggers de San Francisco a finales de la década de
1960. Para este colectivo escénico, la infraestructura teatral era prioritaria, el teatro funcionaba, más
bien, como medio para movilizar el deseo. La posibilidad de construir mundos era una realidad frente
a la angustia del contexto planetario de la Guerra Fría y a las secuelas estadounidenses del conflicto de
Vietnam.
Este tránsito del espectáculo a la vida se articuló a través de lo que denominaron “teatro de
guerrilla”, el cual consistía en la presentación de obras diseñadas para alterar el curso cotidiano de la
existencia, a veces concluyendo con la policía dialogando con las marionetas. No obstante, los diggers
fueron más allá con iniciativas como las free meals o las free stores. En las primeras, estos jóvenes robaron comida de supermercados y organizaron almuerzos gratuitos en los que ellos y otros voluntarios
cocinaban. En las segundas, las tiendas gratuitas, los diggers invitaban a todo aquel que pasaba por ahí
para llevarse lo que quisiera. En definitiva, intentaban pues, a juicio de Ortiz, crear las condiciones de
vida, no imitarlas.

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En Tratado sobre los pueblos, el autor plantea una descripción del montaje, entendida como
un trabajo sobre la heterogeneidad. Este implica localizar un discurso sobre la realidad e intentar posarse sobre aquello que lo enlaza. Ortiz lanza entonces una pregunta al lector-espectador: ¿cuál es la
lógica que otorga coherencia a la representación? Para luego, afirma, estallar esa lógica. Se mencionan
trabajos de Teatro Ojo, Teatro de ahora, Máscaras de gas de Sergei Tretiakov y Sergei Eisenstein, entre
otros.
En un caso particularmente elocuente, Rubén Ortiz menciona Estonia Unida, del grupo de
Teatro NO99, una pieza teatral que tomó a todas las personas de ese país como ejecutantes alrededor
de la campaña de un falso partido político. Esta acción dejó al descubierto lo que sucede cuando naturalizamos el hecho de que la representación subordine a la acción. La idea es constatar cómo una
representación podía pasar como acción real en el reino del monopolio de las representaciones.
¿Qué decir de Úumbal (2015), de Mariana Arteaga, y de su coreografía nómada in situ para
quienes transitaban por la colonia Santa María la Ribera? En una etapa nombrada “Laboratorio de
tejedores”, se contó con la participación de voluntarios que crearon nuevas secuencias de movimiento
inspiradas en los pasos compartidos en la coreografía y propusieron otras formas de andar y estar en
el espacio público.
Este interesante fenómeno encuentra una explicación contundente en palabras de Rubén Ortiz:
mientras los políticos vuelven la política como un teatro de falsedades, la gente quiere usar el
espacio como escenario de sus deseos; quiere exponerse, pero también quiere ser respondida.
No se trata del escenario donde las luces solo inundan un lado del lugar, se trata de un lugar
de enunciación y de apelación, de queja, argumentación y respuesta. Un espacio de voluntad
y deliberación. Ante las fallas del espacio público, la gente mete el cuerpo para conformar un
espacio común (Ortiz, 2023, p.162).
Finalmente, la configuración escenológica atraviesa por un común resultado no del consenso a
la manera liberal, sino efecto de la diferencia. Ortiz entiende bien la escena agonística como un terreno escarpado que se expresa en negociaciones y en la contingencia de los acuerdos. La política de lo
común no da espacio para el “siempre” y el “nunca” de soluciones definitivas e inmutables; más bien,
se abre al “según” y al “depende”, para reforzar el trabajo colaborativo y no delegar la decisión final al
político o al director profesional.
En busca del espectador. Tratados sobre la desaparición y la aparición de los cuerpos, de
Rubén Ortiz, constituye una potencia estética y política que disloca la monopolización de la representación para filtrar, en sus fracturas, gestos, emociones y acciones reales que, desde lo común, subvierten la mirada de nosotros mismos como actores-espectadores. Quizá, como en una suerte de teatro de
secesión, entendido como una desapropiación y escisión de los montajes, en la que refundar el mundo
sea nuevamente el sueño de la razón.

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�Reseña

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

RECIBIDO: 12 de enero de 2026
ACEPTADO: 14 de enero de 2026
DOI: https://doi.org/10.29105/de.v3i4.37

Nuevas brújulas:
La dramaturgia como
herramienta fundamental para
no perder el norte
Armandina Yarezi Salazar Díaz1
Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) / Nuevo León, México
Contacto: armandina.salazardz@uanl.edu.mx
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-0921-8319

Armandina Yarez Salazar Díaz1
Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) / Nuevo León, México
Contacto: armandina.salazardz@uanl.edu.mx
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-0921-8319

Licenciada en Letras Españolas por la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL y Maestra en Artes por la Facultad de Artes
Visuales de la misma universidad. Es docente y responsable de la Coordinación de Proyectos Editoriales de la Facultad de
Artes Escénicas de la UANL. Es escritora de Literatura Infantil y Juvenil. En el año 2025 fue becaria del Centro de Escritores
de Nuevo León.
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Vol. 3, Núm. 4 (2026). enero-junio 2026 | ISSN 3061-7545 | dialecticaescenica.uanl.mx |121

�Reseña

Nuevas brújulas:
La dramaturgia como
herramienta fundamental para
no perder el norte
En una sociedad cambiante o en constante crisis, el arte funciona como una brújula vital que
nos permite pensar en nuevos horizontes. El artista desafía, cuestiona y propone. Ante una cultura
que recicla narrativas y observa apáticamente desde lejos las problemáticas globales, la voz de las y
los artistas jóvenes se vuelve necesaria. Su propia búsqueda abre la posibilidad de abordar, desde una
mirada contemporánea, el mundo agonizante que han heredado, al tiempo que propicia el diálogo con
las generaciones antecesoras. De ahí la importancia de construir espacios donde sus propios discursos,
lejos de diluirse, se potencien.
Consciente de la urgencia de preservar y generar plataformas donde las y los jóvenes impulsen su talento, la Facultad de Artes Escénicas de la UANL desarrolla el proyecto editorial Dramaleón.
Antología de Dramaturgia Joven FAE, cuya finalidad es publicar anualmente obras dramáticas creadas
por sus egresados menores de 35 años al momento de la publicación.
La consolidación de este primer volumen, titulado Nuevas brújulas (FAE/UANL 2025), tiene
sus orígenes en la Cátedra Sergio García, emisión 2024, específicamente a partir de una mesa de diálogo dedicada a la dramaturgia joven. A partir de esta experiencia, la facultad lanzó la convocatoria para
el segundo volumen, el cual actualmente se encuentra en proceso editorial.
Nuevas brújulas reúne cinco textos de dramaturgas y dramaturgos egresados de la Licenciatura en Arte Teatral de la misma institución: Jennifer Peña, Talina Garler, Ricardo Traviezo, Rodolfo
Cantú y Carlos Portillo. El prólogo de la edición fue escrito por la dramaturga e investigadora Estela
Leñero.
El primer texto, Pero mira cómo cruzan los peces en el río, de Jennifer Peña Ramírez, fue
galardonado en el Certamen Nacional de Pastorelas de la UANL, en el año 2019. En términos estructurales, la obra cumple con varias características propias del género: retoma el pasaje del peregrinar
de María y José rumbo al nacimiento de Jesús; presenta un esquema tradicional de inicio, desarrollo,
nudo y desenlace; incorpora el humor como un elemento destacado; y articula la presencia de pastores,
diablo y ángeles, donde el bien triunfa sobre el mal.
El mayor reto en este tipo de propuestas radica en la reinvención del relato para mantener su
vigencia, lo cual Peña consigue al enfatizar la migración como eje temático, una problemática sensible
para nuestra sociedad latinoamericana, especialmente en estos últimos años. De ese modo, María y
José —pareja migrante por antonomasia en la tradición occidental —, se convierten en agentes protagónicos cuyas acciones van más allá de apariciones discretas en las últimas escenas, pues estas inciden
directamente en el entramado de la pastorela.

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�Reseña

Talina Garler es la autora de la segunda obra de la antología, Mueran los lobos (o cómo recuperar el honor). Este monólogo unipersonal nos permite conocer a Laurencia, una joven actriz cuyas
experiencias de vida la conducen a cuestionar su rol en la sociedad y la manera en que el patriarcado
permea cada ámbito de nuestras vidas, desde nuestra manera de generar vínculos —familiares, amistosos o amorosos—, hasta la forma en que nos desenvolvemos en lo cotidiano.
Con una mirada honesta, el texto devela paulatinamente el camino de la protagonista hacia un
feminismo consciente. En dicho trayecto emergen sus dudas, sus prejuicios hacia con otras mujeres y
su relación con Fernando (un actor respetado en su estado), marcada desde el inicio por la desigualdad
de condiciones. La obra expone así una relación afectiva atravesada por las dinámicas de poder, en la
que un hombre consolidado en su aspecto profesional ejerce manipulación emocional sobre una mujer
talentosa con una trayectoria en ascenso, lo que conduce a un trágico final.
Conforme la lectura avanza, el guiño a Fuenteovejuna trasciende el nombre de la protagonista
(figura de reivindicación femenina y símbolo del llamado a la acción colectiva en la obra de Lope de
Vega), para funcionar como un puente que denuncia la violencia estructural hacia la mujer perpetuada
en nuestro siglo, arraigada, incluso, dentro de los espacios artísticos.
Yerbabuena, de Ricardo Traviezo, aborda la tragedia ocurrida a principios de la década de
1960 en el poblado homónimo del estado de Tamaulipas. Esta historia oscura, marcada por asesinatos,
una secta religiosa, rituales con sangre humana, violencia sexual y psicológica, se construye a partir de
un juego diegético. Las voces de los protagonistas se intercalan con fragmentos que emulan un podcast
de corte sensacionalista, un formato contemporáneo cuya temática principal son hechos criminales de
impacto mediático. A través de la exploración de lenguajes tecnológicos, el autor convierte al lector
en testigo del suceso, obligándolo a cuestionarse si acaso los medios y el acceso fácil a esta clase de
información nos han convertido en seres morbosos e insensibles.
El amor, tópico recurrente en la experiencia humana, es abordado con ternura y asombro en I
Love NY, de Rodolfo Cantú. En su trabajo podemos ver el enamoramiento entre dos hombres, A y B,
cuyos nombres e historia ofrecen la flexibilidad necesaria para adaptarse, tal como refiere el mismo
texto, a cualquier género o persona, incluso al lector.
El argumento se desarrolla a partir del encuentro entre dos jóvenes de contextos culturales
distintos —uno mexicano y otro de ascendencia árabe—, quienes comparten una de sus primeras experiencias afectivas en el transcurso de las horas en una de las ciudades más concurridas del mundo. La
incertidumbre, el asombro y la noción de destino aparecen como fantasmas que rondan como aliciente
o amenaza al sueño de un futuro merecido. Cantú nos invita a soltar el miedo ante la multiplicidad de
posibilidades y logra que aceptemos con entusiasmo.
Por su parte, Carlos Portillo apuesta por la ironía y los caprichos azarosos en Nunca me gustaron los títulos largos, obra desarrollada en 2012 con el apoyo del Centro de Escritores de Nuevo León,
programa que le otorgó una beca para la realización del proyecto. Cuatro personajes, cuatro funciones
dramáticas y un único espacio. El resultado de este experimento es la desarticulación de lo que esencialmente entendemos por una obra teatral y sus convenciones dramáticas. Con algunas reminiscencias
de Esperando a Godot, el humor se construye a partir de diálogos absurdos, de la necesidad de los personajes por trascender, de la espera constante de que algo significativo ocurra y de los cuestionamientos
directos al propio proceso de escritura teatral.

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�Reseña

Nuevas brújulas es una publicación necesaria para visibilizar la dramaturgia joven de la comunidad FAE, donde la escritura es el puente dialógico entre el presente y el futuro que nos corresponde
mejorar. Se trata, sobre todo, de una brújula crítica para tiempos convulsos, en los que perder el norte
se convierte en un riesgo de todos los días.
Dicho material está disponible en formato impreso en la Biblioteca Daniel Andrade de la
Facultad de Artes Escénicas, así como en versión digital de acceso libre en el siguiente enlace: https://
libros.uanl.mx/index.php/u/catalog/book/175

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                  <text>Dialéctica Escénica: Revista de la Facultad de Artes Escénicas UANL es una publicación electrónica de acceso abierto editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Facultad de Artes Escénicas, la cual publica artículos de investigación y de reflexión, así como reseñas. Tiene periodicidad semestral, su carácter es científico y su enfoque transdisciplinar; aborda temas sobre poéticas de las Artes Escénicas, la Gestión Cultural en las Artes Escénicas, la Pedagogía Teatral y las Nuevas Tecnologías como ambientes virtuales en las Artes Escénicas. La revista, cuyo contenido total es inédito y arbitrado, tiene una orientación científica que busca compartir las investigaciones, estudios y reflexiones desarrolladas por docentes, artistas, investigadores, así como trabajos académicos de posgrado. El propósito es ofrecer a autores y lectores un espacio que posibilite un amplio conocimiento y entendimiento de los estudios escénicos abordados desde varios enfoques, buscando promover la convergencia entre diferentes disciplinas artísticas relacionadas con las artes escénicas, además de la gestión cultural, las industrias culturales, la política cultural, la historia del teatro, la pedagogía teatral o dancística, la sociología, la psicología, etc. Esto ayuda a enriquecer el análisis y la comprensión a profundidad de las obras y las prácticas escénicas.</text>
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                <text>Dialéctica Escénica: Revista de la Facultad de Artes Escénicas UANL es una publicación electrónica de acceso abierto editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Facultad de Artes Escénicas, la cual publica artículos de investigación y de reflexión, así como reseñas. Tiene periodicidad semestral, su carácter es científico y su enfoque transdisciplinar; aborda temas sobre poéticas de las Artes Escénicas, la Gestión Cultural en las Artes Escénicas, la Pedagogía Teatral y las Nuevas Tecnologías como ambientes virtuales en las Artes Escénicas. La revista, cuyo contenido total es inédito y arbitrado, tiene una orientación científica que busca compartir las investigaciones, estudios y reflexiones desarrolladas por docentes, artistas, investigadores, así como trabajos académicos de posgrado. El propósito es ofrecer a autores y lectores un espacio que posibilite un amplio conocimiento y entendimiento de los estudios escénicos abordados desde varios enfoques, buscando promover la convergencia entre diferentes disciplinas artísticas relacionadas con las artes escénicas, además de la gestión cultural, las industrias culturales, la política cultural, la historia del teatro, la pedagogía teatral o dancística, la sociología, la psicología, etc. Esto ayuda a enriquecer el análisis y la comprensión a profundidad de las obras y las prácticas escénicas.</text>
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                <text>Salazar Díaz, Armandina Yarezi, Editor Tecnico</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Vol. 2, Núm. 3 (2025) julio-diciembre 2025 | ISSN 3061-7545 | dialecticaescenica.uanl.mx |1

�DIRECTORIO
Dr. Santos Guzmán López / Rector UANL
Dr. Mario Alberto Garza Castillo / Secretario General UANL
Dr. Jaime Arturo Castillo Elizondo / Secretario Académico UANL
Dr. José Javier Villarreal Tostado / Secretario de Extensión y
Cultura

M.A. Deyanira Triana Verástegui / Directora de la Facultad de

Vol. 2, Núm. 3 (2025). julio-diciembre 2025 | dialecticaescenica.uanl.mx

EDITOR EN JEFE
Dr. Jesús Eduardo Oliva Abarca. Facultad de Artes Visuales,
UANL, México

COORDINACIÓN DE VINCULACIÓN
M.A.E. Mayra Daniela Leal. Facultad de Artes Escénicas, UANL,

Artes Escénicas

México

CONSEJO EDITORIAL EXTERNO
Dra. Eréndira Rebeca Villanueva. Universidad Autónoma de

EDITORES TÉCNICOS
M.A. Armandina Yarezi Salazar Díaz. Facultad de Artes Escéni-

Nuevo León, México

Mtro. Sergio Rommel Alfonso Guzmán. Universidad Autónoma
de Baja California, México

Dra. Sandra Guadalupe Altamirano Galván. Universidad
Autónoma de Nuevo León, México

cas, UANL, México

M.A.E. Bernardo Martínez Evaristo. Facultad de Artes Escénicas,
UANL, México

CORRECTOR DE RESUMEN EN INGLÉS
Sylvia Graciela González Díaz. Facultad de Artes Escénicas,
UANL, México

CONSEJO EDITORIAL INTERNO
M.A. Deyanira Triana Verástegui. Facultad de Artes Escénicas,

DISEÑO GRÁFICO

UANL, México

Lic. Montserrat Jara Castillo. Facultad de Artes Escénicas, UANL,

Dra. Emma Alicia Lozano García. Facultad de Artes Escénicas,

México

UANL, México

M.H. Olivia Janneth Villarreal Arizpe. Facultad de Artes Escénicas,

SOPORTE TÉCNICO
MCD. Dagoberto Salas Zendejo

M.A. Jeany Janeth Carrizales Márquez. Facultad de Artes Escé-

IMAGEN DE LA PORTADA
Espacio Corante

UANL, México

nicas, UANL, México

COMITÉ CIENTÍFICO NACIONAL
Dra. Rocío Galicia. Centro Nacional de Investigación, Documenta-

ción e Información Teatral Rodolfo Usigli CITRU-INBAL, México
Dra. Verónica Lizett Delgado Cantú. Universidad Autónoma de
Nuevo León, México
Dra. Ana Cristina Medellín Gómez. Universidad Autónoma de
Querétaro, México
Dr. Jorge Francisco Aguirre Salas. Universidad Autónoma de
Nuevo León, México
Dra. Rocío Luna Urdaibay. Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, México

COMITÉ CIENTÍFICO INTERNACIONAL
PhD. Alicia del Campo. California State University, Long Beach,
Chile/EEUU

PhD. Lola Proaño Gómez. Universidad de California, Irvine, Ecuador/Argentina

Dr. Ezequiel Lozano. Universidad de Buenos Aires, Argentina
Dra. Daniela Alejandra Cápona Pérez. Universidad de Chile,
Chile

Dr. Gino Luque Bedregal. Pontificia Universidad Católica del
Perú, Perú

Dr. Carlos Salazar Zeledón. Universidad de Costa Rica, Costa Rica

Odisea: adaptación de Alberto Conejero a partir del texto Homérico y
dirección de Rennier Piñero

Dialéctica Escénica. Revista de la Facultad de Artes Escénicas UANL, Vol. 2 Núm. 3 (2025): julio-diciembre-2025, es una publicación semestral de
acceso abierto editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la Facultad de Artes Escénicas UANL, Calle Praga y Trieste s/n,
Fraccionamiento Las Torres, Campus Mederos, UANL. C. P. 64930, Monterrey, Nuevo León, México. Dialéctica Escénica. Revista de la Facultad
de Artes Escénicas UANL reserva del derecho exclusivo de uso del nombre bajo la licencia 04-2024-040817242200-102. ISSN 3061-7545. Correo
electrónico: dialectica.escenica@uanl.mx. Dirección web: https://dialecticaescenica.uanl.mx/index.php. Editor responsable: Dr. Jesús Eduardo Oliva
Abarca. Responsable de la última actualización de este número: Editores técnicos M.A.E. Bernardo Martínez Evaristo y M.A. Armandina Yarezi
Salazar Díaz. Fecha de la última modificación: 31 de julio de 2025.
2 |Vol. 2, Núm. 3 (2025). julio-diciembre 2025 | ISSN 3061-7545 | dialecticaescenica.uanl.mx

�Vol. 2, Núm. 3 (2025) julio-diciembre 2025 | ISSN 3061-7545 | dialecticaescenica.uanl.mx |3

�Índice
Artículos de investigación
5

Tensiones entre lo sutil humano y el abyecto social: Una
cartografía de la teatralidad universitaria en Girasoles en la
luna e Interiores púrpuras para los muertos
Tensions Between Human Subtlety and the Social Abject:
Mapping University Theatricality in Girasoles en la luna and
Interiores púrpuras para los muertos
Blanca Lilia Hernández Reyes
Alejandro Flores Solís

24

Las formas del engaño en Los empeños de un engaño, de
Juan Ruiz de Alarcón

The Forms of Deception in Los empeños de un engaño, by Juan Ruiz
de Alarcón
María de la Paz García Hernández
Jonathan Gutiérrez Hibler

47

Estudio desde el feminismo de Les Noces, una obra de
Bronislava Nijinska

A Feminist Study of Les Noces, a Work by Bronislava Nijinska
Alejandra Olvera Rabadán

Influencia de la autoestima en la imagen corporal en
bailarines del Instituto de Artes de la UAEH

65

Influence of Self-Esteem on Body Image in Dancers from the
UAEH Arts Institute
Azul Amaranta Moreno López
Kenya Hernández Trejo
Claudia Margarita González Fragoso
José Morán León
Alba Olinka Huerta Martínez

Artículos de reflexión
80

El desarrollo de públicos en los Elencos Nacionales del Perú
Audience Development in Peru’s National Performing Arts
Ensembles
Cecilia Collantes Neyra

94

La teatralidad: Representación e intertextualidad
Theatricality: Representation and intertextuality
Flor Moreno Salazar

Reseña
106

Paso del Norte: Talento, crudeza y veracidad del Mexico
Opera Studio
Joel Almaguer

4 |Vol. 2, Núm. 3 (2025). julio-diciembre 2025 | ISSN 3061-7545 | dialecticaescenica.uanl.mx

�Artículo de investigación

RECIBIDO: 03 de abril de 2025
ACEPTADO: 13 de junio de 2025
DOI: https://doi.org/10.29105/de.v2i3.19

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

Tensiones entre lo sutil humano
y el abyecto social: Una
cartografía de la teatralidad
universitaria en Girasoles en la
luna e Interiores púrpuras para
los muertos

Tensions Between Human Subtlety and the
Social Abject: Mapping University Theatricality
in Girasoles en la luna and Interiores púrpuras
para los muertos
Blanca Lilia Hernández Reyes1
Facultad de Humanidades
Universidad Autónoma del Estado de México / Toluca, México
Contacto: blhernandezr@uaemex.mx
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-0718-3458
Alejandro Flores Solís2
Escuela de Artes Escénicas
Universidad Autónoma del Estado de México / Toluca, México
Contacto: afloress@uaemex.mx
ORCID: https://orcid.org/0000-0001-9551-1951

Doctora en Crítica de la Cultura y la Creación Artística, Facultad de Artes de la UAEM, 2017-2020. Miembro del Sistema
Nacional de Investigadores (SNI I). Profesora de Tiempo Completo en la Facultad de Humanidades de la UAEMéx. Miembro
del Cuerpo Académico “Estudios interdisciplinarios sobre Artes Escénicas, Visuales y Literarias: Poética, Género y Cultura”.
Directora y productora de la Compañía Teatro de la Calle. Presidenta de Escénica Río Solar A. C. Estancia de investigación en
el Instituto Universitario Patagónico de las Artes, Argentina, septiembre-octubre 2023.
1

Doctor en Filosofía con énfasis en lenguas y culturas mesoamericanas por el Colegio de Humanidades de la Universidad de
Hamburgo, Alemania. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI I). Profesor de Tiempo Completo en la Escuela
de Artes Escénicas de la UAEMéx. Miembro del Cuerpo Académico “Estudios interdisciplinarios sobre Artes Escénicas, Visuales y Literarias: Poética, Género y Cultura”.
2

Vol. 2, Núm. 3 (2025) julio-diciembre 2025 | ISSN 3061-7545 | dialecticaescenica.uanl.mx |5

�Artículo de investigación

Tensiones entre lo sutil humano y el abyecto social:
Una cartografía de la teatralidad universitaria en
Girasoles en la luna e Interiores púrpuras para los muertos
Tensions Between Human Subtlety and the Social Abject: Mapping
University Theatricality in Girasoles en la luna and Interiores
púrpuras para los muertos

Resumen
El presente estudio reúne un conjunto reflexiones en torno a los desplazamientos/transfiguraciones del
ser escénico en relación con las propuestas teórico-metodológicas destinadas a la creación de discursos
y narrativas del hecho escénico contemporáneo. A través de dos producciones escénicas correspondientes a la Tercera Temporada de Teatro Universitario 2024 de la UAEMéx, se analizarán las tensiones
entre las categorías de lo sutil y lo abyecto. Por otra parte, se reflexionarán las formas de la representación y la auto presentación como anclajes que, al combinarse, podrían examinarse desde la perspectiva
interdisciplinaria. Para llevar a cabo este ejercicio dialógico, se tomarán como referencia los textos y
puestas en escena Girasoles en la luna de Israel Ríos e Interiores púrpuras para los muertos de José
Antonio Flores, además del referente sobre el abyecto desde el pensamiento de Julia Kristeva (2004),
así como la ética de la representación según José A. Sánchez (2012), los estudios de Literatura Dramática Comparada de Claudio Guillén (2005) y la cartografía del teatro propuesta por Jorge Dubatti
(2011).
Palabras clave: Teatro universitario, desplazamientos, cuerpo, hecho escénico.
Abstract
The present study brings together a set of reflections on the displacements/transfigurations of the performing subject in relation to the theoretical-methodological proposals aimed at constructing discourses and narratives around the contemporary performing event. Two stage productions from the Third
Season of University Theater 2024 at UAEMéx serve as the framework for analyzing the tensions
between the categories of the subtle and the abject. Additionally, reflections will be made on forms of
representation and self-presentation as anchoring mechanisms that, when combined, may be examined
from an interdisciplinary perspective. To carry out this dialogic exercise, the texts and stagings of Sunflowers on the Moon by Israel Ríos and Purple Interiors for the Dead by José Antonio Flores will serve
as key references, alongside Julia Kristeva’s (2004) concept of the abject, José A. Sánchez’s (2012)
ethics of representation, Claudio Guillén’s (2005) studies in Comparative Dramatic Literature, and
Jorge Dubatti (2011) theoretical cartography of theater.
Key Words: University theater, displacements, body, scenic event.

6 |Vol. 2, Núm. 3 (2025). julio-diciembre 2025 | ISSN 3061-7545 | dialecticaescenica.uanl.mx

�Artículo de investigación

Introducción
Con el propósito de llevar a cabo una reflexión sistemática sobre el desarrollo y la evolución
del teatro universitario en el ámbito regional del Estado de México, durante el periodo comprendido
entre enero y agosto de 2024, se realizó un análisis de la producción teatral de esta zona, focalizados
específicamente en dos obras presentadas en el marco de la Tercera Temporada de Teatro Universitario
de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx): Girasoles en la luna, de Israel Ríos, e
Interiores púrpuras para los muertos, de José Antonio Flores. El examen de estas producciones reveló
los procesos de desplazamiento, transfiguración y la aplicación de metodologías singulares adoptadas
por sus creadores, quienes fungieron simultáneamente como dramaturgos y directores. Esta observación permitió identificar la configuración de un sistema particular de creación escénica inherente a la
práctica de estos autores-directores.
Dichos trabajos contienen discursos sobre el hecho teatral contemporáneo, la dirección y la
creación de personajes. A partir de los textos y sus respectivas puestas en escena se situó el análisis en
cuanto a las tensiones que se forjan entre lo sutil y lo abyecto. Otro referente analítico se funda en las
formas de la representación/autopresentación y sus vínculos con la interdisciplinariedad.
Se empleó el marco conceptual propuesto por Julia Kristeva (2004) para la definición de las
categorías de lo sutil y lo abyecto. Posteriormente, se procedió al análisis de la manifestación de estas
categorías en los textos seleccionados, utilizando como lente interpretativo los principios de la comparatística desarrollados por Claudio Guillén (2005), a fin de desentrañar las tensiones e implicaciones
con la realidad del presente, y las formas de creación en el teatro universitario. Con esta reflexión y, en
concordancia con Jorge Dubatti (2011), se pretende hacer una cartografía de las dinámicas, tendencias
y coordenadas que definen el paisaje del teatro universitario en la región del Estado de México y su
contribución sociocultural.

La dimensión de lo sutil y abyecto
Abordar la noción de lo abyecto implica establecer un diálogo crítico sobre los límites entre el
cuerpo y el objeto, lo cual a su vez demanda una reconsideración de los factores que perturban o desestructuran las identidades. Sobre esta base, la escritora francesa de origen búlgaro Julia Kristeva (2004)
reflexionó sobre lo abyecto como aquello que perturba al sistema, altera el orden establecido, rompe,
no respeta los límites, desestructura las reglas y, en última instancia, destruye todo aquello que es instituido. Hay un paralelismo con lo excluyente: separar en lugar de unir; lo abyecto trasciende los límites
y la aceptación. Suceden cambios en los procesos, los cuales se mueven en las sombras, es decir, en lo
innombrable pero igualmente atrayente. En la idea de Kristeva se trata de: “una rebelión del ser contra
aquello que amenaza” (1988, p. 8) por lo que representa lo excluido, un yo supeditado ante el superyó
únicamente visible a los ojos de quienes lo presencian y aceptan. Para la autora es un acto de atracción
y repulsión que deja fuera de sí al sujeto, se opone al yo. En este enfoque se afianza el deseo de abrazar

Vol. 2, Núm. 3 (2025) julio-diciembre 2025 | ISSN 3061-7545 | dialecticaescenica.uanl.mx |7

�Artículo de investigación

lo abyecto provocando un desplome del sentido (2004). En el doble juego, la atracción permanece y en
la búsqueda de ese no-sentido se genera atracción-repulsión porque vive fuera del orden establecido,
a pesar de ello, hay reconocimiento y al mismo tiempo se invalida. Podría suponerse que cuando hay
pérdida de la identidad se desprende el cuerpo, solo de esta manera puede aceptarse la lógica del yo
expulsado, convirtiéndose en perturbación desafiante de la regla, del sistema establecido para arribar
en las fronteras del deseo y no deseo, entre aceptación-negación a manera de intersección, visibilizando
dos presencias que se contradicen, pero las cuales también se complementan.
El fenómeno sucede por la presencia del sujeto, su manifestación ocurre a través del cuerpo,
por eso, cuando lo abyecto se exhibe el sujeto se anula con la expulsión de la materia. Como consecuencia de estos movimientos el lenguaje desafía desde sus propios discursos y límites lo que hemos
nombrado como deseo y no-deseo. A modo de corolario, la negación es un escudo que protege del
exterior, creando segmentos de represión.
En esta dinámica, el cuerpo se encuentra adentro y afuera al mismo tiempo, se trata de un
movimiento ondulante, sutil pero que a la vez tiene un enfoque contundente, señala Kristeva: “ya que
aquel para quien lo abyecto existe no está loco” (Kristeva, 2004, p. 14), es decir, el reconocimiento
de aquello que incomoda es una manera de enfrentar mediante emociones como el miedo, por ello se
reestructuran los discursos, se confrontan experiencias y realidades para reformar memorias o deseos.
Desde esta aproximación analítica, lo sutil, lejos de presentarse como una antítesis directa de
lo abyecto, se establece más bien como un complemento intrínseco de este último. Esta configuración
implica que, en lugar de ser opuestos, ambos conceptos coexisten y se interdefinen como elementos
constitutivos de una misma totalidad o sistema conceptual. Esta complementariedad se caracteriza por
una cualidad de sobriedad, evidenciada en una expresión de ligereza que se despliega mediante trazos
sutiles, desprovistos de agresividad o intensidad marcada. Por consiguiente, no resta significado en
cuanto a la identidad de los sujetos, sino que se abre a la otra mirada, en y desde la alteridad para situar
ahí lo sutil y el abyecto social.
Por supuesto, este fenómeno hace referencia a la capacidad del sujeto para actuar de otra
manera, el modo de hacer algo opuesto a la brutalidad, la tosquedad y la frontalidad a cambio de la
sutileza, el ingenio, la agudeza y la perspicacia. Si bien la sutileza no es sinónimo de bondad, tiene la
cualidad de crear foco en donde nadie más percibe algo. Visto de esta forma, se trata de la capacidad de
los sujetos para analizar y deconstruir conceptos que tienen la condición de ser complejos de manera
perspicaz (Mandel, 2013).
En la visión de Kristeva (2004), esta acción se realiza desde el lenguaje, comprendido como
un proceso dinámico y creativo, el cual involucra la construcción individual y colectiva de un universo
experiencial por parte de los sujetos, este fenómeno permite la exploración de las conflictividades y
contradicciones intrínsecas a la condición humana. Asimismo, facilita el análisis de las ambigüedades
culturales y lingüísticas, portadoras de significados latentes y dinámicas subliminales, con el propósito de conformar vivencias compartidas. Sin embargo, lo abyecto juega con las sensaciones, con la

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aceptación-negación, difuminando la memoria a partir de acciones que esta misma genera. Es un juego
simbólico en aras de separar sensaciones, discursos, hasta posicionarse en realidades fisuradas. Por
ello, lo sutil está asociado con características genéricas evanescentes y, en ciertos casos, se observa lo
inmaterial, lo incorpóreo e indeterminado.
Entonces, como afirman Suniga y Tonkonoff (2012), ayuda identificar desde las acciones,
las palabras, el movimiento: “las conexiones entre libertad personal y autonomía colectiva … pues
las transformaciones sociales, culturales y políticas suponen necesariamente la puesta en cuestión del
propio sujeto” (p. 8). Es un encuentro con sentido armónico, directo y claro. Sean estas las razones por
las que se le reconoce, se le permite ser y estar como parte del conjunto sociocultural.
Si pensamos que la sutileza queda manifiesta a través de los lenguajes y las alineaciones
sígnicas desde los discursos, comenzando con la convergencia entre lo sutil y lo abyecto, se abre la posibilidad de concebirse como un campo de actualización productiva, emparentando con la autopoiesis
(Maturana y Varela, 2003). Así, la conjunción entre lo sutil y lo abyecto permite explorar la subjetividad humana, las interacciones entre el sujeto, el objeto, lo conocido y lo desconocido.
Kristeva relaciona lo sutil con el orden simbólico, pero también con el lenguaje y la cultura,
pues representa aquello que se conecta con el universo espiritual abrazando la trascendencia, también
permite encontrar identidad y congruencia con el conjunto de interacciones que se promueven en un
marco sociocultural. A través del lenguaje y los símbolos, el sujeto busca transmitir sentido al mundo y
a sí mismo, de esta manera se crea una secuencia: lo sutil está unido a la capacidad humana para crear
significado y trascender lo material.
Entonces, si lo abyecto se refiere a lo que se rechaza porque amenaza la integridad, la identidad, seguramente es porque radica en la frontera entre lo vivo y lo muerto, lo propio y lo ajeno. Se
instala en el orden pre-simbólico ya que preexiste al lenguaje, a la cultura, no obstante, este constructo
también conlleva pulsiones y corporalidades que se sitúan en la frontera del inconsciente. De modo
similar, se relaciona con el cuerpo y el conjunto de las vivencias filiales inherentes a la condición humana, puesto que el cuerpo materno es fuente de vida, pero también es causa de desecho. En consecuencia,
las tensiones entre lo sutil y abyecto pueden cimentar y restaurar la subjetividad humana. Es decir,
el sujeto se encuentra en una búsqueda permanente para trascender lo abyecto ya que representa una
amenaza para el orden simbólico, establecido y consensuado por la colectividad. Simboliza un desafío
para la integridad del sujeto pues, como se ha mencionado, confronta a aquello que se encuentra entre
límites de lo vivo y lo muerto (Kristeva, 2004). En cambio, lo sutil representa la genuina aspiración del
sujeto para generar trascendencia en el orden simbólico.
Esto quiere decir que, en las artes escénicas, hay un constante intercambio y evolución para
lograr representaciones más ricas y profundas. Se busca explorar emociones y sentimientos complejos,
así como desarrollar personajes creíbles, todo con el fin de entender mejor las realidades sociales y
culturales de hoy. Este proceso de investigación puede empezar por analizar cómo se desarrollan las
historias en el escenario a través de la interacción entre los actores, el lenguaje que usan, los diálogos

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que sostienen y los símbolos que emplean, los cuales forman el corpus de la obra.
Se puede observar también la disociación de narrativas que van de lo delicadamente humano hasta lo socialmente más oscuro y repulsivo, fundando una posibilidad para la inclusión de temas
dicotómicos como el amor-desamor, vida-muerte, paz-violencia, sin olvidar que ambas perspectivas
generan reflexiones sobre la realidad. En esta lógica, el acto creativo expone las transformaciones y
desplazamientos en las estructuras escénicas, además de promover reinvenciones del gesto. En otras
palabras, existe una evolución entre la generación de conflictos y la variedad de ejes narrativos, estos
pueden desarrollar rasgos que tienen origen en los contextos socioculturales y escénicos desde los
cuales se expresan, permitiendo así la constitución de un acto escénico donde confluye un cúmulo de
vivencias que cada autor trae consigo y permean la obra artística, hasta finalmente verificarse con la
apreciación del espectador.
Cada relato conlleva una variedad de estructuras sígnicas ajustándose a los lenguajes escénicos y, a su vez, genera o modifica las acciones que se asientan a partir de los discursos, así como los
sentimientos, es decir, procedimientos que potencian la complejidad en los diseños escénicos, escenográficos y corporales, esto significa que los cambios y las interacciones en el escenario son como un
reflejo o una pequeña muestra de la realidad que se está recreando en la obra, una ventana a ese mundo
que los artistas quieren mostrar.
El proceso creativo en las artes escénicas se concibe como una trayectoria dinámica de transformaciones que impacta a todos los participantes: desde los creadores y los actores que dan vida a
la obra, los personajes y el público que la experimenta. Estas modificaciones, internas o relativas a lo
conceptual-emocional, así como externas concernientes a lo físico-representacional, se manifiestan a
través de la diversidad y la cohesión de los movimientos generados en el espacio escénico. A su vez, se
observan en la compleja interacción entre los personajes y en el desarrollo del juego escénico, elementos que se articulan en respuesta a los nuevos paradigmas y cambios sociohistóricos.
Se debe tener presente que el acto escénico puede despertar estados emocionales para los
involucrados en el hecho (creadores, público, autor). Entran en juego transformaciones que van desde
lo corporal, lo visual, lo auditivo, lo discursivo, hasta la fusión de metáforas y silencios para subrayar
el valor del objeto-imagen presente en lo humano y lo simbólico. Junto con la reconstrucción de gestos
y narrativas se generan encuentros con la complejidad de la acción humana. A partir de esta dinámica
se perciben acciones creativas que demuestran transiciones en los temas y las formas de tratarlos. En
otras palabras, se establecen discursos y acciones escénicas aplicadas a diferentes periodos/contextos
considerando, además, las propuestas estéticas de creación.
En esta etapa surgen nuevas configuraciones sígnicas, pero también se entrecruzan acciones,
lenguajes, discursos y emociones entre creadores/espectadores a modo de ruta para la producción de
nuevos escenarios, dando lugar al surgimiento de los relatos, los diálogos y la articulación de imaginarios sobre el/los cuerpos en escena, a partir de la multiplicidad de interpretaciones sobre ellos, como
señala Pavis (2016): “La fenomenología nos ayuda a comprender cómo encarnan en el cuerpo humano

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identidades, propiedades físicas y espirituales, concretas y abstractas” (p. 66). Se puede inferir que el
cuerpo escénico acoge, modela y transforma las narrativas.
De igual manera, en la dimensión del cuerpo se investigan las conexiones entre lo sutil y lo
abyecto, a condición de que ambos potencian la propia escena y las nuevas estructuras de creación.
Se promueve la reflexión acerca de la naturaleza humana, con el objeto de presentar retos complejos o
contradictorios que buscan la comprensión-interacción entre lo cotidiano y lo extra cotidiano, así como
una reorganización del tiempo-espacio.
La singularidad en el diseño gestual, sonoro y escenográfico, constitutivos del hecho teatral,
es el medio que nos traslada a la formación de pasiones sutiles y abyectas, una forma de señalar la
dualidad de la condición humana a través de una estética del desbordamiento, creando una atmósfera
de caos controlado o exuberancia material, incluso liminal con otras prácticas como el performance, el
dripping en la plástica o el uso de materiales efímeros como agua o fuego, los cuales alteran la percepción de la obra visual. En ella las perspectivas se invierten, por un momento el espectador mira desde
el horizonte del actor de manera que adquiere la categoría de “autor principal del espectáculo”, señala
Pavis (2016, p. 74).
Bajo la consideración anterior, se puede decir que la interacción con el espectador persigue
un encuentro reflexivo sin desestimar la empatía emocional con lo sutil, o bien puede propiciar complejidades si aparece lo abyecto; por ejemplo, el conjunto de vivencias e interacción con métodos de
abordaje escénico basados en la autoreflexión y autoficción, amplían la percepción de la realidad y
muestran a su vez la vulnerabilidad del ser humano en un mundo caótico.
La expresión escénica ha modificado su estructura donde no siempre se constituyen relatos,
incluso los personajes han migrado a formas de ejecución de acciones, por lo tanto, se abre la posibilidad de acción más allá del escenario, en el mundo, se promueve la crítica/denuncia con una intención
de significado para quien atestigua el hecho. De ahí que se dé entrada a otras prácticas artísticas que
tienen en común la acción y el acontecimiento conforme al efecto que se desea avivar en la audiencia.
La construcción de acciones escénicas alude a un acto performativo desarrollado en un espacio y tiempo determinados, en él se involucra la presencia de intérpretes llámense actores, bailarines
o performers, quienes realizan una serie de acciones físicas o vocales ante un público. Mientras que
en el teatro tradicional se requiere de un texto y personajes definidos, en la acción escénica hay una
tendencia a lo experimental, a la abstracción y lo conceptual bordeando la efimeridad que puede tener
inicio y fin, no obstante, su duración es indefinida.
El cuerpo se concibe como medio de expresión en el acto dialógico del espectador-intérprete.
La exploración del espacio y el uso del cuerpo son medios de expresión e interacción con el público,
de modo que en ocasiones se borran los límites entre ellos, por lo tanto, se vive un acontecimiento
de la teatralidad. Algunos ejemplos de acciones escénicas se remontan a las producciones de Marina Abramóvic (Serbia, 1946); en tiempo reciente, se practican acciones minimalistas y performances
participativos para visibilizar conflictos o temas urgentes, por eso, se propone la conexión de lo sutil

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humano y el abyecto social como posibilidades de tratamiento para la comprensión de la realidad, o
bien, recursos de crítica/denuncia social.

El texto hecho cuerpo: Girasoles en la luna de Israel Ríos e Interiores púrpuras para
los muertos de José Antonio Flores
A partir de los textos dramáticos y puestas en escena señalados, se analizarán las implicaciones con lo abyecto y lo sutil presentes en dichos productos escénicos. La reflexión circunda dos
escrituras que provienen de la investigación sobre la escena y de las motivaciones socioculturales
para denunciar, por una parte, las pérdidas, el vacío, la desesperanza que ha esparcido la violencia en
el territorio mexicano, por otra, una problemática local sobre el desamor, las máscaras, la traición que
rodean al afecto homosexual.
El análisis estriba en la propuesta de Claudio Guillén (2005) y el método morfológico, o de las
formas, concretamente en la parte destinada al estudio de las analogías en aspectos políticos, sociológicos, histórico-culturales y de visión del mundo entre los productos literarios. Se eligió este modelo de
comparación dado el nivel de significado entre la producción literaria y la construcción social.
Como aspecto común, entre las obras encontramos que sus contenidos exponen un juego complejo entre los elementos estructurales del teatro, tales como tiempo, espacio, gesto, voz. Ahora bien,
cuando estos se suman, integran un cúmulo de signos y significantes para los personajes de la historia
y los espectadores. A través del modelo de comparación podemos identificar que Girasoles en la luna e
Interiores púrpuras para los muertos promueven una reunión de signos tanto en la perspectiva literaria
como de puesta en escena, se narran temas y asuntos urgentes que además potencian la acción en el
espectador.
Para ejemplificar lo anterior consideraremos tres esferas: el texto, la interpretación y el espacio. En cuanto al texto, se percibe el desarrollo de escrituras que buscan trasladar a un plano metafórico
una realidad dolorosa. Con tintes de autoficción, cada personaje se narra, los caracteres surgen espontáneamente en una transición a veces imperceptible para el auditorio; así, cuerpo-voz se sitúa como
el elemento fundamental que media la comunicación con el espectador. Interiores púrpuras para los
muertos refleja huellas de una escritura que va del presente al pasado y de forma inversa, a manera de
recurso desvinculante de una lectura lineal-progresiva, mientras que el texto deja asentada la intención
de interpretarse por dos actores. En las dos propuestas se percibe una múltiple significación de los objetos cuando estos mutan su concepto a partir de la intención comunicativa actoral.
Israel Ríos Hernández es autor de la partitura escénica y director de la puesta Girasoles en
la luna. Actor, director y docente teatral que desarrolla su actividad en la ciudad de Toluca, Estado de
México, quien durante los últimos años ha realizado un intenso trabajo como director y líder de la agrupación Teatro Lunar1. A través de su trayectoria como creador, se identifican líneas de investigaciónColectivo que integra en su creación escénica las poéticas del cuerpo, la máscara y los títeres. Con más de 7 puestas en escena
en repertorio, la agrupación ha participado en programas culturales como el Circuito Nacional de Artes Escénicas en Espacios
Independientes 2023, el Programa de Residencias de Teatro Comunitario de la Coordinación Nacional de Teatro en 2020, PECDA 2017-2018, entre otros. Como grupo han tenido presencia en el Festival de monólogos “Teatro a una sola voz” en 2024, el
Festival Internacional de Drama del Siglo de Oro en 2023, Festival Internacional de Teatro y Danza, en Chile 2022 y, en días
pasados, el premio a mejor obra para las infancias en el Festival Internacional de Teatro Universitario FITU 2024.
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creación, las cuales, señaló en la entrevista efectuada en agosto de 2024 (véase Referencias de comunicación personal, Ríos I., 2024). hace que se orienten hacia la deconstrucción de los clásicos, la
violencia hacia lo femenino y el trato a las infancias. Sobre esta última línea ubicamos a Girasoles en
la luna, por tratarse de un texto amplio en imágenes, sonoridades y afectos sobre la infancia robada,
extraviada, cercenada por la irrupción del crimen organizado en regiones del territorio nacional como
el Estado de México, Guerrero, Guanajuato, Michoacán, Sinaloa, Tamaulipas, Tabasco y Veracruz, por
mencionar algunos.
Para explicar el cauce de presentación de esta propuesta, acudimos al término que Claudio
Guillén (2005) utilizó para referirse a las estructuras básicas de expresión literaria o universales de
comunicación como la narración, la prosa, la poesía o la dramaturgia. Los cauces no son lo mismo que
géneros literarios, significan la forma en que se presenta el producto literario, por ello, el diálogo es la
base de este cauce en virtud de significar/afectar al interlocutor existiendo, además, una velada intención de dar indicios al público para que él defina un significado propio del diálogo y la obra.
El cauce de presentación en Girasoles en la luna es el monólogo con breves interlocuciones
de otros personajes. A través del cauce se desarrollan desplazamientos en el tiempo-espacio donde el
pasado se registra por evocaciones o alusiones, así también, este recurso literario da cuenta de rupturas
dentro de la historia para conectar con otra, por tal razón, el monólogo favorece la narratividad de espacios, realidades y personajes que edifican el discurso.
Triztán, un niño-adulto o un adulto-niño, narra desde su imaginario un mundo que concibe
en torno a una planta de girasol, en un tiempo indeterminado surgen personajes, juegos y anécdotas en
un pasado promisorio, el cual cambió de un día a otro con la llegada de los hombres metralleta. Con
el primer acercamiento al discurso y al tiempo-espacio de Triztán, aparecen elementos para ubicar las
determinantes causales de su carácter: estructura social, política y económica. En este orden, la planta
de girasol es a su vez catalizador de la angustia y vínculo con el mundo que ya no existe: “TRIZTÁN:
Un día me quedé solo. Pero al día siguiente supe que tenía una flor única en el mundo, única porque la
hice mi amiga” (Ríos, 2024, p.4).
Ella, testigo de sus recuerdos, termina devorada por él como un impulso para calmar la sed
que lo agobia. Más allá del carácter individual, se exponen complejidades de la colectividad humana
donde cada espectador decide cómo situarse; desde quien lo crea, desde la contemplación, desde el
disfrute como simple ejercicio recreativo, o a partir de quienes lo reflexionan como fenómeno cultural,
vinculado a procesos sociales en un momento histórico. Triztán pide un abrazo, pide ir a la luna porque
es un lugar donde cree encontrar la paz: “TRIZTÁN: La luna es tranquila porque no hay nadie allá.
Parece un buen lugar para sembrar girasoles. No tendríamos mucha agua ni oxígeno, pero habría paz”
(Ríos, 2024, p.12).
De manera velada el personaje está lanzando mensajes en cuanto a fuerzas que no puede
explicarse o controlar, tal conducta se asocia con los fundamentos de la antropología del miedo (Fernández Juárez y Pedroza Bartolomé, 2008), la cual plantea la existencia de espacios de miedo móviles,

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o bien estos se manifiestan a través de entidades terribles mutables, surgen como imaginarios para
explicar que el ser humano nunca termina de sentirse seguro en su mundo. Por más que el personaje
intente reprimir, desplazar o proyectar el miedo, se reconoce como un ser forzado a la vejez, la soledad
y sin fuerzas para continuar:
TRIZTÁN: ¿Alguien ha visto a Consuelo? Consuelo es mi madre … La última vez que la recuerdo estaba regando las plantas que tanto amaba. Luego ya no la vi. Tomé una maleta y salí
corriendo del pueblo, como todos, huyendo de los disparos, escondiéndonos de los hombres
con armas. Pero a ella ya no la vi (Ríos, 2024, pp. 12 y 13).				
Si bien para un niño el miedo se puede canalizar en prácticas como el juego, en los adultos
se niega o se disfraza; en este caso lo que viene de más allá (como los hombres metralleta) ha de considerarse como un peligro potencial. Las palabras finales de Triztán invocan el término de un trayecto
marcado por el miedo y la pérdida, en una comunidad sitiada por enemigos, concluye: “TRIZTÁN: No
sé que haya después de esta vida, en la muerte. Pero me gusta imaginar que cuando morimos volamos
a las estrellas. A mí me gustaría volar a la luna” (Ríos, 2004, p. 14).
Girasoles en la luna es una invitación para la expansión de los sentidos en remembranza de
una infancia arrebatada por el abyecto social como forma de restricción de las corporalidades, accediendo a existencias impensables. Si bien el abyecto como categoría sitúa los efectos repugnantes,
viles, transgresores que puede experimentar la audiencia a través de imágenes y objetos, como lo realizaron los artistas Marcel Duchamp con su obra La fuente (un urinario común con el cual desafió las nociones tradicionales de pureza artística y valor estético), o Piero Manzoni que confronta directamente
lo abyecto mediante la incorporación literal de desechos corporales y otros materiales transgresores, su
obra Mierda de artista (1961) es un desafío a los paradigmas culturales de la materialidad corporal, es
decir, lo abyecto aparece en forma conceptual subversiva, literal y visceral. A pesar de que Girasoles en
la luna sitúa actos relacionados con la muerte, estos no se expresan textualmente, sino más bien acuden
a imágenes y simbolismos para evocarlos.
En la obra, la idea de abyecto tiene paralelismo con lo social. Cuando Triztán narra la presencia de los hombres metralleta y las atrocidades que cometieron en su comunidad, no podemos dejar de
tener en mente imágenes de cuerpos mutilados, quemados, embolsados que diariamente son noticia o
aparecen en la cercanía de nuestras calles2, es decir, estamos atravesados por el abyecto sociocultural:
olor a sangre, a muerte, sensación de miedo, miedo a desaparecer.
A pesar de estos factores, el texto y la puesta en escena ponen en tensión la sutileza del maltrato en el cuerpo de la infancia sin futuro. La obra abre un espacio para el recuerdo y la autoficción,
nombrada así por el director y dramaturgo uruguayo Sergio Blanco (Blanco, s.f.)3 para explicar una
El caso de una bolsa con restos de un hombre desmembrado, colgada en un puente peatonal frente a Ciudad Universitaria, el 5
de julio de 2023, en Toluca, México. Como parte de estas prácticas de terror se identificó un mensaje intimidatorio firmado por
un grupo delictivo. Ante el hallazgo acudieron autoridades de los tres órdenes de gobierno, sin que hasta el momento se haya
esclarecido el hecho (El Universal,5 de julio de 2023, https://www.eluniversal.com.mx/edomex/hallan-restos-humanos-en-puente-peatonal-de-tollocan-toluca).
2

Sergio Blanco: dramaturgo y director franco-uruguayo. Su obra, basada en la autoficción y en el desdibujamiento de la frontera
entre autor, actor y personaje, ha sido representada en varios países y traducida a más de quince idiomas. Producciones: COVID451 (2020), Divina invención (Madrid, 2021), Zoo, Tierra (Montevideo, 2023), Confesiones (Montevideo, 2024).
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escritura que tiene como personaje principal al autor, constituyendo un personaje ficcionalizado de sí
mismo, en esta convención se comparte nombre y algunos datos biográficos, aunque el protagonista
se desarrolla en situaciones ficticias. En este sentido, la obra plantea ambigüedades entre lo real y lo
ficticio.
Por eso el espectador se pregunta cuánto de lo que se presenta es autobiográfico y cuánto es
ficción teatral. Este factor de liminalidad es un rasgo distintivo de esta experiencia escénica que rompe con la tradición realista para configurar otro mecanismo de comunicación, así la puesta en escena
compone el escenario ante la presencia del público de manera que él piense e imagine a partir de estos
indicios.
Por eso el uso de objetos en la puesta se conciben como componentes aliados al desarrollo
expresivo-comunicativo del actor y su cuerpo, así también la construcción de espacios imaginarios,
fortaleciendo con ello la relación con la audiencia. Otro atributo del montaje escénico es que la interpretación queda a cargo de un solo actor situándose como el facilitador de la experiencia teatral. Lo anterior nos hace recordar el pensamiento del dramaturgo chileno Marco Antonio de la Parra, para quien
el cuerpo del actor es el lugar del acontecimiento teatral, acción pura aun sin moverse (en Festival de
Teatro de Manizales, 2024). Con esta máxima, la obra tiene la cualidad de adentrarnos en la experiencia
de recuerdos a través de las imágenes situadas en el cuerpo del actor.
José Antonio Flores es dramaturgo-director de la obra Interiores púrpuras para los muertos
y cofundador de la Compañía Imakinación Teatro.4 Mediante una entrevista (véase Referencias de comunicación personal, Flores, J. A., 2024a y 2024b), el autor expresó su afinidad por la dramaturgia en
colectivo, es decir, construye un texto en acompañamiento de otros dramaturgos. La creación del texto
fue el resultado de una experiencia forjada a través de encuentros y talleres colaborativos. El proceso
implicó una fase de experimentación y retroalimentación, donde el texto era puesto a prueba mediante
lecturas con actores, lo que facilitaba su enriquecimiento al evaluar los impactos de la acción dramática, de acuerdo con las observaciones del autor. (Flores, J. A., 2024 a y 2024b).
José Antonio Flores se asume como un dramaturgo que no pretende escribir historias complacientes, antes bien, ofrece puntos de quiebre para desentrañar la esencia de cada personaje. En 2024,
dirigió esta obra para la Tercera Temporada de Teatro Universitario de la Universidad Autónoma del
Estado de México (UAEMéx), la cual se presentó entre mayo y junio de ese mismo año. Flores indica
que, más allá de la mera representación escénica destinada al público, su objetivo es también facilitar
la recepción textual de su obra, buscando vías para que su producto literario sea accesible a la lectura.
(Flores, J. A, 2024a y 2024b).
En su estructura, la obra se apega al cauce de presentación tradicional, es decir, forma dialogaGrupo perteneciente a la Compañía Universitaria de Teatro de la UAEMéx y Grupo Representativo y del Catálogo de Artistas
de la Secretaría de Cultura del Estado de México. Fue becario del Primer Congreso Iberoamericano de Producción Escénica y
del Encuentro Nacional de la Joven Dramaturgia en Querétaro. En 2023 su obra Interiores Púrpuras para los muertos ganó el
Premio Municipal de Literatura de Toluca.
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da en prosa, con la salvedad de mínimas acotaciones y didascalias. Esta intención, señala Flores (2024a
y 2024b), tiene como propósito “fomentar autonomía en las tareas y acciones de los personajes al
momento de la representación”. Como autor-director, lanza la consumación de la escritura sobre la experimentación en la escena, singularidad que es posible cuando un autor es director de su propio texto.
Interiores púrpuras para los muertos describe los encuentros, el desamor y la traición de una
relación amatoria entre un cholo, “Gato”, y Joaquín, profesor universitario quien bajo la apariencia
de profesionista exitoso y esposo sumiso mantiene amoríos con el desgarbado cholo. Las diferencias
socioculturales de los personajes representan el microcosmos de las desigualdades imperantes en la
ciudad de Monterrey, Nuevo León, lugar en donde se sitúa la obra. La relación amorosa se desarrolla en
la clandestinidad de un ruinoso cuarto de una funeraria, donde Gato trabaja arreglando y maquillando
difuntos. La admiración mutua es el punto de encuentro para esta relación: Gato está deslumbrado por
los saberes y la posición social de Joaquín como maestro en un instituto privado, mientras él siente
fascinación por la forma en que el joven disfruta bailar la cumbia rebajada.
El día en el que transcurre la obra, el Gato le regala a Joaquín unos calzones morados, este objeto será motivo para que tiempo después, la esposa del profesor universitario descubra su infidelidad
y preferencias sexuales:
Joaquín saca de la bolsa un calzón morado, el resorte se nota un poco vencido.
JOAQUÍN: Ah, es un...un… ¿Es usado?
GATO: ¡Ey, simón! Pero casi no se nota, ese. Pruébatelo.
JOAQUÍN: ¿Pretendes que me lo ponga?
GATO: Pues sí, wey. ¿Si no, para qué te lo daría? Chale, pinche pregunta, loco.
JOAQUÍN: Estás mal, qué asco, ¡usado! Sin mencionar el color, está muy naquito (Flores, 2023, p. 2).
La propuesta de que Joaquín se pruebe el objeto genera una resistencia en él, manifestando
una aversión estética y preocupación por la higiene, incluso por el estigma social asociado con el objeto: “naquito”, “asco, ¡usado!”. Esta reacción refleja una construcción subjetiva del valor y la deseabilidad del objeto, mediada por códigos culturales y percepciones de estatus sociales.
La réplica de Gato alude a las preferencias ocultas o inconscientes de Joaquín: “Pues así te
gustan, ¿no?” (2023, p. 2), y su posterior comentario sobre la ropa de muerto, introduce un elemento
de confrontación psicológica y simbólica con lo mortuorio. Esta interpelación busca desestabilizar la
auto-percepción de Joaquín y sus fronteras con lo abyecto, dejando ver la atracción hacia lo transgresor.
La negación de Joaquín y su preferencia por prácticas de consumo privilegiadas y sanitarias:
“donde compro mi ropa no venden usado” (2023, p. 2), reafirman su identidad y su posicionamiento
social. Sin embargo, el Gato siembra la duda sobre su construcción social: “Eso crees... pero quién
sabe” (2023, p. 2), erosionando la seguridad de Joaquín respecto a su pasado y sus experiencias. Fi-

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nalmente, la insistencia de Gato causa en Joaquín ansiedad existencial e inquietud por los límites de la
vida, la muerte y la identidad de su relación. En términos reales, Joaquín tiene dificultad de procesar
una realidad que rebasa su construcción social establecida.
Se pueden apreciar las dinámicas psicológicas y relacionales entre Joaquín y Gato que denotan una tensión subyacente, donde Joaquín propone una estrategia de ocultamiento a la par de gratificaciones que caen en el hedonismo y la evasión de la realidad. Su propuesta: “¡Ya! ¡Vamos a la playa!”
(2023, p. 18) funciona como una proposición de escape y una búsqueda de disfrute inmediato. A pesar
de las promesas de Joaquín para no ocultar su relación, es notoria la reticencia de Gato, su silencio
sugiere un escepticismo. En cambio, para Joaquín es un intento de apaciguamiento o una negociación
para lograr su propósito.
La ilusión de Gato por conocer el mar se trunca porque Joaquín nunca llega a la cita, el desamor, la desilusión desatan el caos en la vida de ambos, no obstante, la posición y los medios económicos compran la reputación de Joaquín para librarlo de la exposición social, mientras que Gato queda
atrapado, golpeado y conminado al rechazo que padecen las comunidades sociales marginadas.
Joaquín interpela al silencio del chico, denotando su necesidad de validación mediante un
sentimiento de fatalidad y coerción: “esto es lo que menos quería. No nos dejaste otra salida” (2023, p.
31), atribuyendo al Gato la transgresión de límites y falta de empatía: “contigo todo es extremo, te vas
de largo, no te interesa lo que los demás” (2023, p. 31). La falta de respuesta aumenta la angustia de
Joaquín impidiendo interpretar la situación.
La narrativa se complejiza con la irrupción de un tercer personaje: la esposa de Joaquín, cuya
presencia se reconoce únicamente a través de la conversación telefónica sumando tensión al conflicto.
Los calzones morados son la evidencia de una infidelidad que subraya la ambigüedad de significado y
malentendidos en la esfera matrimonial. Joaquín se justifica sobre la rapidez y progresión del conflicto:
“Todo se complicó muy rápido. Yo no los mandé” (2023, p. 31), lo cual denota autovictimización.
A través de metáforas explícitas de castración y sumisión: “No tienes huevos, Jainito, te los
cortaron y ni pío dijiste” (2023, p. 31), el Gato busca ridiculizar la masculinidad y la moral de Joaquín,
el muchacho exige la revelación de la verdad ante la esposa como enmienda a la transgresión sufrida.
Las promesas incumplidas son señales de traición y falta de compromiso del profesor, aumentando
con ello su preocupación por el escándalo y el ridículo social. En el diálogo sobre el estado físico del
Gato: “¿Estás bien?”, “Ningún piquete se ve bien” (2023, p. 32), se advierte una evaluación subjetiva
del bienestar a una objetivación de la herida física, es decir, la profundidad de la lesión sugiere intranquilidad por el daño emocional.
La puesta en escena promueve un juego escénico donde surge el abyecto en su forma primigenia: ropa de los muertos, aromas de ellos, junto a la comida y fluidos sexuales, que unidos por el juego
simbólico de sensaciones y discursos se revela un mundo de realidades fisuradas. Cada parlamento
aporta insumos para cimentar atmósferas que apuntan a lo repudiable, magnificando así las crisis de los
personajes. Por otra parte, los destellos de lo sutil aparecen mediados por el tratamiento simbólico de

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los cuerpos en escena, considerando que toda representación lo es de algo ausente.
Así como el actor desarrolla su potencial frente a quien lo observa, el espectador también se
proyecta en los ojos del creador escénico, vive la experiencia y se crea el efecto de la sorpresa en la
memoria colectiva, como señala Jorge Dotti en Pelletieri (1995): “descienden los criterios de comportamiento juzgados como ‘deseables’ y ‘transmisibles’”, (citado en Santana, 2010, p. 85).
En este sentido, la narrativa de estas dos experiencias escénicas universitarias permite afirmar
que ambos productos transitan con paso firme hacia una teatralidad propia, adueñándose de la escritura
y la materialización de ella en el escenario con tintes críticos, nuevos sentidos de realidad, así como
una estética visual basada en la síntesis.
Acudimos al concepto estética de la síntesis para situar el enfoque de los elementos visuales
de la puesta en escena, el cual busca crear imágenes y experiencias a partir de la fusión de elementos
diversos, tanto en la forma física como también en sus significados, más que la suma de partes es un
proceso de creación de algo coherente y lleno de significado. Como ejemplos en las obras, podemos
mencionar la eliminación de escenografía de volumen, uso de vestuario único, objetos con funciones
varias, pero con distinto significado, empleo de iluminación con contenido para recrear ambientes,
atmósferas y espacios, entre otras cosas.
Sobre lo anterior, hacen eco las palabras del actor argentino Mauricio Kartun (Festival de
Teatro de Manizales, 2024), cuando se pregunta: ¿Qué produce el teatro? Su respuesta es: “sorpresas”,
vamos al teatro a sorprendernos y eso ocurre en Girasoles en la luna e Interiores púrpuras para los
muertos, porque en ellas se nos recuerda que el teatro es el lugar de los saberes del tiempo. Ambas
propuestas universitarias acuden a una teatralidad que nos deja “heridos” como espectadores, o bien,
en otra calidad emocional seguramente como efecto del acontecimiento vivido. Las obras están unidas
temáticamente por lo bello, lo amoroso, lo único e irrepetible en contraposición a la violencia, el abandono, la traición, la muerte; categorías que nos enseñan la trascendencia del tiempo derrochado. Cada
capa de significación enfatiza el surgimiento de un cuerpo colectivo que sueña y usa su experiencia
para sembrar la idea de transformación, a partir del reconocimiento circular de lo sutil y lo abyecto.
Dichas categorías no se muestran bajo cambios abruptos, sino mediante una metamorfosis gradual que
encuentra su origen en la conciencia de repeler lo marginal, lo incómodo, configurando nuevas formas
de ser.

Una cartografía para la escena universitaria
Según Jorge Dubatti (2011), la territorialidad se refiere a la evaluación del teatro en contextos
geográfico-histórico-culturales donde se percibe la relación y la diferencia, es decir, se manifiesta un
sentido de comparación. Desde este punto de vista, el paralelismo emerge cuando se presentan sugerencias que desacralizan el canon en las formas escénicas, así como el modo de organizar las narrativas.
Por ello Dubatti (2011) afirma: “La territorialidad se construye a través de las prácticas culturales del

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hombre, una de las cuales es el mismo teatro” (p.9). En este contexto, las formas teatrales evidentes
en las obras analizadas reflejan contextos que responden a dinámicas contrarias, pero también poseen
puntos de convergencia cuando revelan la complejidad del espíritu de los personajes, las emociones
surgen y el juego escénico se deconstruye constantemente para ubicar al espectador en territorios que
le son familiares.
Hablar de cartografía en la escena universitaria del Estado de México significa observar la
relación de la actividad artística como práctica capaz de irrumpir en la dimensión social y la territorialidad. Implica reconocer las distintas narrativas en desarrollo y cómo estas se entrelazan para concebir
universos, territorios y contextos en los que es posible identificar un tiempo-espacio alterado sobre el
que se desarrolla una compleja relación comunicativa, puede hablarse de prácticas mediadas por la
representación y las dos categorías que la definen: el encuentro y el hacer. Por lo tanto, se está frente a
un acontecimiento no de la representación de la vida, sino de representación del encuentro (Sánchez,
2012).
Dicha cartografía se identifica por las maneras de narrar las historias, bajo la lógica de situar
coordenadas o información del contexto. Al tratarse de escrituras y puestas en escena desarrolladas en
el ámbito universitario podemos advertir sobre su evolución, es decir, la teatralidad que actualmente se
desarrolla dista de la que sucedió en las primeras creaciones teatrales en la década de los sesenta. En
el presente se consideran temas urgentes para su discusión en lugar de escenificar a los dramaturgos
clásicos, por señalar algunos datos. La cartografía teatral condensa información sobre la trama, los
personajes situados en tiempos-espacios tanto reales como imaginarios y llevados a escena (Dubatti,
2011). Por eso, cartografiar la vida escénica en cualquier tiempo no solo perpetúa los discursos, las
formas, los estilos y los fenómenos socioculturales del teatro como acontecimiento, sino que reflexiona
poniendo en perspectiva los modos de producción.
Se puede argumentar que los enfoques estilísticos adoptados por la Compañía Universitaria de
Teatro de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) se orientan hacia la exploración
de vivencias envolventes para el espectador. Esto implica que sus producciones teatrales no se limitan
a la mera representación, sino que buscan generar una participación sensorial y emocional profunda,
trascendiendo la pasividad de la observación para construir una experiencia que interpela al público, a
través de la creación escénica fundamentada en la indagación, la relación de los cuerpos sobre el espacio de representación donde convergen además los observadores, sobre ello comenta Sánchez (2012):
“los comportamientos individuales y grupales, en el contexto de las prácticas sociales, se fortalecen
especialmente cuando estos comportamientos implican comportamientos sociales” (p.177).
Girasoles en la luna e Interiores púrpuras para los muertos son dos productos escénicos que
tienen la singularidad de desarrollar las dramaturgias literarias, de dirección y actorales por el mismo
creador. Esta cualidad pasó a establecer un precedente sobre otros productos escénicos de la Compañía
Universitaria de Teatro durante 2024. Hemos señalado cómo estas teatralidades llevan al espectador a
ser partícipe de experiencias que se desarticulan entre pensamiento y emoción, entre crueldad y esperanza. Se trata de una invitación a expandir la realidad desde acciones compartidas, como ponerse en
lugar del otro a través de narrativas vacilantes entre lo sutil y lo abyecto.

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Si bien el artista es un investigador que genera conocimiento desde el instante de la praxis
(Parga, 2018). En esencia, estos elementos incluyen método, técnica, experimentación e interpretación
de resultados, según la metodología de la investigación-creación, lo que indica que Girasoles en la
luna e Interiores púrpuras para los muertos han transitado un camino de exploración para la creación
del producto artístico, logrando descubrimientos sobre la realidad a través de historias con rumbos
opuestos, formas simbólicas que desafían al espectador a complejizar su espectro interpretativo. La
cartografía de ambos productos registra estadios para interpretar y verificar los hechos a través de
la expansión/deconstrucción de la escena, caben en ella además la escritura de los recuerdos en una
dimensión atemporal que conjuga la visión del ayer, del presente y del mañana en un mismo plano.
En consecuencia, la territorialidad y la cartografía se dirigen al análisis de la complejidad respecto al
contexto, así como del espacio y su relación con los cuerpos escénicos y las formas de la ficción. Eso
demuestra cómo los procesos creativos se abren a otras posibilidades de exploración a partir del juego
escénico, los modos de producción, la construcción de poéticas teatrales donde “el cuerpo busca al
cuerpo para que el espíritu encarne” (Leñero, 2010, p.115), en ese tiempo-espacio.
Nuestra experiencia como creadores-investigadores nos proporciona elementos para hablar
de una cartografía escénica porque se está registrando un mapeo de la ruta creativa que constituye la
puesta en escena a través de una serie de señales, consignas y orientaciones, se entrega máxima atención a la complejidad de una realidad dada; así también, se reestructuran los procedimientos de representación en dos movimientos antagónicos de la razón, por ejemplo, ser y mirarse ser en un espacio
no convencional (Leñero, 2010). Tal vez así nos encontremos ante la posibilidad de manifestar nuevas
dramaturgias y teatralidades.
La tensión entre lo sutil y lo abyecto es un espejo de la lucha interna personal-social que conduce a la reflexión sobre cómo, a pesar de las fuerzas abyectas en la sociedad, existe un espacio para
la evolución, recordándonos que el teatro es un dispositivo donde el público asistente hace suya una
circunstancia ajena, a través de la compasión y la creatividad. Esta dinámica impulsa la posibilidad de
ejercer agencia y promover una transformación gradual, incluso en presencia de las influencias más
degradantes de la sociedad.

Reflexiones finales
Se puede afirmar que Girasoles en la luna e Interiores púrpuras para los muertos transitan
hacia una teatralidad con identidad propia, tomando control de la escritura y la puesta en escena con
matices críticos, motivando interpretaciones conscientes de la realidad y en lo que hemos nombrado
estética de síntesis, la cual crea imágenes y experiencias a partir de la fusión de elementos. Cada obra
desarrolla una teatralidad que nos deja afectados como espectadores, o bien, en otra calidad emocional,
como efecto del acontecimiento vivido, por eso la reunión de lo bello, lo amoroso, lo único e irrepetible
en contraposición a la violencia, el abandono, la traición, la muerte; son categorías que nos enseñan
la trascendencia del tiempo como un ente líquido, según Bauman (2000). Dicho de otra manera, estas

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propuestas escénicas exploran realidades mediante la fragmentación y obsolescencia del tiempo, se
dibuja el pasado, presente y futuro en una fracción de la memoria, tal como sucede en la sociedad
contemporánea donde la reestructuración es permanente. Pese a que las escenas fluyen en su propio
devenir, estas comparten identidades a través de la incertidumbre.
Cada capa de significación enfatiza el surgimiento de un cuerpo colectivo que sueña y usa su
experiencia para sembrar la idea de transformación. Mientras que el encuentro de cuerpos escénicos
subyace en un orden establecido, sin duda rompen con aquello que los domina, esto es, la reconstrucción del orden a partir de la voluntad y el deseo. Como consecuencia, la narrativa presenta desplazamientos intermitentes entre la atracción y la repulsión, entre lo sutil y lo abyecto. El cuerpo escénico
encuentra su identidad cuando los personajes atraviesan juegos de roles, a veces negando y otras aceptando la realidad de la que son parte. Por ello los desenlaces van de la vida a la muerte, dejan huella en
la experiencia estética integral que provee el teatro para los hacedores y los espectadores.
El pensamiento de Kristeva entrelaza el psicoanálisis, la filosofía, la semiótica y la lingüística,
generando un amplio debate e influencia en la creación artística a través de propuestas que ponen en
tensión las identidades y la discursividad de la narrativa feminista. Desde esa perspectiva, Judith Butler
(2006) alza una crítica sobre la esencialización de la experiencia del cuerpo femenino, al considerarlo
como el lugar primario en donde irrumpe lo semiótico, lo sutil y lo abyecto.
Los textos dramáticos y puestas en escena investigados demuestran que el teatro universitario
abre horizontes para el pensamiento creativo, brinda un espacio donde también estallan rebeliones
frente al acontecer para no perder la memoria de la desolación y resurgir pese al caos en el propósito
de materializar el encuentro con el otro. Asuntos que atestiguan el logro de una teatralidad legítima y
sólida de dramaturgos-directores universitarios.

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Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

RECIBIDO: 31 de marzo de 2025
ACEPTADO: 13 de junio de 2025
DOI: https://doi.org/10.29105/de.v2i3.20

Las formas del engaño en Los
empeños de un engaño, de Juan
Ruiz de Alarcón

The Forms of Deception in Los empeños de un
engaño, by Juan Ruiz de Alarcón

María de la Paz García Hernández
Universidad Autónoma de Nuevo León/ Monterrey, Nuevo León, México
Contacto: gmaripaz@gmail.com
ORCID: https://orcid.org/0009-0000-1048-6743
Jonathan Gutiérrez Hibler
Universidad Autónoma de Nuevo León/ Monterrey, Nuevo León, México
Contacto: jonathan.gtz.hibler@gmail.com
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-7686-7896

Doctoranda en Filosofía con acentuación en Estudios de la Cultura (UANL) y becaria SECIHTI. Maestría en Cultura Virreinal y Licenciatura en Humanidades (UCSJ). Participó en el V Congreso Internacional Retos, desafíos y propuestas en la
enseñanza de la Lengua UANL (2024), Seminarios Permanentes de Estudios Literarios y de la Cultura UANL (2024) y el II
Congreso Internacional Literatura Mexicana siglos XVII-XXI, UNAM (2023).
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Cursó estudios de licenciatura en Letras Españolas y doctorado en Estudios Humanísticos con orientación en literatura y
discurso en el ITESM, Campus Monterrey. Cuenta con publicaciones en revistas, instituciones y proyectos nacionales e internacionales como Anales de Literatura Hispanoamericana, Cuadernos de Literatura (PUJ), Revista de Literatura Mexicana
Contemporánea, Humanitas, Aitías, Colsan, Tierra Adentro, Revista Tesis, BUAP, entre otras. Pertenece al Cuerpo Académico
de Estudios Literarios 497, de la UANL.
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�Artículo de investigación

Las formas del engaño en Los empeños de un engaño,
de Juan Ruiz de Alarcón

The Forms of Deception in Los empeños de un engaño, by Juan Ruiz
de Alarcón
Resumen
La presente investigación analiza uno de los mecanismos del enredo en las comedias del Siglo de
Oro: el engaño. Se presentan la tipología y jerarquías del engaño de Roso Díaz (1999b), como punto
de partida para considerar la estructura del engaño en la comedia Los empeños de un engaño de Juan
Ruiz de Alarcón. El objetivo de este estudio se realiza a través del ejercicio didascálico para identificar la tipología y jerarquía del engaño de los personajes con relación a su modus operandi en el
enredo y, a su vez, en el desarrollo de la trama. Dentro de las conclusiones parciales de este proyecto,
se observa que el engaño, además de ir acorde con el carácter de los personajes, intensifica una trama
de enredo complejo y moralmente significativo.
Palabras clave: Juan Ruiz de Alarcón, Los empeños de un engaño, comedia de capa y espada, tipología del engaño, jerarquía del engaño.
Abstract
This research analyzes one of the key mechanisms of intrigue in Golden Age comedies: deception.
Roso Díaz´s (1999b) typology and hierarchies of deception are presented as a starting point for examining the structure of deception in the comedy Los empeños de un engaño by Juan Ruiz de Alarcón.
The objective of this study is to apply a didascalic analysis to identify the types and hierarchy of
deception among the characters, in relation to their modus operandi within the plot´s entanglement
and development. Within the partial conclusions of this project, it is observed that deception, besides
being in accordance with the character´s nature, intensifies a complex and morally significant plot.
Keywords: Juan Ruiz de Alarcón, Los empeños de un engaño, cloak-and-dagger comedy, typology
of deception, hiearchy of deception.
Recurso del engaño en la comedia del Siglo de Oro

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�Artículo de investigación

Serralta afirma que “cualquier teatro es enredo” (1988, p. 127), y este en específico no
puede generarse sin una confusión o una mentira. Para trabajar en función de la intriga dentro de
una estructura dramática, el enredo recurre a diversos mecanismos que generan su progresión u obstrucción. Uno de ellos nos ocupa en esta investigación: el engaño. Dicho mecanismo lo implementa
el dramaturgo de acuerdo con el ritmo y los objetivos de su trama para crear enredos y resolver situaciones. En la comedia de capa y espada del siglo XVII español, “un tipo de comedia especial, de tema
amoroso y ambiente coetáneo y urbano, con personajes particulares y basada fundamentalmente en
el ingenio” (Arellano, 1999), se recurre en gran parte al engaño.
Aunque no es propio del autor, la mayoría de los títulos de las comedias de Juan Ruiz de
Alarcón están relacionados con el engaño, ya sea la mentira, el fingimiento, la apariencia o la verdad: El semejante a sí mismo, Las paredes oyen, La verdad sospechosa, El desdichado en fingir, Los
empeños de un engaño, por mencionar algunas. Por esta razón, el objetivo de esta investigación se
enfoca en el análisis del engaño a través del ejercicio didascálico para identificar la tipología y jerarquía del engaño de los personajes en relación con su modus operandi en el enredo y en el desarrollo
de la trama de la comedia Los empeños de un engaño de Juan Ruiz de Alarcón (1634/2024).
Como parte del marco conceptual para abordar el mecanismo del engaño en el teatro barroco español, esta investigación se centra en autores como: Roso Díaz (2002), Hermenegildo (1998),
Arellano (1999), Serralta (1988), Oleza (2013) y Eiroa (2002), además de otros autores que aportaron elementos a la investigación para acotar aspectos del engaño: disfraz, personajes tipo, enredos,
efectos tramoyísticos, entre otros. Por ejemplo, Zugasti (1997), en el artículo De enredo y teatro:
algunas nociones teóricas y su aplicación a la obra de Tirso de Molina, identifica una gama de recursos dramáticos para enmarañar directamente al enredo y describe como mecanismos del enredo:
el disfraz, ocultamiento de personalidad y disimulo, trueque de personalidades, escenas nocturnas,
bilingüismo, utilería escénica y efectos tramoyísticos (pp. 129-139), ya que tienen, menciona el
autor, “la función básica de mantener viva la atención del espectador hasta el final, el cual suele ser
muy rápido, ocupando pocos versos” (p. 139). Dichos mecanismos, de acuerdo al autor, son los más
utilizados en los dramaturgos barrocos y analiza cómo estos participan en el enredo de una obra para
obstruir o conseguir los objetivos de los personajes, crear confusiones o cambiar su identidad para
obtener información; no obstante, lo que busca esta investigación es enfocarse en la estructura en sí
del engaño, es decir, qué tipo de engaño se identifica, qué personaje lo realiza y cómo se desarrolla
en las acciones dramáticas de la trama de Los empeños de un engaño.
El trabajo de Schwartz (2008), Las máscaras del engaño en Quevedo y Gracián estudia las
reflexiones éticas que tanto Gracián como Quevedo recrearon en la sátira y en la ficción con algunos
tipos de engañadores. Schwartz menciona que la representación de engañadores corresponde a “una
descripción retórica breve según modelos frecuentes en la sátira menipea clásica y etopeyas que
aprovechan un rasgo semántico privilegiado, como las que había compuesto Teofrasto, que incluyen
discursos directos de los personajes” (p. 11). Esta lectura destaca que el engaño es acorde al carácter
del personaje que lo implementa: nobles, privados, damas, héroes, criados, etcétera. De acuerdo con

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este enfoque, se revisa que el desarrollo del engaño en la trama de la comedia Los empeños de un engaño contenga esa correlación, analizando qué tipo de discurso del engaño proyectan los caracteres.
Un tratamiento directo en el uso del engaño en Alarcón se encuentra en la investigación
de Jules Whicker (1996), quien considera que el engaño va más allá del mecanismo en sí, pues
dentro de la dramática de la época, menciona el autor, pudo ser usado como reforma moral. En este
aspecto, Arellano (1999) expone la disertación de diversas posturas que los críticos han tomado al
adosar el tema de la moral al género de la comedia de capa y espada, siendo que, para él, al tratarse
en un universo lúdico, “su objetivo es mostrar el juego del enredo, el ingenio del dramaturgo, capaz
de entretener-suspender-eutrapélicamente al auditorio” (p. 66). Sin embargo, Jules (1996) observa
la indiscutible presencia de la figura del engaño como uno de los vicios que dirimen las cuestiones
ideológicas que preocupan a los dramaturgos de la Comedia Nueva; en el drama de Alarcón hay
conexión directa entre sus objetivos morales y su técnica dramática, en la que implementa al engaño
como una estrategia racional para cada personaje (p. 32). La presente investigación sigue esta línea
para conocer la forma del engaño.
La última edición de la obra Los empeños de un engaño (1634/2024) cuenta con un análisis
crítico de María Teresa Miaja de la Peña, que resalta la complejidad de la obra en cuanto a la estructura del enredo, basado principalmente en el recurso del engaño. Si bien la investigadora identifica
cinco engaños estructurales del enredo, describe las acciones engañosas en tanto los motivos de los
mismos, pero con ello no obtiene una estructura propiamente del engaño con relación a la acción,
a la tipología, a la jerarquía y al carácter de los personajes. Evidencias que, para esta investigación,
indican el problema del caso, ya que se considera, de inicio, que los vocablos derivados de un engaño (mentir, fingir, guardar secreto, disimulo, etc.) no deben tomarse en cuenta indistintamente. De
acuerdo con Vilchez (1976), mentira es “falsedad de palabra como colaboradora de la acción” (p.
88), en tanto que engañar es “un medio para burlar los condicionamientos de una estructura determinada sin enfrentarse abierta o voluntariamente con ella” (p. 270). Por consiguiente, se observa que
falta identificar las formas del engaño que en la comedia Los empeños de un engaño conforman su
estructura.

Los empeños de un engaño
Los empeños de un engaño, publicada en 1634 y escrita entre 1621 y 1625 (Ruiz
de Alarcón, 1634/1996), es una comedia de capa y espada de la última etapa del autor como
dramaturgo. En ella los protagonistas pertenecen al mundo de la corte y se debaten a duelo
por el amor de una dama; en este caso, dos damas pondrán su empeño en defender su amor
por un galán.
La obra entra en las convenciones del subgénero: encuadramiento de la acción en un contexto geográfico y temporal próximo al público, ubicada en Madrid, con la particularidad de que los
personajes principales viven en un mismo edificio de dos plantas, “lo que dará lugar a equívocos en

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los cortejos, facilidades para irrupciones repentinas, etc.” (Vega García-Luengos, 1998, p.551). El
tema central de la comedia es el amor, aunque también participan otros subtemas: los celos, la amistad, el honor y la venganza. El engaño no se constituye en ese grupo, pero su función es incidir en
ellos de formas muy variadas y dinámicas; frecuentemente es usado para enlazar los diversos temas,
sean principales o secundarios, en la acción (Roso Díaz, 1999a).
Para la aproximación al análisis de la obra, se toma en cuenta la edición de Miaja de la Peña,
Los empeños de un engaño de Juan Ruiz de Alarcón (1634/2024), de la cual se citarán fragmentos
que refieran a las formas del engaño en el desarrollo de la trama, para la comprobación del estudio.
En Los empeños de un engaño, un criado engaña a una mujer enamorada de su amo, haciéndola creer que ella es la razón de que don Diego ronde su calle, cuando es otra de la misma casa
(Teodora) el objeto de su deseo. Don Diego no puede exponer su amor por Teodora, se ve obligado
a mentir y sigue el consejo de su criado: hacerle creer a Leonor que es a ella a quien pretende y que
finge amar a Teodora. Como se observa, los engaños se irán sumando y, conforme avanza la trama,
a don Diego no le será fácil desengañar a quien en verdad ama. La acción gira en un doble triángulo
amoroso envuelto de engaños con un singular protagonismo de las damas que arriesgan todo por su
amor aun estando comprometidas en matrimonio con otro galán.

