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                    <text>MOSAifJO
ClrRIOSAS

É INSP.L':R'tJ'CTIVAS.

TOMO 111.
~

~ffi'.~U©©a
LO I?.'IPB.IME Y PUBLICA IGNACIO OUMJILIDo,1
Calle clo i., ~ :,.·., z
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que publicamos el segundo tomo del Mosaico, queriamos dar
una re1acion de los servicios de este
recomendable eclesiástico; pero no
nos habiamos determinado por las
uoticias ecsageradas y contradictorias que recibimos entónces; hasta
que purificadas hoy con qna critica
moderada, y rectificadas con los informes de personas veraces é imparc'iales, nos resolvimos á estampar la
-s iguiente reseña.
Nació á 17 de Enero de 1755, en
S. Andrés Chalchicomula, del obispado de Puebla. Sus padres honrados, le dieron educacion; pero por su
,suma pobreza lo dedicaron al oficio
de dorador, que ejerció hasta la edad
de 21 aiios. Impelido de su inclinacion a1 estado clerical, pasó á la ciudad de Puebla sin proteccion ni conocimientos, y empezó sus estudios
en aquel Seminario, bajo la ¡¡ombra
de un miserable organista, que le dió
rincon en su choza y partía con él sus
escaseces. Manifestó desde luego
su aprovechamiento en ecsámenes y
actos literarios, hasta que en premio
de los dos últimos de escritura y teología escolástica, logró el curso de
artes, que ensefió con esmero, y d e8·
ToM. ll t - tv.
'.J..

pues latinidad y retúñca con igual
fruto. Presidio 15 actos de filosofia; y 47 de teología en los 38 años
que regenteó esta segunda cátedra,
que alcanzó en concurso de 17 coopositores. Las funciones que coronaron su carrera litetaria foeron los actos de toda la Suma de Sto. Tomás,
que enseñv y defendieron los doctores Moreno y la Lla'l'e por dos dias
continuos cada uno, á satisfaccion ah•
soluta de 1os literatos versados en la
ciencia, y mnrieron de canónigos de
Oajaca y Puebla respectivamente.
Llegó por último á. rector interino
de su colegio, y tuvo el r.onsuelo de
distribuirporsu propia mano los pre•
mios, que él mismo fundó para los
escolares mas aprovechados.
Siendo propio de un menologio ha•
blar de las virtudes sacerdotales, dejaremos que otras plumas traten de
su conciencia medrosa, de su edificante devocion en la misa, de suspredicaciones verdaderamente apostólicas y continuas en diferentes iglesias:
dejaremos que otros escriban sobre
su modo de rezar el oficio, y estudiar
la suma, que era de rodillas, siempre.
que se encontraba solo. Como ~ditores de este petíúdico civil , única-

�124

EL MOSAICO MEXIOANO.-ToMo III.

cipalidad ha diapensado á dicho establecimiento todo g6nerp de proteccion. Los profesores de pintura,
Zendejas, los Caros, Lopez, Manzo
y Ordoñez, concurrieron eficazmente á la fuodacion, turnándose á dar
lecciones gratuitas de dibujo. El primero, hijo del célebre D. Miguel Gerónimo, se ha diatinguido en la invencion para el paisage: los segundos, por la dulzura y fidelidad Je sus
cópias: Lopez dejó buenos retratos;
y los dos ú}timos que hoy_tienenjuntamente la direccion de la académia
nocturna, poseen el art'3 en grado
eminente, y en sus diversos ramos de
arquitectura, perspectiva, &amp;c.; y el
grabado en bronce y litografia, así
como Legazpi da allí lecciones de
modélo en yeso, barro y cera. Son
dignos del mayor elogio los maestros
de primeras letras Bermudez de Castro, padreé hijo, y la Sra. D~ An¡¡.
Gil de Herran, que han manifes~ado
el aprovechamiento de sus escuelas
en ecsámenes lucidisimos, en que á
mas de los artículos de su inspeccion,
presentan anualmente otras curicsidades útil es·á los respectivos secsos.
. El canó11igo D , Angel Alonso y Pantiga, prefecto de la corporacion , los
24 socios que la componen, y los honorarios y corresponsales se han esmerado en conservar esta institucion
del benemérito de su patria, presbítero D. José .Antonio Jimenez.

de la prosperidad territorial de los
Estados-Unidos, así como de los inmensos beneficios que saca el poseedor del suelo, á medida que se desarrolla la poblacion, el comercio y la
industria; pero un ejemplo tomad\&gt;
ent1·e otros mil, indicará los térr:iinos
de aquella progresion, verdaderiv
mente maravillosa.
I-Iace una cuarentena de aiioe que
la ciudad de Cincinati no ecsistia: entónces se compró un pedazo de tierra de 400 acres en la cantidad de 800
pesos, y se dividió inmediatamente
en pequeñas porciones alineadas, que
succesivamente fueron c~briéndose
de chozas, despues de l1abitaciones
elegantes, y por úJtimo, de edificios
y de monumentos públicos, los cuales forman hoy una grande y hermosa ciudad, que puede compararse al
Havre por su comercio, movir;niento
y esplendor , no difiriendo mas que
por su estcnsion y por su poblacion,
que asciende en el día á, 50,000 almas, y probablemente llegará. dentrn de pocos anos á lí\ importanda
de Burdeos, de Marsella y de J,yon.
Aquel suelo, que anteriormente se
vendia á razon de 2 ps. el acre, hoy
encuentra diariamente compradores
que dan gustosos 50 ó 60 pesos por
pié cuadrado al nivel de ciertas calles, y hay ejemplares de ventas que
se han hecho-de algunos sitios estrechos y sobremanera incómodo;;, que
por estar en puntos favorables al comercio, no se ha titubeado en pagarlos á 100 y aun á 120 pesos por pié
cuadrado. El acre americano contiene 14,520 piés cuadrados: si se
multiplica esta suma por el precio
medio de un acre (que es el de 25 á
PRúSPKRIDAD 1iATIRIAL
30,000 ps.), y si la cantidad que re¡¡ulte se multiplica igualmente por
,m&gt;li !!,®@&gt; li:lil~b\OOlil l!D11i10@l@&gt;@,
400, se sabrá lo que ha producido
una tierra vaga, arrancada á la soleNADIE podrá formarse una com- dad. Un grano de arena ha llegado
pleta idea de la progresion rápida, y á. ser un diamante!

EL MOSAICO MEXICANO.-Tol\to Ill.

l!L

cultivo de la seda que hasta
aquí ha sido un ven ajoso manantial
de riqueza para la Francia y muchos
de los paii;es del Oriente, desde un
periodo muy remoto, ha empezado
á escitar la aumcion de los habitantes de los Estados-Unidos, así como
na sucedido en nuestra rE1públicadesde 1830. Pero se ha descubierto que
la morera de China ( 'llUJT'IJ,8 multiMulis], es superior á cualquiera de
las otras especies, y que puede cultivarse en casi todos nuestros departamentos. Comonatural del clima caliente de la China, es consiguiente
(j.Ue le conviene el de nuestro país,
~ne favorer'lrá su desarrollo. Esta
especie debe sustituir y reemplazar
á la morera blanca [morus a/,baj, cul•tivada haata ahora en Inglaterra, España, Alemania, Italia y Francia, como el alimento favorito del gusano
de la seda. El incremento de aquella es el mauá.pido y frondoso; y sus
hojas son anchas y ricas, hasta tener
quizá doce veces el tamafio de las
de la. mora blanca comun. Su espe-

125

cie aun es rara en este pais, pues no
tenemos noticia de que esté introducida, sino en su establecimiento
de Tochimilco, cerca de Atlixco, departamento de Puebla: y como lamorera blanca tampoco está aun muy
estendida, sería de desear que los que
se dediquen á este ramo de cultivo,
prefiriesen la multicaulis ó de China.
para sus plantíos; los cuales sin duda
producirian una seda que sin dificultad rivalizariacon la de cualquiera
nacion del globo, por las bi~n conocidas é indii!putables ventajas que
proporciona la escelencia de nuestro clima y de nuestro suelo.
Contemplamos que será útil dar á
nuestros lectores aficionados ála historia natural, y especialmente á los
que se dedican á la cria de estos gusanos, una noticia detallada de este
útil animal; su modo de alimentarse;
las mudanza! qua le sobrevienen ;
modo en que teje su capullo, y reglas para aprovecharse de este último producto.

�•
EL :MOSAICO MEXICANO.-To:nrto 111.

127'

La historia del cultivo de la seda, rioa llevaron eua telas de seda por
está llena de los mas interesantes de- toda el Asia, obteniendo prontas ventalles, y en verdad no lo son men011 tas á precios subidos. De Pereia ae
el modo con que se produce y ma• trasladaron á Grecia , cerca de 325
La. primera. edad es muy pequeña para ser representada.

Segunda edad del gusano.

~r-

T ercera edad del gusano.

1
Cuarta edad del gusano.

j

1

nufactura. Para esplicar y hacer justicia á ambas cosas, sería necesario
un volúmen. Nos contentarémos, sin
embargo, con detallar algunas de sus
circunstancias generales.
La seda es el producto del Bam,bur mori, ó el gusru:io de s~da del árbol de la morera. En otros términos,
es la tela de una gran orruga, que en
su mayor tamaño es de q~rca de tres
pulgadas. La verdadera seda, ó !ª
seda de tela, fué conocida primero
en la antigua Sérica, una parte del
imperio Chino, y por esto la llamaron los griegos J:'1lg1X1;; lvs romanos
sericu,m,· los franceses soic; los italianos seta; y los ingleses siJ,k. A Siling-cbi, digna -consorte del emperador Honog-Ti, corresponde el honor de haber sido la primera que se
ocupó del cultivo de la seda. "La
emperatriz--re\:ogia de los árboles los
gusanos de S!Jda, y con las mugeres
de su servidumbre )os colocaba con
sumo cuidado en las habitaciones de
su palacio; los alimentaba abundantemente con hojas de morera, y los
tenia con la mayor limpieza." La
hermosa soberana, ense(ió tambien
á sus mugeres á cardar y tejer, y á
convertir el material crudo, en telas, bordando en ellas, flores y animales. Esta seiíora, digne. de la inmortalidad, vivió cerca &lt;le '700 años
antes de Abraham, ó 2700 antes de
Jesucristo. Pocodespues lasedavino
á ser un artículo proYechoso de esportacion. Los negociánte~ pe Sé-

añoa1 antes de J esucrito. De la India
A. D. 274. Fué conocida en Roma
en tiempo da Tiberio, qu.ien publicó
una ley prohibiendo á los hombres
degradarse vistiéndose de seda, propi¡i. solamente para las mugeres. Heliogábalo fué el primero que usó un
vestido de seda, el año 220.
"Pero el secreto de produ&lt;;iry manufacturar la !leda, fué reservado á
la China, basta el siglo XVI que fué
obteoido bajo el t&gt;mperador J ustiniano, por medio ele dos monges, que
primero condujeron la semilla de la
morera y despues, á consecuencia de
la ofe~ta hecha por el emperador, de
concederles grandes recompensas,
volvieron á pié á China, y con peligro de la vida trajeron huevos dél insecto ocultos en cañas huécas, á
causa de que la esportacion de la
China estaba prohibida con pena de
muerte." ·En 1130 algunos Griegos
manufactureros de seda, conducidos
áEuropa por Rogerio, rey de Sicilia,
se establecieron en Palermo, en donde enseñaron á los sicilianos no solamente á criar los gusanos, si.no tambien á hilar y teje1· la seda. Este arte
fué en seguida introducido en Italia
y en el Sur de Francia. Venecia
atrajo algu11os tejedores de seda de
Grecia y Palemo, en Sicilia, año de
1207. Algunas seí1oras nobles llevaban mantos de seda e n ·un baile
que tuvo lugar en 1286, en el castillo de E.innel-Wortb. F\lé manufactjlra~a por prim~t;a vti.z en Fran-

.,.

�..
128

J

•

.EL MOSAICO MEXIOANO.-Tolfo Ill.

eia en 1521, en Inglaterra en 1604.
:tos gusanos de . seda y los árboles
del moral fueron propagados en to.da 1a Francia por Enrique IV en
1559. Las manufacturas ordinarias
de seda cruda, fueron introducidas
en Inglaterra en 1620.- La 'famosá.
máquina de torcid~ de seda de Lorube, fo.é erigida en Derby eh 1719.
E l primer ensayo hecho en Alemania lo fué en 1598; pero no tuvó resultado dt&gt; importancia, hasta que Federico el Grande regeneró el cultivo
de la seda por el año de 174~. El
conocimiento de este arte se ha estudia&lt;lo ahora en toda la Europa, y
en Francia ha llegado á ser nno de
los manantiales mas próductivo, de
prosperidad. Este reino juz'gando
por datos recientes saca como 125
millones de francos anualmente de
la cria y manufactura de la seda. El
prodúcto puede llegar á ser mayor.
El modus operandi en el particular, desde que nace el gusano basta
que se separa de la seda, es en p&lt;Ycas palabi:as, como sigue. El gusa_.¡110 sale de un pequeño huevo ceniciento, no mayor que un grano de
-mostaza. Despues de esto, llega á
su total desarrollo en cerca de 32
dias, en cuyo tiempo muda su piel
esterior, por lo comun cuatro veces,
los que se llaman mudas. La primera muda se verifica comunmente
en el cuarte, ó quinto dia; la segunda,
el octavo ó noveno; la tercera, en, ó
cerca del catorceno, y la cuarta, eer•ca del vigésimo segundo dia. Los
tiempos intermedios, y los de antes
y despues de las mudas, son llamadas edade,, En el tiempo de ·cada

muda, los gusanos cesan de comer,.
y permanecen algunas horas eb. una
especie de letargo; pero entra'las mudas, comen 1 medran con, mucha ra- ,
pidez, y especialmente en la última
edad,devorah muchá cantidad &lt;le alimento, relativamente á su tamaiío.
Su cómida favorita, segun se ba hecho observar antes, son las hojas del
árbol del móral, aunque toman otras
hojas cuando están hambrientos.
Al fin ,de la quinta edad, los gusanos dejan de comer, y comienzan la
operacion de producir seda. Esta
operacion dura cerca de cuatro dias,
durante los cuales, trábajan dia y noche hilando una hebra escesiYamente fina, en la que ellos mismos se en•
vuelven, formando una bóla muy se•
mejante en la forma y tamaño á urr
huevo de paloma, el cual se puededevanar en una hebra continua, Es-·
tas bolas se llaman capullos. Todo
lo que queda del gusano, dentro del
capullo, es una crisálida, que en cer•
ca de doce dias se transfÓnna en mariposa, ó como se le llama comunmente, palóma, de un color blanco
aplomado, que royendo se ~acilita lá
salida del.capullo. Eetas mariposas
están divididas casi por partes iguales en machos y en hembras. Estas
quedan inmediatamente cargadas, y
casi á ias 36 horas despues de salir
del capullo comienzan á poner sus
huevos, de los que una mariposa pone cerca de 400. Las mariposas nunca comen, y mueren pocos dias despues de haber concluido s'u ovacion.
Los huevos se guardan en un lugar
fresco para hacerlos nacer en otra estacion,.ó cuando se defee repetir 1~
operac1on.

E!L MOSAICO DXICANO.~ToM:o 111,

129

Luego que los capullos est~n com- capullo de seda_ consiste en un hilo
pletos, se separan los duros de l~s sencillo, escesivamente fino, cuyo lar•
blandos, y los blancos de los amari- go varía entre 900 á 1 1200 piési To•
llos; porque los capullos blancos son mando una base proporcional, de 7
los mas preciosos. Algunos de los á 10 libras de capullos, prodúce una
mejo;és se dejan para semilla del libra de seda. Despues de la diviaño siguiente. Despues q11e la se- sion, se hila la seda, ') se convierte
da floja queda recogidá, t 10 que de; en tela. La maquinaria del manube atenderse inmediatame~te es a facturero es muy delicada é ingeniomatar las crisálida$ de los capullos sa• y su arte requiere mucho cuidadestinados á,~et vendidos. Esto pue• do y destreza.
de verificarse, es poniéndolos por tres
di¡¡.s á un sol fuerte, ó cocíéndolos en
horno, ó por medio det calor ó del vapor. Se cuida de que el calo~ no sea
LAS personas indolentes, por
demasiado para que no se res1enta l,a mucha que sea su inclinacion á la soseda. Se abren uno ó dos capullos ciedad, buscan ansiosamente el plapara conocer cuando las crisálidas es- cer, y en ninguna parte le encuentán muertas. Cuan&lt;'!-o todo esto se tran. En donde quiera se hallan con
laimarri.nacion vacía y el corazon conha hecho y se han reunido todos los
traído~ todas ellas .se fastidian y hacapullos para ser vendidos, ce~an las cen fastidiarse &amp;]as demas. Parece
tareas del cultivador, y comienzan q~e están ocupadas y nada hacen:
las del manufactu~ero. Seria un tra- corren sin cesar y se encuEtntran en
bajo improductivo para el criador de un mismo sitio: se lamentan de que
la vi.da es demasiado corta; mil'an con
gusanos, el meterse á buscar las pu~- pesadumbre que se acumulan los pa-tas de las hebras de los capullos, sm peles sobre su bufete, deploran la
el ausilió de ciertos recursos de que multitud de sus quehacere,s, y se olse vale. Lo que conviene mejor al vidan de qne el trabajo ee el medio
cultivador, es, cesar luego que los único de roinorarlo. Les sorprende
el ver que se acerca el fin de,º~ áño,
capullos están perfeccionados; y en- y cada maf1aha se ~regun~n a si pro- .
tregarlos eñ seguida al manufacture- píos en que pasaran ~l ~,a. En ~ero. .Este los echará en agua calien- ranO suspiran por el invierno; en mte para ablandar la ~ustancia glu- vierno echan de menos el verano; por
la máñana quisieran estar en la notinosa que conserva unidas las he- che, y por le noche en·la m~üana inbras y despues comenzará á cojeT mediata, que ]_es cansa no bien llega.
los :abos de ellas por ~edio de un Estos séres desgraciados carecen,
palo con muesca en '1a punt~. Cuan- por lo cotnun, de ideas, y su entendimiento tiene mucho de obtuso; lo
do ha hallado diversas hebras, emque sin embargo, no }es ~s~or~a espieza á dividirlas, conservando el nú- tar siempre prontos a asi~tl; a donmero original de ellas como están, y de se charla y murmura, umca cosa
añadiéndole otras nuevas cuando uno para lo qne no son perezosos.
( S emanario Pintoresco.)
de los capullos ha ooncluido. Cada

.

-&lt;&gt; ♦&lt;&gt;-

TOM, III-JV.

2

�130

. N una época, como la presente,
en que las máquinas de vapor se propagan por todas partes, con una admirable celeridad, nuestros lectores
recibirán sin duda con gusto un pequeño resumen de la historia de esta preciosa invencion.
El conocimiento de la fuerza elástica del vapor de los líquidos, y en
particular del vapor de la agua, data
desde el principio de la sociedad.
Sin embargo, parece que la prim~ra
esperiencia no haqia: tenido lugar,
sino hasta 280 aflos antes del nacimiento de .Jesucristo, y.que la glo!
ria de este primer ensayo perteneée
á Heron el ancian o.
Algunas noticias históricas dan á
conocer, que desde la época de Heron hasta 1543, no ecsistian documentos para probar que se hubieran
hecho esperiencias sobre e~te importante objeto.
Un capitan español, llamado Blacio Garay (otros dicen Blasco Loyola), propuso á Cárlos V en 1543, la
invencion de los bax:cos de vapor. Los documentos que confirman este
descubrimiento, ecsisten en los ar-

..

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo III.

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo Ul.

chivos de una ciudad de la península española. L os análes universales
de estadística, impresos en Milan, hacen conocer la fuente de esta importante y científica noticia. ' ' E n 1663, el marqués de Worcester, publicó las primeras ideas sbbre
la·foerza del vapor. En 1669, ,;:oncibió y ejecutó Sabary una máquina
imperfecta. En.1690, el Dr. Papin
for mó su 'aparato, apoyado en el sistema de levant~r el vapor por medio
del vacío. En 1706, Newcommenn
se presentó como inventor del_cilindro, en el cual el vapor eÍástico obra
debajo de un émbolo.
_Pero estaba resérvado al célebre
Watt escoces (al cual levantaron los
ingleses una estátua) el sacar de esta maravillosa fuerza el partido mas
grande, combinándola con la utilidad y Ía uniformidad. Brighton añadió á este nuevo ensayo algunos
medios de perfeccion.
En 1802, el americano Fulton,
construyó el primer barco de vapor
sobre el rio Sena en Paris, y otro se
puso luego en movimiento en Amériaa. En 1812, el barco llamado Co-

,131

met, fué el primero que navegó sobre Saint-Helens 69, Stockport 67, Y
Rochdale 57. ¡&gt;e la indicada fuerel Clyde, rio de Escoda.
El agua convertida en vapor, ba- za de 31,394 caballos, la que corresjo la presion ordinaria de la atrpós- ponde á 20,000 de ellos, se emplea
fera, ocupa un espacio 1,700 ~~c~s en. el hilado del algodon.
La fuerza de cada. caballo, multimas oQ'J'ande que en su estado ,hqui·
.
plica&lt;la
por el ausilio -de las máquido. Esta ley tan sencilla en s1 IDlS·
nas
perfeccionadas,
produce una canroa es el eje de todo el sistema. Se
tidad
de
hilo,
igual
al que daban hahabría creído con dificultad, que con
ce
o
aiios
1,066
personas:
de modo
5
una caldera, un cilindro, un émbolo
que el algodon que puede hilarse acy una rueda escéntr~ca, o_r~anizados
con una admirable simplicidad, este tualmente en el condado de Lanpequeño animal de cinco á seis piés caster' con el mecanismo movido por
de estatura, que se llama el liombre, el vapor, es tan considerable como
hubiera llegado al punto de procu- el que podrían hilar en el huso y la
rarse con su industria unos r ecursos rueca 21.321,000 personas, número
y un poder que ecsaltan la imagina- superior á la poblacion actual ~e Inglaterra. é Irlanda juntas. ESt1.mancion de todo pensador, y que hacen
do la fuerza de cada caballo, correslatir con mas energía el corazon ae
p ondiente al consumo de 160 libras
todos los que saben apreciar los prodiarias de carbon, Y con~ando 3oo
dimos de las artes.
días de trabajo al año, se verá que
J=Íreauntaron
á.. Watt, cómo babia
o
,
las máquinas, de vapor del condado,
podido perfeccionar su rueda escen- .
emplean anualmente 756,820 tone-,
trica, que contribuye tan poderosa1a.das de aquel combustible.
•
mente á dar á las máquinas de vaEL
FANFARRON.
, por aquella regularidad tan notab~;
UN militar se encontró. ~O\l u~
y con la sangre fria y la modestia
amigo
mu_y gracioso, y se p~s1ero1~
que lo caracterizaban,contestó: "~
contar sus proezas. El primero lpensado sobre ello 14 años conti- . o entre otras cosas, que en un comnuos."
naval babia él solo muerto con'
Los p-i:ogresos que ha procurado su espada 3,000 h~rnbres sobre ;1-n
á la industria y á las artes la fuerza navío. P ues yo, d1JO el º1:º• hallandome en Suiza, me introdUJ? J? or un~
· del vapor, son incalculables. En sochimenea para ver una vecm~ta herlo el condado de Lancaster (Ingla- mosa á quien arnaba.- Poc~ a poco,
terra) se cuentan hoy 1,548 máqui- amigo roio, repuso el -otro¡ eso no
nas de vapor, que representan ·una puede ser, porque en ese Pª!ª no hay
chimeneas.- Pues, señor mio, yo be
fuer za de 31,394 caballos. Las ciudejado que mateis, contest ó el segundades mas importantes bajo este asdo 3,000 h ombres con vuestraespa1 'st-se
pacto son, Manchester, que tiene 300 -da,en
un combate nava• .YJU o rá
que
roe
permitais
el
baJ
ar por una
máquinas, Boston 83, Oldharn 96, Liverpool 73, y 79 barcos de v~por, cu- chimen ea en Suiza, al menos por ~na
vez, para ver una muchacba bomta.
ya fuerza equival~ á 3,961 caballos;

t;té

...

t

•

•

�•

132

.E

•

EL MOSAWO MEXICANO.-ToMo ID.

IISJtllBD:ll'CIA AEBIIOll'ÁV'l'ICA.

- - - =---~-=----

han logrado tan maravillosos
resultados de los locomotores en los
caminos de hierro, y en los buques
de vapor, que los aereonautas se han
sentido reanimados de un nuevo ardor de invencion. tPor qué, dicen,
no hemos de llegar á dirigir los globos en el aire cuando He realizan tantas maravillas sobre la tierra? La
catástrofe de Deghem, el mal écsito
de Mr. de Lennox no han podido desalentar á Mr. Eukiot. Despues de
un mes en que sus avisos han ocupado nuestras esquinas, ha llamado de
nuevo al público para que viniese á
ver au aparato, y hoy ha puesto en
planta su grandioso esperimento. La
multitud estaba reunida en grandes
masas en el Campo de Marte: en los
asientos de paga los espectadores aguardaban con impaciencia, y mas todavía l&lt;!_i! convidados y los agentes de

policía; las damas, aunque en corto
número, habian ido bien temprano á
disfrutar de un espectáculo lleno de
emosiones; algunos minutos antes de
la esperiencia se babia visto llegar
una camilla con un colchon, y un botiquín portátil: precauciones útiles
sin duda, pero siempre de muy mal
agüero: concurria tambien una fuerza. militar respeta.ble, compuesta de
la guardia municipal de á pié y de á.
caballo, infantería ligera y de línea.
El esperimento estaba anunciado
para las tres de la tarde, á. cuya hora el globo parecia suficientemente
inflado; pero algun obstáculo que no
se podia percibir, retardó un poco la
ascension. Durante este tiempo, la
música ejecutaba sonatas y conciertos, y los curiosos ecsaminaban el
aparato .
El balon, lo mismo que en la es-

' EL MOSAICO MEXICANO.-To110 lll.

133

periencia de Mr. Lennox, tenia la for- lativa á. si Mr. Eulriot podia impri•
ma de un huevo inmenso acostado mir, ó no, al balon una direccion consobre un lado. El aparato de Mr. traria. Todo favorecia la eeperienEumot se semejabamucbo á. la caja cia, porque hacia muy poco viento;
de un cabriolet que tuvise en lugar pero desde luego se vió 9ue el balon
de ruedas aspas de molino de vien- grande seguía la direccion del chico.
to, cuyas telas estaban volteadas en Despues de haberse elevado mages•
lamismadireccion que ~l eje que de- tuosamente, comenzó á bajar tanto,
bia ponerlas en movimiento. Es~ que hacia temer no fuese á chocar el ,.
eran, por decirlo así, las alas de la aparato con el taluz del Campo de
máquina. Por delante y por &lt;letras Marte. Entónces el aereonauta. ar•
babia dos especies de ramas que for- rojó alguna cantidad de lastre, lo que
hizo que volviese al momento á tomaban como la cabeza y la. cola.
Colocado este aparato bajo el ba- mar su marcha ascendente; pero á
1on, se fijó á él con cuerdas la red pesar de la perseverancia de Mr. Eulque reunia las estremidades de los riot en hacer mover su aparato, apa:
hilos. :Mr. Eulriot habiéndose colo- reció indudable á los ojos de todos
cado en su Miento, permitió al ba1on que el balon dirigia al carro, y no el
que se elevase un poco para soatener carro al balon. Al cabo de algun
el aparato, al que puso en movimien- tiempo, se observó que el carro hato por medio de una manecilla. De bia virado, tomando la misma po•
este modo hizo dar la vuelta en rede- sicion que tenil\, antes; en este ins:.
dor al globo cautivo, al mismo tiem- tante cesó el movimiento de rota•
po que las alas rodaban, y lai! ramas cion de las alas, y algunos segundos
colocadas á la cabeza y á la cola, re- des pues, todo babia desaparecido encibian un movimiento alternativo de tre las nubes. Entónces comenzó á.
alto á. bajo; pero h~ta entónces na- preguntarse en todo el circuito, qué
da indicaba que la fuerza de direc· precauciones se habian tomado para
cion pudiese resultar de este meca- la vuelta á. tierra de :Mr. Eulriot, cunismo, que sin émbargo, aparecia por ya suerte comenzó á causar vivas insu pequeña direccion muy poco á quietudes; se le babia visto partir con
propósito para obrar sobre un cuer- la cabeza y los brazos desnudos; se
·po tan voluminoso como el aerósta- ignoraba si llevaba provisiones de
boca, y si el balon es~ba provisto de
to, por el que estaba suspendido.
En fin, á las cuatro y media se sol- una válvula, y parecia que babia altaron las cuerdas, Mr. Eumot arro- go de imprevisto en la pronta desajó un poco de lastre , y comenzó su paricion del globo.- Todo loque hemos podido saber de boca dp Mr. de
navegacion aerea.
Un globito perdido se babia eleva.- Garnerín, que con su hija habia asisdo al mismo tiempo, para conocer la tido á los preparativos, es que antes
direccion del viento, y en este ins• de la partida se le había indicado al
tante debia resolverse la cuestion r~- aereonauta. lo que debia hacer para

�134

EL .MOSAICO MEXICANO. ToMoID.

disminuir el volúmen del aerostato
Y aprocsimarse á la tierra; pero Mr.
Garn~rin temia que Mr.Eulriot, que
parec1a muy conmovido, no hubiese
seguido las instrucciones que se le
habian dado.
En este momento, que son las seis
de la tarde, todavía no tenemos ningu~a noticia de ~!r. Eulriot, quepodra ser un mecánico muy hábil, pero
que parece nn aereonauta muy poco
esperto.-Hay una impresion general, que la esperiencia puede haber

mPENAS

h.a y entre todas las materias de la agricultura moderJ;la, alguna sobre que se haya escrito mas
en el siglo pasado que la concerniente á la cria y fomento del ganado lanar; ni tampoco otra que haya llamado mas la atencion de los legisladores en todas las edades.
Se conocen varias castas de ovejas en Europa, que son las merinas
de España; en Inglaterra, las de Durham, Lincoln y Northampton, que
carecen de cuernos; las del pais de
Gales, que son estt·ema~amente pe-

,

tenido un écsito fatal. Así ea que
la multitud se ha vuelto á sus ~sas
c?n el sentimiento de tristes presagios.

Postcriptum.-Se nos anuncia que
Mr. Eulriot ha bajado detraa de Cour1 bevoya; pero de una manera tan
· vaga, que no podemos asegurarlo con
ce1teza.. Al dia siguiente, se supo
que babia descendido á 6 leguas de
Pari.s, sano y salvo.
Traducid'! para ti Mo,aico dtl Comer-)
( clo
de Puris, dBI 21 de Oclubrt d e 1838.

que~as; y las_ de Dorset, muy parecidas a las mermas. Estas son lascas~
tas mas útiles que se conocen, pres~
cindiendo de las diversas y numerosas variedades de l a especie que tan·
est_raordinariamente ha multiplicado
el influjo de la domesticidad, dándola un carácter tan notable, que parece toda ella obra esclusiva del hombre. Nosotros, pues, nos contraeremos á tratar únicamente d6 la especie comun, tan generalizada en
nuestro pais.

De las diferencias de las lana,. -

BL MOSAICO MEXICANO.-To110 IIL

135

Las lanas son blancas, ó de mal co- nas pálidas. Los signos de sanidad
lor, cortas ó largas , finas ó vastas, son los siguientes: la cabeza erguisuaves ó ásperas, fuertes 6 débiles, da, los ojos vivos y bien abíertos, la
y nerviosaa ó bl~ndas. Solo las blan- frente y el hocico secos, las naricea
cas reciben colores vivos: las 'c:lemas húmedas, pero sin mucosidad, ~1 asolo se emplean en tegidos ordina- liento sin mal ol_?r, la boca limpia y
rios. Cada mecha se compone de encarnada, y todos los miembros ágimuchos filamentos, unidos á otros por les: la piel debe estar encarnada, bien
sus estremidades. Las lanas mas cor- adherida su lana, buen apetito, y entas solo tienen una pulgada de longi- carnadas las venas del blanco de los
tud, y las maa largas esceden de ca- ojos.
De la cría ik este ganado.-Para
torce: sua calidades se distinguen en
cada
camero padre se regulan ordifinas, medianas, vastas y sobrevastas.
nariamente
de 20 á 25 oveja¡¡, de moEs suficiente el tacto para conocer si
do,
que
á
un
rebaño de 1,000 de eses suave y Becsible, áspera ó seca:
tas,
se
echan
de
40 á 50 machos. La
las blancas, finas, suaves, fuertes y
época
de
esta
union,
no puede asignerviosas son las mejores: las de mal
narse
de
una
manera
segura, pues
color, ásperas, débiles 6 blandas, no
difiere
seg,in
los
climas
y calidad de
son de tan buena calidad, y las peolos
pastos;
y
estas
variaciones
depenres de todas son las que están mezden
tambien
de
querer
proporcionar
cladas con mucho pelo cabrudo.
Eleccion del ganado.-Una de las la mejor estacion alnacimientode los
diligencias mas importantes de todo corderos para que se puedan criar
criador de ganado lanar, es la elec- con mas ventajas, y quizá venderse
cion que haga de él para perpetuar con las mismas.-Si se advierte que
la raza no solo en su pureza, sino pa- algunas ovejas rehusan el macho, ú
ra mejorarla cuanto sea posible. Te- que ~ste es poco ardiente, se les daniendo presente este punto tan esen- rá un pienBo compuesto de una cebocial, debe procurar que las ovejas lla, 6 dos cabezas de ajo, menúdasQan de lana fina, blanca, sin ningu- mente picadas, y mezcladas con dos
na mancha roja 6 negra) y de largo, puñados de salva.do y media ~nza de
recio y suave vellon: que los carne- sal, ó bien se les hará beber agua saros padres sean fuertes, robustos, an- lóbre, y si no la hubiere se les echachos de pecho, y de las mismas ca- rá sal en el agua que heben.-Conlidades de la lana, requeridas para vendrá asimismo preservarlas del alas ovejas, y cuidar de que no se cru- borto, impidiéndoles el cansancio,
ce la raza con ganados inferiores. los saltos, la compresion del vientre,
Deben escluirso todas las que no pre- el calor y el miedo.-La oveja está.
sentan señales de buena salud, como preñada cinco meses, con poca difecuando tienen todas las partes del rencia, y la procsimidad de su parto
cuerpo desnudas de lana, la vista tris- se conoce en la hinchazon de sus pete, mal aliento, y las encías y las ve- zones, que aparecen llenos de leche:

�•
136

ª!

-♦

'

BL MOSAIOO MEXICANO.

TOMO

••
111.

el c9rdero Sil presenta bien, nada cord~ros que empiezan á comer á los
tiene que hacer el paator; pero si no- 18 dias de nacidos, y entónces se les
ta ~ue hay dificultad, ayudará á la puede dar: l? Harina de avena, sola
oveJa suavemente, ó bien hará variar ó mezclada con salvado: 2? Avena ó
de situacion al corderillo.-Pasadas cebada e~ grano: 3? Heno muy me:l~aa horas de ha~er parido se le nudo, pa._¡a muy trillada, y trébol seara un poco de agua tibia, salvado co. . El ~estete tiene lugar cuando
ceba.da y 'el mejor pasto que pue,d~ ~mp1eza a escasear la leche, ·que es
~ncontrarae en la estacion, y se le de- a los 2 meses: entónces se alejan basJará con el cordero algunos dias, ali- tantem?nte de la madre para que ésm~ntá~dola bien cuando lo críe, y se ta no mga sus balidos, y se olviden
cuidara de apoyarles los pezones. Si del todo: se reunen los corderos, y á
~a madre no lame al cordero para encad~ 4~ ~e ellos' se les agrega una
Jugarle' se le echará á éste sobre el oveJa VIeJa que los conduzca é impicuerpo un poco de sal molida' y se da su estravío. Hay otro medio de
~e acercará la madre para obligarla destetarlos sin separarlos de la maa lamerlo por el apetito de la sal. Co- dre, y consiste en ponerles un bozal
mo las ovejas primerizas son mas pro- bastante flojo para que puedan cop~nsas que las otras á desatender sus mer, y guarnecido en la p e.rte delanhiJos, conviene hacerlas mas cuida- tera de puntas romas que pican las
dosas, encerrándolas con ellos en al- tetas de la madre, y la obligan á huir
gun sitio, y aun ordeñarlas en la bo- del cordero cuando éste l
.
e quiere
~ de estos.-La oveja pare ordina- mamar.
namente un solo cordero,'algunas veDe la c124tracion.-Se castran los
ces dos, y pocas tres, y hay algunas cordera&amp; á los 8 ó 15 dias de
nac1'dos,
castas que paren dos veces al año; pe• aunque hay en algunas partes la cos~
ro en estos casos deben dejánteles tumbre de no hacerlo sino hasta las
cuando mas dos corderos, si son ro- 3 semanas, ó á los 5 ó 6 meses¡ pero
bustas, quitándoles los demas.-Si la carne de estos no es tan buena couna oveja paridaestáenferma 6 mue- mo la de aquellos, y miéntras mas se
re crianao ' es necesario dar al cor- retarda la operacion ' mas corder;s
dero otra madre que haya. perdido el mueren de ella. Se practica en una
suyo, 6 una cabra que tenga leche· estacion ni muy cálida ni muy fria,
pe~o s1 no hubiese oveja ni cabra qu~ porque el mucho calor causaria ganªfl~car al cordero huérfano, se le da- gre na, y el mucho frio impediria sara a beber leche tibia de ovejas, ca- nar de 1~ herida: concluida que sea.,
bras ó vacas, formándole con un lien- se _fro,~ con manteca fresca, 1 se
zo una especie de pezon para que lo deJara a los corderos en dercanso 2 ,
'
chu!'e con frecuencia: despues se les 3 d'ias, alimentándolos
mejor que deV
d~ en cucharadas' y luego en va- costumbre.
SIJas.
Paatos &lt;JW!convienen á este ganado.
Del &lt;le8tete de loa corder08.-Hay -Deben observarse las siguientes

EL MOSAICO MEXICANO.-To!IIO DI.

137

Teglas: 1~ Sacarlos á pasturar todos de ellos; tristeza, inapetencia, postracion.-Esta enfermedad es muy conlos dias, si es posible: 2'~ No dejarlos
parar con demasiada frecuencia cuan- tagiosa, y conviene la separacion de
do p astan: 3~ No permitir que lo ha- los animales que la padecen.-Curagan en tierras húmedas, ni coman cion. Bebidas tibias de agua comun
yerba cargada de rocío, de helada, ú con harina de cebada, ú sal\'ado: sande escarcha: 4''. Recogerlos á. lason)' grías, si hay robustez: infusion de flor
bra miéutras dura el mayor calor del de sauco, si hay debilidad. Si apasol, en el verano, dirigiéndolos en rece gangrena, se cortará. y lavará. la
cuanto sea dable por la maiiana áci!)- herida. con un cocimiento fuerte de
el poniente, y por la tarde ácia al le· quina, ó de corteza de sauce blanco.
van te: 5ª Apartarlos de las yerbas En todo caso conviene favorecer la
que pueden serles dañosas: 6~ Condu- erupcion.
Sama.-Esta enfermedad se cocirlos despacio, especialmente cuando suben cuestas.- Sin contradíc- noce en que algunas vedijas de la l_acion, el mejor alimento para las ove- na del lomo, sobresalen de la superjas, es la yerba de los praclos que ficie del vellon: en que la res procuellas mism!ll! cojen¡ pero son mejores ra rascarse contra todos los cuerpos
los mas elevados, pendientes, lige- que encuentra: en que si se separa
ros y secos. Las aguas que han de la lana, se ven unaa costras amaribeber; deben ser corrientes y claras, llentas del tamaño de unalenteja inpues las estancadas, turbias y cor- herentes á la piel, que encierran un
rompidas, les ocasionan muchos ma- humor espeso y amarillo; y en que les. La sal para este ganado, pue- la res comienza á enflaquecer. Esta enfermedad és igualmente conde darse en cualquier tiempo.
Es,z11iléo.-Regularmente á.cia el tagiosa.-Curacioil. Vista la estenmes de Mayo, si se abren las vedi- sion de la piel que coje la sarna, se
jas do la lana, se descubren las pun- cortará toda la l~na que hay en ella,
tas de otra nueva, lo que manifiesta y se aplicará un ungüento que se
haber llegado ya el tiempo del es- compone de sebo ú manteca, y aceiquiléo Si se esquilase antes de es- te de trementina. Si la sarna es rete tiempo, ademas de no hallarse la belde, conviene sangrar la oveja en
lana en su verdadero est!!.do de ma- la parte baja de la megilla, buscándodurez, si se nos permite esta espre- le la vena angular. Tambien se cusion, las ovejas sentirían las injurias ra la sarna con aeeite comun mezclade la intemperie, especialmente en do con polvo muy fino de tabaco.
Boquera.-Sama postillosa en los
los países frios.
lábios del ganado lan~·, y singular·
B•r,.,.-,ü,lk1 ,le la. ou&gt;ju.
mente en los corderos y cabritos.SÍNTOlllAS,
Viruelas.-Fiebre inflamatoria, a- Ouracion. Esta enfermedad se cucompañada de una erupcion de gra- ra, lavándoles los lábios con una meznos, redondos y unidos, su puracion cla de sal, aceite y vinagre.
TO)I, 111.-JV.

3

�EL MOSAICO MEXICAl\0.-To:wo III.

"ªI -! -. ·

sonTumrwes--Laprrilla
clos en ~'rrnedade~ yu la~
- 1'
pues, proviene de una ó muchas
rian en que la prim
q he solo va- lomlmcesque so establecen en lasus,
era :re acc entre tancia misma ,
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la.'! pezt1iia• de las manos, V la serrunb'
L ' u en la superficie del
l
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• de lo• pié~. Hacen co- ] ), 11e~a
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iene entre as pezu11M un tumor &lt;lu- rumia y tiene muy bl d l ,
ro v c]olo
1
'
an o e craneo
•
ro"&gt;, Y que al andar abre la _ earacum.
·
Esta enfi
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pezuiia.-&lt; ,rarÍ&lt;m. ¡,:e cura este
p
el
•
erme
·
ne e reuut:ir como mcura 1 a. se
mal, clan&lt;l •·~tre,,one,1
sobre
el
tul
lo
. .·iene sacl\l' conbe,
"
que c,m,
tiempor
:mor con u11' sogn nuern, hasta &lt;pte todo el partido &gt;os'bl
~o
se aélel_gas, y rompa d cutili r1uo lo que la pn&lt;lece 1NiO eb de la
rubro lo ., , , .·¡¡ .,
¡
· L o stante, algu.
, n , e¡,.,
• ,e11 rnuo, 110 Jh'&lt;'Scnta nas ,·eres
· se I1an curad o por medio
;e~ espcc1~ ele raiz blanca, dura, y de la operacion del trépano hecha
e
asemngw•itd
del de&lt;lo. pnl~ar' la sobre los huesos panda
. . 1es •, ,pero es
que
.
, COJC ron mm agt1Jn enhebra- uua empresa superior al cono . .
, a con un } il f¡
·
cmnen1
,
. o Ul'rte, ~e estrae y toe to de los pastores , y por eso omiticura 11\ ulc~•ia con aceite de enebro. mos acon~Pjarla.
malía.-1~ L~ re~ se para, ni
pMta, ni nl"'ia con la constancia que
PASAGE HISTÓRICO,
le "~ 11atur.•l: _2º Ojos lag,imoso~ y
Ei. aiio de 1586 envió Felipe II
Jagano~os,
, 1·a
•
• t•ucrns
•
J• pal~
..el ar pa
I o~,
á Roma al condestable de Castilla
y tlest1lnc1o'lies nanticns: 3º Ffü:il ar- que era muy mozo, pnra felicitar
rnnq11P y poro crerimicnto de lan11, Sixto V sobre su ecsaltacion al ti·oJentit11&lt;l. del pnl~o. i·a1·cz:i y claridacl no pontificio. E I papa enfadado de
de la orma: 4~ Hinchazon floja y en- que le hubiese enviado un embajad~mato~a i.l In bnrhn,1n, d e la mag- 1 dor_ tan júvcn , no pudo menos que
mtud de 1111 hno,·o, •y se si~,e
. dectrle: "¡T an escasa de l1ombres
O" 1a a·H\t•
rea,.._(',,rar · n. BC' pondrá la ove- está la Espaüa, qu.c vuestro amo
ja ú cnhierto tle to1la especie de hu- tiene_ que enviarme un embajador
med:i&lt;l, Yl&lt;e lo daritn alimentos ver- lampiiiol" A lo quo respondiú el
de¡¡ YsecM muy uutritivos, rociado~ embajador con mucha arrogancia:
con una c~is,1!11cinn do i&lt;al comun : "_Si mi sohcrano creyese que el méagua pma p&lt;l•· l,el,i«h, en d1mde ha• n_to consis1ta en las barbas, os l1uyan c~ta&lt;ln p111• 21 horas tres onzas lnera mandado un macho cabrip, y
ele lima«lura• ,lt? hiC'rrn, y en t&gt;I acto no un cah'.lllero como yo."
&lt;l~ hoberln s, le onarlir{i i•naonza de
-o,._
s~l comun y Jos de: vinagTC'. ¡;;i lo~
,~n,l(!llcin.
SmtomM ~f' a~ravan, múte11e I~ ,,·,f'ja.
:;;:~ rncihc á. los homores serrun el
Iiioclm:ru..-F.d nna enfermedad '"e&lt;;tido_qu&lt;.&gt; traen; pero se les ~ale á
que acomete al ganado lanar hasta la despedir !-Cgun el talento que han
mti,-trado.
edad de.aiio V medio. y !''.Ira ,·ez &lt;les-

l

º"ºJª

¿

•

LOS BASH

e

OS hashkires l1abita11 la pro· gui~he¿ lo8 llaman utalii que quievinciade Ufa, en el gobierno del mis· re decir purrcos, y por cierto que tierno nombre, y la de Ekatherinem- non razou.
burgo en el gobierno de Permia. Es'Xo llevan una vicla: tau vagabun-.
tas fueron las regiones que Rubri- da como en otros iiempot-ipero tamquis y Carpinde,;ignaron con el nom·
bre de Patearia y Pascarir. AqucUos dos viageros estra.úaron el lenguage de los bal1itantes, p0r su gran
l!tlmejanzn con el úngaro. De aquí
se ha inferido que los úngaros y los
baahkires proceden del mismo orígen, á saber, de la raza. finesa, que
tanta! y tan gt11:11de11 naciones ha dado al Norte de Europa. Pero laverdad es, que los bashki1-u tienen mas

poco se puede decir que son sedentarios. Tie1oen dos clases de babitaciones , una. para el \'01" no -Y uu·~
para el invierno : la prime~ ea uua
cabaüa de cortezas de ~rbole¡¡ le forü
ma cóni~a; la ,egunda Cti~ algo lJlO·
jor conc1uicla, y solo tioi10 una pieza en que resige t.QC4lafamilia. So
ven algunru1 uldeas comp~e$ta.S d~
veintq d.~ esl:Bs C\l,fUc~aa, pc;rQ en e
verano nuncasa reunen en tanto )lÚ-

semejaoza con los tártarQs, que cc.n mero.
los finebes, y ellos mismos confiesan
La Yi~a. pastoril es su ,wupacion
que descienden de los tártaros uo- favorita, aunque el gobierno roso loa
gays.
ha obligado ó. cultivar la. tierra. Vi,,
Mucho se l1a. ccso.geraao la feal- veo.. á caballo, y raras veces se ve un.
dad de estos pueblos. Es venlad que bashlcir á pié. Su alimento priuci1
tienenlasorej~largas,lanarizaplas- pal es carne Je caballo y l che de
tada y los ojos pequeños; pero no yegua. Con la piel de e,tos anim
hay u n bashkir que se asemeje al le5 hacen su ropa ordinarm, y la «;rin
retrato que se hace de ellos. .Son ro- les sirYé para cuerdas. E aben con
bustoll y bien proporcionados, escep· esceso ciértQ br~vage feroicntado, y
to en las piema.s, que suelen ser al- deapues de anoohfl~r, ep 1aro el q1.1e
gun tanto arqueadas. Su carácter &lt;;0nservn el uso &lt;l.e sus 6\lU ti'dos. No
no es muy apreciable: son su.spica- ~ hay duda que podrian gQt:ar de una
cea y crueles. Sus ,·ecinos loa kir- ~ ecsi.stencie. cóm~ílu .!-A cultj:I- \1),D ~\

�142
pagada entre las naciooes medio salvages, sometidas á la Rusia; pero á
estas dos creencias reunen una multitudde supersticiones groeeras. Los
hechiceros hacen allí un gran papel,
Y sus funciones intervienen en todas
las ocurrencias &lt;lo la. vida. Cuando
cae alguno enfermo, alquila un hechicero para que arroj~ el mal con
sus ceremonias y conjuros. El ruido que hace en semejantes ocasion~, suele aceleraI la muerte del paC1ente.
Lapoblacion de los haskhires CODII·
ta. de 34 pueblos, que comprenden
mas de 27,000 familias. Sin·eo en el
ejército ruso, forman regimientos y
escuadrones, mandados por oficiales
ruso~. Son buenos ginetes; pero incapaces de subordinacion y disciplina. 8?1o atac~ á los fugitivos, y
huyen a presencia del enemigo, por
corto que-sea su número. Cuando
han hecho la guerra en los paises civilizado de Europa, 811 aspecto feroz
Y desaseado, su voracidad, su abaJtdono, y su bajeza en el iufortunio,
ha dado uno. tris_te idea del gobierno
que se vale de tales gentes.

--

~

Por fortuna de la especie humana, un pueblo de este temple, no da
fuerza real ninguno. al soberano que
lo domina, y hemos llegado felizmente á una época en que los estados no
pudiéndo consolidarse con tríbus bárbaras, necesitaIJ virtudes públicas leyes sábias é instituciones benéfi~as.

N

aa á veces un dcuo
En fln cora;;on en. calnia
Que ohraza, :sefíora, el 1114

aÍ

Y r¡ue nn se apaga crt1o;
Todo e11ié,nces es ft.dar,
No sosegar ,11i dDf'11lir;
No u sahe á ,J;md,e ir
.1\'i u :salJe •n dollde e5/ar:
.Vo hay r•ga/,q en et placer
Ni las :iichas ,ips agradan,
Pius \oy i4nto ws enfadan
Cuando 11.a.lagar&lt;m ayer;
Hi,i11ws n1wstros amigos
QtJe al presJarnos ~ COnJ'IJAUJS
.Yo son 111as en nut:sl,ros duelas
Que i111pertinenles t~stigos;
Y si/,enciosos, u,ra4os,
ll1cditaw.ndos y CS(Jtl.iros,
E11 et mundo de ws -vivos
Parécenos como eslrafíos.
Ctm eZpensamie,uo á solas
Gozamos u11a ilusion
Oual faro ~U4 en un
Alt!m/;ra las negras olas;

;n;,,,.

M~ C01/lo él incierta, 11aga,

Ya esperanza, ya tomiento,
Dc11iro allá det pensamienl&lt;1,
Ya se muestra, yá se apaga.
Tal ve:: su ur ftO ignoramos,
Mas porlJIW no 'MS /U(/111Í)rc,
Ja111M su M:r ,,i 511 nm,wre
A solas nos preguni4'11tos.
Hasta que llega una

=

En qw: á lanúl meditatkl

No querer aaivinarw

'

F'iwra estrcma est11pidtz.

E1@1r.as 1u1~slros eMjos
Trnécdnse e,~ {ala:: vmftura
Y refleja wna ·heNMsura '
IH -wc:il.ra o!ma á nvestrOJ ojos,
Y de en/onces sin tmwr
·Nos perdem.os en ?Os tk ella,
Cuanto mas l,,11,ye es 1nas f&gt;ella
Que es podetoso el amor.-Z.

El. IIDIISTB.0 ,r El. Jtl180 ADOB'·D11 CAitA.

-~--====~=
lit'UN i~glés, el auto_i:_del Robinson, \ do ni_ ~us a,nt~guas inclinacio~es ni

ffl pnmero que dio esta estraña

definicion. "La caña de pescar es \
un instrumento que emrieza por un
anzuelo y acaba por un tonto." Afortunadamente un insulto no ea una
razon, y yo conozco personas que
pasan ocho horas al clia. á la orilla del
agua para coger un pececillo ó una
rana, y que no-por e110 merecen del
todo el dictado de necios.
En vez de herizam1e aquí de eruclicion dando á conocer todoslos hombres célebres, antiguos y modernos,
que en cuerpo y alma se entr,igaron

sus v1eJOS hab1tos: pasagero en el camino do las grandezas, sabia que un
golpe de la prensa podia estrujar su
fortuna, y para hacer menos sensible Jo futuro, se babia reservado parte de lo pasado, quiero decir, que á.
veces hacia por olvidarse que era ministro, para tener presente que era
hombro.
El digno peraonage era en estremo aficionado á la pesca de caña, y
lejos de repudiar esta inclinacion se
esmorú en cultivarla reputándola como talisman contra su futura desgra-

al delicioso ejerciciu de pescado:cs ci,l.
de caíta, prefiero contar á mis lecto- 1·
1es una anécdota. de extrangü, cuyo
héroe fué nada menos c¡:ie un ministro.
Aquel apreciable escolentísimo al
ele\"at"'le al poder no babia repudia-

Todas las tardes recorria las márgenes del rio Sena 6 Támesis (no
tengo presente si era en París ú en
Lóndres donde esto sucedia), ecsaminaba como inteligente, todos los
accidentes del terreno que le revela-

�"'

144

EL MOSAICO MEXICANO,-TOMO III.

han las sinuosidades del rio, y cuan-Mucho lo siento, caballorn, condo descubría un sitio que le prometesta el usurpador, pero he llegado
tia una buena cosecha, volvía al dia
antes que V., y he tomado el puessiguiente para entregarse á todas las
to que mas ventajoso me ha pareci~o.
emeciones de una pesca maravillosa.
-Luego pescais todos los dias71e
Un dia, entre otros, que segun cos- pregunta el ministro.
tumbre, llegaba listo, jovial y lleno
-Sí por cierto, todos los dias, tode esperanza, encuentra el dichoso do el dia. Y qué quiere V1 Nada
puesto que la vÍllpera señalara, ocutengo que hacer, soy pobre y he tepado por un ingles sério, largo y fla- nido la fortuna de encontrar á la vez
camente feo; espantoso rival, que no
una ocupacion y un recreo poco disteniendo la desgracia de ser minis- pendioso.
tro, podia madrugar á hacer la opoAl cabo de la conv~rsacion quo se
sicion de caiia.
·
prolongó algun tiempo, el ministro
El pobre escelentísimo, descon- se hallaba enterado del nombre y hacertado con tan ipesperado acciden- bitacion del jóven pescador.
te, se acerca al venturoso pescador,
-Pardiez, decia entre sí al retiy á pesar de la lluvia que se deapren- rarse, yo te aseguro que no volverás á
dia á torrentes, permanece allí pro- privarme de pescar; yo lo arreglaré.
tejido por su paraguas, y con los oAl dia siguiente- el jóven se halló
jos fijos en el corcho, sigue con an- no poco sorprendido al recibir el
siedad sus mas pequeñas oscilacio- nombramiento para un empleo de
nes, y trata de consolarse con la vis- veinte mil reales en '½1ª de las prota y el consejo de la forzada inaccion vinciw¡ distantes de la capital. En
á que su caña se hallaba reducida: al la historia de las pescas no hay notiretirarse tristemente observa otro si- cia de una presa semejante.
tio tan bueno como el pasado, y en
señal de posesion clava una estaca
en la arena, prometiéndose para el
UN médico que babia asisticlo con
dia siguiente una ámplia indemnizafrecuencia á una familia, y recibia 4
cion del pasado desmán.
Con efecto, en las primeras horas reales por visita, fué llamado por ésde la mañana y antes de tomar el ea- ta últimamente, y al darle como anbor á los negocios públicos, se diri- tes, aquella gratificacion, el facµltage apresurado á su conquista. Pe- tivo dijo: "Ya no soy de á 4 reales,
ro ¡oh desesperacion! el prolongado porque desde que tengo coche se han
ingles ocupaba ya el sitio que tantos aumentado mis gastos." El paciengoces le prometiera. Tómase laliber- te le respondió: "Yo aumentaria con
tad de reclamar sus derechos, aun- gusto la cantidad, tii los conocimienq11e en tono bajo y con aquella ur- tos de vd. en la medicina tambien hubanidad que distingue eminentemen- bieran crecido en proporcion."
te al pescador de cafia.

BL MOSAICO MEXICANO.-Tor,rn III.

R

.,

145

-------

ha te- I! vitud etema del generoso animal. En
L e;ercic10 a caballo se
. ij
. . •o de cabalCl'ar las ser1oras,
J
• •
o
•
1remedio e1 eJerc1c1
nido en la med1cma como e
d 1 ha tenido la osadia de entrome,
la salu • \1 no
·
mas eficaz para conservar . .
1t rse la afoctacion de los estr'ldos m
Con él se consigue la tras~1r:c;~;~ 1:s capricho., de la moda, que sie'.11circulacion de los humores, y
. 1
han fascinado las cabezas meJor
· nes prec1- 1 pre
las escreciones y secrecio - . 1 1
n'1zadas. Un gorro medianamen.
1s eno la a e- orga
·
sas resulta el apetito, e u
,
d
t ad rezado los rizos colocados sm
'
.
d crÁnero e e e
•
g ria y la aptitud para to o ~ , 1
smero y la vestimenta talar abotobed1ente a os e
•
,
negocios. U na seno~a o.
. re- 1 nada desde la garganta: ¡he aqu1 to·
d 1 disertacion de los arreos de
Preceptos de la equ1tacion, uo se
·
ender a toa ª
·
senta á caballo s111 sorpr
I La hermosura ú la gracia
S hermosura montar.
.
dos cuantos la ven.
u
b'
d-' roatro el ademán suelto, y la
. d 1 b to que go 1er- ""
•
..,.
la
elegancia
e
ru
buena posicion de la señora, la loza·
J
• e de contrasJ
na, forman una espec1
&lt;l al ,a y la fogosidad del caballo, son
.
• ·
que llecran o I ni
1
•
te en la 1magmac1on,
º
1 lemento3 de un todo tan mtere. .
d menos esta os e
f.
entend1m1ento no pue e
t
Es decir que no hay cosa
.
d , ada ·uno de se- san e.
',
. .
potencia que ar a e .
. ue no respire compoe1c1on y bones.
1 mérito que res q
. .
res tan diversos, e
·aa d e n tal útil entretemm1ento.
ienda
Laaett
. d'
l
·. 'd
Dos son los vicios contranos e
Pectivamente es recom_
d acion y timi ez
d J'
fiora que por su e uc
debe precaverse la que se eu1d • ada para la rueca que
Parecia solo estm
, la equitacioo, á. saber, 1a. co.
d depasaque carea
.
y el huso, publica por on ]'
o- bardia y la temeridad. Por la pnestá dotada de alma tan sub imeb c]l mera llegan las mugeres á cierta es.
1
b s· y el ca a o
mo la de los h om re , . .
'd
que les impide practicar as
t1c1dad y su tupi ez,
.,
ral
olvidando su natu rus
las que aprendieron, deJandose
rende,que reg
ti
fiereza, parece que ~oro_P
de al- preocupar de una injusta descon anúnicamente la obed1enc1a_pue . 1 a á un animal tao .hábil y tan emde la vida soe1a · z
al b
canzarle los g?ces
bardia, el peñoso en servir y complacer
eLa una depomendo su co .
y
llo secso· y por la segunda, se creen
•
•
b tal de1an comOtro su despecho ru
' J
n el arte con las pnmeras
'd d
'procas maestras e
a es reci d
l c1·ones y antes de saberse sentar
Pensadas sus neces1
• d parte e a- ec
,
,
con hartas ventajas e
. las riendas se atreven u.
,
•
re con y maneJar
'
quella, que sello para s1emp
1
r á las eminencias mas escarpasu constancl·a y su denuedo la ese
4 a- trepa

!

F

' TO:M, 111-IV,

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'

146

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo III.

EL MO§AICO MEXICANO.-ToMo III.

das, y ~ bajar por las fragosidades con los procedimientos aleves é inde los n acos. El inocente bruto es
sidios~. . Bajo de tal principio deel menos culpable de las desgracias
be subir sm recelo á la cabalgadura,
~ que lo induce el alto concepto que
con aquella certidumbre moral de
11. su modo se tiene formado de la
que nada le puede suceder, y de que
ra~ionalidad de la seüora que lo oel resultado de este entretenimiento
bliga. En las artes mecánicas que
á mas de prepararle ventajas par;
se versan en cosas de movimiento
su salud, llenará á su consorte de saes casi imposible esplicar con clari~
tisfaccion; Y ella destituida de viejas
dad sus preceptos, ni con el admipreocupaciones se sentirá animada á
nículo de figuras representadas en lávolver á montar, á observar las reminas. Daremos los mas principaglas da bacei;lo con gentileza, Y. á
les, dejando que el maestro &lt;le! picompletar con la práctica un arte
c~dero manifieste otras reglas minuprovechoso por todoe aspecto$.
c10sas, que pueden tambien verse en
P o~ el contrario, una señora que
el. precioso
·
,
opusculo
E spejo de sefWse deJa vent·er de la torpe manía de
nta,, publicado en Lúndres por Acacobardarse de todo, presentará en
kermann.
.
~~ marcha un espectáculo ridículo,
De los dos vicios indicados, á ninira balanceándose por uno y otro 1 _
guno debe combatir una señora co- d ' bº
o, u ien llevará el cuerpo inclin amo á. su timidez, porque ademas de
dq ácia la cabeza del caballo, comªo
que pudiera tmerle las mismas malo representa la figura siguiente.
l~ consecuencias que su arrojo, esta ~lla por su condicion mas propensa a sobrecogerse mir~ose encima
de un. caballo,
qne á detenninarse a,
.
prec1p1tarlo;
y
aunque él es dó Cl.1 y
.
obe diente,
rara
vez se res1·
rma sm
.
.
.
- o"
a~vert1r pnmero á su cortductora,
bien deteniéndose, ora recatándose
de los riesgos que amenazan á en~
trambos. No tiene duda que el hombre nació para amar á la muger sobre los demas séres criados: este amor~ obliga á procurarla de todos
modos placer y bienestar: de consiguiente, cuando la anima á montar
Lo molestará con su mala postues d_eepues de !1aber escogido y ec- ra h~ta ecsasperarlo; y disuelta esa
samrnado por s1 mismo al caballo, su espe_c1e de convencion recíp!oca de
mansedumbre, reposo y sufrimiento, fidelidad, volverá el animal al estaY sobre todo, aquella nobleza de ín- do de naturaleza, y sin otro consejo
dole verdaderamente incompatible que el que le preste su irracionalidad

'

147

arremeterá enfurecido l1asta sentir- estas irán á nivel sin subir una mas
se libre de carga tan onerosa, y ele- que la otra, y separadas del cuerpo
girá mejer privarse para siempre de de la señora cosa de dos ó tres pulgadas. Siempre que se quisiere dar
lss comodidades de la vida civil, que
continuar bajo la dominacion mss ti- vuelta para la izquierda, se tirarán
rana. y degradante. Aunque el ca- las riendas de esa mano, y se aflojaballo tiene varios modos de andar, rán las de la otra, y lo mismo por el
contrario. Para que no se contrailos regulares son el paso, el trote y
el galope, segun el naturalista Du- gan malos hábitos y tan luego como
broca. El primero es roa,¡ lento y vaya la seüora perdiendo el miedo,
como lo indica su nombre, mas pro- se le persuadirá á que lleve las dos
en la mano izquierda, separadas con
pio para el paseo y aprendizage: debe emprenderse por un camino lla- el dedo pequeño y estendidas una
debajo de otra, pasarán sobre la cono y derecho, llevándose las riendas
yuntu,ra del índice, y se asirán con
con una mediana tirantez, de modo
que con ellas perciba la señora dis- el pulgar, de modo que la uiia de
tintamente los movimientos de la ca- éste mire á. la parte de arriba, y las
beza del caballo: si este rompiere en de los otros dedos ácia la misma seíiora; la que cuidará de no llevar los
trote, lo contendrá con la mismasuacodos muy pegados al cuerpo ni muy
vi&lt;lad, y tan presto como obedezca
separados, sino con aquella soltura
le aflojará las riendas; mas si par el
contrario tomase una marcha tan len- natural para el fácil manejo de las
ta que perdiese la igualdad y com- riendas. Espedita de esta manera,
pas de sus movimientos, lo obligará y despves de ejercitada en el paso
á la regularidad, amenazándolo con por camino derecho, será conveniente que lo baga en círculos de circunel látigo, ó castigándolo benignamente. Llegada que fuere al término ferencia prolongada como de tresque se propuso, retrocederá. por el cientas varas, los que irá estrechanmismo camino, y lo andará varias ve- do, y últimamente describirá. círculo's
ces, Yolviéndoae unas por derecha y escéntricos y entrelazados ó enconotrasporlaizquierda,y guardando trados, ora por derecha, ora por sisiempre la siguiente regla de mane- niestra, por manera que en su marcha
resulte formada la figura siguiente.
jar las riende.a.
La novicia en el dia de su inauguracion, y cuando mas endosó tres
días de sus primeros ensayos, podrá
llevarlas separadas, las del cabezon
en la mano izquierda, y en su diestra
las del freno, pasándolas entre el ter, cero y cuarto dedos, trayendo las
puntas sobre los índi('.es, y s?jetándolas con los pulgares de cada mano:

,,

.,

�148

EL MOSAICO MEXICANO.-To-n.to ID.

EL MOSAICO MEXICÁNO.-ToMo III.

Estas nociones serian confusas si
la señora no contara con el maestro
para quien son clarísimas como versado en el arte; y así solo añadiremos que supuesto que se lleven como S':l debe, las dos riendas enlamano izquierda, la señora que quisiere
qu~ el caballo dé vuelta para ese lado, no hará otra cosa que volver las
uñas ácia arriba, de modo que el dedo pequeño quede á la derecha y el
pulgar á la izquierda: mas si quisiere guiarlo para el rumbo de su derecha, bastará volver el Fulgar á la
derecha, de forma que las · uñas &lt;le
los otros dedos miren para abajo. Hablaremos ya del trote y del galope.
Ya que la principiante se haya ejercitado libremente en el paso, se
le hará que emprenda su marcha al
trote, haciéndola ente'nder, para qne
cobre valor, que la sábia ~aturaleza
ha inspirado al caballo, respecto de
los racionales, los mismos sentimientos que á los hijos respecto de sus
padres, á saber, miedo y amor: que
las reglas de cabalgar no han sido
inventadas por mero antojo, sino sacadas de una esperiencia constante
y sostenida: que los movjmientos del
caballo, quien menos los esperimenta es la persona que va encima de él,
Animará al caballo para que trote de
viva voz, acercando la mano de las
riendas al pecho al _mismo tiempo,
ysi fuere precirio usará sin miedo
&lt;le! látigo. Si al primer arranque
sintiere que despega su cuerpo del
asiento, lo inclinará ácia la cabeza
del animal, asegurándose con la rodilla derecha que va atravesada en
la silla, y apoyando el otro pié con

firmeza en el estribo. Hará los giros en el modo dicho del paso, primero por camino derecho, y despues
formando los mismos círculos. Cuidará de que el caballo no entre en'
galope, y en es(;! izaso lo conten&lt;lrá
·suavemente, y si volvier,e al paso, ló
animará por ségunda vez hasta que
consiga que obedezca que se le
ordena. En el trote procµrará la señora no llevar el cuerpo despegado
del asiento, sino que los movimientos de su cintura vayan acompasadqs con los del lomo del caballo. El
galope es la marcha mas violenta que
las anteriores, y la mas elegante en
razon de que el bruto descubre su
brio y la señora su serenidad. Debe empe.zarse en tien-a llana y derecha, y despues hacerse los giros por
1
círculos que se vayan disminuyendo
y entretejiendo, como digimos del
paso. La señora aplicará todo su
estudio en gu:ifd:i.r los balances; particularmente en las salidas del cab¡i,llo, y cuidará de contenerlo cuando
. ¡
]
prec1p1tare a carrera para que vuelva al galope.
Sea cual fuere de estas tres lamar9ha en que se ejercitare la señora,
lo que esencialmente le importa es
saberse acomodar en la silla. Su conso~·te, el maestro 6 el criad; que la
ayudare á montar, inclinará el cuerpo lo suficiente á recibir el pié izquierdo de su señora sobre las palmas de las manos enclavijadas y vueltas ácia aniba: tendrá ella las riendas y el látigo con la mano derecha
sobre el pomo del arzon, y la izquier- •
da encima del hombro del que Je a- ··
yudare, quien. tan pi esto como sin

•1;

149

meramente por la imaginacion, otraa
filosóficas como dictadas por otra facultad superior que llamamos inteligencia. Bástenos decir que la-muger es la obra mácsima del Autor de
la nat11raleza, y por lo que respecta
á sus prendas morales, solo añadir~mos que esclusivamente las espenmenta y están -reeervadas para el consorte venturoso que les sabe guardar
fidelidad. Digamos para concluir,
alguna cosa á favor del caballo, para
inspirar en las señoras la confi~nza
que deben tener á este pobre an~mal.
Cierto naturalista que hace el JUsto
panegírico del perro, ~el c~tor,. de
las abejas, y de otros ammales de rnstinto hablando del caballo asegura:
que :ntre todos los animale_s domésticos' es el que mejor nos sirve y d~
mejor gana: que se sujet~ con facilidad á todo género de fatigas por un
corto alimento: parte con no.sotros los
placeres de la caza, Y los peligros de
la guerra:' es una criatura que re~u~cia á su propio ser, por no ecs1stir
sino por la voluntad del hombre: que
sometiéndose sin re~erva á su amo,
á nada se niega, le sirve con todas
sus fuerzas, se escede y muere tal
vez por obedecerle mas bien. La naPasará las riendas á la mano iz- tmaleza· le ha dado una inclinacion
quierda, segun se deja prevenid,o, _de- á amar y temerá los hombres, Y mujando en la derecha el látigo umcacha sensibilidad á los halagos _que_
mente. En actitud tan gallarda, l~ pueden hacerle agradable su esclaserá naturalísimo marchar, y adqu1vitud.-Z.
~irá tal facilidad con las primeras lecciones, que no cesará de ridiculizar"Dais vuestro hijo á un esclavo
se á sí misma por el temor que P&lt;?para que le eduque" dec.ia un antico antes le sobrecogia.
y a de la mnger han dado_ los na- guo filósofo á cierto padre rico: "muy
. turalistas las mas bellas · de_scripcio- bien: en vez de nn esclavo tendreis
nes, unas poéticas como consultadas dos."

tiere que la seí1ora atiranta la rodilla del pié izquierdo, la soliviará hasta que su cuerpo llegue á la silla, y
ella inmediatamente pasará la mano
de las riendas á la orquilla derecha,
atravesará la rodilla derecha, Y el
criado cwocará en el estribo el pié•
izquierdo de la señora, la que acomodará el vestido hasta que su cuerpo quede francamente situ~do en el
medio, y tan derecho que ttrada una
línea perpendicular, divida en dos
partes iguales su cabeza y cintura,
y las :anc~ del caballo, c~mo ~e ve
en la ngura que ponemos a contmuacion.

�'150

&amp;u

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo III.

ANDO la posteridad lea alguna vez la historia de nuestra época, esta historia tan marcada con sucesos cuya grandeza no podrá igualarse sino con sus grandes reveces:
cuando vea que la mayor parte de
los estados de Europa llegaron á ser
tan poderosos, que cualquiera podía
levantar un ejército de quinientos mil
hombres, y que á algunos les era fácil cubrir la mar con numernsas escuadras: cuando la posteridad llegue
á persuadirse de que la Europa po•
seía tan grandes rEtcursos, y de que
en ese mismo tiempo consentia que
un puñado de piratas, acampados sobre unas costas áridas, se erigieran
en soberanos de la mar que separa
la Africa de la Europa, y que apoderándose de los buques que surcaban aquella, redujeran á la vil condicion de esclavos, á los prisioneros
que hacian contra todas las leyes naturales y el derecho de gentes; cuando se imponga, repetimos, de todo
esto, rehusará, sin duda, darle _crédito; y toda~a creerá menos, que n a&lt;:iones poderosas tan cercanas como
la España, ó lejanas como la Dinamarca y la Suecia, hubieran consentido en pagar tributo á esos piratas
para libertar sus pabellones.
Sin embargo, esta ha sido una verdad incontestable! Mientras que los

reyes de Europa se daban sangrientas batallas, sin saber algunas veces
por qué, los bárbaros de la Africa hacian esclavos á los europeos. Se vendian los hombres en los mercados de
Marruecos, de Tunez y de Argel,
como si fueran béstias de carga, y
todo lo que se hacia en Europa era
permitir que los religiosos mercedarios colectáran limosnas para la libertad de los cautivos. De manera
que en los mismos siglos y en el mismo instante la Africa ofrecia el estraño espectáculo -que presentaban
los blancos comprando negros en el
Sur, mientras que los negros compraban blancos en el Norte.
Aprovechándose los piratas dts las
conv'ulsiones políticas que agitaban
la Europa, continuaron en sus presas; pero hecha la paz, se hicitlron
escuchar alguna vez los lamentos de
los desdichados esclavos confundidos
hasta entónces entre el tumulto general. ·La Inglaterra fué la P,rimera que los oyó; y aunque los bái·baros se rieron de sus amenazas, persuadidos de que la mar que los babia protejido ñasta ent6nces, podria
seguirlos defendiendo de los ataques
de los cristianos, lord Exmouth se
presentó delante de Argel, y dentro
de pocas horas quedó abatido el orgullo de los Arabes, quienes se vie-

�1·

..

EL MOSAICO l\1EXICA..~O.-ToMo lll.

151

ron obligados á recibir las leyes del 1\ hombre, y las tierras son tambien á
,•encedor. Pusieron en libertad to- \ propósito para producir la caña de ados los esclavos cristianos, y se coro- zúcar.
prometieron á. renunciar para siemAlgunos años antes que la Franpre á hacer otros nuevos. Satisfe• cia pensára en apoderarse de Argel,
cha con esto la Inglaterra, retiró sus se leia en una de las publicaciones
fuerzas navales, la Europa toda a- políticas, ma.~ acreditadas de Inglaplaudi6 aquel convenio, y lord Ex- !, terro: "Bajo la proteccion de un gomoutb, dejandó á los argelinos reedi- \\ biern:&gt;ih1strado, y con colon~ inteficar su ciudad, dió la vela para el ligente,, este bermo~o pais (Argel)
Támesis.
\ llegaría á ser uno de los mas ricos
Por algun tiempo permaneció el del mundo. Tendria sobre la India
Mediterráneo, libre de piraterías, y y la.i colonias de las Antillas, la venlos buques de todas las naciones po• \ taja de e11tar situado frente á. las cosdian ya navegar con seguridad; pe- tas meridionales de la Europa. Adro poco despues se creyó que los pi- mira ciertamente que los gobiernos
ratas habian vuelto á comenzar sus europeos hayan ido á fundar colorobos, porque algunas embarcaciones nias tan lejos y á tan grandes costos,
desaparecian sin que hubiera tempes- cuando podian establecerlas muy llotades, difundiéndose al mismo tiem- recientes sobre las costas de Africa,
po la voz de que lo!! blancos eran lle- y cuando las injurias que han recibivados á lo interior del pais. Entre do de sus habitantes, les suministran
tanto el dey de Argel de;;áfia á la tantos motivos para legitimar su conFrancia y ultraja á su cón¡;ul: el rey \ quista."
( l\fag. PiltQ7e,quc.)
de Francia. le declara. la guerra; hace desembarcar en A.frica un ejérci- \
to, y dentro de pocos dias e~pia. el
Ohligado Artajerjes á. tomar la fudey de Argel con la pérdida. de su gn, disuelto ya su ejército despues
reino, la afrenta de un abanicazo.
de una sangrienta hatalla, se halló
La rendicion de Constantino. y &lt;le l tan estrechado del hambre, que un
otras ciudade!! aseguró á la Francia poco de pan duro de cebada, y unos
el dominio de Argel. La vista do higos secos le parecieron manjar tan
esta plaza fuerte es la que dcmues- sabroso que esclamó: ¡O Dios! ¡de
tra la e ta.ropa lito~fica que se a- cuantos gustos me ha privado la acompaf1a. El pai!I e? magnífico, la bundancia por no tener esperiencia
tierra fértil, y el climasaluda&amp;le. Dis- de la necesidad."
fruta de todas las producciones de
los trópicos, tiene planes inmensos
-para el cultivo del algodon, y laderas
El diamante no deja. de ser preabrigadas, muy favorables al plantío cioso por caer en un muladar, ni dedel café: los naranjos nacen y crecen je. de ,;er -vil el polvo que el viento
•alü sin necesidad de los cuida.dos del levant.a hasta el cielo.

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EL MDSAICO MEXICANO.-ToMo III.

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ron obligados á recibir las leyes del
vencedor. Pusieron en libertad todos los esclavos cristianos, y se comprometieron á renunciar para siempre á hacer otros nuevos. Satisfecha. con esto la Inglaterra, retiró sus
fuerzas navales, la Europa toda aplaudió aquel convenio, y lord Exmouth, dejando á los argelinos reedi-ficar su ciudad, dió la vela para el
Támesis.
Por algun tiempo permaueci_ó el
Mediterráneo, libre de piraterías, y
los buques de todas las naciones podian ya navegar con seguridad; pero poco despues se creyó que los piratas habian vuelto á comenzar sus
robos, porque algunas embarcaciones
desaparecian sin que hubiera tempestades, difundiéndose al mismo tiempo la voz de que los blancos eran llevados á lo interior del pais. Entre
tanto el &lt;ley de Argel desafia á la
Francia y ultraja á su cónsul: el rey
de Francia le declara la guerra; hace desembarcar en Africa un ejército, y dentro de pocos dias espia el
dey de Argel con l¡¡. pérdida de su
reino, la afrenta de un abanicazo.
La rendicion de Constantina y de
otras ciudades aseguró á la Francia
el dominio de krgel. La vista de
esta plaza fuerte es la que demuestra la estampa litográfica que se acompaña. El pais es magnífico, la
tierra fértil, y el climasaludaóle. Disfruta de todas las proaucciones de
los trópicos, tiene planes inmensos
para el cultivo del algodon; y laderas
abrigadas, muy favorables al plantío
,del café: los naranjos nacen y crecen
allí sin necesidad de los cuidados del

•

151

hombre, y las tierras son tambien á
propósito para producir la caña de azúcar.
Algunos años antes que la Francia pensára en apoderarse de Argel,
se leia en una de las publicaciones
políticas, mas acreditadas de Inglaterra: "Bajo la proteccion de un gobiern" ilustrado, y· con colonos inteligentes, este hermoso pais (Argel)
llegaría á sex: uno de los mas ricos
del mundo. Tenckia sobre la India
y las colonias de las Anti11as, la ventaja de estar situado frente á las costas meridionales de la Europa. Admira ciertamente que los gobiernos
europeos hayan ido á fundar colonias tan lejos y á tan grandes costos,
cuando podian establecerlas muy flo·recientes sobre las costas de Africa,
y cuando las injurias que han recibi~o de sus habitantes, les suministran
tantos motivos para legitimar su conquista."
( Mag. Pittoresque.)

Obligado Artajerjes á tomar la fuga, disueltp ya su ejército despues
de -una sangrienta bata1la, se halló
tan estrechado del hambre, que un
poco de pan duro de cebada, y unos
higos secos le parecieron manjar tan
sabroso que esclamó: ¡O Dios! ¡de
cuantos gustos me ha privado la abondancia por no tener esperiencia
de la necesidad."

El diamante no deja de ser precioso por caer en un muladar, ni deja de ser vil el polvo que el viento
levanta hasta el cielo.

..
.

y

lilo. a'd l'o.-td cl,, /,;, Flo ,..., n ' 5.

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• r

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..

�152

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo III.

'
---=~9--e&gt;e,o==--R N el mes de Octubre precedente á la pesca, se principia, si el'
tiempo lo permite, porelecsámen de
los bancos ó peñas interiores en que
se hallan las ostras de perlas: ecsamínase la posicion de estos bancos
por medio de but1os ó nadadores que
se sumergen repetidas veces, y traen
para muestra uno ó dos millares de
aquellas ostras: si el valor de las perlas recogidas en cada millar asciende á unos trescientos reales, puede
prometerse una buena pesca. Los
bancos de ostras ocupan en el golfo
de Manaar una estension de 10 leguas de Norte á Sud, y 8 de Este á
Oeste. Hay 14 (aunque no todos
producen); el mayor tiene tres leguas de largo y dos tércios de legua
de ancho. La profundidad del agua
es de 5 á 15 brazas (30 á 150 pies).
Las ostras de perlas que se encuentran en estos bancos, son todas de
una misma especie é iguales en fo~-

..
..

ma: se asemejan á la ostra comun,
pero son mayores, pues tienen de ocho á diez pulgadas de circunferencia. El cuerpo del animal es blanco y glutinoso; el interior de la con•
cha, el verdadero nácar, tiene mas
brillo y hermosura '}Ue la misma perla; el esterior es liso y de un color
pardo. Las perlas por lo regular, se
hallan encerradas en la parte mas
gruesa y mas carnosa de la ostra. A
veces una sola ostra contien!) muchas
perlas; y se cuenta de una que produjo hasta ciento cincuenta. La perla es, sin duda, el resultado de algun
depósito accidental durante el gradual crecimiento de la concha; y aunque pequeña en sn principio, crece .
por medio de capas sucesivas de la ..
misma materia.
El gobierno ingles de Ceilán á veces hacti la pesca á sus espensas, otras arrienda sus barcos á diversos
especuladores; pero lo mas comun

BL MOSAICO MEXICANO.~ToMo III,
es vender el derecho de la pesca á
un particular, que despues le trasp3:sa á otros varios. La pesca del
año de 1804 fué cedida por el gobierno á un capitalista por una suma
que al menos ascendió á 120.000 libras esterlinas (unos 12 millones de
reales). A pri~cipios ele Marzo es
cuando comienza la pesca, en la que
se ocupan mas de doscientos cincuenta barquichuelos que llegan de
diversos puntos de la costa de Coromandel. Despues de varias abluciones, sortilegios y ceremonias supersticiosas, los barcos se hacen á la vela bajo la direccion de sus pilotós1 y
al aprocsimarse á los bancos echan
el áncora y esperan la llegada del
dia.
,/\ las siete de la· maüana; cuando
ya el calor ha adquirido alguna fuerza, empiezan los busos sus operaciones. Con los palos de \·irar y otras
piezas de madera, forman una especie de andamio que pasa de una parte á otra del barco, y del cual suspenden la piedra de busar que se introduce en el agua hasta unos cinco
pie!: de profundidad; su peso es de
mas de cincuenta y seis libras, y su
forma como la de un pan qe_azúcar:
la cuérda que la sostiene contiene en
la parte inferior un estribo para recibir el pié del buso. Este lleva por
única v'estimenta un pedazo de tela,
rodeado á las caderas: pone un pié
en el estribo, y permanece de pié algunos instantes sostenido por el movimiento de uno de sus brazos: ent(mces le arrojan una red en forma
de canasta, rodeada de un aro de
madet·a, en el cual coloca el otro pié;
TOM. nt- tv,
8

153

y en sus i:nanos tiene las cuerdas de
la canasta y de la piedra. Cuando
se. halla en estado de sumergirse, cubre con una mano sus narices, á fin
de que el agua no se introduzca, da
un fuerte impulso á la cuerda de la
piedra, á cuyo esfuer!llo se desata
el nudo que la sostenia., y se va á: ·
fondo. Llegado á éste, saca el pié
del es(ribo, é inmediatamente tiran
de la piedra y vuelven á atarla al
palo de virar: entónces el buso se arroja boca abajo, recoge y pone en la
canasta cuanto le viene á las manos.
Pronto ya á salir del agua, tira füertemente de la cuerda, cuyo estremo
está. en manos de los que componen
la tripulacion, quienes la hacen subir con suma brevedad. Entre tanto el buso desembarazado de todo
estorbo, sube por sí mismo á lo lar•
go de la cuerda, y por sus esfuerzos
consigue llegar á la superficie con
bastanfe an.ticipacion á la canasta,
entreteniéndose en nada~ á alguna
distancia del barco, en e1 cual es mur
raro verle entrar antes de concluir la
jornada, ú bien tomando un remo ú
otro cualquiera útil con que paaa el
tiempo hasta que le llega el turno de
volverá bajar, Un buso apenas pe1·- .
manece minuto y medio debajo del
agua; sin embargo, si(!ndo diestro, y
estando sobre una capa abundante:
mente provista de ostras, puede reuJ
nir en tan corto espacio hasta unas
ciento cincuenta. Para cada piedra
de busar hay por lo general dos pea•
cadot·es, que bajan alternativamente,
desca11Sando el uno, mientras el otro
trabaja, Concluido este ejercicio,
los busos suelen sangrar por las na•

�l!S4

.J

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo ID.

rices y los oidos, lo que les alivia
mucho. Su traba.jo le oon)!ideran como un agradable pasatiempo, y a11nq11e estén ocupados seis horas seguidas, no dan á conocer el mas mínimo
descontento, á no ser que las ostras
escaseen. Cuando se aprocsima la
· noche, el piloto hace la seii.al, la flotilla se reune y navega ácia la costa
donde la aguarda una inmensa multitud; cada barquichuelo entra en el
punto que le está designado, y las
ostras se trasportan á grandes almacenes, .donde permanecen hacinadas'
y bien custodiadas durante diez c.lias,
tiempo necesario para que se corrompan. Cuando ya se hallan e.n nn
estado conveniente, las arrojan en
un estanque lleno de agua del mar,
donde las dejan por espacio de doce horas; luego las abren, las lavan
y entregan las conchas á los desgastad.ores, los que desprenilen las perlas con la ayuda de unas tenazas.
Déspues de haber levantado todas las conchas, la s ustancia de las
ostras permanece en el fondo del estanque con la arena y los fragmentos de las que se han roto; y para estraer las perlas mezcladas á estos
desperdicios los lavan diversas veces, cuidando de colar .las agua.~ en
que se ejecuta. Lavada ya y seca
la arena, se acriba: las perlas grue:
sas se sacan fácilmente; pero la separacion de las pe'lueñas, conocidas
bajo el nombre de simiente de perlas,
es un trabajo algo dificil. Posterior
á esto las separan por clases, segun
su grandor, y por último, las ensartan y las remiten al mercado.
Las perlas se ~an considerado siem-

pre como prer.iosos adornos. Diferentes tentativas de reproduccion se
han hecho, y los resultados han correspondido bastante. La mas singular practicada en las playas del Mar
Rojo en los primeros años de la era
cristiana, se ejectita aun en la China:
consiste en abrir la concha de la ostra de perlas para introducir un hilito de hierro, y volverá colocar la
ostra en su lugar; el animal, heiido
por la punta del hilo, depone al re-dedor de e!!te una capa de matéria
de perlas, que poco á poco toma consistencia y se fortifica por otras deposiciones, y entónces vuelven á recogerla.
·
Tambien se fabrican pérlas falsas,
valiéndose de unos globulitos de cristal, cuyo interior barnizan con un líquido llamado esencia de perlas, y
llenando el hueco con cera branca.
Esta esencia se compone de unas.
partículas de color de- plata, que se
hallan en las escamas del pescado
llamado breca, y qüe fueron usadas
con este objeto por la primera vez.
á principios del último siglo, por un
frances llamado Jaquin.
( Semanario Pintoresco).

CUENTO.
Un caballero fué á verá oh amigo suyo enfermo de la gota, de que
padecia muy frecuentemente, y le
halló comiendo un plato de jamon:
"iqué haceis, mi amigo?" Je dijo,
"ino sabeis ya qué el j amon es cowtrario á la gota?"-"es cierto," respondió: "es contrario á la gota pero
es muy bueno para el gotoso."

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo III.

155

LITOGRAFIA.
.ITOGRAFIA significa el arte
de hacer impresiones por medio de
la piedra, en lugar de las letras fundidas movibles ó en planchas. Toda la operacion consiste en escribir
en una especie particular de piedra
con una tinta preparada químicamente, la cual queda prominente en la
superficie, y por consiguiente, bien
marcada la letra; y puesta la piedra
en la prensa, como si fuera una página de letras de molde compuestas
por un cajista, sacar un número de
pliegos de papel impreso.
Este descubrimiento fué hecho por
un aleman llamado Senefelder, el
que habiendo compuesto un libro, y
no teniendo medios para costear su
impresion, se aplicó á idear algun
medio de imprimirlo él mismo por
otro método. Dotado de un génio
inventivo, y poseyendo un gran fondo de paciencia, por mas frustrado
qué se hallaba en todas sus, tentativas,jamas perdió la esperanza de lograr finalmente su intento. Despues
de haber tentado en vano escribir en
láminas de varios metales y tablas
de maderas diferentes, con una tinta
química de su propia invencion, le
ocurrió hacer algunos ensayos eii losas de piedras bien pulidas, teniendo noticias de que por medio de algunas espe.cies de piedra se habían
estampado algunos diseüos.
Ocupado con esta idea, entró un
dia su madre en el cuarto ,donde ha-

cia sus esperimentos pidiéndole escribiese la lista dd lavado para la lavandera que estaba esperando; y no
teniendÓ ~ la mano pedazo alguno
de papel, escribió la lis~a con la tinta química sobre la piedra que babia
pulido. Viendo al dia siguiente que
la:' tinta se había pegado fuertemente, le ocurrió que pasando agua fuerte por la superficie de la losa, la tinta ae las letras tomaría suficiente elevacion para embeber la tinta de imprenta y pasarla al papel por medio
de la prensa; y el esperimento satisfizo aÚ esper~nza. Así, pues, vemos
que la mas simple ocurrencia fué el
origen de un a.ite que ahora tiene en
Europa la mayor impQrtanoia, no
tanto para imprimir en letra, como
para los dibujos, y estampar láminas
finísimas y á precios muy baratos.
Pero las dificultades que embarazaban á Senefelder, no cesaron con este descubrimiento, siendo una de las
mayores la necesidad de escribir ácia
atrás, ó al revés por decirlo así, 1~
letras sobre la piedra, para que salga la impresion como debe ser. Para obviar este inconveniente, imaginó que escribiendo naturalmente eobre un papel, si lograra poder traspasar la tinta de las let111B sobre la
superficie de la piedt-a, conseguiría
todo el objeto. Millares de ~sperimentos hizo el perseverante alemán
antes que lograse preparar la superficie del papel de modoql\e efectua.-

�•
156

EL MOSAICO MEXIOANO. -To11rn JII.

se pe1fectamente la trasposicion de
lo escrito en el papel sobre la piedra;

y habiéndolo logrado, obturn el pri·
vilegio de ejercerlo esclusivarnente
en Bavlern.
Hecho pú blico el secreto de imprimir por litografía en Alemania, apareció tal multitud de competidoi-es en los otros estados á donde no
se estendia su privilegio, que apenas
podia ganar lo suficiente para mantenerse. Esto lo indujo á abandonar su privilegio en Baviera y venir
á. Lóndres á establecer su litografía;
pero no encontrando proteccion, se
halló obligado á pasará Viena, á don,
de ·se acomodó en calidad de superintendente de una fábrica de estampar .zarazas, 3jtuaoion que no siéndole mas provechosa que la litografia, la abandonó y se retiró á Munich,
su patria, donde el rey Maximiliano le di.-:, un empleo en 'el establecimiento real de litografía, con un sueldo de 7.000 pesos anuales como prémio de su invencion.
Habiendo dado e!,lta breve noticia
de la invencion de la litografia, describiremo¡¡ la especie de piedra, tinta, papel, pl'eusa é instrumentos uecesarios para estampar .escritos 6 dibujos.
PIEDRAS, La piedra usada en la litografia es una especie de pizarra
calcárea, de color blanquisco, y cuando pulida es muy suave al tacto, algo semejd.nt.e il. la piedra amarilla de
afilar usada poi' los barberos.
Su gi•osor debe ser proporcionado á su tamaüo; una losa como media, vara de largo, y cua1ta y media
de ancho, deberá tener tres pulga-

das de grneso, y menos á proporcion;
pero nunca bajo uRa pulgada, porque está espuesta á quebrarse bajo
la presion de la prensa. Se pulen
estas piedras con arena muy fi na y
un p oco de agua, ponienclo una losa
horizontalmente y restregándola con
otra e:1 varias direcciones, y así se
pulirán dos al mismo tiempo. Si se
descubrieren algnnas rayitas en la
superficie, causadas por los granos
de arena, removida esta con una es:
po;1ja, se refregarán -ambas piedras
con agua limpia.
Humedecida la arena con agua de
jabón, acelera y mejora el pulimento. Si la superficie fuere muy desigual, se restregarán las partes mas
elevadas con arena gruesa y un p~dazo de piedra mas dura,-hasta que
poniendo la regla parezca igual por
todas partes, mirando por entre el filo de laregla y la superficie de la piedra. E8 tam bien conveniente que cada losa esté bien escuadrada, porque
esta circunstancia contribuye mucho
á la impreaion.
Las piedras usadas al principio de
la litografia eran sacadas de unas canteras de Baviera junto al Danubio;
pew despues se han hallado las mismas en casi todos los paises de E u- '
ropa, mas ó menos dur.as, mas ó menos quebradizas, como sucede con
las de Alemania.
TINTAS. La tinta para la litografia, llamada química, se compone generalmente de laca, cera, sebo, al- •
rnáciga, jabón y humo de pez; pero
las proporciones de estos.ingredien. ,
tes varía segun su destino, para escribir sobre la piedra, ú sobre •papel.

EL MOSAICO MEXICAÑO.- ToMo 111.

La tinta para escribir ú hacer dibujos en la. piedra, se compone de las
partes siguientes:
Cera • •••. por peso 6 pa1tes.
Laca.. • ••••• • •• .. 4
Sebo . .••••••••••• 2
Almáciga. .••.•••• 3
J abún com.un. ••••. 4
Humo de pez . • • •• 1
La tinta para escribir ó dibujar en
papel, y trasferida despues á la piedra, se compone de
Cera.••• ••••••• • , 1
Laca. ••••.•••••• . 3
Sebo... • • • •••••. 6
Almáciga. • . .• , • •• • 5 •
Jabón .. , •••••• , . • 4
Humo de pez .••• , 1
Algunos añaden una parte de trementina de Venecia, y otros sustituyen la. goma de Guayaco en lugar de
laca; pero es necesario poner igual es cantidades de goma y cera, por
ejemplo, 6 partes de cada una, porque así se derriten mejor.
Para hacer estas tintas se echan
todos los ingredientes, escepto el humo de pez, en un cazo de hierro, solo con la mitacl del jabón, y se pone
á un fuego muy fuerte hasta que se
incendie y quede reducido á la mitad. Entúnces se pone á un fuego
moderado, y se le añade la otra mi-.
tad de jabón; y 'Juego que éste se
ha. derretido bien, se echa el humo
de pez, menéandolo constantemente
hasta quedar todo bien incorporado.
Ultimamente, se saca. del cazo y se
forma en tortas ú bolitas, las que se
disuelven en agu a destilada ó de rio
muy pura. Se hace tambien una tini~ líquida, poniendo doce par:tes de

'

157

lar a, una de su bcarhonate de soda,
y la mitad de los otros ingredientes
mencionados; pero aunque escelente para música por su durabilidad,
no es adaptable á dibujos finos.
Para obras finas se usa tambien de
lápices ú palillos de una composicion
que sus líneas se adhieren á la piedra, y no entra tanto en ella como
las tintas mencionadas. Hay gran
variedad en la composicion de estos
lápices, y la. composicion de uno podrá dar idea de los demas.
Cera..•••.••••••. 4 partes.
Jabón ...•.•.••••• 6
Humo de pez ...•. 2
Primeramente se deriite la cera y
eljabún juntamente, y luego se le
añade el humo de pez; se amasa el
todo sobre una. plancha de hierro caliente~ y echado luego en un cazo, se
pone al foego hasta que vuelva á liquidarse. Se vacia luego sobre una
losa bien impregnada con aceite, de
modo que forme una tortilla del grosor de un peso; y enfriada se corta
en tiritas, dándoles la forma. de un
lápiz.
Siendo conveniente que el humo
de pez en todas ,estas preparaciones
sea de calidad rn11y fina., se quemará antes al fuego en una vasija .cerrada hasta que r!o emita humo ú vapor alguno. Mucho humo de pez
hace correr la tinta. en la piedra, produciendo líneas muy gruesas; l a menor cantidad produce líneas muy fi.
nas; pero no salen muy distintas en
la impresion.
p APEL. Tres diferentes especies
de papel se emplean en la litogra.

fia.

�158

•

..

EL MOSAICO MEXIOANO.-ToMo III.

EL MOSAIOO MEXIOANO.-ToMo III.

1~ Papel trasparente.
2~ Papel teleta.
3~ Papel para imprimir.
El papel trasparente sirve para
trazar los dibujos que se qnisieren
tomar de algun libro 6 estampa, y
trasferirlos despues á la piedra. Para que sea bueno debe tener las cualidades siguientes:
1~ Debe estar perfectamente seco, de modo que no ensucie ningun
otro papel que se ponga sobre él.
2~ Debe ser perfectamente diáfano, de modo que se puedan trazar
las líneas mas finas de .In dibujo.
3~ Que sea capaz de tomar la tinta química ó las líneas del lápiz, sin
que se corra ó deje intervalos claros.
Este papel trasparente para trazar, así como el otro para escribir y
traspasar las letras ó líneas á la piedra, se preparan, aquel con cola-pez,
y este con almidon fino y bien ralo;
pero e::itas preparaciones son tan tediosas, y abora hay tantos modos de
hacerlas, que es mejor comprados ya
preparados. Para trasferir, tanto el
uno como el otro, no se necesita mas
que humedecerlo entre el papel ya
húmedo para imprimir; y poniéndolo despues sobre la piedra en la prensa por la faz escrita ó delineada, se
pasa el raedor por encima dos ú tres
veces para que se pegue toda la tinta á la piedra; y pasadas algunas horas, se pasa una esponja mojada sobre el papel y piedra, y se arranca
suavemente con los dedos, dejando
así toda la tinta trasferida y la piedra dispuesta para imprimir.
El papel teleta se 11sa para lim• piar la piedra; pero su destino mas

principal es para cubrir el papel cuando se imprime, particularmente cuando se ha de imprimir la misma hoja
por ambos lados, como sucede con
la música y escritura, porque sin esta precáucion se ensuciarla una página mientras se imprime la otra; esto\lo entienden muy bien los impresores.
El papel para imprimir en litográfia es el mismo que se usa para imprimir estampas, cartas geográficas
&amp;c. en planchas de metal ó madera.
Se usa tambien del papel de imprenta, pero no del papel glaseado que
se emplea para escribir ordi11ariamente. Es necesario humedecer el
papel, mojando de una vez tres 6 cuatro mauos, y dejándolo despues por
algunas horas para que la humedad
penetre los pliegos interi res, como
hacen los impresores. Hay algunos
casos en que no se debe mojar el papel, como cuando se imprimen viñetas, y que ha de servir despues para
escribir con tinta ordinaria.
PRENSAS. No ea poRible describir
aquí la variedad de prensas que se
han usado y se usan todavía en la litografia; por lo que solo mencionaremos la del raedor que es la mas u- ·
niversalmente Ul!ada. En esta prensa no se produce la impresion de una
vez, ni perpendicularmente como en
las imprentas, i,ino sucesivamente.
El marco en esta prensa está cubierto con un cuero de ternera adobado,
como el becerro para botas, sin tinte alguno. El raedor ó 1·asero es un
pedazo de madera dura como de una
pulgada en grueso, terminando en
un filo muy igual, y no mas grueso
0

-

que el canto de un peso. Este rasero se mueve con una rueda, produciendo una fuerza grandísima cua~do pasa sobre el cuero de becerro; y
se hace la impresion del modo siguiente: se moja la piedra que tiene
el dibujo en la prensa, con una esponja, y luego se pasa un cilindro
con la tintade imprimir, sobre la piedra; esta tinta no se pega ni aun toca la superficie mojada de la piedra,
sino las líneas del dibujo ó letras,
porque estando estas formadas con la
tinta química, no admite el agua; luego se pone la hoja de papel ~obre la
piedra, y sobre esta otra hoja de papel teleta; se baja el marco y cubre
la piedra con el cuero, y dando vuelta á la rueda el impresor, hace pasar el rasero sobre el c.uero todo á lo
largo de la piedra, y levantando luego el marco se saca el papel perfectamente estampado, procediendo así
todo el tirado. Fácil es imaginar la
necesidad de que la piedra esté perfectamente horizontal, que el becerro sea igual, y el filo ele! rasero derecho, firme y suave; la fuerza que
éste produce contra la piedra en una
prensa regular, está calculada ser igual á 50.000 libras, de lo que se inferirá la grande friccion que ae efectúa.
lNSTRUtlENTOS. Ademas de la
prensa y concerniente á ella, hay algunos instrumentos para el uso de los
artistas litógrafos, de los que mencionaremos los mas necesarios, como plumas de acero, pinceles y agujas de trazar. La pluma de acero
es el instrumento mas importante y
necesario para el litógrafo, las que

159

deberá hacer cada artista por sí mismo, del modo siguiente. Se toma el
muelle viejo de un relox de faltriquera, y bien restregado con arena
fina ó polvo de ladrillo, se pone en
una-taza con sohlcion de agua y acuafortis en partes iguales, 6 agua y
ácido muriático ó sulfúrico, y se deja allí hasta que quede s¡¡.ave como
una tira de papel, sacándolo una vez
cada dia, y limpiándolo con un trapo seco para que el ácido obre con
igual efecto. Cuanclo el muelle se
ha adelgazado y suavizado, se saca
y limpia bien con polvo de ladrillo
muy fino ú otra cosa equivalente, y
con unas tijeras se corta en pedazos
de á dos pulgadas. Luego se le dá
la forma de una media caiía sobre algunas hojas de papel c?n un martillito con filo en una punta como el
usado pot los relojeros, ó sobre una
canaleta abierta en una piedra. Hecho esto se hiende con unas tijeritas
finas, y con las mismas se hacen los
puntos como una pluma; claro está.
que esto requiere proligidad para
que salga bueno. Con esta pluma
se traza ó hace cualquier diseiio, por
mas fino que sea, la práctica facilitará. la agilidad. Para líneas -mas
vastas, bastará. cualquiera pluma de
acero de la.s ordinarias.
Los pinceles para la lito.grafia so~
de pelo de camello como los que usan los pintores de miniatura, haciéndoles, las puntas mas 6 menos finas,
segun fuere necesario. Las agujas
de trazar son como las usadas por
los grabadores. Estos son los instrumentos usuales para escribir y dibujar en la piedra.

�160

,,

'1

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo 111.

Ultimamente se ha hallado otro
método de imprimir bajo este mismo plan, que se Je debe sustituir el
nombre de zi11cogra.fia. Este consiste en usar de planchas de un semimetal llamado zinc, en lugar de
piedra; y no solo sale la estampa mas
bien impresa, mas tiene la ventaja de
ocupar menos lugar, no siendo las
planchas mas gruesas que un peso,
y por consiguiente mas cómodas, resistir mayor friccion sin romperse, y
poder volverse á fundir luego que
han servido.
Se dibuja sobre·estas planchas como sobre la piedra, y luego se le da
una capa de barniz que vende su inventor, y cuyo secreto ignoramos.
El efecto de este barniz es dar prominencia á. lat1 líneas del dibujo, y
gastar la superficie no dibujada del
metal, y se imprime por friccion con
el rasero como se hace en la piedra.
Con estas planchas de zinc se imprimen primorosamente los dibujos
de muchos colores, pero es necesario que haya tantas planchas como
hu hiere colores en la estampa. Puesta en la prensa la plancha que ha de
servir para las líneas negras, por ejemplo, se le pasa por encima la esponja mojada, y luego el rollo de la
tinta negra; se ,asegura en ella el papel que ha de imprimir, con cuatro
puntas como de alfiler, y luego se hace la impresion, continuando así todo el tirado. Concluida esta impresion, se pone en la prensa la plancha
que ha de servir para el color rojo,
por ejemplo, pasando la esponja como antes, el rollo con la tinta roja, y
poniendo el mismo papel impreso

ya de negro porlos mismos agujeritos en las cuatro puntas, se imp1ime
la parte roja del grabado, y así se
sigue mudando las planchas hasta
dar el último color á la estampa. Bajo eate plan están los Sres. Ackermann imprimiendo ahora en su Repositorio de artes, un juego espléndido de láminas de varios colores,
representando los arabescos y ornamentos de las salas de la famosa Al•
hambra de Granada.
Hemos descrito en los términos
mas claros, todo el proceso del arte
litográfico, segun hemos observado
en los mejores establecimientos; y
ahora concluiremos con referir brevemer,te sus utilidades.
Por medio de la litografia pueden
ahora los pintores, escultores y arquitectos, multiplicar sin trabajo alguno sus esquicios originales. Los
retratistas pueden gratificará sus patrones con cuantas cópias les pidan de
un retrato feliz por su esae-ta semejanza, sin mas costo que el del original. En las oficinas de gobierno ee
pueden obtener cópias de los despa•
chos y documentos mas importantes
sin delacion, sin yerro alguno, y sin
depender de la fidelidad de los secretarios ú oficiales. En una palabra,
su utilidad se estiende á todo hom•
bre de negocios para preservar cópias de sus transaciones, mientras
que por otra paite todas las obras de
las bellas artes, que antes se h1.1cian
con el buril en plancha., de metal,
han venido-á ser tan baratas, que está en poder de cualquier apasionado
hacer 1icas colecciones para deleital'se en sus horas desocupadas.

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EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo lll.

Ultimamente se ha hallado otro ya de negro por los mismos agujeri•
método de imprimir bajo este mis- tos en las cuatro puntas, se imprime
mo plan, que se Je debe sustituir el la parte roja del grabado, y así se
nombre de zincografia. Este con- sigue mudando las planchas hasta.
siste en usar de planchas de un se- dar el último color á la estampa.. Bamimetal llamado zinc, en lugar de jo este plan están los Sres. Ackerpiedra; y no solo sale la estampa mas mann imprimiendo ahora en su Re-,
bien impresa, mas tiene la ventaja de positorio de artes, un juego esplénocupar menos lugar, no siendo las dido de láminas de varios colores,
planchas mas gruesas que un peso, representando los arabescos y ornaJ
y por consiguiente mas cómodas; re- mentos de las salas de la famosa AlJ
sistir mayor friccion sin romperse, y hambra de Granada.
Hemos descrito en los términos
poder volverse á fundir luego que
mas
claros, todo el proceso del arte
han servido.
Se dibuja sobre' estas planchas co- litográfico, segun hemos observado
mo sobre la piedra, y luego se le da en los mejores establecimientos; y
una capa de barniz que vende su in- ahora concluiremos con referir breventor, y cuyo secreto ignoramos. vemer,te sus utilidades.
Por medio de la litografia pueden
El efecto de este barniz es dar prominencia á lati líneas del dibujo, y ahora los pintores, escultores y argastar la superficie no dibujada del quitectos, multiplicar sin trabajo almetal, y se imprime por friccion con guno sus esquicios originales. Los
el rasero como se hace en la piedra. retratistas pueden gratificará sus paCon estas planchas de zinc se im- trones con cuantas cópias les pidan de
primen primorosamente los dibujos un retrato feliz por su esacta semede muchos colores, pero es necesa- janza, sin mas costo que el del origirio que baya tantas planchas como nal. En las oficinas de gobierno Ee
hu hiere colores en la estampa. Pues• pueden obtener c6pias de los despa:•
ta en la prensa la plancha que ha de chos y documentos mas importantes
servir para las líneas negras, por e- sin delacion, sin yerro alguno, y sin
jemplo, se le pasa por encima la es- depender de la fidelidad de los secreponja mojada, y luego el rollo de la tarios ú oficiales. En una palabra,
tinta negra; se asegura en ella el pa- su utilidad se estiende á todo hom•
pel que ha de imprimir, con cuatro bre de negocios para preservar c6puntas como de alfiler, y luego se ha- pias de sus transaciones, mientras
ce la impresion, continuando así to· que por otra parte toda.~ las obras de
do el tirado. Concluida esta impre- las bellas artes, que antes se h11cian
sion, se pone en la prensa la plancha con el buril en planchas de metal,
que ha de servir para el color rojo, han venido-á ser tan baratas, que espor ejP.mplo, pasando la esponja co- tá en poder de cualquier apasionado
mo antes, el rollo con la tinta roja, y hacer ricas colecciones para dt'lleitat•
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                    <text>JJI,

MOSAitO
~¡i"~(e;J1J!t$.
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41&amp; C' . .

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TOMO 111.
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LO lMPllIMl: Y PUBLICA. IGNAO
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EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo Ill.

369

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DE

ORIGEN Y PROGRESOS

..

LAS

MATERIAS QUE CONTIENE ESTE CUADERNO.
' la América Meridional (con una
Origen y progresos df las artes
ljtografia) . . . . . • .
usuales •
369
Cmisejos á l,as Señoritas
373 Causa célelrre.-Peligro de la se·
Buzos estraordinarios.
374 rnejaf}za
Decision imparcial.
'
376
El vestido de luto •
Utilidad de la imprenta
!,b,
El Orangutan (con una estampa) 377 Modo de imponer silencio á un
au'ditorio .
**** (Poesía que refiere un acon·
Cria del gatiado de cerda y cum.
tecimiento verdadero), por I&gt;.
cimi de sus enfermedades (con
J. G. de la c.
380
una viñeta)
El puente natural de Iconm1zo en

DE LAS ARTES USUALES.

.L

382
383
388
389

390

NOVELITAS
POR J\L .lUTOR DEL EVANGELIO
EN 'l'RWNf'O.

STA preciosa coleccion de
• anécdotas y cuentos morales,
de recreacion y utilidad para toda
clase de personas, y en su mayor
parte para nií\os de ambos se~s,
se. halla de venta en la imfrenta de ¡
la c~lle de los Rebeldes No. 2, y en,
la librería M exicana, sita en la
HAN~ LLEGADO
esquina de los portales de MercaA 'LA 11\IPRENTA DE LA CALLE DE LOS REBELDES deres y Agustinos; constando de
\
die-..1 y seis piezas, y se darii en el
./
··No,2,
equitativo precio de 12 pesos cada
coleccion. Tambien se espenden
ejemp!ares sueltos, á 4, ó, 6, 8 y 10
ycc~~~t~
~o~~s'!n~u!L~!~J!C~~a reales.

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~eNt~

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\ holanpesa, con~~iendo' (Cada uno los núme" !"°ti que se han pu~Iica90 cada aiio.

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30yeszs
\.

· f!( el nwderad.Q pecio e cada coleccion.

~~mA.&amp;SS originales y traducidas,
D}:

U , 108&amp; 10A.QU1N FESAUO.

EL

(@~ffl@it~~@
6 sea:

el Libro de los l)estinos,
~m-, ejemplares se hallan ele

$\U/1.W venta en esta imprenta:

l

halla de venta en esta imprenta al cómodo pre- el precio de cada uno es el de 8
cio de 14 reales el ejemplar. Consta de ll!l. volú- reales, y por docena se h:u-á una 'fl,
rebaja considerable,
f
men en 12vo. mayor, encuadernado en pasta fina .

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arte de ~acer pan, segun nos
enseña la Escritura sagrada, hablando de Abraham, es uno de los mas
antiguos. Cuando el grano estaba
todavia en leche, se comia sin nin•
guna rreparaclon anterior, y eitando seco se le martajaba por medio
de un mortero: el efecto de este utensilio era mas bien mondar que moler, de modo que entre el mortero y
el molino, no babia mucha distancia
que salvar. El molino grosero que
se usaba en tiempo de los patriarcas,
se acostumbra todavia en el Oriente,
y se componía de dos piedras circulares: la faz interior de la muela de
encima., era cóncava para poderla
ajustar á la faz convecsa de la muela inferior. En la superior estaba
colocada una pi~za vertical de ma•
dera, y en su est,:emidad un atravesaño. Arrodilladas dos mugeres una
frente de otra, daban con I,i, m:ano
izquierda á la muela trnperior, un
movimienw ,d e rota.cion, mientras
que con la derecha echaban grano
por un agujero practicado en la misma piedra. La harina que salia por
• las orillas, se cernia en arnerns de
junco, y cuando no estaba bien molido el grano, se sometia á nueva operacion.
Esta especie de· molino era dt1 una
TO'M, 111.-XI,

-

l

)&lt; • (

í

construccion tan iacil, que solian en1•
plearlo aun aquellos que teni~n co•
nocimiento de otros mas perfectos.
A principios del i'.1ltimo siglo se des•
enterró en Y orkhire, un p~ de antiguas muelaa 1·omanas, semejantes
á las que acabamos de describir, y
cuyo diámetro era de veinte pulgadas. Sin embargo, 110 debe presumirse que los antiguos desconocian
los moliQds movidos por agua, porque su descripcion la encontramos
en Paladio y oll Vitruve1 y tambien
sabemos que se conocian en Roma
molinos movidos por bueyes. L a
costumbre de· e mplear esclavos en
este trabajo, estaba mas estend,i da
entre los romanos, que en ninguna •
otra parte; pero poco á poco se fné
estinguiendo á consecuencia Je las
ventajas que proporcionaban otros
apar~tos construidos en mas grande
escala. En los archivos romanos se
t&gt;ncuentran ºmuchas Ordenanzas re•
lativas á los molinos y á los esclavos,
las cuales estaban todavia vigentes
en tiempo de Teodosio.

