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                    <text>LA ILUSTRACION NACIONAL
El médico de la Armada, llamado por los deberes
de su profesion á una vida de constantes sacrificios,
separado de la familia, alejado de la vida social,
gastando su salud y su existencia en lejanos climas,
compartiendo las penalidades del marino sin participar de sus gloria&amp;, es uno de esos mártires ae la
ciencia que pasan desapercibidos, sin haber alcanzado, cuando han llegado á sus últimos dias, otra renumeracion, otra gloria que el sentimiento de un
deber cumplido, de una conciencia satisfecha. Su
nombre no figura en esos notables descubrimientos
que enaltecen á nuestros ilustres navegantes; su
nombre no aparece en la resefla de esos combates
que tanto han encumbrado nuestro pabellon nacional; pero en cambio en sus horas de meditacion vienen a su mente, cual consoladores recuerdos, sus
constantes afaues por iialvar á infelices cuyo nombre hasta ignora, que á sus cuidados debieron volver á sus hogares, y á sus desvelos el porvenir y el
amparo de sus familias.
Entre tantos y tantos médicos de nuestra Sanidad naval que en la ignorada enfermería de sus buques libraron tan rudas luchas con la muerte, sin
estimulo, sin gloria, sin recompensa; héroes de virtudes condenadas al eterno olvido, la Armada conmemora otros que las circunstancias han arrancado de la oscuridad, para grabar su recuerdo en las
páginas de la Historia; y los nombres de un Valdivieso, que cae mortalmente herido á la entrada del
Arsenal de Cavite al dirigir~e al punto donde su
honor le llamaba; el de un García Loranca, que sucumbe en el fragor de un combate contra feroces
piratas; el de un Gomez Nieto, que perece _.ictima
de una epidemia colérica por llevar los auxTlios de
la ciencia más allá de los límites del deber; el
nombre, en fin, de un Fernandez Menendez Valdés,
que en medio de los horrores de un huracan, en
un buque destrozado por las olas y rompiéndose contra inclementes arrecifes, ante espantosa escena de
desolacion y muerte y despues de inútiles esfuerzos, pagados con la vida de otros náufragos, dignos
de mejor suerte, se lanza á una pPrdicion segura y
salva con su arrojo multitud de individuos, evitando
mares de lágrimas á mil infortunadas familias; esos
nombres merecen estar grabados con letras de oro
no ya en la historia de nuestras glorias, no ya en
los anales de nuestra Marina, sino en lo ;más profundo de nuestros corazones: que para las virtudes
y el heroísmo, la patria se extiende hasta el último
confin donde existe la humanidad.
En nombre, pues, de la Marina, del Cuerpo de
Sanidad de la Armada, de Menendez Valdés, reciba
usted el testimonio de mi gratitud por las atentas
frases que su ilustrado periódico le dedica, y al propio tiempo por su !isonJera mencion de los altos servicios que los Cuerpos de Sanidad del Ejército y Armada han prestado á la patria, mostrándose siempre dignos de una distincion que nunca les ha sido
escaseada por la opinion de todo el pais.
Reciba V., seflor Director, la seguridad de la más
distinguida consideracion de S. S. S. Q. B. S. M.EI Inspector general de Sanidad de la Armada,-

•

miento se inauguró el Ilipódromo nacional, la aflcion á _las carreras ~a tomado pasmoso incremento,
.\ partir de aquel dia, en que el arte consumió para
el adorno de las tribunas y de la pista. le¡;ua y media de percalina, segun dijo con sal ática el Sr. ~loyano, se ha verificado una completa trasformacion:
las primeras carreras tenían un carácter sui gene1·is; el conjunto parecía abigarrado por una extrana
mezcla de tipos pertenecientes á sociedades distintas en gustos, en trajes y en idiomas. Era un especEL DJ&amp;BOTOB Y RBDAOTORBS DB LA JLUSTBACION NACIONAL.
táculo extranjero representado ante un público espaflol. Hoy ya no sucede asi. El extranjero que presencia en el paseo de la Castellana el desfile de trenes y carruaJes en aia de carreras, cree hallarse en
RECUERDOS DEL CORDON SANITARIO
los alrededores de Epson, ó en las avenidas que conducen al Hipódromo de Longchamps, cuando conCon este ep1grafe publicamos hoy un hermoso templa en su veloz carrera los monumentales
grabado en la pág. 5'71. Hecha esta composicion con hreacks que se suceden, arrastrados por soberbios
unos discretos apuntes de Irabien, nuestro corres- troncos; los elegantes niails-coachs, semejando inponsal artístico en Yitoria, que han sido ampliados mensos ramilletes formados de deslumbradoras bepor Lagarde, resulta, como no podia ménos de re- llezas; los carruajes tirados á la Daumont, con volansultar, un trabajo que merece fijar la atencion delr tes de rizadas pelucas y lacayos de vistosas y originales libreas, los sportnia,1i sobre caballos inglPses
público.
Nuestros lector!!s juzgarán: á ellos remitimos el de gran precio, y los jockeys que han figurado en el
fallo. Sólo diremos que el Sr. Irabien se ha inspirado espectáculo y que regresan cabalgando indolentes
en la verdad, copiando del natural perspectiv~a y sobre sus enmantados ponneys de course.
El grabado á dos páginas que publicamos en este
figuras, que el Sr. Lagarde ha combinadoecon m
gracia ingénita, con el arte y el buen gusto q le número da una idea exactísima del espectáculo que
son propios. La vista de la costa cantábrica, en su se ofrece al empezar el desfile, despues de termiextremo oriental, con el promontorio que la limi- nada la fiesta, y prueba la verdad de nuestras afirta; el desembarcadero do Santiago; el aspecto de maciones. El artista ha copiado del natural, y sin
aquellas abruptas estribacione~ del Pirineo, han embargo, si no fuera por el gallardo y severo guarsido trasladados á la estampa cun rigurosa exacti- dia civil que aparece en primer término, lo mismo
tud. El carabinero veterano, de fisonomía curtida podría suponerse en España la escena que reprepor la inclemencia de la temperatura en aquella re- senta, que en cualquier otro país de Europa.
Esta consideracion, que quizás disguste por su
gion septentrional y la mano fatídica del tiempo, es
un retrato de gran parecido. Ante su vista, muchos misma realidad á ciertos espíritus refractarios á
labios pronunciarán un nombre. La pareja de guar- toda luz, demuestra el admirable progreso de las
dias civiles que se desliza por el derrumbadero, sin costumbres, y es, para los que, como nosotros, preparar mientes en el peligro, y atenta sólo á la voz fieren pecar de optimistas, Jo que presenta el lado
del deber; el grupo ae soldados de infanteria que más simpático de este espectáculo moderno.
vigila en uno de los puestos del cordon; todos estos
detalles realzan el dibujo y le dan animacion y vida.
Pero no han atendido ni el Sr. Irabien ni el séflor
Lagarde tan sólo al sentimiento artístico, al bosqueVITORIA MILITAR, MONUMENTAL Y ARTÍSTICA
jar y dibujar estas figuras. Tal vez esta idea no
haya obrado en olios más que como secundaria. El
atezado rostro del veterano; las actitudes de los
La capital de Ala va, antigua Gazteiz, ó Vélica en
guardias que descienden como las cabras por el di- algunos documentos históricos, ó la Victoriacum de
ficil vericueto; la presencia de los soldados de linea,
Leovigildo, situada en el centro de una dilatada llatodo esto constituye en primer término un home- nura, ha tenido desde sus primeros tiempos gran
naje de gratitud, un testimonio de reconocimiento importancia militar, no sólo por ser cabeza de disque debemos á las honradas y sufridas clases que trito y contener, como tal, grandes almacenes, paren todos los lances extraordinarios, en todas las si- ques y depósitos, sino porque su admirable situatuaciones anormales por que el país atraviesa, sa- cion estratégica la hará representar siempre un
ben acudir al puesto de honor y peligro, lo mismo gran papel en nuestras contiendas con Francia,
cuando se trata de combatir al enemigo armado, como lo desem_peñó anteriormente y como lo ha
que cuando hay necesidad de cerrar el paso á una desempeflado en las civiles discordias de que ha
epidemia; de idéntico modo cuando las aguas des- sido teatro aquella reglon.
·
bordadas de los ríos arruinan riquísimas comarcas,
En la actuali~'ld hállase en Vitoria establecido el
que cuando plagas como la de la langosta amenazan cuartel genera~{, del cuer¡&gt;o de ejército del Norte,
dejar yermos los campos y destruidas las cosechas; con todas sus ¡1pendencias y la brigada de vanel ejército es la providencia salvadora, la egida que guardia, comp 1•sta de seis batallones de cazadores.
.Mai~uel Chesio.
ampara todos los intereses, el brazo bienhechor que
El grabado d ,a pág. 5'78, que debemos á nuestro
solicito se extiende á todas partes d,mde hay males corresponsal artístico el Sr. Irabien, ventajosamenHemos insertado esta carta como testimonio de
la agradabilisima sorpresa que nos ha producido la que precaver ó desgracias que remediar.
te cónocido de los suscritores de LA ILUSTRAcro:s,
En la ocasion presente, si hubiéramos de enume- reproduce algunos de los locales habilitarlos interibondadosa distincion con que hemos sido honrados.
Al tributar nuestro aplauso á un dignísimo indivi- rar los titulos que han adquirido al agradecimiento namente para cuarteles, pues ocupados los antiguos
duo del respetable cuerpo de Sanidad de la Armada,
del país esos sufridos guardias civiles, esos modes- con las fuerzas que ya existían en Vitoria, ha habihemos cumplido un deber, mejor dicho, hemos in- tos individuos del cuerpo de carabineros, los jóve- do que improvisar acuartelamiento fara los cuatro
nes soldados del ejército, que en la frontera han batallones que en tiempo del genera Pavía reforzatentado cumplirlo, pues bien poco es lo que hemos
hecho comparado con los méritos del esforzado mé- prestado el penosisimo servicio de vigilancia para ron la guarnicion. En el dibujo se ofrece una vista
dico del Gr(l,viiia, al que la nacion entera debía impedir la imasion del cólera, uo terminaríamos parcial del Hospital militar y almact&gt;nes situados en
ofrecer de algun modo expresivo el homenaje de su nuestra tarea en mucho tiempo, y nuestras pala-, las dependencias del antiguo convento de Santo Dobras jamás llegarian á pintar la realidad. Por fortu- mingo, descubriéndose en lontananza la catedral y
simpatía.
na, el país sabrá estimar tantos merecimientos, y
Agradable será para todos los individuos que forsu airosa torre cubierta de pizarra; se observa taroman el citado Cuerpo, ver cómo su Inspector gene- tal vez los poderes públicos acierten á recompen- bien un bosquejo del palacio episcopal, edificio que
ral se identifica y enorgullece con sus glorias y tra- sarlos. Pero si asi no fuera, cuando esos honrados despues de servir durante la guena de prisiones
diciones. Por nuestra parte, estamos tan acostum- espafloles recojan de su conciencia el premio de sus militares, se halla ocupado ahora por el batallon cabrados á presenciar el divorcio entre la autoridad
hechos en la satisfaccion que siempre produce el zadores de Barbastro, asi como el antiguo convento
y sus administrados, que este caso, tan nuevo y ori- deber cumplido, recuerden que una humilde, pero de capuchinos, que tambien se reproduce en el diginal, nos ha llenado de gratísima satisfaccion.
entusiasta publicacion, consagrada á enaltecer la bujo, sirve de albergue á cazadores de las Navas .
Llevamos cuatro años en esta campana de reivin- . virtud y á honrar el mérito, supo elevar su voz amiUno de los detalles de esta composicion repredicacion de las instituciones armadas. Hemos pa- ~a y ofrecerles la expresion de su aprecio, si mo-' senta un fragmento de la antigua Vitoria. Es un
gado tributo á todos los merecimientos, á todas las desta, verdaderamente espontánea y desintere- edificio conocido con el nombre de'Villasuso, y cuya
virtudes, pues no hemos querido ser nunca avaros sada.
historia va unida á legendarias tradiciones. En un
en homenajes á ninguna clase de jerarquias, y
ángulo de esta casa se ostenta un soberbio escudo
mucho ménos á las que pudiéramos llamar del tade nobleza, enlazado por ricos artesones y situado
lento y la virtud.
.
bajo antiquísimo balconaje que da á 13. plazuela del
EL REGRESO DE LAS CARRERAS
Cumplíamos un deber, y no podía alejarnos de su
Machete, en que se supone fué ejecutado Barahona,
cumplimiento el que, 1:n más de una ocasion, la incaudillo de los comuneros aleYeses, despues de la
Las carreras de caballos son ya un espectáculo rota de Durana.
diferencia ó el desden fueran el fruto inesperado de
tan aclimatado en Espafla como las corridas de to
nuestros espontáneos homenajes.
La cruz elevada en el punto de union de varios
Hoy que hemos luchado con la dificultad de ex- ros, comprendiéndose desrte luégo que su Jlorvenir caminos, donde fué la antigua Avendaño, completa
es mucho más dilatado que el de aquella diversion la composicion; pero como el Sr. !rabien es imprepresar nuestra admiracion á un rasgo he•óico, resultando que los materiales acopiados por nuestro popular: o~jeto de tan ef!1_peflada~ controversias.
sionista, ha tenido el buen gusto de afladir algunos
Prescmdiendo de su ut1hdad ba¡o el punto de vista detalle~ de grupos y personas tomados de su álbum,
entusiasmo no han logrado formar más que mezdel
progreso
de
la
cría
caballar,
hay,
por
lo
ménos,
quino pedestal de tan majestuosa figura, hoy llega
donde suele trasladar cuanto llama su atencion en
que considerar las carreras como una diversion que esta género tari dificil de cultivar, de cuyas dificulá nosotros la expresion de la gratitud en la forma
más afectuosa y más delicada que pudiéramos am- tiene visos de culta, pues da lugar á todas las ma- tades triunfa siempre nuestro estimado companebicionar; siendo el que de tal modo nos lisonjea, un nifestaciones del lujo y á todos los refinamiento~ de ro, con la constancia y la inteligencia del verdadeCuerpo entero, tal vez aquel al que hemos dedicado la moda, esa deidad de los tiempos presantcs, que ro artista.
ménos espacio en las continuas vigilias de la peno- cuenta por prosélitos á la inmensa mayoría de los
sa cam_paña que venimos sosteniendo en defensa séres que se llaman civilizados.
Desde que para solemnizar un fausto :acontecíde las instituciones armadas.
Imprenta de Enri,ue Rubiiios, plaza de la Paj.., 7, bis,
Despues de delineado este contraste, puede el
seflor D. Manuel Chesio, autor de la carta anterior,
á quien no tenemos el gusto de conocer, formarse
idea del estado de nuestro ánimo, dispuesto en este
instante á la alegria del más vivo reconocimiento,
y á la pesadumbre de no haber merecido la senalada honra con que se ha servido favorecernos.
Por hacerse digna de ella, no habrá méritos ni esfuerzos que no estén dispuestos á hacer con regocijo

...:...=.l

-~

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•

- =-~~ - ---=..

-

~

-

~

= = ~ - - - - - - - - -_:-;.::-========
ADMINISTRACION Y REDACCION
TOMO 2,0 -NOM. 43

�LA ILUSTRACION NACIONAL

580
SUMARIO
GRAB.\Dos: Dcspues de la guerra (cuadro de Horacio
Lengo).-Cruz de Voluntarios de Cuba.-D. Miguel Perez y Céspedes, Teniente Coronel de milicias.-D. José lllaría Fortun, marqués dti Placetas
Coronel de caballería.-D. Juan A. Bancés y Ál:
varez, Coronel del batallon Yoluntarios ino-enieros de la llabana.-D. Juan Antonio Castillo Castresana, C?mand~nte jefe de Guías del Ca pitan general.-D1stracc10nes en la costa.-Posesiones de
.\frica: recuerdos de Melilla -¡.\dios, adios!-Don
Emilio Bonelli, rodactor de LA ILUSTRACJON N.1c10N.\L.-Artillería china: Conferencia 'sobre los efectos de una ametralladora.-Descubrimiento y
conquista de Filipinas (cróquis de D. D. E.).
TExro: Crónica., por D. Alfonso Ordax.-Despues de
la_ guerr'.1.-.\lbum militar (cuatro biografias).D1stracc1ones en la costa.-Recuerclos de Meli. lla.-¡.\dios, adios!-D. Emilio Bonelli.-Artillería
china.-:-Recuerdos de Filipinas: monumento á la
memona de 111::.gallanes y de Lep:aspi.-Cruz erigida en Cebú por '.\Iagallanes.-¡Spoliarium! (ante
el inspirado cuadro de Luna), por D. José Jackson
Yeyan.-Ciencias y sus aplicaciones, por S.-Estudios históricos: órden militar de Alcántara (continuacion), P?r D. Angel Alvarez Araujo y Cuéllar.-_La levita y la chaqueta (observaciones de
actualidad), por D. A. D.-Observaciones sobre el
concepto de la guerra, por D. ·Nemesio Fernandez
Cuesta.-El anacoreta, por D. José de Siles.-¡Bebamosl poesía, por D. Cayetano de Alvear.-La
novia del regimiento: escenas de la vida militar,
por D. Eduardo Lopez Bago.-Sobre cubierta, por
D. Eduardo del Palacio.-\'ariedades.

y

CRÓNICA
La crísís económica de Cuba reconoce
como principal causa su subordinacion á un
grupo determinado de productores peninsulares. Las personas competentes en esta materia creen que urge estimular por todos los medios posibles las relaciones mercantiles de
aquella isla con Puerto-Rico y la repúblira
norte-americana. Una administracíon civil
ménos costosa, una hacienda preocupada ante
todo del carácter reproductivo de sus gastos,
un sistema de impuestos que no entorpezca
el desenvolvimiento industrial, y otras disposiciones auálogas, pueden ser incluidas en el
sumario de esta obrn difícil: la reconstítucion
de la riqueza cubana, en creciente riesgo de
completa extincion.
Pero la iniciativa individual debe mostrarse ahora enérgica bajo todos los aspectos y en
todas direcciones. Si la baja de los azúcares
determinase la decadencia de esta industria
forzoso es buscar nuevos medíos de produc-'
cion nacional. Un periódico indica, á este fin,
que el bagazo de la caña de azúcar hace un
papel útil con muy poco coste. La civilizacion de los territorios africanos y otros, aumentará en breve proJigiosamente el consumo de
este artículo. Se idean además nuevas aplicaciones del papel; ya no sólo sirve para envolver géneros ele bastante peso; se trata de darle
una consistencia capaz de competir con la madera, y áun el hierro, en la construccíon de
ciertos artefactos. El campo, en fin, de la invencion humana no parece tener límites, y un
deseuyolvimiento de la instruccion científica
puede promover en Cuba, como en España,
nuevas industrias más ó ménos apropiadas á
las condiciones de las primeras materias de
quo estos países disponen. Asimismo, en las
cuestiones administrativas (con preferencia á
los más generales de política), la iniciativa individual no debe ser indolente ni tímida. Apoyaremos desde aquí sus quejas, con el vivo
afecto que esa infortunada isla nos inspira, y

creemos que el Gobierno de lá metrópoli hará
justicia á estas reclamaciones. Porque nos es
imposible imaginar ioiquiera que haya aquí,
entre nosotros, á esa distancia que constituye
una probabilidad natural de imparcialidad y
desinterés, quien no sienta la necesidad de
salvará Cuba, para ligarla por el agradecimiento con más solidez que todos los artificios
deleznables del puro temor ó de pasajeras conveniencias.

El Globo ha impugnado, bajo ciertos aspectos, el plan del general Salamanca. Nuestro
colega ha visto claro el conflicto económico general; pero ha esquivado el problema de fondo
y se ha circunscrito á una enurneracion de loe
inconvenientes prácticos y los pe1juicios que
las disposiciones del general Salamanca pue.
den irrogar á las clases civiles. Plan~adlY. la
cuestion de este modo, las cdticas de l?l /§zobo pueden ser argüidas de incousistencia. Y la
demostracion es fácil. ¿Qué pasa, no ya en el
ejército, sino en todo el país? Lo decíamos en
nuestro anterior Crónica:
cEs absurdo que el trabajo de circulacion
Rea más reproductivo que el de la invencion ó
produccion directa, y sin embargo, así suce
de; en términos que hoy, la más escandalosamente lucrativa de las profesiones es la de co.
mi.sionista, bajo todos aspectos, y con inclu.
sion de los acaparadores, bolsistas y agiotistas
de todo género. Investíguese bien el fondo último de sus funciones, y se verá que descansan en hábiles y bien concertadas ó protegidas interposiciones entre el productor y el
consumidor.»
El Globo reconocerá que tal es, sin hablar
de otras complicaciones económicas afines,
una de las causas más importantes de la presente crísis económica. Y en presencia de este
hecho, cuyas consecuencias han sido ya hace
largo tiempo sentidas y sufridas con resignanacion, ¿cómo se ha de negar al individuo el
derecho de ampararse en el grupo, y al grupo
el de organizarse con tanta solidez como sus
fuerzas ó circunstancias le permitan, para resistirla y no caer en esta fatal concurrencia
que constituye el ideal de algunos individua-'
listas~ La batalla se da hoy en los mostrado .
res, y en esa batalla ha intervenido el general
Salamanca con un carácter firme y un buen
deseo, por los que sería injusto reo-atearle calificaciones lisonjeras.
b
Lo demás que insinúa El Globo, no le incumbe ya al expresado general. Compete á
los hombres de Estado y á. los pensadores
que investigan una reorgauízacion social de
que muy pocos, en España, tienen un presen tímiento siquiera.
El sentimiento de una poblacion entera (la
fastuosa Viena) por la muerte de su predilecto
pint~r ~ans Ma~art, revela hasta qué punto la
adm1rac1on hacia los artist:ts va rayando en
idolatría.
. ¿Podre°:1-os inferir de este hecho que crece la
1mportanc1a del arte mismo, que se le procura y se le asigna influenc:ia en la educacion
pública? _En alg~nos países es muy probable
que esta 10flnenc1a esté reconocida, ya que no

LA ILUSTRACION NACIONAL
eficaz y directamente apoyada. En otros, y
sobre todo en los que más se jactan de artistas,. se desdeña el arte; no se le considera más
que como un elemento de placer ó vanidad·
no se comprende su valor en el desenvolvi~
miento intelectual.
De todos lmi medios favorables á este desenvolvimiento, el de las Exposiciones es quizá el
de mayor eficacia, porque bajo ciertos aspectos, una Exposicion es tambien uua escuela.
Salvo la organizacion disciplinaria, todo lo
damas es lo que nosotros quisiéramos que fue- ,
se una escuela: un mundo en miuiatura; una
coleccion animada de todos los objetos más
diversos, y buenas clasificaciones científicas
para la percepcion más fácil posible de los
contrastes ó las semejanzas.
Es imponderable, bajo este punto de vista,
el carácter útil de las Exposiciones, ya especiales, ya universales. Pero siemp1·e que fuera posible, debería perfeccionarse este gran medio
de instrucciou asociando el movimiento, las
funciones peculiares, á cada forma expuesta.
Así, por ejemplo, en la Exposicion, organizada por la Sociedad de EscriLores y Artistas,
que en breve va á inagurarse, nos La c:omplacido ver que se ha pensado en esos detalles
que dejan una impresion viva y facilitan el
conocimiento de lo que es un periódíc:o; de
las complejas, múltiples y tan diferentes operaciones que exige.
Se podría hacer tambíen algo como una reproduccion real de toda esta série de trabajos
que se conocen con los nombres de comp·&gt;SÍ·
cion, confeccion, ajuste, imposicion en mútluina, tirada, etc. Parece posible que el teatro
mismo admita algun dia este género de re-presentaciones, que serían no ménos agradabks
que útiles.
La seccion de pinturas, está presentada en
dicha Expo~iion con la cariñosa solicitud que
requería el ,1érito de las obras expuestas.
Pero, conte . ,lándolas, entristece la consideracion de que hay muchas personas de regu.
lar posicion á las que se les podría clasificar
una parte de su presupuesto, del modo siguiente:
G.ISTOS EN VEINTE .15'OS
En los cafés ... .
En teatros . . . . .
En toros . . . . . .
En obras de arte.

30.000 reales.
60.000 »
16.000 »
Cero.

¿Es creible que una persona que invierte
semejantes sumas de este modo, no destine la
más insignificante cantidad para adquirir una
obra artística~ Es muy posible, y muy cierto
por desgracia.
La Exposicion se halla en la escuela cons truida bajo la direccion del Sr. Galdo en la
calle de Alcalá, frente al parque del Retiro.
D. LúcasAguirre dejó á este objeto un lega•
do; y el Sr. Galdo, propagandista incansable
de la instruccion, ha cumplido la última vo·
luntad de aquel honrado hombre de ciencia
con tan viva solicitud como admirable acierto.
El edificio se encuentra poco ántes de llegar
á la plaza de toros. El Sr. Galdo, al elegir este
siiío, parece que ha querido decir á las gene·
raciones venideras: Deteneos aquí. No vaseis
adelante Aquí está el solo camino de la feli-

ciclad posible: una série de satisfacciones intelectuales.
. La _escuela está do~~a de un material muy
bien ideado para facilitar los conocimientos
científicos ó fundamentales sin recurrir á los
libros, que sólo en un período y condiciones
muy delicadas de desenvolvimiento intelectual
pueden ser utilizados con fruto en una enseñanza verdaderamente racional. El método de
las lecciones de cosas constituye sin duda una
proscripcion del libro en todo el período inicial
" de la ínstruccion, y se debe siempre reservar
al maestro la apreciacíon de la oportunidad
en que será ventajoso reemplazar la ensefíanza de una impresion ó un ejemplo, con el frio,
mudo y no siempre claro, ni bueno, ni conciso texto de una obra doctrinal. Es verdad que
el desenvolvimiento de la memoria no debe ser
absolutamente descuidado; pero para este caso
bastará con un pequefl.o volúmen, en el que
se coleccionen todas aquellas fórmulas científicas de más importancia, y algunas fraioes literarias ó históricas de mérito extraordinario
Tal parece haber sido, con más ó ménos exa:
geracion de -sistema, el pensamiento del señor
Galdo, que en otro país, como en Francia,
Paul Bert, hubiera sido objeto de las más altas distinciones oficiaJes; pero aq uf rara vez
va á buscarse al hombre de ciencia á su bufete.
Varios periódicos han enumerado hasta

veintidos libros de literatura pornográfica,
que, con títulos más ó ménos trasparentes de
su objeto, SA disputan el favor del público. En
Jerez fué vitoreado Mazzantini en términos ,
que (segun El Guadalele) se vió obligado á increpará aquella muchedumbre por la imbécil
ovacion que destinaba á un hecho de ninguna
. utilidad para el pueblo.
Otro periódico continúa haciendo una estadística de crímenes que no es nsoladora ni
lisonjera
para el Estado, cuya P.1 imera mision
•
es, sm duda, la seguridad pers al.
Terminemos estas tristes citas.
El resúmen es ya desgraciadamente harto
conocido. Los estudios superiores están abandonados. La instruccion y la educacion de los
sentimientos no avanza apénas. Crece, en cambio, un innoble deseo de goces absurdos y pueriles.
Mazzantini, en fin, ha dado al Gobierno un
ejemplo distinguidísimo de cómo se debe ya
proceder con respecto á ciertos extravíos populares. Con la desaprobacion y áun contradic cion más ó ménos expresa.
Paralelamente hay que crear á toda prisa
grandes focos de cultura general y profesional.
El movimiento colonial extranjero, la cuestion de Africa, el libre-cambio internacional,
cada vez más inevitables, y otra multitud de
problemas análogos, van á sorprendernos,
si no, en una decadencia de proporciones y
resultados indeterminables.

ií

En el Centro Militar, la aperturn de sus sesiones literarias ha sido solemnizada como en
afíos anteriores, con lecturas notables de género diverso.
La primera conferencia de este afl.o fué
dada por el general Servet, y la segunda por

581

DESPUES DE LA GUERRA
el general Ruiz Dana. Como el mejor modo
de encomiar á las personas de verdadero mé( CUADRO DE IIORAC!O LENGO)
rito es á nuestro juicio, el de hacer resaltar
Los cuadros del autor de J1tlieta 71 Romeo, El,
éste por un profundo análisis de sus obras, Ella y otros muchos, que el público aprecia en el
nos proponemos destinar seccion especial al alto grado que se merecen, se distinguen siempre
exámen de estas notables conferencias y otras por lo original de la idea que ha presidido á la ejemuchas que han sido ya muy justamente cucion, tanto ó más que -por la entonacion y el colorido, en que es extremadamente correcto y hábil
aplaudidas en el Centro Militar.
•este artista.
Se han recibido ya los trabajos para el cerEl cuadro que reproduce el grabado de la página
támen en honor del marqués de Santa Cruz, primera confirma nuestro aserto. En el que fué
y han pasado á las comisiones correspondien- campo de terrible batalla, yace olvidado, entre las
tes, presididas por los generales Ros de Ola.- quebraduras de la empinada roca, y envuelto en
cortina de follaje, el yelmo que cii'IÓ un día la noble
no, Bermudez Heina y Daban.
cabeza del guerrero. Dos aves, que simbolizan la
Para el otro certámen (el dispuesto por la paz, han hecho su nido en la que fué arma de guerf unta directiva), se admitirán trabajos hasta ra y será reliquia si algun dia los ojos del hombre la
el 15 del mes actual. Los premios son dos: descubren. Caída la babera, la visera alta, asoman
uno de dos mil pesetas y otro de mil. Ha sido por el hueco sus gentiles cabezas las dos palomas y
u~ b1',ena idea la de establecer premios en parecen arrullarse dentro de aquel objeto en que
se agitaron mil ideas de destruccion y de muerte,
m~lálico, y nosotros quisiéramos que se imi- y mil pensamientos de ventura y amor, malogrados
tase este ejemplo en todos los concursos, por- por la mano implacable de la fatalidad.
que si un agraciado prefiere convertir la cantidad en uu objeto de recuerdo, se le podría
ÁLBUM MILITAR
complacer sin dificultad ninguna, miéntras
Un largo paréntesis, no debido á nuestra volunque si otro prefiere ó necesita dinero, es imtad, ha sufrido la pubHcacion de la galería de retraposible complacerle por el sistema ordinario
tos de los jefes de cuerpo que veníamos publide las rosas, las plumas, las bandejas, prévia- cando.
mente hechas.
Nos proponemos reanudar nuestra interrumpida
tarea, aumentando la coleccion de este curioso é inEl general Primo de Rivera, director de In- teresante álbum con los retratos de los jefes de vofantería, estudia el medio de imprimir algun luntarios de la isla de Cuba.
Entre las instituciones que en los difíciles tiemmovimiento á las escalas. La de alféreces y pos por que atravesamos se han :mostrado merececapitanes, sobre todo, es objeto de su mayor doras al reconocimiento de la patria, y respondido
atencion. Si lograra amortizar el excedente de más cumplidamente al objeto de su mision, figuran
esta clase, el beneficio refluiría naturalmente los cuerpos de milicias y de voluntarios de la gran
Antilla espafl.ola.
en las de subalternos. Pero, á su juicio, esto
En repetidas ocasiones, desde las columnas de
no es suficiente. De modo que, en el caso de esta Revista, hemos procurado poner de relieve los
aumentar la oficialidad de depósito, como pro- valiosos servicios que dichos cuerpos han sabido
yecta, este aumento no será sólo de un capi- llevar á cabo con ínclita constancia, con sin igual
desinterés y valor durante la terrible guerra sepatan por batallon, sino de un alférez tambien
ratista, sus admirables virtudes cívícas y militares,
'
hasta lograr así, por combinaciones análogas, y sus inquebrantable lealtad, sosten firmísimo de
el ascenso simultáneo de próximamente 180 la integridad nacional y escudo de los más caros inalféreces.
tereses patrios. Admiradores entusiastas de esos
Mucho influirá en el porvenir de nuestro espafl.oles que viven léjos de la Península, y que
ejército el general Primo de Rivera, si llegara viven alentando siempre la dulce esperanza de regresar á terminar en ella sus dias, ó embelleciendo
á realizar tan plausibles prnpósitos. Y nos en-. su existencia con el recuerdo sagrado del pail¡ en
contramos en la obligacion de aplaudirlos con que les cupo nacer, no perdonamos medio de detanta más vehemencia, cuanto que nuestros mostrarles nuestras simpatías y de honrar sus cuacompañeros recordarán tal vez algunas de lidades, convencidos de que, al obrar así, nos honnuestras consideraciones anteriores sobre este ramos tambien nosotros, como hermanos nuestros
que son, no solamente por hijos de la misma papunto concreto:
tria, sino por comunidad de ideas y de principios.
4: Abrase el escalafon de alféreces (decíamos
¡Todo por Espafla! dicen ellos, en las apartadas
en Marzo último), y se verá que el número 16 tierras donde moran, porque otros ecos que aquí
tiene la antigüedad de Abril 1875 y el 1.251 resuenan, se apagan en las aguas del Océano; ¡todo
la de Diciembre del mismo año. Pues bien: por Espai'la, todo por la dignidad y el decoro nacional! decimos tambien nosotros, cerrando los oídos
este alférez que sólo es ocho meses más mo. y el corazon al clamor incesante que producen las
derno que el anterior, ascenderá, con el movi- estériles luchas de partido, al espectáculo desolador
miento actual de la escala, seis ó siete años más que ofrece por do quiera una sociedad acostumbrada á no preocuparse del maf'lana.
tarde que su compaliero.
A los Yoluntarios de ambas Antillas, á cuantos
La injusticia de la suerte es aquí notoria.
sirven en los cuerpos de milicias de Cuba y PuertoPero el deber del que gobierna es disminuir Hico, consagramos por igual estas frases, hijas de
todo lo más posible la influencia del acaso. Por un afecto tán sincero como eiipontáneo. La ocasion
consiguiente, si no en una sola propuesta, en ha sido buscada por nosotros con tanta solicitud
dos ó tres lo más, todos los alféreces del 75 como buen deseo. Del mismo modo que hemos ido
dando á la estampa los retratos de gran número de
deberían ascenderá tenientes,.
jefes y oficiales de nuestro ejército, pensamos hacer
Si esto se consiguiese por la patriótica ini- extensiva esta manifestacion á los de voluntarios
ciativa del general Primo de Rivera, habría y milicias, y practicamos al efecto gestiones para
que reconocer que entramos en un período , que nuestros corresponsales en Ultramar no los
normal de organízaciou, que ya era de todo proporcionase~, insistiendo una y otra vez hasta lograr el resul~ado ~ue nos prometíamos; y hoy tepunto necesario.
nemos la sahsfacc1on de dar modesto asilo en estas
ALFONSO ÜRDAX,
columnas á los retratos de cuatro jefes de dichos

�LA ILUSTRACION NACIONAL

582

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JUAN 1bTONlO
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Ca ítan general,
.• de Voluntarios Gu111s del p
Comandante, Jeft' de la rompama

D.

•

�LA ILUSTRACION NACIONAL

584
institutos, dos de los cuales ya no existen, pero
cuya memoria vivirá largo tiempo en el corazon y
en la mente de cuantos aman sinceramente el nombre de la patria espanola.

que apénas concebida, ha empezado á ponerse en
práctica.
Pueblos que así honran á sus hombres ilustres,
bien pueden citarse cómo modelos de cultura.
DON JUA N A. BANCÉS Y ALYAREZ

DON MIGUEL PEREZ Y CÍSPEDES

Este es el nombre del que figura en primer término, y seguramente que nadie, entre la clase á
que perteneció en vida le disputará este lugar.
D. Miguel Perez y Céspedes dejó tras sí una reputacion legendaria. Perteneciente á la raza india, siloney, que poblaba la feraz isla de Cuba, cuando la
descubrió el gran Colon, podía, con más razon que
nadie, mostrarse desafecto á la causa de Espafia; y
léjos de pensar de este modo, vivió consagrado á
ella, y por ella dió su noble existencia.
Nació D. Miguel Perez en 1808; á los diez y seis
anos entró á servir en milicias disciplinadas; conquistó uno por uno sus grados, llegando hasta el
empleo de teniente coronel, y supo prt!star siempre
importantísimos servicios, dedicándose constantemente á reprimir el bandolerismo en el departamento Oriental. Su valor corría parejas con su inteligencia y voluntad; era todo un carácter, y así lo
demostró al estallar la insurreccion de Yara, poniéndose incondicionalmente al lado de las autoridades legitimas, que lo emplearon en los lances de
mayor riesgo y dificultad.
Jefe de una columna el 1)iejo Miguel, como se le
llamaba carifiosamente, demostró una actividad inconcebible en un jóven, cuanto más en quien contaba setenta y un ai'ios de trabajada vida. Su plan
de conducta se condensaba en esta frase: «¡Al enemigo!)) y sin parar atencion en el número de sus
contrarios, iba á su encuentro, y si lograba haberle
á las manos, daba de él buena cuenta.
La fortuna abandonóle el 26 de Mayo de 1811, en
el combate de Sábana Abajo, y cayó victima del
plomo enemigo, gritando «¡Viva Espanab) Hoy su
nombre es objeto de un sagrado culto en la com8.rca
donde nació 1 y generalmente venerado en toda la
isla de Cuba.
DON JOSÉ MARTINEZ FORTUN, MARQUÉS DE PLACETAS

•

Seguramente serán conocidos por la mayoría de
nuestros lectores los brillantes servicios que este
patricio insigne prestó á su patria como militar y
como ciudadano.
D. José Martinez Fortun, el rico hacendado de Remedios, fallPció en Placetas, poblacion por él fundada, el dia 23 de Setiembre último, siendo su muerte
generalmente sentida.
Era coronel de caballería, y mandaba el regimiento Voluntarios de Camajuaní 1 al frente del cual
hizo una gran parte de la campaña, conquistando
una sólida reputacion por su valor, talento y acendrado patriotismo,
Lajurisdiccion de Remedios, agradecida á cuanto
hizo por ella en vida el marqués de Placetas, puede
decirse que acudió en masa á sus funerales, con
sus ayuntamientos, autoridades y corporaciones á
la cabeza.
No bastarían todas las páginas de este número
para hacer la apología del Sr. Forton. Una espada
puso en sus manos el Gobierno al estallar la guerra, y nadie, ni áun los que fueron sus enemigos,
podrán citar un hecho que arroje la más leve sombra sobre su carácter. Victorioso siempre que combatió, jamás se ensañó en el vencido; extraflo á las
pasiones que las civiles luchas encienden, convirtió
con sus nobles procederes á muchos aclversarios, y
produjo más bajas en las filas contrarias por estos
medios, que otros causaron con la violencia. Pacificó
la jurisdiccion de Remedios; creó una sociedad de
inmigracion espai'l.ola, atrayend11 millares de brazos á dicho territorio; fundó tambien un asilo de nifias pobres, y fué autor de un proyecto de colonias
militares, que, de haberse realizado, tal vez produjera inmensas ventajas á Espana y Cuba.
La gratitud de los que fueron sus amigos ó subardinados se demuestra con la idea de elevarle una
estatua en la plaza principal de Remedios; idea

El coronel, primer jefe del batallan de Ingenieros
voluntarios de la Habana D. Juan Bancés Alvarez,
prestó servicios á su µais desde 1800, en que ingresó como soldado de milicias, habiendo pasado
por casi todos los empleos de escala en dicho instituto, y en el de voluntarios hasta llegar al que hoy
disfruta.
Es natural de San Roman, en la provincia de
Oviedo, y nació en 1829. Su larga residencia en
Cuba, su desinteres que llegó al extremo de haber
facilitado muchos miles de pesos en diferentes suscriciones para adquirir armas y equipos con destino á los cuerpos en que ha servido; su amor á su
país, y su decidida vocacion por la carrera de las
armas, le hacen disfrutar en la Habana de in a\t
concepto, habiendo merecido siempre senalaf/s
distinciones por parte del Gobierno español y de
las autoridades de la isla.
DON JUAN ANTO:SIO C,\STILLO Y C,\STRESAN.\

Este es el nombre del comandante jefe de la
companía de voluntarios Guias del capitan ge-

neral.
Lo que decimos del Sr. Bancés puede aplicarse
al Sr. Castillo, persona conucidisima en la Habana
y generalmente querida.
El cargo, verdaderamente de confianza, que des•
empei'la, prueba nuestra afirmacion. El Sr. Castillo reune condiciones de carácter que han sabido
apreciar siempre cuantas autoridades se han sucedido en Cuba desde que ejerce el mando de la compañia de Guias. Es natural de Nava, en la provincia
de Bllrgos 1 nació en 18481 y disfruta el empleo efectivo decapitan de milicias.
Mucho y bueno pudiéraraos aún decir de estos
dos seJ'íores; pero el temor de ofender su modestia
nos detiene, por lo que hacemos punto, enviándoles
desde estas columnas un cordial saludo de campaneros de armas, y el testimonio de nuestra más
distinguida consideracion personal.

DISTRACCiONES DE LA COSTA
Este dibujo es un verdadero idilio.
El contraste entre lo grande y lo pequeJ1o, lo tierno y lo terrible, es la fuente de la belleza, que ha
pretendido copfar el artista.
Hay un especial encanto en esta clase de asuntos.
El mar allí con todas sus iras, es objeto de desden
para dos séres débiles. Como Byron, fiiegan con la
m.clena del leon; pero más tranquilos Que el inmortal
autor de Childe Barold, no temen que la fiera se encolerice y ruja. Mañana crecerán, y entónces el indomable elemento quizás vengue en el hombre los
juegos del niño; quizás la niña que le acompaña, se
hallará destinada á vestir luctuosas tocas por el
alegre compañero que en su juventud creció desnudo á su lado, sin que encendiera sus mP-jillas el
rubor, esa hipocresía santa de la virtud.

RECUERDOS DE MELILLA
Al teniente de infantería D. Fernando Gonzalez
Billon, nuestro estimado compai'l.ero, debemos Ja
caprichosa y artística composicion que publicamos
en la pág. 586.
El Sr. Gonzalez Billon ha probado con ella que
posee la intuicion del verliadero artista. Melilla,
justo es decirlo, carece de monumentos arquitectónicos, de esas obras que, al ser reproducidas por el
pinceló el lápiz 1 recrean la vista y cautivan la atencion; pero este jóven oficial, reuniendo detalles que
pasarian desapercibidos para otros ojos que los del
artista, ha hecho un conjunto por todo extremo
agradable y bello, sin separarse una linea de la
verdad.

585

LA ILUSTRACION NACIONAL
Una vista general de la plaza, tomada desde el
cerro de los Camellos, las de la Alcazaba con el barrio de L:.w anderas, plaza de los Aljibes 1 puerta de
la Plaza de Armas 1 y torre llamada de las Siete PaJa'bras, se agrupan formando esta composicion, que
no dudamos complacerá á nuestros favorecedores,
tanto como á nosotros nos ha satisfecho. Por tan
notable trabajo, felicitamos al Sr. Gonzalez Billon,
á la vez que le manifestamos públicamente nuestro
agradecimiento, por su cortés aten cion en remitfrnos este acabado y discreto dibujo.

¡ADIOS, ADIOSI
¡Uno de los primeros efectos de la guerra, la separacion de séres que se unieron para vivir juntos!
En él se ha inspirado el artista de cuyo lápiz salió
este precioso dibujo. Hombre de sentimiento, no
ha visto quizás la lucha armada sino á traves de
estos aspectos sombríos. La ternura 1 el amor los
comprende; la grandeza de la gucrra 1 sus horrores
sublimes, le hacen cerrar los ojos, poseido de
terror.
En la terraza, las dos graciosas mujeres miran
al soldado que se aleja, y con él cambian la última
mirada. Detras del arrogante hulano, ven el poblado bosque; mil.s allá el escuadran que se reune, el
horizonte al fin; pero nada mis. Como el artista,
estas mujeres saben sentir1 saben llorar; mas e
soldado ve léjos algo que hace palpitar su corazon
de entusiasmo y que sonrie á su orgullo 1 y este
algo lo forman el honor y el triunfo; palabras que
para el guerrero tienen un sentido que las mujeres
no alcanzan. Los ojos de ellas se velan con lágrimas; los de él brillan iluminados por el resplandor
de la gloria.

DON EMILIO BONELLI
Redactor de &lt;La llus\racion Nacional. &gt;

La prensa se ha ocupado de la expedicion que
nuestro querido amigo y compat'iero de redaccion
está realizando en el imperio de Marruecos.
Hace un mes que falta á esta Revista su asídua é
inteligente colaboracion, siendo éste el tercer viaje
al Africa que realiza desde su ascenso á oficial. En
sus anteriores e~·r;ursiones, adquirió datos importantísimos, de q e &lt;lió cuenta en la Sociedad Geográfica y en las i i~umnas de esta publicacion.
.Merced á su l~a residencia en Tánger, donde
trascurrieron los primeros ai'i.os de su existencia1
posee perfectamente el idioma árabe y conoce con
bastante exactitud aquel país, acerca del cual ha
escrito un libro interesante.
Como escritor, se distingue por su correcta forma y vasta erudicion, habiendo obtenido el grado de capitan por las diferentes obras que ha publicado, sobresaliendo 1 entre todas, la notable traduccion del tratado de For:ijicacion de JJrialmont.
En la adversidad se fortifican los caractéres, Y
en esta escuela de · tan provechosa enseflanza se ha
educado nuestro buen amigo.
La reaccion arrojó de Italia á los buenos patriotas que con Silvia Pellico y Garibaldi á la cabeza,
protestaban de la dominacion del Austria, y siendo
el padre de Bonelli uno de los más caracterizados.
jefes del partido liberal, por su posicion y especiales condiciones, hubo de emigrar, aband-ona:ido
su cuantiosa fortuna.
La Espa1la que en el siglo xm dió asilo natural a
los proscriptos de la tiranía angevin:1, abrió tambien generosamente sus brazos, en 1849, á los náu·
fragos sublimes de la libertit.d italiana. Con ellos
vino el padre de nuestro compañero, y en nuestro
país halló una nueva patria, enlazándose con una
hija del suelo aragonés.
De lá union del patriota milanés y de la altiva
aragonesa 1 había de resultar forzosamente una sucesion caracterizada por rasgos vigorosos y originalísimos; como resultaron en otra edad remota
de análogos consorcios 1 los terribles guerreros qu~ ·
sin falta á. sus deberes de católicos, pusieron coto a.

•

"I

las demasías del Pontificado absorbente, y escribieron con sus vencedoras espadas los primeros axiomas del derecho moderno.
El hijo del emigrado es lo que se llama un carácter que haría hoy llorar de orgullo á su buen padre si la muerte no le hubiera arrebatado la
existencia allá en Tánger, cuando, con esa perspicacia de los hombres superiores 1 se adelantaba almovimiento de nuestros dias entablando relaciones de
industria y comercio con los naturales de Marruecos.
Dos hijos casi niños dejó; el mayor siguió al frente de los negocios de su padre, mal parados con
tan inesperada y dolorosa pérdida.
El más jóven, que hoy es nuestro compaf'iero, ingresó en el colegio de Toledo, haciéndose notar
desde el primer día µor sus especiales condiciones
de laboriosidad y de inteligencia.
~onelli es uno de esos hombres que alientan en su
corazon fe indestructible en un brillante porvenir
para nuestra nacion, mediante una política de desenvolvimiento en el Noroeste africano; idea á que
lo subordina todo, hasta el punto de que si no fuera
el objetivo tan noble, pudiera decirse que este pensamiento es en él una manía, pues resiste á las mayores cont1·ariedades, y de tal manera se arraiga en
su espíritu 1 que morirá con él.
Ilustrado, activo hasta lo inverosímil, tenaz hasta más allá del heroismo, no dudamos en afirmarlo: Bonelli triunfará de los obstáculos que nuestras
costumbres sociales oponen al hombre que se seí'iala por propios y legítimos méritos.
La Sociedad Africanista lo eligió secretario, y
creemos lo habrá nombrado su representante en
este viaje, pues hace tiempo que esta Sociedad viene trabajando por el establecimiento de algunas
factorías en la costas de Africa.
Debemos suponer que el Gobierno es ajeno á. ~ste
asunto; pero tambien creemos que si surgieran
inopinadas dificultades, ó si (lo que no esperamos) el
Sr. Bonelli se encontrara en una posicion arriesgada, producto de extra11os. sucesos, los que rigen los
destinos del país intervendrían pronta y enérgicamente cubriendo con la bandera española al intrépido viajero, y haciendo soHdaria á la nacion de los
hechos por aquél realizados. Tal por lo ménos es su
deber.
Otros procederes n'J podemos imlinarlos, conocido el carácter de un pueblo que, e as circunstancias más graves de su existencia po ica 1 ni rehuye
responsabilidades, ni sufre morti caciones en su
orgullo.

ARTILLERÍA CHINA
La industria de las naciones que se llaman civilizadas, tiene en los grandes países del extremo
Oriente como la China y el Japon, inmensos mercados e~ que dar salida á manufacturas ó artefactos, que el uso y la moda han desautorizado entre
nosotros.
En armas, por ejemplo, á China se destinan los
fusiles Chasepot desechados por el ejército francés,
los Berdan que abandonaron el espanol y el ruso;
cai1ones que han mostrado inconvenientes e.n la
práctica¡ útiles y arneses, en fin, que acusan cierto
atraso con respecto á los que en Europa Y en los
Estados-Unidos americanos se tienen por perfectos.
El grabado de la página 590 nos ofrece un grupo
de tres mandarines chinos examinando una ametralladora por la que dieron crecida cantidad de
piastras al yankec, corredor del comercio &lt;le Sanghai, ó al hábil gentlomtn negocia11te. El más docto de los tres explica el mecani.~mo, y los otros oyen
atentamente convencidos de la bondad de un &lt;!rtefacto cuyos efectos suplen al de cincuenta fusiles.

RECUERDOS DE FILIPINAS
Mooumen\os elevados á la memoria de Magallanes y de
Legaspi.-Cruz erigida por Magallanes.

Los tres monumen t os que reproduce el grabado
d3 la página {&gt;91 son un recuerdo de aquellos tjem-

pos gloriosos en que el sol no se ponía jamás en los
domir.ios espalloles.
En Cebú, y en una de sus principales plazas, se
alza, dentro de modesta capilla, la cruz plantada en
aquel paraje por el audaz descubridor de Filipinas.
El signo de redencion que hizo adorar Magallanes á
los salv-e.jes de la isla, y el monumento elevado sobre las cenizas del gran navegante, en la isla de
Mactan (Opoon), marcan la última etapa de su existencia, y á la vez el comienzo de la conquista del
Archipiélago. El Gobierno espaflol satisfizo una
deuda de reconocimiento á la memoria del valiente
marino portugués con la ereccion del monumento
referido .
Si 1\Tagallanes descubrió las Filipinas, Legaspi
consolidó en ellas la dominal.'ion española. A este
ilustre guerrero se debe la conquista de Luzon Y
\!ebú, y la fundacion de la capital. Fué modelo de
dt1osos gobernadores y hombresjustos 1y á su muerte, ocurrida en Agosto de 15121 legó á su patria una
gr~colonia sabiamente organizada, riquísima en
pr uctt:t naturales y cuya adhesion y acendrada
lea d á Espana no se han desmentido nunca en el
trae-curso ti.e los tiempos.

SPOLIARIUM!
( \:,;TE EL INSPIRADO CU.\ORO DE

LL"NA)

Buscaba el arte tirano
entre la sombra colores:
brilló el genio soberano,
y alumbró un Circo romano,
lleno de sangre y horrores.

La pudorosa doncella
que la sacrosanta llama
de un perdido amor destella,
que se adivina que es bella
porque llora y porque ama;

La del azulado manto
que muda de horror y espanto
ante la muerte se humilla ...
¡Sol de la pena que brilla
entre las nubes del llanto!
Son dos notas de color:
Una, la escuela real. ..
¡La epopeya del valor!
Otra, la nota ideal...
¡La elegía del amor!
¡Gloria al poderoso anhelo
del artista que así crea,
y en alas de su desvelo
cru:a la Historia e!l, u1i vuelo

al resplandor do una ideal
¡Gloria al que &lt;lió vida y sér
del Circo al sangriento drama 1
y logra al fin récoger
de entre las sombras de ayer,
la. eterna luz de la fama.
JOSÉ JAci-:so~ YEL\K.

CIENCIAS Y SUS APLICACIONES
Y .«in tregua á su desrnlo
alli el arte s;c recrea,
¡que el genio, en su santo anhelo,
cruz.a la IIistoria en un vuelo
al resplandor de una idea!

En el Circo el genio entró;
la horrible lucha que vió
no era bast:1.nte quizás:
La inspiracion dijo: «¡)Iásb)
y al Spoliari-¡i.;;i llegó.
Allí en la sombra flotando
¡la venganza, el odio fuerte!
¡Alli el dolor suspirando,
y un Imperio agonizando
en el festia de la muerte!
¡Madres que ansiosas deliran!. ..
¡Almas que lloran de amor! ...
¡Ojos que irritados miran
cómo, sin temblar, espiran
los milrtires del valor!
Allí está el cuadro sombrío,
de un pueblo triste poema:
1EI S'poliarium impío! ...
¡Sangre que el rostro nos quema
sobre losas que dan fria!
Yése el hirviente reguero
que en rojizo arroyo humea:
óyese el ¡ay! lastimero
el brami&lt;lo ronco y fiero
de la chusma que vocPa.

Y

¡Qué fuerza en las concepciones! ...
¡QL1( seguridad y alientos! ...
¡Qué verdad en las ficciones!
¡Qué lucha de sentimientos
y contraste de pasiones!
1

¡A un lado el garfio que hiere
al herido gladiador,
que aún «¡ave, César!)) profiere! ...
¡Y al otro un alma que muere
en brazos de un muerto amor!

Pocos problemas preocupan hoy á lC1s hombres
que dedican su actividad á ir apoderándo!sC de los
recursos naturales y á obtener de ellos aplicar.iones útiles, en tan alto grado como la trasmision de
fuerza á distancia.
Es indudable que la sorpresa se apodera del ánimo al idear tan sólo que un salto de agua, por ej emplo, pueda tener á su lado máquinas que conriertan el peso del liquido en trabajo íiti1 1 y éste sea
recogido alli, pero no empleado, pues por ,intermedio de mecanismos adecuados, ese esfuerzo se trasporte á distancias de cientos de kilómetros, y allí
sufra una nueva trasformacion que permita sea
aplicada á una industria cualquiera.
Este portentoio resultado está, sin embargo, próximo á ser obtenido por la electricitlad. En la Expo~icion de Munich presentó M. 11Iarcel-Deprez un
mecanismo que permite el trasporte de fuerzas á
distancia de mis de 60 kilómetros; pero el p1•oblema no se dió como resuelto en definith·a. La Exposicion de Turin ha encerrado en sus galerías otro
invento que podemos calificar de segunda etapa en
el camino de la solucion. MM. Gaula.rd y Gibbs han
conseguido alumbrar simultáneamente 1 por medio
de luz eléctrica1 las estaciones de Turin, Yenaria y
Lanzo que forman un circuito de SO kilómetros, por
medio de máquinas instaladas en la galería de la
Exposicion, las cuales ademas enviaban corrientes
á otros focos luminosos situados en el mismo edificio: todo ello valiéndose de un aparato de su invencion, al que han llamado ge1ierador sociwdario. El
éxito ha sido completo, habiéndose adjudicado á los
Sres. Gaula.rcl y Gibbs el gran premio de 10.000
francos concedido por el Gobierno italiano á la solucion del problema que nos ocupa.
Con moti\'O del nue,•o invento, M. )larcel-Deprez.
ha publicado algun trabajo en que ataca duramente
á los favorecidos Gaulard y Gibb~; pero juzgando
el asunto sin la pasion que embarga al eminente
electricista, es preciso reconocer. como fo han hecho el jurado do la Exposicion, el Gobierno italiano
y cuantas personas peritas presenciaron las experiencias, que éstas han sido concluyent~s, y e! re•
snltado completo. Si se enta\Jla la lucha entre el
premiado de )funic.h y los que lo han sidJ en Turin,
es innegable que sera en pron•cho de la ciencia y
de la industria.

�686

LA ILUSTRACION NACJO-i:iAL

LA ILUSTRACION NACIONAL

1

L_
1ADIOS 1 ADIOS!

POSESIO~ES DE ÁFRICA .-~ElTEIWOS 1&gt;E llELILLI

587

�LA ILUSTRACION NACIONAL

688
No habrán olvida.do nuestros lectores las quejas y
rec1amaciones á que dió lugar cierta fábrica que se
hallaba instalada dentro del radio de Madrid: por

haber sido el asunto ruidoso, creemos oportuno dar
algunos detalles que encontramos en los periódicos

profesionales, referentes á la estacion central de
alumbrado eléctrico que ha instalado en Berlín la
Sociedad Edison:

11

Dos generadores de vapor producen el necesario
para la alimentacion de cuatro máquinas de 70 caballos de fuerza cada una: éstas, á su vez, dan movimiento á. cuatro máquinas dinamo-eléctricas, sis-

tema Edison, las cuales tienen potencia para emitir
las corrientes necesarias para alimentar 2.000 lámparas.
Pues sin embargo de tan poderosos medios indus-

triales, los berlineses que transitan por delante de
1a casa en que aquéllas están instaladas, no se
aperciben de que por debajo del andén, ó cerca de
la calle, funcionan dos generadores y ocho máquinas: parece que para producir el vapor en cantidad
suficiente, sería preciso obtener gran tino en el hogar, y por consecuencia, elevar á gran altura la
chimenea y hacerla visible; pues nada de esto sucede: aquella atraviesa el tejado por un ingenioso
procedimiento que la oculta á los traseuntes; ademas no produce humo ni olor desagradable, merced
á los combustibles empleados y á hogares fumivoros especiales. El ruido del escapfJ del oapor se anula
por un aparato colocado entre las maquinas y la chim-cnea. En una palabra, la fábrica de electricidad es tan
dificil de ser sospechada desde el exterior, como la.
electricidad misma, que sólo se manifiesta por sus
efectos.
El año próximo promete ser fecundo en aplicaciones de la ciencia. Lóndres, con su Exposicion de
Inventos; París, con la del trabajo 1 y Ambéres con
la que se apresta á abrir en breve, ofrecen ancho
campo á los que dedican su actividad al adelanto y
al aprovechamiento de las ciencias .
Los preparativos para la última de las que hemos citado 1 adelantan con rapidez: de los 7.500 metros cuadrados que se destinan á las principales
secciones de la Exposicion, 4.500 se hallan ya con
la cubierta colocada; la galería central tiene 333

metros de longitud. Y á pesar que los cálculos de
extension que se hicieron al comenzar las edificaciones fueron tachados por algunos de excesivos,
en la. actualidad se estudia el modo de aumentar
emplazamientos, pues son ya numerosos los pedidos de locales para instalaciones.
La Exposicion de Lóndres presentará algunas
particularidades: constituyen su objeto los aparatos, prJcedimientos industriales y productos inventados desde el año 1862 á la actualidad, no admitiéndose muestras de productos ni artículos manufacturados que no lleven la descripcion del método
se¿uido en su fabricacion; y á fin de que estas descripc.;iones sean lo más prácticas posible, se considera preferible el modelo de la maquinaria ó dibujos
que la representen.
L1 segunda seccion del certámen estará destinada á los instrumentos, aparatos y accesorios que se
relacionen con _el arte musical; y en cuanto á los
primeros, serán los inventados en lo que va de
siglo.
Los ingleses no olvidan que lo agradable debe
acompañar á lo útil, aunque nos permitimos creer
que ellos prefieren siempre lo segundo á lo primero.
Aunque la industria española no cuenta con el
apoyo y decidida proteccion (no en el sentido comercial) que los anteriores datos prueban se conceden en otros países á las suyas respectivas, no
debo ser esto una razon para que deje de llevar el
pabellon español á los certámenes anunciados, y
colocarlo ala altura que es indudable merece, como
han atestiguado las numerosas distinciones otorgadas en concursos próximos á industriales laboriosos, inteligentes y decididos partidarios de la publicirlacl de sus productos.

s.

ESTUDIOS HISTÓRICOS

consultó á los jefes de su ejército si convendría seguir
al enemigo en su retirada; fueron de esta opiOROEN MILITAR OE ALCANTARA
nion los maestres de las órdenes militares y mu(/Jontinuaeion.)
chos de los ricos homes1 pero opinaron en contraEra tal el aprecio que el Rey mostraba al maes- rio el infante D. Juan y D. Lope Diaz Baro, y contre de Alcántara por su constante fidelidad á la casa forme el Rey con ellos, volvióá Sevilla, dejando bien
real, que le nombró por uno de sus albaceas en guardada la frontera; á poco de esto se vió en Peilasu testamento; murió el Rey el 21 de Abril de 1284 ferrada con el fley de los Ileni-merines AbL1 Yussuf
en Sevilla, y le siguió al poco tíerr:po su fiel maestre; dando éste á D. Sancho dos cuentos de maravedí~
no consta el dia fijo de su muerte; sólo si que fué de oro de los de aquel tiempo 1 por ajuste de una
ántes del mes de Setiembre del mismo ano, estando truega de tres años.
Al maestre D. Fernando Paez hizo el Rey dos
en la villa de Alcántara; se le enterró en la iglesia
de Santa María de Almocáb:ir 1 que él había reedi- mercedes, por los servicios que en esta ocasion Je
ficado1 junto al altar mayor, á su derecha; arri- prestó; fué una de ellas declarar libres de tributo a
mada á la pared, y sobre el sepulcro, se puso su los que en Galicia tenían tierras, casares y cotos daestatua yacente; asi estuvo más de doscientos cin- dos por la órden 1atento á que ésta sirve al Rey en
cuenta anos, hasta que en 154.0 se hizo más capaz las guerra contra los moros; esta concesion está fela capilla mayor y se quitó el sepulcro, que ~e abrió , chada en Sevilla á 12 de Setiembre de 1285: la otra
recogiendo los huesos, que se colocaron debajo del es devolucion al sef'l.orio de la Ól'der. de los castillos
altar que durante la obra se hizo en el cuerpo de la de Moron y Cote, su feci1a siete ele i\oviembre del
mismo ano. Agradecido el maestre, volvió á su coniglesia; la estatua se partió por la mitad, y la pt.r..
:
superior se empotró en la pared de la lonfa d fa vento de Alcántara y á su vez reconoció los buenos
iglesia, y como los maestres no podían llevar ba a 1 servicios de sus habitantes confirm:\ndoles el reel vulgo le cree el busto de una mujer, y le llaman parto de los campos, y haciéndoles libres del quinto·
la Marivella; el sepulcro fué á parará una casa par• de los bienes de los que muriesen abintestato 1á
ticular y sirvió para pisar la uva; al deshacer el que tenian derecho el maestre y los comendadores
altar provisional I los huesos se llevaron al osario en sus encomiendas, y es ne,table la salvedad que
comun¡ tal fin tuvieron los restos mortales y sepul- hace, y es como sigue: «Salvo al orne 6 moger que
tura de uno de los maestres más esclarecidos de la no quisiere manifestarse á la Iglesia una vez en el
órden, reedificador de la iglesia que tan al olvido afio;&gt;) es decir salvo al que no cumpliese con el prele dió; gobernó la Orden treinta anos y la colmó de cepto pascual: tiene esta carta la fecha de 7 de ~larmercedes de los Papas y de los Reyes, aumentando zo de 1286: tambien hizo merced á la villa de Zalasu riqueza y autoridad y cinéndola los laureles de mea de la dehesa del Rincon de los Puercos, para
las victorias obtenidas contra los infieles sus ene- el comun .
En este mismo afio se juró por heredero de los
migos.
El Rey D. Sancho, apénas tuvo noticia de la reinos al infante don Fernando, que babia nacido en
muerte del maestre, envió desde Salamanca, donde Sevilla el 6 de Diciembre del año anterior; el Rey
se hallaba, á Ruy Paez de Sotomayor con cartas recorrió su reino y encontró al maestre en Astorga,
para los caballeros de la órden de Alcántara, á fin donde le dió queja de que el concejo de Ciudad-Rode que confirmaran con su voto la eleccion hecha drigo no guardaba el privilegio de que los ganad')S
por su influencia, el aI1o anterior á favor del co- de la órden paciesen y bebiesen libremente, por lo
mendador mayor D. Fernando Paez y que no siguie- que el Rey dió sobre carta á dicho consejo para 5:J
sen la voz de D. Alfonso de la Cerda, que se llamaba observancia.
El Rey de Portugal D. Dionis y el Rey D. Sancho
Rey en Castilla y Leon, y si la suya, lo cual logró;
se
confederaron en 1287 para cercar al infante D. Aly el maestre, una vez en posesion pacifica de su
fonso,
hermano de D. Dionis, que estaba en Roucbes
maestrazgo, partió de Alcántara para Salamanca,
acompatiado de los comendadores y caballeros á levantado en rebeldía. Sirvió al Rey en esta ocasion
rendir al Rey el pleito-homenaje acostumbrado, con- el maestre de Alcántara con sus caballeros hasta lo.
cediéndole D. Sancho, por cédula de 6 de Octubre grar la rendiciJ\ de D. Alfonso; por este tiempo
de 1284, que los ganados de la órden «anden li- tambien andaba~:·.¡ descontentos del Rey D. Sancho
bremente por todo su reino, sin que nadie nadie el Bravo su her '}no el infante D. Juan y su suepueda impedirlo, ni pida derecho alguno.&gt;&gt; En 18 del gro el conde D. L pe Diaz de Haro; ambos solicitamismo mes y año confirmó á la órden todos los pri- ron de dona Margarita de Narbona, mujer que havilegios concedidos por los Reyes sus antecesores, bía sido del infante D. Pedro, se uniera á ellos para
y en 22 tambien de Octubre, el de que el maes- que, llegada la libertad de D. Alfonso de la Cerda
tre y seis de sus freiles tuviesen racion de I i casa hijo del infante D. Fernando, que se creia próxima,
del Rey el tiempo que estuvieran en la corte; recibi- proclamarle Rey de Castilla y Leon. En cuanto don
dos estos favores, dió el maestre la vuelta á su con- Sancho tuvo noticia del suceso, mandó al maestre
de Alcántara levantase sus gentes é hiciese guerra
vento, á cuidar del gobierno de su maestrazgo.
En 1285 Abu Yussuf, Rey de Marruecos, pasó á Es- á doña Margarita hasta tomarla los castillos y villas
pana con numeroso ejército y puso cerco á Jerez¡ de su seflorio; así lo ejecutó el maestre, y en breve
súpolo D. Sancho en Búrgos y mandó reunir tropas rindió las villas de Sabugal y Granadilla 1 y nofcioen la ciudad de Sevilla, adonde se dirigió el mo- so de que doi'l.a .l\fargarita estaba en Galisteo, se dinarca; á los pocos dias, tenia ya reunidos cuatro rigió allí y atacó á la villa. Temerosa de que la tomil caballos de las órdenes militares y numerosos masen por combate, la abandonó do1'ia Margarita, sainfantes, ademas de los que habían traído otros se- liéndose una noche de ella para Ledesma.
Al año siguiente el maestre recibió de D. Payo
ñores de los reinos de Castilla y de Leon. Súpolo el
Gomez,
vasallo del Rey, los bienes que tenía en BaRey de Marruecos, y para tener idea del ejército
dajoz,
reconocido
á que el maestre le babia dado
que se reunía, mandó á su hijo Abu Yacub, con
doce mil caballos, para que recorriera la tierra de por los dias de su vida todos los que tenia en Gema
Sevilla hasta la misma ciudad, y juzgar de las y su término: el Rey confirmó esta donacion.
A principios de Setiembre de este mismo o.ño de
fuerzas de su contrario; éste, al verlos venir, se li
1288
el Rey de Aragon D. Alfonso puso en libertad
mitó á mandar cerrar las puertas de Sevilla, sin tomar otro género de defensa, puesto que el moro á D. Alfonso de la Cerda y á su hermano D. Fernanno traía elementos para sitiar y asaltar la ciudad, do que estaban presos en un castillo de su reino hay se dispuso á salir al frente de su ejército para cia diez anos, y mandó viniesen á Jaca, donde él se
castigar al enemigo en su correría, y luégo levan- hallaba, y dió á conocerá D. Alfonso, primogénito
tar el sitio de Jerez; acaudillaba el Rey D. Sancho del infante D. Fernando, como Rey de Castilla. Y
en esta o::asion, diez mil caballos 1 y mucha infan- Leon; esto originó discordia entre los dos Reyes, letería, auxiliando al ejército de tierra, cien velas que vantando ejércitos que llegaron á la vista en A~ril
estaban en el puerto de Santa María: los moros no de 1289, y no libraron batalla porque ambos tcmian
sólo no aceptaron batalla, sino que se vieron obli- los resultados . D. Sancho se fué á Bayona para avi~gados á levantar el sitio de Jercz 1 al que hacía seis tarse con D. Felipe, Rey de Francia, habiendo demeses tenía Clilrcada: entró D. Sancho en Je=-ez y jado su ejército en manos de D. Alfonso de Malina.

589

LA ILUSTRACION NACIONAL
hermano de la Reina; el de Francia no acudió a la
cita, y D. Sancho se volvió, encontrándose con que
el de Aragon, al retirarse, habíale tomado por las
armas algunos lugares; D. Sancho, consideritndose injuriado, entró por tierra de Aragon talando
todos los campos de Zaragoza 1 viniendo á Búrgos
despues de dejar bien guarnecida la frontera; sirvió al Rey en esta ocasion el maestre con sus caballeros de Alcántara .

Este mismo año hubo turbulencias en Badajoz
originadas por los bandos llamados uno de los bejeranos y el otro de los portugaleses; favorecía á los
primeros el Rey D. Sancho, al que no obedecían los
segundos, llegando el caso de que los bejeranos
acometieran á sus contrarios, pasando i cuchillo
gran número de ellos, y apoderados de la ciudad y
castillo de la Muela, cometieron la deslealtad de proclamará D. Alfonso de la Cerda, á lo cual respondió
D. Sancho mandando á lo:; maestres de las órdenes,
ricos homes de Andalucía y concejos de Córdoba y
Sevilla; llegó primero el de Alcántara, por estar más
cerca y puso cerco al castillo, en el que se habían
refugiado los bejeranos, y que despues fué combatido por todo el ejército, por lo que los sitiados se
entregaron bajo el seguro de sus vidas, que el Rey
no cumplió 1 por este hech.o, y el de Talavera, donde
mandó pasará cuchillo más de cuatrocientos hombres que seguían la voz de D. Alfonso de la Cerda,
le dieron el sobrenombre del Bravo, con que se le
conoce en la Historia.
En 1291 se hizo familiar de la órden D. Pelayo,

clérigo, natural de BaI1eza 1 dando á la Orden la mitad de sus bienes; no se tienen más noticias de este
maestre 1 y se supone murió á principios de 1292,
sin que se sepa en dónde, ni en qué parte fué enterrado .

(Se continuará.)
ANGEI. ALVAREZ DE ARAUJO Y CUÉLLAR.

LA LEVITA Y LA CHAQUETA
OBSERVACIONES OE ACTU.\LID,\O

La levita y la chaqueta se dividían aún, á mediados de este siglo 1 el monopolio en casi todas las
combinaciones del traje español.
Pero del mismo modo que e11 la~asambleas se
forman los centros parlamentariolcon análogo
criterio al del ministro que concibió s grados, resultando que un teniente podía ser
itan sin serlo, por el proceso natural de progresiva evolucion
que sufre todo lo que existe sobre la corteza del planeta, la chaqueta quiso progresar, y alargándose,
alargándose hasta ser americana 1 aspiró á ser leYita.
La sociedad se opu:rn á estos atrevimientos plebeyos, marcó un limite á la americana, colocó los
jalones y dijo: «Hasta aquí.~)
Pero la chaqueta no se &lt;lió por vencida. Prosiguió
su campaña, y hoy se presenta más Uedidida que
nunca, amenazando anulará su aristocrática rival 1
y se alarga, y gallardea 1y toma formas atractivas 1
pretendiendo en estos momentos imponerse como
soberana de una clase fuerte, respetable y numerosa.
Parodiando la conducta de los revolucionarios que
van á turbar la disciplina en los cuarteles, para alcahzar sus fines, ha logrado seducir á muchas individualidades del ejército y se apresta á dar la batalla contra la sociedad entera.
Sólo puede ya fiar su triunfo á•la violencia.
Las clases, más ó ménos acomodadas, la han proscrito tle los salones, y nos asombra ver hoy á. personas que viven en el ambiente social hacer la causa
de esa pretenciosa usurpadora. Sólo padeciendo esas
fugas de la realidad, que suelen ser la consecuencia de el impresionabilidad.de nuestro carácter, afanoso de la novedad, se puede dar el contrasentido
de que las clases militares, que en el lote social tienen más necesidad de realzarse con toda clase de
prestigios, sientan ahora la comezon de descender
de su posicion hasta en el traje.

Despues de exhibida nuestra triste situacion económica, nos hacia falta adoptar, como único distintivo, esa prenda, para adquirir de una vez el diploma de mendigos .
El convencionalismo ha sancionado que el tro car la chaqueta por la levita representa una envidiable elevacion en el rango social. La evolucion
inversa es indudablemente un descenso.
Enrique Gaspar, ese gran anatómico del teatro,
ha dado vida á dos notables producciones dramáticas La leo ita y La chaqueta, en las que ha condensado todas las palpitaeiones más intimas de las sociedades modernas.
Y es que no eS la cuestion del traje una cuestion
baladí. El progreso de las costumbres no llega, ni
llegará probablemente jamás, á borrar estas distancias.

·\

Comprendemos el clamor del ejército pidiendo
un~renda cómoda, sencilla y barata que pueda
llev, se ár,todas las funciones del servicio or.lin ario
del . artel, ejercicios, etc., que facilite los mo,•imientos y ofrezca las mayores ventajas.
Esta prenda, llámese guerrera, blusa, saco, ó de
cualquier otro modo, debe ser una prenda de fatiga, una prenda que sea para el oficial lo que para
el hombre civil es la americana ó cazadora, que
viste por la mañana, que lleva á la oficina bajo la
airosa capa espaf'iola.
Si en las clases que carecen de representacion
oficial tiene verdadera significacion el traje, en las
que se hallan constituidas en autoridad deben tenerla mucho mayor. Hay en esto que ser lógicos.
Si el más humilde individuo de la clase media se
resiste á trocar la levita por 1a sencilla cazadora de
roai'iana para concurrir -á la modesta reunían de
familia, ¿podrá suponerse que eljóven y entusiasta
oficial del ejército ha de asistir gustoso á esas recepciones del regio alcázar, en que el lujo y la suntuosidad se manifiestan exuberantes, vistiendo una
prenda que sólo en unos cuantos botones de la ton, y
en algunas trenc illas de plata, se diferencia del chaqueton que usa por la noche, cuando con el sombrerillo hongo y la rabicorta capa sale á par..&gt;diar
al popular héroe de Zorrilla!

Proscribir la levita es una manifestacion lamentable de la decadencia de ciertos espiritus, ó una
prueba del desconocim iento en que algunas clases
militares viven respecto a las cuestiones de mas
vitalidad para el ejército.
Más de una carta tenemos á la vista en que se nos
dice: « Venga en buen hora la guerrera, y venga
pronto. Una guerrera barata, sencilla y airosa para
diario y campaña; pero consérvese la levita como
prenda de vestir, como prenda de gala y de etiqueta.&gt;)
No somos apegados á las antiguas prácticas; pero
cuando al repasar la Historia de este siglo 1 la vista,
cediendo á la atraccion, cae en las páginas de la
homérica leyenda en que nos educamos dirigido
por Jacquinot, Jomini, Rocquancourt y tantos otros
preceptistas, nos sentimos inclinados á creer que
algunas ideas próximas á natura lizarse entre nosotros, no se compadecen tan perfectamente con el
instinto del guerrero y con el buen espíritu militar
como aquellas costumbres importadas por las huestes napoleónicas á través de la Europa, que modificaron, en su esencia, el modo de ser de tollos los
ejércitos de Europa.
¿Hay, en efecto, espectáculo que conmueva y eleve más el alma del guerrero, que el de aquellas
huestes inmortales vistiendo con esmerada pulcritud sus lujosisimos tr~jes de gala, para tomar
p11rte en la marcial funcion de una batalla ó para
verificar su triunfal entrada en las dos veces sub•
yugada Viena ó en la humillada Berlin?
Hora es ya de poner coto á las arbitrariedades que
en punto tan esencial ha~ venido llevándose. a cabo
desde las esferas del Gobterno. Pasando la vista por
el Albu,1n de la infaiit,cria cspa#-ola, de Cleonard 1 se
ve que, en el espacio de me~io siglo, ~sta d?sd_ichada arma ha cambiado de umforme qumce o diez y

seis veces, sin más razon 1generalmente, que el capricho de los directores ó ministros; lo que demuestra que el mal sólo se cortará de raiz acudiendo al
remedio de una ley hecha en Cortes, con debido
exámen y sancionada por la Corona.
La infantería inglesa lleva hoy el uniforme con
que se batió en Tala vera y ,vaterloo. El gusto trocó
la casaca por la levita, pero conservando su color;
esta es la única diferencia; las demas prendas subsisten ~on algunas ligeras modificaciones, hijas de
la moda.
Recordemos á este propósito el prestigio que disfruta la benemérita Guardia civil; pre\otigio debido
á sus inapreciables servicios, no al aspecto exterior
del uniforme que viste. Pues bien, ninguno de los
generales que se han sucedido en la direccion del
cuerpo, desde el inolvidable duque de Ahumada
hasta la fecha, y eso que los ha habido revolucionariamente reformistas 1ninguno, repetimos, ha soñado, no en suprimir 1 sino en alterar ó modificar
siquiera la forma de ese legendario sombrero en
batalla, que es y continúa siendo objeto de espanto
para cuantos viven fuera. de la ley, y emblema del
órden y de seguridad para las gentes honradas.
No faltará ciertamente quien al pasar los ojos
por estas líneas, nos motPje de exageradamente
idealistas, suponiendo que no nos hacemos cargo
del aumento de gasto que debe significar la conseryacion de la levita para gala; pero todo lo hemos
tenido en cuenta antes de decidirnos á arrojar sobre
el papel estas lucubraciones, y para todo creernos
tener respuesta.
La levita de gala debe ser, al militar, lo que es la
toga al abogado, lo que es el frac al hombre civil;
prenda que se hac1:; una ó dos veces en la vida, y
que para toda la vida sirve; lo que fué para nuestros
abuelos la casaca blanca que ilustró en Bailén Castai'i.os; prenda, en fin, que obligue á desembolso por
una vez, cuando el alumno ó el sargento primero
salen á oficiales; es decir, en época en que el primero cuenta, casi siempre, con el auxilio de su familia, y el segundo con los ahorros que ha ido reauniendo trabajosamente para el dia feliz en que ha
de cambiar sus galones de panecillo por la estrella
del alférez.

Véase 1pues, si un desembolso hecho en estas condiciones, es ó no aceptable, y si habrá muchos que
lo repugnen.
El uniforme de gala, no sólo dura tanto como el
individuo 1 sino que puede pasar de padres á hijos.
Y no se diga que exageramos 1 pues á este propósito recordaremos un sucedido que nos referia hace
pocos dias un veterano y estimable genera.1 1 poco
partidario de estas innovaciones t~n cv,rsis como
peligrosas.
Hace algunos ai'ios, un regimiento que cambiaba
de guarnicion llegó á pernoctar en un pueblo de
alguna importancia dontle, segun la ruta, debía
descansar al dia siguiente, que por cierto era domingo .
El coronel encargó al ayudante que se informara
si en la poblacion residía algun oficial general, con
objeto de parnr á cumplimentarle con la o:ficialidad 1
como es costumbre en estos casos; pero el ayudante
volvió, pasada media hora, al alojamiento de su jefe
y le manifestó que en el pueblo no habitaba ningun
militar de tan alta graduacion.
Grande fué la sorpresa del coronel á la &amp;iguiente
mañana 1 cuando al salir con su regimiento de la
iglesia 1 donde acababa de oir misa, vió en la puerta
del templo a un sef'ior de elernda estatura, ,.,estido
con el uniforme de gala de mariscal de campo, que,
apoyado en su bastan, presenciaba el desfile de
las compaf'iias y devolYía el saludo a los oficiales.
Acercósele respetuosamente el coronel y empezó
á disculparse de la omision que involuntariamente
había padecido; pero en lo mejor del discurso hubo
de interrumpirle el que tomaba por general, diciéndole:
-No hay de qué. Ni yo soy general, ni lo he sido
nunca. Este traje tan reluciente y que costa ria buen
dinero, era de un tío de mi padre, que se murió en
esta villa. La casaca y los pantalones son de muy

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buen pario, me los puse, y me hacen un buen servicio, porque abrigan, abrigan bien, y este pueblo es
muy fria.

A. D.
1.0 Noviom.bre de 1884.

OBSERVACIONES SOBRE EL CONCEPTO DE LA GUERRA
Dispensad, milítares, si, hombre de profesion civil, invado un terreno que no es seguramente la es

fera de accion que me es propia; pero recordar al
mismo tiempo lo que el distinguido Director de esta

publicacion decía en el primer artículo de su primer número: ((No más exclusivismos, no más distinciones, todos soldados de la patria.&gt;&gt;
Nada más dificil que definir lo que se entiende
por guerra; nada más complicado que expresar su
objeto dentro de las reglas que la lógica asigna á
una definicion: la guerra es oficio, la guerra es arte
y la guerra es ciencia. Ya lo dijo Folard: La guerra
es oficio para los ignorantes y ciencia .Para los hambres

aaOias.
Estudiad las refriegas de los salvajes que atacan
con ímpetu feroz, cuerpo á cuerpo y sin más intencion que la de perjudicarse y matarse, y sin que
ningun otro móvil más digno dirija y produzca sus
acciones, y entónces aquel combate, aquella lucha,
la guerra será un oficio. Adelantad un poco, dad un
paso en el progreso, y examinad los ataques y contiendas de los héroes al frente de'fébas O de Troya,
y encontrareis la expresion de la guerra como arte.
Por último, en el paso del Danubio efectuado en
el año 1809, se encuentra el ejemplo más hermoso
y la demostracion más elocuente de que hay que
considerar tambien la guerra como ciencia. En
efecto, la guerra, en su expresion científica, resulta1 como dice Saint-Cyr, de concebir, operar y efectuar para despues raionar, completar y mejorar.
En el paso del Danubio, cuando 150.000 c6mbatientes procedentes de la Dalmacia, de los Pirineos y
del fondo de Italia, se encontraron sorprendidos, al
reunirse en el mismo dia para pasar, sobre puentes
colocados de improviso, un ancho ria con 400 piezas
de artillería y repentinamente se desplegaron en
batalla sobre la izquierda, en dos lineas, y cerraron
los atrincheramientos del enemigo obligándole á
cambiar de frente dejando detras la izquierda; operacion tan maravillosamente ejecutada, que seguramente no se hubiera efectuado mejor y con más
precision en un campo de instruccion. Y esta operacion ¿no representaba los grandes y acordes progresos de la táctica, los adelantos de la estrategia,
los de la fortificacion, los de las máquinas de guerra y los de la Administracion militar? En esta operacion, ¿no se ve del modo más palpable la guerra,
primero como oficio, más tarde como arte, y por
Ultimo como ciencia?
En la guerra se cumple perfectamente aquella
frase de Bacon: «La ciencia es fuerza.»
La guerra únicamente puede repugnar al ignorante, aquel sér que no ve en ella más allá que la
campii'la sembrada de mutilados cadáveres; para
aquél que no ve en la guerra más que el cr~púsculo
de la tarde, aquel sublime momento en que la creacion parece despedirse del dia y no percibe más que
los gemidos de los heridos, confundirse con el lejano y ya casi imperceptible tañer de la campana
que anuncia, ó la oracion de tarde, ó la pérdida de
algun sér; para aquél que recuerda el dolor del padre, el llanto de la madre, el de la esposa, la orfandad d.e los hijos reservados al abandono, tal vez á
la miseria y seguramente á un luto irreparable;
para aquél que contempla destruida una cosecha,
incendiada una casa de campo y expuestas las ciudades á los largos padecimientos del asedio; para
aquél que contempla la salvaje alegría de la victoria, y abandonadas al brutal soldado las riquezas, el
arte, el honor y el pudor; para esos la guerra es sinónimo de estremecimiento de la humanidad, y sólo
ven en una batalla un acceso de una horrible enfermedad social.
Y, á pesar de esto, la. g\lerra es algo más: ¿quién
no siente latir su corazon conmovido por generosos

afectos, henchido de gozo, dominado por un sentimiento de grandeza y dignidad,- cuando ve á los
atenienses y espartanos oponer sus intrépidos pechos a la invasion persa? ¿A los siracusanos y numantinos rechazar hasta la muerte el yugo de Roma?
iQuién no dice bmdita sea la guerra cuando contempla al pueblo español sacudiendo la invasion francesa, y por la guerra conquistando su independencia?
La guerra es seguramente horrible en sus particularidades; pero puede ser noble en su fin, y de gran
valor en sus resultados. Thiers decía: «La guerra,
cuando está reducida á una ejecucion puramente
mecánica, dirigida á rechazar Omatar los enemigos,
no es digna de la Historia; pero cuando se ve en ella
una masa de hombres puestos en movimiento por
un solo y vasto pensamiento, que se desarrolla entre el fragor de las armas con tanta exactitud como
las operaciones de Newton O Descártes en el sile1l)cio del gabinete, entónces es un espectáculo dig~
del filósofo, del hombre de Estado, del guerrero.,rY
si esta fusion de la muchedumbre en un solo in!, iduo lleva la fuerza á su más alto grado, dD'igi ¡ ole á combatir por elevados intereses, entónces I ega
á ser tan moral como digna de gloria; porque si bien
es verdad que la fuerza ha usurpado muchas veces
el nombre de derecho, sembrado la injusticia y
traído la servidumbre, tambien dicen todas las historias que la humanidad no triunfa sino apoyándose en la victoria.
Napoleon lo ha dicho: «Entre una batalla en que se
pierde y otra en que se vence, están los imperios.&gt;&gt;
La guerra está enlazada con la politica por medio
de las causas que den derecho á declararla: con la
economía pública, por el arte de conducirla; con la
legislacion, por las penas y recompensas; con la
medicina, por la conservacion de los combatientes;
con las matemáticas, la fisica y la mecánica, por el
uso y perfeccionamiento de los materiales; con las
instituciones civiles por el modo de organizar los
ejércitos; finalmente, con la filosofia por los adelan•
tos, por el arte de mantener la disciplina sin disminuir el valor y medir los grados de voluntad que
conviene poner en movimiento.
El estado de la milicia indica el de una nacion.
La proteccion de la guerra es necesaria para el
cultivo de las demas artes.
Una batalla es la suprema aplicacion dq la inteligencia y de la voluntad, provistas de la fuerza.
iD0nde se manifiesta el heroismo de las masas
como en la guerra,· cuando una juventud, que tiene
á la vista todas las ilusiones y esperanzas de la vida,
se pTecipita alegremente hacia aquella muerte, que
hace estremeéer al hombre en el lecho de prolongados é irremediables dolores?
De aquí el que las guerras sean el objeto predilectos de la historia y que constituyan la inspiraci.Jn
de las bellas artes; de aqui esos cantos populares,
célebres é imp·o rtantes, basta el punto de que Dante creyera. que la lengua italiana no sería perfecta
basta que cantara las armas, y de aquí el que el
nombre de un guerrero ilustre se haga tanto ó más
célebre que el de cualquier bienhechor de la humanidad .
Pero el guerrero es hombre, y el hombre guerrero; el militar debe ser, ántes que valiente, filósofo.
Napoleon decía que no era el valor la primera cualidad del militar.
Creo haber expuesto el concepto de la filosofía de
la guerra, y estoy seguro que mis omisiones ó mis
errores serán suplidos por la benevolencia de los
lectores de LA ILUSTRACION NACIONAL, que verán en
mí un paisano que desea militarizarse.
NEMESIO FERNANDEZ-CUESTA,

EL ANACORETA
Era un general de un partido en derrota. Sus entorchados de oro, su faja azul, su tricornio con estrellita encarnada, le fueron arrancados de un plumazo oficial por el Gobierno reinante. Vióse expulsado, escarnecido, reducido a pobreza. Y aquel
hombre, en cuya mano poderosa vibró tantas veces
el acero de los combates, tuvo que empanar humil-

demente los utensilios del trabajo. Hizose sastre·
su esposa y su hija le ayudaron en su faena, y ejer~
citándose en este útil oficio, le encontramos cuando
fuimos á verle.
Para llegará su aposento había que subir muchos escalones; ménos, sin embargo, que los que
hubo de bajar él en la militar jerarquia. Habitaba
con su familia la buhardilla de un barrio extremo.
No admitía visitas. Los resultados de su labor eran
puestos en la corriente del comercio por las dos
queridas mujeres que le acompañaban. Alli yacía
encerrado desde su desgracia. Y puedo aseguraros
que no veía del mundo exterior otra cosa que el
cuadro siempre igual del cielo gris que se traspa- f'
rentaba por el tablero de crístalitos, recortados por
tiras de plomo, en el marco de la tronera de su exigua morada.
Recibiónos con cierta dureza; sus ojos hundidos
entre arrugada piel violácea, su faz fria y amarilla,
su barba blanca y aérea como pavesa, infundían un
sentimiento de muerte. Mirándole encorvado sobre la tabla lustrada, en la cual desempenaba las
realidades de su forzada profesion, acudiendo en
tropel los recuerdos, hacíase la ilusion, la cuenta,
de que aquello tenía algo que ver con las cosas de
campamento. La tela de pafio extendida y cruzada
por líneas de yeso, parecía un plano de guerra. Las
tijeras esgrimidas con ardor febril lanzaban reflejos
y crujir de armas. Poned tambien que las doradas
tabletillas del metro en zig, zag, fueran una culebrina. De este modo tendréis explicado el temor
que imponia aquel hombre, cuya ocupacion parecía
tener por remate una batalla.
Fierro (así era nombrado el general), reproducía
en esta civilizacion de blanduras y vilezas, el antiguo carácter del guerrero godo. El endeble y som•
broso paletó que le cubría, se avenía mal con sus
mllsculos de diamante. Resistente y lúcida armadura pedía aquel cuerpo fornido. Tocaba ya en los
atios de la vejez¡ pero había en su alma raptos de
jbven pujanza. Envolvíale noble atmósfera de hidalgnia, y en sus gestos, en sus ademanes, en sus actitudes, adivinábase al hombre destinado á sojuzgar
pueblos por la virtud del valor. Era una naturaleza.
sufrida. No cabía duda que en Ja pelea de la suerte
contra él, sacaría el infortunio mellado el filo.
Así se presentó á nuestra vista. Era una tarde
tristísima de otoño, en una ciudad del Norte. Las
brumas caían (pbre las calles, llenándolas de sombras blancas. 4unque quedaban al diados horas en
1
el cielo, en la {i:thardilla era ya noche. Casi pegado
el rostro á su la.rea, afanábase Fierro por recoger
los últimos rayos de luz. Las mujeres habían salido;
yo solo estaba con él. Durante mi estancia allí, apénas hablamos palabra. Cuando la oscuridad hizo
imposible el trabajo, el general, soltal).do los trebejos de cortar, vino á mi lado. Posó una mano sobre
las mias, y apretándolas convulsivamente exclamó:
-¡Soy un anacoreta! pero estoy contento. No
cambio mis tijeras por un trono. Sl algun dia me
llama mi patria, iré, no á mandar ejércitos, sino á
regir operarios. Sí; esta constitucion mia sólida Y
valerosa, no levantará los torreones de tiempos
atrils; las fábricas de hoy la reclaman. No vacilo
en gritar á mis compañeros: ~qSrguid mi ejemplo! ... )&gt; -¡Locura! -dirán muchos. Digan lo que
quieran. Yo sé que soy feliz, y sé que para defen·
der de viles mi hacienda, ó sea otra hacienda gigantesca que se llama Patria, no se necesita pasar
la vida sometido á un martirio sin recompen.sa.
Llamaron en esto á la puerta, salió á abrir Fierro,
y bien pronto escuché rumores de besos, vocecillas
de amor, murmurios mimosos de pájaros que vuelven al nido. Eran las dos mujeres que, para el des•
terrado general, convertían la ruin vivienda en un
paraiso.
Conmovido, y siguiendo en la oscuridad 1 con los
ojos, el disco dorado de la péndola de un reloj
que se columpiaba dulcemente en la pared, exclamé:
¡Qué felices son los anacoretas del trabajo!
JOSÉ DE SILES.

¡BEBAMOS!
Yo quisiera olvidar cómo trajiste
Tu corazon amante á tal estado·
La memoria borrar de tu Pasad~
Con el beso primero que me diste.
Separar del amor, que no sentiste,
La parte tod~ que al placer has dado.
Amarte como nadie te haya amado ...
¿Que llo~o? ... ¡Oh, no! ... ¡Yo tengo el vino triste!
En horrible ansiedad nos abrasamos
Y tú mi gozo á mi dolor prefieres ... ,
¡Fuerza será que al fin nos entendamos!
¡Brindemos al amor y á los placeres!
Tienes razon, cantemos y bebamos ...
¡Yo tambien sé querer como tú quieres!
CA \'ETANO

l}E

ALVEAR.

todos l?s labios. y García nunca la vió. Este nombre
de muJer en diminutivo, es lo que le preocupa.
-¡Qué hermosa debe ser! murmura entre dos
tacos cuando entontece á toda la tropa de los sargentos primeros hasta los soldados.
García tan pronto se figura que es rubia sonrosada y gruesecita., como morena, delgada ~on ojos
negros y ardientes ... El pobre alférez graduado, de
la clase de sargentos,. no tien~ ya calma suficiente
~ar.1 n_ada. Pro¡;ura distraerse en sus ratos de ocio,
Jugar a las damas, enseñar el ejercicio á su perro
de aguas, fumar echando el humo por las narices
entreten.erse ~n. algo .. . ¡Imposible! ya no puede du~
dar. S~ra est~p1do, pero es evidente, se acomete al
con~ag10. Esta, como todo el cuartel, enamorado de
Pep11la.
lII

Una mañana recibió la siguiente Orden por escrito:
\ «El alférez-sargento García buscará en el más bre\ ~lazo posible á la llamada Pepill3., indicada en
LA NOVIA DEL REGIMIENTO
v~_os_partes como culpable de la indisciplina del
re 1 m16ó)tO.&gt;&gt;
Escenas de la vida militar.
·Por fin, voy á conocerla!.gritó.
¡Y
qué emocion! ¡qué preparativos! ¡qué Ordenes
Un sarg-ento ó soldado con bigote encarnecido en
repetidas,
detalladas!
el servicio, es ya tan dificil de encontrar CfJmo el
Ye
á
un
quinto
que ¡asa por el patio, andando
mirlo blanco. Asi es que toda la guarnicion conoce
torpemente,
sin
marcialidad,
como sorprendido al
al ss.rg~nto graduado alférez García, que frisa ya
verse de uniforme.
en l~s cmcuenta años . Viejo, como el fusil de chispa,
-¡Eh! tú, recluta, Yen acá. Nece&amp;ito un informe.
curtido por el sol de la campaña de Africa 1 brusco en
¿Conoces á una llamada Pepilla?
sus modales, embrutecido en su gesto duro, de miEl quinto se ruboriza, y balbucea:
rada investigadora, de voz ronca, que da salida á
-Sí, mi alférez .. . ; no, mi alférez.
frases y pensamientos á cuyo final está siempre la
-¡Cálmate,
mil bombas! La conoces, ¿si ó no?
palabra calabozo 1 era el más temido, considerándo-Parece,
mi
alférez, que es una buena pieza.
sela como la encarnacion de la disciplina y la últi-¿La conoces?
ma palabra de la Ordenanza. Los mismos oficiales
-En cuanto á conocerla, no la conozco; pero tamsaludábanle con deferencia. El coronel le quiere
poco me es desconocida.
como á uno de esos mastines de guarda, mal hu•
-¿Qué galimatías es ese?
morados y bien provistos de dientes que no dejan
-Es decir que no la he visto nunca. Pero los anpasar á nadie sin ladrar O morder.
tiguos de mi dormitorio hablan mucho de ella.
Cuando él estaba de semana, los soldados se la-¡Es eso todo lo que sabes?
vaban tres veces, ponían clara de hu evo en el betun
-Todo.
se cepillaban hasta romper la ropa: el acer.:i de lo;
-¡Al avío, paso ligero!
fJsiles era un espejo, y los botones puntos luminoManda llamar á un soldado (próximo á licenciarsos: los de servicio barrían minuciosamente el patio
se), que tiene reputacion de Tenorio.
del cuartel, recogían la menor arista de i:aja en los
-¡Atencion al parche! Tú eres un seductor. Me
intersticios de las losas, lavaban tanto los retretes
han hablado de cierta Pepilla ...
'
que parecían muebles de lujo. A las cinco de la tar-¡Oh! hermosa jembra, mi arférez.
de, García estaba en la puerta, esJudriñando con
-¿Rubia O morena?
ojo3 de lince á todos los soldados qu : salian: ¡desdi-Rubia, morena, ó de pelo castaño.
chado del qu~ se abotonaba á la de i.;ha cuando se
-Ya sé que á ti te gustan todas. ¿Dónde enconmandaba que fuese á la izquierda 1 a la izquierda
traría yo á esa Pepilla1
cuando estaba promulgado abotonarse á la derecha!
-Unas veces está por aquí cerca, y otras un poco
¡Desgraciado capote aquel cuyos plie3·.1~s no fueran
más léjos.
de reglamento, vaina de bayoneta mal d &gt;JsengrasaEl soldado sonríe. El alférez se turba.
da, O plumero demasiado inclinado O t! r masiado de-¡Este condenado se burla de mi! ¿Habrá adivirecho!
nado que yo la amo!-Basta. ¡Media vuelta!
El sargento todo lo ve, lo adivina todo. El culpable
García está rabioso. Traga saliva, corre ála puerta
e ,,;e una escoba, en vez de tomar el aire.
del cuartel 1 y detiene á un cabo que sale.
-¡Vaya! me cogió. El alférez me ha visto los bo11
titos.
-¿No está V. de servicio?
!Ioy García es otro hombre. Casi es melancólica su
-No, mi alférez, por eso salgo.
!.lirada, y anda preocupado 1 distraído. Olvida á ve-Entónces ...
ces enterarse de si se cumplen los castigos que imEl desdichado busca una transicion, y no da con
pone. Los quintos respiran, los soldados salen del
cuartel con botas de media cana de co'or y los de ella. El cabo espera, asustado, sin bajar la mano de
la visera.
servicio se toman grandes descansos.
-¿Entónces, tartamudea Garcia 1 tal vez. conozca
iCómo ha podido ablandarse el coriáceo corazon
usted á una tal Pepilla? ...
del veterano?
-¡Ya lo creo! contesta el cabo alegremente. Aquí
Hé aquí lo que sucedía.
Desde un mes ántes, dia más O ménos, en tcJos ;a conocemos todos.
-Una rubia muy linda ¿eh? murmura el alférez,
los partes y denuncias figuraba un nombre: Pe pilla.
El sargento Perez ha tratado de introducir en el rojo como una cereza y bajando los ojos.
-¿Rubia? No 1 seilor. Negra como la boca de lobo.
cuartel á una mujer llamada Pepilla.-Cuat· (} dias
de arresto.
-¿Dónde vive?
-En ninguna parte y en todos los sitios. Haga sol
El cabo Fernandez fué visto el domingo acompai1:tndo á una mujer de mala traza. Ha confesado que ó llueva, siempre está en la calle: los domingos en
el Tio Vivo, por la tarde rondando cerca del cuartel,
era una llamada Pepilla.-Tres dias de arresto.
El soldado Juan Rana, estando de centinela, fué por la noctc viendo los escaparates. Basta salir para
sorprendido en su gar~ta hablando con u.na jóven, encontrarla.
García emprende la campana. ¡Yo la encontraré!
que el culpable declaró se llamaba Pepilla.-Ocho
dias i' e calabozo.
Ordena á t.dos los centinelas que detengan á todas
Pe1,illa por aqui, Pepilla por allá, Pepilla en todo, las mujer J:- sospechosas, y á las patrullas que las llelos papeles del regimiento. El nombre de Pepilla en ven á su p:·csencia. Visita las tabernas. Encuentra

593
Paquitas, Dolores, pero ni una Pepilla. Este misterio\ estas decepciones, avivan el amor del alférez.
Pierde la sed, el apetito, la brújula, y lo cp.stiga un
oficial de guardia por primera vez.

IV
Una noche lo despiertan de improviso. Llaman a
la puerta de su cuarto.
Abre. Es el sargento de guardia 1 con su farol en
la mano.
-lli alférez, la patrulla acaba de traer ...
-¡A Pepilla!
-No 1 á un gastador.
-¡El que faltó á la lista de esta noche!
-Si 1 pero . ..
-¡Al calabozo!
-¡ Está acribillado de heridas!
-¡Rayos y truenos! Alla voy. Que manden aviso
al fisico.
En el patio, sobre las tablas desuni 1as de una camilla, está el gastador tendido boca arriba inmóvil
con el rostro pillido, el pelo y la barba llen~s de bar~
ro, Jos ojos fijos. Los hombres de la patrulla lo rodean, examinan sus heridas á la luz de otro farol
que uno de ellos levanta en alto.
Llega el físico, cura las heridas, vierte algunas
gotas de cognac en los labios del moribundo que recobra poco á poco el conocimiento.
-¡,Qué es e.sto? pregunta García al jefe 1 de patrulla.
-Mi alférez, hemos encontrado á este gastador
en la esquina de la calle tendido sobre la acera 1 en
el estado que V, vé. Creo que el culpable es un
carnicero á quien han visto al3unos esta tarde dando
el brazo á la novia de éste.
-¿Quién es su novia?
-Papilla, gime el gastadC!lr.
García, temblando, le dice:
-Te engañaba con un carnicero. Has re1Jido con
tu rival que te ha herido. ¿No es eso?

-Si.
Trasportar al gastador ála enfermería, era matarlo. Permaneció, pues, en el patio. Los de guardia pusiéronle debajo una colchoneta y encendieron un
brasero para atenuar el frio. El paciente se queja.
El parte del dia siguiente le castiga para el día de
su curacion:
Treinta días de calabozo. Motivo: haber trabado
disputa con un paisano y dejarse desarmar.
El físico se encoge de hombros.
-No necesita eso. Va a estar preso á perpetuidad
entre cuatro tablas.
Al amanecer, el alférez vuelve á ver al herido.
. -¿Querías mucho á esa Pepilla'? le pregunta al
01do con voz ronca.
•
-Sí 1suspira el moribundo.
Despues parece inquieto, frunce las cejas, como
vacilando ántes de hablar; de repente, con un gesto
de decision:
-Es_cuche V., mi alférez, acérquese V., porque
ya casi no tengo voz. En el fondo, V. no es malo.
¿Quiere V. hacerme un favor? Cuando me entierren, vaya V., sin decírselo á nadie, á buscar á Maria Lopez, la tabernera de la tienda pintada de rojo
y verde, la de la esquina ... digala usté .. , que aunque muero por su causa la perdono ... la quiero ...
que he pensado·en ella hasta el último minuto.
-¡Cómo! ¿No decias anoche que se llamaba Pepilla!
-¡Oh! Eso de Pepilla es otra cosa, contestó el gastador_ ~onriendo levemente (ya no tengo por que
mentir, porque me muero .. .) como nos obligan cuando faltamos ... por causa de una mujer ... á decir su
nombre ... y eso es grave ... por no querer nadie causar disgustos á la que le quiere ... nos hemos convenido todos 1 para contestará los oficiales, sea quien
sea la mujer de que se trate, se llama Pepilla.
Un nombre que hemos inventado. ¿Comprende V.?
-¿Pero entónces 1 Pepilla? ... insistió García pali~
deciendo.
-No existe, reiteró el gastador.
Y entró en la agonía.
EDUARDO

LOPEZ B..u:m.

�LA ILUSTRACION N,\UfON.\L

SOBRE CUBIERTA
Don Juan y el cpo¡¡,ocrntable comendador estaban
en todos los .teatros de l\latlrid.
¡Qué semana tan triste!
Cadáveres en todas partes, y buñuelos, y otras
suciedades sirviendo de golosinas á la muchedumbre.
No he conseguido explicarme la analogía que encontrará el pueblo soberano entre Don Jiia1i Tenorio
y los bu11uelos, y ménos aün entre Tenorios, buñuelos y fiesta de Todos los Santos.
La festividad es de las más notables en el ailo.
Como Jo mismo celebra la Iglesia católica, en
semejante día, salvo la parte, á San .Juan Evangelista que al Santo ménos instruido en ciencias
humanas.
De manera que en esa festividad á todos los vivos nos corresponde una parte: todos estamos «de
tlias.»
¡Cuánto Jitan Tenorio hemos visto en pocos dias!
Algunos «¡cuán bellos y cuán parecidos!»
Yo creo que el püblico toma por práctica piadosa
la asistenc ia en esta época del ai'10 á los teatros
donde ri&gt;prese ntan el drama del ilustre D. José
Zorrilla.
En el Tenorio está encerrado el pueblo espa11ol
de ayer, y observen uste1les que no me corro á decir
que tambien gl'an parte del pueblo de hoy se ve retratado en la fig ura. del protagonista.
Para las mujeres ofrece áun más encantos la
obra.
Si se consultara á las que se hal lan en un teatro
durante la ej ecucion del Tenorio, responderían, casi
«por sufragio universal:))
-Comprendo á doña Inés y á doña Ana, y ciernas
amores de acompailamiento. D. Juan convence á
una m ujer, áun cuando sea de mármol.
Mármol, en quien doña Inés, etc.
Pensándolo despacio, es decir, pensánclolo durantetodo el año, vivimos los espailolesinterpretando el Tenorio.
Pero en esta é poca se refrescan las ideas.
Hay padre que amonesta iL un hijo, diciéndole, al
poco más ó ménos lo que J&gt;. Dicyo T"n?rfo á Jiwnito, ántes de la bo/cta moral.
Espo~o que de regreso en el domi0ilio conyugal
pregunta á su esposa:
-¿La hostería del Laurel?
- ,;!las perdido el jui0io, le pregunta la esposa
alarmada, ó vienes co,imJoido?
Cuando el est udiante aprovecha las noches serenas para paseará su modista, on el Prado ó en otro
apa rtado sitio, lo primero que se le ocurre es sentarse con ella en algun banco al aire libre, cuanto
más libre mejor, y romperá decirla:
-«¡Ah! ¿i'ío es cierto, ángel de amor ,
que en esta apartada orilla:' ...))
Y luégo cuanto le ocurra de original, é inédito,
ó inaudito, sinónimos, en opinion de uno de esos
que escriben para los teatros, y para la prensa, y
para la tribuna.
Si en el momento en que saca á luz la faca ó el
puñal, el revólver ó la pistola, el individuo &lt;¡ue se
dispone á matará otro, dijci,e lo que piensa, no hay
duda que respondería:
-Y tü, insensato,
que me llamas ,U ladron,
di, en prueba de mi razon,
que cara á cara to mato.
(Chir lo, /l balazo, y telon .)
Ya diría alguna pobrecita muchacha, si la dejaran, y no anduviesen listos sus padres ó tutores, ó
hermanos, ó lo que sean:
-¡Fulano!
"Arráncame· el corazon,
6 ámame, po1'&lt;¡11e te adoro,)&gt;
Considerado el drama como fantástico, no resulta, porque desde que hay apóstoles de io¡¡qo y cha-

queton, arreglados á nuestros dias, que sanan, segun dicen ellos, á los enfermos, no hay magia que
inspire interés ni novedad.
En Espa11a acostumbramos á llegar más allá que
todas las maravillas.
Como drama religioso, el drama del insigne Zorrilla, no es r eligioso; por lo ménos, dentro del criterio católi00 no cabe.
Es obra española, de fuego y de mí1sica.
Mucha valentía y mucho amor.
Estos resortes excitan á nuestro püblico.
Saliendo de un teatro, despues de ver una representacion del Tenorio, el último jóven de obra prima se considera capaz de convidar á comer al comendador, si puede disponer de algun dinero.
El más desiii~/icanw ciudadano, si tropieza con
una doi7.a l ncs, jóven, guapa,~limpita y acompañada
de alguna .Brigida, se declara.
Despues de tomar la piti11ia, es cuando los más ót)
ménos Tciio,·ios ó Juanes ó Centellas so quedan dorl'
miJos sobre una mesa ó se tornan peleones y anln
á golpes por cualquiera cosa.
•
Como estamos tan identificados con cuanto , :a
gua¡,.~;a, y atrevimiento, y «golpes de gracia,)&gt; lo estamos con el drama fant{lstico-religioso .. y demas,
que representan en casi todos los teatros de Espafla
en estos dias.
· Si el empresario del teatro de la Ópera l1ubiera
conocido su~ intereses, habría inaugurado la temporada con la partitura de Do1i Juan, aunque la hu- .
biese cantado cualquier dependiente de la empresa.
¡Pero no lo pensó!
Yerdacl es que la ocurrencia de rebajar el precio
de las localidades es de más efecto que cuantas
hubieran asa ltado la hermosa cabeza visible de Ja.
'ópera italiana en Madrid.
Es lo ünico que no acostumbramos á ver qne se
rebaja: los precios de los artículos de primera necesidad, ni los de artículos de lujo.
Esto es muy fácil de explicar, por el Jll'Ocedimiento de un m i ami¡;o, aficionado á ministro de
Hacienda:
-Lo que se utiliza y os necesario, debe pagarlo
el que lo usa, y cuanto mits, mejor; y respecto á lo
q1tc no es tle 11ecesida•I, taml&gt;ien debe pagar lo, y no
poco, puesto que es articulo de lnjo.
A¡iarte de eso, no hay cosa que no se rebaje en
sociedad.
De personas rebajarlas no hablemos.
lle oido decir que los tahoneros se disponen á dejar el arte y á dar~e de baja en la corporarion, si
persiste el general Salamanca en sus proyectos,
que ya han pisado á ser prácticas.
.
Los tahoneros de la cla3e de paisano se clcclararán vencidos.
El pan se divide ahora: en pan uniformado y pan
de paisano.
Entre las persecuciones con que a lgunos tenientes de alcalde afligen á los tahoneros imperfectos,
esto os, faltas de peso, y la competencia del pan de
todas las arma•, el instituto de tahoneros del reino
está amenazado de graves crisis.
Así tlecia uno de ellos, en una de las noches últimas:
-¡Cómo están lasfac11ltades en este país! Ya no
puedo ww ni seguir la carrera de tahonero.
Eol'ARDO DE P ,\L.\CJO.

-Por gratitud.
-,Cómo!
-Es el que asistió á mi suegra en la enfermedad
de que murió.
A un soldado le dieron licencia con objeto de que
pudiera verá su familia, q 11e estaba en Aranjuez,
Tomó billete de ida y vuelta, y se metió en el tren
que salía de Madrid á las ol!ho y media de la noche.
En el mismo vagon iba el cura de un pueblo inmediato.
El soldado j uraba mucho por cualquier cosa.
-Sef1or soldado, le dijo el cura: V. va en este instante camino del infierno.
-¿Y qué me importa! respondió el soldado; llevo
billete.de id.a y vuelta.

- ¡Lhtima grande c111c este hombre no se case!
tlccia una se~entona hablando de un artista célebre.
Seria el muilelo de los maridos.
-Si, sei'lora, respondiii un amigo; pero él prefiere ser el marido de los modelos.
l'n ami~o en t1a en ca,a 1le Fulanez, r¡ue e~lú alg-o
enfermo. Al entrar se eneuentra con PI do0tor X que
sale.
-0y&lt;&gt;, le pr&lt;&gt;guntR al enfermo: ~por qué te haces
visitar
un médi~o. tan ~e:~acr~ditado?

Pº:.

/

_/
.

. ¡/!/:/':/ ~(~

....../

,,º/

•
e

Un ratero que se hallaba enfermo en un hospital,
pidió á un enfermero que le diera una taza de tila
para calmar los nervios.
-¿La quieres con cucharilla de plata? le preguntó el mozo intencionadamente.
-Gracias, respondió el enfermo; conozco que es
usted una persona caritativa.
l1n autor presentó un drama mafüimo á un primer actor, que ya con otro titulo conocía la obra.
En la cubierta se leia:
&lt;(La acrion del 1Jrimer cuadro, en el Polo.))
El actor no quiso admitir el drama, y se excmó
diciendo al autor:
- Lo lamento extraordinariamente; pero ~n este
teatro no representamos obrasjlamcn.cas.

..

REVISTA

LITERARIA, CIENTÍFICA y ARTÍSTICA

Estos n¡,óst,lcs d~ ahora son más morigerados que
los ant{,nticos.
A los primitivos los he visto m uchas veces cenando, y éstos no comen, ni beben, ni piden, ni gastan
dinero en rop:t.

AÑO

V

MADRID 20 DE NOVIEMBRE DE 1884

CRÓNICA
Decíamos hace ya algunos meses:

E:--' u:-;\ OFJCJ:&gt;.A ~JJ LJT.\R

Excmo. Sr. Tenien te General D. Pedro
Ruiz Dana.-Diálogo íntimo.- Francia: ensayos
para el embarque de caballería en los wagones
del ferro-carríl.- Grupo alegórico de la defensa
de Belfort.- Escuela Aguirre, en cuyo edificio se
ha instalado la Exposicion de Bellas Artes (dibujo
de D. N. F. Cuesta, grabado de Soler).-Marruecos: Vista de Mogador.

, Colonizar, imponer el progreso por los
medios más propios , más característicos del
progreso, parece resumir la política . e~ su
sentido más lato; parece ser la actividad
natural de u n pueblo que vive, q~e se de~ envuelve, que ejerce, en fin, una mfluenc1a
colectiva en el resto del globo. De manera que la frase df 1 distinguido escritor
G. Charmes: , La salvacion de Francia estriba en su política colonial, &gt; puede ser
aplicada á todos los países; porque, en r~alidad la ausencia de una política colorual
impli~ la ausencia de un Gobierno digno
de este nombre; supone, en fin, una nacionalidad de presente_ incierto y en ~í~s de
constitucion, más bien que en cond1c1ones
de establecimiento definitivo. Luego las ga·
rantías de una existencia más ó m énos
fuer te no se adquieren sino cuando se ej~rce una accion determinada en las relaciones ex teriores; cuando se es activo, porque no siendo abs?luto el ~stad~ de re~oso 'cuando una nacion no eJerce mfluenc1a,
es' que la sufre; cuando una nacion no coloniza, está de hecho ó en riesgo de ser colonizada. »

Crónica, por D. Alfonso Ordax.-Excelentisimo Sr. Teniente Gen eral D. Pedro Ruiz Dana. Embarque de cab_alleria: copia del cuadro de Berne Bellecour, grabado de Quesnel.-Introduccion
á las revistas científicas, por D. J. Maria Serrate.-Recompensas militares, por D. Adolfo Llanos.-Diálogo intimo.-Grupo alegórico de la defensa de Ilelfort.- Escuela de Aguirre, donde se
celebra la Exposicion de Bellas Artes.-Marruecos: vista de la ciudad de Mogador.-EI pensamiento (poesía), por D. Clemente Gar cía de Cast ro.-Los héroes de Filipinas, fragmentos histórico-militares: el capitan de fragata D. Casto
Mendez Nuñez, por D. Pío A. de Pazos.-Bibliografia.-Advertencia. -Anuncios.-Sobre cubier ta,
por D. Eduardo de Palacio.- Var iedades.

Afi.adíamos:
«Cada nacion parece obedecerá un plan
más ó ménos completo de extension territ_o•
rial, y lo desenvuelve lentamente, pero sm
el menor escrúpulo. en cuanto se presenta
ocasion favorable. Tras unos piratas entró
Francia en Indo-China, y ya se ve cómo ha
terminado tan incidental y simplicísi1;11a ex•
cursion: con un protectorado y ventaJas comerciales de importancia excepcion~l: _In•
glaterra invocó los intereses de la c1~1liza•
cion para su campaña en el Sudan, pero
sabido es que la primera definicion que
creyó deber hacer de estas palabras generales, no excluyó de su co!1tenido el protecto•
rado de Egipto, extendido á Jartum y en-

rn jefe de ne;ociado manda á un ordenanza á su
casa á ver si se ha dejaclo encima de la mesa la
llave del pupitre.
El ordenanza rr:;rrsa y se 1,resenta ante el jefe.
-S bien, la llave?
-Efectivame11te, sc11or, estaba sobre la mesa.
-Bueno, d.[1111f la.
-i\o la tengq'
-¿Pero no la 1¡taes?
-Xo, se1"1or, h\i cumplido sus órdenes; he viRto
que la llave est"l sobre la mesa, y le traigo la respuesta.
E~C'UE!. \ DE ORJEST.\C'JON

-¿llacia qué punto marchamos?
- Hacia el medio dia.
-¿Por qué?
--Porque son ya las once y media.
-¿Cuándo acabará usted de ser un mal solJado!
No p,isa dia sin que cometa usted una falta.
- ,Oh, sei'lor sargento! yo estoy animado de la
mejor voluntad; pel'o cuando 8e ha bebido una copa
de más, ya sabe usted por experiencia lo que sucede.
l'EN., I\JJ ESToS OE L.\ EJHD ) IEDL\

VAlUEDAUES

.,..
¡

DE&gt; los amigos ar¡uellos a\·ed por verd.adero.~ qne
en vtH'8tra p1imera fortuna ·r ns amaron: ca el q11e
amigo es, en todo tiempo ama.-Di-!go de ral!'rll.
El que se r i11tle non fi n,·a vencedor : nin el que
111ctc el pié en la retl non le sara cuando quiere.Dít; 1h Uu,,ic.:.
El que non vence la suma la \'(\Juntad, ántes se
va en pos della, Linea ven cicle,: asi el que á su voluntad non es para Yencer, mucho ménos será para
vencer sus enemigo~: e la s11 poca comtancia le fará
perder la vrr~iiPnta e caer en deshonor.- Di~:, dJ
Gai,t~;.
Imp. de B. Rubnios, plaza de la Pa;a, ?1 Madrid.

SUMARIO
GRA BADOS:

TEXTO:

NúM. 44

volviendo la posesion de los·puertos del mar
R ojo. En fin, Rusia nos sorprendió verdaderamente con la anexion más important e
en estos últimos tiempos. Y nada tendría de
extraño que en esta moderna tendencia á
hacer sin hablar, como no sea para dar á
cada palabra el valor de un acto, Francia,
corregida de sus excesos orales de otras veces, decidiera una campaña contra la retóri•
ca, hasta proscribirla completamente de sus
usos. En cuyo caso no debemos aguardar
á. que nos diga lo que pretende hacer en
Marruecos, sino observar bien lo que hace. &gt;
Y t erminábamos, en fin, dando cuenta de
las aspiraciones de Francia en Africa. Y a
se han confirmado. En la última Memoria
colonial del ministerio de Marina francés, y
en el artículo de Le Temps, que ha sido reproducido óextractado en todos nuestros periódicos, se presenta ya como objeto de litigio la soberanía de Espat'ia sobre las islas
Elobey, y se indica como límite de nuestras
posesiones el rio Muni.
Se ve, pues, que no hay una política
de aventuras más peligrosa que la de no tener ninguna, y Espat'ia se prepara por esto
una época de grandes incertidumbres para
el porvenir, toda vez que, de otro modo dicho, no se p1'epara á nada.
El error consiste en esa observacion vulgar que suele excusar su indiferencia para
las cuestiones internacionales, diciendo que
tenemos bastante con las del interior, que

cuando arreglemos nuestra casa por denf:t"O podremos rneternos á arreglar las de
fuera.
Se incurre aquí en una distincion grosera entre la política interior y exterior.
Las casas searreglan por dentro en consi-

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                    <text>LA ILUSTRACION NACIONAL

568

senciJ)ez que tanto distinguen á Mad. Judic, y que
somos los primeros en admirar. Los &lt;lemas ar'tistas
de la compañ.ia no hacen más que acompañar á la
sefíora.
La cuestion del teatro Real se ha resuelto á medias, porque una parte de los abonados se mantie.
ne firme contra la empresa, y el resto ha caidomansamente en los brazos de Rovira. Pero Rovira está
inconsolable. Y no le falta razon: sabrán ustedes que
Menendez de la Vega acaba de poner dos nuevos pares de bandel'illas á los abonados de la plaza de toros: un par forzoso, puesto que se trata de dos
corridas de abono; y otro par voluntario, que se
compone de dos corridas extraordinarias (por ahora). Y dice Rovira: «¿Qué haré yo para no quedarme
á la zaga de Menendez?ll
Está pensándolo, y todavía no sabe Jo que podrá
hacer; pero indudablemente hará algo.
•

REVISTA

•

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

:!10 DE OCTUBRE DB 1884

TOMO 2,0 -NOM. 42

Almirante, 2, quintuplicado.

A.D.

~'
~~

·-·..~...:..._

BIBLIOGRAFÍA
Gi,tnnnstica civil y militar, por el teniente de
infanteria D. Francisco Pedregal Prida.

,·

::Y}t(l
-

Esta obra, cuya importancia no necesitamos encarecer, viene á llenar un vacío que se dejaba sentir, no sólo en las bibliotecas militares, sino en la
organizacion del ejército, y demuestra el constante
trabajo y el buen deseo del autor, en pró de la patria.
Acompafía al libro un concienzudo prólogo del autor de Las llaves &lt;kl Estrecho, D. José Navarrete, y en
su elogio sólo podemos decir que es digno de tan
autorizada pluma.
El métc,do seguido es sencillo y muy á propósito
para el estudio. Empieza la obra por unos breve~
apuótes de la historia de la gimnásti~a; la primera
parte trata de los ejercicios de agilidad. sin instrumentos, y la segunda con ellos.
Réstanos añadir que se vende á 5 pesetas en la
calle de la Libertad, 16, duplicado, imprenta, y en
las principales librerías de Madrid y provincias.

Ami,liaoion al proyecto de division territórial militar de la Península, aprobado por
la Junta de defensa general del Reino. por el
genE&gt;ral D. Antonio Daban .

.,

No nos proponemos, por ahora, hacer un estudio
científico y analítico de este proyecto de division
territotial militar de la Península. Problema es éste
sobre que han emitido informe varias comisiones
científicas y la respetable Junta de defensa general
del Reino, por la trascendencia inmensa que revis ·
te y las complejas cuestiones que abarca.
El proyecto del señor general Daban, aprobado
TIPOS NACIOMLES.-EL GALLEGO (Dibujo de Balaca.)
por la citada ,\~ta y sometido en la actualidad ~l
estudio de la Stlperior Consultiva de Guerra, considera dividida la Península en ocho dis\ritos ó regiones, amoldándolas á Ja organizacion politica del
aplicarle los más expresivos y hermosos calificati- ideas, drama del novel autor Sr. Salillas, desapare- país, á la militar existente en la actualidad, y denvos. Original, correcto en la ejecucioa, realista en ció del cartel y del escenario despues de la tercera tro de los limites de la posible, y al sistema defenel concepto más noble de esta palabra, dotado de un representacion; el autor tuvo la idea de llamar al sivo ó defensivo-ofensivo propuesto por la Junta de
talento inimitable para escoger sus asuntos: tal fué público, y éste ideó hacerse el sordo, por Jo cual no defensa.
Estos solos datos revelan sobradamente la imporel autor de la Batalla de las Kavas, y tantos y tantos se pusieron de acuerdo las dos ideas. Da tan sensitrabajos en que se extasian hoy los amantes del ble discordancia es responsable casi totalmente la tancia del estudio que tenemos á la vista; pero, adearte, condoliéndose ante su vista de la cruel des- compañ.ia del Español (i:on excepcion de Vico). En mas, comprende la Ampliacion del proyecto, un
gracia que arrebató en lo mejor de su carrera a este Esla¡;a embarrancó el ya conocido .Berga1itin Adelan-- estudjo concienzudo de la division de fuerzas, con
te, y aunque lo~ periódicos consiguieron ponerlo á arreglo á la diversidad de poblacion, é importantes
inimitable artista.
El dibujo que damos hoy en la página 5e8 es uno flote, no lograrán que siga su derrotero viento en consideraciones sobre todo género de vías o.e com~popa. En Variedadts echan mano del repertorio, y
nicacion, que por sí solos acreditarían al distinguide los más bellos que se consenan de Balaca.
Representa un gallego, tipo perfecto en que re- sólo han presentado la novedad intitulada Por asalto, do general D. Antonio Daban como uno de nues~ros
saltan juntas la realidad y la poesía. Es un hijo zarzuela en un acto de los Sres. Marsa] y Nieto, que generales más ilustrados y estudiosos, si no t~v1~se
de·aquellas risueñas playas bañadas por el Cantá- resistirá algunos dias. En Apolo se quiso poner de ya bien cimentada esta reputacion en el e;érc1to
brico ó surcadas por pintorescas rias. Gallardo de manifiesto El milagro de la T'frgen, y será milagroso por otros trabajos no ménos notables.
Ofrecemos, pues, á nuestros lectores ocupar~os
apostura, serena la faz, como conviene á los que se que dure mucho tiempo en la escena, á pesar de
sienten fuertes para todo, apóyase en la clavetea- que Cha pi dicen que ha hecho prodigios. Nada de detenidamente de este proyecto de division territoda moca, y con la chaqueta de botones filigranados particular en la .-llhambra: sigue la misma compa- rial militar, tan pronto como se conozcan tod~s los
al hombro, parece escuchar los acordes de la bulli- ñia, y siguen los triunfos del barítono Aragó y del estudios practicados por eminentes corp?rac_1ol!es
ciosa muiñeira que resuena en la cercana romería. bajo Clloa, columnai; que hoy sosttenen el edificio y respetables personalidades de nuestro eJérc1to.
de aquella empresa, acompañados últimamente por
el tenor Rubís En general, el público que asiste á
los teatros manifiesta poco entusiasmo y mucha
REVISTA DE TEATROS
desconfianza.
IMPORTANTE
Triunfó en el coliseo de .Jovcllanos la compañia
Estamos en plena temporada teatral. Se ha roto francesa. ;\Jad . .ludie nos ha dado varias pruebas de
Roo-amos
encarecidamente á los señores susoritores
el fuego en toda la linea, por cierto con no envidia- su talento: es indudablemente una buena actriz,
o
una cantante deliciosa y una mujer bella y simpáble fortuna.
que
residen
en
el distrito de Galioia y que no hagan sus
Los únicos teatros que empiezan bien, son el de la tica, lo cual no la impide alguna que otra vez des- .
afinar
un
poco.
Tiene
arte,
delicadeza
y
distincion;
Comedia y el de Lara. Lo positivo, C1·isáli.da y Jlfapagos directamente, comisionen á sus respectivos habiri11osa y C1i in9lds y u1i vi~caino, discretamente re- canta unas p:tcncras por todo lo alto, representánpresentadas por la l:ompañia de Mario, han satisfe- dolas para -Oar colorido á la letra y suplir con el in- litados para que éstos puedan entenderse con el Te~
cho al público. En el coliseo de la Corredera de San genio la falta de e$tilo. Bl único defecto que nos he- niente del Regimiento infantería de Murcia D. RaDloJt
Pablo, La J11a&amp;zana y Vi~irpara vu, piezas nuevas y mos atrevido á ver en,.\lad. ludie es la exuberancia
agradables, consiguen entretener á los espectado- de su personalidad artística: los tipos que crea y las lolina, ·repte&amp;elltante de esta publicacion en la Coruña,
res. La compaliia de Xovedades y la de ,lfartin se fisonomías i¡ue finge d&lt;iscubren siemprd la persona
defienden hasta ahora con obras de repertorio. En de la actriz: ésta no desaparece jamas, por lo que 1
:::1
Imprenta de Enri&lt;l,ue Rubiño, , plata de la Paja, 7, bis,
el Espafi:ol ha fraca:sado el primer estreno: Las dos resultan muy convencionales la naturalidad y la

SUMARIO
Excmo. Sr. Teniente General D. Fernando Primo . de Rivera y Sobrenionte, marqués de
Estella, Director general de Infantería.-Guipúzcoa:. Recuerd?s del cordon sanitario (dibujo de
!rabien, ampliado por Lagarde).-Madrid: El regre~o de las _car~eras. _de caballos (grabado de
:r,!ar1c~alJ:-V1tor1a _m1htar, monumental y artística (dl~u;o de Irabten),-:-~ovus ortus ( copia del
techo pmtado por D. Em1ho Sala para el palacio
de Anglada).
TEXTO, Crónica, por D. Alfonso Ordax.-Excmo. sefíor D. Fernando Primo de Rivera y Sobremonte
marqués de Estella.- No¡;us Ortus (copia del tech¿
pintado por D. Emilio Sala para el palacio de Anglada). -Ensayos comparativos de planchas de
blindaje en Spezzia, verificados en el mes actual.-Carta del Sr. Inspector general de Sanidad
militar, al Director de LA ILusTR.\CION NAc10NAL.-Recuerdos del cordon sanitario.-El regreso de las carreras.-Vitoria militar, monumental
y artística.-Anuncios.-Sobre cubierta, por don
Eduardo de Palacio.-Variedades.-Epigramas,
por D. Luis Vidart.

GRABADOS.

CRÓNICA
Continúa siendo objeto de comentarios el
pensamiento de definir en una conferencia internacional el derecho de ocupacion en territorios no civilizados.
El principal carácter de esta definicion consistirá en que la ocupacion no se interrumpa,
en exigir que el territorio esté realmente ocupado. Inglaterra, que es duefl.a djl infinidad de
territorios, que no ocupa, tendráYpues, que resignarse á perderlos, ó entrará en una posesion efectiva. Ya parece que lo ha hecho así
en los más importantes. La idea de este t&gt;rden en lo.s movimientos de colonizacion tiene
novedad y se presta á consideraciones muy
atentas, bajo el punto de vista del derecho internacional.
A la conferencia de Berlin han sido invitadas Espafl.á, Holanda, Bélgica, Portugal, los
Estados Unidos é Inglaterra. Esta, ya que no
pueda eludir su asistencia, embarazará lo posible el curso de las negociaciones.

•

Las últimas maniooras militares de Alemania han sugerido observaciones muy apreciables. El fuego impone la formaciou abierta;
pero ideberá por esto descuidarse la ensefl.anza
del órden compacto~ El coronel Kaulbars ha
dicho que los defectos de la cohesion se corrigen por sí mismos en el combate. En efecto; las balas dispersan co_n facilidad las ~ás
sólidas formaciones, miéntras que los perjuicios de una dispersion extrema son muy difíciles de reparar. Por consiguiente, cuanto mayor y más arraigado sea el hábito de una formacion regular, menor será el riesgo de Ulll.
dispersion desordenada. Así parece que han

crazonado los alemapes, pues en sus últimas
maniobras los tiradores y sostenes han sido
mantenidos á distancias poco conformes, con
·1a5tJ&gt;r~ripciones del órden disperso.
l'!&gt;s oficiales han mostradÓ un rigor extremo
en lo que respecta al gasto de municiones, á lo
qu~ se ha llamado da disciplina del fuego.&gt;
Esto parece confirmar lo que ya dijimos en
otra ocasion: que Alemania y algunas otras
potencias preparan sus tropas á un cambio de
armamento; el fusil de repetici9n Rustituirá en
breve al Remington y sistemas· análogos.
El oficial aleman se sirve de un silbato para
indicar á su tropa la posicion que ocupa; guía
las operacione!! por gestos, y obliga así al soldado á tener constantemente fija en él su vista.
Aun en la ofensiva, la infantería alemana
hace un uso muy frecuente de las herramientas y de los atrincheramientos rápidos.
En la defensa de las posiciones, la infantería avanzaba hacia el enemigo, de modo que
éste no pudiera alcanzar directamente con sus
fuegos á la artillería de la defensa.
En marcha ofensiva, una brigada de seis
batallones (veinticuatro compafiías) operó del
modo siguiente:
Dos batallones á. vanguardia desplegan en
tiradores tres compafiias cada uno. Forman
una línea densa con sostenes 'á unos 200 metros
de distancia. Lasdoscuartascompaf!.fas quedan
detras, á 500 pasos próximamente. A retaguardia de estas dos compaf!.fas y á igual distancia
(500 pasos), sigue el tercer batallan, y todavía,
á la misma distancia, dos batallones. En resúmen: cuatro líneas (sin contar los sostenes),
que pueden reforzarse y proteger los flancos
por un movimiento oblicuo de las reservas.
Forma de ataque: amagar al centro y girar,
ya sobre un flanco, ya sobre otro.
La caballería alemana está armada con la
carabina Mauser. Se ejercita mucho en el tiro,
pero no con tanto exceso como la rusa, y sin
descuidar su característica destreza en el manejo del sable, y su agilidad y animosidad
extraordinaria.
Para explicarse la causa del creciente perfeccionamiento militar en Alemania, no estará demas recordar algunas de sus principales bases fundamentales de organizacion.
El servicio militar obligatorio (Militiirdienstpflicht) comienza para todos los ciudadanos sin distincion, á los diez y siete años, y
dura hasta los cuarenta y dos.
El país entero en armas, está dividido en
dos secciones, tituladas: Wehrpflichty Landsturmpflicht.

Wehrpflicht, que quiere expresar la obligacion de servir en el ejército, consiste en tres
años de servicio activo en el St,ehende Heer
(ejército permanente), cuatro años en la reserva del ejército activo, y cinco años en la Landwekr (reserva).
En la segunda seccion (Landsturmpflicht)
figuran todos los alemanes de diez y siete á
cuarenta y dos años que no pertenezcan á, la
primera seccion.
La Landrvehr es una parte integrante del
ejército activo, y toma parte en las primeras
operaciones de guerra. En tiempo de paz, los
hombres que la constituyen pueden ser llamados á la instruccion.
Los oiciales de la Landwehr son de la misma reserva: en un distrito que haya un grupo
d~ oficiales hay un círculo cuyo objeto es fortalecer el espíritu militar é instruirse en los conocimientos de la profesion.
La Landrvehr consta de 293 batallones de
Infantería con 245,534 hombres, caballería y
tropas auxiliares, pudiendo elevarse hasta
500,000 hombres el número de los individuos
de reserva.
La Landsturm no puede l!ler llamada más
que en caso de guerra y para defender la in•
1
tegridad de la patria, limitándose en operaciones de campaña al territorio nacional.
En las maniobras de Francia, el general
Lewal ha demostrado la posibilidad de asociar
largos y profundos estudios teóricos á las cualidades propiaa del hombre de accion. La prensa profesional ha hecho juicios analíticos muy
lisonjeros para el expresado general, como director de las últimas maniobras.
• Algunos casos de insubordinacion en regi.
mientos extranjeros, han sugerido consideraciones diversas sobre el tacto de mando. El
general Letona, en sus notables Con{erencias,
pedía que los jefes fueran algo psicólogos, que
observaran y penetraran bien en las diversas
aptitudes é inclinaciones de sus subordinados.
No es tal vez necesario que se explique en la
Academia general, Psicología; pero sí es un
hecho que todos nos ejercitamos diariamente,
áun sin notarlo, en estas observaciones, sobre
lo que llamamos el carácter ó el genio ó las
cosas de Fulano: ¿por qué no habríamos de
leer siquiera los tratados, que son la consecuencia de esas observaciones recogidas y expuestas con cierto órden, analizadas con todo
el rigor posible, y comprobadas por una comparacion constante? Porque no hay que olvi•

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GUIPUZCOA.-RECUERD0S DEL C0RD0N SANITARIO

(Dibujo de !rabien, ampliado JJOJ' Lagarde.)

•

Carabinero veterano de San Sebastian (retrato). Cabo de Higuer. Soldados de los regimientos de la Lealtad y Astúrias, vigilando los pasos del Bidasoa. Desembarcadero de Santiago. Guardia civil en los desfiladeros del Pirineo.

�572
dar que la psicología experimental contemporánea no se parece en nada á la antigua y
sofíolienta psicología. La verdad es que se cometerían muchos ménos errores en el mando
si se conociesen de un modo general las leyes
á que está sujeto nuestro organismo y las prin cipales condiciones de su füncionamiento físico é intelectual.
Bajo este punto de vista, algunos cursos de
Ciencia integral ó repaso general de todas
las ciencias fundamentales, no contribuirían
poco á. completar la instruccion de nuestra fu.
tura oficialidad, y avaloraría mucho el actual
plan de estudios militares, con respecto al vigente para la segunda ensellanza en los institutos. Repetiremos que es mucho ménos difícil de lo que parece la adquisicion de esta cultura científica, y que presta una utilidad inconcebible en la solucion de los problemas morales ó sociales más complejos, y á.un en la direccion de nuestra conducta en los casos más
familiares.
El pensamiento del general Salamanca ha
sido desarrollado en un reglamento que revela
una sagacidad de observacion y un gran sentido práctico incuestionables. Todos los detalles, al parecer nimios, pero siempre influyentes en el éxito de este órden de combinaciones
administrativas, han sido admirablemente previstos. Un género puede ser mal ó bien pesado.
Pero esta falta de peso puede provenir del que
pesa 6 del que hace ia compra. Pues este inconveniente práctico, de tan conocida importancia, se evita anotando el pedido hecho en
el libro, donde consta la relacion de militares
que tienen tarjetas, por las que acreditan su
derecho á suministros de la administracion militar,
El servicio á domicilio es verdaderamente el
caballo de batalla en las operaciones de tráfico
en Madrid. El ideal sería que una familia recibiese todos los géneros que pueda necesitar
sin salir de casa. Se suprimiría así la intervencion de un sirviente-comprador, llena de dificultades y motivo constante de disgustos para
el consumidor y el abastecedor. Pero este servicio no puede ser gratuito. Hay que pagar algo,
y ¡,qué ménos que 15 céntimos de peseta por u'°
peso cualquiera hasta una arroba, y 10 céntimos por cada artoba más de aumento1
Hemos citado estos dos puntos como ejemplo de lo bien que ha meditado el general Salamanca todos los detalles prácticos de ejecucion. La probabilidad de denuncias ó quejas
de índole di versa; la excitacion al celo del
cuerpo de Administracion militar para que estudie la manera de sostener el mayor número
posible de almacenes, á distancias bien combinadas; la forma de intervencion, todo, en fin,
resulta ya previsto en términos que justifica
una esperanza séria respecto á la posibilidad de que el oficial pueda algun dia comprar
sus alimentos, sus ropas, su calzado, sus
prendas de equipo en establecimientos de la
Administracion militar, y á precios que le ase•
guren una subsistencia social decorosa. Insistimos en que este es el resultado definitivo que
debe perseguirse, en tanto, al ménos, que no
sea pesible retribuir bien los servicios milita-

LA ILUSTRAC1O.N NACIONAL

res. Pero aún parece que sería preferible, hasta para el país, esta forma de ventajas militares por asociacion; y el ejemplo de los empleados de ferro-carriles es ya de bastante fuerza
en este sentido.
Los únicos que perderán por el desenvolvimiento de estas asociaciones para fines económicos, serán esas séries escalonadas entre el
consumidor y el productor, con grave-dallo del
bienestar individual y la paz pública. Es absurdo que el trabajo de circulacion seamuchísimo más ventajoso ó reproductivo que el de
la invencion ó produccion directa, y sin em•
bargo, así sucede, en términos que hoy la más
escandalosamente lucrativa de las profesiones es la de comisionista, bajo todos aspectos,
y con inclusion de los acaparadores, bolsistas
y· agiotistas de .todo género. Investíguese bien
el fondo último de sus funciones, y se v~·á o,f,.e
descansan en hábiles y bien concertadal ó
protegidas interposiciones entre el productor
y el consumidor. Acercará ambos: hé aquí el
gran progreso realizado por el general Salamanca, tan excelente administrador como
buen hombre de armas, sin afectacion ni exageraciones propias de tiempos caballerescos
sin verdadera caballerosidad.
Con ocasion de los proyectos del general Salamanca, una gran parte de la oficialidad del
cuerpo administrativo estudia y coopera con
gran entusiasmo á la solucion de problemas
más ó ménos directamente relacionados con el
prestigio y enaltecimiento de las instituciones
militares. El Sr. Amorós, conocido ya muy
ventajosamente por sus conferencias en el
Cent1·0 Militar, va poco á poco ensanchando
el marco de un mqseo predominantemente industrial. En una ligera revista de sus principales instalaciones, máquinas é inventos de di•
ferentes clases, muestras de importantes semillas, cocinas ecouómicas, ttc., hemos tenido
ocasion de apreciar el carácter utilísimo de estas exposiciones permanentes, y las ventajas
prácticas que pueden reportará la iinstitucion
oficiales tan observadores é inteligentes como
el Sr. Amorós.
Otra prueba de esta. entusiasta. cooperacion
es el proyecto que recientemente ha sido presentado por nuestro querido amigo el comisa- ·
rio de guerra D. Jacinto Hermúa.
Propone el Sr. Hermúa la creacion de una
compañía-escuela de obreros j6venes de Administracion militar. Tendrían derecho á ingrAso los hijos de los jefes, oficiales y clases de
tropa del cuerpo adminiRtrativo. En tre,s cureos se les dotaría de la instruccion militar y la
técnica del instituto, en su parte mecánica ó
de manipulacion.
De este modo podrían contar las tropas de
Administracion militar con cabos y sargentos
instruidos en todos los conocimientos útiles al
de,arrollo de los diversos artes que ha de tener
que desarrollar en breve la corporadon que
nos ocupa, á más de los que ya tiene constituidos en la actualidad.
El Sr. Hermúa propone tambien que esta
escuela tenga el carácter de preparatoria para
el ingreso en uu cuerpo subalterno de auxiliares con destino á los servicios técnicos del instituto, en su parte prá&lt;&gt;tica y ejecutiva: cuerpo ·

573

LA ILUSTRACION NACIONAL

cuya creacion se hace cada dia más urgente si
ha de ser verdad en este país la administracion del ejército y ha de responder á los venta.
josos fines á que está llamada, eomo se propone el ilustrado 1 enérgico Director general que
tiene hoy á su frente.
Al cuerpo de auxiliares podrán pertenecer
previo un curso preparatorio, los sargentos pri~
meros de Administracion y los de otros cuerpos
de la milicia que reunan ciertas condiciones y
antigüedad.

La Correspondencia Militar

dirige muy
justos plácemes al coronel del regimiento infantería de Canarias, por el libro en que ha
coleccionado todas las órdenes expedidas durante el tiempo de su mando. La manera
cómo concibe esta funcion el expresado coronel, constituye un análisis muy profundo de
los complejos aspectos del carácter que tiene
que establecfl" ponderaciones tan delicadas en
actos que, por un extremo cualquiera, pueden
producir efectos contraproducentes. La ener•
gía es necesaria en el mando; pero es susceptible de tan varios matices, y puede ser influida por tan diverso conjunto de circunstancias,
que se _necesitan condiciones muy raras de reflexion para no incurrir alguna vez en extre·
mos de viveza, que, más pronto ó más tarde,
nos causan sonrojo. Atribuimos por esto mucha importancia á este trabajo del Sr. Molins,
que constituye ademas una instruccion abreviada de lo que es un regimiento y lo que exige un buen mando del mismo.
ALFONSO

ÜRDAX.

Excmo. Sr, Teniente General
D. FERNANDO PRIMO DE RIVERA Y SOBREMONTE,
Marqués de Estella, Director general de Infantería,
Vamos á trazar, á grandes perfiles, el boceto bio ·
gráfico de un Oficial general, cuyos anteoedentes
y servicios son \ Itamente apreciados en el pais, y
cuyas excepcion~ es condiciones de carácter le han
conquistado por do quiera universales simpatias.
No es, por lo tanto, difícil nuestra tarea; D. Fernando Primo de Rivera es para cuantos llevan siquiera veinte aflos en las filas, aquel profesor inteligente, de perspicaz mirada, de sin igual amabilidad y de voluntad firme, que les ensefló, con el
ejemplo, á dirigir sus primeros'pasos por la senda
del honor y del deber, desembarázando de abrojos
el camino y haciend~ por todo extremo fácil la jornada. El simpático capitan del colegio de infantería, aquel ·profesor que en todas las ocasiones supo
.hacerse respetar y querer, ha sido luégo el distinguido oficial general que al aparecer en las comarcas del Norte los primeros sintomas de la insurreccion absolutista, voló entusiasta á combatirla; y un
dia y otro, sin mostrar jamás desaliento, sin desconfiar nunca del resultado, consagróse á esta noble empresa , vértiendo su sangre , poniendo en
constante tributo su inteligencia y sus fuerzas,
hasta lograr ver clavado sobre los baluartes de la
tenaz Estella, ciudad santa del c.-lismo, la bande
ra que simboliza la libertad y el derecho.
La patria de Herrera y de Murillo, la ciudad conquistada por el tercer Fernando, cuenta en la pléyade de sus ilustres hijos al hoy Director de Infantería. En fa poética y bella reina del Bétis nació el
teniente general D. Fernando Primo de Rivera, el
dia 24 de Julio de 1831, y fueron sus padres el brigadier de la Armada D. José y la señora doña Juana
Sobremonte.
Ingresó como cadete en el Colegio general militar el 20 de Noviembre de 1844, y habiendo termi-

•

i!I

nado, con aprovechamiento notable, sus tstudios,
ascendió á subteniente tres aflos más tarde.
Como recompensa á su distinguido comportamiento en los combates librados en .Madrid contra
las tropas y paisanaje insurreccionados los días 26
de Marzo y 7 de Mayo de 1848, obtuvo el grado de
teniente. Ascendió á este empleo en lt!52; por la
gracia general de 1854 le correspondió el grado de
capitan; el empleo en 1857, y un al\o despues se le
nombró profesor del Colegio de infantería.
En el largo periodo de siete aflos que sirvió este
cargo, puede decirse que echó,D. Fernando Primo de
Rivera los cimientos del envidiable concepto que
hoy disfruta. Allí probó su idoneidad para el desempel\o de una comision de suyo delicada; su ilustracion, sus talentos fueron pronto conocidos. Sus dotes de mando le granjearon el aprecio de sus superiores; su bondad natural y su caballerosidad, le
hicieron popularísimo entre los cadetes. El cap~n
Primo, .como se le llamaba para abreviar, era, á los
ojos de todos, el tipo más perfecto del militar moderno, que sabe hacerse obedecer cuando es preciso sin revestir la forma del mandato, de ese as
pecto de severidad, de ese tono imperativo que ·
aturde á los débiles y ofende tanto .á los fuertes, como á la urbanidad. En suma, tuvo el tacto de formar subordinados y no hombres sumisos; términos
que, aunque parece se confunden, no tienen nada
de comun. De los primeros salen jefes discretos, tolerantes y enérgicos, tales como al ejército convienen; de los segundos, no salen sino medianías. Entre aquellos hay que buscar generales dignos de
este nombre; entre los otros, si alguno llega á esta
dignidad, no hace otra cosa que realizar una de las
más vulgares fábulas de Esopo.
Ascendido á comandante en Abril d.e 1865, por
haber cumplido los siete aflos de profesor, fué destin~do al regimiento infantería de Búrgos. El 22 de
Junio de 1866, hallándose, con dicho cuerRo, de
guarnicion en Madrid, mandó una de las colúmnas
que se dirigieron contra el cuartel de San Gil, y de
tal modo logró distinguirse, que el ilustre duque de
Tetuan lo hizo Teniente coronel sobre el mismo
campo de batalla. Tambien los generales marqués
del Duero y duque de la Torre lo propusieron
para igual recompensa.
Pasó en su nuevo empleo á mandar un batallon
del regimiento de Valencia, y algunos meses más
tarde el de cazadores de Alcántara. Al estallar la
revolucion de Setiembre halibase de guarnicion
en Granada, y salió con una c lumna para mantener el órden en Antequera, c o lo consiguió, regresando despues á la capital. n certificado expedido por el, entónces, ca.pitan general del distrito,
conde de las Quemadas, expone lo satisfecha que
quedó aquella autoridad de los servicios del TenientP, coronel Primo de Rivera, afladiendo que e'l batallon cazadores de Alcántara fué á sus órdenes «modelo de instruccion, subordinacion y buen espiritU.ll
Triunfante la revolucion, quedó de reemplazo;
mas al organizarse, en Noviembre del mismo afio,
el ejército que debía operar en Andalucía, se presentó al general en jefe ofreciéndole sus servicios,
que dicha autoridad aceptó desde luégo, empleándole en varias importantes comisiones. Por su bizarra conducta en los combates sostenidos en Cádiz
obtuvo el empleo de Coronel. El l.º de Enero del
al\o 1869 se halló en la toma de Málaga y combates
sostenidos en las calles, atravesando por dos veces
la linea enemiga, con grave riesgo, que mereció calurosos plácemes del general enjefe.
A los pocos días de estos sucesos, se le confió el
mando del regimiento de África, de guarnicion en
Zaragoza, y apénas se hizo cargo de él, tocóle salir
con su batallon para desarmar la milicia de Huesca
é impedir la formacion de partidas carlistas. En
los dias 7 y 8 de Octubre combatió bizarramente la
insurreccion que estalló en la capit¡¡.1 aragonesa.
Dividida 9a ciudad en dos distritos, fué encargado
de pacificar el de la derecha, lo que consiguió, habiendo dirigido personalmente el ataque de la
Puerta del Duque. El Gobierno supo estimar estos
servicios, concediéndole el empleo de brigadier.
Hasta 1872 mandó brigada, en Aragon, primero,

luégo en Castilla la Nueva. En Abril de este afio,
se le concedió la gran cruz de Isabel la Católica, y
en 21 del citado mes, con motivo del levantamiento de las· Provincias Vascongadas , salió para e1
Norte, donde se le confió el mando de la primera
division, compuesta del regimiento del Rey, batallon cazadores de Cuba y algunas otras fuerzas. Su
mision fué operar en la Alta Navarra, y la cumplió,
obligando á la faccion Rada á internarse en Francia, persiguiendo sin descanso al Pretendiente,
hasta dar lugar al combate de 0roquieta, y siguiendo luégo sin descanso en operaciones contra Recon do, Elio y otros cabecillas. El resultado fué que estas facciones se entregaron á d.iscrecion y sus jefes
cruzaron la frontera. Pasó á los pocos dias á Guipúzcoa, en cuya provincia y la de Vizcaya operó
hasta el convenio de Amorovieta, acudiendo á dar
apoyo á las fuerzas de Letona que peleaban en l\fañaria, y al batallon de .Mendigorria, refugiado en
01\ate despues de una gloriosa accion. De vuelta á
Navarra, contribuyó á la disolucion de las partidas
de Carasa y Lizárraga, y fué recompensado con el
eltlpleo de Mariscal de campo.
Contra lo acostumbrado en esta clase de trabajos,
al llegará este punto dejaremos de extractar la hoja
de servicios del general Primo he Rivera, por la razon de que, siendo del dominio público los hechos
que siguen, nada podríamos decir, que no hayan dicho ya plumas de conocidcs escritores, rindiendo
á los importantes méritos de este conocido caudillo
el homenaje que se merecen. Recordaremos sólo,
para nuestra satisfaccion, que Primo de Rivera es
aquel general que dispersó en Dima, con un batallon, al cabecilla Goirena y aseguró la paz en el
distrito de Vascongadas; el que, al volverá encenderse la guerra meses despues, fué nombrado segundo de .Moriones, y batió al tenaz carlista en Azpeitia y Azcoitia, escarmentándole aún más duramente en Aya; el que despues de un paréntesis de
siete meses, ocasionado por un cambio político, regresó al teatro de la guerra, y midió rudamente sus
armas con el enemigo en Allo, Dicastillo, Caserío de
Baigorri, Lárraga, 0teiza y tantos y tantos hechos
memorables; y por último, el bravo y sereno general que mereció de un hombre tan parco en tributar
elogios corno D. Domingo Moriones, estas frases, tomadas del parte de las batallas de Luquin, Barbárin y Urbiola:
((No obstante de ser conocidas en el ejército las
brillantes condiciones que reune el acreditado y
entendido general D. Fernando Primo de Rivera,
cumple á mi deber elevará conocimiento del Gobierno el distinguido comportamiento y relevantes
servicios que con la division á sus ordenes ha prestado en la batalla de la línea de l\Iontejurra (da
aquí cuenta de haberle confiado el cometido más
importante, y del valor, inteligencia y serenidad
con que lo cumplió, y termina diciendo): Merece,
pues, por mi parte, todo elogio su compottamiento,
y sus servicios son dignos de la gratitud de la patria, que tiene en el citado general una esperanza,
debiendo estar orgulloso el ejército con tan entendido y valiente caudillo, que le conducirá siempre
á la victoria. ll
Ocurren despues el ataque á 0teiza, la marcha
sobre Tolosa y otros memorables hechos, y en todo¡
demostró Primo de Rivera la justicia de aquellas
apreciaciones. ¡ Quién ignora su conducta brillante
en la rendicion de La Guardia, en la toma de Onton,
en aquellos rudos y sangrientos combates del 24 y
25 de Febrero de 1874; el furioso ataque del l\fontaflo, donde resultó contuso, y más tarde su heróico
denuedo en aquellos tremendos dias de Somorrostro; en el primero la toma de Cortes, en el segundo
la de Pucheta, y en el tercero el ataque al inexpugnable San Pedro Abanto, donde el ejército liberal
se aplastó como una bala de caflon, y Primo de Rivera rellibió gravisima herida?
¡Terribles hechos que no es posible olvidar! A
ellos va indisolublemente unido el nombre del general que motiva estas lineas, y juntos figurarán
en nuestra historia contemporánea. ¿A qué extendernos más, si no hay para el militar pundonoroso
honor super.ior á. éste?

Terminaremos, pues, anotando cómo contribuyó
á reparar el desastre de Lácar y Lorca, al tener de
de él noticia en el alto Esquinza, y el airoso papel
que le cupo desempei1ar en el último acto de la
guerra. Al dar cuenta de aquel hecho, se expresaba
de este modo el general en jefe:
«Merced á sus acertadas disposiciones y á la energía de su carácter, restableció la confianza en sus
tropas despues del acontecimiento de Lácar, rechazando al enemigo de los demas puntos de nuestra línea, á que dirigió sus ataques. Su comportamiento, tanto en los hechos de armas como durante
el tiempo que ejerció el mando de dicho cuerpo de
ejército, nada me dejó que desear, demostrando su
pericia, valor, actividad y especiales dotes para el
mando, en tantas ocasiones reconocido.&gt;)
Al verificar en Enero de 1876 la marcha al Baztan
el general .Martinez Campos, quedó Primo de Rivera
independiente en Ta.falla. El 30 atacó la linea enemiga, apoderándose con violento empuje de Santa
Bárbara de Oteiza; el 17 de Febrero arrolló al enemigo en la Solana y línea del Ega; el 18 ocupaba á
Jiiontejurra, y el 19 Estella veía flotar en sus muros
la bandera liberal. Tal fué la mision que en el último periodo de la guerra se encomendó al general
Primo de Rivera, y de tal modo supo cumplirla. La
gran cruz de San Fernando es testimonio del extraordinario mérito contra.ido.
Su mando en Castilla la Nueva, durante seis aflos,
y en Filipinas, durante tres, han acreditado sus dotes de gobernant~. El arma de Infantería, á cuyo
frente se halla ahora como Director, sabe cuánto
puede esperar de un general en quien al valor se
juntan el talento y la ilustracion, el buen trato y la
cortesía. Nosotros, á habernos dejado llevar por la
simpa.tia, hubiéramos ocupado el número entero
reseflando sus aeciones y citando mil ejemplos que
dieran fe de nuestras palabras; pero tenemos hecho el propósito firmisimo de no traspasar ciertos
limites, y haremos alto, pidiendo al distinguido general nos dispense si este cróquis, por efecto de
nuestra insuficiencia, no corresponde á nuestros
sinceros sentimientos de respeto y profunda consideracion hacia su persona.

NOVUS ORTUS
El nombre de Emilio Sala puesto al pié de este
dibujo, nos excusa de extendernos aquí en conmemorar sus bellezas y avalorar su mérito.
Los habituales favorecedores de LA lLUSTRACION
NACIONAL conocen al autor de ese l\Iarte que campea
en la primera página de cada número, y que ha sido
considerado como acabada obra de arte. Emilio Sala
es un pintor que Qonra á su patria; su estilo es
sobrio, sintético, digámoslo así; la factura de sus
obras tiene el sello que se advierte en las de los clásicos españoles; la entonacion, el colorido de sus cuadros acusan un vigor poco comun, y en el asunto se
revela al artista de originalidad é inspiracion.
No1Jus orllus es un cuadro de grandes dimensiones,
destinado á formar el techo de una de las habitaciones del palacio de Angla.da. Varias hadas, en caprichosas actitudes, queman en un brasero artistico las caretas de la falsía, lo~ atributos del error
y de la mentira, disponiéndose á inaugurar en el
mundo una nueva era: el reinado de la verdad, en
que sustituye á la fe, la ciencia, á las preocupaciones, el estudio y el cálculo; á la supersticion y la
inrolerancia, la libertad del pensamiento humano,
y el progreso de las ideas que han de fundar el
bienestar de nuestra especie, rompiendo las trabas
que reducen al hombre á la esclavitud del espíritu,
la más intolerable y funesta de las esclavitudes.
Sentimos que las dimensiones del grabado no permitan apreciar más que en conjunto la obra del
Sr. Sala, á quien ofrecemos desde estas columnas
el testimonio de la consideracion y alto· aprecio que
nos merecen su talento y especiales dotes para el
arte sublime del Ticiano y Murillo, Tenier y Rubens,

�LA TLUSTRAoroN NACIONAL

MADRID.- EL REGR

ESO DE !,AS CARRERAS

(GRABADO

DE MARICHAC)

�576

LA lLUSTRACION NACIONAL

577

LA ILUSTRACION NACIONAL

ENSAYOS COMPARATIVOS DE PLANCHAS DE BLINDAJE EN SPEZIA

tiles defwndicion endurecida y de acero colado, lanzados con una potencia total de 10.6u0 tonelámetros;
en el tiro actual, los proyectiles de acero forjado, de
calidad muy superior á los anteriores, y de menor
calibre, eran lanzados con unas fuerza viva superior
en ¼á la precedente.
Asi es que, ántes del tiro, nadie dudaba de la perforacion total de las planchas. Para las de Schneider había podido sentarse el hecho por medio de
una fórmula basada sobre cierto número de experiencias; y en cuanto á las mixtas, podía augurarse
á priori, en vista de los resultados del tiro de Amagex, en Marzo de 1884, en cuyos ensayos proyectiles

VERIFICADOS EN EL MES ACTUAL

Fig. 2.
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7.
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\'!STA DE UN BLANCO DE COSTADO

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Krupp, de acero forjado, habían atravesado dichas
planchas con gran exceso de velocidad. Por lo demas, se concibe fácilmente que cuando un proyectil
ha conseguido atravesar la capa de acero de una
plancha mixta, la resistencia opuesta por el resto
de ella es inferior á la de una plancha ordinaria
de hierro, puesto que, por las condiciones mismas
de la fabricacion, esta última no puede conservar
las propiedades que pudiera tener ántes de la colada de la capa de acero, no siendo factible restituirsela despues. Esto explica la presentacion de las
rajas anchas despues del tiro del 1.0 de Octubre; y
de esto se deduce que, á medida que mejore la fa-

bricacion en los proyectiles de aoero, se demostrará
cada vez más palpablemente la superioridad de resistencia de las planchas de Schneider sobre las
planchas mixtas.
Independientemente de la separacion considerable de los fragmentos de estas planchas que han
quedado en los blancos, el número de los desprendidos en las inmediaciones del punto de impacto
y la importante distancia á que han sido arrojados
detras de los blancos, prueban hasta la evidencia
que despues de la perforacion el proyectil conservaba todavía un exceso de fuerza viva considerable,
miéntras que la plancha Schneider absorbió casi

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1
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FRENTE

I

Fig. 3.
La prensa extranjera ha seguido con interes el
Las planchas no se apoyaban sobre ninguno :e
curso de las pruebas que se han verificado en Ita- sus cantos.
lia, y creemos que se leerá con gusto el resultado
La distancia de la boca de la pieza á la cara ande estas experiencias, tan importantes para todos terior de las planchas era de 98 metros 898 mililos que siguen el desenvolvimiento de la'. industria metros.
militar.
Las velocidades fueron medidas con el cronógrafo
Ya en esta publicacion se ha dado cuenta, en di- Le Boulengé.
ferentes ocasiones, de varios ensayos comparativos
CORTE HORIZONTAL
DESCR!PCI0:-1 DEL TIRO
de las planchas de blindaje de las casas Schneider,
Cammell y Brown, y especialmente de los verificaPrimer disparo.-Plancha Cammell.
hallándose parcialmente obstruida por astillas y
dos el ano 1882 en el poligano de Muggiano que
Velocidad en el choque, 5'70 metros.
fragmentos de plancha la practicada en la madera.
causaron la más viva emocion, y pusieron de relieTrabajo total en el choque, la.828 tonelámetros. Las dos cuadernas próximas están completamente
ve la inferioridad de las planchas del sistema mixEl proyectil hiere la plancha un poco más arriba destrozadas, y las dos siguientes en extremo resento, adoptadas exclusivamente hasta aquí por la del centro, atravesando francamente, y con gran tidas. Una de las tornapuntas ha sido arrancada en
marina inglesa.
exceso de potencia, la plancha y el muro de apoyo: la prolongacion del disparo. Grandes fragmentos
Los ensayos que se han verificado recientemente
El agujero que atraviesa la plancha es próxima- de la plancha y del proyectil se ven esparcidos por
en Dinamarca sobre planchas de 225 milímetros de mente de 0,70 milímetros de diámetro; seis grietas el suelo, entre el muro y el espaldon, muy estroespesor, confirmaron las conclusiones de los ensa- radiadas la dividen en igual número de gruesos peado por los pedazos que en él han penetrado.
yos de 1882, mostrando además que eran aplicables fragmentos (fig. 5.ª); muchas de ellas son muy
Sólo un perno, inmediato al efecto del disparo, se
tambien á las planchas de pequeilo espesor.
anchas, alcanzando una el ancho de 265 milímetros. ha roto normalmente hacia su parte media. La deEl ministro de la Marina italiana decidió que las Ademas, toda la superficie de la plancha está formacion de las arandelas y del cautchuc de los
nuevas pruebas, que, como las precedentes, debían cruzada por numerosas grietas radiadas y circula- otros pernos acusan una fatiga bastante grande.
tener lugar sobre planchas de 0,48 milímetros de res. Buen número de fragmentos despedidos ~e la
Tercer disparo.-Plancha Schneider.
espesor, se efectuarían segun un programa muy cubiert¡,. de acero, yacen en el suelo delante del
Velocidad en el choque: 567 metros.
diferente del que se babia seguido en 1882.
blanco.
Trabajo total en el choque: 13.683 tonelámetros.
El programa que babia de servir para el tiro, fué
La brecha, en la parte exterior, tiene próximaEl proyectil hiere la plancha un poco más arriba
el siguiente:
mente 0,70 miiimetros de ancho por 2,00 de alto, del ceRtro, atravesaifo francamente ésta y el esl.º Dirigir al centro de cada una de las planchas, y la producida en la madera se encuentra en parte paldon con un excesl de potencia sensiblemente
normalmente á su superficie, un disparo del cailon obstruida por astíllas y por fragmentos de plancha. inferior al observado ~ las otras dos planchas.
de retrocarga de 43 centímetros, lanzando un .pro- Las dos cuadernas más próximas están total~nte
La plancha está atr«vesada por un ~gujero neto
yéctil de acero forjado Krupp de 835 kilogramos de destruidas; las dos siguientes lo están sólo en parte , de 0,50 centímetros de diámetro. Está dividida en
peso, con una velocidad de 5'i0 metros por segundo, y el tirante horizontal, por bajo del impacto, está tres fragmentos por igual número de grietas rade modo que reprodujese en el choque una ener- arrancado de su sitio y echado hacia atrás. La plan- diadas, de las cuales la más ancha tiene 40 milígía total de H.000 tonelámetros próximamente.
cha de la hilada que une entre si las tornapuntas, metros. En el pedazo grande de la izquierda se
2.0 Tirar en los cuatro ángulos de cada una de ha sido tambien arrancada en la prolongacion del nota una grieta capilar radiada que no se une al
las planchas un disparo del cailon de 25 centíme- disparo. Gruesos fragmentos de plancha y de pro- punto del impacto.
·
tros, lanzando un proyectil de acero forjado Krupp, yectil cubren el suelo entre el muro y el espaldon,
Estando completamente intacta la cara anterior
de 180 kilogramos de peso, animado de una veloci- muy deteriorado por los ped11-zos que en él han pe- de la plancha, ningun fragmento ha caido delante
dad de ',00, produciendo una fuerza total en el cho- netrado. Ninguno de los pernos ha cedido, pero las del blanco.
que de 4.500 tonelámetros.
copelas deformadas y el cautchuc, saliendo por las
La brecha en la parte exterior es de unos 0,65 cenLa primera sesion del tiro tuvo lugar en l.º del uniones, demostraban una fatiga hotable.
tímetros de ancho por 1,50 de alto, y la producida
corriente Octubre.
Segundo disparo.-Plancha Brown.
en la madera no está obstruida por astillas, cuya
Las planchas sometidas al ensayo estaban fijas·
Velocidad en el choque: 567 metros.
circunstancia es debida á haber sido menor la cancada una á un blanco independiente, formado por
Trabajo total en el choque: 13.6o3 tonelámetros. tidad de metal arrancada de la cara posterior y lanun muro de chapas y ~ngulares de acero (flg. l.ª).
El proyectil hiere la plancha un poco más arriba zada hacia atras. Por la misma razon es menor el
En la parte inferior el muro reposaba sobre un ar- del centro, atravesándola francamente, así como el número de fragmentos que se encuentra &lt;letras, que
mazon de madera, apuntalado en su extremidad muro, con gran exceso de potencia.
en los otros blancos y las tornapuntas del centro
posterior sobre otro apoyado al pié del espaldon.
El agujero tiene un diámetro de 0,65 centímetros no han sufrido casi ningun deterioro. El menisco
El aforro se componía de dos chapas superpuestas próximamente: la plancha está di vidida en ocho arrancado por el proyectil de lá parte posterior de
de 19 milímetros cada una. La plancha se apoyaba gruesos fragmentos, por otras tantas grietas radia- la plancha, ha caido al pié mismo del blanco. Fragsobre un almohadillado de encina, formado por vi- das (fig. 6), muchas muy abiertas, y una de ellas de mentos del proyectil se ven al fin de las tornapungas verticales de 25 centímetros.
260 milímetros de ancho. La plancha está ademas tas y del espaldon, en el cual la punta de la ojiva
Las tres planchas estaban fijas á los blancos por crazada por varias grietas radiadas y circulares, ha penetrado á una profundidad muy pequef!a. Tomedio de 18 pernos del sistema Schneider.
si bien en menor número que las observadas en la dos los pernos han resistido perfectamente, sin preLa plancha Schneider, perfectamente plana, te- plancha Cammell.
sentar seii.ales de fatiga, á pesar de ser de menores
nia un r.spesor uniforme de 478 milímetros. El esLa cubierta de acero está des.prendida alrededor dimensiones que los empleados en las otras dos
pesor de la plancha llrown era de 483 milimetros; del impacto en un diámetro de 1 metro 600 mili- planchas.
el de la plancha Cammell, de 480 milímetros. Las metros próximamente, y fragmentos muy numePor lo expuesto se v~ que el tiro del l.º de Octudos planchas inglesas presentaban una curvatura rosos culJren el suelo delante del blanco.
bre se ha efectuado en condiciones. verdaderameute
de unos 20 milimetros, con la convexidad hacia el
La brecha tiene en la parte exterior 0,60 centí- excepcionales. En los ensayos verificados en 1882,
proyectil.
metros de ancho por 1,60 de alto próximamente, las planchas, del mismo espesor, detuvieron proyec-

PLANCHA SCilNEIDER

PLANCllA C.UIMELL

Fig.9.

VISTA POSTERIOR DE LOS BLANCOS
SCIINEIDIR

por completo, en el trabajo de perforacion, la fu.e.rza ,
viva del proyectil que la atravesó. Ademas, el efecto destructor ejercido en la parte posterior del
blanco por los fragmentos del proyectil y de la plancha sobre las cuadernas, tornapuntas y el maderámen, ha sido muy limitado en esta última plancha,
miéntras que ha sido muy importante en las
mixtas.
El exámen de las planchas despues del tiro ha
permitido hacer constar que la perforacion había
desarrollado en la plancha Schneider una enorme
cantidad de calórico, al extremo que, trascurridas
algunas horas despues del disparo, no se podía poner la mano sobre ella á una distancia de Om ,50
del agujero: por el contrario, en las planchas rnix·
tas el calor alrededor del impacto era apénas sensible.
Este hecho curioso prueba incontestablemente la
enormeabsorcion de fuerza viva que han exigido las
planchas para ser perforadas. El retraso ofrecido
de la penetracion del proyectil por la resistencia
superior de la plancha, puede tener suma importancia cuando se trata, como en el caso particular,
de granadas en las cuales el calor desarrollado por
el choque podría producir la inflamacion de la carga Y determinar el estallido ántes de que hubiera
penetrado suficientemente.

C.UOJELL

El número y naturaleza de las grietas producidas
prueban que la fragilidad de las planchas mixtas
es mayor que las de las ph,nchas Schneicler; esta
circunstancia se había ya manifestado en las experienéias de Noviembre de 1882.
El desprendimiento de las cubiertas de las planchas mixtas, y especialmenta de la de Brown, demuestra el grave peligro que presentaría el tiro
oblicuo contra ellas con proyectiles de acero. Este
es un hecho qu~ debe llamar ~ériamente la atencion
de las personas competentes, porque en !os combates el tiro oblicuo es el que más generalmente se
usa.
Despues del tiro de este primer disparo, la plancha Schneider, por razon de su escaso fraccionamiento, de la poca importancia de sus grietas, de
la fatio-a casi nula de sus pernos y del pequeilo reº
.
sentimiento del blanco sobrn el cual estaba fiJada,
era la única capaz de resistir, sin cambiar la posicion de los puntos de impacto, los disparos de cañon
de 25 centímetros fijados en el programa de los
ensayos.
En vista de estos resultados, se ha decidido suspender la continuacion de las pruebas hasta que se
ha&lt;&gt;a un nuevo exámen. Cuando este caso llegue,
te;dremos á nuestros lectores al corriente del resultado de estas experiencias que encierran un in-

BROWN

terés de primer órden. para todas las Marinas de
guerra, pero especialmente para la de Inglaterra,
que, hasta el dia y acaso por un estimulo de orgullo nacional, ha perseverado en el empleo de las
planchas mixtas.
Con la mayor satisfaccion insertamos la siguien-

te carta, que nos ha remitido el Inspector general
de Sanidad de la Armada D. Manuel Chesio:

Scii,or IJircctor dt: LA ILUSTRACJON

N,ICJONAL.

Muy seilor mio: Se han recibido en este Centro
seis números de la notable publicacion que V. dirige en los cuales se dedican frases muy lisonjeras á
nu~stra Marina y á un individuo de nuestro Cuerpo, que acaba ne realizar uno de esos actos heróicos que forman ~poca en los fas_tos navales y que
honran á la nac10n donde se verifican.
Si como simple particular pudiera ba_starme con
mostrará V. mi gratitud por su atenc1on en conmemorar este hecho, como jefe del Cuerpo á que
este oficial pertenece, debo hacer algo más; que tributando honor á quien tan a_lto ha sa9ido colocar
el sentimiento de la humanidad, elevandolo hasta
el heroismo, honro á la Marina, honro á la Sanidad
naYal honro, en una palabra, á la Espaii.a toda, que
nunc~ se desmiente en estos momentos supremos
en que el hombre,. olvidan~o el sentimiento de la
pe'rsonalidad, sacrifica su vida por la de sus semeJantes.

�LA ILUSTRACION NACIONAL

578

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LA ILUSTRACION NACIONAL

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VITORIA MILITAR, MONUMENTAL y ARTÍSTICA (Dibujo de üabim.)

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579

�LA ILUSTRACION NACIONAL
El médico de la Armada, llamado por los deberes
de su profesion á una vida de constantes sacrificios,
separado de la familia, alejado de la vida social,
gastando su salud y su existencia en lejanos climas,
compartiendo las penalidades del marino sin participar de sus gloria&amp;, es uno de esos mártires ae la
ciencia que pasan desapercibidos, sin haber alcanzado, cuando han llegado á sus últimos dias, otra renumeracion, otra gloria que el sentimiento de un
deber cumplido, de una conciencia satisfecha. Su
nombre no figura en esos notables descubrimientos
que enaltecen á nuestros ilustres navegantes; su
nombre no aparece en la resefla de esos combates
que tanto han encumbrado nuestro pabellon nacional; pero en cambio en sus horas de meditacion vienen a su mente, cual consoladores recuerdos, sus
constantes afaues por iialvar á infelices cuyo nombre hasta ignora, que á sus cuidados debieron volver á sus hogares, y á sus desvelos el porvenir y el
amparo de sus familias.
Entre tantos y tantos médicos de nuestra Sanidad naval que en la ignorada enfermería de sus buques libraron tan rudas luchas con la muerte, sin
estimulo, sin gloria, sin recompensa; héroes de virtudes condenadas al eterno olvido, la Armada conmemora otros que las circunstancias han arrancado de la oscuridad, para grabar su recuerdo en las
páginas de la Historia; y los nombres de un Valdivieso, que cae mortalmente herido á la entrada del
Arsenal de Cavite al dirigir~e al punto donde su
honor le llamaba; el de un García Loranca, que sucumbe en el fragor de un combate contra feroces
piratas; el de un Gomez Nieto, que perece _.ictima
de una epidemia colérica por llevar los auxTlios de
la ciencia más allá de los límites del deber; el
nombre, en fin, de un Fernandez Menendez Valdés,
que en medio de los horrores de un huracan, en
un buque destrozado por las olas y rompiéndose contra inclementes arrecifes, ante espantosa escena de
desolacion y muerte y despues de inútiles esfuerzos, pagados con la vida de otros náufragos, dignos
de mejor suerte, se lanza á una pPrdicion segura y
salva con su arrojo multitud de individuos, evitando
mares de lágrimas á mil infortunadas familias; esos
nombres merecen estar grabados con letras de oro
no ya en la historia de nuestras glorias, no ya en
los anales de nuestra Marina, sino en lo ;más profundo de nuestros corazones: que para las virtudes
y el heroísmo, la patria se extiende hasta el último
confin donde existe la humanidad.
En nombre, pues, de la Marina, del Cuerpo de
Sanidad de la Armada, de Menendez Valdés, reciba
usted el testimonio de mi gratitud por las atentas
frases que su ilustrado periódico le dedica, y al propio tiempo por su !isonJera mencion de los altos servicios que los Cuerpos de Sanidad del Ejército y Armada han prestado á la patria, mostrándose siempre dignos de una distincion que nunca les ha sido
escaseada por la opinion de todo el pais.
Reciba V., seflor Director, la seguridad de la más
distinguida consideracion de S. S. S. Q. B. S. M.EI Inspector general de Sanidad de la Armada,-

•

miento se inauguró el Ilipódromo nacional, la aflcion á _las carreras ~a tomado pasmoso incremento,
.\ partir de aquel dia, en que el arte consumió para
el adorno de las tribunas y de la pista. le¡;ua y media de percalina, segun dijo con sal ática el Sr. ~loyano, se ha verificado una completa trasformacion:
las primeras carreras tenían un carácter sui gene1·is; el conjunto parecía abigarrado por una extrana
mezcla de tipos pertenecientes á sociedades distintas en gustos, en trajes y en idiomas. Era un especEL DJ&amp;BOTOB Y RBDAOTORBS DB LA JLUSTBACION NACIONAL.
táculo extranjero representado ante un público espaflol. Hoy ya no sucede asi. El extranjero que presencia en el paseo de la Castellana el desfile de trenes y carruaJes en aia de carreras, cree hallarse en
RECUERDOS DEL CORDON SANITARIO
los alrededores de Epson, ó en las avenidas que conducen al Hipódromo de Longchamps, cuando conCon este ep1grafe publicamos hoy un hermoso templa en su veloz carrera los monumentales
grabado en la pág. 5'71. Hecha esta composicion con hreacks que se suceden, arrastrados por soberbios
unos discretos apuntes de Irabien, nuestro corres- troncos; los elegantes niails-coachs, semejando inponsal artístico en Yitoria, que han sido ampliados mensos ramilletes formados de deslumbradoras bepor Lagarde, resulta, como no podia ménos de re- llezas; los carruajes tirados á la Daumont, con volansultar, un trabajo que merece fijar la atencion delr tes de rizadas pelucas y lacayos de vistosas y originales libreas, los sportnia,1i sobre caballos inglPses
público.
Nuestros lector!!s juzgarán: á ellos remitimos el de gran precio, y los jockeys que han figurado en el
fallo. Sólo diremos que el Sr. Irabien se ha inspirado espectáculo y que regresan cabalgando indolentes
en la verdad, copiando del natural perspectiv~a y sobre sus enmantados ponneys de course.
El grabado á dos páginas que publicamos en este
figuras, que el Sr. Lagarde ha combinadoecon m
gracia ingénita, con el arte y el buen gusto q le número da una idea exactísima del espectáculo que
son propios. La vista de la costa cantábrica, en su se ofrece al empezar el desfile, despues de termiextremo oriental, con el promontorio que la limi- nada la fiesta, y prueba la verdad de nuestras afirta; el desembarcadero do Santiago; el aspecto de maciones. El artista ha copiado del natural, y sin
aquellas abruptas estribacione~ del Pirineo, han embargo, si no fuera por el gallardo y severo guarsido trasladados á la estampa cun rigurosa exacti- dia civil que aparece en primer término, lo mismo
tud. El carabinero veterano, de fisonomía curtida podría suponerse en España la escena que reprepor la inclemencia de la temperatura en aquella re- senta, que en cualquier otro país de Europa.
Esta consideracion, que quizás disguste por su
gion septentrional y la mano fatídica del tiempo, es
un retrato de gran parecido. Ante su vista, muchos misma realidad á ciertos espíritus refractarios á
labios pronunciarán un nombre. La pareja de guar- toda luz, demuestra el admirable progreso de las
dias civiles que se desliza por el derrumbadero, sin costumbres, y es, para los que, como nosotros, preparar mientes en el peligro, y atenta sólo á la voz fieren pecar de optimistas, Jo que presenta el lado
del deber; el grupo ae soldados de infanteria que más simpático de este espectáculo moderno.
vigila en uno de los puestos del cordon; todos estos
detalles realzan el dibujo y le dan animacion y vida.
Pero no han atendido ni el Sr. Irabien ni el séflor
Lagarde tan sólo al sentimiento artístico, al bosqueVITORIA MILITAR, MONUMENTAL Y ARTÍSTICA
jar y dibujar estas figuras. Tal vez esta idea no
haya obrado en olios más que como secundaria. El
atezado rostro del veterano; las actitudes de los
La capital de Ala va, antigua Gazteiz, ó Vélica en
guardias que descienden como las cabras por el di- algunos documentos históricos, ó la Victoriacum de
ficil vericueto; la presencia de los soldados de linea,
Leovigildo, situada en el centro de una dilatada llatodo esto constituye en primer término un home- nura, ha tenido desde sus primeros tiempos gran
naje de gratitud, un testimonio de reconocimiento importancia militar, no sólo por ser cabeza de disque debemos á las honradas y sufridas clases que trito y contener, como tal, grandes almacenes, paren todos los lances extraordinarios, en todas las si- ques y depósitos, sino porque su admirable situatuaciones anormales por que el país atraviesa, sa- cion estratégica la hará representar siempre un
ben acudir al puesto de honor y peligro, lo mismo gran papel en nuestras contiendas con Francia,
cuando se trata de combatir al enemigo armado, como lo desem_peñó anteriormente y como lo ha
que cuando hay necesidad de cerrar el paso á una desempeflado en las civiles discordias de que ha
epidemia; de idéntico modo cuando las aguas des- sido teatro aquella reglon.
·
bordadas de los ríos arruinan riquísimas comarcas,
En la actuali~'ld hállase en Vitoria establecido el
que cuando plagas como la de la langosta amenazan cuartel genera~{, del cuer¡&gt;o de ejército del Norte,
dejar yermos los campos y destruidas las cosechas; con todas sus ¡1pendencias y la brigada de vanel ejército es la providencia salvadora, la egida que guardia, comp 1•sta de seis batallones de cazadores.
.Mai~uel Chesio.
ampara todos los intereses, el brazo bienhechor que
El grabado d ,a pág. 5'78, que debemos á nuestro
solicito se extiende á todas partes d,mde hay males corresponsal artístico el Sr. Irabien, ventajosamenHemos insertado esta carta como testimonio de
la agradabilisima sorpresa que nos ha producido la que precaver ó desgracias que remediar.
te cónocido de los suscritores de LA ILUSTRAcro:s,
En la ocasion presente, si hubiéramos de enume- reproduce algunos de los locales habilitarlos interibondadosa distincion con que hemos sido honrados.
Al tributar nuestro aplauso á un dignísimo indivi- rar los titulos que han adquirido al agradecimiento namente para cuarteles, pues ocupados los antiguos
duo del respetable cuerpo de Sanidad de la Armada,
del país esos sufridos guardias civiles, esos modes- con las fuerzas que ya existían en Vitoria, ha habihemos cumplido un deber, mejor dicho, hemos in- tos individuos del cuerpo de carabineros, los jóve- do que improvisar acuartelamiento fara los cuatro
nes soldados del ejército, que en la frontera han batallones que en tiempo del genera Pavía reforzatentado cumplirlo, pues bien poco es lo que hemos
hecho comparado con los méritos del esforzado mé- prestado el penosisimo servicio de vigilancia para ron la guarnicion. En el dibujo se ofrece una vista
dico del Gr(l,viiia, al que la nacion entera debía impedir la imasion del cólera, uo terminaríamos parcial del Hospital militar y almact&gt;nes situados en
ofrecer de algun modo expresivo el homenaje de su nuestra tarea en mucho tiempo, y nuestras pala-, las dependencias del antiguo convento de Santo Dobras jamás llegarian á pintar la realidad. Por fortu- mingo, descubriéndose en lontananza la catedral y
simpatía.
na, el país sabrá estimar tantos merecimientos, y
Agradable será para todos los individuos que forsu airosa torre cubierta de pizarra; se observa taroman el citado Cuerpo, ver cómo su Inspector gene- tal vez los poderes públicos acierten á recompen- bien un bosquejo del palacio episcopal, edificio que
ral se identifica y enorgullece con sus glorias y tra- sarlos. Pero si asi no fuera, cuando esos honrados despues de servir durante la guena de prisiones
diciones. Por nuestra parte, estamos tan acostum- espafloles recojan de su conciencia el premio de sus militares, se halla ocupado ahora por el batallon cabrados á presenciar el divorcio entre la autoridad
hechos en la satisfaccion que siempre produce el zadores de Barbastro, asi como el antiguo convento
y sus administrados, que este caso, tan nuevo y ori- deber cumplido, recuerden que una humilde, pero de capuchinos, que tambien se reproduce en el diginal, nos ha llenado de gratísima satisfaccion.
entusiasta publicacion, consagrada á enaltecer la bujo, sirve de albergue á cazadores de las Navas .
Llevamos cuatro años en esta campana de reivin- . virtud y á honrar el mérito, supo elevar su voz amiUno de los detalles de esta composicion repredicacion de las instituciones armadas. Hemos pa- ~a y ofrecerles la expresion de su aprecio, si mo-' senta un fragmento de la antigua Vitoria. Es un
gado tributo á todos los merecimientos, á todas las desta, verdaderamente espontánea y desintere- edificio conocido con el nombre de'Villasuso, y cuya
virtudes, pues no hemos querido ser nunca avaros sada.
historia va unida á legendarias tradiciones. En un
en homenajes á ninguna clase de jerarquias, y
ángulo de esta casa se ostenta un soberbio escudo
mucho ménos á las que pudiéramos llamar del tade nobleza, enlazado por ricos artesones y situado
lento y la virtud.
.
bajo antiquísimo balconaje que da á 13. plazuela del
EL REGRESO DE LAS CARRERAS
Cumplíamos un deber, y no podía alejarnos de su
Machete, en que se supone fué ejecutado Barahona,
cumplimiento el que, 1:n más de una ocasion, la incaudillo de los comuneros aleYeses, despues de la
Las carreras de caballos son ya un espectáculo rota de Durana.
diferencia ó el desden fueran el fruto inesperado de
tan aclimatado en Espafla como las corridas de to
nuestros espontáneos homenajes.
La cruz elevada en el punto de union de varios
Hoy que hemos luchado con la dificultad de ex- ros, comprendiéndose desrte luégo que su Jlorvenir caminos, donde fué la antigua Avendaño, completa
es mucho más dilatado que el de aquella diversion la composicion; pero como el Sr. !rabien es imprepresar nuestra admiracion á un rasgo he•óico, resultando que los materiales acopiados por nuestro popular: o~jeto de tan ef!1_peflada~ controversias.
sionista, ha tenido el buen gusto de afladir algunos
Prescmdiendo de su ut1hdad ba¡o el punto de vista detalle~ de grupos y personas tomados de su álbum,
entusiasmo no han logrado formar más que mezdel
progreso
de
la
cría
caballar,
hay,
por
lo
ménos,
quino pedestal de tan majestuosa figura, hoy llega
donde suele trasladar cuanto llama su atencion en
que considerar las carreras como una diversion que esta género tari dificil de cultivar, de cuyas dificulá nosotros la expresion de la gratitud en la forma
más afectuosa y más delicada que pudiéramos am- tiene visos de culta, pues da lugar á todas las ma- tades triunfa siempre nuestro estimado companebicionar; siendo el que de tal modo nos lisonjea, un nifestaciones del lujo y á todos los refinamiento~ de ro, con la constancia y la inteligencia del verdadeCuerpo entero, tal vez aquel al que hemos dedicado la moda, esa deidad de los tiempos presantcs, que ro artista.
ménos espacio en las continuas vigilias de la peno- cuenta por prosélitos á la inmensa mayoría de los
sa cam_paña que venimos sosteniendo en defensa séres que se llaman civilizados.
Desde que para solemnizar un fausto :acontecíde las instituciones armadas.
Imprenta de Enri,ue Rubiiios, plaza de la Paj.., 7, bis,
Despues de delineado este contraste, puede el
seflor D. Manuel Chesio, autor de la carta anterior,
á quien no tenemos el gusto de conocer, formarse
idea del estado de nuestro ánimo, dispuesto en este
instante á la alegria del más vivo reconocimiento,
y á la pesadumbre de no haber merecido la senalada honra con que se ha servido favorecernos.
Por hacerse digna de ella, no habrá méritos ni esfuerzos que no estén dispuestos á hacer con regocijo

...:...=.l

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ADMINISTRACION Y REDACCION
TOMO 2,0 -NOM. 43

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Carreras de Caballos</name>
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                    <text>556
co1npleto, haciendo uso del fuego, con ciertas pre•
cauciones, para tener la seguridad de anit¡uilar los
gérmenes contagiosos.
Sin detenernos á exponer las condiciones que deben reunir los emplazamientos, desde luégo se
comprende la dificultad de marcar reglas fijas para
la construccion de los hospitales provinciales, pues
generalmente su establecimiento está ligado con el
tiempo disponible, que suele ser reducísimo, y con
}Qs elementos que puedan acumularse. En la buena e~tacion y en aquellas poblaciones en que existan cuantiosos recursos, seria preferible, al objeto
de ganar tiempo, establecer una série de tiendashospitales, en una extension considerable de terreno elegido en campo libre, en situacion dominante
y dotado con abundancia de aguas potables. En la
estacion de riguroso frio, en que no seria prudente
hacer uso de tiendas, es necesario construir barracas de madera, Jo más sencillamente que se pueda,
aprovechando todos los materiales que se encuentren, aunque sean procedentes de derribos; no solamente maderos de pino, tabla, etc., sino tambien
puertas, ventanas y vidrieras. En esta clase de
construcciones no debe atenderse á la simetría ni
al buen efecto, sino á conseguir el mejor empleo de
los materiales, sin detenerse en ensambladuras ni
detalles.
El plano de conjunto, al objeto de eTitar tanteos,
no hay necesidad de que afecte una forma determinada de antemano, reduciéndose únicamente á establecer los pabellones, de un solo piso, paralelamente unos á otros y con sus ejes longitudinales,
en direccion de los vientos reinantes. Cada barraca
debe rodearse de una cuneta para la evacuacion de
aguas pluviales, elevando los pisos de 4.0 á 50 centímetros sobre el terreno natural, valiéndose de estacas clavadas lo suficiente para conseguir la necesaria resistencia. En casos de gran premura puede
prescindirse de las estacas, profundizando las cunetas cuanto Jo permita la pendiente del terreno
por el buen desagüe. El piso de las barracas se eleva un tanto echando arena bien seca encima de
unacapade carbonilla, y entarimando ó no despues,
segun los elementos y tiempo de que se disponga.
En cada barraca no deben alojarse más de 40 enfermos. La ventílacion se establece por los vanos, y
sobre todo por las linternas (que coronan la cubierta), provistas de aberturas que pueden cerrarse más
ó ménos, haciendo girar por medio de un cordon y
polea los marcos acristalados. Idéntica disposicion
puede aplicarse á. la¡¡ paredes cuando no se disponga de vidrieras ni ventanas. Los marcos acristalados son sumamente económicos, proporcionando á
las salas suficientes luces, eil union de las puertas
vidrieras,que deben situarse en los suelos menores,
á fin de conseguir la ventilacion en el sentido longitudinal.
Las paredes se forman con piés derechos que sostienen la techumbre y con tablas [(que se solapan),
clavadas á aquéllos exterior é interiormente.
Las cubiertas son las que ofrecen mayores dificultades, debiendo elegir las maderas y emplearse
los fieltros ó lonas impermeables, al objeto de evitar goteras.
Los excusados son de depósito movible, empleando toneles de palastro que contienen cierta cantidad de mezcla desinfectante. Para los enfermos que
no pueden andar dispónese de pequen.os recipientes, en los que se echa tambien diversas disoluciones: el trasporte de aquéllos al retrete, se ejecuta
exteriormente á las barracas.
En cuanto á las dependencias para el servicio
general de estos hospitales, deben reducirse ea capacidad y número á las más estrictamente necesarias.
Rrfiriéndonos al proyecto objeto de estas lineas,
la inspeccion de los planos y la explicacion basta
para formar idea exacta del pensamiento.
Cada una de las barracas contiene un gran vestí bulo central, ampliamente ventilado por la cubierta
y con luz zenital; los cuál"tos a, b, e, d, destinados á
las oermanas de la caridad, ropas, bai'lo portátil,
cocinilla y enfermeros; dos salas capaces cada una
para 20 lechos, separados entre si por sencillos ta-

LA ILUSTRA010.N MILlTAR
biques de tabla que, ademas de impedir que los
pacientes se vean, permite aislarlos cuanto es posible; y finalmente un retrete, convenientemente
separado de los enfermos, en donde pueden depositarse las ropas, ínterin se llevan á la cámara de
desinfeccion.
En la estacion del frío se emplean estufas metálicas de doble envuelta, que sirven tambieu para la
ventilacion, proporcionando á las salas una temperatura de 16 á 18 grados centígrados y una renovacion de aire por hora y Jecho de 200 metros cúbicos.
Como puede verse en el plano de conjunto, ademas de la cámara para la desinfeccion de ropas y
efectos, en la cual puede elevarse la temperatura
á 125 grados centígrados, se ha proyectado un pequeño lavadero, teniendo en cuenta el peligro de
lavar las ropas fuera del hospital.
T,as cuatro barracas destinadas á coléricos se encuentran aisladas del resto del hospital, asi como
el depósito de cadáveres y lavadero, por medio de
una valla.
Excusado parece indicar que si en los c¡arteles
de contagiosos de los hospitales permanentes ser stablece el «cordon sanitario,&gt;&gt; en los que nos ocupan
ha de establecerse con mayor rigor, á cuyo efecto
las autoridades, asesoradas por personas competentes, deben ordenar cuanto fuere necesario.
EDUARDO DE LABAIG, '
JNGBNl.&amp;RO l\llLITAR

BIBLIOGRAFÍA
Reflexiones Militares, dPl vizconde de Puerto
D. Alvaro de Navia. Ossorio, marqués de
Santa Cruz de Marcenado.

que le profesa nuestra amistad. Es el director de la
llevista Cicnttjico Milita,· uno de esos asiduos obreros de la inteligencia que consumen su vida en un
ímprobo trabajo, henchida el alma de fe y obrando •
á impulsos de las ide'as, vuelta siempre la espalda
al espectáculo que ofrece una sociedad educada
para vivir _al día, y acostumbrada á. no preocuparse
en poco ni en mucho del porvenir.
Hombres como el Sr. Castillo no abundan desgraciadamente. Este convencimiento nuestro aumenta la satisfaccion que experimentamos hoy al
dedicarle estas lineas, porque así verá en ellas la
expresion de un íntimo sentimiento, y no los términos de un cumplido rebuscado.

REVISTA

•

•

20 DE OCTUBRE DE: 1884

DECENAL

ADMINISTRJ.~CION Y REDACCION

TOMO 2.0 -NúM. 41

Almirante, 2, quintuplicado.

Anuario de la Sociedad española de salvamento de náufragos.

A impulsos de los sentimientos más nobles, de
esas manifestaciones del corazon humano que hallan siempre eco profundo en la sociedad, se fundó
hace cuatro ai'1os esta benéfica corporacion, merced
á los entusiastas esfuerzos de individualidades respetables. cuyos desvelos y sacrificios han sido ya
suficientemente compensados con los progresos
realizados en tan corto espacio de tiempo.
La Memoria que precede á este ANUARIO revela
bien claramente la importancia que esta Sociedad
tiene, y la trascendental mision que está llamada á
ejercer en provecho de todos los navegantes, y de
un modo muy especial en el de nuestros compatriotas del litoral, cuya inmensa mayoría de,lican
su existencia á esa terrible lucha con uno de los
elementos más imponentes, pero de cuyo seno se
extrae anualmente considerable riqueza.
A cuatro mil asciende el número de sus socios; la
renta anual es de 160.000 pesetas, incluyendo la
a1ignacion del ministerio de Marina; cuenta. la Sociedad con 33 juntas locales; posee 18 botes salvavidas y aparatos lai~zaca!Jos de los sistemas más
modernos; se han concedido 339 premios con 5.005
pesetas en metálico, y por último, han sido SALVADAS DIRECTA y EXCLUSIVAMENTE POR LA SOCIED.\D, con
el concurso de sus juntas locales y de sus materiales, CIENTO TREINTA y TRES VIDAS DE NÁUFR.\GOS.
¡Grandioso resultado que por si solo hace el mejor
elogio de este humanitario instituto!
Por el ministerio de Marina se ha autorizado ya
el uso de las medallas creadas par la Sociedad para
premiar los actos heróicos realizados en el salvamento de náufragos, y segun nuestros informes,
Guerra hará extensivo á todos los individuos del
ejército análoga \,utorizacion, porque el elemento armado que se asienta sobre las sólidas bases del honor, el desinterés y la abnegacion, no puede permanecer alejado de tan humanitarias manifestaciones.
Terminaremos felicitando á la jw1ta directiva, y
muy espec'almente á los Sres. Ferreiro y Novo y
Colson, entusiastas y activos propagandistas de
esta asociacion.

Con objeto de contribuirá la solemnidad que se
prepara el 19 de Diciembre próximo, fecha en que
se cumplen cien anos de la gloriosa muerte del insigne tratadista de milicia D. Alvaro de Navia Oss orio, la Revista Científico l1Hlita1· de Barcelona, mejor dicho, su director el capitan D. Arturo del Castillo, (que es justo dará cada cual lo suyo), ha emprendido la laudable tarea de publicar una nueva
edicion de las Rcj!,ca;iones Milita1·es, que, á juicio de
una persona tan competente como el Sr. Vidart, es
superior á las que dieron á luz el general D. Juan
Senen de Contreras, y el brigadier D. Leoncio de
Rubín en su .Biblioteca Militar Portátil.
Sabido es que de las Rcflea;ioncs no existe más edicion completa que la publicada por su autor; las
otras dos que citamos son ediciones abreviadas de
aquella obra magistral, y en las que se descartó la
parte que los directores de la publicacion creyeron
deber suprimir, por anticuada, digámoslo así. Ajustándose á este plan la edicion que publica la Re1Jista Cientijico Militar, constará solamente de un
tomo, formando -un compendio que se hallará terminado el día que se celebre el centenario.
Aunque nos hallábamos inclinados á creer, con el
general Almirante, que ante la obra de Santa Cruz
debe enmudecer la crítica, y que por lo tanto abreAritmética, por el coronel de Ef&gt;tedo Mayor
viaciones como las de Contreras son una punible
D. Ignacio Salinas y Angulo y el teniente coirreverencia, la lectura del primer cuaderno de la
ronel de Estado Mayor D. Manuel Benitez
ediciori que ahora nos ocupa ha bastado á cambiar
Parada..
nuestras ideas. llevándonos á sustentar la opinion
La obra que tenemos á la vista ha sido premiada
contraria. Tal es el esmero con que se ha procedido en el último concurso celebrado por la tlireccion
á elegir, clasificar y ordenar el inmenso material de general de lnstruccion Militar, y declarada de texto
ensenanza que se encierran en los once tomos del para la Academia general. Esta sola circunstancia
marqués; tan concienzudamente se ha hecho el aná- bastaría para justificar nuestros plácemes á sus
lisis de su obra inmortal.
autores, ilustradísimos jefes á quienes el ejército
Leyendo los cuadernos que han salido hasta ahora conoce sobradamente por otros trabajos.
de la imprenta, se advierte que no hay en ellos
El estudio de la aritmética, base sobre la cual
una sola línea que destruya, el conjunto armónico; descansan todas las ciencias exactas, e~ige en la
todo es útil; todo se ofrece con un órden de exposi- actualidad mayor cuidado, para que los cálculos
cion ad~irable. El que ha ejecutado este ímprobo matemáticos y observaciones de todo género que
trabajo, lo ha hecho á conciencia, conservando con de la enseñanza sucesiva se desprenden, ofrezcan
minucioso cuidado los párrafos enteros que á su ménos dificultades al alumno.
juicio han debido trascribirse, sin mutilar uno
El éxito alcanzado responde á los servicios pre~solo. En suma, el autor mismo, á haber formado un tados á la enseñanza :por los Sres. Benitez y S~hcompendio de su obra, no hubiera quizás empleado nas durante un largo período de estudio y labor1o·
tan detenido exámen, y seguramente no dudaría sidad, .premiado en esta ocasion, con general co~en darle hoy ·su aprobacion.
tentamiento.., por los plácemes de cuantos se dediLa idea det Sr. Castillo merece entusiastas plá- . can á.fa. i11s.tr11-ccion de la.juventud militar.
cemes, y nos·otros no hemos de vacilar en tributhImp. de J. .Rubliios1 plua de la PIJ•, ?, Jlad.rld,
selos, tan espontáneos y sinceros como el aprecio

SUMARIO
GRABADOS. ¡Todo por la Patria!-Excmo. Sr. Teniente General D. Manuel Salamanca y Negrete,
Director general de Adm inist racion y Sanidad I\Iilitar .-El fusil fotográfico.-Naufragio del Gravi1ta.-EI castillo de Sobroso.-Toledo: Edificios
vroyecta1os para ensanche de las dependencias
de la Academia General I\Iilitar.-M. Renard, capitan de ingenieros del ejército francés, inventor
de la direccion de los globos.-Franceses y alemanes .en la costa occidental de Africa.-La Felicitacion.-Tipos nacionales: el gallego (dibujo de
Balaca).
TEXTO. LA ILUSTR.\CION IIIILITAR-NACIONAL.-¡Todo
por la Patria!-Excmo. Sr. Teniente General don
Manuel Salamanca y Negrete, Director general
de Administracion y Sanidad l\Iilitar.-El fusil
fotográfico.-Naufragio &lt;le! Gravfiia.-EI castillo
de Sobroso.-Toledo: Edificios proyectados para
ensanche de las dependencias de la Academia General I\Iilitar.-M. Renard, capitan de ingenieros
del ejército francés, inventor de la direccion de
los globos.-Franceses y alemanes en la costa occidental de Africa.-La felicitacíon.-Tipos nacionales: el gallego (dibujo de Balaca).-Revista
de Teatros, por A. D.-Bibliografia.-Advertencia.-Anuncios.-Correspondencia con los suscritores.-Sobre cubierta, por D. Eduardo de Palacio.-Variedades: loii despropósitos de una patrona, por D. Juan Martinez Villergas.

nuestra infortunada patria, que el de tremo.
lar sobre tantas tristes banderas de discordia
intestina, sobre tantas pasiones individuales,
tantos intereses particulares en rencorosa y
P'.(Pé~ua lu?ba, un gran interes ,total, un ind1scubble bien comun, una aspiracion verda ·
deramente nacional. Y esta aspiracion es tan
manifiesta, que apénas parece necesario insinuarla. Hay en todos nuestros pueblos una
verdadera sod de justicia, que amenaza resolverse en tumultuosas violencias.

La. justicia, es decir, la seguridad de que
nuestra vida, nuestra reputacion, nuestros bienes, todos nuestros derechos en fin, serán respetados, es la primera necesidad de un pueblo. Y la primera funcion del Estado, tal vez
la sola esencial y permanente, es la que corresponde al cuidado v sostenimiento de buenas instituciones jurídicas (seguridad del indi•
víduo dentro de la nacion), y á la creacion de
un ejército nacioual (seguridad del Estado en
sus relaciones con las demas potencias). Para

LA ILUSTRACION MILITAR-NACIONAL
Esta publicacion no ha sido nunca una vulgar empresa periodística. NingOn móvil de lucro animó á sus fundadores, y ningun género
de personal medro han reportado por sus asiduos trabajos de redaccion; pero ninguna decepcion tampoco.
Conocíamos la historia de todas las propa gandas científicas, de todas las campañas de
conciliacion ó equidad. En las lides sociales
hay un tnrno de premio para cuantos sustentan una solucion de interes estrecho, de egoísmo 6 de particularismo mejor ó peor simulado. No hay más que desdenes y áun persecuciones para la defensa do los inter(:ses comunes, para el apostolado de las ideas generales.
Luchar por los más altos ideales del progreso; decir alternativamente la verdad al ejército, la verdad al país y á los poderes, no pue·
de producir por el momento más que dü:gusto
callado ó airada contradiccion.
Pero á eso hemos venido; á que se nos con·
lradiga en esta lucha franca que venimos
manteniendo por la consecucion de fines sociales, cuya condicion fundamental es un ejér•
cito serio, ilustrado y fuerte.
Entre aquellos fine::&gt;, el primero sólo bastaría para justificar el nuevo subtítulo de esta
publicacion. No hay otro medio de salvar á

¡Tono POR LA PATRIA!

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FIL!PlNAS.-NAUFRAGIO DEL CRUCERO «GRAVINA» ~.S LA B.\DÍA DE MUSA, y SALVAMENTO DE LA TRlI'ULACION POR EL ESFUERZO DEL .MÉDICO

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EUGENIO FER,NANDEZ Y MENENDEZ VALDÉS

Ya!dés, despues de gan~r á nado la costa, consigue amarrar un cable, por el que pasan los tripu)¡,.ntes.-Llegada de los primeros auxilios.-Retrato de Valdés.-Cruz, lápida é ip.scripcion colocada en conmemoracion
de las yíctimas del naufragio. (lJibujos del natural ampliados por I,agardc;_gi;abado de Marichal.)

te

�LA lLÜS'rRACION NAC!ONAL
LA ILUSTRACION NACIONAL

560

-

·---------

todo lo que es malo, el encomio de lo bueno
pero sin retorismo ridículo, sin hipérboles ya'
desacreditadas, la subordinacion de las conjeturas á los hechos; tales procuraremos que
sean los rasgos característicos de LA lLUSTRAcroN NACIONAL.

-·---

-

1

No terminaremos sin consignar un hecho
muy sencillo, pero muy significativo á la vez.
Antes que una herramienta, el hombre construyó un arma. Es que la herramienta no hubiera podido emplearse sin la proteccion que
da el arma, sin garantías de seguridad y tranquilidad. En las sociedades modernas pasa
hoy otro tanto. Las aplicaciones militares de
un determinado descubrimiento son casi s~mpre las primeras. Es que tienen mayor carácter de urgencia. y utilidad real, puesto que
consolidan ó aumentan la fuerza del Estado
que más pronto las concibe y realiza. Los
dios de destruccion se perfeccionan en términos que parece posible llegará un paralelismo
de fuerza destructora que hiciera preferir el
empleo de la competencia industrial ó pacífica
á las máquinas do guerra. Pero entre tanto,
es un sofisma deplorable el negar al ejército
el carácter de institucion útil en el mismo ó
mayor grado que muchas otras que se jactan
de ser importantes bajo este aspecto.
Por esto hemos prestado á las cuestiones de
organizacion y progreso industrial militar tanta atencion ; por esto ensanchamos el marco
de esta Revista, para hacernos leer del público
que más interesa conducir á un terreno de
imparcialidad en materias de milicia, y por
esto, en fin, no es exagerado decir que esta
lLUSTRAClON, que deja de llamarse MILITAR,
será hoy más militar que nunca.
Porque, ya lo hemos dicho: consideramos la
justicia y el cuidado y sostenimiento de un
f'jército nacional como la primera funcion
del Estado.
LA REDACCION.

-~1

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=-~---=-~ ~!

=====·"=~e:.-.;,__'=-""·-· .. _=:=:--.;'-;~
-- - = - .--··.--~ ..

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G.\.LIGL\.-CAsTrLL0 nE SonRoso

otros fines secundarios, puede bastar el auxilio
oportuno é inteligente a la iniciativa personal,
la instruccion gratuita en sus tres grados y
una descentralizadon en continuo y progresivo desem·olvimiento.

..

apénas ve la expresion milita,. á. la cabeza de
un periódico, retira la vista con una precipitacion desdeñosa, que sería ofensiva. si no
fuese indir.io de superficial prevencion, de esa
prevencion que d'Aguesseau llamaba «el crimen· de las almas j nstas.~
Sin odios, sin rencores, siu vi va emulacion
de ningun género, nosotros penetraremos
ahora en el despacho del estadista, del indus •
trial, del cqmerciante, del hombre de ciencia,
y desplegaremos ante todos una bandera de
reorganizacion general y militar, que no podrá
ser argüida de partic1lla1·ismo, porque invoca
y protege á todos los intereses del país, ni de
especialisrno, porque no nos costará trabajo
demostrar que el ejército tiene im carácter de
generalidad tan marcado, que todo lo que á él
perjudica perjudica á. la patria, que todo lo
que á él enaltece en patrio enaltecimiento se
resuelve.

Otro de lus problemas que hoy afectan más
hondamcute todos los intereses sociales es la
cueslion económica.
Una publicacion séria no puede pres&lt;:indir
de este problema, ni áun con el pretexto de
reservarlo á los periódicos de la especiali dad. Desgraciadamente, nada hay más general hoy en España que la pobreza, la estrechez, la miseria. Y es indispensable que coadyuvemos todo~, cu diferentes proporciones, al
bienestar de grandes masas sociales, para
las que la Yida es un inter.a:inable martirio.
Las clases milltares hace ya algun tiempo que
ofrecen frecuentes casos de desconsolador pauperismo; mas hay otras que pasan tambien
Hay aún otro medio paro. fundir en una
por análogos sufrimientos, y de todos los que
aspiracioncomun,
en un sentimiento nacional,
sufren debemos. ocuparnos, para dar así ejemel inmenso caudal de energías desbordadas, de
plo de notural co11fruterniJad.
fuerzas,
sin tlireccion, ún plan nirumbofijo. La
Pero los periódicos militares no ~e leen por
ex,_lension
territorial por Africa: hé aquí la fórlos hombres civiles; nuestras qtwjas caen a~í
en el hielo de una in&lt;liferenc:ia clesoladoro. Y mula de patriótica union para el más positivo
de los progresos á que puede aspirar nuestro
de ahí el nuevo título de lLUSTRAcrox NAcro
.NAL, que nos garantiza, cuando ménos, la p1:o• país en el estado actual de la política europea,
babiliJatl Je ser lei&lt;lo3 por uq púlJlico que extraordinariamente colonizadora. Inglaterra,

Rusia, Ftancia, colonizan, extienden cada vez
más su civilizacion y su poder. Colonicemos
sin cesar como\..ellas, que así se templará algo
el ardor de nuestras luchas interiores, y un
seutimieµto de bien general, de engrandecimiento patrio, preponderará sobre todas estos
mezquinas emulaciones personales que constituyen el sombrío y revuelto fondo de nuestra
política interior.
En este punto, como en tantos otros, nos
encontramos á igual distancia de los que se
complacen en las soluciones extremas. La política es transaccion, conciliacion; el país no
puede de la noche á la mafiana lanzarse á una
guerra; pero puede prepararse gradualmente :i
una accion exterior que le sea útil bajo el aspecto político, ó de importancia nacionalJ corno
bajo el económico, ó de cxtension comercial é
industrial.
Réstanos indicar los medios á que recurriremos preferentemente para realizar nuestros
propósitos. A la verdad por el camino de la
verdad: tal es nuestra divisa en este punto.
A fines nobles, medios nobles tambien. La di·
vulgacion de la ciencia por procedimientos
indirectos (el grabado, la literatura); la eÁcita·
cion á los artes útiles con preferencia. á los pu_ramente recreativos, la educacion de los sentl
mientos , la crítica severa , pero decorosa, de

'

TODO POR. LA PATRIA
C1LEGOill.\)

...

,.....

La poesía, el sentimiento y la viril ~nergía que se
conáensan en esta sola palabra ¡patria!_ se leen _en
ese grupo llel grabado que ocupa la primer página
de este número. Sobre una escueta roca de la costa combatida por las olas encrespadas, la madre
q~e estrecha contra su seno al hijo de su ~mor, el
jóven marinero de atezado ~ostro y _enérgica fisonomía, y el veterano curtido en cien comba_tes,
miran al horizonte de donde aguardan el peligro
y se disponen á hacerle fren~e, cobijados bajo los
pliegues de la bandera nacional desplegada al
viento.
«¡Todo por la patria!&gt;,_ pa1 ecen ~xclamar lo~ tres
personajes de esta sentida alego~1a; y como 11 tratando de intereses de tal cuantta todo los demas
fueran una vana ilusion, esperan decididos la gloria
del triunfo, ó una muerte heróica, e~ que les ofrez~a
tumba inviolable el suelo donde nacieron, y sudario
el lienzo sagrado del pabellon nacional.
,.
Por más que pretendan ciertas escuelas poltticas,
el concepto patrio te_ndrá siempre para el hombre
social alta s1gnificac1on.
.
,
El amor propio, ('n su acepc1on mas. noble; el
amor de la fam'llia y el ~mor de la patrin ~e confunden á veces en el corazon humano. !Jasta tal,
punto, que el hombre llega ~ dudar cuál Je estos
sentimientos es el que le 1mpul~a en muchas de
sus acciones. Ahogar en el sér_r~cional est~s purvs
afectos es trasformarle en el 1d1ota. reducirlo á. la
condici~n del bruto, que sólo al instinto obedP.cc.
PueJen existir y existen, por una t&gt;xtrai'la aberracion, en las-sociedade11 _más allelantadas_sé:.-s que,
a impulsos de un fanatismo no ~énos criminal qu_e
el de los inquisf'lores ele la Iglesia romana, mald1-

puede ser más oportuna, la aprovechamos con placer, insertando su retrato y consagrándole estas
líneas, breves y desordenadas, pero tan sinceras y
afectuosas como todos Jo,¡ sentimientos que brotan
del alma espontáneamente.
La falta de espacio nos obliga hoy, como otras
veces, á trazar sólo un boceto de la biografía; una
síntesis de los hechos militares que en la brillante
hoja de servicios del general Salamanca se halla11
consignados. De su carácter, de sus condiciones,
no podernos ocuparnos; pero por fortuna no es esto
preciso. El ejército hace mucho tiempo que conoce
al general activo de campaña; al 01·ador militar que
un dia y otro ha hecho resonar su voz potente en el
santuario de las leyes defendiendo nuestros intereses; al cel0so é inteligente administrador; al habilísimo reformista, y al jefe sicmp,·e gi·aciaóle, que
arregla su conducta al espiritlt de nuestras Ordenanzas, por tantos otros desconocido.
Nació D. Manuel Salamanca en Madrid el 29 de
Mayo de ltS30, del legítimo matrimonio del teniente
general conde de Campo Alanje y de dofla María
lllanuela de Negrete.
lngresó en el ejército como alférez de la reserva,
¡Vivir en cadenas,
en Julio de 1847, fué declarado de infantería en
qué triste vivir!
,\gosto del mi¡¡mo ai10, y concurrió los dias 26 lle
Morir por la patria,
l\larzo y 7 de Mayo de 18!8, á los combates que tuqué bello morir!
vieron lugar en esta corte contra las tropas y pai •
sanaje insurreccionados.
exclama el dulce Arriaza, en su himno de &lt;qGuerra
Con el regimiento de San )larcial, á que perteneal extranjero!))
cía, hizo en 18!8 y &lt;i9 la campaña de Catalui'la,
¡Morir por la patria! gritaron los lacedemonios y asistiendo á diferentes hechos de armas, entre lo~
atenienses en las guerras médicas, y el mismo gri- que deben mencionarse la~ acciones de Lladó y Leto, repetido por todos los pueblos que ven peligrar rit'la, donde se le recompensó con el grado de tesu independencia, llega de siglo en siglo hasta las niente. Formó luégo parte del ejército destinado á .
actuales generaciones, resonando aün vip:oroso y
los Estados Pontificios, y en Febrero de 1850 regrepotente cuando la esclavizada Italia constituye su só á Espaila.
nacionalidad, ó la desventurada Polonia lucha por
Siendo ;ra ca.pitan y desempeñando el cargo de
reconquistarla.
ayudante del.general Ros Je Olano, combatió en las
calles de ~Iadrid los dias 14, 15 y 16 de .Julio lle 1856,
y alcanzó en premio de su comportami,mto el grado
Excmo. Sr. Teniente General
de comandante.
En 18;J°1 ascendió á segundo comandante y prestó
D. MANUEL SALAMANCA Y NEGRETE,
servicio en diferentes cuerpos. En 1862 pasó de seDirector general de Administracion y Sanidad militar. gundo jefe á cazadores lle Ciudad Rodrigo, con cuyo
batallon formó parte en Enero de 1866 de la columNunca más oportuna que hoy la publicacion del na de operaciones quQ á las órllenes llel general Zaretrato del general Salamanca.
bala salió en persecucion de las tropas insurrectas
Hace mucho tiempo poseemos el grabado que lo que capitaneaba D. Juan Prim. De regreso asistió
representa, y en diferentes ocasiones se nos ha el 22 de Junio de dicho, ai'lo al sangriento combate
ocurrido darlo á la estampa; pero siempre nos ha librado en Madrid entre los revolucionarios, y obtudetenido la idea, sugerida por nuestra estimacion, vo, por su distinguido valor, el grado de teniente
de hacer coincidir su publi~acion con algun suceso
coronel.
relacionado directamente á la personalidad de este
En Agosto de 1867 salió á operaciones al Alto
General distinguido ó con algun hecho notable,
Aragon, persiguiendo á las partidas insurrectas
producto de su rara inteligencia ó de sus extraor- hasta que se internaron en Francia. Por la gracia.
dinarias facultades, seguros de no Juber de espe- general de 1868 ascendió á teniente coronel, y á
rar mucho tiempo, porque D. Manuel Salamanca es poco fué destinado á mandar el batallon cazadores
uno de esos hombres, vertiaderas excepciones en
de Barbastro, hallándose en l.º de Enero de 1869 en
nuestro país, que saben concebir mucho y bien, y
los combates sostonidos en Málaga, donde contrajo
que saben realizar cuanto conciben.
·
relevantes méritos, que fueron recompensados con
Durante la época d&amp;su mando en Valencia, nos el grado de coronel. l&lt;.:n Octubre siguiente mandó
ocupamos algunas veces lle las provechosa3 ideas el ataque dirigido contra las facciones republicanas
que puso en práctica, y de ellas dimos cuenta á
situadas en los cerros de Cútor y Santa Pita, denuestros lectores, aplaudiendo con entusiasmo biéndose á sus acertallas disposiciones un triunfo
actos que revelaban una iniciativa desacostumbra- completo. Como premio á su intelia:encia y valor
da, un talento práctico poco comun y una perseve- se le ascendió á coronel, confiriéndole en Marzo del
rancia que rayaba casi en la tenacidad, pues todo afio de 1871 el mando del regimiento de Búrgos, 36
esto era necesario pal'a allanar los obstáculos que de línea.
á su gestion reformadora oponía esa inercia del esEn dos ocasiones desempet'l.ó el cargo de ayudanpíritu que, en España y particularmente en el ejér- te de campo del general D. Fernando Fernandez de
cito, se conoce con el nombre, asaz expresivo, de la C6rdova, ministro de la Guerra; siendo, en la se gunda de ellas (Octubre del 72), destinade á las órrutina.
Entónces se habló mucho del general Salamanca denes del capitan general de Galicia para que, con
como candidato de una combinacion ministerial, y mando de tropas, lo emplease en los puestos lle
mayor riesgo, con motivo ele los sucesos del Ferro!;
aguardábamos verle ascender á tan alta autoridad,
con el fin de hacer más expresivo nuestro homena- y por los importantes servicios que prestó combaje; ])ero las corrientes de la política se dirigiP.ron tiendo á los msurrectos del arsenal, acordó el Gopor otros cauces y hubimos de suspender la reali- bierno su ascenso á brigadier.
zacion de nuestro propósito, convencidos de que la
Nombrado gobernador de Málaga, combatió los
oportunidad vendría pronto, pues un hombre de dias 28 y 29 de Noviembre la insurreccion que esdotes tan excepcionales, había de hallar ocasiones,
talló en dicha capital, y su conducta militar mereen cualquier puesto que desempeñase, para hacer ció SPi'lalada distincion de real órden. En 8 de Feconocer al ejército y al país lo que puede una vo- brero siguiente se le confirió la comision de vocal
luntad firme puesta al servicio de una imaginacion de la Junta de Ordenanza, en donde causó baja por
destino á Catalui'la, en cuyo distrito se le nombró
creadora.
.
Corto es el tiempo que D. Manuel Salamanca lleva cómandante general de operaciones de la provincia
de Tarragona.
al fi:ente d~. las direcciones de Administracion y
Conocidas la actividad y celo de D. Manuel SalaSamdad m1htar, y pasma ver lo que ha realizado
ya, los proyectos que se propone para, en inmedia- manca, no hay para qué decir que sirvió este carto plazo, llevar á la práctica, y la~ ideas á que da go cumplidamente. Apénas tomó posesion de la coforma su incansable imaginacion. Pero lo que real- mandancia general, á que se unió el cargo de gomente admira á cuantos juzgan con desapasiona- bernador de la provincia, salió á operaciones, enmiento, es el que en todas, absolutamente en todal! contrirndose en las que se practicaron sc,bre Cabra,
sus obras, no se advierte nada fantásticQI todo es Castellfollit. Capellades y Torre de Claramunt, y á
ütil, conveniente, lle aplicacion inmediata y pro- la emprendida para la conduccion de un convoy á
vechosa, pudiendo decirse, en voz muy alta, que Berga, concurriendo á multitud de hechos de aren el plazo. de ~res meses ha hecho más por el bien- mas, ~iempre contra fuerzas muy superiores. En
estar del eJérc1to, que toda la pléyade de teóricos Octu_brQ de 1874 se le p-omovió al empleo 'de
ó de orllenancistas intransigentes.
mariscal de campo en recompens1:L á sus servicios
Indisculpable seria nuestro silencio cuando ob- ~e caJ?paila. y muy p_articular~1ente a! que contraservamos á nuestro alrededor continuadas manifes- .JO haciendo levantar a los carlistas el sitio de Am• taciones de gratitud dirigidas ai dire,~tor de Admi- posta, cesando por consecuencia de su ascenso en
nistracion militar; y pues la ocasion de ofrecerle
el mando de la provincia de Tarragona.
, un testimonio de nuestro profundo respeto no
El resümen de sus srrvicios durante el tiempo

cen de la patria y abogan por romper los lazos de
la familia y de la sociedad; pero llega un momento
en que, víctimas de su propia intolerancia, se ven
obligados á pisar el. suelo extranjero, ó sufren por
sentencia de la ley el ostracismo en remotas colonias, y desde entónces la única esperanza que alienta su corazones la de volverá contemplar un dia el
sol que alumbró su infancia, y las rientes perspectivas en que se extasió su juventud.
Se ha observado que ninguno de los insurrectos
de la Oomniimc, deportados á Nueva Caledonia. renunció á los beneficios de la amnistía, y eso que
muchos habían logrado en aquella lejana isla medio
de asegurarse un cómodo porvenir, y en Francia
les aguardaba únicamente la miseria.
¡,Qué es lo que hablaba en el alma de estos' desgraciados, sino el místico amor de la patria, del
que no sabían darse cuenta?
i.;-¡O se lleva la patria en las suelas de los zapatos!
contestó el terrible Danton, á un amigo que le acoRsejaba emigrar para librarse de las iras de Robespierre; y renunciando á huir, entregó el audaz tribuno su cabeza á la guillotina.

,

�LA ILUSTRAUfuN NACIONAL

TOLEDO,-EDIFICIOS PrtOYECTAOOS PARA ENSANCHE DE LMl DEPENDENCIAS DE LA ACADEMIA GENERAL MILITAR

•

�l.

LA 1LtJSTRA010~ NACIONAL
LA ÍLUSTRACION NACIONAL
que desempef\6 el referido destino, se hace en las cunda con rectitud y obtiene un regular éxito, tode movimiento y engranaje de ruedas, y el cliché
siguientes líneas.
dos los problemas militares del dia habrán quedado
aparece cubierto de 12 pequefias imágenes fotográ.Mandó en jefe las acciones de Borjas del Campo, virtualmente resueltos.
ficas que representan fas diferentes posiciones de
la Selva, sorpresa de Gandesa, en que hizo 137 priLo que impresiona sobre todo en el general Salala avecilla en un espacio de tiempo casi inapreciasioneros, entre ellos cinco cabecillas, San Yicente manca, es el gusto con que se consagra á su benéble de una dozava parte de segundo.
de Calda, liberacion de Torredembarra, combates fica obra. Se le ve gozar de antemano con el bien
Y luégo, agrandadas esas imágenes sobre un disde Alfoya, Prades, conquista de Amposta, levanta- que desea producirá infinidad de familias. Recuer•
co del pke11a-kisticopio, se pueden conocer exactamiento, despues del sitio puesto á esta villa por el · da las vicisitudes del subalterno; sus privaciones,
mente las extrañas fases, los múltiples detalles del
enemigo, y liberacion, por último, de Tortosa; ope- sus forzosas abstinencias de todo cuanto las enervuelo del pájaro, los cuales son en extremo raros
interesantes y originales.
'
racion que llevó á cabo embarcándose con las tro- gías de la primera juventud le hacen desear con
pas en tres trenes embargados á la línea de Reus, mayor inmoderacion: el teatro, los conciertos, los
Aplíquese el fusil fotográfico á los movimientos
de los animales y del hombre, á las numerosas observidos por soldados y aprovechando la línea de bailes. ¿Y cómo ha de ir á los salnnes, si, hijo de
servaciones á que puede destinársele, y se comYalencia, cuyas estaciones se hallaban destruidas, viuda ó hermano mayor, ha tenido que dejar en su
prenderá el importantisimo auxilio que está llamasin depósitos de agua ni combustibles, pues hacia casa el haber integro de su corto sueldo? ¡Recuerda
do á prestar á las ciencias de observacion.
más de once meses habíase suspendido la explo- tambien los diarios conflictos del oficial casado, perEl aparato es muy sencillo; exteriormente tiene
tacion.
seguido en el cu~rtel, en los ejercicios, en las guarla forma de un revólver; el ob,íetivo está colocado
Con estos elementos, sin- personal idóneo, des- dias, por el espectáculo de las privaciones irremecarrilando los trenes dos veces, por haber cortado diables, que minan lentamente la salud de su muen el ca11on, y en la parte posterior, en la cartuchera, el cristal fotográfico; oprimiendo un pis.
la via el enemigo, y luchando con obstáculos
ton, se aparta el obturador y se retira el cliinsuperables, el general Salamanca llegó á
ché, ya impreso, que es reemplazado instanlas inmediaciones de Tortosa, triunfó de las
táneamente por otro, verificándose estos tres
huestes carlistas, las ahuyentó y consiguió
movimientos en 1/100 de segundo; la impreentrar en la plaza, en medio de las entusiassion se verificará sobre el cristal, preparado
tas aclamaciones de su vecindario.
con una disolucion gelatinosa de bromuro de
Destinado á mandar la division de Vizcaya,
plata.
en el ejército del Norte, dirigió en jefe el rudo
El inventor del fusil fotográfico ha dado
combate de Arbolancha, tomó por sorpresa
pruebas de ser tan mecánico como es, desá Serantes y l\Iazo, y concurrió á otros hede hace muchos años, eminente ~siólogo.
chos. En Marzo'de 181-l se le confió el mando
de la segunda division del ejército del Centro, donde se distinguió venciendo al enemigo
en Villar del Arzobispo, Chelva y Domef'io, y
ISLAS FILIPINAS
rindiendo despues de nueve días de sitio la
plaza del Collado de ..\!puente. La guarnicion,
Naufragio del crucero de guerra ,Gravina» en
compuesta de 72 jefes y oficiales y 3'23 indila bahía de Musa, y salvamento de la tripulaviduos de tropa, cayó prisionera.
cion por el esfuerzo heróico del médico D. EuEn 1.0 de Agosto marchó á Lérida y se hizo
genio Fernandez Valdés.
cargo de la division encargada de custodiar
la inea del Ebro, de donde pasó al MaestrazEn la crónica de nuestra Revista, corresgo con una comision análoga.
pondiente al dia 30 de Setiembre ültimo, deTerminada la guerra civil, fué recompendicamos algunas líneas á este suceso, insersado con la gran cruz de Cárlos 111. En 1.0 de
tando los nombres de los héroes que sucumJunio de 1882 ascendió á teniente general. y
bieron victimas de su abnegacion, y haciendo
en Diciembre del mismo se le nombró capimérito especial del arrojo y serenidad del
tan general de Valencia, cargo en que cesó
médico Sr. Fernandez Valdós, al que debe la
para venir á desempel'lar en Madrid la direcexistencia la tripulacion del Gravina, comcion general de Administracion y Sanidad
puesta de 170 hombres.
militar.
Con los apuntes que hemos recibido en el
Hállase D. Manuel Salamarica en posesion
último correo, ha formado el Sr. Lagarde la
de las grandes cruces de San Hernienegildo,
preciosa composicion que figura en la pági.
roja del )lérito Militar, Cárlüs III, Aguila Roja;
na 559. Los principales episodios de este con·
de la cruz de San Fernando de primera clase,
movedor drama marítimo figuran en ella, hala roja de segunda del Mérito Naval, y otras
biéndose respetado la verdad hasta el extre •
varias de distincion por acciones de guerra,
mo que Jo hace siempre un artista tan cony cuenta en la actualidad treinta y siete arios
cienzudo como el Sr. Lagarde. Se representa '
de servicios, sin sumar los de abono de camP.n este grabado el momento en que el seilor
pana.
Fernandez Yaldés. despues de ganar la plaM. RENARO
Cuando en el número anterior encomiamos
•
ya, á costa de porfiada lucha con el encrespaalgunas de sus disposiciones, estábamos léjos
do mar, consigue atar un cable por el que
Capitaa de !J?gilnieros del R;érclto fraacés1 inventor de la dmcclo11
de sospechar la extension de sus planes y el
pasan los tripulantes; la llegada de los primede los globos.
cariilo y asiduidad con que los examina y
ros auxilios¡ la cruz, lápida é inscripcion co•
11
experimenta hasta en sus más insignificanlocada en recuerdo de las víctimas, y et retes detalles de ejecucion.
trato del héroe del drama, el esforzado méEl general Salamanca cree que la Adrrfinistracion jer ó sus hijos y precipitan su caída en el abismo
dico cuyo comportamiento no hay frases con que
militar debe proveer al oticial de todo cuanto sea de la postergacio11 por inepto, ó del reemplazo por
encarecer.
.\
posible ofrecerle en condiciones de incuestionable enfermedad!
Veamos ahora córr'i'o refieren los periódicos de Maeconomía, con relacion á los precios y calidad de
Analiza, en fin, todas las más varias situaciones
nila el naufra~io del crucero Gra1'ina y el salvagéneros iguales en el comercio corriente. Ropas, laindividuales, influyendo en la enérgica accion comento de su tripulacion:
vado, leñas ó carbones, caldos, todo suministro, en lectiva que debe representar un ejército, y asocia
suma, puede ser objeto de estudio, porque nada se así razonamientos de pensador frio á sentimientos
«A las veinticuatro horas de salir de Cavite con
habría perdido, en último término, con demostrar
delicados que ponen en relieve un carácter armórumbo á Shaogai, y á la altura del cabo Bojeador
que este plan de auxilio á la oficialidad contra la· nico, muy poco comun en los países meridionales.
(Luzon), empezó á descender el barómetro y á precodicia de los numerosos agentes comerciales inter- Confiamos por esto en que llevará á cabo todo su
sentarse las señales de baguio; el comandante, don
mediarios, era en tal punto beneficioso y en tales
plan, y que sólo ante una experiencia muy bien
José Quesada, estudió la marcha del baguio, y creotros impracticable.
comprobada, renunciará á darle los tan numerosos
yó que, de segnir su derrota, le hubiera cogido el
El general Salamanca ha observado con mucha y variados desenvolvimientos que ha concebido.
vórtice á la entrada del canal de Formosa; tenía,
sagacidad el curso general de las operaciones de HaXo terminaremos sin expresar una vez más al gepues, que arribará puerto y elegir entre irse al Sur
cienda. Ha necesitado hacer en muchas circunstan- neral Salamanca el testimonio de nuestra afectuosa ó al Xorte de la i~la; si marchaba en el prixnef sencias un estpdio analitico de nuestros presupuestos; gratitud.
tido, esto es, hacia el golfo de Ligayen, en la·costa
es en fin, un hombre de Parlamento y mundo, tanOeste de Luzon, era meterse ~n la derrota del huto 'como de armas. Y no le han sido inútiles aqueracan, mar adentro, y en caso de apuro, sin poder
llo!! conocimientos generales.
obtener auxilio, decidió, pues, ir al puerto de San
EL FUSIL FOTOGRÁFICO DE M. MAREY
Si se observa con detenimiento la cuestion admiVicente, al Norte de Luzon, aleJándose, por consinistrativa de fondo, se verá que ofrece un punto
guiente, del baguio. El tiempo se iba empeorando
importantísimo: el del carácter más ó ménos útil
Entre las numerosas aplicaciones que se han
por momentos, asi es que no tuvo más remedio que
de la i,ir,ersio1i. Aquí estriba todo, y por esto es condado al método gráfico, principal punto de partida
meterse en el puerto de la isla Juga, muy malo de
veniente establecer una cierta jerarquía entre las
de los brillantes progresos realizados en las cientomar y muy des1brigado, pero era el ünico recurdiversas necPsidades ó atenciones sociales, que puecias de observacion, sobre todo en los estudios fisioso que les quedaba; fondearon con los palos colados,
d1m ser clasificadas por órden de mayor á ,;uno,· iml_óg~cos, ninguna más útil y cui:iosa que la obtenida
dos anclas y aguantando con la máquina; los golpes
ulumamente por )l. )farey, miembro del Instituto
portancia.
de mar inundaban todo el barco; el viento se había
No es indiferente preferir la construccion de un
de Francia, con su fusil fotográfico. Este in,.enioso
convertido en huracan; así estuvieron desde las
circo por ejemplo, a la apertura de un canal: tales
ap~rato perfecciona los procedimientos del ~étodo
nueve de la mañana del 9 hasta que á media noche,
son ¡¿s problemas de inversion. Y hé aqui el crite- grafico de tal manera, que parece que obli"a á los
~in calma precursora, se presentó el contraste, es!u.
rio que ha debido apl(car el gener~l ~ala~anca á la órganos sometidos á su exámen á inscribir ellos
es, viento diametralmente opuesto, y con una furia
administracion especial que hoy dmge. Si el fin de
mismos, en el objetivo del aparato, todos los fenótan espantos 1, que á pesar de las anclas y de lapola Administracion militar es auxiliar eficazmente menos de sus movimientos, todas sus evoluciones,
derosa máquina, dando avante á todo vapor, se fuG
las funciones del ejército, lo que importa conocer en una palabra, su propia vida de relacion· con él
contra la playa; el fondo dió en las rocas y el barco
ante todo es las formas diversas de más eficaz prose s?rprende á la !1aturaleza en plena vida.' en ple- se partió por la mitad, se hundió sobre estriboi:-, Ileteccion, y por consiguiente, las necesi~ades mis• na libertad, marcandose fielmente las huellas más
gando el agua á cubrir las lumbreras de cubierta.
mas del ejército por órdea de importancia.
ligeras de sus actos, por rápidos que sean.
Todos los oficiales estaban sobre el puente, refuY planteada así la cu~stjoi:i, ocioso es decir que l_a
Con el fusil fotográfico, el observador se trasforgiándose en la caseta; pero los golpes de mar fuesalud, el bienestar del md1ndno entra como cond1ma en verdadero cazador de la naturaleza la aceron tan furiosos, que lo destrozaron, echándolo al
cion fundamental de toda buena organizacion so- cha y consigue- sor-prender algunos de sus secreto~· · -ma:r; medi6 aesnudos-;·moja:dos--par ta"S ulas en ta
cial, cuanto más militar. El plan, pues, del general
perc~be un p3jaro,_por ejemplo, á conveniente dis'.
batayola de babor, agarrados al nervio del to}do,
Salamanca, es de tal trascendencia, que si se se- tancia le apuntl, dispara, óyese un ligero rumor
donde se refugiaron, pasaron toda la norhe, hac1eu-

· do treinta horas que no habían tomado alimento
alguno.
»Por fin, en cuanto amaneció, arriaron un bote
para que desde la playa, por medio de un calabrote
fuera salYándose la tripulacion, pero un golpe d~
mar Jo destrozó contra el costado del buque; el contramaestre. Sr. Gesta!, cogió un, cabo para ir á nado,
pero un golpe de mar lo estrello contra las piedras;
se mandaron ecb~r al mar las vergas para que los
que cayeron pudieran salvarse en ellas; el alférez
de navio Sr. Galan, amarró un cabo á una verga y
se montó en ella con varioi: marineros para llevar
el cabo á la playa; pero el furioso oleaje estrelló á
unos, y los que nadando pudieron llegar fueron en
busca de alimento, sin acordarse de sus compañeros. En esta situacion tan desesperada, el médico
, Sr. Yaldés se presentó al comandante, pidiéndole
permiso para llevar él el cabo con que poder amarrar el cafabrote; inútil fué cuanto le dijo el comandante para que desechara tal idea: se tiró al agua
seguido de su criaao, y por fin, á fuerza .de nadar,
de serenidad y arrojo, logró llegar á la costa. Una
Yez en ella, con súplicas y amenazas obtuvo de los
marineros que se habían salvado y que estaban comiendo una Yaca cruda, que le ayudaran á amarrar
el calabrote á un árbol; de esta manera, y á beneficio de un lazo escurridizo, fueron pasando todos
desde la otra extremidad del calabrote que estaba
amarrado al palo trinquete del Gm1Ji1W: muchos
llegaron medio ahogados, ayudando á todos el señor
Valdés, cuya conducta y arrojo no tiene recompensa; por fin, á las cuarenta y ocho horas tomaron un
arroz con carnero, y el alférez Sr. 11ontojo se dirigió á Apat ri en demanda de auxilio )' para telegrafiar á ~lanila. Cuando llegó Pl rclascJ, casi todos los
náufragos, efecto del hambre, de los sufrimientos y
de est,ar mojados tantas horas, estaban atacados de
dlsenteria; el comandante parece haber envejecido
Yeinte aMs; todos elogian el arrojo y valentía del
Sr. Yaldés, sin el cual seguramente habrían 1rnrecido: ha sido propuesto para la cruz laureada de
San Fernando, que indudablemente ha ganado.»