En busca del engaño
El texto teatral, al ser parte del arte de la representación, requiere de un doble análisis:
el del texto literario y el del texto de la representación, el cual se logra a través del estudio de las
didascalias. En este caso, se revisan las que están relacionadas con el engaño desde la pauta que estructura Hermenegildo (2001), quien subraya que la característica fundamental de la didascalia “es
la de identificar un conjunto de signos imperativos, indicadores y condicionantes del momento de la
representación, aunque estén integrados en uno o varios órdenes de textos” (p. 121).
Las didascalias pueden presentarse en dos variantes, cada una con sus diversas modalidades, las cuales se indican con las siglas que se seguirán en el desarrollo del texto para su identificación. Las explícitas son una serie de marcas de representaciones visibles fuera del diálogo y a su vez
se dividen en las siguientes: 1) de identificación y clasificación de personajes (DE); 2) enunciativa
(DEE); 3) motriz: proxémica (entradas al espacio escénico o salidas de él, desplazamientos de los
personajes en el interior del escenario) o kinésica (ordenan comunicación escénica por medio de un
gesto, las posturas, formas de gesticular, de moverse) (DEM); y 4) la didascalia icónica, que indica
señalamientos de objetos, personas, vestuario, etcétera. (DEI). Las didascalias implícitas, por otro
lado, son aquellas que viven dentro del diálogo: 1) enunciativa (DIE); 2) motriz: proxémica y kinésica (DIM) e 3) icónica (DII) (Hermenegildo, 2001).
El ejercicio didascálico, en este trabajo, ubica la presencia del engaño y, aunado a ello,
identifica a qué tipo y jerarquía corresponde. Esto último, partiendo de la propuesta metodológica

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�Artículo de investigación

de Roso Díaz (2002) para conocer el uso y función que tiene el engaño en la obra de Lope de Vega,
como menciona el autor: “… no se trata de hacer un análisis que determine las peculiaridades o
aportaciones individuales, sino de percibir con la mayor nitidez posible la utilización que del engaño
se hace a lo largo de la historia del género” (p. 447). En nuestro caso, aproximarnos concretamente
al análisis de la participación del engaño en Los empeños de un engaño de Juan Ruiz. En principio,
el autor señala que las jerarquías del engaño más comunes en un texto dramático son las siguientes:
1) engañadores; 2) engañados de larga duración; 3) engañados-engañadores; 4) engañadores-engañados; 5) consejeros y obligados a mentir. Así mismo, define los tipos de engaños de acuerdo con la
manera en que los personajes desarrollan una situación engañosa o de cómo son víctimas del mismo,
es decir, si el engaño se propicia por un malentendido, fingimientos y disimulo, actos jocosos y maliciosos, una identidad oculta o mudanza del ser, por fingir enfermedades, por engaños cuya base es
el secreto, verdades a medias o engaños infructuosos (Roso Díaz, 2002).
Se considera identificar, entonces, con los elementos mencionados, ¿cuáles son las formas
del engaño en Los empeños de un engaño? y ¿qué técnicas dramáticas construye el engaño en la
comedia que nos ocupa? Para ello se siguieron los siguientes pasos: 1. Identificar el engaño en las
didascalias (Hermenegildo, 2001). 2. Se clasifica qué tipo de engaño es y su jerarquía con base en
Roso Díaz (1999). Se analiza la función de estos engaños a través de las didascalias en momentos
dramáticos específicos.

El engaño en la acción
El uso del engaño como recurso en la acción ayuda a comprobar si existe un engaño único
o si son varios los que intervienen en el enredo y de qué modo inciden en la acción. Para observar de
qué manera se presentan los engaños, es necesario registrar en dónde se ubican, si en el planteamiento, en el nudo y/o en el desenlace de la obra. A continuación, se muestra la tabla de recolección de
datos que se utilizó para ubicar las formas del engaño que corresponden a la comedia Los empeños
de un engaño.

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�Artículo de investigación

Al visualizar los datos recopilados en la Tabla 1, se aprecian aspectos que parecen similares,
pero son características que diferencian a cada engaño. Por ejemplo, se distingue un secreto de un
engaño cuya base es el secreto, es decir, cuando un personaje engaña o se ve obligado a mentir para
mantener un secreto o porque sabe de un secreto no necesariamente propio, pero que le compromete
a no revelarlo. Por lo tanto, quien engaña tendrá acciones diferentes a las de un personaje que guarda
un secreto. Así mismo, hay que registrar si la jerarquía del engaño se lleva a cabo por un engañador
o por un engañador-engañado, donde este último pudiera responder con acciones engañosas a causa
de haber sido engañado, o bien debido a que el personaje engaña sin saberse engañado o a causa de
un malentendido. Cuando los engaños identificados en la Tabla 1 no cuentan con recursos de apoyo
técnico teatral, argumental o tramoyísticos, se dejan en blanco, lo que indica que el engaño se genera
en el diálogo.
El análisis didascálico siguiente se construye a partir de reunir las características señaladas
anteriormente, para relacionarlas con la ubicación del engaño en la acción, con el actante que lo ejecuta y con las técnicas dramáticas en las que se apoya el autor para implementar el engaño.
En Los empeños de un engaño, a partir de un engaño in media res se desencadena una serie
de ardides que irán sumándose para establecer el planteamiento de la trama. En el acto primero, la
didascalia implícita enunciativa del gracioso llamado Campana deja claro que se ve obligado a mentir por indicaciones de su amo de no revelar su secreto y, en un aparte, el personaje crea complicidad
con el lector/público al ponerlo al tanto de la situación:

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CAMPANA

(El caso viene a obligarme,

Aparte.

por deslumbrarla, a mentir;
que así quiero la intención
de don Diego asegurar,
pues tanto importa ocultar
que es Teodora su afición.) 		

(vv. 159-176)

Campana le dice a Leonor que don Diego finge amar a Teodora por encubrir su amor hacia
ella. Enseguida, Juan Ruiz, para complejizar el planteamiento, implementa un engaño cruzado que
acciona afuera de la casa de Leonor, con el Marqués que expresa a don Diego el interés por doña
Leonor, a lo que responde don Diego (DII):
DON DIEGO

… Otra hermosura, Marqués,
adoro, cuyo preceto
me obliga a guardar secreto.

MARQUÉS

No importa saber quién es,
pues con eso voy de vos
satisfecho y obligado.

DON DIEGO

Vivir podéis confiado
de mi amistad. 		

(vv. 309-316)

Don Diego manifiesta que tiene un amor secreto y no es Leonor. Esta verdad a medias:
“detona futuras complicaciones que se relacionan estrechamente con el tratamiento cómico del honor
en varios aspectos” (Arellano, 1999, p. 63). Justo con la dama que le marcó restricción el Marqués,
don Diego faltará a su palabra, ya que por las circunstancias que atraviesa, se verá obligado a seguir
la mentira que ha armado su criado. Pero su plan falla cuando Leonor se percata de que ha sido engañada con el supuesto fingimiento de don Diego hacia Teodora. La didascalia implícita indica que
Leonor escucha la conversación de Teodora con don Diego desde el aposento contiguo; el espacio
facilita la secuencia de engaños: (DIM):
LEONOR:

Oculta en este aposento
le veré sin estorbar. 			

(vv. 725-726)

Al identificar las acciones amorosas, dice suspicaz (DIE):
LEONOR

(Licencia le di			

Aparte.

de fingir; pero no tanto.)

(vv. 752-781)

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�Artículo de investigación

Están por descubrir a don Diego, quien se refugia en donde se oculta Leonor, la cual le
reclama el fingimiento. Campana interviene con ingenio para rescatar a su amo, lo que se puede interpretar como la voz del autor a través del personaje, ya que ilustra al lector/público cómo funciona
un engaño (DIE):
LEONOR

¿Esto es fingir?

DON DIEGO

Claro está.

CAMPANA

O ha de ser del mismo paño
de la verdad el engaño,
o el remiendo se verá.

(vv. 782-784)

Don Sancho, hermano de Leonor, llega al recinto de Teodora, a quien pretende y protege por
encargo del hermano; sin dudar, enfrenta a don Diego a capa y espada, sumándose los primos de don
Sancho en la lucha. Al ver herido y con peligro de morir a don Diego a causa de la desventaja ante
el enemigo, Leonor se las ingenia para salvarlo. Es un momento crucial donde confluyen engaños
cruzados que arman el gran enredo.
La didascalia implícita enunciativa del siguiente fragmento muestra en aparte el sentimiento de Leonor ante las circunstancias y su decidida intervención (DIE), (DIM):
LEONOR

(Arriesgar quiero la vida Aparte.
por tan dichosa esperanza.)
Hermano, no le matéis.
Primos, valedme, mirad
que es mi esposo.

		

(vv. 827-830)

Leonor miente; ante su crisis muestra astucia e ingenio. Al detener el enfrentamiento de don
Sancho contra don Diego, evita el deshonor1 de Teodora por introducir un hombre a su alcoba, salva la
situación y quedan en deuda con ella Teodora y don Diego; pasa de ser engañada a engañadora. Ejerce
el tipo de engaño malicioso que apoya el conflicto de la comedia, delineado con todos sus factores:
crear intriga con una mentira, resultado de la inteligencia y libertad de acción (Catalán, 2014, p. 41).
Con ello, Juan Ruiz acentúa el tono cómico de la obra, pues se expone a don Diego inmóvil
ante tal declaración de Leonor, lo que confirma que “el proceder con engaño, la mentira, es producto
de la cobardía del héroe, su reacción ante una situación peligrosa que le inspira miedo: sirve por tanto
para expresar la ambigüedad, lo grotesco del propio héroe cómico” (Vilchez, 1976, p. 273). Con ello,
don Diego se perfila como antihéroe en contraste con las acciones protagónicas de Leonor, aunque,
de acuerdo con Serafín González (2003), “El enamoramiento de la dama no constituye, pues, uno de
En “la construcción del juego del enredo en las comedias de capa y espada, el código de honor es un componente explotado en
sus potencialidades cómicas”. (Arellano, 1999, p. 64).
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los acontecimientos que precipitan la acción principal, sino uno de los impedimentos que complican y
retardan la conclusión de la misma” (p. 221).
Para efecto de la teatralidad, se construye el engaño como un mecanismo dramático que no
se aprecia de la misma manera en que nosotros lo entendemos, pues los códigos que lo validan están
en función del tema y de la trama de la comedia, que en este caso es el amor de Teodora y don Diego.
En cuanto al amor, se reflexiona sobre su función como el “motor de todas las acciones que contradicen los códigos de valores comúnmente aceptados por la sociedad: respeto a la voluntad paterna,
defensa de la honra, recato femenino, etcétera” (González, 2007, p. 213). Por ende, en la teatralidad,
al representar las formas del amor, se justifican acciones como la mudanza de amor por parte de las
damas de las comedias de capa y espada, ya sea para elegir marido y rebelarse a la imposición familiar de un matrimonio por conveniencia o burlar las normas de su casa y demostrar con ello su “poder
doméstico”, como lo denomina Arellano (2018) en el 5to Coloquio Internacional Juan Ruiz Alarcón
(14:19), rasgo que se ilustra con énfasis en las damas de la comedia de Los empeños de un engaño.
El acto segundo abre con una escena espejo de los criados, quienes se involucran al igual
que sus amos en el juego de amor, engaño y celos. Enseguida, para fines de transición temporal,
Alarcón integra un fragmento con una técnica de recapitulación. Las didascalias implícitas indican
el tiempo transcurrido de recuperación de la herida de batalla de don Diego y el lugar donde se encuentra. Dichas marcas prescinden de la preceptiva clasicista, puesto que, de acuerdo con Arellano
(1999), la unidad de tiempo y lugar en las comedias de capa y espada se antepone al servicio de la
verosimilitud, es decir, “persigue un efecto de inverosimilitud ingeniosa y sorprendente, capaz de
provocar la admiración y suspensión del auditorio” (p. 45). (DII y DIE):
DON DIEGO

Huésped de don Sancho soy,
y que a su hermana la mano
he de dar tengo por llano,
y ya con salud estoy;
con que si hasta aquí el efeto
por enfermo he suspendido,
ya es fuerza ser su marido
o descubrir el secreto.

		

(vv. 925-932)

El ejercicio didascálico ubica la condición de don Diego como huésped, el compromiso
marital adquirido, su estado de salud y desesperación por enmendar su situación; con ello, el autor,
recuerda aspectos al lector/espectador para el seguimiento de la trama; Arellano (1999) lo denomina
“función ponderativa” (p.48). En la misma línea de recuento, el personaje enuncia la necesidad de
accionar y enfrentar las consecuencias de sus acciones que funcionan a manera de catáfora para
generar expectativa en el lector/espectador de lo que está por desarrollarse y reflexiona (DII y DII):

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�Artículo de investigación

DON DIEGO

… porque en su casa he vivido,
la opinión se ha confirmado.
Tantos los empeños son
en que un engaño me ha puesto.
Mira si alcanzas con esto
remedio a mi confusión.

		

(vv. 947-952)

La conclusión de don Diego, en tono irónico, alude a la construcción de la intriga y a la
complejidad que se avecina para su desenlace. De acuerdo con Serralta (1998), este es un rasgo
característico donde se puede ver a través de un personaje esos momentos de “ autocomentarios o
guiños de los autores acerca de su propia labor de dramaturgo” (p. 1520).
Para el desarrollo del conflicto, el autor genera un ritmo vertiginoso y enfrenta el triángulo amoroso. Primero llega Leonor al cuarto de su hermano don Sancho, en donde hospedan a don
Diego, ya recuperado de la herida. Leonor le recuerda su compromiso y que tiene que desengañar a
Teodora. Don Diego quiere aclarar la situación, pero entra Teodora para agradecer a Leonor el gesto
de salvarle la vida a su amado y, por ende, su honor. Leonor desengaña a su amiga y le informa que
se va a casar con don Diego porque ahora se trata de defender su honra debido a los rumores que el
suceso ha provocado. Teodora, desconcertada, pide la verdad; don Diego le responde que es a ella a
quien adora, pero Leonor lo desmiente (DIE):
TEODORA

Dime, Leonor, la verdad.

LEONOR

Que engañaba tu deseo,
		

TEODORA
LEONOR

dijo.

¡Oh falso!
Y que su empleo
era verdadero en mí.
Si no merezco de ti
crédito por mi nobleza,
infórmete la fineza
con que la vida le di.

		

(vv.1133 - 1140)

El discurso deliberativo de Leonor narra los hechos como sucedieron y aclara que siempre
estuvo enterada del engaño de don Diego a Teodora; da su palabra bajo el crédito de ser dama y amiga de Teodora. El antecedente de esta relación se asentó en el acto primero, cuando Teodora recibe a
Leonor en su antesala y le confiesa que tiene un enamorado. Leonor, en ese recinto privado, le ofrece
su amistad y confianza por ser quien es (DII):

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�Artículo de investigación

LEONOR:

… que la palabra te doy
de estar siempre de tu parte,
si no basta asegurarte
mi amistad, siendo quien soy. 		

(vv. 609-612)

La argumentación de Leonor es contundente. Ciertamente, don Diego le expuso que fingiría
amor por Teodora, con ello queda atrapado. La verdad da razón de su fingimiento y se revierte contra
él: a Teodora lo que más le pesa es el agravio, primero de quien dijo ser su amiga para quedarse con
su galán y, después, descubrir que don Diego decía fingir su amor por ella, “que es negarla con los
labios / delito en la fe de amor” (vv. 1149-1150). En el momento en que la palabra participa en el
campo del engaño, expone Vílchez (1996), se crea la oposición del engaño contra la verdad: “Engañar es exclusivamente decir mentira” (pp. 32-33).
En el momento caótico de la acción llega un inesperado elemento; se presenta un Gentilhombre con un papel: “una técnica adicional de información y de intensificación dramática” (Neumeister, 2011, p. 275). Así lo ve don Diego cuando el Marqués le envía un papel donde le reclama
que no respetó a Leonor y lo reta a duelo. Dicho papel, para efectos del engaño, despliega un doble
malentendido que embrolla la situación; por una parte, el Marqués ve a don Diego como traidor y,
por otra, Leonor piensa que el billete (o papel) es de Teodora y encierra a don Diego para evitar que
tengan un encuentro (DIM), (DEM) y (DII):
LEONOR

¡Ah, falso! No logrará
intento tan mal nacido.
Cierra presto, cierra presto
Hace Inés que cierra la puerta.
esa puerta, que no quiero
que a medir llegue el acero
con mis crïados.

		

(vv. 1638- 1643)

El planteamiento del espacio que propone Juan Ruiz de Alarcón en esta comedia, menciona
German Vega García-Luengos (1998), “manifiesta una mayor dependencia de las relaciones entre los
diferentes espacios” (p. 555) al habitar las damas protagonistas en el mismo edificio, separadas por
un primer y segundo piso, lo que permite un juego en el enredo muy particular. La secuencia de las
marcas didascálicas motrices, tanto implícitas como explícitas, precisa el ritmo vertiginoso que la
escena debe llevar. Leonor da la orden de cerrar la puerta, se acata la orden, reacciona don Diego y
golpea la puerta; enseguida llega Teodora y Leonor le impide pasar con don Diego. (Acto segundo),
(DII), (DIM):
LEONOR

¡Qué presto,

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�Artículo de investigación

Teodora, subiste a ver
los efetos que ha causado
tu billete!
TEODORA

		

¿Yo billete?
¿Qué dices?

LEONOR

Teodora, ¡vete,
vete y no te den cuidado
mis cosas, ni de ese modo
disimules, que valor
tengo yo, sin tu favor,
para salir bien de todo.

TEODORA

Leonor, engañada estás,
pero tu hermano y el mío
han llegado, y presto fío
que mi venganza verás.

(vv. 1665 – 1681)

El deseo de venganza es correspondido entre las damas y tratarán de que ninguna se quede
con don Diego. Mudan de amor para retomar el convenio inicial de casarse cada una con el hermano
de la otra. Lo anterior genera tensión en el cierre del acto segundo, todos los personajes están a punto
de enfrentarse y terminar el enredo. Don Juan y don Sancho van decididos a quitar de su camino a
don Diego (DII):
DON SANCHO

Mejorada así mi suerte,
¿qué espero? Desengañemos
a don Diego y evitemos
con su ausencia o con su muerte
peligros de nuestra fama.

		

(vv. 1708 – 1712)

Don Sancho muestra, como buen guardián del honor, su preocupación por la presencia antitética de la fama que se avecina de no cambiar las actitudes que se han llevado a cabo en la casa.2.
A la vista de este caso, de acuerdo con el Diccionario de Autoridades, se sigue la segunda acepción
Lobato, M. (2022), en La representación de la fama en el teatro del Siglo de Oro, presenta la idea de la fama: “Son casos de
justicia poética en los que la inventiva de los dramaturgos utiliza argumentos en tono a la reivindicación de una fama perdida
hasta lograrlo, no siempre con final feliz” (p. 263).
2

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�Artículo de investigación

que determina que fama “se toma por la opinión de alguna persona, buena o mala, conforme a su
modo de obrar” (RAE, definición 2, 1732/s.f.). Don Sancho, junto con don Juan, pretenden dar fin
al enredo, pero el dramaturgo da un giro en la trama con la noticia de que don Diego fue encontrado
en la calle, al parecer, muerto. Esto causa expectativa en el lector/público al cierre del segundo acto.
Dicha acción ocurre fuera de escena (Ticoscopia); los personajes, ante el hecho, revelan su verdadera
preocupación: don Juan y don Sancho se ven expuestos socialmente con la caída de un cuerpo del
recinto de Leonor a la calle, lo cual afecta su fama, y las damas, mortificadas por la salud de su galán,
se manifiestan enamoradas.
El acto tercero abre de manera similar al segundo, con don Diego en un cuarto recuperado
de la caída del balcón de Leonor, pero ahora se hospeda en una posada. La didascalia explícita indica
que trae capa y espada mientras cierra un papel, lo que muestra su recuperación y buen estado para
continuar su contienda. El inicial diálogo con Campana también cumple la función ponderativa de
actualizarle al lector/público la situación en la que se encuentra la trama; al final del recuento, Juan
Ruiz de Alarcón, a través del personaje, comparte una reflexión del daño que el mentir ejerce en el
honor (DIE):
DON DIEGO: … ¿Hay desdicha más crüel?
¿La verdad ha desmentido
con la mentira? ¿Qué haré
sin ventura y sin honor?)
Vive Dios que estoy…			

(vv. 2019-2022)

Don Diego aclara con el Marqués que él no lo traicionó, que ha sido otro malentendido
provocado por su criado. Esta revelación le regresa al Marqués la esperanza de desposar a Leonor
y decide apoyar a don Diego en su reconquista con Teodora. Un rasgo irónico es que, mientras eso
sucede, Teodora interpretó que don Diego estaba dispuesto a matarse por Leonor y decide mudar3
su amor por don Sancho. Entre tanto, don Juan, escucha rumores sobre don Diego, sabe que son
mentiras y ve la oportunidad de hacer uso de ellas para recuperar a Leonor. Es, pues, el recurso del
engaño a fuego cruzado con el que continúa Alarcón en el acto tercero, dando empuje al engranaje
de la acción (DII), (DIM):
DON JUAN

Pues que no estorba el suceso
de don Diego mi cuidado,
que en Madrid se ha divulgado
que, privarle de seso

Las damas mudan de amor con frecuencia; su libre albedrío del honor está supeditado al amor y esa convención genérica “es
lo que permite a las mujeres de la comedia todos sus enredos y el dominio de muchas tramas, convirtiendo en chiste lo que en
la convención trágica sería su destrucción” (Arellano, 1999, p. 61). Un panorama de la mujer en el teatro se revisa también con
González Luis, M. (1995).
3

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�Artículo de investigación

la gota coral, cayó
del balcón, y yo con esto
que se publique he dispuesto
que don Sancho le curó
por amigo y por piadoso,
y que se erró la opinión
que atribuyó la ocasión
ser de Leonor esposo. 		

(vv. 2186 – 2197)

Así, don Juan pretende aclarar los rumores que se han divulgado sobre su familia para reestablece el honor de Leonor y cumplir su palabra de casamiento.
El Marqués facilita un encuentro de don Diego con Teodora. Es el único momento de los
enamorados solos, donde hacen recuento de sus peripecias, de los engaños y desengaños sufridos
para, finalmente, declararse su amor, ahora queda enfrentarse a los demás. Ante el temor que eso
provoca en Teodora, don Diego le asegura tener el apoyo de la autoridad. Se reúnen con todos, toma
la palabra don Diego para recordar las leyes del casamiento que promueven el libre consentimiento
de la mujer para elegir con quién casarse. Alcalá-Zamora (1949) menciona al respecto: “Sobre el
problema esencial del consentimiento, de la libertad para contraer matrimonio, Alarcón es radical,
partidario resuelto de esa libertad, por encima de toda imposición coactiva y ajena” ( p. 39). Don Juan
y don Sancho confían en que Teodora va a revisar bien sus obligaciones antes de emitir su decisión
final, pero triunfa el amor y se decide por don Diego. Por su parte, Leonor también hace uso de su
libre albedrío y toma venganza contra el Marqués dando su mano a don Juan.
Personajes prácticos o estrategas
¿Qué conduce a un personaje a mentir? La relación que el personaje de don Diego tiene con
el engaño es desde un aspecto práctico, pues responde a las circunstancias que lo obligan a guardar
un secreto (su amor por Teodora); aún sin ser su intención, se convierte en engañador (fingimientos y
disimulos). Su carácter es complejo; aunque sabe que sus acciones no son correctas, se empeña en que
funcionarán y va sumando más engaños, lo que provoca aparentar lo que no es y alejarlo de su objetivo.
No es hasta que enfrenta las cosas con su verdad y declara su amor que todo gira a su favor.
Leonor es la dama antagonista que es engañada y, cuando lo descubre, opta por la vía del
engaño con gran ingenio y astucia, se convierte en engañadora maliciosa y estratega del engaño motivada por la venganza. Aun con todos sus intentos, no consigue quedarse con don Diego. Al final,
decide casarse con don Juan y rechazar al Marqués como venganza por apoyar a don Diego.
Teodora, enamorada, quiere propiciar el encuentro con su amado don Diego y está dispues-

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�Artículo de investigación

ta a engañar para enfrentar las vicisitudes que se interponen entre ellos. Tiene una estrategia para
encontrarse con él, pero pierde el control de la situación al confiar su amor secreto a Leonor, quien
primero finge salvarla y después la traiciona. Aunque todo parece alejarla de su amado, Teodora es
práctica, desengaña las mentiras, los fingimientos, malentendidos y verdades que le afectan. Busca
venganza para que don Diego tampoco se quede con Leonor. En el tercer acto, tiene un encuentro
con don Diego donde se reclaman, se desengañan y, finalmente, se confiesan su amor (DIM), (DIE):
TEODORA

Si te vas
habiéndome satisfecho
entenderé que lo has hecho
para matarme no más.

DON DIEGO
TEODORA

Pues, ¿qué quieres?
¡Ay de mí!
¿Qué puedo querer? Que muero
por no poder lo que quiero.

		

(vv. 2588 – 2594)

Don Sancho es engañado, víctima de las tretas que los demás están armando. Primero Teodora lo engaña y sale a defender su honor; después su hermana le miente al decir que don Diego es
su esposo y se ocupa de solucionar las cosas (DIM), (DII):
DON SANCHO A mi cuarto le llevad,
que en él es bien que se cure,
pues es de Leonor esposo,
y desde caso es forzoso
que el secreto se asegure.

(vv. 860-864)

Sus acciones corresponden a la calidad de “guardián de honor; es un tanto ridículo y burlado, al final de la comedia, queda solo” (Arellano, 1999, p. 94). Don Juan representa al noble, es
otro guardián de honor, pretende un doble matrimonio, el de Teodora con don Sancho y el de Leonor
con él, para enlazar las familias del mismo linaje; es engañado por su hermana y por Leonor. Con el
fin de buscar una salida decorosa se convierte en engañador. Al igual que el Marqués, servirá para
señalar las obligaciones y ventajas de pertenecer a la nobleza, aun y cuando eso signifique sacrificar
sus deseos personales (DIE):
DON JUAN

Sí, que soy desdichado,
y el escrúpulo en mi será pecado,
si es virtud el delito en el dichoso. 		

(vv. 1450 -1452)

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�Artículo de investigación

El Marqués, figura monárquica4, es un personaje con poca participación, pero no menos
importante. En esta comedia está al servicio de la intriga; cuando cree que don Diego le ha engañado,
lo reta a un desafío y eso desata otros malentendidos en la trama; hacia el desenlace de la obra, el
Marqués se desengaña y ayudará al encause de las acciones que apoyarán a don Diego a cumplir sus
objetivos. En la dramaturgia de Juan Ruiz hay presencia de este tipo de personajes para recordar los
deberes de la autoridad que, en su cumplimiento, como en este caso, lo alejan del amor, pero influye
para restablecer el orden y dar muestra ejemplar del buen gobernante (DIE):
DON DIEGO

Dos mil años tus blasones
aumentes, noble Marqués,
porque a los señores des
un espejo en tus acciones;
que no consiste en nacer,
señor, la gloria mayor;
que es dicha nacer señor
y es valor saberlo ser.

		

(vv. 2102 – 2109)

El gracioso Campana es engañador, miente a Leonor al decirle que su amo la quiere a ella,
aconseja a su amo que finja amar a Leonor, entrega a Teodora la carta del Marqués que traía don Diego
al caer del balcón y, por ende, esta malinterpreta que don Diego se lanzó del balcón para salvar a Leonor. Campana miente al Marqués sobre la caída de su amo por el balcón. Su naturaleza es improvisar,
ser práctico, justifica sus acciones para ayudar a su amo, aunque generalmente es lo contrario. Funge
como consejero con una estructura moral correspondiente a su rango (DIE):
CAMPANA

De ese modo, si yo fuera
don Diego de Luna, huyera.

DON DIEGO

Y también huyera yo,
si fuera Campana.

		

(vv. 1484 – 1488)

La participación de las criadas de las damas consiste en ser las acompañantes. En esta comedia no avanzan como consejeras, pero construyen el triángulo amoroso entre los criados a imagen
y semejanza de sus amos, marcando el deseo de aspirar a ser como ellos.
Técnica dramática del engaño
El inicio de la comedia presenta el engaño in media res, con el secreto amor de Teodora y
“La monarquía que traza y propone su pluma (Juan Ruiz de Alarcón) es dialogante, en el más amplio sentido de la palabra,
sobre todo, porque en sus repúblicas dramáticas las responsabilidades de Estado recaen sobre el privado, por lo que la figura
del rey queda abierta, hasta las últimas consecuencias, a un continuo diálogo con la corte y los problemas que aquejan a su
pueblo” (Josa, 2002, p. 422).
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�Artículo de investigación

don Diego; los apartes son otro apoyo técnico para dar a conocer las intenciones engañosas de un
personaje o la reacción al saberse engañado. Al seguir la tensión dramática de la comedia se observa
cómo se puntualizan los engaños y desengaños en la acción desde el planteamiento de la trama en
el primer acto. Juan Ruiz teje un ritmo desenfrenado y directo sin alternar momentos que relajen la
tensión en el espectador al insertar el engaño en situaciones complicadas de los personajes en escena.
Cada personaje guarda un secreto o es cómplice de otro.
El engaño se estructura como eje central del enredo y de la trama, rasgo que el autor acentúa
en el título de la comedia a través de su personaje principal, para sembrar curiosidad en el público en
el segundo acto, donde se espera el gran enredo (DIE):
DON DIEGO

... Tantos los empeños son
en que un engaño me ha puesto.
Mira si alcanzas con esto
remedio a mi confusión.

(vv. 949-952)

En un segundo momento, don Diego, consciente de sus engaños y su daño, reflexiona (anagnórisis) sobre la complejidad que ha tomado el engaño inicial y que da crédito al título de la comedia
(DIE):
DON DIEGO

Si yo, supiera,
Campana, lo que he de hacer,
¿llamárame desdichado?
¿Que a tan infeliz estado
me haya podido traer
mi engaño que, viendo el daño,
ni puedo huir ni esperar,
porque advierta a mi pesar,
los empeños de un engaño? 		

(vv. 1499 - 1507)

Al perder el control del engaño inicial, don Diego se interna en un laberinto sin salida.
Leonor lo compromete en matrimonio (engaño argumental) y queda forzado a quedarse con ella,
destacando la astucia de la mujer. En este sentido, menciona Serralta (1988) que “el hecho de que
las mujeres tomen en la Comedia más iniciativas que los hombres se tiene pues que relacionar con
su mayor disponibilidad técnica para los dramaturgos” (p. 134). En contraparte, los galanes están
preocupados por mantener el honor, “reaccionando según las reglas intocables de un riguroso código
socioteatral” (p. 134). (DIM):

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�Artículo de investigación

DON DIEGO

(¿Cuándo debiera entender 		

Aparte.

que por ir al desafío
por el balcón me arrojé,
le ha dicho que por hüir
de Leonor, porque el Marqués
dé más crédito a mi afrenta?
¿Hay desdicha más crüel?
¿La verdad ha desmentido
con la mentira? ¿Qué haré
sin ventura y sin honor?)

		

(vv. 2011 – 2023)

Dicho hasta aquí, podemos condensar que el planteamiento de la trama se sustenta por
efecto de las acciones engañosas de los personajes cercanos a don Diego (Campana y Leonor). Los
engaños se manifiestan desde el inicio y diseñan en la línea dramática las bifurcaciones que desvían
a don Diego5 de su objetivo (enamorar a Teodora).
El clímax de la obra asciende; la estrategia del engaño es a través del desengaño, donde la
mayoría de los personajes en busca de la verdad encuentran nuevos enredos. Juan Ruiz, a través de
sus personajes, muestra una perspectiva con doble sentido de la verdad, pues a partir de quién, cómo
o en qué momento la dice, será verdad o mentira.
Las peripecias hacen la travesía ardua de don Diego hasta el último momento en que se
restablece el orden: “la falsa acusación, así como el tema amoroso y la confusión laberíntica con
desenlace matrimonial, son características de la comedia de capa y espada” (González, 2007, p.
213). Al final de la obra el Marqués es mediador, se aclaran los engaños, se da paso al libre albedrío
que toma fuerza en voz de las damas para elegir con quién se casan, triunfando el amor de Teodora
y don Diego.
Conclusiones
En la obra de Los empeños de un engaño, Juan Ruiz de Alarcón lleva el engaño como eje
central de la trama hasta el final: no es un uso monótono, ya que a partir de un engaño fundamental
se despliegan otros engaños, los cuales contribuyen al ritmo y dinámica de la comedia.
La tipología de engaños que se presentan en el planteamiento de la trama son secretos, fingimientos, malentendidos, verdades a medias y un malicioso que dan sustancia al enredo. El nudo
de la comedia se enriquece con los agravios y los desengaños que ejercen el juego de desmentir las
Se define como protagonista “cuando es en él, gracias a él, con él, para él y por él que suceden los acontecimientos del drama” (Alatorre, 1999, p. 28).
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�Artículo de investigación

verdades con las mentiras, en una contraposición que revaloriza la verdad a partir de la credibilidad
que el personaje tiene ante los demás, y es hasta la última escena que los personajes se enfrentan para
aclarar y ordenar el caos. Así, cada quien queda con su desengaño y con su verdad. Se muestra un
final merecido dentro de la cosmovisión teatral.
El uso del engaño de mayor peso se desarrolla con los personajes centrales de don Diego
y Leonor; sus engaños se focalizan en la misma línea antagónica que sus personajes. Don Diego es
engañador de manera involuntaria, su intención es mentir a corto plazo, pero se interna en un sinuoso
camino del que solo podrá salir con el amor. Leonor, por su parte, opta por la vía del engaño malicioso con gran ingenio y astucia, aprovecha las situaciones para revertirlas a su favor. Su motor para ser
engañadora es la venganza; incluso al final, sacrifica su felicidad por ella.
La estructura del recurso precisa la relación del tipo y jerarquización del engaño con los valores éticos y sociales de los personajes. La demostración del protagónico engañador enfatiza cómo
un fingimiento sin otra intención que la del amor sesga el camino de la verdad hacia las sombras del
engaño. Don Diego, por evitar una situación indecorosa a Teodora, altera las apariencias y se reflejan
engañosas. Con ello, Juan Ruiz expone el engaño como dilema ético en función de la construcción del
enredo.
Al emplear una perspectiva didascálica, el trabajo no solo amplía la comprensión del teatro
barroco, sino que puede aportar al ejercicio actoral enfoques interpretativos al identificar las formas
y jerarquías del engaño en la construcción de un personaje y matizarlo acorde a la progresión del
engaño en la trama, incluso, en obras dramáticas contemporáneas.
El ritmo peculiar que Juan Ruiz de Alarcón le imprime a su comedia es a través del engaño
que enreda, intriga, devela y plantea el discurso sobre la verdad y la mentira a través de la teatralidad
para involucrar al lector/espectador en una reflexión ética sobre las consecuencias del engaño. Es fácil
engañar, pero no así, salir del engaño.
De acuerdo con Serralta (1988), la utilidad de estudios que “abordan las posibilidades técnicas de la creación puede resultar insuficiente para abordar la totalidad de las facetas de una obra,
pero permite matizar y complementar las conclusiones de los diferentes e imprescindibles enfoques
críticos de nuestro siglo” (p. 213). Ante este panorama, se propone conocer más la obra del autor, a
partir de la construcción del engaño literal tópico recurrente, con la certeza de que dicho estudio es
la base para internarse en las dimensiones éticas del engaño que refuerza tanto la dimensión cómica
como la crítica moral de la obra.

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�Artículo de investigación

RECIBIDO: 03 de abril de 2025
ACEPTADO: 16 de junio de 2025
DOI: https://doi.org/10.29105/de.v2i3.18

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

Estudio desde el feminismo de
Les Noces, una obra de
Bronislava Nijinska
A Feminist Study of Les Noces, a Work by
Bronislava Nijinska

Alejandra Olvera Rabadán1
Facultad Popular de Bellas Artes
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo / Morelia, Michoacán, México
Contacto: alejandra.olvera@umich.mx
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-7950-3115

Larissa Loeza Goycochea1

Doctora en Ciencias del Arte con especialidad en teoría, historia y crítica de la danza, por la Universidad de las Artes de
Cuba (ISA). Realiza investigación sobre corporalidad y procesos creativos en danza. Profesora en licenciatura y doctorado de
la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores.
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�Artículo de investigación

Estudio desde el feminismo de Les Noces,
una obra de Bronislava Nijinska
A Feminist Study of Les Noces, a Work by Bronislava Nijinska
Resumen
El ámbito de la coreografía del ballet ha sido protagonizado mayoritariamente por hombres, pero a
inicios del siglo XX, Bronislava Nijinska fue coreógrafa en los Ballets Rusos de Diaguilev, creando
obras de gran importancia para el desarrollo posterior del ballet, por sus planteamientos creativos. Sin
embargo, solamente se conservan dos de sus más de setenta obras, y en la literatura sobre el ballet en el
siglo XX prácticamente no se ha estudiado su trabajo. Esta investigación se propone analizar, desde una
perspectiva feminista, las condiciones de desarrollo del campo del ballet y de sus estudios que impidieron la conservación de las obras de Bronislava. Para comprender la inadecuación entre la importancia
del trabajo de Bronislava y los escasos estudios que existen sobre su obra, se examinan las principales
aportaciones de Nijinska y se analiza una de sus coreografías más emblemáticas. Además, se realiza
una revisión del desarrollo de los estudios sobre el trabajo de Bronislava, así como las relaciones que
otros coreógrafos han tenido con la obra de Nijinska. Este estudio permite comprender cómo las condiciones estructurales del funcionamiento del ámbito del ballet dificultan el desarrollo y validación del
trabajo coreográfico de las mujeres.
Palabras clave: Coreografía, mujeres, danza, conservación
Abstract
The field of ballet choreography has been dominated by men, but at the beginning of the 20th century,
Bronislava Nijinska was a choreographer at Diaghilev’s Ballets Russes, creating pieces of great importance for the subsequent development of ballet due to their creative approaches. However, only two of
her more than seventy works have survived, and her work has hardly been studied in the literature on
ballet in the 20th century. This research aims to analyze, from a feminist perspective, the conditions of
development of the field of ballet and its studies, which prevented the preservation of Nijinska’s works.
To understand the mismatch between the importance of Nijinska’s artwork and the scarce studies that
exist on her work, Nijinska’s main contributions are examined, and one of her most emblematic choreographies is analyzed. In addition, a review of the development of studies on Nijinska’s work is carried
out, as well as the relationships that other choreographers have had with Nijinska’s work. This study
allows us to understand how the structural conditions of the ballet field hinder the development and
validation of women’s choreographic work.
Keywords: Choreography, women, dance, conservation

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�Artículo de investigación

El estudio de la danza desde una perspectiva femenina
Cuando el tiempo de la danza ha terminado, pareciera que la obra se ha esfumado. Sin embargo, permanecen muchos vestigios: la danza queda en la memoria de los cuerpos que bailaron, en las
imágenes y en las narraciones que se contaron sobre la danza. El ballet es un arte en el cual el trabajo de
curaduría para el mantenimiento o recuperación de las obras del pasado es muy importante, y debe ser
sostenido si se quiere preservar la obra. Resulta prácticamente imposible resguardar o mantener vivas
las composiciones coreográficas del ballet sin la memoria de los cuerpos o la notación del movimiento,
como la labanotación, sistema similar a la partitura musical.
Las circunstancias que hacen que algunas obras del ballet permanezcan y otras se pierdan
son complejas, pero hay un asunto de género latente en este proceso y del cual casi nunca se habla.
Al pensar en esto, se hace evidente la necesidad de reestructurar los estudios sobre la danza desde una
perspectiva femenina para recuperar a coreógrafas como Bronislava Nijinska. El campo de la coreografía del ballet ha estado gobernado ampliamente por hombres, a pesar de lo cual Nijinska se abrió
camino realizando más de setenta obras y trabajando en las más importantes compañías del mundo. Sin
embargo, su trabajo no ha sido suficientemente recogido en los estudios sobre danza y sus obras no fueron sostenidas en el tiempo, cosa que sí se ha hecho con el trabajo de coreógrafos hombres con quienes
convivió. El objetivo del presente artículo es analizar la importancia del legado de Bronislava Nijinska
en el desarrollo del ballet a nivel mundial, por medio del estudio de su trayectoria y del análisis formal
de una de sus obras más importantes: Les Noces.
Para entender la importancia del legado de Bronislava Nijinska se implementaron dos estrategias. La primera consistió en la realización de un estudio histórico que permitió ubicarla en su entorno
y analizar, desde las teorías del feminismo, las condiciones en las cuales se desarrolló su trabajo. Esta
parte de la investigación se elaboró a partir de la recopilación de material documental y audiovisual
existente, incluyendo textos que abordan directamente su trabajo, las memorias de la propia Nijinska,
la investigación realizada por Lynn Garafola sobre la vida de la coreógrafa y los registros existentes
sobre las dos obras que se conservan: Les Noces y Les Biches. En esta misma línea, fue fundamental la
revisión de documentos sobre personalidades de la danza con quienes la creadora trabajó, como los realizados sobre Diáguilev, Vaslav Nijinsky, Léonide Massine, entre otros, en los cuales tangencialmente
se ofrece información sobre ella. Del mismo modo, se estudiaron aquellos documentos sobre personalidades de la danza como Frederick Ashton, Mercedes Quintana, Nellie Happee y algunos más, con quienes no necesariamente trabajó Bronislava, pero que ofrecen la información necesaria para vislumbrar el
impacto de la coreógrafa en el desarrollo del ballet en el siglo XX. La segunda estrategia consistió en
la realización de estudios formales gracias a los cuales fue posible analizar, en términos coreográficos
y de la construcción del lenguaje, su verdadera influencia en la creación coreográfica del ballet.
En esta investigación se observa cómo el hecho de que Bronislava Nijinska fuera mujer condicionó la permanencia de sus obras por razones ajenas a la importancia o la influencia que estas tuvieron
en el desarrollo del ballet. Debido a su temática, este artículo se enfoca específicamente en Les Noces.

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�Artículo de investigación

Para el comienzo de esta investigación, se hizo una revisión del desarrollo de las vanguardias
históricas en Europa, particularmente aquellas iniciadas en Rusia. Comprender las transformaciones
que dichas vanguardias propusieron en el campo del arte fue determinante para la realización del análisis formal de Les Noces, porque brindó una perspectiva más completa sobre cómo, por ejemplo, Bronislava retomó en este trabajo principios compositivos del constructivismo ruso. Además, el estudio del
desarrollo del ballet en Rusia a inicios del siglo XX fue importante para dimensionar cómo fue posible
que una mujer tuviera espacio para la creación coreográfica y las condiciones bajo las cuales se inició
el trabajo de la coreógrafa rusa en este campo específico.
Para el análisis formal de Les Noces, en un primer momento se seccionó la obra para observar
específicamente cada uno de sus componentes. En un segundo momento se estudiaron las relaciones
que dicha composición coreográfica establece entre sus distintas partes. Finalmente, se estudiaron las
relaciones que se pueden observar desde la pieza con su entorno social y cultural con el desarrollo del
arte de su época y con las otras obras de la misma autora y de otros coreógrafos de los Ballets Rusos de
Diáguilev, compañía donde se creó Les Noces.
El análisis formal para este artículo se apoyó en teorías del feminismo, particularmente en
autoras como Judith Butler, desde quien se puede comprender que existe una relación entre las construcciones estereotipadas de género y las posibilidades de desarrollo profesional de las personas; o
Simone de Beauvoir, quien analizó cómo el desarrollo profesional de las mujeres se ha visto limitado
por las estructuras sociales y culturales. Integrar esta perspectiva feminista a la investigación permitió
comprender la forma en la que la misma obra Les Noces fue creada desde una perspectiva crítica del
patriarcado, pero también dio la posibilidad de comprender las dificultades vividas por Bronislava para
la conservación de sus creaciones. La integración de las teorías del feminismo llevó a la investigación
a que no se limitara al análisis de la obra, sino que se hiciera una revisión del impacto de la vida profesional de Bronislava Nijinska en el desarrollo del ballet a nivel internacional, así como el estudio de la
desproporción de ese impacto en relación con la conservación de sus obras.

Los orígenes: Los Ballets Rusos de Diáguilev
A inicios del siglo XX se produjo un importante cambio en el ballet con el surgimiento de los
Ballets Rusos de Diáguilev, compañía activa de 1909 a 1929. Las transformaciones en la producción
danzaria de esta compañía tuvieron efectos en el ballet a nivel mundial, por lo cual se le puede ver
como el origen de lo actualmente conocido como ballet contemporáneo. La importancia histórica de los
Ballets Rusos no solamente se debe a las obras que en ellos se produjeron, pues se puede entender a esta
compañía como un semillero donde iniciaron sus trabajos coreográficos personas que posteriormente
tuvieron gran influencia en el ballet a nivel mundial.
La compañía tenía un funcionamiento muy peculiar, porque para la creación de las obras se
conformaban equipos interdisciplinarios donde había artistas visuales, músicos y dramaturgos, quienes
colaboraban coordinadamente con el coreógrafo para la concreción de las piezas artísticas. Por esta ra-

50 |Vol. 2, Núm. 3 (2025). julio-diciembre 2025 | ISSN 3061-7545 | dialecticaescenica.uanl.mx

�Artículo de investigación

zón recibió una importante influencia de las vanguardias históricas, a las cuales pertenecían muchos de
estos artistas visuales y músicos. La selección de los equipos de trabajo estaba a cargo del mismo Diáguilev, quien buscaba a artistas que pudieran proponer ideas innovadoras, lo cual le hacía no solamente
un empresario, sino una suerte de curador. Podemos encontrar a artistas como Natalia Goncharova,
Alexander Benois, Léon Bakst, Nicholas Roerich, Jean Cocteau, Pablo Picasso, Max Ernst, Joan Miró,
y a músicos como Erick Satie, Nikolai Rimski-Korsakov, Alexandr Glasunov, Manuel de Falla, Claude
Debussy, Igor Stravinsky, Darius Milhaud, entre otros (Buckle, 1979).
Los Ballets Rusos de Diáguilev tuvieron varias etapas y cada una contó con un coreógrafo
principal. El primero fue Michel Fokine (Buckle, 1979), quien introdujo las primeras grandes transformaciones a la coreografía, destacándose el hecho de que quitó el argumento a los ballets para enfocarse
en construir personajes desde el movimiento solamente, lo cual fue el primer paso rumbo a la abstracción desarrollada posteriormente en la compañía. Después siguió Vaslav Nijinsky, quien transformó el
lenguaje corporal empleado en las coreografías, alejándose de la tradición del ballet y sus acrobacias,
además de cambiar la relación entre la música y la danza en su proceso de creación.
Un importante tercer periodo de los Ballets Rusos fue encabezado por Léonide Massine, pues
trabajó con artistas visuales de las vanguardias históricas, lo cual le permitió resignificar la relación
entre vestuario, escenografía y coreografía, alejando la conexión de estos tres elementos de una mera
función narrativa. La obra de Massine se caracteriza por alejarse de las temáticas eslavas. Además,
destaca la introducción del ruido como parte de la construcción sonora de las obras.
En la siguiente etapa fue turno de Bronislava Nijinska como la coreógrafa principal. Cabe
destacar que ella es la primera mujer en la historia del ballet en tener un papel destacado en la creación coreográfica internacional. Sorprende, por lo tanto, el hecho de que en la actualidad solamente se
conservan dos de sus obras en escena. Nijinska fue quien realmente comprendió las propuestas de Ígor
Stravinsky en la estructuración musical y llevó estos principios creativos a la danza; introdujo el uso
de ropa cotidiana como vestuario y realizó coreografías con temáticas abiertamente feministas, como
son la creación de personajes que desarticulan los estereotipos de género o la presentación crítica de
prácticas culturales como el matrimonio. Una de las batallas de Nijinska, mientras trabajó en los Ballets Rusos, fue su búsqueda de una creación desligada del libreto, el cual, a su parecer, supeditaba a la
coreografía a la creación literaria.
Más adelante siguió un periodo de indefinición que se dio por la dificultad de encontrar a una
figura tan destacada como Nijinska. En esta fase de transición varios coreógrafos colaboraron sin tener
una particular aportación. Finalmente, George Balanchine obtuvo este cargo en la compañía, pero poco
después la muerte de Diáguilev llevó a la desaparición de los Ballets. George Balanchine trabajó muy
poco en los Ballets Rusos, realmente sus principales aportaciones a la escena mundial las desarrolló en
Nueva York. Sin embargo, sus experiencias en la compañía de Diáguilev fueron fundamentales, porque
ahí fue donde nacieron sus principales ideas coreográficas, como son: la transformación del lenguaje
del ballet, la simplificación de los diseños de vestuario y escenografía, y la creación coreográfica totalmente desvinculada de la narrativa. La manera de crear de Balanchine fue muy bien recibida en Nueva

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�Artículo de investigación

York, donde la abstracción fue un asunto muy importante, no solamente en la danza moderna sino
también en las artes visuales y en la música.
En los Ballets Rusos se pueden ver cambios radicales en las estructuras coreográficas, las cuales antiguamente solo concebían grandes obras en varios actos. En cambio, se produjeron obras cortas
de pocos minutos como La muerte del cisne que Michel Fokine hizo para Ana Pavlova (Pasi y Agostini,
1987), o Los dioses piden limosna de George Balanchine, obra en un acto de duración media (Pasi y
Agostini, 1987). Esto hacía que los programas de danza fueran conformados por varias propuestas y no
con una sola obra larga, como solía ser en el siglo XIX.
Así mismo, se modificó la manera de entender la relación entre cuerpo de baile y solistas.
En términos argumentativos, los cuerpos de baile se conformaron como personajes y no como meros
acompañantes de la acción de los solistas. En términos coreográficos, los cuerpos de baile adquirieron
gran complejidad, que antaño era reservada para las figuras solistas. En este aspecto, quien más lejos
llevó la exploración fue Bronislava Nijinska, en su coreografía Les Noces, la cual se analizará a detalle
más adelante.
Otro cambio importante fue el de las temáticas de las obras. Había algunas sin una temática
argumentativa, como Las sílfides de Michel Fokine, cuya coreografía presenta personajes fantasiosos
y etéreos propios del romanticismo, pero la composición escénica no tiene argumento, solo muestra a
esos personajes danzando. También se introdujeron creaciones con temáticas propias del folklore ruso
como El pájaro de fuego, también de Fokine, o La consagración de la primavera de Vaslav Nijinski
(Pasi y Agostini, 1987), trabajo que, si bien se perdió en su versión original de 1913, fue recreado por
The Joffrey Ballet en 1987 (Shawm Kreitzman, 2016). Además, esta propuesta fue retomada y recreada −sin intentar ser fieles al original de Nijinsky− por los más importantes coreógrafos del siglo XX,
como Maurice Béjart, Pina Bausch, entre otros, convirtiéndose también estas versiones, en creaciones
emblemáticas del siglo pasado. Otra de las líneas que se exploraron en los Ballets Rusos de Diáguilev
fueron las temáticas cotidianas como fiestas, eventos deportivos, convivencias en la playa, entre otras,
las cuales solían tener elementos críticos con los modos de vida del momento. Ejemplos de este tipo de
obras es Les Biches y El tren azul, ambas con coreografía de Bronislava Nijinska.
La relación del movimiento con los aspectos sonoros de la obra fue otra importante aportación
de esta compañía. Se empezaron a hacer, por primera vez, composiciones coreográficas con música
del pasado que no había sido creada para la danza, como Las sílfides de Fokine, cuya musicalización
se conformó a partir de fragmentos de obras de Frédéric Chopin. Pero el trabajo más emblemático en
la relación de la música con la danza fue La consagración de la primavera, en la cual los procesos de
creación coreográfica y de composición musical fueron paralelos. Anteriormente, o se componía la
música y a partir de ella se creaba la coreografía, o a la inversa, se hacía la coreografía y a partir de ella
se componía la música. La manera de armar equipos de artistas de Diáguilev permitió que se rompiera
la barrera entre disciplinas y que, de manera interdisciplinaria, se creara este ballet importantísimo para
la danza de todo el siglo XX.

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Igor Stravinsky, responsable de la composición musical de La consagración de la primavera,
estaba explorando con la desarticulación de la métrica y cambiaba constantemente el tipo de compás
que utilizaba. Esto era acompañado por la creación coreográfica, a cargo de Vaslav Nijisnky, quien
también cambiaba rítmicamente la coreografía en función de los juegos musicales. Esto resultaba particularmente difícil de entender para quienes bailaban la obra.
La partitura de La consagración de la primavera de Stravinsky era tan complicada que ni
siquiera los grandes directores podían seguirla inmediatamente, y durante los ensayos posteriores con la orquesta fue necesario que Stravinsky se parara al lado del director para ayudarlo
(Nijinska, 1981/1992, p. 458).1
Cuando esta obra fue creada, Bronislava Nijinska se desempeñaba como regisseur. En las
estructuras de las compañías de ballet, el regisseur es quien se dedica a dirigir los ensayos, puede
ser o no quien realiza la coreografía, pero es la figura en cuyos hombros recae el éxito de la obra en
términos interpretativos. En el proceso de montaje de La consagración de la primavera, Vaslav Nijisnky, carente de paciencia y capacidades comunicativas, no lograba que los bailarines entendieran los
aspectos rítmicos de la obra. Bronislava Nijinska propuso entonces trabajar con la Euritmia de Émile
Jaques-Dalcroze, un método de enseñanza de la música a partir del movimiento, lo cual fue importante
en el ámbito de la danza moderna y, en este caso, ayudó a la comprensión de lo que Nijinsky pedía.
Cabe destacar que el trabajo de Bronislava fue fundamental para el logro de este ballet, aunque su nombre no destaca en los créditos del mismo. Sin embargo, esta experiencia fue importante para la posterior
composición de una de sus obras maestras, Les Noces, la cual también tiene música de Igor Stravinsky.
Nijinska escribió diarios sobre esa primera etapa en los Ballets Rusos de Diaguilev, los cuales
fueron posteriormente editados y publicados por su hija Irina Nijinska. Desafortunadamente, estas
memorias solo abarcan la etapa en la que Vaslav Nijinsky trabajó en los Ballets Rusos, pero constituyen una importante fuente de información sobre aquellos asuntos que fueron importantes para ella y
tuvieron efectos en su creación posterior. Sobre La Consagración de la primavera, la coreógrafa rusa
reflexiona “En la coreografía de Nijinsky, ya no existen los arreglos simétricos y los patrones repetidos
del cuerpo de baile” (Nijinska, 1981/1992, p. 459).2 Esta experimentación con el trabajo de los grupos
y con la construcción del movimiento fueron aspectos fundamentales en la creación posterior de Bronislava Nijinska, aunque ella lo hizo de manera muy distinta de como lo hizo su hermano Vaslav, sin
embargo, en ambos está presente el interés de experimentar particularmente con estos dos aspectos.
También la relación creativa con Stravinsky fue diferente entre ambos, porque para Vaslav, el músico
fue una suerte de mentor, y sus experimentaciones coreográficas estaban fuertemente influenciadas por
las creaciones de Stravinsky. En cambio, Bronislava mantuvo una relación de horizontalidad, fue más
independiente de Stravinsky al momento de crear.
Traducción: Alejandra Olvera Rabadán. Texto Original: “The score of Stravinsky’s Sacre du Printemps was so complicated
that even great conductors could not immediately follow it, and during later rehearsals with the orchestra it was necessary for
Stravinsky to stand next to the conductor to assist him”.
1

Traducción: Alejandra Olvera Rabadán. Texto original: “In Nijinsky’s choreography the symmetrical arrangements and repeated patterns of the corps de ballet no longer existed”.
2

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El trabajo colectivo desarrollado entre artistas visuales y de la danza fue central en la compañía de Diáguilev. La conformación de vestuario y escenografía dejó de ser un asunto decorativo o
narrativo y se conformó como eje para la creación colectiva. Algunas coreografías fueron hechas a
partir de prendas escénicas prediseñadas, como el célebre Ballet Parade de Léonide Massine, creado
en colaboración con Pablo Picasso, que se conoce como uno de los pocos ballets cubistas de la historia.
Parade es un ballet sin argumento, cuyos atuendos son figuras entre vestuario y marioneta que transforman los cuerpos humanos. Esta concepción de indumentaria solamente fue vista en esa época en los
ballets de la Bauhaus, una importantísima escuela de arquitectura, arte y diseño que, sin embargo, no
tuvo mucho contacto con los Ballets Rusos de Diáguilev.
El ballet cuenta con un lenguaje de movimiento con orígenes en las cortes europeas, lo cual lo
caracteriza y, a la vez, lo diferencia de otras danzas. En el desarrollo del lenguaje del ballet se fueron
sumando movimientos y dificultades técnicas a lo ya estructurado. En los Ballets Rusos, quienes bailaban habían tenido una formación en esa técnica que hoy se le conoce como académica, pero en muchas
de las obras hubo grandes transformaciones al lenguaje de movimiento. La eliminación de las zapatillas de puntas fue uno de esos cambios de muchas de las coreografías. Otras de las modificaciones al
movimiento fueron: la introducción de posiciones paralelas, como hizo Vaslav Nijinsky en La siesta de
un fauno; la mezcla de movimientos propios del folklore ruso con movimientos de ballet, presente en
obras como Les Noces, de Bronislava Nijinska; y finalmente, la desestructuración de la pantomima que
caracterizó a todo el ballet del siglo XIX. La desarticulación de la función narrativa del movimiento
con rumbo a la abstracción se fue dando paulatinamente durante el desarrollo de la compañía y terminó
de cristalizar con George Balanchine.
Los cambios que se realizaron en los Ballets Rusos de Diáguilev tuvieron un papel importante
en la creación coreográfica del ballet posterior en todo el mundo. En parte porque, tras la disolución
de la compañía, sus bailarines y coreógrafos se dispersaron por todo el orbe. La compañía inició sus
trabajos en Rusia, antes del triunfo de la Revolución rusa, pero ya desde esa época muchas de las
presentaciones se hacían fuera del país debido a que la escena de la Rusia zarista estaba dominada por
el romanticismo tardío y no se entendían bien las propuestas creativas de los Ballets. Más tarde, con
el surgimiento de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, los Ballets Rusos se establecieron
completamente fuera del país, porque el Estado controlaba la creación artística buscando que esta se
relacionara con el discurso socialista, que no tenía nada que ver con lo que la compañía estaba creando.
Bronislava Nijinska nunca regresó a su patria y ella misma inició un periplo de trabajo por muchos
países disgregando su influencia en todos ellos.

Bronislava Nijinska: una mujer coreógrafa en un mundo de hombres
Mientras estuvieron activos los Ballets Rusos de Diáguilev, en la danza moderna también se
dieron experimentaciones que abrieron nuevos caminos para la danza y que tuvieron muchas similitudes con las creaciones de la compañía. Sin embargo, las rutas de ambas danzas se cruzaron muy poco.

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Existe una importante diferencia entre la manera de funcionar de las compañías de ballet en general
y los Ballets Rusos en particular, y las agrupaciones de la danza moderna. Esta diferencia ha influido
notablemente en la posibilidad que han tenido las mujeres para abrirse camino como coreógrafas, tanto
en una, como en otra forma de danza.
En las compañías de ballet, incluida la de Diáguilev, hay estructuras jerárquicas en las que los
puestos directivos y creativos por lo general han sido ocupados por hombres. Por otro lado, son en su
mayoría bailarinas mujeres quienes participan de la danza, cumplen un rol inferior en la jerarquía de la
compañía y su acción está totalmente supeditada al coreógrafo, regisseur y/o director. Esta estructura
permanece aún en la actualidad y los puestos directivos y creativos siguen siendo ocupados mayoritariamente por hombres, aunque cada vez es mayor la presencia de mujeres.
Al considerar el liderazgo artístico por tamaño de la compañía, DDP encontró que 6 de las
8 (75%) compañías más grandes, aquellas con más de 100 bailarines, están dirigidas por
directores artísticos hombres. De manera similar, 16 de 22 compañías (73%) con 74-99
bailarines, y 18 de 30 compañías (60%) con 50-74 bailarines están dirigidas por directores
artísticos hombres3 (Dance Data Project, párr. 3, 2023).
En contraste, la mayor parte de las agrupaciones de la danza moderna eran dirigidas por mujeres y la mayoría de las coreógrafas eran mujeres también. Esto quizá tiene que ver con que la danza
moderna surgió con Isadora Duncan, una danzarina feminista de origen norteamericano que vivió
muchos años en Europa. Isadora decidió desprenderse de las descripciones de lo que la danza escénica
debía ser, así como de sus estructuras de difusión. Bailó mucho sola, tanto en teatros como en espacios
alternativos. Creó varias escuelas en donde enseñaba danza como una práctica de libertad. Duncan
abrió el camino para el surgimiento de la danza moderna, la cual, de origen, es una danza que contempla la participación plena de las mujeres.
Por su parte los Ballets Rusos de Diáguilev, aunque en términos creativos produjeron grandes
transformaciones al ballet, en su estructura jerárquica no fueron tan revolucionarios. En este aspecto, se
puede decir que en cierta medida se dio continuidad a la tradición de la organización de las compañías
de ballet, iniciada siglos atrás en las cortes europeas, donde era impensable la rectoría de una mujer. A
pesar de esto, y debido al increíble talento de Bronislava Nijinska, Diáguilev decidió darle un espacio
como coreógrafa, con lo cual se inició la participación de las mujeres en la creación del ballet. Esto no
quiere decir que para ella fuera fácil abrirse camino en la compañía: el mismo Diáguilev consideraba
que ella habría sido mucho más importante coreógrafa si hubiera sido un hombre. En su libro sobre
Diáguilev, Richard Buckle hace referencia al pensamiento del empresario sobre Nijinska. “La admiraba y le tenía aprecio, pero era categórica, difícil y decidida, y esto, a él, le parecía inadmisible en una
persona de su sexo” (Buckle, 1979, p. 485).

Traducción: Alejandra Olvera Rabadán. Texto original: “When considering artistic leadership by size of company, DDP found
that 6 out of the 8 (75%) largest companies – those with more than 100 dancers – are led by male artistic directors. Similarly,
16 out of 22 companies (73%) with 74-99 dancers, and 18 out of 30 companies (60%) with 50-74 dancers are led by male
artistic directors”.
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Bronislava Nijinska trabajó varios años en los Ballets Rusos, pero en la mayoría de los textos
sobre historia de la danza, solamente se hace referencia a su época como coreógrafa. Sin embargo, ella
fue durante mucho tiempo bailarina de la compañía. Posteriormente, cuando Vaslav Nijinsky asumió el
rol de coreógrafo principal, Nijinska le ayudó en la dirección de los ensayos y jugó un rol muy importante para que las obras de este se concretaran. Cuando Nijinsky dejó la compañía ella se fue también,
pero más tarde fue llamada por Diáguilev para que bailara, hiciera coreografía, y continuara con el remontaje de obras de repertorio de las etapas de Vaslav Nijinsky, Michel Fokine y de Leonide Massine.
La conservación de las obras en el ballet es un tema importante para las compañías. Una buena
parte del tiempo de trabajo se emplea en el mantenimiento del repertorio. En este sentido, las compañías bien podrían entenderse como museos dedicados a la conservación, con la diferencia de que las
piezas se conservan en las memorias corporales de las personas que las bailan. En muchas ocasiones,
cuando las coreografías dejan de bailarse por un tiempo, se pierden fragmentos de ellas, por lo cual
deben coreografiarse de nuevo.
En la época en la que Bronislava Nijinska regresó a los Ballets, se encontraban remontando la
obra Dafnis y Cloe de Michel Fokine. Nadie se acordaba del Pas de Deux, un importante segmento de
la obra, entonces Nijinska se dio a la tarea de volver a coreografiar ese fragmento (Garafola, 2022). Lo
mismo ocurrió cuando The Joffrey Ballet volvió a traer a la escena La consagración de la primavera de
Vaslav Nijinsky en 1987 (Shawm Kreitzman, 2016). Esta condición efímera de la danza, que dificulta
su conservación, hace que la noción de coreografía sea flexible.
Si vamos más atrás en la historia, podemos encontrar ballets que se han conservado de manera
ininterrumpida hasta nuestros días, como Coppelia de Arthur Saint Léon, estrenado en 1870 y actualmente bailado por la gran mayoría de las compañías del mundo. En casi todas las versiones disponibles
en la actualidad, la bailarina que representa al personaje de Coppelia realiza, en el último acto, un paso
en serie conocido como fouettés. Pero si conocemos el desarrollo de la técnica académica, sabemos
que ese paso, realizado en serie, fue creado más de dos décadas después de su estreno, cuando se hizo
la segunda versión del ballet El lago de los cisnes. El propósito de este paso estaba asociado con el
argumento del ballet, en el cual el cisne negro mareaba y engañaba al príncipe con sus encantos, y el
movimiento expresaba este engaño. Así pues, podemos decir que, si bien existe un proceso de conservación de las obras en términos coreográficos, también es frecuente añadirles cambios sin que esto
necesariamente implique tratarse de otra obra.
En la mayoría de las compañías el trabajo se divide entre la reposición de ballet de repertorio
del pasado con creación de nuevas obras. En el caso de los Ballets Rusos de Diáguilev esto no era
diferente, pero los ballets que se reponían eran los propios creados por la compañía. Los programas se
componían a partir de obras tanto nuevas como de repertorio. En la época en donde Bronislava Nijinska
fue la coreógrafa principal, ella se encargaba de estos dos aspectos del trabajo, tanto de la reposición
de obras, como de la creación de nuevas coreografías. Sin embargo, cuando salió de la compañía por
diferencias con Diáguilev, regresó a trabajar por un tiempo Léonide Massine y posteriormente se unió
George Balanchine. Ambos coreógrafos parecieron decididos a eliminar del repertorio de la compañía

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toda la obra realizada tanto por Vaslav Nijinsky como por Bronislava Nijinska, con lo cual se perdieron
de la memoria de los cuerpos las creaciones de ambos. El fin abrupto de la compañía tampoco ayudó a
la conservación de estos trabajos. Durante su estancia en los Ballets Rusos de Diáguilev, las principales coreografías de Nijinska fueron: El zorro 1922, Les Noces 1923, Les Biches 1924. Los fastidiosos
1924, El tren azul 1924 y Romeo y Julieta 1926.
Cuando Nijinska dejó de manera definitiva los Ballets Rusos, fue a trabajar en la compañía de
Ida Rubinstein, quien también había sido bailarina con Diáguilev. Esta compañía fue un espacio muy
importante para Nijinska porque Ida Rubinstein le dio todo el soporte y la libertad para desarrollar su
obra como la imaginaba. Ahí creó propuestas como Bolero (1928) −posteriormente vuelta a coreografiar por Maurice Béjart en una versión que no pretendía retomar ningún aspecto del original de Nijinska−, El beso del hada (1928), El vals (1929), entre otras.
Mientras Nijinska trabajó en la compañía de Ida Rubinstein, se enfocó más en lo que posteriormente se conoció como neoclasicismo. En la mayoría de los libros de historia de la danza se
considera a George Balanchine como el padre de esta corriente dentro del ballet, pero en realidad fue
Nijinska quien incorporó primero en sus coreografías elementos con estas características.
Maurice Béjart, Frederick Ashton e incluso Jiří Kylián, fueron importantes coreógrafos exponentes del ballet neoclásico. Este tipo de ballet se caracteriza porque, sin desarticular los principios
de la técnica académica, añade una mayor libertad al movimiento del torso y del cuerpo en general.
De estos coreógrafos, el que públicamente reconoció la influencia recibida de Bronislava Nijinska, fue
Frederick Ashton, quien en 1963, siendo director del Royal Ballet en Londres, pidió a Bronislava ir a la
compañía a remontar Les Noces y Les Biches, lo cual permitió que estas dos obras, todavía recordadas
por su creadora, pudieran ser conservadas hasta nuestros días. Todos los demás trabajos de Bronislava,
más de setenta, se perdieron completamente.
A diferencia de Vaslav, Nijinska recuperó los principios de movimiento de la técnica académica, como el uso de las puntas, y los integró a otras exploraciones como el trabajo de brazos, mucha
variación en las direcciones del movimiento de la cabeza y una gran complejidad para la coordinación
de las piernas. Para ella, la precisión del movimiento era algo muy importante, lo cual está relacionado
con su trabajo como docente, generando su propia metodología de creación, asentada en un libro escrito por ella en 1920, La escuela del movimiento, teoría de la coreografía, título desafortunadamente
también perdido.
De igual modo, la trascendencia de Nijinska puede rastrearse indirectamente en coreógrafos
como Jerome Robbins, norteamericano e hijo de padres rusos quien trabajó estrechamente con George
Balanchine. Robbins realizó versiones propias de los ballets La siesta de un fauno de Vaslav Nijinsky
y Les Noces de Bronislava Nijinska. Estas coreografías, al igual que las versiones de La consagración
de la primavera y Bolero de Maurice Béjart, retomaban la música y parte de la idea o temática de las
obras originales, pero eran en realidad creaciones completamente nuevas y desvinculadas, en términos coreográficos, de las versiones originales de Vaslav y Bronislava. Son piezas que, si bien reciben
la influencia de las versiones originales, no pretenden reponerlas o remontarlas, sino crear versiones

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completamente nuevas. En ambos casos, tanto Maurice Béjart como Jerome Robbins, pueden ser reconocidos como exponentes del ballet neoclásico, aun cuando también recibieron otras influencias.
La importancia de Bronislava Nijinska en la evolución del ballet a nivel mundial se puede
observar en muchos ámbitos, tanto en el impacto que ejercieron sus propuestas creativas en coreógrafos de todo el mundo, con quienes ella no convivió directamente, como en el trabajo desarrollado
por la enorme cantidad de bailarines y bailarinas formados por ella y que se volvieron coreógrafos de
renombre. Tal es el caso, por ejemplo, de Serge Lifar, bailarín de los Ballets Rusos de Diáguilev por recomendación de Nijinska y quien después desarrolló un importante trabajo en la ópera de París, dando
continuidad al ballet neoclásico. Lifar repuso varias de las coreografías de los Ballets, como El pájaro
de fuego, pero ninguna de Nijinska.
Bronislava también abrió camino a muchas mujeres que posteriormente tuvieron lugares importantes en la dirección de compañías de ballet y en el desarrollo de la coreografía. Tal es el caso de
Ninette de Valois, quien se unió a los Ballets Rusos como bailarina en 1923, época en la cual Nijinska
estaba más activa como coreógrafa. Ninette de Valois trabajó en la creación de lo que sería la nueva
escuela de Ballet de Londres y tuvo una importante influencia en Frederick Ashton. Otra importante
coreógrafa que trabajó en la compañía de Diáguilev, bailó con Nijinska y también se trasladó a Londres
fue Marie Rambert, creadora de su propia compañía e impulsora de una gran cantidad de coreógrafos,
entre quienes destaca nuevamente Frederick Ashton. Marie Rambert trabajó arduamente con el Joffrey
Ballet en los ensayos para remontar La consagración de la primavera de Vaslav Nijinsky.
En los Estados Unidos, Bronislava también dejó una huella significativa, trabajó en importantes compañías como el American Ballet Theatre y realizó coreografías para varias películas de Hollywood como El sueño de una noche de verano y Hair. Igualmente, en América del Sur, tuvo una
importante presencia por su trabajo dirigiendo el teatro Colón, uno de los más importantes de Latinoamérica. Nijinska ejerció una importante influencia en Mercedes Quintana, la primera coreógrafa de
Argentina en una época en la que no se tenían coreógrafos de Ballet en el país. Quintana creó la nueva
escuela de Ballet de la Argentina.
Bronislava no trabajó directamente en México, pero una de las pioneras de la creación contemporánea del ballet en México, Nellie Happee, fue a los Estados Unidos para estudiar con Nijinska.
Sus experiencias con ella le dejaron una huella importante, lo cual dio rumbo a su trabajo posterior.
En su libro La coreografía, un caso concreto: Nellie Happee, la investigadora Ma. Cristina Mendoza
Bernal recupera, en entrevista, las palabras de la misma Happee respecto a la artista rusa: “El braceo de
Nijinska era bastante más evolucionado en relación con los verticales y tradicionales movimientos del
ballet clásico; tenía un sentido envolvente, que se podría llamar tridimennsional, que lo acercaba a la
danza moderna” (Mendoza Bernal, 2000, p. 78).4 Para su creación danzaria, Nellie recuperó de Nijinska la idea de que la creación coreográfica era independiente de la literatura, su gusto por la precisión
del movimiento y la apertura para integrar movimientos distintos a los del ballet.
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Cursivas conservadas de la fuente original.

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Los principios de creación de Bronislava Nijinska, sus aportes más importantes
Les Noces se estrenó en 1923, hace poco más de cien años. Se presentó por primera vez en
París, en el Teatro de la Gaîté-Lyrique. Es una de las obras más importantes de la creadora rusa y una de
las dos únicas conservadas hasta nuestros días. En esta composición se concretan sus principales ideas
creativas, cuya influencia en la creación coreográfica posterior, a nivel internacional, es indiscutible.
Uno de los motivos de discusión entre Nijinska y Diáguilev fue que él pensaba que el diseño
coreográfico se debía conformar a partir de un libreto. Por el contrario, Nijinska concebía a la danza
como una coreografía sin esa base textual. Para ella, la danza por sí misma era capaz de presentar las
emociones sin tener de por medio dicho material literario para la conformación de la obra. En el proceso de creación de El tren azul, montaje con libreto de autoría de Jean Cocteau, ambos artistas tuvieron
muchos desencuentros, porque Cocteau quería tomar un rol protagónico debido a que la idea original
era de su libreto, pero Nijinska no estaba impulsada a obedecer las ideas del escritor y, haciendo caso
omiso de las indicaciones de este, ella construía coreográficamente como consideraba que debía ser la
obra.
Les Noces, por su parte, a pesar de ser un ballet que sí contenía un argumento, no se creó a
partir de un libreto. La idea original y la música eran de Igor Stravinsky, los decorados y el vestuario de
Natalia Goncharova. Stravinsky había escrito una suerte de libreto, pero Bronislava Nijinska concibió
la obra sin tomarlo en cuenta.
En cuanto al texto cantado de Stravinsky, este Nijinska lo ignora casi por completo. Sus imágenes de ruiseñores y casamenteros, anillos de oro, tallos inclinados de flores, cisnes blancos
nadando, un padre que vende a su hija para beber, e invitados obscenos venidos desde lejos,
no encuentran eco en su coreografía, que avanza propulsivamente como los ritmos de la partitura de Stravinsky, desprovista de folclore y de lo pintoresco, tan simple como los monótonos
uniformes de Goncharova (Garafola, 2022, p. 135).5
Les Noces se montó dialogando con la música de Stravinsky. El trabajo realizado previamente
por Bronislava acompañando la creación conjunta de Vaslav Nijinsky e Igor Stravinsky, La consagración de la primavera, le permitió comprender de mejor manera la compleja música de Les Noces.
En esta coreografía Nijinska pudo concretar la idea de que la danza no necesitaba de un libreto para
conformarse. Sin embargo, para ella la música, los diseños de vestuario y escenografía, que junto con
la coreografía conformaban la construcción visual de la obra, sí eran de gran importancia.
Nijinska eliminó los adornos que solían acompañar a las coreografías de los Ballets Rusos de
Diaguilev hasta ese momento, e hizo corresponder el vestuario de Goncharova con el movimiento. En
este sentido, se puede entender que existió una mejor compenetración entre Nijinska y Goncharova
Traducción: Alejandra Olvera Rabadán. El texto original: “As for Stravinsky’s sung text, this Nijinska ignores almost entirely.
Its images of nightingales and matchmakers, rings of gold, leaning stems of flowers, white swans a-swimming, a father who
sells his daughter for drink, and ribald guests from afar find no echo in her choreography, which drives forward propulsively
like the rhythms of Stravinsky’s score, shorn of folklore and the picturesque, as plain as Goncharova’s drab, uniform costumes”.
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para la creación de Les Noces que la que tuvo con el mismo Stravinsky. El diseño creado para Les Noces estaba influido por el constructivismo ruso. Se presentaba como formas geométricas y volúmenes,
lo cual era también punto de partida para la creación coreográfica, conformada por danzas grupales, las
cuales se movían como grandes bloques más que por danzas de solistas.
La temática del ballet es una boda campesina rusa, pero para ella, con conocimiento de lo que
implicaban en realidad estas celebraciones, la coreografía no era un festejo, no como habían sido presentadas las bodas en innumerables obras del ballet hasta entonces. Con una mirada feminista, presenta
de manera descarnada la tragedia implicada en estos eventos concertados por la familia, en los cuales
el novio y la novia apenas se conocían. En Les Noces, si bien Nijinska no recupera toda la imaginería
visual del folclore ruso, sí recupera movimientos de este tipo de danzas, particularmente para una de
las escenas bailada por los amigos del novio. También la temática proviene de la realidad rusa, pero
con una perspectiva crítica.
El ballet tiene cuatro escenas. La primera se desarrolla en la casa de la novia y en ella se
presenta el tejido de las trenzas, una práctica tradicional en las bodas rusas. En esta concepción de
Nijinska, la coreografía de los grupos debía tener el papel principal, dejando prácticamente en la inmovilidad a los personajes protagónicos. Diáguilev pensaba que en la obra se iba a trenzar el cabello
de la novia en la primera escena, pero Nijinska ubicó en el centro a la novia, rodeada por sus amigas,
quienes con su danza realizan el trenzado. Es decir, el movimiento de las amigas es una abstracción del
trenzado. Cabe resaltar que, muchas de las obras creadas en la compañía, habían abandonado el uso de
las zapatillas de punta, pero la coreógrafa las retoma en esta primera escena de Les Noces, de manera
muy peculiar, porque las amigas permanecen prácticamente todo el tiempo en puntas, construyendo el
trenzado con el movimiento de sus pies, mientras la novia casi no se mueve.
Si bien Les Noces cuenta con un argumento, también abraza la abstracción en muchos de sus
elementos. El trabajo coreográfico de esta obra modificó la manera en que tradicionalmente se construía la narrativa en el ballet; por eso podemos encontrar reflexiones como la que hace Ma. Cristina
Mendoza en su libro sobre Nellie Happee. “Les Noces, de Nijinska, fue una coreografía totalmente
abstracta que traspasó a la danza la arquitectura espacial del constructivismo; sus diagramas fueron totalmente geométricos y en ocasiones remedaban el linearismo de Tatlin o Malevich” (Mendoza Bernal,
2000, p. 200). Pero esta pieza no es totalmente abstracta, porque tiene un argumento con un principio,
un desarrollo y un fin. Lo que sucede es que las ideas que tenía Bronislava Nijinska, en relación con
la temática de la obra, no son presentadas de manera literal; la coreógrafa utilizó la construcción de
las formas del movimiento, las relaciones entre los cuerpos y la disposición entre el movimiento y el
espacio para presentar el argumento.
La segunda escena se desarrolla en la casa del novio. Igual que como sucede en la primera, los
amigos bailan alrededor del novio mientras este permanece prácticamente inmóvil. Los movimientos,
cuya fuente son las danzas folclóricas rusas, se mezclan con un vigoroso uso del virtuosismo propio del
ballet, aunque este se presenta de manera diferente.

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�Artículo de investigación

Los personajes de Les Noces no son personas, son cuerpos de baile; si bien sí existen bailarines interpretando al novio y la novia, sus sentimientos y pensamientos no son expresados por ellos,
sino por los cuerpos de baile que les acompañan. En la primera escena son las amigas de la novia y,
en la segunda, los del novio. Debido a esto y a la forma específica de coreografiar las danzas grupales,
este ballet, al parecer de Igor Stravinsky, presenta en escena movimientos y formas compositivas nunca
antes vistas. Esto se debe a los rasgos de abstracción de la propuesta, como la inversión en la forma de
presentar a los personajes: las emociones no son expresadas por los solistas, sino por los cuerpos de
baile, y no por medio de gestos faciales, sino a través de sus danzas. Eso no era algo explorado en la
escena hasta entonces y, por esto, la obra resultaba tan extraña en términos coreográficos. Pero también
es una de las razones por las cuales Les Noces es tan importante, ya que empezó a abrir campo a la
abstracción en la creación danzaria, aspecto fundamental para el posterior desarrollo del ballet.
En esta segunda escena también se presentan formas geométricas en el diseño coreográfico
y se juega con la complejidad rítmica de la música de Stravinsky. Una de las principales características del movimiento es la conformación de las danzas grupales de hombres, que muestran gran vigor
pero, en contraste, quizá lo más importante en términos del desarrollo coreográfico, es que también se
trabajó con la energía estática, presentando largos momentos de quietud. Este es otro de los rasgos de
la abstracción en la danza, pues hasta ese momento, la quietud no había sido contemplada como un
elemento de la danza, sino solamente como un respiro que permitía la continuidad del movimiento o
del argumento.
La tercera escena se desarrolla de nuevo en la casa de la novia y presenta la partida de esta
rumbo a la casa del novio, así como el lamento de la madre por la pérdida de su hija. Es una escena
relativamente corta, pero de un gran dramatismo, haciendo evidente el carácter trágico y no festivo de
la boda.
Finalmente, en la cuarta escena, se presenta la boda, pero los personajes protagónicos permanecen subidos en una plataforma alta en el fondo del escenario, casi inmóviles, contemplando las
danzas grupales, ahora mixtas de hombres y mujeres, quienes interpretan a los invitados de la boda.
Esta es la escena donde más se puede ver el contraste entre la energía estática y las vigorosas danzas
de los cuerpos de baile.

La recuperación del trabajo de Bronislava Nijinska
Al estudiar la vida nómada de Nijinska, se hace evidente que sus constantes cambios de país
de residencia le permitieron dejar influencia en la coreografía de ballet en todo el mundo. Quizá lo
más importante es haber sido la primera mujer coreógrafa en la historia del ballet, pues abrió camino y
formó a muchas otras, quienes continuaron creando y abriendo cada vez más espacios para las mujeres
en el ámbito de la coreografía y la dirección de compañías de ballet. No obstante, resulta paradójico
que, aun habiendo sido tan importante su trabajo, no haya sido reconocido lo suficiente en su momento
como para que más de sus obras pudieran permanecer en la memoria y pasaran a formar parte de los

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�Artículo de investigación

repertorios de las muchas compañías donde trabajó y realizó coreografía.
También llama la atención que en los estudios de la historia de la danza existen muy pocos
textos que la aborden a ella específicamente. Su aportación aparece mencionada en libros generales de
historia de la danza, entre los muchos otros coreógrafos mencionados. Tal es el caso del libro El Ballet.
Enciclopedia del arte coreográfico, compendio de coreografías organizado cronológicamente, el cual
presenta información relativa a las distintas coreografías relevantes de la historia del ballet. En este
libro se pueden encontrar referidas muchas obras de Nijinska. En el célebre libro de Richard Buckle
titulado Diáguilev, se hace referencia a los trabajos de Bronislava desde la perspectiva del empresario.
Si bien este texto hace una importante recopilación de todas las personas que trabajaron en la compañía, no ofrece un análisis particular de la coreógrafa más allá de su relación con Diáguilev. También
se encuentra el libro Bronislava Nijinska. Early Memoirs, el cual no ha sido publicado en español y
fue editado por la propia hija de la creadora, Irina Nijinska, con traducción de Jean Rawlinson. En este
libro se recupera la vida de Nijinska en palabras de ella misma, pero solamente abarca su vida mientras
trabajó con Nijinsky, todo su trabajo creativo posterior no fue recopilado ni por la misma coreógrafa.
Fue hasta muy reciente fecha, en 2022, cuando se publicó el primer estudio completo sobre el trabajo
de Nijinska en el libro de Lynn Garafola titulado La Nijinska. Choreographer of the Modern.