.

Los molinos de agm. públicos, tu•
vieron lugar en los reinados de Ar•
cadio y de H onorio. Estaban edi~do~ sobre los acueductos que lleva•
ban la agua á la ciudad; y los flotan•
tes fueron inventados por Belisario,

.

�370

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo 111.

cuando lo sitió en Roma Vitiges, el los pies, como un refinamiento de luaño 536. Dada diversa direccion á jo. Los mas antiguos documentos
las aguas que alimentabau los acue- relativos á la preparacion de la manductos, hubo en la ciudad una esca- tequilla, sea cual fuere esta sustansez, no solo &lt;le agua, sino tambien cia, se encuentran en Horódoto; pede pan. El general romano, focun- ro este no la describe, y es probable
do en espedientes de todo géuern~ que no la conociera en to&lt;los sus depropuso á los habitantes anclar bartalles, porque solo se limita á decircos en el rio, y suspenderlos con ruenos que se agitaba la leche hasta que
das que pudieran ser n:ovidas por la
se separaba bien la parte mas gracorriente. En efecto, se construyeron
sosa. Strabon cuenta que la mantede este mo&lt;lo muchos molinos, y aunquilla eataba en uso entre los etioque pesados y lentos en sus operapes, pero no describe ni su naturaleciones, llenaron, sin embargo, su obza ni sus aplicaciones. Sabemoa por
jeto hasta que se levantv el sitio.
Plutarco, qu~ una sefiora espartana,
Tal vez se creerá que la idea de emhaciendo una visita á Berenice, muplear el aire como fuorza motriz, huger de Dajotaro, á la sazon que la
biera debido presentarse por sí mis- una estaba petfumadacon ungüento,
ma, á la imagiuacion de los antiguos;
y la otra con mantequilla, manifessupuesto que usaban ya de velas pataron abie1tamente el disgusto que
ra la navegacion;_pem no se encuenuna ~ otra se causaban. Esto nos
tra vestígio alguno de que hubieran
hace comprender la asercion &lt;le Hiempleado aquel elemento. Algunos púcrates, quien asegura que la manescritores son de opinion que los mo- tequilla obraba como medicamento,
linos de viento se introdujeron en
y nosotros creemos que seria como
Europa por las Cruzadas, cuando
emético. No hay, pues, necesidad de
volvieron del Oriente; ))ero es muy
insistir mas sobre este punto, porque
vernsímil que ya 11e conocieran an- está suficientemente probado, que ni
tes de ellas, y poi· consiguiente, no
los griegos, ni los romanos se sersomos de parecer que pueda reclavian de aquella sustancia para los umarse en favot· de estas estrailas essos de la cocina, sino que la empleapediciones, la gloria de haber hecho
ban como pomada ó remedio, y no
semejante servicio á la humanidad. como un alimento.
La preparacion del pan, por unos
El uso de la carne pare&lt;'e no ser
procedimientos tan sencillos como
anterior al diluvio, á pesar de que
naturales, nos recuerda la de la manantes de esta época se dividian los
tequil:a. Se habla de ei,ta en la Esanimales en p1tros é impuros. Lo
critura; pero creemos que no se pacierto es que este alimento no era de •
recía á la que hoy conocemos con esuso diario, y solo se hacia cocer carte nombre. Los críticos mas célene cuando babia algun convidado.
bres piensan que era U1íJ&amp; crema esDe aquí es que la observancia de Ju
pesa; servíanse de ella para untarse
diferentes prohibiciones de Moiaes,

EL MOSAICO :M:EXICANO.-To)ío IU.
fué mas penosa para los judios primitivos r¡ue para sus descendientes:
les prohibía comer carne de cabrito
cocido en leche de su madre, porque
esta costumbre se hallaba estendida
entre los idólatn1s, cuyo mal ejemplo
quería evitar.
Cuando se matab¡t un animal, correspondia al dueiío de la casa pl"epararlo, aunque fuera príncipe ó rey.
El número de los manjares era entonces tan ,·ariado, como lo es hoy:
en el Oriente habia el uso casi comun de guisar las langostas, y todavia ecsiste en algunas oomarcas, pero no se miran ya como un manjar
suculento. En el último siglo, cier.
to viagero manifestó á. un árabe la
admiracion que le causaba ver comer aquello11 honorosos insectos; pero éste le respondió, con alguna apariencia de razon, que era una singular delicadeza la de un~ persona,
que no dudando tragarse una ostn
tuviera repugnancia á otro alimento
cualquiera que fuese.
Entre los griegos se comian muchas clases de pan; y la profesion de
panadero era tan con~iderad!, que
Platon miraba á uno de estos hombres como digno de ser citado por él.
El pan, mas apreciado en aquella
época, se amasaba con cierta cantidad de granos de adormidera para
realzar su sabor: otro se hacia con
harina, miel y aceite; y otro con harina y agua hirviendo, y sazonado con pimienta, canela, azafran y
queso.
Los peces lograban en laa mesas
de los antiguos, un distinguido Jugar,
y eran el principal alimento q.e 10II

371

griegos en sus espediciones navales
y militares. Los epicureos recomendaban su cocimiento en agua salada;
pero ignoramos si esta recomenda-·
cion fné acogida por sus sucesores.
Los manjares que usaban los griegos, en nada diferían de los que acostumbraban los romanos. Algunos
de los de aquellos, muy deseados por
los últimos, han perdido su reputacion, como por ejemplo, el caracol
sin concha. La comida de Plinio
consistía en una to1ta hecha éon cebada, lechuga, dos huevos, tres caracoles sin concha, y una cantidad suficiente de vino. Los romanos tenian la costumbre de sacar los ojos á
las gallinas, tenerlas en un cuarto oscuro y privarlas de alimento ant.is
de destinarlas á la mesa. Esta costumbre tuvo imitadores en estos últimos tiempos, pero hoy se sabe ya
que hace la carne insalubre . El
modo con que mataban los cerdos,
era atravesancloles el cuerpo con un
hierro encendido.
Muchos manjares antiguos conservaron su reputacion basta los tiempos modernos. En el reinado de
Guillermo el Conqui11tador, era el
Pª'"º uno de los platos mas esquisitos, y solo se servia en las mesas S\lntuoaas. Cocíase sin quitarle las plumas; despues se le arrancaban y vc,lvia á c11brírsele con ellas cuidadosamente; se le lavaba el pico y la cr~ata, y se le abria la cola en forma de
abanico. En este estado se presentaba á la espectaciofl de los convidados. Muchas invenciones de este género se acostumbraban para dar variedad 'á los festines, qt,ie eran los n,c,-

�~t-MOSAIOO MEXICANO.

ToMo III.

gocios mas /mportantes Je los granEl modo de comer variaba mas
des seiiores, en los instantes que no
~ue los manjares. En los prime1·os
dedicaban á la caza v á Ja guerra.
t1~mpos de la historia del pueblo de
La familia Percy, en Inglaterra,
Dios, par~ce que -se comía, sentado
con~erva ~n libro de gastos, pertecada uno a su mesa pa11icular, al ~o, n'!ciente a .un conde de No'rthumcio de los héróes de Homero; pero
berl~nd, q!1e vivia en el reynado de
mas tarde la costumbre pérsica de
Enrique VII, Y cada partida está allí
comer acostado, se adoptó generalreferida c?n una precision, que en
mente. Acercábanse tres camas á
nuestros d1as causaria vergüenza al
la mesa, por los tres lados de ella
mayordomo mas ejercitado. La r,aq~edando el otro libre para que lo~
sa de estos condes !ia sido siempre
cnados pudieran an·imaree á ,serviruna de las mas rica¡¡ y liberales de Inla: los convidados se acostaban so- •
glaterra: consi~tia entonces en cienbre su lado izquierdo, teniendo el
t~ sesenta y seis personas, comprenrostrn, vu~lt0 ácia la mesa, y apoyadidas en este número la familia del doR los prns en el bordo interior de
conde,
caballeros, los criados y s~~ respec~ivas camas. En esta polas fam,has de estos: ademas hab'
d' .
,
1a s1c10n com1an con la mano derecha
.1anament':l mesa franca hasta para sin servirse de trinchador ni de cu~
cmcueuta convidados. De aquel li- cham, porque se les presentaba tobro aparece, que de~de la mitad del
do cortado en pedacitos, y aun el pan
estio ha~ta San Mig~el, los indivi- estaba rebanado del propio modo padoos de la familia comian carne fres- ra ~ue pudieran mojarlo en las salca y salada todo lo dem'ls del año. sas.
Este régimen era tanto mas peor
La costumbre d~ comer acostado
cuanto que no hacianJ uso de legum-'
prevaleci0 er,tre los griegos y los mb_res que merezcan la pena de meumanos, Y est~s últimos la propagacion~rse. Las papas no se conocieron en los pa1se.s sometidos á su doron s_mo hasta un siglo despues, y en
minio, siend? esta la razon porque
el ~emado siguiente, cua~do la reina
estaba tan generalmente estendida
quiso_ comerlas en ensala&lt;la, fué neen la Judea, cuando vino el Salvacesario mandarlas buscar hasta Flandor. Solo se acostaban al cenar, que
des. Una partida del libro dice así·
era su comida principal en el dia: el
"P
, ar,i el d!lsayuno de mi amo, un.
desayuno era ligero, y consistia en
cantaro de cerve¡a y otro de vino;
frutas y vino. A medio dia tomados pedazos de pes'cado salado, seis
ban alguna cosa en pié y siu rodeararenques colorados, cuatro blancos
se de la mesa; pero para la cena se
! paraª! viernes un pedazo ele bue; hacian los mas grandes pr~parativos.
0 una pierna de carnero cocidos."
Los defüctos de éste género de ali- Se ac~staban el dueiio de la casa y
mento, no podían haberse compen- l~s miembro~ de la familia que tesado con el ean, porque entonces la lllan alguna edad; pero los niños toInglaterra no era un pais agrícola.
maban asiento al pié de la mésá. En

!~s

EL MOSAICO MEXlCANO.~ToMo In.

.,

seguida se iba presentando á cada
persona, agua para lavarse las manos y toballa para enjugárselas, cuya ceremonia ncr 1a creemos sin objeto. Si babia convidados estraños,
tenia cada uno de estos la obligacion ·
de llevar consigo una servilleta para
su servicio durante la cena, y si les
agradaba mucho alguna cosa, la envolvian y enviaban á su casa. El arte de trinchar una ave 6 un cordero,
se aprenclia ordi1,1ariamente en las
e$cuelas establecidas con solo este
objeto. Los que se ocupaban en servir platos tenian gusto en demostrar
su destreza, cuando habia lmnquetes solemnes trinchaban al son de la
música y llevando el compas.
E I órclen que anteriormente se ob,servaba en Inglaterra, era muy particular, y en alguna manera patriarcal. Toda la familia, comprendidos
en ella los siel'vos, se 5entaban á nna
misma mesa; y la distincion ¡le! rango de cada persona, se indicaba con
la elevacion de _las diferenteS' partes
de la mesa, ó por el salero, que era
muy grandEi, de una construccion curiosa, y que se colocaba en determinado lugar para seí1alar los límites.
Lá hora de las principales comiaas ha sido vária, segun las épocas,
el gusto y el clima. Los griegos y
los romanos comian mas !emprano
que losjudios: los primeros lo hacian
á las tre;i de la tarde en invierno, y
á las cuatro en verano; pero la regla
general era esperar á que pasara el
mayor calor del dia. Esta variacion
. en las horas de comer, ba depEindido
de los caprichos de la moda. En el
principio las gentes de tono ,mo.stra-

y

\

373

han su superioridad, comiendo primero q!1e las demas: se bañaban una
hora antes, l1aciendo préviamente algun ejercicio, los muchachos azotan- '
do un poste, los jóvenes jugando á
la barra, y los viejos pasealido á pié
ó á caballo. 1!ales eran las ideas de
buen tono que reinaban en Inglatérra. "Entre nosotros, dice un antiguo escritor, la nobleza y las gentes
distinguidas, comen á las once de la
mañana; los comerciantes á medio
dia, y cenan á las seis, y los labradores comen poco despues de las doce,
y cenan á las siete de la noche."
(Concluirá.)
'

CONSEJOS A LAS SEÑORrTAS.

La que tiene los 9jos azules no
necesita afectar languidez; la que los
tiene negros, puede escusar el andarlos gniiiando; la que tiene bonitas piernas no está obligada á vestirse como las bailarinas; la que tiene
hermosos dientes, 110 debe reirse sin
ocasio~; y la que los tiene grandes y
mal puestos debe contentarse con
una. ligera sonrisa; la que tiene bien
formados los brazos y las manos, puede, si gusta, aprender á tocar el har•
pa, pero debe estar todo el dia como
las imágenes del rey David; la que,
tiene buen cuerpo y ~aila con gracia, no lo haga con frecuencia; y la
que no sobresalga e1i esta habilidad,
estése sentada en el sarao: la qne
cante bien no se escuse, y la que
canta mal, hágalo sin titubear cuando se lo pidán, pues son muy pocos
los que saben distingnir de música
y todos comprenden el deseo de complacer, en fin, la que reciba una propuesta de matrimonio, acéptela y no
tendrá lugar de arrepentirse.

•

�374

EL

MOSAICO MEXICANO.-ToMo III.

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo Ilf.

.L

•

Doctor Joel Langewt, dice algunas horas bajo del agua, y muhaber visto en Tronningholm, donde rió en 1672, de edad de 75 aiios."
la r eina de Suecia tiene un magnífiBarmead, de vuelta de sn viage a"e
co palacio, á un jardinero de edad la Gotia occidental á Stokolmo, rede sesenta y cinco años, el cual ha- feria un hecho todavía mas increicia nlgun tiempo que andando im- ble. Decía que habiéndose hallado
prudentemente sobre el yelo para ir casualmenta en el acto de pl'onunal socorro de un hombre que se abociarse una oracion fúnebre, con motigaba, se hundió él mismo, y cayó en
vo de la muerte de un viejo'llamado
un lugar que tendría doce varas d~
Lorenzo Jo11a, de la aldea de Boness,
agua, donde permaneció en pié diez
aseguró el cura á la reunion, que
y seis horas, hasta que se le pudo
aquel hombre, cuando tenia diez y
descubrir. Añade Langelot, que hasiete años, babia caído en el agua, de
biéndolo interrogado sobre aquel acdonde se le sacó dos semanas descidente, le contestó : que la frialpues, y costó mucho tl'abajo reanidad de la agua endureció todos sus marlo.
miembros, perdiendo en seguida el
Estos hechos, bien averiguados,
conocimiento hasta que sintió que lo harán menos increíbles los que cuenestiraban bruscamente de la cabeza:
tan diferentes autores. Leemos, por
que luego que salió de la agua, arro- ejemplo, en Heródoto, que un tai
jó por la boca una porcion de aire, y
Seylias, nadaba fácilmente en la mar
se le dijo que á este fué debido el
dos leguas bajo del agua, sin que se
que no se hubiera sofocado.
le viera salir á la superficie para resTirasio, guarda de la biblioteca
pirar nuevo aire. Didi&lt;&gt;n, sobrenomde Stokolmo, dá noticia de 11n hecho,
bado Rousseav gozaba de la misma
todavia mas sorprendente, acaecido
facultad, y perseguía á los peces ená fines del últil!.lo siglo. "Una mutre dos aguas. Se abogó, sin embarger, dice, de la provincia de Dalia,
go en la Meuse, y el cirujano que lo
en Suecia, llamada Margarita Laraabrió, nos dá la solucion de este prodotter, cayó ti·es veces en el agua, dublema, diciendo en su relacion, que
rante todo el curso de su vida: la
babia descubierto en el tabique de
primera vez (siendo todavía júven) las dos aurículas wna abertura traupermaneció tres dias sumergida en ·oersal negligentemente valuulada.
una profundidad considerable, y las
Por sorprendente que sea la bis- .
otras dos, aunque se le socorrió con toria del famoso buzo siciliano, llaprontitud, no dejó por eso de pasar
mado Cola., Poi~, lo es menoa to•

I

davia que la de otro buzo espaüol
nombrado Francisco de la Vega, natural de L ierganos, pueblo del arzobispado de Burgos. Alosquinceaüos
de su edad, lo enviaron sus padres
á Bilbao para que aprendiera el oficio de carpintero, y habiendo p; rmanecido allí dos años, salió á. bañarse la víspera del dia de San Juan.
(1674)en compaiiíade otros j óvenes,
Despues de haberse todos desnudado, y amontonado sus vestidos en la
ribera, entraron al agua: los compaüeros de Vega vieron que éste nadó
hasta una gran distancia, y .que luego
se sumergió totalmente. Pasado mucho tiempo, y viendo que no salia,
desesperaron de volverlo á ver, creyendo que se habria abogado, por lo
que inmediatamente dieron aviso á
su maestro, y éste é. sus padres. En
1679, varios pescadores de la mar de
Cádiz vieron nadar sobre las aguas
una figura parecida á un hombre, la
cual sumergiéndose con frecuencia,
dilataba mucho en volver á salir á
la superficie. La mañana siguiente
la vieron de nuern, y entonces publicaron por todas partes aquel t\straordinario descubrimiento, el cual
fijó la atencion pública, y escitó el
deseo de hacerse de aquel objeto.
Armados los pescadores de redes, y
usando de mil astusias, lograron coger el monstruo, y era pl'ecisamente el jóven que había desaparecido
1674. Hallábase como embrutecido,
y no respondia á ninguna de las preguntas que se le hicieron. La palabra Lierganos que únicamente pudo
pronunciar, recordó la historia de

Francisco &lt;le la Vega.

375

No nos detendrémos en referir las
ideas estravagantes á que dió origen esta aventura: solo dirémos que
un religioso de San Francisco llamado Fray Juan &amp;sendi, se encargó de llevar á Vega á casa d" sus
padres, y que efectivamente lo condujo el aiio siguiente. Un cuarto de
legua antes de llegar á Lierganos,
mandó al jóven que se adelantára, y
lo gniára á su casa, lo que verificó, y
yendo directamente á la en que vi,oia su madre, quien lo reconoció al
momento, y lo mismo sus dos hermanos; pero Francisco no manifestó
señal alguna de sensibilidaá ni de
admiracion. Vivió nueve años con
su familia, siempre con eljuício turbado, y sin pronunciar otras palabras
que tabaco, pan, vino, y aun estas no
seguidas, sino alternativamente. Solia desempeñar algunos encargos,
que solo consistían en llevar paquetes ó emboltorios de una casa á otra,
y lo hacia muy bien; pero al cabo de
nueve años desapareció segunda vez,
sin que jamas se volviera á tener noticia de él.
Todos estos hechos prueban, que
aunque no es comnn al hombre vivir mucho tiempo dentro del agua,
porque cuantos caen en ella perecen, si no se socorr~n á tiempo, hay,
sin embargo, disposiciones particulares que confieren al hombre la facultad de vivir en este elemento.
Tal vez no se creerá dificil que haya
personas que al sumergirse en el
agua, á consecuencia de alguna desgracia, conserven bastante presencia
de espíritu para no perder la cabeza, y saber detener la respiracion á
\

ti

•

'

�Eh MOSAICO MEXICANO.-ToMo 111.

376

fin de no sofocarse con el agna que
bruscamente pasa entonces en los
bronquios. Es tambien probable q1Je
todos los hombres po&lt;lrian gozar de
este privilegio, si como dice Buffon,
se tuviera cuidado luego que n¡¡.cen,
de meterles por cierto tiempo en el
agua, sacarlos á respirar, volverlos á
sumergir, y' continuar en esta alternativa, á fin de impedir así la. obliteracioó del agujero, oval, y conservarles por consiguiente, en toda: su
integridad, el mecanismo de la circnlacion, segun como oLra ·en el feto,
mientras que este se halla rodeado
de laa aguas en el seno de la madre.
No se puede dar otra razon satisfactoria, con respecto á los fenómenos precedentes, sino suponiendo en
las personas de que s~ trata, abierto
todavia el agujero oval, y por co~siguiente que la respiracion no tenia
ya lugar mientras estaban sumidas
en el agua: que entonces la circulacion obraba ·como en el feto, esto es,
de uno á otro ventrículo del corazou,
sin que la masa de la sangre pasára
por el pulmon, segun sucede en el
adulto. Este mecanismo, poco ordina1;0 en el hombre, y que suponemos aquí, salva perfectarnent.e toda
dificultad, y aun se encuentra confirmado con ·1a observacion que hemos referido, relativa á Didion: tenia esté abierlo el-agujero oval, porque de él habla .el cirujano que lo
reconoció cuando dijo haber des&lt;;ubierto en el tabique de ambas aurículas una abertura transversal, neglige,,temente valvulada.
( ilfusee des familles.)

DECISION l!lfPARCIAL.

En Inglaterra ·se ha suscitado la
impertinente cuestion _d e saber si la
reina Victoria., en su doble cualidad.
de reina y esposa, estará obligada en
conciencia á obedecer á su marido.
Durante este ridículo debate se pre•
sentó en un colegio de seiioritao, co•
mo asunto de discusion, la proposi•
cion siguiente estendida en términos
mas latos: iEs conforme á la sana fi.
losofia la ceremonia del matrimonio
en que la muger ofrece obediencia á
su marido7 Todas las educandas votaron por la negativa, y solo sostuvieron la opinion contraria la directora. y ª'! ayudanta, solteronas respetables, y que no habiendo quizá per•
dido todavia la esperanza de casarse, trataban de conciliarse la benevo•
lencia de los hombres que pudieran
inclinarse á conducirlas al altar.
UTILIDAD DE LA IMPRENTA.

En 1217 el precio de una biblia
pequeña manuscrita con límpieza,
era de 30 libras esterlinas, suma equivalente cuan&lt;lo menos á :!00 libras de la moneda actual. En el dia
se obtiene una hermosa biblia perfectamente impresa por unos cuantos chelines. Se refiere que los dos
arcos del puente de Lóndre!! solo
costaron 25 libras, es decir, cinco libras menos de lo que much~s años
despues valia una. biblia. Estos l1e-•
chos suministran un curioso comen- _
tario sobre las alteraciones y ventajas que ha producido la maravillosa
invencion qe la prensa en todos loe
paises donde se ha generalizado 6Q

uso.

'.

,

�EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo 111.

377

•· ,,
)(

11

E L ORANG-UTAl"\íG.

OS monos son los animales que mediatos entre sí, sus orejas son anpor su forma, por sus inclinaciones chas y se desprenden de la cabeza,
y por algunas de sus costumbres o- su nariz no sobresale apenas, y úni1
frecen mayor semejanza con la es- camente consiste en las dos ventapecie humana. Paro entre las di- nas colocadas á cierta dista~cia de
versas razas de aquellos, hay una que la boca que se prolonga ácia la pardifiere .de las otras, y de tal modo se .te superior de la cabeza: los lábios
asemeja al hombre, que falta muy sou delgados, y la. lengua. suave.
poco para inclinarnos á la opinion de
El rostro comunmente c11rece de
los que han dicho que servian de es- vello y solo tiene sobre la cabeza una
calon entre el negro y el irraci_onaL especie de melena por el estilo de
Estos animales que tan raros han 1111estros cabellos. Su dentadura. es
llegado á hacerse, y que úoicamen- absolutamente como la del hombre,
te se encuentran hoy.en los bosques porque cuenta el mismo número de
de la isla de Borneo ó en algunos si- dientes, muelas y colmillos: las matios del interior del Africa, son tan nos y los piés son largos y estrechos:
montaraces que ningunos datos com- las piernas arrugadas y con poca grapletos ni positivos nos ofrece la cien- cia: los brazos tienen una longitud
cia en cuanto á ellos; y lo único que desproporcionada y alcanzan hasta
acerca del particular ae sabe, es el mas abajo ele las rodillas; el vientre
producto de las observaciones ejecu- es grueso y rollizo. Finalmente, totadas en algunos individuos jóvenes da la superficie del cuerpo está cude aquella especie que han podido l,ietta de un vello largo, suave, rizacogerse y conservaroe durante algun do y nada espeso.
tiempo. Estos hecho&amp; unidos á las
No ea de creer, empero, que carelaciones de varios viageros, han mina siempre como los hombres, esbastado para fijar la opinion sobre los to es en él una actitud mas bien que
puntos mas importantes.
una costumbre. Si se le ecsamina
Cuando el Orangutan se halla en con atencion, se observará que su
sumayorrobustez,tepdrádeestaturn organizacion está espresamente discomo unos 5 á. 6 piés: en su fisono- puesta para vivir sobre los árboles,
mía se advierte una espresion de gra- y todos los viageros convienen en
vedad y tristeza, que le es peculiar, que sube á ellos con una estrema ra. y que nada tiene ni del hombre ni pidez. Aquellos brazos largos y mus- ·
del mono: Sus ojos están muy in• cul050s; aquellos dedos nervudos y
TOM, 111,-Xl,

..
-'

2

I

�378

EL MOSAICO MEX.ICANO.-ToAto III.

guarnecidos de negras uüas, parecen formados á propúsito para asirse á las ramas: los pies ladeados ácia
dentro, de modo c¡ue las plantas pueden unirse, están dispuestos para apoyarse en el tronco de un árbol. Pero esta configuracion tan favorable
para trepar, le es muy noci,'i para
caminar. Nh pueden sostenerse de
pié por mucho tiempo sin el apoyo
de un palo, y aurl asi tienen que torcer los pio2, de n'lódo que solo el la~
do de fuera el que estriban sobre
el suelo. Cuando por no tener en
que apoyarse. tienen que valerse de
las manos, caminan en cuutro pies
como los demas anímale$, ú mas bien
como los &lt;lemas monos, pero siempre con lentitud; s11s brazos )e sirven mas bien de muletas que de patas, y se asegura q'u e en este movi~iento &gt;se apoyan sobre los -puüos
cerrados.
Con tantos puntos ele semejanza
con el hombre, puede fácilmente concebirse qu·e en su origen se le apellidaria el lwmbrc salcage. Sin embargo, se diferencía por señales bastante 11otables. Sus ojos están muy
pr6csimos, la freute es muy pequeña, la punta de la barba no sobresale, la nariz apenas ccsiste, la boca
es dilatada y resalta del conjunto del
· rostro, los m11slos son cortos, los brazos largos, los pulgares pequeños,
los pies y manos largos y estrech9s.
En cuanto al interior son aun mas
notables las diferencias. E l hombre solo tiene doce costillas, el Orangutan tiene trece, las véi:febras del
cuello son mas cortas, los huesos del
vacío mas unidos, las caderas mas lisas, y los riñones mas redondos.

es

EL MOSAICO

Aun cuando el cerebro es igual en
estructura a l del hombre, el Orangutan nunca piensa, obra sin reflecsion,
y aun pudiera decirse sin aquella inteligencia de instinto que distingue
.i los otros animales. A pesar de que
su lengua y todos los órganos de·Ja
voz son 1oil mismos que en el hombre, el Orangutan no babia; dá algunos chilli&lt;los estraf1os y agudos, ú un
gruflidu rápido y bronco semejante
al ruido de una siflrra cuando divide
un leiio seéo. Pudiera decirse que
la naturaleza al dotarle de 6rganos
parecidos á los nuestros, le ha prohibido su uso para confundir á los llamados filúsofos que pretenden que
nuestl'a inteligencia y nuestra animacion son solo el resultado de nuestra
organizacion mate1ial.
Los Orangutanes como los demas
animales, q11e no se alimentan de la
caza, y que carecen de armas defensivas viven en cuadrillas. Su sustento consiste en frutas, raices, yerbas aromáticas y huevos. La carne
les repugna, y aun aquellos que han
llegado á domesticarse no han manifestado aficion sino á manjares dulces. Son tan en estremo montara-'
ces, que al mas pequeño ruido se avalanzan y trepan á la cima de los árboles mas elevados con una asombrosa rapidez: es casi imposibl~ cogerlos vivos, se resisten basta la muerte, y su fuerza ea tan prodigiosa que
diez hombres no bastarian para dominar á un Orangutan que se halla~e en todo su vigor. Ellos mismos
se forman una especie de cabaña en
los -árboles, sobre la,s rocas, y al efec~o eligen los .sitips mas solitarios

e

MEXIOANO.-ToMo III.

intransitables. D ícese q~e ~e le~ ha
visto reunirse en cuadriliasi'J a&amp;a&lt;;ar
á palos á los elefantes.
1,
Han tenido en eu coropaiiia algunos niños que ha siclo muy dificil vólver á recobrarlos. Los conducen de
rama en rama con una precaucion y
destreza que sorprendén. Un negrito que permaneció entre ellos por
espacio de un afio, ningun daiío recibió en todo ª'luel tiempo.•Pero no
es tan peligroso á los niños como á
las mugeres el hallarlos: se apoderan de ellas y las hacen ser vir á sus
placeres; este hecho e~tá d~clarado
por todú8 los viageros y reconocido
por los naturalistas. Un autor digno de crédito asegura hl\ber hablado
~on una negra que habia permanecido tres años en p&lt;&gt;&lt;;ler de- aq1,1el\os
animales; no solo no habia sid&lt;? mal,tratada, sino que la babiau surtido
en abundancia de cuanto necesitaba
para su sustento.
El carácter del Orangutan solo
con la edad, parece hacerse indómito, pues en las casas de fieras ee han
visto algunos de corta edad, que han
llegado casi á domesticarse. Buffon, á
quien no puede dejar de citarse hablando de historia natural, tuvo ocasion de observar uno de muy cerca.
"Su aspecto, dice, era bastante triste, su paso grave, sus movimientos
comedidos, su n atural agradable y
rnuy distinto del de los demas i;nonos; no tenia ni la impaciencia de los
magots, ni la malignidad de los babuin¿s, ni la estravag;¡.ncia de los macacos •••• A este mono bastaba la
,· palabra para hacerle 9brar; para el

379

los &lt;lemas monos el azote., pues solo
obedecen á fuerza de castigos. Y o
ví aquel ~nimal presentar su mano
pai:a acompailar basta la puerta á las
p~rsonas que le visitaban, pararse
con ellos gravemente y como de compaüía, sentarse á la mesa, desdoblar
la servilleta, limpiarse los lábios y
servitse de la ~ucbara y el tenedor
para llevar manjares á la boca, poner por si mism&lt;t la bel,ida en un vaso, tocarle co11 otro para lQs brindis,
l~vautarse por m;1a ~i¡.za y una salvilla, ponerla sobre la. mesa, poner afÚCar y servirse el té, esperar que
se ewriase pa,ra beberlo, y todo sin
mas instigacion que las señas ó la _
voz de su amo,, y á veces pQr si mismo. A n~die hacia daño; se aceicaba ,eon cierta circunspeccion y como
pidiendo le acariciasen. L e gustaban en estremo los dulces, así es que
todos le obst'quiaban con ellos: y coIDQ padecía una tos frecuente y se
hallaba afectado del pecho, esta gran
cantidad de confituras contribuyó sin
&lt;luQa ~ abreviar su vida. En .Paris
viú solo un verano, y el invierno siguiente murió en Lqndres. No comia apenas; pero las frutas maduras
y eecaa las preferia á los demas alimentos. Bebía vino pero en corta
cantidad, y lo trocaba gustoso por leche, té ú otros licores suaves."

Al ver desplegarse en el Orangutan tanta intelige ncia y aun pudiera
decirse tanta agudeza en su juventud, parecia nat1,1ral esperar que la
demostrase mucho mayor cuando llegase á ser adulto, pero justamente
¡mcede lo con,t,rario. Si se e.csamibabuiDO 416 necesa.iio el palp, y•para nan las modificacione11 orgánicas que

•

•

1

J

�380

I

EL MOSAICO MEXICANO.-TOMo ID.

esperimenta un Orangutan al pasar
de la juventud á la edad adulta, inclinarán á juzgar que su inteligencia ha debido debilitarse. El Orangutan jóven presenta una frente que
resalta, redonda, elev11da, es decir,
un gran desarrollo de las pa1tes anteriores del cerebro: pero estas partes no tardan en aplomarse, deprimirse y ;-educin&lt;e á las proporciones
que ofrecen las .demas especies del
, mono. Los Orangutanes presentan
este singular fenómeno q1Je á medida que se desarrollan sus fuerzas fisicas se debilitan las intelectuales,
comosÚa naturaleza no hubiese que1ido dejar todos los recursod de la
inteligencia á un animal que se hallase dotado de una parte de la destreza det hombre. Sea lo que quiera, este aserto no puede mirarse sino como una conjetura; porque nadie hasta el dia ha tenido ocasion de
observar á los Orangutanes en lo interior de los bosques que habitan, y
que lo que Jlamanos una indómita aficion á las selvas, no es, por lo visto, sino el amor de la independencia
que solo puede considerarse como
una prueba de falta de inteligencia.
Sin embargo, esta cuestion queda sin
decidir como tantas otras concernientes á este animal, y probablemente
no llegará á resolverse, porque la
raza se hace cada vez mas rara y mas
dificil de estudiar.

EsTE sitio silencioso
Q.ue hoy causa me,ancolía,
Fué en otro tiempo dichoso,
El verjel mas deleitoso
De toda esta serranía.

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo III.

Este sitio en que hoy los ojos
Entristecidos descubren
Solo malezas y abrojos,
Y marchitados despojos
Q.ue el árida tierra encubren,

A esa fuente se acercaba,
Y en las huellas que estampaba
Su pié, mil flores nacian.

Era alfombra de tomillo
Y de flores pabellon
Del mas esmaltado brillo.
Era del amor sencillo
La venturosa mansion.

¡Y ya no ecsiste la hermosa!
¡Y ya no ecsiste el jardin!
¡Y pasó como una rosa
Q.ue apenas luce pomposa
Cuando ya llega á su fin!

Aquí todo era contento,
Todo suspiros y amores,
Y perfumaban el viento
Las doncellas con su aliento,
Y con su aroma las flores.

Y a las fuentes se secaron
Q.ue cristalinas corrian:
Y éste sitio abandonaron
Los que tanto la admiraron
Y que ansiosos la seguian.

.............. ............

De su voz el dulce acento
Para siempre enmudeció:
¡Ay! tambien en un momento
Cesó su duro tormento,
Y ya todo se acabó.

Porque las serranas bellas
Aquí á bailar se juntaban
A la luz de las estrellas;
Y tal vez hubo una entre ellas
A quien ellas envidiaban.
Yo la ví. ¡Cuán hermosa era!
¡Cuán dulcisíma su voz!
No mas bella y lisongera
Parece en la primavera
La clavellina precoz.
Pálido era su semblante
Como su lábio tambien:
¡Ah! la palidez constante
Es indicio en una amante
De que sabe sentir bien.
Era negro su cabello
Y moreno su color,
Y era celestial su cuello •••
Nunca conjunto mas bello
Pudo inventar el amor.
Aquí el alivio buscaba
De las penas que la herían:

•

De sus ojos celestiales
Y a se oscureció la luz,

Y sus gracias virginales
Como despojos mortales
Ampára esa sola cruz.

.............. ... .........
Y no fa}ta una serrana
Q.ue refiera con dolor,
Q.ue en ésta fuente cercana,
Al apuntar la mañana,
Se oyen gemidos de amor (11).
(•) El único mérito que puede tener esta
composicion consiste en referir un acaecimiento verdadero. La persona de quien se
habla en ella (María de S0 ), perttneció á
una familia distinguida, y desde muy tierna edad, se vió destinada por sus ambiciosos padres, á ser esposa de un hombre á
quien ella pot instinto natural aborrecía, y
esta circunstazieia fué el principio de todas

...

381

DEMENCIA CONFIRMADA,

Un habitante de Boston se ha que,
re1lado contra uno de los periodistas
de la misma ciudad que le llamó loco, y pide una reparacion de 20.000
pesos. El periodista dice que la mayor prueba que puede dar de que
no tiene sus sentidos cabales, es que
le pide tan gruesa suma, y todos los
periodistas convendrán en que es loco rematado.
sus desgracias. La muerte de su padre las
aumen16 en gran manera; porque su madre,
muger de carácter altanero y despótico,
y ambiciosa de honores, de bienes de fortuna y de brillo en la sociedad, veía frustrados todos sus proyectos en la repugnancia que manifestó constantemente su hija
al enlace qne se le proponia. El cruel trato que esta esperimentaba en su propia casa,
y que llegó á escitar la indignacion públic 1, hizo que la marquesa de la Celada, prima de la infeliz María, movida de compasion, se la llevase á Vivir consigo á una
casa de campo bastante retirada ~ la capital. .am, hubiera podido aquella hermosa jóven pasar dias menos azarosos, si la
desgracia, á que el cielo la destinó desde la
cuna, no hubiese hecho que se enamorase
profundamente de un hombre que no poclia
unirse á ella, porque era casado. &amp;te, d0tado de un carácter no menos fogoso que el
de María, fomentó aquella pasion, porque
llegó á esperimentarla él mismo con igual
violencia, y tal vez.procedió mal; pero¡.qué
hubiera hecho cualquiera otro hombre sen. siblc en igual caso1.... . María supo sacrificarse con heroicidad en las aras de la
constancia y de la resignacion. El violento estado en que vivia le atrajo una tisis
:maligna, ( enfermedad propia de las personas que saben amar) que puso fin á los padecimientos de aquella desgraciada jóven
el mismo dia en que cumplía veinte affos
de edad.

�382

EL MOSA lCO MEXIO.ANO.-ToMo IIl.

ti ,~i,11
'

,,1~~,, wi ~1i1,,,~,

E1¡1 la .lmerica Meridional,

. R A el 10 de Junio de 1774:
una hermosa mafiana brillaba sobre
las blancas cimrur de lM cordillerlll!,
y se esparcía con lentitud en los profundos valles que rodean estas montauu gigaotescas. Dos jóvenes, cuyos trages anunciaban ser franceses
distinguidos, seguían ron dificultad
una iienda estrecha, ahondada en la
roca, ayudándose algunas veces de
los brazos de sus criados, y otras de
los hombros de sus guias. En efecto, el lado que contenía la senda era
en algunas partes tan pegajoso y profundo, q•1e los víageros solo podían
segwir so, camino cargados por otros
hombres. Las subidas eran tambien
tan dificiles, que los natnrale¡¡ ejercitados;ipenas podian mantenerse en
ellas para prestar los hombros y brazos, á fin de que sirvieran de escala.
"Vayan al diablo los viages, la
América y las cordilleraa, esclamó
Julio di, Chamilly, sentándose sobre
una piedra para cobrar aliento: todavia las montañas de la Suiza y de
la. Italia, pueden admirarse desde
Uba silla. de posta, desde una orde!ia, ó desde la puerta de una ermita; pero estas son verdaderas montaüas de salvages. ¡No hay en ellas
un rostro humano, un sendero practicable, ni una sola choza! Solo se
ven serpientes, cocodrilos, tigres ne-

gros y osos de frente blanca. Demos gracias al capitan de l'Anfitrite
por habernbs recomendado este pa-

seo."
- "¡Cómo ha de ser!, le respondió
Cárlos Je Estival, no sin reírse de la
desesp~racion de su amigo: es necesario su(~ir algo para dar la vuelta
al mundo. Sin embargo, iºº será un
placer contar despues nuestros peligros, y hacer estremecer con ellos á
las muchachas de Versailles y de
Trianon1 Ten, Julio, por cierto, que
los tigres negros, y los osos de frente blanca, te conquistarán mas corazones que tus verso~."
Por último, la pequefia comitiva
llegó á los famosos puentes de Icononzo; y cuando desde aquella altura, que pisaron temblando los dos jóvenes, pasearon su vista sobre la escena imponente que los rodeaba, se
estinguió en ellos toda frivolidad, y
fueron sobrecogidos de una admiracion tímida y de un terror respetuoso, en presencia de aquella gigantesca y salvage naturaleza.
Figúrese el lector unas elevadÍAimas peiías que pll.Tecen talladas á. pico en mul·hos centenares de varu,
y á cuyo pié mugen y saltan anchoe
y espumo8os torrentes que se deeprenden de alturas prodigiosas, todas cubiertas de nieve, y formando

Puente de

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�EL MOSAICO MEXICANO.-Tollío 111.

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conos inaccesibles, de mas de mil y
doscientos pies: en otras partes se
presentanhendidurasprofundas, por
las cuales se precipitan con estrépito aquellos rios, casi sin bordos, iguales en todo á los mares que atraviesan la América: mas allá se ve un
enorme boa que se arrastra s~bte las
rocas desnudas, ó se enrosca entre
los arbustos, mientras que un mono
burlon se balancea ele las ramas, y
los pericos mezclan sus silbidos agudos al espantoso rumor de las aguas.
Los puentes de Icononzo, no son
la obra dei'hombre: la naturaleza los
ha producido caprichosamente sobr'e
dos rocas perpendiculares, en la forma que demuestra la estampa que
acompañamos: la industria humana
no ha tenido allí otro participio que
el de haber fijado en el puente superior un débil balaustrado que proteje al viagero en el caso de acometerle algun vértigo; y á la verdad que
pocos hombres pasan este puente sin
que se les doblen las rodillas y sin
que se les deslumbren los ojos con
la blancura de las nieves.
El puent11 superior tiene cuarenta y siete y medio pies de largo, y
cuarenta y uno y medio de ancho:
el centro, en su menor espesor, no
escede de ocho pies. El puente inférior se halla sesenta pies mas abajo: ·está formado de tres rocas, dispuestas de modo que la d11 enmedio
viene á ser la clave, y en ella hay un
agugero de 90 pies cuathados. Se
supone que estas rocas se desprenderian de las cimas mas elevadas, durante algun temblor de tierra, y que
al caer se detuvieron allí. La ele-

vacion del puente superior sobre el
valle, es de trescientos cincuent'a.
pies.
El torrente que corre en el fondor
por entre las hendiduras de las ro'
cas, cae con lúgubre rwdo en unir.
caverna tan oscura, que áun en pleno
diu es necesario arrojar algun combustible convertido én, llamas, para
de:séubrir sus paredes, y solo antónces es cuando se ven revóloteat en
las sombras grandes aves; cuyO's tristes graznidos completan él húrror de
aquel cuadro.
Cárlos de Estival 'y Julio de Chamilly, apoyados @ el balaustrado,
miraban con espanto el abismo, y ambo's estaban tan pálidos, como si vieran algun espectro nocturno .
0

•

1

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"¡AM, dijo Cárlos con una v,oz ¡llterada, y volviendo á ob;o lado la cabeza: el que se viera obligado á pre-

cipitarse en est~ abismo, recibir.iq., sin
duda, la muerte mr¡,s hm-rrr,osa!"
El año siguiente vólvieron a Francia los dos amigos, y &amp;.l contar sus
aventuras en los salones de la jóven
reina, fueron oidos con admiracion.
Pasados algunos áiios e11tálló la
revolucion de 89, y atraídos po-r influencias de familia y de posicion,
Cárlos y Julio abrazaron partidos opuestos. El primero babia sido voluntario en la espedicion de América, y cuando volvió á Francia se arrojó con ardor en el gran movimiento popular, combatió en la Bastilla
y en las Tullcrias, y luego entró al
servicio de los ejércitos de la república. Julio era oficial de guardias
de corps, habia cintareado al p.ueblo,

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384

EL M08AICO MEXIOANO.-ToMo Ill.

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo IlI,

pisado la cucarda nacional en aquel persecuciones, cuando Chamilly pa•
imprudente festín, que fué el último dre cayó en su poder.
Es necesario haber respirado el
del reinado, y despnes de algunos
aire
abrasador de aquella época, pameses emigró con su ,familia.
ra
poder
comprender el modo inflecAmbos amigos perma~ecieron
silje
y
atroz
con que se satisfacían
siempre separados desde el princilos
ódios
políticos,
y como se olvidapio de la revolucion, y cada uno igban
todas
las
relaciones
de la sangre
noraba la parte que el otro,\1abia tenido en la lucha; pero enmedio de y de la amistad.
Estival asistió fríamente á la ejeaquel\as calamidades públicas recorcucion
de aquel viejo marqués, que '
daban todavia su amistad y se amatanto
lo
babia estimado y tratado cobá.n con ternura..
mo
á
su
hijo. La mañana siguienLa continu.acion de la guerra y la
te
encontró
Julio el cadáver de su
diferencia de sus opiniones, debían
padre
traspasado
de balas y al lado
alguna vez poner al uno frente del
&lt;le
veinte
de
los
suyos.
.
otro y hacer germinar f:n ambos la
"
.
Y
a
se
deja
entender
que
desde
enrábia de los partidos, que se alimentonces
debió
ecsistir
un
ódio
mortal
ta de la amistad pasada para qonverentre ambos amigos: así es que mutj.rla en ódio.
,
En efecto, llegaron á encontrarse chllS veces encontró Estival colgados
en "vendee, precisamente en la épo- de los árboles á sus soldados en comca en que las p'asiones estaban mas pañia de un perro; y otras halló Juecsaltadas, y-en que los dos partidos lio despedazadas aun las mugeres de
trataban á sus prisioneros con la ma- sus partidarios: estos hechos atroces
yor impiedad. Los soldados del ca- se consideraban por ambas partes,
pitan Estival habían sido conduci- como preludios de una venganza to·
dos por un traidor á una emboscada, davia mas completa y mas estudiaaa.
Las acciones mas activas y tenadonde los partidarios de los dos marqueses de Cbamil\y, padre é hijo, ces, se daban siempre por Chamilly,
sacrificaron las tres cuartas pa1tes. especialmente cuando iba entre sus
Esta füé la fatal ocasiou que propor- contrarios el homicida de su padre¡
cionó á los •amigos el que vplvierau y como hasta entonces babian per- ·
manecido iguales las hostilidades, eá verse.
Estival babia escapado con suma ra ya probable que tocára. sn tumo
dificultad de aquel lazo, y juró ;en- al jóven marqués.
No tardó, pues, en suceder: hizo
gar á sus pobres compaí1eros; así es
prisionero
á Estival, y lo guardó cui•
que por largo tiempo se ocupó en
dadosamenteparainmolarlo
ásu venescaramuzas con los contrarios, en
ganza.
V
éamos
como.
las que pei-dia y mataba gente antes
El 10 de Junio de 1794, hacia ude lograr su venganza. Entre tanto, se iba envenenando su ódio, ya na hermosa mañana, igual en todo á
con pérdidas nuevas ya co~ inútiles la del 10 de Junio de 1774, que co-

..

mo se ha dicho al principio, "brillaba sobre las blancas cimas de las cordilleras, y se esparcia con lentitud en
los profurvJos valles que rodean estas montañas gigantescas.''
Un buque ingles, salido de las cos•
tas de la Bretaña, con direcci~n á las
colonias, babia tocado en uu punto
inmedi¡i.to á los puentes de Icononzo; y he aquí que aquellos mi.,mos
viageros que visitaron estas espantosas soledades el 10 de Junio de
74, pisaban de nuevo sus escabrosos
seuderos.-iirán á admirar todavía
aquella curiosidad natural1
Iban delante algunos criados de
librea, armad06 con pistolas y cuchillos de caza: seguía luego un hombre vestido á la francesa, el cual acompailaba á otro, envuelto en una
capa.
Este, que llevaba la cabeza inclinada sobre el pecho, como si estuviera sumergido en pensamientos sombríos, siguió maquinalmente á su
compañero hasta la mitad del puente superior, y allí Jo distrajo repentinamente de au delirio, el movimiento brusco de uno de los criados, quien
quitándole la capa de los hombros,
dejó ver un hombre vestido con el
uniforme de la república, y atados á
• la espalda sus dos brazos. L evan_tó
entonces la cabeza, y el pai.,age severo y grandioso que se presentó á
su vista, pareció fijar poderosamente su atencion, y despertar en él ideas confusas.
"L Reconoces este lugad le dijo
con una voz irónica y amarga el hombred el vestido aristocrático."
A estas palabras, y al motal de a~
TOl\t, n1 ....:...x1.
g

quella voz, d hombre atado, que se
babia enternecido á la vista de unas
montañas, llenas para él, de dulces
y puros recuerdos, se estremeció hor•
rorizado, y con un acento desdeñoso y profundam(mte resentido: "Si,
le dijo: vuelvo á encontrar este sitio
tal como lo d~jé hace veinte afios, y
no encuentro otra diforencia que en
el que me acompañaba aquella vez,
el cual era entonces mi amigo, y hoy
es un traidor, un cobarde!"
-"¡,Conque lo rcconoces1 Tanto
mejor. De ese mod? ite acordarás
tambien de las palabras que pronunciaste sobre este puente hace veinte afios1 El que se viera obligado, decías tú, á 1mxipitarsc en este abismo,
recibiria, sin duda, la muerte mas horrorosa . ••. Mira, pues,· si tengo memoria, y si lo que un amigo me ha
dicho una vez he sabido conservarlo."
Mientras que Chamilly hablaba
con su estilo sardónico, y con la misma lentitud que un asesino sume á.
su gusto el puñal en una víctima indefensa, el rostro de Estival iba em•
palideciendo por grados.
"A lo menos, •• •• tu padre, •• ,SU•

frió la muerte de un soldado, le dijo
al marqués con una voz interrumpi•
da. Pero poco importa: no soy yo
quien pedirá gracia á un emigrado,
á. un traidor. Dí á tus criados que
se aparten, y que no manchen con
sus viles manos á un soldado de 111.
repúbfüia."
Y ayudándose con los codos para
subir sobre el débil balaustrado-, pa•
s6 sus piernas, una despues de otra,
y asomó la cabeza ácia el abismo ...•
Pero- iuvCJlunt&amp;riamento 1·etl'occdiú

'

..

.

�EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo III.

386

..

l guno ••• •(f eras tú el que me 11a-

estremeciéndose, y cubierto- de un
sudor frio.
- "¿ Tienes miedo, ciudadano 1"
dijo Chamilly, ace1·cándose al balaustrado, y haciendo una seila á s4s criados que permanecían á la entrada
del puente. "Cuando uno se mete
á republicano, debe sel'lo has~a el fin:
vamos, ánimo! y á imitacion de tus
hermanos los sans-culottes, af1ade un
nombre romano al J;uyo de bautismó:
por ejemplo, el de Curcio. tQ,ué dices1, • • •¿Te parece á propósito1"
-"Julio, respondi0 Estival, cou
voz baja y alterada!,ambossomos soldados, y hemos hecho fren\e á las balas, á la m~tralla y á las bayonetas,
pero por nuestra antigua amistad te
juró, que esta muerte me causa mucho honor."
-"Acuérdate de mi pa&lt;,lre. Va..
mos, despacha, antes que venga al-

mabas cobarde1"
Los ojos de Cárlos brillaron entonces de furor: miró segunda vez el
abismo, y paseó des pues sus ojos por
aquellas rocas agudas y estrepitosas
cascad~; y aunque se le erizaron
tos cabe11os é inflamó el rostro, gritó
con uua ecsaltacion espantosa: "¡Viva lá república!" y se lanzó á la profundidad.
Julio Jo vió caer sobre el pico de
una roca, situada á doscientos pies
del puente, y saltar de allí otros ciento y cincuenta basta el fondo del torrente. Entonces dirigió una Ronri. sa al abismo; recogió sus criados, se
puso á bordo del buque inglei,, y volvió á entrar en V endee para irá caer
algunos meses despues bajo el sable
de los dragones republicanos.
( Jlilwee dufamille,s.)

~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ _ , . ~.,..,...,..,.,,~

'

PELIGRO DE LA SEMEJANZA.

.RA

Martín Guerra natural del 11
pueblo de Artigues, en Vizcaya, y
casó en 153'4 con una muchacha, poco roas ó menos de su edaB, y de una
fami)ia que tenia relaoionlll! de pa•
rentesco con la suya. Go~abatt ambos de una fortuna hone~ta, v.ivi~ron
juntos diez ,añós, sin esp~rinientar•
lWlgun contrati..~mp9, y Jqyierop l.lº

hijo. en su ~atcimonio. Resen~do
un d1a Ma1tm de los malos tratamten~
tos que recibía de su padre, á causa
de haberle ocultado un poco de trigo, se ausentó de su casa, y para no
volv,er á ella muy breve, se determinó á viajar. Salió en efecto de
su pueblo, y no se supo de su paradero en mas de ocho aflos.

•

EL MOSAICO MEXfCA'NO.-To~{o Iir.
Tres 6 cuatro despues de su partida, se presentó ep su pueblo una
persona, cuyo verdadero nombre era
Arnault de Tilh, natural de la aldea
de Sagias, y tuvo la idea de hacerse
pasar por Ma1tin Guc1Ta, Al intento se presentó inmediatamente á la
familia de éste, y á la de su padre,
y como la semejanza era tan petfecta, ambas quedaron engaiiadas: la
mugar de Guerra lo recibió como su
verdadero marido, y lo reconocieron como tal las cuatro hermanas de
aquel, todos .los parientes de su muger, y su propio tio. El hombre era
descarado, y tenia la firmeza necesaria para sostener una impostura.
Rabia conocido á Martin Guerra en.
sua viages, y sabido de él hasta los
mas pequeños pormenores relativos
á. su familia; aun los mismos luuaº
reños se engañaban con él, no solo
por la semejanza de su persona con
la de Martín Guerra, sino por las particulares que les recordaba, con respecto á varios acontecimientos pertenecientes al pueblo. Resuelto, pues,
á contrahacer al verdadero marido
para procurarse un establecimiento
y algunos bienes, y creyendo que ó
no volveria Guerra, ó que en caso
de hacerlo, se le reputarin como un
impostor, se decidió, por fin, á llevar las cosas _á todo su término.
Considerado como el marido legítimo, vivió como casado con la mu,gerpor el espacio de tres años; y sin
esperimentar la menor contradiccion
gozó de los bienes y aun vendió
muchas heredades; pero .habiéndose
desavenido con •el tio en defensa de
intereses, conoció éste su en·or, y

387

en consecuencia todos los &lt;lemas advirtieron la supe[che1-Ía del pretendido Mf!.rtin Guerra. Los mas prócsimos parientes persuadieron á la
muger ( que segun toda apariencia
era muy fácil de persuadir) de que
el que se decía su marido era un im- ,
postor, y la obligaron á quejarse
en justicia ante et juez de Rieux, á
quien únicamente pidió locondenára por el crímen de falsedad, á la
multa de dos mil libras y á la satisfaccion de todos los gastos, daños é
interese;, cuyo monto debia aplicarse á. la quejosa.
El supuesto m¡¡.rido contestó ef¡ta
queja con invectivas, acusando á los
parientes de su muger de haberla
apremiado y compulsado para deponer en su contra por razon de intereses, y pidiendo á su vez que se pu.siera á aquella en un lugar seguro,
donde estuviera al abrigo de las sugestiones de sus parientes; que por
lo relativo á él, se le absolviera y se
c.ondenára á sus contrarios en la
tisfaccion de dafios é intereses.
Sufrió en seguida un largo interrogatorio, de que saliú éon lucimiento: ecsaminada con separacion la muger, convinieron perfectamente todas
sus respuestas con las que produjo
el marido; Jo que obligó á los jueces
á decre el secuestro de aquella, segun babia pedido el supuesto Guerra, y aun se permitió á éste publicar
un monitorio para obtener revelaciones de los que habían sobornado á su
muger. Se oyeron mas de ciento cincuenta testigos, de los cuales, una
part.e lo reconocia por Martin Guerra, el mayor número ¡¡ostenia que éra

sa-

�'

388

E L f\1OS·AtOO MEXICANO.-ToMo nt.

Arnault de Tilh, y los demas depo- lear en la batalla de San Lorenzo,
.nentes no se inclinaban ni á uno ni á delante de San Q.uintin, donde per•
otro. Por último, el juez de Rieux, dió una pierna.
Cuando el recien llegado supo lo
persuadido de que aquel hombre no
era el verdadero Ma1tin Guen·a, ter- que habia pasado en su ausencia, se
minó la cuestion condenándoloáper- presentó al Parlamento, quien ordeder la cabeza, y que despues se des- nó nuevo interrogatorio, y la confrontacion con el acusado. Este, mas
cuartizára su cuerpo.
Arnault de Tilh apeló al Parla- firme que el otro en sus respuestas,
mento de Tolosa, el cual quiso co- llevó el atrevimiento hasta tratar al
menzar de nuevo el proceso, á fin de marido de impostor, sobomado por
ecsaminar este pegocio con mucha su tio. Siguió el careo con las herma·
madurez y circunspeccion. Dió prin- nas, la muger, y los principales tes•
cipio interrogando separadamente al tigos, y todos únamimemente recomarido y á su muger, y en esta se- nocieron al que acabaha de llegar
g1111do. vez volvi.í á triunfar el des- por el v-erdadero l\Iartin Guena. De
caro de aquel. Oi&lt;los de nuevo los este modo se le hizo anojar la mástestigos, sfl encontraron divididos co- cara á. Arnault de Tilb.
Por decreto de 12 de Septiembre
mo en la primera informacion: unos
deciau sí, otro:1 no, y los demas ni sí de 1560, se condenú á Tilh á. perder
ni no. No podía ciertamente ser mas la cabeza frente á. la casa de Ma1tin
perfecto el papel que 'filh represen- Guerra, cuyo nombre, bienes y fataba, y ninguno otro, que no fuera milia habia usurpado. Lo confesó
el verdadero Martin 9uerra, hubiera todo, y murió arrepentido.
podido responder con tanto acierto
[ll-Iwee desfamilles.]
á toda clase de preguntas, ni dar razon de tantas circunstancias y pormenores sobre que era interrogado,
lo que confundía á los jueces, á los
LA costumbre de manifestarse con
parientes, y aun á su misma muger.
seí1ales este1iores la pérdida de alHallábanse las cosas en este esta- gun pa1iente, parece haber ecsistido, y la causa del acusado iba á pre- do en todos tiempos y lugares; pero
valecer, cuandorepehtiuamente, yen los colores del luto han variado setiempo qne menos se espe~a, com- gun los putblos y los siglos. En la
antigüedad los egipcios lo llevaban
pareció el verdadero Marttn Guerra, amarillo, y los etiopes gris: en Roque se llegaba de España con una ma, lo mismo que en Esparta, lasmupierna de maderá, fruto '}Ue babia geres so vestian de hlanco: en la esacado ele sus viages: allí servia de dad media, y hasta el fin del siglo
lacayo al Cardenal de Burgos, y des- XV usaron el hlanco las mugeres de
Castilla: en China y en el reino de
pues pas.í con el mismo destino á las Siam es tambien el hlanco el color
úrdenes de su hermano, quien lo lle- funerario: entre los turcoR lo son el
v.'."i á F landes, y se viú obligado &amp;pe• azúl y el violeta: en F rancia y en la

--

EL VESTIDO DE LUTO.

EL MOSAICO MEXlCANO.:._ToMo Ill
mayor parte de las naciones de Europa, ha prevalecido el negro: este
era el que los hombres llevaban antiguamente en Grecia y Roma. De
todos los colorns, parece incuestionable que el negro es el que mas
conviene para el vestido de lúto.
Los orientales y griegos se cortaban los cabellos para demoatrar el
sentimiento r¡ue les producía la pérdida de las personas que les interesaban. El primer act,&gt; de piedad filial con que señaló Orestes su regreso á Argos, fué el de cortar sus cabellos sobre el sepulcro de Agamenon. Los romanos por el contrario,
se dejaban crecer la barba y los cabellos.
Entre los judios, las demostraciones luctuosas eran todavia mas notabl.?s. En la muerte de sus pa1ientes no solo S&lt;' arrancaban los cabellos, sino que rasgaban tambien sus
ve~tidos, ~ustiluyéndolos con sacos ó
silicios de color oscuro ó negro; estaban, ademas, obligados á. guardar
el ayuno, y á comer y dormir sohre
la tierr.1; andaban con los píes desnudos, y no les era lícito calentarse
al fuego, cuidarse la barba ni las uñas, y mucho menos hacer uso del
baño. Como la nat11raleza no hahria
podiuo soportar por mucho tiempo
semejantes austeridades, la duracion
del luto era muy corta: no dcbia pasar nunca de treinta días; pero regularmente era de siete, y de menos algunas veces, si se ha de juzgar por
e$tas palabras del Eclesiástico: "vestid el luto, segun el mérito del difunto, durante un dia ó dos, para poneTos a.1 ab1igo de la maledicencia; y
porr¡ue la tristeza acelera la muerte,
y la afliccion del espíritu debilita el
vigor del ánimo."
Entre los romanos se prolongaba
el luto hasta diez meses. Durante
este tiempo no podia una viuda contraer matrimonio, sin atraerse la nota de infamia. Los niños, cuya edad
no escedia de t res años, no imponían

389

á. aus parientes el deber de vesti'tse
de luto por su muerte; pero los que
fallecian desde tres basta diez años,
merecían tantos dias de luto cuantos
años habían contado d~ vida. Despues de la batalla de Canas que dejó tantos vacíos en las familias de Ro-'
ma, el senado, impaciente·de borrar
111 memoria de tan gran desastre, redujo á treinta dias la duracion del
luto.
Los modernos lo visten mucho mas
tiempo que los romanos. Aunqueen Francia ha sido abreviada su duracion, lo lleva una viuda trece meses, y un viudo solo seis. tQ.ué razon habrá para esta diferencia7 tSe•
rá acaso, que un marido no rlebe 11fligirse tanto de la pé1·dida de su muger, como ésta debe hacerlo de la de
su espoijo1 Q.ui1.á esta discordancia
se apoya en la legislacion que no impide al viudo voh-erse á casar cuan•
do le agrade, al paso que una vin&lt;la
no p11ede practicarlo sino despues
que han pasado diez meses.
Por lo demas, el peri,,do del luto
se arregla en el dia segun los grados
ele parentesco, ó la importancia del
difunto. Se divide en diferentes épocas, y se modifica en proporcion
que se acerca á su término. Algunas personas lo hacen estensivo á sus
habitaciones y carruages, tarizando
aquelllll! con paños negros, y haciendo cubrir en estos, el lugar de los vidrios con recortes de telas oscuras.
( Le lVIosaique.)
MODO DE IMPONER SILENC I O A UN
AUDITORIO.

En el teatro Olímpico de N ewYork, la entrada al pú.tio cuesta una
peseta: cuanuo los espectadores esI tán muy alborotados, el empresario
se presenta y dice: caballeros, si no
cesa este ruido, desde maí,an¡\ suhiré á. dos pesetas los billetes de entrada al pátio. Est11, admonioion sur-te siempre efecto.

�..
OBSEQUIO A LOS SUSCRITOaES DEL MOSAICO,
392

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo 111.

pinela, perifollo, &amp;c., sin olvidar
nunca la sal , porque no hay cosa
mas esencial que este condimento en
cuanto se dá de comer á los anima•
. les. Cuando clejan la comida de so•
bra, 6 van perdiendo sensiblemente
el apetito, ya no tardan en reunir las
condiciones dé una perfecta ileba, ó
, por mejor clecir, ba llegado á su último término.-3° La estacion mas
á propósito para esta ceba, es aque11a en que mas abundan los alimen·
tos con que ha de hacerse en cada
parte.-4~ La últimacondicion que
se requiere para perfeccionarla, es
el de tener á los cerdos en un esta•
do de limpieza y quietud que los es•
cite al sueño, porque se equivocan
los que piensan que este animal se
complace en la inmundicia, pues está
probado que se crian mejor en po•
cilgas anchas y aseadas, que en estrechas é inmundas.
Eafermechules ••e pa•eee■, Y remediM para eararla,,.

P1010.-C uanclo el cerdo sacude
frecuentemente las orejas, se rasca
contra 1~ paredes y los palos, se re•
vuelca y tiene las cerdas erizadas,
son síntomas de que está infestado
de piojos.-Tómense dos cuartillos
de ceniza de leña nueva, y pón•
gañse en uno 6 dos cuartillos ,&lt;le
agua: estiéndase al cerdo sobre nn
banco, y lávese con esta legía, rascándole con una almohaza usada hasta dejarlo limpio de aquellos anima•
les.
LEPRA.-Primer periodo.- Sed:
falta de fuerzas y de apetito: calor,
dureza é insensibilidad en la pjel, es·
tup6r, debilidad en sus movimientos,
palidez en la membrana de la nariz,

y lacsitud en el hocico.-Se sepa•
raráu los enfe1mós en pocilgas ám•
plias y ventiladas, secas y co¿1 ef piso
en pendiente: baños de rio: alimen•
to sano y bien preparado: ejercicio
moderado y evitar la escesiva conti•
nuacion de comidas lacsantes y ar•
dientes.
Segundo periodo.-Ampollas en la
lengua: llenas de un líquido transpa,
rente: arranque fácil de las cerdas:
elevacion del pecho: hinchazon de
la piel que cul:íre el esternon: paso
lento é irregulat: cola caida: orina
clara: materia fecál albiua, liquida y
fétida: circulacion lenta y diminu•
cion de calor.-En este segundo pe•
riodo suele curarse la enfermedad
con el aumento de alimentos sólidos
y líquidos, en los que se mezclarán
disoluciones de hierro y la sal co•
mun, que es muy á propósito para
promove1· la digestion.-Los alemanes usan de un sencillo preservativo, y es el de poner en el gamellon
donde comen los cerdos, una .bola
de hierro tomada de orin.
Tercer verwdo.- Pa.rálisis en el
cuarto trasero: aspereza y dureza en
la piel: caida de la cerda, cuya raiz
está sanguinolenta: deyecciones pÚ·
tridas: postracion total: fetidez: hinchazon: tumores vermínosos y edema en las patas, en las teta&amp; y el
vientre: falta de calor y crecimiento
de las vegigas de la lengua.-Cuan•
do el animal llega á este periodo de
s 11 enfermedad, debe matarse, y no
hacerse uso alguno de su carne.
Otras muchas enfermedades padecen los cerdos, así internas como estemas, cuya esplicacion nos parece
superflua, porque ó ecsigen los mis•
mos cuidados que las dichas, ó son
tan graves que vale mas que curarlas
acabarcon ellos.

)"IN

..

10

la Hesperia del domingo
del corriente, hemos leido el siguien•
te editorial.
"Recomendamos á nuestros lecto•
res, y principalmente á los que per•
tenecen á la clase militar, un cuadernito que con el título de Cartilla
moral militar ha publicado el Sr. co•
ronel D. José Gomez de la Cortina.
A&lt;lemas de lo importante y útil del
asunto, que es nada menos que for.
mar la parte moral del soldado, que
tanto puede y de1?e influir en el buen
estado y disciplina de los ejércitos,
se hace elogiable esta obrita por los
rectos principios que inculca, prove•
chosos á todas las clases ele la socie•
dad, estilo sencillo y propio para el
ohjeto, y lenguage castizo en que está redactada.-De agradecer es al Sr.
Cortina ')Ue haya ocupado su tie m•
po en tan loable tarea, cuyos resultados no podrán menos de sor los
mejores, si se sabe hacer de ellos el
uso conveniente."
Abundando en las mismas ideas
de los editores de dicho periódico, y
convencidos de aquillla célebre mácsima del marqués de San Felipe,
en que con tanta esactitud esclama:
"Desgraciada la nacion en donde se
le enseria al soldado lo que puede ha•
cer, antes de enseñarle lo que es jus•
to que haga," nos hemos resuelto
á ob~equiar á nuestros suscritores
con un ejemplar que recibirán con
este número, de la mencionada Car·
tilla. De este modo, satisfaciendo
nuestros deseos de estender mas y
m:is los conocimientos útiles en cual•

quiera línea, lograremos igualmente
que se difunda la moralidad tan necesaria en nuestra naciente república, no solo en la clase militar sino en
todas las del estado.
Si 1$&gt;s seilores editores de los periódicos mexicanos, á todos los que
nos dirigimos, se sirviesen manifestar su juicio sobre esta Cartilla, ó
analizar su contenido, nuestros deseos qu~darian completamente satisfechos.
Por lo &lt;lemas, tqué poclriamos a.
gregar á. lo que han dicho sobre el
mérito de estos preciosos elementos,
algunos p eriodistas de la república,
puest()rque á la importancia de las
materias en que está distribuida la
Cartilla, bastará su lectura para hacerla acreedora al aprecio con que
generalmente ha sido recibida1
Los siete artículos que compren•
de, dan la idea mas esacta y adecuada del ejército, de su modo de obrar,
de la subordinacion que debe obser•
var, de las virtudes militares, de las
obligaciones del gobierno para cort
el ejército, de la desercion y de los
duelos ó desafios. La obra concluye co.n algunas reflecsiones sobre es•
te últmio punto, tomadas del Censor,
periódico de incontestable mérito,
que se publicaba en Madrid el año
de 1821. Por otra parte, las rela•
ciones amistosas que nos unen con
su autor podrian acaso disminuir la
imparcialidad de nuestro elogio, si su
mérito literario y científico fuese capaz de recibir el mas ligero aumento
de nuestra humilde recomendacion.

~-------------------------♦

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íi)

éc'l

- ....e e -

EN lVIEXlCO, se recibe en la librería Mexicana, sita en
la esquina de los portales de l\Iercaderes y Agustinos.
0 - - - EN las alacenas de D. Antonio y de D. Cristóbal de la Torre, frente á dicb líbrería.
- - - EN la imprenta de es~ periódico, calle de los
9
Rebeldes N. 2.

MOSAICO
. - - - - - 6 · - - - --

FUERA DE 1u:Éx1co.

(4)

Es PUEBLA, . .. .. .. .. .. .. . . . . . . .
Es A'rLISCO, . . .......•.........
Es JALAPA,............... .. .. ..
EN VER.\CRUZ, .................
EN ORIZA VA, ..... .· .............

9
9
,

• E:1 0!.JACA, .. . . • . . . • . . . .. . . . . . . .

®

Es QUERETARO, ...............

(i!)

EN OUANAJUATO, .. . ..... .. . ...

®

Es"zACATECAS, .......... : .. . . •
Es Af,UASCALIENTES, ..... , ...
Es SAX LUIS POTOSI,...........
Es Jl!ORELB, ...... , . . . . . • . . . .. .
EN DUlUNGO¡ ........ ... ..... ·,.
Es GUADALAJAR.\, . .... , . . . . . . .
E~ MONTERREY, •........, . . . .
Es EL $ALTILLO,....... . .......
l:s ••FRES;'.'!JLLO,.... .. . . .. . . .
EN TOLUCA,............... .. . . .
Es CHIHUAHUA,................
E!I AJ;,AQUIÑES [depar1ame11tode
Sa" L1'i• Potosi}, ...•......... •
EN TEPIC,...... .. . . . . . . . .. . . . . . . D. .-1ntom·o Santa )!aria.
E:&lt; SALV.\TIERRA, ... .......• .. R. P. Fr. Mucio Valdooi'1o,,
,
,
l D. José 1'oribio de .'1.r,uo,a [tditor
Ew u HAB.\NA, · · · · · · · · .. · · · · · · • l dt l Diario de agutlla ciudad.)

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mmii11am1 wi ,,i,awmwi1

1). Jo,t Mariano Caltilltro.
D. Joaquín Ramiro, E,paña.
Señorea E/u,1 i Hijo,.
D. hsi 1'idal,
D. Mamut de S,gura.
D. Juun Ignacio .,'Jgui,-r,1t,rr1to.
D. Joa,¡ui,i de Haller.
D. Ruptrto Campv.zano,
D. Juan F. Erca11do,;,
D. J. /Sirio Irigoy,11.
D.•1ndré• Barrv,ta.
D. Vicmte Sosa.
D. Manuel Sa11ta Maria.
D .•Ua11uel Percz Valltjo.
D. l'edro Josi Mora/e,,
D. Eduardo Gonzale:.
D. Francisco L. de Larrca.
D. Jo•é Jlerrtta.
D. José Maria Irigoytn.
D . .ruarc,ano
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CURIOSAS

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! E N México, pagado al tiempo de la entrega de
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$0 2 rs.
F uera de México, franco de porte, por trimesS tre adelantado y en plata, - - - - - - $3 4 rs.
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                  <text>El Mosaico mexicano ó colección de amenidades curiosas e instructivas. Del 1° de octubre de 1836 al 15 de marzo de 1837 la frecuencia de la revista fue quincenal, sin embargo, según indican el Diccionario Porrúa y Guillermo Prieto, de 1840 a 1842 fue semanal. En el primer tomo fungió como editor Isidro Rafael Gondra; del 2 al 7 el editor fue Ignacio Cumplido y el director Victoriano Roa. Cuando Ignacio Cumplido se hizo cargo de la edición, en abril de 1837, el contenido y la presentación de la revista sufrieron un cambio muy importante; los trabajos poéticos aumentaron a partir de ese año, pues se registra el ingreso de los integrantes de la Academia de San Juan de Letrán a la redacción de El Mosaico. Cabe destacar la calidad de la tipografía, los grabados en madera y las litografías, muchas de ellas procedentes del Portal de las Flores número 5. El Mosaico mexicano desapareció a mediados de 1842 debido a su alto costo y la imposibilidad de los suscriptores de adquirirla.</text>
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                <text>El Mosaico mexicano ó colección de amenidades curiosas e instructivas. Del 1° de octubre de 1836 al 15 de marzo de 1837 la frecuencia de la revista fue quincenal, sin embargo, según indican el Diccionario Porrúa y Guillermo Prieto, de 1840 a 1842 fue semanal. En el primer tomo fungió como editor Isidro Rafael Gondra; del 2 al 7 el editor fue Ignacio Cumplido y el director Victoriano Roa. Cuando Ignacio Cumplido se hizo cargo de la edición, en abril de 1837, el contenido y la presentación de la revista sufrieron un cambio muy importante; los trabajos poéticos aumentaron a partir de ese año, pues se registra el ingreso de los integrantes de la Academia de San Juan de Letrán a la redacción de El Mosaico. Cabe destacar la calidad de la tipografía, los grabados en madera y las litografías, muchas de ellas procedentes del Portal de las Flores número 5. El Mosaico mexicano desapareció a mediados de 1842 debido a su alto costo y la imposibilidad de los suscriptores de adquirirla.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>w

íi)

éc'l

- ....e e -

EN lVIEXlCO, se recibe en la librería Mexicana, sita en
la esquina de los portales de l\Iercaderes y Agustinos.
0 - - - EN las alacenas de D. Antonio y de D. Cristóbal de la Torre, frente á dicb líbrería.
- - - EN la imprenta de es~ periódico, calle de los
9
Rebeldes N. 2.

MOSAICO
. - - - - - 6 · - - - --

FUERA DE 1u:Éx1co.

(4)

Es PUEBLA, . .. .. .. .. .. .. . . . . . . .
Es A'rLISCO, . . .......•.........
Es JALAPA,............... .. .. ..
EN VER.\CRUZ, .................
EN ORIZA VA, ..... .· .............

9
9
,

• E:1 0!.JACA, .. . . • . . . • . . . .. . . . . . . .

®

Es QUERETARO, ...............

(i!)

EN OUANAJUATO, .. . ..... .. . ...

®

Es"zACATECAS, .......... : .. . . •
Es Af,UASCALIENTES, ..... , ...
Es SAX LUIS POTOSI,...........
Es Jl!ORELB, ...... , . . . . . • . . . .. .
EN DUlUNGO¡ ........ ... ..... ·,.
Es GUADALAJAR.\, . .... , . . . . . . .
E~ MONTERREY, •........, . . . .
Es EL $ALTILLO,....... . .......
l:s ••FRES;'.'!JLLO,.... .. . . .. . . .
EN TOLUCA,............... .. . . .
Es CHIHUAHUA,................
E!I AJ;,AQUIÑES [depar1ame11tode
Sa" L1'i• Potosi}, ...•......... •
EN TEPIC,...... .. . . . . . . . .. . . . . . . D. .-1ntom·o Santa )!aria.
E:&lt; SALV.\TIERRA, ... .......• .. R. P. Fr. Mucio Valdooi'1o,,
,
,
l D. José 1'oribio de .'1.r,uo,a [tditor
Ew u HAB.\NA, · · · · · · · · .. · · · · · · • l dt l Diario de agutlla ciudad.)

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~

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G)

9

mmii11am1 wi ,,i,awmwi1

1). Jo,t Mariano Caltilltro.
D. Joaquín Ramiro, E,paña.
Señorea E/u,1 i Hijo,.
D. hsi 1'idal,
D. Mamut de S,gura.
D. Juun Ignacio .,'Jgui,-r,1t,rr1to.
D. Joa,¡ui,i de Haller.
D. Ruptrto Campv.zano,
D. Juan F. Erca11do,;,
D. J. /Sirio Irigoy,11.
D.•1ndré• Barrv,ta.
D. Vicmte Sosa.
D. Manuel Sa11ta Maria.
D .•Ua11uel Percz Valltjo.
D. l'edro Josi Mora/e,,
D. Eduardo Gonzale:.
D. Francisco L. de Larrca.
D. Jo•é Jlerrtta.
D. José Maria Irigoytn.
D . .ruarc,ano
.,
·
z.ara te.

CURIOSAS

•

lC INS'l'Pi.'tJ'CTIV'.AS.
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JJUJMIT@ lll JIDJE

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TOMO llf.
~

.

! E N México, pagado al tiempo de la entrega de
! cada número,
$0 2 rs.
F uera de México, franco de porte, por trimesS tre adelantado y en plata, - - - - - - $3 4 rs.
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l~

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1

1

.

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IMJ([~O~@º
LO U/IPIWIIJE Y PO'BUOA IGBAO
No. JI.

~---~

Jlij.00,.,

�EL MOSAICO l\lEXICANO.-ToMo III.

441

DE LAS

LAS TRES VIRGENES DE BASSORAH.

MATERIAS QUE CONTIENE ESTE CUADERNO.

~

Las tres vírgenes de Bassorah 441 11 Cria de cabras y curacion de 8U8
DPjinicion del filósofo •
444
enfermedades (con viñeta), • 456
Historia de la calavera de un
A. una paloma (poesía),
458
grande "/wmbre
445 Aventuras del Capitan Daniel
Los ojos negros (poesía; con vi.
Boon (con su retrato en u~
iícta) •

448

grabado muy fino),

Diferencias de l.a especie huma.

Una 11111ger á la moda.
Varios pen8amientos sueltos.

na, calculadas sobre la [mea fa.

cial (con nueve grabados),

459

449

463

1

NOVELITAS
PO:a F.L .lUTOR DEL EV,UrGlU.10
ES TRlt:NFO.

STA preciosa coleccion de
anécdotas y cnento5 morales
de rccreacion y utilidad para tod~
cla.~c de personas, y en su mayor
parte para niños de ambos secsos

E

halla de venta en la hnfrenta d~
la c111le de los Rebeldes No.2, y en
la librería Mexicana, sita en la
_HAN LLEGADO
ef:quina de los portales de J\lerca~ : LA'. Ul!'IU:.'IITA DE LA°CAJ.f,E DE LOS REBELDES der~ y A¡¡:ustinos; constando de
diez y seis piezas, y se dará en el
•
1Yo:2,
equitativo precio de 12 pe!'OS cada
coleccion. Tambien ~e espenden
ejemp!ares sueltos, á 4, 5, 6, 8 y 10
'Y constañ de tres tomos encuadernadas á la reales.
holandesa, contenieudo cada uno los númen.;'s que se han publicado cada. aüo.
!Se

¡\ ·
...·•.

· COLECCIONES-DE ESTE PERIODICO,
30'pesos
es el 11wderado precio de cada colccci"on.

m,&lt;C)JJ:Sf3A§ originales y traducidas,

6 sea: .

el Libro de los Destinos,
®ITI\(/"i\ ejemplares se hallan lle

®\l.!J\.W venta en esta imprenta:
E halla de venta en esta imprenta al cómodo pre- el precio de cada uno es el de 8
, l... cio de 11 reales el ejemplar. Consta de un V'olú- reales, y por docena se hará una
. men en 12\·o. mayor, encuadernado en pasta fina.
rebaja considerable,
D&amp; U • .JOSE .JOA(lt:JX P&gt;:SADO.

S

~·~--:--;:---.----~'-----------♦
~

..

.

residia en Bassorah un fil.ísofo muy candoroso y demasiado célebre, llamado Tlténiir.
Despues de haber consagrado todo su tiempo al estudio de las ciencías, llt&gt;gó á persuadirse que todas
ellas no significaban nada absolutamente; y que si la felicidad no podia
hallarse en otra cosa, corria el rit"S·
go de mQrirse sin conocerla; lo que
acaso podria ser verdad.- Habia comentado el Alcorán de una manera
útil y piadosa, y descubierto en un
lado del cielo 365.000 estrellas, de lo
cual nadie dehia dudar en su presencia. Era ademas, uno d e los que
anunciaron, que un famoso cometa
incendiaria el mundo en el mes de
Agosto de 1835, si entre los treinta
y dos millones de maneras posibles
de emprender su vuelta, escogia precisamente aquella. - Los sá.hios se
viPron obligados á asegurar que el
mundo tendría todavía sns aventuras.
Sin embargo, nuestro homb1·e concibió un deseo singular de casarse,
{f;..~NTIGU urn:,,TE

seo de tomar una. compaiíera, no era
otra cosa que un tanto de egoísmo
mezclado con una poca de curiosidad.
Se ,lirigió á un Derviclie, amigo
suyo, hombre de grande reputacion;
y habiéndole dado cnenta de su designio, le pidió su dictámen.
El Derviche, que era un sábio, aprobó su pretension sin adularlo, y
le bahló así:
-Podria deciros, como Júpiter al
gran sacerdote Hyréus: "tomad una
piel de vaca, estendedla al sol, Y haced vos mismo \"Uestra muger;" pero
sabemos que esto es fabuloso; y la
linterna de Diúgenes no os seria de
roas utilidad. Escuchadme.-Tengo en mi casa á mis tres hermanas
núbiles, perfectamente edncadas, y
cuyos corazones CQnservan toda la
inocencia de la it:fai1cía. Creo que
cualquiera de ellas podria conveniros; •y aunque j,m1ás quisiera casar¡ las, siendo vos mi amigo, la que elijais será un regalo de mi mano. Es-

I

no porque tuviera las ideas mas ven• 11
tajosas acerca de la deliciosa vida
conyugal, ni porque hiciera mur.ho 11
aprecio del valor de la muger, sino porque estaudo ya vit,jo, se veía
pr.'.&gt;csimo á enfermar, y le era necesario quien lo asistiese con interés,
natural ú fingido: así, pues, este de'l'OM, 1u.- x1v.

1

coged.
Thémir ('onvino en efecto en que
siendo el Den•iche su amigo, y teniendn tres hermanaB, lo que rot&gt;jor
podía hacer era casarse con una.Le fueron presentadas en seguida, y
les dijo:
-Jóven es bellas: Tengo necesi-

\

�...
443

442

•

==== .

EL MOSAICO MEXICAN0.-1'oMo fil.

dad de una esposa; iquién de voso- rán: en vez de dirigirse al merca•
do, se iba ó. la mezquita; y reepondia
tras querrá serlo1
Las treil hermanas se arrojaron á. ¡Allah! y Mahoma! cuando su marisu cuello, y lo acariciaron con bon- do le hablaba de un paseo ú de un
dad. El sábio comprendió por esto espectáculo: además, no poseía por
que eran verdaderamente vírgenes; toda ciencia sino este tri3te adagio~
y no ee detenia en la eleccion i;i- -¡H(nnano mio, C8 ,icce111.rio 11Wrirl
no por la f.'.irmuln; pero aquel proce- lo que ciertamente no era muy placentero.
der tan dulce lo conmol'iJ.
La paciencia de un marido, a1111- ¡Oh! ¡oh!:::: murmur:i d homque sea filó,ofo, no es de larga du•
bre, mi neg-ocio está rl'.:1uelto.
-Hermosas amigas, les dijo, de- racion¡ aoÍ es que la de nueatro hnmseo solo una muger, y no tres segu- bre lleg.:, pronto á su término, y elijo
umente: In poligamia uo entra en á su mnger:-Amiga mía: yo quiero
mis idoud, iOs agradará. retiraros al- hallar de comer en mi casa siempre
que tengo apetito; el espectáculo y
gunos pa~os1
Thl.'mir obsen·ú que estaban un el paseo me divierten; r1werencio la
poco lhca➔; pero recordando que era ley y sus profetas (aunque alguna,
tiempo dtl ayuno, 11e consolaba con veces no tonto como es netesario);
la iclea de que pasada la época ad- creo sinceramente en la otra vida;
qui,;rian alguna gordura, pues tal pero antes de tCHlo, creo en esta; y
vez au e:1cesiva abstinencia ocasio- on cuanto á lo que es morir, no quienaha entonces 11u est'!.do de flaque- ro hacer esit tontería, sino lo mas tarza: 1111eil:,, pue11, muy contento espe- de posible; con que no estando de
rando que se obrase el cámhio. De- acuerdo sobre ninguno rle estos puncicli:'isc finalmente por la de mayor tos, pcrmitidm11, señora, que os conedad, creyendo que era la mas pru• duzca á vuestra rasa.
-¡Oh! ¡oh! . . . •se decia Thémir,
dente.
-¡Buen tacto teneis! le dijo el iqué cri:itura es la muger, si todas se
Dei,irbe: podeis lisonjearos de ha- parecen á é~ta? Y oe fué con ella
á casa del Derviche.
ber hecho una feliz eleccion.
-Querido, le dijo, ivuestra herEl matrimonio se arregló bien
pronto, y nuestro héroe entró al es- mana ha estado loca alguna vez1 portado apetecido, en el cual reinó por que os juro que tiene todo lo necesario para ello.
algunos días una paz octa,;ana.
--Os aseguro, respondió el DerviPero no tardú mucho en observv
que la pobre muger tenia un carác- che, que tiene algunas ocasiones cierter muy estraiio, y que e,taba sujeta tos caprichos que podian hacer aoaá frecuentes éstasis, que retardaban pechar de su razon, aunque en el fon-aingularmente los negocios domésti- do es la mejor muchacha del mundo.
cos. En lugar de cocer las legum- tPe1·0 qué decis de sus dos bermabres para el alimento, leía el A1co- nas1 iQueréi.s esperimentarlaa1

...

1 '

..

-Me dejais admirado, le dijo éste; ¡,quereis sin embargo la tercera1
que me lo proponeis.
- ¡Ah! dijo Thémir, no retrocedeEsta vez, el filósofo no quiao haré
por tan poco, tanto menos, cuanto
cer eleccion, sino que tomú al acaso
una de las dos hermanM, y la con- que ella será la última.
- A fé mia, dijo el Derviche, que
dujo á su casa.
Pero no hizo mejor negocio: lapo- despues de ésta, ya no os podré dar
bre Caribdis tenia por hermana una otra.
verdadera Syla, y bien pronto cono-.A.sí sen, respondió Thémir, y
ció que su segunda consorte era una condujo á. su casa á su tercera mitad.
especie de hel·hicera, una decidora de
Esta muchacha tenia modales sela buena ventura, que desde la ma- ductores; su11 miradas eran dulces, y
ñana hMta la noche no se ocupaba sus palabras graciosas; babia tanto
sino del porrenir.
hechizo en el metal de su voz, tanta
Su leguage era el de los suspiros, sensibilidad en sus facciones, y tansus ojos estaban frecueutemente le- ta compostura en sus ademanes, que
vantados ácia el cielo, como los de pur mas filósofo que fuera el pobre
una paloma, y se mantenía en tierra marido, se 11inti0 enagenado de plasobre las puntas de los pies, como si cer; prometiéndose para sus ultimos
temiera tocarla. Ya tenia goces ca- días una poca de la felicidad que tanpace3 de hacerla morir de contento, to babia deseado, y que se babia heya l\l)ros que enternecian las piedras; cho esperar como un rico plato que
y entonl'es cantaba letanías estraflas. no se sirve siuo hasta la postre.
Esto no era tolerable, y Thémir
¡Pero ay! que ésta fué peor toclano pudo sufrirlo.
via que las otras: apenas se hizo el
- ¡Voto á bríos! dijo. ¡Ved aquí matrimonio cuanclo empeza1 on ádesla. otra! ¡,Quién me ha dado una ilu- aparecer todos los medios de subminada semejante1 Seguro mente, sh1tencia. Los platos no ~e prei1enó el derr:onio se le ha metido en el tahan snbre la mesa sino \'Ocios, porcuerpo, ó el espíritu de 1'lahoma le que la :1ei1ora daba á. lo$ pobre~ el
ha trastornado la cabeza. Mi amigo contenido. Salia por las mainmas á
el Derviche tiene hermanas bien sin- recorrer los barrio~ mas miserables
gulares.
y sucios, y volvia á la tarde seguida
Enwnces dijo á. su muger.-Seüode mendigos, á quienes daba cuanto
ra, estoy fastidiado de vos; sin emse le venia á. las manos. Si los labargo, c1&gt;n vuestras maneras de nindrones asaltabaú su casa en el silenfa del parai1m, creo que no os faltará
cio de la no~he, se esforzaba á impeun lugar enél al lado dt'l profeta; pedir que se les aprehendiera, porqve
ro á mí no me convenis, 1,i quiero ser
mmca convenía ltaeer mal al prógimo.
vuestro por mas tiempo • • • • Venid
En quince dias quedó casi desierta.
conmigo.
la
casa, porque arrojaba el dinero á
V olviú á casa del Derviche, y lo
los
pobres por las ventanas, lo que
' inatruy6 da su nueva hiatoria.

-Sí quiero, dijo Thómir, puesto

�'
444 .

/li

,

EL :MOSAICO MEXICANO.-To110 IIL

EL MOSAIGO J\1EXICANO.-ToMo Ill.

atraía una multitud &lt;le ellus, que admirados de la novedad, recogian las
monedas y le daban en cámbio sus
bendiciones . • • •
Thémir lo obserrn, y salta al cuello de su muger, arrencánclola de la
ventana, y murmurando:
¡Por Mahoma, que estas mugercillas me han· dado fuertes lecciones!
Despue¡,¡ se clirigió á su muger:Mi buena amiga (debiadaros otro
nombre), vuestra primera hermana
era una visionaria, y la segundii una
decidora rle la buena ventura; pero
si amb¡u; descuidaban sus deberes doméijticos, en el fondo eran buenas
mugeres, y no hacían mal á nadie.
Gracias á vos, vedme aquí reducido
á la miseria: sois una loca que no teneis sentido comun. lelos . . • . Mahoma Od dé un lugar clonde mas le agrade; pero si eres c.onsecuente en esas
bue.nas obras que sabeis hacer con
tanta perfeccion , ,lej11clme lo poco
que me queda, y desembarazad me,
por piedad, de vue:;tra presencia.
El profeta os guarde á las tres ....
Entonces volvió Thémir á casa ele:
Derviche, y definitivamente le dijo:
- Amigo mio, me engaüé completamente: el matrimonio no hará. mi
felicid1d: ¡quédese para otros esa locura1 . • •• Guardad vuestras tres hermanas, si os agrada; yo os doy gracias por vuestra condescendencia, y
os aseguro, á fé de escarmentado marido, que no han recibido de mí el menor perJmc10. ¡Allah os bendiga á
todos! •• • • He dicho.
Thémir se volvió solo á su casa,
compreniliendo que lejos de ser un
gran filósofo, como creia, solo ere.

un solemnísimo nécio. Su triple aventura reanimó todo su ardor por
el conocimiento de lus ciencias; pero
desde luego ahaudonú las estrellas y
los cometas, y para consolarse compuso un gran trataJo, de á fúlio, sobre las tres grandes virtudes de los
hnmhres: la Fé, la Esperanza y la
Caridad.
U na cúpia de su mañusc1ito ecsiste todavia en la atademia de las ciencias de Parío.
( Re.vue Fashionable.)

..

..

'

,.

DE LA CALAVERA OE UN ~ RANOE HOMBRE.

DEFINICIOJII DEL FILÓSOFO.

Filüsofo es el hombre que conoce
al hombre; que de nada se admira,
todo lo es pera, todo lo prevée, conoce las causas por los efectos, y nada
teme sino lo que no comprende: la
ruina del universo le aniquila1ia sin
espantarle: este es el verdadero filósofo, los demas solo son graciosos habladores: uno de nuestros gE&gt;nerales,
en el mayor ardor de una batalla,
pidi0 un polvo de tabaco á uno de
sus tenientes; y vienc4, que le babia
muerlo una bala de cañon al tiempo
ele presentarle la caja, se volvió con
serenidad al lado opuesto, y dijo á
otro oficial: "Hágame V. favor de
darme el polvo, pues este se ha llevado consigo la caja." - Este es un
verdadero y raro ejemplo de filosofia.
Para calcular aprocsimadaml'lnte
)a altura de una nube tempestuosa,
deben contH1-se las pulsaciones de la
artE&gt;ria desde el momento en que se
ve el relámpago, hasta que se oye el
trueno, dando á cada pulsacion 180
brazas de distancia.

fflAN

..

de saber nuestros lectores Si fué allí muy devoto, no lo dice la
que allá por los años de 1600, había crónica; pero Jo que sí es cierto, es
entre otr1,s muchos, un estudiante que procedió como muy hábil, y par
mnrcianillo en Salamanca, que era eso pasó Juego de secretario al viel mismo demonio por lo agudo y reynato de NápolE:s, y poco despues
travieso; han de saber tambien que de ministro á Suiza á Baviera, ~
el tal, no contento con llegar á ser Viena, y á las dos primeras córtes
un gran jurisperito, como suele de- que hemos nombrado; probablemencirse in 1ttroque, se dió tanta prisa á te no se mostraría m uy lerdo en eso
estudiar lenguas y ciencias, que muy de intrigar, cuando apénas ocurría
luego vino á ser el gallito de la Uni- un negocio grave y ya comisionaban
-versidacl, y aun de ,toda España. To- á nuestro murciano piu-a evacuarlo;
do esto no Je hubiera valido de na- y sin duda le creerían muy amigo
da á no ser por contar en el número del Espíritu Santo supuesto qne le
de sus apasionados un cierto carde- enviaron á dos conclaves y á un connal, D. Gaspar de Borja. Era S. greso, en que fueron elegidoi~dos
Ema., inclinado á los jóvenes des- papas y un emperador.
Así anduvo por esos mundos atapiertos y pizpiretas, y como sin duda en aquel tiempo no necesitaha nn reado mas de cuarenta años, siendo
hombre usar muy antigna fé de bau- el Talleyrand de la épnca, haciendo
tismo para tener sentido comun, ni paces y negociando protocolos, hasvenia precisamente el entendimien- ta que Je vino la gana de comer otra
to á los veinte y cinco aÍlos como a- vez garbanzos, y á pretesto de serhora sucede, catén vds. ahi que eT es- vir su plaza de secretario del rey, su
t11diaote se vió secretario de la em- silla en el consejo de Indias, y un
bajada de Roma á los veinte y dos., cargo de- introductor de 4:mbajado-

......

•

1

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1

4'6

'

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo 111.

res, se vino de un tiron desde el fa. moa viajando al epitafio de nuestro
moso congreso de Munster, á la co- Saavedra. Tambien viajaron los fraironada y posteriormente heróica vi- les, por lo que no pudieron saber
lla de Madrid. El hombre estaba ya qué habia sucedido de los huesos de
un poco maduro, y como no quería su huésped; pero apenas volvió el
trabajar y sentia no sé que escrúpu- rey, que tambien murió, de su caulos de conciencia, va t y qué hace? tiverio y restableció los conventos,
coge y fabrica una celda en el con- cuando el prior del de recoletos quivento de Recoletos del Prado, y zaa so convencerse de lo que había suse encierra en ella. Buen pro~·echo. cedido en el nicho, echó á tierra el
Muchos rosarios rezaria y mur.ha tabique, y se encontr() al autor de las
bazofia echaria en aquel cuerpo pe- empresas políticas hecho una mocador en dos aiios que estuvo con los mia : alegróse mucho, es decir, el
padres, y al fin no se si de ahíto ó de prior, y cuando lo estaba mirando,
otra cosa, suena su hor9:'el dia 24 de vispale, el aire tleshace el acartonaAgosto de 1648, cierra el ojo y bue- do esqueleto, y no quedan á la viilta
nas noches; gran funeral, mucho del entusiasta prelado mili que huecampaneo, y á la sepultura. Hízo- sos mezclados siu órden. Recójelos
se esta en una capilla ju11to al coro, su paterniaad en· una esportilla y al
y cubrióse con una lápida muy llena cuarto de las reliquias con ellos.de anjelotes de mármol y de armas Pues señor, andando viene. i quién
de blaaon con un largo epitafio en la- viene1 un ingles, que sin duda se antin que entre otras cosas decia: Aquí daba tras la~ calaveras, y poniendo
yace D. Diego de Saavedra Fajardo,
en 1~ manos de su hijo la del célecabalkro del hábito de Sa1ttiago, ~u- bre español, le decía. "Toma, quetor de las empresas políticas, de la rido, para ']Ue cuando vuelvas á
república literaria, y de otras escelen- nuestra pátria digas que has tocado
tu obras que le colocan en primera lí- con tus propias manos el cráneo del
nea ent1·e los literatos de Eapaña y los primer político de esta nacion y de
grandes político, del mv,¡,do, Re9.uia- uno de )os mayores ingenios de su
cat in pace.-Amen.
sig1o."-Este dicho de aquel here. El pobre hombre, ya se vé, allí ge hubo de dar en que pensar al prese ~taba quietecito sin meterse con lado que, entonces babia en aquel
nadie mientras su fama y sus obras monastetio, averigua que su antecevolaban por esos mundos en diver- sor babia confundido las reliquias dé
sas lenguas y con no poca gloria de un sabio con las de los santos, y essu patria, cuando cate vd. que viene candalizado quiere enderezar el ená España tquién, dirán vds.1 Napo- tuerto. Vuelta á abrir la sepultura,
leon; y él ó mas probablemente ' al- y vuelta á trasegar los huesos de
guno que vino con él, zas, zas, echa nuestro c;élebt-e Saavedra.
á bajo la piedra sepulcral del difun.
"¡Q,ué lástima, decia el sacristan
to, y' carga con ella¡ agur, ya tene- al enterrarlos, qué láaüma que deaa-

EL MOSAICO MEXICA~O.-TOMo 111.

441

parezca de la faz de la tierra esta juicio, y se llevan luego los antos á calavera tan limpia, tan despejada, plena academia, y aquí ¡oh portentan hermosa! •••• " Ocúrresele una to! al ecsaminar la veneranda hosaidea, (que sin duda el buen~ del le- menta se encuentran cuatro huesos
go era algo craneólogo 6 romántico) femulares (vulgo canillas.) Los cirla de aprovechar aquel cráneo y sus cunstantes dudan, meditan y descorrespondientes canilla&amp; para ador- pues de una grave discusion acuernar el túmulo que servia en las hon- dan, que si se tratara Je algun literas del convento, •• . dicho y ~cho, rato de algun café, ó de algun polípor muchos años han estado autori- tico de la Puerta del Sol, el fenómezando los sufragios y aniversarios no seria admisible; pero que siendo
de la éomunidad. Pero no es esto aquellos los despojos de un grande
lo mejor, sino que abierto última- hombre, indudablemente no podia
mente aHí inmediato el estableci- ni debía haber mas que d9s canillas,
miento ó gale1Ía pintoresca, su due- porque es probable qne el autor de
ño creyó conveniente poner en ella á la~ Empresas Políticas y de la ReSanta María Magdalena para hacer pública Literaria, anduviese solo en
juego con el torero Montes y la dio- dos pies, y que por lo tanto los.ot~os
sa Venus, y como en la mano de a- dos susodichos buedos constltman
quella santa penitente faltaba algo •JDa iotervencion estrangera, vel'gonse le puso la cala11era de n'll.eatro zosa é i~admisible . , , , Con todo,
gran Saavedra Fajard.o la q11,e pasó por si alguien quería próbar lo cóndel dcminio del ,ucristan de recoletos trario dejaron sobre la mesa de la aal due-fw de la galería pintoresca, y cademia aquellos restos de un homallí la ha. podido ver el honrada pú- bre que jamas imaginó que los franblico mediat,te la cantidad, de 4 reales ceses babian de venir á quitarle su
deve/1()11,,,,. !
epitafio, que un sacristan baria serPues señor , vuelta á quitar los vir su calavera en mesa de ánimas,
conventos (q. e. p. d.,) vuelta á bus- que luego había de pasar á manos
car á Saavedra (q. e. p. d.,) no ya de la Magdalena , que los frailes
p~r Napoleon (q. e. p. d.) sino por ee habían de acabar , y que desla academia de la historia que en paz pues de todo habían de parar 81' adescansa; se cita á los frailes ~nte el traillados huesos en los estantes de
gobernador civil, se les da un susto una academia, esperando clasificamas que mediano (yo no sé por qu~) cion y destino.
( Semanario Pi,,,,toreaeO".)
ee los lleva al lugar del enterramiento, se alborota la vecindad, se cava
Los malos traductores (dice Madala sepultura, se buscan los huesos,
me
de la Fayete) son como los criase abre un proceso , se averigua el
dos
estúpidos, que dicen mil neceda- '
caso, se recoge de acá. y de allá con
des
en lugar del recado que \e les.
tanta prolijidad como el mismo inconfia.
teresado pudiera hacerlo el dia del

-

•

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1

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EL MOSAIGO MEXICANO.-Tot110 m.

EL MOSAICO MEXICANO. ToMoill.

DIFERENCIAS DE LA ESPECIE HUMANA,
CALCULAD.\;&lt;

Cante un poeta en su mision divina

Los verdes lauros que la frente ornara
Del caudillo cristiano en Palestina
O los sangrientos triunfos que alca:izara
El adalid cantábrico en Asturias
De otro cante la lira en dulce!' ~es
Regando, al Cid las márgenes del Turia
Con la sangre de infieles escuadrones. r
Solo canta mi laud
Los placeres del amor
Tu belleza, tu rigor,
,
Tu candidez y virlud,
Tus negros ojos ard.ient.E-s,
Mas lucien1es
Q.ue la estrella
Matinal
O.ue aparecen mas hermosos
Voluptuo;¡os,
'
Embriagados

•

En amor;
Y si los miro anef&lt;ldos

En el llanto
0.ue el quebranto
Derramó,

Boa LIIS ojClll
Cristalinos
Tan di vinos
Como el sol.
tO.ué corazon resistió
Tu mirada seductora1
tQ.nién infelice no llora
Si los tuyos encontró1

No prosigas en lanzar
Sus rayos de cruda muerte.
Q.ue no maldiga su suerte
El que los quiso mirar.
Que no es bien que canrares tu victoria
Por los es1ragos de tus bellos ojos
Que es estéril el fruto de la gloria
Conseguido entre llantos y de$pojosAI que incauto despreció
Con arrogancia y altivo
Q.ue pronto el veneno activo
De tus ojos castigó.
Y si en menguada Ja hora
Y maldecido aquel dia
Ce..«a ya de ser impía,
Ciiirralos, por Dios, sellora.
¡Ah! no los cierres, muger
Q.ue soy así mas dichoso
Aunque el áspid ponzoll~so •
Aumente mi padecer.
Qu~ ya es mi herida mortal
Y no hay vida para mí,
~
Vale mas morir así
Que sin verlos ~u.•pirar.
Q.ue es sin duda
Mas prt!cioso
El reposo
Dela tumba,
Que una vicia
De amargura,
Sin dulzura
Ni gozar.-F. J. M.

BE

llama línea. facial al perfil ¡ por la capacidad y forma del cereque forma la cabeza humana, y á me- bro, el talento natural, la sagacidad
didaquese aprocsimaúapartade una 6 inteligencia de multitud de persolínea. perpendicular, esto es, mien- nM; porque entre las de una misma.
trns mas ó menos sobresale la fren- tribu encontraremos tanta.disparidad
te y la boca, tanto mas se distinguen en la forma y tamaño, como la que
las diferentes tribus ó castas, siendo \\ ecsista entre muchos indivi&lt;;l.uos de
notable la. del negro por su forma- tribus di3tintas, y con respecto á la
cion que se asemeja mucho á la ca- [1 füonomia, porcion de africanos hay
beza de un mono.
que se diferencian poco 6 nada de los
Cuanuo el hueso frontal sobresa- europeos, e scepto en el color de su
le de la línea de la cnrn le dá. un as- epidermis, y cuyas líneas faciales son
pecto de deformidad que no se ob- tan correctas y simétricas como lll ca.serva con frecuencia, escepto en los beza mas bien formada, segun las re·
casos de hidrocefalia, que ataca á los glas de la pintura y escultura. • En
niños algunas veces.
lo tocante al talento y comprenaion,
LOd anatómicos y zootónicos &lt;lis- los que han tenido relacion con los
tinguidos que se han ocupado del es• indios americanos, están convenci.
tudio de la anatomía comparada, pro- dos de la capacidad de su entendibablemeute han avanzado demasia- !miento, y generosidad natural de ca·
do, al atribuir cierta construccion y \ rácter, de que dan pruebas n'lpetidas
forma de cabeza á cada tribu de la en todos sús negocios politicos ó par·
especie humana, á lo menos cuando ticulares; y defacto, en el retrato de
fijan reglas generales para conocer Jhay Endeneege, uno de los gefes

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I

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TOM. 111,-

,

XIV,

2

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J

ffO

•

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de las naciones mas aguerridas, se
notan los rasgos característicos del
valor.
La costumbre Y. el clima, influyen
en el hombre lo mismo que en los otros animales, y quizá áestas circuns- .
tancias se deben atribuir casi todas

461

EL MOSAICO )IEXIGANO.-To110

cabeza, y por consiguiente, el ángulo de la línea facial de los pueblos incultos, es producido á veces artificialmente, lo que no se ha observado con
la atencion que se requiere.

I

n.tz t

&lt;:.lUCASIANA.

las variedades de.la especie humana, 11 Bn la raza caucasiana, no solo ,;e
porque apenas hay mayor diferencia incluyen lus turcos, sino muchos pueentre un montaües del No1te de la blo!l de Asia y Europa, los egipcios, •
Gran-Bretaña y un tártaro calmuco, abisinios &amp;c. La línea facial de e~que la que se observa entre ese mis- ta especie, sobresale comunmente de
ruo montañés y un nativo de Lóndres. la perpendicular; esto es, el hueso
Presentamos los siguientes bos- frontal es mns prominente que la
quejos de cabezas para que se forme quijada superior, el cráneo grande,
una idea esacta &lt;le la distincion lisio- la cara pequeña, ovalada y recta, Ja
lógica que se hace entre el europeo, boca chica y la nariz un poco aguiel negro, y otras tribus. La del ne- leño, los dientes delanteros de amgro tiene las va1iaciones muy mar- has quijadas, perpendiculares, los Jácados, y la del europeo está copiada bios algo rnltea.clos ácia fuera, y la
de los mejores modelos.
/ barba llena y redonda.
Que estas vari!lcioncs de forma en
RAZA MOGOL.
las facciones y construccion de la ca- 1
1
beza humoua, sirl'an de base para
Los calmucos y casi todas las ttifundar una teoría especulatÍ\'8, res- j bus mogoles, tienen las caras y cabepecto de las facultades intelectuales, zas redondas, los frente~ deprimidas,
os en nuestro concepto una hipótesis, de modo que forman un ángulo con
y para interiorizarse .en ella,. se u~- II ~a barba que es. corta, la nariz pequecesita ~an penetrac.1on y &lt;l1scenn- I 11a ~ chata, sal'.dos. los. huesos, d~ los
miento, a fin de recuficar los datos ca~11los, los. OJOS mchoados ac1a la
do que se han de sacar las deduccio- nanz, las CCJaS delgadas, negras, y
nes.., Vari9s casos ha habido, de ca- casi derechas. Estos rasgos son mas
bezas, en que ecsistia una deformi- marcados en los chinos, y se encuendad aparente, y que se hallaban do- tran tambien en los esquimales, .sin
tadas de gran talento é imaginacion embargo de que viven en países tan
sublime, y la regularidad no ha esta- distantes de los habitados por las trido siempre acompaiíada de poten- bus originales en la Asia Central.
cías despejadas. So comprenderá meHAZA I:Tlll'ICA.
jor lo que es una línea facial, observando los siguientes perfiles de las
Esta clase de la especie humana
cabezas de varios retratos. Debe te- tiene la línea facial deprimida por la
nerse presente, qne la figura do la parte superior de la cara, la frente

baja, estrecha y oblicua, la barba .' que son una escepcion de. la reg!a,
hundida y los ojos promiuentes, to- pues se observan en ellos d1fere11c1as
dos los naturales del Afiica y del Sur I muy notables.
de Egipt~, pertenecen á e 5 ra t,ibu 11
RAZA MALAYA,

·¡ Se distingue esta raza, por una
La línea facial de ]os ameiicanos I boca ancha, cabeza estrecha'. huesos
nativos, difiere ,muy poco de la de las de h cara grandes ,Y. prommen~es,
tribus mogoles, siendo baja su fren- nariz llena Y a~ch~ ª~1 ª la punta._ la
'

RAZA A;\l.BRIC.A,..'1/A.

to, los ojos sumidos, y Ja cal'a ancha, línea facial esta casi s1empte mas m~
aunque no tan aplastadu, sus faccio- clinada que en los ot~ razas, Y s
1
nes son mas toscas y mas marcadas, \ asemeja algunas veces a la de ~n moy prominentes: de esta clase debe- no. Es la clase que mas ~e diferenmos escluir ií. los esquimale~, y á los I cía, en carácter y fisonomia.
habitantes de la bahía &lt;le N ootka, ,
.

...

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• E?.FIL D]!lL EU1WFEC.

Este perfil se distingue por la línea perpendicular que comienza en
a, en la barba, y termina en b en el
hueso frontal, haciendo un ángulo
recto en a e; pero en esta forma se
observan algunas variaciones, ó por

..

mejor decir, el ángulo en a suele ser
obtuso y otras veces agudo, pero se
considera mas mgnlar la cara que
forma un ángulo de 80°. Los turcos
ó caucasianos, pertenecen á. la misma clase que los europeos.

�Ili.

EL MOSAICO MEXIOA O.-To•o 111.

. 453

En esta raza la línea a b, forma un especie. Cuando las líne_as a b y a
ángulo mas aguJ.o con la a e, que en e, hacen el ángulo a h e, de menos
cualquiera de los perfiles anteriores, de 70°, el perfil será el de un mono ú
y se aprocsima mas á la forma del el del orangutano que está. represenmono ú orangutano que ninguna otra tado en la figura siguiente, y que con

-- -·
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L OS CALMUCOS, ASIATICOS Y AMERI CANOS.

En este pe_rfil, la línea a b forma tá sumida, y por consiguiente, toda
con la a e un angulo de cerca de 70°, , la línea facial difiere de la del euroque dá una promi¡¡encia notable á peo, y la frente se baila mas hundila boca y lábios, porque la barba es- da que en el primer -caso.

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C',rt f. .

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}I)\ -"----C-"""'--

.,. 'Íi

ORANGUTANO.

las líneas a o y a e forma un ángulo mo la del perro, parece que el oranmuy agudo en a, y solo se aprocsi- gutano pertenece á unaespeciesupema á la figura de la cara humana en rior á la canina, aunque muy inferior
la frente y ojos; pero como aquella á la humana.
no está tan aplastada y hundida co•

�EL MOSAICO MEXlOA'·o
_, . -T OMO lll.

