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                    <text>MENTE
VOLUMEN 1

SEP. 1980

NUM. 1

�Capilf,. A ·r, • ·~11
Biblimeca ,.;,.:c,1r.~i111ri«z

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VOLUMEN I

SEP. 1980

NUM. 1

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�CONTENIDO

Editorial

7

Cartas a la Redacción . .. . . .... . ........ . ... . ...... . .. . .. . .. .

9

Bocanegra C., Rodríguez J. , Herrera T. / Educación: Un

Ensayo .

13

Hall, C.S. / ¿Qué es lo que la gente sueña? ................... .

33

Landero, René / La situación de la actividad profesional del psicólogo, y opinión del contenido curricular en el área metropolitana de Monterrey ........ . ........ . .. _........ .. ....... . . .

43

Palomares, María Blanca El izabeth / Planes, programas y proyectos y su concepción educativa ..... .... .. ..... . ........... .

66

Piñeyro, Ernesto / La televisión: escuela de violencia, clasismo y
vulgaridad .... . . ................... . ... . ................ .

80

Rubi0 , R. y Ren t ena
, A. / PsIco
. 1ogIa
• y eco 1ogIa
, . .. .... . ........ .

88

Ramírez V., P. / Psicofisiología de la percepción . . .. .. .. . . . . .. .

96

García Cirilo H. / Efectos diferenciales de varias contingencias
académicas, sobre la exactitud en un programa de escritura:
tres casos . . ... ... .. ................. .. . ... . .... • . • • • • • • •

103

�EDITORIAL
Hubo ya una revista de Psicología en la historia de nuestra
Facultad, de nombre PLIEGOS, que desafortunadamente dejó de
editarse. La aparición de ésta, MENTE, obedece al crecimiento y
madurez académica y profesional de nuestra disciplina, la cual exige
un medio de comunicación formal e institucional. Además, podemos
también considerarla como una parte de las actividades académicas
que habremos de programar y desarrollar para la celebración del XV
aniversario de la carrera de licenciado en Psicología de la U.A.N.L.
Fue precisamente en 1966, que bajo la noble y visionaria iniciativa
del Dr. Agustín Basave Fernández del Valle, el Consejo Universitario
aprobó como colegio dependiente de la Facultad de Filosofía y
Letras, la carrera de licenciado en Psicología, no sin antes rebatir y
aniquHar la reaccionaria, oscurantista y miope oposición de los reticentes a abrazar en términos universitarios la docencia, profesionalización y quehacer científico del conocimiento sobre la actividad
nerviosa superior, conciencia, inconsciente o interacción entre organismos de todo tipo y el medio ambiente (incluyendo dentro de éste
último el mundo interno del sujeto). Sería hasta 1973 cuando se
independizara nuestra carrera con pFesupuesto, plan de estudio, edtficio y administración propios, también por disposición del Consejo
Universitario.
Con este número se inicia la revista MENTE, cuyo nombre es el
mismo que llevó la primera revista de Psicología en el mundo,
fundada por Alejandro Bain, quien fuera formalmente un lógico, pero
en la práctica un psicólogo. Bain nació en 1818 y murió en 1903. De
tal forma que en su larga y activa vida publicó "Los Sentidos y el
Intelecto" (1855) y "Las Emociones y la Voluntad" (1859), resumiendo ambas obras posteriormente, ya con sus obligadas revisiones, en
una sola, titulada: "Ciencia Mental y Moral" (1868). De acuerdo con
Boring, considerado como el mejor historiador de la Psicología que
ha habido, dicha obra se empleó como texto psicológico al través de
casi medio siglo en Gran Bretaña. Por otra parte, Bain tuvo los
suficientes méritos académicos como para que se le eligiera rector
durante tres ocasiones en la Universidad de Aberdeen, Inglaterra, y
compartió dicho honor al igual que otro gran psicólogo universal,
alemán de nacimiento, Wilhem Wundt, el cual fuera nombrado rector
de la Universidad de Leipzig en 1889.
La revista MENTE se abre a todas las orientaciones teóricas en
Psicología y espera cumplir con su cometido de ser un fiel vehículo
de las inquietudes y preocupaciones académicas, básicamente de los
maestros, profesores y alumnos de nuestra Facultad. Así , lo que hoy
se publica esta vez, es lo que ha llegado hasta esta Dirección, y lo
que se publique en los siguientes números será lo que afortunadamente continúe llegando.
CIRILO H. GARCIA

�CARTAS A LA REDACCION

Lic. Cirilo H. García
Revista " Mente"
Es verdaderamente alarmante como ha ido en aumento la pornografía en México, anteriormente se pensaba que la pornografía se
desarrollaba solamente en países industrializados como Estados Unidos o países de Europa, pero ahora vemos que en los países subdesarrollados como el nuestro, la pornografía ha ido tomando fuerza
también .
Pero, ¿qué es pornografía?, pornografía es el carácter obsceno
que se presenta en obras literarias o artísticas, lo prostituido, etc.
Los medios de comunicación masiva, tales como el cine, la
televisión , el radio , la prensa, han influido de una manera negativa
en el incremento de la pornografía, solo basta con ver algunos
comerciales de la TV, para darnos cuenta que el sexo es utilizado
como gancho para vender cualquier artículo; del cine no se diga, ha
ido en una escalada exaltando el erotismo que no sabemos dónde
vaya a parar.
El radio no es un vehículo que exalte mucho lo pornográfico, sin
embargo se escucha cada cancioncita, que echa a volar su imaginación hasta el más lento, como esa que dice, ... ya no siento nada al
hacerlo contigo ... etc., pero así están las cosas ya, qué le vamos a
hacer.
La palabra escrita es uno de los más importantes medios de
comunicación que han ayudado a que la pornografía haya ido en
aumento en México.
El precio de las revistas obscenas es más accesible que la
entrada a un cine, por lo que las hace de mayor consumo.
Pero, qué pasará si un adolescente que está próximo a despertar
sexualmente cae en el hábito de recrearse en las lecturas pornográficas. Pues sencillamente querrá llegar a la práctica de tal o cual
conducta, y así en forma ascendente se irá encaminando hacia una
sexualidad mal enfocada, mal canalizada, tal vez porque no tuvo unos
padres que lo guiaran, o si los tuvo a su vez ellos no supieron o no
quisieron admitir su responsabilidad , pero esto ya correspondería ser
tema de otro escrito, y por el momento lo que trato de exponer es
simplemente la escalada de erotismo y los efectos negativos en el
adolescente.

�En México no solo ha l"b
.
.
po_r~ografía se refiere, de otia ~;~~~• ci~o lrbertin?je en lo que a
ot,cral sea tan indiferente ante est
·t
~- se explica que el sector
chas editoriales, (algunas de ellas i1a~duac!on tan aberrante de mucosa que enriquecerse a costa de . t . estrnas), que no buscan otra
rn ox,car la mente del pueblo.
Los saluda
Al

Ma. del Carmen Urrutia Espinosa
umna del 2o. semestre t
grupo "O" d 1
• urno nocturno
, e a Facultad de Psicología ,
de la U.A.N.L.

Con el fin de de alentar la participación en temas de interés
nacional con contribuciones académicas de los alumnos y maestros
de la Facultad es que MENTE reproduce la carta de una estudiante,
con la respectiva autorización de su autora, la cual fue publicada
originalmente en el periódico " El Norte" el 31 de Agosto del presente
año.
Sr. Alejandro Junco de la V.
Director de El Norte
Monterrey, N. L. a 22 de agosto de 1980
La presente es para expresar mi desacuerdo con la Legalización
del Aborto propuesta por el Partido Comunista, porque estoy convencida de que el aborto no es la solución al problema de la explosión
demográfica y mucho menos la solución al "problema" que para
mujeres egoístas y de mal corazón representa la llegada de un hijo.
Son un grupo muy numeroso de mujeres casadas, que por una u
otra razón no pueden ser madres, las que desearían tener el hijo que
estas mujeres sin corazón, rechazan y matan de la manera más cruel.
La solución al problema de la explosión demográfica, a mi modo
de ver, es llevar hasta las partes más alejadas de las grandes ciuda9es los métodos de planificación familiar, porque ya lo dice el dicho:
"Mas vale prevenir que lamentar" y de acuerdo a la situación que así
lo requiere, "Más vale prevenir que Abortar".
El Partido Comunista alega que el feto no siente y no sufre,
pero está comprobado que el niño no se hace, ya nace con problemas
de tipo Psicológico, causados por el rechazo de la madre. El niño
desde que es feto, siente y sufre como persona humana que es.
Al provocar un aborto, no se está matando a un objeto sino a un
ser, a una personita que tiene derecho a la vida, derecho a una
familia y derecho al calor de un hogar. El aborto en otras palabras es
un crimen con todas las agravantes de la ·1ey.
Para evitar todo tipo de transtornos como son: explosión demográfica, hijos no deseados, madres sin corazón, para evitar que el
Partido Comunista acabe con el amor de madre y desintegre la
familia:
"MAS VALE PREVENIR QUE ABORTAR"

María Soledad Salas Vásquez
Alumna del 6 semestre,
turno nocturno, grupo " B"
de la Fac. de Psic. de U.A.N.L.

�MENTE

1980-1, 13-32

NUM . 1 ·(SEP. 1980)

EDUCACION: UN ENSAYO
CARLOS BOCANEGRA, 1 JOSE C. RODRIGUEZ 2 Y
TOMAS HERRERA 3

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

1 Licenciado en Psicología, maestro de !tempo completo y Jefe de la Escuela de Graduados de
la Facultad de Psicología de la U.A .N.L.
2 Licenciado en Psicología, maestro por horas, supervisor y Jefe del Area Conductual de la
Facultad de Psicología de la U.A.N.l.
3 Cursó la carrera de Psicología y es maestro por horas de la Facu ltad de Psicología de la
U.A.N.L.

�INTRODUCCION
Este ensayo pretende hacer una aproximación al análisis del proceso
educativo tanto en América Latina como en México, partiendo del
punto de vista de su eficiencia externa e interna, tomando concepciones de desarrol lo vertidas por documentos de organismos e investigadores del campo educativo.
Este escrito constituye una breve revisión descriptiva y un tanto
explicativa cuya pretensión no es llegar a alternativas de solución;
pero sí generar inquietudes sobre la situación vigente de la educación.

�EDUCACION

17

SITUACION DE LA EDUCACION EN AMERICA LATINA

cr. el contexto latinoamericano, la educación adquiere matices
estiecíficos de la región, diferenciados por su manifestación concreta
en cada uno de los países, basada fundamentalmente en su desarrollo socioeconómico. Pero sin embargo, tiene similitudes "basadas eI1
problemas, aspiraciones y tendencias comunes, enraizadas en factores históricos, influencias externas y propósitos compartidos"
(UNESCO 1974). Por lo tanto, el análisis de la educación en América
Latina debe contemplar dichas diferencias y similitudes para propiciar una visión más amplia y objetiva de la misma.
En la decada de los 50's, bajo la concepción de que la educación es un factor importante de desarrollo, ésta deja de ser privilegio
único de élites, para convertirse en un fenómeno masivo. En etapas
anteriores la forma de estructurarse et sistema productivo, basado en
la extracción de riquezas y exportación de materias primas e importación de productos manufacturados por una parte, y el desarrollo
socio-político por otra, no exigían la participación de las mayorías en
el nivel productivo. Posteriormente, la exigencia de la industrialización y motivaciones socio-políticas de participación de la población
en el desarrollo nacional, instigaban la apertura y democratización de
los sistemas educativos.
En las dos últimas décadas, la educación se ha planteado como
un factor coadyuvante de desarrollo, como un vehículo de movilidad
social, pretendiendo con esto alcanzar una mejor participación y
distribuctón de la riqueza.
El sistema educativo sólidamente institucionalizado, va aparejado con la explosión demográfica que afecta a los países latinoamericanos, fundamentalmente en la década de los 60's, observándose
una evidente tendencia a la concentración de la población en zonas
urbanas, donde el sistema educativo responde con mayor rapidez
que en las zonas rurales , por lo que se nota un crecimiento paralel0
entre la urbanización y el ensanchamiento del sistema.
En los 60's, la población que demandaba educación comprendida de los 5 a 24 años de edad era de un 43.9%; en los 70's un
45.1 %, y en los 80's se espera un 45%. A lo cual el sistema
educativo responde con un crecimiento de la capacidad de- absorción
de la población en edad escolar del 65.9% para los niveles de
educación primaria y secundaria y un 178% para educación media y
un 182.8% para la educación superior. " Este hecho obedece por un
lado a una tendencia de mayor permanencia en el sistema educativo
y por otro, a una ampliación de la pirámide educacional en los
niveles medio y superior, sin que éste presente todavía una base
sólida de educación general mínima, extendida a toda la población"

�18

C. BOCANEGRA, J. RODRIGUEZ Y T. HERRERA

(UNESCO, 1974). Aunado al crecimiento cuantitativo del sistema
- educativo, hay un incremento en el personal docente casi duplicándose en los años de 1960 a 1970. Dicho incremento se expresa en un
99.4% global. En la educación media un 146.5%; en la educación
superior 144.8%, y en la primaria un 75.8%.
Acorde con las políticas de los gobiernos, aumentó la inversión
educativa del 2.8% al 3. 7% del Producto Nacional Bruto que representaba del 15% al 17% de los gastos públicos totales.

PROBLEMATICA EDUCATIVA EN AMERICA LATINA
A pesar de los esfuerzos e inversión en el Sistema Educativo
para satisfacer las demandas, persisten grandes carencias en la
educación manifestada tanto interna como externamente a ésta.
Dichas fallas y carencias son altamente críticas, ya que en el
año de 1970, el 20% de la población entre los 7 y 12 años de edad,
esto es 8.5 millo·nes, se encontraban fuera del sistema educativo.
En los años cincuentas, uno de cada dos niños estaba fuera del
sistema educativo; en 1974, uno de cada 5 niños se encuentra en esa
situación , esto debido a los dirigentes que tratan de canalizar recursos a la educación y debido a que la población sentía que era
indispensable una cuota de educación para una mayor movilidad
social: percepción dada por la propia concepción educativa.
Otra deficiencia del sistema educativo es la existencia de un
bajo nivel educativo de la población adulta y aumento en la deserción escolar, notándose que apenas el 53% de la población en edad
escolar llega al 4o. año, grado mínimo para una alfabetización definitiva. En 1970, el 52% de la matrícula se encontraba distribuida en el
1o. y 2o. grado y apenas el 8% en el sexto año.
También existe una desigualdad en el acceso educativo debido a
factores geográficos, étnicos y socio-económicos. Dichas desigualdades responden a factore exterrios. Estas manifestaciones se conjuntan con otras formas de desigualdad, puesto que los analfabetas,
los niños sin escuela, los desertores, repetidores, etc. , están entre
quienes perciben bajos ingresos, carecen de servicios médicos, no
tienen agua potable, vivienda y alimentos adecuados ni suficientes;
en suma, es un problema de estructura y allí es donde debería
buscarse su explicación.
Otros síntomas de las deficiencias educativas son: la incoherencia entre los objetivos educativos y la práctica; el formalismo; la
rigidez y desarticulación de las estructuras que no permiten el cambio y las reformas expeditas; la desvinculación de los diferentes

19

EDUCACION

.
de la educación· los contenidos
niveles educa~ivos; ~I bur~crat1s~o la educación dientífica generade la educacion; 1~ mcons1stenc1a_en .
ue adopta el proceso de
I
dora de tecnolog_
1a;. las concef~ ~~ftn ~ búsqueda de las nuevas
enseñanza-aprendrzaJe; la no u t rz
tecnologías educativas, etc.

f

P0LITICAS EDUCATIVAS EN AMERICA LATINA
. .d d
lanteadas por la UNESCO, no
Las conclusiones Y priori ª e~. P or ue el planteamiento de la
pueden ser aplicables a t~da la regrf: •n~ci¿nal vinculado con situapolítica ed_u ~tiva es ~minent:m~n s de cada' país. No obstan_te lo
ciones poht1cas y socro-econor:ii•~ones regionales han identificado
anterior, los gobrer~os Y f'gan:z~~ recomendaciones de política Y
problemas en comun Y orn:iu
cada país
estrategia que después han sido adecuados a
.

ª

las sugerencias Y po!íti&lt;?1s ed_ucativas vertidas por UNESCO en
forma sintética, son las siguientes.

ª

1) Democratización Y renov~~ión de 1 ~u~~;~~- que sirvan de
2) Expansión de la educac10~ en zona
a las
de la población estudiantil en
3) apoyo
Esfuerzo
en relformatse:f::.f;':t~
e m~n
siste~ a ~ ucativo.
.. n en los aspectos que esto
4) el
Moderrnzacron
de la ed ucacro
implica.
.
T c ·ón al proceso educati5) Flexibilidad, continuidad drve;;;;_e~C:ol~r a la producción y al
vo, articulando la educac1on ex

.r

trabajo.
1h
·smo que integre una formación cultural ,
6) P_ro~~fT~r / tec~~~n~ica con aplicación social . Y ""'.Onómica_.
7) ~ ~~~ción Y evaluación crític? en forma contmu11 de la efi.E:xterna
e int~~~ti
8) ciencia
Promoc1on
de especia
1 tp: ;:tfam~novación y reorientación
del magisterio.
.
· · ed cativa
..
r a de la admimstracIon
u
·
.

1~~ mentación
::~~:~~e~~~
~: infr8:estrucct~~~a1eyinc~:~~w:~:Jeei~~~
para que guIen ra ,
renovación .
.
11) Aumento en el presupuesto educativo.

LA EDUCACION NACIONAL: SU EFICIENCIA INTERNA y
EXTERNA

d la educación
Dada la visión gener~I anteriormen~eo:~~:~:r l~s característien un contexto latinoamencano~~~!o en un plano más especit1co
q~e conforman
el procdeeso
de dicho análisis, es importante
ocas
nacional.
Como punto
part·d~
1
I

�20

21

C. BOCANEGRA , J. RODRIGUEZ Y T. HERRERA

EDUCAC/ON

considerar la explosión demográfica de los sesentas y su posible
pr~yección a los ochentas, en donde r¡otamos, de acuerdo a Benítez
Y Cabrera, que existían en el año del sesenta, 36.003,0 millones de
habitantes; en el_sesenta y cinco, 42.808,6; en el setenta, 51.086,2;
en el setenta y cinco, 61.211,5 y en el OCHENTA se estimaba una
población de 73.579,5. Pero según dicho cálculo, para 1980 el 47%
de la población estaría en edad escolar, considerando a ésta la
comprendida entre los 5 y 24 años.

ma educativo es la escolaridad, cuyos índices relativos de crecimiento en los diferentes r)iveles en los años del 71 al 76, muestran . un
crecimiento desigual, donde se observa mayor desarrollo en el nivel
medio superior y en el superior, dándose un incremento del 112 Y
86% respectivamente.

Paralelo al incremento demográfico, se hace necesario un aumento en los recursos financieros, maestros, aulas, material educativo, centro~ de_ investigación que racionalicen el proceso, puesto que
no es posible implantar sistemas incoherentes con el medio social y
sus necesida?es, y sobr~ todo, en áreas rurales en donde no responde la escolaridad formalizada a las necesidades del campesino.
Toda est_~ situación surge en función del crecimiento progresivo
de la poblac1on, el que demanda una coherencia entre el sistema
educativo y las exigencias sociales reales. No obstante las declaraC!?nes r~iterad~s e~ el s~ntido de que las necesidades' de la poblact_on ª. _nivel pnmana estan totalmente satisfechas, por datos de la
Direcc,on General de Coordinación Educativa de la SEP 1975, nos
damos ~uenta que la ~asa de natalidad no concuerda con la respuesta del sistema educativo, al ser muy superior la primera.
La población atendida por el Sistema Educativo de 6 a 14 años
se ha distribuido de la siguiente forma:

1970
1971
1972
1973
1974
1975

65.2%
73.6%
74.6%
76.4%
75.5%
77.9 %

Se observa aquí un aumento progresivo, pero no se satisface
total mente la demanda.
Por otro lado, aunque se dé esa respuesta creciente observamos grandes índices de analfabetismo tanto en su for~a simple
como funcional.
La Dirección General de Planeación de la S.E.P. en 1975, calculó
6: ~ millones_ d~ analfab~tas que representan un 19.8% de la poblac1on. E~tos indices pudieron ser afectados por una serie de proyectos a ni~el rural, urbano y suburbano, implementados por iniciativa
del Gobierno Federal, cuyos resultados se comprobarán en el censo
de población y vivienda del 80.
Otro aspecto que se relaciona con la eficiencia interna del siste\

Otro indicador de la eficiencia interna es la capacidad del sistema educativo para mantener a la población hasta la terminación del
ciclo respectivo.
En la educación primaria, en el ciclo de 1967 a 1972, observamos un índice de eficiencia (entendida como el porcentaje de egresados comparándolo con el número de ingresados) de un 40%; de 1973
a 1978 un 51.9% . En la educación media básica en el ciclo del 77 al
79 existió un índice de eficiencia de un 60.5%; en 76-78, un 72.0% ,
notándose una disminución notable en 1974, debido posiblemente a
la introducción de nuevos métodos de enseñanza, carencia de maestros, recursos económicos e instalaciones, y a la necesidad de los
alumnos de trabajar para sobrevivi~ o seguir estudiando. En la ed~cación media superior, en el ciclo 1967-1969 un 72.0% Y en_ el. ciclo
76-78 un 70.0%. En la educación superior se nota lo s1gu1ente:
ciclo escolar

eficiencia

1967 - 1971
1968 - 1972
1969 - 1973
1970 - 1974
1971 - 1975
1972 - 1976
1973 - 1977
1974 - 1978

58.2
51.4
51 .6
49.1
48.1
45.9
46.5
39.7

El decremento progresivo en los índices de eficiencia -a partir
de 1967 a 1974- se debe a la falta de recursos económicos, a la
inflación, y a las crisis políticas que el país vivió en esa época.
Una de las preocupaciones más importan~es_de la e~uca~ió~. a
nivel superior es que, no obstante que los 1nd1ces de 1nscnpc1on
tienen un incremento gradual y consistente, paradójicamente los
índices de eficiencia, en relación a la capacidad de retener al alumno, van decrementándose en la misma forma. Por lo cual, debemos
encontrar la explicación en factores externos al sistema educativo,
entendidos y analizados, dentro de la estructura social de. la cu~I
forma parte. En un sistema social como el nuestro, que se nge ba¡o
dertas condiciones específicas, es muy posible encontrar cuatro
funciones que le dan forma y estructuran:

�22

EDUCACION

C. BOCANEGR'A, J. RODRIGUEZ Y T. HERRERA

1) La adaptación (la economía)
2) Consecución de objetivos (política)
3) Integración (comunidad social)
4) Manutención estructural (la cultura)
En base a estas tesis, se hace el análisis de la política educativa
dentro de la cuarta función . Un análisis de nuestra estructura social
muestra que el país posee un sistema de estratificación en el que s~
p~eden observar tres pirámides, cuyos vértices representarían las
el1tes de poder, que según Rodrigo Medellín, son tres fuentes: "El
control sobre los medi os privados de producción el control sobre el
aparato político, y la capacitación técni ca o pr~fesional del individuo". Esas tres élites no son clases separadas sino entremezcladas.
Si decimos que la educación es parte de la estructura social
3ntonces aceptaríamos que el sistema educativo produce la estratifi~
cación social y la mantiene, ya que como dice el autor antes citado
"L_a educación ha favorecido la movilidad social en forma muy dispa~
r~Ja: para las clases altas ha significado un complemento de prestigio para afianzar su dominio; para las clases medias sí ha facilitado
ca!11i~os de ascenso, pero a las clases pobres, y sobre todo rurales,
pract,camente no las ha mejorado en nada". Confirmándolo (a su
vez) Castrejón Diez señala "Que la política educativa ha reforzado las
estructuras tradicionales" .
Con todo eso, es evidente que la eficiencia externa del sistema
educativo no ha satisfecho las expectativas de la mayoría de la
población.
Otro índice de eficiencia externa podríamos encontrarlo en la
relación que existe entre la distribución del ingreso y los años de
escolaridad: "La educación está distribuida en una forma menos
eq~i~a!iva que el ingreso". (Barkin, 1970). Si partiéramos de un
~nal1s1s transve~sal, encontraríamos una correlación positiva entre el
ingreso y los anos de escolaridad, es decir, a más años de educac(ón m_~yor ingreso; sin embargo, considerando el poco alcance y
d1~t~r~1on qu~ of~ece este tipo de análisis, deberemos contemplar un
analls1s. )ong1tu_d_inal de a_mbas vari_ables y encontraríamos que tal
correlac1_0~ _pos1t1va es e_rronea; partiendo de los datos arrojados por
este anal1s1s , se llegara a conclusiones más atingentes sobre la
correlación entre ingreso y años de educación.

CENTRALIZACION REGIONAL DE LA EDUCACION
Después de 191 O, en México se considera a la educación como
un f_
a ctor de proweso económico e igualdad social, por lo que el
Gobierno_Federal 1mp_1emema una serie de programas para abatir el
analf~bet1smo, especialmente en el campo, y así elevar el nivel

23

educativo de las mayorías. Pero a partir de 1940, subordina todos los
objetivos a la industrialización; y bajo esta situación aparece el
problema de la distribución desproporcionada de los servicios educativos por regiones del país y entre las zonas rurales y urbanas,
centralizadas primordialmente por el grado de industrialización que
se desarrolla en éstas. Esto es claramente observado a partir de la
división del país en tres zonas geográficas, mencionadas por Mir
Arauja, en donde se oberva que en la zona I hay mayor nivel ed~cativo y que exactamente corresponden a Estados donde se centraliza el
desarrollo industrial y comercial: Baja California Sur y Norte, Distrito
Federal , Nuevo León, Sonora, Chihuahua, Coahuila y Tamaulipas.
Para ilustrar lo anterior, observamos que en 1960, el 83% de la
matrícula universitaria se encontraba en el Distrito Federal y en el
Estado de Nuevo León.
Estas diferencias de escolaridad en el país repercuten en la
preparación de la fuerza de trabajo, estableciendo marcadas diferencias en ella.
Toda esta problemática abrió la posibilidad de una nueva perspectiva educativa que se inició en 1971, cuando la SEP descentralizó
su organismo y estructura formando departamentos que resolviesen
dichas demandas. Las características que debería tener dicha Reforma Educativa serían:
1) Expansión del sistema educativo.

2)
3)
4)
5)
6)

Atención a grupos marginados.
Proyectos acordes a la dinámica de la sociedad.
Métodos pedagógicos objetivos.
tnfasis en la educación extraescolar.
Mejoramiento del magisterio.

Dicha Reforma Educativa estuvo determinada por varios factores:
1)
2)
3)
4)

Crecimiento demográfico.
Mejoramiento del sector campesino.
Incremento en el sector juvenil
Mayor oportunidad a estratos marginados.

UNIVERSIDAD LATINOAMERICANA: DEFINICION Y FU NCION
El análisis latinoamericano y nacional de la educación , nos
proporciona elementos para discernir sobre las definiciones, funciones y problemas de la Universidad, entendida ésta como un elemento
del sistema educativo con su propio diAamismo que lo sustenta. Hay
que hacer notar que dichas definiciones y funciones de la Universidad han sido tratadas desde diferentes y hasta a veces, contradicto-

�24

25

C. BOCANEGRA, J. RODRJGUEZ Y T. HERRERA

EDUCAC/ON

rías concepciones, derivadas de perspectivas particulares que anali..,
zaremos en función de las explicaciones del desarrollo económicosocial.

reproducir la configuración de clases por la desigualdad de oportunidades de llegar a el la.

Desde el punto de vista estructural-funcionalista la Universidad
constituye la cúspide de la pirámide del sistema ed~cativo el cual
~ie~e. como función principal la oocialización, es decir, pr~parar al
md1~1duo para el desempeño de roles a los que la sociedad los
destina. Esta adaptación se realiza mediante la internalización de
normas, valores, conceptos, actitudes y pautas de comportamiento.
De acuerd? a lo anterior, Vasconi plantea que "la Universidad
representa un instrumento de control social", que se man,ifiesta a
través de la internalización de la ideología dominante mediante la
conce~ción de la realidad que forja en el educando y que repercute
postenorm_ente_ en su práctica profesional; por lo tanto, para entender la Universidad latinoamericana debemos notar que ésta está
d~terminada por múltiples factores tanto jurídico-políticos como sociales.
Desde el punto de vista tradicional, se considera a la Universidad solucionad.ora de problemas nacionales; propósito que encontramos en las legislaciones universitarias que establecen de esta torma
el víncul? Universidad~Soci~dad. Considerando esa característica que
se le atribuye a la Un1vers1dad y que la vincula con la sociedad se
debe aclarar que esta relación no se da con la sociedad en' su
conjunto, sino prioritariamente con las clases dominantes:
'.'En síntesis, la Universidad es un instrumento que los grupos
dommant~s de la ~ociedad utilizan para alcanzar una serie de objetivos. Los fines de esta, pueden variar según los propósitos de dichos
grupos o por los conflictos de los mismos entre sí o con otros
grupos sociales" (Castellanos y otros , 1976).
. De esto se concluye que una función de la Universidad es la de
for¡ar recursos humanos para la renovación de los cuadros de esa
clase dominante.
El autor antes mencionado, considera que los conflictos surgidos en el seno de la Universidad afectan su estructura en forma
superficial, pero no llegan a romper su relación básica o fundamental
con la clase dominante. ¿Por qué?.
Po~que la -~ni~ersi_dad_participa en la cimentación ideológica y
en la c1mentacIon mstItucIonal; en la primera mediante su función
i~eolo~izan~e _trasmisora d~ la ideología domi~ante, mediante contenidos '?eolog1cos, categonas conceptuales, valores y actitudes, vocab~lano, en pocas palabras: mediante condicionamientos psicosoc1ales; en la segunda, a través de la selección social que tiende a

No obstante, la Universidad vista como parte de una situación
de dependencia, cumple otra función que e~ la de ser afectad?:ª de
la misma esto es: formación de cuadros entices a la generacIon de
modelos ~ulturales estáticos, a la selección de élites, a la legitimización de valores, a la reproducción interna de las estructuras ex~~rnas, manifestada en la organización universitaria y en la concepsIon
de la ciencia.
De esta manera es fácil entender el papel dual que juega la
Universidad y que, según Vasconi, "Al crecer paralela y contradictoriamente -1-os dos procesos, -reproducción/ afectación-, éstos pueden explicar la crisis de la Universidad".
Teniendo en cuenta lo anterior, en donde se considera a la
Universidad bajo un contexto social partícula~ y. con~icionada ~?r
factores histórico-económico-sociales, todo anallsIs e mterpretac,on
de los procesos universitarios deberá contemplar los siguientes puntos:
1) Funciones generales de la Universidad en una sociedad de

clases, en relación al sistema de dominación.
2) Requerimientos objetivos surgidos del desarrollo del aparato
productor de la sociedad.
3) "Historia particular" de la Institución y sus diferentes grupos.
4) La acción de grupos "externos" sobre la Institución.

MODELOS DE DESARROLLO
En la explicación de las funciones del sistem~ educativo y de la
Universidad van íntimamente ligadas las concepciones de desarrollo
económico-~ocial. Así tenemos que los sociólogos y educadores
occidentales defensores de los postulados capitalistas, definen a la
educación c~mo la fuerza racional y progresista que contribuye a la
formación de una sociedad capitalista moderna y que coadyuva a la
eliminación de la organización precapitalista o tradicional que inhibe
el desarrollo.
Estos suponen que la difusión de las form~s . capi_talistas basadas en la economía de mercado y la competencia md1v1dual, aumentan el bienestar de todos los individuos. Además , siendo el capitalismo la forma más eficiente para el incremento del bien~sta_r_ g~~era~,
la expansión del mismo fomenta el progreso, y la o_r~anizacI0~ trad)cional" inhibe el desarrollo. Afirman que la educac1on concebida as, ,
contribuye también con su racionalismo a la eliminación de relacio-

�26

C. BOCANEGRA, J. RODRIGUEZ Y T. HERRERA

EDUCAC/ON

•

27

nes imperiales o coloniales, ya que está basada en la difusión del
mercado libre y el libre curso del capital y el trabajo . Por ello, la
incorporación de individuos y grupos a la estructura capitalista, es
una tunción positiva del sistema educativo.

productor de cuadros técnico-científicos para impulsar la industrialización. Por lo tanto, la teoría del desarrollo considera la escolarización como liberadora de lo tradicional a lo moderno.

Schumpeter, quien concibe el imperialismo como una fuerza
atávica e instintiva, afirma que "la escolarización adoctrina a los
jóvenes en el racionalismo capitalista, extirpando su agresión en
sana competencia y desempeñando el papel de neutralizadora de las
tendencias guerreras del pasado" .

La concepción de las teorías del desarrollo se centran en el
análisis de las estructuras "tradicionales" de los países subdesarrollados, fundamentalmente en los obstáculos impuestos por dichas
estructuras al desarrollo y en los medios de realizar las metas de
éste. Los supuestos fundamentales son los siguientes:

Galtung, con otra concepción del imperialismo, considera a la
educación como un medio de ayuda a los centros periféricos para
superar las dificultades políticas y creación de mano de obra especializada, que sirva para el proceso de industrialización y tratamiento
de materias primas que garanticen la inversión de la nación central,
en función de sus necesidades, no de la nación periférica. La educación que acompaña a esta industrialización es función de esas necesidades, consistentes en: Adiestramiento científico-técnico, administración de negocios, formación de destrezas técnicas en ciencias
sociales.

El desarrollo significa alcanzar metas generales correspondientes a una etapa de progreso del hombre y de la sociedad, abstrayendo un modelo, a partir de las sociedades más desarrolladas del
mundo actual. Por consiguiente, los países subdesarrollados se dirigirian hacia esas sociedades modernas, industriales y culturales. Se
supone que es posible conjuntar ciertos procesos económicos, políticos y psicológicos para movilizar los recursos nacionales en forma
racional.

Afirma también que los cambios de carácter del imperialismo,
han tenido efectos importantes en la expansión de la EDUCACION
FORMAL en el tercer mundo, pero poco o ningún cambio de estructura social ha acompañado a dicha expansión, ya que observamos
que el desempleo de egresados de secundarias y universidades es la
consecuencia lógica de esas distorsiones coloniales.
Por otro lado, la teoría del desarrollo, generada en los países
subdesarrollados, surge en función de las necesidades planteadas
por una crisis internacional (crisis económica mundial de 1929) y
guerras mundiales, que rompen con la exportación de materias primas y a su vez con la importación de productos manufacturados por
parte de los países antes mencionados.
Ante esta situación, se plantea la necesidad de crear los medios
necesarios para la manufactura y transformación de la materia prima,
dándose así un fenómeno de sustitución de las importaciones.
En este movimientó, se le adjudica a la burguesía nacional la
responsabilidad de encabezar el desarrollo interno del país mediante
la industrialización, lo que permitiría una independencia económicopolítica con respecto a otros países, así como también, se darían las
condiciones para una democratización política, creando una conciencia social nacionalista.
El papel de la educación, dentro de esta concepción, consistiría
en ser un instrumento generador de la conciencia nacionalista y

SE DESTACA LA NECESIDAD DE UNA BASE IDEOLOGICA
QUE ORGANICE LA VOLUNTAD NACIONAL
Se pretende que es posible reducir el desarrollo a ~n ~odelo
formal y ahistórico, negando los intereses de los grupos implicados
en el mismo, así como, el desarrollo histórico-social de cada país,
entendiéndolo como metas y fines a alcanzar, y no como proceso
histórico concreto.
Debido a una diversidad d~ factores infraestructurales, que alcanzaron su más clara evidencia en la década de los sesentas, el
modelo de desarrollo en Latinoamérica entra en una crisis que se
manifiesta de diferentes maneras, quizás la más trascendente es la
intervención de capital extranjero en el proceso de industrialización
nacional. Esto trae en consecuencia, la toma de decisiones en el
país central adecuando los rumbos de la ideología nacional pro-intereses extra~jeros, generando con esto , falta de democratización política y, por otro lado, expansión de sectores marginados de la población, dado que la política planteada por el modelo formal de desarrollo, se deteriora al no ir en beneficio de las grandes mayorías, sino
en detrimento d~ éstas. Llegando a una mayor dependencia en todos
los niveles.

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Fase Colonial
Exportadora

0
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Crisis-Internacional:

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1a. Guerra Mundial.
Crisis económica de 1929
2a . Guerra Mundial.
Período de Posguerra.

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Desarrollo
hacia adentro
(nac ionalismo)

Burguesía
Nacional

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Industrialización

Independencia
Político-Económico-Social

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Educación : Gestadora
de conciencia nacionalista y de Recursos
Humanos para la
industrialización.

Democratización
en la toma de
decisiones

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INDIVIDUOS

1\)

* Expectativas de diferentes sectores con respecto a la función de la Escuela

basados en un modelo de Desarrollo .

&lt;O

�30

C. BOCANEGRA, J. RODRIGUEZ Y T. HERRERA

En la medida que no han sido satisfechas las expectativas puestas en el proceso de industrialización, se pone en tela de juicio la
teoría del desarrollo elaborada en los años cincuentas. "De tal crisis
nace el concepto de dependencia como posible factor explicativo de
esta situación paradójica. Se trata de explicar por qué nosotros no
nos hemos desarrollado de la misma manera que los países hoy
desarrollados". (Dos Santos, 1979). Dicha elaboración conceptual,
debe partir de un análisis concreto de nuestros países bajo una
perspectiva histórica particular. Al hacerlo de esa manera, conjuntamente se deberá analizar el concepto "dependencia" y su significado
histórico en nuestros países.
La dependencia debe caracterizarse como una situación condicionante, en la que un cierto grupo de países tienen su economía
condicionada por el desarrollo y la expansión de otra economía;
dicha condición determina cierta estructura interna que la redefine en
función de las posibilidades estructurales de las distintas economías
nacionales.
Tal concepto puede ser definido como una situación histórica
que configura una cierta estructura de la economía mundial, que
favorece a algunos países en detrimento de otros y que determina las
posibilidades de desarrollo de las economías internas, constituyéndolas como realidades económico-sociales.
Al ser partidario de dicho enfoque, cualquier análisis de una
situación particular en un país determinado, deberá tomar en cuenta
los procesos históricos-económicos y sociales por los que atraviesa
y que lo hacen ser diferentes a otros países, solventándose de esa
manera la principal falla de anteriores enfoques. Con esta alternativa,
se adquiere una faz histórica y antiformal de los fenómenos sociales.
La educación, bajo este modelo de análisis, se entendería como
la acción ejercida por el sistema educativo para cambiar, afectar o
destruir las relaciones de dependencia, dado esto a través del conocimiento de nuestra realidad concreta y a través de la creación, en
los educandos, de una conciencia crítica, que sirve parair formando
un modelo de sociedad que bajo las condiciones antes descritas se
pueda establecer. Entendido el sistema educativo bajo la concepción
de dependencia, nos daría otra visión de los problemas de eficiencia
interna y externa y los entenderíamos no como deficiencias del
sistema sino como derivaciones directas de la situación dependiente.
Ahora bien, la Universidad como parte integral del sistema educativo, forma parte de la supraestructura de la sociedad en la que
cumple una función ideologizadora y de afianzamiento institucional
bajo el modelo de la dependencia, ésta se ajusta a esas nuevas
condiciones de desarrollo. Las maneras en las que se expresa dicha

EDUCAC/ON

31

adaptación son:
1. Racionalización de los servicios: planificación administrativa
y docente.
2. Aumento del status y ampliación de las especialidades técnicas y de las ciencias sociales.
3. Un ajuste del " producto" de la Universidad a los requerimientos del "sector moderno".
4. Aumento de las exigencias pedagógicas.
5. Vinculación con los centros de "producción científica" extranjeros.
6. Adecuación de los contenidos de la enseñanza a las pautas
de desarrollo de la ciencia y tecnología a nivel internacional.

CONCLUSIONES
En base a las consideraciones anteriormente expuestas, que
hacían referencia a la función del sistema educativo dentro de un
contexto social , podríamos concluir lo siguiente:
1. La concepción de los ideólogos y educadores occidentales,
desde un punto de vista tradicional, conciben a la educación ,
y por ende a la Universidad, como elementos que sirven para
la adaptación unilateral y estática, dado que ni siquiera se
cuestionan el modo de formación social para el que se está
llevando a cabo dicha adaptación, cuya única explicación es
la racionalidad que le adjudican a éste.
2. Se observa que se dan ciertas generalidades en la situación
de la educación en América Latina; generalidades que permiten analizar y concretar expl icaciones en cada uno de los
países de la región; explicaciones que han generado modelos
o marcos teóricos de análisis de los procesos educativos en
sus contextos particulares.
3. La concepción desarrollista de la sociedad, y por ende de la
educación, no es posible que otorgue una visión real y objetiva, dado que se basa en modelos y paradigmas formales y
ahistóricos.
4. El modelo de análisis que se basa en la dependencia es una
concepción que parece dar una panorámica más amplia de la
función educativa, dado que la contextúa dentro de un análisis histórico y concreto , permitiendo entenderla como un
proceso interno, modificado y determinado por factores de la.
dependencia económica, y además permite estudiar en situaciones concretas, los avances, problemas y crisis del capitalismo internacional. Ninguno de los modelos anteriores, a
excepción de éste último, ofrece posibilidades de análisis
que provengan de los países dependientes.

�32

C. BOCANEGRA, J. RODRIGUEZ

Y T.

HERRERA

NUM . 1 (SEP. 1980)

1980-1 , 33-41

MENTE

5. La investigación educativa deberá centrarse en la búsqueaa
de modelos explicativos y de operación, acorde a una situad-Ión concreta.
·

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
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Editorial Siglo XXI.
CONACYT. Diagnóstico de la Educación en México. México, 1977.
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Relaciones de Dependencia en América Latina. En el Libro
de Helio Jaguaribe y otros: La Dependencia Político-Económica de América Latina. México: Ed. Siglo XXI, 1979.
LATAPI, Pablo. Universidad y Sociedad. Deslinde No. 85.
MUÑOZ Izquierdo. Ficha de una Investigación sobre el Sistema Educativo Mexicano.
SUNKEL, Osvaldo. La Universidad latinoamericana ante el avance
científico y técnico: Algunas reflexiones. Primera Conferencia Latinoamericana sobre el Planteamiento Universitario.
UDUAL México, 1970.
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México: Sep-setentas, volúmenes 229 y 230, 1974.
VASCONI, Tomás e Inés Recca. Modernización y Crisis de la Universidad Latinoamericana. México: Ed . Nueva Imagen, 1977.

.,

-

QUE ES LO QUE LA GENTE SUENA 1 ,2
CALVIN S. HALL 3

1 Artículo publicado originalmente en inglés en Contemporary Readings in General Psychology
(libro de lecturas compilado por Robert S. Daniel y editado por Houghton Mifflin Company ,
Boston, 1965).
2 Articulo traducido por el profesor Guillermo ZÚl'\ iga, maestro por horas de la Facultad de
Psicología de la U.A .N .L.
3 Calvin S. Hall es autor del conocido libro "Compendio de Psicología Freudiana", editado por
Paidós.

�34

CAL VIN S. HALL

Al hombre los sueños siemp I h •
do. Desde los tiempos anti uo re e an int~res~d?. Y le han intrigatenemos evidencias del inte~és sp~re~I c~algterd c1v11tzación Y cultura
les ha interpretado en una forma
~'an' ,ca o de los sueños. Se
d!vinos, como experiencias de alm;:r~ a, ya sea como mensajes
cielo Y la tierra durante el sueño com n ~u~rpo que vagan por el
profecías del futuro como er ' . 0 vrs, as de muertos, como
co~? trastornos corporales (lci
~ estímulos . e,~ternos o
bac1on de las partes internas")• ta b'.
obbes ll_am~. la perturtos de realización de deseos 'Fre~ ,_en com~ la realtzac,on o intenpor discern ir su desarrollo sí (ui d), _como intentos de la persona
como expresiones del estilb d~ vi~~ a fin .de planear el fut_
uro (Jung);
solución a conflictos (Stekel).
prop ia (Adler)~ como intentos de

quc:~~~~e;s

Probablemente todas estas t
•
tros días, a pesar de su ori en eo~1as tengan su~ adeptos en nues!ibros de sueños basados ~n laª1~g~o ~ su valide~ _
nebulosa. Los
indudablemente son hoy tan consultº~ª e que ant,crpan el futuro
Renacimiento cuando el ,ª &lt;:s como lo fueron durante el
compilador de sueños delrb;~ 1ge/ufenos de! adivino Artemidoro,
muchos idiomas y ediciones
' u~ publicado nuevamente en
chos oportunistas que en e;/
plagiado Y reelaborado por muhabía algo de bueno en el libro ,empdo, co~o ahora, supieron que
cuan o lo vieron.
Aun en nuestros días las es
1 .
gran parte se han basado' en las ~~ ac,ones sobre los sueños en
¿Sobre qué sueñan las personas? . ~º~fs Y ¡oco en_ la observación.
s~s sueños? Hasta donde sé n~d'· u es e contenido Y. carácter de
sistemático de estas interrog~ntes 'is~; !1sec~ortun estudio amplio y
analistas han hecho un análisis ·
. cie o, ya que los psicopersonas trastornadas ero au
muy cu,d adoso de los sueños de
tiva del género huma~/ no
~ en el c~s_o d~ esta parte representacontenido de los sueño;.
ex, sten clas,f,cac,ones a gran escala del

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El autor buscó realizar una I T
..
o~tener algún hecho empírico quec as, 1cac1fn con . el propósito de
mas de 10,000 sueños a la fecha n apoyara .as teor~as . He obtenido
te de personas normales Se
' . ?. de pac,en_te_s sino esencialmenbase a un formato impre~o les ,P'd,o que e~cnb1eran cada sueño en
ción específica, como el l~g~~ :n qit se les in_
dagaba sobre informasexo de los persona·es ue
. que se di~ el sueño, la edad y
si el sueño era en cJolo~ aparec,an, las emociones de la persona Y

refr

Claro que no pudimos sab
.
.
.
ciones de los sujetos o si
que tan f1ded1gnas eran las descripestrictamente hablando deb eJab~n sus _sueños reales por lo que,
estudio de lo que las p~rson!:º~ enominar a nuestro trabajo un
sido la situación y probablemen~c:n. q~e soñaron. Siempre ésta ha
s1 siempre será, ya que nadie ha

QUÉ ES LO QUE LA GENTE SUEÑA

35

sido capaz de descubrir un medio de transcribir un sueño mientras
se está teniendo.
Clasificamos el material onírico, de modo que pudiera estud iarse
estadísticamente. De los muchos métodos de clasificación posibles,
escogimos, para empezar, una división simple en cinco categorías
principales: (1} lugar en el que el sueño se dio, (2) personajes, (3)
trama, en términos de acciones e interacciones, (4) emociones de la
persona que soñó y (5) color.
¿Cuáles son los lugares más comunes en los sueños de las
personas?
En un análisis de 1 ,000 sueños de un grupo de personas adultas
con buen nivel de educac ión, se dieron 1 ,328 lugares distintos. Estos
se pudieron clasif icar en 1O categorías. La escena más frecuente era
una morada u otra construcción; esto fue en 24 porciento de los
sueños. Los otros lugares fueron , en orden de frecuencia: un vehículo de algún tipo, lo más común fue un automóvil , 13 porciento; una
construcción, 11 porciento; un lugar de diversión, 10 porciento; una
calle o carretera, 9 porciento; un área rural de las afueras, 9 porciento; una tienda o almacén , 4 porciento; una oficina o fábrica, 1
porciento; varios (se incluyeron restaurantes, bares, iglesias, hospitales, etc.) 14 porciento.
En los sueños que ocurrieron en alguna parte de una vivienda, la
habitaci ón más común fue la sala; siendo el dormitorio, la cocina, la
escalera y el sótano los lugares que le siguieron en orden.
El aspecto importante de estas si tuaciones en que los sueños se
dieron, es que fueron en lugares muy similares. El sueño típico
ocurre en circunstancias de la vida común - una sala, un automóvil,
una calle, un au la, una tienda de abarrotes, un campo. Quien sueña
puede que no siempre reconozca tos detalles del lugar, pero por lo
común es un t ipo de escena que le es familiar; rara vez sueña con un
ambiente exótico o desusado. Aun así, los lugares soñados parecen
no ser completamente representativos de la vida en vigilia, esto en
cuanto a la frecuencia. Considérese la cantidad de tiempo que las
personas pasan en lugares de trabajo como oficinas, fábricas y
aulas, estos aparecen desproporcionadamente en baja frecuencia.
Por otro lado, los vehículos y lugares recreativos ocupan una mayor
proporción en los sueños que las que se da en las experiencias de la
vida en vigilia. En otras palabras, en nuestros sueños tendemos a
mostrar aversión hacia el trabajo, el estudio y las transacciones
cc.merciales y una afinidad por la diversión , el paseo y los lugares
donde vivimos.
A fin de hacer un estudio de los personajes que aparecen en los
sueños, dividimos a nuestros sujetos en dos grupos de acuerdo a ta

�36

37

CALV/N S. HALL

QUÉ ES LO QUE LA GENTA SUEÑA

edad, ya que pareció ser probable que las personas mayores difirieran de las menores en cuanto a las personas que soñaban. El grupo
de menor edad tenía entre 18 y 28 años; el de mayor edad tenía entre
30 y 80 años. Veamos el grupo de menor edad en primera instancia.
Ellos proporcioharon un total de 1,819 sueños. En el 15 porciento el
personaje único fue la persona que soñó. En el 85 porciento restante, en el que aparecieron dos o más personajes, el número promedio
fue de dos personas aparte del sujeto.