TOLEDO
Alcázar y dependencias de la Academia general militar.

El hermoso grabado á dos páginas que hoy tenemos el gusto de ofrecer á nuestros lectores como
U?, acabado trabajo de,l Sr. Lagarde, represe'nta la
v1~ta _general del Alcazar de Toledo y de todos los
ed1fic1os en que se proyecta instalar definitivamente la Academia general militar.
El plan, cuya realizacion depende únicamente de
que el municipio de la imperial ciudad facilite los
recursos á que· se ha obligado, es vastísimo, pues se
trata de crear uno de los mejores establecimientos
de Europa,. el primero tal vez.
Hasta ahora, el alcázar de Cárlos V, restaurado
~erced á !~ inteligente iniciativa y voluntad enérgica del senor marqués de San Roman, servía de
alojamiento y clases para los alumnos de la Academia. El proyecto actual es dejar en él solo los gabinetes de física, historia natural, biblioteca y clases,
creándose ademas un parque de escuela práctica,
tiara que los alumnos se ejerciten en trabajos de
campaM al terminar los cursos.
Los locales destinados á dormitorios, comedores,
sala,; de estudio, etc., se construirán en los inmediaciones del Alcázar, habilitándose para el mismo
fin algtnos edificios ya t:irminados. Se edificarán
tan ')ien un gran gimnasio, un magnifico picadero
y cuadras para cien cal,allos.
El director de la Academia. general Galbi~, y el
coronel jefe de estudios, Sr. Yazquez, secundando
con celo digno del mayor elogio las disposiciones
del director general de lnstruccion militar, general
Despujols, no perdonan medio de dar impulso á las
obras y ,ie aumentar los recursos é importancia de
este gran establecimiento militar, teniendo, entre
otros proyectos, ya estudiado el formar una biblioteca numerosa y escocida y completar los gabinetes de fi,;ica y topograf1a con instrument,,s y aparatos á la alturn lle los últimos adelantos.
El hermoso salon rojo, que se empezó siendo director de Infantería el general San Ro man, va á
terminarse en brern, con arreglo al proyecto µriPara terminar estos apuntes, diremos nosotros
mitivo, y se destinará á salon lle lectum, pero queque el méJico D. Eugenio Fernamlez y ~lenendez
dando en cli.~posicion &lt;le utilizarlo vara recepciones
Yaldé~ ingresó en el cuerpo lle Sanidad de la Armada en 1811, por oposicion, mereciendo la califi- ó actos públicos siempre que sea necesario.
Las galerías del Alcázar se habilitarán para clacacion de sobresalie11te; que á pesar de no contar
más que ~iete ai1os de servicio en la marina, los ha se de clibujo, acristalándose al efecto los intercolumnios. Las armaduras de hierro están ya proyecprestado importantes, mereciendo en tres distin:as
tadas,
y con ellas se evitará sufran el menor deteocasiones 11ue se le dieran las gracias de real órden. lla navegado en los mares de la Peninsu'a, rioro las arcadas, pudiendo, el dia que sea 1ireciso,
embarcado en la goleta Concordia, en la que hizo hacer desaparecer la cristalería sin ninguna _d ifivarios cruceros y comisione~, recogif'ndo gran nú- cultad.
.El gimnasio ocupará la planta baja de uno de los
mero de lanchas pescadoras que pudi-eron salvarse
en la espantosa galerna que produjo hace cinco ai)os edificios proyectados en el exterior para a!ojami~nto de alumnos. El picadero y de~as depende~cias
tantas victimas en la costa cantábrica.
anejas al Alcázar tendrán las debidas proporciones
Destinado á FJlipinas, se incorporó á la division
y se construirán con la mayor solidez.
del Sur, Pmbarcando ~n la Vencedora primero y
En el grabado se ven: en primer término el picaluégo en la A,tiiilosa; asistió á la expedic1on que dió dero, á la izquierda la cab_alleriza: eJ?, s~gundo ~érpor resultado la ocupacion d!l Suassi, y tomó parte min,i, á la izquierda tamb1en, los ed1fic1os _destm_aen varias operaciones verificadas en Joló, prestan- dos para alojamiento de los alumnos y el gunnasw,
do los auxilios de la ciencia á los mismos en una y á la derecha la.explanada, delante del Alc¡\zar; en
cru&amp;l e¡ridemia. Ultimamente, est;_flrlo próximo á ella se hará un juego de pelota y un tiro de pistola,
cumplir el plazo de permanencia ~glamentaria en quedando espacio para esparcimiento y recreo de
Ultramal', solicitó hacer segunda carnpal'la, y em- los alumnos en ciertas horas del dia.
barcado en el G,·a'Dina efectuó varias expediciones,
El desórden que se nota en la situacion de estas
hasta verificarse el suceso qµe na ilustrado su nom- distintas construcciones resulta de la forma del terbre, haciéndole acreedor á la admiracion y al res- re_no en que se han edificado, llen~ de rampas.y depeto de sus conciu.dadanos.
clives. El arte ha procurado modificar la naturaleNosotros, que nos complacemos en dar relieve á
za; pero no ha podido trasformai:- en llano la altura
los hechos que elevan al hombre en el concepto de
en cuya cima se ostenta soberbio el suntuoso alcásus semejantes, y que tenemos siempre el buril y
zar de Cárlos Y.
la pluma dispuestos al servicio de toda accion noble
y meritoria, no podíamos permanecer extraños á
un suceso digno de ser trasmitido como ejemJ?IO
EL CAPITAN CÁRLOS RENARD
que ha de encontrar imitadores en clases que rininventor de la direccion de los globos.
den sagrado culto al honor y al deber.

PONTEVEDRA,--CASTILLO DE SOBROSO
Las ruinas de esta fortaleza, en otro tiempo soberbia mansion feudal, ofrecen hoy dia bastante
atractivo al arqueólogo, y son objeto de curiosidad
para el viajero.
En el ayuntamiento de )fontlariz, y no á mucha
distancia de las aldeas de Cham de Fándara y Troncoso, hállanse, dominando el ameno valle de San
Pedro y ~obre una estribacion del monte Sardin, !os
restos del viejo castillo, hoy archivo de so~nbrias
tradiciones y de pof,ticos recuerdos, y guarida en
el siglo X\' dr.l legendario conde de Ca~ii'1a, aquel
audaz Pedro !lladruga, bastardo de la ilustre casa
d_e Sotomayor, ante cuyo poder temblaron por largo
tiempo el episcopado y la nobleza.
Fue por entónces el castillo de Sobraso cabeza
de una extens:t jurisdiccion, i:n l_a ~ual s~ con~aban
la villa de Pucnte{1rnas y veintise1s fehgres1as, y
CU)'O se1)orio correspondió á los ma:qucses de Sobroso y \'alladares. lloy pertenece a la casa de los
duque~ de Hijar.

Ofrecemos en la pág. 564 el retrato del hombre al
que se debe la trasformacion . más_ grande que se
ha conocido en el curso de la H1,tona.
Las vidas de cien generaciones se s~jetarán á las
consecuencias de ese invento, revolucionándose p~r
completo todas las leyes y costumbres que hoy rigen á la humanidad.
.
Digno es el capitan Renard de 1~ mas ~r~nde a poteo~is, si es que su inven,to llega a atlqumr J~ perfeccion com plet~, pur.s a su lado César Al~Jan!lro
y .\apoleon snán pálidas figuras, que olndara la
Historia.
•
M Cárlos Renard nació á fines del afio 18-l7 en
oá~blain (departamento de Yos~~s) . .
En 1866 entró en la escuela pohtécmca, y al e&amp;talla; la guerra de 1870 a_scen~ió á oficial para Pn~argarse de l~s fuerzas de rngemeros agregada~ al eJército del Lo1re.
En 18i8, sabedor PI ministro 0:e las aficioits. de
Renard y de sus profuQ_dos est111l1os rle_ acro,'.ac101),
le abrió un crédito consi~lerat,le; puso a su d1spos_1~
cion el parque de Chala1s, cerca u~ )leudan, y _deJü
aquella semilla como abandonada a un espontaneo
florecimiento.
.
Procedimiento antiespaflol_. Aqu1 no se compren·
de que un capitan pueda deJar do hacer las gu:ir-

565
días de prevencion que le correspondan. Se le llamaría plaza supuesta y ladrM del B$&amp;ado.
·
El ministro de la Guerra francl&gt;s no estará hoy
pesaroso de haber cambiado una docena de guardias de vrevencion por la navegacion aérea.
El asombro del ministro habrá sido grande al ver
los ascensos que ha otorgado de una vez á un individuo, pues de un modesto capitan de ingeniercs ha
hecho un rey del aire.

FRANCESES Y ALEMANES
En la costa occidental de Africa.
La civilizacion ha abierto profunda brecha en
ocultas comarcas africanas, dominios de razas salvajes, pueblos cuya vi~a en nada se diferencia de
los prehistóricos, y que en todas épocas habían
opuesto insuperables obstáculos al trato con el resto
de la humanidad. Brazza y Stanley son en estos momentos dos nombres ilustres que pasaron á la posteridad con la admiracion y agradecimiento de sus
compatriotas, por los nuevos dominios conquistados
para. Inglaterra y Francia.
El explorador M: Savargnan de Brazza cuenta
ya en el Congo con una extension vastisima de terreno; siete estaciones en las márgenes del rio Ogoné y dos sobre las de Alima, completan lo que pudiél'amos llamar sus dominios, y que están representados en el grabado de la pág. 560.
Pero la t:ebre colonizadora de Africa no se detiene en los límites del Congo. Otras potencias se disponeri á ocupar la parte que les corresponde en la
distrihucion general de que se ve amenazado el continente africano. Alemania, por ejemplo, y segun
demuestra el número '1 del grabado citado, acaba
de tomar posesion de una comarca privilegiada,
que atesora inmensas riquezas, situada en la cuen
ca del Camarones y comprendiendo el dominib del
Golfo de Guinea. Por desgracia, esta ocupacion
equivale á una nueva ilesventura para los que am1,icionamos vislumbrar pronto en el horizonte un
porvenir más consolador en los destinos de nuestra
patri:i.
La Sodc&lt;lad de africanistas hahia enviado, como
nuestros lectores saben, una. comision lle sn Jeno,
costea,ulo los gastos por i,uscricion nacional, para
ocupar l:J. que por inc,ulificable al,andono hoy constituye un dominio »Jeman. :'iuestra pro'lerbial apatía lia si.lo origen de que, al arribo de aquella mi~
s·on, haya encontrado otros pobladores en el Golfo
de Guinea, que serán una amenaza ,con'ltante, un
grav1si rno peligro para nuestl'as posesiones de Ferniindo Póo, Annobon, Corisco, etc.
Est:in, pu0~, amenazadas de muerte las legitimas
aspiraciones que España ha tenido para el dominio
ele una parte no insignificante del continentP. de
Africa; y hora es ya de que nuestros Gobiernos
atiendan el constante clamor de la nacion qu~ tan
gravemente comprometidos conside1 a su independencia y porvenir.
'

•

LA FELICITACION

Otros tiempos, otras costumbres. Ayer, la aristocracia de la sangre daba el tono á la i;ociedad; hoy
pretende este privilegio la del dinero, mariana fo
ejercerá más legítimamente que ninguna la aristocracia del saber, los progresos de la ciencia y del
trabajo.
·
El lindü grabado de la página 561 representa una
costumbre de antaflo. La felicitacion que hacen en
el dia de su santo al primogénito del sei1or y due,i\o
de haciendas los muchachos del lugar, hijos de los
vasallos y arrendatarios. El futuro duque, marqués
ó conde, se digna aceptar los plácemes de sus súbditos, y quizás recompensará este acto i;eraadera1nent11 csp:mtüeo con una graéiosa sonrisa, que será
objeto úe largas conversaciones en los Jugares,
cuantlo regresen los chicos de la recepcion, pues no
todos los dias se digna manifestar su ~grado de este
modo el señorito.
El asunto está bien tratado; en el grupo se advierte movimiento y animacion; los serndores dan
con su actitud cierta solemnidad al acto, v el que
recibe la felicitacion muestra que compreirde perfectamente, á }l&lt;'sar de sus pocos años, su papel de
i&lt;ér superior, sabiendo que se halla fabricado de una
alquimia más fina que el barro de aquellos toscos
vasallos. El )lártir del Calvario, hijo adoptivo de
un carpintero, 1mbiera recibido los desdenes de la
~ntigua aristocracia, exigente cuando se trataba del
color tl~ la sangre. hasta el punto de no admitir
otros matices que los del color azul.

EL GALLEGO
(0181.'JO OC 8.\L IC.\)

El nombre ue este malo:;rado artista goza. en Espa1)a de una popularidad tan inmensa, que no han
mcne~ter sus o~ra~ género alguno de alabanza.
Decir.de un d1buJo: ._es de l.lula,ca,» equivale á

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FRA:&lt;!CIA Y ALEMANIA EN LA COST.-1. OCCIDENTAL DE AFfüCA

l. Una concesion francesa en el Congo.- 2. Parque.-3. Hipop6tamos.- i. Una cascada.-5. Armas, instrumentos de música y ulen~ilios de los indig.?nas.-5. La ch na del jefe.-1. L'ls alemanes, tom1ndo posesion de unos
terrenos á orillas del río Camarones, enarbolan el pabellon nacional.-S. 'Canoa.-9. Grupo de vjvienlas en las mírgenes del Congo.
...d

�LA ILUSTRACION NACIONAL

568

senciJ)ez que tanto distinguen á Mad. Judic, y que
somos los primeros en admirar. Los &lt;lemas ar'tistas
de la compañ.ia no hacen más que acompañar á la
sefíora.
La cuestion del teatro Real se ha resuelto á medias, porque una parte de los abonados se mantie.
ne firme contra la empresa, y el resto ha caidomansamente en los brazos de Rovira. Pero Rovira está
inconsolable. Y no le falta razon: sabrán ustedes que
Menendez de la Vega acaba de poner dos nuevos pares de bandel'illas á los abonados de la plaza de toros: un par forzoso, puesto que se trata de dos
corridas de abono; y otro par voluntario, que se
compone de dos corridas extraordinarias (por ahora). Y dice Rovira: «¿Qué haré yo para no quedarme
á la zaga de Menendez?ll
Está pensándolo, y todavía no sabe Jo que podrá
hacer; pero indudablemente hará algo.
•

REVISTA

•

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

:!10 DE OCTUBRE DB 1884

TOMO 2,0 -NOM. 42

Almirante, 2, quintuplicado.

A.D.

~'
~~

·-·..~...:..._

BIBLIOGRAFÍA
Gi,tnnnstica civil y militar, por el teniente de
infanteria D. Francisco Pedregal Prida.

,·

::Y}t(l
-

Esta obra, cuya importancia no necesitamos encarecer, viene á llenar un vacío que se dejaba sentir, no sólo en las bibliotecas militares, sino en la
organizacion del ejército, y demuestra el constante
trabajo y el buen deseo del autor, en pró de la patria.
Acompafía al libro un concienzudo prólogo del autor de Las llaves &lt;kl Estrecho, D. José Navarrete, y en
su elogio sólo podemos decir que es digno de tan
autorizada pluma.
El métc,do seguido es sencillo y muy á propósito
para el estudio. Empieza la obra por unos breve~
apuótes de la historia de la gimnásti~a; la primera
parte trata de los ejercicios de agilidad. sin instrumentos, y la segunda con ellos.
Réstanos añadir que se vende á 5 pesetas en la
calle de la Libertad, 16, duplicado, imprenta, y en
las principales librerías de Madrid y provincias.

Ami,liaoion al proyecto de division territórial militar de la Península, aprobado por
la Junta de defensa general del Reino. por el
genE&gt;ral D. Antonio Daban .

.,

No nos proponemos, por ahora, hacer un estudio
científico y analítico de este proyecto de division
territotial militar de la Península. Problema es éste
sobre que han emitido informe varias comisiones
científicas y la respetable Junta de defensa general
del Reino, por la trascendencia inmensa que revis ·
te y las complejas cuestiones que abarca.
El proyecto del señor general Daban, aprobado
TIPOS NACIOMLES.-EL GALLEGO (Dibujo de Balaca.)
por la citada ,\~ta y sometido en la actualidad ~l
estudio de la Stlperior Consultiva de Guerra, considera dividida la Península en ocho dis\ritos ó regiones, amoldándolas á Ja organizacion politica del
aplicarle los más expresivos y hermosos calificati- ideas, drama del novel autor Sr. Salillas, desapare- país, á la militar existente en la actualidad, y denvos. Original, correcto en la ejecucioa, realista en ció del cartel y del escenario despues de la tercera tro de los limites de la posible, y al sistema defenel concepto más noble de esta palabra, dotado de un representacion; el autor tuvo la idea de llamar al sivo ó defensivo-ofensivo propuesto por la Junta de
talento inimitable para escoger sus asuntos: tal fué público, y éste ideó hacerse el sordo, por Jo cual no defensa.
Estos solos datos revelan sobradamente la imporel autor de la Batalla de las Kavas, y tantos y tantos se pusieron de acuerdo las dos ideas. Da tan sensitrabajos en que se extasian hoy los amantes del ble discordancia es responsable casi totalmente la tancia del estudio que tenemos á la vista; pero, adearte, condoliéndose ante su vista de la cruel des- compañ.ia del Español (i:on excepcion de Vico). En mas, comprende la Ampliacion del proyecto, un
gracia que arrebató en lo mejor de su carrera a este Esla¡;a embarrancó el ya conocido .Berga1itin Adelan-- estudjo concienzudo de la division de fuerzas, con
te, y aunque lo~ periódicos consiguieron ponerlo á arreglo á la diversidad de poblacion, é importantes
inimitable artista.
El dibujo que damos hoy en la página 5e8 es uno flote, no lograrán que siga su derrotero viento en consideraciones sobre todo género de vías o.e com~popa. En Variedadts echan mano del repertorio, y
nicacion, que por sí solos acreditarían al distinguide los más bellos que se consenan de Balaca.
Representa un gallego, tipo perfecto en que re- sólo han presentado la novedad intitulada Por asalto, do general D. Antonio Daban como uno de nues~ros
saltan juntas la realidad y la poesía. Es un hijo zarzuela en un acto de los Sres. Marsa] y Nieto, que generales más ilustrados y estudiosos, si no t~v1~se
de·aquellas risueñas playas bañadas por el Cantá- resistirá algunos dias. En Apolo se quiso poner de ya bien cimentada esta reputacion en el e;érc1to
brico ó surcadas por pintorescas rias. Gallardo de manifiesto El milagro de la T'frgen, y será milagroso por otros trabajos no ménos notables.
Ofrecemos, pues, á nuestros lectores ocupar~os
apostura, serena la faz, como conviene á los que se que dure mucho tiempo en la escena, á pesar de
sienten fuertes para todo, apóyase en la clavetea- que Cha pi dicen que ha hecho prodigios. Nada de detenidamente de este proyecto de division territoda moca, y con la chaqueta de botones filigranados particular en la .-llhambra: sigue la misma compa- rial militar, tan pronto como se conozcan tod~s los
al hombro, parece escuchar los acordes de la bulli- ñia, y siguen los triunfos del barítono Aragó y del estudios practicados por eminentes corp?rac_1ol!es
ciosa muiñeira que resuena en la cercana romería. bajo Clloa, columnai; que hoy sosttenen el edificio y respetables personalidades de nuestro eJérc1to.
de aquella empresa, acompañados últimamente por
el tenor Rubís En general, el público que asiste á
los teatros manifiesta poco entusiasmo y mucha
REVISTA DE TEATROS
desconfianza.
IMPORTANTE
Triunfó en el coliseo de .Jovcllanos la compañia
Estamos en plena temporada teatral. Se ha roto francesa. ;\Jad . .ludie nos ha dado varias pruebas de
Roo-amos
encarecidamente á los señores susoritores
el fuego en toda la linea, por cierto con no envidia- su talento: es indudablemente una buena actriz,
o
una cantante deliciosa y una mujer bella y simpáble fortuna.
que
residen
en
el distrito de Galioia y que no hagan sus
Los únicos teatros que empiezan bien, son el de la tica, lo cual no la impide alguna que otra vez des- .
afinar
un
poco.
Tiene
arte,
delicadeza
y
distincion;
Comedia y el de Lara. Lo positivo, C1·isáli.da y Jlfapagos directamente, comisionen á sus respectivos habiri11osa y C1i in9lds y u1i vi~caino, discretamente re- canta unas p:tcncras por todo lo alto, representánpresentadas por la l:ompañia de Mario, han satisfe- dolas para -Oar colorido á la letra y suplir con el in- litados para que éstos puedan entenderse con el Te~
cho al público. En el coliseo de la Corredera de San genio la falta de e$tilo. Bl único defecto que nos he- niente del Regimiento infantería de Murcia D. RaDloJt
Pablo, La J11a&amp;zana y Vi~irpara vu, piezas nuevas y mos atrevido á ver en,.\lad. ludie es la exuberancia
agradables, consiguen entretener á los espectado- de su personalidad artística: los tipos que crea y las lolina, ·repte&amp;elltante de esta publicacion en la Coruña,
res. La compaliia de Xovedades y la de ,lfartin se fisonomías i¡ue finge d&lt;iscubren siemprd la persona
defienden hasta ahora con obras de repertorio. En de la actriz: ésta no desaparece jamas, por lo que 1
:::1
Imprenta de Enri&lt;l,ue Rubiño, , plata de la Paja, 7, bis,
el Espafi:ol ha fraca:sado el primer estreno: Las dos resultan muy convencionales la naturalidad y la

SUMARIO
Excmo. Sr. Teniente General D. Fernando Primo . de Rivera y Sobrenionte, marqués de
Estella, Director general de Infantería.-Guipúzcoa:. Recuerd?s del cordon sanitario (dibujo de
!rabien, ampliado por Lagarde).-Madrid: El regre~o de las _car~eras. _de caballos (grabado de
:r,!ar1c~alJ:-V1tor1a _m1htar, monumental y artística (dl~u;o de Irabten),-:-~ovus ortus ( copia del
techo pmtado por D. Em1ho Sala para el palacio
de Anglada).
TEXTO, Crónica, por D. Alfonso Ordax.-Excmo. sefíor D. Fernando Primo de Rivera y Sobremonte
marqués de Estella.- No¡;us Ortus (copia del tech¿
pintado por D. Emilio Sala para el palacio de Anglada). -Ensayos comparativos de planchas de
blindaje en Spezzia, verificados en el mes actual.-Carta del Sr. Inspector general de Sanidad
militar, al Director de LA ILusTR.\CION NAc10NAL.-Recuerdos del cordon sanitario.-El regreso de las carreras.-Vitoria militar, monumental
y artística.-Anuncios.-Sobre cubierta, por don
Eduardo de Palacio.-Variedades.-Epigramas,
por D. Luis Vidart.

GRABADOS.

CRÓNICA
Continúa siendo objeto de comentarios el
pensamiento de definir en una conferencia internacional el derecho de ocupacion en territorios no civilizados.
El principal carácter de esta definicion consistirá en que la ocupacion no se interrumpa,
en exigir que el territorio esté realmente ocupado. Inglaterra, que es duefl.a djl infinidad de
territorios, que no ocupa, tendráYpues, que resignarse á perderlos, ó entrará en una posesion efectiva. Ya parece que lo ha hecho así
en los más importantes. La idea de este t&gt;rden en lo.s movimientos de colonizacion tiene
novedad y se presta á consideraciones muy
atentas, bajo el punto de vista del derecho internacional.
A la conferencia de Berlin han sido invitadas Espafl.á, Holanda, Bélgica, Portugal, los
Estados Unidos é Inglaterra. Esta, ya que no
pueda eludir su asistencia, embarazará lo posible el curso de las negociaciones.

•

Las últimas maniooras militares de Alemania han sugerido observaciones muy apreciables. El fuego impone la formaciou abierta;
pero ideberá por esto descuidarse la ensefl.anza
del órden compacto~ El coronel Kaulbars ha
dicho que los defectos de la cohesion se corrigen por sí mismos en el combate. En efecto; las balas dispersan co_n facilidad las ~ás
sólidas formaciones, miéntras que los perjuicios de una dispersion extrema son muy difíciles de reparar. Por consiguiente, cuanto mayor y más arraigado sea el hábito de una formacion regular, menor será el riesgo de Ulll.
dispersion desordenada. Así parece que han

crazonado los alemapes, pues en sus últimas
maniobras los tiradores y sostenes han sido
mantenidos á distancias poco conformes, con
·1a5tJ&gt;r~ripciones del órden disperso.
l'!&gt;s oficiales han mostradÓ un rigor extremo
en lo que respecta al gasto de municiones, á lo
qu~ se ha llamado da disciplina del fuego.&gt;
Esto parece confirmar lo que ya dijimos en
otra ocasion: que Alemania y algunas otras
potencias preparan sus tropas á un cambio de
armamento; el fusil de repetici9n Rustituirá en
breve al Remington y sistemas· análogos.
El oficial aleman se sirve de un silbato para
indicar á su tropa la posicion que ocupa; guía
las operacione!! por gestos, y obliga así al soldado á tener constantemente fija en él su vista.
Aun en la ofensiva, la infantería alemana
hace un uso muy frecuente de las herramientas y de los atrincheramientos rápidos.
En la defensa de las posiciones, la infantería avanzaba hacia el enemigo, de modo que
éste no pudiera alcanzar directamente con sus
fuegos á la artillería de la defensa.
En marcha ofensiva, una brigada de seis
batallones (veinticuatro compafiías) operó del
modo siguiente:
Dos batallones á. vanguardia desplegan en
tiradores tres compafiias cada uno. Forman
una línea densa con sostenes 'á unos 200 metros
de distancia. Lasdoscuartascompaf!.fas quedan
detras, á 500 pasos próximamente. A retaguardia de estas dos compaf!.fas y á igual distancia
(500 pasos), sigue el tercer batallan, y todavía,
á la misma distancia, dos batallones. En resúmen: cuatro líneas (sin contar los sostenes),
que pueden reforzarse y proteger los flancos
por un movimiento oblicuo de las reservas.
Forma de ataque: amagar al centro y girar,
ya sobre un flanco, ya sobre otro.
La caballería alemana está armada con la
carabina Mauser. Se ejercita mucho en el tiro,
pero no con tanto exceso como la rusa, y sin
descuidar su característica destreza en el manejo del sable, y su agilidad y animosidad
extraordinaria.
Para explicarse la causa del creciente perfeccionamiento militar en Alemania, no estará demas recordar algunas de sus principales bases fundamentales de organizacion.
El servicio militar obligatorio (Militiirdienstpflicht) comienza para todos los ciudadanos sin distincion, á los diez y siete años, y
dura hasta los cuarenta y dos.
El país entero en armas, está dividido en
dos secciones, tituladas: Wehrpflichty Landsturmpflicht.

Wehrpflicht, que quiere expresar la obligacion de servir en el ejército, consiste en tres
años de servicio activo en el St,ehende Heer
(ejército permanente), cuatro años en la reserva del ejército activo, y cinco años en la Landwekr (reserva).
En la segunda seccion (Landsturmpflicht)
figuran todos los alemanes de diez y siete á
cuarenta y dos años que no pertenezcan á, la
primera seccion.
La Landrvehr es una parte integrante del
ejército activo, y toma parte en las primeras
operaciones de guerra. En tiempo de paz, los
hombres que la constituyen pueden ser llamados á la instruccion.
Los oiciales de la Landwehr son de la misma reserva: en un distrito que haya un grupo
d~ oficiales hay un círculo cuyo objeto es fortalecer el espíritu militar é instruirse en los conocimientos de la profesion.
La Landrvehr consta de 293 batallones de
Infantería con 245,534 hombres, caballería y
tropas auxiliares, pudiendo elevarse hasta
500,000 hombres el número de los individuos
de reserva.
La Landsturm no puede l!ler llamada más
que en caso de guerra y para defender la in•
1
tegridad de la patria, limitándose en operaciones de campaña al territorio nacional.
En las maniobras de Francia, el general
Lewal ha demostrado la posibilidad de asociar
largos y profundos estudios teóricos á las cualidades propiaa del hombre de accion. La prensa profesional ha hecho juicios analíticos muy
lisonjeros para el expresado general, como director de las últimas maniobras.
• Algunos casos de insubordinacion en regi.
mientos extranjeros, han sugerido consideraciones diversas sobre el tacto de mando. El
general Letona, en sus notables Con{erencias,
pedía que los jefes fueran algo psicólogos, que
observaran y penetraran bien en las diversas
aptitudes é inclinaciones de sus subordinados.
No es tal vez necesario que se explique en la
Academia general, Psicología; pero sí es un
hecho que todos nos ejercitamos diariamente,
áun sin notarlo, en estas observaciones, sobre
lo que llamamos el carácter ó el genio ó las
cosas de Fulano: ¿por qué no habríamos de
leer siquiera los tratados, que son la consecuencia de esas observaciones recogidas y expuestas con cierto órden, analizadas con todo
el rigor posible, y comprobadas por una comparacion constante? Porque no hay que olvi•

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                  <text>La Ilustración Militar : Revista literaria, científica y artística</text>
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                  <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional.</text>
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                <text>La Ilustración Nacional, Revista literaria, científica y artística, 1884, Año 5, Tomo 2, No 41, Octubre 20</text>
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                <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional. </text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>LA ILUSTRAO1O~ MILlTAR
fantasía presentaba como hacederas y fáciles, empresas de imposible realizacion, hoy esa misma fantasía es la que, olvidando glorias pasadas y sin parar mientes en hechos ni en razones, afirma que
España no puede aspirar á futuros engrandecimientos, y que debe resignarse á ser el ménos civilizado entre los pueblos civilizados, ó el más civilizado entre los pueblos sa!Yajes.
Para combatir este menosprecio de nosotros mismos, constante rémora de todo progreso en nuestra
vida nacional, creo yo que es conveniente recordar
nuestras antiguas glorias y deducir de Jo que fuimos lo que aún podemos ser; que así la Historia, al
relatar lo pasado, sirve de enseflanza para Jo porvenir.
Y aquí tiene V., amigo mio, explicada la intencion que me decidió á escribir mi libro titulado
Lajilosoffa española, en el cual procuré recopilar lo
que habían dicho los beneméritos escritores D. Gumersindo Laverde, D. Francisco de P. Canalejas,
D. Federico de Castro, D. Patricio de Azcárate, don
Juan Yalera y algunos pocos más que, contrariando la vulgar creencia de nacionales y extranjeros,
habían demostrado que Espafla era la patria de
grandes pensadores, cuyos nombres debían colocarse al lado de los más insignes nacidos en exti afia
tierra.
Llegó el segundo centenario de la muerte del
preclaro dramaturgo D. Pedro Calderon de la Barca; mi excelente amigo D. lllanuel M. J. de Galdo
dijo en la velada literaria que se celebró en honor
del inmortal autor de Los LusiMas, que seria conveniente conmemorar este centenario; y viendo yo
que corría grave riesgo de q11e las palabras del seño1 Galdo se las llevara el viento, como vulgarmente se dice, me apresuré á redactar una proposicion
y á presentarla on la Junta general de la Sociedad
de Escritores y Artistas que se verificó la noche
del 30 de Junio de 1880, porque tenia esperanza en
que la conmemoracion de la gloria del autor de La
oida es suciio y de El Alcalde de Zala11wa levantaría
dura:.te algun tiempo nuestro espíritu nacional,
recordando que España era la patria de un poeta
dramático que, en la Edad Moderna, tan sólo tiene
un rival, segun unos, 6 un superior, segun otros,
pero de todos modos, .ww solo, el gran Sbakespeare;
y mi esperanza se realizó por completo, porque el
nombre de Calderon lo conmemoró solemnemente
Madrid; y con Madrid todas las provincias de Espa1'la; y con Espafla, Europa entera; y con Europa todos los pueblos de las demas partes del mundo civilizado.
Siguiendo en mi propósito de destruir la vulgar
preocupacion que nos empequefiece y nos incapacita para todo empeño que redunde en honra de
nuestra patria, he procurado coadyuvar al desenvolvimient.o de la idea de la reconstitucion de la
unidad ibérica, por medio de la union, hoy amistosa
y mañana fraternal, entre los portugueses y los españoles; union que, en mi sentir, es el único camino
para que Portugal y Espai'la lleguen á formar, en
plazo más ó ménos próximo, los Estad.os-Unidos de
Iberia, y despues la nacionibérica.
Mi folleto, La historia literaria de Espa"iia, donde
con motivo de exponer lo que falta en la Biblioteca
de Autores Españoles, bosquejé un cuadro del movimiento intelectual de Espafla desde la formacion de
1~. lengua castellana basta nuestros días; los estudios biográficos de D. Alonso de Ercilla, Garci-Lasso
de la Vega y D. Diego Hurtado de l\Iendoza, que he
publicado en el Almanaque de La fl11stracion Española y .imcrica1ia, durante los af\os 1881, 1882 y
1883; mis apuntamientos críticos sobre Cervántes y
m Quijote, y algunos otros escritos mios, aunque
muy diversos por los asuntos de que en ellos se trata, todos coinciden en un punto, ó mejor dicho todos se hallen encaminados á un mismo fin: reanimar nuestro decaido espíritu nacional conmemorando las glorias patrias y los espafloles ilustres, recordando la ciencia de nuestros sabios, la inspiracion de nÜestros poetas, los descubrimientos de ·
nuestros navegantes y las hazañas de:nuestros soldados.
En mis estudios histórico-literarios, amigo D. Ar-

turo, no he pretendido ganar plaza de erurlito ni
de bibliófilo; porque sin hacer intempestivo alarde
de modestia, sé yo muy bien todo lo deficiente de
mi erudicion y de mis conocimientos bibliográficos;
y asi es que no me he dedicado á dilucidar oscuros problemas de nuestra historia, sino á repetir
lo muy sabido, pero por desgracia nw,y olrJidado;
á repetir esta verdad, que parece imposible que
baya sido puesto en duda: el pueblo que produjo en la Edad Media á San Isidoro de Sevilla, Raimundo Lulio y D. Alfonso el Sabio, los judíos Maimónides y Avicebron y el árabe Averroes; el pueblo
que en la época del Renacimiento, en las obras de
Luis Vives, inició la reforma llevada á cabo por el
insigne Bacon, y al descubrir el Nuevo .Mundo completó el conocimiento geográfico del planeta en que
vivimos; el pueblo que ha producido al primero de_..
los poetas épicos en prosa, el gran novelista Miguel ·
de Cervántes Saavedra; el pueblo cuya poesía
popular ha llegado en su Roma1icero á producir
algo semejante á la épica de la antigüedad clásica,
y en su poesía erudita ha engendrado Los 2usi~das
de Camoens, el más bello, en sentir de Fedéi'ico
Schlegel, de los modernos poemas épicos; el pueblo
que en legislacion puede presentar esos monumentos que se llaman Las Siet~ Partidas, el Libro del
Co11sulado d-J Barcelo11a y las L~y•s de I ndias; el pueblo que en la historia de la ciencia médica ocupa un
puesto de preferencia, segun han demostrado el
sabio D. Antonio Ilernandez .Morejon y el erudito
D. Anastasio Chinchilla; el pueblo cuyos pintores,
escultores, arquitectos y músicos llenan con la fama
de sus nombres y el elogio del mérito de sus obras
muchas páginas de la historia de las bellas artes; el
pueblo que en su teatro nacional de los siglos xv1
y xvn presenta un monumento literario, cuya
grandeza cada dia es más admirada por la critica
moderna; el pueblo cuyos hijos ilustres tanto han
cooperado al progreso de las ciencias y de las artes,
inspirándose con su gloriosa historia, no debe dejarse caer en ese degradante letargo, que el egoísmo individual pretende revestir con las formas de
sabia prudencia y meditado conocimiento de la debilidad de nuestra vida nacional.
El ejército puede contribuir poderosamente á levantar los moribundos ideales de nuestra patria;
pero para que así suceda es necesario cambiar radicalmente el concepto que sirve do base á la organizacion de nuestras instituciones militares. A este
fin se han dirigido mis explicaciones durante tres
aflos en la cátedra pública del Ateneo de Madrid,
mis discursos en el Parlamento y mis proyectos de
ley cuando he sido diputado á Cortes; mis folletos y
artículos sobre organizacion militar, mis conferencias sobre principios de la ciencia de la guerra en
e!Ateneo del Ejército y de la Armada, y hasta en
la parte que he tomado en el proyecto de erigir un
sepulcro monumental al ilustre Villamartin, y en
los preliminares del centenario del marqués de
Santa Cruz, he procurado no poner en olvido lo que
puede considerarse como fundamento de mis ideas
acerca del arte y de la ciencia de la guerra. Diré
á V. algo acerca de este punto.
(Se concluirá)

LUIS VJDART.

BIBLIOGRAFÍA
Episodios militares. por el Teniente General
D. Antonio Ros de Olano.

Con este titulo, modesto y sencillo á la par, acaba
de dar al público el sefl.or marqués de Guad-el-Jelú
un volúmen de 255 páginas en 4.0 , que forma un
libro lleno de amenidad y notable por muchos conceptos.
Punible irreverencia seria el que pretendiéramos
hacer nosotros un exámen critico de obra que tan
autorizada firma lleva al pié; pero tambien pudiera
achacarse á descortesía el que guardáramos silencio cuando ocasion propicia se nos ofrece de rendir
á su autor homenaje de respeto, que á la vez serlo
debe de gratitud, pues su atencion·y benevolencia
se ha mostrado haciéndonos don de un ejemplar
avalorado con afectuosa y expresiva dedicatoria; y

ante esta consideracion cualquiera otra cede desde
luégo el paso, porque es preferible pecar de osados
que de desagradecidos.
Por otra parte, nuestra tarea no es dificil. Con
decir que los Episodios militares son dignos de la.
acreditada pluma que los ha escrito, pudiéramos
darla por cumplida. El alma del general Ros de
Ola.no es siempre jóven; por un extraño privilegio,
sus facultades lucen poderosas, y á juzgar por su
libro, el corazon palpita hoy á impulsos del mismo
entusiasmo que conmovió sus fibras en los dias que
un amigo del alma le dió á conocer por vez primera las estrofas de ese poema inmortal que sellama El Diablo Mundo, y le encargó hacer el prólogo •
de ese libro extraordinario.
Abrid por cualquier página los Episodios militares, y no tendreis valor para cerrar el libro sin terminar por lo ménos el capitulo ó articulo que os toque en suerte. ¡Qué interes en. unos! en otros ¡qué
deleite! ¡qué amenidad! y en todo, ¡qué admirable
estilo, qué cultura en el lenguaje, qué agradable
delectacion!
El talento se muestra alli en diferentes formas.
Con el episodio que lleva por titulo ((De cómo se
salvó Efüondo y por qué fué condenado Lecaroz,» el
corazon se oprime de dolor, y Ia:s lágrimas acuden
á los ojos; es una narracion dramática que vale un
poema. Muchos de nuestros lectores recordarán que
con la lectura de este conmovedor episodio inauguró
el general Ros de Olano la velada del Centro ~lilitar,
obteniendo una ovacion tan espontánea como afectucsa del numeroso público que concurrió al acto.
Otro episodio, en que figuran como principales
actores los individuos de la Legion Argelina, es un
perfecto cuadro de las costumbres militares, de
aquellas tropas asalariadas, conjunto heterogéneo
de individuos pertenecientes á distintas nacionalidades; gentes unidas solamente por el vinculo de la
disciplina, que su general, Bernell, mantiene á toda
costa. Hay vigorosamente trazados algunos caractéres que se destacan del cuadro. El Chori, aldeano
socarron que va solo á su negocio y procura sacar
partido de todas las situaciones; el cura provinciano, que la vejez retiene en su presbiterio, cuando
sus aficiones lo llaman á la vida montaraz del guerrillero; el impertérrito general; los dos soldados
calumniadores, y basta aquel infeliz escéptico que
entre participio y geru11dio, es decir, entre bebido y
bebiendo, espera la muerte; todos estos tipos están
trazados á grandes rasgos, pero de mano maestra.
A veces el autor muestra singular gracejo y con
una frase ó cor{&gt;una situacion hábilmente presentada hace acudir la risa á los lábios. Imposible es leer
la descripcion de la carga á fondo de los lanceros
de Zarandaja sin prorumpir en una espontánea
carcajada, cuando al llegar el momento del repcl111,
la yegua del héroe se detiene para dar al mundo el
producto de sus amores clandestinos con el asno
del cantinero. Otro tanto sucede en ciertas disertaciones sobre las costumbres de la tropa en la guerra de los siete años, y con algunas escenas de campamento y de combates.
Sin transicion brusca se pasa durante teda la
lectura de un extremo á otro; de lo dramático á lo
jovial, y viceversa. Parece como si el autor se hubiera propuesto demostrar que á sus facultades les
es permitido mover todos los afectos, como á su
pluma recorrer todos los géneros de la literatura.
Esta aptitud especialisima del general Ros de Olano
es para nosotros la más digna de ser ensalzad&amp;.
No terminaríamos en mucho tiempo si hubiéramos de seguir enumerando todo lo que en este libro
nos agrada, porque nos agrada todo. Recomendamos á cuantos nos lean que juzguen por si mismo•
adquiriéndolo, plenamente convencidos de que serán de nuestra opinion. Es uno de esos libros que
leemos devorados por la impaciencia de llegar al
término, que á la vez tememos concluir, y que dejan en el ánimo una agradable impresion.
Se vende...este volúmen, al precio de 3 pese~&amp;I
ejemplar, en las principales librerías de Madrid,
en la redaccion de La Corrcspondc1tcia11lilitar, y en
la de nuestra Revista.
Imp. de •• Rublaoa, pl&amp;JI d• 1, P1Jl1 ?, J11drld,

11 11111118111 llllffill
REvrsT A

•

DECENAL

=========¡r==== ~··= ========,;=:=.==---==-==-==
ADMINISTRACION Y REDACCION

10 DE OCTUBRE DE 1884

Almirante, 2, quintuplicado.

SUMARIO

TOMO 2.0 -NúM. 40

finados en la especialidad la conciben. Se in- ciativa y perseverancia le imponen al exámen
GRABADOS: El almirante Courbet, jefe de la escua- troducirá tambien un gran cambio en ciertos de la opinion pública. Se distingue de la gran
dra francesa en el mar de la China.-El globo del usos y formalidades nimias de la vida militar masa de los funcionarios públicos espafioles
capitan Renard, elevado sobre los talleres de Jlleu- .len guarnicion. Se consentirá una mayor ini- en que no es posible dejar de juzgarlo: hay
don.-1-Iospital-barraca para coléricos.-Excelen- ciativa en todos los casos al oficial, y áun al
que condenarle ó absolverle, hay que enco tísimo Sr. Teniente General D. José de Reina y
soldado.
Se
preferirá
tal
vez
poca
gente
muy
miarle ó contradecirle; imposible un término
Frías, Vicepresidente del Cong reso.-Francia:
de omision ó indiferencia.
Tiro nacional en Vincennes.-Tipos militares: An- apta á. mucha de aptitud dudosa.
taño.-Hogaño.
:{.¡a g"uerra, en fin, parece destinada á tomar
El general Salamanca parece, en efecto, opiTEXTO: Crónica, por D. Alfonso Ordáx.-Las luchas tanfas formas singúlarísimas, que el estudio de nar que á. los altos puestos de mando ó de redel pensamiento (conclusion), por D. Luis Vi- la táctica ordinaria no puede bastar ya á un presentacion se va á hacer algo, y no á no hadart.-Excmo. Sr. Teniente General D. José de oficial de nobles aspiraciones.
cer ni dejar hacer. Va á las Cortes y uo cesa
Reina y Frias, cond~ de Oricain.-El almirante
Las marchas por desiertos, las travesías de un solo dia de presentar reformas mejor ó
Courbet.-El tiro nacional de Vincennes.-La narios, los problemas de alimentacion, la previ- peor meditadas sobre cuantos problemas convegacion aérea.-Antaflo y hogaño.-Estudios hission
del tiempo, los problemas politicos, expe• sidera de solucion urgente. En la capitanía
t?ricos: Orden militar de Alcántara (continuaCion), por D. Angel Alvarez de Araujo y Cuéllar.- diciones como la de W olseley, comisiones general de Valencia, y lo mismo bajo el asEl ejército y la }larina inglesa (conclusion), por como la de Gordon parecen exigir conoci• pecto de sus atenciones militares como bajo el
D. E. Bonelli.-Hospitales-barracas para coléri- mientos muy heterogéneos, y hasta un género
de sus relaciones inevitables con la política
cos, por D. E. Labaig, ingeniero militar.-Bibliode
disciplina
ó
relaciones
jerárquicas
muy
&lt;lis
general,
el general Salamanca es objeto de
grafia.-Anuncios.-Sobre cubierta, por D. Eduartinto
del
que
parece
tener
por
ideal
hombres
do de Palacio.-Variedades.-Obras de D. Emilio
una atencion irritada ó benévola, segun los
Bonelli.
autómatas. En prevision de todos estos des- distintos intereses que afecta. Ocupa, en fin,
envolvimientos y trasformaciones inesperadas, una de las direcciones reservadas ordinarianosotros
no cesaremos de pedir:
mente á los que desean quedar olvidad~,s y
CRÓNICA
l.º Una instruccion preliminar, basada en como de flanco, en el torbellino de las pasioContinúa Francia muy preocupada con el el método que designa la expresion lecciones nes políticas, y hé aquí otra vez al general
giro y desenlace que pueda tener su couflicto de cosas. Ver mucho, observar mucho, expeSalamanca obteniendo, como de costumbre, el
con. China. El bombardeo de Kelung se ha co- rimentar, en fin, y aprender prácticamente en
privilegio de una notoriedad extraordinaria.
menzado con fortuna para las armas france- lo que consisten las grandes generalizaciones
Un pensamiento suyo, al parecer de trascensas. Las posiciones de Morne y San Clemente de la ciencia moderna, la ley de la pesantez,
dencia definible, ha sido asimilado en imporhan sido tomadas con pocas pérdidas, en rela- la ley de la persistencia de la fuerza, la ley
tancia á una cutstion de órden público. Ha
cion á las experimentadas por los chinos. El de las proporciones definidas en química, la exigido, por tanto, una vista en Consejo de
almirante Lespes ya habrá ocupado á estas ley de la relatividad en el espíritu.
ministros, y ha salido de él sin novedad, ó más
horas Tamsuy.
2. º Coordinar despues estos conocimien- bien con la novedad de haber sido aprobado.
Inglaterra sigue con su habittfal politica de tos, ó lo que es lo mismo, repetir este mismo
Los militares podremos, pues, surtimos de
audacias extraordinarias y hábiles recogi- estudio bajo un plan lógico. Pasar, pues, una
los alimentos más indispensables á la subsismientos. Toca el turno á éstos, pues ya ha revista general á todas las principales ciencias,
tencia en los puntos que designará oportunadado directamente explicaciones sobre la cues- por el órden en que necesitan ser estudiadas.
mente nuestro cuerpo de administracion. Que•
tion de Egipto, para evitar una accion ulterior Los hechos matemáticos, por ejemplo, descandaremos así emancipados á la torpeza y á la
de las principales potencias.
S'an en los axiomas, son un simple desenvolví· codicia del comercio, que en su mayor parte
El Mhadi marcha al Nilo Blanco, tal vez miento de éstos por deduccion; pues el estudio
y en t?dos sus ramos ofrece el triste espec para atravesarlo por Duem. Gordon, despues de la lógica debe preceder al de la matemátitáculo de una i1'regularídad permanente en
de haber bombardeado á Berber, ha vuelto á ca, y la misma consideracion será aplicable sulos pesos, calidad de géneros, tipos de precio,
Kartum.
cesivamente á los hechos dinámicos, fisicos, aseo del local y formas ú co,·tesía del mosProcuramos evitar siempre con tanto cuidado químicos, de fonna ó estructw·a (morfvló· tmdo1·.
·
el prematuro elogio, como la censura irreflexi- gicos 6 anatómicos) y de funcion (p,·axeolóva; pero forzoso es reconocer que hombres gicos ó fisiológicos, sin limitacion á la especie
Se ha pretendido en todos tiempos influir ó
como Górdon houran al país de su nacimien - humana).
dirigir la conducta humana con sujecion á
to. ¡Qué carácter tan inteligente y perseveran3.º Acudir con este caudal de conocimien- ciertas teorías. Y entre los que más han prote revela todo lo ocurrido á este singular hom- tos fwzda111,enfales á la especialidad que se
curado su predominio por la coercion eficaz
bre de armas!
prefiera, sin confinarse en ella hasta la ofus- (vulgo niolencia), es inútil decir que hay homEl estado general de Europa puede definir- cacion, hasta el olvido de que hay un consenbres que han creido sinceramente quo la huse por un inmoderado movimiento ó tenden- sus entre todas las ciencias, y que no hay, en
manidad debía sacrificar su bienestar presente
cia á la aecion exterior, De ahí las excitaciones fin, en el mundo una sola cosa absolutamente
á las problemáticas bienandanzas de_otra vida,
de la prensa á la formacion de ejércitos colonia• independiente de las restantes.
ó á extremos ideales de vil·tud, honor, deles. Esto traerá nuevas complicaciones á la orber, etc. Pero hay otros (tal vez la mayoría),
ganizacion militar, y mayores exigencias de
El geneml Salamanca: hé aquí la cues- que han hecho á este caso inmoderada aplicainstruccion general ó científica para el o_fü_:ial. .tion d_el día. En cualquier puesto que este gecion de la famosa l(}y del embudo. Por esto es
Será - predso aprencler muchas . cosá'; que neral ocupe, ya sea jefe de columna, ya.dipulícito mirar ya con cierta desconfianza á los
no caben sin duda en t!l marco estrecho tado, ya capitan general de &lt;lislrito, ya direc-·
quci eu iiomhre de un honor y un deba ü
de la m~icia; tal como algunos militares con- tor de llll ramo., sus raras cualidades de inicuyos rigores se eluden CO!l el mayor cui&lt;la0

�o47

LA ILUSTRACION MILI'l'AR

LA ILUSTRAClON MILITAR

546

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!lti~pfT.11.-lllílR.IC 1 1• 11: 1 Cf,I.EJ:lt'n,

Pla,10 de coí,jzrnto: l. Barraca~ para 4.0 enfermos.-2. IJ.. para enfermo;; graves.-3. IJ. para cvnvaleci~ntes.
4, Diversas dependencias.-5. Fumigaciones.-6. Depósito de hielo y desinfectantes.- 7. Cochera y caballe:iza.-8. Cuerpo tle guardia. Bombas de incenJiv·¡,
9. Lavadero.-10. Estufas para la desinfeccion.-11. Cadáveres. Gabinetes químico y micrográfico.
.Bal'racas: l. 8alas para !O enfermos.-?. Retretes,-3. llampa•. ·1 B, C. IJ, Cuartos disponibles.-4. Estufa,-5. Mesas.

EL r,LOBO PEL (APIT.l\ fíES.IR:' J:LEYADU ~or,RE LO, T.\L'..!.RES DE Mrt:DOX

�LA ILUSTRACION MILITAR
548
do, parecen querer el incalificable absurdo de
grandes masas de hombres hambrientos, y
honrados ó dóciles á la vez.
Esto es un imposible de órden natural. El
hombre, constituido por necesidades, susceptibles de clasificacion y coordinacion, tiene
tanto derecho como deber dé satisfacerlas.
Puede aún deRenvolver lo más posible su
personalidad, y el limite de este desenvolvimiento está bien marcado por el desenvolvimiento de otra personalidad. Mi derecho está
perfectamente limitado por el de otro; pero en
tanto que el conflicto se evita, mi bienestar individual es de tal modo necesario, que sin él
no se podría hablar con propiedad de una sociedad enteramente ci1,ilizada, pues la sociedad ha de contener absolutamente el bienestar
de todos sus individuos, sin excepcion, para
merecer por completo aquel noble calificativo.
Este criterio tan sencillo y terrenal de lo
útil, resuelve, sin embargo, todos los más árduos problemas. Porque lo útil no es lo que á
mi me conviene, sino lo que conviene á todos,
sin excepcion de mí. El motivo de la accion
es, pues, fácil de analizar y comprobar en cada
caso, y así, de su bondad relativa podemos f,¡.
cilmente juzgar, segun la mayor cantidad de
bien comim que produce, en conciliacion con
nuestro propio bien, porque es claro, que lo
que sen bueno al to/al, ha de serlo tambien á
las partes.
Se dirá que lo útil varía. ¿Pues no ha de variar? Como varía todo. Varía y progresa. El
salvaje australiano sólo piensa en él. El hombre vulgar, en él y sn familia. El hombre de
ciencia, en él, en sn familia, en su ciudad, en
su patria y en la humanidad. La concepciou,
pues, de lo verdaderamente útil, de la utilidad colectiva 6 de todos, depende de un
desenvolvimiento intelectual. Por eso exige
instruccion científica para poder investigar
on cada ca110 lo que resultaría para la humanidad si todos los hombres obrasen de
tal ó cuál manera; si todos los hombres asesinasen, por ejemplo, ó si todos se compraciesen, por el contrario, en prestarse una constante proteccion.
El e,apitalista que da al obrero un sueldo
evidentemente insuficiente para sus necesidades primeras, tiene una concepcion de lo útil
casi inferior á la del salvaje, pues no ve que
las consecuencias de su egoísmo ininlaligente
(el robo, el incendio, el asesinato) $Í á él no le
alcanzan, alcanzarán con seguridad á sus hijos.
El problema económico contemporáneo no
tiene otra solucion que la moral de la utilidad general, tal como la dejamos bosquejada.
El sistema de la libertad brutal, de la concurrencia, hoy dominante, nos conducirá á las
más espantosas guerras exteriores y civiles.

•

•

Hemos dicho que para una concepcion cada
vea más perfecta de esta moral, es indispensable la instrnccion científica. Pero hó aquí la
cuestion. ¿Cómo se poclrá exigir que lea, que
se instruya, á un hombre bloqueado por la miseria? Luego lo _primero que es indispensable
para mandar, es colocar al inferior en condiciones &lt;le poder obedecer. Descuidar este pun-

549

LA ILUSTRACION MILITAR
to, equivaldría á decir ,anda• á un individuo
que tuviera ligaduras en las piernas.
De aW nuestra constante tendencia á encomiar todo cuanto de más cerca 6 léjos se refiere al problema previo de las primeras necesidades. De aW nuestros esfuerzos anteriores
por hacer del Centro Militar de Madrid una
gran cooperativa, y de ahí, en fin, que reconociendo el triste estado de la iniciativa individual en Espalía, aconsejáramos en ocasiones diversas el suministro de ciertos alimentos por el sistema empleado en el del pan.
Al general Salamanca se debe la realizacion de este hecho, y es imposible dejar de
reconocer la trascendencia real de una disposicion que, enlazada con otras análogas, dará
por consecuencia un ostensible mejoramiento
de las condiciones materiales de nuestra.ificialidad, y en seguida un aumento paralelo De
consideracion social y facilidades de instruccion. De consideracion social hemos dicho,
sí; pues las clases acaudaladas, y áun muchos
industriales afortunados, desdefian nuestro
uniforme, porque es una declaracion de pobreza. Leen en las mangas la cifra precisa de
nuestros escuetos medios de subsistencia.

poner un 50 por 100. A ménos que no se corodoliesen nuestros políticos los primeros, del
decaimiento de esta industria. En Inglaterra se pide á cada ciudadano una declaracion de lo q11,e tiene y gana. Con arreglo á
este dato hace la Hacienda el repartimiento.
Suele haber declaraciones falsas; hay para
esto correctivos, y la Hacienda, bien informada, sube á veces la contribucion sin consultar
al interesado. Este puede reclamar. Si calla,
otorga.
En fin, los hombres estudiosos no abandonan problema alguno porque sea difícil. El
que aspire á ser hombre político debe saber,
ante todo, que hay que estudiar mucho y sin
descanso, para cumplir dignamente con esta
gran mision de todos los altos mandos: conciliar intereses diversos y acrecer incesantemente el bienestar genera l.
En el cuadro de las necesidades primeras,
rio entran sólo las de alimentacion. Hay que
anadir á éstas las de alojamiento. Pues bien,
el general Salamanca cree poder asignar un
plus para gastos de casa, á los oficiales que no
tengan pabellon. Este plus consistirá en seis
duros mensuales para los subalternos, nueve
para los capitanes y doce para los jefes.
Si esto se hace, imposible será negar al general Salamanca las condiciones de un verdadero hombre de gobierno. Aumentar el bienestar de una colectividad por combinaciones
complejas ~e los propios recursos: eso es gobernar. Lo demás es teatro. ¡Triste teatro, lléno
de dolor, é injusticia cruel por todas partes!

Hay un vulgo que juzga cursi 6 prosáico
ocuparse de este género de cuestiones sociales.
Suenan mal en sus poéticos oídos las triviales
palabras de carne, pan y otras semejantes.
Pero bay que advertir que este vulgo come, ó
es tan desdichado que viste á la moda en vez
de comer, y se queda tan satisfecho. Un mono
sabio tendría poco que envidiará esta clase de
séres humanos. Pero en compensacion hay
Aun entra en el cuadro de las primeras nepensadores como Leroy Beaulieu y otros economistas, que ponen particular empelío en cesidades la de ropas. Llegar á obtener gaconseguir c¡ue todo hombre sea bien alimen- rantías para el disfrute de un mínimum de
alimentacion, casa y vestido, que no autoritado.
Esta escritor ha combatido recientemente ce ninguna queja sobre las condiciones mateel repugnante impuesto de consumos, y dice riales de vida, es el primer paso de toda reorque el obrero francés no gana para vivir es- ganizacion, no!&gt;ª militar, sino social.
Terminemos felicitando al cuerpo de Admitando el pan á 32 céntimos kilo y la carne
nistracion
militar por su inteligente concurso
á 1'50 pesetas. Y con razon replica El Imal
pensamiento
de su director. Y créanos esa
parcial: , ¿Pues qué diría en Espal'ía, donde
oficialidad
que
tanto
lucha en el libro y en la
está el pan á 44 céntimos y la carne á dos peprensa para obtener ciertos ideales de reorgasetash
nizacion.
No hay camino mejor para conse¿Qué diría, en efecto, en este país donde
guir
fuerza
y prestigio verdaderos, que el de
todos los gastos del Estado los sufraga el pocontribuir
á
la solucion del problema econóbre, obligado á comprar al por menor géneros
mal pesados y adulterados? ¿Qué diría del es- mico en los términos en que lo está hacienpectáculo que ofrecen matuteros y vigilantes do ahora mismo.
¡El ayuntamiento de M:adrid, preguntanen esta coronada villa? ¿De los carros detenidos horas enteras, aguardando la invesliga- do á la Administracion militar las con&lt;li·
cion? ¿De los perjuicios que prefieren á este ciones en que podría atender al suminisotro de molestias y tiempo? ¿De sus protestas tro público de pan en caso de carestía extraory lamentacionesi ¿De las mujeres que entran dinaria! ¿Qué más gloria puede desear ese digcarne bajo sus vestidos, ó en el pecho? ¿Del no cuerpo y el ejército á que pertenece? ¿No
numeroso y costosísimo personal que la per- podría esto confirmar lo que tantas veces hemos insinuado? ¿No podría ser esto indicio de
cepcion de este impuesto exige?
Pero ya estamos oyendo gritar á nuestros que el ejército en Espalía tiene los elementos
desgraciados hacendistas: , ¿Y con qué recur- de fondo para una completa reorganizacion
social? ¿Se le negará, al ménos, una ilustracion
sos va á cubrir el Estado sus atenciones?&gt;
Pues con la aontribucion única sobre la ren- en progreso creciente, un companerismo fortata, y sólo en casos extremos con los impues- lecido en la desgracia, y una disciplina tan real
tos, sobre artículos que no sean de primera cuanto mal conocida 6 apreciada?
necesidad ó sobre recreos fútiles.
ALFONSO ÜRDAX.
Sobre los billetes de toros, por ejemplo, el
Estado podría sin escrúpulo de conciencia im•

A combatir en defensa de las ideas que somera- de poner nuestra poca ó mucha iftteligencia al sermente acabo de enumerar, he consagrado varios vicio desinteresado de la verdad; porque bien pue(Co11clusio,i.)
artículos en la Rer,isla de España, en la Reoista, del de decirse que la verdades el contenido de la razon,
y allí donde está la razon, la victoria es segura; la
En primer lugar, comenzaré recordando que en Ateneo .Militar y en la Reoista .Militar Española, y
razon
concluye siempre por tener ra.::::on.
castellano hay una palabra, MILICIA, casi olvidada, cuatro ó cinco folletos, de los cuales mencionaré e¡
Hasta en las luchas de la fuerza, hasta en la
titulado:
Armamciito
Nacional,
en
el
cual
expus8
la
1&gt;ero-que debe volverá estar en uso; palabra que
guerra, en último y definitivo resultado siempre
designa el conjunto del arte y de la ciencia de la teoría de la organi1acion del ejército; y otro cuyo prevalece la razon; cuando la victoria causa estado,
guerra, así como politica es el conjunto del arte y titulo es: La i1istrucci01i militar obUgatoria, que puepuede afirmarse que la razon estaba con los vencede la ciencia de gobernar; 1nedicina, el arte y la de considerarse como la aplicacion a la práctica. de
dores. Ya vislumbraba esta verdad el Rey Sabio
ciencia de curar las enfermedades humanas, y otras la antedicha teoría.
Al procurar que no se perdieran en la rosa co- cuando escribió en Las Partidas que en In. guerra
semejantes que se podrían citar.
mun
del cementerio de la Patriarcal los restos mor- el que tiene razon lleva ventaja á sus adversarios; y
Ahora bien, mi razonamiento es muy claro; sienel más conocido de los modernos filósofos franceses
do la. guerra un hecho social, la milicia es una cien- tales del malogrado D. Francisco Villamartin, y al
ha
dicho: la causa de la civilizacion jamas ha i:-ido
cia perteneciente al grupo de las llamadas ciencias indicar a V. la altísima conveniencia de conmemovencida; de donde se deduce que siempre han conrar
el
segundo
centenario
del
nacimiento
del
marmorales y políticas ó ciencias sociales. A primera
seguido la victoria los que deíendian el progreso
vista quizá. parezca poco importante, cuando no qués de Santa Cruz, no olvidaba yo que llamando humano, que eran los que coqibatian teniendo la
inútil, este cambio de concepto de la milicia, que la atencion pública sobre estos preclaros trata- razon de su parte, segun el atinado consejo del
tradicionalmente se hallaba colocada en el grupo distas de milicia, se conseguiría que ruesen leidas
autor de Las Partidas.
de las ciencias matemáticas; pero á poco que se re- ~us obras, y todos los lectores verían que ni las
Buscar desinteresadamente la verdad, decir
flexione se comprenderá toda su trascendencia en Rejle:»iones Militares de Santa Cruz, ni las Nocio- siempre la verdad, combatir de palabra y de obra
h esíera de la instruccion que ha de darse en las ciones del Arte Jl/ilitar de Villamartin, se podían por la verdad, y hasta, si fuere necesario, morir en
Academias militares y en sus aplicaciones al orga- clasificar como libros didácticos semejantes á los defensa de la verdad, hé aquí las reglas morales
nismo del ejército, que debe ser considerado como tra.tado1dc ciencias matemáticas.
9'era error, y estupendo error, haber clasificado que, estrictamente practicadas, producirían lama1:\ escuela militar de la nacion, segun la atinada
la
milicia entre las ciencias matemáticas, no lo era yor suma de bienes que cabe realizar dentro de lns
frase del conde de Moltke.
limites de la naturaleza humana.
Sustituir en las Academias militares el predomi- menor la idea, vulgarmente admitida, de que la
El más grande de los pensadores mode1 nos, quizá
nio del estudio de las matemáticas con otros estu- cultura científica y literaria perjudicaba á. los mi- el más grande de los pensadores que hasta ahora
litares;
y
esto
se
decía
en
Espana,
en
la
Península
dio!!! verdaderamente propios de la profesion de las
han nacido, el autor de la Critica de la raum pura,
armas; en primer término la historia militar en Ibérica, aquí donde, segun la acertada observacion ha escrito proíundas consideraciones para destruir
sus dos distintas manifestaciones; historia de las de los hermanos Federico y Augusto Schlegel y de el error más grave de la filosofía moral, la atenuait.leas militares tal como aparece en las obras de los M. Simonde de Sismondi, las letras y las armas han cion de la exigencia de decir siempre la verdad,
~ratadistas de milicia; é historia de los hechos mili• vivido siempre en amiga.ble consorcio; aqui donde suponiendo que existe un cierto derecho á. mentir
t:lres, esto es, historia. de la guerra y de la organi- fueron soldados nuestros tres mayores genios del por caridad. Jamas la mentira puede ser un bien.
zacion de los ejércitos, y despues moral militar, es- arte, Cervá.ntes, Camoens y Calderon, y donde mu- Se me dirá. que esto no es exacto, porque para dar
trategia, táctíca, geografía militar, reconocimientos rió en un asalto el Maestre de Campo Garci-Lasso á un hijo la noticia de la muerte de su padre es nemilitares, los conocimientos matemáticos suficien- de la Vega; aquí donde generales como D. Diego cesario runtir JJ()r car·idad, puesto que no se le dice
tes para poder levantar planos militares, que no re- Hurtado de Mendoza, el príncipe de Esquilache, don sin prellmbulo: «Ha muerto tu padre.)&gt; Aun en este
quieren la exactitud de los planos geográficos, de- Francisco Manuel de Mela, el conde de Rebolledo, caso, obsérvese que tampoco se le dice: «Tu padre
recho militar, comprendiendo bajo este nombre la D. Eugenio Gerardo Lobo y el conde de Norona, no está completamente bueno;» sino que se emplea
parte de derecho internacional y público que con se han desdef'l.ado de pulsar la lira del poeta; real- esta fórmula consagrada por el uso: (&lt;Tu padre está
Ja milicia se relaciona; tal debía ser el inmediato mente que para afirmar que la ignorancia es ma- enfermo, gravemente enfermo y sin esperanzas de
dre fecunda de las virtudes militares, era preciso
1 esultado de aplicará la ense1ianza profesional de
vida;)&gt; fórmula que el hijo sabe bien lo que significa
los oficiales del ejército el exacto concepto de la desconocer por completo la historia de las letras y y no Je queda duda de que lo que Je han querido
de las armas en la Península Ibérica. A combatir
riencia. de la guerra.
decir es que su padre ha muerto.
La cuestion del organismo que debe tener el ejér- tan absurda afirmacion dediqué yo las dos edicioNo J1ay ninguna ocasion en que sea conveniente
cito, tambien queda resuelta con la misma conside- nes de lfli libro Letras y Armas, y las coníerencias el usO de la. mentira. La verdad os hará libres. Si: la
que expliqué en el Ateneo de Madrid, desenvolvienracion ántes apuntada de que la guerra es un hedo el siguiente tema: La ciencia M la gxerra en sus verdad librará á los séres humanos de las pesadas
cho social; porque siendo esto así, todos los indivirelaciones con el estado actual de las demas ciencias. cadenas del error, que impiden á la inteligencia la
duos·que viven reunidos formando las sociedades
Creo, amigo mio, que lo dicho basta para demos- realizacion de todo el bien posible en esta vida terhumanas que se llaman naciones, tienen la obligatrar la exactitud con que afirmé, en el comienzo de renal.
cion moral y jurídica de contribuirá evitar la guerHe comenzado esta carta explicando la idea íunesta carta, que en mis escritos podrán faltar las exra, y caso de no conseguirlo, de combatir al lado de
celencias que avaloran las grandes obras literarias, damental de mis escritos y de mis discursos en el
la causa que consideran justa, •sta alcanzar su
Parlamento y en las asociaciones científicas y litepero que siempre se hallará. en ellos algo de la rectriunfo por medio de la fuerza, ya que con la fuerza
rarias, y despues, olvidando esta explicacion, he
ta intencion que ha guiado mi pluma, algo de mi
se pretenrie vencer á la justicia.
constante deseo de contribuir, en la medida de mis comenzado á desenvolver una teoría general acerca
Las perturbaciones del tlered10 causadas por los
fuerzas, á la defensa de la verdad, tan oscurecida á de las luchas del pensamiento en la Edad Moderna;
individuos, el crimen individual, debe y puede ser
y llevado por el enr.a,denamiento de mis raciocinios
veces por las nubes de la duda, y más aún por las
reprimido por las instituciones de seguridad, comhe vuelto á ocuparme de ideas ya emitidas ante•
densas sombras del error, que engendra el extraprendiendo con este nombre desde el alguacil que
riormente; ideas cuya completa exposicion requevío de la inteligencia y perpetúa el consentimiento
conserva el 6rden en el juzgado, hasta la Guardia
riría an.adir á lo ya dicho, largas y meditadas concivil que presta sus servicios en los caminos; pero de varias generaciones.
sideraciones, que ahora no serian oportunas, y por
En las luchas del pensamiento contemporáneo,
ias perturbaciones del derecho causadas por granlo tanto, me parece, amigo mio, que será lo más
luchas en que aparece puesto en tela de jucio desde
t.l.es agrupaciones humanas, ya se llamen partidos
prudente poner aquí término á los extravíos de mi
la cau.sa de las causas, el primer principio de todo lo
políticos en las guerrJL:i civiles 6 ya naclones en las
pluma, ofreciendo á. V. el testimonio de su sincero
que existe, hasta la realidad de nuestra propia exisguerras extranjeras, sólo pueden evitarse 6 tener
tencia; en las luchas del pensamiento contemporá- afecto su invariable amigo,
un íeiiz término mediante el concurso de todos los
LUIS VJO.\RT.
neo, los que permanecen indiferentes sirven á la
ciudadanos útiles para el servicio de las armas.
Madrid 5 de Setiembre de 18St.
peor de las causas, la del egoismo individual; egoísDebe desaparecer la diferencia entre militares y
mo cobarde que condenaba el gran poeta Aguilera
paisanos que hoy existe; porque en tiempo de paz
E1cmo. Sr. Tenienle General
todos los ciudadanos deben ser paisanos, y en tiem- escribiendo con noble indig-nacion:

LAS LUCil!S DEL PENSAMIENTO

•

•

de guerra tot.l.os deben ser militares.
Lo que hoy se llama ejército permanente, debe
trasformarse, como ántes indiqué, en la Escuela
militar de la nacion; los oficiales habrán de ser considerados como los profesores de milicia de sus conciudadanos; la permanencia en las filas quedará
reducida al tiempo necesario para adquirir la instruccion proíesional del soldado; por medio de exámenes debe consentirse la rebaja del tiempo de
servicio á los que prueben que ya saben la instruccion del recluta y la táctica de las tres armas; y de
todo lo dicho se tleduce que lo que hoy se nombra
s~rvicio militar obligatorio, debiera nombrarse iJis-

JJO

t1·:tccio1J militar obligatoria.

«No arrojará cobarde el limpio acero
Miéntras oiga el clarin de la pelea,
Soldado que su honor conserve entero;
Ni del piloto el ánimo flaquea
Porque rayos alumbren su camino
Y el golfo inmenso alboro~arse vea.»
Si: cuando vacilan y caen las instituciones sociales de los tiempos pasados; cuando la civilizacion
europea parece amenazada. de una decadencia moral semejante á ta que produjo la clesaparicion de
las antiguas civilizaciones del Oriente y del mundo
greco-romano, todos)os que vivimos en este último
tercio del siglo x1x, tenemos la evidente obligacion

•

D. JOSÉ DE B.EIHA Y FRIAS DE LATORRE
Cllnde de Oricain.
Nos complace el poder hoy dar cabida en las páginas de LA lLUSTRACros MILITAR al retrato del Teniente General D, José de Reina y Frias de Latorre,
veterano oficial de la primera. guerra civil, y distinguido caudillo de la segunda, en quien con extrana
íortuna se reunen muchas de las cualidades que
deben adornar al hombre dedicado á ejercer autoridad sobre sus semejantes, y las que son necesarias
al que vive en medio de las luchas políticas y sociales; sobresaliendo entre unas y otras una gran fir~
meza de carácter y una consecuencia acrisolada en

�óóO

LA lLtJSTRACION MILITAR

LA ILUSTRACION MILITAR

•

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D. JosE DE RETSA

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Y FRÍAS. YrCEPRESJDCWE DEL CO'-GRESO

FRANCIA.-Tmo

~ACIO~AL Es \'rscE~sE~

5ó1

�LA ILUSTRACION MILITAR

562

Cuenta el general Reina cincuenta y dos anos de
y 7 de Mayo, mereciendo la cruz de San Fernando.
efectivos servicios, y está condecorado con las granAscendido á primer comandante, fuédestinado al
des cruces de San Hermenegildo, Mérito Militar
afectos.
regimiento de San Marcial, tomó parte en las operaNació D. José de Reina en el pueblo &lt;le Fuente de
Isabel la Católica, San Gregario el Magno, Francis~
ciones llevadas á cabo en la Mancha y Valencia conco I de Nápoles; hallándose ade-nas en posesion de
la. Pena, provincia de Zamora, el 22 de Febrero
tra los rebeldes carlistas, y pasó despues á Catalude 1820, cuando Espafia entera se conmovía al grito
otras nacionales y extranjeras l de varias de disn.a, donde se encendió de nuevo la guerra civil. Haslanzado en las Cabezas de San Juan. Doce anos destincion por servicios de guerra.
ta 14 de Mayo de 1849 permaneció en activa campaSobresalen entre sus varias y a¡ reciables aptitupues fué cadete del regimiento infantería de Castin.a, concurriendo á numerosos combates, y obtuvo
des, especialisimas dotes para el mando. Aquellas
lla, y en 1835, ascendido á subteniente por haber
el empleo de teniente coronel. En la expresada feolvidadas palabras de esa Ordenanza siempre invoterminado sus estudios, salib á. campana contra las
cha embarcó en el puerto de Barcelona con el
cada para el castigo, nunca para la consideracion,
huestes absolutistas, y recibió el bautismo de fuego
cuerpo P.xpedicionario destinado á los Estados Pongraciable en lo que pueda, etc., han sido recogidas con
en la. accion de Castrejana, el 23 de Junio; brillante
prudente discrecion y oportunidad por este distinhecho de armas con que el general La llera llevó á tificios.
De regreso á Espan.a~ en Diciembre de aquel ano,
guido jefe, sin menoscabar su carácter ni debilitar
cabo la liberacion de la invicta Bilbao.
sirvió diferentes destinos y cursiones. Mandó el basu autoridad, en términos que donde quiera que
La guerra dinástica ofrecía, entre sus horrores,
tallon cazadores de Tarragona, y ascendió á coronel
ejerce algun cargo deja imperecederos recuerdos,
un porvenir de gloria y de fortuna á la ~ntusiasta
por la gracia general de 1854. En Julio de 1856, disy siente la sa.tisfaccion de ver elevarse hasta él, trijuventud militar. El subteniente Reina poseia cuantinguióse de un modo extraordinario durante los
butos constantes de estimacion y reconocimiento
to es necesario para distinguirse y alcanzar una
sucesos que tuvieron lugar en esta corte: Puesto al
por la carinosa solicitud con que atiende á sus su~
honrosa reputacion como base de brillante carrera,
frente de la principal columna de ataque, secundó
ó una muerte que el corazon del verdadero soldado
con rara inteligencia. las brdenes del general mar- bordinados.
no rehusa jamas. No hay para qué decir si aceptó
qués del Duero, arrojando ú. los insurrectos de la
EL ALMI&amp;ANTE COU!tBET
con júbilo la ocasion que se le presentaba. Desde
calle Mayor, Platerías, Plaza Mayor y otros.¡,untos
No es seguramente desconocido para ninguno de
este momento su nombre se asocia á tollos los heinmediatos, causándoles numerosas bajas de m~r- nuestros lectores el nombre del bravo é inteligente
chos notables de aquella guerra fratricida; á las órtos y prisioneros, y apoderimdose de su artiller1a y
marino que en remotos y procelosos mares defiende
denes del insigne Córdova pelea en la gloriosa batabanderas. El Gobierno premió estos servicios con el
el honor del pabellon francés, haciendo ver á la
lla de Mendigorría, combate en las Merindades, en
entorchado de brigadier.
Europa y al mundo que aún alientan en su patria
Valma.seda, Arciniega, Avellaneda, Borledo, PallanFué sucesivamente gobernador de lluesca, jefe
dignos herederos de Juan Bart y Duquesne, de La
ges, Barandas, Cobides, Penatlor y Camella, y otros
de brigada en los distritos de Castilla la Nueva y
Galisoniére, de Suffren y de Laperousse.
y otros encuentros, cuya sola enumeracion es fatiValencia, director de la Escuela central de Tirso,
El último hecho de armas, que ha cubierto de
gosa. Persigue al rebelde Sanz en Astúrias y regreestablecida en la Moncloa; y habiendo ascendido á
sa al Norte, á tiempo de poder asistirá la memora- mariscal de campo en Enero de 1864, se le nombró gloria á la armada francesa en China, pone de relieve la figura de su jefe, el modesto y á la par in--:
ble batalla de Luchana, alcanzando por su distinguívocal de la Junta permanente de Inspecr.ion creada
trépido almirante Courbet, proporcionándonos á
• do comportamiento en este hecho, la cruz de San
en la direccion de Infantería.
nosotros la satisfaccion de consagrarle estas breves
Fernando.
Aunque se encontraba de cuartel en Madrid, al
lineas, complemento del homenaje que á sus virtuFormando parte del ejército de Espartero, se
estallar la insurreccion de 22 de Junio de 1866, el
des
militares rendimos, al publicar su retrato; con
mantiene todo el ano 1837, en constantes operacioGobierno lo empleó en aquellos momentos; dándole
lo que creemos interpretar fielmente los sentimiennes de guerra, midiéndose con el tenaz enemigo en
en seguida el mando de una division en Catalun.a,
tos de nuestros favorecedores.
Amezagan.a, lineas de Hernani, lrún y Fuenterrabia,
con la que persiguió á los partidos insurrectos basEl almirante Courbet es natural de Abbeville,
Oyarzun y otros parajes de menor significacion en
ta hacerlos internarse en Francia. Confiósele á poco departam'ento del Somma. Nació en 1821; á 1011
la historia de aquella guerra.
el mando de una division en Castilla la Nueva, y
veinte anos ingresó en la escuela politécnica, y desDurante los anos de 1838 y 183&lt;J asiste á las renien lfi de Julio se le nombró capitan general de las pues de uno de permanencia en dicho establecidas acciones de Oria y Urnieta, y forma parte de la
Baleares, cargo que dimitió en Marzo del ano si- miento, salió con el empleo de aspirante de Marina.
expedicion dirigida sobre Tagollaga. Concurre á la
guiente, y para el que volvió á elegírsele en Julio
Todos sus ascensos constan obtenidos por antitoma de los fuertes de Vera y pasa despues á guargüedad de escala: alférez de navío en Noviembre
necer la linea de Guipúzcoa, encontrándose á poco de 1808.
Al verificarse la Revolucion, quedó de cuartel¡ y de 1856; capitan de fragata en el 66 y de na vio en
en la toma de Ramales y Guardamino, y en la imhallándoseintimamente ligado por su lealtad oideas
el 73; estos son los datos tomados al vuelo de su
portante aceion de Villarea\ y Durango.
á la causa de S.M. la Reina dona Isabel ll, no tardó
hoja de servicios que prueban el aserto. En 1857 ya
Desde Diciembre de 1838 pertenecia á la Guardia
en pasar á unirseie en Francia, por lo que fué dado sus méritos lo hicieron ascender á la cruz de la LeReal, y en Octubre de 1839 pasó á desempenar el
de baja en ejército. En Octubre de 1873, el Gobierno gion de honor. Des pues navegó por todos los mares
destino de ayudante de campo del general D. Diego
del Sr. Caste!ar lo reintegró en su empleo, como á. del mundo, desempen.b importantes comisiones y
de Leon, de aquel brillante caudillo á. quien sus
todos fos generales que se hallaban en su caso.
algunos destinos modestos, hasta que al ascender á
contemporáneos llamaban entónces el Murat espaTriunfante la Restauracion, fué D. José Reina as- ca.pitan de navij, se le confirió el mando de la 1franol, sin pensar que habia de asemejársele hasta en
cendido á teniente general, y en Agosto de 1815 ob- gata blindada Saooie. En Octubre de 1874 pasó á la
el final trágico de su carrera.
tuvo el mando del primer cuerpo del ejército del Escuela de defensas marítimas, y en 181'1 se le
Al lado del general Lean concurrió el teniente
Norte. El 3 de Setiembre avanzó hasta Aoiz para nombró jefe de Estado Mayor de la escuadra de
Reina á tan renidas funciones como lo fueron las
impedir la entrada de Dorregaray en Navarra, y se
de Menaella y Penacortada, sitio y toma de Segura
evoluciones.
apoderó, á viva fuerza, de dicho pueblo, siguiendo
Promovido al empleo de contraalmirante en 1878,
y Castellote, accion de Mora de Ebro. Asistió luégo
la persecucion del enemigo hasta Navaseués, y pose- desempen.ó el gobierno superior de Nueva Cale·
á todas las operaciones del sitio de Morella, hasta la
sionándose de los desfiladeros de los valles del Rondonia durante dos anos. En 1882 mandó una divirendicion de la plaza, obteniendo en recompensa el
cal y Salazar. En 20 del mismo mes desalojó á los
sion de la escuadra del Mediterráneo, y cesó en este
grado de comandante, y perteneció luégo al cuerpo
contrarios de las posesiones de Huarte, Villalba y
destino para pasar á encargarse de la flota destinade ejército que rindió la plaza de Berga, obligando
San Cri•tóbal.
á que buscaran refugio en Francia las últimas troda al Tonquin.
Continuó luégo protegiendo el aprovisionamiento
Sus condiciones, que el Gobierno francés aprecia.-.
pas que capitaneaba Cabrera.
de las plazas de Pamplona, Otéiza, Lárraga y Lerin;
ha ya con bastante tino, se manifestaron con
Harto sabido es que, conseguido el triunfo, las
y al saber que el enemigo sitiaba á Lumbier, diriacierto extraordinario en cuanto se le ofreció una
rencillas que venían dividiendo á las huestes isabegióse sobre este punto con siete batallones, é hizo
ocasion propicia. Presentóse ésta en Agosto de 1~
linas, se encendieron hasta producir una guerra imlevantar el bloqueo despues de empellado combate,
con la inauguracion de las operaciones contra Hué.
placable. Triunfó por el pronto el afortunado pacifien que se apoderó de Ripodas, Arbucias y Domen.o.
Courbet comprendió al punto que era necesario incador du Espana; pero en 1841 estalló contra él imHasta muy avanzado Noviembre continuó en las potimidar al equivoco soberano annamita, y no vaciló
ponente insurreccion capitaneada, por Leon, o· Do~
siciones conquistadas, sosteniendo constante canaen adoptar una resolucion enérgica. La capital
nell, Concha, Borso y otros acreditados caudillos.
neo con el enemigo. El 21 de dicho mes concurrió á.
quedó asegurada, sus fuertes conquistados por los
Aún venció el Regente; noble y generosa sangre
la liberacion de Pamplona del bombardeo, y ocupó
franceses y el monarca sucumbib á todas las concorrió en los cadalsos, y Reina, unido por vínculos
las poskiones de Alzuza con la primera division,
diciones, viéndose privado desde entónces los
de amistad y afinidad de ideas á los caudillos vendespues de un vivo combate, miéntras la segunda
banderas negras de su principal aliado y de los recidos, tuvo que abandonar su país y buscar asilo en
tomó á Monreal y la tercera se estableció en el valle
cursos que la proporcionaba el imperio ann!',mita.
la vecina Francia.
de Mutilvas. Al siguiente dia se hizo dueno de las
Despues el asalto de Sontay y la gloriosa campa·
Regresó en 1843, á la caida del Regente, y desemposiciones de Huarte, Miravalles, San Cristóbal y
na del mes de Diciembre rodearon el nombre del
peM el destino de ayudante del general D. Manuel
Oricain, tomando una parte muy activa al frente de
almirante de un gran prestigio á los ojos de propios
de la Concha, pasando luégo de segundo jefe al p'ro•
las tropas que atacaron al último punto.
y extranos. El libro Rapp-0rt sur la p1·ise de SMta.v,.
vincial de Santander, y mas tarde, con el mismo
Desde que terminó la guerra ha&lt;lesempenado los
de
que M. de Courbet es autor, da interesantes ~o·
cargo, al de Ciudad Real.
cargos de director general de ingenieros, consejero
ticias sobre este hecho de armas y avalora su irnEn 184.8, hallándose en Madrid, en clase de ayude Estado, inspeccion de carabineros, y director
dante del general D. Fernando Fernandez de Córdogeneral ge la Caja y recluta de los ejércitos de portancia.
Oportunamente nos ocupamos en resenar el bom·
va, senalóse en los combates sostenidos contra el
Ultramar.
paisanaje y tropas insurrectas, los dias 26 de Marzo

las más duras pruebas, respecto á sus opiniones y

•

,

653

LA ILUST.RACION MILITAR

-

bardeo de Fu-Tchu, y dimos una vista de la ciudad
y del puerto en el momento en que la es
d
fr
,
d
1
• cua ra
ancesa,
,orma
a
en
orden
de
batalla
l
b
.
, se aprestó
a com a.te. Sabido es el admirable resultado de
este hecho.
.
t e Courbet
hº
. La temeridad del al miran
izo
relativamente
fácil
una
operacion
q
.
t da
é
.
ue, eJecua con m nos tmo y cálculo. hubiera probablemente reportado un desastre á la nacion francesa
6 grandes pér_didas por lo ménos, miéntras qu;
obrand~ el almirante con la prudencia y habilidad
de~ genio, alcanzó cuanto podía prometerse, consig~tendo .s~car sus naves sin averías y su tripula.cion casi mtactas.
El premio de sus talentos lo ha encontrado Courbet, ~á~ que.en_las re~mpensas del Gobierno, en
la opm1on publica unanime en manifestarle por
boca de la ?rensa, el entusiasmo y el reconocimiento de 36 millones de franceses.

NAVEGACION AÉ&amp;EA
A su fi_empo nos ocupamos preferentemente de
los es_tud~os y ensayos practicados por los capitanes
del eJ_érc1to fra~cés Renard y Krebs, cuyos trabajos
constituyen los ultimas progresos en tan trascendental rama de las ciencias.
. N~ en~raremo~ á reseí".lar la biografía de estos dos
d1stmgu1dos oficiales de ingenieros; biografía que,
por otra parte, está condensada en el martirologio
qu~ por fatalidad inexplicable ha de recorrer todo
sabio ~ue~ despues de una agitada vida de estudios
y sacnfic1os, consigue aportar un nuevo adelanto
á. la ~archa progresiva de la civilizacion. La construcc1on_ del globo, modo de unirle á la camisa, forro~ del t1mon y de la hélice, y el aparato motor eléctrico, empleando el procedimiento de la pila dividida e~ c~atro_ se~ciones para obtener la tension y
contmu1dad md1spensables, constituían otros tantos
problemas cuya solucion esperaba el mundo científico con mal disimulada impaciencia.
La solucion parece haberse encontrado. Las dimensiones del globo Renard y Krebs, grabado de la
pág. M.6, son: 50 metros 42 centímetros de largo·
8 met~os 40 de diámetro¡ 1 m. 4.0 de ancho, y
de volumen. Para un trabajo eléctrico de 840 kilogr~metros y 46 vueltas de hélice por minuto, se requiere una fuerza de 46 kilógramos; su peso por caballo hora es de 19 kilógramos 356 gramos.
En el primer experimento recorrió el globo 7 kilómetros 600 metros, medidos en el suelo, en 23 mi•
nutos. La velocidad del viento fué casi nula, y se
emplearon 32 elementos de pila; la ¡ierza eléctrica
gastada fué, por lo tanto, de 250 kilográmetros ó lo
que es lo mismo, poco más de tres caballos. ,
Estas experiencias confirman la opinion general que ~onsidera resuelto el problema, cuya trascendencia es tan grande que casi vislumbra la inteligencia ~umana. Aú~, sin embargo, se esperan
algunas meJo!'as en el sistema para dar estabilidad
á. _la ~a~cha, perfeccionar la forma del globo y
d1sm1nU1r la resistencia de la atmósfera; aproximar
los centros de traccion para evitar el momento perturba~or_ de estabilidad, y obtener una fuerza capaz
de resistirá los vientos generalmente reinantes.
La emulacion producida con estos ensayos ha
da~o por resultado el descubrimiento de otros trabaJos, hasta ahora sólo del dominio de sus autore~
Y que contribuirán tambien á perfeccionar los pro~
gresos de la navegacion aérea.

1.864

EL Tl&amp;O NACIONAL EN VINCENNES
E_n diferentes ocasiones nos hemos ocupado de
Jaa mmensas y positivas ventajas que en los países
~odernos se reporta fomentando la instruccion del
tiro al blanco, como ramo de la ensef\anza pública·
complaciénd~nos_en detallar, por medio del dibuj¿
Y de la explicacrnn, los grandes certámenes que
anualme.nte se celebran en Suiza; nacion á que no
puede disputarse el privilegio de haber dado la
pauta para estos solemnes concursos.
. Fran~ia ha seguido el ejemplo de la liberal Helvecia, estimulando á las clases populares á inscribirse
en _las sociedades de tiro, y ejerciendo activa é inteligente propaganda paru. despertar la aficion al

uso y mane~o de las armas de fuego, en términos
de_ ~ue esta mstruccion resulte tan nacional como
mthtar.
. Los resultados han sido más satisfactorios cada
d1a; pero hasta el ano actual sólo habianse verificad~ certá~enes parciales por los diferentes gimnastas y sociedades de tiro. Era preciso conocer los
adelan~o~ ~btenidos por estas diversas agrupacio~es, é. imciar una propaganda más eficaz1 y éstas
tdea_s impulsaron á llevar á cabo el gran concurso
de tiro que se ha verificado en el polígono de Vincen_nes desde el 31 de Agosto hasta el 15 del fin d0
Setiembre.
ª
Las socie~ades aceptaron con júbilo la idea de
una federac1on que debía unir en un campo comun
de ensayo á los que quizá manana empunando las
,~rmas que la nacion les confía, ha~ de consagrarse
a la defensa del honor nacional
Sin ~m~a.rgo, e_l pensamiento.pareció ofrecer en
u.n prmc1p10 sertas dificultades. De creacion remente la mayor parte de las sociedades, carecían
de ind_~ ?º~ que at.ender á los gastos de trasporte
de s s md1v1duos y a otros crecidos desembolsos· y
en ~nuchas de ellas se echaba de ver la !8.lta de~hes1on que generaJmente se nota en las institucio•
nes que llevan poco tiempo de existencia.
.
Lo que los tiradores no podían intentar por falta
de. recursos, lo ha hecho una gran asocia.cían que
e~1ste en Francia: la Liga de los Patriotas. Esta soc:edad asumió la iniciativa, y sus programas circularon e? breves dias por los departamentos, invitando a todos los franceses á concurrir el 8l de
Agosto al polígono de Vincennes, que el ministro de
la G~erra cedió al comité directivo, dando asi testimomo del inte;és qu~ al jeíe del ejército inspiraba
esta gran mamíestac1on de vitalidad nacional.
. El aspecto del polígono, de que puede formarse
idea por el grabado de la pág. 551, era por demás
p~ntoresco. Todas las tiendas y pabellones estaban
v1stosam_ente adornados con banderas y gallardetes mult1.colores, facilitad:1.s por el ministro de Marina. Un kiosko y algunas tiendas servían de alojamiento á un destacamento de tropa de linea; elegan:es pabellone~ se construyeron parala junta directiva, y otro mas vasto y primorosamente adornado con destino al Gobierno y sus representantes.
En el costado derecho, unido al pabellon de
honor se elevan cinco pabellones de tiro, á los cualos nombres de Gambetta Cha
yles se. dieron
t . ( l
,
nzy,
ercrnge or1x e guer~ero galo, defensor de Alesia)
Y Juana de Arco; el quinto, que era el mayor, se denominó de la Alsacia-Lorena.
N_o r~senaremos ahora la disposicion en que se
verifico el certámen, ni el órden en que las sociedades de tiro concurrieron; aquellas reglas son generales en todas las solemnidades de esta índole y
los demas detalles no ofrecian novedad y atractivo
para nuestros lectores; baste decir que este primer
ensayo en grande escala ha superado ;con exceso
las esperanzas de sus iniciadores, abriendo ancha
senda á la emulacion, y el entusiasmo ha sido tal
que apénas terminado el certámen, se han plantea~
do las bases de otro que, con más carácter de so·
lemnidad, deberá verificarse en el próximo estio.

ANTAÑO Y HOGAÑO
Un veterano de los inmortales tercios de Pedro
Paz yde Cha pin Yitelliy un oficial de la época actual.
El ~ntrast~ no puede ser más vivo, y más original
al mis~~ tiempo. Uno y otro simbolizan dos épocas
muyd1stmtas, entre las que median dos siglos y q
.
b
'
w
sm em argo parecen separadas por un evo. Es que
en ese tiempo
la humanidad ha caminado de u
..
mo d o vertlgmoso; al compás del émbolo de la máquina de vapor que salva los espacios y une en breves ~ias los continent~s. Tal vez se tome por una paradoJa; pero desde Atila á Cárlos V hay ménos distancia que desde Lutero á Napoleon. El mundo en
aquel periodo marchó, en éste i·.orre; en aquel se
modificó lenta y gradualmente, ahora se trasforma ~e impro~'iso,. merced al descubrimiento que
reahza en el s1lenc10 de su gabinete un Fulton ó un
Edison.
Sin duda estas incoherentes reflexiones acudie-

ron en tropel á la mente del Sr. Rincon cuando dibujó esas dos expresivas figuras, tipos de dos sociedades ta~ distintas, que se ven en las páginas 554.
Y 555. Acierto tuvo en la eleccion del asunto· el contraste resulta, y no obstante, puesto el uno' al lado
del otro, se advierte desde luégo un rasgo propio
que les es comun 1 porque lo es tambien á su raza
Y ese rasgo es la indiferencia, vicio ó virtud, coro~
~ueramos ll~marla, que á veces se traduce por el no
1-mporta morir, de nuestros padres, en la lucha in~ortal de la Independencia, 6 por el viDir es ¡0 qUI'
tmporta, que ya vamos aprendiendo á decir nosotros, sin balbucear y sin sonrojarnos.

ESTUDIOS HISTÓRICOS
ORDEN IIUTAR DE llCANTARA

(/Jontinoacion.)
El infante D. Sancho, que procuraba la ayuda del
maestre contra el Rey su padre, le invitó á pasar á.
C6rd.oba; el maestre, aunque no se le ocultó la inte~c1~n, no rehusó la invitacion, por tratarse de un
prmc,i&gt;e que había de suceder á. su padre en el trono; pero en la. ~ntrevista se resenó su opin ion sobre las propos1c1ones del infante, tomándose tiempo para dársela á conocer, con el fin de ver si en.
con traba salida honrosa, como acaeció por tener
D. Sancho que salir para Badajoz, que pronunciada
en su fa ,•or, había vuelto á la obediencia de D. Al.
fonso; _el maestre, por su parte, fortaleció las villas
Y castillos de Aforan y Cote, y fué á su maestrazgo
para ordenar la defensa contra el infante y Rey
moro de Granada, con quien aquél estaba coaligado, despues de lo cual partió para Sevilla á dar
cuenta á su Rey de lo sucedido. Agradeció mucho
al ma:stre sus buenos servicios, y puso a Badajoz y
c~nce~os de la Extremadura bajo su mando y obed1enc1a, ~u~ negaron á D. Sancho cuando se pres~ntó á ex1g1rsela de nuevo, por lo cual se fué á Mérida, donde supo que sus hermanos los infantes don
Juan Y D. Pedro recorrían el reino de Lean solicitando su ~yuda ~ obediencia, y que D. Lqpe Diaz de
Haro hacia lo ~tsmo en Castilla, y finalmente, que
su padre, 1;0ahgado con el Rey moro de )1arruecos
esta?~ ~n Ecija é iban sobre Córdoba, á cuya ciudad
se dir'.g,ó D. Sancho con tal diligencia, que anduvo
las vemhdos leguas en dia y medio; D. Alfonso y el
Rey de Marruecos, que tuvieron noticia de la llegada ~el ~nfante á Córdoba, concertaron por medio de
em1sar1os_con D. Ah•aro y D. Diego Lopez, hijos de
D. ~uan Nun~z, que ~uardaban el puente, el que
tuv1e~an a!!led1ada la ciudad veiutiun dias, para en
este .tiempo recorrer ellos las que seguían la voz
del rnfante, haciendo guerra á muerte· pero con
t,ldo su empeno no logró el apoderarse cÍe ninguna
ciu~ad ni castillo, el Rey de Marruecos se volvió al
Africa y D. Alfonso á Sevilla.
Encontrándo~e D. Sancho libre de estos enemigos, tuvo una entrevista en Pliego con el Rey moto
d? Granada, confirmando en ella los tratos que teman hechos, devolviendo á éste el castillo de Arenas, que su padre D. Alfonso había tomado; terminada la conferencia, el lley moro se volvió á Granada~ D. Sancho á Córdoba, en donde estuvo muy
poco tiempo, pues marchó á Alcánt:lra en busca del
maestre, porque sabiendo que au hermano el infante~- Pedro_ andaba en tratos con el Rey su padre,
t~~11a gran rnterés en captarse su voluntad, y suced10 que éste no estaba en Alcántara, y sí el comen~
~ador mayor D. Fernando Paez., el cual acogió al
mfante, que agradecido hizo Je nombraran maestre
los caballeros que allí se encontraban, otorgándole
la merce l de tres mil ochocientos maravedís de
renta sobre la mart~niega de Ciudad-Rodrigo, que
~us antecesores habtan concedido al maestre de Ja
o~en de San Julian del Pereyro¡ tiene esta conces1on la fecha de 5 de Marzo de 1283. Con la de un dla
ánte~ ~on~rmaba en Sevilla el Yerdadero maestre
el pr1vileg10 de merced de las villas de Mora Jerpa
Nadar y Moran, hech&amp; por D. Alfonso á. la r~ina d;
Portugal doila Beatriz, su hija.
(Se co•tinuará.)
ANGEL A~AREZ DE ARAUJO y CUÉLLAR.

�654

LA ILUSTRACION MILITAR

EL EJÉRCITO YLA MARINA INGLESA
(Ooncluswn.)
Estas positivas ventajas no se hallan fácilmente
en otro género· de oficio 6 industria; pero tiene el
inconveniente de llevar consigo el estigma de soldados pretorianos, mal mirados, por regla general,
entre las clases restantes de la sociedad, pues ya
no se le considera como á un hijo, un hermano 6 un
amigo que paga la deuda que al nacer contrae con
su ¡&gt;átria, sino como á ilota sometido á la
esclavitud voluntaria.
Fácilmente se deduce que estas condiciones no contribuyen á elevar su nivel
moral, ni tiene en su espíritu gran arraigo el sentimiento del honor y del deber.
Cumple su obligacion por interós ó por
costumbre; á fuerza de repetir los mismos
movimientos, y con invariables campaneros ó camaradas, pierde su individualidad para convertirse en el eje, engranaje
6 rueda de una máquina. Despues de diez
ó doce ai'los de roastbeff y cer¡;eza, que
constituye su alimento esencial, sólo sirve
para reengancharse sucesivamente.

El reclutamiento de oficiales se verifica
tambien de un modo particular. Basta solicitarlo del ministro de la Guerra y someterse á un exámen, cuyo programa corresponde á las clases Ele segunda ensei'lanza. Aprobado en este ejercicio teórico, el
aspirante recibe el titulo de teniente provisional, siendo admitido á prueba por un
afio para su instruccion militar práctica.
Si obtiene buena conceptuacion, una vez
terminado el plazo, ingresa en la escala
para alcanzar los ascensos por antigüedad,
hasta comandante inclusive, en que empieza la eleccion.
Se exceptúan de esta regla los oficiales
de artillería é ingenieros, que necesitan
aprobar mayores conocimientos en una
escuela especial.
Abolida la venalidad de los empleos, se
ha impedido la permanencia en las fila~
á los hijos de la aristocracia y de opulentas familias. El empleo de capitan se vendía, en 1870, por 80.000 francos, próximamente; el de mayor, por 120.000; el de coronel, por 200 y 300.000. Y no es sblo el
ilu~tre ~foltke quien deplora la separacion
tle esta clase de oficiales del servicio; los
mismos ingleses declaran que desde la
supresion eitatla, el servicio de la Reina
ha perdido su principal mérito. Segun
ellos, el soldado, para seguir á sus superiores en el combate, necesita hallarse
convencido de que la piel de su jefe vale
más y representa un capital diez 6 veinte
veces mayor que la suya. Todo este cúmulo de circunstancias hacían de h, oficialidad inglesa una de las más aristocráticas del universo, pero no e.e las más instruidas, porque es muy cómodo dejar al
cuidado paterno la adquisicion de un empleo que el mérito propio no hubiera ja;
más conquistado, y muy satisfactorio encontrar luégo un capital respetable cuando convenga obtener el retiro.
Pero en la actualidad, faltos de tan halagiieflas
esperanzas, los oficiales solicitan el pa~e á la reservas desde que alcanzan el empleo de capitan,
disfrutando cómodamente medio sueldo. Los grados
superiores son patrimonio de la nobleza, generalmente, cuyos individuos, pertenecientes en sumayoría á las familias de los lores del reino, atraviesan sin trasmision el espacio que existe entre el
empleo de teniente y el de coronel.
Los sueldos de cada categoría son exorbitantes,
especialmente en campan.a. Un teniente de infantería cobra en las colonias 10.000 pesetas anuales, y
en esta proporcion los demas empleos. No obstante,

• aún esta asignacion es insuficiente para la vida disipada del oficial. El sistema de asociacion, que debía reportarles grandes economías, surte un efecto
diametralmente opuesto, por el insensato lujo que
mantienen. Entre la caballería existe una interminable y arruinadora lucha de disipacion; hay comedor (meú) donde se han empleado 100.000 francos
en muebles; el servicio de cuchillos, tenedores y
cucharas es siempre de plata; ordinariamente la
vajilla tiene las armas del cuerpo; los cocineros

Tipos militares.

•

ANTA~O

1

se eligen entre los &lt;le mayor rcputacion; lacayos
empolvados, con medias tle seda, y otros mil detalles, constituyen la servidumbre, digna de un ejército asiático, la cual debe seguir al regimiento hasta los confines del Afr:ca, de la Australia ó del
Afghanistan.
En todas latitudes, el Champagne, Claret y Oporto son las bebidas que acompai'lan á la oficialidad
de un regimiento. Estos licores consumen las tres
cuartas partes del sueldo de un oficial, y nunca se
desperdicia la ocasion de ofrecer un baile, ni de
asistirá todos los ejercicios del SJ)()l°t, que tanta predileccion merecen los ingleses.
Este género de vida demuestra claramente que
no se abraza la carrera de las armas por vocaeion,

LA ILUSTRACION MILITAR
por aficion á los estudios militares, ó por razones
de patriotismo. El oficial instruido pertenece á las
armas de artillería é ingenieros, ó al ejército de las
colonias; sus colegas manejan la espada por distraccion, algunas veces por orgullo, pues el titulo de
oficial lleva consigo el carácter de la más refinada
elegancia, siendo al mismo tiempo la salvaguardia
de todos los abusos ó libertades prohibidas á los demas súbditos de la reina Victoria. Lo que en un individuo del elemento civil constituye una bajeza ó
puerilidad, es en el militar un motivo para
enaltecer su prestigio.
. Este prestigio está en razon directa del\
lujo, de las condiciones del armamento y •
del esplendor del uniforme del cuerpo en
que se sirve. Hay tambien moda ó preferencia de regimientos. En un salan tiene
inmensa importancia un oficial de la
Guardia, áun cuando todos saben que
jamas ha oido silbar una bala; pero la
importancia estriba en algo más frívolo:
puede representarse por cinco piés y
seis pulgadas, un nombre ilustre, brillante uniforme, grandes rentas y entrada
en todas partes. Esto, sin duda alguna, es
preferible á las heridas y reumatismos
que ofrecen las campai'las, como reliquias
vitalicias.
El organismo militar del Reino-l!nido
comprende: la Casa Real, el ejrrcito activo, la reserva, la milicia, y la yeor,;w;1y.
La Guardia real está formada por tres
regimientos de siete batallones; los granaderos, los coldsttrcam y los scot, que
componen tres escuadrones de caballería,
el l.º y el 2. 0 llamados lU'e-g1!llrds, y
el 3.° liors~-guards, con un total de 7.G20
hombres y 357 oficiales.
Estos cuerpos no se han batido desJe
Waterloo, y áun cuando por su aspecto
podría el inexperto to11riste formarse una
elevada idea de su organizacion y espíritu
militar, descartándoles las enormes gorras de piel y sus brillantes uniformes, que
para campai'la necesitarían abandonar en
un depósito, fácilmente se persuadiría
á la!i! personas inteligente~ de sus e~casas condiciones para el combate.
El ejército acth•o consta de 186.000 hombres, de los cuales se destinan á la India
solaml:ite 62.000. Está constituido por la
infantería de linea, la artillería á pié y á
caballo, los ingenieros, la caballería ligera
y de linea. Los regimientos de infantería
están numerados, pero en su mayor parte posee::l nombres propios, dividiéndose
en ingleses, escoceses é irlandeses. Entre
éstos, los más célebres son: el Inuis Killing, núm. 27; el Royal Irish, núm. 18, Y
el Connaugh-rangers, núm. 28. Cinco de
los regimientos escoceses usan todavía
enagüetas, con las piernas al aire, pero
los otros cuatro llevan ya pantalones. La
caballería tiene cinco regimientos de lanceros y trece de húsares, y la de linea diez
de dragones.
Las preeminencias de antigüedad de
los cuerpos se extienden hasta la indivi&lt;lualidad; de tal suerte, que si en una comida ú otro
género de invitaciones se designase á un capitan
de infantería el puesto de preferencia, hallándose
presente otro de dragones, la falta sería de las mis
graves.
La reserva sólo cuenta 48.000 hombres para caso
de guerra. Tan exigua fuerza ha obligado~ ~~ear
otras reservas auxiliares, llamadas de la m1hc1a Y
voluntarios. La primera, cuyo verdac!Pro origen. se
remonta á la época de los condados, está dividi~a
en treinta y tres regimientos de infantería Yarh·
Heria, que anualmente se reunen para ejecutar al·
gunos ejercicios ó maniobras.

MARINA
Esta institucion, único poder sobre que descansa
la preeminencia de la raza anglo-sajona, la que ha
abierto innumerables mercadps á todo género de
industrias, y la que mantiene en estrecha cohesion
el vasto imperio colonial británico, no goza toda la
popularidad que en justicia merece. Más bien pu•
decirse que el factor principal del engrandecimiento de Inglaterra, no tiene ningun prestigio en
la aristocracia londonense.
Sólo el pueblo, en sus vulgares tradiciones, conserva al oficial y á los soldados
que mantienen enhiesto el pabellon de la
• soberbia Albion en todos los mares, algun
eleYado concepto por los diferentes hechos que registra la historia de la mal'ina inglesa.
. El príncipe de Gales trató de disipar
1
esta perniciosa atmósfera, reparando in1
calculables injusticias. Empezó por dedicar al servicio de la escuadra á su hijo
mayor, y este rasgo de audacia, en oposicion con arraigados sentimientos, promovió un conflicto que amenazaba destruir
los cimientos de su poder real. Hubo necesifad de varia1· las órdenes, y el jóven,
presunto heredero de la corona británica,
fué á educarse en la Universidad de Oxford, limitando sus excursiones por mar
á los cómodos paseos por el Támesis. De
este modo la carrera del marino continúa
siendo considerada como patrimonio de
los desheredados por la fortuna.
Y sin embargo, la historia de esta escuadra, desde Drake á Xelson, es gloriosisima. Su poder se remonta á los tiempos de la Armada Invencible; ha luchado
en todos los mares y en diversas épocas,
:!.poderándose ó destruyendo hasta 427
buques de Francia, Holanda, Dinamarca,
Espana, Rusia y los Estados-Unidos. Su
supremacía ha sido incontrastable durante medio siglo, y continuará siéndolo
miéntras nuevos modelos de corazas no
destruyan esta superioridad, ó las defensas submarinas no hagan más vulnerable á. la nacion que mayor número de
buques tenga en el mar.

1

í

El reclutamiento para la marina es voluntario, y por un plazo de diez ai'los, concediéndose una gr?tificacion á Jo# reenganchados por el plazo máximo, los cuales
entran á formar la clase llamada de serr;icio continuo.
·Los reclutas, una vez reconocidos y declarados útiles para el servicio, son admitidos si no tienen malos antecedentes. A
su ingreso pasan a. formar entre los marineros ó los elegidos por su grado de instruccion, able bodied, que regularmente
son aquellos que han hecho su aprendizaje en los buques-escuelas.
Para el ingreso de oficial se requiere
primeramente un exámen de aptitud física é intelectual, embarcándose luégo en
el buque-escuela Brita,mia en concepto
de alumnos, donde despues de dos ó tres
ai1os de estudios, y nuevos ejercicios, adquieren el titulo de midskipman. Los ascensos sucesivos hasta capitan, se obtienen tambien por exámenes, alcanzando por antigüedad los de capitan
de navío, comodoro de primera y de segunda, etc.,
hasta almirante.
Los oficiales de la marina inglesa son incontrastablemente superiores á los del ejército. Expertos
y aguerridos para la navegacion, carecen, sin embargo, de condiciones adecuadas á las misiones
diplomáticas, que en tantas ocasiones están llamauos á desempeñar. Buena prueba de este aserto nos
proporciona la correspondencia ·sostenida delante
de Tamatavc, entre el almirante Pierre y el comandante Johnstone, donde · este ha demostrado
ignorar las nocioneE. más elementales del derecho

555

internacional, faltando á las reglas del a1·s Diomdi
entre jefes de nacionalidad distinta, v de diferente
jerarquía.
•
La marina inglesa está m:l.ndada ó dirigida por un
comité llamado de los ,1Lores del Almirantazgo,ii
y que constituye el Board of &lt;tdmiralt!J, formado por
el ministro, un individuo de la Cámara de los Comunes, y dos oficialas generales de la escuadra.
Las atribuciones están perfectamente deslindadas,
á fin de evitar rozamientos ó disensiones, en cuan-

zas de la armada 4.700 jóvenes, de las cuales 2.500
e~tá~ al servicio de la escuadra y 2.200 de apren •
d1zaJe en el Trailtfag Ship; 4.000 guarda-costas;
1.200 empleados á bordo de los trasportes indios ,
y tres brigadas de voluntarios de artillería.
El marino disfruta, como el soldado, un retiro
proporcional á sus ai'los de servicio· los inválidos
.
' Estado; las
tienen
toda la proteccion necesaria del
fuerzas. son _permanentes y regidas por disposiciones legislativas, y todos los ai'los aprueban las Cámaras el presupuesto de gastos de la
armada , que generalmente se aproximan
á 250 millones de pesetas, aplicándose la
quinta parte á construcciones navales.
Reasumiendo estos breves apuntes,
pudiéramos afirmar que el máximo de
hombres que Inglaterra podría poner sobre las armas, no excedería de 850.000
soldados de todas clases, áun cuando
en presupuesto figuran 620.000, con un
coste anual de 400 millones de pesetas.
Por eita razon, examinando la cuestion
bajo el punto de vista ofensivo, debemos
creer sinceras las protestas hechas por
diversos Gobiernos de la Gran Bretai'la,
cuando aseguran que son los que más decididamente procuran mantener la paz
europea. En efecto: no hay en estos momentos nacion alguna que arriesgue más
en una guerra, con mayores probabilidades de perder y ménos de ganar.

_________ ____ _

Tjpos militares.

,

~
\

E.

BONELLI

HOSPITALES-BARRACAS PARA COLÉRICOS

HOGAÑO

to conviene á la administracion, gobierno, recompensas, ascensos, etc. Ademas existen doce grandes divisiones para el régimen y organizacíon de
las escuadras, construcciones navales, aprovechamientos y contratos; servicio sanitario, trabajos accesorios, ,hidrografía, reserva naval, etc., sin que
estos cargos estén nunca sujetos á las variaciones
do la poli tica.
La fuerza maritima comprende 35.000 hombres
en activo y 20,000 en reserva, cuyos individuos sirven en buques•mercantes. La infanteria de marina
cuenta con 14.000 soldados, y los oficiales reciben
~u educacion á bordo del na vio Excelente, sin que
en ninguno de estos cuerpos se haya conocido la
venalidad de empleos . .-\demás, figuran como fuer-

Las notabilidades en medicina é higiene están completamente de acuerdo respecto á que los hospitales permanentes
no pueden satisfacer las necesidades de
las grandes poblaciones, cuando en ellas
se ha declarado una enfermedad de carácter epidémico. Prescindiendo de que la capacidad de aquéllos no es nunca suficiente
para el crecido número de enfermos que
deben alojarse, seria altamente imprevisor aglomerarlos, convirtiendo los hospitales en grandes focos de infeccion, que
trasmitirían rápidamente el contagio. Por
otra parte, la situacion de los hospitales
permanentes no es apropiada en general,
para el caso de que se trata, y por tales
razones las más reputadas autoridades
médicas reclaman la construccion de hospitales provisionales para 200 enfermos á
lo sumo, que deben ser emplazados en
las zonas suburbanas y destinarse á contener los enfermos procedentes de uno
ó más distritos municipales.
Aunque está muy generalizada la creencia de que los edificios de cierta capacidad
pueden convertirse en hospitales de coléricos, tal idea es errónea y ocasionada
á producir fatales resultados. En efecto,
aún descartando la série de condiciones
que la higiene impone, relativas á la
orientacion, suelo, subsuelo, distribucion,
volúmen de aire, etc.; descartando el mal
efecto, honda impresion ú horror que en
la inmensa mayoria del público produce la vista
de los edificios que han albergado coléricos, Jo cual
Jlova consigo el que aquellos no puedan destinarse
á otros usos; y prescindiendo, por fin, del capital
que representan, siempre muy considerable, comparado con el que exige la construccion de hospitales-barracas, nadie puede asegurar, en el estado
actual de la ciencia, si seria posible la completa desinfeccion de 1011 citados edificios, ó si, por el contrario, podrían permanecer en ellos, en estado latente,
los elementos morbíficos, para volver un dia á su
espantosa actividad. Hé aqui por qué los hospitales
de que nos ocupamos deben construirse con madera,
al objeto de que cuando la salud pública haya recuperado su estado normal, puedan destruirse por

�556
co1npleto, haciendo uso del fuego, con ciertas pre•
cauciones, para tener la seguridad de anit¡uilar los
gérmenes contagiosos.
Sin detenernos á exponer las condiciones que deben reunir los emplazamientos, desde luégo se
comprende la dificultad de marcar reglas fijas para
la construccion de los hospitales provinciales, pues
generalmente su establecimiento está ligado con el
tiempo disponible, que suele ser reducísimo, y con
}Qs elementos que puedan acumularse. En la buena e~tacion y en aquellas poblaciones en que existan cuantiosos recursos, seria preferible, al objeto
de ganar tiempo, establecer una série de tiendashospitales, en una extension considerable de terreno elegido en campo libre, en situacion dominante
y dotado con abundancia de aguas potables. En la
estacion de riguroso frio, en que no seria prudente
hacer uso de tiendas, es necesario construir barracas de madera, Jo más sencillamente que se pueda,
aprovechando todos los materiales que se encuentren, aunque sean procedentes de derribos; no solamente maderos de pino, tabla, etc., sino tambien
puertas, ventanas y vidrieras. En esta clase de
construcciones no debe atenderse á la simetría ni
al buen efecto, sino á conseguir el mejor empleo de
los materiales, sin detenerse en ensambladuras ni
detalles.
El plano de conjunto, al objeto de eTitar tanteos,
no hay necesidad de que afecte una forma determinada de antemano, reduciéndose únicamente á establecer los pabellones, de un solo piso, paralelamente unos á otros y con sus ejes longitudinales,
en direccion de los vientos reinantes. Cada barraca
debe rodearse de una cuneta para la evacuacion de
aguas pluviales, elevando los pisos de 4.0 á 50 centímetros sobre el terreno natural, valiéndose de estacas clavadas lo suficiente para conseguir la necesaria resistencia. En casos de gran premura puede
prescindirse de las estacas, profundizando las cunetas cuanto Jo permita la pendiente del terreno
por el buen desagüe. El piso de las barracas se eleva un tanto echando arena bien seca encima de
unacapade carbonilla, y entarimando ó no despues,
segun los elementos y tiempo de que se disponga.
En cada barraca no deben alojarse más de 40 enfermos. La ventílacion se establece por los vanos, y
sobre todo por las linternas (que coronan la cubierta), provistas de aberturas que pueden cerrarse más
ó ménos, haciendo girar por medio de un cordon y
polea los marcos acristalados. Idéntica disposicion
puede aplicarse á. la¡¡ paredes cuando no se disponga de vidrieras ni ventanas. Los marcos acristalados son sumamente económicos, proporcionando á
las salas suficientes luces, eil union de las puertas
vidrieras,que deben situarse en los suelos menores,
á fin de conseguir la ventilacion en el sentido longitudinal.
Las paredes se forman con piés derechos que sostienen la techumbre y con tablas [(que se solapan),
clavadas á aquéllos exterior é interiormente.
Las cubiertas son las que ofrecen mayores dificultades, debiendo elegir las maderas y emplearse
los fieltros ó lonas impermeables, al objeto de evitar goteras.
Los excusados son de depósito movible, empleando toneles de palastro que contienen cierta cantidad de mezcla desinfectante. Para los enfermos que
no pueden andar dispónese de pequen.os recipientes, en los que se echa tambien diversas disoluciones: el trasporte de aquéllos al retrete, se ejecuta
exteriormente á las barracas.
En cuanto á las dependencias para el servicio
general de estos hospitales, deben reducirse ea capacidad y número á las más estrictamente necesarias.
Rrfiriéndonos al proyecto objeto de estas lineas,
la inspeccion de los planos y la explicacion basta
para formar idea exacta del pensamiento.
Cada una de las barracas contiene un gran vestí bulo central, ampliamente ventilado por la cubierta
y con luz zenital; los cuál"tos a, b, e, d, destinados á
las oermanas de la caridad, ropas, bai'lo portátil,
cocinilla y enfermeros; dos salas capaces cada una
para 20 lechos, separados entre si por sencillos ta-

LA ILUSTRA010.N MILlTAR
biques de tabla que, ademas de impedir que los
pacientes se vean, permite aislarlos cuanto es posible; y finalmente un retrete, convenientemente
separado de los enfermos, en donde pueden depositarse las ropas, ínterin se llevan á la cámara de
desinfeccion.
En la estacion del frío se emplean estufas metálicas de doble envuelta, que sirven tambieu para la
ventilacion, proporcionando á las salas una temperatura de 16 á 18 grados centígrados y una renovacion de aire por hora y Jecho de 200 metros cúbicos.
Como puede verse en el plano de conjunto, ademas de la cámara para la desinfeccion de ropas y
efectos, en la cual puede elevarse la temperatura
á 125 grados centígrados, se ha proyectado un pequeño lavadero, teniendo en cuenta el peligro de
lavar las ropas fuera del hospital.
T,as cuatro barracas destinadas á coléricos se encuentran aisladas del resto del hospital, asi como
el depósito de cadáveres y lavadero, por medio de
una valla.
Excusado parece indicar que si en los c¡arteles
de contagiosos de los hospitales permanentes ser stablece el «cordon sanitario,&gt;&gt; en los que nos ocupan
ha de establecerse con mayor rigor, á cuyo efecto
las autoridades, asesoradas por personas competentes, deben ordenar cuanto fuere necesario.
EDUARDO DE LABAIG, '
JNGBNl.&amp;RO l\llLITAR

BIBLIOGRAFÍA
Reflexiones Militares, dPl vizconde de Puerto
D. Alvaro de Navia. Ossorio, marqués de
Santa Cruz de Marcenado.

que le profesa nuestra amistad. Es el director de la
llevista Cicnttjico Milita,· uno de esos asiduos obreros de la inteligencia que consumen su vida en un
ímprobo trabajo, henchida el alma de fe y obrando •
á impulsos de las ide'as, vuelta siempre la espalda
al espectáculo que ofrece una sociedad educada
para vivir _al día, y acostumbrada á. no preocuparse
en poco ni en mucho del porvenir.
Hombres como el Sr. Castillo no abundan desgraciadamente. Este convencimiento nuestro aumenta la satisfaccion que experimentamos hoy al
dedicarle estas lineas, porque así verá en ellas la
expresion de un íntimo sentimiento, y no los términos de un cumplido rebuscado.

REVISTA

•

•

20 DE OCTUBRE DE: 1884

DECENAL

ADMINISTRJ.~CION Y REDACCION

TOMO 2.0 -NúM. 41

Almirante, 2, quintuplicado.

Anuario de la Sociedad española de salvamento de náufragos.

A impulsos de los sentimientos más nobles, de
esas manifestaciones del corazon humano que hallan siempre eco profundo en la sociedad, se fundó
hace cuatro ai'1os esta benéfica corporacion, merced
á los entusiastas esfuerzos de individualidades respetables. cuyos desvelos y sacrificios han sido ya
suficientemente compensados con los progresos
realizados en tan corto espacio de tiempo.
La Memoria que precede á este ANUARIO revela
bien claramente la importancia que esta Sociedad
tiene, y la trascendental mision que está llamada á
ejercer en provecho de todos los navegantes, y de
un modo muy especial en el de nuestros compatriotas del litoral, cuya inmensa mayoría de,lican
su existencia á esa terrible lucha con uno de los
elementos más imponentes, pero de cuyo seno se
extrae anualmente considerable riqueza.
A cuatro mil asciende el número de sus socios; la
renta anual es de 160.000 pesetas, incluyendo la
a1ignacion del ministerio de Marina; cuenta. la Sociedad con 33 juntas locales; posee 18 botes salvavidas y aparatos lai~zaca!Jos de los sistemas más
modernos; se han concedido 339 premios con 5.005
pesetas en metálico, y por último, han sido SALVADAS DIRECTA y EXCLUSIVAMENTE POR LA SOCIED.\D, con
el concurso de sus juntas locales y de sus materiales, CIENTO TREINTA y TRES VIDAS DE NÁUFR.\GOS.
¡Grandioso resultado que por si solo hace el mejor
elogio de este humanitario instituto!
Por el ministerio de Marina se ha autorizado ya
el uso de las medallas creadas par la Sociedad para
premiar los actos heróicos realizados en el salvamento de náufragos, y segun nuestros informes,
Guerra hará extensivo á todos los individuos del
ejército análoga \,utorizacion, porque el elemento armado que se asienta sobre las sólidas bases del honor, el desinterés y la abnegacion, no puede permanecer alejado de tan humanitarias manifestaciones.
Terminaremos felicitando á la jw1ta directiva, y
muy espec'almente á los Sres. Ferreiro y Novo y
Colson, entusiastas y activos propagandistas de
esta asociacion.

Con objeto de contribuirá la solemnidad que se
prepara el 19 de Diciembre próximo, fecha en que
se cumplen cien anos de la gloriosa muerte del insigne tratadista de milicia D. Alvaro de Navia Oss orio, la Revista Científico l1Hlita1· de Barcelona, mejor dicho, su director el capitan D. Arturo del Castillo, (que es justo dará cada cual lo suyo), ha emprendido la laudable tarea de publicar una nueva
edicion de las Rcj!,ca;iones Milita1·es, que, á juicio de
una persona tan competente como el Sr. Vidart, es
superior á las que dieron á luz el general D. Juan
Senen de Contreras, y el brigadier D. Leoncio de
Rubín en su .Biblioteca Militar Portátil.
Sabido es que de las Rcflea;ioncs no existe más edicion completa que la publicada por su autor; las
otras dos que citamos son ediciones abreviadas de
aquella obra magistral, y en las que se descartó la
parte que los directores de la publicacion creyeron
deber suprimir, por anticuada, digámoslo así. Ajustándose á este plan la edicion que publica la Re1Jista Cientijico Militar, constará solamente de un
tomo, formando -un compendio que se hallará terminado el día que se celebre el centenario.
Aunque nos hallábamos inclinados á creer, con el
general Almirante, que ante la obra de Santa Cruz
debe enmudecer la crítica, y que por lo tanto abreAritmética, por el coronel de Ef&gt;tedo Mayor
viaciones como las de Contreras son una punible
D. Ignacio Salinas y Angulo y el teniente coirreverencia, la lectura del primer cuaderno de la
ronel de Estado Mayor D. Manuel Benitez
ediciori que ahora nos ocupa ha bastado á cambiar
Parada..
nuestras ideas. llevándonos á sustentar la opinion
La obra que tenemos á la vista ha sido premiada
contraria. Tal es el esmero con que se ha procedido en el último concurso celebrado por la tlireccion
á elegir, clasificar y ordenar el inmenso material de general de lnstruccion Militar, y declarada de texto
ensenanza que se encierran en los once tomos del para la Academia general. Esta sola circunstancia
marqués; tan concienzudamente se ha hecho el aná- bastaría para justificar nuestros plácemes á sus
lisis de su obra inmortal.
autores, ilustradísimos jefes á quienes el ejército
Leyendo los cuadernos que han salido hasta ahora conoce sobradamente por otros trabajos.
de la imprenta, se advierte que no hay en ellos
El estudio de la aritmética, base sobre la cual
una sola línea que destruya, el conjunto armónico; descansan todas las ciencias exactas, e~ige en la
todo es útil; todo se ofrece con un órden de exposi- actualidad mayor cuidado, para que los cálculos
cion ad~irable. El que ha ejecutado este ímprobo matemáticos y observaciones de todo género que
trabajo, lo ha hecho á conciencia, conservando con de la enseñanza sucesiva se desprenden, ofrezcan
minucioso cuidado los párrafos enteros que á su ménos dificultades al alumno.
juicio han debido trascribirse, sin mutilar uno
El éxito alcanzado responde á los servicios pre~solo. En suma, el autor mismo, á haber formado un tados á la enseñanza :por los Sres. Benitez y S~hcompendio de su obra, no hubiera quizás empleado nas durante un largo período de estudio y labor1o·
tan detenido exámen, y seguramente no dudaría sidad, .premiado en esta ocasion, con general co~en darle hoy ·su aprobacion.
tentamiento.., por los plácemes de cuantos se dediLa idea det Sr. Castillo merece entusiastas plá- . can á.fa. i11s.tr11-ccion de la.juventud militar.
cemes, y nos·otros no hemos de vacilar en tributhImp. de J. .Rubliios1 plua de la PIJ•, ?, Jlad.rld,
selos, tan espontáneos y sinceros como el aprecio

SUMARIO
GRABADOS. ¡Todo por la Patria!-Excmo. Sr. Teniente General D. Manuel Salamanca y Negrete,
Director general de Adm inist racion y Sanidad I\Iilitar .-El fusil fotográfico.-Naufragio del Gravi1ta.-EI castillo de Sobroso.-Toledo: Edificios
vroyecta1os para ensanche de las dependencias
de la Academia General I\Iilitar.-M. Renard, capitan de ingenieros del ejército francés, inventor
de la direccion de los globos.-Franceses y alemanes .en la costa occidental de Africa.-La Felicitacion.-Tipos nacionales: el gallego (dibujo de
Balaca).
TEXTO. LA ILUSTR.\CION IIIILITAR-NACIONAL.-¡Todo
por la Patria!-Excmo. Sr. Teniente General don
Manuel Salamanca y Negrete, Director general
de Administracion y Sanidad l\Iilitar.-El fusil
fotográfico.-Naufragio &lt;le! Gravfiia.-EI castillo
de Sobroso.-Toledo: Edificios proyectados para
ensanche de las dependencias de la Academia General I\Iilitar.-M. Renard, capitan de ingenieros
del ejército francés, inventor de la direccion de
los globos.-Franceses y alemanes en la costa occidental de Africa.-La felicitacíon.-Tipos nacionales: el gallego (dibujo de Balaca).-Revista
de Teatros, por A. D.-Bibliografia.-Advertencia.-Anuncios.-Correspondencia con los suscritores.-Sobre cubierta, por D. Eduardo de Palacio.-Variedades: loii despropósitos de una patrona, por D. Juan Martinez Villergas.

nuestra infortunada patria, que el de tremo.
lar sobre tantas tristes banderas de discordia
intestina, sobre tantas pasiones individuales,
tantos intereses particulares en rencorosa y
P'.(Pé~ua lu?ba, un gran interes ,total, un ind1scubble bien comun, una aspiracion verda ·
deramente nacional. Y esta aspiracion es tan
manifiesta, que apénas parece necesario insinuarla. Hay en todos nuestros pueblos una
verdadera sod de justicia, que amenaza resolverse en tumultuosas violencias.

La. justicia, es decir, la seguridad de que
nuestra vida, nuestra reputacion, nuestros bienes, todos nuestros derechos en fin, serán respetados, es la primera necesidad de un pueblo. Y la primera funcion del Estado, tal vez
la sola esencial y permanente, es la que corresponde al cuidado v sostenimiento de buenas instituciones jurídicas (seguridad del indi•
víduo dentro de la nacion), y á la creacion de
un ejército nacioual (seguridad del Estado en
sus relaciones con las demas potencias). Para

LA ILUSTRACION MILITAR-NACIONAL
Esta publicacion no ha sido nunca una vulgar empresa periodística. NingOn móvil de lucro animó á sus fundadores, y ningun género
de personal medro han reportado por sus asiduos trabajos de redaccion; pero ninguna decepcion tampoco.
Conocíamos la historia de todas las propa gandas científicas, de todas las campañas de
conciliacion ó equidad. En las lides sociales
hay un tnrno de premio para cuantos sustentan una solucion de interes estrecho, de egoísmo 6 de particularismo mejor ó peor simulado. No hay más que desdenes y áun persecuciones para la defensa do los inter(:ses comunes, para el apostolado de las ideas generales.
Luchar por los más altos ideales del progreso; decir alternativamente la verdad al ejército, la verdad al país y á los poderes, no pue·
de producir por el momento más que dü:gusto
callado ó airada contradiccion.
Pero á eso hemos venido; á que se nos con·
lradiga en esta lucha franca que venimos
manteniendo por la consecucion de fines sociales, cuya condicion fundamental es un ejér•
cito serio, ilustrado y fuerte.
Entre aquellos fine::&gt;, el primero sólo bastaría para justificar el nuevo subtítulo de esta
publicacion. No hay otro medio de salvar á

¡Tono POR LA PATRIA!

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Almirante Courbet</name>
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        <name>Crónica</name>
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                    <text>LA '.ILUSTRACION MILITAR

532
guida, si el enfermo se siente con fuerzas para ello,
deberá pasearse aprisa, procurando con un ejercicio violento llamar el sudor; ]?ero si estuviese débil
y abatido, se acostará, admimstrándosele una ayuda, compuesta de medio vaso de agua fresca y una
cucharadita de éter sulfúrico. Se abrigará bien,
como para sudar, y seguirá tomando cada cuarto
de hora la citada infusion, hasta que las deposiciones hayan desaparecido, resultado que en la mayoría de los casos se consigue en ménos de tres
horas.
))Caso de que esta bebida produjere al enfermo un
principio de embriaguez, no hay que alarmarse por
ello, ántes al contrario, pues indica que el paciente
está fuera de peligro.
llSi le sobrevinieren vómitos, se deja la infusion y
se le da á beber cada cuarto de hora una copita de
coñac viejo. Si el enfermo tuviere sed, tomará buchadas de agua de Seltz ó bien pedacitos de hielo,
que dejará derretir en la boca.
llLos vómitos exigen, ad~más, la a~licacion de a~chos sinapismos en el estomago y vientre, no qmtándolos hasta que la piel empieza á enrojecer y el
enfermo á sentir un vivo escozor.
llCon el uso de estos medicamentos, por demas
sencillos y que están al alcance de todo el -mundo,
se combaten fácilmente los primeros síntomas de
la enfermedad.
llEn cuanto á los fenómenos característicos del
período álgido, no es fá?il exponer en _Pocas palabras un buen plan curativo, en razon a que los casos varían y las medicinas tambien. Sin embarg~.
se pueden, poco más ó ménos, _obtener ?ºn see-ur1dad felices resultados por medw de bebidas e mfusiones aromáticas alcoholizadas, ayudadas de agua
fresca con bastante éter sulfúrico, fricciones con
bayeta bien enjuta, ó bien con extracto de _alc_anfor,
de espliego, etc., y empleando el calor art1fic1a_l: en
una palabra, valiéndose de cuanto ~ueda re3:mmar
la circulacion de la sangre y castigar el s1stema
nervioso.))

BIBLIOGRAFÍA
La Agencia general establecida en Lóndres por
D. E. Prieto desde 1862 (26--JJudgc Roro. Can1ion
Strect Cify), se halla encargada de la representacion exclusiva de LA ILusTRACJON MILITAR en Inglaterra. Esta Agencia, que mantiene relaciones con
todas las grandes capitales de Europa y América,
acaba de publicar un mapa de las vías más directas entre París y Lóndres.
Segun dicha carta, atraviesan el canal de la Mancha ocho líneas distintas de vapores, siendo la mas
corta la de Calais á Dover, que mide una distancia
de 85 millas, salvando este trayecto los vapores en
hora y media.
La linea más larga es de El Havre á Southampton,
que tiene 122 millas y tarda ocho horas.
La Agencia Prieto y Compañia, que disfruta de
una merecida reputacion en todos los centros comerciales, ha prestado un importante servicio con
la publícacion de esta interesante guia á cuantos
hayan de atravesar el canal de la Mancha, ó 0tengan
negocios mercantiles entre París y Lóndres.
'5

Los salvajes de Sumatra, segun un colaborador
de Jl Piccolo, curan el cólera con incienso. Tal vez
su uso en las iglesias provenga del conocimiento
que se tenia en Oriente de su virtud desinfectante.
Para experimentar sus efectos benéficos hay que
hervir 54 gramos de aceite de oliva en un vaso de
greda; retirar del fuego este aceite, mezclarla con
10 centígramos de incienso pulverizado, y beber
esta mezcla i;iwy caliente. Si hay que repetir la toma, se hará al cabo de cinco minutos, y con doble
dósís de incienso. Si todavía es preciso otra, la dósis
de incienso será de 80 centigramos. El vientre debe
apretarse con fajas empapadas en agua de manzanilla. Para la sed, agua alcoholizada. Para la convalecencia, carne de vaca, mantecas, leche, y sobre
todo, gallina y peces frescos.
Como preservativo, el colaborador del expresado
periódico recomienda anchoas saladas y tomar 5 ó
10 centigramos de sal comun marina todas 13:s mañanas. .
Para terminar estas ligeras consideraciones sobre
la plaga que amenaza invadir nuestra península,
fáltanos tan sólo citar los consejos del célebre médico español Orfila; pero compendiados en las instruccionesya expuestas, bastará añadir únicamente
que la epidemia alcanza de ordinario mayor desarrollo donde la higiene no se amolda á una severa
limpieza, y muy especialmente en aquellas _personas de espíritu apocado, cuyo organismo en general se perturba ante la posibilidad de sucumbir á
este terrible azote de la humanidad.

EPIGRAMAS
Viéndome de oro prendido,
Cierta dama cortesana
Saludóme una maf'lana,
Y me hice el desentendido.
Ofendióse del desastre,
Y le dije: «No haya enfado;
¿Tú á mi sastre has saludado? ...
¡Ya se lo diré á mi sastre!&gt;)
Si tus versos despreciaron,
Pobre Gil, no te incomodes;
De ellos dirán que son mii,los,
Mas son tus obras mejores.

C.

DE

ALVEAR.

presentado M. Heinrích Quistorp, agente de una
gran compania de capitalistas, el cual pide:
l.º Concesion de 160 leguas cuadradas, para colonizarlas con 5.000 familias de europeos.
2.0 Veinte leguas más del departamento de Alsos, para 200 familias.
8.ª Subvencion de 15.000 pesos fuertes anuales
durante diez anos, para un vapor directo entre la
Asuncion y los puertos de Europa.
4.º Concesion de una garantía de 5 por 100 sobre un capital de 450.000 dollars.

•

11 llllfflll@IOI Mlllfflll
REVISTA

DECENAL

• •
30 DE SETIEMBRE DE 1884

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2.0 -NúM.

sg

.Almirante, 2, quintuplicado.
El reino de H a-wall: apuntes geográfi=s y
estadlsticos por R . Monner Y Sane.

El reino de Hawall está comprendido en la Polinesia, una de las cuatro partes de que consta la
Oceanía. El presente estudio tiene, por tanto, un
gran interes, porque todos estos territorios son al
presente objeto de la codicia colonial y europea.
Hawall es la patria de Gaetano , á quien se debe el
descubrimiento del hermoso archipiélago de este
nombre. Por ultimo, el trabajo de hlonner es de un
valor científico incuestionable, por los preciosos datos de geografía y estadística que contiene.

EL CÓLERA

CONSIDERACIONES SOBRE LA FIEBRE AMARILLA

Con este titulo han publicauo los profesores de
Sanidad militar Sres. R. Pereda y L. Sanchez, unas
instrucciones é informacion muy notable sobre la
fatal epidemia que preocupa en estos momentos a
todos los Gobiernos de Europa. En este estudio son
muy dignos de profundo exámen los capítulos Co1~sideracioncs sociológicas sobre las epidemias y Conducta del Estado á,ntes y dura1~te za• epidemia. Enviamos
nuestra enhorabuena á nuestros compaf'leros de armas los Sres. Pereda y Sanchez por tan útil y bien
meditado trabajo.

El Dr. C. Roure y Bofill ha prestado un importantísimo servicio con esta gran obra. Las instrucciones para preservar á los hombres de la zona templada ó glacial de la terrible enfermedad de la zona
tórrida, despiertan alguna esperanza sobre la posibilidad de una aclimatacion; hasta la fecha muy dificil. Su critica sobre el estado higiénico de la Habana debería ser estudiada por las autoridades, porque, en realidad, el primer origen de todas las
plagas en todas partes es el desprecio que la mayoría de los impropiamente llamados homln·es tienen
á la ciencia en general, y más especialm,ente á la
medicina.
La reorganizacion adminit-tr.. ti va del ejército
Otro capítulo notabilísimo de esta obra es el relaespañol.
tivo á las Disposiciones especiales para las tropas.
Este trabajo es uno de los más notables que he~
Enviamos nuestra enhorabuena al ilustrado docmos leido de algun tiempo á esta parte sobre tan
tor Roure por un trabajo·tan noblemente inspirado
importante problema.
El Sr. Amorós es un escritor de condiciones muy en el bien de la humanidad.
poco comunes, y ha obtenido un éxito muy legitimo
EL «SUI GÉNERIS.ll-AUIANAQUE PAR.\ 1885.
con la publicacion de esta notable obra.
Es tan conocido, que casi podriamos dispensar•
nos
de decir el nombre de su autor, el distinguiLa casa y la calle: crónica contemporánea, por
do redactor de La Correspondencia de España don
José M. Matheu.
Ramiro Mestre. ~a novedad del presente al~anaque
Constituyen esta obra una coleccion de novelas
consiste en que el santoral va en verso. Tiene mumuy interesantes y escritas en un estilo de los más
cha intencion el romance de algunos meses, y aluelegantes y yerdaderamente castizos. Aunque no
siones de actualidad, ó, lo que es lo mismo, colcfuera el resultado de esta publicacion otro que el
1·icas. Enviamos nuestra enhorabuena al autor, Y
de haber revelado un escritor tan notable como el
le deseamos todo el éxito que merece su ya anSr. Matheu , las letras deberían considerarse por
tigua publicacion, pues cuenta trece años de exi~esto sólo de enhorabuena. Recíbala muy entusiasta
tencia. Lo que prueba bien su triunfo en este pa1s
de esta rcdaccion el nuevo novelista.
del que apénas puede ver el mejor libro su segunda edicion.
SAN FRANCISCO DE ASÍS
Con este titulo, una esmerada impreeion de la
casa sucesores de Rivadeneira y notable encuadernacion del Sr. Calleja, se ha publicado un estudio
notable por D. Leopoldo Gherancé. Enviamos á este
notabilísimo escritor nuestros plácemes por un trabajo que podrá ser juzgado con diversidad de criterios, porque las cuestiones religiosas son las más
discutibles; pero nadie podrá dejar de reconocer
por esto el gran talento y laboriosidad del Sr. Cherancé.
LA REPUBLIQUE DU PARAGUAY

Es este un estudio histórico y estadístico, hecho
con la competencia que todo el mundo reconoce al
distinguido y profundo escritor Augusto Meulemens.
Nos parece notable bajo muchos conceptos esta monografía del Paraguay, en la que M. Meulemens
concluye diciendo que es tal la prosperidad de esta
república bajo la presidencia del general Caballero,
que su Gobierno es con mucha frecuencia objeto de
proposiciones como la que muy recientemente }la

DOS PERLAS
Una gota de rocio,
dijo á ,&gt;tra gota de llanto:
¿qué vale tu dulce encanto
comparad0 con el mio?
Yo desciendo en los vapores
celestes del tirmamento;
yo presto vida y aliento
á las purísimas flores.
Y con sarcasmo profundo,
la triste lágrima dijo:
yo, con la esperanza, rijo
las santas leyes del mundo.
Tú, reclinada en el velo
que la blanca nube cierra,
vienes del cielo á la tierra;
¡yo voy de la tierra al cielo!

o.

Imp. de J. Rubmos, plua de Ja Paja, ?, JCadrJd.

-

política interior. El objeto de la entrevista imperial puede, pues, haber sido: impedir á Inglaterra la confiscacion del Egipto y el canal
de Suez; preparar el reglamento de la cuestion
del Congo, para facilitar la expansion colonial
de Alemania; moderarlas impacienciasdelbajo
Danubio; establecer, en fin, un modus vivendi
entre Austria, Hungría y Rusia. El envío de
una division alemana ante Alejandría y una
escuadra austriaca á Pola, por una parte, y
la oposicion de Bismark al nombramiento de
Morier
para embajador en Berlin, por otra,
Nuevas cartas de Gordon dicen que en una
accion con los rebeldes, sWJ tropas habían he- puede dar una idea al Times de la inoportunicho al enemigo cerca de 2.000 bajas, y que dad con que se felicita de la reunion de los tres
podría sostenerse aún cuatro meses. De Don- emperadores. Pero el giro de los acontecigola tambien ha habido partes de una gran mientos, y tal vez un furor colonial excesivo,
victoria en Kortí sobre los rebeldes del Kordo- ha colocado á Francia é Inglaterra en una situacion de enemistad tanto más absurda,cuanfan y Berber.
El rey de Abisinia parece dispuesto á coope- to que el fondQ de todas las tendencias que
rar tan eficazmente como pueda al éxito de la han podido manifestarse en la entrevista imperial, no ha sido realmente otro que el de
expedicion W olseley.
Para llegar á Khartum hay tres caminos: el contener á Inglaterra en su poderío marítimo,
de Suakin á Berber, la vía del Nilo y el de Ko- é impedir á Francia todo movimiento de una
rosco á Berber. El de Suakin es el más corto, accion séria en Europa.
pero, como el del Nilo, es impracticable, segun
Al recuerdo del naufragio del w·avina irán
el coronel americano Colston. El de Korosco
no se puede recorrer en ménos de cuatro 6 unidos siempre los nombres de los alféreces de
cinco meses. La parte del desierto que atra- navío D. Gabriel Quiroga y D. Manuel Gaviesa es la más árida del Sudan, y care- lan, del contramaestre D. Manuel Gestal y del
ce enteramente de agua dulce. La expedicion médico del buque D. Eugenio Fernandez
Wolseley ha preferido el Nilo, por la imposibi• Valdés.
Quiroga fué el primero que para salv:ar á los
lidad de trasportar agua para 6.000 hombres.
tripulantes
se arrojó en un bote, instantáneaEl general confia en la próxima bajada de las
mente
deshecho
por la borrasca y roto contra
aguas del Nilo y en que el rio Rojo tiene Úna
corriente mucho más rápida, mayor número el costado del buque. Gestal sigue su heróico
de cataratas, y sin embargo, lo remontó en ejemplo, y queda tambien sepultado en las
1870. La expedicion irá en más de mil embar• olas con la frágil guía sobre que se arriesga.
caciones, construidas á propósito para estos Otro tanto sucede á Galan, con tres marineros,
rios, pero se ha censurado este gasto, porque héroes oscuros cuyos nombres sentimos ignoera fácil hallar barcos para esta navegacion rar, hasta que Fernandez V aldés, con la misespecial en el mismo Nilo. Tambien se ha cen- ma nobilísima abnegacion, peto mayor fortusurado el concurso de barqueros oriundos del na, logra llevar, al fin, á tierra una salvadora
Canadá y se han hecho, en fin, objeciones di- guía y un cable de acero.
Desde entónces fué posible salvar á todo el
versas y fáciles de fundar por el género de
resto
de la tripulacion.
esta expedicion ,erdaderamente extraordi¡Pocas
glorias serán tan envidiables como la
naria.
de este heróico médico de nuestra Armada!
Y es justo decir, á este propósito, que nues•
Miéntras Inglaterra lucha así en Egipto y
tros
oficiales de Sanidad militar de mar y tierFrancia en China, los tres emperadores estrera
han
dado muy frecuentemente pruebas de
chan su alianza por connniencia más que
un
gran
valor en las más empefiadas acciopor espontánea simpatía. Austria no puede ver
con· gusto la política agresiva de Rusia en nes, y parecen combinar, con rara fort,una,
Oriente¡ Rusia no mira tampoco con tranqui- grandes aptitudes ínilitares con profundos eslidad ciertas manifestaciones de la opinion en tudios científicos.
Austria COll~to á Polonia. Pero estos y
La Gaceta Universal invoca el concurso
otros motivos análogos de inquietud recíproca,
parecen haber sido subordinados por los tres de toda la prensa para el esclarecimiento de
emperadoree. 4. intereses generales-de política una cuestion que afecta á la defensa nacional.
europea, y á las más graves cuestiones de su Trá.tase, dice, de una nueva línea de invasion

para decidir en qué oportunidad y sobre qué
Con este número ae distribuye la portada para el se- puntos puede hacer fructuoso empleo de ellas.
gundo tomo, y en breve remitiremos á loa susoritores el Prueba de esto es, que cuando se creía en geindice del mismo, dando por terminado el segundo vo- neral al almirante Courbet marchando de Matsou hácia el Sur, aparece, por el contrario,
lúmen en uno de los próximos números.
avanzando por el Norte de la costa china, tal
vez ccvi el fin de establecer hácia Sbanghai:
SUMARIO
un1 base de operaciones que se resolvería en
GRAe.rnos. Excmo. Sr. D. Eduardo Fernandez San último término por la ocupacion del rio Azul,
Roman, marqués de San Roman, segundo vice- y tal vez áun de la ciudad N ankin.
presidente del Senado y presidente de la Junta

ADVERTENCIA

directiva del Centenario del ,marqués de Santa
Cruz.-Pluma de oro y brillantes, y escribanías
de_plata, ofreci~as por el qentro Militar para los
primeros premios del certamen para conmemorar el centenario del marqués de Santa Cruz de
Marcenado (de fotografía de Laurent).-Un tribunal árabe.-Taller mecánico de costura, establecido en la factoría de Utensilios militares de esta
corte.-Isla de Cuba: Iglesia de Puerto-Príncipe:-rarque de la plaza del Cristo, en PuertoPrmc1pe.
TEXTO. Advertencia.-Crónica, por D. Alfonso Ordax.-Excmo. Sr. Teniente General D. Eduardo
Fernandez San Roman, marqués de San Roman,El ejército y la marina inglesa, por D. Emilio Bon_elh.-Un tribunal árabe.-Puerto-Príncipe: Iglesia mayor y plaza del Cristo.-El taller mecánico
de costura en la Factoría de Utensilios militares
de Madrid.-Los teatros de Madrid en la temporada próxima, por D. Adolfo Llanos.-Certámen del
Centro del ejército y armada para celebrar el
Centenario del marqués de Santa Cruz de Marcenado.-Las luchas del pensamiento, por D. Luis
Vidart.-Bibliografia. -Anuncios.-Sobre cubierta, por D. Eduardo de Palacio.-Caso de conciencia, por D. A. Ll.-Epigramas, por D. Luis Vidart.-Variedades.

CRÓ~ICA0
Una parte de la prensa francesa trasporta
ya la cuestion de China al terreno económico,
y pregunta qué resultados prácticos van á obtenerse de esta guerra. Se calcula que ha producido gastos por valor de cien millones.
En cuanto á los ingresos, no son calculables
en cifras mayores de cero. Por consiguiente,
urge una accion enérgica: marchar inmediata•
mente sobre Pekin, como quieren algunos, ó
llegar con cualquier otro sistema de operaciones á un resultado rápido y definitivo. El Gobierno parece optar por la continuacion del
estado de represalias, en la esperanza de que
los intereses comerciales obligarán á algunas
potencias á aconsejará China concesiones razonables.
Entre tanto, los chinos reponen sus baterías
. sobre las alturas del paso Kimpai y se fortifican en las inmediaciones de Pekin. Pero el almirante Coúrbet ha sido autorizado para obrar
de la manera que estime más.ventajosa al éxi•
to de sus armas, y esta disposicion no podrá
ménos de producir buen resultado. A nuestro juicio, un comandante general en jefe no
debe ser limitado en su accion, porque nadie
mejor que él conoce el estado de sus fuerzas

�LA ILUSTRACION MILITAR

LA ILUSTRACION MILITAR

534

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1

Exo1 0 . SR.

D.

EDUARDO FERNANDEZ DE SA"i ROMAN, MARQUÉS DE

S AN R OUAN, SEGUNDO VICEPRESIDENN.E DEL SENA1JO,

Y PRESrDENTE DE LA JUNTA DIRECTIVA DEL CENTENARIO DEL )lARQrÉS DE SANTA CRUZ

PLU)IA DE

onu

Y BRll, L.\ \Tt:S \ ESC illlJA:-,AS DE l'L.\T.I QI E EL

Ci:::--rno

)IIL[T\ll, E ST.lllLECIDO E:-i EST.I CORTE, ,IDH:l&gt;rCAR 1 .1 LOS QUE OBTENGAN LOS PRIMEROS PREMIOS

EN EL CERTAMEN ANUNCIADO PARA SOLEMNIZAR EL CENTENARIO DEL MARQUES DE SANTA CRUZ DE MARCENADO

(De fotografía de Laurent.)

�536

que un negocio particula1· ha abietto en
nuestra frontera.
Alude á la carretera recientemente construida entre el collado de Tosas y Puigcerdá. Establece, en efecto, una comunicacion directa entre las carreteras y ferro-carriles espailoles con
los franceses. Habrá, pues, que construir las
defensas necesarias para que, en el caso de un
conflicto de guerra, no puedan los franceses
apoderarse de los' ferro-carriles de Cataluña al
dia siguiente de romperse las hostilidades.
Si se repara bien en las disposiciones tomadas por nuestros vecinos para sus maniobras
militares, es fácil observar que han tenido sin
duda en cuenta la línea de invasion denuncia•
da por La Gacela Universal. El caso es, pues,
de una trascendencia extraordinaria, y bien
merece que se haga una amplia informacion
sobre este asunto, que tan seriamente compromete nuestra integridad territorial.
Varían poco las noticias militares del interior, en cuanto concierne á la adopcion ó desenvolvimiento de un cierto número de reformas, constantemente solicitadas por la prensa
profesional. Que no se desiste de procurar una
disminucion de excedente, estimulando el retiro; que se estudia siempre el mejor medio de
regularizar el movimiento de las escalas, de
manera que la mayor parte de la oficialidad no
se estacione en los empleos subalternos; que
está decidido asimilar las clases militares á las
civiles en lo que respecta á pensiones; que, en
fin, directa é indirectamente la situacion del
oficial de infantería será mejorada: hé aquí el
fondo general de noticias que son periódicamente objeto de comentarios diversos. Pero la
complexion administrativa de nuestro país es
de tal índole; nuestras aptitudes para la combinacion y ponderacion de intereses contradictorios son tan limitadas, que los mejores deseos de dar solucion á estos problemas rara
vez dejan de chocar con otros deseos no ménos mejores, pero con solucion distinta, y el
resultado de estos choques acaba siempre por
justificar la iugeniosa observacion de que
«aquel lugar cálido que la Iglesia reserva á los
pecadores más graves, debe estar empedrado
de buenas intenciones.»
Sin embargo, esta vez alguna de las reformas, y no la ménos importante, parece llamada. á un éxito poco comun.
Se asegura que se presentará en seguida á
las Cortes la reforma sobre pensiones, y que
pasará de proyecto. Este resultado justificaría
mucho ciertos movimientos de aprobacion á la
superioridad, que en los casos ordinarios encontramos tan irreverentes como las censuras
vivas ó mal razonadas. Excusaría tambien, por
consiguiente, nuestra vehemencia y no escasearíamos nuestros sinceros y desinteresados
aplausos al ministro que suscribiese ley tan
benéfica y justa.
Han muerto tres tenientes generales: don
Simon de la Torre, D. Gabriel Torres Jurado
y D. Antonio Letona. Lo!! dos primeros han
espirado al término de una larga carrera militar, llena de servicios de importancia diversa y distinguidos hechos de guerra. El último

LA ILUSTRAOION MILITAR
637
--------------.---__:_-~.:...:::_=====----,----------___.:_

LA ILUSTRACION MILITAR
habrían seguramente de bastarnos las páginas de
un gran volúmen; y esto, por muy decidida que
nuestra voluntad se halle á enaltecer lo que juzgamos digno de serlo, es empresa que el conocimiento de nuestra insuficiencia nos vedaría acoroeter.
Concretémonos, pues, á hacer un breve sumario
de la vida militar del marqués de San Rornan, y dejemos a otras plumas llevar á cabo la ardua tarea
de escribir su biografía. La simple exposicion de los
hechos bastará indudablemente para juzgar hasta
qué extremo se asocian en este General distinguido
Es justo consignar que el general Salaman- las variadas condiciones que pueden exigirse desde
ca estudia soluciones al problema militar eco- el campo de las ideas, en el caudillo de las armas,
nómico, que no por ser de detalle tienen mé- en el escritor digno de este nombre, en el caballero,
en el prócer y en el ciudadano.
nos importancia ni son ménos buenas. Tal
En su juventud, pensaron sus padres dedicarlo á
vez, por el contrario, sea ese medio el más efi- la carrera de Ingeniero de caminos; pero los sucecaz; porque pretender de una vez y por una sos vinieron a cambiar este plan. l\luerto Fernanreorganizacion total de los más complejos ser• do VII, estalló la guerra civil, y sintiendo D. Eduarvicios, asegurar á cada oficial una sub$isten- do Fernandez San Roman encenderse en su alma
el fuego del entusiasmo, abrazó la profesion de las
cia decorosa en Madrid, es un buen deseo que armas, en que era cadete educándose en su casa, y
no debe ser desatendido, pero sobre CU)U rea- á los cuatro aflos de antigüedad fué alférez del regiIizacion cabe abrigar alguna desconfianza. iZs miento infantería del Rey, que se hallaba de guarpreferible, pues, hacer algo, aunque no sea nicion en l\lá.laga.
En Mayo de 1835 pas6 al segundo regimiento de
todo, á aplazar soluciones parciales por una
la Guardia Real, y recien incorporado, so.lió con él
extrema fidelidad al plan general. Por esto en- á formar parte del ejército del Norte, en cuyo terricontramos muy plausible el pensamiento de torio tomaba ya la lucha un aspecto por demas terrila farmacia militar y el suministro de pan y ble y amenazador.
Durante el afio 1836 asistió á las operaciones prac•
carne á los jefes y oficiales del ejército por la
ticadas sobre Arlaban y formacion de la linea del
factoría de subsistencias.
Arga, ocupando los cantones de los Barrios, inmeEstas medidas, como la de pabellones en los diatos á Pamplona. Concurrió á la importante y recuarteles ó uu plus de alojamiento, pueden flida accion de la Borda de h1igo, y por el valor y seresolver nuestro problema económico en los renidad que demostró en este hecho, fué agraciado
términos en que está resuelto en otros países, sobre el campo de batalla con el empleo de teniendonde el oficial tiene el sueldo para sus necesi- te de infantería. Más tarde, peleó en Cirauqui, en
Montejurra, en las alturas de Estella y en otros padades primeras, pues todos los damas gastos, rajes, bajo el mando del general conde de Clonard.
más ó ménos directamente ocasiouados por los
En el aí'!o 1837 siguió sin descanso operando en
compromisos sociales, son en cada caso espe- el teatro de la guerra, y midió sus armas con el
cial, previsoramente cubiertos por disposicio- audaz y ensoberbecido enemigo en Erice, Múzquiz,
nes ingeniosas, encaminadas á mantener y fo. Luraínzar y Lizaso, asentando sólidamente por su
comportamiento en estos hechos su reputacion mimentar el indispensable prestigio de las clases litar. Destinado el cuerpo á que pertenecía á la
armadas. El militar no puede, ni, casi esta- persecucion del Pretendiente, en la division manmos por decir, debe, enriquecerse; pero tampo- dada por el general Iribarren, concurrió á la bataco es justo, ni conveniente, que su pobreza lla de Huesca, donde aquel intrépido jefe perdió al
traspase ciertos límites, en una época ·y en un vida, y asistió a las acciones de Barbastro, paso del
Cinca y batalla de Grá, donde tan ruda leccion hupaís, en el que se marcha tan de espalda á las bieron de recibir las lm~tes absolutistas.
más nobles máximas del cristianismo, que se
Excusado es dJcir que en estos hechos el Sr. San
huye del pobre con mayor inquietud que del Roman tuvo ocasiones de demostrar sus dotes milit::.res. Hoy, despues de cuarenta y ocho aflos, la
cólera.
bien cortada pluma del veterano nos deleita y conALFONSO ÜR.DAX.
mueve relatando aquellas marciales y terribles funciones en que como actor logró distinguirse.
Cuando en 1838 se- creó el cuerpo de Estado MaExcmo. Sr. Teniente General
yor, fué nombrado auxiliar del mismo y destinado
al ejército del Centro y á su cuartel general, con el
D. EDUARDO FERNANDEZ SAN ROMAN
que no tardó en marchar al sitio de Morella, a las
Marqués de San Roman.
órdenes del general D. Marcelino Oraa. En esta difícil
operacion de guerra tomó activa parte, asisHarto conocidos son en el ejército y en el país los
dilatados y honrosos servicios del ilustre Oficial Ge- tiendo á las acciones de Illorella, paso del Estret des
neral cuyo nombre encabeza estas lineas, para que Portes, á la brillante carga que dió el cuartel genesea preciso consagrarles gran espacio en las colum- ral, al combate de la masía de la Torre de Miró, al
ataque de la brecha en el primer asalto nocturno, á
nas de LA II.USTRACION JllrLITAR.
Ademas de esto, las especiales condiciones de esta la segunda accion de la ermita de San lllárcos, al
Revista, y el plan que venimos desarrollando, no segundo asalto de la bateria de brecha, al tercer
nos permiten hacer una biograf1a de los personajes ataque de la referida ermita, y por último á la recuyos retratos publicamos, sino solamente trazar tirada del sitio, rigurosamente sostenida en el Esun débil bosquejo en que se comprendan las prin- tret des Portes. Por sus méritos en tan continuada
cipales acciones de su vida, y se marquen los ras- série de combates fué recompensado con el grado
de comandante.
go8 más carasterísticos de su personalidad.
Durante el afio 1839 se halló en las operaciones
En la ocasion presente, si hubiéramos de enumepracticadas
sobre el Segura y en la accion y toma de
rar los merecimientos del general San Roman, y
.Mirabel;
y
en
18-10, en el reconocimiento de Aliaga,
anotar, áun en extracto, las gallardas muestras de
su ilustracion y de su ingenio, que han Yisto la luz operaciones y rendicion del fuerte de este nombre,
pública en discretos libros, trascendentales folletos y en los combates que se sostuvieron para la torna
y artículos profesionales, preñados do doctrina y de Alcalá de la Selva. Seflalóse bizarramente en la
palpitantes de interes; y si á semejante trabajo de- accion de la Cenia, cargando á la cabeza de los tirabiéramos aún sumar, siquiera fuera por de mas bre- dores á la vanguardia enemiga, y obtuvo como preve, una síntesis de sus discursos parlamentarios, no mio la cruz de San Fernando. En Junio de dicho ano

asoció á estos méritos el de estudios profesionales, tan perseverantes como doctos. Colaboró
en importantes publicaciones civiles y militares, y dejó, entre otras obras, unas Conferencias sobre el arma de caballería, y Critica del
Estado militar de España, que serán leidas
muy atentamente por cuantos sientan verdadera vocacion á los estudios militares.

•

- -

asistió, por encargo del general en jefe, al asedio del
Collado de Alpuente, para activar los trabajos de sitio, y tuvo la satisfaccion de ocupar con las tropas
leales el último punto que poseían los rebeldes en
el territorio valenciano.
Hecho comandante al terminar la guerra civil,
tomó parte, con otros muchos jefes, en'.las oposiciones que se abrieron para proveer dos plazas de comandantes en el recien organizado cuerpo de Estado l\Iayor, y obtuvo una de ellas despues de brillantisimo exámen. Entre los opositores figuró el comandante D. Manfredo Fanti, que despues, en el
ejército italiano, llegó á la mas alta dignidad.
Desde 18t3 hasta 18&lt;l7 sirvió el destino de oficial
de secretaría del ministerio de la Guerra. En 1849
fué nombrado gobP.rnador militar de Leon.
En 1851 se le confirió el cargo de secretario de la
junta presidida por el seneral lJ. i\Ianuel de la Con
cha, para examinar los proyectos sobre organizaáon
militar de la isla de Cuba, de que fué autor el conde de Mirasol, y poco despues se le nombró para el
mismo cometido en la junta encargada de formular
el proyecto de ley de ascensos.
Fné subsecretario del ministerio de la Guerra
C:'n 1852, y siguió desempeñando este destino no obstante su ascenso á mariscal de campo el afio siguiente. A su voluntad se debió entónces la creacion de
la notable biblioteca dPl ministerio de la Guerra,
destinada á ser pasto del fuego treinta años más
tarde. En 1854 quedó encargadrJ del ministerio de
la Guerra.
Los acontecimientos políticos de 1854 lo alejaron
de la vida oficial, y aprovechó esta época en efectuar
interesantes é instructivos viajes por España y el
extranjero. En l&amp;i8 fué nombrado segundo cabo de
Canarias, destino de que no tomó posesion; en 1864
se le confirió la capitanía general de Castilla la
Vieja, en 1866, la de Granada, y luégo la inspeccion
general de Carabineros, pasando á la direccion de
Infantería en Octubre de dicho afio, al mes de haber sido promovido al empleo de teniente general.
Cúpole en 1861 pasar á Biarritz con el objeto
aparente de felicitar en nombre de S. M. la Reina
al emperador Napoleon, pero llevando una mision
po]itica y regervada del Gobierno espatlol, que supo
cumplir á satisfaccion de éste. Verificada la revolucion de 1868, quedó en situacion de cuartel.
En 1870 fué dado de baja en el ejército, por negarse a reconocer la forma de gobierno entónces
establecida; en 1813 se le rehabilitó en su empleo
con los demas generales que se encontraban en su
caso. Despues de la restauraciun ha desempeñado
sucesivamente los cargos d~ director general de
Ingenieros y dos veces de Infantería, y en la actualidad es presidente de la segunda seccion de la Junta superior consultiva de Guerra.
Ha sido diputado á Cortes en varias legislaturas
y vicepresidente del Congreso, senador electivo y al
presente desempefla el cargo vital_icio y el de vicepresidente del Senado; es gentil hombre de ca.mara
de S. 111.; gran cruz de las órdenes de San Hermenegildo, Cárlos Ill, Isabel la Católica, San Luis de Parma, y Cristo de Portugal, hallándose ademas en posesion de varias cruces y encomiendas nacionales,
extranjeras y otras de distincion por mérito de
guerra. En la actualidad cuenta cincuenta y un aflos
de servicio efectivos, diez y siete en el empleo de
Teniente General.
Al ocuparse el general D. José Almirante, en su
Bibliografía inilitar de los trabajos literarios del
marqués de San Roman, inserta las siguientes
líneas:
«La antigua amistad con que nos honra, haría
sospechoso hast.i el más inocente adjetivo de lisonja
ó cortesía. No haremos, pues, observacion alguna.
Ni es necesaria. Tan conocidas son sus dotes de escritor, como su repugnancia á la publicidad.
))Pensador profundo, crítico severo, bibliófilo insaciable, ha logrado á fuerza de perseverancia y de
dispendios una biblioteca militar, la primera sin
disputa de Es pafia.))
En estas buenas frases hay todo un juicio exactísimo del hombre y del literato. Su aversion á dar al
público su nombre es lli mejor prueba de su modes-

ran amenazada la integridad del territorio si se
concede la apertura de un canal submarino de cien
piés de latitud.
Han pasado ya los tiempos en que un soldado de
la Reina se comparaba con tres de cualquier otro
país; por fortuna para ellos, estas ideas no se sosmilitar y noticias sobre la orgalLizacion einstituciones tienen entre personas sensatas, ni desconocen que
inilitares del ejército cspaii,ol: es un volúmen que al armamento moderno no se puede contestar con
salió á luz en 1847, y fué traducido al francés; sus fanfarronadas. En época reciente, y con enemigos
artículos en la Revista militar, periódico que fundó
ó adversarios poco temibles, las tropas británicas
en 1846, y de los cuales merecen citarse los que lle- han dado escasas pruebas de consistencia y espíritu
van por titulo; «Consideracion sobre la campaña de militar; pero tal vez estos hechos no merezca• ser
Catalufla; Descripcion del terreno en que operó el vituperados, porque el prestigio del ejército es tan
ejército del Centro de la guerra de los siete aflos; delicado, que cualquier sombra lo empaña, y comcampaña sobre el Tessino, batalla de Novara,» y prendiéndolo así, los soldados ingleses juzgarán nealgunas otras. Hace pocos meses ha publicado el cesario no exponerlo á aventuras, si las circunstanprimer tomo de las carnpaflas del genvral Oraa, cias no lo imponen. Ademas, ¿qué ventajas reporta
obra de sobresaliente mérito, y de la que hubimos
el pagar c8n la sangre d-e un hombre lo que puede
de ocuparnos en LA ILUSTRACI0:S MIT.ITAR. Al presente obtenerse con un fajo de bíl'etes de Banco? ¿:'fo dese emplea en escribir el tomo segundo, que no duda- muestran los hacendistas británicos que un infante
mos en afirmar será digno del que ya conocernos y
de la Reina representa mil quinientos duros? ¡Cuándel talento de su autor.
tos bajáes podrán comprarse con la cantidad que,
~o terminaremos estos desordenados apuntes sin segun esta cuenta, representa un batallan!
invocar la indulgencia del marqués de San Roman,
Sin embargo, al leer las descripciones de sus hesuplicándole mire sólo en ellos una nueva prueba chos de armas, diríase que son los maestros de la
de nuestro respeto y profunda consideracion hacía táctica y de la estrategia, miéntras que las ocasiosu persona, y el testimonio de la gratitud que como
nes en que el soldado inglés ha dado mayores prueespañoles y militares debemos al General distin- bas de su instruccíon, han siclo tan só'o en las granguido entre cuyos servicios figura, acaso como el
des paradas verificadas en el campo de Aldershot,
más digno de alabanza, el de haber dotado al ejér- Hyd-Park y en las maniobras de Brighton.
cito de un establecimiento dí.~no de albergar á la
Las reformas últimamente acordadas dejan subjuventud estudiosa, destinada á contribuir en plazo sistente la mayoría de los vicios del reclutamiento,
no lejano á la obra de nuestra regeneracion militar aplicando al soldado la rigidez automática de un
y política.
granadero de Federico ó de Bonaparte. El recluta no
La restauracion del alcilzar de Toledo es una. obra se forma por llevar un gorro de pieles, alinearse
verdaderamente artística, llevada á cabo por el ge- como un tubo de órgano ó girar sobre los talones,
neral San Roman y por él ¡¡olo dirigida; por cierto como un eje automóvil, segun acontece hoy en Inque con bien escasos gastos del Tesoro, en cornpara- glaterra; y por esto el ejército británico constituye
cion de las cuantiosas sumas que con gusto Je han
una excepcion en el mundo civilizado, á manera de
suministrado la provincia y el municipio agrade- monstruo fósil de la edad de las bombas de mecha,
cidos. Es la admiracion de propios y extraños, y y el solo ejemplo que aún se conserva del soldado
perpetuará su nombre, si no se perpetuara por mercenario, filiado é instruido para servir como
otros servicios importantes, pudiendo asegurar que guerrerb durante toda la vida.
considera como su mayor gloria el haber sido deEl reclutamiento tiene la apariencia de eng:rnclarado hijo adopth·o de la imperial ciudad.
che voluntario, primero por doce aflos en activo
servicio ó parte en reserva; pero si la conceptuacion es buena, puede reengancharse á los veintiun
aflos de su ingreso en la milicia, concediéndole la
EL EJÉRCITO YLA MARINA INGLESA
permanencia provisional en lo sucesivo, con derecho á retirarse despues de trascurridos tres meses
La Gran Bretafla, que aparentemente constituye á la peticion de su licencia.
el Estado más poderos¡¡ entre las naciones euroHasta el afio 1879 el reclutamiento revestía un
peas, tiene el privilegio de preocupar a los hom- carácter poco moral y digno. Cu;indo el sargento
bres politicos de los demas pueblos del continente, ,·eclu,tador conocía á un individuo de buen aspecto y
imponiendo con su astuta diplomacia la resolucion de condiciones adecuadas para el servicio de la Reide los pavorosos problemas internacionales que na, procuraba atraerlo á cualquier guarida, donde,
hace tiempo se hallan planteados. En estos mo- una vez saturado de promesas y aguardiente, le
mentos, pues, reviste gran importancia la série de hacía firmar un compromiso, áun C'!andosólo fuese
artículos publicados por Le Temps, sobre organiza- con una cruz; Juégo le entregaba una moneda, el
cion politica y administrativa de Inglaterra, debi- skelling de la Rei.na, á cuenta de sus benefirios, y
das al elegante escritor Philippe Daryl, y que for- desde este momento quedaba hecho soldado. En caso
man un libro interesantísimo para el conocimiento de resistir ó alborotar, alegando no haber tenido
de la actual constitucíon del Reino-Unido.
conciencia de la obligacion que contraía, el sargenDe este instructivo trabajo nos proponemos pre- to citado prestaba juramento de haber pagado el
sentar á nuestros lectores un ligero bosquejo, en shelling, los testigos juraban tambíen haber preque se refleje con toda fidelidad el organismo de las senciado la entrega, y el recluta quedaba inhabiliinstituciones militar y marítima, base sobre la tado para toda reclamacíon.
cual debe fundarse ese poderío tan decantado por
Este ignominioso proceder quedó anulado por
vulgares preo&lt;'upaciones.
disposicion legislativa de 18i9, prescribiéndose rePero al hacer un estudio de la organizacion mili- glas más morales para el reclutamiento del ejércitar, lo primero que ocurre es preguntar si la so- to; pero a.un así, la Yíctima sufre las mismas conseberbia Albion dispone de fuerzas en número sufi- cuencias con diferéntes medios. Preciso es confeciente para la lucha ofensiva, dadas las condicio- sar, sin embargo, que la retribucion asignada al
nes de las guerras modernas; y en este concepto, si recluta es tentadora: á su ingreso en el servicio repuede dignamente figurar entre las principales po- cibe, además del equipo, 25 pesetas, y luégo 1 petencias militares, áun teniendo en cuenta su espe- seta 45 céntimos diariog; pudiéndose aumentar este
cial posicion enelcontinente europeo. La opinionnos haber, si asciende á cabo ó sargento, hasta 5 y 6 pecontesta por las autorizadas palabras del feld-rnaris- setas diarias. De todos modos, satisfechos los gascal Moltke, que «Inglaterra, al prohibir la f'eMlidad tos, el soldado recibe 0'f)(), teniendo asegurado un
de los empleos, había perdido loírnico bueno quepo- ventajoso retiro si obsen·a buena conducta.
seía en su ejercito.)) El general Wolseley confirma
(Se co1itinuará.)
este criterio sosteniendo constantemente que su
E. BosEu.r.
nacion carece de elementos para una guerra con
cualquier potencia militar, y las Cámaras considetia, y ya sabemos que en esta sociedad tan pagada
de oropeles, la modestia encubre al verdadero mérito. Mucho ha escrito el general San Roman; pero
sus trabajos aparecen casi siempre sin firma, y
esto nos priva de anotarlo aqui. Entre los pocos que
ostentan el nombre de su autor, figuran: Estadistica

�LA ILUSTRACION MILITAR

538
UN TRIBUNAL ÁRABE
Las costumbres de los pueblos musulmanes, su
género de vida., sus hábitos, politica y administra-

cion, revisten ordinariamente un carácter tan ex-

'

.

traño y original, que bien merecen ser conocidas de
los demas países donde la civilizacion ha modificado por completo la sociedad, con relacion á sus
tiempos primitivos .
En este concepto publicamos el presente grabado,
que representa el aspecto de un tribunal árabe .
Las Shcjs, ó personas más respetables por su edad,
experiencia y saber, de una kábila, se reunen para
juzgará un criminal empedernido. Sentados en una
alfombra de lana y recostados en mullidos cojines,
interrogan al reo sobre su conducta, delitos de que
se le acusa y pruebas obtenidas en averiguacion de
su falta, miéntras éste queda vigilado por dos megarilrns ó soldados.
El pueblo se aglomera para presenciar el juicio y
conocer la ~entencia que, segun las leyes del Profeta, debe recaer sobre aquel desdichado; y los jueces,
con tranquilidad imperturbable, aquilatan la gravedad del delito, recitan de memoria los capítulos
del Koran en que Dios castiga cada falta probada ó
reconocida por el reo, y sin titubear en la sentencia,
ni escribir un renglon, ni acudirá tramitaciones
que desvirtúan la ejemplaridad del castigo 1 condenan á la última pena al criminal, siendo este fallo
ejecutorio.
La naturalidad de los personajes y la exactitud
de todos los detalles que figuran en este cuadro,
avaloran considerablemente su interés y utilidad
para el conocimiento de la administracion de j usticia que rige entre esa raza ismaelita, objeto en
esta época de las codiciosas miradas de la Europa
colonizadora.

1

brevísimo plazo, anadiéndole un cuerpo más, y el
ayuntamiento acordó, como muestra de su reconocimiento colocar ·en ella una lápida conmemorativa,
donde el nombre del Sr. Ampudia figurara en lugar
preferente.
La plaza llamada del Cristo era un vertedero de
escombros y basuras, perjudicial á la salud pública

LA ILUSTRACION MILITAR
importancia, como fueron la reparacion del templo
que se ve en el fondo del segundo de dichos grabados, el empedrado de la calle del Comercio, la construccion de una fuente en la plaza. de la Iglesia y
algunas que seria largo enumerar; debiendo advertirse que todas se ejecutaron en el periodo álgido
de la insurreccion y sin desatender las operaciones
&lt;le campana, en que causó el brigadier Ampudia al

pezó á funcionar el día l.º del actual en la factoría
de utensil_ios militares de Madrid. Hasta el presente, ero pleaba~s~ en el en~retenimiento de las ropas
de la cama m1htar de treinta á treinta y cinco operarias, con tan reducidos jornH)es, que ninguna regular ~osturera hubiera podido aceptar, y por lo
tanto solo el mayor número de brazos podía abreviar el tiempo para la recomposicion de las prendas

se~tado, y se recibieron en Madrid las máquinas
«Smger» y el motor Otto, destinado á ponerlas en
movimiento.
Desde entónces, el oficial-administrador del servicio de acuartelaíniento, de acuerdo con M. Edmundo Adcock, director-representante de la companía «Singer» en Madrid, no cesó de trabajar en
los [detalles de la instalacion, para que ésta resul-

••

PUERTO-PRÍNCIPE
Iglesia Mayor.-Plaza del Cristo,
DOS GRABADOS

La ciudad de Puerto-Príncipe es la tercera poblacion de la isln de Cuba y capital del departamento
central. Hállase situada en una admirable posicion
topográfica, y sus condiciones climatológicas permiten al europeo disfrutar en ella, bajo el punto de
vista de la salud y de la higiene, beneficios que
desgraciadamente no gozan ciudades €te más importancia, como la Habana y Santiago de Cuba.
Mucho ha sufrido durante la guerra el territorio
en que se halla fundado Puerto-Príncipe; pero, en
cambio, se obsen'a la compensacion de que el aspecto de la ciu!lad ha mejorado bastante durante
este tiempo, merced al interes dt~ sus autoridades
locales, y más particularmente de sus gobernadores.
Al celo é inteligencia. de uno de ellos, el hoy general D. Juan Ampudia; que desempefló dicho cargo
el breve espacio de seis meses, es deudora la ciudad de Puerto-Principe de algunas importantes mejoras, entre las que merecen citarse la reparacion
de la torre de la Iglesia Mayor y el embellecimiento
de la plaza del Cristo .
Los dos grabados de la pág. á43 dan idea exacta
del aspecto que en la actualidad ofrecen la iglesia y
plaza de que nos ocupamos, merced á la voluntad
firme y decidida del general Ampudia.
Un rayo había destruido una parte de la torre, y
cuarteado toda ella. El edificio .amenazaba desplomarse, y el ayuntamiento carecía de Tecursos para
emprender la obra, presupuestada en 12.000 duros,
sin que ni el comercio ni el resto del vecindario se
hallaran en disposicion de allegar recursos.
El ent6nces brigadier Ampudia tom0 la empresa
á su _cargo, acudiendo al patriotismo de todas las
clases, y salió adelante en su noble propósit 1) . Los
propietarios de tejares facilitaron gratuitamente la
cantidad de ladrillos que se necesitaba; los negros
libertos del batallan de Aragon hicieron la cal; el
batallan de .Milicias de color Ui6 los albaí'liles y carpinteros; el tren de trasportes, las carretas para la
conduccion de materiales, y la torre se reedificó en

539
hasta el punto de que no hay persona que al visitar
este taller no se vea favorablemente impresionada
por el acierto que revela la colocacion de los diferentes sistemas de máquinas, su modo de funcionar y la marcha perfectamente regulada del motor
Otto, de dos caballos de vapor, construido en Deutz
y montado por la inteligente casa de M. Bloss y
Companía.
El salon que representa el grabado es de 18 me.
tros de extension por 12 de anchura . En su fondo, y
en el centro de la pared, se halla el motor de gas,
con su depósito de agua y tubería correspondiente,
y á unos dos metros de las paredes laterales y paralelos á ellas, los bancos de trabajo, que sustentan
el uno siete magnificas maquinas de lanzadera oscilante de kran modelo 1 y el otro cuatro de lanzadera grande impelente de rueda; aquéllas para la confeccion y recom posicion de las prendas de la cama
militar, y éstas para la construccion de tiendas de
campaña.
Ademas de la perfeccion con que se recomponen
las ropas y la resistencia de la puntada, la ventaja
que representa el establecimiento de este taller mecánico es de suma importancia, puesto que, segun cálculos practicados, en la primera construccion de prendas que dentro de unos dias va á empezar, y que continuará por espacio de cinco meses, ha de obtenerse una economía mayor de cuatro
mil pesetas, comparando el gasto resultante con el
tanto por pr.enda que venía abonándose á las costureras á domicilio.
Es indudable que, cuando á toda reforma precede un detenido estudio, entrando por mucho en él
la meditada observacion de los procedimientos empleados por las industrias similares, y es llevado á
la práctica dentro de las condiciones téctiicas que
cada servicio requiere, responde siempre en la
prácti~a el resultado de los cilculos hech(Js; y
cumpliéndose estas circunstancias en la instalacion .del taller de que nos hemos ocupado, no sólo
servirá para producir mejor y más barata ia obra
que antes se hacia á mano, sino que, en nuestro
tonc~pto, es susceptible de ampliarse para el planteamiento de otros nuevos servicios administrativos, de que nuestro ejército carece, y que no se
ocultarán al ilustrado criterio del director ~eneral
de Administracion y Sanidad militar.

LOS TEATROS DE MADRID
EN LA TEMPORADA PRÓXIMA

En pocos dias se basfurmó en un lintlo jarUin cerrado por una sencilla y elegante verja 1 con asientos
de piedra y plantada de arbolillos. En el espacio
cerrado se levantaron algunos pedestales sosteniendo estatuas y figuras; y de musgo y boj se formaron
cuadros cubiertos tle flores, ofreciendo en conjunto
agradable aspecto. La. corporacion municipal diLl á
este parque el nombre de su fundador.
Aparte de estas mejoras, se realizaron durante la
administracion del Sr. Ampudia otras de menor

enemigo Mó muertos y m&amp;s de ioó prisioneros eri
los diferentes encuentros que con él sostuvo, y en
los cuales siempre salió victorioso.

EL TALLER MECÁNICO DE COSTURA
de la Factoría de Utensilios.
El grabado que ofrecemos á nuestros lectores en
la pág. 542 representa el taller de costura que ero-

1
'
a· o crec1an
1·as neces1da
' des de este serv1c10
' . por
Cuan
aumento de la guarnicion .
Comisionado un oficial de administracion militar
por el director general, Sr. Salamanca, para que informara acerca de la conveniencia de establecer el
cosido a máquina e11 los talleres de la Factoria, se
redactó la correspondiente Memoria, en que se optaba por el nuevo sistema, y en ménos de dos meses se preparó por el cuerpo de Ingenieros el local
conforme al pliego de necesidades que le fué pre-

tase sobre todo útil, y presentada en las mejores
condiciones de seguridad y de conveniencia para el
servicio. El senor representante de la ((Compania
Fabril Singer,)) animad.o del mejor deseo, y siendo
este taller el primero que se monta en Espaf1a, movido por un motor de gas dedicada solamente á. este
objeto, ha demostrado el mayor interesen el montaje de las máquinas, sus bancos de trabajo y trasmisiones, dirigiéndolo personalmente y auxiliado
por el entendido gerel'l.te de Madrid, Sr. Torcida,

Tiempo há que los amantes de la literatura dramática y de las glorias escénicas reconocen y deploran la visible decadencia de nuestro teatro. En
esta calamidad nacional todos tenemos una parte
de culpa: los autores, unos por no escribir otros
por escribir lo que no deben;· éstos por hala~ar con
torpe servilismo las malas costumbres del vulgo:
aquéllos por sacrificar su conciencia y su talento en
aras de una reputacion falsa ó de una ganancia segura: el público, por sancionar con Su aplauso los
errores groseros de un mediano autor ó los caprichos ridículos de un autor notable: y los actores
por su falta de tacto para escoger y rechazar obras,
p~r sus interminables disidencias íntimas y por s~
mego afan de representar en todas ocasiones l0s
primeros papeles.
Supongo que á pesar de las protestas y quejas
del buen gusto y de la sana crítica., seguirá el teatro espaílol rodando por la pendiente fatal que ha
d~ conducirle al abismo; pero refiriéndose á la prox1ma temporada dramática en los coliseos de Madrid, no es posible calcular todavía cuáles serán las
hazanas de los autores y los extravios del público·
únicamente puede calcularse lo que harán los acto~
res, porque todos son conocidos y todos han formado ya en su respectiva línea de combate.
Desde aquella breve y memorable tem parada que
1'eunió en el teatro Espanol á. nuestros actores máS"
e,minentes; desd~ que Romea, Guzman, Arjona y
1eodora Lamadr1d representaron Sulli1Jti;i no ha
existido en ninguno de nuestros teatr6s una ~ompania completa. Hoy, cada compania. es un elemento

�540
disperso; cada actor notable es un jefe de compañía; cada jefe quiere ser monarca absoluto.
Carolina Civili ha muerto sin haber logrado ocupar el sitio que merecía; Valero, Calvo, Cepillo, Buron, Delgado y llfata procuran separarse tod~ lo posible como si temieran vivir mal estando Juntos;
Elis; Mendoza se ha apartado de Vico; lllaría Tubau
se ha separado de Mario; Elisa Zamacois y Enrique
Ferrer dejan á Apolo y entran en Jovellanos con algunos artistas del teatro de Price; Oolores Franco
se refugia en Eslava; Matilde Rodríguez, Zamacois,
Rubio y Riquelme huyen de Lara, como Eloisa Gorriz y Romea huyen de la Comedia; Ruiz deja el teatro de sus glorias, y hasta el consecuente Orejon se
divorcia de Arderius. La desercion triunfa en el
campo de los actores.
Agrupados ya bajo diversas banderas, segun la
conveniencia ó los caprichos de cada uno, forman
los actores que van á trabajar en Madrid tres compañías dramáticas de importancia, Español, Comedia y Lara; tres de zarzuela p?r m~yor, Apo~o, Jovellanos y Eslava; una compaí'lla mixta, Va.~1edades;
y lo que resulte en la Alhambra, en Pr1ce y en
Martín.
Se dice que Calvo podrá venir en Diciembre, y
que trabajará tambien con su compañia: ¿ en qué
teatro? ¿En la Alhambra1 ¿En el Príncipe Alfonso?
Creo aventurado cuanto se diga respecto de la
lle"'ada de Calvo y de sus planes, así como acerca
de los espectáculos que -preparan algunos coliseos.
Yeamos ahora las fuerzas de cada compaí'lía, tal
como se -presentan en los carteles:
TEATRO EsPAflOL. Primeras actrices: llfaría Alvarez Tubau de Palencia, Julia Cirera, Clotilde
Lombía; Virginia Perez, Ade laida Zapatero.-Primeros actores: Antonio Vico, Manuel Catalina, l\fariano Fernandez, Julio García Parreí'lo.-Nueve ac. trices y diez actores de segundo órden.
Esta compañía es numerosa é incompleta. Antonio Vico héroe de los estrenos, continuará siendo
una gar~ntia para los autores. La elegancia, la discrecion y si arte de Manuel Catalina son generalmente reconocidos y estimados. El veterano Fernandez, rey de los sainetes, domina como pocos al
público madrileflo. La dístinc!on ~e Maria ~ubau Y
las buenas condiciones de Juha C1rera son innegables. Los demás actores contribuirán á realzar el
cuadro... ; pero éste resulta coi:i demasiado fondo y
pocas figuras en primer término.
·Cuenta la empresa con obras de suficiente empuje para levantar de su postracion al infortunado
teatro Espaí'l011 Este es el primer problema que necesita resolver la compañia de Vico y Catalina.
·Son tranquilizadoras las condiciones económicas
en~ que la referida compai'lia se dispone á trabajar?
Segundo problema.
¿Podrá Maria Tubau acomodarse á la ma1iera de~
drama y de Vico tan hábilmente como se acomodo
á la de la comedia y de Mario? Tercer problema.
TEATRO DE' LA COMEDIA. Primeras actrices: Elisa 1\Jendoza Tenorio, Matilde Rodríguez y Josefa
Guerra.-Primeros actores: Emilio Mario, Ramon
Rosell Enrique Sanchez de Leon y José Rubio.-Ca,
, d
torce actrices y trece actores de segundo or en.
Tambien esta compañía es imcompleta y grande,
con pocas primeras partes y mucho coro, pero
aventaja á la del Español en la circunstancia de
que sólo tiene que resolver un problema: la compatibilidad del talento y la manera de llfario con la
manera y el talento de Elisa Mendoza.
Lo más sensible para el público que ha de fre cuentar el teatro de la Comedia será la ausencia
de Dolores Fernandez, inolvidable actriz que goza
de muchas y merecidas simpatías, y que, segun
parece, se ha retirado de la escena.
TEATRO L.\RA. Primeras actrices: Balbina Valverde Sofia Alverá y Eloisa Gorriz.-Primeros actores:'Julian Romea, José Mesejo y Pedro Rui2l de
Arana.-Ocho actrices y diez actores de segunda
clase.
Echanse de ménos en esta list~ algunos de los ac-

LA ILtJSTRACtON M!LrrAR
tores predilectos del público, si bien han sido sustituidos por otros apreciables. Pero aunque el teatro
Lara pierda ó gane algo con los cambios en el personal de su compaí'lía, no es problemático asegurar
que el empresario no ganará ni perderá muc~o,
comparando sus utilidades futuras con las anter10res, porque el coliseo de la Corredera de San Pablo
tiene f ortima propia, y únicamente lleg aría á perderla en el sensible caso de que las catástrofes se
repitieran de un modo demasiado tenaz, lo cual no
debe esperarse, aunque pudiera suceder.
TE.\TRO DE APOLO. Maestros directores y concertadores: l\lanuel F. Caballero, Ruperto Chapí, Antonio Llanos.-Tiples: Matilde Bona, Rosa Cisneros,
Ano-e]a Nada! Gabriela Roca, Almerinda Soler Diº
,
.
Franco.-Tenores: Gabriel G. Berges, otro (en aJuste).-Tenores cómicos: Pedro Constantí, José ~oscano.-Característica: Conccpcion Baeza.-Bar1tonos: Ramon Navarro, José Sigler .-Bajos: llliguel
Soler, José Subirá.-Director de escena: llliguel Soler.-Segundo barítono: Julian Gonzalez.-Segundo
director y concertador: Jerónimo Jimenez.-Do~
segundas partes.
Esta compaí'lía, formada por la sociedad de autores tiene varios problemas que resolver y no pocos' obstáculos que dominar. En los empresarios
consiste, pue~to que son autores, despejar de una
de una vez todas las incógnitas: hagan una zarzuela que llene el teatro doscíentas noches seguidas, y
harán lo suficiente; pero si las buenas zarzuelas faltan, los problemas se resolverán de un modo desastroso. Apolo tiene 1nala soinbra, y necesita muchos
y variados auxilios para mantenerse abierto durante algun tiempo: es un egoísta que no pone nada
de su parte; ahuyenta á los espectadores en lug ar
de atraerlos.
TEATRO DE JOYELLANOS. Director: Guillermo Cereceda.-Primera tiple absoluta: Elisa Zamacois de
Ferrer.-Tiples: Concepcion Castelló, Cecilia Delgado, Emilia Espí, Consuelo Montai'íés, Soledad Perez, Juana Sanz y Vidala Maestre.-Tenores: Antonio Valle y Enrique Llorens.-Tenores cómicos:
José Moron y Miguel Tormo.-Baritono.s : Enrique
Ferrer, Jaime Ripoll, Bonifacio Pinedo y Antonio
Rodriguez.-Bajos: Leopoldo Olivier y Ramon Hidalgo.-Bajos cómicos: Emilio Tormo y Francisco
l\íora.-Cinco partiquinas (que podrían haber sido
llamadas tiples ó contraltos cómicas, para que abultaran más).
Dos hdmbres de suerte, Arderías y Cereceda, han
formado está compafiía. El problema que se ha de
resolver en el teatro de Jovellanos dice así: «Dos
empresarios afortunados, ¿podrán tener la suerte
de hacer un buen negocio juntos?))
TEATRO ESLAVA. Director: Juan Orejon.-Actrices: Dolores Franco de Salas, Matilde Gomez, Elisa
Gonzalez, Elvira Justi, Luisa Lopez, Amalia Sabater, Matilde Sapera, Carolína Sapera, Julia SegoTia,
Dolores Reicalde, Gabriela Ruiz y Rosa Vila.-Actores: José Bosch, Francisco Blanco, José Duran, José
Escriu, José Larancé, Diego Más, José Montes, José
Moreno, Juan Orejon, Antonio Rodríguez, lllanuel
Rajo y José Roso.-1\laestro dírector: Manuel Nieto.
Esta compaflia ha empezado á trabajar rompiendo la tradicion del teatro Eslava: dando cada noche
una sola funcion de pi·ecio indivisibl!J. Tal novedad
encierra un problema de solucion peligrosa. Y la
compaflía es otro problema de no menor dificultad.
TEATRO DE VARIED.\DES. Primeros actores: José
Vallés, Juan J. Luján, José Alverá, José Roche!, Andrés Ruesga, Luis Carceller, Ramon Guerra.-Primeras actrices: Juana Espejo, Maria llfontes, Dolores Perlá.-Catorce actrices más y diez actores.
Esta compaflia se ha mejorado y completado.
TEATRO DE NOVEDADES. Va á presentarse una
compaí'lía dramática en la que figuran la distinguida actriz Josefa Hijosa, los populares actores Ricardo l\Iorales, Ricardo Zamacois y José García, y otros
bastantes apreciables. No les será dificil atraer numerosa concurrencia.

LA ILUSTRACION MILITAR
Nada positivo se sabe respecto de las compaflias
que han de presentarse en los teatros de la Alhambra, de Price y de Martín.
Las obras anunciadas son pocas. Los autores dramáticos no auguran bien de la campana teatral. En
resúmen: débiles esperanzas, temores fundados y
poco entusiasmo artístico. Lo cual puede convertirse en todo lo contrario, si el público desea que se
efectúe la conversion.
La temporada lírico dramática de 1884-85 se inaugurará en el teatro de Jovellanos con diez representaciones dadas por una compaí'lia francesa. lié
aquí la lista de los actores que la componen:
l\fadame Anna Judic.-Madames Helene Bilhaut
Dangel, Alice Dorigny Ber~old, Jeanne Froment
Freiny, Lucille Derville Laferte, Dancourt Mansar.1\lessieurs Henri Emmanuele Dupuis, Edouard Georges Verret, Worms Millaud, Allart Vernier, GatinailLassome, Charlier Henri.
Repertorio de esta compaflia: Lili, Niniche, Ln

--

Femme á Papá, Dívoi·,ons, 11/am'zelle, };itouche, Les
Charbonniers, La Princessc, Josephine, Cha11teuse par
amour, Ckansoiinet~s; Piezes e1i 1m acte.

f Anna Judic es una actriz muy notable, y será
aplaudida con entuRiasmo. Los demás actores de la
compal'lía francesa tienen fama de 1'Cgttlarcs en París; en Madrid nos parecerán s1tperiorcs.
Otra novedad, más grande que la ofrecida por la
empresa de Jovellanos, acaba de traernos la empresa del teatro Real. Sabido es que existe un seflor
Rovira, competidor y cofrade de otro señor que se
apellida l\lenendez de la Vega. El primero es empre~ario del teatro Real, y P.l segundo lo es de la
Plaza de toros: cada uno se na colocado en un extremo de la p,Jblacion para coger á ésta en medio,
y explotando la más ruin aficion del pueblo y la
más necia vanidad del público, ambos se han empeí'lado en poner á prueba la resignacion y la tontería de los habitantes de ~Jadrid. Menendez nos
esquilma y nos aburre en verano, y Rovira en invierno, y los dos empresarios andan siempre á caza
de recursos para dar un p&amp;so más en el camino de
sus propósitos.
Va á entrar el invierno: Menendez se dispone al
descanso, y Rovira dice: «Ahora entro yo.)} lilas
como el de los toros ha hecho prodigios para bur ·
larse del público en la estacion veraniega, el de la
ópera no quiere quedarse atrás, y ha empezado su
campafia con un rasgo de primer órden: aumentando los precios de las localidades.
En la próxima temporada, un palco del teatro
Real costará en el despacho 189 pesetas, sin entradas; una butaca, 20 paletas; una delantera de palco
por asientos, 10 pesetas, y así sucesivamente.
De la lista de compañia que ha publicado la empresa no puede hacerse caso: sabido es que los cantantes dejan de venir ó se van ántes de tiempo con
la mayor facilidad, y nadie ignora cómo sustituye
el Sr. Rovira á los cantantes de prfow cart~llo.
La modesta compaflia que actúa en el teatro de
la Alhambra puede continuar sus tareas tranquilamente hasta el verano próximo: barítonos como
Aragó y Carbonen J bajos como Ulloa pqeden competir muy bien con la mayor parte de los, que presentará Rovira, y los demás artistas del é&amp;liseo de
la calle de la Libertad son aceptables, porque son
baratos. Si la competencia se establece, cGmo deseo, el Sr. Rovira tendrá muchas butacas que regalar á sus amigos.
:
Mas ¡oh sorpresa! los abonados del teatro Real,
perplejos ante la salida del empresario, se han reunido para aconsejarse mutuamente, como si se
tratara de una calamidad pública, y despues de
consultar los apetitos de la vanidad y las fuerzas
del bolsíllo, han resuelto en primer lugar ... no abonarse, y luégo han tomado la resoluciEm ... de oír al
empresario, á fin de que se componga el asunto.
Aquí de la elocuencia del Sr. Rovira: un discursito
que halague la vanidad, y abono hecho.
El autor de la comedia en tres actos y en prosa
intitulada La (Juestio1i, ha parecido.
Esta obra fué entregada á D. Manuel Catalina en
Octubre del año 1883. Su autor no volvió á acordar•

se de ella. Formada la compaí'lía que ha de actuar con un lema que los distinga, igual al escrito en un
en el teatro Espai'lol durante la temporada próxima, sobre que encierre el nombre y domicilio del autor,
el Sr. Catalina presentó La C11cstion á. sus compafle- cuyo sobre deberá presentarse lacrado.
ros; agradóles la comedia, y se buscó al autor para
CUARTA. Al entregarse cualquier trabajo, la Seque la reformara en algunas partes; mas á pesar de cretaria otorgará recibo.
que fué llamado hasta por edictos, el autor, hombre
QUINTA. Es condícion indispensable, para tomar
distraído y que no lee periódicos, no se enteró de parte en el Certámen, pertenecer á alguno de los
que le buscaban, y sólo por una casualidad ha lle- Cuerpos ó lnsti tutos del Ejército y Armada ó auxi •
gado á enterarse del asunto, y hoy, al conocer la liares, sin distincion de categorías.
extraordinaria importancia que la prensa y el púSEXTA. Ningun autor tendrá derecho á reclamar
blico han dado á La Ciwstion, el autor nos ruega que los originales de los trabajos que haya presentado.
publiquemos las siguientes lineas:
SÉTIM.\. Se constituirán tres Jurados, uno para
«La obra intitulada La C11estion no es original de cada uno de los temas, compuestos de personas de
ninguno de los eminentes escritores á quienes ha reconocida competencia, que los calificarán, atensido atribuida; no pasa de ser una sencilla comedia diendo al mérito absoluto de los trabajos.
de costumbres, modesta y sin pretensiones, que neOCTAVA. El día l.º de Diciembre de 1884 se recesita muchas reformas ántes de ser puesta en es- unirá los Jurados para la adjudicacion de premios,
cena. Algunos críticos que la conocen la declaran y el 19 del mismo tendrá lugar su distribucion en
mala, y el autor acepta desde luégo esta opinion. 1 1a forma y con la solemnidad que se determine.
Conste, pues, que no se ha querido dar importancia
NOVENA. Las composiciones que obtengan pri•
á la referida obra, porque no la tiene, y que el au- mer premio se imprimirán por cuenta del Centro
tor deplora sinceramente cuanto acaba de suceder. Militar, en el número de ejemplares que determine
Si La C¡¡estion llega á representarse y gusta, el au- el Jfra!o.
tor no ocultará su nombre, pues no ha tratado ni
!Jtc 1MA. Los sobres que contengan los nombres
trata de ocultarlo.»
de los autores cuyas obras no sean premiadas, seQueda complacido, por mi parte, el autor de La rán quemados sin abrirlos, en presencia de los
Cuestio1~, y deseo que el público le complazca.
Jurados.
U:-1DÉCnI.\. Si alguno de los autores quebrantase
ADOLFO LLAKOS.
directa ó indirectamente el anónimo, será excluido
del Certámen.

CENTENARIO DEL MARQUÉS DE SANTA CRUZ

de Marcenado.
CERTÁMEN DEL CENTRO DEL EJÉRCITO

,,,

L!S LUCHAS DEL PENSAMIENTO
Y

LA ARMADA

En la página 535 ofrecemos á. nuestros lectores
dos grabados que representan los premios dedicados por el Centro del Ejército y la Armada para
el certámen que ha de verificarse en honor del
ilustre general y autor de las Rejlcxio1ics 11Jilita1•es.
El Centro Militar no podía permanecer aislado de
la contienda entablada por todas las clases de la
sociedad, para conmemorar la memoria de aquéllos
que por sus trabajos ó talerttos han legado un nombre glorioso á la posteridad. En tal concepto, dispuso la celebracion de ese certámen, invitando á todos los individuos del ejército para que contribuyesen con sus trabajos y· especiales dotes al mayor
esplendor de este concurso.
El primer tema consiste en un jiiicio de la obra
titulada Rejlcr»iones Militares; el segundo, en una

biografía de D. Alvaro KaDia OsA-ío, marques de
Santa Cru; de Marcenado, y el tercero, Composicio1i
poetica, alusilJa á su lteróica riiuerte, siendo libre su
er»teiision y metro.
Examinados los trabajos que se presenten por los
respectivos jurados, se adjudicarán á los autores de
las elegidas, el primer premio, que consiste en una
primorosa pluma de oro, con diamantes incrustados en toda la extension de su centro; un tintero de
plata y oro, pluma, cortapapeles, etc., del mismo
metal, para el segundo, y una escribanía, tambien
de plata, para el tercer premio.
Todas estas,alhajas, verdaderas joyas del arte y
del buen gusto, han sido hechas en la acreditada
platería de. Mafabini, Montera, 'l, donde se ha!lan
expuestas al público, y contribuirán á justificar el
gran renombre de que ya goza esta casa, entre los
demas artistas, para trabajos de esta índole.
A fin de que sepan á qué atenerse los que deseen
presentar a lgun trabajo, volvemos á reproducir á
contínuacion las siguientes
BASES DEL CERTAMEN
PRIMER\. Los trabajos que se remitan se dirigirán á la Secretaría del Centro ilfilitar (Príncipe, 12),
en un plazo que empieza á la publicacion de estas
Bases, y termina el 81 de Octubre de 1884.
SE&lt;,UNDA. Deberán estar escritos en castellano, y
sin llevar firma ó rúbrica alguna, y serán originales
é inéditos.
TllRCERA. Se presentarán en pliegos cerrados,

SR. D. ARTURO Z.\NC.\D.\
Director de La.

lLUBTRACION M I LITAR:

No sabiendo, amigo mio, quién es el autor de las
apreciaciones referentes á mis escritos que se han
publicado en el número de LA ILUSTRACJON MILITAR
corespondiente al día 20 del pasado mes de Agosto,
me dirijo á V. como Director de dicha acreditada
publicacion, para darle las gracias por aquellas
apreciaciones en que más brilla la amistad que sin
duda debe profesarme su autor, que las duras exigencias de la severidad critica. Sin embargo de lo
que acabo de escribir, y aunque á V. le parezca que
peco de inmodesto, yo sé bien que mis escritos tienen un mérito, que no es ni literario ní científico,
pero que al fin es un mérito real y verdadero.
Dicen que el infierno está lleno de buenas intenciones; pero son de las buenas intenciones que no
se cumplen, y la buena intencion que á mi me impulsa á escribir, es de las que se cumplen, porque
el número de mis libros, folletos, artículos en periódicos y revista@, es bastante considerable. Si la
calidad estuviese en proporcion con la cantidad, si
mis escritos fuesen tan buenos como numerosos,
podía yo darme por muy contento.
Y usted me preguntaría', si en vez de escricribirle estuviésemos hablando: ¿Qué intencion es
la que V. se permite calificar de buena, y atribuir
á ella la causa que le mueve á escribir sobre asuntos tan diversos como ciencia militar, crítica literaria, estudios biográficos, arte político y otros varios?
Para contestar á esta pregunta, me veo obligado
á exponer una teoría que á mi me parece fundada
en principios y en hechos de todo punto evidentes.
Creo yo, amigo mio, que el conocimiento de la
verdad es el único medio que existe para poner
término á todos los males que afligen á la humanidad. En mi opinion, todo mal, considerado en su
fundamento, es una ignora1icia. Pondré algunos
ejemplos para aclarar lo que acabo de decir.
Un dicho vulgar afirma, que todo tiene remedio,
ménos la muerte; esto es, que el mal irremediable,
y por lo tanto el más grande de todos los ¡males, es
la muerte; y sin embargo, el fundamento de que la
muerte sea considerada como el mayor de los males, es pura y exclusivamente porque ignoramos
por completo lo que sucede al sér h~~ano c~ando se
concluye su vida terrenal. El empmco mas materialista no tiene evidencia de que la vida individual

541
del sér humano se concluye en la tumba; y el creyente más idealista tampoco tiene evidencia de que
el alma separada del cuerpo continúa viviendo en
otras esferas ó m oradas celestiales. Muchas veces
habrá V. leido en la cuarta plana de La Couespondcncia: Ayer ha s1ibido al cielo el niilo Fulano de Tal,
sus desconsolados padres ... Si estos padres tuvieran
la evidencia, no solamente la creencia religiosa, de
que su hijo estaba en el cielo, de seguro que no estarían desconsolados. Más que el amor á la vida, lo
que retiene en este mundo al hombre es el temor
á la muerte, que le es por completo desconocida;
los vivos pueden saber lo que es la vida, pero sólo
los muertos podrán saber á ciencia cierta en r¡ué
consiste la muerte.
La enfermedad ocupa el segundo lugar en el órden de las humanas desventuras, y sabido es que la
gran dificultad, mejor dicho, la absoluta imposibi
lidad que hoy existe, y que siempre ha existido,
para evitar las enfermedades y para curarlas todas
en el caso de aparecer, consiste en que, como dicen
los médicos que son pensadores, se sabe que hay
enf ermos, pero se ignora lo que es la enfermedad.
La miseria, esto es, la carencia de lo indispensable para poder vivir; la miseria que llega á ocasionar la muerte por falta de alimentos, ó cuando ménos por alimentacion insuficiente,hé.aqui otro grandísimo mal, que desaparecía el día en que se supiesen los medios de equilibrar siempre la prod uccion
y el consumo, y que la produccion se verificase sin
ninguna pérdida económica.
Creo que los ejemplos que acabo de poner explican suficientemente mi teoría acerca de los males
humanos, teoría que ya he formulado en:estas pala
bras: todo mal, considerado en su fundamento, es
'Una ignoi·ancia; y por consiguiente, buscar la yerdad, que es trabajar para destruir la ignorancia, es
la tarea más útil á. que puede consagrarse la actividad del p ensamiento humano.
l\lis escritos valdrán poco literariamente examinados; pero en todos ellos ha guiado mi pluma la
bue1ia intencio1i de que ántes hablé á Y.; buscar la
verdad, trabajar hasta donde alcancen mis fuerzas
intelectuales por destruir la ignorancia que, segun
mi juicio, es el fundamento de todos los males que
afligen á los séres humanos.
Como espaf!ol he mirado en torno mio y he procurado investigar las causas de los males de mi patria, y como militar tambien he fijado especialmente mi atencion en el cuerJJO e;ifermo d~la 1nilicia
española, usando la frase metafórica que en el
siglo XVL sirvió de titulo al tratado de milicia de
Márcos de lsaba. Creo yo que el mayor mal de Espaí'la, en la época presente, reconoce por origen la
idea que tiene la inmensa mayoría de los españoles
de que nuestra patria se halla incapacitada actualmente para realizar grandes empresas; y me parece que todos los males de las instituciones militares estriban en que, siendo equivocado el concepto
que se halla admitido como verdadero acerca de lo
que es la. ciencia y el arte de la guerra, equiYocadas
son tambien la mayor parte de las disposiciones legales que informan el organismo del ejérdto.
Se habla en tertulias ó en cafés del porYenir ue
Espaí'la en Africa, y nunca faltará quien diga, interpretando fielmente lo que imaginan la mayor parte
de los concurrentes: «Antes de pensar en contribuir
al progreso de la civilizacion en Africa, es necesario que nos civilicemos nosotros mismos.)&gt; Se dice
que es conveniente trabajar en la reconstitucion ue
la unidad nacional de la Península Ibérica, y tampoco faltará quien exclame, con aquiescencia del
mayor número delos oyentes: «¡Buenos estamos los
espaí'loles para que los portugueses quieran unirse
con nosotros!)}
Los españoles del siglo XVI soí'laron en el impe•
río universal y en la unificacion de las creencias
religiosas de todo el mundo en aquel entónces ciYi•
!izado; sueno irrealizable, cuyo trhte despertar fué
la rota de Rocroy, la separacion de Portugal y la
agonía de la nacion espaiiola entre las fiestas palacianas del rey Felipe IV y las supersticiones del
hechizado Cárlos ll. La fantasía ejerce constante
predominio en el carácter espaflol; y si ántes I!\

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LA lLUS'l'RAOIO'.N MJLITAR

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LA ILUSTRACION MILITAR

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PUERTO-PRÍNCJPE; PARQUE DE LA PLAZA DEL CRISTO

543

�LA ILUSTRAO1O~ MILlTAR
fantasía presentaba como hacederas y fáciles, empresas de imposible realizacion, hoy esa misma fantasía es la que, olvidando glorias pasadas y sin parar mientes en hechos ni en razones, afirma que
España no puede aspirar á futuros engrandecimientos, y que debe resignarse á ser el ménos civilizado entre los pueblos civilizados, ó el más civilizado entre los pueblos sa!Yajes.
Para combatir este menosprecio de nosotros mismos, constante rémora de todo progreso en nuestra
vida nacional, creo yo que es conveniente recordar
nuestras antiguas glorias y deducir de Jo que fuimos lo que aún podemos ser; que así la Historia, al
relatar lo pasado, sirve de enseflanza para Jo porvenir.
Y aquí tiene V., amigo mio, explicada la intencion que me decidió á escribir mi libro titulado
Lajilosoffa española, en el cual procuré recopilar lo
que habían dicho los beneméritos escritores D. Gumersindo Laverde, D. Francisco de P. Canalejas,
D. Federico de Castro, D. Patricio de Azcárate, don
Juan Yalera y algunos pocos más que, contrariando la vulgar creencia de nacionales y extranjeros,
habían demostrado que Espafla era la patria de
grandes pensadores, cuyos nombres debían colocarse al lado de los más insignes nacidos en exti afia
tierra.
Llegó el segundo centenario de la muerte del
preclaro dramaturgo D. Pedro Calderon de la Barca; mi excelente amigo D. lllanuel M. J. de Galdo
dijo en la velada literaria que se celebró en honor
del inmortal autor de Los LusiMas, que seria conveniente conmemorar este centenario; y viendo yo
que corría grave riesgo de q11e las palabras del seño1 Galdo se las llevara el viento, como vulgarmente se dice, me apresuré á redactar una proposicion
y á presentarla on la Junta general de la Sociedad
de Escritores y Artistas que se verificó la noche
del 30 de Junio de 1880, porque tenia esperanza en
que la conmemoracion de la gloria del autor de La
oida es suciio y de El Alcalde de Zala11wa levantaría
dura:.te algun tiempo nuestro espíritu nacional,
recordando que España era la patria de un poeta
dramático que, en la Edad Moderna, tan sólo tiene
un rival, segun unos, 6 un superior, segun otros,
pero de todos modos, .ww solo, el gran Sbakespeare;
y mi esperanza se realizó por completo, porque el
nombre de Calderon lo conmemoró solemnemente
Madrid; y con Madrid todas las provincias de Espa1'la; y con Espafla, Europa entera; y con Europa todos los pueblos de las demas partes del mundo civilizado.
Siguiendo en mi propósito de destruir la vulgar
preocupacion que nos empequefiece y nos incapacita para todo empeño que redunde en honra de
nuestra patria, he procurado coadyuvar al desenvolvimient.o de la idea de la reconstitucion de la
unidad ibérica, por medio de la union, hoy amistosa
y mañana fraternal, entre los portugueses y los españoles; union que, en mi sentir, es el único camino
para que Portugal y Espai'la lleguen á formar, en
plazo más ó ménos próximo, los Estad.os-Unidos de
Iberia, y despues la nacionibérica.
Mi folleto, La historia literaria de Espa"iia, donde
con motivo de exponer lo que falta en la Biblioteca
de Autores Españoles, bosquejé un cuadro del movimiento intelectual de Espafla desde la formacion de
1~. lengua castellana basta nuestros días; los estudios biográficos de D. Alonso de Ercilla, Garci-Lasso
de la Vega y D. Diego Hurtado de l\Iendoza, que he
publicado en el Almanaque de La fl11stracion Española y .imcrica1ia, durante los af\os 1881, 1882 y
1883; mis apuntamientos críticos sobre Cervántes y
m Quijote, y algunos otros escritos mios, aunque
muy diversos por los asuntos de que en ellos se trata, todos coinciden en un punto, ó mejor dicho todos se hallen encaminados á un mismo fin: reanimar nuestro decaido espíritu nacional conmemorando las glorias patrias y los espafloles ilustres, recordando la ciencia de nuestros sabios, la inspiracion de nÜestros poetas, los descubrimientos de ·
nuestros navegantes y las hazañas de:nuestros soldados.
En mis estudios histórico-literarios, amigo D. Ar-

turo, no he pretendido ganar plaza de erurlito ni
de bibliófilo; porque sin hacer intempestivo alarde
de modestia, sé yo muy bien todo lo deficiente de
mi erudicion y de mis conocimientos bibliográficos;
y asi es que no me he dedicado á dilucidar oscuros problemas de nuestra historia, sino á repetir
lo muy sabido, pero por desgracia nw,y olrJidado;
á repetir esta verdad, que parece imposible que
baya sido puesto en duda: el pueblo que produjo en la Edad Media á San Isidoro de Sevilla, Raimundo Lulio y D. Alfonso el Sabio, los judíos Maimónides y Avicebron y el árabe Averroes; el pueblo
que en la época del Renacimiento, en las obras de
Luis Vives, inició la reforma llevada á cabo por el
insigne Bacon, y al descubrir el Nuevo .Mundo completó el conocimiento geográfico del planeta en que
vivimos; el pueblo que ha producido al primero de_..
los poetas épicos en prosa, el gran novelista Miguel ·
de Cervántes Saavedra; el pueblo cuya poesía
popular ha llegado en su Roma1icero á producir
algo semejante á la épica de la antigüedad clásica,
y en su poesía erudita ha engendrado Los 2usi~das
de Camoens, el más bello, en sentir de Fedéi'ico
Schlegel, de los modernos poemas épicos; el pueblo
que en legislacion puede presentar esos monumentos que se llaman Las Siet~ Partidas, el Libro del
Co11sulado d-J Barcelo11a y las L~y•s de I ndias; el pueblo que en la historia de la ciencia médica ocupa un
puesto de preferencia, segun han demostrado el
sabio D. Antonio Ilernandez .Morejon y el erudito
D. Anastasio Chinchilla; el pueblo cuyos pintores,
escultores, arquitectos y músicos llenan con la fama
de sus nombres y el elogio del mérito de sus obras
muchas páginas de la historia de las bellas artes; el
pueblo que en su teatro nacional de los siglos xv1
y xvn presenta un monumento literario, cuya
grandeza cada dia es más admirada por la critica
moderna; el pueblo cuyos hijos ilustres tanto han
cooperado al progreso de las ciencias y de las artes,
inspirándose con su gloriosa historia, no debe dejarse caer en ese degradante letargo, que el egoísmo individual pretende revestir con las formas de
sabia prudencia y meditado conocimiento de la debilidad de nuestra vida nacional.
El ejército puede contribuir poderosamente á levantar los moribundos ideales de nuestra patria;
pero para que así suceda es necesario cambiar radicalmente el concepto que sirve do base á la organizacion de nuestras instituciones militares. A este
fin se han dirigido mis explicaciones durante tres
aflos en la cátedra pública del Ateneo de Madrid,
mis discursos en el Parlamento y mis proyectos de
ley cuando he sido diputado á Cortes; mis folletos y
artículos sobre organizacion militar, mis conferencias sobre principios de la ciencia de la guerra en
e!Ateneo del Ejército y de la Armada, y hasta en
la parte que he tomado en el proyecto de erigir un
sepulcro monumental al ilustre Villamartin, y en
los preliminares del centenario del marqués de
Santa Cruz, he procurado no poner en olvido lo que
puede considerarse como fundamento de mis ideas
acerca del arte y de la ciencia de la guerra. Diré
á V. algo acerca de este punto.
(Se concluirá)

LUIS VJDART.

BIBLIOGRAFÍA
Episodios militares. por el Teniente General
D. Antonio Ros de Olano.

Con este titulo, modesto y sencillo á la par, acaba
de dar al público el sefl.or marqués de Guad-el-Jelú
un volúmen de 255 páginas en 4.0 , que forma un
libro lleno de amenidad y notable por muchos conceptos.
Punible irreverencia seria el que pretendiéramos
hacer nosotros un exámen critico de obra que tan
autorizada firma lleva al pié; pero tambien pudiera
achacarse á descortesía el que guardáramos silencio cuando ocasion propicia se nos ofrece de rendir
á su autor homenaje de respeto, que á la vez serlo
debe de gratitud, pues su atencion·y benevolencia
se ha mostrado haciéndonos don de un ejemplar
avalorado con afectuosa y expresiva dedicatoria; y

ante esta consideracion cualquiera otra cede desde
luégo el paso, porque es preferible pecar de osados
que de desagradecidos.
Por otra parte, nuestra tarea no es dificil. Con
decir que los Episodios militares son dignos de la.
acreditada pluma que los ha escrito, pudiéramos
darla por cumplida. El alma del general Ros de
Ola.no es siempre jóven; por un extraño privilegio,
sus facultades lucen poderosas, y á juzgar por su
libro, el corazon palpita hoy á impulsos del mismo
entusiasmo que conmovió sus fibras en los dias que
un amigo del alma le dió á conocer por vez primera las estrofas de ese poema inmortal que sellama El Diablo Mundo, y le encargó hacer el prólogo •
de ese libro extraordinario.
Abrid por cualquier página los Episodios militares, y no tendreis valor para cerrar el libro sin terminar por lo ménos el capitulo ó articulo que os toque en suerte. ¡Qué interes en. unos! en otros ¡qué
deleite! ¡qué amenidad! y en todo, ¡qué admirable
estilo, qué cultura en el lenguaje, qué agradable
delectacion!
El talento se muestra alli en diferentes formas.
Con el episodio que lleva por titulo ((De cómo se
salvó Efüondo y por qué fué condenado Lecaroz,» el
corazon se oprime de dolor, y Ia:s lágrimas acuden
á los ojos; es una narracion dramática que vale un
poema. Muchos de nuestros lectores recordarán que
con la lectura de este conmovedor episodio inauguró
el general Ros de Olano la velada del Centro ~lilitar,
obteniendo una ovacion tan espontánea como afectucsa del numeroso público que concurrió al acto.
Otro episodio, en que figuran como principales
actores los individuos de la Legion Argelina, es un
perfecto cuadro de las costumbres militares, de
aquellas tropas asalariadas, conjunto heterogéneo
de individuos pertenecientes á distintas nacionalidades; gentes unidas solamente por el vinculo de la
disciplina, que su general, Bernell, mantiene á toda
costa. Hay vigorosamente trazados algunos caractéres que se destacan del cuadro. El Chori, aldeano
socarron que va solo á su negocio y procura sacar
partido de todas las situaciones; el cura provinciano, que la vejez retiene en su presbiterio, cuando
sus aficiones lo llaman á la vida montaraz del guerrillero; el impertérrito general; los dos soldados
calumniadores, y basta aquel infeliz escéptico que
entre participio y geru11dio, es decir, entre bebido y
bebiendo, espera la muerte; todos estos tipos están
trazados á grandes rasgos, pero de mano maestra.
A veces el autor muestra singular gracejo y con
una frase ó cor{&gt;una situacion hábilmente presentada hace acudir la risa á los lábios. Imposible es leer
la descripcion de la carga á fondo de los lanceros
de Zarandaja sin prorumpir en una espontánea
carcajada, cuando al llegar el momento del repcl111,
la yegua del héroe se detiene para dar al mundo el
producto de sus amores clandestinos con el asno
del cantinero. Otro tanto sucede en ciertas disertaciones sobre las costumbres de la tropa en la guerra de los siete años, y con algunas escenas de campamento y de combates.
Sin transicion brusca se pasa durante teda la
lectura de un extremo á otro; de lo dramático á lo
jovial, y viceversa. Parece como si el autor se hubiera propuesto demostrar que á sus facultades les
es permitido mover todos los afectos, como á su
pluma recorrer todos los géneros de la literatura.
Esta aptitud especialisima del general Ros de Olano
es para nosotros la más digna de ser ensalzad&amp;.
No terminaríamos en mucho tiempo si hubiéramos de seguir enumerando todo lo que en este libro
nos agrada, porque nos agrada todo. Recomendamos á cuantos nos lean que juzguen por si mismo•
adquiriéndolo, plenamente convencidos de que serán de nuestra opinion. Es uno de esos libros que
leemos devorados por la impaciencia de llegar al
término, que á la vez tememos concluir, y que dejan en el ánimo una agradable impresion.
Se vende...este volúmen, al precio de 3 pese~&amp;I
ejemplar, en las principales librerías de Madrid,
en la redaccion de La Corrcspondc1tcia11lilitar, y en
la de nuestra Revista.
Imp. de •• Rublaoa, pl&amp;JI d• 1, P1Jl1 ?, J11drld,

11 11111118111 llllffill
REvrsT A

•

DECENAL

=========¡r==== ~··= ========,;=:=.==---==-==-==
ADMINISTRACION Y REDACCION

10 DE OCTUBRE DE 1884

Almirante, 2, quintuplicado.