-

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y~
,

-·•r N! •

'

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1bczllíCOO pelo de bolor de oro, y cuenta la fábula, que haoiendo profanaLacabeznde Boichas, rey de Mau- do el templo de l\liuerva, esta diosa
ritania, es una muestra del carácter en venganza, convirtió su pelo en
etiópico 6 morisco. Los moros se culebras y en piedras ó. todos los que
posesionaTon en un tiempo de Espa- la miraban. Que Perseo le cortó la
cabeza, y quo al conducirla por el
fla y Portug¡¡.1; pero al fin fueron es- A.frien, las gotas de sangre que derpelidos por los europeos. Los fran- ramaba, se trasformaban en serpienceses últimamente han estableci&lt;lo tes: de esta alegoria inventaron los
una colonia en su territorio, y pare- poet:J.S la Gorgona, y los astrónomos
uc está. decretado que 1os moros una con~telaci_on. La caben de Mece q
.
dusa esta considerada como una obra
sean arrojados de la Euro~a a1 mte- · maestra de la escultura griega, y esrior de1 continente de .Afnca.
\ presa, por consiguiente, un bo¡¡queFAIUiACES, REY DEL PONTO.
. J? en perfil, de lo que ese pueblo an,
.
L1guo reputaba como una forma per·
Farnaces fue rey del pais q\!e es- fecta de la carn humana.
1
tá situado á ori1las del Euxino ó Mar 1¡
CESAR AUGUSTO.
Negro, y que habitan actualmente ;
los calmucos, á 1os cuales se nseme- I CesaT Augusto fué el segundo de
.a mucho la cabeza de Fornaces. Fué los ?,º~e em_peradores romanos, y su;
J
.
cedw a Ju ho Cesar cuando éste fue
vencido por Cesar en ta~ corto tiem· asesinado en el senado, por Bruto,
po, que esto solo comumc6 al sena• Casio, y otros conspiradores. Auao de Roma, la noticia de su triun- ~usto era el sobrino de Julio Cesar
fo con las tres palabTas siguientes: En el reino de Augusto se cerró el
y¡ · ai rici -Vine vi ,oncí.
templo de Jano por halla~e en paz
em, vi 1
'
'
todo el mundo, y en esta epoca na'lEDUSA,
ció Cristo, elSah•aclor del género huMedusa fué una de las Gorgonas, mano: Augusto, despues de haber
tres hermanas celébres. Era la úni- conquistado á 1os gaulos y a~emanes,
envió una cspedicion á Alb1on ( moco. que no tenia e1 don de la inmor- derna Inglaterra.)
talidad. Esta bermosux:a, griega se
[ TheFamilly Magazine.-Traduhallaba adornado de una preciosa ca- 1cido para el .Mosaico.]
001cHAs.

/

,/

La Arad.na élo íos gn
V
•
egos y ennc de loo hotentotes.

En estas dos figuras que hemos
puesto para que formen contraste se
observa
diferencia en 1as1eas
'd'
. tanta
,
rel~tivas a la hermosura, como la que
ocs1ste en las figuras mismas. En el
perfil de Ariadna, que es el bello ideal de los griegos, la línea facial a
h forma con la a e un ángulo obtuso
en a, el hueso frontal se inclina ácia
delante, al paso que el de la Venus
Farnaces1 rey del P onto.

hotentote se retira hacia atras
' ; pero
aun no se ha determinado si el perfil de estas antiguas
figuras gncgas
.
·
se halla conforme con las líneas d
la hermosura
.
· L a y enus hotentotee
que su"':e de compai-acion con In fi.
gura
gnega se presentó en L on
- dre s
,
a 1n espectacion del público ni
años ha.
ganos

'
Boichas, rey de Mauritania.

'

'

�456

El, MOSAICO lHEXICANO.-To110 JJl.

EL MOSÁICO MEXICANO.-ToMo lll.
/

mL

..

.......

_
..

,:

lado de aquellos animales
que han llegado á ser agentes necesarios en la economía doméstica, la
naturaleza ha colocado otras espe·
cies ausiliares que podrian reemplazar á los primeros si llegasen á faltar. Poco alteradas por la educacion
y menos dedicadas á unafuncion especial; estas especies han conservado mas originalidad en su forma y
mas independencia en. sus costumbres, por lo que son mas dignas de
ecsámen que esas razas que hallándose completamente sujetas y llevando la marca de su dueño, así en
sus habitudes como en su cuerpo, no
presentan al observador los dones
de la naturaleza, sino los resultados
del arte.
La cabra considerada como la oveja, bajo las únicas relaciones de su
utilidad, justifica plenamente las reflecsiones anteriores. Aunque dividida entre los animales domésticos
no ha degenerado de su tipo primitivo y salvage y puede p1·esmpirse

que el hombre jamas podrá lograr el
reducirla á una servidumbre mas es•
trecha. Su instinto es demasiado
desenvuelto, activas sus inclin'acio•
nes, pronunciados s.us gustos, su vo•
!untad pronta y porfiada y su carácter {uerte y decidido. Caprichosa y
vagabunda no quiere que se le de•
signe su camino: si pace con las ovejas no se s1tjeta como estas á la obe•
diencia del pastor, y marchando con
el paso que le agrada á lá cabeza del
ganado, cone á la derecha á escalar
una roca, ó á la izquier&lt;la á ramo•
near una planta. La inconstancia de
su natural, se mílnifiesta por la irre•
gularidad de sus movimientos: ya
anda, ya se detiene, ya corre, ya sal•
ta; huye, se oculta, se presenta, sin
otra causa determinada que la de la
vivacidad estraña. de su modo de
set·. Los perros nada pueden contra ella, y el pastor que sin ningun
trabajo dirige doscientos carneros,
vé de continuo comprometida su e.u•
toridad, cuando conduce una doce-

,

/

na de cabras, y tanto mas, cuanto ne, ni de un 'espeeo vellon: su pelo
que huyen de las tierras llanas que recto é inclinado,Je permiw pasar
no tienen ningun atractivo para su libremente al través de las espinu y
• disposicion aventurera y carecen de de los matorrales: sus piernas largas
obj~toS en que ejercitar su activi- y finas, y au cuerpo prolongado dedad. Ellas buscan los lu~res soli- notan la facilidad que t~ene para sal·
ta~-ios, gustan de saltar sobre las co• tar; por último, la hendidura de su
lino.e, de ponenie en observacion so- pezuña, ammcia la seguridad de su
bre la pllllta de ona roca, y tambien paso.
La cabra desplega tambien en sus
de dormirse sobre la pendiente de
amores
8'luella vivacidad ardiente
un precipicio.
que
acabamos
de reconocer en sus
Con estas aisposiciones la cabra
gustos
yen
súS
habitudes.
Puede ser•
se preserva de toda habitud de molivir
para
la
c1-ia
desde
la
edad
de siete
cie, y se endurece para soportar los
meses,
y
en
todas
las
estaciones
del
trabajos de su vida salve.ge é indeaí10:
su
pref1ez
di.ira
seis
meses,
y
propendiente. Solo cuenta consigo misma, con sus propios recursos é in- duce ordinariamente un cabrito, muy
-dustria, y no espera sino muy poca á menudo dos, algunas veces tres y
cosa de la proteccion del hombre. jamas cuatro. No parece d.esprovista
Todo alimento le conviene: _con la del todo de ternurlJ. matemal como
misma facilidad se acomoda á las las ovejas; pero este sentimiento no
yerbas, á las hojas y á las c01tezas es tan activo en ella como el de la
de los árboles, como á las ;spinas, á amistad. Apesar de su altiva indelas zarzas y a los ·breíiales mas ári- pendencia, se liga algunas veces con
dos. Desafia á los vientos, á las llu- su pastor con la fidelidad y la sumi,
vias, á los huracanes y se duerme ba- sion de un perro.
Todo lo que acabamos dJ decir
jo los rayos de un sol ardiente. /
respecto de la cabra conviene igualPara resistir á estas fatigas, á la
mente al chivo, quien no tiene tam•
irregularidad de su régimen, á. la in•
poco la posesion esclusiva de aquetemperie de las estaciones y para ser
llas insignias con que solo los masuficiente á si misma, la cabra ha rechos están decorados entre lasdemas
cibido u~a organizacion ligera y muy
especies rumiantes. La cabra así
consistente que reune las formas que
como él, lleva cuernos en la fren~,
podrían convenirle mejor. Ecsamiy barba en la papada como se puede
nándola con atencion, casi se adivinotar en la viñeta que encabe"za este
na su carácter: el conjunto de sus
artículo y la representa con su cria.
partes netamente dibujadas, es esPor lo largo de estos adornos, por su
presivo y bizarro: la mirada que se
talla mas fuerte y elevada, y por su
escapa de su pupila cuadrada, tiene modo de andar, algunas veces mas
alguna cosa de firme y de atrevida: grave y mas digno, se hace reconosus nervios flecsibles y fuertes_no es- cer el macho eu meaió de sus nután cargados ni de grasa, .ni de car- merosas hembrlill,
TOM, 111,-

XIV

3

•

�U8

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo III.

La cabra ea la vaca del hombre
pobre, pon:¡ue ademM de los provechos que de ella saca, casi nada le
euellta su mantenimiento. Se ordena dos veces cada dili por el espacio
de cuatro ó cinco meses: sn )eché es
espesa y mejor que la de las ovejas;
tiene efectos medicinales y guarda un
. medio entre la de vaca y la de burra; toma la virtud de las plantas que
ha comido la cabra; se cuaja con fu.
cilidad y se hacP.n de ella quesos y
reque11011es de buen gusto.
Las cabras están espuestas á padecer Ias•mismas enfermedades que
las ovejas, si se' esceptúa no obstante la hidropesía, aunque tambien su_len padecerla. La hidropesía se atribuye en las cabras á su esceso en beber agua y se tiene la costumbre de
curarlas por medio de la puncion,
medicinando despuee la herida con
un emplasto de pes. En los grandes
calores se les secan las mamilas de
tal modo, que no dan ni una gota de
leche, en cuyo caso se les debe hacer
pastar cuando la yerba está cubierta de rocío, frotándoles.las mamilas
con leche ó crema.
La enfermedad mas comun en las

•

cabras es la llamada perineumonía,

.
,

'.

cuyos síntomas son: la cabeza baja,
postracion, ojos pálidos y legañosos,
destilacion narítica mas espumosa
que espesa, la lengua con saburra biliosa, dificil respiracion, inapetencia,
el pelo erizado y el pulso débil y frecuente. • Para curar este mal deben
separarse las cabras enfermas de las
SIIDIIII, y couducie¡¡.do éstas á buenoa
-p utos, se administrará. á aquellas la
siguiente compoeicion: aceik y sal

comun, media m1za de cada eo,a: flor
de .azufre una dracma, y aceite de eu•
hro un e,crúpulo. _A poco de admi•
nistrada esta bebida se producirá una
evacuacion de materiea líquidas y
sanguinolentas y se efectuará la curacion.
A. 1TNA. P ALOBA.•
--♦-

Ave candorosa,
Paloma sencilla
Huye de los hombres
La negra injusticia.
iPor qué desde el bosque
Do feliz habitas
Acia ]as ciudades
Tu vuelo eneaminas1
iCrees que está el muf\do
Como en aquel dia
Q,ue al arca llevaste
De la paz la oliva1
¡,Crees que en los hombres
Sin ~1el ni malicia
Tal como en su templo
La virtud se abriga'!
¡Ay! no; que te engañas,
Simple palomita,
Vuelve, vuelve al monte
Do gozosa vives.
Crueles los hombres
En perpetuas rii\as
Cual hambrientos lobos
Se baten y agitan.
Oprimen al débil
Con fuerza impía
Y ante el poderoso
Doblan la rodilla.
Falsos, ambiciosos,
Viles, egoístas,
AJ oro y al mando
Su honor sacrifican.
Levanta tu vuelo,
Pobre cuitadilla,
Y huye de los hombrea
La negra injusticia.

í

.t

B.

J

•

�~

EL MOSÁlCO M&amp;XICANQ.-Toxo 111,

411

AYENlURAS llEl tAtt1AN iAKlEl IGOII,

. '•

Y RELACION
De 1aa perras que sot1tavo contra loa ••••os de las riNflU tlel
Olllo (E. 11.) •es4e l 1'69 llas&amp;a 1,n.-Escrltas por el

ats••·

.L

dia 1• de Mayo de 1769 re- dad de ellos. Cazamos animalea de
nuneié álafelicidad doméstica, y dejé diversas clases basta DiciemLre.
á mi familia en 111 casa á. orillas del
El 22 de Diciembre Juan Stuart
rio Yadkin, en la Carolina del nor- y yo dimos un paseo muy agradable, '
te, para recorrer las soledades de pero la fortuna nos volvi6 las espalAmérica, en eolicitud del país de das al terminar el día. Atraveaamoa
K.entucky, acompañado de Juan Tin- por un bosque muy espeeo. Unos
ley, J u.an Stuart, José Rolden, Die- 1árboles e11taban cubiertol de &amp;rea y
go Monay y Guillermo Cool.
otros abrumadoe bajo el peeo de laa
El 7 de Junio despuea de caminar frutas. Todo aquí era manTillL No
sin intel_'l'upcion ácia el occidente, nos csnaabamoa de admirar la aimenoa encontnmoe en el río Colorado, tría, fraFcia y colores de las floree,
adonde Juan Finley babia comercia· y el sabor esquisito de las fruta,
do con los indioe, y desde una mon- y continuamente ae presentaban á
tafia descubrimos con aatiafaccion la nuestra ,-iata animales de eepeciee
hermosa llanura del Kentucky. En muy variadas. Al caer el dia y cuanmuchos diu no gozamos de buen do subíamos la ladera de una colina,
tiempo. Levantamos una cabafia 1que cerca del rio de Kentucky, salieron
DOI precaviera de la inclemencia, y porcion de indios de un cana,eral y
comenzamos á cazar y á esplorar el nos hicieron prisione\'08. Nos robapais. Encontramos multitud de fie. ron y tuvieron preaos por siete diaa,
ru en estos bosques inmensos. No Durante este tiempo no manit'eeta•
hay tanto ganado en 1aa rancherías moa inquietud ni deseos de fugarnos,
como búf'aloe en eitu soledades. Se por lo que foeron teniendo menoe
alimentaban con las hojas de la cafia, desconfianza de nosotros; pero ya eny recorrian 101 c,1mpos en todas di- trada la noche y hallándonos rodnrec:c=iones. Vimoe una porcion en ma- dOI de un gran fuego en un caftavenada. y cerca de loa manantiales de ral eapeso, desperté á mi compañeagll&amp; alada, obaervamoa una infini- ·ro cuando conoci que estaban loe in-

' -

.. '

�460

J

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo 111.

dios profundamente dormidos. Nos
aprovechamos_de esta oportunidad y
partimos, dirigiendo nuestros pasos
ácia el campo antiguo; mas Jo encontramos destruido y solitario.
Mi hermano que en union de otro
aventurero, salió á esplorar el pais
poco despues de nosotros, erraba por
los bosques y encontró nuestro campo casualmente. A pesar de hallarnos en circunstancias tan dificiles,
rodeados de tribus enemigas, nue3tra reunion en estas soledades nos
fué muy satisfactoria.
Poco despues, mi compañero de
prísion Juan Stuart, fué asesinado
por los salvages y el hombre que llegó.con mi hermano, ataca.do y devorado por los lobos en una escursion
que hizo solo.
Triste y desesperada era nuestra
.
.
s1tuac1on, pues eatabamos espuestos
diariamente, á multitud de peligros
y á la muerte, entre ir.dios bárbaros
y animales feroces, siendo nosotros
los únicos blancos que babia en todo

•

.

el pais.
Aunque á gran distancia de nuestras familias y en una soledad tan
espanto.,a, no nos desanimamos sino
que c~ábamos diariamente, y edificamos ~na choza para pasar el invierno. El 1.0 de Mayo de 1770, mi
hermano regresó á su casa con el objeto de proporcionarme caballos y
municiones, dejándome solo, careciendo de pan, sal y azucar, y sin un
caballo ú perro. Los primeros dias
los pasé mal. El recuerdo de una
muger y familia querida, que proba. blemente se hallarian inquietas por
mi suerte, me habria entristecido si
~o hubiera tratado de distraerme.

,

•
'

...:

Un dia emprendí un paseo por el
pais, y la diversidad de las bellezas
de la naturaleza que se presentaban
á mi vista, me hicieron olvidar mis
desgracias. Al terminar el dia, cesó
la brisa, siguióse una calma profunda, y no se oia el ruido mas pequeño. Me babia subido al ápice de una
de las montaiias mas elevadas, y con
un placer inesplicable observaba á
mis pies llanuras inmensas engalanadas de mil colores. Por un lado
corria el famoso Ohio con un silencio imponente, indicando los límites
occidentales del Kentucky. Veía á
gran distancia á hs montañas, elevar
sus frentes venerables ácia el cielo,
y ocultarlas en las nubes. La naturaleza habia enmudecido. Encendí
fuego cerca de una fuente de agua
dulce, y comí parte de un gamo que
habia matado pocas horas antes. Las
sombras de la noche se esparcieron
por la tierra. Oia á lo lej~s el ala- •
rido horroroso de los salvages. Esta escursion me fatigó mucho; pero
calmó mi tristeza. Me acosté á dormir y no desperté hasta entrado el
dia. Continué mi espedicion, recorrí una parte considerable del pais
con igual satisfaccion, y regresé á mi
choza, que se hallaba en el mismf)
estado en que la dejé. No habitaba en ella constantemente, sino que
pasaba varias noches en los cai"iaverales, por temor de los indios que
creo visitaban mi campo frecuentemente, aunque por fortuna, durante
mi ausencia. Ninguna ciudad populosa con todos sus atractivos, me hubiera llamado la atencion, ni causa~º tanto conteny?, como las bellezas

EL MOSAICO MEXlCANO.-ToMo lll.

461

de la naturaleza que encontré en es- berland. Estas montañas se hallan
en el desierto, al pasar de la colonia
te pais.
Pasé el tiempo del mismo modo, antigua de Virginia á Kentucky, cohasta el 27 de Julio en que tuve la locadas con direccion al Sudeste y
dicha de reunirme con mi hermano, N orueate. Son muy grandes y esen el campo antiguo, segun habia- tán casi juntas. La naturaleza ha
mos convenido. Nos dirigimos al rio formado ert ellas veredas menos diCumberland, reconociendo el pais y ficiles que las que era de esperarse
dando nombres á los diferentes ríos. á la vista de peiiascos tan enormes.
En Marzo de 1771, volví al .seno Era tan agreste el aspecto de estas
de mi familia, resuelto á conducirla barrancas, que no podiamos contem4 Kentucky (que en mi concepto era plarlas sin estremecernos de horror.
Permanecí con mi familia á orillas
otro parai.so), aunque peligrára mi
del Clencb, hasta el 6 de Junio de
vida y fortuna.
Encontré á mi familia en una si- 1774, en que el gobernador Dunmotuacion favorable. V,endí mi hacien- re de Virginia, me encargó en comda y los efectos que no podiamos tras- pañia de otra persona, que sirviéraportar, y el dia 25 de Septiembre de mos de guias á unos agrimensores
1773, nos despedimos de nuestros a- que iban á las caidas del Ohio. Gasmigos, emprendiendo la marcha á tamos ~2 dias en este viage de 800
Kentucky, en compañia de otras cin- millas.
A mi regreso, el gobernador Dunco familias y de 40 hombres que
se nos incorporaron en el valle de more me confió el mando de 3 guarPowell, á 150 millas de los terrenos niciones, durante la campaña contra
nuevamente colonizados de Kentu- los shawaneses. En Marzo de 1775,
cky. Pero bien pronto nuestras es- á peticion de unos caballeros de la
peranzas se convirtieron en desgra- Carolina del Norte, presencié el tratado que celebraron en W ataga con
cias.
El 10 de Octubre fué atacada la los indios cherokees para comprar
retaguardia de la carabana, por una unas tierras situadas al ·Sur del rio
partida de indios, que mataron seis Kentucky. En seguida traté de trahombres é hirieron á uno. Mi hijo zar un camino por el parage que me
mayor pereció en la accion. Aun- pareció mas adecuado, y que comenque rechazamos al enemigo, ~ste en- zaba en la colonia, y atravesaba el
cuentro desgraciado ocasionó la dis- desierto hasta Kentncky.
Habiendo reunido cierto número
peroion de nuestro ganado, y nos pude
hombres emprendedores,,bien arso en circunstancias muy apuradas.
mados,
puse manos á la obra. CaRetrocedimos 40 millas hasta la cominamos·
hasta llegar á 15 millas del
loni;i del rio Clench. Cuando .nos
punto
en
que está situado Boousbosucedió esta desgracia, habiamos parough.
Nos
acometieron los indios
sado lQs montes de P owell y W alden,
y
nos
mataron
dos hombres é hiriey nos aprocsimábamos al de Cum-

�,,,.

.

EL MOSAICO MEXIOANO.-To110 lll.

EL MOSAICO MEXIOANO.-To•o III.

462

ron otros dos. Esto fué el 22 de )farzo de 177 5. Dos dias des pues fuimos atacados de nuc\'O y tuYimos la
pérdida de dos muertos y tre,¡¡ heridos. Nos dejarou continuar tranquilos hasta el rio Kentucky.
El 1.~ de Abril comenzamos á. levantar el fue1te de Boousborough en
una salina, á. 60 Yaras del rio, por el
lado del Sur. El dia 4 nos mataron
un hombre loa salvages. Habiendo
terminado la construccion, regresé á.
mi familia el U de Junio y la conduje al fuerte. l\Ii esposa é hija fueron las primeras mugeres blancas que
pisaron las márgenes del rio Kentucky.
El 24 de Diciembre asesinaron los
ínclios á uno de nuestros compañeros, é hirieron á otro, y el 15 de Julio de 1776 hicieron prisionera á mi
hija. l\Ie puse á perseguirlos en el
acto, en union de ocho hombres, y
el 16 los alcancé y trabé accion con
ellos. Le's maté dos hombres y liberté á. mi hija. Habiéndose dividido
los indios en varias partidas, atacaron en un mismo día todas nuestras
colonias nacientes, causando muchos
males. Los labradores cayeron en
una emboscada y fueron acometidos
repentinamente cuando estaban trabajando en el campo. Continuaron
los indios haciéndonos la guerra del
mismo modo, hasta el 15 de Abril de
1777 en que asaltaron el pueblo de
:Boousborough cosa de 100 salvages,
matando porcion de habitantes.
El 16 füé atacado el fuerte del coronel Logan por 200 indios. En la
fortaleza solo babia 13 hombres, de
los cuales mató 2 é hirió 1 el ene-

migo.

El 20 de Agosto, el coronel Bowman nos llevó 100 hombres de Virginia, con cuyo refuerzo diariamente salíamos á escaramuzar con loa in•
dios que comenzaron á conocer la
superioridad del "cuchillo largo" como llamaban á los virginianos, pues
los derrotábamos en la mayor parte
de los encuentros. Nuestros negocios iban presentando mejor aspecto; los indios no se atrevian á hacer•
no¡¡ frente en campo abierto.
El 7 de Febrero de 1778, cazaba
solo en los bosques, cuando encontré una partida de 102 indios y 2
franceses que niarchaban á atacar á
Boousborough. Me l1icieron pri11io•
nero y me condujeron á Chilicothe
el viejo, que es el pueblo principal
de Jos indios en las orillas del peque110 Míami, adonde llegamos el 18 de
Febrero, despues de una caminata
muy molesta. El 10 de Marzo fuí
llevado á Detroit, y durante mi per•
manencia en este punto, me trataron
con mucha humanidad, el goberna•
dor ingles Mr. Hamilton, y el comisari~ que entendia en los negocios
de los indios.
Me cobraron tanto afecto loe indios que reh11aaron 100 libras esterlinas que les prometió el gobernador
si consentian en que me diera libertad baj_o mi palabra.. V arios caba•
Ueros ingleses, residentes en Detroit,
compadecidos de mis desgracias, se
ofrtlcieron filantrópicamente á satisfacer mis neceaidadeii, lo que no admití dándoles la11 gracias, afiadiendo
que nunca podria recompensar debidamente tanta generosidad.
( Cmid1tirá).

....

...

11

4.63

AS mugeres muy hermosas rn· d.Q la vida, cspresion que Madama
ra vez son las mas elegantes; el mu• Stael solía emplear para compade•
cho esmero en el adorno es casi cerse de la que jamás babia amado.
siempre una reparacion de las faltas
La elegante Amelia, que consigue
personales. El arte del tocador sabe el presente afio dar la ley en la terencubrirlo todo, y halla mayor apli• tulia, tiene una hermana retirada en
cacion cuanto mayores son los obs• una casa de campo; esta hermana
táculos. No es estraf10; una perso- es feliz, su marido la ama, sus hijos
na que carece de ideas, compone con son hermosos y bien educados; tomas facilidad versos que prosa, y á da esta familia pasa á sesenta leveces la necesidad del consonante guas de la corte una vida agradasuele conducirlas á un pensamiento. ble y esenta de zozobras. Pues
Lo propio sucede en los defectos del Amelía no puede consolan1e de la
talle ó del semblante, que suelen ins- triste situacion de su hermanita; no
pirar una multitud de adornos que alcanza á. presumir que sea soporhacen su efecto, que seducen porque table una vida tan mortalmente unise ignora el secreto de su origen, y forme; no comprende que haya perque no tardan en ser objeto de la roo- son a que pueda acomodarse á ella.
da universal.
Se lamenta de "¡su pobre Caroli,ea,
Por el contrario, las mugere11 cu- tan jóven, tan hermosa y enterrada
y:i. belleza es perfecta, no prestan en vida!" pero cuando llega á saber
atencion á aquellas invenciones; son que la pobre Carolina, lejos de conhermosas ,implemmtt, y de aquí na-¡ sumirse en su retiro, de maldecireu
ce que tienen menos atractivos.
s~erte, vive contenta y ~ juzga feEl talento de una muger á. la mo- l1z, entonces su compas1on se cam•
da, es generalmente reducido por bia en ~úlera; a~andona á su he~auniversal que sea. Su vista se es- na; es ttteorregihle, esclama, qwere
tiende sobre todo, pero nada pene- vivir abun-ida."
tra con profundidad.
El contraste empero no es menos
El primer ridículo de una muger singular por la otra parte. Cuando
á la moda es el mirar como nula to- por una casualidad la pol,rt Carolina
da ecsistencia que no se parezca á la viene á. la corte y ve á su hermana
suya; para ella una muger que ha pa- rodeada de una mu~titud de t1cesadosu juventud fuera del gran mun- res, teatros, comedias, cona.ertOll,
do, es una persona á quien ha falta• ' partidas de campo &amp;c. "Pobre her-

�...

._ ________:--_.;~---·
_:

46-l

EL MOSAICO ~IEXICANO.-'l'oMo III.

mana, esclama, es preciso que trato
de distraerse para olvidar que no tiene hijos!"
Amelia siente en efecto no tener
hijos, pero no por la idea que su hermana la supone: no consideraria en
su familia el apoyo de rn vejez ni el
recreo de su corazon. "Yo quisiera tener dos nii1as (dice), las hubiera
puesto nombres románticos cantabiles, Nwbe, Cefirina, Venturina, Amaltliea. ¡Qué placer! las vestiría de
blanco, las llevaria á las dos igualitas, con sus capotitas azules y sus toueletes griegos; nada hay mas bonito en la delantera. de una carretela
4ue dos niñas igualitas, rubias, que
hablen el frances, •." para esto quiere Amelia ser madre.
U na muger á. la. moda, no ama nada verdaderamente, ni la música, ui
el baile, ni la poesía, porque las bellas artes no forman un placer para
ella sino con ciertas condiciones: solo ama el baile en una gran soirée:
para que le agrade la música, es indispensable que ocupe un palco bajo, y que dos elegantes la distraigan
con el abanico y no la dejen oir. Seguro es que no le pasará por la imaginacion el ir á. oir á BelJini ú á Victor Rugo en un asiento de palco al
lado de su marido ó de su papá. ¡Qué
tonte1ia! Victor Hugo á secas es la
mayor de las sec1l.turas.
La primera necesidad de una mnger á la moda, es producir efecto; para conseguirlo debe á veces carecer
de gusto en su prendido, pero esto
es indispensable que sea con arte.
El secreto consiste en elegir objetos
estraordinarios, pero que la hagan

bien. Un adorno hermoso á la viata, pero ridículo de contar, cuya ro·
lacion escandalice, es preciso que hagaesclamar: "¡Qué lwrror!."-Asus•
taria el cerla.-No por cierto; estaba
chocante pero muy hermosa."
Cuando una muger de moda llega
á enfermar, su ecsistencia queda su11pensa; mas luego encuentra una indemnizacion llamando al médico que
esté en boga, estrenando un nuevo sistema, llevándose las primicias
de la lu:muwpatia ó de la nwstaza
blanca.
Apenas recobra un poco la salud,
solo se ocupa de los adornos de convalecencia. ¡Es tan grata una convalecencia con su palidez y su afectado negligé! Un luto no la aflige
sino en tanto que el color negro le
vaya mal; cuenta con impaciencia los
dias que le faltan para el alivio, y le ·
prepara con una multitud de adornos claro-oscuros á la Stra11iera ó á
la Huéifana de Underlak.
Una muger á la moda, subyugada
por la idea única de agradar indistintamente, guardada por la elegante
frialdad de su corazon, podria permanecer intachable toda su vida, si
el principal deber de la muger á la
=da no fuese sujetar á su carro al
lwmbre á la moda; por desgracia el
primer deber de este hombre es el
de seducir á la 111,oda,· y de aquí resulta una série de enredos, de escándalos, que aunque todos á la moda,
no por eso dejan de originar grandes
desgracias que causan la desesperacion de lM personas del gran tono,
y dan pábulo á la conversacion de las
tertulias á la moda.-S. P.

'

EL 6'! CUADERNO

D"E LA REIMPRESION DEL TOMO I DEL MOSAICO,
QVB 811 i-,rJII.ICA B01r■

..

Su.,eia.a11i vo-r im,tacion..
.1-\ \lft-te\\,, eomeTeian.te a.e \a 1\.oc.n.e\a.
\"e~ca i\e \mi, "Es(\u.ima\es.
l)e \a \}\n,t\\\'\\ a\ e;nC.3.\.\Stl.CO·.
"E\ \'a\,a\\o \\e \losci"seo.
~\o\\o (\e uace-r \as \in.las.
,
'\Jn\ia~u 3.e \os ec\'-vses var9: h. e:rouo\o~,a.
La matl\u.esa ae J\r,n.~i\\leni ó \a eu~enenaa.oTa.
Los v\a\os ue m.a3.eta 3.'°\ '!.6 3.e lumo 3.e 11~0.
'lli....,ersion. 3.e \a corte 3.e 1\.u!iia en tiem.vo 3.e Yeoro l .
~en.samientos S'-'-e\\o&lt;.;.
t&lt;
Ar\,o\ 3.e \a eera ue n.'1es\ra -re~{,n\ic.a \ con. u.n. ita-.

"ªªº

(\U.e \o l'\'\)tesen.\a\
Ca\en.uaY\0 hlStÓl".\C,0', mes 3.e X o~iem.\ne..
Crom-we\\, c.on. S"\\ -re\n.\o en \\toitaña.

""'ndiéndose en la Librería MexicRlla, esquina
GoN'l'tNU A ei1,,_
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t
r
.
M rcaderes el número anterior e es e
de los portales de ~ustmos y e
.. '
S Arzobis. periódico, qne contiene el retrato y b1ografia del Illmo. r.
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1• po 'de México.

•

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                  <text>El Mosaico mexicano ó colección de amenidades curiosas e instructivas. Del 1° de octubre de 1836 al 15 de marzo de 1837 la frecuencia de la revista fue quincenal, sin embargo, según indican el Diccionario Porrúa y Guillermo Prieto, de 1840 a 1842 fue semanal. En el primer tomo fungió como editor Isidro Rafael Gondra; del 2 al 7 el editor fue Ignacio Cumplido y el director Victoriano Roa. Cuando Ignacio Cumplido se hizo cargo de la edición, en abril de 1837, el contenido y la presentación de la revista sufrieron un cambio muy importante; los trabajos poéticos aumentaron a partir de ese año, pues se registra el ingreso de los integrantes de la Academia de San Juan de Letrán a la redacción de El Mosaico. Cabe destacar la calidad de la tipografía, los grabados en madera y las litografías, muchas de ellas procedentes del Portal de las Flores número 5. El Mosaico mexicano desapareció a mediados de 1842 debido a su alto costo y la imposibilidad de los suscriptores de adquirirla.</text>
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              <text>El Mosaico Mexicano ó colección de amenidades curiosas e instructivas</text>
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                <text>El Mosaico Mexicano ó colección de amenidades curiosas e instructivas, 1840, Tomo 3, No 14, Junio 13</text>
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                <text>El Mosaico mexicano ó colección de amenidades curiosas e instructivas. Del 1° de octubre de 1836 al 15 de marzo de 1837 la frecuencia de la revista fue quincenal, sin embargo, según indican el Diccionario Porrúa y Guillermo Prieto, de 1840 a 1842 fue semanal. En el primer tomo fungió como editor Isidro Rafael Gondra; del 2 al 7 el editor fue Ignacio Cumplido y el director Victoriano Roa. Cuando Ignacio Cumplido se hizo cargo de la edición, en abril de 1837, el contenido y la presentación de la revista sufrieron un cambio muy importante; los trabajos poéticos aumentaron a partir de ese año, pues se registra el ingreso de los integrantes de la Academia de San Juan de Letrán a la redacción de El Mosaico. Cabe destacar la calidad de la tipografía, los grabados en madera y las litografías, muchas de ellas procedentes del Portal de las Flores número 5. El Mosaico mexicano desapareció a mediados de 1842 debido a su alto costo y la imposibilidad de los suscriptores de adquirirla.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>•

•

St:SCRICIO:N

~ iF~:níl@WJ©~..

-.. 11.--

'

EN MEXlCO, se recibe en In lihrorta Mexicano, sito en
la esquina de los portales de Mercaderes y Agustinos..
- - EN las alacenas .de D. Antonio y de D. Cristóbal de la Torre, frente 1i dicha libreria.
- - - EN la imprenta de este periódji;o, calle de los
. Rebeldes N. 2.
·
FUER,\ DE lUÉXICO,
F.,c rCF.BL.\, • • . • . • . • . • •• . • . • • • D. Jo1l M11riano C.UtiUero.
E~ ATLISGO, ........... • ••• • • • • D. Joa,¡uln Ramlru EtpaAa.
r:11JAl,ArA, ·•••·•·••·••• ....... StáaruEli,ui Ilijo,.
f:X n:nAcnuz........... ... . . . . D. Jo,l r;da/.
F.'&lt; ORl?aV A,..... . ... . • . ... . • D. J,lar.url r1t
E1&lt; OAJ.\CA., ..................... D. Juan lrmrclo.,r;mrrn,rn111.
E" ~UEllETARO,.. •••. .... . .... D. Jaw¡•tin dt llalltr.
E,c Ot'A~AJUATO, .............. D. R,¡prrto Can,pus:m,o,
F.M s. ~IIOUEL DE ALU:rrn~ .• D. p,,froJotf dt Sau11u.
E1&lt; ZAC'ATECAS, ........ •••• .. D. J1:a11 :,.•. E1cr,t,d,m.
F.,c AOIJASCALlr.~•n:s,.. ....... :V. J. Siztn lró&amp;0/1"'·
F.,: P.\N tl!IS fO'fO,-1 •. _. •• .. D, .1,,,1,1, Jlarrotta.
E~ -MORF.L1', . • .. . ..... ......... D. Vi&lt;,.,, So,a.
•:s l&gt;U R,\'.'\00, .. ,.,., - . • . . • •
D. Munud San/,¡ HaritJ.
¡.;,. Ol'At&gt;ALAJAHA, ..... ,.. •
D. 8t111rutl Ptrta l"ullr}o.
1
\ le:,c MO:i"Tf:UREY, ... .. ,. . ,. ... D. Prdro J ntf Mora/u,
1:~ si. ~ALTILLO,........... •• . D. J,;duardo íl•11•altr.
t:,. ~L FRP,l!~ILLO, .... , . •• •• .. . .b. Fri;11claco L. dt Larrt••
&gt;;~ TOLUCA,.. ...... ... .. • .. . .. D. J o,l H«rtra,
t:~ Cllllll'.,HC.\, ........... .., .• D,Jo,IJfMia Irl&amp;O!JtK.
F.~ .11.AQlll~t:'! [d•portam,n1odr 1 V. ,1arciaM 7.6rat,.
S~n T.uia P•loal), ............. 1
E" TEPIC, . .................. ... D, ,?Hla,.io San•n Mario.
•E&lt; SU.VAT!t~Rlt.\, ........... JL :I'. Fr. !dueio l'al@~inoa.
F.n CIUDAD VICTOl!I, (drpana• t D, Munu~l Saucrdo.
nw,ro de Tam4ulipw], ....... S
•
F.n ACA PULCO .. • • •• .. • • • • • • .. • 1). Jf&gt;lt Braclto.
F.o 11:I, PnllTO l&gt;E :11\TA){OROS D. J.Jo# Lop&lt;•·
'
~ D. Jo,I Toribio dt .flr4~o.. ( ,d/tA,r
En u HABA:',A, ·•• • " .......... , i
dtl Diario dt 119'-tlla ci"dcul.]

s,,.,,,._

---'EJl!"l·

rtm.!!~UO~aGta...,--

EN ;\léxico, pagacfo ul ticmpó de la entrega de
cada nQmcro, • - - - - - - - - - 80 2 rs.
'.F'ucra de :\léxico: franco de porte, por trimeslre ndelnntndo y en p.latn,
- - $3 4 rs.

MOSAICO-~~~&amp;W®,
-~-==Ó

===----

COLECCION
DE AMENIDADES
. . .
.
CURIOS.U

..