.
ear O algún otro cambio grueso
movimiento - caminar, correr, pas
· popular encontraI
en la posición corporal. ~n
~~~a~eo a~r~:rdc~: al vacío'. Después
mos qu~ ~ºtes ~~\~f¡~~~des más comunes fueron: hablar (11 por
del mov1m1en o,
(
· nto) actividad sociento) sentarse (7 porciento), observar 7 porc1e
' 4 orciento)
cial (6 'porcien~o), jugar f~rz~~!~i(~to~~r~f:n~~) , m~~~~~i~ 0 P pelear (3
pensar (4 porc1enJ&lt;;&gt;L es
. t ) A partir de estos se puede obserporciento y adquinr (3 por~ien
an una gran parte de
var que las actividades Pªf ivas ~~l~:~a~~ii~es son sorprendente-

¿Quiénes fueron los personajes? De las personas que aparecieron aparte del sujeto, el 43 porciento fueron extraños, el 37 porciento
fueron identificados como amigos y camaradas, el 19 porciento fueron integrante de la familia, parientes o parientes políticos, el 1
porciento fueron personajes públicos famosos o eminentes. El que
relativamente aparecieran pocas personas eminentes en los sueños,
apoya otras evidencias que el autor tiene en cuanto a que los sueños
raramente se relacionan con eventos actuales. Entre los miembros de
la familia, el personaje que aparece más frecuentemente es la madre
(34 porciento); luego viene el padre (27 porciento); el hermano (14
porciento); y la hermana (12 porciento).
Los personajes de los sueños también se clasificaron por sexo y
edad. Resulta que los hombres sueñan sobre varones el doble que
sobre mujeres, mientras que las mujeres sueñan sobre mujeres y
hombres casi en la misma proporción. En los sueños de hombres y.
mujeres en el 21 porciento de los personajes no se identificó sexo.
Los análisis mostraron que la gente suena más frecuentemente
con personas de su misma edad, lo cual no fue una sorpresa. En la
muestra de sueños del grupo de 18 a 28 años el 42 porciento de los
personajes fueron de edad similar, el 20 porciento fueron de mayor
edad y el tres porciento fueron menores ~ en el 35 porciento no se
pudo especificar la edad.
Encontramos que, en general, no existía diferencia muy marcada
entre los personajes de los sueños de los grupos de mayor y menor
edad . Los mayores sueñan más con la familia y los parientes y
menos con los am igos y camaradas, lo que no es muy sorprendente
ya que los menores err su gran mayoría no eran casados. Los
mayores también sueñan más con personajes jóvenes y menos con
viejos y con compañeros que los sujetos más jóvenes. Podríamos
generalizar nuestros hallazgos diciendo que mientras que los niños
sueñan a sus padres, sus padres sueñan con ellos, y que mientras
que los maridos sueñan a las esposas, sus esposas sueñan con
ellos.
Ahora vamos a las acciones o co nducta: ¿Qué es lo que las
personas hacen en los sueños? Clasificamos 2,668 acciones en 1,000
sueños. La proporción mayor (34 porciento) cae en la categoría de

~f

f

°·

f·

i~~int~~~~b~/

~!n~~e;i~~ ~~~~et~t:.eA~!i-~~~s~~Lta~:s
e~t~~ui~j
mascar, lavar Y ~epa~ar O Je O
s camas
lavar los platos
sueños; cocinar,. limpiar la cas~, hacer ~!ro las aciividades recreatise presentaron solo una vez ca ~- u_no. como nadar echar clavados,

¿

¡i~a~uuen r]u~u~~r~ b~~la~s!~~rz;g~~~~~ente frecu~n~e!ga~e~~i~~df
las personas van a lugares mas que_ hacer_ cosas, JU r
que trabajan; sus actividades son mas pasivas que ac ivas.
. .
sueñ~c:f

son las relaciones en el sueño entre la persona. que

~~sotros personajes?. Clasificamt°s la_~t~!ª~~i~~~ e~ ~~:

;~~~~adiea~ ¡;t1d suuehñis~i 1~;ad~a~~s g~~e~~r• los acto~sroºssi~e;4~e~
contra de los sujetos estudiados) rebasar~n a los.i;:iiban desde el
188. En la esfera. de hostilidad los ª?t_os ;8ag~~~:ento) a la acusaa~~sinato (2 porc1ento) y el ataqut f~s~~~s( de phostilidad (8 porcien-

~~)~ L~: fi~~e;~~~Jbfe::;~!r~~nd~~ee un sentimiento expresado de
amistad hasta el dar un coS t oso regalo.
Las emociones sentidas po~ los suje~ods dse repgeirsptl~J-~~~d~n(2)i~~o
1
( )
1 ·ncluyendo miedo, ansIe a Y
,
,
? ases: 1 rfeceto , 1 "ón· (3) tristeza· (4) felicidad Y (5) excitación, inclumcluyendo rus racc1 ,
. .'
t. dose en el 40 porciento
yendo sorpresa. El recelo domino presen an
. .
de todas las emociones· la ira, lci. felicidad y la_ exc1tac16n quedaron
' .
d
na la tristeza fue Ia menos
igualadas en un 18 portc1enAtosí caet 6~ p;rciento de las emociones
frecuente, un 6 porcIen o.
,
.
fueron negativas o desagradables.
1·uicio que los sujetos hicieron de sus propios ~~eños,
S .
egun un
d
sueños fueron clas1f1cados
fue paradój ico que, como un to o, Ios
radables Juzcomo agradables más frecuentemente que como desag dables ·el 25
aron ue el 41 porciento de los sueños eran agra
, .
iorcienio desagradables, el 15 porciento_ mezclados Y
sin alg ún estado de sent imiento. Los suJetos de mayor
ron de más sueños desagradables que los de menor edad, pero 1a
diferencia no fue grande.

e~~!li~f~~~~~

�38

CAL VIN S. HALL

Una interrogante que ha puesto en aprietos a muchos estudiosos de los sueños es el porqué algunos son vistos completa o
parcialmente en colores naturales ("technicolor''). Siento contribuir
poco a la soluci.ón de este enigma y sóio puedo habiar de algunas
cifras y llegar a algunas conclusiones negativas. Las mujeres dijeron
haber visto color en sus sueños más frecuentemente (31 porciento)
que los hombres (24 porciento). Existe una ligera tendencia a que las
personas por arriba de los 50 tengan menos sueños en color que
quienes se encuentran por abajo de esa edad. Muchas personas
nunca ven color en sus sueños; por otro lado sólo pocas tienen
todos sus sueños en color.
¿Cuál es la 1mportancia psicológica de los sueños en color?
Hemos comparado los sueños de personas que los tienen completamente en color con los de quienes nunca los tienen y no hemos
encontrado diferencia en ningún aspecto. Hemos comparado los
sueños con color y sin color de la misma persona sin descubrir que
fueran diferentes en forma alguna. No se puede encontrar ningún
significado simbólico específico en un color particular. Nos hemos
visto obligados a concluir, en base a las evidencias actuales, que el
color en los sueños es sólo un embellecimiento, que no significa
nada en sí mismo.
¿Qué significan todos estos hechos en cuanto al contenido de
los sueños? Presentaré mi teoría general de los sueños y mostraré
cómo algunos de los anteriores hallazgos embonan dentro de esta
teoría.
El soñar es pensamiento que ocurre cuando uno duerme. Es -una
forma peculiar de pensamiento en el que las concepciones o ideas
no se expresan en forma de palabras o dibujos como en la vigilia,
pero sí en forma de imágenes comúnmente imágenes visuales. En
otras palabras, las ideas abstractas e invisibles se convierten en
imágenes concretas y visibles . Mediante algún proceso extraño que
no entendemos, la persona que sueña puede ver sus propios pensamientos incorporados en forma de imágenes. Cuando. comunica el
sueño a otra persona le está comunicando sus pensamientos, lo
sepa o no.
Cuando dormimos pensamos sobre nuestros problemas y viscicitudes, sobre nuestros miedos y esperanzas. Quien sueña piensa
sobre sí mismo; sobre qué tipo de persona es y qué tan preparado se
siente para solucionar sus confHctos y ansiedades. Piensa sobre otras
personas que tienen contacto con su vida íntimamente. Sus concepciones son puramente egocéntricas; en sus sueños no parece haber
lugar para pensamiento.s impersonales Q dispares. De acuerdo a la
interpretación de los sueños -la traducción a ideas de las imágenes
de los sueños- se nos da una visión interna de uno mismo, como si

QUÉ ES LO QUE LA GENTE SUEÑA

39

estuviéramos viendo y observando el mundo co~o éste se conc!be.
vemos cómo se le ve, qué le parecen las demas personas Y. como
concibe la vida. Este es el punto medular del asunt? y la razon del
porqué los sueños son datos importantes para el ps1cologo.
El cómo una persona se vea a sí misma se expresa en sue.ño~
por los papeles que juega. Puede desempeñar el papel de una v1ct1ma o de un agresor o de ambos; puede co~cebirse c?mo que gan~ a
pesar de circunstancias adversas, o que pierde debido a esas mismas adversidades. Puede tomar el papel de un santo o de un pecador de una persona dependiente o independiente, de un avaro o de
un filántropo. Como Emerson dijo, "un hombre capaz lee sus sueños
para su propio conocimiento".
Aunque los personajes que sueña una persona son ~uchos Y
variados probablemente todos tienen un~ cosa en comun: ~o~os
están emocionalmente implicados en la vida _de la persona. S1 este
es el caso uno bien podría preguntar, ¿por que soñamos tan frecuentemente con extraños? La respuesta es que realmente no son extraños sino personificaciones de nuestras concepciones de gente que
conocemos. Una persona que piensa que su padre es severo Y
autocrático, por ejemplo, en sus sueños puede c?locarlo _en un
oficial del ejército o en un policía o maestro o e~ algun otro s1mbolo
de disciplina estricta. Muy probablemente también tendrá otras concepciones de su padre, y para cada concepción encuentra durant~ _el
sueño una figura de edad que personifica en su mente 1~ concepc1on
particular del padre, del mejor modo. Muchas ~e estas figuras paternas serán personas extrañas, aunque las cualidades expresadas serán lo suficientemente familiares .
Asimismo la situación en que se da el sueño puede retratar las
maneras en qu~ la persona mira el mundo. Si sien.te que el mundo le
está presionando sueña con lugares apretado~; s1 el mundo es para
él algo vacío, el lugar con que sueña es ~ac10. Los _tumultos Y los
escenarios tempestuosos -mares enfurecidos, mult1t~des, b?mbas
que explotan, tormentas- auguran un panorama de inseguridad ~
caos. En una serie de sueños estudiados por el aut~r se presento
toda una gama de ambientes sucios, húmedos y lugubres -una
proyección visible de la concepción de la persona de un mundo en
decadencia.
Los suenos están llenos de la gratificación, o gratificaci?n intentada, de los impulsos, particularmente l?S sexuate~ Y agresivo;&gt;· .Los
sueños nos dicen cómo la persona considera esos 1mpuls?s. S1 piensa que el sexo y la agresión son algo perverso, _la e~pres16n de. esos
impulsos en sus sueños será seguida por algun tipo de castigo o
infortunio. Si concibe que et sexo es una cuestión. mecánica, pue~e
tener un sueño como el de un joven que informo de una em1s1on

�40

CAL VIN S. HALL

QUÉ ES LO QUE LA GENTE SUEÑA

nocturna en el qlJJ) una plomera abría una llave para el sujeto. Es por
ello que estudiamos los sueños no para descubrir el deseo motivante del .sueño como Freud lo hizo, sino más bien para determinar
cómo la persona concibe sus deseos.

cuales ni el mismo hombre está enterado. Es importante conocer
estas concepciones ya que son la base del proceder del hombre. La
forma en que nos veamos a nosotros mismos y al mundo de nuestro
alrededor determina en gran parte la forma en que nos comportaremos.

Los sueños también proporcionan un panorama de la concepción que la persona tiene de sus conflictos. La calidad dramática de
un sueño -su trama, las tensiones y los desenlaces- se deriva de
un conflicto subyacente en el que la misma persona siente que está
implicado. En una serie de sueños obtenidos de una misma persona ,
podemos ver que su conflicto se desarrolla como si se tratara de la
amenaza de Ariadna a través del laberinto en sus·suehos. El conflicto puede mantenerse con persistente tenacidad por varios años.
Aparentemente los conflictos que motivan los sueños son los conflictos básicos que raramente se resuelven. Sospechamos que estas
guerras internas tienen sus orígenes en los primeros años de la vida
y no son fácilmente llevados a una resolución satisfactoria si es que
ésta se da.
En nuestros estudios de muchas serias de sueños pocos conflictos resaltan porque fuesen compartidos por muchas personas. Una
de tales luchas supremas es la que se da entre el progresivo alcance
de la madurez, del crecimiento y de la independencia y la necesidad
regresiva de seguridad infantil , pasividad y dependencia. Este conflicto es particularmente agudo durante ta adolescencia, a los dieciocho o diecinueve años y aJ empezar fa segunda década de vida, pero
en una gran proporción de las personas persiste en edades posteriores y vuelve a ser importante en la vejez.
Otro conflicto interno ubicuo es el que se da entre las concepciones del bien y del mal -el conflicto moral. Las fuerzas opuestas
son las del impulso y de la conciencia. La persona impulsivamente
mata a un personaje y es luego castigado por su crimen . O es
impulsado a expresar sexualidad y después sufre alguna desgracia.
Un tercer conflicto surge de la lucha entre tas tendencias opuestas hacia la integración y la desintegración. Por integración entendemos todos los objetivos por mantener la vida y el amor en el
hombre; por desintegración entendemos las fuerzas de muerte, odio,
miedo· y ansiedad que producen fa desunión y disolución. Un polo
afirma la vida y et amor, el otro la muerte y el odio. Los sueños con
ansiedad y las pesadillas expresan la concepción de la desintegración ~ersonal.
Estudiamos tos sueños a fin de aumentar nuestro entendimiento
del hombre. Nos proporcionan información que no se obtiene fácilmente de otras fu entes. Esta información proviene de las concepciones mas íntimas y personales del hombre, concepciones de las

41

�1980-1 , 43-65

NUM. 1 (SEP. 1111D)

"LA SITUACION DE LA ACTIVIDAD PROFESIONAL DEL
PSICOLOGO Y OPINION DEL CONTENIDO CURRICULAR EN
EL AREA METROPOLITANA DE MONTERREY" 1

RENE LANDERO 2
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

1

~ realizada por profesores 'I alumnos de la Facultad de Psicología y financiada
por la rectoría de la U.A .N.L.

2 B profesor l.andero cursó la licenciatura en Sociología 'I actualmente estudia la Maestña en
Trabajo Social de la U.A.N.L. y es profesor de tiempo completo de la Facultad de Psicología
de la U.A.N.L

�44

RENE LANDERO

LA SITUACION DE LA ACTIVIDAD PROFESIONAL

45

AGRADECIMIENTOS:
1. A NIVEL DE INTRODUCCION
Agradecemos al Lic. Cirilo H. García C., Director de la Facultad
de Psicología de la U.A.N.L., por haber otorgado su apoyo para la
realización de la presente investigación y al Dr. Luis E. Todd exrector de la UANL, por el subsidio facilitado para la ejecución del
estudio.
Asimismo a los maestros y alumnos de la misma facultad que
colaboraron directa o indirectamente al buen término del proyecto.
También a las Escuelas, Departam&amp;~! os, Facultades y Personas
que nos proporcionaron información y comentarios , que sin ello no
se hubiera podido hacer la investigación.
A todos ellos, gracias.

Participantes y colaboradores en la investigacién:
MAESTROS DE LA FACULTAD~
Prof. René Landero Hernández (coordinador)
lng. Luis Fernández (participante)
Lic. Guadalupe Rodríguez (colaborador)
Lic. Socorr.o Hernández (colaborador)
Prof. Roberto Leal (colaborador)
Lic. Margarita Shears (colaborador)
Lic. Carlos Bocanegra (colaborador)
Lic. José Angel Almaguer (colaborador)
Lic. Patricia Ortiz (participante)
Lic. Guadalupe Morales (colaborador)
Lic. Consuelo Villarreal (participante)
MAESTROS DE OTRAS FACULTADES
lng . y Lic. Raúl M. Montemayor Mtz. (asesoría)
Director del Centro de Investigación de la Facultad de
Físi~o-Matemáticas de la U.A.N.L. (1979).
ALUMNOS PARTICIPANTES:
Gloria J. Martínez Mendoza
Virginia Adame Favela
Sanjuana Covarrubias Salinas
Juan Carlos Rubio Sosa
César H. Carranza Aveldaño

La característica de mayor importancia actualmente para la Psicología en México, es la investigación Básica y Aplicada.
Esto surgs de una de las necesidades que tiene la psic0logía
para su desarrollo; tanto a nivel de la formación del psicólogo, como
a nivel de las condiciones y dificultades que conlleva el desarrollo y
creación de conocimientos nuevos de la psicología, como también el
desarrollo e implementación de Técnicas y Métodos más aaecuaaos.
Estos asoectos en general nos estimularon a llevar a cabo la
presente peq ueña investigación sobre: " La Situación de la Actividad
Profesional del Psicólogo y Opinión del Contenido Curricular en el
Area Metropolitarla de Monterrey".
A la vez que estos datos nos permiten elementos para la planeación educativa, o más específicamente, nos dan un panorama sobre
los resultados (out come), lo que estamos haciendo con nuestros
estudiantes y a qué están respondiendo.
Los antecedentes en la orientación de esta investigación, los
encontramos en otra también llevada a cabo en México y otros países
sobre el "Perri/ del Trabajador Social en América Latina", organizada
e implementada por el CELATS (Centro Latinoamericano del Trabajo
Social).
Tenemos datos también de otra investigación que se realizó
paralelamente a la presente pero sin relación , sobre el "Perfil del
Psicó logo en México", organizada por la Facultad de Psicología ~e la ,
U.N.A.M., junto a la participación de otros organismos e instituciones como:
-

Coordinación General de Estudios Administrativos, Dirección
General de Recursos Humanos.
- Asociación Nacional de Universidades e Institutos de Enseñanza Superior.
- Asociación Nacional de Psi cólogos del Sector Público y
- Facultades y Escuelas de Psicología en México.
Dentro de las limitaciones que podemos encontrar en esta investigación señalamos las de tiempo , ya que únicamente se le dedicó el
tiempo libre con que contabamos. También existió un factor de
dificultad por parte de los encuestados (Psicólogos), ya que se
negaban muy frecuentemente a dar información; así también de
algunas personas encargadas de Departamento de Psicología de Universidades que nos negaron información sobre los psicólogos egresados y personal que laboraba en esa dependencia.

�RENE LANDERO

46

LA SITUACION DE LA ACTIVIDAD PROFESIONAL

Además de los aspectos metodológicos, de medición y de representatividad, ya que solamente se tomó una muestra probabilística del tamaño de 60 sujetos , de un universo de aproximadamente
{200 psicólogos egresados de las cuatro universidades o centro de
enseñanza que existen en Monterrey. Se dice que son aproximadamente 1,200 los egresados (titulados y no titulados), hasta agosto de
1979, ya que la información obtenida no era muy confiable , y también un porcentaje alto (del 8% aprox.) de direcciones equivocadas
de los psicólogos.

1.5.
1.6.
1.7.
1.8.

Tipo de Universidad (o escuela)
Estudios de Post-Grado
Especialidad
Otras

2. EMPLEO(S) ACTUAL(ES)
2.1. Población ocupada y no ocupada
2.2. Tipo de empresa o institución
2.3. Area económica de la institución
2.4. Puesto que desempeña en la institución
2.5. Función(es) del puesto o trabaj o
2.6. Problemas o actividades que realiza el psicólogo
2.7. Técnicas usadas por el psicólogo en la realización de sus
actividades
2.8. Metodología(s) general(es) utilizada(s)
2.9. Marco(s) teórico(s)
2.1 0. Salario
2.11 . Tipo de trabajo desempeñado (psicológico y no psicológico)
2.12. Características del "paciente" o población con que trabaja el
psicólogo
2.13. Otras

El presente trabajo más que algo acabado es un informe preliminar, sujeto a revisión y críticas.

2. OBJETIVOS
Los objetivos que se pretendieron lograr son:
2.1 Conocer las características de la situación personal y laboral del
psicólogo.
2.2 Conocer la opinión del psicólogo sobre el contenido curricular.
2.3 Utilizar los resultados para hacer un primer análisis y evaluación,
respecto a la formación profesional del psicólogo y de su actividad profesional ; para dar elementos para la restructuración curricular y de otras posibles y necesarias investigaciones más espe
cíficas.

3. OPINION DEL PSICOLOGO SOBRE EL CONTENIDO CURRICULAR
(esto no se incluye en esta revista)

3. HIPOTESIS DE TRABAJO
1. La actividad profesional del psicólogo está enfocada en su
mayor porcentaje al nivel rehabilitativo.
2. El trabajo profesional del psicólogo con personas o pacientes , está orientado principalmente al est rato socio-económ ico
alto.
3. Ex iste una desvi nculación entre los niveles y etapas del proceso psicológico (Diagnóst ico-Rehabilitación-Prevención) en
las actividades del psicólogo.

DIAGRAMA GENERAL
DE VARIAB LES

....
X1
Datos Generales

"Y"

L

....___

X2

4. PROCEDIMIENTO

47

Empleo(s) Actual(es)

" La situación
de la Actividad
Profesional del
Psicólogo"

Las variables centrales que se determinaron para la investigación
fueron las siguientes:
1.
1.1.
1.2.
1.3.
1.4.

DATOS GENERALES
Edad
Sexo
Estrato social del psicólogo
Universidad donde estudió

El universo estuvo compuesto por los egresados de las distintas
escuelas o facultades de Psicología del Area Metropolitana de Monterrey, tanto pasantes como titulados, llegando a ser un total de
1
( 200 ~proximadamente, de los cuales se seleccionaron 60 egresados
tamano de la muestra) al azar: muestreo probabilístico.

�RENE LANDERO

48

LA SITUACION DE LA ACTIVIDAD PROFESIONAL
La técnica principal usada en la investigación además ~e la
entrevista y técnicas de investigación documental, fue el cuestionario, por considerarlo más adecuado.

dividido en Privada y Pública con 35 (58.3 por ciento) y 25 (41.7 por
ciento) respectivamente de egresados.

El cuestionario al principio (primera etapa) se elaboró en forma
abierta y sin precodificación; se hizo un pequeño pre-test con tres
personas calificadas y de diferentes áreas de especialización psicológica, a partir de esto se ~nalizó y e~alu~ tanto el número d_
e _preguntas , como el tipo, contenido, organrzacron y su representat,vrdad_ (en
términos de medición). A partir de lo anterior se restructuro el
cuestionario, cerrando la mayoría de los ITEMS, precodificándolo Y
desarrollando preguntas de opción múltiple.
•

Al quedar listo el nuevo cuestionario, se seleccionó una muestra
piloto (del tamaño de 27) al azar, utilizando únicamente a los egresados de la U.A.N.L. y de la U.D.E.M. (segunda etapa).
Los resultados obtenidos de esta muestra, sirvieron para (tercera
etapa): elaborar el cuestionario definitivo, para capacitar a los encuestadores y formar equipos de trabajo.
Una vez realizada la encuesta (levantamiento de la información)
se codificó manualmente y se hicieron categorías para las preguntas
que quedaron abiertas. Se empezó a tabular la información ~~ra su
posterior análisis e interpretación , y por último, la elaboracron del
informe de la investigación.

5. PRESENTACION Y DESCRIPCION DE DATOS
5.1 . DATOS GEN ERALES
Las características de la población investigada en el Area Metropolitana de Monterrey es la siguiente:
Del total de la muestra (60), el promedio de edad de los egresados de psico logía es de 25 años.
La composición de la población en cuanto al sexo es de 13
hombres (21.7 por ciento) y de 47 mujeres (78.3 por ciento).
Su nacionalidad se encuentra clasificada en mexicana con 57 (95
por ciento); estadounidense con 2 (3.3 por ciento) ; y sudamericana
con 1 (1 .3 por ciento).
•
El estrato socioeconómico de los egresados de psicología está
dividido así. Estrato Alto 11 (18.3 por ciento) egresados del total;
Estrato Medio Alto 10 (16.7 por ciento); Estrato Medio 26 (43.3 por
ciento) ; y los Estratos Medio Bajo y Bajo 13 (21. 7 por ciento).
El tipo de escuela donde estudiaron la carrera de psicología está

49

La división de egresados por universidad donde estudiq es la
siguiente:
U.A.N.L.
U.D.E.M.
C.E.U.
U.R.
Europea
1

28
18
3
10
1

46.7%
30.0%
5.0%
16.7%
1.6%

(Ver cuadro No. 12 de Salario en el Anexo)
Respecto a los estudios de Post-grado de los psicólogos, los
años dé estudio están divididos de la siguiente manera:
Ninguno
Hasta un año
De 1 a 2 años
2 ó más años

42
8
8
2

71.0%
14.5%
14.5%
3.4 %

La Universidad donde han realizado sus estudios de Post-grado
es la siguiente (únicamente de los que han hecho estudios):
U.A.N.L.
C.E.U.
U.R.
E.U. y Canadá
Europa
U.A.C.
(Coahui la)

12
1
1
1
1
1

70.5%
5.9%
5.9 %
5.9%
5.9%
5.9%

La especialidad estudiada en los cursos de Post-grado es la
siguiente:
Clínica
Social
Laboral
Educación

6
2
9
1

33.3%
11.1 %
50.0%
5.6%

5.2. EMPLEO ACTUAL
Los datos que aquí señalaremos corresponden al trabajo (o
empleo) principal de los egresados, ya que la mayoría tienen dos o
rnás trabajos; a excepción de unos datos sobre salario y otros
aspectos que se señalan mas adelante.
Del total de los sesenta egresados solamente 48 (80.0 por cien-

�· 50

RENE LANDERO

to) están trabajando (trabajo, ya sea del campo psicológico o no
psicológico -Ver cuadros 7 y 8 del Anexo,-), y los 12 restantes
(20.0 por ciento) no trabajan, ya sea porque no han conseguido
trabajo (desempteados), o porque simplemente nunca van a ej-etcer
su rrofesión. (Tal es el caso de varias mujeres casadas).
El tipo de empresa o institución donde laboran los egresados,
está clasificado y distribuido así:
Pública
Privada
Por su cuenta

24
21

50.0%
43.7%
6.2%

3

LA SITUACION DE LA ACTIVIDAD PROFESIONAL

51

Las edades de las personas o pacientes con las que trabajan los
psicólogos fluctúan entre:
La Niñez
La Juventud
La Adultez

17
26
31

22.9%
35.1%
41 .8%

El trabajo que desempeñan los egresados, algunos 25 ~º. sea el
54.3 por ciento) , lo realizan en equipo , ya sea con otros ps1cologos,
o con otros profesionistas -trabajo interdisciplirrario-; y el resto 21
psicólogos (o sea el 45.6 por ciento), no trabajan en equipo.

(Ver cuadros Nos. 5 y 6 del anexo).

Algunos de los profesionales con los que trabajan en equipo
son : médicos, psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales, sociólogos, educadores y otros.

El nombre del puesto que tienen los psicólogos en sus distintos
trabajos son:

Respecto al salario tanto de los trabajos que pertenecen al
campo psicológico, como no, el promedio es el siguiente:

Psicólogo
Maestro(a)
Jefe de Depto.
Auxiliar o Asistente
Terapeuta
Investigador
Otros

15
11
9
4
1
1
7

31.2%
22.9%
18.7%
8.3%
2.1%
2.1%
14.6%

Y las funciones principales del puesto que desempeñan íos
egresados, están divididas en la forma siguiente:
Docencia
Terapeuta
Administración
Orientación
Aplicadorde Pruebas
Reclutamiento y
Selección de Personal
Asesoría
Investigación
Otra

12
11
9
5
5

21 .8%
20.0%
16.4%
9.1 %
9.1%

486 95
•
47

º = $10,360.64

Se divide entre 47 la suma de salarios porque hay un psicólogo
que trabaja, pero no percibe salario.
Para tener un panorama más específico y generál respecto a los
salarios, véase los cuadros 7, 8, 10, 11 y 12 del anexo.

5.2.1. Problemas y/ o Actividades Desempeñadas por el Psicólogo en
su Trabajo.
De los problemas más comúnes a los que los psicólogos se
dedican o con los que.trabajan , podemos señalar los más frecuentes:
De los síntomas especiales no clasificados en otra (según el

APA 11), tenemos: trastornos del lenguaje, trastornos del aprendizaje
5
2

2
4

9.1%
3.6%
3.6%
7.3%

(Ver cuadro No. 9 del anexo) .
Respecto a las personas o pacientes con las que trabaja el
psicólogo, pertenecen a los siguientes estratos socioeconómicos:
Estrato Alto
Estrato Medio
Estrato Baio

X=

16
32
18

24.2%
48.4%
27 .2%

Ydislexias.

'

Existe también un porcentaje alto dedicado a entrenamiento
Psicomotriz y a un trabajo terapéutico individual.
Además el enfoque de la actividad profesional está orientada ,
en su mayor porcentaje (cerca del 90 por ciento) únicamente a la
rehabilitación. (Ver cuadro No. 1).

�RENE LANDERO

52

LA SITUACION DE LA ACTIVIDAD PROFESIONAL

53

CUADRO No. 1
PROBLEMAS Y / O ~CTIVIDADES DESEMPEÑADAS POR El PSICOLOGO EN SU TRABAJO
ET A P A

NI V EL
NOMBRE

4.1 PARANOIA

PREVEN- REHABILITACION
•TIVO

AMBOS

4.2 PARANOIDE INVOLUTIVO

DIAGNOS- TRATATICO
MIENTO

AMBOS

3

3.89

3

3.89

4.3 OTROS

3
1.29

3.89

1 . 1.29

2

1.29

1.29

5. NEUROSIS
Free. Free. Free. Free. Free. Free. Free. Free. Free. Free. Free. Free.
Abs. Rel. Abs . Rel. Abs. Rel. Abs. Rel. Abs. Rel. Abs. Rel.

5.1 ANSIEDAD

4

5.19

2

2.59

2

2.59

1

1.29

4

5.19

1. RETRASO MENTAL
1.1 CONSECUTIVO A UN TRAUMA O
AGENTE FISICO

NIVEL
2

2.59

1.2 TRASTORNOS DEL METABOLISMO
El CRECIMIENTO O LA NUT.

2

2.59

1.3 ENFERMEDADE.S Y ESTADOS DEBIDO A INF. PRENAT. DESC.

2

2.59

1.4 OTROS

3

3.89

1

1.29

1

2

2

1.29

3

3.89

2.59

1

1.29

1.29

1

1.29

5.2 HISTERICA

2.59

2

2.59

5.3 FOBICA

2. SINDROMES ORG . CEREBRALES
1

2.1 PSICOSIS

NOMBRE

PREVEN
TIVO

REHABI- • AMBOS
LITACION

3

3.89

3

3.89

1.29

2.3 NO PSICOTICOS

1.29

1.29

2 .4 OTROS

1.29

1.29

2

1.29

4

5.19

1

1.29

2

2.59

1

1.29

3

3.89

4

5.19

1

1.29

2

2.59

1

1.29

3

3.89

6.1 PARANOIDE

1.29

2

2.59

6.2 P. ESOUIZOIOE

2

2.59

2

2.59

1

1.29

2

2. 59

3

3.89

1

1.29

2

2.59

2

2.59

2

2.59

2

2.59

2

2.59

4

5.19

2

2.59

2

2.59

2

2.59

3

3.89

1

1.29

4

5.19

2

2.59

2

2.59

3

3.89

1.29

1

1.29

63
· P. OBSESIVA-COMPULSIVA
6.4 OTRO TIPO
6.5 DESVIACIONES SEXUALES
6.6 ALCOHOLISMO'

3.1 ESQUIZOFRENIA
3
2

3.89

1.29

2.59

1.29

2
1

6.7 DEP. DE DROGAS

2.59
1.29

3

2

3.89

3.2a) MELANCOLIA INVOLUTIVA

2

2.59 . 1

3.2b) MANIACO-DEPRESIVO

4

5.19

4

5.19

4. ESTADOS PARANOIDES

1

1.29

1

1.29
1.29

7
. SINTOMAS ESPECIA LES NO CLASIFICADO$ EN OTRA
2.59

2

2.59

3.2 TRASTORNOS AFECTIVOS

3.2e) PSICOTICA DEPRESIVA

1.29

\

6.8 T. PSICO-FISIOLOGICOS

3.1e) CATATONICA
3.1d) PARANOIDE

AMBOS

Free. Free. Free. Free. Free . Free. Free. Free. Free. Free. Free. Free.
Abs. Rel. Abs. Rel. Abs . Rel. Abs. Rel. Abs. Rel. Abs. Rel.

2.59

3. PSICOSIS NO ATRIBUIDAS A LAS
ENFERMEDADES FISICAS ENUM .

3.1b) HEBEFRENICA

DIAGNOS- TRATATICO
MIENTO

6. TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD

2.2 DELIRIUM TREMENS

3.1a) SIMPLE

ETAPA

1.29

1

1.29

2

2.59

2

2.59

1
2

1.29

7.1 TRASTORNOS DE LENGUAJE

1.29

7

9.09

2

2.59

5

6.49

2

2.59

6

7
.2 TRASTOR NOS DE APRENDIZAJ E

1.29

6

7.79

3

3.89

3

3.89

1

1.29

7

4

5.19

2

2.59

3

3.89

4

5.19

2

2.59

3

3.89

8

10.38

3

3.89

5

6.49

2

2.59

6

7.79

5

6.49

2

2.59

2

2.59

1

1.29

7

2

2.59

7.3 TIES

2

2.59

7
.4 TRASTORNOS DEL SUEÑO

1

1.29

7-5 DISLEXIAS
76
- HIPERACTIVIDAD

1.29

7.79

�54

RENE LANDERO

7.7 OTROS

1

1 .29

7.8 TRASTORNOS SITUACIONALES

2

2.59

1

1.29

1

1.29

1.29
1.29

8. TRAST. DE CONO. INF. Y .A DOLESCENTE

8.2 CONDUCTA DISOCIAL

1

1 .29

3

3.89

1

1.29

2

2.59

3

3.89

3

3.89

1

1.29

2

2.59

2

2.59

4

5.19

8.3 ENFERMED. NO ESPECIFICAS

9. ENTRENAMIENTO PSICOMOTRIZ

1.29

6

7.79

2

2.59

1

1.29

2

2.59

10. APLICACION DE TESTS
NIVEL
NOMBR E

15.3 PROG. INCENTIVOS

1.29

2

2.59

15.4 DISEÑO HERRAMIENTAS

1.29

1

1.29

15.5 CONSULTORIA PROC.

1.29

2

2.59

15.6 OTRA

8.1 INADAPTACION SOCIAL

PREVEN
TIVO

E TA PA

REHABILITACION

55

LA SITUACION DE LA ACTIVIDAD PROFESIONAL

AMBOS

DIAG NOS-

neo

TRATAMIENTO

AM BOS

16. ASESOR EDUCATIVO
16.1 METODOS DE ENSEÑANZA

2

2.59

1

1.29

1

1.29

1

1.29

16.2 SIST. EVALUATIVOS

2

2.59

1

1.29

1

1.29

1

1.29

16.3 EST. MEDIO AMB . EDUC.

1.29

1

1.29

1

1.29

16.4 SIST. PLANEACION

1.29
1

1 .29

1

1.29

16.5 DESERCION

2

2.59

16.6 OTRA
Free. Free. Free. Free. Free. Free. Free. Free. Free. Free. Free. Free.
Abs. Rel. Abs. Rel. Abs. Rel. A bs. Rel. Abs. Rel. Abs. Rel.

10.1 PSICOMETRl~OS

1

1.29

10.2 PROYECTIVOS
11. ORIENTACION VOCACIONAL

1

1

1.29

9

1

1.29

8 10.38

1.29

4

11.68

2.59

17.1 MARGINACION

1

1 .29

17.2 DESEMPLEO
17.3 PROB. SEXUALES

12. TERAPEUTICA
12.1 INDIVIDUAL
12.1 GRUPAL

1

1.29

6

7 .79

2

2.59

2

2.59

1

1.29

4

5 .19

17.5 PROBLEMAS CONTAMINACION

2

2.59

2

2.59

1

1 .29

2

2.59

1

1.29

2

2.59

17.6 RECREACION

1.29

1

1.29

1.29

17.7 VIVIENDA

14. DEPARTAMENTO DE PERSONAL

1.29

1.29

2

2 .59

3

3.89
1.29

17.8 TRANSPORTE

14.1 CAP. DE PERSONAL

2

2.59

14.2 RECLUTAMIENTO DE PERSONAL

3

3.89

14.3 ANALISIS DE PUESTOS

1

1.29

1.29

1

1 .29

14.4 ASESORIA Y DA EMPLEADOS Y
FAM .
1

5

6.49

7

9.09

18. IN DUCCION

4

5.19

Fuente: Investigación directa.

2

2.59

5.2.2. Técnicas usadas por los Psicólogos en su Trabajo Profesional

3

3.89

2

2.59

De las técnicas más usadas por los egresados están las de:
Reforzamiento; Aproximaciones sucesivas; Desensibilización Sistemática in vivo; Extinción; Retroalimentación Simple; Entrevista (siendo ésta, la de menos costo y de mucha utilidad); Dinámica de
Grupos; Terapia de Apoyo Individual; Terapia de Juego; y los siguientes Tests: Bender, Raven ; Frostig; Terman Merril; Machover;
Rorschach; Familia; CAT; Phillipson y los Wechsler. (Ver cuadro No.
2).

1.29

15. PRODUCTIVIDAD

15.1 AUSENTISMO
15.2 PREVN . ACCIDENTES

1

17.4 CONTROL NATALIDAD

13. ESTUDIO DE ACTITUDES

14.5 OTRA

1.29

17. ACTIVIDADES SOCIALES

2

5.19

1

1
2

2.59

1.29

1 . 1.29

17.9 OTRA
1

1.29

1

1.29

�56

RENE LANDERO

CUADRO No. 2

TECNICAS USADAS POR LOS PSICOLOGOS EN SU TRABAJO PROFESIONAL

NOMBRE
1. REFORZAMIENTO
1 .1 Positivo
1.2 Negativo
2. MOLDEAMIENTO
2.1 Ret. Diferencial
2.2 Aprox. Sucesivas
2.3 Desvanecimiento
2.4 lg. de la Muestra
2.5 Control de Est.
2.6 Autocontrol
3. MODELAMIENTO
4. DESENSIBILIZACION SISTEMATICA
4.1 Imaginaria
4.2 lnvivo
4.3 Ret. Dit. de o.e.
4.4 Castigo positivo
4.5 Castigo negativo
4.6 Terapia impulsiva
4. 7 Sobre corrección
4.8 Tiempo fuera
4.9 Costo de respuesta
4. 1O Extinción
5. RETROALIMENTACION
5.1 Simple
5.2 BioFeed-Back
6. TECNICAS GENERALES
6. 1 Entrevista
6.2 Observación
6.3 Encuesta
6.4 Reg. de datos
6.5 Dinámica de grupos
6.6 Sociograma
6. 7 Psicodrama
7. ESTADISTICA
7.1 Muestreo
7.2 Presentación Gral. de Datos
7.3 Pruebas Est.
7.3a) T. Student
7.3b) Análisis de Var.
7.3c) Ji cuadrada
7.3d) Sist. de valores de Huges
7.3e) Otras
7.4 Correlación
7.5 Regresión
8. TERAPIA
8.1 T. Reeducativa
a) Individual (1)
b) Grupal
(2)

Free. Free.
Abs. Rel.

20
14

25.9
18.18

9
11
7
5
6
6

11 .68
14.28
9.09
6.49
7.79
7.79
1.129

7
9
7
5
5
1
3
5
7
9

9 .09
11 .68
9.09
6.49
6.49
1.29
3.89
6.49
9.09
11.68

10
4

12.98
5.19

20
6
6
3
11
4

4

25.9
7.79
7.79
3.89
14.28
5.19
5.19

2
5

2.59
6.49

2
4
1

2.59
5.19
1.29

o
8
2

10.38
2.59
1.29

5
2

6.49
2:59

LA SITUACION DE LA ACTIVIDAD PROFESIONAL

e) Familias (3)
d) Todas
(4)
8.2 T. de Apoyo
a) Individual
b) Grupal
e) Familias
d) Todas
8.3 T. Reconstructiva
a) Individual
b) Grupal
e) Familias
d) Todos
8.4 Análisis Trans.
8.5 T. Autodirectiva
8.6 T. de Juego
9. PRUEBAS PSICOLOGICAS
9.1 Bender
9.2 Frostig
9.3 ltpa
9.4 Método SEP
9.5 Kuder
9.6 DAT
9.7 Edwards
9.8 Gordon
9.9 Raven
9.10 Terman Merril
9.11 Benton
9.12 ABC
9.13 Ang~llini
9.14 Machover
9.15 Rorschach
9.16 Nebraska
9.17 Familia
9.18 CAT
9.19 MMPI
9.20 Dibujo Familias
9.21 Phillipson
9.23 California
9.24 Cleaver
9.25 Koster
9.26 Otros
9.27 Wechsler
a) Wais
b) Wisck - R
e) Wippsi
Fuente: Investigación directa.

1
6

1.29
7.79

13
3
f
4

16.88
3.89
1.29
5.19

5
1

6.49
1.29

o
2
3
3
9

2.59
3.89
3.89

t1 .68

15
8
7

19.48
10.38
9.09

o
6
7
7
2
11
8
3
5
4
19
10
1
9
8
7
3
9
2
1

7.79
9.09
9.09
2.59
14.28
10.38
3.89
6.49
5.19
14.67
12.98
1.29
11.68
10.38
9.09
3.89
11.68
2.59
1.29

o
16

20.77

16
12
9

20.77
15.58
11 .68

57

�59

RENE LANDERO

LA SITUACION DE LA ACTIVIDAD PROFESIONAL

5.2.3. Metodologías usadas por los Psicólogos en el Desempeño de

Pero lo más interesante es que la mayoría no usa ninguno (37).
Ver cuadro No. 4.

58

sus Actividades
El uso de metodologías en las actividades que realizan los
egresados, es muy pobre, además cabe señalar que muchas de las
respuestas eran referentes a simples técnicas y no sobre los métodos.

CUADRO No. 4

MARCO TEORICO USADO POR LOS PSICOLOGOS EN
SUS ACTIVIDADES

Los métodos más usados son: el Deductivo; el Inductivo y el
Analítico Experimental. Ver cuadro No. 3.

Free.
Abs.

CUADRO No. 3

NOMBRE

Free.
Abs.

Free.
Rel.

15

25

INDUCTIVO

10

16.6

ANALOGICO

5

8.3

CIBERNETICO
2

6

MERANI

DEDUCTIVO

EXPERIMENTAL

1.1. PIAGET
1.2. WALLO~ Y

1. GENETICO EVOLUTIVO:

METODOLOGIA USADA POR LOS PSICOLOGOS EN
EL DESEMPEÑO DE SUS ACTIVIDADES

1

2. REFLEXOLOGICO:
3. CON DUCTISMO:

3.1. WATSON Y HULL

2

4. NEO-CONDUCTISMO:

4.1. SKINNER
4.2. KANTOR

8

5. FREUDIANO:

5.1. FREUD

6. NEO-FREUDIANO:

6.1. ANA FREUD
6.2. LACAN
6.3. FROMM

3.3

DIALECTICO

3
1
3
5

7. GESTALT:

FENOM ENOLOGICO

18

8. PSICOFISIOLOGICO:

ANALITICO EXPERIMENTAL

8

13.3

OTRAS

2

3.3

6

9. COGNOSCITIVISMO:

10. PERSONALISMO:

10.1. CARL ROGER
10.2. ALLPORT

Fuente: Investigación Directa.

11. OTROS:
5.2.4. Marco Teórico usado por los Psicólogos en sus Actividades
12. NINGUNO:
Los marcos teóricos (escuelas, modelos, autores) que más son
usados por los psicólogos en su práctica profesional son cuatro: el
Freudiano ; el Conductismo; el Cognoscitivismo; y el Genético Evolutivo (Piaget); y en orden mismo de importancia.

Fuente: Investigación Directa.

1
2
37

Free.
Rel.

�6. ANEXO

�CUADRO No. 5

AREA ECONOMICA
(Trabajo Principal - Psicológico)

GOBIERNO

SALUD

PUBLICA

CONSULTA COMERCIO
PRIVADA

3

POR SU
CUENTA

2

8

1

3

6

PRIVADA

3

BANCA

5

3

3

TOTAL

INDUSTRIA EDUCACION

1

8

6

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Fuente : investigación Directa.

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CUADRO No. 6
AREA ECONOMICA
(Trabajo Principal - No Psicológico)

PUBLICA

GOBIERNO

SALUD

2

1

PRIVADA

INDUSTRIA EDUCACION
9

BANCA

1

CONSULTA
PRIVADA

COMERCIO

TOTAL

2

1

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13

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2

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4

POR SU
CUENTA
TOTAL

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�LA SJTUACION DE LA ACTIVIDAD PROFESIONAL

RENE LANDERO

62

CUADRO No. 7

...J

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SALARIO

co

O

O

1-

(Trabajo Principal)

3000

3001
5000

5001
7000

7001
10000

10001
15000

TRABAJA
COMO
PSICOLOGO

3

3

6

5

9

TRABAJA
COMO NO
PSICOLOGO

2

2

3

5

6

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5

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20000

20001
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CUADRO No. 8

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(Todos los Trabajos)

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COMO NO
PSICOLOGO

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11

15

18

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UJ

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Fuente: Investigación Direc ta.

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1-

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o

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63

�64

65

LA SITUACION DE LA ACTIVIDAD PROFESIONAL

RENE LANDERO

CUADRO No. 10
SALA RIO
(Trabajo Principal - Psicológico)

..J
&lt;
o
1-

lt)

1-

AREA
E'CONOM ICA
SALARIO

o
3000

3001
5000

5001
7000

7001
10000

10001
15000

15001
20000

20001
30000

TOTAL

T"0
00
00
00

...

T"0
00
00
T"N

N

N

GOBIERNO

2

SALUD

.....

N

M

3

3

INDUSTRIA
EOUCACION

...

.....

"'

CD

N

3

2

8

4

6

2

8

¿

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T"0
00
00

o

CD

M

...

M

lt)

BANCA
COMERCIO

3

3

6

5

27

9

T"0

...

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CUADRO No. 11
SALARIO
(Trabajo Principal no Psicológico)
AREA
ECONOMICA
SALARIO

...

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CONSULTA
PRIVADA
TOTAL

T"0
00

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3001
5000

5001
7000

7001
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10001
15000

15001
20000

20001
30000

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SALUD

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CONSULTA
PRIVADA
TOTAL

2

Fuente: Investigación Directa.

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�MENTE

1980-1, 66-79

NUM . 1 (SEP. 1980)

"PLANES, PROGRAMAS Y PROYECTOS Y SU CONCEPCION
EDUCATIVA"

MA . BLANCA ELIZABETH PALOMARES R.

1

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

1 Licenciado en Psicología, con estudios en las maestrías en Psicología Laboral, Formación y
Capacitación de Recursos Humanos en la u A.N.L. Actualmente cursa la Maestría en Administración en la Universidad Regiomontana. Experiencia Laboral : Jefe de Selección y Capacitación de Recursos Humanos en el Gobierno del Estado de Nuevo León, Jefe de Capacitación y Maestra en el área Laboral de la Facultad de Psicología, U.A.N.L., Coordinadora de la
Academia de Psicología en la Facultad de Ciencias de la Comunicación U.A .N.L. Asesora e
instructura de Recursos Humanos.

�PLANES, PROGRAMAS Y PROYECTOS

67

l. INTRODUCCION:

El hombre siempre está en constante evolución. Percibe al mundo, se abastecj:! de una serie de informaciones, a través de las cuales
busca formas para modificar lo establecido o crear nuevas estrategias.
El aprender es importante. Aprender a aprender lo es aún más;
pero saber para qué se aprende es la parte fundamental del acto
educativo. Es aquí donde todo educador centra su energía y enfoca
sus objetivos para el logro de las metas.
Aunque cada ser humano tiene ya una par:iorámica de lo que le
rodea, no todos han tenido la oportunidad o la habilidad para sistematizar sus conocimientos y experiencias.
Ubicar la dimensión de toda acción humana en ¿Qué se va a
hacer? iPor qué y para- qué se hará? ¿Quién lo va a hacer y a
quiénes?• ¿Cómo y con qué medios y cuál será el objetivo que reúne
un grupo al recibir instrucción?, son algunas preguntas que de no
responderse conllevan una s.erie de confusiones que impiden avanzar en el proceso de aprendizaje..
Todo ello responde a que faltan metas claras con una concepción educativa socialmente situada; o bien se ignora lo que se quiere :
y lo que es conveniente a un grupo social, lo que es causa del fracaso de muchas políticas y programas educativos.
Entonces resulta indispensable confrontar el marco teórico y
situacional y elaborar objetivos definidos, con metas alcanzables,
siempre situados en un ambiente social concreto.
11. CONCEPCION EDUCATIVA

Muchas son y han sido las definiciones de educación. Entre
otras podemos mencionar a Faure, quien entiende por educación "el
proceso cultural que busca la eclosión y el desarrollo de todas tas
virtualidades del ser y su sociedad". Freire describe la educación
como el llegar a ser críticamente consciente de la realidad personal,
de tal forma que se logre actuar eficazmente sobre ella y sobre el
mundo.
" Educar consiste en el desarrollo de aquellas características que
permiten al hombre vivir eficazmente en una sociedad completa. Es
un proceso que cambia a quienes experimentan el aprendizaje". Esto
lo subraya Bloom .
Pudiéré'lmos expresar diversas definiciones y conceptos, y al
final , siempre nos dejarían interrogantes y filosofías diferentes. De lo

�PLANES, PROGRAMAS Y PROYECTOS
68

69

MA. BLANCA ELIZABETH PALOMARES R.

que se colige que no se puede llegar a una definición perfecta, pues
todas son perfectibles.
Esto no es un obstáculo para recibir la información que bien
pudiera empezar a aclararnos el proceso educativo, siempre y cuando
no se olvide determinar los fines que pretende; los medios, las
técnicas o las herramientas que utilizarán para lograrlo; así como el
procedimiento a través del cual evaluará estos conceptos.
La pedagogía tradicional centraba la educación como la transmisión de conocimientos, normas y valores, dando absoluta importancia al contenido. La pedagogía moderna, basa su condición en que
es más importante el aprender a aprender que aprender algo. Confirmando una vez más, el dinamismo de los conceptos, reflejo de la
realidad que se vive.
Entendemos aprender, afrontar crítica y creadoramente la realidad. Siempre tomando en cuenta las estructuras socio-económicas
de quien habrá de aplicar lo aprendido.
Si se analiza lo anterior, obtendremos entre otras conclusiones,
las carencias y fallas, que nos hacen pensar, en ocasiones, la dificultad que existe hasta alcanzar una coordinación adecuada y de
criterio unificado con los planes tanto nacionales, regionales, locales, institucionales y lo que más interesa: individuales.
Algnas carencias pueden enumerarse:
a) Los planes y programas no tienen concordancia con la realidad.
b) No hay una definición de objetivos. Por lo tanto los conteni
dos están lejos de responder a las necesidades específicas
del programa.
c) Falta de integración entre los planes nacionales y regionales .
d) No existe fundamentación adecuada para la utilización de
las técnicas, medios y estrategias educativas, que permitan al
individuo lograr su objetivo.
e) No hay una secuencia de los programas. Se interrumpen los
que están funcionando; y por decisiones administrativas se
reelaboran proyectos que al cabo de un determinado tiempo ,
también quedarán inconclusos.
f) Los sistemas evaluativos que permiten identificar con precisión los logros obtenidos respecto de la formulación de las
metas de aprendizaje, no se aplican.
Esto corresponde a una falta de planeación del sistema educativo, que debe definir qué tipo de hombre pretende formar, determinar,
sus necesidades, establecer objetivos, utilizar las técnicas y la metodología adecuada, ubicándolo siempre dentro de un contexto social,

que responde a necesidades indivi9uales. Esto se fundamenta en 10
expresado por el Dr. Gonzalo Aguirre Beltrán quien dice: "el sistema
educativo no es una entelequia separada de las formas de vida de un
pueblo sino parte integral de ella" (1 ).
Langeveld Hultrich considera que los objetivos de la educación
deberían ser:
a) Desarrollar la aptitud de autoformación.
b) Organizar el trabajo y la investigación en equipo.
c) Asegurar la libre elección de objetivos personales (no impuestos).
d) Hacer sentir el estudio como un placer, más que como una
dificultad, y
e) Centrar al máximo la enseñanza sobre los aspectos de conoc imiento.
Nos plantea a la educación como un sistema que no podrá
seguir un desarrollo adecuado, en un ambiente de autoridad; requiere
de libertad para investigar y de tener experiencias que permitan no
sólo adquirir el conocimiento en sí, sino aprender a seguir aprendiendo. Nos permitimos aclarar, que en el último inciso, no compartimos su opinión, dado que contradice lo dicho por él mismo y con
lo expresado en este trabajo .
Una pedagogía que se basa en libertad e invita a participar,
re~ponsabilizando a cada individuo de su propio aprendizaje, estará
mas en el camino para propiciar el desarrollo del hombre. Una
actitud crítica frente a la problemática social traerá como consecuencia un dinamismo consciente de los cambios que se producen.
Es importante señalar que el concepto de educación ha evolucionado, y no sólo el concepto, la acción se concluye en que la
educación es permanente.
·
El énfasis de esta concepción estriba en la singular importancia
que tiene el preparar al hombre en la vida, respondiendo fundamentalmente a las necesidades de la época y dejando de lado el monopolio escolar de la educación de adultos, puesto que este sistema
formal es insuficiente y carente de los elementos socio-económicos
que ubican la realidad .
Esta carencia vino a hacerse más notoria a partir de la década de
los cincuentas, con la aceleración desequilibrada del cambio tecnológico, frente a la falta de preparación de los trabajadores . Si lo vemos
desde este enfoque, la educación adquiere una significación social
más importante, ya que a través de la capacitación y el adiestramientq se contribuye a la formación en el trabajo y para el trabajo,
conservando siempre un marco socio-económico del país.

�71

MA. BLANCA ELIZABETH PALOMARES R.

PLANES, PROGRAMAS Y PROYECTOS

La educación acompaña al hombre desde este momento, en su
vida de trabajo, preparándolo para evitar la obsolescencia de conocimientos, ya que todos estos cambios han provocado una actualización profunda y continuamente renovada, que le dan un toque de
permanencia. Esto significa que los sistemas tradicionales, identificados como cíclicos, se vean enriquecidos por medio de programas
continuos, a fin de satisfacer las necesidades educativas que surgen
de los acelerados avances científicos y tecnológicos.

proyectos que contribuyan con el adulto en su preparación permanente.

70

Esta era la nueva responsabilidad de la educación. Se amplía su
concepto más que antes y se percibe su participación como un
factor que colabora al desarrollo económico y social del país.
Resultaba evidente, sin embargo, la postura economicista tal
como lo percibe el positivismo, el cual habla de la canonización
ideológica del hombre capitalista, fabricante de objetos dentro de
una sociedad altamente técnica y competitiva. La postura económica
olvida al hombre, reduciéndolo a un ser netamente productivo y deja
de lado el desarrollo personal. Los resultados, confirman una situación de dependencia cultural, psicológica y económica, reformando
lo ya experimentado sin sufrir ninguna modificación del sistema.
La formación del hombre implica necesariamente una conexión
con la realidad y la podemos percibir tal y como Faure y otros
expresan en el libro "Aprender a ser": "La educación tiene dos
dimensiones, debe preparar al cambio y hacer capaces a lo individuos para aceptarlo y aprovecharlo, crear un estado de espíritu,
dinámico, no conformista ni conservador, paralelamente debe jugar
el rol del antídoto ante numerosas deformaciones del hombre y de la
sociedad , ya que una educación democratizada debe poder remediar
la frustración, la despersonalización y el anonimato".
En el área de la capacitación será necesario establecer una
conexión dinámica entre lo que se planea a nivel nacional y el
objetivo educativo, dentro de un marco de la educación permanente.
El educador debe de tener una fundamentada concepción educativa,
actitud crítica frente a la realidad, debe ser creativo y original para
adaptarse y contestar a nuevas situaciones. También deberá ser
consciente de todas aquellas técnicas , estrategias y métodos de su
especialidad, ligados con la educación, a fin de contribuir con los
cambios.
Nuestro país carece de mano de obra calificada, personal debido
y altamente especializado que desarrolle en su trabajo tareas específicas.
Los sistemas tradicionales de ed ucación no permiten la inclusión dentro de sus programas, entonces hay la necesidad de elaborar

La concepción educativa marca la pauta a seguir teniendo como
referencia el riivel de la realidad. La concepción nos marca lo que
debe de hacer, es la aspiración fundamental y teórica de los elementos que integran el sistema educativo. Antes de elaborar un diagnóstico situacional, antes de pensar en la elaboración de objetivos y de
los contenidos, etc., cada paso debe de ser precedido por una
fundamentación teórica educativa.
El educador debe de conocer qué es el hombre, cuál es la
finalidad de la educación y cómo se llegará a obtener la meta.
Lo improvisado, los proyectos inconclusos, la filosofía barata y
la falta de conciencia por quienes elaboran los proyectos, son algunos de los problemas reales que impiden avances claros dentro del
campo de la educación. Un educador que carece de esta concepción,
estará repasando superficialmente un aspecto que requiere análisis
profundo. Es común afirmar que los proyectos no reúnen características didácticas, ni son un reflejo de-la realidad para la cual han sido
creados, puesto que son elaborados y aplicados de una forma improvisada. Los planes quedan realmente en el escritorio, mas la educación de adultos necesita de una atención especial para que no se
convierta en escuela trad icional: rígida y limitativa.
Sólo una concepción ed ucativa con espíritu de libertad y flexi~ilidad, permitirá un aprendizaje permanente en el hombre. Lo mas
recomendable es la modificación o desaparición de las instituciones
educativas viciadas, dentro de un sistema de escasa dimensión, para
percibir al adulto como un ser íntegro que busca su desarrollo
personal.
En América Latina el cambio social está dirigido hacia el logro
de una acción que co~bata el subdesarrollo , impida la dependencia
política, económica, social y cult ural, igualmente pretende crear nuevas formas de organizarse económicamente para lograr una estructura sólida, que dará la oportunidad de definirse como un país de
historia y futuro propio.
México debe buscar en la educación permanente un marco
teórico basado en la investigación, y a partir de él, elaborar planes y
programas orientados hacia las raíces culturales y satisfacer la necesidad del educando para desarrollarse social y culturalmente, que le
permitan superarse como persona.
Tal y como evolucionan otros sistemas, el ed~c_
ativo e~ el área
de adultos se ha visto en la necesidad de mod1f1car metodos Y
técnicas que le permitan mejores resultados.

�MA. BLANCA ELIZABETH PALOMARES R.

PLANES, PROGRAMAS Y PROYECTOS

Ya hemos hablado de las características ideales que se pretenden. Ahora bien, este es el momento de ubicar al adulto como un
sujeto a educación, con características diferentes a otros alumnos.
Características entre las que podemos mostrar algunas:

A manera de conclusión, es interesante analizar el papel del
educador de adultos, mencionando entre otras características las
siguientes:
'

72

a) El adulto posee un cúmulo de experiencias que enriquecen su
participación dentro del programa;
b) El tiene la capacidad de establecer sus propios objetivos de
aprendizaje;
c) No puede ni debe de ser tratado como un niño, ya que sus
experiencias y conocimientos anteriores, lo hacen ser un participante crítico frente a la problemática que se le presenta;
d) El adulto requiere de objetivos claros y alcanzables, toda vez
que está inmerso en un medio ambiente que le pide resultados concretos e inmediatos.
La simple transmisión de conocimientos y la adquisición eficaz
de algunas destrezas, son elementos insuficientes para que permitan
al hombre desarrollarse íntegramente. El papel del educador deberá
ser de guía, orientador, coordinador de energías encaminadas a la
realización del hombre dentro de un contexto educativo, con características de apertura, libertad y realidad.
Se requiere de personal verdaderamente capaz para darle vida al
proceso educativo. Sin embargo, la carencia de este personal despierta algunas fallas dentro del sistema; entre otras se mencionan:
a) La estructura escolar es impuesta desde los altos niveles
administrativos, sin consultar las necesidades e intereses de
los sujetos a educación. Son programas rígidos, faltos de
planificación y creatividad.
Se ha pretendido ajustar al sujeto dentro de moldes preestablecidos, por lo general experimentados en el pasado o con
fundamentos importados de países con ideología y concepción educativa distinta.
b) El exceso de teoría, las discusiones filosóficas y la ausencia
de la práctica, son un solo problema. No existe una coordinación entre los elementos prácticos y teóricos.
c) El monopolio de la escuela ha provocado un rigorisr,10 que
poco favorece al desarrollo del hombre.
d) La improvisación es el resultado de la incoherencia de la
política educativa que no ha percibido un futuro.
e) La planeación de la educación se realiza por expertos, pero
desconocen la realidad educativa y seleccionan "a priori"
determinadas y limitadas minorías.
Esta separación de objetivos y estrategias, trae consigo desin·
tegración de la concepción educativa respecto a los fines que idealmente pretende.

73

a) Formación didáctica profesional, para diseñar, conducir y
evaluar actividades educativas.
b) Conocimiento sobre técnicas y metodología de aplicación en
enseñanza para adultos.
c) Formación metodológica para realizar investigaciones enfocadas a la detección de las necesidades de educación del adulto, teniendo siempre como referencia el marco social que le
rodea.
d) Conocimientos teóricos sobre la educación, el sistema educativo y los procesos del aprendizaje, a fin de ubicar los planes
y programas dentro de la realidad socio-económica.
. . A?emás, el educador de adultos debe de poseer un espíritu
dinam1co capaz de modificar el sistema existente; debe de tener el
carácter de crítico frente a la realidad social de su país y ae la
posición dentro del contexto geográfico; debe de poseer conocimientos adecuados sobre la interpretación psicológica del adulto; tener
conocimientos teóricos sobre liderazgo, comunicación motivación
!écnicas de grupo, etc., a fin de conducir las sesiones de aprendizaJe con efectividad.
Estos conocimientos teórico-prácticos , deben siempre observar
una realidad social, económica y política de su país, tomando en
~uenta su región y sobre todo al individuo, sujeto del proceso ensenanza-aprendizaje; observando una actitud crítica ante la problemática del contexto social y transmitirla al adulto.
Estas características son indispensables, pues el educador de
adultos tendrá que considerar los siguientes aspectos:
a) Resistencia a .. .
0
regresar a la escuela, por su situación social.
0
participar en un sistema que adolece de incongruencia entre la teoría y la práctica, respecto a sus necesidades
individuales.
b) Actividades negativas
0
Indiferencia
0
Ausentismo
0
Desubicacjón frente a la enseñanza, respondiendo a la falta
de interés que estos planes tienen por sU"S necesidades
personales, no colectivas.
c) Formación de tendencias vivenciales en grupo
0
Se marginan los recursos disponibles para alcanzar sólo a
unos cuantos.

�MA. BLANCA ELIZABETH PALOMARES R.

74

Estereotipificación de los patrones de conducta, lo que
lleva a programas masivos, por lo tanto deformes.
d) El adulto como elemento activo de la sociedad
0
Exige ser partícipe de los procesos, expresar su capacidad,
competencia y efectividad.
0
Requiere de asegurar sus condiciones de vida: salud y
trabajo.
0
Desea aumentar su cultura, capacidad de juzgar, ser creativo y participar en la elaboración de políticas y estrategias
del medio ambiente en el que se desenvuelve.
0
Define sus expectativas, metas y proyectos personales.
0
Especifica las reglas, leyes y valores que lo regulan a él,
los demás y su medio.
0

PLANES, PROGRAMAS Y PROYECTOS

75

f) Para lograr su participación del adulto en el proceso, deberá
ser gradual hasta convertirse en genuino creador de su propio
proceso educativo.
La utilización de un método participativo logrará convertir al
adulto en:
a) Capaz de generar su propio conocimiento.
b) Individuo autónomo y capaz de participar en la toma de
decisiones de su persona, de la comunidad, etc.
c) Agente de transformación social .
d) Sujeto creativo y motivador del desarrollo cultural y económico de su comunidad.

En la medida en que este recurso humano toma conciencia de
su marginación y del carácter de los planes educativos, se plantea la
posibilidad de apoyar la planificación educativa en un reconocimiento de la capacidad para definir las metas para quienes sean receptores directos del proceso educativo.

El método es un elemento fundamental para lograr los objetivos
de la educación; un solo medio jamás será el que lo logre todo , ni
todos los medios pueden al mismo tiempo alcanzar un objetivo ;
igualmente una inadecuada intervención metodológica puede, en un
momento dado, arruinar un programa, sus objetivos, y provocar en el
adulto una reacción negativa para con el proceso de aprendizaje.

111. LA METO0OLOGIA COMO FACTOR DETERMINANTE EN EL
PROCESO EDUCATIVO

La metodología participativa es una excelente posibilidad para
ser utilizada en el sistema educativo.

Las técnicas tradicionales que se utilizaron y comúnmente se
practican son: la exposición verbal, ejercicios repetitivos, casos prácticos y ayudas audiovisuales, películas, etc.; sin embargo, es una
suposición metodológica e hipotética sobre los resultados, ya que
son aspectos obsoletos.

IV. LA PLANEACION COMO PARTE DEL PROCESO EDUCATIVO

La acción educativa debe de adaptarse también a la transformación de nuestra época, y debe de ir acorde a la formación del hombre
que se requiere para cumplir con los nuevos métodos y sistemas. De
ahí la importancia que se le otorga a la metodología utilizada. A
continuación se apuntan algunas características de mayor actualidad
en el método:

Un organismo sin planeación, es un desgaste inadecuado de
recursos materiales y humanos. Todo programa que está fuera de
una planeación real y basada en necesidades auténticas de los individuos que la solicitan , estará desperdiciando sus recursos y arriesgando resultados.

a) El proceso de reflexión como una práctica que permite el
análisis constante de los intereses, necesidades y expectativas del sujeto.
b) La investigación y estudio de los factores políticos, económicos, sociales y culturales permiten conocer la realidad concreta.
c) Poseer una concepción educativa que responda a las necesidades actuales y promueva la conciencia social del hombre
frente a su realidad.
d) Total participación del adulto en su proceso de aprendizaje.
e) Debe tener como premisas: la autoformación, el autodesarrollo y la autorrealización.

" Form ulación de metas, objetivos y fines para diseñar un programa de acciones, incluyendo la designación de los recursos disponibles para llegar a estas metas desde la situación existente" (2).

Luis Ceceña se refiere a la planificación como la fijación de
medios y el establecimiento de las metas a las que se llegará. Faure
habla sobre la planificación como un conjunto de proyecciones en el
plano de aplicaciones técnicas , y principalmente constituye la combinación de los medios y de las modalidades de ejecución, teniendo
el carácter de una operación continua.
Existen múltiples definiciones de planeación , entre las que podemos anotar algunas:
-

Es trazar un curso concreto de acción para alcanzar un objetivo.
- Es el pensamiento que precede a la acción.
- Es el desarrollo de un medio específico para obtener resultados deseados.

�MA. BLANCA ELIZABETH PALOMARES R.

76

-

Las características que supone son:
- Continuidad.- PJanes ligados y coherentes.
- Organización.- Coordinación entre sí y con los macrosistemas.
- lntegralidad.- Que se establezcan prioridades y delimiten funciones.
Siguiendo al planeamiento se encuentra la programación, que
estará basada en lo primero. La programación supone:
Delimitación del problema
Determinación de la necesidad
Jerarquización de actividades
Fijación de metas
Prevención de las necesidades o recursos
Determinación de la metodología a utilizar
Elección del sistema evaluativo

La razón de la existencia del planeamiento se justifica porque,
en base en él , podemos distinguir la necesidad nacional , estatal,
regional, institucional , etc.
Deberán determinarse el o los objetivos en base a la necesidad;
definir objetivos específicos y las metas; se realizará un diagnóstico
situacional; se podrán reformular o readaptar los objetivos; se realizará un inventario de los recursos; se diseñarán los programas y se
determinarán la estrategia, procesamientos y metodología, así como
la evaluación al proceso.
La planeación debe de llevarse a cabo en todos los niveles y
aspectos en los que intervengan la elaboración de planes y proyectos .
En lo que respecta a la educación , la planeación es el elemento
que permitirá entrar en un proceso "ad hoc" a la situación.
El planeamiento del sistema educativo concreta los enunciados
expresados en la política del país. Consiste en la determinación de
los objetivos generales de acuerdo a la estructura del sistema.
a) La planeación en los países de America Latina. Políticamente, los países de América Latina son una particular experiencia. Sus gobiernos son inestables. Sus pueblos son depen-

77

dientes con respecto a la economía, la política, la ideología y
por ,ende, culturalmente están faltos de raíces auténticas.

Es decidir de antemano qué hacer, cómo hacerlo, cuándo y
quién deberá llevarlo a cabo.

Las ventajas que se obtienen de la planeación son entre otras:
evitar la improvisación, preveer los recursos que se necesitarán en un
determinado proyecto, analizar la~ posibilidades que implica la realización del plan.

a)
b)
c)
d)
e)
f)
g)

PLANES, PROGRAMAS Y PROYECTOS

Estas características traen consigo algunos resultados:
-

No hay continuidad en los planes de desarrollo a nivel nacional.
- No hay participación popular organizada, como lo pudieran
ser los partidos políticos, gremios, sindicatos, etc.
- Existe conformismo social y la indiferencia frente a la problemática.
- Apatía para participar en la resolución de problemas.
Ningún país puede entrar en el proceso de desarrollo por espontaneidad de circunstancias. Es una actividad en la que la educación
juega un papel importante como acelerador de los procesos. Tampoco podemos decir que la educación por sí misma genera el desarrollo, pero sí colabora como motivante del mismo.
Sin la educación, los procesos se retardan , hay desajustes sociales que constantemente se agravan.
América Latina es un ejemplo de " brillantes" proyectos y planes,
con las siguientes característicae:
a)
b)
c)
d)
e)

Incongruencia
No hay continuidad
Obsoletos
Sin final
Irreales

B) MEXICO COMO UN EJEMPLO

En el caso de México, se han calificado cuatro apartados, que
se consideran para definir la planificación:
a) Elementos naturales: clima, suelo y subsuelo, flora, recursos
naturales no explotados y productos típicos.
b) Aspectos demográficos: estructura urbano-rural, migración,
etnología, densidad de población, concentración urbana.
c) Consideraciones económicas, estáticas y dinámicas:
- Ingreso por habitante
- Inversión por trabajador
- Salarios
- Productividad industrial
- Dependencia económica
- Etcétera
d) Componentes del bienestar social (entre otros)
- Alfabetización

�MA. BLANCA ELIZABETH PALOMARES R.

78

-

Gasto en educación por habitante
Servicios de seguridad social por habitante
Número de personas por habitación
Etcétera

Sin embargo, la planeación sexenal es una de las deficiencias en ·
este aspecto, llegando sólo a cubrir parcialmente los planes elaborados unos cuantos años antes.
C) PLANEAMIENTO EDUCATIVO

El planeamiento educativo es el proceso por el cual , sobre la
base del análisis de situación y las previsión de necesidades en
materia de educación, se formulan objetivos coherentes con la filosofía y política nacional , estableciendo los medios y secuencia de
las acciones necesarias para lograrlos.
El planeamiento de la educación de un país pretende tener una
panorámica de conjunto e integral de los problemas, necesidades y
soluciones, con el fin de elaborar una política coherente con el
proyecto político nacional.
La planificación no debe observarse unilateralmente, puesto que
cuando esto se hace se prescinde de las necesidades y características propias de las realidades, puesto que se estará generalizando sin
bases, cayendo en teorías que sólo son utopías estériles.
V CONCLUSIONES:

La conclusión del presente trabajo, responde, únicamente a los
lineamientos estudiados hasta hoy y son:
-

-

América Latina requiere de estrategias que le permitan planificar un sistema educativo adecuado a sus necesidades.
Desafortunadamente no existe coherencia de planes, y esto
trae como consecuencia desubicación de los individuos frente
al medio y por lo tanto a sus propios objetivos personales.
El educador de adultos debe tener una formación profesional
adecuada, para poder desempeñar su función, con la fundamentación apropiada.
La planeación de la educación es un elemento indispensable
para que este proceso sea cumplido.

PLANES, PROGRAMAS Y PROYECTOS

79

NOTAS BIBLIOGRAFICAS
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(2) Schutter, Antón de, Planteamiento de la Educación de Adultos. Vol. 11.

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Cultura Popular, 1977.
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Serie Educación de Adultos Número 3, México, D.F., 1978.

�MENTE

1980-1 , 80-87

NUM . 1 (SEP. 1980)

LA TELEVISION: ESCUELA DE VIOLENCIA, CLASISMO Y
VULGARIDAD 1

ERNESTO PIÑEYRO

2

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

1 Trabajo leido en las con ferencias de los miércoles organizados por la Administración de la
Facultad de Psicología de la U.A.N .l., durante el periodo lectivo marzo-¡ulio de 1980.
2 Candidato al doctorado en Psicología educativa por la Universidad de Texas en Austin y
maestro de tiempo completo de la Facultad de Psicología de la U.A .N.l.

\

�LA TELEVISION: ESCUELA DE VIOLENCIA

81

'r-

La televisión es entre los medios de comunicación " la última
palabra". Por su precisión al presentar la realidad cristaliza el viejo
sueño de ubicuidad del hombre. En tiempo y en espacio, puede
decirse que " fabrica realidades al instante", pues sobrepasa todos
los límites de manipulaci ón imaginados.

Como herramienta educativa es quizá la más promisoria después
del alfabeto, ¿o será más?, ya que no exige del público el conocimiento de éste para que un mensaje sea entendido.
Por esta misma razón es la más efectiva deseducadora de que
dispone el pueblo mexicano, pues la conducta imitativa del ser
humano derivada de la observación , es fuertemente reforzada por la
repetición constante de los modelos presentados e~ la pantalla hogareña.
Con todas estas cualidades y a pesar de todos sus alcances y
de la falta de competencia, la televisión mexicana está en crisis. Así
fue en el principio, así es ahora y lo más posible es que así sea por
siempre.
Irónicamente, la televisión de México se puede comparar a la de
los países desarrollados, en cuanto a instalaciones se refiere, pues
éstas son casi tan modernas como las de aquéllos. La comparación
llega hasta ahí , pues nuestra producción aparte de ser paupérrima,
carece de identidad propia, es copia burda de lo que se crea en otros
países, especialmente en los Estados Unidos.
Salvo pocas excepciones, nuestros locutores, cómicos, narradores deportivos, artistas y entrevistadores son copias al carbón de sus
colegas extranjeros; lo mismo puede decirse de los productores y
escritores . El producto de su trabajo bien podría llenar kilómetros de
morcilla de la peor calidad.
Considerando que más del 50% de la población mexicana es
menor de 16 años y que en ese período de formación de la identidad
cas i total del ser humano, los modelos de conducta que más se
presentan son fundamentales y fácilmente adquiribles, especialmente
si éstos son de personas consideradas de prestigio para el adolescente y el niño. De este modo, el impacto de la televisión en ellos
tanto a corto como a largo plazo es fácilmente predecible: imitarán
mucho de lo que ven en ella.

1'

DESARROLLO DE LENGUAJE

Como un ejemplo tenemos el lenguaje, este es, en gran parte
adquirido de los modelos que el niño observa a su alrededor y con
más constancia. ¿Qué puede adquirirse y esperarse sino un desarro-

�82

LA TELEVISION: ESCUELA DE VIOLENCIA

ERNESTO PIÑEYRO

llo retrasado en el lenguaje de aquellos niños que son admiradores
entusiastas de Quico , el Chavo del Ocho, Cepillín, Chabelo y la
Chilindrina y cuyos padres ingenuamente estimulan y festejan sus
imitaciones?
Es un hecho comprobado que los niños en cuyos hogares se les
habla con palabras infantiloides o con fonemas que pretenden rep~esentar el incipiente lenguaje del infante, tardan de 6 meses a 1 ano
más en dominar el idioma que aquéllos a quienes sus padres les
hablan con palabras correctamente pronunciadas.

)riL DESARROLLO MORAL EN EL INFANTE
El desarrollo moral del ser humano es en parte también un caso
de imitación de modelos. Cuando un niño o adolescente observa el
juicio enunciado acerca de otra persona, lo_imitará m~s. fácilmente si
el modelo enunciante es una persona de cierto prest1g10. Las expresiones peyorativas del anuncio de zapatos canadá i Hay un Naco! o
las similares de los polivoces acerca de las " gatas" e " indios mugrosos" y de los comerciantes de tipo extranjero, o la criada bien
criada, hallarán fácil eco en el futuro lenguaje moral de nuestros
jóvenes y niños.
En un país 90% mestizo, 70% pobre , y 95% católico, ¿es
moralmente justificable esta educación para nuestros hijos?. Es esto
clasismo o reconocimiento público de nuestro desprecio por las
clases marginadas que son la mayoría?
DEFINICION : NACO: Se usa generalmente para referirse a personas
de apariencra indígena, pobres e iletradas y en tono
despectivo.

LA NECROBIOSIS DEL IDIOMA CASTELLANO
Los forzados neologismos lingüísticos, que más bien parecen
neoplasmas del lenguaje que amenazan con destruir el cuerpo del
cual se nutren, son otro ejemplo de deseducación a que está sometido el público. El restaurante que se anuncia con " comunícate al
alambre números tantos", "échale un 20 a la rendija" o el narrador
deportivo que en un dejo de exhibicionismo filológico y políglota nos
informa que el equipo de la "IU", " SI ", "EL", " El", (U.C.L.A.) , va
ganando a su contrario; el comercial del Cantiflas "show", " Ban_cr~cer" y "Bimbuñuelos" son otros ejemplos. ¿Están educando al publico con la propiedad y responsabilidad que se espera de ellos?. ¿S?n
la publicidad y la televisión responsables de un proceso de necrob10sis del idioma castellano en nuestro país?

83

TELEVISION, PSICOLOGIA Y MODIFICACION DE CONDUCTA

(Aspectos ético-profesionales)
En psicología, la conducta de un ser humano es sujeto de
modificación sólo a petición de parte, ya sea del interesado o de un
responsable en caso de incapacidad manifiesta. Sin embargo , el producto r del programa condiciona poco a poco al público a reírse
cuando él lo desea, para esto dispone de fondos sonoros de voces
humanas y risas que festejan las humoradas del cómico en turno,
relajando el concepto personal de lo que es cómico para cada quien
como individuo, por lo que es cómico para él como productor.
Si nos están condicionando a reír a su manera, no se dude que·
e~ otras áreas, el público está siendo condicionado nb sólo a reír,
sino a pensar, actuar, amar y odiar del modo en que más conviene
comercialmente a las agencias publicitarias, los productores y quizá
lisflientes de éstos.

~

TELEVISION, SOCIOLOGIA Y COMPROMISO SOCIAL

(hay que enseñar al que no sabe)
En un país de desnutridos, de analfabetas que compran un
televisor como medio de escape a la pavorosa realidad que viven, ¿es
moralmente justificable el anuncio de las "mayonesas", "ballenas" ,
"chocolates" y "bimbuñuelos", ingeridos por niños rebozantes de
salud? ¿Cuál será la reacción de los niños del desierto o de los
cinturones de miseria urbana al verlos? Quizá la contemplen como
una fantasía, una ficción producto de la magia de la televisión,
quizá... pues ellos no se parecen en nada a los niños del anuncio.
Sin embargo , los deseos de consumo se despiertan, pues las
necesidades ahí están latentes, de acuerdo con algunos modelos
psicológicos probados experimentalmente, la frustración derivada del
contraste entre la realidad y la fantasía llega a engendrar agresividad
Y violencia. ¿No sería mejor ejercer cautela y juicio cuando se va a
diseñar un anuncio?, pues la realidad económica de la mayoría del
pueblo mexicano está lejísimos de estos forzados hábitos de consumo.
De nuevo: En un país 90 % mestizo , 70% pobre y 95% católico,
¿es esto moralmente justificable?, ¿es moralmente sostenible?.

EL PROBLEMA DE LA IDENTIDAD

(somos o nos parecemos)
Así como estos niños, modelos y modelados, no corresponden
entre sí , ni en apariencia, ni en otros aspectos, lo mismo sucede a

�ERNESTO PIÑEYRO

LA TELEVISION: ESCUELA DE VIOLENCIA

otros niveles de comercialización. Se soslaya lo mestizo y se acentúa
lo que no lo es: los anuncios de bancos, financieras, vinos, cervezas, casi sólo emplean modelos de tez y ojos claros . A menudo se
me ha preguntado en Estados Unidos, "¿dónde están las modelos
rubias de la televisión mexicana?, cuando hemos ido a tu país no se
Vf;n por lado alguno". Siempre me ha resultado difícil expl icarlo
como mexicano, aunque como psicólogo sé que la xenofilia tiene
efectos contundentes para vender y promover artículos. Las actividades en las que se representan los modelos de vinos , brandies,
cigarrillos y a veces cervezas están lejísimos de ser conocidas por la
gran mayoría del público consumidor de estos artículos. La mujer
mexicana tipo, así como el hombre de la calle o del callejón o de la
vereda, no se parecen a esos modelos. Como un ejemplo: la rubia de
categoría.

ción del mismo por medio de la administración calculada de imágenes eróticas.

84

¿Tienen acaso los señores productores un escondido complejo
racista en el fondo de sus corazones?, ¿o es que todavia permanecemos anonadados ante la aparición de Tonathiú? , ¿y que el mal habido y mal explicado y maltratado concepto de malinchismo está
vigente?.

85

LOS ·NOTICIEROS Y LA TRIVIALIDAD TELEVISADA
Aun cuando se considera que los noticieros no desvirtúan la
realidad, por la misma cualidad de instantaneidad de la televisión ,
sin embargo la moldean y la conforman, dando pautas erróneas de lo
que es importante como noticia. Un ejemplo aislado es, muchas
noticias en pocas palabras: después de relatar brevísimamente la
muerte de un trabajador mexicano en los Estados Unidos y mostrar a
la esposa y al hijo durante el funeral , se pasa inmediatamente a la
reseña de una exposición canina con lujo de .detalles sobre el
ganador: su raza, su nombre, el dueño de éste, así como los múltiples problemas que superó para llegar al primer lugar. Tiempo .. . casi
4 veces más que en la noticia previa, ¿es esto ético de acuerdo con
la ley de radiodifusión vigente en el país?, ¿es est~ mor~l~ente justificable en un país 90% mestizo, 70% pobre y 951/o catol1co?

DE TAL PALO TAL ASTILLA
' \ / LA IMITACION DE MODELOS DE CONDUCTA
(¿se predica con el ejemplo?)

1t

En el ser humano, la conducta imitativa derivada de la observación se extiende a todos los niveles del desarrollo mental y físico . El
paupérrimo gusto y la vulgaridad del trío dinámico que en el programa del loco Valdez, parece querer representar a la chica moderna de
México, es otro ejemplo. La supuesta desinhibición con que preguntan a sus entrevistados masculinos que si usan chones o que si .
mojan la cama, será pauta de conducta a imitar para las adolescentes que confunden inocencia con ignorancia, y mal gusto con madurez, y por no parecer ni lo uno ni lo otro , se identificarán con esa
tónica humorística en su relación con el sexo opuesto. ¿El resultado? ¿quieren adivinarlo?, y conste que la educación sexual es considerada por quien esto escribe, como básica para un desarrollo armonioso en lo físico y en lo emocional.
En el ejemplo previo y en el siguiente, hay que tomar en cuenta
el efecto que causa un modelo considerado prestigioso , en la conducta imitativa del joven y el niño.
La conducta claramente aberrante de Manuel "Loco" Valdez, será
imitada fácilmente por las siguientes razones: se le considera prestigioso, lo cual justifica la imitación; es presentado repetitivamente, lo
cual aunado al prestigio, refuerza la conducta; es aparentemente
entretenido e inofensivo, lo cual baja las defensas del observador,
permitiendo la percepción del model o; y finalmente, capta la aten-

%
La vulgaridad de los programas y su baja calidad artística es
típica de la televisión mexicana. Se confunde popular con vulgar Y
aun cuando la raíz así pudiese justificarlo, el uso ha designado
__ diferentes significados para lo uno y lo otro. Igualar vulgar a popul?r
es decir que somos un país de vulgares, ya que nuestra gran mayona
· poblacional pertenece al nivel de bajos recursos económicos, y ni el
loco Valdez, ni el trío dinámico de entrevistadoras, ni las bailarinas
de su programa, son de bajos recursos; tampoco lo son los narradores y locutores ni los cómicos mencionados anteriormente. Entonces
¿a quién representan, con quién· se identifican, a qué realidad social
pertenecen?
La educación o deseducación para la vulgaridad y el clasismo es
más obvia en los programas nacionales, los patrones de conducta
adquiridos de ellos apuntan hacia allá y aunque estos elementos
están presentes en las series extranjeras, no lo están tanto como la
violencia.

'Í:._

LA LEY DEL TALION ELEVADA A LA , POTENCIA

La violencia ejercida por los chicos malos contra la ley, es tan
fuerte pero más justificada en las actuaciones de los -~hicos buenos
cuando la defienden. Como es el caso del FBI , Hawa11 5-0, Barnaby
Jones, Starsky y Hutch.
La evidencia científica en estos momentos se inclina más hacia

�86

ERNESTO PIÑEYRO

la idea de que la violencia observada en televisión , sí engendra más
violencia y no como se creía anteriormente, que ésta se descarga de
modo inofensivo por el solo hecho de observarla.
A falta de dinero, mercado y medios para producir programas, la
televisión mexicana transmite las series de policías y ladrones dobladas al español. La violencia impera como medio general para resolver
los problemas. El diálogo, el debate razonado y el uso del lenguaje
son notorios por su ausencia en estas series. El éxito se obtiene a
través de la violencia y ésta es justificada plenamente.
Durante 45 minutos, los delincuentes dan muestra de su ingenio
burlando a la ley y obteniendo ganancias ilícitas, y sólo al final del
programa, en los últimos minutos, la ley se impone ... con la misma
o -con mayor violencia. Son 45 minutos de éxito de los delincuentes
contra 5 de éxito de la ley. En el balance final salen ganando los
chicos malos en cuanto al tiempo que tuvieron para mostrar sus
técnicas de éxito delictivo al auditorio infantil y adolescente; auditorio que tuvo la oportunidad de aprender por observación, y quizá
posteriormente imitar.
Si esto sucede en programas de policías y vaqueros, las caricaturas no son menos violentas en su contenido por más que se aluda
al hecho de la ficción que representan .
Siempre ha habido guerra, violencia, crimen, dicen los defensores de la sinrazón/ televisada; cualquier libro de historia, la biblia
misma, están preñados de actos violentos en extremo, crueles hasta
lo inhumano, por lo tanto ¿cuál es la diferencia entre estos ejemplos
leídos y los que presenta la televisión? RESPUESTA: UBICUIDAD,
INSTANTANEIDAD, REPETICION , PRECISION EN LO REPRESENTADO. Se llega hasta los límites de la realidad misma.

ESTADISTICAS ACTUALIZADAS
(Cervantes a mil por hora)
Se ha calculado que un adolescente estadounidense a la edad de
16 años, ha observado 15,000 homicidios en la televisión con un
promedio de 3 por día; algo que cualquier lector puede comprobar
sentándose 2 horas ante el televisor y multiplicándolos por los días
de vida de esos adolescentes.
Para que un adolescente de esa edad pudiese internalizar todos
los detalles de estos 15,000 homicidios con las expresiones faciales,
los rictus de dolor, el sonido de los espasmos, la representación de
las contracciones musculares del dolor, los balazos, las sirenas, los
chirridos de llantas, los jadeos y respiraciones agitadas, las gotas de
sudor, las miradas de súplica y amenaza que se suceden en los

LA TELEVISION: ESCUELA DE VIOLENCIA

87

pocos segundos o minutos que se necesitan para l_
o s mor:i,en!?S
cúspides de un programa de televisión, pa~a que esa internallzac~~n
la pudiese lograr un adolescente o cualquier per~ona, se requenna
que Cervantes volviese a tomar la pluma y se diese a la tarea de
narrar como él lo supo hacer, todos y cada uno de los detalles
mencionados y seguro es que lo lograría; pero nuestros_ t~levident~s
tendrían que auxiliarse de un curso de lectura super-rap1da, y aun
así, es de suponer que no llegarían a la ~a~ca establ~cida por_ la
televisión. Siendo moderados, poniendo a pagina por crimen, serian
15,000 páginas para leer: haber dudoso y tarea difícil para le~tores
modernos y jóvenes.
_.,

CRIA CUERVOS Y TE SACARAN LOS OJ°'-5 Y TODO
LO DEMAS
Como dato curioso para aquellos que son clientes de ta televisión , en especial para las grandes empresas, si se detienen a an~lizar despacio cuál es la imagen que se da_~e las grandes co~porac10nes e industrias en los programas de pol1c1a, se sorprenderan al ver
que casi siempre se las presenta co~? asoc!~d~s con el crin:ie~
organizado o como escaparate para act1v1dades 11ic1tas o como max1mas persecutoras de la ganancia extrema, aun a costa de vidas
humanas. ¿Es esa la imagen que en verdad se merecen o desean
tener?, no se extrañe que un gran número de jóvenes vea y pi~nse en
estos momentos en México que la empresa privada es el equivalente
de la ilicitud organizada.

A QUIEN CORRESPONDA
(¿seré acaso yo, maestro?)
Estas breves observaciones deseo terminarlas como aquellas
cartas de· recomendación que se inician con un: A QUIEN CORRESPONDA.
Y en verdad a quien corresponda tanto en la televisión como en,
las agencias publicitarias, que tome la iniciativa par~ conside~a~ despacio lo aquí anotado o cuando menos para rebatir las opm_1ones
aquí vertidas, que son sólo una pequeña. pa~? de una sene ~e
observaciones y críticas a los medios de d1fus1on e~ nu~st~o ~~1s,
que parecen poner en práctica aquellas palabras de el fin Just1f1ca
los medios" .

�MENTE

1980·1 , 88·95

NUM. 1 (SEP. 1980)

PSICOLOGIA Y ECOLOGIA 1
RAUL A. RUB/0 2 Y ANTONIA RENTERIA 3

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

1. Articulo publicado en el Volumen V, número 2 (10), págs. 662-666, de la revista Ensel\anza e
Investigación en Psicología.
2 Licenciado en Sociología. Maestro de medio tiempo de la Facultad de Psicología de la
U.A. N.L. y coordinador de Servicio Social de la misma.
3 Licenciado en Psicología. Cursa actualmente estudios de postgrado en la Facultad de
Psicología de la U.N.A.M.

�PSICOLOGIA Y ECOLOG/A

89

La amplia preocupación por los cuidados del medio ambiente ha
demandado una seria intervención de las ciencias. Trataremos de
observar que estos cuidados del medio ambiente, han implicado un
conjunto de procedimientos generales como los enunciados por el
conservacionismo original, de uso y de ecodesarrollo. Tales procedimientos han posibilitado el desarrollo de estrategias para el cuidado
del medio ambiente; sobre una visión histórica muy general de esas
estrategias hemos observado que se encuentran los trabajos denominados: Psicología Ambiental. Esta alternativa dentro de la Psicología, constituye un medio de estudio para la relación individuo-medio
ambiente. Consideramos que el presente trabajo permite expresar
una introducción a la historia de los cuidados del medio ambiente y
el surgimiento de la Psicología Ambiental.
l. INTRODUCCION

La preocupación de los estudios del medio ambiente ha implicado la participación progresiva de una u otra forma, del conjunto de
las ciencias. Las investigaciones químicas sobre productos biodegradables para el consumo humano; el diseño arquitectónico de espacios urbanos sobre dimensiones biológicas, antropológicas y culturales; la incorporación de la ecología a los planes económicos, etc.;
así como otras actividades científicas y tecnológicas marcan la ')auta
para un nuevo tipo de estudios psicológicos.
El presente trabajo busca realizar una breve introducción er re las
principales estrategias en cuanto a cuidados del medio amtiente,
como han sido el conservacionismo original , de uso, y últimamente
el ecodesarrollo, procurando observar a través de esta historia cómo
ha surgido un nuevo campo de estudio en la Psicología denominado
"Psicología Ambiental" o " Psicología Ecológica".
11. DESARROLLO DEL TEMA

Las primeras y más generales preocupaciones sobre los cuidados del medio ambiente, empiezan a adquirir una forma consistente
a partir del último cuarto de siglo XIX. Fue en los Estados Unidos de
América, en donde st..gen serias preocupaciones por salvaguardar
los recursos naturales del fuerte desarrollo industrial que tomaba
amplios horizontes.
Personajes como George P. Marsh, en su obra Man and Nature,
denuncia los serios trastornos que se ocasionan a la vida natural.
Sus ideas influyen en gente como John Muir y Gifford Pinchot
quienes propugnan la creación de santuarios naturales. Estos santuarios tendrían como finalidad salvaguardar de la mano del hombre,
determinadas especies propensas a extinción. Es Jonn Muir, quien

�RAUL A. RUBIO Y ANTONIA RENTERIA

PSICOLOGIA Y ECOLOGIA

tiene más amplia participación en dichas proposiciones. En realidad,
Muir, si bien tiizo indicaciones precisas de conservación , por otro
lado, no fueron lo suficientemente atrayentes desde ur.i punto de
vista económico, ya que tarde o temprano el desarrollo industrial de
la economía del siglo XX trataría de absorber de una u otra forma los
diversos recursos naturales, sin importarle muchas veces las limitaciones que se antepusieran.

misma situ~~ión, al conservacionismo original, sólo le bastaba indic~r la creacIon de santuarios naturales para preservar los recursos
sin ofrecer alte_r~ativas económicas de manejo. Pinchot al indicarno~
que ~onservacI~n es uso, es desarrollo, nos abre la puerta a un
mane¡o ?e las riquezas naturales en un plano racional. A tal necesidad, tra¡o c?mo ~ons_
E:cuencia el conocimiento científico de los recursos, la 1nv~stIgacIon, educación y divulgación para el manejo
adecuado . de_ estos. En esta forma, Pinchot es el indicador del
conserva~1onismo_de uso, corriente teórica que hasta la fecha ha
desempenado un importante papel en la conservación de la naturaleza.

90

Las indicaciones de Muir, las podemos tomar como las propias
de un conservacionismo original, toda vez que aquí principalmente
aparece la necesidad de ta conservación, pero descuidan o no encuentran una real alternativa para su manejo racional. A Muir, hay
que reconocerle su preocupación por la conservación , pero por otro
lado, hay que recalcar su ausencia de indicaciones factibles económicamente en el manejo de recursos.
Los logros obtenidos en el conservacionismo original, consisten
en resl,!men, en hacer por primera vez, en forma general , un llamado
a la conservación de los recursos naturales, la lucha por la constitución de verdaderos santuar.ios y el olvido de alternativas factibles
económicamente en el manejo de recursos. Este último punto es el
que dará pi~ a otra nueva versión del conservacionismo .

91

El conseryacionismo original y de uso, son dos grandes corrientes que cont_nbuyeron con sus indicaciones a salvaguardar en gran
p~rte determinados recursos o por lo menos a alargar su extinción·
sin em~argo, su~ indicaciones fundamentales quedaron circunscrita~
al ambiente nacional de Norteamérica.

En 1910, Gifford Pinchot en su libro The Fight for Conservation
define su concepción de conservación. El considera que "El primer
principio de la conservación es el desarrollo, el uso de los recursos
naturales, que existen actualmente en este continente, para el beneficio. de la gente en él. .. en segundo lugar, conservación significa
evitar los desperdicios ... existe un tercer principio, que es el siguiente: los recursos naturales se deben desarrollar y preservar para el
beneficio de la mayoría, y no simplemente el lucro de unos. cuantos"
(en -Ehrenfeld, 1972).

Durante los años . 60's las indicaciones para el cuidado de la
naturaleza Y su uso, poco a poco van adquiriendo un nivel internacional, ya que si _bi~n, ~n Norteamérica como en ciertos países
des~rroll~dos, las ind1cac1~nes de Muir y sobre todo de Pinchot,
hab1an sido IIE:vada~. a la practica, en el caso de los países subdesarrollados, la s!tua~Ion era para la mayoría de ellos, completamente
des_astrosa; !11~s aun, cuando se empezó a comprender que las alternativas ecolog1cas no tomaban en cuenta las fronteras de un país y
que sus consecuencias invadían a todo el planeta, fue entonces
cu~ndo los programas de cuidado de los recursos naturales de los
pa1ses subdesar_rollados adquieren mayor realce, procurando, a la par
de_las estrategias de desarrollo fincadas para cada uno de esos
pa1ses, llevar a cabo una estrategia de cuidados ecológicos.

- De esta manera, las indicaciones de Pinchot sobre lo que es el
conservacionismo, adquiere un nuevo sentido en comparación con
Muir, . ya que Pinchot lejos sólo de plantear _la preservación de los
recursos , nos indica que su preservación está·en el uso, un uso que
implica evitar desperdicios y, por último, un uso que no es particular
sino general.

El conservacionismo _así_qu~dó limitado al ámbito de los países
desarrollados; . p~ro sus ind1cac1ones y sus logros contribuyeron a
adoptar conocImIentos para las políticas de protección ecológica en
e~ mundo subdesarrollado. Las indicaciones del conservacionismo,
dieron lug~r a una nueva corriente en el cuidado ecológico. Esta
nueva comente es el Ecodesarrollo.

Para Pinchot, por lo tanto, la conservación significativa de los
recursos es entendida como un conservacionismo de uso. Esta postura será, durante la primera mitad del siglo XX, la que adquiera
mayor realce e importancia.

En junio _de 1972, durante la conferencia de las Naciones Unidas
para el Medio Humano en Estocolmo, Suecia, se tomó el caso
central del medio ambiente como un problema global que afecta a
todos ,!os ~aíses ?el mundo. Surgen entonces temas importantes
como medio amb~~nte y ?e~arrollo" poniendo énfasis en los países
subdesarrollados, el crecImIento y desarrollo económico adecuados
des~e el ,punto de vista d~I medio ambiente", la "gestión del medio
amb1~nte , bu~cando aquI metodologías para contabilizar los impactos, la necesidad de buscar otras modalidades de desarrollo que

Las indicacioens de Pinchot, contribuyeron a saber mediar las
(iquezas naturales en general, de Estados Unidos por un lado, con el
desarrollo gigantesco de su potencial industrial por el otro; ante esta

�92

RAUL A. RUBIO Y ANTONIA RENTERIA

impliquen estrategias alternativas tecnológicas, sociales, de uso de
recursos, de consumo". Ante tales temas, es natural que la conceptualización del desarrollo económico de los países, fundamentalmente los subdesarrollados, adquiera otro plan.
Maurice Strong, en junio de 1973, fue el primero en usar el
término Ecodesarrollo. Para él, el objetivo básico y central del ecodesarrollo de la población, es asegurar un mejoramiento de la calidad de la vida de las generaciones actuales y futuras.
Esta fórmula contiene en síntesis una respuesta a los requerí-.
mientos sociales, económicos, ecológicos y culturales, en que fracasan las modalidades de desarrollo puestas en práctica a la fecha. Sin
embargo, debe reconocerse que para su alcanc~ serán necesarias
modificaciones de un carácter sine que non, en esferas tales como la
organización de las actividades sociales, económicas, políticas, educacionales, imperantes en las actividades y formas de pensar de la
sociedad, y en la escala de valores para apreciar la relación hombre
naturaleza.
El Ecodesarrollo a partir de los 70's adquiere una importancia
muy fuerte y definida. Desde su surgimiento ha venido a constituir la
más actual alternativa de manejo de los problemas ecológicos y
económicos en los países subdesarrollados, y a plantear, para todo
el mundo, verdaderas estrategias globales de cuidado y manejo de
las condiciones ambientales del planeta. Bajo estas indicaciones,
muy generales de su utilidad, el Ecodesarrollo rebasa el ámbito
nacionalista a que queda circunscrita una política de conservacionismo, y ve en el conservacionismo, en especial en el de uso, un
aspecto separado del desarrollo económico de un país. El Ecodesarrollo pretende que en definitiva las indicaciones conservacionistas
queden íntimamente ligadas al desarrollo económico, social y cultural de un país y estén en armonía con el resto del planeta.
Por lo tanto el Ecodesarrollo, busca constituirse en una teoría
integral para el desarrollo humano. No obstante, consideramos que
esta nueva alternativa, cuando la referimos al contexto histórico del
desarrollo capitalista mundial, no sólo expresa la necesidad imperiosa por luchar contra la contaminación ambiental, sino lo más trascendental es que procura ser una alternativa de visión o de encuadre
teórico, para posibilitar en los países subdesarrollados, una racionalidad más fuerte de los recursos naturales como también de incremento de la productividad del trabajo.
Las fuertes crisis económicas en que se ha visto últimamente
inmiscuido el capitalismo, han demandado la necesidad de estas
últimas medidas, que bajo la visión del Ecodesarrollo se presentan
como sumamente factibles.

PS/COLOGIA Y ECOLOGIA

93

Observamos de una u otra f
sex~nio pasado, el incremento a n_orma, ~obre todo a. finales del
gacrones, prácticas y organismos
naci?nal d~. estudios, investí"?• así como también la difusión ~o I o~rentac,_on del Ecodesarroc,rculos de intelectuales de esta
as a .c~~rto nivel, entre algunos
problemas.
'
nueva vrsron global para atacar los

~;~I .8

Consideramos por último
.
. ..
1
les pre?cupaciones sobre los ~Ji~~d~t~t~rror ~!s1on d~ las principaten serramente en el diseño o form 1 .. e dme ro ambiente, repercucos y su relación ecoló ica
u acro~ ~ los estudios psicológiVemos cómo, a finales t~mblnª~~ei'~~ !J ,~directos al, Ecodesarrollo.
que va en la década de los 70'
eca a de los 60 s Y en todo lo
bibliografía psicológica toda unas~!~d~mos e~co~trar dentro de la
dor de lo que podríamos llamar Psic~lo~í~ªfªlf ~ ~grupados alredepa~e. de las llamadas ciencias ambie
co og1c~, la cual como
0~Jet1vo el realizar un estudio de la ntales, se . ha impuesto como
crones ambientales hechas por el sh conbsecuencras de las manipulahombre mismo.
om re, sobre el ambiente y el
Este derrotero, tomado por las c·e •
.
gía, Arquitectura, Sociología Psicolo~·ncra: a)mbrentales (Antropolode la preocupación por ado '
e c. '. nace _como resultado
ca en relación al hombre y ~tar u~~ poSt u~a mas holtstica y ecológiu me ro ambiente, Moos (1976).
Tenemos a toda una s · d
Studer, Stea, etc dedicadoserr~ e ~utores, Proshansky, Hall, Parr
llamadas variabl~~ impersona1~tvest1gar todo lo relacionado con las
te cuya característica primordial' c~nss~:teª!pectos del medio ambienes contingente a la conducta de 1
. n que su ~resentación no
decrementarla, sino que su manejo t~!n!uttos para rn_crementarla 0
la, Speller y Bocanegra (1978~ Verbigracia·º:I'º ~et~ ~olo el facilitarte, como serían la luminosid d
.
: ,se o frsrco del ambientambién se incluyen aquí los ªm•at~fnsrones . espaciales, colorido,
disposición el sujeto a las er erra ~s u ObJetos que tiene a su
cercanía o lejanía físi'ca entri e1f~;aest inmersas en el ambiente Y la

'ª•

'

c.

Si definimos a la Psicología
.
to, Y de antemano sabemos ue t~~mo e1 estudio del comportamienfísico concreto, vemos ue I~ P . ª c?nd uct~ o_curre en un entorno
I I0
ciencias ambientales
a rev/s tcr·rº g~a Ecologrc~ ~ en general las
'
vanas caracterrstrcas:

vin

~)~ ~~~=~ ~~ ~~~~~~~~t~:~~~~~fd!d~:f~~~~l~~r

el hombre.
c on de naturaleza multidisciplinaria
.
d) Incluyen el estudio del hombre co,;,o elemento
todo problema, Proshansky Y Cols. (1978).
principal de
Aquí habría que mencionar un punto m uy importante:
.
el hecho

�RAUL A. RUBIO Y ANTONIA RENTERIA

94

de que la Psicología Ambiental es por fuerza un campo de investigación multidisciplinario, y a la vez, esta necesidad del enfoque interdisciplinario le dificulta establecer una estructura metodológica viable, y por consiguiente, emprender investigaciones plenas de relevancia.
Esta orientación hacia los enfoques multidisciplinarios, nos llevan de nuevo una vez más a cuestionar, por una parte, la aplicación
en forma mecánica de los resultados encontrados en laboratorio a
los ambientes aplicados con seres humanos, y por otra, la investigación en ambientes artificial6s y con un número reducido de sujetos.
111. CONCLUSIONES
Después de este breve análisis histórico o bibliográfico, podemos concluir, entre otras cosas que:
-

Esta efervescencia por la Psicología Ecológica, no es más
que el resultado , paralelo en otras disciplinas científicas, de
una determinada estrategia u orientación fomentada por los
países económicamente desarrollados.
- Nos abre las puertas a la investigación en ambientes naturales, en donde se evaluarían las variables independientes, pertinentes y relevantes al medio y sujetos en estudio.
- El enfoque multidisciplinario propugnado por la Psicología
Ecológica se establece como una modalidad más de trabajo;
como la alternativa, que nos redundaría en una comprensión
más global de la realidad y no en una visión parcial o limitada de la misma, como sucede generalmente en la actualidad.
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'
~ '
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�MENTE

1980-1 , 96-102

NUM. 1 (SEP. 1980)

PSICOFISIOLOGIA DE LA PERCEPCION
PABLO VALDEZ RAMIREZ 1

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

1 Profesor de tiempo completo y Jefe del Departamento de Psicofisiología de la Facultad de
Psicología de la U.A .N.L.

�PSJCOFJSIOLOGIA DE LA PERCEPCION

97

Existen dos posibles maneras en que un organismos establece
comunicación con su medio ambiente: una de ellas consiste en la
recepción de los cambios externos e internos a través de sistemas
sensoriales especializados; la otra incluye la modificación del ambiente por medio de los sistemas motores. Como se apreciará en la
discusión ulterior, no existe una forma de comunicación pasiva (recepción) y otra activa (respuesta), más bien se trata de un solo
proceso. Congruente con la anterior aseveración es la acepción de
Forgus, pues considera la percepción como un proceso de extracción
de información .
Enseguida nos abocaremos a revisar las condiciones iniciales
que intervienen en este proceso de extracción de información.
En primer término, del total de energía física y química del
medio, existe una porción limitada capaz de afectarnos, y por tanto,
de alterar el comportamiento de cada especie. Para precisar este
punto, podríamos mencionar que del espectro de longitudes de ondas
electromagnéticas el ser humano sólo puede atender de 400 a 730
nm: el resto del espectro nos es invisible. Lo que esto significa es
que existen canales específicos de entrada al organismo y que cada
uno de ellos recibe un rango limitado de energía.
Tales canales se han dividido en:
a) Exteroceptores. Receptores que responden ante cambios de
energía cuya fuente se localiza en el medio externo al sujeto.
Entre ellos encontramos la vista y el oído.
b) Propioceptores. Receptores que se encuentran en el oído
interno (aparato vestibular), en los músculos (huso muscular) , tendones (órgano tendinoso de Golgi) y articulaciones.
Estos responden ante cambios en la orientación y posición
del cuerpo en el espacio.
c) lnteroceptores. Receptores cuya fuente de activación se localiza en el interior del propio organismo. Algunos órganos
sensoriales de este tipo son los receptores a substancias
químicas, a la presión y a la distensión que encontramos en
las vísceras.
La división es a la fecha insostenible. Sin embargo, es el punto
de partida utilizado por los libros de texto, y por ello se anota aquí
como referencia.
Aceptando la posibilidad de canales de recepción de información, independientemente de la organización de los mismos, es
menester considerar la forma en que se captan y se integran en una
o varias respuestas los cambios medioambientales. Todo sistema
conocido, capaz de elaborar respuestas precisas ante estímulos complejos, realiza una serie de actividades que implican la transforma-

�PSICOFISIOLOGIA DE LA PERCEPCION

98

99

PABLO VALDEZ RAMIREZ
nacimiento de patrones visuales.

ción de la energía de entrada en un tipo de energía que puede ser
manipulada ampliamente por el sistema; a esta actividad se denomina transducción. Es requisito adicional de esta transformación el que
los cambios en la energía sean paralelos o guarden cierta equivalencia lógica con la energía externa, esto es, que los cambios medioambientales sean transferidos en una relación precisa al lenguaje del
sistema; estamos refiriéndonos al proceso de codificación. Una vez
que han ocurrido las dos etapas precedentes, resta el proceso de
integración o reorganización interna de la energía.del sistema, actividad que desemboca en el reconocimiento del patrón de estimulación
externo.
Tomemos como ejemplo la forma en que una computadora lleva
a cabo el reconocimiento de un patrón de estimulo, en este caso un
número de cuenta. Inicialmente ocurre la transducción, los números
afectan o no un conjunto de fotoceldas dependiendo de la configuración de los elementos en la tarjeta impresa. Las fotoceldas producen
cambios eléctricos que pueden ser manejados por el resto del sistema (computadora); la codificación radica en la conversión de los
cambios de energía radiante a un lenguaje binario, en donde la
presencia o ausencia de corriente o pulsos eléctricos depende de la
configuración de números en la tarjeta de entrada. La integración o
reconocimiento depende tanto de la secuencia de pulsos como de su
ubicación espacial. Lo anterior determina que la máquina discrimine
una serie de números de otra.
En los seres vivos la transducción tiene lugar en células especializadas o receptores, esencialmetne lo que ocurre en éstos es un
potencial gradual semejante a un potencial postsináptico excitatorio;
la única diferencia es que el potencial receptor no va seguido por
potenciales de acción, sino por la liberación inmediata de paquetes
de neurotransmisor en el espacio sinápt ico. El mediador químico
liberado produce un potencial generador en una neurona bipolar; este
cambio eléctrico ocasiona potenciales de acción que actúan sobre
otras neuronas de la vía específica. En algunos sistemas sensoriales
no existe un receptor, ahí la célula bipolar directamente se encarga
de la transducción del estímulo.
El código que al parecer utiliza el sistema nervioso se basa en la
distribución temporal y espacial de las espigas unitarias; los potenciales de acción aparecen con mayor frecuencia en la célula bipolar a
medida que se incrementa la intensidad de la estimulación; por otro
lado, algunas características del estímulo como frecuencia del sonido o color son codificadas por la activación selectiva de grupos de
células sensoriales.
La integración será analizada en la sección subsecuente en el
contexto de tres teorías que se han propuesto para explicar el reco-

VISTA

. La discusión ~cerca de la percepción visual, nos lleva a planteamiento_s que podnan aplicarse a los demás sistemas sensoriales
Ma~ sol&lt;:&gt; los trataremos con algún detalle en esta parte debido ~
que el c~mulo de datos. que los sustentan provienen prin~ipalmente
de esta area.
1. Teoría del molde

El enfoque. más ~encillo que aclararía el reconQcimiento de at~one_s, es la ex1stenc1a de moldes prefabricados a partir de la ex~enenc1a: _De acuerdo con este esquema, cada patrón de estímulo
producma un "molde" ? a~tivación especifica de un grupo de rece _
tores, m,sm~~ que act,vanan a la célula nerviosa central detecto~
La prE:sentac1on posterior del estímulo afectaría los mismos recepto~
res Y es!o~ a su vez excitarían a la neurona detectora, lo que daría el
r9?o~oc1m1ento. Lo Sif!1ple del esquema conlleva varios problemas, el
ma~ importante se refiere al fenómeno de constancia perceptual· es
pos~b!~ reconocer un evento a pesar de que varíe en forma tamai'\o 0
pos1c1on. De ocurrir lo ~ro~~esto por esta teoría, debería~os formar
un molde a~te cada vanac1on del estímulo y así reconocerlo como
puede apreciarse el procesamiento de cualquier objeto sería 'sofisticado en extremo. Por otro lado, a partir de la teoría descrita no ha
manera de reconocer objetos con una nueva configuración· tal hechi
la des_carta como explicaci~~ de lo que sucede en el s~r humano,
pues este reconoce con facilidad configuraciones de obJ·etos nunca
antes presentadas.
2. Teoría de análisis de características
Otra_posible ~xplicación ~cerca de la extracción de información
del medio, la bn_nda la teona del análisis de características. se
P.ropone q~~ el sistema nervioso responde a porciones aisladas 0
caracte_
re~ del mundo; la recepción de varias porciones daría el
reconoc1m1ento del objeto. Hay gran cantidad de datos que apoyan
e~t~ postura, lo~ más relevantes han surgido de estudios neurofisiolog1cos en las diversas estructuras que componen la vía visual.
~os recept?res ~n la reti~a (?onos y bastones) se excitan ante
camb!os en la 1n~ens1dad de iluminac ión; las células ganglionares y
las c_elulas del talamo responden al activar un grupo de receptores
localizados en una porción circular determinada de la retina En la
corteza cerebr~I se ha encontrado una disposición columna~; cada
columna contiene neuronas que pueden responder a un carácter

�PABt_Q 1/ALDEZ RAMIREZ

100

.
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·Iuminación (equivalente a una
específico, como sena u_~a ran¡a ~ "de en un ' 'itio de la retina
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)
na orientacIon Y que inci
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~~né~~la~º~i;ples). También se enc_ue~tran neuron~~c~:~:~!P~~fn!
es idéntica a las _a~teriore~, f.ero s;nt';1~~~=;~faiar la franja de luz
estimulad_a Y ~?tiva~dose op ,m~l'!l ) Otras células cambian su paen una d1recc1on (celulas comp e¡as ·
e las comple¡·as· pero es
.
d.
de la misma manera qu
'
.
tron de_ ispar~ f
·a conserve una longitud determinada (h1pernecesa~10 q~e
)raÓtras más requieren para activarse no S?lo un
comple¡as s1mp es ·.
..
'
r o sino con un ancho o angulo
estím~I? con ~na onentt~ionc~~~ I~}s)'. Por último, se han localiza~~Pii~fr,i~!s(:~f;czo;~ ~¿:poral inferior del
se activan al presentar un estímulo i~~c~ir~~~~ como una mano;
caracteres , objetos tan altadme~e b=~ Y Wiesel podríamos llamar a
siguiendo la nomenclatur~ e. u
.
estas células hipercomple¡as-h1percomple¡as.

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~~nt~ ~~:c~~nii~~Jó~~

Al parecer, efectivamente, nuestr? cerebro r~spcºrenmdeenªtac!~ª~~%~~
.
. t
· luso a medida que se in
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del medio amb1en e e ,ne 1 ' . . al se aprecia una convergencia
I I
~o i~~e~ir:~ft~s te ~0 :,r~~e~!n~t~;::~te;es en imágenes de creciente
com plejidad .
.
No obstante que la teoría de análisis de carac_terísticas, ex~~~~

gran parte de los _fenó_me;~~ ~~~e!~u~i~~ta~¿ dv:r~~~~ft:~t~s partir
euros. Podemos imagina
.
1 s figuras bidimensionales, como
de los cuales s~ c_
onformar!an ª
re ar otras características para
letras, dígitos, dib~J_os; ~~?nam?s
e~ imágenes planas; pero el
abarcar la perce_pcion tn ~1!1~ns,~~~ tres dimensiones, en este caso
asunto se complica ante ~ ¡e os
ás conceptuales, pues implican
los
carlac~~resdequeevesnetosi~e;:nre~f:re~
al contexto del estímulo.
una re acIon

ª¡

Los experimentos sobre el desarrollo perceptual plant_eanspºotrno
•
••
· · a de ella es que s, re
problema a la teoría: una denvac,o~ 1~~,cerar en el curso ontogenétidemos a porcio~es del ms~~:sº~ ~n~~r:ime~te respuestas ante trozos o
co que el organismo mo
manera sucesiva ir percibiendo
estímulos si~ples, pa_ra luFeg~, deBower han encont;ado lo opuesto:
imágenes mas comple¡as . an s Y
•
xtremadamente comníños muy pequeños respond_en a e:~~~ulii•e~os, etc. Meltzoff ha
piejos com_o
roi5tr_o,
gesticulac/ones faciales (sacar la
1 1
observado inc uso a 1'!1
b . la boca) en niños que tenían unas
lengua, apretar los labios, ~ nr
cuantas horas de haber nacido.

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3. Teoría holográfica
. se apoyan en una analogía con un
Quienes proponen esta teona

\

PS/COF/SIOLOGIA DE LA PERCEPC/ON

101

proceso moderno de reproducción de imágenes:la holografía. El proceso requería originalmente del rayo láser, aunque actualmente pueden construirse hologramas con luz blanca común. El holograma es
tan sólo una placa de material fotosensible expuesto al patrón de
interferencia de ondas electromagnéticas, producto de la interacción
de dos haces de luz coherente o láser; un rayo de luz proviene
directamente de la fuente, mientras el segundo ha sido reflejado por
el objeto cuya imagen pretendemos grabar en la placa. La diferencia
entre el proceso suscintamente descrito y la fotografía convencional
est riba en que el papel fotosensible recibe sólo la luz reflejada en el
objeto en el proceso antiguo, la técnica holográfica incorpora un
segundo haz luminoso conocido como rayo de referencia.

La placa holográfica, al ser apreciada a simple vista, no muestra
resemblanza alguna con el objeto grabado. Sin embargo, al hacer
incidir sobre la misma el rayo láser de referencia, se obtiene una
imagen tridimensional. Es preciso remarcar lo ~nterior; la imagen es
tridimensional, el observador frene al holograma se sitúa arite el
objeto de la misma manera que si se asomase a -una ventana, a
través de cuyo vidrio transparente pudiera apreciar la figura. Igual
que ante la ventana, es factible cambiar el punto de observación y
descubrir las partes laterales o superior del objeto, o aquellas cosas
que quedaban parcialmente ocultas por la figura central.
Existen varios puntos de convergencia entre esta técnica y la
percepción. Uno de los más importantes es el hecho de que en
ambas se forman imágenes tridimensionales. Otro parte de una característica adicional del holograma; si se divide éste en pedazos,
cada porción conserva el total de la información contenida en el
holograma íntegro , por lo tanto basta hacer incidir el rayo de referencia sobre el trozo para obtener la imagen completa del objeto. Hay
innumerables estudios sobre plasticidad cerebral que demuestran
que algo semejante ocurre en el cerebro; al ocurrir lesiones extensas
de alguna vía sensori, 1, con sólo un 10% o menos de elementos
nerviosos en esa vía, es suficiente para el reconocimiento de patrones complejos de estímulo.
La analogía supone la siguiente posibilidad: la luz reflejada por
los eventos medioambientales y que llega a la retina, produce finalmente un patrón espacio-temporal de activación de las células corticales, esta activación interactuaría en dichas neuronas con un patrón
de referencia proveniente de una de dos fuentes probables: una, de
estímulos externos que activarían a las poblaciones neuronales de
que hablamos a través de las vías inespecíficas; la segunda fuente
podría ser cambios en los patrones neuronales de disparo, a partir de
marcapasos internos. La primera posibilidad comprende la activación
del sistema reticular activador ascendente que se produce ante cual-

�102

PABLO VALDEZ RAM/REZ

MENTE

1980-1 , 103-111

NUM. 1 (SEP. 1980)

quier· estímulo novedoso, la otra se refiere a sistemas como el
retículo-hipotálamo-septo-hipocámpico que da lugar a un patrón repetit ivo de actividad nerviosa conocido como ritmo theta hipocámpico (con una frecuencia de 4 a 7 ciclos por segundo). Este ritmo se
ha registrado en animales durante el aprendizaje.
La teoría holográfica ofrece una alternativa coherente a los problemas de la percepción . Sin embargo, su desarrollo es reciente y
faltan puntos por probar. Tanto sobre esta teoría, como sobre la
percepción en general del ser humano, hay aún más por investigar
que el panorama alcanzado por el presente capítulo.
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EFECTOS DIFERENCIALES DE VARIAS
CONTINGENCIAS ACADEMICAS SOBRE LA EXACTITUD
EN UN PROGRAMA DE ESCRITURA: TRES CASOS 1
CIRILO H. GARCIA

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

1 Articulo publicado en Aportaciones al Análisis de la Conducta, Memorias del Primer congreso Mexicano. Trillas: México , 1974.

�EFECTOS DIFERENCIALES

105

En tres niños de un jardín experimental se exploraron los efectos de varios tratamientos sobre la exactitud de rendimiento en
escritura. Después de haber obtenido línea base con contacto social
en un niño y retroalimentación en otro, y sin línea base el tercero,
los tratamientos fueron: fichas contingentes, fichas no contingentes,
fichas contingentes más contacto social, fichas contingentes más
retroalimentación y fichas no contingentes más retroalimentación. Las
fichas contingentes repetidamente arrojaron tasas mayores de exactitud que las producidas por las fichas no contingentes y parece ser
que el contacto social y la retroalimentación incrementaron sus propiedades reforzantes a partir de su asociación con las fichas contingentes, pues cuando acompañaron al principio a las fichas contingentes, sus tasas no resultaron más altas que las de fichas contingentes solas, pero cuando posteriormente iban índependientes producían tasas semejantes a las dadas por las fichas contingentes. La
retroalimentación, aparentemente, decrementó notablemente sus características reforzantes debido a su aparejamiento con las fichas no
contingentes.
Mandelker, Brigham y Bushell (1970) observaron que una maestra administraba sistemáticamente mayor contacto social a aquellos
niños que se encontraban en una fase de fichas contingentes que a
aquellos que estaban bajo una de fichas no contingentes, a pesar de
haber sido instruida para dar contacto social en forma equivalente,
independientemente del tratamiento. Ellos definieron contacto social
como " una afirmación verbal dirigida a un niño: (1) por su nombre,
y/o (2) mientras estaba orientada cara a cara hacia el niño, y/o (3)
mientras tocaba o miraba los materiales enfrente del niño". Así, en
el estudio de Brigham, Finfrock, Breunig y Bushell (1972), muy
posiblemente los niños bajo fichas contingentes estaban recibiendo
mayor contacto social que los que estaban en fichas no contingentes. De aquí que, como ellos mismos señalan, sea necesaria más
investigación sobre los efectos separados de la atención y las fichas
contingentes. El presente estudio intentó aislar los efectos de las
fichas contingentes, del contacto social, y de la retroalimentación.
METODO

Sujetos, escenario y materiales.
Se realizó el estudio en el "Centro de Bienestar Infantil Ana
María Sada Lambretón", jardín experimental de la Universidad, con
tres niños de bajo nivel socioeconómico. Sus edades fluctuaban
entre los 4 y 6 años, siendo una niña y dos niños.
Como material se empleó el programa de escritura descrito por
Brigham et al (1972).
·

�CIRILO H. GARCIA

106

Procedimiento
Después de haber sido clasificados de acuerdo a la preprueba,
empezaron los niños a trabajar, durante sesiones diarias de 20' cada
una, en el nivel que les correspondía. Un educador se encargó de los
dos niños (S1 y S2) y una educadora se ocupó de la niña (S3). Al
inicio de cada sesión se les daba instrucciones adecuadas al nivel y
se les modelada también, pero se les pedía que dejaran sus lápices
al terminar una hilera, es decir, al hacer 5 rayas. (Cada hoja contenía
4 hileras de 5 items cada una). Se calificó por hilera y el criterio para
pasar al niño a otro nivel fue de 16 rayas correctas por hoja, pudiendo pasar de un nivel a otro durante la misma sesión.
Las fases fueron:
Línea base. Se consideró como contacto social el que el educador dirigiera al niño la siguiente frase específica: "Mira X, me gustan
estas rayitas: ésta, ésta, ésta.. . muy bien X". Así, se obtuvo línea
base para el S1 con contacto social, el cual se administraba solamente cuando el niño cumplía 3, 4 ó 5 rayas correctas por hilera, de
tal manera que el educador a medida que le hablaba por su nombre,
le señalaba cuáles eran las buenas y le decía: ésta, ésta, ésta, etc.
Para el S2 se obtuvo línea base con retroalimentación, la cual se
definió como señalar solamente aquellas rayas correctas, al mismo
tiempo que se le decía: ésta, ésta, ésta, etc., siendo también el
criterio mínimo de 3 correctas para aplicar la contingencia.
No se obtuvo línea base para el S3.
Fichas contingentes. Se les colocaba una ficha en su vaso
siempre y cuando tuvieran 3, 4 ó 5 r~yas correctamen_te hechas.
Fichas no contingentes. Al principió de la sesión ~e les colocaban 1O fichas en sus vasos.
Fichas contingentes más contacto social. Se adicionó la frase:
"Mira X, me gustan éstas rayitas: ésta, ésta, ésta... muy bien X",
a la ficha administrada, siempre y cuando se cumpliera con el criterio de 3, 4 ó 5 buenas.

EFECTOS DIFERENCIALES

101

un salón de juego en donde tenían acceso "libre" a juguetes (los
cuales solamente podían ser usados dentro del período de juegos)
tales como soldaditos, muñecas, vaqueros, trastecitos, luchadores,
pelotas, cuerda para brincar, etc.
En las fases restantes podían intercambiar sus fichas por los
objetos, pero no podían quedarse con ficha alguna para otro día,
teniendo que gastarla necesariamente en el que la obtenían. Además,
no podía entrar al salón aquel niño que no hubiera conseguido las
fichas indispensables cuando menos para un juguete. El objeto de
mayor valor costaba 10 fichas. Por otra parte, se les restringía a
jugar solamente con lo intercambiado.
Confiabilidad. Se siguieron las instrucciones de calificación señaladas por Brigham et al (1972). La confiabilidad de calificación
intereducadores se obtuvo, reactivo por reactivo, de dos maneras:
1) tomando en cuenta solamente los reactivos correctos, y 2) considerando tanto los reactivos correctos como los incorrectos. Esto se
hizo porque observamos anteriormente que si tomábamos únicamente el segundo índice surgía una confiabilidad espuriamente alta,
especialmente en aquellos casos en donde la mayoría de rayas era
notoriamente incorrecta, llegando a ser en ocasiones un índice muy
inflado.
Para el S1 la confiabilidad promedio computada globalmente fue
de 92.8%, mientras que de 85.6% tomando en cuenta únicamente
los reactivos correctos; para el S2 96.5% y 90%, respectivamente;
para el S3 93.3% y 85.6% de los dos índices. Al sacar estos tipos de
confiabilidad fueron ocultadas las señales hechas para identificar los
reactivos correctos.
Para asegurarnos de que el educador administraba las contingencias separadas una de otra y en la forma en que se habían
especificado de antemano, por ejemplo, que el contacto social fuera
dado completo, fue registrada su conducta por observadores independientes. Se usaron dos observadores para cada educador. La
confiabilidad promedio obtenida al través de las fases para el S1 fue
de 92.3%; para el S2, de 90%; y para el S3, de 89%.

Fichas contingentes más retroalimentación. Se indicaban las
rayas correctas a la vez que se decía: ésta, ésta, ésta... , además de
proporcionar la ficha contingente (siempre que hiciera 3, 4 ó 5 rayas
correctas).

Dicho índice se obtuvo dividiendo el cómputo menor por el
mayor, multiplicando el cociente por 100.

Fichas no contingentes más retroalimentación. Se proporcionaban 10 fichas al comenzar la sesión, pero además se administraba
retroalimentación si se cumplía con el criterio de calificación.

Los resultados están contenidos en las figuras 1, 2, y 3, las
cuales representan el % de exactitud en el programa de escritura
para el S1. S2 y S3, respectivamente.

Al final de la sesión, durante la línea base, los niños pasaban a

RESULTADOS Y DISCUSION

�108

CIRILO H. GARCIA

En los tres Ss las fichas contingentes, en las condiciones en que
fueron implementadas, produjeron mayores tasas que las arrojadas
por las fichas no contingentes. En el S1 , cuando a las fichas contingentes se agregó el contacto social, la tasa producida no fue mayor
que la conseguida con las fichas contingentes solas, pero cuando
después se exploró el contacto social solo, su tasa excedió a la
obtenida con él por primera vez (línea base 1 ).
La explicación podría estar en función del valor reforzante incrémentado del contacto social, a partir de su asociación con las fichas
contingentes. Esta interpretación parece recibir apoyo de los datos
del S3, pues en él también el factor adicionado a las fichas contingentes (la retroalimentación) no produjo tasa más alta que la de las
fichas contingentes solas, pero al administrarse posteriormente sola,
en una fase independiente, su tasa fue similar a la de las fichas
contingentes. Y el hecho de que en el S2, la retroalimentación sola
(línea base 2) no regresara a su nivel previo (línea base 1) aparentemente podría interpretarse por su asociación anterior con las fichas
no contingentes.
Estos resultados demostraron, cuando menos en los tres Ss,
que las fichas contingentes independientemente administradas del
contacto social, son eficientes para aumentar la exactitud de escritura. Tales datos están de acuerdo y confirman en cierto grado los
hallazgos de Brigham et al (1972).

EFECTOS DIFERENCIALES

109

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las fichas contingentes, el contacto social , y la retroalimentación
sobre la tasa de escritura.

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blanco indic:\n ausencias .

�EFECTOS DIFERENCIALES

111

REFERENCIAS

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�ESTA REVISTA SE TERMINO DE
IMPRIMIR EL DIA 15 DE SEPTIEMBRE DE 1980, EN LOS TALLERES GRAFICOS DE LA FACULTAD DE PSICOLOGIA DE LA
U.A.N.L. , BAJO EL CUIDADO Y
SUPERVISION TECNICA DE LOS
SRES. ROBERTO BACA R. Y
JAVIER MORA. EL TIRAJE FUE
DE 2,000 EJEMPLARES .

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>MENTE
VOLUMEN 1

OCT. 1980

NUM. 2

�•

fC)HllO IJNIVU¡iSlT~

�MENTE
,

VOLUMEN 1

OCT. 1980

NUM. 2

�BAREMO DEL TEST DE DOMINO
MONTEVIDEO/ ADOLESCENTES y ADULTOS
Percentll

12 · 13

14 - 15

16 · 17

18 · 30

Población G.

38
35
32
27
22
14
9

39
37
33
28
23
15

41
39
34
29
24
16
12

41
40
36
31
25
20
16

40
37
34
29
23
17
12

95
90
75
50
25
10
5

11

ROSARIO / ADOLESCENTES

12 -13

Percent il

95
90
75
50
25
10
5

"

99
95
90
80

75
70
60
50
40
30

25
20
10
5
1

16 - 17

Población G.

37
35
32
29
24
16
12

38
35
32
29
26
21
16

37
34
31
27
23
16
12

36
33
29
24
19
12
7

MONTERREY / ADOLESCENTES y

Percentil

14 - 15

ADULTOS •

16-17

18-19

20-21

22 - 23

24 - +

43
40
38
36
34
33
32
30
29
27
26
25
22
17
9

44
41
38
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44
41

44
41
38
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32
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26
25
24
20
15
7

42
38
36
34
33
32
30
29
27
25
24
23
18
16
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BAREMOS OBTEN IDOS DE 1,696 APLICACIONES REALIZADAS POR EL DEPARTAM ENTO
DE ORIENTACION VOCACIONAL DE LA FACULTAD DE PSICOLOGIA DE LA UNIVERSIDAD
AUTONOMA DE NUEVO LEON , LA POBLACION ESTUVO FORMADA POR 29% HOMBRES,
71 % MUJERES, DE LOS CUALES EL 85% TENIAN COMO GRADO ESCOLAR PREPARATO·
RIA, EL 68% PROCEDIA DE PREPARATORIAS LOCALES Y EL 17% DE PREPARATORIAS
FORANEAS, EL 8% TENIAN COMO GRADO SUPERIOR LA NORMAL, EL 5% GRADO DE
LICENCIATURA Y 1% DE OTROS ESTUDIOS O SIN ESTUDIOS.

�CONTENIDO
. Pág.

Editorial . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 119
Baremos del Test de Domino ... . ... . . . ..... . . . ... . . . ...... 123
Collin5&gt; Marcia E. / Las reacciones emocionales de los padres .
hacia un hijo inválido .. . . .......... . . . ... . ........... . 125
Hall, C.S. y Domhoff Bill / Lo que Freud y Jung soñaron .... 143
Peralta, Jorge/ Mesa Redonda: El análisis conductual . .... . .. 157
Rowen , Mary / Impacto psicológico de la infertilidad . . . .. . .. . 177
Ruiz, Yolanda / La comunicación como factor en el cambio de
las estructuras sociales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 195
Salinas, J .A. y García S. , J. / Efectos de la localización
temporal de un procedimiento de supresión condicionada
positiva, dentro de un programa de intervalo fijo . . . . . . . . . . . 205
Zúñiga, J.G . y Montalvo Reyna, J. / La psicología aplicada a los
deportes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 213

�EDITORIAL

Presentar la oportunidad de comunicar a través de una revista
propia la producción intelectual, los puntos de vista o las determinadas posiciones en psicología, no es algo que pueda inmediatamente
generar un clima extraordinario de publicaciones. Por supuesto que
un índice de la calidad académica de una Facultad lo constituye el
número de artículos o de escritos que s1,1s maestros, investigadores y
alumnos escriban y difundan para conocimiento de los demás. Esto
no será factible de la noche a la mañana y reiteramos la esperanza
de que poco a poco haya más contribuciones que enriquezcan el
clima académico y profesional de nuestra carrera.
A partir del tercer número, MENTE recibirá un fuerte apoyo organizativo y de. coordinación, ya que se constituye el CONSEJO EDITORIAL con los jefes de los departamentos académicos. Precisamente,
la Lic. Santos Delia Ayala, J~fa del Area Social , Lic. Bella A. Garza,
Jefa del Area Clínica Infantil, Lic. Guillermo Hernández, Jefe del
Area Clínica Adultos, Lic. Guadalupe Morales, Jefe del Area Laboral
y el Lic. José Cruz Rodríguez, Jefe del Area Conductual. Ellos, y los
maestros y alumnos de los departamentos académicos respectivos
propiciar án las publicaciones diversas y a la vez evaluarán las que
reúnan los requisitos académicos mínimos para su edición.

CIRILO H. GARCIA

�t

MENTE

1980-1 , 125-142

NUM . 2 (Oct. 1980)

LAS REACCIONES EMOCIONALES DE LOS PADRES HACIA
UN HIJO INVALID01 2

MARCIA E. COLL/NS 3
UNIVERSIDAD DE TEXAS EN AUSTIN

1 Trabajo leído en la 2a. Semana Académica organizada por la Administración de la Facultad
de Psicología d urante el semestre marzo-julio de 1980.

2 Artículo traducido por el maestro Ernesto Piñeyro, profesor de t iempo completo en la
Facultad de Psicología de la U .A. N .L.
3 Candidata al doctorado en psicología educat iva por la Universidad de Texas en Austin ,
E.U.A .

�LAS REACCIONES EMOCIONALES DE LOS PADRES

127

INTRODUCCION

Es para mí un honor y un placer tener la oportunidad de hablarles acerca de un tema de vital interés para mí: Las reacciones
emocionales de los padres hacia sus hijos mental o físicamente
inválidos.
Por la próxima hora o un poco más, discutiré las reacciones
emocionales típicas de estos padres, tal como han sido reportadas
en la literatura popular, médica, sociológica y psicológica de los
Estados Unidos. Este tema ha sido abordado y discutido por psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales, consejeros de rehabilitación,
médicos, enfermeras y padres.
Primero, revisaré los estudios que son descriptivos y que se
basan en observaciones de casos individuales de padres o pequeño
números de éstos, observados y /o entrevistados por los observadores. Estas crónicas clínicas y personales comprenden la mayoría de
la literatura acerca de padres de hijos inválidos.
Los· estudios empíricos controlados con una base teórica adecuada, son pocos o virtualmente inexistentes. Por lo tanto, raramente citaré referencias al hablar, en lugar de eso, intentaré mencionar
sucintamente lo que ha sido observado.
De ahí en adelante, discutiré las interpretaciones más prevalentes de las reacciones emocionales de los padres: Los procesos de
duelo y luto. La discusión focalizará la estructura teórica general
acerca del duelo y el luto como un para_
d igma para la interpretación
de las reacciones de los padres, incluyendo una breve revisión de dos
modelos que parecen ser los más viables. Concluiré la plática con
.varias rec.omendaciones respecto a los enfoques terapéuticos para
trabajar con esos padres.
La consideración de todo este material nos llevaría más de una
hora, especialmente cuando me considero a mí misma una novicia,
al menos expresándome en español. Sólo me queda esperar que mi
conocimiento, interés y entusiasmo por el tema, puedan compensar
mis errores gramaticales y de pronunciación al hablar. A la vez quiero
agradecer a la administración de esta Facultad de Psicología su
invitación para hablarles el día de hoy, y por su generosa hospitalidad en esta bella ciudad de Monterrey, así como el esfuerzo que
representó la traducción de este artículo del inglés al español. Me
gustaría que esperasen al final de la presentación para que hagan
cuantas preguntas deseen.

�LAS REACCIONES EMOCIONALES DE LOS PADRES
128

129

MARCIA E. COLLINS

Ahora, muy bre~emente, antes de que e_mpiec~ a hab~~r acerca
de las reacciones de los padres, me gustana decirles quien soy Y
cómo me interesé en este tópico.
Soy una candidata al doctorado en Psicol&lt;;&gt;gía en la _U~iversidad
de Texas. En mi trabajo de estudiante graduada y en m1 _vida profesional he tratado de unir las disciplinas de la psicología y la educaci_ón ~special , con atención esmerada a los niños y sus famil ias.
Mis experiencias más importantes relacionadas con el tópico de
hoy, incluyen mi trabajo como direct?ra de c~msejería en la Escuela
para Ciegos de Texas, donde trabaje con niños y sus padres por
varios años estudiando e investigando como asociada de la doctora
Natalia Bá(raga para la American Priting House for !he Blind, Y
consultando con profesionales y con padres que viven y trabajan con
niños inválidos en .todo el estado de Texas.
·
En septiembre comenzaré mi año de internado en psicología
clínica infantil EN EL CENTRO DE CIENCIAS DE LA SALUD DE
OKLAHOMA donde mi s responsabilidades principales serán el trabajo como psidóloga en entrenam iento con un_~quipo interdiscipl inario
al servicio de los niños inválidos y sus familias.
Actualmente llevo a cabo investigaciones con padres de niños
inválidos, en los cuales estoy tratando de invest igar empíricamente y
validar la aplicabilidad del modelo teórico de la doctora Kubler-Ross
acerca del proceso de muerte y sus niveles, para interpreta~ las
reacciones de los pad res hacia el diagnóstico de impedimento v1~ual
serio o impedimento visual con invalidez múltiple de sus hijos y la
idea de su vida futura con ellos.
REACCIONES EMOCIONALES COMUNES EN LOS PADRES

Volviendo a nuestro tópico de las reacciones emocionales de los
padres hacia sus hijos invál idos, es necesario menci onar que la
crianza de niños con problemas emocionales puros queda fuera del
alcance de esta discusión.
El diagnóstico de cualquier condición de invalidez en un hijo,
provoca un trauma éon crisis en los padres. Por lo tanto, la pre_senc ia de un niño inválido en la familia, es inherentemente una situación llena de tensión. Aun cuando se puede esperar una amplia