SUMARIO

TOMO 2.0 -NúM. 40

finados en la especialidad la conciben. Se in- ciativa y perseverancia le imponen al exámen
GRABADOS: El almirante Courbet, jefe de la escua- troducirá tambien un gran cambio en ciertos de la opinion pública. Se distingue de la gran
dra francesa en el mar de la China.-El globo del usos y formalidades nimias de la vida militar masa de los funcionarios públicos espafioles
capitan Renard, elevado sobre los talleres de Jlleu- .len guarnicion. Se consentirá una mayor ini- en que no es posible dejar de juzgarlo: hay
don.-1-Iospital-barraca para coléricos.-Excelen- ciativa en todos los casos al oficial, y áun al
que condenarle ó absolverle, hay que enco tísimo Sr. Teniente General D. José de Reina y
soldado.
Se
preferirá
tal
vez
poca
gente
muy
miarle ó contradecirle; imposible un término
Frías, Vicepresidente del Cong reso.-Francia:
de omision ó indiferencia.
Tiro nacional en Vincennes.-Tipos militares: An- apta á. mucha de aptitud dudosa.
taño.-Hogaño.
:{.¡a g"uerra, en fin, parece destinada á tomar
El general Salamanca parece, en efecto, opiTEXTO: Crónica, por D. Alfonso Ordáx.-Las luchas tanfas formas singúlarísimas, que el estudio de nar que á. los altos puestos de mando ó de redel pensamiento (conclusion), por D. Luis Vi- la táctica ordinaria no puede bastar ya á un presentacion se va á hacer algo, y no á no hadart.-Excmo. Sr. Teniente General D. José de oficial de nobles aspiraciones.
cer ni dejar hacer. Va á las Cortes y uo cesa
Reina y Frias, cond~ de Oricain.-El almirante
Las marchas por desiertos, las travesías de un solo dia de presentar reformas mejor ó
Courbet.-El tiro nacional de Vincennes.-La narios, los problemas de alimentacion, la previ- peor meditadas sobre cuantos problemas convegacion aérea.-Antaflo y hogaño.-Estudios hission
del tiempo, los problemas politicos, expe• sidera de solucion urgente. En la capitanía
t?ricos: Orden militar de Alcántara (continuaCion), por D. Angel Alvarez de Araujo y Cuéllar.- diciones como la de W olseley, comisiones general de Valencia, y lo mismo bajo el asEl ejército y la }larina inglesa (conclusion), por como la de Gordon parecen exigir conoci• pecto de sus atenciones militares como bajo el
D. E. Bonelli.-Hospitales-barracas para coléri- mientos muy heterogéneos, y hasta un género
de sus relaciones inevitables con la política
cos, por D. E. Labaig, ingeniero militar.-Bibliode
disciplina
ó
relaciones
jerárquicas
muy
&lt;lis
general,
el general Salamanca es objeto de
grafia.-Anuncios.-Sobre cubierta, por D. Eduartinto
del
que
parece
tener
por
ideal
hombres
do de Palacio.-Variedades.-Obras de D. Emilio
una atencion irritada ó benévola, segun los
Bonelli.
autómatas. En prevision de todos estos des- distintos intereses que afecta. Ocupa, en fin,
envolvimientos y trasformaciones inesperadas, una de las direcciones reservadas ordinarianosotros
no cesaremos de pedir:
mente á los que desean quedar olvidad~,s y
CRÓNICA
l.º Una instruccion preliminar, basada en como de flanco, en el torbellino de las pasioContinúa Francia muy preocupada con el el método que designa la expresion lecciones nes políticas, y hé aquí otra vez al general
giro y desenlace que pueda tener su couflicto de cosas. Ver mucho, observar mucho, expeSalamanca obteniendo, como de costumbre, el
con. China. El bombardeo de Kelung se ha co- rimentar, en fin, y aprender prácticamente en
privilegio de una notoriedad extraordinaria.
menzado con fortuna para las armas france- lo que consisten las grandes generalizaciones
Un pensamiento suyo, al parecer de trascensas. Las posiciones de Morne y San Clemente de la ciencia moderna, la ley de la pesantez,
dencia definible, ha sido asimilado en imporhan sido tomadas con pocas pérdidas, en rela- la ley de la persistencia de la fuerza, la ley
tancia á una cutstion de órden público. Ha
cion á las experimentadas por los chinos. El de las proporciones definidas en química, la exigido, por tanto, una vista en Consejo de
almirante Lespes ya habrá ocupado á estas ley de la relatividad en el espíritu.
ministros, y ha salido de él sin novedad, ó más
horas Tamsuy.
2. º Coordinar despues estos conocimien- bien con la novedad de haber sido aprobado.
Inglaterra sigue con su habittfal politica de tos, ó lo que es lo mismo, repetir este mismo
Los militares podremos, pues, surtimos de
audacias extraordinarias y hábiles recogi- estudio bajo un plan lógico. Pasar, pues, una
los alimentos más indispensables á la subsismientos. Toca el turno á éstos, pues ya ha revista general á todas las principales ciencias,
tencia en los puntos que designará oportunadado directamente explicaciones sobre la cues- por el órden en que necesitan ser estudiadas.
mente nuestro cuerpo de administracion. Que•
tion de Egipto, para evitar una accion ulterior Los hechos matemáticos, por ejemplo, descandaremos así emancipados á la torpeza y á la
de las principales potencias.
S'an en los axiomas, son un simple desenvolví· codicia del comercio, que en su mayor parte
El Mhadi marcha al Nilo Blanco, tal vez miento de éstos por deduccion; pues el estudio
y en t?dos sus ramos ofrece el triste espec para atravesarlo por Duem. Gordon, despues de la lógica debe preceder al de la matemátitáculo de una i1'regularídad permanente en
de haber bombardeado á Berber, ha vuelto á ca, y la misma consideracion será aplicable sulos pesos, calidad de géneros, tipos de precio,
Kartum.
cesivamente á los hechos dinámicos, fisicos, aseo del local y formas ú co,·tesía del mosProcuramos evitar siempre con tanto cuidado químicos, de fonna ó estructw·a (morfvló· tmdo1·.
·
el prematuro elogio, como la censura irreflexi- gicos 6 anatómicos) y de funcion (p,·axeolóva; pero forzoso es reconocer que hombres gicos ó fisiológicos, sin limitacion á la especie
Se ha pretendido en todos tiempos influir ó
como Górdon houran al país de su nacimien - humana).
dirigir la conducta humana con sujecion á
to. ¡Qué carácter tan inteligente y perseveran3.º Acudir con este caudal de conocimien- ciertas teorías. Y entre los que más han prote revela todo lo ocurrido á este singular hom- tos fwzda111,enfales á la especialidad que se
curado su predominio por la coercion eficaz
bre de armas!
prefiera, sin confinarse en ella hasta la ofus- (vulgo niolencia), es inútil decir que hay homEl estado general de Europa puede definir- cacion, hasta el olvido de que hay un consenbres que han creido sinceramente quo la huse por un inmoderado movimiento ó tenden- sus entre todas las ciencias, y que no hay, en
manidad debía sacrificar su bienestar presente
cia á la aecion exterior, De ahí las excitaciones fin, en el mundo una sola cosa absolutamente
á las problemáticas bienandanzas de_otra vida,
de la prensa á la formacion de ejércitos colonia• independiente de las restantes.
ó á extremos ideales de vil·tud, honor, deles. Esto traerá nuevas complicaciones á la orber, etc. Pero hay otros (tal vez la mayoría),
ganizacion militar, y mayores exigencias de
El geneml Salamanca: hé aquí la cues- que han hecho á este caso inmoderada aplicainstruccion general ó científica para el o_fü_:ial. .tion d_el día. En cualquier puesto que este gecion de la famosa l(}y del embudo. Por esto es
Será - predso aprencler muchas . cosá'; que neral ocupe, ya sea jefe de columna, ya.dipulícito mirar ya con cierta desconfianza á los
no caben sin duda en t!l marco estrecho tado, ya capitan general de &lt;lislrito, ya direc-·
quci eu iiomhre de un honor y un deba ü
de la m~icia; tal como algunos militares con- tor de llll ramo., sus raras cualidades de inicuyos rigores se eluden CO!l el mayor cui&lt;la0

�</text>
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                    <text>520

LA ILUSTRACION MILITAR

situacion engai1osa no debe prolongarse mucho
lidad no debe preocupar al comandante de ella,
tiempo (pues á lo sumo no ha de exceder de un dia,
sino que, al contrario, debe servirle de incentivo
ó todo lo más de veinticuatro horas), sin embargo,
para aguzar su ingenio á fin de buscar un medio
este tiempo que se ba ganado, es siempre muy pre- ·
hábil de salir ileso de la ratonera en que se ha me•
cioso.
tido.
Muchas veces estas requisiciones se emplean para
Cuando los medios de insinuacion no bastan, es
engañar á las poblaciones, á fin de que á su vez den
preciso emplear la fuerza si han de obtenerse los
falsas noticias al enemigo. Es este caso, el comandatos que se desean. En este ca.so, el jefe de lapa;-dante de la partida no se detendrá en el pueblo más
rechazando los e.JJploradores, arrojándosi; soórc la es- tida marchará con las mismas precauciones que se que para dar las órdenes, reparar las fuerzas de su
colta siii datle tie1;ipo para p1•ipa1·a,·se, sembrando el le han prescrito anteriormente, hasta llegar frente tropa y anunciar la próxima llegada de una gruesa
al sitio por donde desea penetrar en la cortina.
desórden y p,·oc1irando eii-oolcer el con1Joy.
columna, continuando en seguida la marcha, y
En cuanto la pr11·tida lo haya copado ó se apodere Una vez en él, dispone su fuerza como si se tratara cuando se haya perdido de vista, se retrocederá por
de copar una avanzada; cuan1o anochece cae sobre
de los almacenes de provisiones, recoge lo más imotro camino.
el enemigo por retaguardia, y si consigue arrollar
portante, y al resto se prendera fuego para que no
Por último, completa el número de las misiones
el punto adverso, penetra en la zona de seguridad,
comprendidas en el segundo grupo en que hemos
pueda utilizarle el enemigo.
hace las observaciones que necesita y se retira en
Como advertencia final respecto de las partidas
dividido las asignadas ~ las partidas móoilcs, la ue
seguida, ántes que se reunan los refuerzos y le perapoderarse por medio de un ¡;olpe arriesgado ue
1nóoiles ofensivas, ai1adiremos que son tanto más
sigan; teniendo en cuenta que la salida no ofrece
un general enemigo ó de un personaje importante.
eficaces cuanto ménos se sospechan, porque como
gran dificultad, porque el ataque de un puesto por
Los factores necesarios para esta operacion son el
el enemigo no espera el ataque de la infantería que
retaguardia deja abierta una puerta segura para la ardid, el secreto, la sorpresa y la emboscada; cuyo8
se halla léjJs, no toma precauciones contra sus ero•
medios quedan expuestos en el párrafo en que se
pres1s; circunstancia que da al que ataca muchas retirada.
Algunas Yeces se emplean las partidas móoiles
describe el modo de cazar ó copar una patrulla ó un
probabilidades de éxito.
para enviar noticias á otras cqlumnas que 6peran á
Analizadas las diferentes misiones que pueden
puesto fijo del enemigo.
mucha distancia, para saber á donde se encuen~an
La pa1'tida móvil defensiva no existo en absoluto,
confiarse á las partidas movilcs ofensivas, estudiaó para estableeer relaciones con ellas y vigilar el puesto que su misma índole exige siempre una
remos ahora las que tienen por objeto especial a i ·
espacio que media entre ellas. El peligro que cor- marcha ofensiva ó agresiva para apoderarse de una
quirir noticias determinadas. Si se destaca una
partida móoil para ir á compr(lbar la presencia ó ren estas expedicion, s es grande á causa de la hos- posicion que perjudique al adversario, completántilidad de los habitantes; pero puede evitarse no dose el papel que representa por un ¡¡.cto de resisausencia de fuerzas enemigas en ciertos lugares,
haciendo nunca alto cerca de poblado y tomando tencia ó de intimidacion; cuyo conjunto le da uu
debe el comandante de ella emplear el mayor disimulo, asi en la marcha como en sus observaciones, muchas precauciones con objeto de ase6 urar su carácter ofensivo y defensivo.
existencia. La marcha de la partida será irregular
A veces es conveniente apoderarse de posiciones
permaneciendo oculto en los bosques, mieses ó suá fin de desorientar al enemigo sobre la verdadera ó de pasos útiles mucho ántes de que aparezca el
bido á una altura para iorprender durante el dia
direccion; y como puede encontrarse cerca de una enemigo. Para esto se destacará una JJ«rtida mú1Jil
los movimient,) s del enemigo, y poniéndose en capatrulla hostil, tendrá el jefe gran vigilancia para que, por medio de una marcha larga y rápida, cum.
mino por la noche para u~var la_s noticias recoestar informado á tiempo y evitar un encuentro.
pla su cometido. Coa vez ocupada la posicion, pue.
gidas.
Con destreza, marchas largas y descansando en los de suceder que haya un combate si el enemigo tiePero alJrnnas veces no serán completas las notibosques, puede un oficial llevará feliz término una ne interes en conquistarla; pero si tal sucede, el
cias que puedan adquirirse desde los observatorios,
expedicion de este género, que no es tan peligrosa
jefe de la partida habrá tomado préviamente todas
porque el enemigo habrá tratado de ocultar sus
en realidad como á primera vista parece.
las medidas para resistir y continuar la defensa
maniobras y movimientos. En este caso, ~s ind.isOtras veces se envían partidas mócilcs á cortar basta el sacrificio completo del destacamento.
vensable llegar hasta la cortina de seguridad, insilas comunicaciones y á interceptar la corresponTambien se emplean las partidas 1;ióoiles do innuándose en su interior; lo cual puede conseguir&amp;•'
dencia y despachos del enemigo. Esta operacíon es fantería para apoyará la caballeria y mantener sus
de dos maneras: valiéndose de la astucia y de la
de un género particular, y por eso se requiere que
conquistas. En este caso, salen con ella, le siguen
fuerza.
el oficial que la mande tenga conocimientos espelo más de prisa posible, y se instalan en las posiEn el primer caso, recurre el comandante de la
ciales para poder descifrar y traducir cuantos dociones conquistadas, en las que organizan su re~:,partida á ardides ingeniosos, utilizando todos los
cumentos recoja. Pero si la 1iartida es muy numeaccidentes del terreno para disimular su marcha.
rosa, se agregará á ella un oficial de Estado Mayor, tencia.
Otra de las misiones que se confía á las partid.M
Obrará del mismo modo que los buques corsarios
á fin de que se dedique á los trabajos especiales,
cuando tratan de escapar de los navios de guerra,
móoiles es la proteccion de los conrnyes y la de lts
quedando las medidas tácticas á cargo del jefe de
de salvar las lineas de bloqueo ó de deslizarse por
trenes; para lo cual se ocupan las avenidas por
la expedicion; porque ~egun el art. 28'2 del reglaentre las escuadras; teniendo presente que el éxito
donde se teme un ataque, y con objeto de no emmento de campal'la, á los jefes y otf.ciales de Estado
depende "de la intrepidez, de la futiliddu de inplear mucha gente, se buscan los nudos que abran
Jfayo,· corl'espoiide la delicada tarea de i-ecoger, centi-avencion, del conocimiento del pais y del enemigo,
todas las comuoicaciones.
del secreto que se imponga y de la rapidez de la lizar, c01ifro1itar, depw·a1· los fodicios y noticias q'IU
Las partídas rnó1Jiles son ventajosas para la defen ·
ha,i de trasmitir rápida y directa;neíite al cuartel 9emarcha. La noche le cubrirá con su oscuro velo y
sa de las lineas férreas y telegráficas. No deben es1ie,·al.
calonarse las fuerzas sobre el camino, sino que
la velocidad le sustraerá del peligro.
Las disposiciones que deben adoptarse para obúnicamente se ocuparán los puestos principales,
En ciertas circunstancias tambien podrá martener buen resultado, se reducen á ocupar un pun- dedicándose el resto de la fuerza á ur.a defensa
char durante el dia á traves de los bosques, mieses,
cercas, arboledas y jardines; pues deber del jefe es to céntrico, tendiendo desde él una especie de red móvil é intermitente. Las partidas que se consagren
oculta-rse continuamente y no moverse de dia en por medio de pequeños puestos, con objeto de vi- á este servicio han de marchar incesantemente
terreno descubierto. Estará siempre con ojo avizor gilar todas las direcciones y ver venir á lo léjos. Al para registrar el país y ahuyentar al enemigo.
Hemos terminado nuestro humilde trabajo, en el
y se detendrá con frecuencia para observar por to- mismo tiempo se prepararán emboscadas cerca de
dos lados. Si divisa al enemigo, se oculta y le deja los caminos para echarse encima del que transite
cual creemos haber expuesto con la amplitud posi~
pasar; luégo se colocará en un buen puesto de ob- de noche, siendo excelentes puntos de espera los
ble, dada la índole de esta Revista, la doctrina Y
se1 vacion para estudiar todos sus movimientos, y desfiladeros, las alturas situadas entre dos caminos procedimiento de ejecucion relativos á la exploracuando quede el campo libre, v~lverá á avanzar y las cercanías de los sitios de comunicaciones.
cion y sus servicios complementarios, cuando loa
Aunque hemos dkho que el secreto es factor
aproximándose á los puestos ho~tile3.
ejecuta la infantería.
Pero si el adversario descubre la partida, el co • importantisitno en estas operaciones, sin embargo,
CLEMENTE CANO,
mandante de ella ordenará una rápida retirada y algunas veces no sólo no será necesario, sino que
TENIENTE DE INPANTlUtÍA
desfilará. por la derecha ó por la izquierda; y cuan- la publicidad relativa contribuirá eficazmente al
do se vea libre, Yolverá de nuevo á dirigirse á su mejor resultado. Tal sucederá cuando no se pueda
objetivo por otro camino; practicando lo mismo atender á todos los caminos: en este caso, se preADVERTENCIA
siempre que no pueda ir directamente al punto sentará la 11artida sobre los puntos principales y
simulará allí preparativos de defensa. El enemigo,
marcado.
Se ruega de nuevo á. los seil.ores suscriiores del dia-,
Cuando el jefe lle h pa,·tida 11egue á un sitio con- apercibido de estos trabajos, enviará sus correos
veniente, esperará á que cierre la noche para mar- pcr otros caminos, en los que tropezarán con una irito de Casiilla la Vieja se entiendan para los pagot 1
char sobre uno de los puestos por entre los cuales fraccion de la 1iartida.
reolamaoiones oon nuestro corresponsal D. Ramon lail
Tambien confiase a las partidas móoile, la mision
desea pasar; en momento oportuno, simulará un
de preparar provisiones para la columna ó .la de Descalzo, Alférez del Batallon Reserva de V'alladalll~
ataque contra los centinelas, y en seguida se retirará á derecha é izquierda para eludir la accion de ir á imponer y cobrar requisiciones y contribucio- bien directamente, 6 por medio de sus represen\&amp;Jlleli
las patrullas que se destaquen, y miéntras que és · nes de guerra á un centro de poblacion. En estos habiliiados 6 pagadores, para no lastimar los i l l ~
casos es preciso aparecer fuerte para intimidar á
tas le buscan, se deslizará entre dos grandes guarlos.habitantes, lo cual se consigue colocando pe- de esta publicaci~n cou la demora en dichos paplf:
di is para observar á su gusto.·
Desde que la partida penetra en la cortina, 'p uede quei'los grupos en las alturas inmediatas, simulando
lJllp. de 8. Bablios, plaza de J~ Paja, '/1 Iadrld.
considerarse copada de hecho; ·pero esta eventua· avanzadas de una fuerte columna; y aunque esta

Tambien se ua á. las partidas m.ó,,iles el encargo
de copar los convoyes y de destruir los almacenes
de provisiones. Para llevar á cabo su cometido,
marchan con las mismas precauciones y rapidez
que hemos expuesto anteriormente para que el ataque sea, como dice el art. 402 del reglamento para
el servicio de campai1a, sMdto, impetuoso, por so,·presa, y, si es posible, sobre diferc,itts pu1ttos á la ocz,

REVISTA

•

20 DE SETIEMBRE DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2,0 -NúM. 36

Almirante, 2, quintuplicado.

SUMARIO
GRABADOS: Excmo. Sr. Teniente General D. Remigio
Moltó y Diaz-Berrio, Director general de la Guardia civil.-EI cólera.-Toledo: últimos honores fúnebrP.s al cardenal Moreno (dibujo de Lagarde).D. Cárlos Relvas.-Bote salva-vidas ideado por el
Sr. Relvas.-EI Dr. Koch.-Proyecto de monturas
presentado por el comendador Sr. Salvi.
TEXTO: Crónica, por D. Alfonso Ordax.-Excelentisimo Sr. Teniente General D. Remigio l\foltó y DiazBerrio, director general de la Guardia civil.El cólera.- Toledo: Honores tributados al cadáver
del cardenal Moreno.-Silla-Salvi.-El regreso
de Juan Sancho (cuento), por D. Manuel Diaz y
Rodriguez.-Estudios históricos: Orden militar de
Alcántara (continuacion), por D. Angel Alvarez de
Araujo y Cuéllar.-Cárlos Relvas.-Bote salvavidas.-El Dr. Kocb: la salud pública y preservativos.-Epigramas, por D. C. de Alvear.-Bibliografia.-Dos perlas, por O.-Anuncios.-Correspondencia con los suscritores.-Sobre cubierta,
por D. Eduardo de Palacio.-Variedades.-Obras
de D. Emilio Bonelli.

CRÓNICA
Francia no tendrá necesidad de bloquear
los puertos llamados celestes, porque ya ha
dispuesto China que se cierren todos los pasos
de los ríos. El comercio ganará poco con esta
medida, pero el tradicional sistema de incomunicacion con Europa será respetado.
En el caso de tomar la ofensiva, China dirigirá sus operaciones por las fronteras del
'fünkin. Esto insinúa la prensa inglesa con
profunda intencion, porque el ejército que
ocupa aquel territorio es muy reducido; no
tiene caballería para. el servicio de vigilancia,
y se ha hecho pública la declaracion del ministro de la Guerra ante la Comision parlamentaria del Tonkin: el general Campenon
manifestó que no podía destacar del Eljército
permanente más de 6.000 hombres. Por esto
pronostica un diario inglés que Francia se encontrará con cinco cuerpos de ejército inmovilizados y la mayor parte de su armada retenida á gran distancia, por los asuntos de
China y Madagascar. Malo es, en efecto, que
la cuestion Madagascar haya coincidido con
la del 'ronkin; pero Alemania no ha realizado
aún su exaltacion á potencia marítima, y aun•
que tampoco tiene Francia dispuesto el material necesario, sus fuerzas navales en Europa
no quedarán debilitadas hasta el punto de justificar las inquietudes de Inglaterra.
En cuanto al Ejército, todo se reduce á me•
didas de prevision y gastos que Francia no
suele regatear en empresas de prestigio y seguridad nacional. El cuerpo expedicionario
~

del Tonkin puede duplicarse y áun triplicar- comerciantes griegos, se supone á Kartoum en
se, no retardando cinco meses en cada afío la poder de los rebeldes. El ministro egipcio
llamada á banderas de la primera porcion del Abd-el-Kader .cree que las tropas inglesas ten•
contingente general, y dando la instruccion drán que librar con los rebeldes cuatro bata1
suficiente á los exentos del servicio. Estas y llas por lo ménos: en Abu-Hamed, en Berber,
otras medidas análogas ocasionarán gastos, en Shendy, y ante los muros de Kartoum.
En las negociaciones sobre los asuntos de
pero así el plan de movilizacion no será desconcer110.do, que es lo que parece preocupar Egipto, los Gabinetes de Viena, Berlín y San
al 'IIlinistro de la Guerra. Para los refuer- Petersburgo parecen haber llegado á un
zos de caballería podría recurrirse, dice un acuerdo.
periódico francés, á los spahis. La prensa poEn Francia se está organizando un gran
lítica hace tiempo que viene encareciendo las
tiro
nacional, y en Rusia se ha ampliado con•
ventajas de utilizar en las guerras coloniales
siderablemente
esta instruccion, la más esenlos indígenas. La anterior proposicion satisfa•
cial
en
el
arma
de
'infantería. Por el nuevo rece por completo estas indicaciones. En su virtud, los cipayos de la India podrían suplir glamento ruso, el oficial destinado á las escuelas de tiro tendrá que hacer estudios teóricos
tambien la falta de tropas de marina.
y prácticos muy extensos, pero en compensaEl emperador de Rusia está en Polonia, cion disfrutará la mitad de sueldo más que en
y ha visitado la iglesia católica, concesion im· el regimiento, y plus de alojamiento y mesa,
Durante el período de los trabajos de camportante, porque equivale á reconocer á aquepo, percibirá un plus de 5 pesetas, si es jefe,
lla religion como la del país. Inaugura, pues,
el Gobierno ruso una política de conciliacion y 2,50 si es subalterno. Las clases de tropa tienen tambien asignado un plus de 45 céntimos
con los polacos.
El emperador de Rusia ha celebrado una de peseta. Al fin del curso, los alumnos de
entrevista con los de Austria y Alemania. Es estas escuelas percibirán una cantidad equivamuy probable que su principal objeto haya lente al haber de cuatro pagas mensuales en
sido tambien la cuestion polaca, porque el con- sus respectivos empleos.
Aquí apénas se hace uso de este sistema de
de Dniednszyski, diputado del Reichsrath, ha
gratificaciones
pe.ra los distintos casos de c_o.:
dicho en una reunion electoral qÚe la Galitzia
mision
especial,
más ó ménos importante.
austriaco-polaca debía ser considerada como el
Con
cierta
prudencia,
éste sería el mejor
núcleo de una futura Polonia reconstituida.
Esta tendencia se acentúa y se protege mucho medio de estimular y dirigir aptitudes diversas
en Austria, pero el Gobierno aparenta ig- á fines de interes profesional. Porque pretender formar sabios ú hombres excelentes en
norarla.
Sobre la conferencia de los tres emperado- cualquier sentido, por el sistema del endures, continúa la misma reserva. Un diario ruso recimiento ó las privaciones, es exponerse á
ha dicho que sólo se trataba de revistar el ejér- muchos géneros de perturbacion social, tras
cito; pero la presencia de M. Giers no permite larga época de estériles sufrimientos individuales.
dudar que hay un objeto político.
No hay que atribuir ni á la guerra, ni á las
malas cosechas, ni á los efectos económicos de
la abolicion de la esclavitud, la situacion actual de Cuba, sino á la deuda, anterior á la insurreccion separatista. Esta deuda, dice un colaboradorde ElProgreso, esnacional, no local,
puesto que la mayor parte de los acreedores de
Cuba están y han estado siempre fuera de este
país. Si no se la reconoce oficialmente aquel
carácter, yno se hace en seguida el tratado con
los Estados-Unidos, en Junio próximo la situacion general económica será de todo punto
inso:!tenible. Tal es la opinion más generaliza.
da en este punto, pues la amortizacion de billetes es una medida muy conocida ya por su
Ya está en el Cairo la expedicion Wolseley, ineficacia, y áun sus efectos activamente negaSu objeto inmediato es salvar á Gordon; pero tivos.
Nos explicamos así el estado angustiosísien una carta de Berber, firmada por conocidos

El rey Humberto ha salido de Nápoles. El
cólera alU decrece, pero sus cifras de invasion
son todavía desoladoras. Por esta causa, las
autoridades de gran número de pueblos continúan produciendo al Gobierno sérios conflictos administrativos. Muchos alcaldes se
niegan á cumplimentar las órdenes de suspension de cuarentenas y otras medidas vejatorias. El sindicato y junta de Messina ha dimitido. Los sicilianos se obstinan en rechazar á
todos los viajeros del Continente. El Gobierno persevera, no obstante, en derogar las disposiciones cuarentenarias que había decretado
en las fronteras de Suiza y Francia.

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522

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524 .

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que trajo la anhelada paz á esta trabajada nacion,
natural espal'íola á las proposiciones absolutas: puede decirse que no descansó un solo dia, contánroo de nuestro ejército; pero lo que no nos exPara ser científica la argumentacion del redac- dose, por lo tanto, en gran número los hechos de
plicamos es la actitud del Banco Hispano Cotor de El Imparcial, debería empezar por de- guerra que se registran en su notable y honrosa
lonial ante tanto infortunio. Comprendemos
finir la organizacion del sistema de preser- hoja de servicios. En la imposibilidad de menciobien á qué extremo es lícito estimular la activacion que preconiza. Porque ahí está el ver- narlos todos, lo que daria demasiada extension á estos apuntes, citaremos los de más importancia,
vidad comercial en épocas ordinarias. No disdadero punto del debate. Decir cuarenten_as es como son: las acciones de Muros, Artazu, Se~ma,
cutiremos siquiera el derecho de ganar cuanlanzar una expresion vaga, que puede ser mter- Zúñiga, Orbisu y el Carrascal; en 1835, la segunda
to sea posible, que es la máxima mercantil
pretada con la extension de lbs de Alcoy: de Orbisu, en que fué herido, obteniendo en premie
corriel).te. Pero el fin económico tiene una liel grado de teniente, las de Arguijas y Zubiri, batamitacion necesaria y natural en el fin huma- ~¡Fuego al colérico!»
Un aislamiento que no pueda ser notado lla de Mendigorria y combates de los Arcos, Gueno, que no puede ser otro que el mayor bienvara, Estalla, Villatuerta y Montejura; en 1836,
por el enfermo; un aislamiento q~e no sea de Arlaban, Urzá, San Adrian y Aránzazu; en el
estar comun; y en épocas de extrema crisis, es
cruel abandono, y todas las precauciones que aí'l.o 1837, los combates de San Pedro y cuesta de las
inconcebible y poco justificable una prosperiuna higiene experimental haya acreditado, son, Veneras, Santo Domingo, Santa María y Galdácano,
dad parcial cualquiera, en contraste vivísimo
sin duda ninguna, necesarias. Nadie tampocO'.&gt; operaciones sobre Durango, toma de las lineas de
con una inmensa desventura general.
Oriamendi y Hernani, lrun y Fuenterrabia, acciones
las combatirá, ni los mismos coléricos. Pero
Si el Banco Hispano Colonial progresa en
de Urrieta, Andoain, Lecumberri y lllurguía, pasanlos extravíos, los rigores de un aislamiento ab- do despues con su divisional territorio de Aragon y
los términos que numerosas cartas nos descrisoluto, los bloqueos de poblaciones :nteras, Valencia, donde le cupo co~batir contra los faccioben, debe ya creer llegada la ocasion de modeson actos de prevencion egoísta que en ni~gu- sos de Cabrera y demás cabecillas en Orihuela del
rar furores comerciales ó rigores de derecho
na sociedad cristiana ó científica pueden ser Tremedal, Aranzueque, Retuerta, Víllanueva de
tan extremos como el de la incautaciondetodas
Carazo y Huerta del Rey, uno de los hechos de arsostenidos sin contradiccion con lo que se enmas más gloriosos para las tropas liberales en
las aduanas de la isla, y el percibo corrienta
sefía desde el púlpito ó en la cátedra.
aquella encarnizada lucha.
de intereses cuantiosos.
El problema, pues, es de definicion, de
Durante los aí'l.os 183~ y 39 concurrió á las accioNuestros compañeros, en tanto, no pueden
límites. Pero de ahí precisamenLe su ex- nes del Vado de San Martin•, Fuente de la Braza,
cobrar sus pagas de Junio, ni áuu por el intraordinaria importancia, porque no se puede, Soncillo, Zurza y Villare?.l de Alava, y otras de metermedio de la sincera y muy constante inno se debe dejar á la arbitrariedad guberna - nor significacion. En 184.0, hecho el convenio, pasó
por segunda vez á Aragon y Valencia, asistiendo á
fluencia de los generales Castillo y Beaumont.
mental. Una ley muy detallada debe abrazar y los combates de la Caí'l.ada, la Gimbrosa, sitio y
Los soldados están igualmente desatendidos.
prevenir todos los casos y procedimiento_s de toma de Segura, asedio y conquista de Pe11arroya,
El pauperismo en el ejército toma, en fin, prola cuarentena en cuestion. Tal vez, por eJem- accion de las alturas de Gandesa, Valldelladres y
porciones inverosímiles.
plo, la simple inspeccion médica fuera sufi- sitio y toma de Morella.
Confiamos, pues, por el interés de la patria,
Tantos merecimientos y tan seí'l.alada constancia
ciente¡ porque, despues de todo, ¿cómo podría
en que ante la crisis verdaderamente extraoren el cumplimiento de los deberes militares no podemostrar el redactor de El bnpai·cial que dian quedar 1,in recompensa; así es que, aunque la
dinaria de Cuba, el referido Banco y toda Solos efectos malos de las cua1·entenas, 6 aisla- fortuna ayudó poco á D. Remigio llloltó en esta priciedad ó particular en análogas condiciones de
miento absoluto (incluyendo su influencia en mera parte de su carrera, sus servicios suplieron
fortuna, se conducirá de modo que no puedan
las costumbres, en los sentimientos del pue- en cierto modo á los favores de aquella inconstante
suscitarse quE1jas sobre el rigor con que el fin
blo) no soa mayores que los mismos del cóle- deidad, y el jóven que empezó de cadete la campaí'l.a, la terminó de capitan efectivo de la Guardia
comercial se impone á todas las consideraciora ~ombatido solamente con una buena higie- Real, á cuyo distinguido cuerpo había pasado en
nes de humanidad y patriotismo más elemen ne' y .una prudente terapéutica?
1837, hallándose en posesion del grado de teniente
tales.
coronel.
ALFONSO ÜRDAX.
Por la gracia general de 1843, obtuvo el empleo
El' proyecto de coÍonizacion de Melilla ha
de segundo comandante. En 18!7 concurrió ~ la
sido •desde luégo objeto de universal encoexpedicion de Portugal, y hasta 1856, en que paso al
Excmo. Sr. Teniente General
Instituto de la Guardia civil, desempeí'l.ó en varios
mio. lié ahí el mejor medio de conjurar los
cuerpos el seJl{icio de su clase, y mandó como coroD. REMIGIO MOLTÓ Y DIAZ-BERRIO,
peligros de toda agitacion comunista. Dentro
nel el regimiento de }fallorca, haciéndose acr~edor
y fuera de España hay extensísimo_s ~erritor!os
Director de la Guardia civil.
á la munificencia de~- 111., que lo recompenso con
sin cultivar. Entréguense, en cond1c1ones bien
Pertenece el general l\loltó á la ilustre pléyade el empleo inmediato.
meditadas, á la accion de individuos que deComo brigadier, desempeí'l.ó durante cuatro aflos
de aquellos oficiales generales que inauguraron su
seen vivir de uú trabajo honrado y fructuoso. carrera militar en el último período del reinado de el cargo de jefe del primer tercio de la Guardia civil
Se evitará así el cesante de todas las profesio- Fernando VII, y que al surgir la guerra de sucesion y mantuvo entre sus subordinados aquel espirito
militar que supo infiltrar en el ·instituto el ilustre
nes v la riaueza nacional se aumentará con- dinástica corrieron entusiastas á agruparse en der- duque de Ahumada, su organizador, y contribuyó al
' J
...
siderablemente, porque en la tierra es en don- redor del trono de una tierna niña, que representa- enaltecimiento de sus clases y á hacer merecedores
ba todos los derechos y era á la vez el iris de nuesde tenemos los espafioles la solucion al proble• tra regeneracion política y paladion sagrado de á sus individuos á la estimacion de los hombres hon•
rados. Por Real decreto de 30 de Junio de 1860 fué
ma económico. No somos los primeros en gra- nuestras libertades.
nombrado Gobernador politico militar de \'isayas
nos; per~ en vinos y I_llinerales_esta a~rmacion
Nació D. Remigio l\Ioltó en Valencia el 1.0 de Oc(Filipinas), y tomó posesion de este cargo en Marzo
tubre de 1816. Hijo de militar y perteneciente á
no po~ría argüirse de temeraria.
una antigua familia, en que la mayor parte de sus de 1871.
Tres ail.os sirvió tan importante destino, ocupán·
individuos habíanse distinguido en el servicio de
En El Imparcial se ha suscitado una cuesdose sin descanso, en todo este tiempo, en el fornen·
las armas, cuando se halló en edad hábil, mostró
tion difícil: «las cuarentenas y el cólera son decidida vocacion por una carrera á que tan bue- to de las rentas públicas, agricultura, instruccion
dos males, ha dicho un polemista. iCuál se es- nos ejemplos le estimulaban, é ingresó á los trece de la poblacion indígena, persecucion de malhechores, organizacion de ayuntamientos y fundacion de
coge?» El dilema implica que las cuarenten~s aí'l.os como cadete en el regimiento infantería de poblaciones, dedicando preferente cuidado á la re·
no pueden coexistir con el cólera. Le ·previe• Córdoba.
Hasta que se inauguró la guerra civil, prestó el presion y exterminio de la piratería, que tantos d~nen ó excluyen.
.
servicio de guarnicion y se consagró á sus estudios; flo's causaba en aquella parte del archipiélago flh·
Esta opinion ha sido expuesta en contrad1c- pero al mediar el año 1833 salió con su regimie~to pino.
Con el fin de abreviar, diremos que, á partir de
cion j , la que combate todo sistema de aisla- á operaciones á las provincias del Norte, encontranesta
fecha, desempeí'l.ó D. Remigio ?.Ioltó los cargos
miento, y se apoya en el ejemplo de París, que dose el 26 de Octubre en la toma del puente de Lo- de se(l'undo cabo de Filipinas, nuevamente el de gogroil.o,
donde
recibió
el
bautismo
de
fuego,
y
sucesiª
.~
no ha interr~mpido sus comunicaciones con
vamente en los combates de Peflaranda, Puerto de bernador de Visayas, y que habiendo regresado ª.
Marsella, y en el de Españlt é Italia, que se han Vitoria, Oñate, Segura, Nazar y Asarta, siendo re- Península en 1866, cuando hacia ya un afiO que dis•
acordonado. Aquí está. el cólera; allí no hay, compensado por su comportamiento en el primero frutaba el empleo de mariscal de campo, fué no~hasta ahora, casos que justifiquen, por su mí- de los hechos citados, con la cruz de San Fernando, brado segundo cabo de la capitanía general de 'Va·
t
lencia primero, y de Cataluil.a despues, ca~go eS e
mero y su índole especial, una afirmacion aná- y con el empleo de subteniente, por su distinguido último que sirvió hasta la revolucion de Setiembre,.
valor de que en el último dió repetidas pruebas.
811
loga.
1 demostrando en aquellas críticas circunstancias
De;de esta fecha hasta el convenio de Vergara,

• •

l1a.,.-••

Observamos en esta cuestion la tendencia

525

carácter y energía, al secundar las acertadas disposiciones que adoptó el conde de Cheste, capitan
. general del Principado.
Desde estos sucesos 'hasta Agosto de 1874, permaneció en situacion de cuartel. En Agosto de dicho aí'l.o obtuvo el mando de una division en el distrito de Castilla la Nueva, concurriendo á diferentes hechos de guerra, que por muy recientes y conocidos dejamos de mencionar. Fué más tarde, y
sucesivamente, comandante general del Campo de
Gibraltar, capitan general de Granada, de Búrgos
y de otros distritos, pasando en Agosto del afio actual á desempeil.ar el importante puesto de director general de la Guardia civil.
D. Remigio l\Ioltó es teniente general desde Abril
de 1876; cuenta cincuenta y seis años de efectivos
servicios y se halla en posesion de las grandes cruces de San Hermenegildo y Cárlos 111, con otra~uchas condecoraciones nacionales, extranjeras y de
distincion por hechos de campaña.
La alta reputacion que disfruta por sus buenos y
dilatados servicios; sus condiciones de carácter, los
nobles sentimientos que le han animado siempre
en el cumplimiento de su obligacion, y su bondad .,
distinguido trato, son prendas que le hicieron granjearse, cuando ocupó puestos inferiores, la e~timacion de sus jefes, y que despues le han conquistado
el respeto y el carií'l.o de cuantos han servido, ó sirven, bajo su inteligente direccion.

EL CÓLERA
La alteracion de la salud pública ha producido en
la mayoría de nuestras provincias tal perturbacion
y alarma, que dificilmente puede concebirse por
aquellos que tienen la fortuna de vivir alejados de
los pnntos infectados por tan terrible enfermedad.
La exageracion en las precauciones es tanta, que se
aproxima al ridículo; y al amparo de los más grandes ideales de la sociedad, pretendiendo observar
las prevenciones aconsejadas por la higiene y aparentando un respeto absoluto á la salud del pueblo,
se vienen cometiendo toda clase de vejaciones y los
actos más repugnantes é inhumanos.
El grabado de la pág. 52.-3 representa las escenas
producidas por el terror que inspira la sola sospecha de una invasion colérica. Cerrada herméticamente, por decirlo así, la frontera al comercio y la
industria, verdaderas fuentes de riqueza de un pueblo, todos los intereses se resienten, la paralizacion
en los trabajos se generaliza, y una gravísima crisis económica amenaza su~ergirnos en complicaciones sociales mayores di¡! las que nos rodean. Aún
pudieran tener disculpa las precauciones en la frontera; pero lo que no admite justificacion, es el lujo
desplegado en los lazaretos en estas azarosas circunstancias, y del que puede servir de muestra el
establecido en el Cerro de los Angeles, á ocho kilómetros de esta capital.
Por fortuna, las noticias publicadas por la Gaceta
son en extremo satisfactorias, y permiten confiar
en que _de este exagerado temor sólo quedará el
recuerdo de las pérdidas causadas á la riqueza pública y los sinsabores sufridos por los cuarentenarios.
TOLEDO
Honores tributados al cadáver del cardenal Moreno.
La traslacion á la imperial Toledo, capital de su
archidiócesis, de los restos mortales del cardenal
D. Juan Ignacio Moreno, primado de las Españas, y
las ceremonias que precedieron al acto del sepelio,
han inspirado á nuestro querido y particular amigo
D. Nemesio Lagarde, artista· ventajosamente conocido del público por sus notables dibujos, la mayor
parte de los cuales vieron la luz en las planas de LA
ILUSTRACION l\11L1TAR, una composicionartistica, cuyo
mérito no há menester ser realzado en estas columnas; porque, prescindiendo del acreditado nombre
que lo autoriza, ofrece á la primera ojeada cuanto
el más exigente puede pedir en esta clase de trabajos: exactitud, perfecta y original ejecucion, varíe-

dad en los tonos, la inspiracion manifestándose en fabricar en 1227 la actual iglesia, por disposicion de
todos los detalles, y sobre todo campeando ese ini- Fernando el Santo, continuándose las obras duranmitable estilo, que hacen de nuestro amigo un ar- te dos siglos y medio, si bien se abrió al culto al
tista de genio, capaz de lanzarse á las más árduas finalizar el siglo xm.
La planta del edificio es cuadrilonga, y mide 401
empresas y de darlas cima con fortuna, si la modestia no fuera en él un defecto imposible de cor- piés de longitud, 204 de latitud y 160 de elevacion.
Cuenta 72 bóvedas sostenidas por tli&lt; pilares, comregir.
El asunto que le ha inspirado en esta ocasion, puesto cada uno de 16 columnas, repartidas aquéprueba el talento del Sr. Lagarde. Aquí, en Madrid, llas en cinco soberbias naves, siendo incalculables las
los honores y ceremonias funerales consagrados al maravillas que en ellas pueden admirarse; pero no
que fué en vida cardenal primado de la Iglesia es- nos pararemos á enumerarlas, pues no es este lugar
pañol:J., por mucha solemnidad y grandeza que re- á propósito para hacer una descripcion de un templo
vistieran, nada podían decir al alma de ningun ar- reputado por muchos como el primero de España.
tista. Con esta costumbre tan arraigada ya entre Incidentalmente tratamos de él ahora, y sólo hemos
nosotros, y, á nuestro juicio, tan inconveniente, de estampado las anteriores cifras y datos como una
conceder honores milítares á toda persona de distin- curiosidad que contribuirá á completar la idea que
cion, sucede que, al ver desfilar entre filas de solda- hace concebir el dibujo.
Otro detalle de éste representa el acto de penedos uno de estos cortejos fúnebres, se duda, careciendo de antecedentes, si el que de él es objeto trar el cortejo fúnebre en la ciudad por el puente
perteneció á la más alta clase de la milicia, si ocu- de Alcántara, y no es ménos digno de atencion que la
parte de que nos hemos ocupado, advirtiéndose en
pó una presidencia en los Cuerpos colegisladores,
1.n lugar entre los consejeros de la corona, ó un él la gran facilidad que tiene el Sr. Lagarde para
asiento entre los prelados del romano colegio. Para reproducir las figuras en todas posiciones. Aqui la
comitiva pasa el puente y el observador la ve desde
todos es lo mismo; el cañon truena cada media hora;
abajo; siendo de advertir la circunstancia de que no
la escolta lleva enlutada bandera y armas á la funerala; el capitan general del distrito preside e1 se ha deslizado la menor inexactitud.
El momento de desembarcar del tren el féretro
acto, y el mayor de plaza, á caballo, marcha al frente de un piquete de cada cuerpo, abriendo paso á la en la estacion, y la guardia de honor dada al cadáver miéntras estuvo expuesto al público, son los otros
comitiva.
¡A cuántas reflexiones daría lugar esta observa- dos detalles que completan esta composicion notacion, y cuánto podríamos J.ecir sobre el particular bilísima. El entusiasmo que en nosotros despiertan
á esas clases que abominan por sistema el mili- siempre los trabajos de Lagarde, avivado por el
tarismo, y no saben sin müsica ni escolta dar so- sentimiento de orgullo que sentimos al contarlo en
el número de nuestros hermanos de armas, nos ha
lemnidad ásus procesiones, entierros y ceremonias!
Pero no es esto del caso. Decíamos que el Sr. La- hecho extendernos quizás demasiado, y por ello pedimos indulgencia á nuestros favorecedores y al
garcle ha sabido inspirarse, porque ha tomado el
artista, cuya personalidad ponemos aquí de relieve,
asunto para su hermoso dibujo donde debía tomarlo: eñ el teatro en que mejor encuadra el suceso, en á despecho de su modéstia.
la clásica Toledo, poblacion que por sus condiciones se presta, como ninguna otra de Espai'ia, á una
SILLA-SALVI
ceremonia esencialmente religiosa, como lo es el
entierro de un prelado.
En diversas ocasiones nos hemos ocupado de este
La antigua corte de los visigodos, la capital de Ya- arriesgado caballista, muy conocido en nuestro ejérhia, la pátria del más ilustre de los comuneros,
cito por sus experiencias sobre la resistencia del
inspira siempre respeto y admiracion. Toledo es un
caballo español.
·
archivo de recuerdos, un vasto y honroso panteon
El estudio de hoy es, sin embargo, de índole disde nuestras glorias. Los edificios que, permanecien- tinta. Invitado por el sei'ior general Búrgos, direcdo aún en pié, nos dicen cómo vivieron aquellas vi- tor general de la Guardia civil, para presentar
riles generaciones que elevaron al más alto grado un modelo de silla más en armonía con los &lt;lemas
de prestigio el nombre español; las ruinas que pare- puestos en práctica en los ejércitos extranjeros,
cen reprocharnos nuestra incuria y nuestro abando- el Sr. Salvi se ofreció generosa y, galantemente
no, todo contribuye á mantener en el ánimo del
á estudiar los modelos que verán nuestros lectoobservador ese mistico y tierno sentimiento, que res en el grabado de la pág. 531 para silla de tropa
es al poeta y al pintor lo que la melodía al músico. y de oficial.
Aquellas empinadas, estrechas y revueltas calles,
Afecta esta nueva silla para el soldado la forma
de un galápago, cubriendo un fuste de madera para
dominadas por sombrías y altas paredes de antiguas viviendas, sobre cuyas vetustas fachadas cam- ofrecer un asiento cómodo, seguro y con libre circulacion del aire, á fin de mantener fresco el estado
pean rotos escudos de nobleza; aquellos templos
suntuosos, coronados por altas torres; el antiguo del caballo, evitando sofocamientos ó irritaciones
peligrosas para el noble bruto. La silla recibe inmoZocodover, convertido en plaza de irregular forma;
el alcázar dominando desde su elevada cima la po- vilidad perfecta, porque la cincha es de cuerda de
blacion, que se extiende hasta la vega, reflejándo- doce centímetros de ancho, trenzada á malla y pase en el encauzado rio; lo antiguo, lo vetusto, sobre- recida á la que usa la caballería inglesa y portusaliendo, imponiéndose á despecho de las alegres guesa.
El armamento se halla colocado con gran inteliy modernas construcciones: tal es el conjunto en
que se ha inspirado Lagarde; y sin embargo, el po- gencia y propiedad; y los resultados obtenidos en
der del genio es tanto, que en el dibujo, sin pres- las ex.periencías hechas de Madrid á la Granja y
cindir de este carácter verdaderamente clásico, el Segovia, ofrecen apreciables ventajas.
Para que la modificacion próxima á verificarse
artista ha hecho, en honor de la muerte, un cuadro
tenga las mayores probabilidades de éxito, hanse
en que palpitan la vida y el movimiento.
Lo que atrae más principalmente la atencion en presentado otros dos modelt&gt;s de silla: el del ilusel dibujo, es la parte central, que representa el in- trado coronel de caballería Sr. Lambea, y el del seterior de la gran basilica en el momento en que el i'!.or Barrasa, teniente de la misma arma. Merece
cortejo fúnebre se dirige á la cripta para depositar entusiastas plácemes este espíritu de emulacion
en ella el cadáver del prelado. La inmensa bóveda entre todos nuestros jefes y oficiales, y sus estudios
de la catedral, exactamente reproducida por el inte- serán conocidos por el ejército con verdadero interés.
La silla proyectada por el Sr. L¡tltnbea está comligente lápiz de Lagarde; las soberbias columnas y
monumentales arcos, hacen concebir, al que no puesta de un fuste de madera, sin bastes, herraje,
petral ni baticola, cubierta con dos pedazos de suehaya visitado Toledo, lo que puede ser esa colosal
la y ciñéndose tanto al caballo, que permite sei;tir
obra de la arquitectura cristiana.
Sobre el emplazamiento que ocupó la catedral de en las piernas del jinete la respiracion del bruto.
San Eugenio, primer obispo toledano, convertida El asiento es amplio, de fácil composicion en camdespues en mezquita árabe, y más tarde bendeci- paña y muy económico, pues no excedería de 50
da por los cristianos reconquistadores, se empezó á pesetas.

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TOLEDO.-ÚLTIMOS HONORES FÚNEBRES AL CARDENAL MORENO

l. L:egada del tren.-2. for el puente de Alcantara.-3. Guardia de h~nor.-4. El sepelio.-(.Dibujo de L1garde.)

�LA ILUSTRACION MILITAR

528
El modelo del Sr. Barrasa tiene la forma de la
silla espaflola mixta, como de asiento más cómodo
y elegante, reuniendo, ademas, inmejorable~ condiciones de seguridad en todas las posiciones del
jinete, cualidad muy esencial miéntras nuestros
reclutas permanezcan tan poco tiempo en las filas.
El fuste está tambien perfectamente estudiado para
la mejor ventilacion y evitar todo rozamiento, siempre grave.
La almohadilla de grupa, el baste y la baticola
son susceptibles de trasformaciones, segun la clase
de terreno en que se opere. Esta última puede suprimirse en absoluto en comarcas de extensas llanuras. La colocacion del equipo se varía tambien
en este proyecto, suprimiendo la maleta y reemplazándola por unas bolsas de cuero y lona.
En suma, estos estudios y proyectos pueden servir para realizar la reforma en buenas condiciones.
A fin de obtener este resultado, basta examinar todos los inconvenientes y ventajas de estos modelos,
y proceder sin demora á elegir el aprobado para
los diferentes cuerpos montados.

EL REGRESO DE JUAN SANCHO

de su pueblo, al otro lado de los mares, entre lamanigua, víctimas del vómito ó del machete del insurrecto; tan sólo tú vuelves de los ocho.
¡Cuántas veces, despues de andar muchas leguas
bajo el sol abrasador del trópico, sin comer en todo
el día, cuando el copioso sudor te aniquilaba, caias
desfallecido, y en el ardor de la calentura sufrías,
c-0mo los demás compafleros, alucinaciones, en que
se te representaba ese pintoresco valle que ahora
miras con los ojos tan abiertos, real y efectivo, y no
desvariando y como entre sueflos. ¡Qué feliz es Juan
Sancho con volverle á ver! ¡Qué le importan las calenturas, ni el vómito, las cuchilladas, machetazos
y balazos dados y recibidos, ni los peligros que ya
pasaron! ¡Qué le importa que haga tres aflos no haya
visto un centavo m el pals dd dinel'o, ni haberse batido, viviendo poco ménos que de limosna! Trae de
allá un papel con varias firmas y el sello del regimiento de caballería último en que sirvió, y que ya
está suprimido. Aquél es el abonaré de sus alcances,
que ascienden á doscientos pesos, y esa cantidad
economizada á la fuerza, espera pueda servirle P'1'ª
casarse, ó, si las necesidades de la nacion hace que
se lo abonen más tarde, de pan para sus hijos. Mucho, ha variado Juan Sancho en nueve al'los; pero su
aldea parece se halla en el mismo estado que la dejó.

CUENTO

lII

tendrán ambas cercas, y tras ellas se ven las ramas
de manzanos, perales y granados; el camino que le
queda no es largo, y entra en el callejon alegremente. Pero aún no ha andado la mitad, cuando siente
gritos de angustia y un bramido que retumba en
las sinuosidades y linderos de I valle, y ve venir bacia él un nií'lo de ocho á diez anos, decentemente
vestido, y muy cerca, casi alcanzándole, un enorme toro negro, con un asta manchada de sangre, con
la cual ha derribado al criado que le acompal'laba.
Juan Sancho puede, si quiere, saltar la tapia, apoyando sus piés en los salientes de las piedras que la
forman, y se habrá salvado; pero ¡cómo dejar perecer aquel angel rubio que bácia él se dirige con los
brazos abiertos y el pavor pintado en el semblante!
¡No lo consentirá! Quien en Cuba se batió como un
bravo tantas veces, y estuvo pródigo de su sangre y
di.,uesto á dar su vida por la patria, la dará hoy
por humanidad y por salvar á un semejante. ¡Y su
padre, y sus hermanas y la hermosa Juana! ¡Adios
ilusiones alimentadas durante tantos al'los! ¡Perderlo todo cuando lo está casi tocando! ¡Adios para
siempre! Juan Sancho, decidido á morir, no salta la
cerca; recibe en sus brazos al pobre niilo y lo echa
por encima de ella al otro lado, viéndole caer dentro
de la huerta; pero casi al mismo tiempo recibe en
la espalda un terrible golpe, y en su cuerpo penetra
el asta del toro, que le hace el mismo efecto que si
le clavaran una bayoneta enrojecida al fuego. La
intensidad del dolor que experimenta es tal, que entre los bufidos de la fiera cae sin conocimiento,
acordándose de los suyos, creyendo no volverlos á
ver más.

Porque nueve aflos son bastantes para desfigurar
á una persona; marchóse jóven, sin más que un ligero bozo, y vuelve con una larga barba que le
llega al pecho. Hace poco más de un mes recibió la
última carta de Juana. La digna muchacha ha permanecido fiel á su cariflo, aunque sólo tenia quince
aflos cuando le dió llorando el abrazo de despedida,
y hoy ya tiene veinticuatro. En esos nueve aflos,
que han sido nueve eternidades para ella, la lian
solicitado buenos partidos; porque es hermosa, y
han querido casarse con ella los más ricos mozos del
pueblo; pero lo ha despreciado todo por ser fiel á su
Juan, indisponiéndose con su propia familia, que la
calificaba de loca. Los padres de Juan Sancho viven,
y no hace mucho que tuvo noticia de ellos; las dos
hermanas que iban á la academia de nií'las, una se
casó el afio pasado, y la otra tiene novio y lo hará
pronto. ¡Cuántas variaciones ha sufrido el vecindario en nueve aflos! Muchos de los viejqs habrán
muerto, los niflos se han hecho hombres; apénas conocerá á nadie, ni lo conocerán á él. Y Juan Sancho,
embebido en sus pensamientos, avanza á. una pequeí'la alturita á la derecha de la era, en donde hay,
sobre un pilar de piedra, una cruz de hierro; desde
aquel sitio se divisa todo el pueblo. Ve la puerta de
su casa entreabierta, y un giron de humo blanquecino que sale por la chimenea. Arrodillase ante la
cruz y se quita su ancho sombrero; vése entónces
que la cicatriz que empieza en la frente le coge casi
toda la cabeza.
Llenos los ojos de lágrimas, reza una coria plegaria, pues no olvidó nunca las oraciones que le ensel'ló su buena madre; y estando aún en su rezo, empieza á oirse, tocando á misa, la campana de la aldea. Es la misma que tocó para su bautizo, la que
anuncia las bodas y los entierros; la que toma parte en todas las alegrías y tristezas de los honrados
labradores. ¡Qué poco falta á Juan Sancho para lograr la suprema dicha por que tanto ha suspirado
durante nueve al'los! Dentro de breves instantes es11
pera bailarse en los brazos de sus padres, de sus
¡Qué dichosos van á ser tus padres, Juan Sancho, hermanas y de su adorada, de aquélla que quiere
y con qué envidia van á mirarte todas las familias compartir con él lo que le quede de vida, y ser la
del pueblo! ¡Cuántas conquistas harías entre las mo- madre de sus hijos, si Dios se los da.
zas si quisieras! Pero no; tú te acuerdas siempre de
IV
la hermosa Juana, que tanto lloró al despedirse de
ti, entregántlote el relicario que sobre el pecho lle¡Qué léjos nos hallamos de pensar, cuando se esvas, y á cuya eficacia crees haher escapado con la
pera
la dicha, en que lo efímero de nuestra vida
piel, á pesar de la profunda cicatriz que te parte la
puede desastrosamente terminar en un instante
frente y va á esconderse debajo de tu sombrero.
Acuérdate, Juan Sancho, que contigo salieron de con todas nuestras ilusiones! Al levantarse Juan
la aldea siete compai'leros más, todos sorteados ó Sancho despues de rezar ante la cruz, dejó á la derecha la era y tomó uno de los callejones que convoluntarios, para la guerra de Cuba, y tú solo vuelducían al pueblo, formado por las tapias de piedra
ves: ¿á dónde se han quedado tus amigos1 ¡Ah! Tode dos huertas; poco más de una vara de altura
dos están enterrados á. muchos centenares de leguas

Empieza á amanecer: los campos, bal'lados del rocío matutino, exhalan embriagadores perfumes de
romeros y tomillos; poco despues sale el sol por el
horizonte entre arreboladas ondas de fuego, y mil
risuel'los cantos y trinos de alegres pajarillos saludan la alborada. A medida que el sol va elevándose,
las pintadas mariposas, hormigas, abejorros y todos
esos millones de séres que viven su efímera existencia en la primavera, bullen, se agitan y se apresuran i gozar de las delicias matinales: ¡qué alegre
está toda la naturaleza!
Cn camino atraviesa la llanura, y tras de ella se
apercibe el campanario de una aldea que debe estar
en la hondonada; por el sendero de la vecina montaña que domina tan encantador cuadro, baja un
hombre; y si álguien se admirara de tan bello paisaje, no seria tanto como él, que le rebosan en los
ojos la admiracion y alegria. Su cabeza la cubre ancho sombrero de palma, y viste traje de rayadillo
algo gastado por el uso; á la espalda lleva un morral de lona, y va apoyándose en una vara de roble
cortada por él en un árbol del camino. ¡Cómo le late
el corazon á. Juan Sancho al mirar aquel campo que
le es tan querido, y que no pensaba podria volver á
saludar! Todo está lo mismo que cuando lo dejó hace
nueve aflOs; á. la izquierda la era del pueblo, donde
bailaba los domingos con Juanilla, su novia; más allá
la alameda que conduce á la huerta del tio Antonio,
el que tocaba la vihuefa, y en el fondo el bosque,
donde tantas veces fué á. cortar la leí'la ántes de que
Je tocara la quinta. Por el otro lado se desliza el rio,
que cruza la pradera como una cinta de plata, formando un remanso profundo al lado del caí'laveral,
donde se oye el candencioso canto de las ranas. Estas, así como los pájaros, parece que lo conocen;
cree que, como en otro tiempo, saluda á aquellos
antiguos conocidos, y que en sus lenguas le dicen:
¡Bien venido seas, Juan Sancho!

529

LA ILUSTRACION MILITAR

V

Pero Juan Sancho no está. muerto; siente como entre suenos, personas que hablan; oye que pronuncian su nombre, y le parece ver algunas mujeres
arrodilladas á su lado y que varios hombres del pueblo le colocan en una parihuela; luégo vuelve á caer
sin sentido, continuando así no sabe cuántos dias,
hasta que, con ímprobos trabajos, vuelve en sí y
abre los ojos.
Alli, á su cabecera y rodeando la cama, se encuentran su viejo padre, su madre, sus dos hermanas
y su novia; todos le abrazan, le acarician y le cubren de besos y lágrimas; pero pasado este primer
momento de expansion, observa con extraneza Juan
Sancho que al pié de la cama hay un hombre extrano á la familia, fuerte y robusto, aunque viejo, que
tiene completamente blanca la barba y el cabello, y
le mira dulcemente..j:I desconocido, al observar que
lo ha visto, le dirige la palabra en estos términos:
«Es la segunda vez que expones la vida por mí; pues
si mi hijo único hubiera muerto, yo no viviría. En
la accion de las Guá.ximas me salvaste la vida recibiendo ese tremendo machetazo que me dirigían, y
que por poco te abre el cráneo. En verdad que el ne•
grazo que te lo dió cayó muerto á mis piés, y no
volverá á dar otra. Ahora has librado á mi único
hijo de la furia de un toro. Yo soy el general Quirós,
y no quiero dejar sin recompensa tu abnegacion ni
los senalados favores que te debo. He pagado tu
abonaré de doscientos pesos, y me encargo de cobrarlo si alguna vez el Gobierno lo manda satisfacer. Ademas, como cosa mia, te regalo mi huerta
con doce vacas, dos pares de mulas y mis aranzadas
de viflas, las mejores del pueblo.» Juan Sancho, con
los ojos muy abiertos, se le quedó mirando, sin que
se le ocurriera ni una sola palabra para darle las
gracias; las lágrimas silenciosas que cayeron de sus
ojos se encargaron de responder por él de un modo
harto elocuente. El general Quirós se marchó de la
casa y del pueblo, sin que se le volviera á. ver en
muchos días.

y

Vl
La curacion de Juan Sancho no fué larga; la herida había sido profunda y grave, pero los cuidados
de la familia, las miradas de Juana, su conversacion
con todos ellos reanimaron de tal modo el estado
moral del herido, que contribuyeron mucho, segun
la opinion del médico del pueblo, á que recobrara
muy pronto la salud.

Dos meses despues, la campana de la aldea repicaba alegremente anunciando la boda de Juan Sancho y de su hermana menor, y los mozos y mozas
cantaban á los novios las canciones del pais· ·qué
. h
' i
d1c a para el licenciado de Cuba! Gran día fué aquel
para todos en el pueblo, y aún recuerdan los mozos
y mozas lo mucho que se bailó, comió y bebió, formando época la fiesta del matrimonio de Juan y
Juana.
Desde que está instalado en su huerta no deja pasar Juan Sancho á ningun licenciado sin ofrecerle
un vaso de vino, y cuando éste ha servido en el
ejército de Cuba, no consiente que abandone su casa
sin que se quede en ella cuando ménos un par de
dias, cantando las guajiras, y refiriendo sus bailes,
yuateques y aventuras guerreras y amorosas, para
lo cual ha de almorzar y comer con él, y se le trata
á cuerpo de rey.
Ya tiene cuatro hijos; y el 2-! de Junio, todos los
al'los, el general D. Juan Quirós, á quien han dado
el canuto por pase á la escala de reserva va invariablemente á. la huerta del antiguo sold;do de caballería de su escolta, á beber el vino de su Yifla• y
allí pasan el dia de su santo, que tambien lo es' el
de Juan y Juana, con la mayor alegria, y haciendo
saltar sobre sus rodillas á los niños más pequeños.
Como se escoge el vino mejor y más viejo para un
día tan sef\alado, se exalta un poco la imaginacion
de ambos veteranos á los postres. El general y el
soldado empiezan á referir sus proezas, y entre los
dos matan tal cantidad de insurrectos negros, blancos y chinos, que no es posible los haya habido, ni
áun de habitantes en la isla de Cuba.
Pero si algunos de los que dan por muertos están
vivos, 4se atreverán á protestar de lo dicho por los
dos veteranos?
Yo no lo creo; en todo caso, lo mejor será que no
vuelva á haoer insurrecciones que combatir, y que
los hijos de Cuba, que son tan espafloles como los
de la Península, peleen por la grandeza de su patria
comun, y unidos de un modo inseparable contra los
ingleses, franceses ó contra el moro llluza, con tal
que no lo verifiquen en ningun caso unos contra
otros.
MANUEL DÍ.\Z Y ROORIGUEZ.

ESTUDIOS HISTÓRICOS
ORDEN IILIUR DE ALCANURA

(CMtinuacion.)

•

Sabiendo el maestre que el Papa Atejandro IV era
deft:lrente con el cardenar Juan, y qne éste patrocinaba á. su Orden, aprovechó este favor para obtener cinco bulas importantes; por la primera se
les relegaba del pago de diezmos, áun de los adquiridos dP,spues del Concilio general en tiempo de
Inocencio Ill; por la segunda, no se les puede sacar
de sus monasterios en causa ó pleito que ocasione
más de dos dietas, aunque los jueces eclesiásticos
ó prelados procediesen en virtud de cualesquiera
letras apostólicas: ambas bulas tienen la data de 31
de Enero de 1258 y de 18 de Marzo de este mismo
ano; la tercera bula que faculta al maestre para absolver á sus súbditos de cualesquiera excomunion,
suspension ó irregularidad, aunque estuvieran incursos en ellas al tiempo de entrar en la Orden,
dando potestad para ello al prior del convento de
Alcántara; la cuarta, fecha 29 de Noviembre, ordena á los prelados no pronuncien sentencia de excomunion contra personas de la Orden, ni contra las
que traten con ellas por razon de ventas, beneficios
ó salarios, y si las dan, las tengan por nulas y de
ningun valor; por último, la quinta, dada en 18 de
Diciembre, les hace libres de cualquier contribucion.
En 1~9 se arreglaron los términos entre l\ledellin y Magacela. En el de 1261, cambió el Rey ciertos bienes que tenia en el término de Sevilla con
los de la Orden en Murcia, y con la condicion áun
de abandonar aquéllos si les daba cambio en los
términos de l\iebla ó Jerez.
El maestre impuso el pecho de la martiniega á la
vilia ·de Valencia el año 1262; en este mismo afio se

sublevaron los moros de Granada y .Murcia, negando sus Reyes la obediencia á D. Alfonso, que estaba
á. la sazon en Segovia; esta conducta del Rey moro
de Granada tuvo eco en Jerez, Arcos, Béjar, Medinasidonia, Rota, y Sanlúcar; por lo que el Rey se
vió obligado á combatir esta sublevacion, y para
ello trató de reunir la más gente posible, librando
del pecho de la martiniega al que se le reuniera
con armas y caballo; reunidas las tropas, marchó
sobre Jerez, reduciéndola á la obediencia, asi como
á Béjar, Medinasidonia y &lt;lemas pueblos ya citados
como rebeldes; echó fuera los moros y los pobló
con cristianos, abasteciéndoles de armas y demas
cosas que habian menester, y en 1263 regresó á.
Sevilla; al afio siguiente volvió á la obediencia el
Rey moro de Granada, buscando apoyo contra los
Arraeces de Málaga y Guadix, que le hacían mucho daflo, ofreciendo desamparar á los moros de
Murcia que continuaban sublevados; no le pareció
mal la oferta al Rey, y la consultó con su Consejo y
con los infantes, que tambien la consideraron ventajos!l; así que se avistaron los dos Reyes en Alcalá
~ Ben~ayde, asentaron las paces y convinieron
que el Rey moro y su hijo, cuando reinase, habian
de dar anualmente al Rey D. Alfonso, 250.000 maravedís de Castilla, y había de servirle, con su ayuda, contra el Rey de Murcia; por su parte, el monarca castellano no ayudaría á los Arraeces de Málaga y de Guadix; pero despues de recobrado el
reino de Murcia, el Rey de Granada pidió la vida
del vencido; accedió á ello D. Alfonso, aunque no de
muy buena gana, exigiendo, en cambio, al Rey moro no hiciera en un afio la guerra á los Arraeces,
para en este tiempo tratar la avenencia, y caso de
no lograrla, quedaba en libertad de obrar.
En este mismo afio celebró el maestre de Alcántara concordia con la ciudad de Badajoz, sobre términos, y en el siguiente de 12f.5, logró de su Santidad Clemente IV indulgencia de veinte dias á los
que dieran limosna para sostener el hospital de
San Julian del Pereyro, donde se acogían los enfermos, los heridos y los niil.os expósitos, y acompat'ló
al Rey D. Alfonso al reino de Murcia, cuya capital
había ya sujetado el Rey de Aragon D. Jaime. Tuvo
aviso de su ida el Rey moro Aben-hudiel, y le
salió al encuentro pidiéndole perdon; le concedió la
vida por la promesa al de Gl'anada, pero le quitó el
reino, dejándole rentas con que vivir, y se le dió á
otro moro de gran autoridad entre su gente, con
las condiciones que le tenia su antecesor; concluido
esto, D. Alfonso volvió á. Sevilla, acompaflado de las
huestes de la Orden de Alcántara, cuyo maestre se
fué luégo á. su convento á. ocuparse de las cosas de
su Orden; impuso, en 1267, el pecho de la martiniega á la villa de Zarza, y en 1268 dió fueros á. los vecinos de la de Beciella. En este afio se celebraron
en Búrgos, con gran pompa, las bodas de D. Fernando, primogénito de D. Alfonso, con dofla Blanca,
hija de San Luis, Rey de Francia. Acabadas las fiestas, part:ó el Rey para Sevilla, á fin de concertar
los medios de volver á la obediencia al Rey moro
de Granada, que babia roto las treguas con los
Arraeces de Málaga y Guadix; no vuelve á tenerse
noticias del maestre de Alcántara y su Orden hasta
el afio 1270, que estando en su convento, puso á ZaIamea el pecho de la martiniega; el mismo afio heredó la Orden los bienes que dol'la María la Serrada, mujer de Gonzalo Yanez, tenía en Benavente.
Cuando en 12'71 se confabularon varios ricoshombres, desavenidos y malcontentos por las donaciones que D. Alfonso había hecho á. su nieto el infante de Portugal D. Dionis, permaneció fiel i los
intereses del monarca el maestre de Alcántara, y
coadyuvó eficazmente al estado de cosas engendrado por las pretensiones de los magnates, á cuya
causa suponía el Monarca eran favorables los maestres de Santiago y Calatrava, aunque ostensiblemente no tomaron parte.
Estando en Belvis el maestre D. García Fernandez, dió el 2P de Junio de 121l'&gt; carta en favor de los
vecinos de la villa de Alcántara, repartiendo entre
ellos los terrenos baldíos de su término, pero con la
condicion que, hasta pasados cinco anos, no pudieran venderlos ni disponer de ellos como cosa pro-

pia. El objeto era lograr de este modo que aquellos
terrenos infructíferos produjeran algo, y efectivamente se convirtieron en praderas con muy buenos
pastos para el ganado ovejuno, conservándose l1oy
dia la mayor parte de estas dehesas y heredades,
segun el repartimiento que entónces se hizo, y algunas hasta conservan los nombres de sus primeros poseedores, despues de más de seis siglos.
Los reyes de l\larruecos y Granada rompieron las
treguas que tenian pactadas con D. .\lfonso, aprovechando la ausencia que hizo de sus reinos con
motivo de haber sido elegido emperador de Alemania, cuya corona no llegó á ceflirse por su descuido
en acudir al llamamiento de sus electores, que,
cansados de aguardarle, hicieron segunda eleccion,
dando á Rodulfo de llapsburgo la corona vacante
por la muerte de Guillermo; D. Alfonso protestó de
esta eleccion, y hasta llegó á ejercer en Castilla actos de soberanía de aquel reino, como fué dar la investidura del ducado de Lorena á Federico.
El rey moro de Granada prometió las villas de
Tarifa y .\lgeciras al de Marruecos si le prestaba
ayuda contra D..\lfonso, y como le tenía gran cuenta al africano tener puertos seguros en la península, aceptó la promesa y vino en persona, acompaflado de mucha y lucida gente, que, con la del de Granada, entraron en la Andalucía cristiana á sangre
y fuego: el infante D. Fernando, que estaba visitando sus reinos en ausencia del Rey su padre, levantó
ejército, y puesto á su frente, marchó á combatir al
enemigo, pero ántes de lograrlo le sorprendió la
muerte en Yillareal; su hermano D. Sancho dispuso
se le enterrase en las Huelgas de Búrgos, cumpliendo su voluntad, y puesto al frente del ejército,
al que se había reunido el maestre de Alcántara
con sus caballeros y vasallos, se pusieron en marcha: pero estaba de Dios 4ue no habian de combatir, pues recibió el infante noticias de la vuelta del
Monarca y concertó treguas con los enemigos para
ir á Toledo á ver á su padre; éste, agradecido á su
conducta, le hizo jurar por heredero de su trono en
las Cortes que al efecto reunió en Segovia, con perjuicio de los derechos de los hijos de su hermano
Fernando, que lo eran D. Alfonso y D. Fernando de
la Cerda.
No hay memoria del maestre y sus caballeros
desde esta época hasta el afio 1218, que fué á servir al Rey en el cerco de Algecira, en el que no fueron afortunados los cristianos, originando este asedio la nueva villa de Algecira; agradecido el Rey á
los servicios y lealtad del maestre y su órden, les
hizo merced de las villas y castillos de .Moron y Cote,
mandando pusieran en el primero de éstos el convento mayor de la órden; la carta de donacion está
fechada en Sevilla á. 14 de Diciembre de 1219, pero
no tuvo efecto este traslado por lo perjudicial que
resultaría el abandono de Alcántara y lo difícil de
defender á .Moron; sin embargo, la órden puso caballeros para su defensa y conservó la donacion
l1asta 1461, que el maestre D. Gomez de Solis la
cambió por otros bienes.
Cuando las desavenencias de D. Alfonso con sus
hijos, el maestre de Alcántara siguió fiel al )lonarca; en su tiempo se reedificó Santa Maria de Almocábar, enterramiento de los maestres y antigua.
mezquita de Alcántara, consagrada al culto católico; tuvo fin la reedificacion en el ano 1281, y en el
siguiente Fernan Gomez de Roa, caballero de la casa
del infante D. Pedro, entró al frente de tres mil
hombres en territorio de la órden, tratándola como
si fuera de moros, sin más motivo que la fidelidad
del maestre á su Hey, y áun se dice lo hizo sin conocimiento ni mandato de D. Pedro, que se babia limitado á encomendarle la guarda de sus Estados fronterizos á. los de la órden; puesto el maestre al frente
de sus gentes, alcam:ó á. las de Fernan-Gomez, las
puso en huida y reconquistó lo robado, sin ensañarse con ellos, como pudo muy bien hacerlo.

(Se co,1ti,rn11rá .)
A~GEL ALV.\REZ DE AR.\UJO Y CUÉLLAR,

�LA ILUSTRACION MILITAR

LA ILUSTRAC!ON M!LI'l'AR

580
1

por quien sabe de tal s uerte emplear los
dones que el cielo le co1:cede en la tierra.

CÁRLOS RELVAS
El nombre quP. encabeza estas líneas ha
sido repetido con entusiasmo por muchos
españoles, y con imperecedero agradecimiento por las familias de las vi ctimas
que ocasionó el hundimiento del puente
de Alcudia.
Tarea superior á nuestras fuerzas seria
encerrar en los estrechos limites de esta
seccion, todos los hechos más notables que
constituyen la biografía de este intrépido
y filántropo personaje portugués, cuya
fama corre parejas con la nobleza de sus
sentimientos. Rico, jóven, generoso hasta
el sacrificio, tiene el privilegio de atraerse
las simpatías de cuantos hallan ocasion
de tratarlo, estando siempre abierta su
casa para albergue de los necesitados,
como tradicion de la antigua hospitalidad
del pueblo lusitano.
Hace próximamente tres aflos que presenció un naufragio en la desembocadura
del Duero. Desde entónces dedicó su fortuna, actividad é inteligencia á enéontrar
un medio más rápido y seguTO para prestar auxilio á cuantos tienen expuesta su
vida en esas imponentes convulsiones del
mar. La voluntad triunfa siempre de todas
las dificultades, y como resultado de sus
estudios, obtuvo el Sr. Relvas el bote salva-vidas, que describiremos más adelante.
Entre sus prodigiosas y áun opue~tas
aptitudes, descuella la habilidad que le
distingue como sportman y to1·e1•0. Este último medio ha empleado para auxiliar á las familias de las
víctimas del puente de Alcudia. Organizada una
corrida de toretes en Badajoz con tan laudable objeto, el Sr. Relvas fué invitado como filántropo y hábil en la suerte de rejonear, aceptando con entusiasmo esta nueva ocasion de demostrar sus generosos sentimientos y contribuyendo muy particularmente al lucimiento de la fiesta. La magnificencia con que se presentó en la plaza, su gran serenidad de espíritu y la elegancia de sus movimientos,

BOTE SALVAVIDAS

o

o

D.

C .\RLOS RELVAS

cautivaron bien pronto á los espectadores, que con
nutridos vivas y salvas de aplausos querían demostrar al ilustre bienhechor de la humanidad el agradecimiento y simpatías que conquistaba á cada
suerte.
Este opulento capitalista no ha escatimado gasto
alguno, dl&gt;nativos ni regalos valiosísimos para aumentar los productos de la fiesta; y el grabado que
representa su , fotografia es, por nuestra parte, el
tributo mayor que hoy podemos ofrecer al seflor
Relvas, como prueba del entusiasmo y admiracion

Segun demuestra el grabado de la página 530, tiene este bote la forma de una T,
y lo constituyen una quilla muy delgada,
unida á los bordes de la embarcacion por
hierros espaciados convenientemente; la
parte superior está rodeada por almohadones flotables y pallo, y una vez lanzado
al agua, adquiere un aspecto muy semejante á las lanchas de este objeto.
Los ensayos hechos en Oporto por la comision nombrada especialmente, fueron
en extremo ~uriosos. Puesto en competencia el botP. salva-vidas del Sr. Relvas con
otro oficial para socorro de los náufragos,
y tripulado por su autor y ocho marineros,
un público numeroso presenció, cambiando toda suerte de emociones, las pruebas
hechas con violentísima mar por las dos
embarcaciones. El resultado vino á confir-.
mar la opinion de que el nuevo bote salvavidas constituye una de las invenciones
más perfectas en su género; pues, por
grandes que sean las olas, logra dominarlas, miéntras las demas lanchas retroceden ante la fuerza de la impulsion recibida, y su forma espe~ial le facilita acercarse á la costa, sin temor al choque y destruccion del bote contra las rocas.

EL DOCTOR KOCH
La salud pública y preservativos.
La invasion del terrible huésped del Gánges ha
contribuido á generalizar el renombre del médico
ilustre cuyo retrato aparece en el grabado de la página 531; pero su brillante l)istoria demuestra que
no es una celebridad improvisada.
Hoy sólo se le cita por los arriesgados estudios
hechos en los hospitales de Marsella y Tolon, cuan-

•

-

do realmente enaltecen su mérito las observaciones practicadas en Egipto, sus investigaciones respecto al origen de la imponente plaga que asola la parte meridional de Europa, y los estudios llevados á
cabo en la India, foco permaneute de tan
devastadora enfermedad.
El doctor Koch, que sólo cuenta cuarenta años de edad, nació en Gottinga, donde terminó sus estudios universitarios,
demostrando desde un principio dotes no
comunes de inteligencia, y una pasmosa
actividad.
Hannover, Welestein y Breslabia fueron
los primeros puntos donde se diera á conocer como aventajado médico, dedicando
luégo su especial aptitud al estudio de ese
gérmen inconmensurable de animales microscópicos que tanto influyen en la salud
ó en los achagues de la humanidad. Sus
conferencias sobre el virus carbuncloso
la tuberculósis y otros le conquistaron, ai
cabo de sucesivos cargos, el puesto de
consejero sanitario del Imperio.
Las conclusiones. pues, del doctor Koch
sobre el cólera morbo asiático, forma de
su desarrollo y cuidado que se debe emplear para preservarse del mal ó conseguir su curacion, tienen una autoridad
grande y ofre::en verdaderas garantías de
éxito. Segun el ilustre médico, existe
realmente un insecto que es la causa del
cólera morbo; la enfermedad se desarrolla
cuando este insecto penetra en el intestino humano; la aparicion del insecto coincide siempre con la presencia de todos los síntomas
que caracterizan al cólera, y por último, la multiplicacíon de tau perjudiciales insectos constituye
la agravaciou del mal, que sólo desaparece cuando
se extinguen aquéllos.
Estos microscópicos animales mueren tan pronto
como se hallan sobre una superficie muy seca, ó
cuando se depositan en cualquier líquido acidulado;
pero se desarrollan de uR modo prodigioso en soluciones alcalinas. De aquí que en los estómagos perfectamente sanos su muerte es tambien inmediata
lo cual explica la causa de atacar á ciertas perso~
nas con preferencia á otras ..

531
9. 0 El mejor y puede decirse único remedio es 15 gotas de láudano, que tomarán inmediatamente despues de sentir las
primeras manifestaciones de la diarrea.
Las dósis sucesivas deben ser reguladas
por el médico.
10. Las moscas pueden llevar las materias fecales y del vómito sobre las frutas, verduras, etc., que por este solo hecho resultan peligrosas, aunque tambien
pueden serlo lavándolas en agua que contenga microbios.
11. Apartar, por lo tanto, las moscas
de todas maneras, usando especialmente
tela metálica en las ventanas.
12. Suprimir completamente la costumbre de llevarse la mano á la boca. Mucha limpieza en las manos y particularmente en las uflas, donde fácilmente anidan los microbios.
13. El cólera se ha presentado muy
bien, y no en esta última mvasion. l\Iuchos
casos de simple diarrea adquieren, sin
embargo, el carácter de cólera, y se puede, por lo tanto, contraerlo de una persona.aparentemente inmune.
14. Se puede contraer el c.'.,lera nadando en agua infectada.
15. Reírse de todas las fumigaciones.))

•

De los estudios practicados por diferentes eminencias médicas y comisiones científicas, deducense algunas prescripciones que s~uramente nuestros lectores conocerán con interés; pero ántes se-

No ménos instructivo que las opiniones
citadas, consfderamos los preceptos y tratamiento de la enfermedad aconsejados
por otra especialidad médica, el doctor
A. de Gran Boulogne:

DocroR Kocn
i'ialaremos las opiniones de otros médicos, que no
carecen de importancia en los momentos actuales.
Segun 111. Pasteur, célebre doctor francés:
«La pululacion de los microbios es la consecuencia
d_e la introduccion de gérmenes venidos del extenor. Para !II. Béchamp, el microbio podría proceder
de un modo particular de evolucion de granulaciones part\culares vivas, á las que ha dado el nom·
bre de mw·ozymas, granulaciones que existirían en
todos los, protoplasmas y cuyas evoluciones vidriosas J?Odr1an r~conocer causas independientes de
toda rntroducc10n de levadura de origen exterior.))

La comision científica de l\Iilan encargada de estudiar el cólera en Francia é Italia formuló las siguientes prescripciones, despues de luminosos informes:
1.0 El cólera n? se propaga por el aire, porque
los gérmenes del colera mueren en la atmósfera.
2.0 El cólera se propaga por las materias fecales, rara vez por el vómito.
3.0 No siemp_re, sin embargo, lo
propagan; por eJemplo, cuando están
bien desecados, ó tambien cuando se
hallan en un estado de putrefaccion
muy avanzada.
4.° Se puede, por lo tanto, aproximar.~e impunemente á un colérico·
siendo necesario para coger la enfer~
medad que una cantidad cualquiera,
grande ó pequeña, de materia fecal
llegue al estómago ó al intestino por
conducto de la boca.
5. 0 Es necesario una predisposicion
á esta enfermedad; de otro modo no se
adq~i_eren más que cólicos ligeros ó liger1s1mos.
6.0 Las materias fecales llegan á la
boca, ó directamente tocando con las
ma~os r?ras ?e cama ó mesa y objetos
sucios, o md1rectamente por el agua
potable, en la que los gérmenes se multiplican con mucha rapidez.
Co~secuencia :_ 110 be?er agua, ó beber solo agua mmeral, o agua hervida
ó al ménos agua de cuya pureza n¿
pueda dudarse.
7.0 Si las manos están sucias de
materias sospechosas, deben lavarse
con una disolucion- de sublimado al
l por 100, con prudencia, pues es sustancia venenosa.
8.0 Quien come ó ha comido demasiado, quien digiere con dificultad está
pr~~i.spuesto al cóle~a .. Es, por lo t'anto,
ut11Is1mo el uso metod1co de la pepsina
ácida, que repara estos inconvenientes.

«Los casos fulminantes son muy poco
frecuentes. De 20, los 19 empiezan con
una diarrea. En saber distinguir si ésta es
ó no colérica, estriba la linea de conducta
que hay que seguir en tiempo de epidemia, época en que se ha de observar con
atencion el más insignificante flujo de vientre.
))Cuando las evacuaciones son amarillas, verdes ú
oscuras, más ó ménos ligadas ó consistentes, es una
diarrea mucosa ó biliosa que no ofrece peligro, bastando para detenerla beber agua de arroz con goma
ó medio vaso de agua azucarada con algunas gotas
de láudano.
llSi, por lo contrario, las deposiciones fueren acuosas, parecidas á café con leche muy claro, á cocimiento de arroz con cuajarúnes ó sin ellos, á agua
de fregar, ó bien á té revuelto con unas cuantas gotas de leche, en este caso, sea cual fuere el estado
general de la persona, y aunque no experimente
dolor ni debilidad, se halla bajo el influjo de la epidemia, esto es, tiene el cólera ... ¡;Qué se debe hacer?
Nada es más fácil, repito, que impedir el desarrollo
de la enfermedad.
1)Para conseguirlo, se prepara inmediatamente
Uf!ª abundante infusion de menta sazonada con pimienta, y se bebe cada cuarto de hora media taza
muy caliente y convenientemente azucarada, añadiéndole dos cucharadas regulares de rom ó coñac
viejo'y veinte gotas de extracto de canela, En ee-

PROYECTO DE )IONTURAS PRESENTADO POR EL CO)IENDADOR SR. SALYI
BoTE SALVA-VIDAS IDEADO POR EL SR. RELVAS

�LA '.ILUSTRACION MILITAR

532
guida, si el enfermo se siente con fuerzas para ello,
deberá pasearse aprisa, procurando con un ejercicio violento llamar el sudor; ]?ero si estuviese débil
y abatido, se acostará, admimstrándosele una ayuda, compuesta de medio vaso de agua fresca y una
cucharadita de éter sulfúrico. Se abrigará bien,
como para sudar, y seguirá tomando cada cuarto
de hora la citada infusion, hasta que las deposiciones hayan desaparecido, resultado que en la mayoría de los casos se consigue en ménos de tres
horas.
))Caso de que esta bebida produjere al enfermo un
principio de embriaguez, no hay que alarmarse por
ello, ántes al contrario, pues indica que el paciente
está fuera de peligro.
llSi le sobrevinieren vómitos, se deja la infusion y
se le da á beber cada cuarto de hora una copita de
coñac viejo. Si el enfermo tuviere sed, tomará buchadas de agua de Seltz ó bien pedacitos de hielo,
que dejará derretir en la boca.
llLos vómitos exigen, ad~más, la a~licacion de a~chos sinapismos en el estomago y vientre, no qmtándolos hasta que la piel empieza á enrojecer y el
enfermo á sentir un vivo escozor.
llCon el uso de estos medicamentos, por demas
sencillos y que están al alcance de todo el -mundo,
se combaten fácilmente los primeros síntomas de
la enfermedad.
llEn cuanto á los fenómenos característicos del
período álgido, no es fá?il exponer en _Pocas palabras un buen plan curativo, en razon a que los casos varían y las medicinas tambien. Sin embarg~.
se pueden, poco más ó ménos, _obtener ?ºn see-ur1dad felices resultados por medw de bebidas e mfusiones aromáticas alcoholizadas, ayudadas de agua
fresca con bastante éter sulfúrico, fricciones con
bayeta bien enjuta, ó bien con extracto de _alc_anfor,
de espliego, etc., y empleando el calor art1fic1a_l: en
una palabra, valiéndose de cuanto ~ueda re3:mmar
la circulacion de la sangre y castigar el s1stema
nervioso.))

BIBLIOGRAFÍA
La Agencia general establecida en Lóndres por
D. E. Prieto desde 1862 (26--JJudgc Roro. Can1ion
Strect Cify), se halla encargada de la representacion exclusiva de LA ILusTRACJON MILITAR en Inglaterra. Esta Agencia, que mantiene relaciones con
todas las grandes capitales de Europa y América,
acaba de publicar un mapa de las vías más directas entre París y Lóndres.
Segun dicha carta, atraviesan el canal de la Mancha ocho líneas distintas de vapores, siendo la mas
corta la de Calais á Dover, que mide una distancia
de 85 millas, salvando este trayecto los vapores en
hora y media.
La linea más larga es de El Havre á Southampton,
que tiene 122 millas y tarda ocho horas.
La Agencia Prieto y Compañia, que disfruta de
una merecida reputacion en todos los centros comerciales, ha prestado un importante servicio con
la publícacion de esta interesante guia á cuantos
hayan de atravesar el canal de la Mancha, ó 0tengan
negocios mercantiles entre París y Lóndres.
'5

Los salvajes de Sumatra, segun un colaborador
de Jl Piccolo, curan el cólera con incienso. Tal vez
su uso en las iglesias provenga del conocimiento
que se tenia en Oriente de su virtud desinfectante.
Para experimentar sus efectos benéficos hay que
hervir 54 gramos de aceite de oliva en un vaso de
greda; retirar del fuego este aceite, mezclarla con
10 centígramos de incienso pulverizado, y beber
esta mezcla i;iwy caliente. Si hay que repetir la toma, se hará al cabo de cinco minutos, y con doble
dósís de incienso. Si todavía es preciso otra, la dósis
de incienso será de 80 centigramos. El vientre debe
apretarse con fajas empapadas en agua de manzanilla. Para la sed, agua alcoholizada. Para la convalecencia, carne de vaca, mantecas, leche, y sobre
todo, gallina y peces frescos.
Como preservativo, el colaborador del expresado
periódico recomienda anchoas saladas y tomar 5 ó
10 centigramos de sal comun marina todas 13:s mañanas. .
Para terminar estas ligeras consideraciones sobre
la plaga que amenaza invadir nuestra península,
fáltanos tan sólo citar los consejos del célebre médico español Orfila; pero compendiados en las instruccionesya expuestas, bastará añadir únicamente
que la epidemia alcanza de ordinario mayor desarrollo donde la higiene no se amolda á una severa
limpieza, y muy especialmente en aquellas _personas de espíritu apocado, cuyo organismo en general se perturba ante la posibilidad de sucumbir á
este terrible azote de la humanidad.

EPIGRAMAS
Viéndome de oro prendido,
Cierta dama cortesana
Saludóme una maf'lana,
Y me hice el desentendido.
Ofendióse del desastre,
Y le dije: «No haya enfado;
¿Tú á mi sastre has saludado? ...
¡Ya se lo diré á mi sastre!&gt;)
Si tus versos despreciaron,
Pobre Gil, no te incomodes;
De ellos dirán que son mii,los,
Mas son tus obras mejores.

C.

DE

ALVEAR.

presentado M. Heinrích Quistorp, agente de una
gran compania de capitalistas, el cual pide:
l.º Concesion de 160 leguas cuadradas, para colonizarlas con 5.000 familias de europeos.
2.0 Veinte leguas más del departamento de Alsos, para 200 familias.
8.ª Subvencion de 15.000 pesos fuertes anuales
durante diez anos, para un vapor directo entre la
Asuncion y los puertos de Europa.
4.º Concesion de una garantía de 5 por 100 sobre un capital de 450.000 dollars.

•

11 llllfflll@IOI Mlllfflll
REVISTA

DECENAL

• •
30 DE SETIEMBRE DE 1884

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2.0 -NúM.

sg

.Almirante, 2, quintuplicado.
El reino de H a-wall: apuntes geográfi=s y
estadlsticos por R . Monner Y Sane.

El reino de Hawall está comprendido en la Polinesia, una de las cuatro partes de que consta la
Oceanía. El presente estudio tiene, por tanto, un
gran interes, porque todos estos territorios son al
presente objeto de la codicia colonial y europea.
Hawall es la patria de Gaetano , á quien se debe el
descubrimiento del hermoso archipiélago de este
nombre. Por ultimo, el trabajo de hlonner es de un
valor científico incuestionable, por los preciosos datos de geografía y estadística que contiene.

EL CÓLERA

CONSIDERACIONES SOBRE LA FIEBRE AMARILLA

Con este titulo han publicauo los profesores de
Sanidad militar Sres. R. Pereda y L. Sanchez, unas
instrucciones é informacion muy notable sobre la
fatal epidemia que preocupa en estos momentos a
todos los Gobiernos de Europa. En este estudio son
muy dignos de profundo exámen los capítulos Co1~sideracioncs sociológicas sobre las epidemias y Conducta del Estado á,ntes y dura1~te za• epidemia. Enviamos
nuestra enhorabuena á nuestros compaf'leros de armas los Sres. Pereda y Sanchez por tan útil y bien
meditado trabajo.

El Dr. C. Roure y Bofill ha prestado un importantísimo servicio con esta gran obra. Las instrucciones para preservar á los hombres de la zona templada ó glacial de la terrible enfermedad de la zona
tórrida, despiertan alguna esperanza sobre la posibilidad de una aclimatacion; hasta la fecha muy dificil. Su critica sobre el estado higiénico de la Habana debería ser estudiada por las autoridades, porque, en realidad, el primer origen de todas las
plagas en todas partes es el desprecio que la mayoría de los impropiamente llamados homln·es tienen
á la ciencia en general, y más especialm,ente á la
medicina.
La reorganizacion adminit-tr.. ti va del ejército
Otro capítulo notabilísimo de esta obra es el relaespañol.
tivo á las Disposiciones especiales para las tropas.
Este trabajo es uno de los más notables que he~
Enviamos nuestra enhorabuena al ilustrado docmos leido de algun tiempo á esta parte sobre tan
tor Roure por un trabajo·tan noblemente inspirado
importante problema.
El Sr. Amorós es un escritor de condiciones muy en el bien de la humanidad.
poco comunes, y ha obtenido un éxito muy legitimo
EL «SUI GÉNERIS.ll-AUIANAQUE PAR.\ 1885.
con la publicacion de esta notable obra.
Es tan conocido, que casi podriamos dispensar•
nos
de decir el nombre de su autor, el distinguiLa casa y la calle: crónica contemporánea, por
do redactor de La Correspondencia de España don
José M. Matheu.
Ramiro Mestre. ~a novedad del presente al~anaque
Constituyen esta obra una coleccion de novelas
consiste en que el santoral va en verso. Tiene mumuy interesantes y escritas en un estilo de los más
cha intencion el romance de algunos meses, y aluelegantes y yerdaderamente castizos. Aunque no
siones de actualidad, ó, lo que es lo mismo, colcfuera el resultado de esta publicacion otro que el
1·icas. Enviamos nuestra enhorabuena al autor, Y
de haber revelado un escritor tan notable como el
le deseamos todo el éxito que merece su ya anSr. Matheu , las letras deberían considerarse por
tigua publicacion, pues cuenta trece años de exi~esto sólo de enhorabuena. Recíbala muy entusiasta
tencia. Lo que prueba bien su triunfo en este pa1s
de esta rcdaccion el nuevo novelista.
del que apénas puede ver el mejor libro su segunda edicion.
SAN FRANCISCO DE ASÍS
Con este titulo, una esmerada impreeion de la
casa sucesores de Rivadeneira y notable encuadernacion del Sr. Calleja, se ha publicado un estudio
notable por D. Leopoldo Gherancé. Enviamos á este
notabilísimo escritor nuestros plácemes por un trabajo que podrá ser juzgado con diversidad de criterios, porque las cuestiones religiosas son las más
discutibles; pero nadie podrá dejar de reconocer
por esto el gran talento y laboriosidad del Sr. Cherancé.
LA REPUBLIQUE DU PARAGUAY

Es este un estudio histórico y estadístico, hecho
con la competencia que todo el mundo reconoce al
distinguido y profundo escritor Augusto Meulemens.
Nos parece notable bajo muchos conceptos esta monografía del Paraguay, en la que M. Meulemens
concluye diciendo que es tal la prosperidad de esta
república bajo la presidencia del general Caballero,
que su Gobierno es con mucha frecuencia objeto de
proposiciones como la que muy recientemente }la

DOS PERLAS
Una gota de rocio,
dijo á ,&gt;tra gota de llanto:
¿qué vale tu dulce encanto
comparad0 con el mio?
Yo desciendo en los vapores
celestes del tirmamento;
yo presto vida y aliento
á las purísimas flores.
Y con sarcasmo profundo,
la triste lágrima dijo:
yo, con la esperanza, rijo
las santas leyes del mundo.
Tú, reclinada en el velo
que la blanca nube cierra,
vienes del cielo á la tierra;
¡yo voy de la tierra al cielo!

o.

Imp. de J. Rubmos, plua de Ja Paja, ?, JCadrJd.

-

política interior. El objeto de la entrevista imperial puede, pues, haber sido: impedir á Inglaterra la confiscacion del Egipto y el canal
de Suez; preparar el reglamento de la cuestion
del Congo, para facilitar la expansion colonial
de Alemania; moderarlas impacienciasdelbajo
Danubio; establecer, en fin, un modus vivendi
entre Austria, Hungría y Rusia. El envío de
una division alemana ante Alejandría y una
escuadra austriaca á Pola, por una parte, y
la oposicion de Bismark al nombramiento de
Morier
para embajador en Berlin, por otra,
Nuevas cartas de Gordon dicen que en una
accion con los rebeldes, sWJ tropas habían he- puede dar una idea al Times de la inoportunicho al enemigo cerca de 2.000 bajas, y que dad con que se felicita de la reunion de los tres
podría sostenerse aún cuatro meses. De Don- emperadores. Pero el giro de los acontecigola tambien ha habido partes de una gran mientos, y tal vez un furor colonial excesivo,
victoria en Kortí sobre los rebeldes del Kordo- ha colocado á Francia é Inglaterra en una situacion de enemistad tanto más absurda,cuanfan y Berber.
El rey de Abisinia parece dispuesto á coope- to que el fondQ de todas las tendencias que
rar tan eficazmente como pueda al éxito de la han podido manifestarse en la entrevista imperial, no ha sido realmente otro que el de
expedicion W olseley.
Para llegar á Khartum hay tres caminos: el contener á Inglaterra en su poderío marítimo,
de Suakin á Berber, la vía del Nilo y el de Ko- é impedir á Francia todo movimiento de una
rosco á Berber. El de Suakin es el más corto, accion séria en Europa.
pero, como el del Nilo, es impracticable, segun
Al recuerdo del naufragio del w·avina irán
el coronel americano Colston. El de Korosco
no se puede recorrer en ménos de cuatro 6 unidos siempre los nombres de los alféreces de
cinco meses. La parte del desierto que atra- navío D. Gabriel Quiroga y D. Manuel Gaviesa es la más árida del Sudan, y care- lan, del contramaestre D. Manuel Gestal y del
ce enteramente de agua dulce. La expedicion médico del buque D. Eugenio Fernandez
Wolseley ha preferido el Nilo, por la imposibi• Valdés.
Quiroga fué el primero que para salv:ar á los
lidad de trasportar agua para 6.000 hombres.
tripulantes
se arrojó en un bote, instantáneaEl general confia en la próxima bajada de las
mente
deshecho
por la borrasca y roto contra
aguas del Nilo y en que el rio Rojo tiene Úna
corriente mucho más rápida, mayor número el costado del buque. Gestal sigue su heróico
de cataratas, y sin embargo, lo remontó en ejemplo, y queda tambien sepultado en las
1870. La expedicion irá en más de mil embar• olas con la frágil guía sobre que se arriesga.
caciones, construidas á propósito para estos Otro tanto sucede á Galan, con tres marineros,
rios, pero se ha censurado este gasto, porque héroes oscuros cuyos nombres sentimos ignoera fácil hallar barcos para esta navegacion rar, hasta que Fernandez V aldés, con la misespecial en el mismo Nilo. Tambien se ha cen- ma nobilísima abnegacion, peto mayor fortusurado el concurso de barqueros oriundos del na, logra llevar, al fin, á tierra una salvadora
Canadá y se han hecho, en fin, objeciones di- guía y un cable de acero.
Desde entónces fué posible salvar á todo el
versas y fáciles de fundar por el género de
resto
de la tripulacion.
esta expedicion ,erdaderamente extraordi¡Pocas
glorias serán tan envidiables como la
naria.
de este heróico médico de nuestra Armada!
Y es justo decir, á este propósito, que nues•
Miéntras Inglaterra lucha así en Egipto y
tros
oficiales de Sanidad militar de mar y tierFrancia en China, los tres emperadores estrera
han
dado muy frecuentemente pruebas de
chan su alianza por connniencia más que
un
gran
valor en las más empefiadas acciopor espontánea simpatía. Austria no puede ver
con· gusto la política agresiva de Rusia en nes, y parecen combinar, con rara fort,una,
Oriente¡ Rusia no mira tampoco con tranqui- grandes aptitudes ínilitares con profundos eslidad ciertas manifestaciones de la opinion en tudios científicos.
Austria COll~to á Polonia. Pero estos y
La Gaceta Universal invoca el concurso
otros motivos análogos de inquietud recíproca,
parecen haber sido subordinados por los tres de toda la prensa para el esclarecimiento de
emperadoree. 4. intereses generales-de política una cuestion que afecta á la defensa nacional.
europea, y á las más graves cuestiones de su Trá.tase, dice, de una nueva línea de invasion

para decidir en qué oportunidad y sobre qué
Con este número ae distribuye la portada para el se- puntos puede hacer fructuoso empleo de ellas.
gundo tomo, y en breve remitiremos á loa susoritores el Prueba de esto es, que cuando se creía en geindice del mismo, dando por terminado el segundo vo- neral al almirante Courbet marchando de Matsou hácia el Sur, aparece, por el contrario,
lúmen en uno de los próximos números.
avanzando por el Norte de la costa china, tal
vez ccvi el fin de establecer hácia Sbanghai:
SUMARIO
un1 base de operaciones que se resolvería en
GRAe.rnos. Excmo. Sr. D. Eduardo Fernandez San último término por la ocupacion del rio Azul,
Roman, marqués de San Roman, segundo vice- y tal vez áun de la ciudad N ankin.
presidente del Senado y presidente de la Junta

ADVERTENCIA

directiva del Centenario del ,marqués de Santa
Cruz.-Pluma de oro y brillantes, y escribanías
de_plata, ofreci~as por el qentro Militar para los
primeros premios del certamen para conmemorar el centenario del marqués de Santa Cruz de
Marcenado (de fotografía de Laurent).-Un tribunal árabe.-Taller mecánico de costura, establecido en la factoría de Utensilios militares de esta
corte.-Isla de Cuba: Iglesia de Puerto-Príncipe:-rarque de la plaza del Cristo, en PuertoPrmc1pe.
TEXTO. Advertencia.-Crónica, por D. Alfonso Ordax.-Excmo. Sr. Teniente General D. Eduardo
Fernandez San Roman, marqués de San Roman,El ejército y la marina inglesa, por D. Emilio Bon_elh.-Un tribunal árabe.-Puerto-Príncipe: Iglesia mayor y plaza del Cristo.-El taller mecánico
de costura en la Factoría de Utensilios militares
de Madrid.-Los teatros de Madrid en la temporada próxima, por D. Adolfo Llanos.-Certámen del
Centro del ejército y armada para celebrar el
Centenario del marqués de Santa Cruz de Marcenado.-Las luchas del pensamiento, por D. Luis
Vidart.-Bibliografia. -Anuncios.-Sobre cubierta, por D. Eduardo de Palacio.-Caso de conciencia, por D. A. Ll.-Epigramas, por D. Luis Vidart.-Variedades.

CRÓ~ICA0
Una parte de la prensa francesa trasporta
ya la cuestion de China al terreno económico,
y pregunta qué resultados prácticos van á obtenerse de esta guerra. Se calcula que ha producido gastos por valor de cien millones.
En cuanto á los ingresos, no son calculables
en cifras mayores de cero. Por consiguiente,
urge una accion enérgica: marchar inmediata•
mente sobre Pekin, como quieren algunos, ó
llegar con cualquier otro sistema de operaciones á un resultado rápido y definitivo. El Gobierno parece optar por la continuacion del
estado de represalias, en la esperanza de que
los intereses comerciales obligarán á algunas
potencias á aconsejará China concesiones razonables.
Entre tanto, los chinos reponen sus baterías
. sobre las alturas del paso Kimpai y se fortifican en las inmediaciones de Pekin. Pero el almirante Coúrbet ha sido autorizado para obrar
de la manera que estime más.ventajosa al éxi•
to de sus armas, y esta disposicion no podrá
ménos de producir buen resultado. A nuestro juicio, un comandante general en jefe no
debe ser limitado en su accion, porque nadie
mejor que él conoce el estado de sus fuerzas

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                    <text>LA ILUSTRACION MILITAR

508

bro y el del sacristan, cuando al tomar la moneda
en mis manos y restregarla con las yemas de los
dedos pulgar é índice· de la derecha, pude leer' la
siguiente inscripcion: Bat. Proo. de Buj.! ¡Oh desencon sentimiento, cómo las doradas espigas que cae- canto cruel! Aquel objeto no tenia más valor histórían tronchadas al impulso de aouellas delicadas rico que haber sido boton del capote de un indiviroanos, se han de ver oonvcrtidas en el negro pari duo del liatallon provincial de Bujalance, cuyo bacon que tomamos el desayuno los sef\oritos de am- tallon se distinguió mucho en la guerra civil de lo~
bos sexos de la corte, cuya humilde condícion no siete at'los.
El disgusto experimentado por el actual poseedor
nos permite participar de los poéticos pasatiempos
del
boton sin asa, hizo poner fin á esta exhibicion
agrícolas, tan deliciosos en esta estacion en que
Febo deja caer verticales las hebras de oro de su de ctlriosidades.
Por la tarde se organizó una ¡;ira al cer10 &lt;le los
cabellera. sobre el planeta. terrestre. ¡Cuánta poesía!
Sarracenos,
denominado así porque en su baso
Hablando en prosa, diré á V., sel\or director, que
existen
algunas
cuevas que sirvieran de viviendffoi,--entre las personas que componen la colonia vera1
niega, se encuentran la marquesa de la Oruga, ba- a.quellos bárbaros (co11w los d•l l1gar ascgiuan). La
expedicion
se
hizo
en
carros
entoldados
con colchas
ronesa de la Langosta y su11 innumerables hijas, ma
~e
indiana.
Despues
de
una
deliciosa
marcha de
dame Filoxera y su hermana política la •iuda de
una
hora
entre
nubes
de
finísimo
polvo,
llegamo-;
Oidium, la seilora y seilOrita de Gorgojo, y la vizal pié del cerro, donde dejamos nuestros vehiculo-;
condesa del Pulgon.
El sexo feo se halla representado por el senador para hacer la ascension á pié. Esta duró un cuart,1
cunero D. Clotaldo Campanilla. y el diputado, cu- de hora;•Y al coronar la altura resonó un ¡ huna!
nero tambien, a1,iparo, como él dice, de esta C&lt;Onar- general que repercutió por todos los ámbitos de la
. ca, D. Rufo Monosílabo, el Excmo. Sr. Recaudadqr Peninsula. ¡Qué panorama tan e11cantador se extende contribuciones, sef'íora é hijos, el limo. Sr. In- día á nuestra vista! Por un lado grandes mancha~
vestigador de Hac¡enda, los pobrecitos banqueros de de olivares destrozados por un pedrisco; por otros
la corte D. Silvestre Verdugo y D. Malaventura Sa- extensos vii'ledos atacados de tnoxera; más en pricatrapos. que, al par que á saturar ¡¡us pulmones .mer término, terreno de rastrojo; más en segundo
con el oloroso tomillo, vienen á que estos opulciitos término, algunos campos don-:e las lindas y lindos
labriegos les presten algm1 dinero al 200 por 100, aldeanos se divertían en segar y acarrear la dorada
D. Canuto Alambique, hijo de esta localidad, co- mies á las eras. Por todas partes alegría, feracidad,
merciante en Madrid al por mayor de artículos de riq,ueza,.
En la deliciosa meseta que forma la parte supe(Se continuará.)
beber y arder, duef'ío de muchos terrenos que le
rior
del cerro, se sirvió un suculento l1rnch con que
han
ido
regalando
por
estos
contornos
sus
generoAsGEL AL\'.\REZ or. ARArrn Y Cui:LL.\R.
sos paisanos, el laureado pintor de historia Sr. Or- obsequió á la colonia el maestro de escuela del
baneja, que ha venido á restaurar un cuadro de pueblo, hombre que reune, á una vasta instruccion,
las ánimas benditas, y otros ilustres personajes cu- una renta saneada, adquirida con los ahorros de su
GÉNERO EPISTOLAR DE VERANO
paga, que siempre cobra. corriente.
yos nombres siento no recúrdar.
Despues de fortalecer el estómago se bailaron walHo¡,
domingo,
hemos
asistido
toda
la
colonia
veDe nuest,·o corresponsal en X recibimos la sises
y rigodones que tocó á Ja· guitarra el barbero del
raniega. á la Misa mayor. Ha oficiado el cura econóguiente carta:
lugar. El rigodon de honor lo bai!ó el anfitrion con
mo del pueblo y han cantado la misa el hijo del
«Despues de un viaje de seis horas en ferro-carril,
la seilora del senador Sr. Campanilla; el diputado
alcalde pedáneo y un tenor de zarzuela que se halla
cuatro en mala diligencia y seis en cabalgadura,
Sr. Monosilabo con la baronesa de la Lan¡::osta; el
aquí fortificando los pulmones,
aquí me tiene V., s&lt;ll"lOr director, instalado en la
Sr. Verdugo con la viuda de Oidium, y el Sr. Sacaposada del Bizco, aenominada asi por el pronunciaallá para el invierno.
trapos con la sef\ora de Gorgojo.
do estrab'i sm" de su dueno, á quien conocí vendienAl trasponer el sol estos pintorescos horizontes,
La música de la Misa, compuesta por este artista,
do aguardiente de cien grados R~aui;uv y periódi- está basada en un tema de las Cá1tti9as del Rey emprendimos el regreso al pueblo, llevando impecos noticieros en. Monte Esquinza. en la úHima.
recedero recuerdo de esta fiesta vespertina, de la
guerra civil, siendo yo corresponsal de ~n periódi- Sabio.
Terminados los divinos oficios, visité,guiadoporel cual t9roó apuntes el artista Sr. Orbaneja, que veco. La posada, única en el pueblo, hteralmente
sacristan, que se precia de arqueólogo y numismá- rán la luz en LA lLUSTR.\CIO:S.
ocupada por la crl,nc de la aristocracia. madrilen.a tico, las bellezas que encierra el templo. Fíjese Y.,
Durante el camino se le ocurrió á la seflora del
quEI viene á respirar estas salutíferas auras, no te- me decia aquel seilor, en este lienzo: ¡tieM 1,w,ckó. Recaudador de contribuciones la filantrópica idea
nía sitio para un viajero más; pero al recordar mi ,niri{,()! Esta Divina Pastora. aseguran que es de Mu- de una cuestacionDentre los expedicionarios para
nombre el dueflo, con una generosidad á la que le rillo, y que si Jo cogieran los ingleses darían por él So!)orrer á los pobres de la localidad. El pensamien
viviré siempre reconocido, me dió su propia habi- ocho ó diez millones. l\Iire V. ese ·de enfrente, ese to tuvo cumplido éxit_o, pues se reunieron 'i5 céntitaciPri, de la que me posesioné á las doce y veinti- San Geroteo es de Zurbarán, aunque está negro por mos de peseta, qfle se entregarán al seilOr cura del
cinco minutos de la noche, molido y fatigado. No las injurias del tiempo (y de los fieles, dije para mi) lugar para su distribucion.
·
tardé mucho en tomar la hori1.ontal sobre una mu- se ve que tambien tiene muchtsimo 111drito.-¡Pero si
Y aqui hago punto, pues va á salir el correo.)&gt;
llida 1·a.ma compuesta de un jergon de ji,iisima paja esa roano, objeté yo, parecen cinco salchichas colA. R. T.
de centeno, en el que me prometía pasar el resto gadas!-¡Quiá! no senor, es precisamente lo mejor
de la noche como en un lecho de hadas; pero me que tiene el santo.-¿Y qué me dice V. de esta esculllevé un solemne chasco, pues apénas mis párpados tura de Alonso Cano!-Esa me parece regular, reADVERTENCIAS
empez.aban á. entornarsf", percibía mi oido una agu- puse; pero me extrana que Alonso Cano hiciese las
dísima armonía, y mi epidérmis una rica desa~o1i,
A los compañeros que acostumbran á remitirnos erópiernas tan gordas al Sa.n Miguel, á no ser que se
síntomas característicos de una invaaion de bichos le hayan hinchado al contacto con el demonio que quia de sucesos de actualidad, les rogamos que cuando
ala&lt;los 71 olidos que venian á celebrar un festin so. nos dispensen este favor sea con la mayor premura,
iiene bajo sus plantas.
bre el magullado cuerpo de est~ humilde corresDespues de examinar otros objetos d,e 11rncko 1nd- pues de otro modo, entre los dias perdidos por la tarponsal.
tito, me llevó el ciccro,ic á. su casa, donde me ense- danza en Jlégar los apuntes,_y los necesarios para ha¡Qué noche, Yilgame el cielo! ...
nó unas cornucopias de carton recortad.o y pintadas cer aquí el dibujo y grabado, pasa la oportunidad; y
de purpurina que le han asegurado ser de estilo con ~ran sentimiento hemos dejado de publicar en varias
La del alba 1eria cuando, dejando el mullido lecho,
flore,,ti ,w.
circunstancias interesantes dibujos de actualidad, por el
abrí las Tentanas de la habitacion para respirar los
Si en antigiiedades estaba fuerte mi acompal\anoxigenados etluvios de la mailana; a~a~gué el cue- te, no lo estaba ménos en monedas, pues clasifica- retraso con que los hemos recibido,
llo fuera de la ventana, abrí con frmcion las fosas das y ,1rdenadas me ensei'ló hasta. un centenar de
nasales, y al aspirar con avidez el arobien_te mati- ellas, en 8U mayor parte ochaYos acuflados en SeSe ruega de nuevo á los seli.ores suscritores del dis~
nal trast.&gt;rnaron mis sentidos otros etluv10s ema- govia en diferentes épocas, y algWlas monedas catrito
de Castilla la Vieja se entiendan pará los pagoa y
nados des écurie&amp; dii palais. Lavéme, Yestime y talanas del primer tercio de eate siglo. ¡Esto si que
reclamaciones
con nuestro corresponsal D. Ramon Ruiz
ecbéme á. la calle en busca de otras impresiones
es notable! dijome el duetlo de aquellas curiosida- Descalzo, Alférez del Batallon Reserva de Valladolid,
que comunicará los lectores de n~esti-o diar~o. _La des abriendo una pequen.a caja y mostrando una,
madrugada. estaba d~liciosa. llultitud de ienoratal al parecer, moneda llena de orio, envuelta entreal- bien directamente, ó por medio de sus representantes,
,..,..za, cubierta la. eabua con 8fllld0&amp; SOIP~ godon en rama; esta me la dió un anticuario de habifüadoa 6 pagadores, pan. no lastimar los intereses
de paja, su cuerpo con elegante ~aya
sus di- Madrid á cambio de otras seis, romanas, del tiempo de esta pub!icacion con la demora en ~choa pagos.
minutos piés con chapines de estilo prumtivo, Y las de Caracalla. Abrí unos ojos tamatlos para ver bien
manos con guante largo de piel c11,rtida por el 101, aquella joya numismática, y ¡cuál no sería mi"asorn1111;. de J. llubi.io11 plan dt 1&amp; P~a, 71 Madrid,
se-•dirigian, llevando en la mano la cortante seg11,r,
- --

...-alientes caballeros moros que la defendían, resistiendo los continuos ataques y asaltos de los cristianos, que despues de siete meses de sitio, llegaron á
perder la esperanza do tomarla, tanto más, cuanto
· que se desarrolló en su campo una disenteria que
producía gran mort&amp;ndad. Esta enfermedad la orinaba una plaga de moscas que se ingerían en la comida y bebida. Ocurrióseles á los religiosos que estaban en el ejército, aconsejar al Rey ofreciese dos
turonesas, moneda de plata así llamada por batirse
en Turon, por cada almud de moscas que se cogiera
y d-epositara en sitios determinados para su extincion, lo que ■e logró, así como el de que por este
medio desapareciese la disenteria, cobrando nuevos
ánimos los cristianos para continuar el asedio,
que se prolongó dos meses más, hasta que el réy
moro ofreció entregar la plaza si los suyos quedaban
libres y duenos de su hacienda, y á él se le daban
rentas y lugar en que disfrutarlas. D. Alfonso convino en ello, y le dió para su residencia el lugar de
Algava, .con otros abiertos y sin defensa cerca de Sevilla, y por renta le set'laló la de la judería de
esta ciudad, con cuyo arreglo quedó duel\o de Niebla y sus términos de Triguero~, Bonales, Rociana,
Villarrasa, Vea, y demás que luégo constituyeron el
condado de Niebla, qué dió en dote D. Enrique II á
dofla Beatriz su hija al casarla con D: Alfonso Perez
de Guzman, seilOr de Sanlúcar, é hijo de D. Alfonso Perez de Guzman, llamado el Bueno. En esta
~nquista se halló el maestre con sus caballeros de
Alcántara.

á la poética faena de la siega. El cuadro era encantador. Ante él
me puse á considerar,

~º1:~•

...

REVISTA
--

•

_ _ _ _ _,::::_:;......=-

10 DE SETIEMBRE DE 1884

OECENAL

i

A;MINISTRACIO;Y~EDACCION

1

Almirante, 2, quintuplicado.

SUMARIO
El General D. Jlamon Corona, ministro
plenipotenciario de Méjico en España.-Bilbao:
Las Arenas.-Galicia: Túnel de )Jonte Furado.Viaje de SS. ~l~I. á Galicia: Vista de \"illagarcia;
11,!gada ele los Heye~ al palacio de la duquesa de
)l_erlina de las Torres (dibujo de Caula).-Episochos de la :.rnerra do Cuba: reconocimienta de un
potrero (dibujo del teniente de infantería D. Ramon Pefluelas).-Proyecto de un farol higi{&gt;nico
para dormitorio de tropa.-Gijon: Arco de Pelayo.-:'tlodifiraciones hechas en el ~hakó que osó
el ejército francés desde el afio li91 al 1816.

GR.\O\UOS.

TEXTO. Crónica.-EI General D. Hamon Corona.La. galería balnraria en la. playa de la, ,\renas.Galicia: t'l túnel do :,\Ion te F1.,rado.- \'iaje de los
Reyes á c:alicia: \'illa~arcia: lle;.(ada &lt;le sus ma_iestades al palacio de fa duquesa de )ledina. de
las Torres.-Episodio de la guerra de Cuba: reconocimiento de 1111 potrero.-Arco do Pelayo, en
r.ijon.-El ~!,akó en el ejército frances.-Apolo!!'ia
de las Escuelas de Tiro.-Observaciones sobre el
concepto de las guerras civiles, por D. Ramon
Ruiz l)escal1.o.-rna batalla, por D. Adolfo Lla11os.-~lá.xi111as.7Proyecto de un farol higi¡;niro
para dormitorio de tropa.-La exploracion irre~u1ar por la infanteria (conclu~ion), por D Clemente Cano, teniente de iníanteria.-Adve:-tencia.-.\nuncios.-Sobre cubierta, por U. Eduardo
ele Palacio.-\'ariedades.- Obr,ts ele D. Emilio Bonelli.

--

-

~

TOMO 2.0 -NúM. 37

-

tos, podría rehusar suministros de carbon á
los navíos franceses.
Hé aqui una cuestion nueva de derecho iuteruacional. Porque guardar la neutralidad,
:.en el singular caso presentado por el Globe,
sería continuat· abiertos al comerc:io universal
todos los depósitos de carbon ingleses, y no
cerrarlos al beligerante que más puede necesitar d~ ellos por circunstancias diversas. Pero
lo. c?rísis del carbou anunciada por algunos sabios, no está tau próxima, y Francia podría
establecer depósitos en Oboch, en sus puertos
de la India, en Saigon y en Formo~a. La escuadra de China ya tiene las minas do Kelung.

los Estados. Ofrece interes la enumerucion é
impugnacion que hizo de ciertos lugares comunes, ciertas frases de cliché que todo el
mundo repite y coloca maquinalmente en la
categoría de axiomas, cuando sólo son en realidad vulgares sofismas ó proposiciones ligeras.
Citó, entre otras, la frase de que e basta para
la defensa de la patria uila ,mu·a lla de ¡w·
chos ... , y la más corriente de «guardémonos
del militarismo. , Y aüadió que, por el contrario, lo que debe decirse es cguardémonos
del antimilitarismo 6 espaiiolisino. )
Juzguen nuestros lectores de la triste sorpresa que habrá debido producirnos esta identidad de significacion que encuentra el orador
Fambri cutre las voces antim,ilital'ismo y espaiíolismo. La verdad, hasta este extremo no
creíamos qt?-e hubiera obtenido resonancia
fuera de nuestro país el viejo desacuerdo entre
nuestras clases civiles y militares.
Pero ya lo vemos; y si somos capaces de alguna reflexiou, retlexionemos sobre la tras•
cendencia de un disentimiento injustificable, y
que es ya conocido y exagerado fuera. Porque no es el país, seguramente, el que muestra animadversion ó prevencion contra el ejér•
cito y entorpece una reorgauizacion militar
que, sabiamente hecha, al país debiera apro•
vec:har en primer término.

Alemania aparenta proteger la accion de
Francia en China. La Gaceta de Colonia dice
que fué mucho más deplorable el bombardeo
de Alejandría que el de Fu-Tchu, y sin embargo, dejaron obrar libremente á Ioglaterra.
Añade que Alemania no tiene el propósito de
sacar las castaüas del fuego para los demas, y
que, eu todo caso, esto lo haría méuos por Inglaterra que por cualquiera otra naciou.
Esta actitud parece confirmar el rumor de
CRÓNICA
una alianza enti-e Alemania y .Francia contra
La destruccion del araeual marítimo de Fu- Inglaterra. Pero ¿uo sería más yerosimil que
Tchu ha suscitado una cuestion sobre el va- la verdadera alianza estuviera ya secretamenor actual de las fortificaciones en tierra para te hecha entre Inglaterra y Alemania? Esta
la defensa de las costas. La entrada del río idea ha sido sugerida á un escritor belga
:\,Iin estaba defendida por fuertes construidos por la circunstancia muy interesante de codicon arreglo á los últimos progresos de inge- ciar Alemania los puertos holandeses y belgas,
niería militar. Los chinos tenían caflones é Ioglaterra las colonias holandesas.
· · J{rup, carabinas rayadas, torpe4:J.os fijos y autoEl inconveniente para las pretensiones de
móviles, y en cambio la division naval fran- Alemania, que aspira ahora á ser potencia
cesa no contaba más que con dos acorazados, marítima, seria siempre Francia. Pero por eso
que no intervinieron directamente en el com- trabaja Birmark á Bélgica y le brinda el de•
bate.
parta.mento del :Norte, porque entónces FranPero el almirante Courbet, en vez de ata- cia, que se ha fortificado de uno. manera imcar las defensas sucesivamente hasta llegar ponente desde Toul á Belfort, y que apénas
con totla seguridad frente á FL1-Tchu, invirtió está defendida por el lado del Oise, podría
todo el tiempo que los chinos pretendían ga- ser más fácilmente invadida.
nar con falsas negociaciones, en remontar el
Sin embargo, la situacion de Alemania con
río y colocarse en condiciones de destruir, pri• respecto á Rusia, podrfa inclinarla á preferir
mero la flota y el arsenal, y en seguida todos la alianza con Francia, si ésta se aviniese .Y
los distintos fuertes del Min, que con frentes aceptara compensaciones territoriales inmedefensivos al mar, ofrecieron por el costado diatas. , Holanda sería siempre la. víctima.,
opuesto muy débil resistencia.
como Bélgica, que está en uua situacion muy
E~le éxito ha moderado algo la crítica in• difícil y tal vez tenga que optar, ó por Fran•
glesa. Si Inglaterra no ve con gusto este con- cia que la ayudó á conquistar la independentiicto cutre l•'rancia y China, es sólo por el in- cia, ó por Alemania, que con su admirable
teres de aquélla, tanto como por el suyo pro• prevision de costumbre tiene ya establecidos
pío. , !so podemos admitir, dice el Times, en suelo belga cerca de 200.000 pacíficos ciu•
quo los motivos de esta guerra sean propor• dadauos alemanes. Slo en Anvers pasan·
cionados al mal que hará, no solamente á nos- de 44.000.
otros, sino á los franceses., No obstante, el
Globc excita á China á declarar la guerra en
Paolo Fambri, conocido orador de Padua,
debida forma, pues en tal caso, Inglaterra, obli.
gada á mantener la neutralidad de sus pucr• ha dado una conferencia sobre la defema de

'Gn corresponsal del F/ga,·o presentaba hace
poco tiempo á Moltke en un estado de decrepitud creciente. Disfruta, al contrario, de una
envidiable salud. Se le ve pasear todo el dia
en Ragaty, donde está tomando baño!.'. Ya
siempre solo, sin baciton, sin hacerse seguir de
criado ninguno y admira á todos por su roo destia, por su sencillez, y hasta por sus gustos
y ac::pecto pacífico, y que el vulgo encuentra
ordiuariameu te incom patil&gt;lo con las condiciones de un gran guerrero. ¡Como si la aptitud militar estuviera en los órganos más aparentes del cuerpo y en algunos gestos caracte•
risticos, con preft:rencia al cerel.iro, \"erdadero
centro del poder y de todas las más nobles facultades ilUmanas!
Ante la sencillez ele l\Ioltke, el más oscuro
de nuestros diputados á Córtes, el último do
nuestros empleados, el más afoble de nu:!stros
conserjes ó porteros, se quedaría estupefacto.
Entra en Ragaty, sin acompai'l.antes de
ningun género; jamas se anuncia; so aloja en
cualquier habitacion, ocupa en la mesa cualquier sitio, y muy frecuentementelaironia del
acaso le coloca en la~ más incómodas ó sin•
guiares situaciones.
Este afio mismo, le tocó en suerte un modcstisimo cuorto inmediuto á una habitaciou des·

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GENERAL

D.

RAMON CORONA, )IINISTRO PLE:SIPOTEl-iCIARIO DE MÉJICO EN ESTA CORTE

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LA ILUSTRACION MILITAR
LA ILUSTRACION MILITAR

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tinada á las expansiones de las criadas del
hotel.
Eran éstas en su mayor parte francesas, y
producían á cada momento nn insoportable vocerío. El gcnoral llegó á perder su habitual
paciencia, y reclamó silencio en términos enérgicos. Pero oyó una voz masculina que decía:
«Dispensad, general: pasareis á otra habitacion, pero desistid de imponer silencio á estas ·
muchachas. Es más fácil vencer en Sedan que
hacer callará las mujeres. &gt;
El general agradeció el consejo, y se batió
en retirada.

En uno de nuestros números últimos decíamos:
(&lt;llaja 1 desciende C'l cblera, y sube y crece ya la
confianza inmoderada. En ningun país como en este
es una triste Yerdad aquel adagio &lt;l_&lt;' los tardíos recuerdos 6 votos al santo que preserva de las tempestades. 1' uestra devocion no com icnza ni se prolonga un momento más del tiempo en qne azotl&gt; la
horra.sea. Parece como que no obedecemos más que
al látigo, y casi seria permitido por esto dar un triste
adios al cólera ... porque ... ¡a.dios el completo aka1.1tarillado de 1IadriU (en proyecta)! ¡adios la reforma
O destruccion de las llamadas ca.i:(ts d:? rl'ci1td11d,
adios, en fin, la higiene: todo habrá desaparecido
con el último microbio en activo ejercicio!))

r

No sería justo decir ahora que desaparecieron, en efecto, todas las más ciernen tales precauciones higiénicas ó adm_iuistrati vas; pero
no han debido mantenerse con el rigor de los
primeros momentos, porque la temible invasion no se ha evitado.
¡Ya está aquí el cólera! Así al ménos lo ha
anunciado la Gaceta, y en Noyelda sus estragos han revestido proporciones verdaderamente desoladoras.

este punto, como en tantos otros, es siempre
la eterna revelacion de nuestro destino en el
mundo: saber ó inoi"ir.

Los salvajes de Sumatra, segun un colaborador de 1l Piccolo, curan el cólera con incienso. Tnl yez su uso en las iglesias provenga del conocimiento que se tenía en Oriente
de su virtud desinfectante. Para experimentar
sus efectos benéficos, hay que hervir 54 gramos ele aceite de olirn en un vaso de greda;
retirar del fuego este aceite, mezclarla con 10
centlgramos de incienso pulverizado, y beber
esta mezcla muy calienlt'. Si hay que repetir
la toma, se hará al cabo de cinco minutos, y
con doble dósis de incienso. Si todavía !IS preciso otra, la dósis de incienso será de 30 cerrtígramos. El vientre debe apretarse con fajas
empapadas en agua de manzanilla. Para la
sed, nieve alcoholizada. Para la convalecencia,
carne de vaca, mantecas, leche, y sobre tono
gallina y peces frescos.
Cc,mo preservafü·o, ~1 colaborador del expresado periódico recomienda anchoas saladas y tomar 5 ó 10 centígrnmos de sal com1m
marina todas las maílanas.

E} cólera, como todas las plagas, se ceba en
los pobres. En términos generales, los poderosos se defienden bien de todo lo que no es sus
propias pasiones. Sus desgracias son sus extravíos, ya de conducta, ya de imagiuacion.
Aquello de que , todo el mundo sufre, del rey
abajo, • debe sonar como una atroz ironía en
los oidos del pobre. Porque hay una diferencia irreductible entre el pesar que uuo se produce con los caprichos más absurdos ó las fontasias del ocio, y el cruel destino de la mujer,
del niño, del anciano desvalido; del hombre
que no encuentra ocnpacion, y del que, áun

norante. Pues en vez de vivir hacinada, se diseminaría, en proporciones bien calculadas,
por toda la tierra. Cada casa estaría construida con arreglo á las previsiones higiénicas más
eficaces. Cada individuo disfrutaría de la can•
tidad de aire, agua, luz y medios de aseo indispensable á su conserYacion y desarrollo.
Todos los rios serían canalizados. Así, el
Gánges no produciría ya el cólera. Toda aglomeracion de gentes en locales reduciJos ó mal
ventilados, sería prohibida. Esos cafás y esas·--,.¡i•--taberuas, esos grandes colaboradores de la esta.
dística criminal, no existirían. Espaciosos pa1ques, locales campestres perfectamente acon•
dicionados á sus diferentes objetos, proporcionarían diversiones más purasá una humanidad
que ya suponemos perfeccionada por nnn gran
educacion de los sentimientos. Los poderosos
no se complacerían, como hoy, en destruir ri quezas y en apreciur la extension de su fuer•
za por el número de familias que pueden condenar á la más feroz ele las sentencias de
muerte: la miseria. La caridad cristiana en
fin, y la moral cientí6ca, idénticas en las conclusiones, sólo di vergeutes en la explicacion,
gobernarían los espíritus que, cegados hoy por
la soberbia y la ignorancia, apénas saben hacer otra cosa que negar y morder la lima, en
vez de resignarse, meditar y complacerse en
las sencillas satisfacciones de un trabajo útil y
soportable.

Cuando en el estío el caudal de los tios &lt;lis- trabajando diez horas diarias, no reune lo nemiuuye, quedan al descubierto pantanos, la- cesario para su subsistencia.
gos, balsas, depósitos diversos, en fin, de mateSe ha discutido mucho sobre los. medios
rias en estado de putrefaccion. Se cree que to- más eficaces para prevenir epidemias. El de
das las enfermedades que proceden del suelo, aislar Y. comb¡¡tir actil"amente el foco de intienen este orfgen comun. Sus diferencias lué- feccion, ha sido impugnado por los perjuigo se atribuyen á la distinta constilueion de cios que causa al comercio, y hasta por su
los terrenos ó rle las plantas y animales que re· aspecto antihumanitario. Los que recibiecogen los rios. La peste bubrínic11 de las bocas ron á tiros á viajeros procedentes de Ali del ::Silo no es, en efecto, semejante á la fieb,·e cante, dan, en efecto, una idea del extremo de
amarilla de las del Mississipí, ui al có/el'(l de precaucion higiénica á que el sistema de gue1·las del Gánges, ni á la malai·ia ó intermitentes 1·a al ca/frico puede conducir. Ademas, en
&lt;le los pantanos y marismas de Europa.
países católicos ó científicos, el procedimiento
Los gérmenes coléricos son rxtraordinaria- aislador puede ser argüirlo decoutradiccion con
mente pequeños, y están organizados do unn las máximas de moral social que se predican
manera tan definida como la de los animálculos ó se enseílan desrle el púlpito ó desde la cáteque producen ln fermentacion de la levadura dra. Pero sin pretender concluir este pleito de
de cerveza. De aht tal vez su denominacion de actuali&lt;lad entre los acordona¡¡1ienlo~, la i11smic1·0-01·ga11ismos ó mic,•o/Jios. Los microbios I peccion méclica y otros sistemas de preservaofrecen tambien rliferencias determinables, ya cion, recordaremos siempre que el orfgen de
por su estructura ya por:sus diftlrentes formas toda enfrrmedad, como de todo dolor, es la igde crecimiento, desarrollo y efectos. El médico ,w,·nncia y la indolencia.
puede, por tanto,distinguir el microbio dela tiEl Egipto decadente que abandonó el cullifoidea,deldela tuberculósis,del del carbúnculo, YO en las márgenes del Nilo, creó la peste b11del d,e las intermitentes ... Pero limitémonos á /Jónira. La naturaleza responde con m&lt;1nsla exÜnc,on del rolél'Íro. que e3 el que reclama truo•idades al desprecio del hombre. Supon en estos momentos toda nuestra atendon, por gamos por un momento conyertida á la cienun proceclimiCiífu sumiirísi,no. El dilema en.TJ!atód:a. lirtmmanidnd, hoy esencialmente 1g-

I

La noticia militar de mayor interes es la
que se refiere al proyecto de p1nsiones. El
minish-o de la Guerra parece resueito á poner
los derechos pasivos de los militares en relacion con lo establecido para los funcionarios
civiles.
Ya tenemos en sustilucion del ros la gorra
teresiana. En Francia ha sido propuesto, en
lugar del képis,,un casco ligero, pero que preserva muy bien los ojos y la nuca de la lluvia
y el sol.
El fin de esta prenda de uniforme, llámese
como se quiera, debe ser, sin eluda y ante
todo, el de resguardar bien la cabeza. Despues, requieren tambien estudio sus condiciones de coste y duracion. El oficial, sobre todo
en Espaíla, no debe ser obligado á gastos que
puedan justificar quejas perjudiciales bajo muchos aspectos.
Tambien parece aceptada la guerrera y el
sable de tirantes.
En cuanto al capote azul-oscuro con cuello
de terciopelo negro, tambien es cosa resuelta.
De un farol higiénico y un proyecto de la·
vandería militar, que el general Salamanca se
propone llevará cabo en plazo brevísimo, hablamos ya en otro lugar.
En este órJen de útiles perfeccionamientas
para cuanto concierne á la satisf•crion de
las necesidades diarias, el coronel D. José Buil
ha prestado taro bien un gran servicio con !11
nueYO utensilio ele cocina. En el regimiento rle
Cuenca se ha probado prácticamente que toda
clase de ranchos se confeccionan en cuatro boras y media, La economía del com busti h!e puede calcularse en un G0 por 100. .. ,
1
El capitñn áe·infoñtería :b. Elíseo B3rmudo

l

Soriano y Palacios ha construido un modelo
de at·mario-carna, aplicable á todas las armas, con ligeras variantes. Este mueble consta de una especie de caja-armario, que se fija
sobre la pared y sirve de base para el movi .
miento de la cama, la banquPta y la mesa. El
soldado puede así tener encerrada, bujo llave,
toda su ropa, cama y armamento; puede tambien sentarse, leer ó escribir en la mesa.
AU'0NSO

ÜRDAX.

EL GENERAL DON RAMON CORONA

•

fuerzai:; de la linea que mandaba. A mitad del camino se vib flotar bandera blanca en lo alto del cerro,
y un ayudante vino á anunciar al general Corona
que el Archiduque se rendía. Adelantósc Corona, y
no queriendo tomar la espada que le entregaba
l\faximiliano, y rehusándose á la pretension de darle
una et:colta, man ló anunciar al general en jefe lo
ocurrido, y le entregó en el acto los prisioneros.
Al dia siguiente salió de Querétaro para unirse al
fteneral Diaz, que sitinba Méjico, y despues de la
toma de esta ciudad, fué nombrado por el Gobierno
nacional comandante militar de Mazatlan, y general en jefe de la cuarta division del ejl'rcito.
Entretanto el cadque Losada se había sometido
aparentemente, y el Gobierno no ltabin. querido
aceptar las of~rtas de Corona para atacarlo en sus
propias madrigueras.
Pero un día Losada, seguido de más de 12.000
hombres, y al grito d"' Rcligio,i y fu.•ros, se subleva y se lanza sobre el rico Estado de Jalisco. Ante
aquella sorpresa, Corona con unos tres mil hombres
escas'3s y con los pócos elementos que pudo reunir
e~ unas cuantas horas, sale á su encuentro.
Ese dia la civilizacion mejicana corrió un grave
riesgo; si Losada triunfa, la raza blanca, la propiedad, las conquistas del progreso hulieran desaparecido.
La batalla tu,·o lugar en •I punto llamado la ,ifojoiiua, y la disciplina y la sangre fria de las tropas
del Gobierno, contrarestaron la superioridad numérica.
Losada tuvo que retirarse herido y desalentado,
y á poco pagó sus crímenes corno un vulgar asesino.
En 181!, reanudadas ya las relaciones entre Espana y ~léjico, el presidente de la República designó al general Corona para ln. plenipotencia. en Madrid, en donde, como es sabido, gou de unánimes
simpatías.
Aun alejado de su país, no ha descansado un solo
día, no sólo en el buen éxito de su mision diplomática, sino en iniciativas en todos los ramos y en promover ante su Gobierno cuanto cree interesante
para el progreso y adelanto de su patria.

Hoy publicamos el retrato del general mejicano
D. Ramon Corona. una de las más interesantes
figuras militares del ?\uern-Mundo.
El general Corona, que desde hace diez ai'ios \"lno
a Madrid con el carácter de enviado extraordinario
y ministro plenipotenciario de Méjico, tiene en su
pais un pasado glorioso y legendario en las grandes
luchas por la libertad y la independencia.
Allá por los ai\os de 1~9. cuando el partido liberal se aprestaba a. luchar en contra del clero y las
insubordinaciones del antiguo ejército permanente,
pesaba sobre los pueblos de Jalisco hl odiosa tiranía
de un indio salvaje, que, alentado por unos cuantos
contrabandistas ingleses, era una terrible amenaza para los Gobiernos nacionales. Corona vivía dedicado al comercio, y fué el primero en rebelarse
contra el cacique )Januel Losada, poniendo su
vida y su valor al servicio del Gobierno constitucional. En la guerra civil que vino Juégo, y en la que
el presidente Juarez, apoyado por los Estados de
la federacion, soStU\'O hasta triunfar la bandera de
la legitimid.ad, Corona ingreso en el ejército constitucional, conquistando cada grado en los reñidos y
sangrientos encuentros de aquellos dias.
Apénas acababa de ser vencida la roaccion, cuando la invasion extranjera vino á alejar de nuevo la
par. del territorio mejicano. Todo el país se preparó
á la lucha, y uespues de ocupadas Méjico y Puebla
por los franceses, Corona recibió instrucciones del
Gobierno mejicano y organizó la defensa en el Occidente, teniendo que luchar á la vez con las hordas
de Losada y con las divisiones imperialistas. No fué:
ciertamente aquella una carrera. de fáciles triunf,)s;
seis anos de combates diarios,~ escaramuzas, de
sorpresas, de ventajas relativas, de reveses, no domaron ni su patriotismo ni su entereza. Por donde
quiera que iba, levantaba. tropas, que aleccionaba
sobre el campo mismo de batalla; en todas las circunstancias mantenía é imponía la más severa disciplina en sus regimientos improvisados, y en aquellos puntos en donde no le era dable resistir, dejaba
la simiente de la lucha y de la conspiracion en contra de la dominacion extranjera.
El ejército francés hizo sacrificios incalculables
para destruirlo, pero no pudo. En más de cien encuentros quedó vencedor de tropas superiores á las
suyas en número y pericia.
Cuando el gabinete de las Tullerias dispuso retirarse de Méjico, Corona tenia sitiada a la guarnicion francesa que se había concentrado en ~lazatlan. El vicealmirante Mazave pidió al general republicano un plazo para embarcarse, pero le fué
negado, y Corona despidió á loi- in,•asores como los
habia recibido en !as costas del Pacifico, á sangre y
fuego. Libre ya del d,1minio extranjero aquella parte del territorio nacionl\l, se encaminó con su cuerpo de ejército hácia el interior, y en esta marcha,
una de sus brigadas Yen&lt;ÜÓ de nue,~o á una columna imperialista, haciendo prisioneros á ciento cincuenta oficiales franceses.
Corona, que en lo más re11ido de aquella lucha
había recibido la banda de general de division, vino
á. unirse al ejército que en Querétaro sitiaba al archiduque Maximiliano.
El dia que aquella plaza fué: sorpreadida, Maximiliano se retiró con el resto de sus tropas al cerro de
as Campanas, y Corona atacó esta posicion con las

embates de las olas, medios de disfrutar del bano
sin producirse la menor molestia y sin violentar su
naturaleza con arranques de Yalor.

EL T1JNEL DE MONTE FURADO
Entre los muchos é importantes vestigios de la
dominacion romana que ~e ,•en en nuestro suelo,
ninguno tan curioso, y seguramente ménos conocido, como este túnel labrado á pico en el seno de
una montaña y que da paso al ria Sil 1 sientlo á la.
vez canal )' puente.
En la provincia de Lugo y ayuntamiento de Quiroga, entre el valle de este nombre y el de \'aldeorras, se halla el célebre monte horadado, sobre
cuya superficie pasan tres raminos, y cuya base
está perforada por un conducto de 4.50 varas de largo, de 18 á 30 de ancho y de 12 á 16 do altura. La
obra de romanos. en toda Ja extcnsion que hoy damos á esta palabra, data de los tiempos del

BILBAO.-LA GALERÍA BALNEARIA EN LA PLAYA
de las Aren&amp;S.
Salieñdo de Bilbao, en el tranvía que sigue la orilla derecha del l'\ervion, se llega, despues de tres
cuartos de hora de camino, á tra,·és de un paisaje
por demas pintoresco, al balneario de las Arenas,
anchurosa playa que se desem•uelve en una curva
de dos kilómetros de longitud.
Descúbrense, á. la derecha, el avanzado puerto de
Algorta, semejante á un nido de palomas; á la izquierda, los pintorescos hoteles d{} Portugalete, que
parecen construcciones hechas de carton-piedra 1 á
juzgar por los detalles de su elegante arquitectura
y por la profusion de adornos que ostentan sus
fachadas; y enfrente el lejano hori1.0nte del Cantábrico, siempre cubierto de un diáfano tul verdoso,
que se confunde con la region azul.
Tal es la hermosa perspectiva de que disfruta el
viajero que acude durante los meses del estío á
buscar recreo y esparcimiento en las playas de las
Arenas.
Lindísimos chalets, suntuosos hoteles, ricos cl1at~a11r se elevan en la misma orilla del furioso mar,
proporcionando comodidades múltiples á los expedicionarios veraniegos. Cafés, bill;:.res, cervecerías,
de todo .se encuentra en aquel grupo &lt;le construcciones, pequeno en relacion con las populosas ciudade~ que el viajero abandona en esta estacion del
a1)0. Hay alli cuanto puede apetecerse, no echándose de ménos ese agradable co,iforl que se considera
corno la más útil de las importaciones piren.í.icas.
[no de los e!ltablecimientosmcjor acondicionados
para el uso á. que se destina, es el que figura en
primera línea en el JZrabado de la pág. 510. La galería balnearia, que con este nombre se le distingue 1
reune toda clase de comodidades y ofrece á los que
temen arriesgarse, aun en la misma orilla, á los

Pio, felice, triunfador Trajano 1
ante quien muda se postró la tierra.
Antes de que se Jlevase á ejecucion este proyecto
colosal, el rio Sil rodeaba más de tres kilómetros
para faldear la colina.
¿Por qué y con qué fin se empre:1dió tan colosal
é inmenso trabajo, AJgunos historiadores suponen
que para dedicará. explotacion agrícola los terrenos
del cauce antiguo, miéntras otros afirman que es
producto de un pensamiento estratégico de los conquistadorei.; pero la verdad es que los hombres de
hoy no se explican satisfactoriamente . ninguno de
estos objetos, por más que los estudian y analizan.

VíAJE DE SS. 11!!. A GALICIA
Llegada de SS. 1!11. al Palacio de la duquesa de Medina
de las Torres, en Villagarcla.
El grabado de la pág. 514 rerresenta el pueblo de
VilJagarcia, banado por cristalinos riachuelos que
descienden de las vertientes del Gicebre y situado
á orillas del Atlántico. Esta comarca, rica· en vcgetacion, con abundante arboleda y pintorescos valles, forma una de esas encantadoras mansiones del
reino de Galicia, abierta hoy á la civili1.acion europea por las nuevas vías férreas recientemente
inauguradas.
La historia de este país constituye una série gloriosa de páginas, que, á empezar de la Edad Media,
nos descubren las grandiosas apopeyas con que rl
el pueblo hispano selló el triunfo de su independendencia y regeneracion. Todos los hechos más notables figuran representados en esos magníficos castillos feudales, baluartes sacros del amor patrio
que, si bien pasan de incorporacion en incorporacion á los diferentes príncipes reinantes, atesti5uan
el entusiasmo de aque11os defrnsores que llevando
por escudo la fe del Crucifica¡lo, recorren vastos territorios d-&gt;nde se amparan los ejércitos conquistadores.
.
Este vistoso pueblo ha sido visitado por sus majestades en su última excursion, alojándose en el
suntuoso palacio que alli poseo la duquesa de Medina de las Torres. Seria demasiado prolijo hacer
reseña detallada del lujo, en combinacion con el arte
y el buen gusto, con que estaba adornado esta en.cantadora morada, de uno de los titulos de Castilla
más distinguidos.
La parte inferior del grabado es una vista tomada del natural en el momento del desembarco de la
régia comitiva. ¡\umerosos cohetes, profusion do
fuegos artificiales y vistosas iluminaciones embellecían alln más aquel delicioso lngar, llamado Vist..ri
Alegre p-&gt;r lo espléndido de los panoramas con que
se deleita C'l espíritu que desde cerca los contempla.

EPISODIOS DE LA GUERRA DE CUBA
Reconocimiento de un potrero.
Los que han hecho durante algun tiempo la guerra en nuestra gran Antilla; los que han concurrido
á c!óia lucha cruel contra los hombrrs v el clima vi-

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LA ILUSTRACION MILITAR

LA ILUSTRACION MILITAR

la defensa de la patria, necesitan indispensablemente hallarse ejercitados en la práctica del tiro.
les, males sin cuento, como lo fueron el tener con defenderla, e,i engrandecerla, y de ningun modo en
,,~o podía suceder lo contrario contaninnumerafrecuencia que suspenderse el curso de las opera- ensangrentarla y destruirla.
bles vías férreas, que permiten trasportar con la.
ciones, obligando á los generales en jefe á hacer
Entónces desaparecerán esas rivalidades de los
mayor rapidez, de uno á otro extremo de Europa,
renuncia de s,.;s cargos. Asi sucedió con el esforzado partidos que rPfundidos en uno Ílnico y exclusiYo,
los ejércitos más considerables, provistos de todo
Moriones, así tambien con el veterano é ilustre Za- desde ahora podemos llamar pai·tido 1iricio,ial.
su gran material de guerra.
rnla. Los politicos de Madrid, alejados del teatro
Así tambien nuestros gobernantes legislarían con
,,Seria preciso tambien, señores, no preocuparse
•
ele la guerra, y como si no se hallasen tan interesa- mejor conocimiento sobre puntos tan delicados como
en lo más mínimo de la vida é indiferencia de su
dos como el &lt;¡ue más en poner término á situacion los que sirven de base á estos humildes apuntes.
país, para desconocer que las sociedades de tiro son
tan anómala, contribuyeron indirectamente á dar
En conclusion, para realizar lo propuesto deinstituciones necesarias y que tienen un c&amp;.rácter
aliento á los contrarios, proporcionándoles treguas be el elemento militar prepararse á saber manesencialmente patriótico.
con que adquirir recursos y poder organizarse, ma- dar inclividuos sin instruir, puesto que la condicion
,,Lo que más me ha sorprendido en la vuestra
logrando así el esfuerzo de nuestros caudillos, la de ser soldado no implica ejercer con él, por parte
señores, es el esmero con que aplicais á lajuventu~••---.:sangre vertida generosamente por nuestros solda- del supP-ríor, un tratamiento y una consideracion
la instruccion de tiro en uso con el ejército. El éxito
tlos y los tesoros consumidos por la nacion.
igual; necesario es que todo sea relativo y adecuaalcanzado por sus alumnos con nuestra arma de
Justo es qne, al proceder á nombrar un general do á los casos y á las circunstancias, inculcando
guerra, ya en el .::oncurso de Ilaumef-les-Dames ó
en jefe para un ejército español, se examinen dete- tatinadamente en cada ciudadano las máximas y
con el de Besancon dan una brillante prueba delos
nidamente por los Gobiernos las condiciones de los principios militares, pues que todos recíprocamennotables resultados' obtenidos, merced á la incansacandidatos á tan importante puesto; pero una vez te nos hallamos revestidos, no sólo de derechos,
ble laboriosidad del capitan Boyer. El ministro de
elegido, hay que concederle todo cuanto pida, sus- sí que tambien de deberes, que unos y otros
Instruccion pública me encarga le entregue las palcribir sin exámen á sus exigencia!!, y especialmen- debemo,¡ cumplir con toda exactitud.
mas académicas, como testimonio de su gran comte revestir su autoridad de prestigio y de respeto.
NÍlm. 1.-Guardia nacional, 1'"191.
)
R.\M01'1 Rt.:IZ DESC.\LZO.
placencia, y por mi parte me considero muy bon.\fortunadamente, España cuenta en su seno ge2.-Infanteria ligera, 11113.
rado al poderle felicitar püblicamente por sus renerales de gran valer, y esto llignifica mucho para
3.-Coronel, general de IIÍlsares·de
lernntes méritos.
que cuando se les conceda la jefatura, seles revisleon I, 1804.
UKA BATALLA
,, Habeis comprendido, sei'IOres, que, ante todr¡, es
ta de todas las atribuciones inherentes á tan ele4.-Batallon de marinos, 1804..
Reina el silencio en el dilatado campo. El ejército
necesarto saber manejar bien el arma nacional y
vado cargo en tiempos excepcionales, sin que deban
5.-Guardia imperial, 1805.
enemigo ocupa con su centro el valle, apoyándose
dar á la enseflanza de tiro la u_niformidad precisa
jamas estar supeditados á un Consejo de ministros,
6.-lnfanteria de linea, 1805.
para que nuestro·s esfuerzos sean provechosos á la
que, áun cuando sea muy competente para decidir en alto cerro cubierto de artillería, teniendo el rio
7.-Coronel de infantería. 1806.
patria.
_. .
asuntos de·esta índole, no apreciará la marcha de á vanguardia, fortificados los puentes, y extendiS.-Tnfanteria ligera, 1806.
&gt;l:'\uestros discípulos, al ingresar en el eJerc1to,
una guerra á la altura que puede verificarlo el que das sus alas en las inmediatas alturas.
9.-lnfanteria de linea, 1800.
Duermen los soldados sin abandonar la formaestarán
perfectamente
preparados
para
completar
se
encuentra dirigiéndola, y que necesariamente
10.-Artilleria, 1805.
cion,
y los centinelas, ojo alerta, dirigen sus mirasu
instruccion
militar;
y
no
creo
necesario
maníha
ele
conocerla,
así
como
sus
necesidades,
en
to
11.-Ingenieros, 1806.
das á la diestra orilla del rio, interrogando á la osfestaros que el país cuyos sübditos estuYiesen predos sus detalles.
12.-Guardia de París, 1808.
parados como lo están vuestros alumnos, podrá enExceptuamos, por consecuencia, las decisiones en curidad.
13.-Obreros militares, 1808.
Nada se ve; ni el relámpago fugitivo d3 alguna
tregarse
con
tranquilidad
al
desarrollo
de
suco•
el
curso de una guerra contra extrai'los, en la que
14.-Guardia nacional, 1808.
mercio y &lt;le su industria, pues tendría la certeza
la diplomacia y otros elementos, que no son las bo- siniestra luz, ni la negra. masa de los batallones, ni
15.-Escuela militar, 1812.
absoluta de que nadie se atreYerá á pretender
cas de los cai'lones, juegan casi siempre el principal el ágil cuerpo del escucha, que se arrastra cule16.-Artillería ligera, 1812.
breado sobre la. hierba. Pero allí, en el mismo valle,
usurparle sus riquezas.
papel.
17.-Escuela politécnica, 1815.
á
la diestra del río, está el ejército perseguidor.
&gt;)Examinado
el
conjunto
de
los
re1;ultados
del
déSe
&lt;lice
por
extension
que
palitica
d1
la
gu:na
es
18.-Infanteria de linea, 1816.
cimosexto concurso, se obser,·a con satisfaccion los
la ciencia llamada á disponer y distribuir los ejér- Sesenta mil hombres en acecho, amagando á cinnotables progresos obtenidos.
citos sobre el teatro de la guerra; señalando á cada cuenta mil; vida contra vida; la muerte amenazanARCO LLAMADO DE PELAYO EN GIJON
llTodos
los
premios
han
sido
tenazmente
disputauno su papel respectivo, y que esto compete al Go- do á la muerte.
APOLOG1A DE LAS SOCIEDADES DE TIRO
Al despuntar la aurora suena ei" gorjeo de los paEste monumento, elevado en la patria de Jovellados; de tal suerte, que los favorecidos han necesibierno de la nacion ó del Estado. l\Ia~ ya queda diEn diversas ocasiones nos hemos ocupado ya de
nos al restaur::.dor de la nacionalidad española, hátafo aproximarse al sumr11,¡¡;;i de la perfeccion.
cho que en las guerras civiles no debe existir más jarillos que revolotean por el bosque; luégo un disllase situado al extremo de la calle Corrida, y en el este importante problema, de carácter nacional,
»El nÍlmero de tiradores que han asistido con la
política que la de su pronta terminacion; porque paro, dos, veinte. Los tiradores han roto el fuego, y
mismo punto en que principia la carretera de Cas- que encierra la solucion de otros muchos, íntimacarabina, ha sobrepujado nuestras previsiones,
pretender un Gobierno otra cosa contraria, es aten- comienza la batalla.
mente
ligados
con
la
milicia
del
porvenir,
y
cuyo
Levántanse como un solo hombre los regimientos
hasta el punto de que todas las municiones destitra contra sí mismo: decretar, por ejemplo, una
tilla.
Su aspecto sencillr, corre~ponde al pensamiento planteamiento constituirá el paso más gigantesco nadas á este ejercicio, se han consumido. Este resuspension de armas, por muy justa que á prime- enemigos, y descubren á sus perseguidores agruque guió á sus autores, que no debió ser otr_o que el para la reorganizacion del ejército. Nuestras ideas sultado nos debe lisonjear.
ra vista aparezca, es conceder treguas para que el pados en imponente masa sobre la llanura.
Cinense el correaje, y examinan sus armas los
·
h
·
adversario
se rehabilite.
de conmemorar con él la época en que se maugu- han hallado un intérprete admirable en el general
»Nuestros ex8elentes vecinos de Suecia an as1s•
ró la vía que allí tiene principio. Sobre el arco Richard, cuya ilustracion es notoria entre nuestros
tido, como siempre, para tomar parte en este conEs preciso distinguir la política de la giieNa, de la soldados de ambos ejércitos; montan los jinetes;
campea el bl¡¡.son de la villa, y debajo la siguiente vecinos de allende los Pirineos; y en este concep- curso, distinguiéndose notablemente. Aprovecho
pDíltica de partido, que Í&gt;sta es casi siempre la im- engánchanse los tiros, y se ponen en batería las
to,
creemos
conveniente
insertar
á
continuacion
el
esta ocasion para renovar el testimonio público de
perante en las luchas interiores, sin tener en cuen- piezas; galopan los ayudantes y los oficiales de órinscripcion latina:
discurso pronunciado por tan distinguido general,
nuestra
cordial
simpatía.,&gt;
ta
que sólo debemos hallarnos afiliados á un solo denes, recorriendo las lineas: los generales obserJ:SFA'iS PEL.\GIUS
al conceder las recompensas á las sociedades que
partido: al de la prosperidad nacional, que llavará van con el anteojo los movimientos de las tropas; se
E GOTllORUM S.\NGUl'iE REGUM
han tomado parte en el concurso internacional de
siempre en sí una paz perpetua entre nosotros mis- abren las cajas de municiones, y se preparan los
UISP.\'il.E J,IRERTATIS RELJGIONISQUE RESTAUTI.\TUR
mos.
Mucho se tardará aÍln en llegar á la reafü.a- botiquines.
tiro en Besancon:
OBSERVACIONES SOBRE EL CONCEPTO
SE'iATüS POPULCSQnE GEGJONENSIS
((El ejércit~, dijo, no puede permanecer indifeUna division trepa por la agria altura que cubre
cion de este idealismo; pero el camino está trazado
de hs guerras civiles.
REGALI Cl\'ILE DO'iNUll DEDERE
rente ante los esfuerzos de las sociedades que se
por una experiencia dolorosa, en que hemos visto con su ala izquierda el enemigo. Empéilase ardoroA'i:-iO mr. :-iTRT. J. c. s. MDCCCLXXX\"l
La politica de la gunrra examina y analiza, to-.
consagran á la educacion nacional, por la práctica
medrar desmedidas ambiciones; causar la ruina de so combate; á la Yoz del cañon sucede el estampido
Y en la parte opuesta, que da al camino, existe de ejercicios civiles; dando á la juventud el senti- mando por base el derecho de gentes, reglas de
alguna comarca; y hacernos desmerecedores de ti- de la fusileria, y calla el fusil y se cruzan las bayomutua observancia entre las partes beligerantes,
tularnos hijos de España. Porque, despues de todo, netas. Los defensores de la posicion resisten denomiento de su fuerza á la par que nobles goces y
otra inscripcion, que literamente es como sigue:
aceptando
cuantas
tienden
á
humanizarla,
á
dismi¿qnién
ha realizado sus aspiraciones, si ha osado dados, y pugnan por despenará los que suben; éspatrióticas aspiraciones.
A'i:SüENTI C.\ROLO 111, P.\TRIS PATRI.E
nuir sus horrores y estragos; en una palabra, á liperturbar nuestra tranquilidad, buscando otra ma- tos vacilan, retroceden, vuelYen á la carga, se apo))Las
sociedades
de
tiro
desarrollan
especialmente
PRINCIPATlS ASTl"RISCE'iSIS CO~IERCIO ET UTILITATE
nera de ser distinta de la constituida, hablando de yan en los arbustos y en los peftascos, ó ruedan hasel espíritu de observacion, el golpe de vista, la mitar en todo lo posible los males que en si lleva.
JNCOL.\RUM COSSl'LENS, VIA~I IIANC .
Pero
en
las
guerras
civiles,
consideraciones
de
aquellas
guerras? La contestacion la darán los suce- ta el valle; prolóngase la feroz lucha cuerpo á cuerprontitud en la direccion y la ctJnfianza individual,
A M.\Rl 013ETUM USQUE APERUIT
otro órden se oponen al respeto de esta!! reglas,
sos pasados. Un fanatismo sin limites y sin justicia po, el jefe de los ofensores cae mal herido, y se
tan
necesaria
para
las
ocasiones
de
peligro.
Son
A'i'iO IIU~l.\N:E REP.\R.\T:E \'OLUTIS MDCCLXXXV
nos trajo en mal hora disturbios considerables; pero niega á dejar el campo; de una y otra parte acuverdaderas escuelas donde todo hombre _Íltil para el porque á lo que dabe atenderse, en primer lu~ar,
es
á
sofocar
prontamente
el
foco
de
la
insurrecc1on,
un patriotismo y una abnegacion tambien sin limi- den refuerzos, los ánimos se enardecen, y la victoservicio de las .armas adquiere una parte de la instes se encargaron de darlo una solucion merecida ria está indecisa; pero un irresistible empuje lo deEL SHAKÓ EN EL EJÉRCITO FRANCÉS
truccion profesional, y las más nobles cualidades acudiendo á todos los medios, sin que los Gqbiernos,
como dice Almirante, se abochornen de su superiopor la justicia de la causa, que más pronta hubiera cide todo, y las alturas son tomadas. Un toque de
Tiene una importancia relativa en los momentos del soldado.
ridad.
A
los
generales
en
jefe,
como
más
interesasido si los acontecimientos enunciados no lo hubie- corneta anuncia el triunfo á la segunda division, y
»Todas pMvienen de la iniciativa individual, lo
actuales el conocimiento de la historia de esta prenésta cruza el rio por un abandonado puente, se landos
en
el
término
de
la
lucha,
pues
en
ella
arriessen
impedido.
da cubrecabezas, empleada durante tanto tiempo, cual prueba de un modo evidente lo incontestable
za en el desfiladero, y embiste al pueblo que sirve
gan
constantemente
su
reputacion,
han
de
conc?·
¡Bendito
el
país
donde
no
se
verifica
ni
se
obra
y suprimida en la actualidad para la gran mayoría de su utilidad.
cambio alguno por medio de guerras civiles! Espa- de apoyo á la izquierda enemiga. Lo toma á la ba,üntes de nuestros desastres habia ya un gran nú- der omnímodas facultades, y proporcionarles, sm
de los cuerpos é institutos.
discusion,
cuantos
recursos
juzgen
necesarios,
pues
na podrá acaso contarse en este nÍlmero el día en y,meta, lo vuelve á perder, se mezclan los adversaDel año 1791 data el uso del shakó en las diferen- mero de estas sociedades; pero despues se han desque
sufra esa metamorfosis tan deseada, el día en rios en medio de las calles, y prefieren dejar la vida
por
grandes
que
sean
los
sacrificios
que
esto
r~tes formas que representa el grabado de la pág. 519. arrollado ritpidamentt•. Se cuentan hoy tres mil, y
quiera, siempre resultarán menores para el paie
quesead vierta en ella un verdadero progreso moral; ántes que el terreno; tan pronto adelantan los unos
Durante el primer imperio, en aquella época de flo- como su nÍlmero aumenta constantemente, se pue- que la prolongacion de la discordia, capaz de conel
día en que ese tan deseado servicio obligatorio se como los otros; caen sin retroceder; se baten en las
recimiento para Francia, cuando las enormes ma- de profetizar que, en breve plazo, cada municipio sumir las fuerzas virns de una sociedad y de conimplante
para no desaparecer en ningun tiempo. plazas, en los jardines y en las habitaciones; los
isas creadas por una revolucion tan gigantesca C(•mo de Francia contará con un Sta11d, segun hoy cuenEntónces, y sin género alguno de duda, cada ciuda- muertos y heridos sirven de trinchera; los vivos
ducir
á
una
nacion
á
su
ruina.
sublime recibieron una verdadera organizacion mi- ta con su escuela primaria.
dano convendrá en que no se pertenece á si mismo; trepan sobre los cadáveres, y no se da cuartel. Por
La falta de energía en los Gobiernos para oponer·
&gt;)En efecto: en estos ti-empos en que todos los ciulitar, el shakó adquirió el tamaño más grande _coque pertenece á su patria, y sólo á su patria, y cla- fin, el enemigo desmaya, y los asaltantes se apodese
á
las
exigencias
de
los
partidos,
ha
producid~
e~
nocido; pero, á pesar de su exagerado peso, no im- dadanos Miles para el servicio tienen e! imperioso
ro está que, comprendiéndolo, estará interesado en ran del pueblo.
Espafta,
durante
el
periodo
de
sus
discordias
civi~
pidió que aquellas tropas recorriesen, de victoria en deber dr acudir á las filas, en caso de peligro, para

viendo un mes y otro en medio de aquellas selvas
vírgenes en que las ceibas colosales, los mangares Y
los plátanos, palmeras y caimitos entretejen con
sus pobladas y mÍlltiples ramas espesa bóveda de
follaje; los que han visto surgir al enemigo avizor,
en los momentos que ménos po::lian esperarlo, y en
cambio han cruzado sabanas y bosques, vadeado
ríos y trepado á las altas cimas sin poder hallar sus
guaridas, ni tropezar con huella alguna de s~1 paso;
los valientes españoles que sin reparar en fatigas Y
sacrificios han contribuido á mantener en los días
de tremenda crisis la integridad nacional, esos son
los que pueden hacerse cargo del~ verdad con q~e
representa el dibujo que hoy publicamos en lapagina 515 una de aquellas escenas de la vida militar
en la manigua: el reconocimiento de un potrero, en
el que, ájuzgar por el rastro descubierto por la mirada investigadora del práctico, ha debido penetrar
momentos ántes una partida de mambises.
La guerrilla, observando cuantas precauciones
requiere lo arriesgado del servicio que ejecuta, se
aproxima á la propiedad, y despues que el comandante lo ordena, el negro gu,a,·diiro corre las trancas de la talanqu,~ra para dar paso á la fuerza. Este
es el instante escogido en el dibujo, y en justicia,
puede afirmarse que su autor, nuestro partícula'. Y
querido amigo el Sr. D. Manuel Peñu~las, ~a sido
-feliz en la eleccion del asunto y en la eJecuc10n.
Como podrá observarse, se trata aquí de un dibujo sin pretensiones, pero esto mismo realza su
mérito. Mucho hemos agradecido al Sr. Peñuelas,
ya conocido de nuestros favorecedores por otros
trabajos que ha publicado en L.\ !LUSTR.\CIOS ?llrLTT.\R, la atencion que ha tenido al remitirnos este
bonito dibujo, y le excitamos á perseverar en el estudio de un arte para el que reune condiciones por
todo extremo apreciables, sobresaliendo entre ellas
su buen gusto en el pens8.miento delos asuntos Y el
esmero con que procede al trasladarlos al papel.

victoria, la mayor parte del continente europeo.
Esta desproporcion de formas hizo que el soldado
lo empleara á manera de maleta, que, dividida en
varios compartimientos, constituía una especie de
caja de Pandora, con cepillos, jabon, calcetines, pipas y tabaco. A medida que sufrió varias trasformaciones disminuyó de tamaño, perdiendo sus excelentes condiciones para utilizarse en esta forma.
Consideramos de gran interrs el conocimiento de
todos los cubrecabezas usados en los ejércitos cuando su renovacion se hace cada dia más indispensable. Sin embargo, la opinion general de Europa se
ha pronunciado ya por el casco, de poco peso, que
reune grandes ventajas para resguardarse de los
rayos solares y de las aguas; en esta persuacion nos
inclinamos á creer que su empleo prevalecerá en
todos los ejércitos de Europa.
e
Para te~minar, citaremos, por órden cronológir.o,
los cuerpos que han usado en Francia e: shakó,
cuyos números aparecen rn el grabado.

517
Las divisiones del centro y del ala. derecha atraviesan el río por cuatro puentes á la vez, cayendo
sobre la linea contraria en una extension de tres
leguas.
Las baterías inundan de proyectiles el cerro artillado, y las posiciones de la derecha enemiga son
atacadas con brioso ímpetu por el flanco y el frente. Tres pueblos y un monte son objeto de la acometida, y al cabo se toman, perdiendo los defensores siete piezas. Pero el enemigo se rehace, y al
ver que se le corta su línea de retirada, precipitase
con decision sobre las posiciones perdidas. Ya es
tarde; los p~eblos y los edificios inmediatos al puente lian sido atronerados con singular presteza, y los
vallados y los muros se convierten en formidables
parapetos.
Retroceden los ypncidos, al tiempo que el artillado cerro cae tambien en manos de los vencedores.
Un movimiento general de avance se opera en el
ejército victorioso. Retirase el contrario. manttiniéndose aún amenazador; cae con la violencia del
rayo sobre una brigada que se adelanta, y la destroza. En esto, el ala izquierda de los triunfadores,
efectÍla un movimiento envolvente, corta de un
modo definitivo la linea de retirada del enemigo, y
le hace cambiar de direccion, empujado por la cabalferia, rompiendo su ejército y dividiéndolo en
dos partes: la una se retira en buen óruen, y la otra
se retira con preci pitacion á refut:farse en la vecina
plaza; mas acuchillados en su fuga los que acaban
de desbordarse, llegan hasta la fortaleza y quieren
entrar por las murallas, porque no caben por las
puertas. El pánico es terrible, y tanta la velocidad
de los derrotados, que 8Ólo dejan mil hombres prisioneros de la caballería; pero quedan ocho mil en
el campo, con ciento cincuenta y un ca1)ones, armas, pertrechos y banderas.
Los jinetes, en su persecucion, alcanzan al inmenso convoy que sale de la ciudad próxima, y en
el que van los tesoros del rey, la corte y sus equipajes, un tren de batir, cajas llenas de dinero, de
joyas, de vestidos, de telas, de manjares y de multitud de objetos. Aumenta la confusion de un modo
espantoso: se enredan los carros con los trenes de
artillería, piden gracia las mujeres y los niños, y
mueren los hombres atropellándose unos á otros;
infantes y jinetes forman una masa compacta en
deplorable hacinamiento, y los vencedores se distribuyen el botin, derramando las abandonadas riquezas sobre los cadáveres, y pisoteando los cuerpos de los vivos.
Los restos del ejército derrotado·escapan apresuradamente, sin poder salYar más que dos caftanes;
el mayor general pierde su baston de mando, y el
rey su carruaje lleno de alhajas y dinero, y ele interesantes papeles.
Así perdió José Xapoleon la batalla de \'itoria.
ADOLFO LT.ANOS.

MÁXIMAS
Nada al principio se hace tan perfecta, que el
tiempo, inventor de todas las cosas, no descubra
que aí"ladir ó que quitar.

X~brija.
Nada hagas sin pedir consejo, y despues no te arrepentirás.

Ecclesiastes.
No todos podemos ser sobresalientes en todo.

"Virgilio.
La más grave enfermed1d de un Estado es la que
se origina de la cabeza.
P. Jíariaiia.
Sólo es durable la fortuna que camina á. paso
lento.
Séiteca.

�LA ILUSTRACION MILITAR

___ - - - _ _ _ _ __

___...:.t=A:::....=IL_u_sT
_li_A_c_to_N_MI_L_
! 'l'_A_it_ __ _ __

- · -~- _ _.____ ~ --~ ------=-=--

PROYECTO DE UN FAROL HIGIÉNICO
P.\Rc\ DOR\IITORIO DE TROP.\

La fecunda actividad del general Salamanca se ha hecho notar desde el momento en que se
hizo cargo de la direccion de
Administracion y Sanidad Militar. Jefes y oficiales de ambos
cuerpos fueron comisionados para proceder al estudio de algunas reformas ya proyectadas, ó
de la iniciativa de S. E., y en
poco tiempo se han visto planteadas unas, en vias de realizacion otras, y aquéllas que por su
importancia ó por los obstáculos
surgidos para llevarlas á la práctica no han podido ser un hecho,
reciben constantemente el necesario impulso, facilitado siempre
por Ja incansable persev~rancia
de quien, al ocupar tan importante cargo, entiende como sagrado deber el procurar los mayores beneficios al ejército, con
economía del Erario, al par que
el progreso y perfeccionamien~o
de los ilustrados cuerpos que di·
rige.
Uno de los proyectos que actualmente se hallan en estudio,
se refiere á la dotacion de cocinas económicas, por cuenta del
Estado, á los cuerpos armadoa
del ejército, y á la adopcion de
los faroles para petróleo más á
propósito para sustituirá I_os_ que
reglamentariamente sumimSlra
el material de acuartelamiento,
y que se alimentan con aceite
vegetal.

519

De la competencia de los jefes
yoficiales de Administracion que
componen la comision nombrada
por real órden de 19 del mes último, puede esperarse confiada,
mente que no han de quedar defraudadas las esperanzas de los
cuerpos que con tanto agrado
han recibido la noticia de la mejora que representa; pues no es
ésta la primera vez que aquéllos
se han ocupado de estudios cuya __. ._ _ __
tendencia era la de procurar por
todos los medios posibles el perfeccionamiento de los servicios
administrativo -militares.
Nada podemos hoy adelantar
á nuestros lectores acerca de los
aparatos que es posible se ensayen: sólo sabemos que la comision está autorizada para la adquisicion de dos cocinas del sistema que juzgue más conveniente y económico, y que, en cuanto á los aparatos de alumbrado,
las primeras pruebas se harán
con las lámparas Qiientú, de Lieja, y fai·ol ltigiénico ideado por el
actual administrador del servicio de acuartelamiento.
Este aparato, que hemos tenido el gusto de examinar detepidamente, tiene por principal objeto el evitar los inconvenientes
que los faroles comunes presentan, relativos al desprendimiento
de gases deletéreos en la atmósfera de los dormitorios, y de la
evacuacion de humos en la misma. En este particular tan importante creemos que el autor
del proyecto ha conseguido su

•

PROYECTO DE ¡;:,¡ FAROL HIGIENICO p \R.\ DonmTORIO DE TROP.\

5

1:

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MODIFICACIONES HECHAS EN EL SHAKÓ QGE USÓ EL EJÉRCITO FRANCÉS DESDE EL ARO

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GIJO\.- :\.HC0

- - --

objeto á costa de un poco más de cuidado en el uso
del aparato, comparando el que hoy hay necesidad
de tener, con los faroles reglamentarios.
La luz que emite el farol higié1i~ se produce en
el interior de un tubo de cristal herméticamente
cerrado, y dispuesto entre dos cámaras puestas en
comunicacion por medio de tres tubos de metal que
sirven á la vez de armazon al aparato. Horadada en
forma circular la cámara inferior en su centro y
toda su altura, se da paso por el hueco resultante
al depósito de petróleo provisto de la boquilla y
mecha correspondiente. La boquilla se apoya contra la plancha circular que sirve de base o.l tubo de
cristal, y por el espacio que queda entre ésta y el
plano superior de la cámara baja, penetra el aire
atmosférico, atravesando por entre las ranuras de
una semi-esfera sujeta á rosca en la parte superior
del depósito de combustible.
La corriente de aire atraviesa constantemente
por el centro de la llama mediante la absorcion
producida por un tubo aspirador tronco-cónico que
va en el centro de la cámara alta, y en sentido vertical, por el que son tambien conducidos á dicha cámara los productos de la combustion, los cuales,
recogidos en gran parte por los tres tubos comunicantes, son dirigidos á la cámara inferior, en donde
se halla depositada una lechada de cal con el fin de
convertir en carbonato el ácido carbónico y procurar la disolucion del óxido de carbono que la atraviesa.
La cámara superior es cilindrica en el primer
tercio inferior, y tronco-cónicaenlos dos restantes,
llevando nueve ventiladores en aquél, merced á los
cuales se verifica. la tension de la corriente atmos.
fériea de abajo arriba. Está terminada por una ca-

peruza provista de un torna-humos, dispuesta de
forma que los que pudieran producirse queden depositados á su alrededor sin perjudicar ni entorpecer la combustion, ni causar opacidad en el tubo
dentro del cual se verifica, y en su base ó planta inferior lleva un resalte circular en donde encaja el
tubo de cristal por uno de sus extremos. Por último,
el plano superior de la cámara baja se co;munica
con el ambiente exterior por medio de varios agujeros, con el objeto de que los gases, ya enrarecidos
de la atmósfera de los dormitorios, puedan sufrir
igual trasformacion que los producidos por la combustion; medio higiénico mediante el cual se purifica aquélla, siquiera sea en reducido espacio.
La extension de la luz, hasta llegar á la penumbra, es de 15 á 16 metros de radio; por manera que
en las pruebas preparatorias que se han llevado á
efecto con un solo farol, se ha podido alumbrar, en
buenas condiciones, un dormitorio de 30 metros de
largo por 17 de ancho, resultando del ensayo fotométrico que la llama deljarol kigié1iico es equivalente á la de cuatro faroles de aceite recien encendidos y á seis de los mismos á las dos horas de arder sin limpiar sus torcidas.
Bajo el concepto económico, se hace constar en el
proyecto que no bajará de 8.000 duros la economía
que resultará al presupuesto con el empleo de este
aparato, en sustitucion de los faroles que hoy se
usan.
Nos complace en extremo poder dar cuenta en
nuestra publicacion de esta clase de estudios, que
representan un marcado interes en proporcionar al
soldado el mayor bienestar sin aumentar los gastos
de los aervicios, y nos permitimos rogará la junta
que de estas reformas está encargada, procure ter-

1791

AL

~-~,.._---~--l

1816

minar sus estudios en el menor tiempo posible,
para que, convertidos en órdenes dispositivas sus
dictámenes, puedan los cuerpos contar con dos reformas tan esenciales como son la mejor coccion de
los ranchos y un regular alumbrado, lo que indudablemente conseguirá con los elementos que la in dustria Je ofrece y el celo é interes por el servicio
que ha demostrado siempre el personal de los cuer•
pos de Administracion y Sanidad del ejército_.

LA EXPLORACION IRREGULAR POR LA INFANTERÍA
(Co1tclusio1t.)
Estos son los únicos medios prácticos de que ha
de servirse el jefe de una pattida; debiendo desechar los que en algunos tratados se enumeran,
porque, aunque muy ingeniosos, son complicados y
exigen útiles especiales. Los soldados de la JJartidri
mól)il trabajan con Jo que hallan en el país, tratando hacer de ello el mejor empleo.
Las destrucciones deben hacerse con ·rapidez,
porque el enemigo puede aparecer continuamente,
y una vez conseguido el objeto, se alejará lapartidff
evitando choques y combates.
Las retiradas de estos destacamentos son más peligrosas que los avances, pues el fuego y la detonacion de la dinamita difundirán la alarma, v el enemigo se pondrá en movimiento para b~scar al
agresor. A fin de desorientarle é inducirle á error.
se emplearán los cambios de direccion, las 'divisiones y las retiradas paralelas; pero si los per1Jeguidores logran alcanzar la pa1•tida, entónces se divide
en varios grupos p!lra escapar mejor, fundándose
para esto en el aforismo que dice que la rapide1.
eata en razon inversa del número.

�520

LA ILUSTRACION MILITAR

situacion engai1osa no debe prolongarse mucho
lidad no debe preocupar al comandante de ella,
tiempo (pues á lo sumo no ha de exceder de un dia,
sino que, al contrario, debe servirle de incentivo
ó todo lo más de veinticuatro horas), sin embargo,
para aguzar su ingenio á fin de buscar un medio
este tiempo que se ba ganado, es siempre muy pre- ·
hábil de salir ileso de la ratonera en que se ha me•
cioso.
tido.
Muchas veces estas requisiciones se emplean para
Cuando los medios de insinuacion no bastan, es
engañar á las poblaciones, á fin de que á su vez den
preciso emplear la fuerza si han de obtenerse los
falsas noticias al enemigo. Es este caso, el comandatos que se desean. En este ca.so, el jefe de lapa;-dante de la partida no se detendrá en el pueblo más
rechazando los e.JJploradores, arrojándosi; soórc la es- tida marchará con las mismas precauciones que se que para dar las órdenes, reparar las fuerzas de su
colta siii datle tie1;ipo para p1•ipa1·a,·se, sembrando el le han prescrito anteriormente, hasta llegar frente tropa y anunciar la próxima llegada de una gruesa
al sitio por donde desea penetrar en la cortina.
desórden y p,·oc1irando eii-oolcer el con1Joy.
columna, continuando en seguida la marcha, y
En cuanto la pr11·tida lo haya copado ó se apodere Una vez en él, dispone su fuerza como si se tratara cuando se haya perdido de vista, se retrocederá por
de copar una avanzada; cuan1o anochece cae sobre
de los almacenes de provisiones, recoge lo más imotro camino.
el enemigo por retaguardia, y si consigue arrollar
portante, y al resto se prendera fuego para que no
Por último, completa el número de las misiones
el punto adverso, penetra en la zona de seguridad,
comprendidas en el segundo grupo en que hemos
pueda utilizarle el enemigo.
hace las observaciones que necesita y se retira en
Como advertencia final respecto de las partidas
dividido las asignadas ~ las partidas móoilcs, la ue
seguida, ántes que se reunan los refuerzos y le perapoderarse por medio de un ¡;olpe arriesgado ue
1nóoiles ofensivas, ai1adiremos que son tanto más
sigan; teniendo en cuenta que la salida no ofrece
un general enemigo ó de un personaje importante.
eficaces cuanto ménos se sospechan, porque como
gran dificultad, porque el ataque de un puesto por
Los factores necesarios para esta operacion son el
el enemigo no espera el ataque de la infantería que
retaguardia deja abierta una puerta segura para la ardid, el secreto, la sorpresa y la emboscada; cuyo8
se halla léjJs, no toma precauciones contra sus ero•
medios quedan expuestos en el párrafo en que se
pres1s; circunstancia que da al que ataca muchas retirada.
Algunas Yeces se emplean las partidas móoiles
describe el modo de cazar ó copar una patrulla ó un
probabilidades de éxito.
para enviar noticias á otras cqlumnas que 6peran á
Analizadas las diferentes misiones que pueden
puesto fijo del enemigo.
mucha distancia, para saber á donde se encuen~an
La pa1'tida móvil defensiva no existo en absoluto,
confiarse á las partidas movilcs ofensivas, estudiaó para estableeer relaciones con ellas y vigilar el puesto que su misma índole exige siempre una
remos ahora las que tienen por objeto especial a i ·
espacio que media entre ellas. El peligro que cor- marcha ofensiva ó agresiva para apoderarse de una
quirir noticias determinadas. Si se destaca una
partida móoil para ir á compr(lbar la presencia ó ren estas expedicion, s es grande á causa de la hos- posicion que perjudique al adversario, completántilidad de los habitantes; pero puede evitarse no dose el papel que representa por un ¡¡.cto de resisausencia de fuerzas enemigas en ciertos lugares,
haciendo nunca alto cerca de poblado y tomando tencia ó de intimidacion; cuyo conjunto le da uu
debe el comandante de ella emplear el mayor disimulo, asi en la marcha como en sus observaciones, muchas precauciones con objeto de ase6 urar su carácter ofensivo y defensivo.
existencia. La marcha de la partida será irregular
A veces es conveniente apoderarse de posiciones
permaneciendo oculto en los bosques, mieses ó suá fin de desorientar al enemigo sobre la verdadera ó de pasos útiles mucho ántes de que aparezca el
bido á una altura para iorprender durante el dia
direccion; y como puede encontrarse cerca de una enemigo. Para esto se destacará una JJ«rtida mú1Jil
los movimient,) s del enemigo, y poniéndose en capatrulla hostil, tendrá el jefe gran vigilancia para que, por medio de una marcha larga y rápida, cum.
mino por la noche para u~var la_s noticias recoestar informado á tiempo y evitar un encuentro.
pla su cometido. Coa vez ocupada la posicion, pue.
gidas.
Con destreza, marchas largas y descansando en los de suceder que haya un combate si el enemigo tiePero alJrnnas veces no serán completas las notibosques, puede un oficial llevará feliz término una ne interes en conquistarla; pero si tal sucede, el
cias que puedan adquirirse desde los observatorios,
expedicion de este género, que no es tan peligrosa
jefe de la partida habrá tomado préviamente todas
porque el enemigo habrá tratado de ocultar sus
en realidad como á primera vista parece.
las medidas para resistir y continuar la defensa
maniobras y movimientos. En este caso, ~s ind.isOtras veces se envían partidas mócilcs á cortar basta el sacrificio completo del destacamento.
vensable llegar hasta la cortina de seguridad, insilas comunicaciones y á interceptar la corresponTambien se emplean las partidas 1;ióoiles do innuándose en su interior; lo cual puede conseguir&amp;•'
dencia y despachos del enemigo. Esta operacíon es fantería para apoyará la caballeria y mantener sus
de dos maneras: valiéndose de la astucia y de la
de un género particular, y por eso se requiere que
conquistas. En este caso, salen con ella, le siguen
fuerza.
el oficial que la mande tenga conocimientos espelo más de prisa posible, y se instalan en las posiEn el primer caso, recurre el comandante de la
ciales para poder descifrar y traducir cuantos dociones conquistadas, en las que organizan su re~:,partida á ardides ingeniosos, utilizando todos los
cumentos recoja. Pero si la 1iartida es muy numeaccidentes del terreno para disimular su marcha.
rosa, se agregará á ella un oficial de Estado Mayor, tencia.
Otra de las misiones que se confía á las partid.M
Obrará del mismo modo que los buques corsarios
á fin de que se dedique á los trabajos especiales,
cuando tratan de escapar de los navios de guerra,
móoiles es la proteccion de los conrnyes y la de lts
quedando las medidas tácticas á cargo del jefe de
de salvar las lineas de bloqueo ó de deslizarse por
trenes; para lo cual se ocupan las avenidas por
la expedicion; porque ~egun el art. 28'2 del reglaentre las escuadras; teniendo presente que el éxito
donde se teme un ataque, y con objeto de no emmento de campal'la, á los jefes y otf.ciales de Estado
depende "de la intrepidez, de la futiliddu de inplear mucha gente, se buscan los nudos que abran
Jfayo,· corl'espoiide la delicada tarea de i-ecoger, centi-avencion, del conocimiento del pais y del enemigo,
todas las comuoicaciones.
del secreto que se imponga y de la rapidez de la lizar, c01ifro1itar, depw·a1· los fodicios y noticias q'IU
Las partídas rnó1Jiles son ventajosas para la defen ·
ha,i de trasmitir rápida y directa;neíite al cuartel 9emarcha. La noche le cubrirá con su oscuro velo y
sa de las lineas férreas y telegráficas. No deben es1ie,·al.
calonarse las fuerzas sobre el camino, sino que
la velocidad le sustraerá del peligro.
Las disposiciones que deben adoptarse para obúnicamente se ocuparán los puestos principales,
En ciertas circunstancias tambien podrá martener buen resultado, se reducen á ocupar un pun- dedicándose el resto de la fuerza á ur.a defensa
char durante el dia á traves de los bosques, mieses,
cercas, arboledas y jardines; pues deber del jefe es to céntrico, tendiendo desde él una especie de red móvil é intermitente. Las partidas que se consagren
oculta-rse continuamente y no moverse de dia en por medio de pequeños puestos, con objeto de vi- á este servicio han de marchar incesantemente
terreno descubierto. Estará siempre con ojo avizor gilar todas las direcciones y ver venir á lo léjos. Al para registrar el país y ahuyentar al enemigo.
Hemos terminado nuestro humilde trabajo, en el
y se detendrá con frecuencia para observar por to- mismo tiempo se prepararán emboscadas cerca de
dos lados. Si divisa al enemigo, se oculta y le deja los caminos para echarse encima del que transite
cual creemos haber expuesto con la amplitud posi~
pasar; luégo se colocará en un buen puesto de ob- de noche, siendo excelentes puntos de espera los
ble, dada la índole de esta Revista, la doctrina Y
se1 vacion para estudiar todos sus movimientos, y desfiladeros, las alturas situadas entre dos caminos procedimiento de ejecucion relativos á la exploracuando quede el campo libre, v~lverá á avanzar y las cercanías de los sitios de comunicaciones.
cion y sus servicios complementarios, cuando loa
Aunque hemos dkho que el secreto es factor
aproximándose á los puestos ho~tile3.
ejecuta la infantería.
Pero si el adversario descubre la partida, el co • importantisitno en estas operaciones, sin embargo,
CLEMENTE CANO,
mandante de ella ordenará una rápida retirada y algunas veces no sólo no será necesario, sino que
TENIENTE DE INPANTlUtÍA
desfilará. por la derecha ó por la izquierda; y cuan- la publicidad relativa contribuirá eficazmente al
do se vea libre, Yolverá de nuevo á dirigirse á su mejor resultado. Tal sucederá cuando no se pueda
objetivo por otro camino; practicando lo mismo atender á todos los caminos: en este caso, se preADVERTENCIA
siempre que no pueda ir directamente al punto sentará la 11artida sobre los puntos principales y
simulará allí preparativos de defensa. El enemigo,
marcado.
Se ruega de nuevo á. los seil.ores suscriiores del dia-,
Cuando el jefe lle h pa,·tida 11egue á un sitio con- apercibido de estos trabajos, enviará sus correos
veniente, esperará á que cierre la noche para mar- pcr otros caminos, en los que tropezarán con una irito de Casiilla la Vieja se entiendan para los pagot 1
char sobre uno de los puestos por entre los cuales fraccion de la 1iartida.
reolamaoiones oon nuestro corresponsal D. Ramon lail
Tambien confiase a las partidas móoile, la mision
desea pasar; en momento oportuno, simulará un
de preparar provisiones para la columna ó .la de Descalzo, Alférez del Batallon Reserva de V'alladalll~
ataque contra los centinelas, y en seguida se retirará á derecha é izquierda para eludir la accion de ir á imponer y cobrar requisiciones y contribucio- bien directamente, 6 por medio de sus represen\&amp;Jlleli
las patrullas que se destaquen, y miéntras que és · nes de guerra á un centro de poblacion. En estos habiliiados 6 pagadores, para no lastimar los i l l ~
casos es preciso aparecer fuerte para intimidar á
tas le buscan, se deslizará entre dos grandes guarlos.habitantes, lo cual se consigue colocando pe- de esta publicaci~n cou la demora en dichos paplf:
di is para observar á su gusto.·
Desde que la partida penetra en la cortina, 'p uede quei'los grupos en las alturas inmediatas, simulando
lJllp. de 8. Bablios, plaza de J~ Paja, '/1 Iadrld.
considerarse copada de hecho; ·pero esta eventua· avanzadas de una fuerte columna; y aunque esta

Tambien se ua á. las partidas m.ó,,iles el encargo
de copar los convoyes y de destruir los almacenes
de provisiones. Para llevar á cabo su cometido,
marchan con las mismas precauciones y rapidez
que hemos expuesto anteriormente para que el ataque sea, como dice el art. 402 del reglamento para
el servicio de campai1a, sMdto, impetuoso, por so,·presa, y, si es posible, sobre diferc,itts pu1ttos á la ocz,

REVISTA

•

20 DE SETIEMBRE DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2,0 -NúM. 36

Almirante, 2, quintuplicado.

SUMARIO
GRABADOS: Excmo. Sr. Teniente General D. Remigio
Moltó y Diaz-Berrio, Director general de la Guardia civil.-EI cólera.-Toledo: últimos honores fúnebrP.s al cardenal Moreno (dibujo de Lagarde).D. Cárlos Relvas.-Bote salva-vidas ideado por el
Sr. Relvas.-EI Dr. Koch.-Proyecto de monturas
presentado por el comendador Sr. Salvi.
TEXTO: Crónica, por D. Alfonso Ordax.-Excelentisimo Sr. Teniente General D. Remigio l\foltó y DiazBerrio, director general de la Guardia civil.El cólera.- Toledo: Honores tributados al cadáver
del cardenal Moreno.-Silla-Salvi.-El regreso
de Juan Sancho (cuento), por D. Manuel Diaz y
Rodriguez.-Estudios históricos: Orden militar de
Alcántara (continuacion), por D. Angel Alvarez de
Araujo y Cuéllar.-Cárlos Relvas.-Bote salvavidas.-El Dr. Kocb: la salud pública y preservativos.-Epigramas, por D. C. de Alvear.-Bibliografia.-Dos perlas, por O.-Anuncios.-Correspondencia con los suscritores.-Sobre cubierta,
por D. Eduardo de Palacio.-Variedades.-Obras
de D. Emilio Bonelli.

CRÓNICA
Francia no tendrá necesidad de bloquear
los puertos llamados celestes, porque ya ha
dispuesto China que se cierren todos los pasos
de los ríos. El comercio ganará poco con esta
medida, pero el tradicional sistema de incomunicacion con Europa será respetado.
En el caso de tomar la ofensiva, China dirigirá sus operaciones por las fronteras del
'fünkin. Esto insinúa la prensa inglesa con
profunda intencion, porque el ejército que
ocupa aquel territorio es muy reducido; no
tiene caballería para. el servicio de vigilancia,
y se ha hecho pública la declaracion del ministro de la Guerra ante la Comision parlamentaria del Tonkin: el general Campenon
manifestó que no podía destacar del Eljército
permanente más de 6.000 hombres. Por esto
pronostica un diario inglés que Francia se encontrará con cinco cuerpos de ejército inmovilizados y la mayor parte de su armada retenida á gran distancia, por los asuntos de
China y Madagascar. Malo es, en efecto, que
la cuestion Madagascar haya coincidido con
la del 'ronkin; pero Alemania no ha realizado
aún su exaltacion á potencia marítima, y aun•
que tampoco tiene Francia dispuesto el material necesario, sus fuerzas navales en Europa
no quedarán debilitadas hasta el punto de justificar las inquietudes de Inglaterra.
En cuanto al Ejército, todo se reduce á me•
didas de prevision y gastos que Francia no
suele regatear en empresas de prestigio y seguridad nacional. El cuerpo expedicionario
~

del Tonkin puede duplicarse y áun triplicar- comerciantes griegos, se supone á Kartoum en
se, no retardando cinco meses en cada afío la poder de los rebeldes. El ministro egipcio
llamada á banderas de la primera porcion del Abd-el-Kader .cree que las tropas inglesas ten•
contingente general, y dando la instruccion drán que librar con los rebeldes cuatro bata1
suficiente á los exentos del servicio. Estas y llas por lo ménos: en Abu-Hamed, en Berber,
otras medidas análogas ocasionarán gastos, en Shendy, y ante los muros de Kartoum.
En las negociaciones sobre los asuntos de
pero así el plan de movilizacion no será desconcer110.do, que es lo que parece preocupar Egipto, los Gabinetes de Viena, Berlín y San
al 'IIlinistro de la Guerra. Para los refuer- Petersburgo parecen haber llegado á un
zos de caballería podría recurrirse, dice un acuerdo.
periódico francés, á los spahis. La prensa poEn Francia se está organizando un gran
lítica hace tiempo que viene encareciendo las
tiro
nacional, y en Rusia se ha ampliado con•
ventajas de utilizar en las guerras coloniales
siderablemente
esta instruccion, la más esenlos indígenas. La anterior proposicion satisfa•
cial
en
el
arma
de
'infantería. Por el nuevo rece por completo estas indicaciones. En su virtud, los cipayos de la India podrían suplir glamento ruso, el oficial destinado á las escuelas de tiro tendrá que hacer estudios teóricos
tambien la falta de tropas de marina.
y prácticos muy extensos, pero en compensaEl emperador de Rusia está en Polonia, cion disfrutará la mitad de sueldo más que en
y ha visitado la iglesia católica, concesion im· el regimiento, y plus de alojamiento y mesa,
Durante el período de los trabajos de camportante, porque equivale á reconocer á aquepo, percibirá un plus de 5 pesetas, si es jefe,
lla religion como la del país. Inaugura, pues,
el Gobierno ruso una política de conciliacion y 2,50 si es subalterno. Las clases de tropa tienen tambien asignado un plus de 45 céntimos
con los polacos.
El emperador de Rusia ha celebrado una de peseta. Al fin del curso, los alumnos de
entrevista con los de Austria y Alemania. Es estas escuelas percibirán una cantidad equivamuy probable que su principal objeto haya lente al haber de cuatro pagas mensuales en
sido tambien la cuestion polaca, porque el con- sus respectivos empleos.
Aquí apénas se hace uso de este sistema de
de Dniednszyski, diputado del Reichsrath, ha
gratificaciones
pe.ra los distintos casos de c_o.:
dicho en una reunion electoral qÚe la Galitzia
mision
especial,
más ó ménos importante.
austriaco-polaca debía ser considerada como el
Con
cierta
prudencia,
éste sería el mejor
núcleo de una futura Polonia reconstituida.
Esta tendencia se acentúa y se protege mucho medio de estimular y dirigir aptitudes diversas
en Austria, pero el Gobierno aparenta ig- á fines de interes profesional. Porque pretender formar sabios ú hombres excelentes en
norarla.
Sobre la conferencia de los tres emperado- cualquier sentido, por el sistema del endures, continúa la misma reserva. Un diario ruso recimiento ó las privaciones, es exponerse á
ha dicho que sólo se trataba de revistar el ejér- muchos géneros de perturbacion social, tras
cito; pero la presencia de M. Giers no permite larga época de estériles sufrimientos individuales.
dudar que hay un objeto político.
No hay que atribuir ni á la guerra, ni á las
malas cosechas, ni á los efectos económicos de
la abolicion de la esclavitud, la situacion actual de Cuba, sino á la deuda, anterior á la insurreccion separatista. Esta deuda, dice un colaboradorde ElProgreso, esnacional, no local,
puesto que la mayor parte de los acreedores de
Cuba están y han estado siempre fuera de este
país. Si no se la reconoce oficialmente aquel
carácter, yno se hace en seguida el tratado con
los Estados-Unidos, en Junio próximo la situacion general económica será de todo punto
inso:!tenible. Tal es la opinion más generaliza.
da en este punto, pues la amortizacion de billetes es una medida muy conocida ya por su
Ya está en el Cairo la expedicion Wolseley, ineficacia, y áun sus efectos activamente negaSu objeto inmediato es salvar á Gordon; pero tivos.
Nos explicamos así el estado angustiosísien una carta de Berber, firmada por conocidos

El rey Humberto ha salido de Nápoles. El
cólera alU decrece, pero sus cifras de invasion
son todavía desoladoras. Por esta causa, las
autoridades de gran número de pueblos continúan produciendo al Gobierno sérios conflictos administrativos. Muchos alcaldes se
niegan á cumplimentar las órdenes de suspension de cuarentenas y otras medidas vejatorias. El sindicato y junta de Messina ha dimitido. Los sicilianos se obstinan en rechazar á
todos los viajeros del Continente. El Gobierno persevera, no obstante, en derogar las disposiciones cuarentenarias que había decretado
en las fronteras de Suiza y Francia.

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.

LA ILUSTRACION MILITAR

.

~

de cigarros de papel, ademas de la· comida ordin iria.
-¡D. José! le dije, mirándole de hito en hito: has
encontrado un competidor temible. Vamos á ver si
Je sobrepujas.
·
Al dia siguiente, D. José puso en la mesa una
gallina asada.
-¿Cómo te las has compuesto, le· pregunté lleno
de admira.cion.
-Puz como el otro, zeflorito; robando.
Desistí de la competencia, porque D. José hubiera
sido capaz de robar un templo para darme de comer por dos reales.
Era útil para muchas empresaB; sabia dar una
carta á cualquiera seflorita en presencia de su mamá y de toda la corte, sin que ni la se~orita lo notara; hacía equilibrios sobre catorce sillas en las
tertulias cursis y tocaba el jlageolet con una afinacion que producía calambres.
Teníamos una gata que era la nii!a mimada del
pabellon. Un dia estaba D. losé pelando tubérculos
con una navaja de Albacete de lengua de víbora y
siete muelles, se le acercó la gata, y él la rechazó;
la gata enserió las uflas, y él respondió con la navaja,
causando á la favorita una herida de medio centímetro de profundidad y dos de longitud. Me enteré
del caso, tomé dos sables de madera, di uno á don
José, y le dije:
-Defiéndete; aquí no, hay ya subordinacion ni
disciplina, ni amo ni criado, sino dos caballeros que
se van á romper las parices por la gata.
Don José temó el sable, y se defendió bárbaramente; á cada palo que reci.bia, derramaba una lágrima.
-,Lloras por los palos? le preg¡mté.
.
-No, zefló, me dijo; 1oz paloz no me duelen; lo que
me duele ez que zu merzé quiera máz á la gata.
Esta fué la primera vm que le tenté las costillas.
La segunda, con motivo de una desobediencia: estábamos en los pabellones del cuartel del Príncipe
Pío, en union de tres oficiales con sus asistentes.
Tenían órden los machacantes de no dejar nunca
solo el pabellon. Una noche, á las nueve y media,
·vol vi al cuartel, llamé á la puerta de nuestra morada y no me contestaron; rompí un cristal de la ventana, entré y no había nadie. Púseme en acecho
de tras de la vidriera, y á poco llegaron · en amor y
compai!a los cuatro· asistentes, con una botella de
vino, una carga de uvas y otra de pan; tomaron
asiento delante de la puerta, sobre las baldosas del
comedor, y se dieron á la conversacion y á ~a manducatoria con un regocijo que trascendía á medios
pelos. Al olor de,la festividad fueron llegando nuevos comensales; dos asistentes, luégo tres, despues
uno, cinco ... Llegaron á reunirse 19 contertulios.
Todos hablaban mal de sus amos, ménos D. José, que
comía y no haplaba. De improviso la puerta se abre
y aparezco yo con una gumía en la mano vengadora: el espanto fué general, y la dispersion rapida y
completa; hubo hombre que andaba á gatas,porque
no tuvo tiempo de ponerse en pié; uno se bajó al
patio por las columnas que sostienen los corredores,
otro se quedó colgado de la barandilla, y los demas
rodaron por la escalera hechos un racimo. D. José
tenia la boca llena y no pudo correr tanto como
necesitaba; recibió un golpe de plano que le cogió
desde la rabadilla hasta la nuca.
Fué el último gol pe. Pocos dias despues recibió la
licencia.
Vino á despedirse, me miró abriendo mucho los
ojos, y me dijo:
-Zeflorito, zu merzé ez mi pare.
-Gracias, hombre.
Don José rompió á llorar y continuó diciendo:
-Zeflorito, zu mercé ez mi mara.
-Basta, hombre, basta.
-Zeilorito, yo me reengancho zi zu merzé quiere
que le zirva.
-Gracias, José; pero voy á un provincial y no
puedo tener asistente.
-¡Zeflorito! ...
-Anda, hombre; tienes padres que te aguardan
con impaciencia, tienes novia que te espera para
casarse... debes ir. Yo no puedo ser tu amo, pero

soy tu amigo. Me escribirás y me contarás todo lo
que te ocurra ... Toma estos pendientes para que se
los regales á tu Soledad.
-¡Zeflorito! ...
-¿Qué quieres?
-;Déme zu merzé un abrazo!
.
Se Jo di con todo mi corazon. Él echó á correr, y
yo me vol vi de espaldas bruscamente ... derramando lágrimas.
ADOLFO LLANOS,

.

LAS i.EGATAS EN SANTANDER.
El grabado de la página 495 contiene los dos barcos que han obtenido premio en las regatas celebradas en Santander el 29 de Julio último. Es este un
ejercicio muy útil, á la vez qne una ·fiesta agradabilisima. El club de estas regatas internacionales
había repartido con profusion elegantes prospec-tos, y la fiesta 'había. adquirido por esto y por su
buena direccion un carácter de interes que nesuelen despertar todos los sucesos, de índole analog¡,
en provincias. Así es quti el Sardinero so vió literalmente co(lcurridísimo, y los menores detalles de
este certámen marítimo fueron acogidos y celebrados con grandes muestras de satisfaccion. El jurado que adjudicó premio á las embarcaciones de
este grabado, está formado por los seflores comandantes de Marina, primero y seg undos, D. Leoncio
Rivera, D. Fermin San Miguel y D. Daniel Anavitarte.
Hé aquí los nombres y las -circunstancias de las
. embarcaciones inscritas para el certámen y que en
él tomaron parte:
·
Balandras Chirta, 6 toneladas, y lúontcbello, 7 id.
(Bilbao); .Cuco, 12 id.; Anita, 10 id.; A1ia-Marta, 5 id.;
Marina, 1 1/ 2 id., y Sfreno, 1 1/ 2 id. (Santander).
Concurrieron ademas tres ó cuatro vapores llenos
de aficio.nados, y multitud de lanchas á. vela y re •
roo; y todas las alturas y cercanías del semáforo y
Sardinero se coronaron de espectadores, que demostraron aficion decidida á esta clase de fiestas.
A las tres y media, y previa serial, desfilaron por
delante de la primera boya'las embarcaciones en el
órden siguiente: Ckirta, Cuco, A1ia-María, Sirena,
lúari,w., A1iita y .Mo1itcbello; el viento reinante era
N. E., fresco, con bastante marejada, por lo que los
patrones arrancharon el aparejo coriveniente, calando los mastelerillos y tomando un rizo á lamayor y al foque; el recorrido, en forma de triángulo,
estaba marcado por tres boyas, distantes entre si
una milla, debiendo las balandras dar dos vueltas
'c ompletas.
Desde el prinéipio de la regata, la atencion principal estaba puesta en los balandros Chirta y Cuco,
construido 'el primero en Inglaterra y el segundo
en Santander, antiguos rivales de otros anos, y
c_uyo andar excelente era conocido, y estas embarcaciones maniobraron con perfecta precision, siendo el andar del Cuco algo mayor, y sacando en la
primera vuelta. cuatro minutos á su rival; en la segunda vuelta perdió el Cuco una virada, y en este
contratiempo estuvo á punto de se,. alcanzado por
el Chirta, si bien conservó la delantera, terminando el recorrido total cinco minutos antes que su
contrincante.

BIBLIOGRAFÍA
La prensa. militar ha anunciado estos dias la próxima aparicion de una obra que se titulará .Breves
apuntes de Davao. Es una coleccion de datos de verdadera importancia para la ciencia. Irá ilustrada
con grabados del distinguido artista D. Constantino
Plá, y esta, en fin, á, nuestro juicio, destinada á dar
una reputacion seria en el mundo científico y literario á su autor, nuestro estimado amigo el comandante de infanteria D. Joaquin Cajol.
Investi¡iaoionea fllosófl.co-matemthioaa sobre
las oantidadee ima¡pnariaa.

Tal es el titulo de una interesante obra del hoy
teniente de carabineros D. Apolinar Fola Iguzvide
cuyo juicio critico exigiría de nosotros un espaci~

,.,··

bastante mayor del que podemos dedicarle en esta
seccion.
La especialidad á que el Sr. Fola se dedicó, exige
vigilias y una gran aplicacion. Esta parte de las
ciencias matemáticas ofrece dificultades insuperables en el estudio cuando al análisis y conocimiento de las obras modernas no pueden af!adirse nuevas teorías en absoluto que contribuyan á vulgarizar las ciencias, principio á que· obedecen en lamayoría de sus trabajos todos los ·verdaderos sabios
modernos. Por esta causa, el Sr. Fola toma por base
de sus Investigaciones las admirables t eorías, no
muy divulgadas, del Sr. Rey Heredia, desarr..,.
ol;,:¡lr,--,--....
do todo su estudio en los mismos principios e la
obra de este ilustre matemático.
Esto, que pudiera considerarse como un plagio,
fiene, sin embargo, extraordinario m érito. Demuestra. en el autor de las Invcsti,gacious jilosóff.co-matemltticas de las cantidades imaginarias una aplicacion
grande y condiciones no comunes para el estudio
de los más intrincádos problemas de las ciencias
exactas. Así lo reconoció la Academia de Ciencias
exactas, fisicas y morales, al dar en 2 de Abril
de 1883 el siguiente informe sobre la obra del seflor
Fola:
·
«Academia, etc ...-Este trabajo compone sólo la
primera parteó seccion de la obra que el autor s_e
propone publicar sobre el mismo asunto, y en él
presenta el Sr. Fola una excelente exposicion, verdaderamente filosófica y matemática, de la naturaleza é interpretacion de las cantidades llamadas
imaginarias, etc., etc... La Academia ha visto con
tanta complacencia el libro del Sr. Fola, que no titubea en manifestará la superioridad que considera digno al autor de ser au:¡;iliado ta1i eficazmente
comci Jo permitan las prescripciones del real decreto de 12 de Marzo de 1875, con el objeto principalmente de que pueda publicar la segunda parte ó
seccion de su obra, que, como de ciencia pura, tendrá pocos lectores, y que ha de tratar de la representacion analitica de las lineas en el espac,io; porque si, como es de esperar y de desear, la segu11da,
parte es de tan siiJ,gular merito como la pri1ne1·a, la.
Academia cree que.la obra de Fola dará gra,i rep~
tacion á su autor y 1umor á la pat1·ia, etc., etc .... ))
La direccion de Instruccion pública, en vista de
este dictámen y de haber merecido el Sr. Fola que
la Academia le nombrase miembro corresponsal
suyo de la clase de nacionales, concede tan sólo
protccci01i moral á quien da tan gallardas muestras
de inteligencia y,i¡.plicacion. Pero esto no debe desanimar al Sr. Fola; por el contrario, conociendo la
f'Orma y medios que es necesario emplear para ob·
. tener de los centros oficiales la proteccion á que es
acreedor, debe este abandono servirle de estimulo
para demostrar que en este ejército, tan mal apreciado por la generalidad, hay elementos valiosos
y apreciables.
De este modo logrará el Sr. Fola justillcar nuestros placemes y hacerse acreedor al agradecimiento de sus compafleros.

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0

REVISTA
LITERARIA, CrENTíFrcA Y ARTísTrcA
.ARoV

CRÓNICA

SUMAHIO

•

CORRESPONDENCIA CON LOS SUSCRiiORES
D. F. III. R.-Pozoblanco.-Recibidas 15 pesetas.
. D. F. F. P.- Reus.-Id. 9 id.
D.111. F.-Pamplona.-Id. 9 id.
D. F. R.-Acho.-ld. 7 id.
D. J. S. S. M.-Irún.-Id. 7 id.
D. J. L. C.-Medina del Campo.-Id. 5 id.
D. R. S.-Astorga.-Id. 4,50 id.
D. A. A.-Tarragona.-Id. 6,00 id.
D. .M. V.-Zaragoza.-Id. 9,00 id.
D. P. A.-Badajoz.-Id. 9,00 id.
D. A. C.-Almendralejo.-Id. 9,00 id.
D. F. R.-Rivadabia.-ld. 13,50 id.
D. N. H.-Salamanca.-Id. 6,00 id.
D. A. A.-Belchite.-Id. 9,00 id.
D. P.~. B.-Balaguer.- Id. 6,00 id.
D. V. J.-Barcelona.-Id. 6,00 id.
D. E. G.-Sevilla.-Id. 4,50 en ·sellos.
Imp. d• 8, Babtñoa, plan de la P,,Ja, 71 Madrid,

MADRID

GRAB \DOS: Pontevedr,i: castillo de Sotomayor, propiedad del Excmo. señor marqués de la Vega
de Armij.&gt;.-Patron de barca.-lmpresiones estivales (dibujo y g rabado de D. Sev~ro J ust).-La
escuadra francesa en el puerto de Fu-Tchu.Ferrol: vista ex teri11r del di&lt;¡:!t: de la Campana.Yista interior del mismll dique.
TEXTO: Crónica.-El cas!illo de Sotomayor.-Patro·n
de barca pesc1dora.-Impr~siones estil'áles - La
escuadra francesa: en el puerto de Fu-Tchu.-El
dique de la Camp1n:i en el Ferro) (dos graba_dos).-Acuartdamien fo permanente de las tro- •
pas (sistema de pab,•llones •aislados), por don
Eduardo deLabaig. c01onel comandante de Ingcnieros.-Estudios· hist;,ric¿s: Orden militar de
Alcántara (con ti:macion),porD. Angel Alvarez de
Arauja y Cuéllar.-Génáo epistolar de verano,
por D. A. R. 'J'.- Advert,•ncias.-Anuncios.-Sobre cubierta, por D. Eduardo de Palacio.-Y~r
dade~.-Obras de D. Emili,) Bonelli.
---&lt;&gt;oc&gt;-

NúM. 36

por el número qe sus barcos, sinQ que h~y
por hoy será en el mar más fuerte que Inglaterr~, porque el estado de los asuntos de
esta nacion la obliga á repartir su flota en
el Mediterráneo y en puntos diversos y muy
distantes.

La guerra entre .!!,rancia y China es ya
inevitable. Es cierto qua el embaja~or chino no se ha retirado de París, pero en la
rada Taku se ha prohibido lá entrada de los
buques franceses y se hacen grandes prepaEsta emulacion de Francia con Inglarativos para defender la embocadura de terra en materias de marina, se explica muy
Peiho. Por su parte, Francia ha empezado bien por el furor colonial que se ha apodeya el bombardeo de Fu-Tchu. Posible es, rado rec~entemente de nuestros vecinos, y
·sin embargo, que ante la actitud resuelta que merece más atencion de la que nosde Francia el Gobierno chino capitule, y tal otros ordinariamen\e.le prestamos.
vez á un primer movimiento en este senti~
Entre otros motivos de rivalidad colonido se deba la órden que ha aplilz~do la re- zadora, citaremos un pleito que está muy
tirada del representante chino en Parí&amp;.
próximo á una vista definitiva. Trátase de
la anexion de las Nuevas Hébridas. LascoDel Sudan no hay otra noticia que la de lonias inglesas de la Australia no cesan en •
haberse marchado á.. las -órdenes del Mahdí sus excitaciones al Gobierno inglés para
los principales jefes de la provincia de Ka- que se apodere de este archipiélago. La
sala, por no ser anexionados á la Abisinia. opioion en Francia excita tambien al GoEn cuanto á Suakin, continúa siendo objeto bierno á esta anexion. Pero Francia é Inde pertinaz ataque por parte de Osman- glaterra se lo habían prohibido i:ecíprocaDigma.
. mente. Hay, pues, un obstáculo de autorizacion: Francia no puede anexionarse ese
Francia está construyendo catorce gran- territorio sin el consentimiento 'de Inglades. buques y ~cho pequefl.os para la de- terra. Mas ésta se ha apoderado de las Infensa de las costas. Contará, pues, en breve dias, del Zululand, de Chipre, de 1.!;gipto,
con·treinta naves, de las cuales dqce s~rán de la Nueva Guinea y otros muchos terride primera clase. Treinta y dos buques de torios, para cuya ocupacion cae· ahora en
combate tiene Inglaterra, pero sólo uno de la cuenta Francia que t~nía los mismos tí
ellos puede ri':'alizar en fuer~a c~n los doce t~los. Ciertamente, como que hasta la fenavíos frances~s. La Gaceta Militar de cha, en politica colonial, DO se han presen.
Alemania dice que en fuerzas navales In- tado otros que los de la sorpresa y la
glaterra ocupa el primer lugar, Francia el fuerza.
aE'gundo, Alemania el tercero, Italia el cuar•
. Pues bie~; Francia quiere rambiar de
to, Rusia el quinto, Austria el sexto; pero táctica, y en este punto concreto aspira á'
á poco que Francia complete sus trabajos enmendar la inexplicable omision emitida
· de reorganizacion marina. no sólo habrá en 1853 por ei oficial encargado de ocupar
1 que adjudicar .á Francia el primer puesto
la Nnev11. Caledonia y sus dependencias, no

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incluyendo entre éstas el archipiélago de fas
Nuevas Hébridas. Y como todos estos conflictos de interes co11- Inglaterra podrían abocar
á' un caso de trascendental contradiccion,
Francia hoy, por uno de esos movimientos
imprevistos de las cosas humanas, está á punto de olvidar ó aplazar al ménos, su principal cuenta con Berlín,· y todo parece ahora
más-bien brindarla una ocasion de imponen. te engrandecimiento naval si acertase á parar
el desenvuelto giro de la flota inglesa, tan
indiscutiblemente considerada largo tiempo
como el gran autócrata de los mares.

LA ~LUSTRAOION MILITAR

LA ILUSTRACION MILITAR
masitas de los soldados. Vinieron luégo los
licenciamientos de 1880 y siguientes, y ascendió el total de alcances á lOQ.000 pesos. No había metálico para abonarlos, y se
recurrió al fatal sistema de lib·r amientos á
cuenta de devengos sucesivos. Est.os libramientos se dedujeron del importe de los ex·
.t ractos, y los cuerpos no pudieron ya entónces cubrir el importe de las pagas de jefes y oficiales y las sobras de los soldados. El ·
rancho y ropa nunca pudo pagarse por completo, y se aumentó así en cada mes la deuda
de los ciierpos en cantidades considerable~.
Vino luégo la ley de l9 de Julio de 1882,º
prohibiendo que· se expidiese libramiento al•
guno á pHgar en metálico por cuenta de ejercicios ai;iteriores. La situacion de los cuerpos
empeoró, por tanto, extraordinariameti'te, toda
vez que ya no podían tener ni la esperanfa de
pagar sus deudas con lo que ya tenían perfecto
derecho á percibir. Sucediéronse nueyos licenciamientos, y los cuerpos tuvieron que pagar
en metálico. alcances que no pereibiráu sino
en papel de la Deuda. Su situacion fué ya insostenible, X hubo que optar entre pagar los
crédifos de los militar~s que residen en la P~nínsula, dejando sin comer ni vestirá los que
sirven actualmente en Cuba, ó viceversa. Tal
es el estado de la cuestion, que no puede re. sol verla el capitan general con el presupuesto
militar vigente, sino el Gobierno. .

El texto de las nuevas reformas ultramarinas pone de relieve lo que tantas veces hemos
dicho respecto á los abusos y desconcierto de
aquella administracion. En el decreto de con. donacion de débitos, se dice precisar lo que
se debe á la Hacienda por t1·ibutacion, pues
al cobrarse los tributos no se hacía en los libros el cqrrespondiente a~iento. Y luégo ~e
echa culpa de todo á la guerra; pero si había
tiempo para cobrar, ¿cómo no lo había en el
mismo acto para hacerlo constar?
Análogas consideraciones son aplicables en
cuanto concierne á los billetes del Banco Espafíol; y aunque reconocemos que las causas
más principales de la crisis ·de Cuba son el
desnivel de su presupuesto y la carencia, de
mercados para sus productos (sobre todo el
azúcar), no nos i;ansaremos de exigir una
SS: MM. son objeto en la Coruíía de iguales
gran escrupulosidad en la eleccion de funcio
narios, y un grari. dgor para tpdo acto de im- muestras de a_gasajo que las que vienen obteprobidad ó notoria ineptitud administrativa. niendo en su excursion veraniega por las proFuera de esto, la mejor refotma y la que, vincias. Pero no parece que agradan al Rey las
dado el tono en que sobre este punto se ex- formas teatrales con que le festejan los Ayunpresa Las Novedades, de Nueva-York, parece tamientos, los gobernadores y las personas
más fácil, es la de ·acelerar el proyectado con- · que vi ven y medran al abrigo de ciertos sis venio co~ercial con los Estados-U nidos. -8i temas de adulacion. El Rey quisiera-sorpren por este medio se obtuviese ·una gran rebaja der á sus pueblos en el aspecto ·ordinario de su
en los altos derechos que allí pagan los-azú- vida, sin aparato ninguno de una fie-,ta y una
cares de Cuba, como realmente este artículo alegría que produce la may.or parte de· las veconstituye la base de la riqueza de esta isla, . ces un'triste contraste con el estado real de la
su movimiento, su expendicion, su mayor sa- poblacion, mísera y desgr¡¡.ciada: por la ignolida, produciría inmediatamente un aumento rancia y por la insaciable codicia de infames
apreciable en toa.os los ramos de la pro4uc- caciques.
¡Cuán justas y nobles son las quejas del
cion cubana.•
Rey! Si aquí supiéramos respetar verdaderaLa Gar:eta Unive1·sal ha sqscitado · una mente á ia autoridad, y .sobre todo á la autocnestion importantísima: la del estado de la ridad de un monarc~, deberíamos· empezar por
Caja de Ultramar, que no puede satisfacer las considerar como un grave delito el de mistifi·más sagradas obligaciones de la patria. Las car y desfigurar la verdadera situacion del
causas de este gravísimo hecho son muy bien país , próspera ó ad versa. No es así como se
indicadas por un inteligente colaborador de ayuda á sostener el prestigio de la primera. ins-.
titucion de un pueblo monárquico; . no es así
nuestro colega.
·
como se respeta y agasaja á la persona de un
Hélas aquí en extracto:
·
monarca
que recorre las provincias con él más
Los cuerpos de Cuba apénas tienen fondos
para cubrir sus necesidades del día; las exis- vivo deseo de observar su desenvolvimiento,
tenci'as de haberes, prendas mayores y entre- conocer sus necesidades, &lt;Jir sus qnej as, com tenimientos. son nominaleri, porque el numerá- partir, en fin, sus esperanzas ó sus temores en
rio que constituían se invirtió para atender al cuanto á las varias eveqtualidades de una
pago de deudas al comercio. Y se hizo esto de prosperidad ó una decadencia económica. La
tal forma, que miéntras un comerciante per- mayor prueba de respeto al Rey, como á cualcibía todo ó gran parte de sus créditos, otros quiera otra clase de autoridades, es la de recii1guardan todavía turno para cobrar. Asimis: birlas con sencillez j, seriedad; la de no hacer
roo, miéntras tal batallon no pagó nada, otros de su visita pretexto para interrupcion de tradistrajeron á este objeto más de 40.000 duros; bajos, corrida!l de toros, fuegos artificiales, baise dispuso, por tanto, dé un dinero que de· les, banquetes, versos y otras tantas manifesbió constituirse en depósito para formar las taciones ridícu!as, fastidiosas y__ -~? realidad

-----~-- -- - -- - - - -- - - - - - - --

irreverentes . .El objeto de todas estas fiestas es
ya conocido, y -parece increible que los alcaldes y gobernadores puedan suponer á nuestro
jóven é ilustrado MonarGa capaz Jb_ engaliarse con respecto al móyil principal de es'tosfestejos. Es que· así no queaa apénas tiempo
para enterar al Rey por informes sumarios
(pero que podrían estar bien dispuestos y pre,.
cisados) de todos los principales problemas de
subsistencia, higiene, industria, etc., que en
caqa poblacion espaf'í.ola son de una im~-=-cia extraordinaria. Y, últimamente, ¿no sería
mejor que la llegada del ·Rey se solemnizase
con la inauguraci01,i de alguna gran obra de
utilidad pública (traída -de aguas, tramvia,
carretera, camino vecinal, .alumbrado público)
ó una accio1:1 benéfica bien justificada? Porque
así no se daría el triste caso que cita un periódico con respecto al Ferrol. El .Ferro! que ha
recibido al Rey, era un foco de júbilo y de felicidad trastorna.dora; pero el Ferrol que ha dejado· e11=tey, es decir, el Ferrol de los dias anteriores á la régia visi~, es el Ferrol de un arsenal agonizante, de una crisis obrera gra vísima, de una escasez ; en fin, de recursos y un
sobrante de desdichas que las autoridades creyeron preferible cubrir de percalina y flores á
exponer al ReY. con la exactitud, con la fidelidad que era, por bien interpretado respeto, de
ineludible obligacion.
De n0ti&lt;:ias militares hay lisonjeros anuncios, que desearíamos ver pronto convertidos
en agradables hechos. Se dice que en breve
sabrá el arma de infantería qué uniforme se
a4opta definitivamente, tras tantos estudios y
ensayos. La .guerrera y el sable de 'tira~tes parece que oLtendrán la merec~da preferencia,
porque son evidentísimas sus ventajas bajo
todos aspectos. Dícese tambien que no tarda·
remos mucho en conocer las tan anheladas
reformas sobre mejoramiento de sueldos y
cuanto coucie'ine á procurar al oficial medios
de desempen.ar su mision con decoro y sin los
sac1ificios materiales que en la actui:tlidad le
desalientan y_abrumari. Tambien los sargentos
obtendrán grandes mejoras en su reenganche
por un beneficio que se _les adjudicará, en relacion con lós distintos grados de las demás
clases -de tropa.
En fin, ya está á la firms.. el decreto sobre
organizacion del cuerpo de Estado Mayor, y se
habla de la supresion del presidio de ,Ceuta,
de existeni:ia absurda en una ciudad llamada
á E&gt;jercer tan grao influencia en nuestra política con respecto á Marruecos.

EL .GAS.TILLO DE SOTOMAYOR
Esta fortaleza de la Edad ]l[edia, conocida tambien con el nombre de Castillo de .i1los, se halla situada en la provincia de Pontevedra, diócesis de
Tuy y partido j ud.icial de Redondela, · y está ~nclavada en el territorio de la orilla de Mos, á la mir·
gen derecha del rio Louro.
Al paso de los franceses por la villa, en la guerra
de la lndependéncia, se atribuye la destruccion de
algunos edificios notables que existían en l\Ios, sin
considerar otros considerables daflos causados en los
intereses agrícolas de su término; pero hoy se han
. reparado con exceso las pérdidas, y la poblacion
disfruta los beneficios sin cuento que les reporta sli
productivo suelo y su posicion topográfica.

Este castillo es, sin disputa, uno de los mejores
· elevado para residencia sel'\orial en toda Galicia, y
es un modelo acabado de aquel género singular.de·
arquitectura, peculiar de la· Edad Media, en que
tanto abundaron dichas construcciones. Propiedad
de l:i. poderosa familia de Sotomayor, qJie remonta
su_orí!!'en al afio 714, sufrió todas las vicisitudf's
que registra nuestra Historia-durante el per:iodo de
la Reconquisfa, miéntra¡l que Galicia se vió expuesta á las im·asiones de los árabes ó á las d'iscordias
ch;iles . de Leon primero, y de Castilla más tarde ..
Habiendo venido ·el castillo, por sucesion, á reconocer por su due1~0 al actual marqués de la Vega
_ _ _ _,..,....l~~ll:llrmijo, tan conocido como uno de nuestros más
eminentes políticos, ha sido conYenientemente restaurado, imitando en Jo posible la construccion primitiva, sin escasear su propietario sacrificios d¡
ningun género, que los amantes de las tradiciones
históricas están obligados á agradecerle.
En. dos ocasiones ha sido visitada por SS. MM.
esta soberbia residencia seflorial, proporcionando
ocasion á su dueflo para demostrar qtle si ciertas
costumbres de la edad pasada se han borrado al
influjo de la civilización, son siempre compatiblell
con el non}bre del progreso, la ca!:,allerosidad y las·
virtudes que enalt~cieron á otras razas.

PATRON DE LANCHA PESCADORA

-'

;,;o es seguramente el arte clásico espaflol el que
abunda más en ,pinturas y dibujos cuyos asuntos
se relacionen con la vida maritima, fecunda quizás
como ninguna: otra en dramáticos y conmovedo-:-es
episodios.
·
Ya sea porque nuestros más renombrados pintores nacieran ó se educaran lt'&gt;jos de las costas; ya,
lo que nos parece más verosímil, porque, atempe'rándose ~ las ideas de su época, los asuntos religiosos atrajeron con preferencia la atencion ele las flamantes. y famosas escuelas sevillana y ulenciana,
es lo cierto que desde Pantoja al Espal'\oleto, de Muríllo á Claudio Coello, y de Zurharán h¡¡.sta el naturali~ta y enérgico Goya, apénas se encuentra en la
abundante y rica coleccion de sus maravillosas
obras ninguna que se inspire en esci terrible ·elemento líquid9 que ocupa las dos terceras partes de
nuestro gl'Obo.
·
Sólo despues del renacimiento artistico del siglo
actual es cuando en Espal'\a adquiere seflalada preferenci~ la pintura . de paisaje y de género, que
presta sus in!&gt;.J)iraciones á los pintores de marinas;
. pudiendo asegurarse que, en eltperiodo que recorremos hoy, este nuevo aspecto del arte pictórico ha
llegado á su mayor apbgeo.
El Sr. Guisasola, autor qel precioso dibujo que damos hoy en la pág. 499, se distingue 1;ota blemente
en ésta que pudiéramos llamar su especialidad-. La
figura única del cuadro está perfectamente pensada: su fisonomía, su actitud, el traje-, revelan á un
viejo pescador de las costas septentrionales, en una
de esas horas en que los de su oficio esperan la llegada de viajeros con la calma que les es propia, y
en medio de esa majestuosa é imponente soledad á
que se hallan acpstumbrados. ·
Nuestros lectores, los que se hallen algo famiUarizados con estas escenas y con sus protagonistas,
comprenderán mejor poi' el grabado que por la ex-.
plicacion, la verdad de estas-a'firmaciones.

EL DIQ.UE DE LA CAMPANA, EN EL FERROL
rostros; el bullicio de las playas; el aspecto de los
e~tablecimientos balnearios; hs aficionPS del sport(Dos grabados.)
man y del velocipedista; las contrariedades de los
Cuando .escribimos estas -lineas, SS. l\lM. vbitan
viajes, y las diferentes fases que presenta el suelo,
la ciudad del Ferro! y su arsenal, uno de los tres
desde \)I amarillo dorado que ha entregado el fruto
que posee nuestra marina militar, pero que por su
que ha de ser el alimento del hombr&lt;&gt;, hasta el yerimportante posicion topográfica merece indudablede oscuro de frondosos árboles que despiden abun-.
mente figurar primero que los otros dos.
dante oxigeno para la renovacion $le la sangre; todo,
El viaje-régio nos da ocasion para ofrecerá nuei1en fin, c_uanto contribuye á dPpurar la mat~ria y
. tros lectores, en dos hermoRos grabados, la vista de
rohustecerla para sufrir los rip:ores del invierno.
lo más notl!-ble que en su recinto encierra dicho arEste cuadro, al parecer tan halagiieflo, no se halla
senal maritimo: el soberbio dique· llamado de la
exento de las naturales contrariedades de la vida.
Campana, una de las más grandes obras que se han
Los rayos abrasadores del sol, tan necesarios para realizado en nuestro país en todo lo •que va ·de
madurar los productos de la tierra, srn, en cambio,
siglo.
un cruel azote del hombre, obligado á sufrir á la
Este inmenso abismo de piedra nf~cta.la forma
intemperie sus efectos. y hasta el mortal :más favoelíptica, siguiendo las proporcion~s del casco rle 1111
recido por la diosa F~rtuna se halla rodead.o del cor·
buque. Tlno de los extremos comunica. cnn el mar
tejo de anímale• de toda espPcie, mortificacion de por medio de una compuerta. en firma de banco,
la humanidad, que de tán prodigiosa manera se
de aquí su nombre de banco-puerta, y es por donde
multiplica~ en esta época del ai'!o.
se llena el dique de ag.ua y entra. el buque que se
trata: de componer. Una vez dentro. se cierra her9
méticamente la comuQicacion con el JT111.r. y por mee
LA ESCUADRA FRANCESA EN FU-TCHU
dio de bombas de gran poder sP procede á la opera· Las relaciones diplomáticas f'ntre nuestros ~eci- cion de desocupar de agua f'l ~ique, hasta dejar el
no~ de allende el Pirineo y el Celf'ste Imperio, ad~ barco en seco, descansando la quilla sobre l!)sasienquieren de dia en día un aspecto ménos tranquili- tos de pif'dra y sostenido por grandes vigas que apozadoI'. Chil}a, confiada, sin duda, en la aparente yan ·en los costados del b11que y descansan en las
proteccion de Inglaterra, y no recordando las lec- gradas del dique. Como se ve, la teoría no puede
ciones que la historia de todos los tiempos, y espe- ser más sencilla. No lo fué tanto la ejecucio11, pues
cialmente la contemporánea, nos suministra res- el distil'lguido ingeniero de la Armada D. Andrl&gt;s
pecto á la garantía que deben in~pirar_ los consejos AYelinoComerma, encargado de ella, tuvo que plande la Gran Bretai\a; el imperio chino, rPpe'.imos, ha tear más de un problema y resolver más de una
extremado la resistencia . á las reclamaciones de ecuacion, ántes de.,er su pensamiento reali7.ado.
Francia, y esta nacion necesita, para. sostener deProyectóse el dique en 1869 y empezaron las
corosamente el hnnor 'de sus arma~. ejecutar un obras enl8i3, por administracion, con.tinuándose
acto de fuerza, que contribuirá á facilita;le la ma.: por contrata desde 1874, pero siempre bajo la direcnera de saciar sus ambiciosas miras.
ci,,n del mismo ingeniero..Mide 14;, mPtros de esNuestros lectores ~onocen las•diversas fases que lora, 2-1 de manga y 12 de puntal. La altura de agna ·
ha présentado este grave problema internacional sobre la piedra es de nueve metros cinco centídesde la ocupacion del Tonkin; la série intermina- metros.
ble de conferencias habidas para llegará un acuerl"na de las más curi'osas partes del dique es el
do respecto á la indemnizacion de guerra exig,ida
barco de puertas autpmático, que ofrece lá partipor Francia, y los metlios puPstos en juego á fin de
cularidad de ser el primér barco de hierro construiprolongar indefinidamente tan anómalo estado. En
do en Espai\a. Cuatro ranuras hechas en la esclula actualidad,'ante la resistencia del G¿bierno chino,
sa permiten colc,car el barco~puerta \)n cuatro di1\1. Ferry se ha vi~to oblig:i.d.o á ordenar al almiran- ferentes posiciones, distantes unas de otras alguteCourbet emprenda el bombardeo de Fu-Tchu. pro- nos metros.
cediendo á la ocupacion de este arsenal y á la del
Se verifica el achique por medio det dos turbinas
puerto de Ke:ung. Esta agresion Re considera por que funcionan en los pozos de la casa de bombas,
China como un casus !Jelli, habiéndose retirádo ya inmediata al dique, y las cuales bombas condude Paris el embajador de aquel vasto imperio.
~en el agua por unas galerías que rodean toda la
Rotas ya las hostilidades, Fráncia refuerza ·1a po- obra por debajo de las gradas, y que constituyen lo
derosa escuadra destinada á aquellos mares, que más importante de la construccion. Las bombas
representa nuestro grabado de la pág. 503; y entf-e fueron construidaq por la casa Renic, de Londres.
las tropas que componen el ejército e:...-pedicionario La máquina motora, de dos cilindros horizontales,
y de ocupacíon, se hallará pronto en aquellas aguas tiene fuerza de 12 caballos Y. extrae 3.000 metroi1
el contingente enviado desde Argelia.
cúbicos pqr hora. Teniendo el dique una capacidad
La escuadra, diseminada ántes entre los -puertos de 12.000 metros cúbicos, deben emplear!le en su
de Fu-Tchu, Kelung y Woosun, se cdmponen de _los achique total cuatro horas próximamente.
acorazados Bayard, Atlant1, La Galissonniére y
Se han inYertido en la construccion 47.7116 piés
Triompliante; de los cruceros. Estaiseg, Fillars, de sille~ía, y el coste total asciende á 25 millones
Chaufeau Renard, Ni.elly y La Perous•: de los cano- de reales; datos que demuestran la inmensa imporneros Aspic, Lectin, Lyn[J) y Vipcre, y de los avisos·
tancia de· esta soberbia obra.
Iba, Chesi, Volta., Pai·seoal. Rigaiilt de. G•1io11ill11 y
Cliamplain.
•

~I bombardeo de.Ft!-Tchu, segun los últimos telegramas, ha causado grandes destrozos ~n la. poblacion, destruido por completo el arsenal y echado á
pique siete cafloneras chinas. Despues cie este pri- .
mer paso, las operaciones marítimas y terre11tres
IMPRESIONES ESTIVALES
adquirirán gran impulso seguramente, á fin de doLa alegoría que representa nuestro grabado de la minar 1os ;mntoll principales y 1tie mayor resiste1:página 502 constituye una de las composiciones más cia pudieran oponer despue, á las fuerzas francompletas de los diferentes gérmenes d'e vida que ¡esas.
.
se desarrollan en esa época privilegiada del ailo, en
Fácil sería _profetizar el resultado desastroso que
que todas las clases de la sociedad disfrutan, segun para el imperio chino han de reportar las complicasu esfera de accion, de los goces principales de la ciones originadas por su torpe política y la11 contínaturaleza. .
nuas disensiones entre sus gobernantes. Francia,
Todos los placere11, molestias y sinsabor'!s se ha- al emprender nuevos gastoR y sacrificios, aumenllan adnúrablemente retratados en las varias virie- tará sus exigencias, conservará loé puntos conquistas del grabado: los atractivos que o_trecen los pa-. tados de mayor importancia para el desarrollo de
seos; la animacion de las gentes; los deliciosos ins.: su vasto comercio, y lo;;rará formar el imperio cotantes pasados en esas veladas,-donde la voluptuo- loniaf que tanto ambiciona .
sidad nos descubr? los mil hechizos de encantadores

ACUARTELAMIEllTO PERIANENTE i&gt;E LAS TRQPAS
Sis~ma de pabellones aMados.
Hasta hace poco tiempo se ha mirado Pn Espana
con ciPrta indif-erencia cuanto se relariona 'con la
higiene aplicada á la constrnccien de edificios de
todas clases. Bien fuese por la falta dP-r.studios básicos, bien p·orque la economía, en nuestro pais, es
un factor importante, es lo cierto que npéna&lt;; se ·
han introducido modificaciones en PI sistema d~
construccion, que hoy, con ligeraA excepciones.
obedece á ideas ya antiguas, que la ciencia y el
progreso forzosamente han debido co.ndenar.
Si en todas las nacione!I la; estadísticas dt&gt; mor.'·
talidad y la!I il)vestigacioneR medicas 1111.n dado
todo el valor que merece á la cuestion de higien&lt;',
más importante que otra alguna, es tambien.cierto
que la--mayoría de los Estados tenjan que re11olver
un árduo problema, relatiYo á la necesidad de pro0

..