Conclusiones
Cuando se compara la cantidad de estudios existentes sobre el trabajo de Bronislava Nijinska −así como el poco esfuerzo que se hizo para la preservación de las obras−, con el trabajo realizado en relación con otros coreógrafos hombres, la diferencia es considerable. Esto hace pensar en la
importancia de reescribir la historia de la danza desde una perspectiva femenina, capaz de reconocer
los aportes de las coreógrafas mujeres que han existido. No resulta casual que los pocos textos sobre
Nijinska fueron publicados por mujeres. Todavía falta mucho por hacer para darles realmente su lugar
a las coreógrafas mujeres que se han abierto espacios en el campo de la creación coreográfica del ballet.
Al observar cómo Les Noces ha sido recuperado por distintos coreógrafos hombres como
Jerome Robbins y Maurice Béjart, se hace evidente que la visión feminista del ballet original no fue
bien recibida por ellos, porque en vez de reponer el ballet de Bronislava, hicieron sus propias versiones
quitando la visión crítica de su creadora. En la versión de Jerome Robbins “La partida de la esposa
se considera como un triunfo, la ceremonia nupcial muestra a los dos esposos colocados sobre una
plataforma para que consumen su acto de amor” (Pasi y Agostini, 1987, p. 194). Por su parte, Maurice
Béjart, en la realización hecha en su compañía, El ballet del Siglo XX:
apunta al desdoblamiento de la personalidad del esposo y de la esposa, y a su elevación a
símbolo … aparece como una ulterior confirmación de la filosofía béjartiana, nutrida de optimismo y del conocimiento de la victoria de los sentimientos (Pasi y Agostini, 1987, p. 194).
Por su parte, Irina Marcano, coreógrafa del Taller Coreográfico de la UNAM, hizo en 2024
una versión de Les Noces, presentada en el Palacio de Bellas Artes con la Compañía Nacional de Danza

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�Artículo de investigación

de México. En la versión de Irina Marcano se recuperan algunos principios coreográficos de la versión
de Nijinska. Marcano no pretende hacer una reposición del original, pero sí establece un diálogo con la
obra de Bronislava, la cual va más allá del argumento o la recuperación de la música de Stravinsky y se
interna en lo que fue la gran aportación de Nijinska, es decir, el lenguaje coreográfico. Además, Irina
Marcano construyó, tal como Nijinska, una aproximación crítica del tema de la obra desde una visión
contemporánea, la cual integra, en su caso, la reflexión sobre la diversidad de género.
La presencia de las mujeres en la creación coreográfica del ballet, que inició con Bronislava
Nijinska, ha ido incrementándose paulatinamente, pero todavía tiene muchos obstáculos por superar
para ser plenamente desarrollada y reconocida por quienes estudian y conservan las obras.

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�Artículo de investigación

Referencias
Buckle, R. (1979). Diáguilev. Siruela.
Dance Data Project. (2023, 13 de abril). Dance Data Project® Finds 29% Of Ballet Companies
Around The World Have Female Artistic Directors, A 4% Decrease From Previous Report. Dance
Data Project. https://www.dancedataproject.com/dance-data-project-finds-29-of-ballet-companiesaround-the-world-have-female-artistic-directors-a-4-decrease-from-previous-report/
Garafola, L. (2022). La Nijinska. Choreographer of the Modern. Oxford University Press.
Kreitzman, S. [Shawm Kreitzman]. (2016, 11 de marzo). Rite of Spring; Joffrey Ballet. Documentary
and Performance [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=l8TQH-5Vrhk
Mendoza Bernal, M. C. (2000). La coreografía, un caso concreto: Nellie Happee. Instituto Nacional
de Bellas Artes.
Nijinska, I. (Ed). (1992). Bronislava Nijinska- Early Memoirs (J. Rawlinson, Trad). Duke University
Press. (Obra original publicada en 1981).
Pasi, M. y Agostini, A. (Eds.). (1987). El Ballet: Enciclopedia del arte coreográfico. Aguilar.
Fuentes de consulta
[BBB Beauty]. (2016, 3 de julio). LES NOCES [Video]. Vimeo. https://vimeo.com/173292723
[Vito .Mazzeo]. (2014, mayo 10). Les Biches by Bronislava Nijinska Vito Mazzeo Teatro dell’Opera
di Roma Ballet Russes Festival [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=FZyhfI1ea8w

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�Artículo de investigación

RECIBIDO: 04 de abril de 2025
ACEPTADO: 17 de junio de 2025
DOI: https://doi.org/10.29105/de.v2i3.23

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

Influencia de la autoestima en
la imagen corporal en bailarines
del Instituto de Artes de la UAEH
Influence of Self-Esteem on Body Image in
Dancers from the UAEH Arts Institute
Azul Amaranta Moreno López 1
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo / Estado de Hidalgo, México
Contacto: mo436032@uaeh.edu.mx
ORCID: https://orcid.org/0009-0008-6498-2986
Kenya Hernández Trejo2
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo / Estado de Hidalgo, México
Contacto: he435930@uaeh.edu.mx
ORCID: https://orcid.org/0009-0007-9044-6979
Claudia Margarita González Fragoso3
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo / Estado de Hidalgo, México
Contacto: claudia_gonzalez10101@uaeh.edu.mx
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-8400-6033
José Morán León3
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo / Estado de Hidalgo, México
Contacto: jose_moran8579@uaeh.edu.mx
ORCID: https://orcid.org/0000-0001-9006-2712
Alba Olinka Huerta Martínez4
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo / Estado de Hidalgo, México
Contacto: alba_huerta@uaeh.edu.mx
ORCID: https://orcid.org/0009-0007-0237-4638
Bailarina profesional egresada de la Licenciatura en Danza del Instituto de Artes de la Universidad Autónoma del Estado de
Hidalgo.
1

Bailarina profesional de danza contemporánea, egresada de la Licenciatura en Danza del Instituto de Artes de la Universidad
Autónoma del Estado de Hidalgo. Docente en el Centro de Desarrollo Comunitario Mineral de la Reforma, donde imparte
clases de ballet.
2

Doctora en Psicología por la Universidad Nacional Autónoma de México. Profesora Investigadora del Instituto de Ciencias de
la Salud. Integrante del Cuerpo Académico Salud Emocional.
3

Maestro en Ciencias Biomédicas y de la Salud, Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, Instituto de Artes, Área Académica de Danza.
4

Bailarina de danza folclórica mexicana desde los 9 años. Estudió su licenciatura en la Escuela Nacional de Danza Folklórica
del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) y estudió una Maestría en Investigación de la Danza en el CENIDI
Danza “José Limón” (INBAL) hasta lograr realizar un Doctorado en Artes en la Universidadde Federal do Pará (UFPA), en
Brasil.
5

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�Artículo de investigación

Influencia de la autoestima en la imagen corporal en bailarines del Instituto
de Artes de la UAEH

Influence of Self-Esteem on Body Image in Dancers from
the UAEH Arts Institute
Resumen
Los profesionales de la danza están influenciados por el contexto en el que se desarrollan, por lo tanto,
la presión que hay por mantener una buena apariencia corporal es alta, puesto que el principal requisito
en la danza es tener un cuerpo delgado y alargado. Es por ello que se llevó a cabo una investigación con
los estudiantes de la Licenciatura en Danza de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, en la
que participaron 100 alumnos de segundo a séptimo semestre, con un rango de edad entre 19 y 20 años.
El 85% de la población fueron mujeres y el principal objetivo fue determinar si existe alguna relación
entre autoestima e imagen corporal. Los instrumentos utilizados para determinar dicha relación fueron
el MBSRQ Cuestionario de Imagen Corporal (adaptado y validado por Botella et al. 2009) y la Escala
de Autoestima de Rosenberg (1965) validada por Atienza et al. (2000). Los resultados arrojaron una
correlación significativa entre las variables de Autoestima e Imagen Corporal, r = .321. La correlación
fue estadísticamente significativa, p &lt; .01. A mayor autoestima, mejor percepción y valoración del
propio cuerpo.
Palabras clave: Autoestima, imagen corporal, bailarines, danza, cuerpo.

Abstract
Dance professionals are influenced by the context in which they develop; therefore the pressure to
maintain an ideal physical appearance is high, given that one of the primary requirements in dance is
to have a slim and elongated body. For this reason, a study was conducted with students enrolled in the
Bachelor´s Degree in Dance at the Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. The sample included
100 students from second to seventh semester, aged between 19 and 20 years, with 85% of participants
being women. The main objective was to determine whether there is a relationship between self-esteem
and body image. The instruments used to determine this relationship were the MBSRQ Body Image
Questionnaire (adapted and validated by Botella et al. 2008) and the Rosenberg Self-Esteem Scale
(1965), validated by Atienza et al. (2000). The results yielded a significant correlation between the
Self-Esteem and Body Image variables, r = .321. The correlation was statistically significant, p &lt; .01.
Higher self-esteem was associated with a more positive perception and appreciation of one’s own body.
Keywords:
Introducción

Self-Esteem,

body

image,

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dancers,

dance,

body.

�Artículo de investigación

La danza es una disciplina tan compleja y completa, que puede ser considerada como deporte
de alto rendimiento. Negi y Kumari (2024) expresan que: “la danza es un tipo de arte que se clasifica
frecuentemente como un deporte” (p.358). Requiere resistencia, fuerza muscular, flexibilidad y estabilidad adecuada de las articulaciones al mismo tiempo. “Las secuencias de movimientos son complejas
y el rango de movimientos es a menudo muy amplio” (Szászi &amp; Szabó, 2021, p.33). Asimismo, la
danza cumple una función social, en la cual es utilizada en espacios recreativos, pues la danza puede
adaptarse a distintos ambientes. Vukadinović (2022) afirma: “La danza puede ser una forma de arte,
un deporte, un pasatiempo o un tipo de recreación” (p.53). Sin embargo, como formación profesional,
precisa de una gran disciplina y compromiso, demandando un cambio corporal que, en la mayoría de
los casos, propicia un efecto negativo en el bailarín, pues los cuerpos son distintos y no todos logran
llegar al ideal a razón de causas anatómicas, ya que es imposible modificar todo el cuerpo. Someterse a
cargas excesivas de estrés y comparación desencadena disgusto hacia el propio cuerpo y el ambiente en
general: “La competencia entre los estudiantes de danza es feroz y las expectativas son altas” (Szászi
y Szabó, 2021, p.32).
Para los bailarines, el cuerpo es la principal herramienta de trabajo, por ello se debe procurar
su cuidado y bienestar. Negrete (2022) afirma: “la imagen corporal hace referencia a la representación
mental que construye cada persona basándose en su propio aspecto físico” (p.23). Los bailarines son
constantemente influenciados por el medio donde se desenvuelven, por lo cual es inevitable que se
preocupen por cómo luce su cuerpo y se cuestionen sobre tener un cuerpo adecuado o no. Las bailarinas son propensas a presentar distorsiones de la figura corporal por las expectativas de una imagen
corpórea ideal, que va más allá de las demandas físicas requeridas en la danza (Negrete, 2022). En este
trabajo se aborda el tema de la imagen corporal y autoestima, teniendo como premisa nuestras propias
vivencias siendo bailarinas egresadas del Instituto de Artes, en cuya formación tuvimos conflictos con
nuestros cuerpos y la percepción negativa de ellos, lo cual en ocasiones limitó el desarrollo satisfactorio, por lo tanto, se inició un proceso de retrospección, cuestionando la influencia de la imagen corporal
y autoestima en bailarines de la UAEH.
En el caso de la Licenciatura en Danza del Instituto de Artes de la UAEH, los alumnos deben
llevar ballet clásico durante toda su formación, danza contemporánea y danza folklórica. Para la formación de los bailarines, la disciplina más importante es el ballet clásico, siendo la más exigente de todas.
Como bailarinas y egresadas de la licenciatura, consideramos importante hablar de este tema,
en el cual la literatura revisada nos permitió detectar que los autores hablan desde investigaciones
previas, pero su contacto con la danza es parcial. Y aunque esta disciplina permite entender y abordar
temas de interés, es necesario indagar y generar nueva información que propicie en el futuro un interés
mayor en áreas donde la literatura es limitada. Asimismo, es necesario gestionar nuevas herramientas
para complementar el desarrollo y bienestar de los bailarines en formación, al igual que de los egresados y maestros.
Danza y corporalidad
La danza es una de las disciplinas que utiliza el cuerpo como herramienta. Un cuerpo que es

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�Artículo de investigación

capaz de gesticular y expresar con movimientos temas de interés. Temas que se relacionan entre sí con
una necesidad de alzar la voz, pero con el cuerpo. “Las representaciones del cuerpo surgen a raíz de
diferentes factores e influyen en la trasposición didáctica de la Danza” (Zerpa, 2020, p.89). El cuerpo
del bailarín es un instrumento de expresión artística, un vínculo de ese cuerpo al deseo, angustia ante
los malestares de la vida y, a su vez, el medio de mostrar el deseo y el dolor de la época actual (Miranda,
2023).
El modelo ideal vulnera a los estudiantes al enfrentar la realidad de que cada cuerpo tiene una
anatomía única y cada uno de ellos se transforma a su manera, generando en el bailarín frustración al
intentar adaptar y moldear su cuerpo al modelo estandarizado o “modelo normativo”, el cual ha representado durante años el ejemplo de perfección (Lon, 2023). Al respecto, Sarli (2022) menciona: “Ahora
bien, en las prácticas artísticas, más específicamente en el ballet, un cuerpo delgado con poca grasa
corporal se considera estéticamente esencial para realizar los movimientos idóneos” (p.12).
Con el paso de los años se ha ido modificando el ideal corporal dentro de la danza y en cada
época se hace presente uno específico, causando que el bailarín busque constantemente alcanzarlo y
mantenerse dentro de él. La convocatoria de la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea
(2022) especifica que “La figura corporal es uno de los aspectos más difíciles de cubrir porque depende
de la carga genética heredada y se mide con parámetros o modelos estéticos unificados mundialmente.”
(p.1). En dicha convocatoria tienen una lista con las características del cuerpo ideal de las bailarinas y
bailarines, algunas de estas son: cuello largo y proporcionado al resto del cuerpo, busto pequeño, caderas angostas, glúteos pequeños, muslos delgados y en proporción con las pantorrillas, tobillos delgados,
pies alargados y con arco pronunciado. (2022, pp. 2-3).
Es evidente que los requisitos para la formación profesional en la danza siguen estando dentro
de un estereotipo de bailarín delgado y alargado, siendo el parámetro para muchas compañías y escuelas, forzando a los bailarines a modificar su cuerpo para encajar en los estándares del ballet. Lo mismo
ocurre dentro del Instituto de Artes, donde como exalumnas también vivimos parte de esa necesidad
de encajar en un perfil corporal “ideal” o “deseado” para la práctica dancística, del mismo modo que
resultaba necesario para evitar comentarios ofensivos e incluso evitar el rechazo por parte de los docentes. “Estas características corporales pueden poner a los bailarines/as de danza bajo presión para
mantener la forma corporal deseada y posiblemente pueden afectar tanto la percepción de la imagen
corporal como la elección de alimentos diarios a ingerir” (Sarli, 2022, p.12).
En Dancer’s Body: The Examination of Health, Body Satisfaction, Body Attitudes, and Self-esteem Among Dancers se afirma que:
la retroalimentación relacionada con el rendimiento del bailarín se basa en la competición; por
lo tanto, se observa que en la formación profesional de danza, la relación de los estudiantes
con su propio cuerpo está estrechamente relacionada a la competición, el retraimiento, el nivel
continuo de mantenimiento y la ansiedad. (Szászi &amp; Szabó, 2021)

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�Artículo de investigación

Autoestima y dismorfia corporal
Para Sarli (2022), la imagen corporal es una representación mental multifactorial que incluye
elementos físicos, emocionales, perceptivos, cognitivos, afectivos y conductuales. La percepción de la
imagen corporal cambia constantemente, en muchas ocasiones esta puede no corresponder a la apariencia real, pues se ve influenciada por factores como actitudes, experiencias y valoraciones propias del
individuo, así como por los medios y los distintos ideales de belleza (Sarli, 2022).
Una gran cantidad de personas sienten insatisfacción respecto a su cuerpo. En la mayoría de
los casos, llegan a distorsionar la imagen que perciben de sí mismas, viendo defectos muchas veces
inexistentes y obsesionándose con un estándar de belleza cada vez más inalcanzable.
El ser humano no teje su conocimiento solamente a través de sensaciones, sino que lo hace
gracias a la percepción que les da sentido a esas sensaciones, la percepción, depende de los
estímulos físicos y sensaciones que le permiten entender la realidad que él percibe y cómo se
configura para sí. (Moreno, 2022, p.25-26).
La imagen corporal es sumamente importante en el desarrollo de las personas, en especial porque abarca una gran cantidad de factores que influyen en la construcción de esta, los cuales representan
rasgos característicos de la persona y van formando un autoconcepto. Villegas-Moreno y Londoño-Pérez (2021) mencionan: “La insatisfacción con la imagen corporal origina y mantiene diversos trastornos, entre los que se encuentran: problemas de conducta alimentaria, depresión, ansiedad, y desorden
dismórfico corporal y muscular” (p.133).
En la actualidad, se procura con mayor atención el tema de la salud tanto física como mental,
sin embargo, dentro del medio de la danza, existen diversos factores que determinan la existencia y desarrollo de este problema en los bailarines, especialmente en quienes se dedican de manera profesional
a la danza e iniciaron desde muy temprana edad. Maradiegue (2021) afirma: “La tendencia a padecer
de una distorsión de la imagen corporal se presenta especialmente en deportes que dependen de la valoración de jueces, tales como la gimnasia, la danza, la natación o el patinaje” (p.1).
Existen diversos factores que pueden desencadenar problemas emocionales y físicos en los
bailarines de danza contemporánea, principalmente hablando de los entornos en donde los bailarines
están expuestos a una alta demanda física, sometiéndose a rigurosos cambios en el cuerpo, modificando
su estilo de vida y alimentación, lo cual incluye adaptarse a espacios hostiles cuyo grado de exigencia
por parte del entorno se genera por los mismos compañeros y profesores.
Al estar en constante contacto con los alumnos, los docentes tienen una gran influencia sobre
estos, convirtiéndose así en uno de los principales factores que les impacta directamente, sea de manera
positiva o negativa. La metodología de algunos profesores se basa en el respeto a cada corporalidad,
pero, por otra parte, existen maestros que dentro de su metodología expresan una opinión despectiva
hacia ciertos cuerpos que no cumplen con el estándar requerido, lo cual para ellos es necesario para lograr un cambio “significativo”, provocando en los alumnos inseguridad e ideas negativas respecto a su

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�Artículo de investigación

cuerpo, propiciando el deseo de cambio y recurriendo, en ocasiones, a medidas extremas que podrían
causar un daño tanto físico como mental.
En el Instituto de Artes es frecuente escuchar comentarios acerca de la corporalidad, los más
comunes son aquellos relacionados con el aumento de peso. “Un entrenamiento en el que predomina el
autoritarismo en la sala de danza fomentará la aparición de un ambiente tóxico que propiciará problemas psicológicos afectando al desarrollo de la autoconfianza y dificultará el desarrollo artístico de la
bailarina” (Tapiador y Jamila, 2023, p.10). Los grupos demográficos más afectados son los adolescentes y adultos jóvenes, ya que están inmersos en el uso de los medios virtuales —en los que prevalece la
comparación social— y sujetos a la conformación del ideal de belleza, así como al uso de programas
digitales que manipulan las imágenes publicadas en las plataformas, sintiéndose excesivamente preocupados por crear y mantener una apariencia agradable y aceptada socialmente. A través de estas redes,
se dan a notar los estereotipos de belleza y de una vida perfecta, con pensamientos poco o nada realistas
sobre la cotidianidad (Linares y Figueroa, 2023).
La autoestima se entiende como el valor que ponemos por encima de nosotros mismos e
incluye aceptar los aspectos positivos y negativos que poseemos, sentirnos bien con nosotros mismos
y con nuestros logros (Linares y Figueroa, 2023). Como variable psicológica, pretende comprender
cómo los individuos evalúan sus propias cualidades, incluyendo diversos componentes o debilidades,
factores humanos y características sociales y espirituales. (Linares y Figueroa, 2023). La autoestima
nos permite reconocer cada aspecto positivo y negativo existente en nuestra persona, haciendo que
podamos identificarlos con claridad y sentirnos bien respecto a esto, comprendiendo que, así como
tenemos defectos, también tenemos cualidades y habilidades. En relación con esto, podemos afirmar:
“la autoimagen es lo que ves en ti, no necesariamente refleja la realidad” (Hill, 2013). El autoconcepto
y la autoestima del profesorado son fundamentales y deben estudiarse, analizarse y trabajarse durante
los procesos de formación de cada profesor, en lugar de asumirse como aspectos que se desarrollan por
sí mismos (Buitrago y Sáenz, 2021).
Además de los sacrificios físicos, las personas también pueden llegar a experimentar un significativo impacto psicológico, lo que puede dar lugar a diversas patologías de gravedad, siendo algunas
de ellas los trastornos de la alimentación, depresión, ansiedad, etc. (Platero, 2023).
La educación en medios de comunicación, la promoción de la autoaceptación y la inclusión
de la diversidad en la representación de la belleza son pasos importantes para contrarrestar
los efectos negativos de los ideales de belleza inalcanzables y fomentar el bienestar y la salud
mental de las personas. (Platero, 2023, p.35)
Si la percepción es negativa, la autoestima se verá directamente afectada de manera negativa,
por el contrario, tener una percepción positiva, ayuda a tener una mejor autoestima.
Como se mencionó anteriormente, una de las disciplinas más importantes en la formación de
los bailarines es el ballet clásico —la más exigente de todas— y representa la que mayor valor llega a
tener sobre la corporalidad. Los profesores enseñan que el cuerpo necesita cumplir con ciertas carac-

70 |Vol. 2, Núm. 3 (2025). julio-diciembre 2025 | ISSN 3061-7545 | dialecticaescenica.uanl.mx

�Artículo de investigación

terísticas específicas para poder ser considerado apto para la práctica de esta disciplina; regularmente,
dichos rasgos consisten en un cuerpo delgado y alargado con músculos tonificados, pero sin volumen.
El alumnado de los conservatorios profesionales de danza está sometido desde edades muy
tempranas a elevadas exigencias y presiones comparativas, lo cual influye en la formación del
autoconcepto, la autoestima, el perfeccionismo y la imagen corporal de las bailarinas y los
bailarines. (Cano, 2022, p.2)
En el caso del Instituto de Artes, la mayoría de los estudiantes de la licenciatura no iniciaron
en la danza a temprana edad, lo cual los hace compararse con bailarines que sí lo hicieron y, como
consecuencia, la autopercepción repercute negativamente en su desempeño debido a la existencia de
estereotipos muy marcados dentro del medio, por ende, aumenta la posibilidad de desarrollar insatisfacción corporal, baja autoestima o problemas de percepción de la autoimagen.
Debido a estas exigencias, como bailarinas y ex alumnas de dicha escuela, consideramos
relevante hacer un contraste de información entre las investigaciones previas relativas al tema y los resultados obtenidos de la aplicación de los instrumentos dentro del Instituto de Artes. Siendo ya un tema
un poco normalizado, se cree que el bailarín debe someterse a altos niveles de estrés para desarrollar
una mayor adaptación a la hostilidad que presume la danza como actividad profesional, lo cual puede
ser perjudicial para la salud mental.

Metodología
La información sobre los temas de salud emocional en el ámbito dancístico sigue siendo limitada. Los datos se recabaron en relación con el objeto de estudio, que consiste en la dismorfia corporal
y la autoestima, pero aplicados en diferentes disciplinas como la psicología y el área de la salud. A
causa de la poca literatura sobre estos problemas en la danza, fue necesario hacer un contraste entre las
fuentes y los resultados de la aplicación de instrumentos, delimitando a una investigación con no más
de 5 años de antigüedad. Con ello se logró obtener el instrumento ideal para poder validar y responder
a la pregunta: ¿cómo afectan la dismorfia corporal y la baja autoestima en el desarrollo del bailarín?
La intención es generar con estos datos nueva información que permita mejorar la salud emocional y
física en los bailarines, destacando la importancia de abordar estos temas como parte de su formación
integral.
El estudio se llevó a cabo con un enfoque mixto a través de la revisión de 20 distintas investigaciones, las cuales tenían en común los temas dismorfia corporal y autoestima, para posteriormente
realizar la aplicación de instrumentos en estudiantes de danza del Instituto de Artes, contrastando con
ello la información. Se realizó una investigación previa para determinar los instrumentos que mejor se
adaptaran al tema, encontrando como principal la Escala de Autoestima de Rosenberg (1965), validada
por Atienza et al. (2000), la cual consta de 10 ítems que evalúan el nivel de autoestima, y en segundo
lugar el MBSRQ (Multidimensional Body Self Relations Questionnaire) Cash (1990), adaptado y va-

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�Artículo de investigación

lidado por Botella et al. (2009), un inventario autoadministrado de 69 ítems que evalúa los aspectos
actitudinales respecto al constructo “imagen corporal”.
La investigación se realizó con el fin de identificar los valores reales de la baja autoestima y la
presencia de dismorfia corporal en estudiantes de la Licenciatura en Danza del Instituto de Artes para
determinar de qué manera afectan estas anomalías en el desarrollo de los bailarines dentro de dicha
institución, tomando en cuenta que se ven sometidos a 3 disciplinas durante su formación (ballet clásico, danza contemporánea y danza folclórica), y resaltando que el ballet requiere de una corporalidad
específica, la cual generalmente se convierte en la corporalidad deseada a la que aspiran los alumnos.
Esta disciplina adquiere mayor relevancia por ser cursada durante toda la licenciatura.
El diseño de la investigación es longitudinal, pues se realizó un estudio completo de la población de bailarines del Instituto de Artes de tipo descriptivo, buscando explicar de forma cualitativa
y cuantitativa la baja autoestima en estudiantes de danza a nivel profesional, para obtener una mayor
precisión sobre las necesidades emocionales de un bailarín en formación.

Resultados
En el presente apartado se presentan los datos sociodemográficos de la muestra, se describen
los puntajes promedio de las variables medidas y, finalmente, se realizan análisis inferenciales a través
de la r de Pearson, para dar respuesta a la hipótesis de investigación.
La mayoría de la muestra está conformada por mujeres (85%), el resto son varones.
Figura 1
Edad.

Nota. El 42% de la muestra tiene entre 19 y 20 años, el 31% entre 21 y 22, el 10% tiene arriba de 25
años.

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�Artículo de investigación

Estadísticos descriptivos
Se aplicó la Escala de Autoestima de Rosenberg (1965) validada por Atienza et al. (2000), la
cual se interpreta de acuerdo con los siguientes puntos de corte: menos de 25 puntos indica autoestima
baja; de 26 a 29, autoestima media; y de 30 a 40 puntos indica autoestima elevada. La muestra obtuvo
una x̄ = 30.65 (DE=5.57), lo cual señala que la muestra tiene una autoestima elevada (ver Tabla 1).
Se aplicó el MBSRQ Cuestionario de Imagen Corporal (adaptado y validado por Botella et al.
2009), el cual se interpreta de acuerdo con los siguientes puntos de corte: valor promedio bajo (1.0 a
2.5) indica insatisfacción con la imagen corporal o una baja preocupación por la apariencia física; valor
promedio medio (2.6 a 3.5) indica una imagen corporal neutral o una percepción equilibrada sobre la
propia apariencia; y el valor promedio alto (3.6 a 5.0) refleja mayor preocupación por la imagen corporal, con una tendencia hacia la insatisfacción o una alta valoración de la apariencia física. La muestra
obtuvo una x̄ = 3.67 (DE=.43), lo cual señala que los alumnos tienen una mayor preocupación por la
imagen corporal con un mayor grado de insatisfacción de la apariencia física.
Asimismo, el cuestionario mide diversos factores que reflejan la actitud de una persona hacia
su cuerpo y la relación con su apariencia, divididos en la siguiente forma: Factor Importancia Subjetiva
de la Corporalidad, la muestra obtuvo una x̄ = 3.46 (DE=.39), señalando así que los alumnos tienen una
percepción neutral o equilibrada sobre la propia apariencia. El Factor Conductas Orientadas a Mantener la Forma Física obtuvo una x̄ = 4.07 (DE=.61), lo cual indica que los alumnos tienen una mayor
preocupación por mantener la forma física. En el Factor Atractivo Físico Autoevaluado se obtuvo una
x̄ = 3.41 (DE=.92), por lo cual los alumnos tienen una percepción neutral o equilibrada de su atractivo
físico. Finalmente, en el Factor Cuidado del Aspecto Físico, se obtuvo una x̄ = 3.83 (DE=.92), lo que
muestra que los alumnos tienen una mayor preocupación por cuidar de su aspecto físico.
Se encontró una correlación positiva entre las variables de Autoestima e Imagen Corporal, r =
.321. La correlación fue estadísticamente significativa, p &lt; .01. A mayor autoestima, mejor percepción
y valoración del propio cuerpo.
Se encontró una correlación positiva entre las variables de Autoestima e Importancia Subjetiva de la Corporalidad, r = .280. La correlación fue estadísticamente significativa, p &lt; .01. A mayor
autoestima, mayor satisfacción con la apariencia física.
Se encontró una correlación positiva entre las variables de Autoestima y Atractivo Físico Autoevaluado, r = .598. La correlación fue estadísticamente significativa, p &lt; .01. A mayor autoestima,
mayor satisfacción con los aspectos físicos.
En el resto de las variables no se encontraron relaciones estadísticamente significativas.

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�Artículo de investigación

Tabla 1
Puntaje promedio de las variables Autoestima e Imagen Corporal.

N

Mínimo

Máximo

Media

Desv.
Desviación

Autoestima

100

21.00

40.00

30.65

5.57

Imagen Corporal Total

100

1.64

4.61

3.67

.43

Factor ISC (Importancia Subjetiva de la Corporalidad

100

1.79

4.38

3.46

.39

Factor COMF (Conductas Orientadas a Mantener la Forma Física)

100

1.14

5.00

4.07

.61

Factor AFA (Atractivo Físico Autoevaluado)

100

1.00

5.00

3.41

.92

Factor CAF (Cuidado del Aspecto Físico)

100

1.40

5.00

3.83

.62

Tabla 2
Estadística inferencial.
Imagen Corporal Total

Autoestima

.321**

Importancia Subjetiva de la Corporalidad

.280**

Conductas Orientadas
a Mantener la Forma
Física

Atractivo Físico
Autoevaluado

.174

Cuidado del
Aspecto Físico

.598**

Nota: **. La correlación es significativa en el nivel 0,01 (bilateral).

Discusión
Se encontró una relación con los resultados obtenidos en el estudio realizado por Negi y Kumari (2024), en el cual los bailarines obtuvieron puntuaciones altas en las dimensiones de bienestar, de
autoestima y dominio del entorno. Se obtuvo un resultado positivo en los sectores, concluyendo que las
personas que participan en actividades de danza poseen un alto sentido de autoestima y autopercepción

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.011

�Artículo de investigación

en comparación con quienes no lo realizan. En contraste con el presente estudio, los hallazgos obtenidos por Szászi y Szabó (2021) muestran que los bailarines son los más insatisfechos con su cuerpo,
mencionando que la satisfacción corporal no está relacionada con el peso corporal actual, sino con la
diferencia entre el tamaño corporal actual y el deseado, concluyendo que, a mayor autoestima, mayor
protección y cuidado del cuerpo.
Por otra parte, el estudio realizado por Bollerman (2020) demostró que las personas con más
años de experiencia en la danza tienen mayores niveles de vigilancia corporal y se identifican mejor con
ideales culturales y atléticos generales de atractivos. Otra similitud se encontró en el trabajo realizado
por Chakrabprty y Teotia (2023), en donde sugieren que las personas que practican danza tienen niveles
más altos de autoestima en comparación con los no bailarines.
Se encontró relación con el trabajo realizado por Bethel (2024), donde vemos cómo exigencias del ballet influyen negativamente en el cuerpo, la imagen de los bailarines y su percepción sobre sí
mismos. Significativamente, el estudio de Mastrogianni, et al. (2020) demostró que las gimnastas adquieren una mejor autopercepción y autoestima, sobre todo cuando crecen y maduran, pues los logros
adquiridos influyen en este aspecto.
En la investigación de Pairitz (2020) tuvo mayor relevancia la observación corporal y el uso
del espejo, deduciendo que el uso del espejo y el perfeccionismo tienen una relación directa. Los resultados obtenidos por Cervantes Luna et al. (2021), muestran que las bailarinas de ballet tienen menor
IMC, menor insatisfacción corporal, mayor estima hacia la condición física y mayor preocupación por
el peso. De igual manera, la investigación de Maradiegue (2021) resalta la relación significativa entre
la insatisfacción corporal y el perfeccionismo.
Las bailarinas en formación tienen una mayor preocupación por su peso y tienden a presentar
una predisposición a exigir la perfección en ellas mismas y en su entorno. Contrario a la mayoría de la
literatura, De Rezende et al. (2020), en su investigación de análisis de la imagen corporal en jóvenes
bailarines, arrojó un resultado negativo, dando como resultado que la mayor parte de los bailarines
presentaron distorsión de la imagen corporal y, por el contrario, hubo un resultado bajo en cuanto a la
preocupación corporal.
Por otra parte, Diaz de Blas (2020) halló una similitud entre el perfeccionismo, la obsesión
y la tendencia a la autoexigencia y constancia, los cuales favorecen para desarrollar algún tipo de
TCA y/o insatisfacción corporal. Giangreco (2020) encontró en su estudio que el 37,5% de la muestra
presenta insatisfacción con su imagen corporal y existe un porcentaje elevado de sobrepeso e insatisfacción corporal. Los resultados de Faria et al (2022) resaltan que en adolescentes la insatisfacción de
la imagen corporal se relaciona con los años de práctica, asemejándose a la literatura de Mastrioganni
et al. (2020), donde se expresa que las gimnastas adquieren mayor autoestima y satisfacción corporal
cuando crecen.

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�Artículo de investigación

Conclusiones
Con esto reafirmamos la hipótesis planteada al inicio de este trabajo, en la cual se analiza
la relación entre autoestima e imagen corporal, demostrando que los estudiantes de danza presentan
irregularidades en su manera de percibir el cuerpo y una gran preocupación por su aspecto, con cierta
tendencia a abusar del ejercicio físico como un medio para lograr los objetivos que dicha disciplina
exige. “En términos de forma y peso, cada género de danza tiene diferentes expectativas. Sin embargo,
es común aspirar a un cuerpo delgado y estético” (Szászi &amp; Szabó, 2021, p.31).
Es necesario un enfoque actualizado e inclusivo en la enseñanza del ballet dentro de la Licenciatura en Danza del Instituto de Artes. Como se menciona anteriormente, es una disciplina con
una alta demanda en cuanto a las características físicas, sin embargo, existen bailarines con cuerpos
distintos al estereotipado que poseen una gran habilidad para el ballet; es necesario que se reconozca al
bailarín por su desempeño y habilidades y no solo por sus características físicas. La danza evoluciona
constantemente, por lo que se espera que en un futuro se normalice la inclusión de cuerpos diversos en
el ballet y se promueva el respeto y apreciación por dicha diversidad.
Para mejorar el rendimiento, el futuro bailarín es bombardeado desde el entorno social y el espacio online con “consejos útiles”, información dudosa, técnicas de entrenamiento drásticas,
dietas de moda, trucos para perder peso que, aunque tengan éxito a corto plazo, empeorarán el
estado físico y/o mental del alumno. (Szászi &amp; Szabó, 2021, p.33).
Los resultados muestran que, a pesar de tener una autoestima elevada, los alumnos tienen mayor preocupación por su imagen corporal y una mayor insatisfacción con su apariencia física. Derivado
de ello, observamos que los bailarines son un grupo de riesgo para el desarrollo de conductas alimentarias negativas y una percepción distorsionada de su propio cuerpo, la cual es directamente influenciada por el entorno en donde se desenvuelven. “Los bailarines, al igual que los grupos de deportistas
especiales, tienen un mayor riesgo de padecer trastornos alimentarios” (Szászi &amp; Szabó, 2021, p.36).
Este trabajo es de suma importancia para el campo y para la Licenciatura en Danza del Instituto de Artes de la UAEH, pues pretende visibilizar la magnitud de este problema dentro del medio
dancístico, concientizar y aportar información relevante que pueda contribuir para fomentar una nueva
forma de enseñar la danza, buscando el cuidado del cuerpo, el respeto por este y el bienestar tanto físico
como mental, optimizando el desarrollo de habilidades del bailarín antes que la búsqueda de lograr un
cuerpo perfecto.
La danza puede tener muchos efectos benéficos sobre el cuerpo y en la vida de quien la practica, sin embargo, debemos poner atención en diversos aspectos para ser capaces de cuidar y guiar
el desarrollo del profesional de la danza, con el fin de evitar la aparición de patologías que a la larga
afectan su calidad de vida y su desarrollo profesional (Negrete, 2022).

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�Artículo de investigación

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�Artículo de investigación

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�Artículo de reflexión

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

RECIBIDO: 03 de abril de 2025
ACEPTADO: 16 de junio de 2025
DOI: https://doi.org/10.29105/de.v2i3.21

El desarrollo de públicos en los
Elencos Nacionales del Perú
Audience Development in Peru’s National
Performing Arts Ensembles

Cecilia Collantes Neyra1
Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) / San Miguel, Perú
Contacto: cecilia.collantes@pucp.edu.pe
ORCID: https://orcid.org/0009-0006-5912-4018

Larissa Loeza Goycochea1

Magíster en Desarrollo Humano por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO-Buenos Aires) y Bachiller
en Artes Escénicas por la PUCP. Ha laborado en diferentes instituciones públicas y privadas a cargo de la gestión de programas
culturales y educativos, así como de producciones escénicas. Sus intereses abarcan el trabajo con poblaciones en situación de
vulnerabilidad y la producción sostenible.
1

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�Artículo de reflexión

El desarrollo de públicos en los Elencos
Nacionales del Perú

Audience Development in Peru’s National Performing Arts
Ensembles
Resumen
La Política Nacional de Cultura del Perú al 2030 identifica como problema público el limitado ejercicio
de los derechos culturales de la población, y como una de sus causas directas, la limitada participación
cultural en las expresiones artístico-culturales. Esta realidad convive con una tendencia global del
incremento de las tecnologías digitales en el consumo cultural y de un descenso de este consumo en
espacios fuera de casa. Si tenemos en cuenta que las instituciones públicas, específicamente las que
tienen competencia en cultura, tienen la responsabilidad de buscar alternativas de solución, ¿qué podemos hacer desde las políticas culturales para ampliar y fortalecer la participación de los públicos?
¿Por dónde empezamos? En el presente artículo se analiza la implementación del Plan de Desarrollo
de Públicos 2022–2024 de los Elencos Nacionales del Perú como una transformación en la concepción
de la política cultural. Este cambio se manifiesta en una gestión orientada a ampliar la participación
de nuevos públicos mediante la generación de alianzas interinstitucionales, así como a diversificar los
públicos, a través de la incorporación de nuevos contenidos en la programación. Esta experiencia puede
aportar a la reflexión sobre los elementos que puede considerar un programa de formación de públicos
e iniciar los primeros pasos para el desarrollo de vínculos entre los Elencos Nacionales y nuevos diversos públicos.
Palabras clave: Públicos, elencos nacionales, participación cultural.

Abstract
Peru’s National Cultural Policy to 2030 identifies as a public problem the limited exercise of the population’s cultural rights, and as one of its direct causes, the limited cultural participation in artistic and
cultural expressions. This reality coexists with a global trend: the rise of digital technologies in cultural consumption and a simultaneous decline in out-of-home cultural engagement. Given that public
institutions—particularly those responsible for cultural matters—are tasked with finding solutions to
these challenges, the following questions arise: What can we do through cultural policy to broaden and
strengthen audience participation? Where do we begin? This paper analyzes the implementation of the
“Audience Development Plan 2022–2024” by Peru’s National Performing Ensembles as a shift in the
conception of cultural policy. This change is reflected in a management approach focused on expanding
participation among new audiences through interinstitutional partnerships, and on diversifying audiences by incorporating new content into programming. This experience offers valuable insights for reflecting on the components of an effective audience development program and outlines preliminary steps
to build lasting connections between the National Performing Ensembles and new, diverse audiences.
Keywords: Audiences, National Performing Ensembles, cultural participation.

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�Artículo de reflexión

Observando el umbral
La vinculación con los públicos es fundamental para la continuidad de una institución u organización cultural. El cambio en la perspectiva de las instituciones culturales de ofrecer servicios y
bienes culturales sin énfasis en conocer al público, al de diseñar la experiencia artística en función a
los públicos −inclusive como cocreadores de contenidos−, responde a un proceso progresivo de casi
cincuenta años, influido por distintas transformaciones sociales, económicas, tecnológicas y políticas.
Aun cuando esa visión ha cambiado y somos conscientes de que los públicos deben estar en el centro
de las instituciones culturales, la relación con los públicos nos sigue generando preguntas.
La antropóloga mexicana Lucina Jiménez (2011) reflexiona sobre la necesidad de identificar
los factores que convocan a los públicos para formar parte del hecho artístico, con el fin de establecer
políticas culturales y estrategias de gestión actuales que los coloquen en el centro. Al analizar tales
factores, encontramos que existen brechas sustantivas en el acceso, la participación y el consumo
cultural de las personas; el origen de dichas diferencias es explicado a través de distintas hipótesis, provenientes, sobre todo, de campos como la sociología. Una de las principales disparidades fue expuesta
por Pierre Bourdieu, quien analizó la relación entre las clases sociales y el consumo cultural y cómo
se reproducen las desigualdades vinculadas al capital económico y al capital cultural. Otros autores,
como Richard A. Peterson, Tony Bennett, Angela McRobbie, Sarah Thornton, entre otros, introducen
variables de género, etnicidad, edad, industrias culturales y tecnologías digitales para hacer énfasis en
otros parámetros de distinción.
Los estudios latinoamericanos, básicamente desde ramas como la sociología o la antropología, también han analizado la reproducción de jerarquías sociales, su estrecha vinculación con el
consumo de arte y cultura a partir de factores históricos, como el colonialismo, el mestizaje, el acceso
a educación o los matices que estos cobran en su interacción con los contextos locales y globales.
Autores como Néstor García Canclini, Tomás Peters, Ana Wortman, Santiago Alfaro, entre otros, son
fundamentales para entender también que la participación cultural se ve afectada por las dimensiones
políticas de nuestros territorios.
En Chile, Peters y Allende (2024) observan que el consumo cultural ha tenido cambios significativos. Ante un contexto de estallido social del país y del Covid-19, las herramientas digitales de
música y video han tomado un rol importante en la circulación de la oferta. Los espacios culturales tradicionales −las bibliotecas, los teatros, las galerías de arte, los museos− ya no logran ser tan atractivos
a las nuevas generaciones, además de que su consumo está asociado a grupos sociales con alto capital
cultural y económico (p.79).
Para el caso del consumo cultural peruano, Santiago Alfaro (2024b, p. 35) señala tres tendencias en el periodo 2016–2019, según la información de la Encuesta Nacional de Programas Estratégicos
(ENAPRES), elaborada por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI): la expansión de
las tecnologías digitales, la continuidad en el elitismo de la alta cultura −expresiones culturales como
libros, teatro, artes visuales, siguen siendo consumidas en mayor proporción por personas de altos

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ingresos y niveles educativos− y el amplio consumo de expresiones culturales de origen indígena o
popular. La encuesta ENAPRES es aplicada a personas mayores de 14 años desde el año 2010 en zonas
urbanas y rurales de los 24 departamentos del Perú.
Frente a este panorama y desde el enfoque de públicos de la gestión cultural, es importante
centrar la atención en los objetivos comunes de las instituciones que tienen competencia en cultura:
aumentar el alcance, incrementar la diversidad de los públicos y maximizar el impacto producido por
una experiencia artística.
En esta línea, el Consejo de las Artes de Inglaterra (la agencia nacional de desarrollo para las
artes, museos y bibliotecas en ese país), en su marco estratégico de 10 años (2013) Great Art and Culture for Everyone 10 year strategic framework 2010–2020, revela la importancia de que las artes y la
cultura sean accesibles y de alta calidad para todos. Específicamente, el objetivo 2 hace énfasis en que
“Todos tienen la oportunidad de experimentar e inspirarse en las artes, los museos y las bibliotecas”
(Arts Council England, 2013, p. 39, traducción propia). Para concretar este objetivo, se propone priorizar el incremento de la participación en las artes —especialmente de personas con una vinculación
limitada a la vida cultural— y mejorar la calidad de la experiencia artística. (Arts Council England,
2013).
La Política Nacional de Cultura del Perú (PNC) al 2030 identifica como problema público
de alcance nacional el “limitado ejercicio de los derechos culturales de la población” (MINCU, 2020,
p.18). Los derechos culturales se definen como el derecho de toda persona a tomar parte libremente en
la vida cultural de la comunidad, esto es acceder, participar y contribuir en la vida cultural que sea de
nuestra elección (ONU, 2009). El ejercicio de los derechos culturales se vincula a factores históricos
(herencia colonial); económicos (fallas del mercado y escaso financiamiento); socioculturales (escasa
valoración de la diversidad y participación culturales); y de capacidad estatal (inadecuada gestión de
recursos y ausencia de políticas públicas diferenciadas), que limitan o facilitan este ejercicio (MINCU,
2020).
Según la PNC (MINCU, 2020), una de las causas directas del escaso ejercicio de los derechos
culturales es la “limitada participación cultural en las expresiones artístico culturales” (p. 41). Y esta
realidad puede responder al entorno restrictivo de cada persona, a la precariedad de los sistemas en que
debería desarrollarse la participación cultural o ser una combinación de ambos factores. Por ejemplo,
en pocos distritos de Lima —la capital—, parte de la centralización del consumo cultural nacional se
debe a la escasa infraestructura escénica del país —Lima cuenta con más de dos tercios del total de
salas de teatro en todo el Perú— y a la falta de políticas culturales públicas en sus diferentes niveles
de gobierno (municipal, provincial y nacional) para proponer la gestión y acondicionamiento de espacios alternativos que puedan sustituir esa ausencia, en alianza con el sector privado y la sociedad
civil —grupos de teatro, organizaciones artísticas, Puntos de Cultura, asociaciones de cultura viva
comunitaria, entre otros—.
Las instituciones públicas, específicamente las que tienen competencia en cultura, tienen la

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responsabilidad de buscar alternativas para incrementar la participación de la ciudadanía. Entonces,
¿qué podemos hacer desde las políticas públicas para ampliar y fortalecer la participación de los distintos públicos en las expresiones artístico-culturales? ¿Por dónde empezamos?
En el presente artículo se analiza el Plan de Desarrollo de Públicos 2022–2024 de los Elencos
Nacionales, cuyos objetivos fueron, por un lado, ampliar la participación de nuevos públicos mediante
la articulación con instituciones afines de los sectores público y privado; y por otro, diversificar los
públicos a través de una propuesta de nuevos contenidos en la programación. Esta experiencia puede
contribuir a la reflexión sobre qué elementos puede considerar un programa de formación de públicos
para promover la participación cultural de la ciudadanía e iniciar los primeros pasos en el desarrollo de
vínculos de elencos nacionales con nuevos y diversos públicos.

Saliendo de la matrix
El Reglamento de Organización y Funciones (ROF) del Ministerio de Cultura establece que
la Dirección de Elencos Nacionales es el “órgano de línea de la Dirección General de Industrias Culturales y Artes, que tiene a su cargo la gestión, administración, difusión y promoción de los Elencos
Nacionales del Ministerio de Cultura” (MINCU, 2013, p. 43), los cuales son: la Orquesta Sinfónica
Nacional, el Ballet Nacional, el Coro Nacional, la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil Bicentenario,
el Coro Nacional de Niños y el Ballet Folclórico Nacional. Los Elencos Nacionales están compuestos
por más de 300 artistas (músicos, bailarines y cantantes). El elenco de mayor antigüedad es la Orquesta
Sinfónica Nacional, con 86 años de fundación; y el de menor tiempo, el Ballet Folclórico Nacional,
con 16 años de creación.
En el año 2019, la Dirección de Elencos Nacionales realizó un estudio con el fin de recoger
información sobre el perfil de los públicos de los Elencos Nacionales en el Gran Teatro Nacional1. La
muestra del estudio comprendió a hombres y mujeres mayores de edad que asistieron a las funciones
de los Elencos Nacionales en el Gran Teatro Nacional (GTN) entre los días 15 de junio y 18 de julio
de 2019. La metodología del estudio fue cuantitativa no probabilística, y el instrumento empleado fue
un cuestionario autoadministrado de preguntas cerradas, conformado por 3 carillas y 21 preguntas. La
encuesta tuvo un margen de error: +/- 5% (nivel de confianza del 95%). El tamaño de la muestra fue de
1,556 encuestas válidas. A partir del cruce de datos, se hace énfasis en estos resultados:

Esta sala posee una infraestructura y acústica de primer nivel y es administrada por el Ministerio de Cultura del Perú. Los
Elencos Nacionales ofrecen, en el Gran Teatro Nacional, el 50% de su programación anual.
1

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Tabla 1
Datos del estudio de públicos de los Elencos Nacionales en el Gran Teatro Nacional.

Datos personales
Edad
31 - 54 años
Género
Mujer
Nivel educativo
Formación superior completa
Distritos de procedencia Surco, Cercado de Lima, La Molina y Miraflores.
Asistencia a presentaciones culturales en los últimos 12 meses
Teatro
Danza
Música
Las presentaciones a las que asistió se realizaron en un teatro o auditorio
Público que asistió a la Orquesta Sinfónica Nacional y de niño/a veía espectáculos (de danza, teatro o música)
Público que asistió al Ballet Folclórico Nacional y de niño/a veía espectáculos
(de danza, teatro o música)
Público que asistió al Ballet Nacional (como primera opción) y a la Orquesta
Sinfónica Nacional (como segunda opción), en los últimos 12 meses
Público que asistió a la Orquesta Sinfónica Nacional (como primera opción) y
al Ballet Folclórico Nacional (como segunda opción), en los últimos 12 meses
Asistencia a la función de hoy de los Elencos Nacionales
Se enteró del espectáculo por internet (redes sociales y otras plataformas)
Se enteró del espectáculo por familiares o amistades
Se trasladó a las funciones en trasporte privado o taxi
Su ruta de traslado demora entre 16 y 30 minutos

39%
59%
49%

76%
61%
76%
42%
57%
58%
47%
47%
55%
25%
66%
46%

Fuente: Elaboración propia, con base en Estudio de públicos de los Elencos Nacionales (2019).
Los resultados presentados en la tabla 1 nos permiten reflexionar sobre las características
“tipo” de las personas que asistieron a las funciones de los Elencos Nacionales. A partir de las similitudes encontradas es posible formular un perfil de consumidor/a y conocer una parte de su estilo de
vida. En este caso, observamos que el grupo predominante fue conformado por mujeres de mediana
edad que, en gran medida, contaba con formación superior completa. De niñas, asistían a ver presentaciones escénicas y, hasta el momento del estudio, asistían a espectáculos de teatro, danza y música
en infraestructuras culturales (cerradas) en las que disfrutaban de los espectáculos de distintos Elencos
Nacionales —47% de los espectadores que asistían a presentaciones del Ballet Nacional también iban

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a conciertos de la Orquesta Sinfónica Nacional, y 47% de los que presenciaban a la Orquesta Sinfónica
Nacional también frecuentaban al Ballet Folclórico Nacional, a pesar de constituir distintas disciplinas
artísticas—. Además, este grupo de personas revisaba la programación cultural en internet o la compartía con personas cercanas (amigos o familiares), vivía en distritos aledaños al GTN, y pertenecía a los
sectores económicos A–B, debido a que contaba con recursos para trasladarse al teatro, en su vehículo
propio o en taxi.
Este estudio fue fundamental para la Dirección de Elencos Nacionales (DEN) porque, al conocer qué características predominantes tenían las personas que asistían a los espectáculos de los Elencos
en el GTN, fue posible identificar a qué sectores de la población no se estaban vinculando los Elencos
Nacionales cuando se consideraban las variables de grupo etario (niñas, niños, adolescentes, adultos
mayores), género (hombres), distrito de procedencia (39 distritos de Lima Metropolitana no fueron
mencionados por los encuestados), nivel educativo (formación superior técnica, solo con educación
básica regular: inicial, primaria y secundaria, y sin acceso a educación formal) y nivel socioeconómico
—sectores C, D y E no empleaban las plataformas digitales para conocer la programación y se movilizaban en transporte público—. Además, los resultados del estudio confirmaron la perspectiva planteada
por la Política Nacional de Cultura respecto al limitado ejercicio de los derechos culturales, así como a
la necesidad de que los Elencos Nacionales puedan contribuir a revertir esta situación, promoviendo la
participación de la ciudadanía en las expresiones artístico-culturales.
Es preciso resaltar que, si bien algunas características del perfil predominante del consumidor/a cultural podían ser intuidas por el equipo de gestión de la Dirección de Elencos Nacionales, el
estudio de públicos representó la primera investigación formal sobre la audiencia de los Elencos en este
teatro, donde se concentraba el 50% de su programación anual. Además, no se contaba con información
sobre el otro 50% que se realizaba en diversas infraestructuras culturales y espacios alternativos.
Con los resultados del estudio de públicos, la Dirección de Elencos Nacionales pudo analizar de qué formas se podía generar un alcance mayor en el GTN y elaborar el Plan de Desarrollo de
Públicos 2022–2024, cuyo objetivo principal fue incrementar la participación de la ciudadanía en las
expresiones artístico-culturales a través de dos estrategias: por un lado, ampliar la participación de
nuevos públicos mediante la articulación con instituciones afines, con el fin de vincular a grupos que
puedan desarrollar interés en las presentaciones de los elencos, como público potencial o no público;
y, por otro, diversificar los públicos mediante una propuesta de nuevos contenidos en la programación
(Delgado, 2024). Si bien hay distintas definiciones sobre estos términos, para fines del presente artículo
voy a incluir los conceptos que el Plan de Desarrollo de Públicos 2022–2024 propone:

Público potencial
Grupos de personas que, a pesar de poseer las competencias para percibir y apreciar las expresiones artísticas producidas por los Elencos Nacionales, no asisten a sus espectáculos. Los grupos
focalizados han sido niñas y niños que estudien música, danza o canto, así como jóvenes que estudien
disciplinas vinculadas a las artes escénicas. Y que, en ambos casos, estos centros de formación se
encuentren en los distritos por los que circula la Línea 01 del Metro de Lima (MINCU, 2021, p.40).

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No Público
Conformado por los grupos de personas que, no estando directamente relacionados con las
actividades artísticas que desarrollan los Elencos Nacionales, representan un potencial interés
para la institución como nuevos públicos de los espectáculos. La relación con este tipo de público pasa por contribuir a que desarrolle sus competencias para percibir y apreciar la música
y danza de los elencos nacionales (MINCU, 2021, p. 41).
Los grupos focalizados han sido personas con discapacidad, y adultos mayores que se encuentren en un programa de atención distrital del Estado; estudiantes de carreras afines a las humanidades,
ciencias sociales o comunicaciones; así como jóvenes que practican deportes. (MINCU, 2021, p. 41).

Ambas definiciones hacen énfasis en las competencias (necesarias) para percibir y apreciar
la música y danza, por lo que de forma implícita se está haciendo referencia al concepto de capital
cultural. En esta medida, es importante introducir la reflexión de Ana Rosas Mantecón (2023) sobre
las barreras que las personas afrontan actualmente para constituirse como públicos: de tipo geográfico (traslado hacia el lugar donde se realiza una actividad cultural); de capital cultural —conjunto de
recursos, certificaciones, conocimientos y habilidades que les permite acceder y disfrutar de lo que se
ofrece—; de tipo económico (costo de entrada); y de organización del tiempo libre —que implica optar
por una experiencia presencial y rechazar la oferta mediática—.
Las barreras que describe la autora también están presentes en los montajes que realizan los
Elencos Nacionales en el teatro; uno de los principales es la distancia geográfica. El GTN se encuentra
en San Borja, uno de los distritos que tiene una percepción favorable en la calidad de vida de las personas por su gran cantidad de parques, centros de comercio y lugares de entretenimiento, pero que posee
graves dificultades de acceso por la congestión vehicular. Con el objetivo de proponer alternativas de
solución, se planteó que los grupos focalizados del Plan de Desarrollo de Públicos de los Elencos sean
residentes de los distritos que conectan la línea 1 del Metro de Lima (Villa El Salvador, Villa María
del Triunfo, San Juan de Miraflores, Santiago de Surco, San Borja, La Victoria, Cercado de Lima, El
Agustino y San Juan de Lurigancho), debido a que el GTN está ubicado al frente de la estación de tren
La Cultura, lo que favorece el traslado de estos distritos. Si consideramos el traslado desde Villa El
Salvador o San Juan de Lurigancho (distritos de los extremos) a San Borja, la duración máxima es de
30 minutos, en comparación al tiempo en bus, que puede tomar entre 1 hora y 30 minutos y dos horas.
De esta manera, se incentiva el transporte público hacia el teatro, difundiendo un mejor uso del tiempo
a un menor costo.
Con respecto a la implementación del Plan 2022-2024, se contempló que los productos artísticos y las acciones de mediación estuvieran dirigidas a niñas, niños y adolescentes de colegios; adultos
de la tercera edad; y jóvenes de formación superior de las carreras de danza, artes, música. Los formatos empleados en la ejecución del plan fueron conciertos didácticos, conversatorios, clases didácticas,
ensayos abiertos, clases maestras y funciones didácticas. Cada actividad contó con un objetivo para

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fomentar la vinculación con los públicos y con herramientas de mediación artística, con las que se promovió el fortalecimiento de capacidades (clase maestra de dirección musical para orquesta sinfónica);
el conocimiento sobre el trabajo y los elementos requeridos para una puesta en escena (clase didáctica
sobre el ballet); la sensibilización sobre el proceso de creación y preparación de un elenco (conversatorio y observación de un ensayo de obra); la formación sobre los diversos géneros musicales, con
énfasis en la música popular peruana (clase didáctica sobre música criolla); entre otras intervenciones.
Además, las actividades diseñadas para públicos escolares se complementaron con otras herramientas
de mediación artística como la creación de guiones, pautas de mediación, guías didácticas o conversatorios post función (Delgado, 2024).
Con relación a los resultados cuantitativos, como parte de la implementación del plan durante
tres años (2022-2024), los Elencos Nacionales desarrollaron 126 actividades (presenciales y digitales),
las que contaron con 38,628 beneficiarios a nivel nacional (18,659 participantes de forma presencial y
19,968, de forma virtual). En este proceso, se involucraron a 153 instituciones de los sectores públicos
y privados, provenientes de diferentes regiones del Perú: Ancash, Ayacucho, Amazonas, Arequipa,
Ica, La Libertad, Loreto, Piura, San Martín, Tacna y Lima (Delgado, 2024). Los viajes de los Elencos
Nacionales a las regiones se realizaron entre los años 2022–2023; sin embargo, por aspectos políticos
y económicos, los Elencos no pudieron viajar en el año 2024, por lo que su programación se concentró
en Lima y la provincia constitucional del Callao.
De acuerdo con el Informe de Gestión de la Dirección de los Elencos Nacionales (Delgado,
2024), se recogió información de los participantes en las actividades artísticas para conocer la valoración de los públicos sobre las piezas escénicas de los Elencos Nacionales, sus sensaciones y propuestas
de mejora, por lo que se dispone de 719 encuestas válidas solo para el 2024. Esta información es muy
valiosa porque constituye la primera puerta de conocimiento de otros grupos humanos sobre su experiencia integral de participación cultural, quienes no forman parte de los públicos ocasionales del GTN.
Algunos datos centrales, con respecto a la experiencia de los públicos, fue que el 99% de los encuestados recomendaría la actividad, al 72% de públicos le gustó mucho2, y el 92% refirió que era la primera
vez que participaba en una actividad de los Elencos Nacionales. Esta última cifra pone en evidencia
distintas problemáticas estructurales presentes en el Perú, como la escasa infraestructura escénica, la
centralización de la oferta cultural y la insuficiente preparación de los docentes de arte en los centros
educativos para estimular la competencia de apreciación de las artes escénicas. Estos y otros factores
clave resaltan la urgencia de incrementar y diversificar los públicos a los que se dirigen los Elencos
Nacionales en su calidad de compañías artísticas que son gestionadas por el Estado, y deben maximizar
su alcance dentro de las condiciones y recursos disponibles.
En esta línea, en el 2024 los Elencos Nacionales han fortalecido su labor de formación de
públicos al establecer articulaciones con 50 nuevas instituciones. A través de presentaciones artísticas
en diversos formatos y con distintos contenidos, se ha logrado un valioso intercambio con 50 nuevos
Las categorías establecidas en la encuesta fueron: no me gustó para nada; no me gustó; [me gustó] más o menos; me gustó;
me gustó mucho.
2

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grupos de públicos, pertenecientes a 38 instituciones educativas y 12 centros de atención para adultos
mayores. Estas actividades se han desarrollado en 22 distritos de Lima Metropolitana, 2 distritos de la
provincia constitucional del Callao y 1 distrito de Lima Provincias.
Por otro lado, los estudiantes, que participaron de las presentaciones artísticas escribieron sus
testimonios; revisemos tres de ellos sobre sus primeras experiencias de acercamiento con los Elencos
Nacionales:

“Gracias por invitarnos. Ver al ballet me ha hecho muy feliz” (En Delgado, 2024, p.12).
		

Clase didáctica: Aprendiendo sobre el ballet

Elenco: Ballet Nacional
		

Estudiante de tercero de primaria
		

I.E.E 1103 Elvira García y García

Pues fue mi primera vez yendo al teatro y la verdad que una experiencia muy hermosa el lugar,
la obra, los bailes todo increíble la verdad que el ambiente era muy acogedor y más que todo
muy interesante, lo recomiendo y sí para los escolares porque además te dan una lección de
nuestra vida cotidiana que nos puede pasar a cualquiera, me encantó. (En Delgado, 2024, p.
15)

					Función didáctica Álbum de familia
Elenco: Ballet Folclórico Nacional
		

Estudiante de quinto de secundaria

I.E. 4010 Hermanos Rafael Samuel y Emilio Moisés Gómez Paquiyauri.

Bueno sí, la verdad soy estudiante de la institución Manuel Calvo y Pérez y me gustó muchísimo en mi vida había asistido a un teatro mucho menos escuchar a un coro y me llamó la atención mucha el gran manejo de idiomas el quechua, latín incluso como adecuaban los valses
peruanos al tipo lírico de verdad que yo regresé a mi casa fascinada me gustó mucho las experiencias son unas personas con muchísimo talento, la verdad me gustaría volver a escuchar en
un concierto como este ¡Mis felicitaciones! Estoy muy orgullosa que en mi país haya tan buenos
representantes. (En Delgado, 2024, p.13)

Concierto didáctico Canto a través del tiempo
Elenco: Coro Nacional
Estudiante de cuarto de secundaria
				

Colegio Manuel Calvo y Pérez.

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Con base en los formatos y contenidos empleados en la implementación del Plan de Desarrollo de Públicos de los Elencos Nacionales, podemos reflexionar sobre qué elementos básicos podemos
considerar con el fin de que las experiencias escénicas se desarrollen de mejor manera con nuevos y
diversos públicos. A nivel de contenido, se propone diseñar productos a partir del conocimiento de los
públicos con los que se desee generar un intercambio —no necesariamente la propuesta debe ser de
carácter formativo, sino a partir de los intereses y necesidades de los grupos—. Se sugiere piezas de
mobiliario minimalista —en la medida que el tipo de disciplina artística lo permita—, con el fin de
promover la circulación. A nivel de herramientas de mediación artística, se sugiere sensibilizar sobre
el proceso de creación de la pieza escénica: cómo se realiza el ensamblaje de un espectáculo y cómo
se articulan las diferentes áreas de creación, técnicas y de producción; así como difundir la motivación
que está detrás de la escena: cuál es la importancia de los compositores, en qué contexto se crearon las
obras, qué instrumentos usan, cuáles fueron las inspiraciones de las tramas que conocemos, entre otras.
En los casos del trabajo con menores de edad, es fundamental la articulación con las autoridades y docentes de las instituciones educativas para compartir metodologías que fortalezcan la experiencia cultural fuera del espacio de representación. A nivel de gestión, se recomienda generar alianzas estratégicas
con nuevas instituciones que tengan representatividad de los sectores a los que aún los Elencos no se
han podido vincular y que compartan la logística de las actividades, en términos de producción, financiamiento, comunicación (interna y externa), recojo de información y coordinación con los públicos.
En la región latinoamericana, al menos nueve países cuentan con elencos nacionales; no obstante, más de la mitad no disponen de programas orientados específicamente a la formación de públicos
a través de estos elencos. En ese contexto, la implementación del Plan de Desarrollo de Públicos 2022–
2024 de los Elencos Nacionales del Perú, podría representar un aporte significativo para experiencias
de gestión cultural similares en la región.

Reiniciando la matrix
Las funciones de la Dirección de los Elencos Nacionales, establecidas en el Reglamento de
Organización y Funciones (ROF) del Ministerio de Cultura en el 2013, están formuladas desde el
cuidado y el fortalecimiento de los Elencos Nacionales, lo que es fundamental para incrementar la
participación de la ciudadanía en las expresiones artístico-culturales. Sin embargo, en palabras de Barbieri, “el acceso no asegura la agencia” (2018, p.5). No solo hay condicionantes estructurales —para
la limitada participación cultural— que escapan a la voluntad, sino que también hay condicionantes
subjetivas, asociadas con las preferencias y gustos (MINCAP, 2021a). Si bien los Elencos Nacionales
se presentan en distintos espacios públicos desde hace décadas (colegios, lozas deportivas, anfiteatros,
auditorios, iglesias, parques), ninguna de sus funciones establecidas en el ROF o en un lineamiento
posterior considera una gestión centrada en los públicos, lo que involucra el análisis de distintos grupos
sociales, así como el planteamiento de nuevos objetivos, contenidos (funciones didácticas) y estrategias acordes a sus diferencias (mediación cultural) con el fin de potenciar la conexión con el hecho
escénico y el intercambio entre públicos e intérpretes. Esta situación nos revela que hace poco más de

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�Artículo de reflexión

una década la participación cultural de los públicos, como hoy la entendemos, no constituía un tema
trascendente en materia cultural en el Perú.
Los programas de públicos han dirigido sus esfuerzos a ampliar el alcance de los espectadores
en las salas teatrales, centrando su interés en aumentar la audiencia e incorporar estrategias de fidelización. Sin embargo, poner a los públicos en el centro de las organizaciones culturales requiere conocer
las necesidades de nuevos públicos, explorar contenidos de su interés en la programación y transformar las instituciones con el fin de sostener la relación en el tiempo y construir vínculos. En el 2019,
la Dirección de Elencos Nacionales del Ministerio de Cultura del Perú realizó un estudio para recoger
información sobre el perfil de los públicos de los Elencos Nacionales en el Gran Teatro Nacional. Este
trabajo fue fundamental porque permitió conocer qué características predominantes tenían las personas
que asisten a los espectáculos y, por lo tanto, identificar qué sectores de la población no generaban un
intercambio con los Elencos Nacionales.
Con la intención de revertir paulatinamente esta situación, se elaboró e implementó el Plan
de Desarrollo de Públicos 2022–2024, mediante el cual se pudo establecer articulaciones con 153
nuevas instituciones. Para el 2024, se realizaron presentaciones artísticas en diversos formatos y con
distintos contenidos a la programación regular y se logró la participación de 50 nuevos grupos de públicos, pertenecientes a 38 instituciones educativas y 12 centros de atención para adultos mayores. Estas
actividades involucraron entidades de 22 distritos de Lima Metropolitana, 2 distritos de la provincia
constitucional del Callao y 1 distrito de Lima Provincias.
El Plan de Desarrollo de Públicos de los Elencos Nacionales es una apuesta por poner en el
centro a la ciudadanía, por incentivar el ejercicio de sus derechos culturales mediante su participación
artística y cultural. Ese cambio de enfoque ha permitido un avance importante en la implementación del
Plan (2022-2024), transformando la misión de los Elencos Nacionales en el país. Con la finalidad de
vincularnos a nuevos públicos, debemos partir de conocerlos, de estimular su recurrencia a nuevas experiencias escénicas, de ofrecerles mediación de contenidos y explorar otras estrategias que dialoguen
con sus necesidades en diferentes espacios. Estos numerosos esfuerzos pueden ser una primera semilla
en el cambio que necesitamos en materia de políticas culturales.

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�Artículo de reflexión

Referencias
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Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

RECIBIDO: 03 de abril de 2025
ACEPTADO: 12 de junio de 2025
DOI: https://doi.org/10.29105/de.v2i3.22

La teatralidad: Representación e
intertextualidad
Theatricality: Representation and
Intertextuality

Flor Moreno Salazar1
El Colegio Mexiquense. A. C.
Estado de México, México
Contacto: flormorenosalazar3@gmail.com
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-8512-2861

Larissa Loeza Goycochea1

Doctora en Letras Modernas, escritora e investigadora. Actualmente realiza una estancia posdoctoral en El Colegio Mexiquense, A.C. Adscrita al Seminario de Investigación sobre Historia Contemporánea. Una de sus líneas de investigación es la
historia cultural, la lectura y el teatro.
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La teatralidad: Representación e
intertextualidad

Theatricality: Representation and Intertextuality
Resumen
La propuesta de este artículo es reflexionar acerca de la cualidad de la teatralidad desde el punto de
vista del teatro como representación e intertextualidad de textos culturales. A partir de la reflexión de la
teoría clásica del teatro y el desarrollo explicativo de distintas perspectivas semióticas, se busca precisar la especificidad de lo teatral no como un género literario, sino como una configuración intertextual.
Palabras clave: Teatralidad, representación, intertextualidad.

Abstract
The purpose of this article is to reflect on the quality of theatricality, from the perspective of theater
as representation and the intertextuality of cultural texts. Drawing on classical theater theory and the
explanatory development of different semiotic perspectives, the aim is to define the specificity of the
theatrical not as a literary genre, but as an intertextual configuration.
Keywords: Theatricality, representation, intertextuality.

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En una cultura digital de textualidades híbridas, los límites de las narrativas hipertextuales
parecen emerger en las fronteras entre la ficción y la no ficción, entre la configuración del espectáculo
como suplantación de la realidad y el cuestionamiento por la realidad misma. En este contexto, se
pretende reconsiderar los conceptos tradicionales de la teatralidad a partir de las reflexiones de la representación y la intertextualidad.
En primer lugar, se realiza un acercamiento tradicional al término de teatralidad desde una
perspectiva de las nociones clásicas del género dramático para relacionarlo con los conceptos de representación, mímesis y drama. En segundo lugar, se explica de qué manera la construcción dramática
basada en los personajes configura las acciones y contribuye a identificar la teatralidad en un texto
como un elemento diferenciante de los textos narrativos. Finalmente, se retoman los conceptos de
representación, mímesis y drama desde un enfoque intertextual para reflexionar acerca de lo que es propiamente teatral en un movimiento inverso: fundamentar la teatralidad como una estrategia intertextual
frente a los elementos literarios y no en un sentido inverso.
La teatralidad, en términos básicos, es definida como la “cualidad por la que un texto dramático al ser puesto en escena deja de ser meramente literario para convertirse en un espectáculo meramente
teatral” (Estébanez, 2000, p. 497). Pero ¿qué es lo meramente teatral y cómo se explica este concepto?
De acuerdo con el Diccionario del teatro: Dramaturgia, estética y semiología de Patrice Pavis
(1984), lo teatral se aplica en dos sentidos. “En el primer caso … quiere decir simplemente espacial,
visual, expresivo, en el sentido de una escena muy espectacular e impresionante” (p. 469). Y en el
segundo caso, la teatralidad se valora como “la artificialidad de la representación” (p. 469). En ambos
sentidos, lo teatral está relacionado con una puesta en escena y no con un texto dramático; y no solo
eso, también están relacionados con la postura del observador y del crítico. De esta manera, lo teatral
no está determinado por lo propiamente literario, sino que se establece como una configuración artística que despliega diferentes textualidades de expresión y de relación con la mirada de un espectador.
En este sentido, se reconoce, desde una perspectiva tradicional, la cualidad de representación espacial,
temporal y visual, que va más allá de lo literario.
Si bien la teatralidad es “sinónimo de especificidad del teatro” (Pavis, 1984, p. 471), al hablar
de la representación como fundamento de lo teatral, es pertinente considerar que la relación de la teoría
clásica del teatro sugiere el origen del drama como la mímesis de las acciones de los relatos mitológicos. En este sentido, cabe recordar que, en la teoría clásica del teatro occidental, su origen se identifica
con el rito griego del nacimiento y la muerte. Los griegos, en la época antigua, representaban el nacimiento de Dionisio en primavera y, en verano, la cosecha de la vid y la iniciación. El cosmos era el
personaje que presidía el rito que más tarde originó la comedia. Durante otoño e invierno, celebraban
la consagración y la muerte de Dionisio para el nacimiento de Apolo, el conocimiento y la sabiduría.
En este ritual sacrificaban un macho cabrío, el tragos, y de esta forma se sugiriere el surgimiento de
la tragedia. Los mitos que se basaban en los ritos religiosos se articularon también para ser narrados
(mythos) y estos se convirtieron en una representación, en la cual se cantaban historias legendarias.
Durante el siglo V a.C., en Grecia, la representación de las tragedias formaba parte de la celebración del ritual religioso y cívico dedicado a Dionisio. Para Aristóteles, la tragedia es mímesis de una

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acción “esforzada y completa … actuando los personajes y no mediante relatos, y que mediante compasión y temor lleva a cabo la purgación de tales afecciones” (ca. 350 a. C./1999, p. 145). La palabra
mímesis se ha traducido unas veces como imitación y otras como recreación, pero ambas se refieren a
la construcción artificial de un hecho que es actuado y no relatado. Desde esta perspectiva, la teatralidad se manifiesta de manera independiente a lo que podemos identificar como lo literario. De hecho,
Aristóteles menciona en su Poética que hay un arte que solamente se ocupa del lenguaje, pero no le
otorga un nombre. Así que la teatralidad se puede considerar como el fundamento de la representación
de las acciones de los personajes (ethos), antes del concepto que llamamos literario.
La teoría aristotélica clásica fue retomada posteriormente por la Poética de Boileau (1674)
para marcar la diferencia entre géneros literarios, basada en el modo de enunciar el constructo artificial,
es decir, en el discurso del relato. De esta manera, se considera que el género dramático representa
acciones y la narrativa presenta los acontecimientos. De acuerdo con Ceballos (2019), el drama no es
la vida, sino su esencia. La palabra drama significa acción, pero no cualquier acción de la vida es una
obra de teatro porque “su drama no se halle escrito ni escenificado ni representado” (Bentley, 1992, p.
25). El teatro toma los elementos vitales: tiempo, espacio, sujetos y circunstancias, y los representa por
medio de imágenes visuales o mentales.
El drama como constructo poético es una acción artificial. Es decir, cuando los personajes
deciden algo, muestran cierta voluntad que coincide o choca con las decisiones y deseos de otros personajes de acuerdo con el objetivo que cada cual persiga, generando un conflicto que representa un aspecto de la realidad. Y en este punto es donde resulta importante reconsiderar la teoría clásica de la representación para establecer los límites entre la construcción artificial del discurso y la simulación. En
este sentido, los personajes configuran la especificidad del teatro como representación de las acciones,
que a diferencia de lo narrativo se despliega a partir del acto performativo de las acciones. Desde la
teoría aristotélica, la representación se enuncia como la mimesis o recreación del mundo representado
y se configura en la estructura discursiva del drama.
Sin la pretensión de aludir a la teoría de los géneros literarios que fue posterior a la teoría de
Aristóteles, es preciso considerar a los personajes del drama como el elemento de la teatralidad que, a
manera de pliegue teórico, permite conceptualizar a la teatralidad desde una perspectiva teórica tradicional relacionada con la hipertextualidad de la cultura actual: la intertextualidad.
La semiótica es la disciplina literaria que analiza a los textos como un entramado de signos.
Desde este enfoque, los personajes se pueden analizar desde su función, de acuerdo con el Modelo
Actancial Mítico propuesto por A. J. Greimas (1987) que está “centrado sobre el objeto del deseo
perseguido por el sujeto, y situado, como objeto de comunicación, entre el destinador y el destinatario, estando el deseo del sujeto, por su parte, modulado en proyecciones de adyuvante y oponente” (p.
276). Este modelo se aplica al análisis tanto de textos narrativos como dramáticos, puesto que Greimas
retoma la Morfología del cuento popular ruso de Vladimir Propp (1928) y, a su vez, basa su teoría en
Las 200 000 situaciones dramáticas de E. Souriau (1950).
En el modelo propuesto por Greimas, los personajes cumplen con ciertas funciones actanciales que determinan su relación con los demás personajes. El sujeto desea y actúa en función de un obje-

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to que intenta conseguir con el apoyo de un adyuvante, el cual le facilita la comunicación y se relaciona
con un oponente, quien crea obstáculos para su realización. El logro del objetivo por parte del sujeto
depende de la influencia del destinador y beneficia o perjudica al destinatario.
Greimas afirma que el actante es diferente con respecto al actor y al personaje. Por eso, Fernando del Toro (2014) considera que el actor es la realización de un actante y dos personajes pueden
realizar la misma acción, configurando un solo actor, es decir, los actores pueden realizar una o varias
funciones actanciales en la misma o en diferentes secuencias. La diferencia entre un actante y un
personaje radica en que el segundo se puede comprender a partir de su modo de ser y sus acciones, a
diferencia del actante, que puede ser un personaje colectivo o una abstracción (Del Toro, 2014). De
este modo, los personajes, con sus respectivas acciones, forman parte de los elementos teatrales que
contribuyen a identificar la teatralidad en un texto. Por otra parte, J. H. Lawson, en su Teoría y técnica
de la dramaturgia, afirma que:
el carácter esencial del drama es el conflicto social −personas contra otras personas, o individuos o grupos contra fuerzas sociales o naturales− en el cual, la voluntad consciente, ejercida
para realización de objetivos específicos y comprensibles, es suficientemente fuerte como
para traer el conflicto a un punto de crisis (1982, p. 278).
De esta manera, la acción, fundamento del drama, constituye “cualquier cambio en el equilibrio” (Lawson, 1982, p. 279). Pero, tal vez, la trama de una novela pueda consistir en un encadenamiento
de acciones cuya causalidad esté determinada por las decisiones de los personajes y no por eso sea
discursivamente un texto dramático.
Para Manfred Pfister (2011), en The theory and analysis of drama, la diferencia discursiva
entre ambos géneros es la relación entre el autor y el receptor a través de su intermediario, que es el narrador, pues en un texto narrativo los diálogos pueden ser configurados por la voz narrativa, a diferencia
de los diálogos en un texto dramático, que solo pueden ser expresados por la relación directa entre los
personajes.
En el ámbito de la semiótica, los personajes y la acción dramática pueden ser considerados
como la base del conflicto y, por lo tanto, el fundamento de lo teatral. Pero la tendencia teórica y práctica del siglo XX considera que la teatralidad no radica en el texto literario, sino en la realidad escénica.
Por mencionar un ejemplo, para Jersy Grotowski (2016), el teatro puede ser sin vestuario, escenografía,
música, iluminación e incluso sin texto dramático. “Esto no significa que no tomemos en cuenta la
literatura, sino que no encontramos en ella la parte creativa del teatro” (p. 27). De esta manera, se puede
comprender que la teatralidad, entendida como la especificidad del teatro, no depende de lo literario
cuando no se analiza desde el punto de vista de los géneros; esta es la razón por la que, para reconsiderar las teorías clásicas de lo teatral, la propuesta de esta perspectiva permite dialogar y cuestionar,
desde el punto de vista de la tradición, el supuesto de que el teatro es considerado común derivado de
la literatura. Desde el enfoque de los géneros sí, pero no sucede de la misma manera si replanteamos a
la teatralidad desde las estrategias discursivas de la representación, la mímesis, la estructura del drama
y la semiótica.

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A partir de la semiótica, Roland Barthes (2003) analiza la teatralidad en los textos del poeta
Charles Baudelaire e intenta responder a la pregunta clave: “¿Qué es la teatralidad? Es el teatro sin
texto, es un espesor de signos y sensaciones que se edifica en la escena a partir del argumento escrito”
(p. 54). Sin embargo, no le resta importancia al texto dramático al afirmar que “la teatralidad debe
estar presente desde el primer germen escrito de una obra, es un factor de creación, no de realización”
(p. 54). Le otorga un criterio artístico, pues no se trata solo de una ejecución meramente formal de los
elementos teatrales, sino de una expresión de la condición humana frente a sí mismo y a su entorno por
medio de la forma.
Tomando en cuenta la propuesta de no limitar el estudio del teatro al análisis literario y genérico, también se ha propuesto que “la obra de teatro es para la semiología un conjunto de signos actualizados en simultaneidad en escena” (Bobes, 1981, p. 13). La semiología, de acuerdo con Beristáin
(1995) en el Diccionario de retórica y poética, se emplea como sinónimo de semiótica, la cual se
entiende como la teoría general de los signos. Ferdinand de Saussure definió la semiología como el
estudio de los signos dentro de la vida social. Mientras que, “para Peirce, la semiótica es una teoría
que trata de explicar la apropiación significativa que el hombre hace de la realidad” (Beristáin, 1995, p.
439). Beristáin menciona a otros teóricos como el mencionado Roland Barthes y Umberto Eco, quienes
“consideran que todos los fenómenos de la cultura pueden ser observados como sistemas de signos”
(1995, p. 438).
Los signos culturales son los llamados artificiales que “son creados por el hombre y utilizados
intencionalmente para la comunicación según diferentes códigos” (Estébanez, 2000, p. 476). Por otra
parte, los signos naturales son “aquellos cuyo origen se encuentra en la esencia o naturaleza de las
cosas” (Estébanez, 2000, p. 476). En el caso concreto del signo teatral, Umberto Eco (1975) afirma que
“es un signo ficticio no por ser un signo fingido o un signo que comunica cosas inexistentes … sino
porque finge no ser un signo” (p. 96).
Si consideramos a la cultura como un macrosistema de signos ficticios, las artes escénicas
confluyen en un ambiente interdisciplinario; además, esta también puede ser analizada desde un punto
de vista semiológico. Desde esa perspectiva, Rafael Figueroa (1985) en Pasos sobre el silencio: Apuntes para una semiótica de la música, afirma que el signo se relaciona con un referente, a decir, el objeto
de la vida real que es representado. Asimismo, se relaciona con un significante, que es el signo percibido por los sentidos, y el significado, que es la imagen mental, explicación lingüística de Ferdinand de
Saussure para comprender la configuración de los objetos artísticos. Esta definición de signo también
se puede aplicar dentro de la semiología teatral que “además del estudio de todos los sistemas de signos
y de su distribución en la obra … propone el estudio de todo lo que contribuye captar el significado de
una representación determinada” (Bobes, 1988, p.16).
Por su parte, Domingo Adame (1994), en El director teatral, intérprete-creador. Proceder
hermenéutico ante el texto dramático, define la teatralidad como “un conjunto de signos textuales,
corporales y audiovisuales presentes en un espacio, textual o escénico y que interactúan entre sí ante
un lector o espectador” (p.18). En este punto, Barthes y Adame coinciden en que el teatro −semiótica-

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mente hablando− no solo consiste en mostrar signos, sino que deben estar coordinados para el mismo
fin. Por ejemplo, la visión total del director debe estar de acuerdo con su interpretación hermenéutica
de los signos literarios y escénicos. “De la mutua influencia entre palabra y acción en el teatro escrito y
en la representación escénica, resulta precisamente el teatro; que no es ya, texto o representación, sino
una nueva construcción integral” (Adame, 1994, p. 18).
De este modo, lo teatral no se limita al texto literario, pero tampoco lo deja necesariamente
de lado. Fernando del Toro (2014) en Semiótica del teatro: Del texto a la puesta en escena, delimita la
unificación entre el texto dramático y el texto de la puesta en escena −basada en la semiótica− y el resultado de esta relación es un tercer texto: el texto espectacular. El texto dramático es el que pertenece
al terreno de lo literario y el texto de la puesta en escena lo define como la “concreción del espacio,
tiempo y ritmo” (p. 68). El texto espectacular es el teatro en un sentido totalizante: es el macrotexto
que contiene microtextos estructurados, a su vez, por la relación formal de signos entrecruzados.
Domingo Adame (2001), en su tesis doctoral La teatralidad. Fundamento para el análisis
del texto teatral, retoma la idea del texto espectacular, llamando texto teatral al texto total “donde
confluyen literatura y espectáculo” (p. 126). Adame (1994) se basa en este fundamento para discutir
teóricamente la especificidad del teatro, es decir, la teatralidad, con el objetivo de proponer un modelo
para analizar el teatro en su totalidad.
Adame realiza su estudio desde diferentes perspectivas, tanto literarias como escénicas, lo que
permite un panorama amplio acerca de la teatralidad, la cual define como el “proceso de transformación
de una realidad a otra que tiene lugar al representar acciones escritas o escénicas” (2001, p. 8). Es una
transformación porque toma los elementos vitales (espacio, tiempo, sujetos y circunstancias) y los recrea, no como mera imitación, sino como una creación de signos artificiales basados en signos naturales;
es decir, es un producto estructurado por “signos de signos” (2001, p.77).
De esta forma, la teatralidad de un texto no es sinónimo de espectacularidad, cuando este −ya
sea dramático, de la puesta en escena o teatral− no agota su significado con la saturación de los signos
entrecruzados. Desde esta perspectiva semiótica, la teatralidad es independiente de las configuraciones
literarias y se fundamenta en la intertextualidad, en el sentido de que los signos teatrales son configuraciones textuales culturales que se articulan en una textualidad compleja.
De acuerdo con Adame (1994), el término teatralidad se puede emplear en tres sentidos:
el primero, teatralidad teatral, en referencia al texto teatral (totalizante) del producto entre el texto
dramático y la puesta en escena; el segundo, teatralidad textual, “si el drama puede existir sin representación escénica” (p. 17). Y el tercero, teatralidad social, si se estudian los “modelos de comportamiento de una determinada cultura” (p. 29). En resumen, la teatralidad, entendida como la especificidad
del teatro, puede ser analizada desde los elementos básicos de la acción y los personajes; también como
un entrecruzado de signos: textos dentro del texto. Y, por último, como la capacidad de representación
en un texto.
En cuanto a la representación, generalmente se le relaciona con el teatro y, en específico, con

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la puesta en escena, pero este término también se emplea con referencia a las artes plásticas y literarias,
puesto que tiene una doble acepción de “imitar y hacer presente, y que desde Aristóteles se aplica a
dos artes fundamentales desde el procedimiento estético de la mimesis” (Estébanez, 2000, p. 447). Al
respecto, César González Ochoa (1997), en Apuntes acerca de la representación, afirma que esta no
puede ser una imitación porque no es una copia exacta del objeto representado. La representación, más
bien, “puede entenderse como relación de semejanza o de similitud” (González Ochoa, 1997, p. 37).
Es un proceso de conocimiento que se basa en comparar, diferenciar y seleccionar los objetos similares
entre el objeto que se hace presente y el objeto ausente que se representa. La capacidad de representación en un texto va más allá de su posibilidad para la puesta en escena por medio de diálogos. Más
bien implica una doble medida, por un lado, que dentro de su estructura se hallan las relaciones de
similitud entre el objeto ausente y su representación, por otro, que sea un texto que pueda establecer
relaciones con otros textos.
Desde el punto de vista de la fenomenología, Roman Ingarden (1998) en La obra de arte literaria considera que la narrativa y la dramática son obras literarias, pero que la segunda se encuentra
en el caso fronterizo de la literatura, puesto que hay un texto dentro de otro texto: un secundario dentro
de un principal. El texto principal corresponde a las palabras expresadas por los personajes que forman
el mundo de lo representado y que tienen la función de dar a conocer el pasado que no se puede hacer
presente −las vivencias de los personajes− pero en específico, la función de comunicación entre estos.
El texto secundario son las acotaciones, que también tienen la función del texto principal, es el medio
de comunicación entre los actantes.
De acuerdo con este Ingarden (1998), la construcción del mundo representado por medio de la
palabra es la razón por la cual la obra de teatro se considera una obra de arte literaria. Sin embargo, las
funciones lingüísticas “no son el único … medio de representación y, por tanto, en el marco del mundo
representado sólo tienen que construir aquello que no puede ni podrá ser construido, ni mostrado por
medio de los aspectos visuales concretos” (p.457). Es decir, dentro de toda obra artística hay objetos
representados por medio de las palabras (signos lingüísticos), pero la obra dramática se vale, además,
de otros signos, como los visuales y los auditivos, para establecer las relaciones semióticas que darán
como resultado el texto teatral en su totalidad.