variedad en las respuestas de los padres hacia la invalidez y el
inválido, debido a diferentes antecedentes, personalidades y circunstancias , existen algunas reacciones emocionales comunes que han
sido reportadas en la literatura.

Los padres de manera típica esperan que sus hijos sean, cuando
menos normales, algunos los quieren superiores y otros perfectos.
Sin embargo, las excepciones a esta esperanza son comunes e
inevitables. Cuando a los padres se les informa que su hijo no es
perfecto, que tiene un defecto mental o físico serio, se les está
privando del orgullo y la felicidad anticipada o experimentada previamente con otros hijos. Sus reacciones iniciales han sido descritas
como shock y negación o shock y duelo.
. Posteriormente, hay otras reacciones quizá. concurrentes, que
incluyen sentimientos de culpa, inadecuación, enojo, depresión, ansiedad, desilusión y autopiedad. También se ha sugerido que esas y
otras reacciones como retraimiento, amargura, resentimiento y rechazo son experimentadas de uno a otro grado por todos los padres,
aunque ellos no se den cuenta. Otras conductas típicas incluyen el
llanto, el c uest,onamiento, la búsqueda de razones y causas y el
culparse a sí mismos y a otros por el inválido.
Es notable el hecho de que el amor es raramente mencionado
dentro de !a multitud de reacciones paternas hacia el niño inválido.
La revisión de la literatura sugiere que las numerosas reacciones
negativas, interfieran con los sentimientos y expresiones de amor y
cuidado, especialmente cuando son notorios sentimientos muy fuertes de re.chazo y repulsión.
Las reacciones emocionales que parecen experimentarse más
consistentemente son shock, negación, duelo, culpa, depresión, inadecuación y enojo. Consideremos cada reacción por separado y
veamos a cada uno de los factores que parecen influir en ellas:
El shock inicial se ha descrito como un período de emoción pura
~I lidiar con el sueño destruido del niño perfecto. Es !a forma que
tiene la naturaleza de suavizar la experiencia traumática del diagnóstico médico. A continuación citaré la reacción de una madre hacia su
~ijo profundamente retardado, con daño cerebral, epiléptico y con
invalidez visual y auditiva:
El shock del nacimiento de un niño como éste no se siente todo
de un golpe, es todavía peor que la muerte de un hijo, porque te
das cuenta gradualmente de que ese hijo nunca va vivir en el
sentido pleno de la palabra ... ;es una tragedia! (Stewart, 1978,
95-96).
.
Después del shock inicial , los padres tratan de negar que la
1
~~ali~ez significa una pérdida permanente. Esta esperanza de que el
nmo va a crecer", "se va a poner mejor'' o que " una cura va a ser
encontrada", puede ser uno de los niveles en el ajuste de los padres
o también una actitud de por vida. Se ha dicho de que un poco de
negación es necesaria para suavizar " la tristeza crónica" y que aun

�130

MARCIA E. COLLINS

puede ser adaptativa en cierto grado. Sin embargo, después de un
período de tiempo, generalmente se cree que la predicha negación
ir:iterfiere con un buen manejo médico y la adaptación psicológica de
ambos padres al niño. Negación o rechazo pueden ser interpretados
como una reacción de shock que da.tiempo para absorber el trauma,
un mecanismo de defensa para lidiar con la situación dolorosa y
también como una manifestación o estado de duelo.
El duelo es aparentemente experimentado por los padres de
manera universal, y aún así algunas descripciones de reacción de
duelo son enormemente diferentes. Por ejemplo, .el duelo ha sido
descrito como una expresión inicial de tristeza o pérdida, un patrón
de conducta característico, un estadio de ajuste a la crítica y como
un marco teórico, al partir del cual se pueden interpretar las reacciones paternas. ·independientemente de las descripciones del observador, la reacción de duelo es percibida como una respuesta a la
pérdida. Los padres guardan luto por la pérdida del niño perfecto,
por la parte defectuosa del niño, y/o por una percepción de pérdida
de su autoestima personal. Según .el niño va creciendo, el duelo
puede ser también atribuido a las percepciones paternas de pérdidas
vigentes en sus vidas, a causa de la carga continua de responsabilidades adicionales y el "stress" inherente por la crianza de un niño
inválido.
Adicionalmente al shock, negación y duelo, los sentimientos de
culpa se encuentran siemp_re al principfo de cualquier lista .que hagan
los padres a sus reacciones por sus hijos, severa o moderadamente
inválidos. Aun cuando la culpa se ha interpretado como el extremo
en un continuo de reacciones patológicas hacia el nacimiento de un
hijo inválido, se acepta más a menudo como una reacción paterna
normal y natural.
Al dar a luz a un niño inválido, los padres pueden sentirse
culpables por su fracaso para darle vida a sus esperanzas ideales y
de la sociedad, para producir un niño normal si no perfecto. Igualmente, cuando el niño adquiere una invalidez, quizá a través de un
accidente o una enfermedad, los padres a menudo experimentan
culpa por su falla para llenar las esperanzas sociales y personales de
padre protector, el cual debería de algún modo prevenir la invalidez.
La mayor parte de los observadores están de acuerdo que los
padres en forma natural, buscan una razón del por qué su hijo es un
inválido, y que por lo tanto se sienten per~onalmente responsables y
a menudo culpables por la cond ición del niño. Como los padres
frecuentemente perciben de los hijos como una extensión de sí
mismos, ellos sienten que la invalidez del hijo es castigo divino por
su omisión o comisión de alguna conducta real o imaginada en el
pasado. Similarmente ellos pueden sentir que el problema del hijo ha
sido causado directa o indirectamente por alguna presunta falla o

LAS REACCIONES EMOCIONALES DE LOS PADRES

131

defecto en ellos o en sus cónyuges. La culpa puede asociarse con
sentimientos de repulsión y rechazo de la invalidez o del inválido.
También puede atribuirse a un conflicto recurrente de amor y odio en
los padres respecto al hijo, con enojo recurrente, hostilidad y otros
sentimientos negativos, incluyendo deseos de muerte. Según una
interpretación psicodinámica, este sentimiento de culpa puede ser
consciente o inconsciente y manifestarse en conductas paternas,
tales como culparse a sí mismo o a otros por la invalidez, negación,
la búsqueda de la cura milagrosa, rechazo, sobreprotección, sobredependencia, así como presión sobre el niño para que obtenga logros
superiores a su nivel.
La culpa consciente o inconsciente experimentada por los padres, está asociada con sentimientos de inferioridad e inadecuación.
Un defecto físico serio en un hijo, tiende a ser experimentado por el
padre como su propio defecto, lo cual contribuye a aumentar los
~enJi_mientos de responsabilidad y de culpa. El nacimiento de un hijo
invalido, a menudo parece causar en los padres serias dudas acerca
de ellos como individuos y de su valor como procreadores. Sentimiento · de vergüenza, defensividad, pérdida de autorrespeto y el
aumento de la ambivalencia son algunas de estas reacciones típicas.
También los padres sienten una incapacidad personal, a causa
de dudas respecto a su habilidad para dar y hacer a sus hijos, lo que
se requiere. Los sentimientos de culpa e inadecuación, a menudo
llevan hacia o van acompañados de depresión, y pueden asociarse
con el coraje, el cual puede expresarse en términos de autopiedad y
culpa. Por lo tanto, volvamos nuestra atención primero, al enojo, y
después, a la depresión.
El coraje paterno podrá dirigirse inicialmente hacia el niño como
la fuente obvia de la frustración de las esperanzas construidas antes
del diagnóstico de la invalidez. Sin embargo, muchas veces los
padres no están al tanto de su coraje, porque la sociedad critica
reacciones tan primitivas, por ende, el enojo o coraje, puede estar
dirigido hacia el médico, el cónyuge, el destino y aun Dios. El enojo
"hacia adentro" puede ser expresado por los padres como depresión.
Algunos .observadores están de acuerdo en que el enojo es generado
periódicamente por sentimientos de impotencia y frustración en interacción con el niño, y por las cargas extras y •las demandas incesantes experimentadas por los padres. El enójo, como el duelo está
considerado como una reacción casi universal, v deberá ser' vista
tanto como una reacción emocional independiente o como parte del
Proceso de duelo y luto.
La depresión es reconocida comúnmente en los padres de los
ni~os inválidos, y se ha interpretado como el proceso de duelo en sí,
as, como una base o característica del mismo. Los síntomas suoerfi-

�132

LAS REACCIONES EMOCIONALES DE LOS PADRES

MARCIA E. COLLINS

ciales de la depresión·, tales como: tristeza indefin~da, bajo nivel de
energía, apatía, etc., pueden aparecer en grados variables. Pare~e ~er
que la depresión y la culpa están entrelazad~s. El padre depnm1d?
está perennemente triste, y a menudo necesita expiar su culpa m_1mando al niño inválldo. Esta tristeza perenne, aparentemente refl_eJa
lo que ha dado en llamarse "tristeza crónic~" . del padre_ del niño
inválido. Se ha hipotetizado que este,. sent1m1ento persiste tanto
como el niño viva, y aun cuando los padr~s gozan algun~s de los
placeres de ver el desarrollo y el creci_m1ento ?e. su h1Jo, estos
placeres se dan dentro del contexto de tristeza cromca.
Los padres deprimidos han sido ~escritos como a~~ellos que
son más aptos para aislarse de otros miembros de la fam1_11a, Y co~o
característica tienen dificultad para expresarse con enoJo del mno
inválido. Los sentimientos de una gran pérdida p~rsist~~ Y la d_e~resión puede ser reactiva o preparatoria para la res1gnac1on Y qu1za la
aceptación del niño·y la invalidez.
Estas reácciones paternas: shock, negación, duelo,_ c~lpa, inad?cuación, enojo y depresión, se han observado que contmuan -~ traves
del tiempo, y que son similares para ~quellos pa~res c~yos h1¡os han
nacido inválidos o adquieren la invalidez en la infancia, como para
aquellos que quedan inválidos después de la infancia por accidentes,
enfermedad, etc.
Según la connotada doctora E/va Pozanski: N_o hay fam~lias en
/as cuales los padres no experiencíen una marana
emociones, Y
toma tiempo aun para la más normal de las fam1l1as , h~cer una
adaptación realista. ¿Cuánto tiempo es suficiente o cuales son
/os límites normales de tiempo? No lo sabemos, porque. . . en el
caso del niño inválido, el . trauma es en cierto m~do vigente,
porque ta presencia física del niño es un recordatono constante
de duelo y de pérdida (Pozanski, 1973, 323).

et~

Por lo tanto existe un consenso general en la literatura, de ~u.e
el conjunto de e:nociones _descritas en esta revisión no s~n patolog_1cas, sino normales y naturales, como parte. de las reac?1ones hacia
el trauma emocional inicial y el stress vigente asociado con la
crianza de un niño inválido.
FACTORES MEDIADORES CAUSANTES DE VARIANTES

Ahora que hemos considerado ya algunas de las .reacciones
comunes, veamos algunos de los factores que parece~ infl~ir en
ellas. Existe vivencia de que las reacciones paternas podran ~anar de
acuerdo a ciertos factores, que pueden llamarse factores med1ador~s.
Estos factores mediadores aparentemente influyen en la ocurrencia,
intensidad o duración de uno o más de las reacciones paternas

133

comunes. He hecho una lista de estos factores que han sido identificados en la investigación relevante a los padres de niños inválidos.
No tenemos tiempo para discutirlos todos y cada uno, pero los
mencionaré, y diré algunas palabras acerca de cada uno de ellos.
Par~ propósitos de la discusión, estos factores mediadores pueden estar asociados con unas de las siguientes tres categorías:
Características de los padres, características del niño, y características del sistema de apoyo o de soporte de los padres, verbigracia: la
familia.
Características de los padres

Considerando las características de los padres, (1) la salud mental general de los padres cuando el diagnóstico de invalidez es
hecho, parece ser un factor importante. Aquellas personas que han
logrado un ajuste relativamente satisfactorio y que han aprendido a
sobrellevar la frustración, llenar sus necesidades importantes, confiar
en las relaciones humanas y sentirse libres de culpa excesiva o
miedo, parece que (a) reaccionan más moderadamente y (b) resuelven sus problemáticas emocionales más fácilmente.
(2) La cultura y la sociedad de los padres pueden influir o
influiran de hecho en el tipo y la intensidad de las reacciones. Las
normas de los padres usualmente están basadas en los valores
aceptados por el ambiente social. Por ejemplo, si la cultura o la
sociedad perciben a un niño inválido como una carga sin esperanza,
o alguien a quien deberáll' rechazar o ridiculizar, entonces los padres
responderán al niño inválido de acuerdo a, esas normas.
(3) La religión y los valores religiosos pueden influir en las
reacciones paternas. La investigación es limitada y los hallazgos
contradictorios; pero parece ser que las madres católicas son más
aceptantes del niño inválido que las madres no católicas o igualmente aceptantes que las madres protestantes. También la autoculpa y la
despersonalización variarán de acuerdo a las preferencias rel igiosas.

(4) El nivel socioeconómico, incluyendo el ingreso del padre y el
nivel ocupacional, es un cuarto factor a considerar. Las madres con
alto status socioeconómico se ha encontrado que responden al diagnóstico del retraso mental , como si fuese una amenaza, mientras
que las madres de bajo status socioeconómico respondieron en
términos de una crisis de roles (Farber, 1960).
(5) El nivel educativo, el cual está asociado con el status socioeconómico, parece estar relacionado con la aceptación o el rechazo
paterno. Los padres con altos logros educativos tienen más culpa y
experimentan más dificultad para aceptar a un hijo mentalmente
inválido, mientras que los padres con logros educativos bajos parecen estar menos preocupados.

�134

LAS REACCIONES EMOCIONALES DE LOS PADRES

MARCIA E. COLL/NS

(6) Una incapacidad física en el_ pa?re_ ~imilar a la del hijo,

parece facilitar el ajuste del padre al niño 1nvalldo, Y por lo t~nto ,_ s~
-han observado reacciones menos severas con soluciones mas rap1das a problemáticas emocionales.
(7) La edad de los padres puede relacionarse con el sexo -~el
niño inválido y el orden de n~c_imiento, p~Fa crear prob_l~mas familiares. Madres muy jóvenes t1p1camente tienen mas_ d_
1f1cultades: El
primogénito de sexo masculino inválido de una pare¡a J&lt;?ven, _p~d1ese
crear respuestas emocionales más intensas que un pnmogenito de
sexo femenino o un hijo no primogénito. Las madres de mayor
parecen encontrarse en mayor riesgo, porq_~e no ~olamente la incidencia de condiciones invalidantes en rec1en nacidos a~~enta~ en
las madres mayores de 35 años , sino también porque el n1no pud1~~e
no estar planeado o bienvenido. Los padres d~ mayor ed~d tamb1en
pueden preocuparse más acerca de proporcionar y satisfacer las
necesidades del niño .

e?a~.

(8) Las experiencias previa~ con niños _Y adultos inválidos parece

afectar positivamente las reacciones emocionales.
(9) Las actitudes paternas hacia la invalidez específica pueden
llegar a ser influyentes. La actitud es cultural y ~erso~~lmente determinada. Es muy común que algunos padres se 1dent1f1quen con los
niños, se imaginan como sería su mundo, si ellos , los padres,
fuesen por ejemplo , ciegos . Es importante recordar que un ciego . de
nacimiento no sabe lo que es la visión normal. El no ha p~r?1do
nada, porque el nunca lo tuvo , y en ~us añ&lt;?s tempranos qu1za no
esté especialmente consciente de que el es diferente del resto de la
familia, a menos de que se le haga sentir que sí lo es. Argur:r,~ntos
análogos a los anteriores, pueden ser hechos para otras cond1c1ones
de invalidez.

(1 O) La última característica de los padres que p~ede . ser un
factor mediador, es su percepción de la severidad d~ la 1nval1dez d~I
niño. Los padres que perciben que la !nva!id_ez es ~as o men?s sena
de lo que el diagnóstico médico y ps1c&lt;?log1co pudiera sugenr, P~~ece que tiene más problemas con reacciones como duelo, negac1on,
rechazo y aceptación .

Características del niño

Volviendo brevemente a las característ icas del nino, hemos ~onsiderado el sexo y el orden de nacimiento del n iño con referencia a
la edad de los padres. (3) La tercera característica, pr~maturez, ha
recibido más atención en las investigaciones. Las reacciones maternas frecuentemente incluyen algunas de aquellas a~ri~ui_das a ~adres
de niños que han nacido inválidos o enf~rmos cro~)cos. Part1cula•
mente aparentes son los sent imientos de inadecuac1on, culpa perso-

135

nal y duelo. La combinación de prematurez e invalidez parecen intensificar estas emociones. La prematurez interfiere con el proceso
necesario de apego materno-infantil, a causa de la separación requerida para que el niño gane peso y reciba tratamiento médico espeC!~I. Las madres par~cen experimentar un vacío durante la separaeren y muchas experimentan una falta de interés en el niño. En
algunos cas_?s, esta falta de interés parece irreversible, y puede
resultar en srndrornes de deprivación, tales como la incapacidad para
amar o el síndrome del niño golpeado.
(4) El número cuatro es el origen médico de la incapacidad. La
intensidad y duración de las reacciones paternas especialmente culpa, puede variar de acuerdo a qué tan responsables por el inválido se
sientan sus padres. Las reacciones también pueden diferir, de acuerdo a la percepción de su responsabilidad hacia un defecto genético
que ellos pueden haber transmitido con o sin su conocimiento o por
invalideces por causa de accidentes o de enfermedad.
(5) El tipo y el grado de la invalidez del niño, también influye en
las reacciones de los padres: entre más grande y visible el daño
más grande es la reacción de los padres. -También las reaccione~
pueden variar de acuerdo a si la invalidez es física o mental.

Características del sistema de apoyo de los pádres

Generalmente, es importante considerar las características del
sistema de apoyo de los padres. (1) Después del nacimiento de un
niño inválido, las actitudes del personal profesional, particularmente
las enfermeras, afectan profundamente las reacciones de la madre.
Las madres aceptan sus propios sentimientos negativos más rápidamente, si el personal profesional las estimula a que los expresen y si
estos sentimientos parecen ser afectados. Una falta de comprensión
por parte del personal profesional, intensificará las distorsiones emocionales y perceptuales en la madre. También , el evitar responder al
contacto del niño por el personal profesional , comunica a la madre la
idea que su niño no es aceptable para otros y aumenta su sentimiento de culpa, duelo y de pérdida de valía personal.
(2) La aceptación y el apoyo emocional de los padres del cónyuge y de la familia, tienen un efecto significativo en la habilidad
emocional del padre y en su rapidez para aceptar al niño inválido.
(3) Al último, pero no menos importantes, son los servicios de
apoyo de los profesionales, tal y como se van necesitando, y los
cuales han sido importantísimos para ayudar a los padres a manejar
Y a resolver, y más efectivamente, las reaccionas emocionales problemáticas. Solamente cuando estos padres han podido entender y
resolver sus reacciones emocionales, podrán beneficiarse plenamente
de la información y del consejo qÜe será necesario recibir, debido al
desarrollo y crecimiento de su hijo inválido.

�136

LAS REACCIONES EMOCIONALES DE LOS PADRES

MARCIA E. COLLINS

Al concluir esta. discusión de los factores 4m~d_iadores, quiero
enfatizar que pocos de ellos han sido probados emp1r~ca Y é3:decua~a- _
mente, la mayoría sóto han sido identificados a tr~ves ~e 1~pres10nes clínicas muy limitadas, y si acaso, por alg~ de invest1gac1on. Por
lo tanto, para poder dar a los padres el conseJo y el apoyo ne_cesarios , se requieren los estudios validados, ~son estos f~~tor;s igualmente relevantes para la cultura y la soc1eda~ en Mex1co .. No lo
sabemos.
INTERPRETACION DE LAS REACCIONES EMOCIONALES PATERNAS: PROCESOS DE DUELO Y LUTO

Ahora, q1Je ya hemos revisado las reacci_on~~ pa~ernas con:iunes
y los factores mediadores aparentemente s1gn1f1cat1v&lt;?s, cons1de~emos las interpretaciones más prevalentes de las reacc1on_es ef!l_oc10nales de los padres: los procesos de duelo y luto. La d1scus1on ~e
enfocará hacia el marco teórico general del luto y el duelo. Despues
revisaremos dos modelos que parecen ser los más viables.
Como indiqué durante la introducción, las rea~ciones paternas
han sido observadas e interpretadas por gente con d1fere~tes antecedentes profesionales y por "los padre~ que h~n experimentado o
continúan experimentando esas reacc1on~s. S1': emb~rgo, marc?s
teóricos a partir de los cuales se puedan interpret~r las observac1?nes, rara vez han sido identificados, y por ende e~1ste u_na ausencia
completa de definiciones operacionales de la terminolog1a.
Los observadores parecen estar de acuerdo sin embargo, en que
los padres tratan de ajustarse a un evento ?rít_ico o !rauma _que
implica pérdida. Cuando se ha hecho el diagnostico de 1nc~pac1dad
física o mental , los padres en efecto y de hecho es~á~ p~r?1endo al
niño perfecto que ha sido fantaseado_con m~cha ant1c1p~c1_
on. Como
podrán recordar, esos padres tambien perciben una perdida de su
autoestima personal. Y aun cuando parece que ~so es una mar~~ª de
emociones · se ha observado cierta consistencia en la expres1on de
éstas. A ~enudo, un patrón de reacciones emocionales, análogo al
duelo y al luto, ha sido observado. El_d~elo, parece
una respuesta característica de los padres a la perdida de sus ninos sanos, Y la
expresión de ese duelo, en forma de luto, ha sido aceptado como un
proceso emocional normal .

~:r

La I iteratura actual , incluye, cuando menos, ocho modelos de
las múltiples formas que el duelo, en su proceso , puede ~ornar con
estos padres. Aun cuando las descripciones y las secuencia~ de las
emociones puden variar según el modelo, el proceso es comunmente
descrito como complejo y extenso. Comienza con un shoc~ Y negación de la pérdida, y en su curso óptimo procede hacia. _(1) la
aceptación de la pérdida del niño idealizad_
o y (2) la aceptac1on del .
niño inválido, en el cual _vale la pena invertir el amor de los padres.

137

, ~l proceso de duelo y luto se conceptualiza generalmente en
termmos de ~n~ secuencia de etapas, con ciertas conductas y síntomas caractenst1cos de cada etapa. Con el propósito de ser clara y
sencilla, sólo describiré dos modelos.
MODELO DE DROTAR, ET AL

El modelo de Drotar, lrvin, Kennell y Claus (1976) fue desarrolla-.
do por un equipo de profesionales del departamento de pediatría de
la ·escuela de Medicina de la Universidad Case Estern Reserve University en Cleveland, Ohio. Este modelo fue desarrollado originalmente, a partir de las observaciones y entrevistas estructuradas con 25
padres de niños con malformaciones congénitas. La mayor parte de
las grabaciones d~ estas entrevistas, fueron hechas con padres que
aca_ba_
ban de ~?r info~mados de la invalidez de sus hijos. En este
estudio, tamb1en se incluyeron padres que tenían varios años de
haber pasado por la situación de crisis temprana. Este modelo ha
s!do criticado por otros profesionales y parece ser un paradigma
eiemplar.
Las reacciones complejas de los padres individualmente están
caracterizadas por cinco etapas de reacciones emocionale;. Aun
c~a~do el_tiempo que cada padre necesitó para enfrentar y aceptar la
cns1s, a~1 como los problemas específicos de cada etapa, varió, l,a
secuencia de las etapas, en general, reflejaron un curso natural de
las reacciones de la mayor parte de los padres.
La primera etapa fue el shock. La mayor parte de los padres
?Onf~saron que este período temprano fue una época de conducta
r~rac,onal, ?aracterizada por mucho llanto, sentim iento de impotencia, Y ocasionalmente, una necesidad urgente de escapar. La segunda etapa fue negación (o descreimiento). Cada padre reportó que él 0
ella desearon estar libres de la situación o negar su impacto.
El estudi? .&lt;?rigin~I defi~ió la tercera etapa como tristeza y enojo;
per? _una rev1s1on mas reciente por los autores, incluyó una etapa
definida como entre negación, tristeza y enojo. Durante esta etapa
los padres parecían querer negociar para deshacer la invalidez. Á
me~udo se da un retorno a la religión o hacia la caridad, como para
decir de manera muy pr1mitiva, a un nivel inconsciente: he sido
malo, y he sido castigado. Si prometo ser bueno, mi niño va a ser
normal. En general, trat~n de hacer un pacto con Dios.
. ~. sig uiente etapa incluye tristeza, enojo y ansiedad. Existe
d1scus1on respecto a si el enojo precede o sigue a la t risteza de
modo que los dos formen una sola etapa.
'
La etapa número 4 (ó 5) estuvo caracterizada por equi librio. Los
Padres expresaron una disminución grad ual de la ansiedad y de las

�LAS REACCIONES EMOCIONALES DE LOS PADRES

137

El proceso de duelo y luto se conceptualiza generalmente en
términos de una secuencia de etapas, con ciertas conductas y síntomas característicos de cada etapa. Con el propósito de ser clara y
sencilla, sólo describiré dos modelos.
MODELO DE DROTAR, ET AL

El modelo de Drotar, lrvin, Kennell y Claus (1976) fue desarrollado por un equipo de profesionales del departamento de pediatría de
la escuela de Medicina de la Universidad Case Estern Reserve University en Cleveland, Ohio. Este modelo fue desarrollado originalmente, a partir de las observaciones y entrevistas estructuradas con 25
padres de niños con malformaciones congénitas. La mayor parte de
las grabaciones de estas entrevistas, fueron hechas con padres que
acababan de ser informados de la invalidez de sus hijos. En este
estudio, también se incluyeron padres que tenían varios años de
haber pasado por la situación de crisis temprana. Este modelo ha
sido criticado por otros profesionales y parece ser un paradigma
ejemplar.
Las reacciones complejas de los padres individualmente, están
caracterizadas por cinco etapas de reacciones emocionales. Aun
cuando el tiempo que cada padre necesitó para enfrentar y aceptar la
crisis, así como los problemas específicos de cada etapa, varió, la
secuencia de las etapas, en general, reflejaron un curso natural de
las reacciones de la mayor parte de los padres.
La primera etapa fue el shock. La mayor parte de los padres
confesaron que este período temprano fue una época de conducta
irracional, caracterizada por mucho llanto, sentimiento de impotencia, y ocasionalmente, una necesidad urgente de escapar. La segunda etapa fue negación (o descreimiento). Cada padre reportó que él o
ella desearon estar libres de la situación o negar su impacto.
El estudio original definió la tercera etapa como tristeza y enojo;
pero una revisión más reciente por los autores, incluyó una etapa
definida como entre negación, tristeza y enojo. Durante esta etapa,
los padres parecían querer negociar para deshacer la invalidez. A
menudo se da un retorno a la religión o hacia la caridad, como para
decir de manera muy primitiva, a un nivel inconsciente: he sido
malo, y he sido castigado. Si prometo ser bueno, mi niño va a ser
normal. En general, tratan de hacer un pacto con Dios.
La siguiente etapa incluye tristeza, enojo y ansiedad. Existe
discusión respecto a si el enojo precede o sigue a la tristeza, de
modo que los dos formen una sola etapa.
La etapa número 4 (ó 5) estuvo caracterizada por equilibrio. Los
Padres expresaron una disminución gradual de la ansiedad y de las

�"138

MARCIA E. COLL/NS

LAS REACCIONES EMOCIONALES DE LOS PADRES

141

reacciones emocionales intensas, con un aumento de confianza en
su habilidad para cuidar un niño.
La última etapa, titulada reorganización, incluyó ac~ptación ylo
resignación . Los padres comenzaron a aceptar responsc.'..Jlemente los
problemas de sus hijos.
La aceptación positiva, a largo plazo, del niño en este estudio,
incluyó el apoyo mutuo de los padres a través del tiempo, después
del nacimiento (Kennell &amp; Klaus, 1976).
MODELO KUBLER-ROSS

El modelo revisado, incluyendo la tercera etapa del anterior, es
muy similar al modelo de la Dra. Elizabeth Kubler-Ross, de las
etapas de la muerte. El modelo mencionado, con sus cinco etapas
acerca de la muerte y el moribundo, ha sido sugerido como un
paradigma viable para estas reacciones paternas (Mitsos, n.d.; Tenbrinck &amp; Brewer, 1976).
La Dra. Kubler-Ross ha reforzado esta sugerencia, durante una
conversación telefónica conmigo en mayo 15 de 1980, cuando me
dijo que la primera vez que se dio cuenta de las etapas del morir, fue
cuando trabajó con niños inválidos y sus familias, por más de 15
años. Posteriormente, supo más acerca de estas etapas, al trabajar
con pacientes moribundos.
La Dra. Kubler-Ross cree que su modelo de cinco etapas es
aplicable a cualquier pérdida, incluyendo la pérdida del niño fantaseado, deseado y esperado.
Las cinco etapas en este modelo son: (1) negación, (2) enojo,
(3) regateo, (4) depresión y (5) resignación o aceptación. Ella incluye
también la culpa como una reacción característica de los padres,
pero cree que está muy asociada con la depresión y que no es una
etapa independiente. La fe y la esperanza se perciben como una
reacción subyacente a lo largo de todas las etapas. Estas etapas
duran para cada persona tiempos diferentes, y pueden reemplazarse
la una a la otra o coexistir.
La similitud y el paralelismo entre estos dos modelos es aparente, si ustedes se dan cuenta que el modelo · Kubler-Ross incluye el
shock como una respuesta inicial dentro de la etapa de negación, y
que el equilibrio y la reorganización en el modelo de Drotar, lrvin,
Kennel y Klaus pueden incluirse dentro de la etapa número 5, resignación o aceptación de modelo Kubler- Ross. Yo estoy especialmente interesada en la viabilidad del modelo de la Dra. Kubler-Ross,
y por lo tanto estoy tratando de probarlo en mi disertación doctoral.

pueden proporcionar un modelo útil cuando lo necesitamos. Los padres pueden estar sintiendo coraje y resentimiento que algunas veces
dirigen al profesional en turno. O pueden estarse sintiendo muy
culpables y repetir las mismas prequntas o problemas muchas veces.
Estas reacciones características requerirán una gran paciencia de
parte del profesional.
. Existe discusión acerca de si es conveniente el hacer interpretaciones a los padres sobre el hecho de estar experimentando un
proceso de duelo. Parece correcto el asegurarles que su sentimiento
ha sido experimentado por otros, y explicarles que esas reacciones
son normales si, de hecho, el buen juicio profesional, así lo indican.
Como ustedes podrán ver y estar de acuerdo, es necesario ser muy
cauto cuando se hacen inter.pretaciones a personas en una situación
de crisis. Por eso, pudiera ser preferible, simplemente, estar al tanto
de esa interpretación par~ poder aumentar nuestra comprensión de
sus reacciones emocionales.
Muchas gracias por su interés y atención. Ha sido para mí un
placi:::r el hablarles hoy, acerca de las reacciones emocionales de los
padres hacia sus niños mental o físicamente inválidos.
·

�MENTE

1980-1143-156

NUM. 2 (OCT. 1980)

LO QUE FREUD Y JUNG SOÑARON 1

CALVIN S. HALL Y 8/LL DOMHOFF

1 Tomado de Readings in Psichology Today CRM Books, Del Mar, California, 1967.

�LO QUE FREUD Y JUNG SOÑARON

145

1 INTRODUCCION

Es difícil imaginar dos "modelos más ilustres" en el campo del
análisis de los sueños que Freud y Jung. Ambos analizaron sus
propios sueños -y, en ocasiones, cada uno analizó los del otro-,
por lo que es pertinente demostrar la utilidad de un método analíticamente nuevo para aplicarlo a los sueños de ambos.
Lo que sigue es un estudio comparativo y cuantitativo de los
sueños de Jung y Freud en base a cómo los dieron a conocer en sus
escritos. El propósito principal del estudio es demostrar el valor al
analizar el contenido cuantitativo de los sueños y relacionar la información trasmitida a fin de conocer ciertos hechos acerca del carácter
y conducta de ambos autores.
Freud dio a conocer 28 sueños en dos libros, La Interpretación
de los Sueños y Sobre los Sueños. Jung informó de 31 sueños en su
trabajo autobiográfico Recuerdos, Sueños, Reflexiones. Aunque nos
gustaría haber tenido más sueños con los cuales trabajar, los estudios anteriores que hemos realizado nos muestran que aunque sean
sólo 20 sueños, éstos revelan aspectos importantes de la personalidad del sujeto.
Además, podría prejuiciarse la elección libre que tuvieron ambos
autores en cuanto a los sueños que quisieron dar a conocer. Por
ejemplo, Freud pudo haber seleccionado sueños favorables a su
teoría y Jung a la suya. Es evidente en verdad que las razones que
ambos tuvieron para relatar sus sueños fueron diferentes. Freud los
utilizó para ilustrar varios aspectos de su teoría de los sueños; el
propósito de Jung fue más personal, el de clarificar la naturaleza de
su vida interna y de su desarrollo. Esta diferencia en el propósito se
puede observar en los libros en: los que los sueños se relatan . Los de
Freud se publicaron en tratados científicos; los de Jung en su
autobiografía.
11 METOOO

A pesar de los distintos propósitos esperamos que los métodos
objetivos del análisis de los sueños nos revelen diferencias entre
ambos que fueran congruentes con las encontradas en sus autobiografías.
Esperamos encontrar también muchas similitudes en sus sueños. Creemos que existen un grupo de aspectos universales importantes en los sueños de todos los seres humanos sin importar
cuándo vivieron, dónde vivieron o cómo lo hicieron. Cada sueño se
escribió a máquina en una tarjeta de cinco por ocho. Los 28 sueños
de Freud y los 31 de Jung se mezclaron como en una baraja antes de

�LO QUE FREUD Y JUNG SOÑARON

146

147

CALVIN S. HALL Y BILL DOMHOFF

que fueran calificados. Uno de nosotros (Dr. Hall) realizó todo el
proceso de calificación utilizando las escalas de contenido descritas
en el Análisis del Contenido de los Sueños de Calvin Hall y Robert
Van de Castle. A fin de obtener la mayor precisión, cada sueño se
calificó dos veces. Se calificaron en base a las siguientes variables:
longitud , personajes, objetos, interacciones ag resivas y amistosas,
éxito y fracaso, buena y mala fortuna, incorporación oral y énfasis
oral , ansiedad de castración , deseo de castración y envidia del pene.
Para poder averiguar lo que era característico de los sueños de
Jung y Freud se compararon sus puntajes con los obtenidos a partir
de 500 sueños de 100 hombres o jóvenes norteamericanos y, en
alg unos casos con otras normas. Aunque sólo en algunos casos se
conoce la edad exacta en la que ocurrieron los sueños de Freud y
Jung se creyó que, con sólo una excepción , todos se tuvieron durante
la vida adulta. La excepción es un sueño de Jung que dijo tuvo
cuando tenía tres o cuatro años de edad.
111 RESULTADOS EN LOS ANALISIS DE LOS SUEÑOS DE FREUD Y
JUNG

He aquí los resu ltados de nuestra investigación en los sueños
de Freud y Jung.
1. Por la longitud de los sueños

El número total de líneas en las narraciones de los 28 sueños de
Freud es de 286, un poco más de 1O lineas por sueño. Su sueño más
largo es de 34 líneas, el más corto de una línea. El número total de
líneas en los 31 sueños de J ung es de 458, un poco menos de 15
líneas por sueño. Su sueño más largo es de 51 líneas, el más corto
es de cuatro.
Esta diferellcia obvia en la longitud promedio de los sueños está
de .acuerdo con los estilos que ambos tenían para escribir. Freud
publicó tanto, si no es que más, de lo que Jung lo hizo, pero el estilo
de Freud es compacto y el de Jung es discursivo. Uno no puede
imaginarse a Freud como el autor del discursivamente escrito: Recuerdos, Sueños, Reflexiones de Jung , ni a Jung como el autor del
directamente escrito Estudio Autobiográfico de Freud.
2 . Por características universales de los sueños en cuanto a personajes

Existen ciertos hechos universales sobre los perso najes en todos los sueños. Uno de ellos, dado por sentado y sobre el cual se
comenta poco, es que la persona que sueña es un personaje en casi
todos los sueños. Freud y Jung no son la excepción: aparecen en
todos sus sueños (Sin embargo, en el sistema de análisis de contenido de Hall-Van de Castle, a quien sueña no se le toma como
personaje).

Otro univ~rsal es que los hombres sueñan más sobre hombres
q~e sobre muJe_r;s; pero las mujeres sueñan sobre ambos casi en la
ri:Isma proporc~on. Freud y Jung se adecuan a esta regla general.
Tienen propor~Iones idénticas en relación a esto. la proporción de
hombres y muJeres en los sueños de Freud es de 2.56 a 1 y en los
de Jun~ de 2.50 a 1. Estas cifras son algo mayores que la razón
promedio de los hombr~s universitarios norteamericanos, que es
cerca de 2 a 1. Se sabe, sin embargo, que la proporción aumenta con
la edad.
. Queda aún otro universal que es la proporción de personajes
s1mp_les ~ c?mpue~tos. (Un personaje compuesto es un grupo o
~ult1tud ind1ferenc1ada) . La proporción típica es de .70 personajes
simples a .30 de c~r:npuestos. En los sueños de Jung se da exactamente esta proporcIon, y en los de Freud la cifra es diferente sólo en
muy poco, .73 de personajes simples y .27 de compuestos.
Los_ sueños informados por adultos tienen siempre muchos más
personaJes .~dultos que personajes adolescentes, niños o infantes.
La proporcIon de adultos en los sueños de hombres universitarios
adul~os es de .97. La proporciones de Freud y Jung son de .91 para
e( primero y de .93 para el segundo , lo cual no es significativamente
diferente de la norma.
Finalment~! existe una proporción típica de personajes familiares / no familiares. Un personaje familiar es un miembro de la
fam1l1a de la persona que sueña, un pariente, un amigo o compañero
o una _persona famosa. Un personaje no familiar es uno que no es
c_o~oc1do para la persona en sus horas de vigilia. En los sueños
tIpIcos de los hombres el .45 de los personajes son familiares y el
:55 no 1~. son. Las proporciones en Freud son de .53 en los personaJes fam1l1ares y _de .47_en los no familiares . Las de Jung son de .57 y
de .43. Esta d1ferencIa entre ambos no es significativa ni lo es
tampoco al comparárseles con el grupo normativo.
'
H~sta este punto, los resultados en relación a los personajes en
el a_nállsis de los sueños, sólo demuestran que Freud y Jung pertene?Ieron .ª la ~itad masculina de la raza humana. Pero también
existen d1ferenc1as en los personajes soñados por ambos.
FreuGI _tuvo más personajes soñados que Jung, a razón de 85
para el prir:nero y 70 para el segundo, a pesar de que Jung dio a
~onocer mas sueños y de que tuvo los más largos. El número de
line~s. por personai_es es de 3.4 en Freud y de 6.5 en Jung. El
coef1c1ente de densidad de personas involucradas en los sueños de
Freud es m_ucho mayor_que en los de Jung. Los de Jung están llenos
de escenarios, de arquitectura y de objetos, más bien que de personas.

�LO ÓUE FREUD Y JUNG SOÑARON

148

149

CALVIN S. HALL Y 8/LL DOMHOFF

Esta diferencia parece ser compatible con lo que se sabe sobre
estos dos hombres. Freud fue una persona sociable. Tuvo muchos
amigos cercanos y discípulos, con quienes tuvo relaciones muy
personales. Uno se lo imagina rodeado de un séquito a dondequiera
que iba. Jung fue más solitario y mantuvo a sus posibles discípulos
a distancia. Pasó mucho tiempo en indagacicnes académicas, escudriñando viejos manuscritos, y fue amante de la naturaleza. Jung
dijo de sí mismo, " Hoy como entonces -en su niñez- soy un
solitario".
Se puede observar una diferencia en la sociabilidad entre estos
dos hombres, a partir de otras evidencias que provienen de sus
sueños y también de sus escritos. Los animales aparecen con más
frecue·ncia en los sueños de Jung que en los de Freud, lo cual
sugiere que Jung se identificó más estrechamente con el mundo de
la naturaleza que con el de los hombres. El escribe en Recuerdos ,
Sueños, Reflexiones: "Amé a todos los animales de sangre caliente ... Los animales fueron amables y leales, invariantes y dignos de
confianza. Ahora desconfío más que nunca de las personas". En los
sueños de Jung aparecen más personajes misticos, ficticios e históricos que en los de Freud . De aquí se desprende que Jung vivió más
en el pasado, mientras que Freud lo hizo más en el presente. Incluso
Jung dijo que por años se sintió en armonía más estrecha con el
pasado que con el presente, especialmente con la Edad Media y el
siglo XVII l.
Jung sueña más a miembros de su familia. Freud sueña más a
los amigos y camaradas. Esto implica que la sociabilidad de Jung se
expresó dentro de su familia inmediata, y la vida social de Freud se
centró más, fuera de la familia. Es interesante que aunque Jung fue
hijo único nueve años y luego tuvo sólo una hermana, y que Freud
creció exactamente enrnedio de una familia numerosa, ambos tuvieron familias grandes. Freud tuvo seis hijos y Jung cinco. No obstante esto, Freud pareció haber buscado persistentemente, relaciones
íntimas e incluso paternales, fuera de su familia.
Una carta escrita por Freud para Jung, es característica de la
búsqueda de este tipo de intimidad. He aquí un párrafo de esa carta
que es reproducida en Recuerdos, Sueños, Reflexiones: "Debo establecer que la misma noche en que formalmente te adopté corno
primogénito, te nombré mi sucesor y príncipe coronado, etc ... Es así
que me invisto una vez más de mis ostentaciones paternales de aros
de hueso1 y pongo sobreaviso a mi querido hijo para que se mantenga sereno ... " Dada la soledad de Jung o su preferencia por la
naturaleza y la arquitectura y sus preocupaciones, y también dada su
relación insatisfactoria con su propio padre, no es difícil imaginar de
qué modo a Jung no le gustó la sociabilidad de Freud, o creer, como
fue, que rápidamente los dos tomaron caminos diferentes.

P~nsamos que aquí yace el secreto real de su rom i .
e~sp~ets de todo, los in~elec~uales suizos como Osear Pfistgr,m~~~~~
tenJafise~~nie,lay f~~~;1g Bts,wanger, q~ien_es _introdujeron el exisami
eno og,a
la ps1qu1atna, siguieron siendo

ª

con~~~fa~!~~ª~!~od~r=~~u~~ ~n~!~fJ

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las ~!ferencias intele~tuales
1
r~~nsp:~~;:r~ Y Pfi~ter y Bins~agner, a d~f;r:~J~!
epres1vos o caprichosos que perdier
1 -• f'
pasaron períodos de tiempo en instituciones ment~~es~ con ianza Y

~~ª~n~e :i ~~~l-

3. Por clases de objetos y clase compuesta vistas en los sueños

�150

CALVIN S. Hf.LL Y 8/LL DOMHOFF

dividen estas cifras entre el número de personajes, las proporciones
son en gran parte iguales para ambos. Además, están en estrecho
acuerdo con las proporciones encontradas en sujetos masculinos,
entre los 33· y 80 años.
Otra característica universat de los sueños de Jung· y Freud, es
la gran proporción de agresión y amistad en las que estaban implicados ellos mismos, si se les compara con la agresión y amistad en la
que solamente se es testigo, y con el• número igual de veces que
ellos son agresor o víctima.
En relación al papel de protector y protegido, los dos son polos
opuestos. Cada vez que Jung participó en una interacción amistosa,
él mismo inicia la amistad. Y Freud, por otro lado, es en mayor
frecuencia el receptor de la amistad (ocho de 11 ocasiones). La
norma se localiza entre las cifras de Freud y Jung. ¿Significa esto
que Freud qui.so que las personas le respondieran en una forma
amigable y que fue sensible al ser rechazado?. Parece ser realmente
cierto que Freud era sensible a ser desairado: por ejemplo, sus
sentimientos fueron heridos porque Jung no hizo un esfuerzo por
visitarlo, cuando Freud hizo un viaje a Suiza; y Ernest Jones, biógrafo de Freud, dice que Freud se molestaba algo, cuando los amigos a
quienes les había escrito no le contestaban de inmediato.
Otro indicador de la mayor autonomía social de Jung, es que,
cuando sólo consideramos los sueños en los que ocurre la agresión
o amistad (y no el número total de encuentros agresivos y amistosos
de todos los sueños) , Freud tiene casi el doble de sueños con
"interacción" que Jung. La frecuencia de Freud está de acuerdo con
la norma. En otras palabras, Jung tiene más pocos sueños que
Freud en los que interactúa en formas im portantes con otros personajes.
Pero el hallazgo más interesante con respecto a la agresión y
amistad es la clara diferencia en los encuentros amistosos y agresivos de ambos con personajes masculinos y femeninos. El hombre
promedio tiene más interacciones agresivas con hombres que con
mujeres y más interacciones amistosas con mujeres que con hombres. Los encuentros agresivos y amistosos de J-ung con hombres y
mujeres están en el promedio. Tiene una interacción agresiva con
casi uno de cada cuatro personajes masculinos y ninguna con femeninos. Como en .el caso de los encuentros amistosos, Jung tiene
casi un número igual con hombres y mujeres, lo cual se desvía
ligeramente de la norma.
En los sueños de Freud el pat rón esta al revés. Tiene un encuentro agresivo con uno de cada cuatro personajes femeninos y casi
ninguno con masculinos. Por otro lado, tiene muchos más encuentros amistosos con hombres que con mujeres. Estos resultados
sugieren que Freud tuvo un com plejo de Edipo invertido. El co mplejo

LO QUE FREUD Y JUNG SOÑARON

151

de Edipo se caracteriza por hostilidad hacia otros hombres y am istades o amor hacia mujeres. En un complejo invertido, esto es al
revés. Existe una actitud amistosa hacia los hombres y una host il
hacia las mujeres. (El patrón de agresión y ami$tad de Freud con
hombres y mujeres no es como el de la mujer promedio que es más
agresivo y más amigable hacia los hombres que hacia las mujeres.
Tampoco es como el patrón de un grupo de pacientes masculinos de
un hospital mental que mostraron más agresión que amistad hacia
los hombres y las mujeres).
¿Existe alguna evidencia en su autobiografía que establezca que
Freud Juvo un c~mplejo de Edipo invertido? Muchas personas han
concluido, des~ues de leer~ Freud, que era hostil hacia las mujeres.
Ernest Jones dice que la actitud de Freud hacia las mujeres era "a la
antigülta": Freud consideró que la función -principal de las mujeres
era la de "ángeles serviciales a las necesidades y comodidades de
los ~.ombres." _Pensó 9ue eran "enigmáticas" ("¿qué es lo que quieren? , pregunto a Mane Bonaparte);le atrajeron ·las mujeres masculinas; fue "peculiarmente monógamo." Jones dice que "el lado más
apasionado de la vida matrimonial se hundió con él (Freud) más
D~on!&lt;? de lo que pasa_ ~on muchos hombres." Suponemos que esto
s1gnif1ca que Freud de¡o de tener relaciones sexuales con su esposa
muy al inicio de' su vida matrimonial. Er que fuera "peculiarment~
monógamo" nos sugiere que no tuvo algo que ver con otras mujeres.
En cuanto a los sentimientos de Freud hacia los hombres
sabemos q~e tuvo una relación muy intensa con Wilhem Fliess'.
Freud hablo d~ solucionar su homos~xualidad emocional y admitió
que las alteraciones del amor y del odio afectaron sus relaciones con
los hombres. Jones habló también de la "bisexualidad mental" de
Freud. _Usando la ~alaba :'mental" como calificativo, Jones nos quiere d~~1.r que la ~,sexualidad nunca se expresó físicamente. Freud
escnb10 a su ~migo y ~olega Mat Eitington: "El afecto de un grupo
de_ hom?~e~ Jovenes y1goros?,s es el regalo más precioso que el
ps1coanahs1s me h~ ~nndado. Esta cita hace recordar a Michelangelo (cuyo arte admiro mucho Freud), quien también disfrutó al ser
rodeado de hombres jóvenes.
A ~artir de _sus. sueñ?s, parece ser entonces que Freud tuvo un
comple¡o de Ed1po invertido y que el material biográfico a la mano
apoya ~sta conc_lusión. _Ju~g, por otro lado, parece ser que tuvo u~
comp(e¡o de ~d1po ordmano, en el sentido de que es inevitable la
host 1l_1dad hacia el padre. Nada de lo conocido de la vida de Jung
ca!11b1a el panorama. El dice en su autobiografía que se sintió mucho
!"lªSc~rca de s~ madre que de su padre. Cuando su padre murió, de
mmed!ato tomo su papel en el hogar, incluso hasta el punto de
m~d~rse a la hab!!ación de su padre. Sorprende poco el que Jung no
qu1s1era ser un h1¡0 otra vez, menos aún el hijo de un padre con un
complejo de Edipo invertido.

�152

CALVIN S. HALL Y BILL DOMHOFF

5. Por éxitos y fracasos en los sueños

El éxito y el fracaso, casi siempre son experimentados por. la
persona que sueña, y esto también es así en Freud y Jung. La
mayoría de los hombres tienen una cantidad igual de éxitos y fracasos en sus sueños. Esto se da en Jung, pero Freud tiene muchos
más éxitos que fracasos. De hecho tiene éxitos seis veces y sólo un
fracaso. Esto sugiere que Freud estuvo más fuertemente motivado a
· tener éxito que Jung. La afirmación que hizo Jones de que la fama
significó muy poco para Freud, no está en acuerdo con el hecho
evidentemente obvio de que Freud aspiró la grandeza.
Jung, por otra parte, aunque pudo tener las mismas aspiraciones, no hizo muchas de las cosas que lo hubieran ayudado a obtener
fama. A diferencia de Freud, Jung no encontró una organización
internacional con sus propias revistas periódicas y casa de publicaciones. El no establece una cadena de institutos por todo el mundo
para promover sus ideas. No alentó discípulos. Prefirió su torre de
piedra, al bullicio de la efervescencia científica. No buscó éxito mundial, aunque no lo rechazó cuando le tocó a la puerta. Casi al final
de su vida, Jung escribió: "Hoy puedo decir que es verdaderamente
sorprendente que haya tenido tanto éxito como lo he tenido tomando
en cuenta el cómo soy".
6. Por la buena y mala fortuna

La buena fortuna en los sueños es rara; la mala es común.
Freud y Jung tienen más mala fortuna que buena en sus sueñós, lo
que va de acuerdo con el patrón universal. De hecho, Freud no tiene
buena fortuna. Pero Jung tuvo más buena fortuna de lo esperado. La
buena fortuna se definió como algo favorable que acontece a una
persona sin ningún esfuerzo de su parte, y sin ningún intento de
amistad hacia algún otro aspecto del personaje. La falta de buena
fortuna en Freud, tomada junto con su gran cantidad de éxito en
relación al fracaso, nos sugiere que ve el éxito como el resultado de
sus propios esfuerzos y no como suerte. Al menos en sus sueños
era más probable que Jung viera al mundo como un cuerno de la
abundancia de beneficios. La impresión que uno tiene de la autobiografí8: de Jung, es que fue más fatalista que Freud. Tendía a permitir
que las cosas le acontecieran, a •permitir que su vida fuera vivida en
lugar de vivirla. Su vida " se desarrolló en forma natural y por el
des.tino"; sintió que estaba gobernadó por fuerzas sobre las que no
tenia control y que (aunque se pasó gran parte de su vida adulta
intentándolo) no comprendió completamente. Freud fue más racionalista. Ejercitando la razón sintió que podría dominar el mundo-.
Es común que en los sueños, la mala fortuna acontezca con

LO QUE FREUD Y JUNG SOÑARON

153

~ás frecuencia a la persona que sueña que a cualqu ier otro personaJe. Este es el caso en los sueños de Jung, pero es lo opuesto en
Freud. En los sueños de este último la mala fortuna acontece a otros
personajes más que a él mismo. Si la mala fortuna para el que sue~a se interpreta como expresión de auto-castigo, en otros puede
interpretarse como una expresión disfrazada de hostilidad hacia
ellos. La persona que está soñando intenta dañar a otra persona,
pero no pue~e expresarlo directamente mediante un acto agresivo.
~o hemos sido capaces de encontrar ningún elemento bioQráfico
importante que explique la alta incidencia de hostilidad indirecta en
los sueños de Freud.
A partir de un estudio anterior, sabemos con certeza que el tener
más casos de mala fortuna en los que ésta acontece a personajes
que no son la persona que sueña, es menos usual en los hombres
que en las mujeres. Entonces, en cuanto a esto, los sueños de Freud
son mas parecidos a los de las mujeres.

7: Por la oralidad vista a través de los sueños
. Se calificó como un caso de incorporación oral cada vez que (en
el informe del sueño) se diera una alusión al alimento, .a comer,
beber, cocinar, restaurantes y aspectos similares. El énfasis oral
consiste en referencias a la boca y actividades orales que no fueran
las de comer y beber como, por ejemplo, fumar, cantar, etc. En
a~bas esc~las Freud tuvo puntajes más altos que Jung , cuyos puntaJes estuvieron dentro de la norma. Probablemente Freud tuvo mucho de oralidad en su constitución. Sabemos que fumaba muchos
cig~rros. Jones nos informa que Freud tuvo horror a que alguna vez
tuviera que depender de otros -una formación de reacción en contra de la dependencia oral. La oralidad de Freud también es consistente con el hecho de que recibió amistad en sus sueños más
frecuentemente que la iniciada por él. Es como si hubiera querido
que lo cuidaran, y sin embargo luchó contra ese deseo infantil. La
oralidad también es consistente con la incidencia relativamente de
éxito y baja incidencia de buena fortuna en los sueños de Freud. El
quis? obtE;!ner éxito a ~ravés de sus propios esfuerzos a fin de negar
parcialmente su necesidad subyacente de ser dependiente.
. . Parece ser que la oralidad no jugó un papel importante en la
vida de Jung , como tampoco parece ser que tuviera conflictos de
dependencia hacia otros. Por el contrario, Jung prefirió ir adelante
solo, en vez de depender de otros.

�154

CALVIN S. HALL Y 8/LL DOMHOFF

8. Por la ansiedad de castración y envidia del pene

Las escalas de ansiedad de castración, el deseo de castración y
la envidia del pene parecen reflejar aspectos diferentes del c·omplejo
de castración. En un sueño la ansiedad de castración se muestra por
la le~ión a alguna parte del cuerpo de la persona que sueña o por
algún daño a alguna de sus pertenencias. El deseo de castración se
manifiesta cuando lo mismo acontece a otro personaje en el sueño.
La envidia del pene se revela a través de la adquisición, por parte de
quien sueña, de objetos fálicos imponentes como automóviles o
pistolas. Hall y Van de Castle dieron a conocer estas tres escalas
para diferenciar entre hombres y mujeres en una forma que fuera
consistente con la freudiana.
Existe poca ansiedad de castr.ación y nada de envidia del pene
en los sueños de Freud y Jung. Freud sí expresa un deseo de castrar
a otros en algunos de sus sueños, pero no excede las normas.
Podemos concluir que, hasta donde sus sueños nos revelan, ninauno de los dos fue inusualmente afligido por esta ansiedad básica.
IV CONCLUSIONES

Con esto terminamos nuestra revisión de algunos de los aspectos que son posibles de calificar en los sueños de Freud y Jung. Los
resultados muestran, como pensamos que lo harían, que los sueños
tienen características universales y otras individuales. En este caso
los rasgos de la persona son de lo más interesantes, dado que los
sujetos son Freud y Jung.
Nuestros hallazgos sugterer. que "los puntajes", es decir, las
frecuencias y proporciones obtenidas del conteo de varios elementos
en los sueños informados, mantienen una relación significativa con
la personalidad y conducta de la persona. Este hecho no sólo demuestra el valor del sistema de análisis de contenido de Hall y Van
de Castle, también muestra que existen continuidades importantes
entre los sueños y la vigila: las evidencias a partir de los sueños de
Freud y Jung, apoyan la idea de que sus conductas de soñar son
conQruentes con las conductas de la vida en vigilia. Y sus sueños
arrojaron considerable luz sobre el rompimiento de su amistad.
Realmente estos hallazgos no son muy sorprendentes cuando
uno considera que el soñar es una forma de conducta, en el mismo
grado que cualquier cosa que hace una persona durante la vigilia.
Sería sorprendente que en - los sueños no se reflejaran los mismos
deseos básicos y miedos que gobiernan la vigilia, ya que la conducta
-toda la conducta, en nuestra opinión- es en gran parte un producto de nuestro inconsciente atemporal. Es el inconsciente atemporal
(término de Freud) el que confiere un p~trón a la personalidad y va

LO QUE FREUD Y JUNG SOÑARON

155

formando los mismos modos de conducta una y otra vez, en los
sueños y en la vigilia. A la vieja pregunta "¿soy una mariposa que
sueña que es una persona despierta o soy una persona durmiendo
que sueña que es una mariposa?" contestariamos, "no hay diferencia. " El sueño sólo revela más claramente los deseos y miedos que
guían nuestras acciones durante la vigilia.

�MENTE

1980-1 , 157-176

NUM. 2 (OCT. 1980)

MESA REDONDA: EL ANALISIS CONDUCTUAL 1
PRESIDENTE:

JORGE PERALTA , MEXLCO
PARTICIPANTES: 2

MARIO CROSSWELL A. ; MEXICO
MARIO BALABAN, BRASIL
BENJAMIN DOMINGUEZ, MEXICO
WILFREDO SALAS, MEXICO
CIRILO GARCIA , MEXICO

•

Reproducido del libro Análisis de la Conducta, (trabajos de Investigación en Latinoamérica).
Editorial Trillas (1978). el cual aglutina las conferencias del Tercer Congreso Latinoamericano
de Análisis de la Conducta, celebrado en la Cd. de México, D.F., en Diciembre de 1975.
1

Licenciado Mario Crosswell Arenas, subdirector de Protección Social del Departamento del
Distrito Federal ; maestro Mario Balabán , representante de la Fundación Hospitalaria del
D.F. , en Brasilia; maestro Benjamín Domínguez, profesor de la Facultad de Psicología de la
UNAM y director de A lbergues Infantiles del Departamento del D.F.; maestro Wilfredo Salas ,
profesor de la Universidad Veracruzana y director del Centro de Entrenamiento y Educación
Especial de Jalapa, Ver.; maestro Cirilo García, catedrático de la Universidad Autónoma de
Nuevo León.

�MESA REDONDA: EL ANAL/SIS CONDUCTUAL

159

PRESIDENTE:

De acuerdo al tema planteado, podemos empezar a desglosar
¿qué es lo que entendemos por una institución? Podemos definir una
institución como un ambiente planificado, donde se persigue una
serie de metas de diferente índole. Las metas pueden ser de asistencia social , de servicio, cuidado infantil, educativas, etc. Una institución en un sentido muy amplio, podemos decir que está compuesta
por dos elementos centrales: un elemento estructural, que lo proporcionan los aspectos administrativos, los elementos del personal ,
equipo, espacio, la reglamentación jurídica, etc. Por otro lado, podemos comprender a las instituciones desde el punto de vista funcional, conceptualizando a la institución como un lugar en donde está
ocurriendo un sinnúmero de interacciones entre ese ambiente institucional. y la conducta de un individuo o una población de sujetos.

•

Con este marco de referencia general, quisiera plantear algunas
preguntas a los ponentes. Quisiera planearle al maestro Benjamín
Domínguez, cómo puede contribuir el análisis conductual a la solución de los diferentes problemas que plantea el trabajo institucional.
DOMINGUEZ:

Tengo que señalar que hablo reapoyándome principalmente en
mi experiencia personal. Creo que aplicamos muy pocas técnicas,
derivadas de la investigación psicológica experimental. Y lo que
realmente puede hacerse en las instituciones de custodia (cárceles,
asilos, albergues), en una primera etapa, analizar: cómo el ambiente
total de la institución determina y afecta el comportamiento de los
individuos alojados en ella, éstos pueden ser niños, adultos, ancia-

�160

JORGE PERAL TA

nos. Una vez que es posible analizar la interacción entre el ambiente
de la institución y sus efectos sobre la conducta de los individuos,
se puede entonces trabajar para alcanzar una meta que no hemos
rebasado aún: detener los problemas que caracterizan las instituciones de custodia. Hasta este momento, la tecnología de la conducta
sólo nos ha permitido analizar las instituciones, por lo menos asegurar que no se presentarán más problemas de los que han caracterizado a las instituciones de custodia (sobrepoblación , ocio, despersonalización, etc.).
PRESIDENTE:

· Al licenciado Crosswell quisiéramos pedirle que, desde el punto
de vista legal, nos indique de qué manera la estructura jurídica o la
estructura administrativa institucional, puede ser un elemento que
facilite o, por el contrario, dificulte el cambio dentro de Jas instituciones.
CROSSWELL:

Primero, es importante hacer un planteamiento: ¿cómo se originó este tipo de instituciones?,* ¿cuál fue el objetivo que se pretendió? Hace 15 ó 20 años, al verse niños deambulando, o adultos
deambulando en la calle, abandonados, inválidos sociales, las autoridades de aquel entonces pretendieron recoger a esas personas y
ponerlas en lugares tipo bodega, para que no "afearan" la ciudad,
para que no deterioraran la imagen de ésta. Posteriormente, esta
idea original fue progresando y empezaron a darse algunos servicios
en es~as instituciones: servicio de ropa, servicio de alimentación,
servicios escolares; hasta llegar a la época actual en la que a base de
sistemas en donde participan otros especialistas como trabajo social, pedagogía, jurídico, deportes, psicología, en base a estudios de
personalidad muy completos, se trata de clasificar a cada persona
que ingresa, ponerla en una categoría no caprichosa, sino para tener
un adecuado tratamiento, iñgresando antes en instituciones donde
se hacen sus expedientes, donde se realiza un diagnóstico y prognóstico y de donde pasa!" a las instituciones adecuadas para que
evolucione su tratamiento. En cada una de las instituciones se trata
de reintegrar lo más pronto posible, a la persona a su ambiente
original. En el caso d_
e los albergues del Departamento, a los 18 años,
ya que la persona sea autosuficiente, tenga las herramientas para
defenderse.
Jurídicamente, son importantes (los albergues), cumplen su función, pero lo. más importante es que desviaron aquel problema que
• El licenciado Crosswell se refiere a los albergues del Departamento del Distrito Federal.
(N. del E.).

MESA REDONDA: EL ANAL/SIS CONDUCTUAL

161

originaron los albergues del Departamento como un semillero de
delincuencia. Actualmente podemos asegurar que jurídicamente se
realiza una prevención social al tener este tipo de instituciones
evitando que después ingresen cuando son adultos, en cárceles o
penitenciarías.
PRESIDENTE:

Vamos a pedir al maestro Mario Balabán que nos comente un
poc&lt;? sobre un punto que acaba de señalar f:!1 licenciado Crosswell.
¿Cual es el papel que desempeña el psicólogo dentro de las instituciones de cuidado infantil? y ¿en qué medida el psicólogo está
trabajando de una manera interdisciplinaria?, ¿cómo se realiza esto?,
¿qué experiencias han tenido?
MAESTRO BALABAN:

En primer lugar, mis disculpas por mi español. Mi experiencia
proviene de dos centros de educación especial en Brasilia. En el
primer centro he realizado un recaudamiento de datos relacionados
con el r.epertorio conductuat de tos niños, ya que se trata de u,:i
centro para alumnos con retraso profundo, con edad variable de 4 a
34 años. No había muchos datos al respecto de ellos; entonces la
primera cosa qu~ hemos hecho, es el recopitamiento de datos. En el
segundo centro hemos hecho un trabajo con niños de lento aprendizaje, con aplicación de técnicas de modificación de conducta con
sistema de fichas y principalmente, con problemas en conductas
académicas, que después iban produciendo conductas descriptivas.
Este centro, de niños ele lento aprendizaje, se caracterizaba porque
era muy fácil (para tos niños) la entrada a estos centros, pero la
salida es difícil. Es que con la introducción de las técnicas hemos
tenido éxito, principalmente en ta sistematización del trabajo, la
orientación de las maestras, en lo que tenemos que hacer.
PRE~!DENTE:

Quisiera pedirle al maestro Cirilo García, si nos pudiera hacer
algunos comentarios co~ relación al siguiente problema. Algunas
gentes han planteado que cierto tipo de instituciones parece ser que
producen -más bien un deterioro conductual en las poblaciones a su
cargo. En su trabajo, él acaba de mencionar un ejemplo que clararr:iente ilust~a esto. Quis iéramos preguntarle, desde su punto de
vista, de que depende este efecto de insHtucionalización y qué alternativas puede ofrecer el análisis experimental en estos problemas.

�162

JORGE PERALTA

CIRILO GARCIA:
Ciertamente hay bastantes_ estudi9s que ~eñalan la inconveniencia de enfatizar ·1os aspectos de tratamiento a nivel intramuros. Debemos hacer que gradualmente vaya incorporándose al paciente de _los
hospitales psiquiátricos a su ambiente natural y no laborar exclusivamente con clases de respuestas muy particulares o que vayan a beneficiar solamente a la institución; es decir, no recomendaríamos más ese
enfoque de por ejemplo, hacer que tenga higiene personal dentro de
la institución· hacer que salude dentro de la institución, sino trabajar
para que esto's repertorios se presenten fu era del hospital ri:,ás globalmente de lo que tradicionalmente se ha enfocado, por eiemplo, en
orientación especial o temporal, autocuidado, identidad personal, para
la eventual colocación de la persona en su ambiente natural. Yo pienso
que sí podría dar bastantes frutos el análisis condúctual enfocado hacia
esta vía.
PRESIDENTE:
Al maestro Wilfredo Salas quisiéramos preguntarle: ¿Cuáles considera •que son los problemas de implementación básica que se
presentan cuando se pretende desarr&lt;:&gt;llar_ un__Programa de. análisis
conductual aplicado dentro de una mst1tuc1on en sus diferentes
niveles, los problemas a nivel administrativo, a nivel ~e persona), a
nivel de equipo, a nivel de presupuesto? A todos los ~,veles, ¿cuales
considera que son los principales problemas que tenemos para desarrollar ese tipo de trabajos?

W. SALAS
Bueno, tendríamos que hacer un análisis en primer lugar, acerca
de los tres eventos que están participando en el paradigma del cual
se vale el psicólogo (o el agente de reforzamiento social, _o el
ingeniero conductual) . Primero, analizar las condiciones en las cuales se va a laborar. Analizar si el lugar cuenta con las propiedades
físicas que se requieren para llevar a cabo un determinado programa.
En segundo lugar, determinar cuál es el problema ?ond~c~ual en
términos de las conductas, de las personas que estan all1 instaladas, desde el paciente, el cliente, los programadores, los administradores si cada una de sus conductas reúne la calidad y la cantidad
que dicha institución está especificando a través de sus objetivos de
entrenamiento, de administración o de formación . Por otro lado,
tendríamos que analizar si además de las conductas existentes Y
además de las condiciones analizadas, podemos contar con aquellas
consecuencias , que en un momento dado, podrán alterar la conducta
a su nivel óptimo, tal y como hemos especificado. Creo que el

MESA REDONDA: EL ANAL/SIS CONDUCTUAL

163

análisis de un problema en una institución tiene que llevarse a cabo,
determinando los tres factores que he enunciado; es decir, la situación, las condiciones en donde la conducta se emite. Por otro lado,
el nivel o la calidad o cantidad del comportamiento y las condiciones de las cuales disponemos para alterar dicha conducta.

PRESIDENTE:
Q~isiera plantear a t_oda la mesa un cuestionamiento que tiene
vigencia en este tipo de trabajos en donde se aplica el análisis
conductual a las instituciones. Se piensa que el fortalecer a través de
una tecnología eficiente una serie de cosas que están ya ocurriendo
en las instituciones, puede ser en términos genéricos más dañino
que beneficioso. Yo quisiera plantearles a todos los miembros de la
mesa, ¿cuáles consideran que son las implicaciones sociales que
tiene o que conlleva la aplicación de una tecnología eficiente dentro
del ámbito institucional?

B. DOMINGUEZ
En primer lugar, no habíamos agotado el tema anterior, en el
primer punto, estábamos considerando características de -las instituciones. En un plano de honestidad y crítica, considéro nuevamente
que los psicólogos, hasta este momento, con el uso de técnicas del
cambio de conducta dentro de las iñstituciones hemos logrado detener los problemas que han caracterizado a las instituciones de custgdia. En ~ste punto, yo no coincido con el comentario que hacía el
maestro Cirilo García de que tenemos que reorientar la tecno"logía de
la conducta humana, el cambio de la conducta humana. Esta es muy
escasa actualmente. Apenas la estamos desarrollando, y tenemos
entusiasmo en utilizarla, porque las pocas técnicas que tenemos de
cambio conductual , de cambio de la conducta humana, han demostr~do resultados que nos siguen sorprendiendo. Comentaba el maestro Cirilo García que, dentro de las instituciones había de utilizarse la·
tecnología, de tal manera que los cambios en la conducta de los
individuos allí albergados, no fueran cambios que beneficiaran nada
más a la instit_ución, sino que beneficiaran a los individuos. Por mi
c.ontacto con las instituciones, actualmente pienso que las instituciones de custodia no son parte de la solución, sino parte del problema.
Lo que ocurre dentro de ellas, lo que ocurre con los individuos que
están albergados dentro de ellas, ése es él problema. Si en un
momento dado, ingenuamente estamos esperando como un primer
paso lograr cambios que incrementen la posibilidad que un individuo
~entro de una institución resuelva toda su situación, hay sus diferencias. Habría que distinguir entre un niño y un adulto, entre las
características de estas poblaciones, orientarlas y orientar las activi-

�JORGE PERALTA

-MESA REDONDA: EL ANAL/SIS CONDUCTUAL

dades, de tal i;nanera que fueran benéficas exclusivamente para ellos,
y no tanto para las instituciones. Creo que las instituciones, lo que
ocurre allí dentro, es el problema. Lo que hemos hecho en gran
medida nosotros, no tanto es preparar para lograr un cambio conductual para que las instituciones funcionen bien, y así eternizarlas,
sino para que los individuos allí albergados no tengan más problemas de los que ya tenían al entrar. Sabemos que una persona que
entra a una prisión, tenía muchos problemas antes de entrar a ella,
pero entrando en ella, sabemos que tendrá más problemas de los
que ya tenía. Los problemas de convivencia forzada, de trato masivo,
de imposición de rutina, de imposición del uso de un uniforme, de
estandarización, en fin, de la población, afectan el comportamiento
de las gentes allá adentro. Entonces, la po$ibilidad que planteo es
analizar los efectos de toda la institución, de una institución como
un todo con sus elementos, y el impacto que esto tiene sobre el
comportamiento de los individuos allí albergados. Analizar esto, y
cambiarlo, y si en un momento dado esto implica lograr un cambio
en conductas higiénicas, que pueden ser de beneficio para la institución , en forma de un primer paso, en un segundo paso, si el impacto
de esta tecnología para lograr que las personas se mantengan limpias, por ejemplo, esto va a repercutir en un hospital psiquiátrico, en
una institución para niños, que anden limpios, esto va a repercutir
después, a nivel más amplio, no solamente en cambios conductuales
de los niños, o de los individuos, sino en cambios administrativos
que no benefician nada más a la institución, sino que se revierten
sobre ellos. Lograr que los niños anden limpios, es reducir el número de empleados que van a tener que andar limpiando la cara, o la
pipí de los niños. Se va a lograr motivación de los empleados para
hacer tareas con los niños, en lugar de paliativos para resolver
problemas que no se previeron. En resumen, mi planteamiento y la
experiencia que tenemos en las instituciones, es que es posible
llegar a pensar en un modelo de vida comunitaria. En bien de la
comunidad, en un sistema de vida armonioso, en el cual los individuos adquieren habilidades y las ejercitan allí dentro. Sobre todo,
cuando tenemos poblaciones cuya probabilidad de reintegrarse a la
comunidad a la que pertenecían es baja, como lo es con las poblaciones psiquiátricas, como lo es con poblaciones de niños, y como
lo es en una menor medida con las poblaciones de adultos en
prisión.

uso del análisis conductual, podríamos llegar a considerarlas como
fav?~a~le o desfavorable, positiva o negativa, en quiénes utilizarán el
a~ahs1s co~ductual .Y. con qué fines. Vamos a considerar las implicaciones sociales pos1t1vas del uso del análisis conductual aplicado.
C~eo que una de las principales ventajas que esto traería es, en
primer lugar, el hecho de que se están proporcionando medios 0
formas efectivas de lograr los cambios conductuales. Inclusive,
cuando :; ;e cuenta co~ pocos re~ursos. Creo que para lograr esto, no
solamente debemos intervenir en la institución, sino muchas veces
tenemos que ar~eglar el ambiente del sujeto, el lugar, la calle, hasta
donde sea posible, entrenar a las personas que van a estar en
contacto con el sujeto fuera de la institución para que los cambios
que hemos 1:&gt;g~ado con él, se puedan mantener en otros ambientes.
Tal vez la p~mc1pal ve~taja es el hecho de que vamos a proporcionar
~ los mod1f1cadores ciertas técnicas, las cuales permitan crear reforzadores, p_or ?ecirlo en otros términos, que nos permitan cambiar ya
aquellas tecnicas de control que se han estado utilizando para alterar
la conducta, suplantarlas por algunas mejores como podría ser el
· us~
estimu_lación positiva, o crear reforzadores en ambientes
def1c1entes de estos, para lograr los cambios que deseamos.

164

PRESIDENTE:

Maestro Wilfredo Salas
WILFREDO SALAS:

Considero que las complicaciones sociales que involucraría el

165

?e

' PRESIDENTE:
./

~I maestro Doi:nín~uez, hace un momento mencionaba que él
c~:ms1derab~ q~e 1~ _inst1tucion no resuelve un problema, sino que la
vid~ en la in~t1tuc1on forma parte, o es parte del mismo problema.
Se~1a conveniente plantearnos, quizá dentro de la misma mesa, cuál
ser_
,a_ esa part~ g~o~al del ~roblema al que se refiere el maestro
Dom,_nguez. S1 q_u1_s1era ampliarnos un poco más. Creo que el planteamiento es suf1c1entemente importante para discutirlo.
CROSSWELL:

Buen?: lo que el_ do~tor Domínguez mencionó hace un momento
con relac1?~ a las mstrtuciones de custodia (los problemas que
crea~) , quisiera hacer referencia al programa de trabajo que se desarrollo ~or un grupq de especialistas en la Gárcel Preventiva de Alvaro
Obr~gon . Cuand? ~ubo oportunidad de trabajar en esta cárcel preve~t~va, establec1m1ento del Segundo Partido Judicial de la ciudad de
Mex1c?, n?s ~~contramo~ con problemas; primero, de funcionalidad
de la mst1t_uc1on, demas,a_do chica para su población, 350 internos,
donde deb1a_ haber 200 o 250 a lo máximo; el problema de tipo
Presupuest~~,o en cuanto a elementos de alimentación y para vestido, Y tamb1e~ de ~erson?I; 12 vigilantes _para esta población, los
cuales el 70 1/o teman mas de 50 años; situación que realmente

�JORGE PERALTA

MESA REDONDA: EL ANAL/SIS CONDUCTUAL

ubicada a esta institución como bastante peligrosa; y las estadísticas de evasión; así lo demostraban, tenía el récord de fugas en la
ciudad de México. Un récord un poquito triste, que ilustraba el
problema tal cual , cuando tuvimos la oportunidad de _hacer una
evaluación del problema, tratar de establecer alguna medida, desde
el punto de vista jurídico. Nos encontramos menores de e~ad en esa
institución donde no había clasificación, en donde no existía un
consejo técnico, le encomendamos al doctor Domínguez y a un
grupo de 15 pasantes . de psicología, un programa de fichas de
estímulos y sensaciones. El primer paso durante más de tres meses
por este grupo consistió en lograr, inicialmente, que los internos
desecharan aquella vieja idea, y en algunas cárceles sigue prevaleciendo la famosa " regla del silencio" ante los elementos amenazantes extrainstitución. Ciertos cabos, ciertos mayores, que son nombrados en base a la peligrosidad que manifestaron cuando cometieron el delito en el exterior y que siguen cometiendo delitos en el
interior, pero que por falta de personal , por falta de medios para
poderlos resolver, quedan impunes dentro de la institución.

vez de regenerar, degeneran, lo importante son los sistemas, que
son necesarios defin itivamente.

166

Cuando empezamos a trabajar en este programa, tres meses se
llevaron en desbaratar esta regla; los internos se acercaban con
confianza a ellos; ellos* iban a talleres, a los patios, ~ las horas de
visita, a tratar de ganarse la confianza. Vino el segundo paso, lograr
una serie de actividades a cambios de algunos puntos y algunos
materiales que los internos ganaban. Esto fue con artículos materiales, con cosas muy específicas, una sardina, un refresco, galle!as.
Este programa fue evolucionando hasta llegar al' punto de cutrrnnación, quizás de un tratamiento que ha tenido muchas impugnaciones, muchas críticas, pero que no ha sido en ningún momento,
productor de evasiones o presa de problemas. Se logró otorgar la
libertad preliberacional en cárcel preventiva. El estímulo más grande
que se podía dar en la cárcel eran los permisos de salida. Entonces
se inició un trabajo, en el cual el interno salía de las 8 de la mañana
hasta las 4 de la tarde y regresaba. Pasada esta primera etapa,
continuaba con permiso para salir a trabajar durante el día con
reclusión nocturna, y cuando se acercaba su salida, de acuerdo al
momento . de recibir su sentencia, tenían durante toda la semana
permiso para salir, y nada 'más se presentaban los fines de semana a
firmar una tarjeta, en la instit ución. Durante los 38 meses que se
llevó este programa, con un grupo muy importante de psicólogos, de
trabajadores sociales, de pedagogos y abogados, hubo más de
32,000 permisos de salida sin una sola evasión. Esto fue importantísimo. En el momento en que se disminuyeron las medidas de seguridad radicales, en que se evita el nombramiento de cabos y de
mayores en virtud a la fuerza, a la peligrosidad, los sistemas dentro
de la institución cambiaron. En conclusión , indudablemente la institución hace daño a la gente que entra, normalmente las cárceles en
• Se refiere a los psicólogos. (N. del E.).

167

PRESIDENTE:

El maestro Wilfredo Salas quiere hacer un comentario .
SALAS:

Es muy interesante en realidad, el análisis que mis compañeros
·han realizado acerca de las instituciones de custodia; sin embargo,
~reo que deberíamos . ampliar un _poquito más nuestro análisis, ya
qu_e nuestro tema es de instituciones, mientras demos un panorama
. mucho más general sobre todos los problemas, sobre las diversas
implicaciones sociales de las que se están hablando en las diversas
' instituciones, podremos llegar a conclusiones más generales. Creo
· que analizar problemas tales como los que ocurren en instituciones
de guardería, en instituciones de educación, no sé, tal vez de fábri,cas,
sería más conveniente.
&lt;
PRESIDENTE:

El maestro Mario Balabán va a hacer un comentario al respecto.
M. BALABAN:

Bueno , es que ese órgano* es un trabajo de clínica, yo no sé si
por "comodismo", pero los psicólogos de tipo clásico no tenían una
buena idea de lo que era una institución. Hablé del Centro de
Epucación Especial, nosotros solamente mandábamos a algunos con
Problemas de lento aprendizaje, o con retraso profundo. Cuando salí
de esta clínica y empecé a t rabajar en estos centros, he pqdido tener
datos para dar una orientación más segura, incluso de encaminamiento, pues es muy importante no solamente sentarnos en una
clínica, muy cómodamente y encam inar los casos, dar diagnósticos,
es muy simple. Pero, acompañar y hacer un entrenamiento de estos
níños que nos llegan, esto es muy importante, en una institución
como ésta.
PRESIDENTE:

El maestro Cirilo García quería hacer un comentario respecto a
este asunto de la extensión de los servicios de la institución hacia la
comunidad.
• Se refiere a la fundación hospitalaria del D.F ., en Brasilia, Brasil. (N. del E.).

�168

JORGE PERALTA

CIRILO GARCIA:

Bueno, voy a abundar sobre algo que ya había mencionado. Y
reafirmado la posición de que (los objetivos de la institución) no se
han logrado especificados enfunción de lo que más le convenga a la
persona y a la sociedad a la cual tiene que regresar aquella eventualmente. Hablando específicamente de ambientes hospitalarios mentales, podemos incrementar bastante los niveles de adecuación interna,
y (no necesariam~nte, si no se trabaja a un nivel de transición
posterior de estas personas a la comunidad) quedar absortos con
nuestro éxito dentro de la institución, pero fallar en el sentido de que
rehabilitar definitivamente en un 100% en algo que le fuera útil a la
persona, sintiéndose más a gusto, participando de la sociedad que la
necesita también . Precisamente, nostros llegaríamos a pensar que
las instituciones psiquiátricas no están cumpliendo con esos objetivos de rehabilitación última. Llegar a proponer (aun cuando estamos
de acuerdo con el doctor Domínguez) que no tenemos todavía la
tecnología sumamente desarrollada; pero no podemos sentarnos,
cruzarnos de brazos y esperar a que se des~rrolle, pues tenemos
problemas urgentes con ,ese tipo de personas. Se puede desarrollar
tecnología dedicándose a esos problemas.
PRESIDENTE:

Una última pregunta a todos los miembros de la mesa antes de
empezar con las preguntas por parte de la audiencia, sería la siguiente: ¿Existen problemas en la implementación de esas técnicas que
en su mayoría provienen de otras culturas? En la mañana alguien
mencionaba que debemos desarrollar nuestra propia tecnología a no
ser que queramos correr el riesgo de caer en una extranjerización y
dañar más a las gentes con ese tipo de técnicas, entonces pediría el
comentario de los miembros de la mesa como expertos en la aplicación de esta tecnología, ¿cuál es su opinión respecto a este punto,
maestro Salas?
W. SALAS:

Considero que los principios del análisis conductual , en cualquier institución o cualquier lugar en que se lleven a cabo, debemos
ser muy cautelosos en analizar las condiciones de lo que cambia. El
paradigma que etamos utilizando para lograr cambios en la conducta
es el mismo, lo que va a cambiar son las condiciones en donde se va
a aplicar dicho modelo. Por otra parte, determinar previamente las
consecuencias que vamos a utilizar para la creación de cierto repertorio conductual, o sea, vamos a modificar la conducta, vamos a

MESA REDONDA: EL ANAL/SIS CONDUCTUAL

169

~ogr~r ~~ cambio, en una escuela, en un hospital , en cualquier
rnst1tuc1on. Vamos a analizar cuáles son las condiciones bajo las
cuales se emite la conducta, y cuáles van a ser las consecuencias
efectiyas que nos van a permitir mantener el cambio; pero, repito, el
paradigma es el mismo. No creo que vayamos a crear una nueva ley
de reforzamiento; es lo mismo aquí que allá. Lo que habríamos de
ver es el evento reforzante para cada situación.
PRESIDENTE:

No sé si Mario Balabán quiera hacer algún comentario. Sí, el
maestro Domínguez quiere hacer un comentario.
DOMINGUEZ:

Yo quisiera abundar un poco en el comentario del maestro
Wilfredo_Salas sobre el_tópico que cotidianamente enfrento, que el
conduct1smo con sus tecnicas va a ser aplicado en nuestros países
para solucionar nuestros problemas; nos va a hacer " norteamericanos" ,. a tal gr_
ad~, "que cambiemos _de color de piel", "que nos
c:=1m?1en los _oJ_o_s , como consecuencia de que nos apliquen estas
tecnic~~- Defin1t1vamente nada de eso nos va a suceder. Alguien que
ap~end10 a leer, ?. alguien q~e aprendió un segundo idioma, 0 algu1~n que apre~d1~ a controlar su " ansiedad al hablar en público" a
traves d~ una tecn,ca derivada de una investigación conductual, no
va a sufrir esos efectos. No se le va a aclarar la piel, no se le aclara
el. pelo, nada de eso. En ese s~ntido, el comentario del maestro
W1lfredo . Salas, de que las leyes de la conducta, fundamento de la
te?nolog1a, de las _técnicas de modificación de la conducta, son las
mismas en un pa1s que en otro, en una latitud que en otras es
totalmente ~c~rtª??· Los que estamos interesados en aplicar técnicas de mo~1f1cac1on _d e conducta en nuestros países a problemas
cada vez mas comple¡os, debemos considerar que lo que debe mar?ªr. la diferencia con respecto a otros lugares, es el punto en el cual
incide la técnica de modificación de conducta. Quiero explicar esto
en una esc_uela, _
en ~~ salón d~ ~lases, por los reportes que cono~
cernos _d_e 1nvest1gac1on, de ps1cologos norteamericanos, el interés
del ps1cologo se centra, por ejemplo, en enseñarle técnicas a los
n:iaestros, para lograr que los niños estén más atentos durante más
t~empo a sus tareas. El maestro aplica la técnica, ve qué efecto
tiene,_lo valora, se ve que es bueno, se retira un poco, se ve qué
cambios se logran, se vuelven a introducir, y se ve que el efecto final
e~ el .~u mentar la atención de los niños o que se "están más quietecitos dentro del salón de clases.
Este_can:i~io es en yirtud de la aplicación de la técnica, es efecto
de la apllcac1on de la tecnica. La misma técnica puede aplicarse en

�MESA REDONDA: EL ANAL/SIS CONDUCTUAL

JORGE PERAL TA

170

un salón de clases, en uno de nuestros salones . de alguno de nuestros albergues, para lograr enseñar a los niños a que den ciertas
conductas que mantengan a los maestros haciéndoles preguntas. Si
le enseñamos a un niño a preguntar a su maestro con cambios
continuos, si le enseñamos a un niño a preguntar "por qué", con
mucha frecuencia, dentro del salón de clase, mantendrá a su maestro con cambios continuos, o el maestro se documenta para contestar todos los porqué que cada día son más frecuentes, o el maestro
tiene que cambiar de trabajo. La misma técnica, pero el efecto que
tratamos de lograr y el punto élel continuo conductual en el cual lo
aplicamos, es diferente. En nuestras instituciones aplicamos sistemas de autogobierno, no para que el muchacho aprenda a depender
más de los adultos, sino para que aprenda a depender menos de los
adultos. Y es la misma técnica. Son los mismos principios y considero que una de las perspectivas en la que podemos trabajar, es
buscar en dónde van a incidir nuestras técnicas de modificación de
conducta, para los problemas sobre los cuales mínimamente deberíamos estar ampliamente documentados.
Sección de preguntas del público a los integrantes de la mesa

A CIRILO GARCIA
Pregunta: ¿Cuá1 es la proposición respecto a la sustitución de las
instituciones psiquiátricas?

Como es el punto que yo había tocado, me gustaría avanzar una
breve descripción de lo que nosotros estamos precisamente planeando para el próximo año, como una alternativa al tratamiento custodialista. Una casa especial diseñada para trabajar desde un modelo
psicológico de modificación de conducta con ciertos pacientes psicóticos crónicos, con menos tiempo de internamiento, pero no menos de dos años, y considerados totalmente irrecuperables. Sería un
ambiente eminentemente programado en cuanto a las actividades
internas y externas, enfatizando este último paso; es decir, crear el
repertorio básico de interacción social y verbal, además de enfatizar
también fundamentalmente, las cuestiones de todos los repertorios
involucrados en la "identidad personal" -como decía anteriormente- , orientación espacial y temporal. Se trabajaría a nivel de un
terapeuta por paciente, procurando que el paciente tuviera interacción no únicamente con su terapeuta específico. Este programa está
aprobado por la Dirección de Investigaciones Científicas de la Universidad Autónoma de Nuevo León y enfrará en vigor a partir del primer
lunes de enero del próximo año. Lo curioso del caso, es que me
gustaría aquí mencionar los prejuicios que nosotros tenemos cuando
decimos que no hay dinero, o que no hay proyectos que hemos
presentado, posiblemente no hemos "muestreado" a los administra-

171

dores sobre estos aspectos para que se decidan a fomentar trabajos
de esta naturaleza.
Pregunta: ¿~a programación de tratamiento en las instituciones es
compatible con las que se dan en el medio ambiente natural?

. . Bu~~º• _es que cualquier programación de tratamiento en · 1a
~nst1tuc1o_n tiene que ser compatible. Si hacemos una programación
m?ompat1ble con el medio ambie.nte, esta programación de tratamiento es mala, tenemos que estudiar el medio ambiente del sujeto
e~_globarla en la programación de tratamiento dentro de la institu~
c1on.
Pregunta: ¿Por qué no se hace más énfasis en la aplicación de
''contingencias de grupo", en vez de individuales, en las instituciones, ya que los individuos generan conducta competitiva?

. Sí,. es bueno, siempre que es posible hacer aplicación de "contmgen?1a~ _de grupo". Pero hay ciertas aplicaciones que debemos
hacer 1nd1v1duales. Esto depende del tipo de programación del individuo contingenci_as del medio ambiente. No podemos a priori hablar
de s1 que e~ meJor en grupo o es mejor individual. Tenemos que
hacer estudio del caso y hacer una programación que tenga más
efecto en el sujeto.

r

A WILFREDO SALAS:
Pregunt~: ~~odríamos afi~m~r que en términos generales perjudican*
al md1v1duo? ¿El ps1cologo debe arreglar ese problema esos
problemas institucionales o problemas individuales?
'

. Buen?, va""!os a considerar la pregunta de por qué a las instituciones. S1 consideramos a una institución como una situación o un
lugar en donde se hacen ciertos arre_glos para alcanzar ciertos objeti_vos, como pueden ser de entrenamiento, de información educacion~les, etc. Se piensa que si nosotros restringimos en cierta manera
s1 . podemos confeccionar una institución en la cual podamos deter~
minar muy claramente la conducta, por un lado y cuáles son las
consecuencias que están alterando dicha conducta, vamos a poder
~lcanzar nuestros objetivos de una manera más fácil. Uno de los
mcon~enientes del análisis conductual en comparación al análisis
exp~nme~tal que se lleva a cabo en el laboratorio, es precisamente
el a1slam1ent?. y la determinación de las variables que son las culpables ~e mod1f1car la ~o~ducta. En la medida en que nosotros podamos ,~ualar las cond1c1ones de laboratorio, que podamos restringir
las variables, para poder determinar de manera más precisa eventos
consecuentes para modificar esa conducta.
'
• Las instituciones. (N . del E.) .

�172

JORGE PERALTA

Pregunta: Ahora, ¿si el psicólogo debe arreglar esos problemas, les
diría que sí?

Es muy probable que entre una de las ocupaciones principales
de un psicólogo estén el análisis de dichos eventos, antecedentes y
consecuencias. Ahora, tal vez no sea sólo función d_el psicólogo,
sino tendrán que hacer uso de otras disciplinas o de otras gentes
que están relacionadas con la modificación de la conducta en las
instituciones.
A B. DOMINGUEZ

Pregunta: ¿Si las instituciones mencionadas fueron creadas para
"solucionar" un problema y se ha visto que el problema se
agrava con la existencia de dichas instituciones, no sería conveniente trabajar para la supresión de éstas?

De acuerdo. Estoy totalmente de acuerdo; pero puedo decir, "de
acuerdo" diez veces y las instituciones van a seguir allá. Mi posición
es: en mi fuero interno simpatizo totalmente con esta posición, pero
no quiero decir, cuando comento este punto, que solamente estoy de
acuerdo, quiero mostrar evidencia de que realmente las instituciones
afectan a las personas, y hasta qué punto las instituciones pueden
tener alguna "bondad" para cierto tipo de poblaciones, tengo que
precisar que, cuando hablamos de instituciones de custodia, en lo
personal y el licenciado Crosswell está de acuerdo 'Conmigo, nos
referimos a todas aquellas organizaciones sociales creadas por una
sociedad para atender problemas de grupo, en donde las estructuras
· existentes fracasaron. Si fracasan los padres de familia al educar a
sus hijos, van a instituciones. Si la familia o la escuela fracasa, para
que las personas aprendan a vivir dentro de un marco legal y de un
marco social, se van a 4as cárceles, o sea, las instituciones han sido
creadas para auxiliar, cuando las que ya tenemos, fallan. Si éstas
fallan y seguimos con esa lógica, habría que crear otras para sustituir a aquéllas.
La investigación que nosotros estamos realizando, la estamos
orientando a analizar realmente si todo lo que ocurre d,entro de las
instituciones es fatídico, negativo. Creemos que no. Para algunas
gentes no hay otro camino más que las instituciones. Para niños que
no tuvieron ya familia, y que difícilmente van a poder ser adoptados
por alguna "familia decente", de clase económica regular, de "buenas costumbres". Cuando no tienen esa posibilidad, hay que pensar
en la vida comunal. No nos tiene que espantar la vida en la comunidad. Esta les enseña a los individuos repertorios conductuales a los
que genéricamente los especialistas se han referido como "repertorios de sobrevlvencia", que otros niños que se desarrollan en familias común y corrientes no tienen, ni nunca van a adquirir. El proble-

MESA REDONDA: EL ANAL/SIS CONDUCTUAL

173

!11ª ~s

~mpírico. Fallaron unas instituciones y nos van a dar otras
inst1tuc1ones. Ahora, cuando hablo de instituciones de custodia
insisto! estamos hablando de todas las instituciones que alberga~
p~blac1ones, grupos de individuos. Algunos tienen la posibilidad de
reintegrarse 8: sus comunidades, y hay que prepararlos para eso,
pero la mayona de las gentes que están en instituciones de custodia
no están en esa posibilidad. Los individuos albergados en institucio:
nes. ~siquiát~icas tienen pocas probabilidades de reintegrarse a su
familia. Y s1 se lograra a través de la tecnología, como se ha
mostrado en muchos casos, reconstruirle su repertorio conductual ·
l_a "mejor _familia" ya no lo 8:cepta. Ya no hay lugar en su familia par~
el. Lo. m1sm~ puede ocurrir con un adulto en la prisión, y quizá
P~_nsanamos idealmente que un niño, una vez saliendo de la instituc1on lo va a aceptar una familia, pero eso es poco probable.
Pregunt~-: ¿En la .~árcel de Alvaro Obregón se rehabilita a los presos
pollt1cos hac1endolos sumisos y no peligrosos?

Eso en principio, es una interpretación equivocada sobre el
problema. Cuando yo decía que las instituciones son parte del problema. Cuando y~ _decía que las instituciones son parte-del problema
Y no de la sol~c10~, ~ cuando yo ubico mi comentario en lo que
respecta a las 1nst1tuc1ones carcelarias (en Villa Obregón no teníamos problema_s de ~s~e tiP?· Y si los hubiéramos tenido, a alguna
p~rsona que tiene d1s1denc1as, o que no simpatiza con los planteamientos generales _d~ un sist_
ef!l~ de vida, no se le considera que se
le tenga que reh~?1htar). Defin1t1va_m_ente, yo no considero que se le
tenga que rehabilitar al que sea d1s1dente, alguien que piensa difere~te; ~ero yo no dicto las órdenes, yo puedo documentar con
E:v1denc1a 9e que eso no es necesario. Se rehabilita a las gentes que
tienen algun problema, algún déficit e~ su comportamiento. Es muy
P?co acertado hablar que nuestros sistemas rehabilitan. Nuestros
s1~temas son sistemas educativos. Y se educa a alguien para vivir
baJo ciertas condiciones.
AL LICENCIADO CROSSWELL

Pregunta: Las instituciones de reclusión forman parte del problema y
hay que analizar el ambiente que las compone y el ambiente
. do~de SE: dan, ¿por qué existen instituciones de reclusión; no se
esta poniendo muletas a algo que desde el principio anda mal?

Es!~ pregunta es eminentemente jurídica. Las cárceles, aunque
la f_u~~1on que en algunas de ellas se ve sea anormal y ~sté viciada,
def1n1t1vamente son necesarias. Se tiene que separar de la sociedad a
la persona que no cumple con las normas que esa sociedad ha dado.

�174

JORGE PERAL TA

Definitivamente, aunque muchos tratadistas consideren que la cárcel
esté fuera de tiempo, que es un modelo caduco, no se ha encontrado
otra fórmula mejor que hacer esta separación. Es muy diferente que
las cárceles se planeen y se trabaje con sistemas adecu~dos, donde
participen psicólogos, donde participen trabajadore;s sociales, pedagogos, juristas, en un sistema adecuado de tratamiento de re~ducación no tratamientos tipo fascistas de represión. Entonces, m1 contest~ción a esta pregunta es que, en mi opinión, definitivamente no
están fuera de época las éarceles, seguirán manteniéndose y creo
que del punto de vista jurídico, nunca cambiarán.
AL MAESTRO CIRILO GARCIA

Pregunta: ¿Hasta qué punto se justifica la existencia de una institución por el simple hecho de enseñarle a un retardado, enfermo
mental o prisionero, etc., a bañarse diariamente o a limpiarse
los dientes? ¿No debe acaso nuestro esfuerzo concentrarse en la
consecución de atención por parte de los agentes de gobierno
para qu~ los programas tengan objetivos mucho· más profundos
que los actuales?

Pienso que una institución se justifica en cuanto a su existenci~
precisamente en lo que señala la persona que hace la pregunta.. S1
sus objetivos son más relevantes en cuanto a enseñarle repertorios
más importantes de interés común para la sociedad, y no objetivos
simplistas como éstos, pienso que en esa medida debemos darle
nuestra aprobación a la institución o en medida contraria tratar de
superar la existencia de instituciones señalando que no estan cumpliendo con objetivos más importantes.
AL MAESTRO W. SALAS

Pregunta: ¿Por qué no se habla de la modificación de conducta en
las escuelas cuando las escuelas podrían ser un sistema de
custodia?

Si una escuela es un sistema de custodia, tendríamos que definir .o tendríamos que analizar qué es lo que define un sistema de
custodia. Acaso la privación o el aislamiento de los sujetos de otros,
el hecho de utilizarse este tipo de estimulación positiva o aversi-va
para controlar la conducta, el hecho de que se proporcionen en esa
institución ciertas habilidades específicas, etc. Eh la medida en que
una escuela tenga esas características u otras que definen a uria
institución como custodia!, podemos señalar que la escuela es una
institución de custodia; o sea, va a haber escuelas que reúnan más
esas característics que otras, y no podemos generalizar por lo tanto.

MESA REDON[?A: EL ANAL/SIS CONDUCTUAL

175

A BALABAN

Pregunta: ¿Hasta qué punto el psicólogo puede influir en el cambio
de un ambiente socioeconómico más adecuado en lugar de
remendar problemas conductuales aislados?

Bueno, yo creo que es un mal psicólogo aquel que está fuera
del ambiente socioeconómico. Yo creo que el psicólogo tiene que
vivir, conocer, estar concientizado ·de los problemas socioeconómicos para que no caiga en el error de remendar problemas conductuales aislados. Creo que a medida que se llevan a cabo congresos
como éste, en el que se discute la tecnología de una modificación de
conducta adecuada a una problemática latinoamericana, nos podemos concientizar más de nuestros problemas y aplicarlos sin "remendar" problemas conductuales aislados.
AL MAESTRO DOMINGUEZ

Pregunta: ¿Los reforzadores* son el producto material del trabajo;
hacemos que unos trabajen más por pocos reforzadores y emitan menos conductas perturbadoras para ganar los derechos de
los que sí reciben altos reforzadores?

Aunque la pregunta no está bien planteada y algo revuelta, hay
una cosa importante que nuestro trabajo en las instituciones nos ha
mostrado. La mayor parte de los reforzadores y estímulos que pueden ser elementos de cambio conductual, para poblaciones bajo
custodia, no son siempre los que nosotros pensamos que funcionan.
No son siempre los estímulos que preferimos los que trabajamos en
la institución, los que afectan el comportamiento de los individuos
ahí adentro. Este ha sido uno de los problemas más generalizados
que yo he encontrado con otros compañeros que trabajan en instituciones de custodia. En un momento dado puede considerarse que el
dinero y el prestigio pueden ser los estímulos que sirven de herramienta de cambio conductual para poblaciones bajo custodia a partir
del supuesto de que también lo son para las poblaciones -generales;
pero no lo son.. Regu larmente nos equivocamos en cuáles son los
estímulos que pueden cambiar la conducta dentro de la institución.
Ese es el primer problema. Mayormente se han utilizado cuestiones
materiales mínimas, no porque consideremos que ésos son los únicos estímulos que pueden cambiar la conducta de los individuos en
instituciones de custodia, sino porque en un principio, a ellos son
más sensibles. Encontramos que obtenemos cambios conductuales
• Se refiere a las salidas de la cárcel de Villa Alvaro Obregón, mencionadas previamente.
(N . del E.).

�176

JORGE PERAL TA

utilizando este tipo de estímulos, pero la idea es que utilizamos este
tipo de estímulos para promover que el individuo, a medida que va
pasando por el programa, vaya respondiendo a los estímulos a los
que todos respondémos fuera de las instituciones. El sistema de
"autogobierne" del que yo hablé en mi ponencia, es un ejemplo de
esto; es mi argumento en este caso. Al principio, los muchachos en
el sistema de autogobierne trabajaban o hacían cosas por obtener
los artículos o actividades que anteriormente obtenían en forma
gratuita de la institución, como eran bañarse con un jabón perfumado, postre en la comida, uso preferencial de las instalaciones deportivas, etc. Esas cosas eran originalmente gratuitas. A medida que el
programa fue avanzando, · el tipo de estímulos a los que fueron
haqiéndose sensibles, era el "prestigio", la "confianza en ellos mismos", al grado en el cual en una etapa final los muchachos trabajaba no por obtener un refresco o un juguete más, sino por obtener la
confianza o un rango de confianza amplio de elegir entre un juguete ·
u otro, de elegir entre varias cosas, la confianza de decidir él, lo que
iba a recibir, no de que el psicólogo o los directivos de la institución
señalaran lo que era precisamente indicado para él. En ese sentido la
institución puede llegar a preparar a un individuo para responder a
los reforzadores que controlan la conducta de las poblaciones más
numerosas. No me refiero necesariamente al dinero, porque para ser
sensible al dinero, antes tiene uno que ser sensible a las propias
necesidades de uno. Uno puede tener mucho dinero, pero no saber
en qué usarlo o cómo, pero si uno es sensible a las necesidades de
uno, si uno tiene varias necesidades, no de las que nos crea la
televisión , sino de las reales, entonces es posible que un fndividuo
pueda realmente vivir, por lo menos alerta de en qué sistema está
viviendo.

MENTE

1980-1, 177-194

NUM . 2 (OCT. 1980)

IMPACTO PSICOLOGICO DE LA INFERTILIDAD 1 •2

MARY ROWEN 3
UNIVERSIDAD DE TEXAS EN AUSTIN

1 Trabajo leído en la 2a. Semana Académica organizada por la administración de la Facultad
de Psicología durante el semestre marzo-julio de 1980.

2 Artículo traducido por el maestro Ernesto Pii\eyro, p1o+eso, de 1~ 111110 completo en la
Facultad de Psicología de la U.A.N.L.
3 Cand idata al doctorado en psicología educativa por la Universidad de Texas en Ausrn
1
E.U .A.
•

�IMPACTO PSICOLOGICO DE LA INFERTILIDAD

179

INTRODUCCION

Para un matrimonio el permanecer involuntariamente sin hijos
representa un problema social tanto para el hombre como para la
mujer. Hasta la fecha, ha sido documentado en la literatura que las
parejas sin hijos sufren. No hay investigación longitudinal en las
mujeres con problemas de infertilidad. Sin embargo, poca atención
se ha dado a cómo es que los hombres y las mujeres infértiles se
ajustan a su condición .
En una cultura orientada hacia la familia, la mujer ha sido
socializada a casarse, tener hijos y regocijarse ante el prospecto de
convertirse en madre. La mujer entiende que el matrimonio implica la
crianza de los hijos y que la falta de éstos, quiere decir un fallo al
llenar el rol femenino. Una sociedad orientada hacia la familia tiene
expectaciones que nos dicen que el rol de la mujer incorpora la
procreación y el cuidado de los hijos.
Hasta la fecha, la mayor parte de la investigación en infertilidad,
ha sido relacionada con las causas fisiológicas y las soluciones
médicas al problema. Poco se ha investigado en las reacciones
emocionales de algunas mujeres cuando reciben el diagnóstico final
acerca de su infertilidad. Algunos estudios han tratado de demostrar
que el permanecer involuntariamente sin hijos la mujer sufre más
problemas psicológicos que aquella que es fértil. Poca atención se
ha dado a cómo la mujer que permanece involuntariamente sin hijos,
se ajusta a su situación. Aún menos atención se ha prestado a la
explicación del posible origen psicológico de sus reacciones emocionales y su ajuste a la infertilidad. Mucho menos referencia se ha
hecho a cómo ayudar a la pareja a través del proceso de duelo.
Es el propósito de este trabajo, el estudiar el problema de
infertilidad y el impacto psicológico que tiene en una pareja. Además cuáles son las diversas formas de aconsejar y ayudar a las
parejas infértiles a manejar su situación. Este será el tema de la
presente plática.
INFERTILIDAD: DEFINICION

La definic_ión médica de infertilidad, en la que generalmente
están de acuerdo los diferentes textos, es: la falla para concebir,
ante la ausencia de medidas anticonceptivas, en un mínimo de un
año de coito marital (Shane, Schiff, &amp; Wilson, 1976), o la inhabilidad
para llevar- a término el embarazo hasta el nacimiento de un niño
vivo (Menning , 1977). Hay un poco de desacuerdo en la literatura,
respecto a qué constituye el "coito marital".

�180

MARY ROWEN

Infertilidad se clasifica como "primaria" y " secundaria". La infertilidad "primaria" existe cuando no hay historia previa de embarazo;
y la infertilidad "secundaria" cuando uno o más embarazos consecutivos se han completado. "Subfertilidad" denota aquellos individuos
o parejas que tienen un problema limítrofe (Menning, 1977).
El término "esterilidad" debe reservarse técnicamente para aquellos casos de infertilidad permanente e incurable.
" Infertilidad psicogénica" es un término usado por los psicólogos, que describe aquellas parejas que fallan en concebir después de
un año de exposición sexual sin el uso de contraceptivos, en el que
se ha probado que el esperma masculino es adecuado, de la misma
forma que no existe patología orgánica demostrable en su pareja
(Bos &amp; Cleghorn, 1958). Finalmente, si una mujer no tiene hijos
debido a una incapacidad biológica, pero no está esterilizada voluntariamente, ella es clasificada como "involuntariamente sin hijos"
(Kelly, 1942; Kunz &amp; Brinkerhoff, 1969; Mitra, 1966; Poston, 1974,
1976). Para los propósitos de este trabajo, el término infertilidad será
usado como el que contiene todos los estados de inhabilidad para
conseguir o llevar a cabo un embarazo.
INCIDENCIA DE INFERTILIDAD

Ha sido estimado que aproximadamente 10-15% de todas las
parejas casadas y que desean tener un hijo, no tienen éxito después
de tratar por más de un año. (Bogue, 1969, Grabel &amp; Glick, 1959;
Hastings &amp; Robinson , 1974; Poston &amp; Gotard, 1975; Rakoff, 1977;
Rutherford , 1960; Veevers, 1972; Weir &amp; Weir, 1961). Una de cada
ocho parejas casadas, estará preocupada con su aparente o probada
infertilidad en algún punto, durante el tiempo de su vida (Gunn,
1971). Se asume que el 10% de fas parejas infértiles con esposas de
edad entre los veinte y los veintinueve años, buscan tratamiento cada
año (Muller &amp; Jaffe. 1972). Se estima que había 3.5 millones de
parejas que permanecían involuntariamente sin hijos o aproximadamente hay 15 parejas infértiles por cada 85 parejas fértiles (Kistner,
1975; Mazor, 1979).
EL SIGNIFICADO SOCIAL DE LA FALTA DE HIJOS

En la cultura americana, como en casi todas las demás culturas
y civilizaciones, la suerte de la mujer infértil no ha sido muy feliz. En
la sociedad primitiva, la mujer infértil ha sido vista como embrujada,
y en las sociedades más desarrolladas, se le ve como defectuosa
(Abarbanel &amp; Bach, 1959). Entre los júdios y los árabes, la esterilidad ha sido reconocida como razón suficiente para divorcio, y la
mujer infértil a menudo ha sido odiada entre las tribus africanas

IMPACTO PSICOLOGJCO DE LA INFERTILIDAD

181

(Freedman, 1972). El problema de la infertilidad es tan viejo como la
civilización misma (Williams &amp; Power, 1977). Desde el Génesis en la
Biblia, hasta la literatura actual, los problemas del matrimonio sin
hijos han sido explorados e inmortalizados (Gunn, 1971).
En las culturas orientadas hacia la familia, la mujer ha tenido
que aprender que ella debe de casarse, que ella debe tener hijos y
regocijarse al prospecto de que en el futuro los miembros de la
pareja se van a convertir en padres (Abarbanel &amp; Bach , 1969;
Veevers, 1972). La mujer comprende que el matrimonio implica la
crianza de los hijos, y que la falta de éstos conlleva una falla, la
cual debe subsanar para realizar su papel de mujer. La mujer se ve
como una mujer incompleta y sin éxito, a menos que ella se case
bien y produzca hijos (Rutherford, Banks &amp; Coburn, 1963). Estos
imperativos morales están tan arraigados culturalmente que el deseo
por· la paternidad se asume que es instintivo (Veenhoven, 1972).
Muchos investigadores han concluido que "el deseo de tener hijos es
casi universal" (Martinson , 1970), y que la mayoría de las parejas sin
hijos permanecen en este estado, no porque así lo hayan escogido
(Bell, 1971).
Desde el punto de vista de las normas pronatalistas y los valores
de una sociedad orientada hacia la familia, en relación con el matrimonio y la procreación , estas fam ilias sin hijos son incongruentes
con las normas sociales (Poston &amp; Gotard, 1975). Por consecuencia,
la pareja sin hijos puede interpretar su falta de ellos como una forma
de "evadir la responsabilidad" , desde el punto de vista de la sociedad orientada hacia la familia en la que vive (Abarbanel &amp; Bach,
1959). Por lo tanto, las parejas infértiles tienden a ser estigmatizadas
como psicológicamente asustadas, emocionalmente inmaduras, inmorales, egoístas, solitarias, infelices, casadas infelizmente y tendientes a divorciarse (Veevers, 1973).
Cuando las parejas sienten el tabú social encubierto contra la
falta de hijos, una pareja puede sentirse a menudo que está desviada
y segregada, y que no pertenece a su grupo social (Abarbanel &amp;
Bach, 1959). Más aún, la infertilidad en una pareja representa la falla
para obtener la meta de construir una fam ilia, como la consecuencia
normal de la actividad sexual marital. Esta contribución que la infertilidad hace para la infelicidad de los individuos y las familias, es
un problema con diferentes ramificaciones. Problemas que de una
forma u otra tienen un impacto en las diferentes fases de la vida
familiar de los individuos (Rommer &amp; Rommer, 1958).

�182

MARY ROWEN

MOTIVOS PARA TENER HIJOS

Hay diferentes puntos de vista en relación a lo~ motivo~ que 1~
mujer tiene para tener hijos. Por ejempl~, el pensam1~nto ps1?oanahtico define la psique como la fuerza mot1vante que ex1~te detras de la
personalidad del individuo (Rutnerford, 1967). Una mu1er puede ver el
embarazo como representante de su meta principal en su desarrollo
psicosex~al femenino y como el tipo más alto de creatividad.
Además, de acuerdo q Menninger (1943), también puede la mujer
tener otros deseos conscientes para desear un hijo, tales como: una
sensación de obligación hacia la sociedad; el deseo de desarrollar
una familia y un hogar con todas sus promesas potenciales para la
consecución de la felicidad; como un método de expresar el amor
hacia la pareja y para gratificarla; como la producción de un objeto
para invertir nuestro amor y nuestro interés; y/o cor:110 ~n heredero al
nombre y el honor familiares. Todas estas mot1vac1ones pueden
darse en col')junto o cada una de ellas por separado.
Por otra parte, Rutherford (1967) ha dicho que algun~s parejas
tienen hijos motivadas, no por su amor maduro del uno hacia el ot~?•
sino porque el hijo es un símbolo de su status o porque el h110
mantiene el matrimonio unido.
La cultura latinoamericana está profundamente orientada hacia
la familia. Tiene un gran orgullo familiar en continuar el nombre a
través de un hijo hombre. Existen creencias religiosas y culturales
acerca del hecho de que tener hijos es el principal propósito en la
vida. Para el hombre, tener hijos es un signo de su virilidad. Para la
mujer, es su más grande satisfacción ("Resolve Newsletter" , 1979).

IMPACTO PSICOLOGJCO DE LA INFERTILIDAD

183

Cuando una pareja consulta a un médico acerca de sú ausencia
de hijos, existen implicaciones de una falla personal: frustración,
temor, estrés, culpa, tensión o ansiedad son generalmente evidentes
(Berger, 1977; Cohen, 1961; Kaufman; 1969; Sturgis, Taymore &amp;
Morris, 1957). En Estados Unidos, generalmente es la mujer la que
inicia el estudio de infertilidad, porque es ella quien tradicionalmente
se espera que dedique una gran parte de sus años de adulta a tener
y criar a los niños (Menning, 1977). Se suele buscar consulta por
infertilidad, cinco años después de iniciado el matrimonio (FarrerMeschan, 1971 ).
Cuando se empieza un estudio de infertilidad, la esposa generalmente está ansiosa, demostrando la vieja máxima de que el respeto
de una mujer por sí misma, está relacionado con, su capacidad para
reproducirse (Farrer-Meschan, 1971). Ella siente una ansiedad intensa y su concentración en el problema puede ser tal, que se convierta
en una preocupación para su esposo. Su ansiedad generalmente la
?irige a llevar a cabo actividades fuera de la casa y se concentra
1 1~tensamente en_ ellas. La depresión también puede ocurrir al principio de cada penado mens~rual, ya que esto quiere decir para ella,
que otro mes ha pasado sm poder obtener su meta. Una depresión
permanente puede convertirse en patrón usual. Su esposo se convierte en el recipiente del coraje_y resentimiento que ella siente hacia su
estado de mujer sin hijos. Este estado de ansiedad, puede poner a la
relación esposo-esposa bajo mucha presión (Farrer-Meschan, 1971;
Kaufman, 1969; Rommer &amp; Rommer, 1958). Más aún, la familia
política ejerce una presión sutil en la pareja infértil para producir un
h!jo, mientras que los amigos le causan molestia por sus conversaciones repetitivas en relación con sus propios hijos (Farrer-Meschan
1971 ).
'

FASE I-AL EMPEZAR EL ESTUDIO DE INFERTILIDAD

En general, cualquier pareja que busca ayuda por infertilidad
debe ser evaluada, y pasar por una investigación médica preliminar
de un especialista en los problemas dt: infertilidad; p~ro es. im~?rtante que una pareja no se sujete a los rigores de una invest1gac1on de
infertilidad, si la frecuencia y el tiempo del coito no ha sido adecuada.
Existe consenso por el cual las parejas deben haber tenido
cuando menos un año de coito no protegido, antes de empezar a
considerar la posibilidad de una investigación intensiva de infertilidad. Por otra parte, se piensa que una pareja no debe dejar de
atenderse: si la mujer tiene más de treinta años de edad; si u~
problema, tal como la historia de infeccjón pélvica es aparente; o sila pareja parece estar muy preocupada acerca de su problema. .Es
decir la regla de un año de coito no protegido no siempre se aplica
(Shane, Scbiff &amp; Wilson, 1976).

La primera visita, provee con una oportunidad excelente para el
?Specialista en infertilidad, para delinear los requerimientos de la
investigación de infertilidad básica, que él conducirá, para explicar
los mecani~mos reproductivos básicos; para indicar dónde pueden
encontrarse problemas, y para informar a la pareja del pronóstico
probable. Al mismo tiempo, es de gran importancia establecer una
buena relación y un clima de confianza y esperanza. El establecer
una relación de confianza es esencial en los estudios de infertilidad
Porque la investigación es a menudo costosa, dolorosa, consumidor~
de tiempo y emocionalmente difícil.
Dado que no se piensa comúnmente de la infertilidad, como un
Problema de la pareja, sino como "una condición estrictamente femenina", se necesita enfatizar que es un problema de ambos. La
Pareja debe ser estimulada a ser abierta en su comunicación entre
ellos y con el médico. Una investigación de infertilidad debe ser
organizada cuidadosamente; de otra forma provoca un gran estrés

�184

MA RY ROWEN

sicolo ico a la pareja 1 que ya puede estar emproblemada acer?a de
~u fallogreproductivo o de su compatibilidad sexual (Shane, Sch1ff &amp;
Wilson, 1976).
FASE U-REACCIONES EMOCIONALES A LA INFERTILIDAD

La literatura médica discute extensivamente las causas fisiol~gicas y los tratamientos de la infertilidad en el hombre_ Y en la mu1er.
No es el propósito de este trabajo detallarlos. Sin er:nbar~?• a
investigación de infertilidad es considerada como un_
a_ s1_tu~~1~rn de
crisis pues tiene el potencial para crear un desequ11tbno 1s1co Y
emocional y puede afectar directamente el auto~on~epto de una
ersona y sus planes para el futuro. Lo ~ue es mas 1mport~nte, es
~iscutir cuáles son las reaccione~ emoc1o_nales _de la pareJa a ~~
· f rtilidad que pueden variar en tiempo e intensidad, co~ el prop
~t~ de ent~nder cuáles son sus sentimientos, y de la ~1sma forma
poder aumentar nuestra co~prensión entre los profes1onalt1s que
intentan ayudar a estas pareias.
PATRON DE RESPUESTA

En la infertilidad crónica e intra!able se ha enco~trado que las
parejas presentan el siguiente patron d~. respuestas. .~orpresa
Duelo - Coraje - Aislamiento - Negac1on - Aceptac1on.
Sorpresa, la reacción inicial al diagnóst_i?o de infertilidad generalmente es sorpresa, usualmente esta reacc1on es !emp?~al Y superficial. Duelo, después de que el diagnóstico de infertilidad se ha
hecho la pareja empieza a experimentar duelo o luto, por la muerte
de todos aquellos hijos potenciales, por todo aq~ello que no va a
oder ser. Coraje, la siguiente respuesta ~-s coraJe: Y puede estar
~sociada con el sentimiento de inadecuac1on exp~nme~tada P?r la
mayoría de mujeres infértiles. A menudo, ese coraJe es internal~~ado
como coraje hacia el cuerpo de sí misma, re~ultando en depres1on Y
amargura Aislamiento la reacción de aislamiento surge de la sensación que· tiene la m~jer de que su infe~(lida? es_ un " ~robl~~a
personal" y del hecho que no tiene con quien d1scut1r ~u . s1tuac1on.
Negación la negación se adquiere como una forma de l1d1ar con !?s
sentimien'tos de pérdida, y puede ser caracteriza~o P?r la negac1on
de las implicaciones dP' diagnóstico o por su significado par~ los
demás. c c :-i el tiempo, sin embargo, la mayor parte de las muieres
llegan a un esfaao de aceptación, ya que aprPnden a sobrellevar la
realidad de esta pérdida.

Para algunas mujeres, descubrir su anormalidad, a menu?o les
produce sentimientos de depresión, los cua~e.s pu~den_~~r vistos a
través de dos mecanismos diferentes en la cns1s de infert1l1dad Y que

IMPACTO PSICOLOGICO DE LA INFERTILIDAD

185

son comunes a cualquier otra crisis. Uno, depresión patológica, es
un sentimiento en el cual hay una supresión de otros muy poderosos
y atemorizantes, de coraje, culpa o duelo, que eventualmente deberán
ser reconocidos por la pareja infértil; el otro, depresión normal: es
un estado real y legítimo de tristeza, desesperación, letargia y síntomas vagos de displacer. Cuando la infertilidad es diagnosticada
finalmente, y el hecho de que un embarazo no va a ocurrir, la
depresión deja el paso al duelo. Este estado de depresión, puede ser
considerado como un estado de pre-duelo (Menning, 1977).
Hay muchos sentimientos complejos conectados con la infertilidad. El diagnóstico final de infertilidad, puede ser experimentado
como una sensación de pérdida de control sobre el cuerpo de uno
mismo, que es llorado, y pasa por un proceso de luto, como sucede
con la pérdida de un miembro o el diagnóstico de una enfermedad
crónica terminal (Berger, 1977) . Sin embargo,. para ser capaz de
sentir el duelo, primero tiene que reconocerse la pérdida. La infertilidad representa muchos tipos de pérdida: la pérdida de los hijos
potenciales, la pérdida de continuidad genética, la pérdida de lo que
la fertilidad significa para la propia sexualidad, la pérdida de la
experiencia del embarazo y la pérdida de una meta en la vida. La
falla en vivir el duelo de esta pérdida, es uno de los problemas más
comunes de las parejas infértiles.
Esta falla en vivir el duelo puede deberse a cualquier de las
siguientes razones: 1) la pérdida del objeto no es tangible, y por lo
tanto no puede reconocerse como una pérdida, 2) la pérdida es "tal,
que no puede hablarse socialmente", y es un tópico desagradable
para una conversación en la que la pareja recibiría apoyo, 3) la
infertilidad puede ser incierta, causando que las parejas se abstengan del proceso de duelo hasta que estén seguras, y 4) el aislamiento social de estas parejas, hace difícil que desarrollen un búen
sistema de soporte, en donde puedan expresar y compartir su tristeza y su duelo con los demás (Menning, 1977).
La mujer es una víctima de un proceso biológico, sobre el cual
ella no tiene control o por el que a ella le ha sido negado el derecho
de escoger el tener o no tener hijos (Williams &amp; Power, 1977). Tanto
el esposo como la esposa ac;lmiten su sentimiento de frustración, y
agravan su estado de falta de hijos sobre el que ellos no tienen
control. Su desilusión es muy grande y ellos admiten sentir amargura (Farrer-Meschan, 1971 ).
De acµerdo con Bierkins (1973) , para muchas parejas la falta de
hijos es experimentada como un vacío, una sensación de no pertenecer, una deficiencia de la perspectiva que uno tiene hacia al futuro,
una falta de propósito en la vida. También a menudo existe el temor
a la soledad severa, debido a la posible pérdida de la pareja marital .

�186

MARY ROWEN

Adicionalmente, el hecho de cuidar a los niños de otras p~rso~as,
los hobbies, una atención especial para el hogar, los ani~ahtos
domésticos y los contactos sociales, p_ueden ~istraer la atenc1on de,I
problema, pero esto no es siempre satisfactorio.
Otras mujeres pueden experimentar resentimient?, shock, confusión, histeria. o un sentimiento profundo de ser d1fe~ent~ (~arton,
1968; David, Carmel, Bar-Davir +. Serr, _19?7). El d1a~nost1c? de
infertilidad se extiende para contagiar sent1m1entos de minusvaha, la
sensación de un cuerpo defectuoso y la pérdida de atractivo s~xual.
Existe un marcado autorreproche, una sensación de _fracaso. la inadecuación y la sensación de la pérdida d~, deseab1hdad s~xual que
experimenta la mujer infértil, en la relac,on con ~u pareJa sexual.
Esto produce tensión en las re!~ciones_ de 1~ pareJa. _De 8:cuerdo a
Gunn (1971) las parejas sin h1Jos estan suietas a d1vorc10 en un
porcentaje d~ble del ~sperado normalmente. Williams Y Powe~ (1977)
reportan que muchas mujeres infértiles temen, ya sea consciente.º
inconscientemente, el que su pareja las abandone por una pareJa
fértil.

La c·u lpa también puede· ser un componente significativo ~so~i~do con el diagnóstico de infertilidad, y puede ser ~n~ comphcac,on
potencial para el ajuste a la vida (Gunn, 1971; W1ll1~ms ~ Power,
1977) toda vez que según Berger, el miembro culpabl~ mv?.nable~ente sufre un golpe a su autoestima. Veevers (1973) dice_: es pos1bl~
que en nuestra sociedad pronatalista, en que la tnatern1d~d es realizada y la reproducción, mandatoria. El hecho de ser 1nca,paz de
reproducir, puede ser considerado tan devastador a la auto~st,ma de
una persona, que la desesperación resultante, la depres,on .Y. l?s
sentimientos de inadecuación personal, puedan presentar al su1c1d10,
como una alternativa atractiva" (p. 136).
Por otra parte, Simmons y Taymore (1955~ e_ncontraron que la
mayor parte de las mujeres, recibieron el pronostico desfavorable Y
final del cirujano que es esencialmente cero, el cual por una P8:rte,
las desilusionaba; pero a su vez esta desilusión final era bienvenida,
ya que traía consigo la terminación de meses de estar esperando el
tener sus propios hijos.
Finalmente, en una cultura hispánica, la mujer que s_ufre de
infertilidad tiende a sentirse totalmente responsabl~1 hum1lla~a Y
aislada. En donde la discusión de sexo o reproducc,o_n es tab~, lo
que le pasa a esta mujer, es que su auto-im,agen se_dana_y_se siente
muy inferior. Sin embargo?. debido .~ la influencia r~ll~!osa, ella
puede aceptar que la infert1hda~ es la voluntad de Dios o puede
también sentirla como un castigo para sus pecados pasados. El

IMPACTO PSICOLOGICO DE LA INFERTILIDAD

187

hombre, en la cultura hispánica, no puede pensar fácilmente que él
es el responsable, debido al "machismo" y la dominancia del hombre
en la cultura. La pareja siente una gran presión para concebir, de
parte de su comunidad y de su familia inmediata. Si ellos no pueden
concebir, no solamente están deprivados de hijos, sino que también
están deprivados de "compadres" y "comadres", los cuales son
miembros importantes de la familia extendida prevalentemente, en
este sistema de ras comunidades latinoamericanas ("Resolve Newsletter'', 1979).
FASE 111-ACEPTACION EMOCIONAL DE LA INFERTILIDAD

Según (Williams &amp; Power 1977), las formas en que la mujer
alcance el estado de aceptación y de equilibrio psicológico, son tan
variadas como los individuos mismos, y dependen de la forma en
que la mujer ha acostumbrado a manejar la tensión; de sus propios
recursos para manejar los problemas; de la intensidad de satisfacción que obtiene de su vida, en la época en la que el diagnóstico es
hecho; y del soporte que su grupo familiar le da.
►
Además, estos autores dicen, que la mujer infértil percibe su
infertilidad grandemente, influida por sus sistemas de valores, ya
que éste fue asimilado a través de su infancia y su adolescencia, de
la sociedad y la cultura en la que ella vive. En una resolución
exitosa, cada uno de los sentimientos que han sido enumerados, es
confrontado, experimentado y sobrepuesto. Esto no quiere decir que
los sentimientos sean puestos a descansar para siempre. En su
lugar, la pareja necesita entender su vulnerabilidad y conocer que un
día, ellos serán capaces de ir más allá de esos sentimientos que
tienen actualmente. Es en este punto, en el que ellos pueden superar
el pensamiento de infertilidad, hacer algunos planes alternativos y
continuar con su vida.
La resolución e&gt;sitosa es caracterizada por un regreso básico de
fe y optimismo, y un deseo de regresar e invertir sus energías en
nuevas empresas. La pareja acepta el obstáculo que ha detenido sus
planes de su vida y encuentra una forma de sortearle. La decisión se
hace al escoger alguna otra alternativa, tal como adoptar un niño o
tratar la inseminación de un donador o permanecer sin hijos. Ellos
pueden discutir abiertamente las alternativas y ya están listos para
actuar en las decisiones con confianza y optimismo. La gente que ha
resuelto exitosamente sus sentimientos de infertilidad, generalmente
puede hablar de su crisis sin llorar o enojarse. Existe más bien una
sensación de mucha tristeza en lugar de la amargura anterior
(Menn ing, 1977).
.
Nesbitt, Hollender, Fisher y Osofsky (1969) hipotetizan que entre
más valor se le pone en nuestra sociedad a la maternidad y a la

�188

MARY ROWEN

cri_
anza de los hijos, mayor será la reacción de ansiedad y de disonancia, vivida por la mujer infértil, como resultado de su anormalidad.
El grado de asolamiento que derive variará e·n diferentes parejas
dependiendo del valor que ellos le den a los hijos (Bierkins, 1973).
Aun ~uando eventualmente, la mayor parte de las mujeres estériles llegaran a un estado de aceptación y ajuste (William &amp; Power
1977), al9u~as pueden experimentar un Obl;ltáculo en cualquiera d~
sus_ sent1m1ento.~ mayores acerca de la infertilidad, y su progreso
~ac1a la resolu~1on de~ p~oblema es detenido. Algunas pueden experimentar y contrnuar srnt1endo amargura y coraje; en otras palabras
un desequilibrio psicológico. La persona puede encontrar dificulta~
des en acomodar el conocimiento y las actitudes acerca de él o ella
misma~ a la realidad de que el hecho de ser infértil , ejerce presiones
para alinear su auto-concepto _Y actitudes hacia la mujer, de tal forma
que correspondan con su realidad.
P~:&gt;r ?tra parte, ?t~as mujeres aprenden a manejar la realidad de
esa perdrda, y contrnuan sus vidas como antes (Williams &amp; Power,
197_7). Para e!las, pa~ece que el co~ocimiento de ser estéril y sus
ac!1tu~e~ hacia la, enanza de los h1Jos, no crean ningún displacer
ps1cologrco. Parece que el hecho de ser incapaces de tener hijos no
es desagradable psicológicamente a estas mujeres.
Finalmente, Williams y Power (1977) también han encontrado
que alg~nas muj~res minimizan su deseo de tener hijos y seleccionan estilos de vida que ofrecen otras alternativas a la maternidad.
Paree: que estas _mujeres infé_rtil_es, reducen su displacer psicológico
a tra~~s de_c_a~b1ar su conoc1m1ento y actitudes hacia la crianza de
los h1Jos,. dmg1endose, en su lugar, a otras alternativas diferentes de
la maternidad.
. Resumiendo, el foco principal de muchas investigaciones ha
s1d? evaluar, darle nombre y discutir las respuestas emocionales
variadas 9ue se presentan ante la infertilidad que algunas mujeres
han experimentado, las cuales son tan variadas como las fo¡mas en
las que algunas mujeres_ llega_n_ a un estado de aceptación y de ajuste
a~te. el probl~ma de la rnfert1lrdad. Cada mujer, cada pareja, puede
diferir a su aJuste a la infertilidad, por una variedad de razones.
ABORDAJES TERAPEUTICOS PARA LA PAREJA INFERTIL

, _Mientras qu_e muc~a a!en_ción se ha puesto al aspecto mecánico,
~ed1~~• endocrino, b1oqu1m1co y emocional de las causas de la
infe~11tdad (Menning, 1977; Rommer &amp; Rommer, 1958; Shane, Schiff,
&amp; W1lson , 19"7:6), se ha progresado muy poco en el área de desarroll~r el abordaJ~ _terapéut-ico psicológico que ayude a las parejas a
aJustarse Y a lidiar con los problemas de la infertilidad.

IMPACTO PSICOLOGICO DE LA INFERTILIDAD

189

En algunos de los hospitales de enseñanza más ~vanzados_, Y en
los centros médicos alrededor del mundo, un ~bordaJe de equrpo se
está recomendando para el problema de infertilidad. El equipo pued_e
consistir de un ginecólogo especializado en i~fertilida? ,. un endocr_rnólogo, un urólogo, un bacteriólogo, un conse~er? genet1co, un p~tologo un psiquiatra y un terpetua sexual. As1st1endo a ese equipo
médico, también presentes en el mismo, están_ las enf:rm~ra_
s entrenadas, los trabajadores sociales y los con_
seJ_eros _ps1colog1c~s. El
resultado es una evaluación total de ·la pareJa rnfért1I en las mismas
instalaciones, en donde con una comunicación excelente y 1~ cooperación de todos los miembros del equipo, es asegurada. Aunque
esas instalaciones no son ampliamente disponibles, es lo más seguro que estarán en el futuro cercano (Menning, 1977).
Existe la necesidad que los psiquiatras, psicológos y consejeros
matrimoniales estén presentes en el equipo de tiempo completo, en
una clínica de infertilidad, para que la pareja los consulte dur~nte el
proceso de tratamiento, en cualquier momento en ~ue se sienta~
psicológicamente incómodos (Berger, 19-77; De Wattev1lle, 1957; Ma1,
Munday &amp; Rump, 1972; Rutherford, 1967; Williams ~ ~ower, 197n.
Es necesario que estos consejeros tengan un entend1m1ento empat1co y , no de enjuiciamiento con una consciencia _de las dificultades
que la pareja infértil está enfrentando (Elstein, 1975).
Por lo tanto, mucho puede hacerse para disminuir y aliviar la
incomodidad y el displacer psicológico, y minimizar los efectos de la
infertilidad. De tal forma que el ajuste empiece pronto despu~s del
diagnóstico. Algunos programas de planeación familiar, ya tienen
servicios psicológicos accesibles a sus clientes. Dos enf_e~meras
consejeras en una unidad de Planned Parenthood en su Cltnica de
Infertilidad dicen que: ellas enfocan las dinámicas interpersonales de
la relación que existe entre la pareja infértil. A través de aconsejarlos ellas intentan resolver los sentimientos sobre la infertilidad y las
alt~rnativas que existen para el nacimiento de un hijo. Su experiencia
las ha llevado a creer que las mujeres lloran la pérdida de la experiencia de tener hijos, mientras que los hombres tienden a llorar la
pérdida del niño por sí mismo, enfocando a menudo los aspectos
que siente perder de la herencia genética (Dealing With lnfertility,
1977).
Mocarski (1977) afirma que las enfermeras en el equipo ~e estas
clínicas y hospitales, deben facilitar, dar soporte y aconseJar a la
pareja infértil, la cual está sufriendo de una pérdida de su_ autoestima
y su autoimagen. Además, las enfermeras deben funcionar como
educadoras y proveer consejería terapéutica, interviniendo cuando
ellas estén dando información. El grupo "RESOLVER", ahora en
existencia desde hace siete años en los Estados Unidos, es un grupo
de soporte que se ha organizado por gente que tiene problemas de

�190

MARY ROWEN

IMPACTO PSICOLOGICO DE LA INFERTILIDAD

191

infertilidad. Es una organización exenta de impuestos, con un número de. g~upos de soporte a través del país, un teléfono activo y
c~&gt;nsejena por correo, además de una lista de correo de varios
cientos d~ p~rsonas que son miembros de la organización y diferentes orgam~ac1ones que prestan servicio. La membrecía incluye hombres Y mujeres con todo tipo y., variedad de problemas de infertflidad
Ofrece consej~ría, ~e.terencia y wupos de soporte a la gente co~
proble~as de mfe~1lldad, ademas de educación y asistencia a los
profesionales asociados.

tema de servicios médicos y psicológicos del cuidado de la salud. La
pareja deber ser vista como portadora de un problema de salud
legítimo; y aunque este problema no es fatal , eso no· incapacita a la
persona, verbigracia para llevar a cabo sus tareas en la vida, sí cobra