�•

..
·502

LA ILUSTRACION MILITAR

-------~--------

~A ILUSTRACION. MILITAR

503

---;--,

-----·---·-- -urERRA FRA.~CO-CHl~A.-L...

bJPRESIOl\ES ESTIVALES

(Dibujo y grabado de Severo Just).

EscuADRA •·RA:-.cEsA A'.liTE EL PtERro DE

FLT-Cnt

�~A. ILUSTR.\CIQN MILITAR

604

LA ILÚSTRAC!ON MILITAR

Y, por último; las ec01tómicas e~i?en el. satisorcionnr acuartelamiento permanent_e. al inmenso facer fas eondfciones higiénicas y m1htar&lt;!S, con el •
~úmero de hombres llamados al serv1c10 de _las ~r- menor desembolso posible para el. Estado.
mas, por consecuencia de )a moderna orgamzac10n _
Lo primero que ha de estudiarse, al trat:¡.r de
de los ejércitos.
. .
crear un cuartel, .es el punto en que debe se: emEl problema debía abarcar, pues , dos punto~ plazado; y desde luégo se pue~e afi:mar que ~o_lo en
principáles: la higiene y la economía; y aunque aro . múy contadas ocasiones podran de~~r de con~1harse
bos punto§_Jio era nada fácil' c.oncilia¡los,. e~fuerz~; las condiciones higiénicas y las m1htares. Si a~ué-.
de inteligencia y concesiones de Ja trad1mon_,aP_• llas imponen una serie de circunstancias relativas
una parte, y dei progreso por otra, han vem o a á la situacion,.altitud, orientacion, suelo ~ subsuedar la solucion. tan· deseada. .
n lo; las militares, á su vez, imponen, en pr1me1: térConocidas son las fases por que
pasado e
mino, la situacion, que on la mayoría.~e los casos
Francia Inglaterra y Alemania lacuest10nd~l acuar- debe ser dominante, y por consecuencia favorable
telami~~to permanente de las tropas 'Y las conclud J ntas que al precepto higiénico.
.
.
l!Íones á que han llegado las ilustra as u
.
La salud, independencia y c_om~d1dad p~ra el
se han ocµpado del asunto; En Inglaterra qu~do soldado se consiguen con la aphcac10n del sistema
demostrado hasta la evidencia lo altamente perJ~~. de pabe,llones, rducho mejor qúe con el sistema reQ!
dicial del antiguo tipo monumental, y se proc~d10 tangular ó cuadrado; y tal verdad, expresada ya ~n
á variar por completo el sistema de a~ua_rtelam1e_n-. este escrito, no creemos sea necesario po~erla mas
to, obedeciendo al gran principio hig1ém~o del ~1s- de relieve. Aun los más refractarios al s'.st~ma de
]amiento y ámplia aereacion. 'En Francia, el tipo pabellones conceden sin discusion la pr¡or1dad; -y
de cuartel de 1874. fué desechado por el C?~greso e'S importante quede esto sentado, porque la parte
Internacional de Higie_ne de 1878, cuya. dec1s1~n se hio-iénica es el punto capital de todo acud:rtelavió posteriormente aprobada por la Academia de la~iento. No obstartte, y á fin de que no p~eda taMedicina, el Congreso y el Senado; y finalme~te chársenos de apasionados, conviene cons1g~ar (ª .
Alemania, á pesar de que sus cuarte!e~ re¡ntn idea-emitida por algunos, de que poco puede mflmr·
condiciónes higiénicas muy superiores a . s e ~- la higiene en los· dos ó tres aí'los que en nuestro
glaterra y Francia, aceptó tambien _el s1~tema e pais sirve en activo el soldado. Tal idea no~ p~rece,
aislamiento-en pabellones, que, sin d1scus1on alg~- más que razonable, ingeniosa; pues p_rescmd1endo
na esÚ considerado-uniyersalmente co~o el m~s de que muchos soldados sirven más de tres años _Y
hi;iénico para el alojamiento de cualqmér colech- de que en seis meses, y áun en tres, pueden adqu1Yidad humana.
série d!l rirse enfermeda¡ies graves, ó el gér111en que lent~Innecesario consideramos el detallar la
me~te destruye la constitucion más robusta, nadie
razones fundamentales, irrebatibl~s, que han ser- puede afirmar que la organizacion actual dr nues'd de base para. la adopcion del sistema, en ~uan- tro ejército haya de mantenerse indefi_nidam~nte.
;~ sºe refiere á i-a parte higiénica. El ~ayor volumen
La limpieza corporal del soldado, la g1m~ást~ca _Y
tle aire con el cubo menor d\) ?lateriales ~e cons- .el Jecho, así como el sitio y manera de d1st.r1~uir
truccion susceptibles de infectarse; el habita~ mf- los alimentos, influyen en la higiene, sea cualquiera
nor número de. hombres bajo el mismo tech?, a el sistema de acul/,1:telamiento; y aunque no de a~aereacion ámplia,.Iongitudinal y trasversal,_ la ~· soluta pertine,,cia, nos parece eonveniente demr
·on conveniente, que evita la percepc1on e algo sobre el particular.
• .
parac1
. d d'
J que se pro. mas y en circunstancias a as, e
Reconocida la utilidad de someter a frec~entes
mt:e la infeccion; la disposicion de las letrinas, la_ _ abluciones al-soldado, se han hecho en ~ranma nu~!yorcomodidad é independencia del solda~~• ;.ic,, merosas experiencias. con favqrable éxito. De ellas
son realidades cuyo conjunto produce esta is icas resulta que, en el invierno, el gasto por hombre es
de mortalidad muy benefici:~sas, segun d~mue~tra de 10 á 12 litros de. agna á la temperatura d_e 18
la inflexible lógica de los numeros.
t d
á 20 grados centígrados,. siend_o ínfima ¡~ cant_1dad
Pero no es esta sola la ventaja que ha :epor a o- de 'abon empleada. Pueden lavar¡e al mismo tiemel sistema de pabellones aislados. La h~giene, al po ~eis hombres, invirtiendo tan sólo en_la operaido tal vez casualmente, a resolver
crear¡o, ha Ven ,
.
ros cion de cinco á seis minutos.
tambien el problema económico. Los gruesos m~
. Las abluciones propuestas por el doctor Haro,
de sillería y de otros materiales, las pes~d~s bo~e- médico mayor del ejército "francés, consiste? en
da· las complicadas armaduras, las artishcas e- proyectar sobre el soldado ~gu~ tibia por medio de
co;;ciones: en una palabra, el cuar_teldmonumen- una potente bomba de jardm.Blen.s_e use un~ duch_~
.
H. t r·a ha b1én ose reemt
tal pertenece ya a 1a 1s O 1 ,
.1
cualquiera _ó la bomba, es necesario ~ons rmr rec1· .:1 se emplazan gerreralmente
Or e legantes y sencillos pabellones ais aplazado pi ,,·uales el hierro y el ladrillo fprman los . pientes aprop1a~os, que.
.
dos, en os"
,
I d b'd
en los accesorios.
·
.. ·
elementos principales, calclilados
a e i
Por último,.el doctor Vallin recomi~nda se utilice
resistencia y para satisfacer las cond1c1ones que a el calor pr8c~dente del estiércol, tan abund~~te en .
higiene impone.
.
d 1
Jos cuarteles de caballería. Empleando vas1J3:s de
•Tal es el espíritu que hoy domina ~n t?d!as ;s cristal, ha conseguido elE)v_a r hasta la temperatura
. es de Europa y ·en los Estados-Um os. e de 33 grados centígrados 2.000 litros de agua por
8
~:~~ca· y si bien es cierto que ha siélo Jab~:~ ~ día,.cantidad qtie permite el lavado frecuente de
el llega/ á unificar el pensamiento,. ~or I_o J ic1
todos los hombres de un regimiento.
que es siempre romper con la trad1c1ot o la co~En la actualidad, en .ca~i todos los cuarteleii de
tumbre, no éabe duda que, al llevar e. condvenc1- Francia se emplean las ablucione_s, valiéndose de
miento al ánimo y. al conseguir la sanc10~ e una la ducha intermitente y el jabon.
.
rudente experiencia, se entra de lleno en a n~eya
Sin detenernos en la gimnástica, por ser muy coporriente de ideas iniciadas por el pro_greso.
nocido el favorable influjo que ejerce en el desarroc Expuestas las anteriores considefll:c1ones, van:i~s )lo del soldado, diremos algunas palabras sobre l~s
1 t
t ·mportanti
n ue sea ligeramente, de las con l-·
á ocupa:nos, aud bq
t' facer un buen acuartela- modernas camas para a ropa~ asun o i • . . •
a que e e sa 1s
simo que no sólo afecta á la comodidad é h1g1ene
m~ne; demostrando que el sistema de pabellon_es . ·o.e1 soldado sino que también se relaciona con la
::f;d:~, mejor que otro alguno, en nuestro sent1_r,. parteeeoHo'iziíca, puesto que permite_dis~inu~r-~olail \lena cumpdli_d~mneensf:~ resumen en kigiéflicas, tablemente la anchura de J-os dorm1tor10~, s1 bien
Aquellas con 1c'.o
·
trae consigo la necesidad de emplear asp1radore~miliúires y económicas.
ral la salud, ventiladores, para suplir la disminucion del voluLas ligié1&amp;ica1 comprenden, en gene ·¡' 1. . a Jl\en de aire cuando los vanos se encuentran cerd'd d del soldado a imp1ez
indl!pendencia y como I a
.
aÚmentacion
rados:
oral la gimnástica,- el lecho Y la
.'
El cróquis que á continuacion aparece, represencorp ue 'esta. última realmente solo podamos c~- ta. la cama Bertill01&amp; en las posiciones horizontal y
:u~~ de una manera indirecta.
. d d t
--ertical di1$pensándonos explicacion el detalle ¡le!
ª
den Jas neees1da es e o- •
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La.s militarll compren
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acilidad de las - dibujo. •
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. . .
. dos los serfieios regla~e.ntar~os, la f
En cuanto al Ritio Y. manera de d1str1bmr el ali
comunicaciones Y. la v1gilanc1a

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1&gt;.ª:ª

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0

men"to al soldado, se han introducido tambien variaciones, fundadas siempre ep preceptos higiénicós. La costumbre generalmente seguida de hacer
la distribucion de los ranchos en el patio, trae co~sigo la necesidad de que el soldado recorra un trayecto considerable, en el cual, al subir la escalera,
y áun en el mismo dormitorio, suele ver~er una
parte de si! alimento, añadiéndose esta causa ~e
infeccion á las múltiples que consigo lleva el antiguo tipo de c1,1artel.
Actualmente, en los modernos edificios, el soldado come el rancho en un comedor á donde se llevan
las ollas, siendo preferible situar los citados comedores en el edificio de accesorio~, al objet\) de cv:1seguir la mayor proximidad á las cocinas.
Entrando en la apreciacion relativa á las condiciones militares, conviet:ie poner de manifiesto, en
primer t~rmino, los defectos que los partid~rios
del- antiguo sistema achacan a,I acuartelamiento
moderno, porque así nos será más fácil rebatir sus
argumentos, que, en nuestro sentir, no tienen base
sólida, ni s~ apoyan en los r~sultados de la experíencia.
Las objecio\:1es principales versan sobre que las
c·alles limitan poca superficie de terreno; que la
vigila'neia no puede ejereerse sobre la tropa como
debiera lo cual facilita la indisciplina ó sublevacion· qde la 'falta de galerías no proporciona el su~
ficie~te desahogo al soldado, y finalmente, ·que sólo
.puede admitirse el -sistema de pabellones para el
acuartelamiento provisional ó en los campament~s.
Respecto á superficies, no necesitámos ~iscutir;
basta pasar la vista por los planos de conJunto de
los diversos cuarteles proyectados en diferentes
países, para convencerse del error. Pr~cisamente
sucede todo Jo contrario de lo que se critica_. La con•dicion fundamental del sistema exige extension~s
de terreno más considerables que para los antiguos tipos, resultando .para cada hombre una superficie mucho mayor. Las calles entre pabellones
no pueden ser tampoco estrechas, pues su anchura
deb~ ser algo superior á vez y media la altura de
los edificios, evitando así las sombras proyectadas.
Además de estas calles, siempre se dejan grandes
espacios libres de edificacion, que igualan ó su~erair en e_xtension superficial al gran patio del sis. -tema rectarnmlar..
~
· en
La supresion
de las galerias no trae consigo,
nuestro concepto, inconveniente alguno, reportan·
do por el contrario, una muy considerable econo' y decimos que no trae mconvemen
.
. te, porque+
mía;
.
á la verdad al soldado le queda muy poco helll~
' de solaz, ocupado constapt emente'
para disfrutar
como en la.iretualidad se encuentra. Por ºtri!: par•
te, ya se ha previsto la objeci?n volando sufic~ei;:¡
mente la cubierta de los pabellones. En e

505

tiempo son muy pocos los sol&lt;lados que salen á la
El desarrollo de construcciones de· todas clases · El juéves 30 de Mayo de 1252, en su noche, murió
galería, y en la buena estaci ,n, compensan creci- es tambien a_Jgo mll.yor, aunque no tanto como al- el Santo Rey D. Fernando; sucedió en el trono su
damente aquélla, las espaciosa~ calles entre pabe- gunos suponen; pero en cambio, ese aumento de hijo D. Alfonso-, el décimo de este nombre, conocido
llones, en las cuales no hay dificultad alguna: en gasto queda compensado con crec~s, teniendo pre- con el dictado de Sabio por su aficion á las buenas
plantar árboles de segunda magnitud, que siempre sente que pueden evitarse los grandes desmontes letras, matemáticas y astrología; r.atifi.c6 las paces
prod11cen algun encanto.
que la inmensa mayoría de las construcciones se que su padre tenía hechas con Mahomet Aben-AlY Il~gamos á la cuestion pavorosa, á la fálta de · desarrollan en el interior del solar, permitiendo
hamar, á fin de encontrarse desembarazado para
vigilancia sobre ·1a tropa, por rio ser posible, rn al- emplear solamente una hilada de sillel'ia en los zó- hacer la guerra 'al rey . D. Alfonso III de Portugal,
gunas solucione,,•, abarcar de una ojeada lo que calos de los edificios; con la supresion de las gale- por el derecho que alegaba á los Algarbes; la 11anti·pasa en todo el cual'tel.
rías, cuyo coste es muy considerable; con la facili- dad de Inocencio IV intervino en esta sangrienta
Verdaderamente nos causa pena entrar en esta dad de ejecucion, que disminuye el precio de lama- guerra, exhortando á los dos reyes á hacer las padiscusion, p?rque· al tratar del asunto vienen á la no de obra; con la supresion de toda obra de deco- ces, como en 1253 se verificaron, casándose el rey
•---IIC'!'.WW1.10ria tristísimos recuerdos de acontecimientos
racion costosa, que aumenta el gasto rápidamente; de Portugal con doí'la Beatrfa, hija natural del de
ocurridos en nuestro ·país. Pero precisamente es con la posibilldad de comenzar al mismo tiempo to- Castilla; terminada la guerra, el maestre de San
necesario invocarlos, para demostrar cuán poco re- dos l!)s pabellones, empleando mucho menor tiem- Julian del Pereiro trasladó su convento y casa á 'la
• sultado produce exagerar el sistema de vigilanciai¡ po en realiza1' la· totalidad de ·la construccion; y en villa de Alcántara, donde estableció la cabeza de su
preventivo sobre las· tropas y deducir, por conse- fin, con· la facultad de dar á' ésta la amplitud com- Orden, que de aqui en adelante tomó el nombre
cuencia, Jo poco contundente de aquella afirmacion. 'patible con los fondos disponibles.
de Alcántara, abandpnando el de San Julian del
Las conspiraciones no se fraguan en los cuarteles;
En cuanto á la reduccion del espesor en los mu- Pereiro, con el qúe había guerreado durante noson un cáncer que corroe ánuestro país, y cuya ex- ros de fachada, es necesario hacer constar que está venta y siete anos, obteniendo grandes triunfos y
tirpacion ha de costar algun tiempo. Aparte de la perfe8tamente justificada; tanto, que creemos se mercedes que sus crónicas selialan en las guerras
vigilancia para el régimeh interior de los estableci- a~ptará por los partidarios del antiguo sistema; si · de reconquista.
mientos militares, creemos firmemente que, sea bien, en honol' de la verdad, no conozco ningun ediEl rey D. Alfonso hizo nuevas concesiones á la ya
cualquiera el sistema de acuartelamiento, y sean ficio ni proyecto en que los murps, en planta baja, Orden de Alcántara, y confirmó cuantas la tenían
cualesquiera tambien las precauciones que se to- tengan el espesor de setenta centímetros y de ci11- hechas sus antecesores, el maestre hizo segunda
men, no influirán en el resultado definitivo.
cuenta '!/ 1eis en la principal. De todas maneras, carta de términos con la de Santiago, y volvió al
Por otra parte, conviene tambien no confundir ·el quede sentado que el pensamiento de reducir los pleito referido de los templarios.
cuartel con la prision; pues en tal caso, la vida mi- espesores corresponde única y exclusivamente al
Habiendo vacado el maestrazgo de la Orden de
litar seria un martirio. ¿Qué temor pueden inspirar resultado de las investigaciones en las cuales se Calatrava, por muerte de D. Fernando Ordonez, el
los muros de cerramiento entre pabellones? ¿Se funda el ,Jistema de pabellones aislados.
rey_ D. Alfonso influyó para que eligieran por maes· teme, por ventura, un asalto? ¿Puede ser objecion
Los espesores que actualmente se emplean en tre al que Jo era de Alcántara D. Pedro Yaí'lez, como
· seria el que algun soldado, exponiéndose á recibir Espai'la nos parecen excesivos; tanto más, cuanto así se verificó en 125{, despues de haber gobernado
un disparo del centinela, escale el citado muro? El que, en definitiva, sólo sirven para aumentar el la Orden de San Julian del Pereiro durante veinte
mismo temor debiera existir entonces de que se gasto en una 'proporeion muy considerable.
aí'los, concluyendo este nombre con su mando y teforzasen las puertas ó cancelas de los accesorios, ó
El espesor de los muros de fachada debe calcu- niendo la dicha de darla el nuevo de Alcántara y de ·
que se escalasen éstos,. por no ser considerable la larse, en cada localidad, S~gun las condiciones del gobernar trece anos con igual acierto y medios la
altura.
clima, y teniendo en·cuenta un limite inferior im- · Orden de Calatrava.
·
Se nos dirá, tal vez, que para el oficial y la tropa puesto por 1-a resistencia de.las construcciones. ParEn tiempos de este maestre figura por primera
de guardia el s~rvicio es más molesto; pero á esto tiendo de esta base y de que para la salud de co- vez el título de alférez de la.Orden. Aun cqando es
contestamos, que á la comodidad individual de unos lectividades humanas es conveniente cierta corres- de suponer lo hubiera mucho ántes, es Jo cierto
pocos nunca se ha supeditado el mejorar las condi- pondencia ó comunícacion entre los locales y,Ia at- que el primero que se· apellida así es frey Diego
ciones en que ha de vivir la colectividad.
mósfera exterior; el conocimiento de las unidades de Perez de Rivadeneyra, comenp.ador de Herrera; y
Para terminar esta parte, nos haremos cargo de calor que á través de los muros pierdenó.ganan las cuando luégo se formó la encomienda de Cástilla idea relativa á que sólo puede admitirse el siste- habitaciones, segun la diferencia entre las temp·e- novo, · fué anejo á ella el cargo . de alférez de la
ma de ·pabellones para campamentos y para el raturas de lás atmósferas confinada y exterior, com- Orden.
acuartelamiento provisional. Nosotros, por el con- pleta cuanto es necesario saber para determinar
Hecha la eleccion de D. P.edro Yanez para maestre
trario, aceptando por conv:encimiento la opinion de con acierto.
de Calatrava, se dió cuenta al abad de Morimundo,
las comisiones oficiales nombradas para estudiar
Resumiendo cuanto llevamos expuesto, creemos de la Orden del Cister, pare. su aprobaeion, por deel asunto en diversos países y cuyas cl.ecisiones se poder afirmar que el sistema de acuartelamiento á pender de éste las dos Ordenes de Calatrava y Alhan llevado á la práctic~, creemos que no solamen- pabellones a,islados, ofr.ece condiciones higiénicas cántara; esto ocasionó demora en el nombramiento
te debe reemplazarse el antiguo ~stema de acu¡¡.r- inuy superiores al sistema rectangular ó cuadrado de maestre, que no se hizo hasta Diciembre de 1254,
telamiento permanente pór el de pabellones aisla- en un solo edificio; que las condiciones militares se recáyendo la eleccion en D. Frey García Fernandez,
dos, sino que es preciso introducir modificaciones llenan tambien cumplidamente, y por último, que clavero que era de la Orden, el cual, como de cosimportantes ei;i los cuarteles existentes.
las económicas, en general, y_partic~larmente pro- tumbre, prestó pleito-homenaje ·al 'Rey, y reciAl ocuparnos de la comparacion entre las condi- ' yectando los pabellones con dos pisos, resultan bas- bió el pendon de sus manos, regresando á su conciones económicas de ambos acuartelamientos, de- tante favorecidas.
vento de Alcáptara á ocuparse de los asuntos probémos consignar que los partidarios del antiguo
Al concluir, indicaremos Únicamente que en Es- pios de su cargo, despues de lo cual volvió á ver al
sistema han recurrido á introducir en él muchas paí'la no se ha hecho aún aplicacion del nuevo sisRey en Palencia, para que confirmase á la Orden
variaciones, i :1spiradas en,Ios principio~ fundamen tema de acuartelamiento, ni se hán intronuciCÍo
cuantos privilegios y mercedes la habían sido otortales de la higiene que han servido de· base para· en nuestros edificios militares la série de adelangados, lo cual hizo el Rey en 28 de Mayo de 1255.
adoptar el sistema moderno. De tal manera llega á tos que c3:si en todos los países de Europa hace
Cuidadoso D: Alfonso de continuar la conquista de
extraviarse un tanto la opinion, si al propio tiempo bastante tiempo se conocen y están en uso.
Andalucía, fué contra Jerez, pero los moros se Je
se afirma que el cuartel de pabellones aislados es
Este atraso relativo, que blen conocemos nace de ofrecieron por vasallos, temerosos de que talase
más caro que el antiguo tipo. No creerían esto últi- · la falta de recursos, -debe, sin embargo, alentarnos.
sus vii'las, olivares y huertos: lo propio hicieron los
mo, ciertamente, los que, obligados á proporcionar Posible es que la experiencia no corone los esfuer. de Arcos y Lebríja, ado'nde había ido D. Enrique,
alojamiento permanente á crecidísimo número de zos que· pueden hacerse para progresar, y sobre hermano del Rey.
hombres, buscaban precisamente la· solucion que todo para conseguir el mejorar las condiciones en
En 1256 fué el maestre de Alcántara á Murcia con
ha prevalecido, imponiéndola a priori una conside- que hoy vive el soldado¡ pero aparte de que tal
el ejército del rey, para apaciguar el levantamienrable economía, que efectivamente han conseguido. cosa es poco presumible,· siempre será loable cuanto de Orihuela. El 2 de Mayo del aí'lo siguiente tomó
Y no se diga que se trataba del acuartelamiento
to tienda á mejorar los servicios y á conciliar el .ade- el hábito de manos del maf'lstre, D. Fernando San· provisional', porqua tal cosa· está destituida por l!into con una prudente economía.
chez, hijo del infante D. Sancho Fernandez, hermacompleto de fundamento.
no del rey D. Alfonso IX de Leon, é hizo la profeEDUARDO
DE
LAB.UO,
.La extension superficial del solar, ya dijimos tesion
renunciando el aí'lo de noviciado y donando
CORO~KL COMANDANi'B QB IHCKNIIIROS
nia que ser mayor para la aplicacion del nuevo sisMadrid, l!:nero, 188!.
sos bienes á la Orden. En estos documentos se la
tema; pero teniendo en cuenta que los em:plazallama aúa de «el Perero e de Alcántara,» y sólo con
•mientos deben elegirse á la inmediacíon de las po_este úJtimo nombre el mismo ano, al imponer el •
ESTUDIOS HISTÓRICOS
blaciones, donde el terreno se encuentra siempre á
peoho de la martiniega en la vílla.de Alcántara. Este
ORDEN IILITAR DE ALClNTARA
módico precio, y muchas veces casi de· balde (atenpecho era un tributo anual y personal, pagadero el
diendo á que los propietarios obtien,:m una ganan(Co1ttinuacio1i.)
dia .te San Martín.
cia positiva con la construccion de los cuarteles,
De Sevilla pasó el maestre á Alcántara y San JuEl afio sig~iente de 1258 resolvió el Rey asediar
puesto que dan importancia, y por consiguiente lian del Pereiro, y luégo á Zamora para dar fin á,los
la
villa de Niebla, cabeza del reino de Aben-mafor;
mayor precio, á los terrenos colindantes}, se com- pleitos tan reflidos que tenía con el obispo y cabildo
sentada
sobre el rio Tinto y circundada de buenas
prenderá fácilmente que el aumento de gasto de- de la santa iglesia de. Coria, logrando una segµnda
murallas
torreadas, ofrecía gran resistencia, aubido al solar es un factor de escasa importancia.
concordia en 7 de Abril de 1251.
mentada en aquella ocasion por !os muchos y muy

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YISTA INTEHIOR DEL DIQL"E DE LA CUIPANA

l. ~fa.~ Jiel dique. - 2. ldem del ante-!iique.- 3. Ranuras i a~a el en.: aje de la quilla y codaste del barco-pµerta.--4: Cama de picaderos para el desc~nso del buqv.e que éntre en dique.-5. Escalerll rl\; llaj_a.da_ al pl&amp;n. del diqu!},.
6. Rampa para hajada de :: .l teriales -7. Gradería 6 banquetas .del dique.- 8 .. ~asa de bomba.s.-9. Tapia de re~into del arsena.1.-10. Calzada interior del arsenal.

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,l&gt;~

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�LA ILUSTRACION MILITAR

508

bro y el del sacristan, cuando al tomar la moneda
en mis manos y restregarla con las yemas de los
dedos pulgar é índice· de la derecha, pude leer' la
siguiente inscripcion: Bat. Proo. de Buj.! ¡Oh desencon sentimiento, cómo las doradas espigas que cae- canto cruel! Aquel objeto no tenia más valor histórían tronchadas al impulso de aouellas delicadas rico que haber sido boton del capote de un indiviroanos, se han de ver oonvcrtidas en el negro pari duo del liatallon provincial de Bujalance, cuyo bacon que tomamos el desayuno los sef\oritos de am- tallon se distinguió mucho en la guerra civil de lo~
bos sexos de la corte, cuya humilde condícion no siete at'los.
El disgusto experimentado por el actual poseedor
nos permite participar de los poéticos pasatiempos
del
boton sin asa, hizo poner fin á esta exhibicion
agrícolas, tan deliciosos en esta estacion en que
Febo deja caer verticales las hebras de oro de su de ctlriosidades.
Por la tarde se organizó una ¡;ira al cer10 &lt;le los
cabellera. sobre el planeta. terrestre. ¡Cuánta poesía!
Sarracenos,
denominado así porque en su baso
Hablando en prosa, diré á V., sel\or director, que
existen
algunas
cuevas que sirvieran de viviendffoi,--entre las personas que componen la colonia vera1
niega, se encuentran la marquesa de la Oruga, ba- a.quellos bárbaros (co11w los d•l l1gar ascgiuan). La
expedicion
se
hizo
en
carros
entoldados
con colchas
ronesa de la Langosta y su11 innumerables hijas, ma
~e
indiana.
Despues
de
una
deliciosa
marcha de
dame Filoxera y su hermana política la •iuda de
una
hora
entre
nubes
de
finísimo
polvo,
llegamo-;
Oidium, la seilora y seilOrita de Gorgojo, y la vizal pié del cerro, donde dejamos nuestros vehiculo-;
condesa del Pulgon.
El sexo feo se halla representado por el senador para hacer la ascension á pié. Esta duró un cuart,1
cunero D. Clotaldo Campanilla. y el diputado, cu- de hora;•Y al coronar la altura resonó un ¡ huna!
nero tambien, a1,iparo, como él dice, de esta C&lt;Onar- general que repercutió por todos los ámbitos de la
. ca, D. Rufo Monosílabo, el Excmo. Sr. Recaudadqr Peninsula. ¡Qué panorama tan e11cantador se extende contribuciones, sef'íora é hijos, el limo. Sr. In- día á nuestra vista! Por un lado grandes mancha~
vestigador de Hac¡enda, los pobrecitos banqueros de de olivares destrozados por un pedrisco; por otros
la corte D. Silvestre Verdugo y D. Malaventura Sa- extensos vii'ledos atacados de tnoxera; más en pricatrapos. que, al par que á saturar ¡¡us pulmones .mer término, terreno de rastrojo; más en segundo
con el oloroso tomillo, vienen á que estos opulciitos término, algunos campos don-:e las lindas y lindos
labriegos les presten algm1 dinero al 200 por 100, aldeanos se divertían en segar y acarrear la dorada
D. Canuto Alambique, hijo de esta localidad, co- mies á las eras. Por todas partes alegría, feracidad,
merciante en Madrid al por mayor de artículos de riq,ueza,.
En la deliciosa meseta que forma la parte supe(Se continuará.)
beber y arder, duef'ío de muchos terrenos que le
rior
del cerro, se sirvió un suculento l1rnch con que
han
ido
regalando
por
estos
contornos
sus
generoAsGEL AL\'.\REZ or. ARArrn Y Cui:LL.\R.
sos paisanos, el laureado pintor de historia Sr. Or- obsequió á la colonia el maestro de escuela del
baneja, que ha venido á restaurar un cuadro de pueblo, hombre que reune, á una vasta instruccion,
las ánimas benditas, y otros ilustres personajes cu- una renta saneada, adquirida con los ahorros de su
GÉNERO EPISTOLAR DE VERANO
paga, que siempre cobra. corriente.
yos nombres siento no recúrdar.
Despues de fortalecer el estómago se bailaron walHo¡,
domingo,
hemos
asistido
toda
la
colonia
veDe nuest,·o corresponsal en X recibimos la sises
y rigodones que tocó á Ja· guitarra el barbero del
raniega. á la Misa mayor. Ha oficiado el cura econóguiente carta:
lugar. El rigodon de honor lo bai!ó el anfitrion con
mo del pueblo y han cantado la misa el hijo del
«Despues de un viaje de seis horas en ferro-carril,
la seilora del senador Sr. Campanilla; el diputado
alcalde pedáneo y un tenor de zarzuela que se halla
cuatro en mala diligencia y seis en cabalgadura,
Sr. Monosilabo con la baronesa de la Lan¡::osta; el
aquí fortificando los pulmones,
aquí me tiene V., s&lt;ll"lOr director, instalado en la
Sr. Verdugo con la viuda de Oidium, y el Sr. Sacaposada del Bizco, aenominada asi por el pronunciaallá para el invierno.
trapos con la sef\ora de Gorgojo.
do estrab'i sm" de su dueno, á quien conocí vendienAl trasponer el sol estos pintorescos horizontes,
La música de la Misa, compuesta por este artista,
do aguardiente de cien grados R~aui;uv y periódi- está basada en un tema de las Cá1tti9as del Rey emprendimos el regreso al pueblo, llevando impecos noticieros en. Monte Esquinza. en la úHima.
recedero recuerdo de esta fiesta vespertina, de la
guerra civil, siendo yo corresponsal de ~n periódi- Sabio.
Terminados los divinos oficios, visité,guiadoporel cual t9roó apuntes el artista Sr. Orbaneja, que veco. La posada, única en el pueblo, hteralmente
sacristan, que se precia de arqueólogo y numismá- rán la luz en LA lLUSTR.\CIO:S.
ocupada por la crl,nc de la aristocracia. madrilen.a tico, las bellezas que encierra el templo. Fíjese Y.,
Durante el camino se le ocurrió á la seflora del
quEI viene á respirar estas salutíferas auras, no te- me decia aquel seilor, en este lienzo: ¡tieM 1,w,ckó. Recaudador de contribuciones la filantrópica idea
nía sitio para un viajero más; pero al recordar mi ,niri{,()! Esta Divina Pastora. aseguran que es de Mu- de una cuestacionDentre los expedicionarios para
nombre el dueflo, con una generosidad á la que le rillo, y que si Jo cogieran los ingleses darían por él So!)orrer á los pobres de la localidad. El pensamien
viviré siempre reconocido, me dió su propia habi- ocho ó diez millones. l\Iire V. ese ·de enfrente, ese to tuvo cumplido éxit_o, pues se reunieron 'i5 céntitaciPri, de la que me posesioné á las doce y veinti- San Geroteo es de Zurbarán, aunque está negro por mos de peseta, qfle se entregarán al seilOr cura del
cinco minutos de la noche, molido y fatigado. No las injurias del tiempo (y de los fieles, dije para mi) lugar para su distribucion.
·
tardé mucho en tomar la hori1.ontal sobre una mu- se ve que tambien tiene muchtsimo 111drito.-¡Pero si
Y aqui hago punto, pues va á salir el correo.)&gt;
llida 1·a.ma compuesta de un jergon de ji,iisima paja esa roano, objeté yo, parecen cinco salchichas colA. R. T.
de centeno, en el que me prometía pasar el resto gadas!-¡Quiá! no senor, es precisamente lo mejor
de la noche como en un lecho de hadas; pero me que tiene el santo.-¿Y qué me dice V. de esta esculllevé un solemne chasco, pues apénas mis párpados tura de Alonso Cano!-Esa me parece regular, reADVERTENCIAS
empez.aban á. entornarsf", percibía mi oido una agu- puse; pero me extrana que Alonso Cano hiciese las
dísima armonía, y mi epidérmis una rica desa~o1i,
A los compañeros que acostumbran á remitirnos erópiernas tan gordas al Sa.n Miguel, á no ser que se
síntomas característicos de una invaaion de bichos le hayan hinchado al contacto con el demonio que quia de sucesos de actualidad, les rogamos que cuando
ala&lt;los 71 olidos que venian á celebrar un festin so. nos dispensen este favor sea con la mayor premura,
iiene bajo sus plantas.
bre el magullado cuerpo de est~ humilde corresDespues de examinar otros objetos d,e 11rncko 1nd- pues de otro modo, entre los dias perdidos por la tarponsal.
tito, me llevó el ciccro,ic á. su casa, donde me ense- danza en Jlégar los apuntes,_y los necesarios para ha¡Qué noche, Yilgame el cielo! ...
nó unas cornucopias de carton recortad.o y pintadas cer aquí el dibujo y grabado, pasa la oportunidad; y
de purpurina que le han asegurado ser de estilo con ~ran sentimiento hemos dejado de publicar en varias
La del alba 1eria cuando, dejando el mullido lecho,
flore,,ti ,w.
circunstancias interesantes dibujos de actualidad, por el
abrí las Tentanas de la habitacion para respirar los
Si en antigiiedades estaba fuerte mi acompal\anoxigenados etluvios de la mailana; a~a~gué el cue- te, no lo estaba ménos en monedas, pues clasifica- retraso con que los hemos recibido,
llo fuera de la ventana, abrí con frmcion las fosas das y ,1rdenadas me ensei'ló hasta. un centenar de
nasales, y al aspirar con avidez el arobien_te mati- ellas, en 8U mayor parte ochaYos acuflados en SeSe ruega de nuevo á los seli.ores suscritores del dis~
nal trast.&gt;rnaron mis sentidos otros etluv10s ema- govia en diferentes épocas, y algWlas monedas catrito
de Castilla la Vieja se entiendan pará los pagoa y
nados des écurie&amp; dii palais. Lavéme, Yestime y talanas del primer tercio de eate siglo. ¡Esto si que
reclamaciones
con nuestro corresponsal D. Ramon Ruiz
ecbéme á. la calle en busca de otras impresiones
es notable! dijome el duetlo de aquellas curiosida- Descalzo, Alférez del Batallon Reserva de Valladolid,
que comunicará los lectores de n~esti-o diar~o. _La des abriendo una pequen.a caja y mostrando una,
madrugada. estaba d~liciosa. llultitud de ienoratal al parecer, moneda llena de orio, envuelta entreal- bien directamente, ó por medio de sus representantes,
,..,..za, cubierta la. eabua con 8fllld0&amp; SOIP~ godon en rama; esta me la dió un anticuario de habifüadoa 6 pagadores, pan. no lastimar los intereses
de paja, su cuerpo con elegante ~aya
sus di- Madrid á cambio de otras seis, romanas, del tiempo de esta pub!icacion con la demora en ~choa pagos.
minutos piés con chapines de estilo prumtivo, Y las de Caracalla. Abrí unos ojos tamatlos para ver bien
manos con guante largo de piel c11,rtida por el 101, aquella joya numismática, y ¡cuál no sería mi"asorn1111;. de J. llubi.io11 plan dt 1&amp; P~a, 71 Madrid,
se-•dirigian, llevando en la mano la cortante seg11,r,
- --

...-alientes caballeros moros que la defendían, resistiendo los continuos ataques y asaltos de los cristianos, que despues de siete meses de sitio, llegaron á
perder la esperanza do tomarla, tanto más, cuanto
· que se desarrolló en su campo una disenteria que
producía gran mort&amp;ndad. Esta enfermedad la orinaba una plaga de moscas que se ingerían en la comida y bebida. Ocurrióseles á los religiosos que estaban en el ejército, aconsejar al Rey ofreciese dos
turonesas, moneda de plata así llamada por batirse
en Turon, por cada almud de moscas que se cogiera
y d-epositara en sitios determinados para su extincion, lo que ■e logró, así como el de que por este
medio desapareciese la disenteria, cobrando nuevos
ánimos los cristianos para continuar el asedio,
que se prolongó dos meses más, hasta que el réy
moro ofreció entregar la plaza si los suyos quedaban
libres y duenos de su hacienda, y á él se le daban
rentas y lugar en que disfrutarlas. D. Alfonso convino en ello, y le dió para su residencia el lugar de
Algava, .con otros abiertos y sin defensa cerca de Sevilla, y por renta le set'laló la de la judería de
esta ciudad, con cuyo arreglo quedó duel\o de Niebla y sus términos de Triguero~, Bonales, Rociana,
Villarrasa, Vea, y demás que luégo constituyeron el
condado de Niebla, qué dió en dote D. Enrique II á
dofla Beatriz su hija al casarla con D: Alfonso Perez
de Guzman, seilOr de Sanlúcar, é hijo de D. Alfonso Perez de Guzman, llamado el Bueno. En esta
~nquista se halló el maestre con sus caballeros de
Alcántara.

á la poética faena de la siega. El cuadro era encantador. Ante él
me puse á considerar,

~º1:~•

...

REVISTA
--

•

_ _ _ _ _,::::_:;......=-

10 DE SETIEMBRE DE 1884

OECENAL

i

A;MINISTRACIO;Y~EDACCION

1

Almirante, 2, quintuplicado.

SUMARIO
El General D. Jlamon Corona, ministro
plenipotenciario de Méjico en España.-Bilbao:
Las Arenas.-Galicia: Túnel de )Jonte Furado.Viaje de SS. ~l~I. á Galicia: Vista de \"illagarcia;
11,!gada ele los Heye~ al palacio de la duquesa de
)l_erlina de las Torres (dibujo de Caula).-Episochos de la :.rnerra do Cuba: reconocimienta de un
potrero (dibujo del teniente de infantería D. Ramon Pefluelas).-Proyecto de un farol higi{&gt;nico
para dormitorio de tropa.-Gijon: Arco de Pelayo.-:'tlodifiraciones hechas en el ~hakó que osó
el ejército francés desde el afio li91 al 1816.

GR.\O\UOS.

TEXTO. Crónica.-EI General D. Hamon Corona.La. galería balnraria en la. playa de la, ,\renas.Galicia: t'l túnel do :,\Ion te F1.,rado.- \'iaje de los
Reyes á c:alicia: \'illa~arcia: lle;.(ada &lt;le sus ma_iestades al palacio de fa duquesa de )ledina. de
las Torres.-Episodio de la guerra de Cuba: reconocimiento de 1111 potrero.-Arco do Pelayo, en
r.ijon.-El ~!,akó en el ejército frances.-Apolo!!'ia
de las Escuelas de Tiro.-Observaciones sobre el
concepto de las guerras civiles, por D. Ramon
Ruiz l)escal1.o.-rna batalla, por D. Adolfo Lla11os.-~lá.xi111as.7Proyecto de un farol higi¡;niro
para dormitorio de tropa.-La exploracion irre~u1ar por la infanteria (conclu~ion), por D Clemente Cano, teniente de iníanteria.-Adve:-tencia.-.\nuncios.-Sobre cubierta, por U. Eduardo
ele Palacio.-\'ariedades.- Obr,ts ele D. Emilio Bonelli.

--

-

~

TOMO 2.0 -NúM. 37

-

tos, podría rehusar suministros de carbon á
los navíos franceses.
Hé aqui una cuestion nueva de derecho iuteruacional. Porque guardar la neutralidad,
:.en el singular caso presentado por el Globe,
sería continuat· abiertos al comerc:io universal
todos los depósitos de carbon ingleses, y no
cerrarlos al beligerante que más puede necesitar d~ ellos por circunstancias diversas. Pero
lo. c?rísis del carbou anunciada por algunos sabios, no está tau próxima, y Francia podría
establecer depósitos en Oboch, en sus puertos
de la India, en Saigon y en Formo~a. La escuadra de China ya tiene las minas do Kelung.

los Estados. Ofrece interes la enumerucion é
impugnacion que hizo de ciertos lugares comunes, ciertas frases de cliché que todo el
mundo repite y coloca maquinalmente en la
categoría de axiomas, cuando sólo son en realidad vulgares sofismas ó proposiciones ligeras.
Citó, entre otras, la frase de que e basta para
la defensa de la patria uila ,mu·a lla de ¡w·
chos ... , y la más corriente de «guardémonos
del militarismo. , Y aüadió que, por el contrario, lo que debe decirse es cguardémonos
del antimilitarismo 6 espaiiolisino. )
Juzguen nuestros lectores de la triste sorpresa que habrá debido producirnos esta identidad de significacion que encuentra el orador
Fambri cutre las voces antim,ilital'ismo y espaiíolismo. La verdad, hasta este extremo no
creíamos qt?-e hubiera obtenido resonancia
fuera de nuestro país el viejo desacuerdo entre
nuestras clases civiles y militares.
Pero ya lo vemos; y si somos capaces de alguna reflexiou, retlexionemos sobre la tras•
cendencia de un disentimiento injustificable, y
que es ya conocido y exagerado fuera. Porque no es el país, seguramente, el que muestra animadversion ó prevencion contra el ejér•
cito y entorpece una reorgauizacion militar
que, sabiamente hecha, al país debiera apro•
vec:har en primer término.

Alemania aparenta proteger la accion de
Francia en China. La Gaceta de Colonia dice
que fué mucho más deplorable el bombardeo
de Alejandría que el de Fu-Tchu, y sin embargo, dejaron obrar libremente á Ioglaterra.
Añade que Alemania no tiene el propósito de
sacar las castaüas del fuego para los demas, y
que, eu todo caso, esto lo haría méuos por Inglaterra que por cualquiera otra naciou.
Esta actitud parece confirmar el rumor de
CRÓNICA
una alianza enti-e Alemania y .Francia contra
La destruccion del araeual marítimo de Fu- Inglaterra. Pero ¿uo sería más yerosimil que
Tchu ha suscitado una cuestion sobre el va- la verdadera alianza estuviera ya secretamenor actual de las fortificaciones en tierra para te hecha entre Inglaterra y Alemania? Esta
la defensa de las costas. La entrada del río idea ha sido sugerida á un escritor belga
:\,Iin estaba defendida por fuertes construidos por la circunstancia muy interesante de codicon arreglo á los últimos progresos de inge- ciar Alemania los puertos holandeses y belgas,
niería militar. Los chinos tenían caflones é Ioglaterra las colonias holandesas.
· · J{rup, carabinas rayadas, torpe4:J.os fijos y autoEl inconveniente para las pretensiones de
móviles, y en cambio la division naval fran- Alemania, que aspira ahora á ser potencia
cesa no contaba más que con dos acorazados, marítima, seria siempre Francia. Pero por eso
que no intervinieron directamente en el com- trabaja Birmark á Bélgica y le brinda el de•
bate.
parta.mento del :Norte, porque entónces FranPero el almirante Courbet, en vez de ata- cia, que se ha fortificado de uno. manera imcar las defensas sucesivamente hasta llegar ponente desde Toul á Belfort, y que apénas
con totla seguridad frente á FL1-Tchu, invirtió está defendida por el lado del Oise, podría
todo el tiempo que los chinos pretendían ga- ser más fácilmente invadida.
nar con falsas negociaciones, en remontar el
Sin embargo, la situacion de Alemania con
río y colocarse en condiciones de destruir, pri• respecto á Rusia, podrfa inclinarla á preferir
mero la flota y el arsenal, y en seguida todos la alianza con Francia, si ésta se aviniese .Y
los distintos fuertes del Min, que con frentes aceptara compensaciones territoriales inmedefensivos al mar, ofrecieron por el costado diatas. , Holanda sería siempre la. víctima.,
opuesto muy débil resistencia.
como Bélgica, que está en uua situacion muy
E~le éxito ha moderado algo la crítica in• difícil y tal vez tenga que optar, ó por Fran•
glesa. Si Inglaterra no ve con gusto este con- cia que la ayudó á conquistar la independentiicto cutre l•'rancia y China, es sólo por el in- cia, ó por Alemania, que con su admirable
teres de aquélla, tanto como por el suyo pro• prevision de costumbre tiene ya establecidos
pío. , !so podemos admitir, dice el Times, en suelo belga cerca de 200.000 pacíficos ciu•
quo los motivos de esta guerra sean propor• dadauos alemanes. Slo en Anvers pasan·
cionados al mal que hará, no solamente á nos- de 44.000.
otros, sino á los franceses., No obstante, el
Globc excita á China á declarar la guerra en
Paolo Fambri, conocido orador de Padua,
debida forma, pues en tal caso, Inglaterra, obli.
gada á mantener la neutralidad de sus pucr• ha dado una conferencia sobre la defema de

'Gn corresponsal del F/ga,·o presentaba hace
poco tiempo á Moltke en un estado de decrepitud creciente. Disfruta, al contrario, de una
envidiable salud. Se le ve pasear todo el dia
en Ragaty, donde está tomando baño!.'. Ya
siempre solo, sin baciton, sin hacerse seguir de
criado ninguno y admira á todos por su roo destia, por su sencillez, y hasta por sus gustos
y ac::pecto pacífico, y que el vulgo encuentra
ordiuariameu te incom patil&gt;lo con las condiciones de un gran guerrero. ¡Como si la aptitud militar estuviera en los órganos más aparentes del cuerpo y en algunos gestos caracte•
risticos, con preft:rencia al cerel.iro, \"erdadero
centro del poder y de todas las más nobles facultades ilUmanas!
Ante la sencillez ele l\Ioltke, el más oscuro
de nuestros diputados á Córtes, el último do
nuestros empleados, el más afoble de nu:!stros
conserjes ó porteros, se quedaría estupefacto.
Entra en Ragaty, sin acompai'l.antes de
ningun género; jamas se anuncia; so aloja en
cualquier habitacion, ocupa en la mesa cualquier sitio, y muy frecuentementelaironia del
acaso le coloca en la~ más incómodas ó sin•
guiares situaciones.
Este afio mismo, le tocó en suerte un modcstisimo cuorto inmediuto á una habitaciou des·

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                  <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional.</text>
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                <text>La Ilustración Militar, Revista literaria, científica y artística, 1884, Año 5, Tomo 2, No 36, Agosto 30</text>
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                <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional. </text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>484
riencia, ni en ningun sitio prestará más útiles servicios. !::ii los oficiales de infante1 ia se penetran
bien Lle estas verdades, contrariarán vivamente los·
designios de la l'aballcria ad\'ersa, así como tambicn aumentarán la potencia de la caballería propia, protcgienúo sus. incurs.iones.
Hasta aquí hemos supuesto que los grupos encargados de explorar eran los que preparaban en su
avance los obstáculos, y los que los defendían al retirarse; pero generalmente no se les confía fa mision de defender las posicioRes, porque su papel es
todo movilidá.d, sino.que detrás de ellos se establecen algunos puestós en las angosturas de los-caminos, á media jornada, y á veces á una de las avanzadas, para detener las incursiones de las grandes
.masas de caballería.
L~s mismas· prescripciofles y reglas qué hemos
apuntado para la defensa de las posiciones en los
párrafos anteriores, son en unfodo aplicables á este
segundo caso; pero por la índole especial del mismo, afladiremos algunas considetaciones á lo ya
expuesto.
.
Téngase en cuenta ql!c no tratamos de establecer
un cordon de puestos, sino úoicam·ente de ·ocupar·
las principales avenidas durante doce ó quince horas. Si, lo que no es posible, la caballería, marchando por caminos diflciles, llegase á evitar los
puestos de contencion, aún encontraría la cortina
de seguridad, con la cual tendría que entenderse
ántes de llegar al grueso de la columna.
Las mismas obligaciones de la guerra imponen la
necesidad de establecer delante de las avanzadas
grupos de inf¡¡ntería en posicion, puesto qu~ el enemigo, al explorar, quiere ver y trata de descorrer la
cortina de segqridad y de arrancar la máscara que
oculta al adversario; desea llegar hasta las cabezas
de las columnas de · infantería para comprobar su
direccion, su número y el sitio•en que descansa,
necesitando adquirir pronto estas noticias, porque
todo retraso disminuye el valor de ellas.
.\dmitiE¡ndo que la caballería enemiga baya conseguido dispersar los grupos irregulares de explo-·
racion y haya evitado las patrullas trasversales, sufrirá una !;ran decepcion al rncontrar cerrados todos los pasos principales, y al v~rse en la necesidad
de combatir ó rodear. Durante estas luchas con los
exploradores prisioneros, y contra los grupos en
posicion despues, trascurrirá quizá la jotnada, llegará la noche, y entónces será imposible obtener
noticias. Vemos, J\Ues, que este sistema da resultatÍos satisfacctorios. ·
Este método de proteger una columna de infantería á grau distancia por grupos de la misma arma,
sirve tambie11 para sostener la caballería propia
enviada á lo léjos, porque estos puestos guardarán
precisamente los desfiladeros por los que ha de retirarse en caso de necesidad, é impedir los movimientos envolventes.
Se han hecho algunas operaciones de este sistema, y de ellas resulta que, salvo en comarcas excepcionales, se pueden interceptar bastante bien todas las comunicaciones que desemboquen en una
iona de marcha, con grupos colocados i{ un intervalo de un kilómetro.
Suponiéndolos compuestos cada uno de una escuadra, ó de 19 hombres, un regimiento, con la
cuarta parte de sus grupos móviles (38 hombres),
barrería dos caminos, ó 6 kilómetro$, y con tres
grupos (57 hombres), cubrirían tres caminos, ó 9 kilómetros.
Una brigada, empleando la cuarta parte de sus
grupos (76 hombres), interceptaría cuatl•o direcciones ó 12 kilómetros, y con seis grupos (114 hombres), seis caminos, ó 18 kilómetros.
Una division, con la cuarta parte de sus grupos (152 hombres), ocuparía ocho comunicaciones,
ó 2-1 kilómetros, y con doce grupos (128 hombres),
doce caminos, ó 36 kilómetros.
Finalmente, un cuerpo de ejército de dos divisiones, con la cuarta parte de sus. grupos (304 hoipbres), vigilaría diez y seis vías, ó 48 kilómetros, y
con veinticuatro grupos (456 hombres), veinticuatro
comunicaciones, ó 72 kilómetro~.
Esta cifra representa la mitad del perímetro de

LA ILUSTRACION MILITAR
la zona de marcha diaria de un ejército. Si éste se
coinpone de cuatro grupos, y cada uno de ellos suministra la cuarta pa¡te de sus grupos móviles
.(304. hombres), tendriamos que, con un efectil'o de
l.216 hembres, se vigilarían cuarenta y. ocho caminos, en un perímetro de 141 kilómetros. Perorar~
vez se encuentran· en esta extension tantos caminos; así-es que estimando en la mitad el número de
los que se han de interceptar, lo que es más verosímil, se podrá elevar al doble el efectivo de cada
grupo, ó sea á 38 hombres, asegurando así una resistencia más enérgica.
Este gran resultado exigiría solamente un bataJlon y medio, para un ejército de 80.000 hombres.
La accion defensi\'a de los grupos móviles de infantería, tan útil contra la cabdlería, puede emplearse tambien contra infantería, aunque con ménos facilidad, porque, en este caso, combaten con
armas iguales, y pierden la superioridad que el tiro
y los obstáculos del terreno les da contra la caballería. Sin embargo, pueden mucho, sobre todo
para contraríar las investigaciones ó para obtener noticias, y no se descuidará s.u cmpleof' Los
procedimientos de ejecucion son los mismos en a~
bos casos.

rn
Todavía se asigna á los grupos m,óvi!es de.infantería otra mision, ademas de las ya in&lt;licadas: la de
Op!Jrar. como partidarios regulare~.
Todos los españoles sabemos el dano que los habitantes de nuestro país, operando en pequeflas
partidas, sin plan y sin mérito, han causado á los·
ejércitos regulares, siendo por esta causa nuestras
guerrillas el espejo en que se miran los extranjeros
al querer organizar el ser.vicio irregular.
Esta accion tan eficaz de nuestras guerrillas, puede acrecentarse notab-lemente, regularizándola.
En vez de las operaciones aisladas de los habitantes ó de los partidarios, se dará cierta cohesion á
las agresiones, y combinándolas con las demostraciones, diversiones, sorpresas y emboscadas del
ejército regular, se obtendrán importantes beneficios. Los grupos móviles, secundados y sobre todo
advertidos por los habitantes, son los agentes esenciales de este sistema.
Y no se crea que empleando este método se dispersa ni s~ disgrega la infantería; . ántes al contrario, aconsejamos la conveniencia de conservarla
compacta y dispuesta para soportar ó hacer grandes esfuerzos. Empero debe enviar á lo léjos una
pequefla parte c).e ella, para limpiar el campo de
partidas, para dañar á la columna hostil, para
tenerla á raya por medi9 de continuas asechanzas, y para fatigarla con ataques reiterados é incesantes ardides.
La accion de lo~ grypos móviles es considerable;
obteniéndose resultados provechosos y prácticos,
por dos medios: por la emboscada ó por la sorpresa, ó sea esperando al enemigo en ciertos pasos, ó
bien yendo á su encuentro cuando marcha ó descansa.
Los países difíciles, · cortados, accidentados, escarpados y cubiertos, son á propósito .para este género de guerras, que en Espafia no es nuevo, pero
que es preciso organizarlo metódicamente, para
conseguir con un grupo de soldados lo que quizá no
se obtuviese con una compañía ó con un batallon,
pues en estas operaciones se arriesga poco para
ganar mucho, y esto es lo que constituye su
·mérito.
Cuando los grupos móviles descubren una columna.de caballería enemiga, toman posicionen uno de
los fl~ncos, permanecen alli emboscados, dejan pa- ·
sar la vanguardia, y despues rompen el fuego contra el grueso, que, no sabiendo la fuerza que' le ataca, se detendrá indudablemente y hará cebar pié á
tierra it algunas fracciones para desalojar la posicion. Entónces el grupo móvil se retirará al bosque
ó atravesará barrancos escarpados, permaneciendo
ocultos hasta que la caballería vuelva á emprender
la marcha, en cuyo caso se dirigirá en seguida á
otro punto á hacer lo mismo.
t El gran alcaJ,1ce del fui;il permite obrar de este

modo á gran distancia, para no e"poner•á los grupos móviles; los cuales podrán á Yeces coloca1·
entr;e ellos y la caballería algun obstáculo de dificil
acceso, molestándola así sin correr grandes riesgos. Dasta que cada dia sufra la caballería enemiga
u~a ó &lt;los agresiones de este género, para tenerla
á raya.
~o cabe duda que la infantería está en mejores
condiciones que la caballería para moverse de noche por terrenos dificilés y á través de los campos,
pues miéntras que á ésta cualquier. obstáculo la detiene, el grupo móvil circula por todas partes. Esta
superioridad Je permite· operar por sor.presa,
aproximándose á los cantones ó vivacs al anochecer; para reconocer bien la posicion que o ~ l
enemigo, y el terreno que le rodea. En cuanto cierra la noche, avanzan los grupos, sin ruido, hasta
9s centinelas ó puestos extremos, los atacan á la
bahneta, aprovecbándos~ de la confusion que el
inesperado golpe produce para deslizarse entre las
grandes guardias hastaJlegar al alcance del grupo,
y en seguida romper el fuego. Este ataque pone en
pié toda la gente, y el jefe de la·.columna hace 'salir
fuer.zas á contrarestarlo: entónces el grupo móvil
desfila á la carrera, y r~noeva su tentativa una ó
&lt;los horas despues.
En otros casos, se limitarán los grupus á inquietar los puntos enemigos, teniendo en vela y haciendo tomar las armas á los sostenés. Despues de haber reconocido la colocacion de las a'vanzadas, liarán fuego por muchos puntos á la vez, par.a simular
un ataque sobre un gran frente, y c•ando el a&lt;lversari? baya tomado las armas y enviado fuerteJJ patrullas, se retirarán, praQticando lo mismo.más tarde ó en otra parte. Estos ataques tienen una eficacia
extrema, por las fatigas que ocasionan, por el enervamiento que producen, y por la inquietud que difun~n.
•
El efecto moral que por este medio se produce, es
superior á los dai)os materiales; debiendo emplearse, por consiguiente, la accion ofensiva de los grupos mó\'iles contra la caballería, P.orque con semejante régimen diario, se fatigaría 'pronto, y porque
para este servicio bastan muy pocos soldados.

,.

LITERARIA, CIENTÍFICA· y ARTÍSTICA

CRÓNICA

(Se contin"4rá.)
CLEMEt.TE

CANO,

TBNIESTE DE INFANTERÍA

BIBLIOGRAFÍA
LEYES DE L.\ GUERR.\, POR NEGRrn

Este notable ~{j.nual de las leyes de la guerra
continental fué publicado por el Instituto de Derecho internacional, votado en la sesion• plena de
Oxford el 9 de Setiembre de 1880, bajo la presidt'ncia de l\I. Dernard.
Está admirablemente traducido por el intendente
de marina D. Ignacio Negrin.
Creemos que su noble propósito de divulgar. este
imprtante órden de conocimientos en materias de
Derecho internacional, obtendrá el legitimo éxito
que merece.

Música ligera es, no un ensayo, como le ha llamado
modestamente su autor D. Clemente Garcia de
Castro, sino un excelente trabajo de ese género fes-tivo, de esa gracia ateniense que tan dificil es de
imitar.
Nuestros lectores encontraran en este libro frecuentes motivos de agradable é instructivo solaz.
D. Luis O'Valle ha acreditado su aptitud para el
dificilísimo género de la novela, con una reciente
obra que lleva el precioso y expresivo titulo de.

El Pecado simpático.

Tanto como evitamos la propaganda &lt;le la mala
llO\'ela, ·nos parece útil la de la buena, y en e~te
sentido no tenemos ningun reparo en recomendar.
esta nueva é intere~ante produccion de D. Luis
O'Valle.
La notable Revista 9 ue se publica en Toledo con
el titulo Estudios militares, ha repartido ya el número noveno.
Es esta una publicacion admirablemente dirigida y con todo esmero impresa. Felicitamos muy
,sinceramente á sus laboriosos é inteligente~ colaboradores.
Imp. dt l. Rubúio~, plaza dt Ja Paja, 71 Jlldrld.

MADRID

Afo V

SUMARIO
GR.\llADO,: Yista de Ponteve1lra.-Retrato de don
Luis Vidar.t.-Vista del muelle nuevo de la Coruña.-El castillo de San Anton, ·en la Corufla.-Fumigaciones de los viajeros y equipajes·procedentes de países infestados por el cólera.-Recuerd~s
de Vigo.-En la Pradera.-Embarcaciones que
han obtenido el primer premio en las regatas últimamcnie celebradas en Santander.
TEXTÓ: Crónica.-Biografia de D. Luis Yiüart.-Yia-

je de SS. m1. á Asturias y GaJi,.ja (cuatro graba~
dos).-Las fumigaciones en las fronteras.-En la
Prad.era.-La exploracion irre;ular. por la infantería (continuacion), ·por D. Clemente Cano, teniente ele infanter.ía.-Histor.ietas: mi asistente
por D. Adolfo Llanos.-Las regatas en Santan-'
der.-Bibliografia.-Correspondencia con los suscritores. - Anuncios. - Sobre cubierta, por don
Eduardo de Palacio.-Variedades.

Ya estaba casi olvidado Gordon, y de
nuev.o vuelve á ser su suerte objeto de la
preocupacion general de Europa. Por una
comunicacion de Gordon mismo se ha sabido que éste sostiene laciudad, ·á fuerza sin
duda de entendimiento y gran serenidad de
espíritu. Posee algunos buques armados y
hace con ellos salidas en todas direcciones.
Con sólo tres vapores y una parte de la
guarnicion, quitó una vez· á 11.000 rebeldes una gran cantidad de maíz. Pero, á pesar de todo, su riesgo es evidente, y con
harta razon pregunta Gordon por la expedicion 6 refuerzos que no parece Inglaterra
dispuesta á enviar ántes de Octubre. Gran
fracaso sería, y vergonzoso resultado de su
política, que por cualquier accidente llegase
tarde, y la tan temida y tantas veces anunciada prision 6 muerte de Go~don se realizase.
En la cuestion de China ha renovado
Francia un género de males que no es, á la
verdad, enteramente extraño á país algu no. Se trata siempre dé esa tendencia tan
.fatal en el vqlgo á hacer predominar el as•
pecto estrecho de la aplicacion profesional,
sobre la realidad entera del murído; de esa
mal llamada e~pecialidad, en fin, de ese
funesto particularismo que el coronel Lewal denunciaba en 1871 como destructor
de la unidad del ejé~cito.
Desde que Francia está en el Tonkin,
menudean los conflictos entre la marina, el
ejército, la administracion y la diplomacia,
y todo esto por falta de inteligencia, de con•
cierto entre los diversos poderes concurren. te!", pues cada cual obra por su propia cuen-

NúM. 35

ta, sin combinar su accion ni prever los diferentes resultados de esta accion misma.
Con respecto á las operaciones, Francia
ha obtenido indudables ventajas con la
toma del putJrto de Kelung. Desde él domina, en cierto modo, el brazo de mar que se•
para á la isla Formosa del continente.
Reducida ya á ochenta millones, pagada•
ros e1.t ocho años,. la indemnizacion que
Francia exige á China, parece que ésta ha
dejado pasar el plazo y prórogas concedidas
á su aceptacion. Esto explica el refuerzo de
la escuadra francesa, que ha dado lugar á
un caso de extremada precaucion higiénica
por parte de Inglaterra, pues al querer pasar el canal de Suez un buque francés de
guerra que iba á incorporarse á la escuadra
de Pekín, ha sido obligado á guardar cuarentena en Alejandría, por órden de la comision sanitaria presidida por un inglés. Un
solo caso de cólera parece que fué causa de
esta medida. Pero un rigor semejante en tal
circunstancia hará desconfiar de la sinceri,
dad con que Inglaterra protege ó permite la
libre navegacion por el canal de Suez.
En Austria.Hungría se ina.ugura en estos instantes una especie de renacimiento
marino, que, á la verdad, era ya necesario,
pprque desde la muerte del insigne almi- ·
rante Tegetthoff, ningun progreso importante se había realizado _en aquel ramo.
Ahora, la. flota austro-húngara, directa. mente mandada por el vicealmirante baron
de Staneck, maniobrará á presencia del em•
parador y archiduque Rodolfo, y. en el arsenal de Pola una gran actividad industrial
será indicio seguro de grandes reformas en
todo cuanto concierne al material y servicio de buques .

"

�486

LA ILUSTRAClON MILITAR

- -~-- - -- -- -----~-------------------'---~,----- -- - -

LA ILUSTRACION MILITAR

487

---- ----~---------------'-----=-------=-------_;__------

D. Lms.lVmART

\' TST.-\ DEL \ffELlE :-1UEVO DE L,\

Conc'-.'.\

�LA ILUS'l'RACION MILITAR

488
En Suiza, un proyecto de movilizncioa del
Estado Mayor ha sido objeto de un dictámen
muy lisonjero de la comision del Consejo Nacional. En este dictámen, la comision enearece la importancia de un elemento de defensa
de territorio no previsto en la legislacion, pero
que constituye el levantamiento en masa. Se
debe, ante todo, esclarecer bien el problema
de utiliiar todas las fuerzas disponibles, desde
el adole2cente, suficientemente desarrollado,
hasta el anciano que ·a ún conserva salud y
vigor suficiente para el ~er\"icio•.
Baja, desciende él cólera, y s-ube, crece ya
la confianza inmoderada .. En ningun país como en éste es una triste verdad aquel adagio
de los tardíos recuerdos ó votos al santo que
preserva de las tempestades. Nuestra. devocion no comienza ni sa prolorrga un momento
más 9-el tiempo en que azotó la borrasca. Parece como que no obedecemos más que al látigo, y casi sería permitido por esto dar uú
triste adios al cól~ra... porque... ¡adios el completo alcantarillado de Madrid (en proyecto);
adios la probibicion de enterramientos en poblado (previsora disposicion del Sr. Romero
Robledo); adios la reforma 6 destruccion de
las llamadas casas de vecindad; adios, en fin,
la higiene: todo habrá desaparecido C(?n el último mierobio en activo E&gt;jercicio!
Casi análogas consideraciones nos sugiere
la indiferencia, la extremada concision con
que suele darse la noticia de uno y otro suicidio por escasez de IY"ecursos, P?r privaciones,
por una muy evidente desproporcion entre los
jornales ó sueldos ordinarios y los precios de
los artículos más indispensables á la vida; por
la creciente inmoralidad, en fin, del mercadq
al por ·menor. 'l'res suicidios hemos registrado
en uno solo de estos últimos dias (entre ellos.
el de un teniente de infantería de marina). _Yse oye, se ve todo esto con muy poca. trasparente emocion. Ni el individuo ni el Estado
concºeden gran importar¡.cia á la observacion y
estadística de estos casos, y sólo en esos angustiosos mo~entos en que apénas puede hacerse otra cosa que sufrir ó reprimir la violencia colectiva, es cuando parece reconocerse
que los graudes desórdenes sociales tienen una
· · · génesis laboriosa., qqe ·termina por una explosion incontrarestable. De donde debería
inferirse que, como eu el desórden individual
que llamamos en(e1·medád, en el 'desórden
social que llamamos 1·evolucion, son preferibles; 6 más eficaces, las precauciones higiénicas que las aplicaciones terapéuticas, las disposiciones sabiamente pr~ventivas- que las
pura y ciegamente represivas.
El Rey continúa su excursion yeraniega por
Návarra y otros• puntos. Los periodistas viajnntes dan, como de costumbre, minuciosos
detalles sobre el personal de baiíistas, las fiestas de.toros y las muestras de afocto con que e~
recibida la corte en provincias. En Pamplona,
el recibimiento al Rey revistió caractéres de un
entusiasmo consolador, si él fuese indicio se:
, guro de una patriótica renuncia de aquellas
.. vrovincias á to&lt;la bandera de fratricida y fu.
· nestá. guérra. Las fuerzas• militares, man&lt;la·das por el general !barreta, gobernad9r mi0

LA ILUSTRACION .MILITAR

litar de la plaza, hicieron al Rey los honores. Estado no de-be tener otra divisa que la de
de Ordenanza con la exactitud y gallárdía · &lt;todo por la ciencia y para la ciencia,, ó lo
proverbial á nuestras, bajo 'ciertos aspectos, in- que es lo mismo, «todo por la verdaa y para
la verdad., Cuanto más complejo y difícil sea
mejorables tropas.
un problema, mayor estímulo y respeto debeNuevo descubrimieuto desustraccion de car- rá tenerse al generoso individuo que emplea
tas. por un agregado á Correos; alguno que . toda su actividad en resolverle. El progreso
otro banquete político; comentarios sobre las será así más fácil y rápido; porque en este
distintas a~titudes de tal ·ó cuál jefe ó subjefe; mismo punto de la direccion de los globos, si
el planteamiento de una red telefónica; la no- se consulta la historia y penosas evoluciones
ticia de La Col'respondencia de lfspaña de esta idea, tá cuántos nobilísimos inventores
anunciando qije se conspi,•aba, pero que' los en este sentido no se les aplicó el ~e.tío
conspiradores habían apla;;a40 sus proyec- calificativo de sonadores, 6 el más despreciatitos sediciosos: hé aquí todo lo más notable de vo y cruel de locosi Pero se nos dirá: «Es que
carácter general ocurrido en estos dias.
o entre esta clase, como entre todas las de re(o •.
mistas, es posible comproba~ la existencia de
En cuanto á sucesos militares, pocos, y algu- muchos verdaderos locos, que no esclarecían
no de bien triste carácter. Un oficial de caza- sino más bien embrollaban el problema. • Pues
dores de Ciudad-Rodrigo (D. Angel S~rdo) ha así y toda, esos locos han debido ser más resmuerto de la manera más inesperada y d'r?ses- petados y atendidos que muchos millares de
peradora que puede imaginarse. Estaba á. la inútiles ó perjudiciales cuerdos; admitieudo
puerta del cuartel, en union de otros compa- que sea.posible uua distincioa clara entre esos
fíeros, sentado, leyendo. U 110 de aquéllo·s ~e estados de razon que opone el vulgo con tanta
levantó, y á los pocos pasos se le oayó el re · facilidad y tan lastimosa frecuencia.
Bajo el aspecto de la propaganda indispenvólver con funda y cinturon, pero de tal for- ·
sable
á todo linaje de empresas, la deiordenama, que, descargándose, la bala fué á herir la
da
actividad
de esos locos ha sido de cualquier
frente del infortunado D. Angel Sordo.
modo útil, ha contribuido, en fin, á ·que la
15na disposicion del director general de cuestio.n misma no desapareciese del sumario
Administracion militar, que prueba el interes de las peudieutes, :y á que espíritus investigadel generttl Sah1manca por las clases de tropa, dÓres le hayan recogido y planteado de nuévo
es la que se le atribuye en proyecto, y quisié- con algun mayor Éxito. Y· con respecto á las
ramos ver pronto realizada, sobre formacion má&amp; elementales obligaciones de caridad 6
· de un cuerpo de auxiliares de oficinas y alma- filantropía, lqs más locos como los más záfios
cenes, err el que se podría dar colocacion de- soldados de la ciencia,· iqué merecen sinq las
corosa á más de trescientos sargentos de las 1,llás delicadas atenciones y respetos por sus
geperoso~móviles, por sus nobilísimas cuanto
armas generales.
inofensivas manías?
¿Qué? iEs más respetable aquel llamado
Un telegrama de Piirí::! da por resuelta la
cuei·do,
pero verdadero loco de vanidad, que
direccion de los globos. Los Sres. Renard y
no
retrocede.ante
las mayores iniquidades por
Crebs recorrieron con el suyo varios pueblos
de los alrededores de París y bajaron al mis - obtener ó couservar un determinado puesto de
mo punto de partida, á pesar de no tener éste preponderancia social1
.

niás de cien nietros de circunferencia y estar
rodeado de árbóles muy altós.
Mucho deseamos conocer este nuevo invento, . porque un compatriota nuestro estaba
· próxim~ á dar publicidad al suyo, y nos coro.placería que los largos estudios que lleva he~
chos no fueran frustrados, en cuanto á la legí• ·
tin;ia recompensa de la reputacion, por una
coincidencia de invencion 6 descubrimiento
que se_explica muy bien en.trabajos de experimentacion física.
Do todos· modos, excitamos al ilustrado jóven Sr. Gouzalez, que es á quien aludimos,
que dé á la publicidad el resultado de sus observaciones y experiencias, ·que parecen haber
sido tan afortunadas como las hechas por 1011 ·
Sres. Renard y Grebs. que el resultado haya
sido igual, no implica que los métodos 6 procedimientos sean los mismos.
Otro telegrama, tambien de Parjs, considera
igualmente resuelto el problema· de la curacion de la rabia. Se debe á M. Pasteur, médico, este gran progreso. comprobado ya experimentalmente en cierto número &lt;l'e perros.
'fodo e~ nos lisonjea. como incansables
1 propagandistas que somos de la más ámplia y
[ libre in\'estigacion cientlfica. Para nosotros, el

o

El Libe,:al conti1iúa su severa y muy justa
crítica del · servicio en nuestros ferro-carriles,
Bajo el aspecto qu~ se podría llamar técnico
de esta cuestiou, des~aríamos que los artículos
publicados por nuestro estimado colega fue ran muy-atentamente leidos. Están llenos de
observaciones juiciosas, y exponen muy bien
el larguísimo pliego de agravio¡¡ que pueden
elevar :,\, las compa(lías de Espaifa todas las
clases de la soci(;ldad, y muy especialmente las
militarés, que por exigencias del servicio ó el
estado social pasan la vida en un continuo
vaiven, en una perpetua peregrinaciou por
las estaoiones y los coohes· del forro-carril. Si
se capitalizase lo que un oficial gasta por término medio en viajes, á ·cierto plazo podría
contar con una cantidad respetable, que le per·
mitirfa esP.erar en amable retiro el fin de sus
dias.
En condiciones determiuadas, lo ménos que
podríán hacer las empresas de forro-carriles
es. conceder pasaje grátis á los militares Y á
sus familias. Pero éste seriá un acto de equidad que reportaría sólo esa satisfaccion xporal
que deja en ~l corazon honrado toda. buena
accion: Aplicado así el dinero, el punto de

.

,

vista comercial objetaría que ·en cierto órden
de conflictos, la opinion, el afecto de tal ó cuál
clase social, por muy nutrido que sea, es poco
útil, 6 de difícil conversion en influencia y proteccion inmediatas.
Por.lo que es evidentemente más ventajoso
y eficaz en este sentido el nombramiento de
un gran cuerpo de agentes con nombres diversos y retribuciones proporcionadas á su respectiva jerarquía social. ¡Y qué ideal, qué
gran gloria para una compafí:ía.que lograra
---•ten e•r~por consejero al más linajudo y antiguo
911111
de Íos sqberanos del mundo! Al lado de esto,
iqué importaría ya un choque más ó ménos,
por la torpeza de un empleado mal elegido y•
retribuido, 6 cualquier otro defecto de organizacion ó administracion interior?
D. LUIS VIDART
D. Luís Vidart nació eJl Madrid en 27 de Agosto
de 1833. Es hijo del doctor en medicina D. Bruno Vidart, ya difunto, y de la senora dona Isabel Tomasa
Schuch. Concluidos sus estudios de latinidad y ciencias físico-matemáticas, ingresó en el colegio de artillería establecido en el alcázar de Segovia, el
afio 1847. Fué promovilio á teniente de artillería en
el mes de Diciembre de 1853. Asistió á los hechos
de armas que tuvieron Jugar en .Madrid en Julio
·de 1854, por cuyo motivo se le concedió el grado de
capitan de ejército. Despues de prestar el servicio
de ,guarnicion en Valladolid como teniente del cuarto regimiento de artillería de plaza, y en llarcelo'na
como ~eniente del primer regimiento de artillería
de montana, volvió á Madrid y se halló en los hecbos de armas que tuvieron Jugar en el mes de
Julio de 1856, y por su comportamiento en estos
hechos fué agraciado con la cruz ~e primera clase
de San Fernando. Ascendió por antigüedad á capitan de artillería al comenzar el afio 1861, y fuétlestinado al ejército que en aquel entónces se hallaba
en Tetuan, pla:.a ocupada temporalmente por Espana para que se cumpliese el tratado de paz con
Marruecos. Permaneció en África hasta la evacuacion de la plaza de Tetuan, que se verificó el 2 de
May,o de 1862. Al regresar á Es.pafia fué destinado
á la guarnicion de Sevilla, y en esta ciudad contrajo matrimonio con doña María Josefa de VargasMachuca, hija del baron de Tormo_ye, D. 'Rafael de
Vargas-Machuca y Ayensa, y de llseflora doflalllaría Josefa Gironda y Haro. Restituido á Madrid,
combatió contra las fuerzas sublevad~s en 22 de Junio de 1866, y por sus servicios en esta ocasion fué
condecorado con la cruz de prjmera clase del Mérito militar, de las destinadas á premiar acciones de
guerra.
;
•
En Octubre de 1870 ascendió á comandante por
antigüedad, siendo destinado al primer regimiento
montado de artillería _de campaña, que se hallaba
de guarnicion en Madrid. Al afio siguiente fué mandado á Francia en comision del servicio para estudiar la.guerra franco-alemana; y desempeñad~ esta
comision del servicio, volvió á Madrid en los primeros meses de 1872. En Agosto de este mismo ano
fué elegido diputado por los distritos de Valmaseda
y Albocácer, optando por este últimc,. En ia legisla- .
tura dé 1812 á 1873 formó parte de la comision que
debía· informar acerca de la organizacion militar de
Espafla~ y en el desempeflo de esta comision reveló
. grandes conocimientos técnicos, y prestó sefialados
servicios, pronunciando discursos y formulando varíos proyectos de ley. Disueltas las Cortes de que
formaba parte., y habiendo pedido su retiro, como
los demas oficiales de artillería, á causa de la Hamada cuestion-Hidalgo, permaneció en su casa ocupado en trabajos puramente literarios, cuando el
Gobierno de la República le llamó para nombrarle
oficial del ministerio de la Guerra, puesto que no
aceptó por 'no separarse de sus compafleros de arroa los oficiales dimisionarios de artilleria; pero
queriendo el Gobierno darle una prueba de aprecio,

á pesar de hallarse en la situacion de retirado, le
concedió el empleo de teniente coronel de ejército,
como recompensa de sus escritos científico-militares. Poco despues, en Junio de 1873, habiendo
sido creada una comision que había de proponer la
reforma que tuviese por conveniente para la mejor
organizacioR militar del país, el teniente coronel
D. Luis Vidart fué nombrado vocal de esta comision,
áun cuando sin dejar por esto de permanecer en la
situacion de retirado.
El Sr. Vídart, ademas de las cruces de San Fernando y del J\Iéríto militar, es cab.allero de la Orden•
de San Hermenegildo y de segunda cla ,e de la Orden
del Mérito militar destinada á premíu servicios especiales. Tambien, como premio tle sus estudios
sobre literatura portuguesa, en 1871 le nombró el
Gobierno de Portugal comendador de la Orden de
Cristo. PE)rtenece el Sr. Vidart á gran número de
sociedades científicas y literarias, y ha sido vicepresidente del Ateneo Militar de llfadrid.Como hombre político, el Sr. Vidart ha figurado siempre en
los partidos avanzados; pero como militar, ha defendiát constantemente el Gobierno constituido, y
n~tiene en su hoja de servicios ningun pronuncia~iento. Cree el Sr. Vidart que el militar debe ser
el definsor de la ley, y que nunca debe contdbuír
á la pert~rbacion del órden público.
En lo tocante á los trabajos literarios del Sr. Vidart, notaremos que sus primeros e·scritos se publicaron por los años de 1854 en La Semana y en el
Ser,w,;iario Pintoresco Español; se redujeron á dos
novelitas, dos biografías y algunas poesías líricas.
Desde este afio no volvió á publicar nada basta el
afio 1864, que dió á luz pública un folleto titulado
El Panteísmo germano-francés, apuntes críticos sobre las doctrinas filosóficas de .M. Ernesto Renan.
En 1866 publicó un libro: La filosofía española, que
es un resúmen de la historia de esta ciencia en Espafia y un.a de las obras más importantes que en
este género posee la filosofía peninsular. En 186'7,
dió á la estampa en Sevilla la primera edicion de
un curioso estudio titulado: [,t:t,·as y Armas, cuya segunda edicion se publicó en Madrid desde 1811
á 1873. En 1871 publicó el folleto: Bjücito p!!rma1te1tte y armamento 1iacional. El mismo afio publicó
tambien la coleccion de sus versos. En los sig'uientes anos, publicó el Sr. Vidart algunos discursos
pronunciados en Asambleas públicas y gran número de artículos de filosofía, de politica, de ciencia
militar y de literatura, ya coleccionados en folletos,·
ó ya insertos en periódicos y eh reTistas especiales.
Ha publicado ademas el Sr. Vidart los trabajos
siguientes: dos dramas, titulado el uno Pena si1i
culpa, y el otro C1iestio1t de anwres; cuatro estudios
acerca de Cervántes y El Qiiijot!J, á saber: Ccr1Ja1ttes, poeta epico, El Qv,ijote y El Telémaco, AlgU11ias

489
cumento, donde constan nuestras relaciones literarias con Espafia. Hablando de esta obra, que, ántes
de ser publicada formando un volúmen apareció
como apéndice al libro, tambien del Sr. Vidart, titulado Letras y Armas; hablando de esta obra escribió el Sr. L. A. Palmeirim en su. libro Portugal y sus
detractores: ((Vidart (D. Luis), oficial del ejército
l)espafiol, escribió Letras y A1·1nas, segunda edicion.
))Como apéndice, contiene algunas reflexiones acer))Ca de las relaciones peninsulares, y algunas tra))ducciones portuguesas de autores de mediano
)&gt;mérito.)) No podemos dejar de protestar contra el
apasionado juicio del Sr. Palmeirim, que, en su furor de patriotismo contra Fernandez de los Rios y
otros escritores ibéricos, lleva la ceguedad de su
anatema hasta el punto de llamar medianos á: los
poetas. portugueses que tuvieron el casual, destino
de ser traducidos al castellano por D. Luis Yidart ..
Entre los diferentes géneros de actividad á que
se ha consagrado este distinguido publicista, figura
la incansable propaganda que viene haciendo en favor de la union ibérica, á la que ha prestado su concurso, secundando los laudables esfuerzos hechos en
esta direccion por Vale1·a, Fernandez d(:) los Ríos y
otros notables literatos y estadistas.
El iberismo de Vidart tiene una fórmula ámplia y
generosa, que ninguno de nuestros vecinos puede
rechazar:
'((Yo sólo quiero la union ibérica cuando Portugal
entero quiera que se verifique.ll
Hlfaqui la fórmula de la aspiracion del Sr. Yidart
en este punto delicado, y expuesto por la natural
susceptibilidad lusitana.
En otro órden de servicios será imposible oscurecer la iniciativa del Sr. Vidart, siempre incansable
y enérgica cuando se trata de renacer olvid1das ó
desconocidas glorias nacionales.
El fué el iniciador, en union del inolvidable Romero Ortiz, del centenario de Calderon, suceso
realizado con un éxito raro en países tan poco _fáciles de moverá empresas que no tengan un gran
c~rácter concreto de actualidad;y por sus indicaciones se evitó que se perdiesen en la fosa comun las
cenizas del inolvidable Villamartin, y que un sepulcro monumental guarde los restos del preclaro autor de las Nociones del" arte militar.
Y por fin, recientemente, el incuestionable mérito del marqués de . Santa Cruz ha sido puesto en
relieve y divulgado por los trabajos de su laboriosa
y autorizada investigacion crítica. El ha propuesto
tambien la celebracion de este centenario, y á su
preparacion se consagra ahora con el mismo entusiasmo y noble activida"d que viene demostrando
durante toda su vida.

Tal es lll sumario de hechos, rápidamenteº enumerados, que constituyen la historia de nuestro
amigo Vidart. A la critica más imparcial y sabia
de nuestros sucesores corresponde determinar con
exactitud hasta qué gi:ado ese escritor infatigable
ha influido en el curso de la civilizacion general y
la cultura patria; pero nosotros nos atrevemos ya
á adelantar bajo qué aspectos principales el trabajo
inai.¡guracion del Ateneo Militar, al conmemorar el -total del Sr. Vidart merecerá sobrevivirle en el resegundo a~iversario de esta inauguracion, y en su gistro especial de los hombres que hicieron el bien
ingreso en la'Real Academia de Buenas Letras, cuyo por puro amor al bien mismo.
título es: Del predomiJtió de las ideas políticas M el
Vidart es un pensador·; la tendencia general, el
•siglo x1x.
pensamiento constante de sus esfuerzos, ha sido el
Como á la literatura nacional, Vidart ha consa- de combatir sit: tregua á este funesto cuanto imgrado á la portuguesa largos y muy atentos estudios. propiamente llamado especialismo profesional, porEn 1872 publicó el Sr. Vidart dos trabajos muy que no hay especialidad sin generalidad, y, en suma,
dignos de consideracion be.jo este aspecto. Uno de porque una humanidad digna de este nombre debe
estos trabajos se titula Los poetas liricos contemporá- tener ante todo un carácter humano. Esto es lo que
1tcos de Portugal. Es un trabajo erudito y crítico ha querido siempre el Sr. Vidart: echar como funacerca del movimiento poético portugués desde el damento de toda instruccion profesional un fondo
comienzo de la época romántica. La gran suma de de conoaimíentos comunes é indispensables á todo
conocimientos literarios, el buen juicio· con que hombre culto, y abrir un campo neutral á t;das las
analiza los hechos y los hombres, hacen' de este fodistintas direcciones ·filosóficas y científicas del esJleto un apreciable estudio, que podría, sin desdoro píritu humano.
para el Sr. Romero Ortiz, formar parte de su obra
Apelamos á sus escritos; en muchos de ellos se
La literatura portuguesa del.siglo x,x. El otro trabajo verá esta gran propaganda, y por este solo hecho
es una coleccion de poesías liricas originales y de nos parece que obtendrá tanta consideracfon de la
traducciones de poesías portuguesas. Lleva el mo- crítica histórica, como por todo el re11to de su labodesto título de Versos, y merece ser leido como do-. riosa y bienhechora existencia.

ideas de Ceroantes 1·cferentes á la literatnra preceptiva
y El Quijote, y l1 clasij!,cacion de las obras literarias;
las biografías de Liiis de Camoens, el comandaQte
Villamarti;i y el brigadier Aparici y Garcia; las
obras de organizacion militar, tituladas: L11 fuerza
ar1nada, La i1istruccio1t militar obligatoria, y Armanmito 1iacional; y- los discursos pronunciados én la

�LA ILUSTRAÜ10t-l MILrrAR

490

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LA !LUSTRACIO!{ MILtTAR

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�492

LA 'ILUSTRACION MILlTAR

cumple á las publicaciones ilustradas. Así Jo hacemos hoy, insertando cuatro grabados, que rep·reCuatro grabados,
sentan vistas del castillo de San Anton, del muelle
En el número anterior, con motivo de la inaugu- de la Coruña, de la ciudad de Pontevedra, y una
racion oficial del trayecto del ferro-carril compren- lindísima composicion que, con señalar la firma que
dido entre Busdongo y Pola de Lena, acontecimien- figura al pié, nos exime de todo elogio. Mas adelante
to solemne é importantísimo que en estos momen- seguiremos insertando otras vistas de poblacibnes,
tos celebra Astúrias regocijada, publicamos algu-· edificios y obras de arte, procurando de este modo
nas vistas de los parajes que visitan ahora los Re- reunir en los números de nuestra Revista una gayes, y hubimos de estampar breves consideraciones lería, Jo más completa posible, de la España pintoacerca de esta region verdaderamente privilegia- resca.
El castillo de San Anton de la Corui.'la., es uno de
da, y de las ventajas. que va á proporcionarle.Ja
los
grabados á que aludimos
.
apertura de la via qúe la pone en comunica.cion diEsta fortaleza, notable por más de un concepto, si
recta con el centro de Espaí'!a.
Cuant.o dijimos de Astúrias es aplicable á Galicia; bien hoy, atendidas sus condiciones de defensa; deja
su cielo puro y diáfano;. su suelo dócil ai cultivo, y. bastante que desear, hállase situada á la entrada
abundante en minerales, son los mismos; como son del puerto de la Coruña, y se levanta sobre un islote
semejantes los usos patriarcales de sus hifos, su comba~ido constantemente por las embravecidas .
amor al país que los vió nacer, su aficion al traba- olas, ocupando el lugar en que los pasados siglos
veían alzarse modesta ermita, dedicada á San Antojo, y sus puras y tranquilas costumbres.
El gallego y el asturiano se distinguen por uri ex- nio, ó San Anton, como se llama en Galicia á este
traordinario cariño á su patria, y en verdad que bienaventurado.
Los primeros proyec~os de fortificacion dQJ islote
esta noble pasion se explica visitando aquellos herdatan
de 1528; pero la obra actual es relativam0nte
mosos valles, oreados por la brisa del mar, surcados por corrientes navegables, rodeados de monta- moderna, pues apénas hace un siglo qu'e se terminó.
El pabellon del gobernador, la capilla y habitanas cubiertas de espeso bosque, fáciles al acceso, y
cion del capellan, .e stán contruidas á prueba de
sin embargo inaccesibles para toda idea de trastorbomba, elevándose en el centro del recinto murado,
no y de desórden que llegue del interior de Espa!'la.
La paz ha encontrado alli su asiento; y no es esto así como el almacen de pólvora, y los pabellones y
decir que los hijos de estas comarcas carezcan de cuai:teles para su escasa guarni~ion; ~freciendo poco
ese espíritu belicoso pecu,liar de nuestra raza, y que . de notable su artillado, en su mayor parte compues· ·
tan propicios nos hace para cualquier empresa poco to de piezas antiguas.
Es célebre esta fortaleza por haber servido, en
meditada; léjos de eso, cuando el honor ó la independencia nacional lo han exigido, allí ·ha resonado tiempos del absolutismo, de prision de Estado; en
potente el grito de guerra, y sus habitantes no han sus ·terribles casamatas, de cuatro varas de ancho
por tres· de alto, gimieron en largo cautiverio emivacilado en lanzarse á los combates, luchando frente
á los primeros ej~rcitos del mundo. A lo que el ca- · nentes persol}ajes, entre los que corresponde menrácter de los gallegos y asturianos se ha· mostrado cionar al célebre teniente general D. Antonio Villarsiempre refractario, es á las luchas civiles, á dar roel, que durante la guerra de sucesion siguió conspábulo á esa obra de destruccion quA empobrece.la. tántemente el partido del archiduque Cárlos; el
patria y consume en vano sus fuerzas, aniquilán- insigne ministro de Felipe V, D. Melchor de Macanáz,
dola para toda empresa de reivindicacion ó de en- y el nieto de éste, D. Pedro, que ta.mbien desempenó el mismo caFgo durante el reinado de Fergrandecimiento. Miéntras las Provincias Vascas,
Navarra, Cataluna, Aragon, Valencia y parte de nando VII.
Otro de los grabados que damos hoy, representa
Castilla se destrozaban en fratrlcida contienda, apénas si algun chispazo se -dejaba sentir en las regio- el nuevo muelle y espigon del puerto de la Coruña,
nes astúrica y galáica, extinguiase por falta de me- obra digna de ser· visitada por cuantos a6uden por
dios muy en breve, y el pueblo ni áun se apercibía, primera vez á esta capital.
Del centro de la extensa linea del hermoso malemanteniéndose en perfecto estado de quietud y facilitando recursos cuantiosos á los Gobiernos, y con, arranca el espigon del nuevo·muelle, construido
de hierro, y asentado sobre pilotes del mismo metal,
principalmente la generosa sangre de sus hijos.
Este proceder hace Ja·apología más completa de con arreglo á los últimos adelantos. Permite á las
su pais, y le hace tambien acreedor á las considera- olas i:iasar por entre la abierta trabazon, yse sostiene
ciones de los poderes públic"os. Por mucho tiempo sólidamente sobre ellas, pudiend~ atracar al pié de
Astúrias y Galicia no han obtenido la proteccion á las escalerillas hasta vapor~s que no sean de gran
que deben considerarse con tanto derecho; pero es calado.
La vista que desde aquel punto se disfruta, AS soya fuera de duda que, merced á la intervencíon en
la administracion del Estado de algunos hombres berbia: las montañas que limitan y abrigan el puerde buena voluntad, estas provincias han entrado á to, se levantan del fondo matizadas de verdura, que
compartir los beneficios que Ja, ci vilizacion y el pro- contrastan con el color del mar,. viéndose á la izgreso distribuyen á las demás de la. Península, como quierda la extensa entrada de la ria, y á uno y otro
han venido compartiendo con ellas las cargas pú- lado del r.spigon los barcos fondeados, en la bahía,
los botes y lanchas que realzan y dan animacion al
blicas.
La Corufia y Oviedo, como Barcelona- y Cádiz, se cuadro.
Aún más bello que el anterior es el grabado que
hallan ya unidas á la red general de ferro-carriles,
y en fácil y directa comunicacion con todos los ám- reproduce la vista de Pontevedra.
Esta ciudad, capital de la provincia, del mismo
bitos de la Península: la diferencia más esencial ha
desaparecido, resultando ventajas que pueden nombre, es una de-las más hermosas de Espaha, ya
apreciarse al considerar que, en breve espacio, por su situacion topográfi.ca, en una península forS. 111. el Rey y real familia han hecho algunos viajes mada por la eontluencia de los rios Lérez, Alba y
á Galicia con la misma comodidad con que pudie- Tomeza, que riegan la campiña más feraz y pintoran haber visitado las provincias más próximas á resca, ya por su benigno clima.
En otro tiempo estuvo rodeada de antigu·a murala capital. En los momentos en que escribimos estas
lineas, S. M. 1 desde Gijon, se. dispone á hacer una lla, flanqueada por cubos 6 torreones, la cual tenía
excursion á Galicia y á recorrer una parte de este un perímetro de 2.800 varas castellanas, encerranantiguo reino, embarcándose en la escuadra; pero -do en su recinto diez plazas y oincuenta calles
del mismo modo pudiera haberlo hecho por tierra, principales, con otras de menor importancia, que
puesto que las dificultades que á ello se hubieran · hoy ·se ven empedradas de sillería, limpias, anchas
y con un pequeño declive de S. á 'N. y de O. á E., osopuesto hace unos meses, ya no existen.
tentando,
por lo general, sólidas y cómodas viMucho podríamos h\blar de las bellezas que en
este antiguo reino se ajmiran; pero esto daría ma- viendas.
· Tiene .adema."s Pontevedra extensos arrabales,
teria para muchos volúmenes, y aqui sólo podemos
extramuros,
desde uno de los cuales, el de la Mouproponernos dar á conocer las más notables, por medio más del dibujo que de la explicacion, como reira, habitado, en su mayor parte, por la marine-

VIAJE DE SUS MAJESTADES Á ASTÚRIAS Y GALICIA

493

LA ILUSTRACION M!LITAR
ría, y donde ésta tiene sus almacenes de salazon,
está tomada la vista que representa el grabado.
Por último, con el epígrafe ((Recuerdos de Vigo,ll
publicamos una notable composicion del lauread~
Pradilla, en que éite ha sabido reunir detalles y
apuntes artísticos de la llamada Perla del Océano.
La herll'.\osa vista del convento de San Francisco,
llena de nocturna y poética vaguedad; el grupo de
árboles que semejan avanzados centinelas del próximo cementerio~ el extremo de la antigua fortificacion, la bulliciosa ribera, en donde por una parte se
dedican los vendedores de pescado á sus.habituales
tareas, y por otra los marineros se aperciben á hacer rumbo hacia la hermosa Cangas, cuyas suaves
colinas cierran el horizonte, el embarque d ... ~,
en el muelle viejo, y, en una palabra, toda la composicion, da á un tiempo mismo cabal idea de tan
risueílos Jugares y acabada muestra del mérito incomparable del artista.

' FUMIGACIONES EN LAS FRONTERAS
La epidemia que aún causa estragos en nuestros
vecinos de allende el Pirineo ocupa seriamente á
los Gobiernos de las &lt;lemas potencias, como primeros responsables de la salud pública.
En vano han proclamado las eminencias médicas
europeas la inutilidad del aislamiento más absoluto; la opinion general, justamente alarmada al considerar que se desconoce el remedio para atajar los
progresos de esa terrible plaga asiática, reclama
de dia en dia mayores precauciones sanitarias, por
si éste fuera el recurso ó preservativo de más importancia para evitar'la in'Vasion del c&lt;tlera.
Las fronteras son, pues, los puntos donde con el
m~yor rigor se observan toda clase de. precauciones. El viajero procedente del país infestado sufre
allí innumerables molestias para la fumigacion
personal y de sus equipajes; necesita someterse
á diarias operaciones que le originan retrasos y
contratiempos de todo género, y tras estos preliminares, pasa al lazareto, en las naciones que han
adoptado este medio preservativo, hasta terminar
el plazo cuarentenaz:io, período de tiempo inconmensurable," por la falta de distraccion y vida de
estos centros.
Las fiestas que suceden Juégo; las iluminaciones,
fuegos artificiales y demas diversiones preparadas
para el dia de salida del lazareto, sólo pueden mitigar en parte los sufrimientos morales de la cuarentena, hasta que el inspe~tor de sanidad, re.vestido
de aparatosa r~emonia, entrega el certificado de
salud ~ los cuarentenarios.
El grabado de la pág. 490 es la representa.cion
exacta del aspecto que ofrecen aquellas dependencias á la llegada de los trenes, contiguas á las vías
férreas, y ·donde concurr·e n todos los que proceden
de paises sospechosos, para sufrir las fumigaciones
prescrit~s por lo?s réglamentos de higiene.

EN LA PRADERA
La alegría es la inseparable compafiera de la juventud, de esa edad dichosa de la edad humana en
que los pesar.es marcan apénas su huella, y la fría
reflexion aún no acude á moderar las· expansiones
del corazon y del espíritu.
Entre la juventud militar, entre nuestros solda·
dos, la. alegría se manifiesta siempre en el momen·
to que cesa la gravedad que el cumplimiento de los
deberes e?í.ige. Rompe filas una tropa, despues de
fatigoso ejércicio ó de largo paseo militar; suspéndense á toque de corneta las evoluyiones para conceder al soldadq algun momento de reposo, y entón.ces es de ver el animado cuadro que se desplega en un instante ante el observador, y merecen .
oirsii los alegres dichos, las frases oportunísimas,
la jovial algazara con que rodean al ambulante ven·
dedor de comestible! ó á la g,mtil y desgarrada
cantinera que halla siempre frases y dichos no ménos oportunos con que contestar á los que sus par·
roquianos le dedican.
Aún más bulliciosas son estas manifestaciones

cuando el soldado sale de su cuartel, en los días
festivos, y puede dedicar algunas horas á esparcir
el ánimo en las diversiJmes populares; mezclándose
entre los animados grupos de amas que no crían,
cocineras, francas de servicio por u~a tarde, y nifieras para quien el !Jebe, de cuya. primera ~ducacion se hallan encargadas, no es un estorbo.
La Fuente de la Teja, la pradera del antiguo Ca.nal, el puente de Vallecas, las ventas del Espíritu
Santo y las inmediaciones de Chamberí, son, en la
corte de España los puntos de estas reuniones al
aire libre, y en todas ellas campea soberano el uniforme militar. Allí el elegante húsar arrastra su
sable gallardamente y recorre los grupos lanzando
--•••tt"l"U•,,11asensibles Evas miradas capaces de inflamar
un polvorín; allí el arrogante artillero y el i:apa.dor
que no oculta sus pretensiones de hombre ca~i científico, y allí, por último, el avieso y peq~efio inll
fante, que no olvida pertenece á la reina de las batallas, y muestra su habilidad sin rival-en el arte
de Terpsícore, siempre dtspuesto á dar el asalto á
corazones que hacen sólo la resistencia debida para
dejar bien puesto el honor de las ... cacerolas.
El grabado de la pág. 494 da una idea de estas
dí versiones populares en que el principal ornamento son nuestros soldados; esa clase de la sociedad
espaí'lola que, á través.de las desdichas de la patria,
ha sabido conservar sin menoscabo el espíritu y las
virtudes del legendario guerrero espafiol.

LA. EXPLORACION IRREGULAR PO&amp; LA INFANTERIA
(Continuacion.)
VIII
Completan el servicio irregular de exploracion
una série de arriesgadas empresas que tienen el
doble objeto de causar dafws considerables al enemigo y adquirir noticias. Dichas em_pre_sas hállanse
perfectamente compendiadas en el art. 290 del reglamento de campaña, que dice así: A ellos toca

La historia de nuestras guerras nos suministra
infinitos ejemplos de· estas operaciones realizadas
por la infantería'. En la mayor parte de los casos han
dado ei.celentes resultados, áun siendo improvisadas; por consiguienté, es racional suponer que. los
be_neficios serán todavía mayores si se practican
con método, con arreglo á procedimientos claros y
concretos, y con elementos escogidos y aleccionados, por medio de una buena instrucrion preliminar. ·
Las partidas móoiles tienen una misien más estre.cha que los grupos encargados del servicio irregular de exploracion, puesto que tienen que irá operai: á comarcas fijas; y así se reduce su libertad de
accion y corren mayores peligros.
Las fuerzas de que se compone una partida móoil
varían muchísimo, dependiendo su efectivo del objeto, de la dificultad de la operacion, de la probable
resistencia y de los recursos alimenticios que haya
en la comarca en que va á operar. Por lo general,
basta un peloton ó una seccion, dos ó cuatro escuadras &lt;tmóviles, pues 40 ú 80 hombres es una fuerza
bastante regular, teniendo en cuenta que en este
s'nero de.empresas entran por mucho la audacia,
la destreza y la rapidez.
Al tratar de organizar una partida mó-oil ha de
procurarse que los soldados no lleven ningun pesc1,
ni morral, ni provisiones, ni repuesto de cartuchos;
pues, como su nombre lo indica, deben ir desligado.s de todo lo que contribuya á quitarles soltura y
agilidad. Tampoco se aumentará el efectivo seflalado como tipo normal, porque la movilidad y la rapidez están en razon inversa del número; y esta es
una ley absoluta en la guerra.
Otra de las circunstancias que debe tenerse presente al.organizar una partida móoil, '.es la del mando, el cual es tanto más dificil cuanto más elevado sea el efectivo; pues miéntras que hay muchos
oficiales aptos para mandar una partida poco numerosa, son muy raros los que se encuentran en condiciones de dirigir grandes destacamentos. Las obligaciones del oficial partidario están marcadas taxativamente en el art. 33-l del reglamento para el
servicio de campaña: f!l comandante debe dar elejem,plo de 'l!igor incansable, d~ ojeada militar, de serenidad

interceptar, 1·omper, destniir 'l!ias Jerreas y tslegrájlCM, por los flancos, por la espalda, si es posible, del
e.nem,igo, guardando siempre las propias... Los ea;ploradorcs ocupa1i posicio1ics importantes, singularmente en
maniobras y pasos de rios; desborda,i ó rebasan las alas
dd enemigo; destniyen sus almacimes; cortan sus con- á toda prueba, de probidad fatacliable, de audacia tem¡;oyes; illtercepta1i correos, y á la 'l!ez siembran el terror plada con la prudencia, '!J de una difícil jtcJJibilidad
de cm·ácter, que unas veces le psrmifa i1if1indir saludac,i los pueblos enemigos, imponltndo contribuciones de
ble
bnor ttl cspioiiaje, y ot,·as, á la iwocrsa, captarse sus
911,,(Jrra y gra_oes 1·equisicio'nes, recogie1ido armas, re. simpatias: c11 am~os casos sin llegará rep11g1taMes expartiendo procl11mas.
A estas operaciones, confiadas á un destacamento tremos de 'l! ioleacia ó debilidad.
Expuesta !a organizacion de las pa1tidas móviles,
· más ó ménos numeroso, se las ~nomina por ciervamos
á tratar de las diferentes empresas que puetos escritores militares del extranjero raids, cuyo
nombre sostienen algunos que es de origen americano, fundándose para ello en el grandísimo desar- ·
rollo que este g/onero de operaciones alcanzó en la
guerra de la sucesion de los Estados-Unidos; pero
dicho término no dimana de la fuente que se supone: es de origen escocés: así, al mfoos, lo afirma el
capitan de infantería M. A. Quintín en un luminoso
trabajo que acerca de los 1·aids publicó en Enero
del año 1883, en ·el Journal des ScieJtCes militafres de
París.
Así éomo el término no es del origen que se le
atribuye, tampoco son nuevas estas operaciones, á
pesar de lo que algunos sostienen en contrario; se
han practicado siempre, y.han sido recomendadas
por muchos tratadistas militares. En España ya habló de ellas el Rey Sabio, consignando en el título 23 de la segunda Partida las leyes 28 y 29, en las
que describió la manera de efectuar tan delicadas
empresas, que divide en cabalgadas, algaradas y
correrías. Posteriormente, y casi al mismo tiempo
en que tanta aplicadon tenían en la guerra de sucesion, escribia el coronel Almirante su G1¡ia dtl
ojlcial en eampaiia, dedicando un instructivo é interesante artículo á las partidas sueltas, que son, con
poca diferencia, los modernos raids.
Cualquiera de los nombres indicados expre~a
claramente el género de operaciones que vamos á
tratar en este último párrafo; pero creemos que caracteriza mejor e~tas empresas el calificativo de
partida 111óoil, y es el que emplearemos en este éstudio.
·

den encomendárseles; pero .para mayor clarfdad y
para-hacer.más comprensible la prescripcion reglamentaria que sirve de epígrafe á este párrafo, las
compendiaremos en tres grupos. En el primero estudiaremos las JJartidas 1nóDiles que tienen un fin
ofensivo; en el segundo á las que se les da el encatgo especial de adquirir noticias determinadas, y en
el tercero nos ocuparemos de las que revisten un
carácter ofensivo-defensivo.
•
Una de las comisiones más importantes ·que pueden confiarse á la partidas ?l!Ó1'iles ofensivas, f'S la
caza de otras análogas, ó el copo de puestos fijos del
enemigo. Dicha operacion es de un efecto moral notable para los que la practican, porque, miéntras
levanta el espíritu de los primeros, deprime el de
los segundos, sobre todo si el golpe es inesperado.
Siendo el misterio garantía efic:ia de éxito; debe
conducirse esta operacion con el mayor secreto posible para que produzca el mismo efecto que la cerb1tana, cuyo · proyectil hiere sin· que nadie sepa
de dónde procede.
Cuar¡do se ut á ca;a de una partida ó patrulla, el
oficial ·nombrado para este servicio disimula su
marcha, se informa, ob11erva,.aparece y d!!!laparece;
se oculta, y está en acecho esperando la ocasion de
dar el golpe. En cuanto ésta se presenta, se lanza
sobre el flanco del adversario, le acuchilla y trata
que nadie se le escape. Si, por el contrario, es descubierto, prqcura salvarse por cualquier medio ingenioso; pero·si la sah-a?ion es imposible, entónces se
resigna al sacrificio, haciendo pagar caras sus vidas.

Si la partida 1nó¡;il tiene el encargo de copar un
puesto fijo, d~be procedez: con mucha cautela el jefe
de ella, procurando aproximarse á su objetivo sin
llamar la atencion del adversario. Para esto, conduce su tropa por veredas extraviadas, evita los reconocimientos hostiles y los deja pasar; se coloca en
un buen-observatorio desde donde estudia la situacion y movimientos del enemigo, y una vez penetrado de la fuerza y posicion del puesto que va á
copar, espera á que cierre la noche para ejecutar
sus designios.
·
· Llegado el momento, avanzará en dos grupos, los
cuales marcharán á la misma í!ltura en direccion
conyergente hácia el puesto fijo. Hará que: algunos
hombres listos se acerquen á los centinelas, arrastrándose ó cubriéndose.con ramas y oo contestando"
al ¡quien 'l!ioc!, para matarlos ó ahuyentarlos. Si sucede Jo segundo, los centinelas harán fuego al retirarse; pero la pai·tida no contestará, sino 4.ue, cerrando sus intérvalos, avanzará en silencio, en la
seguridad de que el puesto se dividirá para saber el
motivo de la alarma de sus centinelas, y entónces le
será fácil batir en detall á las dos partes del puesto
que se hal!an separadas.
Tambien puede emplearse otro mP,dio provechoso
para copar un puesto fijo. En cuanto los centinelas
dan la voz de alarma, varía de direccion la partida
para evitar las patrullas que indudablemente enviará el puesto, y cuando éstas hayan avanzado mucho,
se atacará precisamente en el moment'o en que espera las noticias de sus exploradores, y este ataque
inesperado dará resultados s:itisfactorios.
Nunca se debe pensar en envolver un pueito fijo,
porque es muy difícil con un enemigo que se guarda bien; pues si por este medio se trata de evitar
los centinelas, se topará con los del puesto inmediato: ademas, los rodeos son peligrosos de noche,
porque se ~orre el riesgo de extravios. Así que lo
mejor es el ataque directo con un cambio de direccion desde que los centinelas se alarman, variando
y marchando luégo por una oblicua de 45º para llegar al puesto fijo.
Cualquiera que sea la direccion adóptada desde
que los centinelas rompen el fuego, es preciso, ó retirarse rápidamente, ó cargará la bayoneta sin hacer ningun disparo, porqµe el silencio es un arma
poderosa contra el atacado.
Otra de las comisiones que se confían á las JJartidas 1nóoiles ofensivas es la destruccion de las vías
férreas ó telegráficas, de las carreteras, puentes,
exclusas y diques.
El comandante de la partida ;á quien se le encomienda este servicio, rAcibe las órdenes del general en jefe, en la cual Ee le manda todo cuanto debe
practicar, indicándole además la intensidad é importancia de la destruccion, es decir, si ha de dejar
inservibles momentánea ó permanentemente las
VÍ\l,s férreas, terrestres, fluviales ó los hilos telegráficos. Penetrado de su mision, emprende la
marcha por sitios cubiertos, escabrosos y desiertos,
se desliza entre las posiciones opuestas, y despues
de aparecer ó desaparecer por ciertos Jugares, se
coloca oculto, tan cerca como Je sea posible, del
punto en que va á operar, rehuyendo los puestos
de defetlsa fijos y .observando los movimientos de la
defensa móvil.
Desde el momento en que el comandante de la
partida se ve libre de enemigos, empieza los trabajos de destruccion con la mayor rapidez, aplicándola en las vías férreas y telégrafos, á los postes é
hilos telegráficos , á los carruajes , locomotoras,
muelles, almacenes, talleres, tinglados, grúas fijas
y móviles, plataformas giratorias, rails, agujas,· se•
flales y truks, y en las deinas vías á los puentes,
terraplenes, obr..s de fábrica,· esclusas, etc.; empleando para esto la dinamita, el fuego, los útiles de
labranza y demas enseres que enc11entre en las .
quintas y casas de labor inmediatas al sitio de Ja
ruptura.
·
(Se e011tiiiuará.)
CLJ!llESTE CANO,
Tl!Nll!NT&amp;J&gt;R INFANTKRfA

�..
LA ILUSTRACION MILITAR

49ó

LA ILUSTRACION MILITAR

REGATAS EN SANTANDER.-füIBARC.\CIONES QUE G.\NARON EL PRIMER PREMIO

HISTORIETAS
:Mi asistente.
Hijo de la sierra granadina y agreste como sus
arrayanes, leal como un perro y cándido como una
paioma, hablando en árabe y diciendo Jazú para
decir Jesus, vino, ántes de que .Je apuntara el bigote, á se'rvir á un amo que tampoco lo tenia, formando parte del ejército de imberbes que. fut} á luchar
· contra los marroquies.
•
Se llamaba Guerrero, y su facha no estaba de
acuerdo con su nombre: era µn ave fria, con la indecision en el gesto y el asomb!'O en los ojos.
Le escogí á tientas entre sus compaileros, como si
metiera la mano en un saco para escoger una fruta, y acerté por casualidad.
-¡,Cómo te pusieron en la pila?
-Jozé, z'eñorito.
.,
Estábamos acampados en las cercanías de Ceuta,
y podíamos regalarnos con abundantes y escogidas
provisiones. Un dia le dije:
-Don José, yo soy muy goloso; ¿sabrás hacer un
plato de arroz con leche?
-Zi, zeñó.
-Pues hazlo mañana .
. Y D. José ~umplió su encargo presentándome una
cazuela de arroz frito con aceite, sazonado con pimientos y cocido éon leche.
-¡Don,José!
-Zeilorito.
-¿Qué pisto ... Jetazo es éste?
-¿Le farta zal? Puz voy á por ella.
Este primer tropiezo e¡;timuló las afie.iones cuFr
narias de D. José, que se desarrollaron ventajosamente.
Durante la campai1a, y cuando ménos podia esperarlo, me presentaba 1ma racion de albóndigas,
ó un plato de batata en almíbar. Cómo aprendió, y
de qué medios pudo servirse, son detalles que ignoro. El hecho es que llegó á ser un excelente cocinero. Y para demostrarme que en ninguna ocasion
olvidaba mi afan por las golosinas, dió cierta noche
con una caja de azúcar que pesaba siete arrobas, y
me la trajo diciéndome sigilosamente:
-Zenorito, aqui viene ezta friolera que me he encontrao.
Hallándonos en la playa, cerca del depósito de la
ad;;:.inistracion, 1~ dije que tenia sed, fui, á buscar
-41n..;r,e.f~co, ~v.olvió trayéndome un cubo lleno de
zumo d!i....\u.r.
naranja
y g,e vina de )lála a .
l ~ , .... l '-t. eb i,J.$ t.¡ 1 ")ll\11i~ lb C\Ul\
J

3

-¿Por qué traes tanto?
-Zeflorito, de laz naranjaz hay monton.
-¿Y el vino?
-Der vino hay juente.
Y era verdad, porque de una enor;:ne pipa &lt;le vino
malaguei10, agujereada con una bayoneta, salia un
arroyo que serpEinteaba en la arena despues de haber llenado los estómagos y las botas de una compañia de granaderos.
En el mismo lugar, toatro de las hazañas truhanescas de mi asistente, pasó D. José un grave disgusto.
Temiéndose que el enemigo atacara el. depósito
de efectos y de vituallas, parte de mi batallon formó
una trinchera con pacas de heno, y dió la guardia á
las provisiones. Vestían nuestros soldados capote y
pantalon azul, hechos ya pedazos y cubiertos de remiendos inverosímiles. Entre los efectos que custodiaba Ja ·Administracion militar, habia grandes fardos de zapatos, tiendas de campai1a, y uniformes de
todas clases. La tentacion era irresistible para
nuestros desnudos guerreros. Llegó la noche, que
fué clara y hermosisima. Los soldados, en pié detrás de la trinchera, . no se apartaron de su sitio.
Amaneció, y los oficiales pudil8os ver, no sin al
mayor asombro, que toda la compañia estaba vestida de nuevo, cual si acabara de salir de un almacen
de vestuario. Una carcajada general interrumpió
nuestras observaciones. Los soldados se reían de
D. José; mi pobre asistente habia equiYocado el fardo, y tenia puestos unos pantalones roj os.
En la batalla del dia 23 de Febrero, rni compai1ia
se tiroteaba con los morús en las márgenes de la laguna, y á.tiro de fusil del reducto de la Estrella.
D. José, viendo que la fu1rnion se prolongaba, quiso
traerme el almuerzo. Entre el reducto y la linea de
matorrales que nos servia de trinchera, todo el terreno estaba completamente descubierto. En él se
presentó D. José, portador de una tortilla: cargado
con su equipaje y el mio, con una colcceion de sartenes y otra de gumias y espingardas cogidas en
diversas acciones, mi asistente parecia un puercoespin; avanzaba á paso de procesion, entre un diluvio de balas, mirando con suma curiosidad á los
moros, porque los veía 1ior primera vez.
-¡Bárbaro! le grité,.
-Allá voy, zeñorito, contestó acercándosP sin
apresurar la marcha.
-¿'io ves que ,. an á matarte)
•. -¿Cómo iba á dejar liu armuerzo á zu merzé?
or'l.&amp;Qc.~ an s::i ..1o~cn JI ~ .,,., .

Cuando se acercó, vi que tenia agujereada la
ropa.
-;Qué desgracia! exclamó mirándose con pena.
-¿Te han herido?
-Zi, zeñó; nie han herio la botija, y ze me ezcapa
er vino.
Efectiva.mente; la botija había recibido tres balazos.
Se acabó la campaña; los peligros de la guerra
fueron reemplazados por discusiones-filosóficas; to-.
das las.noches, despues de acostarme, tenía tertulia con D. José y otros asistentes de mis compañeros de habitacion. Sentados los machacantes en los
ladrillos, y yo en la cama, sosteníamos una conversacion animadísima, tratando de las más peliagudas materias.
-Caballeros, ¿en qué se parecen los perros á los
asistentes?
-En el hambre canina.
- ¿Y á los diablos?
-En el rabo.
- ¿Y al comandante del primer batallon?
-En que ladran más que muerden.
Una noche quise confundirlos, y les pregunté:
-¿Qué cosa es el alma?
Los machacañtes · se miraron indecisos. Por fin
D. J.osé se atrevió á contestar, y habló asi:
-El arma ez una lámina CQIDO el aliento.
Yivíamos como los peces en el estanque. Detrás
de la puerta de la cocina esta:ba el m.enu semanal,
regla á que debían ajustarse las evoluciones do! co•
cinero en turno:
Limes: cocido, principio, ensalada y Jruta seca.
\lártes: bacalao á la vizcaína, ensalada y dulce.
llliércoles: arroz á la vale.nciana, ensalada y pastas.
Juéves: maca.rrone~ á la genovesa, ensalada y
fruta del tiempo.
Yiérnes: potaje Lle garbanzos, escabeche y dulce.
Sábado: arroz con judias, carne asada y pastas.
Domingo; timbal de pescado, menestra y fruta
fre~ca.
Todo esto, amén de la cena y el desayuno, costaba
seis reales diarios por cada nficial cor su respectirn asi~tente.
D. José no pasaba nunca de los seis reales lo
mismo cuando estábamos en compañía que cua~do
Yivia.mos solos. Pero llegó á nuestra casa un oficial
cuyo (ldlát?r~ no gastaba más de cinco reales velJon
y daba. vino, énsalada de pimientos y una cajetilla

�496

.

LA ILUSTRACION MILITAR

.

~

de cigarros de papel, ademas de la· comida ordin iria.
-¡D. José! le dije, mirándole de hito en hito: has
encontrado un competidor temible. Vamos á ver si
Je sobrepujas.
·
Al dia siguiente, D. José puso en la mesa una
gallina asada.
-¿Cómo te las has compuesto, le· pregunté lleno
de admira.cion.
-Puz como el otro, zeflorito; robando.
Desistí de la competencia, porque D. José hubiera
sido capaz de robar un templo para darme de comer por dos reales.
Era útil para muchas empresaB; sabia dar una
carta á cualquiera seflorita en presencia de su mamá y de toda la corte, sin que ni la se~orita lo notara; hacía equilibrios sobre catorce sillas en las
tertulias cursis y tocaba el jlageolet con una afinacion que producía calambres.
Teníamos una gata que era la nii!a mimada del
pabellon. Un dia estaba D. losé pelando tubérculos
con una navaja de Albacete de lengua de víbora y
siete muelles, se le acercó la gata, y él la rechazó;
la gata enserió las uflas, y él respondió con la navaja,
causando á la favorita una herida de medio centímetro de profundidad y dos de longitud. Me enteré
del caso, tomé dos sables de madera, di uno á don
José, y le dije:
-Defiéndete; aquí no, hay ya subordinacion ni
disciplina, ni amo ni criado, sino dos caballeros que
se van á romper las parices por la gata.
Don José temó el sable, y se defendió bárbaramente; á cada palo que reci.bia, derramaba una lágrima.
-,Lloras por los palos? le preg¡mté.
.
-No, zefló, me dijo; 1oz paloz no me duelen; lo que
me duele ez que zu merzé quiera máz á la gata.
Esta fué la primera vm que le tenté las costillas.
La segunda, con motivo de una desobediencia: estábamos en los pabellones del cuartel del Príncipe
Pío, en union de tres oficiales con sus asistentes.
Tenían órden los machacantes de no dejar nunca
solo el pabellon. Una noche, á las nueve y media,
·vol vi al cuartel, llamé á la puerta de nuestra morada y no me contestaron; rompí un cristal de la ventana, entré y no había nadie. Púseme en acecho
de tras de la vidriera, y á poco llegaron · en amor y
compai!a los cuatro· asistentes, con una botella de
vino, una carga de uvas y otra de pan; tomaron
asiento delante de la puerta, sobre las baldosas del
comedor, y se dieron á la conversacion y á ~a manducatoria con un regocijo que trascendía á medios
pelos. Al olor de,la festividad fueron llegando nuevos comensales; dos asistentes, luégo tres, despues
uno, cinco ... Llegaron á reunirse 19 contertulios.
Todos hablaban mal de sus amos, ménos D. José, que
comía y no haplaba. De improviso la puerta se abre
y aparezco yo con una gumía en la mano vengadora: el espanto fué general, y la dispersion rapida y
completa; hubo hombre que andaba á gatas,porque
no tuvo tiempo de ponerse en pié; uno se bajó al
patio por las columnas que sostienen los corredores,
otro se quedó colgado de la barandilla, y los demas
rodaron por la escalera hechos un racimo. D. José
tenia la boca llena y no pudo correr tanto como
necesitaba; recibió un golpe de plano que le cogió
desde la rabadilla hasta la nuca.
Fué el último gol pe. Pocos dias despues recibió la
licencia.
Vino á despedirse, me miró abriendo mucho los
ojos, y me dijo:
-Zeflorito, zu merzé ez mi pare.
-Gracias, hombre.
Don José rompió á llorar y continuó diciendo:
-Zeflorito, zu mercé ez mi mara.
-Basta, hombre, basta.
-Zeilorito, yo me reengancho zi zu merzé quiere
que le zirva.
-Gracias, José; pero voy á un provincial y no
puedo tener asistente.
-¡Zeflorito! ...
-Anda, hombre; tienes padres que te aguardan
con impaciencia, tienes novia que te espera para
casarse... debes ir. Yo no puedo ser tu amo, pero

soy tu amigo. Me escribirás y me contarás todo lo
que te ocurra ... Toma estos pendientes para que se
los regales á tu Soledad.
-¡Zeflorito! ...
-¿Qué quieres?
-;Déme zu merzé un abrazo!
.
Se Jo di con todo mi corazon. Él echó á correr, y
yo me vol vi de espaldas bruscamente ... derramando lágrimas.
ADOLFO LLANOS,

.

LAS i.EGATAS EN SANTANDER.
El grabado de la página 495 contiene los dos barcos que han obtenido premio en las regatas celebradas en Santander el 29 de Julio último. Es este un
ejercicio muy útil, á la vez qne una ·fiesta agradabilisima. El club de estas regatas internacionales
había repartido con profusion elegantes prospec-tos, y la fiesta 'había. adquirido por esto y por su
buena direccion un carácter de interes que nesuelen despertar todos los sucesos, de índole analog¡,
en provincias. Así es quti el Sardinero so vió literalmente co(lcurridísimo, y los menores detalles de
este certámen marítimo fueron acogidos y celebrados con grandes muestras de satisfaccion. El jurado que adjudicó premio á las embarcaciones de
este grabado, está formado por los seflores comandantes de Marina, primero y seg undos, D. Leoncio
Rivera, D. Fermin San Miguel y D. Daniel Anavitarte.
Hé aquí los nombres y las -circunstancias de las
. embarcaciones inscritas para el certámen y que en
él tomaron parte:
·
Balandras Chirta, 6 toneladas, y lúontcbello, 7 id.
(Bilbao); .Cuco, 12 id.; Anita, 10 id.; A1ia-Marta, 5 id.;
Marina, 1 1/ 2 id., y Sfreno, 1 1/ 2 id. (Santander).
Concurrieron ademas tres ó cuatro vapores llenos
de aficio.nados, y multitud de lanchas á. vela y re •
roo; y todas las alturas y cercanías del semáforo y
Sardinero se coronaron de espectadores, que demostraron aficion decidida á esta clase de fiestas.
A las tres y media, y previa serial, desfilaron por
delante de la primera boya'las embarcaciones en el
órden siguiente: Ckirta, Cuco, A1ia-María, Sirena,
lúari,w., A1iita y .Mo1itcbello; el viento reinante era
N. E., fresco, con bastante marejada, por lo que los
patrones arrancharon el aparejo coriveniente, calando los mastelerillos y tomando un rizo á lamayor y al foque; el recorrido, en forma de triángulo,
estaba marcado por tres boyas, distantes entre si
una milla, debiendo las balandras dar dos vueltas
'c ompletas.
Desde el prinéipio de la regata, la atencion principal estaba puesta en los balandros Chirta y Cuco,
construido 'el primero en Inglaterra y el segundo
en Santander, antiguos rivales de otros anos, y
c_uyo andar excelente era conocido, y estas embarcaciones maniobraron con perfecta precision, siendo el andar del Cuco algo mayor, y sacando en la
primera vuelta. cuatro minutos á su rival; en la segunda vuelta perdió el Cuco una virada, y en este
contratiempo estuvo á punto de se,. alcanzado por
el Chirta, si bien conservó la delantera, terminando el recorrido total cinco minutos antes que su
contrincante.

BIBLIOGRAFÍA
La prensa. militar ha anunciado estos dias la próxima aparicion de una obra que se titulará .Breves
apuntes de Davao. Es una coleccion de datos de verdadera importancia para la ciencia. Irá ilustrada
con grabados del distinguido artista D. Constantino
Plá, y esta, en fin, á, nuestro juicio, destinada á dar
una reputacion seria en el mundo científico y literario á su autor, nuestro estimado amigo el comandante de infanteria D. Joaquin Cajol.
Investi¡iaoionea fllosófl.co-matemthioaa sobre
las oantidadee ima¡pnariaa.

Tal es el titulo de una interesante obra del hoy
teniente de carabineros D. Apolinar Fola Iguzvide
cuyo juicio critico exigiría de nosotros un espaci~

,.,··

bastante mayor del que podemos dedicarle en esta
seccion.
La especialidad á que el Sr. Fola se dedicó, exige
vigilias y una gran aplicacion. Esta parte de las
ciencias matemáticas ofrece dificultades insuperables en el estudio cuando al análisis y conocimiento de las obras modernas no pueden af!adirse nuevas teorías en absoluto que contribuyan á vulgarizar las ciencias, principio á que· obedecen en lamayoría de sus trabajos todos los ·verdaderos sabios
modernos. Por esta causa, el Sr. Fola toma por base
de sus Investigaciones las admirables t eorías, no
muy divulgadas, del Sr. Rey Heredia, desarr..,.
ol;,:¡lr,--,--....
do todo su estudio en los mismos principios e la
obra de este ilustre matemático.
Esto, que pudiera considerarse como un plagio,
fiene, sin embargo, extraordinario m érito. Demuestra. en el autor de las Invcsti,gacious jilosóff.co-matemltticas de las cantidades imaginarias una aplicacion
grande y condiciones no comunes para el estudio
de los más intrincádos problemas de las ciencias
exactas. Así lo reconoció la Academia de Ciencias
exactas, fisicas y morales, al dar en 2 de Abril
de 1883 el siguiente informe sobre la obra del seflor
Fola:
·
«Academia, etc ...-Este trabajo compone sólo la
primera parteó seccion de la obra que el autor s_e
propone publicar sobre el mismo asunto, y en él
presenta el Sr. Fola una excelente exposicion, verdaderamente filosófica y matemática, de la naturaleza é interpretacion de las cantidades llamadas
imaginarias, etc., etc... La Academia ha visto con
tanta complacencia el libro del Sr. Fola, que no titubea en manifestará la superioridad que considera digno al autor de ser au:¡;iliado ta1i eficazmente
comci Jo permitan las prescripciones del real decreto de 12 de Marzo de 1875, con el objeto principalmente de que pueda publicar la segunda parte ó
seccion de su obra, que, como de ciencia pura, tendrá pocos lectores, y que ha de tratar de la representacion analitica de las lineas en el espac,io; porque si, como es de esperar y de desear, la segu11da,
parte es de tan siiJ,gular merito como la pri1ne1·a, la.
Academia cree que.la obra de Fola dará gra,i rep~
tacion á su autor y 1umor á la pat1·ia, etc., etc .... ))
La direccion de Instruccion pública, en vista de
este dictámen y de haber merecido el Sr. Fola que
la Academia le nombrase miembro corresponsal
suyo de la clase de nacionales, concede tan sólo
protccci01i moral á quien da tan gallardas muestras
de inteligencia y,i¡.plicacion. Pero esto no debe desanimar al Sr. Fola; por el contrario, conociendo la
f'Orma y medios que es necesario emplear para ob·
. tener de los centros oficiales la proteccion á que es
acreedor, debe este abandono servirle de estimulo
para demostrar que en este ejército, tan mal apreciado por la generalidad, hay elementos valiosos
y apreciables.
De este modo logrará el Sr. Fola justillcar nuestros placemes y hacerse acreedor al agradecimiento de sus compafleros.

,

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.

0

REVISTA
LITERARIA, CrENTíFrcA Y ARTísTrcA
.ARoV

CRÓNICA

SUMAHIO

•

CORRESPONDENCIA CON LOS SUSCRiiORES
D. F. III. R.-Pozoblanco.-Recibidas 15 pesetas.
. D. F. F. P.- Reus.-Id. 9 id.
D.111. F.-Pamplona.-Id. 9 id.
D. F. R.-Acho.-ld. 7 id.
D. J. S. S. M.-Irún.-Id. 7 id.
D. J. L. C.-Medina del Campo.-Id. 5 id.
D. R. S.-Astorga.-Id. 4,50 id.
D. A. A.-Tarragona.-Id. 6,00 id.
D. .M. V.-Zaragoza.-Id. 9,00 id.
D. P. A.-Badajoz.-Id. 9,00 id.
D. A. C.-Almendralejo.-Id. 9,00 id.
D. F. R.-Rivadabia.-ld. 13,50 id.
D. N. H.-Salamanca.-Id. 6,00 id.
D. A. A.-Belchite.-Id. 9,00 id.
D. P.~. B.-Balaguer.- Id. 6,00 id.
D. V. J.-Barcelona.-Id. 6,00 id.
D. E. G.-Sevilla.-Id. 4,50 en ·sellos.
Imp. d• 8, Babtñoa, plan de la P,,Ja, 71 Madrid,

MADRID

GRAB \DOS: Pontevedr,i: castillo de Sotomayor, propiedad del Excmo. señor marqués de la Vega
de Armij.&gt;.-Patron de barca.-lmpresiones estivales (dibujo y g rabado de D. Sev~ro J ust).-La
escuadra francesa en el puerto de Fu-Tchu.Ferrol: vista ex teri11r del di&lt;¡:!t: de la Campana.Yista interior del mismll dique.
TEXTO: Crónica.-El cas!illo de Sotomayor.-Patro·n
de barca pesc1dora.-Impr~siones estil'áles - La
escuadra francesa: en el puerto de Fu-Tchu.-El
dique de la Camp1n:i en el Ferro) (dos graba_dos).-Acuartdamien fo permanente de las tro- •
pas (sistema de pab,•llones •aislados), por don
Eduardo deLabaig. c01onel comandante de Ingcnieros.-Estudios· hist;,ric¿s: Orden militar de
Alcántara (con ti:macion),porD. Angel Alvarez de
Arauja y Cuéllar.-Génáo epistolar de verano,
por D. A. R. 'J'.- Advert,•ncias.-Anuncios.-Sobre cubierta, por D. Eduardo de Palacio.-Y~r
dade~.-Obras de D. Emili,) Bonelli.
---&lt;&gt;oc&gt;-

NúM. 36

por el número qe sus barcos, sinQ que h~y
por hoy será en el mar más fuerte que Inglaterr~, porque el estado de los asuntos de
esta nacion la obliga á repartir su flota en
el Mediterráneo y en puntos diversos y muy
distantes.

La guerra entre .!!,rancia y China es ya
inevitable. Es cierto qua el embaja~or chino no se ha retirado de París, pero en la
rada Taku se ha prohibido lá entrada de los
buques franceses y se hacen grandes prepaEsta emulacion de Francia con Inglarativos para defender la embocadura de terra en materias de marina, se explica muy
Peiho. Por su parte, Francia ha empezado bien por el furor colonial que se ha apodeya el bombardeo de Fu-Tchu. Posible es, rado rec~entemente de nuestros vecinos, y
·sin embargo, que ante la actitud resuelta que merece más atencion de la que nosde Francia el Gobierno chino capitule, y tal otros ordinariamen\e.le prestamos.
vez á un primer movimiento en este senti~
Entre otros motivos de rivalidad colonido se deba la órden que ha aplilz~do la re- zadora, citaremos un pleito que está muy
tirada del representante chino en Parí&amp;.
próximo á una vista definitiva. Trátase de
la anexion de las Nuevas Hébridas. LascoDel Sudan no hay otra noticia que la de lonias inglesas de la Australia no cesan en •
haberse marchado á.. las -órdenes del Mahdí sus excitaciones al Gobierno inglés para
los principales jefes de la provincia de Ka- que se apodere de este archipiélago. La
sala, por no ser anexionados á la Abisinia. opioion en Francia excita tambien al GoEn cuanto á Suakin, continúa siendo objeto bierno á esta anexion. Pero Francia é Inde pertinaz ataque por parte de Osman- glaterra se lo habían prohibido i:ecíprocaDigma.
. mente. Hay, pues, un obstáculo de autorizacion: Francia no puede anexionarse ese
Francia está construyendo catorce gran- territorio sin el consentimiento 'de Inglades. buques y ~cho pequefl.os para la de- terra. Mas ésta se ha apoderado de las Infensa de las costas. Contará, pues, en breve dias, del Zululand, de Chipre, de 1.!;gipto,
con·treinta naves, de las cuales dqce s~rán de la Nueva Guinea y otros muchos terride primera clase. Treinta y dos buques de torios, para cuya ocupacion cae· ahora en
combate tiene Inglaterra, pero sólo uno de la cuenta Francia que t~nía los mismos tí
ellos puede ri':'alizar en fuer~a c~n los doce t~los. Ciertamente, como que hasta la fenavíos frances~s. La Gaceta Militar de cha, en politica colonial, DO se han presen.
Alemania dice que en fuerzas navales In- tado otros que los de la sorpresa y la
glaterra ocupa el primer lugar, Francia el fuerza.
aE'gundo, Alemania el tercero, Italia el cuar•
. Pues bie~; Francia quiere rambiar de
to, Rusia el quinto, Austria el sexto; pero táctica, y en este punto concreto aspira á'
á poco que Francia complete sus trabajos enmendar la inexplicable omision emitida
· de reorganizacion marina. no sólo habrá en 1853 por ei oficial encargado de ocupar
1 que adjudicar .á Francia el primer puesto
la Nnev11. Caledonia y sus dependencias, no

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                  <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional.</text>
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                <text>La Ilustración Militar, Revista literaria, científica y artística, 1884, Año 5, Tomo 2, No 35, Agosto 20</text>
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                <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional. </text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Castillo de San Anton</name>
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LA ILUSTRACION MILITAR

Jo;é de Alcántara, uno de esos periodistas te.n proPor ejemplo:
CENTENARIO DEL MARQUÉS DE SANTA CRUZ
fundos como modestos, y destinados, por tanto, á no
Sobre el blanquísimo campo de una cuartilla de
La Junta directiva del centenario del marqués de merecer la menor proteccion de los hombres que
papel corren las cinco vocales, riendo como cinco
Santa
Cruz de Marcenado ha dispuesto, en conme- sólo quieren servil adulacion y constante escolta.
locas y jugando al diptongo todas ellas_; un caballereTan notable obra termina con unas profundhs
moracion
del insigne tratadista de milicia D. Al val
te, el signo p, las divisa y se va aproximando al
consideraciones á propósito del idealismo y el rearo
de
N¡i.via
y
Osorio,
marqués
de
Santa
Cruz
de
grupo del cual sale la i á la carrera y, al pasar
junto al curioso, el corazon de la p vibra pi; aléjase Marcenado y viconde del Puerto, celebrar en esta lismo, y un trabajo crítico de E. Zola sobre H. Taine.
esta vocal, á quien seguía de cerca la o, y, al cruzar- corte un certámen literario para premiar los mejo- Hasta en esto ha mostrado Lopez Bago acierto y
buen gusto. Es inapreciable el mérito de los pasase á su vez con el enamorado mancebo, el pecho de res trabajos que se presenten,· desenvolviendo el
jes traducidos. Enviamos nuestra felicitacion á este
siguiente
tema:
éste inspira po, de igual suerte que su alma se es«Vida y escritos del marqués de Santa Cruz de escritor tan profundo como critico y elegante.
tremece diciendo pa cuando ve á la a, pe si tropieza
Marcenado.
i&gt;
con la e, y, si mira á la u,pu.
Las
condiciones
de este certámen serán:
Es decir, que á los seflores signos consonantes les
MISCELÁNEA
l.ª
Los
trabajos
que se presenten han de estar
gustan todas las niflas vocales en general.
&lt;$1-Burla burlando las bromas, pasan á véras: lo que escritos en castellano ó portugués, y serán examiTERREMOTOS Y PINTL: RA LOM.INOS.\
ántes fué juego y pasatiempo, se convierte en hábito nados por un jurado que se designará préviamente.
La relacion entre los terremotos y la pintura, di2.ª Dichos trabajos se dirigirán á la redaccion
y costumbre, arraiga con la edad, y no nos abandona
t
_
!
í
cilmente
podr~ concebirla nadie sin una explicade LA ILUSTR.\CION l\IrLITAR, calle del Almirante, núy en toda la vida.
cion. Existe, sin embargo, y los recientes temblores
mero
2,
quintuplicado,
Madrid,
donde
se
facilitará
Esto sucede á consonantes y á vocales, quejade tierra en la América nos han puesto de manifiessando á las sílabas, se convierten en palabras; y en recibo si se exigiera.
3.a Todo trabajo deberá llevar un lema igual al to su existencia. La hay, en efecto, en el hecho noel mundo de las letras, palabra significa y es tanto
que aparezca en un sobre cerrado, que conten¿lrá e torio de que, de algun tiempo á esta parte, se han
como familia.
despachado de los Estados Unidos grandes consigAlgunas de las vocales que jugaban á los dipton- nombre y seflas de su autor.
naciones de la pintura luminosa á los países sujetos
4.ª
Se
concederá
un
premio,
un
accésit,
y
l{s
gos, diptongos se quedan, y éstas, entre las vocales,
á frecuentes terremotos.
son las solteronas que se mueren de viejas sin que menciones honorificas que se crean justas.
El uso que se hace de dicha pintura, la reviste de
5.ª El pr~mio y el accésit consistirán: en la imningun consonante las diga:
la mayor importancia en los momentos críticos del
presion
de
las
o'bras,
regalando
500
ejemplares
á
sus
-Buenos ojos tienes.
·
choque. En las islas Filipinas, donde son tan coOtras, ni amigas tienen á su lado, y andan de aqui autorfls, y en una cantidad en metálico, que se se · munes los temblores de tierra, colocan en ciertos
flalará préviamente; y las menciones honoríficas, en
para allá rampando por su respeto.
lugares de las casas planchas metálicas pintadas
Otras vocales, en su mayor número,. se casan Y diplomas firmados por los seflores que compongan con pintura luminosa, las cuales sirven de guia á
el jurado.
forman pal,abra, es decir, matrimonio.
6.ª El plazo para la presentacion de los trabajos los moradores para encontrar las puertas y salir
Los matrimonios que no tienen sucesion viven y
á la calle al primer aviso. En Manila al ménos
mueren monosilábicamente; los mis tienen prole, concluirá el dia 15 de Noviembre del presente afio.
se
ponen las planchas en torno do los dormitorios y
7.ª Los autores no tendrán derecho á la devolucon la que van á paseo y, para distinguirse de ella,
por los costados de las escaleras, porque se consicion
de
sus
trabajos.
los padres se llaman raíces, subji}.os los pequeflos
8.ª Para la concesion de premios se atenderá al dera altamente peligrosa toda luz artificial, de parte
que llevan á la derecha, y prefijos los de la izquierda;
de noche sobre todo, á. causa :le que, ya se caiga el
palabras que suenan como la de hijos, y esto son mérito absoluto de los trábajos presentados.
techo, ya se rompan las caflerias del gas, se produ9.ª
Los
sobrt¡s
que
contengan
los
nombres
de
los
unos y otros de las raíces.
ce incendio. Por eso se apagan todas las luces al
autores
de
los
trabajos
no
premiados,
se
quemarán
Entre los signos hay clases y categorías: luchan
públicamente, sin ser abiertos.-Madrid 7 ~e Julio acostarse, y se interrumpe la comunicacion del gas
que se las pelan por la vida, como las per~onas.
con la casa.
Los más afortunados llegan á sustanti?Jos, que son de 1884..-El secretario general, Ignacio Salinas.
Miéntras más oscuro esté el interior del hogar,
como jefes de Estado ó ministros á quienes adula?
más pronto darán sus moradores, en caso de alaró maltratan, segun son ministeriales ó de la opos1ma repentina, con el cerrojo de la puerta ó el desBIBLIOGRAFÍA
cion, los adjeti?Jos.
canso de la escalera, ántes de que se les caigan enLos sustanti-oos tienen ayudantes ó subsecreta- Justicia mit.i.tar.-Apéndice á la. cuarta edicima las paredes fuera de aplomo, ó el techo hendicion de la obra titulada ,Asociaciones teórios, que son los pronombres, y un secretario partido, gracias al faro de la pintura luminosa que les va
rico-prn.ctioas cte toda clase de procedimiencular, que es el artículo.
alumbrando el camino. En la noche que siguió á
tos judiciales.,
La muchedumbre, el pueblo de las palabras, son
l¡¡.
lluvia de ceniza y lava cuando la catástrofe de
Tal es la obra que acaba de terminar nuestro
los 1!erbos; á veces tumultuoso, otras trabajador Y
Ilerculano
y Pompeya, segun nos refieren, los ciegos
honrado, siempre activo; el ad1!erbio es conspirador querido amigo el teniente coronel graduado, capi- sirvieron de guia á no pocos con vista, que escapatan
D.
Joaquín
Gracia
y
Hernandez,
secretario
de
por naturaleza, y elpartic_i'P!'o ~n ministerial~~ todas
ron ilesos. Y si es en Ischia, se recordará que hubo
las situaciones: laprepoS1,cion es un correveidile, un causas permanente de la capitanía general de Cas- un intervalo suficrénte de tiempo entre el primer
mete-sillas y saca-bancos que trae y lleva de unos tilla la Nueva.
La reconocida competencia y laboriosida&lt;l. incan- choque y aquel que derribó el Gran Hotel, para que
á otros, y que siempre sale con las manos en la caescaparan con vida los que se apresuraron á dejar
beza; conjuncion se parece al borriquito de la casa; sable del autor, la forma clara y concisa con que
el edificio.
es la pobre Cenicienta, la última palabra del credo. expone las materias de-que trata, los especiales conocimientos que posee, perfeccionados por muchos
La intcrjcccion es el tribuno del pueblo. .
DIENTES ARTIPJC!ALES
Cuando unas familias de palabras se reunen con aflos de práctica, nos excusan recomendar á nuesExisten ahora en los Estados Unidos doce.fábricas
otros, constituyen oracion, esto es, ?Jecindad; varias tros lectores la obra de nuestro amigo el capitan y
oraciones enlazadas forman un período ó aldea; un notario Sr. Gracia IIernandez. Contiene la organi- de dientes artificiales, que producen al ailo obra
capítulo es una pro?Jincia; un libro una nacion, y un zacion y atribuciones de los tribunales de Guerra, de 10.000,000 de esos útiles artículos. Se fabrican
las leyes,· reales órdenes y reglamentos referentes de feldespato, kaolino y cristal de roca.
idioma una raza.
Lo mismo que á traves de los siglos se conservan á procedimientos y materia penal que se han puTÚNEL EN IT.\LIA
las momias egipcias, se conservan impresas las blicado, la formacion de expedientes y modo de dilenguas muertas, y porque más se asemejen, no ligenciar en la jurisdiccion de Guerra los exhortos
A causa de las dificultades que ha presentado la
procedentes de la ordinaria. Véndese en casa del horadacion del túnel bajo el fondo del estrecho de
hablan ni una ni otra.
La ortografía es la ley municipal de las pa~abr~s; autor, Princesa, 16, principal, al precio de dos pe. Mesina, parece que ~e ha abandonado esta empresa,
la prosodia, la provincial; la analogía, la Const1tuc10n setas.
y en su lugar va á establecerse un largo vapor de
pasajes, capaz de conducir hasta veinticuatro coches
politica, y la sintafl!is, el Código penal.
• .
Dentro deun mismo idioma, como en toda nac1on, ElPeriodista.-Novela política, por E. Lopez de ferro-carril.
Bago.-'-Un volÚmEn en 8.0-Plaza de Bilhay acentos distintos, cuyas dif~r~ncia~ ~e _ahondan
bao, 5 1 Madrid: editores Bueno y Compañía.
y seflalan más radicalmente dP, 1d1oma a 1d10ma, los
CORRESPONDENCIA CON LOS SUSCRlíORES
El Sr. Lopez Bago es un escritor ya muy veterano
cuales se hacen la guerra, establecen tratados y
y
muy
conocido.
No
necesita,
pues,
la
ceremonia
de
fraternizan unos con otros.
D. C. M.-Palencia.-Recibidas 3 pesetas en sellos.
De- esta lucha por la existencia entre las palabras la presentacion. El Periodista es un conjunto de
D. 11:M.-Chafarinas.-Idem 9 en libranza.
resulta la seleccion natural de las mismas, y cor- cuadros de la ?Jida política. Obt;ervacion sagaz, preD. V. A.-Murcia.-ld. 9 id.
riendo los tiempos, unas y otras se fundirán en un cioso, elegante y correctísimo estilo, ironía delicaD. A. S.-Algeciras.-Id. 15 id.
da y punzante á la vez, conocimiento profundo del
solo idioma 1 creando la lengua universal.
D. A. A.-Orense.-Id. 6 id.
Entónces el mundo formará una sola nacion, Y se asunto: hé aquí las principales condiciones de este
D. M. T.-1\lálaga.-ld 4·50 íd.
habrá realizado el amaos unos á otros y la fraterni- libro, en el que hay ya graciosas seII)blanzas, ya
D. S. C. A.-Astorga.-ld. 10'50 id.
retratos completos de nuestros hombres políticos
(la.l de todos los hombres.
D. J. O. G.-Balsareny.-Le quedan abonadas las
más en boga.
tres pesetas para pago de números atrasados.
V. CoLOR.\DO.
El-libro está dedicado á un compai1ero: al infortunado redactor de La Corrcspontencia Itustrada, don
Imp. de B. Rubúios, plaza do Ja PaJa, ?1 Jladrtd,

REVISTA

10 DE AGOSTO DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2.0 -NOM. 34

Almirante, 2, quintuplicado.

SUMARIO
Gn:\nAoos: Excmo. Sr. Teniente General D. Francisco Javier Matheu Arias Dávila, conde de Puilonrostro, presidente del se·nado.-Asturias: el
puerto de Pajares.-Gijon: Vista del muelle viejo.-La Ptña Santa y el valle de Enol; donde Pelayo fué proclamado Rey.-Entrévista de oficiales
de lllarina con sus familias durante la cuar.entena.-Tipos y costumbres de Galicia: preparativos para la pesca de~ bou.
Crónica. - Excmo. Sr. Teniente General
D. Francisco Javier Matheu Arias Dávila y Carondelet, conde de Pm1onrostro, presidente del
Senado.-Recuerdos de Asturias (cuatro grabados).-El cólera: entrevista de oficiales de Marina
con ·sus familias durante la cuarentena.-Salida
para la pesca del bou.-A1,1toridades que declaran
el mérito del marqués de Santa Cruz y de sus
Reflexiones Militares (conclusion), por D. Luis Vidart.-En un album (poe~ía)', por D. Cayºetano
de Alvear. - Exploracion irregular por la. infantería (continuacion), por D. Clemente ·cano,
teniente de infantería. - Bibliografía. -Anuncios.-Sobre cubierta, por D. Eduardo de Palacio.-Variedades.-.\nuncio &lt;l.e las obras de don
Emilio Bonelli.

T.EXTO:

CRÓNICA
Un artículo del Figa1·0 ha suscitado una
singular cuestion:· la de la posibilidad de una
alianza entre Francia y Alemania. Un periódico de Berlín, órgano de la aristocracia belicosa de Prusia, acoge este proye(tl;o de alianza
como ventajoso por su semejanza con el sistema continental de Napoleon I; cree, en fin,
conveniente una coalicion europea contra-Inglaterra. Otra publicacion que suele reproducir las ideas de Bismark, dice que esta alianza implicaría la seguridad de Alemania y
Francia contra cualquier enemigo, y acaso su
dominio sobre el mundo entero.
Todo ésto proviene.de la actitud de Alemania en la cuestion egipcia, pues ha apatentado
a poyar las proposiciones francesas.
En cuanto al éxito de la conferencia, ya es
conocido; los delegados de Francia y de Inglaterra ~o han podido llegar á un acuerdo.
De modo que los ingleses continúan en desgracia, y .á sus complicaciones en el Sudan
hay que añadir la actitud de la ciudad Berbera,
que se niega á reconocer á las autoridades inglesas.
En París se va á celebrar una Exposicion
de niñes de uno á tres años, con la cooperacion del Estado, del ayuntamiento y de varias sociedades protectoras de la infancia.
El comité organizador ha resuelto adjudicar los premios siguientes:

Uno de mil francos al bebé más bonito, en
•estado de salud.
·
Otro de quinientos francos al más robusto
con relacion á su edad.
Cinco de á 100 francos á cinco niilos que,
habien&lt;lP figurado en propuesta para los dos
preraios primeros, no los hayan obtenido.
Una medalla de oro y dos medallas de plata á los padres ó nodrizas que . se hayan distinguido por sus cuidados 6 por alguna mejora introducidá en la manera de cuidar á los
nifíos...
Medallas conmemorativas distribuidas á tddos .lo·s cn.icuelos que hayan tomado parte en
el concurso.
Se adjudicarán los premios á propuesta de
un jurado compuesto de médicos y artistas.
. La Exposicion se inaugurará en Octubre, y ·
lQs niños serán expuestos por séries.
El comité directivo ha recibido ya más de
400 peticiones de padres que quieren presen•
tar á sus hijos en el certámen.
Hé aquí una idea que aplaudimos; tanto
más; cuanto que la hemos podido sugerir en
diferentes ocasiones cuando hemos encarecido
la necesidad de dar preferencia al problema
de la educacion 1 estimulai:ido por todos los
medios posibles al buen padre de familia. Es
una injustic~a incompr~nsible que el ,Estado
y la sociedad misma, la nuestra sobre todo, no
fije apénas su atencion sobre los matrimonios
que viven pacíficamente y atienden con incansable solicitud á sus hijos, en medio de las
mil fluctuaciones de una posicion modestísima. ¡Y cuántas v~ces el sufrido y heróico jefe
de esta honrada familia se ve arrollado en la
concurrencia social por un .pedante y necio
cualquiera, que toma su fuerza en las ventajas
naturales del que no tiene que cuidarse más
· que de sí mismo, y en todos los indignos estímu\os que encuentra en. nuestra depravada
6 ligera sociedad un hombre soltero!

En esta secci~n. procuramos naturales des envolvimientos al programa de LA ILUSTRA·
croN MILITAR. Y bien conocidos son sus términos de série lógica:
0
1. La ·morál, la civilizacion más po3itiva,
y como condicion una gran cultura científica,
2. 0 La: instruccion profesional, en armonía
siempre, en necesaria dependencia de la general, qtle es fa que facilita la formacion de un
gran carácter humano. Nosotros queremos te ner ante todo hombres, y despues milita~es, ó
médicos, 6 a.bogados, ó sastres, ó ingenie•
ros, eti::. Nada tan absurdo y ridículo como lo
que pasa hoy en Espafia más que en llinguó

.. otro país del globo. Aquí, de tal manera el estrecho criterio individual y profesional se ha
exaltado·, que todo lo que no es milicia, parece
á ciertos militares poco ménos que inú.til 6 repugnante, y á su vez el abogado desprecia al
ni_ilitar, ei médico á éste y á ar¡uél, el carpintero al sastre, en sum.a, todo hombre que ántes que hombre es un oficio, constituye por
este ·solo hecho un símbolo de implacable
guerra y un perpetuo motivo de perturbacion
EOCial. ¡Abajo esa vana soberbia, tan estéril en
beneficios como fecunda en trastornos! Nosotros proclamamos que ni áun desde el punto
devista de la mayor ó menor destreza en el
ejercicio de una profesion, es provechoso ese
aislamiento y ese exclusivismo, qué sólo parece originarse de la comodidad de ia rutina.
Nosotros negamos que un militar, que no sabe
absolutamente más que milicia, pueda sbr un
gran militar, en el sentido más ámplio y noble
de esta palabra; nosotros sostenemos que hay
una relaci~m, una cone:xion tal entre todos los
conocimientos humanos, que. apénas parece
posible profundizar. un órden cualquiera de
ellos sin el auxilio de los restantes. Por esto
pedimos una cultura científica fundameutal,
y despues una aplicacion práctica ó profesio. nal, que te!!drá tantas más garantías de acierto, cuanto mayor y más completa haya sido
la educ:,acion é instruccion fundamental sobre
que descansa.
¡Hombres! ¡ homb~es! Esto es lo que pedimos primero y ante todo. Cese al fin ese necia
guerra de oficio á oficio, de clase á clase, trasunto digno de aquella gran imbecilidad vanidosa que pretendió que·era la tierra el centro
del mundo.
En conformidad con estas consideraciones,
nosotros daremos á esta Crdnica un creciente
carácter de universalidad. Cuando el suceso
de la decena haya sido militar, hablaremos de
· milicia; cuando creamos que es preciso plan- ,
tear alguri problema de relacion entre las instituciones militares y las restaµtes del Estado,
lo abordaremos con sinceridad y firmeza; cuando juzguemos útil dar ó ampliar alguna noticia de carácter militar, tambien lo haremos;
pero todo esto sin prescindir, sin omitir cuanto concierne á la marcha general del mundo .,.
á las profundas ensei1anzas que es posible sacar de los hechos al parecer más indiferentes
ó destituidos de interés para una gran colecti•
vidad.
·
·
La noticia más nimia puede sugerir al ob:
servador un problema, como el hecho más insignificante sugiere á yeces al científico una

�474

LA ILUSTRACION MILITAR
LA !LUSTRACION MILI'l'AR

~~-::::::::::::::.-::::::::::::::-======--======-=========7

Excuo. SR.

TENIENTE GENER,IL

D.

FR.\:SCISCO JAVIER l\I.\TllEU ARIAS DAVILA, CONDE DE P UÑONROS'fRO, PRESIDENTE DEL SENADO

475

�476
teoría más perfecta 6 un progreso real para la
práctica.
El cólera mismo;·ningun hecho de tan viva
actualidad y tau pi;ofundísima enseñanza .
como éste. ¿Y qué? tEstá reducido-este hécho
á un microbio, produciendo tales 6 cuales des- ·
órdene!'l funcionales en los intestinos? El observador, en el movimiento de precaucion que
ha invadido á todos los Gobiernos, en la cuestion de orígenes del microbio, en la conside racion de la miseria, obrando como causa ini- .
cial, germinal, de todo.linaje de epidemias, ¿no
puede formar inducciones bien conducidas y
fecundas en consecuencias para la conducta
práctica'! Pues ~sta es la mision del cronista 6 ·
publicista crítico que ejerce esta profesion
con' una ·1&gt;erfecta conciencia del bien 6 el mal ·
que sus extravíoe, sus descuidos, sus complicidades 6 condescendencias con la opinion corriente, pueden producir en la penosa y accidentada marcha del género humano. Y á esta
mision nos consagraremos siempre con el.in
terés y la imparcialidad de que creemos haber
dado inequívocas pruebas en el curso de esta
publica~ion.

'

LA ILUSTRACION MILITAR

J.;A ILUSTRACION MILITAR

En la prensa militar se ha debatido mucho el proyecto de aplicar la situacion de reemplazo al cuerpo de carabineros .. En el estado
· actual de la organizacion de nuestro ejército,
es difícil poder definir lo malo ó lo bueno con
relacion á un caso particular, á un aspecto de
la institucion.
Si se tiene en cuenta el gran excedente que
existe en las armas generales, la índole especial de los servicios del cuerpo de Carabineros, las conveniencias particulares y á yeces
las ineludibles circunstancias que obltgan á
los oficiales á buscar en el reemplazo ocasion
de dedicarse al arreglo de sus intereses ó atenderá una desgracia de familia, etc,, se hallará justificado este acto de prevision del Directqr
de Carabineros, que aspira á tene¡ un sobrante de oficiales de quienes disponer en determinadas circunstancias.
·
·
. La cuestion, bajo este aspecto, cae fuera de
la crítica. El mal de esta situacion, en todo
caso, está en la manera de ser del reemplazo
en las armas generales, y nosotros nos atre veríamos á indicar al. Sr. Director de Carabineros, tan celoso siempre de los intereses de
sus subordinados·, que al trasplantar esta novedad al Instituto, la descartase de sus vicios
&lt;le orígen, tomándola sólo en lo que tiene de
práctica y beneficiosa para el oficial.
·
El reemplazo debe ser siempre voluntario,
y en ningun caso, al decretar una órden de
reempl_azo forzoso, debe mermarse el sueldo
del oficial.
Porque lo que viene sucediendo. en .este
asupto es curiosísimo.
Un oficial por desgracias de familia, gastQs
-&lt;le vh1jes ó por otras causa~, se empeña (mal
oficial), y se ve asediadc;, por la necesidad y
aniquilado por la miseria.
El Estado, en vez de ser providencia de sus
servidores, se convierte en padrastro, y dPja al
oficial de reemplazo. Es uoa medida de prevision que completa el idilio del infeliz á quien
persigue la desgracia.

..

En ·principio, no~oti·os no podemos vacilar. del que nos consta se ocupan con solícita
en sostener que todo arreglo y clasificacion de atencion el marqués dEt Estella y el ministro
situaciones individuales que tienda á mermar
los sueldos, es una violacion de la ley constitutiva dehjéccito, que da todos los. derechos y
consecuencias de u11a propiedad á los empleos
'militares.
Rigurosamente examinada esta éuestion,
ningun oficial debería disfrutar un· céntimo
ménos del sueldo asignado á su empleo. Pues
si por cualquier motivo se juzgaba conveniente ó necesario establecer situaciones de reemplazo, reserv~ y activo, las diferenci~s en el~
sueldo deberían sólo resultar de un plus ó gratificacion gradual para los que están en armas
y sufren los gastos extraordinarios anejos al
movimiento de las guarµiciones.
0
No conviene, ni áun al Tesoro, sostenerana
gran variedad de estad'os individuales con el
solo objeto, muchas ye~es, de neutralizar los
gastos del excedente, cercenando ;neldos. El
excedente no dehe existir, porque gobernar es
preyer todo caso de desproporcion entre un determinado personal y tales ó cuáles servicios.
Pero cuando el exced\,lnte se produce, no cabe
otro remedio que extinguirle por combinaciones y trasferencias de un ramo á otro de la
admi~istracion, respetando escrupulosamente
lo que las leyes.hayan prometido en cada caso
á los funcionarias de q lie se trate. En suma:
para exigir la seriedad y la moralidad abajo,
es indispensable el Pjemplo de la constante seriedád y moralidad arriba.
·
Siendo este nuestro punto de vista, aplaudimos la consideracion con que en esto~ momentos se ha procedido respecto al cuerpo de
Estados Mayores de Plazas, cuyos derechos se
respetan,dejandosin aplicacion lo dispuesto al
crear la escala de reserva.
Si todo acto de consideracion .de los poderes atrae voli;mtades, cuando éste recae, como
en el caso presente, sobre veteranos y encanecidos servidores ~el Estado, el aplauso no debe
escasearse.
Cuanao las complicaciones producidas por
cualquier accidente de organizacion social se
multiplican, á mayor atencion viene tam_bien
obligado el.gobernante. Estudiar, prevenir, escudriñar, descender de hecho en hecho v de
detalle por todo un organismo: hé aquí
tarea que en éste y en todos los momentos, pero
hoy más que nunca, se impone á los hombres
de Gobierno.
· · .·
Mandar no es sólo trazar con la conciencia
dormida un millar de rúbricas al pié de otros
tantos documentos.
Gobernar no es reprimir constantemente,
desoir las necesidades, desdeñar la prensa, que
se inspira en las palpitaciones de la opinion.
Hay en la organizac:on militar hoy cuestiones fundamentales de Yida 6 muerte. Un ministro de _la Guerra adquirió, no há mucho,
merecida popularidad,, atacando de frente estos problemas, que importa mucho no perder
un instante de vista. De aquellos proyectos tan
discutidos, han quedado en pié algunos jalones que pµeden servir de puntos de partida
hacia ideales unánimemente perseguidos. ·
La escala de reserva por e emulo, asunto

1;

de la Guerra; puede traer desenvolvimientos y
satisfaccion _de diversas. a-spiraciones á todas
las clases.
Parece que se piensa en extender los efoctos ·
de esta situacion á los batallones de reser~a ·
y como esta medida puede ~er conveniente,'
nosotros aplaudiremos que los planes de dichas auto_ridades se traduzcan cuanto ántes á
la práctica. _
Gt- •
Algo ,hemos oído tambien á oficiales del arma de caballería, pe la conveniencia de crear
una escala. análoga; y hemos de hacernos eco
de estos rumores para que se piense sobre
esto, y, si es t:onyeniente, se lleven las ventajas
de esta disposicion á esa arm~, tan digna de
ser atendida.
·
El bien·d~be llevarse á todas partes. Una de
las campañas más fecundas en nuestro país,
sería la que se hiciera conti:a el pesi_mismo, en
qu·e de ordinario nos asfixiamos.
Así, nosotros no hemos estado nunca Mn formes con esas . alarmas exageradas que se
vierten al tratar del du·alismo de los cuerpos de
escala cerrada. Los individuos de esos cuerpos
contestan con lógica: «Nosotros vivimos bien
así, y no procede que á nosotl'os se nos arranque el bien, sino que. éste se extienda á los
demas. »·
Y es claro y evidente que esto es lo práctico,
y lo razonable, y lo justo, y que por estos procedimiento's optimistas es como se hacen instituciones perfectas, y se hace administracion,
y se hace país.
Pero, doloroso es confesar!o: las corrientes
no van por esos cauces; y m.iéntras todos no
· cambiemos de vía y entendamos que la «organizacion » es materia puesta á discusion y esclareeimiento, y que en el debate es necesario
el concurso entusiasta de todos; y las autoridades se pers\!.8,dan que en este difícil proceso
las partes de_b en ser escucpadas, seguiremos
en una candorosa inocencia, sin saber, en
suma, qué es lo que exigeu las circunstancias
respecto de organiz.acion, si el vohtnta~iado,
las quintas ó el servicio obligatorio, los ascensos de escala cerrada ó los electivos, las grandes masas ó las pequefías unidades, y así sucesivamente sobre cada una. dE&gt; la::! diferentes
fases .que ofrece el vast~ y complE&gt;jo organismo
militar.
~n Mina de la Cruz (Linares) ha tenido lugar un_o de esos actos de. abnegacion, que nosotros quisiéramos obtuviesen la celebridad y
recompensa, que sólo parecen reservados en
esta s0ciedad ligera á las destrezas del torero, ó
á \as habilidades del juglar.
En una charca de tres metros de profundidad, _y casi medio de lodo, había caído un
nifio de once años _de edad, que se hallaba con
otro entretenido en cog~r peces. Un operariode
la fundicion de.la Cruz, Antonio García :Montes, se arrojó vestido á salvarlo; pero no lo
consiguió, y á duras penas pudo salvarse él
mismo con el auxilio de otras personas. En
esta situacion, un cabo de carabinerosJ Ildefonso Sa~chez Trigueros, se lanza al agua Y
empieza á buscar al nifí.o, á quien ya todo el

-

477

En 1859 se Je confirió el cargo de vocal de la mites de esta provincia, ante las elevadas montaJunta Consultiva de Guerra, y al aí'lo siguiente as- ñas del Pajares, una de las más difíciles cordilleras
cendió al empleo de teniente general, nombrándose- que arrancan de los Pirineos cántabros y frontera
natural de Astúrias. Saliendo de Busdongo, que es
Jé director general de Artillería.
Desempeñó despues la de Estado Mayor, y al la estacion de término de la línea leonesa, había
ocurrir la revolucion de 1868, quedó en situacíon de que hacer en diligencia ú otro vehículo el trayecto
que separa este punto de Pola ele Lena, con grancuartel. ,
En 31 de Mayo de 1871, y en ·virtud de sentencia des molestias, y áun á yeces con graves peligros
del éonsejo de guerra, se le d.ió de baja en el ejér- para los viajeros. Desde Busdongo, el camino carcito,' por haberse negado á prestar juramento de retero empieza á ascender por peladas y grandes
fidelidad al rey D. Amadeo; y continuó en tal sítua- cuestas que se extienden por casi toda la parte que
cion hasta 19 de Febrero dé 1873, en que_volvió á corresponde á Leon; pero desde la Perruca, y en las
ser alta, quedando en situacion de cuartel en esta laderas del I\orte, la vegetacion se pre¡¡enta exuberante y el -aspecto cambia completa y notablecorte.
Despues de. la Restaura-cion ha desempeñado el mente. Por bien empleadas pudieran ya, en este
cargo de director general de Artillería, destinán- punto, darse las i"ncomodidades de la diligencia en
dole á la secciop de reserva, por haber cumplido la que se atravesaba este hermoso país, si aquéllas
edad regla,mentaria en 5 de Junio del año actual. no fueran á veces: tan terribles. En el rigor del inHoy ocupa el importante puesto de presid~te del vierno, el atravesar el puerto era empresa que po•nia paYor en el alma mejor templada. Así ocurría
Senado.
•
Il_á!Jase el conde de Puñonrostro en posesión del el que se retrasara, en dicha época del año, el corcolrar de la insigne Orden del Toison de Oro, y del reo, y eso que, desde que empezaban las nieves,
numerosas cuadrillas de corpulentos y fuertes monEXCELENTÍSIMO SEÑOR DON FRANCISCó MATHEU •de la de Cárlos IIT; es caballero gr:m cruz de las de tañeses retribuidos por el Gobierno, ocupábanse sin
San !Iermenegildo, Encina de Hola.nda, San Benito
Aria.s Dávila y Carondelet
de Avis de Portugal, Leopoldo de Austria y Cons- descanso en abrir camino y mantenerlo Jo más exconde de Puñonrostro y presidente del Senado.
tantLniana; comendádor de la Legion de Honor de pedi~o posiblé; ttabajo ímprobo y penoso, del que da
una idea el dibujo que reproducimos en la pág.475.
• Publicamos en el presente nümero el retrató del Francia; caballero profeso de Calatrava, y disfruta · Salvar este dificil paso, era la gran obra del ca- ·
ademas otras várias condecoraciones sencillas; dos
señor conde de Pt1flonrostro, uno de nuestros más
cruces de San Fernando, una _de ellas laureada, y · mino de hierro jeonés-asturiano, y esto es Jo qºue la
más veteranos oficiales generales, y de los próceres
ciencia, secundada par la empresa constructora, ha
más ilustres de la antigua aristocraci\l, española. algunas de distincion por méritos de guerra, con- lle".ado á feliz término, pudiendo dar idea de la· imSu titulo nobiliario data de 1523, y en una dilata- tando más de cincuenta y cinco años de servicios portancia de los trabajos, el datJ de que en el corto
efectivos.
da sucesion lo han llevado honrosamente muchos
trayecto de Busdongo á Pola de Lena se cuentan 57
El general conde de Puñonrostro goza de un alto
personajes de ;,na misma familia, entre los cuales
túneles, uno de ellos, el de_ la Perruca, de más de ..
algunos supieron distinguirse en el servicio de su concepto por la firmeza de sus opiniones, la nobleza tres kilómetros, y 29 p1:1entes y viaductos.
de
su
carácter
y
la
distincion
de
su
trato;
aparte
de
patria, consignando sus nombres en nuestra HistoAstürias será de lioy en adelante más conocida
las distinguidas condiciones militares que desde
_ria nacional.
·
por
los españoles; sus risueños puertos, sus valles
El acttfal conde pertenece á este número. Nació muy jóven le granjearon la estimacion de sus su--- amenísimos, surcados por tranquilas y claras col-periores,
y
el
respeto
y
la
consideracion
de
cuantos
D. Francisco hlatheu Arias Dávila en Cádiz, el dia 5
rientes que se abren paso lamiendo las faldas de
de Junio de 1812, y en 1829 ingresó en clase de al- han servido.á sus órdenes.
poblados y pintorescos montes, atraerán á aquel siférez- en la Guardia real de caballería, con destino
tio á muchos de los viajeros que hoy, siguiendo las
al regimiento de cazadores, no teniendo antigüedad
exigencias de la moda, cruzan la frontera y acuden
REO.UERDOS
DE
ASTÚRIAS
en su empleo hasta 1833, en que cumplió la edad reá los balnearios franceses, ó á los puertos. vasconglamentaria.
Cuatro grabados.
gados, porque verdaderamente es difícil que region
En los campos de Navarra recibió el bautismo de
alguna rivalice como paisaje, y áun como lugar de
Hace
apénas
tres
aí'los,
un
distinguido
publicista
fuego en 1835, combatiendo á las huestes carlistas.
esparci'miento,
con éste, llamado por sus admiraHallóse más tarde en las acciones de Cervera de recordaba en el encabezamiento de. un discreto dores, y no sin justicia; la Suiza de España.
Pisuerga, Durango, Oñate, en la que su ,r'alor con- artículo, consagrado á la clásica y poética Astürias,
Valles más dilatados los tiene Gali&lt;lia; las provinestas palabras del insigne Jovellanos, uno de los
quistó la cruz laureada de· San Fernando; Urdía,
cias vascas, como más frecuentadas, ofrecen mayohijos
más
predilectos
de
aquel
privilegiado
rincon
~Idndigorria, Puente la Reina, Erice, Puente de Olores com&lt;_&gt;didades al viajero; pero el sello de rientes
zagoitia,- Viana, l\luro, Puente de. Azquija, y otras de España, tan fecundo en hombres eminentes:
«Situada en el extremo septentrional de España, perspectivas con que la naturaleza ha dotado á la
muchas, cuya relacion sería p¡r demas extensa.
y
confinada
entre la mar brava de sus costas, As- provincia de Oviedo, río se advierte en aquellos
Durante el afio 1835, continuó en const:¡.ntes opetúrias
es,
no
ya poco conocida, sino siniestramente países.
raciones, distinguiéndose en los combates de UrbiEstán en éste los Picos de Europa, de 2.630 mejuzgada
por
los
españoles, que tienen de ella, poco
sa, Puente de Azquija- y Artaza.
tros sobre el nivel ciel mar, cubiertos de nieves
más
ó
mimos,
la
misma
idea
que
de
la
Siberia
ó
de
En 1836 concurrió t. los dos de Arlaban y al de
eternas, y-siendo almenara que el marino descubre
Víllareal, mereciendo ser especialmente recomen- la Laponia.&gt;)
Así hablaba, hace poco ménos de un siglo, el céle- á inmensa distancia; allí los lagos de Enol y de la
dado al Gobierno, que le concedib el grado de cobre ministro que por no querer doblegarse á .las Calabazosa, el uno en lo más alto de_! puerto de Canmand.ante.
·
despóticas
exigencias de una política antinacional gas, el otrójunto al collado de Balbasán, en la diviPrestó más tarde diferentes servicios, y en 1838
sion del Yierzo; allí la hospedería de Arbas, en el
;ngresó. en clase de exPJ}tO en el real cuerpo de y á los Yicios y preocupaciones de una sociedad ca- centro de los montes Nervarios, donde la tradicion
Guardias de Corps, al que perteneció hasta la &lt;liso- . duca y corrompida, arrastró largo cautiverio en el dice tuvo lugar la terrible batalla de los sucesos de
lucíon, pasando entónces á continuar su!:'. servicios castillo de Bellver de lllallorca; y d.e esta palabra se
Hermenerico y los vándalos de Gunderico; allí el
_al regimiento dé caballería de Lusitania. En 18-!2 hacla eco, con qierta sarcástica amargura, el escri- famoso, el venerado san$uario de Covadonga, de
le fué concedida licencia ilimitada para .Madrid y tor á quien aludimos, el Sr. D. Rafael l\I. de Labra,.
condoliéndose del olvido en que en Espal'la se tiene dcmde arranca esa obra colosal del esfuerzo humaAndalucía.
no que se llama la reconquista; allí 13orines, Caldas
Aquí le sorprendieron los sucesos de 1843, adhi- al célebre principado.
• Pero que en este juicio había algo de exageración, y Fuensanta, con sus aguas termo-tiedicinales;
riéndose al movimiento, y siendo despues recomAvilés, con los recuerdos de sus célebres galeras, copensado con el empleo de coronel. ?.landó sucesiva- disculpable• por el sentimiento que le inspiraba, lo
ronadas de laurel en las márgenes del Bétis; Oviedo,
prueban
hoy
los
hechos,
y
principalmente
el
que
da
mente los regimientos de Tala vera y Bailén, y forcon
sus vetustas construcciones y su moderna fámó parte con este último de la expedicion proyec- motivoá estas lineas. Cuatroaí'los hace, parecía embrica
de fusi[es; Trubia, honor del cuerpo de artipresa punto ménos que imposible, más que por los
tada en 18-14 contra el imperio de ~Iarruecos.
llería; Gijon, la antigua y legendaria ciudad de
obstáculos
de
la
naturaleza,
por
la
inercia
ó
antipaAscendido á brigadier en Octubrtl de 1846, contiMunuza y Ormesinda; allí, por último, mucho monuó desempeñando el mando de su regimiento, ·has- tía de los hombres, el hacer que la locomotora franvimiento y viqa á causa de la densidad de pobla- '
ta .Marzo de 1848, en que pasó á situacion de cuartel queara el puerto de Pajares, desembocando en la
cion, gente por todó extremo laboriosa_ y hospitalavertiente
septentrional
del
Pirineo
marítimo:
y·sin
á' voluntad propia. Al disponerse la expeuicion á
ria, populosas ciudades y alegres caseríos, cómoembargo,
en
estos
momentos
las
obras
están
termiItalia en 184.9, se le destinó á las órdenes del genedos
y seguros puertecillos y ancones, elementos,
ral en jefe, quien le confirió el mando de la brigada nadas, y S.M. el Rey, acompañado de la real famien
fin,
inapreciables para pasll.r un verano delilia, se dispone á inaugurarlas, dejando abierta á la
de vanguardia.
cioso.
prosperidad
de
Astúrias
una
importante
vía
que
la
En 1854, fué, por Real decreto, nombrado caballeAl dirigir una ojeada sobre el mapa de esta proriw mayo:·, montero y ballestero mayor de S. 111., y pone en comunicacion directa con todas las provinvincia
y reparar el trazado de las obras que hoy la
en este honroso cargo subsistió, no obstante su as- cias españolas, y que ha de dar salida fácil á sus
c0locan e'n comunicacion directa con Madrid, se ve
productos
yegetales
y
minerales.
censo á mariscal de campo en 1857, hasta Julio de
El ferro-carril que del centro de -Espafla se dirige hasta qué punto la mano del nombre puede modi1858,en que hizo dimision del mismo, siéndole acepficar las condiciones de la naturaleza. Enteramente
á Astúrias por Leon, se detenía al llegará los litada.

mundo creía ahogad"o, y al término de una penosísima exploraci:on por bajo del agua, luchar entre la vida y la muerte, apareciendo y
desapareciendo de la superficie, logra · al fin
salvará la criatura, agarrándose á un cordel
que los espectadores le arrojaron en crítico,
momento.
El niño, despues de los'cuidados ordinarios
'\"Olvió en sí, y.la madre, como todos' cuantos
presenciaron este honroso hecho, dieron á 11de~so Sanchez Trigueros esa recompensa
que no tiene comparacion con nada en la esfera de la conciencia; pero_el Gobiern_o, la sociedad, debería' estimular estos rasgos en9a
misma proporcion que se estimulan tantas
otras cualidades de discutible utilidad ó
bondad.

•

•

�478

LA ILUSTRACIOM MILITAR
LA ILUSTRACION MILITAR

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LA ILUSTRAC10N MILrrAR

LA ILUSTRACION MILITAR

tes Acevedo en su biografía del marqués de ~anta
si por parte de ésta hubiera habido esto no sucede sin un cúmulo de detalles que im?iCruz anteriormente citada, participa de las mismas
parece como
·
• ·t ·
dan
el
contacto,
y
de
consiguiente
la
pro~agac10n
una manifiesta complicidad ~ar~ separar a As uideas que el Sr. Maldonado, en órden al asunt~ de
rias del trato del mundo, encaJ_on~ndola tras la ele- de la enfermedad. Despues _d e s~me~erse a la den- que ahora tratamos, y asilo manifiesta c~ndo dice:
·ada Y difícil c0rdillera &lt;lantabr1ca, que al pasar sa atmósfera de una sala de fum1gac10n, los perso&lt;1Una circunstancia especial ofrece a nu:stros
~e Sa~tander, se levanta é intrinca de la man~ra najes de este cuadro se hallan sepa1'.a~os por dos re-_. ojos la idea del marqués al intentar la formac1on de
jas,
distantes
entre
si
·un
metro
prox1mamente,
de
más adecuada para ofrecer sorprendentes pun,os
un Diccion'ario liistórico y geográfico, sobre el cual
de vista pero tambien las dificultades mayores al tal suerte que con dificultad pudieran d~rse la tr.abajó con laudable empeí'lo, clama~do por que
acceso; al tránsito. Por el lado del N"orte, ~ lo lar~ mano; y e~ este caso es necesario intr~ducu:la en se asociasen en Espal'la los más sab'.os ~arones,
una cubeta ll~na de vinagre , colocada a. la mmede la provincia y guardando cierto paral~hsm? con
estableciendo una especie de corporac1on, ª. seme.
la cordillera, está la furia del mar.que mas cuidado diacion .
¡Cuán desconsolador debe ser para un padre ver . anza de la planteada en Turin, con el obJeto de
inspi"a á los navegantes de Europ~ por la fuerza
á su niño angelical, á su esposa adorada, con los ~levar íi. cabo el pensamiento que Santa C'.uz prode la resaca, la violencia de las corr1?ntes ~ la esonía como un gran paso para el es~" de ¡¡o..,._•
casez de· puertos de refugio .. J~a. ~1sma s1?gular brazos abiertos, y no poder acud!r ~ es~recl~~rl~s ilisto;ia, pues esa idea parece como la precur~ora rue
entre los suyos! Est~ nuevo sacrificio viene a audisposicion del país, q1;1_e fa?1hto _sus glorwsos y
mentar la serie inagotable de los que pesan sobre p1·esidió á la fundación de la Acade~ia de la ¡Jisforia.»
continuados empeños de res1stenc1a ent:e _los ro~
Fundadisimas son las ohservac1ones de lo~ señomanos, los bárbaros y los moros, ha co~tribuJO.O se- la vida del marino, ~1 cual, sometido siemp:e. $¡ .r es Maldonado· y Fuertes Acevedo: y bastaria p_ara
pruebas más rigurosas, considera co~o un lem.hvo
guramente á que él conocimiento de ~sta comarca:
demostrar la influencia que ejercieron-los escritos
no haya sido tan fáci, como el de las tierras llanas para esperar con resignacion el término del periodo del marqués de Santa Cruz de Marcenado en la f_uny provincias del ~Iediterráneo; pero la voz del hom- cuarentenario, el poder contemplar de .vez e~ cuan- dacion de la Academia di la ms·tori~, pasar la vista
do y en esta forma á s11 familia. As1 lo exigen la
bre ha resonado potente, y la naturaleza le ha
tranquilidad de sus conciudadanos y la s/Bud di la por las páginas de la historia del rein~do en_ ~s~aabierto paso, declarándose venci~a:
.
. .
patria, por quien ha expuesto en mil comba~s su í'la de la dinastía de Borbon, del escritor br1tamco
España no debe ménos á la Asturias del ~1g_1~;-ix
Guillermo Coxe, en que se trata de la forma _en que
que á 1a· Astúrias del siglo vm; :en éste se m1~10 la vida generosamente. ·
tuvo origen la organizacion de dich~ Academia; forreconquista, cuando sus abruptas montañ~s dieron
m:i. que recuerda las eruditas reuniones que se ceasilo á los náufoegos del terrible c~tachs~o de
lebraban en casa del embajador e~pa~ol ~n la corte
Guadalete, y el grito de independenc1~ y ~1bertad
de Turin; y recordar despues las _ind1cac1ones Jue .
SALIDA PARA LA PESCA DEL BOU
lanzado por Pelayo, halló eco has~a _extmgu_l.l'se . en
tan repetidamente habían aparecido en la te:i:rimala oriental Alhambra; pero la Asturias del siglo XIX,
Es esté un cuadro que áun par!'- los que vive? en cion de tres volúmenes de las Reff.exiones Militares.
al r~coger la protesta sublime del Dos de .lllayo y
los puertos de mar y se hallan acostumbrad~s a los Cabe, por lo tanto, afirmar, sin ningun género de
declarar p~r sí la guerra á es~ ?ºloso d~.las batallas
furores de ese terrible eleroerito, ofrece_ s1e~?re duda, que el marqués de Santa Cruz de M~rcenado
que se llamó Napoleon, sei'ialo a la nac1on espa~la novedad y predispone er ánimo á la reflex1on o a la es el iniciador del pensamiento que•produJo la funel camino que debe seguir todo pueblo que estime
dacion de la Academia de la Historia;
.
melancolía.
. .
·
eri más su honra que su existencia.
. ...
El Sr. Fuertes Acevedo menciona ta~bien un esLos pescadores que abandonan coti~anamente
Esa protesta y esa declaracion no ~a dmgw ~s- el ho"'ar tranquilo á fin de consagrarse a las rudas
·t de D. Alvaro de Navia Osorio, titulado: J/ecri o
. •• ¡ fl 1115
túrias solamente contra el francés mv~sor, smo
morialdirigidoáS.M.,queseimpr1m1oe
a o
,
tarea~ en que han de hallar los P.recisos elemento~•
. contra el regimen absolutista, y ~erce~ a esa com- para la vida de sus hijos, traen a la mente el re
es una fundada ·queja de los desa'fueros que por
penetracíon de las ideas de patria y ltbertad, las cuerdo de los que perecen víctim~s del furor de las ~que! entónces se cometian co~ la nobleza de Asluchas civlles que en dos ocasiones han ensangren- olas, de súbito encrespadas por el fuerte temporal .
túrias.
• d · ·
tado el suelo espal'tol, allí carecen d.e eco. ~os no~- ola galerna, y despierta en la mente del ho~bre
Resulta, pues, de todo lo que hasta ~q_m eJabres de Jovellanos, Toreno, Argüelles y Riego, hi- ·pensador tristísimas ideas.
mos consignado, que las Reflexiones Militares de
.
jos de aquel país de héroes, viven eternamen~e e:1
y sin ~mbargo, nada más poético, na~a mas Santa Cruz han merecido las alabanza-s de lo~ dos
la memoria de sus habitantes, y les enseí'lll.n a mi- agradable á la vista que el animado espect~cul_o de capitanes más ilustres de la Eda~ M~d~r:1-a, Naporar c~n desden cuanto se oponga al progreso de la la salida para la pesca, reproducido en el d1buJ_o de leon y Federico de Prusia; del mas JUICIOSO de los
especie immana.
. .
. 1 3. " 483. Y que retrata fielmente á esos bravos
historiadores del arte tle la.guerra, el coronel frana P o·
' •
d
.Mucho hay que ver y- admirar e_n Asturias: _sus habitantes
de nuestras costas, para los que na a cés ~l. Carrion Nisas; de todos los autores que en
monumentos históricos, sus poblacwnes, sus_ pa1~a- sí{l'nifican peligros ni trabajos cuando se trata de Espaí'la han escrito de bibliografia milítar, los gejes, darían mater\a -abundante á ~na pubhcac1on c:mplir el, para ellos, deber sagrado de procura_r ?l nerales D José Almirante y D. Pedro de Lucuze, lo~
.ilustrada. Nosotros, creyendo que a nue~tros sus- sustento á sus familias, ó de sostener el prestigio poetas D. Yicen.te Garcia de la _Huerta D. M,anue
critores ha de agradar el que le de¡nos a co~ocer, de .nuestro pabellon;_pues ~e ent:e ellos salen esas Juan Diana y el capitan de mfa~tena D. U_baldo
por medio del dibujo, lomás'notable de un pa1s que valientes tripulaciones de la marma de guerra, que . Pasarón y LaC/;tra; y de gran número de escr1tor~s
nace por completo á la vida exterior, les ofr~cem?s saben morir honrosamente, hundiéndose con sus nacionales y extranjeros, antiguos y contempora-.
hoy á más del grabado de_ que se ha~e mérito ~as bajeles, pero conservando incólume el honor na- neos, unos militares, y por. lo tanto comp~t?nte~
arriba una vista de Gijon, ciudad en que termina
para juzgar obras de su profesion, y otros ?r1t1cos ~
cional.
la líne~ férrea, y que va á ser vi~itada por los Rehistoriadores de fama, Y por Jo tan~o tambien com
yes· ~tra de la célebre Peña Santa, lugar donde ta
peten tes en todas las materias de que tratan en s1~s
tradicion supone que fué proclamado rey D. Pel_ayo;
AUTORIDADES O.UE DECLARAN
obras· hallándose entre este gran número de eser'.omitiendo dar noticias que son pordemas con~c1das,
tores ' autoridades tan respetab¡ es como 1as de Fe1el mérito del marqués de Santa Cruz y de sus
y que sólo contribuirian á alargar este escrito, ya
jóo,
~l conde de Guibert, el capita!} general D. Ev¡;
· «Reflexiones Militares·. t
sobradamente extenso.
risto San l\liguel, Ro~quarcourt, Labaum~, el con e(Conc1usion.).
de Clonard, Ciuillermo Coxe y otros :arios que ~.
jamos
citados en los sitios correspondiente~. .
·
Ademas tle las R,flexiones .Militares y de la R_apEl favorable juicio que hace el c~tedr~t'.co d:
EL CÓLERA
sodia económ.ico-politica-'faonárq1iic1t, ya hemo_s. -~1sto
l\lanuel Colmeiro del libro de econom1a pohhca, .
que el marqués de Santa Cruz taro.bien escrib10 un
Santa
Cruz y la importancia de los folletos en qu_e,
Entrevista, durante la cuarentena,
•
1o que, segun demuestra el Sr.
opuscu
. lllaldonado
d
desenvolvi~ndo la idea de la formacion de un picLas proporciones· a_larman~es con que de~de ~n l\lacanaz, es merecedor de singular é imperece era cionario histórico-geográfico, se pusieron las_ bas_es
. . . se ha manifestado ~a horrible ep1dem1a memoria. Las Ultimas ideas &lt;lel marqués de. Sant_a
de la Academia de la Jhstor1a,
0
prrnc1p10
h' ·
doptar Cruz para compr,:rtir las ma.terias y efectuar el trabaJo Para la or"'anizacion
•
d as o bservaciones
que tantos estragos ha causado, ic1eron ª.
.
seo-un se demuestra en las atina
aquellas precauciones aconsejadas ~or la c1enc1a, del Piccionario histórico-geográfico, for~a~ un '.olle- deº D Joaquín l\laldonado y D. llláximo Fuertes Ac~to que, si bien con numeracion de pa~mas inde· hechos que hacen ver con t da ev1ara evitar en lo posible la propagacwn del mal.
vedo. son dos
p Los incidentes de todo género á que ha dado lugar pendiente, se halla al final del to1:10 dé~1mo de las déncia. que D. Alvaro de Navia Osorio traspaso
la '.invasion de la epidemia, están representados por Reflexiones Militares. La frase Ultimas ideas, se ex.
. 1 d e Ias medianías;
.. .
Siempre en sus escritos el mve
· digno
los trabajos del reputado' pintor ltl. A. ~run, que plica fácilmente, teniendo en cuenta_ ~ue al final
siendo
eminente
como
tratadista
de m1·¡·1e1a,
del
tomo
octavo
de
las
Retlexioties
Milita1·es
se
hasu pa•
cedor como
d esafi a ndo los riesgos á que podJ.a 1conducirle
·r . fecta - lla el proyecto de un Diccionario üni'oersal, y. en ~1 de· atencion como economista, y ~ere .
sion ele artista, penetró en to.dos os s1 ios m
erudito de loable y prolongada memoria.
dos por esa mortifera plaga, a fin de tomar ~e_l na- tomo noveno se termina tambiel\.con un e_sc~Ito t'.Ante~ de concluir el presente escrito, eremos_ q_ue
tulado: Pctalle de la idea que par~ 'U1' »:ccionai·:o
.
tural cuadros tan admirables en su compos1c1on y
no
será inoportuno insertar
aqm. a¡"'
eunas not1t1as
Uni'oei·sal dt á continuacion det anterior 1Jolumen. ~o
dibujo, como el que aparece en nuestro grabatlo de
acerca de la vida del marqués de Sar¡ta Cruz., que
creemos necesario insistir acerca de la importancia
. . á 1a curiosa
·
bioo-raf1a
O
la pág. 4.82.
.
·
'd d
sirvan como de apendtce
des-z
. D • Pedro
llernan
ete
La escena se verifica en el depósito d? sam a ' de estos proyectos de Diccwnarío UniDer~l: d?spues crita por nuestro buen amigo
.
d
donde son mayores las precauciones._Sab1do es ~~-e de las lógicas consideraciones acerca d~i ul_hmo de Raymundo, que se publicó en el nu~ero
los oficiales de la marina de guerra tienen el prn '.- ellos, e;,¡puestas en el tomo del Semanario Pintoresco periódico; correspondiente al 20 de Jumo del
legio de poder abp.ndonar los lazaretos Pª'.~ apr?x 1- Es añol del afio 1853 y copiadas por nosotros ,?n el ai"JO 1834. ¡
marse á tierra y comunicarse con sus fam11tas; ·p!)ro pr!sente escrito; y sólo afladiremos que el Sr. 1: uer-

!

°

.

:·c~:al

En el folio 147 de un libró d·e bautismos, de la
parroquia de Santa Marina de Vega ó Vejga, que se
principió en el año 1642 y se terminó en 29 de Junio
de, 1690, se halla la siguiente partida de· bautismo,
que por primera vez se publica ahora, para desvanecer por completo todas las dudas que se han suscitado acerca de h fecha del nacimiento del ilustre
autor de las Re.flexiones Militares. lié aqui di.cho documento:
«Digo yo, Antonio Lopez de Trelles, cura de ~anta
Marina de Yeiga, cómo en veintiuno de Diciemqre
- • - de mil seiscientos ochenta y cuatro,.bauticé un niño
· llam#o 4 l1Jaro, José, Antonio, Ignacio, cuyo nacimiento fué _en diez y nueve de dicho mes,J1ijo legítimo de D. Juan Antonio Navia.Osorio y de doña Ja•
cinta Antonia Yigil de la Rua, sus padres. Fueron
P,adrinos D. 'Alvaro de Navia y Arango y dofla Ana
de Castrillon, viuda que fué de D. F. de Trelles, vecina de Moías, y contrajeron el parentesco espiritual por haber-tocado al niño al tiempo del bautismo, y advertíles lo que manda el. Manual Romano;
y por ser verdad, lo firmo en dicho dia.-.\ntonio
Lopez de Trelles.»
•
El Sr. Fuertes Acevedo, en los artículos publicados &lt;m La Crónica de Badajoz, dice que eljóven don
Alvaro de Navia Osorio estudió gramática latina y
retórica en la Unh:ersidad de Oviedo, a la cual legó
su copiosa biblioteéa, en prueba de su agradecimiento por la enseñanza que en sus ª"ulas había recibido;
pero que por la fatalidad de las circunstaricias, este
legado no llegó á cumplirse, á pesar de las gestiones practicadas por la Universidad, hasta el año
de 1814.
El marqués de Santa Cruz de Marcenado se casó
en primeras nupcias con dofla Fi:ancisca de Navia
Montenegro, hija de los marqueses dfl Ferrera; habiendo enviudado, contrajo nuevo matrimonio con
doí'la Isabel de la Rocha, señora catalana de distinguida estirve, y por segunda vez viudo, volvió á
casarse con doña Maria Antonia Bellet, hija del teniente general Ele este apellido.
En la biografía escrita por D..Má_ximo Fue~tes
Acevedo, ya repetidamente citada, se halla un resúroen ó indice anali-tico de las Re.flexiones Militares,
resúmen ·que vamos á copiár aquí, para que los
lectores que no conozcan esta obra, puedan formarse alguna idea de las materias que en sus páginas
i¡e hallan tratadas con discreto juicio y asombrosa
erudicion:
•·
«Tomo primero ...:....Parteprimer:a-Libros,, rrym,
dedicados á S. lll. Católica Felipe V. (Turin, 1724).
En el libro 1 trata de las virtudes morales, po1í'ticas
-¡ militares de un jefe de país y ejército; en el 11,
de los motivos de la paz y de la guerra, y precau~
ciones·sobre alianzas y socorros, y en el 11r, de las
disposiciones para una guerra.
»Tomo. segund;i.-Libros IY, v, v1 y Yll (Turin,
afio de 1724). Dedicado tambien á Feiipe Y. - Trata
el libro IV del principio de la guerra; el v, del campar;. el v,, de las marchas, y el vu, de los espías
amig-os y enemigos.
&gt;1Tomo tercero.-Liliro rnr (Turin, 1724). Al principio dedicatoria y elogio de la obra: Contra. las re,
belion,es.
»Tomo cuarto.-Parte segunda.-Libros IX y X
(Turin, 172.'l). Trata de las reglas de la ofensiva y
lle los motivos y forma de obligar á los contrarios á
una batalla; cuándo conviene f\lcilitar un combate,
y la manera ele que.Espaí'la tenga.1.ma poderosa escuadra.
.
»Tomo quinto. - Libro x1 (Turin, 1725): Está dedic,ad'l al príncipe de Astúrias. Se discurre sobre las
disposiciones para un'a batalla, ya resuelta por nosotros ó por los enemigos; y el apéndice es una 1·elaC'ion de las embarca,;iones armadi2s en giierra 11 de tras-

portes, ,/ftladas por cuenta de S. M., r¡ue componen la
armada y /lota que pasa de este muelle de Barc~lona á
la e.rpedicion de la isl1t de Mallorca, cte., etc.
»Tomo sexto,-:--Libros x11 y XIII (Turín, li25). Dedicado á D. Cárlos de Borbon, infante de Espaila,
más tarde rey con el nombre de Cárlos Jll. Refiere
lo que tiene que hacer un jefe durante la batalla, y
cuándo su éxito queda indeciso ó la ganó declaradamente. A continuacíon·inserta dos cartas en ita-

481

liano del abate Muratori, dirigidas al marqués, en
que se le proponen algunas dudas acerca de varios
de los puntos que se tocan en las Reflexiones Mili- .
ta1·es, y las respuestas del vizconde del Puerto.
»Tomo sétimo.-Libro x1v (Turin, 172.6). Dedicado' al Sermo. Sr. D. Francisco Farnesio, duque de
Parma y de Plasencia. Ataque y bloqueo de toda
clase de plazas.
»Tomo octavo.-Libros x,· y xn (Turin, 1127).
Dedicado al Sermo. seí'lor príncipe Eugénio de Sabo ·
ya, generalisimo del imperio. Sorpresas de plazas,
cuarteles y tropas en campai'la; emboscadas-.y pasajes de· rios. Proyecto para un Diccionario Uni-

1!ersal.
»Tomo noveno.-Parte tercera.-Libro X:Vll (Turin, 1127). Dedicado á la majestad el.e Yictorio Amadeo JI de Saboya, rey de Cerdeña. Guerra defensiva. Al final: Detalle de la idea para un Piccionario
DniDersal, que dió á continuacion del anterior volúme•.
•
.
s&gt;Tomo décimo.-Libros xrnr, XIX y xx (Turin, 1727). ·
Dedicado al rey D. Felipe Y de Espaí'la·. Trata de
los motivos y formas de evitar el combate; de las
oportunas diligencias para despues que se halle un
ejército derrotado, y lo conveniente para cuando se
retire de los enemigos despues de haber combatido.
Inserta, al principio del tomo, los elogios y cartas
de felicitacion dirigidas al autor por varios reyes,
príncipes y generales, y termina el tomo con las
Ultimas ideas del marques de Sa11,ta Cruz para compartir lzs materias y efectuar el wa!Jajo del Diccionario

histórico-geográfico.
»Tomo undécimo.-Libro xx, (Paris, 1730). Dedicado al rey Felip'e Y, á quien suplica le conceda un
regimiento, sin grado ni •sueldo, para poner en práctica sus ideas. Trata de la formacion de regimientos y de las armas de fuego, °Cita las pruebas he- ·
chas con una pistola de arzon, dn su invento, ante
el capitan general D. Luís Espínola. qué dice al.canzó 1.750 piés, habiéndose aplastado la bala contra una piedra. El fusil que inventó, asegura que alcanza, haciendo blanco, tanto como un caí'lon regular de 24. Refiere otras pruebas hechas en presencia del general Esp:nola, con otra arma de fuego·
de su invencion, que, con carga de una onza de pólvora, lanzó la bala de libra y media de peso, á 800
piés de distancia.»
•
El Sr. Fuertes Acevedo termina esta resefla de
las Reflexiones. Militares diciendo que el marqués
de Santa Cruz tenía ya dispuesto el tomo Xll, en
que había de tratar de los reglamentos de hospitales, carruajes de artillería y víveres, cuándo tuvo
que interrumpir sus trabajos por los preparativos
de Ir. expedicion militar á Africa; y aflade que se
proponía terminar la obra con el tomo xm, que
habría sido la traduccion anotada de la obra de
M. Nodot, El Perfecto Vivandero ó Pro1Jeedor de las

Armadas.

·

El historiadÓr inglés Guillermo Coxe, en su obra,
anteriormente citada, obra que ha sido traducida
al espaí'lol, con diversos títulos, por D. Rafael Sevillano y Sanchez Pleités, D. José Gonzalez Carvajal
y D. Jacinto de Salas y Quiroga; el historiador Guillermo Coxe, dice, segun la traduccion del Sr. Gonzalez Carvajal: «El rey de Espafía había hecho salir de Barcelona un gran convoy para Orán el 7 de
Noviembre .de 1132, que habiendo llegado felizmente á la bahía de aquella plaza el 14 del mismo mes,
no pudo desembarcar hasta el 20, por lo alborotado
del mar. A pesar tle un refuerzo tan considerable,
el ejército bárbaro, qué ya no mandaba Riperdá, sino
Ali-Den ... , constaba de unos cincuenta mil hombres
y seguía estrechando vivamente el fuerte de Santa
Cruz. El gobernador de Orán, marqués de Santa
Cruz de Marcenado, así que reciliió el auxilio
de tropas, municiÓnes y víveres, tan largo tiempo
· deseado (porqµe ya empezaba á haber escasez en
la plaza), hizo el 21, despues de celebrado un gran
consejo de guerra, una salida con ocho mil hombres
para ataca~á los bárbaros, á pesar de su superiori. dad, pues habia cinco africanos por cada español. Este
hábil. general emprendió la accion al día siguiente
del desembarco para sorprenderá los infieles, que
naturalmente habían de creer que se daría algun

tiempo de descanso á las tropas, y el ataque fué tan
. bien meditado, que tuvo el éxito que se esperaba.
Los bárbaros se defendieron con valor, y la accion
duró seis horas; la victoria de.los españoles fué de
las más completas; pero costó cara á los vencedores,
porque perdieron al marqués de Santa Cruz, que se
encGntró entre !Qs muertos con el coronel D. Josi•
Pinel, oficia:! de distinguido mérito, á quien sintió
igualmente mucho el ejército espaí'lol. El brigadier
marqués de Yalclecaflas fué hecho pri;;ionero, habiendo perecido ochocientos hombres, sin contar
gran número de· heridos; y en cuanto á los moros,
sufrieron una horrorosa carnicería; y despues de
aquel desastre no se atrevieron á volver á aparecer
en mucho tiempo. El rey Felipe supo con dolor la
pérdida de un oficial tan bizarro y tan hábil como
el marqués de Santa Cruz; en los primeros momen-:.
tos se le creyó prisionero de los moros, es decir, esclavo; y el rey mandó inmediatamente que se le
rescatara á cualquier precio que fuera, yá costa de¡
Tesoro público. Cuando ya no se pudo dudar de su
muerte, colmó de favores á su familia; á la marque·sa, que se hallaba en cinta, le sei'laló, á su llegada
&lt;le Orán, una pension anual de 3.000 esr,udos; al
mayor de sus hijos le dió una encomienda; al segundo le hizo capitan de caballería, y al tercerv de
infantería, ofreciéndoles ademas cuidar de sus ascensos.&gt;1
En una nota del mismo libro, c.uyo texto acabamos de copiar, se ensalzan los méritos tlel marques
de Santa Cruz de Marcenado, y se afirma que, en su
heróica muerte, puso en práctica el gobernador de
la plaza de Orán lo que había escrito en sus Rejlc:ciones Militares, donde se aconseja al general que se
halle empeflado en una batalla de condiciones semejantes á la que se libró en defensl). de Orán el 21
de Noviembre de 1132, que pierda su vida en la pelea, ántes de intentar retirarse estando rodeado
por tropas de 9ran superioridad numérica.
Hémos terminado nuestra tarea. El propósito que
nos ha impulsado· á redactar estos apuntes bibliográficos ha sido contribuir, en la medida de nuestras
débiles fuerzas, á que los que concurran al certámen anunciado por el Centro lllilitar, donde existen
dos temas, que uno de ellos es biog1·afía db D. Al1Jaro de Na"Dia Osario, y el otro, juicio de las RejlexiOlf.es
Militares, ó al certámen convocado por la Junta directiva del centenario de Santa Cruz, cuyo único
.tema es: 'Vida y escrjtos del marqués _de Santa Cruz de
Ma1·cenada, puedan tal vez hallar aquí alguna noticia que se haya escapado á sus inteligentes investigaciones. En materias de erudicion histórica, los
aficionados, en ocasiones, podemos ser útiles á, los
sabios, por modo semejante al que, en ciertos oficios, los obreros son útiies á los maestros, poniendo
los materiales al lado del constructor para qµe éste
los use ó los deseche, segun lo pida la índole de su
obra. Como obrero, y nada más que como obrero, ·
ha trabajado el recop_ilador de las citas de autores
extranjeros y nacionales que constituyen este escrito; y grande será su satisfaccfon si aparecen
maestros de la ciencia histórica que relaten la vida
y juzpuen las obras didácticas de D. Alvaro de Navia
Osorio, emulando la fama del antiguo Plutarco ó del
moderno lord i\Jacaulay.
, Lms Vrn.\RT.

EN UN ALBU:\I
A. C.....
..... tu nombre á escrlbir
iba, pero me arrepiento,
;No debe escuchar ni el viento,
lo" que pensaba decir ... !!
Pero ... es forzo¡;o seguir,
que el verso empezado está.
A. C... ¿Lo borro? No, ya
que lo he escrito, lo mantengo.
Si lo invirtiese ... Ya tengo
una solucion,
C. A. (1)

Julio, E4.

(r) Las iniciale~ con que termina esta ingenios:t composicion., per-tencccn á, nucst,o querido amigo D. Cayetano de Alvear.

•

�.LA ILUSTRACION MILfrAtl.

___________

......

~

483

LA ILUSTRACION MILITAR

482
LA E.XPLORACION IRREGULAR. POR LA INFANTERÍA

trullas que, ·semejantes á los barcos cruceros en
las escuadras, marcharán en sentido perpendicular
(Contitmacion.)
• al movimiento de.los exploradores. Estas patrullas
Cuando se descanse, se practicará la exploracion irán de un camino á otro, vigilarán al país comirregular de la misma m¡mera que en la marcha, prendiqo entre éstos y aventarán las embosc~das
llevándola delante de los puestos avanzados por to- que hayan pasado desapercibidas para los exploradas las avenidas importantes. Las instrucciones dores. Su fuerza, segun el art. 299 del Reglamento
que se les den limharán la distancia á que · deben para el servicio de campaña, será proporcional á la
situarse, haciendo alto en cuanto lleguen al sitio importancia de su ·encargo y á la dista11cia á que deóa
marcado y regresando á traer las noticias recogi- alejarse.
das. En seguida otras puntas irán á los mismos siVI
tios, ó l¡ien rriás léjos, á fin de que la exploracion sea
,La mision de las p~ntas irregulares no estriba soincesante.
Ademas de los puntos móviles, cuya colocacion lamente en ir á buscar noticias y el contacto con
hemos explicado en este párrafo, se enviarán pa- el enemigo, sino que tambien tienen la ineludible

obligacion de impedir que el adversario se aprotime á la cortina ·de seguridad, _para que no se aperciba de la posicion y movimientos del ejército que
exploran. Y que esta segunda parte es importantisima, nos lo dice el art. 279 del Reglamento de campaña, que en su último párrafo se expresa de este
modo: A la vez, por consiguiente, delJen los grupos móviles cubi·ir y proteger los movimientos del ejército propio, siempt'e tai-dos y laboriosos, á pesat' de la pasmosa

celeridad que hoy imprimen á totfo loi ferro-carriles y
telég11Jfo1.
Para dar exacto cumplimiento á esta prescripcion reglamentaria, es preciso elegir algun~c~dentes dE)l terreno y organizarlos con objeto de resistir en elfos alg¿nas horas: lo cual no será difícil

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EL CÓLERA

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La defensa de una posicion se prolongará á veces
mucho, pues áun en pais descubierto, puede sostenerse un grupo móvil hasta la noche, aprOV!3chando luégola oscuridad para retirarse. En ciertos
casos no debe preocupar al jefe del grupo la retirada, resistiendo en Ia posicion hasta que vengan
á socorrerle, y áuu hasta. el sacrificio, con objeto
de conservar el mayor tiempo posible el punto
esencial que se le ha confiado. ·
·
Cuando el jefe de un punto tenga órden de oponei·se al paso de toda la ca.ballería enemiga, desempeñará el mismo papel que. si fuera un fuertr
de contencion, y no le estará permitido retirarse ni ·
rendirse, dirigiendo,todos sus esfuerzos á aum.entar la resistencia, desechando toda idea de retirada.
Es preciso que todos los oficiales de infantería se
penetren de que la défensa enérgicá de los desfiladeros por los pequeños grupos de infantería, escasi
siempre de resultados satisfactorios, y fácil; siendo
hoy más que nunca un deber riguroso, á causa del
desarrollo que han adquirido las irrupciones de laca•
balleria. En ningun servicio podrá distinguirse tan·
to un oficial como en esta. lucha, desigual en apa•

A

&lt;

C)

..,&lt;

O.

nos se procurará limitarlas, ó bien retardarlas,
empleando los medios defensivos arriba indicados.
Si los obstáculos están bien elegidos, si tienen un
&lt;lampo de tiro extenso, y si sus avenidas son dificiles y no pueden envolverse.con comodidad, la caballería sufrirá graves pérdidas; no pudiendo abrirse
paso los exploradores, ní las patrullas, ni las puntas, ni áun un escuadron, cuando el camino esté de- .
fendido por un grupo móvil perfectamente atrincherado. Este hecho es incontestable.
Las columnas de regimiento, brigada ó division
de caballeria: seguidas de infantería, llegarán, despues de cierto tiempo, á apoderarse de estas defensas: cntónces, el grupo •móvil, al ver que va á.
ser copado ó envuelto, retrncederá á la carrera, y se
colocará en otro punto para continuar la resistencia, pues su objeto es.crear obstáculos incesantes á
· la caballería, fatigándola, retardando considerablemente su marcha, ó quizá deteniéndola.,Esta guerra de pequeflos combates puede adquirir durante
la m,Jvilizacion, extrema intensidad, reduciendo á
la nada muchos planes, Así es que debe ponerse
mu~hísimo cuidado eri su estudio,

1-.

·&lt;

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o

empleando la fortificacion improvisada que cuenta,
con enormes recµrsos para estos casos. La trinche-·
ra es un obstáculo grandísimo para la caballería,
porque tiene que destruirla, si quiere continuar la
marcha. La tala más insignifican.te, las barricadas
de piedras, madera, 11ails ó de faginas, son obstáculos de·poca monta por sí solos, pero detienen al que
avanza cuando detrás de ellos hay fusiles.
De dos maneras puede atenderse á la defensa de
estos obi;táculos: ó por los mismos grupos móviles·
encargados de explorar, ó bien por otros enviados
detrás de ésto.; para sostenerlo8. Estudiemos ambos
casos.
El gr,upo móvil, al ir á explorar, podrá algunas
veces preparar sucesivamente varios abrigos, en
los que se cobijira luégo, cuando tenga que batirse
en retirada ante las columnas de caballería.
No porque la columna se componga únicamente
de tropas de infantería, se ha de dejar el campo
libre á los escuadrones enemigos, permitiéndoles
que se acerquen tranquilamente á reconocer las posiciones; ántes al contriirio, se tratará de impedir
las incursiones de la· caballeria hostil, ó por ló mé-

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ENTR~VISTA DE OFl('f.\LES JJE ~L\niN.\ CON SUS FA)IILIAS Dt.;R~NTE LA CUARE'.'ITENA

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riencia, ni en ningun sitio prestará más útiles servicios. !::ii los oficiales de infante1 ia se penetran
bien Lle estas verdades, contrariarán vivamente los·
designios de la l'aballcria ad\'ersa, así como tambicn aumentarán la potencia de la caballería propia, protcgienúo sus. incurs.iones.
Hasta aquí hemos supuesto que los grupos encargados de explorar eran los que preparaban en su
avance los obstáculos, y los que los defendían al retirarse; pero generalmente no se les confía fa mision de defender las posicioRes, porque su papel es
todo movilidá.d, sino.que detrás de ellos se establecen algunos puestós en las angosturas de los-caminos, á media jornada, y á veces á una de las avanzadas, para detener las incursiones de las grandes
.masas de caballería.
L~s mismas· prescripciofles y reglas qué hemos
apuntado para la defensa de las posiciones en los
párrafos anteriores, son en unfodo aplicables á este
segundo caso; pero por la índole especial del mismo, afladiremos algunas considetaciones á lo ya
expuesto.
.
Téngase en cuenta ql!c no tratamos de establecer
un cordon de puestos, sino úoicam·ente de ·ocupar·
las principales avenidas durante doce ó quince horas. Si, lo que no es posible, la caballería, marchando por caminos diflciles, llegase á evitar los
puestos de contencion, aún encontraría la cortina
de seguridad, con la cual tendría que entenderse
ántes de llegar al grueso de la columna.
Las mismas obligaciones de la guerra imponen la
necesidad de establecer delante de las avanzadas
grupos de inf¡¡ntería en posicion, puesto qu~ el enemigo, al explorar, quiere ver y trata de descorrer la
cortina de segqridad y de arrancar la máscara que
oculta al adversario; desea llegar hasta las cabezas
de las columnas de · infantería para comprobar su
direccion, su número y el sitio•en que descansa,
necesitando adquirir pronto estas noticias, porque
todo retraso disminuye el valor de ellas.
.\dmitiE¡ndo que la caballería enemiga baya conseguido dispersar los grupos irregulares de explo-·
racion y haya evitado las patrullas trasversales, sufrirá una !;ran decepcion al rncontrar cerrados todos los pasos principales, y al v~rse en la necesidad
de combatir ó rodear. Durante estas luchas con los
exploradores prisioneros, y contra los grupos en
posicion despues, trascurrirá quizá la jotnada, llegará la noche, y entónces será imposible obtener
noticias. Vemos, J\Ues, que este sistema da resultatÍos satisfacctorios. ·
Este método de proteger una columna de infantería á grau distancia por grupos de la misma arma,
sirve tambie11 para sostener la caballería propia
enviada á lo léjos, porque estos puestos guardarán
precisamente los desfiladeros por los que ha de retirarse en caso de necesidad, é impedir los movimientos envolventes.
Se han hecho algunas operaciones de este sistema, y de ellas resulta que, salvo en comarcas excepcionales, se pueden interceptar bastante bien todas las comunicaciones que desemboquen en una
iona de marcha, con grupos colocados i{ un intervalo de un kilómetro.
Suponiéndolos compuestos cada uno de una escuadra, ó de 19 hombres, un regimiento, con la
cuarta parte de sus grupos móviles (38 hombres),
barrería dos caminos, ó 6 kilómetro$, y con tres
grupos (57 hombres), cubrirían tres caminos, ó 9 kilómetros.
Una brigada, empleando la cuarta parte de sus
grupos (76 hombres), interceptaría cuatl•o direcciones ó 12 kilómetros, y con seis grupos (114 hombres), seis caminos, ó 18 kilómetros.
Una division, con la cuarta parte de sus grupos (152 hombres), ocuparía ocho comunicaciones,
ó 2-1 kilómetros, y con doce grupos (128 hombres),
doce caminos, ó 36 kilómetros.
Finalmente, un cuerpo de ejército de dos divisiones, con la cuarta parte de sus. grupos (304 hoipbres), vigilaría diez y seis vías, ó 48 kilómetros, y
con veinticuatro grupos (456 hombres), veinticuatro
comunicaciones, ó 72 kilómetro~.
Esta cifra representa la mitad del perímetro de

LA ILUSTRACION MILITAR
la zona de marcha diaria de un ejército. Si éste se
coinpone de cuatro grupos, y cada uno de ellos suministra la cuarta pa¡te de sus grupos móviles
.(304. hombres), tendriamos que, con un efectil'o de
l.216 hembres, se vigilarían cuarenta y. ocho caminos, en un perímetro de 141 kilómetros. Perorar~
vez se encuentran· en esta extension tantos caminos; así-es que estimando en la mitad el número de
los que se han de interceptar, lo que es más verosímil, se podrá elevar al doble el efectivo de cada
grupo, ó sea á 38 hombres, asegurando así una resistencia más enérgica.
Este gran resultado exigiría solamente un bataJlon y medio, para un ejército de 80.000 hombres.
La accion defensi\'a de los grupos móviles de infantería, tan útil contra la cabdlería, puede emplearse tambien contra infantería, aunque con ménos facilidad, porque, en este caso, combaten con
armas iguales, y pierden la superioridad que el tiro
y los obstáculos del terreno les da contra la caballería. Sin embargo, pueden mucho, sobre todo
para contraríar las investigaciones ó para obtener noticias, y no se descuidará s.u cmpleof' Los
procedimientos de ejecucion son los mismos en a~
bos casos.

rn
Todavía se asigna á los grupos m,óvi!es de.infantería otra mision, ademas de las ya in&lt;licadas: la de
Op!Jrar. como partidarios regulare~.
Todos los españoles sabemos el dano que los habitantes de nuestro país, operando en pequeflas
partidas, sin plan y sin mérito, han causado á los·
ejércitos regulares, siendo por esta causa nuestras
guerrillas el espejo en que se miran los extranjeros
al querer organizar el ser.vicio irregular.
Esta accion tan eficaz de nuestras guerrillas, puede acrecentarse notab-lemente, regularizándola.
En vez de las operaciones aisladas de los habitantes ó de los partidarios, se dará cierta cohesion á
las agresiones, y combinándolas con las demostraciones, diversiones, sorpresas y emboscadas del
ejército regular, se obtendrán importantes beneficios. Los grupos móviles, secundados y sobre todo
advertidos por los habitantes, son los agentes esenciales de este sistema.
Y no se crea que empleando este método se dispersa ni s~ disgrega la infantería; . ántes al contrario, aconsejamos la conveniencia de conservarla
compacta y dispuesta para soportar ó hacer grandes esfuerzos. Empero debe enviar á lo léjos una
pequefla parte c).e ella, para limpiar el campo de
partidas, para dañar á la columna hostil, para
tenerla á raya por medi9 de continuas asechanzas, y para fatigarla con ataques reiterados é incesantes ardides.
La accion de lo~ grypos móviles es considerable;
obteniéndose resultados provechosos y prácticos,
por dos medios: por la emboscada ó por la sorpresa, ó sea esperando al enemigo en ciertos pasos, ó
bien yendo á su encuentro cuando marcha ó descansa.
Los países difíciles, · cortados, accidentados, escarpados y cubiertos, son á propósito .para este género de guerras, que en Espafia no es nuevo, pero
que es preciso organizarlo metódicamente, para
conseguir con un grupo de soldados lo que quizá no
se obtuviese con una compañía ó con un batallon,
pues en estas operaciones se arriesga poco para
ganar mucho, y esto es lo que constituye su
·mérito.
Cuando los grupos móviles descubren una columna.de caballería enemiga, toman posicionen uno de
los fl~ncos, permanecen alli emboscados, dejan pa- ·
sar la vanguardia, y despues rompen el fuego contra el grueso, que, no sabiendo la fuerza que' le ataca, se detendrá indudablemente y hará cebar pié á
tierra it algunas fracciones para desalojar la posicion. Entónces el grupo móvil se retirará al bosque
ó atravesará barrancos escarpados, permaneciendo
ocultos hasta que la caballería vuelva á emprender
la marcha, en cuyo caso se dirigirá en seguida á
otro punto á hacer lo mismo.
t El gran alcaJ,1ce del fui;il permite obrar de este

modo á gran distancia, para no e"poner•á los grupos móviles; los cuales podrán á Yeces coloca1·
entr;e ellos y la caballería algun obstáculo de dificil
acceso, molestándola así sin correr grandes riesgos. Dasta que cada dia sufra la caballería enemiga
u~a ó &lt;los agresiones de este género, para tenerla
á raya.
~o cabe duda que la infantería está en mejores
condiciones que la caballería para moverse de noche por terrenos dificilés y á través de los campos,
pues miéntras que á ésta cualquier. obstáculo la detiene, el grupo móvil circula por todas partes. Esta
superioridad Je permite· operar por sor.presa,
aproximándose á los cantones ó vivacs al anochecer; para reconocer bien la posicion que o ~ l
enemigo, y el terreno que le rodea. En cuanto cierra la noche, avanzan los grupos, sin ruido, hasta
9s centinelas ó puestos extremos, los atacan á la
bahneta, aprovecbándos~ de la confusion que el
inesperado golpe produce para deslizarse entre las
grandes guardias hastaJlegar al alcance del grupo,
y en seguida romper el fuego. Este ataque pone en
pié toda la gente, y el jefe de la·.columna hace 'salir
fuer.zas á contrarestarlo: entónces el grupo móvil
desfila á la carrera, y r~noeva su tentativa una ó
&lt;los horas despues.
En otros casos, se limitarán los grupus á inquietar los puntos enemigos, teniendo en vela y haciendo tomar las armas á los sostenés. Despues de haber reconocido la colocacion de las a'vanzadas, liarán fuego por muchos puntos á la vez, par.a simular
un ataque sobre un gran frente, y c•ando el a&lt;lversari? baya tomado las armas y enviado fuerteJJ patrullas, se retirarán, praQticando lo mismo.más tarde ó en otra parte. Estos ataques tienen una eficacia
extrema, por las fatigas que ocasionan, por el enervamiento que producen, y por la inquietud que difun~n.
•
El efecto moral que por este medio se produce, es
superior á los dai)os materiales; debiendo emplearse, por consiguiente, la accion ofensiva de los grupos mó\'iles contra la caballería, P.orque con semejante régimen diario, se fatigaría 'pronto, y porque
para este servicio bastan muy pocos soldados.

,.

LITERARIA, CIENTÍFICA· y ARTÍSTICA

CRÓNICA

(Se contin"4rá.)
CLEMEt.TE

CANO,

TBNIESTE DE INFANTERÍA

BIBLIOGRAFÍA
LEYES DE L.\ GUERR.\, POR NEGRrn

Este notable ~{j.nual de las leyes de la guerra
continental fué publicado por el Instituto de Derecho internacional, votado en la sesion• plena de
Oxford el 9 de Setiembre de 1880, bajo la presidt'ncia de l\I. Dernard.
Está admirablemente traducido por el intendente
de marina D. Ignacio Negrin.
Creemos que su noble propósito de divulgar. este
imprtante órden de conocimientos en materias de
Derecho internacional, obtendrá el legitimo éxito
que merece.

Música ligera es, no un ensayo, como le ha llamado
modestamente su autor D. Clemente Garcia de
Castro, sino un excelente trabajo de ese género fes-tivo, de esa gracia ateniense que tan dificil es de
imitar.
Nuestros lectores encontraran en este libro frecuentes motivos de agradable é instructivo solaz.
D. Luis O'Valle ha acreditado su aptitud para el
dificilísimo género de la novela, con una reciente
obra que lleva el precioso y expresivo titulo de.

El Pecado simpático.

Tanto como evitamos la propaganda &lt;le la mala
llO\'ela, ·nos parece útil la de la buena, y en e~te
sentido no tenemos ningun reparo en recomendar.
esta nueva é intere~ante produccion de D. Luis
O'Valle.
La notable Revista 9 ue se publica en Toledo con
el titulo Estudios militares, ha repartido ya el número noveno.
Es esta una publicacion admirablemente dirigida y con todo esmero impresa. Felicitamos muy
,sinceramente á sus laboriosos é inteligente~ colaboradores.
Imp. dt l. Rubúio~, plaza dt Ja Paja, 71 Jlldrld.

MADRID

Afo V

SUMARIO
GR.\llADO,: Yista de Ponteve1lra.-Retrato de don
Luis Vidar.t.-Vista del muelle nuevo de la Coruña.-El castillo de San Anton, ·en la Corufla.-Fumigaciones de los viajeros y equipajes·procedentes de países infestados por el cólera.-Recuerd~s
de Vigo.-En la Pradera.-Embarcaciones que
han obtenido el primer premio en las regatas últimamcnie celebradas en Santander.
TEXTÓ: Crónica.-Biografia de D. Luis Yiüart.-Yia-

je de SS. m1. á Asturias y GaJi,.ja (cuatro graba~
dos).-Las fumigaciones en las fronteras.-En la
Prad.era.-La exploracion irre;ular. por la infantería (continuacion), ·por D. Clemente Cano, teniente ele infanter.ía.-Histor.ietas: mi asistente
por D. Adolfo Llanos.-Las regatas en Santan-'
der.-Bibliografia.-Correspondencia con los suscritores. - Anuncios. - Sobre cubierta, por don
Eduardo de Palacio.-Variedades.

Ya estaba casi olvidado Gordon, y de
nuev.o vuelve á ser su suerte objeto de la
preocupacion general de Europa. Por una
comunicacion de Gordon mismo se ha sabido que éste sostiene laciudad, ·á fuerza sin
duda de entendimiento y gran serenidad de
espíritu. Posee algunos buques armados y
hace con ellos salidas en todas direcciones.
Con sólo tres vapores y una parte de la
guarnicion, quitó una vez· á 11.000 rebeldes una gran cantidad de maíz. Pero, á pesar de todo, su riesgo es evidente, y con
harta razon pregunta Gordon por la expedicion 6 refuerzos que no parece Inglaterra
dispuesta á enviar ántes de Octubre. Gran
fracaso sería, y vergonzoso resultado de su
política, que por cualquier accidente llegase
tarde, y la tan temida y tantas veces anunciada prision 6 muerte de Go~don se realizase.
En la cuestion de China ha renovado
Francia un género de males que no es, á la
verdad, enteramente extraño á país algu no. Se trata siempre dé esa tendencia tan
.fatal en el vqlgo á hacer predominar el as•
pecto estrecho de la aplicacion profesional,
sobre la realidad entera del murído; de esa
mal llamada e~pecialidad, en fin, de ese
funesto particularismo que el coronel Lewal denunciaba en 1871 como destructor
de la unidad del ejé~cito.
Desde que Francia está en el Tonkin,
menudean los conflictos entre la marina, el
ejército, la administracion y la diplomacia,
y todo esto por falta de inteligencia, de con•
cierto entre los diversos poderes concurren. te!", pues cada cual obra por su propia cuen-

NúM. 35

ta, sin combinar su accion ni prever los diferentes resultados de esta accion misma.
Con respecto á las operaciones, Francia
ha obtenido indudables ventajas con la
toma del putJrto de Kelung. Desde él domina, en cierto modo, el brazo de mar que se•
para á la isla Formosa del continente.
Reducida ya á ochenta millones, pagada•
ros e1.t ocho años,. la indemnizacion que
Francia exige á China, parece que ésta ha
dejado pasar el plazo y prórogas concedidas
á su aceptacion. Esto explica el refuerzo de
la escuadra francesa, que ha dado lugar á
un caso de extremada precaucion higiénica
por parte de Inglaterra, pues al querer pasar el canal de Suez un buque francés de
guerra que iba á incorporarse á la escuadra
de Pekín, ha sido obligado á guardar cuarentena en Alejandría, por órden de la comision sanitaria presidida por un inglés. Un
solo caso de cólera parece que fué causa de
esta medida. Pero un rigor semejante en tal
circunstancia hará desconfiar de la sinceri,
dad con que Inglaterra protege ó permite la
libre navegacion por el canal de Suez.
En Austria.Hungría se ina.ugura en estos instantes una especie de renacimiento
marino, que, á la verdad, era ya necesario,
pprque desde la muerte del insigne almi- ·
rante Tegetthoff, ningun progreso importante se había realizado _en aquel ramo.
Ahora, la. flota austro-húngara, directa. mente mandada por el vicealmirante baron
de Staneck, maniobrará á presencia del em•
parador y archiduque Rodolfo, y. en el arsenal de Pola una gran actividad industrial
será indicio seguro de grandes reformas en
todo cuanto concierne al material y servicio de buques .

"

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                  <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional.</text>
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                <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional. </text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>LA ILUSTRACION MILITAR

460
luce como espejo del&amp; nob'eze '!I honra de la milicia
de. mar y tierra.
El segundo folleto es aún, si cabe, más notable
que el anterior, pues se trata de una personalidad
histórica de mucho más bulto. Además, en este trabajo la tarea del Sr. Fernandez Duro ha sido ba~tante más extensa, y la narracion biográfica completamente original, habiéndose complacido el
autor en hacer destacar, por medio de admirables y
enérgicos toques, el gran carácter del conquistador
de Cambrai, y del gobernador de Milán, que fue
porteito de 'ta naturaleza y ejemplar en el desinteres
nunca 11iato.
Recomendamos especialmente la lectura de los
dos folletos, á cuantos tengan en alguna estima las
glorias y la literatura ·nacionales; y al dirigir al seflor Fernandez Duro nuestra entusiasta felicitacion,
lo excitamos á no desmayar en la prosecucion de
trabajos tan útiles y. provechosos pará las ciencias
históricas, y en los que sabe conquistará cada paso
nuevos títulos al reco11ocimiento de sus conciudadanos, y nuevos timbres para su fama..
El puente de Alcu,lia, poema de dolor, dedicado á. la ¡¡u.,roioion oe Zaragoza, por don
Valentin Marin Carbonell.

Nuestros lectores conocen al correcto y fecunuisimo poeta, autor de este poema, pues en diversas
ocasiones hemos publicado gran número de sus bellísimas poesías.
.
La composicion última, inspirada lln esa hecatombe que conmovió al mundo púr las víctimas causadas por un descuido incalificable ó desgraciada
casualidad es notable, como todo lo que hace el señor Maria,' y en ella ensalza las admirables condiciones, por todos reconocidas, del soldado es?~i'lol.
Para que nuestros plácemes no puedan ~ah~carse de apasionados, copiaremos varias de sus prtmeras estrofas:
EL TREN DE LICENCIADOS
¡Cuántas tristez!ls, Di?s mio,
Ese nombre en m1 despierta! ...
Es algo cruel, sombrio: .
•Llega á mis huesos el fr10
De tanta esperanza muerta!
No puedo amasar colores
Para el rudo cuadro aquel
De gigantescos horrores, ..
¡Hay allí tantos dolores!. ..
¡No caben en el papel!
¡Cuán miserable la, pluma
Para tan gran desconsuelo!.,.
¡Amargas voces de duelo!
La catástrofe me abruma:
Mi corazon no es de hielo.
Y no sé cómo decir
Cuál me angustia ese pesar
Que no llego á describir .. • .
¡Ay, pobres madres! ... sentir
Con vosotras, es llorar•
¿Vuestras lágrimas? ... ¡Qué bellas!
¡Cuán tristes! ... Yo las adoro.
Son un inmenso tesoro;
Hay algo sublime en ellas...
¡No se compran• con el oro!
·Oh mujeres sin ventura! ...
Pi~dad los ojos despierten
Donde esa nube fulgur~:
·En las lágrimas que vierten
1-lay abismos de amargurá!
y 0 no sabré pintar bien
La escena conmovedora...
·Sol que brillaste en mal hora!
;cómo arrastraba aquel tren
Aquella locomotora!
¿Quién la podr)a seguir
En su veloz cammar .
y en su indomable rugir?
¡Cuánta prisa de II!-ªt~r. 1
Algo que empieza a nv1r ....
¡Suerte aciaga! ¡impuros hados! ...
.\que!los anchos wagones
Repletos de licenciados,
¡Sabeis de qué van cargados!
¡De esperanzas, de ilusiones!

Si: de dulzuras, de gozos.
¡Recuerdo, cómo me agobias!
¡Cómo me pides sollozos! .. .
¡No irán alegres los mozos
Si les aguardan las novias? ...