á 1■s,avaw1v.a 1•
• JD.8'41(

N. 13.
~~~ ·

OCTURE 3 DE 1840.
~

ii@IMJ@

uw.

~e41

mIJ~~©®o

�•

•

•
EL MOSAICO MEXICANO.-Too10 lV.

,

281

IBDIG ■
DE LAS

MATERIAS QUE CONTIENE ESTE CUADERNO.
D . .Anümio L eiva ( con su re~
trato) • • .

• •

pág. 281

Descripci°" de un 11&amp;0nstruo biceps, del Departamento de

Orfgen de la brújula •

•

• 282

Oajaca, por D. Juan Nepo-

Mácsimas . . • • .

• • 286

muceno Bolaños , catedrático
de.fisiología en el Instituto de

P ensamientos de un suicida (poe-

sía con una viñeta) .

• • 287

Singulares errores tipográficos • 288
/"ul,io {novela improvisada por
Napoleon) • .

..

ciencias y artes del mismo De-

p artamento (con una estampa .
litográfica) • • • • • • 300

• 289

❖~---~r¡.----.,.,.,....,.,._.,,,..~._-,,,.,.,______ ❖

EL

22?

CUADERNO

11)~

&amp;IIWICPJl!tlt&gt; ~lll~a~

DE LA iEIMPRESION DEL TOMO I DEL MOSAICO,
Q,ue tambien se publica hoy.

limáéstrl;) 3.e escuela 3.e Coube-ron. \ ConcluJe.)
· "Re~efia bio~rán.ca de D. José "Flores.
'El d.erecb.o lle ~entes \ eon "Una. -viñeta).
Cuallratu.ra.del círeulo.
l:1n encuentro en l\er\in. Escena militar \Con una.
~iii~ta)·
, .1\. Ún olho \l)Oesia).
Calor central o.e \a tierra.\Concluir~.) .

mNO

de los mas famosos guerreros que ha producido nuestra Espaiia, fué el célebre D. Antonio L eiva. Nacido en 1480 en un pueblo
de Navarra, pasú por todos los grados de l a milicia hasta llegar al de
general &lt;le los ejércitos del cmpera.jlor. Durante las guerras que éste
áOl!tuvo en Italia, batió á Donnivet,
delante &lt;le Milán; tomó á Valencia
del Po, y se d istinguió 11oblemente
en la batalla de Bobecq.
Pero la accion mas notable de la
distinguida carrera militar de Le iToM. rv.-:x:nr
1

•

va, fué la defensa de la plaza de Pa•
vía, sitiada por Francisco I, rey de • ·
Francia, habiendo coronado el écsi•
to de aquella misma jornada, la pri•
sion del mismo rey francés, debida á,
una vigorosa salida que con sus tropas hizo Lefra de la plaza.
Nombrado gobernador &lt;l~l Milanesado, arroj,, á Sforcia de la capital; tomó á Casal, hizo prisionero al
conde d e San Paul, y consolidó la
dominacion espaiiola en aquellas re,.
giones. Posteriormente siguió al empe1·ador en la espedicion ahAfrico,

�•
282

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo lV:

y aun se atreviú á aconsejarle que se
amparase de la Provenza, y que él
se comprometía á conducirle de victoria en victoria hasta la misma capital de F1·ancia, sin pedir en cambio otra recompensa que la de que

EL ~OSAIOO MEXICANO.-ToMo IY.
ple,de Hannon, el viage de Eudoxio,

su cuerpo fuese sepultado en el panteon real de S. Dionisia.
Este célebre general, colmadó de
honores y de riquezas, falleció en
1536, y s~ memoria será siempre de
grato recuerdo para los amantes de
las glorias españolas.

...

A brújula ó compas de mar, es- tamhien que los griegos en tiempo del
te instrumento tan inclispcnsal.il9,.J&gt;lU'a filósofo Thales, seis siglos ántes de
lá navcgacion de alta mar, és
in- nuc,,ha , c,ra, conocían tambien esta
vencion de que somos deudores á la piedra y 'su virtud de atraccion sobre
edad media. La aguja de marcar por el fierro; pero hay mucha diferencia
su propiedad de dirigirse siempre ácia entre con·occr la propiedad atractiva
los polos del mundo, guia las embar- del imán y hacerlo servir al progreso
caciones del uño al otro hemisferio, de la navegacion: entre uno y otro
é indica . .lo&amp; marinos una ruta cier- media la distancia de la materia al arta al tra~s de todos los mares. De- te, y lo segundo es sin duda la obra
biéndose á ella los inmensos progre- del génio.
La brújula por'tosca que se le quiesos de la náutica en los tiempos 0101·a
:,uponer, fuG ciertamente descono• demos, es necesario colocar el uso qel
nocida
de los pueblos antiguos. Inimán en la navegacion, entre los mas
útilf:oente
se buscará alguna mcncion,
grandes descubrimientos hcc.hos por el
algun
indicio
de ella, en el geógrafo
génio del hombre.
Tólomco,
en
Strabon,
que habla frcAquellos ~ue han prete11dio pcrsua-,
GUünlemeute
tle
navegacion,
y en Plidir que los antiguos pudieran :s~rvirse
uio
cuyas
minuciosas
indagaciones
ade la bríjula en sus viaglls á Thule,
brazaro,
1
todos
las
ramas
del
árbol
al rededor del A(l'ica y á la Iutlia, han
asentado uria suposicion que no está encyclopGdico de su tiempo: tampoautorizad;¡. por niugun testimonio his- co se encuentra nada que se refietórico. Es verdad que los Tyrios co- ra á la brújula en \Q: relacion que hanocian el imán, al cual daban el nom- ce Herodoto del viage al rededor del
bre de piedra herculeami: es cierto Africa por la flotilla de Nécos. Péri-

una

bla de ella, es el moage Guiot de Pro-

la Biblia, Plutarco, Polibio, Diodoro vins, muerto ácia el año de 1200, el

..¡,.,.,,..,..,,.,,"""""""~.,.~~,.,.,...,..,,,.~~❖

•

283

de Sicilia, en fin, ningun monumento
~e la antigüedad hace ver que la bi:(,Jula fuera conocida de los pilotos féni.
cios, griegos, romanos, ó cartagéaeses.
Vemos por el contrario rjue en la au.
sencia de esa guia inapreciable, las
embarcaciones se hallaban .obligadas
á seguir las riberas, y que esta nave.
gacion~;siempre á la vista de las cóstas,
hacia los viages dilatados y t enosos.
Si el marinero se aventqraba á entrar
ea alta mar, esto era siempre en tiempo bonancible, y semejantes empresas
no podian ser dichosas sino cuando el
sol ó la visibilidad de una estrella po.
lar, ayudaban alternativamente á con.
ducir el bajél en medio de las ondas.
Segun la hipótesis muy plausible de
Formey, se advertiria mucho ántcs de
que se hiciera uso de este descubrimiento en la marina, que una aguja
tocada á la piedra imán suspendida,
nadando sobre el agua ·en medio de un
corcho, dirige la punta ácia el norte,
Y el primer empleo de semejante des.
cubrimiento seria acaso sorprendente á los crédulos presentándoseles 00 _
mo obra de la múgia. Es sin duda
á la casualidad á quien se debe el conocimiento de la propiedad atractiva
del imán, y atendido el lento desarro.
llo de las ciencias, es probable que se
hayan hécho muchas esperiencias, y
que hayan transcurrido muchos años
algw1os siglos quizá, entre este descu-'
brimiento y la invencion del compas
de mar.
Como quiera que sea1 ·ningub escritor anterior al XII siglo hace' mencion
de la btújula. El ptimer alltór que na-

cual en su Biblfa da á la brújula el
nombre de marinette; que era el que
§e le daba catqnt'les comunmente en
las costas de la Mancha y del Oceano: los marinetps del Mediterráneo la
denominaban calamita, (*) porque su
forma, dice el almirante Thevenard
. bastante á la de una ra-'
se asem~¡aba
na verde. Pero en esta época de oscuridad, la brújula se hallaba distante
del grado de perfeycion que ha reci.' ,
bido del génio Y de la csperiencia en ·
los siglos siguientes: era entonces un
instrumento impei:fceto, una aguja tocada al imán y adaptada á un pedazo
~C. corcho 6 á cualquiera otro cuerpo
hgero, que la hacia flotar en un vaso
de agua, Los marinos no se sfrvieron en un principio de ella mas que
para navegar en las noches oscuras y 1
en los tiempos nebu!osos. N O se marcaban entonces mas que ocho rumbos,
Y_ 1~ brújula no los ind,icaba con pre.
cis10n como ahora: tampoco estaba a .
compañada de una rosa de e,npas.
L os napolitanos, los franceses, los
portugueses y los ingleses, reclaman
el honor de la ~nvencion de li¡ brújula: cada pueblo es libre para entablar
semejante preten¡,ion; pero nincruno
puede legitimar sus derechos poi:"mo.
numentos auténticos ni dar noticia alguna de su autor, que es absolutamen.
te de~conocido. Algunos es¡ritores
entusiastas del pais de Confucw, ban
procurado dar el mérito de esta inven.
cion á los chinos, porque la brújula
les era conocida desde el sialo XIII
&lt;:&gt;
'
segun manifiesta el célebre viagero
(•; 'Especie de 'Zapo.

••

�•
284

••

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo IV.

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo IV.

veneciano Marco Polo, en la relacion lidad; de manera, que moviéndose con
del viage que hizo en 1271, á Cam- libertad, pudiera seguir sin obstáculo la
balu, el Pekín actual. Pero es proba. tendeneia que conduce al imán ácia el
ble que este descubrimiento les haya polo: adaptó al ege una rosa de comsido transmitido do Europa, porque pas, á la cual dió diez y seis r umbos
la br(1jula estaba entre ellos -en el mis- 6 aires de viento, designando el Sepmo grado de impcrfcccion que entre tentrion con una flor de lis, ornato que
los occidentales; siendo este todavia se hallaba en el escudo de armas de
el estado en que lo encontraron, dos la casad~ Anjou, reinante entonces en
siglos y medio despues, los primeros Núpoles.
Es dificil señalar con preci!ion lo.
navegantes europeos que arribaron á
la China. Haciendo á un lado toda época &lt;lb esta verdadera creacion de
vanidad nncional, parece que los fran. la brújula por Gioja: comunmente se
ceses han sido de los primel'Os en a- le coloca en el año de '1302. ¡No es
yudarse del imán en· la nnvegacion. verdaderamente singular que el invenAlgunos autores presumen que nues- tor de un instrumento inmortal, haya
tros marineros lo empicaron desde el sido en alguna manera privado, por la
siglo IX y que se sirvieron de él para indiferencia de sus contemporáneos, de
la flotn de la primera cruzada en 1006. la gloria que se adquirió por su aforEs cierto que no se halla dato alguno tunado g6nio1 Se ignoran las circunsde la edad media que sirva de apoyo tancias que lo condugeron al imporá esta suposicion; pero tambicn lo es tnntc dcscubrimiento que hizo; no ccque los marinos bretones conocían la sistc ninguna noticia sobre su persobrújula ántcs del siglo XIII, y que su na, y ni se sa,be siquiera cual era su
uso era conocido en Francia en el profesion. Flavio Gioja ha participareinado de San L,uis, como lo persua- do de la suerte de otro!! muchos hom.
de el tAmoniolf H . Bertius, escri- bres superiores que han pertenecido al
número de los bienhechores del génetor contemporlinoo.
Lu brújula, como los relojes, como ro humano, perfeccionando las cienJu pólvora, y como to1as las grandes cias ó creando las artes, y cuya histoinvenciones, permaneció largo tiempo ria ha quedado sepultada en el polvo
en la infancia, pues hasta principios de los siglos.
T ranscurrieron no obstante muchos
del siglo XIV, no fué cuando recibió
este instrumento las m~joras que cen- años, antes que los marinos sacaran
tiplicaron su utilidad, y las cuales fue. un provecho sensible del precioso tra- ;
ron del:.das al ingénio de Flavio Gio- bajo de Gioja. ¡Tales han sido siemja, ciudadano de Amalfi, á quien se ha pre los efectos de la tendencia del es'reputado en consecuencia por la pos- píritu humano á los errores de su interidad como el creador del compas de fancia y ú los usos de sus padres! ¡Tan.
mar, Gioja colocó horizontalmente so- to a!! es propio de su naturaleza flucbre un ege una agujá. de fierro tocada al tuar largo tiempo en la incertidumbre,
imán, dejándole la mas completa mpvi. ántes de lanzarse resueltamente en el

•

campo ilimitado de los progr~s! Es
verdad que unos navegantes de Ma,'yorcaarribaron á las Canarias en 1344;
pero los antiguos habinn tambien descubierto las islas afortunadas sin el ausilio del im~n. Sin embargo, los Dieppeses debieron hacer uso de la obra
de Gioja, si es positivo, como refieren
sus anales, que se establecieron en la
costa de Malagueta, ·en Guinea, desde
1354, ó diez años despues, segun el
padre Labat. Puede decirse otro tan.
to de los hermanos Zeni, venecianos
al servicio del Norte, que hallaron la
Groenlandia en 1380, cuatrocientos
años despues de su descubrimiento por
los Scandinavos, y del normando Juan
Betlencour, que reconoció las Cana.
1·ias y se estableció en ellas en 1402.
Como á la mitad del siglo XV, los
portugueses perfeccionaron la· br6jula
de Gioja, dándole otras ventajas que
la de la simple derrota. Ellos hallaron para suspenderla el método que
se sigue actualmente, y dividieron la
rosa del compas en treinta y dos partes ó rumbos de viento, teniendo cada
una once grados y un cuarto, y for.
mando el total los 360 grados del círculo del horizonte. Llevada así la brújula á su perfeccion, destruyó el mundo de los antiguos y abrió el universo
á la navegacion. Entonces los pilotos
se arrojaron á la inmensidad de las
ondas, y las naves recorrieron el oceano guiados por la aguja de marear.
' Los portugueses surcaron las aguas
de las Canarias, doblaron el CaboBlanco en 1440, y tocaron en el Cabo-Verde en 1445. Gonzalo Vello,
descubrió las Azores en 1448; el Congo fué visitado en 1484, y Bartolomé

285

Diaz, arrebatado por la tempestad, alcanzó en 1486, la punta meridional
del Africa CJUe denominó el promontorio de las .tormentas, y que Juan II,
rey de Portugal, bautizó con el nom.
bre de Cabo de Buena-Esperanza.
Esto no era sin embargo, mas que
él preludio de los grandes descubrimientos que la navegacion iba á ha.
cer con el ausi1io de la brújula. Cristobal Colon, despues de haber caminado largo tiempo de repulsa en rópuIsa, ejecutando á travcs del occano Atlántico un viage de inmortal memo.
ria, descubre lu América en 1492 y
da un nuevo mundo al cetro de la España . ,
Este golpe de génio que lega á la
Europa tocio un hemisferio, tuvo todavía otro resultado, cual füé el observar la declinacion de la aguja de marcar, cuya virtud directiva se debilita
considerablemente entre los trópicos,
y viene á ser casi nula ~ajo la l'tnea. •
Esta declinacion del imán, segun el
lugar del globo donde está colocado,
era entonces aóli&gt;Docida:'y es indu.
dable, á dc.;pecho de las pretensiones
de Sebastian Cabot y de muchos historiadores ingleses, que Cristobal Co.
Ion descubrió ántes que ninguno este
fenómeno magnético, tan importante
para la navegacion. El ilustre Genoves atravesó los mares del trópico; y
siendo imposible quo navegando de
Europa á las Antillas, dcie de percibir el marino mas comun la declina.
cion de la brújula, no puede suponer.
se de ningun modo, que o-ilon, ese vasto génio que lo observaba todo, dejara
de percibir un fenómeno tan patente.
Otro marino célebre apareció sobre

•

•

r

J

�•

•
286

EL MOSAICO 1\1EXICANO.- To1110 IV.
EL MOSAICO"MEXIOANO.-To11to IV.

•

la escena y agrnndú el universo maMACSIJUA.S.
terial, retirando sus límites úcia d Oriente, como Colon lo habia hecho ácia el occidente. Vasco de Gama par-La mentira manifiesta una alma
te de las aguas de Tajo en 1497, ·y d~bil, un talento limitado, un carácter
descubre el paso de las Indias por el vicioso,
Cabo de Buena- Esperanza.
- Un desgraciado es una cosa sa.
Gama, segun Gerúnirno Osorio, ha- grada.
lló la brújula en uso en los mares de
-Debe-cuidarse mucho de las pela India: todos los pil~tos del pais se
queñas querellas; renovadas á monudo
servian de ella en sus buques; pero era
forman. las grandes antipatías.
una'múquina tan informe como lama-Las conv&lt;;;rsaciones libres anun.
rinelte del tiempo de las cruzadas, sin
otra diferencia que la de estar dividí. cian una moral corrompida.
da en doce partes como el compas ja-El que no ama mas que á si mis.
pones. iDe dónde les vendría un ins- mo, no es amado de nadie.
trumento que los pueblos de la ludia
- Frecuenta la compañía de los
no conocían en la antigüedad? Es ve.
~mbrcs
de bien, y lo serás.
rosimil que lo recibieron de los g"noveses 6 de los VC11ecianos, que comer-El que es amigo de todos no lo
ciaban con ellos por el Egipto y el es de n¡¡die.
J\far Rojo.
-Los matrimonios que se hacen
El ejemplo de la feliz audácia de por interé!'!, son un manantial ae di.
• Cristobal Colon y de Vasco de Gama, visiones y de querellas.
electrizó la marin;i. Los holandeses,
-Se cree que la felicidad suprema
los franceses, los ingleses, rivalizaron
se
disfruta en las clases mas elevadas;
con los es~ñoles y los portugueses en
es un error.
esplorar los mares. Mílgallanes en
1520, emprendió el primero, dar la
-La costumbre. es el moderador
vuelta al mundo y probó de' este mo. principal de las acciones humanas; hado la esfericidad del globo. Los via. gamos, pues, por contraer y conserges de circunnavegacion se han suc- va1· buenas costumbres.
cedido en seguida, y por el socorro
( Traducido para el lJiosaico por
de la brújula, el arte Iifiµtico ha llega- J. R.)
do á no tener mas límites que los hielos de los 1os polos.- Verusi¡wr.
-Tres muchos y tres pocos son per(Fra11ce JJiarüi,ma.-Traducido pa.
niciosos
al hombre: mucho hablar y
ra el Mosaico).
poco saber: mucho gastar y poco tener; mucho presumir y poco valer.

287

PENSMDENTOS DE UN SUICIDA.
•
1.

E NrnEr.'rA está la tarde

Con nubes ceniciontas,
Y el sol al ·eclipsarse,
Arroja luz siniestra.
Silenciosas las aves
Ya duermen en la selva;
Ni un can¡&gt;, ni una voz
Se escucha en la pradera;
Ni silban los pastores,
Ni un pájaro gorgea.
Las sombras de la noche
D escienden de las sierras,
Los prados y los bosques
Cubrienclo de tristeza.
Entre gmpos de nubes
Opacas y ligeras
Brilla con débil rayo
L a solitaria estrella.
Relámpago fugaz
Con su luz macilenta
La palidez derrama
Sobre toda la tierra,
Y se escuchan los écos
Del rayo que resuena
Con pavorosa voz.
El huracán se acerca;
Sacuden con estruendo
Los montes su cimera;

•

( Prorerbio español.)

..

•

Desgarrada la encina
Acia los valles rueda,
Y el ahullido lejano
Se escucha de las fieras~. , •
¡Oh noche, triste noche,
Como eres grata y bella
Para el que con pesar
La vida sobrelleva!
Si un rayo abrasador
Del cielo descendiera,
Y con golpe mortal
Hiriera. mi cabeza,
Y yo quedara inmóvil,
Y duro como piedra ••••
¡Oh instante venturoso,
Qué tér mino pusieras
A tantos sinsabores,
i}. tan a.margas penas!
Pasar en un momento
Como sombra ligera,
Sin que la tierra escuche
Ni o! llanto ni las quejas
Del que 'triste la vida
Apenas sobrelleva • • ••
Morir •••• y para siempre
Dejar tantas escena.se
Que el corazon contristan
Y de pesares 1lenan, • ••

I

�•
288

EL MOSAICO l\1EXICANO.-'l'oMo IV.

y soportar audaz
y con frente.~erena
El olvido del mupdo
Que á la virtud condena,
Cuaudo débil y flaca
Alguna vez tropieza,
y que al vicio y al crímen
l\Ion11mentos eleva. •••
N 9 es .-ida, e:; una muerto
Atroz, horrible y lentá
La que consume al hombre
Con s u letal tristezA. • ·
N O hallar una alma sola
Que simpatice tiE!rna.
Con un pecho que sufre
La pantosa. tormenta
De tQdas las pasiones. ••·
Hallar solo disgusto
Donde todos encu~ntran
Turbulenta alegria
Q,ue su pecho enagena, • • •
ven ¡ó muerte! y tu golpe
Descarga en mi cabeza.
No mire mas del dia
La aurora que risueüa
Derrame su esplendor
Sobre toda la ti.erra• • • •
Dijo, y el rayo su frente,
Con lívida luz cubriera,
Desplomándose á su lado .• ••
Lo ve, y pavoroso tiembla,
En triste desmayo gime,
y lúgul,re horror lo cerca.
Entre tanto, el huracán
Sus álas agita y vue)a,
Disipando con su soplo
Los vapores y la niebla.
l\Iil luceros en el cielo
Con luf pura centellean,
Y la luna entre ellos gira,
Cándida, luciente· y bella.
Alza el mísero los ojos;

EL MOSAICO l\1EXICANO.-'foru:o IV.

Tan bello cuadro contempla,
Y lágrimas de dolor
So\lre sus mejillas ruedan;
Y ofrece á Dios para expiar
Sus errores y blasfemias,
Una vida en que el dolor
Cual buitre feroz se ceba.
·.1,1 Pueda el triste en su pesar
Encontrar quien se conduela,
Al verlo, que solitario,
Pasa cu:il sombra en la tierra.

11. A.
SINGULARES

E1Tores tipog1:{1.fl.cos.
L a biblia, uno de los primeros li.
"'ºs que se han escrito é impreso,. ea
el que mas frecuentemente ha debido
ser en el que se haoldeslizado m3:5
errores. gn Inglaterra hay una ~u~hcada en 1717 conoci&lt;ln por los b1blio.
manos bajo el nomb;c de Biblia vinapre, porque en el capítulo XX d~ ~S.
Luea~, la pnníbola -.:~neyard (_la vrna)
se intitula parábola vwegar (vma~e).
-En Alemania, la muger de un 1m.
prcsor se mtrodujo una º&lt;K:he ~o ~l
taller en ocasion en que e lmpnm1a
una ~ueva edicion de la biblia, y que.
riendo probablemente v~ngarse d~ alguna altercacion domést.Ica, altero ~e
una manera tan graciosa la scnte?cm
de obediencia conyugal pronunciada
contra Eva, en el vers. XVI del ca~.
III del Génesis; quitando las dos primeras letras de la palabra herr (el que
manda) y substituyendo la sílaba ~;
dr manera que en lugar de t11 marido
será qu.ien t,e mande; el man_dato d~
Dios venia á s8r este: tu marido ser&lt;:
tu loco. Algunos ejemplares &lt;le cst~ biblia han sido comprados por las mtcrcsa&lt;las á un precio ecshorbitante.

(illagasin P illoresque.)

289

•

I

ll1

p1imer aüo despu;s ele la ¡¡ tiplicaba para aesempeiiar los difeelevacion de Bonaparte al trono im- rentes papeles, y ninguno tenia neperial, solia p_asar en la habitacion 11 cesidad de fingir un tenor que seu·
dt! la. emperatnz Josefiná, las noches j tia realmente, y que él se complacía
que no empleaba en el despacho de 11 en ver pintado en el seml&gt;lante de
los n~oc_ios público~. ArrojándoRc I las personas que lo rodeaban. En
én un sofa permanec1a absorto en m1 1 nada Ji,, ,·ariado h relacion, como lo
profundo silencio que nadie so_ at1e- 1 pueden atestiguar los que tienen cóvia á. interrumpir. Algunas ,c,.e~, 1 pia ele ella. Es curioso comparar el
al contrario, daba rienda !j,Uelta á. isu e~tilo ele la novela con el que usaba
imaginacion ardiente y á. su amor N apoleon en algunas de sus cartas á
por lo maravilloso, ó para hablar con Josefina.
mas propiedad, á su deseo dti proclu&lt;·ir c1cc10, que era nna de sus pasiones mn, fuertes, y contaba pequeiias
"En la ciudad de Roma apareció
novelas, qq&amp;erminaban siempre de de repente un ser misterioso que
un modo te,n"ble y de acuerdo con pretendía descubrir los a1·canos de
la propension natural de sus ideas. lo futuro, y cuyo origen estaba enGustaban de concurrirá esta, rela- vuelto en tanta oscuridad, que aun
ciones las damas do servicio, y á una su secso era motivo de duda y disdo ellas soy deudor &lt;le la siguiente cusion. Algunos al referir sus estrano..-cla, escrita casi con las mismas üas profeclas, le atribuían las facciopalabras de Napoloon. "Jamas se nes y forma de tina muger, mientras
.presentó el emperador (me &lt;lecia la que otros ju~tificaban su terror pinla seiiora en una carta) bajo un pun- tándolo corno un monstruo.
to de vista mas intel'esante. InspiEste oráculo escogió para su morado por el .lfgumento, reco1ria el rada, un palacio an-uinadoele los su. : salon con palBs apresurados, variaba burbios de Roma, á donde las ilusiola eatonacion -&lt;le su voz segun el ca- nes de la supersticion lo protegian
rácter de los personages que figw-a- de la curiosidad popular. Ninguno
ban en la escena, parecia que'se mul- sabia la época de la llegada de este
ToM. 1v.-xr1I
2

••uo.

�290

EL MOSAICO MEXICANO.-'l'oMo IV.

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo IV.

291

,

'

•sér estraordinario, y todo lo que tenia relacion con su ecsistencia, per;
manecia sepultado e(el mas profundo misterio. No se hablaba en Roma
mas que de la Sibila, bajo c1:1yo nom·
bre era conocido g~ne~almente. Todos deseaban consultar al oráculo;
pero pocos se atrevian á pasar el umbral de su habitacion. Al acercarse
al palacio la mayor parte de los curiosos, esperimentaban un terror qu~
solo podian atribuirá ,un fatal presentimiento, y huían despavoridos
como si una mano invisible lel! prohibiera la entrada.

iEstaba ya bajo la influencia de un
poder misterioso? Pocos momentos
despues levantaron la cortina los dos
amigos, y sacando sus espadas, penetraron en el santuario. Una muger se les aprocsimó, era jóven y aun
hermosa; pero· su aspecto repelía
todo ecsámen: la fria inmovilidad de
la muerte combinada singularmente
con· algunos movim~entos convulsivos, formaban la espresion de su semblant~. iCómo encontrar palabras
p¡.ra pintar ú describir esos séres sobrenaturales que habitan sin duda
regiones en que es desconocido el
Camilo, jóven romano de una· fa. lenguage humano1 Julio se eatre•
milia noble, resolvió esplorar la gua- meció y volvió los ojos, Camilo bajó
rida de la Sibila, y suplicó, á Julio los suyos, y la Sibila les preguntó
su amigo predilecto, que lo acompa- cuál era el objeto de su visita. Cañase en la empresa. Julio que era milo fué quien dió la respuesta. Mas
de un carácter tímido y supersticio- la Sibila.no escuchaba sus palabras,
so no quería acceder á la peticion toda BU atencion la fijaba en Julio,
de Camilo. No era el temor de al- estaba agitada, temblaba, alargaba
gun peligro desconocido lo que cau- una de sus manos, como para aposaba semejante indecision; pero se derarse de él, y retrocedió de repenestremecia al pensar que iba á des- te. Camilo volvió á suplicar que se
correrse el velo que ocultaba lo futu- les instruyera en los secretos de BU
ro. Cedió, sin embargo, á las ins- destino. Consintió la Sibila, y Julio
tancias de su amigo, y en el dia pre- los dejó solos. Despues de una pefijado se encaminaron juntos al pala- queña conferencia se incorporó Ca•
cio fatal: la puerta se abrió como por milo con su amigo, que estaba suencanto y entraron inmediatamente. mergido en la mas profunda mediHabían recorrido por mucho tiem- tacion. "Entra, le dijo, anímate, porpo las habitaciones ·solitarias, hasta que yo no he sabido nada demasiaque llegaron á una galería dividida do funesto, la Sibila me ha asegura•
por una cortina negra que contenía do que me casaré con tu hermana
la siguiente inscripcion: "Si deseais Juliana (en lo que ya estaban concorwcer '1f11Stro destino, pa.Jad del. otro venidos), y únicamente añadió, que
lado de esta cortina,· pero preparaos un ligero accidente retei1aria por al•
'
de antemano por medio de la oraci.on." gun tiempo nuestro enlact1.
1ulio sintió la agitaciort ¡;nas violen- Julio pasó á su vez la cortina mis•
ta, y se anodilló invohmtariamente. teriosa. Permanecía Camilo en la

•

galería, cuando oyó un grito espan- seos. Camilo recordó repentinamen~
toso y al reconocer la voz de su ami- te la funesta profe.cía, yesclamó: "Se
go, voló en su ausilio. Julio estaba ha cumplido el1}ronústico de la Siarrodillado delante de la Sibila, que bila." Est~ paÍábras produjeron en
sacudienilo un talisman sobre su ca-. el ánimo de Julio la impresion mas
beza había pronunciado las siguien· estraordinana. De_vorado por la metes palabras. "Amor sin límites! Sa- lancolía, se encerró desde este mocril~¡io! Asesinato!" Camilo sobre- mento en -su cuarto y huía de la socog¡cto de horror, se acercó ácia la ciedad. Admitia únicamente en Sil
profetiza pálido é inmóvil, Julio no compañía á un monge venerable que
se podia tener en pié, y no contestó fué en o~ro 'tiempo su tutor, y tenia
á las preguntas de su amígo, mas con él largas y secretas conversacioque repitiendo la terrible prediccion. nes. Camilo ya no insistía en entrar
Amor sin límites! Sacrilegio! Asesi- á la habitacion de su amigo, porque
nato! (Estas palabras las pronunció notaba que á Julio le era molesta su
Bonaparte en tono lúgubre y senti- presencia.
mental).
Llegó, en fin, el dia tan deseado, y
Al fin logró Camilo conducirá Ju- Camilo y Juliana, se juraron eterno
lio á su casa, Y.regresó inmediata- amor al pié de los altares. Julio 110
mente al palacio de la Sibila, con la asistió á la ceremonia, porque babia
resolucion de interrogarla y obligar- abandonado el techo paterno, y fuela á que hiciera una esplicacion de ron ineficaces todas las providencias
su pronóstico; inas el palacio estaba tomadas para descubrir el lugar de
desierto, la coi;tina y la inscripcion su retiro. El marqués estaba deshabian desaparecido, y no encontró esperado, y áun no babia pasado
ninguna huella de la mágica.
un mes, cuando recibió la siguiente
Pasaron varias semanas, entretan- carta.
to: se fijó dia para el casamiénto, y
"Querido padre.-Son inútiles to•
Julio iba recobrando la tranquilidad. dos vuestrps esfue1·zos para descuCamilo evitaba las ocasiones .d~ ha- brir mi paradero. Mi resolucion es
blarle acerca de la prediccion, con- irrevocable, y nada podrá cambiarla.
fiado en que la terrible conferencia Disponed de vuestras riquezas. Ju.se borraria gradualmente de su me- lio ha muerto para el mundo. Sienmoria. El marqués de Cosmo, pa- to separarme de vuestro lado; pero
dre de Julio, cayó de su caballo la debo huir de un destino horroroso.
.víspera del casamiento, y aunque no Adios, olvidad al desgraciado- Jurecibió golpe de consideracion, füé li.o."
· necesario dilatar la boda.
Esta carta fué entregada por un
. Julio, swermana y Camilo; ro- estrangero que partió sin esperar res. deaban la cama del marqués, deplo- puesta: el marques ecsaminó al frairando este contratiempo, que se opo- le, que solo podria darle noticia de
pia por entonces al logro de sus de- su hijo fugitivo; p.e ro de nada sirvie-

�292

EL MOSAICO ME¼.ICANO.-'foMo lV.

\
.
ron las súplicas y las amen_azas para y comenzaba á disminuirse la fuerpersuadirlo ó ·intirpidarlo. Contes- za de los tormentos que habia sufritó que no ignoraba ~ designios de do, · La idea de su sacrificio no se
Julio, y que los ha~ia contrariado por presentó á su imaginacion para t11rmucho tiempo; pero que b,abia nota- barl'o ó entrist~cerlo. Pero.en la nocto que estaba firmemeni~ resuelto, che del dia solemne en que renunció
y se cony~nciú a\ cabp F).ue er~ de su al mundo, al retirarse á su cel~a, se
de.h er ausiliarlo para que pusiera en le acercó uno de los frailes, y ¡preplantas.u proyecto: que sabia cuál era tándole la ma no, le dijo enternecido~
el lugar de 1¡u retiro; pero que nada "Hermano, es para siempre." Las
seria capaz de ind~cirlo á descubrir palabras para siompre, aterrorizaron
unos ¡¡ecretos que se le babian confia- á J u1io. ¡Grande es el poder de una
palabra sobre un~ imaginacion dédo bajo el secreto de la confesion.
Julio se babia dirigido á Nápoles, bil y supersticiosa! Julio conoció
y embarcádose desde allí para Mesi- por primera vez todo el tamaño de
na, á fin de entrar en un monasterio su sacrificio, y se creía como muerde domínicos que le recomendó su to para el mundo. 'Se puso melanconfesor. La piedad del padre Am- .cólico, y parecía que lo abrnmaba el
brosio, prelado del con veuto, era muy peso de la ecsistencia.
sincera, y su e!lpíritu demasiado ilus- · El padre Ambrosió observaba comtrado para que sacase partido de la padecido la situacion de est~ jóven;
imaginacion desarreglada de uu jó- bast¡iba q11e fuera d~sgraciado para
ven, y en vano suplicó Julio que le que tomase el interés mas vivo en su
dispensaran del noviciado. Tuvo suerte, y pensó que la ocu pacion
que someterse á esta prueba; pero seria el mejor remedio para desterRU resolucion ,era inalterable ; se ha- rar de . su pecho la negra melancollaba bajo la infl.uen'cia de una ilusion lía que lo atormentaba. Julio era
funesta, y creía.que únicamente po- elocuente , y Ambrosio lo nombró
dría evitar su destino abrazando la predicador del conrnnto. Su repu)Vida monástica. Lii. imágen de la Si- tacion se difundió inmediatamente, ·
bila lo perseguia por todas partes, y y de todas partes iban á escucharcon frecuencia resonaban e1) susoidos lo. Era j 6ven y bennoso, y el misteaquella; horre·n das palab1:as: ¡ Amor rio en que estaba envuelta su suerlímites! ¡ Sacrilegio! Asesinat,0! te, añadia nuevo encanto á sus pala;El claustro le parecia el único asilo bra?· ' Se aprocsimaba el tiempo de
que lo libertaria del amor y del cri- la. celebracion i1e una fiesta de pri- •
men., ¡Jóven desventurado! como si roer órden, á que debia concurrir el
las parede~, los votos, ó la regla de rey de N ápoles con toda su corte. '· ·
un monasterio pudiesen contrariar Julio fué comisionado.ra pronun- . ·
ciar el panegírico de ~nto Tomas, •' :
los decretos del destino!
Terminó el año del noviciado. Ju- patron del convento, y se hicieron ·-'
lio pronunció los votos: se creía feliz preparativos magníficos para solem~

in

EL MOSAICO MEXIOANO.-To11ro IV.
nizar debidamente la funcion. Llegó el dia de la fiesta . .Una multitud
inmensa llenaba la iglesia. Julio trataba de abrirse paso para acercarse
al púlpito, cuando en medio de sus
esfuerzos· se le cayó la capilla, quedando descubierto su rostro. , En
el mismo acto oyó una voz suave esclamar: ¡Dios mio, que hermoso es!
Agitado y sorprendido, volteó la cabeza involuntariamente, y vió á una
muger que fijaba la vista en 61 con
la espresion mas penetrante. Este
momento decidió de la suerte futura de estos dos sé res. Julio dijo el
sermon algo distraido; y luego qúe
se hubo ~esocupado, corrió á encerrarse en su celda, mas no para entregarse á sus acostumbradas meditaciones. Perseguido por la imágen
de la bella desconocida, esperimentaba sensaciones nuevas para él: inquieto y desgraciado, ya no encontraba reposo, y sin embargo le parecia que solo babia comenzado á ecsistir desde que escuchó aquella voz
angelical qte resonaba hasta lo mas
profundo de su corazon. No se atrevií). á pensar en lo futuro. ¡Ay! ide
qué le hubiera servido~ Su destino
era irrevocable. ·Todas las mañanas
al celebrar la misa, veía en un mismo lugar á una 'dama cubierta con
un velo: la conocia; y aunque no tenia valor pará aliriÍentar el deseo de
contemplar sus facciones, no apartaba la vista de ella; observaba todos
sus mo,,imientos, y percibia, por decirlo así, l¡sta lo~ mas ténues latidos
de su corazon. Sin ánimo bastante
para libertarse de unacontemplacion
tan peligrosa, temia analizar sus sen-

293

saciones, que'le "l_Splicaban la realidad. Toda su vida estaba' concentráda_en estob,cortos m~rnentos; el
resto del tiempo e,ra pari;i él un vacio. Deseaba huir. "Si mañana se
presenta en la iglesia, se decia á sí
mismo, no volve!·é á pon~r. los pies
en ella." Consolado con esta resolucio_n, se creyó salvo, y estaba un
poco tranq.uilo . El día siguiente
fué Julio á la iglesia mas temprano que de costumbre.. No vino la
descooocida; y cuando hubo partido .
la congregacion, se acercó el mónge
al sitio consabido, y viií el libro de
oraciones que hal.,ia dejado la dama. .
Lo cogió, lo aurió, _y leyó en la primera hoja el nombre de Teresa. Ahora á l? menos ya podia llamarla por
su nombre, y repetir una y mil veces
esta palabra adorada. ¡Teresa, Teresa! esclamaba en voz baja, temiendo ser oido, á pesar de hallarse sola
la iglesia. Desde la aus~ncia de Teresa, Julio no tenia escrúpulo en permanecer en el templo: los dias y las
semanas se succedian entre tanto, y
la da:ma no volvía.
Teresa, que era esposa de un anciano, que le servia de padre, encontraba el reposo en el cumplimiento
de sus obligaciones, y ni aun sóñaba
que hubiera otra especie de felicidad
distinta de la que se babia imaginado. Vió á Julio, y perdió el sosiego para siempre. La primera paeicn fuerte que se apodera de unii
alma tan ardiente como la de Teresa, debe decidir de la suerte ae la
vida. Ella adoraba á Julio. Hasta
este mome!)tO crítico, babia sido su
marido el coJJfidente de sus mas se,

�294

•

EI.; MOSAICO MEXIOANO.-ToMo lV.

cretos pensamientos; pero no le habló de Julio. Esta reserva le era
penosa, pues la 1·ep~ba como un
crimen. Conoció qcM debia evitar
un peligro, y se abstuvo de oír misa.
Creyendo calmar la agitl(on de su
alma, quiso recurrir á li.&amp;mfesion,
y se dirigió á la iglesia de los domínicos á la hora en que sabia que Julio estaba ocupado. Se aprocsimó al
confesonario, y an'odillada humildemente, refirió. lo que babia padecido
desde el dia de la fiesta de Sapto Tomas; el gozo que esperimentaba en
verá Julio todos los dias; el remor. dimiento consiguiente á este paso;
el valor con que refrenaba su inclinacion, aunque conocia que la iba abandonando su fortaleza. "iQ.ué es
lo que debo hacer1 Tened piedad de
una miserable PE:cadora." Las lágrimas corrian á torrentes por sus me.
jillas, y era estraordinaria su agitacion. Ape~as babia cesado de hablar, cuando una voz amenazante
pronunció estas palabras: "¡Muger
desgraciada, qué sacrilegio!" Julio
(porque era el mismo á quien el hado condujo á recibirestadeclaracion)
se arrojó fuera del confesonario. Teresa, que permanecía arrodillada, lo
contuvo; y cogiéndolo del manto, le
suplicó que se retractara de su anatema; primero, en nombre de su salvacion, y despues en el de su amor.
Julio la rechazaba muy débilmente.
¡Teresa, Teresa! esclamó al fin, huid
de este lugar; pronto me abandonará mi resolucion. Al oír estas palabras, se arrojó Teresa en sus brazos,
y lo estrechaba contra su pecho. "Dime, le decia, sí, dime que soy ama-

da antes que me separe de tu lado!
Julio, vencido por la violencia de
u pasion, correspondió por un momento á sus caricias; pero recordando de pronto la terrible profecía, se
decidió á alejarse de Teresa para
siempre; y sin mas esplicacion la obligó á hacer igual juramento. Entregada ella á su amor, apenas fijaba la atencion en el sentido de sus
palabras, y convino en todo lo que
se le ecsigia, Porque en efecto, iqué
le importaba á ella su lenguage1 Se
contentaba con ser correspondida, y
estaba cierta de volver á ver á. su
amante.
Julio se ~~tremeció al considerar
su imprudencia; mas era demasiad(?
tarde para huir del peligro. Y a estaba despedazado por este amor sin
límites, y ya se babia cometido el sacrilegio. tNo babia declarado su amor dentro de las paredes mismas
del templo en que acababa de pronunciar el voto de santidad1 Y sin
embargo habia jurado huir de Teresa. ¡Estraña inconsistelcia del corazon h1,1mano! Lo que debia haber
sido su castigo, fué su consuelo; pero en esta lucha penoaa el desventurado Julio solo veía desgracias en el
porvenir. Teresa estaba menos aterrorizada, porque al fin era muger:
Julio le babia confesado su amor, y
se encontraba con bastante fortaleza
para -arrostrar los otros males que
pudieran sobrevenirle. ¡Con qué satisfaccion no recordaba su corta entrevista! U na hol'a; en c&lt;¡npañia de
su amante, tenia para ella mas atractivos y recuerdos, que el resto de su
vida.

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo IV.
¡cuál no seria su desesperacion al leer
su contenido! "Huid, muger-imprudente, le deci'tJ'ulio, y no insulteis
este santuario con vuestra presencia.
Olvidad~acontecimiento, cuyo recuerdo r el tormento de mi vida.
¡Nunca o e amado, y jamás os volveré á ver!
·
Esta resolucion despedazó el corazon de Teresa: podia haber luchado contra su conciencia; pero sus
remordimientos·eran menos agudos
que laa terriQles palabras. ¡ Nunca os he amado: .Jamás os volveré á
ver! Fué atacada de una fiebre vioUna anciana y su hijo, recibían lenta que la puso al bordé del sepulcomuumente las limosnas de Tere- cro: el nombre de Julio salia á mesa en las puertas del convento. El nudo de sus lábios; pero el amor lo
pequeño Cárlos la acompañaba á la protejia aun en medio del delirio de
iglesia, le llevaba su libfo de oracio- su amada; no fué descubierto s11 senes, y solia rezar á su lado. Julio creto, y ella solo repetia de tiempo
no tuvo valor para acercarse á. Te- en tiempo, con voz apagada: "Nunresa, y suplicó á. Cá.rlos que dijera ca te he amado.''
Y Julio, entretanto, tpodia recoá su ama que el padre.Julio la espe•
raria en el confesonario á las siete brar su tranquilidad ó sofocar sus rede la noche. ¡Con qué abatimiento mordimientos1 No: sus penas eran
é inquietud no pasó Julio este dia estremadas. Despues de haber diterrible, y cuán grnnde no era su a- cho á Teresa que nunca la babia agitacion al pensar que iba á encon- mado, se abandonó enteramente á su
trarse á solas· con Teresa! No se frenética pasion. Le parecía suficreía con las fuerzas necesarias pa- ciente el sacrificio; tan terrible fué
ra despedirse, y le pareció mas con- el esfuerzo qu~ hizo para escribir
veniente escribir una carta, y encar- aquella carta malhadada. ¡Oh Te- ·
gó á. Cárlos que la entregara á su sa! si supieras lo que padece el desama. Al recibir Teresa el primer venturado Julio, olvidarias tu propio
recado, se conmovió estraordinaria- dolor al contemplar la vehemencia
• mente. "iQ.ué es lo que me quiere1 del suyo. Julio estaba devorado por
se decia á sí misma: ¡éramos tan fe- la inquietud mas viva: en tres meses
lices!" No dejó por eso de presen- no babia recibido noticia alguna de
tarse en la iglesia á la hora señala- Teresa: el tiempo aumentaba la vioda. Cárlos puso en sus manos la car- lencia de su amor, en vez de.dismi•
ta, que abrió con sobresalto; pero nuirla, y huía de la so~iedad con mas
Olvidó su promesa de huir de Julio, y regresó á la iglesia para verlo
y hablarle, y él por su parte se desentendió igualmente de su jw·amento. Estaba agobiado pdl' la viólencia de su pasion; y cuando .contemplaba á Teresa, el universo desapa·
recia de su vi~ta. Temian conversar juntos. Sentía Julio los remordimientos mas agudos cuando se alejaba de Teresa; pero una de sus miradas aumentaba elfatal e~canto que
cautivaba su alma. Al fin se resolvió á hablarla, y á decirle el último
adios.

�.

'

EL ~OSAICO MEXlCANO.-ToMo IV.

ÉL MOSAICO MEXIOANO.-ToMo IV.
empeño que ante&lt;1. 'Bajo el pretesto de enfermeaad, obtuvo del padre
Ambrosio una licenciJ para no asistir á los ejercicios de la comun~dad,
y se encerraba en su ce!ó recorria por la noche el cero te ·o ele los
hermanos, acrecentando fatal morvidez de sus penas, sin tener bastante energía para ahogar su pasion, ni
para entregarse á ella. Anonadado
por la •intensidad de su dolor, que
secaba la fuente de la vida, no podia
recordar lo presente con satislaccion,
'ni el porvenir con.esperanza.
· A la enfermedad larga y molesta
de Ter~sa: succedióse un estado de
debilidad no menos alarmante. Cre'yó ella que se aéercaba su fin, y quiso cumplir con los últimos deberes
de la religion. Su marido, que la
,amaba tiernamente, estaba cpnvencido de que algun pesar oculto la precipitaba en el sepulcro; pero respetando su secreto, nada le dijo sobre
el particular, y únicamente suplicó
al padre Ambrosio ( que era muy apreciado por sus virtudes) que visitara á Teresa. Ambrosio prometió
acceder á su peticion; mas una circunstancia imprevista iJr)pidió que
cumpli~ra su compromiso. Previo¿
á Julio que fuera en su l ugar á la casa del Sr. Vivaldi, marido de Teresa, á' llevar el consuelo á una muger
mqribunda. ¡Ay! Julio, víctima tarobien de la desesperacion, ijolo podía
ofrecer lágrimas y sollozos, en vez
de consuelo. Queria ecsimirse de
esta comision; pel'O insistió el prelado en que había de desempeñarla, y
tuvo que presentarse en la casa de
VivaTdi. Fué conducido á un cuar-

to, escasaipente alumbrado, adonde
varios amigos afligidos rodt:aban la
cama de la enferma. Lo dejaron solo con ella. Agitado por un sentimiento indefinible, permaneció inmóvil y-pensativp: ~¡Santo padre!
dijo la muger, itendrá.el cielo piedad de úna miserabl"'1" Aun no babia acabado de pronunciar estas palabras, cuando cayó Julio arrodillado cle1ante de la cama. ¡'feresa, Teresa! esclamó él, anégado en llanto.
i Quién se atreverá á pintar las sensaciones que esperimentaban estos
dos séres desgraciados? Era inútil
toda esp1icacion •••.••••..•....••
Se amaban mútuamente. Julio refirió todo lo que babia padecido por
ella, y se ac.usó de ser autor de los
males de Ter;,sa. "Perdóname, Teresa; sí perdóname; Julio es tuyo para siempre." Estas palabras la reanimaron. No podía hablar; pero veía
á Julio, oía su voz y apretaba su mano ·e ntre las suyas: morir así, le parecía mas dulce que la vida. Julio
la estrechaba en sus brazos, y hubiera prolongado su ecsistencia á costa
de la suya. "Tú vivirás, le ilecia,
tu amante está contigo. Teresa mia,
háblame; ¡,no estoy aquí para escucharte~" El sonido de su voz daba
nuevas fuerzas á Teresa. "Julio, yo
te amo, te amo mas que á mí misma.''
Estas palabras volvian la vida á Julio, por decirlo !lSÍ. ¡,Qué necesidad
tenia ella de hacer mas esplicaciones1 Volaron con rapidez estos momentos; y la certeza de volverse á
ver, les dió valor para separarse. Teresa recobró la salud. Julio la visitaba todos los días, y una deliciosa

int~midad reinaba ·entre ellos: él olviaó aus escrúpu\?s y remordimiento~, P.ensando soro en Teresa. Observaba con el mas tierno interés los
ptpgJ:e~os ele su re:itableépniento: no
8~ ¡¡.tr~via á afligirla, porque conocía
que de, e1 dependia su vida; y considerf&gt; cpmo un ~eber este pretesto.para continuar sus relaciones. ·
:O.o~ /li\os ñabi'an transéurrido desdeI}a ~ali&lt;la di¡ Julio de Roma; y en
el s~~und9 aniversario de la fatal
:r.rrd1c&lt;;jQ_fl de, la Sibila, se puso triste y: a~,at1&lt;1.o: Nunca le había hecho
T~resa.,pffgpnt~s indiscretas; pero
año,r,a ie~e~ba conocer la causa de
s~,p;i.eia,npolia, l?ara totnar parte en
S~B¡ pe9,as., J uJ10 le contó su entrevista,
• 'con 1la•'Sibila y su fuga de la ca¡le ~u p.aqre. · Durante esta relac1pn, 11}1 inquietµd volvió á acometer1!.) con .~ yor fuerza, y esclamó aterrop~ado:, (,.mor! ¡ Sacrilegio! ¡ Asesinato!
La
palabra a'IM'I' esparcía un
UI
t': ·
encaµto .,unesto en el corazon de Ter~~a; y cuando Julio repitió ¡ sacrile~!f'! /p,?.e,sf:nf,tol ella contestaba dulc~m,~nt~ .amor, p.ensando calmar así
l~ ~~i~cion de su alm~ porque amar
'-;fi!,,p!Ú'a. .~lla ,el supremo.bien. J~ho, 1,qipe11do al~nas.veces por la v1vi¡~a afl su 'pasion, arroj¡lba á Teresa 1üna :n,irada. q.!1e le .hacia bajar los
ojo~. Es~ ,percipia los latidos del
CQ~z.on de s~ fl-m&amp;nte y el desórden
1ii"~s sentidos, y un silencio peligroso su'ccedia (1 tan vivas emocio-

s,

n~!!-

.

.

. ':se cpq~ideraban felices, porque
sp~ fahas aun DQ eran públicas. Julio
~ ,µsentó del convento para desemFMar uµa p1n:pision que le h.abia confiado .el padre Ambrosfo. No tuvo
v~lor para aespedirse de 'teresa, y
li 8jlcribió una cartll, prometiéndole
vol~er cuanto antes . .Fero d~tenido
pQr -causas imprevistas, se demoró
mas de un mes en Mesina. 'A su regres&lt;&gt;encontr6 á Teresa en una azotea que caía á la orilla del mar, pen. sando en su amor. Nunca le babia

ToM. 1v.-xrh

· 3

297

parecido tan bermosa¡y seductora; la
contemplaba enagen~do, y no pudiendo resistir al tleseo de dirigirle
la palabra y deJ)Ílt11u voz, le habló:
ella lo viú y se.arrójó en sus brazos.
En el delirio.de su_J&gt;asion correspondió Julio~-ncip10 átodos sus sentimientos
retro~diendo aterrorizadó,
sobre sus rodillas con
las manos encrucijadas, los ojos fijosy hecho ,P.reaa de la agitacion mas
espantosa. Su mortal palidez, y la
espresion salvage de su fisonomía,
asustaron á Teresa, que no se atre,·ia á acercarse, y que por la primera vez l14' participaba de la ecsaltacion de su amor. ·•Teresa, le dijo al
fin con voz aterradora, es necesario
separarnos: no sabes todo lo que tienes que temer." Ella apenas com~-e~dia el sentido de sus palabras~
notaba su agitacion, y trató de calmarla; pero él la repelió bruscamen•
te. Temolaba la infeliz, y se quedó
inmóvii, porque conocía la ternura
del amor, y no sus desvaríos. Julio,
inquieto c~m su silencio, se levantó
con violencia, y le dijo: "Mañana se
decidirá mi suerte," y se alejó, sin
aguardar respuesta. Al otro dia,recibió Teresa el siguiente billete: "Teresa, no os veré mas1 soy desgraciado en yuestra j&gt;resencia, y conozco
que no po~éili comprender lo que
-siento. Debeis ser mia; mas ha dt
ser con vuestro libre consentimiento. Ayer me separé de vuestros brazos, porque .no me jurasteis eterno
amor. Pensadlo sériarnente: nos vamos á perder. Sí, T~resa, la perdicion eterna. ¡Qué terribles son estas·
palabras; aun en vuestros brazos se
interponen entre mí y la felicidadf
Hemos perdido la paz y el consuelo; la muerte es nuestro único refugio, si acaso lo hay para nosotros: Si
deseais verme mañana, ya sabeis la
condicion; enviad á Cárlos á 1a igle-'
sía. Si trae vuestro libro de oraciones, eso indicará que renunciais á
Julio; si lo contrario, sereis mia paral,

�298

EL l\IOSAICO MEXICANO.-ToMo IV.

EL MOSAICO MEXWANO.-To110 IV.

aiempro. Estai.última palabra pertenece á la eternidad. tCómo es que
me atrevo ú. pronum;iarla1 Adios."

dosele, dijo con voz adolorida. "Ju•
lio, soy tuya para aiempre."••H•••
(B&lt;&gt;naparte hizo aquí """ larga
pau,a).
·
Llegó a su c::ilmo "'la afliccion de
"Despedazado Julio por el remor•
Teresa al leer el contenido de la dimiento, rilaba tétrico y feroz aun
carta. Lns p:i.labras pe~··
11, eterna
en presencia de Teresa;_ las tiernu
le parecían un terrible
t a."] u- caricias que ella le prodigaba ya no
lio oramos tan felices;
qué no tenian el poder de endulzar aus pe.te 'ha~ contentado con nuestra suer- nas. El amor de Teresa se aumente1" No sabia 1¡uo resolver: 110 ver- tú al contrario con el sacrificio quelo, era para ella imposihle, Y t-in em- habia hecho. Se lamentaba en seba1'go e~clamó con re~ignac)on: "¡Oh creto de la mudanza de Julio; pero
Julio! tu htl:! pue.,;to e n mis mano:1 sin quejarse y se lisongeaba ~e h_a•
tu destin,,: yo debo ~acrificarme por cerio feliz, y de que todo lo olv1dana,
salvarte." Encarg(, á Cárlos q~e escepto á ella. Julio en vez de corllanra á la igle:,iia !\lt libro de oracio- responder á su pasion, la acusaba de
ne.-;, y él lo puso on el parage acos- ser la causa de su desve,ntura . ."Tu
tumbrado.
me has se'ducido , y me has perA pesar de la ~iolcn~ia, de su Pª; elido ú. no ser por tí, mi alma aun
sion no se resolvia J uho a posel;!r I cons~rvaria su pureza. Sus visitas
Ter~sa sin su voluntad. La debili- ya no eran frecuentes, y al An cesadad y la desgracia lo hab~an hecbho ron del todo. Teresa solicitaba vercruel y queria que cargara so re lo asistía á la iglesia muy á menuolla t~da la responsabilidad del crí- · d~ y lo escribia diariamente¡ pero
meo. Estaba sola la iglesia, cuan.do ~u~ cart,.as 88 laa devolvían sin abrirJ úlio vió entrar al muchacho y deJar Jaa, y Julio se encerraba enª'! cel~a.
el libro en el asiento. Fuera de sí, Importaba. á Teresa hablar a Jul!º•
se adelantó, lo cogió, y previno á para confiarle 11n secreto, ¡desgrac1aCárlos que lo devolviera á su ~ma. da! el terrible secreto de que pronPermaneció inmóvil pormucbottem- to iba ó. ser rnadre! ¡Cuál seria su
po on el lugar en que babia espera- suerte si él peniatia en abandonardo la docision de su s~orte.. ~ eco- la1 Sabiendo que ~ulio ~ba á celebrando al fin su energia, r~p1~w dos brar la misa et dom!º'º inmediato,
ú tres vcocs. "¡Yo la verc, si, debo I resolvió no desperd1c1ar esta ~porverla!"
tunidad, de que no solo depend1a 1u
Cárlos fué y presentó el libro á vida.
.
. · ' dole, que el padre JuToda su atenc1on
durante
loa· dos
T cresa, d1c1en
•
,1
r 1 emiab:i.. lnesplicable fué dias que precedieron a a ent~eV18ta,
1~\5;0~ion de Torosa, conoció que los empleó en hacer pteptrat1v s p~Julio volveria, y Jo esperó en la azo- ra 1~ _fuga que proy~ci: a..
tea. en que antes se babian habla- tuac100 ~~l mooas~no . on11 as e
do. Al cabo llegú Julio, triste y aba- mar, facilitaba la e;cucion del protido y con paso ttémulo. Vió Tere- yocto, y n~ pensó. er~s~ E:'1
fu.
salo que pa.s:i.ba en su alma, y so es- nesta'l ~nsec~~n~1as m ac1a
º?·
trerneció al pensar en las consccuen- de ha~1~ ~e dmgtr sus pasos. ~uho
cias de esta entrevista. Se babia ro- lo dec1dma con(orme le rarec1era,
vestido de firmeza para desechar á porque á esce_pc1_on de Juho, todo lo
su amante¡ pero al verle tan dosgra- demas era 1?d1íerente.
.
ciado solo trató de consolar1o, .Ya,no
H abta al,quilado un barqu1chue:
vacilaba ni temblaba, y aproc:s1man• lo, y arregladolo todo con tanta pru

1ªti

id

!e

dencia que nadie sospechaba 1u de-

mentos son precisos, cesad de per-

siguio. Llegó al fin el dia tao aohe- seguir á un miserable que nunca os
lado, y Teresa 88 aprocsim" al altar podrá l1acer feliz. Toresa,yo 08 amo,
cubierta con un velo uegro. Julio . y sin n&gt;s la Yida es para mí una carno la reconoció; ma.s. ella observaba ga insoportable; pero aun entre vuestodoa 1ua movimiento•~ cuando se tros b ~ asufro los tormentós del
hubo dispersado la concurrencia, ee remo
to que envenenan toocultó detrás de una columna, por dos nu
plJce¡es. Tú has visto
donde había de pasar Julio al regre- mi descsperacion. ¡Cuántas veces
aar á los claustros. Al acercarse, notó no te la h(! cebado en cara! PerdóTeresa que estaba mas abatido que namc, adorada Terei.a, es justo que
nunca, tenia los brazos éruzados so- yo mismu mo castigue, renuncio 11 ti,
bre el pecho, lo. cabeza inclinada ácia y este sacrificio será una espiacion
delante y caminaba con los pasos tar- do mi crimen." Dejó de hablár sodíos de un criminal. Teresa lo con- focado casi por la violencia de su dotemplaba con el dolor mas profun- lor. Tere!la trató de consolarlo y le
do, y hubiera sacrificado su propia , prometia una felicidad duradera pavida por volverlo el reposo¡ pero ya ralo futuro. ••Julio, si rnlo se trano vacilaba¡ el inocente á quien iba tára do mi ~uerte, no hubiera soliciá dnr á luz, le reclamaba un padre. tadoe8taentrevista, yo tampoco temo
Se acercó á Julio, y prorrumpió á ,. la muerte; pero la. prenda de nuesgrito herido en las siguientes pala- [ tro amor que llevo en el seno, me
braa. "Deteneos, ea preciso que os oc~ije que os vea, Yenid pues, partáhable, de beis escucharme. No os 9e- mosl Jodo está preparado para nucsjaré ir hasta que me hayais dado la tra fuga." Entregado Julio á la mas
llave del jardín del convento. Es ne- cruel desesperacion, se dejaba conc.-esario ~ '11le la d6is, Julio queri- qucir por Teresa. D~ro de poco,
do, mi vila 110 ~ la única que ae• r ya se habrán u11ido los os amanpende Be vos." A e~tas palabras, ,· tes dl?!!graciados. l&gt;ero -de9prendié ncreyó J olio que un fantasma cspan- · do3e Julio de repente del brazo de
toso se babia interpuesto entre los ·; Teresa. ¡No! esclamó con YOZ aterdos. "Miserable, que es lo que dices. raclora. ¡Jamas! y le sepultó un puHuye, hµye de este lugar.» Pero üal en el pec~o.
Teresa arrojándose ó. sus piés, le aso( Al pro111111Ciar e.mu palabra, se
guraba que no se levo.ntaria ha,ta aproc,imn el emperador á Josefi,na, é
que no hubiera accedido á sus rut:- lti:::o 11n mocimicnlo como para sacar
gos. Fueron vanos todos )oij esfuer- una daga. P ué tan completa la iluzoa de Julio para alejarse, y p111eci:1 si&lt;m, que las dam as dieron u,i grito
que Teresa se babia revestido ele I' sobrecogidas de ltorror. Botia]Jartc
fuerzas sobrenaturales. "Júrame que cu.al w, trágit:o consumado, cunt¡nuó
á media noche me esperarás en la 11 su relar.ion romo si no hubiera notado
puerta del jardín." Aun no acaba- el iferto que l,ahia pm,111rido ).
.
ba de hablar, cuando oyó Julio un 11 "Ella cayó, salpicando á J ulio con
•· ruido ligero, y le diú la llave. A me- su ~angre. lnm,Jvil y fuera de fl cqndia noche, dijo, al retirarse de'su ama- ¡t tÓmpJ(¡ por largo tiempo á su víctída. T e resa se halló puntual á la cita: ma. Comenzaba tÍ ra)·ar et dia, y
la noche estaba oscura y temia lla- la~ campanas Jcl convcuto lh ah:in
mar á. Julio por no s~r descubierta, al oficio matutino. Julio le,·nntó los
á poco rato oyó algunos pasos¡ eran restos inanimados de la j ú,·rn desloa de Julio, que le dijo al acercar- graciada que lo hahia amado tan nr- ·
se. "¡,Q.ué es lo que quieres1 Los mo- diente mente, y los arrojó al mar. Se

!

¡

..

�300

..

EL MOSAICO MEXlCANO.-ToMó IV.

precipitó á la iglesia en estado de
frenesí, y los religiosos sospecharon
su crímen al verlo eon el puñal en
la mano y los vestidos ensangrentados. No opuso 'l'_~tencia, y no volvió á saberse de éb (tapratriz
suplicó á Napoleon, q
lr!1 cual
babia sido el paradero
ulio. E l
contestó).
"Los secretos del clauitro son impenetrables."
La relacion de Julio no es ficticia del todo. Antes de la revolucion
francesa, acaeció una cosa parecida
en un convento de Lyon. Los pormenores de la catástrofe llegaron á
noticia de N apoleon y de ellos formó

el p.rgumento de esta no~~la : ,·V.arias_veces le he ofc!o 1·eferir ani~otas mteresantes en un cuarto débilmente al'!-W.9 rado para producir mayor efect(WCuando leo á Julio, es.pel'imentoifuas satisfaccion que éualquiera otro, porque recuerdo las áíferentes modulaciones de su voz, ¡;u
accion, su mirada, y el gesto con que
acompañaba su relacion. Puedo asegurar que•en ningun caso son mas
adecuadas las palabras de Eschines.
"¡Q.ué diriaís, si vos mismo lo hubierais escuchado!"
'
(Ttaducido de la ff11sio¡¡ iri¡g-Íúa,

por José T&lt;JT'nel y BMilla.)

◊.,..,,..,,..,,,~~l\l"\l'\l'V\l~..r~.,.,,,..,,..,..~~t

.-o• D, ;Juan Ncpomali,-• 11..ail. ., ()aae:lrático de •F'fsiolosfa ea ·.,1
cle Cicac,la• T arcea del mi•mo Depurtamcato,

r

Iinadi¡..-

---===::&gt;e
..-~..
11&lt;====--•
os productos de las combinacio.
nes que la naturaleza emplea para la
reproduccion de las especies, no siempre son idénticos, ni aun S('mejantes.
Muchas veces se desvían del tipo or.
dinario y comun, sin que por esto sean
menos efectivas y regulares las leyes
de la maestra universal. No parece
sino que esta quiere ostentar el poder
de sus recursos, burlándose de las cla,sificacioncs con que los naturalistas
han creído asegurarla sometiéndola á
ll\lS claves cosmológicas: Las apren.

siones' vulgares cstráviáh.dó e1 rrlc~cinio, reciben aguellas.«Uvcrgendas_ cbmo una Aberracúm de lás.'l~yes haturales: tal es la ipea que gcneral~ente
se tiene de los monstruos¡•idca qne no
abrigará el que esté il'uciado pa1i1• lo
menos, en el conocimiento de !as
ccsidades ( misteriosas para twfotros) á
que están sometidos los cleiventos.dn
sus afinidades químicas.
Los monstruos- no son rii eontra:_náturales, ni contrahechos, sinó1muy're- '
guiares y precisos en el plan general

~c-

V1!la de frenle .

�•

301
iectamentescmtjl~perounidas por
8US partea laterale1r;esto es, bácia el ter.
cloAuperior l a • n. el lugar ~ que
corresponden llJS e ~ pero separa.
das las ~ras, 6 l,Q que es lo mismo,
los ~ ~ o s restantes. De aqui re)t6 p
ente dicho animal con
cuatro oj dos orejas, tres remolinos
de pelo en el lllbrar á que correspondian los cue~os, dos bocas, una co.
mo en el estado regular, y otra en que
se vefadividida la mandibula inferior, 19
·mismo que en el labio leporino doble.
Esto presentaba el aspecto de tres bocas, y otras tantas lenguas, por estar
una de ellas dividida en dos porciones
fan simétricas, que daban Wla idea
perfecta de que oran dos. En cuanto
á los ojos es de notar, que el izquier.
do y el derecho de cada cabeza esta.
han unidos, tocándose por sus ángu.
los estempe, y situ11dos cerca de la
union de )as dos cabe:r.ns, correspondiendo puntualmente la union de di.
chos ángul09, á la ltnca de conjun.
cion. Estos ojos estaban cubiertos con
una. tela 6 membrana transparente y
delgada, Bemejante á las falsas membranias que se forman en algunas in.
flamaciones de los ojo9. Quitadas que
fueron .aquellas, aparecieron los dos
globoa oculares como en el estado or.
dioario. Loa otJOs dos que corrcspon.
dian , Ju partes laterales de la cabe.
za doble, estaban perfectamente sanos,
es y vivos, y eran de los que ha.
cia 1110 para ver, dirigiéndolos á todas

panes.

Cuando gritaba, se oian dos sonidos
bastante ~ptibles, y su grito era semejMte al de todos los chivos de su

édad.
Mamaba con ambos bocas, pero con
cabezas, dos cuellos y cuatro manos, hace
D1enclon de un ternero bicipite, y de un cabrito montés, con la misma monstruosidad,
· En el tomo 3.0 de las mismas cartas (la
ux.) refiere descrlptivamente la forma y
dimensiones de una criatura humana hallada en el vientre de una cabn,. Véase su
narracion (pág. 389) por ser bastante cu-

riosa.

•

•

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'Í

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302

EL MOSAIQO MEXICANO.-T9Jl(o

lf.

EL MOSAICO MBXICANO.-ToMo IV.

mas facilidad por la que tenia dividi- sp todo alimento, y ,e n ~ ~r.de:del IJUS•
da. A.si que, por medi? de una ma- mo ¡0 observé, que el OJO 1zqwerdo ,de
madera de cuero se alimentaba per- la ~abeza del mismo Indo; ~ba lián·
fectamente por la boca doble, como_ va guido y algq opaco: la cara con-espoodicho; mas los movimientos de succ1on dien'te á este, ID!lll fria que la derecha;
los ejecutaba nu solo cpn. la boc_a con y uµo ú otro quejido q,ue daba ~ra seque mamaba, sino al ml8fllo tiempo _guido de una violenta · convulsioq de
con las otras dos, aunque en vago. los miemb(~.
Despues que acababa de m~m_ar, se laEn la nocb,e se hizo mucho mM,~ mia los Jábios, y este mov1m1ent~ era table ~a falta de transpa¡!}ncia eJl e l 0J?
bien particular, pues que á llll mismo izquierdo, y comparativamente la vitiempo, y con una velocidad asombro· veza y movilidad del d,e;ecpo.
.
'sa, escondía y ~sornaba las tres_ lenA las ~:liez de la 11,0(lh~ co~~~
g1,1as, coroo ,si todas ellas se moviesen algun~ ~paciones, volv1 ~ry1S1taTl11,
por un resorte.
,
pero ,m~ reflecsioo~s SI} haUarOG del
La union de las dos cabezas-no cor- todo interesadas, al observar que la
respondía esactamepte á la _pai:te m~- cabeza afíadida había ,nµerto; -al paao
dia del cuello. Quiero decir, a l8:-m1- q1,1e la propia ecsistia con ~ida, Ast
tad de la primera vértebra cervical, me ¡0 pc:~adió el cerram~nta,c~Se ..conocía bien que una de las cabe- vérico del párpad9 re,spectivo, la 1!1zas era la de aquel cuerro, y que I:i, movil~dad del ojo al_ tiempo {lll abnrotra era adicional 6 parásita ~e la pn- selo ¡&gt;Qt largo espac10,,h¡. tela ente~a Esto producia una desigualdad mente opac¡1 que. cubria el ~ecmento
roer •
, u falta convecso en toda su es~ns1on; pero
en el peso; resultaba de aqm 1&lt;1 •
de equilibrio, y de consiguiente la m- ,qu~ sin emba~ permi~i~ o~rv.ar la
clinacion del cuello, al lado elf que se grande dilatac1on _de la r.uplla aun a.
hallaba unida la cabeza supernumeta;- cer&lt;mn&amp;lé una vela de ' b~na ~uz á
•
ria. Por esta causa se paral¡a con ~ - cuatro pulgadas' de distil.~c1a,
La Jenguá correspondiente al Indo
ficultad, y siempre apoyando e~ ~ueipo sobre alguna cosa que le res1S_liera. muerto, estaba fria, inmóvil Y aban~oLa postura mas cómoda que terua era nada á'9U pró'piá· gra"1!dad. Un grito
la de estar echada oon las cuatro p~- muy débil que Je pude escuchar al vol:
tas dobladas, á la manera que lo ven- tearln, no fué mas que dé una
fican todos los chivos, y las cabe~s pi&gt;t mahera qtre qnedé convencido de
descansando sobre ,Ja parte supei:ior que habla muerto una ~e las -cabezas.
del espinaso, El cuerpo, las oreJ_as, Muy breve ' sigtti6 Ja misma suerte la
' las piernas y pezuñ¡¡s en_nª?3: se dife- restante, y al dia siguiente prooedí á
renciaban de los &lt;lemas md1v1duos qe la ins~~ apató,;nica ~l,monstno.
ltrinoipié- mis indagac1óaes por el
i.u especie.
Si es,te fenómeno era rar-0_en ~o es-, ivientre, y halláique 110 teni~ ®atró e11terior; tc;&gt;davia era mas admira_b(e en t6magos como to.dos los BDlfflllles 1.'Usu estructura interna. Doce d1as ~c- mfadores, sinb dO'll1liúy irandes res.
cistió vivo ea mi poder;. pero á lo~ diez pecto de SJl ,edad. 11Hallé '°f ~Jes
le noté un caimiento é mapetenc1~ue intemniilu bastante _nof!ibles JI(&gt;~ au
no Qabia mostrado eli lo~ dias:ant6111o- diferente-:grbsor_ En el i11DQ. las tripas
res. Las cscreciones intestma)es ~e tenian 'talisulileza•qué no1esci!&lt;Uan de l
, paso ~~
•· · la, P~1·":
n" .se
diámetro- del entbrchaHo mas ~
· ~¡iprimieron al
.
liizo abundante, Desile el p,r~cipio de Ull!J. .vihuelm de s~te ú rdeJillS; Y.en
Je había obsérvado pa:i))iía,c ion ~n a.l oo- el~etro-eran--tie un ta!!1~~~Ju.c~º81~ n
J'.,1¡.s,).(¡meras, es"""'"• '\'&amp;c1118
razon; pero desfJ):l\'lS se s,e nti_tmuregu..," / 1 , i c._t'. J.. , l
h ~f01t ~ so- .
cbo mas fuerte. El und6cimo dí~_rchp~ en l¡i., 'aie:&amp;ª~~e t ~ ,SU\10u6•..:f'p' ~
·-

)ioca,

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3

lo una pe()'J.leña poreioh contenia suemaño que dcbia tenerlos un chivo de
ro, de coneiguiente sus paredes internas se tocaban, al paso que las segun. su edad. No as! el aparato reprodw;.
das ~Rteman gasea, y una materia tor, pues éste, en lo esterior no presencaseosa de olor ácido semejante al de taba otra cosa que los órganos secsuala lecbe Córtada. Es de notar que es- les femeninos, . y aun en lo interior se
tas dos pOJ&lt;Ciones de intestinos, no ea. dejaban ver la vagina, el útero, las
ta!Jan confundidos, sino separados en trompas falopianas &amp;c. Mas en la fo.
sus distritos respectivos, ocupM&lt;Jo la sa ihaca i~uierda, se percibían con
bastante claridad los órganos de la
delgáda uná estenaion como de dos
propagacion
pertenecientes al secso
¡,wlgadas cúbicas en el Indo izquierdo
debajo del buzo. lfe propuse ver si masculino. Es de advertir, que este
se comunicaban estps dos tubos intes. último aparato sccsual no recibía batinales, y hallé, E¡ue ácia la parte me. zos sanguíneos de las partes inmediadia del último intestino norma), se a. tas, sino directamente del corazon.
bria un agujero que daba principio á Un ramo anormal de la aorta aunque
un conducto estr(:lcho que á poca dis. casi obliterado se dirigia ácia aquel sitio, y poco óntes de su terminacion se
tancia estaba obliterado y e ra continuaeion del volúmen de tripas delga. dlvidia y subdividia perdiéndose en
una multitud de anastomo~es.
da~ de que he hablado. A primera vis.
En el coraz&amp;n y sus principales tron.
ta, ere! que era la arteria venal que se
dirigía ácia su origen; pero siguiendo cos vasculares, no le hallé de notable
icon el escalpelo el supuesto bazo san. mas que el referido ramo y una dila.
tacion aneurismñtica á la salida de la
guineo, me desengañé de que lo que esaorta.
He atribuido á esta mala con.
taba disecando era un apéndice de tri.
formaeion arterial la intensa palpita.
r:,a semejante al vermicular del ciego. cion
de corazon que le noté en todos
Por el otro estremo del tubo se eoniu.
nicaba despues de muchas circumho- los dial que estuvo viva en mi poder.
Le hallé dos cerebros ó sesos, sepaluciones, con el segundo estómago, a.
traTesando ántes un cuerpo glandulo. rados por una lámina huesosa que for.
so como de media pulgada de magai. maba un tabique del grueso -de un pa.
tud que tenia fuertes adherencias con pe! comun. Dos cerebelos sumamen.
la pared interna del vientre. As! que, te pequeños, en proporcion, y el prin.
sucedía necesariamente que del muy cipio de dos médulas ábl&lt;mgadas, que
poco alimento que entraba en aquelltts á poca distancia se introducían en un
tripas no salia el residuó; pero ni el conducto vertebral comun, pero con.
quilo se separaba, porque no habia ha. servando su neurilema particular, y a .
planándose por la parte en que se to.
zos lacteos ni mesenterio.
caban, por manera que unidas tenian
Al hígado estaba unido por su par.
la forma cilindrica, pero separadas o.
te superior ó cara convecsa1 una porfrecia cada una de ellas una cara plan!!,
eion de su miama sustancia y de. la fi_
Del sistema nervioso nada digo, por
gura de·una lengua humana, que formaba otra adicion considerable, resul. que me seria imposible dar una idea
tando esta entraña de 11n tamaño es. de sus complicaciones, conecsiones,
traordinario. La veginilla de la yilis separaciones, y (permítaseme una éspresion que aunque grosera da una.
naa'a ofreció de notable. '
idea de lo que quiero significar) de la.
En el lado correspondiente tenia
multitud de enredos en que se estrados ha'ZOB: uno del ta.maño regular, y
viara á cada instante el escalpelo del_ a.
otro de la cuarta parte del primero;
natómico mas diestro, y de vist.a mas
pero de la misma figura y estructura.
perspjcaz. Digo con verdad que me
Tenia dos riñones de la forma y ta.
quedé sin entenderlo, y no pude for.

,

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1

'
304

EL MOSAICO MEXICAN0,-1To1to IV-i

mar qtra idea, sino que alli ecsistian sábios juistas, mor.alistall, y fil{¡j¡ofos-·
dos sistema, nerviosos, que aunque porque á ellos pertene~ mqs cl,i~ta,.
confundidos en lo ostensible, eran bien mente hablar de estos i;non..'itrups, qlW&lt;
difet_entes entre sí, y que cada uno era segun me parece, son muy inferiores,
el influentc esclusivo en sus respectivos á aquellos.en dos .relaciones 6 ~ Q aparatos. Esto es, supuse que el mis- rias. He aquí cuale/l som primeritJ
terioso claboratorio de la quimica vi- Los monstruos fisicos, cm.oo llevo di-,
viente destinado á la multiplicacion, re. cho, no son responsables df} 1;,u sepa,ra1
cibió, y puso por su parte, los elemen. cion del órden comun. Segun~a1 nQ
tos propios para el desarrollo de dos dañan á la sociedad con s1,1 .~Stfflvio ti.,
i11dividuos de secso diferente, mas por sico. Véase ahora si estas dos oitcuns
una de tantas causas que hasta hoy tancias son aplical:&gt;les á los segundos.1
están foern de nuestro alcance, la poHe concluido este a¡tículo que' ihtencia que pone en accion aquella química., y que da á los órganos al com. tenté reducir á menos lí'neás; pero ~I
ponerlos, la facultad de sentir y de mo- mismo tiempo no quise ort1itir cosa a.1.
versecontrayéndose1 segun la profunda guna que me pareciese digna ele sa.
espresion del médico de V aldegrace berse, principalmente, cuando eS~'S in·
efectuó combinaciones precisas• . •• re. dagaciones y descubtllttlentós ptiedt!n
guiares....necesarias en fin, si se a(ien. resolver algunos problemas fiso16gico~.
deá las leyes establecidas para el munLas autoridades de esta capiia11, . y
do fisico. De estas combiuaciones1re. aun casi todos sus habitantes vieron In
sultaron á su vez, accion.es y reacciones cabrita en el discurso de los doce dias
diferentea; pero que cada una de ellas que vivió. ' 1,fis trabajos anatómicos
tendía á hacer efectivas las afinidades los presenció el primer dia, entre otr¡¡s
de su clase, y he aqui que uno de los personas, el capitan retirado y c;ontraindividuos siguió su marcha pfogresi· lor del hospital militar, D. Pedro CN
va hasta su natural desarrollo, al paso "ero; y en el seg4ndo cuando me ocuqui~ el otro ó por la negacion, 6 por la pal;&gt;a en este interesante e~tudio, se. ¡¡¡e
influencia de aquella causa retardaba presentó el Sr. canónigo y superintex¡.
tanto mi:l.S su desenvolvimiento fisico, dente del hospital do San qqsme y S¡,.n
cuanto mas se alejaba del momento de Damian, Lic. D. Ignacio Morales. á
la concepcion, i,Qué resultó de aqui1 Lo fJUÍen le mostré algt¡nas de l~!? piezas
q4e natur~lmente debía resultar; que anatómicas q~ ,babia separado,. y que
uno de los dos séres prevaleció, y el aun conservo en mi corto muséo, lo
ptro se hizo parásito del primero, aun- mismo que el .monstruo de que ¡¡e .l:\a
que de una misma época. Todo esto hablado.
se efectuó bajo ~eyes eternas y seguras;
Se acompaña un diseño ó dibujo(*)
tan seguras como las de la atraccion,
en que se representa al monstruo ui.ceps,
la gravedad, la inercia &amp;c. aunque las
visto bajo dos aspectos, é imitado con
de esta fisica sutíl, nos hayan sido des.
la fidelidad posible. No me parece fueconocidas, ¡,Dónde está, pues, esta pre- ra del caso advertir que el tamaño de
tendida cmztranaturalidad de los mons.
su cuerpo es el mismo de todos los ebitruos fisicos? Por otra parte: ¿són ellos vos recien nacidos.
responsables de irregularidades que no
Oajaca,Julio
19 de 1840.-J.N.B.
pudieron evitar? Entonces ¿qué dire.
,
mos de los monstruos morales, poli.
ticos &amp;c.? Y o nada diré, aunque estos
(•) , He¡:hop1&gt;r eljóven José Francii¡~p
tienen tambien alguna relacion con la Bone~uí, habil artista d~ .esta ca pitar
facultad que profeso. Por mi parte,
dejo el campo ( como es debido) á los
°'¡,-:- :,---==Mt==---:-:-k

.

1L BELLO SECSO.

-·Entre la multitud de remedios que la necesidad, el deseo de lucrar y el de hacer bien, han inventado para desterrar las enfermedades de la boca, se ha recomendado por sus singulares efectos el

•
•

@k11'1',()&amp;ak fº" ta. §.u,i1;a, Je

•1

f41:mácw, CU. ti. M11&amp;ano, 1 J ~

POR EL DOCTOR WRIGHT.
Se vende en frasquitos de todos tamaños en la Librería Mexicana, sita en la esquina de los portales de Mercaderes y Agustinos: dándose á los interesados un método impreso de la manera de usarlo, y
en el que mas por menor se detallan sus virtudes para emblanquecer y afirmar la dentadura, encarnar las encías y quitar toda enfermedad y mal olor de la boca.

suscribiéndose á una obra tan ~til.Luego que se concluya la re1mpresion del tomo primero, se hará la de
tres cuadernos que faltan para completar el segundo, á .fin de reponer10s á las person~s qu~ los pidan, y
que pueda'(! ll)S md1v1«ltios que gusten, tomar la coleccion completa de
todo el perródrco.-Al fin del tomo
07"0iuco años i lo menos. cuarto, que es él que hoy se está puEsta advertencia asegura su conti- blican~o, se da:.á ~omo en_el tercenuacion y sucesivas mejoras, á las ro, la lista de. sen,or)tas y senores que
personas que han honrado al editor, . se han suscnto ulamamente.

CoNsolo·los grabados y litografias
que se poseen actualmente, y los
nuevos pedidos que de ambas cosas
se han hecho á Europa y los Estados-U nidos, para embellecer y dar /¡
claridad á producciones muy interesantes sobre todas materias, puede
contiauar saliendo dicho periódico,
por el espacio de

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                  <text>El Mosaico mexicano ó colección de amenidades curiosas e instructivas. Del 1° de octubre de 1836 al 15 de marzo de 1837 la frecuencia de la revista fue quincenal, sin embargo, según indican el Diccionario Porrúa y Guillermo Prieto, de 1840 a 1842 fue semanal. En el primer tomo fungió como editor Isidro Rafael Gondra; del 2 al 7 el editor fue Ignacio Cumplido y el director Victoriano Roa. Cuando Ignacio Cumplido se hizo cargo de la edición, en abril de 1837, el contenido y la presentación de la revista sufrieron un cambio muy importante; los trabajos poéticos aumentaron a partir de ese año, pues se registra el ingreso de los integrantes de la Academia de San Juan de Letrán a la redacción de El Mosaico. Cabe destacar la calidad de la tipografía, los grabados en madera y las litografías, muchas de ellas procedentes del Portal de las Flores número 5. El Mosaico mexicano desapareció a mediados de 1842 debido a su alto costo y la imposibilidad de los suscriptores de adquirirla.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753460&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mosaico Mexicano ó colección de amenidades curiosas e instructivas, 1840, Tomo 4, No 13, Octubre 3</text>
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                <text>El Mosaico mexicano ó colección de amenidades curiosas e instructivas. Del 1° de octubre de 1836 al 15 de marzo de 1837 la frecuencia de la revista fue quincenal, sin embargo, según indican el Diccionario Porrúa y Guillermo Prieto, de 1840 a 1842 fue semanal. En el primer tomo fungió como editor Isidro Rafael Gondra; del 2 al 7 el editor fue Ignacio Cumplido y el director Victoriano Roa. Cuando Ignacio Cumplido se hizo cargo de la edición, en abril de 1837, el contenido y la presentación de la revista sufrieron un cambio muy importante; los trabajos poéticos aumentaron a partir de ese año, pues se registra el ingreso de los integrantes de la Academia de San Juan de Letrán a la redacción de El Mosaico. Cabe destacar la calidad de la tipografía, los grabados en madera y las litografías, muchas de ellas procedentes del Portal de las Flores número 5. El Mosaico mexicano desapareció a mediados de 1842 debido a su alto costo y la imposibilidad de los suscriptores de adquirirla.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>•

•

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~ ~~~

·ji-~-~ f

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ffSCBI~

-r

-·-

EN MEX!CO, se recibe en la librerfa Mexícana1 sita en la
esquina de los portales de Mercaderes y Agustmos.
- - EN las alacenas de D. Antonio y de D. Cristóbal
de la Torre, frente á dicha libreria.
__,_ EN la imp.renta de este periódico, calle de los Rebeldes N. 2.

EL

.~
MOSA1co
~fdt~W®/
ó

,

FUERA. DE MEXICO.
J!N PUEBLA, • ••• . •• •• .. • . ••• • • • •
EN ATLISCO, .. . .. . .............
EN JALAPA,................ . ....
EN VERA CRUZ,.................
EN ORIZA VA, • • .. .. .. .. •• • . •• .. •
EN OAJAC~,.. .• .. . . .. ..•. •• . . . ..
En TEHUANTEPEC. •. .•••. . . ..
E~ Q.UERETARO, . ...... .. .••••

D. Josl Mariano Ccutill,ro.
D. Joaquin Ramiru Espa1ia.
Stñort• Ella• I Hijo•.
D. Jo,l Vida!.
D. Manutl dt S,gura.
DD• JMua"'r'c,1g,-'.'."ncCioa/Jfz~dairr.tMrrota.
fi,.

COLEtCJON. DE AMENIDADES
CUBIOS,I.S

• ........ll'!IIVAS.

"

~= i~ur¿t~tTiE-ALLENDE:: I ::1::'J.S"tJ:PsaZ::ri::
D. Manuel Mtdina.

Elf ZACATECAS,.... .. .. .. . . . .. D. Juan F. Escandon.
EN AGUASCA Lll:NTES,....... .. D. J. Si,:tn Irigoytn.
EN SAN LUIS POTOSI,.. . ........ D . .l11ldrls Ban-oeta.
EN MORELIA, .. .. ..... . ...... .. , D. Vicmte Soaa.
EN DURANGO, . •• .. •••••. •. .... • D. Ma,mel Santa JJiar,'a.
EN GUADALAJARA, ........... . . D. llfanuel Per,, Vallejo.
EN MONTERREY, •• .. .. . . . • . • .. D. P,dro Josl JJioralt1.
EN IL SALTILLO, .. • . •• . . • • • . • . . D. F.d11ardo Gonza/e:z.
EN•• FRESNILLO,....... . ..... D. Franrisco L. de Larreq.
E• TOLUCA, ........ ... •• • . •. . • . 1). Josf H•rrera.
J!:• CHIHUAHUA, ............ . ... D. Jo1I Maria Iritoven.
l:K ALAQUINES [dtpartamenlod•
San Luif .Potosl],..... .. . . .. . .. D. Marc,ano Zárale.
1!:.11 TEPIC, ... . .. .. . . • . .. .• . • .. • • • D . .llntonio Santa Maria.
EK SALVATIERRA, ............ . R. P. Fr. Mucio Valdo~inoa.
En CIUDAD VICTORIA [departa-¡ D. Manuel Sauceda.
mento dt Tamaul1pa1], ••• . .•• •
En ACAPULCO • • .. . . .. . . . . . • . .. . D. Jo1I Brarho.
En 1L Pun.To Dlt MATAMOROS D. J Jo, l Lopez.
D. Jo,I Toribio &lt;k .llruo#O [tdit,r
En u HABANA, ••••.••••••. •· •••
dtl Diario d, aquella ciudad.]
En GU.~TEMALA. . . . .• .•.• .• . . • D. Juan .llt1tonio Martines.
En ~UESALTENANGO. •• •. • • • D. Man.,el Martinez,

¡

.

!

13-Q,q

ll~ ~1.
~,~.,.,.

NOVIEMBRE 28 DE 1840 .

..

~.,..,,~~

ií@[MJ@

aw .

J&amp;C,,c¡

llmil~U@®o

-

LO I M P ~ Y P 'OBLIOA IGNACIO e
Calle de loalabü!eaNo.2.

EN México, pagado al tiempo de la entrega de ca-

f
f

..

da nQmero, $0 2 rs.
Fuera de México, franco de porte, por trimestre

~.~~.~~-$~

.,

�,

♦

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo IV.

MATERIAS QUE CONTIENE ESTE CUADERNO.

DE LA LIBERTAD DE LA MAR.

De la libertad de la mar (con un grabado) • • , • • • ' •
Penaamúfato iuelto •
• • • •
L,. arcu 6 ~ (con una estampa)

• • •
• , •

LiJ.tratura mexicana.-Ella y il (poesía).

• •

.

. 47~

• • 477
•

•

• 480

Jorge Brcnnn, contra-maestre de la mar&amp;ia de lo, E~-Unúlo,.
Raigo e,criJ,o por un camarada c:orsario ( con una estampa). ,
,Análi,i., de la cabeza de un ~timttre (con UDa viñeta).

'

'

. 484
• 486

Pmiamientol n,elLN •

, 488

A mi madre (poesía) , • •

• 489

,.t.., ,.·.·.ji
\·•
.'
1

• •

PfflBamiento suelJ.o
• • • •
• •
El hip6érita CtUtigado.-Cuento oriental •

-- ~~ia)lvria.
-.,~
~~
(C.Oncluirá)
,._! '1 -IM. .l•a ~
• ....
!
; 1 • • •• ;:: ~
'i

1

•

481

~
,.

• 487

• 492

.

.11

~

:,

,.
•~,

~

.

• 493

•

•
A cuestion de la libertad de la
mar, es decir, del derecho que tienen
todas las naciones á navegar libremen.
te en toda su estcnsion, sin encontrarse sometidas al imperio de ningun po,
der privilegiado, fué al principio del
XVII siglo, ~ objeto de una gran contienda política entre la república holandcsa, y las coronas do España y de
Portugal, investidas, muchos años ha.
bia, del monopolio comercial en am.
bas Indias. Entre los jurisconsultos
que intervinieron en este debate, nin.
guno pareció mas fundado ni mas ndmirable quo Grocio, quien baj6 á In arcna, no para defender solamente los
intereses de su patria, sino pnra hacer
valer la causa sagrada del g(,nero hu.
mano. La fuerza &lt;le In opinion púb!i.
ca, era quizá entonces una fuerza mas
segura por ~¡ misma, y mas respetada
de los gobiernos, que lo es hoy, á pe.
sn.r de que muchas personas juzgan
que ha llegado {i su mas alto grado de
crédito. . Menos violentada entonces
por In 'energía de las pasiones políticas, la opinion juzgaba con calma y
ToM. n-xxr
1

mag,:stad In~ causas que se le somctian; y un soberano no creta haberlo
hecho todo con solo rewlir los cjérci.
tos necesarios para poner en cjecucion
sus proyectos, sino 1¡ue le era necesa.
rio demostrar con razones, mas 6 me.
nos sólidas, la justicia y derecho de lo.
accion que se proponía ejecutar.
'
El alegnto de Grocio en favor de la
libertad de navegar, está escrito en la.
tin, y dirigido á "los príncipes y á 1M
puehl.o8 libres dtl mundo cristiano. El
autor en su dedicatoria á los augustos
poderes comienza combatiendo el er.
ror funesto de aquellos que piensan que
Jo justo y lo injusto no ecsisten por su
1
naturaleza, sino solo en virtud de las
convenciones que se hacen. Recuerda que Dios, criador del universo y pa•
dre del género humano, no ha dividi.
do á los hombres en especies diforen.
tc,q, como lo ha hecho respecto de los
animales, sino que los ha reducido á
una sola, á fin de que no lleva.sen to.
dos mas que un solo nombre, para lo
cual les di6 un orlgt:n comun, la palo..
l)ra, y todog lo!t dcmas medios de co.

I

•

.,.

,.

I

�1

,¡. •

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo IV.

.

municacion, para que p~dieran com.
prender que todos juntos constituyen
una sociedad y una sola familia: que
su Providencio. habin escrito tambien
en el fondo dcnuestros corazones, cier.
tas leyes que nadie podia cscusarse de
leer, y á cuya observancia están obli.
gados los mismos·sol.wranos. Que dos
poderes delegados por Dios sqbre la
tierra, á saber, la conciencia, y la opinion pública, estaban encar&amp;ra&lt;los de
perseguir á los culpables, y que anto
este tribunal sagrado era libre al ofcn.
dido poder presClltar á aquel que habia
:;;ido vencido por la fuerza, el cual no
podia ser difinitivamcnte castigado sobre 1a tierra, sino por la 1·eprooacion
unánime de todos los hombres de bien.
Así es, que ante este tribunal augusto
de la opinion, presentaba á nombre de
• su pais á la corona de España.
La cucstion que dcbia juzgarse era
esta.-La inmensa estcnsion del O.
ceano ¿puede ser la dependencia de un
reino particular? ¿Tiene un pueblo el
derecho de impedir ú los dcmas el co.
merciar y comunicarse entre sí como
. les agrade1 Por último ¡,una injusticia
llega á ser un derecho por el soló mo.
tivo de que se ha estado cometiendo
por un tie1ppo muy dilatado?

.

..

Este era en efecto, el fondo de la
cuestion de los dos pueblos. Despues
_de hacer laesposicion sumaria: "Prín"cipes, dice Grocio, y vosotros pue"blos, estudiad la cuestion. Si nues.
"tra demanda es injusta, bien sabeis
"cual ha sido para nosotros vuestt-a
"autorid,ad; si, la vuestra cspecialmen.
"te, porque sois nuestros mas inme.
"diatos vecinos: haced conocer vues·
"tra sentencii,11 y· nosotros la acatare.

,

'

'

"mos. Si hemos obrado mal, no rehu"samos ni vuestra cólera, ni el odio
"del genero humano; pero si por el
"contrario es bueno nuestro derecho,
"decida vuestra equidad y vuestra re''ligion lo que deba hacerse. Los pue"blos civiN.zados veían anteriormente
"como un crlmcn digno de eterna in"ÍUmia, atacará mano armada una na.
"cion que consentía en llamar árbitros
"pam decidir sus cuestiones, y los que
"rehusaban suscribir á tau equitnti.
"vas condiciones, cmn considerados,
"no como los enemigos de un solo po.
"der, sino como enemigos comunes
"del genero humo.no. Las naciones
"mas ilustres no conocían' nada mas
"glorioso y magnífico, que poner fre.
"no á la insolencia de los unos, y sos·
"tener la debilidad é inocencia de los
"otros. iPluguiese á Dios, que esta
"fuera todavía la costu111bre entre no·
"sotros, y que los hombres no conside·
"rasen nada de lo que concierne al gé"nero humano, como si les fuera cs"traño! Así viviriamos en el mundo
"con mas tranquilidad que la que hoy
"disfrutamos."
Establecido este principio, sigue la
discusion particular de los diversos
puntos en litigio; pero compone un
pormenor en que no convendrá por
ahora detenernos. El jurisconsulto
holand6s muestra, que segun el derecho de gentes, á todos les es permitido navegar ácia al rumbo que quieran.
Djos rode6 los continentes y las islas
con las aguas del Oceano, á fin de que
todos lograsen de sus ventajas; y las
corrientes de aire que soplan sobre las
mares en todas direcciones, muestran
demasiado que su Providencia ha que.

..
. .,

OSAICO M

------------- ------·

•

rido que todos los pueblos pudieran ir
A consecuencia de esta sabia con.
Y venir para eomunical'se entre si. Es sulta, en la cual se establece á Ja faz
sin duda uno de los mas grandes be. de todas las naciones civilizadas el de.
nefieios de la naturaleza, el de haber recho que tienen los holandeses á sos.
mezclado por el Oceano á todas las na. tener sus pretensiones con las armas,
ciones, Y el de haberle dividido sus do. el gran Pensionario de Rotterdam, a.
nes de una manera capaz de hacer in. bri6 á sus computriotas la aren~ terri•
dispensable el comercio. Asi es, que ble de los combates: "~farchad aho.
los mas célebres jurisconsultos rchu- "ra, les dice, ¡ó nacion, siempre vic.
san á los soberanos el derecho de im. "tori~ en tierra y en mar! y comba.
pedir á los estraños que visiten á sus "tid con valor, no solo -por vuestra li.
súbditos, Y que éstos vayan á visitnr á "bertnd, sino por la del género hu.
los estraños. Todos lc:¡s hombres tic. "mano." ·
nen el derecho de transitar sobre la
He aquí con qué gravedad, con qué
tierra, Y este derecho se halla eonsa. profunda i1¡tcligcncia de la justicia, y
~ado por la autoridad de la historia. con qué respeto al género humano
oisés hace. la guerra á los a1nor1·cos, dcberian tratarse todas ]as cuestiones
·
'
porque querian impedirle el que pasa. políticas! Ahr entonces no se veria
ro. por su pais, Y los cristianos hacen en el tiempo en que vivimos el fre.
1~ guerra á los sarracenos, porque po. cuente csp¡:ctácnlo, ó mejor diremos,
man_trabas á sus peregrinaciones por el atroz y detestable espectáculo, de
la Tierra-Santa. ¡Cuán culpables no hombres que se asesinan mutuamente'
serán, pue~, l~s que quieren impedir sin conocer ni el derecho ni la autor/
las comumcac1ones entre los pueblos ,! dad que los obliga ii darse la muerte!
que no les ~bcdeccn, y especialmente El sentimiento de un buen derecho y
;~ un cam100 que no_les corresponde! de la santa mancomunidad del género
9
• salteadores y piratas se han he.
humano, darian fuerzas al mas débil y
cho dignos de odi
d
• •
'
o para to o el gene. un sentimiento contrario privaría de
ro humano, es precisamente porque se ellas aun al mas fuerte. Entonces vi.
oponen á la seguridad, y á la libertad viriamos en el mundo como d=·o. l
1
delas comumcaciones
·
'
de unos pueblos Grocio, con mas tranquilidad
que""lo.
con
Así es, que los portugue. que hoy disfrutamos.- A. P .
ses no tienen derecho alguno ni sobre
la üerra de las Indias, ni sobre la mar
Pensamiento suelto.
que separa á é.,tas de la Eul'opa, ni
tampoco sobre el comercio, orígen de
las relaciones que se han abierto in.
Los jueces que estravian el cspíri.
distintamente con todos los hombres: tu de la verdadera justicia, co.stigan .
carecen por Jo mismo de justicia al al que les dice la verdad, y salvan al
querer impedir el comercio de los ho. que les engaña, por torpe que sen su
lnndeses, los cuales tienen derecho á mentira,
mantenerlo 6 por la paz, 6 por la
guerra•

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º~·

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lf. ,..

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Jo, d;.,...,. á,bol.., qoc no ,. p,odri

"'°"" ,...,. , "" ,,.

por la nobleza 6 la gracia de su a:,pec. bol escogido p!!ra un acto tan aolem.
to, y la elegancia de su follnge se bus. ne) paso. sin duda do quinientos oños.
can con empeño pam embc:lleccr los El sycomoro que se encuentra á la
parques y los jardines, no hay ningu. entrada del pueblo do Trons (Fran•
nos que rcum1n tnntas \"Cntnjas como cia) fué medido en 18:H por el coro.
los orces: crecen en efocto muy bre• ncl l3cautcmpg; y tiene 26 y medio
ve, se ocomodan lí toda csposicion, no piés de circÚnfcrcncia:
demandan ni cuidados ni cultivo, y re.
A pesar de las grandes dimcn io•
sistcn pcñl·ctnmcntc á las intcmpel"ics ncs que puede ad,¡uim el tronco 11del
de las cstnciones.
sycomoro, la carpintería no hace nin.
El arce, falso plátano 6 11ycomoro, gl!n uso de él, cacepto ~ra aquellb
es uno de aqu&lt;:Ilos que prosentau es. piczru¡ que demandan fuerza, 6 para
tns cunlidadcs en el mns Bito grado: las que deben quedar CSP,UCl&lt;las al ai.
no solo se logra en el sucio mas este· re y á las variaciones de 11cquedad y
ril, sino que no teme las calores, y humedad. E;¡ muy conveniente su
soporta las mas larga.5 secas, sin que modera para las obras de cbanisteria,
parezca sufrir, y sin despoja~ de sus porque no está sujeta li desgajarse 6
hoja.e¡, cualidades que lo hacen infini• hendirse; por otra parte•, es muy lige.
ta mente prccio,;o en las comarcas me· rn, sonora y brillautc, lo que hace que
•ridioualcs.
los guitarreros la cmplt.-cn de profe.
Tiene otra ventaja todavia mayor, rcncia para la construccion de sua
y es la de resistir lí la violencia y á la instrumentos.
continuncion de los vientos, de modo
que debe dárselo preferencia sobre las
demns e.~pccies cuando se trata de a•
brignr una casa 6 un tierno plantío.
• Generalmente los arces vh-ca mu·
cho tiempo, pero el sycomoro parece
ser todavia el que llega á una edad
mas ;~anzada. Ecsistc uno en el pais
de los Grisones, bajo el cual los pri.
meros confederados juraron en 1424,
dar la libertad á su ¡&gt;3is. Si se admi.
te que tenia entonces cien años (pues

..... J.

..

Las hojas del sycomoro, así como
las del plátano oriental, se cubren al.
gunas v~es, durante las calores del
.estlo, de un jugo e.~tra,·asndo, reunido
en grumos blancos y azucarado.&lt;;, que
las nvcjas recogen con avidez; pero es
muy poco abundante para qu~ los hom.
bres se tonicn el trabajo de cosecharlo.
No sucede as! con la azúcar que ce.
siste en la savia y que puede estrac~
se por la cvnporacion. Mr. Dufourt
de ~fontreux, en una memoria presen •

...
•

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•

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la América del Norte, entre 42 y 45•
., canton de Vaud, hnco ver que la fa· de latitud, y ei1 comun en la Nueva
bricacion de esta azúcar poilia en eicr. lnglaterra, la Nueva Escocia, el Alto
tos casos ser muy provt:ehosa. JUna Canadli, al Qc.&lt;1te del E!!tado de Ncw• muger ayudada de algunos niños; pue- y orlé, y en el Norte de la Pensy\va.
de en una cstacion sacar de un millar nin. El arce ntgro crece en los clide pies de sycomoroa, cerca de cien mas un poco mas calientes: se le en, libras de nzúcar,suponicndocada tron- cuentra con abundancia en el valle del
co de ocho á nueve pulgadas i:lc diá· Ohío, y cerca de los grandes rioe del
metro; pero tomanilo árboles de doble Qc9{e do !os Estados-Unidos. En
diámetro, tales como son ordinaria. cuanto ú las diferencias entro estas dos
mente á la edad de ycinte y cinco a. cspeciei,, son tan poco importantes,
ños, In cantidad de nzíicar cosechada que muchos botánicos no II\S conside1
podria csceder de dos mil libra.,. Es. ran sino como simples variedades.
ta esplotacion en albrunoa .cantones PP· Ambas están diseminadas en los Es·
ores, donde abunda el sycomoro, y en tado~Unidos en tanta abundancia,
que el combustiblo está barato, tendria que pueden cstraer una cantidad de
la gran ventnja de- que casi no ecsigc az(1car mns que suficiente para el conningun cnpital. Una hacha, un tala. sumo anual; pero en los puntos don· '
dro, algunas cubetas, rnrias media!! de son fúciles IM comunicaciones, se
cañas de madera de sauco, y dos ca]. hallan mas ventajas en hacer U!!O de
derns de cobre, comp&lt;?nen todo el u· la azúcar de cafia: así es que lejos de
tensilio. Cómo el procedimiento es estenderse la fabricacion, ántes bien
de lo ma.'l sencillo, causa admiracion ha d1smin11ido hace algunos años, á
que no se hubiera procurado hncl·rlo medida que han ido siendo mas nuen grande en la época del bloqueo con- merosos y econ(,micos \os medios de
tinental, siendo tanto mas cstraño, trai,portc. Hoy se thbrica muy poca
cuanto que en la colonia dd Canadá azúcar de arce, y eso solo en las reuse
hace mucho tiem¡lO, azúcar niones que se forman para un desmonde diversas especies do nrc~. Por lo te, y la muy ncc~ria para las nece·
domas, la savia en los arce~ america· sidades de la pequeña colonia, que en
sus principios permanece enteramcn.
DO!!, es mas rica en principios azuca.
te aislada y en el caso de proveerse
rados, que en los do Europa.
Las especies de que se sáca azúcar por sí misma.
1

saca;

Un ingenio se compone comunmenen el Canadá y en los Estados-Uní•
d~, son el arce cu a:ruazr, propiamen'!. tc de tres ñ cuatrocientos piés de arces,
te dicho, el arce 11egro y el rojo, ó ar. y no ecsige ma!! que el trabajo de dos
ee de Virginia, Esto último no da mas hombres. El producto de cada pié varla

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1

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1

considerablemente, SCi,oUD los lug11re1.
En el Canadá el producto medio es do
El arce de a:rucar (acer &amp;acchari- cuatro libras; en otros es de cinco á
nun, de los botánicos) se encuentra en seis, y en algunos cantones muy limi-

que una mitad de azúcar, por una can.
tidad igual de savia.

tados, osced&lt;• do este número y- a.:-;:d ti 1
- - -- se asegura haberse visto que ~n solo ce e
a ovnporacion por medio de
tron di' ¡
un fuego muy aetivo se ..
co v iasta Lreinta libra.. de azú. cu1'dado, y cuando el ' lt' =puma
con
r.
cor ha tomado
ca
Ord'
•
una consistencia de · be
mnnamentc en todo Febrcr ,
Jara , se cuela
en los primeros días do Marzo seooº por ~na tela ~ lana para separarle
cupan de la fabricacion de la ~zu'ca : :us impureza.q; cntoncea ee le somete
· r• u un =, d h
cstncsln(&gt;pocaenquolnsavia t
. - -,.-no errnr, y cuando ad.
· •
enraen qwerolacons·.i ·
movimiento, no o~btantc que ln tierra
. •
:" encia Conveniente, l'le
aun C-lltá car d d .
vierte en !ns lom1as.
ga
e nieve, Y á pesar
La azúcar d
de ser necesario que pasen toda\'ia dos de este . od .e arce, que se logra
meaes
¡
m 0 , llene la nparienci
para que as hojas comiencen ti co mas 6 men • d l
a, po.
nacer. Dcspu d,
¡'
OS,
e a nz(ícar bruta
es • e escogerse un lu. que se snca de la caña·
gar centra\ con rclacion á los árboles &lt;loln q d bl
' pero rcfinán.
que v á
I
ue a anca.
•
_an csp otarse, se levanta allí
La madera del arce de ,
.
un teJado para el abrigo de las calde- un grano fino y muy unid~--uearl'étienod
ras y lue"o seoc
• pu I D o.
•
o
upan en 110radar los se couvenümtemcnt,. oíirec
fl •
troncos.
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~
se oso!! y como morados E e Fre OJOS
.
Po
ecr ·d
•
• n rancia
r m , 10 e un t::tladro de cerca se SIITen ~ s veces de ella para las
de n11cvc !meas de diámetro, se hacen
de ebanii;tena: en los Estadosú
cada
árbol
dos
agugeros
ú
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·s+n...
.
U
nidos,
como es muy c omun, se l0
d
.
· , 1 .....,c1a
e cuatro 6 cinco pulgadas uno de o· emplea en la carpioteria. El año 1828
tro, y de pié y medio arriba del suc. vi en New-íork un paquebot cuya
lo. Estos ngugcros se practican por cámara, que tenia un ancho de mas
el
d' lado del tronco qu.. mira al l\led'10- de cuarenta piés, estaba comple1amenY son un poco oblicuos, para fa. te guarne:ida de arce pulido y barni.
cihtar mas el descenso del jugo: el zado. S1 Gullivert hubiera dcsper·
barreno solo penetra media pulg:idn, tado una mañana en esta elegante saporquc la c-.spericncia ha demostrado lo, hobria crcldose encerrado en la al.
que á ~ta profundidad so encuentra moha~illa de una hermosa dama de
una comente de savia mas abundan. Brobdirlgnac.
te. A cada agugcro se acomoda un
Aun cuando la madera del arce no
media caña de madera de sauco, pa~ se empl~nra mas que en hacer leña,
~ que conduzca el líquido ti una vasi. ~ erccen_a todaviíl, ser honrosamente
J~ que se pone _al pié del árbol, pues citada: urn_g una o"-1 ma~era da un fucsm esta prccaue1on se dcrramari:i. por go mas brillante, mas vivo ni mas du.
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º~':1;¡

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todo el t~onco. (Vense el grabado.) ¡I ;:ble: el. cnrbon que, se ~ace con sus
Recogido el licor cada dos dias
I mas d, lgl!dw, es el meJor que seco.
' se noce y en fi
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sollléte a l hcrvor rnmcdiatnrnenll·
.
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n, aun sus cenizas, en ra.
'pues I zon de la gro
'd d
en caso de dilacion se formentnria
.
n canti n de potasa que
dando entonces sino una cantid d , no ; contienen, son consideradas por las facscaaa do malísi~a azúcar ~- muy ¡' dbricnntes como muy supenores á las
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pro.
e las demas maderas.
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EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo IV.

4~

La de\. arce rojo es de un uso monos general, porque la ntacan los
gusanos y so pudre con prontitud: los
ebanistas dicen que so trabaja con difi.
cultad, pero la aprecian mucho los ar.
merO!I para cajas de fusil, escogiendo d~
preferencia una variedad, cuyas fibras
leñosas, en lugar do ser longitudinales,
están dispuestas en forma de eses. Las
cajas de fusil, hechas ~on arce rojo, son
no solo muy elegantes, sino que reu.
nen tambien la ligereza á la solidez,
ventajas que no logran las demas ma.
doras matlzo.das.
El arce rojo ha recibido este nombre del color que presenta el tegido
aelular de su corteza: hacíendo hervir
este tegido, se obtiene un color purpurino, al que añadiéndole un poco de
vitriolo verde, se convierte en azul oscuro. En el Canadá se sirven de él
en lugar de añil para el tinte negro.
A mas de las especies de arce de
q~ hemos hablado, la América tiene
todavía otros seis: se cuentnn doce en
Europa, siete en diversas comarcas
,de la Asia, y seis muy hermosos, que
solo son propios del Japon. Esta· fa.
mi\ia ae compone hoy de 37 especies
distintas.-(Traducido por V. R., del

,.

.Almacen pint.oresco.)

• LITERATURA MEXICANA.
-©--

·••a'-~•Yo vi una imágen preciosa,
Vi la imágen de mi dueño,
Que por no turbar su sueño
Se acercaba silenciosa.
Yo vi una lágrima bella
Reclinada en su mejilla,
Y que alli temblando brilla
Como refulgente estrella.

•

Y o vi su mano halagüeña
Buscar y tomar la min,
Y purisima alegria
Inundó mi alma ri~ueña.
Entonces lleno de gozo
Entre mis brazos la estrecho;
Pero i11y! en su ticroo pecho
No bailó lugar mi alborozo.
Entristecida me mirn,
Con su semblante me hiere,
Y la voz ·que salir quiere
Entre sus labios espira.
t"Y qué tienes
bella amigo?
Díme, dime,
tu dolor •••• "
J\las no responde á mi acento
Y abrasa en vivo tormento
A mi solícito amor.
"¿Por qué lloras
mi adorada?
Habla presto,
habla, si. , , • "
Y en aquella faz hermosa
No muestra el color de rosa
Que en otro tiempo le vi.
11Yo. no me quieres, infame,
Ella dice, y luego calla,
Porque ni palabras halla,
Para su intenso penar.
Satisfacerla deseo;
Mis voces tan solo espera,
Y asi le juro: "antes muera
Que d~jarte yo de amar."
Despues que estas espresiones
Dije á mi linda querida,
De amor, puro, enardecida
Palpitante la sentl.
11Mas ni una carta, replica,
Ingrato, tú no concibes
Que una letra que me escribes
Es un cielo para mí.
«yo confieso, tierna amante,
Que es justísima tu queja,
Mas en tal instante deja
Esa bárbara afliccion.
Tuya ha sido mi eosistencia,
Tuyo mi afecto primero,
Tuyo este amor verdadero,
Y tuyo mi corazon."- V. C. Q.
[Nutt1a--York, Enero15 de 1840.]

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�EL MOSÁ.100 MEXICANO.-ToMo IV.,

481

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"ªª .....,

Contra-maestre de la marina de los Estados-Unidos.

mE

GEO...,GE BROWN

_

RASGO ESCRITO POR UN CAMARADA.CORSARIO,
___,

aquí el retrato de Jorge Brown,
contra-maestre de lamarinadc guerra
de los Estados-Unidos. Una muestra
perfecta de un verdadero marino a.
mericano; y tal cual ninguno probó el
grog, 6 reinó en el pasamano do una
embarcacion.
Lector, mira en esta pintura la cu~
bicrta de una corbeta de guerra, con
parte de la jarcia del palo mayor, dos
cabillas para amarrar cabos y "número
seis" 6 "la niña del artillero" que
mas de un joven marinero besó con.
tra su voluntad. Es una robusta y
• fornida moza; una mediana pieza de
vekte y cuatro; no una de aquellll$
carronadas de boca ancha como la de
un perro dogo, tan solo propias para
batirse de cerca, sino uno de aquellos
lebreles de mucho alcance. Ved sus
palanquines de retenida, sus bragas,
con cuanta gracia adornan sus gua!.
deras tostadas por el sol; y á nuestro
amigo Browo, con una mano en la
cintura y la otra d~nzando con
mucha familiaridad sobre la ya des.
crita joven.

pintar sobre el lienzo, sentados en una
silla poltrona, con aspecto maravillosamente grave, la roa.no derecha cogiendo un volumen de rica encuadernacion.
No asi mi camarada, que está grabado en una tabla en el alcázar de su
buque, COI\ su mano sobre un tomo,
que e11 alta voz proclama en cualquier
parte el honor y la gloria de su pais.
Observese á este hombte del tope has.
ta la sobrequilla (*): véase su fi.
sonomía y dígase, si se puede personificar mejor el género humano!
Se le ve vei1tído de invierno en día
de revista: sombrero negro bien cha.
rolado, con una profusion de cintas,
y encajado en lo posterior de la cabe.
~• y un rizo liso y lustroso, la va.
nidad del marino, cae sobre sus cejas
baroniles, su camisa es del algodon
blanco mas fino, ménos el pecho y
cuello que son de mahon azul, guar.
necidos de cinta blanca, y en las pun.
tas bordadas estrellas de algodon blan.
co¡ en la parte posterior del cuello
hay tambicn bordada un ancla; y aba.
. Los que viven en tierra, cuando en. jo enmedio de la pechera se ven es.
,. .riquecen bastante para pensar en ha. tampadas las letras inici11,les del nom.
cerse de retrato3 de fainiliJJ., se hacen
t•) De alto abajo.
ToM. 1v-xx1
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482

., •.
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Los pantalones son únicos en su especie, de paño _azul. sin costura en la
parte de afuera, muy plegados en de.
redor de la c.intura,. y tan ajustados
sobre las caderas como la piel misma,
y asegurados &lt;letras con un lazo de
cinta: por las piernas bastante anchos
para d3,.r entrada al fresco, y no es.
torbar los movimientos; y de tirantes
¡cqmo es eso! ¡Un marinero tan so.
lo es puesto en el patíbulo, cuando ha
cometido un delito, y desprecia el su,
getar sus bragas con tirantes como
despreciaria un corsé!
La cadenilla que veis colgada de
su cuello, es de plata maciza: es su
collar, la insignia de su oficio. Nin•
gun lord corregidor de Londres tuvo
nunca roa~ vanidad de su cadena, que
Jorge Brown de la suya y del remat.e
que de ella pende. Véase cotpo cae
sobre su dedo pulgar; colgando desde
la braga del cañon hasta la cuña, en

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figura de un tubo de plata encorvado.
Ese es su pi.to; su armonica; su silbo
de pll!ltor; con el que atrae las ovejas,
sacandolas del ocioso redil: el lugar
en que los marineros cuelgan sus harnacas; con el cual toca sonatas sin
goma, ni tienen paralelo, masque ellas
misma.~, en este ni en otro mundo.
M1í.~ica, diferente de la de Orfeo, que
no llevará ácia él las piedras retozonas, por la razon sencilla de que en
un buque de guerra solo se hallarán
las santas pi.edras del lastre. Este pito, amigos mios, infunde .mas sobresaliente espíritu, con su melodía encantadora, que el violin de Paganini,
i,e entiende ¡cuando hay un cabo (una
cuerda) en la verga mayor, y la lancha está al costado del buque con un
cargamento de Monongahcla! Déjense ti un ~ado todos los instrumentos
músicos con que se divierten los pue- •
blos sencillos; y venga la clara nota
del silbido de un contra-maestre, cuando llama á toda la tripulacion para subir á tomar rizos, interrumpiendo el
profundo sueño de un pobre diablo de
marinero que tal cosa no soñaba.
Ninguna de las mudanzas ordina•
rías de In fortuna puede inducir jamas
á un contra-maestre á separarse de su
pito y su cadena: uno y otro mira.
dos como
., cosas' sagradas. Pasando el
otro dia por una casa de empeño, en
la calle de Chatanz, ví un pito colgado de un gancho en la ventana: las
láorimas
se me saltaron á los ojos. ,
o
¡Pobre hombre! ¡Qué terrible deb~
de haber· sitio ei apuro, que obligó á
su legitimo dueño á deshacerse de esa '
alhaja!
.Me complazco en considerar una

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...

•
EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo
IV.

EL MOSAICO MEXICANO.-'foMo IV.

bre de nuestro heroe G. B. (George
Brown) como una precnucion anticipada para avisará cualesquier• píc11.
ros, 'que aquella prenda es de un hom.
bre que tiene nombre. Un poco mas
abajo, y oculto á las miradas vulgares,
está el númc\·o de su saco de ropa y
de·su 'hamaca. La chaqueta azul, es
cierto que no es tan ~na como podría
ser, ni es matematicamente mas apro.
piada que lo es· por lo comun el vestuario del gobierno; pero la brillantez
de este, echa una sombm sobre estos
menudos defectos, al paso que las dos
anclas cruzadas que están bordadas
sobre las mangas con hilo do plata y
de oro, aseguran enteramente á los
ojos del cohtra-maestre, el primor 'Y
lujo del vestuario.

-.

r

pintura como ésta, de un verdadero
marino de buque de guerra; un mari.
no amerieano, sano y robusto. Uno
cuyo solo aspecto indica un deseo de
empresas, una firmeza de resolucion,
- una íntrépida osadia que fijaria la ad.
miracion de cualquier hombre. El
marinero americano, no sé parece al
de ningun otro país. Nunca se olvi.
da del orgullo de su país natal. No es
sugeto lisongero, adulador,. sicofanta,
sino que siempre es hombre. Es ver.
dad que se quita el sombrero, y se a.
li;;a el pelo ·con los dedos, cuando habla con algun superior en ocasion importante; pero este es el hábito de la
disciplina; y como hombre sensible,
que conoce la necesidad de la autori.
dad militar, cede de su republicanis.
}110 todo lo que para aquella es nece.
sario; pero al hacerlo así, no violenta
sus sentimientos de hombre libre.
Yo prefiero á la minuciosa, automática disciplina que tanto se ponde.
ra de otras escuadras el orgullo nacio.
nal, los sentimientos elevados, las pre.
rogativas peculiares del marino ameri.
cano. En la guerra no pelea la ba.
talla de su amo sino la suya propia;
él se reconoce por una de las partes
componentes de su nacion. Del mismo modo pele6 su padre ántes que él;
y el doble respeto á su pais y sus ma.
yores, le 11ace mas que igual para
un enemigo, á quien no fortalezcan
tan nobles sentimientos. ¡,De qué cla.
, se de la sociedad sacan sus marineros
,
. las demas naciones? De la mas ~n-P-'. ·· ferior, de la mas indigente, aquella
, ,, - ' IÍ la que si se le dá á escoger entre el
e·
hambre de su oficio, ó el mar, prefie.
re por lo comun este último. Y aquí
;

, .

i.

..

488

' orte-A,méríca) ¡,súcede lo mis.
(en N
mo7 No. El pan se consigue en este
dichoso p::1.is á mucho menos costo, de
un modo menos trabajoso y peligroso
y con mas comodidad, que buscándo.
le en el nur. ¡,Qué es pues lo que induce á los hijos de l09 labradores, ar.
tesanos y comerciantes, jóvenes por
lo comun, de buena moi:alidad y edu.
cucion; á dejar las comodidades de su
casa, y embarcarse en la marina QJer.
cante 6 de guerrn7 El amor á las a.
venturas, una verdadera propensioo
americana, una grata esperanza, que
impele y dirige á nuestros paisanos
ácia todo el mundo, para proporcionarse por medio de algun lance afor.
tunado, al andar flotando con la ma.
rea de los negocios humanos la adqui.
-sicion de fama ó de fortuna. Por es.
to se encuctra entre los de la profe.
sion del mar, á muchos de una educa.
cion superior, que aunque chasqueados en sus anticipadas y quijotescas
esperanzas, toclavia prosiguen en la
dura ocupacion de sus prim'eros años,
contentándose C!ill un mantenimiento
que adquirirían mas fácilmente, aun.
que no con tanto honor; pero sin lograr siempre de sus conciudadanos,
aquella honrosa consideraciou á la
que eminentemente tienen derecho.

~

Tales son los hombres, que ponen
la situacion de lo~ marinos america.
nos en una altura dificil de alcanzar
para los estrangeros; y esta es la cla.
se á que pertenece el original del res
trato que está á la vista. 1\-fuchacho
y hombre, ha vestido la chaqueta azul
por espacio de veinte y cinco años.
Nunca sus piés han estado amarrados •
ni sus manos para un castigo. Desde

'

..

.

�•
484

..
.'

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo-lV.

su entrada al servicio á bol'do de la
Gallarda Constitucion, en la que como
destinado á llevar cartuchos á las bate.
rías se acreditó por su agilidad, fué as.
cendiendogradualmente, desde limpiar
el tornillo de punte.ría, hasta acicala.
dor de armas blancas; desde capitan
de un cañon ha$ta gayiero de proa;
hasta que el siguiente escalon lo pro.
moviél al derecho de llevar la cadena
y el pito: En todos sus destinos hizo
su deber como hombre. El no es uno
de aquellos envidiosos, que si ven as.
cendido algun sugeto de mérito que se
adelantit á ellos, murmuran y juran
que s~ arruina el servicio; 6 que si algun dellgraciado vá cayendo de mal
en peor, le ponen mas r esbaladizo el
camino, para que mas á prisa se ar.
ruine. No, jamas su corazon i!-brig6
semejantes miserias. Sus ahorros no
se enmóhecieron en su arca, cuando
hubo algun compañero necesitado; y
lo que aun es mas virtud en un marinero, lo diré para concluir su elogio,
nunca acudieron á él para que presta.
se su chaqueta de abrigo en una guar.
dia lluviosa, que se viese habet'la negado.
.
,
Lo último que se ha s_ab1do de el,
es que ha entrado en el dique_ del hospital para reparar algunas . ligeras a.
verías; del cual, segun se d1c_e, saldrá
con toda la cligmdad de un bien carenado primer con¡ra-maestre.

(Del Naval Magazine.)

EL MOSAICO MEXICAl".{O.-ToMo IV.
SUEÑO.

de la cabeza de un Petimetre.

.YER

Todo el beléboro no cura
Do ta.l cabeza lo.locura. '

me encontré en una reu.
nion de curiosos, donde uno de tantos
espuso muchas observaciones dignas
de atenciou, recientemente hechas en
la anatomía del cuerpo humano. Otro
de los tertulianos nos comunicó igual·
mente varios descubrimientos mara·
villosos que él habia logrado hacer en
la misma materia, con el ·ausilio de
lentes muy delicados. Esto dió lugar
á una multitud de observaciones no
comunes, y suministró materia de con.
versacion para el resto del dia.
Las diversas opiniones que entonces se esternar~n, ofrecieron á mi imaginacion muchas ideas nuevas que,
acumulándose á las antiguas, se apo·
deraroo de mi fantasia toda la noche
pasada, y produjeron el mas estravu.
gante

. Me parecia que babia sido convida.
do para asistir á In disecci~n de la ca.
beza de un petimetre y del corazon de
una coqueta, que se ve~an en aquel
momento colocad9s en una mesa que
estaba delante. Un facultativo abri6
la primera con mucho primor. Al
principio, y vista superficialmente, nos
· habia parecido igual á cualquiera otra
cabeza; pero Juego que le aplicamos
nuestros lentes, hicimos un descubrimiento muy singular, á saber: que los
que considerábamos sesos-, no eran en
realidad tales, sino una mezcla de ingredientes estraños aglomerados en so
forma y consistencia, y estivados con
admirable arte en las varias cavidades
del craneo. Desuerte que asi como,
segun nos dice Homero, la sangre de
los dioses no es verdadera sangre, sino
una cosa parecida; asi nosotros averi.
guamos que los sesos de un petimetre
no son verdaderos sesos sino una cosa
que se les asemeja.
La glándula pineal, que es en donde muchos de nuestros filó~fos mo·
darnos suponen que tiene el alma su
asiento, trascendía á esencias y perfu.
mes. Forrada la glándula en una sus.
tancia córnea, y labrada ésta en mi·
llares deLcaritas 6 espejuelos, imper·
ceptibles al ojo desnudo, deducimos
que, si por ventura babia· ecsistido un
alma allí, débia haberse mantenido en
éstasis, contemplando sus propias bellezas.
En eJ sincipucio observamos un gran
antro ó cavidad atestada de listones,
cadenas, chilillos, cuellos postizos, es·
puelas, anillos, guantes, &amp;c., amasa·
d95 de tal modo, que estas diversas

•

485

partes constituyentes no podian distinguirse con 'la vista natural. Otra
cavidad semejante estaba rellena de
billetitos, epístolas amorosas, novelas,
tonadas del dia, cartones de baile, y
otros chismes del mismo género. En
una tercera encontramos una cigarrera' llena de pajillas moradas, y unos
polvos que hicieron estornudar á to~
dos los presentes. Babia otras cavi.
dades ocupadas con efectos de igual
na.turaleza; pero seria fastidioso para .
el lector darle un inventario prolijo
de ellos.
Sin embargo, no debo omitir dos
cavidades singularmente grandes que ·
babia á los lados del cráneo. La del
derecho llena de ficciones, lisonjas,
falsedades, votos, juramentos y prome.
sas; la del i,zc¡uierdo llena de refranes;
maldiciones y reniegos. De cada una
de ellas salia un canal para la .raiz de
la lengua, desde donde corrían en un
caño comun hasta la punta de ella.
Descwirimos asimismo varios ca.
mini tos que conducian de las orejas al
cerebro, y nos esmeramos en seguirlos por todas sus r.inuosidades.-Yen.
do por uno de ellos, dimos con un le.
gajo de canciones, instrumentos de m6.
sica, y un surtido de frases de idiomas
estrang~roR. Otro remataba en unas
vegigas infladas de viento y espuma
de jabon. Pero el mas aného de todos conducia á una gran cavidad del
cráneo, desde donde salía otra vez pa·
ra la lengua. Esta cavidad estaba lle.
na de una especie de sustancia espon.
josa, llamada por los facultativos fran.
ceses gerigonza, y en buen ·castellano
necedad.
El pellejo de la frente era en estro1 .

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�486

• EL MOSAiCO MEXICANO.-To1110 IV. •·

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y cinco años de edad, y que durante
mo duro y grueso; y lo que mas nos
su vida comía y bebía como la demas
:sorprendió fué que ni con la vista n~aente vestía muy bien, hablaba recio,
ttural, ni ·con ayuda de nuestros vi· t&gt;
'
se reía á menudo, y babia quedado
,drios, pudimo11 descubrir bajo de Gl un
bien en varios bailes y reuniones. ltem
-solo veso de sangre; de donde conmus, que en cierto ch-culo de señoras
cluimos que el propietario de ella de·
)bíó haber estado privado, cuando vi- lo tuvieron por hombre de i~genio.
,via, de la facultad de avergonzarse, ó.. Fué segado en la flor de su edad al
golpe de un tosco machete, por haber;por mejor dooir, de todo pudor.
lo sorprendido un rústico grosero ha·
El hueso cribiforme estaba en par.
ciendo ciertas caricias á su muger.
· tes carcomido. Debo hacer aquí es·
Luego que hubimos ecsaminado
pecial men&lt;?ion de aquel músculo pecompletamente esta cabeza en todos
queño, que no en todas las disecciosus aposentos, divisiones y subdivisio·
nes se encuentra, y sirve para reco•
nes, y diversas especies de amueblager las narices áci¡¡. arriba cuando el
do; volvimos á colocar los sesos tales
dueño de ellas quiere
, espresar el me- como eran en su antigua posada, y la
nosprecio quo siente al ver una cosa
guardamos envuelta en un pedazo de
que no le ag1·atla, 6 escuchar algo que
· paño de Sedan, para que previamente
no entiende. No creo necesario re.
preparada se llevase al gran reperto· cardar al docto lccto1', que este mús·
rio de disecciones. Nuestro faculta·
, culo es el que ejecuta aquel movimie~tivo nos aseguró prestaba mas facilito de que hablan con tanta frecuencia
dad que ninguna otra en su prepara·
los poetas latinos cuando dicen de un
cion; pues había observado que varios
hombre, "arrem¡¡.ngó las narices 6 hitubitos que atravesaban el cerebro cszo rinoeeronte."
•
t¡¡.ban atacados de cierta sustancia
No encontramos cosa notable en mercurial, que él juzgaba puro azo}os.ojos, salvo qu~ los musculi amatogue.rii, ó en lenguage vulgar, los múscu,