un precio muy alto, afectando la cal idad de vida y el bienestar
emocional de aquellos afectados. El dolor de la pareja es muy real y
necesita ser estudiado e investigado para conocerlo mejor.

El grupo " RESOLVER" tiene como propósito principal el ser un
grupo de soporte de personas que tiene el mismo problema lo cual
ayud,a a _las p~rejas infértiles a compartir sus preocupacione~ con los
d~mas, induciendo de esta forma a que los sentimientos de aislamiento se reduzcan, y ayudando a las parejas a reconocer su necesid~d de llorar su pérdida, la cual es la fase más importante del
smdrome de los sentimientos que rodean la infertilidad (Menning
1977).
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El grupo "RESOLVER" ya ha establecido servicios para la gente
que_habla_español _e~ las comunidades de Estados Unidos. su meta
es. ,~partir conoc1m1entos acerca de la infertilidad y su cuidado
medico adecuado, servicios de consejería y soporte emocional. Es su
e~oeranza que los grupos hispano-hablantes aumenten en el futuro.
Sm er:iib~rg_o, han encontrado especialmente difícil envolver al hombre h1spamco en los estudios de infertilidad y el ayudar a las
personas de habla española a entender que el problema de infertilidad es un problema que afecta a la pareja y no solamente a la mujer
(" RESOLVE NEWSLETTER", 1979).
Resumi~ndo, la cooperació~ e~t~e los. profesionales que trabajan
c?.n las parejas o , las pers~&gt;nas mfert1les es ideal, aunque una situac1on rara. A_un as, , se est~n. realizando nuevos esfuerzos para hacer
q~e el equipo de una clm1ca y las personas infértiles por ellas
m1~ma_
s ,_ puedan . lidear mejor con el aspecto y el dol~r físico y
ps1colog1co experimentado a causa de la infertilidad.
CONCLUSION

Inferti lidad representa un problema difícil para la mayor parte de
las personas. _Los valores trad_icion~les de la religión, la familia y la
cultura, nos dicen que el matnmomo y la crianza de los hijos son los
deberes es~erados por los hombres y mujeres adultos. Ante los ojos
d_e una soc1eda~ orientada hacia la familia, las parejas infértiles son
vistas como Objetos de escarnio y piedad.
. .L~ pareja infértil que honestamente desea tener una familia
biolog,camente producida, merece respeto y atención, tanto del sis-

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�MENTE

1980-1 , 195-204

NUM. 2 (0CT.1 980j

LA COMUNICACION COMO FACTOR EN EL CAMBIO
DE LAS ESTRUCTURAS SOCIALES
YOLANDA RUIZ 1

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

1 Licenciada en Ciencias de la Información y maestra por horas en el área laboral de la
Facultad de Psicología de la U.A.N.L.

�LA COMUNICACION COMO FACTOR EN EL CAMBIO

197

En el proceso de hacer comunión de ideas, sentimientos y
creencias para interaccionarlo con el grupo social a que se pertence,
a través de lenguajes y representaciones codificadas por el receptor,
el individuo logra comunicarse, determinando de esta forma, su
actuar ante las situaciones que el contexto social presenta.
El emitir y recibir información tiene alcances que no quedan en
forma indivi9ual, _sino que recaen sobre un conjunto de sujetos
sociales, cuya estq¿ctura manifiesta intereses diversos entre sí y con
relación al resto de 'los miembros ·del grupo; es entonces cuando ·1as
significaciones toman carices diferentes.
PROCESO DE CAMBIO

Ahora bien, las estructuras sociales desarrollan sus objetivos
bajo determinadas condiciones y sistemas de adaptación y el movimlento de ambos es constante; agregando que la busqueda de nuevos satisfactores está en función de que las estructuras existentes
estén agotadas, iniciándose una reestructuración · de simbologías y
significaciones que redundarán en el comportamiento social del individuo.
Las variaciones y modificaciones en cualquier aspecto de los
procesos y formas sociales, tienen como núcleo a la sociedad, cuyas
acciones incluyen motivos como: conflictos económicos, dominación
y· otros en los que la bondad o maldad no existe sino en relación
con la situacíón en que directamente se prodúce, dependiendo de la
perspectiva de· ciertos valores y normas subjetlvas.
·
Es de observarse que los procesos sociales, al igual que otros,
consisten en cambios de estructura de la sociedad , teniendo en
cuenta que ésta es permanente sólo de un modo relativo.
Además, los integrantes de esa sociedad, cooperan para realizar
intereses tales como preservación y propio mantenimiento, siendo
solidarios; pero una vez que este núcleo social desea partir al encuentro de formas y estructuras no experimentadas, liberan las tensiones provocadas por conflictos y fricciones reprimidas por sus
miembros y apoyadas por la misma sociedad, rompiendo así la

�198

YOLANDA RUIZ

rutina y desahogando insatisfacciones provenientes a veces de f~c_tores sicológicos y económicos que revelan un fondo desaperc1b1do
objetivamente dentro del movimiento social.
.
El individuo se ve motivado por la comunicación a ser dif~rente
del medio en el que se mueve y salta a otras esferas; pud1end?
hacerlo violenta o pacíficamente, para darle sentido a su inconformidad hacia las estructuras existentes.
Si bien el individuo es afectado por motivos internos de _la
estructura del sistema social , también es influenciado por el exterior
y puede llegar a un estado de lucha ent_r~ ~mbos, lo cual hay qu~
canalizar socialmente y evitar el desequilibrio que pueden. producir
estos factores en su personalidad individual con resonancia colectiva.
Las técnicas que dan ajuste humano y facilita~ su conducta en
la organización social y sin que puedan ser esquematizadas_fuera de_1?
establecido por el grupo, son variadas, y pueden. ser motines ~ac1f1cos c violentos, rebeliones contra la autoridad , contra los mismos
integrantes del grupo, hasta revoluciones exigentes de nuevos medios sociales.
El lugar, el tiempo y los integrantes del mov!miento_~ocial, se
dan sin premeditación. Lo principal es poseer la inn?vac1on que se
desea comunicar, emitir los mensajes por los medios adecuados,
acertar en el tiempo de la emisión, localizar a los miembros adecuados dentro del sistema y llevar a la práctica el objeto nuevo. Agregando que una de las variables del .proc?so de difu~ión esJriba en la
evaluación que hace el receptor de quien comunica, ~s1 como la
forma y el estilo de la emisión. Por lo tanto, es necesario reconocer
a los adoptadores dentro del grupo, ~udiendo cla_sifi~ar_los como:
" innovadores, primeros adaptadores, primera mayona, ultima mayoría y atrasados."· 1 Cada uno de estos elementos guarda una postura
individual para enfrentarse con el nuevo objeto que a la hora de la
difusión , es importante precisar.
Los innovadores podemos identificarlos como agentes d~ cam- ,
bio; quienes si dedican la mayor parte de su tiempo a trabaJ~r con
quienes encabezan la adopción de la innovació~, _es de con!1ar en
que éstos servirán como modelos de la nuev~ practica. Los primeros
adoptadores son quienes ~eptan una nueva idea y lo hace~ te!"1pranamente; la primera mayoría es el temprano wupo que se in~lina al
objeto nuevo; última mayoría es el grupo tard10 en adoptar la idea; Y
por último los atrasados, gente rezagada en tomar la nueva perspectiva.
1. Rogers, Everett-Shoemaker, F. F/oyd, La Comunicación de Innovaciones. Un enfoque transcultural, Herrero H nos., Sucesores, S.A., 1971 .

LA COMUNICACION COMO FACTOR EN EL CAMBIO

199

Además existen miembros indiferentes o evasivos al cambio, ya
que cada uno de ellos, con sus razones que pueden fluctuar desde
económicas hasta de poder, no desean abandonar la élite en que se
encuentran.
Ahora bien, no pueden ocurrir cambios de estructura sin que el
cambio de función sea especificado; siendo aquí donde el agente de
cambio cumple su actividad, diseminando la información que, previa
determinación, podrá transformar roles sociales ya establecidos en el
grupo.
· Un problema puede ser el de los deseos de conservar el poder; y
de ocurrir esto dentro de los medios institucionales de comunicación, que conforme pasa el tiempo, llegan a una era de masificación
de la información y de informados, pudiendo viciarse de no existir
circulación o modificación en las estructuras del emisor, pues obstruyen y eliminan innovaciones capaces de reestructurar, sin embargo, permiten introducción de innovaciones que principalmente afectan el funcionamiento de un sistema.
Se recuerda que para el cambio es necesario recurrir a técnicas
violentas o pacifistas; dentro de las primeras son comunes los mítines que ataquen al grupo social en sí, a sus autoridades, a los
valores sobre los que descansa el sistema en que se vive y a los
hábitos institucionales formados y fijos entre los miembros de esa
sociedad. Las manifestaciones pacifistas, el diálogo cara a cara, el
enfrentamiento lógico y la intención de acudir a marcos de referencia
com unes a los integrantes de esa estructura, son medidas tendientes
a llegar a un acuerdo, sin que medien actos violentos perjudiciales a
la situación general de la sociedad que incida sobre los desposeídos
en lo económico y socio-polít icamente débiles.
Además, la violencia por su misma esencia impulsiva, bloquea
el razonamiento lógico deductivo del individuo para emitir soluciones
justas dentro de un conflicto. " La desorganización es un cambio que
no ha podido producir el equilibrio, la satisfacción y la armonía. Es
un proceso de ajustamiento que ha producido crisis. " 2
Es así como las inquietudes de un grupo de seres, se lanzan en
la búsqueda de objetos nuevos cuyas exper,iencias, en un momento
dado, vuelven a ser obsoletas y se reinicia el ciclo de los movimientos sociales.
·

•
2. Meado ws, Paul. Marcos para el estudio de los movimientos sociales. Instituto de investigaciones sociales de la Universidad- Nacional. p. 45.

�200 ·

YOLANDA RÚIZ

LA COMUNICACION COMO FACTOR EN EL CAMBIO

EL PROCESO COMUNICATIVO

Siendo la comunicación el proceso a través del cual es posible
canalizar mensajes: ideológicos, publicitarios o intelectuales, hacia
las multitudes. "Se ve con facilidad cuán vital es la intervención de
los factores de comunicación en muchos aspectos de los procesos
de decisión que se unen para dar forma al cambio social." 3

201

territorio _en cuanto más _apoyo monetario reciben. Su mayor alcance
!es. ~erm1te romper el aislamiento en que podrían permanecer los
~nd1v1duos, de no ser incluidos por el medio, a los niveles políticos e
intelectuales en que se mueven las mayorías.
~na yez que un país o un grupo social determina extenderse
pa~a influir -~n la ma~a de su elección, se inicia el proceso en el que
la in!ormac1on pasar~ a ser el factor indispensable para el sostén del
medio Y. ~ue _retendra ~I receptor. De aquí en adelante, se iniciarán
las mod1f1cac1ones sociales:

Ahora bien, la comunicación se inicia desde la aceptación o el
rechazo de la información de la propia fuente, antes de que se envíe
el mensaje a quienes es necesario enterar de tales contenidos. Iniciándose el proceso con la fuente, originadora del sistema, hasta
anclar en el receptor; es necesario un conducto por el cual el mensaje llegue a su destino. En esta transferencia de ideas, con el fin de
alterar la conducta del receptor, la difusión actúa para enviar ideas a
otras personas.

"Lo que implica la modernización es una transformación total de
una soci~dad tradicio~al ~ premo~erna, ~asta que tenga los tipos de
tec~olog1a Y de organizac1on social asociados que caracterizan a las
naciones avanzadas, económicamente prósperas y relativamente estables en lo político." 5

"A su nivel más elemental, el proceso de difusión contiene: a)
una idea nueva; b) un individuo A, que la conoce; c) un individuo B
que no sabe nada de ella; y d) un canal de comunicación que vincula
a ambos individuos." 4 •

. , En nuestra era tecno_lógic~, la exigencia comunicativa es en relac~on a la masa, ya que esta puede tener un papel creciente en la
d1fusió~ de información básica acerca de los programas de desarrollo
y cambio. " 6

Es aquí donde la persona decide rechazar o aceptar los mensajes, y donde el emisor comienza su tarea persuasiva y sutilmente
engañosa para que el receptor tome una actitud favorable ante el
comunicado.

A_ la colectividad es necesario mantenerla informada con noticias,
pues estas forman parte del cuerpo social, siendo hechos trascen~e~tes, de in_terés común para el grupo social. " Pero la importancia
ultima del sistema de noticias no es económica tecnológica ni
organizativa. Es social." 1
'

El efecto del individuo receptor no puede pasar desapercibido
para la fuente, ya que de ello depende el éxito o fracaso de la
innovación expuesta a la sociedad. Por consecuencia, es necesaria
la selección entre medios masivos o acción interpersonal, para la
obtención de mejores .resultados, según el caso, ya que de no
hacerlo así, el fracaso puede ser posible; no en cuanto al contenido,
sino por ciertas estructuras jerárquicas que se dan en sociedad y que
al no saberlas influir, actuarán afectando las pautas comunicativas
del sistema. Esta puede ser una barrera relativa a las significaciones
dadas por el individuo, de acuerdo a su experiencia y a su posición
intelectual, status social y los contactos con agentes de cambio
dentro del grupo.
INFLUENCIA PARA EL CAMBIO

El avance de las sociedades se manifiesta por el grado
tecnologías comunicacionales que tenga su estructura, y esto a
vez, es un desprendimiento de la economía predominante en
nación, ya que los medios de comunicación se extienden por

de
su
la
el

3. Rogers, Everett-Shoemaker, F. Floyd. La comunicación de innovaciones. Un enfoque trans•
cultural. Herrero Hnos., Sucesores, S.A., p. 12.
4 . ldem. p . 25.

. ~~ com~nicación_ ?ºlectiva puede tener un papel importante en la
d1fus1on de 1nformac1on sobre programas de desarrollo y cambio y
so_bre -tod? cu~ndo es necesario influir sobre grupos grandes, p~ra
evitar el a1slam1ento del medio a la colectividad, ya que las mayorías
forman grupos cuyas decisiones individuales se concretan en -el
~omento de las reacciones conjuntas, pues son un sistema de
dimensiones comunitarias que reúne poder en sí misma como grupo.
EVALUACION

.
Una vez que los agentes de cambio han transportado su mensaJe, queda al emisor predecir o bien evaluar, los resultados de los
valores que se han expuesto como elementos activos del cambio.
5. Moore, Cambio Social , Uteha, 1966, p . 149.
6. ~emoria del 1_Simposium ln_tern~cional de Ciencias de la lnfórmación. Carter, Roy, ponencia sobre Medios de Comunicación y Cambio Social en Latinoamérica, p. 5.
7. Ben, H. Bagdikian , Las máquinas de información, F.C.E. 1971, p. 13.

,

�202

YOLANDA RUIZ

El análisis de resultados es costoso. Es necesario invertir tiempo y los interesados en ellos, no desean o están limitados para
hacerlo.
Esta especulación sobre resultados, se hace en 'función a que
los mensajes enviados llevan una finalidad que el emisor desea se
cumpla en el receptor; habida cuenta que los mensajes están cargados de significaciones socializadas y codificadas y son llevados a
cumplir la función de motivar consciente o inconscientemente a la
persona y cuyos beneficios serán para un grupo limitado.
Medir impactos definitivos y únicos es aventurado, ya que el
individuo no sólo responde a un número limitado de elementos que
actúan en su medio ambiente, sino que el sujeto está expuesto a una
serie de factores ilimitada, personal y de experiencia con los d~más,
que le hacen reaccionar de tal o cual forma, sin que se encajone al
receptor en casilleros no cambiables.
La clave de los efectos es la gente, y ella pertenece a un grupo
en el cual "existen mensajes que trastornan igualmente los sistemas
de expectativas retóricas. Y cada trastorno profundo de las expectativas retóricas, es a la vez una recapitulación de las ideologías."a
Las consecuencias o efectos experimentados por los receptores,
no han sido estudiados a fondo, ya que existen razones, como por
ejemplo: las agencias tienen la tendencia a tomar partido en la
investigación, pueden alterar para su beneficio el resultado de cierto
estudio. Igualmente no existen métodos realmente objetivos para
deducir respuestas confiables, sin que entre ellas existan prejuicios
valorativos o falta de conciencia de la adopción de innovaciones y la
subjetividad de los sujetos. También es común confundir las consecuencias de una innovación con otros efectos: todo lo cual dificulta
un camino cuya característica sería el de la objetividad, para así
poder brindar un resultado correspondiente a un objeto y no a otro.
CONCLUSIONES

Para hacer posible el cambio dentro de las estructuras sociales, es
necesaria la comunicación, ya que de no existir ésta, es imposible
que se hable de un cambio social.
Remontándonos a la época prehistórica en la que el hombre
únicamente se comunicaba por medio de señas, señales y a un nivel
primario, nos encontramos que los cambios sociales eran ínfimos;
sin embargo, conforme se fueron desarrollando los grupos sociales,
la comunicación se intensifica y aparecen con más frecuencia los
cambios sociales.
8. Eco, Humberto, La estructura ausente, p. 206.

LA COMUN/CAGION COMO FACTOR EN EL CAMBIO

203

Estos movimientos bien pueden ser violentos o pacíficos o bien
por medio del impulso de la tecnología existente en la época actual;·
así el ejemplo de las naciones del tercer mundo que en cierta manera
se encontraron incomunicadas respecto a los avances culturales y
tecnológicos.
Esta falta de comunicación que se muestra claramente, es un
indicio determinante de su importancia en las sociedades.
La comunicación puede considerarse como elemento indispensable~al factor del cambio, que como se ha mencionado con anterioridad, no existe sin una traslación de ideas acertadas hacia un receptor.
Los valores sociales, elementos de los sistemas y estructuras
del grupo, aun los más firmes, puede~ sufrir alteración, ~odificaci~n,
revolución o cambio en cualquier tiempo y en cualquier espacio.
Conforme las sociedades crecen, las mayorías agotan r-ápidamente las estructuras y lo que ellas incluyen; la aceleración infor~ativa, al igual que la electrónica, se dis~one_ a auxiliar a las com~n!caciones y por ende, la capacidad para influir sobre los acontec1m1entos, es mayor.
Los nuevos géneros comunicacionales pueden ser impulsores de
cambio, fenómeno al cual se adhiere la electrónica, y se enlazan a la
sociedad para influirla.
"Y así al hacerlo, altera la imagen perceptiva que de sí mismo y
del mundo se forma el hombre: cuanto más rápida y vívida la comunicación, tanto mayor la alteración." 9
"No se e~ceptúan los instrumentos de información: las máquinas de información masiva producen inesperados cambios en la
relación entre el individuo y su sociedad." 10
"En consecuencia, la aparición a mediados del siglo XX, de
artefactos como el transistor y la televisión, han ejercido poderosa
influencia sobre el cambio social." 11
Y en ese avance tecnológico que las sociedades han adoptado
corr:o lo constante dentro de su estructura, las consecuencias, como
se aprecia, no son medibles con exactitud, los efectos, por lo tanto,
aunque se lancen predicciones, quizá cuando se den a conocer, ya
han sido superadas por los hechos.
Y.a no es posible detener el cambio, los objetos, los sujetos, la
tecnología y sus redes comunicativas ~a están demasiado lejos c~mo
9. H. Bagdikian, Ben, Las máqu inas de información, F.C.E., 1971 , p . 13.
10. ldem. p. 47.
11. ldem. p. 50.

�204

YOLANDA RUIZ

MENTE

1980-1 , 205-212

NUM. 2 (OCT . 1980) /

para alcanzarlos y limitarlos; todo ello a pesar de la ingeniosidad
social que el hombre posee, tan arduamente obtenida por mucho
tiempo, y aún incompleta, pues no ha demostrado ser capaz de
resolver los riesgos que la evolución social ha producido de por sí,
auxiliada de los elementos que ella misma emanó; y hoy se encuentra inmersa en esa serie de conexiones, en ocasiones incomprensibles hasta para el mismo hombre.
En el plano en el que los avances tecnológicos colocan a las
soc,eoades, tal vez sea imposible distinguir 10s factores que los
llevaron a estar donde están; y sin embargo, no se sabe controlar lo
creado por la misma sociedad, deja_
ndo libres los riesgos que son
perjudiciales para el hombre como ser social.
BIBLIOGRAFIA

1 . Lazarsfeld, Paul F. y otros, La Sociología y el Cambio Social,
Paidós.
2. Rogers, Everett-Shoemaker, F. Floyd, La comunicación de inno.vaciones. Un enfoque transcultural , 1971, Fondo de Cultura Económica.
3. Moore, W.E. , Cambio Social, Uteha, 1966.
4. Etzioni Amitai y Etzioni Eva, Los cambios sociales, Fuentes,
Tipos y consecuencias, Fondo de Cultura Económica, 1974.
5. H. Bagdikian, Ben , Las máquinas de información, Fondo de Cultura Económica, 1975.
6. Eco, Humberto, La estructura ausente.
7. Memoria del I Simposium Internacional de Ciencias de la Información. U. de M . .
8. Lic. Arel/ano, Federico-Aguirre, Ma. Eugenia, Dirección y dinámica de grupos, Serie Relaciones Humanas, Volumen 11 , 1967.
I.T.E.S.M.

EFECTOS DE LA LOCALIZACION TEMPORAL DE UN
PROCEDIMIENTO DE SUPRESION CONDICIONADA POSITIVA
DENTRO DE UN PROGRAMA DE INTERVALO FIJO
'

J. ALFREDO SALINAS 1 Y JESUS GARCIA S. 2

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

1 Licenciado en Psicología, maestro por horas, supervisor y jefe del Laboratorio de AnAlisis
Conductual en la Facultad de Psicología de la U.A.N.L,
2 Cursó la Carrera de Psicología en la U.A.N.L.

�EFECTOS DE LA LOCALIZACION TEMPORAL

207

A dos ratas cuya opresión de palanca se mantuvo mediante un. programa de Intervalo Fijo ·100
segundos, se les administró una bolita de comida gratuita precedida por una. luz de 10 segundos de duración. Estos dos estímulos se presentaron en dos puntos diferentes dentro del
intervalo. En ambos casos, la ocurrencia del estímulo condicionado luz incrementó la tasa de
respuesta, alterando la ejecución típica del programa. Se analizan los resultados en términos
de las relaciones temporales que éstos guardan
entre sí.
En un experimento realizado por Estes y Skinner (1941) a un
grupo de ratas bajo un régimen de privación de alimento, se les
entrenó a oprimir una palanca de acuerdo a un programa de reforzamiento de Intervalo Fijo. Una vez que la tasa de respuesta fue más o
menos estable, se introdujo en la sesión experimental un estímulo
auditivo, el cual era seguido por un breve choque eléctrico administraao a las patas del animal, e independientemente de lo que estuviera haciendo en ese momento. Después de varias sesiones bajo
este procedimiento, se encontró que en presencia del tono hubo una
disminución en el responder, manteniéndose hasta que el choque era
administrado, y recuperándose a los niveles previos a la presentación
del tono. A este decremento en la tasa se le consideró como una
medida de un estado emocional denominado "ansiedad".
Esta disminución en la tasa como consecuencia de la asociación
de esos dos estímulos, se le ha llamado también Supresión Condicio
nada (Lyon, 1968), o Respuesta Emocional Condicionada (Kamin,
1965).
Se han propuesto diversas teorías para explicar el fenómeno.
Algunos autores (Kamin, 1965; Brady, 1951; Stein, _Hoffman y Stitt,
1971) sugieren que el tono adquiere la capacidad de provocar respuestas fisiológicas (paralización esquelética, urinación, defecación,
etc.) que· compiten con la respuesta de oprimir la palanca. Otras
investigaciones afirman que el choque eléctrico entra en contacto en
alguna ocasión con la respuesta, dando como consecuencia tal decremento por un proceso de castigo. (Hake y Azrin, 1965).
Sin embargo, Hake y Powell (1970) efectuaron un trabajo similar
al de Estes y Skinner, pero utilizando comida, estimulación intracraneal reforzante y agua en lugar· del choque eléctrico, encontrando
substancialmente los mismos resultados. Esta variación -denominada Supresión Condicionada Positiva-, sirvió de base para la reformulación tanto de la definición así como de las teorías propuestas
hasta ese momento.

�208

J. ALFREDO SALINAS Y JESUS GARCIA S.

EFECTOS DE LA LOCAL/ZACION TEMPORAL

En el presente trabajo, se pretende demostrar que las propiedades y efectos de los eventos dentro ee un ~aradigl'!la ?e supres~ón
condicionada, dependen no tanto de sus cualidades mt~msecas, sino
de las relaciones temporales que se establecen entre s1 .

En el presente experimento, el apareamiento de E1-E2 incrementó la tasa de respuestas en presencia de E1. El registro acumulativo
del sujeto 1 (Fig. 1) revela tal efecto en los segmentos previos a los
puntos "a" de muestra. En la parte superior se muestra una ej'ecución característica del programa de Intervalo Fijo. Los registros A y
B corresponden a las fases experimentales respectivas.

METODO
Sujetos.- Se utilizaron dos ratas albinas, hembras, de aproximad~mente 120 días de edad, experimentalmente ingenuas y mantenidas al 80% de su peso libre.
Aparatos.- Las sesiones experimentales se efectuaron en una cámara de condicionamiento operante colocada dentro de una caja
atenuadora de sonidos. Tanto la presentación de los estímulos
como~el programa de línea base, se controlaron automáticamente por dos relojes de tiempo y un relevador auxiliar. El regis~ro
de las respuestas se realizó mediante un registrador acumulativo
automático.
Procedimiento.- Después de varias sesiones de adaptación del sujeto al espacio experimental, se procedió a moldear la respuesta
de oprimir una palanca, incrementándose el criterio de reforzamiento hasta alcanzar la ejecución característica de un programa
de lnJervalo Fijo de 100 segundos.
FASE A.- Una vez lograda la estabilidad de la tasa de respuestas, se procedió a encender una luz (E1) colocada exactamente
encima de la palanca, con una duración de 10 seg. y seguida por
la administración de una bolita de comida (E2) independientemente de lo que estuviera haciendo el sujeto en ese momento.
La presentación del E1 y E2 se efectuó a los 86 seg. después del
inicio de cada intervalo 100". Esta fase duró 1O días.
FASE B.- En ésta prevalecieron los mismos criterios que en ta
anterior, sólo que aquí los estímulos se presentaron a los 45
seg. de iniciado el intervalo.

RESULTADOS
Para cuantificar el grado del efecto de la sobreposición de los
estímulos E1 y E2 sobre la ejecución de línea base, se consideró la
medida denominada Razón de Supresión, en la que se compara la
tasa de respuestas durante el E1 y en su ausencia. Si se obtiene un
puñtaje de .50, se indica que no hubo ningún efecto, ya que tanto las
respuestas en E1 como en su ausencia ·fueron similares. Arriba o
abajo de ese puntaje se observan aumentos y disminuciones en la
tasa respectivamente.

209

1

En la figura 2 se anotan los porcentajes (Razón de Supresión)
obtenidos por ambos sujetos durante las últimas tres sesiones en las
dos fases . Como puede verse, la incorporación de los estímulos a la
sesión, incrementó la tasa de respuesta en E1 en porcentajes entre
.60 y .90.

DISCUSION
En el presente trabajo, a pesar de que se siguieron los procedimientos que caracterizan al paradigma de la Supresión Condicionada, -no fue posible encontrar resultados compatibles con los que se
citan en otras investigaciones (por ej. Hake y Powell, 1970) sobre
este particular.
Utilizar la ejecución de un programa de Intervalo Fijo como línea
base, -en contraposición con otros programas de refuerzo-, pudo
constituir quizás un factor determinante en la aceleración de la tasa
en presencia de E1 . La estrecha relación temporal preestablecida
entre el E1-E2 y el estímulo incondicionado del programa, tuvo el
efecto de proporcionar una aparente propiedad "discriminativa" al E1
durante la Fase A. Los resultados de la Fase B, pueden interpretarse
como una extensión del condicionamiento previo, adquirido en la
etapa anterior.
Analizar los hallazgos en términos de relaciones temporales,
más que en las propiedades intrínsecas (aversivas o reforzantes) de
los eventos, se apoyan en una serie de investigaciones realizadas
dentro del marco de los sistemas t-T. Shoenfeld y Farmer (1966)
encontraron que el variar la localización temporal de un estímulo
agregado dentro de un programa de Intervalo Fijo, este adquiere
diversas funciones dependiendo de su punto de localización. Cuando
el estímulo se presenta casi al final del intervalo, se establece como
"discriminativo" indicando la proximidad temporal de un estímulo
incondicionado.
Sin embargo, en un punto intermedio del intervalo, hace las
veces de estímulo delta. Los autores afirman que resulta antieconómico adjudicar dos o más funciones a un mismo estímulo, en un
mismo sujeto para una situación.
Por otro lado, realizar trabajos experimentales similares, en los
que se cambie el signo del E2 y/o estímulo incondicionado, así

�EFECTOS DE LA LOCALIZACION TEMPORAL

J. ALFREDO SALINAS Y JESUS GARCIA S.

210

como en la forma de iniciar el condicionamiento, pueden arrojar
datos de gran valor que vendrían a esclarecer lo que ocurre en el
fenómeno de la Supresión Condicionada.
,:::

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2

3

2

3

SESIONES

Fig. 2. Porcentajes obtenidos (Razón de Supresión} por los sujetos
1 y 2.
Fig. 1. Muestras de registros acumulativos del S1 . La porción superior corresponde a una sesión típica de IF. Las porciones A y
B corresponden a las fases experimentales.

�212

J . ALFREDO SALINAS Y JESUS GARCIA S.

MENTE

1980-1 , 213-217

NUM. 2 (OCT. 1980)

REFERENCIAS

Azrin, N.H., and Hake, D.F.: Positive conditioned suppression: Conditioned Suppression using positiva reinforcers as the unconditioned stimuli. Journal of the experimental Analysis of Behavior,
1969, 12, 167-173.
Brady, J.V. : The effect electroconvulsive shock on a conditioned
emotional response: the permanence of the effect. Journal of Comparativa and Physiological Psychology, 1951, 44, 507-511. Citado
en: W. K. Honig y J.E.R. Staddon (Dir.) Handbook of Operant
Behavior. Prentice Hall, 1977, 340-363.
Estes, W.K. and Skinner, B.F. : Sorne quantitative properUes of anxiety. Journal of Experimental Psychology, 1941, 29, 390-400.
Citado en: Ch. A. Catania (dir.) Investigación contemporánea en
conducta oprante. México, Ed. Trillas, pág. 320-327.
Hake, D.F. and Powell, J.: Positiva reinforcement and suppression
from the same occurrence of the unconditioned stimulus in a
positiva conditioned suppression proc~dure. Journal of the Experimental Analysis of Behavior, 1970, 14, 247-257.
Kamin, L.J .: Temporal and intensity characteristics of the conditioned stimulus. En: W.F. Prokasy (dir.) Classical conditioning .
Englewood Cliffs, N.J.: Prentice Hall lnc., 1965.
Lyon , O.O.: Conditioned suppression: Operant variables and aversive ,
control. Prychological Record, 1968, 18, 317-338.
Schoenfeld, W .N. and Farmer, J.: Varying temporal placement of an
added stimulus in a fixed-interval shedule. Journal of the Experimental Analysis of Behavior, 1966, 9, 369-475.
Stein, N., Hoffman, H.S., and Stitt, C.: Collateral behavior of the
pigeon during conditioned suppression of key pecking. Journal
of the Experimental Analysis of Behavior, 1971, 15, 83-93.

LA PSICOLOGIA APLICADA A LOS DEPORTES

J. GUILLERMO ZUÑIGA 1
JAIME MONTAL VO REYNA 2
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

1 Cursó la Carrera de Psicología y es maestro por horas en la Facultad de Psicología de la
U.A.N.L.
2 Cursó la Carrera de Psicología y es maestro por horas en la Facultad de Psicologia de la
U.A.N.L.
.

�LA PSICOLOGIA APLICADA A LOS DEPORTES

215

Los deportes, como muchas otras ramas que posibilitan la investigación y la requieren, es aún un campo literalmente virgen. A
partir de algunos esfuerzos recientes y objetivos en la investigación
se comprende que hay mucho por averiguar; por otro lado, mucho
tiempo ha sido invertido en generalizaciones que han tratad9 de
definir al atleta ideal, los rasgos de personalidad de un fondista, por
ejemplo, las situaciones "provocadoras de ansiedad", etc. Aunque
de este tipo de trabajos se han obtenido algunos fructíferos conocimientos, no han podido reflejarse en beneficios prácticos que resuel- ·
van los problemas del atleta y, al paso del tiempo, han caído en 1-1n
estancamiento.
El propósito de este escrito es señalar las posibilidades de
aplicación de una serie de procedimientos cuya base experimental y
aplicación es sólida y abundante: el análisis experimental de la
conducta (AEC).
Podemos esbozar brevemente algunas de las áreas de aplicación
del AEC al campo deportivo, a saber:
1.- Análisis de habilidades (o de la tarea). Cuando vemos que
un deportista se mueve con precisión y rapidez ~n un campo de
juego, no podemos más que admirar los complejos movimientos que
hace. Pero tal deportista, .si lo averiguamos, tiene mucho tiempo de
practicar o lo ha hecho intensamente hace poco tiempo. No obstante
ia gran complejidad de sus movimientos, se pueden detectar, definir
-e implementar habilidades b~sicas específicas. Por ejemplo, en un
futbolista podríamos obtener movimientos básicos de desplazamiento en la cancha; haríamos detecciones de las destrezas básicas de
un defensa o de un medio. Por ejemplo, un medio no debe ver el
balón porque pierde la "visión de campo", y un defensa, por el
contrario, no debe de perderlo de vista cuando defiende. Deben
realizarse análisis de las habilidades para ejecutar en un deporte,
sobre todo cuando el atleta es novato.

2.- Asistencia y disciplina. Unó de los más agudos problemas
con los que un entrenador se enfrenta, son las faltas y las conductas
que alteran el entrenamiento. Los entrenadores siempre han creído en
la motivación intrínseca del deportista; pero, por desgracia, no todos
los deportistas están motivados de por sí. Claro que si nos proponemos podemos averiguar qué es lo que hace que un deportista se
mantenga practicando (aun aquellos que lo hacen por "puro placer'').
Nosotros debemos acudir a la regla más que a la excepción: en lugar
de buscar puros atletas de por sí motivados, debemos motivarlos. Es
extraordinario el empleo inadecuado que de los premios (por ejemplo, el uniforme deportivo) se hace, toda vez que los premios se
otorgan antes de empezar a jugar, y no cuando ya lo hacen en una
temporada específica; se le da más atención al atleta que falta,

�216

J . GUILLERMO ZUÑIGA Y JAIME MONTALVO REYNA

porque se tratan de averigur sus problemas, que a aquel muchacho
constante y esforzado.
Reglamentar las actividades es algo que _un entrenador sabe que
es necesario; si a ello aunamos la aplicación del refuerzo como
principal herramienta, se obtendrían, sin duda, buenos resultados.
Asimismo, el reforzamiento debe aplicarse por un incremento en los
rendimientos.

3.- Conductas encubiertas. Lo que una persona piensa cuando
va a competir, cuando teme que podrá caerse durante la carrera,
etc. , es un aspecto de particular importancia en los deportes. Los
pensamientos pesimistas u optimistas, cuando alguien va a competir, la confianza en sí mismo, aunada con la habilidad real, la "tensión nerviosa" y otras conductas, siempre han sido motivo de preocupación para el entrenador y el deportista.
Existen procedimientos c·onductuales con los que se puede reducir la tensión; la práctica imaginativa ayuda a obtener mejores
rendimientos; pueden cambiarse pensamientos negativos por positivos mediante el entrenamiento; etc.

4.- Colaboración interdisciplinaria. Nunca será repetitivo mencionar que existen profesionales con los cuales debemos colaborar.
Pensar que un psicólogo debe ser entrenador y desplazar a éste,
sería un error. El psicólogo, cuyas herramientas realmente solucionen las necesidades del entrenador y del atleta, puede comunicar
sus conocimientos sobre la conducta al entrenador. Asimismo, sería
temerario que el psicólogo no acudiera al entrenador o al preparador
físico cuando vaya a investigar. Debemos colaborar en estrecho contacto con los profesionales de otras áreas.

5.- Investigación. Creemos que de los anteriores comentarios
se podrán tomar ideas sobre qué investigar en el área de los deportes o de cómo aplicar la psicología, etc. Contribuir investigando, es
un punto medular del avance de "\lna disciplina y de la refutación o
supervivencia de cualquier área de estudio. Invitamos pues, a que
aporten sus ideas y aplicaciones con trabajos originales que indaguen en esta área: la psicología aplicada a los deportes.

���</text>
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                  <text>Revista mensual de la Facultad de Psicología de la UANL. Publicada en la década de los ochenta. Contiene notas sobre psicología, ciencias de la salud, salud mental, educación, y otras ciencias afines.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Análisis conductual</name>
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                    <text>MENTE
VOLUMEN 2

ENERO - MARZO, 1982

NUMERO 1

EDITORIAL

1

Pimentel M., Patricio. Ensayo sobre la técnica Cleaver

3

Valdez, Pablo. El estudio psicofisiológico de la atención

9

Treviño G., Blanca Cecilia; Garza G., Gerardo Roger. La atención de preescolares en el aprendizaje de vocales y números
23
Camacho, Everardo. Sobre el eclEcticismo en Psicología

41

Ramírez, Santiago. Patrones culturales de la vida genital y procreativa de
la mujer en particular en México
51

REVISTA DE LA FACULTAD DE PSICOLOGIA
DE LA U.A.N.L.

��UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
FACULTAD DE PSICOLOGIA
RECTOR
DR. ALFREDO PIÑEYRO LOPEZ
SECRETARIO GENERAL
ING. AGR. OREL DARIO GARCIA RODRIGUEZ
DIRECTOR
LIC. CIRILO H. GARCIA CADENA
SUBDIRECTORA
LIC. ELSA GARZA ECKERMANN
SECRETARIA ACADEMICA
LIC. NORA IDALIA GAMEZ DE CORTES MELO
LIC. JAIME MONTALVO REYNA
SECRETARIO ADMINISTRATIVO
LIC. GUADALUPE MORALES ANAYA
E D I T OR
CENTRO DE INVESTIGACIONES PSICOLOGICAS
LIC. J. ALFREDO SALINAS A.
DIRECTOR
La responsabilidad de lo publicado en esta revista compete única y exclusivamente a sus autores.
Toda correspondencia deberá dirigirse al Centro de Investiga
ciones Psicológicas, Revista Mente, Mutualismo 110, Col.__:
Mitras Centro. 64460

�I NDI CE

Pag.
EDITORIAL . . • • • • . . . . • . . . . . . • . . . . . . . • . • • . . . . • . . . . . . . •

1

Pimentel M., Patricio. Ensayo sobre la técnica Cleaver. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

3

Valdez, Pablo. El Estudio Psicofisiológico de la - Atención .. ... ...... • . . •.•.•... ..• . . . . . . . . . . . . . . •

9

Treviño G., Blanca Cecilia; Garza G., Gerardo Roger .
La Atención de Preescolares en el Aprendizaje Vocales y Números. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . 23
Camacho, Everardo . Sobre el Eclecticismo en Psicología. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . 41
Ramírez, Santiago. Patrones Culturales de la Vida -Genital y Procreativa de la Mujer en Particular
en México. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 51

�EDI T ORI AL

Diversas circunstancias han hecho que nuestra revista ---

MENTE haya dejado de salir a la luz difundiendo, en un esfuerzo
modesto, la labor de psicológos de nuestra escuela y de colegas
de otras universidades.

El alto costo de la impresión no recu-

perable por mantener un bajo precio de la revista a la par de una buena calidad y la falta de personal especializado avocado
directamente a lograr editarla, han sido causas directas de la
temporal ausencia de nuestra revista.
Por otro lado, es un motivo de orgullo señalar que siem-pre hubo artículos escritos en su mayoría por maestros de nues-

tra facultad, lo cual refleja en buena medida la calidad de la
docencia de nuestra institución. Este hecho no satisface a aqu~
llos que persiguen objetivos extrauniversitarios, quizá loables
en un contexto del análisis y militancia política dentro de pa~
tidos o agrupación, pero que impiden la consecución de las me-tas propiamente universitarias (docencia, investigación, formación profesional).
Por último, la existencia de este medio de expresión, dependerá, básicamente, de las aportaciones que tanto maestros co
mo estudiantes puedan proporcionar, manteniendo como siempre
una línea de respeto a las diversas concepciones teóricas ya en
sus niyeles de investigación y/o de reflexión conceptual y que
conduzcan al mejoramiento de nuestra disciplina en general.

�C LE AVE R
ENSAYO SOBRE LA TECNICA CLEAVER l
PATRICIO PIMENTEL RAMIREZ 2

1 Presentado

en la Maestría de Desarrollo Organizacional
(UDEM), en 1978.

2 El autor fué maestro por horas en la Licenciatura de la Facul
tad de Psicología de la UANL, y acutalmente es Profesor de la
Maestría en Psicología Laboral de la misma Facultad.

�CLEAVER
I.

DESCRIPCION DE LA TECNICA

Instrumento creado por J.P. Cleaver en 1959, utilizado p~
ra identificar el estilo de conducta de las personas, "Self Des
cription and Biographic Sumary" , en base a cue.tro característi=
cas específicas de conducta que son : "Dominar.ce , I nducement,
Submission and Compliance" y que permite correlacionar dicho es
tilo con el requerido en un puesto específico a través de un
cuestionario llamado "Human Factor" (se incluyen formas ).
II .

ANTECSD~K~ES

Quizá los antecedentes más i mportantes de la técnica sean
los escritos de Marston (1928-1931) , quien postuló una teoría del comportamiento humano en la cual el ambienta era el factor
preponderi=mte y podía ser observado en un cont i nuo que iba. desde 9ntagónico hasta favorable. Consideraba también que las reac
ciones de los individuos i ban en otro continuo desde activas ~
hasta pasivas. Lecky ( 1945 ) aportó a la técnica 8US i deas so-bre roles, ocupaciones y autoimagen; Leary ( 1957) , desarrolló el sistema de diagnóstico interpersonal que Bstablece como va-riables el amor y la hostilidad y Cottrell y Man (1958), pun--tualizaron como los dos factores más importantes de las interac
ciones entre las personas, la asertividad individual y l a S ' )--=
ciabi lidad. Tomando estos antecedentes, surgió en 1959 la for~
ma actual de reporte CLEAVER, que se basa en las cuatro características específicas ya mencionadas en el primer punto de este reporte .
III.

INFORr-1ACION TECNICA

Las normas para la forma "Self Description" se derivaron
de la revisión de 1,000 casos de sujetos del ambiente indus--t rial y de negocios (752 hombres y 248 mujeres), cuya distribu
ción ocupacional era la siguiente: L!-32 gerentes y jefes d~ d~=
partamento, 183 vende~ores, 113 empleados generales, 63 candidatos a puestos, 55 ingenieros, 43 estudiantes de Universidad,

�6

7

35 técnicos, 18 operadores de máquina y 58 varios.
No obstante que los estudios de validación que sobre la técnica se han llevado a cabo hasta el momento , parecen adolecer de algunas limitaciones técnicas p. ejem.: muestras res--tringidas, pérdida de control de algunas variables, distribu-ción geográfica inadecuada, etc., existe un estudio de correla
ción de la técnica con el test de Guilford-Zimmerman y otro-=
con las evaluaciones de desempeño, (de una muestra de sujetos
cuya extensión y cua lidades no se menc ionan en las fuentes con
sultadas) , que permite afirmar a los autores que el instrumen:
to puede aportar crit0rios tentativos para probables reaccio-nes de conducta bajo condiciones dadas, cuando es interpretado
por una persona que conoce las implicaciones teóricas y ,9~ta-dísticas del instrumento.
No se menciona en las fuentes consultadas información t éc
nica referente a la interpretación, confiabilidad ó validez , de ]_as formas "Human Factor y Biographic Sumary", sin embargo
18 interpretación de la proyección del individuo sobre algunas
car acterís·~icas peronales de conduct:¼ puede ser validada a tra
vés de la forma "Human Factor".

Nota : Para todos estos propósitos el autor considera además de la información sobre conducta otros factores tales como: -edad, experiencia, valores personales, inteligencia, habili-dad financiera, honestidad, etc., mediµos por medio de otras técnicas .
V.

La TECNICA CLEAVER se ha utilizado en algunas companias
sin tomar en cuenta las siguientes consideraciones técnicas.
La muestra tomada originalmente puede no ser representativa cultural, social o en cuanto a distribución profesional se refiere, a las condiciones de las empresas de México. ·se posee információn anecdótica que indica que no se han realizado es-tandarizaciones del instrumento en la mayor parte de las empre
sas de r.féxico que lo utilizan en la actualidad. El perfil grá:
fico resultante de la forma "Human Factor" es en el 54% de los
casos inválido, según una investigación realizada por el autor
de este ensayo, tomando como muestra 72 casos prácticos, posiblemente debido a la ambiguedad de algunas de las preguntas -que en dicha forma son realizadas.
VI .

IV.

CRITICAS

CONCLUSION

USOS POTENCIALES

Los usos más importantes de la técnica según su a utor ,
son los siguientes:
A. - Negociación de características de conducta de un puesto -(correlación "Human Factor" del jefe y del ocupante , sobre
el puesto de este último).

B.- Selección (Adecuación entre "Human Factor" determinado por
el jefe de la vacante y el "Self Description" del candidato potencial).
C.- Motivación de ejecutivos (Perf orming evaluation) .
D.- Evaluación de desempeño ("Performing evaluation").

E.- Desarrollo gerencial
F.- Planeación organizacional

La técnica CLEAVER como cualquier otro test de evalua--ción psicológica, debe ser manejada por gente capacitada para
el efecto, y su mayor beneficio y certeza será obtenido exclusivamente cuando se posean estándares propios para el medio en
el cual se está utilizando.

�B I B L I OGR AF 1 A

1.-

Self-Description: A Technical Manual,
Illanagement Research Series,
J.P. Cleaver Company, Inc.
Autor: Donelly, Mahan Jr. and t.!cManus ( 1965)
EL ESTUDIO PSICOFISIOLOGICO DE LA ATENCION

2.-

Evaluating The Human Factors in Business,
Management Research Series,
J.P. Cleaver Company, Inc.
Autor: J.P. Cleaver (1961)

PABLO VALDEZ l
UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON

3.-

The Aplication of Job Perception in Organizati~~
Planning
Management Research Series
J . P. Cleaver Company, Inc.
Autor: Raymond J. Stubblebine (1960)

1 El autor es maestro de tiempo completo y Jefe del Departamen-

to de Psicofisiología de la Facultad de Psicología de la - U.A.N.L.

�EL CONCEPTO DE "ATENCION"
Hans.ido los psicólogos los que han estado más directamente involucrados en el estudio de la atención . Sin embargo ,
en distintas épocas la psicología ha abordado los problemas en
forma distinta , empleando además distintos métodos para resolverlos. Así , en la época en que se considera ocurre el surgimi ento de la psicología como ciencia experimental, cuando el tema princi pal de estudio es la experiencia conciente y el métoco es el introspectivo, se da gran importancia al estuGio de
la atención como uno de los muchos procesos internos del sujeto. El panorama cambia con el adveniiíliento de la corriente con
ductista , la cual propugnó por el estudio de la conducta obse~
vable utilizando para ello la cuantificación objetiva; los con
ductistas desecharon conceptos cor'.lo atención, memoria, pensa-miento, por ser conceptos muy vagos que no se referían a con-ductas abiertas susceptibles de medic ión.
En la actualidad, al intentar analizar diversas si tua-ciones como la disposición (o "set") de un organismo ante c ier
tas circunstancias, e l aprendizaje de discriminación o la ta-=
re.a de vigilancia, se ha vuel to a recurrir al término atención
para designar un proceso involucrado en las situaciones anotadas.

EL PROBLEMA DE LA DEFINICION
Quienes en l as últimas décadas se han dedicado a es tu-diar la atención se han topado con la gran dificultad de enco~
trar una definición objetiva y universalmente aceptada que co~
tenga las múlti ples acepciones del concepto .
Algunos investigadores han intentado abordar el problema de l a definición describiendo simplemente los fenómenos a que nos referimos cuando utilizamos el concepto . Berlyne - - (1969) dist int ingue dos tipos de fenómenos relacionados con la
atención:
l.- Intensivos . Sstos se .refieren a la atención de ur: 01·ganis-

mo al medio ambient e como un todo . Algunos de
ellos seríHn el ';arousal" (o respuesta -:le --alertamien~o o 1:1.c éivación genera.!.i2ada), la -reacción de orientación conductual y el gradode concentración de la atención.

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12

2.- Selectivos. Se refieren a la distribución de la atención en
tre estímulos en competencia . Algunos de estcsfenómenos serían la selección que un organismo
hace el.e un estímulo o estímulos en base a una propiedad de los mismos (abstracción), y las -respuestas de aju~te hechas por los receptores ,
las cuales van a Qeterminar que un estímulo o estímulos exciten los receptores.
A pesar· de que la descripción de Berlyne no es de ninguna manera una definición, al incluir la mayor parte de las situaciones a que nos referimos cuando hablamos del concepto,ofr!
ce por lo menos la opción de empezar a analizar todas y cada -una de esas situaciones en las que de una u otra forma está implicada la atención.
LA BUSQUEDA O.E UN SUSTRATO FIS!:OLOGICO
Otros investigadores se han dedicado a buscar un índice
fisiológico que aparezca cuando el sujeto está atento. Para esto se utilizan regularmente tareas que requieran de un sujeto atento como le. ejecución de una discriminación, de una tare·&amp; de
vigilancia, o la simple presentación de estímulos novedosos.
1.- EL BLOQUEO DEL RITMO ALFA
El fenómeno de bloqueo del ritmo alfa que ocurre cuanco

puesta por: el control de los movimientos oculares de conver-gencia y divergencia, del diámetro pupilar y de la acomodación
del lente .
De acuerdo con lo anterior, el bloqueo del alfa ocurre
mientras se mantiene estable la tríada de acomodación, esto -es, cuando hay fijación visual, independientemente de si el s~
jeto está atento o no. Por el contrario, el r itmo alfa aparece
cuando no está estable la tríada de acomodación -no hay fija-ción visual-, también en este caso el sujeto puede estar prestando atención o estar desatento.
2 . - POTENCIALES EVOCADGS
Usa~do el método de potenciales evocados Grey Walter -(1969) ha identificado algunos cambios que se correlacionan -con la atentividad del sujeto. Uno de estos cambios es la Onda
de Expectancia o Variación Negativa Contingente (VNC). La VNC
es una elevación en la electronegatividad superficial de mu--chas regiones de la corteza frontal que ocurre en e l período -entre la presentación del estímulo condicionado y el estímulo
incondicionado o imperativo. Parecería ser ésta una respuesta
cerebral de expectancia o espera del estímulo incondicionado.
Si se colocan electrodos a la profundidad del cerebro
húlnano (en la corteza frontal) pueden observarse también cambios en los potenciales evocados durante las tres siguientes condiciones:

un sujeto (en reposo y con los ojos cerrados) _abre los ojos, o

se le prel'Sentan estímulos súbitos y ~ovedosos, o se le pide que
resuelva una operación "mental" aritmética, parece relacionarse
con l a atención, principalment e de tipo visual . Sin embargo, -los experimentos de Fenwick ( 1969), en los que se pedía a sujetos humanos que mantuviese n sus ojos en ~istintas posiciones, - ,
demuestran que el alfa aparece cuando los ojos se encuentran en
una posición extrema (principalmente cuando están orientados ha
cia. arriba) . Si ~l alfa estuviese relacionado de alguna maneracon la atención deberí amos e3perar•que se bloquease al mantener
los ojos en una posición extrema, ya que esta tarea requiere de
gran esfuerzo y concentración. Tomando en cuenta éste y otro~ r esultRdos, Mulholland (1969) concluye que el bloqueo del alfa,
no guarda una estr echa relación con la atención, sino con una
serte de respuestas oculomotoras que permiten la fijación v i.--sual. Estas respuestas forman una "Tría da de acomodación 11 com-

a) Cuando se presenta al sujeto un estímulo novedoso e
irregular el potencial evocado presenta una morfología característica.
b) Una vez que el estímulo ha sido repetido en forma mo
nótona varias veces la morfología de la respuesta
::3"11bia.

c) Cuando el estímulo se presenta nuevamente en forma irregular la respuesta se vuelve similar a la producida durante la primera condición .
El hecho de que la morfología del potencial evocado sea
seme jante en l as condi ciones a (estímulos novedoso) y c (estímulos irregulares), en l as cuales se requiere que el sujeto es
té más antento, nos demuestra una correlación clara entre talpotencial y el estado de atención. Sin . embargo, e l cambio en el potencial evocado es un índice aislado que nos dice en rea-

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15

lidad muy poco acerca de lo que está ocurriendo cuando el suj~
to está atento.
3 . - C.M.1BIOS EN EL EEG
Otro intento , más sofisticado , de encontrar un índice de
los estados de atención es e l de Adey ( 1969), qui en utiliza un
análisis espectral de l EEG humano . Adey promedia la acti vidad electroe ncefalogr á fi ca de 200 candidatos a astrona utas someti-dos a una gran variedad de situaci ones . Dicho promedio le sirve
como parámetro pRra evaluar los cambios que ocurren durante algunas condiciones que exigen al sujeto grados distintos de a te~
ción. Este procedimiento le permite det ectar cambios muy sut i-les en el EEG cuando el sujeto se encuentra c on los ojos cerrados en reposo, cuando un estímulo es presentado en f or ma r epet~
tiva, en una tarea de vigilancia, en una tarea de discrimina--ción, durante el período de prelanzamiento del cohete (en los astronautas), o durante el lanzamiento mismo. Uno de los cam--bios más drásticos ocurrió durante el pe ríodo de prelanzamiento
de los ast ronautas, este cambio fue un aumento en la banda de frecuencias theta (de 4 a 7 c/s) en toda la corteza. Debido a
que durante ese intervalo el sujeto debe encontrarse en un in-tenso estado de alertamiento, el aumento del theta podría ser
parte de una respuesta de orientación aumentada producida ante
una situación extremadamente novedosa.
ESTRUCTURAS CEREBRALES RELACIONADAS CON LA ATENCION
1 . - LA FORMACION RETICULAR

Los estudios clásicos (de lesión, estimulación y registro) sobre la Formación Reticular (FR) muestran que ésta está
relacionada con la atención. Si se estimula eléctricamente· la
FR de un gato en reposo se observa tanto un alertamiento electroen~efalográfico como conductual; si la FR es lesionada el suj eto se duerme e n forma permanent e (French, 1957). Por otro
lado , la actividad eléctrica de la FR es mayor -cuando el ani-mal está despierto y alerta que cuando est á dormido.
En los est udios anatómicos se ha apreciado que las den- ,
crit as de l as n euronas de la FR están ampliamente ramificadas y
que se encuentran además extendidas sobre el plano transversal.

Ambas características hacen posible que cada célula ret icular reciba ~mpulsos procedentes de casi t oda s las vías a s c endent es
y des cendent es que por ahí atr avi esan . También s e ha vi s to que
los a xones de las neur onas reticul ares se dirigen tanto caudal
como r ost ralmente , teni endo de esta manera influenc i a sobre -los refle jos medul ares así como sobre el grado de activac i ón de l as estructuras cer ebrales - en f orma inespecíf ica- por medi o
de l os núcle os r e t i c ular es tal ámicos . (Scheibel y Scheibe l, - 1967) .
2 .- EL -HIPOCAMPO
La i dea de que el hipocampo pudiese tener relación con la atención s urgió de una cantidad inmensa de estudios sobre lo
que se ha llamado Ritmo Theta Hipocámpico (RTH) . Este r itmo es
una actividad e l ectr oencefalográfica de baja frecuencia (de 4 a
7 c/s) que se registra cuando col ocamos electrodos en el hipo- campo , principalmente en el hipocampo dorsal.
Se ha encontrado que el RTH aparece: a) Cuando hay des i n
cronización electroe ncefalográfica cortical, desapareciendo a l
ocurrir la s incronización cortical y b) Durante l a adquisición
de una respuesta de discriminación operante. El primer hecho ha
llevado a l os investi gadores a pensa r que el "aro•.1se.:!. " (activavación) está formado por dos tipos de respuestas: una desj_~:cronización cortical y una sincronización (ritmo theta) en estruct uras subcor ticales como el hipocampo. El segundo descrubn.m~.e~
t o nos l l eva a l planteamiento de varias pr eguntas: ¿ Será el RTH
lo que permita la consolidaci én de l a información que se está aprendieP-do? ¿~s el RTH una r es~ues ta cerebral correhh.iona da con el nivel de motivación necesario durante el aprendizaje?, ¿Acaso se asoc i a a l as respuestas de orientación producidas a~te dicha sit uación?
Co!llc podemos ver el RTH podría estar relacionado con el
aprendizaje , la a~tivación , l a mot ivación, l as respuestas de orientaci ón , etc . Es en l os estudios rec ientes donde s e r epo~t a que e l RTH podría r e l acionarse con l a atención . Algunos de
estos estudi os son l os de Adey (1967 , 1969 ) , quien utilizando
una prueba de respuesta reta rdada en ga t os observó q:.\e cuanGo el animal permanecía alerta , antes ce la ejecuci ór de l a res--puesta , e l RTH var iaba de sde 4 hasta 7 c/s; cuando el animal -presentaba respuesta s de orientaci ón (haci a e l estí mulo- meta -correcto) el RTH se restringí a a 4 c/s ; y cuando e l anima l ej~
cutaba la respuesta adecuada el RTH p'romedio er a de 6 c / s.

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16

Lo anterior demuestra que no sola~ente es pos ible que el RTH tenga conexión con la atención , sin8 que distintos grados de
atención , como el implicado en el alertamiento generalizado , las respuestas de ori entación o la e jecucion de una respuesta
discriminativa, pueden asociarse a distintas frecuencias en la
actividad hipocámpica.
Otros e xperimentos parecen desechar la existencia de UP~ relación directa entre el RTH y la atención . Brown (1968) ,
registrando la actividad l ibre de gatos en una situación de -adaptación a un ambiente nuevo, encontró que durante las res-pw~stas de orientación y l as respuestas de "mirar f ije " ocu--rría desincronización hipocámpica - también había desincronización cortical-. Black, Young y Batenchuk (1970) afirman que el
RTH relaciónase mas bien con l a actividad muscular esquelética
global del organismo que con la atención . Ellos entrenaron un
grupo de perros curar izados a aumentar sus ondas t heta ante un
estímulo discriminativo , al presentárseles el mismo estí mulo en condiciones normales (sin curare) se encontró un aumento -tanto en las ondas theta como en la actividad muscular esquelé
tica. Otro grupo de perros curarizados entrenados a disminuirsus ondas theta ante otro estímulo mostraron menos theta hipocámpico y menos actividad motora cuando se les presentó el estímulo en estado normal.
Vanderwolf (1971) encuentra que el RTH aparece en ratas
cuando ejecutan movimientos "voluntarios" tales como correr , saltar , desplazami ftntos , etc . Por el contrario , cuando el animal ejecuta movimientos "involuntarios " (como li:npiarse, ras-carse, masticar, etc.) o permanece inmóvil hay desincroniza--ción en el hipocampo. Vanderwolf, en base a sus resultados y los de otros investigadores, descarta cualquier relación del RTH con la atención , la activación, l a motivación, el aprendi~aje o el sueño; sostiene en cambio que el RTH es un correlato
electrofis iológico de la ejecución de movimientos voluntarios .
No obstante , si el RTH tiene relación con los movimientos vo-luntarios podría ta~bién estar relacionado con la atención, el
aprendizaje u otros procesos; debido a que la ejecución de un
movimiento voluntario requiere de la atención del sujeto al me
dio ambiente, del almacene_miento de si tal ejecución produjo o
no consecuencias , de un cierto nivel de motivación, etc .
UN MODELO EXPLICATIVO DE LA ATENCION
Los rusos se aproximan en forma un tanto distinta al -

problema de la atención. Pavlov señaló en gran parte el camino
a seguir en la investigación de éste y de otros procesos. Una
parte en especial de su texto es ilustrativo en lo que respecta a nuestro tema de estudio: "Existen dos caminos por los que
el sistema nervioso puede discriminar impulsos: a) El proceso
excitatorio que empieza cuando el Reflejo de Orientación (RO)
es iniciado por un cambio en la estimulación, y b) La elaboración de reflejos diferentes (reflejos condicionados) positivos
y negativos, ésto ·requiere tanto de procesos exci~atorios como
de procesos inhibitorios (En Sokolov , 1960).
Por RO refiérese a una serie de respuestas que pueden ser evocadas por cualquier incremento, decremento o cambio cu~
litativo _del estímulo, independientemente de la modalidad del
agente estimulante; una segunda característica de dicho refle,jo es que puede ocurrir habituación (disminución e incluso desaparición de la respuesta) ante presentaciones repetidas del
estímulo .
Sokolov identifica cuatro tipos de respuestas componentes del RO:
1.- Componentes somáticos. Existen movimientos ocula--res, movimientos corporales y cambios en la posi--ción del cuerpo, todo lo anterior podría constituir
lo que se ha llamado la respuesta de orientación
conductual, la cual dirige la mayor parte de los re
ceptores hacia la fuente de estimulación.
2.- Respuestas vegetativas. Hay cambios en la respira-ción, en las respuestas vasculares, en la tasa cardíaca y en la Respuesta Galvánica de la Piel.
3. - Componentes EEG. Existe una desincronización elec-troencefalográfica.
4.- Componentes sensoriales. Hay un cambio en la res-ponsividad de los analizadores -los analizadores e~
tán formados por todas las distintas porciones de la vía sensorial específica .
Cuando se presenta un estímulo novedoso se observan todas
las respuestas descritas, ésto es lo que se conoce como Reflejo de Orientación Generalizado. Si el mismo estímulo es presen
tacto en forma repetitiva todas las respuestas desaparecen (ha:
bituación), excepto aquella ligada a la modalidad sensorial -del estímulo , por ejemplo, si utilizamos un estímulo visual -permanece la desincronización electroencefalográfica en el - área visual (corteza occipital) , lo anterior sería un Reflejo

�19
18

de Orientación Localizado . Una vez que ha ocurrido la habituación puede darse nuevamente un Reflejo de Orientación General!
zado si cambiamos la frecuencia, intensidad o duración del estímulo o si variamos el intervalo existente entre cada estímulo.
Dos procesos propuestos por Sokolov permiten explicar los cambios en el RO:
A) LA ELABORACION DE UN MODELO NEURAL
La presentación repetida de un estímulo determina que se elabore en la corteza cerebral un modelo neuronal . Este con
siste en una cadena de neuronas que conservan información ace~
ca de la intensidad, cualidad, duración y orden de presenta--ción del estímulo. El RO es e vocado cuando el modelo neuronal
no coincide con todos los parámetros del estímulo . Desde este
punto de vista l a novedosidad de un e8tímulo estaría dada por
la no coincidencia de ese estímulo con el modelo neuronal elaborado.
B) LA ELABORACION DE UN REFLEJO CONDICIONADO INHIBITORIO
Para Sokolov la habituación es la elaboración de un reflejo condicionado inhibitorio que regula la transmisión de i~
pulsos a la FR . Lo a nterior ocurre Ge la siguiente
manera: La estimulación consta en r ealida d de dos es
tímulos, uno es el comienzo de la estimulación, el=
otro es la prolongación de la estimulación . La prolongación de
la estimulación produce un proceso inhibitorio incondicionado
en la FR. Después de presentaciones repetidas de la misma est!
mulación el comienzo de tal e~timulación se vuelve estímulo -condicionado de su prolongación, siendo ahora capaz de produ-cir la inhibición . La inhibición condicionada se convierte en
señales que son transmitidas por las vías específicas antes -que la estimulación llegue a la FR y al sistema inespecífico;
una vez que llegan los impulsos a la corteza (por l a vía específica), ésta bloquea la ertrada del estímulo a la FR y al sis
te~a inespecífico, impidiendo así que se produzca el Reflejo de Orientación Generalizado.

ALGUNOS PROBLEMAS CON RESPECTO AL ESTUDIO DE LA ATENCION
Supongamos que un índice o índices - ya sea el bloqueo -del ritmo alfa, potenciales evocados, el RTH o algún otro- se encontrasen concluyente~ente anociados a e~tados que inplican atención , quedaría por :i :westigar si el 5:w:·i.ce constituye unn
causa, u,,. ef ecto, o si sil'lpiemente una variable que cambia en -·
forma paralela a la atenc ión.
Otro problema es que en la mayor parte de los experimentos no es posible decir que el índice se relaciona en una forma
simple y única con la atención, ya que las diversas situaciones
involucran una gran cantidad de prccesos (aprendizaje, motiva-ción, memoria, etc.) que indudablemente se interrelacionan con
la atención.
Casi todos los experimentoG han intentado analizar la -atención "súbita" a estímulos novedosos o la atencióri selecti-va, este tipo de atención puede ser explicado por el modelo de
Sokolov; sin embargo, parece más difícil dilucidar lo que sucede o lo que hace posible que un sujeto atienda a un estimulo du
rante períodos prolongados de tiempo . Pribram (1975), basado en
la teoría de la información, intenta explicar la atención soste
nida por medio del "esfuerzo", el esfuerzo es un proceso q·1e
coordina el nivel de alertamiento y de activación del organis-mo. Estamos lejos de una comprensión integral de lo que ocurre
cuando prestamos atención a estímulos novedosos, pero aún más lejos nos encontramos de saber lo que hace posible el manteni-miento de la atención .

-=

�21

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�LA ATENCION DE PREESCOLARES EN EL APRENDIZAJE DE
VOCALES Y NUMEROS

Treviño Garza, Blanca Cecilia
Garza García, Gerardo Roger

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
UNIVERSIDAD DE MONTERREY

�LA ATENCION DE PREESCOLARES EN EL APRENDIZAJE DE
VOCALES Y NUMEROS
Treviño Carza, BlRnca Cecilia
Garza García, Gerardo Roger (1)

UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
UNIVERSIDAD DE MONTERREY
La atención constituye un proceso básico cuya compren-sión es necesari a para la adecuada planificació!1 de las condiciones educativas . A pesar de que su estudio ha sido marcado por diversas discrepancias (Treviño Garza, 1980), el acuerdo sobre su importancia en el proceso de enseñanza-2.prendizaje e~
tablece una coincidencia general . Definida como el proceso por
el cual se capta sensorialmente solo una porción significativa
del medio (Luria , 1975), la atención resulta ser una de las mayores preocupaciónes del educador de preescolares, ya que éstos
son incapaces de sostenerla durante largos períódos de tiempo ,
siendo incluso perturbada por ligeras variaciones en el ambien
te, resultando así considerablemente inestable .
Una práctica común en la enseñanza de las primeras le-tras y números consiste en hacerlos más atractivos a la vista
de l os niños, sdornándoselos con Motivos que los asemejan a caricaturas de personas o animales, con lo cual se pretende -captar en mayor medida la atención de los pequeños, facil i~ándose con ello el establecimi~nto ~ás rápido de las discriminaciones por las que el niño es capaz de señalar por su nombre~
la letra o número que se le presente e indicar cuál es el núme
ro o l etra que se le picle identifique. Esta medida es apoyadapor las investigaciones aue han demostrado que el nifio desde muy pequeño establece contactos visuales más prolongados con
formas complejas (Brennan, et al . , 1966 ) , sin embargo , una dificultad surge cuando se consider·a la posibilidad de que los estímulos corr:plementar·i os c;ue son añadidos a las formas de las
letras o números compitan co"n las c2racterí sticas esenciales de sus formas e impidari o r·etracen la formación adecuada de
las discriminaciones .

CT) Pr0iesor por horas y supervisor de medio tiempo en la Fac.
de Psicología (UANL)

�26

Por consiguiente, en este informe se describe un estudio
·dirigido a esclarecer el grado de atención prestada y el rendimiento alcanzado por preescolares en el aprendizaje de las voc~
les y los primeros cinco números, según la presencia o ausencia
de tra¿os adicionales a la forma de las letras y los números , a
los que aquí se les denomina estímulos supranumerarios, y en -_funci ón del otorgamiento o carencia de retroalimentaicón sobre
la ejecución que los sujetos mostraban durante el entrenamiento

ME T O D O
Sujetos.Participaron en el estudio 8 niñas y 8 niños de
cuatro años internados en un albergue municipal 5 días a la semana, provenientes de un nivel socioeconómico bajo con un ingr~
so familiar promedio de aproximadamente $50.00 diarios en 1979.
Ambiente y materiales. El estudio se llevó a cabo en un
cubículo de 3.50 metros por cada lado con ventilación e ilurnin~
ción adecuadas . Se usó una mesa infa ntil redonda de 1.20 m. de
diámetro y 4 sillas infantiles , además de unas tarjetas de 15 x
20 cms. donde estaban dibujadas las letras y los números, para
los registros observacicnales se dispuso de 2 cronómetros y hojas de registro.
Procedimiento. Se enlistó a todos los nifios y niñas de cuatro años internados en el albergue y mediante un sorteo se seleccionaron los participantes, se les dividió en grupos de -cuatro ( 2 niñas y 2 niños), a cada grupo se le asignó aleato-riamente una de las siguientes condiciones experi~entales: grupo 1.- Uso de tarjetas con let ras y números sin estímulos supr~
numerarios con retroalimentación de la ejecución, grupo 2. - Ta~
jetas con letras y números con estímulos supranumerarios y re-troalimentación de la ejecución, grupo 3 .- Tarjetas con letras
y números con estímulos supranumerarios sin retroalimentación
de la ejecución, y grupo 4.- Tarjetas sin ·estímulos supra.1umer~
rios y ejecución sin retroalimentación.
En primer lugar se hizo una pree~aluación del dominio -con el que todos los niños podían identificar las vocales y los
primeros cinco números, dicha preevaluación se realizó indivi-dualmente usando las tarjetas con . letr~s y números sin estímu~los supranumerarios, durante dos rondas se le hacia al niño la
preguna ¿cuál es esta letra (o número}? y se le mostraba cada tarjeta, en una hoja ··de registro se anotaba la respuesta del _--

n1no y no se le proporcionaba retroalimentación. Una vez efectuada la preevaluación se procedió a realizar las sesiones de
entrenamiento en la identificación de las letras y números , e~
tas sesiones tenían una duración ie 16 min. y se iniciaban hacia las 10:30 por las mañanas. En estas sesiones se sentaba a
los niños de cada grupo junto a l a mesa s iempre en la misma p~
sición, el entrenador se situaba junto a la mesa frente a los
niños y repetía las siguientes instrucciones: 11 miren niños, ésta es la letra ( o númer·o ) ..•. 11 , mencionaba el nombre de la
letra o número señalando con su dedo la forma de cada uno e in
r.iediatamente después preguntaba "¿qué letra (o número) es ésta
(e)?li, les indicaba de nuevo el nombre y les pedía que lo rep!
tieran. Aun cuando la duración de las sesiones , que en total fueron cuatro para cada grupo, fue constante, el número de repasos de la secuencia total de letras y números varió ligera-mente. En estas mismas sesiones se encontraban presentes dos observadores situados cada uno en las esquinas del cuarto a -las que los niños daban el frente, de tal forma que ambos ob-servadores tenían posibilidad de registrar la conducta atentiva de los niños, definida como contacto visual con el entrenador y/o con las tarjetas mostradas1 o seguir las consignas proporcionadas. Los observadores con cronómetros sincronizados y
hojas de registro en mano, mediante un registro de muestreo -temporal de 10 seg. , observaban simultáneamente a un mismo niño durante un minuto, después del cual pasaban a otro niño y así sucesivamente hasta haber realizado cuatro min. de regis-tro para cada niño en cada sesión; el orden en que se registra
ba a los niños siempre fue el mismo. La confiabilidad entre _;
los observadores se obtuvo dividiendo el número de acuerdos en
tre el número de desacuerdos por cien. Los observadores nunca-interactuaban entre sí mismos ni con los niños, y con el entrenador solo para marcar el inicio o el fin de ca~a sesión. Al -término de cada sesión fuera del cubículo de entrenamiento se Permitía a los niños manipular juJuetitos de su preferencia con
fines motivacionales.
Después de terminada la ronda de sesiones de entrenamien
to se realizó una postevaluación de la habilidad de los niños Para identtficar las letras y números, tal evaluación fue hecha
de la misma forma y condiciones en las que se efectuó la_preev~
luación anteriormente descrita.

�28

29

RE S UL T ADOS
En l a eval uación previa del domino con el que los niños
r espondí an ante preguntas que les demandaban pronunciar el no~
bre de cada letra o número que se les mostraba , se notaron, c~
mo cab ía esperar, puntajes muy bajos, siendo el promedio general de r eactivos correctamente nombrados del 6.8% , sobre un nQ
mer o total de 10 reactivos (5 vocales y los primeros 5 núme- -r os) , puestos a identificación en dos rondas. El cuadro No. 1
muestra en det a lle l os porcentajes obtenidos en la preevalua-c ión del rendimiento de cada sujeto y por grupo . Como pueden~
tarse, la mitad de los sujetos no fue capaz de identi fi car ni~
gún reactivo y, s egún las observaciones informales de los re-gistradores , aquel los que pudieron identificar algunos reactivos lo hicieron a l azar, ya que era frecuente que adoptaran la
actitud de deci r e l nombre de una de las letras o números ante
todos }os reactivos, por lo que obtenían aciertos cuando apare
cía la letra o número que repetían. En la postevaluación sen~
tó que el incremento fue ligeramente mayor que el doble del -rendimiento inicial al identificar las letras y números , siendo e l puntaje promedio de 18 .7%. También el cuadro No. 1 muestra los porcentajes obtenidos por cada sujeto y por los cuatro
grupos en la postevaluación. como puede verse, solo un sujeto
no identificó ningún reactivo, y el resto sí lo hizo en alguna
medida.
En relación a los índices de la atención grupal ocurridos bajo las distintas condiciones experimentales es necesario
establecer que no hubo diferencias marcadas entre los grupos :
l os puntajes son muy similares y no son congruentes con las e~
pectativas posibles , ya que, por ejemplo , el grupo con e l que
se usó tarjetas con estímulos supranumerarios y retroalimentac i ón obtuvo un puntaje medio, en cambio el grupo sin retroal imentación y con tarjetas sin estímulos supranumerarios fue el
de puntaje más elevado . Los puntajes promedio de cada uno de los grupos en las distintas sesiones de entrenamiento se muestran en el cuadro No . 2, esto mismo puede observarse gráfica-mente en l a f i gura No. l. El diseño factorial usado en e l estú
dio permitiría la e l aboración estadística de l os datos median-

te el Anál isi s de varianza. s in embargo , como l a figura No. 2
lo presenta, las diferenc i a s en l os puntaj es so~. ins ufi c i entes
para 'llevar a e fect o tal tratamiento . Los punt~Jes ~e aten---ción de l os gr upos a t r avés de las sesiones fue vo.r~.able , ob-servándose elevaci ones en las sesiones intermedias ( 2 Y 3) Y
disminuciones en las sesiones restantes (1 y 4 ) , lo anterior puede obser vars e en las figuras 3 y 4 que muestran el puntaje
de atención de los grupos combinados cegún J.as condiciones experimentales .
Se observó una fw'!rte regularidad en las variaciones de
los puntajes de atención al interior cie hu; sesiones de er.~renamiento , de ta.l forma que de lai:; 1.6 curvas rle cada gruDo en todas las sesiones , 13 de ellas muestran que el pun~aje menor
no se encuentra al final de la sesión sino en la parte media (ver figura No. 5), esta regularidad puede notarse con mayor claridad en l a figura No . 6, que presenta los puntajes de to-dos los grupos en los cuatro perídos en los que fueron divididas las sesiones de entrenamiento.
Todos los puntajes se obtuvieron promediando los datos_
de los dos observadores con cada niño, logr~ndose que de las 1 6
sesiones la confiabilidad fuera mayor a 80% en 14 de ellas, -con un puntaje promedio de confiabilidad de 85.9%.

DI S C US I ON
Los res ultados indican que se puede considerar que hubo
diferencias prometedoras en el rendimiento antes y después del
entrenamiento , que pudieran mejorBr si se amplía la duración
del e ntrenamiento ; se resuelve l a posible carencia de habi l ida
des previas, dada la corta edad d~ los niños o si se ~ejora la efic i encia del procedimiento de entrenamiento .
En cuanto al efecto de las condicicr.,n experimentales 1 -+-a
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1 os resuLv
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de atenciones
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dos reflejan una potencia insuficiente de l as variables impl icadas , lo que puede ser una consecuencia de las condiciones de
internamiento y privación afecti va a las que los niños están expuestos. No obstante, la regularidad encontrada en las varia

�30

ciones de la atención a .través de cada ses1on y al interior de
las mismas, demuestran la existencia de procesos atentivos .cí-clicos cuya naturaleza ha sido estudiada en algunos trabajos -clásicos (Bills, 1931~ y cuyo qescubrimiento en este estudio im
plica la validación de los procedimientos de evaluación usados:
Aun cuando el interés central se puso sobre el efecto --

R E F E R E NC I AS

8111s, A.G. Blocking: a new principle of mental fati¡ue. Amer.
J . Ps. 43, 230-254. En Woodworth, R.S. y Scholosberg, H. Psi-colegía experimental. EUDEBA. Buenos Aires, 1964, pag. 81.

que la presencia o ausencia de trazos adicionales a las formas

básicas de las letras o números tuvieran sobre el rendimiento y
la atención, se introdujo la retroalimentación como variable in
dependiente considerando que está solidamente establecido el r~
conocimiento de que es fundamental para el aprendizaje humano,
salvando con ello la situación de no aportar al desarrollo int~
lectual de los sujetos participantes.

Brennan , W.M., Ames, E.W. y Moore , E.W. Age differences in infants attention patterns of different complexities. Sciencie,
1966, 151, 354-356. En Mussen, P.H., Conger, J.J. y Kagan, J.
Desarrollo de la personalidad en el niño. Trillas. México 1971
pag. 185.
Luria ,A.R. Atención y memoria . Fontanella. Barcelona, 1979, -pag. 7.

RESUMEN
Se describe un estudio que pretende esclarecer el efecto que la
presencia o ausencia de trazos adicionales a la forma básica de
los reactivos, así como la administración o carencia de retroalimentación a la ejecución tienen sobre el grado de atención y
el rendimiento en el aprendizaje de niños preescolares al ser entrenados para adquirir las discriminaciones necesarias para reconocer o identificar las vocales y los números del 1 al 5.
Los sujetos fueron de cuatro años, de bajos recursos, interna-dos en un albergue municipal. Se realizaron evaluaciones de la
habilidad de los niños en las discriminaciones antes y después
de las sesiones de entrenamie nto, además de registros del por-centaje de atención durante dichas sesiones. Se formaron cuatro
grupos igualados en edad y sexo a los que se aplicaron las distintas condiciones experimentales. Se observó que el rendimiento después del entrenamiento aumentó más que el doble del rendí
miento inicial, que las condiciones experimentales no fueron s~
ficientemente potentes para producir efectos diferenciales en :
los grupos y una clara regularidad cíclica de la atención al in
terior de las sesiones y a través de cada una. Finalmente se_:
discute la relevancia teórica, metodológica y aplicada del est ~
dio.

Treviño Garza, B.C. La atención. Monografía en opción al título de licenciado en Psicología . F~cultad de Psicología, - - U.A.N.L . Monterrey, 1980.

�GRUPO

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Cuadro No. 1. Punt a j es en el rendimiento en la identificación de los reactivos tanto en la pre- como en la post-evaluación.

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SESI ONES
Fig. 3. Porcentaj e de atenció n prome dio entr e los grupos con estímulos supranumer arios ( 1 y 2 ) y los grupos sin estímulos supranume
rarios (3 y 4).
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�SOBRE EL ECLECTICISMO EN PSICOLOGIA
Everardo Carnacho
I.T.E.S.O.
El presente artículo pretende tener una func·ión aclarat~
r ia con respecto a la manifestación de ciertas opiniones pre--juiciadas, ante la alternativa de una pluralidad o unicidad de
enfoques dentro de la Psicología Científica; campo que concie~
ne a la epistemología de 1~ Psicología.
Se hace un análisis esquemático en relación a tres opiniones sobresaliente~ y se evalú?.n en base a otros argumentos;
proponiéndose la postura alternativa al eclecticismo de un plu
ralismo con base a un criterio común: el método científico . -

El hecho de que la psicología y su estudio comprenda el
abordar fenómenos del comportamiento humano, ha implicado históricamente, que se mezcle con ciertas interpretaciones filosó
ficas sobre el hombre y con ciertas prácticas intuicionales,:
que han frenado el establecimiento de un acuerdo sob1·e el obje
to y método de la Psicología Científica. (Castrim 1980).
Por otra parte, sabemos que a partir del conocimiento científico en Psicología se ha derivado una tecnología concreta que dota de herr~~ientas al solucionador de problemas psico
lógicos. (Colotla, 1980; Sandler y Davidson, 1977; Bijou y - :
Rayek, 1978; Keller y Ribes, 1977; Catania y Brigham, 1978; Bijou y Becerra, 1980 y Leitenberg, 1977) que si no son perfec
tas, si cuentan con dos características invaluables:
1.- Su tendencia al mayor control.

2.- Su evaluación automática.
El psicólogo profesioDal, asi, debe ser el profesionista Cé'.paz de diseñar, selecci.om~r, adecuar, e valuar e implementar las técnicas rlerivadas e.e la 5.nvestigación de m::-nera que su práctica sea cada vez mas efectiva , cri terio básico en las
determinantes éticas del comportamiento del profesionista de la conducta humana. (CNEIP, Jurica, 1978).

�45

44

Los prejuicios que se manifiestan mas frecuentemente sobre ésta concepción científica de la Psicología son:
a) No considera ciertos fenómenos como su campo de estudio como la creatividad, empatía, amor, ternura, etc.
b) No toma en cuenta factores humanos y de "trascendenc.i a" como religiosidad, logro, arrepentimiento, humil
dad, etc...
c) Es determinista y por lo tanto cosifica al hombre.
Y de ahí implícitamente se deduce que dadas éstas limita
ciones de un enfoque científico único, hay que tomar de "lo me:
jor" de cada enfoque.
En relación al inciso a~ tenemos que admitir que para -que una ciencia se consolide , debe poseer un paradigma restrictivo (Kuhn , 1962, 1977); con el fin de delimitar que es y que no es su campo de estudio, lo cual implica la negación temporal
al análisis de ciertos fenómenos (los mencionados arriba) y sobre todo la negación del modo como se sugiere sean estudiados.
Esta no inclusión es una concesión práctica al desarrollo ini-cial de una ciencia como la Psicología. (Ardila, 1979).
Pero, de esto, no se sigue que se niegue la existencia de los fenómenos no incluídos en un principio y menos aún el -considerar la posibilidad de una análisis científico en forma posterior.
En relación al inciso b~ éstas afirmaciones nacen de una
confusión manifestada en forma repetitiva en muchos foros, en
relación a que el humanismo (escuela filosófica que enfatiza -los valores "humanos") es intrínseco al conocimiento humano y no a su aplicación.
Partiendo del supuesto acuerdo de que la Psicología es una ciencia, es evidente que como cualquier actividad profesional debe buscar el bienestar humano; en ése sentido la pred~c-ción, control y explicación de los fenómenos debe actuar así,
pero no por sí mismos, sino por la acción del hombre sobre el'conocimiento que el mismo ha producido.

El fa~tasma del concepto de control en la conducta huma
na, asociado con los conceptos de manipulación dictatorial o pérdida de la libertad han actuado en contra del desarrollo de
una verdadera ciencia del comportamiento humano.
Así, en Física, sería absurdo afirmar que la fisión de
un electrón de una átomo en sí misma es mala, en el sentido de
que generó tecnológicamente la producción de una experiencia como Hiroshima. El conocimiento científico no tiene valores, es la acción humana la que se los adjudica.
En cuanto al inciso c) podemos decir que si la metodolo
gía es aparentemente"restrictiva" la función de ésta metodolo:
gía es la sistematización del conocimiento¿y nos proporciona formas de conocimiento y trabajo objetivos con el fin de re-troalimentar en forma constante en un proceso inacabado de
avance, creatividad e invención de modelos explicativos de la
realidad que analizamos. Creatividad e invención que exige del
científico tanto como del artista en su obra. Así, le corresponde también a la psicología el ana¡izar y delimitar la diferencia ente el "comportamiento creativo" del científico y del
artista.
Todo esto nos lleva al problema de la definición de la
Psicología. Sabemos que bajo éste concepto se agrupan una multiplicidad de actividades, modas, disciplinas y filosofías en
forma desorganizada y desintegrada.
Aún dentro del mismo campo de la ciencia difÍcilmente podemos encontrar una ciencia integrada, pero sabemos que las
contradicciones son fuente de avance en el desarrollo científi
co. (Kuhn , 1962).
Al hablar de psicología científica forzosamente tendría
mosque excluir una gran cantidad de actividades que no cumplen
los criterios de ciencia ( entendiendo por ciencia/gramatical-mente1 no como un adjetivo calificativo sino como un concepto que se refiere a un cierto conjunto de pasos ordenados comunes
a múltiples objetos de estudio y al conocimiento obtenido me-diante esos pasos). (Bunge, 1960; Hempel, 1975; Popper, 1977).

�46

Igualmente, si hacemos un análisis histórico tendríamos
que adoptar una estrategia que clasificara en ciertas catego--rías como filosofías, prácticas artísticas y científicas y que
evaluara su grado de aportac ión y su vigencia contemporánea .
Esto, por consecuencié;Jnos llevaría a excluir del campo
de la Psicología Científica a actividades como el Psicoanálisis
(que tiene su propio método) y a algunas escuelas aun activas.
Con esto, no negamos la riqueza de las aportaciones a la
cultura humana de éstas prácticas; únicamente negamos la vali-dez científica de las mismas con el objetivo de delimitar a la
Psicología como una cienc~a em~rgente , la cual es prometedora en cuanto que la generación de tecnología concreta tiene mucho
que aportar a la solución de problemas de conducta humana, con
cretas . (independientemente del valor que le adjudiquemos a la
actividad científica).
De aquí deducimos que la postura de adoptar segmentos de
conocimiento de diferentes paradigmas, escuelas y corrientes es
absurda y se tiene que acabar en la historia de la Psicología
ya que ésta indefinición ecléctica llega a "integrar" posturas
i rreductibles en cuanto a los supuestos epistemológicos que las
mantienen y en el campo aplicado no existe consistencia en rela
cíón al marco teórico interpretativo de una situación de inte-=
racción terapéutica real .
Aparte, no podemos usar como criterio de selección nues
tra opinión, gusto o intuición para elaborar un modelo propio y único cuando sabemos existen formas mas efectivas de explicar
el comportamiento, y que están en constante modificación y que
son producto de un trabajo social .
Por lo que concluimos que dentro del marco de la psicol~
gía científica se puede dar una pluralidad de ideas, pero con base en un método que nos hace comunicable en forma objetiva -los modelos explicativos que se postulan de un fenómeno comportamental y que en el campo aplicado son los que deben llegar a
determinar el tipo de práctica profesional que se realizó en la
psicología, junto con los valores sociales que manejamos.

47

En última instancia, independientemente de la lógica de
éstos argumentos, los hechos producidos por las diferentes dis
ciplinas enmarcadas dentro de la psicología y su utilidad so-=
cial hacía el futuro, determinarán si la alternativa de una -psicología científica es efectiva, en un proceso evolutivo de
"selección natural".

�49

REFERENCIAS BIBLI 0GRAFICAS

*) Popper, Karl. La l ógica de la investigaci ón c i entífica. Madrid : Tecnós, 1977.

*) Castro, Luis . Psicología: Ciencia social o natural? Confere~
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Trillas, 1980.

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*) Bijou y Becerra . Modificación de Condµcta. Aplicaciones so-

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�PATRONES CULTURALES DE LA VIDA GENITAL
Y PROCREATIVA DE LA MUJER EN
PARTICULAR EN MEXICO .
Santiago Rarnírez
UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE MEXICO

�PATRONES CULTURALES DE LA VIDA GENITAL
Y PROCREATIVA DE LA MUJER EN
PARTICULAR EN MEXICO. 1

Santiago Rarnírez
UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE MEXICO

Octavio Paz en "El Laberinto de la Soledad" expresaba:
"La historia de México es la del hombre que busca su filiación,
su origen. Sucesivamente afrancesado, hispanista, indigenista,
"pocho", cruza la historia como un cometa de jade que de vez en
cuando relampaguea. En su excéntrica carrera, ¿qué persigue? .
Va tras su catástrofe, quiere volver a ser sol, volver alcen-tro de vida de donde un día -¿en la Conquista o en l a Indepen-dencia?- fue desprendido. Nuestra soledad tiene las mismas raíces que el sentimiento religioso. Esa es una orfandad, una ose~
ra conciencia de que hemos sido arrancados del todo y una ar--diente búsqueda: una fuga y un regreso, tentativa por restablecer los lazos que nos unían a la creación".
Es obvio que el mexicano no pierde su identidad en la in
dependencia, muy antes de ella le había sido usurpada. Castas ,
criollos, mestizos y peninsulares formaban una diversidad de fi
guras que impedían la adec.uada adquisición de una identidad me=
dianamente configurada, inclusive en niveles de identidad se- xual.
Durante muchos años pensamos que la Conquista había de-terminado tanto la adquisición de una identidad como la pérdida
de otra. Pérez Martínez en esta línea de ideas expresaba: "El cuerpo de Cortés, caído en sedas y desgracias; Cuauhtémoc vuelto cenizas en la selva forman nuestra epopeya. Ambos fueron hom
bres de dos mundos que en nosotros se concilian y luchan. Tal es nuest:-a estirpe , y a tal linaje tal escudo" .
1 Artículo leído en la inauguración de la nueva Biblioteca que
lleva su nombre en la Fac. de Psicología de la U.A.N.L., el
Lunes 16 de Marzo de 1981.

�54

Cuando esto escribíamos había una gran dosis de exager~
cion. Suponíamos en forma casi absoluta que el haber perdido una identidad y adquirido otra era en forma total.
Las crisis de identidad aun no resueltas desde los ini-cios de la cul tura preh~spánica subsisten y prevalecen.
En un relato de Zurita se muestran algunas características que el cuidado de la cría tenía en la cultura azteca: "dá-banles cuatro años leche y son tan amigas de sus hijos y los -crían con tanto amor que las mujeres por no se tornar a empre-ñar entretanto que les dan leche se excusan cuento pueden de -ayuntar con sus maridos, e si enviudan e quedan con hijo que le
dan leche por ninguna vía se tornan a casar hasta lo haber cria
do y si alguna no lo hacía ansi parecía que hacía gran trai- ción".
La incorporación, introyección y ulterior identificación
con la f igura maternal era particularmente intensa desde el p~
to de vista cuantitativo. Es por esto que Elizabeth del Río dice: "el pueblo azteca expresó su primer ideal inconciente, la unidad con la madre en la figura de una mujer virgen que da a luz al héroe; así establece un diálogo, acepta sin dificultad el paso de la primera persona, Y01 a la segunda persona1 TU ( la
madre) , pero lo que no acepta es la instrusión de un tercero, el padre.
Para lograr el precario paso de este magno matriarcado
al aparente patriarcado que exhibe el pueblo del sol, fueron n~
cesarías muchas instituciones coercitivas, muchos sistemas educativos, una gran cantidad de maniobras represivas y la alteración en la simbología, el mito y el folklore de las cualidades
bondadosas del diálogo yo niño, tú madre.
La misma autora señala: "en la cultura azteca la educa-cion de los jóvenes tanto dentro de la familia como en las es-cuelas, se realizó bajo un régimen en el que la represión de -los impulsos constituía el funcionamiento estatal y agregaríamos: "La represión del 68 es como postula Paz, la gran pirámi-de". Se · imponía la necesidad de castigo, las prohibiciones inS'titucionalizadas contra la- embriaguez. El temor de la cercanía

55

tierna a Toci -{la madre de los Dioses)- era aterrante en virtud de su gran intensidad. Sin embargo, el retorno de lo reprimido aflora en el mito, magia del centro, pluma preñadora en lu
gar de falo fecundante: era preciso transformar las expresiones
formales de la toltecacidad tierna en muestras agresivas que -dieran paso y canalizaran el sadismo, de aquí la guerra flori-da.
Este exagerado c uidado y prolongada lactancia a la cría
posiblemente derivaban de grandes privaciones históricas debí-das a la sequía. El origen del culto al agua y de l a ansiedad
ante la inani ción son su consecuencia. Mecitil-maguey-mexicas es el nombre y la filiación de este pueblo: En el agua miel vie
ron los aztecas la leche materna. También como señala GutiérreTibón: "metl-luna; xi-ombligo; co-lugar. El lugar del ombligo
de la luna".
La máscara seductora de la madre buena se vuelve persecu
toria y mala mas que por culpa, por defensa y negación adaptati
va, que hace posible tanto a través del folklore, la leyenda,:
el mito y las instituciones educativas que lo logre y cuaje la
figura masculina de los caballeros tigres y caballeros águilas,
evitándose así la persistencia en la identificación femenina temprana. Quizá no seamos "el pueblo del Sol ", sino como una de
f ensa para no ser "el pueblo de la Luna". Atrás de nuestro apa:
rente exceso de macho no se esconde sino nuestra inmensa hembra,
la figura femenina que abre y cierra el calendario azteca: malí
nalli y xóchitl.
¿Estoy de verdad en la guerra?
ahora no soy guerrero
mi lucha es con mujer.
Muy posiblemente los signos, los mitos y leyendas de ca- ·
rácter negativo referentes a la maternidad no son sino formacio
nes reactivas y no al revés, enf rente del sentimiento oceánico
derivado .je la relación madre-hijo.
La mujer es progenie no sexo. La "alegradora" tiene el
vientre echado a perder porque ha dejado de ser un vientre de
progenie y lo es de deseo .

�56

57

La Malinche es objeto de sexualidad , más no de progenie.
Los preceptos obediencia, castidad, ayuno y busca del justo m~-

dio lograron con su enorme fuerza coercitiva reprimir a nuestra
gran madre.
De Río nos muestra con mucha claridad cómo la identidad
del triángulo familiar con sus respectivos roles "está diseñado
perfectamente d~sde el mundo náhuatl , el padre distante y temido, la madre pródiga y sobre-protectora, la sexualidad prohibida, la maternidad aplaudida. La regla de la vida que las instituciones educativas proporcionan, reprime las satisfacciones i~
fantiles tempranas, la embriaguez severamente castigada, l a risa y el estruendo subyugados , la templanza ,inaltecida" .
La destrucción de las instituciones educativas prehispánicas a raíz de la conquista hizo que aflorara lo que se había
reprimido . El niño insaciable de pecho nutricio careció a partir de entonces de los medios para hacerse un caballero tigre.
La desvalorización de la mujer en la vida azteca es una
técnica defensiva para no regresar al matriarcado, todavía muy
cercano y muy temido . Muchas reminiscencias de él aun per~~~ten
en las instituciones y en los sistemas de gobierno. ParadoJicamente quien quizá defendió con más fervor el patriarcado fue -Tlacaele el Cihualcóatl de Izcoátl. La parte femenina de lapareja en el poder.
Tras la máscara del jaguar aún se oculta, persiste y --subsiste hasta nuestros días de venus esteatopígica de Tlatil-co.
Los estudios de antropología cultural llevados a cabo -por Margaret Mead, por Abraham Kardiner, por Ruth Benedict y - otros han puesto de manifiesto que muchas de las características c~nsideradas como fundamentalmente femeninas, .las que clás!
camente se incluían en el carácter femenino, más que vinculadas
a determinismos orgánicos se encuentran profunda y hondamente arraigadas a las instituciones culturales que otorgan determin~
das pautas, ideales, metas y papeles atribuídos a l a mujer y a
sus funciones dentro de la cultura. Características como: pasividad, ternura, receptividad , falta de agresividad y temor al peligro, todas ellas consideradas en la cultura occidental como

específicas de la mujer y derivadas a priori de su condición
genética, tienen que ser revaloradas-alaluz de la investigación cultural y del . cambio social operado en las últimas décadas.
Desde un punto de vista formal , podríamos adscribirle a
la mujer dos tipos fundamentales de expresión de su feminei--dad: realización .f::emenina de tipo genital y realización femeni
na de tipo maternal. Estas dos series de expresiones pueden eñ
centrarse ausentes, asociadas u operando alternativa y antagó~
nicamente. Es frecuente que en las concepciones populares ~e asocie la realización cabal de una de las funciones con el éxi
to de la otra . Así se expresa que una realización orgástica iñ
tensa necesariamente debe acompañarse de fecundación, o por el
contrario , se asocia la frigidez con la esterilidad e infertilidad. Una afirmación como la anterior está bien lejos de ser·
exacta y con más frecuencia encontramos que la cultura al realizarse en determinados grupos sociales o pueblos, antagoniza
una función con la otra . Margaret Mead estudió la conducta sexual y procreativa en culturas primitivas relativamente sim--ples. La ventaja de la utilización y organización culturales
simplificadas es obvia, ya que las variables susceptibles de producir pautas de conducta son menores y, por lo tanto, la-- '
complejidad del análisis también es menor.
Los arapesh de Samoa son un pueblo perteneciente al archipiélago polinésico. La forma de educación brindada al niño
guarda bastantes diferencias con la existente en la cultura oc
cidental. Los arapesh son una sociedad de gente pobre, suave y
trabajadora; cuando la niña llega a los seis o siete años es prometida a su futuro esposo, el cual es ocho años mayor que ella. Desde el momento del compromiso se traslada a casa del prometido, quien trabaja en compañía de su familia para mantenerla . Cuando llega la menstruación se llevan a cabo diversos
tipos de ritos de iniciación, los cuales culminan en el ayuno.
Durante éste, es el propio novio quien prepara a su prometida
una sopa compuesta con distintas hojas de valor ritual; al fi nalizar el acto el novio le da de comer a su amada, como si se
tratara de una criatura que aun no estuviese en condiciones de ·
tomar por sí misma la cuchara. Después de varia5 cucharadas la
novia sigue comiendo sola; tal parece que con ello se simboliza el que haya adquirido sufiente fuerza. A partir de este mo0

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mento la s ociedad los consider a marido y mujer. Cuando surge al
guna dificultad entre e l hombre y la mujer, el primero nunca
apela a su condición masculina; se ignora la frase tan común en
nuestra cultura de "yo soy el hombre " , por el contrario, se expresa: "Yo trabajé el sagú, cultivé el ñamé , maté el canguro e
hice tu cuerpo. Yo te hice crecer,¿ por qué no me traes la leña cuando te la pido? Como se ve, el hombre tiene derecho so-bre su mujer , porque mediante sus sacrificios y su esfuerzo la
nut rió e hizo crecer. Durant~ las primeras semanas del embarazo
de la mujer, el marido está obligado a realizar el coito con -más frecuencia, creyéndose que el semen alimenta y hace crecer
al feto. En esa cultura las madres suelen ser muy cariñosas con
sus hijos y los niños muy bien recibidos en la comunidad; la - lactancia es prolongada y la relación entre la madre y el hijo
está cargada de afecto. El niño mama cada vez que lo exige, sin
existir un horario determinado, la lactancia es prolongada hasta los dos o tres años de edad. Cuando el hijo es destetado pasa a ser atendido y cuidado por los hermanos mayores, a los cua
les desde temprano, en particular a las ni ñas, se les responsa:
biliza del cuidado de los menores. Es decir , que desde muy temprana edad las niñas se identifican con su propia madre, tenien
do para con sus hermanos actitudes maternales . En la vida samoa
na los patrones culturales no son particularmente competitivos:
se trata de un pueblo alegre y con pocas aspi raciones. La vida
sexual de las niñas se inicia precozmente. Esta organización
cultural, tan brevemente reseñada, fue estudiada por Margaret Mead con el objeto de disipar algunas aseveraciones que se ha-bían aceptado~ priori. Efectivamente, la autora fue a Samoa -con la idea de investigar si lo que denominamos adolescencia, era un producto de modificaciones glandulares o el resultado de
una organización cultural y social. Encontró que las muchachas
de samoano sufrían la adolescencia en el sentido conocido en
nuestra cultura occidental; es decir, que pese a una modifica-ción glandular presente en dicha edad, la t ormenta psicológica
denominada adolescencia no existía. Fue así como logró concluir
que existían determinadas situaciones vitales que eran el resul
t ado de la cultura en que sr vive y no de cambios físicos . Como
ya los hemos señalado en otro trabajo la aut ora no pudo descu-brir en esta cultura, esterilidad , frigidez y tampoco trast ornos
· en la lactancia . Como dato particularmente ilustrativo afirmare
mosque entre los arapesh no existe el suicidio.

59

Una cultura contrastante con la anterior, es la que des
cribió Rardiner en las Islas Marquesas. Se trat~ de gente fuer
te, alta, hermosa, de carácter violento y orgulloso; los ·hom-=
res son antropófagos y la organización cultural se está extinguiendo . La región es muy r ica , pero a consecuenc ia de s equía
intermit ente s e s uf ren épocas alter nativas de hambre. Desde el
punto de vis ta demográ fico hay dos y media veces más varones que hembras . En una comunidad conviven el jefe de l a familia con s u mujer y dos y tres mar i dos secundarios . En comunidades
más adineradas , pueden convivi r el jefe, su esposa principal,
dos espos as más y unos once o doce hombres. Los celos no existen en el sentido occidental de la acepción de la palabra, el
jefe t r ata de tener una esposa hermosa que atraiga hombres a
la comunidad . La mujer le sirve al hombre únicamente de objeto
sexual , es muy apreciada y muy odiada por la gr an dependenc ia
s exual que e l var ón tiene para con ella. La mujer para satisfa
cer al marido principal y a los múltiples maridos secundarios~
tiene que renunciar a sus instintos maternales . El período má·xi mo de amamantamiento es de cuatro meses, quedando el niño - de spués al cuidado de los maridos segundones. La adopción es
muy frecuente y se practica en esta forma: cuando un jefe de
fami lia poderoso tiene interés en adoptar un niño, lo puede pe
dir a cualquier comunidad doméstica donde haya una mujer emba=
razada . No sati sfacer esta petición es una ofensa que trae apa
r e j ada s cruel es venganzas entre ambas comunidades. Por todo es
to, la madre , aún antes de tener a su hijo ha de r enunciar to:
talmente a é l.
En r esumen , la mujer en el aspecto sexual se encuentra
en una situación de pr ivilegio frente al hombre; desde el punto de vista soci al en un plano de igualdad casi absoluta ; pero
privada del goce de la maternidad por perder prácticamente a
sus h ijos pocos meses después del nacimiento , no puede amarlos
ni recibir el cari ño de ellos. Las consecuencias de todo lo an
terior s on : r echa zo del embarazo en prácticas anticonceptivas:
aborto y baja natalidad . La mortalidad entre ~as embarazadas y
parturient as e s más a ltQ que la que podr ía-expl icarse como con
secuencia de la f a l ta de higiene .
La gravidez simulada ,pseudoc iesfs, es par t icularmente
fre cuente en las Islas Marquesas. En l a mitología folklórica .hay dos tip~s de personajes: los FANAUAS y las VEHI NINAI.

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61

Los primeros s on hombr es que muri eron a l s ervi cio de una mujer ;
s i ésta quiere mal a una riva l , l e manda ~ s u~,fan~u~s pa r a que
l e destruyan el feto en su interior (explicacion magica del por
qué la pseudociesis no culmina en embarazo real) o para q~e la
mate en trabajo de parto . Las VEHININAI son mu~eres salv~Jes,
destruyen y roban fetos y se apropian de los niños pequenos para comérselos.

y la lactancia amplia y generosa . Este tipo de conducta pro--creativa también es la común en nuestro medio actual, tanto er.
las clases proletarias como en las sociedades de tipo rural .
Por el contrario, las pautas presentes en Las Marquesas s on - la carica~urización de lo que observamos en nuestra actual cul
tura occidental, en particular en las clases media superior y
alta Y en las zonas urbanas fuertemente industrializadas.

El hombre sufre de nino en la cultura marquesa iguales
privaciones orales que la niña y de adulto tiene p~a con 1~ mujer una dependencia sexual tan intens~ q~e lo obliga a odiarl a. En los cuentos folklóricos, como senalabamos, aparecen las
egresas, mujeres disfrazadas de jóvenes hermosas ~ue am~nazan con comers e al hombre a menos que éste les de satisfacciones s~
xuales permanentes . En las Islas Marquesas la homosex~al~dad en
tre los hombres es habitual pero caracterizada por,practicas ~e
felacio y no por coito anal; el suicidio es un fenomeno conocido y común.

Con mucha frecuencia he~os señalado que en la cultura
mexicana, vivi éndose como antagónicas la satisfacción genital
Y procreativa, la mujer poco satisfecha y r ealizada en su conducta genital, compensa vicariantemente la falta de seguridad
Y apoyo que debiera obtener del compañero en una maternidad __
exuberante y prolífica dándole al hijo la protección y apoyo_
que ella no recibe de su compañero. Prueba de ello es el dato
expresado en el último censo: cuatro de cada diez madres carecen de compañero. En estas condiciones, en particular en la
clase pop~lar, los trastornos procreativos de origen psicogéni
co son baJos y todo esto ya desde antes de la Conquista comose dijo anteriormente.
'

En Samoa , donde la niña es bien tratada, bien alimentada el embarazo es recibido con gusto. En las Marquesas por e l
pr~dominio de sujetos del sexo masculino, la maternidad es considerada como algo no deseable y molesto. Es evidente que los resultados bien pronto se dejarán sentir . En una y otra organización la mujer responde de acuerdo con las demanda~ ~ue le hace su propia cultura: fecundidad en un caso y esterilidad en e l
otro .
Este material antropológico, más otro que no es citado ,
hace que Mead exprese: " . .. muchos, si no todos, ~e los rasgos
de personalidad, que llamamos femeninos o,masculin~s, se hallan
tan débilmente unidos al sexo como lo esta la vestimenta, las
maneras y la forma de peinado que se asignan a cada sexo, se-gún la sociedad y la época" .
Si por un momento tratarnos de extrapolar el material~
tropológico antes señalado a diferentes áreas de la cultur~ occidental, pod~íamos decir que el tipo de conducta procre~tiva
y maternal existente entre los arapesh es bastai:i:e parecida a
la conducta procreativa y maternal que prevalecio en nuest~a ✓
cul tura hasta antes de la Revolución Industr ial. La maternidad
es bien recibida, las prácticas anticonceptivas poco utilizadas

.
Al contrario, en las clases media alta y alta, substancia~mente_ ~ransculturadas a formas sociales anglosajonas, la_
sat:sf~ccion en niveles de expresión genital es particularmente optima y la participación de l a mujer en instrumentos de __
cultura considerados hasta antes de la Revolución Industrial_
como típicamente masculinos, es cada vez mayor . Las limitaciones _de la func~ón procreativa mediante medidas anticonceptiva~
la interferencia del embarazo y de la procreación en la vida_
social y cultural de la mujer; l a lactancia exigu~, el abandono temprano de los hijos ya por el trabajo, ya por la vida social, están transformando la vida procreativa de la mujer en _
algo precario y limitado que está haciendo de nuestro mundo __
contemporáneo un universo bastante similar al de las Islas Mar
quesas . Mundo poblado de ogresas, promiscuidad genital en el :
q~e las clases adineradas frecuentemente funcionan en forma si
m:la~ a como lo hace la mujer marquesa, un marido principal ymult1ples segundones .
·
Cualquier actitud extrema ya aquella que limita lasa-tisfacción geni_tal, ya aquella que frustre la satisfacción pro
creativa, necesaria e inevi~able cob1·J·an d t
~
en ro de sí fuentes

�62

63

de patología que tarde o temprano se pondrán al descubierto .
En esta muy apretada y condensada síntesis nos ha movido
el intento de hacer ver que el ser humano no tan sólo es un co~
Junto de órganos, sino que también es historia y cultura. De la
misma manera que la expresión plástica es manifestación de un proceso cultural, también el síntoma y la manera de ser son una
objetivación de la cultura en la que el ser humano se desarro-lla, se angustia, goza y sufre.
Resumiendo, a la mujer, se le pueden atribuir dos tipos
fundamentales en la expresión de su femineidad, las cuales pueden operar en diversos tipos de combinaciones, a saber:
a) Expresiones en la realización femenina de tipo genital, y
b) Expresiones en la realización femenina de tipo mater
nal.
Las diferencias culturales producen desigualdad
mujeres arapesh de Samoa y en las mujeres de las Islas
sas,- observándose que la mujer responde de acuerdo con
mandas que le hace su propia cultura; fecundidad en un
esterilidad en el otro.

en las
Marquelas decaso y

Esto nos conduce a un hecho de extrema importancia. Madres rechazantes para sus hijos, madres que den poco amor y c~
lora los niños, condicionan potencialmente la presencia de m~
jeres estériles. A veces las cosas no son tan ~imples, porqu:
ocasionalmente una madre puede ocultar a los OJOS de los demas
y a sus propios ojos, el rechazo qu~ tiene ~n~~e~te del ~ij~,.
extremando en forma obsesiva los cuidados h1g1en1cos y d1etet1cos, pero estas atenciones nunca son capaces de suplir el verd~
dero afecto.
En la mayor parte de las ocasiones la mujer estéril y
con trastornos en el embarazo, nos negará haber tenido una madre rechazante y fría, cuando la interrogamos directamente . .
Sin embargo, en la labor analítica nos encontramos en forma s~s
temática con que la madre de la mujer estéril fue una mujer ~ue
oor diversas circunstancias la rechazó, le dió poco afecto o ~ondicionó en la niña situaciones emocionales poco propicias

para una identificación maternal. En nuestra actual cultura ur
bana~.· con incremento· creciente de la esterilidad lo que señala
mos resulta lógico si .pensamos que la vida . actual, con sus di:
ficu1tades eco~ómicas, sus problemas y vicisitudes hacen poco
deseables a los hijos. - Vivimos en una cultura que demanda del
ser humano, en este caso la mujer cualidades y aptitudes cada
vez más alejadas de _la satisfacción procreativa . Esto trae como consecuencia que la mujer se encuentre ante un dilema mu--chas veces irresoluble. Optar por ·su condición maternal, satis
faciendo sus necesidades en esta tarea u optar por renunciar
satisfacciones procreativas por otras ·gratificaciones de tipo
social: trabajo, participación en la cultura o genital. Según
las estadísticas de Guemes Troncoso, el 70% de las mujeres son
frígidas. Muy frecuentemen·t e él síntoma _es el resultado de una
transacción ante el problema. •

a

En estas circunstancias, la de familias cortas, en las
cuales los problemas de rivalidad se ven agravados por el esca
so número de miembros, el nacimiento de un hermano adquiere_:
p:roporciones traumáticas,que no tenían las organizaciones fami
iiares de hace un siglo, en las cuales la niña adoptaba en for
ma natural un papel maternal a edad temprana, ayudando así a
la ·madre· en el cuidado de sus hérmanos menores. El nacimiento
de un herm~o m~nor tiene hoy en día una significación que no
estaba presente en la familia de hace un siglo. Hoy en día la
mujer tiene que distribuir su tiempo entre el trabajo, actividades sociales y culturales y · los hijos. Estos, los hijos, ya
con una dieta insuficiente de afecto y de contacto emocional
con su progenitor, tienen que afrontar el nacimiento de un her
mano, soqre una tasa de amor ya escasa. Por eso el nacimientodel her·mano adquiere en nuestra cultura proporciones tan dramá
ticas. El anterior, no es, claro está, siempre el caso. En una
familia judía el nacimiento de un hermano varón después de --tres niñas, adquirirá significación en función de la valora--ción que la cultura judía da al varón. En este caso la hermana
mayor, la niña, se verá privada de afecto o sentirá la prefe-. rencia de los progenitores al hermano, pero las razones serán
diversas.
Consideramos que la esterilidad y los trastornos del em
barazo al igual que la hipertensión, se encuentran presentes con
mayor frecuencia en los estratos sociales altos; también con_

�64

frecuencia es mayor en la consulta privada.
Podemos concluir que la frigidez, la esterilidad y los
trastornos del embarazo son el resultado de una relación inadecuada entre la niña, futura mujer frígida o estéril y su madre.
Cada mujer vivirá su ciclo sexual, ovulación y menstruación y sus deseos genitales, así como sus funciones procreati-vas, de acuerdo a su particular historia personal. Unas se alegrarán cuando la menstruación, como índice de poder sortear una
relación penosa y peligrosa. Otras, en las ~ue el conflicto entre el deseo procreativo de tener y el temor a embarazarse las
haga reaccionar con sentimientos ambivalentes; por un lado fru~
tradas en su deseo de concebir, por el otro liberadas de ese -temor. Cosa similar se puede decir acerca de la ovulación, proceso que los analistas estamos acostumbrados a detectar a tra-vés de los sueños o cambios de humor de las pacientes. Hay muje
res que en el intermenstruo están angustiadas ante la percep--=
ción inconciente del peligro que significa la ovulación. Este~
tipo de muje~es con intenso temor al embarazo se muestran hab itualmente frígidas y rechazantes en el intermenstruo, a diferen
cia de la mujer normal . Racionalizan el motivo para rechazar a l
compañero alegando motivos baladíes falta de atención personal ,
disgustos o gestos determinados; la realidad es otra, condicionan el disgusto y el pleito ante el peligro del coito fecundante . Otras mujeres, por el contrario, las hiperfecundas, reivindicarán contra cualquier técnica anticonceptiva o ausencia de
contacto s exual en el momento fértil valiéndose también de mot!
vos banales.

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                  <text>Revista mensual de la Facultad de Psicología de la UANL. Publicada en la década de los ochenta. Contiene notas sobre psicología, ciencias de la salud, salud mental, educación, y otras ciencias afines.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753194&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Mente, 1982, Vol 2, No 1, Enero-Marzo</text>
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                <text>Revista mensual de la Facultad de Psicología de la UANL. Publicada en la década de los ochenta. Contiene notas sobre psicología, ciencias de la salud, salud mental, educación, y otras ciencias afines.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>SELECCION DE ADQUISICIONES RECIENTES DE LIBROS Y REVISTAS.

Mayo 1990

Boletín No. 1

BmewT)?lfA ('

rd,~if&lt;,1.¿JuAN VAL/5D)JO"
~

1

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~

OCIALES

FACUL

U. A. N. L.

CIUDAD UNIVERSITARIA

�SE:~CCION DE ADQUISICIONES RECIENTES DE LIBROS Y REVISTAS. Boletín No. 1,
fOHOO UHIVatslTMJo

Mayo de 1990.

DIRECTORIO
LIC. CATAR/NO GARCIA HERRERA
DIRECTOR FDYCS
UC. ERNESTO T. ARAIZA RIVERA
SUB-DIRECTOR ACADEMICO
FDYCS
MA. MERCEDES RODRIGUEZ DE OVIEDO
TITULAR DE BIBUOTECA
FDYCS

0

1990, Boletín No. 1
Biblioteca "Lic. José Juan Vallejo". FDYCS
Depto. Editorial FDYCS. U.A.NL.
Tiraje 30 ejemplares

Sucursal de correos "F"
Apdo. Postal No. 31

Cd. Universitaria.

�INDICE
A.·

SELECCION DE PUBLICACIONES PERIODICAS.
Página.
BOLETIN BIBLIOGRAFICO MEXICANO
1
GACETA INFORMATIVA DE LEGISLACION NACIONAL
2
LAS PUBLICACIONES PERIODICAS MEXICANAS. Instituto Tecnológico Autónomo de México. 3

R E V I S T A S.
LOCALES
LEGISLACION 65. Poder Legislativo del Estado. de Nuevo León.
PERIODICO OFICIAL. GOBIERNO CONSTITUCIONAL DEL ESTADO LIBRE Y .
SOBERANO DE NUEVO LEON
REVISTA DE LA FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS SOCIALES. UANL.
TEORIA Y PRAXIS ADMINISTRATIVA. Inst. de Admón. Pública de Nuevo León.

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5
6
8

NACIONALES
ALEGA TOS. Universidad Metropolitana.
ANALES. Universidad Metropolitana.
ARGUMENTOS. Universidad Metropolitana
BOLETIN DE INVESTIGACIONES BIBLIOGRAFICAS. U. N. A. M.
CIENCIA JURIDICA. Universidad de Occidente. Depto. de Derecho.
CRIMINALIA. Academia Mexicana de Ciencias Penales.
DIALOGO. Universidad de Zacatecas.
DIARIO OFICIAL DE LA FEDERACION. Organo del Gobierno Const. de los E.U.M.
EXAMEN. Comité Ejecutivo Nacional del PRI.
FORO INTERNACIONAL. El Colegio de México.
INVESTIGACIONES JURIDICAS. Universidad de Guanajuato.
JURIDICA. Anuario del Departamento de Der. de la Univesidad Iberoamericana.
REVISTA DE INVESTIGACIONES JURIDICAS. Escuela Libre de Derecho.
REVISTA DE LA FACULTAD DE DERECHO. Universidad Autónoma del Edo. de México
REVISTA DE LA FACULTAD DE DERECHO DE MEXICO. UNAM.
REVISTA DE RELACIONES INTERNACIONALES. UNAM.
REVISTA DEL TRIBUNAL FISCAL DE LA FEDERACION.
REVISTA JURIDICA. Poder Judicial del Estado de Morelos.
REVISTA JURIDICA VERACRUZANA.
REVISTA MEXICANA DE CIENCIAS POUTICAS Y SOCIALES. UNAM.
REVISTA MEXICANA DE JUSTICIA. Procuraduría Gral. de la República
REVISTA MEXICANA DE POLITICA EXTERIOR'. Instituto Matías Romero de Est. Dip.
REVISTA MEXICANA DE SOCIOLOG_IA. UNAM.
REVISTA OCCIDENTAL. Inst. de InvestiJaciones CuUurales Latinoamericanas.
VOX IURIS. Universit!ad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.

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58

�EXTRANJERAS
ANUARIO DE DERECHO. Facultad de Der. y C. Políticas de la Univ. de Panamá.
BOLETIM DA FACULDADE DE DEREITO. Universidad de Coimbra.
COMPARATIVE JURIDICAL REVIEW. Pan American Institute of Comparative Law.
DWULGACION LEGISLATIVA. Ministerio de Justicia de la República de Cuba.
DOCTRINA Y ACCION POSTPENITENCIARIA. Patronato de Liberados de la Capital
Federal República Argentina.
ESTUDIOS DE DERECHO. Facultad de Der. y C. Políticas de la Universidad de
Antioquía.
INFORMACION CULTURAL. Ministerio de Culturo. España.
IUS ET PRAXIS. Facultad de Derecho y C. Políticas. Universidad de Lima.
REVISTA CHILENA DE DERECHO.
REVISTA DE LA FACULTAD DE CIENCIAS JURIDICAS Y POLITICAS. Uni»er,idad Central
de Venezuela.
REVISTA FACULTAD DE DERECHO Y C. POLITICAS. Universidad Pontificia
Bolivariana.
REVISTA JURIDICA. Ministerio de Justicia de la República de Cuba.
REVISTA JURIDICA DE LA UNWERSIDAD DE PUERTO RICO.
B.-

59
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73

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SELECCION DE LIBROS (NUEVAS ADQUISICIONES).

J.. LIBROS - OBRAS DE CONSULTA.

II.- LIBROS -OBRAS GENERALES
fil.. JURISPRUDENCIA

78
82

�BOLETIN BIBLIOGRAFICO
MEXICANO
RESEÑA BIMESTRAL DE LIBROS Y FOLLETOS IMPRBSOS
EN LA REPUBLICA MEXICANA

IJ.Í

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0.
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Director: José Antonio Pérez Porrúa.

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10

X

EDITADO POR LA LIBRERIA DE PORRUA HNOS. Y CIA., S. A.
Av. República Argentina y Justo Sierra
Registrado como Articulo de Segunda Clase en la Administración de Correos
de M~lco, D. F., en Oficio . N• 22314 con fecha 2 de Junio de 1944.

PORTE PAGADO

11)

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1- 1-

Registrado D.G.C 0040240 Características :539451222
DIRIJA SUS PEDIDOS AL APARTADO M-79tt, DELEGACION CUAUBTEMOC,
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AND MAY HAVB INCREASES WJTHOUT FURTHER NOTICE

La única SucuraaJ Porrúa está en Av. Juárez 16, Tel. 52f-28-30.

Año XLIX

México, D. F., Julio-Agosto de 1989

S 1J 1\1 A H 1 &lt;)

N9 401

21 de agosto de 1989

:

Segundo Curso de Derecho Administrativo .. . .... .. ... . ...... . ... .. .

Los Carncteres . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

39

Teoría de las Obligaciones . . . . . . . . .

7

El Continente Misterioso - El Esclavo
de Madagascar . . . . . . . . . . . . . . . . . 42

Teoría , Práctica de la Hue lga &lt;en
:\léxico ... ...... .. ..... ...... .. . .

10

Memorias de Concepción Lombardo
de Miramón . .. . .. ...... . .. . . . . . 46

Semblanzas, DiscuTS06 y úhimos en sayos Filosófico-Jurídicos . .

14

Las Misiones de Sonora y Arirona . .
"Biblioteca Porrúa" . . . . . . . . . . . . . . .

Práctica Forense Civil ,. Familiar . . .

17

Psicología de las Relacione; Humanas 54

Balfstica Forense . . . . . . . . . . . . . .

20

Derecho Administrativo . . . . . .

~2

Editorial Porrúa, S. A.. Obras Publi cadas en 1989 . . . . . . . . . . . . . . . . . . ,,6

Concurso Aparente de Normas

23

:\"ue,a Bibliografía :\lexicana . . .

25

Libros Recibid06. :'&lt;o\·edades-Reposidones . . .
73
Obras Jurídicas en Italiano . . . . .
Si

La Causalidad en el Delito ...
Criminología ...... .

Código de Procedimientos Civiles para
el Distrito federal . . . . . . . . . . . . . . . 28
Pobreza , R iqueza en Obras Selectas
del Cristianismo Primith·o . .
30
Pío Baroja ",\femorias" . . . . . . . . . . . .

32

Al Polo l\orte-A Bordo del 'TainnT" 36

49

53

64

Obras de Sociología . . . . . . . . . . . . . . .

90

Obras de Economía . . . . . . . . . . . . . .

92

Editorial Mad\lillan de México, &lt;;_ .\ .
de C. V. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9-1
Cupón de Pedido .

IMPRENTA ALDINA, RosELL y SoRDO NORIEGA, S DE R. L.
Obrero Mundial N• 201. Col. del Valle. Deleg. Benito Tuárez. 03100 M&lt;!xico. D f

96

.

�GACETA INFORMATIVA DE LEGISLACION NACIONAL
NUEVA EPOCA N(Jn. 26 Marzo-Abril 1989.

SUMARIO
Legislación federal y del Distrito

Federal.

119

Legislación estatal .

167

Indices . .

191_

.

l. Analítico .

193

11. De legislación y por dependencias.
III. Geográfico .

.

.

.

.

.

•

•

207
209

�1.A5 PUBLICACIONES

PERIOOICAS MEXICANAS
INSTITUTO TECNOLOGICO AUTON(N) ~ MEXICO.

MEXICO, 1986.

I

N D I

C E

PRESENTACION Y ANALISIS • • • . • • . • • • • • • • • • • • • • • • • • . • • . • • • • • . • • •

1

CUADROS SINTETICOS DE INFORMACION •••••••••••••••••••••••••.. 16
ABREVIATURAS .•••.••••••.•.•.•...•••••••••••••••••••••.•••••. 32
LISTADO GENERAL DE PUBLICACIONES ••.••••••••••••••••••••••••• 35

REFERENCIAS DE PUBLICACIONES PERIODICAS ••••.•••••••••••••••• 163
SERIES • ••••..•••••• ~ .••.••••.•..•••••••• , •.•••••••••••••••.. 166
INDICE POR TEMAS ••••...•...•.•..••••••••••••••••••.••••••.•• 176
REFERENCIAS POR CAMBIO DE TITULO ••.•.••.•••••••...•.•••...•• 184

APENDICE:

CUESTIONARIO UTILIZADO •..•.•..•.•••••••••.•...•. 187

�Indice

~IS!!

[}{]o ©@OO@[FJ~@@
[m0:!J1ªW@ [L~@OO
Presentación

LEGISLACION 65
ORGANO INFORMATIVO DEL PODER
LEGISLATIVO DE NUEVO LEON
AÑO I
NUM. 1
MARZO, 89

COMISION EDITORIAL:
Presidente:
Dip. Patricia de la Maza Labastida

Secretario:
Dip. Concepción Guadalupe Garza

LXV Legislatura del '
Estado de Nuevo León . . . . . . . . . . . . .

5

Acta Constitutiva de la

Sexagésima Oulnta

Legislatura . . . .

6

Mensaje del Dlp. Manuel .Gonzélez en la
Apertura del Primer Parfodo Ordinario
de Sesiones ... . ............ . ...

7

Mensaje del C. Gobernador.
Sesión Solemne de lnstalacl6n
de la LXV Legislatura . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

8

lntegracl6n de Comisiones del
Poder Legillativo . ................... . .. ... . 10

Crónica del Trabajo Leglsladvo . . . . . . . . . . . . . . . . 14

Vocal:
Dip. José Cárdenas Cavazos
Agradecemos la valiosa colaboración
y asesoría de:
Lic. Sergio Elías Gutiérrez Salazar
C.P Pablo A. Rodríguez
L1c Sergio de la Rosa
L1c Genaro Ouijano Fernández

Palacio Legislativo
Matamoros entre Escobedo
y Zaragoza

Monterrey, N.L.
Teléfonos: 44-10-22 • 44-11-00 •
44-11 -52

Acuerdos y Decretos expedidos
por la LXV· Legislatura en
el Primer Periodo de Sesiones . . . . . . . . . .. . .. .

16

a Paso del Huracén "Gllberto": lÓa
daftos y la reconstrucción ... ... . . .... .... .

22

1989: Afio de Alfonso Reyes
Dip. José Cárdenas Cavazos .... .. . .. .. . ... . .

26

Historia Legislativa

Fray Servando: La lucha por
la Ubertad y el federalismo
Dip. Esteban González . . ... . .... . .

27

Intervención del Dlp. Manuel Gonnlez
al finaUzar el Primer Periodo de Sesiones

28

Intervención del Dip. Alfredo Corella
al finalizar el Primer Periodo de Sesiones

30

Diputados de Nuevo León en gira
de trabajo por municipios del
sur del estado ... . ....... . . .

31

�•

A

GOBIERNO CONSTfflJCJON~~~ ~~A1»-~ -• .
UBRB YSOBERANO DE NOWo-·t.lON
'

PERIODICO 111'1 :. :
s. pu1,11a, 1ot 01ao a.-, r - • 1as 1-, ~~ •
~ aon Ob11gato,1a1 por el aoto Hecho de Nr
RBSPONSABLBi LA DCUrAJtlA QlfNDA&amp; _ '

•1hl:d1 . . . ...._ • 11111 ..

a.. 11 11 •

11

"' ii,¡. ~11
nld !!ita
m1
~

l1jd1!9'rr ~ , . .

Tomo CXXVII

NUM. 38

SUMARIO
PODH IJECUTIVO DEL ISTADO
DECRETO NUM. 95.- Código de Procedimientt&gt;s Penoles
del Estado de Nuevo león ... .

1 '- 202

DECRETO NUM. 101 .- Se d910fec:to del ~
-er,wJ.
co un inmueble, propiedad del R. A~slf~ nolw, Nuevo león·...
....
--~-- ... - •... ~ -

~;-t_•-~; \'.:

203

A

DECRBIO NUM. 102.- Se desafecta del ~ - ·
co un imwebht, propiedod del Ayuntamleoall- ~
dereyta J,m6nez, Nueyo leóft . .. . .. . .... .... .... ... .... .. 203 -

2&lt;M

AVISOS JUDICIALES Y ~ ·- ..•....• ~-~.,..__•. ,2ÓI ...:., 212
.&gt;

EL OUDADANO UC. JORGE A TR~,

OOBERNAóoR C0N1RJU.

CIONAl DEL ESTADO UBIE Y S08ERANO DE NUEVO LEOt, ·,: 1000S SUS HABITANTES HAGO SABER:
Que el H. Congreso dol Estado ha teñldo.o-billl.._
ligues

lo.,_

DECRETO
11.N•••••••••• 95

CODIGO DE PBOCEDINIENTOS PENALES
DEL ESTADO DE NUEVO LEON

ARTICULO lo.-

El procedimj~nto penal tiene

siguientes periodos:

loa

�-

~et,,4ta

,

&lt;

::~~~

rte ta, 1 ~ t(eP5~

~

Sodate4-1'A,1t,¿

�1

f

TEORIA Y PRAXIS AIJUNISTRATIVA
,
VOL. 11 NI. 6-7 ABRIL - SEPT-1"'8i ~ -. ··-~ .
flSJHUrO Of: AIIII•ISWtCION PUB~., .
:AJl
.. ~ ., a ~ AA,f•

- ------ -

CONTIIIIDO

r

!·:..._

~~

..-e,,..

7
.
. ,
l. ANTECEDENTES DE LA CRI- ■CONOIIICA
11
La Crisis Mexicana y los Euromercados
ALFONSO MALAGON VERA

11
La Evolución de la Deuda y tos Oesarroftos
Nacionales
19

Crisis Económicas
HUGO VARGAS PERAL
23

Dinero y Déficits. México 1982-198Q
LEONCIO DUAANOEU PALMA

29
Inflación Actual en México y Polltica
Antiinflacionaria
LEONARDO SEPULVEDA

33

-

Reestructuración Económica y Tipo de Cambio
ANTONIO ROJAS
Fondo Monetario Internacional, Latinoamérica
y la Economía Nacional
RICARDO CAMPOS AlVAREZ TOSTADO

47

11. PACTO N SOLIDARIDAD ECONOIIIOA
71
Pacto de Solidaridad Económica
LUIS ANTELMO SAUCEDA LOPEZ

73
Apertura Comercial y el Pacto de Solidaridad
Económica
FRANCISCO MARTINEZ GUERRERO
77

�aNUTICA.NDDAIIIIUO_..J,.
81
Planeación Democrática det Desarrollo
PEDRO ZORRILLA.MAATINEZ

"

~

u

..
.

Polftica y Estructura Administrativa en el Proceso de Planificación
RAUL PEREZ BARBOSA
Modelo para la Ptanificación ~ . ! " l Mácioo
LUIS IGNACIO ARf!ESU ~ .1
Mecanismos para la Instrumentación •~J~!l!lli
Moderna en et Marco del Programa d e ~·
CARLOS A ARCE TENA
,
RICARDO VARGAS 6i:LL0

107
La Banca y Panorama Económico de MéxiQO
FERNANDO SOLANA MORALES
118
La Modernización del Sistema Financiero de México
FRANCISCO SUAREZ DAVILA
121
Areas Estratégicas de Desarrollo ~ ~narumento
Fundamental de las Atribuciones de Gestión EcooOmk.a
Directa del Estado Rector
HORACIO TERAN WAROEN
111
Impacto Regionat de la Pofltiea UIIJ! ~
ENRIQUE GONZALEZ TIBURCIO
149
Pequet'\a y Mediana Industria como ~ de Progreso
LUIS ALBERTO PEREZ ACEVES

1SI
Desarrollo de Tecnología en et Estado de Nuevo.u6RFERNANOO GONZALEZ MORALES

11T
Polftica de Fomento lncuslrial en él &amp;ralW de NUIM&gt; León
GERAROO CESAR MONTES GONZALEZ

1u

�Fondo de Garantía y Fomento a la MlcroinduatlNHn ~
DAVID PEÑA URIBE
1a
Papel de la Industria Maquiladora en et Estado de Nuevo león
SANTOS GOMEZ MARIN
171

Economía Regional e Industria Maquilado,a ~'(llllfia:ioo.
El caso de Nuevo León: Una alternativa d e ~
económiooárecx:ionado
ROBERTO J.. l.(M~SICHh\.
-. .

in
Reconversión Industrial en la IJliJstria Siderorgica Para1ttrtd.
elCasodeM~
RENE VILLARREAL
1U

..

Evolución de la Pesca y su Oesam,1o Regional en tM)ápo
RICARDO CINTA
Agricultura como Factor de Desarrollo
ALVARO J. RIOS ESCOBEOO

227
El Crédito
VICTOR HUGO SANTANA ALVARAOO

..

231

IV. DOCUIIINToe
Desarrollo Estabilizador Una Décaaa de Estrat8'ja Económica ,n México
ANTONIO ORTIZ MENA

141
Pacto de Solidaridad Económica: 15 de Diciembre de 1987
Primera Fase
293
Pacto de Solidaridad Económica: Segul!Qa Ñl88
Concertación para el mes de Marzo de 1988-

NI
PactodeSolidaridadEconónp;~~y
Concertar;Q, para Abril y WájO
~

273

�Pacto de Solidaridad Económica: Acuerdo de ~
para Septiembre, Octubre y Noviembre
··

287
Ampliación del Pacto de Solidaridad Económica,

291
Pacto para la Estabilidad y el Crecimiento Económico
"Concertación para el período Ener&lt;&gt;Julio de 1989"

295
Ley Federal para el Fomento de la Microindustria

299
Apoyo a la Microindustria

313

Programa de Financiamiento Integral para la
Modernización Industrial

315
Código de Etica Profesional de la
Comunidad Bursatil Mexicana

319
Restricciones a Servidores Públicos en la Ley de
Mercados de Valores

325
En torno y Perspectivas de la Economía

329
A la Moderrnzac1ón por Calidad

333
El Reto Económico
CARLOS SALINAS DE GORTARI

337

11-ÍÍAS
351
La Administración de la Deuda Pública Externa
NADIA DE LA TORRE JARA
353
La Bomba de Tiempo Mexicana
ANDRES AMARO GUERRA

357
Producción y Participación Política en el Campo
ALEJANDRO GARCIA AGUILAR

381

�ALEGATOS
(JGW)

IE DIR6I&lt;Jf 1B. IIJWlTMHro IE IBllJe. DM$l(N 1( eDIEIAS !ltKE5 r ldlftCUS.

l.NI\SSIIW) MOIM\ fEIIDWT-. lllJIW) -~

SEPTIEMBRE /

DICIEMBRE 1988.

\J --------------INDICE------------- Editorial

1

EUsur Arteaga Nava

Los Thltados y las Convenc:iones en
el Derecho Constitucional

4

Antonio Amela
Obedé1.CaSC Pero no se Cumpla
La Reforma Municipal y el Régimen
Local de la Gestión Urbana
Maña Amparo canto G.
México y el Desarme (México en
el Grupo de los Seis para la Paz
y el Desarme)
Ma. del Carmen Carmona Lara
Análisis de la Ley General del
Equilibrio Ecológico y la
Protección al Ambiente
Ana María Conesa- Eduardo Larrañaga
PSE: Una Concertación Autoritaria

9

17

22
29

Hktor Cuadra

El Modelo Normativo de Ja Rectoría
Económica del Estado 1917-1987
Luis de la Barreda Sol6nano
El Miedo Toma la Ciudad

57
Thalia Denton Navarrete
La Administración de Justicia en
el Arrendamiento Inmobiliario

59
Martín Díaz y Díaz

El Modelo Económico de la Constitución
en los Años del Crepúsculo

63

Jorge Femánde-z S.
La Precaria Vigencia de
los Derecb~ Sociales

73
Luis Figueroa Díaz

Rectorfa Estatal 1982-1988

Jorge Fuentes Monía
Contradiciones Urbano-Regionales y

79

�ALEGAJ«]S
IIIDNl iE OlfllSICII IB. lll'lllflMIIRHE IIIIIHl. DIVISJOIE ~

tElllm.ITa

i.epllci6n: 1.a Rdorma41uie6JIJIJ JllJIODI\
Artfculo 115 C.onstitacioall ,.._ .
SE PTI EM8RE

J;ñ; ;;tz

/ OI C

-~ ·

.

&lt;

f.

José Juan González Márquez
La Legislación del Sexenio

Sobre el Mercado de Valores

90

Gradda M. Landa Durán

El Recurso de Revisión en
Materia Fiscal
Jorge Antonio Mirón Reyes

El Juicio de Amparo en el
Período 1982-1988

113

Agustín Pérez Carrillo
Crisis y Renovación del
&amp;tado de Derecho. Toorfa de
la Ciencia y Actitud Política

118

EJpidio Ramírez H.
Luis de la Barreda S.

El Crimen Electoral

127

Laura Salinas Beristaín

Una Perspectiva Sexenal
de los Derechos Humanos

129

Eduardo José Torres
Notas Sobre el Contexto
Jurídico-Político de un
Paradigma de Concertación
Social: PSE

132

Laura 'Irigueros G.

Las Convenciones Internacionales
y sus Problemas de Aplicación Interna

140

Aarón Yedid Pérez

Comentario a Diversas Reformas
Legales que Para el D~trito Federal
se Dieron en los Ultimos Seis Años

146

Indices de la Revista Alegatos

152

�ANALES
. . socio
· 10g·co
Publicación
de an~l1s1s
1 •
MO 4. Tano 111, Nlnero 8.
INDICE

TOMO llI. No. 8

rv CLASES SOCIALES y ESTRUCl'URA AGRARIA
El Ch.man y el Mito, -.l Cuo de Yucatin
Jesús Arias García:

3

Charnán, Enfermedades y Cosmovisión en Zic..t&amp;n
íesus Anas Ga rc1a

15

Los Promotores Bilingües y las Instituciones Indic¡•nistu et el
Municipio de Chamula, Chiapas
?atrtc1a Moreno Gonzaiez

41

Estado y Jitornate: Respuesta y Efecto a una Situación Criti~

El caso de la Miztec.i Ou:aquem

6S

Arturo Leon
Crisllna Steífen
Posibles Formas de Reorganización de T ra~jo: Eztracto de
"El Cam pesmado Mexicano, la División d.l Trwjo y sus Poa:i.Wes
formas de Reorganizacion"
Rt. beha Alz~te Mo ntoy a.

La tenencia de la Tierra en la época Colonial.
lose Antonio Rosique

95

l SS

�ANALES