La teatralidad como intertextualidad
Una de las manifestaciones artísticas que presentan mayor interdisciplinariedad es el teatro,
porque además de la palabra oral (y a veces escrita) también se requiere de expresión corporal, la música y la escenografía. Por lo tanto, al analizar cuál es el fundamento de lo teatral, no se puede dejar de
lado la importante relación entrelazada entre diferentes textos artísticos que confluyen en una puesta en
escena: en el texto totalizante.
Dicha relación entre textos es la intertextualidad, que para Gerard Genette (1989) es una de las
cinco maneras de transtextualidad, es decir: “todo lo que pone al texto en relación, manifiesta o secreta,

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con otros textos” (pp. 9-10). Basado en comentarios de Julia Kristeva y Michael Rifaterre, Genette
define la intertextualidad como “la relación de copresencia entre dos o más textos, es decir, … como la
presencia efectiva de un texto en otro” (p. 10), ya sea por medio de la cita, el plagio o la alusión.
La intertextualidad es la representación de otros textos dentro de un texto, entendiendo texto
desde la semiótica como un sistema de signos. De esta manera, no solo los tejidos escritos se consideran textos, pues Yuri Lotman (1972) desarrolló un concepto de texto artístico que no se limita al literario, sino que abarca al arte en general. “El texto artístico representa un sistema complejo construido
como una combinación de ordenaciones generales y locales de diversos niveles” (p. 304).
La teatralidad como intertextualidad considera al teatro más allá de los géneros literarios, permitiendo la co-presencia de ambos en la configuración de una cultura, pero sin depender uno de otro.
Desde esta perspectiva, la teoría tradicional clásica del teatro cuenta con los elementos necesarios para
establecer un vínculo de correlación entre lo teatral y lo literario, dando a cada uno su valor cultural y
artístico.
Particularmente, la intertextualidad teatral está conformada por un entramado de textos artísticos y culturales. Entendiendo la cultura desde el punto de vista de Lotman (1999) esta es un texto
complejo y organizado, formado de textos dentro de otros textos. La teatralidad es la relación simultánea entre textos de signos naturales que al ser ficcionalizados se transforman en artificiales, pues
“el fenómeno teatro es un constructo dinámico que articula la representación de acciones humanas”
(Alcántara, 2002, p.128).
El teatro es fundamentalmente intertexto; es la transformación de signos artificiales preexistentes en un texto complejo. La teatralidad como estrategia intertextual es la re- presentación de
varios sistemas de signos. Para Lotman (1999), dicha construcción “intensifica el elemento del juego
en el texto … su sentido irónico, paródico, teatralizado (p. 103). Semióticamente, el texto es un sistema dinámico que se actualiza de diferente manera de acuerdo con el contexto del lector y cumple la
función de “memoria cultural colectiva” (p. 80).
De esta manera, la perspectiva semiótica del texto nos permite reflexionar acerca de la especificidad del teatro dentro de su relación con lo propiamente literario. Dicha reflexión es pertinente,
sobre todo, porque la narrativa y la dramática coinciden en la mayoría de sus elementos. Y es necesario
tener en cuenta que no se puede analizar una novela, leyenda o cuento con efectos discursivos de teatralidad como si fueran textos literarios en potencia para ser escenificados, ya que un texto narrativo
puede contener elementos dramáticos como las unidades de acción, la representación de un espacio
teatral para situar a los personajes, la recreación de un habla viva en tiempo presente y la configuración
de personajes teatrales. Incluso, puede desplegar un efecto de teatralidad a través de la intertextualidad
y la ficcionalización de personajes y acontecimientos de la realidad y, no por eso, ser un texto dramático
latente para ser representado en escena.
Derivado de lo anterior, la teatralidad a partir de la intertextualidad es un término que puede
explicar, por un lado, la especificidad del teatro y por el otro, el efecto discursivo de lo teatral en la

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narrativa, aproximación conceptual que permite establecer puentes de reflexión teórica y análisis entre
ambas configuraciones artísticas.
A manera de conclusión, la reconsideración de la teoría tradicional del teatro permite entablar
un diálogo con los debates actuales en torno a la teatralidad frente a las configuraciones hipertextuales
de la cultura digital. Asimismo, facilita distinguir las representaciones de la realidad respecto a la simulación de lo real. En este sentido, resulta importante visualizar los límites discursivos de las textualidades artísticas más allá de los géneros, y contribuye, de alguna manera, establecer diálogos con otros
enfoques, no tradicionales, del teatro y de la cultura en general.

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procesos de cambio social. Gedisa.
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Fuentes de consulta
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�Reseña

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

RECIBIDO: 27 de junio de 2025
ACEPTADO: 05 de julio de 2025
DOI: https://doi.org/10.29105/de.v2i3.16

Paso del Norte: Talento,
crudeza y veracidad del
Mexico Opera Studio
Joel Almaguer 1
Artista independiente
Contacto: joelalmaguer.opinion@gmail.com
ORCID: https://orcid.org/0009-0009-8150-7025

Pianista y divulgador cultural. Estudió en la Universidad Autónoma de Coahuila y ha sido discípulo de reconocidos maestros
como Gerardo González y Guadalupe Parrondo. Su actividad musical lo ha llevado a colaborar como pianista acompañante en
danza clásica y canto.
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�Reseña

Paso del Norte: Talento, crudeza y
veracidad del Mexico Opera Studio
15 de marzo de 2025. Monterrey, Nuevo León. Tiempo ha pasado desde que tuve la oportunidad de apreciar la ópera Paso del Norte, del compositor Víctor Rasgado, presentada por el Mexico
Opera Studio, o MOS, como suele conocerse en el mundo artístico y en el marco del V Ciclo de Ópera
Mexicana. Durante las semanas que separan aquella tarde de marzo y esta noche de junio, las preguntas y reflexiones sobre la obra no han dejado de caer como gotas persistentes en mi memoria. Rennier
Piñero, director escénico del MOS, ha sabido explorar con crudeza y veracidad un evento que sucedió
en la historia de nuestro país y sigue aconteciendo con más frecuencia de lo que desearíamos: el tránsito de personas hacia el norte en busca de un sueño americano que acaso ya no existe en la realidad,
mas permanece inamovible como mito configurando nuestros anhelos. La dirección musical a cargo
de Alejandro Miyaki ha sido una mancuerna incontestable en el trabajo integral de la obra. Poseedor
de una sensibilidad y contundencia en la batuta, la banda, pues la orquesta se constituye de una banda
como aquellas de los pueblos de Oaxaca, se diluyó en la narrativa de Víctor Rasgado. Y mientras la
dramaturgia se va desarrollando en esta ópera de un solo acto y once escenas, los personajes se mueven
con atinada coreografía dirigida por Ranny Piñero, hermana del director de escena. Una trinidad que
se cohesiona en una visión unificada, que no se debate en resaltar en lo particular, sino en transmitir
orgánicamente lo que sostiene el argumento. Todo esto también gracias a la producción a cargo de
Monserrat Granados, quien es una columna en los proyectos del MOS.
En esa noche de marzo, ocho miembros del MOS encarnaron a los personajes de Paso del
Norte. Kathia Alejandra, soprano, como María, impregnó de dolor su voz para conmovernos en el
personaje que nos muestra a las mujeres abandonadas cuando sus parejas emprenden el viaje hacia una
fuente de sustento. Ya se atisbaba aquella noche que su voz, talento y compromiso en escena desbordaba cualidades únicas, pues ha sido acreedora del segundo lugar de Zarzuela en el Concurso de Canto
Carlo Morelli en este año 2025. Y así como ella, otros más han logrado obtener notables resultados en
este concurso de fama internacional, como iremos compartiendo en esta reseña. El tenor Misael Corralejo, finalista del Morelli, dio vida a Lauro esa noche, un personaje complejo, que transmite anhelo y
frustración y nos llega a conmover en su impotente lucha contra el fatal destino. Y así como Corralejo,
otras noches el personaje de Lauro corrió a cargo de Osvaldo Martínez, quien obtuvo el primer lugar en
Ópera Mexicana en el concurso Morelli. Es menester mencionar estos logros recientes y posteriores a
la puesta en escena de Paso del Norte, pues son una muestra concreta de la profunda preparación que
cada uno de los miembros del estudio llevan a cabo.
Uno de los personajes eje de la ópera es El Mosco, hombre que se dedica a pasar a los inmigrantes que viajan en aquel vagón de tren. Su personalidad es compleja, endurecida por el cruel quehacer que le ha sido impuesto por la realidad. De tal manera, que nos cuesta por momentos empatizar

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con su violencia y, aun así, es tan humano como cualquiera que pueda vivir un infierno como el que le
ha tocado. José Luis Marrero, barítono, lo interpreta de forma contundente.
Parte esencial de esta ópera es el Sobreviviente, personaje que relata toda la historia, pues es el
único que supera la fatídica experiencia y que apreciamos en todos sus matices durante el monólogo de
la escena diez. El rol, a cargo del barítono Josué de León, nos confronta con la cruda realidad mientras
cuenta en retrospectiva lo que ya vimos en escena. Por momentos, su relato parece una justificación
frente a la policía que lo escucha incrédula; está lleno de una violenta impotencia que busca contenerse,
para convencer sin condenarse por confrontar a una autoridad escéptica. ¿Cómo salir indemnes como
espectadores frente a esta fuerza interpretativa? Nos preguntamos si el teatro es un espacio de entretenimiento o algo más. Y eso se agradece en la interpretación de Josué. El maquinista, a cargo del tenor
Miguel Ramírez, fue ejecutado con compromiso y balance entre los personajes antes mencionados. El
resto, si bien son parte esencial de Paso del Norte, son nombrados como Migrantes y es aquí donde el
anonimato de sus personajes nos interpela en nombre de las incontables personas que viven el infierno
de tener que huir de sus hogares y países en pos de un futuro incierto y no pocas veces lleno de fantasías. La soprano Belén Marín, galardonada con el primer lugar de Ópera Mexicana en el concurso
Morelli de este año; Jaquez Reyes, tenor con afilado sonido; el bajo Juan Carlos Villalobos, también
laureado con el premio a la mejor interpretación de Mozart en el Morelli, son los tres migrantes que,
sin nombres particulares, se apropian de la desgracia y la hacen suya gracias al trazo escénico tan bien
logrado.
Es pues, Paso del Norte, una ópera que con apenas una hora de duración se queda marcada
por mucho tiempo en la memoria de quien la atestigua. Y me es difícil usar adjetivos relacionados con
el disfrute, pues el tema nos cuestiona y pone frente a un espejo en el que podemos vernos reflejados.
Nos preguntamos si conmovernos estéticamente nos es lícito, pero en su base este sufrimiento no anestesia, no adormece, sino que sacude, despierta. Sus personajes muestran sus aspectos más humanos y,
si bien la situación particular pueda ser ajena a muchos espectadores, no lo son las pasiones, anhelos,
frustraciones y sueños rotos que podríamos experimentar en nuestra vida. ¿Es acaso entretenimiento o
una oportunidad de seguir formándonos y cuestionarnos nuestra posición en el mundo?
La música de Rasgado recuerda a la de los grandes compositores mexicanos como Silvestre
Revueltas o Carlos Chávez, con una clara sonoridad de las bandas locales de pueblos oaxaqueños.
Este sonido tan bien definido por la orquesta, conformada para estas representaciones, se debe al oído
sensible y gran cultura musical de Alejandro Miyaki. Los músicos se despojan del sonido refinado de
una orquesta sinfónica para interpretar a su vez el sonido que reviste de tragedia la ópera entera. La
base armónica, el ambiente sonoro, todo está dispuesto como un personaje más dentro de la ópera y es
entonces cuando nos damos cuenta de que el equilibrio de las partes es perfecto para contar la historia
coherentemente.
Sin embargo, la partitura y el libreto cobran vida cuando encuentran una sensibilidad creativa que las ponga en escena. El eterno diálogo entre obra y lector. Rennier Piñero funge como este
lector, pero a su vez el intérprete de una visión que le es propia y nos comunica convirtiendo a Paso

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del Norte en un acto de visibilización incuestionable. Su puesta en escena es el espejo de reflexiones,
de preguntas sobre nuestro entorno histórico y social. Piñero responde a este libreto con una afinidad
muy personal y lo hemos visto en otros trabajos en donde el asunto migratorio está presente, como una
constante casi obsesiva y que paso a paso ha adquirido un cariz más refinado y afilado a la vez. Ser fiel
a la obra no es contrario a ser congruente con uno mismo, pues Rennier se funde en esta ópera siendo
parte de ella y, a su vez, transformándola en algo personal. Los trazos escénicos son característicos de
él y de la maravillosa dupla que hace con su hermana Ranny. Movimientos lentos que ponen la mirada
en lo importante, en la reflexión adecuada.
El tren no es un medio para alcanzar un fin, es un síntoma, es la manifestación de lo que está
mal en nuestra sociedad. Esta es una de las grandes tragedias que acaecen a los personajes de la ópera
y de la realidad de muchos migrantes. La Bestia grita lo que las políticas no han podido solucionar.
Para ellos, los que buscan un mejor futuro para sus familias y ellos mismos, el tren es una posible salvación. La relación que establecemos frente a una obra como Paso del Norte no es entonces pasiva ni
pretende serlo. La obra nos obliga a establecer un vínculo no solo emocional con los muertos dentro
de ese asfixiante vagón, sino una relación más crítica con nosotros mismos. La emoción nos lleva a
cuestionamientos éticos y morales: ¿Cómo podemos ser los mismos al salir del teatro luego de Paso del
Norte? Es complicado ver la realidad con mirada anestesiada luego de esta ópera, pues nos confronta
en el primer semáforo en rojo en el que personas sin nombre, pero con historias detrás, se acercan a
nuestra ventana.
Para los directores artísticos del MOS, Rennier Piñero, Alejandro Miyaki y Ranny Piñero, el
arte es un acto comunicativo insoslayable. El Mexico Opera Studio es un tren que ha alcanzado una
velocidad tal, gracias al trabajo constante e inagotable, que le es imposible cambiar de rumbo y los que
están dentro lo comprenden. Aceptan el compromiso social al que sus logros y metas alcanzadas los
guían. Su deber ser ya no es mero deleite estético, sino una voz para aquellos que no son escuchados,
para aquellos temas sociales que nos cuesta ver, pero debemos enfrentar si queremos ser mejores como
sociedad. El teatro no es entretenimiento, es formación.

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                  <text>Dialéctica Escénica: Revista de la Facultad de Artes Escénicas UANL es una publicación electrónica de acceso abierto editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Facultad de Artes Escénicas, la cual publica artículos de investigación y de reflexión, así como reseñas. Tiene periodicidad semestral, su carácter es científico y su enfoque transdisciplinar; aborda temas sobre poéticas de las Artes Escénicas, la Gestión Cultural en las Artes Escénicas, la Pedagogía Teatral y las Nuevas Tecnologías como ambientes virtuales en las Artes Escénicas. La revista, cuyo contenido total es inédito y arbitrado, tiene una orientación científica que busca compartir las investigaciones, estudios y reflexiones desarrolladas por docentes, artistas, investigadores, así como trabajos académicos de posgrado. El propósito es ofrecer a autores y lectores un espacio que posibilite un amplio conocimiento y entendimiento de los estudios escénicos abordados desde varios enfoques, buscando promover la convergencia entre diferentes disciplinas artísticas relacionadas con las artes escénicas, además de la gestión cultural, las industrias culturales, la política cultural, la historia del teatro, la pedagogía teatral o dancística, la sociología, la psicología, etc. Esto ayuda a enriquecer el análisis y la comprensión a profundidad de las obras y las prácticas escénicas.</text>
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                  <text>Oliva Barca, Jesús Eduardo</text>
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                  <text>Salazar Díaz, Armandina Yarezi, Editor Tecnico</text>
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                <text>Dialectica Escénica: Revista de la Facultad de Artes Escenica, 2025, Vol 2, Num 3, Julio-Diciembre</text>
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                <text>Dialéctica Escénica: Revista de la Facultad de Artes Escénicas UANL es una publicación electrónica de acceso abierto editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Facultad de Artes Escénicas, la cual publica artículos de investigación y de reflexión, así como reseñas. Tiene periodicidad semestral, su carácter es científico y su enfoque transdisciplinar; aborda temas sobre poéticas de las Artes Escénicas, la Gestión Cultural en las Artes Escénicas, la Pedagogía Teatral y las Nuevas Tecnologías como ambientes virtuales en las Artes Escénicas. La revista, cuyo contenido total es inédito y arbitrado, tiene una orientación científica que busca compartir las investigaciones, estudios y reflexiones desarrolladas por docentes, artistas, investigadores, así como trabajos académicos de posgrado. El propósito es ofrecer a autores y lectores un espacio que posibilite un amplio conocimiento y entendimiento de los estudios escénicos abordados desde varios enfoques, buscando promover la convergencia entre diferentes disciplinas artísticas relacionadas con las artes escénicas, además de la gestión cultural, las industrias culturales, la política cultural, la historia del teatro, la pedagogía teatral o dancística, la sociología, la psicología, etc. Esto ayuda a enriquecer el análisis y la comprensión a profundidad de las obras y las prácticas escénicas.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Estudio desde el feminismo de Les Noces</name>
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                    <text>ISSN 3061-7545

Vol. 2, Núm. 2 (2025). enero-junio 2025 | dialecticaescenica.uanl.mx

Vol. 2, Núm. 2 (2025). enero-junio 2025 | ISSN 3061-7545 | dialecticaescenica.uanl.mx |1

�Vol. 2, Núm. 2 (2025). enero-junio 2025 | dialecticaescenica.uanl.mx

DIRECTORIO
Dr. Santos Guzmán López / Rector UANL
Dr. Juan Paura García / Secretario General UANL
Dr. Jaime Arturo Castillo Elizondo / Secretario Académico UANL
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Cultura

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Artes Escénicas

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EDITOR EN JEFE
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UANL, México

COORDINACIÓN DE VINCULACIÓN
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México

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EDITORES TÉCNICOS
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Nuevo León, México

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Autónoma de Nuevo León, México

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cas, UANL, México

UANL, México

CORRECTOR DE RESUMEN EN INGLÉS
Sylvia Graciela González Díaz. Facultad de Artes Escénicas,
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DISEÑO GRÁFICO
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México

IMAGEN DE LA PORTADA
Van Hugo

nicas, UANL, México

COMITÉ CIENTÍFICO NACIONAL
Dra. Rocío Galicia. Centro Nacional de Investigación, Documenta-

ción e Información Teatral Rodolfo Usigli CITRU-INBAL, México
Dra. Verónica Lizett Delgado Cantú. Universidad Autónoma de
Nuevo León, México
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Querétaro, México
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Nuevo León, México
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COMITÉ CIENTÍFICO INTERNACIONAL
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Chile/EEUU

PhD. Lola Proaño Gómez. Universidad de California, Irvine, Ecuador/Argentina

Dr. Ezequiel Lozano. Universidad de Buenos Aires, Argentina
Dra. Daniela Alejandra Cápona Pérez. Universidad de Chile,

Chile

Dr. Gino Luque Bedregal. Pontificia Universidad Católica del
Perú, Perú

Árbol Roto de Sunny Savoy

Dialéctica Escénica. Revista de la Facultad de Artes Escénicas UANL, Vol. 2, Núm. 2 (2025). enero-junio 2025, es una publicación semestral de acceso
abierto editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la Facultad de Artes Escénicas UANL, Calle Praga y Trieste s/n, Fraccionamiento Las Torres, Campus Mederos, UANL. C. P. 64930, Monterrey, Nuevo León, México. Dialéctica Escénica. Revista de la Facultad de Artes Escénicas
UANL reserva del derecho exclusivo de uso del nombre bajo la licencia 04-2024-040817242200-102. ISSN 3061-7545. Correo electrónico: dialectica.
escenica@uanl.mx. Dirección web: https://dialecticaescenica.uanl.mx/index.php. Editor responsable: Dr. Jesús Eduardo Oliva Abarca. Responsable
de la última actualización de este número: Editores técnicos M.A.E. Bernardo Martínez Evaristo y M.A. Armandina Yarezi Salazar Díaz. Fecha de la
última modificación: 25 de enero de 2025.
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�Índice
Artículos científicos
5

El actor y el juego: Aportes de las teorías lúdicas y
deportivas para una perspectiva performativa del trabajo
actoral

The Actor and Play: Contributions of Play and Sports Theories to a
Performative Perspective on Acting Work
Laurent Berger

24

Tiempo y ausencia: Contradispositivo, cuerpo y violencia
en Quién baila mambo de Jesús González Dávila
Time and Abscense: Counter-device, Body and Violence in
Quién baila mambo by Jesús González Dávila
Isaac Pérez Calzada

41

Exhibir lo privado como acto de rebeldía: Narcisismo
performático en la escena contemporánea
Exhibiting the private as an act of rebellion:
performative narcissism in the contemporary scene
Larissa Loeza Goycochea

Artículo de reflexión
54

El Método González Caballero

The González Caballero Method
Enrique Armando Mijares Verdín

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�Artículos científicos

RECIBIDO: 07 de enero de 2025
ACEPTADO: 20 de enero de 2025
DOI: https://doi.org/10.29105/de.v2i2.15

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

El actor y el juego: Aportes de
las teorías lúdicas y deportivas
para una perspectiva performativa del trabajo actoral1

The Actor and Play: Contributions of Play and
Sports Theories to a Performative Perspective
on Acting Work
Laurent Berger1
Université Paul Valéry Montpellier 3 / Francia
Contacto: bergerlaurent@gmail.com
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-3352-6725

l1
r2

Este artículo fue realizado a partir de una investigación financiada por el Fondo National de Investigacion Suizo (FNS)
n°100016_188902 dentro del marco del proyecto Etre et jouer.

1

Laurent Berger: Département théâtre et spectacle vivant, Université Paul Valéry Montpellier 3, La Manufacture, Haute Ecole
des Arts de la Scène, Lausanne

2

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�Artículos científicos

El actor y el juego: Aportes de las teorías lúdicas y
deportivas para una perspectiva performativa del
trabajo actoral
The Actor and Play: Contributions of Play and Sports
Theories to a Performative Perspective on Acting Work

Resumen
A partir de la acepción lúdica del trabajo del actor presente lexicalmente en muchos idiomas, este
artículo propone encontrar en la teoría de los juegos conceptos y metodologías que permitan renovar
nuestra perspectiva sobre la labor actoral. Basándonos en los antropólogos del juego y aportes desde
las teorías del deporte, presentamos recursos teóricos y prácticos para justificar una crítica del carácter
recurrente e iterativo de la actuación y comprender qué beneficios podría aportar al actor al considerar
su trabajo como puro juego.
Palabras clave: Teoría del juego, deporte, performance, actor, ensayo
Abstract
Based on the playful connotation of the actor’s work found in numerous languages, this article proposes exploring concepts and methodologies from game theory to renew our perspective on acting. Drawing from anthropologists who study play and contributions from sports theories, we present theoretical
and practical resources to justify a critical reevaluation of the iterative and recurring nature of acting
work and to explore what the actor’s craft could gain by embracing it as pure game.
Keywords: Game theory, sports, performance, actor, rehearsal.

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�Artículos científicos

Introducción
En el léxico francés del actor hay un término que, en definitiva, suscita algunas controversias, es el verbo jouer (que significa jugar y actuar), como si su uso fuera evidente o correspondiera
a una tautología, aunque ese jugar no sea exclusivo del actor. ¿Tiene algo que ver el deporte con los
otros juegos, con la actuación? ¿O será que la dimensión lúdica o deportiva que subsiste en la palabra
“juego”, cuando se refiere al actor, no es más que un residuo etimológico? Si bien la teoría del juego
(Huizinga,1972; Caillois, 1958/1992; o Descola, 2022) indaga en la relación entre el concepto de juego
y el deporte, la dimensión actoral del concepto de juego solo aparece de manera subliminal o periférica. Sin embargo, esta huella lexical también corre en el spiel alemán y aún más en el inglés, donde
la palabra play designa tanto la acción de jugar como la obra teatral. Aunque esta dimensión lúdica
esté ausente del léxico hispanohablante o lusófono del teatro, e incluso aunque la letra J esté ausente
del Diccionario de la performance y del teatro contemporáneo de Patrice Pavis (2018) que agrupa los
términos de la crítica profesional tanto como el lenguaje cotidiano de los practicantes o espectadores, el
juego sí parece estar presente en la escena performativa cuando pensamos en artistas como Gob Squad,
Forced Entertainment o Roger Bernat, entre otros. Tal vez el carácter lúdico y artificial que subyace en
la palabra hace desconfiar tanto a quienes creen en la verdad del personaje como a quienes pretenden
sustituirla por una verdad del intérprete, del performer, prefiriendo el no-actuar al actuar.
Para intentar desplegar un poco el término y ver en qué medida resulta esclarecedor para el
trabajo del actor, resulta útil recurrir a los antropólogos y sociólogos del juego, para hacer emerger lo
que nos pueden decir de manera latente sobre juego y actuación. Roberte Hamayon (2012, p. 87) señala, por ejemplo, una diferencia entre el hacer en el juego y el mismo hacer en la vida, “como si el verbo
tuviera en sí mismo una propiedad metafórica.” Roger Caillois (1958/1992), en Les jeux et les hommes
(Los juegos y los hombres), intenta una clasificación de los juegos en cuatro categorías principales: la
imitación (mimicry), el vértigo (ilinx), la competición (agôn) y el azar (alea). También identifica un
contraste entre dos actitudes presentes en la mayoría de los juegos: por un lado, el ludus, asociado a las
reglas y al desafío, por el otro, la paidia, asociada a la alegría de jugar y a la improvisación. Esta oposición también se encuentra en el inglés, que distingue game, término asociado con la noción de reglas
objetivas que estructuran el juego, y play, que resalta la experiencia subjetiva del jugador.
Esta superposición de enfoques sobre el juego, potenciales pero activados solo en ciertas
condiciones, no puede sino interesarnos desde una perspectiva contemporánea de la escena teatral, que
se caracteriza por una variedad de formas escénicas. A primera vista, parece que, entre estas categorías
del juego, la imitación —que para Caillois desaparece precisamente de las prácticas lúdicas a medida
que una civilización se desarrolla— es la que, por naturaleza, ha continuado dominando la práctica
teatral, mientras que las otras categorías parecen corresponder más a las prácticas deportivas, los juegos
de mesa y los juegos infantiles.
A partir de reflexiones teóricas y ejemplos de procesos creativos3, intentaremos aquí mos3
Si bien abordamos estas problemáticas desde teorías principalmente europeas, este artículo se basa en un proyecto de investigación cuyos terrenos prácticos tuvieron lugar en Suiza, Uruguay, Costa Rica, Francia, Alemania y Estados Unidos.

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�Artículos científicos

trar cómo estas nociones cardinales de las teorías del juego —el vértigo, la competición o el azar—
contienen características susceptibles de esclarecer singularmente la práctica actoral en sus formas más
contemporáneas y cómo la aplicación de estas nociones a esa práctica actoral nos lleva a proponer una
superación del antagonismo entre el game y el play para ofrecer perspectivas de evolución al trabajo
del actor y del performer4.
Sin reglas no hay juego
Quizás el aspecto que más acerca el actor al jugador sea el hecho de jugar con reglas que
estructuran tanto el hecho teatral como los juegos en general. Aunque puedan parecer una fuerza a
priori opuesta a la libertad de actuar, son precisamente ellas las que establecen el marco que permite
que el juego florezca. Son también las que subyacen a toda convención teatral y las que permiten que
la relación entre actor/espectador se despliegue en un entendimiento común. La mayoría de los ejercicios y prácticas que enmarcan la formación de un actor o acompañan un proceso de creación también
requieren establecer reglas comunes para que la práctica colectiva pueda llevarse a cabo sin que a cada
momento uno se pregunte qué se está haciendo o qué se va a hacer. Nuestras obras, incluso si ciertas
prácticas performativas pretenden escapar de ellas, nos impulsan a realizar acciones que, por lo general, implican una diferencia con la realidad que debe estar organizada por esas convenciones para hacer
comprensible la representación5. Ya sea especificándolas o también tratando de evitarlas, definiéndolas
según vías negativas o afirmaciones positivas, más o menos circunstanciales o absolutas, nuestra relación con las reglas a menudo permite el desarrollo de nuestros procesos y disciplinas.
Para algunos artistas, estas reglas son incluso la clave de su teoría actoral. En Declan Donnellan (2004, p. 38-42), por ejemplo, la noción de regla aparece en el subtítulo de la primera edición de su
ensayo L’Acteur et la cible: Règles et outils pour le jeu (El actor y la diana, reglas y herramientas para
la actuación), ya que su teoría de la diana se funda por completo en las seis reglas que se le asocian:
1.- Siempre hay una diana.
2.- La diana siempre existe fuera y a una distancia medible.
3.- La diana siempre existe antes de que la necesites.
4.- La diana siempre es específica.
5.- La diana siempre está en transformación.
6.- La diana siempre está actuando.
4
El matiz entre los dos términos se refiere a las propuestas de Erica Fischer-Lichte (2004) que insiste sobre una relación más
estrecha a la realidad que ofrece el arte performativo en comparación con el arte teatral y también sobre una dinámica mucho
más reactiva e imprevisible de la acción escénica.
5
Entendemos aquí la convención teatral como el conjunto de códigos, sea culturales, sea contextuales, que comparten artistas
y audiencia y permiten a esta última acceder a un entendimiento suficiente de la representación.

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�Artículos científicos

En este caso, su carácter invariable es lo que funda su poder, como el otkaz en Meyerhold o
el Jo-Ha-Kyu en la teoría del Nô. Ariane Mnouchkine (1993), sin ser esclava de las técnicas del teatro
oriental, se nutre de ellas para extraer reglas de trabajo: “precisión del gesto, nitidez del trazo, encuentro de una verdad extrema y un artificio extremo en el juego que podríamos llamar hiperrealista.”
Otros, como Jean-François Dusigne (2008), las destilan de manera más personal, casi íntima, como
hitos que orientan cada acto del actor. Pero las reglas también están ahí para ser creadas desde cero,
para establecer el marco conceptual o estético de una práctica dada o para formularse con el fin de identificar y consolidar una metodología existente. Así, observando el desarrollo de sus propios procesos
de creación, los miembros del colectivo Gob Squad terminan reconociendo a posteriori una especie de
patrón metodológico que pueden formular como regla y que consolida su trabajo:
Con la distancia, podemos decir que tenemos una regla de las ‘4R’: Reglas, Ritmo, Realidad
y Riesgo. Estos son cuatro ingredientes clave, ya sea en el teatro o en la calle. Siempre hay un
elemento de cada uno. También trabajamos con estructuras que combinan elementos visuales
coreografiados, elementos de improvisación y lo imprevisible. (Gob Squad, 2016, p. 109)
Para Gob Squad, las reglas son precisamente lo que permite luego la emergencia del riesgo.
Representan tanto el modo de funcionamiento de sus prácticas, delinean su marco estético y constituyen la base de su ética artística.
La mayoría de las veces, sin embargo, las reglas son menos globales y son inventadas para
acompañar de manera más contextual el desarrollo de un proceso, o bien, establecer un orden en una
dimensión del juego que permita canalizar las demás. Los cuadernos de notas de los ensayos de los
actores están llenos de estas pequeñas reglas que permiten plantear desafíos, incorporar gestos o ritmos,
cumplir con objetivos a más o menos largo plazo. Algunas reglas son exclusivas: “Nunca obedecer
al rol. No entrar en modo automático”; otras son positivas: “Mantener la distancia al principio de la
escena. Atacar fuerte la escena”. La mayoría son subjetivas, incluso íntimas, escritas a menudo en un
lenguaje que solo el actor puede comprender; ni el director ni el público podrán adivinar que son el
soporte de su expresión.
Estas emergen e imponen su existencia a más o menos largo plazo, como los motivos del juego, pero se expresan de manera más clara y consciente y ayudan a estructurar el esquema corporal del
actor para alcanzar el dominio del gesto. Yoshi Oida (1992) evoca así a un actor de Nô interpretando
el papel de una anciana:
El actor apareció, avanzó lentamente por el puente que lleva al escenario, y en ese lento caminar estaba toda el alma de la anciana, todos los sentimientos mezclados que agitaban su corazón, su soledad, su ira, su deseo de acabar con la vida. Fue una interpretación extraordinaria.
Después de la representación, fui a encontrar al actor en su camerino para preguntarle cómo
se había preparado. Pensé que tal vez se había servido del sistema de Stanislavski o de algo
parecido, apelando a la memoria afectiva. Me respondió que sus pensamientos habían sido

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los siguientes: ‘Es una anciana, así que debo dar pasos más cortos de lo normal. Aproximadamente un 70 % de la longitud normal. Y debo detenerme en el primer pino tras mi entrada.
Mientras camino, no pienso en nada más que eso’. (p.30)
Cada actor establece, por tanto, sus propias escalas energéticas, vocales o emocionales para
estructurar su partitura actoral, mientras responde también a reglas colectivas que, a su vez, estructuran
la puesta en escena. Aunque, desde una perspectiva externa, estas reglas parezcan muy relativas, para
el actor resultan concretas de manera subjetiva; regulan los flujos y reflujos entre el movimiento y la
voz, entre la acción y la intención. Especialmente, este sometimiento a las reglas permite mantener una
concentración constante y una tensión interior. Sin embargo, para evitar el automatismo o el formalismo, al buscar reglas de juego en la composición o la acción, se pueden construir a partir de principios
que no solo controlan el movimiento, sino que también lo permiten.
Por diferentes que sean estas prácticas, está claro que comparten con el arte del juego, y también con el deporte, la necesidad vital de reglas que estructuren la expresión escénica. Por tanto, resulta
lógico explorar más allá la analogía con la teoría del juego, intentando identificar si algunas características del juego, aparte de la imitación, son operativas en el motor del trabajo actoral.
¿El teatro, un arte del riesgo?
Entre las categorías del juego identificadas por Caillois (1958/1992) en la historia de las sociedades, hay una que aparentemente está muy alejada del universo teatral: el vértigo (ilinx, según
Caillois). Presente en los deportes extremos, el esquí free style o free ride, el MMA o el wingsuit, por
ejemplo, el vértigo también se aplica para Goudard (2010) a la estética del riesgo en las artes circenses,
donde el peligro físico de lesión o muerte se superpone con una belleza singular. Pero enfrentarse a los
límites de lo que el cuerpo y la destreza pueden lograr juntos, desafiar a los demás para superar estos
límites, estar en un desequilibrio permanente entre el impulso y la caída, puede conectar de manera
bastante natural, por analogía o literalmente, con el proyecto estético de un actor.
Una gran parte del arte performativo se despliega en este campo. Si consideramos la obra de
Marina Abramović, Thomas Lips, que Fischer-Lichte (2004, p. 17) toma como punto de anclaje para
su estética performativa, percibimos en ella la voluntad de hacer de su propio cuerpo el lugar de experimentación de los límites de resistencia del ser humano, tanto desde el punto de vista del sujeto de la
obra como de sus testigos. Huyendo tanto de la inercia de las artes plásticas como de la falsificación
de la realidad que opera el teatro, las formas surgidas de la performance han abierto una vía entre estos
dos continentes que permitió acercarlos. Cada vez más artistas, desde las vanguardias de los años 60,
como Jan Fabre en los años 80, o Angelica Liddell, Romeo Castelucci, Rodrigo Garcia, Antonija Livingstone o Florentina Holzinger desde los 2000, han tratado de reinyectar estos elementos en el teatro
para devolverle una dosis de realidad que ya no encuentran en él.
No obstante, rara vez se puede confundir el vértigo experimentado en estas prácticas con
el que nos ofrecen el circo o los deportes extremos, pues si bien la experiencia corporal es real, el
riesgo asumido pertenece, por lo general, a una expresión poética. Mientras que las acrobacias aéreas
y el esquí free style juegan con los límites de las capacidades psicofísicas de nuestra especie (fuerza,

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habilidad, sincronización) y su práctica está reservada a una élite restringida, la mayor parte de las
performances artísticas, incluso las más intensas, están físicamente al alcance de cualquier deportista
medianamente entrenado y, psíquicamente, al alcance de cualquier artista decidido.
La convicción de una mayor realidad en el arte performativo frente al teatro también es relativa, porque las fronteras entre estas dos disciplinas tienden a ser cada vez más borrosas y, aunque
Abramović afirme que el cuchillo que sostiene en su mano es más real que el de un actor interpretando a
Lady Macbeth, este hecho depende, ante todo, de la credulidad, consentida o provocada, del espectador
que observa la obra. Y también, un poco, de lo que cada artista realmente hace con su cuchillo.
Lo que nos aporta la teoría del juego desde este punto de vista es entender que la relación con
la realidad es, ante todo, una cuestión de distancia respecto a nuestra percepción subjetiva, más que
una cuestión absoluta. Sin duda, esta sensación de distancia entre lo real y lo ficticio es muy sensible al
tiempo, así como al contexto social y cultural. Y, por muy delgada que sea, una capa de ficción siempre
encubre la obra performativa. Reconocerla y conocerla es lo que permite jugar con ella. En este sentido, en la dimensión performativa del teatro, la cuestión para el actor no se reduce tanto a enfrentarse
al vértigo como a enfrentarse a su vértigo propio y encontrar la manera de compartir esta experiencia.
Así, en el espectáculo 4, de Rodrigo García, una secuencia emblemática del espectáculo muestra a los actores Nuria Lloansi y Juan Navarro peleándose o revolcándose, según la perspectiva, sobre
un bloque gigante de jabón de Marsella mientras son rociados con agua. Los ensayos de esta secuencia
consisten en ajustar uno a uno los parámetros controlables de la acción para que esta experiencia de
vértigo aparezca: duración del tiempo con ropa versus tiempo desnudos, mayor o menor cantidad de
agua proyectada, frecuencia de la proyección, cantidad de crema antiirritante, composición química
del jabón que recubre el artefacto escenográfico, tipo de acciones individuales y en dúo que pueden
realizarse, frecuencia, intensidad y duración de estas acciones, resistencia individual al dolor, control
del deslizamiento y de las caídas, etc. Como la partitura clásica de un actor, con sus pausas, inflexiones
de voz, movimientos internos y direcciones, la construcción de esta secuencia se realiza con minuciosidad para que este doble vértigo se manifieste en lo visible, aunque permanezca irresistiblemente
impredecible. El juego se desarrolla encuadrado por límites más que por verdaderas reglas. Porque
jugar aquí se realiza más en el play que en el game. Pero se requiere el compromiso de todo el cuerpo y
toda la concentración de los actores para llegar a límites inalcanzables, equilibrios imposibles, al final
de los cuales se encuentra el placer de jugar juntos. Cada ensayo y cada representación enriquecen el
esquema corporal de los actores con experiencias y nuevos motivos que les permiten enfrentarse a las
futuras representaciones, superando la fragilidad y el gozo de ese vértigo. Este no siempre se desarrolla
al margen de las reglas ni exclusivamente en el espacio de la sensación física. Para Tim Etchells, de
Forced Entertainment, son precisamente las reglas las que contienen en sí mismas la posibilidad de
experimentar el vértigo:
Siempre estamos muy interesados en las limitaciones y, de alguna manera, consideramos que
cada proyecto que hemos llevado a cabo opera dentro de un conjunto particular de limitaciones y restricciones. Estas limitaciones son lo que permite que un espectáculo sea realmente

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lo que es, lo que le da su sabor propio [...] Muy a menudo, cuando creamos un espectáculo,
intentamos descubrir hasta dónde podemos llegar dentro del lenguaje o de una condición
particular, hasta dónde podemos empujar los límites, hasta el punto de ruptura y, si es posible,
más allá. (Etchells, s.f., p. 4)
Porque el vértigo del actor no es algo que se domestique. Solo se pueden preparar las condiciones para su emergencia, pero aparece bajo una forma que no se había previsto. “Buscamos algo
diferente y esperamos… que aparezca el riesgo. Lo comprendemos cuando lo descubrimos, estoy seguro de eso. El riesgo nos sorprende, siempre esquivo [...] pero es demasiado raro y es lo único de lo
que deberíamos ocuparnos.” (Etchells, 2002, p. 49). Esto hace indispensable, para alcanzar este tipo
de intensidad en el juego, huir de los métodos probados y, sobre todo, salir de las zonas de control y
de confort del actor. De ahí el interés de las imposiciones externas y de reglas precisas y exigentes
cuyo cumplimiento permite lanzarse a la acción, ya sea verbal o física, sin límites. Este tipo de reglas
del juego, lejos de protegernos en la ficción, permiten proyectarnos fuera de nosotros mismos en una
especie de competición virtual sin otro adversario que las mismas reglas.
Algunas aproximaciones fenomenológicas de las prácticas deportivas (Recopé y Fache, 2010,
p. 285) muestran además cómo, para los atletas más comprometidos en su deporte, los verdaderos
campeones, la concentración en el objetivo del juego les permite olvidar incluso su propio cuerpo,
hasta ponerlo en peligro. ¿Como los actores? Para Claire Deutsch es una forma de inconsciencia ante
el peligro que defiende en su trabajo sobre Las cuatro mellizas de Copi:
El teatro es como saltar con cuerda elástica. Te preparas antes. Pero en el momento de saltar
tienes que olvidarlo todo, vaciarte y lanzarte sin pensar. Esto requiere una gran confianza, plena, en la cuerda elástica, el arnés, el mosquetón, tu corazón, la persona que te puso el arnés...
No debes tener problemas cardíacos. Hace falta valor. Para dar el paso. Se necesita creer. Todo
irá bien, todo estará bien. Sentirás que te lanzas a la muerte, pero todo estará bien. Hay que
soltarse, ser inconsciente. Tener una gran relajación, una gran flexibilidad mental. No ceder
al pánico. No puedes detenerte una vez que todo está en marcha. ¡Es jugar con los límites!
(Berger et al., 2022, nota 8751)
Aunque los paralelismos entre las prácticas deportivas y las performativas son numerosos y de
larga data (Meyerhold, Copeau, Lecoq), en particular la necesidad de un entrenamiento específico separado del proceso creativo, la importancia de la biomecánica y de la descomposición del movimiento,
la relación entre ritmo y movimiento, entre otros, los aspectos relacionados con el juego, en el sentido
de play, han sido mucho menos teorizados. Sin embargo, como se puede observar, no son menos ricos
y tienen el interés adicional de vincular estrechamente las dimensiones psíquicas, físicas, emocionales,
tácticas y lúdicas, ofreciendo a los actores múltiples planos en los que activar estas analogías para comprender los vértigos que experimenta un actor sobre el hilo de su partitura escénica.

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Jugar contra las reglas
Por el contrario, a primera vista, la idea de competencia, el agôn, categoría dominante del
juego según Caillois y tan importante en el deporte, parece relativamente ajena, o incluso repulsiva,
para las prácticas artísticas, salvo algunas excepciones como las competencias de improvisación, por
ejemplo. Sin embargo, el espíritu de compromiso y olvido de sí mismo que genera la competencia en
el deportista no se aleja tanto a la visión apasionada del juego que tienen algunos actores, dispuestos a
sacrificarlo todo, a “morir en escena”. Pero, si existe competencia, ¿cuál es su naturaleza? ¿Se puede
identificar un adversario? ¿El compañero? ¿El público? Ciertamente no. Y el agôn propio del drama
en sí mismo no lleva verdaderamente una dimensión competitiva. ¿No podríamos considerar que son
las propias reglas, esos límites que se crean para condicionar la acción performativa, las que mejor
explican esta noción de agôn (en el sentido de competencia) en un escenario teatral? Aquí, son sin
duda las teorías de los videojuegos, más que las competencias deportivas clásicas, las que nos ofrecen
las perspectivas más convincentes, y rara vez abordadas, en particular en la forma de integrar las cuestiones técnicas. Porque, en los videojuegos, cuando no hay un adversario humano en frente, es contra
las reglas algorítmicas, contra la propia técnica, contra lo que lucha el jugador:
El juego no es otra cosa que desestabilización, una puesta en juego del orden establecido. Esta
es la razón de las dificultades que encuentra la teoría cuando intenta definirlo y categorizarlo.
Por naturaleza, el juego no puede encajar en una concepción utilitarista de la técnica: ello
implicaría concebirla como un soporte ortésico, apto para pasar desapercibido. En cambio, lo
que busca el jugador en la técnica es precisamente lo contrario: no cardinalidades ni temporalidades que permitan orientarse, sino la desorientación, la experiencia del laberinto. (Roy,
2019, p. 18)
Los videojuegos, especialmente aquellos relacionados con la acción, están sometidos, más
que ningún otro, a reglas y protocolos informáticos que traducen en códigos las acciones del jugador
en el mando. Pero son precisamente su acumulación y su complejidad las que los hacen incontrolables,
es en esa desorientación donde reside el placer del jugador. Dicho placer y la dificultad que desafía la
virtuosidad son también los que podemos encontrar en la experiencia performativa.
En D. Quixote6, espectáculo performativo de flamenco, la alta tecnicidad de la disciplina
flamenca llevó los artistas a buscar maneras de desviarla para liberar un auténtico terreno de descubrimiento para los intérpretes; para crear las condiciones que les permitieran bailar de otra manera,
para encontrar ese estado de olvido de la técnica que posibilita el juego. Al inicio, fue una cuestión
puramente dramatúrgica la que los orientó hacia los dispositivos adecuados para alcanzar estos estados.
La imaginación del Quijote, completamente impregnada de novelas de caballería, no cesa de transformar su realidad banal y rural en una búsqueda épica que lo lleva a librar combates muy reales contra
hombres y animales.
6

D. Quixote, Teatro Nacional de Chaillot, Paris, 2017.

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Acordaron rápidamente que la imaginería del deporte ofrecía un contraste interesante, ya que
es ella la que hoy en día convierte a simples deportistas en héroes, además propone una variedad de tipos de incorporaciones capaces de cuestionar la técnica y la estética del baile. Se realizaron una serie de
pruebas con todo tipo de equipamiento deportivo para observar en qué medida cada uno condicionaba
el baile, lo llevaba a desplazarse, a reinventarse.
Los zapatos de futbol con tacos ofrecen una dureza en el impacto indispensable para la dinámica del flamenco, pero también una menor adherencia que provoca deslizamientos e imprecisiones,
en resumen, una inseguridad para los bailarines, privados de su habitual virtuosismo. Además, el sonido característico de los tacos metálicos renueva la sonoridad de los pasos.
En un registro más grave, se eligió el boxeo, que permitía trabajar dúos y destacar los aspectos más duros de la búsqueda del Quijote. Desde el punto de vista técnico, el peso de los guantes y la
posición fija de las manos que imponen a las bailarinas cambian por completo la gestualidad habitual
del flamenco. Estos guantes implican una serie de adaptaciones, tanto internas como externas: internamente, al reconfigurar los aspectos propioceptivos del baile e integrar una dimensión reactiva a la
actuación; externamente, al aportar un tipo de expresión mucho más pesada y torpe. No solo las manos
pierden su expresión, sino que los brazos, cargados, contribuyen a un flamenco más terrenal (Berger,
28 de marzo de 2021, min 51:20 a 54:20).
La última disciplina deportiva integrada al baile, la esgrima, permitió devolver la obra al ámbito de su modelo literario. Aparentemente más cercana a la ligereza del flamenco, el uso de zapatos
que chirrían (más que taconear) genera una sonoridad singular en el baile y una agilidad sorprendente
en las secuencias que involucran solo la parte inferior del cuerpo. Pero el manejo de los floretes contradice radicalmente los reflejos de los bailarines. Mientras que los guantes de boxeo simplemente anulaban la expresión de las manos y permitían a los performers concentrarse en el resto del cuerpo, los
floretes, al ser una extensión de la muñeca, amplifican considerablemente sus mínimos movimientos y
les confieren expresiones extrañas, ya que no están programadas en el esquema corporal de los performers (Berger, 28 de marzo de 2021, min. 1:06:40 a 1:08:40). Parecen verdaderos albatros varados en
la cubierta de un barco. Hay que jugar contra este límite, y surgen de manera incontrolada distinciones
entre secuencias puras de pies, con los floretes en posición de saludo; pasajes donde la gestualidad de
la esgrima domina la parte superior del cuerpo, al hacerlo, ordena también los miembros inferiores;
finalmente, secuencias anárquicas donde no emerge ningún orden. Una lucha entre orden y caos. Una
competencia entre dos espíritus encarnados en un mismo performer, el del esgrimista y el del bailarín.
Como si no lográramos reprogramar el esquema corporal para un nuevo tipo de composición que
sintetizara ambas lógicas psicomotrices, permitiendo que la performance mostrara su enfrentamiento
desordenado, una competencia feroz contra las reglas que no se logran dominar.
Nunca repetir
En esta trampa para la virtuosidad, en esta competencia construida para perderla, finalmente
aparece el azar, último componente esencial del juego identificado por Caillois con el término alea, que
nos sitúa ante dos actitudes contradictorias: una voluntad de controlarlo, de incorporarlo en un régimen

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de orden y un deseo de alimentarlo como energía vital del play. Esta voluntad perpetua de dejar espacio
al azar se opone frontalmente al concepto de repetición o, invirtiendo la proposición, podríamos decir
que el término nos ayuda a definir una voluntad afirmada de deshacerse de cualquier régimen de orden
en el desarrollo de un espectáculo. Para Antoine Vitez (1985), esta palabra que en francés describe el
marco en el que se despliega la creación, es significativa. Se trata de:
cercar la forma mediante la repetición; el término francés aquí cobra todo su sentido. Se trata
de repetir tantas veces que no se pueda fallar, no cometer errores. Es de la misma naturaleza
que la repetición musical: hay que establecer la partitura y reproducirla. (p. 27)
En la elección del modo de control del juego, el de la partitura musical es, sin duda, el más
rígido. A medida que las prácticas evolucionan, los términos técnicos pierden algo de su sustancia
original, pero el significado persiste de manera subyacente en la práctica. Y el de repetición merece
especialmente una discusión, ya que denota la pasividad del proceso y la rigidez del objetivo.
En inglés, el término rehearsal que lleva el mismo prefijo repetitivo completado con el radical
de origen francés herser (cavar) parece más activo. Se trata de explorar las profundidades de la obra
para hacer resurgir lo que está oculto en ella. Se refiere a la visión dual del teatro, donde el significado
de la obra constituye la referencia del espectáculo, aquello que debe ser encontrado. En alemán, el término probe connota una exploración más horizontal, una puesta a prueba o ensayo, como en español,
aunque en alemán también induce una variación adicional que fija un objetivo preciso, una “prueba”.
El italiano, con repetizione y prova, juega en ambos frentes.
¿Cómo pensar el azar, la indeterminación del texto, la incertidumbre fructífera del juego fuera
de estos esquemas que inducen una forma de domesticación del actor, un carácter programático del
proceso? ¿No deberíamos inventar principios contrarios a estos, que compensen en parte la inercia
determinista generada por los métodos históricos de creación actoral? Un punto de partida consiste,
justamente, en resistirse al principio de repetición y a su correlato técnico: la fijación de la partitura
escénica. Así, el vórtice que acompaña la dinámica de creación no se elimina por completo en una especie de embudo al acercarse el estreno, sacralizando una legibilidad demasiado unívoca o estable de las
acciones y de los signos del espectáculo. Se trata de dejar espacio para una elaboración más orgánica
de la composición, a partir de la experimentación por parte del actor en el escenario de las diferentes
posibilidades de interpretación, sin necesariamente fijarlas. Sobre todo, más allá del rechazo a concebir
el juego del actor de manera estable, también se rechaza que los contornos del personaje se instituyan
en un sentido unívoco.
En esta relación entre orden y desorden, el enfoque deportivo del juego, es decir las analogías
que podemos construir entre prácticas teatrales y prácticas deportivas, ofrece un horizonte de reflexión
estimulante para tejer vínculos entre la interpretación del personaje y el juego performativo, entre la
disciplina y la improvisación. Portadoras de una visión bastante reduccionista de la noción de performance, las disciplinas deportivas ofrecen en realidad un abanico mucho más amplio para considerar los
distintos enfoques del juego que hemos atravesado, incluso los más académicos. De hecho, las disci-

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plinas deportivas más técnicas se asemejan más a los procedimientos clásicos de creación del actor que
a las orientaciones performativas del juego. Por ejemplo, si consideramos disciplinas individuales sin
interacción física, como el salto de altura o las barras asimétricas, encontramos similitudes profundas
con la construcción controlada del personaje: una búsqueda inalterable de la forma perfecta, la pura
partitura escénica. Ya sea en gimnasia o en atletismo, la importancia de la repetición, la eliminación de
la emoción exterior a la tarea, la precisión en la preparación y la repetición de la ejecución son decisivas
para la performance final. El desafío de la prueba (o de la representación en el caso del teatro), así como
sus incertidumbres, generan tensiones y perturbaciones inevitables, pero estas deben ser minimizadas
para no cuestionar la naturaleza ni el desarrollo del evento, ya que este depende principalmente de una
acción previsible y conscientemente preparada.
Los jugadores, al igual que los actores, hablan en este caso de permanecer en su burbuja, de
evacuar las perturbaciones. En cambio, tan pronto como aparece la interacción aleatoria, ya sea en forma de confrontación física directa, en los deportes de combate, o indirecta, en los deportes de raqueta,
el lugar de la adaptación a las restricciones exteriores se vuelve predominante en el juego y obliga al
jugador a reaccionar ante un gran número de indeterminaciones, exigiéndole una capacidad de improvisación mucho mayor, reacciones instintivas, sin control racional.
Los deportes colectivos, en este sentido, parecen aún más cercanos, por su naturaleza y la
complejidad de las relaciones interpersonales, al acto teatral. La mayoría de ellos deben integrar una
forma aguda de desorden, la confrontación con lo inesperado, en particular con los objetos transicionales del juego, las pelotas, por ejemplo, que generan su propio régimen de azar. En este sentido la
pelota de rugby con su bote impredecible genera una dosis de improvisación y de riesgo indispensable
para el juego y fuente de placer. Nos ayudan a considerar el ensayo teatral no como una simulación
anticipada y reiterada de la acción real, sino como una preparación para una acción imprevisible, cuyas
reglas ofrecen un marco pero que solo predicen aproximadamente el desarrollo técnico y estético del
evento. Nos invitan, finalmente, a integrar los otros componentes del juego: el azar, el vértigo, el desafío e incluso la imitación, integrando nuevos parámetros al proceso de creación, no incompatibles
con aquellos que fundamentan la lógica de repetición, pero complementarios y que la modifican profundamente.
Esta integración induce estrategias radicalmente diferentes de aquellas de la construcción del
rol, que deben introducirse a través de nuevas prácticas en el proceso de creación. A los fenómenos de
aprendizaje y estabilización se deben añadir, y a menudo favorecer, las acciones de desaprendizaje y
variación. Así, una vez validada una opción con respecto a una secuencia de juego, en lugar de estabilizarla o profundizarla para automatizarla, se tiende a explorar posibilidades expresivas capaces de
rivalizar con ella para convertirlas en alternativas. De la misma manera, una habilidad o técnica integrada, adquirida en la formación o desarrollada durante el proceso, puede ser objeto de un desaprendizaje. Se trata de una especie de vía negativa que recuerda los principios de trabajo sobre el actor de
Grotowski (1968), pero que, en este caso, no se dirige únicamente a la eliminación de bloqueos, sino a
la exploración de diferentes opciones expresivas o emocionales para responder a situaciones similares
pero distintas. También es una oportunidad para tomar conciencia de los automatismos integrados en el
esquema corporal y que activamos sin ninguna consciencia. No se trata solo de combatir los clichés que

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generan los hábitos interpretativos, sino de situar estos automatismos en una percepción más amplia y
creativa de nuestro sistema propioceptivo. Este enfoque, bien descrito por los neurocientíficos, parece
en última instancia más adecuado para las disciplinas artísticas que la fijación de una partitura que se
repetirá idéntica ante cada público. Como aclara Shusterman (2010):
Es útil exponer los hábitos no reflexivos a una mayor conciencia explícita no solo para corregir malos hábitos, sino también para proporcionar oportunidades de desaprender y estimular
una nueva forma de pensar que, en términos generales, puede mejorar la flexibilidad y la
creatividad de la mente. Investigaciones recientes sugieren que estas cualidades estarían relacionadas, en parte, con la mejora de la plasticidad de las redes neuronales del cerebro. (p. 207)
En el proceso de Medida X Medida7, la propuesta actoral invita a los actores a presentar cada
escena y cada personaje sin representarlos, impidiendo que se usen las técnicas propias a ese elenco.
Esta estética del no-actuar, este desaprender la actuación, les obliga a construir su partitura en directo
como un juego donde la reacción del público contribuye a la construcción del juego y les obliga a una
creatividad añadida, ya que no solo se trata de crear la historia sino también la manera de contarla. El
hecho de integrar al espectáculo un juego, hace que la participación del público (Berger, 16 de marzo
de 2021, min. 32:00 a 42:00) genere el mismo tipo de interacción que puede tener un partido de futbol,
donde la influencia de su reacción influye profundamente en el estado y la performatividad de los
actores. El actor descubre un aspecto de su creatividad escénica que ni su experiencia ni su técnica le
pueden ofrecer.
En última instancia, la repetición se convierte en el lugar de la permanente no repetición, lo
que lleva a un mejor conocimiento de uno mismo y amplía nuestro espectro de reacciones ante las situaciones que el actor puede atravesar en la performance. O, siguiendo a Tine Damborg (2020), quien
propone una práctica que combina el método Meisner y el contact dance de Cunningham, encontrar la
variación dentro de la repetición. De hecho, no se inventa una técnica todos los días, por lo que la inyección de métodos o materiales exógenos, algo recurrente en el deporte, se convierte en un instrumento
muy eficaz para el desaprendizaje de técnicas y la actuación no repetitiva. Al reconocer la dimensión
heterótrofa del proceso de creación teatral, se amplía considerablemente el campo de la práctica y, en
consecuencia, también las posibilidades estéticas que el actor podrá desplegar en el proceso.
La obra del actor o de la intérprete, ya sea la construcción de un personaje, la creación de una
partitura o un conjunto de acciones realizadas en su propio nombre, es siempre la presentación de una
experiencia escénica. Sin prejuzgar el estado de presencia y conciencia en el que lo realiza, su dimensión ficticia, ya sea representación o performance, es ante todo un asunto de percepción por parte del
espectador. Pero la experiencia misma es un nacimiento que encuentra su fuente en el proceso. En este
sentido, las neurociencias del desarrollo, al igual que las que se interesan por los deportistas de alto
nivel, también nos ofrecen enseñanzas decisivas al indicarnos que el aprendizaje no es ni acumulativo
ni lineal.
7

Medida X Medida, producción Teatro el Galpón, Montevideo, Uruguay, 2019.

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Jouen y Molina (2007, pp. 85-105) describen cómo, circulando de una “cuenca de atracción” a
otra, de una imagen del cuerpo hacia una nueva, la propiocepción del niño se desarrolla desaprendiendo. Para volverse más hábil, debe pasar por etapas de torpeza. Aprende mejor por la variedad de experiencias que por su mera repetición. A medida que envejece, un tenista debe aceptar cambiar su técnica
de agarre de la raqueta para adaptarse a la evolución de su cuerpo y su fuerza, este cambio pasa necesariamente por un periodo de disminución en el rendimiento. Zeami (1960) también pide al actor una
evolución a lo largo de su vida, para pasar gradualmente de la “flor del momento” a la “flor auténtica”.
Claramente, no es el camino más fácil ni el más directo para afrontar el oficio de actor ni
para montar un espectáculo. Y, a menudo, las circunstancias del oficio obligan a recurrir a trucos que
funcionan; en términos neurocientíficos, a los mapas neuronales más estables o las “cuencas de atracción” más profundas. Pero precisamente porque son profundas, producen esta contradicción de tener,
al mismo tiempo, la sensación de dominar cada vez más los fundamentos del oficio, pero también de
ver cómo se reduce poco a poco nuestro ámbito de acción, nuestro campo de competencia. Un poco
como trabajador que obligan a hacer una sola tarea y no desarrolla sus competencias fuera de ese esquema. De alguna manera, Zeami percibe los mismos peligros en un sentido filosófico o metafísico,
y Stanislavski también encarna esa postura en su búsqueda del arte actoral perpetuamente inacabado.
Se reconoce de inmediato a un actor incapaz de este tipo de desarrollo: en cuanto se encuentra con una
práctica inesperada, la relaciona con su propia lógica, no puede desplazarse para percibir la diferencia
o directamente cuestiona la legitimidad artística de esa técnica que no domina.
Para permitir este tipo de desarrollo del personaje escénico, es indispensable enfrentarse a
una variedad de experiencias corporales para las cuales uno no está preparado. Estas enriquecen al
actor con cambios en sus mapas neuronales, que constituyen futuras posibilidades de reacción. Es la
flexibilidad de todo su aparato imaginativo y propioceptivo lo que está en juego. Y la caída, el fracaso,
no solo son inevitables sino también saludables para el conocimiento de la vida bajo sus aspectos más
insólitos. Pero no son menos dolorosos que para un esquiador o un trapecista. Este enfoque confiere,
evidentemente, un valor performativo al propio ensayo. Esto no significa que no se dibuje a veces un
camino dominante, un patrón probable de la actuación, una partitura latente, especialmente cuando la
figura ficticia del autor domina en la sombra el proceso de creación. Pero igual lleva a enriquecer este
patrón con otros, más aleatorios y también activos; al experimentar en el ensayo no solo lo que realiza
el personaje, sino también miles de otras cosas que podría haber realizado. Y también para permitir que
cada actor encuentre exactamente el alimento que necesita en este proceso preciso, para tomar en cuenta su singularidad. No se puede anticipar conceptualmente ni solo sobre la base de una metodología
analítica. La dimensión empírica es más valiosa; el azar se convierte en una energía creativa.
Hacia el puro juego
Las principales enseñanzas que se derivan de estas analogías con otros juegos, deportivos o
no, nos permiten avanzar un poco más en la comprensión de las posibles evoluciones del ensayo hacia este enfoque performativo. Primero, nos indican que el proceso no debe centrarse principalmente
en la ejecución, el resultado, es decir, que la proyección imaginada del espectáculo, que se fabrica

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inconscientemente con cada intento, no debe imponerse sobre la vitalidad y los vértigos del proceso.
Debe liberarse de las reglas. Además, la disciplina, a menudo necesaria, tiene todo por ganar al ejercerse bajo el régimen del desafío, del agôn, y de la superación de los límites más que como un marco
para delimitar el trabajo. En este sentido, no se opone a la improvisación, de hecho, es estimulada por
ella y por el desequilibrio que esta activa y preserva. La repetición debe ser literalmente transgresiva,
es decir, literalmente, interdisciplinaria.
De la misma manera que los deportistas integran prácticas venidas de otros deportes para
regenerar el desafío cotidiano y mantener la atención y la creatividad, el teatro integrando otras disciplinas (no solo artísticas, sino también deportivas y, por qué no, lúdicas) se permite desplazar el punto
de enfoque del actor de sus técnicas adquiridas, fomentar el desaprendizaje y enriquecer su capacidad
de reactividad a la acción escénica.
Luego, es bueno dar un lugar central a la iniciativa del jugador/actor, que debe prevalecer
sobre la visión programática del entrenador/director, ya que, al final, serán sus recursos los que estarán
en juego durante la función, como lo demuestra de manera radical el grupo TG STAN, por ejemplo.
Finalmente, estas reflexiones nos conducen a pensar que la preparación del espectáculo debe consistir
principalmente en una confrontación con una multitud de posibilidades, más que en una anticipación
ilusoria de lo probable. Es entrenamiento más que ensayo.
Concebir el ensayo como entrenamiento y el espectáculo como puesta en juego cambia significativamente la organización del proceso, así como la naturaleza y los objetivos de las prácticas que
se integran en él. Esto permite afirmar el carácter vital de la improvisación del actor y de los desafíos a
los que se enfrenta dentro del propio espectáculo como un factor de juego, y no solo como una técnica
de creación. Dado que no se sabe exactamente lo que el actor/jugador atravesará durante la función/el
partido, su calidad de indeterminación y adaptabilidad es valiosa para responder a la ejecución actoral
en tiempo real. El actor también nutre su imaginación con miles de motivos que le ayudan a moverse
libremente entre las capas de significado y acción mientras invierte en estados de presencia únicos
en cada representación, esto lo lleva a enfrentar el espectáculo como un momento de vida por crear y
no por recrear; hay una superposición contradictoria y una circulación permanente entre la experiencia personal del actor y la ficción, sin que una sea simplemente el reflejo de la otra. De este modo,
construye el juego como un desafío real que, preparado en la repetición, se pone nuevamente en juego
cada noche de representación; se desliza del proceso al espectáculo en un mismo estado inestable de jugador. Evidentemente, esta porosidad del proceso de repetición hacia el espacio de la representación es
reversible, y nuestro enfoque lleva a otorgarle a la repetición la tensión y el valor de una representación.
La preparación consiste en encontrar el ejercicio adecuado para revelar en el actor un tipo de
presencia singular, el dispositivo, tanto poético como técnico, que pone en tensión una resistencia motriz o psíquica particular. Aunque existen analogías con el deporte, en lo que respecta al compromiso,
a la preparación mental y corporal, no se encuentra la estandarización del esfuerzo propia de las disciplinas deportivas más uniformes (atletismo, gimnasia, etc.). La acción está más bien diseñada a medida
del actor, como un desafío personal, auténtico, único, donde la confrontación con la dificultad genera
efectivamente un juego para él, poniendo en tensión sus límites personales, únicos. En el deporte, la

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propia competición genera esta tensión, en el arte verdaderamente performativo este aspecto debe ser
un nuevo espacio de creatividad, un lugar donde la regla es un desafío a la imaginación.
El renovado desafío es la base de esta relación performativa con el ensayo. Para seguir suscitando el deseo de superación y de expresión personal, el valor otorgado por el actor a cada etapa de la
repetición debe mantenerse en un nivel elevado. Pero se trata menos de una rigurosidad para profundizar un principio preciso y recurrente, como para Grotowski (1968) o Barba (1990/2008), que de la
renovación de la dinámica de creación que pone en tensión el juego y despierta el deseo de exploración.
La energía debe circular entre la disciplina y la improvisación, entre el game y el play.
Por un lado, se trata de trabajar sobre la dinámica colectiva, la disciplina y la implicación del
grupo en las prácticas y la confrontación a los mismos ejercicios, para provocar voluntades de superación colectivas. Por otro lado, debido a la renovación constante de los ejercicios y las prácticas, debe
prestarse atención a la precisión para ejecutar, en cada ocasión, una dinámica de juego propia. Finalmente, hay que prestar especial atención a la adaptación de las prácticas a cada intérprete, inclinándolas hacia su sensibilidad o sus dificultades, generar desafíos singulares para cada uno. No se trata
de establecer invariantes, sino de saber inventar reglas que hagan que el juego propuesto sea jugable
(playable) hoy en día, que mantenga dificultades, que suscite el entusiasmo del «play», que convoque
desplazamientos de esquemas corporales en unos y otros. A veces hay que desarrollarlos en un plano
vertical, aumentando la dificultad técnica de una improvisación, en términos de rapidez, de elaboración
de un relato o de virtuosismo vocal. Otras veces, se trata de modificar el imaginario para suscitar más
bien una curiosidad física o intelectual, un cambio de paradigma que estimule otro aspecto del juego.
Nuestras luchas son, evidentemente, fruto de las circunstancias. Si hoy en día el desgaste del
personaje lo termina de transformar en un simple combustible para la creación, es necesario reconocer
que la presencia del performer como fuerza escénica supuestamente más real que la del personaje
también llega a su agotamiento. La lucha entre estas fuerzas antagónicas se está acabando, pero puede
aprovecharse su último vigor para abrir un nuevo horizonte al juego, que se emancipe definitivamente
de un autor ausente del escenario sin renunciar a la fuerza creativa de la ficción. Elevarse contra estos
modelos todavía poderosos no es, en primer lugar, una cuestión de renovación, sino más bien una
voluntad de reactivar nuestra ética artística, que es el nervio de la creación. La ética se entiende aquí
como un conjunto de reglas tanto estéticas como técnicas que consolidan nuestro arte y a las cuales nos
obligamos a obedecer y, sobre todo, a renovar. Porque, por exigente que sea una ética de trabajo, también se debilita con el tiempo y por la transmisión a la siguiente generación; acaba reduciéndose a esas
reglas y técnicas, y solo una redefinición permanente de esta ética nos permite seguir en el corazón de la
creación. Los deportistas tienen la medida eterna del tiempo, de la distancia, la ingeniosidad o la fuerza
del adversario como exigencia permanente. La evolución del juego exige esa perpetua renovación. En
futbol fue la defensa férrea de los 80 que hizo la gloria del AC Milán, la circulación eléctrica del juego
que impuso al Barça en los años 2010, o la presión tras pérdida que explica el dominio del Manchester
City en el futbol inglés en la actualidad. En los artistas, esa exigencia debe ser el producto de la investigación y de la imaginación. Las reglas permiten el juego, pero es solo su renovación constante lo que
convierte al juego en arte, en un puro juego, como dice Tim Etchells:

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Jugar como un estado en el que el sentido es un flujo, en el que las posibilidades se bifurcan,
en el que las versiones se multiplican, en el que las fronteras entre lo que es real y lo que no lo
es se desdibujan, se velan, se derrumban. Jugar como una transformación sin fin y sin descanso. ¿Sería eso el puro juego? (2002, p. 53)
Cuanto más avanza el aprendizaje, más nos desafía el arte a superar las mismas reglas que
hemos establecido para hacer funcionar la actuación, con el fin de sentir esa presencia que Zeami llama
la flor del presente eterno. En la creación, es luchando contra el resultado esperado, rechazando las
técnicas probadas, buscando una presencia insólita en el escenario, entre ser uno mismo y ser otro, que
el actor puede hoy perseguir una ética artística y compartir su percepción de la obra, con el riesgo permanente de perderse en el vértigo de esta búsqueda, pero con la posibilidad, si la enfrenta, de desafiarla
y de compartir al público ese vértigo.

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RECIBIDO: 23 de octubre de 2024
ACEPTADO: 11 de diciembre de 2024
DOI: https://doi.org/10.29105/de.v2i2.13

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

Tiempo y ausencia:
Contradispositivo, cuerpo y
violencia en Quién baila mambo
de Jesús González Dávila
Time and Abscense: Counter-device, Body
and Violence in Quién baila mambo by Jesús
González Dávila
Isaac Pérez Calzada1
Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Teatral
Rodolfo Usigli INBAL/ México
Contacto: isaacperezcalzada@gmail.com
ORCID: https://orcid.org/0009-0003-7006-5977

Isaac Pérez Calzada1
Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Teatral Rodolfo Usigli Instituto Nacional de Bellas Artes
y Literatura/ México
Contacto: isaacperezcalzada@gmail.com
ORCID: https://orcid.org/0009-0003-7006-5977

Maestrante en Investigación Teatral en el Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Teatral Rodolfo
Usigli del INBAL.

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Tiempo y ausencia:
Contradispositivo, cuerpo y violencia
en Quén baila mambo de Jesús González Dávila
Time and Abscense: Counter-device, Body and Violence in
Quién baila mambo by Jesús González Dávila

Resumen
La presente investigación examina los recursos de hipertextualidad empleados por Jesús González
Dávila en su texto dramático Quién baila mambo, para la creación de un contradispositivo que le permite abordar la presencia de los cuerpos desaparecidos y las violencias ejercidas en ellos. Se analiza
cómo el autor crea mecanismos dramatúrgicos que subvierten las dinámicas de poder. A través de un
análisis teórico y simbólico, se investiga la multifocalidad de la obra, destacando cómo las conexiones
hipertextuales y la reconfiguración de sus propias narrativas permiten al autor articular un discurso
crítico frente a los dispositivos de control y violencia tradicionales. La metodología incluye un análisis
textual detallado de una de las escenas de esta obra y una revisión teórica sobre la generación de dicho
contradispositivo desde los mecanismos de la hipertextualidad. Se busca demostrar cómo González
Dávila desafía y reinterpreta las relaciones de poder en torno al cuerpo y la violencia, proponiendo
nuevas lecturas sobre el control y la resistencia en el contexto social mexicano.
Palabras clave: cuerpo, violencias, hipertextualidad, multifocalidad, contradispositivo.
Abstract
This research examines the use of hypertextual resources employed by Jesús González Dávila in his
dramatic text Quién baila mambo for the creation of a counter-device, which enables him to address
the presence of disappeared bodies and the violence inflicted upon them. It analyzes how the author
devises dramaturgical mechanisms that subvert power dynamics. Through a theoretical and symbolic
analysis, the study investigates the multifocality of the play, highlighting how hypertextual connections
and the reconfiguration of its narratives allow the author to articulate a critical discourse against traditional mechanisms of control and violence. The methodology includes a detailed textual analysis of
one of the scenes of this work and a theoretical review on the generation of said counter-device from
the mechanisms of hypertextuality. The aim is to demonstrate how González Dávila challenges and reinterprets power relations surrounding the body and violence, proposing new interpretations of control
and resistance within the Mexican social context.
Keywords: Body, Violences, Hipertextuality, Multifocality, Counter-device.