(En el número siguiente daremos el análisis del
los que sirven para ojear estaban gas. ~razon de una coqueta, de que hablaeste articulo.)
tados y deteriorados á fuerza de uso;
y por el contrario el ele-vator, destina.
Pensamiento suelto.
do á levantar los ojos al cielo, parecía
Un hombre que no ha cu_ltivado ?u
~o haber ejercido jamas sus funciones. espíritu, no tiene otros medios de disSolamente he referido los descubri- tinguirse en el ~undo qu~ su fausto,
mientos nuevos que pudimos hacer en su pompa, su luJO y su fat~dad: no sa.
está operacion, pasando por alto todo hiendo como emplear el tiempo, á to.
', cuanto es comun á J¡¡.s demas cabezas. das partes lleva su displicencia, s~ necedad y su presencia incómoda; s10mPues en efecto el cráneo, la_cara y, to- pre cargado de sí mismo, ~e hace
da su forma esterior, en nada se dife- molesto y pesado á los de~as, y su_
(
renciaban de las de los otros hombres, esteril conversacion recae siempre so-·
Se nos informó que el sugeto á quien bre pequeñeces indignas de ocupar á
un ente racional.
babia pertenecido pasó de los treinta
•

•

..

POCRI
©l!!J~!ro'ii'@ ©li3D!i!ro'ii'A~.

-'----==-•jii!'!ii-c-==---

mABIA

anterio;mente en la ciudad
de Sakermika, sobre el Ganges, un a.
nacoreta que tenia hecho voto de un
eterno silencio, y que gozaba de una
gran reputacion de 'Santidad. Vivía
de la caridad, y lo mismo sus discípulos, ·Y ocupaba con ellos un pequeño
convento en las ce:rcanías de un templo. Recibia comunmente limosna en
la puerta de un piadoso banque.ro, que
tenia al santo hombre un gran respe·
to. El ¡¡.nacoreta había tenido frecµen.
tes ocasiones de ver á la hija del han.
qucro, j6ven de 'una hermosura estraordinaria. Sus encantos,· hicieron
en él tal impresion, que no siendo ya
dueño de sí, solo pensó en los medids
de que se serviría para poseer el objeto de sus deseos, sin levantar el velo
á su hipocresía.
Habiendo, por fin, ~magrnado un
plan, cuyo suceso le pareció ·induda.
ble, se presentó, como de ordinario,
en casa del banquero, y recibjó su Ji.
mosna habitual, de las manos de la be·
lla jóven. Al alejarse gritó en voz al.
ta, para que el padre pudiera oírlo:
"¡Ay! ¡ay! ¡qué desgraci_a , si tal cosa
sucediera!" Imaginó que esta esclamacion, y la rotura del voto que ha.
bia hecho de guardar silencio, no de·
jaria de escitar la curiosidad del bao·
quero. En efecto, siguió éste al ana·
cereta hasta su celda, y le preguntó

era

admirado cuál
la causa de que hu.
hiera interrul!lpido su silencio. ~ pues de a]gunJs momentos de una fin•
gida vacilacion, respondió el anaco·
reta con aire muy melancólico: "Es
vuestro misn10 interes, amigo mio, el
que me hace violar mis mas solemnes
obligacfones: he leido sobre las faeciones de vuestra hija, el anuncio de una
gl'an desgracia para vos. Si se casa,
así vos, como vuestra mugcr y demas
hijos, perecerán indubitablemente. Es•
ta conviccion me ha hecho p!·oferir las
esél::imaciones que me habeis oido.
No hay otro medio de evitar el mal
de que estais hmenazndos, si no es el
de que sacrifiqueis á vuestra hija. Co.
locadla, durante la noche, en una gran
c¡¡.nasta forrada de cuero, y bien cu.
biomi., ponedle una lámpara, y dirigid
esta ofrenda á la Divinidad que preside al Gangcs." El banquero confian.
do en el consejo de este abominable
hipócrita, volvió á su casa poseido de
la afliccion mas cruel, y cuando llegó
la noche, se resolvió á cumplir lo que
le había prescrito.
Por su parte el anacoreta ordenó á
sus discípulos que fueran al rio, y que
en caso de que descubrieran una ca.
nasta sobre la cual deb~a estar colo.
cada una lámpara, la s¡icasen á la ri-·
bera, y se la llevaran secreta{Ilente,
prohibiéndoles de un11 manera esp~

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�488

EL MOSAICO MEXICANO.-'l'o.110 IV.

el que pretendieran saber su conteni.
do. l:uéronse, pues, al rio, y se pu. sieron en acecho del objeto que les habia encargado su maestro.

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r,

Entretanto, un rajepout, que se pa·
seaba por lo orilla del rio, descubri6
aquella luz flotante, y e~cit6 su cm·iosidad. Con ayuda de sus criados lle.
v6 á tierra la canasta antes que la corriente la condujera al sitio donde la
esperaban los discípulJs; y al abrirla
fué grande su gozo y su sorpresa al
encontrarse con la muchacha, á quien
condujo á su habitacion, situada á la
orilla del mismo do. Allí supo de ella
todo cuanto habia pasado, y resolvió
castigar al hipócrita. En consecuencia ¡puso en lugar 9e la señorita un
gran mono, de un natural muy mal·
vado, y cerrando la canasta la abandonó á la corriente como antes. Tomáronla los discípulos del ascético, y'
arreglándose á las instrucciones de su
maestro, la llevaron al convento sin
abrir. El anacoreta · mandó que la
pusieran en su celda, y lea dijo despues que iba á descansar, advirtiéndoles que no se acerc!lran por mas
ruido que oyeran, pue.s era su inten•
cion consagrar la noche á misterios
solemnes' y de grande importancia.
Obedecieron y fueron á dormir. Hallándose el ascético en libertad de cumplir sus designios, cerró la puerta de
la celda, y abrió con aprésuramiento
la canasta. Al punto el mono se lanzó sobre él, y comenzó á morderlo y
á arañarlo d~ la manera mas cruel.
El desdichado pedia á gritos socorro,
pero inútilmente: sus discípulos se acordaban demasiado de sus 'prevenciones,
y no pensaron moverse. • Por ú,ltimo,

con gran trabajo, y despues de haber
perdido la nariz y parte de las orejas,
logró salir de su celda y dar Ja alarma·
á los &lt;lemas habitantes del convento,
quienes se presentaron á desembarazarlo de las garras de su salvageagre.
sor. Divulgósé el secreto, y el dia
siguiente andaba ya en boca de todos
los habitantes de la ciudad. El ba,n•
quero dió su hija al que la habia salvado, y el acético se creyó feliz en es.
capar, sin otra desgracia, de una ciudad donde sus culpables intrigas lo habían hecho objeto del desprecio universal.
PENSAMIENTOS SUELTOS.

E scitar todos los ciudadanos al trabajo, ocuparlos útilmente y perseguir
é infamar la ociosidad, es y debe ser
uno de los primeros cuidados de todo
buen gobierno.
En una sociedad bien arreglada ¡,de
cuantos tormentos y afrentas se libran
los hombres si son veridicos y siguen
la macsima de no parecer sino lo que
son realmente7
Cuando la vara de la justici\ se coloca en manos impuras, no es la sa.
lud, siuo la ruina de la sociedad.
Las mugeres cortesanas desean á
sus amantes todos los bienes, menos
el juicio y la sabiduria.
El buey que trabaja, es ciertamente un animal mas apreciable 6 mas
útil que el rico 6 el grande ociosos.
La vida social consiste en una accion continua. Los hombres que nada hacen en obsequio de la sociedad,'.
son unos cadáveres capaces de inficionar á los vivos:

. . . Si enel no ser
Hay un recuerdo de ayer,
Y ,una -vida cor,¡,o aquí
Detras de e3e firmamento
Conságrame 11,n pensamifflto
Comq el f{ll,e teng_o de tí.
Z ORRILLA.

je

t7ANTO es cierto que crudos sinsabores
Son el néctar amargo,
Q.ue apum en cáliz de mentidas flores
Mísera h vmanidad, gaje esclusivo
Y caudal efectivo
De nuestro débil ser! ;Entre dolores
Pisa el hombre el umbral de la ecsistencia;
Un beso de dolor abre sus ojos,
La voz primera de sus labios rojos
Acento es de dolor, y S L1 inocencia
Padece sin gozar. Corren los años;
Sin juicio, ni esperiencia,
Presa inerme de férvidas pasiones,
Se precipita en tormentoso mundo,
Y halla por donde quier dolor profundo
Y lutos y tormentos y aflicciones;
Q.ue en toda la carrera de la vida
.Son los placeres va,,o-as ilusiones,
R eal solo el dolor . . . . Mas ¡ayme triste!
¿Cuál entre todos á la par que justo
Es mas fiero y horrible,
Que la desconsolad::,., la terrible,
La lúgubre borfündad? Ora los males
R ompen un eslabon de la cadena
Q.ue enlaza unos con otros á los seres;
L os vínculos sociales
Ora disuelven, y la aguda pena
Ocupando el lugat do los placeres,
Sumerge en un abismo á los n1ortalas.
Si ecsiste, empero, el nudo conque el cielo
Uniera al ser con el no ser; si al hombre
De Madre el santo, el amoroso n·ombre
.Es dado pronunciar, corto es su d uelo,
Soportable de su alma la amargum,
De remeruo capaz su des'°entm-n.
l\las, si aquel se desata, ¡,dó c¡,nsu~!o

ToM. 1v-x x 1

·,

Hallará el infeliz? ¿0 6 mlhl temu:U,
Mas incesante afan, mas tierno celo?
¿Domle otra J,Jadre encontrará? Nattu-a
Relacion mas estrecha no ha formado;
Ni al corazon es dado
Otro afecto seJ1tir mas delicioso•
Ni el idionut ha inventado
'
N"ombre tan armonioso
Como el nombre de JIIadre venturoso.
Aislado, solo sobre la ancha esfera
El huérfano infeliz se considera:
En vano en derredor los ojos vuelve;
No encuentra las miradas seductoras
Q.ue otro tiempo á las suyas respondían:
En vano mueve el labio; ya no escucha,
Las voces ya no escucha encantadoras
Q.ue sus o[dos dulcemente herían.
T riste y errante y solitario vaga
Cuando el sol en oriente resplande&lt;;e,
Cua11do el sol en ocaso desparece,
Su frente vela y su e~plendor ªpl\ga.
Y o tambien disfruté ¡sagrados cielos!
De ese placer sunvfaimo, indecible,
Encanto ü1defu¡ible
Del amor de una .'l!adre; de esa dicha
Q.ue no conoce igual sobre la t.iilrra,
De ese Océarió insondable de venturas,
De esas delicias inefables, pw-ns,
A otro afecto negadas, y que encierm
De :Madre el dulce nombre. Mis sentidos,
Mi alma, mi corazon, todo gozaba;
Y mi vida pasaba
Si no libre de males, á lo menos
En bienhechora paz .. .. ¡Desventm-ndo!!
Ese tiempo dichoso
Fr.é para no ,·olver . • . • Dins sereno.,,

3
}

'1-

...

.

I'

t

•

�Baña el postrer sudor J;u noble frente,
lloras de amor; :&amp;adonde I-J\béis volado?
La yn quebrada vista en tomo gira
1Por qué ni hundirme en eternal dolenr.ia,
Y por ta úJtima vez á sn hijo mire.:
No os Uev-asteí,; t11mbien
ec,;isl.ellcia •
Sin tino, sin alient.o corro al lecho¡
Q.ue yn no precio, y q11e el ~)or aÍl'tltlo,
811 mano helada por In muerte horriblt,
De su cólera en 11\Q,CStra; me ha dejado?
Cont.ra mi triste corazon estrecho¡
•. Pre11mte de dolor, fat.al herencia;
Y la mie. convul,m sobre el 111yo
Bárhnro don, mil veces mnldec:do,
Busca
y espera y. .... halla ln terrible,
tG.ué sirve!! ya, i LOdo lo lié· penlido,
La ClltJ!lDlOl!ll verdad.• , .. ¡_Ay! aquel pecho,
Perdirndo el solo ser q ne mo. entendía,
Jnsgo111hle ITUUlllntial de amores,
El soto, que en et mundo yo adoralia,
Dejndo hahia de lntir. • . •.• •
El solo, que en el mundo 100 quena?
Si p¡1.;ó del scpul~·o el lindt1 osc:1110
Ab,-.orlo, e~cnado,
AqucUa á quien mi vida cJn,,agraha,
Fija la torva vista
Aquella que mi ,·ida cmbelh;cfa,
En el ser q1ie há un momento respiraba,
Por quien tranquilo, alegre, soportaba
Y de quien era ct111.I de nadie amado
Trahi\jos y ·di:;gll-"tOS y dolores;
Y 'á quien como 6. ninguno idotlltni.ba,
Si ya no cc,;iste ¡o.yme! de mis e.mores
Yerto, inmóvil quedé. ...• secos los 11jos,
Et l;erno, el dj;;?o, el adorado objeto, •
Y de ~orpresa y de dolor sellado
tO.ué me importa vi~ir1 Ansío.o enante•
El lábio que bá un momento pronunciaba
Tms la glorin corria y lo• bonorell,
Aquel nombre divino, •
Porque mi honor y gloria suyo! eran;
Dulce, cual la esperañza al desgraciado;
Y mil! dins r,n:,nbn y mis instantes
Grato, como el de pe.tria al peregrino,
Al tmbajo 1na.,; lmprobo entre~O,
1
Snnto como el de Dios. ..• • Una, otta hora
Poroue t.ranquilos y dich0c,os fueran
Anunciaba la fúnebre crunpana;
Sus ·instantes, sus dins ..•. ;Desgraciado!!
Y cabe el lecho do mi bien yacía,
tA q11ién cons.1gt,,-~ hoy, á quien, el fruto
De tres lu,trosde ufan1 .. ,. Un giro ¡ay u-iste! Sumido en la ngonia.,
St,ml correr ln noche aterradora,
Al den-edor d•ll sol In tierra ha dado
Q.ue, á mi dolor tirana,
De.de el momento infando, math'.Ulado,
Pa~ó larga, tristí,ima•. • .. La aUTOra
E~ que mi .,ra.fre, mi adorad'\ J,ledrt
Allí me sorprendió: del nue'&lt;'O día
En la tumb'.\ se hund:ó .• • . Em la noche:
Vi ~in placer el resplandor divino,
Densa mon~l\ de agrupad,,s n,ibes
Ví sin dolor morir en el ocaso
Las llnnu= celestes ocult.ab,,;
Del ~o! los rayos; y la norhe oscura
El vcnd., 1 bmm,b'.\,
Con su man10 cubr:ó otra vez al mundo,
Y á h luz d:I rdámP.--igo sombrlo,
Y me' encontt ó otra vez, el cuerpo 1!150,
El l.órriJo , acio
Eclipsada del alma la htz p1u·a,
Negro, amen:i.z.ador se pre:ientab:,,.
Turhllda la razon, y en un profundo,
En•once; foé cuando con golpe implo
Estancado oceáno de ama«?ura
Ln de:1C11rn1d'.\ muerte
X6.uf111go el corezon. , . • , Alcé la frente. •• •
Romp:ó mi co.'t\ZO,l, Cruel dolencia
Miré en tomo de mi....• hnlteme !&lt;Olo. • • ••
El ser minndo,bnb"a.
¡Cuál sonó esta f)l\labra en mis oidos!
De aquella cuyo amor inestingvible
Y
cdl eco trisús'mo y doliente
Abrió m:S ojos á la luz del dia,
Respo'1d'ó amargamente .
Y q ,1e en fiera., terrible,
Allá en el fondo del rasgado seno,
Congojosa agonía;
.
Q.ue al placer denegado,
·
De In vid'.\, del mundo, ¡ay! de fü hijo
Sin porvenir, sin esperttnza, helad?,
Para nunca tornu se des-perlia.
Indócil con s,,s penn,i relucl111ba,
Ansin mor111l 1:\ oprime de repenre:
Y engañarse t sí mismo pt'etendia
(Al ,·ecordvlo hiéle.se mi san:,o-rt)
Y la triste verdad aun no crei:1. ,
Su lábio lmlbuc;ente
Pero iq~ fué de mi ellMlde á la lUJJlba
,A prommcinr mi nombre en ttlde upiraf

Cita

..

..

•

•

,,

Los restos adorados de mi .Mtidre
Ví conducir? Cuando la yerta losa
Vl cerradá traa ello•? •• .• Aun retumba
En mí débil oído la espantosa
La hígubre plegaria
'
E" "'mpiltrno }Id% 11911( rtpoBa;
y toda-ria escucho el golpe; horrible
Con que, al cncr, la piedl'a funeraria
Me partió el corazon•. . . . ;Hora terrible!
Pem,é que iba á morir: la férrea m11no
De un poder superior, irresistible,
·
Eoca~enó mis piés: en vano, en vt1no
Hablaba la razon; naturaleza
Con ~ito sobrehumano
Acallab:l su '&lt;'OZ¡ y mis miradas
V a.,&lt;&gt;as, incierta:., anhelo.ntes eran
Y dentro el pecho el cora:r;o,1 ~~ia
Y un ¡o.y! doliente su penar decía. , . , .
MM Dio,; oyó mi ruego
Víó _de un _misero hué~funo el quebl'anto,
Y d,ó :i mi.; ojos llanto,
Y al fin, al fin lloré: si, Uo,é fu~o;
Fuego q•te mis mejillas ahrasabñ·
Pero bálsamo dul~
'
Q.ue de mi alm, las penas nlivlnbn
Como aJivia benéfico rocío
'
La t.ierrn\ flor que marchitó el e..tio.
Y por última vez una mirada
Triste como la muer~, pll\·orosa
Cual In confusa iden de la nndn
Fijé en el atahud, y con ar.ento'
Q.ue inspirar puecle solo el sentimiento
Despechado clamé: ¡Ah! ;perra siempre;
l Parn Bitm¡m jtuntl1, 6 l1fadu mio! , , • •
Y repitiendo tan sngrado nombre,
DI el postrer Tale á su ceniza fria.

¿Es aquesto verdad? ¡Cielos! ¿es cierto
&amp;.ue no hny ya nada para mi en el mundo
Mas que penar sin fin, dolor profundo

Y misera horfandad?
tEs, pues, verdad que pasaré la vida
S'.'1 tener Yª. q,úe~ me ame como enantes,
Sm tener quien mis p:1.Sos vacilante..,
Dirijo. por piedad?
¿~ual ~ngero V&amp;.,"lll'é en mi patri:11
S~ obJelo mis ojos, hora inciertos,
¿Giraran en sus órbitas, cubiertos
De un velo de dolor?

11l0 á su .llamtt;
en se adormirá eo penoa
Calma de maldicion1
¿Adónd e e~µln, adónde, aquellos dias
En que á mfam,Jes Jueg&lt;1$ me entn•!?nba7
1¿Do lns dichM de '}tte á,i!e.'l blason.1bn
f Mi 'nrdie11té ju,·entndl

!

i .

¿Q.t,é, fe hicieron del nmor lis glorias1
jj ¡Ay!
tO.ué la iíJ.'id del pl,1c..,r bnllante y kdn1

¡Todo hn ncabado, ayme, solo me q lleda. • ••'
, , E..e negro a(llhud.
En él •' gllarda; redacido á pol'&lt;'O,
me amó }' amé sobre la tierra:
El d~spojo mort.al en él ,e ene:, ;-ra
•
' De la que el se,· m~ d;ó.

CtU\!)I.O

De la que en medio de vi11d,·:i y !~to,
. D.i ta_ que en m1d:o de ¡-ol~·e1.a y duelo,
Por cmeo lustros oo•1 fen·ien•e snhelo
j .
Cum¡,1ó •u alu m:,'on.
In.sp1róme tf/4 h primer mirada,
La \'oz _de ula dic:ó mi voz prim"ra,
y el pruner paso que en el rnuntlo diera
Tambicn tU~ guió.

,

i

..

'

..

•

f
e

'

.

EUa, al abrir:;e el ju'l'enil teatro
:\lis ímpetu~ frenando y mis 1,.-:Síoncs
Me trazó con su ejemplo y sus leCC:o~ea
•
La senda del honor.

- ..

E/In en h sO&lt;'icdad me dió un 1Lsiento
De Cll!Ulto yo goza.ha tUa e--.
..0~,, .....
•, '
Cuando llorah:,, yo ::ambien lloraba. ...
¡Oh mi único sol••'

"

=·

..

.•

Tierna amiga, prudenie con~jtm
Jlladre digna, mi bien, mi amor,
gloria;
Fanal de mi ec.si.,tencia transitonn
¿Adónde, adónde esta:?

n:i

~

.

•

¿Adonde?. · " ¡Guay de ti, desvenluradol
Hijo de ln amargura y lo,i d~lorcs;
·
, Solo eT eco respon&lt;Jc á tus ele.mores,
Xl\die escucho tu ,·oz.
¡:Nadie! Una tumba, un nombre, tmamemorin,
Es lo que de tila en,-ste mundo dura:
Su cuerpo aqul descC\llsa; su ahna pura .
Vol\-ió al seno de Dios.

•

.

..

�1 sen
.,
ventura illdeficicnte,
cgaifa en alcgria,
oz.üás eternamente.
allá por él, 6 •
lli su án¡;d tutelt\l'..

Junto ~I uono del Sei,
n dulce, envidiable cal
0 á ª" Criado

Pide al SuprtJJ1o Ha
le conceda propiC!o
cner por guia al honor!
Desconocer siempre el
y para $ufrir, rnlor.
116

célica bélle
una mirnda;
ria y eM~en:t
plaris su,,
dengeno ~

humana
10

·

y
paz ctcrnn y en sabrosa calm:t,
De 10:~ustos durmiendo.el s11ei10 blando
y lo.~ pa,¡ndos mn!es o!v,dantlo,
En el seno de Dios de,,,ca¡1se tu alma.

será un a

de 11..--derfl s:n e
tasiado el comz
En CS'.\ mágica altura
Doridc jamas mu~re ti dh,
Donde r.cim la l· z pum,
Donde nunca su nin o,c11ra
Es:.iende,la noche impía;

~

..

Do ni lllly m.,ñana~ ni nyer,
Ni atormentA l:1 memoria,
Ni hay duda en lo que ha de ser,
Sino que todo&lt;~ plncer,.
. Paz, amor, delicias, gloria;

,.
y

.. ,..'

'

Puede un amigo leal
Suplir la falta de un padre:
Al cariño fraternal
Suple el lazo conyu1?81;
~11Lli nad11 suple i una Mal.rt.
México, Ago,to 2 de · 1s.10.-Jost Maña

Verás, 6 ~Jadrc querida!

Coronndll tu e¡¡pcnmzn;
y satisfecho., y circuida
De inefable bienandama,
Vivirás etern1 vida.

,·
,.. ,.

-®-

Alll tu virtud sublime
Condi!!Tlo recibirá
El pre':nio, que c.scrito est(l, .
Q.uc aq,1el que en el m1mdo gune,
Alli. arriba c.inlati.
Llena de pl~cer-dinno
y IU"l'Ohada en santo amor,

Bcndeeiris i.u dcs:ino
y unirá, tu trir¡¡¡ al trino,
Q.ue el ingd c..~1:1 al Seño,·.
Mas si te es licito iilll
Hacer memoria del suelo,
Si un pcn,amien:o de llqul

'

RL

¡¡Adios, 11lma de mi
Rompió el dolor mi la
Recibe la despedjda,
Q.uc mi mano agradec
Grabó sobre tu atalmd;

,

Condenado á muerte Focion por a~s
. eladanos, hizo llamar á su.. h1JO
conc1u
ántes de beber el veneno; y le d110:"Amado hijo mio, yo te encargo que
.
á la patria con tanto celo
sirvas
d como
.
d lo ha hecho· oh·idan o s1emtu pal
una muc;tc injusta fu{; el
pre e q
. . ,,
premio de sus serv1c1os,

r:e

"

orígen de la agua es una co•
el mismo que teninn los dos gases que
sa tan singular, que si no estuviera
se habian encerrado en el vaso,
testificado por repetidas espcriencias,
Ademas, si se somete esta agua á
apenas podríamos darle fe. No hay co.
ciertas esperiencias que los qutmicos
sas que nos parezcan mas contrarias
han inventado, se descompone inme.
que la agua y el fuego, y sin embargo,
diatamente, la alianza que unia las rno.
de este último elemento es ele donde la
léculas de ambas especies, queda ro.
agua saca su origen. Cuando qucre~os
ta, y en lugar do agua se obtiene por
ahuyentar la humedad, nuestra prime.
una parte gqs ocsfgeno, y por la otra
ra idea es hacer fuego, y ápesar de todo,
gas hidrógeno. Así es que se puede
no po&lt;lemoshacerdel fuego lo que hace.
destruir la agua, y se le puede volver
·mos de la agua. Esta es el resultado de
á formar. Estos conocimientos sobre
la combustion del hidrógeno; y uno de
la verdadera naturaleza de la agua,
los mas curiosos fenómenos que hay en
son uno de los mas hermosos dcscu.
la naturaleza, es decir, la llama, da uno
brimicntos del XVIII siglo: se llegó á
de los mas hermosos product~s que hay
este resultado investigando qué espeen el mundo, es decir, la agua. Bas.
.cie de hollin producia el gas hidróge.
ti¡ mezclar el hidrégcno con el ocsí- no cuando se le qucrnn, y se rccono.
geno, determinar sus molfoulas por In
ció con sorpresa que en lugar de ho.
calor 6 la presion, fi que contraigan
llin solo depositaba agua ca su resfrío.
alianza. unas con otras, y al punto lo:1
Hasta entonces todo el mundo estaba
dos gases se trasforman: sus molécu.
de acuerdo en considerar la egua co•
· las se juntan y condensan, y se forma
mo un elemcn to primitivo.
·la agua. Haciendo esta operacion en
Así se forma continuamente la agua,
un vaso cerrado, se percibe que amSiempre que vénmos una llama, po.
bos gases despucs de una fuerto deto.
demos estar seguros que de ella se es.
i nacioo y una viva iluminacion, desaparce en el aire una corriente de va.
• parecen, sin dejar en su lugar otra co.
por acuoso, y casi todos los manan.
sa que un vacío y una corta caotid~d
tiales de fuego que hay sobre la tier•
• ~ de agua en el fo~do dél vaso, la cual
ra, no son otra cosa que manantiales
'
no babia poco antes. Si se recoge esde agua. Aquellos son sin duda los
• ta agua y se pesa, no tardará en obmas maravillosos. Si los antiguos,
servarse. que su peso es esactamente
que poetizaron en 1u mitología todos

.,
1,

.

..

.

,

."•

..

",1

..

,

~

•

.

•.

f',

...
t

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.

los fenómenos del mundo fi ico, hubieron conocido el de la produccion
de la agua, que toma su nucimiento en
el aire con la brillantez del relámpago, no es dudoso que en lugar de mirará Neptuno como hermano de Jú·
piter, lo habrian visto como su hijo, y
no lo hubieran hecho nacer en medio
.de !(¡s rayos y los relámpagos. ~a
. g&gt;rodoccion de la agua sobro la tierra
habría sido en efecto uno de los actos
mas magníficos de la cosmogonin, si
1iubicra realmente verificádose por el
fuego, así como lo han supuesto algunos sábios modernos.

.,.

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'

..

1

l.
• I&lt;

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"

..
•
,.

EL MOSAICO MEXICANO.-'1'01110 IV

.

~

por esto asegurar que así se formaría
el Oceano; pero es incontestable que,
si por de:igracin nuestra, la atmósfera
que nos rodea llegase por una causa
'cualquiera, á llenarse de hidrógeno, la
revolucion que. acabarnos de detallar
acaecería indefectiblemente. Ocurririo. entonces en grande igual fenómeno al de la esplosion del fierro pardo
en las minas.

La agua es para los hombres el ){.
quido ¡&gt;9r escclencio.: si nos pusiéramos á enumerar todos los servicios
que le ha hecho, jamas acabaríamos:
Represcntémonos la tierra privada diremos solamente, que esos líquidos
' &lt;iel Oceano y enteramente seca en to- tan diversos y tan numerosos, que la
da t. su este~sion: representémonos al especie humo.na posee, podrian desamismo tiempo en rededor de esta ticr· parrcer sin que esta desapareciera al
ra una atm6sfcra compuesta, casi úni. 1 mismo tiempo, al paso que si desnpacamente, de gas ocsígeno, y todavia 1 rece la agua, este suceso seria para tomas estensa que la que ahora envuel. dos los hnbito.ntes una señal de muerve nuestro globo; supongamos por úl. te. La agua es para los hombres, asi
• timo, que un cometa compuesto de gas como para los animo.les y los plantas,
hidrógeno, atraviesa esta o.tm.'.isfera y uno de los alimentos principales del
• ae mezcla con ella: en este caso se for- cuerpo: no nos es menos necesario bemo.ria en lo alto una tempestad, cuya ber que comer, y cual~uiere. que sea
señal seria un trueno; en aquel acto l la bebida de que hagamos uso, es lliemcomenzaria la combinacion de los dos pre la agua lo que constituye su fon.
gases, y un espantoso incendio en. do. Las caidas de agua hocen mover
volverla por un momento al universo. nuestros molinos, y nuestras diversas
Estinguido el fuego, se advcrtiria que 1 mectínicas: las corrientes de agua trasel cometa de hidrógeno había desa- portan, sin nin~ esfuerzo de nues·
parecido, así como una parte de la at. tra ~ rte, asilas personas corno las rner·
m6sfera del planeta, y que torrentes caderías: el vapor de la agua, por me• de lluvias se precipitaban sobre la tier- dio de un artificio admirable, pone en
ra, los cuales reuniéndose en los huc. juego nuestras manufacturas, nuestros
cos y hondonadas, formarían un ocea. _buques y nuestros coches, remplazando
no, donde antes no había ni uno. señal una parte de nuestros anímales domés.
de él. Esto seria lo único qye que. tlcos. No hay agente alguno sobre la
dara de los dos gases, que reunidos en tlerrn, cuyos usos sean mas multiplirededor del planeta se estendio.n á lo cados y numerosos.

~ada es mas admirable q:e-:;-me---N
caol8m() po 1 11 p
otemos do paso cuán útil es ra
tredene re cua a rovidcncia en. nosotros, que las sales disuel•n- epa!
.
as aguas corril'utes sobre la agua de In
...., n a
tierra y riega
.
rnnr no !K·an 8IISCe tibl
fi . '
contmuamente la super. de volatilizarse al mismo t '
p es
c1e de los campos con llmias bcnéfi. a
temRO que la
cas. Bajo esta rel!),cion puede com. /u~ que las contiene; si lo füeran la
pararae 1 1 bo ~
uv1a que cae sobre nuestros ca •
b.
e g O 11 una especie de 11lam. v
mpos
ique: el Oceano es la caldera; las par. • . por consecuencia los arroyos y 1~
tes el d d
~os que recorren, y aun los
i. •
cva as e la atmósfera son el re. llale
.
manan.
ingerante
Cil
s mismos, producidos por las lll..
; Y por I timo, los continen.' filtracion d 1
tes surcados por los cauces de los tor. ves dd s:lo e a _agu~ pluvial al tra.
rentes _Y, de los rios, son una especie saladas n ' scn~n indudablemente
de rec1p1ente que vuelven á t
I
d, y ~ podr1amos procuramos
.
raer a agua u lee smo po
d'
o.gua evaporada á la caldera' de d
pi' d
r me ios muy com.
de I h b' h
'
on.
ica os y costosos N
a a Jo. echo salir la e,a ro. .
bie
,
•
olemos tam.
y en efecto, hiriendo los
d;:¡ sea~;:an necesario es que el Occano
0
sobre las aguas d 1
//
, porque una masa de
ten estas
e a mar, se convier. tun con!lidcrablc abando d lí a~a
en vapor, se mezclan á la J' ma en . ,
na a si m1S.
capas de airo inmediatas
l s
y ~uc1adu á coda instante por
por efecto de la ligcrez? scrode e,:dan aun~ mlultitud de materias vegetales y
P uc1 n
n1ma c.1 que ali'
d
por 1a calor, hasta las zo -.
.
.
i se pu reo, acabarla
nas supcrio- nccesmiamcnt
res de la atmósfera· allí se li . •
.
e por corromperse si no
•
rc1; r1an se contuviera o.1!!'11
fi ,
reunen. en gotitas muy fi
fc '
., na sa1: gurcmonos el
dé nubes, 1
nas en ormo. estado de la tier ra si el O
Y uego ayudando á su c
•rar d
ccano en lu.
densacion las circunstancias meton. ; sane se~ un_ estanque pcrfcctamenrolúgicas, se precipitan I
eo.
.º y hmp10, fuera una vasta char.
lluvia sobre la tierra Las aguas en ;a feuda y estancada! Acabemos, en
que pa-sa cu las azot~as :c qu~ vemos I n, por notar cuán necesario era que
bre la tierra; esta se , on cce so. ~s aguas dulces fues&lt;'.U corrientes, pues
sistema de pendientes :ompone di~ un s1 se ha~l~ran estancadas no tardarían
· my comp 1ca. en adquirir mal
t
l'.
•
gus o y ia1tar por con•
das, por las cuales co . 1
rren ns aguas secuencia á su oh· t
L
como sobro las azotea"- y .
á
.
1 fi
~e o.
as ciénegas
.,, ~an re· son e ruto de nu , t
matar en canales d 1'
.
es ra torpeza: hace
on, e se reunen en mucho t1cmpO
¡
mucha cantidad á la
b
que os geógrafos han
cede en las can~les dernlancro que su. o ~ervado que todos los lagos sin des.
&lt;l
as casas. To• ll!!Ue
son siem
sal d
O
as aquellas canales d ·
d
pre
os: esta regla
na gran cisterna 6
cr~man en u.
e lo naturaleza es sabia. y hennosa
grande estan u: es mas bien en un y ~estifica claramente la vigilancia in:
es el Oceano \ de. ~¡°esto! al sol, que finita con que la Providencia ha disrncntc 1
'
e se e eva nueva. puesto todas las cosas sobre l ti'
a agua para volverá
d
a erra
rando .
&lt; caer, u·
para mayor ventaja de los sé
.
s1emprc este admirable moví
la habitan
res que
miento.
·
•
La reunion de los hombres en ciu-

j

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ray:

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•

EL .MOSAICO MEXICANO.-ToMo IV.
dades cstensas, demanda de su parte
cuidados muy especiales con rclacion
á la cantidad de agua qmi les conviene: la naturaleza, en la distribucion de
sus aguas no ha hecho ningun arreglo
particular que tenf,ra por objeto el servicio de las ciudades: los hombres han
quedado en este punto abandonado,; á
:su propia industria. Estn es una de
las mas c,;enciales al bienc:,tar y aun
ti la ecsistencia de las poblaciones.
Una ciudad tiene tanta necesidad de
riego como un jardín, y este consu_m_o
de acrun sin el cual no pued&lt;'n v1v1r
o
'
.
las plantas, es todavia mas ncce11ano
n los hombres que á los dcmns sércs.
La agua no solo le,i es indispensable
para su bebida, sino tambicn para mantener su asco, y para una multitud de
fabricncioncs. Así, pu&lt;'s, se puede fi.
jar este principio g?neral: "qn~ el_ crecimiento do una Ciudad está bm1tado
ú la cantidad de agua que puede pro.
curarse." Huy cicrtas,..:iudades que
por razone!! políticas se edificaron en
las alturas ó en lugares absolutamente
áridos; ¡iero si estas ciudades subsis.
ten, es porque encierr~n cosas que ~o
pueden abandonarse sm grandes pcr.
didas: pero cualquiei:a que sea _su in.
dustria, y las &lt;lemas c1rcunstan~1ai¡ que
las favorezcan, puede predecirse que
no se dcscmbolverán mas allá de _su
estado actual, y que por el contrar10,
se irán disminuyendo como otras mu.
chas que no son ya mas que pu:1blos
medianos.
Si uno. nacion se organizara repen.
tinamente diciendo: busquemos los lugares donde ha de situarse la capital,
las ciudades de segundo órdcn, los
pueblos y las cabañas; seria tal vez
posible dctermin~r sobre su territo_rio
las diversas Jocahdades que conven~an
á estos establecimientos, con relac1on
á la agua. Pero en lo general las ciudades no son desde su orígen, lo _que
han llegado i1 ser despucs; se com1en.
za por un pueblo edificado á la _orilla
de la agua, y se acaba por una cmdad

..

. ...

h

,

..

,

que se redondea, quedando solo algu.
nos cuarteles á la imncdiacion do la
agua: entonces es cuando los habitantes llaman la industria en su socorw.
• El procedimiento massencilloymas
habitualmente seguido en los lugares de
mediana opulencia, cvnsiste cu cm-ar
pozos, en los cuales cldl,l. habitante,
sin necesidad de cmprnn&lt;ler un largo
vio.ge, puede tomar lu atiua que necesita. Pero los pozo:,¡ tienen muchos
defectos: por lo comun la agua que
comprend_en e¡¡ de mala cali&lt;la~ é_ im.
propia para todos los usos: casi swm.
pre se csca:séa durante: las calores, que
es cuando mas necesidad se tiene de ,
ella• por otra parte, solo se le encuen. ·
tra una "ran profundidad, y deman.
da. para s~carla un trabajo de bra.
zos demasiado incúmodo. En una
ciudad bien ordenada, los pozo;¡ de·
ben ser in~ignificantcs: las corrien.
tes de arrua naturales no deben poner.
se directamente ú contribucion solo en
las fuentes de aguas vivas, repartidas
en c:.da cuartel, y diseminadas has!a
en lo interior de las casas, es donde
los habitantes puoocn e~1contron;e_eu
estado Uc tomar, sin mnguna fatiga
de su parte, toda la agua que reclaman sus necesidades. En los luga.
rea donde están situadas las ciu&lt;la.
des, conviene que el arte ,scp~ corregir la natumlcza, que ord~nnriamcnte
no hace saltar los manantiales que su
mano establece, sino en puntos muy
distantCl:I entre sí, y es necesario ha·
cerlo3 sa:tnr á cada paso. Una ciudad
no es verdaderamente civilizado, sino
cuando las a,,cruasvivas abundan en ella;
y los mas hermosos monumentos que
puede ofrecer á la admiracion de l_~s
estrangero~, son sus fuentes. Elogie·
mos, pues, á aquellos príncipes, q~~ en
lugar de construir fastuosos y estenles
monumentos en las ciudades don~e
han querido consagrar su memoria,
solo las han enriquecido con un chorro mas de a!!t.la al pié de sus estatuas
adornadas d~ una sencilla inscripcion.

. ..

e::, -

ll~llA~ll~ ~lYWlPILJlID®ij
14t'4.

•

,.

#iíO

18·H

•laerar .,, preele,

-·-

•--••••• el

lam■il•••.,

E sTE Calendario contiene loe siguientes artículos:
Notas crD110lógicas y épocas M"11Jlu de la \ La ~sla4.
Np{¡Mica mexicana.
~ El arco iris.
1A t1U'Ve.
'\ La..• /J,mt.lJ,u ó culd,ras de agua.
El t:ienio.
'\ El ¡:rani::o.
El calor de la primatiera.
~ IA niebla.
• f
El caNto de las at1e3,
~ 1A rscarc,\a y el hielo.
•
La lluvia.
'\ El cielo tll lá.s nocu5 de invi.erno.
L as Funcione, rel,igümu están recogidas en un artículo, y ordenadas por

meses, cuyo método presenta mas facilidad para registrarlas.
Sigue un Plano de la ciudad de Guadalajara, con 11na ligerareseñade
la historia antigua de Jalisco, y varias notas estadísticas, relativas á este
Departamento.
Se da una idea de la obra del Desagüe de _'llféxico, sus costos, medidas,
elevacion de unas lagunlll! sobre otras, y situacion del Salto de Tul a, representado por un finísimo grabado.
Se da asimismo una idea general de las Tribus hdrbaras que habitan
las fronteras de los Departamentos internos de la república, y en especial
de ~as parcialidades que viven diseminadas en las fronteras de Tejas, con
nueve grabados finos que demue~tran los trages de cada parcialidad. Estas
noticias están seguidas de un cálculo aprocsimado de su poblacion, y de
dos canciones puestas con caracteres de música, que acostumbran los Táncahues é Iguanéa.
·
Concluye con una coleccion do pensamientos sueltos de interes comun.
Se espende dentro y fuera de esta capital, en los lugares designados en el
aviso para recibir las suscricione~ al Mosaico.

•

~ Hay ejtmplaree encuadernadoe en ,éneu,. rtalzacio::1 de vnrioe colorea, y ron un hut&gt;co para la d~.
dicatorlaque ~usten J)l?Oer los Jnteruatlos, Ja cual ,e h(H°ü en la imrrtt1ta donde et publica de letru doradu. Con ea.te requisito impon a el ejemplar etis realee, y ~rn tfedicatoria cuatro rcnh:,.

CoN solo los grabados y litografias · suscribiéndose á una obra tan útil.que se poseen actualmente, y los 1: Luego que se concl uya la reimprenuevos pedidos que de ambas cosas )/ sion del tomo primero, se hará la de
se han hecho á Europa y los Esta- j tres cuadernos que faltan para comdos-Unidos, para embellecer y dar ¡j p1°•ar el segundo, á fin de reponerclaridad á producciones muy intcre- JS á las per.sonas que los pidan, y
santes sobre todas materias, puede que puedan los individuos que guscontinuar saliendo dicho periódico, ; ten, tomar la r.oleccion completa de
por el esp acio de
11 todo el periúdico.-AI fin ele! tomo
J
ltrOinco ailos á lo menos. · cuarto, que es el que hoy se está puEsta advertencia asegura su conti- blican~o, se d°:á ~orno en_el tercenuacion y sucesivas mejoras, á las 11 ro, la lista de_ se1~or!tas y seuores que
personas que han hon rado al editor, ,, se han suscnto ulttmamente.

-------------------------9

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e-._.,..._•--•
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•• - ··· - ....... _..,r1.......

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(Concluirá.)

-◄:WC~..a._---de

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CRIClON

&amp; B~'ulB U'BlliíJ©0íJG©Q

I!¡,

¡¡

-•--

EN MEXICO, se recibe en la libreria Mexicana, sita en la
esquina de los portales de Mercaderes y Agustmos.

¡

¡ --i:-- EN

las alacenas de D. Antonio y de D. Cristóbal
ae la Torre, frente á dicha libreria.
- - - EN la imprenta de este periódico, caH,e de los Rebeldes N. 2.

!l
' ,
i'

S$

FUERA. DE lllE.XICO.
Elf PUEBLA1.. •. .• •• . . .•.... ••... D, Jo,t Mari4"0 Castilliro,
Es ATLISCo, . ....•..•••••...... D. Joa([UinRamiru.E,paiia.
EJC JALAPA, •••. , ••••. ,.......... Stih1re.t Elia• l! B.ijo1.

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EN VERA.CRUZ, ••••.••. ····-- ··.
EN ORIZA.V A, ••••• ••• • • .• . • •. •. .
EN OAJAC&gt;., •• ...... •• •• •••• •••••
En TEHUANTEPEC. •• •. • . • • . . •
EN QUERETARO, ••.•••••••••••
EN GUANAJUATO, ...............
E!f S. MIGUEL DE AIJ.,t-:.Nm: .•
EN ZACATECAS,....... .. . . . .. . .
EN AGUASCALIENTE8, .• •. .•.••
EN SAN LUIS l'OTOSI,.... .. .. .. •
EN MORELIA, .... •. ......... ... •
EN DURANOO, .•• •••••••• •• •••••
EN GUADALAJAR.\, ..••..•••••.•
EN MONT.ERREY, ••• • . .• .• . ••••
EK J:L SALTlLLO, ..... , .........
KN 11:L l&lt;'RESNlLLO, ... . .. •• •••••
EN 'l'OLUCA,.. ••. .... • . ... . •••••
Elf CHIRUAHU .\, . •.•••.• -, •••••

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~

D. Josl Jlidal.

D. Manutl de Segura.
D. Juq1i Ignacio ~'ig~irret1rr~ta.

f,

D.' Marecfüio Cal.zada.
D • .Afa11ud Mtdiña.

D. R11per/o Ca,mpu.ia.no.

I
~

D. Ptdro Josl de Sautlo.
D. Juan 1'. &amp;amdo11.

j

D. J. Si:tlo Irigoyt11.
D. .D.11drl, lJarroeta.
'
D. Vietntt So,a.
D. Mi»u1el Sa1lfa i'laria.
JJ, Manuel Pero Vallejo.
D. Pedro Josl Mora/u.
D. Eduardo Go1u:altz.
D. Frcn1ei,co L, dt LaN'tlt.
D. Josf Herrera.
D.Jc,tMarialriccytn.
EN/J.AQ.UINE S[ d~par:amentode!D M
•
z,
Sa11 Luis PoloríJ, . ••••••••••••• 5 • arc1ono arate.

EN TEPIC, ................. , •• .. • D . .D.ntt1nio Santa. Maria.
EN SALVATIERRA, ...•.••• . •••• R. P. Fr. Mucio Voldo11inoa.
En CIUDAD VICTO.RIA ldeparJa- l D. Manud Sauctdo.
m,..n¡r, de Tamaul1pM], •.• . •.•• 5
:En ACAPULCO .. • .... •• ....... .• D. Josi Bta.t:11.0.
~
En :&amp;L PUIUI.TO Dit MATAMOROS JJ. J. Jod LDpu..
,
~
i D. Jo1( Toribio de .Rra.1:oza. [ech1or
En u. HADAN.A, •••• ,.··,.·· •• • • • l
del Diario (U ll(JUella tiudod,}
En GU1TEMALA.... •• ... • ..... D . .1ÜA11- .lln_tonio Ma.rtin,z,
En Q.UE.SALTENANGO •• . •••.. D. Mantt~I Mortinn.

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E:N México, pagado al tiempo de la entrega de cada número, - - $0 11 rs.
\ Fuera de México, franco de porte, por trimestre

:

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L~elantado y en plata,- - - - - - - - - $3

1

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                  <text>El Mosaico mexicano ó colección de amenidades curiosas e instructivas. Del 1° de octubre de 1836 al 15 de marzo de 1837 la frecuencia de la revista fue quincenal, sin embargo, según indican el Diccionario Porrúa y Guillermo Prieto, de 1840 a 1842 fue semanal. En el primer tomo fungió como editor Isidro Rafael Gondra; del 2 al 7 el editor fue Ignacio Cumplido y el director Victoriano Roa. Cuando Ignacio Cumplido se hizo cargo de la edición, en abril de 1837, el contenido y la presentación de la revista sufrieron un cambio muy importante; los trabajos poéticos aumentaron a partir de ese año, pues se registra el ingreso de los integrantes de la Academia de San Juan de Letrán a la redacción de El Mosaico. Cabe destacar la calidad de la tipografía, los grabados en madera y las litografías, muchas de ellas procedentes del Portal de las Flores número 5. El Mosaico mexicano desapareció a mediados de 1842 debido a su alto costo y la imposibilidad de los suscriptores de adquirirla.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753460&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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EN MEXICO, se recibe en la libreria Mexicana, sita en la
esquina de los portales de Mercaderes y Agustmos.

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las alacenas de D. Antonio y de D. Cristóbal
ae la Torre, frente á dicha libreria.
- - - EN la imprenta de este periódico, caH,e de los Rebeldes N. 2.

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FUERA. DE lllE.XICO.
Elf PUEBLA1.. •. .• •• . . .•.... ••... D, Jo,t Mari4"0 Castilliro,
Es ATLISCo, . ....•..•••••...... D. Joa([UinRamiru.E,paiia.
EJC JALAPA, •••. , ••••. ,.......... Stih1re.t Elia• l! B.ijo1.

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EN VERA.CRUZ, ••••.••. ····-- ··.
EN ORIZA.V A, ••••• ••• • • .• . • •. •. .
EN OAJAC&gt;., •• ...... •• •• •••• •••••
En TEHUANTEPEC. •• •. • . • • . . •
EN QUERETARO, ••.•••••••••••
EN GUANAJUATO, ...............
E!f S. MIGUEL DE AIJ.,t-:.Nm: .•
EN ZACATECAS,....... .. . . . .. . .
EN AGUASCALIENTE8, .• •. .•.••
EN SAN LUIS l'OTOSI,.... .. .. .. •
EN MORELIA, .... •. ......... ... •
EN DURANOO, .•• •••••••• •• •••••
EN GUADALAJAR.\, ..••..•••••.•
EN MONT.ERREY, ••• • . .• .• . ••••
EK J:L SALTlLLO, ..... , .........
KN 11:L l&lt;'RESNlLLO, ... . .. •• •••••
EN 'l'OLUCA,.. ••. .... • . ... . •••••
Elf CHIRUAHU .\, . •.•••.• -, •••••

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D. Josl Jlidal.

D. Manutl de Segura.
D. Juq1i Ignacio ~'ig~irret1rr~ta.

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D.' Marecfüio Cal.zada.
D • .Afa11ud Mtdiña.

D. R11per/o Ca,mpu.ia.no.

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D. Ptdro Josl de Sautlo.
D. Juan 1'. &amp;amdo11.

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D. J. Si:tlo Irigoyt11.
D. .D.11drl, lJarroeta.
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D. Vietntt So,a.
D. Mi»u1el Sa1lfa i'laria.
JJ, Manuel Pero Vallejo.
D. Pedro Josl Mora/u.
D. Eduardo Go1u:altz.
D. Frcn1ei,co L, dt LaN'tlt.
D. Josf Herrera.
D.Jc,tMarialriccytn.
EN/J.AQ.UINE S[ d~par:amentode!D M
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Sa11 Luis PoloríJ, . ••••••••••••• 5 • arc1ono arate.

EN TEPIC, ................. , •• .. • D . .D.ntt1nio Santa. Maria.
EN SALVATIERRA, ...•.••• . •••• R. P. Fr. Mucio Voldo11inoa.
En CIUDAD VICTO.RIA ldeparJa- l D. Manud Sauctdo.
m,..n¡r, de Tamaul1pM], •.• . •.•• 5
:En ACAPULCO .. • .... •• ....... .• D. Josi Bta.t:11.0.
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En :&amp;L PUIUI.TO Dit MATAMOROS JJ. J. Jod LDpu..
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i D. Jo1( Toribio de .Rra.1:oza. [ech1or
En u. HADAN.A, •••• ,.··,.·· •• • • • l
del Diario (U ll(JUella tiudod,}
En GU1TEMALA.... •• ... • ..... D . .1ÜA11- .lln_tonio Ma.rtin,z,
En Q.UE.SALTENANGO •• . •••.. D. Mantt~I Mortinn.

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L~elantado y en plata,- - - - - - - - - $3

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�EL MOSAICO MEXICANO.-'roMo VI.

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DEL CONVENTO DE URSULINAS DE BURGOS, EN CASTILLA.
- --caui11ooii
UR GOS es la antigua me- nació la grande unidad que despues
trópoli de los castellanos;! de tantos siglos de combates, de trabaBurgos es la patria del jos y despedazamientos, debian reuCid; es en Burgos donde nirse en un solo cuerpo los miembros
VI.-J:VlI.
1

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1'0ll.

�386

EL MOSAICO MEXIOANO.-ToMo VI.
EL MOSAICO MEXIGANO.-To1,rn

largo tiempo divididos de la penínsuBurgos babia sido el teatro y el
lo ibérica.
premio de las primeras luchas¡ ella
Arrojado, de puesto en puesto el fué la capital del nuevo imperio y la
cristianismo por la irrupcion de los residencia de los nuevos reyes.-La
moros de Africa, se refugió á las mon- guerra se habia encendido en nombre
ta fías de Asturias como á su último del cristianismo; el cristianismo se enasilo.-Pelayo y-sus compañeros, des- cargó de adornar la ciudad del vence•
pues de haber defendido valientemen- dor; la catedral de Burgos se edificó
te el santo tesoro co~fiado á su valor, con :magnificencia sobre las ruinas de
á su fé, le legaron intacto á sus hijos, la mezquita vencida, y la Espafia saludó á su metrópoli en la imponente
que lo trasmitieron á los suyos tal co- Basílica. Se agruparon á su derredor
mo lo habían recibido de sus padres. templos y monasterios, y los levitas
-Su fidelidad, su constancia, fueron del Crucificado se engrandecieron -y
recompensii.das.-Llegó época en que reinaron á la sombra de sus naves venerandas. - Pero pasaron ya estos
despues de esta1: tanto tiempo encerra- tiempos.-En vano se buscaría en la
dos en sus rocas, descendiesen de ellas Buraos de hoy dia, la Burgos de los
con el carácter de conquistadores.- antiguos tiempos.-Los cláustros esLos califas, sus vecinos, esperimenta- tán desiertos, los templos amenazan
ron la fuerza de su brazo, y el isli- ruina, y la catedral decaida¡ mas sie~pre magestuosa, levanta por en medio
mismo tuvo que ceder el lugar á la de todos estos sagrados escombros su
Cruz triunfante.-Estas brillantes con• frente melancólica y desolada.-Los
quis~s fueron la obra de generales, castillos de los viejos condes ya no ecque. poco á poco usurparon Jog dere- sisten, las murallas, los bastiones, testigos de tantos asaltos gloriosos, han
chos del señor fe':icfal, y llegaron á caído piedra á piedra con el transcurhacer de un mando precario, una au- so de los siglos, y yacen bajo las yertoridad sólida, independiente.-Afir- bas crecidas de la soledad de cuarenman los historiadores, que estos pri- ta mil habitantes que poblaron la pameros establecimientos tuvieron una tria del Cid y de Fernando Gonzalez.
- Sobreviven apenas de ocho á nu,eve
forma enteramente republicana: los mil que andan errantes como sombras
pueblos nombraban dos jueces, uno en aquellas estrechas y tortuosas cacivil y el otro militar, á los que esta- lles.-Ya no hay ni comercio ni inban sometidos los negocios de la co- dustria, ni fiestas¡ el sueño y la muerte se dejan ver por todas partes.-Sin
munidad.-Mas la usurpacion se si- embargo, aun en el estado en que esgue por lo regular al dei:.echo¡ estos tá Burgos, es uno de los lugares mas
jueces electos se hicieron hereditarios imponentes que tiene la España; sus
en la persona del valeroso Fernando venerables puertas se abren como !;is
Gonialez, primer conde de Castilla, de un santuario¡ á presencia de estos
monumentos se quita uno el sombrecuyo viznieto tomó el título de rey ácia ro con una religiosa melancolía.-Es ·
la mitad del siglo XI, en el mismo a- una reina destronada; pero aun es re.i~.
fio en que nació el Cid, y se hizo na; á falta de la corona que ha perditronco comun de todos los príncipes do la auréola de sus grandes recuerdo~ brilla al derredor de su cabeza cuque desde entonces gobernaron las mo- bierta, y demanda respeto.
(Magasin Pittoreaque)
narquías españolas.

v1:

387

EL LIGO DE Ll HECHICE&amp;\.
· N una de las estremidades pero satisfecho su gusto, vol vian á cuJ

de la Irlanda, de esta isla brir el estanque con una ancha p~edra
consagrada á este uso. ¡Tal era el res=---.."""-., lago de Killarney. Ha- peto y .el terror que les inspiraba una
ce algunos siglos que en el mismo lu- antigua tradicion! Aunque la pjedra
gar se miraba un hermoso valle, ador- era muy pesada en la apariencia, ponado con grandes árboles de espeso día fácilmente levantarse por los brafollage, y esmaltado de flores. tCó - zos mas débiles, y sin hacer mu~ho
mo, pues, se ha verificado esta meta- esfuerz¿. Al salir el Sol, jamas sus
rayos debian tocar la superficie de las
mórfosis1·
aguas
del estanque, pues en caso conHé aquí el prodigio.
En medio de este valle saltaba un trario, el valle se vería amenazado de
chorro de agua, por una cavidad po- una espantosa catástrofé: tal era la proco profunda, y se abría despues su fecía .de la hechicera. Esta fué una
cauce al traves de una arena de oro: muger caprichosa y colérica, quien
en seguida giraba sobre un declive yendo un día á apagar su sed en aquesuave para ir á caer en un estanque llas.,cristalinas aguas, las tocó con su
de mármol blanco, donde esta agua vara, y las sometió por consiguiente
tranquila y apacible parecia durmien- al maleficio de sus encantos.
Entre las numerosas muchachas
te. Dia y noche caía aquel pequeño
que
de todas partes concurrían á la
raudal en el estanque sin que jamas
escediera de sus bordes, ni se derra- fuente de la bechic.era, cantando las
mara una gota. iPor dónde, pues, se melodiosas y agradables cantinelas del
escurriria1 Nadie podía decirlo; pe- país, se distinguía Norab, la blanca
ro sí estaban en la creencia de que una Norah, cuyos cabellos rufiios flotaban
fuente semejante, que sin cesar vertia en bucles, bajo una corona de floagua en el estanque, sin que llegara res del campo. Las jóvenes la·admiá derramarse, era sin duda una fuen- raban, y sus compañeras la amaban
tanto, que le perdonaban su hermosute encantada. Se le visitaba con frecuencia, como ra. La casa en que había nacido, y
un objeto de curiosidad. Las jóvenes que habitaba todavía con sus ancianos.
de los pueblos inmediatos iban allí á padres, aunque rústica y sencilla, no
beber una agua clara como el cristal; er~ por eso la menos ?legante de todo
"' 1

' ...
'

...

¿ pintorezca, se descubre el

�388

EL MOSAICO .MEXICANO.-ToMo VI.

el pueblo; y esta elegancia le venia,
no de la riqueza seguramente, sino de
un aséo esquisito, debido á lo~ cuidados de Norah: aun el jardincillo que
Ja rodeaba parecía mas verde, y las
flores mas frescas, porque Norah las
c11Itfraba con sus bonitas manos.

,.

-

di ria que eres una criatura bajada del
cielo, que habiendo tomado una forma
terrestre, has conservado todo el enc.anto de tu orígen."
"¡Cuán bellas son las margaritas
en la yerba! ¡Cuán frescas y graciosas parecen! pero una sola da idea de toCuando iba á la fuente, tenia el ma- das las demas. Mientras que las heryor cuidado en vol ver á cubrir el es- mosas m"'hachas del valle revQlotoan
tanque con la piedra, segun la costum-. como mariposas al re~etlpr cleJa fuenbre gcner!K del país; y cantando, bai- te, apenas podrá concebirse-que haya
lando y riendo, vplvia á su. casa, sin otra que á todas las eoli¡sa, y es la
llevar consigo el menor pesar, ni la encantadora N orab."
mas leve dcsazon que pudiera alejar
Sus ancianos padres no aprobaron
de sus párpados el sueifo.
esto amor. Las historias del jóven solTanta felicidad, tanta inocencia, no dado, en las cuales se revelaban las
podra durar mucho tiempo: el amor fatigas de las campañas y el peligro
debía perturl5arlas. Se presentó en el de los combates, no tenian encantos
pueblo un jóven soldado, con a'rmadu- para ellos. Norah, por el contrario,
ra de acero, que amaba los combates gustaba de oirlas. Aquellos reconviy gustaba referirlos. No pasó mu- nieron á su hija y le prohibieron que
cho tiempo sin que agradara á Norah: no escuchara al que las conl{lba, ordeel corazon de esta muchacha no pudo nándole, ademas, que no lo volviese á
defenderse de los atractivos de nquel, ver.
y ambos se apasionaron. Cuando de•
Anegada en lágrimas prometió oclinaba la tarde, cuando el sol se iba bedecer.
ocultando tras de las elevadas montaP ara evitar el encuentro de su afías, y sonaba en fin, la hora de ir á mante, tomó aquella tarde un camino
la fuente, no iba ya sola Norah. Al cstraviado, al irse á la fuente del vaprincipio Owall la seguia de lejos, lle. Quitó la piedra y tornó asiento
despues un poco mas cerca, y por úl- en el bordo del estanque, dejando cortimo se encontraba lado á lado con rer abundantemente sus lágrimas. Paella. Algunas veces se sentaban á la só la hora sin que pudiese ver á 0orilla del camino para descansar, y wall. ... el dia se iba estinguiendo, y
Owall le decia entónces con una voz ya desdo lo alto del ciclo, dejaban caer
conmovida:
las estrellas su claridad.
"Cuando pasas, mi bien, por aquí,
Repentinamente se presenta Owall.
con ese tu aire modesto y dulce, todas
Ah! no vengais aquí, esclam6 Norah:
las bocas enmudecen: ninguna mira- yo no debo veros mas. ¡Por qué no
da se dirige á otro punto que á tí, por- me habré vuelto al pueblo! Entónces
que etes respetable y celestial."
no hubiera temblado con vuestra pre"Sin adornos estudiados, sin orgu- sencia¡ pero seguiré llorando, porque
llo, tu so4 sencillez te embellece. Se
vos me habeis cnseí'iado á llorar.

..

..

EL MOSAICO MEXICANO.-Toato-VI.
-No hables de ese modo, Norah:
ven, tomemos juntos el camino del
pueblo.
-Jamás, jamás! respondió ella con
vivac1dad. Yo que siempre he cumplido con religiosidad mi palabra, la
violo en este momento, siendo vos la
causa. Juré á mi pndre no volveros
á ver, y sin embargo, os estoy mfran- ·
do!

•

Al decir estas palabras, andaba con
agitacion; pero Owall no se apartó de
ella, y tomándole una mano, la estrechó entre las suyas. "Sí crees, le dijo,
que ha sido culpa tuya el verme, es á
lo menos involuntaria: tus padres ignoran nuerno encuentro; mas si por
casualidad lo saben, vive sin cuidado,
pues hay demasiada indulgencia en el
corazon paternal. i Y por qué no se
han de ablandar1 ¡;Por qué no han
de consentir en nuestra union1 ¡,Será acaso el temor de que te separes y
te pierdan para siempre1 Pero ese
temór es vano, porque yo juro vivir
en compañía de todos y trabajar para
todos. t,Qué no haré por tí, dulce
Norah, siendo tan queridaá mi cora·
zon1 . .. Mas ¡ay de míl ya es necesario separarno$.... estamos ya cerca
de la casa. Concédeme siquiera una
sonrisa que me acompaiie y me encante hasta nueva ocasion en que pueda pedirte otra. t,Consientes en ello,
NoraM No me niegues esa despedida adorable.
Norah no se la negó.
En aquel momento la jóven abrió
la puerta, volvió el rostro ácia Owall
y le otorgó una nueva sonrisa, metiéndose al fin avergonzada y temblando. Retircíse en seguida á su cuarto,
donde el sueño vino á buscarla, en

389

medio de los mas dulces pensamientos. Creía sofiar haber obtenido el
consentimiento de sus padres, y su.
imaginacion daba alcance á sus deseos. Ya Norah se veía al pié de los
altares, donde despues de naber hecho
en voz alta la confesion de su amor,
no tenia ya necesidad alguna en adelante de ocultar sus sentimientos.
Despues de haberse mecido toda la
noche en estas imágenes risueí'ias, despierta, y repentiname se escapa de su
pecho un grito de terror. Lánzase
inmediatamente fuera de la cama. "¡ La
fuente! ¡la fuente! Olvidé ponerle la
piedra! Pero apenes comienza á apuntar el dia, y podré llegar á tiempo."
Ya estaba en el valle, y corría casi
sin aliento, gritando siempre: ¡La fuente! ¡la fuente! En aquel instante percibió un tinte de oro sobre las cimas
de las montaflas. t,Es el crepGsculo,
ó es el Sol1 se preguntaba á sí misma. No, no puede ser: yo llegaré á
tiempo de poner la piedra.

Habiendo dado algunos pasos Ínas,
se detuvo repentinamente 'y-permaneció inmóvil. Llevó una mano á su
frente en actitud desesperada, y la otra
la estendió seffalando la fuente. Al
ver aquella, sobrecogida de un mortal
estupor, se hubiera dicho que era una
estátua, pero que por un prodigio inaudito, llevaba en su rostro de mármol
las impresiones del dolor.-.Ayl que
era el Sol el que iba apareciendo puro y sin nubes: sus rayos caían directamente sobre la agua de la fuente, y
la derramaba en abundancia, &lt;:&lt;&gt;ii cierta especie de furor, difundiéndose al
fin en el valle como un impetuoso torrente. Se hubiera dicho que la agua
amontonada y cautiva por tantos si-

.,
·....• l

...&lt;I'
:

..

..

"Í

�390

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VI.

==~====================~

gloe, se escapaba impaciente bu.."Cando cado un refugio momentáneo: de con-

libertad.

siguiente se abismaron antes que la
Los lugarefios se precipitaban en suya, Ja cual fué Ja última que S4l sumultitud y en desórden, no sabiendo merg10. ¡Oh mi único amor, miadode qué lado huir. Entre tanto, nada rada Norah! dijo OwaJI, besando 1a
podia sacar á la pobre Norah de su frente pálida de su amante: ¡qué no
horrorosa inmovilidad, ni la voz de pueda yo elevarte sobre los aires! tNo
los hon:ibres espantados, ni el mugido habrá ya vida para nosotros1 Y Node las olas furiosas. Su dedo indica- rah le respondia: ¡Mi padre! ¡mi maba. siempre la fuente; pero parecía no dre! yo los he matado!
comprende9 el peligro que la amenaAbrazados estrechamente estos dos
zaba, porque las olas llegaban ya á
amantes, aguardaron su destino inevisus pies. Su gesto tenia alguna cosa
table! Las aguas iban siempre sude maquinal. Owall que acudió en
biendo, Ja isla fué minorándose, á poaquel momento, corrió ácia ella, y la co rato no ocupaban ya mas que un
levantó en sus brazos. Vol viendo ella punto, y despues ninguno.
en sí de su sorpresa: ¡Salva, le dijo, á
AJ aspecto de estas dos vícrimlll! flomis padres! vé á su socorro y déjame tantes, se aplacó la cólera en el coramorir pues soy la culpada. Pero 0- zon de la hechicera, y la inundacion
wall, ligero y ágil con tan dulce car- se detuvo; pero el valle no ha vuelto
ga, subió rápidamente sobre una de á parecer, pues ha quedado en el fonlas montal'ias que rodeaban el valle, do del lago de Killarney.
pues no había otro camino practicaSe asegura que á cada aniversable. ¡Vano refugio! Las ondas Jos
rio de este fúnebre acontecimiento,
seguían donde quiera con horrible esuna áve negra desconocida, única quitrépito, y parecian impelidas por la
zá en el universo, va con la luz mavenganza. Mientras mas subia Owall,
tinal á sacudir sus áJas, en el lugar
mas se elevaban las aguas, yalllegar
dónde las olas se tragaron á Owall y
aquel á la cima, se detuvo, puso en
á la bella Norah. Los graznidos de
tierra á su amante, y estendió la vista
la áve sobre el punto que sirvió de seen su rededor.
pulcro á estos amantes, han llegado· á
¡Cielos! ¡que espectáculo tan horser como una especie de epitafio vivo
rible se presentó á sus ojos! El va- anual.
lle IMQiia desaparecido bajo las aguas:
(Trad. por V. a.,
el pequefio espacio en que se encon•
traban, no formaba ya mas que una
PENSAIIIENTOS SUELTOS.
isla perdida en mitad de un lago tan
El hombre débil sigue en paz el
inmenso como la mar, y aun aquel
torrente del siglo: el hombre fuerte lu- ·
espacio, se iba poco á poco disminu- cha contra Ja corriente.
yendo. Las cimas de las demas mon•
taft.as parecían tambien islas esparciUn ingenio superficial flota sobre
das sobre el lago¡ pero menos altas la ciencia, como el aceite sobre el a•
que aquella en que Owall habia busgua sin jamas mezclarse con ella.

�•

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VI.

391

•

1111JCll&amp;lt&amp;

(Fragmentos de una correspondencia particular.)
][.

que le dá el príncipe de los poetas latinos(º), i¡ue por haber sido patria
de Tito Livio, de Paladio, de Galiléo
y de Petrarca, y por conservar en su
plaza de San Antonio, la 11rimera estátua de bronce ·que fundieron los modernos (t). Aquí, como en casi todas
las ciudades antiguas y populosas de
Italia, abundan considerablemente las
pinturas, 1as esculturas antiguas y modernas, y en general las obras maestras del arte; no es estral'io por consiguiente, que nos resolviéramos á detenernos en esta ciudad, y que nos moviera á prolongar nuestra permanencia en ella el placer con que descubríamos cada dia alguna cosa nueva
para nosotros, y digna de nuestra a-

- - - - • O quise dejar ~'\ Italia sin
visitar á Venecia, ciudad de poéticos
y misteriosos recuerdos, país de amor
y de poesía en mi concepto¡ pero "de
un amor que mata, y de una poesía que
desencanta," segun la opinion de mi
compal'iero de viaje, filósofo algo mas
que severo, aunque dotado del espíritu de tolerancia propio de un carácter
formado por la virtud y el conocimiento del mundo. Salimos, pues, de V erona en donde nos entristecía sin cesar el recuerdo de aquel célebre congreso que celebraron los soberanos del
Norte de Europa para cohonestar uno
de los mayores atentados que ha cometido la tiranía contra la libertad de
(**) El testimonio de Tito Livio que nalos pueblos (•): entramos en Pádua
ció
en Pádua, y el de Virgilio, que dice fué
no menos célebre por la antigüedad
( *) En el año de 1822 se celebró el co11g,-eso de Yero11a, en el cual determinaron los
sobeninos del Norte de Europa, ahogar y estinguir enteramente el gérmen de libertad que
~ manifestó p0r entónces en España, en Italia, en Polonia y en otros paises. Bien sabidos son los desgraciados resultados que produjo aquel congreso.

:

fundada esta ciudad p0r Antenor, prueban
que Pádua ecsistia doce siglos antes de la era
cristiana.
(f) Esta estátua reprensenta al famoso
Condollitrt Guatamelata, y fué fundida por
Donalello, que nació en Florencia el año de
1363, y murió en 1466. Fué el primer fundidor
moderno que empezó á desterrar la b6.rba·
ra escultura de los godos.

�\..

392

EL MOSAICO MEXICANO.- T 0M0 IV.

EL MOSAICO MEXICANO.-TOMO VI.

nado. "No estoy impuesto todavía
tencion. Uno de los establecimientos
"(continuó el bibliotecario) en los porque mas ocupaban la mia, era la bi"menores de ese suceso, porque aun es
blioteca pública compuesta de setenta
"muy recient'e; (•) solo he sabido que
mil volúmenes, y confiada al cuidado
"Periani (asi se ijamaba el comisiode un bibliotecario tan sábio como
"nado) se quitó la vida en un acceso
modesto y complaciente. (t) En una
"de desesperacion amorosa, Yiéndose
de nuestras frecuentes conversaciones
''desdeilado de una griega que es hoy
tratamos de la literatura griega, y le
"célebre ea Trieste por su hcrmosumanifesté la estrafieza que me causa"ra y las circunstancias estraordinaba no ver en aquella tan rica biblioteca ningun manuscrito griego moder- "rias que se cuentan do su vida."No me hito mucha impresion esta
no, hallándose Pádua, por decirlo así,
á las puertas de Grecia. "No es V . respuesta por el pronto, y así fué que
"(me contestó el bibliotecario) el pri- durante la travesía de Pádua á Vene"mero que advierte esa falta; pero de- cia, apenas hablamos mi amigo y yo
''seando remediarla, he conseguido del de aquel acontecimiento, bien que no
"gobierno la autorizacion necesaria contribuía poco á escitar otras ideas
"para adquirir todos los manuscritos en nuestraJmaginacion el aspecto sin"de esa especie que ofrezcan algun in· gular que iba ofreciendo ánuestra vis"teres, y ya poseería la biblioteca una ta. el pais que recorríamos, á medida
"coleccion bastante numerosa, si no qÚe nos acercábamos á la costa del
"hubiésemos tenido la desgracia do Adriático. Pronto tuvimos el gusto
"perder repentinamente y de un modo de descubrir nquellas lagunas de agua
"lastimoso la persona que comisioné verdosa y estancada que parecen con. •'
"para _qu,e recorriese la Grecia y reco- fundirse .con el mar, y forman el vas"giese manuscritos y códices griegos tísimo lago en que se halla fundada
''antiguos y modernos. Sin embargo, Venecia; y no bien percibieron nues"pocos días antes de morir, me envió tros ojos aquella ciudad histórica y
"desde Trieste, á donde acababa de misteriosa, cuando empezó mi fánta"llegar , un legajo que estoy ecsami- sía á r ecrearse en las góndolas dora"nando actualmente, y en el que no das, en las venecianas de ojos negros, •
"he descubierto hasta abora mas que en las barcarolas nocturnas, en los
"algunas canciones populares, y otras cantos religiosos de los monges arme"que pueden pasar por himnos guer- nios, y en todo lo que puede divinizar
"reros, porque á esto creo se reduce las cosas de la tierra. Así, hallándo"toda la literatura de los griegos mo- se mi espíritu tan favorablemente dis"demos, á lo menos la que tenian has- puesto á embellecer las impresiones
''ta el momento de su emancipacion." producidas por los objetos que me ro-'.
Aunque esta noticia escitó mi curiosi- deaban, puedo asegurar que dificil-

....

dad literaria, quise antes saber cual
(*) Véanse los periódicos italianos y frnnhabia sido el trágico fin del comisio- uses de A bril de 1630, en los cuales se hnlla
impresa la relacion del suicidio dc.8lberlo Pe(t) El canónigo Gaélono BiQschi de Lri-

rino.

nani.

..
393

~ente habrá esperimentado ningun escitaba en mi corazon los .
mismos av10gero sensaciones mas agradables f¡
ectos que las situaciones mas patétique las que sm
· t'10' m1• corazon rniencas de un drama. __ _
t~as_ permanecí en Venecia· y yo n 0
•
·
'
hse s1me ~uivoco,
pero me parece
que
~y Oc8Slones en que las recuerdos
e1ercen mas poderío en el alma que
----Apenas empecé á tratará allos sucesos reales y las cosas verdadegun~
personas de Venecia, y á conras. Tal vez si hubiera yo encontracumr á los teatros, a· los casinos
• yá
d~ al Dux por las calles de aquella
cmdad; si h. ub"iera yo visto
• cspuestas á otras reuniones públicas, cuando noté
quedno se .hablaba mas que de ,,,,
,_ grie.
la espectac1on pública en la balaustrada del palacio de San ,.,,.
•
las ca- ga e Trieste, cuyas aventuras, s umamarcos
mente desfiguradas, segun ví des ues
bezas de las víctimas que sacrificaban
e~an
por aquellos dias el asunto ~av0
los terribles inquisidores do estádo á
nto de todas las ~onversac1ones
.
e·
l~ _conservacion de un sistema d~
tl'ibanla como un fenómeno de h.ermoI·
huca peculiar de aquellos tiempos y
sura, de talento y de delicad
de aquella
república&gt; no hub·lera yo amoreza en
"d
' ~ para encarecer mas su mérisentJ o mas que los efectos del horror
to, cornan de boca en boca los nomdel mi~o y de la amargura; mi alUU:
~res
de la~ personas que habian ido
se hubiera ahogado en ,m mar de sane V enec1a y otros puntos á Trie
gre"! destruccion, y no habría podido con l l b'
ste,
so o e o ~eto de conocerla. El
considerar á la naturaleza humana sirecuerdo de lo que me babia refi "d
no en toda su miseria y en toda su feal- en Pád
1 . •
en o
. ua e ~1bhotecario, respecto de
da~. Pero muy otros eran los senti- 1
a griega, vmo repentinamente á fomientos que entónces me
. b
A ll
anuna an. mentar la ecsaltacion de mis ideas y
que os magestuosos edificios· aquel
suntuoso .templo de San Má reos,
' en hacerme abrazar el proyecto de aumentar ~1 número de aquellos viaged onde brillan á porfia la ele
.
.
. .
ganc1a
ros ~n~s1a~tas, ademas do que comY el luJo bizantino; aquel pala- plac11\ mfin1to á mi gusto la
,
esperancio. ucal, tantas veces ensangrentado
za
de
ver
un
pais
nuevo
para
m'
,, y tan
y siempre silencioso, como el serrall~ •
mteresante como es la Uir·ia. s·lil perde Constantinopla; aquellas dos mil d
~r _un momento comuniqué mi procalles estrechas, tortuosas y sombrías,
pos1to á mi amigo, pero acostumbracomo la política del gobierno antio-uo
do este
·
V
•
b
. á no ceder tan fi"'a.c1·1m
ente al
enec1ano; aquella plaza de San Márentusiasmo, quiso mas bien permanec01, donde sin cesar resuenan1-.ro
de
y mesas
cer en Venecia y esperar mi regreso
am_or y de venganza; aquel arsenal
para que continuásemos despues junm_arítuno que aun parece esperar el
tos. nuestro viage. A la m......
·"'·
.
tnbuto del mundo, y dictar leyes á los guiente emprendí yo el · na sirruo, en un
mares conocidos; todo finalmente, tobuque de vapor que en poco mas de
do cu~to yo veía estaba para mí lletre~ horas me condujo al puerto de
. no de vida, de en&lt;:anto, de poesía, y Tneste.
T OM. vr.-xv-11.
2

-------,.-

n.

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g_n:f

�394

EL MOSAICO MEXICANO.-ToM.o VI.

Esta ciudad que en otro tiempo fué
la capital de la Iliria y el principal
puerto de la Austria, se engrandece de
dia en dia por las franquicias y liber·
tades que en ella se conceden al comercio, y puede decirse que es el pun,
-to de, reunion de todas las naciones del
mundo civilizado, El interes y la
esperanza producen allí escenas que
solamente podrá comprender el que
esté bien versado en el estudio delcorazon humano. Es una sensacion dificil de es_p1icar la que se siente al ver
discurrir po,r aquellas calles al ruso
dando el brazo al anglo---americano; á
un portugqés conduciendo en su ca_rruage á un turco; á un catalán esmerándose en obsequiar á una griega, y
á los soldados austriacos deponiendo
su gravedad nacional en los saraos de
los marineros sicilianos.
____ Quiso la casualidad que me
alojase en la misma posada en que vivía Mr. Davrillé des Essards, coronel
frances tan aprecia.ble por su bello carácter como por su vasta y esquisita
instruccion, y á quien habia yo tenido
el gusto de tratar en Madrid y en París pocos años antes. Hallábase en
Trieste de paso para Grecia á donde
lo arrastraba el deseo de visitar un
pueblo cuya historia le habia inspirado siempre particular interes. Esta
circunstancia tan favorable ámi intento, hizo que empezase yo á tener noticias ciertas de la célebre griega, pues
Mr. des Essards la conocia, y era uno
de sus mas ecsaltados panegiristas."Esta V. en una ciudad (me dijo Mr.
"des Essards) en donde abundan hoy
"tanto los griegos, que puede hacerse
" un estudio formal de ellos sin nece''sidad de ir á buscarlos á su patria,

EL MOSAICO MEXICANO.-Toz,rn VI.

"porque es una ¿acion tan apegada á
''sus usos y costumbres, que Ue,,an la
"Grecia entera -á donde quiera que
"van. Sin salir de Trieste puede V.
"ver las danzas ae los-griegos, susma·
"trimonios, sus entierros, sus diversio"n~ pvblicas y domésti_cas, sus ceremo"nias religiosas, en una palabra, puede
"V. creerse en medio de Aténas ó de
"Corinto. Yo no continuaría mi viage
"si no me propusiera estudiar la topo"grafia de ese país tan rico de encanta"dores recuerdos, y ecsaminar por mí
"mismo los resultados de un gobierno
"quf. los gabinetes europeos se han vis"to obligados á amoldar al estado so"cial de la Gtecia _emancipada.. _- •.
"Por las tardes se reunen casi todos los
"griegos de esta ciudad en el campo in"mediato al fuerte que destruyeron mis
"compatrio~ en 1813: allí se entre"gan á toda la efosion de alegria y de
"contento que naturalme¡rle les inspi"ra la idea de verse libres y dueños
"de sus acciones, y es muy probable
"que encontrémos entre ellos á E u,:cléa, la bella griega que tanto desea
"V. conocer, y que es la causa de que
"tenga yo 1a satisfaccion de hallarme
"con V. en Trieste."-No fué necesario que Mr. des E ssards me instara ni
una sola vez para que yo admitiese
su oferta: en la tarde de aquel mismo
dia que era precisamente un domi~go,
nos dirigimos al sitio que me habja
indicado, y en él vimos la escena ffil\8
graciosa y pintoresca que puede ro'rjarse la fantasía. Una · multitud de
griegos de ambos secsos, y de todu
edades y condiciones, repartidos en
diferentes grupos, buscaban en las danzas y en los placeres campestres, el
descanso de las fatigas del dia, y el

,...

remedo de los regocijos pálrios. Unos bailaban la rornr.ka, otros la alba·
11,esa, otros cantaban canciones flacionales, y todos sin escepcion, contribuían á la alegríageneral.-"Vea V. •
"aquí (me decía !\ir. des Essards) el"
"carácter de esta Aacion. . Los anti"g~os griegqs se abondonaban con un
"ardor increíble á la celebracion de
"sus fiestas: en los dia:i feriados, las
"poblaciones enteras se precipitaban
"en los placeres, y observaban esta
" práctica como una l ey sagrada. Los
"griegos creían adorar á sus dioses,
"y en rigor no adoraban mas que al
"deleite, verdadera divinidad, diversi"ficada de mil modos, que había des"tronado á las otras, y que presidia
"en todas las ceremonias religiosas.
" Los griegos actuales, no son menos
"dados á las fiestas, ni las celebran
"con menos esactitud, aunque éstas
"hayan cambiado de carácter. __ . Las
"pompas esteriores-del paganismo di"fundian en ellas cierto encanto mis"terioso que se introducía hasta en lo
"interior de las familias, y dejaba á la
"imaginacion llena de ideas nobles,
"halagüefias y grandiosas. Todas las
"instituciones de la Grecia propendían
"á escitar y desarrollar la sensibili"dad del hombre; por eso tenia en
"ellas una parté tan principal el bello
"secso. Homero pinta los cielos y la
''tierra conmovidos, y á los dioses y á
"los héroes en guerra abierta por la
"hermosura de ReleM ( 1): Apolo dis"para sus saetas y difunde la peste en
"el campo de los griegos por vengar
"á la hija de Chryseis: el rapto de
''Briséa es el motivo de la cólera de
''Aquiles y el argumento de toda la
( 1)

lli!Ul,

All,eneo.

395

"Iliada: las sangrientas guerras d~l
"Peloponeso y de Megara fueron oca"sionadas por la bella Simoétha (2):
"la guerra de. los tebanos, llamada sa"grada, y que duró diez afies conse"cutivos, se originó por la hermosa
" Tlteano ( 3 ): Megis.ta cauRó otra
"guerra semejante: dos mugeres, 0 "limpia y E1¿rídice, encendieron la
"discordia entre lós Thcsprotas ( 4. ):
"un suefio de una muger levanta al
"Asia contra la Grecia (5): Atosa ar"ma á Dario y á Xerxes, y las corte"sanas de Corinto escitan el entusias"mo bélico de toda la Grecia (6): la
"hermosura de .Artu11isa aumenta el
"precio de la victoria de Themísto"cles en Salamina (7): otra muger en•
"tra en la conspiracion de Armodio,
"y Atenas le erige una estátua (8) .. .
"En todos los grandes sucesos . de la
'!Grecia hallará V. la presencia y la
"influencia de las mugeres. Estos sé"res delicados y débiles, despues de
"brillar en el telltro del heroísmo, rei"nan en las escuelas. de la filosofia.
"La bella Aspa4ia la ensef'la á Socra"tes-, muestra á Pericles los principios
"mas elevados ae la política&gt;y abre al
"público una escuela de placeres yde
"elocuencia. La hermosa Hipareta
"dirige el compás de Euclides, y la
"voluptuosa Leo11cio dicta á Epicuro
"el código de los deleites. Todo es
"sublime, dulce y noble en la historía
"de Grecia;_todo participa de esa ele(2) Arislophan. Acharo.
(3) Athen. l. 13 Muson. ph.
(4) Ath~n.l 13 Muson ph. Douri, da
Samos.
(5) Herodot.
...
(6) Athen.
(7) Plutarq.
(~) Meursius. Pisisl. Cecrop.

.

'

..

,._

�396

EL MOSAICO MEXICANO.-To11rn VI.

"vacion moral que no consiste en la
"servil sujecion á pueriles preocupa"ciones, sino en el vuelo de pasiones
"generosas. Los legisladores griegos
"lejos de comprimir estos poderosísi"mos resortes, procuraron darles una
"direccion brillante y útil. El trato
"de las mugeres, su insaciable deseo
"de agradar, su sensibilidad inesplica''ble, sus afectos violentos 6 vagos, to"do sirvió de instrument6 á la políti"ca y á lá moral: endulzáronse las
"costumbres: dejó el valor de ser fe"roz': dieron entrada los corazones á
"los sentimientos tiernos: la necesidad
"de agradar se hizo comun á los hom''bres y á los objetos: y las tinieblas
''de la. preocupacion y de la barbárie
"se disiparon al apuntar la aurora
"de la sensibilidad del buen gusto.
"De aquí nacieron las artes; y el cul"to que se tributaba á la belleza, im"primi6 la imágen de esta en todas
"las producciones del ingenio. El go''bierno griego, lejos de afearla, como
"lo hizo nuestra bárbara y gótica Eu"ropa, con leyes ridículas y necias, divi"nizó su imperio y la generalizó cuan''to pudo. Esta es la razon porque en
"las figuras griegas se advierte desde
"luego la espresion de la dulzura, de
"la sensibilidad y de la nobleza, al pa"so que en las fisonomías bárbaras so"Jo se descubren pasiones mezquinas y
"sombrías____ Pero tqué mas1 Fije
"V. la atencion en las danzas que te"nemos delante, y en los cantos que
"estamos oyendo¡ vea V. esos pasos y
"esas actitudes tan graciosas ejecuta"das al compás de una cancion de
"montaña, cantada en coro por mas de
"veinte voces femeninas, y cuyo estri"billo repiten todo.s los c.oncurrentes;

y

"repáre V. en la harmonia tan suave
"y patética ql\e resulta de esta acción
"simultánea, de esta poesía que se in"troduce en el alma por los sentidos
"del oido y de la vista, y dígame V.
"francamente si son comparables con
"ésto los lánguidos y frios bailes de
"nuestros paises civilizados." ___ _
El placer con que escuchaba yo á
Mr. des Essards, era igual al entusiasrño'"con que él se esplicaba, y no
hubiera terminado tan pronto sus reflecsiones, si no nos hubiesen obligado á interrumpirlas algunos griegos
que estaban cerca de nosotros, los cuales dirigíendo la vista ácia la ciudad,
repitieron varias veces el nombre de
Eucléa.-"Por fin va V. á verla (me
"dijo Mr. des Essards) y yo tendré el
"gusto de proporcionar á V. la satis"faccion que tanto desea, porque no
"podrá V. menos de sentirla, y muy
"grande, cuando trate á esa muger
"verdaderamente encantadora."-En
efecto, á poca distancia ví venir á E ucléa apoyada en el brazo de un ingles,
á quien mi amigo y yo habíamos conocido en Suiza, y acompafiada de
otras personas que formaban una coolÍtiva bastante numerosa. Suspendiéronse las danzas; varias jóvenes griegas corrieron ácia ella para saludarla, y todos manifestaron el gusto que
les .:ausaba su presencia. Yo quedé
absorto al ver á E ucléa, y bien convencido de qu~ los elogios que habi¡i
oido hacer de su hermosura eran muy
inferiores á la realidad. Su rostro y
su talle me parecieron el tipo de la
belleza ideal, y en sus facciones víanimadas por todo el fuego de la vida
las formas divinas que nos presentan
los modelos de la es~ultura griega.

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VI.

391

Mr. des Essards me sacó de la espe- pudiese hacerlo por entónces, se decie de arrobamiento en que me hallaba, para presentarme á Eucléa, y confieso que en aquel instante .sentí una
sensacion indefinible, causada por el
contento de ver cumplido mi deseo, y
al mismo tiempo, por el temor de que
no pudiera yo esplicarme con Eucléa,
si acaso esta no hablaba mas idioma
que el suyo: pero ¡cuál fué el alivio
que sintió mi corazon cuando la oí dirigirme la palabra en francesL ____ _
Aquella primera conversacion aunque
reducida á asuntos generales, fué mas
que suficiente para hac~rme formar
de Eucléa el concepto que he conservado hasta el dia de hoy. Despues,
cuando ya la traté con alguna intimidad, y que pude conocer á fondo su
carácter, no estrañé que hubiese habido un hombre capaz de darse la
muerte por ella. _______ _

terminó, de acuerdo con su esposa, á
probar antes fortuna dedicándose al
comercio. A este fin se convino con
el due!'io de un buque marsellés que
casualmente se hallaba en R ethymo,
y dajando á su familia al cuidado de
sus parientes y amigos, se hizo á la
vela para Esmirna. En 1820 regresó á Cápdia á participar á su esposa
.el feliz resultado de su determinacion,
pues en menos de siete años había logrado reunir un moderado capital, visitar los principales puertos de Europa, y adquirir una infinidad de conocimientos que le sirvíerón para educar
á Eucléa, Narsés se complacía al
considerar cada vez mas cercano el
momento de su libertad, pues solo aguardaba á vender su mezquino patrimonio y aprovechar la llegada de
un buque que se dirigiese á Cefalonia·directamente, ó á la isla de Céri-•
go, cuando faltó poco para que vieJIU.
ra d,isipadas todas sus esperanzas, y
E ucléa nació el a!'io de 1813 en la perdido todo su trabajo. La tiranía
isla de Cándia, llamada antiguamente del gotierno turco había condenado á
Creta, célebre por sus cien ciudades, los infelices griegos de Cándia á no
su laberinto, su minotauro, y por otras poder ausentarse ninguno del lugar
muchas de las maravillas con que los de su resp~ctivo domicilio, y mucho
griegos sabían embellecer la historia. menos de la isla, sin licencia particuDemetrio Narsés, padre de Eucléa, lar, que solo se obtenía mediante el
era uno de los montafíeses menos po- pago de una contribucion graduada
bres de la serrania de Sphakia; pero por el brutal Bajá, segun su capricho.
dotado de una alma grande y de pa- P or lo comun nunca ecsigía este mesiones nobles y fuertes, no podia lle- nos de veinte y cinco pesos por persovar en paciencia las vejaciones y el na, cuando la licencia era para dentro
horrible despotismo del gobierno oto- de la isla; ni menos de ciento cuando
mano. Por mucho tiempo estuvo pro- era para fuera, debiendo pagársele esyectando abandonar su df'.sgraciada pa- tas cantidades en moneda corriente, ó
tria, y trasladarse á Cefalonia con to- el doble de ellas en frutos del pais.
da su familia; pero como sus cortos Los griegos de Cándia eludian estos
bienes no eran i:u.ficientes para que pagos siempre que les era posible, y

�..

399

0

398

EL MOSAICO MEXICANO.-T0Mo VI.

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VI.

muchos se amparaban del pabellon
ingles que por aquel tiempo protegia
la translacion clandestina de ellos á
las islas J 6nicas; pero aun estos mismos actos de desesperacion servían de
pábulo á la rapacidad del Bajá, por•
que en semejantes casos se apoderaba
de todos los bienes del pr6fugo, y así
es que el mismo Bajá incitaba muchas veces á la desobediencia por medio de mil rateras astucias, á los griegos candiotas que poseían en la isla
algunos bienes. Narsés había pagado
la cuota que se le impuso, al ausentarse de Cándia; pero á su regreso ya
gobernaba la isla otro Bajá ma.s feroz
que el primero y mucho mas fecundo
en arterías para satisfacer su insacia•
bi.e codicia. Narsés cometi6 la imprudencia de enviar una corta limosna en enoneda de oro al convento de
San Eleuterio, situado cerca de Ca• néa, y esto bast6 para que el Bajáecsigiese de nuevo á Narsés una cantidad cscesiva, dando por pretes~o. que
el anterior gobernador no habia graduado convenientemente la primera
cuota. Era imposible á Narsés pa·
gar lo que se le pedía, porque conociendo ya el carácter tµrco, babia
dejado todo su dinero en una casa de
comercio de T.rieste, y solo llevó consigo la cantidad necesaria para los
gastos de su emigracion. Muy pronto se vió obligado á huir de su propia casa para librarse de los tormentos que sabia le esperaban si llegaba
á caer en manos del Bajá, y á internarse en lo mas áspero de aquellas
montañas, que al fin tuvo que abandonar del mismo modo, por haberse visto precisado á dar muerte en defensa
d e su propia vicla, á uno de los agen·

tes secretos que emplc6 aquel tirano
para que lo condujesen á su presencia
vivo ó muerto. Creyéndose perdido
sin remedio por este incidente, se re•
fugió á bordo de un buque maltés, y
llegó á Patrás en Diciembre de 1820.
Ant~s de éstos sucesos había solicita·
do Narsés la pro\eccion del gobierno británico, y no le había sido dificil
conseguirla, porque afortunadamente
el cónsul ingles que r esidía entonces
en Cándia, Mr. W. A. Onslow, era
sumamente ilustrado, enemigo irreconciliable de toda especie de tirania,
y por consiguiente defensor acérrimo
de la causa de los griegos. En el tiempo que trató á N arsés, pudo apreciar
las bellas cualidades que lo distinguian
del resto de sus compatriotas, y desde
entodces le dispensó constantemente
su amistad y proteccion. Cuando llegó á noticia del Bajá la fuga de Nar·
sés, mandó apresar y encerrar en la fortaleza de Rethymo á toda aquella des·
graciada familia, y viendo el tirano la
rara hermosura de Eucléa, aunque
apenas contaba esta ocho afios de edad,
determinó venderla á un comerciante
de Esmima dedicado al tráfico de esclavos en Constantinopla. Así hubiera sucedido, á no interponer Mr. Onslow su mediacion, reclamando enérgicamente al Bajá la familia entera de
Narsés, como súbdita,del gobierno de
las islas Jónicas; pero aunque logró
aquel virtuoso y apreciable cónsul que
Eucléa y su madre no fuesen vendi·
das, no pudo librarlas de los padecimientos que csperimentaron en su prision, sujetas al trato mas bárbaro y
cruel, y á todas las privaciones mas
capaces de hacer aborrecible la vida;
hastn. que cansado Mr. Onslow de la¡

,

•

.

.,..

.•

artificiosas y traidoras lentitudes con
que el Bajá intentaba prolongar el
asunto, mandó aprocsimar á la costa
dos bergantines de guerra ingleses
que se hallaban anclados en la isla de
Stan-Dia, y fij6 cuarenta y ocho horas para que se le entregase la familia de Narsés. Intimidado el Bajá
con esta medida, puso por fin en libertad á Eucléa, á su madre, á ana
hermana de ésta, y á un hermano de
Narsés, jóven de diez y ocho años de
edad; todos en el roas deplorable esta·
do de miseria, desnudez y abatimiento.
Mr. Onslow cuidó de toda la familia
con un esmero paternal, y embarcándola en un buque ingles, la hizo conducir á C efnlonia, recomendada á la
respetable casa de comercio francesa
de los Sres. Andrieux, W olf y com•
pañía, con quienes tenia Narsés relaciones de intereses y de amistad.
Mientras esto pasaba en Cándia,
Narsés volaba á alistarse bajo el es•
tandarte de la Cruz que tremoló en el
monasterio del monte Erimanto el venerable Germano$, arzobispo de ~atrás, elegido por el cielo para dar prin•
cipio á la grande obra de la regeneracion de la Grecia en Marzo de 1821
(•).
( Concluirá.)
(*) "El dia 6 de Abril del mismo año,
"llegó el arzobispo é hizo alto delante Je Pa"tris, con sus tropas armadas de escopetas,
"puñales atados§. la punta de unas estaca!,
"palos, hondas, y hasta hoces y otros instru·
"mentoi de labrnnza, Al dia siguiente hizo
"su entrada en la ciudad, y publicó una pro"clama reducida á estas palabras.-Gloria 4
"Jc~ucrislo Di.o• y hombre; paz á lo1 cristia,,
''nos; proteccion y amistad á loa c6nsults dt
"las potencial estrangera1, y guerra á los tur•
"co,."- (Historia del levantamiento de los
griegos, por D. M. M. R. y C.-Barcelona.1627.)

LOS OJOS DE DELIA.
.,
~

us ojos, Delia divina,
Convierten en un momento,
En ternura y rendimiento
La altivez y los enojos.
El corazon que en dureza
Compita con el diamante,
Cera se YUelve al instante,
Que así lo quieren tus ojos.
Poder tan irresistible
Te dan, que si dado fuera,
Que en un punto se reuniera
El de los mas grandes reyes,
Siempre tu poder seria
Mayor en las voluntades,
Mas amplias tus facultades,
Mas soberanas tus leyes.

..

Tu mirada menos viva,
Tu roas lánguida mirada,
E.s suficiente, es sobrada
Para causar una muerte.
Pues cual penetrante dardo
Infiere tan honda herida,
Que al punto queda rendida
El alma mas dura y fuel'te.
Al ver ¡oh Delia! los triunfos
Que alcanzan tus ojos bellos,
tPodrá dudarse que en ellos
Oculto se encuentta .A.moti
Del atractivo que encierran
De su gracia incomparable,
Es seguro, es indudable
Qae se aprovecha el traidor.

s.

�400

EL :MOSAICO MEXICANO.-1'oMo VI.

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo.lV

ESTUDIOS MORALES.
'

co·NSEJOS AlAS 'MADRES D_
EFAMILIA.
A educacion de las mugeres suele tener por objeto su entendimiento, cuan•
do debiera aplicarse al corazon porque no saben mas-que lo que
el corazon las ensefia. De aqu{ provienen sus grandes virtudes como sus
grandes estravfos. Si 'Se cultivase el
corazon, quedarían solo las virtudes, y
en vezdemugeres tendríamos ángeles.
A este vi~io de la educacion debe
realmente atribuirse las mayores desgracias de las mugeres. La ternura
maternal, por ejemplo, está llena de
ecepciones, cuyo único orígen es el
frio .egoísmo, y que suelen atribuirse
al amor. Ilustrad el alma de esta po·
bre madre, y haréis que emanen sus
mayores goces del sentimiento mismo
que la despedaza.
.
Envejece una muger y los hombres
la abandonan; pero tiene hijos, los cuida, los educa, y su alma
rejuvenece, por decirlo as{, al lado de aquellas
almas tiernas que han nacido para amarla. H ay sin embargo una época
sefialada por la naturaleza y el evangelio, en que los hijos deben separarse de su madre, el jóven para tomar
muger, y la jóven para seguir á su
marido. El nido _paternal ya no es

se

.

bastante capaz¡ los pájaros vuelan y
la nidada se dispersa; necesita el águila de otras rocas, la paloma de otras
sombras, y á todos son precisos otros
amores.
Entonces es cuando la pobre madre
mira finalizada su taréa, ve su aislamiento, el vacio que la aguarda en lo
porvenir, y no sabe qué hacer ya de
su vida. Esta es ciertamente una enfermedad profunda del alma que aun
no han señalado los moralistas. Este sentimiento que la devora y que no.
tione nombre; este sentimiento que la
contrista al considerar á su hija disfrutando una felicidad en la que ella
no entra para nada, no puede ser celos, ni egoísmo, ni pesar de lo pasado,
y sin embargo tiene la apa-riencia de
todo esto. Sabida es la historia de
aquella madre j6ven, ángel por sus
virtudes y caridad y muger encantadora, que corrió á meterse en un cláustro por no presenciar la felicidad de
sus dos hijas recien casadas, y cuya
educacion babia dirigido ella misma.
"¡Qué! decía, IJlle arrebatarán estraños el afecto de mis hijas1 ¡Veinte
ailos de desvelo y de ternura quedan
borrados por unos instantes de delirio! .... Vedme ya sola: mis h ijas me

olvidan, el mundo se rie de mis penas,
y yo misma no me atrevo á preguntar
á mi corazon, porque mis sentimientos se parecen á los de la envidia y me
asustan. tPodré tener yo celos de
mis hijas'l" - Pregunta terrible es esta, que puede hacerse casi á todas las
madres en el momento fatal en que
llega un marido á separarlas de sus
hijas; dejémos que las almas indiferentes acusen á la naturaleza de una
monctruosidad, cuya causa está toda
en nuestra educacion. Hemos seña·
lado el mal y conviene aplicar el remedio. El mal consiste en creer que
la mision de una madre termina cuando un estrafio la quita los cuidados
que dedicaba á su hija; el remedio es
el descubrimiento de la verdader¡t mision de la abuela; es decir, de las satisfacciones que puede proporcionar y
de todo el bien que puede hacer.

401

Pero este mal que tantodeplorais y
que tan fácil os hubiera sido prevenir,
no es mas que una efervescencia fugitiva¡ pronto la madre recobrará á su
hija, y la hallará dichosa ó desdichada; pero como quiera que sea, la r ecobrará para consolarla, ilustrarla y amarla. Las consuelos y el amor son
la vida del corazon maternal.

'Lejos, pues, de convertirse la madre en un sér inútil y pasivo despues
de casados sus hiios, llega á ser el ángel tutelar de su nueva familia. ])escuidada de los encantos pue aun pueden haberla quedado, libre del c.uidado de su casa, y dcsempefiada para
con el mundo y sus frivolidades, se
encuentra en medio de los suyos á
quienes enriquece con los tesoros de
su espericncia. Solo ella conoce debida1nente los atentos desvelos y cuidadosas previsiones. Ella sola posee
Es indudable que el matrimonio a- aquella bondad incansable, aquel tacfloja, á lo menos en la apariencia, los to delicado que tiene orígcn en el avínculos tan dulces que unen para
mor, y que sabe comprender y adivisiempre á una hija con su madre, y nar todos los dolores. Vedla junto á
tqué remedio tiene1 ¡Pobres madres! la cama de su hija en los primeros
antes de qflejaros á la naturaleza, pre- meses do su preñez, como prevee los
guntáos lo que habeis hecho para pre- accidentes que la amenazan, sus doloparar esta mudanza tan completa en
res é incomodidades! ¡Qué de tierla ecsistencia de úna débil criatura. nas confidencias, qué de ecshortos conAyer era todavía vuestra hija una jó- solatorios! Llegan en fin, los priven tímida que no pensaba mas que
meros dolores que ahuyenta11 aljóven
en su madre, hoy es una muger que
esposo y atan á la madre con el lecho
dá la felicidad, y cuyos caprichos dj. ·
de su hija. Es cierto que hay allí otra
viniza el amor. La doncella obedemuger, una asistenta que aguarda al
cía, la muger manda; y en esta r ápirecien nacido y le maneja con indifeda transicion de· la inocencia á la vorencia; pero la abuela ¡con qué alboluptuosidad, y de la sumision al imperozo no recibe á la inocente criatura!
rio, os asombrais de que el delirio de
¡cómo la fomenta y abriga! ¡cómo fija
los sentidos, la vanidad, el orgullo, y
en ella la vista incesantemente! Ella
sobre todo el amor, hayan producido
es dos veces su madre, y acaba de resus efectos.
•
cobrar
las emociones de su juventud
ToM. v1-xv11.
3

�EL MOSAICO MEXICANO.-To.Mo VI.

402

403

EL MOSAICO MEXIOANO.-ToMo VI.
ser el alma de una nueva sociedad.
No esperimenta mas que un pesar, y
es el de no poder multiplicar sus cuidados cuanto quisiera, pues su vida es
mas grata á proporcion del mayor
número de hijos que tiene. Cada nueva familia que se forma la reclama y
desea tenerla en su compañía, pues
donde quiera que vá lleva en pos des(
la fuerza moral y los consuelos. Así
es como las familias que siguen fielmente las leyes de la naturaleza, encuentran en sí mismas sus placeres su
gloria, su instruccion y apoyo. T~o
está encadenado en el mundo- moral
, como en el mundo fisico, y la abuela
no solo es la alegría de la infancia sino
tambien su constructora. Ella 'hace
que las hijas se parezcan á su madre
y que los hijos lleven al matrimoni~
las virtudes que han visto practicadas
bajo el techo materno.
Cuando el inmortal R ichardson se
propuso trazar en el carácter de Enriqqeta el tipo ideal de la muger perfecta, le dió por maestra á madama
B erley su abuela, advirtiendo tambien
que la madre de Miss Byron, ya muerta, babia sido una escelente muger.
De este modo quiso darnos á entender
aquel admirable ingenio, que la abuela es una ~egunda madre, y que su influencia vivificadora puede ejercer sobre dos generaciones sucesivas. Sobre este punto solia decir madama
Campan que de todas las jóvenes
confiadas á su cuidado, la mejor educada lo había ~ido por su abuela. No
porque aquella amable criatura, que
apenas contaba
once aflos de edad) fue.
se mny mstruida; sabia cuando mas le·
er y escribir; pero llamaba laatencion
por su piedad I sumision y dulzura,

y las alegrías de la maternidad. Ved- intimidan á una madre j6ven disua·
la ya ocupada toda con el tierno sér, diéndola el dar de mamar á la criatu·
admirando su suefio, comprendiendo ra. Se cree suplir á esta falta con be·
sus menores vagidos, adivinando to- bidas, y como estas la sacian en algun
dos sus instintos y previendo todas sus modo, tiene menos ánsia por mamar,
necesidades. La j6ven madre, fatiga- y su accion ocasiona dolores mas vi•
da y falta de esperiencia, apenas se a- vos. Aquí es donde la esperieneia de
treve á tocar á la frágil criatura: pero la abuela es muy provechosa. Ella
,, cuando la abuela se levanta alboroza- manifiesta li su hija que la leche es
da, la acerca al pecho maternal, la a· el enemigo mas cruel de las muge
plica á aquel manantial de vida y res, que los medios artificiales para
vuelve á la presencia de su bija á un desocupar los pechos son insuficien·
esposo lleno de temor, de ternura y de tes, arriesgados y acarrean males insatisfaccion; cuanilo entusiasmada de terminables: Je dice que el tormento
júbilo echa su bendicion á aquellos que causa la leche á las madres es ·
tres séres queridos, se olvidan todos una próvida accion de la naturaleza
los dolores, y como en los primeros para obligarlas á dar de mamará me·
dias del mundo la familia se santifica nudo á la criatura; que la digestion en
y alegra ante Dios.
esta es pronta, para precisarla á renoSíguense los cuidados necesarios var con frecuencia su alimento: armo·
para la salud rle la madre y la vida de nía admirable, que dispone que las
la cri:itura, mis;on de prudencia y de necesidades de la criatura constituyan
aplicacion que ecsige una larga espe• la salud de la madre, y que la salud
riencia, ayudada de mucho amor, y de ésta sea la prosperidad de aquella.
que una hija recien casa.da no puede Ella le señnla, en fin, la felicidad en
aprender sino de su madre.
el cumplimiento de sus deberes, resulNo hay muger que junto á la cuna tando de todas sus advertencias esta
de su hijo no se entregue sin cesar á gran leccion, á saber: que ásí la espe•
todo género de inquietudes, y áquien riencia como la virtud, nos conducen
el mas ligero accidente no cause ca• siempre á la naturaleza.
!entura y no asuste el menor grito;
Tal es la mision casi di\·ina de una
pero no sucede esto con la abuela. Es· abuela: para cumplirla ha dotado Dios
ta se asusta menos porque tiene mas á la muger en su edad adelantada de
esperiencia; conoce los síntomas, sabe tanto valor y sensibilidad; y tanto cuansecretos para aplacarlos, y ademas sa· to es desgraciada la muger que perdibe agu_ardar y tener paciencia: siendo do el"brillo de su juventud se empef1a
cosa digna de notarse que en los ma· en conseguir los vanos homenages que
les de la i~fancia, la natur~lez~ invo- 1huyen de ella. nos encanta aquella que
ca mas bien nuestra pac1enc1a que hermosa todavía, se nos presenta ronuestros remedios. La paciencia es el '\ deada de sus hijos y sus nietos. De
verdadero médico de los niflos.
este modo la muger desde los cuarenCitémos otro caso. Sucede muchas ta y cinco á los sesenta años, lejos de
veces que los dolores de la lactancia marchitarse en el abandono, llega á

'

I

..

.

que si no es la primera virtud de una
muger, es acaso la cualidad que mas
influye en su dicha. No establecerémos como principio que la educacion
que dé una abuela sea mejor que la
que dé una madre; pero si no es mejor puede suplirla, inspirarla y aun
dirigirla en todos los cuidados que ecsige lo infancia y juventud, cuidados
gratos que previenen los peligros y
conducen á la virtud por la senda del
placer y del ejemplo; cuidados encantadores que todas las mugeres conocen y cuyo atractivo y secreto no es
dado comprender á ningun hombre.
No entrarémos en pormenores sobre
esta parte de la educacion. Juan Jacobo Rousseau lo ha dicho todo; pero
no dejarémos de repetir que un cora•
zon de muger, un corazon de madre
es lo que hay mas enérgico, desinte·
resado y atractivo sobre la tierra, y
que es capaz de soportarlo todo, menos el verse reducido á la impotencia
y al olvido, menos el aislamiento, el
abandono y la indiferencia.
De todo lo dicho deben inferirse
dos cosas: primera, que las mugeres
no son desgraciadas cuando envejecen, sino porque desconocen su doble
mision de madre y de abuela: segunda, que la sociedad desquiciada hasta
sus cimientos, no puede restablecerse
sino por las familias, no puede mo·
ralizarse sino por la influencia mater-

nal.
(Semanario Pintore,co.)

PENSAMIENTO SUELTO.

La vida es como el fuego¡ empieza.
por dar humo, y concluye por damos
ceniza.

•

�.

,

EL MOSAlCO MEXICANO.-ToMo VL

EL MOSAICO MEXlCANO.-ToMo VI.

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barril de heces de lúpulo, yerba que con los desdichados náufragos dentro
se emplea para hacer cerveza. Lle- de él, á una espesa enramada poco
garon por fin á una inmensa roca don- distante de la orilla. Así que le dede echaron pié á tierra con la espe- positaron en tierra, la primera operaranza de hallar ostras y agua fresca; cion fué el despojarlos enteramente de
pero se engañaron, y desesperados ya sus vestidos empezanao por el ca pitan
se entregaron de nuevo á las olas, es- y oficiales superiores. Juan Baxter
perando que la muerte pondría luego el contramaestre trató de ocultar un
fm á su horrible padecer. Por la ma- medallon que contenia cabello de una
ñana, los que se hallaban en el bote tia suya, habiendo entregado todo lo
largo notaron que sus compañeros y demas sin resistencia alguna, pero irla pinaza en que iban habian desapa- ritados los salvages de esta tentativa, le
recÍdo. Nada se ha v11elto á saber de maltrataron cruelmente, hicieron pedaestos infelices! .... , P ersistia aun el zos el medallon así como los relojes
capitan en llegar á la bahía de More- y cronómetros, y se distribuyeron enton, mas viendo que el viento y la cor- tre sí las piezas de las máquinas para
Tiente eran contrarios, y que sus com- colgárselas de las narices ú orejas, y
pañeros de infortunio se hallaban re- las ropas de que habian despojado á
&lt;lucidos al estremo de echarse de es- sus cautivos, tirándoles en seguida á
paldas con ia boca abierta para reci- le cara los desperdicios de los pescabir el rocío de la mañana y aliviar dos con que acaban de hacer su comiasí su abrasadora sed, resolvió diri- da. Los salvages despues de detenergirse á la costa mas prócsima. Mul- los dos dias, los internaron en los bostiplicábanse los males que afligian á ques abandonándolos allí con el fin
aquellos desgraciados, pues muy bien de q~e cayeran en manos de otras trisabia el capitan que todas aquellas is- bus que ejecutasen con ellos n uevas
las eran habitadas por feroces salva- crueldades. El capitan les suplicó
ges; pero resueltos á arrostrar la muer- que aceptacen los servicios de la míte en cualquiera forma que se presen- sera tripulacion por algun tiempo mas,
tase, se acercaron á tierra, y poco des- persuadido de que todo cambio de duepues fué arrastrado el bote por la cor- fio entre aquellos bárbaros habia neriente á un sitio llamado bahia blan- cesariamente de ser por lo peor; pero
oa. Hallábanse entonces á unas 30 sin atender á sus ruegos les hicieron
leguas de la apetecida bahía . de Mo- caminar delante de ellos golpeándoreton, donde hay uno de los principa- los sin piedad, hasta que llegaron otras
les establecimientos franceses para el tribus, cada una de las cuales se apocastigo de los criminales contumaces. deró de uno de los prisioneros, condeAl tocar en tierra percibiéron una nándole á acarrear troncos de árbogran multitud de salvages enteramen- les y otros trabajos penosos. Elisa
te desnudos que se,dirigian á la costa, Frazer, siendo la única muger que haevidentemente regocijados de la presa bia entre ellos, no cupo en suerte á
que iban á hacer. Rodearon el bote, ninguna de las tribus, probablemente
y levantándole en hombros le llevaron porque no la consideraron útil, atendi-

r

.TRACTAMOS de un pe- dáronse los camarotes y bodega, deriódico ingles reciente, la siguiente
narracion relativa al naufragio del
llel buque Sterling Castle, que pereció
en Mayo de 1835, y cuyos pormenores ha dado ahora ante el lord corregidor la viuda del capitan, que le
_acompañaba entonces, y la cual despues de /¿aber salvado 1nilagrosamente la vida, y pennanecido algun tiempo en una isla liabitada por salvages,
acaba de 1·egresar á su patrfa.

· El dia 16 de Mayo de 1835 salió
el Sterling Castle de Sidney (1) para
Singapur (2). El 23 al llegar cerca
del estrecho de Torres encalló el 'buque en un arrecife de coral, recibiendo un choque tan espantoso, que los
dos marineros que manejaban el timan
quedaron muertos en el acto. Eran
las nueve de la noche y la tempestad
iba en aumento. Hallábanse á bordo 18 hombres, dos niños y la esposa
del capitan Frazer en un periodo muy
avanzado de embarazo. Los repetidos y furiosos golpes de mar hacían
pedazos el navío por instantes: inun(1) Poblacion principal de las colonias
inglesas en la costa oriental de la Nueva Holanda, log. E. 150 por el meridiano de Madrid lat. S . 33.0

(2) Poblacion mercante en la costa meridional del imperio de los Bu-manes al Sur del
Asia.

jando inútiles todas la provisiones.
Cuando cesó la tormenta cortó la tri- ,
pulacion los mástiles, con. la esperanza de que aligerado el buque se desembarazarfa tal vez, pero en vano.
Determinaron entoµces salvarse si era
posible en los botes. El carpintero,
el cocinero y su ayudante, un sobrino
del capitan y tres marineros, se metieron en la pinaza ó bote menor; y el capitan con su muger, el piloto y el con- tramaestre, los dos niños y el resto de
la tripulacion entraron en el bote largo. Cuatro dias despues la desventurada Elisa Frazer parió un nifio,
en ocasion en que habiéndose llenado
el bote de agua se _hallaba m~tida en
ella hasta la cintura. El niño nació
vivo, pero despues de dar algunas boqueadas se ahogó, y el piloto envolviéndole en un trozo de su camisa que
se arrancó de la espalda, le arrojó al
mar. La infeliz madre afortunadamente para ella permfilleció en un estado de insensibilidad aun mucho tiempo despues que su hijo babia sido sepultado en las olas, é ignoró por entonces que babia ecsistido algunos instantes. Por muchos dias hicieron los
· náufragos los mayores esfuerzos paTa
entrar en la bahía de Moreton, advirtiendo que todo este tiempo estuvieron
sin mas provisiones que uri pequeño

405

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. ~--

�406

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VI.

do su estado de debilidad y langnidez¡
quedó pues sola mientras so disponía
do los hombres, pero su marido halló
un momento para decirla que permaneciesc en aquel mismo sitio, y qúe él
procuraria verla dentro de algunas
horas. Aquella noch e durmió sobre
una pena: á la mafiana siguiente despues de tender la vista ó. su derredor
sin ver á persona viviente, resolvió seguir algunas huellas bumnnas que
descubriera, y despues de haber andado un corto trecho vió Yenir ácia ella
una multitud de mugeres. Como estaba enteramente desnuda y el color
de su tez presentase un notable contraste con el de las negras, la obligaron estas á teiiirse el cuerpo con el
jugo de ciertas yerbas, por cuyo medio quedó casi del mismo color que
las islenas: pintáronle ademas varias
figuras ó roas bien mamarrachos imi•
tando pájaros, plantas y otros objetos
como acostumbran hacerlo aquellos
salvages para adornar su rostro, pecho, brazos y piernas. Le arrancaron el cabello, y habiéndole cubierto
la cabeza con una especie de goma,
pegaron sobre ella plumas de papagayo y otras aves. Una de las negras
que tenia dos niños, la obligó á que
diese el pecho á uno de ellos á pesar
del fuerte trabajo á qu e la habian sujetado, y si el niño lloraba golpeaban
á la infeliz E lisa por la impaciencia
de aquel. Al cabo ele cuatro días Yió
á su esposo por 1n primera vez desde
que fueron separados; venia arrastrando un pesado lefio, y parecía rendido
de fatiga. Preguntóle ella por qué
no habia procurado hacerla saber donde se hallaba; apenas tuvo el tiempo
de responder que no se babia atrevido

á buscarla, cuando repentinamente se
aparecieron los salvages. Uno de ellos
habiéndolos visto juntos, arremetió con
una lanza alcapitan que un minuto despues era cadáver! ... Su esposa searrojó sobro él gritando: ¡Jcsus mio! no
puedo ya sufrir mas. . ... arrancó la
lanza clel pecho de Frazer, y viendo
que era ya tarde, cayó sin sentido á su
lado, y permaneció ecsánime por mu•
chas horas. Al volver en sí se halló
en medio de los salvages á quienes se
veía obligada á servir, pero nuncasupo qué habia sido del cuerpo de su esposo. Poco tiempo despues de esta
catástrofe, el contramaestre al saber
que su capítan había sido asesinado,
formó en un momento de desesperacion el propósito ele vengarle, á. pesar
de bailarse amarrado y ecshausto con
el trabajo y maltratamiento; pero su
plan fué descubierto y el castigo que
sufrió, terrible. L:l viuda acababa de
encender una hoguera por órden de
la tribu, y en ella metieron los sah-ages las piernas y brazos del desgraciado contramaestre, que fueron consumidos en las llamas, mientras él,
con la violencia de sus contorsiones
abrió para el resto de su cuerpo un
sepulcro en la arena donde se hallaba embutida la hoguera. Pasados dos
días de este suceso, un jóven de gallarda presencia llamado J. Mayor,
tambien asesinado. El capitan
Frazer que conocía las costumbres de
los salvageS"de aquellas islas, le habia pronosticado que estos le habían
de cortar la cabeza para colocarla por
adorno en la proa de sus canoas. Es
fama que el salvage que intenta ejecutar este hecho, sonríe en el rostro de su
víctima algunos momentos antes de

EL MOSAICO MEXICANO.-To:Mo VI.

¡

fu!

. .

)

4.01

darle el golpe mortal. Un día que ~a- voluntariamente comprometerse á salvar á la desgraciada señora y demas
yor estaba trabajando, se llegó á él el
personas que la acompañaban. Ofregefe de su tribu, sonriéndose placenteciéronse muchos á pa1tir inmediataramente, y le dió una palmada en el
mente, y conducidos por un presidahombro. En el mismo instante recibió
rio que había permanecido durante alel infeliz Mayor, un golpe en la nuca
gunos años entre los salvages, y que
que le dejó sin sentido. Cayó al suepropuso el plan que debía adoptarse,
lo, y los salvages comenzaron desde
se
consiguió libertar á los detenidos.
luego á cortarle la cabeza, lo cual
Todos los que sobrevivieron, dice Eliejecutaron con pedernales muy cortantes y otros instrumentos análogos. sa Frazer, salieron de la isla. Inútil
Comiéronse luego parte del cuerpo, y es afiadir que el gobernacl,or, el comiembalsamando la cabeza con ciertas sario, y en general todos los indivigomas de estraordinaria eficacia, la fi- duos empleados por el gobierno en el
jaron en la proa de una de sus canoas. establecimiento frances, trataron á la
El resto de la tripulacion, nada espe- viuda con la mayor atencion y afabiraba sino la muerte: dos marineros lo- lidad así como á sus compafieros de
graron robar una canoa é intentaron infortunio, circunstancia que la primera recordó en su narracion con esatravesar un lago interior, pero se
ahogaron ambos, escapando así tal presiones de la mas viva gratitud.
El capitan del paquebote Medittrvez á una muerte mas penosa. Un
raneo, en el rual llegó la viuda Franegro llamado José que había sido
zer á Liverpool, dice se hallaba en
despensero del buque, al caer con el
Sidney cuando llegó allí esta sefiora
resto de la tripulacion en ruanos de
despues de su cautiverio, y que los
los snlvages, fué despojado com~ topormenores de su desastre causaron
dos de sus vestidos, pero observando
en aquel punto la mas vivaimpresion.
ellos que era de su mismo color, fué
El presidario á cuya sagacidad y estratado con mas benignidad que sus
traordinarios esfuerzos debió aquella
compafieros, permitiéndole vagar lisu libertad, obtuvo del gobernador el
bremente por la isla. Este hombre
perdon, y una recompensa de 30 guique estaba siempre espiando la ocant&gt;as (unos 3,000 rs.)
sion de efectuar su escape, aseguró á
Indagó el lord corregidor el estaElisa Frazer que si lo lograba, la pri- do en que se bailaba la seiiora Framera que procuraría salvar seria á zer; el capitan contestó que no poseía
su sefiora. Consiguió por~ fin ro- absolutamente nada: hasta los vestidos
bar una canoa, con la cual á fuerza que llevaba le habían sido facilitados
de remo llegó á la .bahía de Moreton por la esposa del gobernador: ademas
é informó al gobernador del estableci- babia quedado coja, imposibilitada de
miento, y de los horribles sucesos de un brazo y cas'isin vista, áconsecuenque habia sido testigo en la bahía cia del mal trato que babia esperimenblanca. El gobernador al oir el tris- tado. ·Se acaba de abrir en Lóndres
te relato propuso á los individuos mi- una suscricion á su favor,
(Semanario Piotoreaco.)
litares que allí se hallaban, si querían

...

�I

408

EL MOSAICO MEXICANO.-

a

IÑO, que tranquilo duermes
Sobre esa losa de hielo,
Teniendo por capa el cielo
Y á la tierra por colchon,
¡,Qué sueños, dime, resbalan
Por esa cándida frente?
¡,Díme si tu pecho siente,
Si late tu corazon?

El agua en fievados copos
Desciende sobre la tierra,
Mientras su vista se encierra
Para el mundo engañ~dor;
Y en tanto yo descansando
Sobre el fusil homicida,
Fijo mi mente afligida
En el mundo y el amor.

.....

l
1

Brilla: el relámpago ardiente
Entre tenebrosa nube,
Al zénit opaco sube
De airado trueno el crugir;
Y al resplandor moribundo
De la fugitiva Luna
La paz que meció tu cuna
Se ve en tus labios reir.

.

¡Ah! venturoso mil veces
El que tranquilo reposa,
Y encuentra blanda la losa
Donde reclina su faz:
El que las guerras ignora,
Que ~un de pasiones no sabe,

'1'01\10

VI.

Y alienta el aroma suave
De la inocencia y la paz!!
Tú duermes cuando yo velo,
Sonríes mientras suspiro,
É ignoras ¡ay! que deliro,
Pues no aprendiste á querer:
Mas guárdate que algun día
No sufras, niño, lo mismo,
Y ábra á tus piés el abismo
La mano de una muger.
Iráse entónces bien lejos
De tus párpados el sueño
La mágica voz de un dueño
En tu interior sonará;
Y esa placentera calma
Que ora gozas inocente,
Será el vapor de un torrente
Que el viento disipará _____

-----------------------Así un centinela hablaba
En noche lluviosa y fria
Y á un huerfanito miraba
Que en una puerta dormía
Y falto de abrigo estaba.
Movió el fusil con ruido
Y el huérfano despertó
De espanto sobrecogido,
Abrió 1os ojos, miró ___ Dejémosle; se ha dormido.

C. Di.u.

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                    <text>--- - P,oh.-Q··-Jaoe

.. .~ -

1&amp;

¡

..,._ _ _ ,,......,. .lo

1

�EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VJ.
553

,t ma,;.,." d, lodo, lo, qoíe,a qoo,,a, "' moy p,ob,bJe q0e
tiempos, y ecsiste en todo las primeras pasiones y los feoómey en todas partes. El rui- nos de la naturaleza diesen orfgen á
do del trueno y del mar, la música ( l ), y que no e~sistieodo to-

el monnollo de lo, moyo,, el qoe d"ía dfaJ.,,,, olguno o,ganí,ado, e,.
fonn,u Jo, úbole, "'cudido, po, el p,...,., lo, homb,e, ,., '"'"'cione,
.;,.,., el movimí,oto en fin de lo, po, molfo de g,iro, y de sonido, (2).
mfamo, cue,po, celeste,, wn mo,;ea
En Ch;n,, en do0de ,e ""ha ha"' l, grnn e,eala de la ,.,.,.,,,,., cfa moobo hempo de eMe modo, hobo
quetien, aj "p,&lt;io po, •-ion, al "" s,bfo qoe nota,do l, dffe,encla que
tiempo po, medida, y á lo, mondo, habfa '"'" la, "'&gt;n•nr., eel.,.., y lo,
po, inMnnn,nto,.
Ohofüdo, qoe daba cl pneblo en lo,
La ,no,¡.,. fué ven,""' d..a, la • - de la d;,;¡,¡dad, y ma,tfrizado,
..., ,.,.. . ••Hgüo!ad. e,. el arte .,, oído, on ru¡oello, canto, ,.,,.,,.,.
po, """'"'' y la cleneia de lo, ,a. q0e abanJonabon al'""º el &gt;itmo y
ce,dote, y oabios. c,..,,ufa la, cfo. lo ontoo,cion, ,. po,o áiov.,,¡ga, 1.,
dade, con An6on y la, d..,,.,,. con l,ye, m;,;.,.,_ No "'hiendo cómo daJo,ué. P,esidia á la, festívidade, •~ ,ia p&lt;íncipío ni la b,,e en que apoligio.., y á Jo, juego, del cfrco; á lo ,...,,, ,..,Jrió ;, á la ori 11, del ,;.
gue,,a y á la, a,ambloo, paoíB~ al .,.,,do, y toma, po, b,,e lo, ,ooido,
foro y al hogar doméstico. En ÜÁN- que por espacio de tres días oyese al
TICO entooab, la m6,íea la, alab,n · pon,,,.,¡,ol. P,,a qn, Jo, dío,e,
,., de lo, dio..., en filMNo la,,;,. Je füesen p,opkio,, p,,6 ocho dio, en
todo, y p,o,n, de lo, hé,""'; en O. º"cío, y 1mti6 el noveno. I-Iabien.
DA, Poan los plac.,., de lo vida do- do ll.,.do la caída do lo tan!, ._,,
m'-"iea y lo, J,&amp;o,., del campo.
de ,na cohoa, ,a "'ºgi6 •guanlarulo
La mO,íea, eobierta de velo, y JI~ á ,,. ., manif"1am Ja vol..,,d de
na de mi•o,io,, fué eo.,;de"""' o," los di°"', '"'"'º al princípia,eJ c,e.
0&lt;íge, «&gt;mo hija del cielo, y cada na- P"'•lo, ,iJb,ndo el riento en on .,..
cion do
la, anúg,.,
algun, hi,- &amp;v,,.¡ inru•liato á •~ ÍOn,ó el •ig. toria
particular
sobre tatia
su descubrimiento, atribuyendo ttnas á Hernies, otras
á Ol'féo, y otras á Tebalcaio. Como
(IJ Lacé~, Poet. m11.1.

~

~ox. vr.-x1:rv.

l

(2) Ltsueur.

�EL MOSAICO MEXICANO,-ToMo Vi.
G54

,

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VI.

I

de Jeho'l"á en ti templo de
t 'se á la mañana alabanzas compai'i.ándose con liras,
no de ut. lDcsperoºde los pajaritos, y J~rusal~~nas timbales, trompas y
siguien_te a gorg:e ellos repetia ince- ¡ s~~tros,
~tas 'sagradas.
.
observo que uno . Al tercer dia se 1¡ cien trompta en Aten:ll!, ae ten ta por
santcmcnte
Rom y .
sabia música
1 ut, 11u.del torrente de don- d En
h ralo á quien no postró á a on
d0 é inclinan- es on ' . .__,
s su reputacion
prcc1aw. roa l'dad de emperade nace e1 r uido .111gra , 'l,ió entre N
1 eron ª
d su oído en la tierra, perc1
d, l de músico que su cua 1 '
o
.
roducian las aguas . 1
.
los ruidos que p
1 b' roo el mis- dor.
1 bárbaros invadie. despeñándose en e a IS
ñ Pero pronto os .
Les imno
fuerte acompa ª
. t Occidente.
roo sonido gra~e de. otros que vi-1 ron el Onc~ e yl destruir los monudo de una mulut~ ndo al primero y portaba poco : r los templos: lo que
braban dacompana
' L Fuera de 11 mentos y saqu
bar con los limonía con e
ll
h elaban era aca
forman o ar
1
~abio
para
e
os
an
bre
todo con los
levanto e 1 poeta~ y so
sí de alcgna se d' . '·'-d cuando hi- bros, os
.1,
riencia les babia
· á la n·m1..... ,
, .
pues a espe
'da
dar gracms,
un trozo de roca mus1~os;
naciones venc1 s
riendo su baculo en fi to Hallada ensen:ido que las. tras quedase alformó el acorde per ~ . l
- ,ica serian temibles m1cn
od I ley hJZo a mu.
. . de ella.
(le este ro o a
'
estendió rápi- gun vest1g10
1-a es tomaron esta
muchos progresos y s~l s del OrienLas hordas sa v ~ta con espantosa
damcnte entre los pue o
\ empresa por su cu
t cantab.-i fué
te y en las Gaulas (3).
músi- actividad. Todo cuan o daba el anLos caldéos tenían una ~ran
o muerto¡ todo cuanto rccor .
escitapatnaAylos canca trescientos setcn.ta ,,_músicos,
1 diascuy
del tiguo espIendor, de la do
'
rrespond1a u os
ba u amor fue quema .
.
número co - ban al rey en sus paOlimpo T erpandro, T1moteo
año. acompana
tando sus ala- tos e
ed'. 6 una ptsada salmoen la guerra, can
Tirtéo, suc 1
.
de su

l

·na

!

I

~

'""'
Y ¡.,a,'"''"'"ª''"""
a,banzas !
de los tolomeos no era

!ia-_, ,1ica,.1~,,
'"'º ' -v el hombre tuvo que su m
M """""'

jo el remado , . solo el arte de mus .' . d bárbaro el vencedor, deE ipto la mus1ca
.
la· y sien o
'd
San
en g
. tar los sonidos, smo
'
l tambicn el venc1 o.
componer y eJCCU esí astronomía y bia
o San Gerónimo y otros pa·
que abrazaba la po a, úsicos eran Agustm,
l . habian sah-ado alLo· sacerdotes m
d es de la Ig eSJa
.
baile.
ges
del
estado,
r
de la melopea nnt.Jgua,
1 Primeros persona
. gunos trozos
rad~-

se:

~

o,

d, inmen,a, pmoguto- •

iéndola de la, pilib,a.sag .

a..

que goza~
l d echo de juzgar al recogd