~~~14icaci6n de ancUisis sociol6gi~o

nnu ' T&lt;no III, Nínero 8
v. PROPUESTAS METODOLOGICAS

•

•

Moclemidad y Subjetividad en Hegel
José Manuel Juárez Núñe&amp;.

Muz y la Investigación Social
Señalamientos de A19Ufto• Prohlem•
Jorge Galuno Maasera.

187

213

La Investigación Etnoqráfic. en &amp;. Eclueación Superiw
L111s Berruecos Villalobos.
Proyecciones de la PobLlción EconóaioaaeAte Aétin.
de 1981 a 1990
Rodrigo Pimienta Lastra.
Vl TEORIA Y ANÁLISIS EN SOOOLOGJA

ali

La Migración Politica en México y sus Incidenciu S o ~

Económicas, Políticas e Internacionales 1980-1984
Erasmo Saez Carrete.
Cat~orias Psicoanalíticas en la Sociol09a de la Música de
Theodor W. Adorno
Guille rmo Delahanty.

317·

339

Aspectos Socio-Históricos de la Suualidad HumUI&amp;: Ensayo
La u ro Hernández.

349

La Crisis Mexicana y sus Retos Max1me Durand
(Tra d ucción·) Arturo Angu1ano.

371

�! MGllEITOS

ESTUDIOS

DE

LA

SIC I E DA._

INVESTIGACION
u,o~
EN 1A SAtA

7

CRISIS YNUTRICION: LOS MARGINALES
DE LA CIUDAD DE MEXICO
lnlllOIMIII

11

:1

........

LAS RELACIONES ESTADO-INDUSTRIA EN MEXICO

RECONVERSION INDUSTRIAL: CONCERTACION SOCIAL
YDERECHOS LABORALES EN MEXICO
GrlCielaBenm,

11

AGRICULTURA YEMPLEO EN El DISTRITO FE0ERAL.
EL CASO DE XOCHIMILCO

...
.....
,.......,,
. . . . .:111111111

TI

DE LA HEGEMONIA AL PREDOMINIO ELECTORAL

ENSAYO
■

EL SISMO DE 1985: POSIBILIDADES DE RESPUESTA
FRENTE A UNA SITUACION DE DESASTRE
LIIIIIINjlr

1■

LA SIGNIACACION DE LA HISTORIA EN EL DISCURSO TURISTICO
t...llac'C¡

�MGll4ENTOS
tSTUDIOS CRITICO~

121

º'otlfllD~RARCAS

ATRACCIONES DEL LENGUAJE
llaynwnlo . .

133

OCTAVIO PAZ.: PRIMERAS LETRAS

Ftna•~

RESdAS
137

ARTURO WARMAN, LA HISTORIA DE UN BASTARDO: MAJZ Y
CAPITALISMO
LuisAr1ll'OGN

139

FERNANDO CORTES YROSA MA. RUBALCAVA, METODOS
ESTADISTICOS APLICADOS A LA INVESTIGACION EN CIENCIAS
SOCIALES
A. Alaneo

"°"
140

CARLOS ALBA VEGA YDIRK KRUIJT, LOS EMPRESARIOS YLA
INDUSTRIA DE GUADALAJARA
Pacricil Arias

142

ENRIQUE DE LA GARZA TOLEDO, ASCENSO YCRISIS DEL ESTADO
SOCIAL AUTORITARIO
JaneatGóngora

143

ROLANDO CORDERA, RAUL T~EJO D., JUAN ENRIQUE VEGA,
MEXICO: EL RECLAMO DEMOCRA TICO
CuullnlcNnz

Nlínlro llltrado con fotamanta¡es de Antonio Sallar,
Tlls de Docunentaci6n Yu, Múico, 1•.

�BOLETIN DEL INSTITUTO DE INVESTIGACIONES BIBLIOGRAFICAS.
UNAM. No. 2 ( 1988).

SUMARIO

AR11CULOS

JEStJS YHM&lt;&gt;ff CAlllllA

9

Ciento ncwmca J nuevep.a.lol de BernadSa-

lomon
lllMACON'nllASGAU2A

61

Bibliografla cacequúaca moicaN dd siglo
XVD

MAJtlA GUADALUPJ GUC.lA
8Al.llACÁN

109

Bibliografia de FedsicJO Gamboa

CARLOS HEUEJON PEREDO

149

Benito Dm de Gamarra a 11awsde su biblioceca

LUIS 0L1VllA

191

Impresos 1uelto1 que se comcnan en la libli~
tea Nacional de Méücio. Sipll XVID•XX (2)

MANUEL CALVILLO

'"

Un proyecto iniáal de la imurpacia -trica-

oa, 181~1812

GLORIA ESCANILLA

555

El control bibliopifico

fRANClSCX&gt; ZICA

565

Bibliografia pedq6gic:a. Lallraa de tato para
eoseftarua primaria: 1850-1970. VII J VIII. Li•
broa de ciencias naturals. Lecrionel J nociones
de coaas

MANUEL GONZAuz CASANOVA

409

¿Y por qul no orpnilamOI la Filmouc:a Naci~
nal?

RESE~AS
GLORIA [SC-.AMILLA

417

GLORIA E SC-.AMILLA

417

Cohffl, Elaine Automation, sp.ce ,,..,..,~
menl, and prodwtivily: • púu fo, lilwaria
Changing in/omuuion ~ ,md t«ltnolo~s: • readn /or

IM proJessional lilwarien

�Luz MA. MENDOZA HllNANDtz

YOLANDA CAsWN SllltANO

GLORIA ESC-.UOl.1.A

SILVIA CoNZAI.u MAatN

4111

M&amp;ico. SEP. DGB. lAscol«rionade,.lii61io1eca :,, su orgaiutcidn

419

M&amp;ico. SEP. DGB. El reptro tk los IINlmeles

419

Saffady, William. lntroductáon to aiúO!Nliotl
fo, lib•aries

420

William• Carda, Jlobmo. Hilton. de la bibllOlecos ni J'eracna

427

uy dt dfl)Ólito legal

SUPLEMENTO

Jost FaANOSCOCOEu.o UCALD[

Rtlacionn taurinas m la Nueva Espat'ia, provincias y atramwu, la más curioaast iMdita,
1519-IS!S
'

�CIENCIA JURIDICA.
ORGANO INFORMATIVO DE INYESTIGACION
UNIVERSIDAD DE OCCIDENTE. OEPARTNENTO DE DERECHO
T(M) I ARo 5 ENERO/ JUNIO 1986 Num. 8.
•

CONTENIDO
Pág.

Presentación . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

9

ARTICULOS: . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

11

El Derecho Procesal y algunos Sistemas
para su Enseñanza
Por pr. FERNANDO FLORES GARCIA . . . . . . . . . ... . . . . . . .

13

Costumbre Derogatoria y texto legal. Consideraciones
de un caso práctico
Por Lic. JORGE ARTURO ROD.RIGUEZ NIEBLA

95

El Saneamiento del Proceso y la
Audiencia Preliminar
Por Lic. JORGE ANTONIO ZEPEDA .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

115

INFO.RMACION: . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . .. .. . . . . . . . . . . .. . . .

149

-MBMaje de despedida pronunciado por el Licenciado Jorge
A Rodriguez a los miembros de la primera generación de la
carrera de Derecho de la U. de O. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

151

-Palabra.a de deapedida de la alumna Guadalupe L. H,món·
dft. en repre,entación de la generación de Ucenciadot ffl O.·
recho 82-88. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

J 53

-Di8cuno pronunciado por el Rector doctor Julio lbomJ. en la
,.,ión ,olemne de otor,amimto cW Doctorado "Honorw
Cauaa" al doctor Gonzalo M. Armifflta. • • • • . . . . . . . . . . . • . . • .

151

�CIENCIA JURIOICA.
ORGANO INFORMATIVO DE INVESTIGACION
UNIVERSIDAD DE OCCIDENTE. DEPARTNENTO DE DERECHO.
1~

1 ~ --5.JN~!&lt;t..L~P.!9P-~~1a,..,.s,..,,_ _.,"

11 .. _ ,.... , ..

Calderón, en el acto de ortogamúmlo del cloctorado Honoru
Cau.,a.. •.......... ... .... .... .... .. ... .. ...... .... .. ... ....

111

LEGISLACION: . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

lOtS

- Prontuario legislativo de reforma., a LBye, locola mdl re-

cientes... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

le'/

-Anexos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

1•

�SUMARIO

Pág.

Editorial . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

3

Salvaguarda del Patrimonio Púbhco, por el Dr. Juan Bautista Rodríguez Díaz . . . . . . . . . . . . . . . . . .

5

Iter Crim.inis e lter Victimae (La Relación entre Víctima y Vict1
mario), por el Dr. Luis Rodríguez Manzanera

32

Delito y Política Criminal, por Pedro R David

15

La Trascendentalidad ~ otros efectos de la Pena •le !', 1s1on por Juau
Manuel Ramírez Delgado . . . . . . . . . .

58

El Método Criminológico, por Juan Pablo de Tav1ra

~O

Proyecto de Declaración sobre Justicia y Asistencia a
Por Antonio Beristáin
... ... .

1c1~

Víctimas.
l 06

Las Dímensiones de la Criminalidad, por el profesor Manuel LopezRey .. .. .. .. .

. .. .. .. .. .. . .

116

Conclusiones del III Congreso Nacional Penitenciar;o realizado en
Ja ciudad de Arequipa-Perú, del 9 al 11 de agosto de l!:184

126

Política Criminal y Dictaduras ~Iilitarei- de Seguridad 1\"ac1orn.J en
América Latina, por Fernando Tocora . . . . . . . . . .

128

Lineamientos Teóricos para el Análisis Semiológico \...~x•ológ1l"o el,
la Conducta Antisocial. por la Lic. Leticia Ruiz º-= 1 há"ez P

140

�Familia y Criminalidad, por Salvador A~~
Necesidad de Crear en México el Consejo Nacional para, la Prevención
de la Criminalidad, por Jorge 1i~z V
1ff

erara .................

Desiderio Graue y Día.z Gonzáile,¿, por L. R. M. . . . .
Necrológicas, por L. R. M.

•

. . . .. . .. .• 20I
•
t

208

. . . . . • . . • ~,t

Reacción Pena] y Teoría del Derecho, por Marco~
y Carlos Ruiz González . . . . . . . . . . . . . . . ; . ... '-tl •

~,

-.V. ~

Bibliográficas, por el Dr. Luis Rodríguez ·Manzaiíe• .-e, . . .. . ,..,,. ..

t.68

':t
.El Problema del Narcotráfico en América Latina, por eJJ&gt;r.
41fGnso
Reyes Echandía . . . . . .
. . . . . . . . . . . • . . . . 269

�DIALOGO
REVISTA INTERDISCIPLINARIA DE LA UNIVERSIDAD AUIOBOlll DJJ-·MG+,f~AS
MAYO-JUNIO/ JULIO-AGOSTO 1989

- ------·-·· _.., •..,.. ....... ______ --- · -·• •o;•Q 11c1 u a a t e i ó n ~ (primera
parte) 5; Aodolfo García Zamora: Crisis económica y pactos soeiales 13; Sergio Espinosa Proa: Las
provincias del pensar 22; Jorge Salmón: Gallito Bar y otros poemas 26; Abel Qévila GélllCla: Integración de
la representación Política 30; Herón Eduardo Domlnguez: Héctor AguiJar CMw1 en Diálogo 38; Francisco
Rodríguez: Giacomo Leopardi: tensión entre la naturaleza y el pensamiento 41; Giacomo l.eopardf: Canto
nocturno de un pastor errante 47; Manuel 8'anco: Todo tiene su razón 51

ciencia y técnica
Alfredo Curfán: La influencia de la noción de currículum en Latinoamérica 58

la biblioteca de babel
Gonzalo Lizardo: Macrocefalia 65; Gustavo de la Rosa Muruato O Henry: trece cuentos 66; Ramón
Méndez: La tierra det faisán y del venado 68

música para camaleones
Ca~os Miranda Ayala: Almas gemelas 71; Rodrigo Fañas Bárcenas: iDé/enlas cruzar! 74; Pedro Ángel
Palou: Los versfculos de la realidad 76; José Huerta Peña: La motivación del proceso educativo 78;
Santiago Espinosa de los Monteros: El mito revelado (apuntes sobre un mural) 79; Marcelo Átvarez
Becerra: Mañanitas chicanas 80

la tortuga ecuestre
S'1aron y Manson 66; ¿60 años? Popeye 68; Breve historia de otras historias 72; Fatwá, Mahoma: Firecat
75; Cosas de la mala suerte 76; El llamado 79; El suicida 81; La portada 83

desde mi sinfonola
Don Mclean: Pastelito americano 85

historieta
Luis Femando: Versos santánicos 87

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DIARIO OFIC

DE LA FEDERAtlON

ORGANO DEL GOBIERNO CONSTITUCION.Al
DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS

Tomo CDXL
No. 10

Director
Lic. ·Jorge Esquel'Ta L.

....-México, D.F., Mortes 15
de Mayo de 1990

INDICE

PODER EJEC·UTIVO
Secreforía de Gobernación
Indice del -Diario Oficial de lo Federación correspondiente ol mes de abril de 1990, tomo CDXXXIX..........................................•.......................... ..•........... ................. '

27

Secretaría de Hacienda y Crédito Público
Decreto que n,formo, adiciono y derogo diversos disposiciones del Reglamento del Có-.
digo Fiscal de lo Federación . ............................................................................ .'

.
Decreto que reformo, adiciono y derogo divenos disposiciones del Reglamento .d# la

3

Ley del Impuesto sobre lo Rento ...................................: ....•;; ....:-'.. ................ .......

6

Decreto que reformo y derogo diversos disposiciones del Reglamento de lo Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios........................................................

19

Decreto que reformo, adiciono y deroga divenos disposiciones del Reglamento de lo
Ley del Impuesto al Valor Agregado.............................. ................... ..................

20

Decreto que reformo, adiciono y derogo diversos disposiciones del ReglarMnto de lo
ley del Impuesto al Adivo.............................. .. ....................•......... ........ ........ ...

21

Séptimo Resolución que reformo y adiciono o lo que establece regios generales y otros
disposiciones de coróder fiscal poro el año de 1990 y anexos números 3, 6 y 11....

24

Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos
Relación de registros de plaguicidas cancelados de fed-io 5 de abril de 1990..·····:········

.45

Declaratoria de propiedad nocional de los aguas del arroyo El Molino, Municipio de
. Como/o, Col. ....................... ,....................._.......................................................

.45

Dedorotorio de propiedad nacional de los aguas del arroyo El B.¡ucol y manantial El
Jocote, Municipio de Bejucal de Ocompo y Amotenango de la frontero, Chis....... ...

.46

Declaratorio de propiedad nocional de los aguas del manantial y arroyo Paraíso Ojo
de Aguo, Municipio de Tuxt/o, O.is.................................................... .................

.47

Declaratorio de propiedad nocicmvi de los oguos del manantial y arroyo Lo Horto~zo,
Munic:ip'l.__ de Awlco, Méx........ . .............. ...........................................................

-47

Declaratoria de .Propiedad nocional de los oguos del manantial y arroyo Sin Nombre
y manantial El Estanque, Municipio de lxtopon de~Oro, Méx........................... .....

.48

'

$ 500.00 EJEMPLAR

�2

DIARIO OFICIAL

Marloes 15 Je mayo de 1-990

Declaratoria de propiedad nacional de las aguas del manantial y arroyo La Fraguo y
manantial La. Uvita,
M1.1Qicipio,.de
'
!·~·o,L~·~ San Simón de Guerrero, Méx..... . ............ .. .........
Solicitud ~e concesión para aprovechar

8ft

,,

uso de riego aguas del manonliol Acatitlán,

Municipio de Eloxodiitl&lt;&gt;t1,.· l:lgo.._... &gt;.....................................................................

49

Solicitud de autorización p~Ítéoría.,par~ aprovechar en uso de riego, las 09ucn del río

50

Sudiiapa, Municipio de' Súchiapa,. Chis. .................................. ...... .......................

Secre.taría de Comunicaciones y Transport&amp;s
Acuerdo por el que se selecciona la solicitud del ciudadano Mario Daniel l.\alp:::o Val.
verde, para continuar el procedimiento lendiente a la obtención de la concesión poro
instalar, operar y explotar uno estación de radiodifusión comercial en Son Andrés Tux.
tia, Ver. (Segundo notificación).......................... ...............................................

50

Fe de erratas al Acuerdo por el que se selecciono lo Solicitud de Sociedad Mexicano
de Radio de Boja Californio, S .A . de C.V., publicado el 7 de mayo de 1990..........

52

Secretaría de la Reforma Agraria
Resolución de privación de derechos del lote número 87 de la Colonia Valle de las Pal.
mas, Municipio de Tecate, 8.C..... . .. .. .. .. .. . .... .. .... .. .... . . ........ ...... ...... ..... .. .........

53

Solicitud de expropiación de lerrenos pertenecientes al ejido Sayulo de Alemán, munici.
pio del mismo nombre, Ver.................................. ................... . . . . ..... .. ... .. . .. .. ... .

54

Procuraduría General de fa República
Acverdo por el que se crea la Coordinación Genorol paro A,u11tv, (sre&lt;"ioles ...............

55

Banco de México
Determinación del tipo de cambio controlado de equilibrio............................. .............

56

Tosas de interés de instrumentos de captación bancario. ..............................................

56

Avisos
Judiciales y Generales .............................. ................................................ ............... 57 a 63

Teléfonos

TARIFA 0E INSERCIONES

Dirección •..•..•..•.•• : ••••
Subdirección •....•.•••••• : ·
Distribución For~~eo....

566-78-62
535-41-77

Una Plana ... ............. $ 830,000.00
PRECIO DEL EJEMPLAR

S66-69-70

Poro toda Jo República

Del día hasta 80 Págs. $
500.00
Número
Id.
,•xtraordinorio
s-d 0-P
- - - - - -- ------------cdNett-ato-mo e--8
c5_·rm;:11•;:-.:-.--c::;_:¡;__P.
_.&amp;t
__ ¡a.~
Recepción de documenSuscripción semestral. ••
60,000.00
tación oficial....... ...... . 546-72-84
'-...,
Unidad de Información

y Análisis.................

535-57-80

1

'

·-

Gral. Prim. 43 esq. Abrohom"González, Col. Juárez, C.P. 06600 México, D.F.

DOBL.\ OE

LOS NUMEROS ATRASADOS fÉN0RAN UN VALOR DEL
LA TARIFA
QUE SE ENCUENTRE VIGENTE EL DIA DE SU VENTA NORMAL.
Dlorio Oficial de lo Federación; registrado como artículo de seglllkfa dose en el oño de 1884.

�examen
,.

Publicacióa mcl\SUll. ailo 1, núm. 4
I.S ele scpliemln de 1989

FUNMDO B•OA. Jost Luts CvEYAS, s«ono D/,iz.
CI.AVOIO X. GoltzALu.. Tvuo HWIANoa. GOIIZAUJ

3 ¿ ~ ha cambiado en ~llico en los

diez últimos lllos y cp debe cambiar?

M..-,btuCoc"""4.0...../IIAnlNauoo«•crA,MA1IA
/.ut$AMfNDOZA,M1V1tONúflaJutútcz.Pw100JEDA
PAUUADA, Josl ANctL ftseADO•, /G#M;IO PK:HAltDO
PAGAZA, MtG&lt;JtL A. PouúA. Sócuns G. /IJUJ, /.ulJ

DIRECTORA
Robcrta Lajous

SECRETARIO DE REDACCION

ME9UIA, JACtnaZA/DEliftUU

Eduatdo Martlnez

c-s-,,

CONSEJO EDITORIAL

FIWIOSCO GIL V&amp;UXlAS

Luis F. A¡uilar • Ftiusro Ab:ali
Carlos Arriola • Salvador Arriola

Agustín S-ve Bcnítcz
Rosa Maria Fardl
Angeles Gonzálcz Camio • Juliela Guevar.a
Juan Manuel Manínoz Nava
Ignacio ManM • Luis Medina
Maña Luisa MCtldoza • Cedreo Monles
Alejandra Moreno Tcscano
Jaime del Palacio• Cllllos Sifvenl
Abralwn Talavcra • Martla Toms

C6bwM-.a

e - ALwl.A

CONSEJO ASESOR

12 Lcaililllidad) ..... · •• ;,i,t ,,ollcíca. M6aico

IS La modernidad de Mwco
18 El proyoct0 "llloderamdor" de la -cll:ndla

/\NGa.tSGOHZJ.u2G,uuo 21 Rcivindicaciál del cllillato

documentos poro examen
MuNL G,-.,;:,_

el cooeo del lector

Hk1oc Aut • Artum de las F - • Jorge
Hcmándcz Campos • ~ Merino • Sandalio
Sáinz ele la Maza • Muuxa Vilalia

9 El camllio ecoiáaico

25 Un dcnomúsador CIIIIMla para la humanidad
28

letra impresa
MAAIJIIA VII.ALTA

lc¡,,escn1ante alilorial en lal Ealados Unidot-dc
Noncam.!rica y Canad4
Manuel Vilb

M11. FUHANDA S-vNK&gt;

29 T,anpos cliflcilcs: ,apue11a1 ..,....,.aivu
y soluciona pPSibles

y_,,,.. ,

Luis F. At;tJltM 30 Lo público y lo priYldo
CONSEJO DE AOMINISTRACION

AuuroD/Az

Nllpc Olávez A¡uilar • Je&lt;¡e Oarcla ele Alba

)3 Mé•ico y la nueva -

del comercio

C.w.o1 SIIVfiliT 33 La nao ele Cllina

Alberto Mayorc;, Rlos

Ht.cro.AW

SECRETARIO ADMINISTRATIVO
Tomás l.ara

34 Monalla

h0m8n es una publicación editada po, el

CO&lt;nité Ejecu1ivo Nacional del
Parlido Revolucionario Institucional

temas
Política nacional
CARUJ$ SnlvENT

6 uAJMLIJl'E P,;·11«0
. . . . . .""' de ,q,,oducádo . . . . .... ~
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..sos...,
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mac:rialcs. JtN;rt Jdicunc b .,.un.ca:ióa
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Múoco. Df.

MA1riN To«u&gt;

SUS&lt;.1ttl'Ct0NK'i: A.Pu,ul l?•2A. OIIO}I lttdco. D.F

JvAN MANuu. MAnlNa NAVA

39 P-""°'"ama
40

Oinoscopio
Ecología
EMttANOU. Mótl&gt;F.L PAUJA

41 Las univcnidadcl alalalea y el coacrol de la
comaminacicln del qua
·

Vivir del diario
éoo.ww, MAXTiln:L 43

Tdlfoooc5'&gt;?11114. 511?Cll0J,592-."S9'16t.-

c.v.

'.16 Acontecer politico

Política internacional

OIIMM: ""'-dt
60. C.P. -~fflb0.n:&lt;ri&lt;loo-toldt~dt
Mtm.CMif.."3doNúM.ttauáMc..Ccn ¡ 1 iadc$/t.....

ctMc~,n.ca--. lSSN: ca......_

JS Mucho abslcnciollÍ$IIIO y poca oposici6n
)6 Los límitco del onlell tndicional

E,pcjo dt ~ Edicioocs. $.A.dt
Ndn,b 110.
pnna piw. O)tUO Mhac:o. D.F. Oi::ittibci6lt m d Ol.ilrieo
-■1: l:onqucGóonczC-.--17.C.-,.0011.111.
Mb.ico. O.f. Dislñhwc;c;n~ ktceles~Jc:adUIIOU'dc

Cultura

bRq,,il,lóc&gt;:crnM. S.A_A,. T._.~1791.C&lt;ILl'wosdt

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et pintor 1- Luís Cucva.i.

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�FORO
CIONAL
REVISTA TRIMESTRAL PUBLICADA POR EL COLEGIO DE MÉXICO

Fundador. DANIEL Cosío VILLEGAS
Directora: BLANCA TORRES RAMÍREZ
Directora adjunta: MARÍA CELIA TORO
Consejo editorial: Ilán Bizberg, Humberto Garza, Manuel García y Griego,
Francisco Gil Villegas, Soledad Loaeza, Lorenzo Meyer, Mario Ojeda,
Carlos Rico, Rafael Segovia, Isabel Turrcnt, Gustavo Vega.

VOL. XXX

JULIO-SEPTIEMBRE, 1989

NÚM. 1

ÍNDICE

ARTÍCULOS

Miguel de la Madrid Hurtado, Aminca latina en ti decenw de los od1m•
ta: crisis y renovación

5

Gary Gereffi, Repensando la teoría del dtsa"ollo: exptrimaas del este de
Asia y América latina

36

Soledad Loaeza, México 1968: los orígenes de la transición

66

Alejandro NadaJ Egea, Trayectonas de misiles balísticos inttrcontintnJaks:
implicaciones para los vecinos de las superpotencias

93

Bertrand Badie, Hacia una sociología política de la importación de modelos
de gobierno: el ejemplo del mundo islámico

115

Francisco Gil Villegas, Democracia y dictadura en la teoría del realismo /JO·
Utico de Max Weber y Car/ &amp;hmitt

129

DocUMENTOS

Alfonso Rangel Guerra, La educación internacional en América latina

153

�RESEÑAS

Jorge l. Domínguez, To Malee a Wqr{d Saje for Revo/ution: Cuba 's For·
eign Po/iq. Por Javier Elguea

169

Roberto Ortega Lomelín, El nuevo federalismo: la descentralizacwn. Por
María del Carmen Pardo

172

Daniel C. Levy, Higher education and the state in Latín Ammca. Prívate
ckallmges to puhlic dominance. Por Gonzalo Varcla

176

LIBROS RECIBIDOS

183

REVISTA DE REVISTAS

186

COLABORADORES

190

Las opiniones expresadas en esta revista son estrictamente personales de sus autores. No asumen
responsabilidad por ellas la revista, El Colegio o las instituciones a las que están asociados los
autores.
Las colaboraciones para su posible publicación deben dirigirse por duplicado a la Directora La
decisión del Consejo Editorial se notificará al autor a más tardar a los tres meses de la recepción
del manuscrito.
Para reproducir materiales publicados en esta revista se requiere de la autonzac1ón exp,...sa de
la Directora

Las reclamaciones por ejemplares no recibidos deberán hacerse a más tardar a los seis meses .s
panir del mes de publicación
FORO INTERNACIONAL es una publicación trimestral de El Colegio de México. Suscripción
anual: en México, 54 000 pesos. En Estados Unidos y Canadá: individuos, 32 dólares, 1nstitucio·
nes, 50 dólares. En Centro y Sudamérica: individuos, 26 dólares; instituciones, 34 dólares. En
otros países: individuos, 42 dólares; instituciones, 60 dólares.

Rtda&amp;crón J Adm,nutrsción
A.C
Camino al Ajusco 20
Pedregal de Sta. Teresa, !0740 México, D.F
EL COLEGIO DE MEXICO,

© EL COLEGIO DE MÉXICO, A.C .
Impreso y hecho en México
Printed in Marco

Fotocomposición y formación : Carlos Palle1ro
Impresión y encuadernación· Grupo Edición, S.A. de C .V
Moras 543 bis. Colonia del Valle 03100 México, D.F

ISSN 0185-0UX

�-).WVESHGACIONES JURIOICAS
·eoLETIN No 33 ENERO - MARZO 1989.
DEPARTAMENTO DE INVESTIGACINES JURIDICAS
FACULTAD DE DERECHO
UNIV-ERS1DAD DE GUANAJUATO
BOLETIN TRIMESTRAL

Vol. IX

No. 33

Enero-Marzo

1989

PRIMERA SECCION

cuauhtémoc Ojeda R.

Falibilidad de las reglas o
máximas de experiencia en el contexto de la prueba in
diciaria.

Antonio Torres Gómez

Eugenio Trueba Olivares

-:--

1

La deserción del recurso de
apelación por la omisión de
copias simples para el exP!
diente o para el traslado.

12

Los vicios de la reglament!
ción.

22

SEGUNDA SECCION
José Jesús Aguilar
Carlos A. Martínez

Independencia y autonomía de la delegación.

32

La situación actual de la víctima o el sujeto pasivo de los delitos en nuest'l'O De
recho Penal Mexicanop
-

52

TERCERA SECCION
Avance Legislativo.

67

�JURIDICA

ANUARIO DEL DEPARTAMENTO DE DERECHO
DE LA UNI VER S IDAD IBEROAMERICANA

No. 18 1986-1987.

•

INDICE
La Educacibn por las Leyes Por:
Jacqueline de Romilly (Trad. de Héctor Oonzllez Uribe)

9

La Piraterla de Marcas en México Por:
David Rangel Medina . .......... . ... . ....... . ... .

27

Entorno al Derecho Monetario en la Nueva Espafta Por:
Femando A . Yáv¡uezPando .. . .. .. .. .. .. .. .
.. . . .. . .. .. .. .. .. . 41
Universalismo y Cristianismo en la Concepcibn
Justiniana del Imperio Por:
Jo5' de Jesús Ledesma Uribe . .. .. . . ..

.

.. 15

La Iglesia como persona de Derecho de Gentes Personalidad
Internacional de la Santa Sede La Cuestibn Romana y el
Estado de la Ciudad del Vaticano Por:
A r7.obispo Jerónimo Prigione, Delegado Apostólico en Múico

107

lnterprctacibn de la Nueva Causal de Divorcio y su
incompatibilidad con las otras causales (Art. 267 Fe. XVlll) Por:
Manuel F. Chávet Asencio .

129

Los lncidcntcs en el Amparo Por:
Antonio Saucedo Lópei . . . . . . . . . .

lSS

Las Nuevas Resoluciones Generales de la Comisibn Nal.
de Inversiones Extranjeras, Alcances y Perspectivas Por:
Jai~ Alvarez Soberonis . .. . .. . . . .. . . . . . . . . . .. . . . . . .. . . . . . . . . . . . .

. . 169

Relaciones conua otras dependencias ¡ubemamentales para la aplicacibn
y cumplimiento de los condicionamientos establecidos por la Comisión
Nal. de Inversiones Extranjeras Por:
Salvador Pasquel Vela.seo ........... . .......... . .. . .... . ... . . .... . .. . .. 199
Criterios de Admisibilidad de la lnversibn Extranjera Directa en
México Por:
Fernando Hefty Etienne . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 213
Hacia una mayor despoütizacibn de lu diferenciu
Relativas a Inversiones Por:
Jbrahim F. l. Shihata . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 233

�-~~

ANUARIO DEL DEPARTAMENTO DE DERECHO DE LA UNIVERSIDAD IBEROAME
RICANA. No. 18 1986-1987.
Nuevos enfoques de la Polltica Mexicana sobre transferencia
de TecnoloSla Por:
Fernando Pbez Torrescano . ....... .... .
. ... . ............ .

. 259

Aspecto General sobre el Derecho de Autor y Derechos
Conexos Por:
Ado(/o Lomio Hil/ .. . .. . . .. .. . .. . . . . . . . . . . . .

.. .................. .

..

267

Lineamientos para una Reforma del Convenio Centroamericano
para la protección de la Propiedad Industrial Por:
Carlos M. Correa . . . . . . . . . . . . ..

277

Problemas jurldicos derivados de los Sismos Consideraciones en el
Derecho Familiar Por:
Manwl F. C ~ Asencio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

. ............. . . .

... . 317

Problemas jurídicos derivados de los sismos, consideraciones en el
Derecho Penal Por:
Mariano Albor Salcedo ...

333
La Teoría General del Derecho en Sudamhica Por:
Antonio Pedrals ...... . . . . . ....... .

347

La Enscftanza e Investigación del Derecho Económico en la
Universidad Iberoamericana Por:
Manuel Hal/ivis Pe/ayo . . . . .. .

379
El problema de los refugiados en el Derecho Interna!.
Contemporanco Por:
Jaime Rutz de Santiago
431

Significación de la "Ley Reguladora del Derecho" de Asilo y de la
Condición de Refugiado" en el Derecho Comparado Por:
Jaime Rulz de Santiago ......... .

481

Los Derechos Humanos y el Derecho a la Educación Por·
~rgio T. A zúa Reyes . . . . . . . ...

493

La Neutralidad de Costa Rica Por:
Héctor Gros Espíe// (Comentario de Jaime Rulz de Santiago) . . . . . .

El Intelsat Por:
Victor Carlos Garcla Moreno
SIS

La lrrctroactividad de las Leyes Tributarias Por:
Emilio Margain Barraw . . . . . . . .
S49

Deuda Pública Externa. Aspectos Jurídicos de una posible
moratoria Por:
José luis S,queiros
573

�REVISTA DE INVESTIGACIONES JURIDICAS.
ESCUELA LIBRE DE DERECHO
AÑO 5 No. 5 MEXICO 1981.

CONTENIDO
Pdg.
5 Contenido
9 Presentación
II Doctrina

13 José Gómez Gordoa
Marco Jurídico y Estructura Institucional del Mercado de Valores.

23 Jorge Adame Goddard
La Autonomía Universitaria como Garantía C-onstitucional.

31 Adolfo Aquiles de Lucio
Régimen del Seguro Social para los Miembros de las Sociedades de Crédito
Agrícola y Ejidal y para los Ejidatarios, Comuneros, Pequeños Propietarios no Miembros de Sociedades, Régimen del Seguro Social para los Productores de Caña de Azúcar y sus Trabajadores.

41 Jaime del Arenal Fenochio
Prólogo a la Política Natural de Ignacio García Malo (Holbach en México).

73 Carlos Arocha Morton
Legislación Mexicana relacionada con el Establecimiento de Mecanismoa
de Coinversión.

79 Elisur Arteaga Nava
Notas para un Derecho Constitucional Estatal.

115 Raúl F. Cárdenas
Ley de Responsabilidad de Funcionarios Públicos.

141 Angelina Cué Bolaños
El Derecho Internacional de Autor.
I 5 I óscar Espinosa Villarreal
La Inversión Institucional en el mercado bursátil.

�REVISTA DE IWYESlIGAtIONES JURIDICAS
ESCUELA LIBRE DE" DERECHO
AÑO 5 No. 5 1981.

175 Fauzi Hamdan Amad
Las Facultades Legislativas del Presidente de la República.
191 Manuel López Medina
Seminario de Tesis.
197 Roberto Núñez y Escalante
La Titulación del Suelo en el Distrito Federal.
209 Javier Ore/lana Ruiz
La Responsabilidad de los auxiliares de la administración de justicia (Peritos) dentro del proceso penal, civil y administrativo en la República
Mexicana.
215 Víctor Manuel Ortega
Responsabilidad de los Altos Funcionarios de la Federación.
235 Vicente Querol
Negociaciones Comerciales Multilaterales.
263 Manuel Ruiz Daza
La Dictadura Constitucional en México y otros Países.
305 Josette Serrato Combe
Regulación del Uso del Suelo.
315 José Luis Soberanes
Educación, Libertad y Derecho.
343 Jorge Soberón Alonso
Derecho Internacional Médico.

357 Luis Vega Garcia
Régimen de los inmuebles Destinados al Servicio Público.
373 Gustavo R. Velasco
Las Facultades del Gobierno Federal en Materia de Comercio.
383 Sección Documental
389 Vindicación de los que se dedican a la Abogada de D. Juan Rodríguez
de San Miguel. Presentación de Jaime M. del Arenal.
403 Josette Serrato Combe
Novedades Legislativas.

�REVISTA- DE INVESTIGACIONES JURIOICAS
ESCUE1.:A LIBRE DE DERECHO

AÑO 5 No. 5

1981.

461 Maria del Carmen Carmona Lara
Revista de Revistas.
475 Laura del Campo Trigueros de Góme%
Reseñas Bibliográficas.
Indice por Autores.

�R~VISTA DE LA FACULTAD DE DERECHO.
ANO VII NLB11. 28 MAYO - JULIO 1986
UNIVERSIDAD AUTONOMA DEL ESTADO DE MEXICO.

1 N DICE

Pág.
EDITORIAL
INVESTIGACION

El Derecho a la educac1on y la elit1zac1ón en México
Lic. Carlos Villarroel Sandoval

13

Princ1p1os Jurídicos de la educac1on competencia del Estado de
México sobre esa materia y antecedentes legislativos
L1c Enrique Medina Bobad1 lla

23

Los serv1c1os sociales como un medio para profes1onallzar a los
traba¡adores
Lic Luis Rivera Montf&gt;S de Oca

29

El Recurso Admin,strat,vo de Re&lt;.,ons1derac1ón estatuido en el Cod1go Fiscal del Estado de Mex1co
Lle Narciso Sanchez Gomez

35

Obligaciones fiscales d erivada s del caso fortuito o fuerza mayor
Dr Ramón Reyes Vera

47

La inamovilidad ¡ud1c1al e 1mportan c1a de los Jueces en el Estado
de México
Lic. Miguel Angel Sánchez Vázquez

51

Comentarios en torno a la figura del Notario y los distintos procedimientos para su des1griac1ón.
Lic . Eduardo Villalobos Lezama

61

Los Testamentos
Lic. Rolando Angel Rivera Valdés

67

El daño moral y su reparación
Lic. Germán Garc1a Sanchez

81

�REVISTA DE LA FACULTAD DE DERECHO.
AÑO VII NlJ11. 28 MAYO -JULIO 1986
UNIVERSIDAD AUTONOMA DEL ESTADO DE MEXICO.
Et Sistema Político Mexicano
L1c Rodolfo Rubén Islas Ramos
El delito de conspIracion
L1c Melchor Velázquez G
El terrorismo
Lic Griselda Tellez Gómez

87

125
143

INFORMACION
Discursos pronunciados con motivo de la celebrac1on del D1a del
Abogado", en ceremonias efectuadas el 12 de ¡uho de 1986

159

Discurso pronunciado en el Homena¡e a la Bandera. en el ed1f1c10
central de la UAEM el día 14 de ¡uho de 1986

177

Reseña bIbl1ográfica

181

LEGISLACION
Decreto por el que se reforma la Ley Reglamentaria de los artículos
103 y 107 de la Const1tuc1ón Poh t1ca de los Estados Unidos
Mexicanos

185

Ley Federal para prevenir y sancionar Ia tortura

197

�REVISTA DE LA FACULTAD DE DERECHO DE MEXICO
T(M) XXXIX
ENERO - JUNIO, 1989
Nums. 163-164-165.
UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE MEXICO.

1NDICE
Nota aclaratoria

7

Presentación

9

Comentarios sobre el Ntlalo Derecho Internacional Priva.do Mexicano

por Femando Alejandro VÁZQuEZ PANDO

15

Reformas tk 1988 a la Legislación Civil en Materia tk Derecho
Internacional Privado

por Víctor Carlos GARCÍA MoRENo
Notas sobre las Reformas al Código Civil para el Distrito Federal
en Materia de Derecho Internacional Privado
por Leonel

PÉREZNIETO CASTRO

SS

97

Las Convenciones Internacionales y sus Problemas de Aplicación
Interna

por Laura TRIGUEROS
Los Tratados y las Convenc1onel Pn el Derecho Constitucional

II S

por Elisur AR.TEAGA
El Derecho lntemacwnal Privado en el tiempo y en el espat:io.

127

por Ma. Elena MANSILLA Y MEJÍA
El domicilio en las recientes Reformas del Código Civil del Distrito
Federal

IS7

por

Ma.

del Carmen

MoNTOYA PÉREZ

145

Medios Procesales para resolver controversias con elementos internacionales

por Cipr~no GóMEZ LARA 151
Las Nuevas Reglas Conflictuales en el Proceso Civil
por Carlos AII.ELLANO GARCÍA
La aplicación de Ley Procesal extraña y su evolución histórica

173

por Jorge

ALBERTO SILVA

191

por Jorge

ALBERTO SILVA

20!

Aplicación de Ley Procesal Civil extraña

�REVÍSTA
DE LA FACULTAD
TOMO
XXXIX
ENERO - OEJUN:~ IJENú':~63-164-165.
O
UNIVERSIDAD NACIONAL AUTON(lttA DE MEXIC.
Medidas
Procesales para resolver rontroversias con elementos internacionales

por José ÜVALLE F,WEL\ 223
Re/armas y adiciones Legislativas correspondientes al año de 1988,
relativas al reconocimiento de Validez y Ejecución de sentencias
extranjeras, en los Códigos Federales de Procedimientos Civiles
y de Procedimient&lt;&gt;s Civiles para el Distrito Federal
por Francisco José CoN"J'R.nAs VACA 229
Las reformas y adiciones al Código Civil para el Distrito Federal
ante el Derecho Convencional vigente
por Manuel RosAU:S SILVA 239
Las reformas en Materia de Cooperación Procesal Internacional,
para la práctica de diligencias judiciales y recepción de f&gt;ruebas
y sus conflictos con el sistema procesa/ norteamericano
por Ricardo Ail.u.cA FRANco 253

La selección del Foro

por Friedrich K. JUENcn 26 J
La Ley de Prácticas Comercialer desleales estadounidense y el
Acuerdo Libre Comercio entre Canadá y Estados Unidds y la
Ley Omnibus de Comercio y Conpetitividad
por James F. SMITif 269

LadeNueva
Resolución
General única de la Comisión Nacional
Inversiones
Extranjeras

por Miguel Angel Lucno MoNTAÑo 293

La Cooperación Procesal Internacional

por José Luis SIQUEIROS 32)
Reformas
cional de 19ll8 en Materia de Cooperación Procesal Interna.
por Víctor Carlos GARciA MoUNo 345
ANEXOS

~9

Conclusiones. XII Seminario Nacional de Derecho Internacional
Privado. .
405
Discurso de Clausura

por LeoneJ P.ÉJU:zNIETo CA.sno 4J J

�Relaciones
Internacionales

C'CNSUt.~

45

USO 9«:LO!fVO
EN lA SAtA

V OL. X

NUEVA ÉPOCA

UNIVERSIDAD NACIONAL
AUTÓNOMA DE MÉXICO

MAYO-AGOSTO, 1989

índice

PRESENTACIÓN

3

ARTICULOS

Rector
Dr. José Sorukhán

Secretario General

La condicionalidad en el Fondo Monetario Internacional. la
legitimidad de la postura del Fondo ante el endeudamiento
de los países subdesarrollados

Dr. José Narro Robles

Glorio Abe/lo Armengo/

Secretario Administrativo

Crisis, intervención y diplomacia en América Central : balan•
ce preliminar en los ochenta
José Luis León M.

Dr. Tomás Garzo

6

22

Secretario Auxiliar
L,c. David Pontojo Morón

Notas para el estudio geopol ítico de la URSS
31

Leopoldo Gonzá/ez Aguoyo

Abogado General
Lic. Manuel Borquin Álvorez

El •mpacto de la Perestroika en el ámbito internacional L,
nueva filosofía de Id política exterior sov1et•cd

Directora General de Publicaciones

A no Teresa Gutiérrez del Cid

38

Dra. Margarita Ponce

Director General de
Fomento Editorial
M. en C. Arturo Velázquez Jiménez

Los Estados Unidos vis o vis la Cuenca del Pacífico: estrate·
gias y acciones de poi ít ica ex tenor
Corlo:; Uscongo

México-Estados Unidos: relaciones poi íticas
Edmundo Hernández- Velo So/godo

•

46

-;o

Las dos facetas de la poi ítica exterior mexicana}' su vincu
!ación a la sociedad civil
J uon Carlos Mendoza S.

FACULTAD DE CIENCIAS POLfrlCAS
Y SOCIALES

Liborio Villolobos Calderón

Director

NOTAS Y COMENTARIOS

"1

La energía en las relaciones latinoamericanas
58

Dr. Ricardo Méndez Silva

El desafío de la diplomacia corporativa
Secretario General

José Luis Orozco

66

Mtro. David Torres Me¡ío

RESEÑAS

Jefe de la División de
Estudios de Posgrado
Dr. José Luis Orozco

Viejos desafíos. Nuevas perspectivas. México-Estados Unidos y América Latina
Beotnz Amezcua García

6~

Secretario Administrativo
Lic. Rodolfo Consuegro Reyes

Continuidad y cambio en las relaciones América Latina-Es·
tados Unidos

Coordinador de Extensión Universitaria

Roberto Dominguez Rivera

Mtro. Erwin Stephon Otto

)efe del Departamento de Publicaciones
Líe Elfos Margo/is Schweber

71

Los militares} la politica en América Latina
Amando A -royo Esquive/

73

�...
REVISTA- DEL TRIBUNAL FISCAL DE LA FEOERACION
3a. EPOCA. AÑO 11 AGOSTO DE 1989.

REVISTA DEL TRIBUNAL FISCAL DE LA FEDERACION
AGOSTO DE 1989
CONTENIDO:

• Primera Parte: Jurisprudencia del Poder Judicial Federal . . . . . . . . . . . . .

5

• Segunda Parte: Jurisprudencia del Tribunal
Fiscal de la Federación . . . . .

7

• Tercera Parte: Precedentes y Tesis Aisladas
de la Sala Superior .

11

Precedentes de las Salas Regionales . . .

49

• Quinta Parte:

Acuerdos Generales

63

• Sexta Parte:

" Sentencia pronunciada por
el Pleno de la Suprema Corte
de Justicia de la Nación, en el
Amparo en Revisión No.
1718/88; cuyo acto reclamado es El Impuesto sobre Nóminas . . . . . . . . . . . . . . .

67

• Cuarta Parte:

�....,..~.,,.~
-

-y.~

REftSTA DEL TRIBUNAL FISCAL DE LA FEDERACION
3a. EPOOA. AÑO 11 AGOSTO DE 1989.

• Séptima Parte: Sección Bibliográfica .
• Octava Parte:

1ndices .

95
103

�1 CONTENIDO

•
•

•

•

•

•

•

CNJA DEL DIRECTOR.
PAIABRAS PRONUNCIADAS POR El GOBERNADOR DEL ESTADO DE MORELOS, ANTONIO ~A PALACIO LOPEZ, EL DIA 12 DE JULIO DE 1989, CON MOTIVO DEL OIA DEL ABOGADO.
LOS PRINCIPIOS SASICOS DEL CONSTITUCIONALISMO Y EL DERECHO
CONSTITUCIONAL ECONOMICO MEXICANO.
Lic. Héc1or H. Compero V.
EL CODIGO CML PARA EL SIGLO XXI•
El REGISTRO PUBLICO DE LA PROPIEDAD.
Lic. Miguel Angel Zamora Volencio.

2

"
7

38

LA IMPORTANCIA DE LA VOCACION JUDICIAL EN LA ADMINISTRACION DE
JUSTICIA
Lic. Florencio Ahomirono Chóvez.
EL CONTRATO DE ARRENDAMIENTO DE NAVE MARITIMA EN EL DERECHO
MERCANTIL MEXICANO.
Lic. José Felipe Jo$$0 Escobar.
BREVE ANAUSIS DEL ARTICULO 154 REFORMADO DEL CODIGO CML
Lic. Guillermo Ortega Ocompo.
ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LA EXCEPCION, LAACOON YLOS PRESUPUESTOS PROCESAi.ES.
Lic. Eusebio Romos Mortínez

55

58

63

67

1 DIRECTORIO

DIRECTOR:
REDACCION:

Magistrado Lic. Felipe Güemes Salgado.
Magistrado Lic. Luis Aburto García

Magistrado Lic. Rafael H Garduño García
RELACIONES E INTERCAMBIO:
Magistrado Lic. Elvio Lugo de Vera
Magistrado Lic. Jorge A. Gordo Rubí.
JURISPRUDENCIA:
CIVIL:
PENAL:
COORDINADOR:

«MIIJI

,so ~

- N ¡,IJ¡.~

Magistrado Dr. Ariel Peralto Gorcfo.
Magistrado Lic. José Pérez Gil y Solazar
Emesto Villonuevo Tarres.

REVISTA JURIDICA. Editado y publicado por el H. Tribunol Superior de Justicio del Estado de Morelos. Los ortfculoa y esludios jurfdicos publicodos en esto revisto son de lo eÍdusivo respon,obilidod de aua ou!orea.
-

�REVISTA JURIDICA VERACRUZANA
H. TRIBUNAL SUPERIOR DE JUSTICIA
GOBIERNO DEL ESTADO DE VERACRUZ - LLAVE.
No. 43 Octubre - Diciembre de 1987 TOMO XXXVII
INDICE

PAG.
PRIMER INFORME de labores del Poder Judicial del Estado, rendido por el C. Lic. Luis Espinosa Gorozpe . . . . . . .

7

DOCfRINA.-La lntemacionalizaci6n de las Sociedades
Contemporáneas en el Campo de la Criminalidad y las respuestas del movimiento en la Defensa Social.
Por Eugenio Raúl Zaffaroni .... .... . ... , . . . . . . . . . . . .

29

Las Garantías Constitucionales de la Jurisdicción.
Por José Fuentes Garcia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

43

Evolución Legislativa. La Ejecución de las Sanciones Penales
en los diferentes Códigos del estado de Veracruz.
Por Ana Gamboa de Trejo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

51

El Divorcio Voluntario y su Problemática en el estado de
Veracruz.
Por Miguel G. Manzanilla P. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

81

La Reforma Municipal (Continuación).
Por Emilio Gidi Villarreal y Luz del Carmen Martí de Gidi

91

Malvivencia.
Por Jorge Williams García . ... ......... . . . .

111

Importancia del H. Tribunal Superior de Justicia de Veracruz en la Enseflanza del Derecho.
Por Marta Moreno Luce y Ma. del Pilar Espinosa Torres 121
LEGISLACION.-Decreto del H. Congreso que reforma
los Arts. 73, 94, 97, 101 , 104 y 107 constitucionales. .... . 135

�REVISTA MEXICANA DE
CIENCIAS POLITICAS
Y SOCIALES
Año XXXIV, Nueva Epoca

Enero-Marzo de 1988

131

COOS(ll.1'

USO BKW191'VO
EN 1.A SALA

SUMARIO
Presentación ...

. . ......... . ... .. .. . ..... . .. .

7

PERSPECTIVAS TEORICAS.
PSJCOLOGIA DE LA COMUNICACION . UN CAMPO ABIERTO
Adrián Medina Liberty . Las dimensiones psicológicas de la
comunicación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .....
José Remus Araico. El poder y las formas desestructuradas
de la comunicación . . . _ . . . .. _. . _
Pablo Fernández Christlieb. Psicología social como ciencia
de la comunicación . . . . . .. . ... .. ........... . . .
Irene Herner. Los fundam entos inconscientes de los medios
de comunicación colectiva . ...... . . ... ........ .. ..... .
Silvia Molina y Vedia. Cultura y creatividad .... _ _ . . __.
Andrés de Luna. Psicología amorosa en el cine
contemporáneo . . .. . ...... . ......... . ............ _.
Blanca Hoz Zavala. Psicología de la publicidad . . . . . . . . . . .. .
Rafael Reséndiz. Oeer y saber: epistemes de la
comunicación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Susana González Reyna. Discurso periodístico y
comunicación persuasiva . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

13

23
47

65

73
83
95

I 03
117

�REVi&amp;lA MEXICANA DE C[ENCIAS POLITICAS Y SOCIALES
AÑO XXX[~. Nueva !poca Enero-Marzo de 1988
N
_o. 131.
Rocío Amador Bautista. Discursividad didáctica y
cogntcttJn. . . . . . . .
Jaime de León de la Mora. Psicología social, una visión
critica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
..... .
Blanca .Aguilar Plata. Comunicación interpersonal y
masificación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Virginia López Villegas. Lenguaje y sociedad en el
contexto histórico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
María Luisa Rodríguez. Aspectos pstcosociolingüisticos
de la comunicación en la ciencia . . . . . . . . . . . . . . .
Froylán López Narváez. Psicología y comunicador . . .

12S
137
145
l S1
l 57
167

SOCIOLOGICAS

Horizontes centroeuropeos. Hanns-Albert Steger . . . . . . . . .
Inquietud estudiantil en O,ina. Ma. de los Angeles Sánchez . . .
Ferdinand Tonnies: actualidad de un pensamiento. Víctor
Alarcón Olgu{n . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ....

173
193
205

GUIA DE LECTURAS

La democracia, categoría analítica heterodoxa.
Laura Guillén . . . . . . . . . . . . . . . .
. ... ..
De la cognición a la representación soc,a/. Jorge
Esqueda Hemández. . . . . . . . . . .......... .
Cambios en el capitalismo mundial. Adrián Sotelo
Valencia ... ... .. ..... . ...... . . . ...... .. .. .
Indice acumulativo (Nos. 121 al 130) . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

I

211
216
219

225

�REVISTA MEXICANA DE JUSTICIA
PROCURADURIA GENERAL DE LA REPUBLICA
No. 1 VOL. VI ENERO - MARZO 1989.

CONTENIDO
Pág.

EDITORIAL

11

DocrRINA

17

El Refrendo Ministerial o Secretarial

19

Aurora Arnaiz Amigo

La Inversión de la Paradoja de la Libertad

27

Miguel Arroyo Ramírez

Quadriviurn .

35

Ignacio Carrillo Prieto

La Administración de Justicia ante el Dinamismo Social
Héctor F. Ca8tañeda Jiménez

51

Delitos Económicos

67

Marco Antonio Diaz de León

Lineamientos sobre la Soberanía .
María de

l,a

77

Luz González Gnnzález

Algunos Modelos de la Teoría del Derecho. Una Crítica desde
una Perspectiva Semiótica y de la Filosofía Analítica

93

Samuel González Ruiz

El Menor Víctima en Situación Extraordinaria
Gonza],o Mata García

117

�.

'

~-RfVISTA MEXICANA DE JUSTICIA
PROCURADURIA GENERAL DE LA REPUBLICA.
No.1 VOL. VI ENERO - MARZO 1989
Cifra Negra por Victimación en la República Mexicana .

Pie.

141

N éstor José Méndez Gonzálu
Derecho Penal Internacional y Victimología, Delito¡ de Lesa
Humanidad, Genocidio, Etnocidio y Democidio

175

José Emilio Ro"/ando Ord6ñez Oifuente,

La Inteligencia Jurídica Artificial en la Cámara de Senadores Mexicana: Una Propuesta Simplificadora del Razonamiento del Jurista .

189

Noé A. Riande Joorez

El Amparo de las Personas Morales Oficiales .

215

Hugo Alberto Arriaga B.

NORMATIVIDAD .

241

Decreto por el que se reforman y adicionan diversas disposiciones del Código Penal para el Distrito Federal en materia
de fuero común y para toda la República en materia de fuero
federal .

243

Decreto por el que se reforman, adicionan y derogan diversas
disposiciones del Código de Procedimientos Penales para el
Distrito Federal

267

Decreto por el que se reforman y adicionan diversas disposiciones del Código Federal de Procedimientos Penales .

279

Decreto por el que se reforman, adicionan y derc;&gt;gan diversas
disposiciones del Código de Comercio .

287

Decreto por el que se reforman y adicionan diversas disposiciones de la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos .

321

Acuerdo del C. Procurador General de Justicia del Distrito
Federal por el que se crea el Consejo Consultivo de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal .

331

�1 1

i
t

i

,

l

REVISTA MEXICANA DE JUSTICIA
PROCURADURlA GENERAL DE LA REPUBLICA.
No. 1 VOL. VI ENERO - MARZO' 1989.

Pág.

Acuerdo del C. Procurador General de Justicia del Distrito
Federal, por el que se abroga el diverso del 2 de febrero de
1988 y pór el que se delegan facultades en los Subproeuradores de Averiguaciones Previas y de Procesos, indistintament.e,
en relación a la autorización del no ejercicio de la acdóa
penal . .

885

Acuer-do por el que se crean los Comités Delegacionales de
Seguridad Pública, como órganos de análisis, consulta y opinión de las Delegaciones del Departamento del Distrito Federal en Materia de Procuración de Justicia y Seguridad Pública .

337

Acuerdo del Procurador General de Justicia del Distrito Federal, por el que se dan instrucciones para participar en los
Comités Delegacionales de Seguridad Pública .

345

Acuerdo del Procurador General de Justicia del Distrito Federal por el que se dan instrucciones a los Agentes del Ministerio Público y de la Policía Judicial, en los casos en que esté
comprobada o se presuma legalmente la legítima defensa .

349

Acuerdo del Procurador General de Justicia del Distrito Federal, por el que se dan instrucciones a los Agentes del Ministerio Público que integren averiguaciones previas por cualesquiera de los asuntos de su competencia

351

Circular que señala que en todas las unidades y oficinas de
esta Procuraduría, y en especial en las Agencias del Ministerio Público, se brindará la atención y el auxilio que se requiera para obsequiar la información que se pida en las visitas
que tengan a bien realizar los Miembros de la Asamblea de
Representantes del Distrito Federal

355

Acuerdo del Procurador General de Justicia del Distrito Federal por el que delega facultades a la Delegación Regional
Benito Juárez de la propia Procuraduría .

357

Acuerdo del Procurador General de Justicia del Distrito Federal, por el que delega facultades a la Delegación Regional
Iztapalapa de la propia Procuraduría

363

�• -"REVISTA MEXlCANA DE JUSTICIA

PROCURAOURIA GENERAL DE LA REPUBLICA
VOL. VI ENERO - MARZO 1989.