á los piratas en la isla de Tonquil, capturándoles

tres embarcaciones con gente, y causándolt;s varias
bajas. En tierra les quemó el pueblo de la orilla,
miéntras la tropa perseguía á los malvados, que
en buen número se habían internado conduciendo
¡Y sus madres!. .. Vano afan:
algunos eautivos, con quienes habían llegado el dia
No paran mientes en ello:
anterior de arribada para continuar el pirateo, en
¡Harto sabido tendrán
algunas embarcaciones que habían ocultado entre
Que las primeras serán
el ramaje de los mangles, ó sumergido en los esteQue se abracen á su cuello!
ros para sacarlas cuando hubiera pasado el peligro;
Y al descender del wagon
pero el alférez de navío D. Ramon Lobaton, fué coTanta noble bizarría,
misionado
para su destruccion y lo consiguió, á la
Resonará en la ·estacion .
par que la de un pequeño pueblo, no sin habar teUn ¡hijo del corazonl
Ahogado en un ¡r,iadre miat...
nido ántes que rechazar po_r la fuerza Gtnemigo, á
q,uien la tropa no pudo encontrar por haberse refu¡Qué feliz el licenciado
Con su atavío sencillo,
giado á lo más frondoso de la montaí'!.a, donde la
Y con el rostro atezado,
~ persecucion no hubiera dado resultado.
Y al pecho un pafluelo atado,
La expedicion abandonó la isla de To_nquil aquel
Y un canuto en el bolsillo!
mismo dia y fué á recalar sobre la de Don-Dong, al
i Y ha de trocarse ese anhelo
Sur de la de Joló, al amanecer el dia 28, cogiendo
En las escenas de luto
tan de sorpresa á los piratas, que, cercados en su
Y de amargo desconsuelo?
pueblo principal, fueron batidos, causándoles mu¡Cuánto dice ese pafluelo!
¡Cuán~o encierra ese canuto!
chas bajas, haciéndoles 553 prisioneros y reduciendo el pueblo á cenizas.
Dos tesoros, en verdad,
En este día, el cabo segundo de infantería de maY nada existe mejor
.Xi en suei'los ni en realidad:
rina José Ferna.ndez patroneaba un buque tripulado
El uno es ¡ay! el arp.or;
por seis marineros y se encontraba en la costa sepEl· otro, la libertad.
tentrional de la isla, para evitar la evasion de em- ·
¡Ah si fuese un gran poeta
barcaciones. Habiendo divisado una vinta que huía
Ante el noble grupo aquel
en demanda de la costa de Joló, salió en su perseDe juventud que arde inquieta,
cucion, baleándola, pero sin atreverse á abordarla
Para .-iantar la chaqueta
por la superioridad numérica de los que 1a tripula- ·
Y la gorra de cuartel! ...
ban; conociendo aquélla su ventaja, volvió contra los
¡Bajo el puente derruido,
perseguidores, que á su vez empr~ndieron la retiLos muertos de aquel monton
.rada, colltinuando el cabo FerQandez hostilizándoles
Me dicen en su vestido,
En sus gorras, que han servido
con su carabina miéntras sus seis compa~eros forCon sn sangre á la nacion!
zaban el remo; castigados los moros, volvieron á
ha~er
rumbo•á Joló, y los cristianos á perseguirles,
Y ante el grupo aquel inerte,
Aún creo oír la guitarra
teniendo que batirse en retirada segunda y tercera
Que pulsó una mano fuerte,
vez, hasta que observando que el enemigo estaba
Y cual sollozo de muerte,
disminuido y acobardadQ, les dieron el abordaje, y
.\quella voz me desgarra!
soltando todos los remos para empui'lar las armas
Sentimos no disponer de espaciQ para copiar toda blancas, despues de una corta, pero furiosa lucha,
la composicion, dedicada al ejérc:to, en el nombre quedó el cabo José Fernandez dueño de la vinta enedel cual enviamos al Sr. Marin y Carbonell la ex- miga, con catorce cadáveres, que condujo victorioso
presion uel más profundo reconocimiento.
al fondeadero, habiendo resultado todos los vencedores heridos, y de alguna más gravedad un marinero y el héroe de la jornada.
LOS HÉROES DE FILIPINAS
Pío A. DE PAZOS
1

FRAGMENTOS HlSTÓRICO·MlLITARES

EL CABO DE lNF!NTER!A DE MARINA JJSÉ 'FERNANDEZ

vEPIGRAMAS

Los grandes actos de heroismo militar ensalzan
Don Nui'lo una madrugada,
y ennoblecen el ánimo de las clases subalternas que
Salió buscando su honor
se inspiran en el ejemplo de sus superiores. LamaCon la punta de la espada ...
rina, de guerra incansable ante toda fatiga y peligro
¿Y lo encontró?-No, señor;
en la activa persecucion de los piratas, daba freSólo encontró una estocada.
·cuentes testimonios de un valor que en muchos lances.' ha llegado á temeraria imprudencia, por no
Unas flores, cierto hidalgo,
perder ocasion en que batirá tan activo enemigo,
Dió á Celia en prueba de amores,
distinguiéndose todos, desde el jefe principal del
· Y ella desdei'IÓ las flores
buque ó expedicion al más humilde soldado ó gruDiciendo:-¿Tan poco valgo? ...
mete, cuya insignificancia social en estos últimos
Al ver tamaño desprecio,
no es ciertamente merecedora de que se relegue
Dijo él:-¡Celia, por favor,
al olvido en las páginas de la Historia, cuando la han
Ya que no sé tu valor
eanobleddo con hecltos notables, que en individuos
Deja que ignore tu precio!
de jerarquías superiores han hecho sus nombres
C. DE ALVEAR,
inmortales . .
El capitan de fragata D. Fermin Sanchez Cifuentes (padre del malograd0 héroe del Callao D. Vic·coRRESPONDENCIA CON LOS SUSCRITORES
toriano Sanchez Barcáiztegui), comandante de las
fuerzas sutiles del Sur de Mindanao, se había proD. P. G.-Sahagun.-Recibida$ 9 pesetas.
puesto perseguir, hasta aniquilarlos, á los piratas
D. G. M.-Cartagena.-Idem 4,50 id.
samales, capitaneados por los temidos datos Tibli
D. T. B.:-BurgoS.-1~. 6 id.
-y Banquias, restos de los feroces defensores de Sipac ·
D. V. V.-Alineria.-Id. 4,50 id.
y Balanguingui, y al objeto salió de Zamboanga ~l
D. E. P.-Toledo.-Id. 5 id.
día 25 de Junio de 1851, á bordo del vapor Reina &lt;Ú
D. A. P. B.-Lérida.-ld. 9 id.
Castilla, remolcando una lancha y dos falúas cartoD. C.F. D. -Leon.-ld.12 id.
neras, y trasportando_ 200 hombres del regimiento
D. J. D.-Santa Cruz de Tenerife.-Jd. 4,50 id.
del Príncipe, al mando del com:mdante D. Julio
D. l\J. R. de G.-Pei'laranda.-ld. 9 id.
Garnier, para practicar algunos desembarcos, en
D. E. B.-.Andújar.-Id. 4,50 en sellos, y pagada
union de la escasa guarnicion de infantería de suscricion hasta fin de Setiembre:
marina, y marinería que fuese disponible.
En la maflana del siguiente dia logró sorpreuder
Imp. de B. Bubhios1 plaza de la Paja, 71 Jladr/d.
0

REVISTA

30 DE JULIO DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2.0 -NÚM. 33

Almirante, 2, quintuplicado.

-

SUMARIO

GnAo.100s: Naufragio del vapor Gijon á consecuencia de un choque con el buque Laxham, en la costa cantábrica.-Soldado abisinio en traje de combatc.-Excmo. Sr. Teniente General D. J\liguel Ricardo de Alava y Esquivel.-Asturias: Vista general de la fábrica de Trubia.-D. Juan Fernandez
Suarez, Oficial primero de Secciones-Archivo,
corresponsal general de LA ILUSTRACION l\JJLITAR
en América.-Vitoria: Traslacion de los restos del
general Alava desde el palacio de la Diputacion al
cementerio.
TEXTO. Crónica.-Naufragio del vapor Gijon, de la
Compañia Trasatlántica.-Un soldado abisinio en
traje de combate.-El Teniente General D. Miguel
Ricardo de AlaYa y Esquivel.-Vista general de la
fábrica de Trubia.-D. Juan Fernandez Suarez,
corresponsal general de esta Revista en América.-Traslacion de los restos del general Alava al
cementerio de Vitoria.-Autoridades que declaran el mérito del marqués de Santa Cruz de llla.rcenado y de sus Rej1e.riones Militares (continuacion), por D. Luis \'idart.-La explrracion irregular por la infantería (continuacion), por D. Clemente Cano, teniente de infanteria.-Combates
de la vida, por D. Adolfo Llanos.-Letras y palabras, por D. V. Colorado.-El Centenario del marqut'.,s de Santa Cruz.-Bibliografía-~liscelánea.Correspondcncia con los suscritores.-Anuncios.~obre cubierta, por D. Eduardo de Palacio.-Yariedades.-Anuncio de las obras de D. Emilio Bone_lli.

CRÓNICA
Lo más importante del extranjero, en lo que
á nosotros concierne, es el lenguajE: de la prensa italiana con respecto al pendiente conflicto .
con España. Parece que las explicaciones que
nuestro presidente del Consejo •de •ministros
dió en las Cortes, á propósito de las apreciaciones del señor ministro de Fomento sobre la
unidad de Italia, no han calmado la susceptibilidad italiam1..
Con este motivo, se nos dirigen algunas frases tan punzantes como la de que si hubiera
pasado á nuestro Rey D. Alfonso en Lisboa
lo que le pasó en París, no hubiera tenido
aquella cuestion el desenlace que tuvo.
En cuanto al cólera, continúa naturalmente
preocupando en primer término la atencion
pública. Su desenvolvimiento es lento; pero si
se confirmase que en poblaciones próximas,
como Valen ce, Brignolles y Vins ha hecho
ya su aparicion, á pesar de las precauciones
que habrán debido allí tomarse desde el pri- ·
mer momento, no habría ninguna excusa para
la tranquilidad y la confianza. Teóricamente,
el Gobierno y el Ayuntamiento de Madrid han
hecho algo, porque han proyectado: prohibir
los enterramientos dentro de la poblacion, las
industrias insalubles, los cebaderos de cerdos,
la aglomeracion de gente en casas estrechas, la
expendicion de alimentos en mal estado, etcé.
tera, etc.
Pero el vecino, y sobre todo el vecino rico,

léjos de mostrar iniciativa y acudirá auxiliar
la accion de las autoridades, ó se ha marchado
al campo, ó se ha ce:llido á precauciones rigu\osamente personales, en la creencia, muy dominante en España, de que no hay más realidad que el número 1, y que el número 1 no
implica ni depende qel 2. ¡Expresion matemática ae un egoismo tanto más absurdo cuanto qie, si en él persistimos, con él perecerá
toda esta altiva, y generosa, y caballeresca,
y humanitaria raza española!
Deepues del cólera, no hay otra noticia por
el extranjero de importancia, más que el conflicto franco-chino. Nuevamente parece en arreglo; pero decidida Francia á pecar en lo sucesivo de prevision, ha hecho fondear su escuadra á corta distancia del arsenal Fu-Tchen.
La escuadra francesa destinada á exigir á los
chinos una reparacion, se compone de quince
buques de guerra, con 114 piezas de artillería
y 3.076 tripulantes.
Francia pide 500 millones de francos á título de indemnizacion, y China ofrece 3.
La conferencia egipcia se reunió, y los periódicos londoneses reconocen que las proposiciones inglesas tendrán que sufrir muchas
modificaciones, si no se aprueba con preferencia un proyecto mixto, ~e las potencias neu trales, que acude á la satisfaccion de las necesidades urgen tes sin tocar á la organizacion
definitiva de la.Hacienda egipcia.
El Cuestionario redactado por la comision
para el estudio de los problemas que se relacionan con el bienestar de las clases obreras,
tanto agrícolas como industriales, en armonía
con las exigencias del capital y el trabajo,
constituye un paso gigantesco en la vía del
progreso, á fin de mejorár las condiciones de
las clases proletarias, analizando el mal, conocer hasta dónde puede llegar la accion gubernativa y formular preceptos sintéticos y prácticos, que destruyen el cáncer social que se
manifiesta de vez en cuando , con alarmantes
caractéres en las grandes crisis económicas y
políticas.
Consideramos de inmensa utilidad el concurso que se solicita de la prensa en tau árdua como compleja cuestion. Solo despues de
profundos estudios se llegará á resultados positivos, cuando el análisis del sábio, completado con la práctica, imprima á sus decisiones la
aprobacion de las reformas indispensables
para mejorar las condiciones de las clases
obreras.
A medida que el derecho consagra mayores
garantías al hombre, quedan desterrados, por
inhumanos ó insensatos, aquellos principios de
los sábios de la antigüedad que consideraban

el trabajo como un estigma deshonroso, y la
pobreza como título de esclavitud. Las ideas
democráticas, apadrinadas ya por el Redentor,
abren mrevos horizontes á la ciencia; y la institucion, de quien hemos presenciado tan grandes conmociones universales, apelando á todos los medios para destruir el pauperismo,
el trabajo estéril y la desproporcion entre las
necesidades del organismo humano y los recursos para satisfacerlas, encuentra implícito
reconocimiento de sus fueros en la sociedad
moderna.
Discurriendo sobre los medios que han de
emplearse para desterrar los grandes vicios
que minan nuestra organizacion social, El
Correo, periódico que se distingue por la dis•
crecion de sus juicios, se expresa en los siguientes- términos:
«Hoy, en cambio, se ha dignificado el trabajo,
pero no se ha puesto á cubierto de la miseria¡ hoy
se ha afirmado la igualdad ante la ley, conffrmando
la distincion de clases; hoy se reconoce que si los
pobres faltasen, habría que hacerlos y procurarlos,
como se codician y ambicionan los tesoros; pero
esa desigualdad de condicion, ley de vida para las
sociedades, tiene sus limites, y cuando se borran ó
traspasan, lo que era una necesidad se convierte
en un peligro, peligro de graves males que no
pueden desatenderse, y ménos en los tiempos que
corremos, so pena de legitimar la violencia convertida en derecho por el derecho al trabajo.&gt;&gt;

Y, en efecto, si la gran mayoría de los hombres, segun dice Stuart Mill, «hubiese de vivir
siempre como hoy vive, esclava de un penoso
trabajo que no le inspira el más leve interés,
atormentándose desde que amanece hasta que
anochece para ganar un jornal que á duras
penas alcanza á cubrir sus más perentorias necesidades, rodeada de las privaciones morales
é intelectuales que semejante situacion lleva
consigo, etc... , egoísta por imposicion de la miseria, pero con conriencia clara de la injusti. cia real ó imaginaria que se le hace, y de los
bienes que otros por su trabajo disfrutan y de
que ella carece; si tal estado de cosas hubiese
de durar siempre, no volvería á ocuparme eu
nada que haga relacion á los destinos del humano linaje, y creo que tal debe ser la opinion
de todo pensador.»
La prensa militar ha comentado mvtho estos clias las opiniones de un general extranjero
sobre nuestro ejército. No son lisonjeras. Esto
era casi ocioso decirlo. Pero son extremadamente severas, ya que no infundadas. El p
neral se coloca desde el punto de vista del
dividuo, del elemento. Sus observacione,
recen abocará este silogismo: ( El indi·
el elemento, es malo; luego el total, el ,
es malo tam bien.&gt;
Nosotros, para razonar con el m:i

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LA ILUSTRACION MILITAR
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NAUFRAGIO DEL Y.IPOR «GIJO:-i)) .\ CONSECUENCIA DE UN CHOQt:E COli EL Bt:QUE «L .IXII \M)&gt; E:-i L.\ COSTA CANT.\BRICA

!:,OLD.IDO llll~l:-i!O E:-; Tíl 1JE DE CO\10.ITE

�LA ILUSTRACION MILITAR

464
do posible, no haríamos descansar toda la
bondad de un ejército en sólo la moral individual. Ciertamente que la bondad -de una colectividad es la suma de las bondades particulares que contiene. Pero hay que dar alguna
(y en algunos casos mucha) importancia. en
las sociedades, al trabajo de gobierno, de direccion, de organizacion, y hay que admitir que
la organizacion crea y estimula vh'tudes, y crea
y estimula defectos. Pues en tal caso, sin negar ·que la organizacion de nuestro ejército
puede justificar la acerba crítica de tan respetable general extranjero, preciso es decir que
esa perturbacion se reduciría muy considerablemente si tuviéramos ménos leyes, pero más
claras, más precisas, más hábiles (en el sentido
de impedir toda ocasion y justificacion),ymás
directamente inspiradas, no en las jerarquías,
que se obtienen por la intriga ó la diaria y
apasionada batalla de la vida pública, sino más
bien en los grandes pensadores, naturalmente
imparciales por vocacion consagrados al estudio de 1a equidad, que es la jnsticio, tem-

y

plada por la mise,·icordia.
Con sábias leyes no tendríamos esos generales ni esos jefes y oficiales consa.grados á
medrar por la intriga política ó el más vulgar
é innoble comercio. Los estudios superiores,
las ciencias y una práctica ilustt-ada, serían -los
solos timbres y méritos de un oficial para el
ascenso, y el individuo, el elemento, aunque
tuviera una fatal tendencia al mal, se modicaría al influjo de una ~oral gubernamental
rígida, sábiamente desenvuelta y escrupulosamente aplicada.
A 7.005 ascienden los destinos civiles que
se declaran reservables para los sargentos en
el proyecto de ley recientemente presentado á
las Uortes. Estos destinos es.tán dotados con
mil á mil ochocientas pesetas; pero la comision del Senado opina que ningun sargento
debe disfrutar sueldo mayor de 1.600 pesetas. ¿Por qué? Difícil sería dar una contestacion pasablemente 1/\gica. ¿En qué podría
fundarse esta negaciou á, p1·iori de la aptitud
de un sargento para desempeñar los cargos
superiores que pudieran merecer y obtener en
el curso de su nueva carrera administrativai
Pero :í pesar de esta anomalía, la trascen ·
dencia social de este proyecto es tan grande,
que si se planteara y practicase con fidelidad,
y si se extendiese ó se hiciera algo análogo
con respecto á los oficiales de la reserva, sería
justo el decir que el problema de nuestra organizacion militar habría sido resuelto, á la
vez que el llamado muy propiamente de la

empleomanía.
El empleado, y nuestro empleado sobre
todo, suele ser un hombre que vegeta por los
cafés ó las antesalas de los ministerios en las
condiciones que tantas veces ha utilizado el
escritor festivo para sus cuadros más cómicos.
Este perso1rnje, si es hombre ilustrado ó de
carrera y tiene algun vivo !:entimiento de dignidad personal, no sufre más que decepciones,
y por consigui~nte nada perdería con saber
definitivamente que el Estado no tenía destinos para él, salvo los de oposicion 6 carreras
técnicas. En cuanto al otro tipo de empleados

que no puede alegar más méritos que los servicios domésticos•ó de baratería en tiempo de
elecciones, el exterminio de esta plaga representaría una verdadera y completa emancipa·
cion del país, y purificaría nuestras costura bres políticas.
En suma, nuestra bandera, nuestro progra"·
ma en esta cuestion, es el siguiente:
«Que todo el que quiera ganar su vida con
el trabajo ordinariamente fácil y cómodo de
los destinos del Estado, desde ciento basta lo
ménos seis mil pesetas, haya servido á su patria con las armas en la mano en tal ó cual
clase del ejército.&gt; Se podrá objetar, y se ha-·
objetado, ya lo de aptitudes y estudios ap1·0piados. Esta objecion, como ya han dicho con
imparcialidad algunos periódicos civiles, es
simplemente ridícula, y mucho más l:tóy, con
los nuevos programas de estudios militflres.
Además, nosotros pediremos siempre que los
conocimientos científicos generales que deben
servir de fundamento á todo género de profe·
siones, se ensefien á todas las clases militares
con la mayor amplitud posible, porque la ciencia militar es más general que profesional.
Desafiamos á todo hombre político de buena fé á que exponga argumentos sérios y
fuertes contra esta solucion, ú otra análoga, al
conflicto presente de nuestra política y de
nuestra administracion militar y civil.
El resultado obtenido en el ensayo del horno de campana de chapa ondulada, inventado
por los oficiales de Administracion Militar
Sres. Oscáriz y Piquer, no ha podido ser más
satisfactorio.
El ejército puede, pues, contar desde hoy
con un n&gt;1evo medio económico y rápido para
la coccion del pan en grandes cantidades, segun lo exigen esas masas de hombres que las
modernas guerras necesitan para sus evoluciones y maniobras.
El Pardo ha sido visitado estos dias por numeroso público, para presenciar la fiesta preparada por el regimiento infantería de Cuenca,
con el fin de aumentar los fondos reunidos
para socorrer
las familias de los soldados
víctimas de la horrible hecatombe ocurrida en
el puente de Alcudia.
Se lidiaron cuatro toretes, vencieudo todos
los obstáculos anejos á la falta de plaza para
este género de diversiones. El ingenio, hermanado con la buena voluntad, suplieron estos
inconvenientes, convirtiendo en vistoso circo lo
que pocos días ántes tenía todo el aspecto de
un pequefío oásis del Sahara.
El fin noble y generoso de estos actos me
rece todos nuestros plácemes, pues en ellos se
revela que el ejército procura constantemente,·
acudiendo á todo género de recursos, remediar
los grandes infortunios, inspirándose en los
más nobles y levantados sentimientos.

á

NAUFRAGIO tlEL VAPOR «GIJON»

de la Compañia Trasatlántica,
En los momentos que entra en prensa este número, la opinion se encuentra profundamente afectada

LA ILUSTRACION MILITAR
con el naufragio del vapor Gijon, correo de las Antillas.
Lo que de este trágico suceso pudiéra:mos comunicar á nuestros lectores, será de éstos perfectamente conocido, pues suponemos que, como el público en general, habrán leido con avidez los partes y demas noticias publicadas acerca de la espantosa catástrofe que hoy deja sumidas en el luto y
la miseria á centenares de familias.
A falta de otros detalles, inser tamos hoy un grabado que representa el momento en que, ya sepultado en las olas el vapor inglés Laxham, el Gijon
empieza á sumergirse, y los pasajeros y la ·tripulacion, poseídos de un pánico que se etjrfica por lo
inesperado del suceso, se lanzan en desórden á los
botes salvavidas, y procuran librarse de una muerte inmediata y terrible, miéntras- algunos, conservando en cierto modo la serenidad, intentan dar
ayuda á otros séres más débiles, y se encuentran
dispuestos á todos los sacrificios.
¡Cuántas escenas del más sublime de los heroísmos se habrán realizado inútilmente! ¡Cuántos habrán querido en vano dar su existencia por salvar
las de séres queridos que demandaban cun el acento de la desesperacion auxilio en la breve y espantosa agonía!
A tristísimas reflexiones se presta este gran siniestro, de que no puede culparse á la prevision humana, y que tampoco al hombre le es dado paliar.
Sólo la religion y la füosofia tienen recursos para
dolores tan inmensos, y á ellos deben acudir las almas creyentes y los espíritus que miran con la necesaria elevacion lo deleznable y ruin de nuestra
naturaleza.
El vapor Gijon conducía el núm. 32 de LA ILUSTRACION i\l11.1TAR á nuestros compañeros de Cuba y
Puerto-Rico, y á los suscritores de las Repúblicas·
de América que nos favorecen con su apoyo. A todos süplicamos perdonen el retraso que habrá de
ocasionar este accidente, pues liemos de hacer nueva tirada, Jo cual nos proporciona, además del gasto, los perjuicios consiguientes, que, por considerables que sean, pueden sobrellevarse si se comparan
con las inmensas pérdidas y fas lágrimas que esta
catástrofe ha llevado al seno de mur.has familias.

despues los turcos y egipcios á dominarlo alternativamente, segun la suerte de las armas y épocas de
mayor florecimiento. El dialecto que hoy emplean,
mezcla del hebreo, siriaco y árabe, confirma los
hechos principales que la historia de la humanidad
ha señalado con caracteres indelebles.
Los abisinios son fuertes, activos y de aspecto inteligente; su color bronceado es de especial matiz,
sin que se encuentre la raza blanca pura, ni la negra en absoluto; sus trajes son complicados y lujosos en algunos, churriguerescos y súcios en otros;
pero la mayoría va desnuda, dejándose largas melenas d~lo en la cabeza.
Los soldados, como el que representa nuestro
grabado Je la pág. 463, faltos 1le organizacion comparable con la de cualquier otro ejército, se hallan
armados con lanzas de seis ó siete piés de longitud
y puñales cortos, suspendidos del lado derecho de
la cintura. El rey Teodoro introdujo algun adelanto, creando varias ·compaí'iías con machetes y fusiles.
:Bste país carece de industria, artes, manufactura
y comercio; su vida pacífica se desliza entregados á
las labores del caro po; sólo los judíos que allí residen forman el reducido gremio de carpinteros, albañiles y demas oficios de parecida. índole.

EL TENIENTE GENERAL

0

UN SOLDADO ABISINIO
La reciente visita hecha por el almirante señor
William Hevett á Abisinia, y la entrevista sostenida
en la capital Ad~ua con el rey Juan, jefe de aquella singular comarca oriental de Africa, á fin de obtener su cooperacion para el abasteqimiento y refuerzo de la guarnicion inglesa sitiada por las huestes del Mahdi, han despertado la atencion·pública.
hácia aquel reino á donde Inglaterra dirige sus miras para hallar honrosa terminacion al conflicto
creado pqr su torpe política en el Sudán.
Aun cuando faltos de espacio para describir orográfica é hidrográficamente todo el territorio abisinio, no podemos, sin embargo, prescindir de señalar aquellos datos que son necesarios para el conocimiento del país y sus habitantes.
Tiene esta comarca 400 millas ,le longitud de Norte á Sur, y cerca de 300 de ancho de EstP. á Oeste;
y se halla separada de la costa del Mar Rojo Y
ccéano indico, por una larga faja de terreno montuoso muy poco habitado. Debe considerarse este
reino dividido en dos provincias, que constituyen
igual número de naciones, pues sus moradores pertenecen á diferente raza, sosteniendo entre sí
arraigados antagonismos, que generalmente ocasionan encarnizadas luchas. Ambos pueblos se designan con el nombre de Tigris ó Amhara, segun el
territorio que ocupan: los primeros, ó del Norte,
son de constitucion vigorosa, pobres y sóbrios; los.
amharas, ó del Sur, más ricos y civilizados que sus
contrarios, disfrutan un clima tropical, y el terreno
les ofrece una vegetacion exuberante.
La historia de estas dos razas se presenta.bien
confusa desde los primeros tiempos hasta nuestros
días. El pueblo hebreo dejó alli rastros trasmitidos
por la tratlicion y monumento:; del arto; el cristia- ·
nismo invade luégo el territorio abisinio, viniendo

D. Miguel Ricardo de Alava y Esquive!.
La noblé figura del general Ala va se destaca al
lado de las de aquellos inimitables patricios_ á cuyo
esfuerzo y voluntad firmísima debemos el régimen
constitucional y las libertades patrias; pléyade insigne que supo mantener la independencia de
nuestro suelo y abrir camino á las expansiones del
espíritu, rompiendo las trabas impuestas al pensamiento humano· por el más degradante de los desspotismos.
Vitoria ha tributado un homenaje de respeto á la
memoria de uno de sus más predilectos hijos, deparando honroso asilo á sus despojos, que reposaban en fierra extranjera, y este hecho plausible nos
proporciona hoy la oportunidad de publicar en las
columnas de LA ILUSTRACION MILITAR el retrato del
honrado patricio y entendido general, que nos ha
sido remitido por el capitan de cazadores de Estella
D. Francisco Cortés, distinguido oficial cuyos trabajos artísticos le han proporcionado merecido renombre.
•
En la capital alavesa vió la luz el '7 de Febrero
de 17'72; se educó en el seminario de Vergara, y en
edad hábil ingresó como cadete con destino al regimiento infantería de Sevilla, pasando, á poco, al
cuerpo general de la Armada, pues dueña entónces
nuestra nacion de una escuadra soberbia, la carrera marítima ofrecía halagüeño porvenir á los jóvenes que, como Alava, hallábanse animados de uúa
honrosa ambicion de gloria y de fortuna.
Recibió el bautismo de fuego en el combate naval
de San Vicente, y su valor fué recompensado con
el empleo de oficial, obteniendo el cargo de ayudante del almi_rante Gravina, al que acompañó en Finisterre y Trafalgar, ganando en esta última batalla el ascenso á capita,n de fragata.
Al estallar la guerra de la Independencia, había
sido elegido dip.utado para las Cortes de Bayona;
pero en el acto se adhirió al movimiento nacional,
y c,mvencido de que habían de ser en la contienda
que se iniciaba más útiles sus servicios en el ejército de tierra, abandonó la escuadra, y á las órdenes del duque de Alburquerque hizo toda la campafla de Extremadura, mandando el famoso regimiento de Ordenes militares, con el que asistió á
las jornadas de l\Iedellin, 'l'alavera y Medina del
Campo, contribuyendo á libertará Cádiz y á proteger la retirada del Gobierno supremo. Más tarde fué
agregado, en calidad de agente del Gobierno espaflol, al cuartel general de ,vellington, y tomó parte
en los hechos de armas que dirigió este caudillo,
concurriendo á la sangrienta y decisiva batalla de
Vitoria, terminada la cual, penetró en las calles de
la poblacion al frente de un escuadran inglés, Ji-

brándola de la devastacion y saqueo á que indudablemente la hubiera entregado nuestros carisimos
y -fieles aliados.
Siempre en union del duque de Wellington, pasó
Alava á Francia y combatió en Orthez y Tolosa,
ascendiendo, por su distinguido valor, al empleo de
trniente general.
Fué más tarde ministro plenipotenciario cerca
del Rey de los Países-Bajos, y al verificarse la restauracion del imperio de Napoleon, pasó á incorporarse al ejército de Wellington, permaneciendo al
lado de este general durante la batalla de Waterlóo,
cJ.onde se hundió para siempre la fortuna colosal
del hijo de Córcega.
En 1820 fué elegido diputado á Cortes por Vitoria,
y á la caida del régimen constitucional vióse obligado á emigrará Lóndres, estableciéndose posteriormente en Tours, hasta que el decreto de amnistía de 1832 le abrió las puertas de la patria, despues de diez años de destierro.
Dese!ipei1ó en 1835 el ministerio de Marina, pasanlo, en igual aflo, de plenipotenciario á la Gran
Bretafla, en donde contribuyó al aumento y organizacion de las legiones auxiliares. Fué ministro de
Estado con l\Iendizabal, representante en Francia é
Inglaterra, y su falta de salud, agravada por sus
muchas heridas, le restituyeron á España en 1841.
Desde Vitoria, por prescripcion facultativa,.se trasladó á los baños de Bareges (Altos Pirineos), y allí
dejó de existir el 14 de Julio de 1843.
Tal es, á grandes rasgos, la biografía de este ilustre personaje, tan distinguido militar como hombre
de j:stado. Bajo el primer aspecto, su valor indomable, sus dotes de capitan hábil y decidido, y sus
consejos, que siempre fueron escuchados por sus
superiores, lo presentan como uno de los héroes
más legítimos de la causa de la Independencia;
como hombre de Estado, sus hechos de ministro y
sus gestiones diplomáticas constituyen dignos títulos al respeto y agradecimiento de la posteridad.

VISTA GENERAL DE LA FÁB&amp;IOA DE TRUBIA
El principal establecimiento con que cuenfa hoy
el arma de Artillería,'1' cuya vista publicamos,
tomada de una fotografía, es no solamente motivo
de legítima satisfaccion nacional, sino fuente de
beneficios inagotables para la provincia de Asturias,
en que se encuentra enclavado.
La prensa diaria nos ha dicho que con motivo ere
la inauguracion del ferro-carril de Oviedo y Gijon,
visitará en el mes que viene S. M. el Rey la fábrica
de Trubia, y esto es lo que no~ ha impulsado á dar
á la estampa en este número la vista del magnífico
establecimiento industrial militar, á fin de que
nuestros favorecedores adquieran de él una idea,
proponiéndonos en tiempo y Jugar oportuno ocuparnos, con la debida extension, de este importantísimo
centro que tanto y tan en favor habla de nuestro
cuerpo de Artillería y de las dignisimas clases que
lo forman.
La descripcion, siquiera sea á grandes rasgos, de
cuanto contiene en su recinto la fábrica de Trubia,
daría lu5ar á largas páginas, llenas de interesantes
noticias; pero hoy no disponemos de espacio para
ello. Sin embargo, no queremos dejar pasar esta
ocasion sin expresar nuestras simpatías á los jefes
y oficiales que, renunciando voluntariamente :i. la
vida de las grandes capitales, se encierran en los
muros del establecimiento, consagrando la mejor
época de su existencia al esto.dio y realizacion de
los problemas, cada dia más árduos, de la ciencia
compleja del artillero.

DON JUAN FERNANDEZ SUAREZ
El dia 3 del actual, up despacho telegráfico, fechado en la Habana, nos sorprendió dolorosamente,
participándonos el fallecimiento de nuestro celoso é
inteligente conesponsal en aquella capital, el oficial l.° del cuerpo de Secciones-Archivo, D. Juan
Fernandez Suarez. Telegramas y cartas posteriores
han venido á confirmar esta triste noticia, dándonos detalles de. la desgracia, ocurrida á consecuen-

465
cia de una caida en el gimnasio del Círculo l\lilitar
de la Habana, donde el Sr. Fernandez Suarez, por
prescripcion facultativa, pasaba diariamente algunos ratos ejercitando sus fuerzas.
La nueva del suceso fué para nosotros de un efecto tan rudo .como imprevisto; pues en el correo llegado tres dias ántes habíamos recibido extensa carta suya, en que nos daba cuen~a, con la minuciosidad y exactitud en él acostumbradas, de las gestiones de su administracion, empresa á que con fe
profunda y ánimo inquebrantable consagraba cuantos instantes le dejaban libre sus deberes militares
y las ocupaciones peculiares de su destino en la
Capitanía general.
l'ío conocíamos personalmente al Sr. Fernandez
Suarez, y sin embargo, la constante y larga correspondencia con él sostenida, desde que salió de la
prensa el primer número de LA ILUSTR.\CI0N MILIT.IR,
había echado los fundamentos de una intima y cordial amistad, que en nosotros era resultado del conocimiento y del justo aprecio que nos merecían
las excepcionales cµalidades de su carácter, su
acrisolada honradez, sus nobil:simos sentimientos,
y su nunca vacilante confianza en el éxito de esta
publicacion, consagrada á elevar el prestigio de
nuestras instituciones armadas, y á fundar con las
demas clases sociales lazos de union indisoluble.
;Cuántas veces, en esas horas de desfallecimiento
moral que por fat::.lidad inevitable son los paréntesis de nuestros trabajos, s·u voz acudía con solicitud cariliosa á desvanecer las nubes de nuestro espíritu, y á darnos nuevas fuerzas con que proseguir
en nuestro camino!
Todas estas causas hacen que su muerte revista
para nosotros los ca:-ácteres de -una desgracia irreparable. Pero dejando aparte tales consideraciones,
si se aprecian sólo las circunstancias que eran del
dominio público, el fallecimiento del Sr. Fernandez
Suarez no ha podido ménos de impresionar á los
que son capaces de condolerse de todos los infortunios inmerecidos. Como hombre, era digna del mayor aprecio su acrisolada honradez; como miHtar,
su dilatada y laboriosa carrera puede servir de
ejemplo á los que se sienten animados de inconsiderada ambicion: despues de treinta años de servicios-, había llegado al modesto empleo de capitan, y
se mostraba satisfecho. Excelente padre de familia,
cifraba sus aspiraciones en asegurar el porvenir de
su hija única, niña de doco años, que, huérfana tambien de madre, recogerá ahora la triste herencia
que los que ceñimos espada legamos generalmente
á nuestros hijos: un nombre sin mancha, pues casado el Sr. Fernandez Suarez de subalterno,· creemos no tenga derecho su hija ni á la mezquina pension correspondiente al empleo decapitan.
Al publicar hoy el retrato de nuestro desgraciado
amigo, no sólo i:endimos un homenaje de carino y
re&amp;'peto á su buena memoria, sino que ofrecemos
un testimonio público de la consideracion que nos
merecen y del reconocimiento que debetf10S á los
que, como el Sr. Fernandez Suarez, han aceptado
nuestra representacion, y coadyuvan con el mi~mo
entusiasmo que aquél á la realizacion de nuestra
empresa, consideracion y reconocimiento que hacemos igualmente extensivos á los dignísimos compafleros que espontáneamente acudieron á nuestro
llamamiento cuando nació á la vida periodistica LA
ILUSTR.\CION MILITAR, y continúan hoy, sin dudas,
sin vacilaciones, prestándonos su apoyo inestimable. No han de ser todo notas de pesimismo en medio de las luchas abrumadoras que un dia y otro sostenemos; esas nobles manifestacion(Js nos animan
á perseverar en la senda reivindicadora que nos
trazamos y de que nunca hemos salido, ni por halagos del_poder, ni por consideraciones mercantiles
que no encuadran jamas con nuestros propósitos; y
á eso apoyo desinteresado no ha de faltar· jamas
nuestra sincera y :profunda gratitud, como no le faltó en vida al digno amigo cuya muerte prematura
da motivo á estas Eneas, pálido reflejo de nuestro
sentimiento y del respeto que nos inspiraron sus
estimables virtudes.
Descanse en paz D. Juan Fernandez Suarez en el
seno de esa noble tierra espaflola que se llama la

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LA ILUSTRACION MIL!TAR

esa fiesta militar se realice con toda la solemnidad
neral, rodeado por dos matronas representando el
Tiempo y el Dolor, y artísticamente colocadas en que merece el esforzado general de Orán, vamos á
una cruz, símbolo de la fe cristiana y la bandera ofrecer á los lectores de La Crónica algunas noticias
del batallon de la Milicia ciudadana en la última biográficas y bibliográficas de este ilustre caudillo.)&gt;
Terminada esta advertencia preliminar, el señorguerra civil, como muestra de adhesion á la memoFuertes
Acevedo comienza su relato biográfico en
ria del general, de los ciudadanos que, como él, han
TR.ASLAOION DE LOS RESTOS DEL GENERAL ALAVA defendido lealmente la causa del órden, de la liber- la forma siguiente:
«Muchos títulos reune el ilustre marqués de Santad y de los poderes constitwidos.
al cementerio de Vitoria.
ta
Cruz para ser considerado como uno de los más
Por la parte posterior, elevabánse dos tibores esCon motivo del aniversario de la batalla librada
esclarecidos hijos de Espai'ia. Valiente en el combeltos,
sosteniendo
dos
elegantes
jarrones.
Tras
ante los muros de Vitoria entre las tropas franceellos, y custodiada po-r dos leones dorados, se veía, bate é ilustradísimo en las cosas de la política y de
sas y el ejército anglo-hispano-portugués, el 2l de
la guerra, alcanzó para su patria victorias insignes
Junio de 1813, ha presenciado este año la capital en precioso modelo, la fragata Santa Ana; de la pieza que elevaron el nombre de este eminente&lt;!!f.,luriano
Krup arrancaban un grillete y cadena dorados, símalavesa un espectáculo tan conmovedor como pabolo del tiempo que estuvo preso por el feroz abso- á una gran altura. Escritor profundó y sei'lalado,
triótico, dispuesto por el ayuntamiento y diputacion
lutismo, que se ensañó con los Argüelles, Torreros, sus obras dieron al valeroso Santa Cruz la más exprovincial, y al que han coauyuvado todas las autoCalatravas y demas ilustres liberales, cuyo horrible 'Mendida fama, siendo sus Re.fte;&amp;i(mes Militares miridades y corporaciones, así como el vecindario endelito era haber contribuido á la restauracion del radas por el grán Federico de Prusia como escritos
tero. Nos referimos al acto de trasladar pública y
del mayor valer, y tenidas por Napoleon en el más
Deseado.
solemnemente al cementerio de la ciudad los restos
La totalidad ue la carroza estaba revestida de grande aprecio. Experto general y hábil y discreto
mortales del valeroso soldado y distinguido patridiplomático era á la par sabio y erudito, lo mismo
terciopelo negro con grandes borlones de seda y
cio D. Miguel Ricardo de Ala va y Esquivel, teniente
en las prácticas de la milicia que en toda clase de
oro, y las rued¡¡.s forrados sus radios y termfoados
general de los ejércitos nacionales, que falleció en
conocimientos de historia y literatura; era, en fin,
cada uno con una granada. Preciosas coronas fúP.:eBaréges {Francia) el 14. de Julio de 1843.
D. Alvaro una de las personas más eruditas é ilusbres esparcidas entre los pliegues del terciopelo,
Con anticipacion de cuatro días había llegado á
tradasde
su época, así en EsP,ai'ia como en Italia y
completaban el conjunto de tan bella obra.
Vito~ia el féretro qÚe contenía las cenizas del ilustre
Francia, donde se dió á conocer por la excelencia
compañero de armas de Wellington, quedando exde su talento y lo grande de su ilustracion.»
puesto en el salon de juntas de la Diputacíon proEntre las noticias poco conocidas que da el seflor
AUTORIDADES QUE DEOLARAN
vincial, convertido al efecto en cámara ardiente, á
Fuertes Acevedo acerca de los escritos del marqués
el mérito del marqués de Santa Oruz y de sus
la que daba la gua-rdia una compañía de infantería,
de Santa Cruz, merece especial ' mencion la que
«Reflexiones Militares.»
cop banda y música.
ahora vamos á trascribir. Dice el ilustrado catedráDispuesto se tributaran á los restos del general
tico
del Instituto de Badajoz que, hallándose en
(Continuaci0n.)
Alava los honores fúnebres sei'ialados á su elevada
Turin
en 1727 el marqués de.Santa Cruz de MarceEl sabio Feijóo, ~n su Teatro critico universal, tomo
jerarquía, el sábado·l8 de Junio se verificó la trasnado,
envió
al ReY, el proyecto de la formacion de
Jacion con todas las formalidades prescritas para primero, discurso 1:, párrafo 14, dice: ((No faltan
un Diccionario de las lenguas española, francesa Y laespai'ioles
que
escriban
con
suma
naturalidad
el
estos casos, adquiriendo, sin embargo, la ceremotina, en el cual se comprendiesen todas las voces de
nil]., un carácter más popular que oficial, pues el idioma nacional. Sirvan por todos y para todos de la Historia, geografía y demas ciencias y artes, indaejemplares D. Luis de Salazar ... y el mariscal de
vecindariG en masa acudió á tomar parte en ella,
gando sus etimologías. «El Rey, dice el Sr. Fuertes
por tratarse de uno de sus más distinguidos ciuda- campo vizconde del Puerto, que con sus excelentes
libros de Reflexiones Milita1·es, dió tanto honor á la Acevedo, quiso oír el dictámen de la Acade1i:ia
de la lengua castellana, y esta docta corporac, · ,1
danos.
Rompía la marcha una seccion de mii'iones de nacion española entre las extranjeraS.ll Y el mismo
opinó que el pensamiento del sabio marqués e1·a
Ala va, con las armas á la funerala; seguían luégo la Feijóo, tratando de las estimables prendas de ca- U11a de aquellas ideas qiie lisonjeaban á los esptritus
rácter del autor de las Reflexiones Militares, afirma
cruz parroquial con el clero; el soberbio carro fúnegi·andes, como el de aquel ilustre y celoso español, pe,·o
bre, tirado por ocho mulos, lujosamente enjaeza- que el marqués de Santa Cruz de Marcenado, que
que ofrecta insuperables dificultades para su prácti,;a.
dos, y á c,mtinuacion, comisiones de todas las cor- sacrificó su vida en la batalla de Orán, «entre otras
Parece que el proyecto del Diccio11ario de que aquí
poraciones civiles y militares, cerrando la comitiva muchas virtudes ilustres de que era adornado ... se trata, no es el mismo proyecto de la col'llpilacion
púsole
en
sumo
grado
la
de
la
modestia,
de
tal
modo,
el ayuntamiento y la díputacion provincial, preside los Diccionarios universales de historia y geogradida por las autoridades é individuos de la familia que no sólo nos~ le oyó jamas una palabra en que fía, en que ya nos hemos ocupado, citando las apredel general. y d piquete compuesto de una compa- expusiese algun concepto de.su mérito, mas ni oyó ciaciones que acerca de esta compilacion expuso en
flia con bandera y música del batallan cazadores de con agrado alabanza alguna que le tributasen en
el afio 1853 D. Joaquín Maldonado y Macanaz. Por
Madrid, á retaguardia del cual iban replegándose su presencia, y ántes discretamente repelía el elo- último, el Sr. Fuertes Acevedo, despues de haber
las tropas que formaban la carrera. Llegada la co- gio, procurando persuadir eficazmente que era in- encarecido el métito de varios escritos de D. Alvamitiva al cementerio, y al ser inhumado el cadáver, motivado.)&gt;
ro de Navia Osario, dice: &lt;&lt;Pero su obra más aplauEl escritor D. Luis de Salazar, citado por Feijóo
se hicieron las descargas y salvas de Ordenanza.
dida, la que ha dado á su nombre la gran celebaidad
expuniendo
su
juicio
sobre
las
Rejlexioms
Militare;
La construccion del carro fúnebre, que se halla
dé que hoy goza en el mundo militar y literario,
exactamente reproducida en el grabado de la pági- de Santa C"uz, decía: ((El empeflo es glorioso; el fueron sus Reflexiones Militares, que el rey Fedena 471, fué dirigida por los oficiales de artillería se- ))método, admirable; el estilo, elocuente, y el todo, rico 11 de Prusia estimaba como una el.e ks dos
ñores Diaz y Eriz, á los que felicitamos por su acier- »digno de una perpétua y generosa envidia.»·
El general D. Pedro de Lucuze, en sus i'rincipios obras clásicas de Re militari. Y no es el mayor méto, ejecutando los trabajos los obreros del Parque, á
rito de este libro lo que parece indicar su título, la
cuyo frente se hallan los maestros Sres. Guerrero y deforti"li,cacion {Barcelona, 1772), al presentar la re- exposicion de reglas militares más ó ménos acertálacion de nuestros tratadistas de milicia más digLorenzo.
das que alientan á la guerra, sino que su espíritu y
l\Iontaclo sobre una cureña y armon con su pieza . nos de estudio, dice que las Reflexiones Militares
fundamento
es la idea de que la milicia es un verKrup, de 8 cm., se acondicionó sobre una platafor- de Santa Cruz ((compre11den todos los ramos de la dadero sacerdocio, que tiene una gran mision que
ma su cuerpo prismático, en el que iba colocada la guerra ofensiva y defensiva: es obra excelente, y
llenar, cual es la de cimentar y fortalecer la paz,
caja mortuor ia. Dicho cuerpo ostentaba en sus ca- como tal, celebrada en toda Europa.»
previniendo la guerra y evitándola en cuanto posiUn
ilustrado
catedrático
del
Instituto
provincial
ras los escudos de armas é inscripciones side Badajoz, en el periódico de dieha ciudad titulado ble sea.»
guientes:
Aun podríamos copiar aquí algunas otras justas
Parte anterior. Escudos de las corporaciones pro- La Crónica, acaha de publicar una notable biografía
alabanzas
que el Sr. Fuertes Acevedo tributa al
vincial y municipal. Parte posterior. Escudo de· la del marqués de Santa Cruz de l\larcenado, en la marqués de Santa Cruz de Marcenado; pero parécual se hallan muchas noticias poco conocidas acercasa de los Ala vas.
cenos oportuno proseguir el curso natural del preParte lateral íz(iuierda. La siguiente inscripcion, ca de sus escritos y de los merecimientos de este sente escrito, no sin felicitar ántes al catedrático
en letras de oro: N.\CIÓ EN VITORI.\ EL 7 DE FEilRERO insigne tratadista de milicia. Comienza el seflor del Instituto de Badajoz por su erudito estudio bioDE 1712: MURIÓ EN 8.\REGES EL 14 DE Jcuo DE 1843. D. l\Iáximo Fuertes Acevedo, que es el autor de di- gráfico del inmortal autor de las .Refle;&amp;iones MiliDIRECTOR GENERAL DE INGENIEROS Y AUTILLERÍ.\1 EM- cha biografía, escribiendo lo siguiente:
•
((Los periódicos de Madrid anuncian que varios tares.
13.IL\DOR EN LOS J'.IÍSES BAJOS, LÓNDRES Y P.IUIS.
En
la
conocida
Biblioteca
Militar
Española
(l\laEn esta parte se ostentaban, como atributos mili- generales y otras personas sei'ialadas en las armas
drid, 1760), del célebre autor dela Raquel, D. Vícen·
-y
en
las
letras
se
reunieron
en
casa
del
teniente
tares, un cai'lon~ una• rueda y varios pistoletes y
general Excmo. Sr. D. Eduardo Fernandez San Ro- te García de la Huerta, se lee lo siguiente: ((No han
machetes.
faltado en nuestra patria grandes generales, y entre
Parte lateral derecha. Otra inscripcion de sus man, con el objeto de acordar la forma en que debe
ellos excelentes escritores, como lo acreditan las
más notables hechos de armas. TR.IFALGAR, 180:i. conmemorarse el segundo centenario del nacimienobras del marqués de Santa Cruz, celebradas _por .
to
de).
ilustre
marqués
de
Santa
Cruz
de
Marcenado,
T1LAVEILI, 180?. ALilUERA, 1811. ARAP!LES, 1812.
toda Europa.»
que
cumple
el
19
de
Diciembre
de
este
año
de
1884.
SAN IsroRO Dll DoEÑ \S, 1812. VITORI.\, 21 JUNIO 1813.
En la Historia orgá-nica de las armas de infantería Y
Es,
sin
duda
alguna,
D.
Alvaro
de
Navia
Osario
una
ORTIIEZ, 1814. W.\TERLÓO, 181:i. Y como trofeos náucaballeria
españolas, del teniente general conde de
ticos, un anteojo, un sextante, y una brújula ó com- figura de primer órden, así por su valor y pericia
Clonard, al llegar la ocasion de relatar la expedimilitar,
como
por
sus
conocimientos
políticos
y
litepas de mar.
cion á Africa del afio 1732, dice que cuando el conde
Destacábase, en la parte anterior, el busto del ge- rarios; y despues de desear, por nuestra parte, que

de Montemar regresó á España, quedaron en Orán
unos 8.000 hombre~ ((bajo la conducta del marqués
de Santa Cruz, oficial de eminentes cualidades que
dotado de un talento poderoso, había sabido unir'
c~n el áspero ejercicio de las armas, el suave cul~
hvo de las letras.)&gt;
No tenemos á la vista el número de las famosas
Memoria~ de Trévoua;, donde apareció un artículo
laudatorio ~e las Rejle1eiones Militares; y tampoco
he:n~s podido comprobar la afirmacion que hace el
anomm~ autor de la Biblioteca Asturiana, anteriorme_nte citada, cuando dice que el célebre conde de
Guibe~·ibutó grandes elogios al marqués de Santa Cruz ae Marcenado por las teorías que desenvuelve en su tratado de milicia.
Aun ?udíéramos añadir, á todas las autoridade~
que deJamos citadas, en prueba del mérito de don
A!var&lt;l_ de Navia Osario considerado como escritor
chd~ctico, las aprobaciones que se hallan en el tomo
décm~o de sus Reflexiones Militares; aprobaciones
que ciert~mente son muy curiosas, ya por lo que en
ellas se dice, ya tambien por las firmas que las
autorizan, siendo una de estas firmas la del famoso
D. Eugenio Gerardo Lobo, que si en la poesía
~o obtuvo mayor grado que el que le concedil&gt; Felipe ~, llamándole el capit2n coplero, en el ejército
llegóª. alcanzar la alta jerarquía de teniente general, Y a desei_npei'iar el importante cargo de capitan
gene_ral de Catalui1a. Renunciamos á la copia de
las citadas aprobaciones, porque fácilmente pueden
ser.consultadas por nuestros lectores en el ya dicho
volum~n de las Rejle:r:io11es Militares. Pasemos,
pues, a otro asunto.
. En la Biblioteca de los economistas españoles de los
siglos xvr, xvn Y xvm, publicada por el catedrático
D. ?.~anuel Colmeiro, en el tomo primero de las Me-

isla de Cuba, y reciban su afligida familia y numerosos amigos la expresion del dolor que embarga
nuestro ánimo al dirigirles el pésame por tan terrible é irreparable pérdida.

r

•

mo_rias de la !?-eal Academia de Ciencias Morales y Polilicas (Madrid, 18+il) se lee lo siguiente:
(&lt;~anta Cr~z de Marcenado (Marqués de) .-Rapsodia eco1tó::1ico-político-monárquica, comercio suelto
y~~ ~ompa,iias, general y particular, en Méjico, Perú,
Filipinas y Moscol)ia; poblacion , fábricas' pesquería,
plantíos, colmias en A/rica; empl~os de pobres y vagabund~s '!/ otr~s l)Cntajas que son fáciles á España, C011
los medios aqui p-ropuestos, extractados ó comentados

\

pJr el... comandante general de Ceuta y teniente
general de los ejércitos de s. J\f. (ilfadrid, 1732 _)- Un
tomo en 8.0
l&gt;Aboga por la uniformidad de pesas, medidas
monedas; por la construccion de caminos canale~
y puertos; (ª supresion de las adaanas i~teriores;
la mod:rac1on de los derechos sobre · mercaderías
extranJer~s,_ y la proteccian á todos los oficiales útiles que qu1s1eran avecindarse en España. ~Iuéstra~e el autor muy apasionado al sistema restrictivo y
a las comp~fií~s de comercio. Su política mercantil
s~ funda prmc1palmente en seguir la de Ustáriz, si
bien la e~agera en algunos puntos, como al pedir la
pena capital y confiscacion de bienes para reprimir
el co~tr.abando. Desea que las compai'iías de co~erc10 _sean temporales,· y propone que al cabo de
~1erto tiempo todos participen del beneficio de la
libertad. Propone algunas reformas en los tributos, clama por el reparto proporcional y condena el
abuso de·da~ en arrendamiento las rentas reales.»
Hasta aqui las apreciaciones del Sr. Colmeiro·
p_ara comprender la importancia de tales apre;i/
. Clone~, hay necesidad de buscar en la misma obra
el articulo referente
á D · Jero'ni·mo de Us t'ariz,
. en
.
el cual se d1ce:_que el libro de este autor, intitulado:
Teoría y práctica de comercio y de marina está de
acuerdo con las doctrinas económicas del ;ran Colbert, y q~e- en sus páginas se sefialan co~ acierto
muchos v1c1os. del Gobierno, que son or'10_en d e nuestra decadencia en las artes, comerci·o y n avegac1011.
.
En su_ma, el ~r._ Colmeiro puede decirse que considera a D.. Jerommo de Ustáriz
·
, como el ma's d"1gno
de estu_dio y al~banza entre nuestros escritores
economistas tlel siglo xviu, y siendo el marqués de
Santa
. . Cruz un propagandista de las enseñ anzas d e
Us t ar1z, caro
1
aparece el mérito de su trat d d
.
J't"
.
a o e
econom1a po 1 1ca, s1 se tiene presente el estad d
.
.
lfi
o e
t
•es a. c1enc1a
, . a nalizar el primer tercio de Ja cen _
,ur1a prox1mo pasada.
·

Este juicio nuestro se halla conforme con la autorizada opinion del catedrático de economía política
de la Universidad de Sevilla, sei1or baron de Sabasona, que en una erudita carta que tenemos á la
vista, de¡;pues de manifestar las equivoca~iones en
que inc_urren al citar la fecha de la impresion de la
Rapsodia económico-político-monárquica , tanto los
auto:es del J?i::tion_naire de l' Economie politique, Coquelm y Gu1llaumm, como el Sr. J\loreno Villena,
en el folio 41 de la primera edicion de su obra de
economía política, afirma que el marqués de Santa
Cru_z, al escribir_dicho libro, combatió las preocupac10nes de su época, si bien él mismo participaba
de no pocas; y asi-es que el escritor que deseaba el
reparto ~roporcional de los tributos, ·que condenaba el_ arriendo de las 1·mtas 1·eaks, que limitaba á
un t1e~po fijo los _privilegios de las compañías de
comercio, que petlia la desaparicion de las aduanas
interiores; el escritor que tan acertadas ideas sostenía, cediendo al influjo de teorías exageradament• proteccionistas, quería que se castigase el
c~trabando con pena de muerte y confiscacion de
bienes. En suma, puede decirse que el marqués de
S_anta ~ruz es un economista reformador y progresivo, s1 vale la frase, pero que no llegó á romper
los e~trechos moldes de la política comercial que
segman los estadistas del siglo xvrn.
. (Se concluirá.)
Lurs Vrn.1RT.

LA EXPLORAOION IRREGULAR PO.&amp; LA INFANTERIA
(Continuacion )

. Si la ct&gt;lumna descansa una hora y el grupo móvil no hace alto, ganará éste una hora y podrá aumen~ar su _trayecto sn :i kilómetros, acrecentando
al mismo tiempo su radio de exploracion.
to mismo sucederá si se supone que el grupo mó•
vil s~le una hora ántes que la vanguarrlia, ó si se
admite que vuelve á su puesto una ó dos horas despues que la retaguardia.
Estos cálculos son sencillísimos, están al alcance de todas las inteligencias, y dan á conocer bastante exacta y rápidamente, teniendo á la vista un
mediano croqui~, ~l movimiento que ha de practicar el grupo mov1l, su amplitud, su alejamiento
probable y el momento en que se incorporará á la
columna.
Los ejemplos citados demuestran que, sin que
trayecto exceda de 30, k;i00,· un grupo llegará al
p~nto d~ etapa en la jornada de 2? kilómetros al
mismo tiempo que la retaguardia, alejándose por el
flanco 3, k050 como mínimum, 10, k:i()0 como máximu1:1, ~, ~800 como término medio. Para la jornada
de 2:.i kilometros, los resultados de alejamiento, con
un trayecto de 37, k250, serían 3, k725, 13, k800 y
8, k 760 respectivamente.
Teniendo en cuenta estos datos, es fácil deducir
lo que se ?btendría exigiendo á los grupos móviles
un :ecorndo de- 40 á 50 kilómetros, que no es excesivo.
E~tas condiciones satisfacen las necesidades ordinarias y extraordinarias de la exploracion irregular con los esfuerzos que se exigen al soldado.
Generalmente no basta una sola punta móvil
~ara explora~ un fl~nco: por lo cual se enviarán dos
o _más, co~bmando sus trayectos á fin de que batan
bien el pa1s.
Del mismo modo que se opera por los flancos, debe
procederse delante, enviando
vanguardia de la
columna las puntas móviles algun tiempo ántes de
emprend~r la marcha: Tr~s puntas, cinco algunas
veces, y siete extraordmanamente, circuirán la cabeza de la.vanguardia á una distancia que variará
de cuatro a ocho kilómetros, elevándose al doble en
algunos casos.
La ~ificultad para las puntas no estriba en avanzar m en explorar; sino en avisará tiempo. Muchos
, ~ro?onen, par~ trasmitir las noticias, los medios
opticos; pero tienen un alcance muy limitado y no
pueden emplearse porque ademas su marcha es
lenta_. Otros quieren suplir este medio colocando
1 puntas movibles ~n la direccion principal, pero
[ tampoco puede aplicarse este método, porque es in-

a

469
completo. La manera mejor de trasmitir las notic!a~ es la qtie nos enseña el reglamento para el serv1c10 de campaña, en su art. '»37, la cual consiste
en env_iarlas por medio de piquetes á la vanguardia, utilizando como complemento el telégrafo, el
telé:ono y sei'iales . convenidas en alturas y campanarios.
Aunque este método tiene el inconveniente de limitar el alejamiento, sin embargo, proporciona
más beneficios que los anteriores. Consideremos
que un grupo móvil1 separado de la vancruardia
ocho kiló~etros, descubre al enemigo. El ;iquete
que se env1e con la noticia, encontrará á la vanguardia, marchando cinco kilómetros por Rora á
los4.6f&gt;0metros, ó sean cincuenta y un minutos d~spues de haberse separado de la punta. Como el
e~emigo avanza con ménos velocidad, puesto que
s~lo r?correrá en el mismo tiempo 3.35Q metros,
distara de los exploradores de infantería 1.600
á_ 1.700 metros. Esto no es mucho, pero ya da alo-un
tiempo (quince ó veinte minutos) para tomar al":.u0
nas medidas.
Si la p~nta estuviese á 12 kilómetros, el piquete
recorrena 6.000 metros en una hora y quince minutos. El enemigo tiene que andar, por lo ménos_, 7.200_metros y empleará una hora y cuarenta
Y cmco mmutos; disponiéndose, por consiguiente
para tomar•disposiciones, de treinta minutos.
'
Las punt¡ts móviles van precedidas de una antepunta, Y envían otras por los flancos para observar
escuchar, registrar y aventar las emboscadas; cu~
yas _ante-puntas tendrán que recurrir en algunas
ocas10n?s al paso ligero para incorporarse á la
punta, a fin de no retardar el movimiento de 1a columna.
A excepcion de los casos en que peligre la seguridad, Y en que haya que trasmitir noticias no se dividirán los grupos móviles para operar'. Gozarán
dentro de los limites de su mision, de su direccio1~
general y de su zona de operaciones, de gran libertad en la mart·ha, estando obligados á respetar dichas indicaciones, pero quedando, sin embargo,
dueños de los procedimientos de ejecucion. Cada
?no logra el objeto que persigue del modo que meJor le parece, y procura salvarse como puede, sin.
esperar socorro de nadie.
No debe existir ninguna solidaridad ootre los
grupos mó·dles, porque paralizaría sus movimientos y arriesgaría la seguridad. La recíproca independencia es una de las causas de su éxito
Sin embargo, se procurará dar cierto co~junto á
e~tas acciones aisladas, sei'ialando á los grupos móviles_ las direcciones que se ies ha asignado á los
demas, y las distancias que median entre ellos A
veces, se les indicará los que hay á ambos Jados.
'y
se les dar~" a conocer los que deben cooperar con
ellos al mismo fin; pero este conjunto estará á cargo de la autoridad superior, que tiene la mision de
~ispers~r ó de concentrar los grupos, y de alejarlos
o aprox1m~rlos segun sus designios. De aquí se deduce la evidente necesidatl de tener or&lt;&gt;ani:1.ado un
. .
.
o
serv1c10 regimenta! de noticias, encargado de recoger, _c~ntralizar, confrontar y depurar los indicios
Y noticias que le trasmitan los grupos irre&lt;&gt;ulares
y de com_u'.licar á éstos las órdenes neces~rias.
este s~rv1c10 se organiza en los cuerpos, nombrando un Jefe que, auxiliado de un oficial por batallon,
se encargue de todo lo concerniente al ramo de noticias.
L_os g_rupos móviles procurarán engañar al adversario e~ecutand?. largas marchas, apareciendo en
dete:mmados s1ti,os, presentándose en ciertas po?lac1~nes: dando ordenes de requisa por columnas
imagmarias, extendiendo ciertos rumores, retirándose y presentándose en otra parte. Para inducir á
e~ror, tendrán los exploradores una coleccion de
numeros que se colocarán distintamente en el cuello ~el cap~te. De este modo, los habitantes ó los
esp1as daran cuenta de la presencia en un mi·s
dº1st-r·ita d e varios
. regimientos de infanteria cuand
mo
0
en realidad no hay más que uno.
'

y

CLEl!ENTE C.\XO,
TBNIENTE DE INFANTERÍA

(Se contin11ará.J

�¿No comprendes que mi. conducta es infame? ¡Tomar, tomar siempre sin devolver, prestar una cantidad de amor que se me entrega en seguida anLeopoldo perseguía un ideal. Despreciaba los
mentada con réditos exorbitantes! ..... ¡Esto es horamores fáciles, y huyendo de la vulgaridad del plarible!
cer y hasta de la ocasion que á veces se le ofrecía,
Calló, y continuó su camino sin aguardar ressofiaba con lo imposible.
puesta.
Dotado de naturaleza ardiente, pero subyugándoVolví á verle poco despues, y me pareció- más
la de continuo á los giros caprichosos de su fantásalegre.
_tica imaginacion, era mártir de los deseos que le
-¿Sabes? me dijo: he pagado una pequeí'la por
agobiaban, y en dolorosa lucha con los ímpetus de
cion de mi deuda enorme. Comienzo á respirar.
la juventud y rechazando á cada instante la mare-¿Qué has hecho?
jada turbulenta de las pasiones,
-Ella conocía mi situacion;
vivía esclavo de su despótica vograndes apuros me obli'g.füan i
luntad,,ahogaba entre los brazos
aceptar un matrimonio de conpoderosos de su altivo espíritu
veniencia, antiguo proyecto de
las ansias, los estremecimientos
mi familia, que yo pude aplazar:
y los furores ele la materia.
muje:r hermosa, excelente. por
Recorría el campo de la vida,
sus cualidades y virtudes, milloambicioso, incorregible, buscannaria, enamorada de mí; una
do la mujer soñada: una pasion
joya, y la he despreciado. Esto es
inmensa encerrada en un cueralgo, ¡verdad? Pero no es mucho
po femenil; la abnegacion más
todavía. Porque la pérfida, el
insensata dentro de la más hermonstruo femenil que me ama,
mosa envoltura; un sacrificio sues invencible, tanto como son inblime en el fondo de la castidad;
saciables mi espíritu y mi cuerel arrebato en consorcio con la
po de -los hechizos sobrehumapureza; un sér inocente y cándinos que adoro y me atormentan.
do, torturado por la locura del
Forzosamente, los celos más esamor y por la energía de los cetrambóticos tenían que llegar á
los, tímido para otorgar, valerodevorarme las entraí'las: llegaso para exigir, tiero esclavo caron convirtiéndose en instrupaz de imponer la esclavitud,
me~to de suplicio, y ella, ¿podrás
heróico en la resistencia y bárcreerlo? ha caido en el potro
baro en el triunfo, lleno de secomo en un lecho de rosas. No
ducciones irresistibles y henchive á nadie, no habla con nadie,
do de veleidades tnmultt.:osas.
no lee ni escribe, porque de todo
-Buscas lo que no exi.~tc, Je
tengo celos. La propuse amardecía yo; vas á destrozarte el
rarla con una cadena sujeta á
alma.
un poste, y aceptó con júbilo.
-Yo encontraré, me respon¡Qué vergüenza para mí! Es indía sonriendo; ¿por qué no he de
vulnerable, y yo cada vez más
hallar otra tempestad que resenamorado y frenético. La paponda á la de mi corazon? ~No es
sion, por tanto tiempo contenida,
humano lo que codicio? ¿No ha.
se ha derramado copiosa, crece
de haber en el mundo un espícomo la vegetacion de los trópiritu que me comprenda, un sencos, sobreponiéndose al castigo
timiento que no se asombre de
del hacha. Y ella todo lo absorbe;
lo que ambiciono? ¿Nadie querrá
su amor es una red, una malla
el gran tesoro que aguardo? Si
de elasticidad inmensa que, enlo tengo yo, ¿por qué no ha de
sanchándose sin cesar, oprime
tenerlo igual otra criatura?
'siempre: no se opone al creciY buscaba con incesante afan.
miento de mi pasion, pero no se
El tiempo iba pasaffdo, y las
rompe ni me suelta. Ya ves que,
decepciones sucedían con dolor
en medio de mi ventura, soy iná las pruebas.
D. JUAN FERNANDJ.;Z SUAREZ
feliz, porque nunca acabo de pa-No te fatigues inútilmente,
gar. Este contras.te es un extraOficial 1.0 de Secciones-Archivo, Corresponsal general do ,La nustracion Militar, en .l.mirica.
le dije compasivo: no derroches
ordinario placer, que de seguro
t en la Habana el 24 de Junio último.
en estériles y horribles combano han conocido los hombres ni
tes tu fuerza juvenil, las horas
los dioses. ¡Qué más! Se ha inque no han de volver, las emodignado
cuando
la
dije
que ya no habia matrimo~io.
ciones que sólo pueden sentirse en la primavera Y sin embargo, en el sMo de esta abnegacion su• Por primera vez he visto en sus pupilas el br1lh,
de la vida. La mujer es el amor, y no hallarás blime, palpita la más fer'.lz energía, duerme la serfosforescente de los ojos del tigre, y me ha dicho
ninguna incapaz de resistir al desbordamiento de piente indómita, que pedirá su parte y aho3ará á
con verdadera rabia:
·
tus deseos, y encontrarás no pocas que superarán quien se atreva á negársela.
-Yo no te pedí eso; yo no te pido sacrifitios ni
-Pues
sé
dicl10s0,
le
contesté,
por
no
replicarle.
la violencia de tu ternura y podrán avergonzarte
pruebas.
Jamás seré tu e~posa; no ha de unirte á
Trascurrió un mes, y volví á encontrar :í. Leopolcon la riqueza y fastuosidad de su tesoro. Fertiliza
mí
otro
lazo
que tu voluntad.
un corazon vaciando en él esa corriente avasalla- do. Estaba pálido y sombrío.
Y me ha castigado privándome de sus besos du-¿Qué
te
ocurre?
le
dije:
¿no
has
hallado
lo
que
dora de tu carii'lo, y verás surgir el anhelado fruto,
rante cuatro días. El castigo es horrible. ¡Adios! .
que no hay más generosa tierra, ni más agradecida creías?
Se fué, y temí que hubiera perdido el juicio.
-Si, me respondió, lo he hallado, hasta con exy fecunda . Tú mismo has de asombrarte de la
Ilablanq.o despues con un camarada de Leopoldo,
abundancia de la cosecha, y despul's de segar con ceso, si paede haberlo en la felicidad; es la única
supe que éste seguía cometiendo locuras, por más
mujer
capaz
&lt;le
enloquecerme:
comprendo
ahora
las
diligente mano y de recoger la mies en tu avarienque se mostrara razonable y cuerdo 6n todo lo que
to seno, dejarás ociosa la segur, rendido tu espiritu delicias del paraiso y las torturas infernales; tener
no se refería á su insensata pasion.
lo que poseo, es alcanzar la dicha eterna; perderlo,
á la fatiga .
-¿Qué dirá V. que ha hecho Leopoldo? me dijo su
sería
la
eterna
condenacion.
Pero
estoy
tri~te,
irriLeopoldo, burlándose de mis consejos, siguió con
amigo, lamentándose del caso.
tado
contra
mi
egoísmo;
porque
á
esta
mujer
que
tenacidad su ingrata y abrumadora tarea.
-Otra tontería, sin duda.
Por fin, un di.a, con la mirada resplandeciente y no vacila en sacrificarme todo lo que vale y todo lo
-Ha reñido con sus padres y se ha separado ~e
labio tembloroso, vino á decirme lleno de satisfac- que la rodea, na la he dado nada; sólo mi amor, que
su familia completamente, creyendo que este sacrivale
poco
junto
al
suyo;
mi
corazon,
que
se
empccion:
quei'lece admirándola; mi delirio insensato, que me ficio sería grato á su amada.
-¡Ewrekal
-Pero esa mujer, ¿será capaz de pedirle tales
-Supongo, le contesté sin disimular mi incredu- estremece de placer con la correspondencia; cuancosas?
lidad, que has hallado una mujer igual á las demas to más quiero recompensarla, más gozo, y resulta,
-Esa mujer es un ángel; y no tiene más defecto,
mujeres, pero vestida por ti con los hechizos de tu al fin, que ella me da toda la ventura que siento,
si"defecto es, que la firme resolucion de someterse
toda
entera,
y
que
yo
no
sé
pagar
tanto
beneficio.
fantasía; una hermosura engalanada con los ropa_

COMBATES DE LA VIDA

lfl

jes más brillantes de tu ilusion: ella es la unidad, y
tú le has puesto los ceros á la derecha.
-No, me repuso con entusiasmo singular; es una
mujer honrada y pura, que desafía el peligro y ama
el combate; que siente la pasion y se entrega á ella
sin temer la profundidad del abismo y sin ignorar
cuánto es hondo; sabe lo que ofrece, y no pide recompensa ni constancia; da su cariño sin imponer
condiciones, generosa y espontáneamente, rindiendo su altivez y abdicando su poderío, porque no
quiere falsificar el amor ni deshonrarle con bajezas.

471

LA ILUSTRACION MILITAR

LA ILUSTRACION MThITAR

470

á todos los caprichos de Leopol&lt;lo, porque le adora.
Ella misma ha probado que no interviene en los
arre~atos de su ai_nante, que nada le pide, y que le
castiga con severidad por tales rarezas. La familia
de Leopoldo ha tenido ~casion de persuadirse de
esto, y léjos de culpar á la infeliz esclava, la compadece, y áun se ve en la necesidad de suplicarla
que se resigne á continuar bajo el yugo, porque si
tratarse de sacudirlo, es indudable que Leopoldo se
mataría.
-¡Peregrina ~ituacion!

---- -

---

-Y real, como V. sabe, aunque á muchos les parecerá inverosímil.
-Librenos Dios.de un amor de tal naturaleza.
-Amén.
Nos separamos, y no encontré á Leopoldo ni volví
á saber de él durante mucho tiempo.
·
Estando en el café una tarde, entró y vino á sentarse junto á mí. .Parecióme que se hallaba tranquilo. Hablamos de política, de literatura, de toros,
y al cabo me determiné á preguntarle por su amor.
-Bien, muy bien, me dijo con rerfecta calma; es

- - -- ---- - --

una cosa que no se acabará nunca; creo en la otra
vida, porque tengo que creer en la eternidad de
este amor. Ahora estamos en paz, si no me equivoco. Me he despojado de cuanto quería ó me agradaba para ofrecerlo en holocausto á mi.jamante, á
pesar de que ella nada me pidió nunca. Y la única
prueba de su vencedor cariño que echaba de ménos
mi codicia, me la ha dado ayer.
-¿Cuál?
-Yo tenia celos de que no los tuviera, y procu_ré c¡ne los tuvie•e. L:i rrueha dió .un resultado bri-

-

- --------VlTORIA.-TRASLACION DE LOS R-ESTOS DE_L GENERAL ÁLAVA DESDE EL PALACIO DE LA DIPUT/\CION AL CEMENTERIO

llánte. Mira este agujero en el bolsillo de mi chaleco.
Tan pronto como ella se sintió celosa, me tiró
un cuc~illo con toda la fuerza de su brazo y con
todo el 1mpetu de su corazon, y gracias á la casualidad, que opuso á la punta del arma algunas monedas encerradas en el chaleco ... pues de no ser así
me pasa de parte á parte.
'
-¡Canario!
-Es lo único que me faltaba saber: este rasgo
completa los de mi bello ideal, hallado tan felizmente en la mujer que adoro.
-1,Y continúa celosa?
-No, po_rque la desengañé en el acto, á tiempo
que ella, ;1~amente arrepentida, gemía y me abrazaba suph_candome ~ue la matara sin piedad. ¡Qué
c~leste cnatura! Umca vez, y justificada, que se ha
visto _la fiera en lugar del ángel. Imposible es, amigo m10, de todo punto imposible, ser más venturoso
que yo. Sólo me preocupa una cosa.
-1,Qué?
-La idea de que otro hombre pueda gozar de mi
tesoro; el temor de que una muerte repentina me
prive de recibir el último suspiro de ella.,. Vamos
esto es lo único que me haría perder la razon.
'

-¿Quién piensa en la muerte, siéndole· tan amable la vida?
·
-La muerte lo será tambien para mí, porque estoy seguro. de que ella_ no me sobrevivirá; pero yo
deseo morir des pues ... un minuto des pues; lo bastante para asegurarme de que ella ha muerto. Una
e_xageracio~, ¿verdad? Pues me preocupa. Es la última nubecilla que descubro en el horizonte.
Volvimos á hablar de otras materias, y me separé
de Leopoldo.
Aquel mismo día, Leopoldo estranguló á su amada_, ~a . desfiguró el rostro á golpes de mazo, y se
smc1do despnes, cortándose la yugular.
ADOLFO LLANOS.

LETRAS Y Pi\.LABRAS
El alfabeto no es ímicamente una coleccion de
signos; es una colectividad de séres de distintas
razas y nacionalidades que aman y viven en sociedad como los hombres.
L~s letras minúsculas forman la masa popular de
la t1pografia; los caractéres cursivos son los sprit

Jo,·t, irónicos y punzantes; casi siempre

hablan con
retintín.
Las letras públicas son las más grandes de todas
y se ostentan en inconmensurables tableros ó ca~
prichosas hojas de laton, aclamando todo lo imaginable; se parecen á muchos hombres públicos en
que, como ellos, tienen la superficie dorada y las
entrañas de palo.
Las ·1etras manuscritas son á las de imprenta, lo
que las flores naturales á las de trapo.
Como las nifias al corro, y los chicos á los soldados, el primer juego á que se entregan las letras se
llama á las silabas, entretenimiento tan sencillo
como honesto, y que consiste en reunirse las letras
de dos en dos, de tres en tres, y hasta de cuatro en
cuatro, confundiéndose todas ellas en un solo grito.
En este mundo de signos, sucede lo mismo que
en el humano: los varones son los fuertes, pero ellas
lo dominan todo.
Un señor signo consonante neces:ta de una jóven
,,,ocal desde el momento en que nace· no puede dar
un paso sin ellas.1
'
En el ju ego de las sl!abas las vocales llevan la voz •
cantante.
•

�472

LA ILUSTRACION MILITAR

Jo;é de Alcántara, uno de esos periodistas te.n proPor ejemplo:
CENTENARIO DEL MARQUÉS DE SANTA CRUZ
fundos como modestos, y destinados, por tanto, á no
Sobre el blanquísimo campo de una cuartilla de
La Junta directiva del centenario del marqués de merecer la menor proteccion de los hombres que
papel corren las cinco vocales, riendo como cinco
Santa
Cruz de Marcenado ha dispuesto, en conme- sólo quieren servil adulacion y constante escolta.
locas y jugando al diptongo todas ellas_; un caballereTan notable obra termina con unas profundhs
moracion
del insigne tratadista de milicia D. Al val
te, el signo p, las divisa y se va aproximando al
consideraciones á propósito del idealismo y el rearo
de
N¡i.via
y
Osorio,
marqués
de
Santa
Cruz
de
grupo del cual sale la i á la carrera y, al pasar
junto al curioso, el corazon de la p vibra pi; aléjase Marcenado y viconde del Puerto, celebrar en esta lismo, y un trabajo crítico de E. Zola sobre H. Taine.
esta vocal, á quien seguía de cerca la o, y, al cruzar- corte un certámen literario para premiar los mejo- Hasta en esto ha mostrado Lopez Bago acierto y
buen gusto. Es inapreciable el mérito de los pasase á su vez con el enamorado mancebo, el pecho de res trabajos que se presenten,· desenvolviendo el
jes traducidos. Enviamos nuestra felicitacion á este
siguiente
tema:
éste inspira po, de igual suerte que su alma se es«Vida y escritos del marqués de Santa Cruz de escritor tan profundo como critico y elegante.
tremece diciendo pa cuando ve á la a, pe si tropieza
Marcenado.
i&gt;
con la e, y, si mira á la u,pu.
Las
condiciones
de este certámen serán:
Es decir, que á los seflores signos consonantes les
MISCELÁNEA
l.ª
Los
trabajos
que se presenten han de estar
gustan todas las niflas vocales en general.
&lt;$1-Burla burlando las bromas, pasan á véras: lo que escritos en castellano ó portugués, y serán examiTERREMOTOS Y PINTL: RA LOM.INOS.\
ántes fué juego y pasatiempo, se convierte en hábito nados por un jurado que se designará préviamente.
La relacion entre los terremotos y la pintura, di2.ª Dichos trabajos se dirigirán á la redaccion
y costumbre, arraiga con la edad, y no nos abandona
t
_
!
í
cilmente
podr~ concebirla nadie sin una explicade LA ILUSTR.\CION l\IrLITAR, calle del Almirante, núy en toda la vida.
cion. Existe, sin embargo, y los recientes temblores
mero
2,
quintuplicado,
Madrid,
donde
se
facilitará
Esto sucede á consonantes y á vocales, quejade tierra en la América nos han puesto de manifiessando á las sílabas, se convierten en palabras; y en recibo si se exigiera.
3.a Todo trabajo deberá llevar un lema igual al to su existencia. La hay, en efecto, en el hecho noel mundo de las letras, palabra significa y es tanto
que aparezca en un sobre cerrado, que conten¿lrá e torio de que, de algun tiempo á esta parte, se han
como familia.
despachado de los Estados Unidos grandes consigAlgunas de las vocales que jugaban á los dipton- nombre y seflas de su autor.
naciones de la pintura luminosa á los países sujetos
4.ª
Se
concederá
un
premio,
un
accésit,
y
l{s
gos, diptongos se quedan, y éstas, entre las vocales,
á frecuentes terremotos.
son las solteronas que se mueren de viejas sin que menciones honorificas que se crean justas.
El uso que se hace de dicha pintura, la reviste de
5.ª El pr~mio y el accésit consistirán: en la imningun consonante las diga:
la mayor importancia en los momentos críticos del
presion
de
las
o'bras,
regalando
500
ejemplares
á
sus
-Buenos ojos tienes.
·
choque. En las islas Filipinas, donde son tan coOtras, ni amigas tienen á su lado, y andan de aqui autorfls, y en una cantidad en metálico, que se se · munes los temblores de tierra, colocan en ciertos
flalará préviamente; y las menciones honoríficas, en
para allá rampando por su respeto.
lugares de las casas planchas metálicas pintadas
Otras vocales, en su mayor número,. se casan Y diplomas firmados por los seflores que compongan con pintura luminosa, las cuales sirven de guia á
el jurado.
forman pal,abra, es decir, matrimonio.
6.ª El plazo para la presentacion de los trabajos los moradores para encontrar las puertas y salir
Los matrimonios que no tienen sucesion viven y
á la calle al primer aviso. En Manila al ménos
mueren monosilábicamente; los mis tienen prole, concluirá el dia 15 de Noviembre del presente afio.
se
ponen las planchas en torno do los dormitorios y
7.ª Los autores no tendrán derecho á la devolucon la que van á paseo y, para distinguirse de ella,
por los costados de las escaleras, porque se consicion
de
sus
trabajos.
los padres se llaman raíces, subji}.os los pequeflos
8.ª Para la concesion de premios se atenderá al dera altamente peligrosa toda luz artificial, de parte
que llevan á la derecha, y prefijos los de la izquierda;
de noche sobre todo, á. causa :le que, ya se caiga el
palabras que suenan como la de hijos, y esto son mérito absoluto de los trábajos presentados.
techo, ya se rompan las caflerias del gas, se produ9.ª
Los
sobrt¡s
que
contengan
los
nombres
de
los
unos y otros de las raíces.
ce incendio. Por eso se apagan todas las luces al
autores
de
los
trabajos
no
premiados,
se
quemarán
Entre los signos hay clases y categorías: luchan
públicamente, sin ser abiertos.-Madrid 7 ~e Julio acostarse, y se interrumpe la comunicacion del gas
que se las pelan por la vida, como las per~onas.
con la casa.
Los más afortunados llegan á sustanti?Jos, que son de 1884..-El secretario general, Ignacio Salinas.
Miéntras más oscuro esté el interior del hogar,
como jefes de Estado ó ministros á quienes adula?
más pronto darán sus moradores, en caso de alaró maltratan, segun son ministeriales ó de la opos1ma repentina, con el cerrojo de la puerta ó el desBIBLIOGRAFÍA
cion, los adjeti?Jos.
canso de la escalera, ántes de que se les caigan enLos sustanti-oos tienen ayudantes ó subsecreta- Justicia mit.i.tar.-Apéndice á la. cuarta edicima las paredes fuera de aplomo, ó el techo hendicion de la obra titulada ,Asociaciones teórios, que son los pronombres, y un secretario partido, gracias al faro de la pintura luminosa que les va
rico-prn.ctioas cte toda clase de procedimiencular, que es el artículo.
alumbrando el camino. En la noche que siguió á
tos judiciales.,
La muchedumbre, el pueblo de las palabras, son
l¡¡.
lluvia de ceniza y lava cuando la catástrofe de
Tal es la obra que acaba de terminar nuestro
los 1!erbos; á veces tumultuoso, otras trabajador Y
Ilerculano
y Pompeya, segun nos refieren, los ciegos
honrado, siempre activo; el ad1!erbio es conspirador querido amigo el teniente coronel graduado, capi- sirvieron de guia á no pocos con vista, que escapatan
D.
Joaquín
Gracia
y
Hernandez,
secretario
de
por naturaleza, y elpartic_i'P!'o ~n ministerial~~ todas
ron ilesos. Y si es en Ischia, se recordará que hubo
las situaciones: laprepoS1,cion es un correveidile, un causas permanente de la capitanía general de Cas- un intervalo suficrénte de tiempo entre el primer
mete-sillas y saca-bancos que trae y lleva de unos tilla la Nueva.
La reconocida competencia y laboriosida&lt;l. incan- choque y aquel que derribó el Gran Hotel, para que
á otros, y que siempre sale con las manos en la caescaparan con vida los que se apresuraron á dejar
beza; conjuncion se parece al borriquito de la casa; sable del autor, la forma clara y concisa con que
el edificio.
es la pobre Cenicienta, la última palabra del credo. expone las materias de-que trata, los especiales conocimientos que posee, perfeccionados por muchos
La intcrjcccion es el tribuno del pueblo. .
DIENTES ARTIPJC!ALES
Cuando unas familias de palabras se reunen con aflos de práctica, nos excusan recomendar á nuesExisten ahora en los Estados Unidos doce.fábricas
otros, constituyen oracion, esto es, ?Jecindad; varias tros lectores la obra de nuestro amigo el capitan y
oraciones enlazadas forman un período ó aldea; un notario Sr. Gracia IIernandez. Contiene la organi- de dientes artificiales, que producen al ailo obra
capítulo es una pro?Jincia; un libro una nacion, y un zacion y atribuciones de los tribunales de Guerra, de 10.000,000 de esos útiles artículos. Se fabrican
las leyes,· reales órdenes y reglamentos referentes de feldespato, kaolino y cristal de roca.
idioma una raza.
Lo mismo que á traves de los siglos se conservan á procedimientos y materia penal que se han puTÚNEL EN IT.\LIA
las momias egipcias, se conservan impresas las blicado, la formacion de expedientes y modo de dilenguas muertas, y porque más se asemejen, no ligenciar en la jurisdiccion de Guerra los exhortos
A causa de las dificultades que ha presentado la
procedentes de la ordinaria. Véndese en casa del horadacion del túnel bajo el fondo del estrecho de
hablan ni una ni otra.
La ortografía es la ley municipal de las pa~abr~s; autor, Princesa, 16, principal, al precio de dos pe. Mesina, parece que ~e ha abandonado esta empresa,
la prosodia, la provincial; la analogía, la Const1tuc10n setas.
y en su lugar va á establecerse un largo vapor de
pasajes, capaz de conducir hasta veinticuatro coches
politica, y la sintafl!is, el Código penal.
• .
Dentro deun mismo idioma, como en toda nac1on, ElPeriodista.-Novela política, por E. Lopez de ferro-carril.
Bago.-'-Un volÚmEn en 8.0-Plaza de Bilhay acentos distintos, cuyas dif~r~ncia~ ~e _ahondan
bao, 5 1 Madrid: editores Bueno y Compañía.
y seflalan más radicalmente dP, 1d1oma a 1d10ma, los
CORRESPONDENCIA CON LOS SUSCRlíORES
El Sr. Lopez Bago es un escritor ya muy veterano
cuales se hacen la guerra, establecen tratados y
y
muy
conocido.
No
necesita,
pues,
la
ceremonia
de
fraternizan unos con otros.
D. C. M.-Palencia.-Recibidas 3 pesetas en sellos.
De- esta lucha por la existencia entre las palabras la presentacion. El Periodista es un conjunto de
D. 11:M.-Chafarinas.-Idem 9 en libranza.
resulta la seleccion natural de las mismas, y cor- cuadros de la ?Jida política. Obt;ervacion sagaz, preD. V. A.-Murcia.-ld. 9 id.
riendo los tiempos, unas y otras se fundirán en un cioso, elegante y correctísimo estilo, ironía delicaD. A. S.-Algeciras.-Id. 15 id.
da y punzante á la vez, conocimiento profundo del
solo idioma 1 creando la lengua universal.
D. A. A.-Orense.-Id. 6 id.
Entónces el mundo formará una sola nacion, Y se asunto: hé aquí las principales condiciones de este
D. M. T.-1\lálaga.-ld 4·50 íd.
habrá realizado el amaos unos á otros y la fraterni- libro, en el que hay ya graciosas seII)blanzas, ya
D. S. C. A.-Astorga.-ld. 10'50 id.
retratos completos de nuestros hombres políticos
(la.l de todos los hombres.
D. J. O. G.-Balsareny.-Le quedan abonadas las
más en boga.
tres pesetas para pago de números atrasados.
V. CoLOR.\DO.
El-libro está dedicado á un compai1ero: al infortunado redactor de La Corrcspontencia Itustrada, don
Imp. de B. Rubúios, plaza do Ja PaJa, ?1 Jladrtd,

REVISTA

10 DE AGOSTO DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2.0 -NOM. 34

Almirante, 2, quintuplicado.

SUMARIO
Gn:\nAoos: Excmo. Sr. Teniente General D. Francisco Javier Matheu Arias Dávila, conde de Puilonrostro, presidente del se·nado.-Asturias: el
puerto de Pajares.-Gijon: Vista del muelle viejo.-La Ptña Santa y el valle de Enol; donde Pelayo fué proclamado Rey.-Entrévista de oficiales
de lllarina con sus familias durante la cuar.entena.-Tipos y costumbres de Galicia: preparativos para la pesca de~ bou.
Crónica. - Excmo. Sr. Teniente General
D. Francisco Javier Matheu Arias Dávila y Carondelet, conde de Pm1onrostro, presidente del
Senado.-Recuerdos de Asturias (cuatro grabados).-El cólera: entrevista de oficiales de Marina
con ·sus familias durante la cuarentena.-Salida
para la pesca del bou.-A1,1toridades que declaran
el mérito del marqués de Santa Cruz y de sus
Reflexiones Militares (conclusion), por D. Luis Vidart.-En un album (poe~ía)', por D. Cayºetano
de Alvear. - Exploracion irregular por la. infantería (continuacion), por D. Clemente ·cano,
teniente de infantería. - Bibliografía. -Anuncios.-Sobre cubierta, por D. Eduardo de Palacio.-Variedades.-.\nuncio &lt;l.e las obras de don
Emilio Bonelli.

T.EXTO:

CRÓNICA
Un artículo del Figa1·0 ha suscitado una
singular cuestion:· la de la posibilidad de una
alianza entre Francia y Alemania. Un periódico de Berlín, órgano de la aristocracia belicosa de Prusia, acoge este proye(tl;o de alianza
como ventajoso por su semejanza con el sistema continental de Napoleon I; cree, en fin,
conveniente una coalicion europea contra-Inglaterra. Otra publicacion que suele reproducir las ideas de Bismark, dice que esta alianza implicaría la seguridad de Alemania y
Francia contra cualquier enemigo, y acaso su
dominio sobre el mundo entero.
Todo ésto proviene.de la actitud de Alemania en la cuestion egipcia, pues ha apatentado
a poyar las proposiciones francesas.
En cuanto al éxito de la conferencia, ya es
conocido; los delegados de Francia y de Inglaterra ~o han podido llegar á un acuerdo.
De modo que los ingleses continúan en desgracia, y .á sus complicaciones en el Sudan
hay que añadir la actitud de la ciudad Berbera,
que se niega á reconocer á las autoridades inglesas.
En París se va á celebrar una Exposicion
de niñes de uno á tres años, con la cooperacion del Estado, del ayuntamiento y de varias sociedades protectoras de la infancia.
El comité organizador ha resuelto adjudicar los premios siguientes:

Uno de mil francos al bebé más bonito, en
•estado de salud.
·
Otro de quinientos francos al más robusto
con relacion á su edad.
Cinco de á 100 francos á cinco niilos que,
habien&lt;lP figurado en propuesta para los dos
preraios primeros, no los hayan obtenido.
Una medalla de oro y dos medallas de plata á los padres ó nodrizas que . se hayan distinguido por sus cuidados 6 por alguna mejora introducidá en la manera de cuidar á los
nifíos...
Medallas conmemorativas distribuidas á tddos .lo·s cn.icuelos que hayan tomado parte en
el concurso.
Se adjudicarán los premios á propuesta de
un jurado compuesto de médicos y artistas.
. La Exposicion se inaugurará en Octubre, y ·
lQs niños serán expuestos por séries.
El comité directivo ha recibido ya más de
400 peticiones de padres que quieren presen•
tar á sus hijos en el certámen.
Hé aquí una idea que aplaudimos; tanto
más; cuanto que la hemos podido sugerir en
diferentes ocasiones cuando hemos encarecido
la necesidad de dar preferencia al problema
de la educacion 1 estimulai:ido por todos los
medios posibles al buen padre de familia. Es
una injustic~a incompr~nsible que el ,Estado
y la sociedad misma, la nuestra sobre todo, no
fije apénas su atencion sobre los matrimonios
que viven pacíficamente y atienden con incansable solicitud á sus hijos, en medio de las
mil fluctuaciones de una posicion modestísima. ¡Y cuántas v~ces el sufrido y heróico jefe
de esta honrada familia se ve arrollado en la
concurrencia social por un .pedante y necio
cualquiera, que toma su fuerza en las ventajas
naturales del que no tiene que cuidarse más
· que de sí mismo, y en todos los indignos estímu\os que encuentra en. nuestra depravada
6 ligera sociedad un hombre soltero!

En esta secci~n. procuramos naturales des envolvimientos al programa de LA ILUSTRA·
croN MILITAR. Y bien conocidos son sus términos de série lógica:
0
1. La ·morál, la civilizacion más po3itiva,
y como condicion una gran cultura científica,
2. 0 La: instruccion profesional, en armonía
siempre, en necesaria dependencia de la general, qtle es fa que facilita la formacion de un
gran carácter humano. Nosotros queremos te ner ante todo hombres, y despues milita~es, ó
médicos, 6 a.bogados, ó sastres, ó ingenie•
ros, eti::. Nada tan absurdo y ridículo como lo
que pasa hoy en Espafia más que en llinguó

.. otro país del globo. Aquí, de tal manera el estrecho criterio individual y profesional se ha
exaltado·, que todo lo que no es milicia, parece
á ciertos militares poco ménos que inú.til 6 repugnante, y á su vez el abogado desprecia al
ni_ilitar, ei médico á éste y á ar¡uél, el carpintero al sastre, en sum.a, todo hombre que ántes que hombre es un oficio, constituye por
este ·solo hecho un símbolo de implacable
guerra y un perpetuo motivo de perturbacion
EOCial. ¡Abajo esa vana soberbia, tan estéril en
beneficios como fecunda en trastornos! Nosotros proclamamos que ni áun desde el punto
devista de la mayor ó menor destreza en el
ejercicio de una profesion, es provechoso ese
aislamiento y ese exclusivismo, qué sólo parece originarse de la comodidad de ia rutina.
Nosotros negamos que un militar, que no sabe
absolutamente más que milicia, pueda sbr un
gran militar, en el sentido más ámplio y noble
de esta palabra; nosotros sostenemos que hay
una relaci~m, una cone:xion tal entre todos los
conocimientos humanos, que. apénas parece
posible profundizar. un órden cualquiera de
ellos sin el auxilio de los restantes. Por esto
pedimos una cultura científica fundameutal,
y despues una aplicacion práctica ó profesio. nal, que te!!drá tantas más garantías de acierto, cuanto mayor y más completa haya sido
la educ:,acion é instruccion fundamental sobre
que descansa.
¡Hombres! ¡ homb~es! Esto es lo que pedimos primero y ante todo. Cese al fin ese necia
guerra de oficio á oficio, de clase á clase, trasunto digno de aquella gran imbecilidad vanidosa que pretendió que·era la tierra el centro
del mundo.
En conformidad con estas consideraciones,
nosotros daremos á esta Crdnica un creciente
carácter de universalidad. Cuando el suceso
de la decena haya sido militar, hablaremos de
· milicia; cuando creamos que es preciso plan- ,
tear alguri problema de relacion entre las instituciones militares y las restaµtes del Estado,
lo abordaremos con sinceridad y firmeza; cuando juzguemos útil dar ó ampliar alguna noticia de carácter militar, tambien lo haremos;
pero todo esto sin prescindir, sin omitir cuanto concierne á la marcha general del mundo .,.
á las profundas ensei1anzas que es posible sacar de los hechos al parecer más indiferentes
ó destituidos de interés para una gran colecti•
vidad.
·
·
La noticia más nimia puede sugerir al ob:
servador un problema, como el hecho más insignificante sugiere á yeces al científico una

�</text>
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                  <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional.</text>
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                <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional. </text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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. 1

LA ILUSTRACION MILITAR

rías de la Orden de San Julian por territorios de los en Jaen con Ramon Bonifax, ciudadano tle Búrsi no la cumplia, la tomase por la fuerza de las arTemplarios,
tomando villas, matantlo y aprisionan- gos y gran marinero, armm' una tlota que le promas; hízolo así el maestre, negóse el alcaide á endo hombres y ganados, en términos que se vieron tegiese en las operaciones emprendidas y en el
tregar la fortaleza, fiado en el valor de su gente y
estar colocada Benquerencia en la cima de una sier- precisados á acudir al Rey contra el maestre de San cerco que pensaba poner á Sevilla, á cuyo objeto
ra, por la parte Norte inaccesible, sumamente difi- Julian del Pereyro, dándole por escrito todas sus salió de Ja.en para Córdoba á fin de reunirse con el
maestre de San Julian del Pereiro y sus gentes con
cultosa por Oriente y Poniente, y no muy fácil la del quejas, citando sitios y hechos, lo que no hizo e_l de
Mediodía, bien murada y torreada, con foso y bar- 'San Julian, que se limitó á exponer las suyas de otros muchos caballeros y los suyos, así como con
cabana. El maestre no tomó en cuenta nada de esto palabra. y en términos generales, el Rey dió comí- el maestre y caballeros templarios, y con el prior
sion en 6 de Octubre de 1257 para la a.veriguacion
de la Orden de San Juan y los suyos, de donde pary se apoderó de ella con muerte de no pocos de sus
tieron todos para Sevilla, estableciendo su cerco el
defensores: los que quedaron con· vida solicitaron de los hechos, sin que consten los resultados, que se
supone serian de paz y concordia, por no volverse á mártes 20 de Agosto, fiesta de San Bernardo, al que
permanecer como vasallos del Rey; Jo consultó á
éste el maestre, y les fué otorgada la gracia, por lo hacer mencion de tales discordias que duraron tan- vinieron tambien los infantes referidos y maestres
tos años.
de Santiago y Calatrava con sus tropas; duró el
que dejó fuerte guarnicion que evitase un levantaVolvientlo á la época en que dejamos el relato, te- cerco diez y seís meses, siendo fr~tG-- las esca.miento. D. Fernando premió este servicio haciennemos que el año 1240 el rey D. Fernando fué á la ramuza.s y celadas de los moros, en las que algunas
do merced á la Órden de Benquerencia y su tierra.
frontera
de Andalucía á seguir la guerra contra los veces cayeron las Ordenes militares, llevadas de su
De vuelta el maestre á su convento, fué demandado
moros,
y
tomó por armas á Ecija, Estepa, Lucena, · ,¡¡arrojo, con el que se salvaban tambien en momenél y su Orden por D. Estéban de Belmonte, maestre
tos de gran peligro; los moros vieron sus puentes
de los Templarios sobre el castillo y heredad de la Porcuna, Marchena, Cabra, Osuna, Baena, Cazalla,
Luque,
Hornachuelos,
l\lirabel,
Ft1ente
Rumié!,
Sancortados,
sus arrabales tomados, y fué tal el apriecabeza de Esparragal, ante el rey D. Fernando; aletaella
l\Ioratalla,
Zafra,
Nogen,
Rubetesa.,
Montero,
toen
que
'se
llegaron á encontrar, que no tuvieron
gaba el maestre de San Julian del Pereyro que su
Aguil~r,
Benamejís,
Zambra,
Zuheros,
Curet~potje,
más
remedio
que solicitar entrar en tratos sobro la
antecesor D. García Sanchez con sus caballeros le
Moron y otros lugares, le sirvíó en estas empresas entrega de la ciudad, tratos que terminaron bajo la
habían conquistado cuando la villa de Valencia, en
11
cqyo término estaba, y que en virtud del privilegio el maestre con sus freiles y vasallos, y estando ~n base de quedarles libre el paso con sus mujeres,
dado por D. Alfonso á la Órden, era de ésta; por su Córdoba le hizo merced de confirmar el privilegio hijos y haciendas, para irse á Céuta ú otro punto en
que el rey D. Alfonso de Leon, su padre, había dado la Peninsula., dando carta de seguridad á los que
parte, el maestre de los Templarios decía que don
al maestre su antecesor, de que siempre que vinie- prefirieran quedarse en Sevilla, parn. que en un
Fernando II de Leon, cuando ganó la primera vez la
se
á su corte, todo el tiempo que estuviera., ya fue- mes pudieran vender las cosas que no llevaran y
villa de Alcántara por los años de 111\7, le habia
se en Castilla ó Leon, se le diese á él y á seis de sus dejar Hbre la ciudad; proporcionó el rey barcos á
dado á su Órden el referido castillo y heredad; el
rey dirimió la contienda haciendo que el maestre freiles racion do su Real Casa: tiene la focha de 9 de los que pasaron á .\frica, que fueron unos 100.000,
Julio de 1240.
entre ellos el walí Abul-Ha.ssan, defensor de Sevilla,
de los Templarios ce~iera, entregando además la
En
1243,
el
maestre,
con
los
suyos,
acompañó
al
y á otros 300.000 se les &lt;lió bagajes para trasladarse
carta de donacion que D. Fernando II le dió, y en
infante D. Alfonso, hijo de D. Fernando, á la con-. á Jerez, dándoles escolta el maestre de Calatrava
cambio le hizo merced del castillo de Almorchon
quista del reino de l\lurcia; llegó el infante á Toledo con sus caballeros y ,gente.
con sus términos.
y allí llegaron tambien los embajadores de l\IohamEl 22 de Diciembre de 1248 D. yutierre, arzobispo
La muerte de Aben-llud produjo la division de
med-ben-Aly, Aben-Hud, rey de l\Iurcra, á ofrecer de Toledo, consagró la mezquita, que los moros quisus Estados; Niebla y los Algarbes tomaron jefes insieron derribar ántes de la entrega, y no se les condígenas para su gobierno; Sevilla, constituyó uno la sumision de su reino y la mitad de las rentas
reales al rey de Castilla y sus sucesores, con la con- sintió; por consejo del infante D. Alfonso, hecha la
casi republicano; Murcia, eligió emir á Mohamedconsa.gracion, se ordenó la entrada triunfal en la
ben-Aly-Aben-Hud, y Arjona proclamó á l\Iohammed- dicion de quedar éstos obligados á defenderle de
propios
y
extraños,
y
muy
particularmente
del
rey
ciudad despues de la ceremoui.a de la entrega &lt;le
Abu-Abdallah-ben-Yussuf el Ansar, y conocido_luémoro de Granada Alhamar; vino en ello el infante sus llaves, en la forma si3 uiente: precedían las trogo con el nombre de Alhamar (el Bermejo), el que
pas sitiadoras, á las que segu~an los eclesiásticos en
con su sagacidad logró que Guadix, Huesca, Mála- sin consultar á su padre, por la urgencia del caso,
y partió despues que los embajadores á tomar po- ordenada y devota proresion, cantando el Te Deur,1;
ga, Jaen y Granada le tomaran tambien por su Rey
sesion del reino, guarneciéndole con sus tropas, y
entre ellos iba el confesor del rey, D. Pedro Gonzay señor, con lo cual se originó el reino de Granada,
que subsistió con gran brillo y poder durante si- muy especialmente Murcia y su castillo. No se con- lez Telmo, dominico y compañero de Santo Dominformaron con lo pacta.do los moros de Lorca, Mula y go, San Pedro Nolasco, fundador de las Ordenes &lt;le
glos, representando el último dominio de los musulmanes en Espafla, como Córdoba representó glo- Cartagena, y no teniendo D. Alfonso fuerzas para la Merced, los obispos de Astorga, Segovia, Palenriosamente el primero, verificándose, con rara coin- obligarles á ello, satisfecho con lo alcanza.do, dió la cía., Cartagena, Jaen, Córdoba, Cuenca, Avila, Covuelta á Castilla, encontrando á su padre en Tole- ria y Marruecos, les presidía el arzobispo de Toledo,
cidencia, el nacimiento del uno al morir el otro.
do,
ya restablecido dela enfermedad que le impidió seguía la imágen de la Virgen que el Santo Rey lle.\lhamar era hijo de unos labradores ó carreteros
ponerse
al frente del ejército; ambos pasaron á Búr- vaba consigo, puesta en un vistoso y rico carro&lt;'~de Arjona; recibió una educacion superior á su nagos,
y
al
poco tiempo supo que su herma.no D. Ro- coita.do por el r~¡ c?~ los inf~ntes, maestros de tocimiento: de costumbres austeras y frugales, se disdas las Ordenes m1lltares c1tatlas, comentladores,
tinguía. por su valor, prudencia, dulzura y amor á drigo había. sido vencido y derrotado por los moros
de
Granada,
que
seguían
recorriendo
tierra
de
criscaballeros
y ricos-homes: entraron por la puerta que
las grandes empresas, como lo acreditó contributianos
con
notable
daño,
sin
encontrar
resistencia.;
se
llamó
la
Real, y se dirigieron á la mezquita. conyendo á aniquilar el poder de los Almohades, haresolvió
el
rey
marchar
á
Andalucía,
y
desde
luégo
sagrada
á
la
Virgen, cuya imágen se puso en el alciéndose luégo rival de Aben-Hud, y concluyendo
mandó á su hijo á l\lurcia para aquietar los ánimos tar mayor, haciéndose los divinos oficios con gra:1
por constituir un nuevo reino musulman, haciendo
de sus· nuevos vasallos.
solemnidad.
á. Granada su capital.
Asi
lo
hizo
el
infante,
marchando
á
la
ciudad
de
El rey concedía mercedes á los que le servian e·1
Este maestre y sus freiles gozaron de gran favor
Murcia., y de alli pasó á Mula, que tomó, y árecorrer el cerco de Sevilla, para animarles en su conquista,
con el papa Gregorio IX, al que en 1237 acudieron
y tocóle al maestre de de San Julian del Pereiro la
para que confirmase cuantas gracias tenían ya con- y talar los campos de Lorca y Cartagena., cuyas
ciudades,
atemorizadas,
se
le
entrega.ron;
acompaconcesion de una barca en el rio Gui\diana, al paso
cedidas, les otorgase otras nuevas, y ampara.se en
ña.ron
en
esta
ocasion
al
infante
los
maestres
de
por l\ledellin, y 1.300 maravedís chicos de renta en
sus derechos de jurisdiccion, que varios prelados
Santiago
y
San
Julian
del
Pereiro,
con
sus
caballela
de Sevilla, cuando se gana.so, que le cambió por
no querían reconocerlas, todo lo cual lograron; al
ros;
recipió
éste,
por
premio
de
sus
servicios,
el
unos
molinos en el río Guadaira., junto al puente
afio siguiente le suplicaron indulgencia plenaria
castillo
de
Alcocer
con
sus
tierras.
Acaeció
esto
en
por
donde
pasó el ejército, con sus casas, pesquepara los que muriesen bajo las banderas de la Órrías y demas adherentes, con tres aranza.das lle
den, lo que tambien concedió por bula dada el 31 de el año 12-i.3, y continuó luégo D. Alfonso en el reino
Mayo. Con esta misma fecha les confirm.'., en todos de l\lurcia con parte de sus tropas, en union del huerta y una do viña frente de San Ponce, en ar¡uelos bienes que el maestre de Calatrava y su Órden maestre de San Julian y los suyos, marchando el lla parte del Guadalquivir; tiene esta ces ion la fecl1a
les liabía dado en el reino de Leon; alentados con de Santiago con sus caballeros y otros ricos-homes de 21 de Octubre de 1248.
(Se continuará,.)
tantos favores, acudieron en queja contra la órden á Mártos á reunirse con el rey D. Fernando, áfin de
ANGEL ALV.\REZ DE AR.\L'JO y Ct:.ELL,m.
de los Templarios, que les tenía ocupada la villa de ayudarle en la. conquista del reino de Jaen, que tenia
proyectada:
se
entregó
esta
ciudad
en
1247
sin
Ronda hacia 30 años, y 15 que les había uespojado
haber llegado á romperse las hostilidades, porque
de 2.000 ovejas, reclamando restitucion de frutos y
CORRESPONDENCIA CON LOS SUSCRlTORES
emolumentos de tau largo tiempo, que estimaban el rey de Granada, á quien pertenecía, lo consideró
conveniente
á
sus
intereses,
á
fin
de
hacer
fácilD.
P. E.-San Sebastia.n.-Recibidas 9 pesetas.
en 10.000 ducados de oro por lo que hacía á Ronda,
D. D. P.-Pamplona.- ldem 41,50 id.
mente
las
paces
y
aliarse
con
el
Salilto
Rey,
el
cual
y en 40.000 por las ovejas, contando con lo que en
D. F. R. C.-Oiudad-Rodrigo.-Id. 4,50 id.
quince años pudieron multiplicarse: el Papa some- pasó á conquistar otras ciudades y pueblos de AnD. l\I. C.- Padron.-ld. 9 id.
da.lucía;
rindió
á
Alcalá
de
Guadaira.,
taló
los
camtió el asunto al maestre, tesorero y á Pedro, canóniD..\. Y.-Cádiz.-Id. 4,50 id.
D. B. O.-Santander.-ld.18 íd.
go de la iglesia de Talavera, por su cercanía á la de pos de Carmona, envió á que hicieran lo mismo en
Ateneo artístico literario de Seo de Urgel.- Idem
Ronda. Citamos este pleito porque fué muy ruidoso. los campos de Jerez, al rey de Granada, su nuevo
4,50 id.
aliado,
con
el
maestre
de
Calatrava,
y
al
infante
Los Templarios se negaron á consentir lo que los
D. J S.- Figueras.-Id. 22,50 id.
jueces determinaron, resistieron por la fuerza, fue- D. Enrique, su hijo, y al infante p. Alfonso, su herD. A. G.-Almagro.-Id. 12 id.
ronexcomulgados, y hasta lo fué el maestre por sen- mano, con el maestre de Santiago, los mandó á corImp. de E, Rubiños, plaza de la PaJa, 7, Madrid.
tencia de 31 de Mayo de 12.J.3, originándose corre- rer la tierra &lt;le Sevilla, en tanto que él concertaba

REVISTA

20 DE JULIO DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACIÓN Y REDACCION

TOMO 2.0 -NúM. 32

Aimirantet 2, quintuplicado.

1

e~ su. primer estado caótico de una vaga con- d~d; la enfermedad y la guerra. Por esto la
1
GRADAJ?OS: Excmo. Sr. Teniente Ge11eral D. Agustín ciencia.
m1s10n de los Gobiernos es evitar esas monsde Burgos y Llamas.-Modelo de buque acoraza•
El puerto de Taiwan y el arsenal deFu-Tchu truosidades de egoísmo, que son las verdaded_o, en proyecto, para el aumento de nuestra marma ~e guerra.-Incendio de la Real Armería
pasarán pronto al dominio de Francia, y el vi- ras causas del desórden y el malestar general.
OCU\'r1~0 en la noche del 9 del actual.-Yista pa~
noram1ca del ensanche Noreste de Madrid (dibujo rey Li-Hung-Tchang, aliado de ésta, llegará tal El cólera vendrá á Madrid si siguen constru.
de D. A. de Caula, grabado de Soler).-Antigua vez á ser el encargad9 de una trasformacion yéndose casas de corredores interiores, con
fortal~za .de Bayon~: puerta del Parque.-Tone radic!Iisima en el imperiq.
doce ó cato1·ce celdas en cada cor1·edor·, si
del Prmc1pe, en la fortaleza de Bayona.
-Sucederá lo mismo á otros países salvajes; y siguen vendiéndose alimentos adulterados en
TEX!o: &lt;;;rónica.:-Excmo. Sr. Teniente General don áun aquéllos que, como el nuestro, presumen
mercados como el de la plaza del Cármen, peo·
Aou_s~m de Burgos. y Llamas.-Modelo de buque
acm azado. -Incendio de la Armería Real.-Vista de muy civilizaoos, si no apresuran por todos res que los de Marruecos; y si siguen, en fin,
genera._! del ensanche N. E. de l\Iadrid.-Antigua
fortaleza de B~yona, y To~re del Príncipe de la mis- los medios posibles la difusion de la ciencia, estas aglomeraciones ·de g~nte, estas grandes
ma.-Naturahstas é idealistas: rontestacion á una podrán dar pretexto á invasiones extranJ· eras
. natural de inevitables vio-' ciudades, que ha condenado el doctor Ifoch en
carta del S1·. D. Yictor Balaguer, por D. Eduardo
con
su
corteJo
nombre de la ciencia y de la salud.
Lopez _Bago.:-La piedad del ~ron_ce (poesía), por
~. Jose ~e Sdes.-La explorac1011 irregular por la lencias.
Enseñanza científica, enseñanza de la higiemf~nteria (continuacion), por D. Clemente Cano
ne: h~ aquí lo que necesitamos; hé aquí lo que
temen te de i~1~antería.-Dos palabras sobre la lo2
cura en los militares, por D. C. L..\drada.-BiblioEl cólera continúa monopolizando por com. necesita, sobre todo, nuestra mujer, sólo ocugrl':fía.-Los héroes dP. Filipinas: el cabo de infanpada de perjudicar su cuerpo con fútiles ata.
ter1a de m~rina José Fernandez, por D. Pío A. de plato la atencion general. Hasta Gordon pare
Pazos -~p1gra.mas, por D. C. de Alvear.-Corres- ce enteramente olvidado. Se ha vuelto á hablar víos, ya abriéndose las orejas, como las salvapon~enc1a con los suscritores.-Anuncios.-~obre
1:ub1erta, por D. Eduardo de Palacio.-Yarieda- de su muerte, pero nada aún se sabe con com- · je~, para colocar inútiles pendientes, ya oprides.-Obras de D. Emilio Bonelli.
plata certidumbre. Sólo, sí, que la insurreccion miendo su muñeca con igualmente inútiles
d.el Sudan no decrece, y que Inglaterra acari- pulseras, ya aprisionando su pié en bota de ta.
c'.a la esperanza de no traer mayor complica- · con contrario á todas las más elementales remon al actual- estado de su política internacio- glas de descanso del cuerpo sobre la línea de
CRÓNICA
nal con la próxima Conferencia.
gravedad; ya, en fin, creándose neceaidades
~o que está pasando en Uhina viene á con Por lo damas, todo se vuelven partes sanita- facticias, que son siempre el gérmen de la de•
firmar lo que tantas veces hemos dicho nos- ~ios y ~oticias de aislamiento, y ruina para las
pravacion ó la locura.
otros: la ley de la vida en el órden material es
mdu.stricts~s. poblaci?nes invadidas por la epila evolucion, y en el órden intelectual moral demia colerica. Nadie piensa más que en aislar
Pocas noticias militares. Eu las Córtes sólo
social, el progreso. O progresar, 6 per~cer: tai á los atacados; aquí, en España, en Madrid, ha
parece haberse presentado el proyecto relativo
es el dilema. Turquía, el Egipto, y ahora mis- d~~o un periódico una noticia espantosa: un
á destinos civiles para los sarg~ntos. ·
mo China, sufren los efectos de esta inexora- muo ha muerto del tifus enteramente abandoEl proyecto reserva á los sargentos que
ble le!, y se ven obligado~ á -trasformarse y nado. Y á la verdad, no es que nosotros exijatengan doce a!ios de servicios on activo y de
cambiar sus .costumbres, ajustándolas á un mos un~ abnegacion personal de que sólo pueéstos cuatro de sargento, los destinos civiles
c~erto fondo de reglás inflexibles que la cien . de dar eJemplo el hombre, pues sabido es que
de 1.000 pesetas arriba. Los de 1.000 para
eta va esclareciendo y precisando, y la conduc- hay pocos hombres, aunque por consideracioabajo se adjudicarán á los cabos y soldados
ta humana no puede en manera alguna eludir. nes de estructura é hipócrita condescendencia
que cuenten v_einte años de servicio, siempre
El hombre biológico1 el hombre predominan- esta denominacion se haya extendido extraorque no haya sargentos que lo soliciten.
temente animal, el bárbaro, el salvaje, el mons- dinariamente. No: nosotros no pedimos al rico
. ~s imposible dejar de aplaudir esta dispotruo de pasiones y egoismos que todavía ·pu- por ejempl~, que ponga en riesgo su persona:
s1c10n, pero falta ver cómo se practica.
lula en la mayor parte de las regione,s del glo- que él considerará seguramente como la más
Este es siempr~ el punto árduo en España,
bo, será al fin vencido por el hombre-Cristo
p~eciosa y .necesaria en el mundo; pero le pe- y parece que hubiera debido consignarse más
qi;e se sacrifica por la causa del bien, y com'. dim.os el dmero que le sobra; le pedimos el diclara y terminantemente que los destino.1 exb~te (~n cualesquiera condiciones, aquí solo nero que. dilapida, la riqueza que derrocha; y 1
presados no podrán p1·ove-erse, bajo ningun
é mdefenso, allá armado y poderoso), por la se lo pedimos en nombre de su propio interes,
concepto~ más que en los sargentos que pronoble ~a~sa de la iniciacion en la cultura ge. porque esas grandes masas de personas como
ponga el ministel'io de la Guerra.
neral o científica, único medio de formar una él, que necesitan asearse, vestirse, alimentarse:
ba extension de esta medida á la clase de
~erdade:ª. raza do hombres que puedan j usti _ esos har~posos_ del sótano ó la bohardilla,
jefes y oficiales daría solucion á ese difícil
fi~ar. sufi~tente~ente su natural aspiracion á él no ~mere mirar siquiera desde el elegante
problema, que á cada momento que pasa va
d~~tmgim·se bien del resto de la escala zooló- car-ruaJe que le conduce al teatrn 6 á los toros·
agravándose
en términos de dificultar la
gica.
esos mismos miserables envenenan paulatina'. existencia normal del ejército.
El Imperio de la China, tanto tiempo triun- mente la atmósfera de la casa y de la calle
,y
.Atfo no se sabe cómo se planteará, ó con
fante en su tEinaz propósito de permanecer ai~. ?rean_ 1a pes~e, que á la larga no deja de hacer
qué criterio se aplicará lo acord~o sobre el
lado del resto del mundo, 'ha cedido ya al argu- mv:as10n :traidora ha!lia en las más escondidas
aumento de sueldos. Punto es éste, como el u.el
mento de la violencia, el solo eficaz contra los Y cuidadas habitaciones del poderoso.
1 excedente, que el ministro de la Guerra estupueblos bárbaros, y bajo sus propios esfuerzo
Convénzanse todos los grandes egoistas de
de resistencia caerá tal vez el decantado Celests I la tierra, de q~e ningun hombre tie e derecho dia: con asiduidad. ¡Qué gran triunfo si loo-ra•
11
I
.
e
ra hallar una solucion satisfacltoria al problemper10, que hasta en su titulo nos ofrece una á lo supérfluo miéntras otro hombre carezca
ma! Y no hay remedio: la solucion es necesamues~ra. de la inagotable supersticion y vani- ' de lo necesado; de que la natÚraleza es infle' ria y urgente. Estos mismos dias, cuando
dad s1miana, que caracteriza á la humanidad xible, Y que emplea como freno á la inmoraJiveíamos cruzar las calles de Madrid á esos jó.

.

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�LA ILUSTRACION MILITAR

450

451
MILITAR
--- -~--~- ~ - - - - - -- - - - - -LA- -ILUSTRACION
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EXCMO. SR. TENJENTE GENERAL

D.

AGUSTIN DE BURGOS Y LLA~l.~S

MODELO DE BUQUE ACOR.\Z.IDO, EN PROYECTO, P.\RA EL .\UMENTO DE :SUESTR.I MARINA DE (HIERRA

r

�462

venes y apuestos alumnos de la Academia Ge- to, en prevision de los c()l1flictos que hoy ameneral Militar, que constituyen naturalmente la nazan la existencia de nuestras provincias ul ·
más legítima de nuestras esperanzas, no po- tramarinas, seilalando los gravísimos inconvedíamos ménos de pensar tristemente en los nientes que puede originar la contínua dismi- ·
desencantos y los peligros que ·representará nucion de la fuerza armada. hasta el punto de
mafíana esta juventud si la escala de infante- reducir los cuadros de las fracciones orgáoi. cas á un número iosufidente para el sosteniría sigue en el mismo ~stado de ahora.
miento del órdcn público y la integrídad de la
Se ha analizado mucho en la Gacela Uni- patria; miéntras que, á la par que se llevan á
i:ersal el notable trabajo del general Berroudez cabo esas ra.;::;ias de oficiales porque no perReina sobre la division territorial. Un distin- tenecen á un partido político que los sostenguido escrito1· profesional lo ha juzgado bajo ga, se mantiene un personal de empleados
aspectos diversos, con apreciaciones muy li- civiles exagerado, con sueldos exorbitantes.
sónjeras, ó con disentimientos corteses, que se que no pueden satisfacer las condiciones de
explican bien por la árdua dificultad y comple- aquel Erario.
Todos los aííos se exigen nuevos sacrificios
jidad de esta cuestion. En otra ocasion nos ,
ocuparemos de ella con el detenimiento que al ramo de Guerra, sin que los demas ministerios contribuyan al ménos en igual proporexige.
cion. Y la perturbacion de las ideas en 'este
Se ha hablado de trasladar á una capital de sentido es tan grande, que ni siquiera se atien?
prqvincia la Academia de Estado Mayor. Igno- de á suprimir ' los ser\'icios reconocidamente
noramos qué fundamento pueda tener este ru - inútiles, algunos de la marina por su falta de
mor; pero desde luégo creemos poco. verosí- material disponible, dándose el caso de haber
mil que se haya pensado seriamente en sacar sido consultadas las principales dignirlades del
de Madrid un centro de ensefianza que, por su clero por. si se amoldaban á percibir un sueldo
propio carácter é índole esp~cial, tiene en esta ménos fabuloso del que ahora tienen seilalacorté su más apropiada y legítima residencia. qo, suprimiendo ciertas partidas que pudieran
Aquí, en efecto, los jóvenes militares más es- llamarse de representacion, consideradas como
pecialmente consagrndos al estudio de cornbi- innecesarias.
La cuestion de in.migracion.e s fué tambien
nacion y direccion general de los diferentes
elementos armados, tienen á la vista, en vario objeto de profundo análisis por el general Day amplísimo conjunto, museos, campos deins- bau, presentando á la consideracion del p_ais
aquellos derroches, ya proverbiales, de la adtruc~ion, cuarteles de todas las armas, direc
ciones ganerales, círculos militares, grandes ministracion, qne, con el descrédito para Es masjl.s de fuerza, frecuentes· revistas, y, pOT pafia, arrastran á nuestras colonias á la ruina
último, ese medio so'cial que en ninguná par- de sus diferentes veue1·os de riqueza.
En diversas ocasiones hemos expuesto ya
te e~ tan diverso y complejo, tan nutrido. de
nuestra opinion sobre las reformas que se improfundas enseñanzas como en Madrid.
Coutra estas razones de carácter fundamen- ponen en el organismo político y administratal, por referirse al fin mismo de la institucion tivo de la isla de Cuba para disipar los recelos
que·nos ocupa, no es posible reconocer valor qne hoy inspira el porvenir de esta colonia; .Y
uingnno :í consideraciones de cierta índole en armonía cou las ideas del ilustrado general
utilita'r ia. Pues si fuera cierto que algun ayun- Daban, no nos cansaremos de r~petir que el
tamiento de provincia había brindado espa- florecimiento de aquella preciada pose~ion escioso y adecuado local para la Academia, en pafiola estriba principalmente en la moralidad
esto; ofrecimientos, que sinceramente aplaudi- de los servicios encomendados al Estado, en
mos, no puede, no creemos se rezague el dig- la distribucion equitativa de los sacrificios que
no municipio de Madrid, ni que consienta que, toda provincia tiene con la patria, y en la procon indirecto ·reproche, se ponga en auda su pagacion de la industria, separando l!}s trabas
que actualmente asfixian su comercio.
desinterés, su celo y su patriotismo.
Poco!, discusiones podrán presentarse eu el
iCongreso de mayor importancia que la refeirente á autorizaciones para implantar en la
isla d9 Cuba cu~ntas reformas exige la grave
crisis que atraviesa aquel'fl.oron de la corona
&lt;le Castilla. En este debate se encierra la solucion de,á.cduos probiemas, de los cuales depende la salvacion ele la isla, ó su total aniquila•

LA ILUSTRACION MILITAR

LA ILUSTRAOION MILITAR

EXCMO. SR. TENIENTE GENERAL
D. Agustín de Búrgos y Llamas.

Siguiendo el propósito de formar en nuestras coecciones una galería, lo más completa posible, de
retratos de generales, publicamo.s l~oy el del excelentísimo Sr. D. Agustín de Bürgos y Llamas, tlircctor que fué, hasta hace pocos meses, del benemérito cnerpo de la Guardia civil, é insertamos á la yez
e'lltos breves apuntes biográficos.
miento.
D. Agustín ,le ílürgos nació en Sevjlla el 10 de
· Emtre los di,_olm',Os pronunciados con este
Abril de 1828, y tuvo ingreso en el ejército,· como
motivo, merece espeoí~ mencion el elocuente
cadete ue infantería, en .\layo de 1E40, cuando acay bien razona.do del genei;.q}. Daban, cuya com- baba de cumplir doce años, sientlo filiado en el repetencia en este ,género de .c.u.estiónes nadie gimiento infantería de Borbon.
Sn carrera se halla debidamente justificada, como
puede poner en duda. A grandes ,r~sgos trazó
vuetle ob)'Cl'\ arse en la segunda division de su hoja
¡!g. historia de continuos desacientos .adminisde servicio&lt;;, donde se consignan sus ascensos y re~..rativos, y con gran acopio de datos hizo ,Qn 1 compensas en el órtlen siguiente: )layo de 1845, em
reS'Úmen crítico de los presupuesl,(ls y econo- ' p:.eo Q.G n¡bt,•niente por antigüedad; Julio de 184~,
u1fas •·ealwadas en los últimos ofioe, repitiendo t.eniet)tr por pa~e á l'ltramar; Julio de 1~54, grado
consideracioo.es y.a expuest_as en ti Parlumen- de capitaH poi· gr~,ci.\! gr1icral; 1858, pase al cuerpo

de infantería de marina 'al reorganizarse éste, y
empleo de capitan por antigüedad; 1860, comandante tambien por antigüedad; :'.'ioviembre de 18ti3,
teniente coronel por el mismo concepto ; Mayo
de 1864, grad.o de coronel por mérito de guerra,
1868: coronel por igual concepto; l869, brígadier
por iguales servicios; mariscal de campo en 1812, y
teniente general en Enero de 1814.
Tomó parte, durante el afio 1847, en )a activa
campai'la sostenida en Catalui'la contra las huestes
carlistas, asistiendo á las acciones de San Miguel de
las Perchas, Pon de San Martin y algunas otras,
hasta que el regimiento fué Ciestinado de guarnicion al distrito de 13úrgos, pasando en 1849 á la isla
de Puerto-Rico, donde. permaneció ~
C meses.
Con el quintn batallon de marina formó parte del
etrcito de orupacion de :retuan; en 1869 fué. P!º
movido al empleo de temente coronel, por ant1guedad en la escala, obteniendo el mando del expresado batallon, y en 1864 pasó con dicho cuerpo á la isla
de Cuba, ele l•sta á la de Santo Domingo, donde la
insurrecdon separatista había tomado ya mucho incremento. Yarias fneron las acciones á que concurrió D. Agustín de Búrgos; pero en la imposibilidad
de citárlas toda~, mencionaremos las más importantes, como las do~ de Monte-Cristi, en que se distinguió notablementP, mereciendo cal.urosos plácemes de sus superiores, las de Laguna Verde, Laguna del Rimen, el asalto y toma de Puerto-Plata y
ataque del campamento del Teatro, obteniendo por
su comportamiento en esta campa!'la el grado ele
coronel.
De vuelta en Ja Península, continuó al frente de
su cuerpo, hasta que en 1861 empezó á ser objeto de
algunas persecuciones por sus opiniones li\-ierales.
.\1 triunfar la revolucion de Setiembre se le concedió, por gracia general, el empleo de coronel de
ejército, y pasó á tomar el mando del regimiento de
Yalencia, con el que conrurrió á los combates sostenitlos en Málaga el 1.0 de Enero de 1869, mere • ciendo del Gobierno, por sus buenos servicios en ,
los sucesos, el que se le recompensara con el empleo de brigadier.
Desde esta fecha puede decirse que el brigadier
Bürgos permaneció en constante actividad. Entre
los honrosos cargos que desempei'IÓ en el periodo
que inaug uró la rernlucion y que 'llegó hasta finalizar el año 7•1, sirvió los destinos de jefe de los Guardias tlel rey D. .\madeo y de la brigada volante que
se organizó contra las facciones insurrectas, haciéndole ascentler, por sus servicios, al empleo de
mariscal tle campol.,que obtuvo en Julio de 1872, y
desempeñó sucesivamente las ·capitanías generales de Búrgos, Vascongadas y Navatra, y la del distrito militar· de Aragon, en la que se hallaba en
Enero fle 1874 al dar el golpe de Estado que disolvió las Cortes federales. Harto cono~idos son los
sangrientos sucesos de Zaragoza en aquellos dias, y
el carácter, seren·idad y teson de que dió sei'lalada
prueba el general Búrgos, po.niendo término á la insurreccion armada. El Gobierno apreció semejantes
servicios en su justo.valor, y le concedió el segundo
entorchado, nombrándole poco despues capitan general cte Castilla la Vieja, y más tarde de .Aragon,
de donde pqsó á ejercer igual cargo á Granada, y
por ültimo, en Andalucía.
Duran~e los afíos '81, 82 y 83 ha servido los destinos de director general de Sanidad, de Administracion militar y de la Guardia civil, cesando en .
éste en Abril último.
Posee el general Búrgos las grandes cruces delMéri to militar roja y San llermenegildo, la del
Medjedhi de Turquía, y alguna otra. de distincion
por servicios de guerra, y cuen.ta en la actualidad
cuarenta y cuatro afíos de efectivos servicios, sin
la más pequel\a nota desfavorable.

MODELO DE BUQUE AOO&amp;AZADO
La prensa viene discutiendo, tlesde hace algun
tiempo, si las naciones pobres como Espalla debiaf!
aumentar su flota con buques tle poco precio, torpetleros bien rostrados, ó c~n grandes navC's aco,raza-

das, semejantes al Lepanto, en cuya construccion
y armamento se han invertido próximamente cien
millones de reales; pero la cuestion era tan compleja y de tantas dificultades prácticas, que no ha
sido posible sei'íalar aquel tipo perfectamente armónico con nuestras exigencia$ militares y con la
precaria situacion del Tesoro.
Hé aquí S"guramente las razones que ha tenido
nuestro Gobierno para contratar el buque cuyo grabado figura en nuestro número de hoy, y cuyo tipo,
muy semejante al Dupcrré y Marceauz, es un término medio entre los grandes buques de corazll y los
cruceros de gran velocidad y poca artillería.
Tiene el buque proyectado 101 metros de eslora
entre perpendiculares, 19,mti0 de manga en el fuerte y~mSSc-omo calado medio, sin que pueda pasar
éste de 7,m55, á fin de hallarse en condiciones de
acudir á nuestras provincias occeánicas por 1f vía
de Suez.-Puede adquirirse perfecta idea de la forma que la nave tiene en la carena, observando que
al desplazar en su calado máximo 9.800 toneladas,
la relacion entre el desplazamiento y el paralelepípedo circunscrito (14,946) es de 65,51 por 100: pertenece, pues, esta nave á la clase de buques cortos
de gran manejabilidad, ó sea de pequeño radio de
giro.
La máquina es de 1.000 caballos efectivos, de alta
y baja presion (compound). Consta de tres cilindros
verticales como la de I Marce4u:c, y toda ella se
aloja debajo de la cubierta blindada. Los generadores de vapor son 10, de tiro forzado con cuatro ventiladores; por lo ciernas, la ventilacion de la cámara
de máquinas y todo el resto del buque bajo cubierta se hace con otros ventiladores independientes
de los que funcionan en la cámara de calderas.
El casco es de acero, y su blindaje se extiende en
toda la region de la línea de agua, con una altura
de 0,m60 encima de la flotacion, y de l,m50 debajo,
siendo su espesor de O,m45 en la flotacion misma,
y 0,m30 en la parte más baja del blindaje.
A estas condiciones defensivas reune 16 grandes compartimentos estancos, y toda la cubierta,
blindada con 0,mo7 de acero, sin contar los pequefíos compartimentos, dependientes de la naturaleza
celular tle la construcQion y del doble fondo.
Hasta aquí las condiciones defensivas, en las cuales no se ha omitido detalle alguno relacionado con
la proteccion de las partes esenciales del buque, y
las precauciones se han extendido hasta proteger á
los servomotores; y á los guardines con tubos blindados encima de la cubierta.
La misma disposicion ha sido adoptada para la
proteccion del proyectil: un ¡ubo vertical revestido
de grueso blindaje, conduce la granada desde la
cubierta blindada, hasta los cafíones,• que, montados
á barbeta, van en la cubierta alta; de manera que
~uanto corresponde al aparato motor y al director,
se halla cuidadosamente protegido, así como el servicio de la artillería, emplazada en la cubierta alta
en cuatro torres acorazadas con 0,m49 de acero.
Completan la defensa, bombas centrifugas que
achican rápidamente cualquier compartimento estanco que fuera anegado en combate, y para este
importante servicio se utiliza tambien la bomba de
circulacion del condensador· superficial de la máquina.
Si la defensa es completa, las armas ofensivas no
dejan nada que desear. Como ariete, el buque contratado ha de llevar un robusto espo1on; como torpedero irá armado con dos tubos á proa, dos á popa
y otros dos en la parte central; y por último, como
cai'lonero montará en las regiones extremas, dos
piezas Krupp, de 50 toneladas y 305 milímetros de
diámetro.
Este es, en suma, el buque que tanto ha preocupado á las C_ámaras y á la prt&gt;nsa toda; nosotros no
hemos de entrar en consideraciones ajenas á la índole de esta publicacion, discutiendo la forma más
ó ménos legal que el Gobierno ha dado al contrato
veri!icado con la casa ((Forges et Chantiers de la Méditerranée;)) pero es evidente que si el ministro de
l\larina no hubiera obrado en este asunto con grande actividad, omitiendo en el curso de nuestros procedimientos burocráticos aquello que legalmente

453

Fl'ERZ.\ YlY,I PÓR CENThfETROS CUADR.\DOS DE !.A
podía ser suprimido; si no hubiera tenido el buen
tacto de escoger para el desempeño de la comision
SEC'ClO:S RECT \ DEI. PROYECTIL
al ilustrado y laborioso teniente dC' navio Sr. Conla boca . . ..........•• , 8,90 tonelámetros (1).
cas, la modificacion tal vez no hubiera sido hecha, En
A mil m. de la boca....... 7,88
&gt;&gt;
las dificultades sobrevenidas en el trascurso de las A dos mil m. . . .. • . . • . .. . 6,96
&gt;)
negociaciones no se hubieran quizá vencido, y un A dos mil quinientos m. . . 6,55
&gt;l
cúmulo de meticulosidades se hubiesen presentado
al ministro, perdiéndose los sobrantes de lo presu- PLANCO.\ DE ITIERRO EN l'N.\ SOL.\ PIEZ.1, QUF. ATRAYIES,\ EL PROYECTIL
puestado en. marina dentro del capítulo de construcciones navales.
En la boca ..•...•.. : .•••.. 69
centímetros.
))
:\'uestro grabado representa el buque acorazado A mil m. de la boca ..... .. 62,10
con las modificaciones introducidas en el proyecto A dos mil m ............. . 56,60
A dos mil quinientos m ..• 54,lO
primitivo, que, como saben nuestros lectores, se encontró deficiente en velocidad. Y en efecto, el andar
de 13 millas que le fijaba el primer proyecto y la
escasa artillería de 36 toneladas, no correspondían
á la clase de buque que deseaba el Gobierno espaINCENDIO DE LA ARMERÍA REAL
ñol. La comision enviada por el señor ministro conEl grabado de la pág. 4;-Jl da. una idea del aspecsiguió garantizase la casa francP.sa un andar de 15
millas constantes como máximo, bajo el precio tipo to que ofrecía el edificio de la Armería Real cuande 14.200.000 pesetas, rebajando 710.000 pesetas si do las llamas hicieron en él su presa la noche del
el buque no alcanzaba más que 14,50 millas, pero dia 9 al 10 del actual, poniendo en inminente peli&lt;jiedando el Gobierno español en· aceptar ó no el gro aquel archivo de· nuestras glorias nacionales.
Como el suceso ha dado materia abundante á
buque si no llegaba á las 15 millas estipuladas. Las
la
prensa diaria, no nos ocupamos aquí en resefíar
pruebas han de hacerse, no sobre la milla medida,
las
circunstancias del siniestro; pero si debemos
sino sobre 6,75 millas, lo cual garantiza más la velocidad constante. Ademas se ha conseguido: una hacer constar, para satisfaccion de nuestros lectorebaja de 300 pesetas por cada tonelada de las 800 tores, que á la hora en que escribimos estas líneas,
de aumento que habrá de sufrir el buque; más es- inventariados ya todos los objetos que forman aquel
pacio en las carboneras, 100 toneladas sobre las 500 riquísimo museo, por el activo conde de Valencia
del proyecto primero, y un consumo de combusti- de Don Juan, sólo se han echado de ménos unos
ble inferior al que ántes se marcaba por milla re- pistoletes y dos espadas de las de ménos valor histórico é intrínseco; bien entendido que esto es en
corrida.
La construccion ha de terminarse en tres afíos y cuanto se refiere á las armas ofensfras y defensivas, pues se han quemado algunas banderas, casi
tres meses, á contar del 1.0 de Julio.
En el puente lleva dos luces ell-ctricas, y el ar- todas las monturas y anones, y algunos otros objetos históricos, como tres de las cinco fa.rolas que llemamento se completa con 20 ametralladoras.
Aquí pudiéramos dar por terminado nuestro tra- vaba en Lepanto la galera del marqués de Santa
bajo; pero la índole del asunto y el carácter pecu- Cruz.
El museo no tardará en l1allarse reconstituido;
liar de esta publicacion, exige dediquemos algunas
consideraciones analíticas sobre la excogitacion del pero las obras de reparaci_on del local han de durar
bastante tiempo.
moderno buque de combate.
Parece que en un principio se opinó derribar el
La última palabra sobre las disposiciones ofensivas ó defensivas no se ha dicho aún respecto al ma- edificio, dejando despejado el frente principal de Paterial de guerra marítima; pero, á poco que se me- lacio, pero se ha desistido de este pensamiento, y
dite, se comprende que miéntras la artillería no el local se edificará poco más ó ménos en la forma
venza á la coraza, habrá buques blindados, porque que tenía.
Con ocasion del suceso, la prensa ha hecho notar
seria muy simple no precaverse contra la artillería
que
este museo es uno de los más completos de Eupudiéndolo hacer; sin embargo, los buques sin coraza han de ser más numerosos en la flota del por- ropa, y nosotros no dudamos en afirmar que, si se
venir, tanto más cuanto mayores progresos se ha- · atiende sólo al valor histórico, ningun otro puede
gan en el ataque submarino y en el de ariete. Ya CO]ll petir con él. Hallábanse custodiadas, y como dehemos dicho que como ariete tiene el buque pro- cimos, se han salvado, piezas de armadura de las
yectado condiciones estimables que le dan gran épocas cartaginesa y romana, entre ellas algunos
manejabilidad y mucha resistencia para oponerse capacetes que se atribuyen á Anibal y César; las
á la reaccion de 15 ó 20 tonelámetros por centíme- armas de Guzman el Bueno, llernan-Cortés, Pizartro cuadrado, trabajo máximo necesario para per- ro, Colon, D. Juan de Austria, el que ciM la inmorforar el costado del más grande buque de coraza, tal Isabel la Católica en el sitio de Granada, varios
de Cárlos V, Felipe II y sus sucesores; los del maren las condiciones especiales de una colision.
La artillería es sólo útil, casi en la totalidad de qués de Pescara, Garsilaso do la Y ega, Alonso de
los casos, para ofender á la tripulacion y no á la Céspedes, y el del obispo famoso de Zamora D. Anfábrica; y un buque- bien rostrado y armado con tonio de Acui'la, con las de otros muchos persónajes
torpedos automóviles, combatirá ve(ltajosamente célebres, cuya relacíon daría extraordinarias dicon un blindado que carezca de este nuevo arma- mensiones á estos apuntes. La coleccion de espadas
mento marítimo, y esta idea adquiere grandísimo y montantes aún, si cabe, era más rica que la de
fundamento cuando el duelo sea á muerte; por es- armas defensivas, distinguiéndose en ellas las que
tas razones, nuestro Gobierno ha fijado su atencion se suponen del Cid y Roldan, las de múchos monaren dotar al nuevo blindado con seis tubos lanza- cas españoles, la del formidable Hércules extremetorpedos, robusto espolon y velocidad de 15 millas. fío García de Paredes, la del capitan historiador de
Si esta velocidad se consigue mantener constan- la conquista de Méj leo Berna! Diaz del Castillo, la de
temente durante las horas que naturalmente pueda Gonzalo de Córdoba, y las de Boabclil el Chico, Ilerdurar un combate, no titubeamos en asegurar que nan-Cortés, Pizarro, y el Conde-Duque.
Las ar.mas de torneo y caza son tan curiMas 'e ,mo
nuestro empobrecido material flotante contará en
breve con. un buen buque, más perfecto que otros completas, y responden cumplidamen'te á. las cosreputados en las flotas francesa é inglesa, como la tumbres de Castilla, la tierra del vnlor personal y
del Paso Honroso. En la c0leccion fl¡:rura la espada
última perfeccion de la construccion naval.
de Suero de Quiñones, partesana do D. Pedro el
Cruel; las asta~ de gallardete que se colocaban s11,.
Datos ballsticos de los callones emplazados en las
bre las murallas de las ciudades tomadas; las fam~.regiones extremas del buque.
~as adargas que. aunq11° ligeras, resistían á lan,-.a.
Calibre ....•••..•..••....•. 305
milimetros. y espada; la Borgoñota ó casco que labró 13em·enutP,
))
Longitud total de la pieza ... 10,700
Cellini para Cárlos Y; el ca~co de D. Jaime el ConPeso del ca1'\on .•.......•... 48,550 kilogramos.
45.'5
))
Peso del proyectil.. ... , ....
(1) Trabajo desarrollado p~ra elevar en un segundn, :\ uu m;n-o. ole,:
141
»
Carga .....•.•.•..••.•.••..
altura, una tonelada.

�LA ILUSTRAOION MILl.TAR

r-/
,)

VISTA PANORÁMlC4 DJIL -NCHE N, E, DE MADRID

~ 1..r.~, ..

�456

LA- ILUSTRACION MILITAR

·-

457

LA ILUSTRACION MILITAR

asfixiante en verano, fétido lodo en. el invi~rno, y en · teratur.a co·ntemporánea, de la mayor fuerza, de la
el fondo la puerta de Recoletos, mezq~in~ como más sana y robusta vida. El naturalismo vence
ornato, inútil para la defensa, y que, umda a la ta- tambien en las artes; pinta el Spoliarittm, de Luna;
pia de ronda, servia de limite, en lo que hoy es La fllttlta de la pesca, de Senet: esculpe Un accidente,
de Benlliure; y cuando todo este movimiento arroplaza de Colon, á la capital de las Españas.
.
Mucho queda aún por hacer; pero ya el :Uadrid llador se produce, el Sr. Alaréon cierra su tintero,
que conocemos no guarda semej~nza con el l\Ia- deja enmohecer su pluma, y encomienda á los
drirt aquel que carecía de alcantarillas Y de agua, Sres. Luis Alfo.nso y Cañete la conserncion del
y en el que el establecimiente más notable de su fuego sacro en honor de los antiguos y falsos dioses.
Pero oigamos, oigamos á un idealista que interfamosa Puerta del Sol era una fábrica de patatas
viene,
á última hora, en el asunto. Oigamos al exal vapor. Si nuestros ayuntamientos dieran de lado
á la política, y se ocuparan más de asuntos de_ ad,- ministro y poeta Sr. Balaguer, que publica en uno
ministracion, no cabe duda que en breve Madrid se de los últimos números de La Jl11,stracion Española y
hallaría en estado de competir, sin desrnntaja, con Americana una carta dirigida al Sr. Calcai'lo, y que
las primeras capitales del mundo en edificacion, por ser carta impresa y documento público, voy á
paseos y ornatos, ya que, afortunada~ente, no contestar yo, aunque á mí no vaya clirt)(r'lia. "7;
l\fi amigo el Sr. Balag uer no creerá por ello que
tiene nada qu,~ envidiarles su alegre cielo, el caintei:ven"'o
en asuntos que no me importan, pues
rácter independiente ele sus hijos y la hermosura Y
sabl
qu/mi
naturaleza, de suyo batallado:ª• ha de
gracia de las madrileílas.
serlo mucho más tratándose de defender mtereses
eideales que son de los que yo participo.
VISTA GENERAL DEL ENSANCHEN. E. DE MADRID
La carta del Sr. Balaguer, segun nota con que se
ANTIGUA FORTALEZA DE BAYONA
public3, ha sido leida en la Academia Española,
Con ocasion de la ültima revista que pasó S. M. el
cosa que en extremo celebro y encuentro ~n no_ mePuerta del Parque y Torre del Príncipe.
Rey á las tropas de esta guarnicion y sus cantones
" nor extremo natural, así como me pareciera Justo
en los paseos del Prado, Recoletos, la Castellana y
No léjos de \'igo, y dominando la villa de B,ayo11a,
que si la Academia Español.a tiene el propósito d?
el !Iipódromo, el conocido artista Sr. ~aula ha t~- levanta todavía sus ya maltratados muros, una for- intervenir en estas polémicas literarias, fuerza s~ra
nido la feliz inspiracion de hacer una vista panora- taleza construida en lqs primeros arios de la dinasconsao-rar algunas sesiones á la lectura de lo qne
mica que comprende gran parte de la anti~ua po- tía austriaca. Cerca de su recinto se ven las ruinas acere; del naturalismo escriben los idealistas que
blacion de Madrid, y en casi toda su extens10n, los de un convento de franciscanos, y doquiera los derson académicos y los naturalistas que no lo som_os.
barrios de Salamanca, Almirante, Recoletos y 13: ruidos cubos y abandonadas almenas, que, si nada
Ignoro el juicio formado por la docta corporacion
Castellana, que constituyen, sin disputa, lo más dicen al arqueólogo, hablan con elocuencia al alma
de la calle de Yalverde. Respeto su fallo, y figuránMgno de ser reproducido en _la capital ~e Es~aíla._
del artista.
dome cuál sea lo acato, pero no lo cumplo.
El observador halla en primer térm1110, a la 1zLa Torre del Prb1cipe, cuyos restos sei'lala el dibuEl Sr. Balag~er incurre en grandes equivocacio&lt;.¡Llierda deldibujo, el palacio de Buenavista, ~on sus jo •de la pág. 459, ¡:tuarda el secreto de la triste
nes, y apénas leo en su carta párraf~ que no ~1e
jardines y pabellones! á la derecha, el precioso de historia de un ~ástago de la dinastía austriaca demuestre hasta la saciedad un estudio superficial
.Murga, bien que dommado por las altas construc- que allí vivió prisionero, oculto el rostro por un
y ligero del tema puesto á disc~sion. ~studio inciones que le rodean; y en el centro, el pasee de máscara de hierro, que llevó á la tumba, sin que
digno, por ende, de su talento é ilustracion reconoRecoletos en toda su extension, y los de la Castella- sea conocido ni áun el nombre de aquella infeliz
na hasta el Hipódromo, por los que se ven desfi- victima de lo qtle se llamaba alta razon de Estado. cidas.
~o, Sr. Balaguer; ni nosotros somos banda de
lar ]as tropas en columna. El horizonte lo ma:can,
~íontereal, donde están situados los restos del que amotinados, ni pretendemos suprimir los ideales
de derecha á izquierda, las últimas construcciones · ful&gt; castillo de Bayona, pertenece hoy al Excmo. seen la conciencia, ni somos secta, ni somos escuela,
del barrio de Salamanca, las colinas inmediatas al ñor D . .losé Elduáyen, marqués del Pazo de la
ni somos ni pretendemos nada de lo que V. afirma.
lli¡iódromo, los Cuatro Caminos y caser_ios de Cham- Merced, quien, con un celo que le h,,nra, ha he('ho
El naturalismo, ya que Y. pregunta lo que es, es
berí hasta muy cerca de San Bernardmo.
restauraciones y obras importantes en él.
lo más sencillo en su definicion. No es una secta
E] artista se ha ajustado exactamente á la· vernueva, no es una revolucion,. no es un motín, no es
dad, como se nota de una simple ojeada. Las calles,
nada de.eso. Es todo lo contrario. Es antiguo, t~n
los edificios, los paseos, se conocen todcJs. Desde la
antiguo como los rapsodas, y lé¡os de ser reYoluc_10~ATURALISTAS
É
IDEALISTAS
casa de Murga se van contando las calles del Marnario, es reaccionario en literatura. Es una reaccion
qués del Duero, Olózaga, Recoletos y &lt;lemas !ras- C'ONTESTAflON I UX I C.\RT \ DEL SE~OR DON VÍCTOR
completa, es un movimiento que ejecutamos muversales del paseo de este nombre, el palacio de
8.\L\GUER
chos escritores Yolviendo sobre nuestros pasos al
~alamanca, el proyectado é inacabable .Mus~o, la
convencel'nos de que habíamos equivocado el camiLa
polémica
que
venimos
sosteniendo
unos
y
otros
Casa de la Moneda, el hotel de Anglada; cletr_as la
no y andábamos por \endas extraviadas.
•
· calle de Serrano ? las principales del barrio de acerca de esta cuestion llamada pa1pitante en liteA
poco
que
se
reflexione,
compréndese
la
verdaü
Salamanca. En el costado opuesto se distingue_n ratura, y calificada así con extrema exactitud por la
del aserto. En lo que respecta á la forma, la prosa
Jas calles del Sauco, Almirante, la de la Veteri- señora Pardo Bazan, va revistiendo ya los caractéy Ja poesía castellanas habían llegado al abuso del
res
de
reñida
lucha,
en
que
está
concentrado
todo
naria, como se halla ahora, las casas de Elduá;ímil en tal manera, que no se concebía ninguna
el
interes
de
losliteratos
espaíloles.
yen, el circo del Príncipe Alfonso, el Pan_orama, 1~
En el Ateneo, en los saloncillos de los teatros, en mujer sin sus correspondientes rosas en !ªs mejivílla Olea y el palacio de Indo; descubriéndose a
las
Academias y hasta en las mesas de- los cafés, llas, perlas en los dientes, coral en los labios, fr~ncontinuacion las calles del BaT"quillo, algunas de las
na
hablamo!
de otra cosa. El naturalismo se discu- te de marfil y cuello de alabastro; hasta las oreJas
que desembocan en ~sta, las Sales~s ~eales y otros
te, se pesa, se miele, se cuentan sus 'partidarios y podían compararse con lás conchas 'de nácar, Y asi
muchos edificios y v1as de comumcamon.
Hermoso resulta el 'dibujo, como es hermosa esta sostenedores, así como los no ménos valiosos que compuesta y aderezada, teniendo para andar, en lugar de piés, dos almendras, para accionar, nomaparte del ;\[adrid nuevo; habiendo ~ue conven(r ante defienden el idealismo.
Estqs, sin embargo, luchan con ménos'fe, con mé- nos, sjno dos palomas, hecha, en fin, un verdadero
él que algo se ha hecho de trernta afias a esta
parte, para convertir la corte de España_ e~ una nos denuedo. Casi luchan en retirada; de vez en monstruo que recordaba la Epistola á los Pisones,
capital á la moderna. No pecamos de optimistas, cuando .\.larcon, el autor de El. diario de un testigo de nuestra heroina era la virtud personificada, la terero justo es reconocer que en esta manifestacion la g1~er1•a de A/rica, escribe una carta declarando nura más exquisita, la nobleza de sentimientos, la
~el progreso, los habitantes de Madri~ no han anda- su oposicion á la nueva tendencia, y sus propósitos pureza, la inocencia y qué sé yo cuántas cosas más.
do perE&gt;zosos. Puede decirse que la piqueta, desde de no escribir nada, ni un solo libro que venga á El O'alan que la adoraba dejábase tamailitos á los
el ai'lo 1860 particularmente, no se ha dado punto poner un titulo más en el catálogo donde figuran cal;alleros de la Tabla Redonda por el valor; á toEl sombrero de tres picos, El Escé,ndalo, Et Niño de dos los filósofos antiguos y modernos, por la extende reposo en derribar las vetustas casas de nuestros abuelos, para levantar en sus solares las mon~- la Bola y La Pródiga. .\larcon se retira. 'No es de sion ele sus conocimientos; al mismo Don Jwm, por
mentales de cinco pisos, que si interiormente y baJo los que defienden el idealismo predicando con el su altivez·, á Rostchild, por sus riquezas, y él Y ella.
el punto de vista de la higiene dejan ~ún mucho ejemple. En cambio, si con la re.tirada de Alarcon eran ademas dos espíritus puros que no cortnan m
que desear, su aspecto exterior sed~c_e P?r la ele- queda la escuela sin noYelistas casi, no le faltan crí- bebían, puen se limitaban, en punto á comida, á
gancia y el buen gusto que ha presidido a la cons- ticos que lancen sus anatemas contra Zola, contra comerse con los ojos cuando se encontraban, y en lo
Daudet, y en España recriminen la noYela moder- de beber sólo bebían los flientds por buscar una ocatruccion.
Hace veinticinco ó treinta afl.os, el paseo de Rec?- na. Los Sres. Luis ,\lfonso y Caflete se encargan de sionen que pudieran decirse, á hurta,dillas del traidor lo qUe Romeo y Julieta se dijeron en la ventaletos ofrecía una apariencia mez&lt;¡u\na, con la tapia esta tarea.
El naturalismo, entre tanto, ataca y se defiende. na ~n pleno Teatro· Real, delante de todos los especde las Salesas que lo reducía y estrechaba, con su
raquítico y sediento arbolado, los malos barraco~es Tiene comentadores y novelistas. 1'ovelistas como tadores.
:\fe dirá Y. que exagero, que el idealismo no es
destinados á bailes públicos, desmontes por aqu1 y Percz Galdí&gt;s, Pereaa, Palacio \'aldés y la condesa
acullá boca-calles á las que se ascendía por es- Pardo Bazan; autores dramáticos como Sellós. El (!So, no llega á tanto. Cierto. Pero yo combato con
calone's, el viejo edificio de la Veterinaria, polvo naturalismo revélase en todo como dueño en la li- las mismas armas empl~adas por V.; y tampoco es

quistador; las hermosas hojas toledanas Je !lliguel
Cantero, una hecha por Sebastian llernandez, y
otra pertenecie.nte á D. Juan de Aus~ria, ,·on la ra'.'ª
marca del Perrillo, un escudo magmfico en el estilo
de Cellini con óvalos representando el Rapto de las
Sabinas, y otro con alegorias del Triunfo del Amor;
la hermosa armadura hecha por Desiderio Colman,
y la llamada de Felipe de Borgoña, hecha por los
hermanos Negroli, y que son quizá las más bellas
de la Armería, y por último, las magnificas colecciones de escopetas de caza de Cárlos lll Y Cárlos IV.
.
Abrigamos el convencimiento de que los amantes
de nuestras glorias podrán admirar dentro de algun
tiempo reinstalado debidamente el magnifico museo, para lo cual contamos con el c:lo inc_ansable Y
la ilustracion del seílor conde de 'alencia d~ Don
Juan, á quien se halla encargado este cometido.

.

el naturalismo el coco que Y. describe como «secta
empef\ada en hacer oro del fango, en sustituir al coturno la alpargata, en elevar la grosería á carácter,
y santificar la inconveniencia como virtud,)) Tampoco tiene el naturalismo por mision única la de
«sublimar la caricatura, aplaudir la obscenidad,
asolear lo monstruoso y enaltecer lo inmundo.))
El naturalismo es la naturalidad en todo, la ver•
dad en todo, lo humano en todo. ¿Dice\'. que quiere
realidad y .arte? Pues arte y realidad es el naturalismo. ¿Dice V. que sin ideal no hay arte? ¿Y quién
niega el ideal del naturalismo? ¿Acaso no tenemos
nosotros un ideal? ¿Acaso la naturaleza está ref!ida
con PI ideal artístico? Al contrario, ese es nuestro
ideal; la na'Tttraleza.
Pero hay otra afirmacion, amigo mio, que importa rebatir, en la carta. de V. La. afirmacion de
que el naturalismo es francés, de que la ese11ela naturalista nos viene de Francia. Ya lo ha demostrado suficientemente, mejor que yo pudiera hacerlo,
la seflora Pardo Bazan en su polémica «La Cuestion
Palpitante,)&gt; El naturalismo está donde V. lo niega,
en el Quijote¡ de Cervántes: en aquellos que V. llama «idealistas que en un rincon de Judea se agru•
paron junto á .Jesus y regeneraron el mundo.&gt;&gt; El
naturalismo viene de Francia, de Inglaterra, de Italia; en Alemania los lieds ·verdaderamente popula- ·
res son naturalismos, como lo son en Espaíla las co- 1
plas del pueblo, como lo son en Francia, como lo
son en todas partes.
No es mi propósito hacer más extensa esta carta;
termino aquí rogando al amigo que no vea en estos
renglones más que lo que en ellos hay escrito. \"o
he visto en los de V. un ataque. Véase en los mios
una defensa .
• EDUARDO LOPEZ BAGO.

LA PIEDAD DEL BRONCE
Traído del combate,
vencido, encadenado,
claváronle á la puerta
de espléndido palacio.
Era un cañon valiente;
su voz cruzó los campos,
su metralla los pueblos,
sus llamas el espacio;
y, en el delirio hórrido
del infernal estrago,
las gentes se abatían
ante su soplo infausto.
¡Así caen ante el boa,
exánimes, los pájaros!

•

Hoy yace rerto y mudo;
su seno ya sm rayos,
y arrancadas sus alas
de dragan sanguinario.
Hoy guarda tristes hueílas
sobre sus duros flancos,
cual hondas cicatrices
la sien del veterano.
Aún muge, si los vientos
perturban su letargo;
y aún, cual siniestra pompa
de su poder nefando,
le cubre orin do sangre
como purpúreo manto.
Mas ¿qué de sus rencores?
iqué de sus duelos bárbaros
con el altivo muro
ó el escuadron gallardo,
conserva en las cenizas
de su ardor, ya apagado?
¡Piedad, piedad tan sólo!
Perfume que en el vaso
tlej a el licor vertido;
retlejo ténue y vago
que, de la extinta lámpara,
brilla en el templo santo.
Por eso, allá en las noches
de frio y de relámpagos,
cual pájaro sin nido
refugio ha!la en el árbol
de carcomido tronco
que echó por tiorra el rayo,
en ei caf\on ije alberga,
con calma, sin espanto,
otra avecilla erran te:
¡el nit1o abandonado!
JOSÉ

DE SILES,

L!l EXPLOR.AOION IR.REGULAR. POR LA INFANTERÍA
(C01itinullcion )

Los grupos móviles, con su corto efectivo, podrán
viYir bien casi siempre sobre el país, y, por consiguiente, recorrerán enormes trayectos, si se tiene
la precaucion de no omplearlos más que de cada
tres días, 11110.
l.,as diarias exigencias de la exploracion irregular entrañan generalmente una mitad más ele camino que el franqueado por la columna. Un trayecto de 2"2 kilómetros Pxigirá nn recorrido de 32 para
los exploradores. Una jornada 32 kilómetros obligaria á los g:-upos á andar 48. Cna marcha doble que
la ordinaria impondría al servicio de exploracioh
un trayecto de 66 kilómetros, cuyas fatigas pueden
IOP0rtarse, segun hemo~ demostrado.
E¡¡tas jornadas no deben sorprendernos á los espaf1oles, porque en la última guerra carlista hemos
visto qne Re han recorrido mayore~ trayectos por
brigadas de infantería, cuyos soldados, la mayur
parte bisti1,os, llevaban pendiente de sus hombros
el pe!W,do morral. Sin embargo, los jefes deben huir
del abuso, enalteciendo, en cambio, el empleo de
este sistema, por la inmensa eficacia que tiene en
multitud de casos.
Merced á la potencia de marcha de los grupos
móviles y á la posibilidad de disponer de triple número de los que se necesitan, la infantería puede
operar áun cuando no cuente con caballería, así
como adquirir noticias y acometer golpes audaces á
larga distancia.
Durante el combate, se enviarán grupos móviles
á los puntos dominantes, á los flancos del adversario, á los bosques, barrancos y pendientes escarpadas y á las corrientes de agua no vadeables, ya.
para observar, ó para efectuar eficaces diversiones.
Algunos oficiales rutinarios no quieren e-0nvencerse, á pesar de los ejemplos de la Historia, de la
magnitud de los resultados que pueden obtenerse
con estos débiles destacamentos, si se opera por
sorpresa. Pero es preciso decirlo muy alto: con oficiales activos, seguros de sí mismos y de su tropa,
dotados de intrepidez y resolucion, hábiles para
sacar partido de todo, que sepan moverse tanto de
noche como de dia, habituados al país y que maniobren en él con far.ilidad, aliando á la sangre fria
una gran inventiva, recorriendo !argos trayectos,
apareciendo impetuosamente, atacando y desapareciendo en seguida, con estos oficiales se causará
gran d¡¡.f\o al enemigo, y se le hará vivir en continuo sobresalto y en constante agitacion.
Cuando marche la columna, se colocarán los grupos móviles delante de la vanguardia y de las flanco-guardias, porque su principal mision es obtener
noticias, y su único ·y expreso encargo advertir el
peligro mucho ántes de que sea inminente. No ha, . rán caso de las pequeílas patrullas opuestas, de
' cuya ba.tida se encargará el servicio regular de
seguridad, y dedicarán toda su atencion á los destacamentos numerosos, los que, como no pueden
marchar más que por los buenos caminos, serán
fácilmente vistos; no necesitándose, por consiguiente, muchos grupos para encontrarlos, á causa
de que las buenas comunicaciones son raras.
Como los caminos paralelos son muy escasos, los
exploradores tendrán que servirse de lineas oblicuas para extender sus investigaciones y volver en
seguida á la ruta que sigue la columna. De la vanguardia se enviarán grupos móviles que la rebasarán y se extenderán por sus flancos á medida que
encuentren sendas regulares. Estos grupos se dirigirán á los puntos culminantes, para divisar lamayor extension posible, permaneciendo allí algun
tiempo en observacion.
La distancia á la qúe pueden separarse los exploradores por los flancos de la columna se calcula fácilmente, teniendo en cuenta que ti grupo móvil
está an disposicion de recorrer una mitad más de
camino que la columna, porque marcha una cuarta
parte más deprisa,
Una jornada de 22 kilómetros, que exige cinco horas y 30 minutos, la recorrería un grupo móvil, partiendo al mismo tiempo que la vanguardia, en

cuatro horas y 22 minutos, y llegaría á la misma hora al punto de etapa, clespues de haber andado en sus investigaciones 6 kilómetros más, y llevándole una delantera de una hora y ocho m inutos.
Pero si la jornada fuese de 33 kilómetros, 6 sea una
mitad mayor que la ordinaria, llegaría al punto de
parada una hora y tres minutos despues que la vanguardia..
Cuando la columna tiene alguna extension, les es
fácil á las puntas móviles incorporarse á ella en
cualquier sitio, especialmente á la cola, de la misma manera que las flanco-guardias.
El caso más desfavorable para un grupo móvil
es aq11el en que tiene que separarse de la columna
por un camino perpendicular á su direccion, é in•
corporarse por el mismo sitio. Empero, esto tampoco entraíla extrema dificultad, pues se calcula
muy pronto, en cada caso, la distancia á la cual
puede llevarse una punta móvil, con arreglo á las
órdenes que se le den.
Si la punta móvil debe llegar al canton ó vivac Ít
la misma hora que la retaguardia, se sumaria la
longitud de la etapa, la de la columna y el alargamiento ele ésta, y de dicha suma se deducirá la octa\'a parte. Hé aquí dos ejemplos:
l.º Supongamos que la jornada es de 22 kilómetros, de dos la longitud de la columna,y que el alargamiento mide 400 metros, cuya suma nos dará en
resultado de 24, k400. Si ahora dividimos esta cantidad por 8, tendremos en el cociente 3,050 metros
la distancia máxima del alejamiento. Doblemos ahora este cociente, y ·el producto 6,100 metros será el
suplemento de marcha del grupo móvi,l, que tendrá
que recorrer 24 k 400 + 6, k 100 = 30, k 500, cuyo
trayecto, á razon de 5 kilómetros por hora, lo andará en seis horas y cinco minutos. Ahora bien: como
la cola de la columna llegará precisamente al cantonó vivac seis horas y cinco minutos despues que
la vanguardia, entrará al mismo tiempo el grupo
móvil.
2.0 Si la jornada fuese de 25 kilómetros, la longitud de la columna de 4 y el alejamiento ele 800 metros, tendríamos:
25 kilóm. +4kilóm. + 0,k 800_29, k 800 - 3 k72"-

8

-

8

-,

.,

para el alejamiento, y como suplemento de marcha
el doble, ó sean 7, k4'50. E'n este caso, el grupo móvil
recorrería. 37, k25Q en siete horas y 2ñ minutos, y la
cola de la columna llegaría al término de la jornada siete horas y veinticinco minutos despues de haber emprendido la marcha la vanguardia, es decir,
al mismo tiempo que el grupo.
Si la colum~a hiciese un alto de una hora, y el
grupo móvil continuase marchando, recorrería este
5 kilómetros más que aquélla, y podría alejarse
2.600 metros más.
Pero de ordinario no se le impone al grupo móvil
la rigurosa condicion de operar por una direccion
perpendicular, sino que puede separarse de la columna por una oblicua y volver á su puesto por otra
inversa. Supongamos que estas dos oblicuas están
unidas á las dos extremidades de la.jornada, siendo
ambas de la misma longitud, y estudiemos, basados
en el cálculo anterior, los mismos dos ejemplos.
l.º El recorrido del grupo móvil puede considerarse como dos lados de un triángulo isósceles, midiendo cada uno de ellos

30 500
•~ =15,k250.Labase

es de 22 kilómetros y la altura, alejamiento, será
de 10, k50()_
31 250
2. 0 El lado del triángulo mide • ~
18, k 625

=

La base tiene 25 kilómetros, y la altura, alejamiento, medirá 13, k800.
En estos dos ejemplos hemos seflalado el alejamiento mínimo y el máximo; pero la~ condiciones prácticas se hallarán indudablemente en el
término medio, ó sea, para el primer ejemplo, en
3,k0OO+l0,k55()
6, k 800; y para el segundo caso,

2

en

3,k125

+ 13, k800_2

k (l0

8, 7 .
CLEMENTE CANO,

(&amp; C011ti111,aré.)

TB~l2'.\'TE DE lNFANTB.RÍA

�4ó8

da militar tengan contratiempos justos ó inmereci- á él, le puse el lazo, y en el acto levantó el pié y
dos que rebaj en su dignit.lad, empanen su honoró siguió paseanJo. Como estas alucinaciones eran
hieran el sentimiento del deber, que ese! sentimien- frecuentes, y le atormentaban bastante, me ocurrió
Si no fuera una verdad indiscutible en la Medicito
más desarrollado en todos los buenos militares. su3erirle la idea de que nu se volvería á quedar
na, y de conocimiento vulgar, la influencia que ejer- ,
1
Hemos
visto en el hospital militar de l\Iadrid, que, aprisionado, áun cuando se le soltase de nuevo el
cen las profesiones y los oficios en la manifestacion
dicho sea de paso, ha sitio y áun es, sin saber por galon del zapato .ó del calzoncillo, ó se acercase á. los
de numerosas dolencias, tendríamos necesidad de
qué, el refugio de todos los mi litares locos, á pesar ángulos del jardín, en cuyos sitios sufría tambien
recordar muchas enfermedades que no •reconocen
de
carecer hasta de las condiciones más elementa- con mucha frecuencia la misma alucinacion; y con
otra~causas. No es d·ecir con esto que los militares
efecto, no le volvió á suceder miéntras permaneció
padezcan, por el hecho de serlo, una enfermeda\i les para tener y tratar esta clase de enfermos; hemos visto, decia, .varios locos de esta. clase, ha bien- en este hospital.
determinada, corno sucede con otras profesiones ú
Otro adquirió un día la preoficios; pero si esto es asi respec- ·
ocupacion de que el vino le hacia
to á la medicina general, no su-·
daño, y desde aquel momento,
cede lo mismo en la patología
apénas lo tomaba Soilltídolores
especial del sistema nervioso.
de vientre y diarrea, por lo cual
Las enfermedades de los cense le suspendió. Pero como estros de inervacion, y princiJialtaba muy débil y era necesario
mente las alteraciones mentaento.narle, le sugerí la idea de
·les, suelen tener entre los milique bebiendo un dia la mitad del
tares una analogía, un parecido
vino que me llevaban de casa
tan exacto en su forma, en las
para f'I almuerzo, se le quitaría
manifestaciones exteriores y en
la propension á la diarrea, y
su génesis ó modo de producirse,
podría seguir bebiendo el del
que podemos afirmar existe un
hospital sin temor alguno. No
pequeño grupo de locuras que,
se hizo rogar; aceptó ef ofrecisin ser exclusivas del ejrécito,
miento, porque gusta del vino á
visten de uniforme, si se permila comida.
te la frase, y tienen un aire y
Aquel dia, almorzó más que de
sabor militar tan marcados, que
ordinario, segun me dijo el enlos denuncia á los ojos de cualfermero que le cuida, y lo hizo
quier médico medianamente inscon mucho apetito y en muy
truido y observador, sobre todo
poco tiempo. Cuandó entró en
si vive entre militares. Tal es, al
mi cuaFto, dividí con 61 mi raménos, nuestra humilde opinion,
cion de postres y de vino, en dos
que, de ser cierta, justificará el
partes iguales; ·comimos aquéepígrafe de este articulo.
llos, y cuando yo bebía durante
El Sr. Estévanez, en su libro
el almuerzo, lo hacía él tambien,
titulado La Milicia, tipos y cosfijándose con cuidado en la cantumbres militares, dice: &lt;(Los que
tidad que yo tomaba, para imihemos pertenecido al ejército,
tarme. Concluimos á un 'tiemno solamente podemos asegupo, y á pesar de su imbecilidad,
rar, al ver á un paisano, si ha
se mostró satisfecho y áun agrasido ó no militar, sino que conodecido. Ni este dia ni despues
cemos de una manera segura el
volvió á sentir molestia alguna
arma á que perteneció, la clase
en el vientre, á pesar de seguir
á que consiguió ascender, y totomando el vino del establecidas las circunstancias de su vida
miento, que ántes creía perjumilitar. Presentadme un licendicial.
ciado, añade, y me atrevo á reLa segunda forma ó tipo de
dactar su filiacion ...ll Pues bien;
locura la constituyen militares
nosotros diremos: ((Presentadme
que, bien sea por exceso de traun loco, y sin gran esfuerzo me
0bajo intelectual (principalmente
atrevo á declarar si es militar,
si no han tenido la fortuna de
la graduacion que alcanzara, la
estar dotados de instrucciqn y
clase de locura que padece, y
de regular talento, y han deshasta las causas ·que han podido
empeñado las jefaturas del Dedeterminar su enajenacion.
tall ó cargos análogos), ya por
Dejando á un lado las locuras
tener desfalcos voluntarios ó inANTIGUA FORTALElA DE li.HONA: PUERTA DEL PAH&lt;,¡li.E
orgánicas y algunas hereditavoluntarios, que han lastimado
rias, encontramos entre los misu reputacion y buen nombre,
litares locos, formas tan frecuenora
por
caer
por
otro
concepto· bajo la accion de
tes como características, cuyos rasgos pro~urare- do podido obsérVai' los pi'ogl'esos ele tan triste mal
la justicia militar, ó bajo la presion de algun supedesde
el
primero
hasta
el
ültimo
periodo.
Entre
mos exponer en pocas palabras.
ellos hubo dos oficiales muy interesantes por la fa- rior, principian á preocuparse seriamente por su
Unos padecen una especie de locura instintiva,
situacion, por su futura suerte y por la de su facilidad con que se sometían á las sugestiones.
c)n gradaciones que varían desde la debilidad hasUno, carabinero, tenia frecuentes alucinaciones; milia, y lo que, al principio era una 8obrexcitata el idiotismo. Todos ellos tienen igual filiacion
cion cerebral y un estado congestivo del encéfalo,
fisiólogo-fisiológica; son impresionables, y están, en pero la más persistente era la de que no podía mo- determina, · á la larga, verdaderos estados patoverse
de
un
punto
dado,
por
lo'.cual
se
le
veía
horas
condiciones normales, bajo el punto de vista psíenteras fijo y mirando al supuesto obstáculo que le lógicos, imposibles de corregir. ¡Cuántas veces y
quico, en un estado de hipóstasis ó depresion tal,
impedía andar. Un dia que estaba de guardia, me con cuánta pena recordamos un pobre oficial, casi
que les pe3an demasiado los azares de la vida, deimbécil, con una hoja de servicios brillante, digna
bilitándose ó suprimiéndose completamente en entretuve, como otros muchos, en observarle. El
de un oficial genera!, que lloraba y se ponía furioso
paseaba
por
el
jardín
con
aire
resuelto;
de
pronto
ellos toda resistencia moral. Personas distinguidas
se le soltó la cinta que sujetaba uno de sus zapatos, si álguien le decía que estaba en el hospital por co-:
en su trato, afables, inteligentes en· general, fieles
barde ó por haber estafado los fondos á Jos compaobservadores del cumplimiento de su deber, y de y tocó en el suelo, La casualidad hizo que él lo noñeros, el corto tiempo que fué habilitado! Era lo
ta5e
en
el
acto,
como
yo,
y
este
sencillo
incidente
delicadeza más que comun, tienen, sin embargo,
único que le sacaba de su constante silencio. Loco,
despertó
en
él
la
falsll.
idea
de
que
el
peso
de
dicha
cierta falta de armonía en sus funciones cerebrales,
imbécil,
aniquilado·y hecho un ente casi· vegetal,
ó carecen de la necesari.l compensacion entre las cinta le impedía continuar su pa5eo. Principió á ha- despertaba de su letargo cuando se le heria en su
oer esfuerzos para levantar el pié del suelo, pero
facultades imaginativas y l:1s razonadoras, por lo
en vano; el peso de la cinta era tal, que no le permi- . delicadeza, ó se le recordaba Jo que quizá fué causa
cu.al se ven privadas de iniciativa, de voluntad, y,
tía moverse. Se quedó como si lo hubieran clavado. de su locura. ¡Llamarle cobarde y ladron al que fué
en una palabra, de resistencia moral para hacer
Tuve la paciencia de verle tres cuartos de hora en siempre valiente y en ocasiones héroe, como acrefrente á cualquiera de las contrariedades tan freesta situacion; pero comprendiendo que se impa- ditaba su hoja de servicios, y de honradez intachacuentes en la milicia. Estos enfermos-sanos están
cientaba algo, y que era objeto de curiosidad entre ble, era el único estímulo que aguijoneaba y ponía
muy expuestos á contraer una locura lúcida y razootros varios se!'lores oficiales, dije á éstos el por qué en ereccion su aniquilado espiri~u! Sólo Je quedaba,
nable al principio, que puede llegar con el tiempo á
al parecer, una i:áfaga dP. inteligeµcia, y despilfarla imbecilidad,_sblo con que en el trascurso de su vi- estaba fijo y mirando al pié. En efecto; me acerqué

DOS PALABRAS SOBRE LA «LOCURA, EN LOS MILITARES

LA ILUSTRACION MILITAR

LA 1LtJS1'RACION MILITAtt
raba este resto de razon en protestar de la sinrazon
con que herían su dignidad de hombre y de soldado!
Algunos locos de esta clase se suicidan el primer
momento de ofuscacion, es decir, en plena con"'estion y excita~ion cerebral, áun cuando no hay:, al
parecer, motivo para una determinacion tan grave·
co~o. son, por ejemplo, el sufrir una reprensio~
mas o ménos dura de su jefe, ó el haber sustraído
y jugado alguna cantidad, grande ó pequeña, de los
fondos de la compañía ó del batallon, ó de la paga
de los compai1eros. Por esta última causa, y á pesar de que era
insignificante la cantidad malgasta&lt;Ji.. hemos hecho tres autopsias en dos oficiales y un sargento, y hemos visto curar á
otro oficial suicida, á quien se le
trepanó el cráneo para extraerle
la bala.
Si no se atribuyera á vanidad
militar, ó quizá á adulacion, nos
permitiríamos hacer una observacion, valga lo que valiere: y es
la de que el suicidio no es tan
frecuente en la clase civil como
en la milicia, por irregularidades
de esta clase; y es, lo repetimos,
con el debido respeto á la clase
civil, porque en los militares, en
general, el sentimiento del honor y del deber, y el respeto á
los superiores, agitan el ánimo
con vibracion muy fuerte.
En resúmen: locuras instintivas y locuras por congestiones
cerebrales repetidas ó persistentes, debidas á las causas indica ➔ as, tales son de ordinario
las dos formas de enajenacion
mental que se observan en los
militares.
Ahora bien: ¿cuál es el fin de
estos locos? Lo decimos con profunda pena: estos enfermos son,
bajJ todos conceptos, los séres
más desgraciados. A medida que
los infelices andan errantes de
hospital en hospital, endosados,
por decirlo así, para evadirse de
ellos, su enfermedad va caminando con paso firme ·hacia su
último período, y cuando, des•
pues de observados convenientemente, se confirma su locura
y dejan de ser militares, se da
el caso, harto frecuente, de que
no pueden permanecer en los
hospitales militare~, ni pueden
ingresar en manicomios por falta de local ó de recursos, ni los
ad_miten en los hospitales civiles, por ser locos, y
as1 pas_an meses y áun años en los hospitales militares, a pesar de ser paisanos, casi confundidos con
los demas enfermos, por no tener c~ndicíones de localidad ni ~e ot_ra clase apropiadas para tratar estas d?lencias, siendo objeto de lástima y conmiserac10_n por parte de los que poco ántes eran sus
companeros en el ejército.
No hem~s de indicar siquiera que si los locos son
una pesadilla _Y una carga que tratan de esquivar
todos los hosp1tal~s, ya sean militares ó civiles no
es _porque los médicos y los demas que están ¡\ su
toda case
1
dcU1dado no estén. dispuestos á prodi"arles
,,
e ~o?sue 1os, smo porque los locos perturban. el
serv1c_10 ,le un hospital que no tenga condiciones
:~rop1adas para esa clase de enfermos, y los mé1cos ~o pu~den_ poner en obra los medios que
aconseJa 1a ciencia médica en este ramo inter
_
. .
C )'
esan
t 1s1mo. o o~uese, por ejemplo, en un mismo departamento o en cuartos inmediatos, si no se dispone de loc!ll apropiado, á un loco que pasa día
noche ?ri~ando sin_ tregua; y á otro que padezca
pemama o congeshou cerebral crónica, y es como
si se pusieran los enfermos de pulmonía y de

¡[-

catarros á una corriente continua de aire frío.
¡Valiente resultado daría el tratamiento más racional!
Y á todo esto el Estado no los abandona, sino que
se ga~ta en Guerra una cantidad respetable, considerándOS!l á los jefes y oficiales locos como si estuvieran de reemplazo para los efectos de asi.,.nacion, y á los individuos como de servicio activ~ en
los respectivos cuerpos,
Esto es tanto más .sensible, cuanto que las dos

459
Despues de escrito este articulo hemos sabido
que el Excmo. Sr. Director general de Sanidacl
Militar, apercibido de lo defectuoso de este servicio, está estudiando la manera de mejorarle ; lo
cual indica que el general Sr. Salamanca no es de
los que ven, sino delos que miran y obran; y dada
su ílustracion y natural actividad, es seguro qne
conseguirá llenar cumplidamente este vacío sanitario, prestando así un nuevo é importante servicio, que han de agradecerle el ejército y la patria.

BIBLIOGRAFÍA
Don Francisco Fernandelll
de la Cueva, duque de A 1burquerque. - Informe en
desRgravio de tan ilustro
prócer, y
Don Pedr0En1':iquez de Aoevedo, conde de Fuentes Bosquejo encomiáatioo leido ante la Real Academia
de ·la Historia,

Con estos títulos han visto la
luz pública dos folletos, debidos
á la bien cortada pluma del ilustre académico de la Historia, capitan de navío D. Cesáreo Fernandez Duro, muy conocido y
apreciado de los amantes de las
letras, por sus investigaciones
históricas y por su profunda
ilustracion, y del cual nos atre•
vemos á asegurar, sin temor á
,ser desmentidos, que es uno de
esos hombres verdaderamente
útiles, que tanto escasean en esta
sociedad, donde los eruditos á la
violeta y los parásitos literarios
pretenden falsear la opinion y
pasar plaza de sabios, á despecho de la razon y del buen sentido.
Mucho estimamos las brillantísimas condiciones que adornan
al Sr. Fernandez Duro; pero esto
no nos ofusca al emitir nuestro
juicio sobre sus trabajos. Recomendamos á los que estas líneas
repasen, la lectura de alguno de
los dos folletos que á ellas dan
ocasion, seguros de que opinarán como nosotros. Basta hojear
cualquiera de estas instructivas
y amenas obras, para pensar así.
Aparte de la belleza de la estructura, pues el Sr. FernandezDuro
ha sorprendido con rara fortuna
TORRE DEL PRÍNCIPE, EN LA FORTALEZA DE 8A YONA
el secreto de la forma, revelan
.
sus trabajos una sunia inmensa
de conocimientos y un espíritu
formas de locurá de que nos hemos ocupado no son, analítico, imparcial y sereno, que lleva al lector
Pº: fortuna, ni las más difíciles de tratar, ni las que de d~duccio~ en deduccion, al campo de la verdad;
menos obedecen á los distintos medios hi&lt;&gt;iénicos c~ah~a~es a~bas indispensables en el que se deY_ farmacológicos que están indicados par/comba~1ca a mv~st1gar el pasado y aspira á merecer el
tirlas, y por consiguiente, se podrían curar muchos titulo de historiador.
infelices que hoy no se curan.
En el primero de dichos folletos, examina el se. Si los enfermos todos son dignos de considera- ñor_ Ferna?dez Duro el precioso opúsculo de D. Anc10n y de cuidado, lo son más los enfermos locos
tomo Rodr1guez Villa: «El duque de Alburquerque y
los que, en nuestro concepto, no están atendido~ 1~ ba!alla de Rocroy,» de que se ocupó hace algun
como debieran. Bien se nos alcanza que esto no !1empo nuestra Revista, vin:endo á confirmar el
es culpa de nadie, y que no es posible atender á 1~ustre académico la opinion del incansable investantas Y tan urgentes necesidades como reclaman tigador Sr. Villa, respecto á la conducta de aquel
las numerosas dependencias del Estado; pero cree- pe:sonaje histórico en la rota famosa que señala el
mos ~ue sin necesidad de sustraer del capitulo de• prim~r escalon de nuestra decadencia militar. El
hospitales grandes sumas, se podría atender cum- trabaJo del Sr. Villa ha ganado mucho con el juicio
plidame_nte á los.militares que tienen Ja inmens¡¡, del Sr. Fernandez Duro, quien con su indiscutil&gt;le
de~grac1a de perder su razon, haciendo un pequeño autoridad concluye por afirmar, que por promover
asilo donde estos desheredados estuviesen como su el duque de Aumale, con su «Historia de ta primera
estado exige, en la seguridad de que no serían del campaña de Condé,l&gt; la empresa vindicadora llevatodo estériles los esfuerzos médicos y económicos d~ á cabo por el Sr. Villa, se le debe en primer térque se hicieran con tan laudable y humanitario n:imo el a~recentamiento que tuvo la abundante y
propósito.
rica galeria de nuestros varones eximios con la figura d_e! duq~e de Alburquerque, que hoy, merced á
'
C. L. ADRAD.\.
la d1hgenc1a, erudicion y critica del señor Villa, re-

I

�LA ILUSTRACION MILITAR

460
luce como espejo del&amp; nob'eze '!I honra de la milicia
de. mar y tierra.
El segundo folleto es aún, si cabe, más notable
que el anterior, pues se trata de una personalidad
histórica de mucho más bulto. Además, en este trabajo la tarea del Sr. Fernandez Duro ha sido ba~tante más extensa, y la narracion biográfica completamente original, habiéndose complacido el
autor en hacer destacar, por medio de admirables y
enérgicos toques, el gran carácter del conquistador
de Cambrai, y del gobernador de Milán, que fue
porteito de 'ta naturaleza y ejemplar en el desinteres
nunca 11iato.
Recomendamos especialmente la lectura de los
dos folletos, á cuantos tengan en alguna estima las
glorias y la literatura ·nacionales; y al dirigir al seflor Fernandez Duro nuestra entusiasta felicitacion,
lo excitamos á no desmayar en la prosecucion de
trabajos tan útiles y. provechosos pará las ciencias
históricas, y en los que sabe conquistará cada paso
nuevos títulos al reco11ocimiento de sus conciudadanos, y nuevos timbres para su fama..
El puente de Alcu,lia, poema de dolor, dedicado á. la ¡¡u.,roioion oe Zaragoza, por don
Valentin Marin Carbonell.

Nuestros lectores conocen al correcto y fecunuisimo poeta, autor de este poema, pues en diversas
ocasiones hemos publicado gran número de sus bellísimas poesías.
.
La composicion última, inspirada lln esa hecatombe que conmovió al mundo púr las víctimas causadas por un descuido incalificable ó desgraciada
casualidad es notable, como todo lo que hace el señor Maria,' y en ella ensalza las admirables condiciones, por todos reconocidas, del soldado es?~i'lol.
Para que nuestros plácemes no puedan ~ah~carse de apasionados, copiaremos varias de sus prtmeras estrofas:
EL TREN DE LICENCIADOS
¡Cuántas tristez!ls, Di?s mio,
Ese nombre en m1 despierta! ...
Es algo cruel, sombrio: .
•Llega á mis huesos el fr10
De tanta esperanza muerta!
No puedo amasar colores
Para el rudo cuadro aquel
De gigantescos horrores, ..
¡Hay allí tantos dolores!. ..
¡No caben en el papel!
¡Cuán miserable la, pluma
Para tan gran desconsuelo!.,.
¡Amargas voces de duelo!
La catástrofe me abruma:
Mi corazon no es de hielo.
Y no sé cómo decir
Cuál me angustia ese pesar
Que no llego á describir .. • .
¡Ay, pobres madres! ... sentir
Con vosotras, es llorar•
¿Vuestras lágrimas? ... ¡Qué bellas!
¡Cuán tristes! ... Yo las adoro.
Son un inmenso tesoro;
Hay algo sublime en ellas...
¡No se compran• con el oro!
·Oh mujeres sin ventura! ...
Pi~dad los ojos despierten
Donde esa nube fulgur~:
·En las lágrimas que vierten
1-lay abismos de amargurá!
y 0 no sabré pintar bien
La escena conmovedora...
·Sol que brillaste en mal hora!
;cómo arrastraba aquel tren
Aquella locomotora!
¿Quién la podr)a seguir
En su veloz cammar .
y en su indomable rugir?
¡Cuánta prisa de II!-ªt~r. 1
Algo que empieza a nv1r ....
¡Suerte aciaga! ¡impuros hados! ...
.\que!los anchos wagones
Repletos de licenciados,
¡Sabeis de qué van cargados!
¡De esperanzas, de ilusiones!

Si: de dulzuras, de gozos.
¡Recuerdo, cómo me agobias!
¡Cómo me pides sollozos! .. .
¡No irán alegres los mozos
Si les aguardan las novias? ...

á los piratas en la isla de Tonquil, capturándoles

tres embarcaciones con gente, y causándolt;s varias
bajas. En tierra les quemó el pueblo de la orilla,
miéntras la tropa perseguía á los malvados, que
en buen número se habían internado conduciendo
¡Y sus madres!. .. Vano afan:
algunos eautivos, con quienes habían llegado el dia
No paran mientes en ello:
anterior de arribada para continuar el pirateo, en
¡Harto sabido tendrán
algunas embarcaciones que habían ocultado entre
Que las primeras serán
el ramaje de los mangles, ó sumergido en los esteQue se abracen á su cuello!
ros para sacarlas cuando hubiera pasado el peligro;
Y al descender del wagon
pero el alférez de navío D. Ramon Lobaton, fué coTanta noble bizarría,
misionado
para su destruccion y lo consiguió, á la
Resonará en la ·estacion .
par que la de un pequeño pueblo, no sin habar teUn ¡hijo del corazonl
Ahogado en un ¡r,iadre miat...
nido ántes que rechazar po_r la fuerza Gtnemigo, á
q,uien la tropa no pudo encontrar por haberse refu¡Qué feliz el licenciado
Con su atavío sencillo,
giado á lo más frondoso de la montaí'!.a, donde la
Y con el rostro atezado,
~ persecucion no hubiera dado resultado.
Y al pecho un pafluelo atado,
La expedicion abandonó la isla de To_nquil aquel
Y un canuto en el bolsillo!
mismo dia y fué á recalar sobre la de Don-Dong, al
i Y ha de trocarse ese anhelo
Sur de la de Joló, al amanecer el dia 28, cogiendo
En las escenas de luto
tan de sorpresa á los piratas, que, cercados en su
Y de amargo desconsuelo?
pueblo principal, fueron batidos, causándoles mu¡Cuánto dice ese pafluelo!
¡Cuán~o encierra ese canuto!
chas bajas, haciéndoles 553 prisioneros y reduciendo el pueblo á cenizas.
Dos tesoros, en verdad,
En este día, el cabo segundo de infantería de maY nada existe mejor
.Xi en suei'los ni en realidad:
rina José Ferna.ndez patroneaba un buque tripulado
El uno es ¡ay! el arp.or;
por seis marineros y se encontraba en la costa sepEl· otro, la libertad.
tentrional de la isla, para evitar la evasion de em- ·
¡Ah si fuese un gran poeta
barcaciones. Habiendo divisado una vinta que huía
Ante el noble grupo aquel
en demanda de la costa de Joló, salió en su perseDe juventud que arde inquieta,
cucion, baleándola, pero sin atreverse á abordarla
Para .-iantar la chaqueta
por la superioridad numérica de los que 1a tripula- ·
Y la gorra de cuartel! ...
ban; conociendo aquélla su ventaja, volvió contra los
¡Bajo el puente derruido,
perseguidores, que á su vez empr~ndieron la retiLos muertos de aquel monton
.rada, colltinuando el cabo FerQandez hostilizándoles
Me dicen en su vestido,
En sus gorras, que han servido
con su carabina miéntras sus seis compa~eros forCon sn sangre á la nacion!
zaban el remo; castigados los moros, volvieron á
ha~er
rumbo•á Joló, y los cristianos á perseguirles,
Y ante el grupo aquel inerte,
Aún creo oír la guitarra
teniendo que batirse en retirada segunda y tercera
Que pulsó una mano fuerte,
vez, hasta que observando que el enemigo estaba
Y cual sollozo de muerte,
disminuido y acobardadQ, les dieron el abordaje, y
.\quella voz me desgarra!
soltando todos los remos para empui'lar las armas
Sentimos no disponer de espaciQ para copiar toda blancas, despues de una corta, pero furiosa lucha,
la composicion, dedicada al ejérc:to, en el nombre quedó el cabo José Fernandez dueño de la vinta enedel cual enviamos al Sr. Marin y Carbonell la ex- miga, con catorce cadáveres, que condujo victorioso
presion uel más profundo reconocimiento.
al fondeadero, habiendo resultado todos los vencedores heridos, y de alguna más gravedad un marinero y el héroe de la jornada.
LOS HÉROES DE FILIPINAS
Pío A. DE PAZOS
1

FRAGMENTOS HlSTÓRICO·MlLITARES

EL CABO DE lNF!NTER!A DE MARINA JJSÉ 'FERNANDEZ

vEPIGRAMAS

Los grandes actos de heroismo militar ensalzan
Don Nui'lo una madrugada,
y ennoblecen el ánimo de las clases subalternas que
Salió buscando su honor
se inspiran en el ejemplo de sus superiores. LamaCon la punta de la espada ...
rina, de guerra incansable ante toda fatiga y peligro
¿Y lo encontró?-No, señor;
en la activa persecucion de los piratas, daba freSólo encontró una estocada.
·cuentes testimonios de un valor que en muchos lances.' ha llegado á temeraria imprudencia, por no
Unas flores, cierto hidalgo,
perder ocasion en que batirá tan activo enemigo,
Dió á Celia en prueba de amores,
distinguiéndose todos, desde el jefe principal del
· Y ella desdei'IÓ las flores
buque ó expedicion al más humilde soldado ó gruDiciendo:-¿Tan poco valgo? ...
mete, cuya insignificancia social en estos últimos
Al ver tamaño desprecio,
no es ciertamente merecedora de que se relegue
Dijo él:-¡Celia, por favor,
al olvido en las páginas de la Historia, cuando la han
Ya que no sé tu valor
eanobleddo con hecltos notables, que en individuos
Deja que ignore tu precio!
de jerarquías superiores han hecho sus nombres
C. DE ALVEAR,
inmortales . .
El capitan de fragata D. Fermin Sanchez Cifuentes (padre del malograd0 héroe del Callao D. Vic·coRRESPONDENCIA CON LOS SUSCRITORES
toriano Sanchez Barcáiztegui), comandante de las
fuerzas sutiles del Sur de Mindanao, se había proD. P. G.-Sahagun.-Recibida$ 9 pesetas.
puesto perseguir, hasta aniquilarlos, á los piratas
D. G. M.-Cartagena.-Idem 4,50 id.
samales, capitaneados por los temidos datos Tibli
D. T. B.:-BurgoS.-1~. 6 id.
-y Banquias, restos de los feroces defensores de Sipac ·
D. V. V.-Alineria.-Id. 4,50 id.
y Balanguingui, y al objeto salió de Zamboanga ~l
D. E. P.-Toledo.-Id. 5 id.
día 25 de Junio de 1851, á bordo del vapor Reina &lt;Ú
D. A. P. B.-Lérida.-ld. 9 id.
Castilla, remolcando una lancha y dos falúas cartoD. C.F. D. -Leon.-ld.12 id.
neras, y trasportando_ 200 hombres del regimiento
D. J. D.-Santa Cruz de Tenerife.-Jd. 4,50 id.
del Príncipe, al mando del com:mdante D. Julio
D. l\J. R. de G.-Pei'laranda.-ld. 9 id.
Garnier, para practicar algunos desembarcos, en
D. E. B.-.Andújar.-Id. 4,50 en sellos, y pagada
union de la escasa guarnicion de infantería de suscricion hasta fin de Setiembre:
marina, y marinería que fuese disponible.
En la maflana del siguiente dia logró sorpreuder
Imp. de B. Bubhios1 plaza de la Paja, 71 Jladr/d.
0

REVISTA

30 DE JULIO DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2.0 -NÚM. 33

Almirante, 2, quintuplicado.

-

SUMARIO

GnAo.100s: Naufragio del vapor Gijon á consecuencia de un choque con el buque Laxham, en la costa cantábrica.-Soldado abisinio en traje de combatc.-Excmo. Sr. Teniente General D. J\liguel Ricardo de Alava y Esquivel.-Asturias: Vista general de la fábrica de Trubia.-D. Juan Fernandez
Suarez, Oficial primero de Secciones-Archivo,
corresponsal general de LA ILUSTRACION l\JJLITAR
en América.-Vitoria: Traslacion de los restos del
general Alava desde el palacio de la Diputacion al
cementerio.
TEXTO. Crónica.-Naufragio del vapor Gijon, de la
Compañia Trasatlántica.-Un soldado abisinio en
traje de combate.-El Teniente General D. Miguel
Ricardo de AlaYa y Esquivel.-Vista general de la
fábrica de Trubia.-D. Juan Fernandez Suarez,
corresponsal general de esta Revista en América.-Traslacion de los restos del general Alava al
cementerio de Vitoria.-Autoridades que declaran el mérito del marqués de Santa Cruz de llla.rcenado y de sus Rej1e.riones Militares (continuacion), por D. Luis \'idart.-La explrracion irregular por la infantería (continuacion), por D. Clemente Cano, teniente de infanteria.-Combates
de la vida, por D. Adolfo Llanos.-Letras y palabras, por D. V. Colorado.-El Centenario del marqut'.,s de Santa Cruz.-Bibliografía-~liscelánea.Correspondcncia con los suscritores.-Anuncios.~obre cubierta, por D. Eduardo de Palacio.-Yariedades.-Anuncio de las obras de D. Emilio Bone_lli.

CRÓNICA
Lo más importante del extranjero, en lo que
á nosotros concierne, es el lenguajE: de la prensa italiana con respecto al pendiente conflicto .
con España. Parece que las explicaciones que
nuestro presidente del Consejo •de •ministros
dió en las Cortes, á propósito de las apreciaciones del señor ministro de Fomento sobre la
unidad de Italia, no han calmado la susceptibilidad italiam1..
Con este motivo, se nos dirigen algunas frases tan punzantes como la de que si hubiera
pasado á nuestro Rey D. Alfonso en Lisboa
lo que le pasó en París, no hubiera tenido
aquella cuestion el desenlace que tuvo.
En cuanto al cólera, continúa naturalmente
preocupando en primer término la atencion
pública. Su desenvolvimiento es lento; pero si
se confirmase que en poblaciones próximas,
como Valen ce, Brignolles y Vins ha hecho
ya su aparicion, á pesar de las precauciones
que habrán debido allí tomarse desde el pri- ·
mer momento, no habría ninguna excusa para
la tranquilidad y la confianza. Teóricamente,
el Gobierno y el Ayuntamiento de Madrid han
hecho algo, porque han proyectado: prohibir
los enterramientos dentro de la poblacion, las
industrias insalubles, los cebaderos de cerdos,
la aglomeracion de gente en casas estrechas, la
expendicion de alimentos en mal estado, etcé.
tera, etc.
Pero el vecino, y sobre todo el vecino rico,

léjos de mostrar iniciativa y acudirá auxiliar
la accion de las autoridades, ó se ha marchado
al campo, ó se ha ce:llido á precauciones rigu\osamente personales, en la creencia, muy dominante en España, de que no hay más realidad que el número 1, y que el número 1 no
implica ni depende qel 2. ¡Expresion matemática ae un egoismo tanto más absurdo cuanto qie, si en él persistimos, con él perecerá
toda esta altiva, y generosa, y caballeresca,
y humanitaria raza española!
Deepues del cólera, no hay otra noticia por
el extranjero de importancia, más que el conflicto franco-chino. Nuevamente parece en arreglo; pero decidida Francia á pecar en lo sucesivo de prevision, ha hecho fondear su escuadra á corta distancia del arsenal Fu-Tchen.
La escuadra francesa destinada á exigir á los
chinos una reparacion, se compone de quince
buques de guerra, con 114 piezas de artillería
y 3.076 tripulantes.
Francia pide 500 millones de francos á título de indemnizacion, y China ofrece 3.
La conferencia egipcia se reunió, y los periódicos londoneses reconocen que las proposiciones inglesas tendrán que sufrir muchas
modificaciones, si no se aprueba con preferencia un proyecto mixto, ~e las potencias neu trales, que acude á la satisfaccion de las necesidades urgen tes sin tocar á la organizacion
definitiva de la.Hacienda egipcia.
El Cuestionario redactado por la comision
para el estudio de los problemas que se relacionan con el bienestar de las clases obreras,
tanto agrícolas como industriales, en armonía
con las exigencias del capital y el trabajo,
constituye un paso gigantesco en la vía del
progreso, á fin de mejorár las condiciones de
las clases proletarias, analizando el mal, conocer hasta dónde puede llegar la accion gubernativa y formular preceptos sintéticos y prácticos, que destruyen el cáncer social que se
manifiesta de vez en cuando , con alarmantes
caractéres en las grandes crisis económicas y
políticas.
Consideramos de inmensa utilidad el concurso que se solicita de la prensa en tau árdua como compleja cuestion. Solo despues de
profundos estudios se llegará á resultados positivos, cuando el análisis del sábio, completado con la práctica, imprima á sus decisiones la
aprobacion de las reformas indispensables
para mejorar las condiciones de las clases
obreras.
A medida que el derecho consagra mayores
garantías al hombre, quedan desterrados, por
inhumanos ó insensatos, aquellos principios de
los sábios de la antigüedad que consideraban

el trabajo como un estigma deshonroso, y la
pobreza como título de esclavitud. Las ideas
democráticas, apadrinadas ya por el Redentor,
abren mrevos horizontes á la ciencia; y la institucion, de quien hemos presenciado tan grandes conmociones universales, apelando á todos los medios para destruir el pauperismo,
el trabajo estéril y la desproporcion entre las
necesidades del organismo humano y los recursos para satisfacerlas, encuentra implícito
reconocimiento de sus fueros en la sociedad
moderna.
Discurriendo sobre los medios que han de
emplearse para desterrar los grandes vicios
que minan nuestra organizacion social, El
Correo, periódico que se distingue por la dis•
crecion de sus juicios, se expresa en los siguientes- términos:
«Hoy, en cambio, se ha dignificado el trabajo,
pero no se ha puesto á cubierto de la miseria¡ hoy
se ha afirmado la igualdad ante la ley, conffrmando
la distincion de clases; hoy se reconoce que si los
pobres faltasen, habría que hacerlos y procurarlos,
como se codician y ambicionan los tesoros; pero
esa desigualdad de condicion, ley de vida para las
sociedades, tiene sus limites, y cuando se borran ó
traspasan, lo que era una necesidad se convierte
en un peligro, peligro de graves males que no
pueden desatenderse, y ménos en los tiempos que
corremos, so pena de legitimar la violencia convertida en derecho por el derecho al trabajo.&gt;&gt;

Y, en efecto, si la gran mayoría de los hombres, segun dice Stuart Mill, «hubiese de vivir
siempre como hoy vive, esclava de un penoso
trabajo que no le inspira el más leve interés,
atormentándose desde que amanece hasta que
anochece para ganar un jornal que á duras
penas alcanza á cubrir sus más perentorias necesidades, rodeada de las privaciones morales
é intelectuales que semejante situacion lleva
consigo, etc... , egoísta por imposicion de la miseria, pero con conriencia clara de la injusti. cia real ó imaginaria que se le hace, y de los
bienes que otros por su trabajo disfrutan y de
que ella carece; si tal estado de cosas hubiese
de durar siempre, no volvería á ocuparme eu
nada que haga relacion á los destinos del humano linaje, y creo que tal debe ser la opinion
de todo pensador.»
La prensa militar ha comentado mvtho estos clias las opiniones de un general extranjero
sobre nuestro ejército. No son lisonjeras. Esto
era casi ocioso decirlo. Pero son extremadamente severas, ya que no infundadas. El p
neral se coloca desde el punto de vista del
dividuo, del elemento. Sus observacione,
recen abocará este silogismo: ( El indi·
el elemento, es malo; luego el total, el ,
es malo tam bien.&gt;
Nosotros, para razonar con el m:i

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>LA ILUSTRACION MILITAR
436
Pero la vieja seguía de rodillas sin e.scucbarle, y
Piron creyó notar que movía los labios y ~e ~ablab~;
b.ajó entónces, se aproximó á ella, y presto oido. Oyo,
SOBRE CUBIERTA
lamentar.
.
Esto aparte de los que vienen al mundo impresos en efecto, que murmuraba alguna cosa. E_ra una Ais
. rado de la Exposicion de Bellas Artes falló, ya, y que salen como algunos diputados; por la fa- María que dirigía á una imágen de la Virgen coloEl JU
1 ·•
fi
es decir,juzgó, premió, desden.ó y res~ v~o, en n, milia.
cad¡ perpendicularmente encima ~el banco ~n que
.d t
Pero nadie hace precio de unos m e. o ros.
con arreglo á sus convicciones y conoc1m1e~tos. .
se sentara Piron. Entónces levanto ést? _la_ vista, y
Lo de mayor novedad que ha ocur:ido en estos vió que era á la imágen á quien se dmg1an todos
Cuando un tribunal en o_posiciones, ó u~ Jurado o
comision cualquiera, resuelve, no lo hace a gusto de últimos dias, no es poético: es la variante que ha · los saludos de que creyó ser objeto.
introducido en la fórmula para responder _á los
. -¡Hé ahí lo que son los poetas!_ ex'?lamó Pil'.on al
todos.
.
l
flores senadores que juran, el señor presidente e marcharse; creen que todo el umverso los c~nt?mQuién
no
presume
que
posee
mas
talento
que
e
¿
.
prójimo!
.
aquella Cámara.
.
dice: «Dios os pla, ó que está á sus piés, cuando 110 sabe siquiera
·Quién no se considera más hermoso que el vec1En Jugar de &lt;&lt;Dios os lo premie,»
si existen.
no6 en el buen sentido de la palabra?
ayude.))
h f t
Bs una frase, y como frase f~liz ha he~ o or un;~
Un condiscipulo mio, de raza negra con vetas, de-Militar, ¡voy bien para Ht"Útl\€ªUla tilóntera?
Equivale, en lenguaje familiar,_ al '.&lt;Dios am~a
¿¡a de sí mismo:
-Mejó vendría usté conmigo, paisana.
á usted, hermano,)) con que despide a los mendigos
-Soy un moreno gracioso.
.
Pero si la humanidad es asi, com~ los J_urados et que nada les da.
.
.
o
Pero aplicada á tan solemne ~cto, dicho esta que
tambien pertenecen á la humanidad, tienen igua1es
Un gitano decía
.
de la Giralda,
debilidades.
.
t 1 no puede tener semejante acepc1on:
Otra novedad, y ésta si que es hteraria (supon¿Por qué no ha de ser lo mejor lo_ que a ell~s. ~
á un inglés que venía
les parezca? ¿Es posible baya quien ~osea .l°:1c10 gamos):
á ver España:
·
•
· f ·
Orejon dirige la compañia ~ue empieza ~ unc10más exacto que el que distingue á un tr1bu~al cien-Lan jecho en Lo!1dre,
tífico, artístico ó literario, nombrado de ofi:10'.
pero aquí la. trujeron
na.r en el teatro del Buen Retiro.
C'
. Orejon, el actor cómico-lírico, ~o lo tome alguo
Suprimido el premio de honor, por no cons1de~ar
con andaore.
á las obras presentadas en el Pabellon ~el ~etiro
malicioso por alusion á otros Ore3ones.
d
De los demas espectáculos, nada nuevo puede edicrnas de tal distincion en justicia, acordo e~ Jura.
O
Mi querida Salomé:
d r medallas de primera á tres lienzos:
do conce e
G d'
A n
cirse.
1
•·meros
celebro
que se halle usté
Spoliarium, Cot11Jersion del duque de an ,a y '11ª La patata no preocupa ya, como_ en ~s pu
en
su
completa
salú
momentos de su repentina elevacion, a las ~la:;~
tes de Teruel.
(no quiero hablarte de tú
Aunque el órden de los factores no altera el pro- condimentadas y exornadas con patatas, o
por si se entera José.)
ducto, ello es que, segun lenguas murmuradoras,
a as se"u-n la denominacion andaluza.
.
A todo estoy decidid~~
p ·ia del; crisis (vamos, la noticia), no se confirmo
se pensó en otra colocacion de factores.
por
no merecer tu olvido:
Sea como fuere, bien premiados e~tán lo~ tres;
afortunadamente.
..
1
te espero á las siete (pero
ó mejor dicho:" conjusti~ia ha concedido el Jurado
Tampoco habrá corridas de toros en N_imes: ~
no te digo que te espero
gobierno de aquella provincia, co~o. decia el tio
las tres medallas de primera clase.
no se entere tu marido.)
En las de segunda, al lado del cuadro de Senet y La1Ji, ha prohibido los cuern~s en _pubhco.
.
·Cabe estilo más prudente?
ue los de Barbudo, Echena y Sorolla, y otros, han
Es como cortar la carrera a la Juventud mas en•
p;es esto leyó el pariente,
entrado de momio, algunos lienzos, muy re~men- tusiasta, y borrarla el porveni~ • .
.
y sospechó alguna cosa;
Es lo que decía un caballero a quien yo ti ato, aundables por la cantidad de lienzo y .:olor despilfarray díó tal felpa á su esposa,
dos en la obra, ó para servir de trasparentes en al- que con cierto respeto, asi como á su señOra, que
que creo que no lo cuente.
gun comedor.,
. saber es muy guapa:
-Yo había de ser el Gobierno español y a~e?uro
En cambio han quedado ot:os auto:es, sm
á usted que los cuernos habían de pasar el Pmneo:
or qué, relegados á la oscur.1dad oficial.
EL CALIFA llE(!IAGE
p A bien que en esto ocurre lo que con las actas dE: Jo haría cnestion capital.
El
califa
Hcgiage
era justiciero, pero muy sevéro,
. d·putados en distritos donde &lt;&lt;hay lucha,))
EDUARDO DE PALACIO.
varios 1
•
· d
y
su
solo
nombre
inspiraba
terror á todos sus vasacomo se dice con franqueza; lo cual eqmvale a ellos.
• ·l
s· 1 nin
clarar:
_ l 't
t
Un dia que recorría su imperio, so~• _Y . u.
En distritos donde hay palos, pooa ª! as, muer os,
VARIEDADES
gun distintivo de su dignidad, encontro a un arabe
heridos y contusos.
. .
del desierto, caminó conversando con él, y le prePIRON EN EL BOSQUE DE BOLOS.A
Pero en unas y en otras exposiciones, e~ publico
.,
que era poeta y émulo de Voltaire, tenía guntó si conocía á Hegiage.
forma su opinion, y no hay tribunal de oficio que la
P11 on,
.
1b
-Es un mJnstruo sediento de sangre humana,
la costumbre de ir casi todas las mañanas ~ ostuerza ó aminore.
loña
para
entregarse
con
entera
hbertad
dijo
el árabe.
De Rossi oí decir á un crítico barato:
que de Bo
•
•·
ró de
-Pero
¿de qué le acusan?
.
á
sus
meditaciones.
Un
dia
se
extrav10,
y
no
sa
t
· -Es un Lujan serio.
-De todos los crímenes de los tiranos.
Esto se explica por la manía alarmante de hacer él basta las cuatro de la tarde, tan cansado de su
-¿Le has visto alguna fez?
se vió obligado á sentarse en un banco
frases.
.
. rt t
paseo, que •
d
t
Todos los espanoles que se dedican a 1 i era u:ª•
ue había al pié de uno de los pilares e 1a puer .ª·
-Nunca.
.
él tás
-Pues bien, mírale, dijo el califa; con
es
que son próximamente la mitad del.numero de m- Á énas se hubo sentado, cuando por derecha é izP. d.a rec1·be saludos de todos los. que. entraban ·y hablando.
qui·1·mos de España, están obligados a ser' ocurren- qmer
El árabe le miró fijamente, r le dijo sin caninotes-y á decir frases.
salían á pié, á caballo y en carru~Je; Piron se qm. El que no las toma hechas, como aquel vendedor taba el sombrero, inclinándole mas o ménos, se~un verse:
. f T t'enen un
-Todos los individuos de m1 ami ta 1 . .
de escobas que las vendía tan baratas, las saca de la aparente categoría de las personas.
su cabeza; no escobas, frases, que valen ménos que
-¡Oh! ¡oh! decía entre sí; soy mucho m~s cono- acceso de locura en un dia del año: hoy ~s mi d~\ He"iage se sonrló, dió al árabe un amllo que e
las escobas.
.
.
cido de lo que yo pensaba. ¡Por qué ~o babia de_ eso
..
Un escritor sin frases, esta perdido.
.
. 1\1 de Voltaire para presenciar la cons1de- vaba puesto, y le dtJO:
.
di as
-C ndo encuentres algun desconocido, no g
los hombres políticos ocurre lo mismo: el tar _aquide q. ue disfruto en es.te momento, él, ante
ua
.
d' t d san erre hu. .
.
·t
rac10n
.
E nt re
o
que no tiene frases, no tiene pub1ico m suscn ores
uien casi me prosterné esta mañana, sm _qu_e se que Hegiage es un monstruo se 1en o e
en el partido.
.
.
. tgnara corres1londer sino por un leve movim1en!o mana.
No puede apreciarse la impor~anc1a que dan a de cabeza?
.
.
un hombre que va para ministro, o para gobernador
Miéntras hada esta reflexion, la ge~te .s?guia
CHARADA
·
1as frases ·
· · d o, tanto
que, al fin • el e3erc1c1o
del
siquiera,
.
.
yendo y v1men
.
.
¡Qué satisfaccion experiment~ el interesado; sombrero se hizo muy cansado para Piron: _se l_e
Son notas que conoces
Amiga Marta,
cuando llega á sus oidos la barban~ad q_ue fo~mulo quitó entónces de hecho, contentándose t;on mchLa primera, 1eg'11,'11(/,a,
la víspera en el salon de conferencias, º. en a re- narse ante los que le saludaban.
.
.
1ercera y c1ta1•ta;
union de taló cuál senora de las que reciben en su
En esto llegó una vieja, que se echo d~ rodillas
y por apodo
casa!
. .
delante de él, con las manos cruzadas. _Piron, s~r¿Y cuando le dice algun adula~or econom1co, porrendido, y sin saber lo que aquella muJer que~1a,
Cuando voy elegante
e los hay de diferentes precios: Ya sé que ayer . P
dº'
.
.
Me llamas todo.
1a 1J0·
qu
f r ·· ?
trata1s
pronunció usted una frase e 1c1S1ma ... .
i
-Levantaos, buena mujer, levantaos; ~e
-Hombre, yo... (Rubor de tres pesetas.)
\ como á un compositor de poemas épicos o de trageSOLUGION Á LA CHARADA INSERTA EN EL
- Es ingeniosísima, y ha hecho fortuna: todo Ma- días· os engañais; no tengo aún ese _honor, fuesto
CADETE
drid la repite.
·
.
que 'hasta ahora no han sido pronunciados mis vern. •a ? J{adrJd.
Es lo que ocurre con las fra~es; lo mismo que con sos sino por Marionetas (1).
Imp. de B, Rab/4os, p/aza qe l a ,..., , ,
la mor.cilla exthremefla: se re~1tteenes. el irénero ')oéti(•) E,pecie de títeres muy en boga cntónces •11 Franci'!,
Lp que -por a ora no se repi
q
co: en estos últimos dias no ha ocurrido poema que·

REVIS T A

sr

l
1

1

.ª

1

1O DE J ULIO DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

T OM O 2.0 -NOM. 31

Almirante, 2, quintuplicado.

(tres pisos y entresuelo), será rechazado por
esta absurda tendencia á vivir todos hacinaGr.ABrnu~i La Embajada árabe en Paris.-Reco- ledos en el menor espacio posible de terreno,
giendo la mw1eca (cuadro de Passin,).-El duque formando así ciudades-torres, ciudades verµde Alba en el castillo de Rudofstadt.-La primera
rura (cuadro del comandante de artillería D. José cales, en vez de poblaciones suavemente tenC'usachs).-Explo~ion de un cañon de 24 centíme- didas, hasta borrar casi toda distancia, todo
tros en el !Iavre (Francia).-D. Próspero Fernan-· límite, ioda division provincial.

~MARIO

uez, general presidente de la república de CostaRica.
Crónica.-Embajada árabe en Paris.-Reco[rienuo la mui1cca.--El duque de Alba en el castillo de Rudofstadt.-La primera cura.-Explosion
&lt;le u'n ca.ñon en el Ilavre (Francia).-D. Próspero
Femandez, general presidente de la república de
Costa-Rica.-.\utoridad&lt;'S que declaran el mérito
del marqués de Santa Cruz y de sus Re.flexiones
.!Jlilitares (continuacion), por D. Luis Vidart.Carta de la Habana, por D. Francisco Ortega y
Delgado.-Episodio de guerra, por D. José de Siles.-La exploracion irregular por la infantería
(continuacion), por D. Clemente Cano, teniente
de infanteria.-Estudios históricos: Orden militar de Alcántara (continuacie,n), por D. Angel Alvarez de Araujo y Cuéllar.-Correspondencia con
los Kusci-itores.-,\nuncios.-Sobre cubierta, por
Eduardo de Palacio.-Varie&lt;lades.-Solucion á la
charada.

TEXTO:

CRÓNICA
Las noticias del exterior no han ofrecido
eu esta decena iuteres, porque ningun suceso ha descollado en importancia y trascendencia al del cólera. Todos l• s Gobiernos
han tomado precauciones más ó ménos justificadas, y entre nosotros, por vez primera, se
ha pensado algo en las condiciones generales
de salubridad póblica. Pero circunscribiéndonos á Madrid, que es modelo de pqrfeccion en
desprecio y descuido de todas las más vulgares reglas higiénicas, ¡,se ha ocupado el Gobierno de todas las casas nuevas que se han
construido, y continúan construyéndose, con
diez ó doce celdas, cuyas puertas numeradas
abocan :i. un mil:mo corredor, produciéndose
así, á más &lt;lel peligro de salud anejo á esta
aglomeracion de gentes, los disgustos inevitables por esta manera incómoda y desgraciada
de vivir? Pues, desengañémonos, miéntras no
se obligue á que cada piso de una casa sólo
tenga dos habitaciones, y á que cada habitacion tenga luces á la calle ó campo por dos
costados, la vida en las grandes poblaciones
estará siempre envenenada por esos focos de
infeccion, considerados por la ciencia como
generadores de toda enformedad. La codicia y
la ignorancia continuarán siempre predominando en Madrid, y un reglamento de higiene
para la construccion de edificios sobre las bases priucipales de que ninguna casa fenga

patio ni cabida para más de ocho familias

•

El surco de sangre de nuestras· intestinas
discordias no se seca jamas. Tras algun intervalo &lt;le mansa corriente, desborda luégo con
su habitual ímpetu, y las leyes humanas, reflejando la impotencia y limitacion de nuestros
poderes intelectuales, no encuentran otro medio de contencion que enjugar la sangre con
sangre.
¡Apagar el fuego con el fuego! ¡ Qué sombrío y caótico estado aún el de la conciencia
humana!
¡Qué triste, qué terrible decena! Los fusilamientos de Gerona, el parricidio y suicidio de
la calle del Lobo, la mortalidad de Madrid,
siempre en aumento, albañiles cayéndose de
los andamios, el caos parlamentario, ó, de otro
modo, el desórden, la impotencia y la ineptitud de nuestros políticos ... Por fin, el cólera á
las puertas de Espafí.a.
No se tachará, pues,de poco interesante este
sumario, y ademas, en este género de intereses, podremos siempre ofrecer una confirmacion completa á la teoría del progreso indefinido.
¡Que fuerza es progresar de algun modo!
Pero entre todos estos hechos, el que tiene
mayor carácter individual es el que descubre
mejor el fondo último, la causa primera de
nuestros infortunios sociales. Y si el Gobierno
diera la importancia ijUe debe darse á estas
horribles manifestaciones de injusticia econó•
mica, uno de los problemas que debería abordar desde luégo, inmediatamente, sería el de
disminuir mucho, ó impedir por completo, que
un hombre honrado y apto para un ejercicio
cualquiera de su actividad, llegue á. esa situacion extrema de miseria, que termina en el
crímen , la locura ó el suicidio.
¡Qué vergüenza para un país que se jacta
de católico, y para una administracion que
tiene á todas horas en los labios el culto del
órden! Un hombre ilustrado, un abogado,
amantísimo padre, jóven, en buenas condicio-

para el hombre culto, modesto, sencillo, laborioso y la mujer virtuosa.
El fratricida tenía un pleito. ¡Qué calvario,
qué amarguras no habrá devorado para no
poder aguardar siquiera al desenlace de algo
que pudiera traducirse en un bienestar más ó
ménos definitivo! Es verdad que tal vez pensara, con triste acierto, que, áun viviendo veinte años más, su pleito seguiría en el mismo
estado.
Y por fin, este hombre, loco ya de dolor y
dominado por una experiencia harto real da
la vida, presume que su hija morirá de miseria ó vivirá envilecida, y concluye creyendo
que matarla durante el sueño es salvarla de
una série de vergüenzas y angustias, abocando á una muerte prolongada por desesperadora agonía.
Hé aquí sangre que salpica al rostro de los
que costean todas las mayores esplendideces
de impúdicas rameras, y dilapidan su capital
en diversioues pueriles 6 brutales.
El Gobierno debe abordar con valentía estos verdaderos y principales problemas de la
política positiva, que es la económica; es cierto que una solucion totalmente satisfactoria no
es fácil; pero sí lo es disminuir el mal, aproximarse al bien, y sin perjuicio de un gran número de disposiciones administrativas que podrían tomarse á este objeto, una. sobre todo
debería ser resueltamente practicada: la de co•
Jonias agrícolas (hasta que no quede un pedazo de tierra española de un modo cualquiera
utilizada), y la de obligará todos los propietarios de solares en Madrid, y sus alrededores
sobre todo, á edificar ó cultivar, dentro de cierto plazo, 6 sufrir un aumento de contribucion,
proporcional al tiempo que tengan sus tierras
ó solares sin destino ninguno útil,

Nada sobre la manera cómo se llevará á
cabo el aumento de sueldos¡ nada sobre el pro•
yecto de facilidades al retiro, ó más bien, buenas intenciones en el ministro de la. Guerra;
nada sobre los medios de extinguir el exceden·
te; y en cambio, las Cortes espafiolas renovando el espectáculo de aquellas famosas discusiones bizantinas, se entretienen en el exámen de
las teorías más metafísicas sobre la soberanía
nacional. ¡Cuándo nos convenceremos de que
la única realidad de la política es la realidad
nes de salud, tiene que apelar, con bárbara ló- económica; y que en la buena distribucion de
gica, al suicidio, porque no encuentra ocupa. las rentas públicas está todo el secreto de la
cion, porque no encuentra trabajo, porque to- paz y de la felicidad! Desengatiémonos: la fedas las puertas se le cierran, porque nadie le licidad, y por consiguiente la. paz, el órden de
presta medios honrosos de subsistencia, y por- una nacion, estriba en el mayor número po-

que, digámoslo de una vez, en Madrid todo
está organizado mejor para la prosperidad.de
las meretrices y la canalla de toda índole, que

sible de familias que disfrutan una vida
holgada, ó por lo ménos soportable. Miéntras
haya hombres que quie1·au absorber todas las

�LA ILUSTRACION MILITAR

438

LA ILUSTRAOION MILITAR

l
1

;

l

1

1'
1

•

1

1

'.
1

I.

l

1

~--'
L.\ fülBAIAD.\ .rn.\BE E:S P.\RÍS
RECOOIENDO LA ~IU~ECA

(Cuadro de Pasini).

439

�LA ILUSTRACION MIJ,;ITAR

441

LA ILUSTRACION MILITAR

440

1
Países-Bajos se hospeda en el palacio de la condesa
se ven cruzar por las calles de París os represen- de Rudofstadt, orgullosa dama flamenca que, si
riquezas del país y disponer irmcionalmente tantes de esas razas del Mediodía.
El más insi&lt;&gt;nificante suceso da margen á visitas buena cristiana, repugna hacer causa comun
de ellas, el órden _soci~l ser~ imposible, y esto
ue, desprovi~tas, al parecer, de carácter trascen- con los gu,eitx; patriota exaltada, lamenta en lo más
lo mismo bajo las repúblicas que bajo las mo• q
d sa profundo de su corazon el ver dominado su país por
dente y político, van labrando los es1a.b ones e e
1(
narquías.
ena, con la que, en día no muy leJano, queda- tropas extranjeras, adoptando, para su roa _que
nunca cabe á los débiles ser neutrales), la actttll(I
Lo que hay, .pues, que estudiar es la mane· Cad
rá aprisionada nuestra confiada nacíon.
.
¡ d J l
11
Últimamente
ha
sido
objeto
de
grandes
atenciones
poco definida que hizo rodar en e ca a so as no les
ra de obtener el mayor biene13tar general poomifrra de árabes, en su mayor parte de l_a cabezas de Egmont Y Horn.
sible por los medios siguientes:
Una C
b
En el momento de terminar la cenR, cuando el
Aro"'elia,
J. efes importantes y estimados de las k a 1- duque, rodeado de lo que hoy llamariamos
.
l.º En el presupuesto del Estado.-!r_osu E~slas
fronterizas
de
Marruecos.
tado
l\fayor,
departe
acaso
sobre
las
graves
cursporcionar todos los sueldos y todas las disti~EI propósito aparente de los expedicionarios pa- tiones que está llamado á resolver, apa:ece en la
tas clases de funcionarios á la riqueza del pais.
recia reducido exclusivamente á honrar la memo- sala la ilustre cbodesa, y c o ~ ~..._.,. airado preUn pueblo pobre no puede sostener retribucio- ria del general Margueritte, c~ya_s cond!cio_nes de he. sen ta al general espai'iol una exposicion en _que los
nes pingües ni grandes gastos de representa- roismo y valor se habían esgrimido principalmente labriegos del contorno se quejan d e Ia rapac1d ad e1r
contra las bandas argelinas.
0 las tropas, y piden justicia;_ mas como los soldados
cion ú ostentacioo.
El .,,alor es cierto que es uno de los más fervien1 11
2.º Reglamento bien precisado para la i_u~
q ue se alo_¡· an en el castillo se hanel enterac o e el
tes cultos del musulman; pero seguramente
que
·
¡
paso· de su ilustre huéspeda, inva en en pos Le
version de las rentas públicas, debiendo dmalgo más que un sentimiento de roman~icismo _1a- ella el salon, y amenazadores y descompuestos progirse t~do el mayor esfuerzo de la nacion á bra. conducido á esos J·eres importantes a la capital testan blandiendo sus armas; accion que a 1gunos
facilitar sus comunicaciones interiores Y ex- de Francia.
t t t
caballeros de la comitiva del duques~ dispo~en á
Al copiar el grabado que reproduce los reJa ?s casti,,.ar miéntras éste escucha impasible, srn que
tei·iores, á cultiva,· y poblar todo su suelo, á.
cambiar, por el ensanche continuo de sus p_o· de los ex.pedicionarios, creemos hallar una vez mas se al;er~ una línea de su fisonomía.
casion de insistir en nuestra propaganda, recor•
..,r
l!av en el dibuJ·o movimiento_ y expr_es1on;
e1 "_uciones, la division en provincias por la de dis- Odando nuestros ideales y aspiraciones en e1 i\l
I ogre b ,
J
d
d
a pode soldados, salvo algunas rnexactitu es e 111tritos (una vez que no hubiera ya campo~ é en do11de debían fiJ·ar con más atencion su mirad_
d
tlumentaria, está bien presentado; el ademan &lt;l_e la
intervalos de poblacion mayores de tres ~-tló· nuestros politícos, distraídos de ordinario con is- condesa revela los sentimientos que en aquel rnsmetros); á fomentar su industria, y á facilitar cusiones metafísicas ó estériles luchas de campa- tante agitan su corazon, y los personajes todos e~tan bien impresionados; pero como apuntamos mi~s
el trasporte de obreros de un punto á otro, nario.
arriba, á pesar de la idea del artist~, 1? que en pripara regular los jornales, y que no se dé el ton
mer término descuella y llama pr111c1palmente la
RECOGIENDO
LA
MUÑECA
· frecuente y triste caso de que en un µunto
atencion, es la figura del duque de Alba, sereno,
tenga un obrero que trabajar por uu mis_ero
Está reservado al artista y al poeta representar frio, tal como fué, tal como la llistoria lo conoce.
trozo de pan, y en otro pueda imponer un Jor- los verdaderos encantos de la naturaleza y aquellas
La verdad, abriún'l ose paso, ha hecho lo que nu
entraba
en el cálctilo del arte, definiendo con pasescenas
de
la
inocencia
en
que
se
refleja
ya
la
nal ruinoso para toda indurtria.
transicion
del
placer
al
sentimiento,
acompañado
mosa
exactitud
una de las cualidacles más caract~3.º Limitar el derecho individual de dessiempre por el dolor en la vida de la humanidad. risticas del grande hombre, aquella estóica srremtruir 6 anular riquezas, como en el caso, que Un asunto trivial interesa uoblemente cuando la
dad, á prueba de las más t¡;rribles situaciones, que
ya hemos insinuado, del propiet~rio ~e so:ares inspiracion del artista logra darle el colorido é im- admiró á. sus contemporáneos.
.
6 tierras que no las destina á edificacion cul- primirle los d&lt;:1Stellos del 6enio; y este _triunfo ha
Por lo &lt;lemas, sin que pretendam:::s disculpar aqu1
tivo, porque no tiene aumento de contnbu- conseguido Ludwig Passini, cuya reputacion en este los excesos de aquellos inmortales guerreros ~e
ciou, ni se le impide en ninguna forma esta género de cuadros es universal, con el lienzo que Flándes, siempre vencedores y siempre desate_ndtdos, excesos comunes á todas las tropas de su tiemaparece en el grabado de la pág. 4.39.
paralizacion de riqueza.
En una modesta vivienda, y próximos al malecon
po, puede asegurarse q~e, en la ~ctitud del grup~
· Con esta ligera indicacion de proble~as, de cenagoso y estrecho canal, juegan varios mu- de gurrreros, la fantasta ctel artista se ~1a desboi basta para sefíalar el camino de la reor~am~a- chachos, empleando mil diabluras en sus infantiles dado, hasta caer en censurable exagerac10n. Desclr
cion social, que es nuestro solo propósito. En entretenimientos; el hermano, de carácter discolo Juégo puede uecirse que si los soldados_ de los _t:rcuanto á que la solucion es dificil, este argu- y arbitrario, arroja al rstanque una muñeca rega- cios eran muy abonados á adoptar partidos sedtCH~mento ·de la pereza ó la malicia en nada excu- l~da por el padre de la nina menor, y á sus llantos sos, que alguna atenuacion deben hallar ai~te ~I tri~
acude la mayor para calmar las angustias, miéntras bunal de la llistoria en las escaseces -y pr1 vacion:s
sa ni atenúa la responsabilidad de los quepa- un amigo y compai'lero logra á duras penas resca- de que frecui ntemente eran victimas'. la ener¡!la
recen conformarse con el presente estado so- tar el juguete y restablecer la calma entre aquella del duque de Alba bastó á poner coto siempre á es~
tas manifestaciones, porque jamás se detuvo ª
cial, porque su egoismo ahoga la voz de su reunion.
La simple inspeccion del dibujo demuestra la reaaplicar el correctivo, manteniendo así firmes los
conciencia.
lid:id que revisten la figuras todas, y la armonía de
lazos de la disciplina, que, una vez rotos, hacen (~f'esta composicion justifica los plácemes tributados
generar el heroísmo en el crimen y las nobles_ ':trtudes del g1_1errero en los más repugnantes v1rios.
á su autor.

º.