'ándola la ignorancia - e
Y
vas, temande ermuerte y negarl e pero espoJ
bellas cualidades, le hizo perrey despues e s:do el himno de las sus mas ácter magcstuoso y su herla sepultura can
mil levitas der su car .
El arte antiguo se
imprecaciones. Cuatro h b eos las mosura antigua.
músicos cantaban entre los e r
.
'adores antiguos ase(3) Algunos h~;' del mundo 2140, haguran
que desde
a o eacuelas de música
bian iost.ituido
lose beudos
en las Gaulas.

aniquiló. .
b, rbaros no te~
La música de los a .
nía
. ni melodía ni ritmo, DI armo • '
ma
era una sucesion de notas como ~-.

rastradas al acaso y sin direccion simultánea con sola la entonacion. Esta música, si tal puede llamarse un
conjunto monstruoso de sonidos, duró
hasta fines del siglo X Los esfuerzos de San Ambrosio y San Grcgorio
hasta dicha época, disminuidos con
las concesiones que hubieron de hacer
á los bárbaros, no produjeron ningun
resultado.

555
!.±

tisfizo por mucho tiempo á los mus1cos el nuevo descubrimiento: sus oidos se resistían á la rudeza de aquella
armonía. que en adelante quedó proscrita y del todo ab:mdonada¡ y buscaron por su parte otra, reconociendo
que las sucesior,es de notas de tres y
seis gl'lldos de intervalo, las terceras y
sestas, eran mucho mas armoniosas
Ácia el siglo neveno, los monges que las primeras. Dejándose despues
que estudiaban á los antiguos filóso- conocer la necesidad de la m elodía, y
fos los comentaron é interpretaron de aumentándose el talento de los commil modos, y cada uno crió su siste- positorrs y ejecutores, hicieron uso de
ma, sus ideas y su clave¡ comprendien- las notas d~ ·tráuilo, glosas y otros
do cada uno mal lo que leía, lo inter- artificios armónicos. Uts leyes múpretó todavía peor¡ y al cabo de infi- sicas se hicieron claras y precisas¡ y
nitas dudas, mezclando la música que en el momento ea que se creía haber
se conocia con la que se creía adi vi- imitado el arte antiguo, se acababa de
nar, se hizo gama sin gama, y una crear un arte nuevo: el contrapunto.
entonacion sin entonacion. Aunque
La nuevn ciencia música, que comdivididas las notas por los mismos in- pUC$1a solamente de la armonía conterralos que las nuestras, en vez de SODlUJte y de giros melódicos y armóestar sujetas á las leyes inmutalilesJe nicos, parecia por la calma é indccila naturaleza, se clasificaron arbitra- sion de sus formas mas análoga al
riamente; se estableció como princi- misticismo católico, estuvo á pique de
pio que cada nota de una gama po- verse ahogada por los ribetes y adordia servir de furulamento á la I11isma, nos ridículos. Cada cantor, ansioso
y que á la tónica, nota en que desean. de sobresalir, improvisaba notas que
sa el tono, sustituyese cualquiera otra no estaban en su parte, y en vez de
que se eligiera. En cuanto al ritmo, buscar la originalidad del pensamienni se pensó siquiera en él.
ta y la pureza del estilo, no trataron
los
músicos sino de amontonar en sus
H abiendo leido en alguna parte que
composiciones
iinitaci&lt;mes, cá1W11es y
las notas de á cuatro y cinco grados
/11.gás
unas
tras
otras, contándose con
diatónicos, la cuarta y la quinta estaagradar
á
la
-vista
descuidándoae enteiban en perfecta armonía, se las emramente
del
oído,
y
el maestro de capleó simultánea y sucesivamente, y
pilla
que
compuso
el
Cá1W11 e11igsáesta fué la primera armonía conocida
en aquellos sigl~, y la única mirada tico, el mas dificil de adivina.r fué procorno buena. S.e usaba de ella en to- clamado por el mayor músico de su
"'das las grandes solemnidades, y su tiempo. Esto duró hasta el siglo XVI,
éjecucion costaba el doble q11D la mú- en que apareciéndose Gudimel y Paeica ordinaria. Sin embargo, no sa- lestrina, y apoyárulosc en la verdadera entonaciOfl, sacudieron todo aquel

..

,,. .

,.

�556

I

EL MOSAICO MEXIOANO.-TOMO VI.

fárrago escolástico, se sirvieron de la
música de sus antecesores como de
medio solamenté, y compusieron obras
á las que se ha podido tal vez igua,ea eer
lar, pero jamas esceder.
Entonces se verificó en la música ~ I alguna tregua á mi penar agudo
una revolucion asombrosa y que no
Conceder quiere el hado:
tiene ejemplo en ningÜn otro arte.
Si el dolor ce311 de oprimir sa~udo
L os trobadores de la Provenza y PiEl cuello quebrantado,
cardía habian difundido hacia tiempo
Aun cuando me ahogue el llanto
por Europa una música que por su
En seguida, cantar quiero entre tanto.
melodía y armonía, su forma y estilo,
se diferenciaba esencialmente delcon- Cantaré la bondad y aun los favores
tra punto; y sea que influyese esta en
De Doris, quien virt¡¡osa
los músicos italianos, sea casualidad,
Jamas será insensible á los dolores
sea imposibilidad de sobrepujar en su
De una alma pesarosa,
estilo á los dos grandes maestros del siNi un corazon doliente,
glo XVI, Claudio Monteverde escribió
Sin l101·ar sus desgracias juntamente.
en compas de Madrigal la disonancia
sin preparacion, y esta innovacion tan:'
Y o solo me labré mi desventura,
bella como atrevida, echó abajo toda
Pues qui.se sin recelo
la teoría del contrapunto, y creó . el
]fomentar, no un amor, una locura,
elemento de la música moderna.
Pretendiendo en un vuelo
En breve la música profana, hasta
Mi ridículo intento
entonces menospreciada, tomó un ráAlcanzar con la mano el fuma'!!ento;
pido vuelo. Cada soberano quiso tener su música de palacio, su ópera:
¡Mas ay, cuánto tendré que arrepentirme
multiplicáronse por todas partes los
De mi loco deseo,
conciertos y los teatros. Las cortes
Si, Doris, sí, yo debo confundirme
de Italia, España, Saboya, Inglaterra
Al ver que un de-vaneo
y Francia, dieron en todas sus funcioMe impulsara .••• ¡oh dolor)
nes intermedios de músicn, de los que
A querei:.conquistar tu fino amor.
es el mas célebre el de Enrique III
en las bodas del duque de Joyeuse.
Los músicos de talento abandonaron ¿Q.ué mas pudiste hacer que oir bondadosa " si• ' nMi osado pensamiento
poco á poco, aun en lo eclesiástico, el
Sin
ofenderte?
y antes cariñosa
contrapunto, mirado hasta entonces
En vez de un NO ..• ¡oh tormento!
como el arte sagrado¡ y Cavalli, LuiCon decencia y sin ceño
lli y Haendel prepararon entre ,otros,
Hacerme
comprender que tenias dueño?
con sil genio la senda de Gluck, Paesiello y Mozart, y estos á los repre¿Dónde se vió muger mas admirable,
septantes del arte actual.

·

(Copiado.)

Ni jóven mas virtuosa1

.,,

557

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo IV.
¡Yo ví que de mi suerte lamentable
A par que congojosa,
Participaste tanto,
Que apenas reprimir pudiste el llanto!

t Y debo ecsigi.r fuas7 • · . de ni.ngun modo;
¡Mas por última vez,
Quiero hacerte presente todo, todo,
Y humillado á tus piés, •
_Llorar arrepentido

Y el corazon me dice
No vivirá sin .verte,
Y mi muerte es mi bien, mi bien la muerte,

I
¿Q.ué deberé' hacer? •• ¿y esto pr~gunto? •..
¡A Dios, Doris querida: •• !
La razon ha triunfado en este punto:
e Se me ofrece la vida
Si escucho la razon
Y no atiendo á la ~oz del cor,azon;

El error que ofuscaba-mi s~ntido!
Pero no es esta sola la qu.e me hace
Jamas mi labio vertirá las frases

E vitar tu pres_encia;

Que el comzon no sienti

Hay otra, sí, mas fuerte, que me place,

De ingrata, insensible; pues tú no ha~

Y causará mi ausencia, .

Mas de ser consecuente
A l impulso se'creto

Aunque me ahogue el dolor

Y es:ésta, no t~rbar tufino amor;

Q.ue te dijo, amarás.• • 1Hé alU el objeto!
En fin, te amaré siempre, sí, Jo juro;

LY por qué, si ese objeto fortunado
Que otro m ereció ser,
La virtud, de quien•eres fiel dechado1
Habia yo de ofender
Con mi queja infructuosa,

Mas, licito mi amor,
Será c°iial ese cielo, siempre puro.
¡Lamentaré mi error;

Mi llanto sin consuelo
Descenderá en torrentes hasta el suelo!

Agraviando á una virgen tan bondosa?
Mas si la ausencia af fin cura mi herida,
No Doris, no, tampoco estoy cel?so
Del dichoso mortal
A.quien hará feliz y venturoso
Tu mano virginal;

Y de himeneo los lazos
Cuna le harán en _tus amantes brazos.
Tampoco creas ¡oh Doris) que mi ausencia
Sea desden 6 desvío;
Pero el alma está herida, y tu presencia
¡Para _tormento mio!
Es agudo puñal
Con que el amor me hirió•••. ¡suerte fatal!
Esta será la causa que me impida
Mirarte ¡ay infelice!

La razon dice que huya, y me da vida;

¿Una gracia. .•. ,¡oh Dios san.to!'
Podré esp~rar de t.í, Doris querida?
¿Enjugado mi llanto,

·

Podré. de tu beldad
' Esperar, no ya amor, piira amistad?
M. I,.

�558

EL MOSAICO MEXICAN().~ToMo VI.

recto y uniforme al gusto de entonces,
,L admirable arte de escri, bir, ó sea Caligrafia en con 11 grados de inclinacion y una
,; voz griega, es el que en demostracion de trazos de pluma: en
:3 España se halla en gra- él se ve sujeta la letra á las rigorosas
do superior comparado con las de- r~glas por la aplicacion de la geomemas naciones cultas, y esta gloria na- tría asegurando de un modo firme y
die nos la puede hoy disputar. Los esta'bte su carácter. No hubo, pues,
datos que hemos adquirido y el ecsá- dl\da que dicho tratado no fuese un
men que acabamos de hacer de las verdadero arte, por comprender un
obras que mas se han distinguido ~n conjunto de r eglas, aunq~~ difusas,
la materia., desde el autor D. Claud10 por las cuales podía adqumrse esa~Aznar de Polanco, basta el último tamente la forma de sus alfabetos ~mnuestro contemporáneo D. José Fran- núsculo y mayúsculo: pero se adviercisco de lturzaeta, ambos inclusive, te al mismo tiempo, que sobre ~er sus
. . ·os nada filosóficos, olihgaban
.
nos prueban con indecible gozo los pr10c1p1
al
discípulo á delinear l~s fi_~ras misprogresos que de uno en otro autor
han sucedido. Sobre todo, reconoce- mas de la escritura, comc1d1endo de
mos la superioridad de este último, por diversas maneras con las de aquella
haberse separado del camino que los ciencia que de antemano debi~n ~o~uidando con este e1erc1c10
otros seguian y consumad.o una com- marse; y d eSC
pleta y acertada revolucion, tanto en el trazo natural de pluma hasta mas anuestra letra en particular, como en delante, inutilizaban la enseñanza la
las de la Europa en general; inven- multitud de r eglas difíciles y fuera de
tando ademas un arte de rasguear Y propósito en que fundaba la base de
adornar la escritura. Pasarémos, pues, su a rte. Estos inconvenientes fueron.
1
al ecsámen de los autores mas distin- sin duda la causa de que pocos e siguiesen.
guidos, empezando csm el citado PoEn una palabra: eta indispensable
lanco, hasta nuestro, días.
para aprender, segun el arte de est_e
autor, que los nifios fuesen uno~ ?eoPOLANCO.
En 111-9 publicó este autor su arte metras antes de empezar á escnb1~1 6
de escribir la letra bastarda espafiola, que el maestro les infundiese esta cien,
presentando un carácter bastante cor- cia por UI) esfuerzo sobrenatural; pero

II

EL MOSAICO MEXIOANO.-ToMo VI.

aun dado este caso, aunque quimérico, no tan esactos los progresos por falta
t,qué se sacaria de tal laborinto? Servi- de dicha circunstancia). No obstan,
rían solo para confundirlos roas y mas, te, con la observancia de sus precep•
malgastar el tiempo mas precioso.
tos generales, con la de sus buenos
Posteriormente recibió varias altera- modelos, y la ejecucion de una porciones, y caminando insensiblemente á cion de planas que recomendaba á la
su ruina, tocó al fin al mismo borde de vez, consiguió que el escrito tomara
su precipicio: pero como quiera que una nueva forma, y apareciese en las
aparecen de tiempo en tifmpo genios escuelas un hermoso carácter. Mas
reformadores, que con su talento, estu- á pesar de esto estnvo nuevamenteesdio y estraordinario gusto ponen las puesto á su corrupcion por el tratado
cosas en su punto verdadero, vemos del Sr. Anduaga, cuyo método aunque
por fortuna, que en nuestra escritura escelente por su 6rden, daba de radino han faltado hombres que con sus cales y derivadas un carácter curvodesvelos han hecho revivir al mori- redondo 6 arqueado pesado, y de un
bundo carácter espafiol. Segun las trazo de pluma que nada tenia de esobservaciones que vamos á hacer so- pafiol, careciendo tambien de colecbre los autores con la detencion que cion ó modelos para su ensei'íanza:
requiere esta materia, verémos que los tampoco se estendió esta doctrina, aunque mas han sobresalido desde la épo" que sus prosélitos trabajaron para geca de dicho Polanco, son P alomares, neralizarla.

Torío

é

Iturzaeta.

PALOMARES.
Este famoso autor, el primero de
estos tres, emprendió la reforma, cifiéndose solo á poner nuestro maltratado ca.rácter en su verdadero punto
de vista, dándole una configuracion
hermosa y uniforme: creó la posicion
de la pluma, la de los brazos &amp;c., y
haciendo de esta manera aparecer esactamente el trazo espafiol, que pocos
le conocían en aquel tiempo, presentó
su coleccion de muestras enteramente
reformada y de un gusto esquisito, acompafiada de una instruccion impresa titulada Arte de escribir (llamamos
instruccion, porque careciend~ como
carece de reglas para la formacion de
su letra, no puede ser arte, y por cons.iguiente debieron ser algo lentos y

•

..

&amp;59

TORIO.
El segundo fué el célebre D. Torcuato Torío de la Riva y Hertero: este autor tomó por tipo ó base el carácter de Palomares, y man~ó cqn tanto
acierto eq su mejora y ejecucion, que
publicó su tratado en el afio 1798 acompafl.ando una coleccion de baatardo espafl.ol, y otra porcion de caracteres europeos y adornos del m!lyor
gusto y correccion, habiendo puesto
especial empefio en la construccion de
un.a letra, á la que dió la forma aun
mas regular, de posicion mas cur.siva
con 25 grados de inclinaoion: supri,m.ió con oportunidad varios accidentas
y trazos, é hizo desaparecer. en parte
los decantad.os, pero perjudiciales, cabeceados de dicho ~alomares: en una
palabra, di6 á su nacion tal forma dQ

�560

.

EL MOSAICO MEXIOANO.-ToMo Vl

su carácter con tal brillo y magestad,
que es la admiracion de todos. Al
mismo tiempo publicó otra coleccion
colosal ó de grandes muestras del mismo carácter, de tamal'lo de marca imperial para decorar las escuelas como
ITURZAETA.
El tercero es nuestro comtemporá- propio adorno de ellas.
Posteriormente reformando su méneo y actual autor Iturzaeta, discípulo y colaborador del segundo: este ge- todo de ensel'lanza y aumentando sus
nio emprendedor y atrevido, satisfe- muestras, di6 otra coleccion con el
cho de sus largas y no interrumpidas nombre de ampliada, y quedó así en
tareas caligráficas, dió en 1827 su Ar- su mayor grado de perfeccion.
No contento todavía este autor, dió
te de escribir la letra bastarda espafioá
luz
asímismo en 1833 la gran cola, y una coleccion de la misma letra,
leccion
general de los caracteres euprecedida de un método filosófico de
ropeos
de
52 láminas de medio pliesu ensefianza: en su Arte suprimió
go
de
marca
mayor, ecsornada con la
todavía otros muchos trazos y acciGramatocosmfo,
orlas, caprichos y
dentes como inútiles y perjudiciales:
adornos¡ acompai'iando por primera
proscribió enteramente los cabeceados
vez en Europa un compendio de arte
de Palomares, los palotes y 'varias forgeneral de Caligra6a (aunque esto no
mas de letras, y presentó sus cuatro
ecsist~)reformando, mejorando, creanejercicios radicales como base de su
do reglas, cortes de pluma, posiciones
arte: dió 28 grados de caído: creó nuede es~, de los brazos, &amp;c. &amp;c., y úlva posicion de pluma combinando con
timamente, es inventor de otro arte
estos grados, y dejó el trazo con un
que es el ornamento de la escritura,
claro-oscuro hermoso y proporcionacon el título de Gramatocosmía unído, en razon de cinco por diez, que
'Versal, 6 arte de adornar por reglas
da á su letra cierta armonía, vivacila escritura en general.
dad y movimiento: modificó y perfecDe suerte, que desde 1a publicacion
cionó todavía el carácter en un grado
de las obras de dicho autor, dó quiera
su~lativo: clasificó en tres su ligado: descubrió la configuracion geomé- se ven escritos de un estraordinario
mérito: así vemos que una regular letrica de las letras, dividiendo en cuatra no contenta facilmente hoy; pues
tro clases las dos que antes se conoes tal ya el gusto que se ha estendido
cian: creó en su consecuencia nueva
distancia de rect~lta á semi-curva; en esta materia, que la mejor garandistinguió como esencia en tres las tía de un amanuense 6 empleado jócurvas de las letras regulares, clasifi- ven, es 1a posesion del carácter de ltur.
cando en primeras, segundas y terce- zaeta.
Por lo tanto, no podemos menos de
ras, y fijándonos por primera vez las
reglas de su forrnacion, por un 6rden recomendar á los sefiores maestros y
directores tie la juventud, la conservasencillo y sólido de á tres tiempos cada una de las cur~as¡ presentó en fin cion de nuestra sin par letra nacional,

,

..

letra, que parecia imposible avanzar
un paso en la perfeccion en que entonces todos la rcconocian¡ enriqueció
nuestras escuelas y se hizo inmortal.

4,

•

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...

'

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1

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...

�EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VI.
sumamente superior en ve!)tajas y her·
mosura á cuantas se conocen en Europa: así prueba dicho lturzaeta en
sus obras (cargando con mayor fuerza -con respecto á la ingles~, que ha·
ce sus impotentes ensayos para su introducción), y quien las lea ·con al- ·
guna reflecsion, se convencerá como
nosotros, si aun· no lo estuviese, de esta verdad. En donde domina la española con su esplendor, no podrá
medrar ni mucho menos señorear la
inglesa. Dirémos, pues, con este autqr: que nuestra letra nacional al. fin
ha de ser la universal.
Estas ventajas, debidas á este espafi.ol, han motivado que nuestro sabio

561

gobierno haya premiado con varias
reales órdenes recomendando sus obras, y Jíltimamente·con la de 1de E~ero de 1835, que manda se enseñe en
todas las escuelas y &lt;lemas establecimientós de instruccion primaria del
reino, por el Arte de escribir la letra
bastarda española, y coleccion ampliada de la misma letra de Iturzaeta. Estas reales órdenes son otros tantbs documentos de gloria pára est~ autor.
¡Loor eterno á los genios, que sacrificando su reposo é intereses, consagran su talento en obsequio y pro•
vecho de su patria!-J. S.
(Semanario pintoresco.)

TUMBA DE NAPOLEON
----••■
--1:lK--HM. .

' me hablarán de
, 1L 19 de Abril de 1821, dia drán á mi ~ncuentro;

•i _; i

en que los amigos de Napoleon le creian en . me. ""' ::l jor estado de sal\ld, él
les anunció su prócsimo fin. No 'os
hagais ilusion, les , dijo; aunque hoy
esté menos enfermo, no dejo por eso
de conocer que toco en mi último término. Cuando yo haya muerto, ten. drá cada uno de vosotros el dulce consuelo de volver á Europa, Ve_reis los
unos á vuestros parientes, los otros á
vuestros amigos, y yo encontraré á
mis valientes en los Campos-Eliseos.
Sí, continuó levantando la voz, Kleber, Desaix, Bessieres, Duroe, Ney,
Murat, Massena, Berthier,· todos sal-

' f,. \ ~

ToM. n.~xx1v.

,

.-

2

las campat'las que hemos hecho juntos; yo les referiré los últimos acontecimientos de mi vida. Despidiédome despues, ellos se volverán loe.os de
entusiasmo y de gloria. Platicarémos de nuestras guerras con los Escipiones, los Césares, los Annibales,
los Federicos. ¿Habrá un placer como éste?. __.A roer , añadió son•
riéndose, que allá abajo no infunda
temor la reunion de tantos guerreros."
Despues de estas palabras, entró el
Dr. Arnolt, cirujano del 20. 0 r egimiento, el único á quien Napoleon,
cediendo á las instancias de su médico Antommarchi, quiso admitir para

�r

562

...

que diese consejo cerca de su persona. do que me llegue ninguna noticia ni
El emperador le recibió con suma be- papel de Europa. Mi muger y mi hinevolencia, conversó con él acerca de jo ya no han vivido para mí. Por el
sus padecimientos, y súbitamente ,mu- espacio de seis afio,s. me babers tenido
dando de conversacion, le dijo con to- en las torturas del secreto. Me hano sério y animado: "Esto és hecho, beis dado por habitacion cn esta isla
doctor, el golpe está dado; yo toco en inhospitalaria el sitio menos propio
el término efe mi ecsistencia; voy á 1 para ser habitado; aquel en el que el
entregar mi cadáver ála tieua. Acer- clima mortífero del trópico se hace
caos, Bertrand, traducid al si;ñor lo sentir mas. Ha sido necesario encerque vais á oír; es una séríe de ultra- rarme entre cuatro paredes1 en un aijes,· digno:; de la mano que me los re malsano, á mí que recorria á cabaprodiga; atendedj y no omitais una so- llo toda la Europa! Vosotros. me hala palabra." Luego continuó en estos beis asesinado lentamente en detall,
términos:
con premeditacion, y el infa~e Hud"Yo vine á sentarme en el hoaar son ha sido el ejecutor de las grandes
del p·ieelo británico: pcdia una fiel acciones de vuestros ministros. V ehospitalidad, y contra todos los dere- sotros acabaréis como la soberbia Vechos mas sagrados que hay sobre la necia; y yo muriendo sobre esta hortierra, $e me ha correspondido con rible roca, privado de los mios y caprisiones. Muy diferente acogida ha- reciendo de todo, lego el oprobio y el
bría tenido de Alejandro; el empera- horror de mi muerte, :í la familia reidor frances me habría tratado con mas nante d,e Ing.laterr.al • . ."
copsideracioncs; eÍ mismo rey de PruDesde este dia el estado del enfersia habria sido mas generoso. Pero mo fué siempre empeorando. El 2
estaba reserva:lo á la Ino-laterra el de Mayo sobrevino el delirio á la fiesorprender y arrastra~ á l;s reyes, y bre, y ·sin embargo, pare~ia dueño de
ofrecer al mundo el-espectáculo de su pcnsamien¡o; al menos lo dirigía
cuatro grandes potencias enéarniza- ácia los objetos de sus mas tiernas adas sobré un solo hombre. Vurstro fecciones. Hablaba de la- Francia,
ministerio es el que ha elegido esta de su hijo, de sus compañeros de arespantosa roca donde en menos de tres mas Steingel, Desaix, Massena: esclaaños se consume la vida de los euro- mó: "1Ab! la victoria se decide! va•
peos, por poner fin á la mia con un mos! corred! dad la cal'gal son nuesasesir.ato. i Y cuál ha sido el trato tros!" Este era el principio de una a- ·
que he racibido despues de haberme gonía que duró tres dias; pero que tu·
desterrado á esta roca1 No ha habi- vo todavía sus intervalos de suavidad.
do maldad, no ha habido dureza con
· El 5 de Mayo de 1821, á las seis
·que no os hayais complaéido en ator- menos once minutos de la tarde, Namentarme. Las mas sencillas comu- poleon había ya cesado de ecsistir.
nicaciones de familia, aquellas de que Algunas horas despues del fallecino se priva á pel'Sona alguna, á mí se miento, el Dr. Antommarchi hizo al
me han ne~ado. No habe.is permiti- ilustre difunto~ vestido provisional.

563

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo
- VI.

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VI.

\

'!l.º Deseo que mis cenizas repoLos ejecutorés testamentarios, el general Bertrand, M. de Montholon y ''sen sobre las márgenes del Sena, en
M. Marchand, tomaron desde luego &lt;(inedio de ese pueblo frances á quien
conocimiento de dos coc,licílos que de• "tanto he· amado.
bian ser abiert.os inmediatamente des"2.º Leg-~ á los condes' Bertrand,
pues de la muerte de-I emperador. El "Montholon, y á Marchand, las alhauno era relativo á las gratificaciones "jas, plata labrada, porcelana, mueque concedia sobre su pequeña arca á "bles, libros, armas, y generaliflente
todas las peri.onas de su servicio, y á 1 "todo lo que me pertenece en la isla
las lim.osnas que distribuía entre los ; "de Santa Helena.
pobres de Santa Helena; el otro esta"Este codicilo está todo él escrito
ba concebido en estps terminas:
"de mi puño, y signado y sellado con
"mis armas.
Ahril 26, 1821.-LoNowoo».
"Este es un codicilo de rni testa7Jlento.

(Sellb.)

NAPOLEON."

MONTANER y· ALMODIA.
.1

(coNCLUYE.)

v.
RES semanas se habían
cumplido desde que el ejército catalanhabia plan• ,_
tado sus reales al frente de
Arcas, y no babia adelantado nada, antes al contrario, su situacion estaba llena de zozobra. D eferiruda la ciudad por
una guarnicíon numerosa, habíase reunido á su alrededor un ejercito compuesto de los restos del de los infieles,
igual en número á los catalanes, á quienes incomodaban sin cesar1 ya atacan·

R

do su campamento ya interceptando
sus convoyes. El conde Guillen ,conoció muy pronto que solo un esfuerzo estraordinario, podría sacarle airoso desu empeño. R esolvió, pues, amagar un asalto general con todo el tiparato posible, y este ardid surtió el efecto que se habia propuesto. El gobernador de la pÍaza llamó dentro de sus
muros á los- sarracenos de afuera, y
entonces el número de los defensores
subió al doble del de los catalanes.
Todo el pais á un radio inmenso al
rededor de la plaza, habia sido ~s.ola-

•

�564 ·

EL MOSAICO MEXlOANO.-ToMo VI.

do, y no. ofr~cia recursos de ninguna
especie. Incendiados los bosques, los
pueblos demolido;, talados los campos,
apenas se hallaba forrage para la caballería, ni l!¡!ña suficiente para el uso
de las tropas. Los. víveres ademas escaseaban tanto en el campo español,
que apenas habia lo necesario para dos
semanas, y no quedaba ma!I, alternativa que levantar el sitio ó penetrar en
' la plaza á viva.fuerza. Guillen reunió los gefes del ejército; espuso la situacion apurada en que se halla~an, y
su resolucion de embestir la ciudad¡
añadiendo que mejor queria perecer
peleando que ser la befa, y escarnio,
no solo de susenemígos, sino tambien
de los generales del ejército cruzado.
Los gefes aplaudieron, y juraron triunfar ó morir con el conde;· y en fin se
resolvió dar el asalto dentro de tres
días.
La actividad que reinaba en ef campo español al despuntar la aurora del
dia señalado para el ataque, advirtió
de su riesgo á los sitiados. Los muros se cubrieron de guer~eros, que con
ademanes feroaes y mostrando sus c1mitarras desnudas, insultaban á los catalanes, que en ordenadas columnas
marchaban al asalto. El-conde Guillen despachó un cuerpo de caballería,
que.sobrepujando infinitos peligros logró incendiar una puerta. V anos fueron los esfuerzos de los sitiados para
impedir el progreso de las llamas: el
calor escesivo y los torbellinos de espeso humo que el viento arrojaba sobre la muralla, les impedía acercarse
á ella, mientras que los sitiadores aprovechandose de esta ventaja trabajaban con gran actividad en el g lácis,
arreglando el puente que debía echar-

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VI.

665

1

sé al traves del foso, así que }¡¡, estincion de las llamas permitiera la entrada. Una cpmpañía de ballesteros
escogidos, colocados . delante de la
puer!a, contenia á los sitiados á larga
distancia, mientras el conde Guillen,
al frente de la caballería, aguardaba
con ansia el tan deseado m,omento de
penetrar en la ciudad enemiga.
Por fin cesó el incendio, echóse el
puente, y al son de la corneta guerrera el conde y sus soldados penetraron á escape en el recinto. Entonce~
principió un sangriento comba'te. Cerca de veinte mil musulmanes hiibían
acudido á defender la entrada¡ y esa
multitud inmens;i, ya avanzando, ya
retrocediendo, formaba una masa compacta que era imposible penetrar. Apenas habia logrado el conde introducir en la ciudad cien ginetes; los infieles alentados acudian á la puerta para
cerrar el paso á los &lt;lemas, y desde
las dos torres que se elevaban á losJados de la entrada, arrojaban sobre el
pu,ente, mezcladas con una lluvia de
.saetas, piedras, vigas, pez derretida, y
en fin, cuanto la rabia Y, la desesperacion llegaron á sugerirles.
Despues de un largo_combate lograron por fin impedir el paso de la caballería. Los catalanes desesperados
al ver el peligro de su s-oberano, se arr-ojaron de sus caballos, y saltando sobre aquel monton humeante, quisieron
recuperar el terreno perdido; pero sus
esfuerzos fueron inútiles. Guillen y
su reducida tropa, cansados d~ combatir y acosados pór tantos enemigos,
fueron todos aprisionados.
Pero ínterin se peleaba todavía en
la ciudad y en la puerta, aquel guerrero inc§gnito que había sido recono-

cido por el valiente Strauberg, á quien
Guillen habia confiado el mando de
una division, conoció que la pue~ta no
podría ganarse en tanto que estuviesen
posesionados los defensores de las dos
torres¡ y calculando que estos por acudir al combate habían abando~ado
las murallas en los puestos mas distantes, formó de súbito su plan, y armandose de escalas, corrió con su divisiorr
á asaltar el otro estremo de la ciudad.
En vano acudieron los sitiados á la
defensa. Strauberg sube el primero,
y destrozando cuanta encuentra al paso, aguarda que sus soldados le sigan '
y se apoderen del muro; trepa en seguida por un monton de piedras eno~mes que los sitiados habían reunido para arrojarlas sobre los cristianos,
y sirviéndole de escala, sube á una torre, inmola á todos sus defensores, y arrancan&lt;lo de las en$angrentadas almenas el estandarte del profeta, lo arroja
al foso y enarbola en su lugar las
triunfantes barras de Catalul'ia.
Al distinguir aquella ensel'ia de gloria tremolando en el punto más elevado y fuerte de la ciudad, los espaffoles
cobran nuevo brio, y embistep la puerta con redoblado furor. Los musulmanes acuden en tropel para reconquistar su muralla; pero Strauberg les
sale al encuent~o, y el combate prin_cipia de nuevo dentro del recinto, hasta
que al fin, desembarazado el puente, el
ejército cristiano inundó la ciudad, pasando á cuchillo todos sus defensores.
Guillen, arrancado de las garras
de la muerte, puesto en libertad, y en
fin, triunfante cuando menos lo esperaba, Gu,illen apenas podia creer sus
sentidos. Derramaba lágrimas de go-

.

,

"'

zo, abrazaba á sus,soldados con lamaror efusjon de ternura, y sabiendo que
al caballero incógnito es á quien se
debiq tan inesperado triunfo, le estrecha en SlJS brazos, le apellida su·salvador, le insta que se descubra el ros.
tro, y acompaffando los ademanes á
las palabras, va á levantarle l¡i visera.
Strauherg retrocede un pasrr, y ecshalando un profundo suspiro, hace una ....
reverencia al _cónde· y le dice:·,"Pispensadm~, señor, q1,1e os r.ecuerae el
privilegio que me acordasteis al alistarme en vuestras banderas. iQuereis
que os !1iga quien sóyl SabedlQ, pues.
Yo sóy un infeliz desterrado, sin patria, sin nombre y sin amigos¡ y mi
obj~to, mi único anhelo al venir á Palestina, ha sido el lograr una m'uerte
gloriosa, peleandq contra los enemigos
de la fé. Nada mas puedo deciros."
"Oa equivocais, amigo, contestó el
conde; "vos no,sois nada de lo que decís, Vos sois un héree in_vencible;
vuestra patria desde hoy es Cerdefia;
vuestros amigos somos yo y mis ;asallos todos¡ y vuestro nombre y categoría desde ahora son estps:" y levantando la voz y dirigiéndola á sus batallones, continuó: "Catalanes, sed testig~s
de lo que digo: este caballero, quien
quiera que $ea, será de hoy mas el caballero del Águila, y general de los
ej ércitos de Cerdeña y Urgel." Un
grito de aprobacion respnó entre los
soldados del conde, y éste prosiguió
hablando con el incógnito: '"~a veis,
amigo, que no somos desagradecidos.
Ya es hora de deciros que no·ignoro
quien sois, pues hace tiempo que os
reconocí por Strauberg, :YDO dudo que
el motivo que os obligó á guardar el
incógnito, no fué otro que la _,amistad

J

�566

EL MOSAIC&lt;? MEXICANO.-TOMO TI.

que· profesasteis en otro tiempo al traidor é ingrato Montaner. A vos os
confiero ahora el rango que él ocupó,
y ademas el título de caballero del Águila, pues no hallo 0:ro mas adecua•
do para el que tuvo h audacia de enarbolar mi pendon sobre la tórre mas
elevada de Arcas. Si aun no estais
s_atisfecho, pedid lo que querais, que
os juro sobre mi honor concedéroslo."
'
"Ad mito,
. sellor, repuso Strauberg,
los honores que habeis tenido á bien
_concederlll'e; y ya que me ofreceis o•
torgarme otra gracia, pídoos de nuevo
poder guardar el incógnito hasta que
las circunstancias me permitan manifestaros quien soy."
El conde cumplió su palabra, aunque con alguna repugnancia, y se resignó á aguardar con paciencia hasta
que Strauberg quisiera declararle los
importantes motivos que sin duda le obligaban á seguir tan estralla conducta. Pocos dias despues entregó la
cittdad de Arcas á los cruzados, y .se
embarcó con su ejército para regresar
~Espafia.

sabia ocultar la envidia, los celos y
aun el ten;ior que le causaban las hazallas del estrangero.
Paseábase éste por uná espesa arboledtt pocos rli:is d'E'spnes de su llegada á Puigcerdá, -cuando se presentó
delante de él un soldado de estatura
gigantPsca, armado de punta en blanco, y sin alzarse la visera le entregó
una carta. Tomóla Straulíerg y leyó en ella estas palabras:
"Caballero, si deseais saber cosas
«que os interesan en alto grado, escu"cliad al portador de este pliego; pero
"de ningun modo le interrumpais has"ta que concluya."
Strauberg quiso reconocer la letra;
pero á pesar ·de sus conjeturas, no pudo atinar de quien fuese. Por fin, dirigiéndose al portador y ecsaminándolo de piés á cabeza, "Amigo," le
dijo, "quien quiera que seais, podeis
desde ahora principiará decirme cuanto se os ocurra, que yo prometo no
interrumpiros. Tampoco ecsijo que
me digais quien sois, ni que os descubrais el rostro; pues esta es una prerogativa de los entes misteriosos, que
TI.
como vos y yo, no les conviene dejarse ver de nadie."
Treinta dias hacia desde que el conEn s~guida penetraron los dos en
de regresó á Puigcerdá, y á pesar de lo mas enmarañado del bosque, y sensus diligencias Y de los premios ere- tados sobre el verde césped, tuvieron
cidos que ofreció á cualquiera que-le una largá conversacion, la que segii n
indicase el paradero ó descubriese el los ademanes de ambos, debía versar
11adáver de su amada hija, nada habia -sobre algun punto muy interesante.
logrado saber sobre ella, á punto de
Desde aquel dia, Strauberg buscó
ordenar al cabo que la corte se vistie- con ahinco una ocasion de hablar á
se de luto. Afligido sobre manera, , solas con el conde; pero el dolor de
m s1qu1era se acordó mas del caballe- 1 éste por la pérdida de su hija, y la vi•
ro del Águila, quien continuaba esci- 11 gilancia de Lanuza, que notando el
tando la ~urios~dad de todos; pero con ansia de Strauberg no se apartaba jamas particularidad de Lmuza, que no I mas del soberano, hicieron que se pa-

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VI.

1•

'

•

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..

saran mas de tres semanas sin que pu•
diese conseguir su int~nto.
El conde Guillen por su parte, cada dia mas apesadumbrado por la misteriosa desáparicion de Almadia,, no
dudando de su muerte, había como ya
se ha dicho, mandado &lt;l_ue su corte se
vistiera de lulo, y reunido en palacio
á todos los nobles para celebrar el fu.
neral con la correspondiente solemnidad. Las paredes todas estaban cubiertas de bayetas negras, las ventanas perrnanecian cerradas, y de trecho en trecho se habian colocado en
los salones y corredores, blandones
amarillos que despedian una luz pálida como los rostros de todos los concurrentes. - En el salon principal,
sentado sobre un trono de terciopelo
negro, se veia el conde Guillen, rpdeado de nobles á quienes dirigía la
palabra, mientras las lágrimas bajaban hilo á hijo por su afligido semblante.
"Ya -veis," decía, "fieles vasallos
nuestros, la horrenda calamidad con
que el cielo ha querido castigar mis
pecados. Nuestra amada hija Almodía ha desaparecido, sin que podamos
averiguar si ha muerto naturalmente,
ó si ha sido víctima de alguna infame intriga. Tributemos los homenages debidos á la memoria de sus virtudes, y despues no cesemos hasta descubrir y vengar su muerte. Y vos,
amado Lanuza, á quien en premio de
vuestra .fidelidad, valor y talento había yo destinado la mano de mi hija;
vos, digo, estais mas que nadie interesado en que se descubra el asesino de
Almadia, yyo confío en vuestro celo."
"Setlor," contestó Lanuza en tóno
afligido, "yo creo que nadie sino loa

567

amigos de Montaner han cometido este delito horroroso; y si vos me autorizais ilimitadamente, yo me prometo
descubrirlo todo en breve tiempo."
"Autorizado estais," replicó el conde en voz fuerte; y despues de un roo- ·
rqento ¡,.ñadió: "¡,En qué fundais vuestras sospechas contra los amigos de
MontanerZ"
"tEn qué, señor'/ yo os lo diré.
&lt;Juando vos estabais ¡,.usente, solicitando el permiso del ·conde de Barcelona para marchar á la Tierra Santa,
Montaner arrebató á la princesa y la
arrastró hasta la Cueva del Lobo. Allí le siguieron mis valientes y fiel~s
guardias, y á pesar de su resistencia
lo aprisionaron, salvando así el honor
de vuestra hija. Montaner pagó 'sus
críménes con su cabeza¡ pero al mismo tiempo desapareció Alrnodia. Sellor, si los amigos del traidor no le hubiesen fa.vorecido, él no lograra arre•
batar á la princesa. Estos amigos
mil,mo$, no lo dudeis, señor, son los
que han inmolado vuestra hija en venganza de Montaner."
"Mentís, villano, mentís!" gritó U·
na voz de trueno que salió de en medio de los concurrentes. Todos volvieron la vista ~zorados: y abriendo
paso salió de entre ellos el caballero
del Águila, único que usando de su
privilegio habia acudido á palacio cubierto con su armadura. Erguiendo
la c~beza que coronaba un negro penacho, se encató con Lanuza, y con
voz que la rabia ahogaba, repitió:
"Mentís, infame villano;" y luego a•
iladió dirigiéndose al conde: "Señor,
permitid al que- os salvó la vida en
Arcas, al que á pesar suyo hicisteis
general de vuestro ejército, permitid-

-,

�568
,.1

l·

:8L MOSAICO :MEXICANO.-TOM&lt;;&gt; VI.

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMd Vl

le os suplico, que una vez -por lo menos os hable con franqueza. ,Ni Montaner arrebató nunca á la princesa, ni
ésta ha muerto á manos de sus amigos. No, señor, vuestra hija :V\ve
aun ____,,
·

"i Mi hija vive?" interrumpió el
· conde saltando de su asiento. "tDónde está mi hijaL ___ Decidlo al punto: tdónde está AJmodia?"
,
"Sosegaos,.sefior, ui;i momento y lo
sabréis todo. . El desdichado Montaner amaba á vuestra hija, y ella le
correspondía. Lanuza la amaba tam,
bien,. y para lograr su mano os _Jre~suadió que Montaner conspiraba contra vos ___ - Y vos le creísteis, y vos
condenasteis á muert~ al mas fiel de
vuestros vasallos, al infeliz Montaner
que os acababa de asegurar en las sienes la vacilante corona, derrotando á
los infieles bajo los muros de Bellevert. Los guardias de vuestro infame privado sorprendieron á Montaner y Almodia en la Cueva del Lobo, pero·aquello no era.mas que una
cita, y si de alguna violencia usó
Montaner, fué solo en el momento
que•ahogó entre sus manos á la loba
feroz que iba á despedazar á vuestra
,hija. Lanuza ,mandó asesinar á su
rival, bajo el pretesto de que vos le
habíais declarado traidor; y Almodia,
por no quedar á ID!lrced del tirano ínterin vos estabais ausente, se refugió
en el convento de Vallsegol. Allí la
encontraréis, y ella podrá deciros por
qué no os participó su retiro cuando
regresasteis de Palestina, aunq~e _yo
creo fué de temor que la entregaseis
por esposa á ese vil asesino á quien
aborrece. Conde Guillen, ya lo sabeis todo: ahora delante de vos y con

vuestro permiso, reto á duelo de muer·
te á ese v.il impostor á quien llamais
Lanuza. Y vos," continuó hablando
con éste eñ tono algo irónico, "vos
que en un tiempo rehusasteis batiros
con Montaner bajo el pretesto de que
no era noble, espero que no os desdeñaréis de medir vuestra lanza cori la
del caballero de1 Águila, general de
los ejércitos de Cerdefia y Urgel.11 • ,
Calló Süauberg, y Lanuza con o•
jo13 espantados, le miraba aun como
aguardando á que hablase de nuevo.
Por fin, sobreponiéndose al furor que
embargaba en aquel momento sus sentidos, contestó:
"Os conozco, traidor Strauberg, os
conozco, y sé que sois uno de los
cómplices de Montaner. Admito el
duelo que me ofreceis, aunque sé muy
bien que n_o sois otra cosa sino un villano mal nacido; pero al fin, acostumbrado estoy á tender por tierra nobles de vuestra alcurnia; y cuando yo
os mande al inñerno á reuniros con
Montaner, podréis alabaros de haber
perecido á manos de un noble, cuando. él fué degollado por un plebeyo ____ ,,
"¡Silencio!" gritó el conde temiendo un conflicto entre sus nobles, que
ya se dividian en bandos. "Silencio,
y retírense todos: y vosotros, Strauberg y Lanuza, preparaos para combatir dentro de tres diás."
El palacio quedó desierto en un instante, y el conde dió órden para arreglar el palenque, despachando al mismo tiempo á su hijo al convento de
V!',llsegol en busca de Almodia.

vn.
Al amanecer del día destinado pa·ra el combate, veíase á los habitantes

•
·,

J

..

de Puigcerdá l:iullir como un hormiguero al rededor del palenque. Di=
vididos en corros, todos discurrian sobre el resultado probable del Juicio
de Dios, inc1inándose unos á favor,dc
Strauberg, otros á favor de Lanuz,a.
Pero en donde se disputabl!- con mas
cal.ar, era efi Ull grupo de cuatro personas colocodo cerca de la entrada de
la barrera, y cercado de un número
inmenso de oyentes, que con el mayor interes escuchaban los pareceres
de los cuatro interlocutores.
Uno de ellos, por una ancha cicatriz que le desfiguraba el rostro, podia fácilmente reconocerse por Fonseca; otro que se sostenia sc,bre una muleta, era Rius, que babia perdido una pierna en el asalto de Arcas.
Los otros eran qos oficiales de la guardia de Lanuza,
"Apostaría el ojo derecho," decia
uno de éstos, "que el señor Strauberg,
áliás caballero del Águíla, se halla arrepentido de haber desafiado á Lanuza; pero á buen seguro que tarde llegó el arrepentimiento, si acaso."
"Strauberg, amigo mio," contestó
Fonseca, "Strauberg, wmo le llamais
vos, no se arrepiente de haber llamado al combate, no digo á Lanuza, I?e·
ro ni al mismo B ernardo del Carpio.
¡Qué poco conoceis al caballero del"
Águila! Si le hubierais visto en Pa-·
lestina dispersar él solo un escuadron
de enemigos, dejando la mitad sobre
el campo: si le hubierais visto en el
asalto ,d e Jerusalen, adelantarse á to·
dos los cruiados y derribar los infieles á centenares; si en fin le hubieseis
visto en la batalla de Ascalon, rechazar con solo nuestra caballería que no
pasaba de tres mil hombres, á mas de
ToM. v1.-xx1v.

·-,

.

•"

3

569

ochenta mil ginetes sarracenos; ó eñ
la toma de Arcas, trepando poi aquellas torres como un ángel estermina·
dor, arrojando sobre los musuimanes.
las mismas pellas que ellos habian a·
montonado pata destruirnos ánosotros¡
tal vez si esto hubieseis' visto, tendríais
ae ét inejoi: opinion.')
"Y vos," repuso el oficial, "si hubieseis presenciado el modo con que
Lanuza derribaba los moros en la bata·
lla de Bellevert; si vierais como de un
,5010 tajo cortó el pescuezo del ~ab~Uo •
de Arrai, y luego de otro re;es hizo
volar por' el aire lá cabeza de éste; si
vietais como de una estocada pasó el.
escudo y la coraza de Alb~hal, y e11
fin sí vierais. - - -"
"Todo-lo vimos tan bien como vos,"
añadió Rius; "y yo creo que así Lanuza como el caballero del Aguila, son
los dos campeones mas valientes que
he visto, esceptuando Tancredo y el
desgraci;do Montaner, que cuando me•
nos eran sus iguales."
Así iban discutiendo los caballeros,
cuando oyeron isus espaldas ruido de
trompetas. 'l"odos se volvieron. Era
Lanilza, que montado en un soberbi~
caballo negro, cubiertas sus armas con
una sobrevesta de terciopelo verde bor· '
dada de plata, manejando con gracia
un e~cudo enorm~, en el que se veia
un sol radiante con el lema, siempre el
rnisnio; y empufiando una pesada lanza entró en el palenque precedido de
un rey de armas que le abrió la barrera, y al son de los béiicos instrumentos que le habían acompañado. Casi
al mismo tiempo entraba por el opuesto lado el caballerao del Águila, sobre
un fogoso caballo blanco cuyas crines
barrian la arena, cubierto con la mis-

.,

'

.

�,
570

EL MOSAICO MEXICANO.- ToMo VI.

ma armadura con que venció en Arcas ostentando en su escudo ricamen'
.
te labrado
estas palabras que nadie
comprendió:
muerto te 'mata.
Los jueces dividen el terreno¡ los
dos combatientes bajan las lanzas, y al
sonido de los clarines vuelan á encontrarse. T errible fué el chpque. Strauberg salió de la silk, y á pesar ele sus
esfuerzos iba á caer: Lanuza había
caido ya; la lanza de Straubcrg babia
l1endido su escudo, y penetrando por
la coraza, quedó al romperse el mortífero hierro en su pecho. Strauberg
vuela sobre él con la espada desnuda,
diciéndole con voz atronadora: " Un
muerto te mata, infame impostor: YO
soy MoNTANER! .... Confiefaal instante tus viles intrigas, ó te arranco la
vida que te queda."
Montaner descubrió entonces sa rostro, y un grito general de a legría resonó en todos los habitantes del palenque. Aquel rostro jóven y agraciado
que pocos aflos atrás se deleitaban todos en mirar, no era ya tan bello, poro ahora en cambio era mas magestuoso. El conde Guillen estaba como
fuera de sí, y los nobles que le rodeaban no osaban desplegar los labios. Lanuza con los ojos encendidos, echando
espuma de rabia, y esforzándose en
desenvainar su espada, ecshalaba ahullidos é imprecaciones qae los clamo·
res del populacho ah ogaban; y repetía
los epítetos de traidor y villano. P ero
Montaner, tan generoso como valiente, "vive" le dice, "detractor miserable¡ tus remordimientos serán tu m~yor castigo: y si aun te qu_edan sentimientos de honor, no será poco lo qu~
padezcas al acordarte que debes la vida á quien tú quisiste asesinar. Yo estoy satisfecho con ha berte venc1'do. ,,

U,,

EL MOSAICO MEXICANO. - To1110 VI.

"¡Ah! perro villano" contestó Lmu-

ga, amante, esposa¡ y levantándola en
sus brazos la lleva como en el triu~o
hasta la sala del trono.

hizo como que vrndia á Lanuza un
secreto que este ya poseía, ofreciendo
entregarle á Montaner con tal que se
Alli el concurso admirado deja que
le dejara obrar á él solo: entonces La..aquellos tres sé res felices se entreguen
nuza le confió el mando de sus guará solas- á la dicha de·que no gozaran
dias, y Ramon despues de m eter un
sus pechos tantos aflos había: el conpape1ito por debajo de la puerta de
de sin reprenderá su hija ni aun acorAlmodia, avisando á esta el peligro de
darse de que por tanto tiempo babia
su amante, salió en busca de Montapermanecido oculta en el convento, le
ner cuando este tenia tiempo de hatoma la mano y uniéndola á la de
berse puesto en salvo. Ramon espeMontaner alzó los ojos inundados en
raba poder avisar á su amo al siguienlágrimas de gozo, y les dijo:
te din, pero habiendo encontrado la
"Hijos mios, vosotros os amais y
loba, sus soldados quisieron seguirla,
yo me complazco en uniros. Sed
y así cayó Montaner én sus manos.
felices como yo lo fuí con mi, esposa¡ .
Siguiendo las órdenes de Lanuza que
y tú, Montaner, sigue como hasta a creyó atormentar mas á su víctima
quí siendo la mas fuerte columna de
haciéndole perecer á manos de su fiel
m isEstados."
criado, este fué quien se introdujo con
Los jóvenes se arrojan á los piés
Montaner en el bosque. Allí esperadel conde regándolos con sus lágriba poder salvar á su amo y manifesmas¡ pero él los levanta y los condutarle cuanto pasaba; pero al tiempo
ce al pié del altar donde el ministro
mismo de ir á hablar creyó descubrir
del Sefíor recibió sus juramentos. Guientre los matorrales á dos de sus solllen quiso qt1e Montaner y Almodia
rlados que estaban acechando. Despermaneciesen en el palacio, y ellos
envainó la espada y haciendo ademan
consintieron g ustosos.
de herir á Montaner le arrastró a l
iQuién podrá describir el contento
fondo de un torrente y le dijo al llede los dos amantes al ver al fin colgar allí: "Si quereis salvar vuestra
mados sus votos1 Entonces escuchó
~·ida y la de Almodia, huid con &amp;1 maAlmodia de boca de aquel héroe las
yor sigilo y ausentaos de los Estados
hazanas que le habian conducido á
del conde Guillen •. _." y pareciéntanta felicidad; y Montaner supo por
dole oir á los espías de Lanuza, salió
la de Almodia, que á Ramon á quien
del torrente sin poderse esplicar mas.
en un tiempo creyeron traidor, eran
Montaner
aun cuando no supo de quién
deudores de tanta ventura. R amoa
recibía el aviso, resolvió seguirlo y se
fué en efecto quien participó á Lanuza la cita de los dos amantes¡ pero la unió de incognito al ejército del concausa fué que habiéndose estraviado de cuando este partió á Palestina¡ y
una carta y caido- en manos de Lanu- •Ramon despues de haber participado
za, aquel criado fiel sin tener tiempo á Lanuza la muertede Montaner, quiso avisará Almodia; pero no halló
ni oportunidad para participar sus proocasion
oportuna, h asta que habiéndoyectos á ninguno de los dos jóvenes,
la seguido á la arruinada h ermita de

. za con nna infernal; sonrisa "á tu

traicion y bajezas, y ú las de tu criado Ramon que se encargó de degollarte, es á quien debes la vida. Basta
para mi satisfoccion el haber causado
·tu martirio y el de Almodia, de esa
miserable rapaza á quien sin duda engendró Satanas. ¡Maldicion sobre tí
y sobre ella!" Y desnudando el puña l
que traía pendiente de la cintura, se lo
clavó .en la garganta hasta el pomo.
La sangre 3alió á negros borbotones
de su herida, salpicando á Montaner,
y ántes de ecsbalar el alma, crimin~I,
todavía rrpitió por dos veces el gnto
de maldicion.
El conde Guillen bajó de su aseinto y se dirio-ió á Montaner con los bra"' "¡Adm1rable
.
zos ábiertos:
maneeb o! "
le dice abrazándole; "perdona los errores á que pudo conducirme la ciega
confiaóza que tenia en ese hombre. Yo
repararé en lo futuro los males ~ue__tc
he causado¡ y si la mano de m1 h1Ja
puede en algun modo premiar tu constancia desde ahora te la concedo."
~Mo~tan er queria postrarse á los
piés del conde, pero Guillen no l~
permitió. Mezc lados entre la multitud entusiasmada que hacia resonar
el aire con frenéticas aclamaciones,
negaron al palacio en donde les aguardaba un delicioso recibimiento. Almodia y su hermano acababan de llegar.
La tímida doncella no se atreve en
presencia de su padre á entregarse á
los trasportes de su corazon¡ pero
Montaner no puede resistir al ímpetu
de su pasion fogosa. Abraza á Almodia la estrecha contra su pechoJ la
.
llama 'con los dulces epílet0,5 de anu-

·'

..

571

r

•

�EL MOSAICO .MEXICANO.-ToMo VI.
la vírgen de Nuria, la sacó junto con
Ines de entre los escombros de la bóveda que el rayo d,esplomó. Así que
las dos jovenes recobraron los sentidos que perdierpn al golpe de las ruinas, Almodia enterada de todo, suplicó á Ramon que las condujera al convento de Vallsegol donde permaneció
oculta hasta el regreso de su padre.
Ramon fué quien á pesar del incognito reconoúó á Mon.taner; y temiendo ~ colera de éste, ínterin no estuviera enterado de todo, se ·presentó á
él en el bosque cubiértc&gt; de su armadura, le entregó el pliego cerrado, y
le enteró de todos los ~ucesos antes de
descubrirse. En P,ago de su fidelidad,
Ramon reGibió en el ejército un grado distinguido, y continuó siendo el
mejor amigo de Montane_r.
El valiente. Strauberg, el amigo del
jóven general á quien tanto se asemejaba, había perecido en el asalto de
Je.rusalen.
R R.

573

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VI.

PALACIO

---

Del empe1·ador del Mogol.

Segun refiere el abate Raynal en
su Historia fifosófica y pofitica de los:
establecimientos de Tos europeos en las
dos Indias, el palacio del emperador
del Mogol, contenía inmensas é ines·
· timables riquezas antes de la invasion
de K oulican en la India. La sala
del trono estaba cubierta de láminas
de oro 1f el techo sembrado de diamantes. Doce columnas de oro ma·
cizn, guarnecidas de perlas y pi.edras
preciosas formaban tres. lados del trono, cuyo docel era, sobre todo, digno
de atencion. R epresentaba la figura
-0e un pavo-real, que estendiendo su
cola y sus álas, cubría al monarca
con su sombra. Los diamantes, !os
rubíes, las esmeraldas, todas las piedras vreciosas de que estaba compues•
to este prodigio del arte, representaban al natural los colores de esta herNoTA.-La parte histórica de esta
novela, en lo que concierne á la espe- mosa ave.
(Trad. para el Mosaico.
dicion del conde Guillen, y sus hazaiias en Palestina, está sacada fielmenMORAL PRIVADA.
te de los anales de Cataluña, de Don
Felieu de la Peña y Farell. No saEs una gran desgracia no tener nabemos como se llama hoy dia la ciu- da que desear y mil cosas que temer~
dad de Arcas, y así la nombramos del esta es la d.esgracia del rico.
modo que lo hace aquel autor.
Los gobernantes sou C'omo los cuerpos celestes que tienen mucho brillo
y poco reposo.
El ser dichoso consiste en poder
todo le&gt; que se quiere; y el ser•grande
en querer todo lo que se puede.
La vida es un suei'io del que nos
despierta la muerte, El nacimiento
no es mas que el primer paso ácia el
sepulcro. ·
( Cop.}

r 1

--

-~·-

i~1·
· ~.,·¡:,¡. ACIDA
la muger para labrar la felicidad del hom·
~ :~, t~

~ '- ~·,. bre, el hombre sin embar·
:.:~
,;.; go ha solido ser su tirano,
y en vez de mirarla como compañera,
la ha tratado como esclava; pero en
castigo ha destruido tambien sa propia
felicidad, envileciendo al ser que debia procurársela; y solo cuando le ha
dado en la sociedad el lugar que le
corresponde, ha podido sentir aquellas
dulces emociones que le hacen la ecsistencia amable en medio de los tra·
bajos que le cercan.
Quien no ve en la muger mas que
su belleza, quien solo la considera co·
mo un instru_mento de sensuales placeres, ese no conoce mas que la mitad
de un sér capaz de inspirar mas n~bles sensaciones, y merece vivir entregado á ese desasosiego continuo que

atormenta al que c_orre tras una dicha
que le huye, porque la busca donde
jamas ecsrste. La ambicion, lasober-.
bia, la codicia, si se apoderan del corazon del hombre, le destrozan miserablemente, y su alma no puede hallar descanso, sino cuando consigue
refugiarse en los brazos del amor.
Mas por amor solo entendemos aqu~l afecto puro que tiene orígen en
la idea sublime que hemos formado
del Qbjeto amado; aquel mirarlec.omo
el único sin el cual nuestra ecsistencia no es posible; aqueléstasis que á su
lado nos enagena y nos lleva á contemplarle como la deidad que proteje
nuestra vida, y es merecedora de nuestras adoraciones. Entonces desaparece el mundo á nuestrns ojos, se suspenden las penas, y olvidándonos de
la maldicion celeste que pesó sobre la

,

•

�EL MOSAICO MEXICANO.-To110 VI.
574

575

EL MOSAICO MEXICANO.-To.Mo VI.

especie humana, nos creemos transportados al Eden donde, á no ser por su
culpa, disfrutaban de bienaventuranza
eterna nuestros primeros padres.
La naturaleza humana está dotada
de varios afectos cuyo conjunto forma
su perfeccion; pero Dios al formarla
no quiso reunirlos todos en una misroa criatura. Hubiérala hecho demasiado perfecta, y no ecsistiera ninguna diferencia entre los ángeles y
ella. Distribuyó las diversas cualidades que quería conceder á los habitantes de la tie-rra en dos distintos séres¡ y haciendo por lo tanto de cada uno de ellos un sér imperfecto, los obligó á 9ue foesen necesarios el uno pa·
ra el otro. No se envanezca, pues, tanto el hombre, cuando en su orgullo se
compara con la muger y le dice: "yo
soy tu señor." Este señor nada seria
sin la compaffera á quien desprecia.
Al hombre conc~ó el Sér Supremo todas las calidades que constituyen
el poder¡ pero nególe la~ que cogendran el amor, sin el cual la socidead
no ecsistiria. Con su poder el hombre no seria mas que un instrumento
de destruccion, y acaba ria por destruirse á sí propio: con su hechizo, la muger es el vehículo de la sociabilidad,
es el lazo que une á los humanos. Oponiendo la dulzura á la fuerza, la
muger conserva esa feliz armonía que
forma las sociedades, y es la condicion
primera de su ecsistencia.
Por desgracia la parte que le cupo
al hombre en los dones del Criador,
la ha emplado contra sí y contra
su compañera inseparable. El genio
de la doroinacion se apoderó de él desde luego, y _el ansia de abu~r de la j
fuerza ha sido por mucho tiempo el

único afecto que al parecer ha reinado
en su corazon de bronce. La muger foé la primera víctima de su
injusticia¡ y desde muy antiguo la
encontrámos por donde quiera esclava.El Orient~, cuna del género humano
y de la sociedad, dió el ejemplo de la
opresion al secso débil; y tales raíces
ha echado allí tan fatal sistema, que
aun permanece inalterable despues de
tantós siglos y al tra ves de tantas revoluciones: esclava es la muger todavía en el Oriente; y solo en las regioncs occidentales, es donde emancipada
ha logrado colocarse al fin en el lugar
que le corresponde. •
"Has nacido para ser esclava del
hombre y para servirle (dice la ley de
los orientales): si rie, tú has de reir¡ si
llora, has de llorar; si está ausente tu
esposo, debes ponerte los peores vestidos y vivir en continua tristeza; y si
muere, solo serás honrada quemándote con su cadáver en una misma pir.a."
Y no bastando todavía tan grande humillacion, Heva el desprecio hasta considcrar como viles rebaB.os á las mugeres, que vendidas y compradas en
horrible mercado, se amontonan luego en el harem, donde yacen á disposicion de su dueí'io que baja á escojerlas con la misma indiferencia
eon que puede elegir en su cuadra el
caballo que ha de pasearle.
Pero una eterna maldicion ha caido
sobre esos pueblos. Allí donde la
muger es esclava, tambien el hombre
lo es: el despotismo y la degradacion
es la suerte de esas regiones, donde la
p~rte mas hermosa de la especie humana se ha visto despojada de sus legítii:nos derec~os. La inspiracion del
geruo no los mflama tampoco¡ porque

el genio está muerto donde la muger
no le alienta con sus miradas; y muertos los orientales para el amor, lo están tambien para la civilizacion.
Menos injustos fueron los pueblos
de Grecia y Roma¡ y ~i entre ellos la
muger no estuvo del todo emancipada, con todo fué su suerte mucho mas
llevadera. Todavía continuó, es cierto, la preocupacion de que la muger
es un sér de especie inferior al hombre¡ todavía se la tuvo reducida á una
triste dependencia¡ y encerrada en lo
interior de la casa, no salia á alegrar
la sociedad con su hermosura y hechizo. Mas estimósela lo bastante
para no venderla como vil mercancía,
para unirse á ella con nudo estrecho
y á veces indisoluble, para contentarse con una sola esposa, y no amontonar en un serrallo infelices instrumentos de lascivia. Consideróse ya
á la muger como á la compaflera del
hombre, pero sujeta á él; y si no inspiraba adoracion y entusiasmo, se le
concedia al menos respeto.
Así es que la suerte de estas naciones fué muy diferente de la que les
cupo á los orientales. Brilló en ellas
la antorcha de la libertad, aunque fué
una libertad imperfecta y mal entendida¡ y la civilizacion llegó á mucha mayor altura, sin em'bargo de que
al fin se detuvo tambien el movimienlo progresivo que debia llevarla á la
perfeccion.
Equivocada como lo era tan generalmente la idea que debia tenerse de
esta hermosa mitad de la especie humana, cegada la fuente del verdadero
conocimiento en este punto, era menester nada menos que la interven-

Jt

-

cion divina para remediar el daflo que
habian hecho los siglos. Solo Dios
que criara la muger dotándola de tan
preciosas prendas, podia restituirla á
su verdadero sér, y tal fué el ef!)cto
que produjo el cristianismo. El cris•
tianismo vino á destruir toda especie
de escla,·itud: acabó con la doméstica,
oprobio de los antiguos tiempos, y dió
principio á la eroancipacion de las
mugeres.
De entonces, la que por tantos siglos habia permanecido abatida, quedó
di vinizada. Vino a ser el objeto de
las adoraciones del hombre, y pasó
desde el harem al altar. De esclava
se convirtió en sefiora¡ y el dulce imperio que ejerció sobre los corazones,
templó la ferocidad de una época bien
triste por otro lado para los pueblos.
La muger entonces se confundió con
la religion: el culto simultáneo de una y otra formó el principal carácter
de la caballería, de aqueUa inst!tucion
tan llena de gloriosos recuerdos; y así como la religion era espiritual, pura y sublime, así el amor vino é tener las mismas calidades, despojándose de los afectos sensuales que un tiempo le dominaron esclusivamente. Acaso rayó en ecsageracion aquel espiritualismo del amor¡ pero esta misma
ecsageracion produjo virtudes y heroismo, y purificó una sociedad donde tantas malas pasiones se agitaban.
Ha cedido á la verdad tan noble
entusia$mo, y el amor no es ya en el
dia una religion para el hombre¡ pero despues de haber sido elevada la
muger á tanta altura, no ha podido ya
descender al envilecimiento, y ha quedado igual al hombre. Querida y
respetada, se ostenta á la par de su

�,·

576

SECRilTARÍA m', INSTRUCCIÓN PÚBLICA.

EL MOSAICO MEXICANO,-TOMO Vl.

compat'lero para dar vida á la sociefines, si no iguales, no menos impor•
dad, que sin ella no podríamos conce!antes y honrosos.
bir ahora. Ella anima nuestras reuDe todos modos, fclicit6monos de esniones, embellece nuestros paseos, ente dichoso cambio que en todas las na•
canta nuestros hogares, alivia nuesciones modernas ha esperimentado la
tras penas, participa de nuestras alesuerte de las mugeres. A él debegrías, y tal vez sube al trono á labrar
mos este movimiento progresivo que
la prosperidad y gloria de las nacionos encamina á la perfectibilidad en
nes. Ni la lira de los poetas, ni el
todo; ó por lo menos es una de las sepincel de Ap61es, ni aun el compas
fl.ales mas positivas de nuestra supe•
de los geómetras, son agenos de su
rioridad sobre los antiguos y sobre las
secso; con ellos la hemos visto dispunaciones donde todavía la muger es
tar la palma al hombre que lJ&lt;'lrecia
esclava. El valor, el genio y el enhaber vinculado en sí la gloria de la
tusiasmo que producen los heróicos
sabiduría. Emancipada la muger, no
hechos, que inspiran las obras granfalta quien pretende admitirla tamdes,
no perecerá en nosotros, porque
bien á todos los derechos políticos, y
la
muger
nos mira, nos acompafl.a y
desea verla sentada en el estrado del
nos nmma.
jurisconsulto, ó en el sillon del mi(Semanario Pincoreaco.)
nistro, ó tal vez mandando ejércitos y
ganando batallas. Con todo, no es
eso para lo que ha sido formada: los
¡.mplos que se citan para apoyar semejantes pretensiones, son escepciones brillantes que nada prueban. Ha
Un caballerito elegante que babia
habido mugeres varoniles, como han
ecsistido hombres afeminados¡ pero disipado sus cuantiosos bienes, no hacada secso tiene marcadas sus ocupa. llando otro recurso que el de casarse,
ciones por su misma naturaleza. Las
se decidió á pedir á un hacendado ride la muger son importantes, útiles,
co la hija única que tenia, por coger
dirigidas todas á nuestra felicidad: bastante tiene con ellas, sin necesidad de su gran dote; y un amigo juicioso le
usurpar las que no le corresponden. dijo: .Mira, ese pensamiento no es de
Así como el hombre se degrada cuan- mi opinion: te conozco muy bien, y
do toma la rueca, la muger se degra- veo que en cuatro dias te comerás la
da tambien cuando quiere tomar la
hacienda, las joyas, el dinero, el ara- espada. Porque ni la rueca ni la esdo, los carneros y los bueyes.-Es
pada son viles de por sí, sino por caer
en manos de quien no debe manejar- verdad, responde, y despues de comilas. Conténtese, pues, la muger con dos los bueyes y los carneros. ____ _
haber recobrado su dignidad perdida, i4Ué haré1-Claro está, repone el a•
y crea que no es inferior al hombre migo, comerciar con los cuernos.
porque el cielo la haya destinado á

EL JOVEN DISIPADOR.

(Copiado.)

Cuota
diaria fija

Número

de las
partidas

8794 Un encarga.do d ~1 de par-

ta.mento de ca.nJe ... .. $

603
Sumas
parciales

Asignación
anual

2 75

1.003 75

3 00

6,570 00

2 50

3,650 00

1 80
2 20

3,942 00
1,606 00

3 30
2 50

1,204 50
912 50
6.57 00

9,818 50

Departamento Diurno.
8795 Seis dependientes de libros a $1,095. • · · · · · -~
, escri'b'ien t es pr1 .
8796 Cuatro
meros, a. $912.50. • · · ·
8797 Seis escribientes segundos, a $657. • · ;. · · · · ·
8798 Dos vigilantes, a. $803. ·

15,768 00

Departamento Nocturno.
8799
i:,800
8801
8802

un oficial, jefe • • · : · · · · $
Un escribiente primero.
Un escribiente segund~.
Tres dependiente~ de IJ.
bros, a $730 • • · · · · · · ·

1 80
2 00

2,190 00

----

4 964 00

730
401
365
401
l ,82~

3,723 00

Servidumbre de los Departamentos Diurno Y Nocturno.
8803
8804
B805
8806
8807

Un conserje• • · · · · · · · · $ 2 00
Un portero . • • · · · · · · · · 1 10
Un jardinero • • ·: · · · · · · l 00
Un jefe de mozo~.•·· ··· 1 10
Cinco mozos, a $065 . . . . 1 00

00
50
00
50
00

-----

Gasto.t de los DepMtarnentos
Diu1·no Y Nocturno.
8¡.08 De oficio y teléfo~o, · · · $
8809 Para.compra. de libros Y

su bscl'ipciones Y encuadernaciones .. • • · · ·
· es. en el
8810 Para. reparac-o~
edificio de la B1bhotl'ca.
8811 Para compra Y reparación de artículos de I?'?·
biliario, enseres y uttles ..... • · · · · · · · · · · · ·
8812 Para alumbrado, ~uerza
motriz Y calefacción ...
8813 Para. uniformes de la
servidmbre . .. · · · · · · · · ·

1.200 00
10,000 00
5,000 00

1 500 00
1,500 00
374 00

19,574 00
BOLETIN-39,

�60-!

PRESUP UESTO PARA EL AlitO FISCAL DE 1913-1914,

Número
de las
partid a,

Cuota
diaria fija

Departam ento forán eo.
Biblioteca ·'Romero R ubio,''
en Tacubaya.
8814 U o bibliotecario .. . ... $ l 50
8815 Alumbrado, $10 me nsuales . .. . . . . . . . . . . .. .
8816 11ncuadernación, com pra de libros y gastos
menores ..... . . .. . .. . .

Asignación
anual

547 50
120 00
365 00

SECCIÓN CXXXI.
Gastos gen erales de Instt·ucci6n
P ública.

8 17 Para el pago de la anualidad que conforme a
las escrituras respecti~
vas debe hacerse por la
r eadq uisición del edificio conocido con el nom bre de Hospicio de Pobres y Casa de Maternidad e Infancia .... . $
8818 Para reparación de edificios de ensenanza universitaria, especial y
normal, y de lai-. oficinas
Je la. Secretaría. y con·
tiouación de las obras
pendientes en los mismos locales e instalación y gastos de luz
eléctrica en los que lo
nece~iten .. .. . . . .... .
8819 Para adquisición y adaptación de edi:fü:ios de
propiedad federal des
tinados a escuela~ primarias . .. . . . .. . . . . . . . .
8820 Para la adquisición y
construcción deedificios
déstinados a ensenanza
u ni versitaria,es pecial y
normal ..... . ........ .
8821 Para muebles, instru-

Sumas
parciales

54,000 00

•

60,000

ºº

100,000 00

100,000 00

1.032 50

�</text>
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PRESUP UESTO PARA EL AlitO FISCAL DE 1913-1914,

Número
de las
partid a,

Cuota
diaria fija

Departam ento forán eo.
Biblioteca ·'Romero R ubio,''
en Tacubaya.
8814 U o bibliotecario .. . ... $ l 50
8815 Alumbrado, $10 me nsuales . .. . . . . . . . . . . .. .
8816 11ncuadernación, com pra de libros y gastos
menores ..... . . .. . .. . .

Asignación
anual

547 50
120 00
365 00

SECCIÓN CXXXI.
Gastos gen erales de Instt·ucci6n
P ública.

8 17 Para el pago de la anualidad que conforme a
las escrituras respecti~
vas debe hacerse por la
r eadq uisición del edificio conocido con el nom bre de Hospicio de Pobres y Casa de Maternidad e Infancia .... . $
8818 Para reparación de edificios de ensenanza universitaria, especial y
normal, y de lai-. oficinas
Je la. Secretaría. y con·
tiouación de las obras
pendientes en los mismos locales e instalación y gastos de luz
eléctrica en los que lo
nece~iten .. .. . . . .... .
8819 Para adquisición y adaptación de edi:fü:ios de
propiedad federal des
tinados a escuela~ primarias . .. . . . .. . . . . . . . .
8820 Para la adquisición y
construcción deedificios
déstinados a ensenanza
u ni versitaria,es pecial y
normal ..... . ........ .
8821 Para muebles, instru-

Sumas
parciales

54,000 00

•

60,000

ºº

100,000 00

100,000 00

1.032 50

�,..

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.

169

LA FISIOLOGIA VEGETAL.

m

L conocimiento de la orga•
nizacion de las plantas, y
de las leyes y fenómenos
de S!J vegetacion, es una
ciencia tan n ueva como útil y curiosa.
Es un ramo de la historia natural,
susceptible todavía de mucha perfec•
cion, y en el que, por lo mismo, se
pueden hacer descubrimientos muy
interesantes por los que desean con•
tribuir de algun modo al progreso in•
telectual do nuestro siglo. La fisiología vegetal es la base de la Fitolo•
gia, de la Terdadera botánica, 6 cien•
cía de las plantas. Los sistemas y
métodos botánicos, las clasificaciones,
divisiones y subdivisiones de los vegetales en clases y órdenes, en familias y tribus, en géneros y especies,
en variedades y subvariedades &amp;e, suponen sin duda un conocimiento de
las formas, y por decirlo así, de la fi.
sooomía de las plantas¡ pero ecsarninados á fondo, tales sistemas no son
la verdadera ciencia, sino medios mas
ó menos eficaces para adquirirla y
propagarla. De los sistemas de botánica mas acreditados, el de Tournefort casi po se funda sino en la configuracion de las llores, carácter en
verdad interesante, pero que no es siToM v11.-v111.
1

no un rasgo de la organizacion de las
plantas. E 1sistema de Linneo ecsige
un conocimiento mas estenso de la estructura orgánica de los vegetales, como que está fundado sobre el número
y diversa insercion de los órganos
florales. El método natural de Jussieu se apoya en un conocimiento mas
vasto de la coofiguracion de las plantas, y de sus analogías orgánicas y fi.
sonómicas: Gaertner ha fundado su
sistema en la carpologia ó conocimiento de los frutos¡ otros, en fin,
han procurado clasificar las plantas
segun el número, forma y organizacion de los cotyledones; y del mismo
modo se podrían ensayar nuevos métodos botánicos, fundados en la con·
testura y configuracion de otros órga·
nos. A fuerza de ecsaminar y aplicar estos métodos, de compararlos, y
de clasificar las plantas segun ellos,
se 11cga á adquirir un conocimiento
mas ó menos esacto de las formas de
los vegetales, de la organizacion de
las flores, frutos, semillas y cotyledones, y á comprender un cierto número de fenómenos vitales que pertenecen á la fisiología vegetal, como la
floracion, fecundacion, germinacion
&amp;c.¡ pero tales fenómenos no son ~i-

�170

'

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.

no una parle muy pequella de cuan- cion, de la materia bruta ó inorgánitos nos presenta la vida vegetal, y cu- ca; esta accion sorprendente qne lejos
yas causas y resultados nos esplica la de someterse á las leyes generales dtl
fisiología de las plantas, penetrando la materia, las contraría y resiste, desen su organizacion, estudiando la vi- arrollando la organízacion; la vida
da y sus fenómenos, la vegetacion, que, en su curso regular, no decae si•
sus leyes y accidentes desde las plan- no por grados hasta ceder al poder
tas cuya estructura es mas complica- destructor de la naturaleza que desda, hasta aquellas en las que la vida compone los cuerpos para reconstruirno se descubre sino por movimientos, los bajo otras formas; la vida, en fin,
y otro~ fenómenos apenas percepti- cuyos fenómenos se pueden percibir
bles; desde los vegetales llenos de vi- y esplicarse hasta éierto punto, pero
gor y lozanía, hasta aquellos que han que en sí es imcomprensible, se precomenzado á desorganizarse, ó que senta en los animales mas complicano han conservado sino las formas de da que en las plantas; no solamente
su organizacion, petrificiíndose, ó tras- porque la organizacion vegetal sea
formándose en fósi les por otros me- mas sencilla que la de los animales,
dios. Solamente penetrando así en sino porque en estos, y principalmenla conleslura interior de los vegetales, te en el hombre, los fenómenos puradisecando sus órganos, analizándolos, mente vitales se modifican por la senecsaminando las funciones vitales á sibilidad y por el instinto, por la moque están destinados y observando la ralidad y por la inteligencia. La fiaccion y rnaccion de ellos enlre sí y siología vegetal es, pues, menos dificon las materias estrafias con que es- cil y menos complicada que la.fisiolotán en contacto; solamente por estos gía zoológica. No presenta por lo
medios, decimos, se puede formar so- menos aquellas dificultades que habre las plantas y su vegetacion una cen retraer del estudio de una ciencia
idea tan esacta como es posible, y a- al que no ha sido dotado de una granplicar estos conocimientos al cultivo de capacidad, de un gran poder intede los vegetales, y á los usos econó- lectual y de una reminiscencia prodimicos de ellos; único nspecto bajo el giosa. • P ero sencilla como es, resque la botánica se puede considerar pectivamente hablando, la fisiologi11.
como una ciencia práctica y de utili- vegetal presenta un objeto demasiado
dad incalculable.
vasto para ocupar la inteligencia, feLa vida y sus resuhados, las cau- nómenos bastante curiosos y admirasas que la producen y las que la des- bles para escitar y sostener la atentruyen, los instrumentos de que se sir- cion de un hombre estudioso, observe la naturaleza para conservarla, y vador y reflecsivo, y misterios que el
los fenómenos que la revelan, tales espíritu humano no comprenderá quison los ol.,jetos de la fisiología. La zá jamas; pero que la ciencia esclarevida, esta accion peculiar de los seres ce y hace menos incomprensibles caorgánicos, que los hace nacer sacán- da dia. La fisiología de las plantas
dolos, por una admirable transforma- es por otra parte la ciencia mas ame-

t!L MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.
na y asequible para el hombre que
estudia á la naturaleza en la soledad,
y que lejos del tumulto del mundo y .
tl.e la lucha atroz de las pasiones adora á su Criador, contemplando sus?bras prodigiosas. No es necesano
un vasto teatro de observacion, ni un
grande acopio de materiales é i~tr~mentos para iniciarse en una c1enc1a
para cuyo estudio la naturaleza nos
presenta por todas partes objetos dignos de set ecsaminados y fenómenos
cuya observacion es instructiva y a•
gradable. En los terrenos menos fértiles de la república se encuentran
mulútud de plantas, cuya organizacion podemos estudiar profundamente. ¡Qué no habrá, pues, que observar y que admirar con placer y con
asombro en los terrenos mas fértiles,
en los climas mas suaves, y en esas
regioi;ies litorales de nuestro pais, cuya vegetacion es tan variada, tan pintoresca , y bajo todos aspectos tan
magnífica! ¡:Dichosos aquellos que
pueden estudiar los vegeta les ali í donde la naturaleza se presenta con todas sus galas, y con toda su pompa y
lozanía; allí donde el cocotero, el datilera y .tantos palmeros elegantes, rodeados de papayos, descuellan tan airosos entre bosques de cidros, de toronjos y de fragantes chirimollos; allí
donde el tamarindo y la cafia fistola
mezclan sus flores y follaje con el tabachin y otras acacias tan hermosas;
en donde el Jalapa enlaza sus sonrosadas flores con las cerúleas pasionarias, en donde en fin, la pifia sazona
para el hombre sus frutos oloros.os!
Magnífica es sin duda la vegetac1on
en esas regiones tan bellas y fecundas; pero fuera de ellas y en todas

171

partes, siempre es admi_rable. La
ciencia encuentra maravillas de que
asombrarse en donde el eomun de los
hombres no ve sino cosas vulgares
que desprecia.
Lo primero que sorprende al est~diar los vegetales (no aisladamente, sino en conjunto y bajo todas las relaciones que los ügÍm), es la fecundidad
de medios, de modificaciones y recursos de que ha usado la naturaleza e~
la formacion de las plantas, y la uniformidad de plan y de designio.
La naturaleza ha variado y modificado de una manera prodigiosa la
configuracion y fisonomía de las plantas, poniéndolas siempre en relacion
con su estructura orgánica. Desde
las criptogamas mas imperceptibles
basta el magestuoso cedro del Líbano
hay una variedad, y una combinacion
de formas sorprendente. Los hongos
en nada se parecen por su forma á
los magníficos palmeros. El zacatlascali (cuscuta) compuesto de tallos
sar,nentosos, ramosos y casi capilares,
en nada se parecen al plátano (mu.ssa) cuyas hojas son tan espléndidas.
En los hongos, en esas masas vegetales porosas y homogéneas no hay ni
ramas, ni hojas, ni flores, ni el verdor
que embellece á la mayor parte de
las plantas. Los cactos no se asemejan á las demas plantas sino por sus
flores; por lo demas, la mayor parte
de sus especies no tienen ni ramas,
ni hojas, y algunas aun, ni troncos.
Entre ellos las biznagas son unas masas vegetales de formas mas ó menos
esféricas, ó un conjunto de globos que
tienen una raiz comun. Los nopales
no tienen hoias
ó son siempre aborti-•
,
l
vas. Algunos cactos no se forman 51

�172

EL MOSAICO AIEXIOANO.-Tor,w '111.

no de un tallo trígono, otros son tetrádiferencian mucho de aquellos por su
gonos, otros cilíndricos y acanalados;
configuracion. A este grupo de planpocos hay que presenten hojas batas pertenecen la higuera, el ~oral y
jo la forma do membranas carnosas,
el arthocarpo ó árbol del pan. Los
ondeadas y llenas de i;ecortes. Las
palmeros son notables por la elevasiemprevivas se asemejan algo á los
cion de su tallo cilíndrico, esbelto y
cactos por lo grueso, carnoso y jugo•
comunmentc desnudo, que remata en
so de sus órganos; pero en ellas las
un cogollo de hojas elegantes. Corformas están ya mas desarrolladás,
responden á esta familia el datilera,
principalment~ las hojas y los tallos.
el cocotero y el palmero cuyas hojas
Las hay notables por su belleza, cose abren como abanico. Descuella
mo la Josefina emperatriz, dedicada á
entre todos la gigantesca palma de ceIa ilustre princesa que cultivó y prora, que habita sobre la cumbre de los
tegió la ciencia de las plantas. Los
Andes. Es parecido á las palmeros
ágaves son singulares por sus hojas
el papayo, ó melon zapote, por la eleradicales, gruesas y carnosas, por la
vacion y forma de su tronco; por la
manera con que estas hojas se enrocontestura y forma de su fruto y flollan en el centro para cubrir el tallo,
res, y la configuracion de su follage,
y por la elegancia con que este tallo,
han hecho que se agregue á la.s cuse levanta de en medio de una roseta
curhitas tan conocidas por sus tallos
de hojas, cubriéndose su estremidad
ásperos, sus hojas alternas, recortadas,
superior de flores que le dan la forma
sus flores comunmente unixesuales y
de un candelabro hermoso, como se
las guias de que están provistas para
ve en el maguey, ó ágave mexicano
asirse de otras plantas. La calabaza
al tiempo en que florece. L os Aloes
y el chayote son de esta familia, y se
tienen algunos rasgos fisonómicos paaprocsiman á ella la granadita y las
r ecidos á los ágaves; pero su organihermosas pasionarias. Entre estas úlzacion está ya mas desenvuelta· sus
timas se coloca la na,poleona, dedica. son tambien carnosas gruesas
'
h OJas
da al hombre inmortal, que en medio
' á las' de la pompa de sus triunfos, estendia
y su tallo y flores algo parecidas
del ágave. La sávila es un aloe. El
su brazo poderoso para proteger las
aloe arborescente es el mas hermoso.
ciencias, y para honrar el genio y los
Los eufórbeos tienen por tipo al E11r
talentos. Al lado de unas plantas tan
pho1 hia antiquorum, planta crasa y
hermosas, colocaremos, como un conparecida á algunos cactos, es en ciertraste en la variada forma de los vegeto modo; un gran tallo polígono sin
tales, á los solanos, 6 plantas tristes.
hojas y sin ramas, y cuyo fruto se paTodas ellas son notables por sus tarece á una biznaga. El perico, planllos y h ojas vellosas, oscur~, y cota que creemos indígena de nuestro
mo cubiertas de polvo, y por sus flopais, es un euf6rbeo. Las urticeas, ú
res en forma de rodaja. Son de esta
ortigas se parecen algo á los eufórfamilia el tomate, el chile ó pimiento,
beos por el jugo lechoso que la mael tabaco, y el florifundio cuyas granyor parte de ellas producen¡ pero se
des hojas y cuyas hermosas flores

~L MOSAICO MEXIOANO.-TOMO

vu.

173

blancas y olorosas, se i~c1inan con las demas que hemos bosquejado; su
triste languidez ácia la llerra. Las tallo es cilíndrico, recto, nudoso alguleguminosas, parecidas todas por sus nas veces hueco; sus hojas largas, an•
hojas y frutos, pero por lo demas muy chas y puntiagudas están como en•
diferentes son unas veces pequefias, vueltas por su base á la parte nudosa
como el rijo! y la lenteja; per? algu- de los tallos. En al~nas, las flores
nas veces adquieren mas elevac1on, co- forman en el estremo superior del ta·
·
. Corres.
mo el campeche (Haematozylon cam- llo una panoja muy airosa.
ponden
á
esta
familia
el
ma1z,
el tn.
m), y el árbol que produce el
pee/¡ianu
Pertenecen á esta. nume- go la cafia de azúcar, y el bambú,
cascalote•
ll
1i:n1a tan elegante y tan esbelta. La.s
rosa fiami'lia las acacias·, entre e .as
~UPULIFERAS
tienen una configurason hermosas el tabachin, el ta~nn. notable po;r el viaor
0
•y robustez
d
caftafistola. A las legummosas c1on
c:r~esponden tambien las admirables que manifiestan en sus ra1ces ramosensitivas. Muchas leguminosas son sas y rastreras, en su tronco _grueso y
enredaderas, como el caracol indígena en sus nudosos y prolongados brazos.
de nuestro pais (paseolus cacacolla) y Pertenecen á esta seccion de plan_ta3
. os, cuyo fruto está adherido
los preciosos cuamecates. Los co~1- 1os encm
á
una
media
esfera, á que se ha dado
J'EROS son notables por la elevac1on
el
nombre
de
cúpula. Loa coNVOL·
y consistencia de sus troncos, por la
BULOS
tienen
uúa peculiar fisonomía,
forma piramidal de sus copas, por sus
y
se
caracterizan
principalmente por
hojas casi siempre agudas Y por ~ ~su
tallo
rastrero
y
que por lo comun
gura de sus frutos comunmente conise
enrosca
espiralmente
sobre los árcos. El pino, el cedro, el cipres y el
ahuehuete, son coníferos. Contrastan boles· por sus hojas alternas, recortacon la forma de estas plantas aquellos das y' comunmente puntiagudas, y por
árboles cuya flor es una candelilla. sus flores en forma de campana.
unas plantas útiles de nuestro pa1s
El gentil olmo, el álamo de plateadas hojas, el temblador (populus tre- ;on de esta familia, como e_l camo~e,
mula) y los liquidambaces que abun- el mechoacan, el zacatlascali y la Ja·
dan en el Departamen:o de Veracr~z, lapa.
Hemos disei'iado ligeramente los
son de este grupo. Las MALVAS tienen tambien formas que les son pecu- principales rasgos fisonómicos de alliares, y que se modifican mucho en gunos grupos de plantas, como una
uef1a muestra de la variedad de
las especies desde la humilde althea
ra:1mas
y modificaciones que la natuhasta el útil algodonero. En todas
raleza
ha empleado en la configu~aellas las hojas están cubiertas de
cion
de
los vegetales. Pero la ~10.:
los suaves. Pertenecen á esta farruha
logía
vegotal
no se limita ~ ecsammar
el árbol que da el cacao, la he~osa
la
forma
de
las
plantas, smo que Jll:·
moteutroma, y el hoahah, el ~1gante
etrando en su organizacion, ecsam1de la vegetacion, cuya longevidad es
. .
La configuracion de las :a la contestura interior délos frutos
prod1g1osa.
y semillas, de las raices, troncos, raORAMI!fEAS es muy diferente de todas

f

A!·

?~-

�174

..

tt MOSAICO

MEXÍCA'NO.-'I'oMo Vli.

mas, yemas, flores y demas órganos
mas ó menos necesarios á la vegeta.cion. La ciencia esplica tambien la in•
fluencia que ejercen sobre las plantas
la luz y la electricidad, el calor, el frio
y todos los meteoros. Esplica tam•
bien mas ó menos satisfactoriamente
la irritabilidad y el suel'io de las plantas, las transformaciones á que están
sujetas alguna11 de ellas, las aparicio.
nos espontáneas de algunos vegetales
y otros muchos fenómenos sumamente interesantes y curiosos:
Hemos dicho al principio que la fi.
siología vegetal es una ciencia nueva¡
porque esceptuando las observacionés
admirables de Theofrastro y uno que
otro de los antiguos, los demas en na•
da pueden compararse á los modernos
por sus conocimientos de la organiza•
cion de las plantas. En el punto de
progreso á que la fisiología vegetal
ha llegado en nuestro siglo, admira
la propiedad, esactitud y minuciosidad
con que se disecan las plantas anatómicamente y se describen sus fibras,
vasos, tejidos, membranas, glándulas
&amp;c. La perfeccion del microscopio,
y _sobre todo los admirables adelantos
del disel'io y la litografia, del grabado
y del arte de iluminar los grabados y
litografias, han contribuido poderosamente á los progresos de la fisiología
vegetal, siendo maravillosa la perfeccion con que se di.aefian en el día los
órganos vegetales, aun los mas delicados y pequefios.
Los progresos de la fisiología vege•
tal están íntimamente ligados con los
adelantos de la jardinería, de la horticultura, y aun de la agricultura propiamente dicha. Un gran número de
prácticas agrícolas demasiado absur-

das han desaparecido del cultivo desde que sus principios ó teorías se han
podido fijar de un ~odo cierto apo·
yándose en el conocimiento de la or•
ganfzacion de l~s plantas. Sin este
conocimiento, los grandes cultivos de
semillas, los plantíos de bosques ó ar•
bolados, la poda y corte de los árboles silvestres, la poda é ingerto de los
frutales, la aclimatacion de plantas ec·
sóticas, el cultivo de vegetales de her•
mosas flores, y en fin, todas las ope·
raciones agrarias mas importantes no
son smo rutinas, que comunmente no
dap. por resultado sino errores, pérdi•
das de mucha consideracion, y sobre
todo, languidez y desaliento para las
empresas agrícolas, que bieri dirigidas debían ser demasiado productivas.
Cuando al cultivar las plantall por espeeulacion ó por agrado procure uno
darse á sí mismo la r~on del método
y operaciones del cultivo, advertirá á
cada paso que la ciencia de la organizacion vegetal tiene aplicaciones prácticas tan útiles como curiosas y frecuentes. Si se trata de formnr bos•
ques, bastará la inspeccion de una se•
milla para conocer por ella si la espe·
cie de árbol que se trata de propagar
es de aquellos que adquieren grandes
dimensiones y que dan una madera
consistente. Se sabe que en lo general las plantas cuya semilla no tiene
dos cotyledones, no dan lo que se lla·
ma propiamente madera, sino tallos
huecos ó porosos, ó formados algunas
veces de una especie de estopa endurecida: que la semilla de los árboles
que han de adquirir grande elevacion,
diámetro y consistencia, está encerrada casi siempre bajo una cubierta
muy endurecida, y que el gérmen de

EL MOSAICO MEXICANO.-'l'oMo Vil.
dichas plantas se presenta dentro de
la semilla tan desarrollado, que á la
vista natural se manifiesta en ét la
planta en miniatura. Si se trata de
formar variedades de plantas,. di! .fru•
tos ó de flores, se cultivan mezcladas
ó inmediatas entre sí muchas especies
de un mismo género; pues se sabe que
la mezcla del polen de especies diferentes, produce variedades. Si se procura conservar una variedad determinada, se prefiere el ingerto á cualquier
otro método de propagacion, pues es
bien sabido que la propagacion por
semilla hace volver una variedad á la
especie que la ha producido. ;Por el
contrario, cuando hay interes en que
una especie de planta no degenere,
se le propaga por semilla, y se cuida de no cultivarla inmediata y mezciada con otras especies diferentes.
Para preservar de deterioro las semillas, y principalmente los gérmenes,
S3 les guarda bajo una temperatura
fria, en la oscuridad y en un lugar
seco, porque se sabe que la luz, el calor y la ~umedad aceleran la germinacion. El conocimiento de la forma
y organizacion de la raíz en cada especie de plantas es esencial para dirigir con acierto su cultivo. Si la raíz
(como en el trigo) es clébil y cubierta
de otras raíces que por su pequefiez y
tenuidad se llaman capilares, la planta ecsige un terreno esponjoso, suave,
húmedo y muy pulverizado. Si la
raiz es profundizante, como en el vetabel, el terreno debe tambien ser de
fondo¡ en un terreno superficial la raiz
nunca podria desarrollarse¡ por este
motivo el fresno y el nogal ecsigen
terrenos de mucho cuerpo. Si la raíz
es rastrera y vigorosa, como en el en•

175

cino, se iutroducirá por si sola en un
terreno duro y compacto. Cuando alguno&amp; vegetales se cultivan (como la
papa) para aprovechar sus raíces y no
sus frutos, las labores no se dirigen ·á
arropar el tallo (lo que ha ria desarrollar la planta con esceso) sino á suavisar el terreno hasta mucha profun,didad parll que la raíz y no la planta, ·
se desarrolle. L&amp;-verdadera teoría so~
bre el cultivo del maiz está fundada
principalmente en la cualidad que tienen las gramíneas de arrojar raíces
por los nudos de sus tallos, cuando aquellos,nudos se cubren con la tierra.
La poda es una de 1as· operaciones
mas importantes en el cultiYo de· los
árboles frutales 6 de bosque. Tan
perjudicial es el dejará una planta las
ramas y chupones que la perjudican,
como el mutilarlas sin discrecion y.sin
objeto. Cada especie de árbol tiene
una forma, por decirlo así, normal, y
que no varia sino por causas que son
accidentales. La poda se debe dirigir
principalmente á conservar en cada
árbol el tipo de configuracion que pertenece á su especie, suprimiendo las
ramas que dan al mismo árbol una
manifiesta deformidad. Por )a poda
se deben suprimir tambien las ramas
secas 6 enfermas, principalmente si se
hallan gangrenadas, y los chupones
que estenuan y consumen al árbol de
que brotan. El podador debe cortar
tambien con circunspeccion las ramas
que no producen mas que hojas y·ma•
deras, cuando se trata de árboles frutales¡ y debe guardarse de tocar la flecha ó rama central de todo árbol, pues
la mutilacion de ella le dará una deformidad que ppr ningun medio puede
remediarse. La supresion de los ta-

'

�'

116

EL MOSAICO MEXICANO,...:_TóMo VII.

llos es útil y algunas veces necesaria
en c1ertas plantas, principalmente en
~quellas que se cultivan por aprovechar s~s raices solamente, y mas aun,
en 1as plantas bulbosas, como la cebolla y ajo, cuyo tallo se puede quebrar
para -que la accion vital se concentre
en el bulbo; otras veces conviep.e conservar los bulbos c6~ el tallo para evitar que germinen. Por este motivo
se ven.den siempre las cebollas con el
tallo ó rabo, como se d~ce comunmen•
te, y habria sido perju~icial á los que
comercian con esta planta el obligarlos (como se propuso alguna vez por
medida de policía) á vender sin tallo
las cebollas. Cuando se trata de calcular con aprocsimacion la abundan•
cia ó escasez de frutos, es útil inspeccionar atentamente las yemas de los á rboles. Las que tienen una figura muy
ovalada no contienen sino hojas; las
yemas frutales presentan una forma
mas redonda y abultada. El ecsámen
de las yemas induce_ tambien á conocer si un árbol podrá ó no soportar un
grado de frio consiilerable, segun que
sus yemas se presentan enteramente á
descubierto, ó envueltas en una espe•
cie de algodones, ó cubiertas con es•
camas masó menos duras. La utilidad del ingerto es demasiado conocida; su verdadera teoría se funda únicamente en la analogía orgánica de las
plantas, y conocimiento del periodo en
que florecen. Cuando se estudie con
mas generalidad la organizacion de
los vegetales, cesará la estravagancia
de querer ingertar árboles absolutamente desemejantes y sin ninguna analogía. Cesarán tambien otras preocupaciones, como la de creer que enterrando un árbol por sus ramas, estas

se convierten en raices, y las raíces en
tronco y ramas. El colot de los fru· ,
tos se debe com\ffimente á la accion de
la luz sobre ellos, así observamos que
los jaspes de caril)Ín no se ven en el
durazno, sino por el lado en que la luz
ha reflejad_o vivamente sobre el fruto.
Este es uno de los muchos motivos por
que, conviene esponer las plantas, especialmente lás frutales, á una luz muy
viva. Otras veces conviene preservar·
las de la luz (como se hace con la lechuga y el repollo) para que adquie·
ran la blancura y la jugosidad que las
hace tan gustosas. Los estambres de
las flores se trasforman en pétalos
cuando un cultivo muy esmerado ha•
ce á la planta ecsuberante y vigorosa.
Tal es la causa que produce las flores
dobles que muchas veces se venden á
un precio muy subido. Si recogiéra·
mos las jícamas ó dálias silvestres, las
hortensias que se dan en nuestras montañas, los cactos hermosísimos y otra
multitud de plantas de adorno que
nuestro suelo produce espontáneamen·
te; y si cultiváramos con esmero estas
plantas en los jardines, tendríamos una gran variedad de flores dobles in·
dígenas, que C.'lmbiariamos al estrangero por otras igualmente curiosas
que introduce á la república. Otro
tanto decimos de los f rutos. El famo·
so melon frances llamado chantalowp
que hemoi; cultivado, no escederia en
mérito á los de Jamai y Cajetitlan en
l~s márgenes del hermoso lago de
Chapala, si el cultivo estuviera allí
tan adelantado como en Francia. ' Las
ligeras observaciones que acabamos
de presentar están muy al alcance de
los hombres estudiosos; pero ni estas,
ni otras muchas que espondremos en

tL M0SA-100 M~XICAN0.-ToMo Vll.

171'
r·

otra vez, se han generalizado, pu~ veLA CODICl 'A DE U N CASE RO H ACE
LA DI CHA DE UNÁ MUGER. ,
mos por ¡0 comun que la· rutill'~ co~trar.ía unos hechos que la espenenc1a
N o habiendo podido pagar una po•
y la teoría: han comprobado hace"ffiu· bre frutera la renta de su pequeña ha•
c ho tiempo. P ara conocer el verda· bitacion el dia señalado, el cáser? sa·
dero estado de la instrucciqn agrícola có á -remate ~us muebles, negando ~us
en nuestro _pais, conviene no alucinar· oídos á los gritos.de la compasi!m, Lo
se por lo que se ve en l-0s vergeles y poco que ellá¿_enia, apén5:s podía basjardines de México y otras ciudades tar para cubrir s11 deuda y las costa~
cultas. E s necesario viajar con aten· de la venta, y por consiguiente se iba
cion observar con cuidado las prácti• á ver reaucida á. la mendiguez. Iricon•
cas 'tas rutinas, los errores, la igno· solable pues y bafiada en lágrimas,
'
. .
.
rancia, y aun la ·superst1c1on que re1· prese~ciaba la venta Ú sus muebles;
na todavía en la mayor parte de los pero aun subió de pú~to su.dolor, cuan·
agricultores; es preciso vivir algun do vió que iban á pregonar un cua•
tiempo en las campiñas, introducirse dro,todo ahumado o.e pié y medio de
en las h uertecillas y sembrados, pene· alto que estimaba ella mucho por ha·
trar hasta las chozas del pobre prole- ber pasado en su familia de padres á
tario, y hacerse el confidente de sus er• h ijos. Un pintor, sin embargo, que le
rores y miserias. Entonces el atraso había ecsaminado, ofreció por él rea)
de la agricultura se conoce palpable- y medio; pero un ~urioso que e_ntenmente y la ignorancia se ve cas~á lo vi- dia la materia tan bien como el pmtor,
vo. Algun din la atencion de los hom· le pujó á un peso. El pintor creyá
que para espantar al a~cionado y_qu.ibres benéficos se fijará con interes y tarle las ganas de la pmtura, no tema
c9n ternura en esa juventud del campo, mas que pujar un poco :tltg _de uú
que vegeta en la soledad como pla~t~ golpe, y así subió á una gumea: el otro
silvestre, á la que Dios protege y v1v1- hizo como que lo pensaba un poco, y
luego gritó: "Veinte y cinco_ guineas."
fica, pero que el hombre se h a desde- - "Cincuenta," repuso el pmtor.-El
ñado de cultivar la y dirigirla.
corazon de la buena muger palpitaba
Deseamos que estas reflecsiones, tan de alegría viendo que solo el cuadrO'
defectuosas como son, esciten la curio- producía ya para i:agar su r~~ta y las
sidad de los hombres estudiosos y los costas· mas redoblo su regocIJO cuan·
cÍo oyó al aficionado of:;cer p~r él
inclinen á dedicarse á una ciencia tan doscientas guineas; y iqmen podra des•
útil tan amena: que estimulen tambien cribir toda la estesmon de su _gozo
' sabios á propagar sus conoc1-. cuando vi6 que de precio_en_precio pt!·
á los
mientos sobre la maravillosa organi• jó el aficionado hasta se1sc1,en,tas gu1, _
neasi Baste decir que llego a sn e.olzacion de las plantas, y sobre los fe.
mo. El pintor entónces dijo mtty ape·
nómenos de la vegetacion, siempre ad- sadumbrado al comprador :- "Usted
mirables y algunas veces sorprenden- tiene 1a fortuna d~ ser mas rico que Y&lt;?,
porque de otro modo no se llevana
tes.
E scrito para el Mosaico.
el cuadro, ó le hubiera c?s~ado á V,
mil guineas. " Era un ongmal de Ra
fael.
2
Tol1. vp.-vui.

...

.'

.,

1

-

�178

EL MOSAICO MEXICANO.

To1110 VII.

''

AVE BLANCA DE CUCHARA.
~--==-- -

"l

,;l.

Platalea Leueo1·od1·a •- L.inneo.

INGUN'organo se modi- del , lt.

fica ~to, ni contribuye
mas a variar la fisonomía
~;
~: de I
á'
co. p
os p Jaros, que el pirid arece que la naturaleza ha que~ agotar en este miembro tod
var1ed d
•
ª su
.
a ' ur:nend'o en la misma ti .
lia natural las furmas ma dife anuE t
s
rentes
so parecerá estraflo á algunos d.
nuestros
lectores·' pero es ~m
. embarg e
··
positivo que hay la afinidad m ' ?
ma entre las aves cuch
asl _ínt'.·
..
aras y as c1
guefias, á pesar de que a' .
. t
primera visa se nota una gran diferen .
el remate cónico y .
c1~ entre
pico puntiagudo

~~

,

i·

est u/roo, y la_ forma a11chil, chata V
d en ida que tiene el mismo ór~an~
1
e estos· y p l
&lt;&gt;
much '
or o cua ' aunque no con
b
a razon, se les ha dado el nom~e que_ llevan. Es tan peque~ 1
d1ferenc
na a
. ia que se observa entre ellos que s1 prescindiéramos de la r
'
del ·
,orma
rn pico, y del mayor tamaffo de la tel J a que une J.os dedos delanteros de
as aves cu~haras, no encontrariam
otros caracteres disímbolos pa
os
d
bl
ra poer esta ecer una distincion ge é .
El • d
n nea.
. pico e las aves cucharas es
porc1onalmento un poco m l proque el de las ci ..
as argo
gueiias, Yenteramente

EL ~OSAICO ME~ICANO.-TOMO

vn.

179

las orillas de los grandes rios, y sí á
derecho, aplaslado para arriba y aba·
menudo en una grande estension de
jo, ancho, flecsible, y cubierto en su
costa. De vez en cuando visitan la
base con una membrana. Se estiende
lnglaterra. Son mas chicós que el
ácia la cstremidad formando un óvalo
ganso silvestre, pues no tienen mas
mas ancho que el resto del pico, y re·
que dos piés y seis ú ocho pulgadas
dondo en la punta: las narices son u.os
desde la estremidad del pico hasta la
hendiduras estrechas y ovaladas, que
la punta de la cola: el pico tiene seis
se hallan en la membrana al princiy siete pulgada3, y uno y media par
pio de la mandíbula superior, algo ala parte mas ancha. Estcndidas sus
canalada en ambos lados por unas aalas, miden cuatro piés. Tien~ la pluberturas longitudinales, y que termima de un color blanco claro, y una
na en una especie de garabato ó ganmancha amarilla en el pecho de los
cho pequef!.o. Las mandíbulas están
mayores, que se estiende por ambos
acanaladas por la parte de adentro, le•
lados ácia arriba en forma de collar,
vantados los estremos de ellas, y adory se une por airas. Las plumas lar·
nados de una hilera de dientes agudos
gas y delgadas que forman Ja cresta,
y salidos. Cuando el pájaro ha llele caen gracio~amente ácia atras. Tiegado á su entero desarrollo, tiene los
ne ribeteados de amarillo los ojos, y
carrillos desnudos, y un mechon de
la estrem1dad del pico, lo mismo que
plumas largas y delgadas que forman
el pescuezo. Lo &lt;lemas del pico es
una cresta en la parte posterior de la
negro, y con unas sombras azulesj1Jncabeza: la lengua es escesivamcnte
to á las dos hendiduras laterales: los
corta, triangular y puntiaguda, y el
piés y piernas son enteramente ne·
pescuezo lo puede dilatar en forma de
gros. Las hembras son mas pequebolsa: las piernas son largas, y cubierñas que los machos, y es lo único en
tas de unas escamas reticulares: tiene
que se distinguen en la apariencia:
cuatro dedos¡ los tres delanteros están
los pájaros pequefios tienen negros
unidos por una telilla que les llega
los caf!.ones de las plumas de las alas,
hasta la estremidad, y el de atras des·
de color blanco sucio las partes que
cansa casi todo en la tierra: las uñas
carecen de plumas, y sin cresta ni
son cortas, delgadas, y algo curvas y
manchas en el pecho. Las aves cu'
puntiagudas. La ave cuchara blancharas habitan comunmente en los
ca es la única que habita en el antitulares inmediatos á las bocas de los
guo continente: lo mismo que todos
rios, haciendo sus nidos en los árbolos pájaros de esta clase, emigra ales altos ó en los matorrales. Las
nualmente. En Noviembre se aleja
hembras ponen por lo comun tres ó
del Norte de Europa, y particular·
cuatro huevos blancos¡ se reunen, pero
mente de la Holanda, adonde regresa
no en grandes bandadas, y se alimenen verano por el mes de Abril. Dutan con pescados, y otros _animales perante el invierno se dirige ácia el Aqueños acuátilcs ó anfibios. Con los
frica, llegando el Cabo de Buena Espicos remueven el lodo en bu~ca de su
peranza. R ara vez se encuentrnn en
pres1; y los tubérculos que tienen por
el interior del pais, esceptuando en

...

�180

EL MOSAICO l\tEXICANO.-ToMo VII.

la p:ute interior de las mandíbulas les
sirven para retener los animales mas
resbaladizos, y para hacer pedazos los
conchas ó- escamas de &lt;]Ue están cubiertos. Su configuracion interior es
casi la misma que la de. las cigüefias,
- y admirablemente adaptada para recibir esta clase de alimento. No tienen YOZ particular, pues la laringe
baja carece de los músculos que forman el sonido, y sola se les oye golpear con fuerza y á menudo sus mandíbulas, cuando están coléricos 6 aaustados. ' Se domestica perfectamente en el estado de cautividad, viviendo en paz y concordia con los demas
habitantes de los-corrales, y mostrando rara vez síntomas de enojo ó deseo
de mudar de condicion. Se alimenta con toda clase de sobras de la comida.
(Tho Family Magazine. )-Trad. para el Mosaico.

TODO SIRVE DE ALGO.
Nada hay inútil en este mundo, me
decia en una ocasion mi tío el canónigo, y si otros casos no lo probaran,
David nos suministraría un cumplido
ejemplo.
Preguntábale un dia este santo poeta al Seiior, wara qué había criado
los mosquitos y las aralias, que no
sirven mas que de estorbo1 "Yo te haré ver lo contrario," le respondió una
voz de entre las nubes.
Y cndo horas y viniendo dias, aconteció que el tal poeta, bajando del monte Hachila, cayó en la tentacion de
introducirse en la tienda del rey Saul,
con ánimo de Jrnrtarle su armadura
y su capa, (y es de notar la mala YÍ·
d~ qe los pocias &lt;le aquel tiempo, que

se andaban por los montes usurpando
alhajas); purs como iba dí"ciendo, el
tal sefior David tuvo ese mal pensamiento; y no es eso lo peor, sino que
lo llevó á cabo, que JlO parece sino
que habia vendido candela en Madrid,
segun lo fino que era el rapaz; pero
cuando d tal trataba de escapar á
tientas con su robo, se le en redó un
pié entre las piernas de Abuer, quo
estaba dormido junto al lecho mism o
de Saul; el lance era apretadillo para
el ratero, porque al menor movimiento suyo podia despertar Abuer, que lo
hubiera perdido indefectiblemente.
P ero Dios permitió que un mosquito picase t&gt;ntonces ligeramente al
dormido siervo; mi hombre entonces,
sin despertarse, se rascó una pierna
contra otra, dió una media vuelta, y
dejó libre al jóven David, que tomó
luego las de Villadiego, dando gracias
á Dios de que hubiese criado los mosquitos.

El señor Saul, que no aguantaba
chanzas, persiguió como todo el mundo sabe al pobre poetilla, hasta que lo
obligó á retirarse al desierto; y aun
alü, acosado de cerca, tuvo que meterse en una caverna. Dios envió entonces una araña, y estendió su débil
tela rn la estrecha grieta que daba entrada al asilo del futuro rey de J udá.'
"Si hubiera entrado por aquí, esta
telaraña se hubiera roto:" dijo Saul
mirando con ~onrisa la gruta, y pasó
adelante.
David entonces hundió su frente en
el polvo, y esclamó:
"Me has confundido, Señor, porque
todas tus criaturas son admirables y
el mas pequefl.o de los insectos que' tú
criaste es útil en la tierra; bendito tú,
ó Jehová, porque tus obras son la justicia y tus palabras la verdad."
(Sem,nJrio ¡&gt;in1orosco.)

•• J

,.

�EL :MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.

~~ ESPUES de la .marcha

5r:1 l)Wi.

d~l marquesj ya_ ~l prín·, g ; ~ cipe no se maneJo como
9'¡. ·~ · un incó&lt;mito
· forma su
"
J
casa de honor, nombra para su gran
escudero al marques de Eragny-Duval de F erol, y Laurent Dufont, el oficial que le reconoció, con·~ois-Fermé, son los gentiles-hombres de su
cámara, Rhodez su page. Se esta·
blecen horas de audiencia, dias de recepcion. M.' de Ranché, intendente
de la Martinica, el gobernador particular de la isla; un cierto Martín Ponisable ( 1), que todo lo manej!1ba
siempre á fuerza de dinero, creyó a,
• partar las dificultades abriendo su bolsa. El príncipe le miró con cierta:
sonrisa de desprecio, y le volvió la espalda.
Al siguiente día de este suceso a-

181

apareció una carrcio11¡ que transcribo
íntegra porque manifiesta el _espíritu
del siglo, y es adémas histórica. Dice así (2):
Cuando Martín cierto dia
Fué al príncipe á saludar,
Lo hubo aqueste de mirar
Con indiferencia fria.
A Eragni preguntó en fin:
tQuién .es aqueste villano~
Es un hombre, líomb-re muy hombro,
'l'ilin tin tin tin
Concluye su nombre:
Es un gentilL,hombre,
Se llama M~rtin.
"1 ~ ot , T

Es aquí gobernador,
Guapo entre los comerciantes,
Hace bien ~on sus marchantes
El papel de ~ran señor: •
Charla fumando su .pipa,
( l) El nombre de este individuo tlene un Y ·charla sin son ni· tron~
orlgen bastante singular. Su pl!drc era ,ir- Se cree de su su y· fi fi,
landes, y se había establecido en la Guada-

lupe en un lugar llamado el Puente de Arena. Este Martín fué soldado en el regimiento del conde de. •. , y habiéndose hallado en
una batalla en que su coronel acababa de ser
herido, le sacó de entre la multitud cargado
sobre sus espald.lS. Este fué el orígen de su
fortuna.

7

(2) Con suma desconfianza ofrecemos á
nuestros lectores la siguiente imperfoctísima
traduccion, por estar lleno el original de pro•
vincialisrnos que no SJl hallan en el Diccionario, y por la irregularidad del metro, que se
hizo sin duda pam una música que ni remo,
to.mente conocemos.

'

�r

182

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.

y su su su y su fi fi,
Le dan, claro es, suficiencia
Para aparentar gtan ciencia.
Aunque Martín se confiesa,

y aunque de Martín desciende,
. Su sang,e á mucho lo asciende,
Porque es su sangre i~landesa.
Es á qujen el gran Lava!
Hizo servir de eaballo,
Cuando la ar, .ar, ar,
Cuando la ti, ti, ti,
Cuando la ary, la ti, la artillería
Le puso enfermo en memorable dia.
"Los mios han puesto el pec}lo

Y han tenido el alto honor,
De verter toda su sangre
Solo por vuestro provecho.
Bajo_las banderas de Est
Háse visto á Martin siete
Hecho un ra ra ra ra,
H echo un yo yo yo yo,
Hecho un rayo, un 1;,ucifer, •
El polvo humilde morder."
Entonces gentil muy garboso
Sus miradas se inclinaban,
y las puertas se cerraban)
Viendo su cabeza de oso.
Todo el pueblo consternado
De mirarlo así mojado,
Esclan;ia: ja, ja, ja, ja;
Esclama: la, la, la, la, la;
Clama ja, clama la con complacenc!a,
y venganza clamó por su Escelenc1a.
El duque de Penthievre tenia, como todos saben, considerables capitales en la Martinica, provenientes de
los bienes de la duquesa su esposa.
Estos capitales estaban confiados á un
hombre encargado de hacerles producir, cuyo nombre era Liewain. Go-

zaba de reputacion, de prudencia y
probidad. Hábia resistidp con firmeza á todas las instigaciones del marques de C ... lus, y su resistencia babia dado á co_nocer todo lo que era
capaz de descubrir. Mas despues de
media hora de oonversacion secreta
do Liewain con el jóven príncipe, puso á disposicion de este la caja Y el
cajero. Esta circunstanci~ confirmó
á toda la isla en la persuas1on en que
ya estaba. El a~ando_no de todas l_as
riquezas quo tema biJJO su custo~a,
puestas en manos de unjóven de vemte aftos de edad, manifestaba que este
le habría dado pruebas inequívocas de
su mision, y el arribo del príncipe de
Módena á la Martinica tomó á los ojos de hombres pensadores del ~ais un
carácter político de la mas alta importancia. ,
Los jesuitas estaban muy ufanos
con motivo á la preferencia que el
príncipe habia dado á su conven:º·
Los domínicos reclamaron y obtuvieron el propio honor. Renaud se trasladó á su casa, y esta gracia cost~ á los
hermanos de Santo Domingo mii cuatrocientos escudos. Diariamente se
servia una espléndida mesa de treinta
cubiertos para el prín;ipc ~enaud y
los gentiles-hombres á q~ie~es gustase convidar. Comía en publico al son
de sonatas; su clase de vida, en fin, era regia.
Jamas había presentado San Pedro
una semejante perspectiva: todo- era alegría, y aun licencia¡ y la falta absoluta de gobierno desde que el marqu~s de c. . . lus se habia retirado á
Fuerte-Real, daba á todo el pais un
aspecto que los hombres previsores no
podian ver sin alarmarse.

EL· MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.

)83

Sin embargo, el príncipe ~eno.ud
puso el cordon azul, lo que no tenia
esperaba con impaciencia el regreso
derecho á hacer como príncipe herede un buque mercante que Liewain,
ditario de l\Jódena. Hizo echar un
el encargado de negocios del duque
fuerte galope, •sin llevar estribos, ni
de Penthievre, cufiad,o del príncípe
pobre deM. Ranché, intendente do la
de Módena, ha~ia enviado á-Europa.
isla, que vestia media de seda blanca,
Semejante retsrdo pareci.a hacerse inun elegante vestido bordado, y una pesoportablo al príncipe; estaba inquieto
luca blanca como una escarcha. En
y ¡¿ manifestaba á las· claras, lo que
el mismo dia, viendo que M. Ranché
daba á entender que no le agitaba el
se servia= en la mesa de un mondatemor de sor conocido. El marques
dientes, le envió un lacayo para dede C..., lus babia igualmente despacirlo que aquel era_un acto de mala
chado un enviado: era un ingeniero
crianzá¡ 1y en el momento, haciendo
nombrado Desriviere. Habían ya
saltar el tapon de una botella de vino•
transe;urrido seis meses y este no parechampaña, inundó al infeliz con una
cía. Los partidos tenían igual incantidad de espuma, que sin embriaquietud; perQ la del príncipe tenia un
garle
le recordó é hizo ver, que es
carácter particular de seguridad en
preciso evitar el mezclarse en los juetodo lo concerniente á su persona. El
marques do C. .. , testigo de la calma gos de los príncipes¡ que esk,s son
chanzas que por lo regular producen
del príncipe, acobó por persuadirse
completamente acerca de la identidad lágrima.s, y siempre disiustos y desavenencias. Mas al traves de esta ade la persona, y quiso entrará su gracia; pero el príncipe se mantuvo inec- berracion de juicio y de conducta, brisorable. Un dia (era la funcion de llaba una viva luz de inteligencia que
Corpus) estaba enfermo y sufriendo revelaba al hombre ostraordinario. •
mucho; M. de C ... prohibió el que No tenia todavía veinte afios, y una
se disparasen cafl.onazos, y todas las sola mirada, una sola palabra suya
maftanas enviaba á su ayudante de bastaban para imponer á cuantos le
campo á tomar informes acerca de la rodeaban, como lo habría hecho un
salud del príncipe Renaud. Pero na- príncipe en su edad madura, en meda de esto doblegó al vengativo italia- dio de su corte y en la plenitud de su
no. Habiendo sabido algunos dias poder. Jóven en su modo de vivir,
despucs que el gobernador general ba- en medio de las fruslerías que parebia llegado hasta la sacristía (1 ) con cían ocuparle, jamas dejaba un aire
el objeto de tomar noticias acerca de de dignidad que reprimia toda licensu persona: Creerá que soy alguna cia, aun de parte de aquellas gentes
reliquia~ dijo el príncipe, y fué cuan- que vivian con él en la mayor familiaridad. Noble en sus modales, Ji.
to ocurrió.
beral
sin ser pródigo, se comportó
Pasado un poco de tiempo, se persiempre
como un verdadero príncipe,
mitió este cosas que acabaron de contanto
en
su
conducta como en sus pafirmar en la colonia su carácter. Se
labras. Tenia rasgos de una esmera( 1) Estaba en el convento de dominicos.
da educación, pero que parecia habia

�184

EL MOSAICO MEXICANO.-Tol'lrn VII.

sido abandonada; hablaba bien mal el
frances, el aleman, y lo que es mas
singular, el italiano; sabia un poco de
latin y de griego, aunque cq_n imperfeccion. No obstante, poseia talentos,
dibujaba bien, era buen músico, manéjaba con destreza las armas y montaba perfectamente á caballo: todo es.
to reunido á un gran discernimiento,
á un talento despejado, á una fuerza
1
de comprension y de carácter no comunes le· daban un mérito mayor del
qué p;diera ecsigirse; y baj.o este disfraz tenia todavía otras cualidades que
'acababan de formar de él un hombre
cstraordionrio.
E stando en Cul--de Sac-Mnrin, se
hallaba un dia en un terreno persiguiendo á una gallinaza que huia delante de él, cuando se le presentó el
cura del mismo Cul--de Sac-Marin
en clase de suplicante. Esta visita
le desagradaba, pero procuró disimularlo.

grada siento el temor que á ,wesencia
de este hombre!
Es un ,hecho que jamas un jóven
de veinte afios' hizo mejor el papel de
príncipe, lo que me hacia repeiir con
todos los naturales del pais que le estuvieron viendo cerca de un ai'Io:
-Este hombre (1) es verdaderamente el príncipe hereditarío de Módena.

La paz con la Inglatterra atraia pasageros á la isla; y el príncipe Renaud, en vez de temerles como hasta
entonces, parecia por el contrario, desearlos con ansia. Tuvo un dio. noticia de que unos cuantos viageros de
importancia habian desembarcado; les
convido á un gran banquete, que les
di6 sin manifestar el mas ligero temor de.ser desmentido. Uno de los
estrangeros, interrogado por M. el
marques de C. .. lus, le refiríó que
habia visto al príncipe de Módena en
Venecia hacia dos aflos, durante el
carnaval, en el momento en que el
príncipe hacia pagar con treinta mil
francos, espejos que babia roto por diversion.

-tQué es lo que quereis, señor
cura1
--Socorros, sefior, para mi pobre
iglesia.
-Acababa de enmascararse, pro- ¿En qué puedo serviros'/
--Señor, está aquella para caer, y siguió el viagero, y por ésto fué que
no tuve tiempo de observarle¡ pero tiedígnese V. A. reedificarla.
ne tcdo el aire y talante de la perso- Señor cu ra, yo no puedo edificar
na q~e veo ahora: y supuesto que el
en terrenos del rey de Francia.
príncipe tenia la locura de romper vi--Suplico, pues, solamente á V. A. drios en valor de treinta mil francos,
que ponga la primera piedra.
pudo haber tambi~n tenido la de pa..
- Sefíor cura: cuando yo pongo la sar á la Martinica.
primer piedra de un edificio, pongo
(1) Madama la duquesa de Penthievre
tambien la última ___ • sabedlo.

Y mirando al cura con altivez, le
dejó enteramente consternado.
- En verdad, decia el pobre cura,
que ni cuando elevo la hostia consa-

era hija del duque de M6dena, el cual habia
casado con la señorita de Valois, hija de M.
el regente. La hija de madama la duquesa
de Pent.hievre viuda, es madre del rey Luis
Felipe. Este príncipe hereditario de Módena, seria, puc~, till nhutlo del rey dP Frnnriá.

EL MOSAICO MEXIOANO.-To110 VII.

,..

185

El viagero tenia razon.
bras. Desriviere regresó al fin, á los
Mas los enviados· no regresaban: el
quince dias de la salida del príncipe.
invierno ( 1) es1aba encima. DisgusEn Paris se habian burlado de aquel
tado el príncipe con una tan. larga esy de su príncipe. Se atribuyó á on
pera, y con las molestias que le cauprincipio de ignorancia, y habinn si•
saba el clima de las colonias, se redo desatendidas las razones que daba
solvió á partir. No se le instó á que
el ingeniero para disculpar á M. de
permaneciese; ya se habia comenzado
C . .. de no haberle hecho prender y
á sentir que su residencia costaba de- conducir á Paris.
masiadament.e cara. Un dia reunió
Mas aun el mismo Desriviere no
á todos los de su servidumbre, agreestaba del todo convencido de que no
gando á ella un médico del rey en la
fuese el príncipe de Módena el que
colonia llamado Garnier, y un limoshabia estado en la Martinica. H abia
nero; y bacicn¡lo fletar el navio Raél visto á' la duquesa. de Penthievre
fael, de Bur4eos, dajó la Martinica, (3): cuando la habia hablado del príndespues de siete mes~ de mansion m