.No.

Pász.

Acuerdo del Procurador General de Justicia del Distrito Federal, por el que delega facultades a la Delegación Regional
Gustavo A. Madero de la propia Procuradurla
Acuerdo del Procurador General de Justicia del Distrito Federal, por el que delega facultades a la Delegación Regional
Venustiano Carranza de la propia Procuraduría .
Acuerdo del Procurador General de Justicia del Distrito Federal, por el que delega facultades a la Delegación Regional
Coyoacán de la propia Procuraduría
Acuerdo del Procurador General de Justicia del Distrito Federal, por el que delega facultades a la Delegación Regional
Cuauhtémoc de la propia Procuraduría
Acuerdo del Procurador General de Justicia del Distrito Federal, por el que delega facultades a la Delegación Regional
Miguel Hidalgo de la propia Procuraduría .

369

375

381

387

393

Acuerdo del Procurador General de Justicia del Distrito Federal, por el cual dispone recabar opinión de la Comisión Na
cional de Valores en las averiguaciones previas que se inicien
con motivo de las denuncias de hechos relacionados con operaciones bursátiles
399
Circular del Procurador General de Justicia del Distrito Federal, por la que da instrucciones a los servidores públicos
de esta Institución, a efecto de dar cumplimiento al Acuerdo
del C. Jefe del Departamento del Distrito Federal en materia
de cohetes y petardos de fecha 19 de diciembre de 1988
Circular del Procurador General de Justicia del Distrito Federal, por la que da instrucciones a los servidores públicos de
esta Institución a efecto de dar cumplimiento al acuerdo del
C. Jefe del Departamento del Distrito Federal en materia de
quema de llantas y fogatas, de fecha 22 de diciembre de 1988
Acuerdo del Procurador General de Justicia del Distrito Federal, por el que instruye a los Agentes del Ministerio Pú-

403

405

�J

1

REV-ISlA MEXICANA DE JUSTICIA
PROCURAOURIA GENERAL DE LA REPUBLICA
No. 1 VOL. VI ENERO - MARZO 1989

\

blico en cuanto al trato humanitario y digno que debe darse
a los particulares .

409

Cir.cular del Procurador General de Justicia del Distrito Federal, por la que se dan instrucciones a los servidores públicos que se señalan, en relación a la adopción de menores o m
capacitados .

413

Acuerdo del Procurador General de Justicia del Distrito Federal, por el que se establece el Comité de Obra Pública y los
servicios relacionados con la misma, de la Procuraduría Ge
neral de Justicia del Distrito Federal

417

Acuerdo del C. Procw·ador General de Justicia del Distnto
Federal, por el que se crea el Comité Técnico para el apoyo ;.
la desconcentración

421

Circular a los servidores públicos de la Procuraduría Genera!
de Justicia del Distrito Federal

425

RESEÑAS BIBLIOGRAFICAS

429

INFORMACION

451

Palabras del Licenciado Ignacio Morales Lechuga, al tomar
posesión como Procurador General de Justicia del Distrito
Federal

453

Palabras del Doctor Celestino Porte Petit. al asumir la prPsidencia del Consejo Consultivo de la Procuraduría General de
Justicia del Distrito Federa!

455

Palabras del Licenciado Ignacio :\forales Lechuga, Procurador General de Justicia del Distrito Federal, en la instalación
de los Comités Delegacionales de Seguridad Pública

461

Informe que presenta el Licenciado José Luis Gutiérrez Ana.
ya, de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Fe.

�REVISTA MEXICANA DE JUSTICIA
PROCURADURIA GENERAL DE LA REPUBLICA
No. 1 VOL. VI ENERO - MARZO 1989.

pág.

deral, sobre el Plan de Protección a la Víctima, durante la
clausura del m Con¡¡:reso Nacional de Criminología .

465

Palabras del Licenciado J4placio Morales Lechuga, Procurador General de Jwticia del Distrito Federal, durante la instalación del Comejo Consultivo de la Procuradwia General de
Justicia del Distrito Federal

471

Palabras del Doctor Juventino V. Castro, Director General de
Asuntos Jurídicos y miembro del Consejo Consultivo de la
Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, al presentar ante el Pleno del Consejo Consultivo el Anteproyecto
del Código Penal

475

III Congreso Nacional de Criminología, efectuado en San Luis
Potosí

485

Recorrido del Licenciado Ignacio Morales Lechuga, Procurador General de Justicia del Distrito Federal. por la Delega
ción Regional de la Procuraduría de1 Distritc, Federal en
Iztapalapa .

487

Breve reseña de las actividades relevantes del Instituto Nacional de Ciencias Penales

489

�revista mexicana de

POLITICA
EXTERIOR
PU8LICAC:ION TRIMESTRAL DEL INSTITUTO MATIAS ROMERO
DE ESTUDIOS DIPLOMATICOS

Núm.21

octubre-diciembre

1988

ÍNDICE
Editorial

Ensayos:

Manuel Rodnguez Amaga. Política exte-

nor. balance de un sexen,o

10

Seis años de polftica exterior: una evaluación.

Jorge Eduardo Navarrete. Energía y co

Bernardo Sepúlveda Amor Una visión de

operación internacional para el desarro11c
¿regresará el tema del petróleo a la ager
da Norte-Sur en los noventa?

'34

Francisco González de Cossío Mé'¡(ico er
el panorama económico internac,onat

4!

con1unto.

8

Alfonso de Rosenzweig-Díaz. Las rela-

ciones bilaterales.
Víctor Flores Olea. La política multilateral.

~anuel Rodríguez Arriaga. Cooperación
internacional y concertación regional.

12
15

18

Notas. informes y documentos de polltica exte
rior de otros pafses:

Declaración de Addis Ababa a los ¡efes de
Estado y de gobierno en ocasión del XXV
aniversario de la Organización de la 'Jn1dad Africana.
52

Roque González Salazar. La administra-

CJón de la política exterior.

22

Reseñas:

26

Zaid, Gabriel. De los libros al poder, por
Manuel Morán Rufino.
57

Miguel Ángel Olea. Los asuntos eco-

nómicos internacionales.

�Gomáriz, Ennque. Balance de una esperanza. Esqu,pulas /1, un año aespués, por
Enrique Franco Calvo.
59

Discurso del secretario de Relaciones
Exteriores, Bernardo·Sepulveda Amor. en
la ceremonia conmemorativa del centenarío de las relaciones entre México y Japón

Cronologfa de noticias:

Capítulo relativo a la política exterior en el
VI Informe de Gobierno del presidente de
México Miguel de la Madrid Hurtado
84

Políticas, económicas, culturales y sociales de julto a septiembre
62
.,
Discursos y documentos:

Discursos pronunciados en el acto de recepc•ón de Javier Pérez de Cuéllar como m1embro de honor de la Academia Mexicana de Derecho Internac,onal
Mano Moya Palencia. representante permanente de México ante las
Naciones Unidas.

76

Javier Pérez de Cuéllar, secretario
general de la ONU.
79

82

Discurso del subsecretaio de Asuntos
Multilaterales. Víctor Flores Olea. ante la
XIV Reunión del Consejo latinoamericana
del Sela
85
Discurso del secretario de Relaciones
Exteriores, Bernardo Sepúlveda Amor, an
te el XLIII Periodo Ordinario de Sesiones
de la Asamblea General de la Orgar11za
c16n de ,as Naciones u nidas
88
Extractos del discurso del presidente M,
guel de la Madrid f-iurtado. al recibir la Presea al Mérito Revolucionario del Partido
Revolucionario Institucional.

92

Colaboradores:

94

�REVISTA 'MEf.fCANA DE SOCIOLOGIA
Num. 3 Julio-Septiembre de 1989.

-Aflo•u

Instituto de Investigaciones Sociales/UNAM.

índice

IX

Presentación

l. SOCIOLOG1A DE AMÉRICA LATI~A
Los problemas de una sociología propia en América Lattna

3

Alain Touraine
Un reto para las teorías latinoamericanas de, de,a1 ,olio
y del subdesarrollo
Cristióbal Ka·y

23

América Latina dentro del conlrxto internanonal de la actualid 1&lt;l
Helio Jaguaribe

1

Necesidades y sujetos sociales
Paulo José Krischke

75

Algunas reflexiones sobre el "E~tado·· v e1 ,ec tor
Laurence Withehead

ml o rmJ

Gobernabilidad Y\ consolidación democrática
su~erencias para la discusión
Angel Flisfisch

5

Qc¡

' l '1

La cuestió1 , de la democracia
Daniel Pécaut

135

Liberación nacional , ~ocialismo en América Launa
L eopoldo Zea

l49

II

CL'LTURA E IDENTIDAD

¿ '.\1odernismo sin modern11..anón )
Nh tor Carcía Candi~

l,J

n ~,, del nacionalismo r n Yiéx1co

Rvge, Bartra

163
191

�REVISTA MEXICANA DE SOCIOL06JA

ARO 11 NUM. 3 Julio- Septieabre de 1989.
Instituto de Investigaéiones Sociales/UNAN.

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ÍNDICE

Cambios en la cultura política mexicana: el surgimiento
de una derecha moderna 1970-1988
Soledad Loaeza

221

La educación superior y la formación profesional en América Latina 237
José Joaquín Brunner
La búsqueda de la identidad latinoamericana como problema
pedagógico
Eckhard Deutscher

251

Del sur de la frontera: las minorías hispánicas
en los Estados Unidos
Alejandro Portes

263

Algunos usos de civilización y barbarie
Roberto Fernández R etamar

291

III. HISTORICIDAD DE AMtRICA LATINA
(polémica Stem-Wallerstein )
Comentarios sobre las pruebas críticas de Stern
Immanue[ Wallerstein

329

Todavía má~ solitarios
Steve J. Stern

347

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51

ESTUDIOS LATINOAMERICANOS

Año 6, Número 1

1989

ISSN 9977-47

3,000

ARTÍCULOS

De los libros al poder
GABRIEL ZAID
Religión y política Cristo como guerrillero

VLADIMIR TISMJ\NEANU

17

Los rasgos aucontanos de la democracia venezolana

FRANCINE JÁCOME
Gorbachov sin ilusiones

ALAIN BESAN~ON

59

LIBROS

Los ¡weces de la cocarna
FABIO CASTILLO

85

Coca en Bolivia

WILLIAM E CARTER y
MAURICIO MAMANI P.

17

85

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VOX IURIS
- - l'uhlk:1l'i1ín /llcnsual de Cultura Jurídica) Vinculac1ún - Directora: Mónica l'i'rez Lorenwna - - - --Ai1111 Nu.1 Morclia.l\lich.• Ahrilde 1989.--

La Facultad de Derecho Hacia el Año 2000:
190 Años de Presencia

�MUIIU9 IJE IIEIECHO
lE It-fCffl'CI~ CE LA FIO.l.TPD CE lEIDO YCI~ FU.~
LNIVER&gt;IUAD CE P!Wff\
fflJ 16 ltl. 16 1~7.
cmat{)

INDICE
l. SECCION DOCTRINAL

A.

DERECHO CONSTITUCIONAL

MOLINO MOLA , Edgardo .
La Regulación
Constitucional del Terrorismo .. .. ..... .............. .... .. 17
BENAVIDES PINILLA, Victor L. El Estado de sitio o
Estado de Urgencia en el Derecho Constitucional
Panameño ................ .......... ....... ...... ................. 27

B.

DERECHO CIVIL

ARROYO CAMACHO, Dulio. Naturaleza Juddica de
la lriscripción en
Nuestro
Registro de la
Propiedad ........ .................... .... .......... ... ....... ...... 59

C.

DERECHOS HUMANOS

MUÑOZ PINZON , Armando. Panamá y la LLJcha
Internacional Contra el Apartheid .. ....... .. .. .......... 91

D.

DERECHO INTERNACIONAL
PUBLICO

BARRIOS HERRERA, Julio Elías. Las Características
del Derecho Internacional Africano .......................... 101

E.

DERECHO INTERNACIONAL
PRIVADO

PITTI G.Ulises. Ambito de Aplicación del Convenio
Interamericano Sobre . Arbitraje Comercial
Internacional (Convención de Panamá de 1975 )
.. ............ .... ..... .. .... ....... ..... .. ..... ..... .... ... ........ .... 137
9-

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. . , GE DBWLC&gt;. ORGANO DE l'N'tRlw::ICW DE lA FACU..TAO DE DEJsEoo Y CIEJCV.:&gt; Pa...ITICAS.

F. DERECHO LABORAL LWIVERSICW&gt; CE P ~ . MJ XVI t&lt;&gt;. 1~ III.1987 LEGISLACION
VARG~ VECARDE, osear.
t;ons,aerac,ones
- - _i
Preliminares en Torno al Despido del Trabajador... ..
VfiAGARA VELASOUEZ, Ali na. Indice Cronológico
....................................................... .. ........... . .. 151
y Analítico de las Leyes Expedidas durante el
Afio 1987......................................................... 339

G. DERECHO PENAL

LOPEZ. - REY Y ARROJO, Manuel. Organización
Sistemibocibernética de la Función Penal ........ ... 215
MUÑOZ, Virginia Arango de. El Delito de Genocidio.
··········· ······ · ···· · ··· ··············· ···· ···· ·· ·· ····· ··· ······· ·· · 235

H. DERECHO ROMANO
CUESTAS H., Carlos G. La Constitutio Tanta ( De
confirmatione digestorum) del Emperador Justiniano
del Año 533... ........ .......................... ... ............. 263

l.

CRIMINOLOGIA

BLANCO MUÑOZ, Freddy Enrique . Colonia Penal
de Coiba................ . ................ .. ................ .... 2a3
MAROUEZ, Marcela.
Condiciones Sociales y
Económicas en la Vida de la Juventud ............... 311

11. RELACIONES DE PANAMA
CON LOS ESTADOS UNIDOS
DE AMERICA

IV.

RECENSIONES Y
BIBLIOGRAFIA

·R evista Novo IUS: Loable Iniciativa Estudiantil, por
Armando Muf'loz Pinzón............................................. 347
JORGE CONTE PORRAS: Antología del Pensamiento Constitucional de Panamá en el Siglo XIX, por
Armando Muñoz Pinzón ........................................... 348
HERNANOO FRANCO MUÑOZ: Blásquez de Pedro y
los orígenes del sindicalismo panameño, por Armando Muñoz Pinzón ........................................................ 349
RIOS, DIDIMO. Naciones Unidas: Una visión General, por Danabel Rodríguez...................................... 350
Bibliografía Jurídica de Autores panameños (Año
1987), por José Luis García..................................... 353

Acuerdo celebrado entre los Gobiernos de Panamá
y los Estados Unidos de América relacionado con el
Procedimiento de Ordenes de Embargo
por los Juzgados de Panamá para el cumplimiento
del pago de Pensiones Alimenticias a que están
obligados los empleados de la Comisión del Canal
de Panamá asignados a cargos en la República de
Panamá........................................ ..................... 323
-1 O11 -

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lflIVERSIIM ll: OOu-mA
VO... LXI 1~

·······································································
-- - - - - - - . - Índice

············· ........·············· .....................................
l. Doutrina
Vasco da Gama Lobo Xavier - lnvaliáade e ,neficJaa das delibtrQf«S
sociais no Direito Portugués, constituído e constituendo; confronto com
o Direito Espanhol . . . . . . . .
. . . . . . . .
António José Avelis Nones - A garantía das nacionalizafOeS e Ja delimit~ao dos sedore.s públicos e privados "º contexto da ConstÍIIIÍf40
Económica Portuguesa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Guilherme de Oliveira - O estabelecimento áa fiiliQfio . . . . .
José de Faria Costa - Diversiio (De.sjutÍiciarizQfio) e mediQfiio: Que
rumos? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Joio Baptista Machado - Contribwto áa Escola de Coimbra para a
Teoría do Direito Internacional Privado
. . . . . . . . . . . .
Manuel Pérez González, Jorge Pueyo Losa, Antonio Martinez
Puñal - Cooperación transfronteriza y relaciones Luso-Galaicas con
especial re{erend:1 a la poUtica cultural. Bases jurúlico-intemacionales
para su instituciona/iz;ción . . . .
. . . . .
Antonio Beristain - Comentarios a la sancion penal desde cierto hu,,,..
nismo espanol (cristiano) . .

1

23
71
91

159·

n

1

2.65

11. Estudos nos cursos de mestrado
Manuel A. Carneiro da Frada - Renovafio de delibtr~oes sociair

285

ID. Vária
Raí de Alarcio - Universidade e Magistratura .
.
Mário Alberto dos Reis Paria - Notas biográficas e bibliográficas do
Doutor Adriano País da Silva Vaz Serra . . . . . . . . . .
Femando Manuel Oliveira Sá - O ensino áa medicina legal . . .
Madeleine Grawitz e Jean Leca - Traité de Scinia Politiqve .
Doutoramento «honoris causa. de Tancredo de Almeiáa Nwe.s.
Doutor C.arlos Alberto da Mota Pinto . . . . . . . . . .

339
353
591
(IJ1

611
633

IV.
Revista de Revist.u . . .

641

�COMPARATIVE
JURIDICAL REVIEW
VOLUME 26

1989

CONTENTS
ALFRED DE ZAYAS
Application of the lnternational Covenant on Civil
and Political Rights under the OptionaJ Protocol
by the Human Rights C'..ommittee
Aplicación del Pacto Internacional de Derechos Civiles
y Políticos en Virtud del Protocolo Facultativo
Realizada por el Comité de Derechos Humanos

3

53

HORACE E. JOHNS
How the Zauderer Decision impacted case-especific
solicitation in Lawyer Advertising

l07

De cómo la Sentencia de Zauderer influyó en los casos
específicos de buscar clientes en Anuncios de Abogados

117

LAJOS SCHMIDT

Legal Aspects of Doing Business
With and In Hungary
Aspectos Legales para hacer Negocios
Con y Dentro de Hungría

Rainforth Foundation

127
143

Coral Gables, Florida

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CION LEGISLATIVA
,to de Diw14'1Ciát. Mlnist:erlo de .h.Bticia.

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Enero-llarzo

1988

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J)ispone la c,incelaci~ de oticio, en el -

le.gistro Central de Sancionados, de los an
tece4en t~ pénales provenientes lle sen tenoios dictadas por l()s Tribwtales Militai:-es
a )IIU'tir del 1-1-,9 has ta l a fecha d e ~
mul.gación del p~esente Decreto-Ley, por=
los delit:os que relaciona• •••••· •······· 166

Decreto-Ley No. 100
Dispone suspender la exigencia del requisi to de tiempo de experiencia p~ofesional
estaolecida en el artí culo 67 de la Ley
No. 4 para el período de mandato judicial
comprendido entre los aflos 1988-1993 y d~
rante su transcurso•••••••••••••••••••••

184

Decret o-Ley No. 101
De Seguridad Social de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias ; deroga la Ley No . 1322 de
29-11-76 y el Decreto-Ley No . 26 de 28-7- 79 257
Decr.eto-Ley No. 102
De Seguridad Social del Ministerio del l!).
terior • • • • • • • • • . • . . • • . • • . • • . . • • • . . . . • • •

285

Decreto-Ley No. 103
Modifica l os ardculos 6 y 10 del DecretoLey No. 30 de ~0-12-79 y el artículo 68 del Reglamento de l a Ley No . 17 de 28-6-78,
aprobado el 10-12-79 ·••••••••••·•··•••• ·
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DIWLGACION LEGISLATIVA

~1a.art.o de DlvulfllCiál.
1Repb]icadeQ.ta
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Dicta._ • ~ Jlilb:'r~te.-~ j ~ ~ \ e
los -ól&gt;jej:1~

-~&amp;ws.coa:n

~e • ~1;mJ;ea ].as r~:J,ones entre
las Par'tA. ftaSJlí!~to quéd• f'QtllaliMdos
los c ~ • ·~611Í100s ••·•~•••·•••••·•

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Stte~~- e¡, pá4:~eotp ~Meiero cpie
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tesoluctdla lfo. 39/8B
l&gt;.lcta ae:df.das Para inte9rar UJt PZ'Oceso ~1
co de eYaluaci6n, sistemático y profundo que J&gt;enlita obtener resu.ltados más justos;
deJa sin ePecto la Resolución Ho. 730/80 ••

17,1

buir al .f'inandaadento de
NTTJ deztog
la R.eso1uc1&amp;, No. 3 de 12-1-81 ••••••••••

- Reso1uc:1.4n Ho. 388/87
Modi.f':lca el art!clllo 5, fineiso ch) y el in
~iso a) clel art1CQ.lo 37 del ReglMlento Dis
ciplinario Pm-alos estudiantes de la educ¡
c16n s uperior en vigor por la Resolución
Ho. 200/84 y deja sin e.f'ecto el inciso a)
del art1CQ1o 7 del •encionadoReglamento..
175
.Reso1uci6n No. 88/88
Aprueba el. Regla.ento sobre aspectos de la
organización docenie; deja sin efecto las
lteSOJ.ociones lfos. 1 lle 2'-10-76; 220 de 23-7-79; 356 de_ 30-ll-79; 25~ de S-8-811
99 de 13-+-82; 62 de 9-+-84 y 141 de 16-7-

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,il:)lwU:al'io jo' ~ - las .as ACtht:l
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&amp; ~ 'Ñ.anos. 11el dateaia~i
e' 1$Utal11 l!!l,ra conocer las ~ a r i

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LEGISLATIVA
llepalaue1rtx&gt; de
Repíblica de &lt;lm
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de la vivie,ia st!r~ cóntpet ent(es p ara cono
eer, tranii~ y resolver las reclamacion es
refet-ida.9 a iitmue~les urlJll\os afec t ados por :ta LeS, 'áe Re.forma Urbana de su tP.rri t2
r í o o _q µ&amp; el e,cpediente del antiguo propi e
tario i\1-1 obH en su m-ovínc i a , rel a tivosrecl.amacione s hechas por anti guos propi e
t .a r:Los o ~ herederas, para e l cobro de aim&gt;rtizaciones , rentas o pensiones vitalici&amp;sc ............ •••••••. .. • . . • •• . . . . • ••••• 1 7 8

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Re . l1Ci6t No. 4/88
p¡,,0 hib e , ccm car~ter ge ner a l , 1
.:i6r 1e mat u i as &lt;prima$ que ~e
ra id elabor ación de tintes Pal
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Re s o l •.1ci.6n Ne, . 4 31 1/8
Pone ,;,n vigor l a, rPgL
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, con ces16n
de ~r!.di tos per :;nnal P'
n ~.L pr o pó sito de
fir,anc i ar t&gt;l pago del te, "'Ch&lt;J perp,;, t uo ele
,;u perficje al Estdd0 y la adqui s ici ón de
~o l ares yermos ~ropi edad de particulares ,
is! como l d c oncesi6l" de c r~ditos para el
f i n anciamien t o del pago de l derecho per pe
tuo de supe rfici e a l Es t ado y parü l á adqui
s i ci6n de solares vermos propie dad de Pa,t -

Sl7

��DOCTRINA Y ACCION
.
POSTPENITENCIARIA
..
Sumario
•
•
•

•

Introducción.
Slndrome de Inmunodeficiencia Adqu.lrlda
Jorge A Benetucd (ArgenttnaJ
SIDA Abordaje en el Servicio Penitenciano de En~
Ríos.
Magda Gama de Fbns (ArgenttnaJ
Infonne sobre Normas, Crttertos y Documentos de
Aplicación en los Casos de Afectados por el Virus de
la Inmunodeficiencia Humana (H.I.V /A.R.C /

S.1.0.A).
J ~ de Indultos y Paroles del Estado de Oeorg"1
•

De la Actualidad:

(Estados Unidos de.América)

-

•

•
•

Creación de un Estableclmlento de Mitad de Canúno.
- Programa de Promoción Juvenil.
El Segundo Congreso Internacional de Patronato de
Reclusos y Uberados
J. Carlos Galáa Basalo (ArgenttnaJ
M1soelánea.
Normas Técnicas Aprobadas por la Federación Argen
tina de lnstituclonca PostpenJter ,ctartas
Julio Enrique l\pancfo tArgenUnaJ

publicación del
patronato de liberados
de la capital federal
re úbHca argentina

AÑO 2

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ESTUDIOS DE DERECHO
FQ.TI() lEBm-0 Y CIBCIAS RLITirJS
lM\mSID'Q (E IMl&lt;QJIA

SUMARIO

Luis Villar Borda

FJ Derecho en OJina

Meditaciones sobre el C. C. de Andrés Bello ea sus 100 ldios
de iecepción en Colombia

Matrimonio concordatario y mattimoaio dvil

Glutovo Lt6nJaramiUo 01orio

Generalidades sobre la economía del matrimonio
Aproximación a un modelo automam.ado de la
Constitución de Colombia

RmU H111nberto Oc/toa e

Fmwmdo Pwyo Lanm

Luis Fmttllfdo Rall'tPO

Penoau jurídicas de derecho social

.....,,.o

O.Car Sádta Glraldo

l)iego Martina Ai""""1tda

Poder Judicial: Legitimidad y Legalidad
La importancia de la práctica en la fOIDlacióo
idegral del abogado

Luisa Margarila Henao de Yq,es

Luis Fmrando Viln Vikz

Sobre derechos lmmaoos
La polftica internacional de Colombia eo el siglo XX

Rubln Darlo L6pn Z

Convención Interamericana sobre conflictos de leyes
eo materia de adopción de menores.

Entrega de distinciones a los profesores Titulares
de la Facultad de Derecho de la Universidad de Antioquia.
Bibliografía

FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLmCAS
DE LA UNIVERSIDAD DE ANI10QUIA
Afto XLVDI - Segunda Epoca - Mano-Septiembre de 1987, Volumen XLVI,

Nos. 111-112

�Cultural

Información

abril 1989

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pág.

a I bellas artes

pág. 11 I másica
pág. 18 /

~

En el Centro de Arte Reina Solía exposIcIones de Dadá-Constructiv1smo, Ph1lip Gustc,n
Odenbach y •Berlín. punto de encuentro• En el Palacio de Cristal, Ulrich Rucknem EP
el Palacio Velázquez Arstchwager En el Museo Arqueológico Nacional •Los
comienzos del arte en la Europa Central•
Prosigue la temporada de opera en e, Teatro unco Nacional La Zarzuela XIV Festtval Nac1onaI
de Música y Danza de Astunas Mallorca III Festival Mundial de Batles Folkloncos Programas
de la Orquesta y Coro Nacionales de España Orquesta Sinfónica de RTVE. Orquesta S1nfonica
de Tenenfe. Orquesta Ciudad de Barcelona. Orquesta Sinfónica del Vallés. Orquesta S1nfonica
de Euskadi Orquesta Santa Cec1ha de Pamplona v Orquesta Ciudad de Córdoba Madnd
Pod1ums de Jóvenes Interpretes

libros y bibliotecas

Premio Cervantes Realismo y naturalismo en España Antolog1a
poettca Producc1on ed1tonaI española Publicaciones Ayudas a ,a
traducción Donaciones

pág.22 I eme

Ciclo de cine espanol fantasttco y nomenaIe postumo a John Cassavetes en eI x i:es1111a1
Internacional de Cine de Madnd (IMAGFIC 1-lomenaIes a Jose Luis Borau y Lola Gaos en ,a XVII
Semana de Cine de Autor de Málaga Estreno de E no que nos lleva declarada de Interes por a
UNESCO XVIII Sesiones de Cine Amateur , v11 Certamer&gt; Nacional de Cine Superocht- en Cuenca
Campaña Van1os aI cine er la Comunidad de Madnd

pág. 26 I teatro

Con sets espectáculos y el estren0 mundial de Ia opera •Medea• el Festival de Ménda. dedIcadú a
la romarndad Gtra por tres comurndades autónomas de Teatro de la Ribera, con •El circulo de
tiza• de Brecht Curso en Madnd orgarnzado por la Compañía NaclOf'lal de Teatro Clásico XII
Muestra de Teatro Independiente en Segov,a XII Campaña Municipal de E~áculos para las
Escuelas de Barcelona Representaciones del drama sacro •Cristo mister10 de pasión• en Cervera
(Lérida) 1Campaña de Teatro Escolar en Vigo Representact0nes de •El castillo-de Lmdabrid1s• de
Calderón de la Barca. en el Teatro Español del Ayuntamiento de Madnd

\
fi conde ST Geno,s d'Auneaul:lut, (1927). de Christian Schad
Pros,gue en el Centro de Arte
"'1a Sofía la exposición -Berffn,
o.~nto de encuentro» (Arte en
ui:run de 1900 a 1933) Muestra
una selección de la creación
artística berlinesa realizada
durante el pnmer período del
f)(eseme siglo, estructurada en
una serie de capítulos.

Portada original de K1ma Gwtart seda saiva¡e. pintado a mano. tecnica
directa

LINEAS
·uneas de Promoción Culturar un servicio que ofrece la Direcc1on General de Cooperación Cultural, con la actualidad de los programas de
promoción cultural e información pormenorizada

Inaugurada en el Centro de Arte
Reina Sofía, la expos1c,ón - Dadá
y constructivismo• reúne tos lo·
gros más significativos de los dos
movimientos de la vanguardia qu,zá más radicales de todos los
tiempos La muestra rep;,:c:enta
una ocasión única por las e,:,. "S
expuestas: ella ocupa la separa,."
de este mes

�IUS ET PRAXIS
Ftru.T/0 CE 1IREOO YCIOCIA5 JU.ITlf.AS

UNIVERSIDAD DE LIMA

Indice

Junio 1988 No 11

REGIONALISMO: DERECHO COMPARADO

la técnica constitucional de la autonomía
Antonio La Pergola
El proceso federal argentino
Pedro J. Frías

C'ONstJLM

9

USO fkCL-u8fVO
EN LA SAtA

Intervención de las Cortes en el proceso autonómico eu,añol
Enrique AJvarez Conde

43

69

NOTAS
El vocablo "ego lógico" en la teoría e~ológica
Carlos Cossio
Rescate por la sociedad anónima de sus acciones
Ulises Montoya Manfredi

93
103

Evaluación de la protección de los derechos humanos
a nivel internacional
Raúl Ferrero Costa

113

El derecho de superficie· un medio capaz de aliviar el grave
problema del déficit habitacional
Carlos Cárdenas Quirós

12 3

Hacia una reforma de la Ley General de Sociedades
Oswaldo Hundslcopf Exebio

135

Casos de anulación y simulación de la renuncia al empleo
Pedro G. Morales Corrales

145

La armonización de las legislaciones en la Comunidad Europea
Tula Sánchez Domínguez

153

�NUESTROS Cl.ASICOS
f ~a tado d e [Jcrecho Civil tintro u un 10n J
r onb10 Pacl1eco

NOí!( IA.S DE: LIBk1•S
1-

1ánd1,;z Scs;::.aícgo. C.arlos. El f)e.-echo como libertad

' .. rlos Torres y Torres Lara

Mir0 \)uE&gt;sad ,1 C Francisco Ensayos de fúosof{a del derecho
Dom, ~•~ Garc1a Belaunde
COLABORAN I '1 ESTE NUMERO

217

221

�JEYISTA omJM IE 1811H)
~ lli 1111:DO

-IA: '

~

. ,.

POmFICIA
n.15fUl.2-3 M,p.Dt~

~

INDICE
Volumen 15 N°•· 2-3 (mayo-diciembre 1988)

ESTtJDIOS E INVESTJGACIONES

"

Raíces hist6ricas de la Ret&gt;ift6n ]vdicial; FflfflW ,ociocvltura/H ,ubyo,- "
cente, al Poder Judicial, Robert Burt . . . . . . . . •

J..,trl'

Influencia del Tribunal Comtituclonal en el 1"""88º de m , t ~-~
~
zación política, José Luis Cea Egaña. . . . . . . . • , ._ 98IS

t&lt;t~,

La Comtitud6n br08ileiia de 1988. Antecedotu ~
la, Bemardino Bravo Lira . . . . • . . . . . . . • •

.&amp;13

Análúil del 8i8tema de amparo de la propiedad minera, Carlos Cla~
Calvo . . . .
.
. . . .
. . . . . . .

131

Sobre l08 problemu de la itw,edlgaci6n romanf#ú:o, Ff'tfflCÍIOO Saffip6, .

25-5

Efectos de la Resolución de Constitucionalidad, Alejaldro Silva ~
ñán y María Pía Silva Callinato . . .

311

COMidercciones sobre el Estatuto Penonal en la legillació1' chllmta,
Carlos Villarroel y Gabriel Villarroel

341

Persona y embrión humano. N1'61X&gt;s problema, le~, y ,u IO«ld6rl
el derecho chlleoo, Patricio Zapata Larraín .

375

eta

BmuocRAFiA

Del Derecho de Presa. Del Derecho de la Guerra y de la P~, de Hugo
Grocio. Recensión de Alejaodro Vergara Blanco . . .

393

Delitos contra la propiecuul y el patrimonio, de José Miguel Zugaldia
Espinar. Recensión de Enrique Cury Urzúa . . . . .

395

Pen&amp;ando lo púbUco. Recensión de Pedro

J.

. . . . . .

397

Tratado de la Constitución de 1980, de José Luis Cea Egafia. Recensión de Alejandro Silva Bw:nñán . . .
. . . . . . .

399

Portale, y el Derecho, de Alejandro Guzmán Brito. Recensión de Gon·
za1o Vial Correa. . . . . . . . . . . . . . . . . .

401

Frías .

DocuMENTos

Dictamen de la Comisión Arbitral sobre el escrutinio de la ekccl6n da
FEUC, Guillermo Pumpin Belloni, José Luis Cea Egaña y JOl"p
Precht Pizarro . . . . . . . . . . . . . • . • • •

405

�IOISTA 11: LA FIQLT,O (E
~

crac~~ y Al.I1'ICA5

CBfflW.. (E VBElE.A

18:J XXXIII

tt&gt;.m
SUMAt·IO.
\,

Ng .
..-.¡ ~
PRESENTACIÓN,

Fernando Parra-Aranguren

~·-: ... -·~

5

L·

DOCTB1íM
La existencia y la desaparición de las personas-- f ~ el dcn:die ~t•
nacional privado venezolano, Go11%alo Parra-~r~ . . . . . . . . . .

7

El juez y la interpretación de la ley, Hertnlllltl PetzoJd Penria..

59

La policía judicial en el derecho comparado, /11tJenaJ Salcedo Cbdmas

77

El derecho de la paz en la historia constitucional de Venczuela, Fennín

Toro Jiménez .

... ... . .

91

La piratería en los derechos intelectuales y el amparo constitucional como
medida para prevenirla, Mariano Uzcáteglli Urdanntt . . . . . . . . . . . .
LEGISLAOON

11'
-•

El salario: contribución para una nueva teoría legal. Observaciones al anteproyecto de reforma de 1985, &amp;tfael Alf&lt;&gt;nzo G11:unán . . . .

125

Anotaciones sobre el "borrador" de ley sobre letra de cambio, pagaré y
cheque, Guillermo NQtJtlli M11ñoz . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

139

Informe sobre identificación, artículo por artículo, de las fuentes del Proyecto de ley sobre letra de cambio, pagaré y cheque, elaborado por
el Instituto de Derecho Privado para el Congreso de la llep6blica

LeopoldQ Bo,¡as H. . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . .. .. . . . . . . . . . . . .

175

Exposición de motivos al Proyecto de ley sobre letra de cambio, cheque
y pagaré . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

191

Proyecto de ley sobre letra de cambio, cheque y pagaré

205

.

Ley española 19/ 1985, cambiaría y del cheque de 16 de julio de 1985

249

�1 11.VISTA IE LA FJlll.Tro lE CI9CIA5 DIDICAS Y KUTlr&gt;S
l.NMl.m10 ClMJRll (E ~

Ja&gt; XXXIII

1~

ft&gt;.

m

C0LABOllAO0NE!' !!STUD~

'
.,,

Notas sobre competencia proasal indirecta y 5'l inddcoc:ia 91 el nae,o
Código de Procedimiento Gvil, Frantisco A."elZZII /3;,IIIIJ11 . . . .

m

El régimen de las obligaciones en el proyecto venelOl,no de ley de pDIIJlaS
de derecho internacional privado (196~1965), ~~ ~
Brelón . . . . . . .
. .
......
. . . . . .....~ ..•'". . . 321

El fundamento del control sobre la administración pública en la OftldD. ...,
ción de 1961, OswaJdo J. AíOiltt-H~lw . .
. . . . . ....... , l)l

BIBIJOGRAFIA
Cortiñas-Pelá.ez, León, "Poder Ejecutivo y función jurisdiccional", Akall.
de Henares (Madrid), Instituto Nacional de .Administración Pública,
Colección .Administración Pública en América Latina., Segunda Edicióo.
Eduardo Garda de Enterria
3H

�IEVIST~ FACULTAD DE DERECHO Y CIENCllS POLiitWI
UNIVERSIDAD PONTIFICIA BOLIVARIANA
N° 82 Julio-Agosto-Septiembre
1988.

CONTENIDO
EDITORIAL

Legisladores y Jueces

11

A PROPOSITO DEL PROYECTO DE REFORMA AL CODIGO PENAL
Dr. Femando Velásquez V.

15

LA IMPUGNACION DE DECISIONP.S SOCIALF.S
Dr. Ignacio Saoín Bemal

27

LA TRIBtrrAOON MUNICIPAL
Dr. Jesús Vallejo Mejía

67

INDEXACION EN MATERIA LABORAL
Dr. Luciaoo Barrieotos Gama

81

APUNTES SOBRE EL SALARIO MINIMO
Dr. Guillemo Cardona Martfnez
LA SIMULACI0N J;N LOS NBGOOOS CIVILES Y MBR.CAN'IUBS
Dr. Carlos Alberto YeJásquez Restrepo

..

91
99

ANALISIS DE UN JUZGADO BAJO LA TEORIA ORGANIZAOON
Y SU PLANEACI0N ESTRATEGICA

Dra. Leooisa Isabel González A

129

LA ETICA DEL ABOGADO PENALISTA
Dr. Femando ~lásquez Yelásquez

149

"LA PAZ: S0LUCION DE LA INTEUGENCIA"
Discurso en la posesión del Gobernador de Antioquia
Dr. Femando Gómez Gómez

165

EL PLBBISCTl'O DE 1988
&amp;t. Maite Poonegra Goozález

173

POST-GRADOS EN DERECHO
DE LA DAO0N EN PAGO, LA COMPRAVENTA Y LA U:SI0N ENORME
Dr. Delio Gdmez Leyva
205

�•

A&amp;TIC\JLOS:

- Sistema 'poUtico de la sociedad y Constitución
c. Dr. Brie r,res 8&amp;11Dieato

-

La relación jurídica. Cate¡oria esencial en
el nuevo Código Civil
Dr. Vicente llapa Al..rea

- La jurisdicción voluntaria
Llee11e..._ Maria Bleu Cobu

Cobi,ella, Aa·
toaio Luis Bunado Nrea f Naaey OJec)a

Rodri,ues
•

e

Premios del IV Concurso de la Revista Juridica
V Aniversario

•

Información Legislativa

•

Reae6a:
II Seminario Nacional de Dlvul¡ación Jurldica
Sonia Remirio Berrera

ABR. · JUN. f988

AIO: YI

�VOL. LVII

1988

NUMS. tQ

FORO
EL PROCESO CONSTITUCIONAL EN ESPARA:
UN DIALOGO EN CONMEMORACION DEL IICINTENARIOD&amp; LA
CONSTITUCION DE LOS ESTADOS UNIDOS

�B.- SELECCION DE LIBROS
( NUEVAS ADQUISICIONES)

L-

LIBROS - OBRAS DE CONSULTA.

GEOGRAFIA HISTORICA - MAPAS

e
G1030
A87

Atlas histórico Barsa/ proyectado y realizado por el Centro de Producción de Editorial
Marín. - Barcelona : Marín, 1987. 276 p.
ENCICLOPEDIAS Y DICCIONARJOS- ESPAÑOL

e
AE61
.EB
E5

Enciclopedia hispánica. / preparada con el asesoramiento del Departamento Editorial
Enciclopedia Britannica Publishers, c1989 - 1990.
La Biblioteca posee : v.1-14,
(Macropedia). v. 15 y 16, (Micropedia) v.17, (Temapedia). v. 18, (Datapedia Y atlas).
ESPAÑOL - DICCIONARIOS

11

c
PC4625
G3
1989

García-Pe/ayo y Gross, Ramón. Pequeño Larousse ilustrado 1990. / por Ramón García-Pe/ayo y Gross. - 14a. ed. - México : Larousse, 1989.
1663 p.

ESPAÑOL-SINONIMOS Y ANTONIMOS-DICCIONARJOS
CPC4591
S6

II.

Sopena, Ramón/ ed. Aristos sinónimos, antónimos - parónimos/ basada en el - - Thesaurus Gran Diccionario Sopena de sinónimos, antónimos y asociación de ideas de
David Ortega Cavero. - Barcelona : Sopena, 1987. 672 p.

LIBROS - OBRAS GENERALES.
DEUDA PUBUCA

HJ8025
.M6
M4

México. Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Deuda externa pública mexicana.
/ por la Secretaría de Hacienda y Crédito Púb'!co. México : FCE. : SHCP, 1989.
283p.

�DERECHO
K33
L5

Livas, Javier. Cibernética, Estado y derecho / por Javier Livas. - México : Gemika,
1988. iii,412p.
DERECHO ADMINISTRATIVO

KJ20
.M6
A26
KJ22
.M6
D4

Acosta Romero, Miguel. Segunde curso de derecho admÍ1UltTtltÍVo / por Miguel Aco,ta
Romero. - Méxicq : Porrúa, 1989. xlix, 955 p.

Delgadillo Gutiérrez, Luis H. Elementos de derecho administrativo. Por Luí, H.
Delgadülo Gutiérrez y Manuel Lucero Espinoza. - México : Limusa, 1989. La Biblioteca posee : El vol. 2.
DERECHO BURSATIL

KN160
.M6
13

lgartúa Araiza, Octavio. Introducción al estudio del derecho bursatil mexicano I por
Octavio Igartúa Araiza. - México : Porrúa, 1988. x,370 p.
DERECHO CIVIL

,

K679
.M6
M3

Manzani1la Pavón, Miguel G. El abandono del hogar conyug,l : Elementos y Jurilprudencia / por Miguel G. Manzani1la Pavón. - México Carrillo Hnos., 1989. 96 p.

KM87
.M6
P4
1989

Pérez Duarte y Noroña, Alicia Elena. La obligación alimentaria : Deber jurídico,
deber moral / por Alicia Elena Pérez Duarte y Norofia. - 2a. ed. - Mhdco : Porrúa,
Universidad Nacional Autónoma de México, 1989. 830 p.

KM39
.A7

l1

T6

KM76
.A7
e

Z3

Tobías, José W. Fin de la existencia de las perrona, fÍlieal : Muerte naturul prueba
efectos, error en la detenninación, muerte cerebral : Praunción dtd fallecimiento, casos, procedimiento, efectos, reaparición, declaración de exidencia / por José W. Tobías. - Buenos Aires : Astrea, 1988. xvi.299 p.

Zannoni, Eduardo A. lmepiinación artificial y fecundación intrauterina : Proyecciones j~rídicas / por Eduardo A., Zannoni. - Bllenos Aba : A,trea, 1978.
124 p.

�DERECHO FISCAL
KJ1021

.M6
B4

Becen-il Aréchiga, Alfonso. Casos prácticos del ISR 1989 para ,ociedade, men:antüea.
/ por Alfonso Becerril Aréchiga. - México: JSEF, 1989. 303 p. gráf.

KJ1033

.M6
EB

Estudio de la reforma fiscal para 1989. / por Mario Calderón Danel Coor. Julio A.
Ysusi Farfán. - 6a. ed. - México: Themis, 1989. (¡xjg. r,aria).

KJ1030

.M6
Q5

Quintana Va/tierra, Jesús. Derecho tributario mexicano/ por Jesús Qubltana Valtkna
y Jorge Rojas Yañez. - México : Trillas, 1988. 371 p.

KJ1024

.M6
S4
1989

Sellerier Carbajal, Carlos. Análisis de los impuestos sobre la renta y el activo de las empresas. / por Carlos Sellerier Carbajal y Carlos Cevallos Esponda. - 9a. «J. - México :
Themis, 1989. Pag. varia.
DERECHO LABORAL

KR127

.M6
D5
1986

Díaz Cárdenas, León. Cananea / por León Díaz Cárdenas. - 4a. ed. México :
UCPEET ; STPS, 1986.
86 p. - (Col. Cuadernos Obreros; 9 ). A la cabeza del
título: Primer Brote de Sindicalismo en México.

KR240

.M6
G3
1988

García Rivas, Heriberto. Manual práctico del litigante : Juicio, Laborales / por
Heriberto García Rivas. - 2a. ed. - México: Gómez Gómez hnos., 1988.
91 p.

KR227

.M6
PB

Puig Hemández, Carlos Alberto. Teoría y práctica de la huelga en México /por Carlos
Alberto Puig Hernández. -México: Porrúa, 1989. xvi, 355 p.
DERECHO PENAL

KL300
.FB
G6

Goyet, F. Droit Pénal Spécial. / por F. Goyet. - 7a. ed. Entiérement reforub,e et mise
á jour / par Marcel RousseleJ et Maurice Patin. - Paris : Sirey, 1985. 758 p.

KL12.3

.M618
N8
1989

Nuevo León Gobemadqr (1985-1991 : Treviño Martínez). Exposición de motivos y
proposición de reformas a los diveT'SOs códigos de"la entidad : (Penal y de Procedimientos penales) - s.p.i.

�KIAO
.A7
N8

Nuñez, Ricardo C. ¿Debemos abandonar la manera tradicional ele aplicar la ley penal?
/ por Ricardo C. Nuñez. - Córdoba, Argentina : Marcos Lermer, editora argentina,
1987. 69 p. •· (Opúsculos de derecho penal y criminología ; 24 ).

KQ645

.M6
G3

Estrella Méndez, Sebastián. Estudio de los medios de impugnación en el código ele procedimientos civiles para el Distrito Federal y la procedencia del juicio de amparo I por
Sebastián Estrella Méndez 2a. ed. -México: Porrúa. 1987. xv, 132 p.

KQ515

.M6
G3

García Herrera, Catarino. El orden constitucional y la legislación proce,al civil ele
Nuevo León I por Catarino García Herrera. - Monterrey, N. L., : UANL, Facultad de
Derecho y Ciencias Sociales, 1987. 64 p.
DERECHO ROMANO

KB122

S2

Sáinz Gómez, José María. Derecho romano / por José María Saínz Gómez. - México :
Noriega, 1988. u. La Biblioteca posee : v 1
DROGAS

HV5824
. Y67
G3
HV8079
.N3
M4
1988

Garza, Fidel de la. La juventud y las drogas: Guía para jóvenes, padru y mautros /
por Fidel_de la Garza y Armando Vega. - México Trillas, 1988, c1983.
203. p.

México. Procuraduría General de la República. Campaña ele México contra el nan:otráfico 1988. - México : Procuraduría General ele la República, 1988. 440 p.

GARANTIAS INDIVIDUALES
KG90
.M6
B8
1989
KG90
.M6
M3
1989

Burgoa, Ignacio. Las garantías individuales. / por Ignacio Burgoa -22a. e.d. -México:
Porrúa, 1989. 772 p.

Mancüla Ovando, Jorge Albe,:tó. Las garantías individuales y su aplicación en el proceso penal :, &amp;studio constituaíonal del proceso penal/ por Jorge Alberto Mancilla Ovando. - 2a. ed. -México: Porrúa, 1989. 253p'.

�MEXJCO - HISTORIA
F1234
15

1989

Interpretaciones de la revolución mexicana. / por Adolfo Gilly ( y otro•) ; PróL &lt;k
Hé.ctor Agui1ar Camín. - 13a. ed. -México : Nueva Imagen, 1989. 150 p.
MEXJCO - POUTICAS Y GOBIERNO

JL1292
Cosío Vülegas, Daniel. El sistema político mexicano : La po,ibilidades &lt;k cambio /
por Daniel Cosío · Vi/legas. - México : Editorial Planeta Mukana, 1989. 116 p.
- (Cuadernos de Joaquín Mortiz).

C6

JC507
M4

m.

Messina, Ernesto G. Union México-Estado Unidos de América: Revolución muadial
/por Ernesto G. Messina. -México: Edamex, 1987 322p.
JURISPRUDENCIAS.
SCJN, 1988.

1.-

Gaceta del Semanario Judicial de la Federación. . - México
No.1

2.-

Gaceta del Semanario Judicial de la Federación. -México : SCJN, 1988. No.

(1)

2-6
3.-

Gaceta del Semanario Judicial de la Federación. - Múico : SCJN, 1988. No. 7

4.-

Gaceta del Semanario Judicial de la Federación.
No. (s) 8-9

5.-

México. Suprema Corte de Justicia de la Nación. Informe ... 1988. México :
Mayo, 1988. 3v.

6.-

México. Suprema Corte de Justicia de la Nación. Jumprudsncia 1917 -1988.
Apéndice al Seminario Judicial de la Federación. -Mérico: Mayo, 1989. 5r,.

in.

-

México : SCJN, 1988.

����</text>
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                  <text>Selección de Adquisiciones Recientes de Libros y Revistas</text>
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                  <text>Boletín de la biblioteca de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UANL. Difunde las adquisiciones bibliográficas y hemerográficas de la biblioteca, novedades, libros especializados, etcétera</text>
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      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>Selección de Adquisiciones Recientes de Libros y Revistas</text>
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              <text> Mayo</text>
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              <text>Desconocida</text>
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          <name>Relación OPAC</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753611&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Selección de Adquisiciones Recientes de Libros y Revistas, 1990, No 1, Mayo</text>
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                <text>Boletín de la biblioteca de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UANL. Difunde las adquisiciones bibliográficas y hemerográficas de la biblioteca, novedades, libros especializados, etcétera</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��eolecci6n 11 R I EL
APULEYO

ffIsroa,n DE PSIQUIS YCUPIDO
( Tm,i11cíd.z dd /11Jl11 por Die,,.l{I) Lóju~ d~ Cort~g,m,1)

•·•LtO'TCCA CENTRAL
U. A. N. L

SAN JOSE DE COSTA RICA , C. A.
Imprenta Grefta a

1

�APRECIACIONES.

1lbril de 1915

--~ _____________
.J •

_____

TS.3:&gt; A=93TOt.J
__-;.;_
..J .14 .&gt;.
.u

~

Nació Apuleyo en Madaurfl (A
frica), el año 114 de Cristo. Estudió en Cartago y viajó luego por
Oriente, Grecia e Italia, desde los
quince hasta los veinticinco años.
Casó en Oea con Pudentilla, madre
de un su amigo, cuya familia, enemistada con A pule yo, entabló contra él un proceso, acusándole, entre otros crímenes, del de magia.
Salió vencedor Apuleyo y se estableció en Cartago, donde vivió has ta su muerte, acaecida por los años de 185 a 190, consagrado al
estudio y a la oratoria, en la cual
Jleg6 a adquirir fama extraordinaria. Consta que tradujo al latín el
Phedon de Platón, pero esta y
otras muchas obras suyas se han

�4

APRECI.ACIOXES

perdido, habiendo llegado a nosotros solamente los once libros de
las Metamorfosis (o El Asno de Oro), los cuatro de las Floridas,
el opúscuJo Del Dios de 86crates,
los tres libros De la doctrina de
·P lat6n, el tratado De.l jjfundo y la
.Apología ante Glaudio jjfáximo.

. La obra de Apuleyo quA a nosotros por ab-:J ra nos interesa, son
las Jr/etarno1'fosis o El Asno de Oro,
escrito por el añ,1 184 seis después de la muerte de. Luciano de
Samósata.
Las iJ,fetamorfosis no son obra
enteramente original, sino que están inspiradas en el opúsculo: Lu •
cío o El Asno, atribuícl o a Luciano, el cual a sn vez reprodujo, según Focio, las 1Jletam01'fosis de Lucio de Patras (si es que éste es
fl ~terior a Luciano ), obra hoy perdida. Apuleyo amplifica esos mo-

APRECUCIO~ES

5

delos, escribiendo un libro de mero entretenimiento, donde combina varias fábulas milesias para formar el argumento.
Uno de los episodios de la obra de A pu ley o es la historia de
Ps1¡clie,que una vieja, ama de gobie0rno de cierta cuadrilla de ladrones (incidente imitado en el Gil
Blas de Santiliana), refiere a una
joven, de quien se han apoderado,
para distraerla. "Mezcla abigarrada de cuentos milesios, casos
trágicos, historias de hechicerías y
mitoil filosóficos, El Asno de Oro,
que como novela de aventuras es·
tá llena de interés y de gracia, es,
sin duda, el tipo más completo de
la novela antigua, y nos deleitaría
hoy tanto como a los lectores del
siglo II, si estuviese escrita con
más llaneza de estilo y no en aquella manera decadente, violenta

�6

7

il'R ECU.CIOXES

.APRECIACIOh"ES

y afectada, llena de intolerables
arcaísmos y grecismos, de frases

ger en sus viajes por Oriente y por
Grecia.

simili-cadentes, de palabras compuestas o torcidas de su natural
sentido, de metáforas y catacreses
~onstruosas, de diminutivos pueriles y de todo género de aliños indecorosos a la grave majestad de
la lengua latina.'' •
La fábula de Psiquis no consta en el Luci·o de Luciano. Apuleyo es el único escritor de la antigüedad clásica que nos la trasmite.
¿ Quiere decir esto que sea obra original suya ? Algunos lo han creído así. Nosotros pensamos, por el
contrario, que se trata de algunos
de esos mitos filosóficos a que tan
aficionados eran los platóuicos (recuérdese el de Rr el Armenio eo
el últ.imo libro de la Repüblica de
Platón) y que Apuleyo pudo reco• M. Menéndez y Pelayo: 01/gems de la .Vovd.i. Madrid, Bailly-Balliérc, 1905. Pag. XIV

... El Asno de Oro de Apuleyo bellamente traducido del latín
al' castellano en 1513 por Diego
López de Cortegana, Arc~diano de
Sevilla y fervoroso erasmista.

A.

BONILLA y SAN MARTIN

( El Mito de Psyquis.)

La obra qne inmortalizará el
nombre de Apuleyo, es la novela
en once libros en que ha desarrollado el asunto que Luciano tan vivamente esquició, las tribulaciones
de un asno q ne ha sido hombre~ Y
que concluye por recuperar su dignidad de bípedo. Las Metamo1'fosis por otro nombre El Asno de Oro' son un cuadro completo de la
vida y de la sociedad e~ el siglo
segundo de nuestra era; ciertamente que no es un cuadro de mano

�8

A PREGIACIONES

maestra, 'aun cuando está pintado
con cierta fuga meridional y con
alguna gracia Y. espiritual jovialidad. Algunas de las figuras presentadas por Apuleyo son muy gracia·
sas. Algunos de sus cuentos son
muy buenos, a pesar del execrable
procedimiento estilístico que le sir
ve para echar a perder de continuo
las mejores ideas y las mejores sentencias. No me refiero a los cuentos en que la gracia va mezclada
con la deshonestidad, sino a aquellos que todos pueden leer, y de
los que se han acor.dado Cervantes
y otros autores modernos. E:1 las
.1lletamo1fosis hay algo mejor que
los buenos cuentos: el mito de Psiquis, una de las maravillas de la
imaginación antigua. Es claro que
Apuleyo no inventó ese mito; pero
lo cuenta con soltura y gracia, y
hasta con una especie de relativa
sencillez. Por el asunto y aun por

IPHF.l ' IA( ' IOXES

9

el estilo, son incontestablemente
los mejores de su obra los capítulos en que relata las aventuras de
la amante de Cupido. A La Fontaine le bastó sustituir la gracia de
Apuleyo con algo de su poesía y de
su natural ingenuo, para hacer una
obra maestra de la ·narración del
escritor de Madaura. Por más que
sea africano; cuando se ha tenido
la fortuna de A puleyo con su Psiquis, no se puede morir, porque
se deja una obra y un nombre.
ALEJO PIERRON
( /li,foire dt l., Littmzture Rom,,í11t.)

Pero colocada como uno de los
episodios en la narración principal-una verdadera joya en medio
de sus mofas, su tosca aunque genuina humanidad, sus burlescos
horrores, aparece la historia de
Cupido y Psiquis, llena de brillantes y animados pasajes-speciosa

�10

APllECUCió:&amp;ES

locis-y copiosa en hermosos y visibles vuelos de la fantasía (le parece a uno ver y tocar el cabello de
oro, las frescas flores, las preciosas obras de arte) pero llena también de un idealismo gentil, de modo que puede considerarse, si se
quiere, como· una alegoría. Con
una concentración de sus más finos
dones literarios, A puleyo hn recogido en ella la esencia imponderable de muchos deliciosos cuentos
viejos.

vVALTER p ATER.
( ,)f,ll'ius //,e Epimremt)

HISTORIA DE PSIQUIS Y CUPIDO *
Eranse en una ciudad un rey y una reina, y tenían tres hijas muy hermosas, de
las cuales dos de las mayores, como quier
que eran hermosas y bien dispuestas,
podían ser alabadas por loores de hombres, pero la más pequeña, era tanta su
hermosura, que no bastan palabras humanas para poder expresar ni suficientemente alabar su belleza. Muchos de
otros reinos y ciudad.es, a los cuales la
fama de su hermosura juntaba, espantados con admiración de su tan grande
hermosura, donde otra doncella no podía llegar, poniendo sus manos a la boca
y los dedos estendidos, así como a la
diosa Venus con sus religiosas adoraciones la honraban y adoraban.
Ya la fama corría por todas las ciuda• Libros IV, V y VI de las .lfet,1111orfasis de Apuleyo .
Tr~ducción de D iego López de Cortegana, con algunas
vanantes.

�12

.APULEYO

l'SIQUIS Y CtIPfDO

des y regiones cercanas que ésta era la
diosa Venus, la cual nació en el profundo
piélago de la mar y el rocío de sus ondas
la crió. Ya decían así mismo que otra
diosa Venus, por influjo de las estrellas
del cielo, había nacido otra vez, no en la
mar pero en la tierra, conversando con
todas las gentes, adornada de flor de virginidad. De esta manera su opinión procedía de cada día,*queyala fama de ésta
era derramada por todas las islas de alderredor y en muchas provincias de la
tierra; muchos de los mortales venían de
fuengos caminos, así por la mar corno
por tierra, a ver este glorioso espectáculo que había nacido en el mundo. Ya nadie quería navegar a ver la diosa Venus,
que estaba en la ciudad de Pafo, ni tampoco a)a isla de Gnido, ni al monte Citherón, donde le solían sacrificar; sus
templos eran ya destruidos, sus sacrificios olvidados, sus ceremonias menospreciadas, sus estatuas estaban sin honra ninguna, sus aras y altares, sucias y

cubiertas de ceniza fría. A esta doncella
suplicaban todos, y debajo de vulto·~ humano adoraban la majestad de tan gran
diosa y cuando de mañana se levantaban, todos le sacrificaban con sacrificios
y manjares, como sacrificaban a la diosa
Venus. Pues cuando iba por la calle o
pasaba alguna plaza, todo el pueblo, con
flores y guirnaldas de rosas, le suplicaban y honraban.
Esta grande traslación de honras celestiales a una moza mortal, encendió
muy reciamente de ira a la verdadera
diosa Venus, y con mucho enojo meciendo la cabeza, y riñendo entre sí, dijo de
esta manera: "¡Véis aquí yo, que soy la
primera madre de la na tura de todas las
cosas; yo, que soy principio y nacimiento
de todos los elementos; yo, que soy Venus, criadora de tod as las cosas que hay
en el mundo, soy tratada en tal manera
que en la.,honra de mi majestad haya de
tener parte y ser mi aparcera una moza
mortal, y que mi nombre, formado y

• De esta ma nera su fama crecía más cada día.

Rostro, semblante.

13

�14

15

APIJLEYO

PSIQUIS Y CUPIDO

puesto en el cielo, se haya de profanar en
suciedades terrenales. ¿Tengo yo de sufrir que tengan a cada duda si tengo yo
de ser adorada o esta doncella, y que haya de tener comunidad conmigo? ¿Y que
una moza que ha de morir,_ tenga mi gesto que piensen que soy yo? Según esto,
por demás me juzgó aquel pastor que
por mi gran hermosura me prefirió a tales diosas, cuyo juicio y justicia aprobó
aquel gran Júpiter. Pero ésta, quien quiera que es, que ha robado y usurpado mi
honra, no habrá placer de ello; ¡yo le haré que se arrepienta de esto y de su ilícita
hermosura!" Y luego llamó a Cupido,
aquel su hijo con alas, que es asaz temerario y osado, el cual, con sus malas costumbres, menospreciada la autoridad pública, armado con saetas y llamas de
amor, discurriendo de noche por las casas ajenas, corrompe los casamientos de
todos, y sin pena ninguna comete tantas
maldades, que cosa buena no hace. A
este, como quier que de su propia natura
él sea desvergonzado, pedigüeño y destruidor, pero, demás de esto, ella le en-

cendió más con sus palabras, y llevólo a
a quella ciudad donde estaba esta doncella que se llamaba Psicbes, y mostrósela,
diciéndole con mucho enojo, gimiendo y
cuasi llorando, toda aquella historia de
la semejanza envidiosa de su hermosura,
diciéndole en esta _m anera: "Oh hijo, yo
t e ruego, por el amor que tienes a tu madre, y por las dulces llagas de tus saetas,
y por los sabrosos fuegos de tus amores,
que tú des cumplida venganza a tu madre, y véogala contra la hermosura rebelde o contumaz de esta mujer, y sobre
t odas las otras cosas has de haber una,
la cua:1 es que esta doncella sea enamorada de muy ardiente amor de hombre de
poco y bajo estado, al cual la fortuna no
dió djgnidad de estado, ni patrimonio, ni
salud. Y sea tan bajo, que en todo el
mundo no halle otro semejante a su miseria.
Después que Venus hubo hablado esto,
besó y abrazó a su hijo, y fuese a la ribera de un río que estaba cerca, donde con
sus pies hermosos holló el rocío de las
ondas ·de aquel río, y de allí se fue a la

�16

APl'LEYO

mar, adonde todas las ninfas de la mar
le vinieron a servir y hacer lo que ella
qaería, como si· otro día antes se lo hubiese mandado. Allí vinieron las hijas de
Nereo cantando, y el dios Neptuno, con
su áspera barba del agua de la mar, y
con su mujer Salicia, y Palemón, que es
guiador del delfín. Pues las compañas de
los Tritones, saltando por la mar, unos
tocan trompetas, otros traían un palio
de seda, porque el sol su enemigo no le
tocase, otro pone el espejo delante los
ojos de la señora. De esta manera, nadando con sus carros por la mar, todo
este ejército acompañó a Venus basta el
mar océano.
Entre tanto, la doncella Psiches, con
su hermosura sola para sí, ningún fruto
recibía de ella. Todos la miraba n y todos
la alababan, pero ninguno que fuese rey
ni de sangre real, ni aun siquiera del pueblo la llegó a pedir, diciendo que se quería casa..r con ella. Maravilláb a nse de ver
sn divina hermosura , pero maravillában·
se como quien ve una estatua pulidamen·
te fabricada. Las dos hermanas mayores,

P SIQUIS Y CUPIDO

17

porque eran templadamente hermosas,
no eran tanto divulgadas por los pueblos, y habían sido desposadas con dos
reyes que las pidieron en casamiento, con
los cuales ya estaban casadas y con buena ventura apartadas en su casa. Mas
esta doncella Psiches, &lt;!Staba en casa del
padre llorando su soledad, :,:.siendo virgen , era viuda, por la cual causa estaba
enferma en el cuerpo y llagada en el corazón. Aborrecía en sí su hermosura, como quier que a todas las gentes pareciese

bien.
El mezquino* padre de esta desventura.da hija, sospechando que alguna ira Y
odio de los dioses celestiales hubiese contra ella, acordó de consultar el oráculo
antiguo del dios Apolo, que estaba en la
ciudad de Milesia, y con sus sacrificios Y
ofrendas suplicó a aquel dios que diese
casa y marido a la triste de su hija. A polo, como quier que era griego y de nación
jonia, por razón del que había fundado
aquella ciudad de Milesia, pero respon- .D -;;sdichado . El mismo sentido tiene esta palabra
todas las veces que se usa tn este cuento.

�18 .

1':-IQUJI'; Y C{TPll&gt;O

Ál'ULEYO

dió en latín estas palabras: "Pondrás esta moza, adornada de todo aparato de
llanto y luto, como para enterrarla, en
una piedra de una alta montaña, y déjala allí. No esperes yerno que sea nacido
de linaje mortal, mas espéralo fiero y
cruel, y venenoso como serpiente, el cual,
volando con sus alas, fatiga todas las
cosas sobre los cielos, y con sus saetas y
llamas doma y enflaquece tQdas las cosas, al cual el mismo dios Júpiter terne y
todos los otros dioses ~e espantan, los
ríos y lagos del infierno le temen."
El rey, que siempre fue próspero y favorecido, como oyó este vaticinio y respuesta de su pregunta, triste y de mala
gana tora6sc para tras a su casa. El
cual dijo y manifestó a su mujer el mandamiento que el dios Apolo había dado
a su desdichada suerte, por lo cual llorararon y plantearon* algunos días. En
esto ya se llegaba el tiempo que habían
de poner en efecto lo que Apolo mandaba, de manera que comenzaron a apare•

Lloraron, sollozaron, gimieron.

19

jar todo lo que la doncella había menester para sus mortales bodas. Encendieron
la lumbre de las hachas negras con hollín
y ceniza, y los instrumentos músicos de
las bodas se mudaron en lloro y amargura, los cantares alegres en luto y lloro;
y la doncella que se había de casar, _se
limpia las lágrimas con el velo de alegnaDe manera que el triste hado de esta casa hacía llorar a toda la ciudad. La cual,
como se suele hacer en lloro público,
mandó alzar todos los oficios, y que no
hubiese juicio ni juzgado.
El padre, por la necesidad que tenía de
cumplir lo que Apolo había _mandad~,
procuraba de llevar la mezquina de Pstches a la pena que le estaba profetizada.
Así que, acabada la solemnidad de aquel
triste y a margo casamiento, con grandes
lloros ,•ioo todo el pueblo a acomp1:1ñar
a esta desdichada, que parecía que la llevaban viva a enterrar y que éstas no
rran sus bodas, mas sus exequias. _Los
tristes del padre y la madre, conmovidos
de tanto mal, procuraban cuanto podían
de alargar el negocio y la hija comenzó-

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21

APULEYO

PSIQUIS Y CU PIDO

les a decir y amonestar de esta manera:
"¿Por qué, señores, atormentáis vuestra
vejez con tan continuo llorar? ¿Por qué
fatigáis vuestro espíritu, que más es mío
que vuestro, con tantos aullidos? ¿Por
qué ensuciáis esas caras que yo tengo de
honrar, con lágrimas que poco aprovechan? ¿Por qué rompéis en vuestros ojos
los míos? ¿Por qué arrancáis vuestras
canas? ¿Por qué apuñeáis vuestros santos pechos? ¡Este será el premio y galardón claro y egregio de mi hermosura!
Vosotros estáis heridos mortalmente de
la envidia, y sentís tarde el daño. Cuando las gentes y los pueblos nos honraban
y celebraban con divinos honores, cuando todos a una voz me llamaban la. nueva diosa Venus, entonces os había de doler y llorar, entonces me habíais ya de
tener por muerta. Ahora veo y siento
que sólo este nombre de Venus ha sido
causa de mi muerte. Llevadme ya y dejadme ya en aquel risco donde A polo
mandó. ¡Ya yo querría haber acabadq
estas bodas tan dichosas! ¡Ya deseo ver
a aquel mi generoso marido! ¿Por 'qué

tengo yo de detener aquel que es nacido
para destrucción de todo el mundo?"
Acabado de hablar esto, la doncella
calló, y como ya venía todo el pueblo
para acompañarle, lanzóse en medio de
ellos y fueron su camino a aquel lugar
donde estaba un risco muy alto, encima
de aquel monte, encima del cual pusieron la doncella y allí la dejaron, dejando
así mismo con ella las hachas de las bodas que delante de ella llevaban ardiendo, apagadas con sus lágrimas: y, abajadas las cabezas, tornáronse a sus casas.
Los mezquinos de sus padres, fatigados
de tanta pena, encerráronse en su casa,
y cerradas las ventanas, se pusieron
en tinieblas perpetuas. Estand-:&gt; Psiches
muy temerosa llorando encima de aquella peña, vino un manso viento de cierzo,
y como quien estiende las alas, la tomó
en su regazo; así, poco a poco, muy mansamente la llevó por aquel valle abajo y
la puso en un prado muy verde y hermoso de flores y hierbas, donde la dejó, que
parecía que no le había tocado.

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APULEYO

* * *
Psiches, estando acostada suavemente
en aquel hermoso prado de flores y rosas,
alivióse de la pena que en su corazón tenía, y oomen:'.Ó dulcemente a dormir.
Después que suficientemente hubo descansado, levantóse alegre, y vió allí cerca una floresta de muy grandes y hermosos árboles, y vió así mismo una fuente
muy clara y aplacible.* En medio de
aquella floresta, cerca de la fuente, estaba una casa real, la cual parecía no ser
edificada por manos de hombres, sino
por manos divinas; a la entrada de la
casa estaba un palacio tan rico y hermoso, que parecía ser morada de a lgún dios,
porque el zaquizamí y cobertura era de
madera de cedro y de un marfil maravillosamente labrado, las columnas eran
de oro, y todas las paredes cubiertas de
plata, en la cual estaban esculpidos bestiones y animales, que parecía que arremetían a los que allí entraban . Maravilloso cierto hombre fue el que tanta arte
• Agradable.

PSIQUIS Y CUPIDO

23

sabía, y pienso que fuese medio dios, y
aun creo que fuese dios el que con tanta
sutilidad y arte hizo de la plata estas
bestias fieras. Pues el pavimento del palac:o, todo era de piedras preciosas de
diversos colores, labradas muy menudamente como obra mosaica. De doude se
puede decir una vez y muchas, que bienaventurados son aquellos que huellan sobre oro y piedras preciosas; ya las otras
piezas de la casa muy grandes y anchas,
y preciosas sin precio. Todas las paredes
estaban enforradas en oro, tanto resplandeciente, que ella hacía día y luz a sí
misma, aun.que el sol no quisiese. Y de
esta manera resplandecían las cámaras y
los portales y corredores, y las puertas
de toda la casa. No menos respondían a
la majestad de la casa todas las otras
cosas que en ella había, por donde se podía muy bien juzgar que Júpiter hubiese
fundado este palacio para la conversación humana.
Psicbes, convidada con la hermosura
de tal lugar, llegóse acerca, y con una
poca de más osadía entró por el umbral

�24

25

Al'rl,EYO

PS 1 QUTS Y CUPIDO

de la casa, y como le agradaba la hermosura de aquel edificio, entró más adelante, maravillándose de lo que veía. Y dentro en la casa vió muchos palacios y
salas perfectamente labrados, lleno~ de
grandes riquezas, que ninguna cosa había en e1 mundo que allí no estaba. Pero
sobre todo, lo que más se podría uno
allí maravillar, demás de las riquezas
'que había, era la principal y maravillosa,
que ninguna cerradura ni guarda había
allí donde estaba el tesoro de todo el
mundo.
Andªndo ella con gran placer viendo
estas cosas, oyó una voz sin cuerpo que
le decía: "¿Por qué, señora, tú te espantas de tantas riquezas? Tuyo es todo esto que aquí ves; por ende éntrate en la
cámara y ponte a descansar en la cama,
y, cuando q_uisieres, demanda agua para
bañarte, que nosotras, cuyas voces oyes,
somos tus servidoras y te serviremos en
todo lo que mandares, y no tardará el
manjar que te está aparejado para esforzar tu cuerpo."
Cuando esto oyó Psiches, ~sintió que

aquello era provisión* divina, y descansando de su fatiga, durmió un poco, y
después que despertó, levantóse y lavóse,
y viendo que la mesa estaba puesta y
aparejada para ella, fuese a !'entar, y luego vino mucha copia de diversos manjares, y así mismo un vino que se llama néctar, de que los dioses usan, lo cual todo
no parecía quien lo traía, y solamente
parecía que venía en el aire, ni tampoco
la señora podía ver a nadie, más solamente oía las voces que hablaban, y a estas solas voces tenía por servidoras. Después que hubo comido, entró un músico
y comenzó a cantar, y otro a tañer con
una vihuela, sin ser vistos. Tras de esto
comenzó a sonar un canto de muchas voces, y como quier que ningún hombre pareciese, bien se manifestaba que era coro
de muchos cantores. Acabado.este placer,
ya que era noche, Psiches se fue 2. dormir,
y despué~ de haber pasado un rato de la
noche, comenzó a dormir, y luego despertó con gran miedo y espanto, temiendo
*

l\Iandamiento, providencia.

�26

APULF.YO

en tanta soledad no le aconteciese algún
daño a su virginidad, de lo cual ella tanto mayor mal temía, cuanto más estaba
ignorante de lo que allí había, sin ver ni
conocer a nadie. Estando en este miedo,
vino el marido no conocido, y subiendo
en la cama, hizo su mujer a Psicbes, y
antes que fuese de día partióse de allí, y
luego aquellas voces vinieron a la cámara y comem;aron a curar* de la novia,
que ya era dueña. De esta manera pasó
algún tiempo sin ver a su marido, ni haber otro conocimiento. Y como es cosa
natural, la novedad y estrañeza que antes tenía, por la mucha continuación ya
se había tornado en placer, y el sonido de
la voz incierta ya le era solaz y deleite de
aquella soledad.
Entre tanto su padre y madre se envejecían en l!anto y luto continuo. La fama
de este negocio, como bahía pasado, había llegado a donde estaban las he1manas mayores casadas, las cuales, con mu•

Cuidar.

PSIQUIS Y Ct'"PIDO

'27

cha tristeza, cargadas de luto, dejaron
sus casas v vinieron a ver sus padres,

para babla.rles y consolar. Aquella misma noche, el marido habló a su mujer
Psiches, porque como quier que no lo
veía, bien lo sentía con los oidos y palpaba con las manos, y díjole de esta manera: "Oh señora, dulcísima y muy amada mujer: la cruel fortuna te amenaza
con un peligro de muerte, del cual yo
querría que te guardases con mucha cautela. Tus hermanas turbadas, pensando
que tú eres muerta, han de seguir tus pisadas y venir hasta aquel risco de donde
tú aquí viniste, y si tú por ventura oyeres sus voces y llantos, no les respondas
ni mires allá en manera ninguna, porque
si lo haces, a mí me darás mucho dolor,
pero para ti causarás un grandísimo
mal, que te será cuasi la muerte.". Ella
prometió de hacer todo lo que el mando le
mandase, y que no haría otra cosa; pero
como la noche fue pasada y el marido de
ella partido, todo aquel día la mezquin~
consumió en llantos y en lágrimas, diciendo muchas veces que ahora conocía

�28

.\ l'ULEYO

que ella era muerta y perdida, por estar
encerrada y guardada en una cárcel honesta, apartada de toda habla y conversación humana, y qae aun no podía ayudar y responder siquiera a sus hermanas,
que por su causa lloraban, ni solamente
las podía ver. De esta manera aquel día
ni quiso lavarse oi comer, ni recrear con
cosa alguna, sino llorando con muchas
lágrimas se fue a dormir.
No pasó mucho tiempo que el marido
vino más temprano que otras noches, y
acostándo¡;e en la cama, ella, aunque es.taba llorando, y abrazándola, comenz6
a reprenderla de est&lt;i. manera: "Oh mi señora Psiches: ¿esto es lo que tú me promefote? ¿Q_ué puedo yo siendo tu marido, esperar de ti, cuando el día y toda la
nccbe, y aun ahora que estás conmigo,
no dejas de llorar? Anda ya, haz lo que
quieres, y obedece a tu voluntad que te
demanda daño para ti; pero cuando tarde te arrepintieres, te recordarás de lo
que yo te be amonestado."
Entonces ella, con muchos ruegos, diciendo que si no le otorgaba lo que que-

PSIQUIS Y CUPJDO

20

ría, que ella se moriría, le sac6 por fuerza

y contra su voluntad que hiciese lo que
deseaba, que vea a sus hermanas y las
consuele y hable con ellas, y aunque todo
Jo que quisiere darles, así oro como joyas
y collares, que se lo dé. Pero muchas vel'eS le amonestó y espantó que_no consienta en e] mal consejo de sus hermanas,
ni cure de buscar ni saber el gesto y figu·
r a de su marido, porque con esta sacrílega curiosidad no caiga de tanta riqueza
y bienaventuranza como tiene, que haciéndolo de otra manera, jamás le vería
ni tocaría.
Ella dió muchas gracias al marido, y
estando ya más alegre dijo: ''Por cierto,
señor, tú sabrás que antes moriré que no
que hubiese de estar sin tu dulcísimo casamiento, porque yo, señor, te amo y
muy fuertemente, y quien quiera que eres
te quiero corno a mi ánima, y no pienso
que te puedo comparar al dios Cupido.
Pero demás de esto, señor, te ruego que
m andes a tu servidor el viento cierzo que
traioa
o a mis hermanas aquí, así como a
mí me trajo;" y diciendo esto, dábale mu-

�- 30- - - -

__

_, ,\l't;U;Yo

chos besos, y halagándolo con muchas
pal~~ras Y_ ~brazáodolo con halagos y
cancias, d1c1endo: "¡Mi dulce marido!
¡dulce ánima de tu Psiches!" y otras palabras por donde el marido fué vencido,
Y_ prom~t'.6 de hacer todo lo que ella qui.
s1ese. Vauendo ya el alba, él se desapare·
ció de sus manos.
. Las hermanas preguntaron por aquel
nsco o lugar donde habían dejado a Psiches, y luego fuéronse para allá con mucha priesa, de donde comenzaron a llorar
y dar grandes voces y aullidos, hiriéodo,
se en los pechos, tanto que a las voces
que daban, los montes y riscos sonaban
1~ que ellas decían, llamando por su propio nombre a la mezquina de su hermana. Hasta tanto que Psiches, oyendo las
vo~es que sonaban por aquel valle abaj(),
s~_l16 de casa temblando como sin seso, y
d1Jo: "¿Por qué sin causa os afligís con
tantas mezquindades* y llanto? ·Porqué
11 , •
¿
ora1s, que viva soy? Dejad esos gritos y
voces; no curéis más de llorar, pues que
•

Desdichas.

PSIQT'J$ í

C'CPIDO

31

podéis abrazar y hablar a quien lloráis."
Entonces llamó al viento cier~o, y mandóle que hiciese lo que su marido le había
mandado. El, sin más tardar, obedeciendo su mandamiento, trajo luego a sus
hermanas muy mansamente, sin fatiga
oí peligro, y, como llegaron, comenzáronse a abrazar y besar unas a otras, las
cuales, con el grao placer y gozo que hubieron, tornaron de nuevo a llorar. Psiches les dijo que entrasen en su casa alegremente y descansasen con ella de su
pena y fatiga. Después que así les hubo
hablado, mostr6les la casa y las grandes
riquezas de ella, y la mucha familia de
las que le servían oyéndolas solamente,
y donde las mandó lavar en un baño
muy rico y hermoso, y sentar a la me:ia,
donde había muchos manjares abundantemente. En tal manera, que la hartura
y abundancia de tantas riquezas más celestiales que humanas, criaron envidia
en RUS corazones contra ella.
Finalmente, que la una de ellas comenzó a preguntarle curiosamente y a importunarle que le dijese quién era el señor

�32

PSIQl'IS Y GCPIUO

33

.l l'l' LEYO

de aquellas riquezas celestiales, y quién era
o qué tal era su marido. Pero con todas
estas cosas nunca Psiches quebrantó el
mandamiento rie su marido, ni sacó de
su pecho e1 secreto de lo que sabía, y hablando en el negocio, fingió que era uo
mancebo hermoso y de buena disposición, que entonces le apuntaban las barbas, el cual andaba allá ocupado eo hacienda del campo y en caza de montería,
y porque en alguna palabra de las que
hablaba no se descubriese el secreto, cargólas de oro, joyas y piedras preciosas,
y llamado el viento, mandóleque lastornase a llevar de donde las había traído,
lo cual hecho, las buenas de las hermanas tornáronse a casa. Iban ardiendo
coa la hiel de la envidia gue les crecía, y
una a otra hablaba sobre ello muchas
cosas, entre las cuales la una dijo esto:
"¡Mirad ahora qué cosa es la fortuna
ciega, malvada y cruel! ¿Parécete a tí
bien que seamos todas tres hijas de un
padre y una madre, y que tengamos di•
versos estados? Nosotras, que somos
mayores que ella, seamos esclavas de

maridos advenedizos, y que vivam?s como desterradas fuera de nuestra tter_ra,
y apartadas muy lejos de la casa y remo
de nuestros padres, ¿y esta nuest~a hermana, última de todas, que nació después que nuestra madre estaba _harta de
parir, baya de poseer :antas nque7as y
tener un dios por mando, y aun cierto
ella no sabe bien usar de tanta muc~edumbre de riquezas como tiene? ¿No viste tú, hermana, cuántas cosas están en
aquella casa? ¿cuántos collares de oro,
cuántas vestiduras resplandecen, cuántas piedras preciosas relumbran? y demás de esto ¿cuánto oro se halla en_ su
casa? Por cierto, si ella tiene el mar~do
hermoso como dijo, ninguna más bienaventurada mujer vive hoy en todo el
mundo, y por ventura podrá ser que,
procediendo la continuación y ~sforzándose más la afección, siendo él d'.os, tam~
bién hará a ella diosa. Y, por cierto, as1
es que ya ella presumía y se tratab~ con
mucha altivez, que ya piensa que es ~1osa,
pues que tiene las voces por serv~doras
y manda a los vientos. Yo, mezquma, lo

�3-!

.\l't'LEYO

primero que puedo decir, ~s_que fuí c~sada con un marido más vteJo que m1 padre, y demás de esto más calv?_ que una
calabaza, y más flaco que un nmo, guardando de continuo la casa cerrada con
herrojos y cadenas."
Desde que hubo dicho esto, comenzó_ la
otra y dijo: "Pues yo sufro otro mando
CYOtoso que tiene los dedos tuertos de la
b
'
l
.gota y él corcovado, por lo cua nt~nca
tengo placer con él, fregándole_ continuo
sus dedos endurecidos como ptc~ra, con
medicinas hediondas y paños suc1os y cataplasmas, que ya tengo quema_das estas mis manos, que solían ser de~tcadas,
que cierto yo no represento oficio de,~~
mujer, mas antes uso de perso~a de f1:sico* v aun bien fatigado. Pero tu, ber'.11ana, paréceme que sufres esto co~ ánimo
paciente, y aun mejor podría decir qu_e es
de sierva , porque ya libremente te_qu1ero
decir lo que siento. Mas yo en ning~na
manera puedo ya sufrir que tanta bien·
a venturanza haya caído en persona tan
• )'.!fdico.

_ _____
P_S'l_Q_U_Js_'_)_'_C_l_ºP_I_D_o _ _ _ 35

indigna. ¿No te recuerdas cuán soberbiamente y con cuánta arrogancia se hubo
con nosotras, que las cosas que nos mos!ró con aq~ella alabanza como gran senora, mamfestó bien su corazón hinchado, y de tantas riquezas corno allí tenía
nos alanzó esto poquito por ahí contra
su voluntad, y pensándole con nosotras
luego nos mandó echar de allí con su~
silb_os de_I viento? Pues no me tenga por
rnuJer, nt nunca yo viva, si no la hago
lanzar de tantas riquezas. Finalmente
que si esta injuria te toca a tí, como c~
razón, tomemos ambas un buen consejo,
Y estas cosas que llevarnos no las mostremos a nuestros padres ni a nadie ni
digamos cosa alguna de su salud; ha~to
nos basta lo que nosotras vimos, de lo
cu_al nos pesa de haberlo visto, y no publ,quernos a nadie tanta felicidad suya,
porque no se pueden llamar bienaventurados cuyas riquezas ninguno sabe. Al
rnenos, sepa ella que nosotras no somos
sus csclava_s, rnassus hermanas mayores,
Y ahora deJemos esto y tornemcs a nuestros maridos y pobres casas, aunque

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.APULEYO

cierto buenas y honestas, y después, instruidas, con mayor acuerdo y consejo
tornaremos más fuertes para castigar su
so her bia."
Este mal consejo pareció muy bueno
a Jas dos malas hermanas, y escondidas
]as joyas y dones que Psiches les había
dado, toroáronse desgreñadas como que
venían llorando y rascándose ]as caras,
fingiendo de nuevo grandes llantos. En
esta manera dejaron sus padres, refrescándoles su dolor y con mucha ira, turbadas de la envidia, tornáronse para sus
casas, concertando por el camino traición y engaño, y au1;1 muerte contra su
hermana, que estaba sin culpa.
Entre tanto el marido de Psiches 1 e]
cual ella no conocía, Ja tornó amonestar
otra vezcon aquellas sus palabras de noche, diciéndole: "¿No ves cuánto peligro
te ordena la fortuna?; pues si tú de lejos,
antes que venga, no te apartas y provees, ella será contigo de cerca. Aquellas
lobas sin fe, ordenan cuando pueden contra tí muy malas asechanzas, de las cuales la suma es esta: Ellas te quieren per-

PSIQUIS Y CUPIDO

37

suadir que tú veas mi cara, la cual, como
muchas veces te he dicho, tú no la verás
más si la ves. Así que si después de esto
aquellas malas brujas vinieren armadas
con sus malignos corazones, que bien sé
que vendrán, no hables con ellas ni te
pongas a razones, y si por tu mocedad y
por el amor que les tienes, no te pudieres
sufrir, al menos de cosa que toque a tu
marido ni la oigas ni respondas a ella,
porque acrecentaremos nuestro linaje,
que aun este tu vientre niño otro niño
trae ya dentro, y si tú encubrieres este
secreto, yo te digo que será divino, y si
lo descubrieres, desde ahora te certifico
que será mortal."
Psiches, cuando esto oyó, gozóse mucho,
y hubo placer con la divina generación.
Alegrábase con la gloria de lo que había
de dar a luz, y gozándose con la dignidad de ser madre, con mucha ansia contaba los días y meses cuando entraban y
cuando salían, y como era nueva, en los
comienzos de la preñez, maravillábase de
un punto y toque tan sutil crecer en tanta abundancia su vientre. Pero aquellas

�38 ·

.APULEYO

PSIQUIS Y CUPIDO

furias espantables y pestíferas, ya deseaban lanzar el veneno de serpientes, y con
esta priesa aceleraban su camino por la
mar cuanto podían.
En esto el marido de nuevo tornó amonestar a Psiches de esta manera: "Ya se
te llega el último día y la caída postrimera, porque tu linaje y la sangre tu
enemiga ya ha ·tomado armas contra_
ti, y mueve su real y compone sus batalias, y hace tocar las trompetas, y, diciéndolo más claro, las malvadas de tus
hermanas, con la espada sacada, te quieren degollar. ¡Oh cuántas fatigas nos
atormentan por eso! tú, muy dulce señora, ten misericordia de ti y de mí, y con
grande continencia callando lo que te he
dicho, libra a tu casa y marido y este
nuestro hijo de la caída de la fortuna que
te amenaza, y a estas falsas y engañosas
mujeres, las cuales según el odio mortal
te tienen y el vínculo de la hermandad
ya está quebrantado y roto, y no te conviene llamar hermanas, ni las veas ni las
oigas, porque ellas vendrán a sentarse
encima de aquel risco como las sirenas

de la mar, y harán sonar todos estos

39

montes y valles con sus voces y llantos."
Entonces Psiches, llorando, le dijo:
''Bien sabes tú, señor, que yo no soy parlera, y ya el otro día me enseñaste la fe
que había de guardar y lo que había de
callar, así que ahora tú no verás que yo
mude la constancia y firmeza de mi ánimo; solamente te ruego que mandes otra
vez al viento que baga su oficio y que
sirva en lo que le mandare, y en lugar de
tu vista, pues me la niegas, al menos
consiente que yo goce de la vista de mis
hermanas; esto, señor, te suplico por estos tus cabellos lucidos y olorosos, y por
este tu rostro semejante al mío, y por el
amor que te tengo, aunque no te conozco
de vista. Así conozca yo tu cara en este
niño que traigo en el vientre, que tú, señor, concedas a mis ruegos, hacienclo que
yo gofe de ver y hablar a mis hermanas.
Y de aquí adelante no curaré más de
querer conocer tu cara, y no me curo que
las tinieblas de la noche me quiten tu
vista, pues yo tengo a ti, que eres mi
lumbre." Con estas blandas palabras,

�40

APUL~YO

abrazando a su marido y llorando, limpiaba las lágrimas con sus ca~ellos, tanto que él fue vencido y prometió de hacer
todo lo que ella quería, y luego antes que
amaneciese se partió de ella como acostumbraba.
Las hermanas, con su mal propósito,
en llegando, no curaron de ver a sus padres, sino en saliendo de las naos, derecho se foeron corriendo cuanto pudieron
a aquel risco, adonde, con el ansia que
tenían, no esperaron que el viento 1~s
ayudase, antes con temeridad y au_dac1a
se lanzaron de allí abajo. Pero el viento,
recordándose de lo que su señor le había
mandado, rccibiólas en sus alas, aunque
contra su voluntad, y púsolas muy mansamente en el suelo. Ellas, sin ninguna
tardanza, lánzanse luego en casa y van
abrazar a la que querían perder, y mi_ntiendo el nombre de hermanas, encubrieron con sus caras alegres el tesoro de su
escondido engaño, y comenzáronle a l!sonjear de esta manera: "Hermana Ps1ches, ya no eres niña como solía; ya ~os
parece que eres madre. ¿Cuánto bien

PSIQUIS Y CUPIDO

41

piensas que nos traes en este tu vientre?
¿Cuánto gozo piensas que darás a toda
tu casa? ¡Oh, cuán bienaventuradas somos nosotras que tenemos linaje en ta·ntas riquezas, que si el niño pareciere a
sus padres, como es razón, cierto él será
el dios Cupido que nacerá!" Con este
amor y afección fingido, comienzan poco
a poco a ganar la voluntad de su hermana. Ella las mandó asentar en sus sillas
para que descansasen y luego las hizo
tavar en el baño, y después de lavadas
sentáronse a la mesa, donde les fueron
dados manjares reales en abundancia, y
luego vino la música, y comenzaron a
cantar y a tañer muysuavem!'.!nte, lo cual
aunque ~o veían quien lo hacía, era tan
dulce música, que parecía cosa celestial.
Pero con todo esto no se amansaba la
maldad de las falsas mujeres, ni pudieron
tomar espacio ni holganza con todo
aquello, antes procuraban de armar su
lazo de engaños qué traían pensado. Y
comenzaron disimuladamente a meter
palabras, preguntándole qué tal era su
marido y de qué nación o ley venía. Psi-

�-12

43

J.PULBYO

PSIQUIS Y CUPIDO

ches, con su simpleza, habiéndosele olvidado lo que su marido le encomendara,
comenzó a fingir una nueva razón, diciendo que su marido era de una gran
provincia, y que era mercader que trataba grandes mercaderías, y que era hombre de más de media edad, que ya le
comenzaban a nacer canas. No tardó
mucho en esta habla que luego las cargó
de joyas y ricos dones, y mandó al viento que las llevase.
Después que el viento las puso en aquel
risco, tornáronse a casa altercando entre
sí de esta manera: "¿Qué podemos decir
d~ una tan gran mentira como nos dijo
aquella loca? Uoa vez nos dijo que era
su marido un mancebo que entonces le
apuntaban las barbas. Ahora dice que es
de más de media edad y ya tiene canas.
¿Quién puede ser aquel que en tan poco
espacio de tiempo le vino la vejez? Cierto, hermana, tú hallarás que, o esta mala hembra nos miente, o ella no conoce
quien es su marido. Y cualquier cosa de
estas que sea nos conviene que la echemos de estas rique_zas, y si por ventura

no conoce a su marido, cierto por eso se
casó ella y nos trae algún dios en· su
vientre. Y si así fuese, lo cual nunca dios
quiera que ésta oyese ser madre de niño
divino, luego me ahorcaría con una soga!
Así que tornemos a nuestros padres y ca• liémonos ésto, encubriéndolo con el mejor color que podremos."Enesta manera
inflamadas de la envidia, tornáronse a
casa y hablaron a sus padres aunque de
mala gana. Aquella noche, sin poder dormir sueño, turbadas de la pena y fatiga
que tenían, luego como amaneció, corrieron cuanto pudieron hasta el risco, de
donde con la ayuda del viento acostumbrado volaron hasta casa de Psiches; y
con unas pocas de lágrimas que por fuerza y apretando los ojos sacaron, comenzaron a hablar a su hermana de esta
manera:
"Tú piensas que eres bienaventurada y
estás muy segura y sin cuidado, no sabiendo cuanto mal y peligro tienes; pero
nosotras, que con gran cuidado velamos
sobre lo que te cumple, mucho somos fatigadas con tu daño, porque has de sa-

�44

Xl'ULEYO

PSIQUIS Y CUPIDO

ber que hemos hallado por verdad que este tu marido que se echa contigo, es una
serpiente grande y venenosa, lo cual con
el do1or-y pena que de tu mal tenemos,
no te podemos encubrir; y ahora se nos
recuerda de lo que el dios Apolo respon·
dió cuando le consultaron sobre tu casa-·
miento, diciendo que tú eras señalada
para casarte con una cruel bestia. Y muchos de los vecinos de estos lugares que
andan a cazar por estas montañas, y
otros labradores, dicen que hau visto este dragón cuando a la tarde torna de
buscar de comer, que se echa a nadar por
este río para pasar acá, y todos afirman
que te quiere engordar con estos regalos
y manjares que te da, y cuando esta tu
preñe~ estuviere más crecida y t~ estuvieres bien llena, por gozar de más hartura,
que te ha de tragar; así que en esto está
ahora tu estimación y juicio. Si por ventura quieres más, o creer a tns hermanas,
que por tu salud andan solícitas y que
vivas con nosotras segura de peligro,
huyendo de la muerte; o si quieres quizá
ser enterrada en las entrañas de esta

cruelísima bestia. Porque si las voces solas que en este campo oyes, o el escondido placer y peligroso dormir juntándote
con este dragón, te deleitan, sea como tú
quisieres, que nosotras con esto cumplimos, y ·ya habemos hecho oficio de buenas hermanas."
Entonces la mezquina de Psiches, como
era muchacha y de noble condición, creyó
lo que le dijeron, y con palabras tan espantables salió cuasi fuera de seso, por
lo cual se olvidó de las amonestaciones
de su marido y de todos los prometimientos que ella le hizo, y lanzóse en el
profundo de su desdicha y de~ventura, y
temblando, la color amarilla, no pudiendo cuasi hablar, cortándosele las palabras, y medio hablando, como mejor pudo les dijo de esta manera: "Vosotras,
señoras hermanas, hacéis oficio de piedad y virtud, como es razón: y creo yo
muy bien que aquellos que tales cosas os
dijeron no fingieron mentira, porque yo
hasta hoy nunca pude ver la cara de mi
marido, ni supe de dónde se es. Solamente lo oigo hablar de noche, y con esto

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APULEYO

paso y sufro marido incierto y que huye
de la luz, y de esta manera consiento que
digáis que tengo una gran bestia por
marido, y que me espanta diciendo que
no lo puedo ver, y siempre me amenaza
que me vendrá gran mal si porfío a querer ver su cara. Y pues que así es, ahora
podéis socorrer al peligro de vuestra hermana con alguna ayuda y favor saludable, hacedlo y socor!"edme, porque si no
lo hacéis, podré muy bien decir que la
negligenc~ siguiente corrompe el beneficio de la providencia pasada."
Cuando las dos malas mujeres hallaron
el corazón y voluntad de Pi:;iches descubierto para recibir lo que le dijesen, dejados los engaños secretos, comenzaron
con lasespadas descubiertas públicamente a combatir el pensamiento temeroso
de la simple mujer, y la una de ellas dijo
de esta manera: "Porque el vínculo de
nuestra hermandad nos compele por tu
salud a quitarte delante los ojos cualquier peligro, te mostraremos un camino
que días ha habemos pensado, el cual
sólo te sacará a puerto de salud, y es és-

PSIQUIS Y CUPIDO

47

te: Tú has de esconder secretamente, en
la parte de la cama donde te sueles acostar, una navaja bien aguda que en la
palma de la mano se aguzó, y pondrás
un candil lleno de aceite bien aparejado
y encendido debajo de alguna cobertura,
al canto de la sala, y con todo este aparejo muy bien disimulado, cuando viniere aquel serpiente y subiere en la cama
como suele, desde que ya tú veas que él
comienza a dormir y con el gran sueño
comienza a resollar, salta de la cama, y,
descalza, muy paso,saca el candil debajo
de donde está escondido y toma de consejo del candil oportunidad para la hazaña que quieres hacer, y con aquella
navaja, alzada primeramente la mano
derecha, con el mayor esfuerzo que pudieres, da en el nudo de la cerviz de aquella serpiente venenosa, y córtale la cabeza,
y no pienses que te faltará nuestra ayuda, porque luego que tú con su muerte
hayas traído vida para ti, estaremos esperándote con mucha ansia, para que,
llevándote aquí con todos estos tus servidores y riquezas que aquí tienes, te

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.APULEYO

casemos como deseamos con hombre humano, siendo tú mujer humana." Con
estas palabran encendieron tanto las entrañ~s de su hermana, que la dejaron
cuasi del todo ardiendo. Y ellas, temiendo del mal consejo que daban a la otra
no l~s viniese algún gran mal por ello, se
partieron y con el viento acostumbrado
se fueron hasta encima del risco, de donde huyeron lo más presto que pudieron y
e~tráronse en sus naos y fuéronse a sus
tierras.
~siches quedó sola, aunque quedando
fatigada de aquellas furias no estaba sola, pero llorando fluctuaba su corazón
como la mar
. cuando anda con tormenta',
y como qmer que ella tenía deliberado
con voluntad muy obstinada el consejo que le habían dado, pensando cómo
h~bí~ de hacer aquel negocio, pero todavi~ titubeaba Y estaba incierta del conS~Jo, pensando en el mal que le podía vemr, y de esta manera, ya lo quería hacer
ya lo quería dilatar; ahora osa ha ahor~
temía; ya desconfiaba, ya se enoj~ba. En
fin, lo que más le fatigaba era que en un

PSIQUIS Y COP11)0

49

mismo cuerpo aborrecía a la serpiente y
amaba a su marido. Cuando ya fué tarde, que la noche se· venía, ella comenzó
aparejar con mucha priesa aquel aparato de su mala hazaña.
Y siendo de noche, vino el marido a la
cama, el cual desde que hubo burlado
con ella, comenzó a dormir con gran sueño. Entonces Psiches, como quier que era
delicada del cuerpo y del ánimo, pero
ayudándole la crueldad de su hado, se
e!'forzó, y sacado el candil debajo dE: donde estaba, tomó la navaja en la mano y
su osadía venció y mudó la flaqueza de
su género. Como ella alumbrase con el
candil y pareciese todo el secreto de la
cama, vi6 una bestia la más mansa y
dulcísima de todas las fieras, digo que
era aquel hermoso dios del amor que se
llama Cupido, el cual estaba acostado
muy hermosame~te, y con su -vista alegrándose la lumbre de la candela, creció,
y la sacrílega y aguda navaja resplandeció.
Cuando Psiches vió tal vista, espantada y puesta fuera de sí, desfallecida, con

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.\PüLEYO

la color amarma, temblando, se cortó y
cayó sobre las rodillas, y quiso esconder
la navaja en su seno, e hiciéralo salvo
por el temor de tan grao mal como quería hacer, se le cayó la navaja de las manos. Estando así fatigada y desfallecida,
cuanto más miraba la cara divina de
Cupido, tanto más recreaba con su hermosura.
Ella le veía los cabellos como hebras de
oro, llenos de olor divino, el cuello blanco
como la leche, la cara bianca y roja, como rosas coloradas, y los ca bellos de oro
colgando por todas partes, que resplandecían como d sol y vencían a la lumbre
del candil. Tenía así mismo en los hombros péñolas de color de rosas y flores, y
como quier qtte las alas estaban quedas,
pero las otras plumas debajo de las alas
tiernas y delicadas, estaban te'.nblando
muy galanamente, y t_odo lo otro del
cuerpo estaba hermoso y sin pluma~. como convenía a hijo de la diosa Venus,
que lo parió sin arrepentirse por ello.
Estaba ante los pies de la cama el arco
y las saetas, que s011 armas del dios de

PSIQUIS Y CUPIDO

51

amor, lo cual todo estando mirando Psiches, no se hartaba de mirarlo; maravillándose de las armas de su marido, sacó
del carcaj una saeta, y estándola tentando con el dedo, a ver si era aguda como
decían, hincósele un poco de la saeta, de
manera que le comenzaron a salir unas
gotas de sangre de color de rosas. Y de
esta manera Psiches, no sabiéndolo, cayó y fué presa en amor del dios de amor.
Entonces, con mucho mayor ardor de
amor se abajó sobre él y le comenzó a
besar con tan gran placer, que temía no
despertase tan presto.
Estando ella en este placer herida de]
amor, el candil que tenía en la mano, o
por no serle fiel, o de envidia mortal, o
que por ventura él también quiso tocar
el cuerpo de Cu pido, o quizá besarlo, lanzó de sí una gota de aceite hirviendo y
cayó sobre el hombro derecho de Cupido.
¡Oh candil osado y temerario, y vil servidor del amor! Tú quemas al dios de todo
el fuego, porque tú para esto no eras menester, sioo que algún mamorado te halló primeramente para gozar en la oscu-

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J.PULEYO

PSIQUIS Y CUPIDO

ridad de la noche de lo que bien quería!
De esta manera el dios Cupido, quemado, saltó de la cama, y conociendo que
su secreto era descubierto, callaudo desapareció y huyó de los ojos y manos &lt;le
la desdichada de su mujer. Psiches arrebató con ambas manos la pierna derecha
de Cu pido que se levantaba, y así fué
colgando de sus pies poe las nubes del
cielo, hasta tanto que ransada cayó en
el suelo. Pero el dios del amor no la quiso desamparar caída en tierra, y vino
volando a sentarse en un ciprés que allí
estaba cerca, de donde con mucho enojo
gravemt!nte la comenzó a increpar, diciendo en esta manera:
''Oh Psiches, mujer simple, yo, no recordándome de los mandamientos de mi
madre Venus, la cual me había mandado
que te hiciese ser enamorada de un hombre muy miserable, de bajo linaje, te quise
bien y fuí tu e~amorado, pero esto que
hice, bien sé que fué hecho livianamente.
Y yo mismo, que soy ballestero para los
otros, me herí con mis saetas y te tomé
por mi mujer. ¿Parece que 1~ hice yo por

parecerte serpiente, y porque tú cortases
esta cabeza que trae los ojos que bien te
quisieron? ¿No sabes tú cuantas veces te
decía que te guardases de esto, y benignamente te avisaba porque te apartaras
de ello? Pero aquellas buenas mujeres
tus consejeras, prestamente me pagarán
el consejo que te dieron, y a ti con mi ausencia, huyendo de ti, te castigaré." Diciendo esto, levantóse con sus alas y voló
en alto hacia el cielo.
Psiches quedó echacla en tierra, y cuanto podía con la vista miraba como su
marido iba volando, y afligía su corar.ón
con muchos lloros y angustias. Después
que su marido desapareció volando por
las alturas del cielo, ella, desesperada, estando eu la ribera de un río, lanzóse de
cabeza dentro, pero el río se tornó manso por honrayservicio del dios del amor,
cuya mujer era ella, el cual suele inflamar de amor a las mismas aguas y a las
ninfas de ellas. Así que, temiendo, de sí
mismo tomóla con las ondas sin hacerle
mal, y púsola sobre las flores y hierbas
de su ribera.