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Introducción
Jesús González Dávila: Teatro y Violencia
Cuando el teatro asume una condición fronteriza lanza preguntas incómodas, violentas y vitales. Un teatro fronterizo no necesariamente hace referencia geográfica alguna, sino que busca las
formas que le sean necesarias para dotar de nuevos sentidos a la realidad que a veces nos sobrepasa.
Por lo tanto, mirar las formas de ese teatro es asistir a la desestructuración encaminada a nuevas formas
y nuevas identidades. Quién baila mambo del dramaturgo mexicano Jesús González Dávila es uno
de esos textos que se fragmentan, como lo han venido haciendo desde hace mucho tiempo diversas
dramaturgias, para contar historias desde otras estructuras dramáticas. Un teatro de estas características desplaza nuestra mirada de las formas convencionales hacia narrativas que no lo son en su forma.
En este caso, nos obliga a observar el manejo de la violencia y su relación con el cuerpo visto como
un objeto hipersexualizado y de consumo a través de una ficción que juega con distintos planos espacio-temporales. Dicha obra nos revela un claro conocimiento por parte del autor respecto a una
problemática particular de la frontera mexicana (el tráfico de personas) y en él observamos una fluidez
muy particular en el manejo del tiempo y el espacio rompiendo con los cánones convencionales de la
creación dramática de los noventa.
Podemos afirmar, a partir de lo anterior, que Jesús González Dávila es pionero en el manejo
de estos temas en la dramaturgia mexicana en un tiempo en el que en el teatro mexicano se vivía una
transición generacional entre quienes formaban parte del movimiento dramatúrgico de los ochenta,
algunos de ellos integrantes de la Nueva Dramaturgia Mexicana, y la generación de los noventa, representada claramente, entre otros, por autores como Luis Mario Moncada, Estela Leñero, David Olguín y
Gerardo Mancebo del Castillo. En próximas líneas haré mención de una diferencia notable entre ambas
generaciones.
“Cuando tú me preguntas qué porvenir le espera al teatro mexicano, yo formulo otra pregunta: ¿Qué le espera al país? El teatro es un consecuente.” (González Dávila, 2008, p. 76, Tomo I). Así
responde Jesús González Dávila a una pregunta realizada durante una entrevista concedida a Enrique
Mijares para el prólogo de la publicación de su antología dramática Diálogo incorrupto. Su dramaturgia no muestra concesiones para el espectador; él está consciente de que ese camino puede remover
los sentimientos de quien se acerca a su obra, para que desde ese lugar reflexione en torno a sí mismo
y al otro. Sus palabras nos resultan necesarias para un espectador que frente a la violencia cotidiana ha
dejado de sentir. A ese espectador habrá que llevarlo de vuelta a su origen para comenzar a trazar un
nuevo camino o, al menos, eso podemos pensar a partir de lo que este dramaturgo mexicano manifestó
a lo largo de varios documentos y entrevistas.
Al revisar el grueso de su obra nos daremos cuenta de que Jesús González Dávila hace un recorrido en torno a diversas caras de la violencia (la familia, la calle, las instituciones, la mente humana,
la marginación) como origen de muchos de los males que aquejan a la sociedad mexicana. Además de
lo anterior, su obra dramática pasa por diversas etapas que le permiten explorar múltiples posibilidades
estructurales que rompan con la idea de un drama convencional y que se coronan, a decir de Enrique

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Mijares, en textos como Las perlas de la virgen, a través de la hipertextualidad, una serie de recursos
y estructuras que el mismo Mijares observa como característica de ciertas dramaturgias mexicanas de
los años noventa y que conforman lo que él denomina realismo virtual: “oxímoron que establece la
tensión entre la realidad fáctica y la virtualización de un sinnúmero de opciones. La exposición, por
tanto, implica diversificación que deviene en el entendimiento de la complejidad” (Galicia, 2018, p.
24). Dichos recursos, descritos por Galicia en su texto Dramaturgias fronterizas permiten que estas
dramaturgias abran caminos diversos de entendimiento a través de la no linealidad, la fragmentación,
la multiplicidad de puntos de vista, la simultaneidad de mundos y realidades superpuestas o la coexistencia de varios significados (pp.28-36). Las características mencionadas figuran en el texto daviliano
que analizamos en el presente artículo.
A lo largo de este texto haremos un recorrido por una escena de la obra Quién baila mambo
de Jesús González Dávila. En dicha revisión observamos el manejo que el autor hace de la violencia y
su relación con el cuerpo femenino (usualmente visto como un objeto hipersexualizado y de consumo)
a través de una ficción que juega con distintos planos espacio-temporales desde la no linealidad y la
superposición de realidades para dar voces a cuerpos de mujeres desaparecidas. Nos interesa este texto en particular porque coloca sobre la mesa una problemática particular de la frontera mexicana (el
tráfico de personas) en un momento histórico en el que estos temas no aparecían contundentemente en
la dramaturgia nacional y porque observamos una fluidez muy particular en el manejo del tiempo y el
espacio rompiendo con los cánones convencionales de la creación dramática, lo cual curiosamente se
ha negado desde una suerte de visión generalizada que se tiene de nuestra dramaturgia de finales del
siglo XX, dándole un valor primordialmente como un ejercicio costumbrista. Así mismo, analizaremos
si el autor fue capaz de crear, a través de su obra, contradispositivos (partiendo de la idea foucaltiana
del dispositivo y las relaciones de saber y poder implícitas en el mismo) que fueran puestos a favor de
la disolución de los dispositivos teatrales imperantes en el teatro mexicano de su tiempo y revisaremos
qué elementos pone en juego el autor en su obra Quién baila mambo publicada en 1999, un año antes
de su fallecimiento.
Metodología
Para el desarrollo de la presente investigación, partimos de un enfoque cualitativo, utilizando
el análisis textual como principal herramienta para estudiar la hipertextualidad, el cuerpo y la violencia en Quién baila mambo. Examinaremos el contradispositivo que el autor emplea para subvertir las
dinámicas de poder asociadas a la representación del cuerpo y los actos de violencia a fin de dar voz
a un cuerpo ausente. Para ello echaremos mano de un análisis textual detallado: Realizaremos una
lectura cercana de la obra para identificar las estrategias narrativas, simbólicas y estilísticas a través de
las cuales Jesús González Dávila articula los temas de cuerpo y violencia. Este análisis también busca
rastrear las conexiones con otros contextos culturales que constituyen la hipertextualidad de la obra.
El marco teórico de la presente investigación parte del concepto de hipertextualidad aplicado
por los autores Enrique Mijares y Rocío Galicia al teatro de fronteras. Con lo anterior, se busca demostrar cómo la obra cuestiona y desafía los dispositivos de poder a través de recursos dramatúrgicos de hi-

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pertextualidad que visibilizan al cuerpo de dos mujeres desaparecidas como mecanismo de resistencia
frente a la violencia ejercida contra ellas. Es importante mencionar que pensamos un contradispositivo
desde la mirada de Giorgio Agamben. En ¿Qué es un dispositivo? (2015) el autor italiano define a un
dispositivo como “cualquier cosa que tenga la capacidad de capturar, orientar, determinar, interceptar,
modelar, controlar y asegurar los gestos, las conductas, las opiniones y los discursos de los seres vivos”
(p.26), concepto que le sirve para analizar y criticar las formas de poder y control que se ejercen sobre
los individuos en la sociedad contemporánea. Así mismo, plantea que un contradispositivo es una forma de resistencia y subversión a los dispositivos de poder y control (p.32). Desde esta perspectiva, un
contradispositivo podría provenir desde una mirada alternativa y disruptiva, desde las resistencias no
violentas o a través de la subversión de los lenguajes y los símbolos dominantes.
Desarrollo: Contradispositivos, cuerpo y violencia en González Dávila
Jesús González Dávila nace en la Ciudad de México el 5 de mayo de 1940 y fallece el 8 de
mayo de 2000 en la misma ciudad. Sus textos se caracterizan por plantear temas sobrecogedores y
crudos que muestran la descomposición social, ética e individual del México contemporáneo. Para algunos, un dramaturgo inquietante pero incómodo. Reflejo de ello es la poca programación de sus obras
en los espacios oficiales a pesar del paradójico reconocimiento de la comunidad teatral a la calidad
de sus trabajos. Prueba de ello son los premios obtenidos por este autor a lo largo de su vida: Premio
Celestino Gorostiza 1970 por La fábrica de los juguetes; Medalla Nezahualcóyotl de la SOGEM 1978
por Polo, pelota amarilla; Premio Rodolfo Usigli UNAM 1984 por De la calle; Premio El Heraldo de
México 1988 y Premio Rodolfo Usigli UNAM 1988 por Muchacha del alma; Premio SOGEM 1984
por El jardín de las delicias; Premio Nacional de Teatro INBA 1985 por Los desventurados; entre otros.
Su preocupación por los temas nacionales se ve reflejada en cada uno de sus textos. Para este autor, un
creador escénico no podía mantenerse al margen de los hechos ocurridos en un país cuya estructura de
poder es uno de los detonantes de la descomposición y la marginación:
El teatro hace a la gente sentir, y después pensar. Cómo no vivir para el teatro, para hacer cosas
que hagan reflexionar a la gente, pues las situaciones que ocurren en este país nos han quitado
la capacidad de sentir. (González Dávila, 2008, p. 51, Tomo I)
Su despertar social puede atribuirse a su experiencia como actor en los primeros años de su
ejercicio escénico (cursó estudios de actuación en la Escuela de Arte Teatral del INBA) al interpretar
algún personaje marginal y excluido; sin embargo, su interés por contar esas historias crece al trabajar
con niños marginados, violentados y en situación de calle en albergues del DIF (siglas del Sistema
Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia). En 1977 ingresó a los talleres de dramaturgia de
Hugo Argüelles, primero, y Vicente Leñero, después, y a partir de entonces escribió obras de teatro de
manera regular.
Antonio Escobar Delgado, estudioso de la obra de Jesús González Dávila, ubica ciertos periodos a lo largo del trabajo dramatúrgico de este autor: los niños como víctimas sociales, consolidación

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de su proyecto, teatro de cámara, teatro de frontera y la última etapa, que Escobar denomina “último
aliento”. Podemos observar, a partir de la visión de Escobar (2010), que el universo daviliano parte
fundamentalmente del tema de la violencia en diversos aspectos y en este orden: violencia infantil,
violencia familiar, violencia de género, ubicada esta última de manera primordial en el fenómeno de la
trata de personas y feminicidios perpetrados en la zona norte de nuestro país. Lo anterior no es asunto
menor, pues nos revela que desde los años 90 del siglo pasado algunos creadores escénicos retomaban
los temas fronterizos y de desaparición sistemática de mujeres para llevarlos a la reflexión desde el
escenario, de manera paralela a lo que denunciarán colectivos, organizaciones civiles y no gubernamentales a lo largo de los primeros años del nuevo siglo.
La mirada de González Dávila hacia el norte del país guarda relación con el trabajo que realizara desde 1991 como impulsor de talleres de escritura dramática en la zona fronteriza:
En cierta medida he estado los últimos tres años trabajando intensamente en provincia en
algunos talleres de dramaturgia en varios estados de la República y esto me ha permitido estar
cerca de creadores de teatro en Ciudad Juárez, en Culiacán, en Durango, en Mexicali y Hermosillo. (Partida, 2002, p. 212)
Conocer la robustez del teatro de la zona fronteriza, aunado a su compromiso de ver reflejado
en el escenario teatral aquello que aqueja al ser humano de nuestro tiempo, lleva a González Dávila a
profundizar en estos temas que para él no pueden quedar fuera del trabajo artístico.
Los primeros vestigios de los casos de lo que ahora podemos nombrar como feminicidios, que
sacudieron a diversos sectores sociales mexicanos en los primeros años de la década de los noventa en
Ciudad Juárez, Chihuahua, se dieron a conocer hacia 1993. Los números oficiales en su momento no
hacen justicia a la problemática que implica este tema. En los años comprendidos entre 1993 y 2003
se encuentran cerca de 300 cuerpos de mujeres asesinadas en Ciudad Juárez. La versión oficial, según
datos mostrados por Jorge Alberto Álvarez Díaz, Médico Cirujano del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, en su artículo Las muertas de Juárez: Bioética, género, poder e injusticia (Álvarez, 2003), menciona hasta 2003 aproximadamente 200 mujeres, aunque
distintas organizaciones no gubernamentales hablan hasta de 500. Específicamente en el año en que
González Dávila publica Quién baila mambo, se habla de 198 casos: 2.3 asesinatos por mes (p. 220).
Hacia finales de esa década, tal como mencionamos anteriormente, González Dávila inicia un
ciclo de escritura dramática enfocando la mirada al norte del país y su circunstancia. Sabemos que este
autor difícilmente evitará retratar las circunstancias sociales imperantes en su entorno a través de su
obra, pues comprende que un autor no puede dejar de testimoniar su momento histórico. Llama nuestra
atención que no escribe específicamente acerca de casos relacionados a Las muertas de Juárez, sino
que hace alusión a un hecho con un mayor alcance: da cuenta de que operan desde muchos años atrás
en distintas regiones del país redes nacionales e internacionales de trata de personas. Si bien es un tema
que aparece en su obra Son amores (1998), y le dará continuidad en Fiesta de invierno (2000), en Quién
baila mambo (1999) aborda la problemática directa de dos aspirantes a bailarinas que son reclutadas
por una de estas redes, y la del hermano de una de ellas que llega a un edificio de la Ciudad de México

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para buscarlas. Los alcances de estas redes planteados por el autor en sus obra dedicadas a la frontera
norte mexicana cobran mayor relevancia al observar que, según datos expuestos en el documento Una
mirada a las organizaciones de la sociedad civil a la trata de personas en México publicado por la red
transnacional Hispanics in Philanthropy (2017), las instituciones oficiales del país emiten el primer
marco legal para el estudio y la regulación judicial de este caso hasta 2007 a través de la Ley para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas.
No es ociosa la revisión de los antecedentes de este autor, pues nos muestran con claridad
su compromiso con un teatro capaz de conmover y remover las fibras más sensibles del espectador a
través de obras que funjan como testigos de su propio tiempo. Finalmente, sus obras van dirigidas a
diversos aspectos profundamente humanos de quien las mira. Sus personajes, aunque violentos, rebasados por su circunstancia y su fatalidad, constantemente emiten demandas de amor. La imposibilidad
se asoma en cada uno de sus textos, claramente influenciados por el más puro existencialismo. No por
nada nos afirma: “Estas obras que he escrito van sobre todo con una carga de amor hacia ese niño que
hay en ustedes, ese niño golpeado, incomprendido, adolorido y traicionado” (González Dávila, 2008,
p. 41, Tomo I). El autor comprende que un texto que transite hacia la banalidad no aportará mucho a
aquello que para él resulta importante: devolver al espectador la capacidad de sentir frente a la atrocidad del mundo.
La década de los años noventa en nuestro país resulta convulsa y marcada por hechos que
propiciarían en el año 2000 la transición democrática y un cambio de régimen con la promesa de un
futuro más esperanzador para la clase media mexicana, luego de una crisis financiera que aun mantenía
sus consecuencias en los más diversos sectores sociales. Algunas instituciones que hoy se miran como
logros de la democracia apenas se habían conformado oficialmente al inicio de la década. Tal es el
caso del Instituto Federal Electoral y la Comisión Nacional de Derechos Humanos, fundados ambos en
1990. Hacia 1993 se aprueba la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, entrando
en vigor al año siguiente. En ese mismo 1993, año en el cual comienzan a aparecer los primeros casos
de mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, el narcotráfico causa revuelo al propiciar una balacera en las
inmediaciones del aeropuerto de Guadalajara, Jalisco, en donde perderá la vida el cardenal Juan Jesús
Posadas Ocampo, suceso que hasta la fecha hace pensar en las posibles relaciones entre ciertos sectores
de poder y las organizaciones delictivas. Estos hechos no deben ser vistos como fenómenos aislados,
pues justamente el crecimiento industrial de la zona norte del país y las amplias redes del narcotráfico
son aspectos que propiciarán el incremento de mujeres asesinadas en la región fronteriza. Entre 1995
y 1998 el número de trabajadores en maquiladoras aumenta de 150 a 230 mil (Álvarez Díaz, 2003.
p.221). Otros factores también crecen en la región: machismo, misoginia, consumo de drogas y violencia, caldo de cultivo suficiente que, junto con la corrupción e impunidad imperantes en el sistema
judicial mexicano, dan pie al incremento de mujeres asesinadas en la región.
Volviendo a lo que ocurre en el resto del país, en 1994 surge un movimiento indígena armado
a través del Ejército Zapatista de Liberación Naciona (EZLN) y meses después es asesinado Luis Donaldo Colosio, el candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional, el cual hasta entonces ha gobernado al país por décadas. Así mismo ocurre con el secretario general de dicho partido, José

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Francisco Ruiz Massieu. A pesar del escándalo, el partido en el poder logra la victoria en los comicios
presidenciales de la mano de su candidato emergente, Ernesto Zedillo Ponce de León, a quien toma por
sorpresa una de las peores crisis financieras de aquellos años, conocida como el Error de diciembre.
El resto de la década corre entre diversos altibajos que ponen en la mira de la ciudadanía al partido en
el poder. Una consecuencia de ello es el triunfo de la oposición en la primera elección democrática de
Jefe de Gobierno de la Ciudad de México en la que el líder opositor, Cuauhtémoc Cárdenas, obtiene
la victoria en 1997. Hacia 1999, año de la publicación de Quién baila mambo, la sociedad mexicana
reclama cambios necesarios con miras al nuevo siglo. Se vive una suerte de transición política. Como
ya he mencionado en un párrafo anterior, la dramaturgia mexicana vive también una transición en ese
momento, que si bien parece ser una transición formal en cuanto la manera de construir historias, también es en el fondo una transición política.
Aunque Jesús González Dávila suele ser relacionado a la generación conocida como la Nueva Dramaturgia, en realidad no forma parte de los autores que crecieron en ese contexto, pues dichos
autores fueron sobre todo discípulos del dramaturgo Emilio Carballido. Quizá la asociación se deba a
que González Dávila fue incluido en una de las antologías de Teatro Joven de México publicada por
Carballido en Editores Mexicanos Unidos con obras de quienes acudían a su taller de composición dramática. La obra de Jesús González Dávila compilada en dicha antología en 1972 fue La fábrica de los
juguetes, texto originalmente escrito en 1970. El impulso ganado por la obtención del premio Celestino
Gorostiza permite a González Dávila acercarse a los talleres de dramaturgia de Vicente Leñero y de
Hugo Argüelles. En ellos, el autor coincidirá con quienes podemos considerar sus verdaderos compañeros generacionales: Víctor Hugo Rascón Banda, Oscar Liera y Sabina Berman. La mención de ello
no es gratuita, pues los cuatro autores comparten visiones en torno al quehacer de la dramaturgia y del
teatro que se verán reflejadas claramente en el grueso de sus obras.
En sus declaraciones, es notorio el compromiso social vertido por González Dávila en su
ejercicio dramatúrgico a favor de una transformación del individuo que se acerca a sus obras. Afirma:
“… entonces para qué hacer teatro (sic), creo que el teatro también tiene un compromiso con lo social”
(Partida Tayzán, 2002, p. 207). Coincide en esta visión, al menos, con su compañero Víctor Hugo Rascón Banda, según mencionan ambos en entrevistas realizadas por separado a Armando Partida Tayzán
(2002). González Dávila lo apunta en un par de ocasiones durante dicha entrevista: “…entonces, ¿para
qué hacer teatro?, creo que el teatro también tiene un compromiso con lo social” (p. 207); “Yo creo
que el escritor de teatro es un poeta, que así como el poeta, expresa su mundo interior y personal, pero
además, el dramaturgo, al mismo tiempo intenta que esa expresión sea también un reflejo de lo social”
(p. 209). Por su parte, Víctor Hugo Rascón Banda menciona:
Yo no concibo un teatro hecho por interés personal, desde una torre de cristal, un muro, y un
teatro que no comunique y no conmueva, no me importa hacer un teatro que pretenda ser ensayo, o que pretenda satisfacer intereses personales… me aburriría. […] Si no es en función de
un público, si no decimos: -Sabes qué, queremos comunicar-, estamos inútilmente haciendo
una labor o una masturbación personal. (p. 306)

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Lo anterior genera discrepancias con algunos de los autores dramáticos de los años noventa
que afirman, al menos en algunas expresiones documentadas, que la generación anterior tiende totalmente al realismo. Aquí un ejemplo de ello: Luis Mario Moncada, entrevistado también por Partida
para su libro Se buscan dramaturgos, afirma categóricamente, refiriéndose a su propio trabajo:
En los aspectos formales también hablaría de una evolución: de partir primero de un tipo
de escritura dramática que desmantela al realismo. Yo cuando menos lo procuro, no sé si lo
logro. Finalmente hay una gran tradición realista; no en mí pero sí en todos los dramaturgos
mexicanos […] Diría que en mi estética hay mucha introspección de ir hacia dentro de uno
mismo y ya. (2002, p. 252)
Frente a esta postura, González Dávila y Rascón Banda consideran que un teatro tan introspectivo elude la realidad, por lo que convierte la experiencia dramatúrgica en un acto onanista (p.
206). No se trata aquí de establecer una dinámica relatoría en torno a los dichos de cada autor, sino de
establecer las posturas que podrían caracterizar a autores que fueron ninguneados por sus predecesores,
tachándoles de dramaturgos que tienden a un realismo caduco sin mayor argumento, aparentemente,
que la opinión personal tendiente a la generalización. Al menos se entiende de esa manera frente a expresiones que, en el caso de González Dávila, dejan de lado los elementos que dicho autor empleó para
poner en la mesa temas de discusión que estaban siendo dejados de lado por otros sectores sociales y
de poder. Me refiero a constantes herramientas que rompían los modelos dramáticos convencionales
en distintas obras. En el texto ya mencionado La fábrica de los juguetes el autor emplea un recurso de
alteración del espacio-tiempo para dar presencia al cuerpo de los personajes denominados Los expectantes, quienes habitan el edificio en el que ocurre la anécdota desde una realidad paralela. De igual
forma, con algunas obras que forman parte de la etapa en la que retrata constantemente las pesadillas
del abuso infantil (Polo pelota amarilla y El verdadero pájaro Caripocapote, ambas de 1978), juega
con estructuras abiertas y elementos claramente simbólicos para dotar de sentido a un universo brutal.
En Sótanos (1988) explora el absurdo en las relaciones de poder a través de la despersonalización de
los protagonistas, quienes se encuentran en un sótano esperando una señal para cometer su siguiente
crimen, para ello desdibuja la idea convencional del personaje y utiliza el mínimo de palabras para
transmitir una ausencia de sentido en las acciones repetitivas de los seres que habitan ese encierro.
En resumen, juega con la alteración del tiempo y del espacio, con realidades paralelas, con la descontextualización de la historia que nos narra y con la deconstrucción de la idea tradicional del personaje
dramático. Lo anterior, se entiende, no empata en modo alguno con una idea de realismo tradicional o
con un modelo unívoco de interpretación.
Es en ese contexto en el que Jesús González Dávila desarrolla su trabajo dramático. Con los
textos escritos hacia el final de su vida no encontramos una excepción, tal como ocurre con la obra que
nos convoca para el presente trabajo. Quisiera para ello ubicar los posibles elementos que conformarían
el dispositivo teatral de la dramaturgia mexicana de los años noventa del siglo XX. Retomo para ello la
idea planteada por Radice y DiSarli respecto al dispositivo teatral, que nos propone que los elementos

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que conforman dicho dispositivo son: lo material, el espectador y su contexto social (Radice y Di Sarli,
2011, p 2). A partir de lo anterior, entendemos que un dispositivo teatral será una red que involucre experiencias y saberes de instituciones, escuelas, modelos de producción, usos y costumbres de las y los
espectadores, espacios de representación y el amplio, diverso y complejo contexto social en el que se
lleve a cabo una representación. Si Jesús González Dávila apela a un teatro que conmueva al espectador
y le devuelva su capacidad de sentir, podemos intuir que no espera que sus textos dramáticos sucedan
en contextos que podríamos llamar convencionales o asociados a ciertos modelos de producción, entiéndase el teatro con un perfil comercial. Si esto es así, un dramaturgo escribe sus textos pensando en
que el espectador debe formar parte del dispositivo y que si se busca un movimiento emotivo o intelectual por parte suya, no se le puede pensar como un espectador estático sino como un elemento más
que dotará de sentido, a partir de su percepción, a la obra dramática; es decir, la obra será completada
por el espectador a partir de su respuesta ante lo que se le presenta. Si bien es cierto que un texto dramático pasa por la mirada del director de escena y de los demás integrantes del equipo de artístico, es
muy claro que estos elementos fungirán más como un puente entre el dramaturgo y el espectador. En
este caso, entonces, el texto dramático es un filtro con múltiples entradas que permite revelar aspectos
concretos de la realidad. Si esto es así, el espectador reconfigura lo planteado por dicho filtro. En el
caso de la obra que nos convoca, el texto es un mapa en torno a la violencia que se encuadra a través
del filtro del tráfico de mujeres.
Quién baila mambo es un texto publicado en 1999. El título de la obra fue publicado así, sin
signos de interrogación en la pregunta implícita que le da nombre al texto2. La premisa de la obra es la
siguiente: Dos chicas (Pati y Pina), aspirantes a bailarinas, son raptadas para ser enviadas a algún prostíbulo de Coahuila. Ulises, hermano de Pati, llega al edificio donde sabe que su hermana fue vista por
última vez para llevarla de regreso a casa. En su intento infructuoso se encontrará con Marcia y el Doc,
involucrados en esta red de trata de personas, quienes intentan por varias vías, violencia física incluida,
persuadirlo de que se olvide de su hermana pues ella no volverá. Escobar Delgado (2010) relaciona
este texto de manera directa con otros títulos de la obra daviliana correspondientes a la misma época:
Como continuación o como capítulo adjunto a Son amores, en Quién baila mambo se expone
la temática de las jovencitas aspirantes a bailarinas de burdel y los mecanismos de alistamiento para surtir la demanda de “nenas”, de “personal interesante” o de “palomitas” en los prostíbulos de una geografía cada vez más amplia: Tlaxcala, Distrito Federal, San Luis, Piedras
Negras o Ciudad Acuña, poblaciones mencionadas en Las perlas de la virgen, Talón del diablo
y Fiesta de invierno. (p. 286)
Hay que mencionar que existe una copia de una obra con el mismo nombre en la Biblioteca del Centro Nacional de las Artes,
sin embargo, dicho texto no corresponde al que finalmente se publica en la antología Diálogo Incorrupto, compilada y prologada
por Enrique Mijares en 2008 con ayuda del Instituto Coahuilense de Cultura. Esto no debe extrañarnos, pues González Dávila
revisaba continuamente sus textos aun ya habiéndose publicado alguna versión de manera preliminar, por lo que es común encontrar versiones con ciertas variantes. Del texto ubicado en el CENART queda muy poco en la edición final, salvo el rescate de
algunos personajes; podemos afirmar que se trata de una reelaboración del mismo, pues la anécdota cambia sustancialmente. Lo
anterior se plantea como una necesaria aclaración en caso de que algún interesado en el tema dé con la versión resguardada en
el Centro Nacional de las Artes.

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Lo anterior es un recurso muy común en la obra de este dramaturgo pues sus personajes y sus
anécdotas se desarrollan a lo largo de diversas obras, ampliando así de manera rizomática las posibilidades escénicas de sus textos y de sus personajes. De algún modo, González Dávila está abriendo
constantemente muchos universos interconectados e independientes a la vez entre sus textos. Se trata
de una suerte de teatro por entregas sin requerir conocer las precuelas o secuelas de sus obras. Tal fenómeno se advierte, por ejemplo, con la familia presentada como protagonista en Pastel de zarzamora,
pues cada integrante de la familia, aun los que son mencionados sin aparecer físicamente en escena,
verán a la luz sus propias historias en obras posteriores: Muchacha del alma, El jardín de las delicias,
Ámsterdam bulevar, Crónica de un desayuno y El mismo día por la noche. Esto se nos presenta como
una manera muy particular de este autor de desarrollar los temas que poderosamente llaman su atención
y nos revela también que la lectura y el conocimiento de su obra completa nos abre un entendimiento
más amplio del sentido del universo que dibuja a lo largo de su trabajo creador.
Volviendo al texto que nos ocupa, el espacio en el que se desarrolla la acción es sumamente
simbólico:
La acción ocurre en el interior de un edificio.
Es de noche. Una luz neón entra por la ventana; en el pasillo destaca la puerta de
un departamento. Al fondo, un fragmento de la escalera sube al piso superior y
otro lleva escaleras abajo (González Dávila, 2008, p. 172, Tomo IV).
Una puerta se destaca en un pasillo. ¿Qué puede ser una puerta? Un límite, una frontera, un
confín, una posibilidad, una separación entre uno u otro estado de conciencia, ocupar un lugar (dentro/
fuera), una comparación entre una situación u otra. Una puerta es estar adentro o afuera y ello implicará
siempre un rumbo completamente distinto para nuestras acciones, ya que
dentro y fuera constituyen una dialéctica de descuartizamiento y la geometría evidente de
dicha dialéctica nos ciega en cuanto la aplicamos a terrenos metafóricos. Tiene la claridad
afilada de la dialéctica del sí y del no que lo decide todo. (Bachelard, 2001, p. 250)
Para Ulises, esa puerta a lo largo de la obra significa estar con su hermana y verla o no tenerla
ahí. Ulises busca pero no se va de ahí; la puerta es fundamental para el encuentro o el desencuentro con
Pati. Por otro lado, fragmentos de escaleras que conducen a niveles distintos, aunque eso solo puede
intuirse, pues nunca sabremos qué hay en los otros niveles. Una vez más el simbolismo: escaleras
como niveles de conciencia, como posibilidades de cambiar de situación (aunque en el fondo intuimos
que arriba o abajo no hay salidas posibles, sino el encuentro con otras puertas, con otras fronteras).
Por otro lado, el nombre del personaje nos revela una condición abrumadora: una de las acepciones de
Ulises en griego es “de muchos senderos”. Este Ulises no posee las cualidades del Odiseo griego. Sus
senderos se han limitado ante la búsqueda de la ausente, de la desaparecida. A lo largo de la obra no
entenderemos con claridad si Pati está muerta, simplemente no está más, aunque está ahí (detrás de la
puerta) y en muchos otros sitios a la vez. El caso es que Pati no está para Ulises, al menos no durante
la mayor parte de esta historia.

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González Dávila plantea que Pati y Pina, las chicas desaparecidas, serán vistas vagando por
aquellos fragmentos de escaleras, pero siempre volverán a ocultarse detrás de la puerta. Su historia
no es lineal. Aparecerán tres veces: en la primera ocasión las vemos platicar acerca de su vida en el
encierro y de cómo a Pati le encantaría tatuarse todo el hombro, aunque duela porque “es el propósito,
sentir dolor y aguantárselo” (González Dávila, 2008, p.182, Tomo IV). La segunda vez vemos a Pati
intentando llamar por teléfono a Ulises, y en la tercera ocasión la puerta se abre para que se encuentren
con Ulises. De esta escena nos ocuparemos en breve. Las apariciones de Pati y Pina no corresponden
al plano temporal en el que se mueven los demás personajes. Quizá lo anterior se deba a que el ausente
está en todas partes y en ninguna a la vez, y su historia, al ser recordada para tratar de materializar su
presencia, no puede aparecer sino a través del recuerdo y la ensoñación, es decir, a través de la fragmentación de lo vivido. González Dávila se vale de esta fragmentación para insertar a las ausentes en el
intento por traerlas de vuelta. Fragmentación que simbólicamente tampoco es gratuita, pues al tratarse
de un cuerpo negociado y traficado bien puede ser vendido o regalado en partes.
Los códigos de lenguaje y las estructuras advertidas por Rocío Galicia en el teatro fronterizo
(Dramaturgias fronterizas: Ensayos, 2018) nos permiten comprender que González Dávila jugó con
diversos recursos que le permitieron imponerse sobre el modelo dramático unívoco convencional. Al
menos el grueso de su obra ya goza de una multifocalidad muy particular, pues desarrollar a los “mismos personajes” (por decirlo de algún modo) en distintas obras ofrece una multiplicidad de puntos de
vista en torno a una situación específica. En Quién baila mambo veremos también dicha multifocalidad
dado que no se cuenta una sola historia. La desaparición sistemática de mujeres en el norte del país
sirve como detonante de tres aristas claras: primero, se trata el seguimiento a los mecanismos del tráfico de personas por medio de redes perfectamente organizadas; después, las estructuras de poder como
un medio para el sometimiento de otras personas, misma que se muestra en la relación entre Marcia y
el Doc, integrantes de esta red; y finalmente, la lucha por el encuentro del ser desaparecido, el hueco
emocional y psicológico que se crea en aquel que espera. Por otro lado, el manejo estructural de la obra
plantea un rompimiento claro con la lógica del lugar y del tiempo. Si bien es cierto que aquello que
se nos cuenta ocurre en “un edificio”, también es cierto que poco importa qué edificio es y qué tanto
los personajes presentes y ausentes deambularán por este pasillo en el que solamente vislumbramos
fragmentos de escaleras, como si se tratara de un lugar cualquiera. Estas características abren nuevas
posibilidades de comunicación de una experiencia con el espectador pues
Los espectadores reconocen si no el cambio de paradigma, sí su cercanía con la nueva narrativa cinematográfica y las posibilidades inestables del internet, la ciencia y la tecnología.
Consecuentemente, las estructuras provocan que los espectadores construyan sentido sobre las
problemáticas expuestas. (Galicia, 2018, p. 37)
Aterrizando nuestro estudio a partir de lo anterior, retomo la escena del encuentro entre Pati
y Pina con Ulises, pues en ella se conjuga el no-tiempo que habitan las chicas con el tiempo-espacio
habitado por Ulises. Para ello planteo el contexto de la misma. Ulises habla nuevamente con Marcia,
quien todo el tiempo ha manifestado ser solamente una maestra de baile de las chicas que se acercan
a ese lugar. Marcia no puede irse del pasillo en el que se encuentran debido a que ha sido esposada al

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barandal de las escaleras por el Doc como resultado de una confrontación entre ellos. Ulises exige a
Marcia que revele el paradero de su hermana.
Ulises.- Usted maestrita de baile.
Marcia.- Yo sólo me encargo de los cursos de danza, de personalidad […]
Solicitaron desde Piedras un par de chicas nuevas y las mandamos para allá.
Ulises.- Piedras Negras.
Marcia.- Resulta que no han llegado; chance se las piratearon para otra plaza.
Como van recomendadas, ps esas valen más. […] Por aquellos desiertos,
luego las usan para tráfico pesado; lo que aguanten… hasta reventarlas. Después
las tiran y ya. Cuentan que hay gentes que nomás se dedican a eso, a desaparecer
cuerpos. (González Dávila 2008, p. 195, Tomo IV)
Ulises insiste en que las chicas se encuentran ahí y decide, sin éxito, derribar la puerta; al no
conseguirlo se derrumba en el piso, luego de ello la puerta se abre y aparece Pina cantando un fragmento de La rueda de San Miguel (canción popular infantil) y preguntando a Ulises quién es y qué hace
ahí. Ella incluso afirma: “te llamas como su hermano” (González Dávila, 2008, p.195, Tomo IV). Reproduzco fragmentos de la escena que resultan fundamentales para lo que hemos venido observando:
Ulises.- ¿Dónde la tienen; encerrada en un cuarto?
Pina.- Encerrada, no. Ya ni estamos aquí, ya nos fuimos nosotras.
Ulises.- ¿No están en el edificio? ¿Dónde están ahora?
Del interior ahora sale Pati.
Pati.- Yo aquí estoy.
Ulises.- Pati, manita.
Pati.- ¿Este quién será?
Ulises.- Soy Ulises, vengo por ti.
Pati.- Vienes de parte de Ulises, dirás.
Ulises.- Por ti vengo… porque me llamaste; tú me dijiste
[…]
Ulises.- Agarra tus cosas y vámonos.
Pina.- ¿Cuáles cosas, manis? Aquí ya no queda nada de nosotras.
Pati.- Nosotras ya, ¿verdad?, nosotras ya vamos muy lejos.
Pina.- Sí, cierto, lejísimos. Aquí nomás estás tú solito.
[…]
Pina.- Fuimos bolsas de sangre, una vez. Ahora somos bolsas desechables,
Bolsas que a nadie importan.
[…]
Ulises.- Te quiero cerca, conmigo.
Pati.- Ay, eres tú manito. Siempre sí pudiste venir.
Ulises.- Hermanita, vámonos.
Pina.- ¿Sabes qué, galán? Orita nosotras vamos viajando.

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Pati.- Mejor yo me comunico después, manito.
[…]
Pati.- Mira qué lindo el Ulises. Vino por mí, pero ya no se puede.
Pina.- llegaste tarde, galán. (González Dávila, p. 196-198, Tomo IV)
Como podemos notar, se han conjugado dos lugares y tres líneas de tiempo distintas. Nada de
lo planteado por González Dávila a lo largo de la obra nos hace suponer que este encuentro es resultado
de la imaginación de Ulises, sin embargo, dicho encuentro tiene múltiples posibilidades de resolución.
El autor permite que sea el espectador quien signifique lo que aquí se observa. Es así que encontramos
el no-tiempo habitado por Pati y Pina en un lugar no definido, pues podría tratarse de un punto en su
camino hacia Piedras Negras, un lugar desde la muerte, la ensoñación de Ulises o el departamento. Por
otro lado, el lugar habitado por Ulises, es decir, el pasillo del edificio. Finalmente, el mismo pasillo,
pero habitado por Marcia, quien no escucha la conversación de Ulises con las chicas y, por supuesto,
tampoco las mira. De igual forma, Pati y Pina transitan en una suerte de no-tiempo, pues constantemente hacen alusión a lo que fueron y a lo que son. En ambas determinaciones es difícil definir si lo
uno o lo otro significan la vida, la muerte, o una condición del encierro del que son presas. El tiempo
de Ulises en esta escena corre paralelo al de Pati y Pina pero no al tiempo de Marcia, para quien el
tiempo se detiene, de tal suerte que está ahí sin estar realmente, esto a partir del hecho de que el autor
no menciona nada sobre ella en el transcurso de la escena.
Esa manera de entablar una relación con el receptor de la obra, a quien González Dávila tiene
presente todo el tiempo, remueve también al espectador a nivel psicoanalítico. Tiene claro que el teatro
le puede servir para transformar al individuo y una manera de hacerlo es estableciendo contacto con
aquello que el espectador guarda en su inconsciente. Una vez más, hablando nuevamente con Armando
Partida Tayzán, (2002) argumenta:
El hecho surge del inconsciente; en donde todo es posible. Y por otra parte, nunca acabaremos
de entendernos ya que la misma anécdota la podemos abordar en una obra y en otra y en otra,
porque es inagotable esa parte inconsciente ( p. 210).
Ello explica también por qué su obra puede mostrar una suerte de multiverso, en el cual los
personajes, las familias y las anécdotas se repiten. Una misma herida puede ser una fuente inagotable
de historias y posibilidades resolutivas. En ellas interviene el espectador para tratar de comprender de
qué le están hablando con esa historia. No se requiere de un espectador pasivo para dialogar con estas
obras, sino de un espectador dispuesto a entrar a este mundo ficcional que guarda relación absoluta y
directa con la realidad que percibimos día con día. Este individuo transitará del territorio de lo escénico
al territorio social a través de una problematización de lo que mira en escena. Será un espectador que
guarda distancia de lo que mira una vez que ha sido conmocionado por lo que ve en escena; transita
hacia la interrogación de lo que mira y lo asocia con el mundo y el contexto que le rodea, confirmando
que este tipo de dispositivo teatral no puede estar desvinculado del entorno social en donde vive cada
sujeto que forma parte de esta representación.

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Conclusiones
El contradispositivo como herramienta para nombrar la ausencia
Estos recursos dramatúrgicos apelan a la convención y a que el espectador crea en lo que
ocurre ahí. El encuentro es real, la información vertida nos permite tomar una postura respecto a lo
ocurrido, sin embargo, dicha postura es multifocal. Todos percibiremos aspectos distintos de la realidad
a partir de esta escena aunque paradójicamente todos comprendamos que Pati no va a volver. Nos hace
sentido desde distintas perspectivas. Cada espectador será removido y conmocionado frente a la posibilidad de dar sentido a la multiplicidad de opciones que se abren delante suyo con textos dramáticos
construidos con estos recursos. Aquí mismo yo podría intentar dar diversas opciones sobre lo que ocurre a los personajes involucrados en la escena pero ello carece de sentido. Lo importante es incidir en
el hecho de que en un texto escrito en 1999 por un dramaturgo mexicano rompe con la mirada unívoca
del drama convencional tradicionalmente asociado al realismo y pone en la mesa a través de recursos
propios de su tiempo un tema que en su momento se ocultaba intencionalmente desde las altas esferas políticas y sociales de nuestro país. Ello resulta sumamente valioso, pues nos revela a un creador
congruente con su momento histórico. Algunos integrantes de esta generación de dramaturgos fueron
tachados de costumbristas, de propiciar un falso color de lo mexicano y de impedir con sus temáticas
que la dramaturgia mexicana gozara de universalidad. La mirada de la crítica y de ciertos creadores
escénicos fue puesta en el viejo continente creyendo que solo de ahí vendrían los rompimientos con
los viejos paradigmas, es decir, que un nutrido grupo de dramaturgos mexicanos fueron ninguneados,
a mi parecer, a causa del desconocimiento del grueso de su trabajo. Sin embargo, es importante volver
la mirada hacia nuestras latitudes:
Abrir entonces un espacio de reflexión sobre la constitución de las actuales teatralidades liminales de este continente no sólo implica desarrollar un análisis sobre su complejo hibridismo
artístico, sino también considerar sus articulaciones con el tejido social en el que se insertan.
(Diéguez, 2014, p. 25).
Es por eso que me atrevo a afirmar que Jesús González Dávila crea, a través de sus textos,
contradispositivos que horadan el sistema político social mexicano. No lo hace para alterar propiamente el dispositivo teatral, sino que, al comprender que el teatro forma parte de una red compleja en el
dispositivo social mexicano, usa al teatro como herramienta de desarticulación de esa relación de poder
y saber que el sistema, que conforma al Estado (ciertamente ello nos incluye a todos y cada uno de nosotros), pone en marcha para controlar a quienes están en los estratos más bajos de la estructura social.
Si un dispositivo asociado a una dramaturgia convencional nos orilla a pensar en una realidad única e
inamovible, el contradispositivo generado por González Dávila, en el caso de la obra que nos ocupa,
subvierte el lenguaje de la realidad para dotar de sentido a la ausencia de dos mujeres desaparecidas.

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Altera el orden establecido para que su cuerpo se muestre y puedan ocupar nuevamente un lugar desde
donde no sean olvidadas. Gracias a esta realidad paralela ellas existen, y ya nada puede trastocarlas.
Vayan estas líneas como una pequeña observación hacia la obra de un dramaturgo que sirve
como ejemplo de que en nuestro país desde hace muchos años se exploran nuevas maneras de contar
y mostrar experiencias desde la escena para un espectador que transita vertiginosamente por distintas
maneras de ver e interpretar el mundo.

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Referencias
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RECIBIDO: 01 de noviembre de 2024
ACEPTADO: 22 de diciembre de 2024
DOI: https://doi.org/10.29105/de.v2i2.10

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

Exhibir lo privado como acto de
rebeldía: Narcisismo performático en la escena contemporánea

Exhibiting the private as an act of rebellion:
performative narcissism in the contemporary
scene
Larissa Loeza Goycochea1
Universidad Nacional de las Artes/ Buenos Aires, Argentina
Contacto: larissa.goycochea@gmail.com
ORCID: https://orcid.org/0009-0002-8722-8499

Larissa Loeza Goycochea1

Actriz, creadora escénica y co-fundadora de la compañía Teatro Entre las Piedras. Egresada de la Facultad de Teatro
de la Universidad Veracruzana (2019) y de la London Academy of Music and Dramatics Arts (2018). Maestrante en
Teatro y Artes Performáticas en la Universidad Nacional de las Artes en Buenos Aires, Argentina.

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Exhibir lo privado como acto de
rebeldía: Narcisismo performático en
la escena contemporánea

Exhibiting the private as an act of rebellion:
performative narcissism in the contemporary scene
Resumen
Este artículo busca explorar las piezas escénico-digitales Escenas para Kill Me de la artista
Marina Otero (julio 2023, Museo Moderno de Buenos Aires, Maratón El borde de sí mismo) y
Lázaro de la compañía de teatro mexicano Lagartijas Tiradas al Sol (2020, Mis Documentos),
con el objetivo de reflexionar sobre el rol que juega la exposición de lo íntimo en la creación
de posrealidades, así como la develación del archivo personal y el narcisismo como ejes de
investigación artística en la escena contemporánea.
Palabras clave: teatro latinoamericano, teatro performático, escenarios de lo real, escena
digital, posverdad, escena contemporánea, artes escénicas.
Abstract
This essay aims to explore the scenic-digital pieces “Escenas para Kill Me” by the artist Marina Otero (July 2023, Museo Moderno de Buenos Aires, Maratón El borde de sí mismo) and
“Lázaro” by the Mexican theater company Lagartijas Tiradas al Sol (2020, Mis Documentos),
with the objective of reflecting on the role that intimate exposure plays in the creation of
post-realities, as well as the unveiling of personal archives and narcissism as core elements of
artistic research in contemporary performance art.
Keywords: Latin American theater, performative theater, stages of the real, digital stage,
post-truth, contemporary stage, performing arts.

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Introducción
Este artículo nace como parte de la creciente ola de obras, aparentemente desechables, que
buscan redundar sobre la experiencia aislada de un artista, una tendencia cuyo único fin parecería ser
fetichizar la propia intimidad, piezas digitales que más allá de presentar una investigación concreta,
manifiestan tener como objetivo la ilusión instagramera de likes y corazones que validan la tendencia
vital (y posiblemente viral) de una experiencia #aesthetic del #artista.
Así pues, en un inicio se pensó hacer de este texto un manifiesto ante el deseo contemporáneo
de saberse visto, enfatizando esta nueva necesidad de representarse (a uno mismo) a partir de parámetros estético-digitales planteados desde una supuesta hegemonía globalizada. Una serie de pautas que
parecieran retomar la idea del readymade2 y que han dejado en claro los patrones a seguir para que el
contenido que se produzca y publique sea reconocible por un público cada vez más complaciente ante
la enajenación digital (de sus dispositivos), todo esto en pro de validarnos como artistas. Bien lo dice
Paula Sibilia (2008) al hablar de lo que ella denomina El show del yo:
Calificadas en aquel entonces como enfermedades mentales o desvíos patológicos de la normalidad ejemplar, hoy la megalomanía y la excentricidad no parecen disfrutar de esa misma
demonización. En una atmósfera como la contemporánea, que estimula la hipertrofia del yo
hasta el paroxismo, que enaltece y premia el deseo de “ser distinto” y “querer siempre más”
son otros los desvaríos que nos hechizan. Otros son nuestros pesares porque también son otros
nuestros deleites, otras las presiones que se descargan cotidianamente sobre nuestros cuerpos,
y otras las potencias –e impotencias—que cultivamos. (pp. 10-11)
Nos encontramos, entonces, ante un arte como producto de la repetición de imágenes y gestos.
Un arte cuyo objetivo final es el consumo redituable de identidades estéticamente filtradas con el fin de
perpetuar una idea preestablecida de lo que es aceptable, deseable, fructífero y “real” para los cuerpos
en su cotidiano neoliberal y mediatizado digitalmente. Por ello, lo que inició como un intento de manifiesto, rápidamente se convirtió en una reflexión sobre el impacto visual, plástico y performático que
tiene lo privado, pensado desde las redes sociales, en la construcción de piezas escénicas que parten
del yo como espectáculo. Un narcisismo performático que habilita la creación de piezas artísticas que
inician desde el registro de lo íntimo hasta el archivo del cotidiano del artista en crisis y, eventualmente,
se convierten en obras escénicas.
Para este documento se propone revisitar las obras Lázaro de Lagartijas Tiradas al Sol y Escenas para Kill Me de Marina Otero3, dos piezas esceno-digitales que permiten ahondar en la idea de
intimidad como espectáculo, observar brevemente lo íntimo como político y, quizás, reflexionar las
Pensando el readymade de Michel Duchamp, que plantea preguntas fundamentales sobre qué constituye una obra de arte, anteponiendo el concepto y la intención del artista para alejarse del virtuosismo técnico. Posteriormente, al ser retomado por artistas
pop, el concepto de readymade abre la idea de una obra basada en imágenes reproducidas masivamente (como las latas de sopa
Campbell), y que permiten continuar explorando la relación entre arte y producción industrial: en el contexto de este texto, el
impacto de las redes sociales y los escenarios digitales que abren una nueva discusión sobre el impacto mediático y su relación
con la producción de piezas artísticas.
3
Dos piezas que, al ser expuestas desde la primera persona del singular, invitan a participar en el ejercicio de hacer visible el
proceso creativo como eje esencial del relato contemporáneo. Un proceso que devela el estado emocional y somático del cuerpo de quien produce arte en tiempo presente y primera persona.
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tendencias exhibicionistas como consecuencia de una larga tradición de hacer público lo privado como
acto de creación colectiva. En otras palabras: un narcisismo performático.
La performatividad continua del individuo digital
Si pensáramos en un posible marco teórico para analizar la performatividad en redes sociales
y su relación con el espectáculo del yo, sería pertinente considerar a Walter Benjamin y su texto La
obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica. Según Benjamin (1936/2003) lo que con el
aura se pierde en la obra de arte se compensa mediante su reproductibilidad, que permite al público
apropiarse de ella en cualquier lugar y circunstancia. Si partimos de esta idea, podemos ver cómo en
el contexto actual dicha pérdida del “aura”, pensada como la característica de autenticidad de las obras
tradicionales (o pre-digitales), se transforma en un nuevo tipo de valor basado en la accesibilidad y la
circulación masiva.
Si resaltamos esta idea para pensarla desde el medio de las redes sociales, este fenómeno se
traduce en una performatividad continua del individuo al momento de autorregistrarse. Un performance permanente que no solo presenta al artista como creador de contenido, sino como pieza artística por
sí misma, editable en múltiples formatos, plataformas o escenarios. En este sentido, la reproducción de
pautas que determinan cómo debe verse y realizarse técnicamente un archivo para y desde las redes,
unido al estado de hiper accesibilidad que brinda el registro en vivo y la facilidad de recurrir a las herramientas digitales4 para la difusión de una pieza, permiten que la identidad personal se convierta en
1.

un objeto de consumo. El artista hace del yo un estatus de obra en un entorno donde la visibilidad y la
viralidad determinan el valor de su obra.
Lo que resulta interesante, en estas tendencias de likes y reposteos, es el rol central que toma el
espectador en el proceso creativo de las piezas, ya que es el público quien determina los patrones que le
funcionan para poder etiquetar y categorizar el contenido que se exhibe. Se establece un aparente diálogo que guía el comportamiento de las piezas, las tendencias en el proceso creativo y el criterio de la
edición en pro del potencial de consumo. Podríamos considerar que las exigencias actuales nos planean
dos elementos fundamentales para la producción de arte en la era digital: primero, que empecemos a
crear en tiempo real en pro de la demanda y expectativa del espectador. En una segunda instancia, y
quizás la más interesante para este texto, que el proceso creativo sea develado ante el espectador. Un
público que pide tener acceso al elemento íntimo de la construcción de una pieza y, por ende, del artista,
haciendo del proceso identitario la obra misma. En otras palabras, permitir que el espectador interactúe
en la constante reedición de la obra en pro de las expectativas que tiene el formato que se presenta.
Aparecen entonces formatos readymade o filtros que permiten crear estéticas que simulan un registro
no editado y, por ende, real, con el cual puede interactuar el espectador.
Retomando a Benjamín, podríamos pensar que las exigencias de los medios de producción
y su relación con los cambios de paradigmas en las distintas tendencias creativas en la historia del
arte fluctúan entre lo técnico y lo identitario para enmarcar su valor político5. Sin embargo, resulta
interesante en el marco de un contexto digital y de redes sociales entender cómo la idea de lo real y de
En el caso de las piezas ejemplificadas en este texto: el acto de registrar en dispositivos móviles y desde las redes sociales.
Un fenómeno que el autor anticipa al reflexionar sobre cómo la reproductibilidad técnica transforma la relación entre arte,
identidad y masas, permitiendo que las obras sean apropiadas no solo en lo estético, sino también en lo ideológico y colectivo.

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exhibir lo real ha complejizado la forma en la que se produce y aborda la creación de obras teatrales y
la necesidad de nuevos escenarios en pro de una estética predeterminada por los formatos de las redes
sociales y la inmediatez de la Internet.
Ahora, si conectamos la idea de lo real con el concepto lacaniano del Real, entendido como
aquello que irrumpe más allá de las representaciones simbólicas, Hal Foster nos dice que los artistas
contemporáneos buscan confrontar al espectador con experiencias inmediatas y viscerales, rompiendo
con la distancia tradicional del arte modernista (1996/ 2001). Este retorno de lo real se manifiesta en
prácticas artísticas que incorporan cuerpos, materiales y contextos reales para generar una experiencia
más directa y política. Por ejemplo, el uso del cuerpo como medio o la documentación de eventos específicos desplazan la estética hacia una posible ética que responde a las crisis sociales contemporáneas.
Para perder la forma humana
A lo largo de los distintos ensayos publicados por la Red Conceptualismos del Sur (RCS),
se analiza la importancia que el cuerpo tiene como espacio predilecto de creación artística, así como
territorio político cargado de signos y códigos que permiten analizar el contexto específico del artista
o comunidad, asumiendo el ejercicio de revisar lo exhibido y el porqué de su registro como la manera
predilecta de presentar la forma en la cual la realidad se construye colectivamente en un “ejercicio anacrónico de reenmarcar estas experiencias a la luz del presente” (Red Conceptualismos del Sur, 2012,
p.12).
Para la RCS, perder la forma humana se trata de una práctica de análisis que juega con la idea
de asumir el significado literal de los cuerpos, así como la construcción de subjetividades cuando el
accionar del cuerpo se ve en emergencia, ya sea ante los conflictos políticos que imposibilitan su existir en el espacio público, la reconfiguración misma del concepto de política (en pro de construir lazos
afectivos) o la disidencia propia del cuerpo en el contexto y norma.
2.

Situaciones políticas afines dan lugar a movimientos subterráneos asimilables (o “contagiosos”) en los que los artistas cambian de piel y de personaje en cada nuevo cuadro del drama:
entre el ciudadano y el guerrillero revolucionario, entre el terrorista urbano y el pensador; diversas formas, en suma, de presencia que testimonian y denuncian una pérdida, la de la forma
humana en su sentido más literal. (Red Conceptualismo del Sur, 2012, p.7).
Entonces, ¿por qué resulta interesante pensar en la pérdida de la forma humana en el contexto
escénico de redes sociales y escenarios digitales? Por otro lado, ¿qué elementos de este método de análisis (implementado por la RCS) aplican a las dos piezas que se analizan en este trabajo? Y, finalmente,
¿cómo la obra Lázaro y Escenas para Kill Me reflejan una mutación y desplazamiento en la identidad
de denuncia y disidencia en la escena contemporánea desde los espacios de micropolítica propuestos?6
6
Un cambio que, al igual que con los artistas de los ochenta, recurre al archivo como una forma de exponer lo privado en pro
de construir nuevas corporalidades o develar lo privado como espacio de investigación constante de las formas preestablecidas
de crear y producir arte.

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De la disidencia a la fetichización: exhibir lo privado
Para poder ahondar en esta reflexión, resulta preciso ampliar sobre una de las secciones que
se presentaron en la exhibición creada por la RCS: Desobediencia Sexual, una sección que presenta,
entre varias de sus piezas, una serie de fotografías y registros que muestran archivos creados durante
las dictaduras militares en distintos países de Latinoamérica. Más allá de ahondar en la exposición por
sí misma, nos interesa recalcar cómo estas fotos domésticas y registros fotográficos de instalaciones,
revistas o piezas (presentadas en distintas ciudades del continente) permiten establecer que la idea de
disidencia no solo enmarca la rebeldía de ocupar el espacio público sino la acción de visibilizar las
prácticas cotidianas y de celebración de lo privado, donde la idea de disfrute y libertad antepone al
cuerpo como territorio propiamente político e invita a reapropiar o crear plataformas y espacios propios
que reivindiquen lo disidente.
Es aquí donde el registro cotidiano se hace presente: la fotografía doméstica, el video, los diarios personales, los encuentros sexoafectivos se toman como materia favorita para la creación de piezas
artísticas que en muchas ocasiones dejan de lado los espacios convencionales de exhibición. Elementos
importantes para entender la propuesta de Marina Otero y de Lázaro Gabino con Lagartijas Tiradas al
Sol. Es desde esta reflexión que proponemos el concepto de narcisismos performáticos, tomando como
base el autorregistro para habilitar el exhibir del archivo personal como resistencia que visibiliza nuevas corporalidades que, a su vez, generan estrategias poético-políticas, las cuales posibilitan un diálogo
sobre nuevas realidades en un mundo en crisis. Al mismo tiempo, esta práctica apunta a movilizar nuevos procesos de subjetivación. Aunque no es la primera vez que en el arte sucede un fenómeno como
este, sí resulta importante para este trabajo enfatizar el gesto del registro y de la exhibición del yo como
métodos de simulacros públicos 7 de nuevas realidades, cumpliendo con ello un propósito que va de lo
micro a lo macro político y que resulta auténtico en las piezas.
Ahora bien, ¿qué sucede con este gesto (de registrarse y exhibirse) en la época de Instagram
y redes sociales, donde las ideas de inclusión, disidencia y diversidad se consideran obviedades dentro
de las mismas plataformas y el concepto de real se ve distorsionado en esta nueva economía de imágenes? En su libro La intimidad como espectáculo, Paula Sibilia (2008) hace referencia a los cambios
de paradigma en los que la sociedad digitalizada participa desde la llegada de las redes sociales y dice:
3.

Tanto en Internet como fuera de ella, hoy la capacidad de creación se ve capturada sistemáticamente por los tentáculos del mercado, que atizan como nunca esas fuerzas vitales, pero, al
mismo tiempo, no cesan de transformarlas en mercancía. Así, su potencia de invención suele
desactivarse, porque la creatividad se ha convertido en el combustible de lujo del capitalismo
contemporáneo: su protoplasma, como diría la autora brasileña Suely Rolnik. ( p.13)
Pensando en el contexto digitalizado que “la simulación no corresponde a un territorio, a una referencia, a una sustancia, sino
que es la generación por los modelos de algo real sin origen ni realidad: lo hiperreal”. (Baudrillard,1978, p.5), tomando lo que
nos presenta el filósofo francés, que toma a Debord como eje de partida para entender que
No se trata ya de imitación ni de reiteración, incluso ni de parodia, sino de una suplantación de lo real por los signos
de lo real, es decir, de una operación de disuasión de todo proceso real por su doble operativo, máquina de índole
reproductiva, programática, impecable, que ofrece todos los signos de lo real y, en cortocircuito, todas sus peripecias.
(Baudillard, 1978, p.7)

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Pareciera entonces que el deseo de inclusión se ha tornado en una hiperrealidad en la que la
resistencia comunitaria o la lucha por nuevas realidades políticas de convivencia en el espacio público
quedan subordinadas a imaginarios individuales de fantasías de éxito consumible, haciendo del gesto
de compartir lo íntimo una fetichización de lo privado, una práctica cotidiana que ha creado una nueva
estética y formato de consumo y producción de contenido8, una estética de la imagen cruda sin aparente
composición.
Ahora bien, retomando el perder la forma humana, se propone reflexionar sobre el píxel como
espacio de desaparición de lo humano en pro de una posverdad, habilitando un cuerpo (píxel) editable
en tiempo real, moldeable a las tendencias creativas en la concepción de nuevas piezas escénicas. En
el caso de Escenas para Kill Me (2023) y de Lázaro (2020), cuando una pieza salta permanentemente
de una disciplina a otra, se podría pensar en una disidencia técnica. Al ser dos piezas que se identifican
como un proceso abierto, generan un ecosistema artístico que involucra una migración constante entre
lo digital, lo plástico, lo real y lo ficticio. Esta transdisciplina brinda una maduración orgánica en pro
del escenario teatral, por lo que, para este trabajo, propongo estas dos obras como ejemplos que invitan
a indagar cómo el elemento documental lleva a la creación y construcción de relatos escénicos. Para
ello se propone asumir la idea de ficción como la decisión artística de editar la realidad para potencializar un discurso propio que vaya más allá del artista per se. Así mismo, pensar cómo, en ambas piezas,
el archivo como recurso narrativo habilita un estado de narcisismo performático que hace del exponer
lo privado un espacio de investigación de las micropolíticas9 actuales y mediado por lo digital10.
De lo digital a la escena teatral: nuevas formas de hacer teatro
La manera en la que se producen y consumen imágenes crea una serie de experiencias que
reflexionan sobre nuevas formas de corporizar al cuerpo artístico, así como develar los espacios liminales ante la creación y vinculación afectiva entre individuos –ya sea desde una pieza artística, un
espacio o una sensación, producida artificialmente por un ente programable y editado.
El mundo de las artes visuales, pionero en su interacción con lo digital, cuenta con una larga
tradición de explorar con el cuerpo propio y la identidad como formas legítimas de investigación. Sin
embargo, no sería hasta el 2020, en el contexto de la crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19, que
el teatro incursiona de manera explícita en investigaciones y exploraciones de un escenario
4.

Tanto en el caso de Lázaro como en el de Escenas para Kill Me, las dos obras que se analizan en este texto, resulta importante
explicar que es debido a este fenómeno que la idea de disidencia se ve modificada y ya no radica en corporalidad sino en el
soporte de las piezas.
9
Los cuerpos constituyen el territorio privilegiado de producción y control biopolíticos, de inscripción
y regulación de la norma social, pero a la vez operan como “potencias políticas”, territorios de
enunciación y resistencia críticas desde donde deconstruir e insubordinar las articulaciones
disciplinarias de dicho régimen de poder. (Red Conceptualismo del Sur, 2012, p. 92)
8

En uno de sus ensayos sobre el video arte y la relación que tiene en la construcción de nuevos paradigmas estéticos, Claudia
Gianetti (2002) apunta:
Después del abandono de los espacios convencionales de las galerías o museos, y la ocupación de los espacios públicos, las calles, la ciudad, el paisaje, etc. (Land Art, Performance, Happening...), es sin duda con el empleo de los
llamados nuevos medios, como los sistemas de telecomunicación, que esta dilatación espacio-temporal y material
asume los sentidos más amplios de ubicuidad (la posibilidad de estar en todas las partes en cualquier tiempo o simultáneamente), de desmaterialización (la independencia de la existencia física/matérica del objeto) y de participación la
utilización de los recursos interactivos que permite la red. (p.78)
10

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no físico sino digital. Una migración obligada ante la urgencia global y las imposiciones que, de un
día para otro, señalaron al fenómeno escénico como un atentado a la vida y salud de sus participantes.
El teatro se ve obligado a transmutarse, aunque momentáneamente, a un nuevo formato y
espacio para poder mantenerse vivo como industria, con ello obliga a sus partícipes a asumir las investigaciones previas de la performance art, el cine y la videodanza para poder migrar a un formato
no escénico y modifica modos de producción, así como metodologías de creación tanto de ficciones
como de proyectos teatrales. La imposición de una nueva lógica escénica, actoral y sensorial hizo de
las experiencias por la plataforma de video conferencias Zoom un semillero de nuevo conocimiento
que ha redefinido la forma en la que se hace y se concreta una obra de teatro, hacer del proceso abierto
una parte fundamental de la escena contemporánea. Este cambio entreteje elementos de la conferencia
performática (existente desde las vanguardias de los 60) y, consecuentemente, legitima al teatro documental y la autoficción como metodología de trabajo escénico.
Exponer lo íntimo para crear nuevas realidades
En 2020, Lola Arias presenta una nueva emisión de su ciclo de conferencia performáticas: Mis
documentos11, la curaduría se presenta como un ciclo de piezas digitales a la que llama Compartir tu
5.

pantalla, Versión Global (Share Your Screen), y quienes participan esta vez son invitados a profundizar
en sus archivos personales. En una versión global, artistas de diferentes partes del mundo interactúan
virtualmente desde un nuevo escenario al que Lola Arias denomina doméstico, mostrando su archivo en
una pantalla compartida con el público conectado desde la intimidad de sus hogares. Entre los artistas,
la compañía mexicana de teatro documental Lagartijas Tiradas al Sol presenta Lázaro, una pieza que
reconstruye la historia de uno de sus integrantes (Gabino, que ahora es Lázaro), quien decide cambiar
de cara y de nombre para convertirse en otra persona. La pieza desplegaba una serie de entrevistas y
testimonios pregrabados de los seres queridos, colaboradores, amigos y ex parejas de Gabino, ahora
Lázaro, que le cuentan al público quién fue Gabino. Mensajes intercalados con la voz guía de Luisa
Pardo, la cofundadora de la compañía, que va armando, a través de su narración en pasado, la vida de
un artista que ha dejado de ser. Una existencia cuya peculiaridad principal fue interpretar a personajes
con su mismo nombre: Gabino. La obra pareciera ser, entonces, un registro oral de quién habría sido
Gabino, como actor y personaje, creado a partir de las despedidas de quienes lo habían conocido.
A esta exposición de una vida que está por terminar o reiniciar se suman la proyección de
notas, programas de mano, fotos, videos y recuerdos del mismo Gabino, ahora Lázaro, un archivo que
incluye las selfies tomadas durante la operación de rostro y los cambios post operatorios a los que se
sometió, intervención que, como público, no tenemos forma de saber si es puramente estética o completamente médica, pero que detona una reflexión sobre cómo se construye una identidad en un mundo
cada vez más oculocentrista y cómo se define una vida actoral y creativa cuando el rostro es aquello
que se denomina herramienta y materialidad de trabajo.
11

Curaduría que realiza desde 2012, donde invita a artistas de distintas disciplinas a presentar, como ella lo indica:
una investigación personal, una experiencia radical, una historia que los obsesiona secretamente. El ciclo tiene un
formato mínimo: el artista en escena con sus documentos.” en un ejercicio de visibilizar aquellas investigaciones que
a veces se pierden en una carpeta sin nombre en el ordenador. Mis Documentos es un espacio que propone indagar
el género teatral, dancístico, cinematográfico o visual en búsqueda de un contagio entre el arte conceptual, la investigación, el teatro. Un espacio donde puedan convivir discursos, formatos y públicos de distintas disciplinas. (Arias,
s./f. párrs 1-3).

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Lázaro, por otro lado, aparece por primera vez como personaje no personaje que narra de
espaldas a la cámara (y en otras disfrazado con pelucas) la crisis identitaria y las exigencias de vivir
sin ser parte de la aparente belleza hegemónica. Lázaro toma la pantalla para practicar con el público
su nueva identidad que ahora antepone o remplaza a la de Gabino, haciendo caso omiso al destino
trágico que representa tomar el escenario doméstico. Una acción que lo fragmenta por primera vez,
convirtiéndolo en el Lázaro que habita la pantalla y aquel que vive fuera de ella, repitiendo, una vez
más, la tragedia de su existencia anterior. Un Gabino que solo interpretó a otros Gabino(s) en la pantalla
grande, con lo cual devela un posible narcisismo performático.
Tres años después de la aparición del escenario doméstico, en julio de 2023, la coreógrafa y
directora argentina Mariana Otero proyecta durante dos días la pieza digital Escenas para Kill Me, en
una especie de instalación audiovisual y fotográfica como parte del tercer ciclo Maratón El borde de
sí mismo en el Museo Moderno en la Ciudad de Buenos Aires, una pieza de apenas unos 25 minutos
que funciona, al igual que Lázaro, como un archivo abierto. Una recopilación de clips grabados con
el celular de la artista que van dando a entender la crisis creativa y mental que los artistas padecen al
momento de querer hacer arte. Sobre la utilización del registro de su cotidiano y de la utilización de su
propio archivo, Mariana Otero (s./f.) comparte:
Los videos son el diario de una crisis de esa época. Durante meses me filmé con el celular. Al
principio pensaba que filmaba para tener material para la siguiente obra, después empecé a
pensar que filmaba para tener pruebas. Hoy no sé muy bien a qué tipo de pruebas me refería
ni cuál era el verdadero motivo de filmar todo, todo el tiempo. (párr. 2)
La pieza audiovisual, acompañada de una serie de fotos exhibidas en la sala, juega con la idea
de exponer ante el espectador un proceso creativo en la espera de descubrir al artista y sus inseguridades como parte fundamental de lo que eventualmente será una pieza escénica. Al igual que con el ciclo
de Mis Documentos, el Maratón El borde de sí mismo presenta al espacio, en este caso museístico,
como laboratorio creativo, donde la curaduría de Alejandro Tantanián y Javier Villa propone también
gravitar entre disciplinas visuales y escénicas en pro de un tiempo escénico que devele, a la vez, tanto
el proceso como la construcción de la obra, asumiendo a esta como un ente en gestación que se escribe
en el espacio tensionado y compartido entre la mirada del artista y la del público. “Imaginar aquello
que no tiene forma aún, permitir el error y aceptar el fracaso, conviviendo con el público en un espacio
y tiempo al que no suele ser invitado” (Tantanian y Villa, 2023, p. 1).

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Conclusiones
La utilización del archivo personal y la documentación de la intimidad cotidiana se presentan
actualmente como base y metodología de trabajo y dramaturgia. Una decisión pautada por la pandemia,
como en el caso de Lázaro, o por la distancia geográfica, el caso de Escenas para Kill Me, parece invitar a los artistas a documentar lo íntimo en pro de crear simulacros para una nueva realidad, cuya finalidad pareciera ser la modificación de la percepción que el público tiene en tiempo presente de quienes
están siendo proyectados y, por ende, de la pieza que eventualmente verán en un escenario. Se genera
entonces una especie de hiperrealidad metateatral al insertar la edición en vivo del artista al espacio
real y documentar en pro de lo que más tarde se ensamblará como una nueva dramaturgia. Disponer
al cuerpo creativo en una aparente pasividad que, al ser ensamblada en la edición y proyectada en un
espacio convencionalmente no teatral permite en estos ejemplos encontrar una nueva forma de leer el
“presente”, que en realidad es el pasado registrado y enmarcado del artista.
Ese vaivén temporal entre el presente del ver y el presente de registrar permite que se establezca un cambio en la forma de leer y resignificar el contenido que como espectador estás recibiendo;
y es en el espacio liminal entre lo registrado, lo sugerido y lo editable que aparece una nueva ficción
que no busca reflexionar sobre algo en específico, sino mostrar desde la contemplación de lo exhibido
algo aparentemente oculto. Algo inherente a la acción misma de observarse y registrarse que pareciera
quitar intermediarios en la construcción de un relato, al exhibir (literalmente) el proceso de construcción y gestión artística.
Pero ¿qué sucede aquí con el actor o la actriz que, a diferencia de una obra clásica, ahora no
tiene personaje sino una existencia propia que es utilizada para escenificar la experiencia humana?
Sobre esto, Pavis (2016) nos dice:
En la auto performance el performer, además del hecho de estar en el instante presente de la
escena, actúa siempre al lado, a continuación, y en el lugar de su personaje; él es una persona,
la máscara de un otro, imaginario y extranjero, aunque más no sea que por fabricar a esta
persona que él ha sido y que el espectador reclama para poder hacerse una idea de ella […] El
performer entonces, continúa siendo, o más bien siempre vuelve un poco a ser actor, autor y
narrador. (p. 44-45)
Lo que sucede con estas dos piezas, al poner el proceso artístico al centro del discurso, es abrir
el espacio creativo al espectador para que sea este quien dictamine qué camino debe tomar la supuesta
realidad que como audiencias esperan del artista como personaje. Por otro lado, las migraciones disciplinares que los proyectos van dando de un formato a otro, de un espacio a otro, suman a la idea de
simulacros de lo hiperreal, una estrategia que es parte fundamental del entretejido e identidad de cómo
se ven las piezas, pero que habilita un constante reeditar de la obra en pro de asentar el imaginario de
lo que en colectividad se ha establecido como real. Pero, entonces, ¿qué sucede con el espectador en
esta nueva dinámica de crear verdad o ficción en tiempo real? ¿Afecta o modifica la forma en la que se
relaciona con un relato al saberse parte de la construcción de este? Porque, como se ha mencionado

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antes, si algo modifican estas experiencias de abrir el archivo de lo que eventualmente será una obra, es
la relación que el espectador tiene con la pieza en cuestión, desplazando la idea de construir en pro de
la audiencia para llevar a cabo un proceso completamente contrario: dejar que el espectador construya
el relato que más tarde verá en escena, donde el artista, al no ser personaje, se crucifica ante el público,
reconociéndose humano y lastimado por su inherente identidad de artista: un narcisismo performático.
Lo que ha cambiado, entonces, es el formato y el procedimiento con el cual los artistas han
decidido relatar sus respectivas obras, pero no la identidad misma de su accionar como entes en proceso
creativo. Asumir que insertar al espectador en el medio del ensayo afecta e instaura nuevas conductas
afectivas de quien recibe la pieza y ayuda, por así decirlo, a construirla, porque está siendo partícipe de
cómo se está llevando a cabo. En este caso, lo que resulta interesante de observar es la aparición de un
nuevo formato técnico que ahora enmarca lo que se percibe y lee como realidad. Una estética de simulacro de la verdad que juega con el aparente no artificio, pero que mantiene una tradición teatral de intuir ficciones, ya que, al tratarse de un proceso que ensaya y reproduce, se activa en el cuerpo de quien
está en escena (digital o no) una memoria del efecto emotivo y sensorial de la acción que representa,
por ende, un espacio de reinterpretación de la realidad en pro de una construcción estética de esta.
Este siglo ha visto un notable interés en la realidad como materia prima de la reflexión artística, ya sea en el auge que ha conseguido el cine documental, el relativo éxito de los productos
de la llamada no ficción en el ámbito narrativo y la exploración de la primera persona como
bastión de subjetividad que se muestra de cara hacia lo político. Dentro de su reflexión y práctica a lo largo del siglo XX, el teatro dista de encontrar este recurso como novedad, pero se ha
unido a la práctica bajo el interés de someter una verdad al contrato con la ficción dramática
en pos de una búsqueda reflexiva y estética. (Bujeiro, 2022, párr. 1)
Al desplazar y jugar con el procedimiento de producción en la construcción de relatos escénicos, lo que han logrado tanto Otero como Lagartijas es reactivar la colaboración del espectador en
la creación misma de sus piezas, apostando por la experiencia colectiva de ver, que nos invita a pensar
en la utilización del archivo personal en la creación de estéticas y relatos que dialogan con las distintas
dinámicas de ver colectivamente en el espacio público.
Finalmente, se considera que la aportación de los proyectos analizados comparte puntos clave
como lo personal, lo ficticio y el archivo con la aparición de narcisismo performático como concepto
creativo, que permea la producción de piezas contemporáneas y la construcción de nuevas dramaturgias, actorales y escénicos, temas clave que dialogan con las problemáticas actuales del arte contemporáneo y abonan a nuevas investigaciones como creadores escénicos.

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Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

RECIBIDO: 18 de octubre de 2024
ACEPTADO: 11 de diciembre de 2024
DOI: https://doi.org/10.29105/de.v2i2.14

El Método González Caballero
The González Caballero Method

Enrique Armando Mijares Verdín1
Universidad Autónoma de Durango / Durango, México
Contacto: enriquemijares44@gmail.com
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-9539-5345

Enrique Armando Mijares Verdín1
Universidad Autónoma de Durango / Durango, México
Contacto: enriquemijares44@gmail.com
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-9539-5345

Doctor en Letras Españolas por la Universidad de Valladolid, docente, investigador y escritor. Miembro de la Asociación
Mexicana de Investigación Teatral y ex presidente de la misma. Ganador de los premios Tirso de Molina (1997) y Juan Ruiz de
Alarcón (2020).

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El Método González Caballero
The González Caballero Method

Resumen
La propuesta de este artículo es reflexionar sobre una metodología de trabajo formulada para actrices
y actores mexicanos sobre el Método de Antonio González Caballero, el cual gira en torno a la identidad y el autoconocimiento, explorando, al mismo tiempo, la biografía del maestro, la creatividad del
estudiante y la identidad del personaje, aspectos que nutren el cuerpo y la voz para dar un resultado
escénico. Parte también de un cúmulo de saberes que no propone indagar de manera lineal, sino considerando los elementos importantes: imaginación, energía y sentimiento. El modelo de AGC divide el
cuerpo en seis zonas de estudio, haciendo así referencia modelos de actuación vigentes en la segunda
mitad del siglo XX, entre otras tantas referencias metodológicas (como la cabalística, la numerología,
el psicoanálisis y el psicodrama, por citar algunas).
Palabras clave: método actoral, González Caballero, modelos de actuación.
Abstract
The proposal of this article is to reflect on a work methodology tailored for Mexican actresses and
actors, based on the Antonio González Caballero Method. This method revolves around identity and
self-knowledge while simultaneously exploring the teacher’s biography, the student’s creativity, and
the character’s identity—elements that nourish the body and voice, resulting in a scenic outcome. It
also draws from a wealth of knowledge that does not advocate a linear inquiry but instead considers
essential elements: imagination, energy, and emotion.
The AGC model divides the body into six zones of study, thus referencing acting models prevalent in
the second half of the 20th century, along with various other methodological influences (such as Kabbalistic traditions, numerology, psychoanalysis, and psychodrama, among others).
Keywords: Acting Method, González Caballero, Acting Models.

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Memoria para una biografía del método
Trabajo de campo a más de medio siglo de distancia, la investigación acerca del método de
actuación de Antonio González Caballero reúne la memoria de más de una década de aprendizaje bajo
la invaluable conducción del maestro. Entré en el ámbito de su influencia formativa cuando nuestro
grupo de teatro Guadiana, de Durango, participó en Chihuahua, en el Festival de Primavera auspiciado
por el INBA, y Los biombos, texto de mi autoría, obtuvo el premio de mejor obra inédita. Durante la
breve conversación que sostuvimos al final de evento, el maestro preguntó acerca de mi interés por la
dramaturgia y si sabía que Jean Genet tenía una pieza con el mismo título, coincidencia que yo ignoraba. Entonces –yo desconocía todo lo que el conductor de ceremonias dijo al presentarlo como presidente del jurado al inicio del Festival–, al enterarse de que yo planeaba ir a vivir en la Ciudad de México el
año siguiente, 1967, me hizo prometerle que lo buscaría para hablar del oficio teatral. No cabía duda, el
magisterio formaba parte de su naturaleza: el mentor me había adoptado como su discípulo.
La coincidencia de habitar en edificios vecinos, el Tamaulipas y el Aguascalientes de la Unidad Tlatelolco, permitió un aleccionamiento cotidiano estrecho, un intensivo curso personalizado durante una década de conversaciones colmadas de información sobre diversos tópicos dramatúrgicos,
filosóficos, existenciales, personales –como el confiarme que él sabía desde siempre, sin atreverse a
revelarlo a sus padres adoptivos, que era adoptado– además de frecuentes y educativos viajes por los
centros arqueológicos, arquitectónicos, religiosos y culturales de Oaxaca, Michoacán, Guanajuato, y
la intensa colaboración en la elaboración de borradores para sus telenovelas en proceso o en proyecto;
y lo más alucinante de esa lección de vida profesional: me permitía acompañarlo a los ensayos y a los
estrenos de sus obras, asistir a sus clases en la ANDA y hasta impartir algunas sesiones físicas y vocales
de taller a sus alumnos.
Tardé en darme cuenta de que, al enseñarme, él aprendía. Era una máquina de exploración
acerca del ser, ese individuo que era él, ese sí mismo, ese humano que no se conforma con mirarse en el
espejo, porque sabe que la imagen externa oculta más que una máscara de hierro. Sabía que había que
ir a profundidad por diferentes rutas de exploración, multiplicando hasta el infinito sus innumerables
retratos introspectivos, que, simples exploraciones, no son sino señales furtivas, éxitos efímeros, de una
identidad en perpetua formación. Él estaba rastreándose, explorándose, conociéndose y rechazándose,
reconfigurándose constantemente. Y si esos procesos de auto-indagación le significaban la configuración, así fuera efímera, de su identidad desconocida, igual podían servir para convocar a la galería de
personajes insospechados que paulatinamente iban animándose, clarificándose y oscureciéndose, hasta
constituir un procedimiento de exploración: su propio método de creación para actores.
La curiosidad: innata investigación creadora2
El niño, que siente la urgente necesidad de conocer cómo funciona su juguete favorito, no
queda tranquilo hasta que lo desmonta, lo vacía y examina meticulosamente cada una de sus piezas,
aunque después tenga que pedirle a su papá que le ayude a armarlo. Desde pequeño, González CabaLa investigación apela a la memoria de una convivencia de trabajo colaborativo e invaluables conversaciones aleccionadoras
que estuvieron plasmados en la extensa proyección biográfica y profesional del prólogo que acompaña la edición de los tres
tomos de sus obras de vanguardia, en especial El estupendhombre. Pax, México, 2005.

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llero jugó a armar y desarmar las piezas desconocidas, las coincidencias inconclusas, las estructuras
improbables de su origen, su presente y su destino.
Entre 1953 y 1958, redacta sus primeras obras de teatro. Coatlicue y Los sinos, a juzgar por
el empleo del coro y por el tono trágico, se basa en su investigación autodidacta, personalísima, de las
estructuras clásicas griegas e isabelinas, para tratar el mito de Quetzalcóatl, un tema caro para él que
muchos años después retomará en La ciudad de los carrizos.
El alquimista o Al juego ha entrado el colgado, inspirada en la indagación concienzuda del
esoterismo, la angelología y la meditación, es un laberinto inquisitorial digno del oscurantismo medieval, en ella hay evidentes alusiones al Tarot y a la inútil pesquisa de la piedra filosofal; cada uno de
los numerosos personajes representa a los elemento alquímicos: la sal, el vino, el fuego, el cuarzo, el
mercurio, el aceite, el vinagre, el agua, el salitre, el aire, el azufre, el alcohol, el vitriolo, el arsénico, el
hierro... en tanto que Leonardo, el protagonista, es el alquimista, el carbono que compone, multiplica,
añade y resta a la acción. Se trata de una estructura que muchos años después le servirá para crear, o,
mejor dicho, para hacer la vivisección de El estupendhombre, subtitulado viaje al centro del ombligo
del yo.
En La viuda da, que forma parte del aludido cuarteto dramatúrgico inicial, el novel autor se
muestra preocupado por la asiduidad de los actos injustos a consecuencia de la asimetría social y los juegos de poder: el sarcasmo, digno de Aristófanes campea desde el listado de los
personajes y en la acotación inicial:
un Milagro realizado a la vista del público […] la acción se desarrolla en la maravillosa ciudad de ‘Jamás podrá ser’, en las Lomas de Chapultepec, donde moran las opulentas divinidades cuyo principal alimento es el té con pastelillos y, sobre todo, el whisky solo... (González
Caballero, s.f.).
Son los albores de su dramaturgia de vanguardia y, si bien no han sido publicadas o estrenadas,
que el autor haya incluido los títulos de ellas en el currículum que proporcionó para el CD Rom Cien
Años de teatro Mexicano editado por SOGEM, proporciona argumentos para socavar la tesis costumbrista a ultranza de su primera época, y sustentar, en cambio, la convicción de que desde el inicio y a
lo largo de su vida productiva han estado presentes en su vena creativa, así temática como estructural,
los acicates de la audacia y el riesgo del explorador, descubridor, inventor, innovador, y la experiencia
del educador.
De identidad múltiple, Antonio González Caballero es evocado desde la perspectiva del hombre pentafásico3 –pintor, autor costumbrista, dramaturgo de vanguardia virtual, maestro de Física Mental, de artistas plásticos y de actores, novelista– un ser humano fuera de serie que intenta diseccionarlo
todo, desentrañar los móviles de su infatigable búsqueda del origen, hurgando entre los resortes de su
personalidad, compleja hasta el perfeccionismo, reposada, tranquila, nimbada por el arrobo del asceta,
que poco necesita porque se conforma con el regalo de la vida y en reciprocidad se dilapida, se obsequia por entero, hace donación de sí.
Obra mural del pintor José Clemente Orosco en el Paraninfo de la Universidad de Guadalajara, Jalisco. También motivo de
investigación filosófica en la novela Érase un hombre pentafásico, de Emma Godoy. Jus. México, 1961.

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El maestro
Mentor innato, muy temprano, de acuerdo con el imperativo socrático, AGC se inicia en los
difíciles procesos del auto conocimiento y el auto didactismo, y, en cada etapa de su vida productiva,
acompaña su actividad preponderante con el correspondiente aspecto pedagógico: maestro de artes
plásticas en los 50, y de artes teatrales desde 1971 hasta el momento de su muerte. Incluso sus textos
dramatúrgicos pueden ser considerados un aula abierta desde la escena.
Impartió clases en la Academia Andrés Soler. Fue mentor en distintas instituciones; en el
INBA; con maestros normalistas; en la Secretaría de Salubridad y Asistencia; en la UNAM-Cuautitlán;
en varias escuelas de teatro de la zona metropolitana: la Academia Andrés Soler de la ANDA, a donde
regresó en varias oportunidades para capacitar al personal académico; el Instituto de Arte Escénico; el
Centro de Arte y Teatro de Emilia Carranza; el Foro Stanistablas de Patricia Reyes Espíndola. Dictó
cursos, coordinó laboratorios y dirigió talleres en prácticamente toda la república: el Instituto dramático de Manuel Reygadas en Puebla; el taller dramático de Ramón Montes Palomino en León; los Cómicos de la legua en Querétaro; el Centro de Investigaciones Artísticas de Alfredo Hernández Higuera en
Pachuca; el Taller de Teatro Espacio Vacío en Durango…
En el desempeño del magisterio de actuación, fue generando una serie de ejercicios, procesos
y prácticas para orientar el estudio de las posibilidades sonoras del actor, material que, reunido y sistematizado, publicó en formato de cuaderno, El moderno método de voz y dicción (1997) completamente
ilustrado por propia mano, a la manera de las tiras cómicas, lo que hace divertido y dinámico el aprendizaje del recurso vocal.
El más ambicioso proyecto pedagógico de su vida lo constituye, a partir de 1973, el Taller
Laboratorio para Profesionales de Teatro González Caballero, dedicado a la investigación y desarrollo
de su propio método de actuación, cuyo primordial antecedente lo constituye el manuscrito “Análisis
histórico dramático”, que, para la escuela Arte Escénico, fundada por Miguel Córcega, empezó a redactar unos tres años antes y que dejó inconcluso.
De índole itinerante, el taller de actuación en ciernes inició su proceso integral de enseñanza-aprendizaje estableciéndose temporalmente en una habitación de azotea en la colonia Lindavista,
cerca del Politécnico, luego se trasladó al gélido departamento de Pino Suárez y poco después al no menos incómodo y estrecho ubicado en la avenida 20 de noviembre, ambos cerca del zócalo de la CDMX.
Lo que hoy se conoce de su método son las versiones recogidas por sus discípulos más asiduos
Gustavo Thomas y Wilfrido Momox, y por Diana Ham, alumna de este último, quienes, con base en
los apuntes dictados por el maestro, las verbalizaciones emitidas por los participantes al cabo de cada
sesión, y en sus bitácoras y reflexiones personales, han dotado de organicidad a la experiencia vivida
en los talleres.
Método de métodos4
En 1973, el proyecto para la creación del Taller Laboratorio para Profesionales de Teatro
La redacción de los apartados correspondientes al Método González Caballero se sustenta en los apasionados y pormenorizados
registros digitales de Wilfrido Momox y Gustavo Thomas, discípulos directos de sus talleres, y en la sustantiva tesis sobre el
Método AGC, que elabora Diana Ham Pantoja, discípula de Momox, para obtener el grado de Licenciada en Literatura Dramática y Teatro.

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�Artículo de reflexión

González Caballero estuvo integrado por la suma de dos exploraciones pedagógicas previas: El entrenamiento de la voz y la creación de personajes, así como por el manuscrito Análisis histórico dramático, que el maestro dejó inconcluso y tenía por objetivo prioritario la investigación y desarrollo de su
propio método de actuación, el cual, analizado en retrospectiva, tanto en la conceptualización como
en la praxis, constituye un cúmulo de saberes, un sistema educativo, un programa de estudios, una
suerte de memoria investigativa, un método de métodos en torno a la identidad y al autoconocimiento,
que comprende la biografía del maestro, la curiosidad creativa del alumno y la identidad del personaje
para hacer eclosión a medida que la imaginación, el sentimiento y la energía se absorban y fructifiquen
en el cuerpo y la voz del actor, para instalar en escena la convención creativa. “[El Método AGC] no
solo dota de habilidades y estrategias creativas, sino que favorece su desarrollo humano a partir de un
trabajo paralelo de autoconocimiento” (Ham, 2017, p. 83).
Cúmulo de referencias, El Método González Caballero no proporciona una síntesis, un
modelo, una receta o prescripción, una fórmula eficaz; tampoco simplifica la indagación de manera
lineal, mucho menos binaria, como cabría esperar de los planteamientos tradicionales, sino que invoca una ingente acumulación de saberes, de procesos creativos, de diversas indagaciones inducidas,
aleatorias o prescritas, y de electivas disciplinas de conocimiento, científicas, esotéricas, académicas
o intuitivas
Figura 1
Ejemplo de un modelo hipertextual o rizomático.

Nota. “Se trata de un sistema hipertextual o rizomático, de una estructura descentralizada en la
que cada punto esta provisto de su propia complejidad.” (Ham, 2017, p. 84). Imagen original
tomada de: https://proyectointegral1.wordpress.com/category/uncategorized/

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�Artículo de reflexión

Principios básicos y zonas
El planteamiento metodológico inicial que en el Primer módulo hace González Caballero
revela el carácter integrador de su propuesta, de manera que esos principios básicos suyos:
•

Imaginación

•

Energía

•

Sentimiento

podemos relacionarlos con cada una de las seis zonas en que su método fragmenta o disecciona el cuerpo y la voz del actor y que a su vez hacen referencia a los tres modelos o metodologías de actuación
vigentes durante la segunda mitad del siglo XX.
Zonas
El Método González Caballero divide el cuerpo en seis zonas principales o de exploración
personal:
• Tres zonas claras o primarias:
1- Cerebral o fría: desde la coronilla hasta la barbilla. La razón, el pensamiento, la mente. (Piscator, Brecht).
2- Sentimental: pecho desde las clavículas hasta las tetillas. El afecto, la emoción, las vivencias.
(Stanislavski).
3- Sexual: desde el nacimiento del vello púbico hasta los genitales. Zona instintiva, dionisiaca.
(Grotowski).
• Tres zonas de conflicto, de dualidad, de lucha interna:
4- Cuello: de la mandíbula inferior a las clavículas. Zona de duda, de indecisión, de lucha: ‘un
nudo en la garganta’.
5- Visceral: de las tetillas hasta el vello púbico. Zona de coraje, de arrebato: ‘un hueco en el estómago’.
6- Piernas o de energía descendente, que, de acuerdo con el grado de depresión, de abandono o
abatimiento, se subdivide en…
a: de las ingles hasta arriba de las rodillas.
b: de las ingles hasta las rodillas.
c: de las ingles hasta los pies. Si la energía descendente llega hasta los pies, sentimos que
“nada nos importa”, que “la única salida es el suicidio”.
• Y, por último:
7- Una zona que no está en el cuerpo, se desprende de él, un aura por encima de la
cabeza:
asombro, sublimación, ensimismamiento.
(Momox, sf. -a).
Respecto a la localización anatómica de las siete zonas, son elocuentes las ilustraciones que
Diana Ham (2017) inserta en las páginas 95 y 96 de su tesis:

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�Artículo de reflexión

Figura 2
Imagen de zonas emocionales.

Figura 3
Imagen sobre la distribución de chacras.