LA EMBAJADA ÁRABE EN PARÍS

París es l1oy el objetivo de la propaganda ~rabe
EL DUQUE DE ALBA
en Europa..\llí acuden constantemente e~baJadas
en el castillo de Rudofstadt.
y comisiones de todas las regiones del Afr1ca.
~uestros lectores conocen ya todos los detálles
La gran personalidad histórica del se,·ero capitan
de la cuestion que pudiéramos llamar fr~nco-mar- espai'iol, y las extraordinarias acciones de su fe. pero que interesa á todas las naciones mecunda vida, proporciona á los artistas de todos los
roqui,
•
d
latí
diterráneas, y con especialidad a 1as e raza
- países interesantes asuntos para sus obras.
na, La actitud enérgica del representante de Fran- ,, En Bélgica y Alemania, particularmente, algunos
cia; en Marruecos, sus exigencias para co~ el _Sul~an pintores de reputacion, como el laureado Widnman,
de aquel vetusto imperio, y la influencia eJerctd.a han reproducido sobre el lienzo, con fortuna y
eon protecciones a diferentes magnates mog~e~i- acierto, muchos episodios de la dramática existennos., determinaron á Sid-Mohamed-Bargarle, ~1ms- cia del vencedor de Mulberg, si bien inspirándose á
tro de Negocios extranjeros d~ S. M. ~hertfiana, veces en un falso patriotismo ó en ideas de escueá trasladarse á París, donde, sm la presion de los las, que no son ya las que informan hoy la ciencia
. . tros europeos y empleando los astudemas mims
.
histórica, presentan al grande hombre por el lado
tos medios conocidos con el nombr~ de tliplom~- ménos simpático de su carácter, y cubierto del macía oriental, esperaba desvanecer, o por lo me- tiz sombrío que proyecta sobre su persona la nebua grave crisis que amenaza al Monos aplazar
. , l
•
· t
losa política del solitario de El Escorial.
greb. Fingiendo, pues, una afeccio_n a 1a vis a, se
Pero la verdad se impone, y á pesar de estos es. •... á la capital de nuestros vecinos de allende
d 1r1!),l0
fuerzos, en esas mismas obras, en tales pensamien. .
s on
el Plríneo, y los resultados d~ ~ste. v1a.1e c?rre p - tos inspiradas, se destaca majestuosa y digna la
dieron á las esperanzas del habil diplomático berbe- figura del duque de Alba, sin que nada pueda emperisco.
•
¡ A
Las naturales relaciones de Francia c~n .ª rgeli3. contribuyen 11 facilitar el desenvolvimiento ~e
la 1)0\ítica colonial de esta nacion, y con frecuencia

LA PRIMERA CURA

Recomendamos á los detractores del ejúrr!to, :;
cuantos escatiman, no sólo sus recompen_sas, sin?
cumplimiento de sus derechos, fijen su vista ,un instante en el grabado que ofrecemos en la paf(, 44~.
copia de un cuadro debido al _comancla~te de. ª'.'t~lleria Sr. Cussachs; y terminada la rnspecciol;
analicen cuantas consideraciones se deducen tle
escena que representa.
f
En una masia de humilde aldea catalana, se re ugi;n algunos soldados, mandados por un sarg-rnto,
despues ele sangrienta batalla. Uno de aqur!los servidores de la patria, herido durante el comba!~, ~e
vresenta al médico de su batallon para sufrir a
rimera cura. Allí se encuentra falto de todo recurP
· · tos no abaso y comodidades; pero estos sufr1mien ·
.
su
espíritu
míéntras
le
anima
la esperanza de
ten · ·
'
· v vel'ue
si
sacrificó
s11
vida
en
aras
tle
la
patria,·
q '
., t
. •ado emblema,
tió su san"'re en defensa ue an sagi
. . t
º
d el
·adec1m1en o
hallará., en cambio, un rccuer o .e fagi . 1 que pro·
entre sus conciudadanos, y la satis accioi
1
prciona el cumplir con el deber de todo e~pai~o ·ell
P
.
.
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S y s~ Sl"ll
quel\Ccerla ó desvirtuarla.
Pero si se ahorran
estos sent imien o.
~ · "'
0
El grabado de la pág. 442 es una prueba harto
· tes. indican , en-derroteros opuestos,como 1as corrien
fehaciente de esta asercion. El gobernador de los

t~nces el materialismo invadirá el recinto donde
debe conservarse incólume el honor militar, y la
abnegacion que es necesaria al soldado para cumplir lo que le marca la Ordenanza, hallará su natural conclusion en el rebajamiento de los carac•
téres.
El cuadro de nuestro distinguido compaí'lero sei'ior Cussachs es una revelacion del talento de este
distinguido jefe del ejército, que ocupa un lugar
muy preeminente entre los más notables artistas de
Espai'ia.

Pero su aptitud debía trasformarse por completo
ante el aspecto de la politica y la candente lucha de
los partidos. Unido en matrimonio á la hermana del
coronel Tomas Guardia, jefe del Poder Ejecutivo
más tarde, su carrera, hasta general de division, le
obligó á intervenir en diferentes sublevaciones, con
variado éxito, pero que constituyen la base del prestigio que hoy disfruta sobre sus conciudadanos. Durante una de estas luchas, fué duei'io de un buque
llamado Dictatorial, cuyos actos de energía pusieron en aprieto á sus rivales politicos, y que luégo
cedió generosamente al Estado.
La muerte del general Guardia le proporcionaba
FRANCIA,-EXPLOSION DE UN CAÑON EN HAVRE
un medio fácil de vengar desde el poder los actos
A media~.iit•'IJH'~ último, el general Ladvocat,
tiránicos empleados anteriormente por sus adeptos;
director de artillería, acompañado de ilustrados ofi- pero en vez de continuar la política de represalías,
ciales, se dirigió a la batería baja de Espé, próxima su gobierno se distinguió por"su benevolencia y olvi·
á Sainte-Adresse, donde debían practicarse algu- • do hácia disturbios pasados, conquistándole este
nas experiencias de las modernas pierns de grueso honrado proceder generales simpatías, y mereciencalibre.
do ser elegido presidente de la República, en la esLos estudios principales se encaminaban á cono- peranza de que, bajo su mando, Costa-Rica gozaría
cer la resistencia del afuste proyectado por el ca- de la pr~sperídad, paz y libertad por tanto tiempo
pi tan Locartl para piezas de sitio de 120 milíme- anheladas.
tros, cuyo resultado fué altamente satisfactorio.
Y\n efecto, su admirable gestion gubernamenl'na vez felicitado el autor de esta cureña, los ca- tal ha sido favorablemente acogida por todas las nañoneros cargaron una enorme pieza de 24 centíme- ciones. El primer decr~to que apareció en el diario
tros de diámetro interior, con el afuste inventado oficial, concedió ámplia amnistía para los delitos
por la Compag1tie Forges et Chantiers de la Mdditerra- públicos cometidos durante el periodo revoluciona11-ée, cuyos talleres se hallan en el Havré. Con el ca- rio, con lo cual consiguió restablecer la tranquiliñon de este afuste se lanzan proyectiles de 144 ki- dad en la nacion , facilitando la conciliacion entre
los de peso, destinados á los puertos para perforar · los partidos rivales; luego dedicó sus desvelos á la
los bltndajes de los grandes acorazados, pues su resolucion de trascendentalei reformas en la admicarga de pólvora es de 55 kilos, y de 11 kilómetros nistracion, empezando por crear una comision para
su alcance eficaz.
la revision del Código, mejorar la instruccion püllabianse hecho varios disparos sin que el me- blíca, plantear un sistema de tributacion más en
nor desperfecto hiciera presagiar ningun desgra- armonía con las necesidades del país , organizar
·ciado incidente, cuando, al terminar la puntería en otros ramos de la politica, y adoptar una converuna ocasion en que se hallaban los oficiales entre- síon de la Deuda pública exterior é interior, sumatenidos tranquilamente y un poco alejados de la mente ventajosa para aquel Erario.
Jlieza los sirvientes, se verificó la explosion, incrusEn suma: todas las empresas de caráoter naciotándose el proyectil en la pared que limita el ter- nal hallan en el general Fernantlez decidida proraplen de retaguardia, yendo á caer la otra parte teccion, contribuyendo con su actiYidad y poderosa
de la pieza á unos 50 metros del punto de la ca•
iniciativa al mejor desarrollo de las instituciones,
tástrofe.
del comercio y de la industria.
El grabado de la pág. 446 representa este momento critico, que, debido á la casualidad, no ha
causado mayores y más importantes victimas en
AUTORIDADES QUE DECLARAN
el ejército de nuestros vecinos.
el mérito del marqués de Santa Cruz y de sus
Al reproducir este hecho lamentable de las experiencias practicadas en Espé, con nuevos inven11:Reflexiones Militares.»
tos del material de guerra, no nos anima otro ob(Continuacifm.J
jeto, por ahora, que el señalar aquellos sucesos tan
íntimamente relacionados con el ,rogreso que se
En el Et1Sayo de una biblioteca de libros españoles raimpone en el sig!o actual.
1·os y curiosos, formada de los apuntamientos de do1t
Bartulomé José Gallardo, por los Sres. D. Manuel Remon Zarco del Vale y D. José Sancho Rayon, se
DON PRÓSPERO FERNANDEZ
halla la copia de un manuscrito del siglo pasado, que
Presidente de la República. de Costa-Rica.
se intitula Biblioteca Astui-iana; y el autor de este
El general Fernandez, cuyo retrato aparece en la manuscrito, recordando la juvenil edad en que Sanpágina 447, goza una sólida reputacion como hábil ta Cruz comenzó su servicio militar, dice: «Lo que
politico, habiendo me1:ecido el titulo de Benemérito mas admira en este incomparable soldado, saliende ta Patria por su abnegacion y trascendentales .do á la guerra en tan tierna edad y sin previos esreformas introducidas en la administracion del Es- tudios de carrera escolastica alguna, se hiciese tan
sabio entre los mismos trabajos y faenas militares,
tado.
D. Própero Fernandez nació en San José el 18 de que en sus obras no se echa ménos erudícion alguJulio de 1834, siendo hijo del jefe de la magistratu- na de tantas que son menester para la constitucion
ra y de doña Dolores Oreamusco, descendientes de de un sabio.))
En el prólogo de la edicion de las Rejlexi01ies Miuna ilustre familia, cuyos gloriosos hechos contribuyen á realzar las páginas de la historia de aque- litares, que publicó en 1850 la Biblioteca militar porlla república. Empezó sus estudios en la universi- tátil, se dice lo siguiente: «Pocos escritos habrá que
dad de Guatemala, entrando á servir en el ejército tanta erudicion ostenten como el trabajo que vamos
á. la edad de diez y ocho años, y mereciendo el em- á publicar; pocos habrá que como él hayan aparecido completamente acabados en medio de circunspleo de teniente de infantería en 185!.
Recibió, el entónces jóven oficial Fernandez, el tancias enteramente contrarias, cuando nada existía que pudiera abreviar la tarea del autor, cuanbautismo de sangre en la invasion de Nicaragua,
dirigida por el filibustero americano William Wal- do el terreno por donde penetró era del todo nuevo,
ker, siendo recompensado por su heróica defensa cuando había que luchar con ai'iejas preocupaciosostenida en la América central. En 1860, el capi- des, y crear, por decirlo así, un arte nuevo. t:'n estan Fernandez fué herido en la batalla de Angostu- critor militar francés, Rocquancourt, al hablar del
ra, ganada por las tropas e!'l que servia, continuan- marqués de Santa Cruz, hace de él un pomposo
do en activo servicio bajo distintos Gobiernos revo- elogio, diciendo que «los espai'loles escriben poco,
lucionarios, por las simpatías que con su conducta 11pero que cuando lo hacen, sus obras son maestras
supo conquistarse, y sus excelentes condiciones »y descuellan entre todas las de su época.))
En el tomo l'lel Sema'114rio Pintores,:/i E$p11ñol rorpara el mando.

respondiente al afio de 1853, aparece un escrito del
distinguido publicista D. Joaquín de Maldonado y
l\lacanáz, que intitula Biografla de D. AliJaro de Na-

flia Osario, marq11é1 de Santa Cruz de Marcenado, vizconde del P·uertoy Fundador de la Academia de la Histoi-ia: y para explicar la última parte de este título,
su autor dice así: «Hemos dado al marqués de Santa
Cruz el titulo de Fundador de la Academia d~ la Historia, que habrá llamado la atencion de nuestros
lectores, porque en nuestro concepto él fué quien
concibió la idea de formar aquella corporacion, a
semejanza de otra que acababa de inaugurarse en
Turin, donde á la sazon se hallaba D. Alvaro de embajador. Citaremos, en apoyo de nuestra opinion,
un opúsculo que existe impreso, titulado: IJltima~

ideas del marqués de Santa Cl'uz, pari.1, compartir las
memorias y efectuar el trabajo de un Diccionario hútd··
rico-geográfico, con distincion de si ha de ser bajo iin
solo alfabeto, ó d~ muchos. A1&gt;iso para la más Jácit
ejecucion del Diccionario uni'!iersal; en cuyo capítulo XVIII se lee: «El contexto de los muchos dicciona))rios que se hallan impresos, quitando la duplica))Cion que algunos h,acen de lo que otros dicen, se
))reduciría á inénos de una cuarta uarte de lo que
)&gt;juntos todos cuestan, de compra y lectura; asi que
)&gt;el formar de ellos uno solo seria de alivio y ahorro á
))!os curiosos. Las mayores ventajas que de tal obra
»en español resultarían á España, quedan ya expre&gt;)Satlas. Casi todos los diccionarios impresos fueron
&gt;&gt;compuestos por hombres doctos, y corregidos y au)&gt;mentados por centenares de personas eruditas que
»suministraron el trabajo para las muchas reim)&gt;presiones que se hicieron de aquel:as obras.•&gt;
«Aconseja despues formar un solo diccionario,
de todos los ya publicados, de los cuales cita hasta cuarenta y siete, y concluye su proyecto de
.Diccionario de un modo que manifiesta lo sencillo
y generoso de su carácter. Dice así:
«Entre el Diccionario de la edicion de Moreri
)&gt;de :;_725 y el de Trévoux de 1721, los cuales juntos
)&gt;componen 11 volúmenes, abrazan loprincipalisimo
))de cuanto contienen los demas Diccionarios. Si aún
))el trabajo resei'iado en el anterior capítulo parecic)&gt;Se pesado á mis amigos de Espaí'la, anímense á. lo
))ménos en servicio de la nacion, á formar una obra
)lde las dos expresadas, que vendrá á quedaren ocho
&gt;1tomos, quitando a Morerí la confusion de genealo&gt;)gías, y trocando lo que la una obra duplica por lo
»que en la otra se halla. Prometo adelantar los gastos
»de la itnprenta y componer yo uno de los tomos, y deja&gt;&gt;ré á mis compañeros toda la ganancia, sie11do para mi
))sobrado que mi patria logre la obra, y énft'e con el
&gt;&gt;tiempo e1t el guito de mejorarla. Cuando tambien esta
»proposicion rehusen mis paisanos, puedo llorar su
&gt;1literaria negligencia, pero no excusarles el sonrojo
&gt;)de que los caballeros de lt corte de Turin y algunos
))habitantes de la misma emprendan por entero un
))trabajo para cuya parte no se ha presentado bas)&gt;tante número de hombres de tanta~ provincias co&gt;&gt;mo Espaí'la tiene, habiendo en ellas centenares de
»sujetos capaces de mayor asunto.»
)&gt;Estas son las razones en que nos apoyamos para
dar al vizconde del Puerto el título de Fundador de la
Academia de la Historia; pues si ha merecido el marqués de Víllena el de fundador de la. Academia de
la Lengua sólo porque aconsejó su creacion, con
mayor motivo le es debido á aquél, pues no sólo invitó y animó á los caballeros espaí'loles, dándoles en
cara con el ejemplo de los de la corte de Turin, si
que ademas formó el plan de sus tareas, las repartió entre ellos, les indicó la marcha que habían de
seguir en sus trabajos, y se ofreció generosamente
á costear la obra, á pesar de los excesivos gastos
que ocasionaba entónces una empresa de esta naturale1.a. Cierto que la Academia de la Historia no fué
creada hasta algunos a11os despues de la muerte de
Santa Cruz; pero indicándose en el decreto de ereccion que el objeto de su formacion era el de componer un DicciaMrw hi1tórico, debemos creer que no
se hizo más que seguir la órden dada por aquél,
para cuya realizacion había trabajado tanto. Así,
pues, la Academia de la Historia le debe, en justicia, una indemnizacion por el olvido en que le ha
tenido; asi como la de la Lengua está en obligacioo

�LA ILUSTRACION MILITAR

442

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que fuese causa de que la concurrencia no fuera
de demostrar con algun acto ostensible la que le ellas, han dado palpables muestras. En efecto, la muy numerosa, pues el trabajo del Sr. Mesa sobre
idea del túmulo es sencilla y nueva, pero al mismo
merece su fundador el marqu(·s de \'illcna.,&gt;
el pueblo hebreo, á que se contraia esta conferenEn otro lugar de su estudio biográfico, dice el sc- tiempo oportuna y de un efecto fúnebre muy procia, era digno de E:~cucharse.
nunciado;
como
put!tle
colegirse
de
la
breve
desi'\Or .Maldonado y l\Jacanaz: «Murió D. Alvaro de Nacripcion
que
voy
á
hacer.
vía Osorio á los cincuenta aflos escasos de edad y
El sábado 24 del actual hubo en Pl Circulo Junta
El conjunto del catafalco representaba una tumba
treinta de relevantes servicios; había casado tres
general extraordinaria para proceder á eleccion de
elevada
del
suelo
unos
60
centímetros
próxima,eces, y tenido nueve hijos de sus diferentes mujemente, y constituida por una gran losa imitando á nueva directiva, por haber renunciado la anterior,
res; era de mediana estatura, pero proporcionado;
mármol blanco, que represental)a la lápida sepul- á causa del gran nümero de sus miembros que con
alt:to grueso; de hermoso rostro; de genio muy fácil
crar,
rodeada de céspedes y flores naturales. Sobre diversos motivos debían ausentarse de la Habana.
de irritar, pero aún más pronto en aplacarse y peJla resultado elegido presidente, por unanimiesta
losa,
y figurando esculpida en ella, campeaba
dir perdon de su falta, cualquiera que fuese la condad, el Excmo. se11or general segundo cabo D. Pe
una
g
ran
cruz,
en
cuyos
brazos,
y
en
relieYe,
se
dicion del ofendido; su generosidad rayó en exceso,
dro Beaumont, y como vicepresidente de los grupos
y deji, su casa muy empeí'lada por el servicio y de- leía la siguiente inscrip&lt;:ion: (&lt;29 de Abril, 1884.,) En
ejército, marina y voluntarios, respectivamente,
los
ángulos
del
túmulo
había
cuatro
pedestales
coro de la monarquía. Fué, como ciudadano, honrael seMr brigadier D. Andrés'l6~ ;\lufloz, el
do padre de familia, noble, amable y desinteresado; igualmente figurados en mármol blanco, sobre los
que verticalmente descansal,an, por la boca, otros capitan de fragata D. José Maria Autran, y el sei\or
como soldado, uno de los más entendidos y valienyoronel de voluntarios D. Jalian Alvarez.
tes de aquel tiempo, que produjo los .Montemar, tantos cai'\Ones de bronce de á ocho centímetros, de
Soy, como siempre, de V. afectisimo amigo y
montana.
Los
pedestales
se
habían
unido
entre
si
Gages y )tinas; como literato, uno de los mas erupor
medio
de
cadenas
enlazadas
con
guirnaldas
de
compaf\ero
Q. B. S. M.,
ditos de aquel siglo de erudicion.,,
yedra;
cada
cai'\On
ostentaba
una
corona
fúnebre,
El coronel !11. Carrion füsas, en su conocida obra
FR \NCl~C0 ÜRTEO \ \' DEI.G \DO.
de historia militar, afirma que las Rejlexio11es Mili- tres de ellos, y el cuarto una gasa negra que casi
Mayo 31 de 1884.
tares es un libro que debe figurar entre los de pri- lo velaba por completo. Sobre la losa, y cr8zadas
artísticamente
,
descansaban
dos
banderas,
una
mera clase del género á que pertenece, y dice, &lt;1ue
áun cuando no carece de defecto~, imposibles de morada, del regimiento de artillería., y la otra ~de
EPISODIO DE GlJER.RA
evitar en las creaciones del entendimiento humano, los colores nacionales. Encima de las banderas
campeaban
dos
co::-onas
preciosas,
con
grandes
cinsiempre se hallará provecho en su lectura, por la
sagacidad con que están escogidos y ordenados los tas negras en que con letras de oro se leía respecEra la noche ántcs de la accion.
asuntos de que en sus páginas se trata. Y dcspues tivamente:
En medio de la negrura del espacio llameaban las
((El batallan cazadores de Borbon, á las victimas
anade: ((En espaí'lol se ha hecho un compendio de
fogatas del campamento, haciendo vacilar i;ohre el
de
la
explosion
del
29
de
Abril
de
1884.&gt;,
esta obra, dejándola reducida á la parte original de
sucio las sombras de hombres y reductos, tienda,
Y en la otra:
su autor, y suprimiendo todas las citas históricas
((El Circulo Militar de la Habana, á las victimas y convoyes militares. Ordenados en simHricas filas,
tomadas de otros libros, en comprobacion de las
aparccian los anchos conGs de tela blanca de los hoopiniones emitidas en sus páginas; este compen- del 29 de Abril de 1884..,)
gares bélicos, semejando montoncitos de nieve. GruLas
columnas
del
templo
se
hallaban
revestidas
dio es de facil manejo, pero me parece que debe ser
pos de soldados entregados al sueflo, sin otro lecho
preferida la obra original del marqurs de Santa de negro. La fiesta religiosa fué solemne, cantán- que sus mantas grises, aparecian aquí y allá. Loi1
Cruz ... Entiende el autor de las R,jfe.rionts Militares dose la misa del maestro Eslava, con excelrntes centinelas, de pi(•, con el ros caído á las cejas, oruque todas las naciones y todos los siglos han de lle- voces y una escogida orquesta. La concurrencia nu- pahan su puesto. llabia en todo el ejército un silencio
~ar á rendir tributo á la importancia de la ciencia merosa, especialmente en el elemento militar, general, imponente, algo parecido al de un cielo
de la guerra. Confiesa que su obra podrá ser tildada asistiendo el Excmo. seflor capitan general de la poblado de nubes que amenazan tormenta.
de prolija; pero dice que si así fuese, le disculpa su isla, los generales Heaumont, Reina y Almirant~;
Sólo Pll una tienda se velaba. Una mrdiana hogurdeseo de poner en claro la procedencia y genera- brigadieres Denis, Cavada y gran nümero de jefes rilla, formada de palos y rastrojos arrancados 1IP
cion de sus ideas personales. El plan que se ha se- y oficiales de todos los Instituto~ del ejército, Ar- raíz por la tarde, chisporroteaba con llamaradas
guido al escribir las Rejlexio11es Alilitares es senci- mada, milicias, voluntarios y bomberos. La cere- ncilantes. Cn ligero viento empujaba á ratos, bajo
llo, claro y agradable. La obra de Santa Cruz cons- monia terminó á las once de la mai'lana. Despues los 'lienzos tirantes por cordeles, los retorcidos pe•
tituye una enciclopedia militar, presentada en una de ella, fué al castillo de la Cabal'la, en que habitan nachos de blanquizca humareda con que se coroforma llena de vida é interés; y en sus páginas se los desconsolados padres del infortunado capitan naba la lef\a hümeda y verde. En uno de estos mohallan ütiles ensei'lanzas para todos los grados de la Rodríguez, una comision de oficiales de artillería á mentos de explosiva claridad, ante la cual se ilumilicia, aplicando todas estas ensenanzas á un solo entregarles, en nombre del cuerpo, una preciosa minaba el interior de la movible casa castrense,
grado, el de general, pero comprendiendo y domi- corona de flores naturales, que en su nombre había veíanse las personas que la habitaban. Sentados
nando á todos los demas ... El autor coloca sucesiva- fi;;urado en el catafalco.
en circulo, con las piernas cruzadas y las rodillas
mente al personaje que en su libro aparece, en toen alto, á modo turquesco, estaban varios soldados,
El
Circulo
~ilitar
ha
encabezado
y
abierto
una
das las circunstancias difíciles y luchando con todos
que por su panta'lon rojo, oscuras polainas, cinturon
suscricion
para
las
familias
de
las
victimas
de
tan
los obstáculos que pueden presentarse en la guerde charol y alzacuello verdoso indicaban pertenecer
ra, sin olYidar los lances contradictorios de la ad- desgraciada ocurrencia, y con igual fin celebró una á un bataiion de infantería. :'\o tenían cintas y esversa ó próspera fortuna: y cuando yale ha elevado escogida funcion en uno de los teatros de la capital, trellas sus mangas; pero si el del medio, en ~uyos
á la cúspide de la humana grandeza, le dice que no la simpática sociedad ele naturales de Cataluf\a, brazos llevaba pegados los amarillos galones de sar1
aventure la gloria adquirida en nuevas empresas, que lleva por nombre La Colla d~ San M1 s.
gento.
porque acaso ya el destino se haya cansado de faEra el sargento Pelaez. ¿Quién no le conoció? ~n
En cuanto á movimiento y vida en nuestro Cenvorecer sus propósitos ... En los tiempos modernos,
nombre vino estampado muchas veces en los partes
tro,
debo
dará
V.
cuenta,
aunque
muy
ligeramente,
sólo Federico II de Prusia ha tenido en cuenta este
de tres conferencias, que son las últimas cele- de la Gaceta durante las guerras í1ltimas. Allí estaba
consejo del marqués ele Santa Cruz.»
en medio de sus compaí'leros, fumando y charlando,
bradas.
(Se concluira.)
la noche que precedió á la famosa y renida accion
La
primera,
que
se
&lt;lió
el
cuarto
juéves
del
mes
Lui~ Yrn\RT
de Marzo, estuvo á cargo del ingeniero jefe de la de Las Jaras. Por si lo habeis olvidado ya (¡qué no
Armada D. Eugenio Diaz del Castillo, quien con el puede la ingratitud de los hombres para con sus
tema «Caminar sin guía por poblaciones¡ campos,)&gt; héroes!), voy á describirosle. Imaginaos un rostro
CARTA DE LA HABANA
disertó breves momentos sobre la conveniencia de cuadrado, cetrino, nervioso, en cuya superior parte
Sr. Director de L.\ ILrsTR\&lt;'I0N M1LrT.\R.
sustituir los actuales sistemas por otros que per- campea una frente chata, limitada por cerdas enmarMladas. Ojos casi redondos, de fulgor fuerte Y
Distinguido amigo: rn mes ha trascurrido ya mitiesen al Yiajero ó al militar dirigir sus pasos sin
de
un matiz de aceituna brillante. Cna cascada 11&lt;'
desde el desgraciado siniestro de los polvorines, que vacilaciones ni preguntas que, en determinadas
barbas negras, cayendo y doblándose sobre el peocasiones,
por
broma
ó
por
conveniencia,
pueden
tantas victimas produjo, )' aün he de comenzar mi
cho. Férreos músculos, angulosos brazos, espalda
revista hablando de este triste asunto, para resc- ser contestadas de un modo opuesto al de la verdad.
La segunda, á cargo del que esto escribll, y con el de gigante, voz de trueno ... 11{• aquí los componennar, áun cuando sea á vuela-pluma, las honras fütema
de (&lt;,\nálisis espectral,» se celebró el 2! de tes físicos de aquel haz de Cuerzas que se llamah:i
uebres &lt;1ue por el eterno descanso del alma de las
Abril,
y nada he de decir de ella, por razones fáciles el sargento Pelaez.
victimas celebró el cuerpo de artillería en la igleOid ahora lo que decía a sus compaf\eros de ar&lt;le comprender.
sia de la )ferccd el dia 16 de este mes.
mas,
mi(•ntras chupaba un endiablado cigarro puro:
Con respcdo á la tercera, que se celebró el 29 del
La. eleccion del templo no pudo ser más acerta-¡)Iuchachos!
l\Ianana á más tar&lt;lar entraremos
corriente,
diré
á
\'.
que
ocupó
la
tribuna
el
ilustrada, pues de los muchos con que cuenta la capital,
es indudablemente el más artístico y el que ménos do comisario de Guerra D. Xarciso Gonzalez de en accion ... Yenceremos ¡quii gallo! ... El enrmigo
Mesa, continuando su interesante y bien tratado es cobarde, pero es rico ... :'\osotros, en cambio, soadornos necesita para lucir.
·
Loi; Sres. Arnaiz y Tapia Ruano, encargados del asunto ((Influencia de las guerras en la civilizacion mos unos leones, aunque más pobres que pelaires ...
catafalw, supieron demostrar, al proyectarlo y de los pueblos,» de cuyo asunto es, la que me ocu- Yeintc af\os llevo con el fusil al hombro ... Ten;;o
adornarlo, el exquisito gusto de que están dotados, pa, la tercera conferencia. Sensible es en extremo mujer y chiquillos ... Conque si cae rn nuestras may de que en diferentes ocasiones, y ésta es una de lo desapacible de la noche, lluviosa en extremo, tras manos la raja de un rritimiento, nos dejamos

445

LA ILUSTRACION MILITAR
,le ¡ienas. 'iuP.stro general es generoso. Nos pcrmi
tir{1 quedarnos con el bolín. Así, cuento con vosotros, muchachos; y ahora vamos á cerrar un poquite los ojos, hasta que nos despiP.rte la corneta.
En efecto, á poco, y cuando ya empezaba á blanquear la hnea lejana en que la tierra corta el ciclo,
oíase resonar de eco en eco por el rampo la tocata
temblorosa y penetrante del clarín. l\Iil cuerpos so1'101ientos pusiéronse de pié sobresaltados. Zumbaron los tambores, brillaron los aceros, crujieron las
, ruedas de la artillería; y vocrs, gritos, relinchos y
pisadas llenaron de rstruendo rl campamento.
Eran las tropas, que se disponían en úrden ele batalla.
- - ~ - .~.

ffl

11
¡,Qut'· hay detrás ,Ir aqurlla nuhr espesa de poh·•

y humo, que corre en remolino, se dilata, dispersa,
desaparece, vuelve á perfilarse en lo oicuro, avanza. si' reconcentra, se encoge. serpea como gigante
reptil y se precipita hacia acá con el impetu de la
avalancha?
E~ el ejl•rcito enemigo. Aunque aguerrido y brioso, no pudo resistir el primer rmlbimo ataque de
los soldados de Pelaez. Con la punta acerada de su
hayoneta, siempre de frente, acometió el sargento
la vanguardia contraria, sembrando en ella la muerte, los lamentos y la confusion. Seguido de sus soldados, como el cazador de sus perros, penetró entre las filas de un batallan, que, sorprendido ante
tanta audacia, buscó salvacion en la huida. Dejáhans~ atrás los fugitivos todo el bagaje. Pelaez y los
suyos corrían incansables en pós de su presa. De
11ronto, l'l sargento se echó á tierra, y abrazándose
á un objeto pesado y oscuro, gritó ron todas sus
fttPnas:
.J
-;.\qui está lo que buscabamos!
Pelaez estrechaba convulsirnmente contra su pecho la caja del batallan. ¡"ucho dinero debía contenrr! .\ pesar de los hercúleos esfuerzos del sargento,
la arr¡nita de hierro permane1·ia inmó,·il, como si
de improYiRo se hubiera agarrado al suelo. Pero tal
. contrarirclad era más para tentar la codida que
para inspirar el abandono. ¡Fuera estorbos! La culata dr di&lt;'7. fusiles ahrió pronto brecha en las chavas de la caja, y chorros ele oro y plata rcYcntaron
vor los boquetes.
-¡Quietos todos! exclamó el sargento. Yo soy el
1luri'lo de rste tesoro. Yosotros, toma&lt;l ...
Y anojó puf\aclos de monedas á los deslumbrados
hisoilos.
Entrcteníanse i•stos recogiend\Jde entre las matas ·
aquel riego de riquezas, mi1~ntras que el Yoraz sar~ento. tirados los chismes de su maleta, encerraba
y amasaba rn ella las sumas arrebatadas al arca.
( ·on poco se contentaron los soldados. Cuando Yieron hincha1los medianamente sus 1,olsillos de punto
de algodon con anillas, enroscáronselos al talle. y
1·&lt;'gresaron á su campo.
:\"o quiso seiuirlos el sargento. Su opcracion de
avaro habíale como Pntontecido. Xo se saciaba de
ed1ar en la maleta carros ele duros. Cuando la tuvo
rrpleta, hizo de su capote un saco, rompirndole los
f.irros por arriba. Súbitamente sintió el resoplido de
nn caballo á sus espaldas; trató de erguirse, de correr hacia su ejército, pero no pudo. El peso del tesoro le aplastaba, le trababa los piés, le sujetaba los
hrazos, haciéndole inepto para toda defensa.
-¡Ríndete! le &lt;lijo el jinete.
Pero el sargento, sin contestar nada, arrastrán&lt;lose penosamente por el suelo, pugnaba por huir
en retirada. Percibiú en torno tic su cabeza el huracan que el sable del jinete produjo en el aire al ser
esgrimido en falso.
-¡Hindrte! Ir &lt;lijo ele nuevo su enemi¡.w. ya enrima.
El sargento se escurriú otra vez por el suelo. Entúnccs otro hurac:m asordó sus oídos, y ... un mandohle resonó en su cráneo.
Partida la frente en dos, fa(! llevado el sargento
Pr.lae1. al hospital de i;angre enemi¡to ..\lli estuvo
largo tiempo curándose; por fin ~a liú á la calle. Por
11nC1 de esos azares tic la guerra. oh-idáronle sus
contrarios, y pudo andar á sus anchas sin las rnde-

seguida dos horas de marcha, de ocho á diez ele la
nocJ1e: recorrido, 10 kilómetros.
Total: catorce horas de marcha efectirn, y seis
de descanso, y un recorrido de 70 ki-lúmetros en
vei_nte horas; lo cual demuestra que se puede a vanzar hasta 35 kilómetros, y volver al punto de partida en veinticuatro horas.
Si el trayecto que se hubiera de recorrer se elevase á 110 kilómetros, lo dividiriamos en doc; jornadas, del modo siguiente:
J&gt;rimPra jornada.-Se partirá á las tres de lamadrut.:ada, marchando cinco horas hasta las ocho: recorrido, ?:; kilómetros. Una hora de reposo, de ocho
á nueve. En seguida tres horas de marcha, desde
las nueve hasta la!'; doce: trayecto, 15 kilúmetros.
Descanso de tres horas. Luégo se seguirá avanzanzando hasta las seis de la tarde, habiéndose salvado
una
distancia de 15 kilómetros.
LA EXPLORACION IRREGULAR POR LA INFANTERÍA
En todo el dia se han recorrido 55 kilómetros,
(Confinu4cion )
empleando para ello once horas de marcha efectiva
Lo mismo cuando se marcha que cuando se des- y cuatro de reposo. Por la noche se descansará nuecans-, no ¡rnedc la cortina de exploracion regular ve horas, desde las seis de la tarde hasta las tres de
•
c¡mbiar sus relaciones de distancia con la columna, la madrugada.
La segunda jornada se hara en la misma forma
ni tampoco debe romperse, pues su direccion, así
como su velocidad y situacion, están regladas pre- que la primera, diferenciándose únicamente de
viamente. '-in embar~o. en ciertos casos, puede ésta, en que el descanso del medio dia se prolongaavanzar una de las ante-puntas de la cortina más rá una hora más. En resúmen, tendremos que en
que las otras para irá examinar una posicion avan- los dos días se ha marchado durante vcintidos hozada, pero siempre en un limite muy reducido. ras, y se han descansado diez y ocho; rccorrirndose
En una palabra, no se puede mutilar la cortina para en cuarenta horas 110 kilómetros.
Cuando haya necesidad de recorrrr 14-! kilómeemplear una parte de ella irregularmente, porqne
se introduciría el desórden, operándose, por consi- tros, se emplearán tres jornadas. La primera sr
1-(Uiente, en condiciones imperfectas.
hará así:
Se romper:'~a marcha á las tres de la madrugaEn las condiciones expuestas. y con los medios de
que' dispone, da cuenta ele lo que ocurre ó de la da, y se hará alto á las ocho, en cuyo tiempo se han
trop~. que se aproxima, pero no se dedica á investi- franqueado 2;j kilómetros. De ocho á nueve se desgaciones lejanas, ni por el frente, ni por los flancos, cansa, continuando luégo el avance hasta las do&lt;'e:
ni por direccionrs divergentes. Por este motivo se recorrido, 15 kilómetros. Desde las doce hasta las
exigen fracl'iones difPrentes para los ¡rrupos irrr- cuatro de la tarde, se dará á las tropas descan,o . .\
las cuatro, marcha hasta las cinco y treinta y cinco
gulares, de cuya manera ele proceder nos vamos á
minutos: trayecto, 8 kilómetros.
ocupar rn los párrafos si:.tuientes.
T,ital: nueve horas y treinta y cinco minutos de
\'
marcha efecth·a; cinco de reposo, y una distancia
salvada de 48 kilómetros. Por la noche se descansaEl art. 2'19 del reglamento para el serv1c10 rn
rá nueve horas.
campai'la marca catc.:.:óricamente las obli¡;rnciones
Las otras dos jornadas se harán en igual forma
de los grnpos explora,lores, diciendo que su mision
es: buscar y mantentr lo que hoy ttc11icamente ,, llama que la que acabamos de detallar, resultando al final
contacto cori el enemigo. es decir, no perderle de 'Dista, veintiocho horas y cuarenta y cinco minutos de
acechar sus mo'Cimimlos, tenerle constanllmente mja- marcha efecti\•a, treinta y tres· y cincuenta minuque JI ,,larma, perturbar, impedir quizás s11s operaciones tos de reposo, y un trayecto de 14! kilómetros recorrido en sesenta y tres horas y treinta y cinco
de mo'Cilizacion y de concentracion primordial.
·
Para descmpei'lar con acierto tan importante ser- minutos.
De
esta
manera,
un
grupo
móvil
podría
separarYicio, no deben los grupos irregulares tener las trabas á que están sujetos los de la cortina de seguri- se de la columna 72 kilómetros y regresar á ,;u
dad. Gozarán tle cierta libertad de accion, proce- puesto en ménos de tres días.
En estas condiciones, pueden los grupos móviles
derún por infiltracion i&gt; por irrupcion; la astusatisfacer
todas las necesidades y cumplir todos los
cia y la rapidez constituirán su vida; obraran
encargos.
dentro de los limites marcados, como les parezca;
Estas marchas están calculadas á razon de una
se colocarán á la derecha ó á la izquierda para ver
velocidad
sostenida de cinco kilómetros por hora;
ú observar mejor. ó para escapar á las inve~tigaciones del enemigo: en una palabra, deben hacer cuya velocidad es admisible con buenos andarines,
con el enemigo el papel de i111ecto incúmodo, por io desprovistos de toda carga, siempre que las efecpegajoso y persistente, segun graficamente expresa tüen en buenas condiciones climatológicas. Pero con
grandes calores, frios intensos y lluvias, así como
el art. 286 del citado reglamento.
El servicio de los grupos irregulares no durará por caminos en construccion, pedregosos ó de fuergeneralmente más que veinticuatro hora~. Sin em- tes pendientes, la velocidad de la marcha disminuiria notablemente, y con arreglo á ellos, será
bargo, esta regla no es absoluta, porque puede suceder que algunos grupos móviles permanezcan se- mayor ó menor el descanso del medio dia.
Como la exploracion irregular exige mucha~
parados de la columna. algunos dias; en lo cual no
fatigas,
es preciso alimentar bien á los soldado!!
bay incom·eniente, pues con soldados cle;ádos, bien
alimentados, y sin peso ele n·ngan género, se pue- (JU:! componen los grupos encargados ele este servicio, para que el excesivo trabajo encuentre una
den récorrer larguísimos trayectos.
justa
com¡iensacion en el aumento de alimentacion
.\ este fin, citaremos algunos detalles precisos.
Supongamos que ha;r que recorrer un trayecto debiendo tener en cuenta siempre este aforismo:
de 70 kilometros, para lo cual se dispondrá la jorna- marcha f~rzatla, racion doble. Pero para poder aplida de este modo: se emprendera la marcha á las carlo en tiempo de guerra, es preciso sustraerá las
dos de la madrugada, contiuuándola sin cesar cinco tropas de la par~imonia administrath·a, empleando,
por el contrario, las requisas, con cuyo método no
horas, ú sea hasta las siete, durante las cuales se
habrá
inconveniente en gastar las fuerzas del solhan franqueado 2:; kilómetros. De siete á ocho, desdallo,
porque
tiene asegura1la una abundante repacanso, al que seguirán cuatro horas de marcha, ele
ocho á doce, en cuyo tiempo se han recorrido 20 racion alimenticia.

nas del ¡wisionero, hasta incorporarse en su compaüia.
El sargento Pelaez vive hoy retirado en la oscuridad de un lugarejo. Con su trabajo Ita ganado casi
tanto oro como metiú en su maleta allá en el botín
qne le costara tan caro. Al frente de una fábrica de
harinas le teneis ahora. hecho un seiioron. :'\o suefla en la gloria; no piensa en fortunas granjeadas
de repente. Y cuando encuentra alguno que se afa11!\ en lograr ambiciones desmedidas, seflalandole
intencionadamente la cicatriz que en su cabeza
marcó el chafarote, suele prorumpir en esta sola y
profunda frase:
-¡En retirada!
JnsE nr. Srr.r.s.

k

kilómetros. Descanso 1le cuatro horas. ,\ las cuatro
de la tarde se proseguirá caminando hasta las siete: recorrido, 15 kilómetros. Alto de una hora, y en

C!.EME'.\TE CA'.\&lt;),

TKNIE.NTF! DE lt:F'Al'\TF.RiA

(Se co1iti11vará.)

�446

LA ILUSTRACION MILI'rAR

LA !LtJSTRAOION :MILITAR

1

ESTUDIOS HISTÓRICOS

11

1

--.
·¡1 : l
1

naron todas las torres del muro correspondiente á
la puerta de Mártos, de la que se apoderaron, y
abriéndola, entró gran número de caballeros y peones, al mando de Pedro Ruiz Tafur, que al amanecer ya se habían apoderado del arrabal; los moros,
al verse sorprendidos, huyeron a la ciudad, perseguidos por los cristianos, que por tres veces tuvier on que retroceder por las embestidas de los moros, protegidos por sus compañeros desde los adarves de la ciudad.
El Rey D. Fernando se encontraba en Benavente,
y cuando supo lo que ocurría, juzgó conveniente dar
ayuda poderosa y pronta a los que se habían apoderado del arrabal dé Córdoba, á fin de tomar la
ciudad; partió á la ligera con cien hombros á caba-

sin enterarse del estado y fuerza del sitiador, por
lo que tomó consejo de D. Lórenzo Suarez CaballeÓRllEN MILI'l'AR DE ALP.ÁNTARA
ro, echado de los reinos de D. Fernando por sus des(Oontinuacion.)
conciertos. Este caballero vió el camino de volver á
El comendador mayor D. Pedro Yai'iez Je sucedió
la gracia de su rey, y asi se ofretió á marchar, acomen el maestrazgo, por eleccion canónica hecha en los
pañado de tres de los suyos, á ver por si mismo las
primeros dias de Abril de 1234; una vez nombrado,
cosas y juzgar coll: acierto; aceptó el moro la propomarchó á Zamora, donde se hallaba el rey San :Fersieion y marchó el cristiario al campamento del Sannando, á prestarle el homenaje debido y recibir de
to Rey, llegó de noche é hizo le avisasen que venia
sus manos el pendon d/3 la órden; al mismo tiempo
hablarle de un asunto do suma importancia; no
dió cuenta de las conquistas de Medellín, Magacela
fué muy bien recibido, pero enterado el rey del boy Trujillo, pretendiendo conservarlas, dando una
jeto de la visita y acordada la respuesta, le despilatitud al privilegio que la Órden tenia de su padre
dió más placentero; en consecuencia de esta entreD. Alfonso, que D. Fernando no creyó prudente,
vista, D. Lorenzo ponderóáAben-Hudel número y capues com?ém'?e Peferia á las conquistas hechas
lidad de la gente que acompai'iabaáD.Fernando, por
en Extremadura, sólo Trujillo se
lo que el moro dudaba la resolucion
hallaba comprendido en él; pero no
que le convenía tomar, cuando en
queriendo tampoco el rey disgusesto recibió la noticia de que don
tará la Órden, la concedió la villa
Jaime de Aragon iba sobre Valeny castillo de l\Iagacela, con su tiercia, y su rey Giomail-ben-Zeyan le
ra, que el maestre deseaba, á campedía socorriese á esta ciudad;
bio de Truji lo, que era propiamente
consultó el caso con sus capitanes,
de la Órtlen, recomendándole cony éstos fueron de parecer se socortinuase sus conquistas; fué hecha
riese á Valencia con preferencia á
esta donacion el 14 de Abril de 123-l,
Córdoba, á la que consideraban
y no teniendo el maestre nada que
con fuerzas suficientes para resishacer en la corte, volvió al conventir á los que la cercaban; así se
to de San Julian, del que salió muy
verificó, y al pasar por Almería, el
luégo para tomar posesion de l\Iaalcaide
Abderrahman alojó á Aben,;acela y su tierra, despues convocó
Hud
en
la alcazaba, agasajóle con
á sus caballeros y vasallos, y se
un
banquete,
y despues lediómuerprepararon para nuevas conquistas,
te echándole en una alberca. Así
uniéndose con los de la Órden de
concluyó este ilustre y esforzado
Santiago, del partido de Mérida y
rey. Sabedor el ejército de su
villas adyacentes: lo primero que
muerte, se deshizo, volviendo cada
hicieron fué sitiar á Santa Cruz,
cual a su tierra, con lo que quedó
que no pudo tomar el maestre Arias
Córdoba sin esperanza de auxilio, lo
cuando tomó á Trujillo, y ahora lo
que
originó tal desaliento en sus de
lograron; siguiendo la conquista de
fensores, que se rindieron bajo la
algunas otras, y dando en Setiemcondicion de salvar sus vidas y que
bre por terminada la correría, pasó
dar en libertad de ir donde les coná Berlanga á dar cuenta al Rey, que
viniera; entró el Santo Rey en Cór,
se hallaba en este punto, para tener
doba el 2(l de Junio de 1236, fiesta
-eun entrevista con D. Jaime de
de San Pedro y San Pablo, se enarAragon; fué contento el rey de las
boló el estandarte en lo más alto
conquistas del maestre y le hizo
de la grande aljama, el campo crismerced de la tierra de diez yugadas
tiano le saludó con el Te 1Je11.m.
de bueyes y seis aranzadas de viElobíspo de Osma, que por ausenñas, un huerto y unas casas en Mecia
del arzobispo de Toledo bacía de
dellin y su término, dándole ade1 .
gran canciller del rey, consagró y
mas la tenencia del castillo y villa,
convirtió en basilica la soberbia
permitiéndole gozar sus rentas to&lt;I.
mezquita dé Occidente, que hoy
el tiempo que fuese maestre, y por
D. PRÓSPERO FERN.\:,,;DEZ, GENER.\L PRE,IOE\TE DE L.\ REPÚ!lLICA
mismo, a pesar de las construcúltimo le confirmó la donacion de
ciones
absurdas de que ha sido obDE
COSTA-RICA
Alcántara y su término. Vuelto a
jeto,
admiraal
que la contempla; el
sus tierras, el maestre tomó posemismo obispo celebró la primera
sion de los bienes y tenencia de l\Iemisa que en ella se ha dicl10, y des,
dellin; despuesformó encomienda en Magacela, fun- llo, mandando hacer levas que se le incorporasen;
pues, acompai'lado de los obispos de Baeza, Cuencadando un convento de freiles, caballeros y clérigos, pasó el Tajo por el puente de Alcántara, hospedóle
Pbsencia y Coria, con toda la clerecía, entonaron
y uno de éstos con titulo de prior y jurisdiccion el maestre en su convento, y á los seis dias se le
solemnemente el himno con ;que la Iglesia celeeclesiástica, constituyendo la sexta dignidad de la incorporó, al frente de seiscientos caballeros y dos
bra sus triunfos.
Órden; pasó luégo á Zalamea y dispuso fuese yo- mil infantes: el Rey pasó el Guadiana por llledellin,
Estaban sirviendo de lámparas las campanas de
blada por cristianos, pues los moros habian sido ar- y al llegará Benquerencia, que aún era de los mola iglesia compostelana, llevadas hacía dos siglos y
rojados de ella cuando la conquistó su antecesor; ros, se le presentó el alcaide llevándole pan, vino,
medio por Almanzor en hombros de cautivos cristerminado todo esto en 1235, se fuó á Alcántara, carne y otros regalos; el rey le dijo que le entrega•·
tianos, por lo que el Santo Rey ordenó que tambien
donde recibió por familiares de su Órtlen á muchas ra aquella fortaluza, pero el sagaz moro le contestó:
en hombros de moros fueran restituidas á la santa
personas, con lo que aumentó considerablemente &lt;&lt;Señor, vos vais ahora sobre Córdoba; despues que
iglesia de Santiago.
sus bi\)nes y riquezas.
la hayais ganado, yo os la entregaré y os serviré con
Los muslines, tristes y afligidos por la pérdida de
En este mismo año, los cristianos que vivian en mi persona y hacienda:» dijo esto en la creencia de
la
capital de sus Estados del Occidente, se refugiafrontera de moros se juntaron en Andújar, resuel- que no se vería obligado á ello; pasando el rey adetos á entrar en tierra de Córdoba; salióles bien la lante, cuando llegó á Córdoba se encontró con que ron en otras ciudades de Andalucía, viéndose Córcorrería, y por los moros cautivos supieron lo mal ya habian socorrido á los suyos, muchos caballeros doba muy pronto poblada por cristianos atraídos de
su celebridad y de la fertilidad y amenidad de su
guardada que estaba la ciudad, y para congraciar- de diversas partes con sus gentes, entre otros Airase con los cristianos les ofrecieron hacerlos dueños ro Perez de Castro y D. Pedro Nuflez su hermano, terreno, en términos que faltaban casas y haciendas para los nuevos pobladores.
del arrabal; aceptaron la oferta, y en el silencio de que ya estaban dentro en la Axarquía: taro bien se
El Rey se detuvo en Córdoba tres meses, dispola noche arrimaron las escalas y treparon á la mu- encontraban los maestres de Santiago y Calatrava
niendo
todas las cosas, y al maestre de San Julian
ralla;_ iban los primeros vestidos a la morisca y sa- con sus freiles y vasallos , así como otras muchas
del
Pereyro
y su Órden les recompensó con la dobían Ru lengua, apoderáronse de una torre donde gentes venidas de Castilla, Leon y Extremadura.
nacion
de
la
iglesia que se llamó de San Benito, y
hallaron cuatro sobreguardas, que, en lugar de viEstaba en Écija el rey moro Aben-Hud, prin- unas casas que se reconocían con el nombre de casitar los centinelas, dormian tres de ellos; el cuar- cipe valeroso, diligente, elocnento y diestro en
sas de Séneca, como consta en la confirmacion de
to estaba de acuerdo con los cristianos, se dió á co- sosegar y amotinar la gente; supo lo de Córdoba,
esta donacion; recibida esta merced, pidió licencia
nocer y aconsejó matasen á sus compai'leros, como pero como hacia poco había sido vencido en Jerez y
al Rey para volver á su convento; diósela D. Ferasilo hicieron, tapándoles la boca y arrojandoles Mérida, temió no le sucediera lo mismo, a pesar de
nando, encargándole requiriese al alcaide de Bende la torre abajo; fué subiendo mas gente, y ga- su valiente y numeroso ejército, si iba a su socorro
querencia el cumplimiento de su palabra, y que

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. 1

LA ILUSTRACION MILITAR

rías de la Orden de San Julian por territorios de los en Jaen con Ramon Bonifax, ciudadano tle Búrsi no la cumplia, la tomase por la fuerza de las arTemplarios,
tomando villas, matantlo y aprisionan- gos y gran marinero, armm' una tlota que le promas; hízolo así el maestre, negóse el alcaide á endo hombres y ganados, en términos que se vieron tegiese en las operaciones emprendidas y en el
tregar la fortaleza, fiado en el valor de su gente y
estar colocada Benquerencia en la cima de una sier- precisados á acudir al Rey contra el maestre de San cerco que pensaba poner á Sevilla, á cuyo objeto
ra, por la parte Norte inaccesible, sumamente difi- Julian del Pereyro, dándole por escrito todas sus salió de Ja.en para Córdoba á fin de reunirse con el
maestre de San Julian del Pereiro y sus gentes con
cultosa por Oriente y Poniente, y no muy fácil la del quejas, citando sitios y hechos, lo que no hizo e_l de
Mediodía, bien murada y torreada, con foso y bar- 'San Julian, que se limitó á exponer las suyas de otros muchos caballeros y los suyos, así como con
cabana. El maestre no tomó en cuenta nada de esto palabra. y en términos generales, el Rey dió comí- el maestre y caballeros templarios, y con el prior
sion en 6 de Octubre de 1257 para la a.veriguacion
de la Orden de San Juan y los suyos, de donde pary se apoderó de ella con muerte de no pocos de sus
tieron todos para Sevilla, estableciendo su cerco el
defensores: los que quedaron con· vida solicitaron de los hechos, sin que consten los resultados, que se
supone serian de paz y concordia, por no volverse á mártes 20 de Agosto, fiesta de San Bernardo, al que
permanecer como vasallos del Rey; Jo consultó á
éste el maestre, y les fué otorgada la gracia, por lo hacer mencion de tales discordias que duraron tan- vinieron tambien los infantes referidos y maestres
tos años.
de Santiago y Calatrava con sus tropas; duró el
que dejó fuerte guarnicion que evitase un levantaVolvientlo á la época en que dejamos el relato, te- cerco diez y seís meses, siendo fr~tG-- las esca.miento. D. Fernando premió este servicio haciennemos que el año 1240 el rey D. Fernando fué á la ramuza.s y celadas de los moros, en las que algunas
do merced á la Órden de Benquerencia y su tierra.
frontera
de Andalucía á seguir la guerra contra los veces cayeron las Ordenes militares, llevadas de su
De vuelta el maestre á su convento, fué demandado
moros,
y
tomó por armas á Ecija, Estepa, Lucena, · ,¡¡arrojo, con el que se salvaban tambien en momenél y su Orden por D. Estéban de Belmonte, maestre
tos de gran peligro; los moros vieron sus puentes
de los Templarios sobre el castillo y heredad de la Porcuna, Marchena, Cabra, Osuna, Baena, Cazalla,
Luque,
Hornachuelos,
l\lirabel,
Ft1ente
Rumié!,
Sancortados,
sus arrabales tomados, y fué tal el apriecabeza de Esparragal, ante el rey D. Fernando; aletaella
l\Ioratalla,
Zafra,
Nogen,
Rubetesa.,
Montero,
toen
que
'se
llegaron á encontrar, que no tuvieron
gaba el maestre de San Julian del Pereyro que su
Aguil~r,
Benamejís,
Zambra,
Zuheros,
Curet~potje,
más
remedio
que solicitar entrar en tratos sobro la
antecesor D. García Sanchez con sus caballeros le
Moron y otros lugares, le sirvíó en estas empresas entrega de la ciudad, tratos que terminaron bajo la
habían conquistado cuando la villa de Valencia, en
11
cqyo término estaba, y que en virtud del privilegio el maestre con sus freiles y vasallos, y estando ~n base de quedarles libre el paso con sus mujeres,
dado por D. Alfonso á la Órden, era de ésta; por su Córdoba le hizo merced de confirmar el privilegio hijos y haciendas, para irse á Céuta ú otro punto en
que el rey D. Alfonso de Leon, su padre, había dado la Peninsula., dando carta de seguridad á los que
parte, el maestre de los Templarios decía que don
al maestre su antecesor, de que siempre que vinie- prefirieran quedarse en Sevilla, parn. que en un
Fernando II de Leon, cuando ganó la primera vez la
se
á su corte, todo el tiempo que estuviera., ya fue- mes pudieran vender las cosas que no llevaran y
villa de Alcántara por los años de 111\7, le habia
se en Castilla ó Leon, se le diese á él y á seis de sus dejar Hbre la ciudad; proporcionó el rey barcos á
dado á su Órden el referido castillo y heredad; el
rey dirimió la contienda haciendo que el maestre freiles racion do su Real Casa: tiene la focha de 9 de los que pasaron á .\frica, que fueron unos 100.000,
Julio de 1240.
entre ellos el walí Abul-Ha.ssan, defensor de Sevilla,
de los Templarios ce~iera, entregando además la
En
1243,
el
maestre,
con
los
suyos,
acompañó
al
y á otros 300.000 se les &lt;lió bagajes para trasladarse
carta de donacion que D. Fernando II le dió, y en
infante D. Alfonso, hijo de D. Fernando, á la con-. á Jerez, dándoles escolta el maestre de Calatrava
cambio le hizo merced del castillo de Almorchon
quista del reino de l\lurcia; llegó el infante á Toledo con sus caballeros y ,gente.
con sus términos.
y allí llegaron tambien los embajadores de l\IohamEl 22 de Diciembre de 1248 D. yutierre, arzobispo
La muerte de Aben-llud produjo la division de
med-ben-Aly, Aben-Hud, rey de l\Iurcra, á ofrecer de Toledo, consagró la mezquita, que los moros quisus Estados; Niebla y los Algarbes tomaron jefes insieron derribar ántes de la entrega, y no se les condígenas para su gobierno; Sevilla, constituyó uno la sumision de su reino y la mitad de las rentas
reales al rey de Castilla y sus sucesores, con la con- sintió; por consejo del infante D. Alfonso, hecha la
casi republicano; Murcia, eligió emir á Mohamedconsa.gracion, se ordenó la entrada triunfal en la
ben-Aly-Aben-Hud, y Arjona proclamó á l\Iohammed- dicion de quedar éstos obligados á defenderle de
propios
y
extraños,
y
muy
particularmente
del
rey
ciudad despues de la ceremoui.a de la entrega &lt;le
Abu-Abdallah-ben-Yussuf el Ansar, y conocido_luémoro de Granada Alhamar; vino en ello el infante sus llaves, en la forma si3 uiente: precedían las trogo con el nombre de Alhamar (el Bermejo), el que
pas sitiadoras, á las que segu~an los eclesiásticos en
con su sagacidad logró que Guadix, Huesca, Mála- sin consultar á su padre, por la urgencia del caso,
y partió despues que los embajadores á tomar po- ordenada y devota proresion, cantando el Te Deur,1;
ga, Jaen y Granada le tomaran tambien por su Rey
sesion del reino, guarneciéndole con sus tropas, y
entre ellos iba el confesor del rey, D. Pedro Gonzay señor, con lo cual se originó el reino de Granada,
que subsistió con gran brillo y poder durante si- muy especialmente Murcia y su castillo. No se con- lez Telmo, dominico y compañero de Santo Dominformaron con lo pacta.do los moros de Lorca, Mula y go, San Pedro Nolasco, fundador de las Ordenes &lt;le
glos, representando el último dominio de los musulmanes en Espafla, como Córdoba representó glo- Cartagena, y no teniendo D. Alfonso fuerzas para la Merced, los obispos de Astorga, Segovia, Palenriosamente el primero, verificándose, con rara coin- obligarles á ello, satisfecho con lo alcanza.do, dió la cía., Cartagena, Jaen, Córdoba, Cuenca, Avila, Covuelta á Castilla, encontrando á su padre en Tole- ria y Marruecos, les presidía el arzobispo de Toledo,
cidencia, el nacimiento del uno al morir el otro.
do,
ya restablecido dela enfermedad que le impidió seguía la imágen de la Virgen que el Santo Rey lle.\lhamar era hijo de unos labradores ó carreteros
ponerse
al frente del ejército; ambos pasaron á Búr- vaba consigo, puesta en un vistoso y rico carro&lt;'~de Arjona; recibió una educacion superior á su nagos,
y
al
poco tiempo supo que su herma.no D. Ro- coita.do por el r~¡ c?~ los inf~ntes, maestros de tocimiento: de costumbres austeras y frugales, se disdas las Ordenes m1lltares c1tatlas, comentladores,
tinguía. por su valor, prudencia, dulzura y amor á drigo había. sido vencido y derrotado por los moros
de
Granada,
que
seguían
recorriendo
tierra
de
criscaballeros
y ricos-homes: entraron por la puerta que
las grandes empresas, como lo acreditó contributianos
con
notable
daño,
sin
encontrar
resistencia.;
se
llamó
la
Real, y se dirigieron á la mezquita. conyendo á aniquilar el poder de los Almohades, haresolvió
el
rey
marchar
á
Andalucía,
y
desde
luégo
sagrada
á
la
Virgen, cuya imágen se puso en el alciéndose luégo rival de Aben-Hud, y concluyendo
mandó á su hijo á l\lurcia para aquietar los ánimos tar mayor, haciéndose los divinos oficios con gra:1
por constituir un nuevo reino musulman, haciendo
de sus· nuevos vasallos.
solemnidad.
á. Granada su capital.
Asi
lo
hizo
el
infante,
marchando
á
la
ciudad
de
El rey concedía mercedes á los que le servian e·1
Este maestre y sus freiles gozaron de gran favor
Murcia., y de alli pasó á Mula, que tomó, y árecorrer el cerco de Sevilla, para animarles en su conquista,
con el papa Gregorio IX, al que en 1237 acudieron
y tocóle al maestre de de San Julian del Pereiro la
para que confirmase cuantas gracias tenían ya con- y talar los campos de Lorca y Cartagena., cuyas
ciudades,
atemorizadas,
se
le
entrega.ron;
acompaconcesion de una barca en el rio Gui\diana, al paso
cedidas, les otorgase otras nuevas, y ampara.se en
ña.ron
en
esta
ocasion
al
infante
los
maestres
de
por l\ledellin, y 1.300 maravedís chicos de renta en
sus derechos de jurisdiccion, que varios prelados
Santiago
y
San
Julian
del
Pereiro,
con
sus
caballela
de Sevilla, cuando se gana.so, que le cambió por
no querían reconocerlas, todo lo cual lograron; al
ros;
recipió
éste,
por
premio
de
sus
servicios,
el
unos
molinos en el río Guadaira., junto al puente
afio siguiente le suplicaron indulgencia plenaria
castillo
de
Alcocer
con
sus
tierras.
Acaeció
esto
en
por
donde
pasó el ejército, con sus casas, pesquepara los que muriesen bajo las banderas de la Órrías y demas adherentes, con tres aranza.das lle
den, lo que tambien concedió por bula dada el 31 de el año 12-i.3, y continuó luégo D. Alfonso en el reino
Mayo. Con esta misma fecha les confirm.'., en todos de l\lurcia con parte de sus tropas, en union del huerta y una do viña frente de San Ponce, en ar¡uelos bienes que el maestre de Calatrava y su Órden maestre de San Julian y los suyos, marchando el lla parte del Guadalquivir; tiene esta ces ion la fecl1a
les liabía dado en el reino de Leon; alentados con de Santiago con sus caballeros y otros ricos-homes de 21 de Octubre de 1248.
(Se continuará,.)
tantos favores, acudieron en queja contra la órden á Mártos á reunirse con el rey D. Fernando, áfin de
ANGEL ALV.\REZ DE AR.\L'JO y Ct:.ELL,m.
de los Templarios, que les tenía ocupada la villa de ayudarle en la. conquista del reino de Jaen, que tenia
proyectada:
se
entregó
esta
ciudad
en
1247
sin
Ronda hacia 30 años, y 15 que les había uespojado
haber llegado á romperse las hostilidades, porque
de 2.000 ovejas, reclamando restitucion de frutos y
CORRESPONDENCIA CON LOS SUSCRlTORES
emolumentos de tau largo tiempo, que estimaban el rey de Granada, á quien pertenecía, lo consideró
conveniente
á
sus
intereses,
á
fin
de
hacer
fácilD.
P. E.-San Sebastia.n.-Recibidas 9 pesetas.
en 10.000 ducados de oro por lo que hacía á Ronda,
D. D. P.-Pamplona.- ldem 41,50 id.
mente
las
paces
y
aliarse
con
el
Salilto
Rey,
el
cual
y en 40.000 por las ovejas, contando con lo que en
D. F. R. C.-Oiudad-Rodrigo.-Id. 4,50 id.
quince años pudieron multiplicarse: el Papa some- pasó á conquistar otras ciudades y pueblos de AnD. l\I. C.- Padron.-ld. 9 id.
da.lucía;
rindió
á
Alcalá
de
Guadaira.,
taló
los
camtió el asunto al maestre, tesorero y á Pedro, canóniD..\. Y.-Cádiz.-Id. 4,50 id.
D. B. O.-Santander.-ld.18 íd.
go de la iglesia de Talavera, por su cercanía á la de pos de Carmona, envió á que hicieran lo mismo en
Ateneo artístico literario de Seo de Urgel.- Idem
Ronda. Citamos este pleito porque fué muy ruidoso. los campos de Jerez, al rey de Granada, su nuevo
4,50 id.
aliado,
con
el
maestre
de
Calatrava,
y
al
infante
Los Templarios se negaron á consentir lo que los
D. J S.- Figueras.-Id. 22,50 id.
jueces determinaron, resistieron por la fuerza, fue- D. Enrique, su hijo, y al infante p. Alfonso, su herD. A. G.-Almagro.-Id. 12 id.
ronexcomulgados, y hasta lo fué el maestre por sen- mano, con el maestre de Santiago, los mandó á corImp. de E, Rubiños, plaza de la PaJa, 7, Madrid.
tencia de 31 de Mayo de 12.J.3, originándose corre- rer la tierra &lt;le Sevilla, en tanto que él concertaba

REVISTA

20 DE JULIO DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACIÓN Y REDACCION

TOMO 2.0 -NúM. 32

Aimirantet 2, quintuplicado.

1

e~ su. primer estado caótico de una vaga con- d~d; la enfermedad y la guerra. Por esto la
1
GRADAJ?OS: Excmo. Sr. Teniente Ge11eral D. Agustín ciencia.
m1s10n de los Gobiernos es evitar esas monsde Burgos y Llamas.-Modelo de buque acoraza•
El puerto de Taiwan y el arsenal deFu-Tchu truosidades de egoísmo, que son las verdaded_o, en proyecto, para el aumento de nuestra marma ~e guerra.-Incendio de la Real Armería
pasarán pronto al dominio de Francia, y el vi- ras causas del desórden y el malestar general.
OCU\'r1~0 en la noche del 9 del actual.-Yista pa~
noram1ca del ensanche Noreste de Madrid (dibujo rey Li-Hung-Tchang, aliado de ésta, llegará tal El cólera vendrá á Madrid si siguen constru.
de D. A. de Caula, grabado de Soler).-Antigua vez á ser el encargad9 de una trasformacion yéndose casas de corredores interiores, con
fortal~za .de Bayon~: puerta del Parque.-Tone radic!Iisima en el imperiq.
doce ó cato1·ce celdas en cada cor1·edor·, si
del Prmc1pe, en la fortaleza de Bayona.
-Sucederá lo mismo á otros países salvajes; y siguen vendiéndose alimentos adulterados en
TEX!o: &lt;;;rónica.:-Excmo. Sr. Teniente General don áun aquéllos que, como el nuestro, presumen
mercados como el de la plaza del Cármen, peo·
Aou_s~m de Burgos. y Llamas.-Modelo de buque
acm azado. -Incendio de la Armería Real.-Vista de muy civilizaoos, si no apresuran por todos res que los de Marruecos; y si siguen, en fin,
genera._! del ensanche N. E. de l\Iadrid.-Antigua
fortaleza de B~yona, y To~re del Príncipe de la mis- los medios posibles la difusion de la ciencia, estas aglomeraciones ·de g~nte, estas grandes
ma.-Naturahstas é idealistas: rontestacion á una podrán dar pretexto á invasiones extranJ· eras
. natural de inevitables vio-' ciudades, que ha condenado el doctor Ifoch en
carta del S1·. D. Yictor Balaguer, por D. Eduardo
con
su
corteJo
nombre de la ciencia y de la salud.
Lopez _Bago.:-La piedad del ~ron_ce (poesía), por
~. Jose ~e Sdes.-La explorac1011 irregular por la lencias.
Enseñanza científica, enseñanza de la higiemf~nteria (continuacion), por D. Clemente Cano
ne: h~ aquí lo que necesitamos; hé aquí lo que
temen te de i~1~antería.-Dos palabras sobre la lo2
cura en los militares, por D. C. L..\drada.-BiblioEl cólera continúa monopolizando por com. necesita, sobre todo, nuestra mujer, sólo ocugrl':fía.-Los héroes dP. Filipinas: el cabo de infanpada de perjudicar su cuerpo con fútiles ata.
ter1a de m~rina José Fernandez, por D. Pío A. de plato la atencion general. Hasta Gordon pare
Pazos -~p1gra.mas, por D. C. de Alvear.-Corres- ce enteramente olvidado. Se ha vuelto á hablar víos, ya abriéndose las orejas, como las salvapon~enc1a con los suscritores.-Anuncios.-~obre
1:ub1erta, por D. Eduardo de Palacio.-Yarieda- de su muerte, pero nada aún se sabe con com- · je~, para colocar inútiles pendientes, ya oprides.-Obras de D. Emilio Bonelli.
plata certidumbre. Sólo, sí, que la insurreccion miendo su muñeca con igualmente inútiles
d.el Sudan no decrece, y que Inglaterra acari- pulseras, ya aprisionando su pié en bota de ta.
c'.a la esperanza de no traer mayor complica- · con contrario á todas las más elementales remon al actual- estado de su política internacio- glas de descanso del cuerpo sobre la línea de
CRÓNICA
nal con la próxima Conferencia.
gravedad; ya, en fin, creándose neceaidades
~o que está pasando en Uhina viene á con Por lo damas, todo se vuelven partes sanita- facticias, que son siempre el gérmen de la de•
firmar lo que tantas veces hemos dicho nos- ~ios y ~oticias de aislamiento, y ruina para las
pravacion ó la locura.
otros: la ley de la vida en el órden material es
mdu.stricts~s. poblaci?nes invadidas por la epila evolucion, y en el órden intelectual moral demia colerica. Nadie piensa más que en aislar
Pocas noticias militares. Eu las Córtes sólo
social, el progreso. O progresar, 6 per~cer: tai á los atacados; aquí, en España, en Madrid, ha
parece haberse presentado el proyecto relativo
es el dilema. Turquía, el Egipto, y ahora mis- d~~o un periódico una noticia espantosa: un
á destinos civiles para los sarg~ntos. ·
mo China, sufren los efectos de esta inexora- muo ha muerto del tifus enteramente abandoEl proyecto reserva á los sargentos que
ble le!, y se ven obligado~ á -trasformarse y nado. Y á la verdad, no es que nosotros exijatengan doce a!ios de servicios on activo y de
cambiar sus .costumbres, ajustándolas á un mos un~ abnegacion personal de que sólo pueéstos cuatro de sargento, los destinos civiles
c~erto fondo de reglás inflexibles que la cien . de dar eJemplo el hombre, pues sabido es que
de 1.000 pesetas arriba. Los de 1.000 para
eta va esclareciendo y precisando, y la conduc- hay pocos hombres, aunque por consideracioabajo se adjudicarán á los cabos y soldados
ta humana no puede en manera alguna eludir. nes de estructura é hipócrita condescendencia
que cuenten v_einte años de servicio, siempre
El hombre biológico1 el hombre predominan- esta denominacion se haya extendido extraorque no haya sargentos que lo soliciten.
temente animal, el bárbaro, el salvaje, el mons- dinariamente. No: nosotros no pedimos al rico
. ~s imposible dejar de aplaudir esta dispotruo de pasiones y egoismos que todavía ·pu- por ejempl~, que ponga en riesgo su persona:
s1c10n, pero falta ver cómo se practica.
lula en la mayor parte de las regione,s del glo- que él considerará seguramente como la más
Este es siempr~ el punto árduo en España,
bo, será al fin vencido por el hombre-Cristo
p~eciosa y .necesaria en el mundo; pero le pe- y parece que hubiera debido consignarse más
qi;e se sacrifica por la causa del bien, y com'. dim.os el dmero que le sobra; le pedimos el diclara y terminantemente que los destino.1 exb~te (~n cualesquiera condiciones, aquí solo nero que. dilapida, la riqueza que derrocha; y 1
presados no podrán p1·ove-erse, bajo ningun
é mdefenso, allá armado y poderoso), por la se lo pedimos en nombre de su propio interes,
concepto~ más que en los sargentos que pronoble ~a~sa de la iniciacion en la cultura ge. porque esas grandes masas de personas como
ponga el ministel'io de la Guerra.
neral o científica, único medio de formar una él, que necesitan asearse, vestirse, alimentarse:
ba extension de esta medida á la clase de
~erdade:ª. raza do hombres que puedan j usti _ esos har~posos_ del sótano ó la bohardilla,
jefes y oficiales daría solucion á ese difícil
fi~ar. sufi~tente~ente su natural aspiracion á él no ~mere mirar siquiera desde el elegante
problema, que á cada momento que pasa va
d~~tmgim·se bien del resto de la escala zooló- car-ruaJe que le conduce al teatrn 6 á los toros·
agravándose
en términos de dificultar la
gica.
esos mismos miserables envenenan paulatina'. existencia normal del ejército.
El Imperio de la China, tanto tiempo triun- mente la atmósfera de la casa y de la calle
,y
.Atfo no se sabe cómo se planteará, ó con
fante en su tEinaz propósito de permanecer ai~. ?rean_ 1a pes~e, que á la larga no deja de hacer
qué criterio se aplicará lo acord~o sobre el
lado del resto del mundo, 'ha cedido ya al argu- mv:as10n :traidora ha!lia en las más escondidas
aumento de sueldos. Punto es éste, como el u.el
mento de la violencia, el solo eficaz contra los Y cuidadas habitaciones del poderoso.
1 excedente, que el ministro de la Guerra estupueblos bárbaros, y bajo sus propios esfuerzo
Convénzanse todos los grandes egoistas de
de resistencia caerá tal vez el decantado Celests I la tierra, de q~e ningun hombre tie e derecho dia: con asiduidad. ¡Qué gran triunfo si loo-ra•
11
I
.
e
ra hallar una solucion satisfacltoria al problemper10, que hasta en su titulo nos ofrece una á lo supérfluo miéntras otro hombre carezca
ma! Y no hay remedio: la solucion es necesamues~ra. de la inagotable supersticion y vani- ' de lo necesado; de que la natÚraleza es infle' ria y urgente. Estos mismos dias, cuando
dad s1miana, que caracteriza á la humanidad xible, Y que emplea como freno á la inmoraJiveíamos cruzar las calles de Madrid á esos jó.

.

qu;

�</text>
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                  <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional.</text>
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                <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional. </text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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LA ILUSTRACION MILITAR

marcbb sobre Mcdellin y su castillo, á los que puso to :i. los hijos de la Albion; Navarro, alférez de cabaal poder de los moros. Pronto logró en part8 sus
sitio y tomó á los moros, desesperan1.ados de .:acor- llería, pensionado por el ayuntamient¡) de la Corudeseos, pues tomó á Truj illo el 25 de Enero de 1232;
ro,
porque toda la comarca, á excepcion de Benque- fia, logra fijar las miradas de los inteligentes con
dejó buen presidio de su gente. compuesto de musu cuadro de costumbres gallegas, y Eraso aporta á
chos infantes y quinientos caballos, y pasó adelante rencia, estaba en poder de los cristianos. Int~resa- la obra comun tres notabilísimos dibujos al carbon.
ba esta conquista al maestre, por la posicion que
á conquistar los castillos y villas del partido de la
Dignas de encomio son siempre estas manifestaSerena. El primero que rindib fué el de Mojafar, ocupaba sobre el Guadiana.
ciones
de los pueblos cultos, y al consignarlas tan
Vuelto el maestre á la villa de Alcántara, celebró
frente de Villanueva, en la márgen del Guadiana;
sólo
como
un hecho que no puede pasar desaperciconcordia con el consejo de Caria, sobre términos,
lo demolió, y de allí fué á Magacela, dos leguas mAs
bido,
sentimos
carecer de espacio para una critica
distante; á los primeros asaltos conoció la poca y quiso pasará dar cuenta de todo al rey D. Fer- razonada de las obras presentadas y de los premios
nando;
pero
la
muerte
le
sorprendió
el
12
de
Febrefuerza que le defendia; así que lo repitió, logrando
adjudicados por el jurado.
su toma. Despues se apoderó, tambien por la fuer- ro de 1234. En tiempo de este maestre figura don
za de las armas, de Zalamea, y volvió á. su conven- Frey Arias y Fernandez como primer clavero de la
Orden, así como D. Pedro Ya1)ez es el primero de
SOURINORO MOHUN TAGORE, RAJAH OE LA INDIA
to de Alcántara gozoso de los triunfos que habia logrado, y que dió origen á un sei'i.orio para su Orden, que hay memoria fuera comendador mayor; digniDesciende este elevado persoWsi t&amp;ñ, una ilustre
dades que desde este maestre se han conocido en la
que con el tiempo se ha compuesto de doce villas,
familia
de Brausinique, y á sus relevantes condiOrden, de las que tenemos hecho mérito al princialgunas de gran po.blacion; muchas aldeas, diez enciones, vastisima ilustracion y las numerosas obras
comiendas, y la dehesa de la Serena, que dió su pio de estos estudios.
e que ha publicado en su idioma, debe la India los
(Se continuará.)
nombre á todo el partido y fué de la mesa maestral,
progresos realizados en el segundo teroio de esto
ANGEL ALVAREZ DE AR _\[JO Y CUELLAR,
donde s~ apacentaban más de doscientas mil cabesiglo.
zas de ganado. El Rey concedió á la Orden sus nueEn 1840 nació en Calcuta este sabio, tan admirado
vas conquistas que el maestre solicitó, con la proen Europa, ingresando diez años despues en el coA CÁRLOS CANO
mesa de acompaflar al infante D..\lfonsu, hermano
legio de aquella capital, donde a los quince escridel Santo Rey, qu e en uni on de D. Alvaro Perez de
DISTINGUIDO ~IILITAR Y POETA, EN LA MUER'fl
biera ya diversas obras publicadas posteriormente.
Castro habían de ir contra los moros de Andalucía.
DE SU HIJO
Las ciencias y la literatura constituyeron en priEl maestre reunió sus caballeros y lo más escomer término sus estudios predilectos; mas tarde
gido de sus vasallos, y se juntó con el ejército, en el
aprendió distintos idiomas, siéndole familiares el
Desde el excelso trono en que amoroso
que tambien iban los maestres de Santiago y Calaárabe y el sanscrito, y por último, su pasion y adDe angélicas legiones circundado
trava con sus gentes. Entraron todos por el puerto
mirables condiciones para la música le conquistaSe sienta Dios clemente y poderoso,
del Muradal, tierras de Andújar y Córdoba, recorUn querubin partiendo presuroso
ron universal reputacion.
riéndolas y tomando por armas la villa de Palma.
En 1871, rindiendo culto a este arte, fundó la
\' oló á la ti.erra, y se paró á tu lado.
Siguieron á. las de Sevilla, pasando á cuchillo mu«Escuela musical d-, Bengala,)&gt; la «Academia de
ll
chos moros, cautivando otros, y llenos de riquezas
música, )) y una Biblioteca de obras musicales, enriBreve fué en este mundo su presencia,
y ganados llegaron a la vista de Jerex, asentando
quecida con sus trabajos, y con un gabinete muy
Como breve el placer de tu ternura,
sus reales á las márgenes del ria Guadalete, que
completo de instrumentos.
Que al llegar al umbral de la experiencia,
defendí&amp; el rey moro Aben Hud, al frente de un nuExceden de cuarenta las obras más importantes
Por no amenguar en nada su inocencia,
meroso ejército, por lo que fué en busca de los crisque
ha publicado, sobre ciencias, literatura, músiBatió las alas y tornó á la altura.
tianos, prometiéndose la victoria; y para infundir
ca, dramas é historia, formando un monumento
11!
confianza en ella, mandó :i. sus soldados aprestasen
inapreciable y un inmenso arsenal, donde se apreAve feliz que vuelve adonde anida,
cuerdas para atará loi3 cautivos.
cia el dificultoso pero trascendental desarrollo que
Fuente de amor, de dicha y de consuelo,
Apercibido el infante, que mandaba un ejército
tiene en tan extensa comarca el imperio de la oiviNo llores, Cano, su fugaz partida;
menor, pero no ménos valeroso, siguió el consejo
lizacion.
Junto al trono de Dios en la otra vida
de D. Alvaro Perez de Castro, de pasar á cuchillo
Este príncipe ilustre ha dedicado una coleccion
Te mira y te sonrie desde el cielo!
los cautivos que ]levaban, y que en el momento de
de sus obrns al rey Humberto, adicionadas con los
C_\YET.\~O DE ALVEAR.
la batalla le podían ser muy perjudiciales. Ordenó
instrumentos musicales más variados y caprichotambien que muchos de los peones se pusieran á
sos, mereciendo que el monarca de los italianos, no
caballo en las acémilas y yeguas que habían quitasólo acogiese con marcadisimo afecto esta prueba
EXPOSICION DE BELLAS ARTES
do á. los moros en la tierra de Sevilla, y apellidando
de respeto y consideracion, sino que, como testigo
Despues de la Exposicion de acuarelas que rea Castilla y Santiago, arremetieron á siete escuaconstante de su reconocimiento, le enviase una sodrones moros que desordenaron, originándose una seflamos á su tiempo, se ha inaugurado de una-ma- berhlo. mesa redonda de mosáico, de gran mérito é
retirada tumultuosa a la villa, causa de mayor de- nera brillante la nacional de Bellas Artes, instalada inestimable valor, donde se bailan representados
sastre, pues en sus mismas puertas murieron mu- en el magnifico pabellon del Retiro.
monumentos de Roma tan célebres como la gran
Imposible seria citar en este bosquejo, ligero y
chos, entre ellos el rey de los Gazules, que había paSan Pedro, el C.í-pitolio, el Panteon, y otros.
sa.do de Africa á visitar la mezquita de Córdoba. En deficiente por necesidad, los cuadros que más
La produccion que más fama ha conquistado á
esta batalla se cuenta el hecho de que Diego Perez atraen la atencion del numeroso público que cons- Sourindro, &amp;ma-Ka1Jya, fué dedicada al rey de Itade Vargas, habiendo roto la lanza y espada, con un tantemente invade aquellos espaciosos salones. lia, y este ilustre soberano, conociendo su gran imtrozo de ramo de oliva se entró entre los moros Este certámenes, sin disputa, el más completo de port¡mcia, mandó se tradujera en verso por el sabio
derribando y matando algunos con los golpes que cuantos se han celebrado en nuestra patria. Nota- plaza de Pedro Bernabo-Silorato.
bles unos, de relevante mérito otros, y en general
-daba, lo cual visto por D. Alvaro, le dijo: «así, así,
Som'indro, cuyo retrato aparece en el grabado de
Diego, machuca, machuca;)&gt; nombre que tomó por dignos de estudio y aprecio todos los cuadros presen. la pág. 427, se halla condecorado con diversas gran• tados, la lucha para obtener los premios es tan granapellido.
des cruces y encomiendas; es doctor en música;
Terminada felizmente esta correría, que tuvo lu- de como no se ha conocido en Exposicion alguna. Sogita-nayaká del reino ele Napul; presidente de la
gar el ario J 232, volvió el maestre á. Alcántara, Ante este cúmulo de obras notables, la. opinion ge- Academia de música de Bengala; oficial de instructeniendo que celebrar una concordia con el obispo neral ha pedido so aumentara el número de pre- cion pública de Francia; compai'lero de la Orden del
y santa iglesia de Coria, que llevaban muy á mios, estimulando de esta suerte las portentosas imperio indio; magistrado honorario; miembro de
mal ver introducido al maestre y su Orden en su cualidades de la juventud actual, que tiene la mi- la Universidad de Calcuta, y honorario tarobien de
territorio, y se llevó a cabo en el mes de Enero de sion de regenerar este país, si continúa el camino las más ilustres corporaciones científicas y literaemprendido, despertando en la conciencia los senti1283, confirmada este mismo ano por Gregario IX.
rias del mundo civilizado.
Por ella se conservaba a la Orden sus privilegios, mientos propios de un pueblo culto, y desterrando
y se les autorizaba para edificar iglesias y erigir al- cuantos son producto de insensatas aberraciones.
ACCIO:N MERITORIA
El jurado ha concedido los tres primeros premios
tares en todo el obispado de Caria, con excepcion
á
los
Sres.
Luna,
Degrain
y
Carbonero,
por
los
cuaA beneficio de las infortunadas víctimas de la cad~ la villa de Ceclavin, recámara de los obispos;
pero no encontrándola luégo á propósito como sitio dros siguientes: El Spoliarium, Los Amantes de Te- ti~t:ofe ~e Alcudia, los empleados subalternos del
m1mster10 de la Guerra organizaron en el teatro
de recreo, la dieron ú. la Orden á cambio del lugar ruel y l• con,ersion del duque de Gandla. El segundo Espahol una bien escogida funcion. Los diarios han
figura
en
la
composicion
de
este
certámen
que
puque luégo se llamó Yillanueva del Obispo. La Orden
dado y~ por~enores sobre la misma. Se representó
hizo de Ceclavin una de las villas de mayor pobla- blicamos en la pág. 418, como un ligero destello de La. Panona1-ia. Los aficionados al dificil arte de Rocion de su maestrazgo, y andando el tiempo consti- las producciones que adornan las paredes de la Ex- mea justHicaron bien sus aficiones; y distinguidas
alumnas del Conservatorio interpretaron admiratuyó encomienda, y fué célebre por el fruto de pa- posicion.
ble~ente, en el concierto, partituras dificiles.
Jefes
y
oficiales
del
ejército,
conocidos
de
nuessas que recogía, que de ordinario llegaba á treinta
D1galll:os 1 en fin, para terminar, que en el piano
tros lectores ·por otros trabajos, han acudido tam- la senor;.ta Julia Moreno Pacheco cautivó al auditomil fanegas.
Desocupado el maestre de los cuidados del go- bien á estas nobles luchas del genio y Ja inteligen- rio, no ménos por su notable aplicacion y maestría, que por todos esos indeterminables atractivos
bierno, pasaJ.a ya la mayor parte del ai"lo 1233, hizo cia. Tejero presenta dos cuadros al óleo, de peque- de una figura tan distinguida y bella, como dulce,
i'las
dimensiones,
pero
de
interesante
é
inspirada
evade gente, y acompai'l.ado del comendador del
graciosa é incomparablemente afable.
Montanchez D. Rodri go Iñ.iguez, y otros caballeros composicion; Florez, el inimitable acuarelista., tieImp. de E, Rubliios1 plaza de la Pl,ja1 :;, }ladrld,
ne tres paisajes del género que cautiva por comple·de la Orden de Santiago, pasó el rio Gua.diana y

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REVISTA
LITERARIA, CIENTÍFICA y ARTÍSTICA
Aso V

~IADRlD

NúM. 30

----------

ADVERTENCIA

No cortar las hojaB de eBte número
hasta deBpUeB de haberlo deBdOblado,
con el fin de que no se inutilice el notable grabado incluido en el mismo.
•

•
Exc110. Sn. TEsJESTE GENEII.\L D. M1orEL Tlcos, Drqc• DE LA UNJON DE Cua,

�11 lll!ffill~III 1111111
REVISTA

30 DE JUNIO DE 1884

SUMARIO
GRABADOS: Excmo. Sr. Teniente General D. Miguel
Ta.con, duque de la Union de Cuba.-Vista gene'

ral de la Habana, dibujo del Sr. D. Isidro Salcedo,

1

grabado del Sr. Soler y Parras.-Desembarco de
los Mil garibaldinos en l\larsala.-Cuartél de infantería en Dresde.

' 1

TEXTO: Crónica.-Excmo. Sr. Teniente General don
Miguel Tacan, duque de la Union de Cuba.-Vista
general de la 1-Iabana.-Desembarco de los i\lil
garibaldinos en l\Iarsala.-Cuartel de infantería

en Dresde.-Epigramas, por D. C. de Alvear Sobre cubierta, por D. Eduardo de Palacio.-Va-

riedades,-Charada.-Solucion

a la anterior.

CRÓNICA
En el Parlamento se ha tratado la cuestion
de Cuba.
Un discurso del Sr. Labra, digno de encomio (segun el Sr. Cánovas), no solamente por

1

la parte artística, sino por el desenvolvimiento lógico de su concepto fundamental,

1

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1

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1

ha reconcentrado, por algunos momentos, toda
la atencion de nuestros hombres políticos hácia aquella hermosa cuanto infortunada Isla.
Pero las divisiones dentro de cada partido han
venido, como de ordinario, á frustrar toda es·
peranza de un acuerdo unánime sobre los medios de plantear y resolver nuestro eterno problema de administracion colonial. En el mis .
mo Gabinete, la prensa ha hecho notar des.
acuerdos explícitos entre los señores presidente del Consejo de ministros y ministro de Ultramar.
Los notables del fusionismo y de la izquierda tampoco pareceu tener el mismo criterio,
y bajo un aluvion de palabras vagas, que tanto
hemos censurado en nuestra política, las disidencias han tomado esas proporciones que se
resuelven siempre en España por un solo resultado, tan uniforme como doloroso: el de no
hacer ni dejar hacer.
La importancia de esta cuestion ha sido, sin
embargo, reconocida por todos, y hemos J.e
manifestar que no ha sido apreciada con la extremada intransigencia de escuela con que se
tratan otros asuntos; pudiendo abrigarse la
esperanza de que el patriotismo se sobrepondrá á todo, y un concierto sincero de voluntades allegará los medios de dominar la dolorosa
crisis de aquella hermosa provincia espafi.Ola.
La proyectada rectificacion de la frontera
marroquí-argelina no se llevará á cabo. Lo
asegura as( nuestro ministro de Estado.
La manera como esta declaracion ha sido
formulada, el fondo de extrema confianza que
implica, parece revelar una combinacion diplomática, que por esta vez nos pondría á cubierto de la inmoderacion colonial de Francia.
Pero preferiríamos que el Gobierno diera más

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2. 0 -NOM. 30

Almirante, 2, quintuplicado.

importancia al conocimiento de nuestra opi ·
nion y á las propias fuerzas del país, bien dirigidas, que á promesas de coalicion interuacional, que, áun descansando en la mejor
buena fe, suelen no-dar gran resultado en la
práctica. Por esto insistiremos siempre en que
lo principal es resolver nuestros problema¡ de
organizacion general y militar, y ahora, po¡
ejemplo, cuando se presente en las Cortes la
exposicion qne hace la Sociedad Africanista
sobre la cuestion de Marruecos, identificarse,
hasta donde sea posible, con el patriótico pensamiento de esta Sociedad y sus análogas,
aprovechar bien sus trabajos, recoger sus observaciones, y decidirse, en fin, á considerar
en definitiva que todo lo que afecta á Marruecos interesa á España; que un ataque cualquiera á aquel territorio no es una cuestion extranjera, sino una cuestion espail.ola, una gran
cuestion nacional.
El boletin de noticias militares del interior
puede resumirse en estas cuantas proposiciones negativas:
Nada se sabe aún definitivo sobre la forma
y extension que tendrá el aumento de sueldos.
La prensa ha aconsejado la exclusion de todo
privilegio; pero aún no parece haberse resuelto
este punto en ningun sentido.
Nada se sabe tampoco con respecto á la proyectada disposicion sobre retiros; pero se atribuye al ministro el propósito de no desistir de
esta idea ni de cuantas se relacionen con la extincion del excedente.

so, pero sí la promesa de seg'!Bia.g,,,para las
tropas egipcias é inglesas en caso de retirada
p;ir Abisinia. Fijóse á este efecto un itinerario.
No lo ha sido de salvacion, sino de sangre
para las desgraciadas guarniciones de Gbia y
Kassala. Nuevo fracaso de la política inglesa1Las veleidades de la fortuna constituyen el
mejor sistema de justicia en la tierra' Porque
¿á qué grado de prudencia no debería conducirnos esta sola consideracion: que cuanto mayor es la altura, más tremendo es el golpe á
que estamos expuestos; que cuanto más nos
remontamos al cielo del poder omnímodo, mayores probabilidades tenemos de caer en elin •
fierno de 1a impotencia?
Francia parece hab-er aprendido algo ... ; pero
nuestra sabiduría es como la fuerza individual,
contingente y pasajera. Caerá, si no ha empezado ya á caer, en desvanecimientos, miéntras el orgullo y la codicia romperán el saco de
sus conquistas coloniales, al presente en pro·
greso!
A sus últimos triunfos hay que afiadir la snmision de un rey al gobierno de la República. El monarca Norodon no es ya más qne
un súbdito francés. La propiedad, la administracion de sn reino (Cambodje), todo ha
de hacerse bajo el protectorado y consejo de
Francia.
Otro triunfo de Francia es las concesiones
que hace Inglate.,ra respecto á la proyectada
conferencia inter~acional. Se ampliará la comision de la deuda egipcia, en 1888 los ingleses abandonarán Egipto, y el canal de Suez
será neutralizado. Mucho pueden influir en la
paz general estos acuerdos, si se cumplen con
fidelidad.

La Direccion de lnstruccion militar ha abierto segundo certámen de obrae de texto para la
Academia general. El cuaderno de condiciones ó programas es un buen trabajo, pero la
El cólera en Tolon: hé aq ní la última noti ·
determinacion de vohímen llevada hasta el interior de cada ciencia, obligar á que se trate, cia que recibimos al cerrar este número. Pero
por ejemplo, de líneas en 16 páginas y de fór- se nos comunica tambien nna atenuante: la
mulas en 24, es un celo por la concision qne epidemia no es de carácter asiático, sino esno dará ningnn resultado en el escritor qne no porádico . Se ha producido por infeccion local,
tiene sobriedad de estilo, y prejuzga en cam- y se cree fácil contener sus efectos en el fo~o
bio algo que debe ser dejado al autor. Pues generador.
En Consejo de ministros· ha debido tratarse
tal materia que el programa oficial cree deber
ser tratada á la carrera puede, á juicio del es- este punto, y si tuvieran nuestros hombres de
critor, merecer mayor espacio, más minuciosa Estado una conviccion tan profunda como
exposicion. Así y todo, este trabajo honra al exige la ciencia respecto á la importancia de
señor conde de Caspe; y como en la segunda la higiene pública, este hecho motivaría un
condicion se admite la proposicion de nuevos exámen minucioso· de las condiciones de sa ·
programas, oonformes en lo fundamental, sólo lubridad en Madrid, punto que está enteraelogios merece esta tentativa de metodizar y mente descuiqado. No se atiende al crecimienreducir á buenas proposiciones los libros de to y singular manera de desenvolverse la po·
blacion. Se siguen construyendo casas de una
texto.
elevacion extraordinaria, con cuartos interi~Inglaterra quería libertar áJartnm con sol- res numerados; casas, en fin, de vecindad
dados de la Abisinia. No consiguió este concur- como las antiguas, y que pueden ser compa-

LA
radas á nuestros VJeJOS y mezquinos cuarteles. Esta sola circunstancia, y la tan conocida
con respecto á la adulteracion de toda clase de
alimentos, explica la gran mortalidad de Mad:id y e'. esta~o medio de una salud que en
nmgun mdiv1duo es completa. La epidemia
de Tolon no puede, pues, causarnos un temor
fundado. Ni asiático ni esporádico, podría
aquí el cólera ofrecer más gravedad que las
t(s1s, las neurosis, las anemias y el paludismo
en general que nos diezma.
Aunque por la prensa diaria suponemos Í
nuestros lectores enterados de la reunion que
se celebró la noche del domingo 22 del actual
en l_os salones del Ateneo, con objeto de ·tomar
acuerdos para la celebracion del Centenario
del marqués de Santa Cruz de Marcenado ,
creemos deber ocuparnos, siquiera sea brevemente, de este suceso, que consideramos muy
importante, sin embargo de proponernos tratarlo con más extension en el próximo número.
Presidió el acto el señor marqués de San
Roman, teniendo á su derecha al sefior baron
de Covadonga, y á su izquierda á nuestro director D. Arturo Zancada y Conchillos.
En breves, pero elocuentes frases, manifestó el presidente cnál era el objeto dela rennion;
cómo sé había iniciado el pensamiento, el proceso de su desarrollo, y la favorable acogida
que había obtenido, y qne hacía esperar fuera
la realizacion digna del tratadista insigne cuya
memoria se pretende enaltecer.
Levantóse luégo el Sr. Vidart, y como él sabe
hacerlo, expuso á grandes y vigorosos rasgos
la suma de merecimientos que la personalidad
histórica del heróico caudillo de Orán reune
para la manifestacion que se prepara, haciendo notar que si los militares tienen el deber
de rendir tributo al autor de las Reflexiones
Militai·es,1as clases todas de la sociedad deben
asociarse en recuerdo de sus dos obras: «Rapsodia económico-política, &gt;y , tltima idea para
la formacion de un Dicionario enciclopédico. ,
Despues de otras consideraciones sumamente oportunas, terminó el Sr. Vidart invitaudo
á los allí reunidos á que nombrasen una comision nominadora que se subdividiese despues
en otras varias, con objeto de dar publicidad
al pensamiento y allegar recursos.
Nuestro director habló á continuacion, insistiendo en las ideas que constantemente ha venido sustentando esta Revista, y que constituyen el símbolo de su fe: la aproximacion, la
compenetracion, digámoslo así, de las clases
civiles y militares. Expuso la necesidad de
ocuparse más de los asuntos de nuestra profesion, invitando á todas las clases á que coadyuvasen al pensamiento que se pretende lleYat"
á cabo, correspondiendo así á la solicitud entusiasta con que acudió el ejército á conme·
morar el centenario de Calderon. Trazó á
grandes rasgos la sitnacion del ejército, sus
grandes virtudes, sus aspiraciones, y la necesidad de elevar el prestigio de una institncion
qne tan grandes servicios ha prestado á la libertad y á la patria.
El señor baron de Covadonga, como presidente del Círculo de .Asturianos, habló en
nombre de éste, ofreciendo sn decidida coope-

431

ILUSTRACION MILITAR

racion por tratarse de uno de los hijos más
ilustres que ha producido aquel país, tan fe.
cundo en hombres eminentes.
El Sr. Becerra, aludido por el Sr. Zancada,
habló sobre las glorias militares, cuyo concepto filosófico bosquejó, dándoles un carácter
universal, para hacer ver su significacion en
la obra del progreso humano.
Por indicacion del señor presidente, el señor
Vidart nombró una comision nominadora
compuesta de los generales Sres. Lopez Do'.
minguez é lbañez, y del Sr. Zancada, la cual
designó los nombres de la Junta directiva,
compuesta de ilustres personalidades, bajo la
presidencia del general San )toman.
La distinguida y numerosa concurrencia que
lleuaba el Ateneo, y la respetabilidad de las
persllnas nombradas para formar la Junta di.
rect1va,
son uua garantía de que el Centenario
se llevará á cabo con gran solemnidad.

•

EL TENIENTE GENERAL D. M[GUEL TACON
Duque &lt;le la Union de Cuba.
Pocos nombres hay que suenen mejor para los
leal~s que habitan en el territorio de nuestra gran
Antilla, que el de este ilustre patricio.
Cuantos allí aman con sinceridad á Espafla• cuan
tos se muestran dispuestos á defender en ~quell~
hermosísima region del globo la integridad de nuestros derechos; los que en los amargos dias de prueba ofrecieron generosos su sangre y su fortuna,
para poner coto á la impía insurreccion separatista,
y mostraron de lo que aún podemos ser ca paces
c~an_do se hieren las ocultas fibras de nuestro patr10hsmo; todos los que sienten palpitar su corazon
al místico recuerdo de la patria ausente, veneran y
honran la buena memoria del general Tacon 1 porque en su personalidad miran simbolizadas las virtudes que deben enaltecer á los hombres públicos·
¡a probidad que los dignifica, la firmeia de carác~
ter, la bondad del alma y, más particularmente, el
amor sin limites al suelo en que les cupo ver la luz
primera.
La liistoria militar del duque de la C"nion de Cuba
es notable por más de un CO'}Cepto. En e11a se observan, á primera vista, esas irregularidades que
son peculiares á la época en que trascurrió gran
parte de su vida, como la de pasar del Cuerpo general de la Armada al arma ele infantería, cosa que
h~y parecería una verdadera monstruosidad, y que
sm embargo entónces no revestía ningun carácter
extraordinario. Pero esto mismo, que en otros se
producía por un capricho de la fortuna ó del favor
fué en Tacan resultado de inestimables servicios
la patria, de grandes merecimientos, recompensa,
en fin, de sus relevantes condiciones.
Desde 1789, en que acababa de cumplir doce años,
hasta 1800, sirvió en la Armada, pasando por los empleos de guardia marina, alférez de fragata y de
navío, y teniente de fragata, tomando parte eficaz
en las guerras que nos vimos obljgados á sostener
sucesivamente con Francia é Inglaterra, merced á
la torpe política del príncipe dela Paz. Mandó ]uégo
la goleta Furia y el bergantin Vigilante, con los que
concurrió á varios combates gloriosos, y supo ya
demostrar de cuánto no seria capaz su alma indomable el dia que pudiera moverse en más amplias
esferas.
En 1806 fué nombrado gobernador militar y político de Popayan, en el reino de Quito, y dos afias
clespues tuvo que hacer frente, con los exiguos elementos de que disponia, á la insurreccion separatista que estalló en aquellas regiones. Dilatado espacio sería necesario para exponer, solamente en
extracto, la perseverancia, la energía, el genio que
supo desplegar en esta época nefasta D. Miguel Tacan, con el fin de poner coto á los progresos de un
movimiento que debia herir de muerte nuestro po-

i

derio colonial. Pero todo fué inútil: al cabo de tres
años de continuo batallar, con veinticinco hombres,
restos de todas sus fuerzas, retiróse á Lima, dejando en poder de los insurgentes de Quito su fortuna,
y hasta su esposa y sus dos tiernos hijos.
Mas el alma de Tacan no podía permanecer ociosa. Ya en rel Perú c,freció sus servicios al virey,
marqués de la Conquista, que se apresuró á aceptarlos, y desde este instante no ocurre un hecho de
armas en que no suene el nombre del esforzado marino español, que por este tiempo es clasificado
como coronel de ejército.
La batalla de Vilcapugio puede decirse que se decide por su oportuna intervencion, y el entorchado
de brigadier premia su heroismo; y en la de Agohuma se hace digno de un escudo de distincion. Más
tarde, cuando la insurreccion se ha propagado en
tPrminos ele hacer necesaria la evacuacion de lamayor parte del Perú y Bolivia, aún Tacon pelea sin
descanso en Oruro, y mandando el ala izquierda del ejército español contribuye eficazmente al
triunfo logrado en los campos de Viluma el dia 29
de Noviembre de 1815, y merece ser ascendido al
empleo de mariscal de campo.
Otros servicios no ménos dignos de ser anotados
desempefló en América, hasta que en 1819 le comisionó el virey para venir á Espaf'.la á dar cuenta al
Gobierno del estado en que se hallaban las provincias del Perú.
Ya deJ'egreso en la Península, sirvió los destinos
de gobernador militar del Puerto de Santa l\la;ía y
de Málaga; el de comandante general del segund~
distrito militar, y el de segundo cabo del de Andalucía. En Marzo de 1834 obtuvo el ascenso á teniente
general, confiriéndosele al propio tiempo, el cargo
de gobernador general de la isla de Cuba.
La época de su mando en la gran .Antilla constituye la más gloriosa página de su historia; la que seguramente legará su nombre á la posteridad.
El estado de la isla era por &lt;lemas desastroso; Tacon puso remedio á todo, é inauguró el periodo quizás más próspero por que ha pasado Cuba desde su
descubrimiento.
Inflexible corregidor de abusos, formó una escogida policía, regularizó la persecucion de malhechores, proscribió el juego y persiguió toda clase de
delitos, sin reparar en la calidad de las personas,
contrfüuyendo así á moralizar las costumbres y á
llevar al ánimo de todos el convencimiento de que,
miéntras él gobernara, no había medio de faltar á
las leyes.
La Habana será eternamente deudora á Tacan de
grandes y trascend':lntales mejoras. En su tiempo
se construyeron la cárcel y el teatro que lleva su
nombre, se reedificaron otros edificios públicos, se
engrandeció el aspecto de la poblacion con multitnd
de reforzyas materiales, sobre todo en su parte extramural, con el ensanche y adornos de su alameda,
construyéndose ademas otra desde el campo de
Marte hasta la falda del castillo del Príncipe.
Al empezar el año de 1838 cesó en su cargo y regresó á la Península, donde el Gobierno, cediendo a
las gestiones de todo un pueblo 1 lo premió con el
Toison de Oro y la grandeza de Espai'la, elevando á
ducado el título de marqués de la Union de Cuba,

que disfrutaba desde 1837.
En Espai'ia, su delicada salud le obligó á hacer
una vida bastante retirada, hasta su muerte, ocur-

rida en Palma de Mallorca el 12 de Octubre de 1855.
Durante algun tiempo babia desempei'lado la capitanía general de la.s Baleares.
Al publicar hoy una vista de la Habana, hemos
creido que nuestros lectores verán con agrado
el homenaje de respeto que tributamos á la vez al
general ilustre y al gobernador inteligente, que
supo, con tanto talento como voluntad, poner los cimientos de la prosperidad y del engrandecimiento
de la más importante colonia de España.

VISTA GENERAL DE LA HABANA
C~ando nuestros lectores lleguen á hacerse cargo de estas líneas, habrán fijado la vista 1 durante
algun tiempo, en el hermoso grabado á qu e se consagran,

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y de la Punta, aquél á la izquierda y éste á la dereNo debemos ni queremos dejar de suponerlo así, de los detalles que convierte al artista de inspira- cha del canal que da acceso á la bahía.
cion
creadora
en
el
artesano
chino,
fabricante
de
porque esa atencion de algunos momentos es el preEsta parte, ósea la ribera occidental, que es muy
mio único de nuestros afanes, la recompensa hon- países de abanicos!
escarpada,
hállase cubierta por una linea de fortiLos hombres de juicio y de buena voluntad, por
rada y merecida de nuestros incesantes desvelos,
ficaciones,
cuyos
extremos se apoyan por un ladn
la sola remuneracion, en fin, ·de los sacrificios que ajenos que sean al arte de Apeles, llegan á estimar en el castillo del Morro, y por el otro en el fuert&lt;'
en su justo valor todas sus bellezas, porq.ue genela publicacion de esa lámina representa.
número 4., ó de San Diego, ocupando el centro la cinEn el extranjero, cuando Revistas de la misma ín- ralmente proceden por análisis, con la observacion
dadela de la Cabai'la, considerada, si no como ha sudole que la nuestra, á costa de crecidos desembol- por consejera, y van, de deduccion en deduccion,
puesto un moderno escritor, la primera de Amérisos y de fatigosas tareas, se disponen á hacer en ob- aquilv.tándolo todo. A éstos corresponde dar su jui- ca, por lo ménos como la principal fortaleza de Lt
cio
sobre
la
obra
del
dibujante
D.
Isidro
Salcedo,
y
sequio del público lo que hacemos nosotros hoy,
isla de Cuba.
acuden á las mil trompetas de la fama, á todas las pesar el mérito y la cantidad de trabajo; el valor
Desde las obras bajas, contiguas al pintorest·o
de
los
días
y
las
noches
consumidos
para
trasladar
forma del reclamo, de la advertencia y del anuncio,
pueblo
de Casa Blanca, se ha tomado en cuatro f,, .
para dar cuenta del suceso que se prepara, muchos á la tabla, con minuciosa exactitud, todos los objetografias
la vista general d
a que publimeses ántes de que tenga lugar, y logran despertar tos que la fotografía presenta confusos ó indetermicamos en este número. No pudiéndose comprendtr
nados
en
algunos
parajes,
y
en
otros
sobradamente
por estos medios la curiosidad del público, hasta oben una lámina el panorama inmenso de toda la
tener el resultado de que, venido el dia del suceso, iluminados; y por último, el estudio de las propor-• bahía, hemos preferido dar sól0 el de la ciudad, en
que se dilata cuanto es posible, con el fin de avivar ciones y el cuidado continuo para no dejarse arrasbuen tamai'IO para que pueda apreciarse en su conla impaciencia, se agotan ediciones ip.onstruosas, y trar por la imaginacion, hasta el punto de dai'lar á junto y detalles, incluyendo una parte de sus pin•
el hecho adquiere las condiciones de un aconteci- la verdad. En esta clase de obras, un hombre de talento como el Sr. Salcedo, sabe que arriesga su torescos alrededores. Entre el observador y la ciumiento.
dad se deslizan las aguas del canal de entrada,
Este se ve en la sesuda Alemania, en la -artística reputacion; así, pues, se comprende fácil¡iente el
cuya anchura es alli de unos 300 metros.
esfuerzo
que
se
habrá
visto
obligado
á
hacer
á
fin
Italia; así se hace en la República vecina, donde no
El castillo de la Punta, que se ve á la derecha
de salir airoso del modo que lo ha conseguido.•
no há mucho Le Monde Illustré atronó al público
del
dibujo, empezó á levantarse en 1590 por el in
Otro tanto podemos decir del grabador Sr. Soler
con su famosa batalla de Champigny, y así lo hacen,
geniero
Antonelli, y arruinadas casi completamencon más frecuencia, aún las Ilusttaciones inglesas, y Parras. Cuando se tiene delante una madera del
te sus obras por las baterías de los ingleses cuando
tamai'I.O
que
alcanza
la
que
nos
ha
dado
la
vista
de
porque en el calculador positivismo que informa las
la Habana, cáusa verdadero asombro el observar éstos sitiaron la Habana en 1762, tan luégo como la
costumbres de la sociedad británica, se sabe, por
evacuaron, ocupáronse en ampliarlas los ingeniecomprobada experiencia, que sembrando prome- aquel laberinto de surcos, huec~ y líneas que se ros Crame y Abarca, habiéndose continuado dessas con atinada mano, el día del cumplimiento se confunden, formando un conjunto en que los indocpues hasta hacer de dicha fortificacion una impotos sólo alcanzan á ver objetos apénas bosquejados,
recoge abundante cosecha de provecho y honra.
nente defensa de la ciudad y del canal de entrada,
t:n cualquiera capital de Europa, la publicacion desórden semejante á la destruccion, cual si la por más que hoy, aunque se han realizado algunas
de un grabado semejante se traduciría en la venta mano de un demente, con la pueril complacencia obras modernas, dista bastante de hallarse á la alde la locura, se hubiera ocupado en destrozar una
de 20 ó 30.000 ejemplares; aquí, digámoslo con rutura de los últimos adelantos de la ciencia militar;
obra de arte; y sin embargo, el arte está allí. De
bor y con tristeza, se arrebatan á los vendedores selo
que es tanto más sensible, cuanto que, dada la
aquel cao~, producto, no de conturbado cerebro,
manalmente de 80 ó 100,000 ejemplares de aleluyas
admirable
posicion de la ciudad y de sus inmensas
sino de lúcida y vigorosa imaginae;ion, la prensa
taurinas ; pero la vista de la Habana , el cuadro de
hace salir luégo hermosa estampa, palpitante de fortificaciones, podría fácilmente hacerse del de la
Pradilla, y otros trabajos de importancia, publicavida y atractivos, como de la crisálida brota la ma- Habana un puerto inexpugnable.
dos por algunas Revistas, no logran más 'que las
A partir del castillo de la Punta, y hacia la izriposa de pintadas alas, que el sol esmalta en bellímiradas indiferentes ó desdenosas del público.
quierda,
junto á la ribera, se descubre el hermoso
Al expresarnos en esta forma, no lo hacemos para simos cambiantes.
La obra del Sr. Parras es el resultado de tres me- edificio de la cárcel, capaz de contener dos mil preaquellos queridos companeros nuestros que hasos, y con localidad ademas muy suficiente, para alses de abrumadoras fatigas, de largas vigilias y
biendo acudido entusiastas al llamamiento que les
amargas horas, en que apénas se dió descanso á la bergar un batallon. Como no es posible hablar de la
dirigimos cuando se &lt;lió comienzo á esta Revista,
Habana sin nombrar á cada momento al ilustre geinteligencia y al buril, á fin de interpretar fielmenhan continuado despues, sin vacilaciones ni dudas,
neral Tacon, cuyo retrato publicamos en otro lugar
te
en
el
vaciado
el
pensamiento
del
dibujante,
pues
prestándonos su apoyo decidido, moral y material,
de
este número, diremos de una vez que la cárce 1
era caso de honra para aquél, como ha sabido loque en estas empresas tanto vale uno como otro;
y
otros
muchos edificios que hoy adornan la cagrarlo, que su tarea no resultara inferior á la de
para éstos no tenemos sino frases de reconocimienpital de la isla de Cuba, así como el ensanche de
éste.
to en los labios y gratitud eterna en el corazon.
calles y paseos, se deben en gran parte á este, digni¡\O vacilamos en decir que en un país cualquiera
Si se advirtiera cierta amargura en el tono de
simo gobernador general, modelo de administradodonde
se
rinda
culto
á
las
manifestaciones
del
esnuestras palabras,debe buscarse el origen en ese inres inteligente&amp; y probos.
diferentismo irritante, en el mortificador desden con piritu, los nombres de los Sres. Salcedo y Soler y
Siguiendo el recinto murado, se llega al parque
que en nuestro paisdesventurado se mira todo aque- Parras, á no tener fundado con anterioridad su cré- de Ingenieros, fácil de conocer por las garitas que
dito,
lograrian
hoy_aplauso
unánime
de
la
opinion,
llo que, por el empleo de medios nobles, se dirige á
hay á la puerta; á continuacion se halla el seminaelevar nuestro nivel intelectual, á reivindicar nues- l sus firmas se cotizarian muy alto; como, pres- rio, y Iuégo la catedral, que forma un &lt;!uadrilátero
tros derechos de nacion culta, y á conquistar el res- cindiendo de otros títulos, alcanza.ria en este mo- de 65 varas de longitud por 60 de latitud, ostentanpeto y la estimacion del mundo. Contra esa actitud mento mismo un puesto honroso en la estima- do en su fachada dos torres equilaterales, de 30 vacriminal, contra la vergonzosa inercia de los espí- cion general el sofl.ador que consume su fortuna y
su vida en sostener, á despecho de contrariedades ras de altura. La plaza de la Catedral, que es basritus, nos sublevamos, y un dia y otro alzamos airatante extensa, da acceso á la calle de San Ignacio:
da la voz; porque en esa inercia, en esa actitud ve- y á costa de inacabables amarguras, esta costosa
en el lado Oeste se halla la casa del marqués de
mos un mal que nos hace impotentes para toda ac- Uevista.
Aguas Claras, y en el Este la llamada de Peftah·er,
cion civilizadora: mal terrible que, adquiriendo con
ambas perceptibles en el dibujo.
No
se
hallarán,
seguramente,
en
las
domas
reel pasto de la frivolidad terrible desarrollo, nos
Por el mismo órden siguen la comandancia gene·
inhabilita en el concepto de Europa, y comunicán- giones del mundo muchas perspectivas tan pintoral
de Ingenieros y la capitanía general con su
dose por el contagio, de la sociedad en que tiene rescas como la que of¡ece la ciudad y puerto de la
hermosa plaza plantada de altas y copudas palme
Habana,
contemplados
desde
el
castillo
de
la
Cabaorigen, al ejército, corroe los fundamentos de su orfl.a. Aparte de la riqueza de luz y colores que embe- ras y hormosos plátanos; despues empiezan los
ganismo, destruyendo su m~ral.
muelles, la comandancia de Marina, los almace•
Viniendo al punto concreto que motiva estas lí- llecen aquel paisaje exuberante de vegetacion, los
nes y tinglados, y el espeso bosque de mástiles Y
neas. Véase el soberbio grabado de un metro de lon- pueblos y arabalcs de Marianao, Puentesgrandes,
jarcias de los numerosos buques que frecuentemen·
el
Cerro
y
Jesus
del
~lonte;
las
alegres
y
pintoresgitud que hoy damos á luz; muchos de nuestros fate se hallan fondeados en aquel puerto riquisimo.
vorecedores tenemos el convencimiento de que sa- cas quintas de recreo, esparcidas caprichosamente
En segundo término se descubre el caserío de la
brán estimar lo que su publicacion representa, los en aquel jardin inmenso, y, por último, la populosa ciudad, y una parte de sus plazas y calles principaciudad de la Habana y su bahía, hacen de la juriscuidados, el esmero, la voluntad y crecidos gastos
diccion de este nombre la flor más espléndida del les, como las del Obispo, O'Reilly, Enna, Yillegas,
que significa; pero por punto general, si despierta
eden
cubano, la perla más rica de la diadema que Aguacate, etc., y las iglesias y conventos de Belen,
alguna atencion, será motivada por una vana y pa_
San Francisco, Espíritu Santo, Jesus y María, La
sajera curiosidad; y es tamo~ seguros de que en constituye nuestro poderío colonial.
Asiéntase la Habana en la costa septentrional de Merced, San Agustín, Santo Domingo, Santa Clara,
este número no escasearán esos Zoilos, hijos mimaSanta Catalina, San Felipe Neri, y otros muchos
dos de la ignorancia y el orgullo-, que no ,·acilan en la isla y en la ribera occidental de su inmensa que seria enojoso enumerar en estos breves apunbahía,
sobrr
una
semi-península
calcárea,
á
los
desdenar el conjunto para indicar la falta de nn cates; así como los edificios de la Universidad, Aduable en el barco que se tlescubre en ültimo término, 23,0 9' 26" de latitud boreal y los '"16º, 4'3-1" de lonna, y algunos cuarteles. Detras se ve desplegar el
ó la ausencia dt• una chimenea en la casa de un mi- gitud occidental del meridiano de Cádiz.
inmenso
panorama de la ciudad extramuros, con
La entrada de su puerto. 1¡ue por primera vez YÍlímetro de altura que marca la linea &lt;le! horizonte.
sus
magníficos
barrios, hasta las alturas del Ce,r:'\uestra educacion arltstica llega hasta ese grado sitaron los espailolt•s con !:iebastian de Ocampo ro y Jesus del lllonte, terminando por un lado en
de perfeccion. ¡~!edrado porvenir les aguarda á los en Ui08, es uno de los más vastos y hermosos del
las fortificaciones del castillo drl Príncipe, que
pintores y dibujantes si no se ajustan á esa pulcritud mundo: está defendido por las fortalezas del )Jorro

435

LA IL"GSTRACION MILITAR

LA ILUSTRACION MILITAR
. constituy~n la linea de defensa de la Habana por la
pa.rt: occ1d_ental,_ y por el opuesto en los caseríos
ma,s mmcd1atos a la lindísima poblacion de Regla.
El que conozca bien la ciudad de la Habana puc_de sobre el dibujo, como sobre un plano sc,.ui~
casi
O
to~as las principales rutas, y senalar 'los edificios
mas notables; pues el artista ha respetado hasta
tal e:,,.-t_re~o la verdad, que los barcos que figuran
en la lamma son los mismos que reprodujo la fotografía, pudiendo en la popa de uno de ellos leerse
su nombre y el de su matricula.
A part_ir d~l muelle de Caballería, que se descubre a1 la 1zqu1erda, la península en que se alza Ja antigua P?blacion de la Habana determina un arco
que Ya mternffhdb!!f! dffi direccion al arsenal. Esta
es la parte de la poblacion en que durante el dia se
ob~erva más movimiento y animacion: desde los
primeros albores de la manana una multitud inmensa, en que se ven indivitluos de casi todas las
razas del globo,se agita en los embarcaderos y muelles, donde al compás &lt;lo sus tristes y monotonas
canciones, c¡mtenares de negros hacen la carga y
descarga de los buques. Se tropieza aquí, acullá,
P?r todas partes, con numerosos grupos de comeretantcs, agentes, capitanes de barco, dependientes
de la~ casas de comercio, corredores, que se ocupan sin descanso en sus transacciones mercantiles
ó en tomar nota de los géneros y mercaderías qu~
entran y salen de la Habana, ó de los que se embarcan. Los carros, bocoyes de azúcar, cajones de cigarros, sacos de café y fardos de algodon y tabaco
forman lineas de verdaderas murallas, haciendo:
para el que no está muy acostumbrado, sumamente tlificil !a circulacion en aquel laberinto.
Dice el autor á quien generalmente seguimos en
estos apuntes, que los que conocen algunos puntos
de Inglaterra y Francia, ménos importantes que
el de la Habana, deploran que la capital de Cuba
carezca de los soberbios diques y magníficas dársenas que embellecen á aquéllos; pero como ideas semejantes su~len ocurrirsenos á cada momento
cuando comparamos los ~delantos que de continuo
se realizan en el extranjero con nuestra desidia y
abandono habituales, apuntamos sólo la reflexion
sin hacer alto en ella, porque esto nos obligaria
. aventurarnos seguidamente en un camino de comentarios, por demas fatigoso, y al final habriamos
de convencel!nos, una vez más, de quo por ahí no se
llega á ninguna solucion práctica.

i

La histori,L de la Habana se halla csarita con sangre espanola.
Poblacion r¡ue se fundó con posterioridad á otras
de la isla,· como Baracoa y Santiago, pronto adquiere importancia para sobreponerse á ellas, y notarda en atraer á su recinto gobierno y autoridades,
convirtii:ndose en la capital.
·
La pérdida de la armada im·enciblc, amenguando nuesh·o poderío marítimo, deja expuesta la jóven ciudad á los golpes del rudo y afortunado Drake y de sus corsarios ingleses, y sus débiles muros
so ven combatidos un ai'lo y otro, y sus habitantes
viven en constante vi1'ilancia y siempre apercibibidos á I:i. lucha.
La Holanda se une á la Inglaterra, y co_n esto los
peligros redoblan para Cuba; á Drake sigue el célebre almirante Pitt Hein, un holandés que no profesa otro culto que el oro, y á sus ansias lo ofrecen
abundante los galeones de ~Iéjico. A la entrada de la
bahía do.J la Habana acometo y vence á la escuadra
de D..\h•aro de la Ccrtla, y la de D. Juan de Benavhles snfre la misma desventura. Cornelio Jolis
otro almirante holandés, rivaliza con Pitt Hcin e~
audacia, y ambos, en union de los terribles filibusteros franceses, mantienen durante largos mios
bloqueados nuestros puertos antillanos, con graves
perjuicios para el comercio, y notable descrédito
para nuestro pabellon.
.\centúase más y más la decad•.mcia política de
Espana; en Europa nuestros desatendidos ejércitos
caminan de una en otra desgracia; en América, ni
el e~tado de paz nos libra de ultrajes, porque los
filibusteros no se acomodan á ningun tratado, y la

Inglate_rra, juzgándonos ya muy débiles, se apodera
tranquilamente de Jamáica, y no da oidos á las pro•
testas del desatentado Gobierno que rige los destinos de la patria.
Repetidas veces en el periodo que recorremos, la
Habana se vió seriamente amenazada; pero su vecindario y guarnicion supieron rechazar con las armas las acometidas del enemigo, demostrando así
que el ~•~lor de nuestra raza indomable no cede jamas, m aun en los momentos en que la fortuna so
muestra más hostil.
Termina el siglo xvn, y con la guena de la sucesion dinástica, que se inaugura, el peligro de nuestras colonias se hace más inminente, y nuevas desventuras vienen á pesar sobre nuestra combatida
patria. Pero las virtudes de los pueblos se mues1ran en la adversidad, y el cubano, como el espanol,
salen airosos en esta ruda prueba. Los corsarios de
la Habana y Santiago suplieron con su intrcpitlez y
pericia la deficiencia de nuestra marina militar, y
cons us numerosas presas compensaron las que los
aliados lncian en nuestros galeones cargados de oro.
Per,i no queremos detenernos en ese árido siglo xvm, paréntesis enorme abierto en el proceso
de nuestra existencia nacional, porque encontramos en él sucesos como el célebre y vergonzoso
Pacto de familia, que nos obligaría á emplear un
tono acaso inconveniente. Anotemos sólo que la
guerra con Inglaterra nos arrebata la Habana en un
asalto, despues de asedio glorioso, en el que dos generosos españoles, D. Luis de Velasco y el marqués
Gonzalez, saben, muriendó por su patria, escribir
sus nombres entre los de los héroes.
Otros nombres hay tambien, como el de D. Bernardo Galvez, que la posteridad no olvida; y en verdad, cumple decir que si en ese fatal periodo histórico hay algo que consuele de las desdichas que
una insensata politica nos hace recoger en Europa,
es la conducta de los espai'loles que al otro lado de los
mares, confiados á sus propias fuerzas, pelean, no
por conveniencia de una familia, sino por la integridad de la patria española.
Durante el siglo actual, repetidísimas veces han
demostrado los habitantes de Cuba que en el es•
cudo donde se ostenta el blason de la isla, puede
campear el mote de &lt;&lt;Siempre fieb) La guerra de
la independencia de nuestras provincias americanas, aumentó el valor que en el concepto de Espana tiene la gran Antilla, y concentrados allí los elementos dispersos por la superficie del nuevo continente, á causa del naufragio de nuestro poderío
los vínculos que la unen con la madre patria
centuplicaron en términos de hacer imposible la
realizacion de las ideas separatistas.
Los hechos lo prueban; lo mismo la expcdicion
de Xarciso Lopez que la insurrecion de Yara, conspiraciones y empresas filibusteras, no bastaron
nunca á arrebatar á la corona de Castilla este soberbio floron. Diez ai'los de guerra, en que la sangre
espa11ola se ha prodigado generosamente, demostraron_ á los ilusos que Espai'la conserva su vigor tle
otros tiempos cuando se trata de defender su integridad y su honor.
Hoy que la situacion de Cuba preocupa hondame~t~ á los h~mbres políticos de todos los p,trtidos,
obhgandoles a buscar solucion por el camino rle las
reformas, cumple á las gentes de buena fe coadyuvar á la obra de la regeneracion de nuestra colonia. Abocada á la bancarota, herido gravemente su
comercio, empobrecida su industria por desatentadas leyes, es ur~entisimo hallar el :-emcdio, porque,
de n? hacerlo as1, el mal ~o tardará en adquirir proporcwnes enormes, obligando cntónces á echar
ma~o del recurso po~trero: el empleo de las armaq,
:'\o dud_amos que s1 _esto fuese preciso, el ejército
espnnol, interesado mas que nadie por mantener en
Cuba nuestra bandera, acudiria, como acudió siempre, á la lucha; pero conviene anotar que no es conveniente preparacion para este caso extremo el envio á España de centenares de oficiales aclimatados, y las reducciones en el presupuesto de guerra
que actualmente se están llevando á cabo.
.\r¡ui ponemos punto á este ya largo escrito enviando á nuestros hermanos de la isla de Cub~ un

s;

cordial saludo, que acompai'le al testimonio de nuestras simpatías por aquel privilegiado país, que damos hoy al publicar la vista general de la Habana,
unido á esto número-de LA ILUSTR \CION M1L1T.\R.

DESEMBARCO DE LOS MIL GARIBALDINOS
en Marsala.
Italia ha ofrecido en los primeros dias del mes
actual un espectáculo sublime. El dia 2 de Junio se
celebraba el segundo aniversario de la muerte del
invicto caudillo á quien debe en gran parte aquella
floreciente nacion, su unidad y cn({randecimiento·
y esta fecha despierta en el pueblo italiano genera'.
les explosiones de entusiasmo hacia la heroica fi._!?Ura de Garibaldi, y las clases todas de la sociedad ~e
~isputan el _Primer puesto para rendir homenaje al
ilustre patr10ta, cuya existencia, tantas veces escarnecida en otras épocas, había dedicado por completo á la independencia de su país.
La conducta del pueblo italiano debería ser imitad~ por ?tras naciones que descuidan las e,lorias patrias, sm comprender el dai\o que el indiferentismo
produce á la regeneracion del país. Las Revistas
ilustradas publican, con este motivo, nuevos grabados, representando los l1echos de armas más notables llevados á cabo por Garibaldi; pero son tantos
los_ que debiéramos citar, que no¡; falta espacio, siqmera p~ra enumerarlos. Basta, á este propósito,
ofrecer a nuestros lectores el desembarco de los
mil, que figura en la pág. 4.32; cxpedicion atrevida
cual pocas, en que, con un ejército abigarrado, compuesto de lombardos, romanos, sicilianos, veneciartos, Iigurios y toscanos, el ilustre Garibaldi introduc~ en las filas dr sus contrarios hondas perturbaciones, logrando con su arrojo y enérgico carácter uno do sus más importantes triunfos.

CUARTEL DE INFANTERIA EN DRESDE
Dresde, la capital de Sajonia, situada ~obre el caudaloso Elba, en un pintoresco valle, constituye una
de las ciudades más deliciosas de Alemania, ~on un
nú~cro de edificios notables, que atestiguan la parte importante que ha dcsempciiaclo en la historia
de la humanffl.ad.
. Además de otros edificios militares, posee esta
ciudad el majestuoso cuartel de infantería que aparece en el grabado de la pág. 433. Este suntuoso cst~blecimi~nt? militar revela, á la simple inspecc1on del d1buJo, toda la considcracion con que en la
poderosa De_ustchla~d se rodea al soldado, al representante mas genumo del pa1s, que no escatima
una gota de ~u sangr~ cuando la pátria lo exige:
pero en cambio el Gobierno procura conciliar toda
las comodidades compatibles con el servicio, par&amp;
h~cer ménos dura su existencia, empezando por dedicar gran esmero á las condiciones higiénicas de
l~s _cuarteles, de tan vital importancia en las guarniciones numerosas.

BPIGRAi\IAS
Por lo audaz y deslenguado
re1)ia su madre ri un chico,
y le gritaba:-¡Borr(co!
¿por qué eres tan mal criado!Cuando el mu chacho la oyó,
repuso al punto:-¿Por r¡ué?
Y á mi, ¿qué me cuenta usté,
madre, si usté me crió?
)larcela un beso me dió,
placentera y aturdida,
pero al punto, arrrpentida,
de mi con gran prisa huyó.
-Xo huyas, Marcela C'lbarde
la dije, porque es en vano;
'
para enojarte ... es temprano:
para arrepentirte ... ¡es tarde!

C.

DE ÁL\'EAR.

�LA ILUSTRACION MILITAR
436
Pero la vieja seguía de rodillas sin e.scucbarle, y
Piron creyó notar que movía los labios y ~e ~ablab~;
b.ajó entónces, se aproximó á ella, y presto oido. Oyo,
SOBRE CUBIERTA
lamentar.
.
Esto aparte de los que vienen al mundo impresos en efecto, que murmuraba alguna cosa. E_ra una Ais
. rado de la Exposicion de Bellas Artes falló, ya, y que salen como algunos diputados; por la fa- María que dirigía á una imágen de la Virgen coloEl JU
1 ·•
fi
es decir,juzgó, premió, desden.ó y res~ v~o, en n, milia.
cad¡ perpendicularmente encima ~el banco ~n que
.d t
Pero nadie hace precio de unos m e. o ros.
con arreglo á sus convicciones y conoc1m1e~tos. .
se sentara Piron. Entónces levanto ést? _la_ vista, y
Lo de mayor novedad que ha ocur:ido en estos vió que era á la imágen á quien se dmg1an todos
Cuando un tribunal en o_posiciones, ó u~ Jurado o
comision cualquiera, resuelve, no lo hace a gusto de últimos dias, no es poético: es la variante que ha · los saludos de que creyó ser objeto.
introducido en la fórmula para responder _á los
. -¡Hé ahí lo que son los poetas!_ ex'?lamó Pil'.on al
todos.
.
l
flores senadores que juran, el señor presidente e marcharse; creen que todo el umverso los c~nt?mQuién
no
presume
que
posee
mas
talento
que
e
¿
.
prójimo!
.
aquella Cámara.
.
dice: «Dios os pla, ó que está á sus piés, cuando 110 sabe siquiera
·Quién no se considera más hermoso que el vec1En Jugar de &lt;&lt;Dios os lo premie,»
si existen.
no6 en el buen sentido de la palabra?
ayude.))
h f t
Bs una frase, y como frase f~liz ha he~ o or un;~
Un condiscipulo mio, de raza negra con vetas, de-Militar, ¡voy bien para Ht"Útl\€ªUla tilóntera?
Equivale, en lenguaje familiar,_ al '.&lt;Dios am~a
¿¡a de sí mismo:
-Mejó vendría usté conmigo, paisana.
á usted, hermano,)) con que despide a los mendigos
-Soy un moreno gracioso.
.
Pero si la humanidad es asi, com~ los J_urados et que nada les da.
.
.
o
Pero aplicada á tan solemne ~cto, dicho esta que
tambien pertenecen á la humanidad, tienen igua1es
Un gitano decía
.
de la Giralda,
debilidades.
.
t 1 no puede tener semejante acepc1on:
Otra novedad, y ésta si que es hteraria (supon¿Por qué no ha de ser lo mejor lo_ que a ell~s. ~
á un inglés que venía
les parezca? ¿Es posible baya quien ~osea .l°:1c10 gamos):
á ver España:
·
•
· f ·
Orejon dirige la compañia ~ue empieza ~ unc10más exacto que el que distingue á un tr1bu~al cien-Lan jecho en Lo!1dre,
tífico, artístico ó literario, nombrado de ofi:10'.
pero aquí la. trujeron
na.r en el teatro del Buen Retiro.
C'
. Orejon, el actor cómico-lírico, ~o lo tome alguo
Suprimido el premio de honor, por no cons1de~ar
con andaore.
á las obras presentadas en el Pabellon ~el ~etiro
malicioso por alusion á otros Ore3ones.
d
De los demas espectáculos, nada nuevo puede edicrnas de tal distincion en justicia, acordo e~ Jura.
O
Mi querida Salomé:
d r medallas de primera á tres lienzos:
do conce e
G d'
A n
cirse.
1
•·meros
celebro
que se halle usté
Spoliarium, Cot11Jersion del duque de an ,a y '11ª La patata no preocupa ya, como_ en ~s pu
en
su
completa
salú
momentos de su repentina elevacion, a las ~la:;~
tes de Teruel.
(no quiero hablarte de tú
Aunque el órden de los factores no altera el pro- condimentadas y exornadas con patatas, o
por si se entera José.)
ducto, ello es que, segun lenguas murmuradoras,
a as se"u-n la denominacion andaluza.
.
A todo estoy decidid~~
p ·ia del; crisis (vamos, la noticia), no se confirmo
se pensó en otra colocacion de factores.
por
no merecer tu olvido:
Sea como fuere, bien premiados e~tán lo~ tres;
afortunadamente.
..
1
te espero á las siete (pero
ó mejor dicho:" conjusti~ia ha concedido el Jurado
Tampoco habrá corridas de toros en N_imes: ~
no te digo que te espero
gobierno de aquella provincia, co~o. decia el tio
las tres medallas de primera clase.
no se entere tu marido.)
En las de segunda, al lado del cuadro de Senet y La1Ji, ha prohibido los cuern~s en _pubhco.
.
·Cabe estilo más prudente?
ue los de Barbudo, Echena y Sorolla, y otros, han
Es como cortar la carrera a la Juventud mas en•
p;es esto leyó el pariente,
entrado de momio, algunos lienzos, muy re~men- tusiasta, y borrarla el porveni~ • .
.
y sospechó alguna cosa;
Es lo que decía un caballero a quien yo ti ato, aundables por la cantidad de lienzo y .:olor despilfarray díó tal felpa á su esposa,
dos en la obra, ó para servir de trasparentes en al- que con cierto respeto, asi como á su señOra, que
que creo que no lo cuente.
gun comedor.,
. saber es muy guapa:
-Yo había de ser el Gobierno español y a~e?uro
En cambio han quedado ot:os auto:es, sm
á usted que los cuernos habían de pasar el Pmneo:
or qué, relegados á la oscur.1dad oficial.
EL CALIFA llE(!IAGE
p A bien que en esto ocurre lo que con las actas dE: Jo haría cnestion capital.
El
califa
Hcgiage
era justiciero, pero muy sevéro,
. d·putados en distritos donde &lt;&lt;hay lucha,))
EDUARDO DE PALACIO.
varios 1
•
· d
y
su
solo
nombre
inspiraba
terror á todos sus vasacomo se dice con franqueza; lo cual eqmvale a ellos.
• ·l
s· 1 nin
clarar:
_ l 't
t
Un dia que recorría su imperio, so~• _Y . u.
En distritos donde hay palos, pooa ª! as, muer os,
VARIEDADES
gun distintivo de su dignidad, encontro a un arabe
heridos y contusos.
. .
del desierto, caminó conversando con él, y le prePIRON EN EL BOSQUE DE BOLOS.A
Pero en unas y en otras exposiciones, e~ publico
.,
que era poeta y émulo de Voltaire, tenía guntó si conocía á Hegiage.
forma su opinion, y no hay tribunal de oficio que la
P11 on,
.
1b
-Es un mJnstruo sediento de sangre humana,
la costumbre de ir casi todas las mañanas ~ ostuerza ó aminore.
loña
para
entregarse
con
entera
hbertad
dijo
el árabe.
De Rossi oí decir á un crítico barato:
que de Bo
•
•·
ró de
-Pero
¿de qué le acusan?
.
á
sus
meditaciones.
Un
dia
se
extrav10,
y
no
sa
t
· -Es un Lujan serio.
-De todos los crímenes de los tiranos.
Esto se explica por la manía alarmante de hacer él basta las cuatro de la tarde, tan cansado de su
-¿Le has visto alguna fez?
se vió obligado á sentarse en un banco
frases.
.
. rt t
paseo, que •
d
t
Todos los espanoles que se dedican a 1 i era u:ª•
ue había al pié de uno de los pilares e 1a puer .ª·
-Nunca.
.
él tás
-Pues bien, mírale, dijo el califa; con
es
que son próximamente la mitad del.numero de m- Á énas se hubo sentado, cuando por derecha é izP. d.a rec1·be saludos de todos los. que. entraban ·y hablando.
qui·1·mos de España, están obligados a ser' ocurren- qmer
El árabe le miró fijamente, r le dijo sin caninotes-y á decir frases.
salían á pié, á caballo y en carru~Je; Piron se qm. El que no las toma hechas, como aquel vendedor taba el sombrero, inclinándole mas o ménos, se~un verse:
. f T t'enen un
-Todos los individuos de m1 ami ta 1 . .
de escobas que las vendía tan baratas, las saca de la aparente categoría de las personas.
su cabeza; no escobas, frases, que valen ménos que
-¡Oh! ¡oh! decía entre sí; soy mucho m~s cono- acceso de locura en un dia del año: hoy ~s mi d~\ He"iage se sonrló, dió al árabe un amllo que e
las escobas.
.
.
cido de lo que yo pensaba. ¡Por qué ~o babia de_ eso
..
Un escritor sin frases, esta perdido.
.
. 1\1 de Voltaire para presenciar la cons1de- vaba puesto, y le dtJO:
.
di as
-C ndo encuentres algun desconocido, no g
los hombres políticos ocurre lo mismo: el tar _aquide q. ue disfruto en es.te momento, él, ante
ua
.
d' t d san erre hu. .
.
·t
rac10n
.
E nt re
o
que no tiene frases, no tiene pub1ico m suscn ores
uien casi me prosterné esta mañana, sm _qu_e se que Hegiage es un monstruo se 1en o e
en el partido.
.
.
. tgnara corres1londer sino por un leve movim1en!o mana.
No puede apreciarse la impor~anc1a que dan a de cabeza?
.
.
un hombre que va para ministro, o para gobernador
Miéntras hada esta reflexion, la ge~te .s?guia
CHARADA
·
1as frases ·
· · d o, tanto
que, al fin • el e3erc1c1o
del
siquiera,
.
.
yendo y v1men
.
.
¡Qué satisfaccion experiment~ el interesado; sombrero se hizo muy cansado para Piron: _se l_e
Son notas que conoces
Amiga Marta,
cuando llega á sus oidos la barban~ad q_ue fo~mulo quitó entónces de hecho, contentándose t;on mchLa primera, 1eg'11,'11(/,a,
la víspera en el salon de conferencias, º. en a re- narse ante los que le saludaban.
.
.
1ercera y c1ta1•ta;
union de taló cuál senora de las que reciben en su
En esto llegó una vieja, que se echo d~ rodillas
y por apodo
casa!
. .
delante de él, con las manos cruzadas. _Piron, s~r¿Y cuando le dice algun adula~or econom1co, porrendido, y sin saber lo que aquella muJer que~1a,
Cuando voy elegante
e los hay de diferentes precios: Ya sé que ayer . P
dº'
.
.
Me llamas todo.
1a 1J0·
qu
f r ·· ?
trata1s
pronunció usted una frase e 1c1S1ma ... .
i
-Levantaos, buena mujer, levantaos; ~e
-Hombre, yo... (Rubor de tres pesetas.)
\ como á un compositor de poemas épicos o de trageSOLUGION Á LA CHARADA INSERTA EN EL
- Es ingeniosísima, y ha hecho fortuna: todo Ma- días· os engañais; no tengo aún ese _honor, fuesto
CADETE
drid la repite.
·
.
que 'hasta ahora no han sido pronunciados mis vern. •a ? J{adrJd.
Es lo que ocurre con las fra~es; lo mismo que con sos sino por Marionetas (1).
Imp. de B, Rab/4os, p/aza qe l a ,..., , ,
la mor.cilla exthremefla: se re~1tteenes. el irénero ')oéti(•) E,pecie de títeres muy en boga cntónces •11 Franci'!,
Lp que -por a ora no se repi
q
co: en estos últimos dias no ha ocurrido poema que·

REVIS T A

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1

1

.ª

1

1O DE J ULIO DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

T OM O 2.0 -NOM. 31

Almirante, 2, quintuplicado.

(tres pisos y entresuelo), será rechazado por
esta absurda tendencia á vivir todos hacinaGr.ABrnu~i La Embajada árabe en Paris.-Reco- ledos en el menor espacio posible de terreno,
giendo la mw1eca (cuadro de Passin,).-El duque formando así ciudades-torres, ciudades verµde Alba en el castillo de Rudofstadt.-La primera
rura (cuadro del comandante de artillería D. José cales, en vez de poblaciones suavemente tenC'usachs).-Explo~ion de un cañon de 24 centíme- didas, hasta borrar casi toda distancia, todo
tros en el !Iavre (Francia).-D. Próspero Fernan-· límite, ioda division provincial.

~MARIO

uez, general presidente de la república de CostaRica.
Crónica.-Embajada árabe en Paris.-Reco[rienuo la mui1cca.--El duque de Alba en el castillo de Rudofstadt.-La primera cura.-Explosion
&lt;le u'n ca.ñon en el Ilavre (Francia).-D. Próspero
Femandez, general presidente de la república de
Costa-Rica.-.\utoridad&lt;'S que declaran el mérito
del marqués de Santa Cruz y de sus Re.flexiones
.!Jlilitares (continuacion), por D. Luis Vidart.Carta de la Habana, por D. Francisco Ortega y
Delgado.-Episodio de guerra, por D. José de Siles.-La exploracion irregular por la infantería
(continuacion), por D. Clemente Cano, teniente
de infanteria.-Estudios históricos: Orden militar de Alcántara (continuacie,n), por D. Angel Alvarez de Araujo y Cuéllar.-Correspondencia con
los Kusci-itores.-,\nuncios.-Sobre cubierta, por
Eduardo de Palacio.-Varie&lt;lades.-Solucion á la
charada.

TEXTO:

CRÓNICA
Las noticias del exterior no han ofrecido
eu esta decena iuteres, porque ningun suceso ha descollado en importancia y trascendencia al del cólera. Todos l• s Gobiernos
han tomado precauciones más ó ménos justificadas, y entre nosotros, por vez primera, se
ha pensado algo en las condiciones generales
de salubridad póblica. Pero circunscribiéndonos á Madrid, que es modelo de pqrfeccion en
desprecio y descuido de todas las más vulgares reglas higiénicas, ¡,se ha ocupado el Gobierno de todas las casas nuevas que se han
construido, y continúan construyéndose, con
diez ó doce celdas, cuyas puertas numeradas
abocan :i. un mil:mo corredor, produciéndose
así, á más &lt;lel peligro de salud anejo á esta
aglomeracion de gentes, los disgustos inevitables por esta manera incómoda y desgraciada
de vivir? Pues, desengañémonos, miéntras no
se obligue á que cada piso de una casa sólo
tenga dos habitaciones, y á que cada habitacion tenga luces á la calle ó campo por dos
costados, la vida en las grandes poblaciones
estará siempre envenenada por esos focos de
infeccion, considerados por la ciencia como
generadores de toda enformedad. La codicia y
la ignorancia continuarán siempre predominando en Madrid, y un reglamento de higiene
para la construccion de edificios sobre las bases priucipales de que ninguna casa fenga

patio ni cabida para más de ocho familias

•

El surco de sangre de nuestras· intestinas
discordias no se seca jamas. Tras algun intervalo &lt;le mansa corriente, desborda luégo con
su habitual ímpetu, y las leyes humanas, reflejando la impotencia y limitacion de nuestros
poderes intelectuales, no encuentran otro medio de contencion que enjugar la sangre con
sangre.
¡Apagar el fuego con el fuego! ¡ Qué sombrío y caótico estado aún el de la conciencia
humana!
¡Qué triste, qué terrible decena! Los fusilamientos de Gerona, el parricidio y suicidio de
la calle del Lobo, la mortalidad de Madrid,
siempre en aumento, albañiles cayéndose de
los andamios, el caos parlamentario, ó, de otro
modo, el desórden, la impotencia y la ineptitud de nuestros políticos ... Por fin, el cólera á
las puertas de Espafí.a.
No se tachará, pues,de poco interesante este
sumario, y ademas, en este género de intereses, podremos siempre ofrecer una confirmacion completa á la teoría del progreso indefinido.
¡Que fuerza es progresar de algun modo!
Pero entre todos estos hechos, el que tiene
mayor carácter individual es el que descubre
mejor el fondo último, la causa primera de
nuestros infortunios sociales. Y si el Gobierno
diera la importancia ijUe debe darse á estas
horribles manifestaciones de injusticia econó•
mica, uno de los problemas que debería abordar desde luégo, inmediatamente, sería el de
disminuir mucho, ó impedir por completo, que
un hombre honrado y apto para un ejercicio
cualquiera de su actividad, llegue á. esa situacion extrema de miseria, que termina en el
crímen , la locura ó el suicidio.
¡Qué vergüenza para un país que se jacta
de católico, y para una administracion que
tiene á todas horas en los labios el culto del
órden! Un hombre ilustrado, un abogado,
amantísimo padre, jóven, en buenas condicio-

para el hombre culto, modesto, sencillo, laborioso y la mujer virtuosa.
El fratricida tenía un pleito. ¡Qué calvario,
qué amarguras no habrá devorado para no
poder aguardar siquiera al desenlace de algo
que pudiera traducirse en un bienestar más ó
ménos definitivo! Es verdad que tal vez pensara, con triste acierto, que, áun viviendo veinte años más, su pleito seguiría en el mismo
estado.
Y por fin, este hombre, loco ya de dolor y
dominado por una experiencia harto real da
la vida, presume que su hija morirá de miseria ó vivirá envilecida, y concluye creyendo
que matarla durante el sueño es salvarla de
una série de vergüenzas y angustias, abocando á una muerte prolongada por desesperadora agonía.
Hé aquí sangre que salpica al rostro de los
que costean todas las mayores esplendideces
de impúdicas rameras, y dilapidan su capital
en diversioues pueriles 6 brutales.
El Gobierno debe abordar con valentía estos verdaderos y principales problemas de la
política positiva, que es la económica; es cierto que una solucion totalmente satisfactoria no
es fácil; pero sí lo es disminuir el mal, aproximarse al bien, y sin perjuicio de un gran número de disposiciones administrativas que podrían tomarse á este objeto, una. sobre todo
debería ser resueltamente practicada: la de co•
Jonias agrícolas (hasta que no quede un pedazo de tierra española de un modo cualquiera
utilizada), y la de obligará todos los propietarios de solares en Madrid, y sus alrededores
sobre todo, á edificar ó cultivar, dentro de cierto plazo, 6 sufrir un aumento de contribucion,
proporcional al tiempo que tengan sus tierras
ó solares sin destino ninguno útil,

Nada sobre la manera cómo se llevará á
cabo el aumento de sueldos¡ nada sobre el pro•
yecto de facilidades al retiro, ó más bien, buenas intenciones en el ministro de la. Guerra;
nada sobre los medios de extinguir el exceden·
te; y en cambio, las Cortes espafiolas renovando el espectáculo de aquellas famosas discusiones bizantinas, se entretienen en el exámen de
las teorías más metafísicas sobre la soberanía
nacional. ¡Cuándo nos convenceremos de que
la única realidad de la política es la realidad
nes de salud, tiene que apelar, con bárbara ló- económica; y que en la buena distribucion de
gica, al suicidio, porque no encuentra ocupa. las rentas públicas está todo el secreto de la
cion, porque no encuentra trabajo, porque to- paz y de la felicidad! Desengatiémonos: la fedas las puertas se le cierran, porque nadie le licidad, y por consiguiente la. paz, el órden de
presta medios honrosos de subsistencia, y por- una nacion, estriba en el mayor número po-

que, digámoslo de una vez, en Madrid todo
está organizado mejor para la prosperidad.de
las meretrices y la canalla de toda índole, que

sible de familias que disfrutan una vida
holgada, ó por lo ménos soportable. Miéntras
haya hombres que quie1·au absorber todas las

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LA ILUSTRACION MILITAR

gamos á conocerlos bien. Júzguese por esto cuánto mitada, pueda considerarse completamente insno habrá sido nuestro asombro al leer en el libro truido,)&gt;
Así, af\ade más adelante, y en esto dice una gran
del general San Roman el relato de la batalla y no
verdad,
del mismo modo que, bajo un punto de
echar de ménos el más insignificante dato respecto
vista
general,
en la nacion se necesitan mas agriá
la
estructura
y
configuracion
del
terreno,
hasta
el
entendimiento.
A grandes y perfectos rasgos explica á continua- extremo de que la descripcion resulta una fotogra- cultores y ménos bachilleres, más industriales y
cion el origen de la contienda civil de los siete años, fía, pudiendo decirse lo propio de los diforentes ac- ménos abogados, más obreros y ménos empleados
las causas que la encendieron, las torpezas y des- cidentes del combate, narrado en el estilo que con- públicos; bajo el punto de vista militar, tambien se
necesitan más espíritu y ménos uniformes, más
ciertos que la fomentaron, inspirándose en la más viene únicamente á esta clase de escritos.
Observaciones análogas se nos ocurren con moti- fortificaciones y material y ménos cuadros, más
severa imparcialidad, sin detenerse ante esas vanas
consideraciones de personas y partidos que los es- vo de la batalla de Barbastro, del paso del Cinca soldados verdaderos y ménos oficiales.))
Pero ... detengámonos aquí, que no es nuestro inpíritus débiles estiman barrera infranqueable, y por las fuerzas del Pretendiente, de la desdichada
tento
perjudicar quizá al autor, copiando su obra y
accion
de
Herrera
y
de
todos
los
movimientos
y
opeque el verdadero historiador desdeña. Enérgico,
ahorrando
á nuestros lectores el tr~jo de comcuando es preciso, así habla de aquel monarca que raciones militares de que se da cuenta. La exactiprarla.
conspira contra la Constitucion y se muestra más tud, la verdad resplandece por do quiera; es un libro
Terminaremos, pues, diciendo que el libro, dediatento á sus agravios y á su enojo que á la gratitud hecho a. conciencia, donde no sobra una línea ni
c-cado
á S. l\I. el Rey, principia con una notable
falta
la
más
pequeña
apreciacion.
y la justicia, como refiere entristecido la intransicarta-prólogo
escrita por el comandante D. FedeHasta aquí el escritor militar, propiamente digencia del clero que en los púlpitos y el confesonarico
de
Madariaga,
y que se halla de venta en casa
rio mezclaba el veneno con la sana doctrina: y asi cho; del literato que al trazar el retrato de Cabredel autor y en todas las principales librerías.
ra
maneja
como
consumado
maestro
la
pluma
de
censura tambien· las debilidades y las grandes faltas de los Gobiernos liberales de aquel entónces, Tácito, poniendo de relieve la sombría figura del
como más adelante anatematiza airado la criminal tristemente célebre tortosino, ¿qué podríamo~ decir La. evolucion tecnica. en el Cuerpo administra•
tivo del ejército.
y repugnante insurreccion de la Granja, en que un nosotros que no resulte lánguido é incoloro? Conf,aTal es el título de un folleto, de 46 páginas, del
mos,
pues,
á
personas
más
competentes
el
exámen
soldado soez hace firmar á la Reina Gobernadora su
Sr. Hermúa. Consta de de dos partes, tituladas:
dti
ese
trozo
magistral
de
literatura,
persuadidos
adhesion al Código fundamental de Cádiz.
El hoy de la Administracion militar y el mañana
Basta leer el primer capitulo de este volúmen de que habrán de citarlo en adelante como modelo
de
la .A.dministracion militar.
para afirmar, en absoluto, que el general San Roman digno de figurar entre los más selectos escritos
Con
la mayor discrecion hace el autor un juicio
contemporáneos.
es un historiador, en la acepcion más lata y pura
critico,
producto de detenidos estudios, proponiendo
Esperamos
con
verdadera
ansiedad
la
publicade esta palabra. Temeroso~ de que el atractivo que
y
delineando
reformas que se imponen y abrirán
nos subyugó desde las primeras páginas del libro, cion del siguiente tomo, proponiéndonos entónces
nuevos
horizontes
á la importante mision de este
hacer
un
ámplio
y
general
resümen
de
la
obra.
Enhaciéndonos devorar su contenido en brevísimas
cuerpo,
del
cual
puede
esperar mucho el ejército,
tre
tanto,
felicitamos
calurosamente
á
su
autor
y
horas, pudiera, habemos deslumbrado respecto de
de su mérito, acudimos presurosos en consulta á aún más particularmente al ejército que se honra dadas las brillantes aptitudes de un personal intevarios sujetos de reconocida competencia, y todos al contarlo en el número de sus más ilustres ge- ligente y celoso, en el que figura el Sr. Hermúa.
asintieron á nuestro juicio: conste, pues, que esta nera
opinion tiene todo el valor de que careciera seguEL ÁGUILA
ramente sin hallarse en todo término confirmada. La eduoaoion militar de la juventud y su neNo es la del general marqués de San Roman una
cesidad en EsP&gt;&lt;Üa, por el coronel graduado,
Hija del viento el águila bravía
comandante D. Eugenio de la. Iglesia, con
de tantas obras lanzadas al palenque de la publiciComo un punto en el éter se suspende
una carta-pr6lo¡¡:o escrita por el comandante
dad, y que, objeto de curiosidad y atencion durante
Sobre la arista que la tarde prende
D. Federico de Madariaga..
algun tiempo, concluyen por caer en el olvido; no
En los remates de la luz del dia.
No nos equivocábamos cuando al ocuparnos, no
es tampoco uno de esos libros destinados á vivir
Allí canta su triunfo y su osadía,
afio; y ai'los cuidadosam,m~ encerrados entre los há mucho tiempo, del Est1'dio sobre la educaciott miGira el orbe á sus piés, el sol desciende,
cristales de una biblioteca; es una obra que ha de litar de la j11,'Dentud, predeciamos que su ilustrado
Y asida al rayo, que del cénit pende,
consultarse mucho, que ha de ser traida de mano autor tendria que hacer en breve una segunda ediVuela á la cumbre con tenaz porfia.
en mano, discutida ampliamente, analizada, extrac- cion de su interesante obra; aunque más que seAvanza, desfallece ... y no pudiendo
tada, objeto, en fin, de largas y meditadas reflexio- gunda edicion, La Educacion militar de la juventud,
Anidar en su gruta luminosa,
nes, porque hay en ella tanta ensei'lanza, que si lo con las variaciones y aumentos que en ella se obDe planeta en planeta va cayendo;
que, afortunadamente, no es de esperar, la discordia serva al compararla con la primera, es un nuevo
Despues de nube en nube, y vergonzosa,
volviera un dia á encender su tea destructora en libro que viene á continuar la propaganda en favor
A un picacho su vuelo dirigiendo,
nueiitro suelo, cuantos hubieren de operar en el ter- del establecimiento de una instruccion general cíLas alas p4¡-ga, en fin, y en él se posa.
ritorio, que llamamos del centro en el tecnicismo mi- vico-militar.
CEs.rn TouRNELLE.
Está, para nosotros, fuera de toda duda que sienlitar,desde el general en jefe hasta el último comandante de columna, no podrían prescindir de con- do la guerra una calamidad fatalmente necesaria, y
sultarla á cada momento, de acudir continuamente la paz perpetua un ideal más ó ménos bello, segun
ADVERTENCIAS
á sus páginas en demanda de noticias interesantes. se considere, ((parece más práctico, como dice el
Rogamos encarecidamente á. los señores suscritores
En efecto, dudamos que hasta la fecha se haya ilustre Almirante, léjos de apartar de la vista de
á.
LA
ILUSTRACION MILITAR que cuando sean traslapublicado nada que pueda competir con este libro los pueblos, cual si fuesen niños ó mujeres nerviosas,
la
imágen,
el
recuerdo,
el
estudio
de
la
guerra,
dados
6 cambien de domicilio, avisen á. esta Adminisen los datos que suministra de aquel pai-s, -y-especialmente en la descripcion del territorio. Descar- hacerles entrar, por el contrario, en las ideas y en tracion, incluyendo la faja del último número recibido,
tado el capitulo segundo, con él podría formarse un los hábitos; dejarles discutir en los comicios y
para evitar que sufran retraso los damas.
pequei'lo volúmen de cartera que sustituyese venta- Asambleas¡ popularizar sus prácticas, sus ejercijosamente á los itinerarios que se conocen. Es una cios, su fácil teoría y tecnicismo.))
Los señores suscritores residentes en el distrito de
Tal es la idea que ha inspirado las páginas del
reseña (bosquejo le llama modestamente el autor}
Castilla. la Vieja pueden hacer sus pagos y reclamaciogeográfica, hidrográfica y topográfica de Aragon y libro que nos ocupa; popularizar, digámoslo asi, el
ciones á. nuestro representante, el Alférez del Batallon
Valencia, donde se marcan todos los accidentes con estudio de la guerra¡ establecer las prácticas miliReserva.
de Valladolid D. Ra.mon Ruiz Descalzo,
una precision y un lujo de exactitud y de detalles tares en las escuelas de primeras letras; ligar estrechamente la escuela civil con la escuela militar¡
que sólo se comprenden suponiendo que son resultado de largos ai'los de estudio y de preparacion, llegar, en fin, á la realizacion en Espai'la de la idea
CORRESPONDENCIA CON LOS SUSCRITORES
advirtiéndose en toda la obra este mismo cuidado iniciada por el insigne Jovellanos, desarrollada destanto al relatar las marchas de tropas, sus jornadas pues por Trochu, Rüstow y otros distinguidos miliD. C. G.-Alcañiz.-Recibidas 9 pesetas.
y movimiento, cuanto en las descripciones parciales tares, y practicada hoy en las principales naciones
D. C. L.-Argamasilla de Alba.-Id. 18 id.
del terreno en que se verifican los hechos de ar- de Europa.
D. V. M.-Zamora.-Id.10,50 id.
El autor presenta, al efecto, un plan completo de
D. J. L. de C.-liedina del Campo.-Id. 5 id.
mas.
Hace algunos anos hubimos de permanecer acan- educacion que, principiando en las escuelas de priD. J. R.- Lanceros de España.-Id. 4,50 id.
tonados en Chiva durante un mes, y la curiosidad, meras letras, termina en las Universidades, sin
D. J. R.-Toledo.- ld. 3 id.
aguijoneada por las excitaciones de un antiguo jefe que sus esfuerzos vayan encaminados á ,&lt;formar
D. III. C.-Valladolid.-Id. 31,50 id.
que'habia sido actor en la funcion marcial Tibrada una masa de militares teóricos, futuros aspirantes
D. J. L.-Figueras.-Jd. 22,50 id.
en las cercanías de aquella villa el 15 de Julio á oficiales de las reservas,» sino que bien al conD. J. S.-Ceuta.-Id.12 id.
de 1831, nos llevó á estudiar sobre el terreno los trario, su objetivo es ,&lt;desarrollar, en nuestro pueD. A. H.-San Fernando.-Id. 5 id.
lances del glorioso triunfo debido á la pericia del blo, su escaso espíritu militar, por medio de la
D. J. L.-Santoña.-Id. 6 id.
general Oraa. Dirigidos por el veterano cuya memo- educacion de la juventud, preparando de paso al
D.. A. S.-Badajoz.-ld. 70,50 id.
ria nos hacia apreciar todos los detalles de la lucha, que ha de ser soldado para que, al ingresar en la
Imp. de l. Babhios1 plaza de la P;¡,ja, 7, Jl&amp;d.lJII..
recorrimos repetidas veces aquellos parajes y lle- reserva ó volver á sus hogares con la licencia ili- .

lo dice ya en una forma tal, que recuerda al clásico
Hurtado de Mendoza, cuando se dispone á narrar la
guerra de Granada, parte de la cual 'Dió y parle entendió de ptrsonas que en ella pusieron las manos ó el

REVISTA

20 DE JUNIO DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2,º-NÜM. 29

Almi rante, 2, quintupllcadc.

..

SUMARIO

GRABADOS: I\Iadrid: Exposicion nacional de Btlllas
Artes.-Castro-Urdiales: Conduccion solemne de.
los restos de los que fallecieron en los combates
de Onton y Somorrostro.-D. Alvaro de Navia
Osorio, Teniente General, marqués de Santa Cruz
de Marcenado.-Los primeros tiempos de la artilleria: cañon del siglo xv.-Los castigos corporales en China.-Sourindro i\lohun Tagore, rajah de
Calcuta.
Crónica.-Castro-Urdiales: Traslacion al cementerio de la villa de las cenizas de los militares muertos en los combates sostenidos para la
liberacion de Bilbao.-D. Alvaro de Navia Osorio,
Tenie1,te General, marqués de Santa Cruz de
Marcenado y vizconde del Puerto, por D. P. Hern andez Raymundo.-La artillería en el siglo xv.Los castigos Gorporales en China.-La exploracion irregular por la infantería (continuacion),
por D. Clemente Cano, teniente de infantería.La novela histórica: recuerdo á mi antiguo compai'lero D. Andrés Barbod y Martinez, por D. F. Barado. -Estudios históricos: Orden militar de Alcántara (continuacion}, por D. Angel Alvarez de
Araujo y Cuéllar.- A Cárlos Cano, distinguido
militar y poeta, en la muerte de su hijo, por don
Cayetano de Alvear.-Exposicion de Bellas Artes.-Sourindro i\lohun Tagore, rajah de la India.-Accion meritoria.-Anuncios. - Sobre cubierta, por D. Eduardo de Palacio.

TEXTO:

En todos los pueblos existen desvaríos y
perturbaciones del espíritu al escoger medios
de esparcimiento y recreo; pero en ninguno se
ha llevado á tal extremo la exaltacion por un
espectáculo.
Soldados que morís en climas abrasados, sirviendo á vuestra patria; obreros de la inteligenc~ y del trabajo, médicos, estadistas, filó•
sofos, artistas, sabedlo: aquí, en esta hidalga
tierra, uo habrá pedestales para vuestras virtudes miéntras toda la atenciou y toda la actividad del pensamiento nacional esté dedicada
á crear apoteosis á los más diestros lidiadores.
Si quereis que la atenciou del país se vuelva hacia vosotros, os queda un recurso.
Teneis abiertas las puertas del circo. Aúu
es tiempo. Poned en vuestras tarjetas:
«Fulano de Tal, abogado y primer espada.»
«Zutano de T., catedrático y banderillero.»

La pritnera condicion de todo Estado que
aspira á extender su influencia en el extranjero, es la de prestar atencion y proteger con
oportunidad los derechos y los intereses de los
que residen en tierra extraña. Así lo hacen todas las naciones del mundo, ménos la nuestra,
CRÓNICA
que apénas se cuida de la causa de las emiEs imposible dejar de dedicar un recuerdo graciones, el número de emigrantes y la situaá las últimas corridas de toros. Puesto que los cion moral y material de éstos en los respectique se jactan en este país de hombres juicio- vos países de su residencia.
Sugiérenos estas consideraciones lo ocurrido
sos entienden que el elemento histórico debe
recientemente
á nuestros compatriotas del
ser absolutamente respetado, y que la tradicion, aunque sea mala, es acre1dora á los ma- Perú y Chile. La campaña última les ha ocayores miramientos, rindamos tambien nos- sionado perjuicios diversos, de gran importanotros nuestro correspondiente tributo y vasa• cia. ¿Es justo ni político que nuestro Gobierno adopte una situacion de absoluta indifellaje á la histórica fiesta taurina.
Un cronista ha dicho que ya es de mal gus- rencia respecto á estas familias españolas,
to hablar contra los toros. Y á la verdad, esto perturbadas en su normal vida de inteligente
nos recuerda la táctica de los absolutistas en é incansable laboriosidad?
tiempos revolucionarios; se van á los clubs de
En el último Consejo de ministros han sido
mayor agitacion jacobina, se calan el famoso
gorro, concurren personalmente á todos los acordadas las siguientes reformas para mejomás bochornosos excesos de la brutal plebe, y rar la situacion de Cuba: la declaracion de
logran así matar la revolucion con la revolu- cabotaje, rebajas en los derechos de exportacion. Hagámonos, pues, todos toreros. Pida- cion de azúcares y de tabacos, y en los de im-.
mos, uo dos corridas semanales, sinú corrida portacion á la gran Antilla de los vinos comudiaria, y venga de una vez la fiebre taurina, nes peninsulares, el arreglo de las deudas y la
á ver si, llegados en el más breve plazo posi- introduccion de economías en todos los ramos
ble al más alto grado de locura frenética, esta y servicios públicos.
Poco nos informa esta noticia con respecto
desdichada nacion perece ó se salva. Porque
á
la
importancia real de estas disposiciones.
parece increíble que al final del siglo xrx, y en
Arreglar
la Deuda é introducir economías
mom~utos de tanta complicacion internacioson
dos
frases
cómodas, de irreemplazable uso
nal como los presentes, se baya producido la
más absurda y vergonzosa manifestacion de en todos nuestros programas. Pero nos convendría saber cómo se van á hacer esos arremanolería insoportable.
Entiéndase bien que al expresarnos en este glos de crédito y esas· e'honomías. Ya hemos
sentido no queremos hacer una campaña con- indicado nosotros sobre este punto algo más
tra el espectáculo nacional, sino contra la concreto. Ya hemos llamado tambien la atencion sobre los billetes del Banco Espafí.ol de la
pasion nacional.

Habana; cuestion tan importante como la de
hacer economías en el alto personal civil y
militar, y no en el contingente total del ejército, que podría impedir una represion instantánea de cualquier nueva tentativa insurreccional, y servir de estímulo á. cuantos acarician la idea de un divorcio definitivo entre
Cuba y Espafí.a.
En las Cortes, contestando al general Daban, el señor ministro de la Guerra ha hecho
las siguientes explícitas declaraciones: que en
los presupuestos de 1884-85 se consigna ya el
aumento de sueldo á los oficiales y el de los
haberes del soldado y clases de tropa; que,
cualesquiera que sea el partido que ocupe el
poder, los actuales sargentos no podrán llegar
á ser oficiales en veinte alias, por consecuencia
del gran número de reenganches; que sólo
pu~de dárseles porvenir en los destinos civiles,
y á este fin tiene un proyecto en estudio; que
en breYe presentará á las Cortes un proyecto
de ley general de ascensos y gracias al ejército; que tan pronto como en el ministerio de
Hacienda se resuelva el expediente incoado al
efecto, se construirá en Atocha un gran cuartel de planta, con alojamientos para jefes y
oficiales y nuevas prisiones militares; que ya
está hecho el reglamento de indemnizaciones
al ejército; que si no eu ésta, en la próxima legislatura se presentará un proyecto de ley
para separar en los presidios y correccionales á
militares que sólo cometen faltas disciplinarias;
que ya está terminada la division territorial y
nombrada la junta mixta que ha de estudiar
la necesaria y urgente reforma de la ley de reemplazos.
Como se ve, en este sumario de reformas
hechas y en proyecto, falta la de pensiones
militares. Tal vez se haya aplazado, por la necasidad de dar preferencia al aumento de sueL
dos y haberes; pero es tan importante una solucion equitativa á la cuestion del Monte-pío,
que no podemos ménos de reclamarla con la
frecuencia á que nos obliga un deber de compañerismo, y de proteccion y defensa para toda
causa de incuestionable justicia.
El Director de la Guardia civil ha suscitado
un problema importantísimo: el de las recomendaciones. Condena la conducta de lo:; inque concurren á los caciques de pro ¡ dividuos
vincias para conseguir sus pretensiones mas ó
ménos justas. Recuerda los buenos principio!!
militares y las OrJenanzas, en fin, que dan á
todos medios para recurrir y alcanzar de los
\ superiores cuanto crean les conesponde, pu•
\ diendo tambien solicitar lo graciable.
1
Esto es lo correcto, efectivamente, y en to-

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LA ILUSTRACION MILITAtt

LA ILUSTRACIO~ MILITAR

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dos los departamentos militares y civiles debería adoptarse una resolucion igual á la que
el Director ,le la Guardia civil ha comunicado
en su última circular. La verdad es que en
Espalla, el país del expediente, todo se hace
fuera del expediente. Al desheredado, al que
carece ó no busca recomendacion, un cúmulo
abrumador de fórmulas, de diligencias ridículas, de procedimientos por conducto, le obliga
á retroceder en sus más insignificantes pretensiones. Pero en cambio, el que conoce bien el
país, sabe que lo me,jor es recurrir á una bue- ·
na influencia, y que así no tendrá necesidad
de aproximarse á una oficina, ni de sufrir las
groserías del portero y el mal humor del funcionario. Porque potos refranes retratan mejor nuestro carácter bajo este aspecto, que el
tan intencionado de: «Si quieres verá J uanillo, dale un destinillo. &gt;
El propósito, pues, de exterminar la recomendacion, es plausible y valiente; pero ¿dónde están esos varones justos, esos ministros
capaces de resistirá las seducciones ó las amenazas de un diputado, esos diputados capaces
de desairar las ridículas exigencias de sus
agentes electorales, esos empleados probos, tan
diligentes en el despacho de la pretension de
nn huérfano como en el de la de un privilegiado por la riqueza ó la alta proteccion? Esto
es quizá lo que no ha previsto el dignísimo
Director de la Guardia civil; pero las dificultades prácticas no disminuyen en nada el mérito de esta noble tentativa contra la recomendacion.
El estado general de la política exterior sigue tan enmarafiado como de costumbre. Del
Sudan hay noticias contradictorias y generalmente muy vagas. El 1\Iahdi, á quien suponían der..otado los despachos de origen inglés,
marcha cou 3b.OOO hombres sobre Dongola,
segun un parte de Korosko. Esto dificultará
más aún la expedicion inglesa al Sudan .
El Gobierno inglés ha facultado al general
Gordon para hacer cuantos gastos exija su retirada de Jartum. Pero la cuestion estriba en
la posibilidad de la retirada.
Inglaterra ha concedido á Abisinia tránsito
comercial libre por el puerto de Masauah, y
ha hecho con este mismo reino un tratado
contra la trata de esclavos. Ilé aquí una noticia honrosa para la humanidad. ·
El derecho á votar que se quería conceder
á las mujeres, ha sido desechado en el Parlamento inglés por 271 votos contra 135.
Las ingiesas conseguirán al fin votar.
En Bélgica. las obstinaciones y los rencores personales han dado el triunfo al partido
católico, que aunque no es allí lo que en España, es siempre, por una consecuencia natural de sus dogmas, el partido de la inaccion,
porque donde todo está ya sabido y revelado,
narla hay qne di~cutir, conjeturar ni investigar.
La enfermedad del príncipe de Ornnge, y
en el caso de muerte, particulares combinnc·iones de suce-iion, podrían facilitar á .Alemania una nueva é importantísima extension colonial. Prro es probable que los independientl'~ holaudc~es ¡,rocLunen la república ó re-

suelvan un cambio de sucesion á la corona, riscal de campo D. Antonio .Moltó y Diaz Berrio, ya
que no pudo asistir en persona al acto, nombró para
que la Constitucion les permite.
qúe lo representara á su hermano y ayudante el
La cuestion marroquí-argelina se ha com- teniente coronel D. Ventura, quien supo adoptar inplicado con la participacion que desea tomar teligentes disposiciones para realzar la solemnidad,
Italia en los planes atribuidos á Francia. Un cooperando asi á los nobles propósitos del ayuntaparte de Tánger da la noticia de una insurrec- miento.
Felicitamos sinceramente á los iniciadores de este
cionen Zemur. Las tribus asesinaron á sus
acto, y á los que han contribuido á su realizacion,
jefes.
enviándoles, desde estas columnas, el testimonio
En Viena ha sido condenado á muerte un de nuestra profunda gratitud, como militares l'ntufogoso socialista, acusado de crímenes que no siastas por cuanto tienda á realzar el prestigio de
pueden excusarse con ningun género de doc- nuestra institucion y á avalorar susóirtudes y satrinas sobre organizacion social. Siete reos en crificios.
circunstancias análogas han sido tambien eje· e
DON ALVARO DE NAVIA OSORIO
cutados en nuestro país. El movimiento social
crece y merece estudiarse en sus principales marqués de Santa Cruz de Marcenado y vizconde del
Puerto.
aspiraciones, que en algun caso serían muy
Los lectores de esta Revista se hallan debidamendignas de atencion si se prefiriera la Bropaganda científica, que enaltece, á la violen~)a, te enterados de que, por iniciativa de nuestro par. ticular y querido amigo el ilustrado escritor é inque deshonra.

CASTRO-URDIALES

Traslacion al cementerio de la villa de las cenizas de
los militares muertos en los combates sostenidos para
la liberacion de Bilbao.
La prensa diaria, particularmente la profesional,
se ocupó extensamente del acto llevado á cabo por
el ayuntamiento de Castro-Urdiales en el décimo
anil'ersario del levantamiento del sitio de Bilbao.
Esto nos excusa de dar ahora una extensa descripcion de la conmovedora solemnidad consagrada
á la memoria de aquellos de nuestros hermanos de
armas que, heridos por el plomo absolutista en Onton ó Somorrostro, el ~Iontai'lo ó Las Mui'lecas, fueron á exhalar el postrer aliento en los brazos que
amorosa les tendia la caridad de la siempre liberal
Castro-Crdiales.
\
Sabido es hasta qué grado demostraron sus.nobilisimos sentimientos los habitantes de la villa, convirtiendo sus moradas en hospitales de heridos ó
variolosos, que, para colmo de calamidades, tambien esta cruel enformedad se cebó implacable en
nuesti·as tropas. Allí, los hombres todos, sin distincion de clases ni opiniones, unidos al impulso de la
caridad, volaron al campo de batalla, y en parihuelas, en carros de labranza, á brazo, multiplicándose
con febril actividad, trasportaron á Castro, muertos
y heridos; los primeros para que obtuvieran cristiana sepultura; los segundos para confiarlos á la
solicitud del bello sexo, que intrépido, despreciando
el contagio de las viruelas, con el alma puesta en
Dios y el corazon henchido de ternura, se consagró
sin descanso á su sagrada tarea, trasformándose
cada dama en una hermana de la caridad. Hombres,
mujeres, jóvenes, ancianos y nii'los, todos contribuyeron á remediar el mal ó á hacer más llevadera la
desgraciada situacion de los que habían derramado
su sangre.generosa por la patria y la libertad, y el
• ejército espai'lol no olvidará nunca un proceder que
tanto honra al vecindario de Castro-Urdiales.
Ahora, trascurridos diez ai'los, cuando se han calma lo ya las pasiones que encendió la civil discordia, la villa de Castro ha presenciado un suceso
consolador: la traslacion de los soldados fallecidos
en el hospital y que descansaban en el patio del
mismo establecimiento, al cementerio general y titular ele la villa.
El grabado de la pág. 419, tomado de una fotografia directa, representa la procesion cívico-religiosa en el acto de dirigirse al cementerio, conduciendo las UJ nas cinerarias en que se encerraban
las CF&gt;nizas de aque!los heroicos defensores de la libertad.
La solemnidad fué digna de su objeto. Tropas que
se enviaron de Santofla, los jefes y oficiales de la
Armada residentes en Castro, los de la rl'serva, el
ayuntamiento, el clero,Jas corporaciones civiles y
el pueblo en masa, acudieron á rendir un tributo
de admiracion y carillo á los mártires del deber militar. El comandante general de la provincia, ma-

421

LA ILUSTRACION MILITAR

LA ILUSTRACION MILITAR

vestigador incansable de nuestras glorias patrias,
D. Luis Vidart, se agita en todos los círculos militares la idea de conmemorar dignamente el segundo
centenario del nacimiento del marqués de Santa
Cruz de Marcenado; y seguramente no ignoran tampoco que la idea ha tomado cuerpo en estos últimos
dias, merced al calor con que ha sido acogida en
el~vadas esferas de la milicia, y al entusiasmo de
las demas clases.
Por nuestra parte, prestamos incondicionalmente
nuestro débil, pero decidido apoyo á esta noble empresa, poniendo á su servicio, ademas de la cooperacion personal, las columnas de LA Iu; sTR 1c10'.I:
M1LIT 1R, en lás que ya han visto y continúan viendo
la luz eruditos artículos consagrados por el seí'ior
Yidart á su plausible propósito, y en las que hoy
publicamos un retrato del ilustre tratadista de milicia, consagrándole estos breves apuntes, donde se
consignan los hechos más conocidos de una vida
que supo consagrar entera al estudio y al servicio
de su patria.
D. Alvaro de Navia Osorio nació en Yeiga, principado de Astúrias, el dia 19 de Diciembre de 1684, y
fué hijo de un1 antigua y noble familia, establecida en el país desde los tiempos de la Reconquista.
Al estallar la guerra de sucesion, y cuando acababa de cumplir la edad de diez y ocho ai'los, D. Alvaro, ya vizcon~e del Puerto, mereció ser elegido
maestre de campo del tercio que levantó el Principado para defender los derechos de Felipe Y, y dos
ai'los clespues, en 170!, habiendo el tercio tomado la
denominacion de regimiento de Astúrias, en virtud
de la reorganizacion decretada en aquella fecha, su
maestre de campo se trasformó en coronel, como
todos los que disfrutaban aquel empleo.
Hizo el jóven vizconde sus primeras armas en
Galicia, al apoderarse de la isla de Caldelas, en el
l'lliño, cuya línea cubrió con su tercio para contener
las excursiones de los partidarios portugueses. En
170! pasó á guarnecer la plaza de Ciudad-Rodrigo,
siempre mandando su regimiento de Astúrias, y
asistió á los encuentros de Alfayate y Villamayor,
hasta que el marqués Das ~linas se presentó con un
cuerpo considerable y puso as~dio á la plaza. Breve
fué el sitio, pues el gobernador D. Antonio de la
\'ega se avino á capitular, y la guarnicíon salió libre con armas y bagajes.
En el mismo ai'lo, y en los siguientes hasta e
de 1708. el vizconde del Puerto operó en Navarra,
concurriendo á la rendicion de Magallon, desde donde marchó sobre Egea, guarida de los migueletes
aragoneses. Por asalto tomó el regimiento de Astúrias el pueblo, haciendo á los partidarios del archiduque cui1trocientos muertos y gran nümero de
heritlos. l\Iás tarde tocóle á D. Alvaro de Navia Osario custodiar la linea de Sádaba á Sangüesa, y en 6
de )larzo de 1707, al cruzar el rio Gállego por Javierrfllatre, vióse empeí\ado en un sangriento combate, r!e que salió vencedor, vadeando al frente de
su regimiento el rio, con agua á la rodilla, y avanzando hasta flanquear al enemigo y obligarle á

romper en huida. En el asalto de la villa de Ainsa,
se distinguió tambien el jóven coronel, dando ejemplo de serenidad é intrepidez al trepar al muro; y
del mismo modo obró en Lascuarre, al rechazar el
ataque de un contrario muy superior.
Trasladado el regimiento de Astúrias con su coronel á Barbastro, sale éste el 10 de Noviembre
de 1707, con 150 soldados y 50 caballos, para arrojará los insurrectos que ocupaban á Naval, en número de 500 infantes y 60 jinetes; el resultado de
esta expedicion es favorable al vizconde, que
se hace dueño de muchos prisioneros, poniendo
el resto de la fuerza enemiga en dispersion. Otro
encuentro sffienido á poco en Benabarre, es coronado por el mismo éxito.
Pasó más tarde el regimiento de Astúrias á Lérida, y desde allí al sitio de Tortosa, ante cuyos muros supo cubrirse de gloria, rechazando los ataques
impetuosos del austriaco Staramberg. l\leses despues de este suceso, se embarcó el vizconde con
su regimiento en Alicante, destinado á una expedicion secreta dirigida contra Italia; llegó á la isla de
Elba, y desde aquí, en union de otros cuerpos, y todos á las órdenes del general Armendáriz, se dirigió
á Cerdci'la; pero la vigilancia inglesa malogró el
éxito de esta expedicion, y el regimiento de Astúrias, siempre con el marqués de Santa Cruz á su
frente, saltó en tierra en Ajaccio.
A principios de Setiembre de 1111 vuelve el marqués de Santa Cruz á Italia y desembarca en Porto
Jfércole, donde se ve sitiado por un ejército austriaco. Despues de briosa resistencia, el regimiento
capitula y se dirige á Sicilia.
De regreso en Espai'la el marqués, concurre al
sitio de Barcelona. El memorable dia 11 de Setiembre de 1114 se da el asalto general á la plaza, y
Santa Cruz, con sus tres batallones y otros tres, acomete b brecha de la Puerta-:'\ueva, arrollando á
cuantos la defendían, y contribuye de este modo á
poner término á la guerra de sucesion en nuestra
desgraciada Península.
La politica del famoso cardenal Alberoni volvió á
encender la gue!"ra en Italia, cuando Europa, á la
sombra del tratado de Utrecht, se reponía de quince
a/los de lucha. Dispúsose secretamente una expedicion contra Cerdei'la, y en una rápida y feliz campai'la esta isla volvió á la dominacion espai'lola, resultado que decidió al intrigante preladoá intentar una
empresa más vasta, como lo fué la conquista de la
isla de Sicilia, á cuyas costas no tardó en arribar
un ejército de 12.000, mandado p~ el marqués de
Lede.
La guerra de Sicilia empezó con buenos auspicios para nuestras armas, vencedoras en Melazzo y
Francavila; pero la Europa, alarmada del giro que
iban tomando los sucesos, y más aún de los trabajos
realizados por Alberoni, quien no contento con herir al Austria en sus posesiones italianas, turbaba
el sosiego it1terior en Inglaterra, dantlo auxilio al
hijo del destronado Jacobo II; en París urdía tenebrosa conspiracion contra el regente, duque de Orleans; y hasta en el Norte se valia del sublime loco
sueco para conmover la Alemania; la Europa, repetimos, se estremeció ante estos sucesos, y para
conjurar el peligro, Austria, Francia, Inglaterra y
Holanda firmaron el tratado que se llamó de la
cuádruple alianza, contra una nacion de seis millones de habitantes, poniendo asi término á nuestras
empresas. Alberoni fué sacrificado á la paz general,
y salió de l\Jadrid para Roma.
En estas campai'las de Cerdeí'ia y Sicilía tomó
activa parte el marqués de Santa Cruz de )Jarcenaclo, y ascendido á mariscal de campo, mandó lastrop::.s que operaron en la primera de dichas islas, y
supo demostrar su inteligencia y su acierto en términos tales, que al terminar la guerra fué el elegido para representar á E!,paí'ia en Turin.
Dió á luz en esta capital los diez primeros tomos
de sus Reflexiones Militares, obra llamada á trasmitirá la posteridad el nombre de su autor. Y entre
otros importantes servicios que prestó en su embajada, debe mencionarse el de haber impedido con
sus razones y consejos que Victor Amadeo II se adhiriese á la Liga de Hannover.

Nombrado en 1127 representante de Felipe\' en
el Congreso de Soissons, pasó muy 1uégo á desempeflar el cargo de embajador extraordinario en París, y en esta ~iudad publicó el tomo x1 de sus
Rejle:cio11es, que Lié acogido con el mayor entusiasmo por todos los militares ilustrados del pais vecino, á cuyo idioma no había de tardar en traducirse
por M. \'ergy. Tambien han sido traducidas las
RejTe:ciones IJ/ilitares al italiano y al aleman. Terminada su mision diplomática en Paris, fué promovido
al empleo de teniente general y pasó á desempeflar
el gobierno de Ceuta.
En l '732 tuvo lugar la reconquista de Orán, plaza
de que se habían apoderado los moros en 1102, con
:tuxilio de Inglaterra. El marqués de Santa Cruz de
lllarcenado, nombrado para tomar parte en la expedicion, á las órdenes del general en jefe conde
de Montemar, secundó con acierto las disposiciones
de este caudillo y contribuyó en gran manera al
éxito que coronó nuestras armas en esta empresa rei'lendicadora. Conquistado Orán, quedó el marquw; como gobernador de la plaza .
El l.º de Julio cayó Orán bajo la dominacíon espaflola, pero la guerra siguió en todo su auge, hasta
el punto de que la reciente conquista se viera casi
constantemente bloqueada por turbas de árabes y
berberiscos. La situacion era intolerable, y Santa
Cruz, comprendiéndolo así, se dispuso á castigar
duramente la osadía de los moros. Al efecto, en. la
mai'lana del 21 de Noviembre organiza con sus tropas una salida, y el enemigo cede al impulso arrollador de los nuestros; pero los dos generales marques de Valdecaflas y Bay que mandan las dos alas,
prolongan éstas en demasía, y el contrario, aprovechándose de esta falta, se rehace y cae sobre los
vencedores que, desunidos en la persecucion, no
pueden resistir y se retiran en desórden. Santa
Cruz que ve el peligro de sus alas, acude á conjurarlo con seis batallones que tiene en el centro, y
entre los cuales se encuentran los del regimiento
de Astúrias, que mandó con tanta distincion. La lucha se enciende con nuevo encarnizamiento en un
barranco, que desde entónces se llamó de la Sangre; pero cuando la victoria acude solícita á coronar
la frente del marqués, en el mismo m,)mento, una
hala le hace caer en tierra y exhalar el último suspiro en los brazos de los veteranos de Astúrias.
A tanta costa se obtuvo el triunfo, que sin embargo, fué decisivo. Santa Cruz murió como debe morir solamente un general en jefe, lanzándose á Jo
más recio de la pelea, cuando el éxito de la batalla
se halla gravemente comprometido, y dió con esta
conducta la última prueba de que el sabio tratadista era, á la par que un soldado valeroso, un hábil é
inteligente capita.n.
Su nombre quedó grabado con caractéres eternos
en el gran libro de la Historia; á la generacion actual toca hoy hacer honor á este juicio de la posteridad.
·P. HERN .\NDEZ R.IYllCNDO.

LA ARTlLLERIA DEL SIGLO XV
Las primeras piezas de artílleria que se conocieron debieron ser tan imperfectas, que apénas las
mencionan los cronistas circunstancia á que hay
que atribuir la oscuridad que envuelve el origen de
las armas de fuego.
Pero durante todo el siglo x1v, este grande elemento de guerra alcanza perfeccion relativa, y al
mediar el siglo xv puede ya decirse que ha fundado su crédito é iniciado en el arte de las batallas una
completa revolucion, llamada á trasformar asimismo leyes, costumbres, institucionE's y hasta el carácter de los 'Pueblos.
La decadencia del feudalismo es visible desde
este momento histórico, y entre el proletariado fermentan ya ideas totalmente opuestas al espiritu de
sumision de los siglos anteriores. El valor deja de
ser ra virtud única, y empiezan á estimarse en algo
la ilustracion y el talento. Si en épocas ele trastornos, muy frecuentes aún, la espada ocupa el lugar
preeminente, en los períodos de calma, la cultura

intelectual se abre paso; los idiomas se depuran y
perfeccionan, foméntanse las relaciones entre los
pueblos, y de este gran progreso se deriva muy
pronto, la importancia que adquiere la fuerza armada en general, y particularmente la infantería,
hasta llegar á la creacion de los ejércitos permanentes.
En este movimiento civilizador, no podía quedar
relegada la artillería, arma naciente, pero arma
del porvenir. Si al llegar al uml,ral del Renacimiento ya se hacían cai'lones de fruslera ó fuslera, como
se llamaban los fundidos de una pieza, que sustituyeron á los hechos de duelas, aún por sus dimensiones y montaje eran estos artefactos poco ménos
que inservibles en el campo de batalla. Un hombre
por.su instruccion muy superior á su tiempo, el
francés Juan Bureau, regularizó la fundicion de las
bocas de fuego y extendió el uso, apénas conocido,
de los proyectiles de hierro, realizando asi ventajas que no tardaron en apreciarse. Aumentados la
certeza y efectos de los disparos, por la mayor densitlad del proyectil, su más grande tenacidad permitió el emplear cargas más fuertes. Disminuyéndose tambien el diámetro de las caí'ias, se redujo su
longitud, y por último, se suprimieron las recámaras de las lombardas, quedando en definitiva inventado el cai'lon, que generalmente se construyó
de los mayores calibres.
Otra mejora realizó Juan Bureau en el arma,
puesto que á la confusa multitud de piezas de todos
tamai'los de que constaban lo~ trenes, sustituyó un
órden fijo, reduciéndolas á los calibres de 2, 4, 8,
16, 8'2, 48 y 64. A estos cañones se unían algunos
pedreros y cohetes, destinados á obrar como proyectiles incendiarios.
Perfeccionados de este modo los caí'iones, fué
preciso hacer lo propio con sus montajes, y al efecto se planteó un nuevo sistema, que consistió en
colocar las piezas entre gualderas puestas de canto, µ.escansando en ellas por los muñones que se les
adaptaron.
Desde este punto, la artillería toma un auge extraordinario, pudiendo afirmarse que en Francia es
donde su fragor rePuena más potente. La artillería
de esta nacion, destruyendo en la batalla de Santiago un ejercito snizo (1444), se acredita, en términos de imaginarse los monarcas franceses que
sin este elemento no hay ya triunfo completo, y
asi multiplican el número de sus caflones, y con
ellos en Mans aterra Dunois á los ingleses, y en
Formigny y Castillon las filas de estos insulares
son diezmadas por un fuego CE'rtero y bien combinado.
Los Estados de Italia y Alemania exageran la importancia de la artillería, llegando la segunda á
reunir en sus parques 700 cai'lones, si hemos de
creerá Comminges, con los que no puede, sin embargo, impedir el triunfo de Cárlos el Temerario
en Nuys, que á su vez, por demasiado confiado, es
vencido y muerto en los campos de Nancy.
(na de las piezas que sirvieron á este infortunado principe en el sitio de Nancy, es la que representa el grabado de la pág. 423, tomada de las Memorias de aquel tiempo; en él pueden observar
nuestros lectores la forma y ordinarias dimensiones de los cai'lones de campaña en dicha época,
así como el modo de servirlos, trajes de los artilleros, y otros detalles interesantes.,
Para terminar estos breves apuntes sobre lo que
pudiéramos llamar primer período de la artillería,
debemos hacer la confesion de que en Espaí'ia no se
le di6 la merecida importancia durante este siglo y
los primeros ai'los del siguiente, y que esta falta,
quizás, contribuyó, más que otra alguna, á arrebatar
de las manos de nuestros soldados en algunas batallas, como en la de Rávena, el laurel de la victoria, que tan fieramente disputaron y que tan dignos
fueron de ceflirse.

LOS CASTIGOS EN CHINA
Sería preciso disponer de gran espacio para describir el número considerable de castigos á que
puede someterse un súbdito del CelestE' Impl'rio,

�'
LA ILUSTRACION !\11LITAR

422

D.

ALVATIO DE NAYI\

OsonIO,

T.ENIEXTE GENER.IL,

JLIRQl:I:5

DE S.IN'f.\

LA ILUS'PRACION MJ.Ll'rAR

Cnt:z

Na,Jó en l'eiga (Astúrias) en 19 de Diciembre d~ t6B1¡ murió eu 1732.

DE JI.\RCEX.\DO

423

�424

LA ILUSTRACION MILITAR

Hoy deben desecharse aquellas líneas rectas cu- de distancia para colocarse en su puesto, y al volasí como para referir el cortejo de crueldades que
yas
extremidades se apoyaban en accidentes del ver, otro para reunirse á la rlltaguardia; total, dos
acompaí'lan ordinariamente á e~te género de suterreno;
porque dada la manera actual de ~acer la kilómetros. Ademas, el trayecto paralelo y fuera de
plicios, inventados, sin duda, por algun genio del
camino, es más largo á causa de las sinuosidades y
mal, pues no se concibe que la imaginacion del guerra, puede surgir el peligro en cualqmer punde los rodeos que se tienen que dar para eludir obshombre haya podido discurrir tantos y tan feroces to, y por eso es preciso vigilar por todos lados.
táculos y pasar de un camino á otro. Varias expeAcabamos
de
decir
que
una
de
las
partes
de
la
tormentos para sus semejantes.
riencias han demostrado que, procediendo de este
El que representa nuestro grabado de la pág. 426, cortina de seguridad la constituye la vanguardia.
modo,
se encuentra un aumento de marcha, por lo
conocido con el nombre de suplicio de los pt1,lgares, Pues bien; el jefe de ésta no debe limitarse á enviar
fué presenciado, en estos últimos tiempos, por una delante una punta y una extrema punta, porque de ménos, de { ó que para una jornada de veintidos
comision europea do estudios en aquel pais, y cons- ese modo no se observaría más que una sola directituye uno de esos tormentos más usuales que -em- cion, y el peligro puede presentarse en toda la par- kilómetros se eleva á 2.400 metros.
Aí'ladiendo este aumento á los dos kilómetros ante de curva, cuya proteccion le está asignada. Para
plean los mandarines para con sus sübditos.
teriores,
vemos que los flanquea~res_;fn marchaDescubierta una casa de juego, los duei'ios prin- vigilar bien su zona, debe lam:ar algunos grupos en
do 4.400 metros más que la columna, y 2.400 meforma
de
ante-puntas
por
ambos
flancos,
consicipales pudieron evadir el castigo, prévio algun
tros más que las flanco-guardias. Esta diferencia de
desembolso considerable; pero los infelices criados guiendo así tener asegurada una porcion importan~listancia
es notabl_e, pero ~ún lo e!! may_or la de fate de la circunferencia.
y vecinos más próximos fueron sometidos á un intiga,
que
se
eleva a una qumta parte mas. Algunas
1
Las columnas poco numerosas llevarán tres punterrogatorio, y luégo á este suplicio,para que declaveces las flanco-guardias recorrerán dos kilómetros
tas
de
vanguardia;
las
que
cuenten
con
mayor
núrasen cuanto á sus verdugos convenía. Una vez desde mal camino, cada veinticuatro kilómetros; pero
nudo el testigo, tendido sobre un banco de madera mero de tropas, tendrán cinco, y las de un efectivo
los flanqueadores marcharán los 26.400 metros en
de metro y medio de largo, se sujeta un dedo pul- más considerable, siete ó más. Estas puntas se cocondiciones peores. La desigualdad entre los dos
locarán
en
una
linea
de
fJrma
semicircular,
"riangar á cada pié del banco por una cadena adecuada
do el radio de esta parte de la cortina, desde elcal- métodos es, pues, manifiesta.
al caso; terminada esta operacion, se endereza e
En vano se pretenderá hacer creer que los flancitado banco hasta hallarse on la posicion vertical, cance medio del fusil hasta el medio del canon, ó
queadores
ejecutarán su movimiento por un camino
para que el peso del cuerpo gravite sobre los pul- sea desde 1.000 metros á 4.000. De este modo se oblateral, porque esto es inaceptable. Cuando la cotendrá
un
frente
de
observacion
ó
de
marcha,
gares. El padente grita desaforadamente por la inluna es poco numerosa, no pueden alejarse mucho
tensidad de los dolores, y, ántes de trascurrir la de 2.000 á 8.00:l metros, y empleando el mínimo de
las puntas, vigilaría cada una 660 metros, y con los flanqueadores, y á la distancia que marchan no
media hora, se suele desmay.ar.
pueden encontrar un buen camino paralelo por cada
Cuando ha perdido el conocimiento, se le obliga á el máximo, observaría cada una casi 900 metros.
lado. Si la columna es considerable y hay dos ó tres
Los
flar,cos
de
la
columna
estarán
vigilados
y
prorecobrarlo azotándole con un bambú el pecho y las
tegidos por unos grupos, á los que denominaremos caminos buenos á cierta distancia, se aprovecharán
piernas; nuevos desmayos y reacciones se suceden
para dividir la masa y marchar endosó tres columpara. evitar la interrupcion de este bárbaro supli- flanco-guardias, los cuales se sacarán del último de
nas,
no pudiendo tampoco utilizar estas vías los
los elementos de la columna, y saldrán de sus puescio, hasta que, repetida la operacion diversas veces,
flanqueadores.
tos
casi
al
mismo
tiempo
que
la
vanguardia.
A
mesin contestar satisfactoriamente, se le conduce á la
;-{o puede negarse, áun suponiéndolos en las mecárcel en unas repugnantes cestas, empleadas para dida que haJa que ocupar algunos puntos, se desjores
condiciones, que si los flanqueadores se alejan
tacarán flanco-guardias á dereclla é izquierda, yentrasportar la basura.
tanto
como las flanco-guardias, recorrerán por lo
Al siguiente dia vuelve á ser llevado de igual do á establecerse como puestos avanzados, y perménos
tanto camino como ellas; pero las fatigas Mmaneciendo
allí
hasta
que
llegue
á
su
altura
la
cola
modo al interrogatorio para sufrir el mismo torrán
mayores
para los unos que para las otras. Si no
mento, si sus declaraciones no están en armonía de la columna: entónces se replegarán y se incorse
separan
tanto,
estará ménos protegida la columporarán á su unidad organica, que poco á poco irá
cvn lo que, segun el criterio del juez, más se aproxina.
Tambien
debe
tenerse en cuenta la posibilidad
constituyéndose sin ninguna confusion.
ma á la verdad.
Este método, empleado para proteger los flancos de los e.xtravios, la cual es grande para los flanSucede con frecuencia que el hombre á quien se
queadores y casi nula para las flanco-guardias.
trata de martirizar es de gran estatura, y, por con- de una columna, es nuevo en España, y viene á
En la segunda hipótesis, el movimiento de los
siguiente, las rodillas tocan en el suelo y el peso no sustituir á los flanqueadores, suprimiendo las fatiflanqueadores es incesante, miéntras que el de las
gas
que
experimentaban
éstos
marchando
á
través
se siente por completo sobre los pulgares; entonces
se aplica un perfeccionamiento del castigo que re- de los campos y teniendo que dar grandes rodeos flanco-guardias no lo es, porque se presupone un
vela instintos de fiera. Se coloca debajo de las rodi- para eludir ciertos accidentes del terreno. Ademas, descanso más ó ménos prolongado. lllidíendo la collas un manojo de g-ruesas cadenas, se pasa un bar- las flanco-guardias están en condiciones más ven- lumna cuatro kilómetros de profundidad, y alejántajosas que las largas filas de flanqueadores que, dose la flanco-guardia mil metros, permanecería
rote por la union de la pierna y el muslo, entre éste
y la pantorrilla, apoyándose encima dos hombres, siempre en movimiento, gastan sus fuerzas y su in- ésta de veinticinco á treinta minutos en posicíon
"'enio en buscar caminos. Cuanto más largas son las de~cansando. Si la columna tuviese un desarrollo de
uno á cada lado, para que, comprimiendo las rodiveinte kilómetrts, permanecería en posicion desllas del testigo sobre las cadenas, penetren las par- ~olumnas, mayores ventajas tienen las flancocansando tres ó cuatro horas; y los ocho kilómetros
tes salientes de éstas en las aponeurósis y en la guardias.
Quizá algunos oficiales, apegados á la antigua ru- de aumento en la jornada estarían compensados
carne.
por este descanso, que divide el recorrido en dos
Para este brutal suplicio los dependientes de la tina, encuentren esta innovacion aventurada, y dipartes, el cual, para unajornada orainaria, se elegan
que
semejante
sistema
rinde
y
re-vienta
al
soljusticia se visten con el uniforme oficial, túnica
verde y gorro redondo doblado á trechos, y ordina- dado; pero si tal cosa afirman, es porque no han varía á 22+!;=30 kilómetros.
Con los mismos datos del cálculo anterior, los
hecho experiencias. Como las afirmaciones sin
riamente están auxiliados por los lictores ó maceflanqueadores
recorrerían sin descansar, excepto
ros, provistos siempre de un látigo, que tienen la pruebas carecen de autoridad, y sólo la inflexible
en
los
altos
horarios,
una distancia de
lógica
de
los
números
puede
resolver
problema
de
mision de apartar la muchedumbre cuando pasa el
22
tal importancia, nos vamos á permitir hacer un
mandarín, y cuyas crueldades no se concibe hayan
22-j-- -f-8= 32 .4.00 metros.
8
pequeño cálculo para demostrar que el sistema
podido llegar -hasta nuestros dias y persistan en
Con
lo
apuntado
basta para probar que las flanpropuesto es mejor que el empicado hasta aquí.
una sociedad de trescientos millones de habitantes,
Rogamos á nuestros lectores nos dispensen la digre- co-guardias economizan mucha fatiga á los soldaá despecho de todos los adelantos del siglo.
sion, que si bien no es pertinente al asunto que sir- dos, y protegen mejor y con ménos tropa á la columna. Su empleo siempre es posible, miéntras que
LA EXPLORACION IRREGULAR POR LA INFANTERÍA ye de epígrafe á estos artículos, no deja por eso de el de los flanqueadores es incierto. Este método es,
ser bastante útil.
(Continu11cion )
Las flanco-guardias salen al mismo tiempo que pues, el bueno y el único que se debe usar si se
ff
desean resultados felices.
La explo,acion irregular pre~upone la existencia la Yanguardia, y á su regreso se incorporan á la reAdmitidas las flanco-guardias, su servicio será
de una cortina protectora de la columna. porque taguardia, pudiendo de este modo recorrer una análogo al de la vanguardia. Enviarán delante de
distancia igual á la mitad de la longitud de la cocuando se sale á observar léjof:, no debe peligrar la
lumna y voh•er á tiempo para seguir el movimien- ellas algunos grupos para que puedan prevenir con
vi,.,.ilancia. Esta cortina de seguridad está formada
to de avance. Tambien pueden alejarse ménos, y antelacion los accidentes y obstáculos que se pree1:1as columnas de infantería por la vanguardia,
hacer alto durante cierto tiempo ántes de regresar senten; cuyos grupos continuarán la linea curva
flanco-guardias y retaguardia cuando marchan; y
que han iniciado los de la vanguardia.
á su puesto. Examinemos estas dos hipótesis.
por los puestos avanzados cuando desca~san. \ aCompletará el servicio de seguridad de la columSupongamos que la columna mide dos kilómetro!!
mos, pues, á dar en este párrafo alg_unas 1~eas sona
la retaguardia, la cual, por su situacion, no desde longitud; la flanco-guardia marchará en sentido
bre la exploracion regular cuando solo so drnponga
tacará
más que un grupo que sirva de extrema reperpendicular á la columna mil metros, y en seguiele tropas de infantería, para que nos sirvan de
da Yolverá. Tenemos, pues, que ha recorrido la taguardia.
punto de partida en los sucesivos. dedicado~ al serDe esta manera, y sin necesidad de emplear uniflanco-guardia dos ki:ómctros más que la columna,
vicio irregular.
dades
completas, quedará organizado el servicio de
lo cual le es bastante fácil y nada penoso.
La cortina de seguridad afectará la forma envolseguridad
ó de exploracion regular, completamente
Ahora analicemos cuánto tienen que recorrer los
vente ó periférica; y esta forma es tanto más obliflanqueadores que, á través de los campos, mar- distinto del de exploracion irregular, porque mi,'., ngatoria, cuanto más activa sea la guerra, más i~chan á un kilómetro de distancia, paralelos á la co- tras que los grupos que constituyen este servicio
trépido el enemigo y más avan:adas estén las posilumna. Al partir, tendrán que andar un kilómetro tienen cierta libertad de accion, en cambio la corticiones.

LA ILUSTRACION MILITAR
n~ de seguridad no puede nunca modificar su formacion sin faltar á su mision protectora. Aquellos
están siempre en movimiento siguiendo al enemigo, y los de la cortina no se mueven más que cuando rompe la marcha la columna.

(Se contim6ará.)
CLEMENTE CANO,
TKNIB.STE DR INFANTERÍA

LA NOVELA HISTÓRICA
Recuerdo á IP!l.nti!Uo compañero D. Andrés Barbod y
Martinez.
Han pasado los tiempos en que un público frívolo•
y superficial consagraba sus ocios á la lectura de

novelas románticas, desdichado engendro de imaginaciones calenturientas que nos hicieron ver el
pasado con colores tan falsos como brillantes. Pero
á los novelistas románticos que causaron la admíracion de nuestros padres, sucedi~ron desatinadas
novelas de costumbres que dieron al traste con
aquel género inofensivo y terrorífico, para reemplazarle con otro, si más real, tambien más penicioso.
El espíritu de especulacion, no ménos que el atraso
intelectual de nuestra patria, contribuyeron, por
desgracia, al arraigo de este género de literatura
que, en forma de novela de cuartillo de real, hoy
ha venido á morir á roanos de las clases populares,
ó pasó el mar buscando en la América que fué española un público impresionable, siempre dispuesto á recibir con agrado lo que exalte su imaginacion
ardiente.
Gracias, sin embargo, á la creciente cultura y á
la más estrecha comunicacion de los pueblos, y como es consiguiente al conocimiento mayor de los
diferentes idiomas, una parte de nuestro público
conoció, á mediados de este siglo, las más importantes producciones extranjeras, que, mejor ó peor
vertidas al español, come'nzaron á llamar la atencion de los inteligentes; y es induda,ble que esto la
desvió de obras de igual índole, no con tanto acierto
traducidas y publicadas. De aquí que entre lo mucho malo que se dió á conocer, comenzara á abrirse
paso lo verdaderamente digno de ser estimado.
A este número de obras pertenecían las novelas
históricas de \\'alter Scott, sin duda alguna destinadas á contar un número escogido de lectores.
Profundo conocedor de la Historia, artista sin igual,
hombre dotado de exquisito gusto~ de delicadísimo
sentimiento y de una facultad de análisii; admirable, Walter Scott arrancó con segura mano sus figuras á la Historia, sorprendió en las ruinas los misterios de la leyenda, estudió en las acciones de los
hombres del pasado los móviles secretos que les
impulsaron, y de :a coinplicada y dramática vida
de aquellos personajes formó esos cuadros admirables en que tanto se respeta la verdad historica;
pues aquéllos se presentan, no comv tipos imaginarios, sino tales como en realidad fueron; es decir, en su mayor grado de perfeccion histórica. La
originalidad existe en la trama de la novela; en el
modo de presentar los he.chos, los caractéres y ciertos episodios; el cuadro en general pertenece á la
Historia. El arte estriba en haber sabido enlazar lo
imaginario con lo real, sin que en ello hayan salido
perjudicados el sentúiiiento ni la flerdad.
Este es el secreto del buen novelista histórico,
que ante todo debe ser artista por excelencia, ya
que ha de prestar colorido, relieve, vida y movimiento á esas figuras que la crónica ó la Historia
retratan en sus páginas, mas sin alterar por eso
sus característicos rasgos. Sus personajes deben
moverse en el cuadro que in w.nte se trazó con
cierta libertad, pero siempre dentro de una esfera
determinada, donde no es dado alterar el úrden
cronológico ni la sucesion de los hechos. Ademas
ha de reconstruir sobre los sitios en que estos tuvieron lugar, ol escenario de la época. Y véase por
dónde la Historia, la indumentaria y lfl arque/Jlo.r¡ía se
han de enlazar en la esfera de sus conocimienk s
literarios. El arte y el sentimiento contribuyen poderosamente á este fin; p·orque en el mundo de la

Historia, como en el de la naturaleza, todos los objetos tienen múltiples puntos de vista, y sin duda
alguna que el que mejor los elige, -,;e y siente mejor.
Asi, el lector de poderosa imaginacion á quien se
entregue una novela de Walter Scott, de IIerculano
ó de Litton Bulwer, la interpretará [más exactamente y se identificará más con ella si 'De mejor los
sucesos que el autor describe, y 1iente mejor los
accidentes que origina la trama.
;Qué magnifico cuadro el trazado por el escritor
inglés, entre otras notables novelas, en Qiiintin
Dumard ! ¡ Qué retratos tan irreprochables los de
Luis Xf y Cárlos el Temerario! ¡Qué conjunto más
pintoresco el de la sociedad de aquella época! ¡Qué
accion tan sobria! ¡Qué interes tan sostenido, cuánto arte, cuánta verdad! Y como la citada, podrían
señalarse muchísimas obras de estr autor, por todo
extremo dignas de la atencion del literato y del
artista.
El portu.~ués Herculano ha seguido, con éxito, la
senda•de Walter Scott. Sus novelas históricas merec~ colocarse á igual altura que aquéllas. Algunas,
traduciJas ya al español (Arra, por fuera de Espaii.a
y La Bóveda), han merecido el favor de nuestro público, y son prueba evidente de que el buen gusto
va cundiendo entre nosotros. Como en las de\\'alter
Scott, se admiran en las de Herculano magistrales
descripciones, bien acabados retratos y situaciones
en alto grado dramáticas, pudiendo asegurarse de
ambos escritores que han presentado el patron de
este género literario.
Perola no\·ela histórica, que en \\"alter Scott y Herculano se halla consagrada á trazar cuadros de la
Edad )Iedia, extiende más tarde su esfera de accion
á la antigüedad, y comenzando por Los 1Wimos dias
de l'ompeya. del eminente Litton Bulwer, y la Fabio!a, de Wisseman, dos bellísimas novelas de costumbres romanas, hasta venir á las obras de Gautier, Historia de una momia, de Ebers, La hija del Rey
de Egipto y Ouardn, y de Flaubert, Salambo, encontraremos ancho campo de estudio.
Litton, cuyas producciones literarias son bastante conocidas en Espai'la, ademas de ser conocedor
profundo de la antigüedad clásica, escribió en los
lugares donde tu\·ieron lugar los dramáticos episodios que constituyen su novela Yone; en aquella
ciudad greco-romana que, arrullada por las olas del
Mediterráneo, y amenazada constantemente por las
ardientes lavas del Yesubio, ofrecía una fiel reproduccion de la vida romana, y de aquí el colorido y
el vigor de su pintura. ¡Con qué admirable realidad
surge Pompeya de sus escombros! Sus pórticos y
sus templos se destacan con arte mágico sobre el
cielo de Italia, eternamente azul, y aquella muchedumbre que-llena sus vías y su anfiteatro, las variadas escenas de la vida pública y doméstica y el
especial modo de ser de aquella sociedad, se retratan en animado cuadro, del que se destaca la serie
de personajes que reasumen la accion: tipos éstos
en que se estudian las distintas clases de un pueblo.
Ebers, en La hija del Rey de Egipto, como en su
011,arda, ha tratado de darnos á conocer de un modo
interesante esa antigua civilizacion, á la que lleva
consagrados largos años de estudio; el modo de ser
de un pueblo estacionario que, encerrado entre cadenas de montañas, tsometido al sacerdocio, dividido en castas, se manifiesta de tan imponente manera en sus colosales monumentos, donde el simbolo se tradure en la piedra )' donde el arte sella
sus obras con el jeroglífico. El autor aleman ha vivido entre los muertos y ha tratado de arrebatará
las momias sus secretos. Despues de reconstituir á
la populosa Tebas egipcia, volvió á la vida una multitud de personajes, cuyos ret,.atos figuran en los
,\Juseos de Berlin, Boulak y el Louvre; y en sus novelas trazó un cuadro cuy9 mayor interes está en
los detalles, drtalles de gran valor en atencion á la
persona que los da, y que han merecido se ralificaran sus novelas de egiptolo {a en accioii.
Antes que Ebers, sin embargo, Teófilo Gauthier,
el inimitable colorista del estilo, había dado idea,
por medio de su novela Historia de una momia, de
la civilizacion egipcia, si no con tanta ciencia, con
arte superior; pues esta sencilla é interesante no-

425
velita, con no ser de las más notables de Gauthier,
no por eso desmerece de su nombre. Como ninguno
poseía el sentimiento exquisito del arte; pintor por
excelencia, sus descripciones son todas cuadros
exuberantes de luz y de color; nada escapa á su
mirada penetrante, y en el más pequeño detalle se
echa de ver era, ántes que escritor, artista consumado. Estas cualidades brillan tambien en las obras
de Flaubert, gran artista del estilo, que trazó en
Salambo un bello cuadro de costumbres cartaginesas.
Pero si la novela histórica ha producido obras notables concernientes á dos importantes épocas de
la vida de la humanidad, no podía ser ajena á nuestro siglo, tan fecundo en luchas, en dramáticos
episodios, en ~raves crisis, en tremendas conn1lsiones. Las escenas de la revolucion francesa
y la serie de memorables etapas militares que
desde 1792 á 1815 señalan el paso de un genio por
todo extremo audaz y poderoso. han tenido en la
esfera de la noYela histórica admirables narradores en Erckman y Chatrian, quienes en la forma
más sencilla, más popular, más pintoresca y más
animada, nos dan cuenta de las primeras jornadas
revolucionarias y de los episodios militares que
las siguieron. Un reclu 1a de 1793, La ciudadana Teraa, TT'aterloo y otras novelas, en union de sus
deliciosos Gitentos del Rkin, bastan á formar una reputacion literaria. ¡Qué bien descritos la animacion
de los campamentos, el pesar del conscripto, las
fatigas de la vida militar, el imponente cuadro de
esas 1:iatallas en que se jugaba el destino de los imperios, el aspecto &lt;le las masas formidables lanzadas al ataque, el fímebre recinto de los hospitales
J" la luz alegre del patrio ho~ar!
Tal vez estas novelas fospiraron á PPrez Galdós
su admirable serie de Episodios nacionafrs, en que
el asunto, tratado de muy distinto modo, rivaliza
en la parte episódica militar ron los cuadros trazados por los escritores franceses. El plan de Perez
Galdós es más vasto. Presenta á nuestros ojos la
antigua soriPdad española, tal como era en realidad, despojada de falso afeite y ridículas galas, y
trata de darnos á conocer por medio de los diversos
tipos que entran en accion, la grave crisis por que
pasó la sociedad española; pero en los episodios á
que da lugar el desarrollo de la accion (y en los
que, de uno á otro, el interés se sostiene de un modo creciente) admirase, á la par que el arte, la riqueza de imaginacion, el gusto y el sentimiento de
que está dotado el autor. Xo quiere esto decir que
todos los cuadros trazados por Galdós estro á igual
altura; pero por lo que respecta á la primera serie
de Episodios, SOJ!, en su mayoría, muy not:i.bles.
Lo que más habla en elogio de este autor, aparte
la imparcialidad que pone de manifiesto en sus
obras, es el profundo estudio de una época agitada
y azarosa, tanto más desconocida, cuanto más próxima á la nuestra; y de aquí el fruto que puede
sacar de su lectura el hombre obserYador. Leyendo
aquella serie vénse desfilar los personajes que reproduce el pincel de Goya; el cortesano y el chulo,
el afrancesado y el patriota, el libre-pensador de
antaño y la mogigata, el fraile y el soldado, las
grandes etapas de nuestra regeneracion y las tristes jornadas de nuestras luchas internas; ¡cuadro
grandioso en que alternan bruscamente la luz y la
sombra!
Y aquí ha llegado el caso de preguntarse: la fa.
vorable acogida que ésta y otras novelas históricas
han merecido, ¿no indica que el buen gusto va cun- ·
diendo entre el público docto{· indocto? fü indudable; porque el pÍlblico busca instin!i\•amente lo
bueno, cuando lo bueno existe y se le da á conocer.
Y precisamente ho~' que con general aplauso se
han editado en Espa11a las obras maestras de aquellos grandes escritores, y que corren de mano en
mano las noYelas históricas, juzgamos más necesario que nunca recomendar su IPctura, como otro de
los medios para conducir las aficiones hacia los estudios históricos, ya que no para cultivar el buen
gusto.
F. lhnrno.

�426

LA 1LUSTRACION MILITAR

-------------

i

LA ILUSTRACION MILITAR

ESTUDIOS HISTÓRICOS

En 26 de Diciembre de 1227, estando el rey en
Toro, dió privilegio y carta de seguro para que pudieran sus vasallos, segun su devocion, hacer donacion al maestre y sus freiles de los bienes que quisieran. Esto ori3inó el tener esta Orden afiliados, es
decil', personas casadas ó no, que sin hacer los votos ni tomar el hábito, gozaban ele los bie'les espirituales de la. Orden.
Este maestre acudió á. la Santidatl tle Gre30rio IX, monje de la Orden do San Benito, para. que
confirmase su Oden, y al mismo tiempo le hacia
presente los agravios que por mil caminos recibía
de arzobispo~, obi~p1s y cabildos. El Papa encontró
just:i. la queja, y or,lcnó que al m1nstr~ y frriles
del Pereyro ele la Orden del Ci,t;'!r, ~e les guardasen

ÓRJ1~¡¡ MILITAR DE AL~ÁNTARA

(Coiitinuttcion.)
SuceJió en el maestrazgo D. Frey García Sanchez:, y despues ele su eleccion canónica fué á presentarse á D. Alfonso, que estaba en Ciudad Rodrigo; éste le hizo merced de :Xarns Frias, señalándole
por término un:i. legua en contorno, su data 16 de
Julio de 12Hl. llallábase en la corte el maestre de
Calatrava, y ambos acompai'laron al rey á. Salamanca, en donde este mismo mes recibió el maestre
del de Calatra,·n unas casas que esta Ordea tenía
en las parr•i~~n la )lagdalena y S:m )hircos,
que pertenecieron á San Julian del Pereyro, lo
que motivó la carta-fuero que dieron á sus pobladores.
El maestre D. García ~anchez solicitó y obtuvo del rey licencia para
voh-er á su convento del Pereyro;
pero, á.ntes de partir, el monarca le
hizo tlonacion de la villa y castillo
de Milana, que tenía ele la Orden ele
los Templarios, por cambio de la de
San Pedro de Taraza. Estaba situada
en un cerro, á siete leguas de Alcántara, en lacontlt:encia delos ríos Arrago y Gata, á los que por una mina
podía irse á. tomar agua en caso de
sHio. Le l1izo igualmrnte merced de
cuantas villas y castillos conquistase su Orden á. los moros en Extrematlura, si bien rcser\'á:1tlose el supremo sei'lorío. Para corresponder
el maestre á. los fosores de su soberano, que estaba en paz con los moros, solicitó y obtuvo, una vez en el
comento y arre.:;latlos los asuntos
de la Orden, el poder hacer la guerra á los fronterizos á su territorio.
El rey se lo concedió, y ademas le
dió cartas para las villas y lngares
confinantes con tierra~ tic la Orden,
ordenándolos seguir las banderas
del maestre ..\si se verificó, y entrando en tierra de moros, pasado
el mes ele lllarzo de 1220, conquistó
á. Valencia y su partido, de cuyo territorio hizo encomienda, que ha llegado á ser de las más ricas de la
Orden, no teniendo más títulos de
propi"datl que los· fundados en 1!
merced dicha.
Estando el maestre en .\]cántara,
recibió aviso del rey D. ,\lfonso para
que se aprestase á. servir con sus
caballeros y vasallos para l:i. guerra
contra los moros de Exlrematlura, por tierra de
Cáceres. Puso el maestre por obra el mandato, y
en 1225, habiéndose reunido en Coria con el ejército
real, pasaron el Tajo por el puente :de Alconétar,
corrieron los campos de esta villa, talaron sus mieses, huertas y vii1edos, dando la vuelta cargados
de despojos r·ecibientlo la Orden varias mercedes
del rey ele Leon.
El maestre, un1 vez en su convento, terminó las
diferencias qt1,:, por razon de heredades tenia con
la Orden de los Templarios y con los obispos y cabildo de Cíudad-RoJrigo y Zamora. Murió este maestre en los primorof. días de Enero ele 1221, y se en
terró en el convento de San Julian. La circunstancia de estar reunida la Orden en él para otorgar la
concordia cori el obispo y cabildo de Ciudad-Rodrigo, hizo que la eleccion canónica ele su sucesor fuese bre,·". Ret·ayó rn D. Fre¡ Arias Perez, que en el
mism,) mes de Enero fué á. Ciudad-Rodrigo á. presentarse al Rey, del que recibió la merced de confirmacion ele bienes, y la órden de estar pronto para
acompaiiarle á la entrada en tierra de moros que
'¡enia proy1ctatla por la parte de llatlajoz. Asi se ver!(icó, y á la vuelta, el Rey Je tlíó á. poblar la villa
de,Salvaleon, que su padre había toma.do á. los moros y estaba sin vecinos. A los que vinieron á pobiarla les concedió el fuero de Coria.