cipe, se babia sonreido de un modo
ella. En el momento de entrar al bu- particular¡ y aquella sonrisa, decia el
que.hizo enarbolar el pabellon almiingeniero, contenia mas bien lágrirante (2). Todos los caliones del mas que burla.
fuenc le saludaron. Partió el 10 de
parece á mí? le habia preSeptiembre del mismo afio 1748, ha- guntado la duquesa.
ciéndose á la vela con di rcccion á
-Perfectamente, madama
Burdeos.
-Es desgraciado. __ . ; pues que es
La víspera de su marcha babia te- preciso que muera.
nido una muy peregrina conversacion
Y Desriviere, que observaba á la
con todos sus partidarios que dejaba
duquesa, vió que los oj os se le llenaen la colonia, siendo de los primeros
ban de lágrimas.
M. de Nadan, M. de luinché y otras
El enviado de Liewain, el hombre
muchas autoridades.
de la confianza de l\I. de P entbievre,
-Cualesquiera sucesos, /es decia,
estaba tambicn de vuelta. Se le baque os sobrevengan, llevadlos en pa.bia igualmente tratado de loco en caciencia po.r algunos momentos, por asa del duque, y por todos los oficiales
mor á mi persona; que la adhesion
del servicio de la cámara. Pero su
que.me habeis ma nifestado se deje ver
relacion, unida á 1a de Desriviere,
aun en este último caso, si fuere necedieron materia á un comentario muy
sario. Estad seguros por otra parte,
célebre.
que no os quedaréis sin recompensa.
A Vempo que el mensagero de
Muy pronto d~p~es de su partida
vieron descifradas sus últimas pala- Liewain saüa de casa del duque, se
encontró al paso con un ayuda de cá( 1) Estncion de lns lluvias.
mara, que le dijo le siguiese al ins(2) Probablemente hizo esto por gnlnntante. Le hizo pasar por oscuros corteria ácia su hermana, que era grno almiran-

- tse

te de Frnncin.

ToM. vn -v111

•

3

(3)

Abuela del rey actual.

�186

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo Vil.

era un tártaro:( l) de la compai'iía
de Noille.
·
Una tal asercion contribuyó, mas
que las ;elaciones de los enviados; que
regresaron mas convencidos que ~u~ndo marcharon á fortificar la op1mon
'
.
y adhesion que ya se tenían por el JÓven pr(ncip!l·
al cielo.
- tCómo pudierá ser, se &lt;iecia, Y
Viendo entrar al mensagero de con mucha razon, que un tártaro tuLiewain, hiz9 la duquesa un gesto al viese un cútis tan blanco, megillas tan
ayuda de cámara, y quedó sola con llenas y sonrosadas, educacion tan esaquel Por el término de una h?ra merada modales tan finos, y unas maque duró esta audien~ia, q11e él m se nos cu;a hermosura f,llusaria envidia
había imaginado, le hizo la duquesa u- á uná mugex1 ¡No, no ·es un tárta·
na multitud de preguntas con la espre- rol Y no siéndolo, es el príncipe_de
sion del mas vivo interes. Ella estaMódena.
ba muy inmutada; y el mismo _ayuda
Sin duda qµe la consecuencia no es ,
de cámara, conduciendo al enviado al
. muy lógica; tampoco yo la doy como
tiempo de salir, le refirió que hacia mia sino como de unas personas fasquince dias que lloraba mucho en el cin~das que todo lo referían á sí mishotel de Penthievre.
mas y ásu manera de ver; yo diré so·
Pero lo que ministró mas certidum- lamente, que esta es una de aquellas
bre y es un hecho in°;egable es, que historias maravillosas que se pueden
Liewain conservó su puesto, Y que presentará los espíritus para que proel duque de Penthievre no le hizo nuncien su juicio.
(S. C.)
cargo sino de la mitad del din_ero
(l) Se dnba el nombre de tá~taros á los
dado de su caja, el que montaba á ciendomésticos que servinn á los oficiales en=to cincuenta mil francos.
pafia en tiempo de guerra.
tY por qué se retardaba tanto librar en América la ó!den para reduLA DÁHA DE LENGUAS.
cir á prision á ese hombre que osaba
Una seitora decia: ''yo quisiera dar
tomar el nombre de un príncipe sobe,
1 .
rano del hermano de un príncipe al á mi hijo una tintura de lengua atma,
pres;nte de la familia _real de Fran- otra tintura del griego, otra tintura de
ciai Vamos pronto i Juzgar con ar· historia otra tintura de gcografia, otra
reglo á unos suceaos tan singulares tintura de pintura; otra tintura de comercio &amp;c: pero yo no sé que maestro
en sus consecueecias y resultados.
El ministro que había espedido la tomarle." ~"Pues, seftora," dijo el que
órden para prender al aventurero que la escuchaba, "yo creo que para eso no
.
"
tomaba el nombre de un príncipe de hay como tomar un maestro tintorero.
la casa real, dijo atolondradamente al
gobernador general, que este hombre

187

redores y por 11olitarias, espaciosas Y
tristes salas; abrieron en fin u~a ~quefia pueria, y el enviado ~e Liewam
se encontró én la presencia de la duquesa de Pentbievre. Estaba de r?·
dillas ante un reclinatorio, y parec1a
no poder dejar la oracion que dirigía

\

MÁOUINA DE TRILLAR, DE PATENTE.
1STAS máquinas son muy
f,
~ útiles para los cultivado"__.,_ ,, ', res de trigo, pues ahorran
....,__,,Ull..,j mucho tiempo y trabajo.
El grabado representa una do ellas.
Está construida por el principio del
movimiento continuo giratorio. El
suelo sobre que descansan los caballos
da de vueltas y está construido con dos
cadenas de hierro (iguales á las que

I

se usan en las máquinrui de cardar),
que mueven una rueda dentada ácia
adelante y corren por encima de una
polea que está atras, con atravesafios
de palo del tamaf'io y grueso conveniente, unidos á cada eslabon chato de
la cadena por medio de pernos y tuercas. El piso está sostenido por unos
cilindros que antes no se habian aplicado á las máquinas movidas por ca-

�EL MOSAICO MEXICANO.-TOMO

188

vn.

Antes de su invencion se usaban u·
·'quina . de. trillar está
ballos. La ma
nas planchas que llamaban sagradas,
construida del modo s1gmcntc..
.
laa cuales se daban fuertes golpes
El cilindro es de hierro fundido: lle;:ra convocar a los fieles al templo'.
ne una rueda en cada estremo: es de
desde un principio se usaba la cere
una sola pieza de 16 pulgadas de _anmonia de bendecirlas¡ poco despues se
desde 16 á 30 de largo: los d1enh
c º• Y
·
, fian- adoptó la de bautizarlas, que aun se
tes tambien son de hierro y estan a
usa en nuestros días.
.
zados en sus respectivos lugares por
En 610 eran tan poco conoc1das_l~s
medio de tuercas para que se puedan
ue sitiando á Sens el eJerlazar cuando se descompongan. campªnas, q
· · d.
reemp
l
. de cito
. d e Clotario, asustados los sitia
o
.
•roda la máquina oc11pa e espacio
es de tan espantoso repique, dice ~n
•, Y medio de ancho y nuecuatro pies
d
:utor levantaron el sitio y emprendieed'o
de
largo.
Pesa
cerca
e1
1
ve y ro
ron 1~ fuga. La mayor campana_que
mil libras y puede adaptarse par~ e
se conoce es la de un convento situa.
n(1mero de caballos que se qmera,
do en Moscou, la que aseguran tiene
.
comparativamente con poc~s gastos.
un
piés
de
circunferencia,
ta
cuaren
Y
Se sacan cien fanegas de tr~go -en un
y pesa l4000 quintales.
día por medio de esta máquina. Las
máquinas de trillar de patente, se ma·
••&amp; •• 11
nufacturan en Waterford y Búffalo_e~
el estado de Nueva-york y ZancmROBERTO BL SABIO,
lle en el d e1 Ohío, y en varios puntos
.
de los Estados del Este y del Med10Este principe, hijo de Hugo Cape-

iliL

l

as

El hombre sabio hace sus ocur .
· . pero con la dilo mismo que e l necio,
.
d
que
este
las da. á conocerl
fcrencia e
á todo el mundo, y él las ignora, y e
sabio las conoce, pero sabe ocultarlas.
Una verbosidad inocente y un carácter bullicioso se· encuentr~n á menudo en un hombre de gemo¡ y nos enfiamos mucho al equivocar la gra;3'edad con la grandeza, la tºs?pope·
ya con la ciencia y el magisteno con
la erudicion.

lo fué uno de los hombres mns nota -

bl,es de su tiempo. R ehusó el trono
de Italia y la corona imperial, por no
empcf\ar á la Francia en una gu_crra
.
Aun se cantan en las 1glerumosa.
'd á
. de aquel reino himnos deb1 os
sias
.
A,
musa que datan del XI s1g1o.
e1
~:ben s~s reyes la humilde ~ostumb~e
de lavar los piés á doce pobres el d1_a
de Juéves Santo, y de hac_erlos servir
en la mesa por los príncipes y grandes se!'l.ores. Era tan estremada ~u
compasion respecto á los desgracia(Tbe Farnlly M&amp;guioe.)-Trad. para el ?,109aico.
dos, que no estorbaba que le robasen.
. d
1a mita
U no de ellos le cortó un dia
d'
.
CAMPANAS.
de una franja de oro, y se ispom~. pa·
Las primeras campanas se intr~u- raqu1'tar le la otra·· "retiraos, le d1JO el
geron en Francia en 550 en el remaey; lo que llevais debe bastaros, Jo
do de Childeverto y Clotario, hijo de rque' resta podrá socorrer á otro."
Clodoveo.

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.

O es nuestro prop6sito al
escribir el presente artículo, declamar hueca y
•
pomposamente contra ese
mal que corroe las sociedades modernas, ni desatarnos en denuestos y ultrajes contra las desdichadas víctimas
que hace. Queremos solo sefialar
donde está el mal; indicarlo como se
sei'lala á un viagero el precipicio en
que puede deslizarse; procurar, que se
corte de raii, y poner coto á esos &lt;leplorables atentados que afligen.profundamente al hombre sensato y hu-

mano.
Tampoco darémos nosotros el consejo de que á semejanza de los pueblos antiguos, se deje insepulto el
cuerpo del suicida, y que su nombre
sea cubierto de horror y de vilipendio.
Anacronismo fuera esto en el siglo
actual, y barbarie en nosotros el proponerlo. V etterémos una lágrima sobre la tumba del que acaba su ecsistencia; mas levantarémos un grito de
ecsecracion eterna contra ese manantial, contra esa sentina que inspiró al
infeliz la idea de su horrendo atentado.
No es solo en Madrid, sino tarobien en las provincias donde cunde esa plaga destructora, ese azote mortífero. Al mismo tiempo que los pe-

189

riódicos de la capital han anunciado
dos ó tres suicidios, los de las provincias refieren tambien varios casos. En
uno de nuestros números anteriores
copiamos del Dia'l"io de Set7illa la
narracion de tres delitos de esta clase,
perpetrados en dos dias. Otros diversos ejemplos pudiéramos citar en apoyo de nuestro aserto; mas esto, ademas de ser prolijo, nos distraeria de
nuestro objeto principal, que es el de
procurar con nuestras razones la estirpacion de crímenes que tan hondamente lastiman la índole de los
pueblos.

Preténdese por algunos con sobrada candidez 6 sobrada mala fe, que la
nueva escuela denominada romántica
es la productora de los suicidios. Citan arteramente varios ejemplos en su
apoyo, y aferrados en esta idea no tienen reparo en cundirla, en proclamarla. • Nosotros recb~zamos enérgicamente tan absurda inculpacion,
iPreconízase por ventura en la literatura moderna el delito, el crímen, la
perversidadL ___ se cohonesta?_ __ _
se ensalza1____ No: se dice: "Ved este escollo, salvadlo si no quereis perecer." t Y la mision del poeta en el
siglo presente es predicar la desmoralizacion, estimular al crímen1. __ ¡Error!. __ • El poeta presenta cuadros

�190

EL MOSAICO MEXIOANO.-ToMo VII.

EL MOSAICO MEXlCANO.-ToMo Vll.

veces fué la mas productiva y útil de
un sembrado.
El influjo de la literatura en las
costumbres, lo repetimos, e~ útil y provechoso El que no considere en un
drama sino su apariencia, el que no
vislumbre el efecto moral oculto detras de las palabras, será porq~e s~
entendimiento limitado no concibe sino lo que ve. Levántese en buen:Jiora un grito de acusacion contra ~quel
que elogie conocidamente el crimen,
que le preconice, y que por el contrario ridiculice los principios eternos de
verdad y justicia¡ porque un hombre
sea malo, no debe deducirse que todos
lo sean generalmente.
Algunos pretenden, y en nuestra opinion sin fundamento,, ~ue las r~vueltas y convulsiones poht1cas ocasiona~
ciales.
tambien los atentados que combatiNo negarémos que alguna vez un mos. Citan en apoyo de su aseveraingenio estraviado produce efecto_s o- cion casos de hombres, que creyendo
puestos á lo que se propuso esc1tar. perdido el partido á que perten~ian,
Goethe al publicar su novela Wer- se han dado la muerte. Estos eJemther ó las pasiones, no pudo ~reveer plos aislados y raros nada prueban¡
que seria el instrume?t? _de cien crí- nosotros somos de opinion de que las
menes, pintando el suicidio con colo- guerras civiles no contribuyen absores halagüefios, con tintas seductoras; lutamente nada al suicidio. Pero hay
abrió un dique á las pa~iones cuando personas que no habiendo podido sase propuso cerrarlo; obcecado en doc- lir nunca de la medianía, de la oscu•
trinas erróneas, dió un golpe mortal ridad en que la suerte los colocara,
á la moralidad de su patria; raro fué buscan un medio, una ~oyuntura de
el dia en que algun infeliz ofuscado tener alguna celebridad. Un suicidio
no vertió su sangre para lograr aque- con circunstancias estraordinarias, con
lla dicha ficticia, descrita por el autor los adminículos de carta y pistola, ó
en un momento de error, y dictada. veneno, es lo que conciben y ponen
por sus ideas irreligiosa~. ~osotros en práctica. ¡lnsensatosL -- No conmaldecimos al que contnbuyo al cri· sideran que aquella celebridad efímemen y á la desmoralizacion; mas por- ra la compran á costa de un crímen
que una vez una semilla buena haya espantoso; que hoy se _repite_ su nomdado un fruto malo, no debemos re- bre entre la risa de los 1mbéc1les y las
chazar esa misma semilla, que otras maldiciones de los hombres sensatos,

.
ternbles
y h orrorosos , cargados de negros coloridos, palpitantes y aterrad?·
res, n.'l
ra decir al que los ve: "Seguid
ru
si quercis una senda tan espantosa.
Si fuera cual se pretende el oríge?
del suicidio, á saber, el gusto de _la _literatura moderna, nosotros arroJanamos la pluma y abjurariamos nuestras doctrinas literarias, diciendo: "No
queremos pertenecer á un~ escuela,
cuya bandera es la corrupc1on, cuyas
Premisas están ensangrentadas,1cuyos
,,
frutos son crímenes espantosos. - - - ~
Mas por fortuna no es as~ calurru:ua·
das por algunos, la mayoría haceJu~ticia á las intenciones del poeta, Y siue este su marcha gloriosa entre los
:plausos del pueblo, ~tre l~ _bendiciones de los hombres Justos e impar-

y mafiana en el eterno sueilo de la
tumba, (no hay quien arroje una flor
sobre eúa, ni quien vierta una lágrima á su memoria; ni hay quien dirija
una plegaria por su descanso al Eterno, ni quien recuerde un nombre desconocido en las páginas del libro de
la gloria¡ pero en cambio escrito indeleblemente en el asqueroso volúmen
del crímen. Y con vuestra imprudencia corrompeis la sociedad, harto
corrompida por desgracia, y con la
sangre que verteis calais el velo que
encubre sus defectos, y mostrais el espectáculo horroroso de esa misma sociedad en esqueleto, despojada de lo
bueno que aun le resta, y del falso
brillo y afectada magnificencia que la
rodea.
Pero se nos dirá: si no es ahí donde e:stá el orígen del mal, t,dónde podemos hallarloL ___ Nosotros vamos á
responder, y poniendo el dedo en la
llaga abierta, no nos queremos cuidar
de los quejidos del enfermo, si estos
han de producir su curacion. iQuereis saber de donde procede, donde tiene sufuenteelsuicidio~---- Nosotros
os lo vamos á decir con vos fuerte, con
ánimo resuelto. En el ateísmo, en la
falta de religion.
Es una verdad eterna y probada
que un pueblo sin religion no puede
sostenerse, porque la religion es como
el punta1'1}ue sostiene un edificio destruido ____ quitad ese puntal, y el edificio social vendrá abajo entre los gritos de los que perezcan, y las maldiciones de los que sobrevivan. Por fortuna, en un pais altamente católico como el nuestro, aun no han cundido esas tendendas irreligiosas que son la
plaga de las sociedades.
0

191

Mas por desgracia el aliento de la
víbora ha atraído á varios incautos, y
el dogma del materialismo ha hecho
algunos prosélitos. Hé aquí el orígen del mal. El infeliz que se suicida cree que despues de este mundo no
hay otro¡ obcecado en sus doctrinas de
maldicion, se arranca una vida que
cree suya, cuando solo es de la sociedad que le sostiene, y del Omnipotente que le crió; no tiene por crímen asesinar su ecsistencia, é ignora que no
siendo esta suya, es tan grave delito
quitársela, como despojar de ella á otro hombre. Y sin cuidarse de si su
ejemplo puede ser ó no pernicioso á
la sociedad, á sus hermanos, solo q uiere libertarse de un peso que le agobia,
descansar de este cansancio que llaman vida, para dormir en un suefío
que llaman la muerte! .... ¡Y áesto llaman filosofía 11 1 A esto decimos nosotros estupidez; á esto apellidamos_
corrupcion.
Los apóstoles de esas doctrinas se
reirán tal vez de nosotros, y ridiculizarán nuestras palabras. No impor·
ta; siempre nos quedará la satisfaccion
de haber contribuido al bien de la humanidad, y cooperado con nuestros
esfuerzos á que la escuela del ateísmo
no haga nuevos é incautos prosélitos.
Sepan estos que huyendo quizá de la
justicia de la tierra, van á dar con la
del cielo, mas inflecsible y mas pura
que aquella, y sobre todo, mas duradera, eterna. Un desvarío amoroso,
una pérdida en el juego suelen producir un suicidio. Causas tan despreciables son el móvil de esa máquina social, que rueda sobre un eje frágil, que roto una vez no hay mano
que pueda componerlo. Lo hemos

�192

EL, MOSAICO MEXICANO.-ToMo

dicho ántes, y no nos cansarémos de
repetirlo nunca: esa sangre que se vier- te es ei riego de un campo de maldi• cion: frutos sazonados con sangre, SO·
lo pueden producir delitos; y delitos
frecuentes é impunes acarrean la ruina de las sociedades. Rotos los vínculos que unen al hombre con la religion, se relajan los de la vida; y de
aquí la disolucion social, el crímen y
el sacrilegio. Si filosofía llaman á
esa escuela de ateismo y conupcion,
nosotros rechazamos esa filosofía: si
la civilizacion tiene por esencia el suicidio, el crímen, nosotros la maldecimos: por último, si la ilustracion es esa que los ateos proclaman¡ si esos
son los adelantos de la edad presente,
nosotros no queremos esa ilustracion
ni esos adelantos, y m¡rcamos con el
sello de la irreligion y el vilipendio,
con esa marca que no borran los a. i'i.os, que se conserva al traves de los
siglos, á ~los sostenedores de tan perniciosas ideas.
Pero al hablar así, no se crea que
lo hacemos con personas determinadas: nuestra guerra es á las doctrinas,
no á los individuos. Queremos arr~car esa máscara de filosofía, ese
manto de hipocresía; y mo~trando donde está el dafío, escarnecerle, y demostrar su falsedad para que todos se
aparten d~ él. Nosotros deploramos
como el que mas esas recientes víctimas que 'hace entre nosotros el espíritu de irreligion. Vertemos una lágrima sobre la tumba que encierra
sus restos, y una flor sobre su losa;
mas damos una maldicion al crímen
·al delito que abrió aquel sepulcro.
nuestro lamento es el lamento de la
sociedad entera. __ _ nuestra flor la

Y

vti.

compasion de aquella .• _ nuestra maldicion la de todos los hombres sensatos.
( Gaceta de Madrid.)
AGESILAO.

Agesilao, rey de Lacedemonia y
uno de los mas grandes príncipes que
tuvo jamas la Grecia, parecía olvidar
en el seno de la familia toda la grand~za del trono, entregándose á las tiernas caricias de un hijo pequeño que
tenia; y la Grecia veía con asombro
á este monarca, terror de los enemigos de Esparta, correr en su caballito
de caña para divertir al heredero de
su corona. Uno de tantos graciosos
contra la voluntad de Dios füé un dia
testigo de esta escena, ridícula á los
ojos de una alma vulgar, y se rió de
ella en presencia de Agesilao. "Amigo mio," le dijo este príncipe, "cállate
por ahora, y aguarda hasta que i,eas
padre para burlarte de los que lo son."
RllS.PUESTas AGUDA!.

No en vano se dijo que una recompensa desproporcionada al mérito es una injuria. Un soldado muy valiente
perdió los dos brazos en una batalla, y
su coronel le ofreció un duró· "sin duda creeis, mi coronel" le dijo el soldado
"que yo rio he perdido mas que un pa:
de guan!~s?''.-Otro .soldado, granadero del eJer~1to del mariscal de Sajonia fué cogido robando, y le condenaron á ser ahorcado: lo que había robado vald;ria todo lo mas seis pesetas,
y el mariscal viéndole conducir al suP!icio, ~e dijo: "Hombre, debes de ser
bien m_1serable para arriesgar la vida
por seis pesetas:-"Vuestra admiracion sí que es estraña, mi general, "respondió el soldado:" ¡,pues no la estoy
arriesgando todos los dias por diez cuartos11'-Esta respuesta le valió la vida
~e que le hizo gracia el mariscal.

•

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                  <text>El Mosaico mexicano ó colección de amenidades curiosas e instructivas. Del 1° de octubre de 1836 al 15 de marzo de 1837 la frecuencia de la revista fue quincenal, sin embargo, según indican el Diccionario Porrúa y Guillermo Prieto, de 1840 a 1842 fue semanal. En el primer tomo fungió como editor Isidro Rafael Gondra; del 2 al 7 el editor fue Ignacio Cumplido y el director Victoriano Roa. Cuando Ignacio Cumplido se hizo cargo de la edición, en abril de 1837, el contenido y la presentación de la revista sufrieron un cambio muy importante; los trabajos poéticos aumentaron a partir de ese año, pues se registra el ingreso de los integrantes de la Academia de San Juan de Letrán a la redacción de El Mosaico. Cabe destacar la calidad de la tipografía, los grabados en madera y las litografías, muchas de ellas procedentes del Portal de las Flores número 5. El Mosaico mexicano desapareció a mediados de 1842 debido a su alto costo y la imposibilidad de los suscriptores de adquirirla.</text>
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                <text>El Mosaico mexicano ó colección de amenidades curiosas e instructivas. Del 1° de octubre de 1836 al 15 de marzo de 1837 la frecuencia de la revista fue quincenal, sin embargo, según indican el Diccionario Porrúa y Guillermo Prieto, de 1840 a 1842 fue semanal. En el primer tomo fungió como editor Isidro Rafael Gondra; del 2 al 7 el editor fue Ignacio Cumplido y el director Victoriano Roa. Cuando Ignacio Cumplido se hizo cargo de la edición, en abril de 1837, el contenido y la presentación de la revista sufrieron un cambio muy importante; los trabajos poéticos aumentaron a partir de ese año, pues se registra el ingreso de los integrantes de la Academia de San Juan de Letrán a la redacción de El Mosaico. Cabe destacar la calidad de la tipografía, los grabados en madera y las litografías, muchas de ellas procedentes del Portal de las Flores número 5. El Mosaico mexicano desapareció a mediados de 1842 debido a su alto costo y la imposibilidad de los suscriptores de adquirirla.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>192

EL, MOSAICO MEXICANO.-ToMo

dicho ántes, y no nos cansarémos de
repetirlo nunca: esa sangre que se vier- te es ei riego de un campo de maldi• cion: frutos sazonados con sangre, SO·
lo pueden producir delitos; y delitos
frecuentes é impunes acarrean la ruina de las sociedades. Rotos los vínculos que unen al hombre con la religion, se relajan los de la vida; y de
aquí la disolucion social, el crímen y
el sacrilegio. Si filosofía llaman á
esa escuela de ateismo y conupcion,
nosotros rechazamos esa filosofía: si
la civilizacion tiene por esencia el suicidio, el crímen, nosotros la maldecimos: por último, si la ilustracion es esa que los ateos proclaman¡ si esos
son los adelantos de la edad presente,
nosotros no queremos esa ilustracion
ni esos adelantos, y m¡rcamos con el
sello de la irreligion y el vilipendio,
con esa marca que no borran los a. i'i.os, que se conserva al traves de los
siglos, á ~los sostenedores de tan perniciosas ideas.
Pero al hablar así, no se crea que
lo hacemos con personas determinadas: nuestra guerra es á las doctrinas,
no á los individuos. Queremos arr~car esa máscara de filosofía, ese
manto de hipocresía; y mo~trando donde está el dafío, escarnecerle, y demostrar su falsedad para que todos se
aparten d~ él. Nosotros deploramos
como el que mas esas recientes víctimas que 'hace entre nosotros el espíritu de irreligion. Vertemos una lágrima sobre la tumba que encierra
sus restos, y una flor sobre su losa;
mas damos una maldicion al crímen
·al delito que abrió aquel sepulcro.
nuestro lamento es el lamento de la
sociedad entera. __ _ nuestra flor la

Y

vti.

compasion de aquella .• _ nuestra maldicion la de todos los hombres sensatos.
( Gaceta de Madrid.)
AGESILAO.

Agesilao, rey de Lacedemonia y
uno de los mas grandes príncipes que
tuvo jamas la Grecia, parecía olvidar
en el seno de la familia toda la grand~za del trono, entregándose á las tiernas caricias de un hijo pequeño que
tenia; y la Grecia veía con asombro
á este monarca, terror de los enemigos de Esparta, correr en su caballito
de caña para divertir al heredero de
su corona. Uno de tantos graciosos
contra la voluntad de Dios füé un dia
testigo de esta escena, ridícula á los
ojos de una alma vulgar, y se rió de
ella en presencia de Agesilao. "Amigo mio," le dijo este príncipe, "cállate
por ahora, y aguarda hasta que i,eas
padre para burlarte de los que lo son."
RllS.PUESTas AGUDA!.

No en vano se dijo que una recompensa desproporcionada al mérito es una injuria. Un soldado muy valiente
perdió los dos brazos en una batalla, y
su coronel le ofreció un duró· "sin duda creeis, mi coronel" le dijo el soldado
"que yo rio he perdido mas que un pa:
de guan!~s?''.-Otro .soldado, granadero del eJer~1to del mariscal de Sajonia fué cogido robando, y le condenaron á ser ahorcado: lo que había robado vald;ria todo lo mas seis pesetas,
y el mariscal viéndole conducir al suP!icio, ~e dijo: "Hombre, debes de ser
bien m_1serable para arriesgar la vida
por seis pesetas:-"Vuestra admiracion sí que es estraña, mi general, "respondió el soldado:" ¡,pues no la estoy
arriesgando todos los dias por diez cuartos11'-Esta respuesta le valió la vida
~e que le hizo gracia el mariscal.

•

�.,
BL MOSAlt;O MEXlCANO.-ToMo VII.

217

BREVISIMA DISERTACION
--0.DINIDO@....&amp;IOIIO_..D.&amp;

S&gt;@Wllilll l1l~ l::fll~ IIDl1!11i mW~lID@o

,...,.,.,._,--: UPONGAMos, Sefl.or, que el
ai'io de 1860 ó 70 si se
quiere, el dia de San Silvestre á la media noche
( 1) comienza la última jornada de este mundo espectable. Para eso algunos affos antes ya se han de haber vis•
.
to todos los lances preparatonos, como
son entre otros la conversion de los judíos, aparicion del Anticristo &amp;c. &amp;c.
En esta hipótesis á la hora sefialada
se oirá en toda la tierra la voz del Ar~
cángel (2) encargado de llamar ájuicio. Inmediatamente será la apertura de los sepulcros, quienes vomitarán
á todos sus muertos, sin esceptuar uno
solo, teniendo los ángeles esa vez la
mayor ocupacion de toda sú vida, porque desempefiarán dos trabajos interesantísimos: primero, unir las diversas
piezas de los cadáveres que fueron divididos y dispersos.á largas distancias,
y reponer enteramente aquellos que
sirvieron de alimento á otros cuerpos
(3). Segundo, ya formados cada uno
en su secso ( 4) para que se verifique

qt1e resucitamos en nuestros propios
cuerpos, conducirlos todos hasta el valle de Josafat (5 ). Cierto que si no interviniera una potencia infinita, la co·
sa seria mas que imposible, pues la
reunion se ha de verificar la misma
noche, aunque los difuntos hayan _re(5) La opinion de que el juicio universal se ha de hacer en el valle de Josafat, es
puramente probable, dice Santo Tomas:
estas son sus palabras art. 4. q. 88. '110'/l, potest multum per certit,u,di'llffl sciri, ta1M1~

probalJiliter potest coligiJ ex Scriptwris. Y

en la s'uma espuesta por el P. Seratin A porreta, se lee una nota que me parece muy
importante ponerla aquí, y Jo hago traduciéndola al caste1Jano para la inteligencia
de todos. "Una cosa es que la conclusion
se deduzca de las Escrituras, y otra es que
se infiera de tal sentido que nosotros damos
á la Escritura: del primer modo, es necesaria (óde fe), porque la autoridad de la Escritura ni engafia ni puede engafiar. Mas
del segundo modo, entonces la deduccion
es solamente probable. Y esto es cuando
los santos doctores interpretan algun testo
con e..&lt;posicion solamente probable de tal
suerte, que decir lo contrarib no sea en perjuicio de la eterna salud. El santo Doctor
designó que sea así la conclusion de que se
. (l) S. Thom. supl. q. LXXVII. art. 3,
habla, porque dijo que ;e podía colegir pro(2) In voce Archangeli descendet de bablemente de las Escrituras; pero cómo se
coelo. 1.ª Thessal. 4.
entienda esta letra de que el juicio se ha de
(:-J) S. Thom. supl. q. LXXVI. art. 3. hacer en el valle de Josafat, si así, ó de oet q. 77. art 4. ad quartum.
tro modo, no se sabe de cierto sino de pro(4) S. Thom. supl. q. LXXXI. art. 3. bable. S. Thom. supl. q. 8. art. 4."

To111. vu.-x.

l

I

�e

218

vivido en el meridiano opuesto, ó en
los antípodas del valle señalado. Supongamos que á la madrugada se deja ver en su adorable persona el juez
natural de aquella gran causa, y que
en un abrir y cerrar de ojos (6) se abre y se derra el libro (7) de nuestros
conc.iencias, lo primero, para que Dios
se justifique en sus palabras (8), y lo
segundo para denotar la inapelabilidad de la sentencia. Todo lo cual se
verificará por idfl.aS infusas (9), ó Dios
como que tiene las ideas de todas las
cosas, se las presentará á nuestra alma como en un espejo (10) para que
allí las lea: porque tanto que hay que
hacer en ese negocio y la velocid!!d
de la ejecucion, no tienen otra salida.
Bien: conque á las cinco de la mañana á mas tardar, el asunto es-concluido; el relox dará por í1ltimo esa hora,
y comenzará el dia muy largo de la
eternidad. Los predestinados se frán
á 1~ glória, y los réprobos á la casa
de la eterna desgracia. Por consi-

gtiiente cesará el progreso de las generaciones, el influjo y movimiento de
los astros ( 11 ), el uso de )as Jllantas,
el servicio de los elementos, la vida
de los animales ___ • pues criado todo
para el hombre viador, es claro que
concluido este¡ lo, demas no debe subsistir ( 12). Aunque los astros no deberán aniquilarse, así porque se han
de renovar (13) con el mundo, como
porque David se promete ir á visitar

.

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo Vil.

EL MOSAieO MEXICANc1.-To1t10 Vil.

sobre el modo, y las circunstancias
que no constan en la revelacion: de.
jadme hacer mis suposiciones, y atemos el hilo que se babia cortado.
Conque ya tenemos el juicio hecho y el mundo deshecho: ¡,cuántos
años tendrá él mundo el afio de 1870'1
No entremos e,hora en cómputos qJJe
nos calienten la cabeza, ni registremos la version hebrea, samaritana &amp;c.,
mucho menos los calendarios de los
bramas ni las inscripciones de los chinos: una.hipótesis nos ahorra ese trabajo. Demos que el mundo haya cumplido 7000 afíos desde el primer dia

•

á la luna y á las estrellas, y verlas con
sus propios ojos (14). ¡,Y qué saca-

mos de aquí'? ¡,No es de fe cuanto se
ha dicho, al menos la sustancia del misterio1 Sí1 señor, es de fe, que así como no ha de quedar uno vivo, no ha
de quedar uno muerto ( 15). Morimos
por nuestro pecado ( 16), y resucitamos por la virtud de Dios, quien habiéndonos sacado de la nada, con mas
facilidad lo hará de materia preecsis- •
tente: tambien serémos juzgados por el
Hijo del hombre Jesucristo que está
nombrado por su Eterno Padre juez
de los vivos y de los muertos. 1,No es
(6) In ictu oculi. l. ad Corint. 15.
esta la sustancia del misterioi ¡,No
~ (7) Conscientiae singulorum erunt quasi creemos todos los católicos que llegaquidam libri continentes res gestas ex quirá ~se diai Pues dejadme discÚrrir
bus judicium procedet. S. Thom. supl. q.
87 art. t; S. Agustin en el libro D e Civit.
(11) Et sic oportet, quod generatio hoDe1 (cap. 14. á med. tom. 5),-tiene por inconveniente el que se lea en_el juicio un minum non in perpetuum durel: et eadem
libro material, en el que se escribieran los ratione nec alia quaead generationem homihechos de cada uno, porque el libro seria num ordinantur, sii;ut est motus coeli, ~t
infinitamente grande, y porque no habría variationes elementorum. supl. q. 91. art. 2.
( 12) Cessante fine, cessare debet id qnod
tiempo para poderlo leer: Jo cita Santo Toest ad finem; sed animalia et plantae factae
mas en la misma cuestion art. 3.
(8) Ut justificeris In sennonibus tuis. sunt adanimalem vitam hominis sustentandam ... .ergo.... &amp;upl. q. 91. art. 5.
Psal. 50.
(13) Supl. q. 9i'. art. l.
(9) La Glosa esponiendo aquellas pala(14) Videbo,coe)llS tuos·.. . lunam etstelbras de Job. c. 8. indiuentwr confu-iivn,e, dice: viso Ju.dice, mala omnia ant,e oc1,losmen- las, quae tu funda.sti. Ps. 8. v. 4.
(15) Onmesmorimur.2, Reg. c. 13. orotis versahuntur. s¡¡.pl. q. 87. art. 3.
(10) Alude al sistema de Malebranche nes quidem'resurgemus. l. Corint. c. 15. ,
(16) Etperpeccatum mor~.AdRom. c. l.
sobre eI origen de las ideas.

en que Dios crió el cielo '!/ la tierra
( 17) hasta el dia de que vamos hablando. ¡,Os parece natural que una
máquina tan portentosa como el universo haya salido de las manos de
Dios para solo durar 7000 ·affos1 Un
Dios tan feliz en la invencion de sus
cria!uras, que echó todo el resto dt su
sabiduría ( 18), de sus riquezas, de su
poder: que en cada criatura naciente
ejecuta una nueva creacion, ¡,habia de
haber hecho tantas maravillas para
que solo áuraran un instante? 1,Qué
son setenta mil generaciones para conocer y adorar á un Dios tan grande1
¡,Cuántos predestinados suponemos en
el dia de que se trata? Supongamos
la tercera parte (que serán muchos
menos) (19): ¡,qué son veinte mil generaciones de redimidos para un Dios
tan misericordioso, cuya sangre es de
infinito valor'? Si hubiera una revelacion espresa, cautivaria mi entendi-

1

219

miento en obsequio de la fe; mas no
habiéndola, 1,por qué no liemos de usar
de nuestra razon, y mucho mas cuando va. conforme con la grandeza y
magnificencia de su autor'l Si los
hombres tratan de conservar sus obras
con los materiales de mayor duracion,
como es el mármol y el bronce, disputando continuamente al tienpo su
irresistible voracidad: si aun á los mismos cadáveres (20), por medio ~e aromas y otros incorruptibles, los revisten
con las ilusiones de la vida; un Dios
dueño de todo, quien solo necesita de
su querer para obrar, ¡,quedaría coñtento con que su obra tuviera un periodo tan reducido? Si despues de la venida de Jesucristo se reformara el
mundo en lo fisico (21) y en lo moral,
de modo que todo continuara sin mas
novedad que mejorarse todo para hacer verdaderamente felices 'á los que
fueran dignos de un siglo tan dichoso:
en este caso, se podria decir que molestado ya el Señor con tanta ingratitud, deseaba concluir esta época de
prostitucion y desenfreno , para que
llegara la era venturosa en que se besaran la justicia y la pat (22). Empero, ¡,quién se atreverá á probar esto
cuando lo corriente que nos han ensefíado es todo lo contrario? 1,No nos
han enseñado que Jesucristo ha de
venir para volverse luego? ¡,Qué en
esa venida será el juicio universal, des·pues del cual se acabó todo ( 23 )1
Pues en este sentido, repito que no me.

(~) Alude á las momias del Egipto.
(21) Mundus innovabitur, et horno gloet terram. Gen. I. l.
rilicabitur. Supl. q. 91. art. l.
(18) Omnía in sapientia fecisti. Ps. 103.
(.J'2) J ustitia et pax o&amp;culatae sunt. Ps. 84.
(19) Multi sunt vocati, pauci vero elec(23) Et tempus amplius non erit.1\.poc.
ti. S. Math. c. 20.
c. 10.
(17) In priO:cipio creavit Deus coelum

•

1

1-

�220

parece fácil ser tan pronta la segunda venida de Ntro. Señor Jesucristo.

...

EL' MOSAICO MEXICANO........ToMo VII.

.EL MOSAICO MEXIOANO.-ToMo Vil

.Si este Señor tiene algunas miras
dignas de su grandeza respecto d~ este mundo que es su tierra, porque de
. aquí)s en cuanto J,,or,ibre, y con su
soberana presencia la convierte en u~
tierra nueva en la que habita la justicia (24), no la .iniquidad, c9mo ha
habitado hasta ahora; entonces pueqe
decirse que aun ha tardado, y, que ha
sufrido con paciencia infinita el mal
pago dé sus indecibles beneficios. Mas
si ha de venir á hacer con el mundo
lo que h~ce el lacero con un vaso de
barro (25), esto es, reducirlo á'pedazos. para no:volverlo á /orinar, entonces no obstante la ingratitud de la obra,
· es muy admirable está misma para
qué su sapie~tísimo autor la destruya
tan breve. Dios cuan.do la )lizo se encantó cqn ella (26); y segun nuestro
modo de entender, se regocijaria al
ve; un cuadro tan bien trazado hasta
en lo mas minucioso de su composicion. Y este cuadro acabado de trazar, aun cuando no ha habido tiempo
para observar y de~cubrir todos sus
prim'ores, cuando podemos decir que
aun no ha salido de . su infancia, ¡,su
mismo padre le habia de quitar la vida para si.empre1 ¡Ah! cuando el diluvio que solo fué un trastorno aunque
bien grande, al ver Dios como había
quedado su óbra, ofreció no 1'ol ver á,.
(24) Coelum novum et terram nova~
in quibus justitia habitat. 2. Petri. c. 3. v.
13.

diluviar la tierra (27); esto es, que
quedó como la vemos no despreciable,
¡,qué será, pues, cuand9 la destruya,
cuando la acabe, cuando su obra favo•
rita se reduzca á unas tristes ruinas ó
á -unos cuerpos inmubles é inútiles?
(28). ¡,Y gastaria sus riq;ezas e.n lafor•
macion del universo para lanzar á los
dos minutos u_n suspiro tan ·tierno?
No, amigo, Admiremos sin cuidado
esta obra maestra, considerando qué
tal .será Dios, cuando es tan bella su
obra. Investiguemos los encantos de
la obra, adorando siempre al artífice,
y conociéndolo, porque en esto $Olo
consiste nuestra felicidad. "Infeliz el
lunnbre, decia S. Agustin. que sabe todas las cosas, '!I á tí (Dios) te ignora;
~ien aventurado el que á tí te sabe,
aunque ignore todas las rosas. Mas
el que á tí y á ellas las s~a, no p&lt;Yr
ellas es mas dichoso; sino que lo es so·
lamente por ti;' (29),

221

' .

.'

(27) Nequaquam ultra maledicam terrae propter homines. Gen. B. v ..21. vease la
nota del P. Scio.
(28) Motus coeli cessabit. supl. q. 91.
art. 2. Habiendo Dios criado á los astros_
para presidir el dia y la noche, y para las
estaciones, como esto se verifica por sus movimientos, cesado este, concluyó la comiSiol\.

(29) Infelix hamo qui scit omnia illa
( creata), te autem nescit: beatus autem qui
te scit, etiam si illa nesclat: qui vero te, et
illa novit, nom Propter illa, beatior, sed
propter te tantum, beatus est. S. Agust. in
5 confesioQ.. c. 4. t. t.

Habiendo pedido á Fontenelle la
definicion de una mug,er hermosa, con(25) Tamquam vas figuli confringes
testó: "Una muger hermosa es el páeos. Ps. a. ·
(26) Viditque Deus cuneta quae fece- raiso de los ojos, el infierno del alma
y el purgatorío de la bolsa."
rat, et erant valde_bona. Gen. c. l. v. 31.

ceae~B-ICII
· L árbol' de madera fina ó de Cuba y Honduras por el espacio
J
de caoba, llamado por los ~e dos siglos, y se aumenta tanto su
botánicos Swietenia Ma- tronco y ramas gigantescas, los robles
hagoni, es uno de los ár- mas orgullosos de 11uestros bosques paboles mas hermosos que ecsisten. Se recen insignificantes comparados con
encuentran á-i:boles de mayor altura él. Con frecuencia traen de Honduque este; pero como crece en la isla ras á los Estados-Unidos, vigas ó pe¡

1

�...
222

EL MOSAICO MEDCANO. ,-n'oMil Vil.

dazos que pesan seis ó siete tonela- pleados en la' misma tarea descuqren
das. Si consideramos el enorme ta- sus pasos, lo que sucedemuy á menuroafio de un tronco de caoba, y que la do, tiene que emplear toda su viveza
madera mas apreciada se encuentra en para engafiarlos y que pierdan l¡t bue•
parages c~_i inaccesibles, no debemos lla. Esto sin embargo µo ·lo ' consiestrafiar que sea tan cara, _pues son gue siempre, porque los que lo siguen
muchos los gastos que se tienen que · conocen todos las ardides de que pueerogar para trásporta'rla · hasta los de llS!lr, y tienen qna vi~ta tan penebuques. Por lo comun comienza á trante y esperimentada, que perciben
Gorfarse la madera por el mes de A· el movimie[!tO ·m as pequefio de una
gosto. Las~cuadrillas de trabajadores hoja 6 cualquiera impresion del pié.
que se emplean en~ tarea, son desde_ Al fin llega alguno ~ p.poderarse del
veinte hasta cincuenta hombres cuan- tesor.o, y comienza la cuadrilla á echar
do mas. Se componen de esclavos y -abajo el número suficiente de árboles
persónas libres sin ningima distincion para los trabajos de la estacion. El
de rango, y sucede á. menudo que sea árbol de caoba_.se corta regularmente
un esclavo.el director de laJ obra !Ja- á los diez ó doce piés de altura, y se
mado capitan. Cada cuadrilla tiene construyé un tabladi~o para el hachetambien un cazador: se escoge gene- ro que lo ha de derribar. El tronco
' ralmente para e~ta ocupacion á ~uno der árbol es mas ó menos apreciado,
de los hombres mas vivos, que mar- segun la cantidad de madera que proche á buscar bosques de caoba para duce, pero se prefieren las ramas pa· proporcionar trabajo á toda la cuadri- ra los adornos.
Habiéndose cortado el número sulla. A: principios de Agosto sale el
ficiente
de árboles para los trabajos
cazador á desempeiiar su importante
de
la
cuadrilla,
se procede á la aperco~isíon: se ¡ore paso por lo mas espeso de los bosques, hasta llegai:: á un' t4ra de~ camino por el que han de ser
punto elevado, y se sube al árbol mas cónducidos. Se puede calcular que
alto que encuentra para observar des- en esta operacion se emplean las dos
- de allí lo.s alrededores. En esta épo· terc.eras partes del trabajo y de los
ca del afio to!_l)an las hojas del árbol . gastos. Cada establecimiento de esde caoba IJJl.~lonoio..,amarilleoto, y la,, to1 se convierte en ~n pequefto pueblo
pérsonás acostumbradás á esta clase situ~do á orillas de un rio.
Despues de construir el número sude ejercicio cono~en á gran distancia
ficiente
de cabañas para los trabajadolos parages en que hay mayor número d_e árboles: averiguado esto, baja el res, se abre un camino principal lo
cazador, y dirige sus pasos. ácia los mas inmediato que se puede al parabosques, y sin mas guia que su memo- ge en qué se ha cortado mayor númeria llega al punto· que de§ea. Algu- ro de árboles. Los trabajadores conas veces .tiene qüe ernplear el cata· mienzan cortando los arbustos con cudor grandes estratagemas para que no chillos d"e monte: esto se hace por tase,aprove~hen otros de:sus de!eubri- reasi sefialando á cada hombre cien
mientos, porque si los que están em- varal! por día. Como en estos bosques

,
\

~L MOSAICO-MEXICA.NO,-TOMo VII.
se encuentran maderas muy duras, se
aplica el fuego cuando no és ba~tante
la hacha. Entre estos árboles hay algunos de mucho valor que se desprecian como inútiles, á menos qJe se encuentren en las inmediaciones de algun riachuelo que intercepte el camino, porque entonces se emplean en la
construccion de puentes, q~e-son á menudo muy grandes y fuertes para qúe
puedan soportar unos pesos tan ·enormes.
Si los árbojes de caoba no están ·agrupados y síen dispersion, se aumenta mucho el trabájo de la apertura del
~amino. Comunmente sucede que se
. tienen que abrir varias millas de camino y constr~ir rIJuchos puentes para un solo árbol, que al fin no produce mas que una vciga. Guaado-se ha
limpiado el camino de la: maleza se
. emplear azadas y-otros 'ins•
necesita
trumentos para aplanar la_s colinas y
las rocas, y preparar el térreno de modo que puedan pasar las' ruedas d~los
carros en que se condúcen las vigas.
Estando ya listos los caminos, lo que
sucede comunmente por el mes de Diciembre, comienza el corte al través
como se llama técnicamente. Esto s~
consigue dividiendo cada árbol de caoba al través y formando vigas segun
su largo, y muchas ocasiones sucede
que algunos solo producen 1.ma viga
•'y otros cuatro ó cinco del mismo tron-'
co. El motivo principal que hay para diyidir los árboles en vigas, es la
necesidad de igualar los pesos que tiene el ganado qué cargar, y por lo mismo, mientras ·mas grueso es el árbol,
mas pequefias son las vigas. No se
puede rem~ar siempre la desigualdad de los pesos, y hay constantemen-

223

te una reserva de bueyes _que se emplean en _ca.so n_ecésario. No es posíble evitar este inco11.veniente por la diferencia de tamirño de- los árboles de
caoba, pues las vigas de uno tienen 300 '
piés cúbicos, al paso que las del inme• ' ·
diato llegan á nril~s. Lá viga mas
grande que. se ha cortado en HondÚras, tenia las di~en~iones siguiente~:
17 piés de largo, 57 pulgadas de an.cho y 64 de grueso, midiendo 5168
píés !le superficié, y teniendo 15 toneladas de peso.
Aser~dos
lo~ árbo)es, se redu- .
cen las vigas por medio de la hacha
de la forma que tenian á la cuadrada.
Poi: este tiempo SI} acerca el mes de
Marzo en 'que deben haberse hecho
todos los preparativos. Entonces ·comienza la época de la condu~cion de
las vigas desde el punto e~ que se cortaron. Esta~operaeion se practica úni= '
camente en los meses-de Abril y Mayo, pues el resto del afio está 1a tierra
m_u y floja y mojada para que ,puedán.
pasar las cargas -Bin sumirse, y por lo
·mismo no se-pierde ni un momento
en la eonduccicm de la madera hasta
el rio. Una caadrilla. de ~uarenta
hombres~puede trabajar seis fónda·nas .ii ruedas de. cureña. Cada cai'ro
necesita. si-ete pares de bueyes y dos
conductores, diez y seis hombres que
corten alimento para el gan~do, y doce que c;arguen ó pongan las vigas en
los carros. Como es tan inte™o- el
Galor del sol, no puede trabaj~r el ganado de día, y por tanto _se .carga y
conduce la mad'.erá de nocne. Se CO•
locan _!as vigas ~ los carros por medio de una platafórma ó plano inclinado, por la cual.se van suhiendo á fuerza de brazos y sin otro ausilio mecá-

,.

y;_

\

�224

EL MOSAICO MEXlC.ANO.-Toaro Vll.

nico. Ya hemos dicho que la operacion de cargar y conducir la madera,
se hace durante la noche. Las hachas
para alumbrar se sacan del pino resinoso: los conductores y ganado llegan muy fatigados por lo comun á la
orilla del río antes de la fuerza del ROi,
y se echan al río las vigas marcadas
- co!l las iniciales del duefl.o. Las lluvias periódicas comienzan á fines de
Mayo, y como el agua cae á torrentes, e!1 pocas horas se ponen_intransitab1es los camino3, y cesa la conduccion, A mediados de Junio comienzan á crecer los ríos á una altura considerable: las vigas baj1µ1 entonces flotando la distancia de 200 millas: la
cuadrilla las va cuidando en unas canoas aplastadás para desembarazarlas
de las rarnai¡ de los árboles de las orillas, hasta que llegan á la boca del
rio, adonde las detiene 11na percha colocada del modo conveniente. Cada
cuadrilla sepax:a entonces sus vigas,
guiándose por las iniciales que les pusieron, hacen con ellas unas grandes
balsas, y las conducen así hasta los
embarcaderos de los duefl.os. Las sacan en seguida del agua, y les ruel ven
á aplicar el hacha para poner pareja
la superficie. Los estremos de las vigas qae se lastiman estrellándose contra las rocas del río, tambien se asierran. Despues de esto se procede á
embarcar la madera.
Los buques se hacen á la vela de
Walise, que es el principal puerto de
Honduras, y se dirigen para Inglaterra 6 algun puerto de América 6 de
las Indias occidentales, con su valioso
cargamento de caoba.
(Tbe f&amp;mil7 magulne,-Tnd. por T. 7 B.)

f •

EL MO~AICO MXXIC!:r;O.-To~o VII.

225

EIITADÍITICA DE LOS PAPAS,

He aquí la indicacion curiosa, f'ruto
·de un cálculo esacto, de los paises á
que han pertenecido los 256 papas que
han ocupado el trono pontificio desde
San Pedro hasta el actual papa Gregorio XVI 1 de las Galias, 17 griegos, 4 áfrical'los, 6 siberios, 1 sabino,
16 toscanos, 2 dálmatas, 4 sicilianos,
16 napolitanos, 2 sardos, 4 espaf'ioles,
7 venecianos, 8 milaneses, 15 franceses, 6 alemanes, 1 lorenes, l borgoñes,
5 genoveses, 2 piamonteses, l holandes, 1 portugues, l ingles, 1 candiota
y 134 romanos 6 de los estados pontificios.

EL TEMOR,

Y o ví en plácido dia
La espumosa corriente
De un veloz arroyuelo
En la arena perderse:
Ví al mirlo y la calandria
En las ramas mecerse,
Cantando y remedando
. Del amor los vaivenes:
Alegre mariposa
Ví revolar, cual suele,
Y en espinas de rosa
Sus alillas prenderse:
Y al contemplar ¡6 Celia!
Mi amor y sus reveses,
Mi desgracia y tus gracias,
Temblé, puesto que tienes
En tu mano mi vida,
En tu labio mi muerto.

.... . •nna.i.'i
Ul&amp;ftT
.
. Al '

AL ~D11,mcmo OWJli 81. LLA&amp;t6
DE LA

·•

■ 11 ■ IT .&amp;

NTES de que el olvido
sepulte la _memori_a ~e lo
que fué dicho ed1fic_10 y
•
- el tribunal que funernnaba en él, creemos no llevarán á mal
nuestros lectores las noticias que vamos á publicar, y que hemos copiado
de una relacion inédita que se imprimió en esta ciudad á mediados del ai'1o de 1820. En una parte de dicho
edificio se halla el memorable Patio
de los Naranjos, ó mejor dicho, la
Bastilla mexicana, donde las distintas administraciones que se han succedido detenían á los presos por opiniones políticas. En él estuvo relegado el célebre Dr. O. Servando T eresa de Mier el afio de 1823, por desafecto al imperio; y en él se suicidó
el desgraciado coronel D. Juan Yailez, el sábade 13 de Julio de 1839,
luego que se le comunicó que el consejo de gobierno habia negádole el
indulto de la pena capital á que en
Mayo de dicho •afio lo· habia sentenciado el consejo de guerra ordinario
que lo juzgó ___ . l\lil otros recuerdos
T oM, v11.- x.
2

ClUIT.IL,

de fatídica memoria podíamos hacer;
pero en el plan de nuestro periódico
son absolutamente estrafios1 y por eso
los omitimos, contrayéndonos solo á lo
principal.
El edificio está situado en un ángulo de la plazuela de Santo ~mingo, al lado izquierdo de la esquma Oriente Sur del cementerio del ~onvento, y para forma,r la puerta principal
de la entrada, se cortó oblicuamente la
esquina que debia formar, causa porq_ue f 1 vulgo la llamó la ~asa de 1~ ,
esquina chata. Para no lial:ér fastidioso este artículo, omitimos copiar
los muchos letreros que se hallaban
en las prisiones (en una de ellas encerró él gbbierno espaf'iol al ilustre
campeen de la independencia el Sr.
D. José María Morelos); baste decir
que los miserables presos solian distraerse escribiendo en las paredes y
en las puertas, con yerbas 6 con un
alfiler, !estos de la sagrada Escritnra,
acomodándolos á su situacion; imprecaciones contra sus jueces, y aun hor·rorosas esclamacionP.s llenas de rabia

�_,

226P

J

,

~

EL MOSAICO MEXICANO,_.:_ToMo VII.

EL MOSAICO MEXICANO.-T9M9 Vil.

si ~ lo fueren del secreto, pena de
excom.union ma11or: y otra junto al
dosel llena de escopleaduras circulares y oblicuas, _para que el delator y
testigos pudiesen ver desde dentro al.
reo sin ser vistos por él.

y desesperacion. En el arco princi- de damasco encarnado. En el estre•

..

pal de la escalera y mirapdo ácia den- mo del aalon que miraba al Sur, ha·
tro, babia una lápida _con ]a si~iente bia un altar·bastante bien decorad.o, y
inscripcion: ,
en su centro San Ildefonso, que reci1'Siendo Sumo Pontífice Clemente bia Já casulla de la santísima Vírgen
XII: Rey áe Espall.a y de las Indias María. En el lado opuesto y de.s·
Felipe V: 'Inquisidores generales auc- 1&gt;ues de una gradería de poco mas de
-cesivamente' los Escmo1¡. Sres. D. una~vara de alto, estaba la, mesa de
Juan de Camargo, Obis1m de Pam- los inquisidores, con sus tres sillones
plona, y D. Andr,.es Orbe y Larreate- cul,iertos de terciopelo carmesí con
gúi, Arzobispo de Valencia: Inquisi- franjas y recamos de oro, y sus tres
dores actuales.de esta Nueva"Espafia cogines ó almohadones correspondienlos Sres. Lics. D.· Pedro Navarro do' tes aforrados en-lo mismo. Un dosel
Isla, D. Pedro Anselmo Sanchez de c'lavado · en la pared, tatrtbien de ter'fag"l~, y D. Diego Mangado y Cla- ciopelo del mismo color con franjas y
vijo,· se .comenzó esta obra á 5 de Di- borlas de orc5. En él estaban las arciembre d~ 1732, y se acabó 'en fin mas i:eales, ·y apoyado en el globo de
del mesmo mes de 1736 afios, á hon- la 'corona un crucifijo, y al rededor:
ra y gloría áe Dios, y Tesorero D. Exurge , Dom,ine , judica éausam
. Agustín Antonio Castrj llo y, Collan- tuam. Ps. 73.-A su lado dos ángeles: uno tenia en una mano una olites."
·
va, y con la otra sostenía una cinta en
A la derecha de la escalera, en el
que se leía: Nolo mortem impií, sed
~orredor que mira al poniente, hay
ut ,convertatur et vivat. Ezeq. cap.
una puerta que.dá entrada á las salas
' 33.-En el otro lado habia qtro ánde audiencia y demas departamentos
·gel con una espada en la mano derede oficiales y ministros. ~n la pricha, y-en la izquierda otra cinta con
mera pieza estaban los retratos de los
este mote: Ad faciendam mndictam
inquisidoi:es, que !legaban á cuarenta,
in nationibus: increpationes in pOJJ11,·
con sendos rotulónes, en· los que se
lis. Ps.'"148 (1). Todó lo cual esta· decia el lugar de sú nacimiento, los
ba recamado de oro y seda, y era mas
afios de que murieron, y. aun la enantiguo que la casa, pues _lo bordó
fermecl.ad, los diversos empleos que
Roque Zenon én México el año de
~vieron en su carrera respectiva, el
1712. En la pared de dicho salon
año y dia de su cólocacion errfa casa,
que miraba al Sur· babia una puerte&amp;c. &amp;c~
cilla que conducia á las prisiones: oPor este cuarto se· entraba lll salon
tra en la que miraba al Poniente con
de audiencia, que tendria sus_30 va,
este rótulo: Mandan los Señores Inras de largo sobre 8 de ancho, el cual
quisidores, que ninguna persona enestaba magpificamente adornado: las
tre de esta puerta para adentro, auncolumnas y demas ó'matos arquitec- qu.e sean ojicif(,les de esta I nquisicion,
tónicos eran de órden compuesto, y
(1) No es sino del salmo 49..vers. 7.
los intercolumnios estabaJl 'cubiertos

227

diez de la noche, un embozado lt dice: "Pon tu persona im salvo, '!J huye
á francia." A1í lo ki,zo á la edad
de 21 aff.os; y á la de .25 tñno á esta
p,;íno11,, despue, áe haber corrid~ una
suerte no menos trágica IJue la del · '
baron de Trenck.

Bajada la éácalera que, oonducia á
Sobre la _puérta que daba · entrada,
las prisiones, habia un cuarto con un
torno, por donae se daba la comida á al patio de las prisiones y mirando á
los carceleros para distribuirla en los estai, babia una lápida de pieft;al
calabozos: en el mismo cuarto babia en ella una-inscr:-ipcion latina, qJ1etrados p~ertas, una de las cut1les condu- ducida al castellano deciit. "Rei;ancia á
patio bastante. espacioso, en do' Cárlos IV y Luisa; siendo Inquicuyo centro babia una.fuente y al~ sidor general de España el Escmo, .
-nos naranjos, y al rededor'cliez y nue- Sr. D. Ramon de Arce, . y de Méxi~o
ve calabozos: la otra ·conducia una los Doctores Prado,.Flores y Alfui:o,
prision bastante capaz, que los de la _ esta cárcel, que se halla.ha casi arruicasa llamaban ropería: y que se com- nada, se reparó y mejorl}, habiendo
ponía de tres_ó cuatro cuartos, de los quedado abierta por alguó tiempo paque el último parecia ser-el que mas ra que el público la fecoñociese, dia
había servido. En las parede11 de es- 9 de Diciembre del afi¿ del Seflor de
te último·cuarto habia varias poesías 1803, y el 4 del pontificado de nuesde A. C. y S., que compuso durante tro Smo. Padre ~io VII."
su prision: babia tambien algunas pinLas mas de las prisiones tenían de
turas del mismo A. C. y S., entre
l
•
ellas un paisage que representaba un continuaba todavia, lomó el pa.rtido-de buscampamento; entre las tiendas de cam- car un asilo en América, y logró acomopai'ia habia algunos árboles, y á lo le- darse en una de las plazas del consulado
d,e Veracruz-: - Desde este puerto Je condujos se distinguían mástiles y velas de jeron al ~bo de tiempo i esta casa lnquiembarcaciones: en el centro un alfé- sicion el afio de 1803: estuvo preso en ella
rez con !os brazos abiertos, y á póca diez y nueve meses, p~dos- los cuales se
distancia un hom):&gt;re embozado. De- le puso en libertad y regresó á su patria,
bajo de este paisage habia esta ins- visitando antes las A ntiUas y otras islas del°
&lt;Seno Mexicano. No contento.con esto, su
cripcion: Atravesando el autor A. C. espíritu inquieto lo hizo volver á México
y S. ( 1) el campamento de •• __ á las á los tres afios, y se h95pedó en el conven-

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(1) D. Antonio Castro y Salgado, natural de Vigo en el reino de Galicia, y subteniente de la columna de granaderos del
regimiento del mismo nombre. De resulta! de la aventura insinuada huyó á Francia, donde permaneció el tiempo que creyó suficiente para calmar la persecucion;
pero notalldo á su vuelta íi. Espal'ia que

to de Santo Domingo, para asegurar á los
inquisidores de su conducta: de aquí se
fué á los Estados Unidos internándose por
Tierradentro; y despues de haber corrido
sus principales ciudades, volvió á Veracruz por la Habana, á la sazon que era virey el Illmo. Sr. Lizana, quien dió órden
para que volviese á E.spaila, prohibiéndole
venir á América.

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228

EL MOSAICO ME.JICANO.-ToMo VlI.

largo 16 pasos y l O de ancho, aunque babia algunas mas chicas y otras
mas grandes, dos puertas gi:qesísimas,
un agujero ó v~ntana con rejas dobles por donde se les comunicaba la
luz escasamente, · y una tarima de a·
zulejos para pone.r la cama. Detras
de los diez y nueve calabozos babia
otros tantos jardincillos, que llamaban
asoleaderos, adonde llevaban algunas
veces á los presos para que tomasen
sol¡°per~ construidos de manera, que
era imposible verse los unos á los oJos otros: últimamente estaban llenos
de yerba, y no cuidados como lo estuvieron hasla 1813.
Nos ha perecido muy conveniente
para concluir este artículo, dar una
idea de la solemnidad con que esta Inquisicion celebraba sus autos de fe,
copiando la relacion de uno de los
mas célebres que se halla en la O-brn
bastante rara hoy, titulada: Diario sar
grado y profano, que so imprimió en
esta capital en 1761.
"El día 11 de Abril de 1649, que
fué la domínica in alftis, celebró con
magnífico aparato el tribunal de la
santa Inquisjcion de México, aúto geJ,leral de la fe en la plazuela del V olador. Sobre un prgma elevado del
suelo mas de siete varas, se formó el
. anfiteatro tan capaz, que pudieron ha,·
ce~se en su ámbito repartimiel).tos pa.ra el tribunal de los sei'lor-es jueces¡
para los estrados de la Real Audiencia, con sus familias y s~fioras de distincion¡ para los as~entos de ar;nbos
~bildos, tribunales y clau~ro de la
real Universidad; para el altar de 1a
cruz verde, media naranja y gradas
que habían de ocupar los reos. Hermoseaban esta perspecti,•a colul]lnas

con arquitrabes, frisos y cornisas do
órden dórico jaspeadas, que formaban
el tribunal, corredores, balaustres, pa·
samanos&lt;, pirámides y gradas curiosa•
mente pintadas que rodeaban el cer•
co; cuyo costo llegó á siete mil pesos,
y la Tela que la defendia del sol á
dos mil ochocientos y ochenta pesos:
presidió el auto el Illmo. Sr. D. Juan
de Mayorca, auobispo de México y
visitador del Santo Oficio¡ y habiendo
comenzado á las siete de la maffana
con el sermon que predicó el Dr. D.
Nicolas de la Torre, electo obispo de
Cuba y &lt;lean de esta Santa Iglesia, so
coneluyó entrada la noche con la pro•
cesion de fa cruz verde, que restituyeron á su iglesia los padres domíl)icos.
Salieron CT\ él un calvinista y treinta
y nueve judaizantes en persona: en estatua cuarenta y siete difuntos y ocho
fugitivos. Fueron relajados para el
brasero en persona, trece, con quienes
se usó la piedad de darles garrote antes de ser quemados, menos con Tomas Treviño de Sobremonte, por su
insolente rebeldía y diabólica furia,
con que aun habiéndole dado á sentir
en las barbas antes de ponerlo en el
cadalso el fuego que le amenazaba,
prorrumpió en ec~ecrables blasfemias,
y atraia con los pié~ á sr los lefios de
la hoguera, en, Ia que tambien ardieron cuarenta y siete osamentas con
sus e~tatuas, y de los fugitivos ~liez.Fué este autó complemento de otros ,
tres particulares que se cel~braron en
los 11fios 8.l}teceder\tfs. El primero
en el cementerio de Santo Domingo,
donde se puso un tablado eminente; y
habiendo comenz~do á las seis de la
ma:fiana, se finalizó á las ocho de Ja
nocbe d,el día 16 de Abril de ~646: lo

..
EL MOSAICO MEXICANO.-To1110 VII.
presidió el Sr. D. Domingo Velez de
Asas. Salieron en él cuarenta juJaizantes y una estatua, los que se reconciliaron con la Iglesia: por otros
delitos, ocho.-El segundo se celebró
en el atrio de ll\ flql:J lglE;si~ (;at,d ral, con el miSIJl&lt;l lJJWJt9,, el~ ~3
de Enero de l6U1 salieI-On en fil veinte y un reos judaizantes reconciliados.
El tercero se celebró en la Casa Profesa de la Compaffía de Jesus, á 30 de
Marzo de 1648: lo presidió el Sr. Dr.
D. Francisco de Estrada y Escol:aQ~
Salieron en él un judaizante reconciliado, un mahometano sospechoso, una partera hechicera y cuatro por otros delitos¡ de los cuafes el mas célebre fué Martín de Villavicencio, á
quien por sus trampas llamaban uhos
Martin Droga, otros por sus maldades ltfartin. Lutero, y todos por sus
astucias y embelecos Martin Garatusa. Habiéndole hurtado á un sacerdote sus títulos de órdenes, se puso su
nombre y ejerció todas las funciones
sacerdotales, valiéndose de este ardid
para ganar dinero. Fué condenado
á galeras por cinco aflos y doscientos.
azotes. Declaró en su confesion, que
cuando oia confesiones, la absolucion
que daba era esta: Dios te tenga de
su mano, y á mí tambien. Cuando
celebraba misa, es • voz comun que
consagraba diciendo: Martin, ¿en qué
pararán estas misas?"

ENSAYO.
1118 8111

i'fA que la fortlllli\ impía
Me ha negad9 sus favores,
Mitigue la pena mia
De amor los gratos sabores.
tTe acuerdas, Delia adorada,
De aq&amp;ella noche de Abril,
Que con alma enamorada
Conmigo fuiste al pensin

229

tQue tras velo transparente

La luna ocultada estaba,
E iluminaba el ambiente
Pálida luz que ecshalaba1
t~u~ al ill.Hr do~ escbndia
\10 C\fl\ftfll iluC!linó,
&lt;aue amor formátlolo habia:
Y ella amor allí deseó? ~
tQue allí un árbol corpulento
Que ácia nosotros estaba
El cuadro cubrió un momento
Que á la luna trastornaba?
tQue en aquel feliz momento
Tu labjo juntaste al mi9,
Y el ruido se ilevó el viento
Por las márgenes del rio1
iQue á la sombra protectora
Que n.uestro 11mor encubría
Una avecilla canora
Nuestro beso repetia1
tQue eQ tu pecho reclinada
cabeza· yo tenia,
·
Y con ávida mirada
Y o s~ formas rec.orria1
tRecuerdas que en •la enramada,
Q~ for~ó naturaleza,
Estuvisteis. recosta&lt;la
De un á.tbol eq la corteza1
Allí escuché de tu labio,
De tu h1bio anacarado,
Aquel lenguage que el sabio
N Uf\Ca e¡tplicar ha acertado.
Contemplaba tu hermos11ra,
Y en ella me complacia,
Viendo la bella postura
En que el _~or te ponía.
Con vo~uptuosa mirada
Me llamasleis ácia tí,- - -Mi alma al cielo transportada. __ •
Y o no sé lo que sentí.

fllf

¡.a

Durana-o, Enero

31 de 1842.

l\11oun VILLAGORDO,

,

�•

EL MOSAICO MEXICANO.-To1110 Vil. ·

230--

BL MO~AICO ~EXIÓANO.-ToMo VII.
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D. DIE&amp;O
DE VELAZQ~EZ.
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ooo,~+ooooo

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ÓN Diego de Velazquez
y Silva, nació en Sevilla
el afi.o de 1599, y fué hijo de D. Juan Rodríguez
1de Sil va y de Doila Gerónima V el\lZ·
quez, ambos tambien sevillanos; y si
~só principa1merte, del apellido de su
madre con prefere¡:¡cia al ap¡llido paterno, fué tal vez porqne.~í se aeostumbra, aunqt1e no debiera, en algunas
partes de Andalucía; ó acaso- por un
esceso d.e patriotismo; pues el apellido de Silva, aunque de nobilísimo oti. mas de portugues
' que de
gen, tiene
espafi.ol. Dió Velaiquez desde sus
primeros afios, notables indicios de su
mucho ingenio, sobresaliendo en todos
los estudios á qye s~ dedicó, como si
para todos hubiera- recibido iguales
disposiciones dé la nat;ra leza; pero no
tardó en dar muestras de su estraordinario talento para la pintura, á cuyo
estudio le dejaron sus pad,res dedicarse esclusiva'1ente, poniéndole bajo la
direcciQn del pintor Francisco de Herrera (generalmente conocido bajo el
·nombre de Herrera el viejo), hombre
de carácter duro y violento sobremanera; por lo· cual, no pudiendo.sufrirle
V elazquez, pasó á la es.c uela de Fran-

' ~

pintura. -

••

231

mos dicho, c9Pió bastante las obras de de Góngora y Argote. Pero no ha•
los buenos ~aestros, copió aun muclio hiendo tenido por entonces·ocasion de
mas la naturaleza, de modo_que logró retratar á los reyes, se volvió á su pa•
formarse·un estilo propio y original, tria,
,
, .
'
estimando en ma~ como decía el misLlamóle á Madrid el afio de 1623.
mo V elazquez, ser prim,ero en la gro- el mismo Don Juan de Fonseca, · de
sería, que _s~gundo en la delicadeza.
quien.antes hablamos, de a-cuerdo con ·
Aconsejaban algunos á V elazquez D. Gaspar de Guzman, conde-4uquc ·
que imitase el e"stilo serio y.delicado de Olivares, pai:a que hitiese el retrade Leonardo de Vinci y de -Rafael, y· to de Felipe rV1 y los de lós irifantes
que procurase emular á aquellos dos · D. Cárlos y Cardenal D. Ferm\ndo:'"
admirables pintores¡,pero~ Velazquez, Acabó Ve]azquez el·retrato de 8.
que sJ sentía capa~ de ser primer-o en ~n 30 de Agosto de 16,23; y fué tan. á
su género, no quiso ser segundo. en gusto d~ cuantos le vieron,·que• en áotro; saQia muy bien ,que era impdsi- que! mjsmo instante (á los 24 de su
bl~ sobrepujar á Rafael en su estilo, y edad), le nombró el rey su primer pincomo I).O quería quedarse detras de na• tor, con la particularidad de que n,adie.
die, siguió una senda ~ueva, rica de en lo sucesivo habia. de retratarle sinó ,
ins~iraciones originales, y la recorrió él, como_ éÚen1an que hizo Alejandr:o
toda ella guiado por la luz de su vas- con Apéles. Este retrato que seg.un
tísima inteligencia. Hizo, en fin, lo todas las probabilidades es el que se
que solo pueden hacer los grandes conserva en el Museo de Madrid, se
hombres: perseguido por la e'nvidia y espuso entonces'en la talle Mayor frenpor la medianía, sufrió como Cristo- te _á las gradas de S~ F ~Í,ipe, para
balColon, tempesta_des y amarguras.... que pudiera este honrado pueblo mapero tambien como Colon; descubrió , drileiio _recrearse _en contemplar la
un nuevo mundo, y grabó su nombre imáien de su soberano." Es este ,reeJl el templo de la inmortalidad.
trato, verdade;ro "prodigio del arte, una
1
Siendo todavía IJlUY jóven, se casó de las· mas preciosas riquezas de ~u~sV elazquez con Doña Juana ]?acheco, tro riquísimo Museo, tal]tO qtle parece
hija de Francisco Pacheco, cuyo re- imposible al verle, _que aquel ·caba1Io
trato se consérva (aunque no están. a- · y aquel ginete no estén dotados devicerca de la autenticidad muy acordes · da y movimiento.
los pa_receres) en el _Real_ museo de
El primer cuadro de historia q-q_e
Madrid. A esta capital vmo -en el a- pintó de órden de su magesiad, fué el
fio de 1620, donde fué muy agasaja- de la espulsion de los moriscos por el
do de todos cuantos tu vieron ocasion rey D. t'E)lipe 111, que acabo Velaz- •
de conocerle,, especialmente de Don quez' en el ai'io de 1627. Pintó esta
Juan de_ F~nseca y Fig~éroa, por cu- historia.en oposicion á otros tres pinya mediac10n trabó amistad con los tores del rey (Eugenio -Caxés Vicen~as sobresali:ntes ingenios de esta ca- cio Carduchi y Angelo Nardi); pero
p1tal, Y_ retrato co~ su a~ostumbrada habiéndose su cuadro !!Ventajado á toperfecc1on al aqnurable p6eta DJ,uis dos los &lt;lemas, fué elegido paro colo-

. '

' .,.

•

&lt;

M:

cisco Pacheco; profesorJe un carác•
ter dulce y mas instruido en la teoría
q_el arte que en la ejecucion. Lueg.o
que Pacheco conoció la gran disposicfofi de su discípulo y su inclinacion
á pintar la naturaleza, le dejó que se
dedicase á ella con toda libertad, y
que pintase objetos inanimados que
ejecutaba con facilidad y esactitud.
Permitió que se conviniese con un aldeanito para que le sirviese de modelo en sus diferentes actitudes ( 1 ), y ha·
biéndole así copiado varias veces, se
llevó con estos ensayos la admiracion
de todos los inteligentes y tambien de
su maestro mismo. Estudió las estampas de las obras de Rafael y Miguel Angel, y otros célébres pintores,
copiando ad·emas algunas tablas ori·
ginales de las que habia en Sevilla,
con lo que. adquirió mucha facilidad
y soltura; pero aunque como· ya he(1) TeÓia (Velazguez) cohechado un
aldeanillo apren~ que le servia de modelo en diversas acciones y posturas, ya llorando, ya riendo, sin perdonar dificultad
alguna, y por él hizo ,muchas cabezas de
earbon y realce en papel azul y de otros
muchos naturales con que grangeó la cert~za en el retratar.-PacAeco.-Arte de la

t

.,

-, .

./.

,

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t'

gL MOSAICO MEXíGANO.-ToMo Vll.

...

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- ._\

.

· carse en el salon g~ande ,¡lel Palacio
del Buen Retiro (2). • Nada dirémos
del de la rendicion de ~reda, conocido con el nombre ue las lanzas, porque -ademas de ser universalmente co•
nocido coino la obta maestra de la escuela espa!'iola, nós parece esta emine11te -compo~icion superior á todo
c~ant'o pudiéramos.de~ir en alabanza.
suya. liállase añora este cuadro en
-~1 Museo de ~adr.id para delicia y
admiJ1acion de tq,dos los inteligentes.
Fué escelente_ Vélazquei, no solo
en el género histódco, sino· tambieñ
en todos cuantos emprendió, resum'iendo en si--sola las diferentes calidades
4e pu.en-dibujante, admirable .colorista, y- escelente eompósitor, . En todos
los géneros h~ dejado inimitable~ modelos, sie~do de admirar que en.todos
haya-sob~esa1ido como si á ca_da uno
eñ particular se hubiera dedicado es' '
clusivamente. :Véase si no su cuadro,.
llamado de los borrachos, qué no parece sino que toda sü vida la pasó el
autor estudiando los efe,etos del vfoo,
s·obre la fisonomía de los secuaces de
Baco; y véa~e en seguida el d«r la _coronacion de ' Nuestra S~ilow, digno
de· competir con los. mej9res de la escuela '.italiana. tPues que ·dirémos
de sus retratos? A,m se conserva,en
la galería del '¡lalacio.Dotía, en Roma, ,el que hizo nuestro Velazquez,
, de~ pJipa Inoc~ncio X, de.quien todavía refieren los cicer,ones, que habien(2) . Entre los ~uchos objetos-preciosos
de que nos han ptivado nuestras frecuentes gueháS, tlo 1:íay acaso jiñ.gdno cuya
pé¡dida sea tan doloro~ para- nuéstros artistas como la de !!Ste cttadro, que debió de
ser admirable, puesto que fué el único que
firmó Velazquez.

do i-w dia El!Ílrado el c:imarero de
S. S. en la antecámaTa donde S'e halfaba el retrato, •se volvió á salir diéiendo a diferentes cortesanos que estaban en la pieza in.J;P-.,ediata, que hablasen_ quedo, porque )&lt;;&gt;s estaba escuchando S.
Esta anécdota, aun cuancl'o no sea :cierta, prtieba á lo meilos la alta ~stímacion:que se hace en Roma dél susodicho retrato. '
Otra ~écdota refieren álgunos auto.res, relativa al retrato de D. Aqrian
.Pulido Pateja, caballero del órden de
Santiago, capitan general de la arma~da y flota de Nueva-Esp'afia, que f~é
uno de los pocos que firmó Velazquez.
Dicen- que estand_o un dia pintando en
sú ~studio (que l_o tenia dentro del palaciq en la galería que llamaban del
Ciério; qu'e solp trnian llave S. rd.
y él), entró el rey, segun su costumbre, ii v'eile pintar¡ y-habiendo reparado en el tetrato que se hallaba enfre otros lienzos en un tincon de la
sa_la:, le dirigió la palabra,_diciendo:
Quéi todavía estás aquí? Nó te lie
d:espacltadó yd, ¿có'1Ao no te ·vas?
· Hasta q~~ h_abiendo observado que
permanecia irunó~j l su capitan general, se acercó al retratg y dijo á V~la:zquez que modestamente ctisimulaóa: Os áseguro que _engañé. Po·seia áun no ha muchos ai'ios este retrato el cfctque de Aréos.
Hay en, el Museo de Madrid Ull
Óristo crucificado de Velazquez, que
es una ddus mejor;s producciones y
que estuvo por mucho tiempo en la
, íglesia de S. P lácido. Regalóselo á
S. M. D. Fernando VII, el duque de
f5. Feri:iando.
Dos viages hizo Velazquéz á Italia: el primero en ef año de 1629, ha-

s:

de

me

RL MOSAICO MBXIOANO.~'l'onrn VII.

283

bréndose embarcaJio en Barcelona con que enviar con él algunos de s11$-criaD. Alonso Espínola, marques de los . dos siempre que sali14, para que escolBalbases, capitan general de las ar• tasen su persona.
mas espaliolas en los Paises-Bajos,
y el segundo en et afio de 1648,, con
embajada estraordinaria cerca del pontífice Inocencio X, para comprar gran
número de pinturas origin~les y está- .
tuas antiguas de las ·mas celebradas
que hay en Italia. Salió de MadÍid
en Noviembre de dicho afio de 1648,
y se eml¡arcó en Málaga con D. Jaime Manuel de Cárde~s15, duque de
Nájera, que iba á Trento á esperará
la reina Dofia Maria Ana de Austria,
hija del emperador Fernando 111 y
de Dofl.a Maria, infanta de Espafia.
Desembarcaron en Géno~a, y tanto
en esta ciudad como en todas las que
habitó Velazquez, fué en estremo agasajado y atendido por cuantos tu vieron
la dicha de conocerle. Pasó en Italia año y medio en,su primer viage,
la mayor parte del tiempo en Venecia, ciudafl á que era en estremo aficionado por hallarse allj lo mejor de·
Ticiano, Tintoreto y Pablo V erones,
pin!8do al fresco en el templo de San
M'.árcos, en el palacio de los duques,
~y en la sala del gran consejo.
Copió. un cuadro de Tintoreto ,
que representa á Cristo comulgando á
sus discípulos, ¡obra aá'mirablel que
trajo á España y la regaló á S. M.: y
hubiera permanecido mas tiempo en
aquella patria de tantos grandes pintores, á no habérselo impedido la inquietud que le causaban las guerras
en que ardía entonces la república veneciana. Era tanta la inseguriddad
con que se vivia en aquella ciudad,
que tenia el embajador de Espaf'ía, en
cuyo palacio estaba alojado Velazqttez,
ToM, vn.-x.
3

En las dos temporadas qu~ pasó

V.elazq_oez en Roma, estuvo alojado y
servido en el Vaticáno con todo rega•
lo; pero deseoso de hallarse con mas
libertad y en sitio mas á propósito para trabajar durante el v~rano, logró
(aunq'uo fué necesario para ello que
negociase el embajador de Espai'ia D.
-Manuel de Zúfijga y Fonseel\, con4e
dé Monterey, con el gran duque de
Toscana), por el alto apr~c~o que este liacia de nuestro •píntor, qull se_ le
a posentase en el palacio ~-villa de los
Médicis, que está en la Trinita de
monte en la parte mas alta y mas airosa de Roma. Allí parro algunos meses, hasta que habiendo sufrido. un
fuerte ataque de tercianas, se lo llevó
el embajador á su casa pata que estuviese mejor atendido -y cuidado, como
correspondía á: un hombre tan erAinenfe. • Dos 1;uadres-0riginales·pinló
Velazquez en su primer viage-á Ro,
roa, y ambos tra1~0 á E@paña para ré-galárselos aL rey,. quien los mandó
colocar en el Buen Retiro. El uno
representa á los• hijos de Jacob pre:·
sentando la túnic~ ensangrentada .de
José, y el otro á Vulcnno en su fragua rodeado de sus cíclopes, a.robos
de estraordinario mérito y dignos de
su-autor: hállase el segundo actunJmente en el Museo de .Madrid, y el
primero en el Escorial, en.la sal11,_ de
capítulo.
Volvió Velazque2i á Espafia despues de tres años de ausencia; y ~u11q11e hubiera deseado pasar por Paris,
p~ra lo cual obtuvo pasaporte del em- .
bajador de F1ancia, no se resolvió á

'

�\

'

EL MOSAICO MEXICANO.-Touo ' Vll.
hacerlo por la inquietud de las guerl'll8j y así habiéndose embarcado ~n
Génova, llegó á Barcelona á mediados de Jonio de 1651. Vayiaron poco despues las estatuas y- bajos-relie.. ves que habfan traido los escultores
Gerónimo Fe!'rer, que vino de Roma
para el efécto, y _"Don_iingo de la Rioja, esceleote estatuario madril~fio.
Dióle S. M. poco despues de su
llegadar ~l destino de aposenta1for ma:yor de pálacio; m(jrCed que fué para
él de mas perjuicio qoe ·provécho, pues
le obligaba á e~plear en su desempeflo -muchas horas, durante las cuales
hubiera podido adquirir nuevos títulos á la inmortalidad. Entrinces fué ,
éuando pintó aquel célebre cuadro que
ahora está en el Museo de Madrid, donde se ve á V elazquez Tetratando..áJos
· reyes, cuya imágén se refleja en un
espejo. Están tambien retratados en
él, la infanta Dofia Margarita María
Ana de Austria y otros personages,
entre ·quienes se-- hacen notaliles por su
nunca vista fealdad, la enana MariBárbola, y el enano Nicolasio Pertusato (3). De ~te cuadro,· que algunos ápellidan el mejor de cuantos pintó Velazquez, dijo Lucas Jordan habiéndole preguntado Cárlos II, que
¿qué tal le parecia?-Sewr_, esta es
la teowgiá áe la pintura; queriendo
dar !!in duda á entender que así como
la teología-es superior á todas las demas ciencias, así era superior aquel
cuadro á t()(ios los demas¡ "}&gt;eto con
perdon sea dicho del Sr. Lucas, nosotros no conocemos cuadro alguno superior á la ren.dicion de Breda.
(3) Poseen en el dia el boceto original
que hizo Velazquez para este cu~dro, los herederos de D. Gaspar' de Jovellanos.

Acompaf16 Velazquez al rey en
la jornada que h:izo á Aragon en }642,
para pacificar el principaoo de Cata·
lui'la, y vol vióle á acempafiar en la que
hizo dos afios despu8!1 para recuperar
á Lérida oprimida por las armas francesas, como lo verificó ~1 domingo 30
de Julio de 1644, con cuyo motivo le
retrato armado de punta en blanco y
á caballo, como entr-0 en la ciudad.
Fué tambi~ acompafiando á S. M.
en la jornada que .!}izo -á Irun en el
año de· 1660, para conducir hasta las
fronteras de Francia á la infanta Dofla Maria Teresa de Austria, prometida en matrimonio á Luis XIV, á
quien fué entregada el 7 de Julio en
la cªsa de la Conferencia, situada en
la isla.de. los Faisanes, donde un afio
aht~s el cardenal Julio Mazarino y
el co~de duque de S. Lucar, habian
ajustado las paces entre ambos reyes,
el católico y el cristianísimo. _Puso
este en manos de D. Diego V elazquez
el regalo que traia para el rey de Espafia, que consistía en un toison de
diamantes y un relox de oro guarnecido de piedras preciosas; todo lo cual
entregó nuestro pintor á Felipe IV
en el palacio del castillq de Fuenter.
rabia."
Cuando volvió Velazquez á Madrid se había estendido la noticia de
su muerte, con lo que su vista llenó
de alegría á sus numerosos amigos;
pero pronto se convirtió esta ale~r~
en lágrimas y luto. El sábado ult1•
m() de Julio del µ1ismo afio, dia de S.
Ignacio de Loyola, habiendo estado
Velazquez toda la maiiana pintando
en palacio, empezó á sentir grandes
sudores y angustias en el estómago y
en el corazon, con lo que tuTo que re-

EL MOSAICO ~EXICANO.-ToMo VII.

235

tirarse inmediatamente á ,su cas;i en
dichos,Jo prueba la respuesta que dió
estremo desazonado. Empezóle á aun dia al rey,,., cuando le dijo que no
sistir su médico Vicente Moles,
faltaba quien dijese que toda su habienvió el rey, cuidadoso de au enfer- lidad se reducía á saber pintar una
medad, para que le a.sistieraa á sus tal&gt;eza; á que respondió:' :rSefior,mumédicos de cámara los doctores Mi- ·cho me favorecen, porque yo no 8é
guel de-Alva y Pedro de Chávarri· que haya quien la sepa pintar." Havisitóle tambien de órden de 8. M.
biéndose visto precisado en otra ocaAlfonso Perez de Guzman el Bueno,
sion á borrar parte de un esceJente
arzobispo de Tiro y patriarca de las
-retrato. que habia hecho del rey á ca.,_
Indias, para su consuelo esp_irituaÍ;
hall&lt;.&gt;, porque todos, .cual por eovidia
¡pero todo fué in útil! El viérnes 6
cual por ignorancia, lo tachaban d;
de Agosto1 afio de 1660J dia de lá
algun defecto, ·puso en -el lienzo borTransfigurac,ion d~l Señor, despües
rado la siguiente firma; i ,Didacus Vede haber recibido los santos sacramenlaz,¡ue-z, regÍ.$ pict~r, espinxit " con
tos Y otorgado poder· para t~star á su
l~ que di~ prueba no mell'Os d~ ingeamigo D. Gaspar de Fuensalida, á nio que de modestia. HaHándose,en
las dos de la tarde y á los 61 de su eel Escorial con el rey, y deseando esdad,- dió su alma á quien para tan- te reco~pensarlll de algnn' modo por
ta admiracion del mundo le habia sus mochos méritos y alto talento le
criado.
dijo que eligiese una de las tres ó;deEra D. Diego de Velazqtiez de mas nes militares, y eligió Velazquez la
que mediana estatura, muy bien pland~ la ca:b~llería de Santiago, cuyo hátado y en estremo galan de su perbito rec1b1ó en el convento de religiosona, :como se ve por su retrato de sas de Corpus Christi,_ por mano de
cuerpo entero que colocó en el estreD. Gaspar Alfonso Perez de Guzman
mo izquierdo del cuadro de las lanel Bueno, conde de Niebla, el dia de
zas, entre los soldados espafioles que
S~ Próspero, viérnes 28 de Noviemrodean al marques de Espínola, y en
bre del año de 1658¡ siendo su 'padri'.
el que se representó á sí mismo reno el Exmo. Sr. D. Baltasar Barroso
tratando á los reyes. Su trato era ade Riv~ra, marques de .Malpica, comable y agudo su ingenio; ni envidió
mendador del órden de Santiago. Rela gloria de los demas, ni dejó siemfiere el buen Palomino, que. habiénpre que pudo de favorecer á los pin~ose retardado el despacho de Jas
tores, como lo ejecutó con Miguel
pruebas por algun accidente ocasioColona y Agustin Miteli cuando vinado sin duda de la -emglacion, mannieron á Espafla; y sobre t~o con it
d_ó el rey al marques de -Tabara, precélebte Pedro Pablo R_ubens, de quien
sidente de órdenes, que le enviase los
fué grande amigo cuando vino de eminformantes, porque tenia que decir
bajador estraordinario del rey de In.
en las pruebas _de Velazquez; y que
glaterra, para _tratar las paces con Eshabiendo venido, dijo el rey: "Poned
pai'ia, por disposicion del archiduque
que á mí me. consta de su calidad:"
Alberto. Que era muy agudo en sus
con lo cual no fué menester mas ec·

y

n'.

�236

...

sámen (4). En_el afio de 1650, á los
51 de su edad, recibió Velazquez el
título de académico romano.
Celebráronie $US ccsequias con la
mayor solemnidad en la parroquia de
San Juan Bautista, en cuya capilla·
mayor fué colocado su· cnerpo en un
túmulo 9.ue le estába pTevenido, donde permaneció todo ~uel -0ia y el siguiente; vestido con el manto capitular, don la rója insignia en el pecho,
y con sombrero, espada, botas y espuelas, como se acóstumbra cqn los
caballeros de la órden.
De allí lo llevaron ,algunos artistas
basta la bóveda de D. Gaspar de,
Fuensalida, donde halló eterno d~scanso e1:cuer-pQ del pintor ~a-s eminente que ha producido nuestra patria.
Consagróle un epitafio sn discípu-lo D. J unn de Alfaro, insigne cordobes, en el que re~umió en breves palabras los principales sucesos de su
vida.
(Noticioso dt ambos Múnddtl.)

(4) No podemos a.firmar con certeza
lo que se cuenta haber 'sllcedidó en palacio

luego que Velazquez concluyó este cuadro
( el que llamó Jordan la teología de ra pintura). Aseguran que habiéndole visto el
rey finalizado, dijo que Je faltaba una cosa
esencial; y que tomanclo S. M. la tablilla y
pinceles, pintó sobre el pecho del retrato la
cruz de Santiago.
Cean Berm,u,dez. • Dice. hist. de prof. de
Bel)as artes en Esp. T : V.
'
Esto mismo hizo Na_poleon con el céJ: .
bre Luis David, pintándole en iln' retrato
la Legion de Honor.

l

EL MOSAICO MEXIOANO.-ToMo VII.

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.

237

IMPRESION.

Máquina para o{;OJT1poner y distribuir las letras ó típos.-M. El baron
Seguier ha hecho a la sociedad de apimacion una éomunicacion que pare.ce anunciar··una revolucion importante en la impresiQn.
Despues de diez . y ocho afios de
trabajos, M. Gambert, antiguo maestro de matemáticas en An_gers, ha logrado imaginar_y construir una máquina para componer y distribuir las
letras ó tipos. És suficien~e echar en
la tolva de esta máquina 1os tipos de
una forma de impresion, para que sean
c1asiñcados por un plan inclinado de
modo que puedan componerse en seguida á voluntad por las tedas de un
teclado. Los 296 caracteres diferentes que componen 1a caja de un impresor, son antes divididos en 25 series
por un movimiento oscilatorio de la
tolva y del plan indinado. La mas numerosa de estas series no contiene mas
que 15 muestras de caracteres, cuyo
espesor no es igual, y que se separan
á voluntad del compositor que to·c a el
teclado pasando sobre las planchas
provistas de agujeros como una cerradura, agujeros que no permiten sino
que pase uno solo de los caracteres á
la vez.·
Pa11ece que con este aparato se podrán levantar 124,000 letras en 8 horas de trabajo, mientras q1,1e un compositor hábil, por los procederes actuales,
no J&gt;Uede levantar mas de 12,000 en
el mismo espacio de tiempo.
Si el problema de la compqsicion ó
la mecánica está resuelto, como parece pensarlo M. Seguier, podemos asegurar que no con~cemos todavia todo
el poder de 1a impresion.
.

. t

(Ibis rubra.)
'™i.~.&lt;J!'!
· ~ARECE increíble que un
~-~ pájaro que ha hecho un

papel tan distinguido en
la historia mitológica del
antigno Egipto, y que .se encuentra
tan frecuentemente representado en
los ,monumentos primitivos de aquel
pa.is, y trasmitido á nosotros en multitud de momias de forma diversa_, haya sido tan ,poco aonocido de los escritores modernQs hasta últimamente;
pero esto es en verdad lo ,que ha suce-

(Journ. d. Connale ut.)

1

L

J

,.

dido. El escelente ornitologista Belon, que viajó por Egipto á mediados
del siglo XV1I, creia que la cigüeiia
era el verdadero ibis de los antiguos.
Pocock .sostenía que este ,pájaro era
una eapecie de grulla, y De Maillet
conjeturabaJ que bajo el-nombre de
ibis se comprendian todos los pájaros
que !devoran los reptiles noc-i:vos que
abundan en las tierras inW1dadas. Berr.ault fué -el primero 4ue lle equivocó,
creyendo que.el ibis de la antigüedad

�~L MOSAICO MEXlCANO.-ToMo V1I.
238

~

239

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.

era una especie de tántalus, y esta opinion la adoptaron todos los naturalistas del siglo pasad.o. Brisson, Buffon, Linneo y Latham, tambien dieron crédito á la especie, y el tántal us
ibis de estos dos últimos autores fué
universalmente considerádo como el
pájaro sagrado. El aventurero Bruce fué el primero que pÜso en duda
tal conjetura, é indicó la semejanza
que habia entre las figuras representadas en los antiguos monumentos, las
momias que se conservan en los sepulcros egipcios, y un pájaro comun
que -vive en lás orillas del Nilo, y que
es conocido de los árabes bajo el nombre de Ábou-hannez; pero no se averiguó la verdad hasta el regreso de la
espedicion francesa que invadió á Egipto. Los Sres. Geoffroy, Saint-Hilaire y Savigny hicieron una comparacion anatómica entre las momias
antiguas y varios individuos vivos que
llevaron á Francia. De resultas de
este ecsámen r~lificó M .. Cuvier, el áaserto de Bruce, y restituyó á la ciencia un pájaro, que despues dé haber
sido por muchos siglos el objeto del
culto de una nacion entera, estab~ olvidado y era enteramente desconocido
de los naturalistas modernos, é indicó
al'mismo tiempo los caracteres distintivos que constituyen el género ibis
de M. Lasepede, establécidos antes
por el mismo M. Cuvier en la primera edicion de su reino animal.
Aunque el pájaro que vamos á describir es natural del nuevo mundo, los
ornitologistas lo han comprendido bajo el mismo género que el ibis de los
antiguos. Esta y otras especies que
se encuentran en el antiguo y nuevo
continente, forma parte de un grupo

que pertenece á la clase de los ardeyae, caracterizados por un pico, largo
y delgado, casi cuadrado en su base,
adonde tiene menos ancho que en la
cabeza, casi derecho hasta la mitad
de su tamaf1o, y cuya parte restante
se inclina gradualmente ácia abajo,
desvastada la punta y sin ninguna abertura, con las narices situadas cerca
de la base del pico, al principio de una cavidad ó abertura que tiene por
ambos lados de su superficie superior
hasta la punta: la cabeza y algunas
veces el pescuezo está mas ó menos
desprovista de plumas, segun la rasa
á que pertenece el individuo, los dedos de los piés unidos en su base por
medio de una telilla, y el de atras colocado algo mas arriba de los otro~,
"Runque tiene el tamaño suficiente para descansar en tierra. Muchos de
estos caracteres se desvían de los
que distinguen á las cigüeiias y otros
individuos de la familia á que perte•.nec; el ibis, aprocsimándose á los
chorlitos que están colocados en los
límites de la familia vecina de los scolopaciadae.
El ibis escarlata es uno de los pájaros de mas hermoso plumage cuando ha llegado á todo su tamaño, y entonces tiene de veinte á veinte y cuatro pulgadas de altura. El color del
plumage, como su nombre lo indica,
es enteramente escarlata, esceptuando
los cañones de las plumas de sus alas,
que son negros.
.
Lo parte desnuda de los carrillos,
y el pico, piernas y piés son de un
color rojizo bajo que tira á moreno :
las piernas están cubiertas de escamas
grandes. Cuando nacen tienen un
color negruzco bajo que pronto se

convierte en color de ceniza y despues
en casi blanco: esto sucede cuando
principian á volar; despues del segundo cambio de plumas, comienzan á
tener un ligero tinte de colorado, que Traduccion del ingles dedicada á la Seflose va haciendo mas claro, notándose
rita J...... B ......
primero en las plumas de la- rabadilla, y despues en los lados y partes
A alegría me abandonó entera:
superiores del cuerpo: se aumenta su
brillantez conforme va creciendo el mente el día que tú te separaste de m1
animal. Esta hermosa especie es na- lado para subir á un grande navío -ytural de las regiones tropicales de A- atravesar el vasto Océano. ¡Ah! yo
mérica, y frecuenta la orilla del mar lo maldije al vagar por sus playas,
y las bocas de los ríos en _grandes pues que me separaba de mi Willie.
bandadas, alimentándose de insectos,
Has seguido muy lejos tu destino por
pescado conchudo y otros mas peque- en medio de las ondas, y te has•bati·
ños. Se oculta generalmente duran- do muchas veces contra las flotas de
te el calor del día y en la noche. De- Francia y de España. El beso do
posita su nido, que está muy sencilla- vuelta vale ciento de despedida; ya he
mente construido, en las espesuras de recobrado á mi Willie.
los bosques. Cuando se les coge peCuando el cielo estaba sombrío, y
quef1os es muy fácil domesticarlos sin cuando los vientos rugían enfurecidos,
que desmerezcan. Asegura Del_a~t yo me sentaba en la arena, llenos los
que se propagan en estado de ooutiv1- ojos de- lágrimas; y pensando en el badad, y M. Delaborde nos habla de un jel que conducía á mi Willie, deseaba
individuo á quien conservó por mas que la tempestad descargase toda su
de dos años, alimentándolo con pan, saf1a sobre mí.
pescado, y carne cruda ó cosida. _Le
Mas ahora que tu hermoso navío
gustaban mucho los gusanos de tier- está anclado en el puerto, ahora que
ra, y seguía al jardinero cuando tra- mi viagero rep.osa tranquilo en el ho- '
bajaba para procurarse esta clase de gar, el mugido de los vientos que ar- ·
alimento. Descansaba por la noche rojan la negra espuma del mar sobre
encima del palo mas alto del galline- la costa de Juch-Keith, es armonioso
ro, y por las maflanas salia á volar para m_í.
alejándose mucho. Es probable que
Cuando brillaban las luces y resonuestro clima sea muy variable y frío
naba el festivo estallido del cañon;
para un pájaro tan delicado¡ de lo
cuando la noticia de una grande viccontrario figuraría de un modo distintoria regocijaba todos los corazones,
guido en nuestras mesas y gallineros. deploraba yo á solas los peligros de
Los ibis son muy comunes en la Flo- la batalla, y tu gloria no era bastante
rida.
para consolarme.

WILLIE EL VIAGJRO.

11

(The Family Magazine.)-Trad. por T. y B.

Mas ahora yodrás ya referirme la

�24.0

EL MOSAICO MEXIOANO.-ToMo VII.

historia de tus valerosa(aventuras, y
de tus gloriosas cicatrict&gt;s, y ei al es.A uno que queria llevar al teatro á
cuchar tu barracion algunas lágrimas
una
señora casada, le dijo ,u marido
se mezclaren á mi sonrisa, siempre
el
sig,,iente
esta las aventajará, pues las descripciones de la guerra son agradables
EPIGRAMA.
despues que el peligro se ha pasado.
¡Ah! ¡cuán grande es la incertidumbre de los amantes cuando están seTe empeflas mucho en llevar
parados! cuando los ojos no pueden
A la comedia á mi esposa,
cspresar los sentimientos del corazonl
De un amigo t4Ué otra cosa
Muchas veces el ma(tierno y mas arMe
pudiera yo esperar?
diente se vuelve inconstante, y el amor
Mas no lo puedo aceptar
mas fiel tiene su marea como el mar.
Y te agradezco el favor.
U na que otra ocasion •• - ••• tcómo
habia yo de poderlo evitar'L __ ••• me
Otro dia tendré este honor
ponia á reflecsionar en si el amor poQue cede en mi beneficio,
dia cambiar de lenguage, lo mismo
Y reservo tu servicio
que varia sus tonos el pájaro en el
Para cuando esté de humor.
bosque ____ Mas ahora no quiero ya
saber si tus ojos se han cstraviado; bás[Copiado.]
tame que tu leal corazon no se haya
olvidado de mí.
Yo te doy la bienvenida, despues
de que has surcado los mares y los
rios, arrostrando los peligros en busca do renombre; despues de que has
SONETO.
aumentado los anales de la fama con
El lento murmurar de esa corriente,
nuevos hechos gloriosos, yo te doy la
El susurro apacible de las hoj&lt;\S,
bienvenida, ¡oh viagero! á tu Jeanie y Y de lu cara las megillas rojas,
á tu hogar!
Cautivan á mi pecho tiernamente.
Bastante parte de tu vida has dediBrilla la luna, y en quietud la gente
cado á buscarte un lugar en el libro Al su eilo dan pesares y congojas,
de la gloria; has humillado la altivez En la fuente el coral del labio m ojas,
Y bulle y salla de placer la fuente.
de la Francia, de la Holanda y de la
No se oyen ya los sones de la lira,
Espafia; bastantes lágrimas he derra- Ni el sencillo cantar de los pastorP..s,
mado por tí¡ ya no me volverás á a- Ni volar á la tórtola se mira:
Duermen hasta las piedras y la&amp; flores :
bandonar¡ ya no quiero -separarme de
Solo mi corazon gime y suspira,
mi Willie.
Adela ida divina, tus rigores.(•)
A . .A. F.
CASCA.LES.
Febrero de 1842.

..

A ADELAIDA.

-·-

(•) Improvisado.

.,.

�</text>
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EL MOSAICO MEXIOANO.-ToMo VII.

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cuchar tu barracion algunas lágrimas
una
señora casada, le dijo ,u marido
se mezclaren á mi sonrisa, siempre
el
sig,,iente
esta las aventajará, pues las descripciones de la guerra son agradables
EPIGRAMA.
despues que el peligro se ha pasado.
¡Ah! ¡cuán grande es la incertidumbre de los amantes cuando están seTe empeflas mucho en llevar
parados! cuando los ojos no pueden
A la comedia á mi esposa,
cspresar los sentimientos del corazonl
De un amigo t4Ué otra cosa
Muchas veces el ma(tierno y mas arMe
pudiera yo esperar?
diente se vuelve inconstante, y el amor
Mas no lo puedo aceptar
mas fiel tiene su marea como el mar.
Y te agradezco el favor.
U na que otra ocasion •• - ••• tcómo
habia yo de poderlo evitar'L __ ••• me
Otro dia tendré este honor
ponia á reflecsionar en si el amor poQue cede en mi beneficio,
dia cambiar de lenguage, lo mismo
Y reservo tu servicio
que varia sus tonos el pájaro en el
Para cuando esté de humor.
bosque ____ Mas ahora no quiero ya
saber si tus ojos se han cstraviado; bás[Copiado.]
tame que tu leal corazon no se haya
olvidado de mí.
Yo te doy la bienvenida, despues
de que has surcado los mares y los
rios, arrostrando los peligros en busca do renombre; despues de que has
SONETO.
aumentado los anales de la fama con
El lento murmurar de esa corriente,
nuevos hechos gloriosos, yo te doy la
El susurro apacible de las hoj&lt;\S,
bienvenida, ¡oh viagero! á tu Jeanie y Y de lu cara las megillas rojas,
á tu hogar!
Cautivan á mi pecho tiernamente.
Bastante parte de tu vida has dediBrilla la luna, y en quietud la gente
cado á buscarte un lugar en el libro Al su eilo dan pesares y congojas,
de la gloria; has humillado la altivez En la fuente el coral del labio m ojas,
Y bulle y salla de placer la fuente.
de la Francia, de la Holanda y de la
No se oyen ya los sones de la lira,
Espafia; bastantes lágrimas he derra- Ni el sencillo cantar de los pastorP..s,
mado por tí¡ ya no me volverás á a- Ni volar á la tórtola se mira:
Duermen hasta las piedras y la&amp; flores :
bandonar¡ ya no quiero -separarme de
Solo mi corazon gime y suspira,
mi Willie.
Adela ida divina, tus rigores.(•)
A . .A. F.
CASCA.LES.
Febrero de 1842.

..

A ADELAIDA.

-·-

(•) Improvisado.

.,.

��Et MOSAICO MEXICANO.-'l'oMo Vll.

241

''

IPmña IDm ffi(J)~ !Dftlil(J)lRftID(J)~~
''Nuefur..1. , ida es e! camino

.. . -· ..................... ,

Partimos cuando nacemos,
.\ndatnos mientras vivimos,

Y llegamos
Al punto que fenecemo•;
Asi que cuando morimos
Descansamos.,,
JORGE MANRIQ,

m

o;
1'

I.

UÉ calor! jamas ha abra·
sado tanto el sol de Gra' nadaj la cabeza me arde;
ese vergel es tan largo,
tan sin sombra __ - -Así esclamaba una
bella mora al subir las gradas de mármol que conducían al bosque de su
jardin, y al mismo tiempo levantaba
el velo que envolvia su rostro, y se
limpiaba con un delicadísimo lienzo
el copioso sudor de su tostada frente.
-iNo veis, sefiora, le decia una de
sus damas que la venia acompafiando,
como las flores se marchitan por es•
tar poco guarecidas de sus rayos, co•
mo el agua refulgente de aquellos es·
tanques de jaspe se seca con su calor,
como los colores que matizan las filj.
granadas celosías del palacio palide·
cen á su luz1-Dime, Zaida, ino te
parece que el amor es como el sol, que
hace crecer la hermosura y lueg~
marchita; que da el brillo de los dia·
mantes á las lágriipas, y luego l?s se•
ToM. vn.-x1.
1

ca; que sourosa las megillas y luego
las descolora7 ___ • Al decir esto, no ya
para enjugar el sudor, sino para res•
!afiar el llanto, cubría su bello sem•
blante con el pañuelo, y apoyándose
en uno de los jarronea de porcelana
que adornaban aquella entrada, mas
parecia una estatua sepulcral que un
ser animado y sensible. Zaida la acercaba una y otra vez un precioso
pomo de oro con· alcanfor, porque te·
mia que su sefiora sucumbiese al dolor yal cansai:cio.-Zaida, amiga mia,
cuánto te debo!.-_ .si quisieras dejar·
me sola un momento ____ mira, tu a·
mistad es mi único consuelo, tu voz
es para mí como lá brisa del mar pa·
ra el que se abrasa de ardorj pero ¡ay!
cuando la llama se ha levantado ya,
esa brisa no puede hacer mas que aumentarla- ___ La pobre Zaida, si bien
sentida del despego de su sei'iora, atendía mas al ageno alivio que al propio sentimiento, y poco cuidadosa de
las dulces palabras de su amiga, pro-

�242

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.

EL MOSAICO MEXIOANO.-ToMo VII.

243

/

curaba tan solo hallar motivo para no
obedecerla____ Mirad, señora, que estais muy cansada, muy decaida, ¡,no
fuera mejor que nos sentáramos en
un sofá de césp~d que está en la calle
de los laureles, ó que siguierais apo·
yada en mí hasta que el sudor que corre por vuestras megillas se hubiese
templado1-Ya sabes el carácter de
mi padre; si supiera que estábamos
en el jardin y nos sorprendiese á hora tan desusada....-Es imposible: se
quedó jugando al ajedrez junto á la
fuente del cisne en la sala dorada con
el hagib Aziz-Ben-Alí, y b1en sabeis que aunque se quemase todo el
palacio, no mudaría con precipitacion
un solo arfil. Sí, mas con todo, pudiera suspender la partida, mas vale
que te quedes; desde aquí,se ve la puerta del castillo, y á la menor novedad
puedes avisarme.-Estrechóla la mano con tal ternura, y con tanta espresion la miró al decir estas palabras,
que la discreta dama leyó todo lo que
pasaba en el corazon de su amiga, y
no pudo menos de acceder á sus súplicas.

partes, y parece que la naturaleza, admirada de la brillante y de la sublime
hermosura del sol andaluz, se para á
contemplarle.
La suntuosa alquería de Aben-Abdalla, llena de festines y de zambras
todo el dia, aquella rnansion del lujo
y de los placeres en donde no se da
treguas- al regocijo ni aun durante las
breves horas de la noche, solo en esos
momentos se mostraba muda, desierta, como si no tuviesen dueño sus salones, ni cultivadores sus jardines. Zulema en tanto, con paso veloz á par
que mal seguro, atraviesa las calles
de limoneros y naranjos, y esta vez
tan solo sus ojos animados no espresan pensamiento alguno; agítanse á
uno y otro lado maquinalmente, y allá de!ras de ellos se descubre una idea
fija invariable, así como las aguas al
moverse en los estanques impelidas
por el soplo de la mañana dejan siempre ver al traves de sus movibles olas
el pavimento de mármol y el musgo
que crece en su fondo. Al estremo
de una larga calle de cipreses hay 11n
óvalo plantado de robustos álamos vestidos de yedra, y en medio de él se eII.
leva un pabellon que tiene grabado
Cuando el sol de Agosto brilla des- sobre su entrada en caracteres arábide lo mas alto de los cielos, cuando gos de oro brillante, este lema:
su lumbre dora toda la ancha faz de
Morir gozando.
la Andalucía, lod habitadores de aqueEra aquel sitio el mas elevado de
llas bellas ciudades no se atreven á
dejar sus voluptuosas y fresquísimas toda la hacienda, y la vista que de a moradas, ni aun las aves osan des- llí se disfrutaba lo hiciera delicioso
prenderse de las ramas temiendo que aunque no füeia él en sí el conjunto de
las abrasen los rayos que pasan entre la riqueza y de la magnificencia olas hojas de los árboles, ó como si el riental.
aire les hubiera de faltar para sosteEste tetnplete formado por columnerlas en el vacío; un silencio igual nas de pórfido cuyos chapiteles y baal de la media noche reina por todas ses de bronce cincelado representaban

..,

•

\

.

mil peregrinos juegos de voluptuosas mente, como si cada una marcase una
uris, estaba cubierto por un techo de idea dolórosísima, se deslizaban una
concha embutido de nácar, al rededor tras otra sus lágrimas, y corriendo ar-•
y en medio de los arcos, sendas vi- dientes por las pálidas megillas del crisdrieras de colores dejaban entrar la tiano' van á, rociar los desnudos y deluz del sol modificada por mil iris 6 licados piés de la insensible mora .
La voz de su profeta llamando á
d~cubrian ~u horizonte de dilatados
los
creyentes en el Ílltimo dia, no la
jar&lt;iines: en torno se estendian almohubiera
quizá conmovi~o, y un suspihadones de terciopelo verde con franro
acongojado
que lanzó el cautivo,
jas de oro, intermediados por floreros
penetró
hasta
el
fondo de su pecho.de porcelana y por perfumadores de
t,Eres
tú1
le
dijo
con voz desmayada
plata. Un tapiz de brocado cubría el
pavimento, y en el centro un bafio de y débil: eres tú, Fadrique1-0sg-uaralabastro recibia los caños de agua daba el sueño; ¡feliz quien puede dorolorosa que le tributaban dos ánades mir, señora, mientras que todos velan!
¡feliz quien encuentra un lugar de rede oro.
Todo era placer al rededor de la frigerio cuando la naturaleza abrasa
bella vírgen, todo luto y' desconsuelo toclo lo que vive sobre la tierra!-tDoren lo íntimo de su corazon. Como si mir1 Fadrique, si yo pudiera dormir
no estuviera aquel aposento ecsamina· un solo momento. __ .si yo pudiera
do con una mirada, Zulema recorre dormir eternamentel-Y luego, afircon las suyas las paredes de aquel mando mas el tono de la voz, y como
pabellon, se revuelve con violencia, si ya estuviera del todo reportada á su
su tocado se descompone, el cabello estado natural, añadió.-Mas habrá
flota en torno al ímpetu de su mo- descansado en estos c~atro dias mi jarvimiento, y luego desesperada y ecs- dinero, cuando ni un solo ramo me ha
ánime cae sobre uno de aquellos co- oirecido.-Sefiora, yo sé que cualquiegines que la rodean, así como la er- ra que haya sido mi origen, al presenguida palma agitada por el huracan te por mi desgracia soy esclavo vuesen medio del desierto, sacude una y tro......cautivo de vuestro padre. Nunotra vez su ramage al rededor de sí, ca compré en balde su amargo pan ni
y al fin. tronchada por el pié, se des- un solo dia.-Yo no quiero reconvenir al cautivo, dijo corrida Zulema.....
ploma sobre la arena.
y luego a:riadió tiernamente, ¡,pero no
III.
tengo motivos !:Jara quejarme del caCruzados ambos brazos, la cabeza ballero1-El caballero, sefiora, ha reinclinada, la barba sobre ~l pecho y la gado con llanto estos dias las flores
vista fija en un solo objeto, contempla- que el cautivo debia cultivar para vuesba D. Fadrique de Carbajal el descui- tra boda.-Y iquién te ha dicho que
dado cuerpo de Zulema que yace so- la ptepares1-Q.uien pudiera saberlo
bre aquellos taburetes como un manto y no tenia Ínteres en callármelo.arrojado en el lecho en un 'instante Fadrique, cuando despues de la bata·
de entusiasmo 6 de cólera. Lenta- lla de los infantes me presentaron tu

..

�244

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.

cuerpo ensangrentado, el médico debia tambien saber tu suerte; él te prepiraba la mortaja, y yo te curaba; y
yo te decía que vivirias por mí, y yo
sola te dije la verdad. Cuando cautivo despues en la· Alambra _gemias
sin esperanza, tu comitre no te hablaba mas que de nuevas cadenas, yo so•
la te consolaba, yo sola te anunciaba
mejor fortuna, te decia qne serias pa·
ra mí, y yo sola te dije la verdad. Y
despues, Fadrique, despues cuando el
cautiverio de amor vino á aprisionarnos á ambos mas que el de tus hierros,
cuando abrasados ambos en lo íntimo
de nuestros corazones, desesperábamos de poder comunicarno~ mutuamente nuestros pensamientos, yo sola
te lo prometía, yo te enseñaba el Ieñguage de las flores,. yo te lisonjeaba
con la procsimidad de mejores días, y
yo sola, tú lo sabes, yo sola te dije la
verdad. ¡Ingrato, tantas pruebas no
han bastado ni aun á inspirarte confianza; todas ellas no han podido alcanzar el que siquiera me creyeses!
Arrojóse precipitado á los piés de
su amaJa D. F;'adrique, llevó enagenado su blanca mano á los labios, y
cuando intentaba desplegarlos para
justificarse y escuchar una y otra protesta de que era amada, el canto de
Zaida vino á interrumpirlos.-Es mi
padre, adios.-¡,Tengo un rivan ¡,Me
dejarás de amar1-No: primero morir, te lo juro, morfr gozando, dijo leyendo el rótulo ___.E~ta tarde dejaré
un ramo en la fuente del dragon, allí
vendré con el hagib.-Estas fueron
las últimas palabras que Zulema dijo
dirigiéndose ya azorada ácia donde
sonaba ta voz de su amiga.

IV.
Incomprensible fué para D. Fadri•
que el ramo que Zulema le dejó jun•
to á la fuente: era el caballero tan
diestro en descifrar aque1la especie de.
escritos, que ni el árabe mas galan
pudiera aventajarle. Pero en aquella ocasion se molestaba en vano dando vueltas á aquel conjunto de flores
sin poder entender el arcano que en
ellos se encerraba; unos cuantos boto·
nes de siempreviva le indicabaQ la
constancia de Z ulema. Y luego una
zarza rosa venia á recordarle su ma·
la ventura; el colchico le decia clara·
mente: Pas6 el tiempo de la felicidad;
pero puesta á su lado una retama, le
infundía alguna esperanza; queria luego con mas ahinco penetrar el sentido, y entre mil insignificantes flores
solo un cris6como significaba algo no
hacerse esperar. Conoció pues que
Zulema obligada á hacer aquel ramo
en presencia del hagib, habria puesto
en él mil cosas insignificantes solo por
condescender con su molesto acompa•
ñante¡ pero con todo, un eliotropo que
descollaba en medio, le gritaba con
muda voz: Yo te amo, y esto le consolaba.
Pero ¡ay! esto no basta, 'el tiempo
urge mas que nunca:; quizá al amane•
cer Zulema será de otro; las bodas se
van á celebrar en la madrugada, y yo
puedo hablarla! Si á lo menos pudiera
darla una cita; pero ¡,y qué mediosL..
En aquel momento vió pasara! anciano
padre de Zulema por una encrucijada:
una idea se le presentó, y no la babia
aun de todo punto reflecsionado, cuando ya estaba puesta en práctica. Cortó dos tallos de anagalida, y dirigién·

dose al viejo musulman, le dijo.- ·'Sefior, vuestra hija ha estado buscando
de estas flores para un medicament;
toda la tarde, y no ha podido hallar•
las; ofrecédsela pues, y advertirla en
mi nombre que aun mejor que llevar·
la al pecho es, segun la usanza de los
mios, beber ,,el agua que deja este vegetal despues de puesto al sereno por
dos horas en la ventana." Bien sabia
el mahometano que aquella flor significaba cita; pero el lenguage franco
del cristiano leº hizo abandonar esa
idea. Sin antecedente ninguno de la
pasion de su hija, sabiendo ademas·
cuán medicinal era aquella planta, é
ignorando que el cautivo supiese el
significado que pudiera tener, no dudó un punto en dársela á Zulema, y
referirla esactamente las palabras del
jardinero.

v.
No puedo mas, Fadrique mio, ya
lo ves: hace_cerca de doce horas que
caminamos sin dr.scansar, y luego es·
te sol.-Y como traes la cabeza descubierta, como te dejaste el turbante
deshecho en la ventana por donde escapaste; ..... ¿quieres que te lleve un rato1-No, mejor será que descansemos
un poco aquí á la sombra de este pe•
fiasco¡ ya les llevamos sin duda mucha ventaja, y si no saben el camw'o
que hemos tomado. __ . - Sí, aquí, mira cuan ffesco está este sitio, sentémo•
nos.-Quítate tu armadura, mi buen
Fadrique; ¡ay! como abrasa, parece
que acaba de salir de la fragua.-¡Si
vieras mi corazon, hermosa mia, si lo
vieras como ardel-Yo no sé como
estuviste tan cuidadoso de sustraer to•
do este hierro, ¡cómo pesa! lo ves? te

..

245

ha sofocado muchoJ tu cabello está to•
do mojado, tus megillas de color de
grana! ¡qué hermoso eres, cristiano
mio! t Dime; falta mucho para tu tierra1 allí seré esposa tuya, ¡,no es verdad1 y dí, tcómo me llamarás~ Isabel
tno es esto? y yo seré tu amiga, y tu
hermana, y vivirémos juntos, y para
siempre, porque ¿no me has dicho que
tu Alá lleva al paraíso unidos á los
esposos que son virtuosos1- Sí, querida mia, en la gloria está el colmo de
todos los bien~es.- t Y qué mayor bien
que tenerte así á mi lado1 en este momento no trocaria yo este poco de sombra y ese pefiasco altísimo inculto, por
todos los palacios de Granada; ipor
qué le miras con esa especie de horror1-Dos antepasados mios fueron
precipitados junto á Martos de una elevacion igual.- tY por qué1-Por
la venganza de un rey.-Pues qué
¡p.o me has dicho que Jesus prohibe
la venganza1-íAh! quién sabe adonde nos llevan las pasiones! pero mira, tqué polvareda es aquella?-Sin
duda 'algun ganado ____ no, que son
caballeros; si serán?___ _y moros sin
duda.-¡Ay de mí! huyamos, es tupadre, mira su turbante rojo. __ .Poniéndose precipitadamente las armas y corriendo ya, decía esto D. Fadrique.Somos perdidos, han cercado la montafia, no nos queda mas recurso que
trepar por ella. __ . Así comenzaron á
hacerlo: los moros dejados los caballos al pié, trepaban tambien tras ellos:
en vano D. Fadrique y su bella fugitiva, aglomerando cuantas piedras y
troncos les suministraba como armas
la desesperacion, las dejaban caer con
gran destrozo -de los contrarios. Una
nube de dardos los cubria, y el pobre

�246

EL MOSAICO .MEXICANO. -TOMO VII.

crístiano tuvo que desprenderse del da. El vestido de esta se desgarra en
escudo ,para que su amada se resguar- fin, y viene su cadáver vagando por•
dase. Cuanclo mas estrechába ya el el aire·como el de una paloma herida
cerro, una piedra disparada por mano de una flecha á reposar junto al de
de la-misma mora vino á herit en una aquel por' quie~ babia ta~tas veces jupierna y á derribar á su padre. Pa- rado morir gozando.
róse un momento la pelea con el soVI.
bresado que esto causó.-~ntrégate,
Esta montafi.a que está junto á Anla decia despues á Zulema, entrégate tequero, recibió por esta causa el nom·
á tu padre, hija desnaturaljzada, y él bre de La Peña de los enamorados, y
te perdonará; la sangre de ese peNo, nuestro grave historiador Mariana, a1
no la tuya, es la q1,1e necesita mi ven- indicar ligeramente este suceso, afia·
gan:ta. Negóse la amante granadi- de: "Constancia que se empleara mena, y renovóse con mas furia el asal- jor en otra hazafi.a, y les fuera bien- .
to. Apenas quedaban algunas varas · contada la muerte si la padecieran por
de terreno y~ cerca de la cumbre y la virtud y en defensa de la verdadera
junto al horrible despefi.adero á los relig~on, y no por satisfacer sus ape·
desgraciados, cuando D. Fadrique, he- titos desenfrenados."
rido -por J:Iiil partes, la dijo.-EntréR. DE T.
gate, amada de mi alma, y sálvate, yo
ya no puedo vivir,. t,qué me importa
morir ahora ó dentro de algunas horas, morir de flechazos ó de una cuTratándose en una tertulia de cuál
chillada1 - Si tú mueres, muramos
era el caminó por donde el sol volvía
juntos, morir gozando, dijo la mor~
de Poniente á Oriente para empezar to·
abrazándose con su amado, y precidos los dias su carrera, dijo una dama
pitándose con él en el abismo.
Una zarza vino á detenerla por la franc(lsa con mucho aire de satisfacvestidura y á ofrecer á su desalmado cion: '\Pues qué duda puede haber
padre el horrible espectácul? de una
en esoi Vuelve por el mismo cami•
hija que prefería morir con su amat;·
no· por donde fué de Oriente á Ponien·
te á vivir con él. Su cuerpo pendía
te."
"Si fuera así, le advirtió uno de
como el nido de una águila en un lugar enteramente inaccesible á todo so- los contertulios, le viéramos al volver
corro. En vano el moro al borde de como le vemos iil ir."-"¡Q.ué ~bjeaquel abismo, la llamaba y la_tendia u- cion tan simple!" replicó la dama aun
na y otra'banda de l?s turbantes¡ ninmas satisfecha que antes. ¡,Cómo lo
-gimo llegaba. Entretanto D. Fadríque
mas pesado por sus armas, se había hemos de ver cuando vuelve, si enton·
es de noche1
despPendido 'de los brazos de su dama
y terminado ·su mísera ecsistencia allá'
en el fondo, en el sitio mismo donde
poco ha reposaba en brazos de su ama·

EL MOSAICO MEXIOANO.-To.Mo Vll.

•

24.7

..,
r

ENTERRADOS VIVOS.

•

· N caballero frances con
quien conversábamos sobre el particular pocos
dias ha, nos refirió los siguientes casos tomados de las relacio-.
nes de médicos fidedignos. Es penoso publicarlos¡ pero deben conocerse
para ~vitar, si es posible, la repeticion
de otros de igual naturaleza.
La vida se suspende parcial y momentáneamente, con mas frecuencia
en la asfixia, histérico, letargo, hipocondría, convulsiones, síncope, catalepsia, pérdida escesiva de sangre, tétano, apoplegí~, epilepsia y éxtasis.
El canciller Bacon refiere ·que el
Dr. Scotto, llamado el sutil, fué enterrado vivo en Colonia, y que restableciéndose de su muerte aparente, secomió las manos,y rompió su cabeza en
el sepulcro.
Una sefi.ora fué enterrada en la iglesia de los frailes capuchinos de Tolosa,
con un anillo de diamanies en eldedo.
Un criado entró en la bóveda para robarse el anillo¡ y como el dedo estaba
hinchado y no podía sacar la joya, comenzó á cortárselo: la difunta dió un
grito muy fuerte, "t. el lad~on cayó sin
sentido. Rezafiatt 1'ós ·1railes sus ora·
ciones de la mañana, cuando oyeron

...

ces

..

.':,

..,

algunos quejidos, y encontraron á la
·señ.ora viva y al criado muerto¡ de ma·
nera que la mue,r~e tuv~ su presa, so•
lo se cambiaron las víctimas.
Habiendo muerto en el hospital de
la ciudad un portero de París, fué conducido con los otros muertos al mismo sepulcro. Volvió en sí á cosa de
las once de la noche, hizo pedazos la
sábana en que estaba envuelto, se dirigió 6:su casa, tocó la puerta, que al
principio no· se la querían abrir, y volvió á acostarse en su cama como ·si
nada hubiera sucedido.
En el año de 1756 se creyó muerta en París ~ una muger, y se puso el
cuerpo encima de alguna paja Y, con
una vela en los piés. Unos jóvenes
que estaban sentados al rededor del
cadáver, comenzarol;l á jugar, y tira•
ron la vela¡ se P.rendió la paja, y la difunta que estaba rodeada de llamas arrojó un grito penetrante¡ se le prestaron ausilios- á tiempo, y se restableció
de tal modo, que tuvo varios hijos despues de su resurreccion.
El abate Pr-evot, bien cónocido por
sus producciones literarias, fué acometido de un ataque apoplético el día
21 de rJoviembre de 1763, al pasar
por el bosque de Chantilly. Lo cic-

�•

EL MOSAICO MEXICANO.

r

248

ToMo Vil.

249

EL MOSAICO MEXIOANO.-'l'oMo VU.

yeron muerto, y lo condujeron á la ca- se, y recordando que le gustaba musa del magistrado municipal del pue- cho la música de timbales y las canciones que cantaban los timbaleros,
blor que dispuso se procediera á la aullamó á uno. La difunta comenzó á
topsía del cuerpo. Un grito muy agumoverse y á hablar al oir el instru•