Nota. Fuente original de imagen: despertando.com.ar

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�Artículo de reflexión

Además de la sectorización anatómica y la distribución de los chacras orientales, es clara la
influencia metodológica de la cabalística, la numerología, la psiquiatría, el psicoanálisis y el psicodrama, amén de otras tantas referencias, visibles u ocultas, mediatas o inmediatas, no solo en la exposición
teórica de las seis zonas, sino especialmente en la zona séptima, donde se refleja la intensión exhaustiva
insondable, omniabarcante de “los talleres de exploración que el maestro, las pocas veces que los impartió, denominó: Alquimia para actores, El desarrollo del otro yo, Tarot aplicado al teatro (Momox,
s.f. -c).
Los 36 apoyos
En la búsqueda de los 36 apoyos, demos un vistazo a la tira de materias, su infinidad de estimulación teórico-práctica y su diversidad de características humanas:
• La pisada.
• Los elementos: Agua. Aire. Fuego. Tierra.
• Los sentidos: Gusto. Tacto. Oído. Olfato. Vista.
• Las edades: Cronológica. Mental. Clínica o física.
• Introversión y extroversión.
La pisada
Cuando Wilfrido Momox documenta las vehementes reflexiones del maestro: “Perdimos la
identidad… Durante la conquista fuimos abolidos, nos quemaron los pies como a Cuauhtémoc… Los
pies eran para el México antiguo la esencia misma del ser… Es necesario recobrar la orientación…”
(s.f. -b), nos damos cuenta de la necesidad que invadía la mente del ser humano desvalido que era Antonio González Caballero, y su necesidad recuperar el origen, de reafirmar la identidad; un propósito
similar a la búsqueda y localización del personaje a base de una minuciosa pesquisa metodológica.
“Es importante pensar que no es la planta de los pies en sí, sino un pequeño punto como en la
reflexología el que determina todo nuestro ser” (Momox, s.f. -b). Para ilustrar por medio de la pisada
esa búsqueda de la identidad, así propia como del personaje, Diana Ham recurre a una imagen de la
reflexología (2017, p. 88), cuyo colorido nos habla de la minuciosidad con que los neurotransmisores
ubicados en las plantas de los pies están relacionados con las diversas zonas del cuerpo humano.
Figura 4
Imagen de las zonas reflejas.
Nota. Fuente original de la imagen:
http://salud.biotecica.org/images/reflex7.gif
“Subir la pisada con cualquier parte del
cuerpo modifica el ritmo, la estabilidad,
el avance, la acción determinada, la mentalidad, el carácter, el ánimo, la personalidad” (Momox, s.f. -b).

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�Artículo de reflexión

Tanto las zonas y la pisada, que abren el índice de materias, como los ejercicios teórico prácticos relacionados con los apoyos restantes: los elementos, los sentidos, las edades, la introversión y
la extroversión revelan la minuciosidad con que el Método González Caballero atiende la auto exploración integral del cuerpo y la voz del estudiante de actuación que aspira a crear al personaje por
medio del minucioso y diversificado proceso de autoconocimiento. “El Método AGC funciona a partir
de que el actor conecta hipertextualmente los estímulos psico-corporales generados por los 36 apoyos
o preceptos que lo constituyen, sus referencias y las múltiples resoluciones subjetivas e imaginarias”
(Ham, 2017, p. 175).
Los grandes paradigmas
Durante las sesiones teórico prácticas, el taller de González Caballero desarrolla la creatividad
a través de la aplicación de las enseñanzas que el maestro ha extraído del estudio de Chejov, Ibsen,
Strindberg y Pirandello, contrastándolas con algunos elementos de la psicología, complementándolas
más tarde con los parámetros creativos derivados del manuscrito: El desarrollo del ser humano, redactado por Caballero a partir de lo que los personajes del teatro clásico han aportado como fuente de
conocimiento, incluyendo entonces en la lista de materias el análisis de Shakespeare:
• Segundo módulo. Anton Chéjov/Yo; Carácter
• Tercer módulo. Henry Ibsen/No Yo; Personalidad
• Cuarto módulo. August Strindberg/Ello; Inconsciente
• Quinto módulo. Luigi Pirandello5/Súper yo; Ideales
• Sexto módulo. William Shakespeare/Praxis
Es pertinente hacer notar que, en sentido inverso a otras estrategias didácticas que reducen a
esquematizan modelos, fórmulas o paradigmas, en el Método González Caballero no caben las definiciones ni la simplificación, sino los sinónimos y los antónimos, los conceptos relacionados y los derivados, inclusive los opuestos y los contradictorios. En busca de diversificar y complejizar los procesos
en busca del personaje, los 36 apoyos que Gustavo Thomas estudia ampliamente en Técnica de apoyos
al actor de González Caballero (1999) le brindan al actor las infinitas posibilidades de exploración
exhaustiva en sucesivas disciplinas de auto exploración y auto conocimiento:
El método puede traducirse en un mapa o partitura hipertextual que reúne y conecta de forma
no jerarquizada, información y conocimientos provenientes de diversas culturas y épocas,
incluyendo propuestas artísticas y actorales desarrolladas por grandes creadores, así como la
subjetividad pisco-física de cada actor. (Ham, 2017, pág. 175).
Análisis histórico dramático
Refuerza la teoría de que González Caballero aspiraba a ser él mismo y su taller una escuela
del arte escénico, el Curso Análisis Histórico Dramático, cuya aplicación habría de realizarse de forma paralela al método, documento de más de 200 páginas que Momox rescata de entre el cúmulo de
manuscritos del maestro, y cuyo índice, virtual tira de materias o plan de estudios, consta de 20 ítems,
entre los que destacan:
5
Imposible evitar la referencia insoslayable entre los Seis personajes en busca de autor, donde la ruptura de la convención pirandelliana se torna revolución sucesiva de rupturas en la dramaturgia de la última época de González Caballero.

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�Artículo de reflexión

1. Autoanálisis del ser humano
5. La tragedia
6. El yo biológico, el psicológico y el sociológico
12. El estilo de la obra y del actor
15. El actor de cine y televisión
Por si el programa no fuera lo suficientemente abierto, el último ítem propone:
20. Conclusiones finales. Análisis de Jerzy Grotowski. Últimos ejercicios y escenas de obras
de diferentes géneros.
Efectividad metodológica
En cierta ocasión, al preguntarle a Antonio González Caballero si Guillermo Cabello, Wilfrido
Momox o Gustavo Thomas podrían considerarse sucesores suyos, es decir, suficientes conocedores de
su método, de forma que podían, a cabalidad y con plena autorización, aplicarlo a sus grupos respectivos o reunir sus experiencias en una suerte de manual, método o preceptiva, el maestro, cuya presencia
pedagógica es exaltada, difundida y puesta en práctica en sus respectivos talleres y a través de múltiples
entrevistas y testimonios en los manuscritos de Momox y Thomas, me respondió:
El taller evoluciona día a día y ellos, o cualquier otro de mis alumnos, habiendo permanecido
X (equis) lapso en el taller, tienen una visión parcial de un fenómeno en el que, de tanto en tanto, a veces de manera cotidiana, se presencian hallazgos espectaculares y avances prodigiosos.
(GC en Mijares, 2005, p. XXXVI).
Lo que sin duda el maestro quería significar es el hecho incontrovertible de que, no importa lo
rigurosa que sea la aplicación de un método cualquiera, el proceso creativo es un acontecer cotidiano
maleable, que, pese a ser deseado, cortejado, incluso acosado, resulta siempre deslumbrante e inesperado puesto que, arte escénico al fin, es inédito e irrepetible en cada ensayo y en cada función,
Un eslabón perdido
Diana Ham –uno de los primeros retos de su tesis– se propone sacar del parcial anonimato a
González Caballero, a quien considera “un eslabón perdido” (2017, p. 9), cuya dramaturgia y aportaciones a los procesos educativos de la actuación han sido prácticamente olvidados por la historia del
teatro.
Es aquí donde el análisis del Método González Caballero me lleva a redireccionar la mira para
justipreciar la labor de estos tres celosos y obstinados epígonos.
Wilfrido Momox conserva celosamente el meticuloso archivo de documentos dramatúrgicos,
teóricos, plásticos, personales del maestro, y ha recogido en un pormenorizado acopio de apuntes con
el registro de experiencias vividas en el taller y la sistematización de las enseñanzas del maestro, que,
entonces alumno, ahora preceptor, atesora y mantiene su vigencia práctica en el desempeño profesional
que realiza como tallerista, director de escena y actor, escenificando obras de González Caballero y de
otros dramaturgos, al frente del Centro Cultual El Foco.

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�Artículo de reflexión

Diana Ham, bajo la conducción de Momox, abreva del Método AGC y convierte su experiencia en una epopeya investigativa, tema y razón de su tesis de grado en la UNAM.
Gustavo Thomas, discípulo de González Caballero durante nueve años, crea el colectivo Esférica Lúdens para mantener en marcha su propia escuela siguiendo el Método de González Caballero, y, empeñado en sistematizar el Método, publica primero, por sus propios medios y la colaboración
pecuniaria de Gustavo Ávila, del grupo TADECO, Técnica de apoyos al actor de González Caballero
(1999), sustancial síntesis del estudio completo que, en 2012, con el título Método de Actuación de
Antonio González Caballero, expone los resultados de su extensa investigación sobre el taller. La
imagen con la que describe a su maestro es reveladora: “González Caballero no tuvo hijos biológicos,
pero fue un padre indiscriminado de artistas, nunca usó condón para enseñar, era un libertino del dar,
a todos, a quien fuera, no respetaba nada ni a nadie” (Thomas, 2003).
Reflexión final
Es verdad que Antonio González Caballero tuvo siempre el propósito de conformar un
método para estudiantes mexicanos de actuación, basado, sí, en la pisada reivindicadora del origen
prehispánico, y enseguida enriquecida sucesiva y, en ocasiones, simultáneamente por la acumulación
provechosa de procesos, disciplinas y desarrollos universales.

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�Artículo de reflexión

Referencias
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González Caballero, A. (s./f.). Documento original mecanográfico. [Archivo privado].
Ham, D. (2017). Método de actuación de Antonio González caballero. Propuesta actoral para la
creación virtual de la escena [Tesis de Licenciatura, Universidad Nacional Autónoma de
México]. Repositorio Institucional de la UNAM: https://repositorio.unam.mx/contenidos/
metodo-de-actuacion-de-antonio-gonzalez-caballero-propuesta-actoral-para-la-creacion-virtual-de-la-escena-417198?c=kGWGMM&amp;d=false&amp;q=*:*&amp;i=4&amp;v=1&amp;t=search_1&amp;as=1
Mijares Verdín, E. (2005). Prólogo. En A. González Caballero, El estupendhombre o Viaje al centro
del ombligo del yo: Obras de vanguardia. CONACULTA-INBA, SOGEM, Instituto Guerrerense de Cultura, Editorial Pax (pp. I – XLV).
Momox, W. (s./f. -a). El Método Antonio González Caballero. [Archivo digital privado], 97p.
Momox, W. (s./f. -b) El desarrollo del ser humano. Curso teórico práctico de González Caballero.
[Archivo digital privado].
Momox, W. (s./f. -c). Alquimia para actores: El desarrollo del otro yo, Tarot aplicado al teatro. [Archivo digital privado].
Thomas, G. (1999). La técnica de apoyos al actor de González Caballero. Esférica Ludens.
Thomas, G. (julio de 2003). González Caballero, padre [Ponencia]. XI Jornadas de Teatro Latinoamericano, Universidad de Tennessee.
Thomas, G. (mayo de 2012) Método de Actuación de Antonio González Caballero. Createspace Independent Publishing Platform.

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                  <text>Dialéctica Escénica: Revista de la Facultad de Artes Escénicas UANL es una publicación electrónica de acceso abierto editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Facultad de Artes Escénicas, la cual publica artículos de investigación y de reflexión, así como reseñas. Tiene periodicidad semestral, su carácter es científico y su enfoque transdisciplinar; aborda temas sobre poéticas de las Artes Escénicas, la Gestión Cultural en las Artes Escénicas, la Pedagogía Teatral y las Nuevas Tecnologías como ambientes virtuales en las Artes Escénicas. La revista, cuyo contenido total es inédito y arbitrado, tiene una orientación científica que busca compartir las investigaciones, estudios y reflexiones desarrolladas por docentes, artistas, investigadores, así como trabajos académicos de posgrado. El propósito es ofrecer a autores y lectores un espacio que posibilite un amplio conocimiento y entendimiento de los estudios escénicos abordados desde varios enfoques, buscando promover la convergencia entre diferentes disciplinas artísticas relacionadas con las artes escénicas, además de la gestión cultural, las industrias culturales, la política cultural, la historia del teatro, la pedagogía teatral o dancística, la sociología, la psicología, etc. Esto ayuda a enriquecer el análisis y la comprensión a profundidad de las obras y las prácticas escénicas.</text>
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                <text>Dialéctica Escénica: Revista de la Facultad de Artes Escénicas UANL es una publicación electrónica de acceso abierto editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Facultad de Artes Escénicas, la cual publica artículos de investigación y de reflexión, así como reseñas. Tiene periodicidad semestral, su carácter es científico y su enfoque transdisciplinar; aborda temas sobre poéticas de las Artes Escénicas, la Gestión Cultural en las Artes Escénicas, la Pedagogía Teatral y las Nuevas Tecnologías como ambientes virtuales en las Artes Escénicas. La revista, cuyo contenido total es inédito y arbitrado, tiene una orientación científica que busca compartir las investigaciones, estudios y reflexiones desarrolladas por docentes, artistas, investigadores, así como trabajos académicos de posgrado. El propósito es ofrecer a autores y lectores un espacio que posibilite un amplio conocimiento y entendimiento de los estudios escénicos abordados desde varios enfoques, buscando promover la convergencia entre diferentes disciplinas artísticas relacionadas con las artes escénicas, además de la gestión cultural, las industrias culturales, la política cultural, la historia del teatro, la pedagogía teatral o dancística, la sociología, la psicología, etc. Esto ayuda a enriquecer el análisis y la comprensión a profundidad de las obras y las prácticas escénicas.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Vol. 1, Núm. 1 (2024). julio-diciembre 2024 | dialecticaescenica.uanl.mx

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�Vol. 1, Núm. 1 (2024). julio-diciembre 2024 | dialecticaescenica.uanl.mx

DIRECTORIO
Dr. Santos Guzmán López / Rector UANL
Dr. Juan Paura García / Secretario General UANL
Dr. Jaime Arturo Castillo Elizondo / Secretario Académico UANL
Dr. José Javier Villarreal Tostado / Secretario de Extensión y

COMITÉ CIENTÍFICO INTERNACIONAL
PhD. Alicia del Campo. California State University, Long Beach,

M.A. Deyanira Triana Verástegui / Directora de la Facultad de

Dr. Ezequiel Lozano. Universidad de Buenos Aires, Argentina
Dra. Daniela Alejandra Cápona Pérez. Universidad de Chile,

Cultura

Artes Escénicas

CONSEJO EDITORIAL EXTERNO
Dr. Enrique Mijares Verdín. Universidad Autónoma de Juárez

Chile/EEUU

PhD. Lola Proaño Gómez. Universidad de California, Irvine, Ecuador/Argentina

Chile

Dr. Gino Luque Bedregal. Pontificia Universidad Católica del
Perú, Perú

Durango, México

Dr. Carlos Salazar Zeledón. Universidad de Costa Rica, Costa Rica

Nuevo León, México

EDITOR EN JEFE
Dr. Jesús Eduardo Oliva Abarca. Facultad de Artes Visuales,

Dra. Eréndira Rebeca Villanueva. Universidad Autónoma de
Mtro. Sergio Rommel Alfonso Guzmán. Universidad Autónoma
de Baja California, México

Dra. Sandra Guadalupe Altamirano Galván. Universidad

Autónoma de Nuevo León, México

CONSEJO EDITORIAL INTERNO
M.A. Deyanira Triana Verástegui. Facultad de Artes Escénicas,

UANL, México

COORDINACIÓN DE VINCULACIÓN
M.A.E. Mayra Daniela Leal. Facultad de Artes Escénicas, UANL,
México

UANL, México

EDITORES TÉCNICOS
M.A. Armandina Yarezi Salazar Díaz. Facultad de Artes Escéni-

UANL, México

M.A.E. Bernardo Martínez Evaristo. Facultad de Artes Escénicas,

M.A Gretchen Cortés Salas. Facultad de Artes Escénicas, UANL,

UANL, México

México

M.H. Olivia Janneth Villarreal Arizpe. Facultad de Artes Escénicas,

CORRECTOR DE RESUMEN EN INGLÉS
Sylvia Graciela González Díaz. Facultad de Artes Escénicas,

Dra. Emma Alicia Lozano García. Facultad de Artes Escénicas,

UANL, México

M.A. Jeanny Janeth Carrizales Márquez. Facultad de Artes

cas, UANL, México

UANL, México

Escénicas, UANL, México

DISEÑO GRÁFICO

COMITÉ CIENTÍFICO NACIONAL
Dra. Rocío Galicia. Centro Nacional de Investigación, Documenta-

México

ción e Información Teatral Rodolfo Usigli CITRU-INBAL, México
Dra. Verónica Lizett Delgado Cantú. Universidad Autónoma de
Nuevo León, México
Dra. Ana Cristina Medellín Gómez. Universidad Autónoma de
Querétaro, México
Dr. Jorge Francisco Aguirre Salas. Universidad Autónoma de
Nuevo León, México
Dra. Rocío Luna Urdaibay. Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, México

Lic. Montserrat Jara Castillo. Facultad de Artes Escénicas, UANL,

IMAGEN DE LA PORTADA
Van Hugo

Dialéctica Escénica. Revista de la Facultad de Artes Escénicas UANL, Vol. 1, Núm. 1 (2024). julio–diciembre 2024., es una publicación semestral de
acceso abierto editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León, a través de la Facultad de Artes Escénicas UANL, Calle Praga y Trieste s/n,
Fraccionamiento Las Torres, Campus Mederos, UANL. C. P. 64930, Monterrey, Nuevo León, México. Dialéctica Escénica. Revista de la Facultad de
Artes Escénicas UANL reserva del derecho exclusivo de uso del nombre bajo la licencia 04-2024-040817242200-102. ISSN en trámite. Correo electrónico: dialectica.escenica@uanl.mx. Dirección web: https://dialecticaescenica.uanl.mx/index.php. Editor responsable: Dr. Jesús Eduardo Oliva
Abarca. Responsable de la última actualización de este número: Editores técnicos M.A.E. Bernardo Martínez Evaristo y M.A. Armandina Yarezi
Salazar Díaz. Fecha de la última modificación: 25 de julio de 2024.

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�Presentación
Desde su génesis, las universidades mantienen un rol crucial en la generación del conocimiento. Son el espacio idóneo para crear nueva información, preservarla y compartirla. Con el
firme compromiso que distingue a nuestra Universidad Autónoma de Nuevo León, la Facultad
de Artes Escénicas se suma a la creación de un espacio que permita la discusión y la reflexión
del campo escénico desde un enfoque transdisciplinar: Dialéctica Escénica: Revista de la Facultad de Artes Escénicas de la UANL, proyecto editorial de investigación que opera dentro de
los parámetros de acceso abierto con el fin de dar otra plataforma de diálogo a investigadores,
académicos y a toda la comunidad interesada en las múltiples áreas que atraviesan las disciplinas artísticas escénicas.
En este primer número se presentan propuestas interesantes que abordan la danza y el
teatro desde distintas áreas: El análisis literario de una obra dramática; la revisión histórica de
los espacios teatrales independientes; la consideración de la creación de programas educativos
en modalidad mixta para la enseñanza de la danza; la enseñanza del arte en los niveles educativos básicos en el país; la revisión de conceptos universales como el amor dentro de algunas
representaciones teatrales; incluso, la recomendación de un material documental que aborda el
tema de las prácticas biográficas y documentales en el teatro siglo XXI a partir del estudio de la
obra de una artista con reconocimiento internacional.
Agradecemos a nuestra Máxima Casa de Estudios y al Rector de la misma, el Dr.
Santos Guzmán López, por todo el apoyo brindando en las gestiones necesarias para llevar a
buen término esta revista. Así mismo, agradecemos a cada uno de los integrantes del Comité
Científico y los Consejos Editoriales, tanto interno como externo, y a los autores, quienes con
sus oportunas participaciones han permitido la materialización de nuestra publicación. Esperamos que este espacio propuesto desde el entusiasmo por el intercambio de conocimiento abone
considerablemente al área de las revistas académicas especializadas en nuestro campo de saber
y contribuya a la importantísima tarea de posicionar la investigación que atañe al arte como un
campo de estudio riguroso con la misma seriedad y validez para el desarrollo humano que posee
la ciencia.
Que este número sea solamente el primero de muchos.
¡Larga vida a Dialéctica Escénica!

M.A. Deyanira Triana Verástegui
Directora de la Facultad de Artes Escénicas

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�Índice
Artículos ciéntificos
8

Dramaturgialidad a partir de la obra Cartas al pie de un
árbol de Ángel Norzagaray

Daniel Serrano Moreno, Ema Guadalupe Patricia Bejarle Pano, Claudia García
Villa

26

Más vale trote que dure y no teatro que canse:
El papel de Formación Actoral al Trote A.C. dentro de teatro
en Aguascalientes
Steady Trot Over Long Distance is Better than Tiring Theater:
Carlos Adrián Padilla Paredes

56

La construcción social del amor en el teatro: una revisión
conceptual, histórica y cultural

70

Análisis de factibilidad de la modalidad mixta para el
programa de la Licenciatura en Danza Contemporánea de
la UANL

Jesús Gerardo Cervantes Flores, Gerardo Valdez Alejandro

Emma Alicia Lozano García

98

Artículo de reflexión

Evolución de la Educación
Artística en México: Análisis histórico

Grecia Lucia Esparza Gaytán

Reseña
116

Incrustaciones documentales en la escena argentina:
Vivi Tellas, curadora de utopías
Ezequiel Lozano

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�Artículos científicos

RECIBIDO: 13 de junio de 2024
ACEPTADO: 1 de julio de 2024
DOI: 10.29105/de.v1i1.4

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

Dramaturgialidad a partir de
la obra Cartas al pie de un árbol
de Ángel Norzagaray
Dramaturgiality Based on Ángel Norzagaray’s
Play Cartas al pie de un árbol

Daniel Serrano Moreno1
Facultad de Artes Tijuana
Universidad Autónoma de Baja California / Baja California, México
Contacto: daniel@uabc.edu.mx
ORCID: 0009-0009-3682-0696
Ema Guadalupe Patricia Bejarle Pano2
Facultad de Artes Tijuana
Universidad Autónoma de Baja California / Baja California, México
Contacto: linguistica@uabc.edu.mx
ORCID: 0000-0003-2094-9136
Claudia García Villa3
Facultad de Artes Tijuana
Universidad Autónoma de Baja California / Baja California, México
Contacto: claudiavilla@uabc.edu.mx
ORCID: 0009-0004-0734-5826

1

Doctor en Artes por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, dramaturgo y director

de teatro, y profesor-investigador de tiempo completo de la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC).
2
Candidata a Doctor en Lingüística por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Maestra en Educación con especialidad en Lingüística Aplicada
por parte del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM).

Maestra en cultura escrita, docente del área de actuación y dirección de la Licenciatura en Teatro y docente de la Maestría en Dramaturgia Escénica y Literaria
de la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma de Baja California.

3

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�Artículos científicos

Dramaturgialidad a partir de la obra
Cartas al pie de un árbol de Ángel Norzagaray
Dramaturgiality Based on Ángel Norzagaray’s Play
Cartas al pie de un árbol

Resumen
A partir del concepto de literaturidad, propuesto por Jonathan Culler, y del análisis de la obra
Cartas al pie de un árbol de Ángel Norzagaray, se propone una manera de medir el valor literario-dramático de una obra teatral. Este término se llama dramaturgialidad, pero debe sortear
algunos obstáculos como la subjetividad de la cualificación de la literatura, como sucede con la
literaturidad de Culler. Esta dramaturgialidad contempla seis rasgos: Lenguaje integrado, poesía
de lo cotidiano, facultad de dialogación, ficción, estética y capacidad de progresión dramática.
Se propone una primera etapa de experimentación, en la que la dramaturgialidad sea aplicada
a diversos textos para afinar su precisión y demostrar su funcionalidad, y se concluye que la
funcionalidad de la dramaturgialidad está relacionada con la elección de la literatura dramática
para llevarla a la puesta en escena.
Palabras clave: dramaturgialidad, texto dramático, Ángel Norzagaray.

Abstract
Drawing on the concept of literariness, proposed by Jonathan Culler, and the analysis of the play
Cartas al pie de un árbol by Ángel Norzagaray, a method for measuring the literary-dramatic
value of a theatrical work is proposed. This concept is termed ‘dramaturgiality’, but it must address challenges like the subjectivity inherent in Culler’s literariness. This dramaturgiality contemplates six features: integrated language, poetry of the everyday, faculty of dialogue, fiction,
aesthetics, and capacity for dramatic progression. A first stage of experimentation is proposed,
in which dramaturgiality is applied to various texts to refine its precision and demonstrate its
functionality, and it is concluded that the functionality of dramaturgiality is related to the selection of dramatic literature for staging.
Keywords: Dramaturgiality, Dramatic text, Ángel Norzagaray

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�Artículos científicos

Introducción
En este trabajo se pretende analizar la dramaturgialidad en la obra Cartas al pie de un
árbol (editada en 2003 por la editorial Siglo XXI conjuntamente con el Fondo Nacional para
la Cultura y las Artes) del dramaturgo sinaloense Ángel Norzagaray. Para explorar el concepto
de dramaturgialidad, se parte de la premisa fundamental bajo la cual todo texto dramático, a
diferencia de otros géneros literarios, contiene, en mayor o menor grado, un sentido de performatividad, es decir, sus componentes textuales están intrínsecamente vinculados con sus
posibilidades interpretativas en escena.
Cartas al pie de un árbol es una de las obras por las que se conoce el trabajo del dramaturgo y director de escena Ángel Norzagaray (La Trinidad, Sinaloa, 1961 - Tijuana, Baja California, 2021). Estrenada en 2001, Cartas al pie de un árbol dio su última función en un homenaje
póstumo a su autor en el Teatro Isauro Martínez de Torreón, Coahuila, el 17 de noviembre de
2022, en el marco de la 42 Muestra Nacional de Teatro, que organiza el Instituto Nacional de
Bellas Artes y Literatura. Cabe mencionar que fue el mismo montaje estrenado por Norzagaray
21 años atrás, por supuesto, con variaciones en el reparto, ya sea por intérpretes también fallecidos o por aquellos que dejaron el montaje por otros proyectos artísticos.
La obra, mencionada por el crítico teatral Rodolfo Obregón como “uno de los
espectáculos más entrañables de la década” (2010, p. 67) tuvo funciones en diversos países
(Estados Unidos y Francia, solo por mencionar dos), además de traducciones al francés y al
checo en 2003. Cuenta la historia de Cleofas Hernández, un mexicano que, al cruzar la frontera
de México con Estados Unidos, sufre un accidente que le produce ceguera y le daña la memoria, por lo cual no sabe cómo regresar a su tierra. Después de un tiempo de no tener noticias de
él, la madre emprende un viaje al norte para buscarlo. Ella es sorda, él es ciego. Norzagaray
decía que era una historia que le había contado su madre, quien confirma dicha información en
el documental Los trabajos y los días de Felipe Parra Sámano (2023).
La contusión dramática anudada por Norzagaray nos plantea un tema social que desafortunadamente no va a envejecer: la migración y sus consecuencias terribles. El relato es poéticamente desgarrador. El tema parece haber hecho mella en la cotidianidad de los habitantes de
México, especialmente en los de la frontera norte, de tal manera que han normalizado la muerte
a raíz de los cruces sin documentos a Estados Unidos. Pero, al estilo de Óscar Liera en El camino rojo a Sabaiba, Norzagaray cubre de poesía la cotidianidad para que pueda permanecer.
Pareciera que la poesía en el teatro es el gran bastión de la permanencia.
Características dramáticas de Cartas al pie de un árbol
En una entrevista realizada en 2005 para la escritura de un libro titulado A razón de la
nostalgia, en conmemoración de los 50 años de la Universidad Autónoma de Baja California,
Norzagaray dice:

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�Artículos científicos

Fernando Torres Cuesta, me daba Prosa y verso, que era justamente eso: trabajar espectáculos a partir de prosa y verso. Pero él hizo un trabajo muy interesante, de ligar
todas las artes. Por ejemplo él nos hablaba del impresionismo, y nos pasaba documentales con la música de Debussy, donde veíamos imágenes del impresionismo, y
leíamos poetas impresionistas, y veíamos pintura impresionista, y nos dábamos una
idea global de este movimiento. Así lo hacía con todo. Al final hicimos un espectáculo
con poetas malditos. (Serrano, 2006, p. 168)
Norzagaray declara que, desde que era estudiante de la Facultad de Teatro de la Universidad Veracruzana, la mezcla de lenguajes (que no interdisciplinariedad) era una forma conveniente de contar una historia. Si ya esta historia parece ser parte de la cotidianidad, el autor
la llena de imágenes poéticas (desde la puesta en escena, sobre todo) para hacer de lo ordinario
algo extraordinario, que es una de las características del artista. Pero así como hay una necesidad de comprensión de los términos subjetivos del arte, también hay una necesidad de establecer métodos de medición para determinar la calidad de las propuestas artísticas, y para efectos
de este artículo, propuestas dramático-literarias.
Jonathan Culler (en Angenot, et al., 1993) propone cinco rasgos de literaturidad, es
decir, cinco puntos para dilucidar si un texto es literatura o solo se queda en el nivel de mensaje
escrito. Los cinco rasgos de literaturidad son: lenguaje en primer plano, lenguaje integrado,
ficción, estética e intertextualidad y autorreflexión.
Cuando se habla de procesamiento cognitivo del discurso, principalmente en la teoría
del esquema de Rumelhart y Van Dijk, se trata del lenguaje en primer plano y lenguaje en segundo plano como componentes estructurales fundamentales que permiten el establecimiento de la
diferencia entre el foco del discurso y el tópico del discurso. En ese sentido, el contexto, (condiciones de enunciación) y el cotexto (condiciones de estructuración sintáctica) determinan, en
primer lugar, aquello que es relevante en un texto dramático y que se constituye como elemento
fundamental para la semiosis en escena.
Sin embargo, en esta medición se interpone la subjetividad de la cualificación de la
literatura. El propio Culler afirma que no hay todavía certezas al respecto y, con un dejo de
mordacidad, afirma:
podríamos llegar a la conclusión de que la literatura no es ninguna cosa más que aquello que una sociedad determinada trata como literatura: es decir, un conjunto de textos
que los árbitros de la cultura –profesores, escritores, críticos, académicos– reconocen
que pertenece a la literatura. Esta conclusión no es muy satisfactoria, pero nos servimos de otras categorías de esta índole mediante las cuales los criterios de definición
y de delimitación de los objetos culturales nos remiten a las opiniones cambiantes.
(Culler en Angenot, et al.,1993, p. 37)

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Objetivar los parámetros es el reto, porque los criterios entre los árbitros literarios
– como los menciona Culler– serán plurales como diversas son las manifestaciones dramáticas.
En los cinco rasgos de literaturidad ya mencionados, los dos primeros funcionan como criterios
para un texto que no será puesto en acción, pero la pregunta es, ¿funcionan para literatura dramática? Hay en el texto dramático un componente poco explorado y que paradójicamente es su
rasgo distintivo: la configuración de una metaestructura característica, un entramado lingüístico-performativo o subtexto, cuyo fin es bosquejar, sin duda, su realización escénica.
En un trabajo anterior (Serrano, 2024, p. 182-196) y llevados de la mano de Culler se
determinó que El camino rojo a Sabaiba de Óscar Liera cumplía con los cinco grados de literaturidad. En los dos primeros rasgos la evidencia está presente en el subtexto y en las didascalias.
En el caso de Cartas al pie de un árbol, el lenguaje en primer plano se comprueba justamente
en el subtexto. Las acotaciones en la obra son mínimas. Una al principio: “Salvo en el espacio
llamado ‘¡Hay que esperar!’ Los personajes responderán con una reacción eléctrica al escuchar
variaciones de la palabra esperanza: esperar, espero, esperando, etc.” (Norzagaray, 2003, p. 95).
Y otra al final: “Mamá sorda no escucha, sigue rumbo al norte donde levanta la cruz
que da cuenta de su muerte con un letrero que dice ‘DESCONOCIDA’” (Norzagaray, 2003,
120).
El autor etiqueta cada una de las escenas con títulos que aunque pueden considerarse
acotaciones, no intervienen en la acción de ese drama. Por lo menos en las primeras tres escenas
de la obra (El caos, ¡Hay que esperar! y Desesperanza) todas las derivaciones del verbo esperar y la palabra esperanza están resaltadas con texto en negrita. Esa indicación se debe inferir
como un subtexto que definitivamente orienta la realización escénica y, por dicha razón, estas
derivaciones son indispensables. Así, en la puesta en escena realizada por el autor, la indicación
era la suspensión en el tiempo por un momento, la relevancia de la espera como el único recurso
para seguir adelante. La escena entonces se vuelve poética debido, en gran parte, a la construcción plástica con los cuerpos de los actores. En su contraparte textual, el lenguaje en primer
plano está en el subtexto que ayuda a dicha resolución escénica. Si bien, la puesta en escena es
efímera, las negritas en la publicación consignan este lenguaje en primer plano y trascienden a
futuros montajes de la obra.
Paralelamente, Culler nota que “los críticos literarios y los historiadores de la literatura utilizaban la vida personal del autor, la psicología, la filosofía, en vez de vislumbrar una
ciencia literaria” (Culler, en Angenot, et al., 1993, p. 39). Habría que preguntarse si la literatura
requiere convertirse en ciencia, lo que implicaría que tendría que ser generada exclusivamente
por científicos. Jackobson sostiene que “si los estudios literarios quieren convertirse en una
ciencia, han de reconocer el procedimiento como a su personaje único” (Citado por Culler, en
Angenot, et al., 1993, p. 39). He aquí una paradoja importante: pareciese que la literatura como
ciencia no es necesaria sino para el acto de crear, lo que puede resultar en un oxímoron complejo.

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El lenguaje integrado, que es el segundo rasgo de literaturidad en el esquema de Culler,
se manifiesta a través de la poesía de lo cotidiano. No obstante, los personajes de Cartas al pie
de un árbol están en su momento, en su entorno, en su búsqueda y no tienen tiempo de pensar
en lo poético. Pero en los textos dramáticos, dicho rasgo se encuentra presente porque el dramaturgo debe propiciar ese espacio. En Cartas al pie de un árbol hay ejemplos contundentes, sobre
todo en la sonoridad. Además del pasaje ya citado de la espera, en la que la conducción poética
está en la derivación de esperar, hay un momento en el que Crisóforo Pineda, el oaxaqueño
vendedor recita, mientras se encuentra con el sueño americano hecho realidad:
Pos yo voy a llevarle yerbas a los güeros, para vivir allá de lo que da la tierra aquí. Es
una idea vieja que yo tengo, pero hasta ahora me animé. Hasta ahora que se me están
muriendo de hambre los chamacos; porque el hambre no la cura el chicalote, el tabachín, el cuachalalate, achicoria, zempasúchil, saltatechichi, chile chiltepín...
No, pos ésa se cura comiendo. Y pos allá por las yerbas no pagan casi nada,
pero pos acá sí. Acá los güeros se atascan con pastillas bien caras; cuando vean lo
que hace el chicalote, el tabachín, cuachalalate, achicoria, zempasúchil, saltatechichi,
chile chiltepín... (Norzagaray, 2003, p. 108)
Norzagaray potencia el sonido consonántico “ch” para crear una imagen poética sonora. Potencia la fonética, es decir, el sonido de la consonante “ch” para crear una imagen poética
sonora, teniendo en cuenta que esta consonante palatal es por sí sola sorda, pero la repetición
provoca un efecto sonoro característico. Algo que es efímero y, al mismo tiempo, perdura en la
memoria sonora del espectador. Es una clara muestra del lenguaje integrado. Cabe mencionar
que el personaje dice ese mismo parlamente en zapoteco y en inglés, conservando su resonancia. El parlamento reverbera en los oídos del espectador y refuerza el uso del lenguaje para la
creación de un personaje que engloba, en pocos renglones, la importancia de la presencia de
los migrantes en los Estados Unidos. Cartas al pie de un árbol cumple con el segundo rasgo de
literaturidad.
El tercer rasgo que propone Culler está presente en toda manifestación dramática. Allí
no hay mucho que discutir. Se trata de la ficción. Incluso en aquellos textos basados en hechos
reales, la ficción es necesaria, puesto que no hay certeza de cómo sucedió la situación que se
representa y, aunque la hubiese, el teatro requiere ficcionalidad para que permanezca en la convención. Rodolfo Usigli decía, a propósito de lo histórico en la ficción:
Si se lleva un tema histórico al terreno del arte dramático, el primer elemento que
debe regir es la imaginación, no la historia. La historia no puede llenar otra función
que la de un simple acento de color, de ambiente o de época. En otras palabras, sólo la
imaginación permite tratar teatralmente un tema histórico”. (citado en Cervera, 2010,
p. 139)

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Y aunque la fábula de Cartas al pie de un árbol no es un hecho histórico sino un hecho
real, con más certeza se aplica el principio de Usigli. La dramatización y la poetización de la
realidad es del autor. Entendamos como poetización de la realidad el proceso de tomar la realidad y engrandecerla a los ojos del espectador a partir de protocolos líricos y dramáticos. Celene
García sostiene: “La poetización de la realidad que incluye tanto la distorsión del referente por
medio de una óptica lírica o de una expresión poética, como la naturalización de lo maravilloso.” (García, 2004, p. 217).
En Cartas al pie de un árbol, Norzagaray poetiza la realidad:
Hombre 1: ¡Vámonos!
Mujer: No, hay que esperar.
Hombre 1: No va a venir.
Hombre 2: No. Hay que esperar.
Mujer: Sí. Esperar.
Hombre 1: No. Vámonos.
Mujer: Hay que esperar.
Hombre 2: Hay que esperar.
Hombre 1: ¿Esperar? Pos: esperar.
Hombre 3: ¿Qué pasó? ¿Dónde estaban? Los estuve esperando. Quedamos hace
media hora... tenemos que llenar un galón con agua. Nos van a cruzar por el desierto.
Yo nomás hago una llamada y regreso. (Norzagaray, 2003, 97)
La escena enfatiza la esperanza de los personajes, que es lo único que les importa y
que los imputa como ilegales. La realidad está poetizada para que el espectador dimensione la
fábula, y esta dimensión da paso a la ficción.
El cuarto rasgo de literaturidad de Culler es la estética como atracción hacia algún
momento literario, algún objeto, alguna manifestación musical o que es derivada de la belleza
y de cierta atracción que puede causar lo inusual. La estética encontrada, por ejemplo, en una
serpiente, que nos causa al mismo tiempo terror. O la belleza que podemos encontrar en un
bulldog inglés. Pero la belleza es relativa y la estética se contagia de esto último. O como lo
decía George Santayana: “La verdad es que el grupo de actividades que llamamos Estética es
variopinto, creado por ciertos accidentes históricos y literarios” (Santayana, 2006, p. 72).
Cartas al pie de un árbol es un accidente literario provocado por un accidente de poca
importancia en lo individual, pero de mucha en lo colectivo. Puesto que la historia de la mamá
sorda no es un hecho histórico, históricas serán las vicisitudes horrorosas que rodean la migración y que están, como ya se dijo antes, poetizadas en la pieza dramática. Y esa migración va
escoltada por diversas manifestaciones escénico-poéticas que llamaremos “accidentes escénicos” hasta darle sentido a la historia.
Ahora bien, el caso a continuación no se puede categorizar como accidente literario

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porque en el libreto no hay indicación de lo que sí sucedió en la puesta en escena: Hay un momento, después de un parlamento del pollero con la madre, en el que entra a escena un mariachi,
interpretando la canción “Paloma querida”, compuesta por José Alfredo Jiménez. El mariachi,
mientras canta, camina por todo el escenario, completando la procesión de los personajes migrantes. Uno de ellos carga en su hombro una imagen de yeso de la Virgen de Guadalupe. Otro,
una figura de Jesús Malverde, uno más se muestra confundido. Al centro, el pollero, vestido más
como un pachuco elegante, permanece de espaldas, inmóvil, con los brazos abiertos, a manera
de desprecio, como un cristo renegado, mientras que la madre se va a sentar al lado izquierdo del
escenario, en proscenio, justo el punto donde es común que el espectador vea primero (Zenteno,
2022, 53m51s).
Por un lado, esta manifestación estética no es un rasgo de literaturidad en la obra en
tanto que literatura dramática, puesto que no está en el libreto, sino que es generada a través de
la dramaturgia del director. Por otro lado, la estética se encuentra presente en personajes como
el Saurino, un narrador-adivinador que enlaza la fábula también de manera poética. El mote de
Saurino, según lo contaba Norzagaray, se refería a las personas que veían a los muertos en los
pueblos. Personajes que tienen un sexto sentido y que son de utilidad para la ficción. Después
de la intervención del mariachi, dice el Saurino:
He visto cosas simples, y cosas que la gente ni se imagina. Chistosas y horribles. Vi
casarse a la indocumentada con el gringo, ella de blanco acá y él de frac allá, dándose
el beso entre la malla de alambre. Partidos de voleibol he visto, con un equipo gringo
y uno mexicano, pelota binacional y la cerca como red. Muertos, muchos muertos
que sigo viendo, pero la gente no me cree, gente que se murió en medio del desierto
porque no quiso abandonar el ajedrez de mármol que llevaba de Puebla a Nueva
York. O congelada, pero sin soltar los coricos, las semitas que traían de Sinaloa y que
llevaban a Sacramento. Vi encallar en la arena una virgen de Guadalupe de talavera, y
ahí quedó como capilla vigilante para once cadáveres. Vi una vez un santo, pero no de
mármol, no de madera, no de cartón, un santo real, un mártir de verdad, un muerto de
atrás que se les apareció vivo como en un ahora, a unos paisanos, los ayudó, los llevó
de la mano a donde había agua y trabajo. (Norzagaray, 2003, pp. 115-116)
La estética se refuerza con el sincretismo que plantea el autor. La estética suaviza
el horror. Lo que debería ser considerado como una sola región, está dividido por una valla,
que más allá de lo pertinente o no de la misma, no deja de ser un elemento surrealista al que
el residente fronterizo se encuentra acostumbrado, tanto, que ya no lo es. La cerca es una red,
dice el Saurino, pero no una red que protege al que cae en ella, sino una red de confusión y de
división histórica.

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El quinto rasgo de literaturidad se refiere a la intertextualidad y la autorreflexión.
Las historias de migrantes se intertextualizan una y otra vez. Y no necesariamente las que se
presentan en la literatura, sino aquellas que se presentan de manera cotidiana, que transforman
el surrealismo en un realismo aplastante. Cleofas Hernández es nada más una etiqueta, un rostro,
que le da forma a una anécdota cuyo resultado tiene dos vertientes: Alcanzar la utopía del sueño
americano o quedarse en la pesadilla del sueño mexicano rumiando la poca fortuna de no poder
cruzar. En el caso de Cleofas Hernández, él sí logra cruzar, pero el precio es tan alto –ceguera,
desmemoria– que el verdadero éxito del personaje está en el regreso. Así que pone manos a la
obra:
Hijo ciego: ... Ya pepené todos mis recuerdos. Necesito abrazar a mi madre, pa´ ver
si todavía está como la tengo aquí. Se fletaba duro pa´ darnos de tragar. Se rentaba de
rezandera el día de los muertos pa´ rezar los rosarios a cambio de unas monedas; y
también inyectaba y ponía sueros. Necesito abrazar al viejo, a ver si ya se ablandó ese
fierro. Ahora sí, Tarzán, a calcetín pelón y sin parar. ¡Todo pa’l sur, todo pa’l sur...!
(Norzagaray, 2033, p. 119)
El final feliz es Cleofas Hernández caminando entre cruces de migrantes que ya no ve,
mientras su madre, que es sorda, en una metáfora de lo que pasa con los que están en México y
quieren ir al sueño americano, camina hacia el norte. Se van a cruzar en algún momento –así lo
determinó el director-autor en la puesta en escena, en la que dos caminos se entrecruzan–, pero
no se van a ver ni se van a escuchar.
En cuanto a la autorreflexión, el Saurino juega el papel de aquel que, desde lejos – el
que ve a los muertos–, cuenta lo que sucede, con un toque de resignación, como si ya supiera
que un final feliz entre cruces no es posible, pero al mismo tiempo reflexiona e invita al espectador a hacerlo:
Tengo que decir que he visto a los zopilotes rondar sobre los moribundos, prediciendo
la putrefacción. He visto oaxaqueños pasar del idioma zapoteco al inglés apenas se
mueren, nomás de ganas. He visto pollos rostizados, ahumados, congelados. Muchos.
Pero ya lo voy a decir todo aunque nadie me crea, porque si no, estas cosas se van a
perder conmigo, como se pierde el mundo cuando estoy dormido. (Norzagaray 2003,
p. 118)
En análisis anteriores, para determinar el grado de literaturidad de un escrito (Serrano,
2024, p. 26), se propuso que se otorgara un punto por cada rasgo de literaturidad de Culler. Si
la puntuación final estaba entre cuatro y cinco puntos, se consideraría como literatura de primer
grado. En este caso entrarían los ensayos escritos, que poco tienen de ficción, pero que sí tienen
los otros cuatro rasgos. Si el escrito tiene dos o tres puntos, se consideraría literatura de segundo
grado. En el caso de los escritos con uno o cero puntos, no se deberían considerar “literatura”.

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Como se puede inferir, en Cartas al pie de un árbol, se cumplen los cinco grados de
literaturidad de Culler, por lo tanto, según lo propuesto, podría ser considerada literatura de
primer grado. Pero no hay que olvidar que Cartas al pie de un árbol es literatura dramática, por
lo tanto, fue escrita para verse y escucharse, lo que implica una transformación tan necesaria
como natural, de tal manera que podríamos juzgarla en dos niveles, desde su palabra escrita y
desde su palabra dicha. En otros términos, el discurso dramático tiene, naturalmente, una doble
intencionalidad: en un primer plano, canónico, existe un planteamiento literario específico (su
literaturidad), pero en un segundo nivel, de semiosis discursiva, hay un entramado pragmático
que potencia el cómo significar en la escena.
Por lo tanto, aquí se proponen seis rasgos de dramaturgialidad. Lo que se pretende es
determinar si el texto dramático es literatura de calidad o no. El concepto de dramaturgialidad
que aquí se propone tendrá que ser aplicado a diversos textos dramáticos con el fin de afinar su
precisión, pensando siempre que los resultados aritméticos del arte nunca son exactos y es allí
donde radica su complejidad. Es decir, en el arte, prácticamente nunca dos más dos son cuatro.
Hay que decir que algunos de los rasgos de dramaturgialidad fueron obtenidos de la
literaturidad de Culler y dos de ellos fueron eliminados para esta primera etapa de la experimentación.
Los rasgos de dramaturgialidad propuestos son:
1.

Lenguaje integrado.

2.

Poesía de lo cotidiano.

3.

Facultad de dialogación.

4.

Ficción.

5.

Estética.

6.

Capacidad de progresión dramática.

En primer lugar, se abordará el lenguaje integrado, existente como tal en la literaturidad. En este punto se ha de pensar en la forma en que el lenguaje corresponde al personaje. Y no
es nada más un asunto de acentos en el habla por el idioma o por la región en la que el personaje
creció y se desarrolló, sino por las maneras de construir las frases con las que el personaje se
comunica, o expresa lo que siente, o las pausas que utiliza para justamente comunicar algo con
ellas. Un ejemplo de lo anterior está en la obra La visita del ángel, de Vicente Leñero (1981). En
la primera escena, el autor, con un lenguaje en primer plano, narra las acciones de los dos perso-

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najes ancianos, el abuelo y la abuela, con una precisión casi milimétrica. Primero entra la abuela
y se prepara para cocinar una sopa de verduras: se pone su delantal, guarda el mandado, guarda
el queso y los bisteces, lava y pica las papas, las zanahorias y las calabazas. Lo que aquí se ha
descrito en pocas palabras, el autor lo precisa en varias cuartillas. Enseguida llega el abuelo y
se sienta a leer el periódico, mientras la abuela sigue preparando la comida y la mesa. Después
sabremos que esperan a Malú, su nieta. Durante estas tres primeras escenas, los diálogos son
mínimos. Solo para establecer qué relación tienen entre ellos y que esperan a la joven a comer.
El cuidado con el que Leñero narra la acción, lo lleva a utilizar un lenguaje en primer plano.
Para después, en la cuarta escena, con la llegada de Malú, el lenguaje se convierte en integrado.
Por lo general, el lenguaje en primer plano en el teatro está en las didascalias. Como ya
se mencionó, las didascalias en Cartas al pie de un árbol son mínimas, y sabemos que hay muchísimas obras en las que ni siquiera existen. Por lo tanto, no se considera un rasgo importante
para la dramaturgialidad. También el lenguaje en primer plano puede estar en los parlamentos,
pero si tenemos a un personaje que pondera el lenguaje en su hablar, se convertirá en lenguaje
integrado. Ya ejemplificamos el momento de lenguaje integrado contundente de Cartas al pie de
un árbol: el momento en que Crisóforo Pineda dice una letanía para vender sus productos. Pero
hay un momento en que lo dice en inglés, puesto que ya llegó a la tierra del sueño americano.
Lo dice en inglés, porque hace lo mismo que hacía en México, pero ahora en Estados Unidos.
Dice Crisóforo:
Oaxaqueño: I brought herbs to the güeros, o live here of what the earth gives
over there. It’s an old idea that I had. But until now I decided, because my children are dying of hunger, and hunger is not cured by chicalote, tabachín, cuachalalate, achicoria, zempasúchil, saltatechici, chile chiltepín... No, that’s only
cured eating and over there you pay almost nothing for the herbs. Over here
yes. Los güeros take a lot of expensive pills. When they see what el chicalote, tabachín, cuachalalate, achicoria, zempasúchil, saltatechici, chile chiltepín...
Do, they will pay something and in dollars, is a lot. Well, I say, something to feed my
people. I can tell you I have so much work I even hired people to help. (Norzagaray,
2003, pp. 117-118)
Puesto que el lenguaje integrado es un rasgo que se toma de Culler, ya se ha explicado
antes. Este ejemplo es para reforzar el rasgo en el texto de Norzagaray.
El segundo rasgo de dramaturgialidad es la poesía de lo cotidiano, o poetización de la
realidad. En este mismo artículo hablamos de cómo la ficción se liga a la poetización de la realidad, pero es necesario hacer énfasis en la poesía de lo cotidiano, que también ayuda a integrar
el lenguaje. Habría que discutir el carácter indispensable de la poesía en el teatro, que no es necesariamente el drama en verso, o las figuras poéticas en el teatro. Hay una franja delgada entre

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las figuras poéticas en el teatro y la poesía de lo cotidiano. La más notable de las diferencias
en la poesía de lo cotidiano es que el personaje no está consciente de que está haciendo poesía.
Es como la comedia: el personaje nunca está consciente de que es gracioso. La poesía de lo
cotidiano es un rasgo en las características del personaje. Si bien, no es “el poeta de la región”,
el personaje, en el uso de la vida diaria de figuras poéticas, logra una particularidad notable.
Helena Beristáin parte de las figuras retóricas:
La retórica tradicional llamó figura a la expresión ya sea desviada de la norma, es
decir, apartada del uso gramatical común, ya sea desviada de otras figuras o de otros
discursos cuyo propósito es lograr un efecto estilístico, lo mismo cuando consiste en
la modificación o redistribución de palabras, que cuando se trata de un nuevo giro de
pensamiento que no altera las palabras ni la estructura de las frases. (Beristáin, 1995,
pp. 211-212)
La poética se apoya en la retórica. En un efecto estilístico que dota de personalidad
al personaje. Esto que parece una redundancia, no solo no lo es, sino que ayuda a aclarar que,
personaje sin personalidad no es un personaje protagonista. Dice Cárdenas que la retórica
“garantiza, en alguna medida, su aspiración a la verdad y, finalmente, al establecer relaciones
con la poética y con las pasiones, ocupa su lugar en el mundo de la vida” (Cárdenas, 2003, p.
14).
La retórica reafirma la palabra, le da sustento, y la palabra reafirma el parlamento, el
diálogo. La retórica le da aliento a la frase que va a construir al personaje. En el teatro, nada se
dice porque sí, o para ser más contundente, todo se dice por alguna razón. En Cartas al pie de
un árbol el personaje que complementa al protagonista es la madre: una mujer sorda, humilde,
sin preparación, que ha sabido vivir la vida por instinto y está consciente de que su forma de
sobrevivir sin su hijo es ir a buscarlo. Dice la mamá sorda:
Mamá sorda: ... ¿Qué ando haciendo yo en medio de este gentío? Gestos nomás veo
y algún ruido que me llega, pero nada más. A loca me han de estar tirando cuando les
pregunto por un muchacho muy guapo, muy bonito, muy curiosito que es mi hijo. A
todos los mueve el reloj y yo no sé leerlo tampoco. Yo me guío por las nubes, por el
sol, por la luna. Por la luna, sobre todo. Para castrar un puerco hay que hacerlo con
luna llena, porque conforme ésta se hace nueva se va cerrando la cicatriz del marrano.
No que al revés, te mata los puercos: conforme la luna engorda lo hacen también los
huevos del animal hasta que se les pudren y revientan. ¿Y para cortarse el pelo? Pues
con luna nueva. ¿Y para plantar un árbol? También, porque de ahí prenden con la luna,
crecen con ella hasta ponerse frondosos. (Norzagaray, 2003, p. 107)

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La mamá sorda habla de lo cotidiano, pero si alguien la escuchara, diría, como aquel
cantinero de la obra El camino rojo a Sabaiba de Óscar Liera: “¡Tú has de ser de esos que les
dicen poetas y estás inventando!” (Liera, 2015, p. 368).
El tercer rasgo de dramaturgialidad es la facultad de dialogación. Ya se ha dicho que no
es lo mismo dialogar para la lectura que para la escucha. Porque además, en la lectura, el lector
confiere su propia interpretación que, aunque mental, permite la construcción del personaje en
la imaginación. Pero en el caso del teatro, el diálogo se construye sobre un ente, (personaje), que
el público está viendo. Así que la facultad de dialogación tendrá que ser más precisa y además
marcar un acento que se relaciona con el sexto grado de dramaturgialidad, que veremos más
adelante. En el caso del diálogo teatral, es importante construir al personaje sobre la base del
que lo interpreta. Es decir, la correspondencia con el cuerpo que la emite. Dice Anne Ubersfeld
cuando habla del diálogo de la verdad:
Es regla “primordial”, dice Grice, reuniendo el sentido común y esta verdad universal
pero inadvertida, que todo enunciado compromete al enunciador y que, en todo caso,
la palabra no puede ser sino palabra de verdad, y que si como dice Sócrates, “nadie es
malo voluntariamente”, tampoco nadie es mentiroso voluntariamente. (2004, p. 85)
Es decir, la mentira tiene la posibilidad de convertirse en una verdad contundente. Y
esa verdad es la que le da carácter al personaje. La “mentira verdadera” lo refuerza. Continúa
Ubersfeld:
La verdad es un derecho: la respuesta verdadera se debe dar a quien nos pregunta qué
camino debe tomar para llegar a su destino... Si la regla de verdad no fuera universal, no habría
ni sociedad, ni actividad en común posible.
Por eso, en la vida corriente, la mentira es, en el momento de decirla, imposible de
revelar. Pero no es igual en el teatro, donde toda palabra es pasada por la criba y donde
toda mentira es una herramienta dramatúrgica, una palabra-acto. (2004, p. 85)
La mentira surge también de la omisión. Por eso es muy importante lo que el personaje
no dice. Y así como hay maneras de decir las cosas, también hay maneras de no decirlas. Los
silencios en la narrativa se leen, en el teatro se escuchan. Pero hay que saber manejarlos. El oído
del escritor de drama es diferente al del narrador y al del poeta. Por eso no necesariamente el
buen narrador o el buen poeta son buenos dramaturgos y viceversa.
El diálogo teatral es un gran constructor de literatura. En el Siglo de Oro abunda la alta
literatura, que construye también situaciones. Termina siendo la herramienta madre del drama.
Lo dice Aurelio González, citando a Canavaggio:

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La construcción o diálogo teatral puede tomar varias formas. Canavaggio considera
que, a finales del siglo XVI y durante el siglo siguiente, en España existen tres fórmulas básicas, de las cuales nos interesan dos: la primera presenta simplemente elementos heterogéneos agrupados en un espacio común; la segunda, que es la que se sigue
en Los empeños de una casa, elaborada progresivamente por la “comedia nueva”, en
la cual se rechaza la yuxtaposición de conjuntos heterogéneos que había caracterizado
la estructura dramática del teatro anterior a Lope. (González, 1993, p. 276)
Si bien el diálogo en la dramaturgia contemporánea no contempla las reglas del Siglo
de Oro español, sí tiene sus reglas tácitas que son de alguna manera impuestas por la progresión
dramática a través de dichos diálogos. En contraste, el aliento de la frase contribuye a ese
diálogo. ¿Cuántas palabras necesita el personaje para dar alguna información? ¿Esas palabras
son marcadas por la nacionalidad del personaje o por la geografía de la situación? ¿Cómo dice
un ruso “te amo” a diferencia de un mexicano? Ese es el aliento de la frase, y es allí donde se
hace indispensable la escucha. Dentro de los actos del habla, el acto perlocutivo es el que estará
presente en el diálogo teatral. Dice Helena Beristáin:
El acto perlocutivo es aquel en que la fuerza ilocutiva del enunciado produce un efecto sobre el oyente y quizá un cambio de dirección en sus acciones como cuando se
sugiere, se solicita, se aconseja, se suplica, se ordena algo, aunque sea indirectamente... (Beristáin, 1995, p. 27)
Por lo tanto, tratándose el teatro de una representación de la realidad, se vale de la
fuerza ilocutiva para ocultar y administrar la información que se revelará. Y como el teatro es
situación, la siguiente afirmación de Beristáin tiene sentido: “Los actos perlocutivos muchas veces requieren, para ser interpretados como tales, de un amplio contexto situacional. Por ejemplo,
la expresión: Hace frío puede significar, o no, una orden o una petición: Cierra la ventana.”
(Beristáin, 1995, p. 27)
Es muy común en el teatro que, si está claro el contexto, la enunciación también lo es
y en especial estarán claros los silencios. Pero lo principal en la facultad de la dialogación es la
presencia de la progresión dramática o el ritmo, aunado a la función utilitaria de la escena. P.
Pavis dice que el ritmo “constituye la fabricación misma del espectáculo” (1998, p. 401).
Siempre que se lea o se escriba una escena, habría que preguntarse qué aporta a esa
manifestación dramática. Y claro, hay muchas escenas en las que el diálogo es mínimo –Ya se
mencionó el caso de La visita del ángel, de Vicente Leñero– pero en la mayoría de los casos el
diálogo es una piedra angular de la construcción del drama. En Cartas al pie de un árbol los
personajes que más dialogan son el hijo ciego y el lazarillo, y son los que construyen la situación

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que da pie a todo el entorno. Es decir, el hijo ciego y el lazarillo hacen que existan los demás
personajes. Sin embargo, en la escena titulada “Vámonos”, el autor, solo con diálogo y una didascalia final, construye el accidente que sufren los personajes y que deja al protagonista ciego
y con problemas de memoria.
VÁMONOS
Todos: ¡Vámonos!
Pollo 3: ¡Espérenme!
Pollo 1: Oye, no vamos a caber. Está muy apretado eso.
Pollo 2: Pues que no se cruce el gordo y que nos espere.
Pollo 3: ¡Chinga tu madre!
Pollo 1: No. Ya en serio. No vamos a caber.
Pollo 4: No sean coyones, nomás es un tramo cortito.
Pollo 3: Si nos acomodamos, a huevo que cabemos.
Pollo 1: Pues, sí, ¿verdad? Cuando nos íbamos a pizcar algodón bien que nos acomodábamos.
Pollo 2: Pero íbamos en un camión de redilas, no en la cajuela de un carro. todos:
¡Vámonos!
Pollo 1: Acomódense bien.
Pollo 2: Vengo muy apretado.
Pollo 1: Me están aplastando.
Pollo 3: No sean llorones.
Pollo 1: ¿Cuáles llorones? No puedo respirar.
Pollo 2: Yo tampoco. Está entrando humo.
Pollo 3: Ya, no chillen, díganle que se pare.
Pollo 2: N’hombre, no nos van a oír.
Pollo 1: Me están asfixiando.
Pollo 3: No puedo respirar.
Pollo 4: ¡Auxilio!
Pollo 1: No puedo respirar, no puedo respirar, no puedo respirar...
Pollo 4, que es Crisóforo Pineda, oaxaqueño, se levanta como único sobreviviente. Durante el siguiente monólogo deambula por el espacio. (Norzagaray, 2003, p.p.
102-103).
Esta escena tiene una repetición no literal más adelante, refrendando el accidente que
da paso al drama.

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El cuarto rasgo de dramaturgialidad está presente también en la literaturidad y ya fue
comentado anteriormente, cuando veíamos por qué Cartas al pie de un árbol cumplía con el
rasgo de ser ficción a pesar de estar basado en hechos reales. No abundaremos en esto, puesto
que ya ha sido tratado.
El siguiente rasgo de dramaturgialidad es la estética, que se retoma de la literaturidad, y por lo tanto también ya ha sido planteado. Queda decir que en la dramaturgia hay dos
opciones para experimentar la estética: La dramaturgia literaria y la dramaturgia escénica. Por
lo menos las dos opciones que se plantean en este artículo, pero también podríamos hablar de
la dramaturgia del actor, o del espectador, que será el que ponga el último acento en lo que es
estético. Es decir, la estética que da el contexto del espectador. La puesta en escena de Cartas al
pie de un árbol se presentó en otros países, y la catarsis provocada por el mariachi, por ejemplo,
era diferente en Managua que en París. En este último, algunos espectadores al final de la obra
se subieron a bailar con otras piezas que les prodigó el mariachi, mientras que en Managua el
mariachi provocó llanto, catarsis por la nostalgia.
El sexto rasgo de dramaturgialidad es la capacidad de progresión dramática. Como ya
se dijo, la progresión dramática está ligada a la facultad de dialogación. La progresión dramática está presente cuando la situación y los personajes se desarrollan en favor de la fábula, es
decir, cuando aportan elementos que ayudan a contar una historia. No es necesariamente una
evolución, sino una transformación. Los personajes no deberían de ser los mismos al principio
y al final. Incluso, aquellos personajes que no son capaces de cambiar su situación por más que
se desee (Las tres hermanas de Chejov), tienen un reconocimiento que los transforma. Y la
situación siempre se verá impregnada por esa transformación de los personajes. Luis de Tavira
define ritmo como la capacidad de progresión dramática. (L. De Tavira, comunicación personal,
marzo de 1998). Y Pavis se basa en el contraste de ciertos términos para su definición:
En la representación, el ritmo es visible en la percepción de efectos binarios: silencio/
palabra, rapidez/lentitud, llenado/ vaciado del sentido, acentuación/no-acentuación,
contrastación/banalización, determinación/indeterminación. El ritmo no afecta únicamente a la enunciación del texto; vale también para los efectos plásticos: Appia, por
ejemplo, refiriéndose a sus escenografías, habla de «espacio rítmico». (1998, p. 403)
En el caso de Cartas al pie de un árbol, la progresión es vertiginosa, a pesar de que
las escenas tituladas Vámonos y Vámonos II, en las que se representa cómo los personajes se
acomodan en la cajuela de un carro y luego sufren el accidente que deja ciego y con problemas
de memoria a Cleofas Hernández, son casi iguales. Cartas al pie de un árbol también cuenta con
varios monólogos, sobre todo del Saurino y de la madre sorda. En esa manifestación escénica,
no todos los efectos binarios a los que se refiere Pavis están de manifiesto, sin embargo, la narración dramática de esas escenas es indispensable para que la fábula avance, para que la historia
progrese, para que los personajes se transformen. Así, el sexto rasgo de dramaturgialidad se
cumple en Cartas al pie de un árbol.

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Conclusión
Este artículo es una primera aproximación con miras a establecer formalmente el concepto de la dramaturgialidad y su utilidad. El concepto tendrá que ser puesto a prueba en otros
textos dramáticos. Idealmente, se debe comenzar sobre todo por los textos clásicos. Cartas al
pie de un árbol es una obra en proceso de convertirse en un clásico mexicano, puesto que no
envejece ni su temática ni su poética. Pero interesante sería probar la dramaturgialidad en obras
como Edipo Rey, de Sófocles; o Casa de muñecas de Henrik Ibsen. O en cualquiera de las obras
de Shakespeare. Elegimos tomar como modelo Cartas al pie de un árbol porque, además del
texto, conocimos la puesta en escena de Ángel Norzagaray, amén de que hay registro de video.
También habrá que preguntarse para qué puede ser útil la dramaturgialidad. El primer
reto de un director de escena es elegir el texto dramático. Una buena elección de texto resuelve
una parte importante del montaje, sin dejar de lado que esa buena elección no garantiza el éxito
de la puesta en escena. Incluso, una primera referencia de un director es revisar la lista de las
obras que ha montado.
Por otro lado, habrá que dilucidar y seguir investigando sobre la dramaturgialidad en
la dramaturgia literaria y la dramaturgialidad en la dramaturgia escénica. De aquí surgen más
preguntas de investigación que podrían llevarnos a afinar la literaturidad como instrumento de
medición y su correlato, la dramaturgialidad, para la dramaturgia literaria o escénica.

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REFERENCIAS
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RECIBIDO: 09 de junio de 2024
ACEPTADO: 05 de julio de 2024
DOI: 10.29105/de.v1i1.5

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

Más vale trote que dure y no
teatro que canse:
El papel de Formación Actoral
al Trote A.C. dentro del teatro
en Aguascalientes

Steady Trot Over Long Distance is Better
than Tiring Theater:
The Role of Formación Actoral al Trote A.C.
in Aguascalientes Theater
Carlos Adrián Padilla Paredes
Universidad de Guanajuato / Aguascalientes, México
Contacto: novonefeshc@gmail.com
ORCID: 0000-0002-2877-4206

1

Doctorado en Estudios Socioculturales. Candidato a Investigador Nacional por el Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores SNII del CONAHCYT

(2022-2025). Estancias Posdoctorales por México EPM (1) Conahcyt / Universidad de Guanajuato.

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Más vale trote que dure y no teatro que canse:
El papel de Formación Actoral al Trote A.C.
dentro del teatro en Aguascalientes

Steady Trot Over Long Distance is Better than Tiring Theater:
The Role of Formación Actoral al Trote A.C.
in Aguascalientes Theater
Resumen
Formación Actoral al Trote A.C. (FAaT) llegó a su XXX aniversario el 1 de febrero de 2024.
Por este motivo organizó Teatrotando, festival de compañías independientes de teatro, celebrado los meses de febrero y marzo de 2024 en el Foro Cultural al Trote, en Aguascalientes,
México. Este acontecimiento me incitó a escribir el presente artículo, el cual tiene por objetivo
conocer y reflexionar la trayectoria de Formación Actoral al Trote y su papel dentro del teatro en
Aguascalientes en cuanto a la enseñanza, la práctica escénica y su trascendencia como semillero
del teatro aguascalentense del siglo XXI. El lector encontrará, en primera instancia, un breve
marco histórico sobre los periodos teatrales aguascalentenses durante el siglo XX y hasta los
primeros años del siglo XXI. En segundo término, conocerá panorámicamente la trayectoria del
fundador de al Trote, el doctor José Claro Padilla Beltrán, así como los orígenes, la constitución,
las características y algunas de las puestas en escena emblemáticas de la agrupación. Hacia el
final, reflexionará sobre el papel de FAaT como semillero formador del teatro aguascalentense
del siglo XXI, para luego cerrar con las conclusiones.
Palabras clave: teatro independiente, Aguascalientes, gestión, enseñanza, semilleros.
Abstract
In commemoration of its 30th anniversary on February 1, 2024, Formación Actoral al Trote
A.C. (FAaT) hosted “Teatrotando”, a festival showcasing independent theater companies, held
in February and March 2024 at the Al Trote Cultural Forum in Aguascalientes, Mexico. This
event inspired the present article, which aims to explore and reflect on FAaT’s trajectory and its
role within Aguascalientes theater in terms of education, stage practice, and its significance as
a seedbed for 21st-century Aguascalentense theater. The reader will first encounter a brief historical framework of Aguascalentense theater periods throughout the 20th century and into the
early years of the 21st century. Secondly, they will gain a panoramic overview of the trajectory
of al Trote’s founder, Dr. José Claro Padilla Beltrán, as well as the group’s origins, constitution,
characteristics, and some of its emblematic productions. Towards the end, the reader will reflect
on FAaT’s role as a training ground for 21st-century Aguascalentense theatre. Finally, we conclude with our findings.
Keywords: independent theater, Aguascalientes, management, teaching, seedbeds

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“Al fin y al cabo somos lo que hacemos para cambiar lo que somos.”
(Galeano, 2003, p. 92).
Introducción
Este artículo tiene por objetivo conocer y reflexionar la trayectoria de Formación Actoral al Trote y su papel dentro del teatro en Aguascalientes y en México en cuanto a la enseñanza, la práctica escénica y su trascendencia como semillero del teatro aguascalentense del siglo
XXI. Comprender el comportamiento del teatro aguascalentense dentro de las primeras dos
décadas del siglo XXI exige observar diversos fenómenos. En esta ocasión, nos centraremos
en el papel que la compañía independiente Formación Actoral al Trote A.C. (FAaT) ha tenido,
puesto que desde 1994 fue la primera agrupación independiente de teatro, ha sido semillero de
actrices y actores y, con el tiempo, de directoras y directores, de otras agrupaciones, gestores,
académicos e investigadores del teatro.
Para conseguir los objetivos aquí planteados, en primer lugar, se muestran brevemente
las etapas del teatro aguascalentense (Padilla, 2019) previas al nacimiento de FAaT a fin de contar con un panorama del teatro de dicho estado; a continuación, gracias a búsqueda documental
(González, 1988), el enfoque de Historia del tiempo presente, (Mudrovcic, 2013) y entrevistas
etnográficas (Valles, 2009), el lector podrá conocer los orígenes y la trayectoria de José Claro
Padilla Beltrán y de la agrupación FAaT; finalmente, se destaca el alcance que Formación Actoral al Trote tuvo en las generaciones futuras de profesionales del teatro en Aguascalientes.
Panorama del teatro aguascalentense del siglo XX2
La meta de este panorama no es emprender un tratado, pues ya navegó ese objetivo la
obra en la que nos basamos para el presente apartado, sino contar con una perspectiva contextual que nos permita valorar histórica, social y teatralmente el significado de Formación Actoral
al Trote dentro del teatro aguascalentense. Pronto nos percataremos de que la historia del teatro
aguascalentense durante la segunda mitad del siglo XX es una (de)marcada por epónimos.
Julián Marías refiere el término de epónimo como el representante de una generación decisiva.
Para caracterizarlo hay que tener en cuenta su escala provisional, hipotética, como retícula para
contemplar una realidad histórica (Marías, 1961, p. 171).
El teatro en Aguascalientes a lo largo del siglo XX está compuesto por periodos bien
definidos: teatro amateur, con el teatro anarquista-socialista; el infantil, con Ferrer y Guardia
(1923); el Grupo Hamlet, de Elías Rivera (1933-actualidad); y el teatro del Instituto Aguascalentense de las Bellas Artes IABA, con Leal y Romero (1950-1969). El teatro institucional, de
la Casa de la Cultura, con los Teatristas de Aguascalientes, de Jorge Galván (1969-1985); y del
Instituto Cultural de Aguascalientes ICA, con La Columna de Aguascalientes, de Jesús Velasco
(1985-actualidad). El teatro independiente, en la década de 1990, con múltiples personajes.

Para realizar este brevísimo revuelo histórico de las etapas de la enseñanza y la praxis del teatro aguascalentense,
nos basamos en el libro Rupturas y continuidades del teatro en Aguascalientes, de Padilla (2019), específicamente en el
apartado titulado Síntesis de las etapas del teatro en Aguascalientes durante la segunda mitad del siglo XX (pp. 27-38).

2

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La profesionalización del teatro, con el programa de Técnico en Actuación, del Centro
Cultural “Los Arquitos”, del ICA (1994); y la irrupción de las universidades a partir de la Licenciatura en Artes Escénicas y Audiovisuales, de la Universidad La Concordia, primera licenciatura relacionada con la actuación (2004).
Teatro amateur
¿Qué es lo amateur? Según la Real Academia Española el concepto, adjetivo, tiene
origen francés, que en su primera y segunda acepciones se define como: “1. Adjetivo: aficionado
(que practica sin ser profesional un arte, deporte, etc.). Actor, deportista amateur. 2. Adjetivo:
Propio de un amateur. Ciclismo amateur. Categoría amateur”. (Real Academia Española, 2024).
Podemos leer que un ámbito empleado para definirlo en su primera acepción es “actor”, así,
desde la segunda, podemos componer un actor amateur. El actor amateur es aquel que practica
la actuación sin ser un profesional en el arte escénico. Lo amateur es lo que se realiza por aficionados, entusiastas, personas no especializadas, profesionales, con conocimientos sobre un
ámbito en particular, pero de procedencia informal.
Hacia 1923 nació en Aguascalientes una manifestación de teatro anarquista-socialista
con características del teatro amateur por parte del Grupo Cultura Racional. Se desarrolló de
manera bicéfala: por un lado, el Cuadro Artístico Emancipación Obrera, formado por Elías
Rivera, por el otro, el grupo de teatro infantil Ferrer y Guardia, fundado por Alfonso Guerrero.
En 1933 el Grupo Hamlet fue creado por Elías Rivera; el teatro que hacían era de tipo familiar
(conformado por familiares y amigos), usaban apuntador, su técnica era “lírica”, se valían de la
observación, el empirismo, la imitación del cine hollywoodense de la época y ponían en escena
una obra cada semana o cada dos semanas, aunque a veces se daban más tiempo para prepararlas. Contaban con su propio espacio teatral y con un elenco estable, el cual inició con Juan
Manuel Rodríguez, Rafael Muro, David Reynoso, el Trío Nocturnal, las Hermanitas Martínez,
Saturnino Barrón, Arnulfo de Luna, Víctor Sandoval, Bebé Candelas, Rubén “el Chirrión”, el
locutor Jaime Durán “Tanquito”, entre otros. Algunas de las principales obras que pusieron en
escena del teatro del romanticismo y clásico fueron La mujer equis, La enemiga, La dama de las
camelias, Qué hacemos por nuestros hijos, Caín y Abel, Soldado de San Marcial, Mercaderes,
Juan Simón el enterrador, En la hacienda, En un burro tres baturros, Marcelino, pan y vino, La
pasión, El cardenal, Genoveva de Bravante, La Llorona, Gutierritoz, entre otras. Elías Rivera
falleció en marzo de 1979 y su hermana Socorro heredó la batuta hasta 1995, fecha de su deceso,
y desde entonces es dirigido por los hermanos Ambrosio y Zenaido Muñoz Alcalá y José Luis
Araiza Romo.

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Teatro Institucional
Figura 1
Fotografía de Antonio Leal y Romero.

Nota. Integrantes del grupo de Leal y Romero, de izquierda a derecha, primera fila de
pie: esús Reyes, Javier Gutiérrez, Víctor Sandoval, Alfonso Márquez, Antonio Leal y
Romero (círculo), Ezequiel Estrada Pérez, Antonio Flores, Alfonso Pérez y Leandro
Luna. Las mujeres pertenecen al quinto año de la Escuela Normal del Estado, con las
que se presentaba una obra dramática para obtener su certificado de Arte Teatral año
por año. Fuente: Estrada, E. (1997).
Posteriormente, hacia las décadas de 1950 y 1960, se gesta la Academia de Bellas
Artes (ABA), más adelante Instituto Aguascalentense de las Bellas Artes (IABA). Su teatro
toma como base Las 10 lecciones de Salvador Novo (1963) y, de la mano del dramaturgo y director teatral Antonio Leal y Romero (Figura 1), tanto en montajes como en los talleres, ofrece
un teatro principalmente costumbrista, uno que se comporta no completamente de acuerdo a
políticas culturales de la naciente IABA, sino a su particular ideología conservadora y católica,
coincidente con la época y contexto sociocultural del bajío mexicano. De acuerdo con M. Pilar
Espín, el teatro costumbrista:
se circunscribía fundamentalmente a espacios, modos de vida y personajes-tipo representativos de oficios, clases sociales y actitudes psicológicas propias de las misma …
entendiendo el término “costumbrismo” en su sentido más amplio como descripción
de costumbres que muestran la vida del hombre y de la sociedad coetáneas del autor
… la lavandera y la castañera, el aguador, el mendigo, el ratero, la cigarrera, el torero,
el baratero ... los pobres, el trapero, el tabernero, el torero de afición, la planchadora,
el mendigo, los pedigüeños, el sereno o el trapero.
(Espín, 1995, p. 130)

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Leal y Romero puso en escena La importancia de llamarse Ernesto, Otra vez el
diablo, Contigo pan y cebolla, Prohibido suicidarse en primavera, La dama del alba, La
soga, Me casé con un ángel, Dobles parejas, El zoológico de cristal, Doña Rosita la soltera,
entre otras. En 1969, con la obra Marianela, en el Teatro Morelos, termina su quehacer como
director teatral.
Con Charles de Gaulle, hacia 1950, inician las políticas culturales de Francia. André
Malraux fue su Ministro de cultura, de 1958 a 1969, y fue el pionero de las Maisons de la Culture que marcaron profundamente la vida de los municipios y de los barrios en Francia durante
varias décadas (Rodríguez, J., 2021). Aquí en México fueron replicadas con éxito por el INBA
como las famosas casas de la cultura y fue este un modelo a seguir para Aguascalientes, gracias
a las perspectivas de la “capilla” de intelectuales locales que escribían en la revista Paralelo,
de Olivares Santana, gobernador de Aguascalientes (1962-1968), y de Víctor Sandoval, quien
“tomó un poco el modelo francés de André Malraux, pero le dio un sentido más a la mexicana,
más a fondo, que me sigue pareciendo maravilloso” (Rionda, 2004, p. 7).
Para finales de la década de 1960 y hasta 1985, el IABA se transforma en la Casa de la
Cultura. Ya se trata de un teatro institucional más apegado a las políticas culturales referidas,
donde notamos cambios estéticos e ideológicos, pues del teatro costumbrista y conservador de
Leal y Romero se migra a uno universal, clásico, mexicano, moderno. Al respecto, dice Jesús
Velasco: “ya no hubo ninguna restricción de si las obras eran fuertes o tradicionales, y nos
abrimos al teatro del Siglo de Oro, del Absurdo, al Teatro Francés. Para mí esto fue un cambio” (Camacho, 2009, pp. 218-219). Es en esta época que se montan, por mencionar algunas
obras, Asesinato en la catedral, de T.S. Eliot, El gran inquisidor, de Hugo Argüelles y obras de
temáticas polémicas en relación al clero. No olvidemos que este teatro lo estaba proponiendo el
grupo de teatro oficial de Aguascalientes, pues era el grupo que subvencionaba el gobierno. En
cuanto a la enseñanza, se extiende más allá de las 10 Lecciones, pues Jorge Galván ya contaba
con una carga de conocimiento de diversos autores, sobre todo de Stanislavski y Meyerhold.
Se esperaría entonces que la enseñanza del teatro en ese momento marcaría un cambio radical,
puesto que su panorama teórico-metodológico contempló un abanico de posibilidades más amplio (Padilla, 2019).
Las jornadas de teatro campesino de la Compañía Nacional de Subsistencias Populares
CONASUPO, y Los Teatristas de Aguascalientes, fueron permeados por las políticas culturales
del Instituto Nacional de Bellas artes INBA y la figura de Víctor Sandoval, quien fue nombrado
director de Promoción Nacional del INBA porque la Casa de la Cultura llegó a ser un modelo a
seguir en el ámbito nacional (Camacho, 2009, p. 153).
El Teatro CONASUPO de Orientación Campesina, programa fundado por Eraclio
Zepeda, tuvo como objetivo promover la creación de grupos y actividades teatrales en las comunidades, aldeas y, por extensión, en las zonas campesinas de las demarcaciones rurales mexicanas.
En Aguascalientes, la brigada estuvo conformada por seis actores y Jorge Galván como director,
y trabajaban los fines de semana. Su misión era recorrer los ejidos de Aguascalientes y Zacatecas, aunque ocasionalmente también algunos de Jalisco y San Luis Potosí (Camacho, 2010, p.
150).

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La Casa de la Cultura se transforma en el Instituto Cultural de Aguascalientes ICA en
1985 y se presenta un tercer momento del teatro institucional, ahora un teatro centrado en la
comedia española y la dramaturgia mexicana de los años 60, 70 y 80 del siglo XX, así como
comedia y farsa, bajo la batuta de Jesús Velasco y el emblemático grupo del ICA La Columna
de Aguascalientes.
Jesús Velasco fue actor de Leal y Romero de 1954 a 1972. También fue actor de Jorge
Galván con Los Teatristas de Aguascalientes, de 1969 a 1984, con quien participó en 26 puestas en escena. Después, al fundarse en Aguascalientes el grupo teatral La Columna, en 1985,
formó parte de este convirtiéndose al año siguiente en su director, al mismo tiempo que se hizo
cargo de la dirección del Centro de Estudios Teatrales del Instituto Cultural de Aguascalientes
(Padilla, 2019, p. 158).
En un principio siguió la línea de Jorge Galván en cuanto al tipo de teatro y las temáticas, ya que se representaron obras clásicas y universales tales como El celoso prudente, de
Tirso de Molina, El zoológico de cristal, de Tennessee Williams, Antígona, de Sófocles, en
1986. Esta tendencia se sostuvo hasta principios de la década de 1990; sin embargo, entrando
el nuevo milenio, la elección se dirigió más hacia las comedias ligeras, de enredos y las farsas
de temáticas superfluas, tales como La cama ovalada, de Ray Cooney, en 1997; Despedida de
soltera, en 2000, Las mujeres decentes, de Víctor Ruiz Iriarte, en 2006, La cama, de José María
Muscari (2008), entre otras.
De 1985 a 2015 los integrantes de La Columna han llevado a escena más de cincuenta
obras, entre las que destacan algunas que se han llevado a muestras nacionales de teatro y al
Festival de El Siglo de Oro en El Chamizal, en El Paso, Texas, en Estados Unidos de América.
En ellas han obtenido premios y reconocimientos con puestas como El gran inquisidor, Bodas
de sangre, El celoso prudente y Falsa crónica de Juana la Loca. A sugerencia de José Claro Padilla, el grupo tomó el espacio del segundo patio de la Casa de la Cultura como sitio predilecto,
en herencia clara de Los Teatristas de Aguascalientes. Desde 1993 se presentan en el marco de
la Feria Nacional de San Marcos y, de acuerdo con Jesús Velasco, tienen récords de alrededor de
cinco mil espectadores por temporada, pues cada una de sus funciones tiene las 250 localidades
agotadas. (Comunicación personal, 9 de abril de 2018).

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Teatro independiente
Figura 2
Logotipo de Formación Actoral al Trote y fotografía de José Claro Padilla Beltrán.

Nota. A la izquierda, el logotipo de Formación Actoral al Trote; a la derecha, la fotografía del profesor José Claro Padilla Beltrán. Fuente: Archivo particular de José
Claro Padilla Beltrán.
El empuje de varios personajes durante la década de 1980 materializa, para los años
90 del siglo XX, una constelación de agrupaciones que conformarán en Aguascalientes el surgimiento del teatro independiente. Jorge Dubatti (2012) sostiene que el teatro independiente
diseñó “tres grandes enemigos: el actor cabeza de compañía, el empresario comercial, el Estado” (p. 82), y describe esta práctica como “una nueva modalidad de hacer y conceptualizar el
teatro, que implicó cambios en materia de poéticas, formas de organización grupal, vínculos de
gestión con el público, militancia artística y política y teorías estéticas propias” (p. 81).
José Claro Padilla Beltrán funda Formación Actoral al Trote; Rogelio Guerra funda el
Conjunto Ricardo Flores Magón, con un teatro callejero de denuncia, anarquía y lucha social;
José Guadalupe Domínguez funda, por su parte, Albatros como productora, Kiosko como laboratorio callejero, familiar e infantil, y Tranvía como principal agrupación; Silvia Martínez crea
Ce-Ollin, y es, al parecer, la primera mujer directora de teatro en Aguascalientes; Mariana y
Alexa Torres, junto con Marcela Morán, funda Las hijas de doña Chayo, con alusión a Rosario
Castellanos, y ponen en escena las primeras puestas sobre mujeres, acercándose a temáticas del
teatro feminista.

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Un antecedente de la profesionalización del teatro: El Programa Nacional de
Teatro Escolar
Figura 3
2º. PNTE. Antígona, Aguascalientes.