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tir su ejército. El ccnsejo de los capitanes de don
Alfonso opinaba quedarse en Mérida, on razon á las
pocas gentes que formaban el ejército cristiano,
pero el Rey dió en esta ocasion pruebas ele buen general, no enccrrántlose en una ciudad, y saliendo
al encuentro del ejército moro; pasó de noche el
Gua.diana, y apareció al amo.necer en las cercanías
del castillo de Alange, donde estaban los moros.
Dióse una reilítla batalla, en la que la vict.oría fué de
los cristianos. Sucedió en (•sta como en otras, en
que la fe ele aquellos tien p Js claha una gran parte
á la intern•ncion visiblr ele los S:into~ ..\si, el obispo
ele Tuy, testigo del hecho, dice: «que peleó el apóstol Santiago, acompañado de muchedumbre de ~oldados de la milicia celeste, y que ~an Isidro hizo saber á. varios siervos de Dios la toma
ele :llériJa. y que á. la batalla le vieron ir con g1 an prisa al frente de un
ejército de Santos.))
El Rey hizo tlonacion al maestro
y Orden de Sau Julian, de unas casas y otros bienes en la ciudad de
Mérida, por los servicios que le habían prestado en esta ocasion, su
feclia 30 de :.Jarzo de 12:30. Siguiendo las operaciones, se dirigió á la
ciudad de llatla_íoz; la sitió, y como
sus tlefensore~ no tenían esperanza
ele socorro, atendido el desastre anterior, á les pocos asaltos se rindieron. Ent:-ó el Rey en la ciudad,
hizo salir de ella á los moros más
principales y poderosos, y la pobló
con c1 istianos, á. quienes dió fueros;
al maestre le l1izo merced de una
iglesia y otros bienes, que luégo
confirmó el Papa Gregorio IX, por
bula dada el tlia 21 de Setiembro
de 1232.
.!11 u rió el rey D..\ lfonso IX de Loon
el 21 de Setiembre ele ,;.230, en Yillanueva &lt;le Sarria, al irá. visitar el
sepulcro del Santo apóstol Santiago,
en accion de gracias por los favores
recibidos por su intcrcesion. Dejó el
reino á. sus hijas las infantas doño.
Sancha y do1ia Dulce, cuya causa
defendió el maestre y su Orden, en
contra de D. Fernando III rey do
Castilla, é hijo de D. Alfonso de
Leon. Reclamaba este reino para si,
por haber declarado nu'o, Celesti.
no III, el casamiento con doña To.
resa, hija de D. Sancho I de Portu•
gal, á causa de ser pariente y no
•haber solicitado dispensa, de cuyo
matrimonio eran hijas. Tambien ha.
bia sido anulado por Inocencio 111, por igual causa,
el matrimonio con doña Berenguela, hija de D. Al.
fon so YIII de Castilla, del que provenía D. Fernando 11!; de modo que los derechos venían á quedaiiguales, y siempre resultaba :í. favor ele las infantas
ser hijas del primer matrimonio; pero pudo más
la fama que ya acompaflaba á D. Fernando, y como
producía un resultado apetecido por muchos, cual
era la union de lo, reíno~ de Castilla y Leon, fué
proclama1lo Rey ele &lt;':. ste en la ciu&lt;lad de Leon, capital del rei.nJ, así como en ot,.a~ muchas ciudades,
por lo que el maestre no l!e,-.·i mis ade.ante su adhesíon á. las infantas, y prestó obediencia á D. Fernando en Palencia, coutirmamlo el Rey á la Orden
en 23 de Abril de 12:31, los privilegios y &lt;lemas que
habian otorgado su padre y su a.huelo. El maestre
le pidió cartas para las ciudades, villas y lugares
que confinaban con su ma••strazgo, á fin de que Je
acompañasen st1s gentes á la. entratla c¡11e en tierra
de moros pensaba hacer p3r la parte de Trujillo y
partido de la Serena. Concedi:l~. la peticion, fué á
su convento de San Julian, donde celebró la pascua
de :\"aviilatl, y de alli pasó á Alcántara, desde donde
&lt;lió aviso del tlia que habían de partir, deseoso ele
volver al patrimonio de su Orden la ciudad de Trujillo, Santa Cruz y ,\lvalá. y los demas bienes y haciendas que el año ll!J6 se habían perdido y vuelto

- ··---~
Socni:rnno

~lonu~ TAGORt, n.UAIT DE

CALCt:TA

las exenciones y prh·ilegíos otorgados por sus antecesores, y que él confirmaba nuevamente, ordenando entredicho en las villas en que con violencia tuvieran detenidos bienes de los freiles y sus
vasallos, todo el tiempo que durase la detencion,
promulgando ademas sentencia de excomunion si
fuesen legos, con censuras hasta matar candelas,
y si clérigos, c:i.nónigos reglares ó mri:-ijes, sin admitirles apelacion, suspenderles de olicio y beneficio hasto que diesen satisfaccion de la ofensa ú perjuido á. los dichos freiles de San Julian del Pere,vro.
Es la elata de esta bula, la de 31 ele ~layo ele 1221,
primero ele su pontificado.
E1 año 122::1 acompa11aron el maestre y sus gentes
al rey de Leon á la conquista de Cácerc,:;,que se obturn el 23 de Abril, concediendo el rey varias mercedes á los que se quedasen á poblar villa tan principal de la Extrematlura, 1ior su posícion, clima y
suelo. Continuaron las conquistas, tomando á .Montanchez y su castillo, que dejó guarnecido, marchando con su ejército sobre la ciuda,l de Mérida,
que rindió á. me liados t.l.s )layo, firrnnn:lo el 31 su
tlon:i.cion á favor de D. llernartlo, arzc)bi$pO do Santiago . !lizo la conquista ele su comarca, y Yolvió á
la ciudad, donde supo que Aben-Ilud, rey moro de
Murcia, Granada y Andalucia, segun se titulaba, sabedor de las correrías del do Leon, venia á comba-

�428

LA ILUSTRACION MILITAR

marcbb sobre Mcdellin y su castillo, á los que puso to :i. los hijos de la Albion; Navarro, alférez de cabaal poder de los moros. Pronto logró en part8 sus
sitio y tomó á los moros, desesperan1.ados de .:acor- llería, pensionado por el ayuntamient¡) de la Corudeseos, pues tomó á Truj illo el 25 de Enero de 1232;
ro,
porque toda la comarca, á excepcion de Benque- fia, logra fijar las miradas de los inteligentes con
dejó buen presidio de su gente. compuesto de musu cuadro de costumbres gallegas, y Eraso aporta á
chos infantes y quinientos caballos, y pasó adelante rencia, estaba en poder de los cristianos. Int~resa- la obra comun tres notabilísimos dibujos al carbon.
ba esta conquista al maestre, por la posicion que
á conquistar los castillos y villas del partido de la
Dignas de encomio son siempre estas manifestaSerena. El primero que rindib fué el de Mojafar, ocupaba sobre el Guadiana.
ciones
de los pueblos cultos, y al consignarlas tan
Vuelto el maestre á la villa de Alcántara, celebró
frente de Villanueva, en la márgen del Guadiana;
sólo
como
un hecho que no puede pasar desaperciconcordia con el consejo de Caria, sobre términos,
lo demolió, y de allí fué á Magacela, dos leguas mAs
bido,
sentimos
carecer de espacio para una critica
distante; á los primeros asaltos conoció la poca y quiso pasará dar cuenta de todo al rey D. Fer- razonada de las obras presentadas y de los premios
nando;
pero
la
muerte
le
sorprendió
el
12
de
Febrefuerza que le defendia; así que lo repitió, logrando
adjudicados por el jurado.
su toma. Despues se apoderó, tambien por la fuer- ro de 1234. En tiempo de este maestre figura don
za de las armas, de Zalamea, y volvió á. su conven- Frey Arias y Fernandez como primer clavero de la
Orden, así como D. Pedro Ya1)ez es el primero de
SOURINORO MOHUN TAGORE, RAJAH OE LA INDIA
to de Alcántara gozoso de los triunfos que habia logrado, y que dió origen á un sei'i.orio para su Orden, que hay memoria fuera comendador mayor; digniDesciende este elevado persoWsi t&amp;ñ, una ilustre
dades que desde este maestre se han conocido en la
que con el tiempo se ha compuesto de doce villas,
familia
de Brausinique, y á sus relevantes condiOrden, de las que tenemos hecho mérito al princialgunas de gran po.blacion; muchas aldeas, diez enciones, vastisima ilustracion y las numerosas obras
comiendas, y la dehesa de la Serena, que dió su pio de estos estudios.
e que ha publicado en su idioma, debe la India los
(Se continuará.)
nombre á todo el partido y fué de la mesa maestral,
progresos realizados en el segundo teroio de esto
ANGEL ALVAREZ DE AR _\[JO Y CUELLAR,
donde s~ apacentaban más de doscientas mil cabesiglo.
zas de ganado. El Rey concedió á la Orden sus nueEn 1840 nació en Calcuta este sabio, tan admirado
vas conquistas que el maestre solicitó, con la proen Europa, ingresando diez años despues en el coA CÁRLOS CANO
mesa de acompaflar al infante D..\lfonsu, hermano
legio de aquella capital, donde a los quince escridel Santo Rey, qu e en uni on de D. Alvaro Perez de
DISTINGUIDO ~IILITAR Y POETA, EN LA MUER'fl
biera ya diversas obras publicadas posteriormente.
Castro habían de ir contra los moros de Andalucía.
DE SU HIJO
Las ciencias y la literatura constituyeron en priEl maestre reunió sus caballeros y lo más escomer término sus estudios predilectos; mas tarde
gido de sus vasallos, y se juntó con el ejército, en el
aprendió distintos idiomas, siéndole familiares el
Desde el excelso trono en que amoroso
que tambien iban los maestres de Santiago y Calaárabe y el sanscrito, y por último, su pasion y adDe angélicas legiones circundado
trava con sus gentes. Entraron todos por el puerto
mirables condiciones para la música le conquistaSe sienta Dios clemente y poderoso,
del Muradal, tierras de Andújar y Córdoba, recorUn querubin partiendo presuroso
ron universal reputacion.
riéndolas y tomando por armas la villa de Palma.
En 1871, rindiendo culto a este arte, fundó la
\' oló á la ti.erra, y se paró á tu lado.
Siguieron á. las de Sevilla, pasando á cuchillo mu«Escuela musical d-, Bengala,)&gt; la «Academia de
ll
chos moros, cautivando otros, y llenos de riquezas
música, )) y una Biblioteca de obras musicales, enriBreve fué en este mundo su presencia,
y ganados llegaron a la vista de Jerex, asentando
quecida con sus trabajos, y con un gabinete muy
Como breve el placer de tu ternura,
sus reales á las márgenes del ria Guadalete, que
completo de instrumentos.
Que al llegar al umbral de la experiencia,
defendí&amp; el rey moro Aben Hud, al frente de un nuExceden de cuarenta las obras más importantes
Por no amenguar en nada su inocencia,
meroso ejército, por lo que fué en busca de los crisque
ha publicado, sobre ciencias, literatura, músiBatió las alas y tornó á la altura.
tianos, prometiéndose la victoria; y para infundir
ca, dramas é historia, formando un monumento
11!
confianza en ella, mandó :i. sus soldados aprestasen
inapreciable y un inmenso arsenal, donde se apreAve feliz que vuelve adonde anida,
cuerdas para atará loi3 cautivos.
cia el dificultoso pero trascendental desarrollo que
Fuente de amor, de dicha y de consuelo,
Apercibido el infante, que mandaba un ejército
tiene en tan extensa comarca el imperio de la oiviNo llores, Cano, su fugaz partida;
menor, pero no ménos valeroso, siguió el consejo
lizacion.
Junto al trono de Dios en la otra vida
de D. Alvaro Perez de Castro, de pasar á cuchillo
Este príncipe ilustre ha dedicado una coleccion
Te mira y te sonrie desde el cielo!
los cautivos que ]levaban, y que en el momento de
de sus obrns al rey Humberto, adicionadas con los
C_\YET.\~O DE ALVEAR.
la batalla le podían ser muy perjudiciales. Ordenó
instrumentos musicales más variados y caprichotambien que muchos de los peones se pusieran á
sos, mereciendo que el monarca de los italianos, no
caballo en las acémilas y yeguas que habían quitasólo acogiese con marcadisimo afecto esta prueba
EXPOSICION DE BELLAS ARTES
do á. los moros en la tierra de Sevilla, y apellidando
de respeto y consideracion, sino que, como testigo
Despues de la Exposicion de acuarelas que rea Castilla y Santiago, arremetieron á siete escuaconstante de su reconocimiento, le enviase una sodrones moros que desordenaron, originándose una seflamos á su tiempo, se ha inaugurado de una-ma- berhlo. mesa redonda de mosáico, de gran mérito é
retirada tumultuosa a la villa, causa de mayor de- nera brillante la nacional de Bellas Artes, instalada inestimable valor, donde se bailan representados
sastre, pues en sus mismas puertas murieron mu- en el magnifico pabellon del Retiro.
monumentos de Roma tan célebres como la gran
Imposible seria citar en este bosquejo, ligero y
chos, entre ellos el rey de los Gazules, que había paSan Pedro, el C.í-pitolio, el Panteon, y otros.
sa.do de Africa á visitar la mezquita de Córdoba. En deficiente por necesidad, los cuadros que más
La produccion que más fama ha conquistado á
esta batalla se cuenta el hecho de que Diego Perez atraen la atencion del numeroso público que cons- Sourindro, &amp;ma-Ka1Jya, fué dedicada al rey de Itade Vargas, habiendo roto la lanza y espada, con un tantemente invade aquellos espaciosos salones. lia, y este ilustre soberano, conociendo su gran imtrozo de ramo de oliva se entró entre los moros Este certámenes, sin disputa, el más completo de port¡mcia, mandó se tradujera en verso por el sabio
derribando y matando algunos con los golpes que cuantos se han celebrado en nuestra patria. Nota- plaza de Pedro Bernabo-Silorato.
bles unos, de relevante mérito otros, y en general
-daba, lo cual visto por D. Alvaro, le dijo: «así, así,
Som'indro, cuyo retrato aparece en el grabado de
Diego, machuca, machuca;)&gt; nombre que tomó por dignos de estudio y aprecio todos los cuadros presen. la pág. 427, se halla condecorado con diversas gran• tados, la lucha para obtener los premios es tan granapellido.
des cruces y encomiendas; es doctor en música;
Terminada felizmente esta correría, que tuvo lu- de como no se ha conocido en Exposicion alguna. Sogita-nayaká del reino ele Napul; presidente de la
gar el ario J 232, volvió el maestre á. Alcántara, Ante este cúmulo de obras notables, la. opinion ge- Academia de música de Bengala; oficial de instructeniendo que celebrar una concordia con el obispo neral ha pedido so aumentara el número de pre- cion pública de Francia; compai'lero de la Orden del
y santa iglesia de Coria, que llevaban muy á mios, estimulando de esta suerte las portentosas imperio indio; magistrado honorario; miembro de
mal ver introducido al maestre y su Orden en su cualidades de la juventud actual, que tiene la mi- la Universidad de Calcuta, y honorario tarobien de
territorio, y se llevó a cabo en el mes de Enero de sion de regenerar este país, si continúa el camino las más ilustres corporaciones científicas y literaemprendido, despertando en la conciencia los senti1283, confirmada este mismo ano por Gregario IX.
rias del mundo civilizado.
Por ella se conservaba a la Orden sus privilegios, mientos propios de un pueblo culto, y desterrando
y se les autorizaba para edificar iglesias y erigir al- cuantos son producto de insensatas aberraciones.
ACCIO:N MERITORIA
El jurado ha concedido los tres primeros premios
tares en todo el obispado de Caria, con excepcion
á
los
Sres.
Luna,
Degrain
y
Carbonero,
por
los
cuaA beneficio de las infortunadas víctimas de la cad~ la villa de Ceclavin, recámara de los obispos;
pero no encontrándola luégo á propósito como sitio dros siguientes: El Spoliarium, Los Amantes de Te- ti~t:ofe ~e Alcudia, los empleados subalternos del
m1mster10 de la Guerra organizaron en el teatro
de recreo, la dieron ú. la Orden á cambio del lugar ruel y l• con,ersion del duque de Gandla. El segundo Espahol una bien escogida funcion. Los diarios han
figura
en
la
composicion
de
este
certámen
que
puque luégo se llamó Yillanueva del Obispo. La Orden
dado y~ por~enores sobre la misma. Se representó
hizo de Ceclavin una de las villas de mayor pobla- blicamos en la pág. 418, como un ligero destello de La. Panona1-ia. Los aficionados al dificil arte de Rocion de su maestrazgo, y andando el tiempo consti- las producciones que adornan las paredes de la Ex- mea justHicaron bien sus aficiones; y distinguidas
alumnas del Conservatorio interpretaron admiratuyó encomienda, y fué célebre por el fruto de pa- posicion.
ble~ente, en el concierto, partituras dificiles.
Jefes
y
oficiales
del
ejército,
conocidos
de
nuessas que recogía, que de ordinario llegaba á treinta
D1galll:os 1 en fin, para terminar, que en el piano
tros lectores ·por otros trabajos, han acudido tam- la senor;.ta Julia Moreno Pacheco cautivó al auditomil fanegas.
Desocupado el maestre de los cuidados del go- bien á estas nobles luchas del genio y Ja inteligen- rio, no ménos por su notable aplicacion y maestría, que por todos esos indeterminables atractivos
bierno, pasaJ.a ya la mayor parte del ai"lo 1233, hizo cia. Tejero presenta dos cuadros al óleo, de peque- de una figura tan distinguida y bella, como dulce,
i'las
dimensiones,
pero
de
interesante
é
inspirada
evade gente, y acompai'l.ado del comendador del
graciosa é incomparablemente afable.
Montanchez D. Rodri go Iñ.iguez, y otros caballeros composicion; Florez, el inimitable acuarelista., tieImp. de E, Rubliios1 plaza de la Pl,ja1 :;, }ladrld,
ne tres paisajes del género que cautiva por comple·de la Orden de Santiago, pasó el rio Gua.diana y

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REVISTA
LITERARIA, CIENTÍFICA y ARTÍSTICA
Aso V

~IADRlD

NúM. 30

----------

ADVERTENCIA

No cortar las hojaB de eBte número
hasta deBpUeB de haberlo deBdOblado,
con el fin de que no se inutilice el notable grabado incluido en el mismo.
•

•
Exc110. Sn. TEsJESTE GENEII.\L D. M1orEL Tlcos, Drqc• DE LA UNJON DE Cua,

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                    <text>404

LA ILUSTRACION MILITAR

te seos ramos de flores, manjares exquisitos y el juro sobre el frío cuerpo de esta nueva víctima. Y
jugo de las más apreciadas vides. Cuatro criados tú, noble y querido amigo, vete: no permanozcas
negros, de frac y de corbata blanca, servían á la aquí ni un instante más; olvida esta aciaga noche,
mesa. No faltó el agua helada, saboreé deleitoso ruega á Dios por un asesino infortunado, y no vuelMoka y apuré los más selectos vegueros.
vas nunca.
Des pues de comer, sazonando el agradable ejerObedecí á Ramon, compadeciéndole con toda mi
cicio con amena y chispeante conversacion, mi ami- alma, aunque sin dejar de envidiarle.
go me enseñó la finca.
Desde entónces, cada vez que se apodera de mi
-¡Vives como un pfincipe en este rincon del memoria el recuerdo de la divina hermosura de
mundo! le dije lleno de entusiasmo.
Irene, tiemblo por mi existencia, porque imagino á
-Hago lo que puedo, roe respondió con alegria mi pesar (Dios y Ramon me lo perdonen), que yo he
extrafia.
de volver al ingenio.
-¿Y eres feliz, tan apartado de la sociedad?
ADOLFO LLANOS,
-Vine huyendo de ella. Pude aprender, á costa
de sinsabores, que una familia es más dichosa en
el aislamiento. De cuando en cuando, rompe lamoBIBLIOGRAFÍA
notonía de mi existencia la llegada de un buen ami~
go, de un pariente ó de un viajero extraviado, y •Soledad•, novela original por D. Francisco
Martin Arrue~ comandante de infantería.
esto me basta para no echar de ménos la vida soNo somos partidarios de ningun sistema crítico
cial y su tumulto.
Corrió el tiempo agradablemente. La cena fué impertinentemente analítico, ni las condiciones de
más espléndida que la comida, y á tas diez de la esta seccion Q.e nuestra REVISTA nos permiten traspasar los límites de un juicio sintético sobre esta
noche nos retiramos á descansar.
Tendido en el fastuoso lecho, no pude dormir. No novela interesantisima, de un autor bien conolido y
soy de los que sienten en su corazon el gusano de bien reputado por otro género de trabajos, asi prola envidia; pero la felicidad de mi amigo, la augus- fesionales como de carácter histórico.
El refinamiento del gusto por la novela literaria
ta talma de que podia gozar en las profundidades
de un desierto, reylinado en los amantes brazos de de esta época, y el que de dia en dia se difunde con
la opulencia y teni'endo entre los suyos la más pe- viva' intensidad hacia el estudio de las bellas artes,
regrina de las hermosuras, me hizo envidioso. Soñé son una prueba elocuente del progreso realizado en
despierto con la felicidad que yo hubiera ambicio- este periodo de trasformacion de todas nuestras
nado. Pensé que yo podria ser el más venturoso de costumbres. Brillantes .exposiciones artísticas, donlos hombres viendo abrirse en aquel instante la de nuestra juventud hace alarde de su poderoso inpuerta de mi habitacion y aparecer la seductora genio, da.n una gallarda muestra de estos tangibles
figura que me babi~ inundado con sus hechizos. Y adelantOs; y escritores veteranos en union de aquecuando esto pensaba, la puerta de mi habitacion se llos que por primera vez lanzan á los vientos de la
publicidad los frutos de sus talentos, contribuyen á
abrió, y en el umbral ap:i.reció Irene.
Creí volverme loco. El sentimiento del deber y la acrecentar en nuestra patria el sólido edificio de la
voz de la amistad se levantaron aterrados dentro de novela moderna.
Pero en el derrotero que se11ala el progreso, hay
mí, acusándome con enérgicas y amenazadoras
palabras. Y á la vez, desencadenáronse mis deseos una senda de la cual no deben alejarse nuestros esmás ardientes, y me mostraron, á la incierta luz de critores1 si sus frutos han de reportar algun bien á
una lámpara que pendía del techo, las incompara- la sociedad. La novela contempor:i.nea está llamada
bles formas de aquella celestial criatura, veladas á formar el corazon de la juventud, armonizándola
con los principios á que tienden todos los principaapénas por diáfana nube de blanca muselina.
1,Qué iba yo á hacer? No tuve tiempo de reflexio- les estudios; basar el gusto literario, poner de renar ni de decidirme. Ví una mano que se apodera- lieve aquellos vicios que constituyen la gangrena
ba fle la de Irene. La blanca figura retrocedió, cer- de un pueblo, pero sin exagerar los efectos, desvirraron la puerta con sigilo, se oyó un pistoletazo, tuar la r6alidad ni rebasar en la exposicion y desluégo un ¡ay! vibrante, y despues todo quedó en si- cripciones los umbrales de la moral. El romanticismo tuvo su época justificada, pero sucumbió al deslencio.
Poseído del mayor espanto, me incorporé en la · arrollarse la ilustracion para dejar paso al materialismo bien entendido, aquel que instruye y corcama, sin atreverme ;i tomar una resolucion .
Pasó un cuarto de hora, "para mi de mortal angus- rige deleitando. Por eso, sin duda, el Sr. Arrue, ne:
tia. La puerta volvió á abrirse, y el gabinete se ilu- vado por estas mismas creencias, ha prescindido
minó con la luz de una linterna . La traía mi amigo. en su trabajo de todo lance estupendo, desvaríos,
muértes inverosímiles y apariciones insensatas,
-¿Oiste? me preguntó Ramon.
brilla.rido, en cambio, una naturalidad artística, mil
-Sí 1 le respondí titubeando.
veces preferible a la tragedia terrorífica, aunque
-Levántate y ven.
Le obedeci en silencio_. Salimos y tropecé con un esté adornada con las mejores galas del lenguaje.
El asunto de esta novela es la virtud combatida
cadáver. Era el cuerpo de Juan.
-Lo sospechaba, me dijo Ramon, expresándoi-;e sin tregua por todo género de amarguras y tenazcon rapidez febril; se había enamorado de ella; ve- mente solicitada por el vicio, que al fin triunfa. So•
nía aquí á menudo, acechando las ocasiones y cre- !edad empieza una existencia desventurada desde
yendo que podría burlarme. Al fin le he sorprendi- que su padre sucumbe por consecuencia de la caida
de un andamio. Para sostener á su madre, anciana
do, y le he muerto.
-¿Y ella? le pregunté ansioso.
y enferma, recurre á todo género de trabajos; pero
-Se desmayó al despertar, y la llevé á su habi- sus desvelos no le proporcionan recursos suficientes
para cumplir las prescripciones del médico a fin de
tacion.
-¿Al despertar, dices?
prolongar la vida de aquel sér á quien idolatraba.
-Si; porque mi mujer es sonámbula. Su primo Apela á la caridad, pero encuentra todas las puerlo sabía y pensaba aprovecharse de ello, pues de tas cerradas; el mal aumenta, la situacion es de
otra suerte, nada podía conseguir. Esto no lo sabrá cada vez más grave, y Soledad, en tan angustioso
nadie. Mis servidores callarán, y tú callarás tam- estado, cede, despues de violenta lucha, á las exibien para no perderá tu amigo. l\Ias no se rebele gencias de un hombre perverso, sin que con este
tu conciencia, porque este crimen era necesario á sacrificio logre tampoco salvar á su madre de las
la tranquilidad de mi honra. ¡Este como los otros! garras de la muerte.
Tú me creías muy feliz, ignorando cuán desdichado
Este es, en resúmen, el ligero bosquejo del asunsoy. La hermosura de mi mujer es un atractivo fa- to que anima la obra del Sr. Arrue, y que nos falta
tal; infunde involuntariamente las pasiones más espacio para dar a conocer á nuestros lectores con
tenaces y avasalladoras. Maté á dos hombres en más ámpliosdetalles. Es una novelaescrita correcdefensa de mi honor, y me alejé de la sociedad para ta y esmeradamente, dialogada con facilidad, con
librarme de otros crímenes. Pero hasta aqul me ha abundantes y bellísimas imágenes, revelando en su
perseguido la desgracia. Ya no recibiré á nadie. Lo autor un conocimiento profundo de nuestra sacie-

dad al describir todos los personajes que en ella
figuran, y dotes especiales para este género de trabajos literarios.
El guia del artillero.

Ha sido por tercera vez publicado. Su autor es el
coronel comandante D. l\liguel l\lichel y Osuna.
Presta un servicio inapreciable al arma de artillería con la pu blicacion de este interesante Manual.
La obra contiene los capitulas siguientes:
Nociones sobre España.-Nociones sobre Portugal.-Posesiones de España.-La p:i.tria. La bandera. El ejército. La profesion militar.-El honor militar.-Relaciones en que han de estar los artilleros
de la misma batería ó del mismo ?-"'e gimiento.-La
disciplina militar .-La jerarquía militar.-La subordinacion.-Pruebas exteriores de subordinacion
yrespeto.-Premios.-Castigos.-Reclamaciones.Modo de conducirse el soldado fuera del cuartel.Limpieza del soldado y de sus prendas.-Limpieza
del dormitorio.-Precauciones que debe obserYar el
soldado estando en guarnicion para conservar lasalud.-Serliicio interi"or.-Cabo de cuartel.-Cuarteleros.-lmaginarias.--Fatigas.-Cabo de cuadra.Artillero de cuadra.-Servicio en tiempo de paz.-El
artillero en marcha.-El artillero en la etapa.-Ser11icio ·m tiempo de guena..-El artillero en campa-

ña.-El artillero en el combate.-Del soldado.-Soldado de guardia.-Obligaciones generales del centinela.-Consigna para la centinela d&lt;el parque, de
una batería ó de un regimiento.-Del cabo.-Instrucciones sobre el modo de recibir las rondas.Honores mili tares.-Tratamie n tos.-Remordimientos y desdichas que arrastra consigo la desercion al
interior, al extranjero y al enemigo.-La mancha de
la traiciones intleleble.-El estado de prisionero no
releva al soldado de sus deberos para con el Rey y

la pátria.
El capilan de la Guardia civil D. Manuel Morell
Agra ha publicado una (Ja.dilla de tiro; que contiene
cuatro láminas con 16 figuras y las siguientes materias:
Breve noticia histórica de las armas de fuego
portátiles.-Condiciones generales del fusil.-Descripcion del fusil Remington espaí'l.ol, modelo de
18'71.-Juego del mecanismo.-Diferencias entre el
fusilRemington espanol y el norte-americano.-Cartuchos.-Descripcion de la tercerola Remington.Descripcion del revólver Lafaucheux.-Heglas para
la conservacion y limpieza del arma.-Uso del
alza.-Apreciacion de distancias.-Irregularidades
en el tiro.-Definic.iones de las voces empleadas en
la teoría del tiro.-.Modo de armar y desarmar el
fusil.-Armamento de repeticion .-Sisterna Winchester.-Armas blancas .-Diferencias que existen
en la instruccion del recluta, entre la táctica de infantería del marqués del Duero y la aprobada por

real decreto de 5 de Julio de 1881.-Método de mando para el manejo del arma.-Tarifa de precios de
las partes y piezas del fusil y tercerola Remington .

El Sr. !barreta (D. R. 11.) ha publicado el tomo
primero de una obra titulada La Religicn al alcance
de todos. En ella. expone los principales fenómenos·
del universo, y en seguida pasa á examinar la explicacion de éste por las Escrituras, y la Biblia y la
Iglesia.

CORRESPONDENCIA CON LOS SUSCRITORES
D. A. M.-Vergara.-Recibidas 30 pesetas.

D. l. G.-Vitoria.-ldem 16,50.
D. C. M.-Palencia.-ld. en sellos, 7,50.
D. J. de 0.-Peñaflor.-Id., 7,50.
D. V. .M.-Tercer regimiento de infantería de marina.-Giro, 31 150.
D. J. C. P.-Gerona.-!d. 9,00.

D. V. L. R.-Villarcayo.-ld. 4,00.
D. E. P. F.-Toledo.-ld. 4,60.
D. A. M.-Vergara.-Id. 30,00.
D. l. G.-Vitoria.-ld. 16,50.
Imp. de E. RutiDos, plaza de la PoJa 1 ?1 Matlrtd.

REVISTA

6 DE JUNIO DE 1664

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2. 0 -NúM. 28

Almirante, 2, quintuplicado,

•

SUMARIO

importante en estos últimos tiempos. Y nada

GRAB.-\.OOs: Excmo. Sr. Teniente General D. Fernantendría de extrall.o q ne en esta moderna ten.
do Fernandez de C6rdova y Valcárcel, marqués o
de Mendigorria: murió en Madrid el día 30 de Oc- dencia á· hacer sin hablm·, como no sea para
tubre de 1883.-El fumador (copia del cua&lt;lro de dar á cada palabra el valor de un acto, FranR. Armenesi).-Madrid: biblioteca del Ateneo .cia, corregida de sus excesos orales de otras
Apuntes de la Ultima guerra civil: Recuerdos del vecés, decidiera una campaña contra la retó.campamento 1 por Pellicer.-D. Arturo Rodríguez,
rica, oosta proscribirla completamente de sus
capitan de Artillería, victima de la explosion ocurrida en el polvorin de San Felipe, en la Habana. usll:ll. Eu cuyo caso no debemos aguardar á
que nos diga lo que pretende hacer en MarTEXTO: Crónica.-Excmo. Sr. D. Fernando Fernandez de Córdova y Valcárcel, marqués de l\Iendi- ruecos, sino observar bien lo que hace.
gorría.-El fumador.-La Biblioteca del Ateneo de
Madrid.-Escenas de campamento.-D. Arturo
Ninguna alteracion importante en el estado
Rodríguez y Jimenez, ca pitan de Artillería, muerde
cosas del Sudan. La insurreccion creciente,
to en la catástrofe del polvorin de San Felipe 1 ~m
y
la
plaza de Suakin rudamente atacada por
la Habana.-Autoridades que declaran el mérito
del marqués de Santa Cruz y sus Re.flexiones mili- los sudaneses; hé aquí las últimas noticias para
ta.res (continuacion), por D. Luis Vidart.-En la nosotros. Inglaterra, convencida y dispuesta á
tumba de Fernanda 1 elegía, por D. Francisco Raenviar tropas en auxilio de Gordon, pero demirez de Cartagena.-La exploracion irregular
jando
por una ó por otra causa correr su oro
por la infanteria (continuacion), por D. Clemente
Cano, teniente de infantería.-Los héroes de Fili- más tradicionalmente estimado: el tiempo.
pinas, fragmentos histórico-militares: el alcalde
mayor de Cebú D. Juan de Alcarazo, por D. Pio
En el Parlamento francés se ha debatido
A.de Pazos.-Bibliografia.-El Aguila, soneto, por
una
cuestiou importantísima: el divorcio. El
D. César Tournelle. -Advertencias.-Correspondencia con los suscritores.-Sobre cubierta, por debate ha sido científico, es decir, profundo y
D. Eduardo de Palacio.-Variedades.-Chara- verdaderamente elevado. Honra á la cultura
da.-Solucion á la anterior.
francesa. Ahora bien; la cuestion previa, á

CRÓNICA
Se continúa hablando de las pretensiones de
Francia á una rectificacion de la frontera argelina-marroquí. En presencia de la recepcion
hecha al ministro plenip9tenciario de Francia
en Marruecos, del creciente infl~o del Sherif
da Wazan, protegido de Francia, y otros hechos análogos, la opinion se muestra alarmada y denuncia planes ambiciosos de nuestros
vecinos, y sobre este punto encontramos plnusible que se peque de prevision más que
de abandono. Porque es lo cierto que la general conducta de las más principales potencias de Europa excusa toda suposicion, por
maliciosa que sea. Cada nacion parece obe. decer á un plan más ó ménos completo de
extension territorial, y lo desenvuelve lentamente, pero sin el menor escrúpulo, en cuan•
to se presenta la ocasion más insignificante. Tras unos piratas entró Francia enlalndoChina, y ya se ve cómo ha terminado tan incidental y simplicísima excursion: con un protectorado y ventajas comerciales de importancia excepcional Inglaterra, emulando al Quijote, nada ménos que los intereses de la
civilizacion invocó para su campafia en el Su·
dan; pero sabido es que la primera definicion
que creyó deber hacer de estas palabras generales, no excluyó de su contenido el protecto rado de Egipto, no cell.ido al Delta, sino extendido á Jartum y envolviendo la posesion de
los puertos del mar Rojo. En fin, Rusia nos
sorprendió verdaderamente con la anexion más

nuestro juicio, es la de si el matrimonio está
dentro del derecho civil, é interesa, por tanto,
más al individuo que á la colectividad. Si lo
primero, no hay mejor solucíon que la libertad. El Estado no debe llevar su celo por la
felicidad de un individuo hasta eI punto de
obligarle á ser feliz de tal ó cuál modo. El Estado debe, al contrario, mantener á cada individuo en el derecho de vivir como quiera,
en tanto que su modo de vivir no entrall.e
perjuicio á tercero. Y aquí surge el problema
de los hijos. Pero tambien es discutible que
la felicidad de éstos exija la vida comun de
sus padres, si éstos se odian.
Hay que suponerles hijos amantes y generosos, y ellos mismos aprobarían y áun aconsejarían la separacion. Todo esto nos parece en
los países latinos más difícil de arreglo por
nuestras costumbres. Por lo &lt;lemas, á favor del
divorcio, y en prueba de que en ciertas condiciones favorecerá al débil (á la mujer), no deja
de ser importante el siguiente argumento de
hecho: en Francia, por cada 1.000 separaciones, 875 han sido solicitadas por mujeres. El
divorcio funciona, en fin, en Alemania, Inglaterra, Bélgica y otros países sin noved::id. Con
las restricciones convenientes se establecerá
pronto en toda Europa, y ¡cosa rara! pero tal
vez dé por primera consecuencia que habrá
más cuidado al casarse, que se pensará más
el caso, se estudiará más ántes el carácter, se
prescindirá más do la impresion plástica, de
la figura, y nacerá una noble emulacion entre las familias, que precisamente por la faci-

lidad en que se verán de romper lazos, los estrecharán más.
Hé aquí ahora los cuatro únicos casos en
que podrá verificarse el divorcio eu Francia:
l.' El marido tendrá derecho al divorcio
en caso de adulterio en su mujer.
2. 0 La mujer tendrá derecho al divorcio en
caso de adulterio en su marido, si éste ba tenido la concubina en el domicilio conyugal.
3.' Los esposos podrán recíprocamente
pedir el divorcio en caso de excesos, se vicia ó
inj uriag de uno de ellos hácia el otro.
4. 0 La condena de uno de los esposos á
una pena infamante da derecho al otro para
la separacion.
En Austria se ha aumentado el sueldo á la
oficialidad. Además disfrutan allí las guarniciones unas ventajas materiales y unas consideraciones que aquí nos parecerían inverosímiles.
En Marina, si aceptan las Córtes el proyecto de la Junta reorganizadora de la armada,
serán 12 los buques de guerra que se construyan, en el término de 10 años.
El ingeniero de la armada y diputado á Cór•
tes Sr. Togores ha traido del extranjero los
planos del nuevo buque·acorazado, cuya.construccion se propone por cuenta del Gobierno.
Es un excelente tipo de buque de combate.
Mide 9.000 toleladas de desplazamiento, con
un blindaje de 45 centímetros de espesor en
la ílotacion, compartimientos de estancos, dos
máquinas independientes que desarrolllan
7.000 caballos é imprimen una velocidad teórica de rn millas. Lleva cuatro torres giratorias con cúpulas blindadas y en cada una de
ellas un cañon de ó3 toneladas á retrocarga
de 10 metros de longitud, servidos con aparato hi-lriulico. Lleva además 12 cañones de
menor calibre, cuatro tubos de lanzatorpedos
y 14 ametralladoras, de las cuales ocho van
montadas sobre la$ cofas y crucetas de sus doa
palos. Su calado será tal, que pueda atravesar
el canal de S11ez sin alijar peso alguno, é irá
provisto de luces eléctricas, máquinas de levar y cuantos adelantos se han introduc_ido en
las marinas modernas.
La opinion pública aplaude los esfuerzos
del Gobierno para q ne llegue á ser una verdad el renacimiento de nuestra marina.
Cualquiera que haya sido la importancia
de los últimos sucesos de Filipinas, haya ó no
resonado en Écija y Samar un triste ¡]fuera
España! nece~ario es recordar lo que ya en
otra ocasion dijimos: que Alemania pue&lt;le tener interés en colonizar por aquel Archipiéla-

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TEXIE~TE GE~ER:\L

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FER'.\A~DO PERNA:o;DEZ J)E CÓRDOV.\

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Y.\LC'.\HCEL, MARQUES DE l\lENDIGORRÍ.\

J,furió en Madl'id el dfa 30 do Octubrn de 1883.

EL Fl'lL\DOH

(Copia del cun.di-u dr 1: . .\rmenise).

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go; qne Inglaterra lo ha mostrado ya harto expresivamente en la cuestion de Borneo, y que
el Japon y China no son vecinos que puedan
inspirarnos motivos de tranquilidad ninguna.
Prevengámonos, y que no nos coja ninguna
contrariedad de sorpresa. Sabemos perfectamente que tenemos allí un elemento enemigo
de España; le vimos ya alzarse en Ca vite; la
nueva animacion comercial más bien estimulará que acallará sns ambiciones; luego todo
lo que hagamos por aumentar allí la poblacion española y el ejército, no será sino atenderá las más elementales previsiones de conservacion .
El ilustrado general Molins, segundo cabo
del Archipiélago, ha tenido un pensamiento
por todo extremo laudable y digno de ser entusiastamente secundado. Lo ha sido ya por
fortuna, en cuanto concierne á la importancia
y número de escritores militares que aparecen
prestando inteligentísima cooperacioná lanneva Revista Militar del archipiélago filipino.
En los primeros números, Tournell, Peralta,
Medrana, Herrera, Geiss y otros varios jefes y
oficiales han publicado nn trabajo muy estimable sobre ,Los ejércitos modernos,, y en la
introduccion hay una excitacion al estudio, del
general Molins, llena de nobles pensamientos
traducidos en frases que revelan la alta cultura y el criterio prudentemente reformista de
tan simpático é ilustrado General.
Le felicitamos muy sinceramente por la notable publicacion que ha inaugurado, y le
brindamos nuestro modesto concurso en todos
los términos de la más sincera é incondicional
adhesion.
El problema del excedente no ha sW'gido
sólo eu Espafia. En diferentes países y épocas, circunstancias anormales han determinado aumentos de contingente que ha sido
luégo preciso amortizar. En Francia, la ley de
5 de Julio de 1872 logró fácilmente este ob jeto, autorizando el retiro á los 25 afias de servicio. El país hizo un sacrificio, es verdad,
pero lo hizo de una vez y consiguió dos resultados igualmente ventnjosos: no prolongar
una situacion económica que hubiera ido empeorando y haciendo iusostenible cou el tiempo, é interrumpir el habitual é indispensable
movimiento de las escalas. iPor qué no se
toma hoy una disposicion análoga1 Ha sido
ya propuesta por la Junta Consultiva, y se
anuncia su próxima realizacion; pero no debe
olvidarse que pasa el tiempo y que hay asuntos cuyas dificultades crecen en proporcion al
tiempo mismo. Llamamos la atencion de nuestros más eminentes hombres políticos hácia
este punto, porque el Estado, si las escalas siguen paralizadas, se va á encontrar con un
simulacro de ejército, no con un ejército real.
Oficiales que &gt;"egetan eu los empleos subal ternos, y que sólo serán jefes cuando ya estén
manifiestamente incapacitados para la vida
militar, no pueden tener el menor estímulo ni
posibilidad de cumplir sn mision en las altas
condiciones de instruccion que aquélla exige
pata ser digna y totalmente cumplida. En las
parndas veremos desfilar hombres resignados,
pero fríos, y de,·orados por un pesimismo irre-

Fernandez de Córdova, marquós de Mendigorria.
Su nombre figurará, seguramente, en mas de
una pagina. de nuestra Historia contemporánea 1 y
las generaciones que han de sucedernos 1 exentas
de las preocupaciones de hoy, podrán juzgar imparcialmente actos que se consignan en la villa de este
general, y que fueron, y continúan siendo aún, objeto de empeñadas y vivas controversias.
No intervendremos en ellas nosotros: ante la
tumba que encierra los mortales despojos del marqués de Mendigorria, nos sentimos poseídos de
profundísimo respeto, que así sella nuestros labios
para la censura como para el elogio; pero si creemos
deber dejar consignada nuestra opiniijA de que muLa Gaceta ha publicado una Instrnccion
chas de las faltas que se atribuyen al general Córsobre la manera cómo han de organizarse las ¿J.ova son, más que suyas, de su tiempo, de la época
comisiones encargadas de informar sobre el de perturbacion y desórden en que los azares de la
estado y necesidades de la clase obrera. Se da política le hicieron figurar; de aquellas fatales ciren ellas representacion al ejército, que la ten- cunstancias que, eslabonándose unas á otras, como
por fatal complacencia del destino, llevaron las lidrá por dos oficiales ó jefes marinos y de tierbertades espanolas al borde de la ruina, empujadas
ra. Aplaudimos esta disposicion, sea ó &gt;)O efi- de consuno por el despotismo y la anarquía.
caz, porque al ménos estos trabajos sou ya,un
Hijo de una antigua é ilustre familia, nació don
reconocimiento del mal y la necesidad de sn Fernando Fernandez de Córdova en Buenos-Aires
estudio y correcciou. Lo hemos dicho muchas el 9 de Setiembre de 1809, y pocos anos antes de la
muerte de Fernando VH ingresó, en clase de alféveces: la miseria puede ser, ya qne no una ex- rez, en uno de los regimientos de la Guardia Real
cusa una explicacion de ciertos crímenes. Pues de infantería.
bien; no conviene que el criminal pueda aco La guerra dinástica lo llevó en breve á las provincias
del Norte, donde combatió en diferentes
ger8e á un argumento tan formidable como el
acciones,
logrando distinguirse por su serenidad y
de no poder vivir por medio del honrado tra bravura. Era ayudante de campo de su hermano el
bajo. Y para que no se vea que sólo nosotros ilustre D. Luis, que desempeí'\aba el mando en jefe
pintamos con negros colores, jié aquí los de la del ejército, cuando se libró la eternamente célebre
paleta de un diario que no es avanzado ni pe- batalla de Mendigorria, y en esta empeñada y ruda
funcion lucieron las singulares dotes del general en
simista, ni popular, ni exagerado:
,El cuadro no puede ser más triste. E l pan · jefe y el valor ele su hermano que, secundando las
disposiciones de aquél, cruzó varias veces la linea
á un precio exorbitante; la cartie, imposible de enemiga y peleó en los puntos de mayor peligro,
adquirir para las clases pobres; la patata, que haciéndose objeto de recomendacion especial. En
ántes costaba tres cuartos, cuesta ahora cin- Arlaban y en otros hechos cumplió del mismo modo,
cuenta céntimos el kilo; los alquileres de las asegurando para siempre la reputacion que había
casas alcanzan un precio insoportable. De este tenido la fortuna de conquistar.
Al terminar la guerra civil era ya coronel y desmodo, ¿qué obrero ó persona que viva del empeí'ló varios mandos y comisiones. Como brigasueldo corriente, en esta época, puede atender dier asistió, en 184.4, al frente de una brigada, al
bloqueo de la sublevacion de Cartagena, apoderáná las necesidades de la vida?,
dose á viva fuerza del arrabal de San Antonio, y
~-·····• •'"• ····· ········ ·•"''"' '' '' ... ............... .
por capitulacion los fuertes de Atalaya y
.... .... .... ... .. ........... .... .. .... .. ················ ocupando
Galeras .
,La cuestion de subsistencias, que hoy es un
Mariscal de campo en 1845, desempeñaba el carproblema pavoroso, que es el conflicto de la go de gobernadOt' de Madrid 1 cuando en un dia de
escasez, será muy pronto el conflicto del ham- insurreccion se vió obligado á cargar, con sólo cinco
b,·e; y no sólo por unanimidad y porque del ordenanzas, á un grupo de amotinados 1 poniéndomal todos participamos, sino por ot,·as razo- los en dispersion y restableciendo la tranquilidad.
Mas tarde pasó á encargarse de la direccion de Innes que están en la conciencia de todos, es fantería; y en 1849, habiendo sido elegido por el
preciso evitar que llegue tan terrible aituacion Gobierno para el mando de la expedicion de Italia,
para el sufrido vecindario de Madrid, más es- embarcó en Barcelona con la lucida division á sus
órdenes y contribuyó en aquella Península á la respecialmente.•
tauracion del poder pontificio, arrojado de Roma.
Al o'eurrir en 1854 la acdon de Yicálvaro, que
En la última inundacion de Murcia, la Guar- llevó consigo la caida del Gabinete San Luis, Cór.dia civil se ha conducido con una abnegacion dova aceptó el encargo de formar Gobierno, á pesar
superior á todo encarecimiento. La verdad es de las dificultades del momento, y presidió el· que
que forma un contraste singular el egoísmo la sátira popular llamó Ninisferio-metralla, por haque se desenvuelve hoy en las clases sociales ber ejercido su autoridad en medio de un continuado combate, pr~cursor del triunfo del alzamienmás desahogadas, con el espíritu generoso de to que elevó al poder á los generales Espartero Y
esta institucion militar, tan celosa y guarda- O1 Donnell.
dora de haciendas y vidas ajenas. 1Que no se
Diez anos más: tarde fué director de Artillería, Y
pierda ese resto de grandes virtudes por falta luégo desempefió la cartera de Guerra. Despues de
áel necesario, del indispensable estímulo! Hé la Revolucion de Setiembre se halló sucesivamente
encargado de la direccion general de Estado Mayor
aquí lo que deseamos, con respecto sobre todo y de la de lnfanteria, y volvió á ser ministro de la
al instituto-muy propiamente llamado bene- Guerra en 1872.
mé&gt;"ilo- de la Guardia civil.
Desde 1873 el general Córdova hizo una vida
apartada de la política, y se ocupó en reJactar dos
notables libros que nos ha legado; uno sobre la exEXCMO. SR. D. FERNANDO FERNANDEZ DE CÓRDOVA pedicion de Italia, y otro que lleva por titulo Nis
marqués de Mendigorria,
memorias intimas, muy apreciado del público y digno de la mayor atencion para cuantos deseen conoEl dia 30 de Octubre último falleció en esta corte,
á l,1 edad de setenta y cuatro años, el teniente cer exactamente nuestra Historia contemporánea.
Era senador vitalicio y se hallaba condecorado
general de los ejércitos nacionales D. Fernando

mediable. Hecho natural, porque, digan lo que
quieran los poetas y los metafísicos de todas
clases, la primera de las realidades sociales es
la económica, como que corresponde á la primera de las realidades orgánicas individuales,
que es la subsistencia, la conservacion. Pero
conservarse es prosperar, progresar, porque
siendo sólo una ficcion el reposo absoluto, lo
que no prospera decrece, lo qt1e no progresa
retrocede.

con las gra:ides cruces de San Fernando, San Hermenegildo, Cárlos III, Isabel la Católica, San Mauricio y San Lázaro, Asís 1 San Genaro de Nápoles, la
Piana, Leopoltlo de Austria y otras muchas por servicios de guerra.

EL FUMADOR
El grabado de la pág. 40'7 representa uno de aquellos soldados famosos del siglo xvn, inmediatos y
no degenerados descendientes de los héroes de Italia y Flándes, de los que mantuvieron á colosal altura ea ombre español. Como sus padres, pelearon
en todos los ámbitos de Europa; pero los tiempos
eran ya otros, y ménos felices que aquellos tri;.mfadores de Lepanto y conquistadores de Portugal,
vieron deshacerse lentamente el edificio de nuestro
poderío, merced á la sagaz política de un Richelieu 1
secundada por las torpezas de los Olivares y los
IIaros.
El tipo del soldado espaliol del siglo xvrr no se di ferencia del de su antecesor; si como éste no vence•
en todos los lances de la fortuna, sa 1)e morir en Rocroy y las Dunas, formando en las filas de aquellas
terribles falanges, batidas en brecha á modo de
plazas fuertes, y que, segun el dicho del inmortal
Bossuet, resistieron las cargas de la caballería de
Enghien como columnas de bronce engastadas en
suelo de granito .
El dibujo es correcto, hay facilidad y gusto en la
ejecucion, gracia en la actitud, resultando muy natural el abandono de la figura. Reclinado en una
silla, el soldado disfruta sibariticamente del dolce
far niente, y aspira con delicia el humo de su pipa,
vicio, ó mejor dicho costumbre, que, en la época que
simboliza el personaje 1 ha obtenido carta de naturaleza en Espaf!.a 1 merced á los conquistadores de Méjico; y que en Francia, Inglaterra y el resto de
Europa cuenta ya numerosos prosélitos, gracias
á los viajes del embajador fücot y del célebre ,valter Raleigh.
Nuestros lectores habrán podido observar que en
diferentes dibujos hemos dado, como lo hacemos
hoy, algunos tipos militares de distintas épocas, con
los epígrafes &lt;&lt;Abuso de confianza,}} «La partida de
naipeS 1 )) &lt;&lt;El alabardero del siglo XVI» y otros varios·. Su publicacion no es efecto de la casualidad
6 del capricho; con ella nos proponemos ir formando
una especie de galería de trajes militares en que,
sin la monotonía que resulte en las obras exclusivamente dedicadas á este ~jeto, como los álbum
de la infantería y de la caballería de Clonard 1 puedan seguirse las modificaciones que han ido introduciéndose en la indumentaria militar, desde que
se crearon los ejércitos permanentes hasta nuestros
dias: modificaciones que conducen desde el capacete de hierro, al ligero ros, desde las calzas de grana y el jubon acuchillado á la polaina de pano pardo y al airoso y cómodo capote, y, por último, desde el pesado arcabuz, al sencillo fusil de retrocarga.

LA BIBLIOTECA DEL ATENEO DE MADRID
Reputacion universal, otorgada por el pueblo,
que es el único infalible en este género de fallos,
goza el centro donde, desde principibs de siglo, tienen cabida en España los ideales más profundos,
á la vez que los más extravagantes, pero sólidamente cimentados en estudios vastísimos, que, áun
cuando procedan de escuelas diferentes, todos concurren al progreso del género humano, pues sólo
en la lucha de las grandes concepciones puede la
civilizacion hallar la luz que irradie el áspero camino que aún le resta por recorrer.
No en vano este centro lleva por título el de
&lt;&lt;Ateneo científico, literario y artístico,)&gt; pues todas
estas diferentes ramas que compendian el saber en
general, tienen allí su asiento, su refugio, sumorada fija, y áun pudiéramos decir que viven como
soberana~ de la sociedad.
En el nuevo edificio que hoy posee llama extraordinariamente la atencion el buen gusto y excelente
órden de la biblioteca, cuyo grabado "Oublicamos en

las páginas 410 y 411. Es un salan vastisimo, adornadas sus paredes con una elegante estanteria
blanca, donde se encierran más de veinte mil volúmenes. La luz está perfectamente distribuida; las
escaleras y pasillos son cómodos y bien entendidos,
y en el centro se encuentran ordenadas varias mesas con más de cuarenta pupitres y recados completos para escribir.
Este recinto constituye un riquísimo arsenal del
ingenio moderno. Allí se encuentran los mejores libros publicados sobre ciencias, literatura, .filosofía,
filología 1 obras ilustradas, revistas de todos los países, y la,; ilustraciones que aparecen en la Península y en el extranjero. Y al contemplar su majestur)SO aspecto y la brillante perspectiva que los adelantos imprimen a las construcciones modernas,
podia asegurarse, parodiando á un célebre escritor,
que la mansion es digna de albergar la ciencia, la
experiencia del mundo y el conocimiento de los
hombres.

•

ESCENAS DE CAM PAMENTO
¡Qué extrai'ia es la condicion humana! Lo mismo
que ayer se detestaba, hoy se mira con enternecimient6 y cariño; lo que en otro tiempo fué ocasion
de disgustos, más tarde se recuerda como perdido
bien, como una muerta esperanza.
La vista de ese grabado en que el hábil lápiz tle
Pellicer reune caprichosamente algunas escenas de
la vida militar de campamento, trae á nuestra mente aquellas reflexiones. Entónces, durante el periodo de la lucha, la constante movilidad; los malos
alojamientos con sus duras camas, concurridas de
molestos huéspedes; las noches eternas de invierno
pasadas á la intemperie, y las inacabables jornadas
de estío bajo un sol de fuego; las comidas indigeribles, confeccionadas por el indocto cocinero-asistente; aqliel no cesar de recibir órdenes y contra-órdenes; la forzada inaccion cuando el cuerpo necesitaba un saludable ejercicio, y el exagerado ejercicio
cuando, exhaustas las fuerzas, se suspiraba por pasar de la posicion vertical á la horizontal; todas estas causas y otras muchas enojosas de enumerar,
proporcionaban al ánimo horas de mal humor y momentos de enojosa irritacion; pero hoy, cuando á la
distancia de ocho anos se mira el cuadro, el tono lúgubre ha desaparecido, y saltan sólo á la vista las
agradables expan.siones de la juventud 1 los almuerzos campestres sazonados por un devorador apetito1 donde la bota corría de mano en mano hasta dejar paso á la última gota; las canciones alegres é
intencionadas del soldado, al compás de la ronca
guitarrilla; la industria del servicial doméstico, convirtiendo su gorra en pesebre del pobre y viejo asno
que conducía el equipo del señorito; la barbería establecida al -aire libre; la animacion, el movimiento, la vida, en fin, en sus más extrañas pero agradables manifestaciones.
Esto es lo que se recuerda no más: el lado bello.
El notable artista Sr. Pellicer, inspirándose en esas
ideas, nos ofrece reunidas algunas de las escenas
más salientes de la vida de campamento, tales como
se veían en el de Monte Esquinza, por ejemplo, á las
horas en que la mano dejaba ocioso al fusil. La reputacion del Sr. Pellicer nos exime de todo elogio,
y dl}jamos, por lo tanto, al público que juzgue de la
gracia de este dibujo y del mérito que se advierte
en la ejecucion.

DON ARTURORODRIGUEZ YJI!IENEZ
Capitan de artilleria, muerto en la catástrofe del
polvorín de San Felipe.
Entre las victimas causadas por este terrible suceso, cuyos detalles conocen ya nuestros lcctorc.'!',
figura el distinguido capitan de artillería D. Arturo
Rodríguez, á quien ofrecemos en este número un
tributo de consideracion y sentimiento por su prematura muerte, publicando su retrato en la página 415.
Nació el Sr. Rodriguez en San ~ebastian, el 28 de
Julio de 1859, y ya en 1819, una vez terminados los
estudios reglamentarios en la Academia de Sega-

via 1 ascendió á tenieTI'~e, siendo destinado á un regimiento de su cuerpo, y recomendado por sus especiales condiciones de aplicacion, inteligencia Y
laboriosidad .
A fines de 1882 pasó á prestar sus servicios como
ca pitan en la isla de Cuba, conficlndosele la compaflia de obreros de la Maestranza y de la comandancia de armas de la plaza; cargo que desempeñaba
al ocurrir la catástrofe el 29 d.e Abril último, y que
le ocasionó la muerte.
El malogrado capitan Rodriguez reunía, á su
claro talento, una afabilidarl &lt;le carácter que le
granje:1.ba generales simpatias . En el Circulo militar de la Habana habia dado en Octubre pasado
una brillante conferencia con el tema «La termodinámica en el campo de la ciencia,)&gt; y de la cual
nos ocuparnos oportunamente, tributándole los elogios que en justicia merecía; y cuando el porvenir
parecia sonreirlc en todos conceptos, la muerte violenta vino á agostar esta inteligencia jóven y vigorosa, privando á la patria de un ilustrado oficial, y
dejando á su familia, y especialmente á su anciano
padre, el comandante del cuerpo de Estado )layar
de plazas D. Antonio Rodríguez, en el mayor desconsuelo y abatimiento.

AUTORIDADES QUE DECLARAN
el mérito del marqués de Santa Crnz y de sus
, Reflexiones Militares.»
(Conlinuacirnt.)
En el ano de 1791 se publicó de órden del Gobierno una obra intitulada: Retratos de los españoles i/111tres, con un epHome de sus 'Didas 1 y en esta obra se
dice lo siguiente en la biografía de D. Alvaro de Navía Osorio, marqués de Santa Cruz de Marcenado y
vizconde del Puerto :
«Considerado como escritor, el vizconde del Puerto
merece un lugar distinguido por sus Re/le:i;ioncs Milita1·es1 libro clásico en su género, escrito en estilo
claro y sencillo, con buen método, y un plan yasto,
juicroso y felizmente ejecutado; algo recargado de
alusiones y de citas, defecto más bien hijo de sumodestia que de su ostentacion. El mérito intrinseco
de ella es bien conocido de los buenos militares; Federico II nunca la separaba de su mesa, y ha sido en
extremo útil á los enciclopedistas autores del Diecionario Militar . La elevacion de sus ideas se ve en
el Proyecto de un Diccionflrio Dnioersal ... Este pensamiento, inspirado por el amor á la gloria y utilidad de su patria, tenía acaso el primer lugar en su
cuidado. Concibióle con grandeza; combinóle con
madurez; llevó la atencion más exquisita desde el
plan general de la obra hasta las partes más menudas; convidó á todos los sabios de la nacion para que
concurrieran á efectuarla; ofrecióse él mismo á trabajar cuanto cupiese en sus fuerzas; no se detenía
en costes ni en sacrificios; recomendábale á las Academias y al Rey; y finalmente, si las circunstancias
del tiempo no permitieron que se efectuase una
empresa tan vasta y tan sublime, por lo ménos el
ingenio que pudo idearla, el anhelo laudable por el
progreso de las letras, una erudicion tan grande y
una aplicacion tan continua, son prendas admira-.
bles en un hombre ocupado siempre en negociaciones de politica ó en operaciones de g:ierra,'I
El general D. José Almirante, en su Bibliogro/ia,
Militar de España, despues de dar cuenta de que las
Reflexiones .Militare, constan de once ,·o!úmenes
en 4. 0 , los diei primeros impresos en Turin desde
el año 1724 al de 1721', y el undécimo volúrnen en
Paris en 1730, y de citar algunas traducciones de
esta obra, y los dos compendios que de ella se han
hecho, uno publicado en Alemania en 1735, y el otro
en Espaíla en 1781 por el general D. Senen Contreras, escribe lo siguiente : &lt;(Esta es una de esas obras
inmensas en que no entra ó no Uebe entrar 1:'I escalpelo U.e la critica. Hay que aceptarlas y respetarlas tales como son; como su autor las hizo ... ..\1 marqués de Santa Cruz hay que tomarle e,i se,.io con sus
once volúmenes macizos; con su pasmosa y exuberante erudicion; con su buen instinto militar, que
tanto contrasta con las pueriles rid:culcces de su
tiempo .. , En resúmen, la obra de Santa Cruz es un

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lVíADR!D,- BiBl.,iOTEC.A DEL, .ATENEO

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LA ILUSTRAOION MILITAR
LA ILUSTRACION MILITAR

412
monumento de la literatura militar espafiola, y levantado cabalmente en los tiempos en que las letras, la milicia y el país entero alcanzaba el n_ivel
más bajo que registra la Historia. Por supuesto que

EN LA TUMBA DE FERNANDA

en el eztra11,je1·0 es mds conocido q1te en Espaiia.»

1'
11
• 1
1

1
1

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1

Hemos subrayado las últimas palabras del párrafo que antooede, para que se fije en ellas la atencion de todos los lectores, y singularmente la de
aquellos que vistfm ó han vestido el uniforme militar, que son los más interesados en que deje de ser
exacta la afirmacion del ilustre publicista Sr. Almirante,
El jefe de batallan M. Eugenio Labaume, autor del
Compendio de la Historia de la República de Venecia,
de la Relacion de la campaña de Rusia, de las Rcflca:ioms sobre los incon'Oetiientes y 'Dentojas de la Mstaria
conlemporáma, de la Historia de la caída del imperio
de Napoleon, de una novela histórica y de algunas
otras obras; 1\1. Eugenio Labaume, en su Man1iel de
l'OJ.fi,cier d'Etat-Najor (París, 1825), al ocuparse de
los más célebres escritores militares antiguos y modernos, despues de dar algunas not icias biográficas
del marqués de Santa Cruz de Marcenado, dice lo
siguiente: «Las Re.flexiones i1Hlitares, de Santa Cruz,
encierran una multítud de citas, ejemplos y enseñanzas útiles para los militares y los diplomáticos.
Se hallan traducidas al francés en once volúmenes
en 8. 0 , con tres láminas. Seria conveniente que para
uso de los oficiales jóvenes se hiciera un compendio
en que se conservara todo lo más esencial de esta
obra 1 fruto de una lárga experiencia militar,de una
lectura. inmensa y de una memoria prodigiosa.)~
Para interrumpir la monotonía de nuestras continuadas citas de autores extranjeros y nacionales
que proclaman el mérito de Santa Cruz y de sus
Rejlc;;iones Milita1·es, trascribiremos aquí una anécdota que refiere el coronel D. Antonio Vallecillo en
su Apologta de Vil/amarti" (Madrid, 1880), anécdota
que plenamente confirma aquel por supuesto del general D. José Almirante que ya dejamos subrayado.
Relatando el Sr. Vallecillo las dificultades con que
en España luchan los escritores militares, señala
como una de las mayores la indiferencia pública., y
despues de citar varios ejemplos de esta indiferencia, dice así:
((Por último (y éste es un caso en que de ira ó
vergüenza tiemblan las carnes), el marqués de Santa Cruz de Marcenado escribió en la segunda década de su vida su grandiosa obra en once tomos, titulada Reflexiones Al ilita.res, obra que sólo sirvió para
utilitlad y gloria de Federico II de Prusia, y no para
proYecho de Espana, donde no fué conocida, 11i bajo
ningun concepto apreciada, como lo comprueba la
bochornosa escena ocurrida e-n Berlín entre dicho
monarca y nuestro general D. !uan Martin Alvarez
de Sotomayor, más adelante conde de Colomera y
ca pitan 5eneral de ejército. El caso fué como sigue:
A la fama de la nueva táctica inventada por Federic-o, con la que consiguió tan señaladas ventajas en
sus gloriosas campañas de mediados del pasado siglo, se apresuró toda Europa á mandará Prusia sus
comisionados para que del mejor modo que les fuera posible se enterasen de ella en sus principios y
en sus aplicaciones, y con los que se manifestó siempre facil y propicio aquel ilustrado soberano. Al
presentarse el gerteral español con la manifestacion
de su deseo, le contestó el rey que extrañaba mucho su viaje á Prusia para aprender la táctica que
había él aprendido en Espai'l.a. Confuso Alvarez de
Sotomayor con esta réplica, ó misteriosa ó sarcástica, se apresuró á preguntarle el monarca si conoria las Rejleziones Militares del marqués de Santa
Cruz de ~Iarcenado, á lo que, mordiéndose los labios, replicó el general español que, aunque tenia
alguna idea de la existencia de la obra, no la habla
leido. El rey le dijo entónces, con la modestia propia de su elevado mérito, que la táctica de la que
toda Europa le creía autor, la había él deducido de
la expresada obra, y que por eso decía haberla
aprendido en España; porque si bien nunca había
estado en la Península, debía su conocimiento á un
autor español.),

(Se co•li••ará.)
L~IS \'JD.IRT.

(!)

ELEGÍA

Silencio en derredor; extenso velo
Me separa de ti; yaces en calma;
Ya de la tumba el hielo
Sobre tu cuerpo yerto
Pesara para siempre, aunque tu alma
Haya ascendido á la region del cielo.
Aquellos labios rojos
Sin aliento quedaron; ya la muerte
Apagó al primer beso
La luz de aquellos ojos
Que fueron de tns padres su embeleso.
¿Por qué el ángel custodio de la vida,
Que nuestra dicha y nuestra gloría encierra,
Ve su esperanza, á su pesar perdida,
Al ser arrebatado de la tierra?
¡Angel querido! Tu ilusion primera
Quedó desvanecida;
o
De la muerte, la horrible mensajera
Te anunciaba el momento de partida,
Y al fin te cobijó en sus negras alas¡
¿Qué fué d.,e aquellos dias de ventura?
¡Qué de tanta belleza y tanto anhelo!
Entre la sombra oscura
Tu cuerpo yace envuelto; mas tu alma
Yive entre los ángeles del cielo.
Los séres que te amaron,
Y un ideal en tu hermosura vieron,
Sobre la tumba. negra te dejaron,
Con el blanco sudario t ~ cubrieron;
Sus lagrimas acaso
Quisieron darte vida;
Mas en el mármol frio se perdían;
¡Xi una huella grabaron á su paso!
'l'u destino, cumplido ya en la tierra,
Dios entre sus brazos te llamaba;
Que á una mujer, cual tú, sólo en la gloria
Un puesto la Virtud le reservaba.
Descansa, pues, Fernanda¡ en mi memoria
Tu nombre para siempre estará escrito;
Y buscaré la imágen de tu rostro
Al levantar mi vista al infinito.
En tanto que yo viva.
Sufriré sin ces-ar; ni en el trabajo
Mitigo mi dolor ni mi quebranto;
La calma. y la quietud gozas arriba,
Miéntras se agita el temporal abajo.
Que al dejar de la tierra los abrojos,
Del cielo sigues los augurios sabios;
¡Sé feliz, que, entre tanto, yo de hinojos
Siento que el llanto brota de mis ojos
Al dedicarte una oracion mis labios!

En los párrafos anteriores hemos dado á conocer
nuestra concepcion, y en los siguientes expondremos la manera práctica de aplicarla.

111
De lo expuesto en el párrafo anterior hemos deducido como base la escuadra móvil. En este concept~, se creará una por compañía, designando en
cada escuadra, de las que constituyan la compañia,
el hombre más idóneo. De este modo, la escuadra
móvil tendrá 16 soh.lados en tiempo de guerra y 8
en paz.
La importancia de este servicio\ :1si COJQi6l, la necesidad de dividir la escuadra en dos, y al¿unas veces
tres partes, obliga á nombrar tres clases
para que la manden: un sargento y dos cabos, Ctlda
uno de los cuales tendrán un imaginaria, elegido
préviamente, para que nunca carezca de jefes la
escuadra.
Esta escuadra pertenece y toma et núm ero de la
companía que la suministra, y está encargada del
servicio de noticias cuando la compañíá opera sola.
Por eso el capitan es responsable de su organizacion y entretenimiento,
Por término medio, una compañia tiene en campana 200 hombres, sin contar con el cuadro de oficiales y clases de tropa.; descontando la escuadra
móvil 1 cuando esté fuera, quedarán 18! soldados, y
no porque se le quite accidentalmente esta fuerza
se la desorganiza. Además, áun cuando esté fuera
durante la marcha, 6 en reposo, volverá á su puesto para el combate.
Tampoco se desorganiza el cuadrci de oficiales y
clases de tropa destinando algunos á la escuadra
móvil, porque al movilizar un ejército puede darse á cada compaiiía un sa.rgento y dos cabos supernumerarios para que no se queden sin jefes ni
la escuadra ni el peloton, permaneciendo así completo el cuadro de la compan.ia.
En cada medio batallan se nombrará un alférez
para que mande un peloton, compuesto de losesc'lladras móviles de IaS dos compañías. Este peloton
constará. de un oficial, dos sargentos, cuatro cabos
y 32 soldados; total: un oficial y 38 de tropa.
En fin, de un regimiento se obtendrá casi una
compania, para cuyo mando se elegirá un capitan,
que tendrá. á sus órdenes seis oficiales, ocho sargentos, 16 cabos, dos cornetas y 128 soldados, que componen un efectivo de siete oficiales y 154 de tropa.
Pero esta fuerza es muy numerosa para la exploracion, por lo que ni fa compañia móvil ni la seccion deberán emplearse más que para un golpe &lt;le
mano atrevido, ó para una operacion arriesgada,
· que e"Xigen al mismo tiempo fuerza y rapidez. Para
explorar bastan escuadras y pelotones móviles.
FRANCISCO RA)JIREZ DE CARTAOENA.
Se nombrará un oficial para que, cuando el proJunio.¡. de 1884,
pietario no pueda marchar I se encargue del peloton móvil. A primera vista parece que estos oficiaLA EXPLORACION IRREGULAR POR LA INFANTERiA les harii.n falta en su compañía; pero si se reflexiona sobre este punto, se verá que esta falta no es de
(Gonli•u.cion )
entidad siendo buena la organizacion; porque uno,
De esta manera, los miembros de los grupos frandos ó tres dias de.ausencia es poco, y porque, adecos pertenecen al mismo tiempo á una unidad ormas, estos oficiales estarán en sus companías en el
gánica, de la que no son en realidad más que ufl
momento del choque. Tambien puede preverse
destacamento momentáneo, pue,"I que en circunsesta eventualidad destinando dos oficiales supernutancias normales desempeñan el servicio ordinario
como los demás soldados, de los que no se diferen- merarios á cada batallan, los cuales serian utilisimos, no sólo para este servicio, sino para. todos.
cian en nada. En el instante en que se necesitan
Si en el párrafo anterior hemos encarecido tanto
salen de las filas, se agrupan á las órdenes del jefe
la necesidad de elegir un personal brillante de trodesignado, y marchan en seguida sin dudar, sin &lt;lis.cutir y sin tener que pedir, ni recibir, ni dejar pa para la explora\iion, ahora debemos anadir que
nada. Van á desem pei'lar su cometido, y al regreso todavía es más importante la e!eccion de las clases
se colocan otra vez en su puesto, en sus fracciones de tropa, y sobre todo la d~ los oficiales. SÚs obliorgánicas 1 como si nada hubiera sucedido, perma- gaciones son delicadísimas. Las del oficial están reneciendo dispuestos á volver á salir en cuanto se sumidas en el art. 281 del Reglamento de campana:
El oficial subaltertio, dice, necesita adquirir hoy en la
les ordene.
la
paz una inslruccion mi~y cercana á. la del oficial de
Esta facultad inmediata de reunion y de supresion constituye el carácter esencial de esta organizacíon, la cual es económica y no empobrece á los
regimientos, los que, en vez de detestará los grupos, los estimarán, elegirán y harán esfuerzos para
tenerlos tan buenos y perfectos como les sea posible.
(1) P~ía dedicada :l. la 1n3Jograda señorita doña F &lt;"-manda Bermudez
y Tusara, hija de nuestro querido ami¡o d cenera\ Bermudez Reyna.

sn

Estado Mayor; que en campaña · lleoe mapas, anteojo,
teldmetros, objetos de escritor:o, nociones sobre la composiciott. '!f organizacion det ejército e1iemigo, y hasta
cartillas y ditUogos en 1u lengua, y .figurines de sus -uni •
formes. En resumen, los oficiales nombrados para
este servicio deben tener inteligencia clara, robustez, cierta experiencia y mucha iniciativa.
Los cabos y sargentos que se elijan para este ser-

\

vicio deben ser los mejores que haya en los batallones, para que auxilien eficazmente á fos oficiales, y
para que, en ocasiones, los reemplacen.
La escuadra móvil es el elemento habitual para
la exploracion, la cual marchará generalmente sola,
poniendose casi siempre á la cabeza de ella un oficial para constituir asi una punta de oficial, que
puede enviarse en busca de noticias y fraccionarse
en antepuntas, en grupos de exploradores y en correos, puesto que tiene cuatro jefes: el oficial, un
sargento y dos cabos. Pueden, pues, formarse cuatro grupos de cuatro hombres cada uno, con su jefe,
6 cuatro puestos de observacion.
La incom~able ventaja de este método consiste
en dotará cada unidad orgánica de recursos para
:.i.tender á su seguridad por medio de investigacio-•
nes practicadas á cierta distancia.
Como acabamos de VP.r, la compañía tiene su
escuadra móvil, la cual puede dividirse en cuatro
partes. Para no fatigar demasiado á los hombres 1
no se empleará más que una cada cuatro dias; pero
en caso necesario se podrán explorar Cuatro direcciones al mismo tiempo.
El batallan cuenta con cuatro escuadras móviles,
ó con dos pelotones, ó con una seccion. Tendrá constantemente vigiladas cuatro direcciones, enviando
á explorar una escuadra dividida en cuatro grupos,
y cuando urja se observarán á la vez ocho direccioIlP.S con medias escuadras.
Un regimiento, no empleando más que la cuarta
parte de sus escuadras móviles, tendrá siempre
dos en exploracion. Todavía puede enviar un peloton móvil, y le quedarán la mitad de las escuadras
móviles . Si fuera preciso, explorará ocho direcciones con medias escuadras y dos con pelotones, ó una
con una seccion. Por término medio dedicará á este
servicio dos escuadras, para no fatigar á los soldados, y aún le quedará gente para practicar algunas
operaciones de destruccion á gran distancia.
Estas cifras pueden ser dobles en la brigada, que
tendrá siempre fuera cuatro escuadras sin molestar
mucho á. la tropa.
La division de infantería está en mejores condici~nes1 porque con la cuarta parte de los medios
de que dispone tendrá fácUmente en exploracion
permanente ocho escuadras móviles; pudiendo, en
caso necesario, observar doble número de direcciones .
Estas ligeras observaciones demuestran los grandes recursos que posee la infantería para explorarse á si misma y para desempei'iar las misiones más
variadas. Empero estos recursos n~ pueden improvisarse; es preciso prepararlos y disponerlos anticipadamente por medio de un método, reglando su
empleo y constitucion .
Esta organizacion tiene una gran flexibilidad,
pues que nada desorganiza; mantiene á. los hombres á las órdenes de sus jefes naturales; no los
sustrae más que momentáneamente del servicio
general de su regimiento y están siempre sujetos á
la disciplina, así como tampoco priva á las companias de sus hombres de accion en el momento del
combate, realizándose así la exploracion irregular
de los partidarios en condiciones regulares.
Para que este sistema produzca resultados satisfactorios, es preciso adiestrar á las tropas en tiempo de paz 1 haciéndoles adquirir hábitos de exploracion, así en las marchas como en las maniobras.
Hoy, que tanto in te res hay en dar la instruccion del
zapador al soldado de infantería, no debe olvidarse
que el primer elemento de éxito en la guerra moderna es la exploracion bien ejecutada, y por eso
los jefes deben dedicar preferente atenrion á esta
enseñanza durante la paz.
La organizacion del sistema expuesto es la misma que en la paz, con la única diferencia de ser
más reducidos los efectiYos. Cada escuadra dará un
hombre á la escuadra móvil de la compaf:iía, ta
cual escuadra constará de ocho hombres con un s:ugento y un cabo, á fin de poderse dividir en dos
grupos de cuatro soldados con su jefe.
, .
El medio batallan tendrá su peloton monl, compuesto de un oficial, dos sargento&amp;, dos cabos Y iG
soldados.

El bata\lon dispondrá de una seccion móvil compuesta de un teniente 1 dos alféreces, cuatro s¿rgentos, cuatro cabos y 32 soldados, ósea un efectivo de
tres oficiales y 40 hombres de tropa.
Nunca se sacarán de las filas estos elementos en
los ejercicios de detalle, empleándolos únicamente
en las operaciones de las unidades aisladas. Cuando las compañías vayan por separado á practicar
el servicio de campaña, los capitanes utilizarán su
escuadra móvil para la exploracion.
Lo mismo harán los jefes de batallan: mandarán
á explorar á las escuadras m6vileS, y simularán
gol pes de mano ó destrucciones con sus dos pelotones, ó con su seccion 1 á fin de que los elementos
móviles se conozcan y se habitúen á moverse fácilmente, ya solos, ya reunidos.
Cuando el regimiento maniobre, se usará en escala todavía mayor de los grupos móviles, conformilndolos, en cuanto sea posible, á todo lo que constituye su servicio en la guerra, teniendo en cuenta
que nunca deben emplearse como vanguardias, flancoguaf&lt;lias y retaguardias, ni como aYanzadas 1 porqul no les incumbe el servicio regular de seguridad. Su mision consiste en operar irregularmente
delante de la cortina de seguridad; no se deben cuidar de proteger a la columna ni cuando marche ni
cuando descanse, sino de informarla, yendo á exp1orar léjos, á buscar noticias, á .examinar las posiciones enemigas y 3. señalar con anticipacion toda
ame;1aza de peligro. En fin, no deben confundirse
las dos partes del servicio de seguridad, porque Se
desnaturalizaría completamente el carácter de los
grupos móviles, y nos veríamos privados de las
grandes ventajas que deben obtenerse de estos elementos elegidos.
Esta organizacion que acabamos de exponer á la
consideracion de nuestros lectores, no es nueva,
pues en la última campaña del Norte existían en el
ejército secciones de andarines y flanqueadores, sacadas de las batallones de infantería, si no en la
misma, en parecida forma . Empero faltaron alli los
detalles que acabamos de indicar bajo una forma
positiva y práctica, que se prestase á una reglamentacion, así como á una aplicacion facil, apetecible y necesaria. Entónces, efecto de las necesidades
de la guerra, se improvisaron estas secciones; y
aunque poco á poco ft.i.eron corrigiéndose sus defectos, sin embargo, nunca llegaron á asemejarse al
tipo que ahora presentamos, porque estaba infiltrado en su organismo el vicio de origen: la improvisacion .
La organiz~cion propuesta puede establecerse con
los batallones y regimientos, sin que haya necesidad de derogar ningun reglamento y sin que se tengan que hacer cambios ni gasto alguno. Los soldados se disputarían el honor de formar parte de las
escuadras móviles, porque su admision en ellas les
daría á la vez patente de buenos tiradores, de andarines, de inteligentes y de valientes.

(Se continuará.)
CLE~IENTE CANO,
TENiltNTE DE INFANTEJl:ÍA

LOS HÉROES DE FILIPINAS
FJl:AGMltNTOS HISTÓRICO·MILITAJl:ES

EL ALCALDE MAíOR DE CEBú D. JUAN DEALCARAZO
Los Dmatas ó profetas que se decían enviados de
Bathala (Dios) se aparecieron á los crédulos indígenas, h&lt;1bitantes de las islas de Bohor y de Samar,
en los más frondoso y sombrío de sus bosques, en
trajes de disciplinantes y con el rostro cubierto,
exaltándoles con palabras y promesas misteriosas á
iaguer1'a san~a contra los misioneros cristianos y
sus e1·ro1·es y C'Ontra el dominio de los espa1)oles,
para volverá las antiguas creencias y prácticas del
paganismo, ofreciéndoles bienes y felicidades, rechazar las balas de los mosquetes contra los mismos que las disparan y resucitar los muntos que
en los combates tuvieran.
La propaganda, apoyada en tan disparatadas promesas, fué cundiendo con éxito rápido, haciendo
numerosos prosélitos, que aprovechándose en la isla
de Bohol de la circunstancia de haber pasado á la

inmediata. de Cebú los padres jesuitas encargados
de aquellas misiones para asistirá la beatificacion
del apóstol de las Indias, San Francisco Javier, levantaron -el grito de independencia.
En cuanto tuYO noticias de aquellos sucesos el alcalde de Cebú D. Juan de Alcarazo, marchó presuroso con 50 soldados espati.oles y 1.000 indios leales
cebuanos á la isla de Dohol, toda insurreccionada,
con la única exccpcion de los pueblos de Loboc y
Daclayon.
Desoyendo las rebeldes boholanos toda reflexion
y consejo,fué preciso recurrir á la fuerza de las armas, y despues de al;unas escaramuzas, se retiraron y fortificaron en el interior de la isla, adonde
fué á buscarlos el valeroso Alcarazo el dia l.º del
aM de 1622.
Despues de seis días de penosa marcha 1 atravesando pantanos y la virgen espesura de aquellas
montañas, fué atacada la vanguardia de 16 soldados espalioles y 800 cebuanos por una turba de más
de 500 reb eldes que, intrépidos y valientes, se lanzaron á la pelea; pero el sereno valor de los leales
los rechazó con grandes pérdidas . Habiendo sobrevenido á la victoria un torrencial aguacero, lo interpretaron los vencidos por un auxilio que Bathala
les enviaba para inutilizar el servicio tan temible
de los mosquetes de las fuerzas española, y reanimados por la esperanza de su fanatismo, volvieron
con may01· número y mayor furia á repetir el ataque; mas nuestros soldados habian tenido tanto esmero en la conservacion del fuego de las inechas,
que las balas de sus mosquetes causa.ron tal daño
en las apiñadas y desorga~izadas masas enerriigas
que nuevamente malparadas, abandonaron en completo desñrden el campo del combate.
Fueron replegándose y rehaciéndose los vencidos
en un gran pueblo, donde habían depositado cuanto
tenían de algun valor, creidos que los espanoles no
habían de atreverse ni podP.r ll~ar tan al interior;
pero de allí fueron tambien arrojados, y sin gran
esfuerzo, pues la fuerza moral adquirida por los
leales en los anteriores combates, tenia á los rebeldes atemorizados y desorganizados.
Yolvieron aún, sin embargo, los rebeldes boholanos á reunirse en crecido nllmero en una encumbrada montaí'ia, fortificándose en diferentes puntos
con zanjas, estacadas y trincheras; y allí tambien
les batió y dispersó el activo y valeroso alcalde mayor de Cebú, haciéndoles muchas bajas y prisioneros; entre estos últimos algunos principales cabecillas, que hizo ahorcar, para escarmiento, en el
pueblo de Loboc, adonde fué á establecer el cuartel
y dió libertará los &lt;lemas para que fueran á ofrecer el perdon y generoso olvido de sus faltas, á
cuantos arrepentidos depusieran las armas y se
presentaran, lo que hicieron en gran número.
Aun cuando quedaron en armas algunos rebeldes
que fué preciso perseguir hasta su completa destruccion, quedó D. Juan de Alc~razo en disposicion
de pasará la contigua isla de Samar, donde la rebelion había tomado un carácter más imponente,
acaudillada por el influyente. indio principal Bancao,
que impunemente, miéntras los boholanos llamaban
la atencion, había podido organizar sus numerosas
huestes y la defensa del territorio para prociamar
la independencia de la is!a.
Alentado el intrépido Bancao por su superioridad,
no vaciló en presentar la batalla á ·los leales, que
Alcarazo aceptó para morir como valiente, por no
tener retirada. honrosa; pero fueron tan acertadas
sus disposiciones y tal el valor de sus soldados,
qu~ los rebeldes fueron completamente derrotados,
deJando entre los muertos á su caudillo Bancao
cuya cabeza fué puesta en una larga pica, y que-'
n:iado vivo un drcata cogido entre otros muchos pris10neros; puestos los restantes en libertad despues
del ejemplar castigo, para que fueran á lleYar el
perdon á cuantos depusieran las armas, y hermanando de este modo el ·valor y la energia con la
clemencia, produjo en Samar los mismos efectos
que en Bol_10l 1 quedando sofocada aquella imponente revolur.1on, que puso en peligro el dominio de
Espana en las Yisayas.

Pio A.

DE

P,zos,

�415

LA ILUSTRAOI0N l.lHLITAR

BIBLIOGRAFÍA

i

=,-,-,1

miento en los fastos de la literatura. militar eSpa1\ola .

Guerra oi vil de 193;-3 li. 1840 en Aragon y
Valencia. Campañas del¡¡;eneral Oraa (1837
á. l.838), por el teniente &amp;"@neral marqués de
San Roman, con un proemio del general don
José Gomez A rteohe, académico de la Historia. - Tomo primero.-un volÚ.men de 4.0 O
páginas en 4. 0 con un mapa y dos p lanos.-Madrld, unpr enta de Tel10, 1884,

La reputacion Iitera_ria del antiguo director de
Infantería se halla tan firmemente cimentada,
que nos permite renunciar al empleo de los conceptos con que se procuran poner de relieve distinguidas cualidades, cuando aún el público ng las
ha percibido ni apreciado. El marqués dC San Roman ocupa un lugar eminente entre los literatos de
nuestra pátria, lugar al que ha sabido elevarse por

La publicacion de un libro del teniente general

marqués de San Roman constituye un aconteci-

~I

¡1.

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1

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1

merecimientos propios, pai;o á paso, conquistando
en cada jornada de su fecunda existencia un galardon con que formar la ejecutoria de su fama. Escritor castizo, de vastisimos conocimientos, vigoroso sin rudeza y elegante sin afectacion, á veces se
remonta al vuelo majestuoso de nuestros clásicos.
En las páginas de esta obra se advierten desde
luégo, no Sólo los rasgos de una erudicion vastisima, sino Jos reflejos de un génio superior, siempre
1nantenido en altas esferas de actividad y de inspi-

•
1

1

1
1

1

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1

1

\---

D. ARTURO RODRIGL'EZ, C.\PIT,\N DE ARTILLERÍ.\
Victima dti fa exp/osioD ocurl'ida c11 ~/ ¡:olvorin d8 San Feli~J en la Habana,

)!,t~

__,____________ J
1

,\Pl'NTES DE LA \:LTIMA GUERRA CI\'IL,-RECUERUOS

DEL CllJ1',l&gt;1ENTO

(Por Pellicer).

1

racion que se manifiesta en empresas tan arduas y·
levantadas como la de dar cima á la obra de rcconstruccion del grandioso ale.izar de Cárlos V en Toledo, cuyo edificio había de albergar :i. la juventud
militar de Espafia.
Otro de los testimonios que acusa desde luégo en
el general San Roman aptitudes y condiciones singularisimas, es la incansable solicitud con que ha
conseguido reunir y organizar en su escogida biblioteca de más de 12.000 volúmenes, algunos de un mérito rarísimo, y que Constituyen.una de las primeras
y más ímportantes colecciones de libros que hoy se
conocen en nuestr;_i patria.
Si hubiéramos de continuar por esta senda, que
nos disponemos pesarosos á abandonar, muy exiguo
resultaría el espacio de que aqui disponemos, pues
ya lo es bastante para dar cuenta á nuestros lectores de un libro cuya publicacion no hemos dudado
en calificar en los términos que se ven más arriba.

Por fortuna para nosotros, no se trata de hacer un
juicio de la obra. del marqués de San noman, cometido que por incompetencia hubiéramos . declinado;
pretendemos únicamente resefiar en breves frases
sus bellezas, y en esta sencilla tarea la buena voluntad procurará sup!ir a la deficiencia de condiciones.
Encabeza el libro un proemio, que con decir que
es del general Arteche no há menester de más encomio. El proemio del al'l'ctlitatlo autor de la Geog1·afla militar de b'qmíia !J Portugal, del laureado
historiador &lt;le la Guci•ra de la bidtpct1dc11cia, resuJta
para. nuestro gusto muy breYc; pero dice el general
Arteche que no quiere prm·ocar la impaciencia del
lector, á quien ·supone clesc&gt;oso d, sal-orearlosjclicrs
conceptos y et c'Slilo casti;o y clega1i(c del ldstor-iador
de las campailas del general Oraa, y c:sta &lt;:onsilleracion le hace abandonar la. pluma, sin tener en cuenta que deleite y no impaciencia produce la lectura

&lt;le aquellas sabrosas pagrnas en que se sintetiza
magistralmente el libro, y donde admirables pensamientos y filosMicas reflexiones se condensan
para poner de manifiesto ese cáncer social que se
llama la guerra ch·il, origen de nuestro rebajamiento politico y d.c nuestra impotencia para tolla accion
ciYilizadura.
No: en este punto opinamos de distinto modo que
el general Artechc; las páginas ele su proemio se
leen, temiendo llegar á su t(\rmino, si bien cnando
esto sucede se toca pronto la compensacion con el
primer capitulo de la obra, echándose ele ver al
punto que aquél y ésta son .Jignos el uno de la otra,
y que pueden muy bien figurar junto los nombres
ilustres de sus autores.
Empieza el general San Rornan manifestando que
cumple el &lt;leber que tiene todo militar de referir
los sucesos en que ha tomado parte, facilitando de
es1e modo valiosos elem~ntos á la historia, y esto

�416

LA ILUSTRACION MILITAR

gamos á conocerlos bien. Júzguese por esto cuánto mitada, pueda considerarse completamente insno habrá sido nuestro asombro al leer en el libro truido,)&gt;
Así, af\ade más adelante, y en esto dice una gran
del general San Roman el relato de la batalla y no
verdad,
del mismo modo que, bajo un punto de
echar de ménos el más insignificante dato respecto
vista
general,
en la nacion se necesitan mas agriá
la
estructura
y
configuracion
del
terreno,
hasta
el
entendimiento.
A grandes y perfectos rasgos explica á continua- extremo de que la descripcion resulta una fotogra- cultores y ménos bachilleres, más industriales y
cion el origen de la contienda civil de los siete años, fía, pudiendo decirse lo propio de los diforentes ac- ménos abogados, más obreros y ménos empleados
las causas que la encendieron, las torpezas y des- cidentes del combate, narrado en el estilo que con- públicos; bajo el punto de vista militar, tambien se
necesitan más espíritu y ménos uniformes, más
ciertos que la fomentaron, inspirándose en la más viene únicamente á esta clase de escritos.
Observaciones análogas se nos ocurren con moti- fortificaciones y material y ménos cuadros, más
severa imparcialidad, sin detenerse ante esas vanas
consideraciones de personas y partidos que los es- vo de la batalla de Barbastro, del paso del Cinca soldados verdaderos y ménos oficiales.))
Pero ... detengámonos aquí, que no es nuestro inpíritus débiles estiman barrera infranqueable, y por las fuerzas del Pretendiente, de la desdichada
tento
perjudicar quizá al autor, copiando su obra y
accion
de
Herrera
y
de
todos
los
movimientos
y
opeque el verdadero historiador desdeña. Enérgico,
ahorrando
á nuestros lectores el tr~jo de comcuando es preciso, así habla de aquel monarca que raciones militares de que se da cuenta. La exactiprarla.
conspira contra la Constitucion y se muestra más tud, la verdad resplandece por do quiera; es un libro
Terminaremos, pues, diciendo que el libro, dediatento á sus agravios y á su enojo que á la gratitud hecho a. conciencia, donde no sobra una línea ni
c-cado
á S. l\I. el Rey, principia con una notable
falta
la
más
pequeña
apreciacion.
y la justicia, como refiere entristecido la intransicarta-prólogo
escrita por el comandante D. FedeHasta aquí el escritor militar, propiamente digencia del clero que en los púlpitos y el confesonarico
de
Madariaga,
y que se halla de venta en casa
rio mezclaba el veneno con la sana doctrina: y asi cho; del literato que al trazar el retrato de Cabredel autor y en todas las principales librerías.
ra
maneja
como
consumado
maestro
la
pluma
de
censura tambien· las debilidades y las grandes faltas de los Gobiernos liberales de aquel entónces, Tácito, poniendo de relieve la sombría figura del
como más adelante anatematiza airado la criminal tristemente célebre tortosino, ¿qué podríamo~ decir La. evolucion tecnica. en el Cuerpo administra•
tivo del ejército.
y repugnante insurreccion de la Granja, en que un nosotros que no resulte lánguido é incoloro? Conf,aTal es el título de un folleto, de 46 páginas, del
mos,
pues,
á
personas
más
competentes
el
exámen
soldado soez hace firmar á la Reina Gobernadora su
Sr. Hermúa. Consta de de dos partes, tituladas:
dti
ese
trozo
magistral
de
literatura,
persuadidos
adhesion al Código fundamental de Cádiz.
El hoy de la Administracion militar y el mañana
Basta leer el primer capitulo de este volúmen de que habrán de citarlo en adelante como modelo
de
la .A.dministracion militar.
para afirmar, en absoluto, que el general San Roman digno de figurar entre los más selectos escritos
Con
la mayor discrecion hace el autor un juicio
contemporáneos.
es un historiador, en la acepcion más lata y pura
critico,
producto de detenidos estudios, proponiendo
Esperamos
con
verdadera
ansiedad
la
publicade esta palabra. Temeroso~ de que el atractivo que
y
delineando
reformas que se imponen y abrirán
nos subyugó desde las primeras páginas del libro, cion del siguiente tomo, proponiéndonos entónces
nuevos
horizontes
á la importante mision de este
hacer
un
ámplio
y
general
resümen
de
la
obra.
Enhaciéndonos devorar su contenido en brevísimas
cuerpo,
del
cual
puede
esperar mucho el ejército,
tre
tanto,
felicitamos
calurosamente
á
su
autor
y
horas, pudiera, habemos deslumbrado respecto de
de su mérito, acudimos presurosos en consulta á aún más particularmente al ejército que se honra dadas las brillantes aptitudes de un personal intevarios sujetos de reconocida competencia, y todos al contarlo en el número de sus más ilustres ge- ligente y celoso, en el que figura el Sr. Hermúa.
asintieron á nuestro juicio: conste, pues, que esta nera
opinion tiene todo el valor de que careciera seguEL ÁGUILA
ramente sin hallarse en todo término confirmada. La eduoaoion militar de la juventud y su neNo es la del general marqués de San Roman una
cesidad en EsP&gt;&lt;Üa, por el coronel graduado,
Hija del viento el águila bravía
comandante D. Eugenio de la. Iglesia, con
de tantas obras lanzadas al palenque de la publiciComo un punto en el éter se suspende
una carta-pr6lo¡¡:o escrita por el comandante
dad, y que, objeto de curiosidad y atencion durante
Sobre la arista que la tarde prende
D. Federico de Madariaga..
algun tiempo, concluyen por caer en el olvido; no
En los remates de la luz del dia.
No nos equivocábamos cuando al ocuparnos, no
es tampoco uno de esos libros destinados á vivir
Allí canta su triunfo y su osadía,
afio; y ai'los cuidadosam,m~ encerrados entre los há mucho tiempo, del Est1'dio sobre la educaciott miGira el orbe á sus piés, el sol desciende,
cristales de una biblioteca; es una obra que ha de litar de la j11,'Dentud, predeciamos que su ilustrado
Y asida al rayo, que del cénit pende,
consultarse mucho, que ha de ser traida de mano autor tendria que hacer en breve una segunda ediVuela á la cumbre con tenaz porfia.
en mano, discutida ampliamente, analizada, extrac- cion de su interesante obra; aunque más que seAvanza, desfallece ... y no pudiendo
tada, objeto, en fin, de largas y meditadas reflexio- gunda edicion, La Educacion militar de la juventud,
Anidar en su gruta luminosa,
nes, porque hay en ella tanta ensei'lanza, que si lo con las variaciones y aumentos que en ella se obDe planeta en planeta va cayendo;
que, afortunadamente, no es de esperar, la discordia serva al compararla con la primera, es un nuevo
Despues de nube en nube, y vergonzosa,
volviera un dia á encender su tea destructora en libro que viene á continuar la propaganda en favor
A un picacho su vuelo dirigiendo,
nueiitro suelo, cuantos hubieren de operar en el ter- del establecimiento de una instruccion general cíLas alas p4¡-ga, en fin, y en él se posa.
ritorio, que llamamos del centro en el tecnicismo mi- vico-militar.
CEs.rn TouRNELLE.
Está, para nosotros, fuera de toda duda que sienlitar,desde el general en jefe hasta el último comandante de columna, no podrían prescindir de con- do la guerra una calamidad fatalmente necesaria, y
sultarla á cada momento, de acudir continuamente la paz perpetua un ideal más ó ménos bello, segun
ADVERTENCIAS
á sus páginas en demanda de noticias interesantes. se considere, ((parece más práctico, como dice el
Rogamos encarecidamente á. los señores suscritores
En efecto, dudamos que hasta la fecha se haya ilustre Almirante, léjos de apartar de la vista de
á.
LA
ILUSTRACION MILITAR que cuando sean traslapublicado nada que pueda competir con este libro los pueblos, cual si fuesen niños ó mujeres nerviosas,
la
imágen,
el
recuerdo,
el
estudio
de
la
guerra,
dados
6 cambien de domicilio, avisen á. esta Adminisen los datos que suministra de aquel pai-s, -y-especialmente en la descripcion del territorio. Descar- hacerles entrar, por el contrario, en las ideas y en tracion, incluyendo la faja del último número recibido,
tado el capitulo segundo, con él podría formarse un los hábitos; dejarles discutir en los comicios y
para evitar que sufran retraso los damas.
pequei'lo volúmen de cartera que sustituyese venta- Asambleas¡ popularizar sus prácticas, sus ejercijosamente á los itinerarios que se conocen. Es una cios, su fácil teoría y tecnicismo.))
Los señores suscritores residentes en el distrito de
Tal es la idea que ha inspirado las páginas del
reseña (bosquejo le llama modestamente el autor}
Castilla. la Vieja pueden hacer sus pagos y reclamaciogeográfica, hidrográfica y topográfica de Aragon y libro que nos ocupa; popularizar, digámoslo asi, el
ciones á. nuestro representante, el Alférez del Batallon
Valencia, donde se marcan todos los accidentes con estudio de la guerra¡ establecer las prácticas miliReserva.
de Valladolid D. Ra.mon Ruiz Descalzo,
una precision y un lujo de exactitud y de detalles tares en las escuelas de primeras letras; ligar estrechamente la escuela civil con la escuela militar¡
que sólo se comprenden suponiendo que son resultado de largos ai'los de estudio y de preparacion, llegar, en fin, á la realizacion en Espai'la de la idea
CORRESPONDENCIA CON LOS SUSCRITORES
advirtiéndose en toda la obra este mismo cuidado iniciada por el insigne Jovellanos, desarrollada destanto al relatar las marchas de tropas, sus jornadas pues por Trochu, Rüstow y otros distinguidos miliD. C. G.-Alcañiz.-Recibidas 9 pesetas.
y movimiento, cuanto en las descripciones parciales tares, y practicada hoy en las principales naciones
D. C. L.-Argamasilla de Alba.-Id. 18 id.
del terreno en que se verifican los hechos de ar- de Europa.
D. V. M.-Zamora.-Id.10,50 id.
El autor presenta, al efecto, un plan completo de
D. J. L. de C.-liedina del Campo.-Id. 5 id.
mas.
Hace algunos anos hubimos de permanecer acan- educacion que, principiando en las escuelas de priD. J. R.- Lanceros de España.-Id. 4,50 id.
tonados en Chiva durante un mes, y la curiosidad, meras letras, termina en las Universidades, sin
D. J. R.-Toledo.- ld. 3 id.
aguijoneada por las excitaciones de un antiguo jefe que sus esfuerzos vayan encaminados á ,&lt;formar
D. III. C.-Valladolid.-Id. 31,50 id.
que'habia sido actor en la funcion marcial Tibrada una masa de militares teóricos, futuros aspirantes
D. J. L.-Figueras.-Jd. 22,50 id.
en las cercanías de aquella villa el 15 de Julio á oficiales de las reservas,» sino que bien al conD. J. S.-Ceuta.-Id.12 id.
de 1831, nos llevó á estudiar sobre el terreno los trario, su objetivo es ,&lt;desarrollar, en nuestro pueD. A. H.-San Fernando.-Id. 5 id.
lances del glorioso triunfo debido á la pericia del blo, su escaso espíritu militar, por medio de la
D. J. L.-Santoña.-Id. 6 id.
general Oraa. Dirigidos por el veterano cuya memo- educacion de la juventud, preparando de paso al
D.. A. S.-Badajoz.-ld. 70,50 id.
ria nos hacia apreciar todos los detalles de la lucha, que ha de ser soldado para que, al ingresar en la
Imp. de l. Babhios1 plaza de la P;¡,ja, 7, Jl&amp;d.lJII..
recorrimos repetidas veces aquellos parajes y lle- reserva ó volver á sus hogares con la licencia ili- .

lo dice ya en una forma tal, que recuerda al clásico
Hurtado de Mendoza, cuando se dispone á narrar la
guerra de Granada, parte de la cual 'Dió y parle entendió de ptrsonas que en ella pusieron las manos ó el

REVISTA

20 DE JUNIO DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2,º-NÜM. 29

Almi rante, 2, quintupllcadc.

..

SUMARIO

GRABADOS: I\Iadrid: Exposicion nacional de Btlllas
Artes.-Castro-Urdiales: Conduccion solemne de.
los restos de los que fallecieron en los combates
de Onton y Somorrostro.-D. Alvaro de Navia
Osorio, Teniente General, marqués de Santa Cruz
de Marcenado.-Los primeros tiempos de la artilleria: cañon del siglo xv.-Los castigos corporales en China.-Sourindro i\lohun Tagore, rajah de
Calcuta.
Crónica.-Castro-Urdiales: Traslacion al cementerio de la villa de las cenizas de los militares muertos en los combates sostenidos para la
liberacion de Bilbao.-D. Alvaro de Navia Osorio,
Tenie1,te General, marqués de Santa Cruz de
Marcenado y vizconde del Puerto, por D. P. Hern andez Raymundo.-La artillería en el siglo xv.Los castigos Gorporales en China.-La exploracion irregular por la infantería (continuacion),
por D. Clemente Cano, teniente de infantería.La novela histórica: recuerdo á mi antiguo compai'lero D. Andrés Barbod y Martinez, por D. F. Barado. -Estudios históricos: Orden militar de Alcántara (continuacion}, por D. Angel Alvarez de
Araujo y Cuéllar.- A Cárlos Cano, distinguido
militar y poeta, en la muerte de su hijo, por don
Cayetano de Alvear.-Exposicion de Bellas Artes.-Sourindro i\lohun Tagore, rajah de la India.-Accion meritoria.-Anuncios. - Sobre cubierta, por D. Eduardo de Palacio.

TEXTO:

En todos los pueblos existen desvaríos y
perturbaciones del espíritu al escoger medios
de esparcimiento y recreo; pero en ninguno se
ha llevado á tal extremo la exaltacion por un
espectáculo.
Soldados que morís en climas abrasados, sirviendo á vuestra patria; obreros de la inteligenc~ y del trabajo, médicos, estadistas, filó•
sofos, artistas, sabedlo: aquí, en esta hidalga
tierra, uo habrá pedestales para vuestras virtudes miéntras toda la atenciou y toda la actividad del pensamiento nacional esté dedicada
á crear apoteosis á los más diestros lidiadores.
Si quereis que la atenciou del país se vuelva hacia vosotros, os queda un recurso.
Teneis abiertas las puertas del circo. Aúu
es tiempo. Poned en vuestras tarjetas:
«Fulano de Tal, abogado y primer espada.»
«Zutano de T., catedrático y banderillero.»

La pritnera condicion de todo Estado que
aspira á extender su influencia en el extranjero, es la de prestar atencion y proteger con
oportunidad los derechos y los intereses de los
que residen en tierra extraña. Así lo hacen todas las naciones del mundo, ménos la nuestra,
CRÓNICA
que apénas se cuida de la causa de las emiEs imposible dejar de dedicar un recuerdo graciones, el número de emigrantes y la situaá las últimas corridas de toros. Puesto que los cion moral y material de éstos en los respectique se jactan en este país de hombres juicio- vos países de su residencia.
Sugiérenos estas consideraciones lo ocurrido
sos entienden que el elemento histórico debe
recientemente
á nuestros compatriotas del
ser absolutamente respetado, y que la tradicion, aunque sea mala, es acre1dora á los ma- Perú y Chile. La campaña última les ha ocayores miramientos, rindamos tambien nos- sionado perjuicios diversos, de gran importanotros nuestro correspondiente tributo y vasa• cia. ¿Es justo ni político que nuestro Gobierno adopte una situacion de absoluta indifellaje á la histórica fiesta taurina.
Un cronista ha dicho que ya es de mal gus- rencia respecto á estas familias españolas,
to hablar contra los toros. Y á la verdad, esto perturbadas en su normal vida de inteligente
nos recuerda la táctica de los absolutistas en é incansable laboriosidad?
tiempos revolucionarios; se van á los clubs de
En el último Consejo de ministros han sido
mayor agitacion jacobina, se calan el famoso
gorro, concurren personalmente á todos los acordadas las siguientes reformas para mejomás bochornosos excesos de la brutal plebe, y rar la situacion de Cuba: la declaracion de
logran así matar la revolucion con la revolu- cabotaje, rebajas en los derechos de exportacion. Hagámonos, pues, todos toreros. Pida- cion de azúcares y de tabacos, y en los de im-.
mos, uo dos corridas semanales, sinú corrida portacion á la gran Antilla de los vinos comudiaria, y venga de una vez la fiebre taurina, nes peninsulares, el arreglo de las deudas y la
á ver si, llegados en el más breve plazo posi- introduccion de economías en todos los ramos
ble al más alto grado de locura frenética, esta y servicios públicos.
Poco nos informa esta noticia con respecto
desdichada nacion perece ó se salva. Porque
á
la
importancia real de estas disposiciones.
parece increíble que al final del siglo xrx, y en
Arreglar
la Deuda é introducir economías
mom~utos de tanta complicacion internacioson
dos
frases
cómodas, de irreemplazable uso
nal como los presentes, se baya producido la
más absurda y vergonzosa manifestacion de en todos nuestros programas. Pero nos convendría saber cómo se van á hacer esos arremanolería insoportable.
Entiéndase bien que al expresarnos en este glos de crédito y esas· e'honomías. Ya hemos
sentido no queremos hacer una campaña con- indicado nosotros sobre este punto algo más
tra el espectáculo nacional, sino contra la concreto. Ya hemos llamado tambien la atencion sobre los billetes del Banco Espafí.ol de la
pasion nacional.

Habana; cuestion tan importante como la de
hacer economías en el alto personal civil y
militar, y no en el contingente total del ejército, que podría impedir una represion instantánea de cualquier nueva tentativa insurreccional, y servir de estímulo á. cuantos acarician la idea de un divorcio definitivo entre
Cuba y Espafí.a.
En las Cortes, contestando al general Daban, el señor ministro de la Guerra ha hecho
las siguientes explícitas declaraciones: que en
los presupuestos de 1884-85 se consigna ya el
aumento de sueldo á los oficiales y el de los
haberes del soldado y clases de tropa; que,
cualesquiera que sea el partido que ocupe el
poder, los actuales sargentos no podrán llegar
á ser oficiales en veinte alias, por consecuencia
del gran número de reenganches; que sólo
pu~de dárseles porvenir en los destinos civiles,
y á este fin tiene un proyecto en estudio; que
en breYe presentará á las Cortes un proyecto
de ley general de ascensos y gracias al ejército; que tan pronto como en el ministerio de
Hacienda se resuelva el expediente incoado al
efecto, se construirá en Atocha un gran cuartel de planta, con alojamientos para jefes y
oficiales y nuevas prisiones militares; que ya
está hecho el reglamento de indemnizaciones
al ejército; que si no eu ésta, en la próxima legislatura se presentará un proyecto de ley
para separar en los presidios y correccionales á
militares que sólo cometen faltas disciplinarias;
que ya está terminada la division territorial y
nombrada la junta mixta que ha de estudiar
la necesaria y urgente reforma de la ley de reemplazos.
Como se ve, en este sumario de reformas
hechas y en proyecto, falta la de pensiones
militares. Tal vez se haya aplazado, por la necasidad de dar preferencia al aumento de sueL
dos y haberes; pero es tan importante una solucion equitativa á la cuestion del Monte-pío,
que no podemos ménos de reclamarla con la
frecuencia á que nos obliga un deber de compañerismo, y de proteccion y defensa para toda
causa de incuestionable justicia.
El Director de la Guardia civil ha suscitado
un problema importantísimo: el de las recomendaciones. Condena la conducta de lo:; inque concurren á los caciques de pro ¡ dividuos
vincias para conseguir sus pretensiones mas ó
ménos justas. Recuerda los buenos principio!!
militares y las OrJenanzas, en fin, que dan á
todos medios para recurrir y alcanzar de los
\ superiores cuanto crean les conesponde, pu•
\ diendo tambien solicitar lo graciable.
1
Esto es lo correcto, efectivamente, y en to-

�</text>
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392

1

LA ILUSTRACION MILITAR

El Auxiliador.
áun establece comparaciones entre estudios, que
Hemos tenido el gusto de examinar el aparato de
pue'den ser objeto de observaciones diversas. El señor Navarro, por ejemplo, encarece mucho la ins- este nombre, inventado por D. Celestino Moreno
truccion de los alumnos de las Academias especia- Noguera, capitan teniente de infantería, para faciliBabilonia, de Ménfis, de Tebas y de otros pueblos les. No negaremos nosotros que es hasta demasia- tar el eitudio de la primera enseñanza.
El mecanismv está fundado únicamente en la coantiguos; los que han descifrado las escrituras cu- do profulda en matemática, pero en dinámica y
locacion
de los rectángulos que representan las leneiformes y han sabido leer las inscripciones de los física no lo es ya tanto, y en ciencias sociales es tan
tras,
signos
y números en los alambres horizontatemplos de llenné y del Obelisco de Luxor; los que poca, que, con frecuencia, este defecto, comun . á les que van colocados en el cuadro del centro; esto
todos
los
planes
de
instruccion
militar,
crea
dificulhan descubierto los restos fósiles del hombre en los
se consigue engranando la ranura de la. parte posterrenos cuaternarios, y han explorado las regiones tades al mando y á todo cuanto concierne á las funterior de dichos rectángulos en los hilos de alambre
polares, las de la Australia y del África; los que han ciones de relacion entre el ejército y el pais.
Sin cortesía de fórmula, exceptuaremos de esta . sobre el fondo gris, cuyo color se ha empleado para
unido el mar Rojo al mar Mediterráneo, y han hedeficiencia
de conocimientos al Sr: Navarro, porque que no hiera la vista del operador. Para la ensecho atravesar el genio de la civilizacion moderna
hay
muchos
puntos de su obra que revelan una cul- ñanza de la lectura, el profesor puede componer en
-por las entrañas mismas de los Alpes, cuyos briel cuadro del centro cuantos carteles {palabras nellantes resultados son debidos al progreso de la tura muy general y suficiente en los diferentes racesite para con más brevedad dar á conocer á los
ciencia moderna, al espíritu del libre examen de mos de esas ciencias que hemos citado como des- aiscipulos cada una de las letras. Para la escritura.
cuidadas
en
las
Academias
militares.
Pero
el
misnuestros dias y al conocimiento, cada dia más exacmo Sr. Navarro, en el problema fundamental (uni- se emplea el mismo sistema, sólo que, en vez de
to, que tiene el hombre de la Naturaleza.
componer el profesor, lo hace el discipulo,delas pa¡Cuántas cosas calificadas de utopias por nues- da.d de procedencias, plan de instruccion comun), labras que le ordena su maestro; aquí trabajan dos
tros padres -twn realidad ahora! 1Cuánto absurdo en descuida ó no ha tenido en cuenta la polémica euro- discípulos, el uno en la composicion de las oraciopea contemporánea, y no establece la distincion inotro tiempo es verdad en el presente!
dispensable
entre los conocimientosfundamen!áles y nes y el otro en la descomposicion, llevando las leHoy poseemos el método experimental, al que
tras á sus respectivos sitios. La aritmética se ensedebemos la gloria del progreso moderno, y las ma- profesionales. La unidad por que tanto suspira no dl;,
no puede ser otra cosa que la coordinacion de las ña al discípulo en igual forma, puesto que tiene
ravillas de la electricidad y del vapor; utilizamos lo.s
diversidades,
la distribucion por clases de todos los toda la numeracion y signos que se usan en ella.
fuerzas naturales, empleándolas como motor en los
fenómenos
de
la naturaleza, la definicion ó deslinde Para el sistema métrico decimal, ademas de estar
talleres, templos de la civilizacion moderna¡ se dopintadas sus figuras en el cuadro del centro, las
mina el rayo; se burla el furor de los mares y la ~ cada clase, la institucion de un programa, de un
lleva
tambien movibles, con objeto de que el discíórden igual para todos estos diversos dominios cienviolencia de las tempestades; se evitan los efectos
pulo las conozca y emplee bajo la direccion del protíficos,
y
el
establecimiento
de
un
método
especial,
destructores de la pólvora; se conocen, por medio
fesor. La ortografía se le puede enseñar á la vez
O lo que es lo mismo, apropiado á la diferente índel análisis espectral, los elementos que arden en
que la escritura, dando á conocer á los discípulos
el sol y en las estrellas, siendo esto aplicable á dole de los hechos objeto de cada ciencia.
los signos y enseñándoles á emplearlos. La geomeNo
empezando
por
aquí
el
exámen
de
esta
cuestodos los sistemas planetarios que pueblan la intría plana y del espacio la aprenden en la misma
tion
de
unidad,
O
semejanza,
ó
acuerdo
fundamenmensidad; se sorprenden los secretos de la Natuforma que las anteriores asignaturas, viendo las
tal
en
la
instruccion,
no
será
fácil
salir
del
caos
en
raleza en el inmenso laboratorio de sus operacioque nos tienen los estudios particulares, ó sin coor- figuras, y el profesor les hará una explicacion de
nes, merced á la síntesis química que imprime cada
dinacion, de una parte, y de otra la desproporci.on ellas en la pizarra; finalmente, la geografía puede
dia á todas las cosas un grado más completo de
de estos mismos estudios entre sí y la exclusion aprenderla perfectamente en el mapa conociendo
realidad objetiva; á la maravilla del telégrafo han
sistemática de algunas ciencias, que son ya consi- los límites de las provincias, principales rios y desucedido las no ménos sorprendentes del fonógrafo
mas, y en vez de usar un puntero como generaly del teléfono; se piensa en estos momentos unir á deradas como fundamentales por los principales
mente se hace en las escuelas, se emplea para seEuropa con Africa por medio de un túnel que atra- pensadores de Europa.
ñalar los escudos de las provincias, consiguiendo
El
punto
mejor
tratado
por
el
Sr.
Navarro
es
el
viese el Estrecho de Gibraltar; se hacen aplicaciocon
esto que el discípulo aprenda á la vez á. distinnes importantes; la ignor.ancia se disipa; aumenta del servicio militar obligatorio. Que opinemos ó no
guir
las armas de cada una.
el comercio y el bienestar de los pueblos, y por es- con el autor, esto importa poco. Hay que hacer jusCada aparato cuesta 150 pesetas, El pago es á platicia
á
este
concienzudo
estudio;
revela,
como
ya
tos medios se afirma la solidaridad humana.
hemos dicho, un publicista de primer órden. Roga- zos. El envase y portes los costea el comprador. Los
El progreso es la ciencia, la vida de la sociedad.
pedidos al inventor, calle de Eixedra, 49, Valencia.
Muchas de las que hoy se juzgan como utopías, se- mos al Sr. Navarro acepte, con todas sus desventarán realidad al empezar el siglo xx; y lo que se mi- jas, la mision del escritor que en España estudia y
D. Luis Vidart ha publicado unas noticias biográra con espanto, hará las delicias de la generacion razona, como él lo ha hecho.
El plan de division territorial militar nos parece ti,cas del brigadier de ingenieros D. José Aparici y
que viene. Téngase muy presente que desde los
primeros caractéres cuneiformes hasta lainvencion muy digno de estudio y muy bien trazado, puesto Garcia. Este trabajo consta de cinco capítulos, más
de la imprenta median diez mil años; y desde ésta que el Sr. Navarro procede con método 1 empezando el prefacio y conc¿usion.
En el prefacio ó introduccion, dice el Sr. Vidart
á la fundacion dffi. periodismo median diez dias; y por determinar el fin de esta division. Desde el
que estos diez dias representan el espacio cóm- punto de vista en que se coloca, no encontramos que es necesario restablecer el uso de la palabra
prendido entre las carabelas y las fragatas blinda- objecion importante que hacer á su division y sub.- milicia para designar con ella la ciencia de la guerra;
así como se llama furisprudencia á la ciencia de las
das, entre los absurdos de la astrología judiciaria y division de ejércitos, y distribucion de fuerzas; pero,
el sistema de Copérnico; entre los delirios de la al- ó hemos leido muy deprisa, ó no encontramos que leyes; política á la ciencia del Estado, etc. Tambien
se haya dado en esta obra toda la importancia que
quimia y los estudios sobre la composicion quimica
dice el Sr. Vidart, que para que el arte militar
del aire hechos por Lavoissier; entre el carromato y requiere el problema de la movilizacion, al que hu- tenga la importancia que realmente tiene, no hay
biéramos querido se dedicase un exámen especial más que un camino: el estudio razonado de la histola galera y los caminos de hierro de Stephenson.
y comprensivo de todos sus más insignificantes de- ria militar; porque necesariamente el querer expliLa marcha de la ciencia destruirá del mtsmo
modo los errores del presente, y entónces, ¡cuántas talles de desarrollo: anuncio oficial de la guerra,
car las causas de los aparentes fenómenos que en
disposiciones inmediatas de los jefes á quienes cor- ocasiones se presentan á la vista del historiador, ya
de las que hoy se juzgan cimentadas sobre base de
granito pasarán desechadas al panteon de la astro- responda ordenar la incorporacion; cooperacion de cuando son derrotados los ejércitos, al parecer perlogia y de la alquimia! ¡Y cuántos de los que hoy los alcaldes, su definicion, estímulos, correcciones, fectamente organizados, por otros que, tambien al
caso de morosidad, distancias, cálculos prévios del parr.cer, carecen de toda organizacion; ya cuando
pasan por doctores reposarán en la urda de los faltiempo, y cuanto concierne, en fin, á la incorpora- naciones que han dado altos ejemplos de indómito
sos taumaturgos! ...
cion,
armamento, vestuario, punto de concentra- valor, parece que poco tiempo despues han perdido
JOSÉ GENARO MONTI,
cion, porque todo esto debe ser, hasta donde sea hasta el recuerdo de su glorioso pasado. Al querer
posible, indicado.
explicar las causas de éstos y de otros casos semcOtros puntos contiene esta obra, tal como el de j antes, será preciso remontarse á consideraciones
reclutamiento por voluntarios, digno de la mayor en las cuales se verá claramente que la milicia, el
BIBLIOGRAFÍA
atencion; pero nos es imposible ya prolongar este arte militar ó la ciencia de la guerra, que ahora
Apuntes para un ensayo &lt;le organizaoion mitrabajo, y terminaremos haciendo justicia á los es- poco importa el nombre, se halla íntimamente enlit,ar en España~ por D. FA-bia.n Navarro Mufuerzos de observacion que representa. Los capítu- lazada con todas las llamadas ciencias morales y
ñoz, teniente coronel, oapitan del pl.'imer regi1niento montado de Artillería.
los del ejército voluntario, desarro1Io de la riqueza políticas; se verá claramente que si por politica se
En esta obra se han planteado bien, pero todaví::i. pública, el ejército auxiliar de la riqueza nacional 1 entiende la ciencia del Estado, la milicia es una parcon alguna vaguedad, los más importantes proble- bancos y otros no militares en el sentido estrecho te de esta ciencia; y que si por politita se entiende,
de esta palabra, acreditan en el Sr. Navarro condi- como así debe ser la ciencia del Estado en paz, enmas de organizacion militar.
1
El Sr. Navarro ha sentado plaza de gran publi- ciones muy poco comunes de instruccion y observa- tónces la milicia es, sin duda alguna, la ciencia del
cista; solamente en algunos pasajes aparece domi- cion social, y más cerca nos parece por esto de la Estado en guerra.
gloria más vasta del estratégico, del hombre de Es..:
nado por el espíritu estrecho de la especialidad.
En los capitulas siguitmtes el Sr. Yidart describe
Por ejemplo, al tratar del excedente de oficiales no tado, que de los laureles, más localizados, del tácti- la vida del brigadier D, José Aparici,
oculta una frase, demasiado injusta por lo desdeño- co, del general de division.
lmp, de B. Bubiños, plaza de la Pzja1 'l, Madrid.
sa, para los que no han ingresado por Academias, y

mientos populares las ciencias más abstractas ytra.
ducido al lenguaje vulgar el fruto de sus penosas
investigaciones; los que han reconstituido las civi•
lizaciones encontradas en las ruinas de Nínive, de

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REVISTA

30 DE MAYO DE 1884

OECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2,º-NÓM. 27

Almirante, 2, quintuplicado.

SUMARIO
Grabados: ~croo. Sr. Teniente General D. Adolfo
T1-.lorales de los Rios (dibujo de Badillo, grabado de
Soler y Parras).-Vista de Vigo.-Traslacion ria
los presos desde la cárcel del Saladero á la nueva
&lt;(Cárcel-~lode!m}(dibujode J. ~I., grabado de Marichal).-Recuerdos de Santona (dibujo y grabado
de A. Chalons).-En el alojamiento: una lecci Jn
de ind~mentaria_ (dib1:1jo de _Cecilia Plá, grabado
de Max1).-Antomo Rmz. Marrn, Ramon Córdoba
Martín y Miguel Garcia 'l'rujillo, guardias ciYiles
de la escolta del tren descarrilado en el puente de
la Alcudia.
Texto: Crónica.-Excmo. Sr. Teniente General don
Adolfo Morales de los Rio s.-Vista general de
Vigo.-Traslacion de los presos desde la cílrcel
del Saladero á la nueva (&lt;Cárcel-Modelo.&gt;&gt;-Recuerdos de Santoña.-En el alojamiento: una leccion de indumentaria. - Los g uardias Antonio
Ruiz Marin, Miguel Garcia Trujillo y Ramon Córdoba ~!artin.-La exploracion irregular J)or la infanter1a, por D. Cl emente Cano, teniente de infanteria.-Autoridades que deélaran el mérito del
marqués de Santa Cruz y de sus Re:fleziones militares, por D. Luis Yidart.-Carta de la Habana
por D. FranCiscoOrtega y Delgad9.-Estudios his~
tóricos: O~de~ militar deAlcántara{continuacion),
por_ el Bng~dter_ D. Angel Alvarez de A_raujo y
Cuellar .-lf1stor10tas: una noche en el rngenio
por D. Adolfo Llanos.-Bibliografia.-Correspon~
dencia con los suscritores.-Anuncios. -Sobre
cubierta, por D. Eduardo de Palacio.-Varieda-

milicias indígenas organizadas al estilo eu·
ropeo.
Se atribuye al Gobierno francés el propósito de tomar como línea de demarcacion entre
A.rgelia y Marruecos el l\foluya. Esta línea es
la que había indicado el mariscal Bugeaud, y
agr,¡¡i;a al territorio argelino el Amalatde Udjda
e.¡itera.
El Joiwnal de Débats trata de atenuar estos propósitos. Pero es muy probable que
Francia, ya aleccionada por tristes experien•
cias, aspire á hacer y no hablar, y pretenda
avanzar por Marruecos como por Túnez y el
Tonkin,

Ningun país moral y culto desprecia á sus
soldados. Los que exponen su vida, que es sobre todo, desde el punto de vista egoista, tan
dominante en nuestra época, realizan el sacrificio de mayor estimacion y valor real; los que
arrostran los mayores padecimientos físicos
por defender en la generalidad de los casos los
intereses
de ciertas clases sociales, hábilmente
des.-Charada,
confundidos con los de la patria, son siquiera
considerados y atendidos en aquellas naciones
CRÓNICA
donde el egoísmo individual es contenido y
El tratado de Tien-Tsin abre al comercio moderado par una cultura superior, Por esto
francés, por vez primera, tres de las más ricas en Francia, las primeras palabras del presiprovincias chinas. Es un resultado lisonjero, dente del Consejo de ministros en las Cámaras
Ningun régimen aduanero podría modificar la han sido dedicadas al ejército expedicionario,
situacion económica del mundo; nadie puede victorioso en Son-tay y en Bac-Ninh, siendo
detener en las fronteras los productos extran- acogidas con entusiastas aplausos. El presidenjeros. ¿Y por qué China habí!l de ser en esto te del Senado comenzó tambien su discurso de
una excepcioni Ha hecho, pues, bien Fran- apertura enccimiando á aquel ejército por su
cia en franquear el paso á sus productos, Pero bravura, su paciencia y su patriotismo, Fué inisabe ella: misma lo que se proponei iPre- terr11mpido por los aplausos de toda la Cámatenderá_hacer del Tonkin una verdadera co- ra, y un senador á continnacion dijo:
,Al felicitar al Gobierno, importa hoy sobre ·
lonia francesa, dependiente de la Cochinchitodo
elogiará todos aquellos áquienes se deben
na, ó se limitará á ejercer sobre aquel país de
tan
favorables
resultados, y desde luégo á
doce millones de almas un simple protectorado, semejante al de Túnez? Estos dos distin- nuestros soldados, porque ellos han sido en el
tos sistemas de política colonial tienen en Fran- Tonkin, como en todas partes, los dignos émucia sus respectivos partidarios; pero nos incli. los de sus antecesores.,
En la Cámara de diputados aconteció idénnamos á creer que predominará la política de
una expansion colonial prudente, porque son tica escena, y la prensa militar francesa ha
demasiado vivas las excitaciones de los diarios podido así consignar con natural complacende Berlin á favor de la accion francesa eu la cia estas vivas muestras de simpatía y de jusIndo-Chlna, y es fácil comprender el motivo: to reconocim,iento que el Gobierno y el Parlaobligada Francia á mantener allí constante- mento han dado á su ejército.
Estas manifestaciones de natural y convemente fuerzas considerables, se debilitaría en
niente entusiasmo militar en Francia, no se han
los Vo~gos.
Por otra parte, son muy preferibles en la redl).cido sólo á palabras. Se ha presentado una
mayor parte de los casos, á las colonias de asi- proposicion de crédito para el Tonldn, que as•
milacion, que cuestan mucho y producen cien de á más de 38 millones de francos, y otra
poco, las colonias de produccion, que ex,gen de más de cinco para Madagascar, Parece insólo algunos funcionarios para la recandacion , dudable la aprobacion de estos gastos, que si
de impuestos y aduanas, y que dejando intac- son, en efecto, cuanticsos, tienen bajo muchos
to todo el régimen administrativo del país, aspectos un evidente carácter do utilidad y repueden casi exclusivamente apoyarse sobre productividad.

En la ley de reclutamiento ha hecho canee•
siones el ministro de la Guerra francés á la
ciencia, pero de ninguna manera al dinero. En
su consecuencia, los jóvenes que se dedican á
la ensell.anza, los estudiantes de derecho, medicina, los de la Escuela Normal superior y
politécnica, los que se dedican al comercio en
las colonias y otros, serán exentos, no de todas,
pero sí de una gran parte de las obligaciones
militares.
Aplaudimos esta conciliacion entre el enarte.! y la escuela, que quita ya todo pretexto á
las clases adineradas, que, aparentarnlo defender los intereses de la cultura con la redencion
á metálico, sólo defienden el repugnante privilegio de la ociosidad y un brutal egoísmo.
En la apertura del Parlamento Húngaro, el
emperador Francisco José ha dado ocasion con
su discurso inaugural á que se crea definitiva•
mente reanudada la alianza entr~ Viena y Petersburgo. «Declaramos con gusto, lta dicho,
que, gracias á las muy amigables relaciones
que mantenemos con todos los Estados de
Europa, nuestra esperanza en la conservacion
de la paz está justificada, y que nuestros muy
amados pueblos podrán continuar entregándose descuidadamente á los benditos trabajos de
la paz. &gt;
Como anunciamos en nuestro último nú·
mero, Inglaterra no admitirá enmiendas al
programa de la conferencia internacional propuesta. Así lo ha declarado el Gobierno, obligado por los representantes de la altiva Albion.
En cuanto á los socorros que han de enviarse á Gordon, sabido es que están acordados, pero su eficacia es dudosa, porqne trihus
situadas entre Suakim y Ilerber, que hasta
ahora habían permanecido en actitud pacífica,
parecen dispuestas á sublemrse, La situacion,
pues, de Gordon es cada dia más insostenible; y para que nada falte á agravarla, ya se
dice que el l\Iahdi tiene gran em~l'lo en hacerlo su prisionero, y que ha dado á este fin
órdenes, que serán desgraciadamente más afor•
tunadas qne todas las mil várias combinaciones mercantiles de Lóndres.
No hay nada más notable sobro este punto,
como no sea el acuerdo tomado por la Asocia-

cion de defensa de los inte,·eses comerciales
de Francia, pidiendo que Espall.a, como potencia mediterránea y nacion colonial en el
extremo Oriente, tenga representacion en lt,
próxima conferencia egipcia, Esta actitud de
nuestros vecinos es justa, y puede resulLsr
hábil; porque' resuelta Francia á contener a
Inglaterra en I~gipto, se podría poner en intcligenda con Espall.a para una aecion comun,

�LA ILUSTRACION MILITAR

LA ILUSTRACION MILITAR

394

•

Exc~o.

SR? TENIEr-iTE GENERAL

D.

ADOLFO MoRHES DE LOS

(Dibujo de Badillo, grabado de Soler y Parras.)

VISTA DE \'IGO

R10s

395

�396
como tal vez lo haya hecho ya con la Abisinia, que se niega á firmar con Inglaterra convenio alguno, sil~ la intervencion de Francia.
Las crónicas del interior en nuestro país
son siempre un largo rosario de desventuras.
Una Cámara que inaugura sus tareas con incidentes tumultuosos; nuevas inundaciones en
las provincias de Levante; la vista de una causa sobre robo á la Hacienda de 39.000 duros;
un sargento de la Guardia civil muerto en
Vélez-Málnga por los bandidos que recorren
las comarcas de Málaga y Granada; famosos
bandoleros que aspiran á renovar las glorias
de Candelas, que montan soberbios caballos,
visten con lujo asombroso, gastan espléndidamente; un pueblo que léjos de contribuir á su
persecucion, les rodea de cierta aureola simpática, y en fin, uua creciente miseria, que explica, si no excusa, este bárbáro estado social:
hé aquí los sucesos de la decena, entre los que
apénas han obtenido resonancia una Exposi'.
cion de bellas artes y un Congreso nacional
de agricultores, en el que tambieu se ha puesto
en relieve el estado caótico de nuestra administracion en cuanto concierne á la administracion de la riqueza imponible para la dis tribu~ion del impuesto territorial.

LA ILUSTRACION MILITAR
Tambien tenemos que deplorar la pérdida
de un insigne periodista y hombre público,
D. Eduardo G¡¡sset y Artime. La prensa ba
dado extensos datos de su laboriosa vida, d u,
rante la que fundó El Impa.,·cial, esta gran
publicacion que ha logrado una de las más altas cifras de suscricion literaria.
Se distinguió mucho el Sr. Gasset po.r su
notorio talento, su gran actividad y su afable
y generoso comportamiento con l~s periodistas, á propósito de los que se le atribuyen las
siguientes frases:
«Hace falta elevar la talla periodística¡ el personal
de hoy es generalmente bueno; pero mejorará
cuando esté más retribuido. El periodlsmv espanol

hoy no es más que un puente: debe ser una carrera. Ustedes lo consideran medio: pues bien 1 debe
ser un fin. Para llegará ser un buen periodist~ son
necesarios muchos conocimiéntos, no escasa acti1Z&gt;dad y una cultura muy general 1 condiciones que
hoy no reunen muchm; altos funcional'ios, que, sin
embargo, tiP,nen sueldos de dos y tres mil duros.
¿Por quó no se sef'ialan sueldos respetables que representen una posicion sólida y brillante, corn·o término a los afanes de los que se dedican á la prensa1))

Em·iamos á sus desconsolados hijos la expresion de nuestro más sincero pésame.

Celebramos mucho y muy sinceramente el
nombramiento del brigadier D. Anselmo Fernandez para el cargo de secretario de la DiEl discurso del Mensaje, en lo que respecta reccion general de Infantería.
al ejército, ha sido objeto de observaciones diConoce la marcha del centro directivo del
versas. Desde luégo ha sorprendido por su ex- arma á que perteneció, porque en él ha destremada sobriedad. No reconoce, se ha dicho, en¡pefiado el cargo de jefe de negociado; conono declara la necesidad y urgencia de abordar ee tambien las necesidades de los regimientos,
el problema general de organizacion militar, porque acaba de estar al frente de uno de ellos
de donde parece deducirse que el Gobierno no y tiene sobrados motivos; porque es tambien
aprecia, como la opinion, que el estado militar oficial mny acreditado en campafia, para apreactua1, bajo cualquier punto de vista que se le ciar con éxactitud todas las cuestiones que
considere, es insostenible. El excedente, el más de cerca se relacionan con el fin que prin\lontepío, las recompensas y otra multitud de cipalmente están llamados á satisfacer los
cuestiones más ó ménos complejas no han cuerpos militares.
sido mencionadas, y parece que no se conside- .
Creemos que el arma de infantería está de
ra urgente incluirlas en el programa de la pre- enhorabuena, porque el nombramiento ha sido
sente legislatura. Se habla en este documento
muy acertado.
de la necesidad de quitar el descuento á algunas clases de oficiales en activo, y creemos
EXCELENTÍSIMO SEÑOR TENIENTE GENERAL
que esta ventaja se extenderá á todas las categorías y situaciones, pues no sería justo desatender á los más necesitados; y el oficial que
se halla, por ejemplo, de reemplazo forzoso, es
bien acreedor á ser objeto de la consideracion
en que el Gobierno se ha inspirado al acometer esta reforma.
Tenemos el sentimiento de participar á
nuestros lectores la muerte del Excmo. Sr. Brigadier D. Francisco Ruiz de Apodaca,. conde
del Yenadito, tio de nuestro particular amigo
y dignísimo gobernador de Cádiz D. Feman do de Gabriel.
El Sr. Apodaca era hijo de D. Juan Ruiz
de Apodaca, penúltimo virey de Méjico, de
quien heredó su acendrado patriotismo y amor
:í la monarquía, y cuyo retrato y biografía publicamos hace algun tiempo.
El ilustre finado nació en la Carraca en 180G,
y ha muerto el 15 de Mayo, dejando á todos
ejemplos de virtudes cívicas y cristianas.
Reciba el Sr. de Gabriel y su apreciable familia nuestro más sincero pésame,

397

LA ILUSTRACION MILITAR

D. Adolfo· Morales de los Rios.
Este veterano G~neral, cuyo retrato publicamos
hoy en la pág. 394 de nuestru Revista, nació en Cildiz el 28 de Junio de 1823; y ll. la eda!i de quince
años no cumplidos, sintiendo decidida vocacion por
]q. carrera de las armas, ingresó como cadete en el
colegio de Artillería de SegoYia.
Terminado con aprovechamiento el plan general
de estudios, ascendió á subteniente ery Junio de 1840,
pasando a prestar senicio en un regimiento, y desde aqui á la fábrica de Trubia, donde permaneció
corto tiempo, por haber sido promovido á teniente
en Agosto de 184.3.
En 17 de Julio de 18-14 fué destinado, con el inmediato empleo 1 al ejército de Cuba, y en esta isla
prestó diferentes servicios, concurriendo, al frente
de su batería, a todas las operaciones y hechos ele
armas que tuYieron lugar contra los filibusteros que
'á las órdenes del ex-genera1 espanol Narciso LopCz
habían desembarcado en la ruclta de Abajo ell2de
Agosto de 1851, siendo recompensado vor su comportamiénto en la accion de Frias, donde murió el
valiente general Enna, segundo cabo de la Isla, con
el grado de comandante.
Regresó á la Península en 1853, y hasta su ascenso por antigüedad á comandante del cuerpo en 1860
perteneció á varios regimientos y desempenó algu-

nas comisiones facultativas. 1-Iallóse de guarnicion
en Tetuan durante el período de la ocupacion, y sirvió despues en el segundo regimiento montado, de
guarnicion en SeYilla, siendo promovido á teniente
coronel en Agos to de 1863.
Desde este ascenso hasta Setiembre de 1866, sirvió el destino de subdirector de . la Maestranza de
Sevilla; en la última fecha pasó á continuar sus
s·ervicios, por segunda vez, a la Isla de Cuba, en la
que, ascendido á coronel del cuerpo, en el año siguiente, obtuvo el mando del regimiento de )fontafi.a.
En Febrero de 1869, y con motivo &lt;lEWa insurreccion separatista que estalló meses ántes, tocóle salir
'.bcampai'la,· dirigiéndose á Cienfuegos, con una columna de artilleria, desde donde practicó varias
operaciones, asistiendo á diferentes hechos de armas. Estos servicios fueron debidamente estimados
por el Gobierno, y en recompensa, Morales de los
Rios fué ascendido á brigadier por real decreto de
18 de Enero de 1870."
En su nuevo empleo desempefió sucesivamente
los cargos de cmnandante general de las jurisdicciones de Sancti-Spíritus y l\loron, de jefe de una ·
brigada, y, más tarde, de una division en el depártamento Oriental, cargo este último en que finalizó
el año 1812, habiendo concurrido á la accion de
Guaignate 1 Pozoblanco, Javallon de los Plátanos, Arroyo Berazo y otras que seria prolijo enumerar,
permaneciendo durante tres meses encargado del
mando politico y militar de diclro departamento. En
este periodo se le otorgó la gran cruz tle Isabel la

Católica.
Durante el ario 1813 continuó, casi constantemente, en campaña al frente de su brigada, tomando'° parte en diferentes encuentros, donde logró escarmentar duramente al enemigo. En premio á estos servicios obtuvo la gran cruz Roja, regresando
á la Península en Diciembre del mismo afio.
En 26 de Febrero ele 1874 pasó al ejército del
Norte, encargándose del mando de la segunda division del segundo cuerpo, con la que asistió á los
combates de Somorrostro y San Pedro Abanto, los
dias 25, 26 y 2"'/ de :Marzo, y á los de las Arenillas y
monte de Galdames desde el 27 de Abril al 1.0 de
Mayo. Entró en Bilbao el tlia 3, y habiendo sido ascendido á mariscal de campo por su distinguido
comportamiento en San Pedro Abanto 1 quedó mandandQ interinamente el segundo cuerpo .
Hasta Diciembre de 1814 desempenó la comandancia general de4-Yizcaya, y en dicha fecha pasó á
Navarra, donde concurrió á las acciones de .i\Ionte
Abril 1 Murguía, Algete, ocupaciones de Puente
Nuevo y Altamira, combates de San Pedro~ Retuerta, Rtijona, Besamo y otros muchos, levantamiento
del bloqueo de Pamplona y ocupacion de la linea del
Arga.
En 3 de Julio de 1815 obtuvo el mando de la segunda di;ision del tercer cuerpo, incorporándose en
San Sebastian, desde cuyo punto salió contra el
enemigo dirigiendo los sangrientos combates de
Arratsain y i\Iendizorrootz, preliminares de las operaciones ejecutadas para el levantamiento del blo. queo de San Sebastian.
En Julio de 1816 pasó por tercera vez á Cuba,
como jefe de division del ejército expedicionario, é
inmediatamente dé' su llegada salió á campana, como comandante general de la jurisdiccion de R_emedios, debiéndose á sus a.cert3.das disposiciones el
buen éxito que se obtuvo en dicho territorio y en el
de Holguin y las Tunas, dtnde se hizo prisio;1ero al
presidente de la titulada República cubana, don
Tomás Estrada_ Palma . El Gobierno premió estos
servicios con el segundo entorcha•clo 1 y en Julio
de 1878 regresó á Espana.
Ademas de los expresados cargos, ha desemp.eñado el general Morales de los Rios los de segundo
cabo de Extremadura, vocal de la Junta consultira
de Guerra. y ca pitan general ele Granada y Extremadura, halliíndose en posesion de las ¡rrandes
cruces del l\lérito militar roja 1 Isabel la. Católica,,
San Hermenegildo y la de Alctinta1·a; medallas de
Cuba y .\lfonso XII :r otras varias distinciones por
méritos de guerra.

Cuando ocurrieron en Agosto del año último los
tristísimos sucesos de Iladajoz, era capitan general
de Extremadura; pero en aquellos momentos encontrábase disfrutando licencia en Portugal. Esto
no obstante, como fué separado del mando por disposicion del Gobierno, acudió á S.M. solicitando
reparacion de este agravio, y por real órden de
l. 0 de Mar1.o último hubo de manifestársele que,
no habiendo resultado ningun cargo contra su persona y autoridad, en nada ha sufrido menoscabo su
reputacion 1 hallándose en perfecta aptitud para que
se le confíe cualquier puesto de su clase, cuando el
Rey lo estime co!lll.' eniente.

VISTA GENERAL DE VIGO
Por su admirable posicion topográfica principalmente, Vigo es una poblacion de gran porvenir .
Situada en la pendiente de una colina, derivacion
de un gran cerro 1 donde .se asienta la fortaleza del
Castro, y con uno de los mejores puertos del mundo, la ciudad se extiende por las márgenes de la
ria de su nombre, en forma de anfiteatro; ofreciendo desde la ribera, que es el punto de que se ha tomado la vista que publicamos, un aspecto encantador, que no cede seguramente al de esas ciudades
italianas que bafian sus piés en el poético mar Tirreno ó en el histórico Adriático.
Plaza fuerte, murada en otro tiempo, hoy carece
de recinto, pero se halla defendida por los castillos
antiguos de San Julian y San Sebastian, de escasa
importancia, y que se hallan relegados a lugar muy
secundario, dadas las obras que ·se llevan á cabo
en el castillo de Castro, que con arreglo al plan de
fortjficacion adoptado para Vigo, es ,el principal escudo de la. pobladon y de su puerto.
La historia de Vigo, escrita por uno de sus más
ilustres hijos, el Sr. Taboada Leal, puede decirse
que da principio en el siglo xv; pues si bien figuraba ya en el itinerario romano de Vigo a Astorga, con
el nombre de Vicus seaporum, destruida en una época que no puede precisarse, se supone que no fué repoblada hasta 1410 . En 1702 tuvo lugar en su puerto el desastre de nuestros famosos galeones por la
escuadra inglesa, y en 1808 pl'esenciaron sus muros el hecho de arriar la bandera francesa y capitular su guarnicion ante los grupos de paisanos armados que mañdaba el capitan Morillo, luégo teniente general y conde de Cartagena. Intimada la
rendicion, como el comandante francé¡.se negara á
rendirse, á ménos de no hacerlo á otro oficial de su
graduacion, el paisanaje proclamó coronel al ca.pitan Morillo, y este empleo obtuvo más tarde la debida confirmacion de la Junta central.

TRASLACION DE LOS PRESos·
desde la cárcel del Saladero á la nueva iCárcel Modele».
En la crónica del número último de L.\ ·JtUSTRAnos ocupamos de este suceso, tributando al director de Establecimientos penales, Q. Gabriel Fernandez Cadórniga, los elogios que merecen las acertadas disposiciones dictadas para ~sta traslacion,
hecha en unas conruciones de órden y de regularidad á que nuestra Administracion nos tiene poco
acostumbrados.
El grabado de la pág. 3115 ha sido tomado del natural por un hábil dibujante, y se observa la mayor
fidelidad en esa composicion, en la que descuella
el ,·iejo edificio del Saladero, cuyos muros caerán
pronto á impulso de la piqueta demoledora, para
trasformar aquel espacio en elegantes y modernas
construcciones.
Los terribles dramas de que esa.triste mansion ha
sido teatro; las lágrimas alli derramada~; las palpitaciones y estremecimientos de tantos séres humanos, que parece como si flotaran aún en el tibio
ambiente encerrado en eso&lt;, viejos muros, todo
caerá confundido e11 el polvo, y ya muy en breve 1 si
la curiosidad ó la investigacion quieren traer a su
vista las formas de este edificio 1 tendrán que buscar
en estas páginas el último recuerdo que dedicamos
á la que ha sido por tantos anos Cárcel de la Villa.

c10~

RECUERDOS DE SANTOÑA
Con este epígrafe publicamos en la pág. 398 del
presente número una bonita composicion, que debemos á la aplicacion del soldado del regimiento de
Andalucía, A. Chacón, que hasta hace poco se hallaba de guarnicion en dicha plaza.
Por su posicion topográfica se considera á Santoño como una plaza fuerte de primer órden. El monte que da nombre á la. poblacion se halla situado en
la parte de costa que abraza ta cuenca del río Azon,
teniendo esta eminencia cuatro kilómetros de longitud y medio de latitud, cubierta de arbolado en la
parte superior y cortada verti~almente sobre el
mar á gran altura, 1::xcepto en la parte meridional,
&amp;&amp;onde se asienta la villa1 que cuenta unos 2.000 ha•
bitantes, sin incluir en este número la guarnicion,
compuesta de un regimiento y dos compai'lias de
infanteria y una compañía de artillería . Un oficial
general 1 de la clase de mariscal de campo, desempe
i'la el man!ll.o como gobernador militar de la plaza y
comandante general de la proyincia.
La ciudad y el monte están hoy fortificados, habiéndose gastado grandes sumas en dotarlos de los
elementos de defensa que exige el arte, si bien hay
todavía mucho que hacer para que el Gibraltar del
l\'orte, nombre con que se distingue á Santoña,
pueda competir con la plaza espaflola en que, no
sin enojo, vemos flotar la bandera británica.
Durante la guerra de sucesion, advirti6se ya la
importancia de Santona; en la de la Independencia,
los franceses proyectaron grandes obras 1 que no
llegaron á e~ecutarse, y al hacerse el afio hll4 la
paz, la deYolvieron á Espana, no queriendo 'entregarla á nuestros jides aliados los inglrses, por temor de que, como Gibraltar', no volviera á nuestras
manos; conducta por la que, en justicia, debemos
tributar homenaje de gratitud al perspicaz jefe
francés.
Hállase el monte unido al continente por una estrecha lengua de tierra, que con las grandes mareas queda cubierta por el mar; circunstancia que
en ciertos momentos convierte á Santona en una
isla inaccesible por todas partes.
Al pié de la roca y al Este, el terreno forma un
pequeño llano donde se eleva la poblacion, con un
reducido muelle de piedra, y de este punto arranca
la muralla que defiende la villa por la parte del
puerto. Al Oeste se ve la hermosa playa de Berria,
que se prolonga hasta las inmediaciones de Santander.
El Sorval, ó puerta de tierra, es el primer puesto
militar, está defendido por una.batería de cañones
de bronce; y cortado el puente que da acceso á esta
parte, la poblacion queda completamente aislada.
A la izquierda, y siguiendo la muralla, se ven el
parque y sitio denominado «Las Cuevas.» El camino
que se obserYa en el dibujo, es el que conduce á
Santoi'1a.
Uno de los tres cai'tones modernos que defienden
el fuerte de San Cárlos, se reproduce tambien en el
grabado. Esta batería, situada en la parte más elevada del fuerte, domina la estrecha entrada del
puerto.
Este es bastante espacioso y se halla protegido por el citado fuerte de San Cárlos, que puede
considerarse como la mejor defensa de la plaza y
del puerto en general. Las pei"ias que representa el
dibujo pertenecen á Laredo, distante un tiro de fusil del fuerte.
Tambien dentro del puerto, y á la terminacion
de la muralla que rodea la poblacion, se levanta
otro fuerte llamado de San J\lartin, detrás del· cual
se ve el cuartel general del Sur, para infantería, y
en el que pueden alojarse dos regimientos. En la
primera línea, y detrás de la muralla, se eleva el
parque y cuartel de artillería, hermoso edificio, de
bastantes dimensiones y construido con arreglo á
las últimas reglas del art?.
Todas estas obras fueron construidas en el reinado de doM Isabel 11.
En resúmen: al penetrar en el puerto se descubren: primero, el fuerte de San CárloS, despues las
baterías de San Martin y el fuerte de este nombre,
y por último la mur_alla 1 que, como queda dicho,

termina en el muelle, donde tambien hay otra batería denominada el Molino de viento. En segunda
línea, detrás de la mu ralla y siguiendo el Orden
correlativo, se encuentran el cuartel del Sur, el
parque de artilleria y el presidio civil, que contiene
próximamente 500 penados.
El Mazo es otro pequeflO castillo que se eleva sobre una roca altísima y empinada, desde cuya cima
se descubren Santander 1 C~tro y parte de la provincia de Bilbao. Sirve este castillo &lt;le prision militar, y contiene algunos caí'ionés rayados de bronce
de grueso calibre.
Entre las obras militares pudieran citarse aún
los polYOrines, el Lechal, el Duero y San Fermin,
pero son de escasa ó ninguna importancia.
Contemplando tales trabajos, hay que com'enir
en que se ha hecho algo, pero no lo suficiente. Si
queremos que esta plaza se halle en disp~sicion de
responder, en un dia dado, á lo que exigirse debe
de su admirable posicion topográfica, es preciso no
escatimar los recursos y no perdonar sacrificio
hasta que el arte, corrigiendo y perfeccionando la
naturaleza, hagan de Santof\a una plaza fuC'rte,
h1expugnable, que, en cáso de invasion por el monte, detenga ante sus muros á todo un ejército.

EN EL ALOJAMIENTO
Una Ieccion de indumentaria.
Tiene esta composicíon de nuestro apreciable colaborador artístico Plá y Gallardo originalidad, intencion y verdad.
En un rincon del desvencijado aposento que la
boleta municipal ha deparado á tres alegres soldados, encuentran el morrion con que asistía á las.
grandes paradas en la capital el miliciano nacional
dueño de las modestas vivieQ.das del barrio.
Aquella prenda venerada,que la patrona de nuestros soldados guardal;&gt;a como la predilecta herencia
de sus mayores, da ocasion al rhás veterano de sus
alojados para lucir sus conocimientos históricos y
de indumentaria.
En medio dd asombro de sus oyenteR, describe
la influencia de eso&lt;, morriones monumentales en
las jornadas de Ilailén y Talavera, y mas tarde en

el puente _de Luchana.
-Con estas prendas, dice el veterano, los soldados no necesitaban alojamiento; pernoctaban dentro . Miéntras duraba el.fuego, ó cu:i.nclo, cargaba la
caballeria enemiga, se lanzaban al suelo los morriones en montan delante de las tropas, y se formaba
una montaña que con esos picos y plumeros daba el
mismo resultado que si los soldados se hubiesen
guarecido detrás de las cumbres de Monserrat.
Esto ó algo parecido refiere el veterano á su reducido auditorio¡ y se hallan tan dominadas en esta
composicion todas las dificultades de expresion y
de dibujo, que cumplimos un deber llamando la
atencion sobre su inspirado autor, enviándole nuestro aplauso y nuestra gratitud por la atencion que
presta á los asuntos militares.

LOS GUARDIAS
Antonio Ruiz Marin, Miguel Garcia Trujillo y &amp;amon
Córdoba Martín.
Conocidos son' de nuestrcs lectores los df'talles de
la horrible hecatombe ocurrida por la rotura del
puente de Alcudia, en el momento de atravesarlo un
tren de pasajeros; pero fuera notoria injusticia, por
nuestra parte, pasar en silencio el generoso comportamiento de los tres soldados de la Guardia ci\'il
que formaban la escolta del tren citado, cuyos nombres encabezan esta rese1la, y en las páginas 402
y 403 aparecen sus retrato~.
Tras la confusion indescriptible que sucediü al
hundimiento, los guardias mencionados, despur.~
de separar los almohadones y equipaje¡.¡ en que se
veian envueltos, como apretada masa, en el coche
de segunda clase que ocupaban, se lanzan de!-iesperadamente al rio, procuran ga·nar la orillá más
próxima, y despojados del correaje J' prendas de
uniforme de mayor peso, emprenden la honrosa

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RECUERoos l&gt;E Swrn,., (Dibu; o

y grabado de A. Chalons).

l. El Sorval: ~ .:::irtn d:i 'Tierra,-:.!. Los 011Uones del fuerte de San Cárlos,-3, Entrada al puerto, y fuerte de San Cárlos.-4. castillo de Snn Martin
y baterías del puerto,-5, El Mazo,

�400
tarea de prestar auxilio 1 áun á riesgo de sus vidas,
á tantas victimas eorno la catástrofe causara. Una
pobre anciana halla su salvacion en los brazos del
denodado guardia Marin, el primero que con gran
ardimiento se arrojó en la corriente para cumplir
tan peligroso deber; siguen lu6go otros y otros heridos, graves algunos 1 la mayoría con leves contu~;iones, pero todos abrumados por la terrorífica imprei-ion que ofrecían el puente hundido y el tr~n
deshecho y aplastado. A 105 asciende el número de
pasajeros que estos beneméritos guardias extraen
del fondo del rio 1 secundados eficazmente por el
Sr. Hervás, miéntras refuerzos ya posteriores auxilian sus primeros trabajos, dando ocasion á que se
distingan tambien los individuos del mismo instituto Ramon Crist6bal Moreno, Pedro V alero Yicente
y Pedro Ruiz Lopez, y muy especialmente Justo Hernandcz Gomez, y el sargento segundo Juan Ortiz
Diaz.
Cuantos afortunadamente se han sah'ado de tan
espantosa catástrofe, llevan en su corazon eterno
agradecimiento por. los servicios prestados, en tan
criticas momentos, por individuos de un instituto
cuya respetabilidad corre parejas con el her6ico
comportamiento que en todas ocasiones ofrece su
distinguido personal.

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LA EXPLORACION IRREGULAR POR LA INFANTERÍA

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La caballeria es el arma que en. los ejércitos numerosos desempeña e\"servicio de exploracion, porque; por sus condiciones especiales, es la mil.s apta;
pero cuando se llega cerca del enemigo, cuando se
está enfrente de él, cuando se sitian plazas y cuando una columna no dispone de fuerzas de Gaballería,
debe confiarse á la infantería el servicio de exploracion.
En muchísimas ocasiones ha probado la infantería que puede responder á las más múltiples exigencias, á causa de la variedad de sus recursos. Y
asi es, en efecto; pues que en ciertos casos, vale
más-que la caballería hasta para los reconoeimientos, porque se mueve en todos los terrenos, en todo
tiempo y en cualquier circunstancia; su empleo es
necesario en las comarcas escarpadas, accidentadas
y cubiertas, y todavía es más preciso en invierno
cuando á causa de los hielos no puede marchar la
caballería.
·
Reconocida la necesidad de la exploracion por la
infanteria, veamos ahora qué fuerzas son las que
deben emplearse en este servicio.
. Antiguamente se confiaba á los partidarios; pero
hoy, á la altura á que se ha elevado la ciencia de la
guerra, no son admisjbles, porque, como elementos
heterogéneos, carecen de la instruccion, solidez y
disciplina que exige este servicio. En vista de que
los partidarios no reunen las condiciones apetecibles, se ha creido i-esolver el problema dando la
preferencia para este servicio á los batallones de
cazadores; pero tampoco ha producido resultados
felices tal creacion, pués en nuestras últimas guerras interiores los mismos servicios prestaron los batallones de cazadores que los regimientos de linea;
lo mismo unos que otros han desempeí'iado con
igual éxito.misiones especiales.
Por último, se ha buscado la solucion creando
cuelpos ó compañías especiales. Ahora bien: ¿han
respondido al fin de su creacion? La experiencia demuestra que son viciosos y contrarios al espíritu
moderno, porque son por naturaleza intolerantes y
demasiado absorbente~. Debilitan á los regimientos, sacando de ellos los mejores soldados; siempre
tienen derecho a reclamar algo; adquieren hábitos
demasiado independientes I por la costumbre de
operar solos, y su disciolina. está más relajada que
la de los cuerpos· regulares. Además, el cuerpo especia:! es car;i siempre muy numeroso para la exploracion, que utiliza los grupos pequeños, y hay
necesidad de fraccionarlo, lo cual pone de manifiesto su inutilidad.
Si, por el contrario, se quiere tenerlo reducido,
no reconocerá ni observará más que por una direccion, áun cuando otras muchas reclamen su pre-

LA ILUSTRACION MILITAR
sencia. De estas direcciones no se tendrán noticias,

y si se desean obtener, habrá que enviar fracciones
que no están habituadas á este servicio y que, ademas, se hallan privadas de sus hombres de empuje.
Por otra parte, un solo cuerpo especial necesita
descansar, y por consiguiente no puede estar siempre fuera, no encontrándose á veces en el sitio en
que sea indispensable su presencia.
Así, pues, queda demostrado que los cuerpos especiales son para un ejército más bien una causa
de debilidad que de fuerza, á pesar de las apariencias en contrario. Obtiénense resultados mucho más
satisfactorios por medios ménos complirrados, si se
procede de la manera que vamos á exponer.

11
La guerra impone una multitud de obligaciones
que es preciso cumplir.
Los grupos francos encargados de la exploracion
deben componerse de efectivos variables, segun Qe.s
circunstancias: por eso es indispensable contar con
pequeí'ias fracciones, cuyo conjunto satisfaga todas
las necesidades; debiendo ser bastante elevado el
número de éstos para aparecer al mismo tiempo en
muchas direcciones.
Pero no se les puede tener constantemente en
movimiento, porque se fatigarían los hombres y se
arruinarían los regimientos que los suministrase,
pues las fuerzas del soldado de infantería no pueden soportar el servicio de exploracion en bue"nas
condiciones más que un dia por cada tres; y aunque
algunas veces permanezca fuera dos ó tres dias el
mismo destacamento, sin embargo, esto no es Io
comun, y por eso á su vuelta seJe dará un descanso
proporcionado al trabajo que se le impuso. De aquí
se deduce que el número de grupos debe ser tres
veces mayor del que conviene emplear, siendo por
esta causa absolutamente imposible constituirlos
en estado permanente, porque se aniquilarían los
regimientos.
El servicio de exploracion exige un personal escogidisimo, po:que siendo casi siempre poco numerosos los grupos, se necesita que los soldados que
los compongan estén bien templados física y moralmente. Los trayectos que tienen que recorrer son
largos y están expuestos continuamente á la intemperie; por eso, s6lo pueden resistir las fatigas
de este género naturaleza$ privilegiadas, est6inagos que se acomoden á todo, y piernas incansables.
Tambienes preciso contar con hombres inteligentes, buenos tiradores, hábiles para servirse del terreno, aventureros, emprendedores y amantes del
peligro y del ascenso; en una palabra, dichos grupos deben componerse de soldados vigorosos, ligeros, sobrios, atrevidos, tenaces y duros á la fatiga.
En estos casos es preferible la calidad á la cantidad,
pues como expresa el art. 285 de nuestro Reglamento para el servicio en campaña, para obuMJar,

1·egistra,·, acechar, no se necesitan muchos ojos, sino
pocos y buenas.
Ccnno segun el art. 284. del citado Reglamento el
seroicio de ezploracion, con s1~ moderna amplitud, debe
ser ligero, en toda la ea;fension de la palithra, es indispensable meditar la manera de aligerar la infanteria1 descargándola del peso enorme que agota una
parte de sus fuerzas, y esto s6lo púede conseguirse
suprimiendo el morral. La experiencia demuestra
que en todas las campanas de movimiento, se ha
prescindido de esta carga, y la prueba nos la suministran los ingleses, los que en la campaña que actualmente sostienen en Egipto, no llevan mochilas,
ni utensilios, ni viYeres, ni áun repuesto de cartuchos. Debe, pues, suprimirse el morral, cuando
ménos para la exploracion.
Tampoco somos partidarios de que los grupos
fr:mcos lleven un uniforme particular; deben usar
el de toda la infanteria, porque un traje especial
tPndría el inconveniente de oponerse á la organizacion de este servicio, tal como lo comprendemos,
cuya realizacion entraí"la tantas ventajas.
Sentados estos prelimin:ires importantísimos,
·vamos ahora á calcular el efectivo de los grupos
francos con arreglo·á los datos siguientes:
Primero, presentar una fuerza suficiente para

401

LA ILUSTRA0ION MILITAR
oponerse á las partidas 6 patrullas de caballería;
segundo, disponer de la fuena indispensable para
asegurar el descanso por medio de dos centinelas
sencillos 6 de uno doble; y tercero, estar en condiciones·de poder fraccionarse para expedir una noticia sin desatender la observacion.
Despues de largas marchas no se puede. exigir á
cada soldado más que dos horas de vigilancia en dos
veces, resultando qe aquí que para doce horas, á
dos centinelas 1 E:e necesitarán doce hombres. Si el
de'Stacamento se divide para llevar una noticia,
cada fraccion constará de seis hombres. Esta fuerza
de doce hombre&amp; no basta para hacer U~nte á los
peligros del camino: diez y seis soldados satisfa~en
me5br á la primera de las condiciones, y es el número que debe adoptarse, porque es poco más de
una escuadra.
Con esta base Óelemento primitivo pueden hacerse toda clase de combinaciones. Con dos grupos
de este género se tendrían 32 hombres, y con cuatro, 64, fuerza suficiente para muchas operaciones.
Si se reuniesen ocho grupos, dispondríamos de 128
soldados, con los cuales ya se puede emprender
algo importante. Teniendo á mano los elementos
primordiales, hay facilidad de obtener una aglomeracion para empresas de magnitud.
La originalidad y sencillez de este sistema reside
principalmente en la organizá.cion de estas escuadras francas elementales que existen en tiempo ordinario en estado latente, y no se presentan más
que en el instante en que han de prestar el servicio
de grupos francos. Dándoles' este carácter, permanente en organizacion y á la vez accidental en punto á accion, es como únicamente se logrará desterrar los cuerpos especiales.
Los nombramientos hechos préviamente y mantenidos despues evitan los errores y los retrasos,
porque cada uno sabe lo que debe hacer á la primera seí'ial. Las clases conocen á la tropa que han de
tener á sus órdenes, y los soldados saben quién
debe mandarlos; todos pertenecen á las mismas
unidades orgánicas, manteniéndose así en pié el
principio fundamental de no separar nunca á los
soldados de sus jefes naturales.

(Se continuará.)
CLE~tENTE CANO,
Tli?HENT&amp; Dlt INFAN,;,ERÍA

AUTORJDA'úES QUE DECLARAN
el mérito del marqués de Santa Cruz y de sus
, Reflexiones Militares".
!\o nos engañábamos al creer que LA ILUSTRACION'
MILITAR prestaría su valioso concµrso al proyecto
de conmemorar Solemnemente el segundo centenario del nacimiento del marqués de Santa Cruz de
Marcenado. Justo es tambien que aquí quede consignado que La Gaceta Universal del viérnes 9 del
actual mes, La Correspondencia Militar en su número del lQ.nes 12 y El Correo Militar en el correspondiente al mártes 13, han acogido muy favorablemente dicho proyecto; y muchos peri6&lt;licos políticos, La Patria, El Progreso, El Imparcial, La
Correspondencia de España y otros, han secundado,
con verdadero entusiasmo, los propósitos iniciados
por la prensa militar.
En el Centro del Ejército y de la Armada fué
aprobada, por unanimidad, una proposicion presentada por el autor de estas líneas y otros señores socios1 en la cual se pedía que la Junta directiva de
dicha corporacion solemnizase, en la forma que estimase más oportuna, el centenario del inmortal
autor de las R~fl,e:ciones Militares.
En vista de todo lo que dejamos expuesto, parece
que súlo falta que una poderosa é inteligente iniciativa reuna y dirija las fuerzas que se hallan dispuestas á coadyuvar a la celebracion del proyectado centenario; y en tanto que llega tan dichoso momento, y nosotros creemos que llegará, parécenos
que el mejor medio de poner en punto de evidencia
los singulares merecimientos del marqués de Santa
Cruz, es trascribir á las columnas de L.\ ILUSTRA-

CJON l\TJLITAR los elogios que han alcanzado las Re-flexiones Militares y su ilustre autor, de grandes capitanes y reputados escritores nacionales y extranjeros; porque en realidad, la suma de autorizadas
opiniones que son favorables á su autor, es la única
prueba histórica que de su mérito puede ·darse.
Comencemos nuestra tarea, copiando aquí las tan
breves cuanto expresivas palabras que el capitan
general D. Evaristo San Miguel consagra al tratado
de milicia de Santa Cruz, en el pr6logo de la obra
ile D. Manuel Juan Diana, titulada Capilanes ilustres
y Reoisla de libros rnililares (lladrid, 1851). Relatando el ilustre dw¡_ue de San Miguel las glorias del
ejército espaflol Dice así: (&lt;Las Re/le:i;ionesMilitares,
titulo demasiado humilde para una obra que abraza
tantas cosas, foeron una produccion magna, muy
admirada, en su tiempo, por los extranjeros y por
no~otros mismos; sin que el trascurso de mucho
más de un siglo la haya sepultado en el olvido.»
D. Manuel Juan Diana, en el estimable libro que
acabamos ae mencionar, dice: &lt;&lt;D. Alvaro José de
Navia Osario, vizconde. del Puerto y marqués de
Santa Cruz de Marcenado, uno de los hombres que
más honran á la patria que los vió nacer, tomando
ora la espada, ora la pluma, conquist6 justa celebridad como experto general y como escritor profundo.»
El ca pitan D. Ubaldo Pasarón y Lastra, E!n su libro Jllili-zia y orga·nizacion, se expresa en esta forma:
«Al frente de todos los escritores militares de nuestra patria figura como escritor profundo y experto
general, el inmortal autor de las Reflexi0nei Milita1'es .. . Astúrias, la nunca domada por los romanos,
el inexpugnable baluarte contra los moros, la cuna
de nuestra independencia, la que primero alzó el
grito en EspaTia contra el coloso del siglo, la escogida patria de los sábios y de los buenos, la madre
patria del duque de Estrada, de Prado y Candamo,
del P. Trelles, de lilendo Rodriguez de Sanabria,
del cardenal Cienfuegos, de Jovellanos, Argüelles,
Campomanes, Perez Yillamil, 'Marina, Florez Estrada y tantos otros varones sábios ó patriotas, la
afortunada Asturia~ tiene tambien la honra de haber producido al llamado prtnci.pe entre los escritores
milita1·es de Espafia, y á ninguno segundo de las demás
naciones. Cuando las Re/le.JJio11es Militares de Santa
Cruz fueron traducidas al francés por .M. Yergy,
nada había en Francia, ni en parte alguna del
mundo, tan completa sobre las cuestiones sublimes
del arte militar 1 sobre todo en cuanto á la parte
moral y á la alta estrategia. El úmlo defecto que
pudiera acaso imputarse á esta obra, sería lalatitud de su materia; pero esta materia, dice Carrion
Nisas, se halla tan bien repartida y con tal órden,
que nunca cansa, siendo ademas tan selecta, que
nunca podrá dejar de aprovechar á quien recurra
á ella ... La Enciclopedia Metódica copió de Santa.
Cruz hasta medios volúmenes enteros, y son muchas las v·e rsiones que de su brillante obra se han
hecho en todas partes,})
(Se continuará.)
LUIS

YID,\RT.

CARTA DE LA HABANA
Seí'lor director de LA lLUSTRACJO~ MILITAR:
Distinguido amigo: Bajo el peso del estupor y el
sentimiento que siempre producen las grandes catástrofes, doy comienzo á mi acostumbrada revista
de los principales acontecimientos sucedidos en
esta isla. En estaocasion, al sentimiento natural de,
una desgracia horrorosa, se une para mí el que me
inspira el triste fin de un queriµísimo amigo é ilustrado compaflero, y el de infelices soldados que en
época aún no muy lejana fueron mis subordinados
ínIUectiatos.
Supongo á \'. enterado ya, por los telegramas que
necesariamente se han cruzado, de la terrible vola&lt;ll1ra de los almacenes de p6lvora de esta plaza,
acaecida en la tarde del 29 &lt;le Abril próximo pasado, y cu-yo recuerdo no desaparecerá tan facilme11te de la memoria de los que ya directa, ya indirec-

tamente, han sido testigos de las desgracias acaecidas por este sensible cuanto lamentable suceso.
Pero la brevedad,indispensable de los telegramas,
que apénas dejan entrever lo ocurrido, las distintas
versiones que corren en los primero,,;; instantes, y
que, inexactas en su mayoría, se reflejan en lascolumnas de las publicaciones diarias, me obligan á
dar á Y. cuenta algo detallada de la catástrofe,
aunque por esta vez haya de ser bien triste mi deber de corresponsal de su acreditada publicac!on .

Los almacenes de p6lvora de San José y San Felipe en que ha ocurrido la explosion, se hallaban
situados en el fondo de la bahia, bastante próximos
á la poblacion y en una especie de cayo ó peninsula que de ese fondo sobresalía. En el almacen de
San Felipe existía una gran cantidad de pólvora de
distintas clases, que con una mucho mas pequeña
existenw en San José, dan para el total de la pólvora incendiada, unos doscientos cincuenta mil kio
..
1agramas prox1mamente.
En el polvorín de San José existían unos doce
mil kilogramos de p6lvora de caja, procedente de
decomisos y envasada en latas como ordinariamente se expende en el comercio la de esta clase. Habiendo pasado, por resolucion de los expedientes
respectivos, á ser esta pólvora propiedad del Estado, se di~puso procederá su asoleo y empaque en
los cajones reglamentarios, cuya operacion, dirigida por el ca pitan de artillería O.Arturo Rodríguez y
Jimenez, hubiera quedado terminada precisamente
en el dia en que sucedi6 la catástrofe.
El 29 de Abril, á cosa de la una de la tarde, una
explosion grande, seguida ·á poco intervalo de otra
espantosa, puso á la poblacion en un estado de pánico imposible de describir; una inmensa columna
de humo negro, elevándose en el espacio á inconmensurable altura, hizo conocer bien pronto la causa de aquellas explosiones, que ocasionaron en la
ciudad bastantes desperfectos en los edificios, y algunas desgrac:as personales, causadas por piedras
lanzadas al aire por la p6lvora.
En el lugar de la ocurrencia, el espectáculo era
espantoso; un informe montan de escombros ocupaba el sitio en que momentos ántes se alzaban los
polvorines, ·y entre ellos fueron recogidos en los
primeros instantes algunos cadáveres horrorosamente mutilados y varios heridos, todos ellos graves necesariamente; sólo tres soldados del batallan
cazadores de Borbon que daban destacamento á los
almacenes quedaron ilesos, como igualmente el alférez Lopez que lo mandaba.
Én el almaCen de San losé, en que, segun todas
las conjeturas, debi6 comenzar la explosion, se hallaban practicando el asoleo y envase de la pólvora el
infortunado ca pitan Rodríguez, el auxiliar de almacenes D. José Bonilla, el patron de la lancha de la
Maestranza de Artillería D. Ramon de Aguilar, que
les condujo á los almacenes, y diez obreros de la
Compai\ía de la l\Iaestranza, cuyos nombres son:
Francisco Picazo 1 Diego Sotelo, Pedro Ruiz, Antonio
García Carballo, Antonio Aranda, Manuel Agrasar,
Antonio Pereiro, José Rodríguez, Ricarcio Balseiro y
José Dehesa. Se hallaba además en los polvorines,
pero 'Casualmente fuera del almaoen, el alférez
ayudante tercero de Estado Mayor de plaza D. Tomás .Mansilla, que debe á esta circunstancia el ha. ber tan solo resultado herido, si bien de mucha gr~vedad.
Del destacamento de cazadores de Borbon resultaron taro bien muertos algunos soldados y un cabo.
Ue·los obreros de la Maestranza se halla 1herido
graYemento en el hospital Ricardo Balseiro, y s6lo
se han podido identificar y recoger los cadáveres
del patron D. Ramon Aguilar y del obrero Antonio
Garcia Carballo.
En el momento de la ocurrencia acudieron al lugar-del siniestro el Excmo. sellor capitan general
y demas autoridades siendo de los primeros los sef'lores general Reina y coronel ~folins, subinspector
de Artillería y comandante del arma de la plaza, respectivamente, como asimismo e !señor corone I Osorio,
comandante de ingenieros de la Habana, el coman-

dante de dicho cuerpo D. Manuel Cano, y el médico
primero D. Luis Hernandez del Rubín, quien practic6 las primeras curas á los heridos, ayudado del
Sr. Plazaola, médico civil, que acudió tambien en
seguida al lugar de la catástrofe.
Fuerzas de Marina, obreros de 'Administracion
militar, ingenieros, obreros de artillería y artílleros
del regimiento á pié, han trabajado sin cesar en la
remocion de escombros para hallar los cadiveres,
cuya operacion continúan aún los obreros y soldados de artillería, éstos mandados por el capitan senor Ruano.
'
En el dia 29 debo hacer mencion de las fuerzas
de Orden público y cuerpos de bomberos municipales y del comercio, que acudieron tan pronto se
supo la explosion.
Las dos fábricas de gas con que cuenta la Habana sufrieron desperfectos de consideracion, una de
ellas, entre otras cosas, la inutilizacion de sus cuatro gasómetros, y tres ]a otra; s6fo disp0ne hoy la
poblacion de un gas6metro para el alumbrado público y particular, debiéndose á los asiduos cuidados de los jefes de las compai'l.ías, que han merecido
en esta occ1.Sion los plácemes de las personas sensatas, el que la ciudad no haya quedado á oscuras.
A la fecha en que escribo esta Revista á vuelapluma s6lo ha sido posible hallar restos esparcidos,
que no ha sido dable justificar, ignorándose, por lo
tanto, el lugar en que están sepultados el desgraciado capitan Rodríguez, el auxiliar Bonilla y ocho
obreros, como asimismo seis soldados del destacamento de Borbo1i.
Aún no han terminado los trabajos de remover los
escombros, y por consiguiente, se conservan esperanzas de hallar algunos cadáveres 1 que indudablemente, de. hallarse, estarán horriblemente mutilados.
Hasta aquí, brevemente trazada, la resena de la
ocurrencia, cuya reseí'ia resultará indudablemente
confusa, pues como digo á usted al principio, escribo aún bajo la impresion de la catástrofe.
En cuanto á las causas que hayan podido producirla, creo imposible decir nada que no sean conjeturas, pues sólo Dios puede decir lo acaecido; los
que pudieran dar cuenta de ello han sido fatalmente víctimas de la explosion, y nada pueden decir
sobre el asunto. Yo por mi parte no entro en pormenor ninguno, pues tendria forzosamente que hacerme eco de un «se dice,)) y ninguno de ellos puede ser aceptado como indudable. Me he limitado,
pues, á consignar brevemente lo ocurrido, procurando ser fiel en µii descripcion y confesando desde luégo ser involuntaria cualquiera omision en
que, por la rapidez con que escribo, haya podido incurrir.
Réstame, sen.ar 1:)irector1 para dar por terminada
esta carta, pue:S no juzgo oportuno en estos triste~
momentos ocuparme de asunto alguno que no sea
éste; réstame, repito, dedicar como hombre, corno
militar y como artillero, un sentido recuerdo á todas las infelices victimas del siniestró1 y especialmente al desdicha.de Rodriguez, mi compa1'1ero de
colegio, cuyo talento y bellísimas dotes personales
le granjeaban el aprecio y el carifio de cuantos le
trataban.
¡Dios haya recogido en su seno misericordioso las
almas de las desgraciadas victimas de un fatal instante, de un triste acontecimiento!

El cuerpo de Artillería, secundado por sus demás
compaí'leros del ejército de Cuba, proyecta unas solemnes honras fúnebres por el ~terno descanso de
las victimas y una cuestacion para coadyuvar al
socorro de las familias respectivas que han llorado
la muerte de los suyos.
Soy de Y.,. senor Director, afectísimo amigo y
compaflero
Q.B.S.M.
FRANCISCO ÜRTEGA Y DELGADO.
Habaoa 4 de Mayo de 1884.

1!

�LA ILUSTRACION MILITAR

LA ILUSTRACION MILITAR

402

ESTUDIOS HISTÓRICOS
ÓRJ1EJI MILITAR DE ALeAmRA
(Continuacion.)
En los primeros tiempos, los caballeros de Alcántara no podían vestir ni dormir en lienzo, y sólo los
domingos, má.rtes, j uéves y fiestas p!'incipales comían carne, y no más que un manjar: los demas
dias pescado y legumbres, y ayunaban desde la
Cruz de Setiembre á la Pascua de Resurreccion: los
Iúnes, miércoles y viérnes, dormían vestidps: á estas penalidades se unían las de la guerra, estando
obligados á vivir en frontera de moros: en su estandarte llevaban pintado en un lado un crucifijo, en
el otro un San Benito, y á los piés del uno y de otro
las insignias y armas dichas.
El jefe supremo de la Orden se titulaba maestre;

ANTONIO Rmz MARIN

reunía el mando absoluto de armas, y el gobierno
espiritual y temporal de la Orden; su eleccion era
canónica, con arreglo á la referida bula del Papa
Lucio Ill, dada en 1183, que dice: ((Cuando tú que
ahora eres maestre de la dicha casa, murieses, ó
cualquiera de tus sucesores, ninguno sea puesto
por prelado en ella subrepticiamente, valiéndose
para ello de alguna astucia ó violencia, sino aquel
que los freiles, d~ comun consentimiento, ó la parte
de ellos de más sano consejo segun el temor de Dios
y la regla del bienaventurado San Benito juzgasen
deber ser elegido,)) No podia conceder hábitos ni
admitir profesiones sin reunion y acuerdo del capítulo general, hasta que la práctica demostró lo dificil del caso, y se le autorizó para lo uno y lo otro,;
pero para los clérigos precedía la aprobacion del
prior y ancianos del convento.

Al maestre seguía como segunda dignidad el prior
del sacro convento, á quien correspondía la cura de
almas de las personas de la Orden, extensiva al
territorio de la misma. Clemente VII, en 1530, le
concedió las insignias polltificales, proponía los sujetos para los prioratos, beneficios y oficios; proveía
esta dignidad el maestre, con parecer de algunas
per:sonas de la Orden.
La tercera dignidad se tituló comendador mayor;
no la hubo desde su principio, y la creó el engrandecimiento de la Orden; tenia la preeminenda de
que, muerto el maestre, gobernaba la Orden en
union con el prior, y convocaba y presidía el capitulo general que había de nombrar s~esor al maestre; era el segundo en el mando de los caballeros y
vasallos en las guerras, y las armas y caballos de
los comendadores que muriesen le correspondían

RAMON CÓRDOBA MARTIN
Guardias civiles de la escolta dsl tren descarrilado en el puente de la Alcudfa.

'

1 1

de derecho: su elecciob era en capítulo general convocado al efecto,
La cuarta dignidad era la de clavero 1 que se creó
·muy al principio para mejor guarda del convento;
sustituía al comendador mayor en los casos de ausencia, eilfermedad ó muerte, guardaba él ó su de,.
legado las llaves del convento, y asistía á la rendicion de cuentas del mayordomo; su nombra•
miento era del maestre.
La quinta dignidad era la de sacristan mayor, ó
sea tesorero de la iglesia, con facultad de nombrar,
con varecer del prior, un fraile conventual para el
servicio de la sacristía del sacro convento: era el
secretario del capítulo general, del definitorio y del
particular; tenía el sello de la 6rden y proveía los
curatos en }as villas del Rey y Tone de San Miguel.
La sexta y última dignidad era la de prior de
~fagacela, creada desde muy á los principios de la
órden; usaba insignias pontificales, ejerciendo por
completo el gobierrio espiritual en el territorio que
tenia asignado; el maestre proveia esta dignidad.
A estas dignidades siguen en órden jerárquico
los comendadores, luégo los caballeros profesos,
despues los novicios, y últimamente los freiles clérigos, que usan mantos con cruz verde como los caballeros.
Expuesto el origen de la Orden y su organizacion,
referiremos, aunque sea brevemente, los servicios

que prestó en las guerras de reconquista, y las menaje y recibir de sus manos el pendan de la Ormercedes que por ellos la. concedieron Papas y den, práctica que siguieron los demas maestres
despues de su eleccion canónica.
Reyes.
Este maestre propuso, y se aceptó, la union ó inEl referido D. Gomez fué el primero que se tituló
maestre de la Orden de San Julian del Pereyro, y él corporacion de su Orden á la del Císter, ordenándoy sus caballeros se pusieron al servicio del rey don se que el abad de Morimundo fuese el padre que
Alfonso Vlll de Castilla, no obstante de ser vasallos cuidase de ella, -por ser el que tambien gobernaba
del rey de Leon, para la conquista de muchas villas la de Calatrava. Sucedió esto en 1202, y en este
y lugares que los moros de Extremadura le tenían mismo año hizo carta de hermandad con la Orden
ocupadas. En esta primera entrada en tierra de do Santiago, que firmó con su maestre D. Gonzalo
moros se ganó á Trujillo, y el rey mandó á los ca- Rodriguez en Zamora, el 5 de ~f~rzo, compromeballeros de San Julian fundasen allí casa que fuera tiéndose ayudar los unos á los otros tten todas las
cabeza de su Orden en Castilla. Esto paso en el cosas 1 contra todas las pe:sonas del mundo, salva,
año 1185, y ya en 1188 concede el rey privilegios y empero, nuestra ley y nuestro señor el rey de Leon
mercedes á D. Gomez y á su Orden y convento de e Galicia. E aun somos avenidos, que cada vez que
Trujillo, que con este nombre se le r.onoció entón- la una Orden tuvier guerra cuentra los moros de
Alentejo ó Aquentejo, todavía la otra Orden sea teces en Castilla.
Vuelto el rey á Toledo, el maestre se tornó á su .nuda á le ayudar á buena fé. E ademas ponemos
convento del Pereyro 1 y solicitó del rey D. Fernan- que, si el señor rey oviese de hacer guerra. en tierdo de Leon aprobacion de lo hecho en Castilla, que ra de moros, e no.s estubiésemos en su hueste, que
le fué concedida de buen grado, por lo que no hubo la ventura que Dios dier á la una Orden sea re.par!
inconveniente en mandar á Trujillo más freiles tida entre todos los destas dos, magüer los unos
caballeros y clérigos, para que, unidos á los que ya sean más que los otros. Y áun . ponernos, que si los
estaban, viviesen conventualmente y defendieran moros fuesen contra viella ó castiello de alguna
destas dos Ordenes, los de la otra sean tenudos á
la villa y frontera.
Murió este maestre en el ano 1200, y le sucedió defenderlo 1 como si de la suya fuese. E que_en todo
D. Benito Suarez. Una vez nombrado, fué á presen- nos hayamos por hermanos 1 ~a ansi es ello, pues
tarse al rey D. Alfonso de Leon, para prestarle ho- tenemos hábito de religion, y habemos cortado la
0

403

longura de nuestros cabellos para servicio de Dios,
El rey D. Alfonso IX de Leon dió al maestre de cion de la de Calatrava, como se supone, fundáne ansi Jo prometemos e juramo11.&gt;) Firman esta car- Calatrava D. Martin Fernandez y á su convento, la dolo en este hecho; pues aunque la Orden de San
ta, ademas de los maestres, los caballeros de una villa de Alcántara, en 28 de l\Iayo de 1217, es decir, Julian del Pereyro recibiera de la de Calatrava la
y otra Orden. Esta hermandad se consagró en la pasados cuatro años de su toma á los moros, y á. la villa de Alcántara, esta cesion no la originó ni áun
toma de Almeyda, reputada como fortaleza inex- que no habian asistido el maestre y freiles de Ca- la cambió el nombre, pues no se apellidó de Alcánpugnable1 cerca de San Julian, la guardó el rey don latrava. Puso el rey por condicion á su donacion, tara sino treinta y seis años mas tarde, como más
Alfonso para si, pagando el servicio a1 maestre don que ésta había de ser cabeza de la Orden en su rei- adelante veremos.
Hecha y aceptada la ceskm, el rey tomó juramenBenito y sus freiles con la villa de Acenia y sus tér- no de Lean, y esto lo hizo para tenerlos algun tanto
de su parte en la guerra que intentaba contra el to al maestre de San Julian del Pereyro, de que le
minos.
Esta Orden no se halló en la batalla y victoria de rey de Castilla D. Fernando III, llamado el Santo, recibiría en la villa de Alcántara en cualquier tiemlas Navas de Tolosa, en el puerto de Muradal, dada alegando ser curador de su hijo, como de menor po que quisiera entrar en ella, y ademas hacer paz
el 16 de Julio de 1212, por tenerla Ocupada el rey de edad, y por lo tanto pertenecerle el gobierno de y guerra por él. Este juramento lo originó el no haLean en la gueÍ-ra con el de Portugal, aunque tam- Castilla: y de esta manera se explica el que la do- ber querido recibir el caballero de CalatraYa, que
poco los llev. consigo, por saber la repugnancia nacion no fuera á favor de la Orden de Sa.n Julian mandaba el castillo de Zurita, al rey de Castilla don
que tenían á guerrear contra cristianos; así que sus ó de la de Santiago, que habian contribuido podero- Alfonso VIII, desde cuya época, al hacer los reyes
servicios se limitaron á sostener su territorio limí- samente á la toma de .~!cántara. Luégo que el donaciones á las Ordenes, exigían el juramento de
maestre de CalatraYa tomó posesion do ella, fué á ser recibidos en los lugares, villas ó castillos que
trofe á Portugal.
donaban. Murió el maestre D. Nuño
Hechas las amistades entre los reyes
Fernandez el año 1219, y fué enterrado
de Leon y Castilla, pasó el primero con
en San Julian del Pereyro. En tiempo
sus gentes, maestre y caballeros de
,de
este maestre figura por primera
San Julian, y, ayudado de D. Diego
o
vez
la dignidad de sacristan mayor,
Lopez de Haro, insigne capitan, que
o
siendo el primer dignatario D. Frey
con buen número de gente le envió al
Ruy Perez.
rey de Castilla a tomar de nuevo la
(Se contin1ta,·á.)
villa de Alcántara, apodnándose ántes
de la fortaleza de Santiballez con sus
ANGEL AL\' AREZ DE AR.\l.:JO Y CUELL.\R
términos, que eran los de las villas de
Gata, Villas Buenas, Fernan-Perez, El
Campo, La Torre de D. Miguel, CadalHISTORIETAS
so, Villanueva de la Sierra y aldeas de
Torrenlla, Fresno y Pozuelo; de lo que
se formó una encomienda y priorato,
UNA NOCH!l llN llL INGllNIO
que andando el tiempo se dividió en
Despues de algunos dias de marcha
tres.
lenta. y fatigosa por ásperos y solitaTeniendo noticia los moros que guarrios caminos, durmiendo á la intempenecian á la villa y castillo de Alcántara
rie ó en las súcia.s chozas de miserade la venida del rey D. Alfonso IX de
bles rancherias, llegué al ingenio de
Leon, rompieron el último arco del
Ramon, oásis en el desierto, nido pripuente, mandaron retirar ó inutilizar
moroso escondido entre los salvajes
todas las barcas que por aquella parte
arenales, ramillete de odoríferas flores
había en el rio Tajo, y dieron aviso
para que los socorrieran, á los moros
arrojado sobre una sabana inmensa,
de Cáceres, Montanchez, Medellin, Médesamparada y triste.
Todo era grande, ostentoso y bello
rida, Badajoz y Valencia. Noticioso el
en la posesion de mi amigo. Lozanos
rey de lo hecho, se previno y pudo á su
campos, hermosisirna vegetacion trollegada pasar el Tajo en barcas conspical, magnifico batey para la negratruidas al efecto, protegido por una
da, vastos almacenes, maquinaria poparte de su ejército, colocado en el cer•
derosa, un jardin inglés rodeando la
ro de las Vigas, que dejó alli para asehabitacion, y ésta convertida en '.m algurar su retirada en caso necesario. El
cázar oriental, con pisos de mármol,
resto lo dividió en dos partes, colocancolumnas de maciza caoba, anchos cor-do una al Sur en el Osario, y la otA al
redores adornados con pinturas y esEste. Estas tropas tuvieron que rechaMIGUEL GARCÍA TRUJILLO
tátuas, y cubiertos de persianas y de
zcir los socorros que venían á la plaza,
caprichosas cortinas , profusion de
y que terminaron con la sangrienta acIndividuo de la escolta msnoionada en la p/Jgina anterior,
aves raras dentro de lindas pajareras,
cion dada en el cerro, que por este mouna sala central y ocho gabinetes
tivo se le llamó la Mira de Matamoros.
•
Esto animó en gran manera á los sitiadores: Y. ponerlo en conocimiento de su convento y Orden, amueblados con gran lujo, y el precióso comedor
desalentó á los sitiados; así, que al poco tiempo, el asi como en el de la reina doña Berenguela y de su entre paredes de verdura.
Antes de que se presentara mi amigo me llevaron
rey. diO al amanecer dos ataques á la plaza, uno si- hijo el rey don Fernando III. No recibieron éstos la
mulado para llamar la gente, y otro real par'a lo- noticia con gusto, por las cuestiones que tenían á un gabinete, y hallé en é_l cuanto pudiera desear
grar la entrada, como se verificó, El ataque simula- con el rey de Leon, y los freiles tampoco, porque se un viajero rico y mal acostumbrado. Colgaduras de
do fué por la puerta que hoy llaman de la Villa, y encontraban muy estimados en Castilla, y estaban batista y encaje en la artística y suntuosa cama de
el real por la. de Xartin. La villa fuP. entregada á ademas en gran aprieto, así en materia de hacienda dorado bronce, baño de mármol, jabones de Lubin
saco, y su guarnicion se refugió en el castillo que á como de gente. Ademas los reyes no querían que las y perfumes de Atkinson en el tocador, una me,;;:a de
los pocos dias entregaron, quedando por segunda rentas queprdporcionabanlos bienes que tenialaOr... Boule, una alfombra del Jran, un cuadro de Rubens
vez en poder de los cristianos. Halláronse en esta den se gastasen en beneficio de distinto reino, y aun- y otros adornos de tanto valor como buen gtisto.
Apareció Ramon, [recibiéndome con un estrecho
conquista los santiaguistas de la provincia de que el rey de deLeon señaló rentas para la guarda de
Leon, en la Orden de Santiago, mandados por don Alcántara, no las juzgó suficientes la Orden de Ca- abrazo, me llevó al comedor, donde aguardaba la
Nuño Freyle, Comendador de Santa Maria de la latrava, cuando su maestre D. Martín Fernandez se familia, y dijo, mostrándomela:
-Te presento á Irene, mi esposa; á mi primo
Barra. En esta ocasion el rey se hizo tambien dueño vió obligado á ir á. Ciudad-Rod1·igo, donde se enconde la villa y puente de Alconeta, y de la de Pozue- traba el rey D. Alfonso, á exponerle con buen color Juan, y á. mis pequelluelas Rita y Encarnacion.
Dos ángeles de cabecita rubia, un mozo fornido y
lo con su fortaleza. Antes de esto, en el camino de la no aceptacion de Alcántara; y como á la sazon se
Coria 1 se le rindieron los castillos de Benavente y hallaba a\li el maestre de la de San Julian del Pe· de mirada insolente y una criolla de apiñonado color
Bernardo. Fué la toma de Alcántara el 17 de Enero reyro, D. Nuño Fernandez, se ofreció éste, en nom- y de ojos negros como la noche.
La deliciosa impresion que me causó la fisonomía
de 1213, razon por la. cual se edificó una iglesia en bre de ·su Orden, á defender a Alcántara y sus tierhonor de San Antonio Abad, cuya fiesta se celebra ras. Parecióle bien al rey, y dispuso que los maes- de las ni1"las y la poco agradable que me hizo el
tres se entendieran en la c.esion, que él desde luégo rostro del pariente, desaparecieron en mi corazon
ese dia.
aprobaba.
Asi sucedió, verificándose la transaccion corno el relámpago en la nube, arrolladas por ei
No se sabe con certeza 4ué afio murió este maesen
Ciudad-Rodrigo
el 16 de Julio de 1218. Asi, la Or- efecto prodigioso de la hermosura de Irene.
tre, ni dónde fué enterrado; sólo se sabe que firmó
Me sentí conmovido, y apénas pude contestar á.
escrituras en Octubre de 1216, y que en 16 de Julio den de Calatrava tuvo en su poder á la villa de Alde 1218 las firmaba su sucesor D. l\"ui'J.o Fernandez, cántara catorce meses ménos once dias, y no cinco las palabras que me dirigieron.
Nos sentamos á la mesa, que parecía dispuesta
primer comendador mayor de la Orden en tiempos ai'l.os, como dice Rades en su crónica. Tambien se ve
claramente
que
la
Orden
de
Alcántara
no
es
filiapara
extraordinario f~stin. Vajilla de plata, gigan•
del maestre D. Benito.

�404

LA ILUSTRACION MILITAR

te seos ramos de flores, manjares exquisitos y el juro sobre el frío cuerpo de esta nueva víctima. Y
jugo de las más apreciadas vides. Cuatro criados tú, noble y querido amigo, vete: no permanozcas
negros, de frac y de corbata blanca, servían á la aquí ni un instante más; olvida esta aciaga noche,
mesa. No faltó el agua helada, saboreé deleitoso ruega á Dios por un asesino infortunado, y no vuelMoka y apuré los más selectos vegueros.
vas nunca.
Des pues de comer, sazonando el agradable ejerObedecí á Ramon, compadeciéndole con toda mi
cicio con amena y chispeante conversacion, mi ami- alma, aunque sin dejar de envidiarle.
go me enseñó la finca.
Desde entónces, cada vez que se apodera de mi
-¡Vives como un pfincipe en este rincon del memoria el recuerdo de la divina hermosura de
mundo! le dije lleno de entusiasmo.
Irene, tiemblo por mi existencia, porque imagino á
-Hago lo que puedo, roe respondió con alegria mi pesar (Dios y Ramon me lo perdonen), que yo he
extrafia.
de volver al ingenio.
-¿Y eres feliz, tan apartado de la sociedad?
ADOLFO LLANOS,
-Vine huyendo de ella. Pude aprender, á costa
de sinsabores, que una familia es más dichosa en
el aislamiento. De cuando en cuando, rompe lamoBIBLIOGRAFÍA
notonía de mi existencia la llegada de un buen ami~
go, de un pariente ó de un viajero extraviado, y •Soledad•, novela original por D. Francisco
Martin Arrue~ comandante de infantería.
esto me basta para no echar de ménos la vida soNo somos partidarios de ningun sistema crítico
cial y su tumulto.
Corrió el tiempo agradablemente. La cena fué impertinentemente analítico, ni las condiciones de
más espléndida que la comida, y á tas diez de la esta seccion Q.e nuestra REVISTA nos permiten traspasar los límites de un juicio sintético sobre esta
noche nos retiramos á descansar.
Tendido en el fastuoso lecho, no pude dormir. No novela interesantisima, de un autor bien conolido y
soy de los que sienten en su corazon el gusano de bien reputado por otro género de trabajos, asi prola envidia; pero la felicidad de mi amigo, la augus- fesionales como de carácter histórico.
El refinamiento del gusto por la novela literaria
ta talma de que podia gozar en las profundidades
de un desierto, reylinado en los amantes brazos de de esta época, y el que de dia en dia se difunde con
la opulencia y teni'endo entre los suyos la más pe- viva' intensidad hacia el estudio de las bellas artes,
regrina de las hermosuras, me hizo envidioso. Soñé son una prueba elocuente del progreso realizado en
despierto con la felicidad que yo hubiera ambicio- este periodo de trasformacion de todas nuestras
nado. Pensé que yo podria ser el más venturoso de costumbres. Brillantes .exposiciones artísticas, donlos hombres viendo abrirse en aquel instante la de nuestra juventud hace alarde de su poderoso inpuerta de mi habitacion y aparecer la seductora genio, da.n una gallarda muestra de estos tangibles
figura que me babi~ inundado con sus hechizos. Y adelantOs; y escritores veteranos en union de aquecuando esto pensaba, la puerta de mi habitacion se llos que por primera vez lanzan á los vientos de la
publicidad los frutos de sus talentos, contribuyen á
abrió, y en el umbral ap:i.reció Irene.
Creí volverme loco. El sentimiento del deber y la acrecentar en nuestra patria el sólido edificio de la
voz de la amistad se levantaron aterrados dentro de novela moderna.
Pero en el derrotero que se11ala el progreso, hay
mí, acusándome con enérgicas y amenazadoras
palabras. Y á la vez, desencadenáronse mis deseos una senda de la cual no deben alejarse nuestros esmás ardientes, y me mostraron, á la incierta luz de critores1 si sus frutos han de reportar algun bien á
una lámpara que pendía del techo, las incompara- la sociedad. La novela contempor:i.nea está llamada
bles formas de aquella celestial criatura, veladas á formar el corazon de la juventud, armonizándola
con los principios á que tienden todos los principaapénas por diáfana nube de blanca muselina.
1,Qué iba yo á hacer? No tuve tiempo de reflexio- les estudios; basar el gusto literario, poner de renar ni de decidirme. Ví una mano que se apodera- lieve aquellos vicios que constituyen la gangrena
ba fle la de Irene. La blanca figura retrocedió, cer- de un pueblo, pero sin exagerar los efectos, desvirraron la puerta con sigilo, se oyó un pistoletazo, tuar la r6alidad ni rebasar en la exposicion y desluégo un ¡ay! vibrante, y despues todo quedó en si- cripciones los umbrales de la moral. El romanticismo tuvo su época justificada, pero sucumbió al deslencio.
Poseído del mayor espanto, me incorporé en la · arrollarse la ilustracion para dejar paso al materialismo bien entendido, aquel que instruye y corcama, sin atreverme ;i tomar una resolucion .
Pasó un cuarto de hora, "para mi de mortal angus- rige deleitando. Por eso, sin duda, el Sr. Arrue, ne:
tia. La puerta volvió á abrirse, y el gabinete se ilu- vado por estas mismas creencias, ha prescindido
minó con la luz de una linterna . La traía mi amigo. en su trabajo de todo lance estupendo, desvaríos,
muértes inverosímiles y apariciones insensatas,
-¿Oiste? me preguntó Ramon.
brilla.rido, en cambio, una naturalidad artística, mil
-Sí 1 le respondí titubeando.
veces preferible a la tragedia terrorífica, aunque
-Levántate y ven.
Le obedeci en silencio_. Salimos y tropecé con un esté adornada con las mejores galas del lenguaje.
El asunto de esta novela es la virtud combatida
cadáver. Era el cuerpo de Juan.
-Lo sospechaba, me dijo Ramon, expresándoi-;e sin tregua por todo género de amarguras y tenazcon rapidez febril; se había enamorado de ella; ve- mente solicitada por el vicio, que al fin triunfa. So•
nía aquí á menudo, acechando las ocasiones y cre- !edad empieza una existencia desventurada desde
yendo que podría burlarme. Al fin le he sorprendi- que su padre sucumbe por consecuencia de la caida
de un andamio. Para sostener á su madre, anciana
do, y le he muerto.
-¿Y ella? le pregunté ansioso.
y enferma, recurre á todo género de trabajos; pero
-Se desmayó al despertar, y la llevé á su habi- sus desvelos no le proporcionan recursos suficientes
para cumplir las prescripciones del médico a fin de
tacion.
-¿Al despertar, dices?
prolongar la vida de aquel sér á quien idolatraba.
-Si; porque mi mujer es sonámbula. Su primo Apela á la caridad, pero encuentra todas las puerlo sabía y pensaba aprovecharse de ello, pues de tas cerradas; el mal aumenta, la situacion es de
otra suerte, nada podía conseguir. Esto no lo sabrá cada vez más grave, y Soledad, en tan angustioso
nadie. Mis servidores callarán, y tú callarás tam- estado, cede, despues de violenta lucha, á las exibien para no perderá tu amigo. l\Ias no se rebele gencias de un hombre perverso, sin que con este
tu conciencia, porque este crimen era necesario á sacrificio logre tampoco salvar á su madre de las
la tranquilidad de mi honra. ¡Este como los otros! garras de la muerte.
Tú me creías muy feliz, ignorando cuán desdichado
Este es, en resúmen, el ligero bosquejo del asunsoy. La hermosura de mi mujer es un atractivo fa- to que anima la obra del Sr. Arrue, y que nos falta
tal; infunde involuntariamente las pasiones más espacio para dar a conocer á nuestros lectores con
tenaces y avasalladoras. Maté á dos hombres en más ámpliosdetalles. Es una novelaescrita correcdefensa de mi honor, y me alejé de la sociedad para ta y esmeradamente, dialogada con facilidad, con
librarme de otros crímenes. Pero hasta aqul me ha abundantes y bellísimas imágenes, revelando en su
perseguido la desgracia. Ya no recibiré á nadie. Lo autor un conocimiento profundo de nuestra sacie-

dad al describir todos los personajes que en ella
figuran, y dotes especiales para este género de trabajos literarios.
El guia del artillero.

Ha sido por tercera vez publicado. Su autor es el
coronel comandante D. l\liguel l\lichel y Osuna.
Presta un servicio inapreciable al arma de artillería con la pu blicacion de este interesante Manual.
La obra contiene los capitulas siguientes:
Nociones sobre España.-Nociones sobre Portugal.-Posesiones de España.-La p:i.tria. La bandera. El ejército. La profesion militar.-El honor militar.-Relaciones en que han de estar los artilleros
de la misma batería ó del mismo ?-"'e gimiento.-La
disciplina militar .-La jerarquía militar.-La subordinacion.-Pruebas exteriores de subordinacion
yrespeto.-Premios.-Castigos.-Reclamaciones.Modo de conducirse el soldado fuera del cuartel.Limpieza del soldado y de sus prendas.-Limpieza
del dormitorio.-Precauciones que debe obserYar el
soldado estando en guarnicion para conservar lasalud.-Serliicio interi"or.-Cabo de cuartel.-Cuarteleros.-lmaginarias.--Fatigas.-Cabo de cuadra.Artillero de cuadra.-Servicio en tiempo de paz.-El
artillero en marcha.-El artillero en la etapa.-Ser11icio ·m tiempo de guena..-El artillero en campa-

ña.-El artillero en el combate.-Del soldado.-Soldado de guardia.-Obligaciones generales del centinela.-Consigna para la centinela d&lt;el parque, de
una batería ó de un regimiento.-Del cabo.-Instrucciones sobre el modo de recibir las rondas.Honores mili tares.-Tratamie n tos.-Remordimientos y desdichas que arrastra consigo la desercion al
interior, al extranjero y al enemigo.-La mancha de
la traiciones intleleble.-El estado de prisionero no
releva al soldado de sus deberos para con el Rey y

la pátria.
El capilan de la Guardia civil D. Manuel Morell
Agra ha publicado una (Ja.dilla de tiro; que contiene
cuatro láminas con 16 figuras y las siguientes materias:
Breve noticia histórica de las armas de fuego
portátiles.-Condiciones generales del fusil.-Descripcion del fusil Remington espaí'l.ol, modelo de
18'71.-Juego del mecanismo.-Diferencias entre el
fusilRemington espanol y el norte-americano.-Cartuchos.-Descripcion de la tercerola Remington.Descripcion del revólver Lafaucheux.-Heglas para
la conservacion y limpieza del arma.-Uso del
alza.-Apreciacion de distancias.-Irregularidades
en el tiro.-Definic.iones de las voces empleadas en
la teoría del tiro.-.Modo de armar y desarmar el
fusil.-Armamento de repeticion .-Sisterna Winchester.-Armas blancas .-Diferencias que existen
en la instruccion del recluta, entre la táctica de infantería del marqués del Duero y la aprobada por

real decreto de 5 de Julio de 1881.-Método de mando para el manejo del arma.-Tarifa de precios de
las partes y piezas del fusil y tercerola Remington .

El Sr. !barreta (D. R. 11.) ha publicado el tomo
primero de una obra titulada La Religicn al alcance
de todos. En ella. expone los principales fenómenos·
del universo, y en seguida pasa á examinar la explicacion de éste por las Escrituras, y la Biblia y la
Iglesia.

CORRESPONDENCIA CON LOS SUSCRITORES
D. A. M.-Vergara.-Recibidas 30 pesetas.

D. l. G.-Vitoria.-ldem 16,50.
D. C. M.-Palencia.-ld. en sellos, 7,50.
D. J. de 0.-Peñaflor.-Id., 7,50.
D. V. .M.-Tercer regimiento de infantería de marina.-Giro, 31 150.
D. J. C. P.-Gerona.-!d. 9,00.

D. V. L. R.-Villarcayo.-ld. 4,00.
D. E. P. F.-Toledo.-ld. 4,60.
D. A. M.-Vergara.-Id. 30,00.
D. l. G.-Vitoria.-ld. 16,50.
Imp. de E. RutiDos, plaza de la PoJa 1 ?1 Matlrtd.

REVISTA

6 DE JUNIO DE 1664

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2. 0 -NúM. 28

Almirante, 2, quintuplicado,

•

SUMARIO

importante en estos últimos tiempos. Y nada

GRAB.-\.OOs: Excmo. Sr. Teniente General D. Fernantendría de extrall.o q ne en esta moderna ten.
do Fernandez de C6rdova y Valcárcel, marqués o
de Mendigorria: murió en Madrid el día 30 de Oc- dencia á· hacer sin hablm·, como no sea para
tubre de 1883.-El fumador (copia del cua&lt;lro de dar á cada palabra el valor de un acto, FranR. Armenesi).-Madrid: biblioteca del Ateneo .cia, corregida de sus excesos orales de otras
Apuntes de la Ultima guerra civil: Recuerdos del vecés, decidiera una campaña contra la retó.campamento 1 por Pellicer.-D. Arturo Rodríguez,
rica, oosta proscribirla completamente de sus
capitan de Artillería, victima de la explosion ocurrida en el polvorin de San Felipe, en la Habana. usll:ll. Eu cuyo caso no debemos aguardar á
que nos diga lo que pretende hacer en MarTEXTO: Crónica.-Excmo. Sr. D. Fernando Fernandez de Córdova y Valcárcel, marqués de l\Iendi- ruecos, sino observar bien lo que hace.
gorría.-El fumador.-La Biblioteca del Ateneo de
Madrid.-Escenas de campamento.-D. Arturo
Ninguna alteracion importante en el estado
Rodríguez y Jimenez, ca pitan de Artillería, muerde
cosas del Sudan. La insurreccion creciente,
to en la catástrofe del polvorin de San Felipe 1 ~m
y
la
plaza de Suakin rudamente atacada por
la Habana.-Autoridades que declaran el mérito
del marqués de Santa Cruz y sus Re.flexiones mili- los sudaneses; hé aquí las últimas noticias para
ta.res (continuacion), por D. Luis Vidart.-En la nosotros. Inglaterra, convencida y dispuesta á
tumba de Fernanda 1 elegía, por D. Francisco Raenviar tropas en auxilio de Gordon, pero demirez de Cartagena.-La exploracion irregular
jando
por una ó por otra causa correr su oro
por la infanteria (continuacion), por D. Clemente
Cano, teniente de infantería.-Los héroes de Fili- más tradicionalmente estimado: el tiempo.
pinas, fragmentos histórico-militares: el alcalde
mayor de Cebú D. Juan de Alcarazo, por D. Pio
En el Parlamento francés se ha debatido
A.de Pazos.-Bibliografia.-El Aguila, soneto, por
una
cuestiou importantísima: el divorcio. El
D. César Tournelle. -Advertencias.-Correspondencia con los suscritores.-Sobre cubierta, por debate ha sido científico, es decir, profundo y
D. Eduardo de Palacio.-Variedades.-Chara- verdaderamente elevado. Honra á la cultura
da.-Solucion á la anterior.
francesa. Ahora bien; la cuestion previa, á

CRÓNICA
Se continúa hablando de las pretensiones de
Francia á una rectificacion de la frontera argelina-marroquí. En presencia de la recepcion
hecha al ministro plenip9tenciario de Francia
en Marruecos, del creciente infl~o del Sherif
da Wazan, protegido de Francia, y otros hechos análogos, la opinion se muestra alarmada y denuncia planes ambiciosos de nuestros
vecinos, y sobre este punto encontramos plnusible que se peque de prevision más que
de abandono. Porque es lo cierto que la general conducta de las más principales potencias de Europa excusa toda suposicion, por
maliciosa que sea. Cada nacion parece obe. decer á un plan más ó ménos completo de
extension territorial, y lo desenvuelve lentamente, pero sin el menor escrúpulo, en cuan•
to se presenta la ocasion más insignificante. Tras unos piratas entró Francia enlalndoChina, y ya se ve cómo ha terminado tan incidental y simplicísima excursion: con un protectorado y ventajas comerciales de importancia excepcional Inglaterra, emulando al Quijote, nada ménos que los intereses de la
civilizacion invocó para su campafia en el Su·
dan; pero sabido es que la primera definicion
que creyó deber hacer de estas palabras generales, no excluyó de su contenido el protecto rado de Egipto, no cell.ido al Delta, sino extendido á Jartum y envolviendo la posesion de
los puertos del mar Rojo. En fin, Rusia nos
sorprendió verdaderamente con la anexion más

nuestro juicio, es la de si el matrimonio está
dentro del derecho civil, é interesa, por tanto,
más al individuo que á la colectividad. Si lo
primero, no hay mejor solucíon que la libertad. El Estado no debe llevar su celo por la
felicidad de un individuo hasta eI punto de
obligarle á ser feliz de tal ó cuál modo. El Estado debe, al contrario, mantener á cada individuo en el derecho de vivir como quiera,
en tanto que su modo de vivir no entrall.e
perjuicio á tercero. Y aquí surge el problema
de los hijos. Pero tambien es discutible que
la felicidad de éstos exija la vida comun de
sus padres, si éstos se odian.
Hay que suponerles hijos amantes y generosos, y ellos mismos aprobarían y áun aconsejarían la separacion. Todo esto nos parece en
los países latinos más difícil de arreglo por
nuestras costumbres. Por lo &lt;lemas, á favor del
divorcio, y en prueba de que en ciertas condiciones favorecerá al débil (á la mujer), no deja
de ser importante el siguiente argumento de
hecho: en Francia, por cada 1.000 separaciones, 875 han sido solicitadas por mujeres. El
divorcio funciona, en fin, en Alemania, Inglaterra, Bélgica y otros países sin noved::id. Con
las restricciones convenientes se establecerá
pronto en toda Europa, y ¡cosa rara! pero tal
vez dé por primera consecuencia que habrá
más cuidado al casarse, que se pensará más
el caso, se estudiará más ántes el carácter, se
prescindirá más do la impresion plástica, de
la figura, y nacerá una noble emulacion entre las familias, que precisamente por la faci-

lidad en que se verán de romper lazos, los estrecharán más.
Hé aquí ahora los cuatro únicos casos en
que podrá verificarse el divorcio eu Francia:
l.' El marido tendrá derecho al divorcio
en caso de adulterio en su mujer.
2. 0 La mujer tendrá derecho al divorcio en
caso de adulterio en su marido, si éste ba tenido la concubina en el domicilio conyugal.
3.' Los esposos podrán recíprocamente
pedir el divorcio en caso de excesos, se vicia ó
inj uriag de uno de ellos hácia el otro.
4. 0 La condena de uno de los esposos á
una pena infamante da derecho al otro para
la separacion.
En Austria se ha aumentado el sueldo á la
oficialidad. Además disfrutan allí las guarniciones unas ventajas materiales y unas consideraciones que aquí nos parecerían inverosímiles.
En Marina, si aceptan las Córtes el proyecto de la Junta reorganizadora de la armada,
serán 12 los buques de guerra que se construyan, en el término de 10 años.
El ingeniero de la armada y diputado á Cór•
tes Sr. Togores ha traido del extranjero los
planos del nuevo buque·acorazado, cuya.construccion se propone por cuenta del Gobierno.
Es un excelente tipo de buque de combate.
Mide 9.000 toleladas de desplazamiento, con
un blindaje de 45 centímetros de espesor en
la ílotacion, compartimientos de estancos, dos
máquinas independientes que desarrolllan
7.000 caballos é imprimen una velocidad teórica de rn millas. Lleva cuatro torres giratorias con cúpulas blindadas y en cada una de
ellas un cañon de ó3 toneladas á retrocarga
de 10 metros de longitud, servidos con aparato hi-lriulico. Lleva además 12 cañones de
menor calibre, cuatro tubos de lanzatorpedos
y 14 ametralladoras, de las cuales ocho van
montadas sobre la$ cofas y crucetas de sus doa
palos. Su calado será tal, que pueda atravesar
el canal de S11ez sin alijar peso alguno, é irá
provisto de luces eléctricas, máquinas de levar y cuantos adelantos se han introduc_ido en
las marinas modernas.
La opinion pública aplaude los esfuerzos
del Gobierno para q ne llegue á ser una verdad el renacimiento de nuestra marina.
Cualquiera que haya sido la importancia
de los últimos sucesos de Filipinas, haya ó no
resonado en Écija y Samar un triste ¡]fuera
España! nece~ario es recordar lo que ya en
otra ocasion dijimos: que Alemania pue&lt;le tener interés en colonizar por aquel Archipiéla-

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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«llnya alguna vez valor, dice el Sr. Cancio, para
imponer la más rígida moralidad en todos los servicios, y así se hallará la solucion que tanto y tan
profundamente á todos preocupa, de hacer desaparecer los estragos del déficit, sin aumentar las cargas públicas;)&gt; y despues, en forma por demas delicada, para no herir vidriosas susceptibilidades, recuerda, á proposito de esta plaga de la administracion, que aún puede aplicarse á nuestra colonia el
dicho del famoso Cisneros: «Las Indias son amparo
y refugio de los desesperados de Espafla.»
Pasa despues al exámen de los presupuestos de
diferentes anos, y hace observar el creciente aumento de los servicios, que no guardan la proporcion debida con los ingresos. Al llegar á este punto
el Sr. Cancio, inspirándose en una opinion muy comun en la isla, y á la que no son ciertamente extraflas algunas de nuestras eminencias políticas, se
muestra decidido partidario de la fusion de los presupuestos de Ultramar y la Península, idea que
juzga en gran manera conveniente y útil á la unidad nacional, y que obedece á un principio de justicia; la igualdad de derechos entre los ciudadanos ·
de una misma pátria. Ahora, por ejemplo, en España se consagra un 11,50 por 100 de su presupuesto, á
Fomento y Obras públicas, miéntras en Cuba se
destina solo á estas atenciones un 3,02, diferencia
que se maní fiesta, en razon inversa, respecto á
Guerra, Marina y Deuda pública; r tan desigual
distribucion no creemos que pueda haber causa ni
razon economica que la aconseje ni disculpe.
El Sr. Cancio indica, como uno de los medios de
reducir el déficit, la disminucion del ejército de
Cuha, en lo cual, sin embargo, aconseja que se proceda con cautela, y teniendo en consideracion el
importante papel que representan los voluntarios
de la isla y la Guardia civil, y las facilidades que
ofrecen hoy los medios de comunicacion, merced á
los cuales en breves dias, puede desde la Península
trasportarse un ejército numeroso, si aquí se halla
establecido un sistema de reclutamiento y reserva
ajustado á ll!.s necesidades de la época actual, y en
armonía con el establecido en otras naciones poderosas.
.
En este punto nuestra opinion no puede hallarse
conforme de ningun modo con la del ilustrado autor
del libro; y no es, ciertamente, porque un espíritu
exclusivista nos mueva á posponer los intereses patrios á las conveniencias de clase; léjos de eso, sí
considerásemos necesaria al progreso y bienestar
de la isla de Cuba, que es un pedazo de la pátria,
la reduccion, hasta la supresion acaso del ejército,
no vacilaríamos en aplaud.ir la medida; que un sacrificio aconsejado por tales causas, bien podría
aceptarse cuando tantos otros se han cumplido sin
protesta.
Pero semejante disposicion daría resultados contraproducentes. fü1cuérdese si no que la escasez de
tropas al estallar la insurreccion de Yara, impidio
ahogar en su origen el movimiento separatista, y
que cuando se enviaron los.primeros refuerzos, habíase propagado el fuego, hasta ocasionar ocho ai'los
de guerra civil, donde España y la isla han sacrificado inmensos recursos, y, lo que es más triste é
irreemplazable, doscientos mil de sus hijos.
A la inversa, al lanzarse por segunda vez al campo los partidarios de la independencia de Cuba, el
general Blanco, que tenía á sus ordenes un ejército
numeroeo, aclimatado y aguerrido, pudo, en una
breve y feliz campaf1a, vencer á los rebeldes, con
escasa efusion de sangre, y restablecer la paz y la
tranquilidad en la isla.
Hay, además, una razon, la primera tal vez, que
que aconseja sostener en Cuba un cjt&gt;rcito numeroso, relativamente: el clima, que tan fatal influjo
ejerce en los europeos. Trasportar de España tropas en un momento preciso, para lanzarlas á la lucha apénas saltan en tierra, es, más que inconvenientE&gt;, criminal, como lo atestiguan repetidísimos
ejemplos. Horror causa recordar las bajas que el vómito y las calenturas palüdicas é intetmitentes
producían en aquellos batallones, formados ele una
lozana v entusiasta juventud, que corrían á elefend.er la inteJridael de la patria allende los mares.

LA ILUSTRACION MILITAR
¿Cabe, despues de esto, preguntamos nosotros, abogar por la reduccion del ejército de Cuba, para vo~ver mai'lana á recurrir á tan detestables procedimientos? Sosténgase en nuestra hermosa Antilla un
personal avezado á aquel clima, acostumbrado _al
o-énero de vida que allí se lleva, conocedor del pa1s,
bien organizado é instruido, y se tendrá la mejor
garantía para el porvenir. Lo demás, es economizar
hoy y despilfarrar mañana, lograr un momentáneo
alivio por el pronto, y preparar el desprestigio y la
ruina de todos los intereses sociales.
Otro tanto pudiéramos decir de las economías
que el Sr. Cancio Villa-Amil propone se introduzcan en el presupuesto de Marina; pero tememos extendernos demasiado. Esto no obstante, nos permitiremos observar que no bastan en Cuba los cañoneros y fuerzas sútiles para atender á las necesidades del servicio, como el Sr. Cancio propone, pues
España, nacion esencialmente marítima y coloni_a l,
debe, aunque sea no más por decoro, hallarse dignamente representada, particularmente en aquellos mares surcados de continuo por las prix¡eras
escuadras del globo; y ante el monitor norte-ame~canp, ó el blindado inglés que acuden á los puertos
de la Habana ó Santiago, ejercería contraste por
demas tristísimo ver nuestro pabellon de gue~ra
izado al viento sobre una embarcacion semejante á
las falúas de vapor que llevan aquellos colosos colgadas de sus bandas.
Que la situacion económica de Cuba reclama
prontas y eficaces medidas, es una verdad pal~aria, que el ilustrado autor del folleto pone de relieve
con enérgicos y á la vez sombríos colores, el mal es
tan grande ya, que, si no se acude con solícita
mano á su remedio, dentro de un plazo, quizá muy
breve, no bastarán paliativos á ponerle coto. Júzguese por el detalle de que hace dos meses que no
se pagan en la Caja de Ultramar los alcances de licenciados y fallecidos, debiéndose á aquella dependencia por las Cajas de Cuba, más de siete millones
de pesetas, cantidad que va en creciente aumento,
sin que se halle forma de dar solucion al pavoroso
problema que envuelve, aparte de los perjuicios
enormes que se ocasionan á los que, procedentes
del ejército, regresan á la madre pátria.
Para dar una idea del sistema económico (denominémoslo así, 'por llamarlo ele alguna manera) que se
observa por la administracion pública en España,
puede citarse, como dato elocuente, que, cuando se
necesita tabaco en la Península, se acude á los Estados-Unidos, lleganelo á adquirir en un año doce
mil bocoyes, míéntras que la exportacion total á
España de tabacos de la isla de Cub~ en el ~flo
1883, no ha pasado de un millon cuatrocientas vemtiseis mil libras.
Al llegar á este punto, son harto dolorosas las reflexiones que acuden en tropel á la mente. Al sér
más optimista se le ocurre pre~untar si un mal
espíritu ha ido amontonando, con sistemática y criminal constancia, errores sobre errores, hasta conducirnos á esta situacion en que vemos oscurecerse
todos los horizontes, é irse elevando por doquiera
obstáculos á nuestra existencia, trabas al desarrollo del comercio y de la industria pátria. Hay un
instinto verdaderamente suicida, una tendencia
que parece arrastrarnos á perseverar en las faltas
de nuestros antepasados, adicionándolas con otras
nuevas; y miéntras no logremos sacudir este influjo
y adquirir suficiente fuerzl\ de voluntad para arrojarnos sin vacilaciones por otras sendas, es inútil
pensar en el porvenir. El porvenir, en estas condiciones, será más triste que el presente: y ¿á qué
llorar el mal dos veces?
Pero no nos dejemos arrastrar por estos pensamientos; hay remedios á que echar mano; el libro
del Sr. Cancío nos indica medios que son verdaderamente aceptables. A los Gobiernos toca ensayarlos; á la opinion, discutirlos y prestarles calor: Y
nosotros, que, aunque humildes, tenemos en esa
opinion un voto, cumplimos nuestra obligacion de
propagandistas, consagranelo estas desordenadas
lineas á la obra de que se trata, á la par que llenamos un deber de cortesía, felicitando cordial y expresiYamente á su distinguido autor.

MEMORI.\S D"t:L INSTITUTO GEOGR.\FICO Y EST.\DÍSTJCO

Se ha publicado el tomo 1v de estos interesantes
trabajos. El presente constituye la segunda parte
de los metrologico-geodésicos.
El coronel Barraguer, en sus estudios experimentales sobre la ecuacion del metro de platino, y en
la definícion por trazos, ha demostrado unas condiciones de hombre de ciencia que en otro país obtendrían esa popularidad y explosiones de admiracion
que aquí sólo parecen reser.varse para una categoría especial de aptitudes: las poéticas, las oratorias,
las retoricas.
La parte tercera en los trabajos metrológico-geodésicos comprende la determinacion .rel coeficiente de dilatacion lineal de la regla de hierro lami113.do, perteneciente al aparato Ibañez, destinado á
la medicion de bases geodésicas.
No escasearemos nuestros aplausos al sabio general Ibaflez y á cuantos le secundan con tanta modestia como laboriosidad y aptitud notable.
Solamente creemos que el Gobierno debería destinar más personal á ese Instituto, y que el excedente de oficiales de infantería podría ser ahí utilizado, para apresurar y terminar los trabajos de
planimetría por distritos municipales, base de todos
los demas necesarios para la formacion de un catastro y otros hechos fundamentales y esenciales á
todo buen gobierno, á toda administracíon digna de
este nombre.
Tambien ha publicado el Instituto Geográfico y
Estadístico un resúmen de los trabajos hechos para
la determinacion del metro y kilogramo internacionales. Contiene el exámen analítico de cada una ele las
sesiones celebradas por la Comision internacional
de pesas y medidas en 1819 y siguientes, bajo la
presidencia del general Ibañez.
Es tambien éste un interesante y muy útil trabajo.

PENSAMIENTOS
Nuestro carácter señala el premio á los dones
que recibimos de la fortuna.
Nunca es el hombre tan dichoso ni tan desgraciado como se juzga.
El amor á la justicia es, en la mayor parte de los
hombres, el temor de sufrir la injusticia.
La verdad no haie tanto bien en el mundo, como
mal sus apariencias.
El silencio es el mejor partido que debe adoptar
todo el que desconfíe de sí mismo.
Es más vergonzoso desconfiar de un amigo, que
ser enganado.
La urbanidad del espiritu consiste en abrigar
pensamientos nobles y honrados.
Se hace en ocasiones el bien, para hacer impunemente el mal.
Se habla poco cuando la vanidad no hace hablar.

1

El gran Condé convidó un día á su mesa al poeta
Voiture; pero éste se olvidó de la invitacion y no
parecio por casa del principe hasta despues de una
semana.
Acercose el poeta á saludar al ilustre 0:tpitan;
pero Condé, al verlo, le volvio bruscamente la espalda.
-Vamos exclamo Voiture sin desconcertarse; ya
veo que no he perdido la amistad de V. A.
-¿Cómo es eso? pregunto -con acento desdeñoso
Condé, dando frente al poeta.
-Porque Y. A. nunca ha vuelto la espalda á sus
enemigos.

REVISTA

20 DE MAYO DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2.0 -NOM. 26

Almirante, 2, quintuplicado.

@

SUMARIO

Grabados: D. Porfirio Diaz, general del ejército mejicano.-Habana: Polvorín de San Felipe, situado
en el fondo de la babia, destruido por una explosion ocurrida recientemente.-Servicios de correos en los Estados-Unidos.-Cartagena: El dique
flotante (dibujo original de A. de Caula, grabado
de Soler y Parras).-Carreras de caballos: La carrera militar (dibujo y grabado de D. Severo
Just).-Francia: Estatua levantada en Cahors al
eminente tribuno Leon Gambetta, organizador de
la Defensa nacional.-Marina francesa: cañonera
Henri RitJitre, construida para las operaciones del
Tonkin.
Texto: Crónica.-EI general Porfirio Diaz.-Explosion del polvorín de San Felipe en la Habana.La Mensajera en los Estados-Unidos.-El dique
flotante de Cartagena.-Carreras de caballos· La
carrera militar.-Estatua de Gambetta en Cahors.-EI caflonero Henri Reoiere.-La existencia
de Dios.-Los hérbes de Filipinas: Fragmentos
historico-militares: El marques de la Solana.-EI
mundo marcha, por D. José Genaro l\Ionti.-Bibliografía.-Anuncios.-Sobre cubierta, por don
Eduardo de Palacio.-Epigrama.

CRÓNICA
Ya lo dijimos en otra ocasion. Francia se
ha equivocado en política colonial, y ahora
expía su error. 2,Por qué abandonó su política
tradicional en Egipto~ De ahí vienen actualmente sus mayores dificultades. El condominittm anglo-francés está muerto, y el gabinete
Ferry sabe muy bien que su resurreccion es
imposible; pero el ejemplo de M. Freycinet,
que cayó por sus condescendencias con la
Gran-Bretafl.a, le mueven á no tomar parte en
la proyectada conferencia europea.
La actitud de .Ifrancia resulta, pues , por
esto manifiestamente contradictoria, toda vez
que su Gobierno no aspira á restablecer su
antigua influencia en Egipto, y no quiere
tampoco dejar su dominacion exclusiva á Inglaterra.
En cuanto á esta nacion, no creemos que
acepte la conferencia en las condiciones indicadas por Francia. Muy débil y vacilante es
Gladstone, pero debe parecerle preferible asumir el protectorado de Egipto á las humillaciones y peligros que implica una conferencia
europea, abrazando, á más de las financieras,
las cuestiones administrativas y políticas.
Por otra parte, la oposicion conservadora ha
tenido la suerte de que su voto de censura
coinci:la con el mayor movimiento de la opinion pública por la cuestion Gordon, y no se
ría difícil que el actual Gabinete cayera , en
cuyo caso las pretensiones de Francia tendrían aún ménos probabilidades de ser atendidas, pues los conservadores son más decididos en politlca. nterior.
•
Nada se sabe con precision de Gordon. Que
salió de Jartum, se ha dicho, y que tuvo
que retroceder, porque corrieron á cerrarle el
paso los enemigos. Su situacion, en suma, justifica bajo muchos aspectos, el alto interés

dramático que ha despertado en toda Europa.
Y sabida es la solemne declaracion que ha necesitado hacer Gladstone en el Parlamento para
satisfacer á la opinion pública indignada:
«El Gobierno se opone á todo proyecto de
conquista del Sudan; pero reconoce que Inglaterra ~tá en el deber de salvará Gordon. &gt;
&amp;

No nos equivocábamos cuando, al dar cuen•
ta en uno de nuestros números anteriores de
la salida para Rué de M. Patenotre, ministro
de Francia en Pekin, anunciamos la próxima
paz entre Francia y China; ya ha sido firmada. En su consecuencia, se ha decidido reducir gradualmente el ejército de ocupacion del
Tonkin; se ha dispuesto la creacion de dos
batallones tonkineses con oficiales del ejército
francés, y se habla de confiar el gobierno general del Tonkin á un funcionario no militar,
lo que sería á nuestro juicio peligroso, porque
lo que sucedió en Túnez con el precipitado
nombramiento de un Gobernador civil, sucederá siempre en todos los países que no están
por completo y definitivamente pacificados.
En Argelia, segun carta del viajero Sr. Jimenez, la colonia espafiola es muy duramente
tratada por las autoridades francesas.
Esta conducta es tanto más injusta, cuanto
que: l.º, la poblacion espafiola es más '.numerosa que la francesa; y 2.°, los españoles son
en Argelia los que forman el grueso de la legion extranjera, los que han poblado de huertas y de jardines á Nemours, los que cosechan
el esparto y los que cubren los campos de espigas, vides, olivos, ganados y caseríos.
Lo más raro del caso es que, á pesar de esto,
la emigracion no C'esa, ni nuestros compatriotas piensan en regresar á su pátria. Y es que
en Argelia como en América, no se recompensa el trabajo con el mísero jornal que en Espa•
fia, y el cultivador llega á colono y propietario,
miéntras aquí no logra salir nunca de infortunado jornalero.
Hay un punto en Espafia, sobre el que va
habiendo verdadera unanimidad. Nosotros hemos dicho ya sobre él nuestra opinion muchas
veces, con la claridad propia de hombres sinceros y desinteresados. Pero en honor de la
verdad, La Epoca, y más recientemente el
ministro de Gracia y Justicia, Sr. Sikela, no
han consignado, con menor energía, los gra-

ves males que urge remediar en Espaffa. Merecen leerse y meditarse bien las siguientes

declaraciones de D. Francisco Silv~n su
discurso de inaugu.racion del Colegio· N~l
de Valencia. Hé aquí algunas:
«No hay progresos ni adelantos de qt'le tan-

to necesite el pueblo español, como el de afi1·mar y rectificar su sentido jurídico, y, triste
es decirlo, pero más es esto preciso en las clases que pudieramos llama1· gobernantes, que
en las gobernadas.
, La opinion pide, lo mismo á los liberales
ayer que á los conservadores hoy, reformas
civiles, administrativas y económicas, que
mejoren su vida, porque adivina y siente que,
por lo mismo que no somos un país rico, no
nos podemos permitir el lujo (que otros p11eblos muy liberales y muy parlamentarios soportan con desahogo), el lujo costosíidmo de
vivir mal administmdos.
~ Urge la reforma de nuestras leyes civiles,
para lograr que deje de ser la familia, la
propiedad, las instituciones todas que fm·man la vida del hogar español, ALGO PERDIDO
EN LABERINTOS DE LEYES, COMENTARIOS Y JURIS-

que exigen para definirlas (siquiera en sus líneas principales), la ciencia de un
jurisconsulto, ó cuando ménos la juventud
de un hombre consagrado al estudio de nuestros cuerpos legales.
&gt; El arte no es u?a inspiracion ·aislada, una
feliz aptitud individual, que crea por sí maravillas imprevistas; es la resultante de las inteligencias, de los sentimientos, de las creencias,
de los entusiasmos de un pueblo; y así (mejor
que en los pergaminos de las Costums de Jaime I, y en los fueros de Alfonso IV, y en los
cuadernos de vuestras Cortes), se pueden leer
escritas vuestra historia, vuestras franquicias,
vuestras libertades y vuestras glorias, por el
escoplo y el pincel, en aquellos artesonados y
en aquellas pinturas incomparables.,
No ha podido ser más explícito el Sr. Silvela, porque en su manera de decir, bastante ha
dicho. Sus eufemismos no impiden al lógico
descubrir, en todas sus principales proposiciones, una afirmacion de carácter fundamental:
la de que este país está desquiciado; la
que
todos los partidos políticos actuales son impotentes ó ineptos; la de que, en suma, el problema contemporáneo consiste en sustituir la
educacion científica (y por lo tanto, ~ca),
á la metafísica ó retórica, y en dar desde arriba vivos y repetidos ejemplos de virtud 7tra.
bajo.
Pero desgraciadamente, apénas hay un caso
, en el que no sea la Administracion la. pñmera
que contraríe, en vez de estimular, el prógres_o
moral é industrial. Bien claro lo ha dichó La
Epoca á propósito del expedienteo; y •hora
mismo, con motivo del teléíono,.~--bien
La Industria Ibérica, que al ~ naer"8rse-el Estado la explotacion dél f.elcff'ci.o, lo
que se pretende es enl38J1Char el euerpo de t.e.
legrafistas y evitar la gran reduccion de servíPRUDENCIAS,

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'·1•1
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•

D. PORFIRIO DIAZ, GENERAL

DEL E1'ERCITO MEJICAXO

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IIABANA.-POLVORIN DE S.U~ FELIPE:, SITU.\DO EN EL FONDO DE L.\ ll.\Ui.\, DESTRUIDO POR UN.\ EXPLOSION OCURRIDA RECIE~TEMENTE

�384

LA ILUSTRACION MILITAR

385

LA ILUSTRACION MILITAR
cio telegráfico que implica el teléfono; de manera que en este infortunado país todo Jo que
sea una gran economía, un gran bien público,
es en seguida secuestrado por el elemento oficial, para que, léjos de experimentarse sus beneficios, so sientan los recargos corresp01,dien_
tes á un pwsonal de empleados tan numeroso
como innecesario. El teléfono, por su fácil instalacio11y manejo, podría llegar, ene! trascurso
de veinte alias, á todos los domicilios. Increíble parece que baya nadie que se oponga á
esle resultado. Pues bien; en la ley que se hizo
fJr el Senado se ha combatido indirectamen te, limitando la distancia á que han de funcionar los teléfonos y fijando un impuesto absurdo, porque sólo sería excusable si recayera sobre consumos viciosos, como el tabaco ó bebidas alcohólicas. De ahí que aún no tengamos
teléfono, como no tenemos telégrafo privado,
porque el funcionario del Estado no tiene el
estímulo que la empresa particular.
Deje el Estado esa rpanía de legislarlo todo;
deje libre el teléfono; estimule y facilite por
todos los medios posibles su instalacion; cobre
un impuesto módico, que cuanto más módico
sea más producirá, y cese, en fin, de ser una
perpetua rémora y cruel azote de todo heroísmo· de iniciativa individual.

1
1

'

En estos dias ha vuelto á hablarse de las
disposiciones relativas al aumento de sueldos
y ventajas para el retiro. Algunos periódicos
han manifestado que este proyecto no obtendría la tan anhelada aprobacion; pero La Gaceta Univei·sal, en un suelto de esos que un
famoso diario acompalia siempre de la fórmula ,competentemente autorizados, , censura
aquellas versiones como inspiradas por lamalignidad política.
En cuanto al abono de alios para el retiro,
es indudable que se estudia; pero... no por
culpa seguramente de ninguna determinada
personalidad, sino á causa de este funesto espíritu de contradiccion que caracteriza á todos
los espalioles, el tiempo pasa y nada se hace
con esa condicíon de oportunidad que evitaría la aplicacion de aquel famoso y popular
adagio, en el que se hace una punzante y crnda ironía de todo linaje de auxilios tardíos.

i,I
:' 1

En breve se abrirán nuevas Cortes. Han
sido elegidas bajo un Gobierno conservador.
Vienen despues de un período corto, pero fe .
cundo, en iniciativas de reforma liberal.
Su mision parece, pues, consistir en aliar el
espíritu filosófico al histórico; en contener las
aspiraciones inmoderadas y combatir francamente las retrógadas, porque las grandes colisiones violentas se originan más de la terquedad con que los oscurantistas se oponen á toda
natural expansion de las nuevas ideas, que del
elemento difusivo de éstas, obrando sin la necesidad de vencer una extrema presion.
Ardua es, por tanto, la mision de estas Cortes si han de ser verdaderamente liberalesconsel'vado,·as, como es el partido en ellas
representado por una gran mayoría.
Los problemas pendientes tienen todos, en
grados distintos, un igual carácter de urgencia.
Se pu~den (romo ya en otras ocasiones hemos

indicado) resumir en un problema general de
educacion é instruccion; pero dejando ahora á
un lado las cuestiones sociales y ateniéndonos á la de reorganizacion milit¡¡r, que más nos
afecta, ocioso es decir que, para la curacion de
los graves males que el ejército actual sufre,
hay que recurrir, desde luégo, á los tópicos,
sin renunciar á un tratamiento general.
Queremos indicar con esto que, aunque en
el fondo lo que procede es restablecer la moral perturbada, no sólo en las clases militares,
sino en todo el país, como los diferentes procedimientos para llevar esta regeneracion á fe.
liz término exigen largo tiempo, y urge contener los progresos locales del mal, fuerza es
combatir éste por disposiciones parciales todo
lo más discretas posibles. Así, por ejemplo,
evidenciada la precaria situacion econ,~mica
de nuestra oficialidad, nada más natural -;ue
acudir al sostenimiento de su prestigio exterior, dotándola de los medios más indispensables para una situacion social decorosa. Poner
en proporcion los sneldos con las naturales
fluctuaciones del mercado, con la ostensible
alza de precios que viene observándose en todos los artículos de primera necesidad: hé aquí
uno de los puntos que, á nuestro juicio, políticos previsores no deben dejar sin una sol u•
cion inmediata. Distinguir, fijar, en fin, en qué
proporciun la disciplina es lo mismo una obligacion para el Jefe que para el soldado; en qué
términos las ambiciones inmoderadas de los
partidos pueden ocasionar nuestro desprestigio y sólo el provecho personal de cuatro agitadores ú obcecados; en qué límites el militar
puede mantener su derecho incuestionable á
una dignidad personal necesaria (en cuanto se
opone á ciertas condiciones de abnegacion necesaria tambien); por qué medios un militar
puede llegar ,í t?das las inás altas posiciones
del Estado; precisar, en suma, todos los términos medios en que suelen radicar las soluciones ent_re las aparentes antinomias, entre los
diferentes problemas que suscita el militar y
el ciudadano: tal puede ser el índice general
de las materias que unas Cortes cautas deberían poner á la órden del dia tan pronto como
se constituyesen.
Confiamos en que, si no tan por completo
como nosotros desearíamos, en parte, al ménos, los puntos concretos del excedente en infantería, el aumento de sueldos, la reforma de
pensiones, y otros de il\'portancia análoga, serán resueltos con equidad. Y en tal sentido, y
parodiando una frase célebre, nos apresuramos á saludará las futuras Cortes con esta sincera exclamacion:
«¡Dios las ilumine! &gt;
Y a han sido trasladados los presos del Saladero á la Cárcel-Modelo.
Poco ganan, ciertamente, en el cambio; y
dado el carácter espalio!, nosotros preferiríamos el trabajo forzado á ese sistema ,celular
que, practicado con rigor, será mil veces más
terrible que la pena de muerte, al ménos para
los hombres de cierta cultura, inseparable amiga de la comunicacfon y la libertad.
La conduccion se ha hecho con gran órden;
se ha visto en este caso cuán ventajosa es

siempre la direccion de una· persona de gran
cultura é instruccion admini~trativa.
El Sr. Cadórniga, antiguo director de Administracion local, director en la actualidad
de Establecimientos penales, ha demostrado
que no hay mejor ni más delicada funciou de
un ministro, que la de escoger bien su alto y
bajo personal de administracion.
Nada entónces se ejecuta con las perturbaciones habituales. Habituales, porque lo habitual en Espalia es dar los destinos á los amigos, sin otras condiciones que lit:! caprichosas
que designa esta lata y vulgar denominacion.