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Al?ULEYO

P:31Ql.71S Y CUPIDO

Acaso el dios Pan, que es dios de las
montañas, estaba asentado en un altozano cerca del río, el cual esta ha tañendo
con una flauta, y enseñando a tañer a la
ninfa Caña. Estaban así mismo alderredor de él una manada de cabras, &lt;JUe andaban paciendo los árboles y matas que
estaban sobre el río. Cuando el dios Peloso vió a Psiches tan desmayada y así
herida de dolor, que ya él bien sabía su
desdicha y pena, llamóla y comenzóla a
halagar y consolar con blandas palabras, diciéndo de esta manera: ''Donce1la sabida y hermosa: como quiera que
yo soy pastor y r6stico, pero por ser viejo soy instruídodemuchos experimentos,
de manera que, si bien conjeturo aquello
que los prudentes varones llaman adivinanza, yo conozco de este tu andar titubeando con los pies, y de la color amArilla de tu cara y de tus grandes suspiros
y lágrimas de los ojos, bien creo cierto
que tú andas fatigada y muerta de gran
dolor, pues que así es, tú escúchame y no
tornes a lanzarte dentro en el río, ni te
mates con ninguno otro género de muer-

te. Quita de ti el luto y deja de llorar.
Antes procura de aplacar con plegarias
al dios Cupido, que es mayor d~ los dioses, y trabaja por merecer su amor con
servicios y halagos, porque es mancebo
delicado y muy regalado."
Como esto acabó de decir el dios Pastor, Psiches sin responderle palabra ninguna, sino solamente adorando su deidad comenzó a andar su camino, y antes
que hubiese andado mucho camino·, entró por una senda C]Ue atravesaba, por
la cual yendo, llegó a una ciudad a donde era el reino del marido de una de
aquellas sus dos hermanas. Y como la
reina su hermana supo que estaba allí,
mandóla entrar. Y después que se hubieron abrazado ambas a dos, preguntóle
qué era la causa de su venida.
Psiches le respondió: "¿No te recuerdas
t6, señora hermana, el consejo que me
distes ambas a dos que matase a aquella
gran bestia que se echaba conmigo de
noche en nombre de mi marido, antes
que me tragase y comiese, para lo cual
me distes una navaja? lo cual como yo

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.iPULEYO

PSIQUIS Y CUPIDO

quisiese hacer, tomé un candil, y luego
que miré su gesto y cara, veo una cosa
divina y maravillosa: -al hijo de la diosa
Venus, digo al dios Cupido, que es dios
del amor, que estaba hermosamente durmiendo y corno yo estaba incitada de
ta.o maravillosa vista, turbada de tan
gran placer, y no me hartase de ver aquel
hermoso gesto, a caso fortuito y pésimo
rehirvió el aceite del_candil que tenía en
la mano, y cayó una gota hirviendo en
su hombro, y con aquel gran dolor despertó, y como me vió armada con hierro
y fuego, díjome: "Y ¿cómo has hecho tan
gran maldad y traición? ¡Toma luego
todo ló tuyo y vete de mi casa!" Demás
de esto dijo: "Yo tomaré a tu hermana
en tu lugar y me casaré con ella, dándole
arras y dote." Diciendo esto, mandó al
viento cierzo que me aventase fuera de
los términos de su casa.
No había acabado Psiches de hablar
estas palabras, cuando la hermana, estimulada e incitada de mortal envidia
'
compuesta una mentira para engañar a
su marido, diciendo que había sabido de

la muerte de sus padres, metióse en una
nao y comenzó de andar hasta que llegó
a aquel risco grande, en el cual subió, y
como quier que otro viento a la hora
ventaba, pero ella, con aquella ansia y
con ciega esperanza, dijo: "¡Oh Cupido,
recíbeme, que soy digna para ser tu mujer! ¡y tú, vieuto cierzo, recibe a tu señora!" Con estas palabras dió un salto
grande del risco abajo. Pero ella ni viva
ni muerta pudo llegar al lugar que deseaba, porque por aquellos riscos y piedras
se hizo pedazos como ella merecía. Y así
murió, haciéndose manjar de las aves y
bestias de aquel monte.
Tras de esta, no tardó mucho la pena
y venganza -de la otra su hermana. Porque yendo Psiches por su camino, más
adelante llegó a otra ciudad, en la cual
moraba la otra su hermana según que
habemos dicho; la cual así mismo, con
engaño de su hermandad, hizo ni más ni
menos que la otra, que queriendo el casamiento que no le cumplía, fuese cuanto
más presto pudo a aquel risco, de donde
cayó y murió como hizo la otra.

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.A.PULEYO

Entre tanto Psiches, andando muy congojosa en busca de su marido Cupido,
cercaba todos los pueblos y ciudades.
Pero él, herido de la llaga que le hizo la
gota de aceite del candil, esta ha echado
enfermo, gimiendo, en la cámara de su
madre. Entonces una ave blanca que se
llama gavjota, que anda nadando con
sus alas sobre las ondas de la mar, zabullóse cerca del profundo del mar océano.y
halló allí a la diosa Venus, que se estaba
lavando y nadando en aquel agua, a la
cual se llegó y le dijo cómo su hijo Cupido estaba mal de una grave llaga de fuego que le daba mucho dolor, llorando y
en mucha duda de su salud, por la cual
causa toda la gente y familia de "Venus
era infamada y vituperada por los pueblos y ciudades de toda la tierra, diciendo que él se había ocupado y apartado
con una mujer serrana y montañesa, "_v
tú ai;í mismo te has apartado andando
en la mar, nadando y a tu placer, y por
esto ya no hay entre las gentes placer
ninguno, ni gracia, ni hermosura, pero
todas las cosas están rústicas, groseras

P SIQUI S Y CUPIDO

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y sin atavío. Ya ninguno se casa, ni nadie tiene amistad con mujer ni amor de
hijos, sino todo al contrario, sucio y feo,
y para todos enojoso.'' Cuando aquella
ave parlera dijo estas cosas a Venus, reprendiendo a su hijo Cupido, Venus, con
mucha ira, exclamó fuertemente, diciendo: "¡Parece ser que ya aquel bueno de
mi hijo tiene alguna amiga! Hazme tanto placer, tú que me sirves con más amor
que ninguna, que me sepas el nombre de
aquella que engañó a este muchacho sin
barbas y de poca edad, ahora sea alguna
de las ninfas, o del número de las diosas,
o ahora sea del coro de las musas o del
ministerio de mis gracias. " Aquella ave
parlera no calló lo que sabía, diciendo:
"Por cierto, señora, no sé bien como se
llama, mas pienso, si bien me recuerdo,
que tu hijo ama y muere por una que se
llama Psiches. '' Entonces Venus, indignada, comenzó a dar voces, diciendo: "Ciertamente él debe amar a aquella Psiches
que pensaba tener mi gesto y era envidiosa de mi nombre. De lo que más tengo
enojo en este negocio, es que me hizo a

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.A.PULEYO

PSIQUIS Y CUPIDO

mí su alcahueta, porque yo le mostré
y enseñé por donde conociese aquella
moza."
De esta manera riñendo y gritando,
prestamente se salió de la mar v fuese
luego a su cámara, adonde halló ; su hijo mal, según lo había oído. Y desde la
puerta comenzó a dar voces, diciendo de
esta manera: "¡Honesta cosa es, y que
cumple mucho a nuestra honra y a tu
buena fama, lo que has hecho! ¿Parécete
buena cosa menospreciar y tener en poco
los mandamientos de tu madre, que más
es tu señora, dándome pena con los sucios amores de mi enemiga, la cual en esta tu pequeña edad juntaste contigo con
tus atrevidos y temerarios pensamientos? Piensas tú que tengo yo de sufrir
por amor de ti, nuera que sea mi enemiga? Pero tú, mentiroso y corrompedor
de buenas costumbres, ¿ presumes que tú
solo eres engendrado para los amores, y
que yo, por ser ya mujer de edad, no podré parir otro Cupido? Pues quiero ahora que sepas que yo podré engendrar
otro hijo mucho mejor que tú,y,aun por-

que más sientas la injuria, adoptaré por
hijo a alguno de mis esclavos y servidores, y darle he alas y llamas de amor, con
el arco y las saetas y todo lo otro que te
dí a ti, no para estas cosas en que tú andas, que aun bien sabes tú que de los bienes de tu padre ninguna cosa te he dado
para esta negociación. Pero tú, como
desde muchacho fuiste malcriado, y tienes las manos agudas, muchas veces, sin
reverencia ninguóa, tocaste a tus mayores y aun mí, que soy tu madre. A mí
misma digo, que como parricida cada
día me descubres, y muchas veces me has
herido, y ahora menospreciarme como si
foese viuda, que aun no temes a tu padrasto el dios Marte, muy fuerte y grande guerreador. ¿Qué puedo yo decir en
esto, que tú muchas veces, por darme pena, aco!itumbraste darle mujeres? Pero
yo te haré que te arrepientas de este juego, y que tú sientas bien estas acedas y
amargas bodas que hiciste, como quier
que esto que digo es por demás, porque
éste burlará de mí. Pues¿ qué haré ahora,
o en qué manera castigaré este bellaco?

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63

APULEYO

PSIQUI S Y CUPIDO

No sé si pida favor de mi enemiga la
Templanza, la cual yo ofendí muchas ve·
ces por la lujuria y vicio de éste. Como
quier que sea, yo delibero de ir a hablar
con esta dueña, aunque sea rústica v severa; pena recibo en ello, pero no ;s de
desechar el placer de tanta venganza, y
por esto yo le quiero hablar, que no hay
otra ninguna que mejor castigue a este
mentiroso, y le quite las saetas y el arco,
y le desnude de todos sus fuegos de amores; y no solamente hará esto, pero a su
persona misma resistirá con fuertes remedios. Entonces pensaré yo que mi injuria está satisfecha, cuando le rayere de la
cabeza aquellos cabellos de color de oro
que muchas veces le atavié con estas mis
manos, y cuando le tresquilare aquellas
alas que yo en mi halda le unté con algalia y almizcle muchas veces."
Después que Venus hubo dicho todas
estas palabras, salióse fuera muy enojada, diciendo palabras de enojo, pero la
diosa Ceres , y Juno, como la vieron enojada, la fueron a acompañar,y le preguntaron qué era la causa porque traía el

gesto tan turbado y los ojos que resplandecían de tanta hermosura traía tan revueltos, mostrando su enojo. Ella respondió: "A buen tiempo venís para preguntarme la causa de es te enojo que
traigo-; aunque no por mi voluntad, sinq
porque otro me lo ha dado, por ende yo
os ruego que con todas vuestras fuerzas
me busquéis a aque1la huidora de Psiches, do qµier que la hallareis porque yo
bien sé que vosotras sabéis toda la historia de lo que ha acontecido en mi casa
de este hijo, que no oso decir que es mío."
Entonces ellas, s abiendo bien las cosas
que habían pasado, deseando amansar
la ira de Venus, comenzáronle a hablar
de esta manera: "¿Qué tan gran delito
pudo hacer tu hijo, que tú, señora, estés
contra él enojada con tan g ran pertinacia y melancolía, y que aquella que él
mucho ama tú la desees destruir? Porque
te rogamos que mires bien si es crimen
para éste que le pareciese bien una doncella. ¿No sabes tú que es hombre? ¿Hásete yaolvidadocuántos años ha tu hijo?
¿Por que es mancebo y hermoso, tú pien-

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A.PIJLEYO

sas que es todavía muchacho? ¿Tú eres
su madre, y mujer de seso, y siempre has
experimentado los placeres y juegos de
tu hijo, y tú culpas en él y reprendes sus
artes y vicios y amores, y quieres ence_rrar la tienda pública de los placeres de
las mujeres?"
En esta manera ellas querían satisfacer
al dios Cupido, aunque estaba ausente,
por miedo de sus saetas. Mas Venus,
viendo que ellas trataban su injuria burlándose de ella, dejándolas a ellas con la
palabra en la boca, cuanto más prontamente pudo tomó su camino para la
mar de donde había salido.
J

Entre tanto Psiches discurría y andaba
por diversas partes y caminos, buscando
de día y de noche con mucha ansia y trabajo si podría hallar rastro de su marido, y tanto más le crecía el deseo de hallarlo, ·cuanto era la pena que traía en
buscarlo, y deliberaba entre sí que si no
lo pudiese con sus halagos, como su mujer, amansar, que al menos, como sierva,

PSIQUIS Y CUPIDO

65

con sus megos y oraciones lo aplacaría.
Yendo en esto pensando, vió u.o templo
encima de un alto monte, y dijo: "¿Dónde sé yo ahora si por ventura mi señor
mora en este templo? y luego enderezó el
paso hacia allá, el cual, como quier que .
ya le desfallecía, por los grandes y continuos trabajos, pero la esperanza de
hallar a su marido lo aliviaba. Así que,
habiendo ya subido y pasado todos aquellos montes, llegó al templo y entróse
dentro, donde vió muchas espigas de trigo y cebada, hoces y qtros instrumentos
para segar, pero todo estaba por ese suelo sin ninguna orden, confuso, como acostumbran a hacer los segadores cuando
con el trabajo se les cae de las manos.
Psiches, como vió todas estas cosas derramadas, comenzó a apartar cada cosa
por su parte y componerlo y ataviado
todo, pensando, como era razón, que de
ningún dios se deben menospreciar sus
ceremonias, antes procurar de siempre
tener propicia su misericordia.
Estando Psiches ataviando y componiendo estas cosas, entró la diosa Céres,

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A.Pt1LEY0

y como la vió, comenzó de lejos a dar
grandes voces, diciendo: "¡Oh Psiches
desventurada: la diosa Venus and~ por
todo e] mundo con grandísima ansia buscando rastro de ti, y con cuanta furia
puede desea y busca traerte a la muerte
y con toda la fuerza de su deidad procur~
haber venganza de ti, y tú ahora estás
aquí teniendo cuidado de mis cosas! ¿Cómo puedes tú pensar otra cosa sino lo
que cumple a tu salud?
Entonces Psiches lanzóse a sus pies y
comenzólos a regar con sus lágrimas, y
barrer la tierra con sus cabellos, suplicándole y pidiéndole perdón con muchos ruegos y plegarias, diciendo: "Ruégote, señora, por la tu diestra mano sembradora
de los panes, y por las ceremonias.alegres
de las sementeras, y por los secretos de
las canastas de pan, y por los carros que
traen los dragones tus siervos, y por las
aradas y barbechos de Sicilia, y por el
carro de Plutón que arrebató a Proserpina, y por el descendimiento de sus bodas
Y por la tornada cuando tornó con la;
hachas ardiendo de buscar a tu hija, y

PSIQUIS Y CUPIDO

67

por e] sacrificio de la ciudad Eleusina, y
por las otras cosas y sacrificios que se hacen en silencio, que tú socorras a la triste
ánima de tu sierva Psiches, y consiénteme que entre estos montones de espigas
me pueda esconder algunos pocos de días,
basta &lt;]Ue -la cruel ira de tan gran diosa
como es Venus por espacio de algún tiempo se amanse, o hasta que al menos mis
fuerzas, cansadas de tan continuo trabajo, con un poco de reposo se restituyan."
Céres le respondió: "Ciert amente yo me
be conmovido a compasión por ver tus
lágrimas y lo que me ruegas, y deséote
ayudar. Pero no quiero incurrir er;i. des. gracia de aquella buena mujer de mi cuñada, con la cual tengo antigua amistad.
Así que tú pártete luego de mi casa, y recibe en gracia que no fuiste presa por mí
ni retenida."
Cuando esto oyó Psiches, contra lo que
ella pensaba, afligida de doblada pena y
enojo, tomó su camino tornando para
atrás, y vió un templo que estaba en una
selva de árboles muy grandes, en un valle, el cual era edificado muy pulidamente,

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.lPULEYO

PSIQUIS Y CUPIDO

y como ella se tuviese por dicho ninguna
vía dudosa o de mejor esperanza jamás
dejarla de probar, y que andaba buscando socorro de cualquier dios que hallase,
allegóse a la puerta del templo, y vió
muy ricos dones de ropas y vestiduras
colgadas de los postes y ramos de los árboles, con letras de oro que declaraban la
causa porque eran allí ófrecidas, y el
nombre de la diosa a quien se daban. Entonces Psiches, las rodillas hincadas,
abrazando con sus manos el altar, y limpiadas las lágrimas de sus ojos, comenzó
a decir de esta manera: "Oh tú,Juno, mujer y hermana del gran Júpiter, o tú estás
en el antiguo templo de la isla de Samos,
la cual se glorifica porque tú naciste allí
y te criaste, o estás en las sillas de la alta
ciudad de Cartago~la cual te adora como
a doncella, que fuiste llevada al cielo encima de un león,o si por ventura estás en
la ribera del río I naco, el cual hace memoria de ti, que eres casada con Júpiter y
reina de las diosas, o tú estás en las ciudades magníficas de los griegos, adonde
todo Oriente te honra como a diosa de

los casamientos, y todo Occidente te llama Lucina; a do quier que estés, te ruego
que socorras a mis extremas necesidades,
y a mí, que estoy fatigada de tantos trabajos pasados, plégate * librarme de tan
gran peligro como está sobre mí, porque
yo bien sé que de tu propia gana y voluntad acostumbras socorrer a las preñadas
que están en peligro de parir."
Acabado de decir esto, luego le apareció
la diosa Juno con toda su majestad, y díjole: "Por dios, que yo querría dar mi favor y todo lo que pudiese a tus rogativas, pero contra la voluntad de Venus mi
nuera, la cual siempre amé en lugar de
hija, no lo podría hacer, porque la vergiienza me resiste. Además de esto, las leyes prohiben que nadie pueda recibir a
los esclavos fugitivos contra voluntad de
sus señores."
Con este naufragio de la fortuna, espaDtada Psiches, viendo así mismo que
ya no podía alcanzar a su marido, que
andaba vol~ndo, desesperada de toda sa"' Que te plazca, que te agrade.

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APULEYO

lud, comenzó a aconsejarse con su pensamiento en esta manera: "¿Qué remedio se
puede ya buscar ni tentar para mis penas
y trabajos, a los cuales el favor y ayuda
de las diosas, aunque ellas lo querían, no
pudo aprovechar? pues que así es, ¿adónde podría yo huir, estando cercada de
tantos lazos? ¿En qué casas o en que soterraños me podría esconder de los ojos
inevitables de la gran diosa Venus? Pues
que no puedes huir, toma corazón de
hombre, y fuertemente resiste a la quebrada y perdida esperanza, y ofrécete de
tu propia gana a tu señora, y con esta
obediencia, aunque sea tarde, amansarás
su ímpetu y saña. ¿Qué sabes tú si por
ventura hallarás allí en casa de la madre
al que muchos días ha que andas a buscar?" De esta manera aparejada para el
dudoso servicio y cierto fin, pensaba entre sí el principio de su ful ura suplicación.
En este medio tiempo, Venus, enojada
de andar a buscar a Psiches por la tierra,
acordó de subirse alcielo,y mandó aparejar su carro, el cual Vulcano su marido
muy sutil y pulidamente había fabricado

PSIQUIS Y Ct1PIDO

71

y se lo había dado en arras de su casamiento, hecho las ruedas de manera de la
luna, muy rico y precioso, con daño de
tanto oro y de muchas otras aves que estaban cerca. De la cámara de Venus salieron cuatro palomas muy blancas, pintados los cuellos, y pusiéronse para llevar
el carro, y recibida la señora encima del
carro, comenzaron a volar alegremente,
y tras del carro de Venus comenzaron a
volar muchos pájaros y aves, que cantaban muy dulcemente, haciendo saber como Venus venía! Las nubes dieron lugar,
los cielos se abrieron, y el más alto de
ellos la recibió alegremente. Las aves que
iban cantando con ella, no temían las
águilas y halcones que encontraban.
En esta manera Venus llegó al palacio
real de Júpiter, y con mucha osadía y
atrevimiento pidió a Júpiter que mandase al dios Mercurio le ayudase con su
voz, que había m,enester para cierto negocio. Júpiter se lo otorgó, y mandó que
así se hiciese. Entonces ella alegremente,
acompañándola ::\Iercurio, se partió del
cielo, la cual en esta manera habló a

�73

.APULEYO

PSIQUIS Y CUPIDO

Mercurio: "Hermano de Arcadia: tú sabes bien que tu hermana Venus nunca hizo cosa alguna sin tu ayuda y presencia;
ahora tú no ignoras cuánto tiempo há
que yo no puedo hallar a aquella mi sierva, que se anda escondiendo de mí, así
que ya no tengo otro remedio sino que
públicamente tú pregones que le será dado gran premio a quien la descubriere.
Por ende te ruego que hagas prestamente
lo que digo. Y en tu pregón da las señales e indicios por donde manifiestamente
se puede conocer. Porque si alguno incurriere en crimen de encubrirla ilícitamente, no se puede defender con excusación de
ignorancia''; y diciendo esto, le dió un
memorial, en el cual se contenía el nombre de Psiches y las otras cosas que había de pregonar, y hecho esto, luego se
foé a su casa.
No olvidó Mercurio lo que Venus le
mandó hacer, y luego se fué por todas las
ciudades y lugares, pregonando de esta
manera: "Si alguno tomare o mostrare
dónde está Psiches, hija del rey y sierva
de Venus, que anda huida, véngase a

Mercurio pregonero, que está tras el templo de Venus, y allí recibirá por galardón
de su indicio, de la misma diosa Venus,
site besos muy suaves y otro muy más
dulce." De esta manera pregonando Mercurio, todos los que lo oían, con codicia
de tanto premio, se aderezaron para buscarla. La cual cosa oída por Psiches, le
quitó toda tardanza de irse a presentar
ante Venus, y llegando ella ante las puertas de su señora, salió a ella una doncella
de Venus, que había nombre Costumbre.
La cual, como vió a Psiches, comenzó a
dar grandes voces, diciendo: "V os, doña
mala esclava, basta que ya sentís que tenéis señora, aun sobre toda la maldad
de tus malas mañas, finges ahora que no
sabes ·cuanto trabajo habemos pasado
buscándote. Pero bien está; pues que
caíste en mis manos, haz cuenta que caíste en la cárcel del infierno y donde no podrás salir, y que prestamente recibirás la
pena de tu contumacia y rebeldía." Diciendo esto, arremetió a ella y con gran
audacia echóle mano de los cabellos y comenzóla a llevar ante Venus, como quier

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�74

APULEYO

que Psiches no resistía la ida. La cual,
luego que Venus la vió, comenzóse de reir
como suelen hacer los que están con mucha ira, y meneando la cabeza, rascándose en la oreja, comenzó a decir: "Basta,
que ya fuiste contenta de hablar a tu suegra; y, por cierto, antes creo yo que lo
hiciste por ver a tu marido, que está a la
muerte de la llaga de tus manos. Pero está segura, que yo te recibiré como conviene a buena nuera"; y como esto dijo,
mandó llamar a sus criadas la Costumbre y la Tristeza, y las cuales, como
vinieron, mandó que a?.otasen a Psiches.
Ellas, siguiendo el mandamiento de su señora, dieron tantos de azotes a la mezquina de Psiches, que la afligieron y atormentaron, y así la tornaron a presentar
otra vez ante su señora.
Cuando \'enus la vió, comenzóse otra
vez a reir, y dijo: "¿Y aun veis como en
el alcahuetería de su vientre hinchado
nos conmueve a misericordia? Piensa hacerme abuela bien dichosa con lo que saliere de esta su preñez. ¡Dichosa yo, que
en la flor de mi juventud me llamarán

-----

75
-- ------

PSIQUIS Y CUPIDO

---

abuela, y el hijo de una esclava bellaca
oirá qtte le llamen nieto de Venus! Pero
necia soy en esto yo, porque por demás
puedo decir que mi hijo es casado, porque estas bodas no son entre personas
iguales, y demás de esto fueron hechas en
un monte, sin testigos y no consintiendo
su ·padre, por lo cual estas bodas no se
pueden decir legítimamente hechas, por
esto, si yo consiento que tú hayas de parir al menos nacerá de ti un bastardo."
'
Y diciendo esto, arremetió con ella y
rompióle las tocas, trabándole de los cabellos y dándole de cabezadas que la afli·
gi6 gravemente. Luego tomó trigo y ce. bada, mijo, simiente de adormideras,
garbanzos, lentejas y habas. Lo cual todo mezclado y hecho un gran montón,
dijo a Psiches: "Tú me pareces tan disforme y bellaca esclava, que con ninguna
cosa aplaces a tus enamorados sino -con
los muchos servicios que les haces. Pues
yo quiero ahora experimentar tu diligencia. A.parta todos los granos de estas si•
mientes que están juntas en este montón,
y cada simiente de estas, muy bien dis-

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APULEYO

puesta, y apartada de por sí, me la has
de dar antes de la noche"; y dicho esto,
ella se fué a cenar a las bodas de sus
dioses.
Psiches, embarazada con la grandeza
de aquel mandamiento, estaba callando
como una muerta, que nunca alzó la mano a comenzar tan grande obra para
nunca acabar. Entonces aquella pequeña
hormiga del campo, habiendo mancilla*
de tan gran trabajo y dificultad como
era el de la mujer del gran dios del amor,
maldiciendo la crueldad de su suegra Venus, discurrió prestamente por esos campos, y llamó y rogó a todas las batallas .
y muchedumbre de hormigas,diciéndoles:
''¡Oh sutiles hijas y criadas de la tierra,
madre dt! todas las cosas! Habed merced
y mancilla, y socorred con mucha velocidad a una moza hermosa, mujer del dios
del amor, que está en mucho peligro." Entonces, como ondas de agua, venían
infinitas hormigas cayendo unas sobre
otras, y con mucha diligencia cada una,
• Compasión.

PSIQUIS Y CUPIDO

77

grano a grano, apartaron todo el montón. D~spués de apartados y divisos todos los géneros de granos de cada montón sobre sí, prestamente se fueron de
allí. Luego, al comienzo de la noche, Venus, tornando de su fiesta harta de vino
y muy olorosa, llena toda la cabeza y
cuerpo de rosas resplandecientes, vista la
diligencia del gran trabajo, dijo: "¡Oh
mala! No es tuya ni de tus manos esta
obra, sino de aquel a quien tú, por tu
mal y por el suyo, has aplacido." Y diciendo esto, echóle un pedazo de pan
para que comiese, y fuese acostar.
Entre tanto Cupido estaba solo y encerrado en una cámara de las más adentro
de casa, el cual estaba allí encerrado, así
porque la herida no se le dañase si algún
mal deseo le viniese, como porque no hablase con su amada Psiches. De esta manera, dentro de una casa y d ebajo de un
tejado, apartados los enamorados, con
mucha fatiga pasaron aquella noche negra y oscura. Después que amaneció,
mandó Venus llamar a Psiches, y dijo de
esta manera: "¿Ves tú aquella floresta

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APULEYO

por donde pasa aquel río que tiene aquellos grandes árboles al derredor, _debRjo
del cual está una fuente cerca? ¿Y ves
aquellas ovejas resplandecientes y de color de oro, que andan por allí paciendo,
sin que nadie las guarde? Pues ve allá
luego, y traeme la flor de su precioso vellocino, en cualquier manera que lo puedas haber."
Psiches de muy buena gana, se fué hacia allá, no con pensamiento de hacer lo
que Venus le había mandado, mas por
dar fin a sus males lanzándose de un risco de aquellós dentro en el río. Cuando
Psicbes llegó al río, una caña verde que
es madre de la música suave, meneada de
un dulce aire, por inspiración divina ha•
bló de esta manera: "Psiches, tú que has
sufrido tantas tribulaciones, no quieras
. ensuciar mis santas aguas con tu misérrima muerte, ni tampoco llegues a estas
espantosas ovejas, porque tomando el
calor y ardor del sol, suelen ser muy rabiosas, y con los cuernos agudos y las
frentes de piedra, y aun mordiendo con
los dientes ponzoñosos, matan a muchos

PSIQUIS Y CUPIDO

79

hombres. Pero después que pasare el ardor del medio día, y las ovejas se van a
reposar a la frescura del río, podrás esconderte debajo de aquel alto plátano
que bebe del agua de este río que yo bebo.
Y como tú vieres que las ovejas, pospuesta toda su ferocidad, comienzan a dormir, sacudirás las ramas y boj as de aquel
monte que está cerca de ellas, y allí hallarás las vedijas de oro que ·s e apegan por
aquellas matas cuando las ovejas pasan.'' En esta manera la caña, por su virtud y humanidad, enseñaba a la mezquina de Psiches cómo se había de remediar.
Ella, cuando esto oyó, no fué negligente
en cumplirlo.Pero haciendo y guardando
todo lo que ellaÍe dijo, hurtó el oro con
la lana de aquellos montes, y cogido lo
trajo y echó en el regazo de Venus .
Mas con todo esto nunca mereció cerca
de su señora galardón su segundo trabajo, antes, torc~ndo las cejas, con una risa falsa dijo en esta manera: "Tampoco
creo yo ahora que en esto que tú hiciste
faltó quien te ayudase falsamente. Pero
yo quiero rxperimentar si por ventura tú

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A.Pt'LEYO

PSIQUIS Y CUPIDO

lo haces con esfuerzo tuyo y prudencia, o
con ayuda de otro. Por ende mira bien
aquella altura de aquel monte, adonde
están aquellos riscos muy altos, de donde
sale una fuente de agua muy negra y desciende por aquel valle donde hace aquelias lagunas negras y turbias, y de a11í
salen algunos arroyos infernales. De allí,
de la altura donde sale aquella fuente,
tracme este vaso Heno del rocío de aquella agua.'' Y diciendo esto, le dió un vaso
de cristal, amenazándola con palabras
ásperas si no cumpliese lo que le mandaba.
Psiches, cuando esto oy6, aceleradamente ~e fué hacia aquel monte, para subir encima de él y desde allí echarse para
dar fin a su amarga vida. Pero como llegó al derredor de aquel monte, vi6 una
mortal y grande dificultad pa:a llegar a
él, porque estaba allí un risco muy alto
que parecía que llegaba al cielo, y tan
liso que no había quien por él pudiese subir, de encima del cual salía una fuente
de agua muy negra y espantable, la cual,
saliendo de su nacimiento corría por

aquellos riscos abajo y venía por una
canal angosta cercada de muchos árboles, la cual venía a un valle grande, que
estaba cercado de ·una parte y de otra de
grandes riscos, adonde moraban dragones espantables, con los cuellos alzados
y los ojos tan abiertos para velar, que
jamás los cerraban ni pestañeaban, en
tal manera que perpetuamente estaban
en vela, y como ella llegó allí, las mismas
aguas le hablaron, diciéndole muchas veces: "Psiches, apártate de ahí; mira bien
lo que haces, y guárdate de hacer lo que
quieres; huye luego, si no cata que morirás."
Cuando Psiches vió la imposibilidad
que había de llegar a aquel lugar, fué
tornada como una piedra, y aunque estaba presente con el cuerpo, estaba ausente con el sentido. En tal manera, que
con el gran miedo del peligro estaba tan
muerta, que carecía del último consuelo
y solaz de Iás lágrimas. Pero no pudo esconderse a los ojos de la buena providencia tanta fatiga y tribulación de
la inocente Psiches, la cual estando en

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.APULEYO

esta fatiga, aquella ave real de Júpiter
que se llama Aguila, abiertas las alas,
vino volando súbitamente, recordándose
del servicio que antiguamente hizo Cupido á Júpiter cuando por su diligencia
arrebató a Ganimedes el troyano para
su copero; queriendo dar ayuda y pagar
el beneficio recibido en ayudar a los trabajos de Psiches. mujer de Cupido, dejó
de volar por el cielo y vínose a la presencia de Psiches, y díjole en esta manera:
"¿Cómo tú eres tan simple y necia de las
tales cosas, que esperas poder hurtar ni
i:.olamente tocar una sola gota de esta
fuenk no menos cruel que santísima? ¿Tú
nunca oíste alguna vez que estas Hguas
estigias son espantables a los Jio:,;es, y
aun al mismo Júpiter? Además de esto,
vosotros los mortales juráis por los dioses, pero los dioses acostumbn:in jurar
por la majestad del lago estigio: pero
dame este vaso que traes." El cual ella
le dió, y el águila ~e lo arrebató de la
mano muy presto, )' volando entre las
bocas y dientes crueles y las lenguas de
tres órdenes de aquellos dragones, fué al

PSIQUIS Y CUPIDO

83

agua e hinchó el vaso, consintiéndolo la
misma agua, y aun amonestándole que
prestamente se fuese antes que los dragones la matasen,el águila fingiendo que
por mandado de la diosa Venus y para
su servicio había venido por aquella
agua; por la cual causa más fácilmente
llegó a henchir el vaso y salir libre con
ella.
En esta manera tornó con mucho gozo
y dió e! vaso a Psiches lleno de agua, la
cunl la llevó luego y la dió a Venus. Pero
con todo esto, nunca pudo aplacar ni
amansar la ira cruel de Venus, antes ella
con su rirn mortal como solía, le habló,
amenazándola con mayores y más peores tormentos, diciendo: "Ya tú me pareces una maga y gran hechicera, porque
muy bien has obtemperado * mis mandamientos y hecho lo que yo te mandé; mas
tú, lumbre de mis ojos, aun resta otra
cosa que has de hacer. Toma esta bujeta,~ la cual luego le dió, y ,•ete a los palacios del infierno, y darás esta bujeta a
•
*-

Obedecido.
Pomo para olores y cosas aromáticas.

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APULEYO

PSIQUIS Y CUPIDO

Proserpina, diciéndole: "Venus te ruega
que le des aquí una poca de tu hermosura, que baste siquiera para un día, porque todo lo hermoso que ella tenía lo ha
perdido y consumido cura!1do a su hijo
Cupido, que está mal"; y torna presto
con ella, porque tengo necesidad de lavarme la cara con esto para entrar en el
teatro y fiesta de los dioses.''
Entonces Psiches, abiertamente sintió
su último fin y que era compelida manifiestamente a la muerte que le estaba aparejada. ¿Qué maravilla que lo pensase,
pues que era compelida que de su propia
gana, por sus propios pies, éntrase al infierno, donde estaban los ánimos de los
muertos? Con este pensamiento, no tardó mucho que se fué a una torre muy alta para echarse de allí abajo, porque de
esta manera ella pensaba descender muy
presto y derechamente a los infiernos.
Pero la torre le habló de esta manera:
"¿Por qué, mezquina de ti, te quieres matar echándote de aquí abajo, pues que ya
este es el último peligro y trabajo que
has de pasar?; porque si una vez tu alma

fuere apartada de tu cuerpo, bien podrás
ir de cierto al infierno, pero creeme que
en ninguna matJera podrás tornar a salir de allí. No está muy lejos de aquí una
noble ciudad de Acaya que se llama Lacedemonia. Cerca de esta ciudad busca
un monte que se llama Ténaro, el cual está apartado en lugares remotos. En este
monte está una puerta del infierno, y por
la boca de aquella cueva se muestra un
camino sin caminantes, por donde, si tú
entras, en pasando el umbral de la puerta, por la canal de la cueva derecho podrás ir hasta los palacios del rey Plutón;
pero no entiendas que has de llevar las
manos vacías, porque te conviene llevar
en cada una de las manos una sopa de
pan mojada en meloja, y en la boca has
de llevar dos monedas, y desde que ya
hubieres andado buena parte de aquel
camino de la muerte, hallarás un asno
cojo cargado de leña, y con él un asnero
también cojo, el cual te rogará que le des
ciertas chamizas para echar en la carga
que se le cae, pero tú pásate callando sin
hablarle palabra, y después, como llega-

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.APULEYO

PSIQUIS Y CUPIDO

res al rfo muerto donde está Carón, él
te pedirá el portazgo, porque así pasa él
en su barca de la otra parte a los muertos que allí llegan, porque has de saber
que hasta allí entre los muertos hay avaricia, que ni Carón, ni aquel gran rey
Plutón, hacen cosa alguna de gracia, y
si algún pobre muere, cúmplele buscar
dineros para el camino, porque si no los
llevare en la mano, no le pasarán de allí.
A este viejo sucio darás en nombre de
flete una moneda de aquellas que llevares, pero ha de ser que él mismo la tome
con su mano de tu boca Después que hubieres pasado este río muerto, hallarás
otro viejo muerto y podrido, que anda
nadando sobre las aguas de aquel río, y
alzando las rnanos te rogará que lo recibas dentro en la barca; pero tú no cures
de usar piedad, que no te conviene. Pasado el río, y andando un poco adelante,
hallarás unas viejas tejedoras que están
tejiendo una tela, las cuales te rogarán
que les toques la mano, pero tú no lo hagas, porque no te conviene tocarles en
manera _ninguna. Que has de saber que

todas estas cosas y otras muchas nacen
de las asechanzas de Venus, que querría
que te pudiesen quitar de las manos una
de aquellas sopas, lo cual te sería muy
grave daño, porgue si una de ellas perdieses, nuoca jamás tornarías a esta vida. Además de esto, sepas que está un
poco adelante un perro muy grande, que
tiene tres cabezas, el cual es muy espantable, y ladrando con aquellas bocas
abiertas, espanta a los muertos, a los
cuales ya ningún mal puede hacer, y
siempre está velando ante la puerta del
oscuro palacio de Proserpina, guardando la casa vacía de Plutón. Cuando aquí
llegares, con una sopa que le alcances lo
tendrás enfrenado, y podrás luego pasar
fácilmente y entrarás adonde está Proserpioa, la cual te recibirá benigna y alegremente, y mandG.rte há asentar y dar
muy bien de comer. Pero tú siéntate en
el suelo, y come de aquel pan negro que
te dieren, y pide luego de parte de Venus
aquello porque eres venida, y recibido lo
que te dieren en la bujeta, cuando tornares, amansarás la rabia de aquel perro

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.APUL"EYO

PSIQUIS Y CUPIDO

con la otra sopa. Y cuando llegares al
barquero avariento, darle has la otra
moneda que guardaste en la boca, y pasado aquel río, tornarás por las mismas
pisadas por donde entraste, y así vendrás a ver esta i,:laridad celestial. Pero
sobre todas fas cosas, te apercibio que
guardes una : que en ninguna manera cures de abrir ni mirar lo que traes en la
bujeta, ni procures de ver el tesoro escondido de la divina hermosura." De esta
manera aquella torre, habiendo mancilla
de Psiches, le declaró lo que le era menester de adivinar.
No tardó Psiches, que luego se fué al
monte Ténaro, y tomados aquellos dineros y aquellas sopas como le mandó la
torre, entróse por aquella boca del infierno, y pase.do callando aquel asnero cojo,
y pagado a Car6n su :flete porque le pasase, y menospreciado así mismo el deseo
de aquel viejo muerto que andaba nadando, y también no curando de los engañosos ruegos de las viejas tejedoras y
habiendo amansado la rabia de aquel temeroso perro con el manjar de aquella

sopa, llegó pasado todo esto a los palacios de Proserpina, pero no quiso aceptar el asentamiento que Proserpina le
mandaba dar, ni quiso comer de aquel
manjar que le ofrecían, mas humildemen,
te se sentó ante sus pies, y contenta con
un pedazo de pan bazo, le expuso la embajada que traía de Venus, y luego Proserpina le hinchó la bujeta secretamente
de lo que pedía, la cual luego se partió, y
aplacado el ladrar y la braveza del perro
infernal con el engaño de la otra sopa
que le quedaba, y habiendo dado la otra
moneda a Carón el barquero porque la
pasase, tornó del infierno más esforza.d a
de lo que entró. Y después de adorada la
clara luz del día que tornó a· ver, como
quier que en cumplir esto acababa el servicio que Venus le había mandado, vínole al pensamiento una temeraria curiosidad, diciendo: "Bien soy yo necia, trayendo conmigo la divina hermosura, que
no tome de ella siquiera un poquito para
mí, para que pueda aplacer a aquel mi
hermoso enamorado." Y como esto dijo,
abrió la bujeta, dentro de la cual niogu-

�!JO

..tPIJLEYO

na cosa había ni hermosura alguna, salvo un sueño infernal y profundo, el cual
como fué destapado, cubrió a Psiches de
una niebla de sueño grueso, que todos
sus miembros le tomó y poseyó, y en el
mismo camino por donde venía cayó
durmiendo como una cosa muerta.
Pero Cupido, ya que convalescía de su
llaga, no pudiendo tolerar ni sufrir la
luenga ausencia de su amiga, estando ya
bien dispuesto y las alas restauradas,
porque había días que holgaba, salióse
por una ventana pequeña de su cámara
donde estaba encerrado, y fué presto a
socorrer a su mujer Psiches, y apartado
de ella el sueño y lanzado otra vez dentro en la bujeta, tocó livianamente a
Psiches con una de sus saetas ydespertóla diciéndole: "Aun tú, mezquina, de ti
no escarmientas, que poco menos fueras
muerta por semejante curiosidad que lo
que hiciste conmigo; pero ve ahora con
la embajada que mi madre te mandó, y
entre tanto yo proveeré en lo otro que
fuere menester. " Dicho esto, levantóse
con sus alas y fuese volando. Psiches lle-

PSIQUlS Y CUPIDO

01

vó lo que traía de Proserpina y diólo a
"Venus.
Entre tanto, Cupido, qtte andaba muy
fatigado del gran amor, la cara amarilla,
temiendo la severidad no acostumbrada
de su madre, tornóse al almario de su pecho, y con sus ligeras alas voló al cielo y
suplicó al gran Júpiter que le ayudase, y
recontóle toda su causa. Entonces Júpiter tomólo por la barba, y trayéndole la
mano por la cara, comenzólo a besar, diciéndole: "Cómo quier que tú, señor hijo,
nunca me guardaste la honra que se debe
a los padres por mandamiento delos dioses, pero aun este mi pecho, en el cual se
encierran y disponen todas las leyes de
los elementos, y a las veces de las estrellas, muchas veces lo llagaste con continuos golpes del amor y lo ensuciaste con
muchos lazos de terrenal lujuria, y lisiaste mi honra y fama con adulterios torpes
y sucios contra las leyes, especialmente
contra la ley Julia y la pública disciplina,
transformando mi cara y he'rmosura en
serpientes, en fuegos, en bestias fieras, en
aves y en cualquier otro ganado. Pero

�!)2

-

.APUT.EYO

- - -~~-

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con todo esto, recordándome de mi mansedumbre, y que tú creciste entre estas
mis manos, yo haré todo lo que tú quisieres, y tú sépate guardar de otros que
desean lo que tú deseas. Esto sea con una
condición: que si tú sabes de alguna doncella hermosa en la tierra, que por este
beneficio que de mí recibes, debes de pagarme con ella la recompensa."
Después que esto hubo hablado, mandó a Mercurio que llamase todos los dioses a concilio, y si alguno de ellos faltase,
que pagase diez mil maravedís de pena.
Por el cual miedo todos vinieron y foé
lleno el palacio donde estaba Júpiter, el
cual, asentado en la silla alta comenzó a
decir de esta manera: "¡Oh dioses escritos en el blanco de las musas'. Yosotros
todos sabéis como a este mancebo que
yo crié en mis manos, procuré de.refrenar
los ímpetus y movimientos ardientes de
su primera juyentud. Pero harto basta
que él es infamado entre todos de adulterios y de otras corruptelas, por lo cual es
bien que se quite toda ocasión, y para
esto me parece que su licencia de juven-

PSIQUIS Y CUPIDO

---

93

tud se debe de atar con lazo de matrimonio. El ha escogido una doncella, la cual
privó de su virginidad; téngala y posé~la, y siempre use de sus amores"; y diciendo esto, volvió la cara a Venus, y díjole: "Tú, hija, no te entristezcas por esto, ni temas a tu linaje ui al estado del
matrimonio mortal, porque yo haré que
estas bodas no sean desiguales, mas legítimas y bien ordenadas, como el derecho
lo manda.' ' Y luego mandó a Mercurio
que tomase a Psiches y la subiese al cielo, a la cual Júpiter dió a beber del
vino de los dioses, diciéndole: "Toma,
Psicbes; bebe esto y serás inmortal; Cupido nunca se apartará de tí. Estas bodas vuestras durarán para siempre.''
Dicho esto, no tardó mucho cuando vino la cena muy abundante, como a tales
bodas convenía. Estaba sentado a la mesa Cupido en el primer lugar, y Psiches
en su regazo. De la otra parte estaba Júpiter con Juno su mujer,_ y por su or?en
todos los otros dioses. El vino de alfaJor,
que es vino de los dioses, ministraba Gauimedes a Júpiter como copero suyo, y a

�9-1

.\PCLEYO

los otros el dios Baco. Vulcano cocinaba
la cena. Las ninfas henchían de flores y
rosas y otros olores la sala donde cenaban. Las musas cantaban muy dulcemente. Apolo cantaba con su vihuela.
Venus entró a la suave música, y bail6
hermosamente. En esta manera era el
convite ordenado, que el coro de las musas cantase, y el sátiro hinchase la gaita,
y el dios Pan tañese un tamborino. De
esta manera vino Psiches en manos del
dios Cupido, y estando ya Psiches en el
tiempo de parir, nacióles una hija, a la
cual llamamos Placer.

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                  <text> Colección Ariel de Joaquín García Monge. La misma fue una importante revista cultural que iniciara en 1906 bajo la dirección de su fundador y terminada en 1917 por Alfredo Greñas, sucesor de García Monge en la dirección de la revista. La Colección Ariel se caracterizó por difundir una selección de literatura clásica y moderna de distinguidos intelectuales latinoamericanos, europeos y estadounidenses. A partir de 1908 la revista incluye una sección denominada "Rincón de los niños"  </text>
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                <text> Colección Ariel de Joaquín García Monge. La misma fue una importante revista cultural que iniciara en 1906 bajo la dirección de su fundador y terminada en 1917 por Alfredo Greñas, sucesor de García Monge en la dirección de la revista. La Colección Ariel se caracterizó por difundir una selección de literatura clásica y moderna de distinguidos intelectuales latinoamericanos, europeos y estadounidenses. A partir de 1908 la revista incluye una sección denominada "Rincón de los niños"  </text>
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                <text>García Monge, Joaquín, 1881-1958, Director</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>e0LEee10N 11RIEL
euaderno 56

Mayo de 1915

REPERTORIO

SAN JOSE DE COSTA RICA, C. A.
Impronta Greñas

��.........

e0LEee10N 1\RIEL

~-======= =======

Có,ndl-cl

.....
......... .......,

...... ,........ &lt;•Galla

...._. .........&lt;-•

CONGRESO DE NEUTRALES*

768 '.i:I)~.&amp;..-.----·:,;

POR Ta&amp;._

D&amp;'lA

a,

BIBLIOTEOA oo:aONA
Y,/11,,um,.,
Nlidrid
LIBROS D&amp; HORAS

alplld:4';, de

P.xlllteo el\ la Llteratara Castellau
IObrill loagléud. n las cuales la ~ dél

de

Y

la ro-e,,nespo11dentan ~. . . ~
~pinos dllcbadcl6 o arquetipos lacorruptlblel -~ e cena aquella altajerarqala de obra que
de letr y de admirar. Con Justicia lea ~ _,.., t!1
nombre eotrdallle y familiar que ~ kit 1Í1lloa do:
orscionet en los Siglos Medio. Libros de HGrU. l-4 BI•
BLlOTECA CORONA inicia UDII serle de lJIMil de
Horas.

110-.-....,....mos

A LA VENTA

JORGE AIANRIQUB
EL AGO EN REFRANES
Ua almanaque origillállalmo. - todos 1m ~castlsoa que se rdleren al allo, estadolles, dlal de la 1e11111na y
fechal del c:aleadariD. Decoración de A. Vlvanec&gt;,
EN PUBLICACIÓN

EL CID ( RlJ#IIIIIUJ ""Jos)

LOORES DI! lA YIRGl-.".V

,

La prensa de los Esta dos Unidos em
pieza en este momento a comentar con
simpatía y aplauso, para nuestra íntim a
satisfacción de venezolanos y patriotas,
una frliz inicia tiva rliplomática de Venezuela.
Después de mucho tiempo. cas i tal vez
desde los tir mpos del C'&gt;ngreso de P a na• 1..a actitud ck lo, neutrales en h actunl gu~rra ha sido
d e pusila nimidarl y de cgofsmo. La única guía de conducta
p arece ser y haber sido, la de una com•eniencia asustadiza,
&lt;.¡ue sólo desea escapar del más leve quebranto y explot.,r
t·l conflicto, como fuente de lucro. Diríase c1ue se trata de
una lid entre gladiadores en que las cua~rillas son de
millones y l,1 arena es medio glvbo terráqueo, sin m.ís fi.
nalidad que la carnicería misma y lo; mórbidos espasmos
c\t l muodo espectador, y que no v,m en juego la libertad
) la civilización. Cuando algún neutral alza la voz, sólo
p ide respeto parn sus artefactos o libertad para su tri ,co.
A todos les es rndiícrente que se rompan los pactos de que
wn consignatarios, y c1ue cada dla la violencia ex.1cerba1fa
reivindique con mayor furia los apetitos ancestrales de la
barlmric y de la crueldad primiti\'aS, que destilan sangre,
por t•ntr&lt;' el b,,rnlZ dt• tilo,ofías hecha, dc inf.1mia )' de

__.,_.__.. \

�2

CO)iGRESO

MANUEL DÍAZ RODRfGUEZ

má, de los Gual, Briceño Méodez y Bolívar, no se había dejado oir como esta
vez, autorizada y muy clara y distinta,
la voz de Venezuela entre un coro de na•
ciooes. El secreto de tan buen suceso ~stá
en el desinterés de la iniciativa, o, para
expresarlo en otros térmioos, en que se
trata de uoa iniciativa de interés universal, de trasceodencia verdaderameote humana.
Corresponde, sin duda, a tan grave y
tremenda· ~a si 60.
Desde el mismo estallar de la presente
_guerra de Europa, Venezuela, según lo
vislumbró en seguida el atisbo vigilante
codicia. Le ha tocado dar el grito de alerta y llamar a los
neutrales a su deber, a un hispano-americano, al egregio
escritor venezolano. :.ranuel Díaz Rodríguez. Siendo Ministro de Relaciones Exteriores de su país, preparó el llamamiento que Venezuela debería hacer a todas las naciones
neutrales para que cumplieran su deber. Dfaz Rodrigue~
se separó del Ministerio antes de darle curso a su noble
inicialiva. Su sucesor lo ha hecho, y la semilla está lanzada
,,¡ surco. Tendrá que germinar; las nacione, neutrales ha1,rán de ser escuchadas cuando sobrev~nga la hora de la
paz. Ya volveremos sobre este tema en una próxima oca~
,ión. Por hoy &lt;ju eremos dejar constancia de lo apuntado,
para gloria de uno de nuestros put'blos y de uno de ~us más
preclaros ciudadanos.

( Hispama. Londres. Marzo de 1915.J

DE

XEUTRAL1:S

3

del Gobierno, se dió cuenta exacta de
que, si nunca la neutralidad bahía sigoificado indiferencia, mucho menos podía
sigoificarlo hoy para ella, ni para ningún
otro país, ante el vasto y sangriento
cooflicto que mantiene suspeoso y preocu i-nado al mundo. Desde el primer instante fué fácil prever, en efecto, que la
actual guerra de Europa iba a promover
una completa revisión de valores en el
Derecho Internacional. Los términos tradicionalmente usados en la lengua del
derecho, empezaron desde luego a cambiar de sentido, de modo parcial o absoluto. Así acontecía, por lo que a Venezuela interesaba, con el término de.
neutralidad y los que a ésta de algún
modo se refieren en derecho. Su sentido
se vió que h abía cambiado profundamente, en la misma proporción que ha n cambiado las relaciones de los pueblos en la
sociedad internacional. La guerra antigua, cuando la vida internacional se esbozaba apeoas, o era poco intensa, permitía a un pueblo cualquiera ignorar la
auerra suro-ida entre otros pueblos leja-

º

o

�COXGRE:-0 l&gt;E ~BGTIUU:S

nos, o sustraerse con facilidad a los males consiguiente!':, de suerte que mientras
unos hombres se daban en un rincón del
mundo a cultivar con sangre los laureles
de su gloria, podían más 11llá otros hombres reposarse dulcemente y en paz a la
s~mbra de las encinas Hoy no sería posible nunca eso mismo sino en el caso de
una guerra muy localizada y circunscrita a pueblos que no sean de los que prevalecen y forzosamente influyen por lo
tanto en la acti"idad uoiverrnl. La vida
internacional
moderna es tan intensa ,
.
existe hoy una internacionalización de
intereses tao intima, compleja e inextricable, que la acción de un pueblo solo,
o el daño inferido a un pueblo solo, repercuten inmediata y seguramente en los
pueblos más distantes. Y dada esta interm1cionalización de intereses, con la
cada vez más complicada urdimbre de
las alianzas políticas, la guerra internacional de hoy no es otra cosa que la acción violenta de uno o más pueblos, con
el consiguiente daño de todos.
La primera """_;r,c:;t'lción Yisible de es-

'

5

te nuevo orden de cosas eu la actual guerra europea, fué el brusco desequilibrio
económico universal que, desde los primeros días del último agosto, afect6 a
los más pacíficos y remotos pueblos neutrales, casi tan profundamente como a
los beligerantes mismos. En tal sentido,
la acción de los países en guei:ra o de la
guerra misma sobre los neutrales aparece y es tao honda, que los más venerables conceptos, como el de soberanía. han
llegado a perder su antigua rig:dezy aun
a esfumarse.
Y aparte ese grave y general desequilibrio económico, muchas otras consecuencias e infinitos incidentes de la guerra
misma, inclinaban poc~ a poco el ánimo
a concluir por la necesidad ineludible de
una revisión de los valores internacionales. Los antiguos conflictos entre beligerantes y neutrales se suscitaban ahora a
cada paso, más numerosos, y cada vez
más difíciles y violentos. La vieja pretensión de los beligerantes a que priven los
derechos de la guerra, pretensión que se
revela en la tendencia a tener presente

�MANrEL DÍ\7. nonnÍGUEZ

siempre d &lt;leber y casi nunca el derecho
de los ne'.ltrnles, tropezaba a cada instante con la natural a&lt;.piración contraria
de 1.-s últim0s, cuyos h·gítimos derrchos
hao crecido, como ern de suponerse, en
la medida que la Ley Internacional ha
progresado y que el comercio florece y
cunde entre las naciones. Diariamente el
cable comunicabfi y sigue comunicando
aún incesantes roz::imieritos originados
del modo méÍs o menos arbitrario de estimar el contrabando de guerra.
De otra parte, los armamentos nuevos
y los varios modos de destrucción hasta
ahora no U"ados, el incipiente uso dd tel(graf, inalámbrico y Jemás medios nuevos &lt;le información y &lt;le lucha, lo mismo
que otras novedades de la guerra moderna surgieron como imponiendo de urgencia que se modifiquen por lo menos en
parte las leyes ycostumbr&lt;?s de la guerra
terrestre y casi totalmente quizás )ns leyes y costumbres de la guerra marítima.
Agréguese a todo eso, a fio de enfrentar de una vez a la neutralidad pasiva
de otros tiempos la neutralidad actiYa y

t:OXGRESO DE XJ::l:íTIUl,ES

7

dolorosa de hoy, la consideración de que
las naciones actualmente en guerra son
varias de las más ricas y civilizadas del
mundo, y la de que, por tanto, si, como
es de temerse, la guerra se prolongase de
modo indefinido, a su evidente acción deletérea sobre los particulares intereses
económicos de los países neutrales puede
venir a sumarse contra éstos el fundado
temor de ver naufragar en el conflicto
los más altos intereses morales de la civilización, que no son patrimonio de éste o aquel pueblo sino haber común de
todos.
Y por fin se comprenderá cómo, de reflexión en refleJtión, puede llegarse a un
pensamiento de defensa, esto es, a concebir la idea de concertar, frente al derecho
activo de los beligerantes, una acción
equi\·alente de los neutrales, de seguridad propia, incontrastable y benéfica.
Y así fué como surgió en mi espíritu
hacia mediados de setiembre último y
merced a la ocasión propicia, la idea de
un Congreso de Neutrales que, además
de revisar los derechos y deberes de la

�8

M.!Xl'EL DÍ,\Z RODRÍUCEZ

neutralidad, formulase, a la luz de las
no\"edades de la guerra de hoy día, nuevos deberes y derechos, y cuyas conclusiones pudieran someterse más tarde, a
fin de ser universalmente reconocidas, a
una asamblea de todas las naciones. Definitivo e ideal resultado de ese Congreso
podía. muy bien ser la constitución de un
organismo nuevo, llamado a representar,
de modo permanente yen todos sentidos,
el papel que de modo ocasional y e,porádico y en un restrictivo sentido comercial representaran en la historia las ligas
de neutrales como la de Suecia y Dinamarca en 1693 y la que se derivó del Manifiesto de Catalina de Rusia en 1780.
Por medio de un Memortindam sobre
los derechos de los neutrales, el Gobierno
de Venezuela iniciaría esa idea primeramente cerca de las otras Repúblicas de
América, porque, además de la analogía
de intereses que las une, las naciones de
este grupo son, frente a la conflagración
europea, de neutralidad insospechable.
Dicho memorándum fué en efecto redactado en ese mismo mes de setiembre; pe-

COXGRESO l&gt;E xi,;CTIU [,E:,,

!I

ro, circunstancias de orden intern o de la
Cancillería y que no es oportuno historiar por ahora, estorbaron su comunicación a los países amigos hasta mediados
del siguiente mes de octubre. Y estaba ya
listo para comunicarse a todos los gobiernos americanos, a las comisiones
pan-americanas de los distintos países y
a la Unión Pan-Americana de Washington, por conducto de nuestro Ministro
en los Estados Unidos, cuando sobrevino la crisis ministerial, por la que dejé de
formar parte del Gabinete.
Para entonces, tanto la idea como el
memorándu'1l que la expone se habían
granjt&gt;ado del sl'ñor Presidente Provisional de la República y de un grupo de los
hombres públicos de Venezuela, de los de
más profunda versación internacional,
un aplaui;o generoso y unánime.
Y hoy es natural que, al aviso de cómo
anda esa idea triunfando por la prensa
americana, yo me permita vivir un momento de orgullo. Circunstancias propicias me hicieron el instrumento humilde
o el humilde arcaduz de una idea genero-

�10

MANuEL DÍAZ RODRÍGuEZ

sa, de buena estirpe venezolana, que no
tendría de qué avergonzarse junto a sus
mayores, las de los t iempos quijotescos
y heroicos de Venezuela.
Al mismo tiempo .veo de súbito colmados mis mejores deseos de funcionario y
de patriota que no fueron, al mismo esbozar la idea, sino tener el honor de la
iniciativa para mi Gobierno y mi n~1ción .
Por tan claro suceso me felicito, y felicito al Gobierno a cuyo amparo se inició
y prosperó, y también felicito, como es
justo, a mi distinguido amigo y sucesor
en la Cartera de Relaciones Exteriores,
general I. Andrade, quien, con toda hidalguía y sin mezquinas reticencias perso!!ales, adoptó plenamente el proyecto
y, por medio de nuestro Ministro en
\iVashington, lo enrum bó con toda felicidad a la victoria.
~lAXUEL

Dü z RODRÍGUFZ.

LOS ANGELES DE PARIS
"'Ce m onsie ur ne sait ce qu"il fait:
JI est un unge."

RDtBAUD.

EN A~A'l O LE FRA~C E .

El libro que todos hemos leído, donde
fos ángeles trasnochan por los bulevares
y enamoran a los cantantes de CamposElíseos, encierra una profunda verdad:
una verdad de observaci0n, difusa como
-niebla. El autor quiere hace!nos creer
q~e todo es un sueño, pero de manera
que transparentemos la verdad según
-suele suceder en algunos sueños . Así la
ninfa del poeta latino huye;
Pero al huir procura qne la vean.

En suma, su libro es la realidad &lt;le to&lt;los los días, contero piada apenas con los
ojos entrecerrados, tras la redecilla de
las pestañas.
Imágenes de la ciudad recombinadas
en un arte sin perspectiva. Vidrio de co-

�12

AU'0XS0 REYES

lores. Papel en que se yuxtaponen los
ocios de un dibujante. Su enseñanza: la
fantasía implícita en la realidad; el pulso
de lo no conocido que circula por las ar•
terias de la vida." Se han abierto a un
tiempo la puerta de cuerno y la de marfil. Por un instante, hemos olvidado si
estamos viviendo o recordando, viendo
o fingiendo. Y, entoncei:;, el mundo ha
parecido brotar de nuestra ficción voluntaria.
Tras la lectura, queda como un desequilibrio. M, zclados en el vaso, el aceite
del sueño y el vino de la realidad vacilan
aún antes de apartarse. Y súbitamente,
se apoderan de nosotros la sospecha de
que el m!lndo es el cielo y de que los
hombres mismos "son ángeles".
LA TENUE COMPAÑIA.

Una cabeza de miel rubia que chorrea.
simétricamente, sobre ambas orej2.s. Desde el ómnibus que nos conduce a la vida,
en la ventana de aquel nuevo edificio
donde, há poco, admirábamos todavía

LOS .AKGJ,;l,ES DE P.AUÍS

13

un paisaje elemental de árbol y de luna,
la hemos visto destacane en un sube-ybaja incesante, al tiempo que las manos,-autónomas,-se lanzaban sobre t:1
teclado. Ese es, a no dudarlo, el ángel
que vendió su alma a la bailarina. Sus
alas se roen, olvidadas en la intimidad
de una alacena: ¡Triste es e\ destino de·
los cómplices estorboso!'!
Si Scblémihl no producía sombra, el
ángel no produce música: sus manos se
agota~ sobre el piano en un admirable
silencio.
¿Ella? La vida de él se refleja en ella
imperceptiblemente. ¿Quién tiene concien·
eia de la brisa que agitó sus cabellos?
Cuando él desaparezca.cobrará ante ella
la mordiente significación del recuerdo.
-Amigas,- dirá entonces,-rodeadme
· todas. Me enfría la ausencia de algo que
probablemente nunca. ha existido. Me
esfuerzo, y difícilmente columbra mi memoria las plumas de unas alas llenas de
polvo, y oye los acordes de una música
llena de luna. Mis rodillas se han endurecido a la danza ; mis mejillas se despin-

�LOS .ÁNGELES DE PARÍS

tan al llanto; mis pestaña!i, húmedas, se
juntan en diminutos haces como los picos de las estrellas. Me parece recordar
otra vida, y creo que nadie me va a entender.
·
Lloran siempre los que han vivido con
un ángel.
L UJO, BREVE SU EXO

En los comedores de la casa familiar,
-que daban, naturalmente, a unjardín,había cromos tan vivos como aquella
sensibilidad infantil en que se grabaron :
fingían una Inglaterra de novela, absurda y elegante: desde las praderas ...de
Fielding y el parque de Jane Austen hasta las hazañas, largamente desmenuzadas como en las estampas del "Via Crucis", de los hérors de Dickens. Trompas
enredadas al brazo de los cazadores, perros flexibles y ligero!; ...... También se les
suele encontrar en las bujetas del rapé
del abuelo, en las tapas de la tabaquera.
(¡Aura, ola cálida de una infancia opulenta! Siempre, cuando vuelves, canta el

15

aire,-como si a la altura de nuestros
oídos volaran dos pájaroi-!)
Y por eso aquel medio día de sol ( el sol
taladra los ramajes y proyecta sobre las
caras el tejido volador del oro y del
azul) si se oye, en el fondo del bosqne,
sonar la trompa, vaga palpitación nos
invade, y esperamos ver saltar el prodigio: ¡oh fuga de ancas tordillas, casacas
y gorros encarnado!i!
Oyese una trompa: seis caballos, un alto coche, dos brazos enguantados ("dos
cisnes''), una pluma recta hacia el cielo ...
Relumbrando, las ruedas del coche engendran un halo giratorio.
El sueño de lujo es como un remanecer
de la infancia; cuando el apetito era absoluto, y el mundo, en esplendor y valor,
pendía de un Rey vestido de Oro.
Ha pasado el raro demonio (ángel o
demonio) con ruídos de metal, y aroma!i,
y brillos de seda. El hombre to tal, el
hombre total en el tiempo, hecho un solo
anhelo desde el primer día de la codicia
infantil, ha dicho, como Dante en la "Vita Nuova":
" Ecce O eus fortior me, q ui ,·eniens dominabitur mih i."

�LOS 1X(H;J,l;~ PE PARÍS

17

Hi
.\);HELAR s1:-: RIESGO O LOS
l'ESCADORE~ ns LORELEY.

Mañana clara. Brillan, a lo ltjos, las
torrecillas ele azfü·ar del •·Sacro Coeur".
En los puro.tes clel Sena hay viejos que
arman el anzuelo y arwjan el hilo al
agua turbia. Después se adormecen. Son
pescado, es abstractos, pe~cadores sin
tentación ni peligro, pescadores seden·
tes, pescad&lt; r~s como cusa en sf: nunca
se les vi6 lograr una pit za. Son vi~jos
conserj, s jubilados que comprueban al
filósofo, engañándose con b idea de trabajar para vivir. Nunca se bao propuesto la cuestión teológica de si la vida, como la !'alvación, es gratuita.
Y mientras por los embarcaderos dd
Sena cabecean o charlan a solas ("como
los arn,yos y como los ciegos"), los peces bailan la zarabanda a 'tlucha distancia, y la pensión dd Estado les entra en
casa, misericordiosa y natural, como el
aire, como la luz.
¡Oh ángeles, ángelt:s ! Han perdido la
eficacia humana y,-tales las sombras dd
A "-ru J a q uicm:s Od iseo concedió beber

una poca de sangre,-vagameote remedan los moti.os de la acción, los ademanes de los oficios: sin gasto y sin provecho a la vez; fuera del plano de la energía;
en un espejismo concebido por la misma
dulzura de la mañana, bajo la campana
cristalina del cielo.
A:S:GELES REBELDES

Los rusos de Montparoasse,-ángeles
disfrazados de rusos,-si no predican la
muerte de Dios, auguran extraños advenimientos. ¿Arte, moral, religión? Todo
eUo a la vez: todo lo que muere y renace.
Son de uua belleza descolorida , verdaderameute angelical. Sin sabor para el
paladar veleidoso de los hombres, su beJleza es el ley motivo de todas las .bellezas posibles. Lo cual,-dice mi maestro .
de escolástica,-tiene que ser una sustancia mínima. Dudo si lo aprueba Platón.
Viven en jaulas de madera y de cal,
mal atornilladas en la cima de las casas
ruinosas. El viento salvaje de las cabañuelas arrojfl sobre suc:; troneras lo que

�18

ALFONSO REYES

se ha robado. Por los ángulos de sus talle.res veis retratos y estatuas. Los retratos fragmentan Ja fisonomfa en cantidades de espacio, como un espejo estrellado.
No se entregan de una sola vez: hay que
hojearlos como a los libros; que leer individualmente cada plano que entra, que
sale. Las estatuas (serpentinas de papel
de colores, arabescos de lámina erizados
de vidrios, aspas de cartón, aletas de
trapo, brazos en liana y piernas en caduceo) convencen de que ''el cincel del escultor" y ''el estilo del escritor" son ya
igua!mente metafóricos.
Pintan y graban, fabrican la tela de
sus vestidos, hablan con su·avidad, e impiden que ninguno de ellos perezca de
hambre. Se mezclan con ángeles japoneses y eon ángeles turcos. Se les hal!a en
las fondas de Montparnasse ( nunca en el
gris bulevar St. Germaio ni en el blanco
bulevar Raspail) adonde alternan con los
marineros de Bretaña y con las pintores ras gitanas. Por toda parte dejan su rast, o: los muros de las fondas se pueblan
e on sus auto-caricaturas y con sus anuo-

LOS ÁNGELES OE P.ARlS

19

cios de exposiciones. Unos son modelos
de otros, e imitan, lejanamente, los amores humanos.
Ninguno de elks cree sufrir: pero cada
vez perciben con mayor relieve la existencia: hasta su retina abstracta llegan
imágenes de odio y de vergüenza, que ·
van aprendiendo a discernir. Entonces,
agitan los brazos, y ascienden a la esfera
de que cayeron, en la actitud del Cristo,-y del Aeroplano.
ALFONSO REYES.
París, Febrero de 1915.
( Et Ffgaro. H abana.) .

�.AGUA. DE .RIEGO

AGUA DE RIEGO
Agua.de manos blandas i livianas,
agua maravillada, agua de riego!...
Como frase de niño que refresca
los áridos pensares del abuelo
i le ablanda durezas del espíritu,
así vas penetrando en el sembrado
i haces tuya la tierra: te agradece
el terron, i los brotes te hacen sombra
con injenua insistencia, porque no halles
tan caluroso el sol; i te saludan
con temor infantil aquellos tallos
todavía distantes .. . i tú sabes
que gravita en el aire un regocijo
i una inmensa ternura; i nada dices
que son los hijos tuyos!
Agua, corre
i fecunda este valle, y pon tus labios
en todas las raices: tú refrescas
el corazon· del campesino; agrandas
sus ocultos monólogos, i abrigas
de santidad su aspiracion. Son hondos
tus rumores para él, pues que le saben
a encantos de arboledas, a cercanas

21

desenvolturas de hojas, a visiones
de creceres continuos, i le envuelven
en un sonar de espigas el espíritu.
Vienes a ser impulso en su latido;
verdura y claridad, en su esperanza;
acelerada s~ngre, en el abrazo;
calor ·de besos i arrullar de cunas.
Algun grano de trigo saldrá un dia
de estos endebles tallos que hoi empapas
a contar en las hostias el milagro
continuo de tus dedos fervorosos.

CAMINOS
Caminos del terruño, caminitos
tendidos en el campo por la mano
piadosa de algun hombre para el viaje
de los sueños del niño !
Me habeis dado
relijiosos deleites cuando han ido
por vosotros mis pies, i muchas veces
un ájil fantasear: tras de los bosques
de la orilla del rio, he colocado
maravillosas tierras, guardadoras
de todo lo anhelado. Me he sentido,
en vosotros, señor; las cosas eran

�22

ERNESTO A. flUíl!LÍ.N

súbditos obedientes; mensajeras
de mandatos, las aves; la llanura,
un reino dilatado; i renacia
la tierra ante el dominio vigoroso
de mi infantil espíritu.
Caminos
de los anchos potreros i los verdes
i espaciosos trigales ! os adeudo
la devocion de inmensidad i el voto
de robustas acciones, que no cesan
de trabajar en mi.
Como unos brazos
largos i abrigadores, acudiais
a recibir mi encuent, o: encima de ellos
glorificado el cuerpo, mis sentidos
'
se abrian plenamente i recibían
sin ningunos propósitos ni fines'
lo que les daba el cielo, el sol, 1~ tierra
i la vega cercana.
Caminitos
de mi mejor vision, yo aun os debo
la intencion del recuerdo: sed lo mismo
que brazos llamadores para todos
~os ni~os que se acerquen a vosotros,
1 bareis mi gratitud resplandeciente!
ERNESTO A. GUZMÁN

REPERTOUIO BIBUOGR8flGO
AMOR AL ESTUDIO
Este Juan Ignacio de Armas* vivió en
Caracas unos cuantos años, entre los grandes de la mente de todas las edades; y de
andar entre libros, llegó a tener su color y
sabiduría. Es perspicacísimo de naturaleza,
y de aquellos que tienen la noble y desusada capacidad de poner por encima de sí
mísmos, y sacar salvo de todo, su amor al
estudio; títulos dan los reyes; pero de ennoblecimiento de alma, ninguno mayor que el
que se saca de los libros. Las ideas purifican. Venir a la vida usual desp:ués de haber
estado del brazo con ellas por bajo de los
árboles o por espacios azules, es como dar
de súbito en el vacío. Una adementada angustia se apodera de la mente en el primer
instante del choque. Y se sigue caminandó
adolorido, hasta que se ve al fin que los

(De Chile,)
(De Los Poemas iÚ la Sa m idad.)

" Cubano; ·•buscador ingenioslsimo y esmerado poeta."

�24

25

REPERTORIO BIBLIOGRÁFICO

REPERTORIO BIBLIOGRÁFICO

hombres son buenos y se está bien entre
ellos.

semos un paralelo entre el discurso oral y el
discurso mental, yo diría que como la voz
-ya baja, ya alta, ya triste, ya alegretiene un timbre individual que permite reconocer a su dueño en la obscuridad o a la
distancia, así el pensamiento poético tiene
también su timbre individual. El estilo es
el timbre del discurso mental, y gracias a
él reconocemos a nuestros autores. Por él
se revelan los poetas verdaderos, cuando a
través de la entonación variable, logran salvar en la palabra propia el eco auténtico de
ese timbre interior.

JOSÉ MA.BTÍ.
( Obras: Vol. X lll. )

EL ESTILO
El estilo es, ~n realidad una ecuación que
resulta de nuestro más recóndito temperamento personal y la índole del asunto tratado. De ambos factores, el tempera.mento
es invariable, cuando se tiene personalidad·
_mientras el asunto, en cambio, varía. Es;
cambio del asunto da la entonación seria o
cómica, grandilocuente o familiar, lírica ó
trágica, de nuestra composición. Esto varía
como la luz ambiente y la emoción interior
sobre nuestra fisonomía invariable en su
tipo esencial. "Eso" que permite reconocer
nuestro rostro a través de la cla ridad y la
sombra, de la risa y el llanto, de la juventud y la vejez, de la salud y la enfermedad,
es lo equivalenle de la fisonomía espiritual
que llamamos "estilo"; lo otro es elemento
variable en la obra de arte-luz ambiente 0
e~oción interior de la criatura imagin~;
na-todo cuanto se traduce en el tema, en
·el "género" o en la intención. Si establecié-

RICARDO ROJAS.

(Revista d¿ Filosofía . -Buenos Aires.)

J UAN RAMÓN Jm ÉNEZ.-Plnteroy Yo

(elegía andaluz~) .-Biblioteca Juventud, editada por LA LECT URA
de Madrid.

"PLATERO Y YO". -Pla.tero es un
borrico. "Es pequeño, peludo, suave; tan
blando de fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos
de azabache de sus ojos son duros cual dos
escarabajos de cristal negro." Tiene u1:a
oreja enhiesta para la gracia y otra oreJa
gacha para la mansedumbre.

�26

BEPERTORIO BIBLIOGRÁFICO

Y o es un poeta. Es un poeta con tal voz
de hermano que todos los que le han leído
le JJaman Juan Ramón. También fué hermano de Platero mientras Platero vivió y
le llevaba sobre su lomo blando. Ahora que
Platero ha muerto, ahora "que ya puede
entender" un libró, Juan Ramón Jiménez le
dedica uno y se lo manda •'al cielo de
Moguer''.
Los niños de España adorarán al poeta y
su borriquillo. Adorarán Platero y yo precisamente porque no ha sido con premeditación escrito para ellos. Que en este capítulo, el de la literatura infantil, hay tal vez
equívoco en que importa a todos no persistir. La publicación de libros destinados única y exclusivamente a los pequeños ¿ no
constituirá un error pedagógico ?
·
Cuenta Goethe, en Poesía y Verdad, que
en tiempo de su infancia semejantes publicaciones apenas existían. Fuera del Orbis
pictus, de Comenio, ninguna obra de esta
índole tuvo el niño Juan Volfango en sus
manos. Pero él y su hermana ojeaban a
menudo una gran Biblia en folio, con grabados de Mérian. La Crónica, de Godofredo, decorada por el mismo grabador, les
instruía sobre los acontecimientos máximos

REPERTORIO BIBLlOGRÁFICO

27

de la Historia Universal. La Acerva philologica añadía a érn la narración de fábulas,
mitos y maravillas de todo orden. Y tampoco les faltó el conocimiento de Las Metamorfosis, de Ovidio, cuyos primeros libros fueron estudiados diligentemente." Así
-díce Goethe-mi joven cabeza fué pronto
poblada por multitud de imágenes y d_e
aventuras, de personajes y de acontecimientos considerables y prodigiosos, y jamás el hastío pudo apoderarse de mí, puesto que yo estaba ocupado constantemente
en aprovechar este fondo de adquisiciones,
en juzgarlo y reproducirlo."
Hay que confesar que, a lo menos en este
caso particular, los efectos del sistema no
fueron malos del todo. Pero ¿qué dirían los
pedagogos del día de una educación con
base de Ovidio? No sé lo que dirían. Pero
sí sé que a mí una vez, en compafüa de uno
de ellos, maestro agudo, se me ocurrió interrogar a los chiquillos de su escuela sobre la
canción por cada uno preferida. Y la canción que resultó i:ireferida por el mayor número no fué, ¡ oh sorpresa !, el Arroz con
leche, ni el Serení,, ni otra ninguna de
esa familia. Fué Dios loado por la Natu-

�28

29

REPEBTOlHO B113LIOGRÁFICQ

REPERTORIO BIBLTOGRÜ'IC'l

raleza, uno de los mejores corales d€ Bee-

cuando nuevamente ilayan fracasado las
metodologías sin alma."

thoven.
ME ESCRIBE UN MAESTRO. - Manuel Ainaud (el maestro agudo de quien
otro día os hablaba, aquel que tuvo curiosidad de saber cuál era la canción preferida
por los niños) me escribe y dice que sus discípulos han seguido gustando sinceramente
del "Dios loado por la Naturaleza", como
también de algunas selectas canciones de
Schubert. Además, que en un colegio de niñas, éstas, indiferentes a ciertas pueriles
litografias alemanas fabricadas laboriosamente para Kindergarten, hallaban en cambio mil delicias en la reproducción de una
Madona -de Luini. Y que él, Manuel Ainaud,
como a un muchacho rea.cío a cualquier estudio, tuviese misión de llevar!e al buen
camino, logró este resultado con darle a
leer el capítulo X en el libro III de las Memorables de Jenofonte y algunos fragmentos de estética originales de Eugenio Carriére y reunidos en un volumen.
Y concluye el maestro agudo: "Por amor
a nuestros niños continuemos en revisar el
problema de la literatura infantil. Este será
el problema central dentro de poco tiempo,

INSISTO.-Insisto en que conviene revisar con cuidado la cuestión referente a la
literatura para niños. Y no sólo.ª la literatura poética, sino aun a la cientifica. ¿ Qué
será mejor. dar a aquéllos (debemos pr1rguntarnos) manuales escritos exprof~so para su uso o directamente, obras clásicas de
grandes ~b,ios? Algo hay en éstas, sin duda, que aquéllos no pueden compensar.
Algo a cuyo calor se encienden las J?~enes vocaciones Claro es que toda la fis1ca
de Newton ha pasado a nuestros pequeños
manuales, y aumentada y mejorada, y limpia de muchos errores. Pero ¿ qué será, que
a la lectura de un manual nadie siente despertar en su alma una seria pasi~n por la
física va la lectura de Newton s1? Cuantos grándes matemáticos ha conocido el
mundo llegaron a ser tales por razón de
que, en tiempo más o menos prematuro,
cayera en sus manos, más o menos casualmente, un volumen, más o menos maltrecho, de Euclides o de Lagrange.
XENlUS •
(España. Madrid.)

* Con este nombre firma sus escritos el admirable catalán Eugenio D'Ors.

�EL LIBERT.\DOR Y EL CAXAL

EL LIBERTADOR YEL CANAL DE PANAMA.
Poco tiempo más y hará un siglo que
el Libt:rtador solemnizaba el año nuevo
de 1822 con un proyecto, como suyo,
henchido de portentüs: la apertura del
canal de Panamá.
El Secretario General, Pérez, se dirigía
desde Calí al gobernador del Chocó, diciéndole que Su Excelencia el LibertadorPresidente deseaba vivamente que se le
remitieran cuantas noticias se hubieran
adquirido sobre el canal que pudiese comunicar los dos mares por el Atrato y
cua11tos informes y relaciones pudieran
obtenerse de los vecinos prácticos del
Chocó.
Gobernaba para entonces en aquel territorio el coronel José María Cancino
quien el 25 de enero envió a la Secretaría'
General los informes pedidos. Estos alcanzaron al Libertador ea San Pablo ,
cerca de Popayán, y al imponerse de

31

ellos, ordenó al coronel Cancino que
"procediera a hacer trazar el canal por
la parte del Istmo que separa los dos
rfos y tiene sólo tres millas en un terreno
de cascajo y greda deleznable; que hiciera abrir picas y ponerlas corrientes hacia los puntos que se reputaran fáciles
para la apertura; que encargara a Jamaica los instrumentos necesarios para
aquella operación, los cuales pagaría el
Gobierno de Colombia".
Se le advertía, además, a Cancino que
S. E. estaría para el mes de octubre en el
Chocó y que estaba resuelto a ejecutar
la útil empresa de comunicar los dos mares; de manera que cuando llegase, en la
focha anunciada, ya se hubieran cumplido las órdenes trasmitidas.
Desde Popayán, el 7 de marzo, el Secretario General remitió al Ministro de
lo Interior una descripción de los ríos
Atrato y San Juan, acompañada de un
mapa de ellos; a la vez que se le prevenía
al gobernador del Chocó que hiciera levantar nuevas y más exactas cartas, a
fin de que todo estuYiese listo para el

�32

};f,OY O. &lt;: OSZÁLEZ

EL LlBEHTAL&gt;OR Y EL CAXAL

33

---------

mes de octubre, en que el Libertador visitaría aquellas regiones, sólo con el objeto de activar personalmente, por todos
los medioi;: posibles, aquella importante
ce&gt;rnunicación.
Pero, para a quel mrs de octubre, el Liberta dor andaba ualizando, por el sur
de Colombia, otra obra, rival en magnitudes, de la apertura del canal de Panamá: el pnso de la Guardia hacia los últimos confines del continetJte, para abrir
cauces a la libertad y a la independencia.
Había, para aquella f.:cha, ganado personalmente a Bomboná, en tanto que los
Estados Unidos reconocían la soberanía
de Colombia y el general Sucre daba a la
gloria de nuestras armas, en Pichincha,
el trrc~~ día de Boyacá, según su propia
expres1on. Guayaq uil h abía sido incorporad? a la gran república y la vanguardia del ejército libertador ocupaba
~l Perú.
Vinieron, sucesiva e inmedi atamente
las disen_si?nes políticas de aquel país, 1~
guerra c1v1I, la dictadura boliviana Junín, Ayacucho, la libertad de Améri:a la
creación de Bolivia...
'

Yino también la inevitable, la ineluctable declinación, que comienza en la hora
inaplazable de 1826 y concluye con el
crepúsculo silencioso y melancólico de la
quinta de San Pedro.
El Libertador no pudo realizar su visita al Chocó; el I stmo continuó proponiendo al porvenir nuestros destinos durante noventa y dos años; pero no es
menos cierto que la tentativa de apertura en 1822, quedará como un gigan tesco
testimonio de la asombrosa capacidad
previsora de a quel hombre que, al asestar su mirada aquilina a l fondo de los
tiempos futuros, concibió tam biéo la reunión de la asamblea pan-americaua, en
ese mismo punto geográfico y en la ciudad misma a la cual predij o los destinos
de una "Constautinopla del Nuevo Mundo".
Sió duda no conoció los proyectos del
Libertador, Fullarton, el prevoste de
Ayr, en Escocia, cuando en setiembre del
año 29 le escribía al jefe de Colombia:
"Entre los muchos cuidados que deben
ocupar su grande intdigencia, permíta-

�3-!

ELOY G. GOXZ1LEZ

me V. E. que le sugiera uno que debe tener parte en sus pensamientos. Es sin
duda alguna de gigantesca magnitud,
pero envuelve consecuencias que son a
un tiempo grandes y sublimes. Me refie·ro a la unión de los océanos Pacífico y
Atlántico, por medio de un canal navegable. Si esa medida es practicable para
el poder del hombre, ciertamente que
V. E. es ese hombre, señor .... Estas ideas
han preocupado mi inteligencia desde la
primera vez que ví el nombre de V. E.
unido a la libertad de Colombia. Dejo la
sugestión sencilla y desnuda al gran corazón de V. E. y a su grande y capaz inteligencia":
Furioso decreto de inclemencias el que
_-pesa sobre los días del Libertador. Siete
años dtspués de haber emprendido la
realización de su idea, el prevoste de Ayr
se la propone como una "sugestión"; y
el diez de octubre último, cuando se en-:ontraron las aguas de ambos océanos,
la prensa de París aprovecha el suceso,
para proclamar a M. de Lesseps ''inven. . tor" del canal. .. !
ELOY G. GONZÁLEZ.
(El Cojo ll11stmdo. Caracas, 1'? Enero -19r4.)

LAS OLIVICAS
Cruzó por el ambiente de sosegada paz
del humilde lugar de Cornejales, un personaje extraño que nadie supo de donde
venía ni adonde iba. Pidió albergue en la
posada y por la noche concurrió a la taberna. Era un hombre de mediana edad,
pálido y cejijunto, hirsuto el cabello y
las prolongadas barbas gris•s, alto y seco, vestido con astroso g abán, pantalón
roto y mugriento sombrero; en el cuello
de la camisa sucia llevaba un guiñapo a
guisa de corbata, y en 11,s pié, alpa rgatas aguj ~readas por el pulgar.
Decía ser un obrero que viajaba en besca de t rabajo; pero la mochila de lienzo
que port~aba a la es pa lda no contenía
precisamente herra mie_ntas de a lg ún oficio ma nua l, s ino libros y papeles .
L a primera noche que se presentó en la
t a berna sa ludó a los matracos (en a quel
pueblo se llaman así a los que en otro de

�3G

JCAX BJ,AR í

l:BIDE

Aragón se llaman baturros), tratándoles de compañeros y hermanos. Al principio les inspiró recelos su facha y su lenguaje; después le escucharon con gusto
porque les decía cosas que nunca habían
oído predicar, pero que cada cual barruntaba en sus a&lt;lentros. Parecía que
les revelaba su propio sentir y pensar.
Tan natural y justo era todo aquello
que no podía menos de ser el evangelio
mismo.
La tierra solo fructifica mediante el laboreo del hombre. El labrador se despo•
sa con la tierra, fecunda sus entrañas
con el hierro del trabajo, la riega con el
sudor de su frente, y de esta cópula del
hombre y la naturaleza nace el pan de la
vida. La tierra y sus frutos deben ser del
labrador, como suyos son la mujer amada y los hijos en ella engendrados. La
posesión de la tierra por los holgazanes
e&amp; una usurpación. El labrador, rey de la
naturaler.a, es el pá.ria de la sociedad,
porque la tierra es esclava. Hay que libertar la tierra de la escla ,·itud ca pitalista para que el hombre del campo sea

LAS OLlYICAS

37

libre. Se acerca el día de la justicia social, en que las tierras serán repartidas
entre los campesinos y entonces no comerá el que no trabaje.
Al llegar a este punto las barbas del
apóstol se agitaban temblorosas, sus
ojos brillaban con intenso fulgor, y todo
el fluído tempestuoso de su organismo se
descargaba en puñetazos sobre la mesa.
El tío Gerardo, un labrador de aspecto
bonachón y de fondo solapado y marrullero, poco amigo de palabras, más instruído que sus conYecinos y apegado como todos al terruño, era de los que oían
con mayor complacencia al forastero y
fué quien trabó con él más estrecha relación.
Enterado el Alcalde de lo que ocurría
intimó al agitador que abandonara inmediatamente el pueblo, amenazando detenerle por indocumentado; y al tercer
día de predicación hubo de levantar el
campo, no sin dejar, como estela de su
paso, buen número de hojas volantes
y folletos de propaganda en manos de
aquellos analfabetos.

�38

JU.AX IlLAS Y "C'IlIDE

Se hablótodavfa durante algunas trasnochadas en la taberna de Cornejales del
hombre de las barbas y se comentaron
sus predicaciones; pero poco a poco, ya
fuera convencimiento de su impotencia,
temor al castigo, o porque cayeran en la
cuenta de que todo aquello eran ambrollos y engañifas, los buenos labriegos fueron olvidándose del forastero y de sus
ideas, y extinguidas lentamente en la lejana orilla las últimas ondas de la pasajera agitación, el pueblo volvió a quedar
como una balsa de aceite.
Solo el tío Gerardo rumiaba en sus
adentros las ideas redentoras y guardaba en su corazón el sagrado fuego de la
revolución social, atizado de vez en cuando por la secreta lectura de una revista
que le mandaba el forastero; pero más
cauto que su iniciador no hablaba con
nadie en el paeblo del asunto, con el sano
propósito de aprovecharse él solo del reparto cuando llegara el día.
Una tarde de otoño volvió el tío Gerard.o de un mitin de la capital de la provincia enteramente convencido de que la co-

LAS OLlVIC.AS

39

sa era cuestión de semanas, de días, de
minutos nada más. El gobierno no podía ocuparse en pequeñeces y dejaría hat'er; la guardia civil bastante trabajo
tenía con.perseguir a los facciosos blancos y rojos. Esperaba mi hombre con
impaciencia la orden de los suyos para
proceder a la incautación y reparto de
las haciendas de Cornelajes y se cansó de
esperar.
Administraba un magnífico olivar, el
más hermoso y grande del pueblo, propiedaJ de la Excma. Sra. D'.1- Damiana
Ruiz de Gombal, una finca de ojo c·o mo
t odos decían, y en ella tenía puestos los
suyos el tío Gerardo para cuando llegara el día del reparto. La oliva estaba un
poco teniente, pero no importaba que el
aceite resultara un poco aspro al principio; además, como aquello era tan grande, antes de acabar la recolección ya est aría pasada. Lo esencial era aprovechar
la ocasión, no fuera que otro se adelant ara.
Y sin más encomendarse a Dios ni al
diablo, acordó por sí y ante sí proceder

�40

JUAN BLAS Y UBIDE

a l secuestro revolucionario de las fincas
de Cornejales, empezando por adjudicarse el olivar de D'.1- D8miana, su olivar,
como él tenía derecho a llamarlo al cabo
de treinta años de cultivo.
•
Dicho y hecho: al día siguiente buscó
peones, y con todos sus chicos, que no
eran pocos, empezó a varear olivos, cu•
yos negros y lustrosos frutos caían como
granizada metálica sobre las mantas de
cáñamo dispuestas para recibirlos. Las
mujeres y los chicos recogían la aceituna
y la echaban en los cestos que las mulas
porteaban al molino de la dueña, que
también se había adjudicado el tío Gerardo, porque ¿para qué necesitaba D!'
Damiana el molino si ya no tenía olivas?
Extrañados los cornejalinos de aquella
precipitación, preguntaban al tío Gerardo cómo era que cogía la oliva tan pronto, si no había recibido orden de la dueña.
-No necesito más orden que la mía,
contestaba, y yo sé lo que hago¡ puede
que os pene a vosotros no hacer lo mismo.

LA.S OLHIC.AS

41

Llevaba algunos días de recolección
cuando D'.1- Damiana, avisada o por casualidad, se presentó en el pueblo y fué a
visitar su finca, donde hombres, mujeres
y chicos hormigueaban en la plenitud de
la faena.
- ¿Qué es esto, Gerardo? ¿quién te ha
mandado coger la oliva?-interrogó la
dueña con mal gesto.
- P ues la verdad sea dicha, señora
-contestó el labrador con el aire más
bona chón de su repertorio-; como dicen
que a hora se va a hacer el reparto, yo
m'hi dicho: pues la señora más se alegra r á de que el olivar me toque.a mí antes que a cualquier extraño, que al fin y
al cabo l'hi cobrau cariño de trabajalo
tantos años.
- ¿Cómo se entiende ... ?
- Pero por eso no hay qu'incomodase;
tan amigos como antes. Si la señora quiere clase por aquí un paseíco, ya sabe que
puede hacelo siempre que guste; y si le
apetece coger cuatro olivicas, no lo deje
por falta de confianza. Entre nosotros ...
¡no faltaba más!
JUAN BLAs Y U.nrnE
( C11entistas A r.rgo,uses )

�NOTAS Y RECORTE S

NOT~S Y RECORTES

43

Redactor: ELIAS JIMENEZ ROJAS

CULTURA Y KULTURA

E\ ideal de la cultura inglesa es el cultil'o del hombre. Y son los pueblos que
han aceptado este ideal los que han hecho el mayor número de grandes cor.quistas, no sólo en el dominio de las co·
sas morales, sino también en el de las
matemáticas puras, la astronomía, la
mecánica, la termodinámica, la luz, la
electricidad, la química y las ciencias naturales.
Ci temo~ algunos nombres de maest ros
indiscutibles; sin remontarnos hacia las
antiguas civilizaciones; sin ir hasta Sócrates, Aristóteles o Arquímedes; sin llegar siquiera hasta el inglés BACON, el
"Doctor Admirable". Limitémonos a los
últimos siglos. Dejemos de lado a los filósofos, así sean de la talla de MoNTAIGNE
( que vivió 2 siglos antes de Goethe ), de
DESCARTES, de PASCAL, de Rousseau, de
A. Comte o de SPENCER. No salgamos
del campo de las ciencias positivas, para
que la demostración sea más contunden-

te. Aquí e5tán, entre los iniciadores y
creadores no alemanes:
los geómetras franceses, Cauchy, Fourier, Galois, en el dominio abstracto de
las matemáticas puras y de las ciencias
fisicas;
el italiano GALILEO, el inglés NEWTON
y la Eerie de especialistas franceses desde
d'Alembert, Lagrauge y LAPLACE hasta
Enrique Poincar é, en la mecánica celeste
y en la física;
los ingleses Bradley y HERSCHELL, el
francés Leverrier y el italiano Secchi, en
la a stronomía de observación;
el francé5 CARNOT, en termodinámica.
Un j uez que no puede infundir sospechar;:,
lord Kelvin, ha dicho: "en toda la extent!ión del campo de las ciencias, no hay
nada más grande que el principio de
Sadi-Carnot";
el holandés H uYGHENS, el inglés Young
y el francés F.aESNEL: en óptica, estableciendo la teoría ondulatoria;
el italiano V OLTA, el francés AMPÉRE y
el ingiés FARA.DAY, en electricidad;
el inglés MAXWELL, fundador de la elec-

�4-!

XOTAS Y RECORTES

tro-óptica, el trabajo más admirable y
fecundo de los últimos años;
los ingleses DALTON, DAWY y Priestley,
el italiano AvoGADRO, los franceses LAVOISIER, GAY-LussAc, DUMAS, Berthollet
y BERTHELOT, el ruso Mendelejeff y el
sueco Arrhenius, en química;
el francés LAMARK y el inglés DARWIN,
que descubren las leyes de la evolución
natural;
y el francés CLAUDIO BERNARD, que fué
la fisiología misma.
Hemos dejado de lado la multitud considerabilísima de sabios de la clase de
Franklin (físico de Boston), Arago ( astrónomo francés), Cuvier y Buffon ( na, turalistas franceses), Elías de Baumont
(geólogo francés), Sainte-Clairc-Deville
( químico francés que explica los fenómenos de disociación), Becquerel y Curie
(franceses radiologistas) o Tyndall (físico inglés).-Tampoco hemos querido hacer mención de ningún sabio de la hora
actual, aunque se llame William RAMSAY
( químico inglés que ha dilucidado el fenómeno llamado por los alquimistas: "trasmutación de la materia") .

NOTAS í RECORTES

45

Señalemos ahora a lguoas de las aplicaciones prácticas debidas a ingleses o
latinos: navegación al vapor, navegación submarina, alumbrado eléctrico, fotografía, telefonía, galvanoplastia, telegrafia transatlántica, pólvora sin humo,
fonografía, globos. aeroplanos, antisepsia quirúrgica , primeros colorantes artificiales, cinematógrafo, radioterapia,
telegrafía sin hilos. De las aplicaciones
no citadas, dedúzcase lo que se debe a los
americanos, holandeses, daneses, suecos,
rusos, japoneses, noruegos, etc., y se tendrá la parte que realmente t oca a Alemama.

* * *
El ideal de la kultura alemana actual
es realista; es cuidado de cosas. Y es
compatible con la barbarie y con la pedantería. Para prueba, basta leer el
famoso manifiesto de los 93 máximos
prof&lt;!sores y artistas de Alemania. "La
kultura germánica florece al am paro del
militarismo a lemán."
Según el concepto clásico, bárbaro !'lignifica extraño. El bárbaro no es salvaje

�47

XOTAS Y RECORTES

NOTAS Y RECORTES

y necesita sin embargo ser conducido· no
. y ha m enester de pedagogo. '
es niño
"Los pueblos germánicos pocas veces
hao demostr a do completa originalidad.
El germano bárbaro de la antigüedad
fué tributario del celta. En los siglos xn,
XIII, xvu y xvrn, la civilización germánica es un sim ple prolongamiento de la
civilización francesa." Hoy, el carácter
propio de la ciencia alemana es la habilidad para realizar la s ideas que le vienen
de fuera. Ahí está su grandeza: ni más
a llá ni más acá .-Sus laboratorios son
suntuosos. Pero esta magnificencia no
debe tampoco hacer olvidar que muchos
de los trabajo.;; más gloriosos han sido
ef~ctuados con muy escasos recursos materi_ales. _El mismo S c HEELE (siglo xvm)
ennquec16 la química "sin más medios
9ue la propia cabeza y las propias manos " .•No vay amos tan atrás, no salgamos de Inglaterra y de Francia, y
recordemos a P AsTEUR en su pob re laboratorio de !a rue d' Ul m; a ÜROOK ES sa·
cando de s us tub os una r a ma nueva de
la física, ra ma a que t a nto esplendor ha

sabido dar Roentgen; a B!!A'S'LY posibilitando con sus r a dioconductores la telegrafia sin hilos, realizada por el italiano
Marconi, pero preparada por Hertz, dis cípulo de Ma xwell; recordemos, en fin,
a Juan PERRIN contando m oléculas y
dando a nuestra s ideas sobre la constitución de la ma teria la más firme b ase
positiva.
Acabamos de nombrar a Scheele, a
Roentgen, a Hertz. Bien sabemos, pues,
que también Alemania ha prod ucido genios de 1? y de 2? orden. El m á s ilustre
tal vez entre los primeros es el fil ósofo y
matemático LEIBNIZ (siglo XVI ), el "divino Leibniz" . La armonía que él anhelaba entre los pueblos, exige justamente
todo lo contrario de lo que proclaman
hoy los kultos k aiserianos: dicha armonía exige que cada pueblo contribuya a
la obra común de la humanidad con sus
cualidades propias, como colab Jtador
solidario y sin vanas pretensiones di! dominación universa l.
Oigamos por último la voz de otro
gran alemá n, el iocomparable "\VAG-SER:

46

�48

NOTAS Y RECORTES

"Si me entregarais la tierra para organizar la Sociedad en vista de su bienestar,
no podría hacer más que una cosa: dejarla en plena y completa libertad de
organizarse por sí misma."-''En la medida en que yo estoy contenida en vosotros, dice Natura a los hombres, vivís y
florecéis; en la medida en que en vosotros no estoy, os consumís y perecéis."

* * *
EL SERi\,fÓN DE LA MONTA'.\'A E:\' ALEMANIA

Dicen los sabios alemanes del día que
ellos no pueden ser comprendidos por
quien no sea también alt&gt;mán; que su
moral, su concep~ión del derecho y su lógica les son peculiares o idióticas. Y es
la verdad. Lo cual no quita que podamos comprender siempre a muchos de
los sabios de la Alemania prekaiseriana
y hayamos comprendido hasta hace poco a algunos de los otros a que nos referimos. Adolfo von Harnal'k-teólogo renom brado e hi:.toriaclorde los d · gmas-,
h abla ha antes de la guerra con cierta 16g_ica y seriedad. l\1i ren como se expresa
anora en una ocasión solt:mne:

NO'l' .1S Y RIWORTFS

40

"La guerra nos demuestra que nos equivocamos al pensar que la guerra no está en
la naturaleza de las cosas. ¿ Pero no se opone al aforismo de: ''Bienaventurados son.
los mansos"?. No, porque este aforismo se
aplica al individuo, pero no al Estado, porque el Estado es, en primer término_, el. r~presentante de la justicia, y a la JUstic1a
pertenece la espada ... Es posible que a~gún
día la guerra misma pase a la historia Y
desaparezca de la realidad. Pero e~ i_ndividuo, como tal individuo, debe vivir con
arreglo a las enseñanzas del Sermón de la
Montaña.' '
Saquemos las consecuencias:
l. El individuo debe ser man·so, con
arrerrlo
al Sermón de la Montaña.• El
b
Estado, no. El Estado representa la JUSticia, y a la justicia correspondr- la espada.
JI. La guerra está en la naturaleza de
las cosas; pero es posible que a lgún día
desaparezca de la realidad.
¿Pero quién ha visto jamás Estados
peleando? Quienes se baten son sus individuos; y, para vencer, precisa: que se enfurezcan y pierdan la bienavecturanza
de la mansedumbre. Por eso se enseña
hoy a los niños en las escuelas alemanas

�50

NOTAS Y RECORTES

NOTAS Y RECOk1E$

51

.

el' 'Himno del Odio", compuesto por Lissauer, contra Inglaterra.
• ¿Y cómo puede desaparecer de la .realidad ló que está en la naturaleza de las
cosas, lo que es constante en ellas, lo que
es fundamental?
¡Aquí de la kultura con k !
CON CUÁNTA FACILIDAD LEGISLAN LOS
HOMl:IRES Y QUf: MAL LO HACEN!

Leyendo la Gaceta Oficial, del mes de
Agosto para acá, tiene que sentirse desconcertado quien crea ,todavía en la eficacia de las leyes de los hombres, aun
cuando se aparten del orden natural.
¡Qué abrumadora florescencia! ¡Como si
la bondad de los códigos no estuviera
generalmente en razón inversa de su prolijidad! Las leyes de la naturaleza son
muy sencillas, muy claras y abarcan el
infinito. Sus moldes son inflexibles y es
sin embargo inimaginable la diversidad
de modalidades de acción que en ellos
caben. Nuestros mandatarios proceden
al revés: multipli~an la letra, malgastan

fuerzas y quizás nada bueno alcanzan .....
Pero pasemos sin advertir ligerezas, impropiedades, abusos, confusiones y contradicciones. Señalemos tan solo la tendencia al socialismo de Estado teutónico
que se descubre en la mayor parte de las
disposiciones de nuestra Gaceta, en lo
económico y en lo docente. ¡Y ello en plena zona tórrida, donde urge a toda costa robustecer las energías individuales!
CADA UNO HABLA SU LENGUA

¡Es curioso! Por haber sido Wilson profesor, se anotan en contra de los intelectuales en general, las vacilaciones y los
desaciertos que se atribuyen al Secretario de Estado BRYAN, dando a entender
que la alta cultura y el bagaje de teorías
apropiadas son contraproducentes para
el gobierno político de los pueblos. ¿Pero qué llamarán alta cultura? ¿ y qué,
teoría? El buen gobernante y -el buen
universitario deben reunir exactamente
los mismos caracteres de cerebración, de
potencia volitiva y de justeza de miras.
La investigación en el laboratorio, la so·

�53

tor.As y .RBCOlt'rES

NOTAS Y RECORTES

lución de los problemas sociales, _el atinado manejo de los hombres y de las
cosas, exig.en dotes que son de un mismo
orden fisiológico . Todo hombre esclarecido, resuelto y consecuente en sus actos
sucesivos, todo hombre de gran acción,
es forzosamente un gran intelectual. Si
erramos, en EE. UU., o en Costa Rica , es
precisamente por imprevisión, por falta
de reglas generales, por incapacidad para la abstracción; en una palabra, por
falta de teoría. Los Bryan de allá-si
son como los pintan-y los de aquí, serán todo, excepto teóricos de verdad.

blica ; de que no es cosa que interesa sólo a
unos cuantos sabios; de que tiene más importancia que la decorativa consistent e en
hacer buen papel entre los pueblos civilizados, qu e han dado en la flor de enamorarse
de la cultur a popular.
E n esta preconcienciadel pr oblema ¡ cuántas lagunas podrían señala rse! ¡Qué endeble
y t ierno nos parcee todavía ese interés naciente ! La predilección que se otorga a las
cuestiones confesionales y políticas sobr e
las e:¡ue son propiamente de enseñanza; la
falsa oposición que se pretende establecer
entr e educación e instrucción, p ara menospreciar solapadamente a ésta; el espfr-:it u
utilitario y práctico que se quiere imprimir
a la renovación de la enseñanza son señales
de lo incompleto y r udimentario que es t odavía ese movimiento de opinión. P ero es
algo, es el primer paso, para que tenga realidad en la conciencia española uno de los
términos de aquel programa de regeneración, trazado por Joaquín Costa en dos solas palabras que valen por muchos discursos: escuela y despensa, versión popular de
cultura y riqueza, los verdaderos ci m ientos
de la grandeza de las naciones.
Esa preconciencia del prol?lema de la cultura , del problema de la educación, que es

52

E.