Nota. Imagen del programa de la segunda edición del Programa Nacional de Teatro
Escolar PNTE, 1996-1997. Fuente: Programa Nacional de Teatro Escolar 2019-2020
De 1996 a 2005 Aguascalientes participa del Programa Nacional de Teatro Escolar
PNTE. Dice Víctor Meza, reconocido locutor y actor, que este programa, por un lado, ofreció
una veta segura de empleo bien remunerado por diez años a varias actrices y actores, pero por
otro lado:
Cuando surge el PNTE, allí sí se deshicieron grupos, yo lo sentí así, porque al ser una
forma de dignificar el trabajo de los actores de Aguascalientes porque ya recibían un
sueldo, ya recibían una capacitación en la Casa del Teatro, con Luis de Tavira y con
todo su equipo: Sandra Félix como directora, Phillipe Amand como escenógrafo e
iluminador, pues era como que pues ahora sí que el clímax del momento teatral en
Aguascalientes: recibir dinero, recibir capacitación, ser reconocido como gran actor,
y estar con los mejores maestros, pues también como que favoreció que los buenos
de los grupos, los directores, se dedicaran de lleno al PNTE. Entonces todos dijeron
“bueno, yo me voy a ir y me contrato, ya soy profesional” y los grupos se abandonan.
(Meza, comunicación personal, 19 de febrero de 2017)

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Meza se refiere a que hubo un fenómeno relacionado con las agrupaciones que habían
surgido a mediados de 1990. Tras la llegada del PNTE, se dio la “desbandada” de varias actrices, actores, directores, quienes abandonaron varios de los grupos para contratarse en el Programa. Esto dio como resultado que el teatro independiente, que recién sentaba sus bases, se
desdibujara fuertemente en este contexto alrededor de 1996 al 2005.
Hacia la profesionalización del teatro
Figura 4
Detalle de la tira de materias del programa de Técnico en Actuación.

Nota. Detalle del propedéutico y del primer y segundo semestres del programa de
Técnico en Actuación, del Centro Cultural Los Arquitos, del Instituto Cultural de
Aguascalientes. Fuente: Instituto Cultural de Aguascalientes, 1994.
También en los noventa inicia el papel de la educación superior en la enseñanza del
teatro. En 1994 el Centro Cultural Los Arquitos abre la carrera de Técnico en Actuación, con un
programa académico de 6 semestres (Figura 4), bajo el aval del ICA, este perduraría hasta 2004,
con un énfasis en la práctica; de 2005 a 2008 cambió a Técnico Superior Universitario en Actuación. Finalmente, en 2009, se abre la Licenciatura en Teatro de la naciente Universidad de las
Artes, aunque antes, en 2004, desde el ámbito privado, la Universidad La Concordia promueve
la Licenciatura en Artes Escénicas y Audiovisuales. Para el año 2010, la Universidad Autónoma
de Aguascalientes ofrece la Licenciatura en Artes Escénicas: Actuación.
En la actualidad, el teatro en Aguascalientes es diverso. Conviven la producción del Teatro Institucional del ICA, que se reparte entre las propuestas de La Columna de Aguascalientes
y de los talleres de teatro, con las puestas de la Compañía Municipal de Teatro del Instituto Municipal Aguascalentense para la Cultura, quien también auspiciaba el recientemente desapareci-

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do Encuentro de Teatro Popular Latinoamericano ENTEPOLA. Desde el ámbito universitario
se suman, principalmente, la actividad teatral de la Universidad Autónoma de Aguascalientes,
la Universidad de las Artes y la Universidad Panamericana, además, hay una amplia oferta de
varias agrupaciones, colectivos, compañías independientes como Sueño Azul, Proscenio, Última Fila, de las cuales algunas cuentan con espacios propios como Formación Actoral al Trote,
Lotería Teatro, Om Dam, Épica, Sinalefa Estudio Escénico, por mencionar algunas. Este es el
marco, contexto, en el que se inscribe la trayectoria de Formación Actoral al Trote de José Claro
Padilla.
Orígenes y características de Formación Actoral al Trote3
La profesora María Inés Mudrovcic sostiene que el presente se transforma en objeto de
la Historia y es necesario evaluar lo que sucede en nuestra época desde una mirada histórica sin
necesidad de que transcurran 100 o 50 años, apunta que hay que hacerlo desde el presente hacia
el pasado inmediato (2013, p. 23).
Para comprender el origen de FAaT, se torna necesario conocer las generalidades de la
trayectoria previa de su fundador. José Claro Padilla Beltrán es un profesional de la educación,
y paralelamente desarrolló una trayectoria en la escena de Aguascalientes como director, actor
y desde 1994 fundador de FAaT.
Es oriundo de Rincón de Romos, Aguascalientes, nacido el 12 de agosto de 1963.
Profesor de educación primaria por el Centro Regional de Estudios Normales de
Aguascalientes (CRENA); Licenciado en Español por la Escuela Normal Superior
Federal de Aguascalientes “Prof. José Santos Valdés” (ENSFA); Licenciado en Artes Escénicas para la Expresión Teatral, por la Universidad de Guadalajara; Maestro
en Educación: Campo Formación Docente, por la Universidad Pedagógica Nacional,
Unidad 011 Aguascalientes; y Doctor en Ciencias de la Educación, por la Universidad
de Santander. Es profesor de tiempo completo de la Escuela Normal Rural “Justo Sierra Méndez”, Cañada Honda, Aguascalientes. (Padilla, 2019, p. 195)
Al doctor le llamó la atención el teatro desde su infancia, puesto que a veces llevaban
funciones de títeres a la Primaria Ruiz Cortínez, donde él estudiaba, en el municipio de Rincón
de Romos, Aguascalientes. Pero no fue sino hasta su educación en el Centro Regional de Educación Normal de Aguascalientes (CRENA), generación 1979-1983, que centró su interés en
el teatro. Para la asignatura de español, realizó un ejercicio escénico a partir de la obra Taller de
ciencias sociales, de Casto Eugenio Cruz (1977, pp. 63-69). Posteriormente, tomó un taller que
llevó la Secretaría de Educación Pública (SEP) para futuros profesores y actores, impartido por
personalidades reconocidas en el ámbito teatral a nivel nacional, como Carlos Ancira, Héctor
Bonilla, Jorge Galván, Antonio González Caballero, Joanna Brito, Manuel Rojas y FrancisPara este apartado nos hemos centrado en la información del libro Rupturas y continuidades del teatro en Aguascalientes de Padilla (2019), específicamente en el apartado titulado José Claro Padilla Beltrán y Formación Actoral al Trote: La
apuesta por la profesionalización independiente (pp. 192-220).

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co Beverido. Gracias a los comentarios positivos que recibió sobre su trabajo y aptitudes por
parte de los profesores, decidió emprender un camino en el teatro. Cuando egresó del CRENA
en 1983, fue a ejercer la docencia en la comunidad de La Labor, en el municipio de Calvillo,
Aguascalientes. Allí echaba mano de diversos recursos teatrales como la pantomima, el teatro
de títeres y teatro negro, tanto para sus clases como para posteriormente crear los festivales
vespertinos de la comunidad, donde se presentaban diversos números realizados por él y por
el profesor Rogelio Guerra; con el tiempo, los niños y la población del municipio empezaron
a participar con números (escenificaciones) acompañados con vendimia de antojitos, dulces y
aguas.
Figura 5
Programa de mano de Encantos del relajo

Nota. En la parte superior de la imagen vemos el programa de mano de la obra Los
encantos del relajo con el grupo SCALA, del Sindicato Nacional de los Trabajadores
de la Educación SNTE Sección 1. En la parte inferior, aparece la transcripción del
mismo. Fuente: Archivo particular de José Claro Padilla Beltrán.
Entre 1983 y 1984 el profesor Padilla creó el Grupo de teatro SCALA, del Sindicato
Nacional de los Trabajadores de la Educación Sección 1, conformado por profesores
aguascalentenses. Realizaron seis montajes, que fueron bien recibidos, sobre todo por la faz
más importante del teatro local de la época, que provenía de la agrupación La Columna de
Aguascalientes, dirigida por Jesús Velasco, quien invitó al profesor Claro Padilla a integrarse a
las filas de su agrupación tras ver su trabajo en la obra Pedro y el Capitán de Mario Benedetti

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Figura 6
José Claro Padilla con La Columna de Aguascalientes.

Nota. José Claro Padilla Beltrán, al centro, en la puesta en escena de Falsa crónica de
Juana la Loca, presentada en el Teatro Aguascalientes, en la XII Muestra Nacional de
Teatro como parte de La Columna de Aguascalientes. Fuente: Archivo particular de
José Claro Padilla Beltrán
De 1985 a 1994, el profesor Padilla se integró a la compañía como actor y, posteriormente, como director de algunos montajes. De igual forma, fue invitado a laborar como maestro
del taller de iniciación teatral del ICA. En la XII Muestra Nacional de Teatro, celebrada en
Aguascalientes el año 1991, Claro Padilla participa interpretando al rey Fernando de Aragón,
con La Columna.
Dicha agrupación comenzó las temporadas en el mes de abril en el segundo patio del
ICA, con el objetivo de que los espectáculos que ahí se presentaran fueran de grandes autores
(Lorca, Argüelles, Ibargüengoitia, González Caballero, Leñero, Moliere, Ibsen, Chejov, Brecht,
T.S. Eliot, Shakespeare, Lope de Vega, Tirso de Molina, José Zorrilla, Arthur Miller, Ionesco,
entre otros) para formar públicos que abarrotaran el teatro en esas temporadas. “Nos costó seis
largos años convertirlo en una tradición y lo logramos, aunque en la actualidad el objetivo sea
montar comedias de enredos o situaciones, preocupando sólo el aspecto económico”. (Padilla
Beltrán, comunicación personal, 18 de marzo de 2018).

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1 de febrero de 1994. El pequeño gran momento del teatro independiente en
Aguascalientes
Padilla Beltrán ya tenía una trayectoria, pero era consciente de que la agrupación en
la que estaba tenía que seguir ciertos lineamientos, políticas e ideologías de acuerdo a la
institución cultural y al aparato ejecutivo estatal. Por esta razón comenzó a pensar en crear una
agrupación teatral independiente. La agrupación tuvo sus inicios el primero de febrero de 1994,
a iniciativa del maestro José Claro Padilla Beltrán, en la que lo acompañaron algunos de sus
alumnos que tomaban los cursos de iniciación teatral en el Instituto Cultural de Aguascalientes.
Sobre la idea de independizarse, Padilla Beltrán narró:
Llegó un momento en el que identifiqué que ya contaba con los conocimientos y
las herramientas necesarias para desarrollar mis propias propuestas. Ya tenía la idea
de hacer un semillero en el grupo de La Columna, pero allí se tenía la idea de hacer
teatro con los mismos, y está bien, pero yo tenía la idea de tener un espacio para la
formación de mis propios actores, de una compañía pero también escuela, una donde
pudiera montar obras de las temáticas que a la compañía le interesara, por compromiso social o por estética, ideología o esparcimiento, y no por estar filtradas por la institución; una [agrupación] donde pudiéramos enseñar otras cosas que en la institución
no se pudiera por las implicaciones políticas. Quería libertad independiente [sic]
creativa y pedagógica, posibilidad de evolución; quería mística e identidad propia.
(Comunicación personal, 18 de marzo de 2018)
Eugenio Barba refiere el teatro independiente como una especie de tercer teatro. El
primero, sostiene, es el institucional, el subvencionado y protegido, el de la industria del divertimento; el segundo, el experimental, el teatro de arte, el que busca la renovación, el de la
originalidad, que busca la superación de la tradición. El tercer teatro es el que:
vive en los márgenes, a menudo fuera o en la periferia de los centros y de las capitales
de la cultura. Es un teatro de personas que se definen como actores, directores, gente de
teatro, casi siempre sin haber pasado por las escuelas tradicionales de formación o por
el tradicional aprendizaje teatral, y que, por tanto, ni siquiera son reconocidos como
profesionales. Pero no son aficionados. Toda su jornada está marcada por la experiencia teatral, a veces a través de lo que llamamos el training o a través de espectáculos
que deben luchar para encontrar su público. Según los cánones tradicionales del teatro,
el fenómeno puede parecer irrelevante.
… Sólo pueden sobrevivir bajo dos condiciones: o bien consiguen integrarse
en las regiones de los teatros reconocidos, aceptando las leyes de la oferta y la deman-

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da teatrales, con los gustos de moda, con las preferencias de las ideologías políticas
o culturales, con la adecuación a los últimos resultados aclamados; o bien consiguen
individuar, mediante la fuerza de un trabajo continuo, un espacio propio. (Barba,
1976, p. 67)
Llus Masgrau aborda el tópico del teatro independiente desde la perspectiva de Eugenio
Barba, y dice “esto es el Tercer Teatro, un territorio fuera del teatro tradicional y de vanguardia”
(Masgrau, 1994, p. 11)
Este es el pequeño gran momento del teatro en Aguascalientes que hemos querido discurrir: Formación Actoral al Trote fue la primera iniciativa de teatro independiente que logró
fraguar enseñanza y praxis, y fue precisamente una que estableció una ruptura con la institución de cultura; se independizó y formó su propia compañía, construyó una visión propia,
sus propios medios, espacios, su propio elenco, eligió sus temáticas, estéticas y, con el tiempo,
también constituyó, formó su propio público, aunque el espacio propio llegaría años más tarde.
Los primeros cuatro o cinco meses de la agrupación estuvieron dedicados a establecer
y consolidar las bases fundacionales; para la enseñanza, se parte de las técnicas aprendidas
mediante “tallereo” teórico-práctico. En este periodo se buscaron espacios y se gestionaron
posibilidades para producir, actividades dirigidas a la preparación de su primera puesta en escena: Concierto para guillotina y 40 cabezas, de Hugo Argüelles (Figura 7), bajo la dirección del
mismo José Claro Padilla.
Figura 7
Programa de mano de la primera puesta en escena de Formación Actoral al Trote.

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Nota. Arriba vemos el programa
de la primera puesta en escena
de Formación Actoral al Trote,
Concierto para guillotina y 40
cabezas, de Hugo Argüelles, realizada en julio de 1994. A la izquierda, su transcripción. Fuente: Archivo particular de José
Claro Padilla Beltrán.

Como podemos ver en el programa, además del reparto y los créditos, leemos un
manifiesto o posicionamiento sobre el lenguaje, la palabra y el arte del actor, con una intención
provocadora llamada “Cambios sobre el arte de interpretar”, una especie de manifiesto o de
presentación. Esta postura fue disruptiva respecto del estilo de enseñar y de llevar a la escena en
el Aguascalientes de la época, significó una renovación radical, puesto que un grupo de jóvenes
de la localidad había decidido –a la manera vanguardista de los manifiestos– crear una identidad, agruparse y decir algo como: estos somos nosotros, así nos llamamos, así entendemos el
teatro, así lo enseñamos, así lo entendemos, así lo representamos. Esta puesta fue merecedora
de un estímulo del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes FECA, el doctor concursó para la
categoría de Desarrollo de Grupos, en la disciplina de Teatro, en la emisión de 1994 (Sistema de
Información Cultural México, s./f.). Profundizó el profesor Claro Padilla:
Durante aproximadamente 4 años, mientras estuve en La Columna … fui gestando la
idea de tener una propia compañía porque me preguntaba qué evolución iba a tener
allí, qué iba a hacer de mí en el teatro dentro de veinte años … Cuando iba a arrancar
al Trote, ya tenía el proyecto, iba a empezar el primero de enero de 1994. Les platiqué
a los que íbamos a conformar el grupo que quería que fuéramos revolucionarios, ya
tenía el nombre, los objetivos, las reglas y estatutos, el taller de formación actoral, los
horarios de ensayo, el estilo, el tipo de teatro que íbamos a hacer, ya había metido el
proyecto Concierto para guillotina y 40 cabezas al FECA. (Comunicación personal,
18 de marzo de 2018)

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Esto marcó un antes y un después. Sobre los periodos coyunturales y de inflexión, dice
F. Vicario que “estamos en un cambio de época, no en una época de cambios” (García, 2010, p. 15). De
1950 a 1985 se pudo hablar de una época de cambios porque el teatro principalmente provenía
de la institución cultural. Fue cambiando de un teatro conservador del IABA, con Leal y Romero en las décadas de 1950 y 1960, a uno de la Casa de la Cultura, más universal, de la mano
de Jorge Galván y Los Teatristas de Aguascalientes, de 1969 a 1985; posteriormente, a uno de
comedia y farsa con La Columna de Aguascalientes del ICA, bajo la batuta de Jesús Velasco, a
partir de 1985. Por otra parte, ya en la década de 1990, se trató de un cambio de época porque
se transitó hacia un teatro más diverso, permanecía el institucional con La Columna, pero también estaban las diversas aristas del independiente, el académico, que iniciaba con el técnico en
actuación de Los Arquitos, y el PNTE. El teatro ya no era solo institucional.
El grupo FAaT ha llevado a la escena más de 64 montajes. Preguntando al maestro
cuáles considera que son las puestas en escena más importantes, refirió que:
han sido Juan Chávez, emperador de los caminos, de José Guadalupe Domínguez;
Fauna Rock, de Leonor Azcarate; El jinete de la divina providencia, de Oscar Liera;
La cristiada, de Juan Manuel Bárcenas; El monje, de Juan Tovar; El Pirata de la
pata de palo, de Triunfo Arciniegas; La casa de Bernarda Alba, de García Lorca; Los
albañiles, de Vicente Leñero; Una pura y dos con sal, de Antonio González Caballero; Cada quien su vida, de Luis G. Basurto; Princesas desesperadas, de [Tomás]
Urtusástegui, entre otras. El termómetro ha sido que algunas llegaron a las cien representaciones, o que han permanecido hasta cinco años en cartelera; que hemos participado en encuentros nacionales como el de los Amantes del Teatro de la ITI UNESCO,
o internacionales como el de pastorelas en La Habana o en la Ciudad de México.
(Comunicación personal, 18 de marzo de 2018)

Figura 8
La Cristiada, 2004.

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Nota. A la izquierda, vemos el programa de mano de La Cristiada, texto original de
Juan Manuel Bárcenas, integrante de la agrupación; a la derecha, una fotografía de la
puesta en escena. Aparecen en ella de izquierda a derecha: Viviana Ramírez, Carlos
Ruelas, Valente Candelas, Ana Castillo y Liliana Orona. Fuente: Archivo particular
de José Claro Padilla Beltrán.
Figura 9
La Cristiada, 2012.

Nota. A la izquierda vemos el cartel de La Cristiada, con los actores José Claro Padilla Beltrán, Lourdes Delgadillo, Julio Cervantes y Óscar González (participación especial, exintegrantes al Trote); a la derecha, dos fotografías de la puesta en escena en
el Teatro Morelos, a un lado de la Plaza de la Patria, Aguascalientes. Fuente: Archivo
particular de José Claro Padilla Beltrán.
La Cristiada, de Juan Manuel Bárcenas, bajo la dirección de José Claro Padilla, se presentó originalmente en 2004 en el Museo de la Cristiada. Sin embargo, tras dos representaciones
fue censurada por el gobierno municipal por tocar el tema de la Guerra Cristera y poner en tela
de juicio tanto decisiones gubernamentales como eclesiásticas. Muy breve tiempo después, el
museo fue desmantelado y cerrado. No sería sino hasta 2019 (Figura 9) que se volvió a llevar
a la escena, con una excelente recepción del público, presentándose en temporada en el Teatro Morelos (septiembre 2019), en el Teatro Orientación, dentro del XXXII Encuentro de los
Amantes de Teatro, de la ITI UNESCO (enero 2020) y en el Foro Cultural al Trote (enero y
marzo 2020).

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Figura 10
La casa de Bernarda Alba, de García Lorca.

Nota. A la izquierda vemos una plica por las 100 representaciones, así como el elenco
y los créditos del montaje. A la derecha, dos fotografías: la de arriba, durante la puesta
en escena (Lulú Romo y Marisol Paredes); y la de abajo, el elenco en compañía de
Lucía Guilmáin, madrina de develación de placa, en febrero de 2008. Fuente: Archivo
particular de José Claro Padilla Beltrán.
La Casa de Bernarda Alba (Figura 10) se llevó a la escena en 2008, en el Foro Cultural
al Trote. Llegó a las 100 representaciones y contó con Lucía Guilmáin como madrina de develación de placa.

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Figura 11
Princesas desesperadas. Primer lleno del Teatro Aguascalientes por una compañía
local.

Nota. Princesas desesperadas, de Tomás Urtusástegui. Dir. José Claro Padilla. 24 de
octubre de 2019. A la izquierda, vemos al elenco después de la presentación; al centro,
Tomás Urtusástegui. Las fotografías de la derecha fueron tomadas durante la puesta
en escena. Fuente: Archivo particular de José Claro Padilla Beltrán.
Princesas Desesperadas, de Tomás Urtusástegui (Figura 11), se presentó en temporada
en el Foro Cultural al Trote y en el Teatro Morelos. Después se preparó, con un gran despliegue
de estrategias de gestión por parte del profesor Claro Padilla y con varios meses de antelación,
una fecha para llevarla al teatro más grande del estado, el Teatro Aguascalientes, con capacidad
para 1650 espectadores. El 24 de octubre de 2019, esta puesta en escena abarrotó el teatro con
un lleno total. Es la primera ocasión que una compañía local independiente se atreve a realizar
un proyecto de tal envergadura. Se suele decir que el público no va al teatro, pero hay un sinnúmero de cuestiones relacionadas con este fenómeno. Quizá uno de ellos tiene que ver con el
tipo de público, el formato y con la experiencia de ir al teatro, justamente, al edificio teatral. Uno
de los principales retos para que una compañía local independiente lleve una puesta en escena a
este recinto estriba en el costo de la renta del mismo, que oscila entre $ 65,000.00 m.n. por una
función por día; $89,140.00 m.n. en dos funciones por día; y $105, 444.00 m.n.en tres funciones
por día (Gobierno del estado de Aguascalientes, 2024).

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Como vemos, esta agrupación logró establecerse y fraguar una compañía con temporadas regulares, a la vez que una escuela de teatro con instalaciones y con dos espacios para la
representación: uno intimista para 35 personas y otro más amplio para 80 espectadores.
Esta agrupación, que en 2001 se constituyó como Asociación Civil, tiene una trayectoria de 30 años y se mantiene vigente con la producción y presentación de alrededor de cuatro
puestas en escena por año.
Figura 12
Inauguración del Foro Cultural al Trote.

Nota. A la izquierda, vemos el corte inaugural del Foro Cultural al Trote, en 2007, Álvaro Obregón 236, Centro, Aguascalientes, por José Claro Padilla y Jesús Martínez,
exdirector del grupo de teatro infantil del ICA, Colorín Colorado. El foro permaneció
allí hasta 2011, pues era un espacio rentado. A la derecha, vemos la conferencia de
prensa por la inauguración. En la mesa, de izquierda a derecha, Daniel Abundis, José
Claro Padilla, Martín Layune, Lourdes Delgadillo (exintegrantes al Trote) y sus hijas.
Fuente: Archivo particular de José Claro Padilla Beltrán.
Figura 13
Fachada exterior del Foro Cultural al Trote; José Claro Padilla y Maricela Paredes
González.

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Nota. A la izquierda, vemos la fachada del Foro Cultural al Trote, ubicado desde 2011
en Héroes de Chapultepec 217, El Encino, 20000, Aguascalientes, Ags.; a la derecha,
a José Claro Padilla y su esposa Maricela Paredes González. Fuente: Archivo particular de José Claro Padilla Beltrán.
Cuenta además con un foro propio (Figura 12) desde 2011, gracias a la iniciativa del
profesor José Claro y de su esposa Maricela Paredes (Figura 13), el cual incluso aparece en el
apartado de Teatros del Sistema de Información Cultural (s./f.). Después de que la pareja estuvo
haciendo trabajo de campo para elegir el mejor espacio (casa antigua) bajo variables como cercanía céntrica (se encuentra a cuatro cuadras de la Plaza de la Patria), espacios internos, y costo
accesible, decidieron invertir en la compra del bien inmueble para usos culturales. El foro aludido cuenta con espacios para impartir clase, ensayar, guardar escenografía y vestuario, dos cabinas de sonido e iluminación, dos camerinos, tres baños, un escenario para teatro intimista con
35 butacas, otro escenario para puestas de mayor formato con capacidad de 80 espectadores.
En este se presentan los montajes, se imparten cursos y los talleres orientados a un diplomado
en actuación, y se presentan otras agrupaciones e incluso otros maestros y directores imparten
ocasionalmente cursos de actuación y dirección teatral.
Figura 14
Cartografía para salir del ártico. Compañía Última Fila.

Nota. A la izquierda vemos el cartel promocional. A la derecha, una fotografía de
Robin Belmont durante la puesta en escena. Fuente: Archivo particular de José Claro
Padilla Beltrán.

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Recientemente ha sido además una de las sedes del Circuito Nacional de Artes Escénicas Chapultepec: Teatro y Espacios Independientes, acogiendo en al menos dos ediciones
varias compañías y puestas en escena; la última de ellas, Cartografía para salir del ártico, de la
compañía Última Fila, dirigida por Eduardo Vaslav.
Es claro que una de las razones de que la agrupación haya alcanzado su treinta aniversario reside en que ha formado su propio público durante este tiempo. Antes de esta ruptura
independiente de la que venimos hablando, el teatro principalmente provenía del Instituto Cultural de Aguascalientes y del presupuesto asignado. El otrora Instituto Aguascalentense de las
Bellas Artes, luego Casa de la Cultura, actualmente Instituto Cultural de Aguascalientes, ha
tenido mucho tiempo para formar y fraguar sus públicos. Por supuesto que existían esfuerzos
e iniciativas de diversos personajes por realizar teatro fuera del cobijo de la institución, pero
estos desaparecían a los pocos intentos, tras dos o tres puestas, por diversos motivos, como por
ejemplo, que los actores se dedicaban a otras labores económicas principalmente. Alrededor de
FAaT, vienen otros esfuerzos independientes que de igual forma fraguaron, tales como el Conjunto Flores Magón, de la mano del profesor Rogelio Guerra; y Albatros Producciones con los
grupos Kiosko y Tranvía, por aliento de José Guadalupe Domínguez, los cuale, han colaborado
en diversos montajes con al Trote.

Semillero formador del teatro aguascalentense del siglo XXI
Sobre el objetivo que ha tenido la agrupación desde su fundación, el doctor Padilla
compartió lo siguiente:
El objetivo de al Trote es formar actores de manera integral y con un gran sentido
humano. Las obras se eligen de acuerdo al momento histórico que se vive, a la
problemática o bien a un reto profesional para poder continuar con lograr el perfil
del actor, así que vamos desde la farsa, la tragedia, comedia hasta el melodrama. En
al Trote hacemos largas temporadas, y esto difícilmente lo pueden hacer otras compañías, además mantenemos un equipo estable … en el Foro presentamos nuestras
obras y también formamos actores, tenemos escuela con una metodología bien fundamentada. (Comunicación personal, 18 de marzo de 2018)
Los objetivos centrales están en la formación actoral con perspectiva humanista y en
desarrollar temporadas de puestas en escena con temáticas que abordan problemáticas de la
realidad social del momento. No podemos dejar de observar que esta agrupación y su espacio
cultural han fungido como un semillero de donde han emergido otras agrupaciones, artistas,
actores, actrices, directores, directoras, docentes e investigadores.
Importantes comunicadoras de la escena aguascalentense sostienen que “al Trote ha
sido un semillero de talentos”(Orduña y Almanza, 2019, párr. 7). Silva, Torres, González y

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Sarmiento describen los semilleros formativos como “espacios de formación donde los estudiantes aprenden los elementos necesarios de una disciplina, con sentido de pertenencia, sin coartar su libertad y ofreciendo los medios adecuados para su crecimiento dentro o fuera del espacio
de formación” (2008, p. 139). Saavedra-Cantor et al. señalan que un semillero de investigación
y creación garantiza el relevo generacional e institucional, facilita el fortalecimiento de la excelencia académica, la interdisciplinariedad y promueve el aprendizaje en los distintos grados
en el ámbito formal e informal (2015, p. 401).
Refiere el maestro Claro Padilla, que: “hay varios actores de nuestra escuela que son
maestros de actuación en universidades y dirigen compañías, la mayoría de ellos con excelentes
resultados” (Comunicación personal, 18 de marzo de 2018). Leamos dos testimonios de exintegrantes de la agrupación. Juan Manuel Bárcenas, fundador del grupo La Secta Minúscula de los
Viajeros Frecuentes, recuerda que:
Adquirí experiencia como director, dramaturgo y actor en Al Trote, era de los que cargaba utilería hasta el día que un actor no llegó a una función y yo entré como suplente.
Me atrajo del grupo ser el todólogo del teatro, hacer varias actividades, porque vas
experimentando todo y dejas de ser el actor que cree que todo le van a resolver, al
Trote me dio esa manera de pensar. (Orduña, y Almanza, 2019, párr. 4)
Martín Layune, fundador de Lotería Teatro, inició en al Trote con el espectáculo del
día de muertos Las pelonas arroyeras que se realizaba en el Centro Recreativo El Cedazo: “La
primera vez que actué en al Trote me tocó ser un árbol. Para mí al Trote fue una escuela que nos
dio las herramientas para caminar con paso firme, Claro me enseñó a ver el teatro como algo
serio y fue una experiencia de crecimiento personal” (Orduña, J. y Almanza, M., 2019, párr. 4).
Gracias a los testimonios podemos hablar tanto de relevo generacional e institucional,
como de la enseñanza formal e informal. Algunos de sus integrantes y exintegrantes se han colocado posteriormente como maestros de universidades o han creado sus propias agrupaciones
en las que enseñan, dirigen, actúan, gestionan, producen.
A partir del recorrido histórico realizado podemos destacar dos características del teatro
local de Aguascalientes. La primera, antes de al Trote, las personas que querían ejercer, crear,
hacer teatro podían hacerlo a través de la institución de cultura o alguno de los teatros amateur;
con el nacimiento de al Trote y su ruptura con la institución cultural, las personas tuvieron una
alternativa para formarse con un diplomado otorgado por una asociación civil. La segunda, una
agrupación de teatro independiente se convirtió en un importante semillero de profesionales del
quehacer escénico que han impactado de manera capital en el teatro aguascalentense durante las
primeras dos décadas del siglo XXI. Con el objetivo de comprender el alcance de la agrupación
como semillero de profesionales del teatro, se construyeron cinco categorías que explican y
agrupan a algunos de los integrantes o exintegrantes: Academia, Agrupaciones, Plataforma de
acceso posterior a la Educación Superior, Plataforma de incursión en el cine, y Espacios culturales.

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Academia. Carlos Padilla, Martín Layune, Ana Castillo, Julio Cervantes y
Juan Pablo Avilés tuvieron sus pininos teatrales en FAaT. Al cabo del tiempo se insertaron como profesores de historia del teatro, voz, teoría y actuación (respectivamente)
de la Licenciatura en Actuación, del Departamento de Artes Escénicas y Audiovisuales,
de la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Algunos de ellos han hecho su propio
camino como investigadores teatrales.
Agrupaciones. Los siguientes personajes tuvieron también sus inicios teatrales en FAaT. Con el tiempo, Martín Layune y Lourdes Delgadillo fundaron Lotería
Teatro; Juan Manuel Bárcenas crea La Secta Minúscula de los Viajeros Frecuentes;
Gerardo Daniel, el grupo Om Dam; Oscar González y Juan Pablo Avilés abren el Grupo Extranjero; y Amorfo Estudio es creado por Julio Cervantes.
Plataforma de acceso posterior a la Educación Superior. Tras
haber tomado talleres, cursos o completado el diplomado en actuación del FAaT, Julio
Cervantes, Juan Pablo Avilés, Omar Adair, Oscar González, Marisol Paredes y Carlos
Padilla estudiaron, a la postre, carreras universitarias relacionadas con el teatro y la
actuación.
Plataforma de incursión en el cine y la TV. Omar Adair, Marisol
Paredes, José Claro Padilla Beltrán y Carlos Padilla.Durante su tiempo en FAaT o
posteriormente, estos personajes han incursionado en algunos filmes nacionales y/o
contenidos de la televisión a nivel nacional, como películas, series, telenovelas, anuncios publicitarios, entre otros.
Espacios culturales. Adolfo Muñoz, quien perteneció a las filas de
FAaT de 2006 a 2010, abre en compañía de José Claro Padilla el foro 355, en Álvaro
Obregón, en el Centro de Aguascalientes. A partir de 2011 este espacio se transforma
en el Centro Cultural Tercera Llamada, administrado por Adolfo Muñoz. Lotería Teatro fundó en 2014 su espacio Las Tablas Teatro Estudio, en República de Chile 202
esquina Valparaíso, fracc. La Fuente, 20239 Aguascalientes, Ags., dirigido por Martín
Layune. En junio de 2024 estrenaron sede en Av. Francisco I. Madero 445-interior 5,
zona Centro, 20239 Aguascalientes, Ags. (Murillo, M., 2024). Gerardo Daniel, por su
parte, crea el Foro Casa Om Dam, en 2016 en el Fracc. Casa Blanca; en 2022 se reubicó en Chichen-itza 103, Pirámides, 20277 Aguascalientes, Ags.

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Conclusiones
“lo importante no es lo que hacen de nosotros, sino lo que nosotros mismos hacemos de lo que
han hecho de nosotros”
Jean Paul Sartre (1967, p. 61)
Formación Actoral al Trote es una agrupación que marcó un antes y un después en el
teatro aguascalentense desde finales del siglo XX. Como organización teatral tiene un elenco
estable de miembros que permanecen desde su fundación, pero que a su vez se renueva eventualmente. Está constituida como Asociación Civil. Tienen un repertorio de más de 64 puestas
en escena y una cantidad considerable de exmiembros que se han integrado a la escena aguascalentense.
Gracias a lo anterior, han podido permanecer en el gusto del público, pues han sabido
leer las realidades socioculturales de Aguascalientes, poniendo atención en los temas de interés
de la población. Con esto no quiero decir que los clásicos dejen de ser de interés, que por ejemplo Esquilo, Shakespeare, Calderón, Sor Juana, Miller, Usigli, no digan sobre la realidad y el
día a día del grueso de la población; me refiero a que su poética, su manera de decir, abordar las
cosas, no es una que sea compartida por la lengua y el gusto y la época posmoderna y líquida
que vivimos. FAaT ha preferido acudir a dramaturgias de los años 70 del siglo pasado hacia
nuestros días, primordialmente de autoras y autores mexicanos, latinoamericanos, españoles, y
uno que otro texto anglosajón, con adaptaciones cimbradas en temáticas locales, nacionales o
internacionales relevantes del momento.
Han realizado esto durante treinta años en un contexto en el que varias agrupaciones
han desaparecido por los retos que supone contar con un espacio propio, la falta de apoyo de
la institución cultural, preparar durante meses una puesta en escena, conseguir fondos para la
producción, gestionar los espacios, las funciones, la temporada, el boletaje y los porcentajes de
las entradas, entre otras dificultades y realidades del teatro en las provincias. Han logrado ser un
trote que dure, un teatro que no se ha cansado de intentar el nuevo montaje, la nueva temporada.
Se ha constituido como un espacio que cuadra con el concepto de semillero formativo,
puesto que los miembros se forman en los talleres, con el tiempo acceden a la diplomatura y
se insertan posteriormente como miembros de la compañía, y han encontrado el sentido de
pertenencia, puesto que algunos de los integrantes se han mantenido en la agrupación por alrededor de 5, 10, 15 y algunos 20 años o más. Por otro lado, es un espacio proclive a la libertad y
la posibilidad de desarrollarse dentro o fuera de la agrupación, por lo que se gestan relevos
generacionales: quienes han decidido mantenerse o no en las filas, pero fieles a la iniciativa
independiente, han formados nuevas agrupaciones o buscan otros nuevos caminos dentro del
teatro.
Dice Jean Paul Sartre “Yo no soy responsable sino de las consecuencias que puedo
conocer; pero de estas consecuencias soy plenamente responsable; y esta responsabilidad que

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no sobrepasa mi finitud es lo mismo que la conciencia que tengo de ello” (1967, p. 252). No
puedo sostener que el camino que posteriormente tomaron los distintos personajes que formaron parte de la agrupación o iniciaron su camino allí (en este trabajo solo hemos mencionado
algunos pocos) sea uno marcado única y exclusivamente por su paso por la agrupación, pues
cada uno de ellos ha profundizado en la docencia, creación, dirección, actuación, investigación,
dramaturgia y han estudiado, formal e informalmente, licenciaturas, posgrados, etcétera. Sin
embargo, sí puedo afirmar que existe un fenómeno reconocible: la agrupación ha sido el semillero, el inicio de la formación y la praxis de varios personajes que, a la postre, se han colocado
como fundadores de agrupaciones, artistas, docentes, investigadores reconocibles en el campo
del teatro aguascalentense durante las décadas del siglo presente. Este devenir que ha sucedido,
sucede y continúa sucediendo se debe, en gran medida, a la capacidad de gestión, de enseñanza
y de dirección de José Claro Padilla, logrando colaborar con otras agrupaciones, ofreciendo un
espacio para que presenten sus puestas y, en algunos casos, gestionando recursos privados y
públicos de las instituciones culturales. El autor del presente artículo tuvo, también, sus pininos
en la agrupación. Es profesor e investigador universitario, sus estudios de posgrado, la estancia
posdoctoral y el presente artículo son sobre teatro.
Las semillas sembradas en la agrupación referida, con el tiempo, han aprendido a trotar,
a florecer sin cansarse en sus propios caminos del teatro.

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RECIBIDO: 20 de mayo de 2024
ACEPTADO: 01 de julio de 2024
DOI: 10.29105/de.v1i1.7

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

La construcción social del
amor en el teatro: una revisión
conceptual, histórica y cultural
The Social Construction of Love in Theater: A
Conceptual, Historical, and Cultural Review

Jesús Gerardo Cervantes Flores1
Facultad de Ciencias de la Comunicación
Universidad Autónoma de Coahuila / Coahuila, México
Contacto: j.cervantes@uadec.edu.mx
ORCID: 0000-0001-5174-7639

Gerardo Valdez Alejandro2
Facultad de Artes Escénicas
Universidad Autónoma de Nuevo León / Nuevo León, México
Contacto: gerardovaldez5508@gmail.com
ORCID: 0009-0006-3233-2300

1

Doctor en Ciencias Sociales por la UAdeC, Profesor Investigador en la Facultad de Ciencias de la Comunicación UAdeC, Investigador Estatal Senior del Sistema

Estatal de Investigadores de Coahuila.
2

Director de escena, diseñador de iluminación y docente universitario en la Escuela de Teatro de la Facultad de Filosofía y Letras, UANL

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La construcción social del amor en el teatro: una
revisión conceptual, histórica y cultural
The Social Construction of Love in Theater: A Conceptual,
Historical, and Cultural Review

Resumen
Este artículo explora la compleja intersección entre el amor y el teatro. Se hará una revisión
sobre el abordaje del concepto del amor en textos teatrales de diferentes épocas y contextos
culturales, revelando que el amor es una construcción social aprendida en la interacción con
otros. Se parte de la idea de que el amor no es simplemente un sentimiento profundo, sino una
construcción social influenciada por la sociedad y sus instituciones. Se destaca el mito de los
seres dobles en El banquete de Platón como un relato fundacional del amor romántico, donde la
búsqueda de la otra mitad se presenta como un elemento clave y, aunque este diálogo no es un
texto dramático, resulta pertinente su mención, puesto que suele replicarse de diversas formas a
través de la dramaturgia. A lo largo de la historia occidental, el teatro ha sido un espacio crucial
para la representación y legitimación de diversas concepciones y expresiones de amor, desde
las obras de Shakespeare hasta las tragedias de Lorca. En conclusión, los textos teatrales que se
revisan en este trabajo destacan la riqueza y diversidad del tratamiento del amor en el teatro a lo
largo del tiempo, mostrando cómo esta expresión artística refleja y contribuye a dar forma a las
concepciones sociales y culturales del amor.
Palabras clave: amor, teatro, representación
Abstract
This article explores the complex intersection between love and theater. It reviews the approach
to the concept of love in theatrical texts from different periods and cultural contexts, revealing
that love is a social construction learned in interaction with others. The article departs from the
notion that love is not merely a profound feeling, but a social construct shaped by society and
its institutions.
The myth of the dual beings in Plato’s Symposium is highlighted as a foundational tale of romantic love, where the search for the other half is presented as a key element. Although this
dialogue is not a dramatic text, its mention is pertinent, as it is often replicated in many ways
through dramaturgy. Throughout Western history, theater has been a crucial space for the representation and legitimization of diverse conceptions and expressions of love, from Shakespeare’s
works to Lorca’s tragedies. In conclusion, the theatrical texts reviewed in this work highlight the
richness and diversity of the treatment of love in the theater over time, showing how this artistic
expression reflects and contributes to shaping social and cultural conceptions of love.
Key words: love, theatre, representation

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Introducción
El teatro ha sido para la humanidad un punto de encuentro, en la Grecia clásica asistían
entre 10 y 15 mil espectadores a presenciar obras de Esquilo, Eurípides, Sófocles o Aristófanes
(Clearié, 2003). Podemos inferir que la atracción de asistir a este tipo de acontecimientos sería
convocada por un poderoso ritual de ver y vivir, de observar la vida. El espacio escénico ha
sido el lugar donde se corporiza el mundo de las ideas, los deseos y sentimientos. Las grandes
temáticas que vemos en los escenarios se pueden resumir en: historia, poder, guerra, deseos, racismo, luchas sociales, enfermedades, muerte, política, religión, moral y, por supuesto, el amor.
En el teatro, el amor nos permite hacer un sesgo histórico o una breve historiografía sobre este
concepto polisémico. Las obras teatrales y los personajes dramáticos que mencionaremos más
adelante son movidos o atravesados por el amor: Lisístrata, Antígona, Medea, Yocasta, Nora,
señorita Julia, Julieta, Ofelia, Romeo, Macbeth, Otelo, entre otros. La secuencia de las obras se
presenta en este artículo de manera cronológica, con saltos abruptos, pero que permiten dar un
orden y secuencia temporal a la representación del amor en el teatro.
En el presente artículo se hace una revisión de textos teatrales de diversas épocas y
contextos geográficos y culturales; de Aristófanes y Sófocles hasta Henrik Ibsen, Shakespeare,
Maquiavelo, Federico García Lorca, entre otros. La selección de estos textos dramáticos se hizo
por conveniencia, luego de una revisión entre los autores de las obras más representadas en
occidente que abordan el tema amoroso.
Se parte de un marco teórico sentado en autoras y autores como Erich Fromm (1959),
Peter L. Berger y Thomas Luckmann (2006), Adriana García (2015), entre otros, en donde se
entiende al amor como una experiencia común y trascendental para los seres humanos, razón
por la cual suele estar presente en diversos textos teatrales. Difícil es encontrar a una persona
cuya vida no haya sido profundamente marcada por el encuentro o la separación de algún amor
(Sztajnszrajber, 2020). Y aunque hay una diversidad de formas dentro del amor que, incluso,
invitan a replantear el sentido de llamarle amor a sentimientos, significados y acciones tan diversas como el amor romántico, el fraternal o el materno, nos centraremos en el amor de pareja
y sus múltiples formas, manifestaciones y problemáticas representadas en el teatro.
Materiales y métodos: Una aproximación al amor y al teatro como un legitimador social
El amor, al ser un concepto polisémico, cambiante y contradictorio (Manrique, 2009)
que está supeditado a la sociedad en la que se instala, se ha representado igualmente en el teatro
con enfoques y matices diversos según la época y el contexto cultural en el que ha sido situado.
Sirvan de ejemplo obras teatrales que se revisan en este artículo como Lisístrata o Antígona en
la Grecia clásica, La Mandrágora en Italia del siglo XVI, Otelo o Romeo y Julieta en la Época
Isabelina, Casa de muñecas en la Noruega del siglo XIX, Yerma o La casa de Bernarda Alba
en España del siglo XX.

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Se parte de un concepto de amor que no se limita solo a un sentimiento profundo, sino
que se presenta como una construcción o dispositivo social aprendido en la interacción con los
otros. En este sentido, García (2015) plantea que el individuo es adiestrado –a través de sus
grupos sociales de pertenencia– a amar, de tal manera que el amor no es, sino que se aprende y
se aprehende, tanto en sus significados como en sus prácticas.
El amor, entre otras cosas, es un fenómeno social a través del cual se manifiestan una
serie de sentimientos, rituales y actos comunicativos determinados, a priori, por una sociedad
(García, 2015), ya que lejos de entenderse como algo privado o íntimo, el fenómeno del amor
está instalado, sobre todo, en lo colectivo y lo público (Ferry, 2013). Es precisamente en lo
público donde se manifiestan y aprenden –a través de los relatos– los significados, prácticas
y rituales que dan orden y sentido al amor, los cuales suceden tanto en espacios físicos como
virtuales. Al respecto, en un estudio previo realizado (Cervantes, 2024) se destaca, entre otras,
la propuesta verbal para formalizar una relación de noviazgo o para, acompañada del símbolo
del anillo, proponer matrimonio, dando paso, posteriormente, al ritual de la boda que institucionaliza legal y espiritualmente el amor.
Para M. Campuzano (2019) el amor es una vivencia humana sostenida en el relato
universal abordado, especialmente, desde las artes. Sylvain Mimoun y Lucien Chaby (2001)
agregan que cada persona se apropia de ese discurso universal del amor según su acceso a
expresiones artísticas y culturales como canciones, pinturas, películas, series audiovisuales o
como en el caso del presente estudio, obras de teatro. En este sentido, Nietzsche (cit. en Sztajnszrajber, 2020) planteaba que se dota de todos esos relatos mágicos al amor para envolver, de
alguna manera, la simpleza animal de reducir todo a conservación de la especie humana a través
de la reproducción.
Los relatos del amor, finalmente, están ligados a la concepción del amor del momento
en el que se sitúan los relatos, en este sentido, Sarah Corona y Zeyda Rodríguez (2000) señalan
que el amor está relacionado con las instituciones, la sociabilidad y el poder del momento, de
tal manera que los relatos amorosos pueden, entre otras cosas, dar pistas de las formas de organización social, política, cultural y económica de un espacio geográfico y temporal particular.
Por ello, el amor, lejos de ser un concepto único, estático y universal, es un concepto múltiple,
contradictorio y cambiante (Manrique, 2009). La pluralidad y contrariedad de definiciones y
formas de entender este fenómeno se ven expuestas, entre otros tantos espacios y disciplinas,
en las artes.
Uno de los primeros relatos en torno al amor de los cuales se tiene registro es El banquete (385-370 a.C.) de Platón (2010). Si bien este diálogo no se centra únicamente en el amor
de pareja, ya que abarca diversas formas de amor, es relevante dentro de este ensayo puesto
que tiene dentro de sí uno de los mitos fundacionales del amor romántico: el mito de los seres
dobles, donde se explica no solo la necesidad del ser humano por estar en pareja, sino también
las múltiples formas de amor de pareja: el amor entre hombres, el amor entre mujeres y el amor
heterosexual. El mito explica que, en tiempos primitivos, existían tres tipos de seres humanos

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dobles –quienes tenían dos cabezas, cuatro extremidades superiores y otras cuatro inferiores–,
los completamente hombres, las completamente mujeres y andróginos. Su creciente orgullo y
audacia por creerse cercanos o incluso estar al nivel de los dioses, llevaron a Zeus a castigarlos
dividiéndolos en dos mitades. Luego, Zeus ordenó a Apolo reparar las heridas y que sus caras
fueran giradas hacia el lado donde se encontraba la cicatriz de la separación –el ombligo– como
una forma de humillación. Según este mito, desde entonces, los seres humanos –hombres y
mujeres– están destinados a buscar su otra mitad para sentirse completos.
Este mito podría ser el relato en el cual se sostiene la idea de entender al amor como una
búsqueda, en la que se cree que, una vez encontrada a la persona indicada, la relación amorosa
será satisfactoria (Sztajnszrajber, 2020), alejándose del planteamiento de Fromm (1959), quien
señala que el amor, lejos de ser una búsqueda, es una facultad sobre la cual el individuo debe
trabajar para incrementar su capacidad de ejercer; su capacidad de amar.
Los relatos en torno al amor han sido parte de la historia de la humanidad, mismos que,
aunque se han transformado a lo largo del tiempo y a través de las culturas, parecieran tener una
base que los acompaña hasta nuestros días. En este artículo se propone que uno de los dispositivos de interacción –comunicación– a través del cual la humanidad ha aprendido y repetido los
significados del amor es el teatro.
El teatro, según Bertolt Brecht (2004), es una representación escénica y dramatizada
de la realidad social que expone, desde un escenario, acontecimientos imaginarios o reales a un
público, quien tiene la capacidad de aceptar, negociar o rechazar dicha representación. Por lo
tanto, entender al teatro desde la definición de Brecht resulta adecuada para el presente trabajo,
ya que permite asomarse a la construcción social del amor en las diversas épocas y contextos
culturales, toda vez que el teatro, además de entenderse como un arte, pudiera presentarse, en
algunos casos, como un dispositivo de comunicación a través del cual se representa la realidad
social.
Henry Pratt (2018) plantea que todo dispositivo comunicativo se refiere al proceso
humano de poner en común ideas a través del intercambio con el objetivo de generar sentidos y
creencias entre las personas involucradas en la interacción. Desde este planteamiento, el autor
propone a la comunicación como el vehículo de la cultura y, con ello, una herramienta de unidad
entre las personas. No hay manera en que se dé la construcción social si no es a través de la
interacción entre las personas.
Berger y Luckmann (2006) plantean que la construcción social de la realidad opera a
través de universos simbólicos, es decir, todos aquellos significados compartidos de una misma
cosa entre un grupo de personas determinadas. Esos universos simbólicos son legitimados a
través de las instituciones y las representaciones de estos significados en los espacios públicos,
incluyendo las artes.

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Resultados: El amor en el teatro, de la antigua Grecia a Lorca
A través del teatro –entendido tanto como un arte literario como escénico– se ha representado al amor. Por lo tanto, se han legitimado todos esos sentidos, significaciones –universos
simbólicos– prácticas sociales y rituales en torno al amor. A continuación, se presentan algunas
de las obras de teatro donde se ha representado la diversidad de concepciones e ideas en torno
al amor.
Lisístrata
Lisístrata es una comedia de Aristófanes estrenada en el año 411 antes de Cristo. Este
autor con frecuencia hace en sus textos una crítica y protesta contra la guerra. Lisístrata es una
mujer griega y su nombre significa “la que disuelve los ejércitos”. En esta pieza dramática, las
mujeres de Grecia, cansadas de que los hombres estén en guerra, se proponen acabar con esta
situación; lideradas por Lisístrata, toman la Acrópolis y cierran sus puertas, impidiendo que los
hombres ingresen por dinero para financiar la guerra, al mismo tiempo, se niegan a tener relaciones sexuales con ellos hasta que firmen la paz. La singular estrategia de “huelga de piernas
cruzadas”: Si los hombres insisten en hacer la guerra ellas no harán el amor. Es un texto crudo de
gran hilaridad ante el desastre de la guerra, un claro alegato antibélico “quien hace la guerra no
hace el amor”, y lo logran, reproduciendo en el texto ciertos estereotipos de género que plantea
Aurelia Martín Casares (2008), como que los hombres siempre están en busca de placer sexual
y el rol de las mujeres es controlarlo.
Antígona
Antígona es una tragedia de Sófocles estrenada en el año 442 antes de Cristo. La joven
Antígona es hija de Edipo y Yocasta, su actitud piadosa la encamina a cuidar a su padre desde
que queda ciego y hasta el día de su muerte. Sus hermanos Eteocles y Polinices tendrán que turnarse el trono de Tebas, cuando uno de ellos incumple el pacto se baten a duelo y ambos mueren.
Creonte, cuñado de Edipo, toma el poder y ordena que el cuerpo de Polinices no sea enterrado por atacar la ciudad. Antígona comunica a su hermana Ismene el propósito de enterrar a
su hermano. Por una cuestión de amor y dignidad, Antígona sepulta a su hermano. Hemón, hijo
de Creonte y enamorado de Antígona, no consigue convencer a su padre de su extrema decisión,
por lo que la visita después y tienen una conversación donde sacrifican el amor por el honor y
dignidad. Finalmente, la protagonista se suicida y Hemón se quita la vida ante el cadáver de
ella. En esta tragedia nos muestran un conflicto ético entre lo personal y lo público donde ciertos
valores se imponen al amor, como los dilemas de la conciencia.
La obra representa una Antígona como símbolo de lucha y determinación, de la fuerza
moral y espiritual de la mujer, pero también una mujer que debe atenerse a los roles de género

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establecidos, como el de cuidar a su padre una vez que es dependiente (Martín Casares, 2008).
No les toca a sus hermanos, sino a ella, permanecer cercana a él y, aunque después se revele
ante estos mandatos, la obra representa, entre otras tantas cosas, el destino de las mujeres como
cuidadoras.
La mandrágora
Esta comedia de Maquiavelo, estrenada en 1518, en Florencia, nos muestra una sociedad corrupta que atropella todos los valores de la época respondiendo solo al dinero y al placer.
En esta obra renacentista Calímaco se enamora de Lucrecia, esposa de Nicolás, un doctor viejo
y necio que vive obsesionado por tener descendencia sin pensar que la causa de no tenerla puede
estar en él. Lucrecia es honesta y fiel a su marido. Ante las dificultades de aproximarse a ella,
Calímaco le comenta sus deseos a Ligurio, un alcahuete que hace todo un plan para que alcance
sus deseos. El plan se sostiene en el engaño y el manejo sórdido de los intereses del marido, la
madre de Lucrecia y el confesor, todo un alarde de contradicción y cinismo.
Calímaco se hace pasar por un médico que conoce la mandrágora, una pócima mágica
qué hace fértil a cualquier mujer, su único inconveniente es que el primer hombre que esté con
ella morirá. El sacrificado de este objetivo será algún joven que encuentran en la calle, pues el
confesor y la madre convencen a Lucrecia de aceptar tomar dicha pócima. La mandrágora es
una de las obras más corrosivas de la historia del teatro.
Época isabelina y las obras de Shakespeare
Las obras de Shakespeare que así se analizan3 destacan a los personajes, así como sus
argumentos y tramas que los entrelazan, por lo que no hay que reducirlos a empobrecedoras
interrupciones de una sola idea: Hamlet es la tragedia de la duda, Otelo, de los celos, Romeo y
Julieta, la tragedia del amor y así a cada una, porque encontraremos en la mayoría de sus historias el amor y su gran variedad y versatilidad de plantearlo en palabras y en acciones a través de
sus emblemáticos personajes. Solo mencionaremos unos cuantos rasgos de algunas de sus obras
donde la presencia del amor es fundamental.
En Los dos hidalgos de Verona, Valentino y Proteo, jóvenes veroneses, deciden emprender caminos separados, el primero viaja a Milán, el segundo, enamorado de Julia, permanece en Verona. Proteo sigue a Valentino obligado por su padre. En Milán, Valentino se enamora
de Silvia, los dos amantes planean escapar, pues su padre la prometió a Turio. Proteo también
se ha enamorado de Silvia y, para obtenerla, denuncia la huida al Duque, padre de Silva; este
destierra a Valentino, quien es raptado por un grupo de forajidos, de los cuales luego se convierte en su jefe. Julia llega a Milán, al ver el cambio de sentimientos de Proteo, su enamorado
en Verona, se disfraza de paje y, como “Sebastián”, entra a su servicio. Silvia escapa al bosque,
donde la siguen Turio, Proteo y “Sebastián”, los bandidos atrapan a Silvia, Proteo la rescata
3

Otelo, Hamlet, Romeo y Julieta, Los dos hidalgos de Verona

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y pide su mano al Duque. Aparece Valentino quien reprocha la deslealtad a su amigo. Proteo
descubre que Sebastián es Julia y vuelve a enamorarse de ella y el Duque concede la mano de
Silvia a Valentino. Una clásica comedia de enredos y soluciones amorosos, parecido a lo que
sucede en las comedias Trabajos de amor perdidos, Sueño de una noche de verano o Como
gustéis, entre otras.
El amor está presente en las tragedias de formas diversas y con planteamientos a veces
sórdidos, grotescos y trágicos. Lo vemos en Marco Antonio y Cleopatra y en la tragedia de
El Rey Lear donde el viejo rey de Bretaña reparte el reino entre sus tres hijas, a quienes exige
muestras de amor.
La tragedia de Otelo trata sobre el moro de Venecia que ha logrado el amor de Desdémona, hija del senador Brabancio. Tras decepcionarse de Otelo por elegir a Casio como su
lugarteniente, Yago jura venganza, por lo que difama a la pareja ante el senador, este confronta a
Otelo, quien le demuestra que su amor por Desdémona es honesto. Ya en batalla, Yago logra que
Otelo destituya a Casio, a quien posteriormente convence de pedir a Desdémona que interceda
por él; al mismo tiempo, empieza a infundir en Otelo la sospecha de que su mujer y Casio son
amantes. Con oscuras mentiras logra convencerlo, Otelo, cegado por los celos, le pide que mate
a Casio y después acaba con Desdémona ahogándola en su cama. Emilia, la mujer de Yago, le
hace saber que todo es una invención de Yago, quien la mata. Casio es nombrado gobernador
de Chipre y Yago es conducido a Venecia, donde recibirá su castigo. Esta historia narra, por un
lado, la obsesión por el poder y el amor; por el otro, el engaño y la ambición, determinando así
la tragedia.
Otra de las obras más representativas de Shakespeare es Hamlet, la tragedia de las preguntas, iniciando por “¿quién anda ahí?”, “¿qué es más noble?”, “¿ser o no ser?”, “¿morir, dormir o tal vez soñar?”, y la locura de Ofelia, enamorada del príncipe de Dinamarca que sobrepone el amor por su egoísta sed de venganza. El trato cruel y tormentoso la orilla a suicidarse por
amor, amor incomprendido y marchito tamizado por una locura que en nuestros días podemos
darle connotaciones de género. Lo femenino existe en el territorio del silencio y la obediencia de
Ofelia lo demuestra: aquí el fracaso del amor es evidente, Ofelia muere por desilusión amorosa
al quitarse la vida ahogándose en un río y la muerte de Hamlet en una batalla épica.
Casa de muñecas
En Casa de muñecas, de Henrik Ibsen –estrenada en 1880, en Noruega–, Nora, esposa
del abogado Torvaldo Helmer, es una joven que vive feliz, es tratada por su esposo como si fuera
una niña, ingenua y ajena a los avances de la vida, todo es paz y armonía en esa casa de muñecas
de la familia Helmer, el amor no padece ningún sobresalto.
Nora prepara la fiesta de Navidad, Torvaldo es ascendido a director del banco y prepara
el cese de un tal Krogstad, quién ha cometido una falta en el pasado, falsificó una firma y a Helmer no le parece digno del puesto que ocupa.

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Años atrás, Nora tuvo que pedir dinero a espaldas de su marido para salvarlo de una
enfermedad y falsificó la firma de su padre. Lo justificó diciendo que era una herencia de su
padre, cuando el que se lo prestó fue el propio Krogstad, quien ahora le pide interceda por él
para mantener su puesto en el banco, si no, hará pública su deuda y la firma falsa que hizo en
un pagaré. Por eso Nora siempre ahorra el dinero que le da Torvaldo, quien le pregunta ¿qué
quieres de regalo para Navidad? y ella responde dinero, puesto que ella solo quiere cubrir su
deuda y evitar un escándalo más para su marido.
Sin embargo, no logra convencerlo de ayudar a su chantajista. Desempleada pero dispuesta a llegar hasta el final por amor a su marido, lo confiesa todo. El parlamento “siéntate,
tenemos que hablar” marca el comienzo de un nuevo teatro y sus temáticas modernas. Es un
texto que rompe con los estereotipos de género (Martín Casares, 2008) que venían reproduciéndose en diversos textos de la dramaturgia occidental, especialmente con la idea romántica
(Rodríguez, 2017) de que la madre debe estar siempre con sus hijos.
En un acto de rebeldía, Nora, quien es privada de educar a sus hijos, toma la decisión de
abandonar su casa, “La casa de muñecas”, y su matrimonio. Encuentra la necesidad de buscar el
amor en sí misma, dejando en segundo plano el amor por sus hijos y va al encuentro de su realización como persona, su amor propio. La obra termina con el portazo de Nora al salir en un golpe seco y que le da al personaje coherencia y consistencia, y al texto, un carácter revolucionario.
Los avances en la escena del siglo XX modificaron radicalmente la concepción del
teatro y, por lo tanto, sus temas. Haremos mención de las obras más representativas donde el
tema de amor es fundamental en la progresión dramática. Entre los grandes autores y sus textos
podemos mencionar a Anton Chéjov y sus obras: La gaviota, Tío Vania, El jardín de los cerezos
y Las tres hermanas. Lo podemos situar en el realismo psicológico y el naturalismo moderno
donde el tema del amor permea la vida de todos los personajes, manteniendo una conexión con
la decadencia de la vida en Rusia y la vida moderna. Sus personajes son contenidos en sus acciones, pero con volcanes de emociones en su interior.
En la España de los años 30, el teatro tiene un gran representante quien plasma la vida
cotidiana de hombres y mujeres envueltos en el drama del amor y la pasión: Federico García
Lorca, referente de un teatro poético. Sus obras, Bodas de sangre, Yerma y La casa de Bernarda
Alba están impregnadas de amor, para fortuna o desgracia de sus personajes. A continuación, un
análisis de las tres obras de Lorca aquí mencionadas:
Yerma
Yerma es el símbolo de la maternidad al hijo deseado, un hijo que no existe y no existirá; una maternidad frustrada, un amor incondicional a Juan, el marido que le restriega su infertilidad, sin cuestionarse si él puede ser la causa de no tener hijos. En Yerma, se representa el deseo
del amor materno, expuesto por Fromm (1959) como el más puro, si se evalúa al amor como una
entrega solidaria que no espera recibir a cambio. Además, la obra trae consigo la representación

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de un machismo que culpa a la mujer por cualquier desgracia que pueda ocurrir. En este caso,
la imposibilidad de tener un hijo.
La casa de Bernarda Alba
Este drama trágico donde el objeto del deseo está fuera de escena, pero que detona toda
una conmoción en esa casa donde Bernarda ordena a sus hijas que durante ocho años no saldrán
de la misma a raíz del luto por la muerte de su segundo marido. No se permite llevar ningún
color que no sea negro.
Encerradas tras los muros con una existencia mortecina, Angustias, la hija mayor, se
casará con Pepe el Romano, pero Poncia, la vieja criada, descubre que Adela, la menor, se está
viendo por las noches con Pepe, le pide que tenga paciencia y sepa esperar, pero Adela no parece
estar dispuesta a tal sacrificio. En el transcurso de los días monótonos, el deseo las hace presas
de sí mismas. Martirio, otra hermana que también estaba secretamente enamorada de Pepe,
sigue a Adela una noche y, al darse cuenta de que está con Pepe, discuten. Martirio llama a su
madre a gritos, aparecen las otras y Bernarda coge una escopeta y dispara a Pepe. Martirio asegura que lo ha matado, Adela corre y desaparece. Poncia pregunta a Martirio por qué ha dicho
que Pepe ha muerto si su madre dice que ha fallado el tiro. Llaman y buscan Adela, pero Poncia
descubre que acaba de quitarse la vida. Ante el horror de todas, Bernarda solo insiste que su hija
ha muerto virgen e impone el silencio.
Esta obra no es solo un drama de mujeres, víctimas de previstos de una sociedad en la
que no es posible vivir sin honra. Contiene una carga simbólica sobre la virginidad, ya que le da
valor a que las mujeres no tengan actividad sexual antes del matrimonio, no así en el caso de los
hombres, poniendo en evidencia lo que plantean Norma Elena Reyes y Rolando Díaz-Loving
(2012) en cuanto que la virginidad, lejos de ser una decisión personal, es un mandato cultural
que limita el placer sexual de las mujeres e incentiva el de los hombres.
Bodas de sangre
Tanto La casa de Bernarda Alba como Bodas de sangre presentan una radical separación entre el mundo de los hombres y el de las mujeres, donde el único vínculo parece ser el
amor con el fin de tener hijos, uno de los principales mitos del amor romántico señalados por
Tania Rodríguez (2017). En el argumento, la novia está atrapada por el amor de su antiguo novio, Leonardo Félix, ya casado y con hijo. Esta novia lucha por cumplir fielmente el papel que
se le ha asignado: se casará con un joven, tendrá hijos y será siempre fiel, pero hay una fuerza
muy poderosa que la arrastra y la hace escapar con Leonardo en plena boda, al ser descubiertos,
la madre, debatiéndose entre perder lo único que le queda –su hijo– o salvar el honor, incita al
novio y a la familia a tomar venganza. El final es el esperado: aparece la Luna, quien habla,
tres leñadores como las tres parcas y el desenlace fatal después de una escena llena de poesía
amorosa entre los dos amantes.

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Discusiones
El teatro, además de ser un dispositivo artístico, puede entenderse como una forma de
interacción a través de la cual se legitima la realidad social: los universos simbólicos, las instituciones y las prácticas sociales de una sociedad determinada (Berger y Luckmann, 2006).
Erving Goffman (1989) señala que la interacción social “se da exclusivamente en las
situaciones sociales, es decir, en aquellas que dos o más individuos se hallan en presencia de sus
respuestas físicas respectivas” (p.173) y es en esa interacción, intervenida por lo que Goffman
plantea como el juego de máscaras –donde los individuos interpretan el rol social que les corresponde–, a través de la cual surge la dinámica donde se construye la realidad social (Berger y
Luckmann, 2006). En este sentido, el teatro forma parte de la construcción de la realidad social,
del reforzamiento de las ideas, conceptos o universos simbólicos que pueden verse manifestadas
a través de sus prácticas sociales y sus instituciones. De ahí que resulte pertinente la revisión del
concepto de amor a través de la dramaturgia, puesto que este recorrido histórico puede dar luces
de cómo se entendía y se practicaba el amor –y todo lo que este envolvía– en diversos contextos
culturales para que, a su vez, pueda dar luces sobre el amor en nuestros días, ya que todas las
obras aquí señaladas siguen siendo parte de las carteleras de los teatros en el mundo.
Lisístrata, de Aristófanes es un texto con una trama heteronormada que presupone ciertos estereotipos de género en cuanto al erotismo, como que los hombres siempre están dispuestos a la relación sexual y que la única forma en que las mujeres pueden controlarles es a través
del placer sexual (Martín Casares, 2008). Estos estereotipos y roles de género se repiten en
Antígona, de Sófocles, donde, por ser mujer, Antígona debe cuidar de su padre, a diferencia de
sus hermanos, quienes heredan el trono de Tebas, solo por ser hombres.
Otelo representa las consecuencias de los celos patológicos, sin embargo, los representa
como una característica del amor, uno de los principales errores que señala Giulia Sissa (2018),
quien agrega que culturalmente se ha asociado los celos al amor y la demostración de este, cuando realmente tienen que ver con inseguridades o deseos reprimidos.
Tanto Romeo y Julieta como Hamlet, representan al amor romántico, particularmente
ideas como la imposibilidad de vivir sin el ser amado o la eternidad del amor verdadero, que
Rodríguez (2017) destaca como unos de los principales mitos de este tipo de amor.
En Casa de Muñecas, de Ibsen, se coincide con las luchas de los primeros movimientos
feministas, haciendo honor a un símbolo más allá de la emancipación y quitarse la máscara del
rol que la sociedad le ha impuesto.
Tanto en Yerma como en Bodas de sangre de García Lorca, se representa el estereotipo
de la maternidad como fin último de una mujer en una relación amorosa; el valor de una mujer
asociado a su capacidad de maternar y la calidad y cercanía de la crianza. En este sentido, uno
de los mitos del amor romántico señalado por Rodríguez (2017) tiene que ver con la maternidad
y sentencia que el matrimonio y la maternidad deben ser la aspiración de toda buena chica. Por
otra parte, García Lorca reflexiona sobre el valor de la virginidad en La casa de Bernarda Alba

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y pone en manifiesto una crítica del autor a la diferencia de cómo se vive el amor romántico
dependiendo del sexo o género que se tenga, tal como Hagene (2008) destaca, en cuanto que el
amor romántico es una forma de relacionarse de manera erótica y afectiva a través de la cual se
perpetran una serie de asimetrías entre hombres y mujeres.
Estas obras teatrales, aunque se escribieron en otros contextos culturales, se siguen
representando, y si lo siguen haciendo, es porque siguen teniendo sentido para las sociedades
actuales. Entonces, ¿es necesario cancelar las obras de teatro antes expuestas, debido a la repetición de mensajes estereotipadores y poco convenientes para fomentar formas de amor sanas?
No, todo lo contrario. Se plantea que es necesario seguir representando estas formas de amor,
puesto que el problema no es la representación, sino la recepción. De tal manera que, no son
las representaciones, sino la manera en que las interpretamos. Se requiere, pues, de una lectura
crítica de las mismas, desde las formas en que se interpretan sobre el escenario.
Conclusiones
En conclusión, los textos teatrales destacan la riqueza y diversidad del tratamiento del
amor en el teatro a lo largo del tiempo, así como los estereotipos de género y amor dentro
del arte escénico, mostrando cómo esta expresión artística refleja y contribuye a dar forma a las
concepciones sociales y culturales del amor.
Este artículo analiza la relación entre el amor y el teatro en diversos textos teatrales del
mundo occidental, destacando cómo el teatro ha sido un medio para representar y reflexionar sobre diferentes manifestaciones del amor. Se hace un recorrido de algunos textos desde la antigua
Grecia hasta el teatro de Federico García Lorca, donde se evidencia que el amor, como concepto
polisémico y cambiante, ha sido representado de diversas formas, reflejando los valores, normas
y conflictos de cada época y cultura.
En primer lugar, el amor se revela como un tema omnipresente en algunas de las obras
analizadas. Esta constante presencia del amor en algunas obras de teatro subraya su importancia
como un aspecto fundamental de la experiencia humana que ha trascendido las barreras temporales y culturales.
Además, el teatro emerge como un dispositivo de comunicación y legitimación social.
A través de las representaciones teatrales, se construyen y refuerzan los significados y prácticas
sociales relacionados con el amor, a través de la teoría de la construcción social de la realidad,
planteada por Berger y Luckmann (2006). Las obras teatrales no solo reflejan las normas y valores de una sociedad en particular, sino que también pudieran contribuir a moldear y cuestionar
esas normas, toda vez que es un espacio de legitimación social (Berger y Luckmann, 2006),
ofreciendo así una plataforma para la reflexión y el debate sobre diversos temas, entre ellos los
relacionados con el amor y las relaciones humanas.
En este sentido es importante reconocer que las representaciones del amor en el teatro
no son estáticas ni unívocas, sino que están sujetas a la evolución y diversidad de las concep-

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ciones culturales y sociales. A lo largo de la historia hemos visto cómo el teatro ha abordado
el amor desde diversas perspectivas, reflejando los cambios en las actitudes y valores de la
sociedad en general.
Por otro lado, el análisis de las obras teatrales revela la presencia de estereotipos de
género y roles predefinidos en las relaciones amorosas representadas en el escenario. Es importante reconocer y cuestionar estos estereotipos, ya que pueden perpetuar visiones limitadas y
sesgadas del amor y las relaciones humanas. Al mismo tiempo, el teatro ofrece una oportunidad
para desafiar y subvertir estos estereotipos, permitiendo la exploración de nuevas narrativas y
experiencias amorosas que reflejen la diversidad y complejidad de la vida real.
Este artículo ha explorado la compleja intersección entre el amor y el teatro, revelando
cómo el amor, lejos de ser un concepto estático y universal, es un fenómeno múltiple, contradictorio y cambiante. Desde una perspectiva social, el amor se presenta como una construcción
aprendida en la interacción con otros, influida por la sociedad y sus instituciones.
Finalmente, el amor en el teatro es un tema vasto y complejo que ha sido explorado y
reinterpretado a lo largo de la historia. A través de las representaciones teatrales se construyen
y cuestionan las concepciones sociales del amor, ofreciendo una ventana a la comprensión de la
condición humana en todas sus facetas. En resumen, se destaca la riqueza y diversidad del tratamiento del amor en el teatro a lo largo de la historia, mostrando cómo esta expresión artística
no solo refleja, sino que también contribuye a dar forma a las concepciones sociales y culturales
del amor.

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Referencias
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RECIBIDO: 13 de junio de 2024
ACEPTADO: 05 de julio de 2024
DOI: 10.29105/de.v1i1.6

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

Análisis de factibilidad de la
modalidad mixta para el
programa de la Licenciatura
en Danza Contemporánea de
la UANL
Feasibility Study of a Blended Learning
Approach for the Contemporary Dance
Degree Program at UANL
Emma Alicia Lozano García1
Facultad de Artes Escénicas
Universidad Autónoma de Nuevo León/ Nuevo León, México
Contacto: emma.lozanogrc@uanl.edu.mx
ORCID: 0000-0002-0123-1332

Doctorado en Ciencias de la Educación por la Universidad de Educación y Desarrollo Cultural de Monterrey. Docente de la Facultad de Artes Escénicas, UANL.
Reconocida como bailarina de danza contemporánea.

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Análisis de factibilidad de la modalidad mixta para
el programa de la Licenciatura en
Danza Contemporánea de la UANL
Feasibility Study of a Blended Learning Approach for the
Contemporary Dance Degree Program at UANL

Resumen
El presente estudio corresponde a un análisis de estrategias aplicables a la enseñanza para implementar un programa educativo mixto en la Licenciatura de Danza Contemporánea de la
Facultad de Artes Escénicas de la UANL, con el fin de crear un diseño curricular que amplíe
las oportunidades docentes en la educación superior de la danza. Esta investigación utilizó un
enfoque cualitativo para observar las necesidades del entorno laboral y las nuevas realidades
educativas y sociales, empleando herramientas inéditas para la formación dancística. Los métodos de observación incluyeron diarios de campo y guías de entrevistas a estudiantes, docentes
y directivos. Los resultados revelaron que los estudiantes necesitan fortalecer los perfiles de
ingreso y egreso; de la parte de la docencia, los profesores presentan áreas de oportunidad en
habilidades técnicas y tecnológicas, y en recursos pedagógicos y didácticos. En los docentes se
observó resistencia a las modalidades educativas que desafían sus capacidades de actualización.
A nivel directivo, se identificó que los proyectos de rediseño curricular postpandemia son insuficientes para las nuevas realidades y que un diseño curricular mixto puede responder mejor a las
competencias laborales actuales. Se sugiere reforzar los perfiles docentes, actualizar asignaturas
y adecuar la infraestructura y normativas institucionales. Finalmente, el estudio plantea otros
temas de investigación a mediano plazo.
Palabras clave: danza, estrategias educativas, diseño, curricular.

Abstract
This study analyzed the feasibility of implementing a blended learning approach for the Contemporary Dance program at the UANL’s Faculty of Performing Arts. The goal was to develop
a curriculum that would expand teaching opportunities in higher dance education. This research
used a qualitative approach to observe the needs of the work environment and the new educational and social realities, employing novel tools for dance training. Data was collected through
field notes and interviews with students, faculty, and administrators. Findings revealed a need
for stronger student profiles. Faculty members were identified with opportunities in technical
and technological skills, as well as in pedagogical and didactic resources. Resistance to change
was observed among some faculty members. At the administrative level, post-pandemic curriculum redesign projects were found to be inadequate for the new realities. A blended learning
approach could better align with current industry demands. The study recommends strengthening faculty profiles, updating courses, and adapting institutional infrastructure and regulations.
Finally, the study suggests additional research areas for the mid-term.
Keywords: dance, educational strategies, design, curricular.

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1. Introducción
El presente artículo es fruto de la investigación para la tesis doctoral titulada Estrategias de diseño curricular de modalidad mixta para la creación de un programa educativo para
la Licenciatura en Danza Contemporánea (Lozano, 2022) en la cual se aborda, como problemática de los esquemas educativos en la enseñanza y el aprendizaje de la danza contemporánea,
la integración de herramientas y recursos digitales en todas sus academias de enseñanza. El
objetivo es compartir los resultados de dicha investigación, dirigidos al análisis de estrategias
de enseñanza e identificar la viabilidad y factibilidad para la creación de un diseño curricular
en modalidad mixta funcional para la formación profesional de la danza contemporánea en la
Facultad de Artes Escénicas de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).
La investigación se planteó en 2020 por una afectación mundial de salud (COVID-19),
dentro de los estándares de actualización de la digitalización y virtualidad de los programas educativos de la institución y la necesidad de optimización de infraestructura de la dependencia. Al
inicio de dicha contingencia, la educación de todos los niveles educativos en México suspendió
sus actividades presenciales. Al respecto, esto declaró la SEP:
La Secretaría de Educación Pública (SEP) ya elaboró el acuerdo con el que oficialmente suspende las clases de 23 de marzo al 17 de abril de 2020 como una medida preventiva para
disminuir el impacto de propagación del coronavirus o COVID-19 en el territorio nacional, el
cual se prevé publicar este lunes en el Diario Oficial de la Federación. El documento plantea
que la Comisión de Salud instalada en cada escuela (que funcionará conforme a los lineamientos
que para tal efecto se emitan de manera paralela), deberá determinar lo que en su caso corresponda para evitar riesgos en los demás miembros de la comunidad escolar y se reitera que las
madres y padres de familia o tutores deberán evitar llevar a sus hijas, hijos o pupilos cuando
estos presenten algún cuadro de gripa, fiebre, tos seca, dolor de cabeza y/o cuerpo cortado. (El
Economista, 2020, párr. 1-2)
En ese momento, la UANL estableció como solución, de manera urgente e inédita,
el traslado de todos sus programas educativos a una modalidad virtual. El recurso de la virtualidad permitió cubrir de forma benéfica, inicialmente de manera improvisada, varias de las
necesidades sociales que la pandemia gestó a los diferentes sectores, como el educativo. Con la
implementación de los recursos digitales para la práctica no presencial, los nuevos espacios virtuales de reemplazo para la enseñanza presencial de la danza se convirtieron en los principales
medios académicos para los nuevos entornos, medios y tecnologías como solución para evitar
frenar la formación universitaria de la danza contemporánea. Así, el ejercicio de la enseñanza
de la danza en modalidad virtual, generó a mediano plazo más beneficios que inconformidades
a su población, pese a no cubrir las necesidades espaciales requeridas, y fue el tiempo el que
determinó que el cambio de dinámica en la enseñanza contribuiría a corto plazo a advertir las
necesidades de: sistematizar los procesos de la educación; abrirse a la posibilidad de nuevos
esquemas y modelos metodológicos de enseñanza; adquirir disciplina en la distribución de los

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tiempos de trabajo, comida y descanso; y disposición para actualizar y reconfigurar los recursos didácticos. La incertidumbre del momento creó nuevos o desconocidos términos para la
sociedad, que al paso de la contingencia fueron cobrando claridad en su definición y diferencias
como: digital, virtual, tecnológico, modalidad, sincrónico, asincrónico, software, plataforma,
link, enlace, entre otras. Es entonces que la educación a distancia devela sus posibilidades modales y la UANL las integra en su Modelo Educativo. Para comprender el tema, es importante
revisar los siguientes conceptos.
Modelo Educativo se refiere a la representación de un sistema educativo definido por
teorías sustentadas en la investigación pedagógica y difieren de un modelo curricular para definir a un sistema que estructura las necesidades de formación profesional de conocimientos
específicos y/o disciplinares (UNESCO, 2020). Para la UANL (2020), el Modelo Educativo es
el instrumento que posibilita y ordena la principal función de la universidad, determinando el
carácter multidimensional y complejo de la educación y de su institucionalización. Alineado a
este, el Modelo Curricular es el instrumento que guía y ordena la principal función de una dependencia. Para las instituciones educativas, el diseño curricular amplia, mejora o actualiza los
procesos de su oferta educativa concluyendo en la explicitación de la organización, operación y
evaluación integral en un currículo (Aranda y Salgado, 2005).
Por otro lado, entre las variantes que dependen de este modelo se encuentran la presencial, virtual o mixta. Para la UANL la modalidad mixta ofrece un programa académico que se
guía por un calendario escolar establecido, horarios flexibles y combina la presencialidad en un
40% con la virtualidad o no presencialidad en un 60% (UANL, 2018). El Diario Oficial de la
Federación (SEGOB, 2018) considera la modalidad virtual como una de las posibilidades educativas necesarias en la educación para atender a una población de estudiantes más amplia y con
diferentes condiciones de tiempo y espacio debido al crecimiento de la población, las nuevas
aspiraciones educativas, desarrollo tecnológico y limitaciones del modelo tradicional:
Esta opción de la modalidad mixta combina estrategias, métodos y recursos de las
distintas opciones de acuerdo con las características de la población que atiende, la
naturaleza del modelo académico, así como los recursos y condiciones de la institución educativa. (p. 4)
Por su parte, las estrategias académicas forman el conjunto de actividades, tácticas y
recursos de aprendizaje utilizados para lograr objetivos concretos, donde técnicas y estrategias
van de la mano, y para lograr la efectividad de una estrategia de aprendizaje es necesario previamente conocer y dominar las técnicas de aprendizaje (Educaweb*, 2020).
Con relación a los instrumentos de operación, las computadoras portátiles y de escritorio, así como otros recursos tecnológicos y dispositivos como pizarras digitales, tabletas y
smartphones son considerados las principales herramientas para las modalidades no presenciales (Baranda, s./f.). De esta forma, la UANL integró las plataformas digitales como parte de
sus sistemas de control académico-administrativo, con el apoyo de Microsoft Teams 365 como

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herramienta principal para la formación académica y del software de comunicación de video
Zoom y Moodle. Para la danza, este medio ofreció a la disciplina acciones complementarias a
las plataformas principales en audio y video, visualización de todos los participantes activos y
facilidad de compartir audios y videos en y durante toda la clase sincrónica.
Del razonamiento que dualiza la comodidad de enseñar o aprender en línea desde cualquier lugar con la necesidad de espacialidad de la danza para comprender el uso del peso en
el espacio, surge la inquietud de analizar la factibilidad de un modelo de educación mixta para
la enseñanza-aprendizaje de la danza que permita una planificación pertinente capaz de limitar
los obstáculos de retraso académico, a la vez de poder ofrecer más de una sola modalidad de
estudios. De tal manera, la investigación planteó la siguiente pregunta: ¿Qué estrategias de enseñanza hacen viable el diseño curricular de un programa educativo de modalidad mixta para la
formación profesional de la danza contemporánea? A partir de esto, el presente artículo comparte los resultados de dicha investigación, exponiendo el proceso realizado para alcanzarlos, entre
ellos los elementos principales de la investigación, el antecedente contextual, marco teórico y
referencial, planteamiento del problema, metodología, resultados y conclusión.
2. Antecedentes del contexto y literatura
La danza, en cualquiera de sus disciplinas, tuvo en sus metodologías de enseñanza intrínsecamente la presencialidad. Esta tradición se vale del uso de los sentidos del maestro o instructor para medir en su enseñanza el tiempo, los movimientos, la calidad de los movimientos,
el desplazamiento, el uso del espacio, la energía y la proyección de los cuerpos de los estudiantes en su exposición frente a aula. De esta forma, la investigación se desarrolla en el 2020, a raíz
de la contingencia sanitaria del COVID-19 en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, México,
donde la necesidad tradicional de enseñanza, sin precedentes de otro tipo, generó incertidumbre
hacia la implementación de estrategias académicas para la generación de conocimiento de la
danza contemporánea a nivel licenciatura. A partir de tal problemática, surge la inquietud de conocer la pertinencia de las modalidades de estudios universitarios en el Programa Educativo de
Danza Contemporánea y la verificación de las estrategias emergentes utilizadas para su funcionamiento, a partir del análisis de la problemática a manera de estudio de caso y fenomenológica.
El marco teórico para fundamentar la investigación en la importancia de la presencialidad y virtualidad en los estudios de la danza contemporánea consideró la aportación de
bibliografía sobre los recursos tecnológicos en las prácticas docentes, en los recursos didácticos
digitales, así como en las enseñanzas de metodologías en la práctica virtual.
En su momento, las fuentes de información y medios de comunicación oficial del Estado fueron los principales informantes sobre los acontecimientos de la pandemia, mismos que
oportunamente se encargaron de exponer las cambiantes condiciones sufridas en la población,
donde tal situación dejó consecuencias trascendentales en todos los procesos, áreas y sectores
sociales, planteando que la adaptación y adecuación siempre sería la mejor opción de permanencia y supervivencia.