•

El ayuntamiento de Castro había sell.alado
con sumo acierto el dia en que Madrid y Bilbao celebran dos fechas memorables para la
patria, con objeto de conducir solemnemente
desde el Hospital civil al cementerio los restos mortales de 136 á 140 militares que sucumbieron en los combates de Onton y Somorrostro, y foeron sepultados provisionalmente en la huerta de aquel piadoso establecimiento.
La ceremonia ha sido perfectamente descrita por un periódico de aquella localidad, El
Sol de Castro, y recorriendo sus páginas aflige nuestro ánimo el contraste que ofrecen
los pueblos, honrando á los que mueren en la
defensa de su patria, con los funcionarios que
regatean del militar hasta el tributo de la más
obligada consideracion social.
Reciba el ayuntamiento de Castro la expresion de nuestra gratitud, y siga sin vacilar esa
loable y generosa conducta que consiste en
honrar al pobre que muere por su patria, y no
al poderoso viciado por todos los más ciegos
egoísmos de la humanidad en el período de
sus vanidades simianas.
Algunos periódicos indican que las economías del presupuesto de Cuba se harán á costa de su ejércitt,, Con razo.n indica un colega
que pueden ser caras. ¿Por qué estalló y por
qué prosperó la funesta insurreccion de Y ara
en 1868i Pues por falta de tropas para un golpe de fuerza instantáneo.
Ya lo hemos dicho repetidas veces. La cuestion de Hacien¡la en Cuba,.,como en Espalia,
como en todas partes, no estriba en la reduccion de los gastos reproductivos, sino en los
notoriamente lujosos. Si es indispensable reducir gastos militares, disminúyanse cargos
altos, comisiones activas, pero de ningun
modo soldados. Pero áun ántes que los gastos
militares, áun aquellos más manifiestamente
ociosos, están en Cuba y en Espalia los del
personal civil en todos sus ramos.
El expediente no muere en Espall.a, porque
el dia de su muerte es el de la disolucion de
un verdadero ejército de empleados que empobrece y arruina á este infortunado país. Estamos en una época de tiranía burocrática, que
es la que indudablemente descarga sus iras
contra las clases militares.
Véanse, analícense los presupuestos generales del Estado, las cifras del clero y de todos
esos cuerpos, comisiones, tribunales, consejos,

juntas, que la iucansable imaginacion del español gubanamenlal ha creado, revístese

ese colosal ejército sedentario, que no sólo
perjudica por lo que consume, sino por lo que
no produce; y no sólo por lo que no produce,
sino por los obstáculos de toda índole que
ofrece á la produccion.
Pues idéntica es la situacion de Cuba, gráficamente descrita en los siguientes patrióticos
consejos y advertencias de la Correspondencia Militai·:
«Se sostiene un lujo en Cuba que no puede ni debe
soportar ull'C'pais empobrecido. Déjense los soldados
que tanta falta hacen, y atáquense sin compasion,
ademas de varias prebendas, las siguientes verd¿lderas gallerías:
»l.ª Un Tribunal de Cuentas, que sólo sirve para
tener un nllmero lujoso de empleados que no conoce
ni áun el edificio donde estim las oficinas, y disfruta
pingües sueldos sin utilidad para el país.
))2,ª Una Junta de la Deuda pública, que sólo
hasta hoy ha librado los créditos de los que la componen y los de sus a'migos, sin qu~ hasta la fecha
h:i~a hecho nada ni librado un céntimo al rjército,
baJO pretexto de que una vez se libre la Deuda de
aquél, no podril.n pagarse los intereses y no tendrán
valor en la plaza los dados al comercio.
»3.ª Una Audiencia en Puerto-Príncipe, cuando
en tiempos de mayores holguras y de más criminalidad bastaba con la de la Habana, donde se fallaban todas las causas.
»4.ª Un Consejo de. Administración que paga el
Tesoro de la isla, y que puede suplirse con la Junta
de autoridades. Los empleados del Consejo cuestan
una cantidad enorme.
))5. ª Existen las subintendencias de provincias,
las cuales, sin ventajas conocidas, han aumentado
el presupuesto de Cuba en más de 700.000 duros.
»Si el pais va estando cada dia más pobre, ¿por
qué se sostienen los sueldos tan crecidos de los empleados civiles, dándose el caso de venir los oficiaciales de Hacienda con dos mil pesos de sueldo y tres
mit de sobresueldo'! ¿Por qué, comomedidageneral,
no se aplica lo de real de vel!on por real fuerte á
todo empleado, Cómo se hace con el ejército? Si se
aplicase esta justa medida y se castigase algo la
empleomanía, obtendríase una economía de mas de
tres millones y setecientos mil pesos en oro, sin
perjuicio para los servicios indispensables, ni tocar
nada al ejército.
,,Si la necesidad de rebajar el presupuesto de
Guerra es la más imperiosa, tomen los que así apuran como base el de 1876 á 77, que siempre será
preferible á. que se supriman ha.tallones, escuadrones y baterías,que no tan sólo en el porvenir han
de ser necesarios, sino que áun hoy mismo son insuficientes para sostener la tranquilidad pública.
))Si la isla no puede sostener á los venerables arzobispo de Cuba y obispo de la Habana, cada uno
con 1B.000 duros de sueldo y cCn unos 50.000 que
producen los cementerios, que son positivos ingenios de la Gran Antilla, sin perjuicio de más de
40.000 duros que sacan del·producto de la llamada
secretaria de Gracias, suprimase unade estas plazas.
))No hay ningun motivo para que desde coronel
abajo, y sólo en el ejército, sea en donde deban buscarse las deseadas economías.
))La division de la isla en'!!eis provincias, seria
muy conveniente, si no fuera tan cara; redúzcase a
tres, y con esto bastará.»

El pensamiento iniciado por nue siro querido amigo D:. Luis Vidart, de honrar la memoria del marqués de Santa Cruz, ha encontrado
la más favorable acogida, no sólo entre las clases militares, sino en todos los círculos sociales.
Importantes corporaciones, ilustres personalidades de la política, de las .ciencias y del
comercio, se han apresurado á ofrecer su concurso á la proyectada solemnidad, y es de esperar que el homenaje que se tribute á tan
ilustre y esforzado General corresponda á la
gran veneracion que Espalia debe á su memoria. La notable obra que ha inmortalizado su
nombre está vertida en todos los idiomas en
repetidas ediciones, y es, segun el ilustre Almirante, un monumento ele,,ado á la literatura
militar española, e11 los tiempos en que las
letras, la milicia y el país entem alcanzaban el nivel mds bajo que registra la Historia.

guarnicio:1, y perseguida,;; hasta su propio campamento por Porfirio Diaz, á quien tocó la suerte de
cubrir el ala derecha de lvs mejicanos.
¡Era la primera vez, despues de' 1815, que lastropas francesas sufrían un revés!
Puebla, mal fortificada, tuvo que sufrir al ai'i.o siguiente un asedio que duró sesenta y cinco días, y
que dió lugar á eombates diarios entre sitiadores y
sitiados. El ejército francés no llegó a ocupar sino
uno ó dos puntos de la linea exterior de defensa, y
en más de uno de sus asaltos dejó numerosos prisioneros en poder de los sitiados. Porfirio Diaz fué
uno de los más notables jefes de aquella defensa.
La plaza tuvo al fin que sucumbir, pero no capitulando, ni rindiéndose, ni siendo asaltada. El dia
que faltaron viveres y municiones de guerra, se
quemaron las ban~eras, se clavaron los cañones, se
destruyó el armamento, se repartió el dinero sobrante a la tropa, se disolvió la guarnícion y se
mandó decir al general francés que podía entrar
cuando quisiera, pues ya no había defensores.
Porfirio Diaz escapó de Puebla para ir a organizar
la defensa de Oaxaca, en cuyas operaciones cayó
prisionero.
Firme en el deseo de pelear por la independencia, escapó de las mazmorras imperiales y se internó en las montaí'l.as del Sur, en donde con una prodigiosa actividad improvisó tropas, se hizo de armamento, fabricó canones, sacó dinero y se lanzó
sobre la plaza fuerte de Oaxaca 1 que estaba defendida por una· respetable guarnicion. Despues de
ocuparla por capitulacion, marchó hacia el Oriente
de la República, y en dos encuentros famosos, el de
:Miahuatlan y la Carbonera, hizo pedazos á las mejores tropas del contingente Húngaro y Austriaco.
Con el armamento quitado á los soldados extranjeros, compuso su division, engrosada por todas las
partidas sueltas que militaban en favor de la República por aquella zona, y vino á sitiar Puebla, cuya
guarnicion contaba con mas formidables elementos
que su au&lt;laz atacante.
Sabiendo que una division imperialista desprendida de Méjico, al mando del célebre Marquez, se
dirigía á auxiliar la plaza sitiada, dispuso el asalto,
y en la madrugada del 2 de Abril de 1867 las tropas
de Diaz, divididas en trece columnas, tomaron por
asalto la ciudad. En vez de quedará la expectativa
de lo queharía.n los imperialistas que venían de Méjico, se lanza á su encuentro y los derrota en las llanuras de San Pedro Notario, y los persigue hasta
las puertas mismas de la capital.
Estaba por ter~inar l.a lucha. El archiduque
Maximiliano, encerrado en Querétaro, hacía en va-_
no prodigios de valor para romper el cerco que lo
retenía. La capital era asediada por un ejército que,
al mand~ de Porfirio Diaz, babia caminado de victoria en victoria.
Dos dias despues que Maximiliano murió en el
cerro de las Campanas, la guarnicion de Méjico se
rendía, y las tropas de Diaz ocupaban la gran ciudad azteca.
Ni un grito de odio, ni una venganza, nada absolutamente que pudiera oscurecer aquella serie de
triunfos, se produjo en aquella memorable entrada,
y el general Diaz y el ejército republicano á sus órdenes dieron tales muestras de humanidad y sentimientos generosos con los vencidos y con la poblacion diezmada por el hambre, que más bien parecían volver de una parada que de ganar cieft victorias.

Su muerte sobre el campo de batalla es una
gloriosa aureola para su recuerdo, y sin la fatalidad que privó á Espaila de aquella gran
inteligencia, se hallaría hoy enriquecida nuestra literatura con un gran Diccionario enciclopedico, obra en la que el marqués de Santa
Cruz de Marcenado venía trabajando despues
de haber dado impulso á las más grandes y
provechosas ideas en bien de su patria, entre
otras 11)- de la fundacion de la Academia de la
Historia, que le atribuye el notable escritor
D. Joaquín Maldonado Macanaz, uno de los
que con más entusiasmo.y solicitud han acudido en esta ocasion á ofrecernos su valioso y
estimable concurso.
Hora es ya de volver la vista húcia esos
grandes hombres,y mostrar sus virtudes como
. o 1
~emp
o.
Honrando esos caractéres se fortifica algo
de lo que en esta sociedad se desmorona, se
reaniman con la esperanza espíritus que desfallecen en el escepticismo, heridos por crueles injusticias, y tal vez en muchos corazones
secos é indiferentes, estos pensamientos generosos sean rica semilla que haga brotar gérmenes y alientos de hidalguía, de gratitud y de
nobleza.
A este pensamiento se han agrupado ya
cuantos aman las glorias nacionales, y nosotros seguiremos prestándole nuestro modesto
concurso, siempre á disposicion de todo cuanto pueda contribuir á la honra y grandeza de
nuestra patria.
EL _GENERAL PORFIRIO DIAZ
En el breve espacio que puede consagrar una publicacion ilustrada á la seccion biográfica, vamos a
ocuparnos de una de las más gallardas figuras militares del Nuevo-Mundo: el general Porfirio Diaz,
cuyo retrato publicamos tambien.
Porfirio Diaz, que ocupa hoy el alto grado de general de division del ejército mejicano, abandonó
las aulas de Derecho..en su ciudad natal Oaxaca, para ingresar en la Guardia nacional que se llamó á
las armas para contrarestar los esfuerzos del clero
y del absolutismo en contra de las libertades patrias.
En el levantamiento popular en contra del dictador Santa Anna, en la lucha contra los poderosos
perturbadores de la paz pública, en la guerra que
trajo consigo la reforma social y política de Méjico,
Porfirio Diaz no volvió a abandonar las filas del ejército constitucionalista, y obtuvo hasta el grado de
coronel del ejército permanente, y mas tarde el de
general de brigada, despues de haber deshecho las
chusmas del sanguinario y tristemente célebre Leonardo Márquez.
'
Pero el período brillante de su vida pública comenzó con la intervencion europea en 1861. Apénas
desembarcaron las primeras tropas aliadas, la nacion entera se levant6 en masa para rechazarlas:
Porfirio Diaz fué destinado por el Gobierno nacional
al cuerpo de ejército de Oriente, que debía el primero detener á los aliados.
Bastante conocidos son los sucesos de aquella época. Espai'i.a é Inglaterra se retiraron, y Francia quedó sola en tan desatinada empresa. El primer com-

Despues del triunfo de la República y de la reorganizacíon del ejército nacional, Porfirio Diaz fué
nombrado general en jefe de la segunda division.
Popular desde un principio, un numeroso partido
lo designó en dos ocasiones diversas para la presidencia de la República. Ocupó mas tarde un sitio en
Cámara de diputados representantes á Yeracruz,
hasta que despues de graves sucesos de órden interior, vino á ocupar el puesto de general en jefe de1
ejército en 1876, y al afio siguiente fué electo popularmente presidente conatitucional de la Repú-

bate tuvo lugar el 28 de Abril de 1862 en el desfiladero de Los Lumbres. El ejército mejicano, despues
de haber detenido al francés por unas cuantas bo~
ras, se replegó á Puebla, que sin fortificaciones, sin
elementos de toda clase, no podía oponer sino una
débil resistencia. Sin embargo, el general en jefe
resolvió esperar allí á los franceses, y el 5 de Mayo
siguiente las columnas invasoras eran rechazadas
cuatro veces en el espacio de tres horas por la

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Bajo su presidencia, los partidos políticos se fundieron, la paz 1e arraigb definitivamente, se cum-

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LA ILUSTRACION MILITAR

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plieron todos los compromisos internacionales 1 se
ensancharon las relaciones exteriores, se siguió la
política liberal y reformista de las administraciones
de Juarez y de Lerdo, y lo que es más notable y
digno de aplauso, se proyectaron y comenzaron todas las grandes mejoras materiales ya realizadas, que han elevado al país á ta~rande altura.
La red de ferro-carriles, el au7~to de las vías
telegráficas datan de esa época, 10 nÍisn-.o que la
creacion del Banco Nacional y del Banco Mercantil.
Al concluir el período marcado 'Pºr la ley, el gederal Diaz entregó el mando á su sucesor nombrado
en los comicios; y aunque despues ha sido electo
popul:irmente para presidente de la Corte Suprema de Justicia, y para gobernador constitucional
del Estado de Oaxaca, renunció ambos cargos.
En la actualidad es comisario general de Méjico
en la Exposicion de Nueva-Orleans.
Recordando los beneficios de su última presidencia, hoy que se trata de renovar los poderes públicos, todos los partidot han designado á Potfirio Diaz
para la pr.esidencia, y e3 un hecho ya seguro que
en las próximas elecciones generales, que tendrán
lugar este afio, será elevado de nuevo por el voto de
la ·nacion, á la primera magistratura de la República.

EL POLVORIN DE SAN FELIPE EN LA HABANA
El telégrafo, con su terrible laconismo, nos dió á
conocer la catástrofe ocurrida en la capital de la
más preciada de nuestras posesiones en América .
Dos atronadoras detonaciones, decía el capitan general de aquella isla, anunciaron la. voladura de los
almacenes del polvorinde San Felipe, causando numerosas víctimas y pérdidas de consideracion en
todos los edificios más principales de la ciudad.
En el primer momento el pánico fué indescriptible, porque la sacudida y trepidacion de las casas
más alejadas del lugar del siniestro daban aún mayores proporciones á este accidente lamentable,
cuyas causas no analizaremos hasta: que el correo
nos comunique detalles de lo sucedido.
Ocupaba el polvorin de San Felipe tina pequeña
eminencia circundada por ·1as aguas de la ensenada
de Atarés, delante del nuevo polvorin de la marina
que cierra la de Guasabacoa, teniendo á su izquierda el castillo de Atarés, situado sobre elevada meseta1 y enfilando toda la bahía que forma aquel hermoso puerto. A su derecha, los Almacenes de Regla,
y al frente 1 el Cayo Cruz ó Puto, figurando además
en el grabado algunos buques de diversas potencias, encallados como resultado de teir!porales anteriores al suceso que tan vivamente ha impresionado á cuantos tienen en sus venas sangre española.

LA MENSAJERA EN LOS ESTADOS UNIDOS
El servicio de correos presenta nuevo aspecto en
ese prodigioso país, taller de las invenciones más
asombrosas.
La tendencia general es mejorar este ramo de
la administracion públi~a, .áun cuando se perjudiquen los intereses del Erario. El correo es el agente
intelectual, material y moral de mayor trascendencia para una nacion, y cuantos más medios se pongan en práctica para perfeccionar este servicio,
mayor será tambien la cultura que se desarrolle
entre todas las clases de la sociedad.
Diversos ~on los medios de conduccion empleados con este objeto, y segun representa el grabado
de la pág. 383, una elegante y ágil amazona, huérfana y de carácter independiente, recorre los puntos donde la locomotora no se ha abierto paso, con
una valija que contiene la correspondencia, haciendo más simpático su honroso destino los encantos físicos que la naturaleza le ha concedido.

Las dimensiones del dique flotante de Cartagena
son: 320 piés ingleses de eslora, 105 de manga, 48
de puntal 6 altura extrema, 85 de manga interior en
la cubierta, 6 en la cubierta del plan, y 11 y me~io
de altura del cajon de la base, pudiendo levantar y
dejar en seco buques cuyo peso no exceda de 6.000
toneladas métricas.
Fué construido por la cas"a Rennie and Sons, por
112.000 libras esterlinas, empleándose 80 kilómetros de puntas de union de planchas para calafatearlo y cerca de millon y medio de remaches. Su peso,
,con máquinas y accesorios, se eleva á 5.000 toneladas métricas.
Está dividido longitudinalmente por un mamparo, y á banda y banda de éste existen diez compartimientos independientes unos de otros y comunicando con la caja de bombas por medio de tubos de
hierro con sus correspondientes volantes; á cada
banda del dique hay cuatro bombas movidas por
una máquina de 26 caballos nominales, y el achique
completo se verifica en dos horas y medii! próximamente.
•

CARRERA DE CABALLOS.-LA CARRERA MILITAR
Un hermoso tiempo ha contribuido á dar atractivo á este espectáculo, que ha tomado ya carta de
naturaleza en nuestro pais.
Las carreras verificadas en la primera quincena
de Mayo han hecho recordará los aficionados la animacion de Epsom y Longchamps, siendo entre todas la más favorecida por la concurrencia, la que
contenía en su programa una parte dedicada al arma de caballeria.
Varias veces hemos expuesto nuestra opinion favorable á esta clase de ejercicios, á los que quisiéramos se diese mayor amplitud, estableciéndose
concursos anuales á los que pudieran asistir jinetes y caballos de todos los regimientos del arma,
no para hacer alarde de vanidad ni exhibiciones
hípicas fuera de lugar·, pues daríamos en estos concursos toda predileccion á las carreras de resistencia y obstáculos, á fin de que se dedicase toda la
atencion á lo _que más importa, y pudieRen tomar
parte mayor número de caballos y jinetes, porque
para. las carreras de velocidad se necesitan aptitudes y condiciones extrañas al cometido princfpal
del arma de caballería.
En la carrera militar del dia 12, se disputaba un
premio de S.M. la Reina,-consistente en un precioso servicio de té.
La distancia á recorrer era de 1.800 metros, y la
expectacion y curiosidad del público se manifestaron ostensiblemente en cuanto aparecieron sobre
la pista nuestros Sporttnans.
Se retiran de los anunciados: Rústico, de D. Agustin Sancho, é Incesante, de D. Leonidas S.ant,os; corren: PreTJalido, de D. Juan Valdés; Lento, de D. Alejo
Gutierrez; Gloton, de D. José Olona; Falange, de don
Sixto la Galle; Pretensor, de D. Nicanor Poderoso, y
Nalguao, de D. Alvaro.Gordon. Puestos en fila, sale
Nalgudo á la cabeza, y á su lado, por la cuerda,
Falange, los demas un poco desiguales y Lento bastante rezagado; permitiéndonos llamar la atencion
de los jueces de salida, á fin de que se observe más
precision, pues esta salida debió considerarse falsa.
Los jinetes llamaron la atencion por su arrojo y
gallardía, mereciendo plácemés la escuela de equitacion, por los caballos que ha presentado.
El caballo Nalgudo, montado por el alférez D. Siman Saborreno, fué el vencedor por cuatro cuerpos,
siguiendo despues Pretensor y Lento.
El dibujo de la pág. 387, original ~• D. Severo
Just, j6ven de gran porvenir, que maneja con igual
perfeccion el lápiz que el cincel, da una idea de
esta fiesta, en la que el elemento militar ha tomado parte con el mayor lucimiento y general aplauso.

1

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EL DIQUE FLOTANTE DE CARTAGENA
En la pág. 386 ofrecernos á nuestros lectores los
diferentes aspectos que presenta, en sus várias situaciones, una de las mejores y más importantes
obras que existen en los arsenales de nuestra marina.

LA ESTATUA DE GAMBETTA EN CAHORS
Francia ha presenciado una brillante fiesta con
motivo de la inauguraciCln de la estatua erigida en
Cahors al tribuno ilustre que, con una actividad
prodtgiosa, organizó la defensa nacional, salvó por

LA ILUSTRACION MILITAR

•
medio de la aerostacion la muralla de caflones que
aprisionaban á París, y enardeciendo con su mágica palabra los corazones de nuestros vecinos de
allende el Pirineo, ac.umuló refuerzos y recursos de
todo género para atajar la marcha de los ejércitos
prusianos.
En Cahors, ciudad antigua del departamento de
Lot, pátria de vários hombres ilustres como Clément1 Marot y Fenelon, se han reunido los pr_incipales representantes del país para rendir un tributo de homenaje á la memoria de tan ilustre estadista; amigos y adversarios del finado se confunden para dar mayor esplendor á este patriótico
acto, en la ciudad que habitaba :l?eon Gambetta,
hijo de un honrado comerciante, cuya tienda se
conserva todavía en el mismo estado que anteriormente. En Cahors hizo slls primeros estudios, dando ya á conocer su carácter enérgico y emprendedor, su fácil percepcion, su aficion á las luchas
parlamentarias y otras mil cualidades que revelan
al gran hombre de Estado.
El monumento que perpetúa sµ memoria, y que
aparece en el grabado de la pág. 390, es debido al
reputado escultor .M. FalguiCres, y constituye una
obra de arte de relevante mérito.

EL CAÑONERO , HENRI RIVJERE,
Los países en donde se estiman en su justo valor
los sacrificios hechos en aras de la pátria; donde
encuentran proteccion las más elevadas concepciones del genio; donde los partidos politicos anteponen en los hechos el bienestar de su pátria á sus
ideales, ahogando las conveniencias qu,e parece imponer cada escuela en la candente lucha de las pasiones humanas; en esos países, el sentimiento patrio tiene hondas raices, los sacrificios de un ciudadano qtiedan recompensados por la manifestacion
unánime de la gratitud nacional, y su poder, garantido con tan sólida base, adquirirá por precision
amplísimo desarrollo.
Estas y otras muchas observaciones nos sugiere
la conducta del pueblo francés. Inmediatamente
despues de la muerte del comandante Henri RiviCre, jefe de la expedicion al Tonkin, púsose su
nombre á uno de los mejores caf1oneros que se hallaban en construccion, y una vez botado al agua,
aparejado convenientemente y armado segun los
adelantos modernos, fué destinado al teatro de operaciones, como si se preteniliera de este modo ir á
vengar la muert~ de la primera víctima, del ilustre
marino cuyo nombre pasará gloriosamente á la
posteridad en los fastos de la escuadra francesa.
El buque marchó á operaciones, y como si tuviese conciencia de sus · deberes, cúpole la suerte de
coadyuvar eficazmente á la toma de Hong-Hoa. Desde el rio Negro protege la construccion de dos baterías de 80 y 95, ataca las fuerzas que acuden de la
plaza, y con sus certeros disparos introduce el pánico en las filas enemigas, que son perseguidas a
gran distancia por el alcance de las piezas, dejando
el campo sembrado de cadáveres.
Establecido el sitio y combinado el ataque, Ja
ciudad abre sus puertas al,invasor, quedando Francia duei'1a de un vastísimo territorio, y terminada,_
por decirlo así, la actual campaña.

LA EXISTENCIA DE DIOS
¿Quién es Dios'! ¿dónde está?... Yo sólo creo
Lo que mis ojos ven ... iPor qué y adónde
Su Sér impenetrable á mi deseo
Entre las sombras del misterio esconde'!
Yo lo busco.doquier, y no lo veo,
Lo llama m1 razon y no responde;
Luego no existe Dios ... asi diría
Del ciego ateo la soberbia impía.
Así dice tambien extraviada,
Negando una verdad tan manitiesta 1
La misera razon que no ve nada
De sublime en el mar y la floresta.
Mas ante duda tal así enunciada
Contra tal negacion y tal protesta,
Prueban que existe Dios, la fé primero,
Y luégo el corazon y el mundo entero.

¿Qui~n ~s .Di~s? Dios es Dios. Sér increado
Que prmcrpto, a la vez, y fin de todo,
De la nada Jos astros ha sacado
Y_ qll:e al hombre formó de frágil lodo.
Si p10s pudiera ser clasificado,
D_eJara d~ ser Dios, y de ese modo
Siendo D10~ quien es Dios, el hombre sabe
Asaz que Oros en su razon no cabe.

U~ Dios sin el que nada se concibe;
D!os _tan preciso, que preciso fuera
Fmg1rlo taf cual es, si no existiera.
Har, pues, _u n Dios que cambia dulcemente

La tr~ste reahdad en blando suefto·

Un Dios eterno, sabio, omnipotent~,
De cuanto el hombre ve, señor y dueno.
De cuya mano penden in-ualmente
El bien y el mal, lo gra~de y lo pequeí'1o·
Un Di?s _que extiende su poder lo mism~
Al alto cielo que al profundo abismo.

Dios es 111: luz que desde el claro Oriente
Al negro abismo las tinieblas lanza;
V~nero ~e salud, vital ambiente,
Ir~s gentil de paz y bienandanza.
Dios es aquel que inspira nuestra mente
Y. c~lma nuestro af'.1n con la esperanza;
Dios es causa matriz de cuanto encierra
Gra nd e, nob~ Y magnifico la tierra.
Dios es aquel que traz;-en el vacío
La ruta de los claros luminares;
Quien da la luz al sol la linfa al ria
~ mur_mu_llo a los bos'ques seculares;
Sol_ al rnv1erno, brisas al estío
Ma;estad a las ondas de los mares 1
Y en prueba de su amor y omnipo tencia
Al hombre libertad é inteiigencia.
'
Dios es aquel que poderoso y sumo
L~ena la ti~rra desde polo á polo;
Dios ~s quien cambia Ja riqueza en humo
Y qnren separa la verdad del dolo
Quien da á Jas flores perfumado z~mo 1
Y voz al ruiseñor; y el hombre solo
Jngrato á veces, á negar se atreve ,
A quien la vida y el sustento debe.
.D!os_ es la inmensidad. Sér sin medida

N1 limites; su esencia soberana

N? puede ser por nadie definida,
N~ comprenderla la razon humana.
~tos_es el sumo bien; en esta vida
Nadie lo ve pero la fe cristiana
Aunque su, nombre celestial ignora
A Dios humilde y en silencio adora'.
¿Dónde_ está Di?so/ Está por donde quiera
Que se fiJen los OJOS con anhelo
~n los !fI0ntes ig~al que en la Pradera,
En la trerra Jo mismo que en el cielo
~n la rr_iodesta vid y en la palmera, ·
En el no caudal y el arroyuelo
En la corola de la flor, y el nid~
Del ave entre las ramas escondido.
Buscad do quier, lo mismo en la llanura
Que en el follaje de la selva umbria·1
En las tinieblas de la noche oscura
O ante la clara luz del medio dia·
Sobre la linfa de la fuente pura '
Bajo las ondas de la mar bravía,
Y brillante
ó tr',·ste ,
. f y sin luz , ale&lt;l're
~
Todo, a e, os probará que Dios existe.
Buscad del frese~ Abri~n la alb!ada
Con sus matices de topacio y oro 1
Y en la luna, cual faro colocada
En la region del Eter incoloro·
En el soplo del aura perfum;:i.Ja
En los trinos del pájaro canoro '
Y encontrareis en todo, con fr~cuencia
La gráfica señal de su presencia.
,
Ved los astros cruzar el firmamento
Sin que su luz y número os asombre·
Estudiad la pasion y el sentimiento '
Del corazon y el ánima del hombre·
Ved el espacio, requerid al viento'
~lirad las plantas, y su santo nombre
Por todas partes hallareis escrito
En lo que tiene fin y en lo infinit~.
¡Dios existe es verdad! La fe creyente
Su Sér excelso por do quier proclama
Y el sol 1 el mar, el céfiro y la fuente ,
Que forman est~ hermoso panorama;
Y el alma que sm verlo Jo presiente
Y el corazon que en su dolor lo llama·
Y existe Dios, porque sin Él no habri~
En el mundo concierto ni arrnonia.
Hay, pues, un Sér eterno y soberano
Que rige los destinos de este mu,ndo
Y da gayo verdor al fértil llano
,
Y conchas y coral al mar profundo.
Existe un Dios que al corazon humano
Le da la caridad, gérmen fecundo
De cuanto noble, generoso y bueno
La pobre humanidad guarda en su seno.
Existe un Dios, por quien de amor palpit.i
El corazon; de quien el sér recibe
Cuanto en el aire y en el mar se agita,
~uan_to en la tierra y en el cielo vi ve;
Un D10s de quien el mundo necesita,

,

Exi.ste, pues, un Dios que da fragante
Olor a la modesta -florecilla
Y los cedros del Líbano gigante
H~ce nacer de misera semilla.
D10s cuya voluntad en un instante
A! po?re _er:isalza y .al magnate humilla;
Dio~ JU~t1C1ero, cuya santa ley
Acata siempre el pária como el rey.
Un Dios, en fin, que sabio y poderoso
Da fr~scas llu_vias á la ardiente zona.
Un Dios que tiene al sol esplendoroso
Por _p_!=Hdo joyel de su corona:
U"elJ10s benigno, Padre cariñoso
Que ,ve _nuestre miseria, y que perdona
Por ultimo hasta el loco devaneo
O la ciega soberbia del ateo.

¡Dio_s es g:ande! Su inmenso poderío
Do quier amma la materia inerte·
El fecunda la flor con e l rocío
'
El sol? es sabio, poderoso y fu~rte.
E~ quita y da la paz, y á su albedrío
Disponed~ la vida y de la muerte;
D~os es qmen es! en fin, y la conciencia
E:; la prueba meJor de su existencia.
FRANCISCO Drn

Y

PESCETTO.

LOS HÉROES DE FILIPINAS
FRAGMENTOS H!STÓRICO·MILITARES

EL MARQUES DE LA SOLA:-!A
La piratería había ido tomando tan funesto incremento, y fueron tan ineficaces las reclamaciones
hechas al sultan Mahamat-Pulalon, como súbdito
español, que el ca pitan general, gobernador del Archipiélago, D. Antonio Urbiztondo y Eguía, marqués
de la Solana, creyó preciso ponerse de acuerdo con
el sultan' para castigar tales fechorías, y con algunos buques de guerra se presentó en la rada de
Jaló, ante la capital de aquella sultanía· mas los oficiales é intérprete en vic1,dos á tierra á ~onferenciar
fueron_ insultados y heridos por las turbas, de cuyo
furor libraron por la intervencion personal del Sultan, que salió a la calle á amparar los. Los fuertes
rebeldes rompieron el fuego contra nuestros buqu~s, y és~vs, despues de cañonear á aquéllos, se
retiraron a Zamboanga, con algunas bajas y averías, el dial.º del año 1851, por no tener fuerzas
suficientes para haber practicado un desembarc◊.
Con el objeto de dar á los rebeldes joloanos el
merecido escarmiento á su traicion, y rasfr,.ar con
todo :ig~r la osadía de aquel sultan y datfos que
prescmdiendo de sus deberes y apoyándose en la
anarquía, protegían encubiertamente el infame tráfico de la carne humana apresada en sangrientas y
desastrosas expediciones piráticas; reunió el general en la rada de Zamboanga los buques de guerra
vapores Reina de Castilla, E/cano y Magallanes, frag~tas Ami~tad, Manila y Union, bergantines Bu-rotas,
Tiempo, Bilbao, Oquendo y Dos Hermanos, y veintiun
barangayan cebuanos, en los que fueron distribuidos
y em barc&amp;dos 10 jefes 1 118 oficiales europeos, con
2.593 indi víduos de infantería indígena, 40 oficiales
y 101 ~rtilleros euro~eos, con 6 obuses de campaña;
7 oficiales y 152 artilleros indígenas; un oficial y
~ obreros d~ fortificacion con un pequeño parque;
7.&gt;0 voluntarws cebuanos, 100 iloanos y 800 iamboangueños.
En los días 18 y 19 de Febrero se hilo á la mar la
expedicion, y sin más percances que el de haber
estado á punto de naufragar, arrollada sobre unos
arrecifes por las corrientes y escasez de viento la
fragata Villa de Bilbao, se reunió, el día 20 e~ el
fondeadero de la isla de Pangasinan, y el 27 fué á
formar la linea de combate, fondeando desde punta.
Dinapit, al E. , á punta Matañdat, al O., formando la

389
cuerda del arco que describe la costa enfrente de
los formidables fuertes joloanos, ántes ocultos detras del pueblo chino comercial edificado en estacas sobre el fondo del mar, y que los moros habían
quemado para despejar el frente y facilitar la defern~a.
~a ciudad de Jaló, capital de la sultanía, estaba.
ed1~cada en la medianía del seno de aquella rada,
peligros¡ por su bajo fondo, los escollos de arrecifes Y abierta á 'Ios vientos del N., detras de cinco
g'.andes cottas (fuertes) que se enlazaban y cornumcaban por baterías bajas y . caminos cubiertos, y
q~e montaban 112 cañones de calibre mayor y gran
numero de lantacas.
Las cottas más resistentes eran 1a del famoso
datto _Daniel, que ocupaba el extremo del E. sobre
un taJante repecho de la marina, y la del Sultan en
el otro extremo del O., entre un rio y un estero ó
brazo de mar que les servían de excelentes fosos:
á la izquierda de la cotta del datto Daniel estaba
la del datto Asibi , á la.derecha de la del Sultan la
del datto Buyok, y en el centro la del datto M~ribajal, defendiendo la poblacion por la espalda las
~:mttas de los da~tos Buloc, Ulamayak y l\folok, sitas
sobre tres pequenas colinas dominantes y medio
ocultas en el ramaje bajo _del monte pues el alto
había sido talado.
'
En la ºmadrugada del dia 28, y bajo la proteccion
de !os caflones de los buques, se practicó el desembarco, en que perecieron ahogados trece artilleros
europeos; en punta Dinapit una columna de 1.482
soldados con 300 voluntarios auxiliares y cuatro
obuses, al mando del coronel D. José l\1aría de Soto
para atacar por el flanco y la gola la cotta del datt~
Daniel; y en punta l\Iatandat otra columna de
l.364: soldados con 624 voluntarios auxiliares y dos
obuse),, al mando del coronel D. Vicente Conti 1 para
atacar la cotta del Sultan; desembarcando luégo el
general ma;qués de la Solana con su E. M. y fuerzas de reserva en punta Dinapit, iniciándose el ataque general á las ocho de la maflana.
l\Iiéntras la columna del O. avanzaba venciendo
g:andes dificu ltades del terreno para tomar posic10nes, el coronel Soto destacó parte de sus fuerzas
qu~ no pudiendo internarse, cual se pretendía, par~
~ahr la cotta de Daniel por la gola, por lo imprachcable de la maleza, se vió precisat.la á seguir la
playa hasta ponerse á tiro de la cotta de Asibi
má~ -~vanzada al mar por aquella parte, que lo~
remb10 con fuego nutrido, despreciaron los atacantes, lanzándose con decision al asalto de la
de Daniel; mas rechazados, á pesar de su valor
corrieron nuevas fuerzas á reforzarles, y junta~
mente fueron otra vez rechazados, teniendo entónces que" acudir en su auxilio la reserva al mando
del coronel D. José Terry, con el general Urbiztondo, poco satisfecho de los resultados del ataque:
el coronel ~oto le manifestó la imposibilidad de
salvar por si aquella comprometida situacion .
. y ·p~~iénd~s~ ~~tÓn~~s ·á
dabe·z¡
1~~ r'u¡r~a;
el valeroso general marqués de la Solana entusiasma_ l_os Vacilantes combatientes, que c;n heróica
dec~s10n arrancan á la carrera con los gritos de
«¡Viva Espai'lal ¡Viva la reinah&gt; repiten el asalto, á.
pesar de la desesperada extrema resistencia de los
rr_ioros; vac~lan aún, sin embargo, los valientes,
siendo preciso mandarles el último refuerzo de la
reserva al mando del comandante D. Patricio Gonzalez Olloqui, y con él y la presencia del marqués
de la Solana en el foco de la destruccion y de la
muerte, logra el postrer esfuerzo: el muro es coronado por los nuestros; el pánico se apodera entónces de los defensores de la cotta del datto Daniel y
lo esparcen en todos los defensores de Juló, que
ª?~esuraclarnente abandonan todas sus fuertes pos1c10nes; la desbandada se hace completa al observar el avance por las alturas de las tropas del coronel ~onti_, y el general marqués de Ja Solana sienta
~u v1ctor1oso cuartel á las doce del dia en la creida
rnex~?gnable cotta, des&lt;le donde en todas partes
venc10 á los rebeldes, obligándoles de nuevo á reco•
nocer la soberanía de Espai'la.

d~

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Pio A,

DE

P.1zos.

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�391

LA ILUSTRACION MILITAR

390

LA ILUSTRACION MILITAR.

EL MUNDO MARCHA
Los descubrimientos recientes de la Fisica, de la
Geología, de la Astronomía y de la Mecánica; las exploraciones geográficas; los anfilisis de la Química;
el resultado, en fin, de la,;; investigacionas de la inteligencia humana para perfeccionar el estudio positivo de la naturaleza, constituye un cuadro tan
vasto, un conjunto tan gigantesco, que nadie debe
ignorar en nuestra época de verdadero progreso
cientifico é industrial.
Todos los pueblos cultos de Europa y de América
cooperan con éxito glorioso á los trabajos científicos, ántes monopolizados por la autoridad y menospreciados J1"!' la ignorancia. Alemania, Inglaterra y
Francia son las lumbreras del progreso. Sus grandes
hombres los Humboldt, los Newton y los Arago de!-

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cubren las propiedades de la materia 1 determinan
las condiciones biológicas de los séres 1 llenan los espacios de nuevos soles y planetas, y ensanchan, por
lo tanto, los vastos dominios de los conocimientos
adquiridos.
Estos adelantos todo lo trasforman y 'llenan de
vida: arrancan nuevos medicamentos á la Química,
aseguran la navegacion, fomentan el comercio 1 perfeccionan la industria, cen~uplican los productos de
la agricultura, generalizan las enseúanzas populares, evitan naufragios, ahuyentan epidemias y crean
audazmente todo este admirable órden de cosas que
mejora las condiciones materiales de los pueblos
modernos, dignifican al hombre y estrechan rr¡ás
cada día la~ relaciones de su espíritu con la Naturaleza,
El mundo presenta con estos adelantos un aspee-

to nuevo y sorprendente, diametralmente opuesto
al que ofrecía en los tiempos antiguos; pues en esas
épocas la ciencia, educada aisladamente, sin nocion
alguna de 1a Física ni de las fuerzas vivas del Cosmos, y más especulativa que práctica 1_ caminaba
por los tortuosos senderos de las preocupaciones, y
estaban limitados los conocimientos, se ponían trabas al pensamiento y se daba significacion sobrenatural á las cosas más indiferentes.
El progreso 1 como el sol, todo lo alumb_ra y vivifica; y á pesar de los adelantos contemporáneos, parece imposible que haya todavía, como en los antiguos tiempos 1 quien se atreva á oponerse á la invasion do lo nuevo, y quien niegue y desconozca las
ventajas qua han reportado á. la Edad Moderna los
hombros da verdadera iniciativa cientificaque,como
Colon, como Ga.lileo 1 como Franklin, ·como Lavois•

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FRANCIA.-ESTATU.\ LEVANTADA EN CAIIORS ,\L E~IIXENTE TRlDUSO L'EON G.\~IDETTA, OROANIZADOR D&amp; LA DE.'ENS.\ tüCIO~UL

To!\-K1N.

sier, no han rendido tributo á las preocupaciones y extirpar del mundo moderno este triste legado de
Newton, el fundador de la Filosofia natural, este
sólo han atendido á la. felicidad del género humano. los tiempos antiguos. Sólo ella puede hacer que el hombre inmortal que con su teoría de la gravitaDos clases desdichadas estorban los progresos de ignorante agricultor limpie sus campos de larvas, en cion sometió lo infinito á cálculo, demuestra que no
cada generacion con su ignorancia: los espíritus dé- vez de pagar exorcismos contra la langosta; sólo es posible evitar los inconvenientes de los lentes de
biles y sentimentales, en quienes sólo influye el una educacion esmerada puede evitar que sienta Galileo; mas los adelantos modernos de la óptico.
error·y el fanatismo, y los filósofos de las aparien- escalofríos aún el adulto dotado de cierta instruc- destruyen esos inconvenientes imaginarios, y' en
cias, fatuos científicos, que creen absolutos los prin- cion, si recuerda los que sen tia cuando de niño es- nuestros días se construyen anteojos tan perfectos
cipios que poseen. ¿Cuáles son los más temibles? cuchaba á su familia la tradicion de du~ndes y de y de tanto alcance 1 que presentan en toda su majes¡,Cuáles son los peores? Lo mismo son contra el pro- aparecidos, contada al arnor de la lumbre en las tuosa sencillez la organ~zacion de nuestro sistema
greso los unos que los otros. De los filósofos de las • tristes noches de invierno.
sola.1\ y acortando los limites del espacio obligan á
Cuando se considera el sin número de victimas la inmensidad á abrir su seno infinito á las investiapariencias salen los Torquemc.das, que encienden
las hogueras de la Inquisicion; y de los fanáticos inmola.das para que en sus entrañas'palpitantes le- gaciones humanas para desembrollar el misterio de
medrosos salen los que llevan á los inquisidores yesen los augures el porvenir de los individuos y de los mundos.
los haces de leña que la hoguera necésita para con- los pueblos, no puede rnénos el pensador de comNo hablemos de los errores científicos sostenidos
sumar aquellos crimene:.; horribles 1Iamados Autos prender la fuerza incontrastable del error, que así en la oscura Edad Media, como el que afirmaba que
domina á la humanidad en todas las edades de la más allá de las islas Canarias había un mar de bedeje.
Contra las sutilezas y los errores de ciertas doc- Historia.
tun encendido que impedía la navega.cion, que siemFunestas, por sus resultados, son estas preocupa- pre habrá un temerario Vasco de Gama que desafie
trinas podemos oponer razones; pero ¿qué puede
oponerse á un sentjmiento irracional y grosero? cianes populares; pero no lo son ménos las que re- · ese mar supuesto por la ignorancia y doble el Cabo
·
¡,Qué puede contrarestar un error arraigado desde gistra la historia de las ciencias en sus anales.
de Buena-Esperanza.
Aristóteles pesa un odre vado de a:ire y despues
la infancia en una organizaciou enfermiza'! ¿Cómo
Antiguamente la vida del hombre no llegaba á 30
convencer al que no se embarca el mártes, ó tiem- lleno: no tiene en cuenta todas las condiciones de afias, porque ent6nces el término medio de la vida
bla cuando se derrama la sal sobre la mesa al sen- su experimento, y deduce, con la sancion de una hllmana era tle 20 afias y dos tercios; pero hoy, gratarse á comer? ¿Qué podeis decir á la fanática que falsa experiencia, que el aire no es pesado; pero este cias á la civilizacion y á la industria, pasa de 41 el
en la media noche de la víspera de San Juan quema mismo experimento, repetido muchos siglos des- término medio de la existencia, que á este portenpelo de su amante para que no la olvide nunca, ó pues por Otto de Guericke, con su máquina neumá- toso resultado de detener los pasos de la muerte
echa las cai'tas para ~aber si anda en malos pasos?... tica, prueba la gravedad del aire, y que cada litro han sabido llegar los hombres de la ciencia de los
¡Ah! Sólo una educacion ilustrada y generosa puede pesa un gramo 29 centigramos.
tiempos modernos; los que han reducido á qonoci..-

�:

392

1

LA ILUSTRACION MILITAR

El Auxiliador.
áun establece comparaciones entre estudios, que
Hemos tenido el gusto de examinar el aparato de
pue'den ser objeto de observaciones diversas. El señor Navarro, por ejemplo, encarece mucho la ins- este nombre, inventado por D. Celestino Moreno
truccion de los alumnos de las Academias especia- Noguera, capitan teniente de infantería, para faciliBabilonia, de Ménfis, de Tebas y de otros pueblos les. No negaremos nosotros que es hasta demasia- tar el eitudio de la primera enseñanza.
El mecanismv está fundado únicamente en la coantiguos; los que han descifrado las escrituras cu- do profulda en matemática, pero en dinámica y
locacion
de los rectángulos que representan las leneiformes y han sabido leer las inscripciones de los física no lo es ya tanto, y en ciencias sociales es tan
tras,
signos
y números en los alambres horizontatemplos de llenné y del Obelisco de Luxor; los que poca, que, con frecuencia, este defecto, comun . á les que van colocados en el cuadro del centro; esto
todos
los
planes
de
instruccion
militar,
crea
dificulhan descubierto los restos fósiles del hombre en los
se consigue engranando la ranura de la. parte posterrenos cuaternarios, y han explorado las regiones tades al mando y á todo cuanto concierne á las funterior de dichos rectángulos en los hilos de alambre
polares, las de la Australia y del África; los que han ciones de relacion entre el ejército y el pais.
Sin cortesía de fórmula, exceptuaremos de esta . sobre el fondo gris, cuyo color se ha empleado para
unido el mar Rojo al mar Mediterráneo, y han hedeficiencia
de conocimientos al Sr: Navarro, porque que no hiera la vista del operador. Para la ensecho atravesar el genio de la civilizacion moderna
hay
muchos
puntos de su obra que revelan una cul- ñanza de la lectura, el profesor puede componer en
-por las entrañas mismas de los Alpes, cuyos briel cuadro del centro cuantos carteles {palabras nellantes resultados son debidos al progreso de la tura muy general y suficiente en los diferentes racesite para con más brevedad dar á conocer á los
ciencia moderna, al espíritu del libre examen de mos de esas ciencias que hemos citado como des- aiscipulos cada una de las letras. Para la escritura.
cuidadas
en
las
Academias
militares.
Pero
el
misnuestros dias y al conocimiento, cada dia más exacmo Sr. Navarro, en el problema fundamental (uni- se emplea el mismo sistema, sólo que, en vez de
to, que tiene el hombre de la Naturaleza.
componer el profesor, lo hace el discipulo,delas pa¡Cuántas cosas calificadas de utopias por nues- da.d de procedencias, plan de instruccion comun), labras que le ordena su maestro; aquí trabajan dos
tros padres -twn realidad ahora! 1Cuánto absurdo en descuida ó no ha tenido en cuenta la polémica euro- discípulos, el uno en la composicion de las oraciopea contemporánea, y no establece la distincion inotro tiempo es verdad en el presente!
dispensable
entre los conocimientosfundamen!áles y nes y el otro en la descomposicion, llevando las leHoy poseemos el método experimental, al que
tras á sus respectivos sitios. La aritmética se ensedebemos la gloria del progreso moderno, y las ma- profesionales. La unidad por que tanto suspira no dl;,
no puede ser otra cosa que la coordinacion de las ña al discípulo en igual forma, puesto que tiene
ravillas de la electricidad y del vapor; utilizamos lo.s
diversidades,
la distribucion por clases de todos los toda la numeracion y signos que se usan en ella.
fuerzas naturales, empleándolas como motor en los
fenómenos
de
la naturaleza, la definicion ó deslinde Para el sistema métrico decimal, ademas de estar
talleres, templos de la civilizacion moderna¡ se dopintadas sus figuras en el cuadro del centro, las
mina el rayo; se burla el furor de los mares y la ~ cada clase, la institucion de un programa, de un
lleva
tambien movibles, con objeto de que el discíórden igual para todos estos diversos dominios cienviolencia de las tempestades; se evitan los efectos
pulo las conozca y emplee bajo la direccion del protíficos,
y
el
establecimiento
de
un
método
especial,
destructores de la pólvora; se conocen, por medio
fesor. La ortografía se le puede enseñar á la vez
O lo que es lo mismo, apropiado á la diferente índel análisis espectral, los elementos que arden en
que la escritura, dando á conocer á los discípulos
el sol y en las estrellas, siendo esto aplicable á dole de los hechos objeto de cada ciencia.
los signos y enseñándoles á emplearlos. La geomeNo
empezando
por
aquí
el
exámen
de
esta
cuestodos los sistemas planetarios que pueblan la intría plana y del espacio la aprenden en la misma
tion
de
unidad,
O
semejanza,
ó
acuerdo
fundamenmensidad; se sorprenden los secretos de la Natuforma que las anteriores asignaturas, viendo las
tal
en
la
instruccion,
no
será
fácil
salir
del
caos
en
raleza en el inmenso laboratorio de sus operacioque nos tienen los estudios particulares, ó sin coor- figuras, y el profesor les hará una explicacion de
nes, merced á la síntesis química que imprime cada
dinacion, de una parte, y de otra la desproporci.on ellas en la pizarra; finalmente, la geografía puede
dia á todas las cosas un grado más completo de
de estos mismos estudios entre sí y la exclusion aprenderla perfectamente en el mapa conociendo
realidad objetiva; á la maravilla del telégrafo han
sistemática de algunas ciencias, que son ya consi- los límites de las provincias, principales rios y desucedido las no ménos sorprendentes del fonógrafo
mas, y en vez de usar un puntero como generaly del teléfono; se piensa en estos momentos unir á deradas como fundamentales por los principales
mente se hace en las escuelas, se emplea para seEuropa con Africa por medio de un túnel que atra- pensadores de Europa.
ñalar los escudos de las provincias, consiguiendo
El
punto
mejor
tratado
por
el
Sr.
Navarro
es
el
viese el Estrecho de Gibraltar; se hacen aplicaciocon
esto que el discípulo aprenda á la vez á. distinnes importantes; la ignor.ancia se disipa; aumenta del servicio militar obligatorio. Que opinemos ó no
guir
las armas de cada una.
el comercio y el bienestar de los pueblos, y por es- con el autor, esto importa poco. Hay que hacer jusCada aparato cuesta 150 pesetas, El pago es á platicia
á
este
concienzudo
estudio;
revela,
como
ya
tos medios se afirma la solidaridad humana.
hemos dicho, un publicista de primer órden. Roga- zos. El envase y portes los costea el comprador. Los
El progreso es la ciencia, la vida de la sociedad.
pedidos al inventor, calle de Eixedra, 49, Valencia.
Muchas de las que hoy se juzgan como utopías, se- mos al Sr. Navarro acepte, con todas sus desventarán realidad al empezar el siglo xx; y lo que se mi- jas, la mision del escritor que en España estudia y
D. Luis Vidart ha publicado unas noticias biográra con espanto, hará las delicias de la generacion razona, como él lo ha hecho.
El plan de division territorial militar nos parece ti,cas del brigadier de ingenieros D. José Aparici y
que viene. Téngase muy presente que desde los
primeros caractéres cuneiformes hasta lainvencion muy digno de estudio y muy bien trazado, puesto Garcia. Este trabajo consta de cinco capítulos, más
de la imprenta median diez mil años; y desde ésta que el Sr. Navarro procede con método 1 empezando el prefacio y conc¿usion.
En el prefacio ó introduccion, dice el Sr. Vidart
á la fundacion dffi. periodismo median diez dias; y por determinar el fin de esta division. Desde el
que estos diez dias representan el espacio cóm- punto de vista en que se coloca, no encontramos que es necesario restablecer el uso de la palabra
prendido entre las carabelas y las fragatas blinda- objecion importante que hacer á su division y sub.- milicia para designar con ella la ciencia de la guerra;
así como se llama furisprudencia á la ciencia de las
das, entre los absurdos de la astrología judiciaria y division de ejércitos, y distribucion de fuerzas; pero,
el sistema de Copérnico; entre los delirios de la al- ó hemos leido muy deprisa, ó no encontramos que leyes; política á la ciencia del Estado, etc. Tambien
se haya dado en esta obra toda la importancia que
quimia y los estudios sobre la composicion quimica
dice el Sr. Vidart, que para que el arte militar
del aire hechos por Lavoissier; entre el carromato y requiere el problema de la movilizacion, al que hu- tenga la importancia que realmente tiene, no hay
biéramos querido se dedicase un exámen especial más que un camino: el estudio razonado de la histola galera y los caminos de hierro de Stephenson.
y comprensivo de todos sus más insignificantes de- ria militar; porque necesariamente el querer expliLa marcha de la ciencia destruirá del mtsmo
modo los errores del presente, y entónces, ¡cuántas talles de desarrollo: anuncio oficial de la guerra,
car las causas de los aparentes fenómenos que en
disposiciones inmediatas de los jefes á quienes cor- ocasiones se presentan á la vista del historiador, ya
de las que hoy se juzgan cimentadas sobre base de
granito pasarán desechadas al panteon de la astro- responda ordenar la incorporacion; cooperacion de cuando son derrotados los ejércitos, al parecer perlogia y de la alquimia! ¡Y cuántos de los que hoy los alcaldes, su definicion, estímulos, correcciones, fectamente organizados, por otros que, tambien al
caso de morosidad, distancias, cálculos prévios del parr.cer, carecen de toda organizacion; ya cuando
pasan por doctores reposarán en la urda de los faltiempo, y cuanto concierne, en fin, á la incorpora- naciones que han dado altos ejemplos de indómito
sos taumaturgos! ...
cion,
armamento, vestuario, punto de concentra- valor, parece que poco tiempo despues han perdido
JOSÉ GENARO MONTI,
cion, porque todo esto debe ser, hasta donde sea hasta el recuerdo de su glorioso pasado. Al querer
posible, indicado.
explicar las causas de éstos y de otros casos semcOtros puntos contiene esta obra, tal como el de j antes, será preciso remontarse á consideraciones
reclutamiento por voluntarios, digno de la mayor en las cuales se verá claramente que la milicia, el
BIBLIOGRAFÍA
atencion; pero nos es imposible ya prolongar este arte militar ó la ciencia de la guerra, que ahora
Apuntes para un ensayo &lt;le organizaoion mitrabajo, y terminaremos haciendo justicia á los es- poco importa el nombre, se halla íntimamente enlit,ar en España~ por D. FA-bia.n Navarro Mufuerzos de observacion que representa. Los capítu- lazada con todas las llamadas ciencias morales y
ñoz, teniente coronel, oapitan del pl.'imer regi1niento montado de Artillería.
los del ejército voluntario, desarro1Io de la riqueza políticas; se verá claramente que si por politica se
En esta obra se han planteado bien, pero todaví::i. pública, el ejército auxiliar de la riqueza nacional 1 entiende la ciencia del Estado, la milicia es una parcon alguna vaguedad, los más importantes proble- bancos y otros no militares en el sentido estrecho te de esta ciencia; y que si por politita se entiende,
de esta palabra, acreditan en el Sr. Navarro condi- como así debe ser la ciencia del Estado en paz, enmas de organizacion militar.
1
El Sr. Navarro ha sentado plaza de gran publi- ciones muy poco comunes de instruccion y observa- tónces la milicia es, sin duda alguna, la ciencia del
cista; solamente en algunos pasajes aparece domi- cion social, y más cerca nos parece por esto de la Estado en guerra.
gloria más vasta del estratégico, del hombre de Es..:
nado por el espíritu estrecho de la especialidad.
En los capitulas siguitmtes el Sr. Yidart describe
Por ejemplo, al tratar del excedente de oficiales no tado, que de los laureles, más localizados, del tácti- la vida del brigadier D, José Aparici,
oculta una frase, demasiado injusta por lo desdeño- co, del general de division.
lmp, de B. Bubiños, plaza de la Pzja1 'l, Madrid.
sa, para los que no han ingresado por Academias, y

mientos populares las ciencias más abstractas ytra.
ducido al lenguaje vulgar el fruto de sus penosas
investigaciones; los que han reconstituido las civi•
lizaciones encontradas en las ruinas de Nínive, de

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REVISTA

30 DE MAYO DE 1884

OECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2,º-NÓM. 27

Almirante, 2, quintuplicado.

SUMARIO
Grabados: ~croo. Sr. Teniente General D. Adolfo
T1-.lorales de los Rios (dibujo de Badillo, grabado de
Soler y Parras).-Vista de Vigo.-Traslacion ria
los presos desde la cárcel del Saladero á la nueva
&lt;(Cárcel-~lode!m}(dibujode J. ~I., grabado de Marichal).-Recuerdos de Santona (dibujo y grabado
de A. Chalons).-En el alojamiento: una lecci Jn
de ind~mentaria_ (dib1:1jo de _Cecilia Plá, grabado
de Max1).-Antomo Rmz. Marrn, Ramon Córdoba
Martín y Miguel Garcia 'l'rujillo, guardias ciYiles
de la escolta del tren descarrilado en el puente de
la Alcudia.
Texto: Crónica.-Excmo. Sr. Teniente General don
Adolfo Morales de los Rio s.-Vista general de
Vigo.-Traslacion de los presos desde la cílrcel
del Saladero á la nueva (&lt;Cárcel-Modelo.&gt;&gt;-Recuerdos de Santoña.-En el alojamiento: una leccion de indumentaria. - Los g uardias Antonio
Ruiz Marin, Miguel Garcia Trujillo y Ramon Córdoba ~!artin.-La exploracion irregular J)or la infanter1a, por D. Cl emente Cano, teniente de infanteria.-Autoridades que deélaran el mérito del
marqués de Santa Cruz y de sus Re:fleziones militares, por D. Luis Yidart.-Carta de la Habana
por D. FranCiscoOrtega y Delgad9.-Estudios his~
tóricos: O~de~ militar deAlcántara{continuacion),
por_ el Bng~dter_ D. Angel Alvarez de A_raujo y
Cuellar .-lf1stor10tas: una noche en el rngenio
por D. Adolfo Llanos.-Bibliografia.-Correspon~
dencia con los suscritores.-Anuncios. -Sobre
cubierta, por D. Eduardo de Palacio.-Varieda-

milicias indígenas organizadas al estilo eu·
ropeo.
Se atribuye al Gobierno francés el propósito de tomar como línea de demarcacion entre
A.rgelia y Marruecos el l\foluya. Esta línea es
la que había indicado el mariscal Bugeaud, y
agr,¡¡i;a al territorio argelino el Amalatde Udjda
e.¡itera.
El Joiwnal de Débats trata de atenuar estos propósitos. Pero es muy probable que
Francia, ya aleccionada por tristes experien•
cias, aspire á hacer y no hablar, y pretenda
avanzar por Marruecos como por Túnez y el
Tonkin,

Ningun país moral y culto desprecia á sus
soldados. Los que exponen su vida, que es sobre todo, desde el punto de vista egoista, tan
dominante en nuestra época, realizan el sacrificio de mayor estimacion y valor real; los que
arrostran los mayores padecimientos físicos
por defender en la generalidad de los casos los
intereses
de ciertas clases sociales, hábilmente
des.-Charada,
confundidos con los de la patria, son siquiera
considerados y atendidos en aquellas naciones
CRÓNICA
donde el egoísmo individual es contenido y
El tratado de Tien-Tsin abre al comercio moderado par una cultura superior, Por esto
francés, por vez primera, tres de las más ricas en Francia, las primeras palabras del presiprovincias chinas. Es un resultado lisonjero, dente del Consejo de ministros en las Cámaras
Ningun régimen aduanero podría modificar la han sido dedicadas al ejército expedicionario,
situacion económica del mundo; nadie puede victorioso en Son-tay y en Bac-Ninh, siendo
detener en las fronteras los productos extran- acogidas con entusiastas aplausos. El presidenjeros. ¿Y por qué China habí!l de ser en esto te del Senado comenzó tambien su discurso de
una excepcioni Ha hecho, pues, bien Fran- apertura enccimiando á aquel ejército por su
cia en franquear el paso á sus productos, Pero bravura, su paciencia y su patriotismo, Fué inisabe ella: misma lo que se proponei iPre- terr11mpido por los aplausos de toda la Cámatenderá_hacer del Tonkin una verdadera co- ra, y un senador á continnacion dijo:
,Al felicitar al Gobierno, importa hoy sobre ·
lonia francesa, dependiente de la Cochinchitodo
elogiará todos aquellos áquienes se deben
na, ó se limitará á ejercer sobre aquel país de
tan
favorables
resultados, y desde luégo á
doce millones de almas un simple protectorado, semejante al de Túnez? Estos dos distin- nuestros soldados, porque ellos han sido en el
tos sistemas de política colonial tienen en Fran- Tonkin, como en todas partes, los dignos émucia sus respectivos partidarios; pero nos incli. los de sus antecesores.,
En la Cámara de diputados aconteció idénnamos á creer que predominará la política de
una expansion colonial prudente, porque son tica escena, y la prensa militar francesa ha
demasiado vivas las excitaciones de los diarios podido así consignar con natural complacende Berlin á favor de la accion francesa eu la cia estas vivas muestras de simpatía y de jusIndo-Chlna, y es fácil comprender el motivo: to reconocim,iento que el Gobierno y el Parlaobligada Francia á mantener allí constante- mento han dado á su ejército.
Estas manifestaciones de natural y convemente fuerzas considerables, se debilitaría en
niente entusiasmo militar en Francia, no se han
los Vo~gos.
Por otra parte, son muy preferibles en la redl).cido sólo á palabras. Se ha presentado una
mayor parte de los casos, á las colonias de asi- proposicion de crédito para el Tonldn, que as•
milacion, que cuestan mucho y producen cien de á más de 38 millones de francos, y otra
poco, las colonias de produccion, que ex,gen de más de cinco para Madagascar, Parece insólo algunos funcionarios para la recandacion , dudable la aprobacion de estos gastos, que si
de impuestos y aduanas, y que dejando intac- son, en efecto, cuanticsos, tienen bajo muchos
to todo el régimen administrativo del país, aspectos un evidente carácter do utilidad y repueden casi exclusivamente apoyarse sobre productividad.

En la ley de reclutamiento ha hecho canee•
siones el ministro de la Guerra francés á la
ciencia, pero de ninguna manera al dinero. En
su consecuencia, los jóvenes que se dedican á
la ensell.anza, los estudiantes de derecho, medicina, los de la Escuela Normal superior y
politécnica, los que se dedican al comercio en
las colonias y otros, serán exentos, no de todas,
pero sí de una gran parte de las obligaciones
militares.
Aplaudimos esta conciliacion entre el enarte.! y la escuela, que quita ya todo pretexto á
las clases adineradas, que, aparentarnlo defender los intereses de la cultura con la redencion
á metálico, sólo defienden el repugnante privilegio de la ociosidad y un brutal egoísmo.
En la apertura del Parlamento Húngaro, el
emperador Francisco José ha dado ocasion con
su discurso inaugural á que se crea definitiva•
mente reanudada la alianza entr~ Viena y Petersburgo. «Declaramos con gusto, lta dicho,
que, gracias á las muy amigables relaciones
que mantenemos con todos los Estados de
Europa, nuestra esperanza en la conservacion
de la paz está justificada, y que nuestros muy
amados pueblos podrán continuar entregándose descuidadamente á los benditos trabajos de
la paz. &gt;
Como anunciamos en nuestro último nú·
mero, Inglaterra no admitirá enmiendas al
programa de la conferencia internacional propuesta. Así lo ha declarado el Gobierno, obligado por los representantes de la altiva Albion.
En cuanto á los socorros que han de enviarse á Gordon, sabido es que están acordados, pero su eficacia es dudosa, porqne trihus
situadas entre Suakim y Ilerber, que hasta
ahora habían permanecido en actitud pacífica,
parecen dispuestas á sublemrse, La situacion,
pues, de Gordon es cada dia más insostenible; y para que nada falte á agravarla, ya se
dice que el l\Iahdi tiene gran em~l'lo en hacerlo su prisionero, y que ha dado á este fin
órdenes, que serán desgraciadamente más afor•
tunadas qne todas las mil várias combinaciones mercantiles de Lóndres.
No hay nada más notable sobro este punto,
como no sea el acuerdo tomado por la Asocia-

cion de defensa de los inte,·eses comerciales
de Francia, pidiendo que Espall.a, como potencia mediterránea y nacion colonial en el
extremo Oriente, tenga representacion en lt,
próxima conferencia egipcia, Esta actitud de
nuestros vecinos es justa, y puede resulLsr
hábil; porque' resuelta Francia á contener a
Inglaterra en I~gipto, se podría poner en intcligenda con Espall.a para una aecion comun,

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>LA ILUSTRACION MILITAR

368

El. C'\U.\LLO ~IOl&gt;EHNO
,r;il'oo;;, á que hicieron coro la esposa é hijas del ge- te, y pu&lt;lo consagrarse al cultivo ~e la poesía y l_a 1
música,
{¡
la
par
que
desempefiaba
algunos
servineroso patriota.
.
Es un trabajo notable sobre las diferentes ra1.at(
cios en la administracion pública, sin poder aseguEran más de las doce de la noche, oscura Y fria,
&lt;le la cria caballar. En un artistico cuadro se hallan
cuando Rouget se retiró á su casa con la cabeza rarse un porvenir. Napoleon le senaló unaco_rtar~n- comprendidos todos los tipos que resultan de la
exaltada y el corazon conmovido, sintiéndose presa sion, que siguió cobrando en tiem~o de ~u1s x, I.I[ mezcla diversa de razas, los caballos que han obtede un extrano malestar, y entró con vacilante pas? y Cárlos X y que triplicó Luis Felipe, qmen en su nido mayores premios en los principale~ hipoUro&lt;'n ~u aposento sombrío y solitario. Ya alli, procuro juventud h'abia sido compañero de armas de l'lsle.
mos de Europa, y torios los detalles y ~chtudes ~1~El autor del «Canto de guerra del ejército del
inspirarse lentamente en los puros sentimientos de
cesarias para el estudio de este ammal, tan util
artista, componiendo ya el aire ántes que la letra, Rhin)) no fué nunca republicano, ni su himno pudo como imprescindible en las guerras actuales: .
ser propio exclusivamente de un partido. Basta
va l•sta ántes que la müsica, y juntando notas Y paTiene, pues, el trabajo Uel Sr. Laurent, de~1do ,.ª
iabras en su pensamiento, de modo tal, que ni él recordar las estrofas que escribió Rouget; en ellas los adelantos hechos por tan ilustrado fotogra10
mh,mo podia decir si ('ra el aire ó el verso lo ~ue no hay na.da contra la monarquía france~a; es la. en los de la fototipia, un mérito é importancia
primero había concebido, siendo, ~~ lo tanto, u~- provocacion, el guante arrojado al e~t~anJero ~~e grandes para los cuartos de banderas~ y especialp:&gt;sible separar la poesía de la mustea y ~l senti- amenaza la integridad nacional. La. rnJur1o~n C - mente para nuestra arma de cab~er1a. ~..~s. susmiento de la expresion; cantaba conforme iba com- manola y el repugnante Ca irá dejaron de mrse. e.n critores que deseen obtenerlos, se les re1:11tira por
cuanto se conoció .la Marsellesa, y esto s6lo fue) a
poniendo, pero no escribía nada:
.
la administracion de esta Revista, al precio de 3pe-Fatigado dcspues de varias h~ras_ de incesante un servicio que la cultura del pueblo francés tuvo setas 50 céntimo.1i, en vez de 4, que cuesta en casa
tl'ubajo, se Uurmi6 con la cabr,za rnchnada _sobre el que agradecer al ingeniero de Estrasbu~go.
del autor.
Rouget de rI.sle murió en 1836, en Ch~,s~-le-Ro~,
clavicordio, y despertO al amanecer, volnendo al
punto y con nuevo ardor á su tar~a. Lenta Y p~no- cerca de París. Recientemente se ha cr1gu.lo, pata
J,.\ TH\DIT.\ IT\LI.\, POR FR.\l\Cr.::co HOSISIO
samente reprodujo en su memoria los pensamien- consagrar su memoria, una magnifica est~tua en
bronce.
tos de aquella noche eternamente memorable; _&lt;;s~
.Este libro merece un estudio bastante más ex!ene
cribió luégo las estrofas. las puso en nota y c~rr10_ a
so del que, por falta de cspacio 1 nos vemos obliga·BIBLIOGRAFÍA
casa de Dietrick. llallft.base el anciano en el J~rdm
dos á. dedicarle.
cultivando sus hortalizas de invierno; su ~uJer Y
El autor intitula. su trabajo: Descubrim1·ento de la
Hemos
recibido
un
folleto
titulado
El
general
Sosu~ hijas dormían áun; pero el alcal.d.c las hizo d~sinfame
traicion llamada de las Galerías de los~ IJJ:s, Y
prrtar, y salió á buscar al~unos aml!-{OS tan apas10- cias y su gestion adminisfratifJa, durante el tiempo obsertaciones critico-históricas sobre el derecho de la
nndos como f'l de la música. Pasaron al s~lon; _la en que desempefl.ó el cargo ti.e Director gene~a_l de sobetanfa nacional; y por si este titulo no fuera ~u~los cuerpos de Administracion y Sanid~d m1htar_.
hija mayor de Diotrick tomó asiento al clav1cord1~,
En muy discreta forma., con moderac1on, pero a ciente para atraer toda la atencion del lector hacia
y ¡.e dispuso á acompañar a Rouget~ y ~ste canto.
tan interesante problema, encabeza sus observaAl escuchar la primera estrofa, pa\Jdec1eron t.od~s la vez con gran energía, algunos amigos del gene- ciones con esta contundente afirmadon: Los infaral han crei&lt;lo deber reco~cr frases reticentes !
]os circunstantes; á la segunda corrieron las l~gr1rumores calumniosos que, á la verdad, no han vi- mes traidores tienen e1i ltalifl nume,·osos amigos !I ?'ºm:is, y estallo en la tercera el delirio, el -~1·P.nes1 del
vid.o
mas tiempo que el que tardaron en ser espar- lectores. JJara quienes el amor Jifitrio mei-ece ser odiado,
entusiasmo. La. mujer de Oietrick, sus lHJaS, el alpuseg¡;,ido1 desdeii.ado !J castigado.
.
:
cidos.
calde, Rou~ct, los amigos, se arrojaron llo~ando unos
Las
consideraciones
do
su
extenso
prologo
rstan
Creemos, pues, que, bajo elite aspecto, el presente
en IJrazos de otros. So lrnhia hallado el himno de la
trabajo de vindicacion era innecesario. Pero no. po- hechas todavía con mayor Yalentía en la fr_a~e Y en
patria. Pero ¡ay! tambien debia se~ el. himno del
los pensamientos; nada arreíl~a al ~r. llos1srn_ par_a
terror. El infortunado y generoso D1etr1ck marchó demos decir lo mismo de la biografía, que contiene
porier tlc relieve las enormes d1mens1ones que aba1poc.os meses tlespucs al cadalso, al c~m!1ás de aque- cerca de cincuenta anos &lt;le oficial en su carrera el ca el cáncer que corroe nuestra sociedad, cega_da
lla cancion nacida en su hog-ar &lt;lonu•st1co del cora- general Socias, y en todo este t_i~mpo h_a desemp~ñado cargos de gran responsab1htlad é 11nportanc1a por un espíritu de egoista mere~tilismo ó po_r mzon de nn amigo y de la voz de sus hijas.
moderado lucro, á costa de los ma_i,. sag-rados 111te.\qnel himno sublime, cantado en notas graves y diversa.
l'eses.
Subordinar la salrncion de la patria á las gaBasta, en efecto, 1lcsplegar este periodo para que
al.melas alternativamente, parecía rugir dentro del
nancias materiales, abriendo ámplias br('ch~s en
toda
duela
sobre
su
honorabilidad
resulte
desvap&lt;'cho con los estremecimientos de la cólera nacio- 1
las colosales cadenas de los .\!pes, para. cont11iuar
nal. y en seguida con el entusiasmo y el placer de . neci&lt;la.
con
rl :\[ontc Blanco, Monte Rosal San Bernardo, el
Ahora bien. Del rxámen minucioso de la hoja de
la victoria. En él había algo de solemne co~o _la
SimpJon,
el Spluga, el Stehio, el Tosc~le, _etc.,_ demuerte, y de sereno como la confianza del p~tr1ohs- servicios del general Socias resulta que éste curnta jando desamparada la defensa del territorio, s1 no
cincuenta
allos
de
servido,
siemp1·r
en
las
filas
hasmo; algo terrible como la venganza, maJestuoso
ta brigadier inclnsi,·e; que ha asistido á má.s de cua- se empican millones en abundancia para obras de
como la nacion, grande como el puC'blo ..
fortificacion que contraresten el avance dol eneLa nueva cancion, ejecutada algunos d1as despues renta acciones de guerra, entre ellas asaltos y toma migo, es, en concepto del autor de e~ta obra, un
de
plazas
fuertes,
habiendo
resultado
herido
graveen Strasbur~o. voló de aldea en aldea y de provincrimen ele lesa nacionali&lt;lad, que conv1cnt' presencia en provincia, repetida por todas las orquestas mente en una ocasion y declarado contuso otra, Y tar al país con los repugnantes caractl'res que lo
populares. La adoptó Marsella para que se cantase que está en posesion de la gran cruz pensionada de
rodran.
.
al principio y al fin de las sesiones de sus clu~~. Y San llermenegildo; comendador de Cárlos 111, por
Todas estas ideas están desarrolladas en qumce
méritos
de
guerra,
y
condecorado
con
varias
cruces
,te aquí su nombre, que sustituyó con po~o acierto
capítulos, entre los cuales m~recen citarse .los qu_e
al de «Canto de guerra del ejército del Hhlil,)&gt; que le de distincion, entre ellas cuatro de San Fe~nan.&lt;lo
i:;e ocupan ele los Alpes, galena de) Montcéms,. pe1dió su autor. La madre de Rouget, realista y devo- de primera clase, sin c¡u~ conste h~ber ~uf~1d_o Ja~
foracion del ~an Gotardo 1 lineas féneas actuales,
más
el
menor
castigo
m
reprens1on
s1qui01
a,
lll
ta, c¡ue oía con espanto el eco de la voz _de su hijo,
CQnsideraciones sobre los perjuicios que estas e.&gt;estado
sujeto
á
procedimiento
alguno
en
tocia
su
le escribía así: (&lt;¿Qué significa esa. canc10n cant~dfl
municaciones irrogan al comercio italiano, &lt;lescupor esas hordas de bandidos, y al cual ".ª umdo vida, como militar.
bl'imicnto de la infame traicion, etc.; revelando su
vuestro nombre?)) El mismo Houget, proscrito como
1•. \ )a(EJOR DE L.\S VlltTUOES ll!LIT.\llt:S
autor' un gran e~tudio y conocimiento de la. forma
r('alista, pues amante del re;v y de la Constitucio_n
en
que se han hecho las_ concesiones, móvile~ que
Con este titulo explicó una interesante confe1•cnmonilrquica, dimitiú su empleo al saber la. depos1impulsan
á las di,•ersas empresas de estas lmeas
cion Jel monarca; el mismo autor del lnmn? de cia D. Rafael Rosado Brincau en el Circulo militar
férreas
en
sus gestiones, y de los buenos resultados
gucrra 1 fugitivo en las montai'l.as del J~ra, oyo un de la Ilabana 1 publicado luégo en un elegante foJlcque pueden tener para la nacionalidad it~liana . .
to
de
20
paginas.
dia, estremeciéndose, resonar su canc10n, cuando,
La cuestion es, por lo tanto, de actualidad J)a1 a
Nuestros lectores conocen el buen éxito con
acompanado de un ,.,uía. trepaba ocultándose por un
diversos
países; y la obra del Sr. Bosisi~, publicada
b
.
'
qu"l el Sr. Rosado cultiva algunos de los v?stísi~os
escabroso sendero.-¿Cómo
se llama e.o;;;e l11mno.
á sus expensas y düi:tribuida con profus1on1 rner~ce
conocimientos
profesionales;
y
esta
cons1derac1on
preguntó al guía.-La Marsellesa, respondió el pa.ileerse con detenimiento, para aprovechar las salusano.-De este modo supo el nombre de su propia nos dispensa de añadir nuevos elogios para en~odables
atlvertencias que encierra.
obra· el entusiasmo que había fomentado con eVa miar la última produccion de este estudioso oficial,
la
cual
contribuye
á
generalizar
la
sólida
rcputalo pe'rseguía, y sólo a duras penas pudo salvarse de
\a muerte. Así se volvió el arma contra la mano que cion conquistada por otros trabajos de indole semela había forjado, y la. Revolucion delirante no reco- jante. m cumplimiento del deber militar, en todas
ADVERTENCIA
sus manifestaciones, ofrecía un ancho campo donde
noció ya su propia voz.
.
Es inexacto que Rouget emigrara ~ª¡ e~tranJero; desplegar los vuelos de la ima1iinacion, al par que
Advertimos {¡ nuesti·os suscritores que los
el jóven oficial permaneció oculto en l; ran~1a duran- se ponian de relieve las virtudes que, yor fo_rtuna,
pagos han de ser precisamente por adelantado,
te el Terror, preso algun tiempo en las carc~les ~e resplandecen en la milicia con mayor rntens1dad y y que no se servirá suscricion al_gu~a cuyo
Lons-le Saunier, y volviendo á. las filas d~I eJército profusion que en cualquier clase de la sociedad.
El discreto y elocuente orador supo sacar gran pago no se haya verificado; ¡,roced1m1ento que
despues del 9 de Termidor. Entónces tomo parte_en
provecho de estas ventajas, haci(,ndose_ acreedor no debe sorprender, pues es el que siguen todai;
algunas campanas á las órdenes de Hoche, de q~1en
fué amigo, y resultó herido de ~ravcdad en Qu1be- á los entusiastas plácemes de cuantos tienen por las publicaciones de Espa11a y del ExtranJerú.
ron. Otra vez se separó del servicio, y otra segun- creencia ele ~urs actos la r&lt;"ligion del honor.
Imp. de E. R11°1uio~, plaza c/P la P;Jja, i, Madrid.
da volvió á él; perv en 1802 se retiri1 definithamen1•

.¡

1

REVISTA

8 DE MAYO DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION
Almirante, 2, quintuplicado.

SUMARIO

el consejo; pero, en fin, hay ca~os en que puede
ser lícito seguirlo. Luchar en un extremo
&lt;iR.\B.\00S: Un autógrafo del almirante Mendez Nu-•
nez.-Sable de honor regalado á Mendez Nuñez de evidente impotencia, es un exceso de hepor los cuerpos de la Armada.-Mendez Nuf'lez:
casa donde nació; casa en que pasó su infancia; roismo. Y es una gran verdad que en lodo exaposento donde murió; fragata N11mancia; casa en
en que falleció; casa de campo y capilla donde
reposan sus cenizas.-Servicios del cuerpo de
carabineros: ¡Mala noche!-D. Ramon Jáudenes y
Alvarez, teniente coronel, comandante de Estado
l\Jayor, Jefe de la Comision de estudio de Marruecos.

Crónica.-Mendez Nunez.-Sable de honor
regalado a Men&lt;Jez Nuttez por los cuerpos de la
Armada.-Servicios del cuerpo de carabineros:
¡Mala noche! -La Hipótesis I poesía por el alférez
alumno de Estado Mayor D. Cándido Ruiz Martinez.-El centenario del marqués de Santa Cruz
de Marcenado, por D. Luis Yidart.-El fusil eléctrico.-Estudios históricos, por el brigadier don
Angel Alvarez Araujo.-EI comunero 1 soneto 1 por
don Alfredo A. Armendariz.-D. Ramon J3.udenes
yAlvarez, teniente coronel, comandante de Estado .Mayor.-Bibliograf1a.-Pensamientos.-Anuncios.-Sobre cubierta, por D. Eduardo de Palacio.- Variedades.-Correspondencia.-Charada..

'TEXTO:

ceso hay

im

defecto.

Por¡j¡ugal estudia su nueva orgauizacion mi•
litar. Los Estados-Unidos prosiguen la tenaz
contienda industrial entre la coraza y el caiion. ¿Quién vencerá á quién'/ Ahora es un cafion el que parece obtener una pasajera 1:en/.aja, porque, en bre,·e, el telégrafo nos anun•
ciará una coraza que hará ineficaces los fuegos
de aquel monstruo. ¡Qué país tan admirable
por el género de sus trabajos, por su pasion
industrial y su concepcion general de la vida,
como uu movimiento constante para perfec•
clonarlo todo!

Es muy rara la vez en que en Espall.a pueden los cronistas inspirar sus observaciones
críticas en hechos agradables; pero en la preCRÓNICA
sente ocasion, abruma al espíritu más frio
tanto distinto género de infortunios ó contra¿Cómo salvará Gordon? Se puede y en fin riedades nacionales. Un puente {el de Alcu-se debe formular así moment_áueamente la dia) se hundió al ¡,aso de un tren de ferro•carcuestion del Sudan. Inglaterra, recurriendo ril. Perecieron ó quedaron mal heridas infini-siempre á un argumento de eficacia sin duda dad de personas, en su mayor parte soldados
-en la mayor parte de los casos, ofrece ahora que regresaban á sus pueblos con la tan anhe•
dinero para salvar á un hombre, como ántes lada licencia absoluta. Se tardó un plazo de
lo ofreció para matar á otro. Hay lógica mer- tiempo inverosímil en prestar socorro á los
cantil en este hecho; pero todo lo excusable y desdichados protagonistas de este horrible
plausible que es la compra del bten, es odiosa drama. Y como de costumbre, los comentarios
la del mal. Si el Gobierno egipcio es oido y sobre sus causas más probables se han encalas 5.000 libras esterlinas al que entregue salvo minado á eludir las responsabilidades más diy sano al general Gordon son eficaces, no ya rectas. La empresa ha sido, pues, defendida, y
la vida de éste, sino la de cualquier hombre la coincidencia de algunos desórdenes ha surno manchado de delito, hará considerar el gido á tiempo para atribuir la catástrofe á un
empleo de esta suma como incomparable con criminal propósito político. Pero á ménos de
su mérito moral.
tener á la vista una abrumador&amp; obsesion de
Entre tanto la situacion de Kartum no ha la realidad, es inconcebible en este caso el ob.
variijdo. Su incomunicacion continúa, y todo jeto ó plau estratégico que debieron considehace temeruna próxima é inevitable catástrofe. rar los criminales como mereciendo el sacrifiAl Sudan no van tropas inglesas por el calor; cio de próximamente 200 viajeros. Raya en el
un hombre inteligente á quien se había pensado absurdo esta opinion, y es más natural la de
en\"iar con gente sudanesa, no merece toda la que el puente estaba en mal estado, y que el
confianza que el caso exige, y se ha desistí• tren iba demasiado deprisa, dada la gran pendo de utilizarle; por último, los soldados egip- diente y curva que tiene este trozo de vía.
cios no están en paz con los ingleses, ni áun 1 Esta version, aunque no fuese cierta, debiera
en el Cairo: ¿y á qué habría da enviárseles idearse y acogerse para dar satisfaccion á nuesante los insurrectos, si se sabe Jª cómo han 1 tra maltrecha honra nacional ante Europa, si
vuelto cuantas veces han ido1
! no queremos seguir pasando por un pueblo
El telegrama del Cairo dice que Berber no extrafio á toda idea de ci vilizacion y de culha capitulado; pero despues de la desercion al tura.
enemigo de óOO soldados, no creemos que tenEn Cnba, el incendio de un polvorín prorlujo
ga otro remedio que seguir el consejo del Dai- tambien víctimas de ese terrible entronque de
ly Ne,vs, que opina por la entrega pacífica de hechos que llamamos acnso, y en Barcelona,
todas las plazas. ,La suerte de Tokar, dice, es análoga catástrofe tuvo al ménos por dichosa
preferible á la de Siukat., No es muy militar compeosacion el descubrimiento de un cora-

TOMO 2. 0 -NOM. 25

zon tau generoso como esforzado. La conducta del teniente de infantería D. Dionisio Vega,
que salvó la vida de cuatro personas, escalan•
do el piso tercero de la casa incendiada, es de
eso que se ve poco y parece estimarse ménos.
La abnegacion y el heroismo no tienen en Es•
pafia la celebridad que un discurso ó una poesía. Oradores, poetas (de salon), cómicos, to•
rercs, negociantes, agiotistas, usureros, etc.: hé
aquí las profesiones que producen mayor reputacion ó provecho. Hombre de honor y de
abnegacion, y mujer virtuosa: personas oscuras. Pero la muerte deja á todos de un mismo
color, y lo que sobrevive enlónces es la influencia, el bien á que ha cooperado uno durante
su vida. De todo lo &lt;lemas, cuando queda
algo, queda sólo sonrojo por la gloria usurpada, y el mal que implican estas usurpaciones.
Hasta en las elecciones de diputados ha habido inesperadas víctimas de violencia injustificable, y como digno remate de este triste
cuadro, hay aún que consignar nuevos chispazos reyolucionarios: la partida Mangado,
deshecha en Navarra; jefes y oficiales de la
Reserva de Santa Coloma, cogidos al abandonar su residencia; la interrupcion de algunas
comunicaciones, y la aparicion de dos partidas
.en Gerona, han puesto nuevamente en relieve
el estado moral de esta sociedad minada por
un mal de carácter y extension indetermina•
bles. La represion ha sido pronta y fácil; pero,
en vez de limitarse á calificaciones vagas é
inútiles sobre la naturaleza de estos delitos,
procede á nuestro juicio quitar todo lo que les
pueda servir de ntenuacion ó excusa. ¿Cómo'?
Mejorando la situacion moral y material del
ejército. Porque lo que late en el fondo de esos
desórdenes, es ménos adhesion á un partido
que la desesperacion producida por implaca•
bles necesidades, y á veces por absurdas injusticias. La negra nube de la inmoralidad se
extiende por todo el país, y amenaza resolverse en contracciones epilépticas y mortal palu•
dismo.·
La nueva disposicion sobre mandos militares ha sido objeto de algunos reparos en un
artículo que se atribuye á uu Geueral, que es,
sin disputa, d&amp; los mejores escritores que conocemos en materias de critica militar. Dejando, en efecto, á un lado la cuestion concreta de
si ha sido ó no conveniente modificar el decreto del anterior ministro, la cuestion planteada
con este motivo por el expresado General, sobre las dimisiones, tiene todo el carácter de
un árduo problema de administracion, y está
tratada cou ese rigor de razonamiento y clari.
dad de estilo que imprime particular carácter

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UN AUTÓGRAFO DEL ALMIRANTE MENDEZ NU¡q,Ez

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La carta anterior fué escrita por el ilustre marino en víspera de graves sucesos y
cuando su ánimo se hallaba preocupado por las ingratitudes y desvíos de que era
victima. Se conoce y se aprecia en lo que es, se siente honrado y lo dice, se cree
merecedor del aprecio público y no lo niega. Sencillo y modesto, pero digno y resuelto.
Pocos hombres alcanzaron una fama y un respeto más merecido que el almirante
i\Jendez Nuí'lez. Reverdeció el recuerdo de aquella raza de gloriosos caudillos con que
Espaúa asombró á Europa en otros tiempos, valerosos y emprendedores hasta lo imposible, firmes en sus propósitos, corteses y mesurados en su conducta. Tal fué .Mendez
~unez ántes y despues de las jornadas que le dieron un puesto legitimo en la Historia
contemporánea. Tal nos le da á conocer la carta que publicamos hoy como un dato
histórico, como una revelacion del carácter del ilustre marino y como un tributo de
carinoso respeto que en las columnas de LA !LUSTRACJOs MILITAR rendimos á una de
las más puras glorias militares del preaente siglo.

SABLE DE IIOSOR REGALADO Á )fENDEZ

N L 5lEZ

_J

POR LOS CUERPOS DE LA ÁfülADA

~
-.¡

....

�372
á los trabajos de la Gaceta Universal, con

tan buen colaborador honrada.
No hay otra disposicion militar que citar,
como no sea la nueva organizacion del ministerio de Marina, y la concerniente á los pases
á Ultramar. La formacion de una escala y el
propósito firme de garantizar el derecho de los
aspirantes, por un turno riguroso, es una disposicion justa_, pues de este modo se impone
una estrechísima y bien definida obligacion de
imparcialidad .y rectitud.
En el concurrido círculo de la calle del Príncipe leyeron ~n la última velada varias composiciones, los Sres. Prieto, Capdepon, Vidart,
Palacios y Alvear. Del primero gustó mucho
un romance titulado Dios le ampare: del sefior Vidart, Glorias ibéricas y algunos epigramas. El Sr. Alvear leyó un poema inédito titulado El anillo de boda, original del Sr. Campoamor, muy bueno como todo lo del ilustre
vate, y por último, D. Miguel Palacios su precioso idilio La Jwra del dolor, y nn episodio
histórico titulado La noche de Villalar, en la
que se descri~en admirablemente los últimos
momentos de.Padilla.
Todos los p·oetas fueron muy aplaudidos, y
la concurrencia bastante numerosa.
Los Sres. Campoamor y Palacios han sido
nombrados sócios de mérito del Centro Militar.

MENDEZ NUÑEZ
La fecha memorable del 2 de :\layo despierta
grandes recuerdos en todos los que aman las glorias y la libertad de la patria.
Al llegar este aniversario, todos los años hemos
dedicado en.esta Revis.ta un tributo de admiracion
á los mártires de la Independencia, á los heroicos
marinos del Pacífico y á los libertadores de Bilbao.
Siendo nuestro objeto tributar un homenaje á la
memoria de tan esclarecidos patricios, nada más
léjos de nuestro ánimo que el pensar en resucitar
odios ni prevenciones hacia los pueblos que un dia
fueron enemigos de España; pues, por el contrario,
hemos de contribuir siempre, en- cuanto podamos, á
estrechar fraternales lazos entre pueblos que tienen
tantas tradiciones é intereses comunes.
A los diferentes grabados que en años anteriores
hemos publicado, referentes á los sucesos que se
conmemoran el Dos de Mayo, añ·a dimos hoy una
composicion .en la que campea un magnífico retrato
del insigne almirante D. Casto Mendez Nuñez. La
fragata Numancia, la casa en que nació, la capilla y
casa de campo en que descansatt sus restos y el aposento en que exhaló su último suspiro Mendez Nuñez, que acompañan al retrato, deben ser preciosas
reliquias que debemos mirar con religioso respeto.
. Podemos ofrecer hoy á nuestros suscritores estos
agradables recuerdos, gracias al interes que do11
A. Chao tiene por cuanto se relaciona con las glorias de Galicia, pues á su diligente afan se debe el
que la señorita doña Cármen Babiano Mendez Nuflez, sobrina del almirante, tuviese la bondi¡.d de
hacer estos dibujos, que revelan una verdadera artista.
:Mucho nos felicitamos de que la fortuna nos haya
fav-0re~ido liasta .Ell punto de que esta Revista se
~va\o\:e con tan notable colaboracion, al honrar la
rliemoriii. .dei ilústr/niarino.
Todos los rasgos característicos de la vida de
Mendez Nufiez, los actos de heroismo que constituyen la biografía del que inmortalizó su nombre en
el Callao, los recuerda el pueblo español en estos
dias y sirven de noble estímulo para enardecer el

sacro sentimiento de independencia de sus habitantes.
Los pueblos, en general, necesitan de cuando en
cuando reverdecer esos sentimientos con ejemplos
dignos de imitacion, y pocas pueden presentarse
al corazon hidalgo y varonil de nuestra raza, como
el realizado por nuestro inmortal l\Iendez Nuf!.ez en
el bombardeo de Valparaíso, despreciando maquiavélicas amenazas y la arrogante resistencia de
los buques de guerra de otras potenci~s.
¡Loor eterno al marino ilustre que supo guardar
incólume el honor de la bandera española!

SABLE DE HONOR REGALADO A MENDEZ NUÑEZ
por los cuerpos de la Armada.
Terminada la gloriosa epopeya que el combate
del Callao representa para todos los españoles, los
cuerpos de la Armada, confundidos en el entusiasmo general, dispútase el puesto de honor qq¡¡l les
corresponde para rendirá su ilustre jefe un trib~o
de admiracion despues de la victoria, con el mismo
entusiasmo con que en la lucha secundaron sus órdenes y compartieron los peligros.
Un objeto de arte había de ser el vivo recuerdo
para .Mendez Nuñez del entusiasmo que experimen- ·
taban sus compañeros y subordinados-, y se encargó al notable artista D. Celestino Ansorena la fabricacion de una espada en cuya hoja toledana se lee
la. siguiente dedicatoria: Los cuerpos de la Armada
al jefe de escuadra Me1idez Nuñez, en conmemorocion
del 2 de Mayo de 1866. La empuñadura está coronada por una cabeza Lle leon, de oro, con ojos de rubíes é incrustaciones y dibujos alegóricos que, así
como los de la vaina, representa fielmente el grabado de 1~ pág. 371.

SERVICIOS DEL CUERPO DE CARABINEROS
¡~t.\L.\ l.;QCUE!

Si en nuestra sociedad se prestara alguna atencion á la trascendental importancia que en sí tiene
cualquiera de los cometidos que se confian á la fuerza armada; si nuestros hombres públicos, si las
clases todas se preocuparan un tanto de la suma
de sacrificios y virtudes que requiere el cumplimiento del deber militar, en la más sencilla de sus
manifestaciones, grabados como el presente, inspirado en ese realismo que se impone, porque es un
exactisimo trasunto de la verdad, serian indudablemente de algun efecto, y contribuirían al prestigio
de nuestras instituciones más que cuantos argumentos se condensaran en razonado escrito ó prolija
disertacion.
Pero aquí, hay ya que manifestarlo sin más circunloquios ni rodeos. Pueden aún preocuparnos las
luchas mezquinas de una política miserable y rastrera, circunscrita á un pugilato en que nada gana
el pais y mucho ménos la moral pública; aún somos
capaces de interesarnos en las disputas que surgen
todos los domingos con motivo de esos espectáculos
que en los últimos años del siglo del vapor recuerdan las contiendas del pueblo que, gritando: Pa11e
et circenses! vió pisoteada su dignidad y ahogado su
poderío por las razas bárbaras del Norte; todavía
alguna causa trivial puede encender en ira nuestros
pechos y llevar nuestras manos á las armas; pero
nada que signifique un progreso; nada que tienda
al perfeccionamiento de nuestro modo de ser, de
nuestra existencia social, es capaz de sacarnos del
marasmo que nos domina, de esa indiferencia que
parece ser en nuestro caráder el gérmen de una
gangrena incurable, exacerbada hasta ahora por
medio de empíricos paliativos.
Triste es hacer esta declaracion, pero llega la
hora de poner de manifiesto la llaga que nos corroe,
á fin de que se acuda á los enérgicos medicamentos
que requiere su curacion. El verdadero patriotismo,
el patriotismo que piensa á la vez que siente, aconseja obrar de este modo, y nosotros no hemos de
cejar en nuestra conducta de siempre ante el pue-

373

LA ILUSTRACION MILITAR

LA ILUS'fRACION MILITAR
ril temor de alarmar á esos espíritus pudibundos:
que repugnan la verdad cuando no se ostenta con
agradables vestiduras adornada.
El ejército, no nos cansaremos de repetirlo, el
ejército es el brazo social, y por lo tanto, á robustecerlo, á darle vida, á dignificar sus clases, á facilitar sus medios de existencia, deben dirigirse en
primer término los conatos de nuestros hombres
públicos; esas deben ser las primeras aspiraciones
de nuestras clases sociales, si el concepto patrio
significa aún algo entre nosotros. Porque, no cabe
ponerlo en duda, los males que lamentamos nosotros, más que nadie tal vez, ese malestar que se
manifiesta en actos punibles hoy, C!sffiO se manifestaba ayer, es hijo de la deficiencia de nuestro
erganismo militar y las causas que de i¡.quí se deducen.
Arduos, terribles son los deberes que al militar
exige su profesion, y en el cumplimiento de ellos
ha de exigirse la mayor exactitud, sin dispensar la
más mínima falta; pero en compensacion no han de
escatimar tampoco sus derechos ni mermar en
nada la justa retribucion, como sucede, si no en todas, en algunas clases.
El grabado aludido es el origen de estas reflexiones, expuestas en desaliñadas líneas. Dos carabineros, en una noche tempestuosa y horrible del invierno, prestan su servicio de campo, sin que sea obstáculo á su vigilancia el hielo que cubre el piso, la
nieve que entumece sus miembros y el frío cierzo
que los paraliza; nada los detiene en su deber; el
cumplimiento de éste requiere que se expongan á
la intemperie en esta noche cruel, y con sus deberes cumplen, viéndose obligados á llamar á la misera cabaM, -para restaurar sus fuerzas ó quizas
salvar la vida con una bebida refrigerante. En cambio, ¿qué les ofrece el Estado por estos sacrificios
inapreciables, por esta continua exposicion, en
pago de este género de vida que les impedirá llegar
á una edad avanzada, ó habrá de proporcionarles
una triste, enfermiza y prematura vejez? ¡Sarcástica respu_esta! Dos pesetas de sueldo diario por toda
remuneracion y el derecho á la pension de retiro
de una peseta ... con el descuento del diez por
ciento.
Véase ahora si no teníamos razon al decir que el
grabado en cuestion es más elocuente que todos los
argumentos y discursos.

HIPÓTESIS

o
Cuando perdido el pensamiento humano
En los revueltos mares de la duda,
Quiere arrancar á la materia muda
El misterioso_arcano
Que niega á su porfia,
Tú eres el ancla que su fe mantiene,
Y eres el faro que su rumbo guía.
Gérmen de la verdad, sin ti la ciencia,
A ciegas caminando,
No tuviera progreso en su existencia:
Penumbra ténue, vas iluminando
El camino que lleva á la evidencia,
Como al brillante sol
Va el matinal crepúsculo anunciando.

Desde la edad primera,
Desde que el hombre apareció en el mundo,
Y contempló la cristalina esfera,
Y el mar ancho y profundo,
Oponiendo á su paso una barrera,
Y oyó el rugir del trueno,
Y huyó espantado ante la luz del rayo,
Y contempló gozoso el valle ameno
Que con flores variadas pinta :Mayo;
Desde que observa, en fin, tanta grandeza,
Quiere saber la causa y el principio,
Pregunta como Job en el desierto,
Como Luzbel levanta la cabeza.
Vé de la duda ante sus piés abierto
El abismo insondable,
Y en él se precipita ... ;
Mas el espacio sigue impenettable,

La razon en su vuelo debilita,
Y entónces, consolando su tortura,
La hipótesis surgió; ella le incita
A proseguir la marcha ya insegura,
Ella el tupido velo
Va haciendo trasparente;
Ella alimenta el insaciable anhelo
Del pensamiento que alcanzar ansía
Cuanto toca en la tierra y vé en el cielo:
Y si el hombre un momento se extravía.
Y sorprender intenta
El misterio vedado,
Ella entónces inventa
l'n inmortal espíritu increado;
Pa~a explicar la causa, lo imagina
Con poder absoluto; Je da nombre,
lt
Y al trocarse en hipótesis divina,
Hace que nazca Dios dentro del hombre.
¡Cuán desdichada la existencia fuera
~i la razon humana
fü áun vagamente adivinar pudiera
La eterna causa que en buscar se afana!
A la virtud, el crimen se impusiera,
Reinara solamente el egoísmo,
Y sin deber, ni freno, ni templanza,
El mundo se trocara en negro abismo
Si la fé no trajese la esperanza.
Y ¿qué es la fé? ¡llipótesis sublime!
lli pótesis que lleva al infinito,
Hipótesis que espera y que redime;
Por ella sube el Hombre hasta el Calvario
Y muere allí sin exhalar un grito;
Por ella lucha el mártir en la arena,
Llorando sólo el crimen de aquel pueblo
Que al Circo le condena;
Por ella los Profetas nos legaron
Himnos de eterna gloria,
Y en lo ignoto atrevidos se lanzaron
Yaticinando la futura historia;
Ella forma los héroes que han vivido
Y vivirán del tiempo en la memoria;
Por ella vuelve Régulo atrevido
A entregarse á Cartago,
Sócrates se echa en brazos de la muerte,
Leonidas ya vencido
En el Persa provoca horrible estrago,
.Juana de Arco, tranquila ante su suerte,
Con paso firme marcha hasta la hoguera.
Y el alma, en fin, por ella se agiganta,
Sueña una vida etern;oy justiciera,
Y si el dolor un punto la quebranta.
Se reanima á esta voz: ¡sufre y espera!

Esperar sin desmayo; de ese modo
l'odremos alcanzar los ideales,
Y tierra, y cielo, y universo, y todo,
~os mostrarán sus obras inmortales.
Por eso, aunque la hipótesis naciente
'l'enga por fundamento
l' n suel'10 de la mente; ·
Aunque á veces engañe al pensamiento,
Con error y apariencia,
Ko es permitido desdeñar su ayuda,
Pues la hu mana y falible inteligencia
Tiené por ley atravesar la duda
Cuando va de lo ignoto á la evidencia.
¿Acaso los principios que tuvieron
Las ciencias todas, físicas ó abstractas,
.Eternos é inmutables siempre fueron ...?
_¿No forjaron quimeras .. .?
Y hoy, sin embargo, exactas,
~os descubren sus leyes verdaderas.
Que en su ambicion constante
Por llegar á lo cierto,
El hombre se asemeja al caminante
Que observa un espejismo en el desierto;
La sed que Je devora no se calma
Con la verdad fingida,
Pero el engaño, ilusionando el alma,
:'luevo vigor le infunde, y nueva vida.

•

¡Cuán elocuente prueba nos ofrece
El estudio astronómico, esa ciencia
Que contener parece
La quietud inmutable del abismo,
El continuo bullir de la existencia,
Y la vasta extension del cielo mismo!
Absurdo y visionario
Es el primer concepto que se muestra
Del mundo planetario;
Pasan los siglos, y su error demuestra
El sabio Ptolomeo:
Mas en un giro sólo imaginario
Funda el nuevo sistema;
Copérnico despues, y Galileo
Resuelven ya un problema;
Y siguen las hipótesis naciendo,
Las teorías se van perfeccionamlo,
Dudas y dudas van despareciendo,
Y ora en reposo, ora adelantando,
Los más raros fenómenos se explican,
~ombras se desvanecen,
Métodos sin cesar se multiplican,
Y por fin aparecen
Los planetas on toda su armonía;
Y i'iewton busca el lazo que los une,
Y Laplace se remonta hasta su origen,
Y Kepler inmortal observa y reune
Las misteriosas leyes que los rigen,
Sus órbitas elípticas nos traza,
Y por série magnífica que abraza
La hipótesis verdad y el desvarío,
En divino creador
El hombre se trasforma,
Pues si Dios formó un mundo en el vacío,
En la humana razon un mundo él forma.
Fuerzas que en lo ignorado estais latentes,
Hayos de luz envueltos aún en sombra,
Anchas esferas, soles relucientes,
Que vaga.is en el piélago sombrío
A distancia que asombra,
Etéreas vibraciones del vacío,
lncalculable abismo, negro arcano,
Misterios todos los que estar podeis
Dentro del radio del saber humano;
¡,\.y de la oscura noche que os rodea
Si una hipótesis brota, y sabe el hombre
Siquiera que existís! sólo esta idea,
Con fé le arroja en brazos de lo ignoto,
Y habrá un momento en que gritando: ¡sea!
La ciencia os tocar;í con mano fuerte,
Y el sudario de sombra entónces roto
Surgireis del olvido y de la muerte.
Y vosotros, pro_b lemas intangibles,
Causa y principio, espíritus sin nombre,
¿Jliunca sereis visibles
,\ la razon del hombre?
Los siglos á los siglos van siguiendo,
Las razas á las razas sepultando,
Sus secretos los mundos descubriendo
Sus limites los cielos dilatando,
'
Y siempre queda muda
La ansiada voz que revelar pudiera
Lo inmortal y absoluto, en lucha ruda
Continúan la ciencia y la quimera,
La fé que afirma y la razon que duda,
Y el alma, como nuevo Prometeo
A quien t,maz excita
El terrible acicate del deseo
Ora vacila, ora se prosterna:
Y anhela y ruge, y sin cesar se agita
De su eterna impotencia esclava eterna.
l\o basta ya la hipótesis oscura
Que brotó en los orígenes del mundo
Y en la fé se asegura;
Las hipótesis nunca se sostienen
Sí más tarde no afirman las creencias,
Si no son las semillas que contienen
Futuras evidencias;
.
Y en vano en todos tiempos s~ ha querido
Descubrir un misterio, un ,solo rayo,
Se eleva el pensamiento, )'~.¡¡,batido
' .'
Torna despues á su morta('cíesn';ayo~ -~·.• .

Como él torrente cuando llega al muro
Que su carrera impide
Se detiene un momento, el choque duro
Redobla luégo, con violencia nueva
Se extiende cual coloso,
Y potente, iracundo, proceloso,
Salta el dique opresor, audaz se eleva,
Inunda el valle, la vertiente sube,
Y hallando al fiu estrecho
Su primitivo lecho
Lanza en los aíres la preñada nube,
Así mi alma tambien, una y,mil veces,
Rompiendo sus mortales ligaduras,
Miró las glorias, removió las heces,
Alzó despues su vuelo á las alturas,
Buscó con ánsia el limite sombrío
En que termina el cielo,
Y allí, s.ila, vagando en el vacío,
Gritó sus dudas, formuló su anhelo,
Y el espacio quedó inmutable y frio,
Y los astros siguieron su carrera,
Y desmayó en su loco desvarío,
Y fué otra vez del polvo prisionera.
Inútil es, todo es en vano;
Mas cese ya el lamento y la agonía.
Cese el esfuerzo vano,
¿Por qué buscar en la regíon vacía
El insoluble arcano?
Palpemos la materia inerte y fria,
Brote al continuo choque de la idea
La hipótesis fecunda
Qui! adivinando crea,
Y cuando el hombre en su tenaz empei'lo
Logre alcanzar el término á que aspira,
Cuando convierta en realidad el suefio,
Cuando venza el error y la mentira,
Y consiga imponerse como dueño
A cuanto hiere y fija su mirada,
Lo conocido mostrará lo ignoto,
Lo mortal le alzará hasta lo inmutable,
Y surgiendo la hipótesis ansiada,
Verá si existe ó no lo impenetrable.
C.\:-.orno Rurz

l\lARTIXEZ.

EL CENTENARIO DEL MARQUE) DE SANTA CRUZ
SR.

D. ARTURO Z.\NCAO.\:

Mi estimado amigo: Pertenece V. al número, no
tan grande como fuera conveniente, de los españoles que procuran contribuir al progreso intelectual
de nuestra patria, y tambien pertenece Y. al número de los militares que entienden que la cultura del
ejército es valioso é indispensable factor de la vida y
de la salud del Estado, y firme fundamento del poderío naciona'I. Estas condiciones de su carácter y
de su inteligencia me dan la seguridad de que Y. ha
de acoger, mejor dicho, que Y. ha de llevar á cabo
un pensamiento que someramente procuraré indicar en la presente carta.
El dia. 19 de Diciembre de 1684 nació e~ Veiga
(Astúrias) D. Alvaro de Navia Osorio, marqués de
Santa Cruz de Marcenado, y por consiguiente, en el
último mes del presente año se cumplirá el segundo centenario del nacimiento del inmortal autor del
libro titulado: Re.flexiones Militares, libro traducido y
admirado en el extranjero, y en España más citado
que leído, y mucho m(•nos leido que Jo que su mérito requiere. Indicando esto mismo, en su Bibliografía Milita;• de España, dice el general D. José Almirante, al tratar de Santa Cruz: «Por supuesto
que en el extranjero es más conocido que en Espa~
ña.» ¿Y no Je parece á V., amigo mio, que ahora seria ocasion oportuna para invalidar la acre censura
contra nuestro descuido, que el señor Slmirante envuelve en la forma peculiar de su p~uante humorismo? Bien puede aseg_u rarse que p~r completo se
conseguiría este resultado, si el ejército español se
decidiese á conmemorar solemnemente el segundo
centenario del nacimiento del primero de nuestros
tratadistas militares. Y digo el primero, porque
el malogrado Villamartin, que es el único que pu-

�---~---~

-~~------

-

-- - - - - -

MENDEZ NUÑEZ
Casa donde nació,-Casa en que pasó su infancia.-Aposento donde murló,-Fragata •Nu.mancia•,- Casa en que fallecló,-Casa de_campo y capilla donde reposan sus cenizas,

'

�377

LA ILUSTRACION MILI1'AR

LA ILUSTRACION MILITAR

376
diera disputarle tan preeminente lugar, aún es contemporáneo nuestro, y el tribunal de la Historia sólo
puede dictar sentencias inapelables en materias
científicas, cuando el tiempo trascurrido permite
apreciar tas obras y sus autores con el criterio de la

conduciéndonos por el camino de nuestra regene-

EL FUSIL ELÉCTRICO

racion.
Los resultados obtenidos hasta el dia con los diNo hay para qué recordar la gratitud á que es
ferentes sistemas de fusiles eléctricos, modernadeudor por este hecho el distinguido publicista de
mente inventados, no habian hecho concebir granquien nos ocupamos: cuantos estiman la trascendes esperanzas en el empleo de esta nueva arma;
dental importancia de aquella magnífica y sublime
pero la Réunion des Ofjiciers nos describe ya un fusil
])Osteridad.
manifestacion, saben lo que el Sr. Vidart merece.
presentado por M. Pieper, que, si bien no llena toBien sé que carezco de la autoridad y de la eloSí debemos consignar aquí que la carta que insercuencia que serian necesarias para intentar la em- tamos hoy es un titulo no ménos valioso al recono- das las condiciones exigidas, debe al ménos considerarse como un progreso trascendental en este gépresa de convencer á mis antiguos compañeros de
cimiento público, aunque en escala modesta, que su
armas de la altisima conveniencia que tendria la
inteligente iniciativa en el festival del Centenario. nero de estudios.
El arma en cuestion tiene toda la apariencia de
realizacion de la idea que acabo de indicar; pero el
El marqués de Santa Cruz de lllarcenado ocupa,
un
fusil ordinario, sin gatillo ni mecanismo de seactivo é inteligente director de L.1 lrssTR 1c10~ i\11- , en su doble cualidad de escritor profesional y de
guridad
alguno; sólo se vé al exterior el d~parador
1.rTAR tiene á su clisposicion tan eficaces medios de
general esforzado, una página brillante de nuestra
con su guardamonte, además del cañon y la culapublicidad, que si quisiera emplearlos en la propahistori:i. militar. En una época poco fecunda en homta, lcPcual termina en una placa metálica.
ganda y explicacion del prayecto de conmemorar el
bres ilustres vivió este insigne tratadista; asi sus
La culata se halla perforada en toda su extension,
segundo centenario de Santa Cruz, acaso su tarea contemporáneos en Espafia no le hicieron justicia,
y en esta abertura hay una baqueta de hierro, cuya
no resultase infructuosa. No es probable que fuera
porque no se hallaban en aptitud de apreciar su
extremidad anterior se encuentra en contacto con
desoída la voz de LA lLUSTR.1c1os M11.r-r.1R si recorprofunda erudicion, sus ideas respecto al arte de
el fiador, y colocada de modo que resulte oprimida
dase que el aut::&gt;r de las Rc/1,e:ciones Militares no es
las batallas, organizacion y modo de ser de los ejérpor un resorte cilindrico contra la placa de asiento.
tan sólo un gran tratadista de milicia, sino que tamcitos. En aquella sociedad de un siglo que, conw
Apoyando el disparador á esta baqueta, se pone
bien fué un buen patricio, que gastó gran parte de
dice el distinguido geneMl.1 Almirante, forma un patambien en contacto con otra más corta, cuya exsus heredadas riquezas en servicio de su patria, y
réntesis en la vida de nuestra nacionalidad, D. Alvatremidad anterior, aislada por una envoltura de
un valeroso caudillo que murió peleando en defensa
ro de ?íaYa Osorio es verdaderamente una nota que
cautchouc, se dirige al fondo y precisamente al
de la honra de la bandera espanola; y fundándose
resuena sin eco, como produciéndose en el vacío.
en estos gloriosos recuerdos biográficos, se dirigie'
A la po~teridad cumple tributar sus homenajes centro del cai'lon.
La inflamacion ele la carga es el resultado del
se á la Sociedad Recreativa, que sirve de punto de
al hombre que sus conteporáneos no apreciaron, y
efecto de una chispa eléctrica al trasladarse la correunion á los hijos de Astürias, y al Centro del Ejéresto es lo que el Sr. Vidart se propone, con ocasion
cito y de la Armada para excitarles á que, en la del centenario del nacimiento del marqués de Santa riente por los dos polos del ac·1mulador. Con este
objeto, el cierre. está unido á uno de los polos, y la
forma que Jo tuviesen por conveniente, no dejasen
Cruz, excitando en este sentido la opinion pública.
placa de asiento, tambien, por consiguiente, rodeapasar el 19 de Diciembre de 188! sin rendir un tri¿Obtendrá en su noble empresa nuestro querido
de igual modo al otro polo por medio de la baqueta
buto de püblica consideracion al ilustre asturiano y
amigo el éxito que debe prometerse? Esto es lo que
al gran escritor militar, marqués de Santa Cruz de
no sabemos decir; pero, á nuestro juicio, la socie- directriz aislada de la montura.
M. Pieper emplea para los cartuchos el estuche
.M arcenado.
dad militar responderá á la excitacion del Sr. YiTambien L, ru·sTR.1c1os M1t.rr.1R podría promover
metálico de Kynoch, ó Birmingham, que, en vez de
dart, como responde siempre que se invoca algun
la celebracion de un certámen científico-literario,
cebo, se hallan provistos de una punta de cobre,
pensamiento patriótico. Es de esperar que el pencuyos temas fuesen estos Íl otros parecidos: una biocolocada exactamente en el centro y de suficiente
samiento será en todas partes acogido con aplauso;
grafía de Santa Cruz que contuviese noticias nuevas
longitutl J)ara rebasar la carga de pólvora. Esta
pero no hay que olvidar que se trata de un militar,
i1 poco conocidas; un exámen de las Reflexiones .Mipunta se halla sujeta al fondo del cartucho y aisde uno que perdió la vida en defensa de su patria, y
litrres, comparando este tratado de milicia con los estas virtudes no se estiman hoy; tales valores no se lada por una capa de cautchouc endurecido. La
publicados en su misma época, y quizá alguna poepólvora tiene encima un taco de carton, agujereado
sía en que se cantase la heriiica muerte del tenien- cotizan en la llolsa.
en su centro y reforzado con un cubo de laton. El
Si nuestro entusiasmo fuera bastante á asegurar
te general marqués de Santa Cruz de Marcenado.
carton se halla cubierto de un lado por una hoja
el éxito de la idea lanzada del Sr. Yidart, superaria
Claro es que todo lo que dejo dicho se reduce á
muy delgada de cobre que envuelve las paredes
éste á todas las esperanzas. Ya lo sabe nuestro
una indicacion muy somera de los medios que más
amigo, y porque lo estima asi, nos dirige las frases metálicas del cartucho al cubo de laton.
fácilmente pueden emplearse para conmemorar el
La electricidad se obtiene en un acumulador de
que contiene su escrito, pagándonos con la esplencentenario de Santa Cruz; pero yo confío en que la
la forma de un estuche bastante pequeño para que
didez de la lisonja nuestros buenos deseos .
buena imaginacion de \'. aún ha de hallar otros meel soldado pueda llevarlo en uno de los bolsillos del
Creemos que, como punto de partida, pudiera
dios no más dificiles, y tal vez de mayor eficacia,
uniforme. Al tiempo de disparar, se empieza por
organizarse una comision organizadora y de propaque conduzcan á la consecucion del mismo reenvolver los dos polos del acumulador al fusil; la
ganda, bajo la presidencia del Sr. Yidart, de la que
corriente, dirigida por un lado al aparato ele cierre,
sultado.
Aprovecha este motivo para saludará,-. afectuo- podrían formar parte distinguidos y respetables Ge- asegura la comunic~ion entre el cañon, el cartunerales que culti\'an las letras, los vicepresidentes
cho, la hoja de cobre del taco y el cubo metálico.
samente su invariable amigo,
de las principales sociedades de esta corte, tales coLa comunicacion con el otro polo sólo se verifica al
mo la Geográfica, Circulo ~Iercantil, Fomento de las
hallarse
en accion estos elementos, pues entónces
Artes, Casino de )ladrid, Centro ~lilitar, Casino de la
Madrid, 26, Abril, 1881.
se pone en contacto la placa de asiento con una tela
Peña, etc.; y aunque la (•poca del Centenario no es
la más á propósito p~ ra cierta clase de festejos, metálica fija al hombro del tirador y sujeto al.aparato elécti,ico. La corriente, partiendo de la placa
.\1 hacernos cargo de las anteriores líneas, debeputlieran, sin embargo, éstos organizar~e con las
rnos empezar manifestando al Sr. \'idart nuestra
previsiones 1:onsiguientes al rigor de la estacion, y de asiento, se dirige por el intermedio de la baqueta hasta el disparador, y cuando se aprieta éste
gratitud por las bené,·olas frases que dedka al Di- entre aquéllos pudieTan figurar:
rector de esta publicacion y por la deferencia y
(n gran concurso de tiro, al que se invitaria al se trasmite por conducto de la baqueta aislada y
la punta igualmente aislada del cartucho, hasta el
bondad con que supone que su pensamiento, que
elemento &lt;:id!, dándole así un carácter nacional.
con ser suyo tiene ya toda la autoridad necesaria,
L'na scsion literaria y asalto de armas en el teatro cubo de laton, donde los dos polos se aproximan lo
}luede lograr garantía de éxito siendo acogido en Real, premiándose la mejor composicion y los más suficiente á fin de producir la chispa que inflama
las columnas de L.\ 11.rSTRACIOS l\lJLIT.\R.
inmediatamente la pólvora.
hábiles tirado1 es.
Tan pronto como la presion de los gases ha expulEntre las distinguidas cualidades y aptitudes del
Torneo militar y ejercicios de Ca1·r01bset en el IIisado el taco, se restablece la corriente, de modo que
Sr. \'idart, hay una que forma su rasgo más caracJ)ódromo.
terístico, y que basta á hacer respetable su nombre.
Cn gran certámen musical, al que se invitarán la fuerza adquirida, en Yez de perderse por la acNos referimos á la solicitud con que investiga consmúsicas extranjeras, premiándose al autor de la cion del dedo sobre el disparador, constituye una
tantell).ente nuestra Historia, para poner Jespues composicion más inspirada en honor del olvidado reserva para la continuacion del tiro.
El acumulador puede conservarse durante quinde r~I1~ye hechos ~eróicos, rasgos sublimes, \'irtumarqués ele Santa Cruz.
des Íi.crisoladas, que la injusticia de los hombres
Los p1 emios para estos certámenes serían sea:u- ce clias y contener la electricidad necesaria para
tiene en el abandono y el olvido.
ramente proporcionados graciosamente por las ;or- disparar mil cartuchos.
1\1. Pieper considera como Yentajas principales de
Este sentimiento, innato en el alma lel Sr. \'i- poraciones oficiales y admiradores del ilustre ge1lart, le impulsó, en union del malogrado Romero
este
sistema las siguientes:
neral.
l.ª Seguridad absoluta de que no se verifique
Ortiz, á ser el iniciador de la idea del centenario
Por nuestra parte, L.\ ILnTR.1c10:s l\lrLJT.IH ofrece
de Calderon de la Barca, de aquel acto grandioso desde luégo una espingarda con incrustaciones de ningun disparo accidental.
2.ª El tiro sin interrupcion se produce sin que
en que, confundidos al calor de un propio pensaplata y oro para uno de los premios de tiro, en el
miento, contribuyeron los que viven de continuo caso de que se realice el pensamiento, al que nos pueda preocupar el percutor ni el disparador.
8.'1 ta inflamacion de la carga es instantáne~.
apartados por la; estériles luchas ® una política adlierimos con el mayor entusiasmo, pues no consi4,a La inflamacion de la carga por su parte ansuicida, á." enaltecer la memoria de nuestros dra- deramos nada más di~no de un pueblo que el pagar
maturgoit demostrando á los ojos de las naciones- estas del;ld3:s_de gratitud á los que han honrado lfli., terior debe tener su combustio~ !lompleta, de m¡ldo
que la fuerza y penetracion db"la bala sean mayocultas qué· en esta EspaOa, donde por punto genepatria.
--~-·
\ res que con otra cualquiera arma.
ral parece sólo predominar el indiferentismo, aün
hay algo capaz de aunar esfuerzos y voluntades,

~-ª La imposibilidad de obtener disparos falsos,
poi que se pu~den registrar los cartuchos por medio
de un galvanometro especial.
6.ª lmposibili~ad tambien de cargar varias vecesLel cartucho sm una operacion pré vra.
.
. as :en tajas indicadas en los números 3 y 4 no
se ,1ust1fican, sin embar"O'
. fl amac10n
.
o , pues con la m
por ? elante de la carga, ésta se consume con más
lentitud
.
1o, en
. que en otros casos· , como , por eJemp
e~ m ctodo Lafaucheux, ó en _e l ordinario de intlamacion central. En estos sistemas el cebo penetra profundamente
en la carira
.
.
o , rcsultanrlo la
, confl agrac10n
simultánea
de cierta cantidad d e pól vora, y
•
. .
von especia1Í6/'ªd la del centro; en los cartuchos Pieper no _se obtiene una inflamacion intantánea, sino
una cluspa elévtrica que comunica inmediatamei.te el. fuego tan sólo á un pequeflo número de granos
de polvora, los cuales trasmiten á su vez el fue"'o á
los granos próximos, de modo que la combustio~ es
lenta, y por lo tanto la ventaja de una fuerza mayo~ es por completq ilusoria. Alg unos especialistas
y t'.raclores se figuraban que con la inflamacion anterior se consumi~ por completo la carga, miéntras
q_ue en el caso ele mflamarse por detrás, vierta canti:lad de pólvora salía intacta del cai'l.on, lo cual pod1a observarse en tcrren'.&gt; cubierto por reciente nieve; pero la explicacion de este fenómeno es sencilla, pue~to que, á medida que las capas de pólrnra
d_e detras se trasforman en gas, las primeras han
sido ya exp11_lsadas por estos gases y salen intactas
d_el caí'lon. Si, por el contrario, la inlfamacion se Yenfica por tlel_ante, la pólvora sin consumir no puede esc_apar, au1~ con una carga diez veces mayor;
pero s1 en ~l primer caso los gases expulsan granos
no consumidos, en el otro los rechazan hácia atras,
de modo que el excedente de pólvora se consume
muy_despa?ío, cuando el proyectil ha recibido ya
una 1mpuls1on sensible.
No conviene prescindir tampoco de que en la inflamacion o~dinaria los residuos de la pólvora se exp~lsan al mismo tiempo que los granos no consumidos, miéntras que con la inflamacion por delante
toda la escoria queda en el cafion, y sobre todo en
el estuche. ~l. Pieper no ha estado, pues, acertado
al ~olocar el punto de inflamacion por la parte ant0r1or.
El cierre de la. corriente en el momento en que se
a~oya el arma al hombro, intercepta la línea de
mira, puesto que el disparo se produce tan pronto como la placa de asiento toca la tela metálica colocada en el hombro del tirador.
Difícil _e s profetizar el porven"' reservado á la
clectri~i~ad para las armas portátiles; pero sj fuéramos a Juzgar por los resultados &lt;le las últimas experiencias, se podria afirmar que el problema se
halla aün al principio de su desarrollo, y que sólo
por curiosidad, y de ningun modo para utilizarlo
conviene estudiar su estado actual.
,

ESTUDIOS HISTÓRICOS
ÓRm MILITAR DE AL'ÁNTARA

Reinando D. Alfonso VII, en el año de 1156, estando ~ún en poder J.e los moros gran parte de nuestra
Pemnsula, como P.ran los reinos de Sevilla, Córdoba, .Murcia, Jaen, Valencia y la mayor parte ue
Portugal, Extremadura y la i\Iancha, varios caballeros, naturales de Salamanca, trataron de hacer
un_ fuerte y guarnecerle, en frontera de moros, para
ev1tar por aquella parte sus correría~ en tierra de
cristianos; y habiendo salido con esta intencion á
recorrer el terreno en el mes de Setiembre de dicho ai'lo, se encontraron á un ermitaí'lo llamado
Ama~do, que ha?iendo guerreado en su juventud,
termmaba sus d1as en penitencia. Enterado del inte~to_de los. ~aballeros, les dijo que ningun punto
m~s a propos1to para el fuerte, que junto á su ermita, porque se hacían dueños de la ribera del río
Coa, frontera de moros. Acepta"dii. la idea, en ocho
meses quedó construido el fuerte, que tomó la denominacion de San Julian del Pereyro, por ser éste
el nombre de la ermita, sin que se sepa á cuál de
los San Julianes hace relacion, suponiéndose fuese

al obispo ceno~anense, por ser el más antiguo de
los San~os as1 llamados. !Iiciéronse atalayas para
descubrir al enemigo, y se constituyó una Orden de
caballería, apellidada tambien de San Julian del
Pereyro, para guarnecer el fuerte, defender la
frontera y hacer excursiones y conquistas en tierra
de moros. Suplicaron la aprobacion al obispo de
Salamanca, al que correspondia por ser el diocesan?; se llamab~ D. Ordono, y al conceder su aprubacion les sei'lalo por regla la del Císter, que era la
s~ya, nombrando maestre de ella á D. Suero Barrient?s, uno de los caballeros fundadores, y para
~l cmdado de sus almas y culto divino trajo monJes de su Orden.
Pron~o ~uvieron estos caballeros ocasion de probar su ammo esforzado en la guerra, por los continuos ataques q~e los moros daban al fuerte, y por
los q~e ~n sus tierras experimentaban por parte de
los crIStianos. En uno de éstos tuvo D. Suero la dicha de derramar su sangre y dar la vida por la santa caj_sa q~e tlefendía. Su cuerpo recibió sepultura
en la_ iglesia del fuerte; la ·situacion de éste c·ra en
e~remo de ~eon, á orilla del río Coa, ocho leguas de
Cmd~d-Rodngo, cuatro de Sabugal, una de CastelRocl1~1go, media de Raygada y de Cinco,illas, y en
medio de eStas dos. Hoy pertenece este territorio á
Portugal. En el siglo pasado aím se veian las ruinas
del fuerte_, unido á la iglesia de San Julian, que est~ba en pié, edificio no muy grande y construido de
~iedr~ s~ll~r. ~•'uera de ella, pero arrimados á lapal ecl,_ se 'eian algunos sepulcros de piedra, sin rótulo m escudo ele ~rmas, creyéndose, sin embargo,
fuesen enterramientos de los primeros maestres y
comendadores. Al Norte se veía otro edificio arruinado, donde habia muchos sepulcros cubiertos con
losas de p!edra, y cruces en lo alto y bajo, pero sin
letrero~ m escudos ele armas, y se juzga fueron enterramientos. de
•
. caballeros y monjes de la Orden.
1gnoramos s1 aun existen estos restos, testigos mudos de las primeras hazañas de tan ínclitos caballeros.
Sucedió á D. Suero otro de los fundadores, llamado D. Gomez Fernandez. En su tiempo murió
Amand~, ~ se construyó convento y casa para la
Orden, a cien pasos de la iglesia de San Julian en
la ladera Norte de un cerro. A la iglesia de ;ste
convent~ se la ~!amó Santa María del Pereyro, siempre aludiendo a los perales silvestres que los portugueses ll~man Pereyros Domato, 'fUe había por
~quel _paraJ_e, sobresaliendo por su magnitud uno
m_med1~t~ a la ermita, del que tomó el nombre.
Aun ex1stian en el siglo pasado ruinas de cantería
gruesa, que demostraban la grandeza y fortaleza
de aquella nueva casa, matriz de la Orden.
Este mismo maestre D. Gomez solicitó y obtuvo
de Su Santidad Alejandro III, en el ai'lo de 1177, bula de conformacion, siguiendo en esto la costumbre
que empezó á. observarse en tiempos de este Papa
por las Ordenes religiosas, ya fuesen ó no milita~
res, las u~as par~ su constitucion, las otras para su
confirmacion. As1 vemos Jo hizo la de Calatrava
en 1164, la de Santiago en ll75, ésta de San Julian
del Pereyro e_n 1177, despues la de Cartujos, luégo
la de Carmelitas, etc., sin que las fechas citadas indiquen la de su creacion, pues no fué requisito legal dicha alteracion hasta que el concílio Lateranense lo estableció, é Inocencio lII lo ordenó
en 1215.
Alejandro III, en su bula de confirmacion decía
á D. Gomez y sus freiles que «los reciqia bajo la
protecci?n dP,l bienaventurado San Pedro:¡r la suya,»
estableciendo que las personas y bienes que entónces ya poseía la Orden, como los &lt;lemas que legítimamente adquiriera, fuesen para ellos y sus sucesores, libertándoles de diezmos; facultaba el recibir clérigos en la Orden, declaraba libre en aquel
lugar la sepultura, y ordenaba que el prior fuese
siempre elegido por la mayoría de votos de los
freiles.
Al morir en 21 de Agosto de 1157 el rey D. Alfonso, por su disposicion testamenta,ria quedó dividido
su reino entre sus hijos D. Sancho y D. Fernando,
ocupando el primero el trono de Castilla, y el de
Leon el segundo. Este declaraba en 1176 que recibía

en su ~ncomienda y clefension al Pereyro y sus freiles, ~si presentes como porvenir, imponiendo penas a los que les faltasen á sus personas ó bienes.
L~ Santidad de Lucio III dió nueva bula ele aprobac1on en 1183, en la que ya se dice claramente que
las personas de la Orden guarden la re••la de San
Benito, limitada y moderada cual convie~e á órden
de Caballería; tambien por ella se la hace exenta,
Y_ se la declara nwllius diw:csis, especificando los
b1enee que la Orden tenía, y eran San Julian del
Pereyro con sus términos, las Raigadas, Villar de
Jurpino, Herrera, Colmenar, Almendraseca, y la.
Granja de Pouseca.
D. Alfonso IX conquistó en 1217 la villa de Alcánt:tra, y deseando engrandecer la Orden de Calatrava 1
se la dió para que tuviera, como la de Santia"'o
o ' dos
convent?s, uno en Castilla y ot~o en Leon; pero la
Orden ue Calatrava comprendió que no era tan
fuerte ni nume~osa como la de Santiago; para aceptar el compromiso que llevaba consi"o la donacion
Y ?eclió _la villa de Alcántara con sus ~astillos y tér:
m~nos, Junto con los demas bienes que tenía en el
~emo ~e I:eon, á la O_r~en de San Julian del Perey1o, baJO ciertas condiciones que expresaba el pacto;
ent:e. ellas, que el maestre y co1wento del Pereyro
recibieran con obediencia la visitacion que el maestre de. Calatr-ava hiciese se"un
la órden del Cister ,
o
p_ero sm_ e~tar obligados á recibir monje por prior,
~1 no qms1esen, sino de su propia casa del Pereyro,
o de la de Calatrava; que cuando mu1iiese el mae•:tre de ~alatrava, el del Pereyro fuese llamado parn
la elecciou del futuro maestre, que el de Calatr~ v¡t
no tuviera poder para enajenar cosa alguna de L&gt;s
del Pereyr?, sin ?onsentimiento de su maestre y
convento. Se firmo este pacto en Ciudad-Rodri"o
el 16 de Julio de 1218, y desde entónces la orci"'e~
del Per.eyro estableció su convento y casa principal
en Alcantara, tomando este nombre y añadiendo
á sus
. armas, que eran un p~ral silvestre, pardo, sin
h oJas, con las raices descubiertas, en campo de oro,
las trabas de las de Calatrava. Esta Orden no cumplió lo pactaJ.o respecto á la eleccion de maestre
por lo que los de A!cántara no admitieron los visi~
tadores; así es que resultó ser sólo en el nombre
filiacion de la ele Calatrava, y dejó ele serlo pJr
completo por bula de Julio II, dada en 1505, contirmada en 1518 por Leon X, en virtud de las cuales la
Orden de .\.!cántara quedó libre y exenta de lo ajustado con la de Calatrava.
Los caballeros de Alcántara usaron hábitos semejantes á los de Calatrava, y capa. En 1411 les autorizó el Papa Benedicto XIII, por bula dada el 24. ele
i\layo, á cambiar las capillas por una l'ruz vP.rde de
paM de brazos iguales, terminados en flor de lis
puestas en los escapularios y lado izquierdo de su~
capas y vestiduras exteriores. Así, pues, éstos, como
los de Calatrava, no fueron caballeros cruiados hasta más de dos siglos y medio despues de constituida
su Orden.
(Se contimiarci.)
A~GEL

ALV,IREZ

DE .-\.R.H'JO y

CUELLAH.

EL COMUNERO
SO~ETO
Osa la frente alzar ante el tirano,
&lt;le patria y libertad á la voz santa,
Y el yugo que sujeta su garganta
Romper intenta con robusta mano.
De comunismo al grito soberano,
Del polvo que le humilla se levanta,
Llevando á Villalar su firme planta
Con la fiera altivez de un espartano.
Vencido queda en la fatal jornada,
Y un cadalso es el premio que á su anhelo
Da de los hombres la justicia airada.
Cae la cuchilla; el cuerpo viene al suelo,
Y al rodar su cabeza ensangrentada
La Libertad se cubre con un velo. '
:.\LFREDO A. ARME:-.O.\RJZ.

�LA ILUSTRACION MILITAR

LA I LUSTRACION MILITAR

378

-

--~-- - -- - - -- - - - -- -- - - - - - - - - - - - - - - - - -

D. RAMON JÁUDENES Y ÁLVA8EZ
TENIENTE CORONEL, COMANDANTE DE ESTADO MAYOR

11

\

una série de interesantísimos trabajos geográficos,
geodésicos y topográficos, los cuales hemos podido
examinar detenidamente, y no titubeamos en asegurar que por sí solos constituyen la reputacion de
un brillante oficial.
Pero estos estudios requerían sacrificios, fáciles
de apreciar tan sólo por los que han recorrido los
dominios del Sultan del Mogreb: sujeto á todo género de privaciones, con malos alimentos, aguas
inmundas las más de las veces, viviendo en miserable tienda de campafla, con todas las penalidades, en fin, que forman el séquito del viajero en

379
por necesidad, pues ante la ingratitud ó el olvido
de los altos poderes se extinguen los sentimientos
que enaltecen al hombre, dejando su puesto al indiferentismo, ó, lo que es peor, al más egoísta individualismo.

Un tributo de admiracion, á la par que de justicia,
nos impulsa á publicar el retrato de este malogrado jefe de nuestro ejército, victima de una enferBIBLIOGRAFÍA
medad adquirida en las comarcas berberiscas,
miéntras dedicaba toda su actividad é inteligencia
Cuba, su pre.,u puesto de gast -0s, -por D. Mar,,,.á cumplir la delicada mision que se le había conn o C ancio V illa--Amil.-Un volúrnen de l.4..V
páginas en 4,..0 -Ma&lt;lri&lt;l, impr enta de R. Mofiado. Si los ideales de un pueblo han de inspirar
r eno y R . R,ojas.
segura gar antía en el porvenir, nada más justo que
Por el siguiente párrafo que el autor pone al frenrendir entusiasta homenaje de consideracion á
te de su libro, á modo de advercuantos contribuyen por diver- ·
tencia preliminar, podrá ya forsos modos y honrados esfuerzos
marse idea de la importancia de
á sostener ~o el interés de las
esta
obra, y del plausible interes
cuestiones que con el engrande1)
á
que
ha obedecido su publicacimiento de Espafia se relaciocion.
nan, y por todos medios procuDice de este modo el Sr. Canran oríllar los obstáculos que la
cío
Villa-Ami!:
civilízacion encuentra en terri&lt;.Ante
la contrariedad de que
torios africanos.
pudiera encenderse de nuevo la
En el ní1mero de éstos figuguerra civil en Cuba; en el teraba el comandante Jáudenes,
mor de que el Gobierno, distraíjefe ilustradisimo del cuerpo de
do en la presente agitacion poliEstado l\Iayor. En 1857, cuando
tica, no atienda con la preferenaún no ha bia cumplido los diez y
cia
que se requiere la organizaseis años, ingresó en el servicio
cion
del trabajo, y repare los
como cadete, siendo destinado,
errores cometidos en la constidespues de ascender á subtetucion del crédito de la Isla; en
niente, al regimiento infantería
la posibilidad de que por esta
de Zaragoza, con el cual asistió
falta nos sorprendan los sucesos
á la memorable campaña de Afrisin recurso ni cré..;ito para haca, encontrándose en la toma del
cerles frente, y el deseo, en fin,
fuerte Martín, aduana de Tede contribuir á evitar una gran
tuan, batalla de la misma plaza
catástrofe, nos ha impulsado á
y demas acciones, hasta su ocuescribir
y publicar los siguientes
pacion, continuando en el misar
ticuloS.ll
mo cuerpo durante los combates
A estos dignos y elevados prode Sierra Bermeja,Samsa yUadpósitos sacrificó el autor hasta
Ras, que seflalaron el término
sus principios políticos, adoptande aquella guerra.
do, sin vacilar, ideas que son
Despues de evacuada la plaza
peculiares de otras escuelas. En
de Tetuan por nuestras tropas,
su generoso .afan de conservar
fué destinado de guarnicion á
para Espafia esa admirable joya,
las Baleares, y en 1862 ingresó
engastada en la diadema de
en la Academia de Estado Mayor,
nuestro poderío por el genio más
ascendiendo á teniente con uno
portentoso que produjeron los
de los primeros números de su
siglos, el Sr. Cancio piensa sólo
promocion.
que es espaflol, y como español
Breve tiempo permaneció en
habla,
echando á un lado preel servicio sedentario. Desde la
ocupaciones de partido, por más
revolucion del 68 y la batalla d~
que adopte algunas doctrinas
Alcolea, en la cual se distinguió
peculiares de aq11él en que minotablemente, sus servicios se
lita, pero no sin hacerlas pasar
acumulan, demostrando una acpor un exámen detenido, y en
tividad incansable en el primer
alto modo imparcial, donde no
D. R.\MON J,i.UDENES
periodo de aquella azarosa époentra para nada la pasion.
•
c&amp;; enviado luégo á diversas coTeniente Coronel, Comandante de Estado Mayor, Jefe de la Oomision de estudlo de Marruecos.
No es esto·decir que todas las
misiones especiales de su cuert en Ceuta el dia t t de Abril Último.
ideas del Sr. Cancio Vílla-Amil,
po, recibió órden de incorporary que cuantos procedimientos
se á las columnas que en la propropone como remedio á la ac~
vincia de Leon perseguían á los
carlistas, mereciendo sus servicios distintas recom- Marruecos, su prematura muerte es la consecuen- tual situacion económica de la isla de Cuba, sean,
en nuestro juicio, merecedoras de aprobacion; léjos
cia de las fatigas que su deber le imponían.
pensas hasta el grado de comandante .
Las simpatías que el Sr. Jáudenes supo conquis- de ser así, con muchas de sus teorías no podremos
A su ascenso á capitan por antigüedad pasó á
Puerto-Rico, despues de corta permanencia en el tarse en todas partes, su entPreza de carácter y su jamas estar de acuerdo; pero esto no ha de ser óbiDepósito de la Guerra, y en aquella importante po- acrisolada honradez, han hecho que su muerte ce para que prodiguemos á un trabajo que se inspira
sesion española llevó á cabo numerosos trabajos, haya sido muy sentida por cuantos tuvieron la di- en tan patrióticos conceptos, condicional y entuentre los cuales figuran el levantamiento del plano cha de tratarle; pero esta desgracia es aún más siasta aplauso; porque esta clase de libros son prede la isla Cangrejos y la carta itineraria militar. Al sensible, pues como resultado de su mismo patrio- cisamente hoy más necesarios en una sociedad donpoco tiempo fué enviado á la isla de Cubá y desti- tismo, que todos le reconocían, deja en la miseria de cada día se perciben más rápidas esas corriennado á la tercera brigada de la comandancia gene- á siete hijos menores y una inconsolable viuda en tes de brutal egoísmo, que sólo conducen á destruir
el concepto patrio, y á sumirnos mafiana en la verral del departamento del Centro, siendo propuesto cinta.
güenza ante los ojos de los naciones cultas.
La
poblacion
de
Céuta
se
propone
levantar
un
en tan largo período de lucha para diversas recomDesde luégo el Sr. C:i.ncio señala el primero el
mausoleo á su memoria y dar su nombre á una de
pensas hasta el empleo de teniente coronel.
Su última y gloriosa campafia empieza en Céuta, sus calles, para que viva eternamente en el corazon más funesto de los males que se advierten en la adó más bien en la mision que le fué confiada para es- de aquellos nobles habitantes; y nosotros, al unir ministracion de la isla desde tiempo inmemorial;
tudiar los dominios de Muley-llasan. Asiste prime- nuestro sentimiento al que experimentan los aman- pero que, á partir del impío grito de Yara, ha tomaramente con la embajada espafiola á la visita hecha tes de todo ideal nacional, faltaríamos á un deber do colosales y terribles propor ciones: la inmoralien .Marruecos á la corte Sheriffiana; recorre luégo sagrado si no implorásemos la proteccion que del dad (el autor no se detiene en circunloquios para
la costa occidental desde llfogador á Cabo Jubi, con país merece su afligida familia. Si los sacrificios y pronunciar esta palabra); la inmoralidad, que lastila comision encargada de fijar el punto donde se la abnegacion con que el ciudadano dedica á lapa- ma todos los intereses, que empobrece á las clases
halló la antigua posesion de Santa Cruz de .Mar Pe- tria su existencia no constituyen una deuda inelu- productoras, que socava y concluye por destruir el
queña, y de regreso de esta expedicion, emprende dible para los pueblos, las naciones sucumbirían crédito público,ydesprestigia ydeshonra ála patria.

�380
«llnya alguna vez valor, dice el Sr. Cancio, para
imponer la más rígida moralidad en todos los servicios, y así se hallará la solucion que tanto y tan
profundamente á todos preocupa, de hacer desaparecer los estragos del déficit, sin aumentar las cargas públicas;)&gt; y despues, en forma por demas delicada, para no herir vidriosas susceptibilidades, recuerda, á proposito de esta plaga de la administracion, que aún puede aplicarse á nuestra colonia el
dicho del famoso Cisneros: «Las Indias son amparo
y refugio de los desesperados de Espafla.»
Pasa despues al exámen de los presupuestos de
diferentes anos, y hace observar el creciente aumento de los servicios, que no guardan la proporcion debida con los ingresos. Al llegar á este punto
el Sr. Cancio, inspirándose en una opinion muy comun en la isla, y á la que no son ciertamente extraflas algunas de nuestras eminencias políticas, se
muestra decidido partidario de la fusion de los presupuestos de Ultramar y la Península, idea que
juzga en gran manera conveniente y útil á la unidad nacional, y que obedece á un principio de justicia; la igualdad de derechos entre los ciudadanos ·
de una misma pátria. Ahora, por ejemplo, en España se consagra un 11,50 por 100 de su presupuesto, á
Fomento y Obras públicas, miéntras en Cuba se
destina solo á estas atenciones un 3,02, diferencia
que se maní fiesta, en razon inversa, respecto á
Guerra, Marina y Deuda pública; r tan desigual
distribucion no creemos que pueda haber causa ni
razon economica que la aconseje ni disculpe.
El Sr. Cancio indica, como uno de los medios de
reducir el déficit, la disminucion del ejército de
Cuha, en lo cual, sin embargo, aconseja que se proceda con cautela, y teniendo en consideracion el
importante papel que representan los voluntarios
de la isla y la Guardia civil, y las facilidades que
ofrecen hoy los medios de comunicacion, merced á
los cuales en breves dias, puede desde la Península
trasportarse un ejército numeroso, si aquí se halla
establecido un sistema de reclutamiento y reserva
ajustado á ll!.s necesidades de la época actual, y en
armonía con el establecido en otras naciones poderosas.
.
En este punto nuestra opinion no puede hallarse
conforme de ningun modo con la del ilustrado autor
del libro; y no es, ciertamente, porque un espíritu
exclusivista nos mueva á posponer los intereses patrios á las conveniencias de clase; léjos de eso, sí
considerásemos necesaria al progreso y bienestar
de la isla de Cuba, que es un pedazo de la pátria,
la reduccion, hasta la supresion acaso del ejército,
no vacilaríamos en aplaud.ir la medida; que un sacrificio aconsejado por tales causas, bien podría
aceptarse cuando tantos otros se han cumplido sin
protesta.
Pero semejante disposicion daría resultados contraproducentes. fü1cuérdese si no que la escasez de
tropas al estallar la insurreccion de Yara, impidio
ahogar en su origen el movimiento separatista, y
que cuando se enviaron los.primeros refuerzos, habíase propagado el fuego, hasta ocasionar ocho ai'los
de guerra civil, donde España y la isla han sacrificado inmensos recursos, y, lo que es más triste é
irreemplazable, doscientos mil de sus hijos.
A la inversa, al lanzarse por segunda vez al campo los partidarios de la independencia de Cuba, el
general Blanco, que tenía á sus ordenes un ejército
numeroeo, aclimatado y aguerrido, pudo, en una
breve y feliz campaf1a, vencer á los rebeldes, con
escasa efusion de sangre, y restablecer la paz y la
tranquilidad en la isla.
Hay, además, una razon, la primera tal vez, que
que aconseja sostener en Cuba un cjt&gt;rcito numeroso, relativamente: el clima, que tan fatal influjo
ejerce en los europeos. Trasportar de España tropas en un momento preciso, para lanzarlas á la lucha apénas saltan en tierra, es, más que inconvenientE&gt;, criminal, como lo atestiguan repetidísimos
ejemplos. Horror causa recordar las bajas que el vómito y las calenturas palüdicas é intetmitentes
producían en aquellos batallones, formados ele una
lozana v entusiasta juventud, que corrían á elefend.er la inteJridael de la patria allende los mares.

LA ILUSTRACION MILITAR
¿Cabe, despues de esto, preguntamos nosotros, abogar por la reduccion del ejército de Cuba, para vo~ver mai'lana á recurrir á tan detestables procedimientos? Sosténgase en nuestra hermosa Antilla un
personal avezado á aquel clima, acostumbrado _al
o-énero de vida que allí se lleva, conocedor del pa1s,
bien organizado é instruido, y se tendrá la mejor
garantía para el porvenir. Lo demás, es economizar
hoy y despilfarrar mañana, lograr un momentáneo
alivio por el pronto, y preparar el desprestigio y la
ruina de todos los intereses sociales.
Otro tanto pudiéramos decir de las economías
que el Sr. Cancio Villa-Amil propone se introduzcan en el presupuesto de Marina; pero tememos extendernos demasiado. Esto no obstante, nos permitiremos observar que no bastan en Cuba los cañoneros y fuerzas sútiles para atender á las necesidades del servicio, como el Sr. Cancio propone, pues
España, nacion esencialmente marítima y coloni_a l,
debe, aunque sea no más por decoro, hallarse dignamente representada, particularmente en aquellos mares surcados de continuo por las prix¡eras
escuadras del globo; y ante el monitor norte-ame~canp, ó el blindado inglés que acuden á los puertos
de la Habana ó Santiago, ejercería contraste por
demas tristísimo ver nuestro pabellon de gue~ra
izado al viento sobre una embarcacion semejante á
las falúas de vapor que llevan aquellos colosos colgadas de sus bandas.
Que la situacion económica de Cuba reclama
prontas y eficaces medidas, es una verdad pal~aria, que el ilustrado autor del folleto pone de relieve
con enérgicos y á la vez sombríos colores, el mal es
tan grande ya, que, si no se acude con solícita
mano á su remedio, dentro de un plazo, quizá muy
breve, no bastarán paliativos á ponerle coto. Júzguese por el detalle de que hace dos meses que no
se pagan en la Caja de Ultramar los alcances de licenciados y fallecidos, debiéndose á aquella dependencia por las Cajas de Cuba, más de siete millones
de pesetas, cantidad que va en creciente aumento,
sin que se halle forma de dar solucion al pavoroso
problema que envuelve, aparte de los perjuicios
enormes que se ocasionan á los que, procedentes
del ejército, regresan á la madre pátria.
Para dar una idea del sistema económico (denominémoslo así, 'por llamarlo ele alguna manera) que se
observa por la administracion pública en España,
puede citarse, como dato elocuente, que, cuando se
necesita tabaco en la Península, se acude á los Estados-Unidos, lleganelo á adquirir en un año doce
mil bocoyes, míéntras que la exportacion total á
España de tabacos de la isla de Cub~ en el ~flo
1883, no ha pasado de un millon cuatrocientas vemtiseis mil libras.
Al llegar á este punto, son harto dolorosas las reflexiones que acuden en tropel á la mente. Al sér
más optimista se le ocurre pre~untar si un mal
espíritu ha ido amontonando, con sistemática y criminal constancia, errores sobre errores, hasta conducirnos á esta situacion en que vemos oscurecerse
todos los horizontes, é irse elevando por doquiera
obstáculos á nuestra existencia, trabas al desarrollo del comercio y de la industria pátria. Hay un
instinto verdaderamente suicida, una tendencia
que parece arrastrarnos á perseverar en las faltas
de nuestros antepasados, adicionándolas con otras
nuevas; y miéntras no logremos sacudir este influjo
y adquirir suficiente fuerzl\ de voluntad para arrojarnos sin vacilaciones por otras sendas, es inútil
pensar en el porvenir. El porvenir, en estas condiciones, será más triste que el presente: y ¿á qué
llorar el mal dos veces?
Pero no nos dejemos arrastrar por estos pensamientos; hay remedios á que echar mano; el libro
del Sr. Cancío nos indica medios que son verdaderamente aceptables. A los Gobiernos toca ensayarlos; á la opinion, discutirlos y prestarles calor: Y
nosotros, que, aunque humildes, tenemos en esa
opinion un voto, cumplimos nuestra obligacion de
propagandistas, consagranelo estas desordenadas
lineas á la obra de que se trata, á la par que llenamos un deber de cortesía, felicitando cordial y expresiYamente á su distinguido autor.

MEMORI.\S D"t:L INSTITUTO GEOGR.\FICO Y EST.\DÍSTJCO

Se ha publicado el tomo 1v de estos interesantes
trabajos. El presente constituye la segunda parte
de los metrologico-geodésicos.
El coronel Barraguer, en sus estudios experimentales sobre la ecuacion del metro de platino, y en
la definícion por trazos, ha demostrado unas condiciones de hombre de ciencia que en otro país obtendrían esa popularidad y explosiones de admiracion
que aquí sólo parecen reser.varse para una categoría especial de aptitudes: las poéticas, las oratorias,
las retoricas.
La parte tercera en los trabajos metrológico-geodésicos comprende la determinacion .rel coeficiente de dilatacion lineal de la regla de hierro lami113.do, perteneciente al aparato Ibañez, destinado á
la medicion de bases geodésicas.
No escasearemos nuestros aplausos al sabio general Ibaflez y á cuantos le secundan con tanta modestia como laboriosidad y aptitud notable.
Solamente creemos que el Gobierno debería destinar más personal á ese Instituto, y que el excedente de oficiales de infantería podría ser ahí utilizado, para apresurar y terminar los trabajos de
planimetría por distritos municipales, base de todos
los demas necesarios para la formacion de un catastro y otros hechos fundamentales y esenciales á
todo buen gobierno, á toda administracíon digna de
este nombre.
Tambien ha publicado el Instituto Geográfico y
Estadístico un resúmen de los trabajos hechos para
la determinacion del metro y kilogramo internacionales. Contiene el exámen analítico de cada una ele las
sesiones celebradas por la Comision internacional
de pesas y medidas en 1819 y siguientes, bajo la
presidencia del general Ibañez.
Es tambien éste un interesante y muy útil trabajo.

PENSAMIENTOS
Nuestro carácter señala el premio á los dones
que recibimos de la fortuna.
Nunca es el hombre tan dichoso ni tan desgraciado como se juzga.
El amor á la justicia es, en la mayor parte de los
hombres, el temor de sufrir la injusticia.
La verdad no haie tanto bien en el mundo, como
mal sus apariencias.
El silencio es el mejor partido que debe adoptar
todo el que desconfíe de sí mismo.
Es más vergonzoso desconfiar de un amigo, que
ser enganado.
La urbanidad del espiritu consiste en abrigar
pensamientos nobles y honrados.
Se hace en ocasiones el bien, para hacer impunemente el mal.
Se habla poco cuando la vanidad no hace hablar.

1

El gran Condé convidó un día á su mesa al poeta
Voiture; pero éste se olvidó de la invitacion y no
parecio por casa del principe hasta despues de una
semana.
Acercose el poeta á saludar al ilustre 0:tpitan;
pero Condé, al verlo, le volvio bruscamente la espalda.
-Vamos exclamo Voiture sin desconcertarse; ya
veo que no he perdido la amistad de V. A.
-¿Cómo es eso? pregunto -con acento desdeñoso
Condé, dando frente al poeta.
-Porque Y. A. nunca ha vuelto la espalda á sus
enemigos.

REVISTA

20 DE MAYO DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2.0 -NOM. 26

Almirante, 2, quintuplicado.

@

SUMARIO

Grabados: D. Porfirio Diaz, general del ejército mejicano.-Habana: Polvorín de San Felipe, situado
en el fondo de la babia, destruido por una explosion ocurrida recientemente.-Servicios de correos en los Estados-Unidos.-Cartagena: El dique
flotante (dibujo original de A. de Caula, grabado
de Soler y Parras).-Carreras de caballos: La carrera militar (dibujo y grabado de D. Severo
Just).-Francia: Estatua levantada en Cahors al
eminente tribuno Leon Gambetta, organizador de
la Defensa nacional.-Marina francesa: cañonera
Henri RitJitre, construida para las operaciones del
Tonkin.
Texto: Crónica.-EI general Porfirio Diaz.-Explosion del polvorín de San Felipe en la Habana.La Mensajera en los Estados-Unidos.-El dique
flotante de Cartagena.-Carreras de caballos· La
carrera militar.-Estatua de Gambetta en Cahors.-EI caflonero Henri Reoiere.-La existencia
de Dios.-Los hérbes de Filipinas: Fragmentos
historico-militares: El marques de la Solana.-EI
mundo marcha, por D. José Genaro l\Ionti.-Bibliografía.-Anuncios.-Sobre cubierta, por don
Eduardo de Palacio.-Epigrama.

CRÓNICA
Ya lo dijimos en otra ocasion. Francia se
ha equivocado en política colonial, y ahora
expía su error. 2,Por qué abandonó su política
tradicional en Egipto~ De ahí vienen actualmente sus mayores dificultades. El condominittm anglo-francés está muerto, y el gabinete
Ferry sabe muy bien que su resurreccion es
imposible; pero el ejemplo de M. Freycinet,
que cayó por sus condescendencias con la
Gran-Bretafl.a, le mueven á no tomar parte en
la proyectada conferencia europea.
La actitud de .Ifrancia resulta, pues , por
esto manifiestamente contradictoria, toda vez
que su Gobierno no aspira á restablecer su
antigua influencia en Egipto, y no quiere
tampoco dejar su dominacion exclusiva á Inglaterra.
En cuanto á esta nacion, no creemos que
acepte la conferencia en las condiciones indicadas por Francia. Muy débil y vacilante es
Gladstone, pero debe parecerle preferible asumir el protectorado de Egipto á las humillaciones y peligros que implica una conferencia
europea, abrazando, á más de las financieras,
las cuestiones administrativas y políticas.
Por otra parte, la oposicion conservadora ha
tenido la suerte de que su voto de censura
coinci:la con el mayor movimiento de la opinion pública por la cuestion Gordon, y no se
ría difícil que el actual Gabinete cayera , en
cuyo caso las pretensiones de Francia tendrían aún ménos probabilidades de ser atendidas, pues los conservadores son más decididos en politlca. nterior.
•
Nada se sabe con precision de Gordon. Que
salió de Jartum, se ha dicho, y que tuvo
que retroceder, porque corrieron á cerrarle el
paso los enemigos. Su situacion, en suma, justifica bajo muchos aspectos, el alto interés

dramático que ha despertado en toda Europa.
Y sabida es la solemne declaracion que ha necesitado hacer Gladstone en el Parlamento para
satisfacer á la opinion pública indignada:
«El Gobierno se opone á todo proyecto de
conquista del Sudan; pero reconoce que Inglaterra ~tá en el deber de salvará Gordon. &gt;
&amp;

No nos equivocábamos cuando, al dar cuen•
ta en uno de nuestros números anteriores de
la salida para Rué de M. Patenotre, ministro
de Francia en Pekin, anunciamos la próxima
paz entre Francia y China; ya ha sido firmada. En su consecuencia, se ha decidido reducir gradualmente el ejército de ocupacion del
Tonkin; se ha dispuesto la creacion de dos
batallones tonkineses con oficiales del ejército
francés, y se habla de confiar el gobierno general del Tonkin á un funcionario no militar,
lo que sería á nuestro juicio peligroso, porque
lo que sucedió en Túnez con el precipitado
nombramiento de un Gobernador civil, sucederá siempre en todos los países que no están
por completo y definitivamente pacificados.
En Argelia, segun carta del viajero Sr. Jimenez, la colonia espafiola es muy duramente
tratada por las autoridades francesas.
Esta conducta es tanto más injusta, cuanto
que: l.º, la poblacion espafiola es más '.numerosa que la francesa; y 2.°, los españoles son
en Argelia los que forman el grueso de la legion extranjera, los que han poblado de huertas y de jardines á Nemours, los que cosechan
el esparto y los que cubren los campos de espigas, vides, olivos, ganados y caseríos.
Lo más raro del caso es que, á pesar de esto,
la emigracion no C'esa, ni nuestros compatriotas piensan en regresar á su pátria. Y es que
en Argelia como en América, no se recompensa el trabajo con el mísero jornal que en Espa•
fia, y el cultivador llega á colono y propietario,
miéntras aquí no logra salir nunca de infortunado jornalero.
Hay un punto en Espafia, sobre el que va
habiendo verdadera unanimidad. Nosotros hemos dicho ya sobre él nuestra opinion muchas
veces, con la claridad propia de hombres sinceros y desinteresados. Pero en honor de la
verdad, La Epoca, y más recientemente el
ministro de Gracia y Justicia, Sr. Sikela, no
han consignado, con menor energía, los gra-

ves males que urge remediar en Espaffa. Merecen leerse y meditarse bien las siguientes

declaraciones de D. Francisco Silv~n su
discurso de inaugu.racion del Colegio· N~l
de Valencia. Hé aquí algunas:
«No hay progresos ni adelantos de qt'le tan-

to necesite el pueblo español, como el de afi1·mar y rectificar su sentido jurídico, y, triste
es decirlo, pero más es esto preciso en las clases que pudieramos llama1· gobernantes, que
en las gobernadas.
, La opinion pide, lo mismo á los liberales
ayer que á los conservadores hoy, reformas
civiles, administrativas y económicas, que
mejoren su vida, porque adivina y siente que,
por lo mismo que no somos un país rico, no
nos podemos permitir el lujo (que otros p11eblos muy liberales y muy parlamentarios soportan con desahogo), el lujo costosíidmo de
vivir mal administmdos.
~ Urge la reforma de nuestras leyes civiles,
para lograr que deje de ser la familia, la
propiedad, las instituciones todas que fm·man la vida del hogar español, ALGO PERDIDO
EN LABERINTOS DE LEYES, COMENTARIOS Y JURIS-

que exigen para definirlas (siquiera en sus líneas principales), la ciencia de un
jurisconsulto, ó cuando ménos la juventud
de un hombre consagrado al estudio de nuestros cuerpos legales.
&gt; El arte no es u?a inspiracion ·aislada, una
feliz aptitud individual, que crea por sí maravillas imprevistas; es la resultante de las inteligencias, de los sentimientos, de las creencias,
de los entusiasmos de un pueblo; y así (mejor
que en los pergaminos de las Costums de Jaime I, y en los fueros de Alfonso IV, y en los
cuadernos de vuestras Cortes), se pueden leer
escritas vuestra historia, vuestras franquicias,
vuestras libertades y vuestras glorias, por el
escoplo y el pincel, en aquellos artesonados y
en aquellas pinturas incomparables.,
No ha podido ser más explícito el Sr. Silvela, porque en su manera de decir, bastante ha
dicho. Sus eufemismos no impiden al lógico
descubrir, en todas sus principales proposiciones, una afirmacion de carácter fundamental:
la de que este país está desquiciado; la
que
todos los partidos políticos actuales son impotentes ó ineptos; la de que, en suma, el problema contemporáneo consiste en sustituir la
educacion científica (y por lo tanto, ~ca),
á la metafísica ó retórica, y en dar desde arriba vivos y repetidos ejemplos de virtud 7tra.
bajo.
Pero desgraciadamente, apénas hay un caso
, en el que no sea la Administracion la. pñmera
que contraríe, en vez de estimular, el prógres_o
moral é industrial. Bien claro lo ha dichó La
Epoca á propósito del expedienteo; y •hora
mismo, con motivo del teléíono,.~--bien
La Industria Ibérica, que al ~ naer"8rse-el Estado la explotacion dél f.elcff'ci.o, lo
que se pretende es enl38J1Char el euerpo de t.e.
legrafistas y evitar la gran reduccion de servíPRUDENCIAS,

de

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LA rLUSTRACION MILITAR

358

LA ILUSTRACION MILITAR

359

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TRASPORTE DE ARTILLERÍA DE GRUESO C.1!. lll :IE

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�360
Pero la explicacion es facilísima. Suiza está
por todas partes llena de escuelas. Se dedica
con igual afan á la ciencia que á los arte~, ó
sea, todas las distintas aplicaciones de 1.1quélla.
Y como consecuencia de esta. grnn educacion,
viene, aparte de otras condiciones morales, las
de un excelente sentido de gobierno, las de
impuestos equitativos, libertad industrial,
Bancos que saben su verdadera mision, tarifas
extremadamente bajas y proteccion y estímulo á todo cuanto se encamine á desenvolver la
produccion económica, ó la ilustracion general, la cultura científica y social en todos sus
ramos.
La civilizacion extiende por todas partes
su dominio. La ciencia, la cultura general,
triunfará al fin en todas las latitudes del globo.
Por esto queremos ante todo una gran cultura cientlfica, porque el pueblo que se rezague
en este movimiento de creciente y sólida instruccion, perecerá, ó caerá, por fatal ley del progreso, en una situacion de dependencia más ó
ménos tolerable y penosa.
La Pampa bonaerense, aquel inmenso desierto que comienza en las orillas del Atlántico y termina en los Andes, ya no está dominado por los salvajes. Nurnuncurá y sus huestes han sido completamente derrotados por el
ejército argentino, y el hijo indomable do aquel
renombrado Cacique Negro es ya súbdito de
una República americana. La Pampa es, pues,
un territorio civilizado, sobre el cual no queda
en pié un cacique ni una tribu.
En otros países que pasan por más egoistas
que nosotros, en el tan motejado de utilitarismo (Inglaterra), son sin embargo muy frecuentes los rasgos de abnegacion. Exploradores audaces, en sus excursiones por las más
ignotas regiones del gloho, parecen aspirar sólo
á esta alternativa igualmente gloriosa: lograr
algun gran descubrimiento útil á la humanidad, ó morir por tan noble intento.
En este mismo órden de hechos, hay otra
contradiccion notable en nuestro carácter nacional. Pasamos por aventureros; lo somos sin
duda; nuestra vejez, nuestra vida entera, marcha abandonada al azar; menospreciamos todo
medio de asociacion; ni seguros, ni cooperativas, ni nada que se encamine á preservarnos de la enfermedad ó la miseria, parece interesarnos, y preferimos en fin, una vida miserable y estéril en el rincon de la aldea ó en
este más despreciable rincon de Madrid, á las
empresas (peligrosas sin duda, pero honrosísimas) de descubrir ó importar algun descubrimiento: ya una planta medicinal, ya una region nueva, ya un sistema especial de tráfico,
ya un órden general de costumbres más ó ménos extrañas y más ó ménos ventajosas desde
el punto de vista del mayor bienestar comun.
Es pues justo aplaudir y hacer retialtar, más
de lo que por sí mismos resaltan, los casos excepcionales, y en este sentido excitamos al sefior ministro de la Guerra á no olvidar en ningun caso á los hijos del malogrado jefe D. Ramon J áudenes, herido de muerte en el cumplimiento de una mision de exploracion natu-

LA ILUSTRACION MILITAR
LA ILUSTRACION MILI'l'AR
ralmente arrieiogada y difícil, en regiones tan
abruptas é insanas como las quo venía hace
tiempo recorriendo y estudiando bajo su aspecto topográfico.
Podemos resumir en pocas líneas las noticias del interior. Ninguna disposicion importante sobre los puntos de mayor actualidad ha
salido aún de Guerra.
En Cuba, la partida de Agüero será pronto
disuelta, y no hay temor de que prospere esta
audaz tentativa de nueva guerra. La paz ma
terial es difícil de comprometer estando al
frente de un ejército bien probado en la ante rior campaiía, jefes tan ilustrados y de tanto
tacto como el general Castillo. Pero urge arreglar la cuestion de Hacienda, la de personal
administrativo, la de colonias militares awíco•
las (pues así tambien podría resolverse el pi»blema de la excedencia en infantería); y nada
de lo que en este sentido se haga y estudie estará demás para prevenir conflictos belicosos,
que muy frecuentemente se producen por un
mal estado económico, más que por entusiasmos políticos, cada vez ménos poderosos y
espontáneos.
Nuestros temore!', alguna vez fundados, con
respecto á la complicidad de los Estados-Unidos eu la inquietud de Cuba, deben abandonarse por ahora. El Gobierno de Washington
ha destituido al administrádor de la aduana
de Cayo:Hueso por haber permitido la salida
de la expedicion filibustera, y Las Novedades,
de Nueva-York, protesta contra los que han
tomado nacionalidad americana para hacer
guerra contra España en Cuba.
En el Cenb·o .i.llililar, el ilustrado jefe de
Estado mayor Sr. Suarez Inclán ha dado una
notable conferencia; y poesías de La Torre,
Santero, Navarrete y Grilo han sido oidas
con delectacion por un numeroso y cada vez
más selecto auditorio.
Segun se viene asegurando de algunos dias
á esta parte con bastante insistencia, parece
que se agita la idea de dictar una disposicion
encaminada á estimular y favorecer el pase de
los Jefes y Oficiales del ejército á la situacion
de retirados, con el fin de aligerar las escala~
exuberantes de personal en algunas clases, y
excesivamente recargadas en otras.
En diferentes ocasiones hemos sostenido
que este es el punto á que hay que conceder
preferente atencion, y que entre cuantas medidas pudieran adoptarse para remediar la
anóma1a situacion de las escalas, ninguna es
tan práctica, tan beneficiosa, tan natural, y
sobre todo tan humana, porque no lleva en sí
perjuicios para nadie, ni impone sacrificio alguno, ni mortificacion al individuo ó á la colectividad.
Sin embargo, si la medida ha de producir
esos buenos resultados que venimos persiguiendo uno y otro dia, es preciso atacarla con
valor, sin miedo y sin consideraciones. Como
expresamos en uno de nuestros anteriores números, la dolencia se halla en su período de
absceso, que es preciso cortar á todo trance;
porque no sirve acudir á reducirla ó atenuarla
con inocentes paliativos. Si el mal no se corta

de raíz, adquirirá mayor desarrollo despues de
cada remedio ineficaz.
Es preciso, decíamos, que el aire circule por
esa cerrazon impenetrable que trajeron á las
escalas los vientos de los años 74 y 75, y que
se renueve e!'a atmó~fora mefítica, donde las
aspiraciones de la j n ven tud se extinguen y el
ánimo se contrista sin horizontes y sin luz.
Y no es qne hoy se halle nadie postergado
en su empleo cou relacion á otras épocas; pues
excepcion hecha de la escala de alféreces, en
las otras clases, los ascensos se ll::"antienen en
l•na gradadon regular; pero debe observarse
que al pié de las columnas de nombres agrupados en los aiíos 74 y 75 está escrito con negros caractéres el Lasciate ogni speranza,
pues no hay forma alguna, sin recurrir á medidas extraordinarias, de que los Jefes y Oficiales que tienen consigna das antigüedades
posteriores á aquella fecha, puedan alimentar
su eRpíritu en ninguna idea de adelanto en su
carrera, y por consecuencia lograr esa ir.terior
satisfaccion en que e striba la moral del ejército.
La modificacion en la ley de retiros de que
se habla en estos momentos, contribuiría á remediar tan grave mal, pero para ello sería preciso darle una gran amplitud: porque si sus
cláusulas se redujeran sólo á conceder alguna
mejora á los 50 ó 100 primeros números de
las escalas, claro está que, por una razon muy
natural, éstos han de hallarse ménos dispuestos que los demás á utilizar una ventaja que
les privará de un ascenso próximo y durante
largo tiempo esperado.
Todo lo que en este punto no sea una reforma verdaderamente radical, sólo habrá de conducir á que las respetables personalidades que
se ocupan en su estudio y confeccion pierdan
lastimosamente el tiempo, y á que se emborronen algunos pliegos del mucho papel que se
consume inútilmente en nuestras oficinas.
Tal es nuestrp criterio, y tal el que predomi•
na en los círculos militares; pero para no divagar con reflexiones acerca de un punto tan interesante, vamos á sintetizar, sellalando las bases que, á nuestro juicio, pudieran tenerse en
cuenta al plantear las reformas; bases que resúmen el minimum de concesiones que durante el plazo de seis meses pudieran otorgarse;
advirtiendo que, al decir el mínimum, queremos significar con esto que toda disposicion
en que no se establezcan por lo ménos estas
ventajas, será un documento más que aííadir
á nuestra abundante y caótica legislacion, y
nada más.
Veamos ahora e¡¡tas bases.
Durante el plazo de seis meses se otorgaría
á los Jefes y Oficiales que deseen obtener su
retiro, las ventajas siguientes:
l.• Cinco afí.os de abono á todo el que lleve diez de servicio, dándole derecho al mínimun que hoy se concede á los veinte años efectivos.
2.ª A los tenientes coroneles que cuentan
treinta y cinco aiíos de servicio y ocho de antigüedad en su empleo, el retiro del inmediato.
3.ª A los comandantes con veinticinco
afí.os de servicios y ocho de antigüedad, el retiro de teniente coronel.

4.ª A los capitanes con veinte aiíos de servicio y ocho de an~igüedad, el de comandante.
5. ª A los tenientes con quince años de
servici~ y cinco de antigüedad, el de capitan.
Y 6. A los alféreces con quince allos y
dos en su empleo, el retiro de teniente.
Pudiera alladirse á tales beneficios la concesion del retiro con el máximum de su empleo á todo jefe ú oficial que se hallara en
poses~on de la cruz de San Hermenegildo; y
estudiando c~n detenimiento esta importantísima cnestion, creemos que habrá de hallarse
otras ventajas que sumar á las anteriores sil
. ..
'
perJwc10 de los intereses generales del Estado,
c?mo, por ejemplo, dando participacion en
ciertos destinos civiles. Mas como esto, dadas
las condiciones de nuestra sociedad, lo consideramos hoy por hoy irrealizable, no creemos
conveniente insistir, y despues de insinuarlo
hacemos punto, proponiéndonos ampliar en
otra ocasion nuestras observaciones.

361

les D. Tomás O'Ryan y Yazquez y D. José ..\.lmirante Y Torroella, bien conocidos en ·el ejército.
Nombrado ayudante profesor de la Academia
sobre,·ino la revolucion del 43, viéndose obligado
encerrarse con los alumnos en el fuerte de Guadalajara, para no seguir el movimiento de la division
Seoane Y Zurbano, mereciendo el grado inmediato
como recompensa á su distinguido comportamiento. Dos al'lo~ más tarde, el capitan Arroquia, profeso: de la misma Academia, daba á la estampa su
primera obra intitulada Compl•mento á la Geometría
IJescriptica, que aún sirve de texto en las de Estado
Mayor é Ingenieros, inventando luégo un instrumento de retlexion para desenfilar á cubierto las
trincheras_~e ataque ó trabajos de sitio de plazas,
que le vaho numerosos plácemes y la cruz de Cárlos III.

¡

seguir la cooperacion de sus compañeros. Entónces
ap~recen, sucesivamcnte, su Tratado sobre escalas
1 gráficas en general, estudio clásico donde tienen amplio desarrollo las ciencias espccu'ativas por el procedimiento gráfico; La oue1·ra y la gcologia, obra
verdad~ramente magistral; que, como dice el general Alm11_·ante en su bibliograf1a, «es original por
excelencia, capaz por sí sola de hacer la -reputacion
de su autor, y que marca una etapa en la ciencia
militar presentándola un nuevo horizonte;» y el general D. Pedro Estéban a11adió, al hacer un estudio
critico de esta produccion del señor coronel Arroq?ia: «?bras como ésta prueban una vez más que
aun existen en nuestro suelo hombres estudiosos
cuya modestia no puede ocultar el mérito que atesoran; el_los son una esperanza de la patria, lustre
de la sociedad y orgullo nobilísimo del ejército á
que pertenecen.ll Este trabajo fué inmediatamente
traducido al francés y acogido con generales plácemes por la prensa profesional del extranjero.
La época de peligros para la existencia del Memo1-ial termina con el estudio del Sr. Arroquia Los in/

Su P1_'Ím~ra comision al extranjero se señaló por
la pubhcac10n de una notable Memoria sobre Escuelas militares y por el interesante atlas de todas las
p_lazas del Rhin, completado en su segunda excurs~o~ ~entifica con las de París y Amberes, cuando
1
: •to la Francia, Bélgica, Prusia y Austria. Estos
genieros del ejército español en la E.rposicion de Vien~
importantes trabajos se adicionaron con la interedescripüion de todos los trabajos remitidos á est:
sante coleccion de unos 200 originales para la encertámen internacional; y el Cuerpo de Ingenieros
señanza del dibujo topógráfico, siendo el primero
creyó llegado el momento de premiar los releq~e propuso, en una razonada ~femoria, el levanta- vantes servicios de uno de sus más ilustrados
miento de planos por medio de vistas fotográficas.
jefes, proponiéndole para la encomienda de núDespues de ascendido á comandante por recommero de ?árlos III, de que disponía, recompensa
pensa del profesorado, fué destinado al regimiento
EL EXCMO. SR. MARISCAL DE CAMPO
que const1tu ,·e en el sef1or general Arroquia uno de
de ~u cuerpo; en atencion á la escasez de personal de
los galardones más legítimos y honrosos de su carD. ANGEL RODRIGUEZ DE QUIJANO Y ARROQUIA
de mgenieros civiles, se le confió la construccion del rera.
ferro-carril de Aragon, único de doble vía que existe
Al empezar el año 1874, la lucha civil que asolaba
Los sen'icios que este brillante oficial general ha en la~ comunicaciones de la Península; dedicando
nuestras provincias del Norte influyó poderosamenprestado durante su larga y laboriosa carrera, sus
t~mb1cn sus admirables facultades á la investi"'ap_rofundos estudios, la envidiable reputacion adqui- Clon de estudios históricos que se conservan e; la te en los destinos del coronel Arroquia, jefe del serida ~n el extranjero por sus notables trabajos, y la Academia corespondiente, entre los inapreciables gundo regimiento de Ingenieros, distribuido entre
llladrid y Barcelona, concurriendo á las operacionotoria fama que goza en el ejército por sus vastos tesoro~ que encierra tan ilustrada corporacion.
nes ~r~_cticadas en Valencia, reforzando las tropas
~onocim_ie_ntos científicos, unidos á la práctica mi__IIabrnndo ascendido á teniente coronel por antide S1guenza despues en persecucion de la faccion
htar, ex1g'.an de nosotros un marco bastante mayor
s:uedad, abandonó estos trabajos para servir el dcs~and~da por el cabecilla .Marco de Bello, que había
del que ~1sp?nemos para encerrar los principales tmo de comandante de ingenieros en el se"'undo
rasgos biograficos que constituyen su historia ín- cuerpo expedicionario de Africa; pero firm:da Ja 1~vad1do la provincia de Guadalajara y destruido la
timamente enlazada con cuantos hechos señal;n el paz con el sultan de Marruecos, fué encargado de linea férrea, restablecida á los pocos dias. A la
desarrollo y florecimiento de las esenciales ramas formular un proyecto de plaza de guerra para Za- muerte del inolvidable Concha fué destinado á Tudela, con la division de refuerzo, al mando del midel saber de nuestra institucion.
r~~o~a, y de e~sanche en Pamplona, á la par que
El 26 de Mayo de 1820 nació el hoy General Ro- dmg1a la submspeccion de ;\'.avarra. Estos servi- nis~ro ~e la Guerra general Zavala, y luégo se le
designo parn el cargo de comandante general de Indríguez de Quijano r Arroquia, en la Carolina ca- cios merecieron un informe del capitan general,
g~~ieros. Prolijo sería rese1'\ar los importantes serpital de las nuevas poblaciones de Sierra .Mo;ena
conde de la Cañada, el cual manifestaba al ingeniev1cws prestados en esta elevada comision: restableprovincia de_Jaen, si?ndo sus padres D. _.\.ntonio ;
ro general «que el Sr. Arroquia había desplegado
cimiento de lineas de comunicaciooes, construc&lt;lo1ia )Iargarita, sobrina de D. Pablo Olavide, funda- el mayor celo, dando repetidísimas pruebas de sus
c~o~ de vías, puentes, almacenes, hospitales prodor de aquellas colonias. Entre su distinguida fa- vastos conocimientos científicos y militareS.ll
visionales y fortificaciones de todo género, estuviemilia merece especial mencion D.eJuan Rodricruez
E~ 1863_ fué cruzado caballero de Calatrava y
ron confiados á sus especiales dotes.
de Quijano y Ceballos, comendador de las Cal;tra- destm~do a la Junta superior consultiva del cuerpo;
La batalla de Oteiza es luminosa prueba de las
vas de Búrgos y sobrino de D. Francisco, comenda- posterwrmente se trasladó á las islas Baleares
dor á su vez de la Torre del Homenaje de Ocaña, en para proponer las reformas necesarias en la plaza di~eren!es aptitudes tic! 'ya brigadier Arroquia, de
q_u1en se oc~paba el general Moriones, en su parte
la Orden de Santiago, y ca pitan de Caballos Corazas &lt;le Isabel II, de )lahon, y á su ascenso á coronel fué
quc;i tanto se distinguió en Sicilia, i\Iilan, el Rosellon nombrado jefe del )luseo de Ingenieros, sefialán- c1~cunstanc1al al Gobierno, en los siguientes términos:
y Céuta, há.;ia los q1ios 1G67 á 1691. Posteriormente
&lt;los~ est~ época por los proyectos de mejora en las
«Réstame recomendará ,-. E. la inteligencia, celo
en la guerra de la Independencia, hallamos de nue~ f~rt1ficac1ones de la~ plazas de Cádiz, 'Tarifa, Algey
valor
con que fui secundado por los generales CaYO á sus ascendientes, D. Francisco y D. Narciso,
c1ras, Campos de Gibraltar, Almeria y Cartagena,
talan Y Colomo, mi jefe de E. M., coronel Pachecopeleando con denuedo y bizarría en la batalla de presentados despues de una Yisita oficial hecha á
Y_ por el ~omandante general de Ingenieros, briga,
Yitoria, donde sell~ron con su sangre el amor á la
estas plazas.
die~ Rodr1guez Arroquia, que con las compañías &lt;le!
libertad de la patria, pa.ra luégo volverla á verter
Los acontecimientos del 22 de Junio de 1866 sorel brigadier Quadros en la defensa de Santa En- prendieron al entónces coronel Arroquia en el mis- C~}lltan Carreras y una seccion mandada por el cag_r~cia y sucumbir al plomo enemigo en el primer mo destino; y á las órdenes de los generales D. Ge- pitan. Castro, preparaban el terreno bajo el fuego
sitio de Zaragoza, dejando á su sucesor D. Torcuato naro Quesada y Echagüe, prestó grandes sen·icios enemigo para que nuestra artillería pudiera tomar
Arroquia y Quadros el titulo de conde de Santa En- en e~ ataque del cuartel de San Gil, plaza de Santo ventajosas posiciones y las tropas marcharan con
gracia, otorgado por la inteligencia y heroísmo con Dom~ngo y calle de la Bola, siendo propuesto para más rapidez á los puntos ú que eran destinadas.))
El bloqueo de Pamplona y su abastecimiento· las
que fueron dirigidas todas las operaciones de aquel el primer entorchado de la milicia.
acciones del Carrascal, Pe1)a Unzue, )lul'Uarte, Iliumemorable sitio.
:Momentos ántes del periotlo reYolucionaril.lsedaba
rrum, Barasoain y la retiratla del Pueyo á Tafalla,
Esta gloriosa tradicion de familia había de hallar á_ cono_cer el Sr. Arroq uia con un nuevo libro La furun digno sucesor en el jóven Arroqura, huérfano de tíji,cacion e11, l867, premiado con medalla de oro tra- son otros tantos puntos donde puso de relieve su
padre en temprana edad, pero confiado al cuidado ducido é inserto en el Journal des Sciences Militai- gran tacto y serenidad, mereciendo del General
de su madre, seilora de privilegiada inteligencia, 1·cs, y trascrito, en capítulos enteros, en las obras en jefe este honroso informe: «Los excelentes
servicios prestados, tanto en los trabajos peculiaque con gran esmero y perspicacia supo preparar y
del eminente ingerdero el general Brialmont. Su
formar el corazon &lt;le! pundonoroso militar que tanto aplicacion no decae, ni le arredran las complicacio- res al cuerpo de Ingenieros como en la formahonra á nuestro ejército, estableciendo bajo sólidas nes de aquellos azarosos tiempos: nuerns triunfos cion y distribucion de las tropas momentos de mabases su educacion intelectual, por cuya razon ha científicos consigue con su notable geografía física yor peligro, por el brigadier director-subinspector
prevalecido el apelli&lt;lo Arroquia, con que general- del globo, mode~tamente intitulada, Estudios topo- dieron á conocer que une el rnlor y la adÍl'idacl
la distinguida inteli~cncia y demás dotes ele mancii)
mente se le conoce.
~1·áficos; como director del 1!femorial del Cuerpo, y 1
En 1838 ingresó en la Academia de Ingenieios del a fin de que éste _no sucumbiera en tan angustioso~ que le adornan.)&gt; Lu&lt;\g-o concurre al ataque general
de toda la línea del Arga, desde Oteiza, )Ion te Esejército, y una vez terminados los estudios
recria.
o
momentos, emprentle la árdua tarea de redactarlo
quir~za, Puente la Reina y Pamplona, mandando
mcntarios, ascendió á teniente, tomando puesto en por sí solo, ~uando la ine~t~bilidad por un lado y la
la esc:ila del cuerpo entre los distinguidos generales falta de sosrngo en el esp1r1tu hacían impo~ible con- el CJércitJ S. M. el Rey, hasta la definitirn ocupacion de tan importante ph~a; y ~l e11cargarse el

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LA ¡i,ooLENCI ,\

MAUOMETANA

{Cuadro de Sala, fotografia de Laurent,)

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ANALES DE LA GUERRA CIVJL.-ACCION DE MONUEAL

�LA ILUSTRAOION MILITAR

364

t

365

LA ILUST.RAOION MILITAR
general Quesada de la direccion de las tropas, continuó en su mismo destino, prosiguiendo la interminabltl série de trabajos que prepararon el próximo fin de tan desastrosa guerra, siendo recompensa
dos estos servicios con la cruz detercera clase del
Mérito militar roja.
A mediados de 18i5 fué destinado el entónces
brigadier Arroquia á la Junta Superior del Cuerpo;
pero este período de descanso fué momentáneo,
pues á los estudios que le estaban confiados hemos
de afladir la comision que desempenó en Alemania
á fin de presenc~ar los ensayos de la artillería
gruesa Krupp, de 40 y 45 centímetros, estudiar las
corazas de acero, las cúpulas y las baterías Grusson,
de hierro endurecido, con destino á las fortalezas
de costa, en cuya excursion presentó una resefla
completa sobre los más importantes problemas de
la defensa de nuestro litoral.
Todos estos servicios de guerra merecieron que
fuese recompensado con la gran cruz roja del l\lérito militar, y que S. 1\1., al conocer personalmente
los trabajes hechos como resultado de su viaje, le
concediese la de igual clase de Isabel la Católica.
Promovido á Mariscal de Campo en 1881, por vacante reglamentaria, pasó como vocal á la Junta
Superior consultiva de Guerra, donde fué propuesto para la gran cruz del Mérito militar blanca, poco
tiempo despues; y al crearse la Junta de defensa
general del Reino, fué nombrado con análogo cargo
y elegido ponente, por los conocimientos que sus
compañeros-le reconocen.
La índole de los trabajos de esta Junta, y su carácter reservado, nos obligan á ser muy parcos en
detalles. El dictámen presentado por el señor general Arroquia á la discusion de la Junta, comprende
más de tres mil cuartillas, distribuidas en treinta y
tres cuadernos, donde se encierra una admirable
ex.posicion geográfica militar de la Península é islas
adyacentes, el concepto táctico y estratégico de todos los puntos de esta vasta comarca, los sistemas
defensivos ó defensivo-ofensivos que deben emplearse eu cualquier género de guerra de invasion,
y las fortificaciones necesarias con arreglo á los
adelantos del arte militar. Este trabajo solamente
bastaría para fundar la envidiable reputacion que
el general Arroquia disfruta en el ejército, si no estuviese desde hace tiempo sólidamente cimentada
con otras obras.
En resúmen, la biografía del ilustre General, con
cuyo nombre encabezamos este ligero é incompleto
bosquejo de su historia, honra al ejército á que portenece. La ciudad de Guadalajara le nombró de la
Sociedad de Amigos del País,.por las obras del gran
Paseo de la Concordia; igual distincion le fué acordana por Jaen, al designarle como sócio de la Económica, Industrial, Agrícola y Comercial. La Academia de ciencias físico-matemáticas le cuenta
tambien en el número de sus sócios correspondientes; en las Sociedatles Española de Africanistas, de
Salvamento de 1'áufragos y en la Indo-China de París, figura como sócio honorario por sus especiales
méritos, y, por último, actualmente desempeña el
elevado cargo de presidente de la Sociedad Geográfica de l\Jadrid, habiéndose verificado bajo su poderoso concurso el Congreso de Geografía mercantil y
colonial, que tanta trascendencia tiene para el florecimiento del país, y que se completará con el
Ibero-Americano, cuya realizacion constituye en estos momentos una de sus atenciones predilectas.
No terminaremos estos apuntes sin consignar
nuestra satisfa.ccion por haber vencido la reconocida modestia de tan eminente General, obteniendo
al fin su consentimiento para publicar esta biografía; á la par que unimos nuestro sentimiento al que
en estos momentos embargá su ánimo, por la reciente pérdida de su virtuosa madre.

TR4SPORTE DE ARTILLERÍA GRUESA
Desde la guerra de 1810 se nota un movimiento
de incesante atencion hácia todos los problemas
que pueden influir en los éxitos de la guerra.
No hay prevision que no sea atendida, ni ser-

v1c10, más ó ménos esencial, que no sea objeto del
estudio y de la observacion de los pensadores militares.
El trasporte de la artillería gruesa es asunto bas-'
tante importante para que haya podido pasar desapercibido á los que trabajan por el progreso y perfeccionamiento de los elementos de combate, y á
este fin se han presentado sucesivamente multitud
de sistemas apropiados á los diferentes casos que
pueden presentarse, segun el terreno, los elementos de que se dispone y las circunstancias.
Nos proponemos dar á conocer estos diferentes
sistemas, y empezamos hoy el ideado, ya hace algun tiempo, por el teniente de artillería prusiano
M. Alex.ander B. Brown.
Es una manera ingeniosa de trasladar con facilidad, y con el empuje de un solo hombre, esas enormes máquinas de guerra que salen de los talleres
de Duseldof.
En un tranvía portátil, de ciertas dimensiones,
pero cuyos rails son cóncavos, se colocan algunas
esferas de hierro, balas de ca.ñon, que se adwitan
exactamente al hueco de los rails puestos en se¡tido inverso, de manera que las balas queden encerradas entre el hueco de ambas, colocando encima el cañon que se quiere trasladar.
En efecto, con el esfuerzo de un hombre las balas
ruedan por los rails, y el cañon es conducido fácilmente al punto señalado, puesto que la via puede
prolongarse, por terreno llano, tanto como se quier.a.
Este sistema fué aprobado en Prusia por el ministro de la Guerra, haciéndose experimentos satisfactorios en Inglaterra en el arsenal de Cambridge.

REEMBARQUE DE TROPAS EN SUAKIM
Un conjunto de circunstancias especiales, producto en primer término de las condiciones en que
ha de hacerse la guerra con adversarios mahometanos, y por otra parte los escasos elementos que
la Gran Bretaña ha reunido para esta campaí'la en
el Sudan, tan corta como desventurada, dan á la
expedicion un carácter exclusivo, por decirlo así,
y que no se observa en otro género de luchas.
No hace aún dos meses que en esta RE\' íST.\ ofrecíamos á nuestros habituales lectores una vista del
puerto de Suakim y de la entrada de las fuerzas
del general Graham, jefe de la ex.pedicion. Despues
de diversos combates, tambien conocidos, y cuyo
éxito la Historia apreciará con bastante severidad,
y fracasada la mision pacificadora confiada al general Gordon, las fuerzas que han sobrevivido á la encarnizada lucha sostenida y á los rigores del clima,
vuelven á embarcarse sin haber conseguido que sus
armas logren abrir á la civilizacion una de tantas
comarcas donde impera la barbarie.
Inútiles han si:do todas las estratagemas empleadas para someter á los rebeldes, que tan denodadamente defienden la integridad é independencia
de su suelo; estériles cuantas libras esterlinas se
han distribuido para adquirir la benevolencia de
los principales caudillos, y contraproducentes las
inhumanas amenazas hechas para obtener análogos
fines. El general Graham no quiso quemar sus naves, como IIernan-Cortés. Los soldados de la civilizacion dirigense en retirada al Cairo, donde el enemigo no llegará, seguramente por falta de medios.
Este episodio representa el grabado de la página 359. Sabidas son las necesidades del soldado
inglés, y, como consecuencia lógica, la numerosa
impedimenta que acompaña á todo movimiento de
tropas, pero nada de esto constituye un obstáculo;
todos los accidentes están previstos, y merced á su
excelente administracion, no hay tropiezo que no
quede rápidamente reparado, ni medio que no se
emplee para ofrecer mayores comodidades á aquellos soldados, dignos de reposo, despues de sufrir
un clima tan mortífero y un servicio tan agitado,
si habían de mantener á raya al enemigo sin ser
víctimas de sus incesantes sorpresas.

LA INDOLENCIA MAHOMETANA
Fama es ya de antig uo atribuir á las razas musulmanas, y con especialidad á las que habitan los
territorios más próximos del Ecuador, ese grado de
molicie ó pereza que tan mal se aviene á la perseverancia y actividad de los hijos de zonas más septentrionales; pero este defecto se debe, en primer
término, á las condiciones climatológicas del continente africano, á las máximasde la religion muslímica y á la frugalidad de costumbres de aquellos
habitantes.
A este propósito, recordaremos una conversacion
sostenida con un hijo de la nebulosa Albion, respecto á las condiciones de carácter ):'; laboriosidad
de cuantos habitan las provincias más meridionales
~ la Penin8ula.
-No me extrafla, decía, el escaso amor al trabajo que se observa en toda la comarca andaluza.
Vivir en un país con un sol esplendoroso, un cielo
diáfano y una vegetacion exuberante, y encerrarse
en estrecho gabinete á meditar sobre los prodigios
de la ciencia, los adelantos de la industria ó las
combinaciones á que se presta de ordinario toda
operacion comercial, seria un crimen de los más
execrables. El trabajo sólo puede existir y ser necesario allí donde la naturaleza no se halla revestida de sus incomparables dones; donde el sol oculta
sus encantos y sólo á intervalos insignificantes nos
envía sus rayos raquíticos y descompuestos por extraña mezcla de luz, y donde el cielo envuelve su
estrellada bóveda con ~l tupido y tétrico velo de la
oscura neblina.
Esta explicacion, adicionada con la fe en e/ porvenir que les brinda su fanatismo, pudiera tambien
servir para justificar la molicie de las razas africaRas; y el Sr. Sala, en el cuadro que representa
nuestro grabado de la pág. 362, ha interpretado fielmente ese carácter distintivo de los musulmanes.
Arre~ujado en blanco jaik y descansando su cuerpo
sobre larga espingarda, compañera inseparable, á
quien considera como parte integrante del individuo, se baila el creyente dui:miendo, la siesta sin
preocuparle la dureza del suelo que ha elegido por
lecho, ni las molestias que otro cualquiera hallaría
en semejante estado. Todos los detalles revelan
una verdad apreciabilísima en este género de obras
de arte, y el justificado renombre que entre nuestros pintores más notables goza el autor de este
cuadro, D. Emilio Sala.

ACCfoN DE MONREAL
9

DE M.IHZO DE 18i3

El grabado de la pág. 363 forma parte de esa serie de dibujos alusivos á la pasada contienda civil,
que venimos publicando, y á la que podemos dar el
nombre de «Crónica ilustrada de la última guerra.»
El 9 da l\Iarzo de 1873 llegó á Pamplona el General
en jefe del ejército del Xorte D. Ramon Nouvilas,
despues de haber practicado largas y penosas operaciones durante varios dias, por lo que se disponía
á conceder un corto descanso á sus tropas, cuando
tuvo aviso de que las facciones de Olio, Radica y
Pérula habían cruzado el Carrascal, dirigiéndose
hacia el pueblo de l\lonreal.
En el acto montó á caballo, y salió con la columna
que mandaba el coronel de ejército, comandante de
Estado Mayor, D. l\Januel !barreta, á la que se agregaron tres escuadrones á las órdenes del entónces
coronel Sanchez Mira. En la venta de Olorz, una legua ántes de l\fonreal, fué sorprendida una avanzada
carlista, con lo que, cerciorado el general en jefe de
que el enemigo se hallaba efectivamente en dicho
pueblo, adoptó varias disposiciones y continuó marchando por la carretera, pues por efecto de las lluvias no podía flanquearse el terreno.
La villa de l\Jonreal, de escasa importancia por su
poblacion, se encuentra situada sobre la derecha de
la carretera y protegida por una colina, en cuya
falda se asienta, ofreciendo, por esta circunstancia,
ventajosas condiciones de defensa.

Yiéronse los enemigos sorprendidos por los primeros disparos de la infantería liberal, y se produjo entre ellos gran confusion, que hubiese degenerado en inmediata fuga; pero la serenidad de Radica y Ollo, que situaron algunas fuerzas en un ribazo á la entrada del pueblo, hizo que las tropas
liberales moderasen su movimiento de aYance,
miéntras Pérula corría de uno á otro paraje para
detener á los dispersos y hacerlos entrar en linea.
La vanguardia de nuestras tropas, mandada por
el intri'-pido !barreta, sostenía con firmeza el fuego,
y Nouvilas, viendo la temeridad de los carlistas,
hizo poner en batería dos piezas de montaña, que
concentraron,us disparos sobre ,las casas del pueble, y dispuso que dos compañías se dirigieran por
la falda de la colina á su eminencia, á fin de reba,
sar la izquierda del enemigo y á la vez apoyar su
derecha en la importante posicion que domina la
villa.
Logróse este resultado, no sin experimentar en
la operacion sensibles bajas; pero el enemigo, reforzando su derecha, la prolongó á envolver la izquierda liberal, cargando dos veces á la bayoneta,
miéntras que por el centro simulaba taml,ien un
ataque. Llegó el momento en que la artillería se vió
en peligro; mas una carga oportuna del coronel
Sanchez Mira obligó á los carlistas á desistir de la
ofensiva, y un ataque general á la bayoneta de las
tropas liberales les decidió á abandonar el pueblo,
dispersándose la mayor parte hacia las inmediatas
montailas.
Efecto de la oscuridad de la noche, hubo alguna
confusion en uno y otro bando; pero la disciplina de
las tropas liberales triunfó de la tenacidad del enemigo en todos los puntos en que se sostuvo la lucha.
El general en jefe y su Estado l\layor se vieron envueltos por más de doscientos carlistas, y cuatro
lanceros de ~umancia, en el ardor del combate,
llegaron hasta la reserva enemiga y recibieron la
muerte de los héroes delante del cabecilla Olio, á
quien hirieron de un sablazo.
Nuestras bajas ascendieron á cinco muertos y
unos cincuenta heridos, contándose entre los primeros al bizarro é inteligente jefe Sr. !barreta; las
. pérdidas de los carlistas se calculan en cifra más
considerable.
Tal fué, en breves rasgos, la accion de Monreal,
para cuya descripcion hemos consultado la obra del
Sr. Pirala, á quien seguimos fielmente siempre que
lo vemos inspirarse en la estFicta imparcialidad del
historiador.

presion á que debe sujetarse segun las altitudes, y
la direccion de las corrientes.
Empezado el ascenso, todas las observaciones se
trasmiten por el teléfono, y una vez tomados los
datos esenciales, verifica su descenso casi en sentido vertical, y por consiguiente á pocos metros del
punto de partida.
De tan importante problema para las comunicaciones militares tenemos preparado un excelente
trabajo técnico, que contribuirá á propagar los conocimientos sobre un estudio trasi.;endental en las
operaciones de futuras guerras.

DESPEDIDA DE UNA PIERNA DE PALO
YUN BRAZO DE CAUTCHOUC
(CUENTO DE ACTUALID.\D)

Los que, aguijados por la comezon del paseo ó por
la fasthliosa necesidad de matar las horas, cerrando la¡ puertas de sus casas, dirigen los movimientos de sus piés hácia esa iglesita que junto á la indlstria ferro-carrilera del dia guarda las silenciosas
reliquias de combates pasados, no habrán podido
ménos de ver, pegados á la espalda del templo é
internándose en el campo, unos largos y blancos
muros, agujereados de ventanas enfiladas y acristaladas, que el sol denuncia con llamaradas brillantes desde léjos. Alli está el cuartel de Inválidos; allí
se acogen, bajo las banderas rasgadas de la basilica
de Atocha, los héroes pobres y oscuros, escapados á
los.campamentos. En el ámplio y protector recinto,
donde la paz de la vejez cubre como un sudario los
ardores muertos de la edad juvenil, unas cuantas
docenas de gloriosos lisiados, recuentan tra1:quilamente el rosario de sus días, esmaltados por el fuego de la guerra. Cuando un niño atraviesa por delante de los umbrales de aquel refugio de mutilados
soklados, y contemplando á estos hombres, observa
con admirados ojos sus rostros curtidos, sus cuerpos de acero, sus marciales andares, tanto más gallardos cuanto mayores son los truncamientos físicos de cada cual, siente el alma entusiasta del adolescente encenderse en raptos de prodigiosas proezas. Una vez, aquella familia de valientes estuvo amenazada de desalojar su antiguo domicilio. Qué causas
intervinieron en ello, nadie las supo. Resignáronse,
pues, los infelices viejos á cumplir la órden; bajaron la cabeza, sellaron su boca, apretaron sus párpados para contener no sé qué cosa que les rodaba
por las mejillas, y se entregaron tristemente á la
faena de recoger y empaquetar sus pobres riquezas. En esta operacion sorprendióles la última noche que habian de dormir bajo los honrados y veLA AEROSTACION EN EL EJERCITO FRANGES
tustos techos de, su hospital. Dejóse para otra maIlé aquí una rama de las ciencias que está lla- 11ana el trajin, y la campana sonó á recogimiento.
mada á servir de poderoso auxiliar en las luchas Todos se. acostaron, pero ni~uno durmió. Oianse á
del porvenir. Ya en la guerra franco-prusiana tuvo ratos en los dormitorios fuertes espiraciones de
una aplicacion importantísima. Paris, el corazon suspiros, sollozos sofocados por el embozo de las sádel mundo, sitiado por numerosas fuerzas y an- banas. La moribunda lámpara, que diseñaba con
gustiado con mil desgraciados acontecimientos, fantásticas sombras en la pared las siluetas de las
trasmite sus impresiones á las restantes capitales camas de los inválidos, hacía más lúgubres, más
donde se organiza la defensa, y sólo por este medio misteriosos, más sepulcrales, estos rumores de las
de comunicacion logra el ilustre Gambetta traspa- tinieblas. De un rincon de la enorme alcoba saliesar el formidable cinturon de hierro con que se ron ecos de conversacion extraña. Con tono lastiahoga á la capital de Francia.
moso hablaban dos cosas, dos formas insensibles,
Sensible es, sin embargo, que este elemento im- hechas espíritus por maravillosa manera. Era aqueportante no progrese en la misma proporcion de las llo un fenómeno inexplicable, pero cierto: una pierna
demas ciencias.
de palo y un brazo de cautchouc se despedían tierEn algunos ejércitos existe una organizacion namente, bañado en llanto el barniz de su corteza.
completa de estos trabajos, á fin de alcanzar el ma-¡Adios ! suspiraba la pata de madera, doblányor grado de perfeccionamiento posible en este gé- dose por la rodilla con crujido semejante á un lanero de comunicaciones, para aprovecharlas cuan- mento. No volveré á hurgarte más, querido brazo de
do las circunstancias lo exijan. Francia, por ejem-_.cl cautchouc. No volveré á marcar contigo el compás
plo, ha dado ya un paso gigantesco en este sentido, cuando ibamos alegremente sonajeando por las caconfiando al cuerpo de ingenieros esta espedal mí- 1 lles. Aunque soy una pata de palo, tengo el corazon
sión, que hoy alcanza un estado de florecimiento tierno. Esta separacion me va á hacer estallar en
admirable.
astillas. Mas yo te digo, cautchouc, que no olvides,
El grabado de la· pág. 366 representa una de las ya que es tan cruel nuestra suerte, aquella noble
experiencias practicadas en Meudon, en esta clase pierna de carne de quien soy sustituta. ¡Ah! ¿Rede ejercicios. Antes de las ascension del globo pre- cuerdas aquella batalla? Te la he referido mil vecede.Jamarcha de un correo cautivo, en forma de ces, tal como la oí contará mi heróico dueño. Por
cono, enviado como emisario para reconocer el es- si la has olvidado, óyela _por última vez, y pégala
tado de la atmósfera en sus diferentes capas, la para siempre en tu memoria de goma.

•

-.\sí lo haré, así lo harú, replicó muy bajito el
brazo de cautchouc, enco!'Yándose ligeramente hacia su interlocutora, á quien estimaba mucho. Luégo añadió, un poco picado:
-Para mostrarte que tengo bien grabada tu historia, desconfiada piernecita mia, seré yo quien la
repetiré.
-¡Ilravísimo! ex.clamó la pierna, estirándose extraorrlinal'iamente, modo con que ella representaba
sin duda la actitud Je atencion.
El brazo colocó su mano elástica sobre una silla,
y tomando aliento dijo:
-La batalla en -que se halló tu predecesora fué
tremenda. Bombas, humo, zurriagazos: hé aquí lo
que hubo en aquella funcion trágica. Xo paraba un
punto tu hermana de carne. Trepaba por las rocas,
se hundía en los charcos, se exponia en los muros,
entraba con furia entre la crujidora maleza. Viéndola desnuda cerdosa chorreando sangre, abriéndose paso al través de'zarzas Y pedernales, creyéraselajabalí herido. Ya ves, mi grata amiga, dijo el
brazo contoneándose con cierto orgullito, como sé
cantar tu epopeya.
-No te detengas, replicó la pierna, riéndose
con gozo supremo, brazo carísimo; estás encantador esta noche.
-Marchaba, como he dicho, tu intrépida antecesora, cuando de pronto tropezó con un ca1i.on. Estaba solo. Cadáveres en el suelo yacian sus bravos
manipuladores. Era aquel un puesto abandonado
por las tropas de tu hermana.El enemigo, posesionado del terreno, paseábase descuidado delante del
cañon. ¿Qué hace la valerosa pierna? Cerca ,rabia
municiones. ¡Chas!. . . ¡chas!. .. ¡chas! Carga el bronce, sujeta sus ruedas con la rodilla, y dispara.
Cuando levantaron á tu dueño, tenía sólo una pierna; la otra, la heróica, aparecía como una masa informe debajo de la cureña. ¡Qué dolor! ¡Qué sarcasmo de la fortuna! El valeroso i;oldado que sostienes
sobre tu muslo de roble había perdido la pierna activa, la pierna leal, y habíase quedado con la pierna
cobarde y perezosa.
Esto dijo el brazo de cautchouc. Esperó un rato á
qua tomara la palabra su compañera; pero ésta,
fuese porque habia olvidado la historia de su amigo, ó porque andara á puntapiés con el sueño, es lo
cierto que no dejó salir su voz. Comenzaba en tal
punto á clarear la mañana. l\Ianchas de luz lechosa
y vaga aparecieron en los vidrios de las ventanas.
Palideció la llama oscilante de la lámpara, y extinguiéndose poco á poco con súbitos chisporroteos,
cimcluyó por apagarse. Los rostros enjutos, amoratados por la vigilia, de los inválidos, se l,evantaron
de las almohadas, y con febriles pupilas escudriñaron el aposento que iban á perder para siempre.
Volvieron á escucharse los suspiros, los murmullos
de agonía que á aquellos corazones embargaba. Una
mano tosca enarboló entónces el brazo de cautchouc,
colocándolo en un hombro sin remo; otra 'mano,
tambien dura y nerviosa, cog,ió la pierna de palo y
la puso en su sitio. El brazo y la pierna se miraron
con un ahogo indecible; quisieron hablarse, anudarse en un lazo de amor estrecho, pero era ya tarde;
cada cual partía para lados opuestos. Ya estaban
léjos; ya no se veían apénas; en sus ansiedades infinitas reconcentraron la luz de sus miradas, expresion ardiente de sus sentimientos, en el espacio
que los separaba. Por fin, un recodo de la escalera
por donde bajaba la multitud de los expatriados
militares iba á ocultarles sin remision ... ¡Ah! No
pudieron más: la pierna se dobló por sus goznes,
cayó, rodó por los escalones, se deshizo en mil pedazoe; el brazo de cautchouc, desprendiéndose de
sus cintas, se agrietó todo, y fué á rebotar sobre el
empedrado pavimento del patio.
Esta fué su despedida. La insensibilidad de la
materia de que estaban formados no supo sufrir el
golpe de la separacion; sus fibras inertes se conmovieron en tan horrible trance. Si fueran de piedra,
hubieran hecho lo mismo. Hay algo más espantoso
que la muerte: ¡una despedida! Preguntadlo, si no,
á aquellos que se han amado mucho.
\

JOSÉ DE SILES.

�366

LA ILUSTRACION MILITAR

367

LA ILUSTRACION MILI'fAH. ·

.-------- - - - - - - - - - -- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -- - - - - - - - -- LA MARSELLESA
Este es el asunto histórico que representa el excelente grabado inserto en esta página.
Si el lector se trasporta un instante con la imaginacion á aquella época terrible y grande en que
Francia da al mundo el grito de libertad y guerra,
haciendo hundirse los altares y vacilar las más robustas instituciones; si al influjo, y con ayuda de
los conocimientos adquiridos en el estudio de ese
interesante periodo, se reconstruyen en la mente

sucesos y caractéres, se recuerdan las circunstancias que presidieron al nacimiento del himno popular, entónces puede ju.zgarse con exactitud de la
verdad que hay en ese dibujo sencillo y sin pretensiones; de la vida y el sentimiento que palpitan en
él, y en una palabra, del talento nada vulgar del artista que lo ha producido.
Ayudemos algo en esta fácil tarea de reconstruccion á la memoria de nuestros lectores, insertando
aquí algunos datos interesantes respecto al célebre
himno popular francés; pues por más que sean ge-

neralmente conocidos, contribuirán á poner algo de
relieve la personalidad de Rouget de l'Isle, valiente
soldado que ha dejado huellas muy efímeras despues de producir el canto que inmortalizó su nombre; además, en este breve relato cedemos con frecuencia la palabra al insigne Lamartine, y en la
prosa del autor de Graziella y de la Historia de los
Gfrondin'os, aunque traducida por pluma incompetente, hay siempre algo que seduce y admira, por
lo que no habrá perdido del todo su tiempo el que
nos siga hasta el fin.

1
í

LA .mnSELLES.\
Rouget de l' Isle da á conocer l as notas de este canto patriótico en casa del Alcalde de Strasburgo.

EJEHCITO FR.\NCES: EJERCICIOS DE .\EROSTACION EN .l'i:IEUDON

Al finalizar el año de l '791 habitaba en ·strasbur- trick, alcalde de la ciudad, hombre honrado y carácgo un oficial de ingenieros (Lamartine supone que ter cortado á la antigua, si bien vehemente partidade artillería), llamado Rouget de l'Isle, natural de rio de las modernas ideas.
Toda la familia del alcalde participaba del enLons-le Saunier, departamento del Jura, país reflexivo y de severas costumbre:-:, como lo suelen ser tusiasmo que su jefe sen tia por la revolucion; enlas comarcas montañosas. Tenia Rouget á la sazon tusiasmo que en Strasburgo, como ciudad situada
treinta años, y era partidario de la revolucion como en la frontera, rayaba en frenesí, por lo mismo
filósofo, y de la guerra como soldado; pero á su co- que en un cuerpo doliente y sobrexcitado las crisparazon de artista repugnaban los criminales excesos ciones son más violentas en los extremos. Las dos
de la demagogia, y á su educacion caballeresca no hijas de Dietrick profesaban á Rouget un puro y
podian ser simpáticas las tendencias republicanas · sincero afecto, siendo las musas de su inspiracion
que se dibujaban sombríamente en el horizonte po- artística; ellas ejecutaban en el clavicordio los penlítico. Rouget poseía bastantes conocimientos cien- samientos del músico apénas formulados, y eran
tificos, y era además poeta y músico, talento que confidentes de los ensayos del poeta.
En el invierno de 1791 á 92 padecióse gran caresle franqueaba las puertas de las sociedades más distía
en Strasburgo; la casa de Dietrick era pobre,
tinguidas de Strasburgo; pero la casa que él frecuentaba con más asiduidad y gusto era la de Die- frugal en demasía su mesa; pero siempre hubo pre-

parado en ella un cubierto para Rouget, que acudía
por costumbré, mañana y noche á compartir los
goces y los pesares de aquella familia honrada. Una
noche, la cena se compuso sólo de pan negro y algunos pedazos de cecina; Dietrick miró á de l'Isle
con triste resignacion, y le dijo:-Falta la abundancia en nuestros festines; pero ¿qué importa, si el
valor no falta á nuestros soldados, ni el entusiasmo
en nuestras fiestas patrióti.:as? Aún queda una botella en mi vacía bodega; que la traigan, y brindemos por la patria y la libertad. Pronto debe celebrarse una ceremonia cívica, y es preciso que Rouget beba en las gotas de ese licor la inspiracion de
un himno que conmueva el corazon del pueblo y
woduzca el delirio del entusiasmo.-Aplaudieron
las jóvenes estas palabras del anciano, y trayendo
el vino, la cena terminó con algunos brindis enér-

�LA ILUSTRACION MILITAR

368

El. C'\U.\LLO ~IOl&gt;EHNO
,r;il'oo;;, á que hicieron coro la esposa é hijas del ge- te, y pu&lt;lo consagrarse al cultivo ~e la poesía y l_a 1
música,
{¡
la
par
que
desempefiaba
algunos
servineroso patriota.
.
Es un trabajo notable sobre las diferentes ra1.at(
cios en la administracion pública, sin poder aseguEran más de las doce de la noche, oscura Y fria,
&lt;le la cria caballar. En un artistico cuadro se hallan
cuando Rouget se retiró á su casa con la cabeza rarse un porvenir. Napoleon le senaló unaco_rtar~n- comprendidos todos los tipos que resultan de la
exaltada y el corazon conmovido, sintiéndose presa sion, que siguió cobrando en tiem~o de ~u1s x, I.I[ mezcla diversa de razas, los caballos que han obtede un extrano malestar, y entró con vacilante pas? y Cárlos X y que triplicó Luis Felipe, qmen en su nido mayores premios en los principale~ hipoUro&lt;'n ~u aposento sombrío y solitario. Ya alli, procuro juventud h'abia sido compañero de armas de l'lsle.
mos de Europa, y torios los detalles y ~chtudes ~1~El autor del «Canto de guerra del ejército del
inspirarse lentamente en los puros sentimientos de
cesarias para el estudio de este ammal, tan util
artista, componiendo ya el aire ántes que la letra, Rhin)) no fué nunca republicano, ni su himno pudo como imprescindible en las guerras actuales: .
ser propio exclusivamente de un partido. Basta
va l•sta ántes que la müsica, y juntando notas Y paTiene, pues, el trabajo Uel Sr. Laurent, de~1do ,.ª
iabras en su pensamiento, de modo tal, que ni él recordar las estrofas que escribió Rouget; en ellas los adelantos hechos por tan ilustrado fotogra10
mh,mo podia decir si ('ra el aire ó el verso lo ~ue no hay na.da contra la monarquía france~a; es la. en los de la fototipia, un mérito é importancia
primero había concebido, siendo, ~~ lo tanto, u~- provocacion, el guante arrojado al e~t~anJero ~~e grandes para los cuartos de banderas~ y especialp:&gt;sible separar la poesía de la mustea y ~l senti- amenaza la integridad nacional. La. rnJur1o~n C - mente para nuestra arma de cab~er1a. ~..~s. susmiento de la expresion; cantaba conforme iba com- manola y el repugnante Ca irá dejaron de mrse. e.n critores que deseen obtenerlos, se les re1:11tira por
cuanto se conoció .la Marsellesa, y esto s6lo fue) a
poniendo, pero no escribía nada:
.
la administracion de esta Revista, al precio de 3pe-Fatigado dcspues de varias h~ras_ de incesante un servicio que la cultura del pueblo francés tuvo setas 50 céntimo.1i, en vez de 4, que cuesta en casa
tl'ubajo, se Uurmi6 con la cabr,za rnchnada _sobre el que agradecer al ingeniero de Estrasbu~go.
del autor.
Rouget de rI.sle murió en 1836, en Ch~,s~-le-Ro~,
clavicordio, y despertO al amanecer, volnendo al
punto y con nuevo ardor á su tar~a. Lenta Y p~no- cerca de París. Recientemente se ha cr1gu.lo, pata
J,.\ TH\DIT.\ IT\LI.\, POR FR.\l\Cr.::co HOSISIO
samente reprodujo en su memoria los pensamien- consagrar su memoria, una magnifica est~tua en
bronce.
tos de aquella noche eternamente memorable; _&lt;;s~
.Este libro merece un estudio bastante más ex!ene
cribió luégo las estrofas. las puso en nota y c~rr10_ a
so del que, por falta de cspacio 1 nos vemos obliga·BIBLIOGRAFÍA
casa de Dietrick. llallft.base el anciano en el J~rdm
dos á. dedicarle.
cultivando sus hortalizas de invierno; su ~uJer Y
El autor intitula. su trabajo: Descubrim1·ento de la
Hemos
recibido
un
folleto
titulado
El
general
Sosu~ hijas dormían áun; pero el alcal.d.c las hizo d~sinfame
traicion llamada de las Galerías de los~ IJJ:s, Y
prrtar, y salió á buscar al~unos aml!-{OS tan apas10- cias y su gestion adminisfratifJa, durante el tiempo obsertaciones critico-históricas sobre el derecho de la
nndos como f'l de la música. Pasaron al s~lon; _la en que desempefl.ó el cargo ti.e Director gene~a_l de sobetanfa nacional; y por si este titulo no fuera ~u~los cuerpos de Administracion y Sanid~d m1htar_.
hija mayor de Diotrick tomó asiento al clav1cord1~,
En muy discreta forma., con moderac1on, pero a ciente para atraer toda la atencion del lector hacia
y ¡.e dispuso á acompañar a Rouget~ y ~ste canto.
tan interesante problema, encabeza sus observaAl escuchar la primera estrofa, pa\Jdec1eron t.od~s la vez con gran energía, algunos amigos del gene- ciones con esta contundente afirmadon: Los infaral han crei&lt;lo deber reco~cr frases reticentes !
]os circunstantes; á la segunda corrieron las l~gr1rumores calumniosos que, á la verdad, no han vi- mes traidores tienen e1i ltalifl nume,·osos amigos !I ?'ºm:is, y estallo en la tercera el delirio, el -~1·P.nes1 del
vid.o
mas tiempo que el que tardaron en ser espar- lectores. JJara quienes el amor Jifitrio mei-ece ser odiado,
entusiasmo. La. mujer de Oietrick, sus lHJaS, el alpuseg¡;,ido1 desdeii.ado !J castigado.
.
:
cidos.
calde, Rou~ct, los amigos, se arrojaron llo~ando unos
Las
consideraciones
do
su
extenso
prologo
rstan
Creemos, pues, que, bajo elite aspecto, el presente
en IJrazos de otros. So lrnhia hallado el himno de la
trabajo de vindicacion era innecesario. Pero no. po- hechas todavía con mayor Yalentía en la fr_a~e Y en
patria. Pero ¡ay! tambien debia se~ el. himno del
los pensamientos; nada arreíl~a al ~r. llos1srn_ par_a
terror. El infortunado y generoso D1etr1ck marchó demos decir lo mismo de la biografía, que contiene
porier tlc relieve las enormes d1mens1ones que aba1poc.os meses tlespucs al cadalso, al c~m!1ás de aque- cerca de cincuenta anos &lt;le oficial en su carrera el ca el cáncer que corroe nuestra sociedad, cega_da
lla cancion nacida en su hog-ar &lt;lonu•st1co del cora- general Socias, y en todo este t_i~mpo h_a desemp~ñado cargos de gran responsab1htlad é 11nportanc1a por un espíritu de egoista mere~tilismo ó po_r mzon de nn amigo y de la voz de sus hijas.
moderado lucro, á costa de los ma_i,. sag-rados 111te.\qnel himno sublime, cantado en notas graves y diversa.
l'eses.
Subordinar la salrncion de la patria á las gaBasta, en efecto, 1lcsplegar este periodo para que
al.melas alternativamente, parecía rugir dentro del
nancias materiales, abriendo ámplias br('ch~s en
toda
duela
sobre
su
honorabilidad
resulte
desvap&lt;'cho con los estremecimientos de la cólera nacio- 1
las colosales cadenas de los .\!pes, para. cont11iuar
nal. y en seguida con el entusiasmo y el placer de . neci&lt;la.
con
rl :\[ontc Blanco, Monte Rosal San Bernardo, el
Ahora bien. Del rxámen minucioso de la hoja de
la victoria. En él había algo de solemne co~o _la
SimpJon,
el Spluga, el Stehio, el Tosc~le, _etc.,_ demuerte, y de sereno como la confianza del p~tr1ohs- servicios del general Socias resulta que éste curnta jando desamparada la defensa del territorio, s1 no
cincuenta
allos
de
servido,
siemp1·r
en
las
filas
hasmo; algo terrible como la venganza, maJestuoso
ta brigadier inclnsi,·e; que ha asistido á má.s de cua- se empican millones en abundancia para obras de
como la nacion, grande como el puC'blo ..
fortificacion que contraresten el avance dol eneLa nueva cancion, ejecutada algunos d1as despues renta acciones de guerra, entre ellas asaltos y toma migo, es, en concepto del autor de e~ta obra, un
de
plazas
fuertes,
habiendo
resultado
herido
graveen Strasbur~o. voló de aldea en aldea y de provincrimen ele lesa nacionali&lt;lad, que conv1cnt' presencia en provincia, repetida por todas las orquestas mente en una ocasion y declarado contuso otra, Y tar al país con los repugnantes caractl'res que lo
populares. La adoptó Marsella para que se cantase que está en posesion de la gran cruz pensionada de
rodran.
.
al principio y al fin de las sesiones de sus clu~~. Y San llermenegildo; comendador de Cárlos 111, por
Todas estas ideas están desarrolladas en qumce
méritos
de
guerra,
y
condecorado
con
varias
cruces
,te aquí su nombre, que sustituyó con po~o acierto
capítulos, entre los cuales m~recen citarse .los qu_e
al de «Canto de guerra del ejército del Hhlil,)&gt; que le de distincion, entre ellas cuatro de San Fe~nan.&lt;lo
i:;e ocupan ele los Alpes, galena de) Montcéms,. pe1dió su autor. La madre de Rouget, realista y devo- de primera clase, sin c¡u~ conste h~ber ~uf~1d_o Ja~
foracion del ~an Gotardo 1 lineas féneas actuales,
más
el
menor
castigo
m
reprens1on
s1qui01
a,
lll
ta, c¡ue oía con espanto el eco de la voz _de su hijo,
CQnsideraciones sobre los perjuicios que estas e.&gt;estado
sujeto
á
procedimiento
alguno
en
tocia
su
le escribía así: (&lt;¿Qué significa esa. canc10n cant~dfl
municaciones irrogan al comercio italiano, &lt;lescupor esas hordas de bandidos, y al cual ".ª umdo vida, como militar.
bl'imicnto de la infame traicion, etc.; revelando su
vuestro nombre?)) El mismo Houget, proscrito como
1•. \ )a(EJOR DE L.\S VlltTUOES ll!LIT.\llt:S
autor' un gran e~tudio y conocimiento de la. forma
r('alista, pues amante del re;v y de la Constitucio_n
en
que se han hecho las_ concesiones, móvile~ que
Con este titulo explicó una interesante confe1•cnmonilrquica, dimitiú su empleo al saber la. depos1impulsan
á las di,•ersas empresas de estas lmeas
cion Jel monarca; el mismo autor del lnmn? de cia D. Rafael Rosado Brincau en el Circulo militar
férreas
en
sus gestiones, y de los buenos resultados
gucrra 1 fugitivo en las montai'l.as del J~ra, oyo un de la Ilabana 1 publicado luégo en un elegante foJlcque pueden tener para la nacionalidad it~liana . .
to
de
20
paginas.
dia, estremeciéndose, resonar su canc10n, cuando,
La cuestion es, por lo tanto, de actualidad J)a1 a
Nuestros lectores conocen el buen éxito con
acompanado de un ,.,uía. trepaba ocultándose por un
diversos
países; y la obra del Sr. Bosisi~, publicada
b
.
'
qu"l el Sr. Rosado cultiva algunos de los v?stísi~os
escabroso sendero.-¿Cómo
se llama e.o;;;e l11mno.
á sus expensas y düi:tribuida con profus1on1 rner~ce
conocimientos
profesionales;
y
esta
cons1derac1on
preguntó al guía.-La Marsellesa, respondió el pa.ileerse con detenimiento, para aprovechar las salusano.-De este modo supo el nombre de su propia nos dispensa de añadir nuevos elogios para en~odables
atlvertencias que encierra.
obra· el entusiasmo que había fomentado con eVa miar la última produccion de este estudioso oficial,
la
cual
contribuye
á
generalizar
la
sólida
rcputalo pe'rseguía, y sólo a duras penas pudo salvarse de
\a muerte. Así se volvió el arma contra la mano que cion conquistada por otros trabajos de indole semela había forjado, y la. Revolucion delirante no reco- jante. m cumplimiento del deber militar, en todas
ADVERTENCIA
sus manifestaciones, ofrecía un ancho campo donde
noció ya su propia voz.
.
Es inexacto que Rouget emigrara ~ª¡ e~tranJero; desplegar los vuelos de la ima1iinacion, al par que
Advertimos {¡ nuesti·os suscritores que los
el jóven oficial permaneció oculto en l; ran~1a duran- se ponian de relieve las virtudes que, yor fo_rtuna,
pagos han de ser precisamente por adelantado,
te el Terror, preso algun tiempo en las carc~les ~e resplandecen en la milicia con mayor rntens1dad y y que no se servirá suscricion al_gu~a cuyo
Lons-le Saunier, y volviendo á. las filas d~I eJército profusion que en cualquier clase de la sociedad.
El discreto y elocuente orador supo sacar gran pago no se haya verificado; ¡,roced1m1ento que
despues del 9 de Termidor. Entónces tomo parte_en
provecho de estas ventajas, haci(,ndose_ acreedor no debe sorprender, pues es el que siguen todai;
algunas campanas á las órdenes de Hoche, de q~1en
fué amigo, y resultó herido de ~ravcdad en Qu1be- á los entusiastas plácemes de cuantos tienen por las publicaciones de Espa11a y del ExtranJerú.
ron. Otra vez se separó del servicio, y otra segun- creencia ele ~urs actos la r&lt;"ligion del honor.
Imp. de E. R11°1uio~, plaza c/P la P;Jja, i, Madrid.
da volvió á él; perv en 1802 se retiri1 definithamen1•

.¡

1

REVISTA

8 DE MAYO DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION
Almirante, 2, quintuplicado.

SUMARIO

el consejo; pero, en fin, hay ca~os en que puede
ser lícito seguirlo. Luchar en un extremo
&lt;iR.\B.\00S: Un autógrafo del almirante Mendez Nu-•
nez.-Sable de honor regalado á Mendez Nuñez de evidente impotencia, es un exceso de hepor los cuerpos de la Armada.-Mendez Nuf'lez:
casa donde nació; casa en que pasó su infancia; roismo. Y es una gran verdad que en lodo exaposento donde murió; fragata N11mancia; casa en
en que falleció; casa de campo y capilla donde
reposan sus cenizas.-Servicios del cuerpo de
carabineros: ¡Mala noche!-D. Ramon Jáudenes y
Alvarez, teniente coronel, comandante de Estado
l\Jayor, Jefe de la Comision de estudio de Marruecos.

Crónica.-Mendez Nunez.-Sable de honor
regalado a Men&lt;Jez Nuttez por los cuerpos de la
Armada.-Servicios del cuerpo de carabineros:
¡Mala noche! -La Hipótesis I poesía por el alférez
alumno de Estado Mayor D. Cándido Ruiz Martinez.-El centenario del marqués de Santa Cruz
de Marcenado, por D. Luis Yidart.-El fusil eléctrico.-Estudios históricos, por el brigadier don
Angel Alvarez Araujo.-EI comunero 1 soneto 1 por
don Alfredo A. Armendariz.-D. Ramon J3.udenes
yAlvarez, teniente coronel, comandante de Estado .Mayor.-Bibliograf1a.-Pensamientos.-Anuncios.-Sobre cubierta, por D. Eduardo de Palacio.- Variedades.-Correspondencia.-Charada..

'TEXTO:

ceso hay

im

defecto.

Por¡j¡ugal estudia su nueva orgauizacion mi•
litar. Los Estados-Unidos prosiguen la tenaz
contienda industrial entre la coraza y el caiion. ¿Quién vencerá á quién'/ Ahora es un cafion el que parece obtener una pasajera 1:en/.aja, porque, en bre,·e, el telégrafo nos anun•
ciará una coraza que hará ineficaces los fuegos
de aquel monstruo. ¡Qué país tan admirable
por el género de sus trabajos, por su pasion
industrial y su concepcion general de la vida,
como uu movimiento constante para perfec•
clonarlo todo!

Es muy rara la vez en que en Espall.a pueden los cronistas inspirar sus observaciones
críticas en hechos agradables; pero en la preCRÓNICA
sente ocasion, abruma al espíritu más frio
tanto distinto género de infortunios ó contra¿Cómo salvará Gordon? Se puede y en fin riedades nacionales. Un puente {el de Alcu-se debe formular así moment_áueamente la dia) se hundió al ¡,aso de un tren de ferro•carcuestion del Sudan. Inglaterra, recurriendo ril. Perecieron ó quedaron mal heridas infini-siempre á un argumento de eficacia sin duda dad de personas, en su mayor parte soldados
-en la mayor parte de los casos, ofrece ahora que regresaban á sus pueblos con la tan anhe•
dinero para salvar á un hombre, como ántes lada licencia absoluta. Se tardó un plazo de
lo ofreció para matar á otro. Hay lógica mer- tiempo inverosímil en prestar socorro á los
cantil en este hecho; pero todo lo excusable y desdichados protagonistas de este horrible
plausible que es la compra del bten, es odiosa drama. Y como de costumbre, los comentarios
la del mal. Si el Gobierno egipcio es oido y sobre sus causas más probables se han encalas 5.000 libras esterlinas al que entregue salvo minado á eludir las responsabilidades más diy sano al general Gordon son eficaces, no ya rectas. La empresa ha sido, pues, defendida, y
la vida de éste, sino la de cualquier hombre la coincidencia de algunos desórdenes ha surno manchado de delito, hará considerar el gido á tiempo para atribuir la catástrofe á un
empleo de esta suma como incomparable con criminal propósito político. Pero á ménos de
su mérito moral.
tener á la vista una abrumador&amp; obsesion de
Entre tanto la situacion de Kartum no ha la realidad, es inconcebible en este caso el ob.
variijdo. Su incomunicacion continúa, y todo jeto ó plau estratégico que debieron considehace temeruna próxima é inevitable catástrofe. rar los criminales como mereciendo el sacrifiAl Sudan no van tropas inglesas por el calor; cio de próximamente 200 viajeros. Raya en el
un hombre inteligente á quien se había pensado absurdo esta opinion, y es más natural la de
en\"iar con gente sudanesa, no merece toda la que el puente estaba en mal estado, y que el
confianza que el caso exige, y se ha desistí• tren iba demasiado deprisa, dada la gran pendo de utilizarle; por último, los soldados egip- diente y curva que tiene este trozo de vía.
cios no están en paz con los ingleses, ni áun 1 Esta version, aunque no fuese cierta, debiera
en el Cairo: ¿y á qué habría da enviárseles idearse y acogerse para dar satisfaccion á nuesante los insurrectos, si se sabe Jª cómo han 1 tra maltrecha honra nacional ante Europa, si
vuelto cuantas veces han ido1
! no queremos seguir pasando por un pueblo
El telegrama del Cairo dice que Berber no extrafio á toda idea de ci vilizacion y de culha capitulado; pero despues de la desercion al tura.
enemigo de óOO soldados, no creemos que tenEn Cnba, el incendio de un polvorín prorlujo
ga otro remedio que seguir el consejo del Dai- tambien víctimas de ese terrible entronque de
ly Ne,vs, que opina por la entrega pacífica de hechos que llamamos acnso, y en Barcelona,
todas las plazas. ,La suerte de Tokar, dice, es análoga catástrofe tuvo al ménos por dichosa
preferible á la de Siukat., No es muy militar compeosacion el descubrimiento de un cora-

TOMO 2. 0 -NOM. 25

zon tau generoso como esforzado. La conducta del teniente de infantería D. Dionisio Vega,
que salvó la vida de cuatro personas, escalan•
do el piso tercero de la casa incendiada, es de
eso que se ve poco y parece estimarse ménos.
La abnegacion y el heroismo no tienen en Es•
pafia la celebridad que un discurso ó una poesía. Oradores, poetas (de salon), cómicos, to•
rercs, negociantes, agiotistas, usureros, etc.: hé
aquí las profesiones que producen mayor reputacion ó provecho. Hombre de honor y de
abnegacion, y mujer virtuosa: personas oscuras. Pero la muerte deja á todos de un mismo
color, y lo que sobrevive enlónces es la influencia, el bien á que ha cooperado uno durante
su vida. De todo lo &lt;lemas, cuando queda
algo, queda sólo sonrojo por la gloria usurpada, y el mal que implican estas usurpaciones.
Hasta en las elecciones de diputados ha habido inesperadas víctimas de violencia injustificable, y como digno remate de este triste
cuadro, hay aún que consignar nuevos chispazos reyolucionarios: la partida Mangado,
deshecha en Navarra; jefes y oficiales de la
Reserva de Santa Coloma, cogidos al abandonar su residencia; la interrupcion de algunas
comunicaciones, y la aparicion de dos partidas
.en Gerona, han puesto nuevamente en relieve
el estado moral de esta sociedad minada por
un mal de carácter y extension indetermina•
bles. La represion ha sido pronta y fácil; pero,
en vez de limitarse á calificaciones vagas é
inútiles sobre la naturaleza de estos delitos,
procede á nuestro juicio quitar todo lo que les
pueda servir de ntenuacion ó excusa. ¿Cómo'?
Mejorando la situacion moral y material del
ejército. Porque lo que late en el fondo de esos
desórdenes, es ménos adhesion á un partido
que la desesperacion producida por implaca•
bles necesidades, y á veces por absurdas injusticias. La negra nube de la inmoralidad se
extiende por todo el país, y amenaza resolverse en contracciones epilépticas y mortal palu•
dismo.·
La nueva disposicion sobre mandos militares ha sido objeto de algunos reparos en un
artículo que se atribuye á uu Geueral, que es,
sin disputa, d&amp; los mejores escritores que conocemos en materias de critica militar. Dejando, en efecto, á un lado la cuestion concreta de
si ha sido ó no conveniente modificar el decreto del anterior ministro, la cuestion planteada
con este motivo por el expresado General, sobre las dimisiones, tiene todo el carácter de
un árduo problema de administracion, y está
tratada cou ese rigor de razonamiento y clari.
dad de estilo que imprime particular carácter

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                  <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional.</text>
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                <text>La Ilustración Militar, Revista literaria, científica y artística, 1884, Año 4, Tomo 2, No 24, Abril 28</text>
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                <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional. </text>
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                <text>Imprenta de E. Rubiños</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Acción de Monreal</name>
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        <name>Reembarque de tropas en Suakim</name>
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        <name>Transporte de Artillería</name>
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