do probó á los espectadores que el desme11to. Sobrevivió cuarenta afios á
graciado aun vivia: espiró de resultas
su muerte aparente.
de la herida.
Andres V esale, primer médico de
El Dr. Devaux, cirujano ~el hosCárlos V. y Felipe II., despues de apital de S. Cosme de Paris, tenia una
sistir en una enfermedad á un noble
criada que babia sido llevada tres veespafiol , creyó que babia muerto.
ces á enterrar: la última vez no volvió
en sí hasta el momento en que bajaba Consiguió permiso para ecsaminar el
€:l cajon al sepulcro. Habiendo muer- cuerpo, y apenas había introducido el
brsturi y abierto el pecho, cuando no•
to de nuevo, se conservó el cadáver
tó que le palpitaba el corazon. Los
por seis dias en la casa, para no tener
parientes del difunto Jo persiguieron
el trabajo de traerla por cuarta vez.
como culpable de asesinato y al inquiUn tal Mr. Rousseau de Rouen, se
sidor por el delito de profanacion. Hababia casado con una jóven de catorbiéndose interesado el rey en su favor,
ce anos, á quien dejó en entera salud
consiguió que no fuera condenado mas
al emprender un corto viage. Rabian
que á hacer un viage á la tierra Santa.
pasado pocos dias cuando se le avisó
En la sesion del 10 de Mayo de
que si no regresaba inmediatamente,
1827 de la academia real de medici·
encontraría enterrada á su muger: al
na, leyó M. Chantournelle una mellegar á la casa vió que se hadan los
moria sobre los inconvenientes que repreparativos del entierro. D espedasultaban de las inhumaciones violenzado por el dolor, previno que llevaran
tas. Con este motivo se su~citó una
el cajon á su cuarto para desclavarlo:
discusion, en la cual manifestó M. Descolocó el cuerp~ en una cama, y disgenettes que babia oido decir á M.
puso que se le hicieran veinte y cinco
Touret, ene.argado de trasladar los
incisiones. A la vigésima sesta, que
huesos del cementerio de los inocen·
probablemente fué mas profunda que tes, que se habian encontrado varios
lasdemas, esclamó la difunta: "Cuidaesqueletos en posturas que indicaban
do, que me han lastimado mucho." Se
que se habian movido despues de su
le prestaron en el acto toda clase de
entierro. Causó esto tanta sensacion
ausilios. Despues de este accidente,
á M. Touret, que en su testamento intuvo la sefl.ora veinte y seis hijos.
sertó un artículo relativo á su en·
La muger de Mr. Duhamel, céletierro.
bre abogado, fué colocada en una me(Tha family magazlne.-Trad. por T. y B. )
sa pan. ser enterrada, pues hacia 24
horas que no daba sefl.ales de vida.
El marido se opuso á ello, porque no
creyó que estuviera muerta, sino en
una especie de letargo: para cerciorar-

•

- -- - -

.•

·•~O-o-o~•~•--

LEVES DE LA

vrsr ON. -DrRECCION

DE LOS OBJETOS VISIBLES.

-

\

..

•

L percibir el ojo cualquier- Iros, se consigne lu estabilidad inva,
punto A de un objeto, ( la riable de los objetos.
p~nta de la pluma por
Causa de la vision directa.-Como

·
eJemplo) recibe los rayos
que la hacen visible con diferentes
grados de inclinacion; pero á pesar
de la diferencia de estos grados el ob•
l
Jeto solo se ve en la direccion del rayo c~ntral A B que es sirmpre perpendicular á la retina; siendo Ja superficie de esta retina de forma esférica,
y estos rayos perpendiculares á ella
deben invariablemente pasar por u~
punto que es el centro de la curva de
la retina, y que por lo mismo es cono•
cida bajo el nombre del centro de la
direccion visible. Este centro es ún
punto fijo en el ~umor vitrioso, y como nunca cambia de lugar por grande que sea la rotacion del ojo, es evidente que debe ser el mismo á cuyo
rededor gira el ojo cuando se mueve.
Por esta coincidencia de los dos cenToM. vu.-XI.
2

.

..

.

.....

los humores del ojo obran como un
lente convecso, los objetos se estampan en la retina en una posicion inversa. Hay muchas personas que no
pueden comprender que la inversion
de la imágen sea la que produzca la
vision direcu, y algunos de los antiguos filósofos creian que era uno de
los misterios de la naturaleza; pero
todo se esplica fácilmente apelando á
las leyes de la direccion visible. Debe t~nerse presente que los rayos de
la d1reccion visible se cruzan en el
punto 6 centro de dicha direccion los
de hi. parte baja de la pintura van 'á la
alta del objeto, y viceversa.

Facultad del ojo de percibir los ob•
jetos á diferentes distancias.-Los rayos que salen del ojo para los objetos
al leer un libro ú otra cosa, forman

�•

"'

250

EL MOSAICO MEXICANO.-To1,10 Vil.

un ángul~ mucho mayor que los que
caen sobre- el ojo al ver un paisage ú
objeto lejano, y como consecuencia de
esta diferencia en la incJinacion de los
rayos, la hay tambien tin , 101 grados
en que los divt&gt;rsos rayos se l'e\ib~
en un foco. Los rayos que salen desde el libro que tengo delante, por ejemplo, como forman un ángulo mayor,
se reunen mas pronto en un foc.o que
los que vienen del paisage, y por lo
mismo, si la retina recibiera el foco
de los rayos del libro, el foco de los
del paisage se formaría detras, y no se
veria mas que una imágen casi borrada; pero si ai'contrario se adaptara la
retina para recibir los focos de los rayos del paisage lejano, los del libro
no llegarian, y serian por lo mismo invisibles, Para obviar á estas dificultades, posee el ojo la facultad de ajustar sus diferentes partes á la distancia
de los diversos objetos que ve, de modo
que siempre los rayos visuales se reunan en un punto en la retina. Esto
se consigue ·con la alteracion de la
convecsidad de la córnea y el movimiento del lente cristalino ácercándo~
lo ó alejándolo de la pupila, aumentándose ó disminuyéndóse así el. eje
del ojo, y siendo mayor ó menor el
grado de convergencia conforme se
necesite. Estos hennosos movimientos casi se vuelven involuntarios poi:.
medio del uso, aunque se IJUeden ó no
hacer conforme se quiera. El lector
puede hacer la esperiencia fijanao la
vista en el libro y dejando repoáarla
en seguida'. , Verá las letras confusamente y como si tuviera la vista cansada, El estado de reposo es natural
en el ojo y mas comun en los présbitas como lo son generalmente los an-

•

i

BL MOSAICO MEXICANO.-'l'oM.O· VII.

h

cianos, porque emos notado que puede aistinguir fácilmente los objetos lejanos y no los inmediatos.
¿Por qúé, soio se ven los objetos sencill()&amp; OQn, ~mbos OJOS '!/ no repetidos?
-'Mucho tiempo 5'e ha perdido en esplicar este fenómeno; pero como vivimos en una época en que se recurre
á los hechos mas que á las teorías, es
fácil esplicarlo, Con el ausilio de los
músculos derechos del ojo podemos
dirigir el eje de cad~ ojo, de manera
que cuando se prolongan, se encuentran en cualquier punto á la distancia
de seis pulgadas. Escojamos para el
efec~o una vela enéendida en el estrerrio de una galería oscura, y dirijamos
los ojos ácia la luz. Se formará una
pintura de ella en la retina de ca."da
ojo; pero com9 las líneas de la direccion visible de cualquiera de los puntos correspon'cliente á las dos pinturas se reun,an en un punto verdadero
del objeto, los dos puntos pintados deben verse como uno solo, y la reunion
de puntos que forman la pintura de la
vela en un ojo, coinciden perfectamente con la reunion de los puntos que
forman la del otro.
Causas que produce?7, la vista lar·
ga.-Los viejos soncomunmente présbitas, quiere decir que pierden la facultad de fijar la vista á pequeñas distancias: esto sucede porque se aplasta
la córnea Y' pierde su figura el lente
cristalino, disminuyéndose '"la potencia de reftaccion aguda.
Causas que producen la vista corta.
-La vista corta proviene precisamente de lo contrario que la largá; de demasiada convecsidad de la córnea y
de la mucha densidad en la estructura del lente cristalino, por lo cual los

rayos visuales que salen ae los ,objetos cercanos se reunen en un foco antes ¡le Ilegar á la retina.' La Providencia ha puesto un remedio á estas
enfermedades inventando los anteojos,
que comenzaron á usarse en Holanda
á principios del siglo XIV. Po~ medio de estos instrumentos tan senc1llos,

se corrige la vista larga, con el uso qe
un lente convecso, que reune los rayos
en un foco sobre la retina; y tambi~n
la vista corta con un lente cóncavo
que esparce los rayos é impide que se
réunan algo antes 4e llegar á la retina.

'1

A es el ojo de un coito de vista. B, es una flecha que trata de ver, pero
sin c~nseguirlo, por la convergencia de l&lt;ls rayos visuales en C, antes que lleguen á la retina D.
,
. .
.
,
_
E es el mismo ojo situado en 1crual pos1c10n, para mamfestar como por me
dio de un lente cóncavo G, se ~pareen los rayos y la imágen de la flecha
G se reune en la retina H.
\

MOVIMIENTOS DEL OJO,

·. ' 'I ¡

Al observar con un telescopio nos
llama fa atencion la facilidad con ·que
se fija de un objeto en otro á la voluntad del hombre, y conocemos que sin
el ausilio de muchas ruedas y tuercas,
por las cuales se hacen los movimientos, seria completamente inútil el instrumento: lo mismo sucederia con el
ojo. Ya hemos manifestado que en
todas sus partes está admirablemente
dispuesto para producir la vision, y
ahora probarémos que tiene el aparato necesario para que sus · facultades
satisfagan constantemente nuestras necesidades y deseo~. El Dr. More, en

su antídoto c01ttra el ateismo, ha dicho que el ojo
de una estructura
tan perfecta, que el ateista debia haber
fijado su atencion en [!les maravi~as,
y sin mas dudas pasar de la admira·
cion de la obra á la del Supremo Ha·
cedor de ella; pero para dar mayor
fuerza al argumento, dice: que pudien·
do mover el hombre todo su cuerpo
ácia arriba y abajo y en todas direcciones, podia haber creído que ya tenia
lo suficiente; pero la naturaleza tambien ha añadido músculos á los ojos,
para que no les falte ninguna perfeccion, porque se ofrece á menudo que
movamos los ojos y no la cabeza, como cuando leemos, y al ver los objetos

es

�252

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo l'U.

que se ponen cerca de nosotros, y pa·

ra que esto se haga mas fácilmente, ha
proporcionado á este órgano seis músculos para moverlo ácia arriba, ácia
abajo, á qerecha, k izquierda, oblicua.
mente y al rededor: Despues de estas observaciones, pasarémos á hablar
de los pormenores ad~irables del aparato muscular por cuyo ·medio se
.mueve el ojo. - El ojo en su natural
posicion, está colocado en una concavidad huesosa llamada órbita, descansando en lecho de gordura tan suave
que permite fácilmente que se muev~
el ojo en todas direcciones. Cuatro
músculos derechos y dos oblicuos producen los movimientos.

EL MOSAICO MEXICANO.-To1tto .VII.
Núm. 2 . -El ~ea.tus deprimen,
oculi. El término latino significa el
músculo derecho que abaja el ojo. Sale
del hueso esferoidal desde el fin de la
cámara del ojo, y pasa ácia a15ajo y
adelante y por la capa esclerótica hasta el estremo de la bola del ojo: este
músculo está colocado en direccion
opuesta al attolens y por Io'mismo tiene un uso enteramente contrario. Sirve para voltear el ojo ácia abajo, y por
eso se le ha dado el nombre de hú11iilis.
Núm. 3.-El rectus adducens óéuli.-El término latino significa el músculo derecho que llama ácia dentro
la bola del ojo. Sale como el precedente desde el centro de la cámara del
ojo y pasando por el ángulo interior
de los párpados hasta la capa esclerótica por el lado inmediato á la nariz,
sirve para llamar e~ ojo ácia dentro.
Se le dió el nombre de bibitorius que
significa en latin el bebedor, porque
volteamos el ojo ácia adentro en el
acto de beber como para ecsaminar el
líquido.
,
Núm. 4.-El rectus abducens óculi
que significa el músculo derecho que

lllUSCULOS DE.R.ECHOS.

• Núm. 1.-El rect1ts attolem oculi.
-El t~rmino latino indica que es el
músculo con que se levanta rectamente el ojo. Este mút,culo sale de una
parte del hueso esfenoida! (Sphenoidal) desde el centro de la concavidad
del ojo, y pasa adelante y ácia arriba
d; la capa esclerótica en la punta de
la bola del ojo: sirve para voltear el
ojo ácia arriba como en los actos de
. devocion, y para espresar la ira, por
cuyo motivo fué llamado por los antiguos anatóºmicos superbus, que indica
una mirada severa.

La córnea con los cua#ro mi,sculos rectos del ojo, cuyos tendones se nutien con la capa escleTótica.
a, el Attolens: b, el Deprimens: c, el adductor: d, abductor.

l

263

impele la bola del ojo áda afuera.Sale desde la parte mas interior de la
órbita y avanza basta el· ángulo esterior de los párl?ados y ~a por la capa esclerótica, mtroduc1éndose por el
lado de la bola del ojo inmediata á la
sien: sirve pa.ra llamar el ojo ácia
fuera y para apartarlo de la nariz.
Nuestros abuelos le llamaban el · indignabu1~11.s, porque por medio de este músculo se echan esas miradas del
lado que espresan la cólera y el resentimiento.
Estos cuatro músculos protege?! y
rodean el nervio ÓJ?tico cuando entra
en la cámara del OJO, y al terminar se
convierten en cuatro tendones anchos
que resguardan la bola-del ojo y aumentan mucho su fuerza.

.

lllUSCULOS OBLICUOS,

Núm. 1.-0blicuw superior óculi,
que significa el músculo principal de
los lados del ojo. 'I'ambien se le llama L ongissim.us óculí por su tamafl.o comparado con el segundo músculo oblicuo, que por ser muy pequefl.o
es conocido bajo el nombre de brevissimus óculi.

Músculos del ojo vistos de lado en sus posiciones naturales.
a, b, c, d, los cuatro músculos derechos (a, está volteado ácia arriba para
que puedan verse los otros), e, es el músculo oblicuo, f el ncnio óptico (no se
pone el segundo músculo oblíc110, pero se infiere su situacion.)

�•

..

254

EL MOSAICO MEXIGANO.-To11110 VII.

EL MOSAICO MEXlOANO.-ToMo VII.

Este músculo es bajo muchos as- perfectamente el objeto deseado. Es•
pectos uno de los principal;s, y como to es precisamente Jo que sucede con
es una prueba admirable de la sabidu- el gran músculo oblicuo del ojo huría del Ciiador, ecsige teda nuestra mano. Cowper en su Myotomia Reatencion. Comienia en el fondo de formata, ha observado que cuando alla órbita que transmite el nervio óp- guno de los músculos derechos se contico: desde alli pasa al rededor de la trae' impele la bola del ojo ácia a·
.
bola del ojo oblicuamente hasta el can- dentro ·con igual fuerza, q_ue es precithus ó ángulo interior de los párpa- samente lo que -hace de un modo ad·
dos, en cuyo lado superior hay un a- ~irable el gran músculo oblicuo ayu·
nillo cartilaginoso llamado trochlea, dado de su compañero pequeño. La
por el que pasa como un cable por fuerza superior de los músculos dereuna polea, y volteando ácia atras si- chos hace su efecto rectamente, y por
gue entre el primer músculo derecho medio &lt;le un mecanismo muy sencillo
y la bola del ojo, y aumentando de an- y hermoso se duplica la potencia de
cho, pasa hasta la capa esclerótica de un músculo débil, y las ventajas que
la bola del ojo, cerca del abductor: debian resultar atendida ¡¡u posicion
cuando se mueve, hace girar el ojo al oblicua, sirven precisamente para con·
rededor de su eje ácia la nariz, y al tribulr á facilitar aquellos mismos IDO·
mismo tiempo lo impele ácia adelan- vimientos que podia creerse entorpe•
ceria.
te inclinando la pupila para abajo.
Núm. 2.-0blicuus inferior óculi,
· El sabio Dr. Peley, hablando d¡i un
ó
el
pequefl.o músculo sesgado del ojo.
múscu1o de la misma estructura que
-Sale
de la parte baja de la órbita in·
sirve en los animales para limpiar el
mediata
á la nariz, y pasando oblicuaojo del poivo y otras suciedades, hace
algunas observaciÓnes que ahora vie- mente y ácia airas en direccion trans•
nen al caso. Dice, despues de descri- versal, se desliza por debajo del depribir su mecanismo maravilloso, que un mens y se estiende en un tendon au•
músculo pasa pot un anillo y da vuel- cho por la parte posterior y esterior
ta al rededor como en una garrucha. de la esclerótica, que se h8:l la entre
Observa las ventajas que de ello re- el abducens y el nervio óptico. Sirve
sultan: un músculo sencillo con un para hacer girar el ojo al rededor de su
·1endon derecho, que son los-comunes, eje separándolo de la nariz, y al mishubiera sido suficiente si pudiera alar- mo tiempo para inclinarle ácia adegarse lo necesario; pero la contrac- lante y dirigir li,. pupila ácia arriba.

del Criador, que en el modo admirable con que ha colocado los miísculos
del ojo para que se muevan en todas
direcciones, conservando siempre el
paralelismo del ojo, que es necesario
para la verdadera vision, y para lo
cual está admirablemente adaptada la
forma, posicion y fuerza de cada músculo; pero lo qu_e debe notarse sobre todo es, el equilibrio esquisito de
todos los músculos, que resulta en parte por la igualdad de la fuerza, como
sucede con el adductor y el abductor,
y en parte por su otigen peculiar ó
la adicion de la troclea, como. se observa con el attolens y deprimens.
Por medio de este equilibrfo tan esacto
y curioso, no solo se evitan las contorsiones desarregladas· del oj1t, sino que
puede con la mayor prontitud fijarse
en cualquier objeto.
Considerando por lo mismo, dice
Ray, en S1J, sabiduría de Días manifestada en las obras de la Creacion,
que el ojo se compone de tantas partes diversas, que contribuyen todas á
producir la vision; que algunas son
absolutamente necesarias, otras muy
útiles y convenientes, iquién podrá dudar de que ,este órgano se destinó é
hizo precisamente para el objeto en
que se emplea1
(Thc family n,agazino.-Traducido para. el Mosaico por T. y B.)

cion necesaria para mover la memE~UILIBRIO DE LOS JllUSCULOS
brana sobre todo el ojo, ecsige un mús·
DEL OJO.
culo mas grande que el que podia saEsto lo esvlica muy bien Mr. Durlir derecho del estremo del ojo. Por
r
han
en su teología fisica: insertarélo mismo era necesario" que tuviera
'
mos
por
lo mismo alguna de sus obmayor tamaño y ocupara menos esservaciones.
pacio, que la cuerda del músculo forEn M.da se cono&lt;;e mas el ¡lesignio
mara un ángulo, con lo que se logra

¿QUE ES EDUCACION?

III

AREOE esta una pregun-

a, '- ta muy sencilla yfácil de

-.: résponder; pero' la mayor
.,:,, · parte de los que así piensan se verían apurados para datle una

..

255

solucion cor,recl&amp;. El hombre, en todQ país libre, necesita tres,,clases de
educacion: una que le habilite para el
oficio ó carrera que~haya d~ seguir,
esta es la educaciorÍ profesionál: otra
que le h.aga conocer S!,IS obligaciones
como hombre y ciudadano, y será la
educacian mo~al y política; y P,Or último, una que le enseñe sus deberes
ácia la Di-,inidad y el fin para que fué
criado , esto es educacion religiosa.
Ahora bien: lo mas útil para el hombre es aquello que tiende mas directa•
mente á promover sü felicidad, cosa
tan palpable, que hasta el repetirlo pa·
rece trivial. Sin embargo, se toma
genaralmente la voz útil en un sentido muy diverso, aplicándola, no á lo
que puede hacer al hombre verdaderamente dichoso, sino á aquello que
le proporciona dinero, y bajo este prin,
cipio se considera la educacion pro·
fesional como la mas necesaria, murmeyando del tiempo empleado en las
otras, especialmente si ocasionan la
menor distraccion en el estudio de lo
que se tiene por verdaderamenté útil,
esto es, lo que proporciona al hombre
los medios de subsistir. Pudiéramos
no obstante set. todos muy hábiles y
diestros en nuestras respectivas ptofesiones, sin dejar por eso de ser en ge•
neral ignorantes, miserables y perversos. Mientras nos hall'ásemos ocupados en nuestro trabajo, todo iria bien;
pero no siempre se puede trabajar.
Hay un tiempo que pasamos con nuestras familias, otro que dedicamos á la
sociedad de nuestros amigos y ~elaciones, y otro no menos importante que
empleamos con nosotros mismos. Si
no sabemos hacer buen uso de estos
diferentes periodos, somos en ;realidad

'

,

J

�256
,.
....

'

EL .MOSAI0O MEXlCANO.-=-'l'oMo VII.

251

EL MOSAICO M:EXlOANO.-ToMo VII.

seres nulos y despreciables, por ma.s
que seamos escelentes_ abogados, médicos, ingenieros, artesaaos, labradores ó cualquieta otra cosa á que nos
dediquemos. Lo que nos enseña, pues,
á empl~r bien el tiempo tanto en · la
sociedad como en el trabajo, no es la
educacion profesfonal, sino la general.
Esta 11$ la educación indispensable á
toda clase de pers·onas; la que enseña
al hombre en primer lugar sus deberes para con Dios y con sus semejantes, que forma sus principios y carácter acostumbrándole á pen~r en 'los
demas y no siempre en sí mismo: gue
le pone en estado de -ser ciudadano
honrado y buen patricio, inspirándole
respeto y obedien,cia á las leyes despues de haber prpcurado contribuir á
que estas sean én lo posible perfectas:
que le ensei'ia que un gobierno justo
y celoso no puede ni debe consultar
los intereses de un solo individuo ó
corporacion coñ preferencia á otra, sino atender al bienestar general; que
cada clase de la sociedad debe dar y
recibir, y__ que si los hombre~ íns'istiesen en obrar cada uno á su antojo, no
habria otra cosa que confusion y tiranía. Siendo pues, la ignorancia y modo vicioso de razonar la causa inmediata de los d~saciertos que se cometen en los negocios públicos y privados, aquello que nos ensei'ia á raciocinar con criterio, poniéndonos en guardia contra los ardides y sugestiones de
los sofistas y los escritores nial intencionados, debe considerarse como la
parte mas importante de la educacion
del .hombre, cuyas ventajas reconocerá cada vez que se halle en el caso de
hablar ó éscuchar; y finalmente~ todo
lo que contribuye á vigÓrizar su es-

píritu y dar á las ideas un giro mas
noble y bello, es un aumento de feli•
dan positiva, bien se halle solo ó en
sociedad. Por consecuencia, es utilí·
·simo el .aprender á adl!Jirar y amar
lo hermoso, bien sea en las obras del
Criador ó en las de los hombres, ora
se manifieste en las flores ó en los
campos, en 'las pei'ias ó en Jos bosques,
en los ríos ó en' el mar, bien se ostente en un bello edificiir una buena pintura, una música suave, armoniosa, ó
en los nobles pensamientos é imágenes gloriosas de la 'poesía. Hé aquí
la educacion que hará bu~no, juicioso
y feliz al pueblo. Obténgase esto, y
los fines de 1~ educacion profesional
no- se perderán jamas enteramente.
El buen sentido y rectitud de principios, ausilian eficazmente al hombre
en el buen desempeño de su profésion;
pero su habilidad en cualquiera de
ellas, no le harli mas honrado ni discreto; y no solo ·deben ser consideradas la bondad y discrecion como las
cm~lidades mas útiles y apreciables del
género humano, sino que son artícú·
·los de que nunca puede haber demasía. Ni la !!,bundancia ni la compe·
· tencia podrán disminÚir su :valor; por
la inversa, cuanto mas se generalicen,
tomarán mas estimacion, porque será
mayor el número dé' los _que sepan
apreciarlas.

I

ALU
desde el trono de mármoles y oro,
Ligero las auras y el éter surcando,
Y soles, y mundos, y estrellas dejando,
Envuelto entre nubes de blanco y carmin,
Un ángel del cielo desciende á la tierra,
De púrpura y lino su hermoso vestido,
Sus alas de plumas de esmalte bruñido,
Su rica diadema de perla y rubí.
Pulido de miembros, su tez transparente,
Su rostro nevado, nevado su cuello,
Brillantes sus ojos; casta!lo el cabello,
Delgada cintura, brevísimo el pié.
Flotando en las nubes su túnica rica,
Batiendo en el aire sus trémulas ala~,
Cercado de aromas, de luz y de galas,
El Dios de los cielos con gusto le ve.
Erase este ángel alado
Q.ue á la tierra descendía,
El ángel de Dios enviado
Para cuidar á·María.

I

{Semanario Pintore•co.)

Es preciso hacer la gueua á cinco
cosas: á las enfermedades def cuerpo,
á la ignorancia del espíritu, á las pa·
siones del corazon, á las sediciones de
las ciudades y á la discordia de las
[¡,.milias.-(Pitágoras.)

II.
En una noche de invierno

De aquellas negras y frias,
Y lóbregas, y sombrías,
En que b~ama el aquilon;
ToM. vn.-x1.
3

...

., ..
.• ,. •"'t

En que el rayo se desatá
Y horrísono retronando,
Va en las nubes arrojando
Al mundo una maldicion.
En una noche de aquellas

Que l;is viejas agorer~s
Oyen crujir las vidtieras
Con religioso temor:
Q.ue creen escuchar al diablo,
Y encienden cirios benditos,
Y entonan salmos á gritos
Confundidas de pavor.
En esa noche de invierno,
Una nula en pobre cuna,
Sil) ama ni gente alguna,
Abandonada gemia;
Se perdían sus lamentos
En la horrible tempestad,
Cual pierde la claridad
Ante el sol, dGbil bugia.
Y era la niña de sutil cabello,
De azules ojos y de blanca tez:
De Dios omnipotente fiel destello,
Henchida de hermosura y brillantez.

Las hebras mil de su melena de oro
Ondeaban sueltai¡ por su linda faz¡

�258

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.

Era el arcángel tétrico del lloro,
Que cruza el mundo rápido y fugaz.
Era el celage que risueiio vaga
Entre los pliegues de la noche umbría:
Era feliz ensueño, era una maga
La tierna y hermosísima_María.
Pero la niiia Maria
Miró el mundo sollozando,
Porque en esta tien:a impía
Es ley el nacer llorando.
Porqne en torno de un infante
Tambien las desdichas vuelan,
Y marchitan su semblante,
Y cabe á su cuna velan.
¡,Q.u6 de losniffos-Seria,
Si un ángel del alto ciélo
No cuidara con desvélo
Su ecsistencia aoche y dial
¡Pobres niffos! en la cuna
Llenos de pena y dolor,
Probaran todo el rigor
De la inconstante fortuna.

111.
Era una cuna, y en ella
Una tietna niffa habia,
Hermosa como la estrella
Que es precursora del dia.
Un ángel de luz vestido
Con un laud en la mano,
Miraba á. la nifla ufano,
La arrullaba embebecido.

Y luego el Jaud dejando,
Complacía á la criatura,
En torno de ella .volando
Con snavidad y dulzura.
Ya el aura mansa agitaba
Con sus alas de colores,
O ya en la cuna arrojaba
Adelfas, mirtos y flores.
La niiia que antes lloraba
Con el trueno y tempestad,
Ora risueffa wiraba
A la mágica beldad.
Las manos tiernas tendía
A la celeste vis1on,
Y el ángeLle sonreia
De amotbsa compasion.

Despues el ángel sentado
Abrió el labio de rubi,
Y del Jaud acompaffado,
Comenzó á cantar así:
" Si rugen los aquilones
Y si brama la tormenta,
Reposa, nii!a1 contenta,
No te asustes, niffa, no,
Que solo el feroz malvado
Teme la salia del cielo;
Tú no tiembles, que en el suelo
Eres ángel como yo.
Q.ue esa tu nítida frente,
~ tu pelo rizado,
Ese tu labio encarnado
Y tu rostro virginal,
Revelan, ó niffa bella,
Q.ue eres un soplo del cielo,
Q.ue custodia acá en el suelo,
Un arcá.ngel celestial.
Delira entre blandos sueños,
Vaga entre bosques y flores,
Respira gratos olores,
Pisa alfombras de rubí:
No temas surcar el mundo
Abandonada é inerme,
Delira, ni:ña, y te duerme,
Q.ue un ángel te vela aquí.
Un ángel que el Ser eterno
Te mandó, por-Su clemencia,
A que guarde tu inocencia,
Tu pureza y tu candor;
A que afanoso te guie
En la senda de la vida,
Q.ue se encuentra suspendida
Entre el crimen y el dolor.
Goza mis caricias,
Goza, niiia pura,
De paz y ventura,
Y sueiia un Eden,
Que yo con mis alas
En torno volando,
Daré beso blando
A tu casta sien."
Al son de tan magníficos cantares
El serafin sus párpados cerró,
Y esenta de cuidados y pesares'
La nifla, sonrienao se durmió.

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.
IV.

V.

Dejó María adormida
A la tierna edad muy lejos,
Dejó aquella dulce vida,
De inocencia circuida
Y de dorados reflejos.
Pasó el tiempo en que gozosa
Soñaba bellos jardines,
Y angélica, ruborosa,
Besaba la faz de rosa
De mágicos serafines.

Ayer era niña bella,
Hoy es jóven desgraciada,
Mafi~a l!ll la tumba helada
Ya tal vez reposará.

Aquellas flores benditas
Q.ue el ángel tiró á su cuna,
Yacen secas y marchitas,
Como las plantas malditas
Q.u~ arroja sucia laguna.
Aquel reir encantada,
Aquel mirar celestial,
Aquella tez nacarada,
Y aquella paz deseada
Sin zozobta crim~al.
Todo el tiempo se llevó
Entre sus garras impío,
Toda su pompa agostó.
Todas sus dichas hundió
En un vórtice bravío.
No oyes, ó María. .. el mundo rebramando
Te convida á su mágico festín,
Te llama y quiere que á. su infame bando
Dobles cobarde la cerviz al fin.
"Tengo farsas, te dice, y tengo halagos,
Tengo perlas y oro, y tengo amor,
Tengo praderas mil, y alegres lagos,
Y amantes, y mugeres sin rubor.
Tengo un alto lugar, jóven hermosa,
Q.ue darte entre mis fiestas Juego á tí(
Que esa Íánguida faz de nieve y rosa,
X esos hechizos lo merecen, sí.
Tú la reina serás de las mugere~,
Tú la reina serás de los festines,
Y entre amor y delicias y placeres,
A tus plantas verás mil paladines."
No escuches, María, la voz del mundo
Que zumba en tus oídos seductora,
Déjalo en el placer sucio é inmundo,
Que tambien para él sonará su hora.
Oye la voz del-ángel que le guarda,
Y gozoso meció tu pobre cuna,
Disipando la niebla triste y parda
En los días apacibles· de tu )una.

259

Mai'iana. .. sí, que los dias
V anse veloces huyendo,
Y la nada carcomiendo
Nuestra débil vanidad.
Mañana. . : letal silencio
Que turllarán los gusanD!',
Que surquen sus yertas manos
Y su amarillenta sien.
Mai'iana... el polvo, ceniza,
Pobre trage funerario....
El descanso del osario..•.
¡Oh, qué horror, qué horror, mi bien!
iMorir en tus quince abriles,
Morir, mi dulce María,
Bajar á la tumba fria
Y dejarme solo aquí1
Aquí en el desierto mundo,
Donde eres tú mi consuelo,
M.i único amor y mi anhelo,
Pues solo te adoro á tí.
Aquí de tedio cansado,
Con un horrible vacío,
Fijo el pensamiento mio
En tus encantos y amor.

VI.
Tú que del cielo, oh ángel, descendiste
A cuidar afanoso de María,•
Vela en su lecho solitario y triste
Cuando al lecho se allegue muerte impía.
Tú que regaste de olorosas flores

su débil cuna en su niñez tranquila,
Mitiga con tu aliento sus dolores,
Cuando la luz se apague en su pupila.
Si hincado velas con la faz llorosa,
En la lúgubre tumba de María,
Envuelto entre la niebla misteriosa,
Allí tu sombra encontrará á la mia.

México NiYVie.m/Jre 30 ~ 1841.
MANUEL P A YNO.

,

�EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo Vil.

260

POL1TICA INDUSTRl!L.
Trasformacion de las armadas guerreras en armadas pacificas.

Antes de 1635, los regimientos no
se componian sino de numerosas com•
pañías ó bandas de 500 á 2,000 hombres.
Bajo el reinado de Luis XIV, el
reclutamiento de tropas de línea se verificaba, ó por_aislamiento forzado, ó
por voluntario. Los batallones se reclutaban en cada provincia por medio
de sorteo y en proporcion con la poblacion. El tiempo del servicio fijado desde luego á seis años, se estendió
despues á ocho.
La formacion del cuerpo real del
genio data solamente en el año de
1758.
XIII.
En 1589, á tiempo del advenimienLa formacion de un cuerpo de esto
de Henrique IV al trono, las fuertado mayor, data en el reinado de Luis
zas
de la Francia no escedian de 8000
XIV: entonces los batallones, los eshombres.
cuadrones, las compañías se compuDe esta manera fué desarrollándosieron solamente de un número de
hombres determinado. En tiempo del se en Europa la.institucion de arma· ministerio de Louvois, fué cuando se das permanentes. Podria decirse que
reconoció la necesidad de proveer de se ha llevado al estremo y hasta el auna manera regular el reclutamiento buso, pues ,ue la progresion del gasde la armada. En 1668 se practicó to ha sido siempre en razon del au.
la primera leva de las milicias perpe- mento de fondos.
En nuestros dias, la Inglaterra h:a
tuas; la segunda y la tercera tuvieron
dado
una prueba de que el principal
lugar en 1701 y 1719, bajo los miniselemento
de la preponderancia polítiterios de Chimillard y de Leblanc.
ca
de
los
pueblos, no consiste tanto er
Pero estas milicias aun no estaban en
aquella época constituidas en regi- la fuerza militar, cuanto en la riquemientos; servian únicamente para re- za pública resultante de un buen sistema de crédito financiero.
clutar las tropas regladas.

A institucion de las arma.
das permanentes data en
el año de 1444; tuvo por
origen un tratado_ de a1ianza
concluido
con los cantones suizos por el delfin de Francia, hijo de
Cárlos VII.
La formacion de legiones, data en
el año de 1534, en el reinado de Francisco I; la de regimientos, en el de
1558, en el de Cárlos IX.
La organizacion de la infantería en
batallones y de la caballería en escuadrones, tuvo principio ~n el año
de 1635. Pertene;;e al reinado de Luis

~'1
iA~

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.
El desarmamiento europeo fuera seguramente una gran medida que reclama imperiosamente el interes de
todos los gobiernos. Sin duda alguna se habria ya llevado al cabo tan
grandiosa obra, si cada uno de ellos
hubiese reflecsionado que podia muy
bien obrar aisladamente y sin necesidad de que el desarmamiento fuese el
resultado de una convencion general.
iPor qué no podria la Francia tomar la iniciativa de una tal -medida?
· iPor qué no le será concedida la gloria de enseñar al mundo que en tiempo de paz una nacion de primer órden
no tiene necesidad del asentimiento de
sus rivales para reducir á justás proporciones su fuerza militar? Tan luego como ella d_iese el ejemplo de desarmamiento, pQr este solo hecho impondria á los otros gobiernos que tuviesen el mismo interes, la obligacion
de imitarla, porque todos los pueblos
sin escepcion, se componen de contribuyi¡ntes.
El estado que tienen al presente los
ejércitos permanentes, demanda imperiosamente la reforma. Se han ensayado varios medios en Francia con
tal objeto, pero siempre sin suceso.
Hé aquí el que voy yo á proponer.
Conciliar las ecsigencias de una
guerra posible y de una guerra durable; mejorar la institucion de los ejércitos permanentes, que no está en armenia con el estado político de la Europa, con la estension industrial del
siglo, con el progreso general de la
ciencia económica y con el desarrollo
iiniversal del poder financiero que rige los gobiernos modernos; reducir
considerablemente el gasto de los ejércitos de tierra; organizar el trabajo sin

261

desorganizar estos; erigir en nuestras
ciudades estatuas al trabajo; honrarlo
en nuestras leyes; establecerlo como
parte de pena en la imposicion de estas; consagrarlo por último, como un
principio en nuestras armadas.
Ciertamente que esto ecsige dificiles transiciones como son, pasar de la
holganza á la fatiga del trabajo, del
arte de destruir al de crear.
Segun concibo yo, la organizacion
de un regimiento se formaría en ciertas proporciones maduramente combinadas de operarios de todas las profesiones. En todos los regimientos se
tiene ya una tabla en la que son clasificados los soldados segun su profesion de que han sido estraidos; no falta mas que desarrollar este germen
fecundo.
Entonces cesarian !os inconvenientes de los ejércitos permanentes. Entonces el gobierno tendría siempre á
su disposicion para el tiempo de guerra una fuerza imponente, una masa de
hombres aguerridos, diestros en el manejo de las armas y endurecidos en la
fatiga del trabajo. Entonces la paz
no tendria que ofrecer anualmente ecsorbitantes tributos en el altar del temor. __ .del temor de la guerra! Entonces se ejecutarian por todas partes,
inmensos trabajos de terraplenes, construcciones, descuajos &amp;c., sin duda
con la economía que fuera la consecuencia de una disciplina severamente observada y de una legislacion escepcional; confiriendo á los gefes militares una autoridad imponente. Entonces acabaria de difundirse por todas partes el hábito de la sumision
t
'
1 del órden, de la prevision; los soldados volverian al lugar de ,su domici-

.I

�EL MOSAICO MEXICANO.-Touo VII.

262

263

EÍ. MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.
....,,-

"'

¡,Lo es á los industria les7
. Ella arranca sin piedad los operanos de los talleres, y paraliza los trabajos de utilidad pública.
tLo es á los sabios á los artistas á
los literatos1
'
'
Ved la triste posjcion en que se encontraban las ciencill!!, las artes y las
letras en tiempo de Napoleon: atended: ¡en tiempo de un NapoleonL __ _
tEs para el pueblo?
Este precisamente es á quien se inmola, á quien se sacrifica por querellas que en nada le atafíen· él es á
. se balea, se hiere se mutila·
(Trad. para el Mosaleo.)
quien
'
'
SUS casas son las que se incendian sus
h_abitaciones las que se destruyen'. sus
LA GUERRA.
riquezas las que se arrebatan, sus ciudades las que se arruinan.
•
A guerra destruye todo comert Y la dignidad nacional?
cio Y toda industria.
Jamas fuera insultada si desde Jue. Ella es la continuacion de la barbago se ocupase en la asociacion de 0 •
ne pagana Y de la esclavitud antigua.
perarios, si se abriesen caminos ca·
Ella retarda siempre los progresos
nales, esos caminos de fierro
dede las cit&gt;ncias, de las letras, de las arben embellecer y enriquecer nuestro
tes y la libertad de los pueblos.
globo; si se favoreciese particularmenLa guerra, ha dicho La Noue "es
te á la. agr~cultura, la industria y el
un remedio que abre mil llagas' por
comercio¡ s1 se fomentase, en fin, á los
curar una."
que producen y dan vida, como se im•
La guerra, ha escrito V oltaire, es
pul_saba por. algunos á los que des•
la cosa mas estúpida. "He aquí, ditruian y -hac1an morir.
ce, un punto de derecho que merece
. ¿Cual_ seria la nacion que se atreser ecsnminado. Está ¡nohibido el
v'.ese á insultar á la otra, si por me•matar; todo asesino es castigado, á
dio de nuestra industria, de nuestro co•
n,enos que no mate en grande y al
mercio, de nuestras ciencias, de nuesson de trompetas."
tras letras Y de nuestras artes, tuviéseSin embargo, al rededor de nosomos una verdadera superioridadi
tros no _se oye hablar sino de guerra,
La patria es el mundo entero. Tocomo s1 lo~ pueblos no debiesen prodos
los hombres, ha dicho Jesus so11.
c_urar asociarse y formar una santa ah
ermanos,
sea cual fuere el pais que
lianza y una familia de hermanos.
pertenezcan.
Pero i, á quién es provechosa la
(Tr 3 d. para •I Mo1&amp;ico.)
guerra?

lio con estas virtudes, en vez de la 0 •
ciosid_:id Y de todos los vicios que hoy
van a propagar. Entonces sin aumentar su presupuesto, podría en fin
la Francia realizar unas cuantas me'.
joras Y completar su sistema de caminos de comunicacion, sin los que su
comercio interior, fuente fecunda é inagotable d~ ~rosperidad nacional, jamas tendra srno una ecsistencia débil
lánguida Y febril. L os ejércitos per'.
manentes no pueden ser destruidos
pero sí reformados; tPOt qué pues, n~
se hará un ensayo?

LO&amp; NOOROS CABALIBTICOS

:F.1-~

..
11

---•Ca!ll~Eee&amp;812'11BJ'!HiCC:.•---

A los que no quieran dar crédito
alguno
á este número 1842, y que nos
. guido nos ha hecho cono·
-,:
objeten
que el mundo no ha sido des·
.
cer una serie de números
... IJ&gt;
truido
en
1840, como se pretende que
, ·
· cabalísticos de la mas
había sido predicho, les coi{testaré·
grande importancia.
mos: que se encuentra la mas compleTodos sabemos la que los antiguos
ta esactitud en las profecías, en el sen·
daban á los números, y que ciertas citido de haber anunciado que el afio de
fras eran col)sideradas como fatales y
1840 seria, como tan ingeniosamente
aciagas. Sin ir muy l&lt;&gt;jos, ¡,no ecsis•
lo decia Talleyrand, "el principio y
ten entre nosotros unas cuantas perso·
el fin." Y no tememos ser desmen·
nas que le tienen horror al número
tidos bajo este aspecto, pues que el a13, y que se guardarán muy bien de fio de 1840 ha sido sin disputa un a•
emprender cosa alguna el décimo ter• fio muy estraordinario. Por lentos
cio dia de cada mesi
que .sean los pasos de lo comwzarlo
Se acusará á estas gentes de débi- en aquel afio, pueden preverse prodiles, supersticiosas é ignorantes, y no
giosos sucesos para el de 1842.
sin razon, pues que conocemos persoEl matemático á quien somos deunas muy felices en negociaciones em·
dores de la comunicacion de este traprendidas en dia 13. Lo cierto es
bajo, da principio en el afio de 1794
que este número no ha producido
(caida de Robespierre), y pasando por
siempre los mismos efectos.
otras caidas de grande interes, llega á
Volviendo á nuestro número y á
una cuarta para el afío de 1842.
nuestro matemático, ecsiste tal conecSu procedimieóto es como sigue·
sion de hechos semejantes en una secoloca
el guarismo 1794, despues porie de sumas, que nos hemos quedado
ne
el
mismo
verticalmente, y sumanmaravillados cuando fueron sometido
uno
por
otro,
obtiene el número
dos á nuestro ecsámen
1815,
que
es
el
año
de la caida do
Lo mas singular es, que 1842 pa•
Napoleon.
Sumando
despues ei;te
rece ser un afio espantoso, en el que
eerá destruido y aniquilado cuanto guarismo por él mismo, produce el
h~y ecsiste, para reaparecer despues de 1830, año en que Cárlos X perdió
de algunos años ó de algunos siglos, su trono. Por otro igual procediC(?n una nueva vida. Al menos tal miento se llega á 1842, que segun las
es ~I anúncio que hacen todas las pro- reglas cabalísticas indica una cua !quiera caida para ese año.
fecías.

'

qu:

á

•··
.•

N n:iatemático muy distin-

�264

EL MOSAICO MEXIOANO.-To:.io VII.

quinta parte del precio de la materia
primera; no hace uso ni del peinado,
ni del hilado, ni del tejido; una máquina dispuesta al efecto, recibe la lana por un lado y la presenta por otro ya formado el paño, suave, ligero
y de consistenci · Jn solo día es has·
tante para producir la enorme cantidad de 500 á 600 metros, y la operacion es de tan poco co3to, que el paño
1794.-Caida de Robespierre.
cornun de buena calidad puede ven'&lt;11
O&gt;
derse á tres francos el metro, quedantdo como un 40 por 100 de utilidad.
Dcspues de la aplicacion del vapor
1815.-Caida de Napoleon.
á la maquinaria y de la invencion del
L")
Mull Jenny, fuentes inmensas de la
(X)
riqueza inglesa, ninguna otra presenta despues un porvenir mas halagüe1830.-Caida de Cárlos X.
flo que la de que tratamos. En efecoC'I)
to, este procedimiento no se limita úni(X)
c.1mente á la fabricacion del pafio, cuyo consumo anual asciende en Fran1842.-Caida indeterminada.
cia 6. 250,000,000, y cuya produccion
(Trad. para el Mosaico, del Almanaque profético,
ocupa mas de 400 fábricas; se estienplnioreaco y útil publicado en Pari1 en 1841.)
de tambien ú la manufactura d,e alfombras hechas de una mezcla de pelo de animales, á precio tan cómodo,
que hará su uso general. Se trabajan
tambien escelentes cobertores á precio
.~
'. N medio del brillante cua- muy cómodo; y en fin, el tejido nue~ dro de los progresos de vo recibe perfectamente el barniz, y
puede reemplazar al cuero para serlas máquinas y de los cavicio de carruages y del calzado.
" minos de fierro en InglaAsí es que las naciones vecinas se
terra, M. Sallandrouze ha publicado han alarmado con un procedimiento
en pocas palabras un procedimiento que debe producir una economfa de
un 60 por 100 sobre los procedimienque califica de revolucion industrial.
tos anteriores. Se han concedido breCreemos hacer un servicio á las in- vetes ó patentes en Italia, Alemania. y
teresantes fábricas de pafio ministrán- Rusia; muy pronto se formarán sociedoles algunos datos esactos acerca de dades para negociar con las ya establecidas en Francia. Muy en breve
la invencion de M. Sallandrouze.
podremos anunciar á nuestros lectoHasta la presente el pafio babia teres los progresos de un descubrimiennido que pasar por unas cuantas ma- to cuya importancia se hará conocer
nipulaciones. Rabia que cardar, pei- por las ligeras indicaciones que hemos
nar é hilar la lana; despues se proce- hecho, y cuyo feliz resultado será ~l
dia al tejido que no se efectuaba sino de poner á las clases pobres en pos1cion de poder vestirse de pafios sanos
con un recargo de gastos igual al vay menos groseros.
lor de la primera materia.
(Trad. para el Moeaic6,)
L.'\ nueva. invencion economiza una

Mus paro. que nuestros lectores puedan hacer por sí mismos este cálculo
tan sorprendente, y sin embargo tan
sencillo, vamos á poner estas cifras
de la manera que lo hace nuestro matemático, y obtendrémos los mismos
resultados que él.

PAÑO SIN HILADO NI TEJIDO.

..f•Ji., ':

�</text>
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                    <text>�}JL 1'IOSAICO l\lEXICANO.- 'l'or,10 Vll.

265 '

JUICIO SOBRE LAS ARTES

EN EL SIGLO XV .
.,

RA este real mente un hom-

..

ramente que ninguna comunicacion
bre de prodigiosa ciencia, tenia con los íncubos, no le valió el
y que gozó de una inmen- vivir y morir en la comunicacion de
;.· .,,.
""- sa celcbrjdad en Europa, la iglesia romana, y d declararse eneen un siglo.en que se quemaban brujos. migo capital de la reforma de Lutero,
.Tacqucs Ga!tori lo coloca entre los contra los sarcasmos y cuentos de Paprimeros sabios de su época, ínter cla- blo Jovio, Delrio, Thevct y otros inrissima smrnli l1tminaria, y el docto genios de e:ntonces, á quienes rn vano
L 11,is Vi1:es le llama 1:enerandus do- se empeñaba en rebatir el célebr
11,inus Agrippa litteratum litteráro- Wier, llamado el piscinario, antiguo
rum~ue om1,iu11, 1niraculu11,, et amo- discípulo del buen Enrique Cornelio
rem bonorum; y con razon, porque el A gripa.
célebre T rinnegista de la esclarecida
Yolvia pues rste, si no mienten los
familia alemana de los Nettcs-húrn, escritos, por los años de 152D-época
llegó á profundizar con su incansable á que nos hace al caso referirnos-de
imaginacion todos los conocimientos la estudiosa y romántica Alemania,
humanos. Aunque en busca del la- cuna do tantos descubrimientos: babia
pis pltilosoplwru:m rarn vez dejaba de manttnido una misteriosa inteligenencontrar en su escrutinio un sistema cia con las simbólicas catedrales de
de cuya esplanacion no recabase el a- las orillas del Rhin, y comprendido
borrecimiento de sus contemporáneos los cuadros del Holherin y Alberto
y la perseeucion de los príncipes. De- Durcro: admiró en Francia las estabió tambien á su profunda e rndicion tuas de German Pilon, las porcelanas
el dictado de brujo, tan infamante en de Palissy, y las pinturas de Primá·
aquellos tiempos como apetecible en tico; y contemplaba su educacion ar·
nuestro siglo XIX; y aunque su po- Lística entre las maravillosas crcacio•
breza y conducta moral muestran cla- nes del r enacimiento, recorriendo la
'foM. V II.- XII.
l

�..

•

266

EL MOSAICO MEXIOANO.-'l'oMo VII.

EL MOSAICO MEXICANO.-Tor.io VII.

Italia y nuestra Espnffa, acoropaffa&lt;lo
siempre &lt;le .su perro negro y sus crisoles ( 1).
Y en esta ocasion comenzó á escdbir su docto y elocuente tratado que
tituló Decla11iatio invectiva de incertitudine et vanitate scientiarum, que
impreso el año de 1580 en Amberes,
juntamente con su oculta philosopltia,
le grangeó los honores de un calabozo en Bruselas. Imaginó pues, la fi.
losofia oculta que los astrólogos, herméticos y adivinos, vanamente intentaron profesar despues de su muerte;
pero se burló de su propio trabajo y
manifestó estar versadn en las ciencias, juzgándolas con una especie de
aparente severidad, fruto de su amor
á la paracloja. Esta manía, dominante hasta en sus mas serios tratados, en
su correspondencia con J uan Chapelain, médico de Francisco I , y en todos los pasos de su vida errante que
han llegado á nosotros, es el mas poderoso indicio, y así lo considerarémos siempre, de un escepticismo precoz en su época, nacido en un cráneo
demasiado perfecto y alimentado á despecho de supersticiosas creencias. De
(1) Cuenta Pablo Jovio, obispo de Nicera, que tenia Agripa un perro negro que
le daba razon de todo lo que en el mundo
pasaba: y que 6. la hora de su muerte, no
queriendo abjurar sus errores y heregías,
dlll&gt;pnes de quitar á su perro un collarín
que llevaba guarnecido de clavos formando inscripciones nigrominticas, le dijo tristemente apartándolo de sí: Abi, peraita bestia, qua me wtum perdidisti, y el animal se
precipitó en el Saóne sin que jamas so le
volviese á ver el pelo en la tierra. Sea de
este cuenio lo que quiera, Agripa no murió
en Leon sino en Grenoble el afio de 1535,
aprisionado por su escrito contra Luisa de
Soboya, madre del rey Francisco l.

aquí aquella tendencia á hablar y n
escribir con una libertad tan impropia
de aquella época, y á hacer mofa de
los ridículos principios que la civilizacion nos hi:to reconocer despues como graves errores, en medio de los
m::is ajustados y serios raciocinios de
su tenebrosa é incomparable filosofia.
He aquí como se espresa en su Declamatio de ince rtitudine scientiarum.
acerca de las bellas artes que tan solo
comprendió por teoría.
P intura, estatuaria, escultura en bajo relieve, alfarería y fund.icio1l.
" Prodigioso es en verdad el arte de
la pintura, aunque imite estrictamente
las obras de la naturaleza por medio
de la buena disposÍcion y direccion de
las lineas, y la aplicacion de los colores relativos de cada cosa, ú objeto.
Estimábase en tai:uo antiguamente la
pintura, que se la consideraba como
la primera entre las artes liberales;
porque no es m enos su libertad que su
poesía: así que dijo muy bien Horacio:
. ___ pictoribus atque poetis quidlibet
·audendi semper fuit cequa potestas.
De aquí nace el decir que la pintura es una poesía muda, y que la poe•
sía es una pintura coo voz. Tal es la
mutua union que entre ambas reina;
porque tanto los pintores como los
poetas fingen y crean sus fábulas y
sus historias, y r epresentan todas las
cosas: la luz, el resplandor, las sombras, las alturas, las profundidades,
los montes y las llanuras. Y de mas
recursos goza la pintura en cuanto á
que presentando de diversas maneras
una sola figura por medio de la óptica, y mudando su punto de vista ó el
lugar de los espectadores, seduce la

..

vista y la engafia, sin variar el objeto. Mayores son aun las ventajas que
lleva á la escultura ó estatuaria, puesto que contrahace el fuego, los rayos,
la luz, los relámpagos, el alba, la caída del sol, los crepúsculos, la noche,
las nubes, y hace hablar á sus fingidos seres un lenguage semejante a l de
las criaturas: .disminuye las demensiones de los cuerpos valiéndose de las
falsas medidas, y hace aparecer lo que
no ecsiate. En efecto, así nos lo atestiguan los di versos escritos sobre la
contienda suscitada entre Ceuxis y
Parrhasio, célebres pintores de la antigua Grecia, acerca del rango y preeminencias de su mérito. Presentó
Ceuxis un racimo de uvas, ejecutado
con trabajo tan prolijo, que engall.ados
los pájaros, fueron á picar la fruta; y
Parrhasio un cuadro, en el que figuró solamente un paño ó cortina, con
lo cual consiguió engañar á su antagonista; pues tal er a su verdad, que lodos los asistentes al certámen tomaron
la verdadera pintura por un velo con
que el pintor cubría su obra¡ de modo
qu e envanecido el de las uvas por el
hecho de los pája ros, dijo á su compañero en tono victorioso: Descubre tu
cuadro, y vea•mos lo qne lias pintado.
Llamóse por fin á engaño, y se vió
obligado á ceder á su rival el campo
y el lauro de la victoria. Ceuxis engafió á los pájaros, mas Panhasio
supo engañará un artista consumado.
CuPnta Plinio que en ocasion de unos
juegos públicos que celebraba Claudio Pulcro, colocaron un tejado pintado con tan maravilloso arte, que los
cuervos bajaron á posarse en él (2).
(2) "Habuit et scena ludís Claudii Pul-

267

El mismo autor refiere que, en el reinado do los triun viros, el aspecto de
un dragon pintado hizo cesar el canto
de las aves. T iene ademas de noble
la pintura, que en todas sus obras reina cierta inteligencia y cspresion oculta, revelada en la necesidad que espcrimentan los espectadores de ejercer
en ellas su crítica y observaciones,
como muy sabiamente nota Plutarco
en su discurso sobre la pintura. Y
aunque el arte, la industria y el ejercicio de eHa, sean cscelcntes y de grande utilidad para quien la profesa, su
principal estudio debe ser el de la naturalez; como el mas perfecto de todos."
Los tres hechos citados, y otros much os de cu ya autenticidad no queremos
dudar aun cuando nos sea permitido el
hacerlo, tan conocidos hasta ·por la
gente mas vulgar, prueban muy poco
ó nada, hablando de la pintura como
bella y noble arte. Nadie ignora lo
absurdo que es considerar a l pintor,
a l poeta que traza su pensamiento con
el pincel y los colores, al genio que
crea, que vierte su inspiracion en el
drama, en el poema de un hecho histórico ó posible, en la grandiosa descripcion de un hermoso paisage, variado como la fantasía-solemne y
sombrío, ó nsucfio y encantador, como la realidád; el considerar, repito,
á este ser privilegiado como mero copiante, como servil imitador de una
naturaleza en detalle, de una naturaleza prosaica y mezquina.
cri magnam admirationem picturae, quum
ad tegularum simililudínem corvi decepti
imagine advolarent.11 A5í es como lo refiere Plinio en el párrafo VII, libro XXX V
de su historia natural.

�268

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.

Triste juicio por cierto formaría yo · pa de Ncttes-hcim; trabajando con elede un pir:itor que se pasase las horas \I mentas hetrrogeneos en la formncion
ele su infr.cmida inspiracion, ocupado de su sistema, calumniado por unos,
en copiar un racimo de uvas con sus I perseguido por otros, y de todos aborgranos contados, un árbol hoja por reciclo; yQ le contemplo encerrado en
hoja, ó un zoquete de madera con to- su lóbrego estudio, rodeado de sus adas sus vetas y nudos.
paratos de alquimia y de misterios:is
Por lo &lt;lemas, al buen Cornelio A- inscripciones, sentado en el severo sigripa de Ncttes-heim, como á todos llon de cuern claveteado de su tiempo
los sabios de su época, educados en las ( que un sillon de cuero claveteado y
tésis teológicas de las universidades una mesa de nogal, forman un binode Paris y de Wittemberg, se le figu- mio que espresa el espíritu completo
raba que estos hechos (que realmeñte de una época:-Lutero y la palabra
no son mas que la prueba de una pa- simpátic~-) con su perro negro tenciencia y de una conformidad mas á dido á sus piés, registrando la nueva
propósito para ganar la bienaventu- Biblia con una sonrisa de hiel, y reranza que la gloria del artista) forma- rnh;iendo en el pensamiento á b luz
han la mas cumplida apología de este de la memoria los testos de los santos
divino arte,¡ y por eso insiste con tan padres, y los suyos, con el encono de
buena fe en la parte imitativa, al paso 11 la envidia que le causa el agustino.
que desprecia la filosófica de la crea- Y poco dcspt'.cs le veo en los cal~bo¡¡ion y del sentimiento.
zos de Francm, condenado por su idea
Cuando á despecho de las nue,'as diabólica y herética sobre el pecado
creencias que sellaron aquella grande origin:i.l, y despues, buscando en los
época de las revolucion,c., religiosas, sombríos clastruos de Roma la rrsoen que las desmedidas pretensiones y lucion del mas áspero sarcasmo conquizás el abuso de un poder colosal tra los pobres monges.
en la iglesia, se estrellaron contra el
Así que Agripa, ignorándose á sí
orgulloso carácter del agustino de Eis- mismo, hacia en los escritos que medileben, ,algun genio sobradamente atre- tab¡i. en su profesion de iconoclasta y
vido y ambicioso que prefiriendo ser de católico á la par, la prueba mas
doctor entre los prosélitos del antiguo patente de la necesidad de sacrificará
dogma, á catecúmeno del nuevo após- las ecsigencias de la gran revolucion
tol, se declaraba defensor del régimen general, sus creencias particulares de
papal y defénsor del catolicismo, sin filósofo y su poder de brujo.
consultar primero á su carácter indePor eso en sus razonamientos sobre
pendiente de filósofo y de maniático; las bellas artes, mezclaba á las polejos de prestar algun ausilio á la cau- bres ideas del silogismo mecánico á
saque abrazaba por mero capricho, que pretendia reducir el idealismo
su inconsecuencia la causaba mas da· que no comprendía en las formas del
fl.o que el que pudiera en su resolu- arte (únicas que no descifró), el resen·ion de enemigo.
timiento de religioso vejado por estas
Y esto le sucedió á Cornelio Agri- dos causas;-por la persecucion con-

EL MOSAICO MEXICANO.-TOMO VII.
tra sus cq·iivocadas doctrinas-por el
aguijan de un deseo mundano que no
le es lícito satisfacer.-Téngase bien
presente; verán que no me equivoco.
Lo primero lo demuestra 1a siguiente relacion que hace de un hecho insignificante al que parece consignar toda la utilidad de la pintura.
Dice así:-"Por lo &lt;lemas, llegué á
comprerider en Italia en cierta ocasion, que la pintura es de grande utilidad, y que su autoridad es de grande
peso: porque habiéndose formado un
ruidoso proceso en la corte de Roma
entre los frailes agustinos y los llamados canónigos regulares, sobre qué
hábito de las dos religiones llevaba
por estos mundos S. Agustin, esto es, si
llevaba escapulario negro sobre túnica
blanca, ó escapulario blanco sobre túnica negra; y no a pareciendo documento alguno ni escritura que aclarase este
enredo, convinieron los jueces en enviar las partes Iitigantes á los pinto·
res é imagineros, dando toda la fuerza de sentencia definitiva á la declaracion que estos hiciesen, previo el ecsámen de la imágenes y cuadros antiguos: Entonces casualmente hacia
ya largo tiempo que me ocupaba yo
con todo mi conato, aunque siempre
en vano, -en la investigacion del orí·
gen de las capuchas-y siguiendo el
ejemplo de los canónigos y agustinos,
recurrí á las pinturas en busca de lo
que ningun escrito me babia propor·
cionado. Y con esta determinacion
visité varios conventos, en cuyos claustros suelen frecuentemente hallarse representada la historia entera del antiguo y nuevo T estamento. Comencé
mi ecsámen con algun cuidado, mas
no encontré entre todos los pa_triarcas

269

de la antigua ley, ni en la nurnero$a
falange de profetas, levitas y sacerdotes, incluso Elias, á qnien los carmelitas denominan fundador de su órdcn,
una sola cabeza encapuzada. Volví
á buscar tl.e nuevo con mayor detenimiento; ví á Zncarías, Simon, S. Juan
Bautista, José, Jesucristo, los apósto-les, los escribas y fariseos, muchos
grandes sacerdotes, Caifas, H erodes,
Pilatos y otros muchos-y el resultado foé el mismo. Finalmente, dando por malogrado mi escrutinio, emprendí la tercera revista desde el pl'Í·
roer claustro; detúveme con el mayor
escrúpulo en los mas insignificantes
detalles de cada pintura-afortunadamente distinguí ácia el principio de
los pasos del nuevo Testamento al &lt;lia.hlo que tentando á Jesus en el desierto, asomaba por un rincon del cuadro
su lustrosa testuz engalanado con tan
caprichoso adorno.
Grande fué mi sati.sfaccion por tan
importante descubrimiento; y con razon-porque sifué el diablo el inventor de las capuchas, los frailes, ó la
tomaron. de tan perfecto tioo acomodándola cada religion á ;u color y
forma, ó la recibieron directamente de
aquel buen personage, conservándola
de allLen adelante po'r derecho hereditario.
Lo mas que prueba este hecho en
el cual pretende Agripa tan malignamente encontrar un origen ridículo y
vergonzoso de las capuchas, es que el
pintor que ejecutó aquel cuadro, atrevido y fantástico como la mayor parte de los pintores, estatuarios é imagineros de su tiempo empleados en la
decoracion de los templos, quiso dejar
en su obra un testimonio de su abor-

�270

EL MOSAICO MEXIOANO.-ToMo VII.

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.

recimiento al puntiagudo capuz del
hábito religioso-bastarda derivacion
dél albornoz arábigo. Fuera de que
el sapientísimo Trismegista, familiarizado en la interprctacion de las antiguas catedrales godogermánicas, no
debia prestar una fe tan candorosa al
menos ingenioso tal vez de cuantos
símbolos epigramáticos había descifradi,.
Prosigue ahora en su citado discurso ó Declam,atio invectiva de incertitudine et vanitate scientiarum, hablando de las &lt;lemas ártes, y dice:
"Aeompafian á la pintura, el bajo relieve, la escultura, la fundicion y el
g rabado: todas ellas ejercicios ingeniosos y atrevirlos que podrían comprenderse bajo el estenso nombre de
arquitectura.
Esto necesita alguna esplicacion.
Como hasta el siglo X.V puede decirse que las artes trabajaron en acumulacion en la fábrica de los monumentos, no se concebía la creacion de la
arquitectura separada de las creaciones de las demns artes que la embellecían. E I arquitecto era entonces
poeta, y para realizar su idea necesi•
taba del hermoso lenguage de las figuras--del mismo modo que nuestro
poeta moderno, el pÓeta de la elegancia y el de la sociedad, no concibe á
la hermosa de su corazon s ino r evestida de galas y velada en aromas y en
amor.
La estatuaria ó escultura forma sus
imágenes de piedra, madera, marfil,
&amp;c.; el bajo r elieve de yeso ó greda;
la fundicion se ejecuta en moldes de
bronce y otros metales, en los.cuales
,se esculpen de antemano las figuras;
el grabado se hace sobre mármoles y

..

piedras preciosas. Pomponio Gáurico escribió no ha mucho tiempo sobre
estas artes; pero es creible que tanto
ellas como la pintura hayan sido inventadas y fomentadas por los espíritus inmundos en obsequio del lujo y
de la vanidad, para despertar los deseos y engendrar la supersticion en el
corazon humano; y que los primeros
que á ellas se dedicaron, fÚeron los
que, segun el dicho de San Pablo, desfiguraron la gloria de Dios incorruptible, en la semej1:1nza del hombre corruptible, de las aves, de loscüadrúpe·
dos y reptiles; y contra la espresa probibicion de representar las grandezas
del cielo con las formas de las bajezas
de la tierra, introdujeron una idolatría
grosera y detestable á los ojos de aquel
Ser Supremo.
Porque segun espresa el Sabio: malditos son tanto el ídolo como el artífice; este por haberlo !techo, aquel porque siendo coi·ruptible, recibió el nombre y los atributos de Dios ____ La vanidad de las criaturas lia engendrado
en el ·mundo las artes ]Jara tentarnos
y para sorprendernos en el camino de
la vida; su invencion es corrupcion y
miseria. Por tanto, malos cristianos somos y mal sentido habemos sobre todas las &lt;lemas naciones, cuando
dejándonos sumergir en tal embrutecimiento de costumbres y manera de
vivir, no se halla cuadra ni dormitorio en nuestras casas, que no esté vestido con lúbricas y deshonestas pinturas que incitan á nuestras mugeres é
bijas á la lascivia; y con grave peligro de incurrir en la idolatría, adornamos tambien con imágenes y figuras nuestros templos, capillas y oratorios.

Y hé aquí la prueba ge lo segundo
que iba á demostrar.
Acusar á las bellas artes de ser el
resorte con que los malos espíritus
mueven á las criaturas á 11). impureza,
es un absurdo grosero, tan solo disimulable en quien ligado por votos á la
vida contemplativa y desbcupada de anacoreta, y soñando y meditando $Íempre un mundo que le olvida y aban~ona, solo ve en las bellas formas de
la inspiracion del hombre laborioso los
caprichosos disfraces del demonio.
Corn,elio Agripa de N etteS-heim
fué sin embargo uno de los mas privi-Iegiados talentos de su siglo¡ acaso
formado en otra época, hubiera juzgado sobre las bellas artes con admirable tino; pero incurrió en una contradiccion ecsagerada y violenta de las
doctrinas que él mismo se creaba. En
una palabra, e1 autor de la P kyromachia no vi via en ¡jl nivel de su sia lo·º J
probó del árbol vedado de la filosofia
oculta antes de tiempo, y cuando pudo
gustarle r,ómodamente, su fruto demasiado fuerte le había ya envenenado
las entraiias: semejante al gastrónomo
del banquete que se abrasa el paladar por anticiparse ·el goce de UD manjar escogido que luego no puede saborear.

P.

DE

M.

PEDRO EL GRANDE.

11
¡¡¡Jj
~'
,

EDRO el Grande, que to-

· n_ió las rie~das del impe·
. · ~ no de Rusia en 1689, em-

p,endi6 ,ofo,m" la na-

cion y elevarla al rango de los pue-

271

blos mas civilizados de Europa, para
lo cual atendió principalmente á la
marina. Queriendo él mismo nprcnder lá construccion de los navíos, dejó
su patria y pasó á Saardam, en Holanda, en cuyo lugar babia gran número de astilleros. Vestido con un
pol5re trage de piloto, se presentó á los
magistrados de dicha ciudad, y se hizo
inscribir entre los &lt;lemas carpinteros
con el nombre de Peter Michaeloff.
Al principio compró una barca para
la cual construyó un mástil. Tuvo
gran parte en la fabricacion de no na'Vío, que se llamó el San P edro, y que
envió para Arcángel, el primer puerto de sus estados. El Czar Pedro el
Grande estaba vestido como los &lt;lemas
obreros, usando el mismo alimento que
ellos, y trabajando en las frá~uas y de·
mas oficinas. Le llamaban el '/llaestro P edro (Peterbas). Al misrrfo tiem. po estudiaba la física con Vistin, y la
anatomía y cirujía con el rélelrre a-,
natómico Ruysch.
Todos estos trabajos no le hacian
perder de vista el gobierno de sus estados: la misma mano que empufiaba
la hacha y el compas, firmaba las le,
yes y los reglamentos de policía, y desde el taller dirigía sus órdenes al ejército.
El Czar P edro queria deber todo á
su propio mérito y no al privilegio de
su nacimiento. Al principio de su r einado creó la primera compaiiia de infantería que se vió e!J. Rusia, y nombró capitan de ella á un genoves llamado L efort, que despues fué su primer ministro, y que debió su elevacion
tan solo á su buena conducta y valor
militar.
Cuando Pedro el Grande se halla-

�.-

272

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.

• ba en Saardam, recibió los embajadores del rey de Inglaterrn. Estaba á
bordo de un gran navío holandes, al
cual los hizo condacir. Cuando llegaron estaba m la cofa en lo alto del
mastelero mayor. Los embajadores
que, como dice un autor contemporáneo, no estaban muy diestros en subir
por las escalas de cuerda. so escusaron¡
pero habiendo él insistido, tuvieron que
condescender con sus ideas. Figtíroseles, pues, con ricos trages y g,-andes
peinados á la Luis XIV, precisados ó
ir á encontrar al Czar por los aires.
Pedro los recibió con grande dignidad,
y conferenció con ellos como si estuviera en un ·salon de su palacio.

&lt;!'•d. para el 14oealco.)
TRADICIONES ACERCA DE B)lUJAS.

a

A creencia en brujas no fué des-·
vaneciéndose en Francia sino con mucha léntitud. Bajo el reinado de Cárlos VII dominaba casi generalmente.
En el proceso manuscrito de Juana d'
Are, que ecsistia en el último siglo en
la biblioteca de S. Victor {le Paris, so
dice que se preguntó repetidas veces
á aquella jóven heroina, si no babia
visto á las brujas, si no les babia hablado, y si no babia concurrido á su
frente y bajo sa árbol, cerca de su aldea de Domrems en Lorena. Se concebia comunmente á las brujas, ó como viejecillas disformes y horrorosas,
6 bien como mugeres h ermosas, sabias
en el arte de los encantos y de la adivinacion. Los lemosinas las llamaron f adas; y los pueblos de la Marca
fear, se suponía que habitaban en gru-

'tas y rocas. En las cercanías de Dora~ ·en la Baja Marca, hay muchas
rocas blancas llamadas por los del pais •
piedras hla11.tas, y que se creía que e·
ran la residencia de las brujas. En
Berri1 y á alguna distancia de Luroi,
hay una gruta que en un tiempo pasaba por babiuicion de l'llas. Cerca de
Sarbois Sf' ,e otra qnc.se llamaba el
sótano de las bru;as. En Perigord
hay otra caverna llamada Gluzeau,
que se suponia tuviese igual destino.
Se creia que tenia cinco á seis leguas
por bajo de tierra, y aun se asegura•
ba que corrion por ella hermosos ar•
royos, en medio de salas y aposentos
empedrados de mosaicos, con altares
'Y pinturas en diferentes sitios. Las
mismas tradicíones babia en el Li·
mossin, Angumois, Laintonge, Poi•
tou y casi toda la Bretafia.
Esto prueba que en donde quiera
ha pagado el hombre esto tributo de
su amor á lo maravilloso, y que nada
tienen que echar en cara á España los
cstrangeros en punto á est3s creencias
populares¡ y particularmente en el dia,
en que reinan en ellos mucho mas que
en nuestra-nacion, la fe en las_ tiradoras de naipes, las observaciones supersticiosas del número de convidados
en una mesa, do dias aciagos &amp; c. &amp;c.
(NOliclooo do amboo Mundos.)

PENSAMIENTOS DE NAPOLEON.

t Quereis contar vuestros amigos1
Aguardad á la desgracia.
En todas las revoluciones hay dos
especies de hombres: unos son los que
las hacen, y otros los que se aprovechan.

EL MOSAICO :\IEXICA:\0.-1'0:110 VH.

273

Q~E POR BIEN NO VENGA.

~

RINCIPIABA á despun• 1 fuese, mi historia se ncabaria antes cfo
her- empezarse, y todo estaba dicho, si na
'j~ ~ moso dia de Junio por los es que babia en In_ s_el va un bípedo ra•
..=?M aiios de mil seiscientos y cional, y qu_e part1c1p11~a por nat~ral
pico. El aspecto de la campana en consecuencia de la claridad ~tutma,
la provincia de Espana, teatro de los y del que trataré de dar una idea a•
sucesos que voy á referir á mis lecto• brenada.
res, era poco mas ó menos el nflsmo
Era un jóven buen mozo, segun se
que en lo actualidad¡ mucha naturali- verá despues, envuelto en una larga
dad, poco arte, abundancia de los pro- capa, con el ancho sombrero de casductos espontáneos de nuestra comun tor que entonces se usaba. A muy
madre la tierra, escasez de frutos be- poca distancia de él se hallaba atado
terogéneos y arrancados por el hom· á un árbol un brioso caballo con nbre á fuerza de trabajo y sudor. So- cos jaeces, segun el gusto de la épo•
mos los espanoles muy cor;isecuentes, ca, y pendiente del arzon un arma de
y siempre vemos las cosas bajo su ver· fuego corta y de an~ho cai'lon, cuyo •
dadero punto de vista¡ y ha.blando con nombre no recuerdo ahora. Si yo sitoda franqueza, ,,ale mas la amarga guiese el manuscrito de donde saco
bellota de silvestre encina con que nos esta relncion, pondria en boca del manregala próvida la naturaleza sin tener cebo un largo y sentido soliloquio, m
mas trabajo que apale:ir un árbol pa· lll cual contaba sus cuitas, sazonándora procurarse abundante provision, las con ayes y lamentos, diciendo cóque el mas sabroso melon de cuantos mo se llamaba, qué hacia allí, y conproduce la fértil huerta de V nlencia. cluia dándose al diablo de puro desesPero dejando esto aparte por no ser perado: pero salvo el respeto debido á
del caso, seguiré el hilo de mi cuento, nuestros mayores, opino que semejan•
6 mas bien lo empezaré diciendo que te modo de narrar no vale un bledo,
en la antedicha madrugada la luz que porque quita todo el mlor ó las peri•
de Oriente principiaba á salir, alum- pecias, y no se presta :í. las sorpresbs,
braba un espeso bosque situado en la cuadros y golpes imprevistos, que son
provincia de Córdoba. Ya se alean- en el dia lo mas sabroso que contienen
zará á mis lectores que no era el bos- las novelas, cuentos y consejas. Su·
que solo el alumbrado, porque si así primo, puea,,el soliloquio, y digo qu!
To•. v n .-x.11.
2,

m ~ 7,Ó tar la aurora de un

I

''

�274

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.
EL MOSAICO MEXICA 0 .-ToMo VII.

\

el jóven dejando atado su caballo tal
cual estaba, se fué deslizando con todo silencio hasta salir del bosque y
dar vista á un castillo, quinta, casa de
campo ó lo que el lector quiera, que
colocado en los límites de la selva, alzaba al cielo su denegrida y rninosa
frente, á entretenerse de nue"o en h:icer una patética dcscri pcion por el estilo que indica la frase señalada, y en
resumidas cuentas viene á decir que
la quinta era el ;olar conocidó de un
hidalgo andaluz de los de raza pura,
y que se desmoronaba en ruinas por
falta de l"cparacion que no podia proporcionar la escasa renta del propietario. Y ahora dirá el lector: iqué
ti-ene que ver el mancebo de Ja capa
con el solar del hidalgo de pura;-aza1
Paciencia, señor lector. Digo pues
de mi cuento, que el mancebo sin salir absolutamente del bosque, recorrió
con la vista el espacio descubierto que
delante de la quinta babia, y presenció la escena que voy á describir.
Aquí vuelve el autor del manuscrito en cuestion.
·
A poca distancia del castillo se hallaba un coche de los que en aquella
época había, formado de cuero y mimbres, y tirado por cuatro fuertes caballos. Junto á la puerta babia unos
cuaatos hombres al parecer criados y
hombres de armas, y salia de ella una
muger jóven desmelenada y llorosa,
que violentamente arrastraban al co.
che otros dos hombres.
¡Quién podrá describir, esclama aquí°el narrador que estracto, el tumulto de encontrados afectos que se movió en el pecho del mancebo al presenciar el espectáculo! Mordíase los
puños de pura rabia, temblaba como

un azogado, y de sus encendidos ojos
se desprendia lenta lágrima de descsperacion. Mas de una vez puso mano á uno de dos pistolete~ que ii la e intura llevaba y estuvo para cometer un
inútil asesinato; empero quiso su buena suerte que el coche arrancara escoltado de varios caballeros con tal
presteza, que vuelto en sí. el desconocido, miró con espantados ojos en derredor de sí, y no viendo nada, casi dudó de que fuese real y verdadero lo
que acababa de presenciar. Certificó sin embargo sus recuerdos encasquetando el sombrero con aire resuelto, montó apresuradamente á caballo,
y par~ó velozmente en opuesta direccion á la que lleraba &lt;:l coche.

..

IL
El monótono canto de la chicharra anunciaba la abrasada siesta de un
dia de verano, del mismo en que ha
empezado la historia qne tengo el trabajo de contar, y que está tomada de
un manuscrito contemporáneo. El
lector tendrá la bondad de suponer
que se encuentra en una venta de las
que hay en Andalucía, fementida y
desmantelada como las de Castilla, pero bien dadas sus paredes de blanco,
como alla se aco~tumbra, y algo menos asquerosa de lo que en el segundo reino se estila. En el estenso zaguan que servia á la vez de antesala
y de cocina, yacian durmiendo á pierna suelta cinco 6 seis hombres, no
siendo interrumpido el silencio que
reinaba masque por des:emplados ronquidos. Por tanto, nada podemos averio-uar en esta estancia, y se necesita
p;netrar mas adentro si algo hemos
de saber de lo que á nuestra historia

..

ata:ñc. Y en efecto, en una habitacion baja, cuya puerta da al zaguan,
se sienten de vez en cuando algunas
palabras; y supuesto que mejor ocasion
no se presenta, entremos y veamos.
En un sitial de nogal y cuero que ya
era antiguo el año de 1600, está sentada una jóven, que segun las apaden~
cias, es la misma que vió el mancebo
subir al coche por la mañana. Puesta la mano en una megilla y lanzando
lastimosos suspiros, levanta de cuando
en cuando sus húmedos ojos ácia un
caballero anciano de severo rostro que
pasea aprcsu radaménte la sala con
manifiestas scflales de enfado. El tercer personage que se presenta á la vista es un perro de gran tamai'lo, que
recostado á los piés ele la jóven, dirige sin cesar los ojos de ella al viejo y
del viejo á ella, como procurando inquirir la causa del mal humor del uno
y del llanto de la otra
_ Veamos á ver, esclarrió el viejo,
si yo consigo alguna vez ser obedecido en mi c¡¡sa. ¡Es mucha desgracía tener por enemigos á sus mismos
hijos, y hasta á su propia muger!
-Madre mial murmuró catre dientes.
- Y tcuándo? cuando ecsijo una
cosa que á todos ellos interesa tanto
como á mí. Cuando quiero hacer la
felicidad de mi hija.
-Mi felicidad ¡ah! esclamó la don-·
cella con voz mas clara.
- Vuestra felicidad, sí, seilora. Una hija dócil y obediente deberia saber
que á los veinte a:ños se tienen los caseos demasiado á la gineta para poder
conocer lo que conviene. Pero de todos modos ya lo he resuelto, y ya sabeis la suerte que os espera. No ha-

275

reís mi gusto, no os casareis con el
conde¡ pero las cuatro paredes de un
convento os robarán á la vista de vuestro imbécil amante.
-Ah! prorrumpió llorosa lajóven.
-Os he .dicho ya que dejeis eso
1 pla:ñir y ese gimoteo.
1 -tNi aun me será permitido quejarmei ·
-Quejaros! gritó el viejo muy encolerizado. ¡Quejaros porque se os
quiere hacer condesa: quejaros porque
se os impide ser muger de un rlestripaterrones! Callad, que no sé como
puedo contenerme.
-Pues bien, dijo la doncella que
sintió uno de los momentos de resolucion, de que hasta las personas mas
tímidas se ven acometidas en las grandes ·pesadumbres, matad me, haced lo
qus querais: nunca lograreis vuestro
gusto.
-Insolente!
Y el viejo se lanzó con gesto amenazador ácia la jóven. El perro dió
un ahullido lastimero, y simultáneamente se sintió en el zaguan un gran
ruido de gentes. La puerta de la habitacion se abrió, y el mancebo de los
pistoletes entró por ella pálido y desencajado. Advirtió el movimiento del
viejo, y acercándose JJrecipitadamente,
le asió del brazo, y dándole un fuerte
empujon, le desvió gran trecho de la
doncella. E l viejo sorprendido miró
á su agresor, y apenas le hubo reconocido, cuando sac~ rabioso la espada
y corrió á castigar su osadía. El perro que al entrar el mancebo babia saltado á él llenándole de caricias, fué
la primera vfctima del enojo paterna!, cayendo al suelo atravesado de
una cruel estocada, de qne tambien al-

I

�276

•

E t MOSAICO MEXICANO.- T oMo VII.

EL MOSAICO MEXIOANO.-ToMo
VIJ.
,,

to viajar en coche tan contra su voluntad, no ya desmelenada y. llorosa,
sino muy pien pPinada y-tilegre; y vive Dios que hubiera sido lástima el
hab!!rla metido monja, porque rostro
mas 1-íechicero y ojos mas parleros y
amorosos, no era fácil hallarlos. Lleva su blanca mano asida á la del mancebo de los pistoletes, que ya no está
pálido, rabioso ni descontento, sino ricamente vestido, desarmado, alegre y
sin seflales de herida alguna, y no es
por cierto menos bizarro y apuesto
que la doncella. Síguelos el viejo de
mal humor que ya conocemos, pero
tambicn ha sufrido una metamórfosis
completa: tif'ne la cara mas tranquila
y satisfecha del mundo, y mira con caIII.
rillosos ojos á la pareja anterior. Los
demas de In comitiva son parientes y
Asustado estoy yo mismo d.e lo que convielnelos de ambos secsos que no
acabo de referir, y mas de una vez he 1 conocemos ni nos hace falta conocer.
Una turba &lt;lP, populacho, criados y
tenido la tcntacion de alterar el manuscrit!) viejo que me sirve de origi- 1 aldeanos gritu de cuando en cuando
nal, quitándole la terrible escena de señalando á la doncella y al manc!:'bo:
-¡Vivan los novios!!
que he dado sucinta idea. Sin embarSolo echamos ele menos en la fiesta
go, no lo he hecho por respeto á la al perro que estaba en la vrnta, y tenverdad del caso, y porque al fin el re- go el srntímirnto de ttncr que anunsultado no es tan sombrío como cual- ciar al lector que fue la única vícti. ma de la cólera del virjo, y que mas
quiera podia creer.
j inocmte qne todos, por todos pagó.
El lector con su acostumbrada bon- No es la primera vez que tal sucede
dad tendrá el trabajo de suponer que 1 rn la tierra.
El citado manuscrito, minucioso
han pasado dos meses, y de trasladarse á la parte descubierta entre el bos- como escrito antiguo, se entretiene ahora rn relatar multit.irl de rcflecsio•
que y la quinta, donde una infausta
nrs filosóficas y morales, que omito
madrugada de un desdichado dia tu- porque son inaplicables al siglo pre•
vo principio nuestra histor.ia. El sol scnte. Da tambien una estensa reladespues de haber calentado la tierra cion' ele la boda; yo la suprimo porq.ue
como suele hacerlo en Andalucía du- no quirro proporcionar recuerdos trisrante las trece horas de un dia de A· tes para los casados, ni noticias pregosto, se dispone á abandonar el ho- maturas para las doncellas y solteros.
Dícrme tambien el director, homrizonte, y la brisa de la tarde principia á refrescar la abrasada atmósfera. bre quisquilloso, si los hay, que no he
Una bulliciosa y alegre turba de gen- puesto nombre á ninguno de los persotes sale del castillo á respirarla, y en- nagcs del cuento. El aviso llega tartre ellos vienen varios antiguos cono- de; con tieso la falta; pero digo con el
abate Vertodt: Ya está mi cuento a,
cidos nuestros.
En primer lugar es la reina de la cabado.-J. V ARELA.
fiesta la doncella que antes hemos vis-

canzó parte el jóven, que entonces desenvainó su acero. La doncella dió
un grito é hizo lo peor que podía hacer, que fué desmayarse. Varias gentes que se acercaron á la puerta des- .
pues que entró el mancebo, quisieron
en vano interp0nerse; el viejo habia
segundado, y el jóven que con la rspada en la mano no se defendía, cayó
tambien atravesado de otra estocada.
Entonces el viejo miró su obra, y no
pudiendo resistir al espectáculo de su
venganza, se asustó de lo que habia
hecho, y se desmayó tambien.

•

.E

277

_ _ _..,__, ...~t!iQ:!-F&lt;i•+••----

RIOS DE PIEDRAS.

da este nombre en Italia á
los torrentes qye aumenta considera. blemente en la primavera el deshielo
ó derretimienb de las nieves, y que
, quedan secos cuando los abrasadores
calores del estío hacen evaporar el
agua. No queda mas vestigio de su
corriente que un lecho de conchas y
algunas adelfas y acacias queill agua
no dejaba percibir. En la parte septentrional de Italia es donde principalmente se encuentran los rios de
piedras. Tambien los hay en Espafla: tal es el rio de Madrid, célebre á
causa de su magnífico puente, al que
segun el dicho do un escritor chistoso,
"solo le falta el agua."
POZOS DR FUEGO.

Ecsisten en la China muchos de esta clase con una profundidad hasta de
dos milpiés. Losde Ti&amp;-Peon-Tsing
y de Szutzschnan, en número de mas
de mil, producen á mas de agua salada, un aire inflamable que se conduce por un tubo de cafia (Mambú) y
·que se inflama á discrecion. Eri un
\'lllle vecino de Outh.ong-Salmae hay

cuatro pozos que arrojan cantidad espantosa de fuego.
MONTARAS HENDIDAS Ú HORADADAS.

Cerca de la Nueva-Zelanda se eleva un arco formado de una roca bajo
el cual pasan las olas del mar en la
marea alta. El Torghat en Noruega está horadado con una abertura de
500 toesas de longitud ¡¡obre 20 de altura; hay ciertos periodos del año en
que se percibe el sol al través de esta
bóveda. La Pausilipa cerca de Nápoles y la piedra Pertuisa eq el Jura,
presentan un espectáculo de la misma especie, bien que aquí el arte ha
concluido la obra de la naturaleza.
LA MUGER DE LOTH.

En medio -del mar Pacífico, entre
las Marianas y las Carolinas, se eleva una enorme roca llamada la Muger de Loth. Su figura es piramida~
350 piés por lo menos, forman su altura perpendicular. Las aguas se precipitan con un ruido espantoso en una
caverna abierta al través del lado qq.e
mira al Sud-este.
ROCA TEMBLANTE.

Es un pedrusco de 360 piés que se

�•
EL MOSAICO :M:EXICANO.-ToMo VII.
278

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.

ve en el Departamento de Tarn, y cu- hiendo dado ya tarde la sefial de qlle
ya forma irregular se aprocsima á la. le subiesen, se asficsió. La historia hade un huevo aplastado fijo sobre el es- ce mencion de ochenta erupciones de
tremo mas puntiagudo. Descansa en este volean.
el borde de una roca sobre la pendienTEMBLORES DE TIERRA.
te de una colina. Su peso está calc.uEl nombre de este fenómeno parelado en 600 quintales. Sin embargo
de ser esta una mole tan considerable, ce indicar bastante en lo que consiste.
basta la fuerza de un hombre para co- La mayo~ parte del tiempo estos temmunicarle un ·movimiento de vibra- blores son suaves; pero algunas veces
cion, y una vez que ha comenzado el arruinan casas, destruyen ciudades enbalanceo, se re_pite por siete ú ocho ve- teras, cambian la superficie!e la tierces de una manera sensible. Se pre- ra. Su sacudimiento es tan violento,
sume que esta roca temblorosa ha sido que á dos minutos solamente se debe
puesta en equilibrio por la mano del la ruina de la Calabria y de la Mehombre sobre la que le sirve de base¡ sina en 1783. Su duracion se suele
se dice que tal vez seria un símbolo prolongar á meses y años enteros, code la antigua religion de los Gaulas. mo sucedió en 1775. El temblor de
tierra de Lisboa fué sentido en Afri-'
ETNA.
ca, en Noruega, en la Groenlandia y
El Etna está en Sicilia¡ su total ai- en las islas occdentales.
ra es la de 9,970 piés. Su base tiene
40 leguas de.:ircunferencia. El mon- TERRE!S'OS l¡UE ESPERIMENTAN UNA
LOCOMOCION.
te en toda su cstension tiene tres temperaturas: primera, la de la caña .de
Pa.rte del monte Golima en el estaazúcar, donde efectivamente crece ,es- do de Venecia, se desgajó durante la
ta, el café, el índigo, el olivo, el na- noche y deslizándose con muchas haranjo: segunda, la de los cereales y de bitaciones, fueron arrastrados hasta el
las maderas, donde cerca de Temabli prócsimo valle. Al siguiente dia al
se elevañ altas montaña~ que habitan despertar los habitantes que nada hael puerco-espín, las cabras salvages, bian sentido, quedaron sorprendidos
los bueyes y las aves de rapiña: terce- al veriie en el fondo del valle, hasra, la de las nieves y hielos. Comien- ta que ecsaminando las inmediaciones,
zan á 6,500 piés sobre el nivel del descubrieron los vestigios de la admimar, y sucede no pocas veces que el rable revolucion que habían sufrido.
sol no puede penetrar por entre ellos
BOSQUES PETRIFICADOS.
en el estío. El cráter tiene una legua de circunferencia y 700 piés de
Sobre la márgen occidental del Miprofundidad. Un viagero frances, M. souri, algunas millas arriba de su con- •
Don villes, se descolgó por el borde del fluencia en el Y cllow-Stone, las pencráter con ayuda de cuerdas. En es- dientes y las cimas de las montafü1s
tos últimos tiempos un ingles se hizo presentan un notable fenómeno; la sudescolgar perpendicularmente, y ha- perficie está cubierta de troncos, de

27g

raices y de ramas de árboles petrificados.
llIELos POLARES.
Cerca del polo, la mar está cubierta de hielos inmensos, unos fijos, los
otros movibles. Estos últimos se d~sgajan form!\ndo enormes masas y causando un ruido espantoso, las que son
llevadas por las cor rientes hasta las latitudes mas meridionales. Es fácil conocer el riesgo que corren los buques
en medio de estas gigantescas moles
que'ruedan con una terrible fuerza de
impulsion, y que pueden, reuniéndose,
dejar aquellos encerrados. Este peligro es una de las causas principales
que han impedido á los navegantes el
poder llegar hasta el polo. Para po-

tre otros el baobal. Este árbol que
se produce en todo el Congo, llega á
dimensiones muy considerables, de
manera que veinte negros agarrados
unos de otros no pueden abarcarlo.
Aquellos habitantes estraen de sus frutos un alimento grosero pero sustancioso, Y en caso de hambre comen hasta las hojas. De su cáscara se forman
vasos bastante sólid9s¡ de la ceniza de
la madera hacen jabon; de la corteza
en fin, cuerdas Y telas ordinarias. Las
abejas procrean muy bien en cajas ó
colmenas colgadas de las ramas. Las
cavidades que se forman en el interior
del árbol, contienen suficiente cantidad de agua para saciar en un dia la
sed de muchos millares de hombres.·

der fo;rmar juicio de la eminencia de
dichos males, es necesario figurarse
que aquellos hielos son como unas
verdaderas islas. El mar de Baffin

E ntre Manaar y Tulocorin sobre
J
d I di
as coStas e ª In ·a, es donde se eje-

está muchas veces cerrado por montes que tienen 100 leguas de largo y
q1,1e conti~en montañas de hielo de
400 leguas de elevacion. Cuando estas enormes masas flotan al rededor de
un navio, nada tiene de estraño que
reuniéndose formen un muro impenetrable. Se han encontrado algunos
bloqueados en medio de los mares glaciales y llenos de cadávere_s conservados por el frio.
EL BAOBAL.
En nuestras comarcas donde causa
admiracion la vista de un árbol cuya
cima se eleva á 60 piés, no puede du' • darse del vigor y del poder que la naturaleza desplega en algunas de sus
producciones. iSe creería por ejemplo, que ecsisten árboles cuya circunferencia pasa de 90 piés? Tal es en-

PF.SCA DE

PERLAS.

cuta la pesca de perlas. La de Bahrein
importaba en el siglo XIV 300,000
ducados. Las perlas están en el fon~
do del mar. Dada la seña,l, los buzos
ausiliados de su campana, se zabullen.
Estos, como se deja conocer, corren
grandes riesgos, ya con los monstruos
marinos, ya á causa de las puntas de
las rocas contra las que pueden estrellarse, bien sea ellos 6 el frágil vaso
al abrigo del cual respiran. Algunos por no renovar oportunamente el
aire, mueren ahogados dentro del agua, ó vomitando sangre al salir. Todas las embarcaciones entran á la bahía
á una hora fija; se hai:en lotes que se
venden al mejor postor; en cuanto á
la adquisicion, se corre uo albur si las
'
perlas resultan de la primera calidadt
la gananeia es segura.

�I

•
. 280

•

..

EL MOSAICO MEXICANO.-TOMO Vll.

...

J

. EL MOSAICO .MEX1C.ANO.-To11l'O .VIL

281

'.
r

FIN .DE LA lSCLAVITUO- .EN FRANCIA.
PRINCIPIOS

del siglo X,

-,,

gilar E°r medio de agentes especia•

~f:;r!/

5

1:º~~!~~=

la Francia babia sido de:t;r:;~:~~:~!~s
• '¡ vastada, al Norte, por el muchas veces el hacerlas cultivar por
, . ·:e: pilla&lt;1e de Íos normandos, colonos. Estos fueron, mas de ~na
en ·el ·centro por" la guerra civil, al vez, pequeños propietari_os r~umdos
Mediodia por la irrupcion de los cor- ellos mismos, y esta mod1ficac1on d~
sarios sárracenos. Hubo en aquella Ja esclavitud, fácilmente se. propag?
época O'ran número de man timisiones entre individuos unidos por la comun~de escl~vos, pues creia~ los, dueños ó dad de nacion y de la creencia rehseñores que el mundo iba a ,acabarse giosa.
·
en el año de 1000.
Reasumiendo )o espuesto, ver_nos
El ·establecimiento de las ciudades que reducida en Francia la esclav_it?d
libres-y de los comu~es en e~ siglo doméstica tanto por las manum1s10XII, produjo una· mejora sensible en nes como por la simpli~idad ?e las cosla suerte de los esclavos. El hambre tumbres se fué estinO'llJendo 1gualmrn•
·y las cpid_emias tan '.recuentes_ ~n 1~ te en las' poblacione~ P?r la miseria de
edad media conrnrneron tamb1en a los tiempos, en los casullos por la conproducir la'manumision. . Una carta fraternidad militar, nacidas_una Y otra
del prior de Vaux, es~nta en ~ 091, de ]as guerras feudales, r_n1e1;!ras que
prueba que en aquella epoca hab1a ba- ]a esclavitud rural se estmgma prm•
Jado mucho el precio de los esclavo~. cipalmente por l_a infe?daci_on de los
La vida sencilla que los señores SI· alodios, que equivale a ~ec1r, q?e por
guieron despues de aquella época des- efecto de las circunstancias el mteres
astroza, influyó en favor de los es- del señor le guiaba á la supresion de
clavos: conocieron aquellos sérles me- las dos clases de la anügua esclavitud.
nos ajriesgados y m~~ pr?ductiva la Mas este gran _re~ultado _no t~ vo su deadopcion de los serv1c1os hb:es que el fi.nitivo cumplimiento su_io i:iorque de
trabajo forzado de la csclav1~u&lt;i: Se mucho tiempo atras hab1a s1d~ p_re~aarreglaron los oficios, y los s1Tv1entes redo· por los principios del cr1st1amsdomésticos comenzaron_ á de~em~e- mo reuniendo á todos los fieles por el
ñat parte de las ocupaciones mteno- gr;n vínculo-de la ig~ald~d dela~t.e
res de las casas.
de Dios. En las pred1cac1o~es dm•
Otra causa influyó ademas. en la gidas tanto á los hombres hb'res co·
completa estincion de la es~lav1tud, y mo á los esclavos se bacian constante.
fué la progr~siva destrucc1on de los mente recuerdos de aquella igualdad;
alodios, ó pequeñas 1-1ropiedades 1~-· . se presentaban las manumisiones como
bres que se enfeudaron á los gra~des actos meritorios para los pecado~es; y
propietarios y señores. En un tJer.n· ·era de esta manerera como deb1a el
po de peqrieñ~s guerras en ~u_e los cristianismo llenar su misi9n de carihombres escaseaban era casi 1mpo- dad.
sible que el señor pudiese hacer vi(Trad1:cidopara el Mooaieo.).

,.;,

...
,.

g

ACOBO Perkins; nació en cuI~des corporales y meJ}tafes en u~
Newbtiryport el 9 de Julio . . grado admirábte hasta los últimos diaa
de 1766: fué hijo de. Ma- de su vida, Era de· pers-picaz enten•
·
·
leo PerkiPs, descendiente dimiento, ciuclaf{apo industrioso, 'y esen tercera generacicn de ,una de las cele.n te padre cuidadoso que educó ~
primeras familias fundadoras de Ips• sus hijos en Ja estricta escuela d-e 4
wich, que es una de las ciudades mas doctrina presbiteriana. Jacobo maní•
antiguas del estado de Massacbusetts, festó desde. muy te~prano señales de
y que siempre ha sido notable desrle su un espíritu indagador; pues apte_s do
fundaciim porlalbngevidaddem uchos que aprendiera las letras del a)fitbeto,
de sus fiabitantes. Este grande hom- sucedió que cnc9ntráse e_n .s u ~nsa UI).
bre de que hablamos, murió de edad relox grande ~e bolsa, el que abriq
~"8.nzada, habiendo conservado sus fa. con mucho cuidado, y por mucho tiemr
'fo111. vu.-xn.
3
.,.·

.

.

�282

r

EL MOSAICO MEXICANO.--Tot1to VII.

po trató de a vel'jguar lo que en él causaba ruido: en este estado lo encontró
su madre, y se lo quitó enojada creyendo que Id habia descompuesto; pero
Perkins le pidió con instancia que se
1
lo volviera á dar cuando fuera mas
grande, porque 'quetia saber lo que
hacia r1,1ido: Tan· luego como -pudo
leer palabras de tres sílabas, fué enviado á fa escuela pública, en donde
estuvo hast¡ que cumplió doce ai'íos.
· · Sus condiscípn los hablaban de él como de un mttchachó muy vivo, y que
por su, habili&lt;l.id sobresatia en los juegos propios ve su edad. A los do.ce
afies lo pusieron en clase de aprendiz
en casa de Mr. D.,ivis, platero de Newburyport, para que aprendiera el arte
y secretos de este oficio. Aquí seco• nacieron sus grandes disposiciones para las artes mecánicas por· el desarrollo de sus talentos; sin emb:irgo, no tuvo allí oportunidad para' adquirir co-·
nacimientos, y sus adelantos tales cuales eran, no continuaron porque Mr.
Davis m~rió euan40 Perkios ·solo tenia tres aflos de aprendiznge. ' Este (ué UQ tiem¡i_o de prueba para
él, que era entoMes jó_yen de quince
afies, ansiando por conocimientos y
deseoso de.ir á la capital para instfuirse ~n su profesion; pero continuó en
casa de su maestro haciéndose c1;1rgo
de la tienda, y cumplió religiosamente esta deter01inacion: el establecimiento, que duró los años que le faltaban
de aprendizage, fué mas lucrativo de
lo que era en vida de Davis. Los rosarios de oro se veian entonces en el
cl!.ello de tod¡¡s las clases de mugeres
re.;;petables, desde la anciana encerrada con SIJ. Biblia y sus anteojos, hasta
la'risuefia y bulliciosa jóven de quin•

-EL MOSAICO MEXIOANO.-TOMO

ce años; por l.o que este artb:ulo tenía
una gran salida; el trabajo de sus ro•
sarios ~a de primer 6rcÍen; y-como la
probidad de estejóven tan afable y tan
fiel ni aun podia poñerse en duda, fre•
cuentaban ~u tienda todos los que te•
nian que comprar. Este fué muy
buen princípio, porque todo el mundo,
desde el rey Hieren, hasta la sencilla
vírgrn, alr.anzaron justamente, por la
habilidad de Perk,ins, la dicha de ver
sobre su seno un rosario de puro y
reluciente oro: desaprobaba el engaño,
mas particularmrnte en materias de adorno que en cualesquiera otras. En
este tiempo se usaban hebillas en los
zapatos por todas las clases y ~des,
y Perkins ponimfo tor!a su a1e1.ci,on
en la manufactura de ellao, pronto des•
cubrip un método del todo nuevo pa.ra
dorarlas y plateadas; por lo que dal:a
sus hebillas á menor precio del que
costaban otras de la misma_bondad y
hermosura.
D1m;rnte l.a antigua confed~racion,
cada estado tenia derecho para acu•
fiar su moneda; ~n el de Masslchu•
setts hahia una casa para este objeto,
en la que solo se sellaba moneda de
cobre con las armas de la república.
Este arte pereció por estar enire ellos
en SQ infancia, y con mucha dificul•
tad se podria encontrar un mecánico
con la instruccion necesaria para reparar esta falta. Despues de los nu•
merosos rnálos .resultados de otros, el
gobierno comisionó á Perkins cuando
solo tenia veinte y un aiios de edadi
y desempeftó su comision á satisfac•
cion der director de la· misma casa,
que lo era entonces · Ebenezer Han•
cock. A los veinte y cuatro afios in•
ventó una máquina, por la que ' con

J

.. .

una sola operacioñ se cortan y forman cabezas á los clavos.
Esta es una de las máquinas mas
económicas que se han visto; todos-los
q11e al principio dudaban de sus resultados, fueron al fin convenl'idos de la
grande utilidad de esta invencion; y
generalmente fué considerada comoel
fundamf'nto seguro de la fortuna y fama del inventor. Grandes ofertas le
hicieron porque cediera una parté de
la patente que le acordaron. Y en
efecto esta fué una máquina adrpira·
ble, pues rara vez ó nunca se lrnbian
visto en su país, tanta celeridad de movimiento, tanto poder .ae ejrcucion y
una combinacion tan grande de los
princ1p1os mecamcos. - Los · que pre, dijeron los sucesos de lainvencioQ., se
gloriaban de ver rrnlizadas sus congeturas; pero los que pensaron que las
grandes ventajas que de esto resultarian solo serian para el inventor, olvidaron que los malvados sirgan lo que
el indu.strioso siembra. Por este tiempo dos estrangeros aventureros sin
principios, y bajo la apariencia de
grandes riquezas, se asociaron con
Perkins para. establecer una fábrica,
y poner en acr.ion la máqt~ina en
grande. Los trabajos se comefizaron
felizmente, y continuaron correspoo·
dimdo á la espectacion pública por
uno ó dos afies, ad~uiriendo diaria·
mente un grado mas de perfecc-ion ba·
jo 13; superintendencia de Perkins, -el
que al fin descubrió que sus asociados
tmian muy poco dinero, menos honor,
y que su crédito rstaba perdido. El
establrcimi-ento fué Vf'ndido por ellos,
y Perkins abandonado repentinamrnte con la pérdida de todos sus penosos trabajoa, y de su propiedad que ha·

vn.

bia p;iesto m la compafiía. Esto no
fué todo: dejaron deudas por las que
Perkins era responsable, sin ningu•
nos~edios para su pago. Este desastre lo sumergió en la mas cstraordinaria inquietud: á pesar de esto, por
la asistencia de sus amigos se sobre•
puso á todas las dificultades, y se de•
dicó con mas vigor a su profesion,
emprendiendo con felicidad en casi to•
do, y manifestando que, rara vez hacia
in\•estigacioncs sin algun resultado
benéfico al público.
El mal de la falsi.6cacion,.de lqs bi•
lletes de banco lo sentían demasiado
en el comercio todas las clases del
pueblo. Perkíns fué llamado para
perseguir á los falsificadores, y corÍar
•de alguna manera esta drsgracia y ca•
lamidad. Nada era mas di.ficil que
impedir la.folsificacion por el descu~
·brim'iento de sus autores, los que pa·
saban con· mucha segurida&lt;l·de un lugar á otro . bastante distante m un
pais p·oco poblado; tmiendo m,uchísima facilidad de estmder los billetes
falsos, lo que hacia qtle no pudieran
ser esterrninados_p.or el terror de. -¡a
ley, ni por la vigil?,ncia de la policía:
. purst _ mvrntarse
.
, cosa
deb1a,
a 1guna
1
~ue sirviera' de nota aun al mas ignorante para distinguir en todo carn los
billetes buenos de los falsos. Esta
oue\'8 comision la drsempeñó con
jgual suceso, y co,nsiguió evitar el mal
que se sentia.
~
Perkins, careciendo de la instruecion prima;·ia, conoció que babia muchas cosas que él babia descu-bierto-por
sns esperimentos; pero no las.pudo per•
feccionar. Un hombre de genio sin
la luz del conocimiento, se parere á
Sanson cuando perdió la. viata; pero

'

.

, .

J

�1M

•

EL MOSAICO MEXICANO.-To110 VO.

~ MOSAICO MEXICANr&gt;.-To110 Vll.

mientras crece su cabello, en vano to- para comunicar con él. En medio de
cará los objetos en que quiere ejercer estas relaciones, amigos y paisanos, al
1u don sobrenatural. Cuando Per· no dió pábulo á su ambicion, nada te·
}dos era jóven, babia en su pais muy nia, despnes de haber removido sus
pocos libros buenos de historia natu- prironas dificultadra, que impidiera la
ral, y estos quizá no los podria arlcjui• corriente de sus pensamientos, nada
rir. En diversos colegios se daban que arruinara sus esperanzas ó qúe
lecciones; pero no conteo ian tanta iils• mortificaro. á su espíritu. Era cono•
truccion como las del dia, y sobre to- cido por todos, tenia relaciones con
do, estaban limitadas á los profesores muchos, eta rrsretado por los mas, y
y estudiantes. Las ciencias esactas se asociaba con los buenos: soslenia y
eran vistas con desprecio aun por mu• aumentaba impresiones íitil(&gt;S para la
chos hombres de talento. Cambió juventud; su nombre era familiar para
el gusto, y ahora hay un desmedido todos los nifios por su superior ioge·
deseo por este género de conocimien· nuidad. Los literatos del país E'Staban
tos en casi todas las profesiones; y aún entre sus mas adicto! admiradores y
en la nrdadera filosofia ha sido intro- amigos; y si no les tomaba su parecet
ducido para los cnidados comunes de en sus investigaciones, sacaba otras
muchas ventajas acaso de igual valor¡
la vida, con admirables sucesos.
El adelanto y progresos de una al• ellos eran los guardas de su fama; sus
ma grande, dependen en gran manera opiniones y amistades servian de escu•
del lugar en que la snertcdel hombre do á su reputocion, cuando era ataca•
lo coloca en sus primeros afios, y del da por los envidiosos y murmuradores.
Los últimos afios de su reaidmcia
que tiene entre los &lt;lemas hombres. El
en
New-Buryport y Boston el!tuvo o•
lugar del nacirrliento de Perkins era
cupado
en objetos tan numerosos y
bajo todos aspectos favorable á una alvarios,
que
seria imposible aun á él
ma como la suya. La soledad es el
mismo
dar
un
esacto detalle de ellos, y
alimento del pen!S.miento; en UD lu•
dificilmehte
se
formária un catálogo
g11r solitario hay proporcion suficien•
completo
de
las
invenciohes y mejote para una reflecsion constante y no
interrumpida. Tambien contribuia la ras que hizo. El método que descuciudad que prosperaba con una pobla· brió para ablandar y endurecer el ace•
cion de seis á setttientas almas. El ro segun convt'nga, produjo muy buepueblo en general era mny inteligtD· nos resultados, y abrió uh grande camte, y algunos de él, especialmente en po á sus trab:ijos, pue~ por él se tenia
laa profesiones, hombres de mucha e- que despues de haber berho con una
tudicion. El comun de los habitan- lámina de act'ro 10.000 buenas imte, era sobrio, virtuoso, religio!o, y &lt;le• presiones, podio, comprimiéndola fuer•
dicado, con industria en sus propias o- temente r.ontra otras láminas ablandadas y endurecidas rn seguida, obtecupaciones: no lo molt&gt;staban ni dis- nerse por este procedimitnto repetido
traian con preguntas vagas é ionece- muchas vt&gt;Ct'S, nuevas im prt&gt;siones
~riaa sobre i-us descubrimientos, sino succesivamcnte en hnrco y nline, y
,¡oe eeperabu eetuviera delabupado 1uscepublee de dar bellu-pruebu.

•

1 •

•

•

.,.

,

.

285

El rey de Siam no se sorprf'ndió ecsnminar las grandes leyes de la crea•
mall ni maniflstó mas incredulidad, cion. No es menos recomendable el
cuando se le dijo por el embajador ho• talento de los que inventaron el alam·
landes que en su pois el agnn á veces bique, los números y otros objetos
era tan fuerte, que podia llevarse to· m11y útiles en las artes, que los filó!O•
dos sus ell'fantes realfs, como los filó• fos: y tanto de estos como de los ill•
sofos _&lt;le Europa y A~érica, cuand~ IJ vPntorrs pn~de decirse: que l1an suJt·
Perkms sostuvo el pr1rnero In doctn· tado á su 1:olimtad el aire, el fuego y
na de la compresibilidad del agua: por la tierra.
mucho tiempo dudó ele In nntigua fi.
La sencillez era Ju nota caracteríslosofir, é hizo unu serie dHsperimen· tica di'! vestido y modales de P erkiDS.
tos antfs de aventurar su reputacion á Cuando ecsarninaba algun objeto, pauna nprobacion general. Su perse- recia estar en éxtasis: con su perseveverancia fué recompensada por una 11· rancia estaba cierto de rjecutar lo que
ni versal credulidad sobre este fenómc• hobio. emprendido: muchas vetes ll·
no. Este descubrimiento lo condujo bandonaba sus empresas por alguno
á la invmcion de su B.1thotneler, ins• á quien accidentalmente informaba de
trumento que, como indica su nombre, ellas, y probablemente conocía antes
sirve para medir la profundidad del de algun de~ubrimienlo las ventlljas
agna; y de su escandayo pe1frcciooa• de su iovcncioo, y aun la füonomía
do, que marca con precision la velo- de la criatura hija de sn grnio.
cidad con que un buque se mueve m
Siempre les manift-stnba á los artisel mismo elemento.
tas sus compafieros la mas dt licada
Todos los hombres que conocieron ateocion; y á pe:!ar de esto lo molesá Perkins, y que eran capaces de juz• taban para que ecsaminara y recoger de su mérito, no pudieron menos mendara sus invenciones: no rlrjaba
que coloc.1r sus potencias intelectna• &lt;le perder la pacirncia, y ordenaba
les entre las de primer órden; pero los que fStuviese cerrada la puerta, fn•
comunes observadores lo considera- rargaorlo á sus artc@aoos dijeran que
han frecuentemente como un hombre estaba l'nfermo 6 que babia salido.
estíipido y soberbio, que acababa de Era modrsto y tranquilo, y trnin en
formar su nombre por una tardía y nada sa propia &lt;:opacidad; jamas tomó
p:iciente bajeza¡ mas estos no lo cono- un tono de superioridad, ó manifl'stó
cian. Es cierto que era pacirnte y nlguon prrsuncion, purs sirmpre pro•
laborioso; ~ro no lo es mrnos q11t, me tia esperanzas, y no queria que se
poseia aquel divino impulso de espíri• tuviera una cosa por eierta porque él
tu qne no puede medirse ni analizar• lo babia dicho; srguo su juicio, 61 so•
se esactamente, aquel 7ioder que in- lo era UD aprmdiz en su profrsion, y
venta, combina y lo reduce todo fdiz- y algunas vecrs rlf"cia mo&lt;lwamrnte,
mente á un solo punto de visto; aqlle• que Inglatnra geria el teatro donde
llnfaGiilt&lt;ul drl alma que, abandonan- ha ria su carrera.
do todos las cosascomunes, p~rece diNo ecsi~tia hombre mas drsintererigirae1 como ai le fuera ordenado, á sado 6 _,nas pródi¡o de aua trabejoa

�286

•

EL MOSAICO MEXICANO.-To1110 VII.

por el bien público. Perkins necesi- zas; pero los contratiempos y vejaciotaba de un hombre para amigo y com- nes, eternos compañeros del genio,
pafif:lro, que como Franklin con sus destruyeron su fortuna. El universo
mácsimas sobre prad, ncia, frugali- todo posee un gran número de sus in·
dad, puntualidad en los compromisos vmcioncs, rfue han sido comprobadas
pecuniarios y todo lo de la filosofia e- prácticamente para asegurarle una
conómica de Poor R ichard, lo diri- perpetua reputacion. Cada hora es
girn: semejante sabiduría la hubiera testigo de nlgnn nuevo esfuerzo de
recompensado con su amistad, la pu• Perkins en el mundo de la invrncion.
reza de sus sentimif'ntos, la sinceridad En Jnglaterra construyó en union de
de su corazon, y con una inngotable los mnnufacturE'ros Martineau y Galloway unas máquinas para los buques
furnte de riqueza iotelt&gt;ctual.
Nunca se quejaba del despre&lt;"io del de vapor, fundadas sobre un procedimundo ó de su ingratitud, que rs tan miento nuevo é ingrnioso. La inven•
comun para con los hombres, que las cion mas prodigiosa de Perkins fué
mas 'l"eces no son apreciados como la aplicacion que rn 1824 hizo del
mf'rf'cm. En todas sus apuraciones vnpor á las máquinas &lt;le gurrra. En
y dificultades encontraba algun ami- los cai\oms de vapor l:i calilera era
go que lo protrgia, ,•inirndo cuando de hierro colado y de una sola pieza;
sus fondos rstaban crshausto3, para in- y con un con,umo poco considerable
terponer su nombre rn el banco y oli- de agua y de ra rbon de pif'd ra, obte•
viar á su espíritu del peso que lo opri- nia la rnorme prcsion de 20.000 pulmia: todo esto anmmtaba rn su alma gadas inglesas por pulgada cuadrada,
sus sf'ntirnientos drlicados, rralzaba f'I ó de 1400 atmosféricas. Un ca i\on
valor del servicio y estrechaba mas de á 4 que construyó segun este sis•
los Pncrrntos de la fraternidad: hs vi- terna, producía con una· libra de car•
cisitudfs de In fortuna le proporcio- bon de piedra )os mismos rPsultados
naron In oportunidad de desplegar sus que un cai\on del mismo calibre con
4 libras de pólvora. Este cafion ar•
talentos.
A:I prin~ipio de su carrera en In- rojabn 10 balas en el tiempo en que
glaterra fué recibido con rntusiasmo otro con pólvora solo arrojaba una.
por tndas las clases, invitándolo á qne Tambirn inventó un fusil servido por
continuase r, llí, en donde recibió ho- el vopor, que podía tirar 400 balas
nores y recompensas de un pueblo que por minuto. L1. fuerza de proyecle habia proporcionado una bPlla o- cion que obtrnia era tal, que las balas
portunidad para manifestar su grnio. atravesaban succfsirnmrnte 11 planPe. kins no tenia ninguna mira polí- chas de sabino de uno p1:lgada de
tica para fijarse en algun país, porque grueso, y á distancia una de otra de
siempre se consideró como ciudadano su espesor; y á una distancia de 100
del mundo. L1 ci1 ncia era su ocu- pasos se aplastaban contra unas lámipacion, b utilidJd su objeto. Cuan• nas de hierro. Era tal el entusiasmo
dJ estuvo rn Inglaterra se aumenta- por estos drscubrimir ntos, que se lle. ron prodigiosamente s11 falllj 1 tique- gó i concebir la esperanza de que

EL MOSAICO MEXICANO.-ToMo VII.

•

•
construiria una máquina qne lanzara
de Douvres á CJlais una bala de
2000 libras. El duque de W ellington nombró una comision de ingrnieros y oficiales de artillería para ecsaminar este descubrimirnto: los esperimentos que Pcrkins hizo dt !ante del
duque, la comision y otros muchos oficiales de alto_rango, causaron mucha sorpresa y admiracion.
Este célE&gt;bre mecán ico tania una
bien formada y atlética figura, una
constitucion fuerte, y descen&lt;lia de una raza de hombres robustos y de mucha vida. H oy bs naciones mas remotas del lugar del nacimie~to de
Perkins, gozan el beneficio del trabajo &lt;le un hombre cuyo camino parn la
gloria lo hizo sin efusion de sangre,
y cuya elevacion no &lt;lió ningun ataque al corazon humano, ni causó á
los ojos de los mortales una sola lágrima.
(E.ulto para el Mosaico.)

281

Son dignos de elogio los hombres
fáciles, débilf's si ~e quierE', rn los por•
menores de la vida, pero que reservan
su firmeza para las grandes ocasiones.
H abiendo prC'guntado á uno de los
siete sabios cuál era la cosa mas difícil, rrspondió que el escogn birn lo
que cada uno time que hacer en el
momrnto actual.
tQuPTeis trn er paz con los hombres1
no les disputei~ las cua lidadrs de que
se jJctan. L1 mayor de todas las imprudencias es la de jactarse uno de algun11 cosa, y la mayor parte tambim
de !ns de~gracias de muchos hombres
proviene de esto.
H ay en la vida muchos cosas que
deben aventurarse, y muchas quedeben despreciarse.

m.

--

&amp;TBAC'l'JVO TEMDWI.

SONETO.

lrll.iM)l?lOfl'll~ll)
QUE DEBEN TENERSl: PRESENTES.

•

Es muy prudente llamará un testigo e1tando SP jurgn, y cuando se juega
aun ron un hermano.
Compadezco, decia un padre, á mis
hijos, porque tienen talt nto; porque si
fuesen tontos, harían fortuna como su
abuelo.
Empezad con reflecsion, seguid con
actividad, y perseverad, y no tendreis
que quejaros tanto de la fortuna.
Todo es grande en el templo del fa.
vor, menos las puertas que son tan bajas, que el que entra tiene que arrastrarte

,.
l. •

...

por el auelo.

La dulce b:ica que á gustar convida

Un humor entre perlas destilado,
Y Íl no envidiar aquel licor sagrado
Que á J úpiler minbtra el garzon de Ida,
Aman es, no toqueis, si (JIJ,lreis -r:ida:,
Porque entre un labio y otro colorado,
Amor está, de .;;u veneno armado,
Cual entre tlor y dor sierpe escondida.
No os engafien las rosas qne á la Aurora
Direis que aljofaradas y olorosas
Se le cayeron del purpúreo seno¡
Manzano~son de T.intalo y no r~as,
Que despnts huyen del que incitJn ora,
Y solo del amor queda el veneno.

GÓNGORA.

�288

EL l\lOSAICO MEXIOANO.-ToMo VII.

A MARIA MADRE DE DIOS:
Yo me siento ininortal y elevo el canto:
Escúchenme Je.; hombres y naciones¡
De mi lira las puras vibraciones
Los c:mtico~ repite de Salem.
Invoco á Dio.s, del mar de la~ edades
Alcen lus siglo; las hundidas frentes,
Diime el Sei'lor acentos elocuentes,
El Sei\or de los h jo, de Israel.
Héla junto ó. la cruz Virgen Maria,
La virgen del amor inmaculado,
El ensueño de oro del increado,
La j!lya de la tribu de David.
L a gala del e~celso lirmamento,
Alb~ nubi de encauto y de deli~i.i,
De coyo ~eno el ~ol de la justicia
Lució pua lo~ hijos de Cain.
¡Oh Virgen de dolor!jOh Virgen Santa!
Lloremos ¡ay! con tu horrida agoma,
10h Virgen de a.6iccion, Virl(en Maria!
Madre que llora al hijo de la cruz.
No miras ora al hacedor del mundo
J)ándole voz al mar y vida al viento,
No lo miras criando el firmamento,
No con ~u soplo prodnci r la luz.
La victima qne e,pira y tú q1Je llora~,
Ofrece ~olo el Gólgota somb·io,
¡~arca~mo y maldicion, pueblu judío,
u elincuente verdugo de t , Di()!,!
Y 1ú, beldad de amor y &lt;le ternura,
Mas pura que la lágrima del niffo,
Mucho mas que la nieve y el armiño
Y el primer rayo del primero sol.
¡,Por qué gime la reina de lo, reyes1
tPor qu6 ~e entrega á tormentO&gt;IO duelo
La hija de Dio~, la que domina el cielo
f el arcán~l inciensa :.in ce.ur1

Eras madre, Sei'lora: justo lloro,
Faltó ci tus ojos el luci~nte faro:
LCómo pinlar tu tris1e desamparo,
Cómo pintar tu adusta soledadl
Estcis como la pluma que se arranca
De ta ave que sabia al firmamento,
D1:bil jugnete de encontrado viento,
Madrt&gt; sin hijo, antorcha sin fulgor.
Unidos cual la voz y su sonido,
Unida como al illbol ,u ramaje,
Como la luz re.,bala en el celaje,
Tal reflejas la gracia del Seflor.
Y olvidó tu hijo ,u reciente escarnio,
, Y del verdugo e~clareciendo el nombre,
¡ Hé aqni tu madre, dijo: mira al hombre;
De lo alto de la cruz te mostró á tí,
Belleza de dolor y madre mia,
Astro ,te paz, prome~a de consuelo,
1 E,trella qne en la niebla mue.,tra al suelo
Puerto de sal ..acion, tierra feliz.
Tu bendicion derrama, Virgen pura,
Aquietando mis fér~idas pasiones,
Dispersa con tu luz lo~ nub1rrones
Que en el mundo me anuncian tempeslau,
De•ciende ba&lt;ta la lébrega rni,eria
1 Que heredé de Jo., padres de mi padre,
Porque tú, Vir¡¡en pura, eres mi madre,
11 Es mi e!!'ide tu m ,nto virginal.
Porqne tu noml:-re santo fu6 el arrnllo
Con que mi madre me durmió de nif!o,
Purq11e al ver 111 •emblaole con cariflo
11 Tie.,..bla mi desolado corazon.
· Porque eres laque ampara al de~ichado,
L~ qne sonrie al llanto del mendigo,
Rec11erJa qne Jlorab•s sin abrigo
1, O Virgen Santa, ií vi~ta del Tabor.
GutLU:RMO Pa1BT0,

•

�</text>
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                  <text>El Mosaico mexicano ó colección de amenidades curiosas e instructivas. Del 1° de octubre de 1836 al 15 de marzo de 1837 la frecuencia de la revista fue quincenal, sin embargo, según indican el Diccionario Porrúa y Guillermo Prieto, de 1840 a 1842 fue semanal. En el primer tomo fungió como editor Isidro Rafael Gondra; del 2 al 7 el editor fue Ignacio Cumplido y el director Victoriano Roa. Cuando Ignacio Cumplido se hizo cargo de la edición, en abril de 1837, el contenido y la presentación de la revista sufrieron un cambio muy importante; los trabajos poéticos aumentaron a partir de ese año, pues se registra el ingreso de los integrantes de la Academia de San Juan de Letrán a la redacción de El Mosaico. Cabe destacar la calidad de la tipografía, los grabados en madera y las litografías, muchas de ellas procedentes del Portal de las Flores número 5. El Mosaico mexicano desapareció a mediados de 1842 debido a su alto costo y la imposibilidad de los suscriptores de adquirirla.</text>
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                <text>El Mosaico Mexicano ó colección de amenidades curiosas e instructivas, 1842, Tomo 7, No 12, Marzo 19</text>
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                <text>El Mosaico mexicano ó colección de amenidades curiosas e instructivas. Del 1° de octubre de 1836 al 15 de marzo de 1837 la frecuencia de la revista fue quincenal, sin embargo, según indican el Diccionario Porrúa y Guillermo Prieto, de 1840 a 1842 fue semanal. En el primer tomo fungió como editor Isidro Rafael Gondra; del 2 al 7 el editor fue Ignacio Cumplido y el director Victoriano Roa. Cuando Ignacio Cumplido se hizo cargo de la edición, en abril de 1837, el contenido y la presentación de la revista sufrieron un cambio muy importante; los trabajos poéticos aumentaron a partir de ese año, pues se registra el ingreso de los integrantes de la Academia de San Juan de Letrán a la redacción de El Mosaico. Cabe destacar la calidad de la tipografía, los grabados en madera y las litografías, muchas de ellas procedentes del Portal de las Flores número 5. El Mosaico mexicano desapareció a mediados de 1842 debido a su alto costo y la imposibilidad de los suscriptores de adquirirla.</text>
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