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El momento y sus condiciones determinaron que la utilización de las tecnologías sería
la alternativa viable de comunicación e implementación a los procesos sociales y laborales, a
partir de su ejercicio y práctica. En el caso de la educación, con la condición de integrar recursos tecnológicos y aplicar estrategias didácticas y académicas con una planeación sistemática
que asegurase cumplir los objetivos iniciales de cada programa. Así, el estudio puede observar
fenomenológicamente la situación para analizar la adaptación de un programa educativo creado
para la modalidad presencial, pero ejecutado con recursos digitales para cumplir sus objetivos.
2.1 Marco referencial
El marco referencial explorado presentó información relevante a la formación profesional en las artes escénicas y específicamente en la danza, con forma y figura metodológica para
la aplicación y adaptación a las necesidades de la educación superior como sustento teórico de
la investigación. Fue la pedagogía mesoaxiológica acuñada por Touriñán –que propone hacer
conocimiento teórico, tecnológico y práctico con fines pedagógicos de manera integral– el fundamento que aporta las teorías más completas para abordaje del estudio con una complejidad de
la educación cognoscible, enseñable, investigable y realizable.
Para Touriñán (2015) la vinculación de la teoría de la educación, la metodología y los
enfoques disciplinares se da en pro de la construcción de una mentalidad pedagógica específica
y especializada para integrar herramientas y recursos tecnológicos a su práctica, que es propuesta por la pedagogía mesoaxiológica. Esta focaliza la realidad en que se estudia, sus problemas
del trabajo disciplinar, lenguaje específico y disciplina como objeto de conocimiento y acción,
para desarrollar la experiencia aplicando formas de expresión propias a partir de configurar
tareas y rendimiento específicos. Su postura hacia las artes distingue que la educación artística
diferencia su experiencia por los contenidos culturales específicos de la educación en general,
de la educación vocacional y de desarrollo profesional que llevan a formar carreras profesionales como la música, la danza, el teatro, la pintura y el cine.
La educación artística se presenta como un área de intervención orientada al desarrollo y construcción de la persona-educando basada en competencias adquiridas desde
la cultura artística que permiten aunar inteligencia, voluntad, afectividad, operatividad, proyectividad y creatividad en la formación de cada persona para asumir y decidir su proyecto de vida, sea o no el alumno vocacionalmente artista o quiera ser en el
futuro, un profesional de un arte. (Touriñán, 2015, p. 329)
La docencia de una educación específica y especializada es el lazo directo de formalización académica y experiencia artística de una disciplina con la meta de una formación profesional en artes en cualquier nivel educativo, esto para consolidar la adquisición y desarrollo
de competencias con los contenidos pertinentes y los métodos adecuados, donde los medios

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corresponden a los avances científico-tecnológicos mediante plataformas informáticas multimedia, así como la creación de programas y mediaciones tecnológicas que faciliten la generación
de conocimiento. Esta mediación tecnológica ofrece nuevas posibilidades y herramientas para
la creación artística:
No solo puedo combinar mi arte con la forma de expresión digital y generar arte con
contenido virtual, sino que, cuando yo enseño, usando aplicaciones derivadas de las
nuevas tecnologías, puedo potenciar determinados aspectos del contenido a enseñar
dándoles expresión artística con la mediación tecnológica; una cuestión en la que es
siempre conveniente insistir, para enfatizar el significado de «puesta en escena» que
corresponde a cada acto de relación educativa. (Touriñán, 2016, p. 55).
Desde el punto de vista de Longueira (2011) la pedagogía para las artes es mesoaxiológica, debido a que se convierte en un instrumento condicionante para el uso y construcción
de experiencia y, por tanto, de conocimiento. Las artes permiten la transmisión de expresiones
creadas a partir de un medio o instrumento específico que determina la disciplina para la que
fue creado, sea la voz, el cuerpo, la imagen, el sonido, el mundo virtual y multimedia; y esta
expresión está mediada en todas las artes por el instrumento.
La danza es una manifestación del arte, pero la danza comprende expresiones disciplinares, y para la problemática de la investigación, cuyo objeto de estudio es la danza contemporánea en el ámbito educativo superior, es necesario definir a esta –a la danza contemporánea–
como el género dancístico más nuevo en las disciplinas formativas de licenciatura. Conserva
las bases técnicas del ballet clásico, desarrolla una exploración de movimiento sin fronteras
y permite el entrenamiento que define un estilo de movimiento sin excluir la posibilidad de
mezclar la investigación. En términos institucionales, la danza contemporánea busca apegarse
a las necesidades de propuesta profesional universitaria que no sacrifique sus objetivos a la vez
de enriquecerse de las oportunidades y versatilidad que ofrecen los esquemas institucionales,
de ahí que las metodologías se adhieran a los diseños curriculares de sus modelos educativos.
De esta manera, los estudios artísticos en las universidades se integran a los proyectos
de actualización y mejora de la oferta educativa de las instituciones de educación superior como
requisito regulatorio para el aseguramiento de la calidad en su servicio, con el objetivo primordial de lograr la efectiva operación y minimización de riesgos en la fluidez y éxito del programa
educativo con una metodología estructurada, plasmada en el currículo y planeación estratégica
de educación superior (Aranda y Salgado, 2005). Es por esto que la planeación del diseño curricular es considerada la etapa más importante del proceso y requiere reflexionar primeramente
en los dos términos que lo definen: si en educación el término diseño se refiere a “el proceso
de organización y planificación de la formación de profesionales que tiene su propia dinámica
y responde a leyes internas y a las condiciones socioculturales del medio” (Álvarez de Zayas,
2004, p. 34), y currículo se refiere al conjunto de conocimientos proyectados para alcanzar un
grado académico, entonces un diseño curricular resume en un documento una propuesta que

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diseña los principios fundamentales, organizacionales y ejecutorios de formación educativa en
la educación superior (Aranda y Salgado, 2005). Hablar del diseño curricular es conocer los
aspectos, posturas y tendencias más relevantes que atañen a este tema, así como de las diferentes variantes que determinan su correcta aplicación en la educación superior, vista desde quien
destaca la importancia de la planeación, como quien define la elaboración del correcto diseño
curricular o los adecuados modelos de diseño curricular.
En un recorrido por algunos de los diferentes modelos de diseño curricular más identificables al caso en estudio, Espinoza (2019), menciona que el Modelo de Tyler propone un
planteamiento curricular tecnológico con énfasis en los contenidos, estrategias didácticas y
evaluación de objetivos, para la elaboración de programas a partir del contexto social y sus
participantes. Retoma la pedagogía por objetivos y considera primordialmente los objetivos de
la escuela, experiencias educativas y comprobación del logro propuesto.
El Modelo de Arnaz, en cambio, se concentra en los aspectos socioculturales y político-educativos de una sociedad para su planeación. Anticipa acciones para lograr una organización con un enfoque tecnológico y sistemático planificado y mensurable, por lo que se estructura en cuatro etapas: formulación de objetivos y propósitos curriculares; objetivos particulares
curriculares; estructuración de académica del plan de estudios; y evaluación del currículo. Posterior a estas etapas, el modelo integra una segunda fase de capacitación docente, elaboración
de instrumentos docentes de evaluación, recursos didácticos, organización del sistema administrativo y adaptación o diseño de instalaciones físicas. La tercera fase emprende la aplicación
del currículo y la cuarta fase evalúa el sistema general de estudios, plan de estudios y objetivos
particulares (Espinoza, 2019; Vélez y Terán, 2010).
Por su parte, el Modelo de Glazman e Ibarrola estructura un diseño que media los modelos de Tyler y Taba a través de cuatro niveles metodológicos de enfoque tecnológico-sistémico
en el contexto de América Latina: análisis de la información y sus delimitaciones; definición de
objetivos de la enseñanza-aprendizaje; evaluación a partir de la aplicación real de un modelo; y
por último, integración de todas las áreas y/o departamentos de la institución. Esto con la idea de
proyectar un modelo sistémico, objetivo, perfectible y verificable (UNID, en Espinoza, 2019).
El Modelo de Pansza define al currículo como un conjunto de experiencias de aprendizajes estructurados y articulados para resultar en aprendizajes específicos, organizado de manera modular con un enfoque tecnológico-didáctico y crítico, donde el proceso busca la unificación docente de investigación, módulo de unidades autosuficientes, análisis histórico-crítico
de sus prácticas profesionales, relación de la teoría-práctica, relación de las escuela-sociedad,
fundamentación epistemológica, enseñanza interdisciplinaria, objetivos de enseñanza y roles de
los participantes (Espinoza, 2019; Vélez y Terán, 2010).
Este acercamiento a los modelos anteriormente mencionados destaca que estos integran
valores y criterios que la UANL comparte, y representan la mejor estrategia de factibilidad para
el diseño curricular de modalidad mixta: el planteamiento curricular tecnológico de Tyler; el

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planteamiento a partir de los aspectos socio-culturales y político-educativos sociales de Arnaz;
el enfoque metodológico tecnológico-sistémico de Glazman e Ibarrola; y el enfoque tecnológico-didáctico y crítico para aprendizajes específicos de Pansza. Por tanto, el diseño de un plan
curricular primeramente define los objetivos centrales con un enfoque de competencias específicas y objetivos de aprendizajes claros como estrategias centrales de diseño para desarrollar
las competencias cognoscitivas de los seis niveles de habilidades del pensamiento (Cervantes y
Rodríguez, 2019).
La modalidad a distancia (generada en el siglo XVIII, pero desarrollada en la década
de los 80) permitió el aprendizaje continuo y el desarrollo de las tecnologías. Se trata de una
modalidad cambiante de acuerdo con las necesidades de sus momentos históricos, la concepción teórico-filosófica de la educación, el apoyo político-social, las necesidades educativas de
la población, el grupo destinatario, los recursos tecnológicos y el desarrollo de los medios de
comunicación. Hoy se define como un sistema tecnológico de comunicación multidireccional,
cuya metodología educativa se distingue por estrategias de enseñanza-aprendizaje que permiten
superar los espacios y tiempo entre participantes que no pueden acceder a una formación presencial y donde no hay interacción entre docente y estudiante cerca de un aula (Chaves, 2017).
La educación virtual presenta variedad y dinamismo metodológico de oportunidades
para grupos sociales desatendidos por necesidades espacio-temporales para mejorar los servicios educativos, sugiere la aplicación de procesos de enseñanza-aprendizaje innovadores en la
práctica educativa holística mediante la utilización de los avances tecnológicos de los medios
de comunicación (Nieto Göller, 2012).
El presente artículo habla del proyecto de investigación que se gestó en medio del
proceso de contingencia sanitaria por pandemia COVID-19, lo que permitió no sólo investigar,
sino vivir las necesidades de la educación y usos de medios tecnológicos para superar las adversidades de comunicación y transmisión de conocimiento como experiencia que deja claro cuáles
son las deficiencias de la profesión docente, así como del currículo en estudio.
Las problemáticas surgidas a partir del COVID-19, generan que la UANL instaure la
Dirección de Educación Digital (DED), organismo a cargo de crear, coordinar y gestionar recursos digitales de apoyo a la comunidad estudiantil y docente. En el 2020, la DED crea el programa de Estrategia Digital UANL para el aprovechamiento de más de 80,000 aulas virtuales
en plataformas como MS Teams, Nexus, Moodle y Meet, donde se ofrecieron las alternativas de
capacitación digital docente para la modalidad No Escolarizada/ Digital mediante el Diplomado
para el Desarrollo de Habilidades Docentes en uso de las herramientas digitales, con la finalidad
de adaptar los contenidos de las Unidades de Aprendizajes a la modalidad requerida (El Norte,
2021).
La realidad contextual de UANL para la implementación de estas acciones cambió la
manera de aplicar las metodologías de enseñanza con la aplicación de modalidades no presenciales. De esta manera, Meza (2012) sustenta que un diseño curricular no solo implica un plan

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de estudios, sino también la metodología para su desarrollo, recursos de aprendizaje y bases psicopedagógicas que consideren el contexto de aplicación. Su fundamentación considera corrientes filosóficas, psicológicas y pedagógicas para la incorporación de herramientas tecnológicas
por la evolución y transformación social constante de movilidad cultural, por lo que un nuevo
diseño curricular o rediseño debe plantear un estudio que valide la factibilidad para su creación.
La idea de suponer un nuevo diseño curricular o un rediseño consiste en comprender
la diferencia entre ambos, donde el diseño de un plan curricular tiene una definición concreta
de objetivos centrales con un enfoque de competencias que aclaren los objetivos de aprendizaje
como estrategias centrales de diseño apegados a las competencias cognoscitivas de los seis niveles de habilidades del pensamiento (Cervantes y Rodríguez, 2019), mientras que un rediseño
suele limitarse a innovaciones importantes pero superficiales que se quedan en las metodologías
de implementación de TIC o sistemas de evaluación de los estudiantes.
Ante las circunstancias del objeto de estudio, la investigación definió el análisis de
factibilidad de las estrategias que posibilitarían un nuevo diseño curricular en una modalidad
conveniente para la carrera. De modo que conocer sobre el tema los antecedentes que han posibilitado estas implementaciones en casos similares es muy importante.
Chaves (2017) expone que la historia de la educación a distancia se puede apreciar en
generaciones o periodos según sus avances tecnológicos, posibilidades y desarrollos de aplicación hacia la educación, y aunque hay autores que dividen en tres, cuatro o cinco fases, hay
etapas con elementos coincidentes: la primera se centra en el uso de material impreso y correspondencia de perspectiva social (motivada por la justicia social e igualdad laboral); la segunda
incorpora la tecnología análoga de televisión, radio y video; en la tercera prevalece el uso de
la informática y documentos electrónicos de manera asincrónica; y la cuarta, llamada digital,
refiere a la integración de todos los medios tecnológicos disponibles con redes de comunicación.
3. Metodología e instrumentos
La naturaleza de la investigación presentó los aspectos metodológicos de orden cualitativo con un enfoque fenomenológico mediante entrevistas a profundidad y semiestructuradas
en grupos de enfoque. La metodología soportada se enfocó en temas de innovación y sistematización para generar conocimiento y desarrollar teorías sustantivas a partir del estudio de caso
específico que aportó informaciones de mejora en la calidad de la enseñanza.
Para efecto de esta aplicación, Puebla (2014) propone la adopción de una perspectiva
interpretativa y crítica centrado en la comprensión de los fenómenos educativos, así como características de su metodología para la integración de acciones intencionales y sistemáticas que
abarquen un marco teórico, teorías, ideas, conceptos, modelos, productos, medios, valores y
comportamientos. Se precisó estudiar con este mismo enfoque cualitativo los fenómenos que
permitieron entender el ejercicio en su ambiente y contexto, para generar información detallada

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a partir de descripciones y mediciones de variables sociales y la comprensión de significados
subjetivos y contextuales (Hernández-Sampieri y Mendoza Torres, 2018). La siguiente imagen
muestra la planeación gráfica de la metodología planteada mediante una ruta de investigación,
para comprender a grandes rasgos el proyecto.
Figura 1
Ruta de la investigación.

3.1 Enfoque y diseño metodológico
La fenomenología empírica se centra en la descripción de las experiencias de los participantes, no en la interpretación del investigador, para lograr resultados efectivos y objetivos
(Hernández-Sampieri et al., 2014), por lo que el propósito del estudio consideró explorar, describir y comprender las experiencias comunes de los individuos como fenómeno de comportamiento en un ambiente específico. En definitiva, fueron las circunstancias sociales generadas
por la pandemia de 2020 las que determinaron un diseño fenomenológico para la investigación
que fuera adecuado para observar las condiciones y replantear un programa educativo de Licenciatura en Danza Contemporánea en la UANL en un formato híbrido o mixto. Por esta razón,
las principales características consideradas del enfoque fenomenológico para este caso fueron:
• Perspectiva de los participantes: Describir y entender las experiencias y discursos de
los participantes considerando el tiempo, espacio y corporalidad, como observación
del investigador (Hernández-Sampieri et al., 2014).
• Fuentes principales: Estudiantes y docentes, enfocados en la práctica de la enseñan-

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za-aprendizaje tanto presencial como virtual en danza.
De la misma forma, los instrumentos elaborados para la recolección de datos se enfocaron primordialmente en la aplicación de entrevistas a profundidad para obtener información
específica y detallada mediante una comunicación íntima, flexible y abierta con los entrevistados tanto en lo individual como en pequeños grupos, lo que permitió detectar estrategias de enseñanza-aprendizaje necesarias para los objetivos del estudio (Hernández-Sampieri y Mendoza
Torres, 2018).
La observación de campo también aportó resultados valiosos de la experiencia activa
del docente en el aula virtual. Se destacó el uso de imágenes (screen shot y videos) como material didáctico y de apoyo durante las sesiones de clase virtual como estrategias académicas
digitales, llegando a ser estas el recurso docente principal para la corrección de posturas físicas
de danza.
Figura 2
Recolección y análisis de datos cualitativos.

Otro instrumento utilizado fue la matriz de congruencia para integrar las diferentes
aportaciones de conocimiento de acuerdo con la línea de investigación establecida de diseño
curricular. Por lo tanto, la congruencia de la investigación se determina por la relación establecida entre dichas partes y su planteamiento, es decir: “que todos los elementos de la discusión
se refieren al planteamiento (objetivos, preguntas y justificación), que las hipótesis y variables
se localicen en el marco teórico (se presenten estudios sobre ellas) y se discutan en las conclusiones” (Hernández-Sampieri, et al., 2014, p. 345).
En cuanto a las unidades de análisis como objetos de estudio y fuentes de información a
examinar, se integraron estudiantes y docentes activos en la práctica académica de la danza contemporánea y directivos de la dependencia de la UANL, según recomendaron Hernández-Sampieri y Mendoza Torres (2018). Esas unidades de análisis determinaron la selección de los instrumentos de recolección de información, por lo que se deben clasificar los grupos de individuos

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participantes: docentes, estudiantes y directivos de la licenciatura como fenómeno para obtener
datos de interés en el análisis de la investigación (Hernández-Sampieri et al., 2014).
Con el fin de profundizar en la situación de estudio, el objetivo fue no generalizar resultados con una gran población muestra para ser no probabilística. Considerando que la licenciatura de enseñanza es personalizada y cuenta con generaciones estudiantiles muy reducidas, se
establecieron poblaciones muestra de tres a cuatro personas para las entrevistas a profundidad
de los tres grados académicos vigentes: primer ingreso, intermedios y último grado.

Figura 3
Unidades de análisis.

Las cátedras en estudio fundamentan la carrera y son el principal motivo de búsqueda
de estrategias para plantear un programa educativo mixto para la danza contemporánea, de
modo que la población de docentes se determinó en un grupo de nueve profesores con especialidad práctica de las principales clases de la licenciatura: Ballet, Contemporáneo y Técnicas
de Creación Coreográfica. El grupo de directivos como fuente integró al director, subdirector
y Secretaría Académica de la dependencia y planteó ver las posibilidades institucionales para
mejorar las gestiones económicas y de logística institucional del programa educativo.

3.2 Análisis e interpretación de resultados
Por otro lado, el proceso realizado para la información de campo integró como recurso
de apoyo tecnológico para su análisis el software de ATLAS.ti9, como sistema especializado
para analizar cualitativamente la experiencia humana mediante la inteligencia artificial (IA) y
proporcionar percepciones rápidas y precisas del estudio. El software requiere de la carga de
información a partir de las entrevistas a profundidad para codificar y proporcionar resultados
personalizados con una visión completa y verificable de los resultados de su análisis, desempaquetando la caja negra de la IA en la investigación para hacerla única (ATLAS.ti, 2024).

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Para lograr un análisis particular y específico para su carga, la información proporcionada por las unidades de análisis se categorizó en tres grupos: alumnos, docentes y directivos.
El grupo de estudiantes se categorizó en tres subgrupos de las generaciones 2018, 2019 y 2020
(séptimo, quinto y tercer semestre respectivamente), con el objetivo de capturar todas las experiencias desde los diferentes niveles cognitivos de la Licenciatura de Danza Contemporánea
como objetos de estudio.
Cabe mencionar que, para docentes, el principal factor a considerar fue la experiencia
tanto presencial como virtual de maestros titulares de asignaturas prácticas especializadas como
el Ballet, Contemporáneo y Coreografía o creativos durante la pandemia de 2020. Así mismo,
esta selección de asignaturas prácticas fue relevante porque tienen implícita la complejidad de
aplicar técnicas, estrategias, procedimientos, metodologías y condiciones dirigidas al cuerpo
físico haciendo uso del espacio en todas sus dimensiones.
Figura 4
Fragmento de Tabla del administrador de códigos. Atlas TI9.

Por otra parte, del grupo de directivos (Dirección, Subdirección y Secretaría Académica) se obtuvieron opiniones y experiencias de las necesidades y cambios sufridos durante el confinamiento, donde desde la administración central de la institución se implementaron estrategias
digitales para los programas educativos para sobresalir a la situación.
El resultado del software obtuvo un análisis exploratorio inductivo de cada unidad de
análisis mediante gráficas y nubes de palabras. La primera inmersión de los resultados detectó
intereses tanto generales como específicos de cada categoría, además de distinguir co-ocurrencias con temas prioritarios de preocupación común para la implementación de una modalidad
mixta para una formación dancística que aproveche las áreas de oportunidad surgidas de las
experiencias de tiempo, espacio y posibilidades surgidas a partir de la contingencia:

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• Implementación de modalidades.
• Estrategias para programa presencial.
• Programa educativo de aprendizaje significativo.
• Fortalecimiento de perfil docente.
• Aprovechamiento de recursos digitales para la virtualidad.
• Diseño de programa educativo mixto.
• Desarrollo de herramientas didácticas.
• Actualización de conocimientos digitales docentes.
• Implementación de diseño curricular mixto.
• Actualización de contenidos de asignaturas.
• Experiencia docente disciplinar.
Figura 5
Bosque códigos de las categorías o grupos participantes.

Desde la óptica estudiantil, los resultados específicos mostraron la necesidad de creación de un programa de modalidad mixta de formación profesional en la danza, asi como la revisión de las condiciones y requisitos del perfil de ingreso estudiantil, el fortalecimiento del perfil
docente y la actualización de conocimientos docentes para favorecer su experiencia disciplinar
en técnicas y metodologías de enseñanza aprendizaje virtual.
Sin embargo, el análisis en los subgrupos de estudiantes reflejó otras particularidades
sobre de los temas anteriores. En el caso de los estudiantes de la generación 2020-2024, que
conforman el 24.81% de los estudiantes, destacan la necesidad de fortalecer las herramientas
didácticas, experiencia profesional y dinámicas pedagógicas de los docentes.

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Figura 6
Análisis exploratorio de estudiantes generación 2020-2024.

También la generación 2019-2023, conformada en el 33.24% de su población, destacó
la importancia de revisar los contenidos de las asignaturas para la adopción de cualquier otra
modalidad, considerando a la mixta con más opciones de estrategias de formación presencial y
apoyo a los recursos didácticos docentes para un aprendizaje significativo acorde a las necesidades de la actualidad.
Figura 7
Nube de análisis exploratorio de estudiantes generación 2019-2023.

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En cuanto al subgrupo de la generación 2018-2022 con el 41.93 % de sus respuestas,
destacaron la necesidad de actualización disciplinar y de conocimientos docentes en un diseño
de programa educativo factible a sus necesidades que permita al docente aplicar las herramientas tecnológicas y pedagógicas necesarias su formación integral, pensando en la estrategia presencial para las clases disciplinares y en línea para las teóricas.
Figura 8
Nube de análisis exploratorio de estudiantes generación 2018-2022.

El grupo de docentes y directivos presentó la inquietud de crear un programa educativo
de danza contemporánea con un diseño curricular y estrategias para la enseñanza presencial,
donde los directivos concluyeron que un rediseño virtual no puede ofrecer homologación para
un programa presencial, ya que los objetivos son diferentes en circunstancias y características.
Apreciaron la necesidad de desarrollar competencias docentes para la educación a distancia disciplinar y tecnológica, así como apoyo institucional tecnológico en infraestructura y un estudio
que proponga la modalidad pertinente para esta línea de conocimiento.
Por su parte, con el compromiso académico en la enseñanza disciplinar de la danza, los
docentes resumieron que la falta de conocimiento en los recursos didácticos digitales y habilidades tecnológicas docentes para el uso de plataformas no les permitió garantizar un aprendizaje
significativo del programa educativo. Con esta conclusión el docente aseveró que es necesario,
además de un ajuste de contenidos de las asignaturas disciplinares y creativas, realizar una revisión de los perfiles de egreso del plan de estudios para la modalidad no presencial con apoyo
institucional para el equipamiento y capacitación, además de implementar la infraestructura
tecnológica específica para la enseñanza en línea.

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�Artículos científicos

Figura 9
Análisis exploratorio de docentes.

Los principales hallazgos en los resultados docentes fueron la falta de condiciones
tecnológicas, de habilidades, recursos y estrategias didácticas para la virtualidad. El cuerpo
docente reconoció la necesidad de fortalecer el perfil para la modalidad no presencial y que la
experiencia tecnológica del confinamiento no debe considerarse suficiente para lograr una formación dancística de calidad. En el abordaje a este sector, destacó una situación muy importante
anunciada por los docentes que sumó un factor más de desventaja a su labor durante la pandemia: la opción virtual de rescate académico por la tecnología, para su efecto, dejó al descubierto
que el 80% de los docentes no contaba en su haber con equipos y dispositivos tecnológicos
previos para el ejercicio emergente.
A nivel directivo de la Facultad de Artes Escénicas fue permanente la atención a la infraestructura física y digital de adecuación a las aulas virtuales y apoyo a los docentes en casa.
Este grupo coincide en que la idea de un rediseño al programa no corresponde a las necesidades
de origen presencial, por lo que contemplar un diseño para la modalidad mixta que combine
modalidades podría ser la mejor opción para crear más espacios de enseñanza, abriendo a su vez
espacio virtual a las asignaturas teóricas para liberar espacios físicos para la presencialidad, de
esta forma se facilitaría a la dependencia una mejor organización áulica para la población académica, tomando en cuenta que los espacios son compartidos entre sus dos programas educativos:
Danza Contemporánea y Arte Teatral.

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�Artículos científicos
Artículos científicos

Figura 10
Nube de análisis exploratorio de directivos.

Como revisión final de resultados, la investigación propuso como último ejercicio de
co-ocurrencia un análisis exploratorio entre los códigos dominantes y grupos de códigos cargados para comprobar las relaciones entre los resultados finales de los grupos de participantes
y teorías de investigación, lo que permitió verificar la coincidencia de resultados entre las unidades de análisis y las categorías de la investigación con una gráfica de red y nube de códigos.
Figura 11
Red de códigos y estrategias de análisis de resultados.

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�Artículos científicos
Artículos científicos

Figura 12
Nube de códigos con estrategias de análisis de resultados.

4. Resultados y discusión
La aplicación de los instrumentos utilizados posibilitó que el análisis e interpretación
de datos mediante la inducción analítica, comparaciones entre unidades, enumeración y co-ocurrencias de resultados proporcionara conocimiento relevante para la investigación. De esta manera, en la siguiente tabla- matriz se presentan los resultados entre las unidades de análisis, las
categorías y subcategorías de la investigación. Esta tabla concentró las estrategias propuestas
y su relación con las fuentes de información y variables para detectar los principales hallazgos.
Tabla 1
Matriz de hallazgos por categorías y unidades de análisis.
Categorías

Estrategias
curriculares

Subcategorías

Estudiantes

Docentes

Directivos

Formación
dancística

Actualización de
contenidos de
asignaturas

Actualización de
contenidos de
asignaturas

Modalidades

Mixta, híbrida y
presencial

Presencial y mixta

Mixta, híbrida y
presencial

Rediseño
curricular

Nuevo diseño

Rediseño

Nuevo diseño

Perfiles de
ingreso y
egreso

Redefinición de
perfiles

Redefinición de
perfiles

Redefinición de
perfiles

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�Artículos científicos

Estrategias
docentes

Estrategias
académicas

Recursos
didácticos

Actualización de
conocimientos

Tecnología
educativa

Actualización de
conocimientos y
experiencia docente

Actualización de
conocimientos
disciplinares y
digitales docentes

Actualización de
conocimientos
disciplinares y
digitales docentes

Rediseño
curricular

Programa educativo
de aprendizaje significativo

Implementación de
diseño curricular
mixto

Implementación de
diseño curricular
mixto

Implementación
de
modalidades

Implementación de
diseño curricular
mixto

Estrategias para la
presencialidad

Implementación de
diseño curricular
mixto

Actualización de
conocimientos
digitales y desarrollo de habilidades y
recursos docentes

Actualización de
conocimientos digitales y desarrollo de
habilidades y recursos
docentes

Estrategias para la
presencialidad

Implementación de
diseño curricular
mixto

Teorías
educativas:
e-learning,
cognitivismo y
conectivismo

Actualización de
conocimientos
digitales docentes

Programa
educativo

Implementación de
diseño curricular
mixto

Perfiles
docentes

Fortalecer perfil
docente

Recursos
económicos para
infraestructura
física
Estrategias
económicas

Fortalecer perfiles

Estrategias para la
presencialidad

Recursos
económicos para
infraestructura
digital
Gestión interna
de recursos

90 |Vol. 1, Núm. 1 (2024). julio-diciembre 2024 | dialecticaescenica.uanl.mx

Fortalecer perfil
docente

Apoyo institucional
para el equipamiento
y servicio tecnológico

Apoyo institucional
para el equipamiento
y servicio tecnológico

Apoyo institucional
para el equipamiento
y servicio tecnológico

�Artículos científicos

Estrategias
didácticas

Actualización de
conocimientos

Técnicas y
metodologías
didácticas

Desarrollo de herramientas didácticas

Actualización de
conocimientos d
isciplinares y digitales
docentes

Actualización de
conocimientos
disciplinares y
digitales docentes

Experiencia docente
disciplinar

Desarrollo de
herramientas
didácticas

Desarrollo de
herramientas
didácticas

Reglamentación
académica
Estrategia
tecnológicas

Recursos
docentes

Cursos disciplinares y
digitales docentes

Apoyo
institucional

Actualización de
conocimientos digitales y desarrollo de
habilidades y recursos
docentes

Reglamentación
de modalidad
híbrida
Reglamentación
de capacitación
docente
Estrategias
institucionales

Actualización de
conocimientos digitales y desarrollo de
habilidades y recursos
docentes
Cursos disciplinares y
digitales docentes

Gestión de
recursos de
actualización
tecnológica
docente

Fortalecer perfil
docente

Gestión de
recursos para
contratación
de operatividad académica
digital

Fortalecer perfil
docente

Reglamentación para
modalidad híbrida

Cursos disciplinares y
digitales docentes

Fortalecer perfil
docente

Fortalecer perfil
docente

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�Artículos científicos

La apreciación de este resultado fue establecida de acuerdo con las estrategias propuestas para el presente estudio, de las que cabe mencionar fueron consideradas como las importantes por los participantes, sin embargo, el análisis de sus valores resultantes han sido diferentes y
sobresalen las siguientes observaciones:
• Las estrategias curriculares coinciden en la necesidad de creación de un diseño curricular en modalidad mixta que revise los perfiles de ingreso y egreso de acuerdo con un nuevo
programa educativo, ajustando y revisando los contenidos de las asignaturas para que sean
congruentes al actual contexto educativo y social.  
• Las estrategias didácticas, docentes y tecnológicas se destacan y vinculan con las
necesidades de capacitación y actualización de conocimientos disciplinares, tecnológicos, metodológicos y digitales pedagógicas.
• Las estrategias académicas también proponen un nuevo diseño curricular en modalidad mixta que apunte al desarrollo de competencias por aprendizaje significativo. En esta
estrategia sobresale, tanto por estudiantes como por directivos, la apreciación hacia los perfiles
docentes de contratación y actualización de conocimientos, mostrando a la población docente
ingenua de esta necesidad.
• Las estrategias económicas e institucionales mantienen una postura directa al fortalecimiento del perfil docente y sus recursos.
El supuesto teórico que propone un diseño de curricular de modalidad mixta para la
enseñanza-aprendizaje de la danza contemporánea a nivel universitaria sí es factible, siempre y
cuando se consideren los factores que otorguen las herramientas necesarias docentes de capacitación digital, adecuación de recursos didácticos disciplinares, así como equipamiento tecnológico para los docentes y facilidad de infraestructura para los estudiantes.

5. Conclusiones
La pandemia de 2020 generó en todos los sectores sociales afecciones en su desarrollo
y desencadenó rezagos de todo tipo en todos sus ámbitos, sin embargo, la capacidad de adaptación humana le hace posible enfrentar los cambios y buscar siempre las estrategias para seguir
avanzando. Una de estas afecciones pandémicas fue en la educación, donde las necesidades de
los estudiantes, las carencias técnicas y operacionales se evidenciaron, y la primera en manifestarse fue la falta de habilidades en el uso de herramientas tecnológicas y didácticas por parte
de los docentes para afrontar las necesidades de los procesos de enseñanza-aprendizaje. Desde
ese entonces se pronosticó un panorama de rezago y deserción educativa, y a cuatro años de
haberse presentado la pandemia, Nuevo León no pudo determinar las cifras estadísticas oficiales

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definitivas. Esto marcó en ese mismo año que las comunidades académicas de México comenzaran a presentar diferentes tipos de propuestas a través de foros convocados por organizaciones
locales, nacionales e internacionales preocupadas por diseñar y establecer estrategias y acciones
de nivelación educativa (Velázquez, 2021, p. 14).
El proceso educativo transitó de un confinamiento obligatorio con la implementación
estrategias sin precedentes de éxito a la apertura de espacios públicos y educativos con nuevas
reglas de sociabilización; y paralelo a ello estrategias de recuperación económica, académica,
emocional, laboral, entre otras:
las autoridades deben invertir no sólo en la aceleración del aprendizaje sino en cómo
adaptar el sistema a nuevas maneras de enseñanza. Se requiere capacitar a los maestros sobre cómo integrar la digitalización en su enseñanza ... infraestructura que asegure que llegue el internet a los lugares más remotos del país y cómo equipar las
escuelas para poder acceder a las formas digitales de aprendizaje. (Unicef México en
Vitela, p. 14, 2021).
Una tentativa conclusión de la investigación propone la develación de dos hallazgos:
el primero representa al sector docente con la necesidad de actualización en el desarrollo de
habilidades y conocimientos en técnicas y recursos tecnológicos para el aprendizaje de la danza,
tanto para la modalidad no presencial como para las necesidades disciplinares presenciales; y el
segundo representa a la comunidad en general de la Facultad y expone, más que una adecuación
o un rediseño de programa educativo, la necesidad de crear un nuevo programa educativo que
considere con fundamento teórico-filosófico de origen tanto las experiencias vividas como las
oportunidades resultantes del actual contexto.
A partir de estos dos hallazgos surgen temas que, complementariamente al objetivo de
la investigación, son susceptibles para futuras investigaciones porque se mantienen vigentes en
la educación como estrategias para combatir el rezago académico generado en la pandemia. La
experiencia COVID-19 abrió una puerta de transformaciones a la educación cuyos orígenes, tradicionales o no, en la actualidad son parte de un contexto diferente al del siglo pasado, de tal manera que los siguientes temas formarán parte o serán objetivos latentes de los años posteriores:
• Modalidades para una educación tecnológica global.
• Implementación de nuevos modelos educativos.
• Resistencia de la educación tradicionalista a la implementación de modalidades.
• Las modalidades: Reto docente de pedagogía, habilidades y capacidades didácticas sobre una práctica disciplinar que exige actualización de conocimientos y generación de nuevos
recursos y herramientas para enseñanza.

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• Aula virtual: Apoyo institucional para la infraestructura académica a distancia.
• Actualización y fortalecimiento de los perfiles de ingreso, requisitos y perfil de egreso.
• Actualización y fortalecimiento de los perfiles docentes. Capacitación y actualización de
conocimientos docentes tanto en las habilidades tecnológicas como en el desarrollo de recursos
didácticos para la enseñanza aprendizaje significativo.
• Actualización y reglamentación para la contratación de nuevos perfiles docentes.
• Reglamentación para las modalidades híbridas y mixtas.
• Rediseño de programa educativo de modalidad presencial.
Con la formulación del supuesto de investigación del método cualitativo, la investigación concluye que las estrategias de diseño curricular, docente, académico, recursos económicos, tecnológicos y didácticos e institucionales responden a la creación de un programa
educativo de modalidad mixta para la formación profesional de la danza contemporánea frente a
las necesidades de la educación superior en la misma disciplina artística, proponiendo aspectos
más significativos de un programa congruente a la demanda y necesidad social en la modalidad
de los sistemas presenciales y no presenciales.

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96 |Vol. 1, Núm. 1 (2024). julio-diciembre 2024 | dialecticaescenica.uanl.mx

�Artículos científicos

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Vol. 1, Núm. 1 (2024). julio-diciembre 2024 | dialecticaescenica.uanl.mx |97

�Artículo de reflexión

RECIBIDO: 09 de junio de 2024
ACEPTADO: 05 de julio de 2024
DOI: 10.29105/de.v1i1.3

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

Evolución de la Educación
Artística en México: Análisis
histórico
Evolution of Art Education in Mexico:
Historical Analysis
Grecia Lucia Esparza Gaytán1
Universidad TecMilenio/Nuevo León, México
Contacto: yatenas_18@hotmail.com
ORCID: 0009-0002-7797-9221

Maestría en Artes Escénicas con acentuación en pedagogía de las artes por la Facultad de Artes Escénicas, UANL. Bailarina, coreógrafa, danzoterapeuta y
docente de danza.

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�Artículo de reflexión

Evolución de la Educación Artística en México:
Análisis histórico
Evolution of Art Education in Mexico: Historical Analysis

Resumen
Este artículo busca reflexionar sobre la situación actual de la educación artística en México,
analizando el contexto histórico, los planes y programas de estudio que fortalecen al sistema
educativo. A través de esta reflexión, el artículo pretende acercar a los lectores a un panorama
crítico de las artes para continuar la formación de individuos creativos, críticos y culturalmente
conscientes. El detonante para abordar el tema surge desde el ámbito profesional en la educación
artística con una transición importante de las reformas educativas del siglo XXI en México. Está
mirada crítica-analítica busca generar un espacio de integración de los conocimientos y saberes
del campo artístico, sin perder el posicionamiento de la educación artística como un sistema
complejo en las realidades humanas.
Palabras clave: educación artística, pedagogía del arte, innovación educativa.
Abstract
This article seeks to reflect on the current situation of arts education in Mexico by analyzing
the historical context, curricular frameworks, and educational policies that strengthen the
educational system. The study aims to provide a critical overview of arts education and its
role in developing creative, critical, and culturally engaged individuals. The impetus for this
research stems from the ongoing transformation of Mexican arts education, particularly in light
of the 21st-century educational reforms. This critical-analytical perspective aims to create a
space for the integration of knowledge and understanding of the artistic field while maintaining
the positioning of arts education as a complex system within human realities.
Keywords: art education, art pedagogy, educational innovation

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�Artículo de reflexión

Panorama educativo desde la perspectiva de las artes
La educación en México ha sido un campo de transformación constante, atravesando
cambios considerables en los modelos y patrones de la enseñanza. A nivel constitucional, desde
1824 se planteaba en el país la necesidad de crear políticas educativas sólidas, ejemplo de ello
se puede ver con José María Luis Mora, político liberalista, quien mencionaba: “Nada es más
importante para el estado que la instrucción de la juventud, ella es la base sobre la cual descansan
las instituciones sociales” (Tovar, 2015, p. 18); 81 años después se establecía la Subsecretaría de
Instrucción y Bellas Artes, liderada por Justo Sierra. Finalmente, en 1920, aparece el título de
Secretaría de Educación Pública creada por José Vasconcelos.
En la realidad paralela de estas transformaciones, el ámbito de la educación artística
también experimentaba fenómenos interesantes. Para comprender su evolución, es útil iniciar
con la concepción de la paideia1 en la antigua cultura griega. La paideia representaba un ideal
educativo integral que combinaba el desarrollo físico, intelectual y moral, y aunque ofrece
una perspectiva admirable, está alejada del contexto mesoamericano. En el México antiguo,
la educación artística se encarnaba en figuras como el tlahcuilo y el yolteotl, herederos de
la tradición tolteca, quienes "gozan de fama en el campo del arte" (Fernández, 1968, p. 27).
Estos artistas no solo dominaban técnicas para crear imágenes, sino que también eran capaces
de plasmar y comunicar ideas complejas a través de códices, lienzos y piedras en un proceso
que implicaba tanto la habilidad técnica como la profundidad espiritual. En la tradición
mesoamericana, el arte no era simplemente una forma de expresión estética, sino un medio
crucial para la transmisión de conocimientos y valores culturales, destacando la profunda
conexión entre el arte, la educación y la identidad cultural. Esta abundante herencia cultural
influyó en las transformaciones posteriores del currículo de la educación artística en México,
adaptándose y evolucionando a lo largo de los siglos. Siguiendo el camino hacia la invasión
de los pueblos mesoamericanos, llegaron las influencias artísticas europeas que se remontan
desde el Medievo con el campo de poder: la Iglesia. En dicha época se limitaba la reproducción
y la enseñanza de las artes a la conexión con lo divino, separando lo terrenal con los deseos
de creación del hombre. A mediados del siglo XVI llega a América el modelo de enseñanza
en el arte virreinal por franciscanos, dominicos y jesuitas, aprovechando las habilidades del
artesano mesoamericano para el proyecto de evangelización por parte de la Nueva España.
Siglos después llega la influencia francesa con el academicismo; en 1785 se crea la academia
en México como un espacio para la enseñanza de las artes desde un ambiente elitista, separando
al artista del artesano. Con el potente cambio a partir de la Revolución Industrial, el consumo
del arte siembra un movimiento hacia la modernidad a la par con la revolución cultural durante
el Nacionalismo, siendo México el primer país en América Latina en impulsar las relaciones
entre el arte y las fuerzas productivas. Por otra parte, en las regiones anglosajonas la educación
en las artes producía un gran interés por potenciar los aprendizajes de otras disciplinas, por
ejemplo, las investigaciones de Dewey y los planes estructurados de Walter Smith consideraban
la creación de laboratorios para investigar, integrar y mejorar las experiencias educativas a
La paideia en la antigua Grecia era un concepto educativo integral que buscaba desarrollar el potencial humano en su
totalidad, incluyendo los aspectos físico, intelectual y moral. Esta formación abarcaba desde la educación física y la gimnasia hasta la filosofía, las artes y la ética. La paideia era considerada esencial para la formación de ciudadanos virtuosos

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�Artículo de reflexión

través del arte (Tamés, 2004).
En México, fue hasta la etapa cardenista (1934-1940) que la educación artística
impulsó un movimiento cultural para recuperar las tradiciones populares, años más tarde se crea
el Sistema Nacional de Educación e Investigación Artística, el cual, a pesar de los esfuerzos
y acciones en el ámbito de la educación artística, no llegaba a definirse con fuerza por las
cuestiones políticas que tuvieron repercusiones en lo económico y educativo, además de la falta
de coordinación entre el Instituto Nacional de Bellas Artes y la Secretaría de Educación Pública
(Tamés, 2004).
En la actualidad, la poca información en el desarrollo de documentos sobre educación
artística en el país y la enajenación de la cultura mexicana (Morton, 2001) ha perpetuado el
abandono para la creación, investigación y acceso a las diferentes manifestaciones del arte.
No obstante, el surgimiento de nuevas disciplinas en el siglo XX como la psicología
cognoscitiva o psicología del desarrollo, tuvo una apertura hacia nuevas publicaciones
pedagógicas que sustentan el camino de la educación artística. La comprensión de las nuevas
maneras de construir el mundo ayuda a la identidad, desarrollo, desenvolvimiento y el rol que
tiene el individuo en la sociedad. Según Steiner:
la ocupación artística, por su amplio registro de vivencias anímicas y por la íntima
coordinación entre la actividad psíquica y física, lleva a la transformación del cuerpo
haciéndose cada vez más accesible y receptivo a los impulsos que provienen de la
interioridad del hombre. (Carlgren, 1989, p. 118).
Por lo tanto, la educación artística ha sido un soporte fundamental para que se materialice
el desarrollo integral del estudiante. Además, como señala Gardner (2011), cada ser humano
tiene formas únicas de interpretar su entorno y desarrolla sus propias concepciones sobre el
mundo. Esta individualidad en la interpretación y construcción del conocimiento refuerza la
importancia de una educación artística que fomente y respete las diferentes formas de expresión
y comprensión, contribuyendo así al desarrollo personal y social del individuo.
Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE, 2015),
en una sociedad moderna la educación debe estar a disposición de toda la población, sobre
todo de las generaciones jóvenes, asegurando en ellos resultados que permitan su adecuado
desempeño en la vida económica, social, cívica y familiar, por lo que el Estado debe considerar
la educación como pilar esencial del desarrollo del país, por lo cual se han establecido reformas
educativas que responden a las necesidades económicas y sociales de la nación. Como menciona
Muñoz (2009), algunos estudios demuestran que, si las reformas consideran la calidad en la
escolaridad, se asegura que el aprendizaje sea de gran impacto. México ha pasado por múltiples
reformas educativas sustanciales:
• 1938. La Reforma Educativa de Lázaro Cárdenas que abordaba la educación popular y
laica.
• 1959. El Plan de once años de Jaime Torres Bodet para extender la educación a cada
rincón del país.

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�Artículo de reflexión

• Reforma de 1972 para la modernización del currículo de la escuela primaria y secundaria
con una enseñanza científico-tecnológica.
• Reforma de 1993 con la implementación de la Ley General de la Educación que sustenta
el Plan Acciones Modelo de la Educación Básica.
• El ajuste al Plan de Estudios 2011 para mejorar la calidad educativa.
• Reforma de 2013 para aumentar la cobertura del Sistema Educativo Nacional
• Reforma Educativa 2016 con el nuevo Modelo Educativo y el Instituto Nacional para la
Evaluación de la Educación.
• La atropellada Reforma Educativa 2018 con un nuevo modelo educativo basado en
aprendizajes significativos.
• La Nueva Escuela Mexicana, de la actualidad.
Análisis crítico de la educación artística: Siglo XXI
La mirada al pasado nos permite situar a la educación artística en un contexto que
no ha logrado madurar las políticas educativas por su constante cambio. Es por ello que en el
presente artículo de reflexión es pertinente re-observar la enseñanza de las artes como un sistema
complejo; esta complejidad nos permite entender desde lo heterogéneo e interdisciplinario a
partir de cuatro actores: Estado, sociedad civil, sector privado y agentes especializados (Roman,
2016).
Desde la gobernanza se puede reflexionar sobre cómo ha sido la evolución de las
artes en los planes de estudio. ¿Qué logros se encuentran en su integración y cuáles han sido
las principales áreas de oportunidad? ¿Qué inacción persiste en la inclusión de las artes en la
educación básica? ¿Qué aspectos aún necesitan desarrollarse para mejorar su impacto educativo?
Desde la colectividad, es relevante cuestionar cómo percibe la sociedad la presencia de las artes
en la educación básica.
Para facilitar la observación de las posibles respuestas a la discusión/reflexión, se
propone el análisis en la siguiente tabla por nivel educativo de forma sucesiva, teniendo como
eje rector a las artes.

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�Artículo de reflexión

Tabla 1
Plan de estudios 1993, 2002 y 2006

Nivel

Preescolar

Primaria

Desarrollar actitudes
propicias para el aprecio y
disfrute de las artes y del
ejercicio físico y deportivo.

Rasgo del perfil
de egreso

Secundaria
Apreciar y participar en
diversas manifestaciones artísticas. Integrar
conocimientos y saberes de las
culturas como medio
para conocer las ideas
y los sentimientos de
otros, así como para
manifestar los
propios.

Fomentar en el alumno el
gusto por las manifestaciones artísticas y su capacidad
de apreciar y distinguir las
formas y recursos que estas
utilizan.

Propósito

Desarrollar la sensibilidad, iniciativa, imaginación y creatividad a
través de los lenguajes
artísticos y apreciar
manifestaciones artísticas y culturales de
su entorno y de otros
contextos.

Estimular la sensibilidad
y la percepción del niño
mediante actividades en las Profundizar en el conoque descubra, explore y ex- cimiento de un lenguaje
perimente las posibilidades artístico y que lo pracexpresivas de materiales,
tiquen habitualmente
movimientos y sonidos.
con el fin de integrar
los conocimientos, las
Desarrollar la creatividad y habilidades y las actitula capacidad de expresión des relacionados con el
del niño mediante el cono- pensamiento artístico.
cimiento y la utilización de
los recursos de las distintas
formas artísticas.
Fomentar la idea de que
las obras artísticas son
un patrimonio colectivo,
que debe ser respetado y
preservado.

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�Artículo de reflexión

Principios
Pedagógicos

Campos
formativos en
las artes

Competencias
en las artes

Expresión y apreciación
artísticas organizados
en los aspectos: musical, corporal, dancístico, plástico, dramático
y teatral.

Evaluación

Se divide en cuatro
lenguajes/asignaturas:
Artes Visuales, Música,
Danza y Teatro.

Interpretar canciones,
crearlas y acompañarlas con instrumentos
musicales.

Reconocer y valorar los
elementos de la diversidad étnica, cultural y
lingüística
que caracterizan a
nuestro país.

Comunicar sensaciones y sentimientos a
partir de la música, la
danza, representaciones plásticas y el juego
dramático.
Expresión y apreciación
de la danza y expresión
corporal.
Apreciación y expresión
plástica.
Apreciación y expresión
teatral.

Ejes

Organización

Incorporar los intereses, las necesidades
y los conocimientos
previos de los alumnos.
Atender la diversidad.
Diversificar las estrategias didácticas: el
trabajo por proyectos.
Impulsar la autonomía
de los estudiantes.

Características infantiles y procesos de
aprendizaje: el juego
potencia el desarrollo
y el aprendizaje en las
niñas y los niños.

A través de unidades
didácticas mensuales,
priorizando los campos
de Exploración del
mundo y Lenguajes y, a
partir de ellos, entrelazar el campo de las
artes.
Observación directa,
expediente personal y
diario de trabajo.

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40 horas anuales.

Expresión, apreciación
y contextualización.

Se divide en cinco bloques a lo largo del ciclo
escolar.
Cada bloque contiene
dos horas/clase (50
minutos) por semana.

Aplicación de
exámenes.
Calificación númerica.

�Artículo de reflexión

Nota. La información en la que se basa esta tabla se obtuvo de tres documentos de
la Sep: El acuerdo 181 que establece el Plan y Programa de Estudio de Educación
Primaria 1993, el Plan y Programa de estudio de Educación Básica 2006 y el
Programa de estudio de Educación Escolar 2002.

Observaciones
●

●

●

●
●

Los tres niveles de educación básica estaban desarticulados en términos de
investigación, diseño e implementación, ya que fueron establecidos en diferentes
años. Como resultado, la madurez de los planes de estudio presentaba desajustes
temporales.
A nivel preescolar, se observa un proyecto curricular en artes que muestra una mayor
conexión con las propuestas pedagógicas actualizadas de la época. Este enfoque
moderno busca integrar las artes en el desarrollo integral de los niños, promoviendo
no solo la creatividad y la expresión artística, sino también habilidades cognitivas,
sociales y emocionales. Las actividades están diseñadas para ser interactivas y
centradas en el niño, vinculándose con las tendencias educativas contemporáneas que
priorizan el aprendizaje a través del juego y la exploración.
A nivel primaria, se observa un rezago en los componentes curriculares, una situación
alarmante dado que este nivel es el de mayor trascendencia en la educación básica
según investigaciones educativas de la UNESCO y de la Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE, 2015; ONU, 2023a; ONU 2023b),
que resaltan la educación primaria como la base sobre la cual se construyen los futuros
aprendizajes y habilidades de los estudiantes.
Tanto en preescolar como en secundaria existió el acierto de profundizar en las
disciplinas de las artes escénicas y visuales.
En el panorama general se observan pocos avances en la presencia de las artes en
la organización escolar y en su evaluación como parte de la formación integral del
estudiante.

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�Artículo de reflexión

Tabla 2
Planes y programas de estudio 2011 (Reforma Integral de la Educación básica).

Nivel
Principios
pedagógicos
Competencias
en las artes
Perfil de
egreso
Estandares
Curriculares

Preescolar

Primaria

Secundaria

Centrar la atención en los estudiantes y en sus procesos de aprendizaje, crear
ambientes de aprendizaje, trabajo colaborativo y énfasis en el desarrollo de
competencias, el logro de los Estándares Curriculares y los aprendizajes esperados.
*En los tres niveles educativos.
Artística y cultural.
*En los tres niveles educativos.
Reconoce diversas manifestaciones del arte, aprecia la dimensión estética y es
capaz de expresarse artísticamente.
*En los tres niveles educativos.

Desarrollo personal y para la convivencia.
*En los tres niveles educativos.

Campo
formativo

Expresión y apreciación
artística: potenciar la
sensibilidad, iniciativa,
curiosidad, espontaneidad, imaginación,
estética y creatividad para
expresar sentimientos y
sensaciones.

Evaluación

Diagnóstica, formativa y sumativa.
Autoevaluación, coevaluación y heteroevaluación.
*En los tres niveles educativos.

Educación artística:
Música, Expresión
corporal, Artes Visuales
y Teatro.

Artes: I, II, III en las
siguientes disciplinas:
Música, Danza, Artes
Visuales y Teatro.

Nota. La información concentrada en la tabla fue elaborada por la Dirección General
de Desarrollo Curricular dentro del Plan de Estudios 2011 de Educación Básica.

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�Artículo de reflexión

Observaciones
●

●

●

●

●

Se unificaron componentes clave de la propuesta curricular en el área de las artes, como
el perfil de egreso, principios pedagógicos y evaluación. El perfil de egreso definió
las competencias y actitudes que los estudiantes deben desarrollar, los principios
pedagógicos promovieron una educación centrada en el estudiante y la diversidad
cultural, y la evaluación adoptó un enfoque holístico que valoró tanto el proceso
creativo como el producto final.
A pesar de que en el 2006 el nivel de secundaria amplió la investigación para abordar
la materia de Artes desde una perspectiva expresiva, apreciativa y contextualizante, en
este plan de estudios se formalizó respecto a los ejes y campos formativos.
Se continuó con la línea de desarrollo de competencias para la vida. Sin embargo, en el
área de las artes, su implementación resultó ser insuficiente. Las artes fueron tratadas
de manera superficial, sin integrarse plenamente en el núcleo del currículo ni recibir el
mismo énfasis que otras áreas del conocimiento.
No se observa un cambio considerable en la presencia de las artes en el mapa curricular
de los tres niveles educativos. Aunque se reconoció la importancia de las artes para
el desarrollo integral de los estudiantes, su inclusión en el currículo se mantuvo
limitada. La falta de horas asignadas, la insuficiente formación docente en el área
artística y la ausencia de recursos adecuados contribuyeron a que las artes no tuvieran
el protagonismo necesario.
Debido a que los Estándares Curriculares se alinearon con las directrices de gobernanzas
educativas internacionales, como el Programa para la Evaluación Internacional de
Alumnos (PISA), las artes en la educación básica pasaron a segundo plano. El enfoque
en mejorar los resultados en PISA llevó a una sobrecarga en las áreas de Español,
Matemáticas y Ciencias, subestimando el impacto positivo de Artes en el desarrollo
cognitivo y emocional de los estudiantes.

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�Artículo de reflexión

Tabla 3
Planes y programas de estudio 2016.

Nivel
Perfil de
egreso

Preescolar

Primaria

Secundaria

Reconocer diversas manifestaciones del arte y la cultura, valora la dimensión
estética del mundo y es capaz de expresarse con creatividad.
*En los tres niveles educativos.

Principios
pedagógicos

Enfocarse en el proceso de aprendizaje, promover la relación interdisciplinaria,
mostrar interés por los intereses de sus alumnos.
*En los tres niveles educativos.

Componente
curricular

Desarrollo personal y social.
*En los tres niveles educativos.

Área

Propósitos

Desarrollo artístico y creatividad.
*En los tres niveles educativos.

Identificar los elementos y las características distintivas de algunas manifestaciones artísticas.
Explorar y experimentar con diversos materiales y elementos de las artes sonoras, plásticas, visuales, dancísticas y teatrales.
Relacionar las características de los objetos y productos artísticos con aspectos
peculiares del contexto cultural en el que fueron creados.
Enfrentar retos y resolver problemas en la creación de producciones artísticas
propias.
Manifestar una actitud creativa al proponer diversas interpretaciones en la apreciación de las artes.
Conformar un criterio personal en relación con la apreciación de las artes y
ejercer la libre elección.
Disfrutar y valorar la diversidad artística, así como apreciar y respetar diferentes manifestaciones culturales, y evitar la discriminación.
*En los tres niveles educativos.

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�Artículo de reflexión

Ejes

Temas

Enfoque
didáctico

Apreciación, expresión, contextualización.
*En los tres niveles educativos.
Artes plásticas y visuales.
Danza y expresión corporal.
Música y experimentación sonora.
Teatro y expresión corporal con la voz.
*En los tres niveles educativos.
Se centra en el diseño de experiencias que permitan a los estudiantes la exploración y la experimentación artística, a la vez que promueve un espacio de
respeto y confianza para la libre expresión de ideas, sentimientos y emociones
en relación con los gustos personales y la apreciación del arte.
Concibe el arte como un condensado de experiencias humanas y a sus obras,
como relatos abiertos. Esto favorece la resignificación y re interpretación
permanentes de la experiencia fenomenológica que resulta del contacto con las
artes.
Busca propiciar la integración de la cognición con las emociones, por medio del
desarrollo del pensamiento artístico, que se compone de la sensibilidad estética,
la percepción y la creatividad.
Considera la creatividad como un proceso que se desarrolla a través del trabajo
expresivo y de la apreciación de las artes y que se compone de habilidades del
pensamiento como la fluidez, la flexibilidad, la originalidad y la imaginación.
*En los tres niveles educativos.

Distribución
anual en
periodos
lectivos

50 horas anuales.

40 horas anuales distribuidas en 1 secuencia
por semana.

80 horas anuales
distribuidas en 2 horas
por semana.

Nota. La concentración de la tabla es obtenida de la Propuesta Curricular para la
Educación Obligatoria creada por la Secretaria de Educación Pública.
Observaciones
● En la propuesta curricular, las artes inicialmente parecían tener un mayor protagonismo
en el perfil de egreso de los estudiantes, los enfoques didácticos y los propósitos de
la educación básica. Este reconocimiento se reflejaba en la intención de fomentar
competencias artísticas y creativas, marcando la importancia de la educación artística
para el desarrollo integral de los alumnos. Sin embargo, en la práctica, los temas y
contenidos propuestos para las artes resultaron desproporcionados en relación con la

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�Artículo de reflexión

●

●
●

distribución anual asignada a esta materia.
Aunque han pasado 10 años de la última reforma del nuevo siglo, no hubo cambio en
la presencia de las artes en la jornada escolar, se mantuvo el promedio de periodos
lectivos anuales.
Una decisión sensata que tomó la Secretaría de Educación Pública fue considerar a la
estética como parte del proceso interdisciplinario de la materia.
Se observa un notable aumento en la complejidad de los componentes curriculares y su
contenido. Este enfoque responde a la necesidad de preparar a los estudiantes para un
entorno globalizado y dinámico.

Tabla 4
Planes y programas de estudio 2022 (Nueva Escuela Mexicana).

Fase
Propósito

2

3

4

5

6

Intercambian ideas, cosmovisiones y perspectivas mediante distintos lenguajes, con el fin de establecer acuerdos
en los que se respeten las ideas propias y las de otras y otros.
*En todas las fases

Inclusión, pensamiento crítico, interculturalidad crítica, igualdad de género, vida saludable, apropiación de las
Ejes
articulado- culturas a través de la lectura y escritura, y artes y experiencias estéticas.
*En todas las fases.
res

Campo
formativo

Lenguajes
*En todas las fases.

Finalidad
del campo

La experimentación creativa y lúdica que provoque el disfrute de los elementos de las artes a partir de la interacción con manifestaciones culturales y artísticas en las que predomine una función estética para apreciarlas, reaccionar de manera afectiva ante ellas e interpretar sus sentidos y significados a través de la intuición, sensibilidad
o análisis de sus componentes, además de la posibilidad de considerar información adicional sobre los contextos.
*En todas las fases.

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�Artículo de reflexión

Expresión de emociones y experiencias, en
igualdad de
oportunidades, apoyándose de recursos
gráficos
personales y de los
lenguajes artísticos.

Uso del dibujo y/o
escritura para recordar actividades y
acuerdos escolares.
Exploración de
testimonios escritos, fotográficos y
audiovisuales del
pasado familiar y
comunitario.

Reconocimiento de
ideas o emociones en
la interacción con manifestaciones cultura- Uso de los elemenles y artísticas a través tos de los lenguajes
de diversos lenguajes. artísticos en la vida
cotidiana
Producción de expreUso de lenguajes
siones creativas con
artísticos para exlos distintos elemenpresar rasgos de las
Contenidos tos de los lenguajes
identidades personal
artísticos.
del plan
y colectiva.
sintético
Apreciación de
canciones, rondas
infantiles, arrullos y
cuentos.

Reconocimiento y
reflexión sobre el
uso de elementos
de los lenguajes
artísticos en manifestaciones culturales y artísticas de
la comunidad y del
resto del mundo.

Apropiación e
intervención artística en el espacio
comunitario.
Creación de
Combinación
propuestas con
de elementos
intención artística
visuales, sonoros
para mejorar la
y corporales en
escuela y el resto de composiciones arla comunidad.
tísticas colectivas.
Lectura y creación de poemas,
canciones y juegos
de palabras para su
disfrute.
Experimentación
con elementos
visuales y sonoros
en producciones
colectivas artísticas.

Interacción con
manifestaciones cul- Reflexión y uso de
turales y artísticas.
los lenguajes artísticos para recrear exRecreación de
periencias estéticas
historias mediante el que tienen lugar en
uso artístico de las
la vida cotidiana.
palabras, del cuerpo,
del espacio y del
Representación de
tiempo
hechos y experiencias significativas
mediante el empleo
de recursos textuales, visuales, corporales y sonoros.

Organización

Se organiza con
autonomía curricular
partiendo del diagnóstico de cada escuela.

Interpretación
y valoración de
manifestaciones
artísticas de México y del mundo.

Creación y representación de
narrativas a partir
de acontecimientos relevantes de la
comunidad, empleando recursos
literarios, visuales, corporales y
sonoros.
Combinación de la
realidad y la fantasía en elementos
simbólicos de las
manifestaciones
culturales y artísticas que dan identidad y sentido de
pertenencia.
Análisis y representación de
textos dramáticos

Identificación del
uso de la fantasía
y la realidad en
diferentes manifestaciones culturales
Se organiza con autonomía curricular partiendo del diagnóstico
de cada escuela.

Diversidad de lenguajes artísticos en la riqueza pluricultural de
México y del mundo.
Manifestaciones culturales y artísticas que
conforman la diversidad étnica, cultural y
lingüística.
Identidad y sentido de
pertenencia en manifestaciones artísticas.
Patrimonio cultural
de la comunidad en
manifestaciones artísticas que fomentan la
identidad y el sentido
de pertenencia.
Los lenguajes artísticos en la expresión
de problemas de la
comunidad.
Elementos de las artes
y recursos estéticos
apreciados en el entorno natural y social, así
como en diversas manifestaciones artísticas.
Valor estético de la
naturaleza de la vida
cotidiana y de las diferentes manifestaciones
culturales y artísticas.
Creaciones artísticas
que tienen origen en
textos literarios.
Expresión artística de
sensaciones, emociones, sentimientos
e ideas a partir de
experiencias familiares
Tres periodos lectivos
semanales de 50 minutos cada uno.

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�Artículo de reflexión

Enfoque
didáctico

Diseño de un programa analítico considerando tres planos: análisis del contexto socioeducativo de la escuela,
contextualización de los procesos de aprendizaje y el codiseño.
*En todas las fases.

Evaluación Evaluación formativa.
*En todas las fases.

Nota. Los contenidos de la tabla fueron recabados del Plan sintético publicado en el
Diario Oficial de la Federación, es importante mencionar que dicho documento se
encuentra en construcción por lo que puede presentar modificaciones.
Observaciones
● Se introducen cambios significativos en la estructura y enfoque del sistema educativo
mexicano. Uno de ellos es la transición del término "niveles educativos" hacia "fases".
Esta modificación manifiesta una evolución en la comprensión del desarrollo integral
de los estudiantes a lo largo de su trayectoria educativa. Al denominar las etapas como
"fases", se busca destacar la importancia de adaptar los contenidos curriculares de
manera específica a las distintas etapas de crecimiento, maduración y aprendizaje de
cada niño, niña o adolescente.
● Esta propuesta curricular es la más reciente y aplicada en las escuelas del país.
● Su complejidad se puede observar en la Tabla 4 sobre los contenidos del Plan Sintético,
con base en lo que propone la Secretaria de Educación Pública a nivel federal, que
considera dichos contenidos de relevancia nacional.
● Se brinda apertura para el diseño de situaciones didácticas en todos los niveles, sin
embargo, dicha apertura se puede interpretar como una “improvisación docente” a
falta de claridad por parte de las autoridades educativas en la aplicación de la reforma
educativa.
● Se ha implementado un aumento significativo en la presencia de las artes a nivel
secundaria. El fortalecimiento de las artes a nivel secundaria en la Nueva Escuela
Mexicana se alinea con tendencias internacionales y recomendaciones pedagógicas
que enfatizan la importancia de una educación integral reconocida en el indicador 4,
Educación de calidad en la Agenda 2030.
● Un acierto es considerar a las artes como parte del campo formativo del Lenguaje,
ubicándola en el mismo nivel con Español, Inglés y Lengua Indígena.
● Al integrar contenidos sintéticos y analíticos que respetan los saberes previos de los
estudiantes se promueve un enfoque educativo inclusivo que no solo reconoce la riqueza
cultural del país, sino que también fortalece el sentido de pertenencia y valoración de
las comunidades. Esto garantiza a los estudiantes relacionar los contenidos curriculares
con su realidad cotidiana y con los desafíos que enfrentan en sus contextos específicos.

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�Artículo de reflexión

Conclusión
La educación artística en México ha sido históricamente relegada a un segundo plano
en el currículo educativo, a menudo considerada menos esencial que asignaturas como Español
y Matemáticas. Esta percepción se ve reflejada en la escasez de profesionales adecuadamente
formados y recursos necesarios para la enseñanza efectiva de las artes. Además, la falta de libros
y materiales de apoyo dificulta aún más la articulación de esta materia en las escuelas. El arte no
es un adorno para la educación, sino una parte esencial de la vida misma.
La educación artística ayuda a los estudiantes a encontrar significado en sus experiencias
y a comprender mejor su mundo, como lo señaló Dewey (2008). Sin embargo, la aceptación del
arte durante la niñez y la adolescencia a menudo está condicionada por los gustos y preferencias
de los adultos, lo que puede limitar la experiencia artística de los niños, niñas y adolescentes.
Las reformas educativas en México han mostrado un avance desigual en la integración de la
educación artística. Desde las reformas reduccionistas de 1993 a 2006, hasta la ampliación
de contenidos en la reforma de 2011, la materia de Artes ha ganado espacio en el currículo,
pero sigue operando bajo un sistema de estándares curriculares que no siempre consideran la
complejidad del contexto nacional y local. La reforma de 2016 intentó ampliar los propósitos y
enfoques didácticos, pero las artes continúan teniendo una representación limitada en la jornada
escolar.
La reforma educativa de 2022 presentó una propuesta más adecuada al contexto
sociocultural del país, sin embargo, la pandemia de 2020 generó desafíos sin precedentes para
el sistema educativo en México y en todo el mundo, exponiendo e intensificando las debilidades
estructurales existentes. La transición repentina a la educación en línea dejó en evidencia la falta
de preparación y recursos tecnológicos tanto para docentes como para estudiantes, especialmente
en áreas rurales y marginadas. En este contexto, la educación artística se vio particularmente
afectada, subrayando la necesidad urgente de reestructurar el plan de estudios para 2022 para
una educación integral más accesible y flexible. A pesar de estos esfuerzos, la implementación ha
sido insuficiente debido a la falta de coordinación entre los actores educativos y a la persistencia
de las brechas digitales, destacando la importancia de una estrategia inclusiva y adaptativa que
contemple las realidades diversas del contexto nacional y local, pero su implementación ha
fracasado debido a la falta de sinergia entre los actores clave de la educación: el Estado, la
sociedad, el sector privado, los docentes, los estudiantes y los padres de familia. Para lograr
una integración efectiva de las artes en la educación, es esencial garantizar la cobertura total
de docentes especializados en pedagogía de las artes en todos los planteles educativos. Esto
requeriría una reestructuración significativa y la creación de nuevas formas de profesionalizar
a los pedagogos y pedagogas de las artes. Además, es crucial considerar la educación artística
como un sistema complejo que interactúa con otras disciplinas, superando las jerarquías
tradicionales y construyendo nuevos mundos bajo la filosofía de la cultura de paz.
En conclusión, la educación artística en México necesita una revalorización profunda
que pase por la formación de profesionales, la disponibilidad de recursos, y la implementación
de políticas educativas que reconozcan su importancia. Solo así se podrá asegurar que las artes
desempeñen su papel esencial en el desarrollo integral de los individuos y en la construcción de
una sociedad más creativa, inclusiva y culturalmente valiosa.

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�Artículo de reflexión

Referencias
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114 |Vol. 1, Núm. 1 (2024). julio-diciembre 2024 | dialecticaescenica.uanl.mx

�Artículo de reflexión

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�Reseña

RECIBIDO: 13 de junio de 2024
ACEPTADO: 01 de julio de 2024

Esta obra quedará registrada bajo la licencia de Creative Commons (CC BY 4.0) Internacional

DOI: 10.29105/de.v1i1.2

Incrustaciones documentales
en la escena argentina: Vivi
Tellas, curadora de utopías

Ezequiel Lozano1
Universidad de Buenos Aires/Buenos Aires, Argentina
Contacto: lozanoezequiel@gmail.com
ORCID:0000-0002-3919-6288

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Doctor en Historia y Teoría de las Artes (Universidad de Buenos Aires). Se desempeña como Investigador Adjunto del Consejo Nacional de Investigaciones
Científicas y Técnicas (CONICET), radicado en el Instituto de Historia del Arte Argentino y Latinoamericano (UBA). Trabaja como Jefe de Trabajos Prácticos de la
materia «Teoría y Crítica del Teatro» (Carrera de Artes, Facultad de Filosofía y Letras, UBA). En 2015, publicó su libro Sexualidades disidentes en el teatro. Buenos
Aires, años 60. Co-dirige junto al Dr. Mariano Saba el proyecto Filocyt “La formación en dramaturgia: construcción de un campo de saberes específico en la historia del teatro argentino”. También es director y actor teatra

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�Reseña

Incrustaciones documentales en la escena argentina: Vivi Tellas, curadora de utopías
La publicación de la tesis docto- Figura 1 Proyecto Biodrama. El teatro biográfico
documental de Vivi Tellas y lo real como utopía en
ral de Pamela Brownell sobre el auge de las la escena contemporánea
prácticas biográficas y documentales en el
teatro del siglo XXI, presentada en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad
de Buenos Aires bajo la dirección de la Dra.
Beatriz Trastoy, hace foco en el trabajo que
desarrolló en dicho campo una singular artista argentina, principalmente directora teatral
y curadora. El libro que reseñamos aquí se
titula Proyecto Biodrama. El teatro biográfico-documental de Vivi Tellas y lo real como
utopía en la escena contemporánea; Red
Editorial lo publicó en diciembre de 2021 y
fue recién a mediados del año siguiente que
comenzó su circulación. ¿Qué entendemos
por teatro de lo real como tendencia del siglo
XXI? ¿De qué se trata ese macroproyecto artístico de Vivi Tellas llamado Biodrama? ¿En
qué sentido es una nueva etapa dentro de la
historia del teatro documental? ¿qué aportes
Nota. Portada del libro. Fuente: Red Editorial.
específicos realizó el trabajo de dirección y
curaduría de esta artista argentina para consolidar un nuevo campo de experimentación escénica, problematizando el vínculo con lo real, a partir de lo biográfico y de lo documental? Es desde
preguntas como estas que Pamela Brownell elaboró una investigación rigurosa que estudia con
pasión una experiencia muy significativa de la historia del teatro reciente en Buenos Aires.
El primer capítulo, titulado “El teatro de lo real y Biodrama”, nos sumerge en el objeto
de estudio de esta pesquisa a través de la lupa del problema estético que postula: la vinculación
de lo real con el teatro (y viceversa). El trabajo de Brownell es minucioso y refinado, buscando
en la bibliografía más actualizada diferentes miradas para fundamentar su clave de lectura. Indaga en textos no traducidos al español como el de Maryvonne Saison, donde se distingue lo real
del realismo, o los libros de Carol Martin, antecedente fundamental para la difusión del término
teatro de lo real. Asimismo, aborda la conceptualización de Lehmann sobre teatro posdramático,
dentro de la cual la autora rescata la importancia del uso autorreflexivo de aquello que sucede

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de modo real en escena (y no su aparición per se). Explica e interroga la idea de retorno de lo
real con la cual Hal Foster, estudiando las neovanguardias artísticas, entiende ciertas dinámicas
del arte contemporáneo. Al mismo tiempo, la investigadora reseña posturas tan caras al contexto
latinoamericano como las de Beatriz Catani e Ileana Diéguez. Propone organizar en tres ejes
las concepciones que circulan, en la actualidad, sobre lo real: aquello no-ficcional (o lo real
extra-escénico); lo no representativo (o lo real escénico) y lo no-simbolizado (lo real extrasimbólico). De este modo, logra caracterizar lo propio de una zona nodal de la práctica escénica, en
la cual observa una “alusión exaltada y explícita a la realidad” (Brownell, 2021, p. 62); aunque
con la particularidad de que no se trata, únicamente, de poner en escena una determinada relación con esta sino de, paralelamente, postular la “construcción de la realidad como referente”
(p. 72). El aporte de Brownell es tan agudo y sólido que puede fundamentar estas ideas inscribiéndose en la perspectiva posfundacional para defender su bastión de lo real utópico, el cual
comprende como contingente, ya que “cuando parece que podremos aprehenderlo, se escabulle,
se cuestiona, se difumina, pero que, en el proceso, abre un camino lleno de posibilidades para
los creadores y espectadores teatrales” (p. 73). Así, nos sumerge en la argumentación de un real
posfundacional, donde las prácticas artísticas de Vivi Tellas encuentran su conceptualización
más acertada.
La idea de lo real como utopía parte de una reflexión del cineasta santafesino Fernando
Birri, transmitida por el escritor uruguayo Eduardo Galeano en su libro Las palabras andantes
(1993). Simón Marchan Fiz describe el contraste que aparece entre la experiencia artística y el
contexto sociocultural en el que surgen, donde lo real ya no se inscribe dentro de lo posible,
sino que se sueña como un objeto perdido. Desde dicha perspectiva, Brownell se incorpora con
rigurosidad dentro de una discusión de plena actualidad para los estudios teatrales contemporáneos, dialogando y estableciendo diferencias, por ejemplo, con propuestas tan sólidas como las
de Óscar Cornago o Antonio Sánchez.
El segundo capítulo rastrea los inicios del proyecto biodrama, durante años muy convulsionados para la historia argentina, y hace un foco especial en El precio de un brazo derecho,
estrenada el en Teatro Babilonia en octubre del 2000. Brownell estudia, una a una, las diferentes
capas que se pliegan en esa experiencia tan singular que signaría la búsqueda artística de Tellas,
haciendo énfasis en la incrustación de lo documental, con la presencia de un albañil trabajando
en escena, a la par de dos actrices y un actor, sosteniendo una obra que reflexionaba, desde la
ficción, sobre la precarización laboral.
En esta oposición entre lo simulado y lo experimentable, el arte —y en particular
el teatro— puede tener una potencia específica. Más aún, tiene un deber, según lo
entiende Tellas: el deber de inventar un nuevo modo de vincularse con la experiencia
o, como aclara, con la vida. Esta es la relevancia que otorga a su proyecto biográfico
(Brownell, 2021, p. 179).

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Así, la artista emprende un camino que busca alejarse de una teatralidad convencional
tanto como pareciera querer situarse en los márgenes. Aunque, paralelamente, dicho recorrido
se complementa con una destacada actuación institucional. Se trata de dos búsquedas que conviven a la par; Brownell ausculta en esta doble inserción de Tellas dentro del campo artístico.
En esa otra vía, la institucional, la investigación afirma que Vivi Tellas realiza un aporte fundacional a la tarea de la curaduría teatral en Argentina, algo que se observa con precisión en el
cuarto capítulo, apartado que piensa la productividad de la conceptualización de la artista para
que otras personas del ámbito creador exploren las biografías de personas vivas como un material para la escena. Se estudia la labor de Tellas en el Teatro Sarmiento (espacio teatral oficial,
perteneciente al Complejo Teatral de Buenos Aires), desarrollando una innovadora experiencia
de curaduría, que se extiende entre 2002 y 2009, con una frecuencia de tres estrenos por año.
En este capítulo cuatro, titulado “Biodrama como matriz productiva”, se narra tanto el recorrido
cronológico del ciclo como sus posteriores derivas. Se detalla el devenir de la consigna postulada por Vivi Tellas a través de sus resonancias teóricas y escénicas. A su vez, Brownell observa,
en ese recorrido posterior a 2009, el inicio de una segunda fase en el propio quehacer de Tellas,
puesto que el Proyecto Biodrama se abre hacia nuevos contextos.
Previamente, el tercer capítulo busca contextualizar el trabajo de Tellas en la historia
del teatro documental, para lo cual rastrea sus devenires interrumpidos. Enlaza la práctica de
Erwin Piscator con los desarrollos de Peter Weiss, junto a su productividad en las artes escénicas
de Latinoamérica. Atendiendo a la lectura de Derek Paget puede relevar tanto las experiencias
de esa práctica documental canónica, con epicentro en los años sesenta, junto a las novedades
contemporáneas que ofrecen el redescubrimiento de este quehacer. Pero no sólo eso. Dentro
de una red de diálogos e intercambios entre artistas posiciona el trabajo del Proyecto Archivos
de Tellas y delimita una cronología detallada. Ronda una pregunta ¿qué es un documento en la
práctica biodramática? Y la búsqueda de una respuesta traza una perspectiva reflexiva a partir de
tópicos tan actuales como ardientes: el objeto documento (como una activación del archivo), el
testimonio brindado por los cuerpos, y la escenificación de una mirada (que da a ver modos de
ser de personas disímiles configurando así una apuesta ética y política). Esta última cuestión se
retomará en el quinto capítulo “Espacios de encuentro y memoria colectiva”, donde la autora estudia nuevas maneras de llevar adelante intervenciones socioculturales en la práctica de Tellas.
Dentro del pensamiento reciente sobre el arte contemporáneo, enmarcado en el denominado
giro social o relacional, Brownell dialoga con las perspectivas teóricas de Nicolas Bourriaud,
Jacques Rancière y Claire Bishop para pensar las politicidades del teatro biodramático. Lo hace
con la experiencia de Archivo White, “un proyecto documental que no arranca ni termina en el
teatro” (p. 339).
El capítulo seis retoma las reflexiones que se vienen desarrollando para pensar, ahora,
el pasaje desde el teatro de lo real al realismo. Hace foco en la puesta en escena de Las personas.
Biodrama del San Martín (2014), la cual Brownell piensa como síntesis del proyecto biodrama
ya que, allí, Tellas torna visible lo cotidianamente invisibilizado, subiendo a escena a quienes

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siempre se mueven detrás de esta. La autora lee este gesto como un convite para que quienes
miran se confronten “con algo del mundo real (la vida de estas personas), pero no para acercarle una interpretación cerrada sobre ese mundo” (p. 408). Así, la escena invita a formularse
preguntas, a transitar la posibilidad del fracaso de la escena y empatizar con la precariedad de
fragmentos de un continuo cultural compartido por quienes están en el escenario y quienes no.
La puesta en página de los 464 folios que conforman este volumen, de 23 x 17 centímetros, es fruto del trabajo de una colectiva denominada “Hay futura”, integrada por 65 trabajadoras. Entre las particularidades que presenta el diseño podríamos destacar dos: por un lado, que
la tapa y el índice estén fusionados de manera original, por el otro, que la maquetación prevé un
amplio margen lateral con la idea de que, por una parte, ello sirva para asentar anotaciones sobre
un libro de estudio y, por otra parte, nos ofrezca previsualizar, intermitentemente, imágenes en
blanco y negro que vinculan y referencian a las fotografías completas que se anexan al final del
libro (en blanco y negro, con alta calidad). Este texto inaugura la colección Antítesis, donde Red
Editorial propone un trabajo en conjunto con esta colectiva de diseño, quienes también integran,
junto a otras personas, el consejo académico de la misma.
Indagando un objeto de estudio concreto, a lo largo de décadas, pero con el detalle que
sus peculiaridades requieren, Proyecto Biodrama. El teatro biográfico-documental de Vivi Tellas y lo real como utopía en la escena contemporánea se erige como una referencia ineludible,
a partir de esta publicación, sobre la preocupación teórica acerca de lo real en el teatro latinoamericano. Muestra un conocimiento certero de prácticas documentales en el teatro reciente de
México, Chile, Cuba, por ejemplo, tanto como de otras latitudes. Esta creciente circulación de
puestas en escena afines al objeto de su indagación incluso lleva a la autora a estar desarrollando, actualmente, proyectos de mapeos colectivos de esta serie de prácticas por medio de
herramientas digitales sofisticadas como el sistema de gestión de datos Heurist, abriendo, a la
par, una exploración respecto de los nuevos acercamientos a los estudios teatrales ligados a las
humanidades digitales y a la ciencia abierta.
En este libro contundente Pamela Brownell escribe la biografía artística de una mujer
que es biógrafa teatral de autobiografías ajenas; describe con minuciosidad el Proyecto Biodrama y, fundamentalmente, inscribe su mirada atenta al campo escénico contemporáneo, donde
lo real incrusta utopías.
Referencia
Brownell, P. (2021). Proyecto Biodrama. El teatro biográfico-documental de Vivi Tellas y lo
real como utopía en la escena contemporánea. Red Editorial. https://www.rededitorial.com.ar/producto/proyecto-biodrama/

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                  <text>Dialéctica Escénica: Revista de la Facultad de Artes Escénicas UANL es una publicación electrónica de acceso abierto editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Facultad de Artes Escénicas, la cual publica artículos de investigación y de reflexión, así como reseñas. Tiene periodicidad semestral, su carácter es científico y su enfoque transdisciplinar; aborda temas sobre poéticas de las Artes Escénicas, la Gestión Cultural en las Artes Escénicas, la Pedagogía Teatral y las Nuevas Tecnologías como ambientes virtuales en las Artes Escénicas. La revista, cuyo contenido total es inédito y arbitrado, tiene una orientación científica que busca compartir las investigaciones, estudios y reflexiones desarrolladas por docentes, artistas, investigadores, así como trabajos académicos de posgrado. El propósito es ofrecer a autores y lectores un espacio que posibilite un amplio conocimiento y entendimiento de los estudios escénicos abordados desde varios enfoques, buscando promover la convergencia entre diferentes disciplinas artísticas relacionadas con las artes escénicas, además de la gestión cultural, las industrias culturales, la política cultural, la historia del teatro, la pedagogía teatral o dancística, la sociología, la psicología, etc. Esto ayuda a enriquecer el análisis y la comprensión a profundidad de las obras y las prácticas escénicas.</text>
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                <text>Dialéctica Escénica: Revista de la Facultad de Artes Escénicas UANL es una publicación electrónica de acceso abierto editada por la Universidad Autónoma de Nuevo León a través de la Facultad de Artes Escénicas, la cual publica artículos de investigación y de reflexión, así como reseñas. Tiene periodicidad semestral, su carácter es científico y su enfoque transdisciplinar; aborda temas sobre poéticas de las Artes Escénicas, la Gestión Cultural en las Artes Escénicas, la Pedagogía Teatral y las Nuevas Tecnologías como ambientes virtuales en las Artes Escénicas. La revista, cuyo contenido total es inédito y arbitrado, tiene una orientación científica que busca compartir las investigaciones, estudios y reflexiones desarrolladas por docentes, artistas, investigadores, así como trabajos académicos de posgrado. El propósito es ofrecer a autores y lectores un espacio que posibilite un amplio conocimiento y entendimiento de los estudios escénicos abordados desde varios enfoques, buscando promover la convergencia entre diferentes disciplinas artísticas relacionadas con las artes escénicas, además de la gestión cultural, las industrias culturales, la política cultural, la historia del teatro, la pedagogía teatral o dancística, la sociología, la psicología, etc. Esto ayuda a enriquecer el análisis y la comprensión a profundidad de las obras y las prácticas escénicas.</text>
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                <text>Salazar Díaz, Armandina Yarezi, Editor Técnico</text>
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                <text>Martínez Evaristo Bernardo, Editor Técnico</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La Hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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