J. R.

LA UNIVE RSIDAD Y LOS " P RÁCTICOS"

La opinión española empieza a interesarse por los problemas de la educación. Es
un interés naciente, acaso superficial, todavía muy incompleto, pero que permite considerarlo" optimistaniente como una señal
de renacimiento. Se empieza a formar conciencia acerca de tan vital asunto; hay ya
una preconciencia, un sentimiento confuso
de q ue la instrucción es una necesidad pú-

�54

NOTA$ Y RECORTE$

NOTAS Y RECOBTES

el problema de la preparación para la vida,
bajo sus distintos aspectos, entre los cuales
el de la instrucción es el menos discutible
es todavía: como digo, muy incompleta. S~
comprende ya la necesidad de la escuela;
pocos se atreven a decir que es mejor que
los pobres no sepan nada, que al pueblo le
conviene la ignorancia, porque le ahorra
cavilaciones, aparta de él tentaciones y rebeldías y le permite ser más feliz dentro de
su simplicidad. ¡ Como si esto fuera posible!
i Como si aparte de todas las razones ideales y morales, la economía moderna ~o exigiera mínimos crecientes de cultura hasta
pa1'a las más humildes formas de la concurrencia vital ! Pero si se comprende la escuela, no se comprende todavía la Universidad. La Universidad, según uño de esos
tópicos de la vulgaridad que corren por las
bajas capas de la política y del periódico y
arra~tran a muchos simples en quienes está
abolida la función de discurrir es una fábrica de títulos académicos, u~ vivero de
doctores y licenciados, de hambrientos de
levita que asaltarán el día de mañana los
destinos públicos por no servir para otra
cosa.
No se advierte que el problema de la instrucción es un problema orgánico, cuyas

partes actúan recíprocamente unas sobre
otras. Sin Universidad no habrá escuela a
menos que enviásemos a los maestros' a
educarse en el Extranjero. No basta que
baya Escuelas normales u otros seminarios
de maestros. De la Universidad, de los centros de enseñanza superior científica, llámense como se quiera y no hay por qué variarles aquel glorioso nombre que encierra
la tradición de la cultura desdé la Edad
Media, procede el nivel del saber que luego
se diversifica en varias aplicaciones y forma
los especialistas d~ las diferentes profesiones y hace profesores normales, inspectores,
maestros. Sin cultivo puro de las ciencias,
las aplicaciones caerían en el empirismo,
degenerarían, se petrificarían en la rutina,
Con razón se achaca a la Universidad aleana, al cultivo de las ciencias físico-quimicas, el desarrollo extraordinario de la
industria y .el comercio germánicos. El progreso de las aplicaciones. prácticas, tiene
por supuesto el adelanto de las ciencias.
El impulso de la Universidad llega a la
cuela de primera enseñanza. Contra la
niversidad conspiran el sentido utilita·o del practicismo (a veces lo que parece
áctico es lo menos p-ráctico) y la pedante-

55

�5(1

•

).'0'1'AS Y HEl'Oln'ES

ría de los autodidactos
pasado por ella, creen que no sirve par
nada. Los unos dicen: "¡ nada de faculta
des, ni de filosofías, ni de monsergas; lo qu
queremos es cosas prácticas; cosas que sir
van para la vida, ingenieros, maestros, co
merciantes !". Como si eso pudiera logrars
sin un intenso cultivo de la ciencia. Lo
otros se figuran a las Universidades como
Escuelas arcaicas, ajenas a la cultura moderna, y no advierten que todo lo que h
sobresalido en la cultura española contemporánea desde Costa a Menéndez Pclayo
de la Universidad procede (hablo de la Uní
versidad en sentido genérico, de enseñanz
científica superior).
¡De "Nuevo Mundo.")

BORRADOS

En la sesión del 15 de :Marzo, ln .lcnd
mía de Cit·nci:is '· ... ncesa ha decidido 1
cxclüsión de los siguieAtes miembros al
manes, firmantes del conocido ~Ianifiesto
Baeyer (químico), E. Fischer (químico
\Yaldeyer (anatomista) y F. Klein (mat
mático).-Otras sociedades sabias han i
mado ya resoluciones semejantes.

.\°TILLAl\·A (&amp;mm//,11)
N JUA,\' DE LA CRUZ
AY LUIS DE LEO.V
ROCHEFOUCA ULD
s LIIIR0S DE HORAS son voh1menes impresos en vitela
lada; todas !ns páginas decoradasZcon variados orna•
de estilo, a dos colores; la encuadernación en per•
loo legitimo, impreso en varios colores esmaltRdos, con
aderas y marcador de cintas de seda. El libro tiene la
afinada y paciente de un códice manuscrilo. En la
ra página lleva una dedicatoria, con el lugar corres·ente a los nombres en blanco. Es un admirable libro-

PUBLICACONES RECIBIDAS.
Ca.~a Editorinl,PROMETEO, de Valencia, acaba de
• ar La Risa, por E. Bergson, una de las mejores obras
·das recientemente en Parfs, y seguramente la más
ante del gran pensador francés. ¿Por qué relmos y
~ nos hacen reir? ¿Qué es la risa? ¿Qué representa
vida social? Lo cómico en el lenguaje, lo cómico en la
n y en el movimiento y lo cómico en los caracteres. La
mo represión moral. Todos esos puntos se estudian
Jarecen en este 111,ro, de una singularidad extrnordi• uniendo a las observaciones del hJósofo el encanto de
agen, acertada y luminosa, delicadamente expuesta y
rosamente labrada, con un acierto de 1mista. A estos
res de la forma debe Bergson su póblico femenino,
llena su cátedra de Parls. Asl le llaman "el filósofo de
1a obra,

admirablemente presentada por sus edi1ores,
na magnifica cubiert.i a todo color, se vende a dos pe.
en todas las buenas librerfas.

MERCURIO lllt

NUEVA ORI.E.\:'\S

S11111ari1J de abril de 1915:
gina personal del Director.-To/edo: por Romera :'\a- Curiosidades - St&gt;11elo: por Falconi Villagómez 1.1 Hllt..111,1: por Rodrigo Cen:intes - A.:tualida&lt;les-;.

••

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                  <text> Colección Ariel de Joaquín García Monge. La misma fue una importante revista cultural que iniciara en 1906 bajo la dirección de su fundador y terminada en 1917 por Alfredo Greñas, sucesor de García Monge en la dirección de la revista. La Colección Ariel se caracterizó por difundir una selección de literatura clásica y moderna de distinguidos intelectuales latinoamericanos, europeos y estadounidenses. A partir de 1908 la revista incluye una sección denominada "Rincón de los niños"  </text>
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                <text> Colección Ariel de Joaquín García Monge. La misma fue una importante revista cultural que iniciara en 1906 bajo la dirección de su fundador y terminada en 1917 por Alfredo Greñas, sucesor de García Monge en la dirección de la revista. La Colección Ariel se caracterizó por difundir una selección de literatura clásica y moderna de distinguidos intelectuales latinoamericanos, europeos y estadounidenses. A partir de 1908 la revista incluye una sección denominada "Rincón de los niños"  </text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>eeLEee1eN JIRIEL
........ 57

LEGIUBDS ·DE DZOBII

■AN

JOSII D11 COSTA IIICA, C, A,
l•prenta Greftae

��'2E)LE'2'2IE)N 1\RIEL
esa

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POR TRES COLONES

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ESPAN'".A

lEGIUBHS DE HZOBIH

181&amp;
BBKilARIO DE LA VIDA BA.OIOWA.L

-T.:f:"" IIJtt=!'rl-~,:;¡¡.11 Dlnnl.:.~
PROJLll!S B!CIOULIS • ARTK •
1

1)()0E GBAIJDES PÁGINAS DE TEXTO F.IRJüDA8
POB LOS 11.Á.S ILUSTBBS BSCBITORF.S NAOIONA•
LU Y EXTBAN.JEBOS. -GRABADOS EN NEGRO Y
D COLOBBB, 001' ORtGllfALES DE LOS MÁS
BENOJIBBADOS ARTISTAS

REDACTORES

Jo~ Ortega Y Gasset, Plo Baroja, Ra-

miro de ll.faezlU, Ramón ~ de "Yl'lil,
Luis de Zulueta, Eugenio d'Ors, GR'gorlo Marúnez Sierra y Juan Guisl.

P.KE0IOS DE 8U8CBIPCION
MADRID y PROVINCIAS S lilF:JS MESES •• •• •• 11.50~
•• l UN AAO......... 5 00 ARo ........................ 111,00 ....,
lflJEIRO R lu Llllnrfaa • TRU08 DCIIL J

EXTRANJERO: Uw
A 18 dXTlll08

a la .. la TI0D.l DI LIKD.
Escelen~ semanario. Lo recomr.ndnmos a nuestros aml&amp;p.&amp;.

SAN JOSE DE COSTA RICA, C. A.

�APRECIAC ION E S

El atildado Azorín es la faz opuesta de
Baroja. Nos encontramos aquí con el ejemplar perfecto, puro y terminante del "hombre de letras". Si la profesión literaria mereciese llevar uniforme, Azorín lo habría de
vestir irreprochablemente. Y es una inj us.:
ticia de la época que no se le hayan concedido al escritor de las "pequeñas cosas"
esos destinos pedectamente literarios, como
director de Biblioteca o Museo, miembro
de la Academia, senador vitalicio.
Es uria de las más acabadas figuras lite~
rarias del momento. Trasciende todo él a
libros, a papeles, a lectur as. Ultima mente,
cansado quizá de sus devan eos políticos, se
ha entregado del todo a la postura que 1f
conviene más y q ue mejor le cae: se ha en
cargado, puesto que otros no lo hacen, de
resucitar personas medio olvidadas o m uertas del todo. Se ha vuelt o de cara al pasa-

Junio de 1915

I

-

�4

5

APRECTACIONES

APRECIACIONES

do, procurando darles vida a los clásicos españoles. Y nadie corno él tan dotado de
cariño y de unción por las cosas viejas, por
los autores pretéritos.
Azorín, en realidad, no vive contemporáneamente. Su espíritu habita otras regiones
lejanas. Parece pasar sobre los sucesos de
hoy como un sonámbulo, sin rozarlos. Aunque viste a la moda y circula en el momento actual, fundamentalmente se halla lejos.
Si a los hombres pudiera situárseles en el
siglo que más les conviene, Azorín se encontraría gustoso y adecuado en pleno siglo

instinto, al partido conservador. Y en él está en su centro, con su conservatismo "ilustrado", que se atreve con los agrios problemas modernos. Igual que sus antepasados
del siglo XVIII.
He aquí un clásico todo pulcritud y contención. El apasionamiento del siglo XIX
apenas ha rozado su alma. Está libre de
todo fárrago. Puede encarar los asuntos sin
la presión de la fiebre romántica. El mundo, la hirviente contrariedad continua del
siglo, no podrían enardecerlo. Si vive en la
hora presente, si comenta los hechos sociales, pronto los deja; vierte una nota de interés, perfectamente educada, como espíritu cortés que no sabría rehuir la atención
en que bullen sus contemporáneos, y luego,
cumplida su especie de cortesía, vuelve a
los antiguos, a los recuerdos, a sus cuadros
castellanos.
En la pintura de esos cuadros se ha mostrado incomparable. Ninguno entre los modernos, ha podido reflejar a Castilla con tal
exactitud y tanto afecto. A estos cuadros
le debe su gloria.
En tal sentido, Azorín ejerce una poderosa influencia sobre las letras actuales. Y éste es uno de tantos misterios como a hundan

XVIII.

Tiene un "progresismo" contemporáneo
de Carlos III. Conversaría animadamente
con un abate culto, con Cabarrús y Jovellanos. Es de la madera de aquellos hombres
que leían casi en secreto a Montesquieu y a
Voltaire; que amaban las ciencias y él "progreso", pero al estilo de la época; que eran
liberal€·s, sin perdonar la misa ni el acatamiento realista. Muchos de aquellos "liberales", transportados al día de ahora, se
harían retrógrados o conservadores. Así
también Azorín, que atolondradamente voló entre las furias anarquistas dura nte algún tiempo, fué a derivar, por lógica y por

�6

.A.PRECI.ACTONES

en la literatura. Con toda su riqueza de
pensamiento, de imaginación y de emoción,
Baroja influye porn o no influye nada; en
cambio Azorín, sobrio de pensamiento y
con una emoción circu:b.scrita a dos o tres
invariables matices, arrastra detrás a muchos imitadores, casi forma escuela.
¿ Es beneficioso a España este influjo?
Desde luego, ha puesto Azorín cierto orden
en el habla, cierta compostura de formas.
En cambio, no puede decirse que un espíritu como el de Azorín impulse a un pueblo
tan decaído y desorganizado. El espíritu de
Azorín es, en el fondo, quietista o estático.
Tal vez reporte un beneficio su vuelta a la
tierra, su fervor de casticismo, su culto de
los clásicos, con frecuencia olvidado todo
esto por España, la gran olvidadiza y la
gran negligente.
Pero al mismo tiempo hay en Azorín un
recreamiento enfermizo por lo que es ruina,
quietud y muerte. Más artista que sociólogo, el pasado y el fracaso del pasado, desde
su punto de vista artístico, le merecen sólo
un amago de lágrima, una pincelada sentimental. Se ve que no gusta sumergirse demasiado en la hondura de los problemas.
Su complacencia de artista cree haber he-

.APRECIACIONES

7

cho bastante con delinear y darle vida al
cuadro, y pasar.
Es una mente tímida, levemente nostálgica, que se deleita con lo viejo. Es el poeta
parco y elegante de la mediocridad castiza.
Estima evocar los pueblos que duermen a
la sombra de los recuerdos; halla una sensual delectación en ir por esos pueblos y en
figurarse que él mismo sea uh habitante de
pequeña ciudad manchega o levantina, un
Azorín pacato y levemente sentimental, un
un pequeño filósofo.
Estima sobre todo los libros. Estos le
arrancan estremecimientos de alegría, y escribe casi siempre a estímulos librescos. As!
como hay autores que dan la sensación de
estarse arrancando las páginas que escriben
de su propia sangre, Azorín, por el contrario, se llena la mente cada vez que lee un
libro, y se vierte después.
En este sentido también es un autor profundamente literario, hombre de letras, es
decir, capaz de reflejarse en el mar convencional de la literatura, mucho mejor que en
el mar de la vida. Dentro de su sér no percibe el rumor de marea de otros escritores;
está inmejorablemente situado sobre el plano neutral del puro objetivismo; su alma

��10

APRECIACIONES

carta das; más valor y eficacia concedemos, por ejemplo, a los ferrocarriles-obra
capital en el mundo moderno-que a los
hechos de la historia concebida en su sentido tradicional y ya en decadencia. Una
preocupación por el poder del tiempo compone el fondo espiritual de estos cuadros. La
sensación de la corriente perdurable - e
inexorable-de las cosas cree el autor haberla experimentado al escribir algunas de
las presentes páginas." En verdad, la noción del tiempo parece que fuera para Azorín una sensación de tacto. La presenta
con relieves de estatua y la anima con palpitaciones musculares. . Estaba indicado por
la naturaleza para hacer la síntesis de ~a vida en pueblos y razas, un autor a quien la
naturaleza dotó conantenas de insecto para
tocar el hilo de las horas.
B. SA~IN CANO.

( Hispania. Lc-ndres.)

LECTURAS DE AZORIN

JUAN EL DE JUAN PEDRO
Juan el de Juan Pedro nació en los
Prietos, un caserío de La Roda. F ·u eron
sus padres Juan Pedro y Antonia Maria.
Juan Ped 0 era el manejero de los Prietos. Los Prietos pertenecían a un señor
muy rico que vivía en Madrid. Donde
nació Juan, la llanura se extiende inmensa y m0nótona; la tierra tiene un color
de ocre. Al lado ile la casa se ven unos
olmos viejos; no pían en ellos los pájaros. No hay pájaros en toda la llanura.
Unas palomas grises revuelan lentamente, _muy lentamente, sobre el cielo azul,
siempre limpio; a ratos se abaten sobre
las sembrados; al anochecer tornan al
palomar.
Cuando Juanico tenía cuatro o seis meses, un día que lo habían acostado en un
poyo y que su madre estaba fuera, entró
un cerdo en la casa, se llegó al niño y co0

�12

.AZORÍN

menzó a mordiscarle y roerle un brazo.
A los gritos acudió la madre.Juan quedó
para toda la vida con una gran descarnadura en el brazo. Dos años más tarde
murió Antonia Maria. Juan Pedro se
volvió a casar con una viuda que tenía
dos hijos.
La madrastra quería poco a Juanico.
Apenas le alimentaba; le daba grandes
golpes; le encerraba largas horas en las
falsas de la casa. Entonces fué cuando
Juan Pedro comenzó a beber. Todas las
faenas de la casa andaban descuidadas.
El amo, que vivía en Madrid, se arruinó;
los Prietos pasaron a otro dueño. El nuevo propietario despidió a Juan Pedro.
Juan Pedro se fué a vivir al pueblo; trabajaba muy poco; un año después murió
y Juanico quedó con la madrastra en
compañía de sus dos hermanastros. A
los ocho años Juanico no daba señal ninguna de inteligencia; no lo llevaban a la
escuela; no aprendía a leer ni escribir•
"Es muy bruto este chico", decían: "¡Jesús, qué zagal más porro!", exclamaban.
J uanico recibía más golpes que antes y

JU.AN EL DE JUAN PEDRO

13

apenas comía nada. Era alto, escuálido,
moreno, feucho, pero tenía unos ojos anchos, unos ojos melancólicos, unos ojos
luminosos. A los doce años Juanico entró
a servir en una casa de labranza; era el
guadapero que llevaba la comida a los
jornaleros que estaban labrando lejos;
hacía las faenas más rudas; soportaba
las bromas más brutales y feroces de los
mozos de la casa. Una noche de San
Jpan, por divertirse, los labriegos comenzaron a mantearlo; una de las veces que
1o lanzaron por el aire cayó al suelo y se
rompió una pierna. Estuvo dos meses en
una cuadra, acostado sobre un montón
de paja, curándose la fractura. Cuando
ntuvo un poco bien, cuando ya podía
andar y moverse de un lado para otro,
ocupándose en las faenas de la casa, se
cometi6 un robo en la labor.· del cajón
del mayoral o encargado quitaron unas
monedas. Juanico no sabía nada del robo; pero lo 11evaron al pueblo y lo tuvieron tres meses en la cárcel.
La mujer del carcelero se compadeció
de Juaoico, el preso no daba nada ,pe

�14

AZORÍN

hace!", no decía nada, no se quejaba nunca. Dos hijos del carcelero cayeron enfermos de viruela. Como Juanico inspiraba
confianza a todos,_ andaba por la casa
del alcaide de la prisión y hacía todos los
menesteres de ella; dur.ante la enferme·
dad de los dos chicos él no se separó jamás de su cama. Los atendía, les daba
las medicinas; vela ha todas las noches,
sin dormir una hora, junto a ellos.
Al ponerle en libertad , Juanico no sabía lo que hacer. Buscó trabajo, entró a
servir en una casa de Villa_rrobledo y allt
estuvo ocupado en labrar seis años la
tierra.
Como las cosechas iban mal, el propietario de la finca hizo reducción en e1 personal; Juanico no tenía mujer ni hijos; él
fue el que se quedó sin trabajo. Anduvo
durante algunos meses por los caminos,
durmiendo en las afueras de los pueblos,
comiendo los mendrugos que le daban de
limosna. Un día encontró en una carretera a un grupo de labriegos que se mar·
chaba a un puerto de mar. Le dijeron
que se fuera con ellos y él comenzó a ca-

JUAN EL DE JUAN PEDRO

15

minar en su compañía. Doce años estuvo
fuera de España, en América.
Cuando volvió a la Mancha todo estaba lo mismo. Juanico era también el mismo de antes. No tenía a nadie en el
mundo, ni tenía nada. Pidió trabajo en
algunas labores y labró las tierras. Un
matrimonio de jornaleros Je da b.a albergue en su ca~a; J uanico les retribuía con
lo que ganabá. En 1885 se extendió el
cólera por España. Juanico estaba entonces en Criptana; las familias pudientes del pueblo se ausentaron. Se suspendieron o redujeron a lo indispensable los
trabajos del campo. Juanico se quedó desocupado. En Criptana él entraba en las
casas de los coléricos; ayudaba a los médicos; se acostaba en la misma cama de
loe enfermos para hacerlos reaccionar.
Uno de los médicos se compadeció de él y
le dió trabajp en una ficca suya.
Tenía Juan el de Juan Pedro entonces
cerca de cuarenta años; era tan delgada
Y estaba tan pá lido como cuando adolesCfflte. Se levanta ba a las cuatro de la
mañana; sacaba de la cuadra la yunta;

�16

JUAN EL DE JUAN PEDRO

AZOBLN

aparejaba las mulas y se marchaba con
ellas a las tierras que tenía que labrar.
Todo el día, de la mañana a la noche, lo
pasaba en la inmensa llanura abriendo
surcos simétricos, larguísimos, paralelos.
Unas picazas revolaban en el cielo .azul;
otras yuntas caminaban lenta~, muy lentas allá a lo lejos. Al anochecer, cuando
el sol hacía rato que se había puesto,
Juanico volvía a la labor. Cenaba enton-ces con los demás jornaleros y se acostaba.
Al cabo de estar siete años en la hacienda del médico, cuando murió el propietario y la finca fúé dividida entre los
bertderos, Juanico volvió a quedar sin
trabajo. Ya entonc:es estaba más pálido
y más delgado que nunca. Apenas tenía
fuerzas; le daban de cuando en cuando
unos profundos desmayos. Se encontró
sin trabajo y no supo qué hacer ni dónde
ir. Comenzó a andar por los caminos;
eran sus compañeros las avecicas del cielo y los canes perdidos. Llevaba un zurrón a la espalda y en él metía los
mendrugos que le daban. Un perro va ga-

17

hundo y extenuado, con unos ojos brillantes, se incor por ó a él y no le dej ab a
en sus cami nat as.
Juanico le cobró cariño y juntos comían el pan que recogían de puerta en
puerta. Como hacía mucho tiempo- desde niño- que no había estado en los P rietos, y como n o tenía que hacer nada, un
día se le ocurrió ir allá a ver si la casa estaba lo mismo que antes. Era en invierno; llegó a los P r ietos al anochecer de un
día crudísimo, en que había estado nevando. Juanico conversó un rato con el
encargado de la casa y le pidió albergue.
Le indicaron un cobertizo lleno de estiér-·
col. J uanico se acostó en el muladar. A la
mañana siguiente lo encont raron muerto; junto a él, se atado en dos patas, con
la cabeza le vant a da al cielo, estaba aullando el perrit o .
(Espafia)

�EL MAR

EL MAR
Un poeta que vivía junto al Mediterráneo, ha plaiíido a Castilla porque no
puede ver el mar. Hace siete siglos, otro
poeta-----el autor del Poema del Cid-llevaba a la mujer y a las hijas de Rodrigo
Díaz desde,el corazón de Castilla a Valencia; allí, desde una torre, los hacía
contemplar - seguramente por primera
vez-el mar.
Miran Va/enria como iaze la , ibdad,
E del otra parte a oio han el mar

No puede ver el mar la solitaria y melancólica Castilla. ~stá muy lejos el mar
de estas campiñas llanas, rasas, yermas,
polvorientas; de estos barrancales pedregosos; de estos terrazgos rojizos, en que
los aluviones torrenciales han abierto
hondas mellas; de estas quiebras aceradas y abruptas de las montañas; de estos mansos alcores y terreros, desde
donde se divisa un caminito que va en

19

zigzags hasta un riachuelo. Las auras
marinas no llt:gan hasta estos poblados
párdos, de casuchas deleznables, que tienen un bosquecillo de chopos junto al
tjido. Desde la ventanita de este sobrado,
~n lo alto de la casa, no se ve la extensión azul y vagorosa: se columbra allá
en una colina una ermita con los cipreses rígidos, negros, a los lados, que destacan sobre el cielo límpido. A. esta olmeda, que se abre a la salida de la vieja
ciudad, no llega el rumor rítmico y ronco
del oleaje: llega en el silencio de la mañana, en la paz azul del mediodía, el cacareo metálico, largo, de un gallo, el golpear sobre el yunque de una herrería.
Estos labriegos secos, de faces polvorientas, cetrinas, no contemplan el mar: ven
la llanada de las mieses; miran, sin verla,
la largura monótona de les surcos en los ·
bancales. Estas viejecitas de luto, con sus.
manos pajizas, sarmento~as, no encienden, cuando llega el crepúsculo, una luz.
ante la imagen de una Virgen que vela.
por los que salen en las barcas: van por·
las calleja s pinas y tortuosas a las nove-

�20

AZORÍN

nas, miran al cielo en los días borrascosos y piden, juntando sus manos, no que
se aplaquen las olas, sino que las n ubes
no despidan granizos asoladores.
No puede ver el mar la viej a Castilla :
Castilla, con sus vetustas ciudades, sus
catedrales, sus conventos, sus callejuelas
llenas de mercaderes, sus jardines encerrados en los palacios, sus torres con
chapiteles de pizarra, sus caminos ama·
ríllentos y sin uoso~, sus fonditas destartaladas, sus hidalgos que no hacen nada ,
sus muchachas q_ue van a pasear a la s
estaciones, sus clérigos con los balandranes v::erdosos, sus abogados - muchos
abogados, infinitos abogados-que todo
lo sutilizan, enredan y confunden . P uesto
que desde esta ventanita del sobrado n o
se puede ver el mar, d~jad que aquí, en la
vieja ciudad cast ellana, evoquemos el
mar. Todo está en silencio: a llá en una
~ra del pueblo se levanta u na t enue polvoreda; luego, más lejos, apa rece la sie-rra baja, hosca; sin á rboles, sin viviendas. ¿C6mo es el mar? ¿Qué dice el mar?
¿Qué se hace en el mar? Recordemos, co-

EL MAR

21

mo primera visión, las playas largas, doradas y solita rias; una faja de verdura
se extiende, dentro, en la tierra, paralela
al mar; el ma r se a leja inmenso, azul, verdoso, pa rdo, hacia la inmensidad; una
banda de nubecilla s redondeadas parece
posa-rse sobre el agua en la línea remotísima del horizonte. Nada turba el pano...
rama. La suave arena se &amp;leja a un lado
Y a otro hasta tocar en dos brazos de
tierra que se internan en el agua; las olas
vienen blandamente a deshacerse en la
arena ; pa sa en lo alto, sobre el cielo azul,
una gaviota.

* * *
Cambiamos de evocaci6n. No estamos
ya de día junto al mar. Ahora es de noche; el pobla do está remoto; apenas si se
percibe una lucecita en la lejanía. El mar
se halla frente a nosotros; no Je vemos
a~enas; sabemos que aquí, a nuestros
pies, en lo hondo de este acantilado co.
'
~1enza la extensión infinita. Pero percibimos el rumor ronco, incesante, de las
olas que se estreUa n contra las peñas. En .
la negrura del firmamento brillan luce-

�22

.AZORÍN

ros. Pasarán siglos, pasarán centenares
de siglos: estas estrellas enviarán sus
parpadeos de luz a la tierra; estas aguas
mugidoras chocarán espumajeantes en
las rocas: la-noche pondrá su obscuridad
en el mar, en t:I cielo, en la tierra.· Y otro
hombre, en la sucesión perenne del tiempo, escuchará absorto, como nosotros
ahora, el rumor de las olas y contemplará las luminarias eternas de los cielos.
En la noche,juoto al mar, e~ también visión profunda, henchida de emoción, la
de los faros: faros que se levantan en la
costa sobre una colina; faros construídos
sobre un acantilado; faros que surgen,
mar adentro, por encima de las aguas,
asentados eo un arrecife batido por las
olas. En la noche, los faros nos muestran
su ojo luminoso, ya permanente, ya con
intermitencias de luz y obscuración ¿Qué
ojos verán desde la inmensidad negra
esos parpadeos? ¿Qué sensaciones deepertarán en quienes caminan de la tierra
nativa hacia lejanos países?
* * *
De la noche, tornemos otra vez al mediodía radiante. Ya no paseamos sobre

ELM.A.R

23

la arena de una suave playa. Nos hallamos en lo alto de una montaña;sus lade-

ras son suaves y gayas de verdura. Lejos
está el tráfago y la febrilidad de la urbe;
hemos escapado a nuestras inquietudes
diarias. Gozamos de este mundo de paz
y de mar ancho. Inmenso se despliega
ante nuestra mirada: no es el claro Mediterráneo, es el turbulento y misterioso
Atlántico. Las laderas del monte acaban
en unos peñascales; una aguda restinga
ae destaca de la costa y entra en el mar;
las olas corren sobre su lomo, van, vienen, hierven, se deshacen en nítidos espumarajos. Ese movimiento tumultuoso se
presenta a nuestro ojos contrastando
con la quietud, la inmovilidad del mar
allá en la lejanía. Su color es vario a trechos: azulado, terroso, verde, pardo,
glauco; una banda de color de acero divide un vasto manchón azul. Allá en los
confines del horizonte apareceun puntito
que va dejando detrá.s de sí, en el cielo,
un rastro negro. Al cabo de un minuto
ha desaparecido; las olas, al pie de la
montaña, se encrespan, chocan con las
rocas, se deshacen en blanca espuma.

�24

EL M.A.R

.A.ZORÍN

Y traídas por estas evocaciones surgen
otras. Vemos los puertos populosos cuajados de barcos de todos los tamaños y
de todas las naciones, con el boscaje de
sus velámenes, cou las proas tajantes,
con las recias chimeneas; en el ambiente
se respira un grato olor a brea; van y
vienen por los muelles hileras de carros;
rechinan las grúas y las gruesas cadenas
de hierro. Un vapor se mueve lentamente
hacia el mar libre; resuenan tres espaciados toques de sirena; un rato después
el barco se pierde a lo lejos, entre el cielo
y el mar. Vemos las calas plácidas y los
surgideros tranquilos de los pequeños
pueblos; los freos o canales angostos,
que penetran entre dos montañas tierra
adentro; los médanos o bancos de a rena,
que se dilatan en suaves veriles hasta
perderse bajo el agua límpida, transparente; las mañanas turbias en que todo
es gris; el cielo, las aguas, la tierra, y en
que nuestro espíritu se hinche de grises
añoranzas; los días de furibundas tormentas-tan soberbiamente pintadas por

25

Ercilla-en que el vendaba! dobla los árboles de las colinas, salta el agua sobre
los acantilados, se abren profundos senos, súbitamente, en el mar, se levantan
las aguas a increíbles alturas, baten las
olas, bajo un cielo negro, los a·rrecifes de
la costa.
.. . las hinchadas olas rebramaban
en las vecinas rocas quebrantadas.

* .. *
Pero nuestras evocaciones han termi~
nado; desde las lejanas costas v olvemos
a la vieja ciudad castellana. Por la ventanita de este sobrado columbramos la
llanura árida, polvorienta;el aire es seco,
caliginoso. Suenan las campanadas lentas de un convento. Castilla no puede
ver el mar.
(Castilla.)

�LOS FERROCARRILES

LOS FERROCARRILES
¿Cómo han visto los españoles los primeros ferrocarriles europeos? En España
los primeros ferrocarriles construídos fueron: el de Barcelona a Mataró, en 1848;
el de Madrid~ Aranjuez, en 1851. Años
antes de inaugurarse esos nuevos y sorprendentes caminos habían viajado por
Francia, Bélgica e Inglaterra algunos escritores españoles; en los relatos de sus
viajes nos contaron sus impresiones respecto de los ferrocarriles. Publicó Mesonero Romanos sus Recuerdos de viaje por
Francia y Bélgica, en 1841; al año siguiente aparecía el segundo volumen de
los Viajes de Fray Gerundio. Más detenida y sistemáti~amente habla Lafuente
que Mesonero de los ferrocarriles.
D. Modesto Lafuente fué periodista humorístico e historiador; nació en 1806 y

27

murió en 1866. Compuso la Historia de
España que todos conocemos; hizo largas y ruidosas campañas como escritor
satírico. Acarreóle una de sus sátiras, en
1814, una violenta agresión de D. Juan
Prim~entonces Coronel-; vemos un caluroso aplauso a esa agresión en el número VI de la revista El Pensamiento.
D. Miguel de los Santos Alvarez dirigía
esa publicación; colaboraban en ella Espronceda, Enrique Gil, García y Tassara,
Ros de Olano. Rehusó Lafoente batirse
con Prim; negóse a responder al sentimiento tradicional del honor. "Las injurias personales-decía El Pensamiento-,
en todos los países, personalmente se
ventilan. España, esta tierra clásica del
valor y de la hidalguía, ¿desmentiría con
su fallo su noble carácter?'' "¿Se asociaría -añade el anónimo articulista- al
cobarde que acude a los Tribunales en
lugar de acudir a donde le llama su
honor?"
Un escritor que de tal modo rompía
con uno de los más hondos. y transcendentales aspectos de la tradición había

�28

AZORÍN

de ser el primero que más por extenso y
entusiastamente nos hablase de los ferrocarrile~: es decir, de un medio de transporte que venía a revolucionar las relaciones humanas. Fray Gerundio viaja,
brujulea, corretea por Francia, por. Bélgica, por Holanda, por las orillas del
Rhin; lo ve todo; quiere escudriñarlo y
revolverlo todo. Observa las ciudades,
los caminos, las viejas y pesadas diligencias, los P arlamentos, las tiendas, las calles, los yantares privativos de cada peís,
Su charla es ligera, aturdida, amena;
aguda y exacta a trechos. Lafuente se
reservó su llega da a Bélgica para tratar
de los caminos de hierro, "por ser Bélgica el país en que los caminos de hierro
están más generalizados y acondicionados". Minuciosamente va haciendo nuest ro autor una descripción de los ferroca·
rdles.
"No todos los españoles -dice Lafuente-, por lo que en muchas conversaciones he oído y observado, tienen una idea
exacta de la forma material de los caminos de hierro." De la construcción de la

LOS FERROCARRILES

29

línea, de los túneles, de los viaductos, de
las estaciones, de los coches, nos habla
Fray Gerundio con toda clase de detalles. No nos detengamos en ellos; el tren
va a partir; subamos a nuestro vagón.
"El humo de carbón de piedra que saliendo del cañón de la máquina locomotiva
de bronce obscurece y se es¡.,arce por la
atmósfera, anuncia la proximidad de la
partida del convoy." Han unido ya a la
máquina diez, quince, veinte coches. Se
clasifican los carruajes en tres categorías:
las diligencias o berlinas, los coches o
char-á-bancs y los vagones. Las berlinas
constan de 26 ó 28 asientos, cómodos,
mullidos; divídense en tres departamentos que se comunican por puertecillas.
Los char-á-bancs constan de una sola di-visión y son de cabida de 30 personas.
Los vagones van abiertos y sirven "para
las gentes de menos fortuna y para las
mercancías." Han sonado unos persistentes toques de campana. Suben los viajeros a sus respectivos coches. Un dependiente que va en el último vagón del tren
-toca una trompeta; contesta con otro

�30

AZORÍN

trompetazo otro empleado situado a la
cabeza del con voy. Y el tren se pone en
marcha. Poco a poco el movimiento se
va acelerando. "Los objetos desaparecen
como por ensalmo". Conviene que el viajero no mire el paisaje que se desliza junto al vagón, sino a lo lejos. Si se mira a
los lados no fe verá "más que unR cinta
que forma,y se irá la cabeza fácilmente."
Mesonero habla también de la rapidez
con que desaparecen de la vista los objetos cercanos, y dice que por esto "es conveniente fijarla en la lontananza, o, por
mejor decir, no fijarla en ninguna parte."
La celeridad con que se marcha es de
ocho a diez leguas por hora. "Recuerdo
-escribe Mesonero-haber hecho en una
hora y dos minutos la travesía desde
Brujas a Gante, que son doce leguas."
En 1840, cuando Lafuente y Mesonero
observaban los ferrocarriles extranjeros,
ya corría un trenenCuba,entre la Habana y Güines. Nos habla de ese ferrocarril
el desbaratado romántico donJacinto de
Salas y Quiroga, el amigo de Larra y de
Espronceda, en el primer tomo ?e sus

LOS FERROCAR.RILES

31

Viajes-dedicado a la Isla de Cuba-publicado en el citado año. Un solo viaje
hacía diariamente ese treo de la Habana
a Güines; cuarenta y cuatro millas era el
recorrido. "Desde luego-dice Salas-noté menor velocidad que la que otras veces había experimentado en Inglaterra."
"Apenas andábamos -añade-cuatro leguas españolas por hora." Al llegar Salas y Quiroga a Cuba, y al contemplar el
destartalamiento de las fondas y la incomodidad de las ciudades, junto con el camino de hierro,. en extraño y clamador
contraste, recordó una frase de un famo10 amigo suyo. ''Vino naturalmente a la
memoria-escribe-aquel célebre dicho de
mi amigo Larra: En esta casa st: sirve el
café antes que la sopa.''

* * *
Pero continuemos nuestro viaJe en el
ferrocarril belga, acompañados de Fray
Gerundio. Nada más ·cómodo que viajar
en el tren. No hay temor, como algunos
aseguran, de dificultad o ahogo en la respiración. El movimiento es suave: "una

�32

AZORÍN

especie de movimiento trémulo y vibratorio." Se puede ir hablando, jugando o
leyendo; a lgunas veces los empleados van
escribiendo en un coche destinado a oficina. Una muchedumbre de viajeros llena
los trenes y circula por todos los caminos. Las gentes se encuentran en los caminos con la misma frecuencia que en las
calles de París, de Londres "y a un de
Madrid ." Toda Bélgica es una gran ciudad. Todo el mundo viaja con una facilidad extraordinaria. Fr.:-cuentemente se
ve a una linda j oven, •'elegantemente
vestida", penetrar en un coche del tren.
Aun estando el carn.iaje lleno de hombres, no h'ly miedo de que nadie se desmande ni haga ni diga nada que pueda
ofender o ruborizar a la viojera. "Lo que
es un CUS') igual-escribe Lafuente-sucedería en España lo puede suponer el curioso lector." De pron to el tren entra en
un largo y elevado viaducto."Espectáculo raro'' es entonces ver el rápido convoy
marcha r por encima de los carruajes que
allá abajo pasan por los arcos del puente. Otras veces el tren penetra en un tú-

LOS FERROCARRILES

33

nel. "Imponente" es ese momento. El
ruido de la máquina junto con el estrépíto de los coches resuena h6rridamente
bajo la bóveda; s6lo acá y allá una lucecita rompe la densa obscuridad; pasan
veloces en las tinieblas, rasgándolas, las
chispas y carbones desprendidos de la
máquina ... Y bruscamente, aparecen de
nuevo la luz, el paisaje, el campo ancho
y libre. ¿Qué sensadones más gratas,
más artísticas que éstas? Mesonero Romanos protestaba contra los "señores
poetas" que, existiendo el ~•asombroso
espectáculo" de los caminos de hierro,
afirman que, "el siglo actual carece de
poesía". Describe Mesonero la poesía de
loe caminos de hierro en sus diversas faees, ya de día, ya durante la noche.
Encantaba ese espectáculo también a
Lafuente. "Magnífico y sorprendente
cuadro-escribe-; mil veces aún más interesante y más poético cuando se pretencia en horas avanzadas de una noche
obscura.'' Sí; tienen una profunda poesía
los caminos de hierro. La tienen las anchas, inmensas estaciones de las grandes

�34

AZORÍN

urbes, con su ir y venir incesante-vaivén
eterno de la vida-de multitud de trenes;
los silba tos agudos de las locomotoras
que repercuten bajo las vastas bóvedas
de cristales; el barbotar clamoroso del
vapor en las calderas; el zurrir estridente'
de las carretillas; el tráfago de la muchedumbre; el llegar raudo, impetuoso, de
los veloces expresos; el formar pausado
de los larg0s y brillantes vagones de los
trenes de lujo: que han de partir un momento desf.)qés; el adiós de una despedida
inquietant~,; que no sabemos qué misterio doloroso ba de llevar en sí; el alejarse
de un treo hacia las campiñas lejanas Y·
~alladas, hacia los mares azules. Tienen
poesía las pequeñas estaciones en que un
tren lento se detiene largamente, en una
mañana abrasadora de verano; el sol lo
llena todo y ciega las lejanías; todo es
silencio; unos pájaros pían en las acacia•
que hay frente a la estación; por la ca•
rretera polvorienta, solitaria, se aleja un
carricoch~, hacia el poblado que destaca
con su campanario agudo, techado de
negruzca pizarra. Tienen poesía esas

LOS FERROCARRILES

35

otras estaciones cercanas a viejas ciudades, a las que en las tardes del domingo,
durante el crepúsculo, salen a pasear las
muchachas y van devaneando )entamen-'
te a lo largo del andén, cogidas de los
brazos, escudriñando curiosamente la
gente de los coches. Tiene, en fin, poesía,
la llegada del treo, allá de madrugada, a
una estación de capital de provincia; pa~
sado el primer momento de arribo, acomodados los viajeros que esperaban,• e}
silencio, un profundo silencio, ha tornado a hacerse en la estación; se escucha e}
resoplar de la locomotora; suena una·
larga voz; el tren se pone otra vez en
marcha; y allá a lo lejos, en la obscuridad de la noche, en estas horas densas
profundas, de la madrugada, se colum-'
bra el parpadeo tenue, misterioso, de las
lattcitas que brillan en la ciudad dormí~
da: una ciudad vieja, con callejuelas estrechas, con una ancha catcdral,con una
fonda· destartalada, en la que ahora, sacando de su modorra a l mozo, va a entrar un viajero recién llegado, mientras
nosotros nos alejamos en el tren, por la

�36

AZORÍN

LOS FERROCilRILES

campiña negra, contemplando el titileo
de esas lucecitas que se pierden y surgen
de nuevo, que acaban por desaparecer
definitivamente.

rro, y especialmente la del novísimo de
Madrid a Aranjuez. El autor canta entutiasmado las ventajas de los nuevos caminos. Sus resultti.dos serán incalculables
para las relaciones internacionales y para
el bienestar de los pueblos. "A los caminos de hierro-dice el autor-deberemos
los que hasta aquí no han podido conseguir ni los más profundos filósofos ni los
diplomáticos más hábiles." Cuando en
una semana se pueda recorrer toda Europa, conoceránse mejor los nacionales
de todos los países, podrán unirse todos
con otros vínculos distintos de los de
una falaz diplomacia. Se establecer{l entre todos una mancomunidad indisoluble de intereses, ideas y simpatías. "En
fin-termina el autor-, será tan diñcil
hacer la guerra como es hoy mantenerse
en la paz; y los pueblos, tendiéndose las
manos, serán felices merced a los caminos de hierro."
No podíau sospechar el ingeniero inglés
y el escritor español-así como todos los
que hablaban en el mismo sentido allá
en el alborear de los caminos de hierro-.

* * *

En 1846 se publicó en Londres un libro
titulado Railways; tbeir rise, progress
and coastruction; with remarks on railway accidents and proposals for their
prevention. Su autor es el ingeniero Robert Ritchie. No podría encontrarse,
para su época, uo tratado más completo
sobre ferrocarriles. "Los ferrocarriles
-escribe Ritchie-removerán los prejuicios y harán que unos a otros se conoz•
can mejor los miembros de la gran fami•
lia humana; tenderán así a promover la
civilización y a mantener la paz del
mundo." Cinco años después, en 1851,
el mismo año en que se inauguraba el ferrocarril de Madrid a Aranjuez, se publicaba una Guía de esta última ciudad; la
publicaba Francisco Nard. Lleva ·como
apéndice esta Guía-dedicada a los viajeros del ferrocarril-un apéndice en que
se hace la historia de los caminos de hie-

37

�1.

38

A.ZORÍN

no podían sospechar, al hacer a los ferrocar riles propagadores de la paz universal, el alcance qe sus palabras: alcance
en sentido opuesto, negativo. Cuando
ante el amago de una guerra-dice h oy
el proletariado internaéional- podamo~
hacer que cesen de m archar los trenes,
la paz del mundo será un heeho. Los ferrocarriles será n la pa z.
( Castilla.)

L AS NUBES
Ca listo y Melibea se casaron - como
sabrá el iectór, si ha leído La Celestinaa pocos días de ser descubiertas las rebozadas entrevistas que tenían en el jardín.
Se enamoró Calisto de la que después
había de ser su mujer un día en que entró en la huerta de Melibea persiguíendo
un halcón. Hace de f'Sfo diez y ocho
años. Veintitrés tenía entonces Calisto.
iven ahora marido y mujer en la casa
solariega de Melibea; una hija les nació
que lleva, como su abuela , el nombre de
Alisa. Desde la ancha solana que está a
la parte trasera de la casa se a ba rca toda la huerta en que Melibea y Calisto
pasaban sus dulces coloquios de amdr.
La casa es ancha y rica; labra da escalera
de piedra arranca de lo hondo del zaguán. Luego, arriba, hay salones v astos,
apartadas y silenciosas camarillas, corredores penumbrosos, con u na puert eci-

�40

AZOBiN

LAS NUBES

lla de cuarterones en el fondo, que-como
en Las Meninas, de Velázquez-deja ver
un pedazo de luminoso patio. Un tapiz
de verdes ramas y piñas gualdas sobre
fondo bermejo cubre el piso del sal6a
principal: el salón, donde en cojines de
seda, puestos en tierra, se sientan las damas. Acá y allá destacalf:&gt; silloncitos de
cadera, guarnecidos de cuero rojo, o sillas de tijera con embutidos mudejara;
un contador con cajonería de pintada y
estofada talla, guarda papeles y joya;
en el centro de la estancia, sobre la mel&amp;
de nogal, .con las patas y las chambra·
nas talladas, con fiadores de forjado hierro, reposa un lindo juego de ajedrez coa
embutidos de marfil, nácar y plata; en el
alinde de un ancho espejo refléjanse las
figuras aguileñas, sobre fondo de oro, de
una tabla colgada en la pared frontera.
Todo es paz y silencio en la casa. Melibea anda pasito por cámaras y corredores. Lo observa todo; ocurre a todo. Lol
armarios están repletos de nítida y hice
oliente ropa-aromada por gruesos mem•
brillos-. En la despensa un rayo de aol

hace fulgir la ringla de panzudas y vi-

41

driadas orcitas tala veranas. En la cocina son espejos los artefactos y cacharros

de azófar que en la espetera cuelgan, y
loa cántaros y alcarrazas obrados por la
mano de curioso alcaller en los alfares
~inos, muestran, bien ordenados, su
vientre redondo, limpio y rezumante. Todo lo previene y a todo ocurre la diligente
Melibea; en todo pone sus dulces ojos
verdes. De tarde en tarde, en el silencio
de la casa, se escucha el lánguido y melodioso son de un clavicordio: es Alisa
que tañe. Otras veces, por los viales de
la huerta, se ve escabullirse calladamente la figura alta y esbelta de una moza:
es Alisa que pasea entre los árboles.
La huerta es amena y frondosa. Crecen las adelfas a par de los jazmineros;
al pie de los cipreses inmutables ponen
loe rosales la ofrenda fugaz-como la vida-de sus rosas amarillas, blancas y
bermejas. Tres colores llenan los ojos en
el jardín: el azul intenso del cielo, el blauco de las paredes encaladas y el verde
del boscaje. En el silencio se oye-a

�42

.AZORÍN"

igual de un diamante sobre u n cristalel chiar de las golondrinas, que cruzan
r a udas sobre el añil del firmament o. De
la taza de mármol de una fuente cae deehilachada, en una franja, el agua. En
el aire se respira un penetrante a roma
de jazmines, rosas y magnolias. " Ven
por Ias paredes de mi b uerto", le dijo
d ulcemente Melibea a Calisto hace dia
y ocho años.

* * *
Ca listo está en el solejar, sent ado
jun to a uno de los balcones. Tiene el
cod o puesto en el brazo del sillón, y
la mejilla reclinada en la mano. Hay ea
su casa bellos cuadros; cuando siente
apetencia de música, su hija Alisa le~
gala con dulces melodías; si de poesía
siente ganas, en su librería puede coger
los más delicados poetas de España e
Italia. Le adoran en la ciudad; le cuidaá
las manos solícitas de Melibea; ve contin uada su estirpe, si no en un varón , at
menos, por ahora, en una linda moza,
de viva inteligencia y bondadoso cora•
zón. Y, sin embargo, Calisto se halla.

LAS NUBES

43

absort o, con la cabeza reclinada en la
mano. Juan Ruiz, el arcipreste de Hita,
ha escrito en !é' U libro :
. rl &lt;rei l,1 fa rilla
Que dis: Por lo pasado no e,tés mano en mejilla.

. No t iene Calisto nada que sentir del
pasado; pasado y µresentt: están para
El al mismo rasero de bienanclanza. Nada puede conturbarle ni entri\,tecerle:
Y, sin embargo, Cali\,to, puesta en la
mano la mejilia, mira pasar a lo ltjos,
aobre el cido azul, las nubes.
Las nubes nos dan una sen~ación de
ine~tabilidad y de eternidad. Las nubes
100-como el mar-siempre varias y
siempre las mismas. Sentimos mirándolas cómo nuestro ser y todas las cosas
corren hacia la nada, en tanto que ellas
-tan fugitivas-permanecen eternas. A
estas nubes que ahóra miramos, las miraron hace doscientos. quinientos, milr
tres mil años, otros hombres con las
mismas pasiones y las mismas ansias
que nosotr os. Cuando queremos t ener
aprisionado el tiempo-en un momento
de ventura-vemos que han pasado ya
ICIDanas, meses, años. Las nubes, sin

�44

AZOBÍN

embargo, que son siempre distintas, en
todo momento, todos los días, van caminando por el cielo. Hay nubes redondas, henchidas, de un blanco brillante,
que destacan en las mañanas de primavera sobre los cielos translúcidos. ·Las
hay como cendales tenues, q·u e se perfilan en un fondo lechoso. Las hay grises
sobre una lejanía gris. Las hay de carmín y de oro en los ocásos inacabables,
profundamente melancólicos, de las llanuras. Las hay como velloncitos iguales
é innumerables, que dejan ver por entre
algún claro un pedazo de cielo azul.
Unas marchan lentas, pausadas; otras
pasan rápidamente. Algunas, de color
de ceniza, cuando cubren todo el firmamento, dejan caer sobre la. tierra una
luz opaca, tamizada, gris, que pre!"ta su
encanto a los paisajes otoñales.
Siglos ~espués de este día en que Calisto está con la mano en lu mejilla, un
gran poeta-Campoamor-habrá de dedicar a las nubes un canto en uno de sus
poemas titulado "Colón". Las nubes
-dice el poeta-nos ofrecen el espectáculo de la vida. La existencia, ¿ qué es sino
un juego de nubes? Diríase que las nu-

LAS NUBES

45

bes son "ideas •que el viento ha conden•
sado"; ellas se nos representan como un
"traslado del insondable porvenir".
"Vivir-escribe el poeta-es ver pasar".
Sí; vivir es ver pasar: ver pasar allá en
lo alto, las nubes. Mejor diríamos: vivir es ver volver. Es ver volver todo en
un retorno perdurable, eterno; ver volver todo-angustias, alegrías, esperanzas-como esas pubes que son siempre
distintas y siempre las mismas, como
esas nubes fugaces e inmutables.
Las nubes son la imagen del Tiempo.
¿Habrá sensación más trágica que aquella de quien sienta el Tiempo, la de quien
vea ya en el presente el pasado y en el
pasado lo por venir?

* * *
En el jardín, lleno de silenci9, se escucha el chiar de las rápidas golondrinas.
El agua de la fuente cae deshilachada
por el tazón de mármol. Al pie de los
cipreses se abren las rosas fugaces, blancas, amarillas, bermejas. Un denso aroma de jazmines y magnolias embalsama
el aire. Sobre las paredes de nítida cal
resalta el verde de la fronda ; por encima
del verde y del blanco, se ex.tiende el añil

�.AZORÍN

46

del cielo. Alisa se halla en el jardín, sen•
tada con un libro en la mano. Sus me•
nudos pies asoman por debajo de ll:!, falda de fino contray; están cal:tados con
chapines de terciopelo negro, adornados
con rapacejos y clavetes de· bruñida plata. Los ojos de Alisa son verdes, como
los de su madre; el rostro, más bien a lar.:
gado que redondo. ¿Quién podría contar
la nitidez y sedosidad de sus manos?
Pues de la dulzura de su habla, ¿cuánt os
loores no podríamos decir?
En el jardtn todo es silencio y paz. En
lo alto de la solana, recostado sobre la
barandilla, Calisto contempla extático
a su hija. De pronto, un halcón aparece
revolando rápida y violentamente pot:
entre los árboles. Tras él, persiguiéndole, todo agitado y descompuesto, surge
un mancebo. Al llegar frente a Alisa, se
detiene absorto, sonríe y comienza a ha•
b larla.
Calisto lo ve desde el carasol y adivina sus palabras. Unas nubes redondas,
blancas, pasan lentamente, sobre el cielo azul, en la lejanía.
(C,,stilla,)

PRIMAVERA, MELANCOLIA, , ,
- Un amigo llega a mi casa después de
una larga correría por Europa.
_
- -Ahora- me dice-me marcho a ence~
rra r me en el pueblo. Y a lo conoce usted.,
Es un pueblo claro y silencioso de Levante. No quiero hablar con nadie ni
ver a nanie. Tengo una casa en los linderos de la ciudad. Tiene un jardín delante y un huerto detrás. Las habita~ones son espaciosas y ventiladas. En~
tra el sol a raudales en invierno. En ~eraoo corro las persianas, entorno las
maderas y reina en las estancias u n~
grat~ penumbra. En la primavera observo cómo la lu~ va cambiando; todas
las co_sas parece que sufren un profundo
c~mb10 al pasar del invierno al yerano.
~ o paseo en las mf ñaoas por el jardín y
~uerto. Me levanto t~mprano.
_Los gorriones de los árboles me des•
p1ertan con su_s gritos nerviosos. Los

�AZORIN

PllDLA VERA , ~( ELANCOl,ÍA . . .

conozco á todos. Oigo las campanas lejanas tocar a las primeras misas, Hay
en esta hora matinal una viveza y una
transparencia que no hay en las demás
horas del día. El aire parece de cristal;
las montañas remotas parecen de porcelana. Resuena una tos de un viejo labriego que pasa. Luego, las viejecitas vestidas de negro, con sus manos pajizas, discurren por las calles camino de la iglesia.
Salgo de casa y llego hasta la plaza del
pueblo. Hablo algunas palabras con los
viejos madrugadores. Los viejos parece
que esperan todos impacientes, ansiosos, la llegada de las primeras luces del
día. Inmediatamente que cla rea el cielo,
salen de sus casas y dan pequeños paseos por los soportales. Son viejos labriegos, viejos amigos de la tierra, que
han vivido toda su vida viendo colo
rearse el cielo con los resplandores del
alba. Son amigos de los gorriones mañaneros y de las campanas que tocan a
la primera misa. Tosen encorvándose y
tienen alg ún pronóstico para lo que ha
de ocurrir durante el día.

Cuando vuelvo a casa ya está todo en
orden y limpio. No tolero que den grandes y ruidosos golpes en los mueb!es.
Quiero que se limpie todo en silencio. Un
rayo de sol entra hast:l. la mesa en que
yo tomo mi des-iyuno. Respiro a plenos
pulmones el aire saturado de jazmines y
lilas. Una abeja, temprana, laboriosa,
viene ya diligente a esta hora hasta las
flores. Le corre prisa, mucha prisa, por
llevarse las patitas llenas de pegotes
amarillentos. Los cetonios panzudos y
dorados, todavía están durmiendo en el
seno sedoso de las rosas. Necesitan mucho sol; quieren que el aire esté muy pesado, muy denso. Hasfa q~e no promedie la mañana no saldrán de sus escondrijos y no revolotearán pesadamente
de un lado a otro. Mi can ha dado unas
vueltas por el jardín. Lo hace para que
yo no crea que descuida el primero de
sus deberes: la vigilancia . Sin embargo,
no vigila nada. Sa be él que nada ocurrirá, y después de andar por el jardín un
poco aburrido, vuelve a recostarse al
pie de la butaca en que yo leo.

48

40

�50

.A.ZORl ~

Los libros q_ue yo leo son sencillos . y
cla ros. Detesto los lib ros lar gos y confusos. Cua ndo h asta mí llega una ca rta
muy larga, no puedo entera rme de ella.
A los a migos y a los conocidos leja nos
les entero de mi vida en c~atro letras
menuditas y simétricas sobre un pa pel
blanco y sin brillo. No sé t ocar el piano;
pero teng0 una pianola y cerca de ella,
al alca nce de la mano, un -rimero de piezas de Beethoven, de Mozart y de Wa gner. En las paredes de mi casa no hay
ningún cuaclro al óleo; como no puedo
poseer grandes lienzos de Velázquez,
Veronés, Tiziano y Goya, tengo de ellos
hermosas fotografías. Me gustan, sobre
todo, Tiziano, Goya y Velázquez. Cuan·
do me canso de leer y escrib ir, me siento,
en una mecedora y do rmito frente a l jardín, lleno de aromas y de silencio.
Mi mesa es sobria No me gustan las
cesas complicadas. Cómo principalmen·
te vegetales y frutas . Me place conser·
var, des pués de levantarme de la mesa,
la sensación de no haber comido nada.
Para mí sería algo muy penoso el verme

51
obligado a tornar una cucharada de bicarb onato. Quiero ver la mesa limpia,
nítida; la crist a lería ha de relucir y brillar. Sobre el mantel pongo un haz de
rosas y de hierbas sil vestres. Amo todos
los hierbajos de la montaña: el romero,
la mejorana, la salvia, el cantueso. Me
t~aen una impresión que no me proporcionan las flores y plantas de los j a rdines; una impresión de soledad, de libertad , de fortaleza y de sinceridad.
Voy por las tardes a dar largos paseos por mis tierras. Converso con los
labriego~. Les pregunto mil cosas relativas a la la bra nza. Me cuentan la s impresiones de sus vidas : vidas vulgares
uniformes, en las cua les no ha ocurrid~
nunca nada. Si a lg uno ha pasado por
Ma drid pa ra ir a segar a tierras lejanas,
me dice lo que le h a pa recido Madrii
Beb o el agua fresca de los h onta na res
del mo nte. Observo entre los lentiscos
cómo tienen las silenciosas a rañas tendidas sus telas . Si levanto una pesada piedra, veo los glomeridos removerse molestados con la luz y con el ruido. En

�52

AZORÍN

algún remanso o estanquecontemplo los
girinos • dar vueltas y revueltas, trazar
sus círculos. Envidio a estos animalejoscuya misión se reduce a correr constan,
temente sobre el agua con sus pataslargas. Observo cómo riega·n los bancales
y los herreñales. Ver correr el agua por
las acequias y observar cómo la tierra
!&gt;edienta la recibe y se desposa con ella,
es una de mis mayores satisfacciones.
Después, cuando llega el crepúsculo,
permanezco absorto observando cómo
el cielo se va obscureciendo poco a poco
y cómo las cosas vuelven a su reposo
después de la lucha del día. Las estrellas
comienzan a destacarse en lo alto. Se
oye a lo lejos una canción larga y melancólica. Han callado los pájaros En
la lejana ciudad brillan las lucecitas
eléctricas. Cuando vuelvo al pueblo, si
a 1 pasar por alguna calle solitaria, oigo
las notas de algún piano que canta en el
crepúsculo alguna de esas músicas vieja•
y románticas-una música tocada por
algunas manos finas y blancas-siento
tristeza, una tenue e indefinible tristeza,

PRIMAVERA, MELANCOLÍA ..•

53

invadir mi espíritu. Dentro de doscientos, de trescientos años, otras notas tan
melancólicas como éstas, tan largas,
tan suaves, sonarán también en esta calle, en este crepúsculo. ¿ Quién las escuchará? ¿ Qué manos tristes y ensoñadoras las tocarán? ¿ Qué ensueños y que
melancolías suscitarán?
( Lecturas Espa,i olas)

�UNA LCCE( ITA ROJA

UNA LUCECITA ROJA
De los oios t&lt;111 fuale mintlrt lorú11do ....

Poema del Cid

Si queréis ir allá, a la casa del Henar,
salid del pueblo por la calle de Pellejeros, tomad el camino de los molinos de
Ibangrande, pasad junto a las casas de
Marañuela y luego comenzad a ascender
por la cuesta de Navalosa. En lo alto,
asentada en una ancha meseta, está la
casa. La rodean viejos olmos; dos cipreses elevan sobre la fronda sus cimas
rígidas, puntiagudas Hay largos y pom·
posos arriates en el jardín. Hay en la
verdura de los rosales, rosas bermejas,
rosas blancas, rosas amarillas. Desde
lo alto se descubre un vasto panorama:
ahí tenéis a la derech:i, sobre aqu ·lla
!omita redonda, la ermita de Nuestra
Señora del Pozo Viejo; más lejos, cierra
el horizonte una pincdada zarca de la
siei·ra; a la izquierda , un m:agador hace

55

serpenteos entre los recuestos y baja
hasta el río, a cuya margen, entre una
olmeda, aparecen las techumbres rojizas
de los molinos. Mirad al cielo: está limpio, radiante, azul; unas nubecillas blancas y redondas caminan ahora lentamente por su inmensa bóveda. Aquí en
la casa, las puertas están cerradas; las
ventanas están cerradas también. Tienen los cristales rotos y polvorientos.
Junto a un balcón hay una alcarraza
colgada . En el jardín, por los viales de
viejos árboles, avanzan las hierbas viciosas de los arriates. Crecen los ja?.mineros sobre los frutales; se empina una pa·
sionaria hasta las primeras ramas de
los cipreses y dl!sde allí deja caer flotando unos floridos festones.
Cuando la noche llega, la casa se va
sumiendo poco a poco en la penumbra.
Ni uoa luz ni un ruido. Los muros desaparecen esfumados en la negrura. A esta
hora , a llá abajo, ~e escucha un sordo,
formidable estruendo que dura un breve
momento. Entonces, casi inmediatamente, se ve una lucesita roja que aparece en

�•

56

.AZORÍN

la negrura de la noche y desaparece en seguida. Ya sabréis lu que es: es un tren
que todas las noche5, a esta hora, en este
momento, cruza el puente de hierro tendido sobre el ríu y luego se esconde tras
una loma.
.. * *
La casa ha abierto sus puertas y sus
ventanas. Vayamos desde el pueblo hasta las alturas del Henar. Salgamos por
la calle de Pellejeroi,;; luego tomemos el
camino de los molinos de Ibangrande;
después pasemos junto a las casas de
Marañuela; por último ascendamos por
la cuesta de Novalosa. El espectáculo
que descubramos desde arriba nos compensará de las fatigas del camino. Desde
arriba se ven lus bancales y las hazas
como mantos diminutos formados de
distintos retazos-retazos verdes de los
sembrados, retazos amarillos de los barbechos-. Se ven las 1.:himeneas de los caseríos humear. El río luce como una
cintita de plata. Las sendas de los montes suben y bajan, surgen y se esconden
como si estuvieran vivas. Si marcha un

UN.A LUCECITA ROJA

57

carro por un camino diríase que no a vanza, que está parado: lo miramos y lo miramos y siempre está en el mismo sitio.
La casa fstá animada. Viven en ella.
La habitan un señor, pálido, delgado,
con una barba gris, una señora y una
niña. Tiene el pelo flotante y de oro la
niña. Las hierbas que salían de los arriates sobre los caminejos hao sido cortadas. Sobre las mesas de la casa se ven
redondos y esponjados ramos de rosas:
rosas blancas, rosa·s bermejas, rosas
amarillas. Cuando sopla el aire, se ve en
los balcones abiertos cómo unas blancas, nítidas cortinas salen hacia afuera
formando como la vela abombada de un
barco. Todo es sencillo y bello en la casa. Ahora en las paredes, desnudas antes, se ven unas anchas fotografías, que
representan catedrales, ciudades, bosques,
jardines. Sobre la mesa de este hombre
delgado y pálido, destacan gruesas rimas de cuartillas y libros con cubiertas
amarillas, rojas y azules. Este hombre
todas las mañanas se encorva hacia la
mesa y va llenando con su letra chiquita

�58

UNA J,UCECITA BOJA

AZOBÍ~

las cuartillas. Cuando pasa así dos o
tres horas, entran la dama y la niña. La
niña pone suavemente su mano sobre la
cabeza de este hombre; él se yergue un
poco y entonces ve una dulce, ligeramen
te melancólica sonrisa en la cara de la
señora.
.
A la noche, todos salen al jardín. Mi·
rad qué diafanidad tiene el cielo. En d
cielo diáfano se perfilan las dos copas
agudas de los cipreses. Entre las dos copas fulge-verde y rojo-~n lucero. Los
rosales envían su fragancia suave a la
noche. Prestad atentos el oído: a esta
hora se va a escuchar el ronco rumor del
paso del tren-allá lejos, muy _lejos- por
el puente de hierro. Luego bnllará la lucesita roja del furgón y desaparecerá en
la noche obscura y silenciosa.

* * *
(En el jardín. De noche. Se perci~e el
aroma suave de las rosas. Los dos c1preces destacan sus copas alargadas en el
cielo diá fano . Brilla un lucero entre las
dos alongadas manchas negras.

5!)

-Ya no tardará en aparecer la lucecita.
-Pronto escucharemos el ruido del
tren al pasar por el puente.
-Todas las noches pasa a la misma
hora. Alguna vez se retrasa dos o tres
RJinutos.
-Me atrae la lucecita roja del tren.
-Es cosa siempre la misma y siempre
nueva.
-Para mí tiene un atractivo que casi
no sabré definir. Es esa lucecita corno algo fatal, ~er~urable. Haga el tiempo
que haga, rnv1eroo, verano, llueva o nieve la lucecita aparl.'ce todas las noc-hes
a su hora, brilla un momento y luego se
oculta. Lo mismo da que los que la contemplen desde alguna parte estén alegres
o tristrs. ~o mismo da que sean los seres n:iás felices de la tierra o los más desgraciados: la lucecita roja aparece a su
hora Y después desaparece.
. La ,,oz de la niña: Ya está ahí la Jueec-,ta.)

***
La estación del pueblo e¡,tá a media
hora del caserío. Rara vez desciende al-

�60

.AZORÍN

UNA LUCECI1'A ROJA

gún viajero del tren o sube en él. Allá
arriba queda la casa del Henar. Ya está
cerrada, muda . Si quisiéramos ir hasta
ella tendríamos que tomar el camino de
los molinos del Ibangrande, pasar junto
a las casas de Marañuela, ascender por
la pendiente de Novalosa. Aquí abajo, a
poca distancia de la estación, hay un
puente de hierro que cruza un río; lueg&lt;;&gt;
se mete por el costado de una loma.
E!;ta noche a la estación han llegado
dos viajeros: son una señora y una niña.
La señora lleva un ancho manto de luto; la niña viste un traje también de luto. Casi no s~ ve, a travl:s del tupido velo, la cara de esta dama. Pero si la pudiéramos examinar, veríamos que sus
ojos están enrojecidos y que en torno de
ellos hay un círculo de sombra. También
tiene los ojos enrojecidos la niña. Las
dos permanecen silenciosas esperando el
tren. Algunas persosas del pueblo las
acompañan.
El tren silba y se detiene un momento.
Suben a un coche las viajeras. Desde allá
arriba, desde la casa ahora cerrada, mu-

da, si esperamos el paso del tren, veríamos cómo la lucecita roja aparece y luego, al igual que todas las noches, todos
los meses, todos los años, brilla un momento y luego se Olulta.
( Castilla)

61

�tos

LOS VIEJOS
Estos son unos viejos, muy viejos. Llevan un pantalón negro, un chaleco negro, una chaqueta negra de terciopelo.
Esta chaqueta es muy corta. Ya casi no
quedan en el pueblo más chaquetas cortas que las de estos viejos labriegos. Van
encorvados un poco y se apoyan en cayados amarillos. ¿E .. qué piensan estos
viejos? ¿Qué hacen estos viejos? Al anochecer salen a la huerta y se sientan
sobre unas piedras blancas. Cuando se
han sentado en las piedras permanecen
un rato en silencio; luego, tal vez ur..o
tose; ofro levanta la mano y golpea con
ella abierta la vudta del cayado; otro
apoya los brazos cruzados s?bre el bastón e inclina la cabeza pensativo ... Estos
viejos han visto suceders: las gencraci?nes; las casas que ellos vieron construir
están ya viejas, como ellos. Y ellos salen
a la huerta y se sientan en sus piedras
blancas.

\'IEJOS

63

Va anocheciendo. El pueblo luce intensamente dorado por los resplandores del
ocaso; las palmeras y los cipreses de los
huertos se recortan sobre el azul pálido;
la luna resalta uidoca.
Y un vie-jo levanta la cabeza y dice:
- La luna está en creciente.
-El día 17-observa otro-será la luna llena.
-A ver si llueve antes de la vendimia
-replica un tercero-y la uva reverdece.
Y todos vuelven a callar.
Cierra la nod1-; un viento ligero mece
las palmeras que destacan en el cielo fuliginoso. Un vitjo mira hacia Poniente. Este viejo está coro pletamente afeitado, como todos; sus ojuelos son grises, blandos;
en su cara afilada, los labios aparecen
sumidos y ie prestan un gesto de bondad
picare~ca. Este viejo es el más viejo de
todo~; cuando camina agachado sobre
su palo lleva la mano izquierda puesta
sobre la espalda. ~ira hacia Poniente y
.dice:
-El año 60 hizo un viento grande que
derribó una palmera.

�AZORlN

-Yo la ví-contesta otro-; cay ó sobre
la pared del huerto y abrió un boquete.
-Era una palmera muy a lta .
-Sí, era una palmera muy alta.
Se h ace otra la rga p&amp;usa. Los murciélagos revuela n ca lla da mente; brillan las
luces en el pueblo . Entonces el viejo más
viejo da dos g olpes en el s uelo con el cayado, y se levanta.
- ¿Se marcha usted?
- Sí; ya es tarde.
-Entonces nos marcharemos todos.
Y todos se levanta n J e sus piedras
blancas y se va n a l pueblo, un poco encorvados, silenciosos.
( A 11/011io A :orí,z.)

.t.•BXO .t. LA

Ooleeeldn .&amp;riel
:r.mao• saoa oomo
A C1. 3.00
_,rOI, .. 9a(Ulna• \'alftela. ll■ ..... ,...._ UleW■ .. ....- .

A Cz. 2.50
e1, le.&amp;llel 1e,. v.1oae, puta.
80911&amp;.'TION Oll:O■..Tatqn, • Baile llereL

A C1. 2.25
IAI PIU&amp;UJOII 91 PIDIU .. ,

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lelaltr, Ulr.11■ •

....._,ll■ wao,,-ta.

A C1. 2-00
Ll 1111•11 •oll PBIS. .. lleetlf•la Bret■■...ltiTIO!nl lllll L'llTUUILI, •• BN•■et.
LIII llffl CLllHM, .. ,.._ 114dff,
l,l PIJIIUllCS IHl ■lltlUIOOll, 4e,e11P BeJer.

1,....

*

IIIC.&amp;IIIOTS,
Leeald AH"'lel',
LAHIIC:S,•P•■ll. . .,

u..-•a.&amp;, ............,•.

LI . . . . . . . T •B Ll HPtllLlflllS. HNrJa..Jret.
JleltClli Lll lllLUt:llllllt, de L. Perets,
Dll Y ff.&amp;. .. lite■•• qatru.
VDll811 .&amp;■SIUC.llllK. •• Fend■ ....
. .180811 QllHlllL, de Beruñ.
H Pdlll AL ildOlllll, . . 1:.,..ale 81......
. . . . rLlJUllDII, •• e.ame i.e-■1er.
Snrlate ('anlep,
........- nucan•rredenc ■1atn1.
Ll NJXII MOIJHANCE, . . r,._i. i.:e,....
•cll.lU W.&amp;8Hll, .. E. llclt■rf,

,...,111, ..

A C1. 1.50

"DA B&amp;L OTOI0 J OTllOII POd»', .. ll■W■ 91rf•
IIOUf&amp;JIU •• Ll cell. D' 1Ji,¡(llU, .. u•r• QW• •
.... UY l,B.ll, . . Mllake.,..,., tnd, te .l. . . . . . . . ..
SAIGll •• &amp;1Tll TA Ll!S, .. .l■tllM9 •• q-tal.
tMll!UA pN,OIIOFIC:lll, de B. Be.,._, E■ tei■e, ,uta.
l'.&amp;8L"l(AI PILOIIOPICI•, .. L ...tna,14•

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                  <text> Colección Ariel de Joaquín García Monge. La misma fue una importante revista cultural que iniciara en 1906 bajo la dirección de su fundador y terminada en 1917 por Alfredo Greñas, sucesor de García Monge en la dirección de la revista. La Colección Ariel se caracterizó por difundir una selección de literatura clásica y moderna de distinguidos intelectuales latinoamericanos, europeos y estadounidenses. A partir de 1908 la revista incluye una sección denominada "Rincón de los niños"  </text>
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                <text> Colección Ariel de Joaquín García Monge. La misma fue una importante revista cultural que iniciara en 1906 bajo la dirección de su fundador y terminada en 1917 por Alfredo Greñas, sucesor de García Monge en la dirección de la revista. La Colección Ariel se caracterizó por difundir una selección de literatura clásica y moderna de distinguidos intelectuales latinoamericanos, europeos y estadounidenses. A partir de 1908 la revista incluye una sección denominada "Rincón de los niños"  </text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>Julio de 1915

--#

EDUARDO ACJ•:VEDO DIAZ .... .

El sol aznl de l:i Lyrn

RICARDO ARE:\',\LES ......... . . .

Pocs'as

PIO BAROJ,\ ......... .. ........ .. . .

El maestro Ezcabarte

E:\'RIQUE JOSIT. VARO~A.... . .. .

Un discurso

ALEJA:S:DRO O. DEUSTUA . .• • ..

U na rutin:i prrfecc,onada

REPERTORIO Bll3LIOGR.\FlCO
.\POSTILLAS
&lt;;. LO\YES DICKI:S:SON ........ ,

La Gurrrn S:1nt:1.

S AN JOSE DE COSTA RICA, C . A .
Im pr e nta Gre íla s

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CION ÁHIEL
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EL SOL AZUL DE LA l YRA

m;, ;,;,.mas

E~~~~~~:•;~s· ~)E LA

LECTURA

Paseo de Recoletos, 25. '.\1 ,,Ir" l.

CL rÍ~~ICOS C.\STELLXXOS
OBRA~ PU BLICADi\S

•

' ' . A _, M ,\[anu/,tS. Por don Tom:ise:Snvnrro.
Io
·
.,.;,\ .STA Tl·.RhS
• 01 ISA
-F.:aln&gt;. l'or D . •\mén co as r ·
T I R:-0 DI'. M ' • •p D Tom:'ís :-l~varro.
GARCIL,\SO.-()bm.1. or .

La obra de un autor no se juzga por la "escuela"; la llamada "escuela" no es más que
uoa moda a veces como ella extravagante, y
como toda moda, pasajera. La obra, en sí
misma, si algo vale, es fruto legítimo de la
concepción artística y del temperamento especial de quien la ha escrito. Inútil ha resultado
siempre, que los "nuevos" en la escena, los que
suponen que traen algo de genial reformador
eo la cabeza, nieguen a tal o cual libro su mérito intrínseco, porque es clásico, porque es
romántico, porque es naturalista, porque es
simbólico, porque es decadente, pues a ellos
les sucederá lo mismo o cosa peor, a poco andar en el mundo de sorpresas de las letras. Lo
único que queda, es lo que vieoe con el sello
preciso y auténtico de un ideal verdadero que
los espíritus selectos reconocen como culto
propio, sin mirarle el traje; lo que está concebido con la pasión cerebral de la convkción

1

5

■ 19LIOTECA

CE•..-aaa..

ILA..ILI.

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�tDCARDO ACE,El&gt;O DfAZ

una civilización. Donde el genio alumbra co·
rno un lucero, las multitudes grotescas ven
por vez primera por donde va el camino, y a
las que les suceden les imponen la costumbre
de seguirlo, aunque el !uce~J que continúa
irradiando en lo. infinito, ya se haya apagado.
Las familias homéridas, no fueron más que
un rastro del fulgor de Homero. De tal modo
obra el cerebro superior sobre la masa que vive de los instintos. La luz que enseñó una
vez el camino, se extinguió; pero, queda la
tradición de la luz.
Los jóvenes no deben ensimismarse en "es•
cuelas". Correspóndeles proceder por inspiración propia, hacer poesía o prosa según sus
impulsos desde que sientan bullir bajo su cráneo algo que no es lo vulgar o rutinario. Vale
la pena hacerlo nacer; pero, si es posible, con
"forma" suya. El buen artista modela su criatura con acendrado cariño. Se trata de un
hijo dilecto.
Déjese a algunos imaginarse que, antes de
aparecer en la tierra-gránulo que nunca sale
de un círculo fatal - ellos han pasado por
mundos donde reina una lógica superior; que
han hecho escala en su gira prodigiosa en el
lejano sol azul de la Lyra, a cuyas cercanías

sinc~ra, y parece escrito con san1?re; lo que la
misma conciencia ha dictado como expresi6n
íntima de la belleza y el corazón acompaña
con un himno de latidos vigorosos; loquese ha
soñado desde niño, se ha mejorado y sustentado en plena juyentud y se revela en edad
madura como esencia inteusa de la inspira·
ción y del arte.
No conviene preocuparse mucho de las "escuelas". Las así denominadas, son "formas"
más o menos novedosas, más o menos brillan•
te!&gt;, más o menos sugestivas, pero, "formas",
las que da el talento-pues esa es su misión .
El que crea, es el raro. Si se quiere, el que va
más allá del talento. Por eso, crear es un privilegio; pero el mismo que crea, no forma
"escuela"; hace algo superior, que sobrevive
en preeminencia: su esfuerzo intelectual poderoso, muere con él. Podrá imitarlo otro de
su mérito; tal vez no sobrepujarlo. Cada uno
en su esf~ra, y cada uno en su grado. En ern
proporción, el mismo Virgilio no pudo más
que Homero, ni el mismo Dante más que Yirgilio. Hablo en criticismo poético, con prescindencia de los entusiasmos y cultos locaks
de cada época y de cada medio.
La medida del genio puede ser la medida de

t

�4

EbtlARDO ACEVEDO DfAZ

nos arrastra nuestra estrella, según Moreux;
o que estuvieron antes en Arcturus, el espléndido sol del Boyero, cuyo tránsito se espera
de aquí a dos millones de años como el de un
arcángel suspirado de flamantes verdades y
grandes redenciones; y que en esas metas del
viaje por el infinito, recibieron siquiera una
chispa de la intensa claridad de aquella lógica
superior, suficiente para reformar y transformar la mísera condición humana.
Del ensueño ·nadie está libre, y menos el aeda de buena estirpe. Es en él un derecho de
cuna, y no hay por qué fastidiarse de sus alas
que no meten ruido como las del velívolo, y se
agitan en noches gigantescas a manera de
pensamie_n tos extra-terrestres que, una vez escapados del cerebro creador, no pueden ya volver a al&lt;,jarse en patria que no es la de ellos.
Serán ilusiones. Pero hay que admirarlas y
respetarlas. Constituyen la esperanza en una
vida mejor, y son en cuanto a vcnt,ija real lo
que un destello remotísimo del sol azul de la
Lyra.
EDUARDO A.cEVEDO

Dfaz

E s ¡:&gt;ara nosotros muy s::itisfactorio publicar esta bella lección
del cli_stinguido escritor uruguayo Eduarclo Aceveclo Díaz. Deseamos sinceramente que la aprovechen los jóvenes
Con el autor, muy agradecidos por la valiosa colaboración.
(N. delD)

Ei.\: LOOR DE LOS i.\:IÑOS
Los niños son tran quilos y suaves:
llenan la tarde y llenan la mañana
sus manos puras y sus ojos graves.
Divinamente saben la canción
del prodigioso ritmo sub-oído
que hace regocijar el corazón;
y en los brazos abiertos de la noche ·
gustan la maravilla del olvido:
olvidan luz, y amor, y gozo, y pena,
y la trisca pu1:;ril en los senderos
donde se imprime en la menuda arena
el tibio rastro de sus pies ligeros.
Despiertos ya, nos buscan con aquella
m ansedumbre jovial con que los pájaros
buscan la sombra del en biesto ro ble:
se ponen a jugar, cantan en coro, ...
ricos de una bon dad resplandeciente,
jamás economizan su tesoro.
En sus almas recónditas se inicia
una virtud secreta, que se esconde;
mas cuando llega la oca~ión propicia,
el Tiempo llama y la virtud responde !

�6

RICARDO AREKALES

¿ Qué me queréis, oh vocingleros niños
de fresca voz y suavidad de nardo,
que, como ofrenda de olorosos bienes,
ponéis la gracia de las risas puras
sobre el cansancio de Maín Ximenes?

ACTO DE AGHADECIMIE8TO
Sólo hay un bien preciso: poseer cabalmente,
por sobre tod_o engaño, nuestra sabiduría;
y como el agua clara rebósase en la alberca,
dejar que el alma llenen el valle,elmonte, el día ...
Yo he cruzado la senda que ennoblece la grarr:a
y decoran los árboles ancianos y robustos,
en donde el aire libre sus músicas derrama,
de severos compases magníficos y augustos.
He visto ya las hierbas olorosas
de florecer sencillo, que adornan las campañas ;
y espartos de los brutos, concól vulos, llantenes,
amapolas de Abril, y alóes, y espadañas.

.

"

POEli'ÍAS

Y azoradas mujeres que entornando la puerta
rendíanse a la dulce zozobra del amor.
He visto ya los niños fraternales
jugar del campo en el sopor profundo
en armoniosas luchas irreales;
y del tiempo en los giros limitados,
crecer, amar y renovar el mundo ....
Y he visto el Mar, que todo lo compendia;
y más allá del Mar, la génesis del día:
de modo que poseo justamente
la riqueza inefable de mi sabiduría.
Si un rayo de los cielos viene a cegar mis ojos
dejándolos en sombra de repente,
¿ qué ha de impetrar mi alma enajenada?
¡ Fuera de esta visión que llevo ya conmigo,
Señor, no busco nada;
Señor, no quiero nada !

LA ESTRELLA DE LA TARDE
A Lcopoldo de la Ro,a

He visto ya las mieses abundantes,
orgullo del labriego, bajo la luz de Octubre:
y el ópalo de mil estrellas rutilantes,
y vagarosas nubes del cielo que me cubre.

Un monte azul, un pájaro viajero,
un roble, una llanura,
un niño, una canción .... Y sin embargo,
nada sabemos hoy, hermano mío.

Y la sangre que brota de alguna herida abierta
bárbaramente ... ¡ oh dolor!¡ oh pavor!

Bórranse los senderos en la sombra;
el corazón del monte está cerrado,

�_8_ _ __ _ _R_I_C'ARDO

ARENAL_E_s _ __ _ _ __

POEBfAS

9

y el perro del pastor trágicamente
viene a ladrar al césped del vallado.
Apoya tu fatiga en mi fatiga,
que yo mi pena apoyaré en tu pena,
y llora como yo por el influjo
de la tarde traslúcida y serena.

¿ Qué piadosa influencia
vierte en nuestro dolor un bálsamo radiante ?
¿ Quién prende a nuestros hombros
manto real de púrpuras gloriosas,
y quién a nuestras llagas
viene y las unge y las convierte en rosas?

¿ Quién puso en nuestras vidas
esta esperanza trémula,
este orgullo anhelante
y esta emoción callada ?
¡ Hermano mío en la inquietud constante,
nunca sabremos nada !

Tú, que sobre las hierbas reposabas
de cara al cielo, dices de repente:
'' La estrella de la ta1 de está encendida".

¿ En qué fértiles costas de armonía
los dioses arrullaron nuestro sueño?
¿ Quién nos da los carbones inextintos
de la ardiente ilusión, y la resina
que en nuestros cantos pone su fragancia?
¿ Qué voz suave, qué inquietud divina
halla en nuestra inquietud su resonancia?
Toda interrogación, en el vacío
cae, como los bólidos nocturnos
en el fondo del mar; toda pregunta
vuelve a nosotros trémula y fallida,
como del choque en el cantil fragoso
la flecha por el arco despedida .
Hermano m ío en el impulso errante,
nunca sabrem os nada. Y sin embargo ....

Avidos buscan su fulgor mis ojos
a través de la bruma, y ascendemos
por el hilo de luz .... Un grillo canta
en los repuestos musgos del cer cado,
y un inc..:ndio de estrellas se levanta
en tu pecho, tranquilo entre la tarde,
y en mi pecho en la tarde sosegado.
RICARDO ARENALES
(De El Corazón /lumillaáo.)

�EL )!.A.ESTRO EZCABARTE

EL MAESTRO EZCABARTE OLA LIMITACION
Este punto de la filosofía práctica de si es mejor limitarse en la vida o no, me ha preocupado
siempre. La mayoría de los antiguos estoicos
han recomendado la limitación. Schopenhauer
dice varias veces: ''.Limitarse es hacerse feliz".
Goethe escribió una poesía con este título: En

nada puse mi deseo.
Schopenhauer, que en Parerga y Paralipomena afirma que limita rse es hacerse feliz, en
otros parágrafos del mismo libro dice que vale
más ser desdichado en plena civilización que feliz dentro del salvajismo.
Nietzsche se indigna también contra los que
buscan esa tranquilidad tan del gusto de las mujeres, de las v?.cas y de los ingleses.
¿ Hay que limitarse o no hay que limitarse?
¿ Hay que comprimirse, como diría un chulo de
teatro, o hay que expandirse, como diría un pedante también de teatro? He aquí la cuestión.
El verano pasado hice una excursión en automóvil por la Rioja. Me encontré en Logroi'ío con
un amigo que tenía fábrica de productos farma-

11

céuticos, que se proponía visitar varios pueblos.
Nos asociamos y salimos; él a correr sus productos, yo a correr por los caminos.
Un día paramos en un pueblecillo a almorzar.
Mi amigo bajó del automóvil y se fué a hacer
sus visitas; el chauffeur y yo nos quedamos en
el atrio de la iglesia viendo cómo los chicos jugaban a la pelota.
Estando allá vino mi amigo en compañía de
un joven que parecía escapado de una taberna
del Barrio Latino, un hombre pálido, de ojos negros, vestido de luto, con sombrero flexible y
gran chalina negra. Era el médico del pueblo.
Este hombre que tenía cierto aire de carnero,
me saludó con voz desfallecida y dijo que ,me rogaba fuera en su compañía a tomar café . .
Llegamos a casa del médico y nos subió a un
despacho cerrado, lóbrego, que olía a ácido fénico.
El médico parecía haber buscado el modo de
que su cuarto fuera desagradable; tenía en la pared unos cüadros de enfermedades de la piel, Y
sobre un armario un feto en un frasco y otra
piltrafa nauseabunda en otro.
El médico mandó t raer a su mujer café, un café sin color, que me pareció también fenicado, y
un aguardiente que sospeché si lo habría sacado
del frasco del feto.
¡1]ientras sorbíamos el brevaje, el médico quiso

�12

Pfo BAROJA

convencernos de que era un grande hombre no
comprendido, y como no tenía tiempo para ello,
en meda hora nos leyó seis poesías, tres artículos, un capítulo de novela de gran perversidad
según él, nos mostró un recorte de un periódico
donde le llamaban inspirado y genial y un retrato suyo en un periódico de la localidad.
El hombre quería que yo le diese noticias de
la vida literaria de Madrid. ¿ Era verdad que
García había llegado? ¿ Era cierto que Pérez entraba en el gran mundo? Yo le dije que no conocía ni a García ni a Pérez, y que creía que ,en
Madrid nadie llegaba a ninguna parte. Entonces
el médico, con su aire de carnero, habló de sus
nostalgias. Aquel pueblo, según él, era un pueblo de brutos; a él no se le comprendía. Dijo
también que él se levantaba a las doce del día
y se acostaba a las tres de la mañana. No podía
aguantar la vida vulgar, corriente, banal.
Nos corría el tiempo y salimos del antro fenicado presidido por el feto.
-¿ Qué le ha parecido a usted ?-me dijo mi
amigo ya en el automóvil.
-Insoportable, tan insoportable como su despacho, su café y su feto. Además sospecho que
en el fondo este hombre es un idiota.
Un mes después iba yo con un amigo en un
tílburi desde Vera de Navarra a Pamplona.

18
Al subir el a lto de Velate una herradura de
nuestro caballo comenzó a resonar. Poco después el caballo perdía la herradura y tuvimos
que marchar despacio.
-Iremos a un pueblo de aquí cerca-dijo mi
amigo-, y le veremos a Ezcabarte.
-¡ Ezcabarte !-dije yo-. ¿ Quién es Ezcabarte?
-Un herrador.
-¿ Si será un condiscípulo mío de la infancia,
Martín Ezcabarte?
-El mismo.
Martín Ezcabarte, cuando le conocí en Pamplona hace ya muchos años, era un tipo alto, un
poco encorvado de espaldas, gran jugador de pelota, fuerte como pocos. Cultivaba una semiblasfemia con gracia; sustituía la palabra Dios por
Diez, o por Sos, o por Reus, y se encarnizaba.
Martín Ezcabarte era un estudiante malísimo.
De él se contaban anécdotas. El profesor de Geometría, que parecía el Comendador por lo serio,
lo pálido, lo trágico y la blanca perilla temblorosa, le dijo una vez con voz sepulcral:
.
-Señor Ezcabarte, trace usted una circunferencia. Ezcabarte tomó un cordel y tiza y la
trazó en el encerado.
-Ahora tire usted la cuerda.
Ezcabarte cogió el cordel y lo tiró al suelo. Todos los condiscípulos nos echamos a reir. Ezcabarte, mirándonos, preguntó:

�14
-¿Qué? ¿ De qué os reís ? ¿ No me ha dicho
que tire la cuerda?
En el examen de Historia Natural, Ezcabarte
estuvo también gracioso.
-En el fruto-le dijo el profesor-hay pericarpo, mesocarpo y endocarpo. ¿ No es verdad?
-Sí, señor.
-¿ Qué se comería usted de un melocotón ?
¿ El pericarpo, el mesocarpo o el endocarpo?
-El endocarpo-dijo Ezcabarte decidido.
-Pero, hombre, el endocarpo es el hueso. ¿ Usted se comería el hueso de un melocotón?
-Por una apuesta, sí.
El profesor sonrió y dijo:
-No está usted hecho mal melocotón.
Recordando éstas y otras anécdotas de Ezcabarte nos acercamos al pueblo y llegamos a la
fragua del herrador. Nos asomamos a la puerta
Y, entre una nube de chispas, vi acercarse a un
hombre fornido, con la cara rasurada, alegre y
los ojos brillantes. Era el mismo E7.cabarte.
Me miró, me conoció y se echó a reir.
-¿ Tenéis que pasar aquí la noche ?-dijo.
-Sí, aquí la pasaremos.
Ezcabarte se metió los dedos en la boca y silbó con un silbido agudo. Apareció un chico y
Ezcabarte le dijo :
-Anda, llévales a estos señores a casa y dile
a tu madre que son amigos míos.

tt

~!AÉSTRO tzC!.-IBAllil'Ji!

.

15

Fuimos a la casa de Ezcabarte, que era posada. Abajo tenía carnicería y taberna, arriba comedores y alcobas. La casa estaba limpia, recién pintada; la mujer de Ezcabarte era una mujer guapa y todavía joven, madre de una lechigada de chiquillos.
Nos enseñó la casa y la huerta. A la hora de
cenar llegó Ezcabarte y nos condujo al comedor.
Ezcabarte vivía admirablemente. En la cena hablamos de nuestra infancia y a los postres nos
obsequió con una botella de champagne.
Por tener huéspedes amigos, aquella noche el
herrador se acostó a las diez, porque su costumbre era estar en la cama a las nueve.
A la mañana siguiente aparejamos el coche y
nos acercamos a la f1 agua de Ezcabarte. El herrador salió a saludarnos.
-Ezcabarte-le dije-, eres un sabio.
-Yo no, chico, no; ni quiero.
-Sí, eres un sabio. Tienes la sabiduría que no
se enseña, pero que es la más grande y más . profunda. Yo cuando pueda haré algo como tú ; me
dedicaré a cultivar mis coles y mis habichuelas.
-Bah, no lo harás.
-Sí lo haré, y vendré a d ecirte: Ezcabarte,
aquí tienes un discÍpulo.
Nos despedimos del herrador, y al montar en
el coche grité yo quitándome la boína: ¡ Viva E zcabarte ! ¡ Viva la limitación! Sí. ¡ Viva la limi-

�rn

¡,fo

BAROJÁ.

tación, amigo Ezcabarte ! Porque aunque existan muchas cosas en el mundo que hagan más
ruido que tu martillo, no por eso son más eficaces ni más definitivas. ¡ Viva la limitación! Porque el resplandor de las chispas de tu fragua
puede competir en brillo con otros resplandores.
Viva la limitación que nos da un país, un ambiente, una montaña en lo lejano, y que, si nos
cierra el camino de las aspiraciones teatrales, no
nos impide pensar, ni querer, ni soñar...
Un lector-¡ Pero usted es un farsante, señor
Baroja ! ¡ Usted se contradice!
Yo.-Hombre, no. Es que estoy cantando el
aria de la Limitación.

Pío
( Espaiía. Madrid)

BAROJA

DI_SC U RSO
DEL SR. DR. ENRIQUE JOSÉ VARONA, LEÍDO EN'
LA SESIÓN SOLEMNE DE SU RECEPCIÓN COMO
MIEMBRO DE NÚMERO DE LA SECCIÓN DE
LITERATURA, CELEBRADA EL DÍ!
11 DE ENERO DE 1915.

Señores Académicos:
En mom~ntos bien oscuros y dolorosos me
veo obligado a dirigirme a vosotros. Pero
me habéis honrado, llamándome a vuestro seno; y no me es posible dej~r de corresponder a
Jo que me impone la gratitud y a lo que demandan nuestros estatutos.
_
Bien quisiera creer que es obra de los a~os,
de mi edad que me ha hec~o 1;11ás susce_Pt!ble
por los dolores de la expenencia, el sentimiento de horror que me embarga ante el espectáculo estupendo del m~o_d_o en guerra. Pero
sería desestimar la sens1b1hdad y desconocer
la potencia. de pre;isi_óo _de los demás, suponerlos siqmera mas 10d1ferentes ~ los males
que presenciamos y de cuyos terribles efectos
distamos mucho de estar exentos.
Nunca, ciertamente, había caído sobre los
hombres calamidad más completa. Las na-

�18

ENRIQUI! JOSE VARONA

ciones más cultas, ricas y poderosas de Europa y sus inmensos imperios coloniales en ambos hemisferios, el Japón, todavía para nosotros tierra casi incógnita y nuestro más próximo vecino México, se despedazan 'y hacen
crugir hasta los cimientos la enorme estructura gigantesca de la civilización coetánea.
Cuanto amamos, cuanto nos inspiraba confianza en el saber y la industria humanos,
cllanto alentaba nuestras esperanzas de ir cada vez más adelante y con rapidez centuplicada en la conquista de la naturaleza, y, sobre
todo y ante todo, el sentimiento de la confraternidad de los espíritus superiores, destinado
a caer en lluvia benéfica sobre los demás hombres, todo se estremece y bambolea al estruendo de los morteros ciclópeos, a la luz fatídica
de los incendios, a la visión apocalíptica de
las máquinas de muerte que surcan los aires,
que van por los mares o que se escurren sigilosamente bajo su traidora superficie, para
sacudir a su paso ruinas y cadáveres.
Dllra prueba, para los espíritus reflexivos y
madurados por la experiencia de la vida, esta
inaudita conflagración. Dura, porque nos presenta los resultados más estupendos de la
ciencia aplicada puestos al servicio de una
obra insensata de destrucción; más dura aún,
porque nos hace asistir a la resurrección de
sentimientos que podríamos creer enterrados
para_ siempre con las edades en que eran predommantes. CuaQdo los sabios se han visto

l&gt;ISCú RSO

19

obligados a cohonestarla, nos dan por única
disculpa el antagonismo de _razas, ~ermanos
contra eslavos. Lo que qutere decir que se
evoca un mito el de la raza, para disculpar el
odio o el miea'o que es en el fondo lo mismo,
de p~eblo a pueblo. Porque no es difícil observar que hay provincias eslavas en el imperio alemán, y que millones de ~slavos, muchos
de ellos fieles súbditos y conscientes y voluntarios partícipes del estado, forman la mayoría del imperio austro-húngaro.
Y no porque se haya bebido. a ~randes _sorbos el licor amargo de las destlustones, deJa el
hombre de contemplar con melancolía el derrumbe de lo que juzgaba sólida conquista de
la humana labor. Luchamos, aún sm saberlo por mantenernos a flote en este mar torm~ntoso del desencanto, y nos obstinamos en
conservar siquiera la fe en las fuerzas de_l corazón y de la mente, empeñadas en meJorar
las condiciones de la vida.
Ante las exigencias de la estrategia, por n~cesidades del ataqu.:! o la defensa, hombres civilizados hacen tabla rasa de obras de las
más refinadas del arte, testigos mudos y elocuentes de los esfuerzos y de la potencia del
espíritu de nuestros predecesores. Descarga
la metralla sobre el recinto de las universidades; y se hunden bajo los escombros los ~paratos científicos y se ahuyentan. sobrec?~tdos
los que los manejan, o se les retiene apr~s1onados. Pueblos enteros son raídos de la superfi-

�20

2l

ENRTQU~, ,TOSE VARONA

DISCURSO

cie de la tierra, y millones de seres humanos,
laboriosos, activos, infatigables en su lucha
de progreso y ci,•ilización quedan convertidos
en piaras humanas sio abrigo, desnudas y
hambrientas. La humana piedad de gente remota tieoe que acudir, sin saber si ha de conseguirlo, a ampararlos, a disputárselos a las
más espantosas de las muertes.
Pone espanto el pensar en que la más sólida
conquista del espfritu humano, durante su
ob_sti?ada labor de siglos, la ciencia, sea la
pr10c1pal colaboradora de esta obra nefanda.
Su fin primordial, nacido de la necesiaad que
la amamantó a sus pechos, ha sido ayudar al
hombre a emanciparse de los riesgos con que
lo amagaba la omnipotencia de la naturaleza
circunstante y a librarse de los tormentos infi oi tos de su espíritu poseído por los terribles
fantasmas que lo asediaban, y lo paralizaba n
o lo empujaba n a acciones insensatas. Su fin
era por tanto defenderlo, sosegarlo, hacerlo cada vez más libre. Y la vemos con dolor
convertida en elemento fulminante de ruina, y
volverse con furia contra sí misma , poblando
de horrores la mente esclavizada. Orestes entregado de nuevo a las Euménides que había
logrado ahuyentar.
A la vez, si volvemos los ojos al campo de
las letras, a la región de las a rtes, eternas
consola doras v a lentadoras del ánimo sobrecogido, perenr:i'e estímulo para la voluntad enflaquecida o vacilante, nos sorprende el silen-

cio mortal en que yacen, o nos lastiman el
lamento desgarrador o la tremenda imprecación de que se hacen eco. Cuando no viene a
sumirnos en amarga estupefacción la sangrienta saturnal a que se entrega en algunas
de sus manifestaciones más populares, como
en la caricatura. Ninguno de los sentimien.tos
alentadores, ninguna de las emociones que·
dan temple al ánimo y lo ennoblecen se abren
paso y adquieren la expresión correspondiente a la sublimidad de esta tragedia colosal.
No se descubren los videntes, ni surgen los vates que profieran las voces necesarias, las que
confortan, cuando todo vacila y parece desplomarse la razón de la existencia.
Poco importa que conozcamos, por la reflexión sobre lo pasado, las causas del fenómeno doloroso. No por eso es menos doloroso. Hasta ahora la explicación del motivo no
ha sido nunca de por sí el remedio del mal.
Toca sólo a los espectadores estremecidos,
aunque se encuentren en segundo t érmino, dolerse con honda amargura de todos y cada
uno de los lastimosos episodios de esta universa l calamidad, tan próxima ya a ser universal catástrofe.
Y tanto más nos toca a nosotros, cuanto
que no nos faltan en nuestro p ropio campo,
en nuestra patria, razones bien visibles de sobresalto y temor más que justificado. Un sentimiento, ahora de congoja, es el que me domina, al fijar los ojos en los a menazadores

�22

ENRIQUE JOSE VARONA

síntomas de la descomposición política de
Cuba.
No creo que nadie pueda pensar que voy a
prevalerme de este acto, tan serio para mí,
tan importante por las personas a quienes en
primer término me dirijo, para enzarzarme en
las espinas de los reproches cotidianos de los
partidos. Miro a más, y anhelo llegar más
hondo. Miro a la patria, y me pregunto con
zozobra si la estamos fortaleciendo, o si estamos empeñados, aun sin saberlo, en derruirla·
si nos damos cuenta de que aúo no ha termi:
nado la dura labor previa de constituirla, según demandan las exigencias de la época qui!
alcanzamoi,,, y las peculiares dificultades que
nuestra composición social nos presenta, o si
nos creemos ya sobre terreno limpio y firme,
donde nos podemos entregar sin riesgo inruedia~o a juegos de azar y habilidad con el porvemr.
Y precisamente a los que están encargados
de representar por medio de signos verbales o
de signos visibles la vida que los rodea y les
impreshna, a los literatos y artistas, toca
muy de cerca e interesa muy mucho estar bien
penetrados del estado y alcance de esos premiosos problemas.
Eo estos mismos días, oo ha cesado aun por
c?mpleto_ el período más importante, por su
s1go1ficac1ón y consecuencias, de ios que impont:n sucesivamente a la actividad del ciudadano los deberes de su función pública. Acaba-

DISCURSO

23

mos, es decir, se acaban de celebrar elecciones.
Aún se realizan sus últimas operaciones. El
pueblo de Cuba, el de los tremendos sacrificios
de medio siglo por la independencia de la patria, ha sido llamado a designar los hombres
en quienes deposita su confianza para darle
leyes, esto es., para señalarle los r~mbos _que
debe seguir. Apenas han transcurrido qumce
años desde que puede realizarlo. ¿Qué espectáculo hemos presenciado? Sonroja el recordarlo. El pueblo holgaba lejos de los colegios
electorales o los designaba con sonrisa burlona e indiferente. Buscaba con mirada entristecida la valla de gallos clausurada o la taberna
difícilmente entreabierta. En los círculos privilegiados se jugaba no muy a escondidas. En
los lugares de votación se jugaba sin rebozo
con la honra, con la seguridad, con el porvenir de la patria. Corrían el oro, los billetes, los
cheques, basta nombramientos en blanco para
ir a formar parte de los conmilitones de nuestra renta por excelencia, de la renta de nuestros establos de Augías. El sufragio universal
cubano nada tenía ya que echar en cara al sufragio más que restringido de aquella Gran
Bretaña de las "circunscripciones podridas" .
Los tigres de Tammany Hall huían avergonzados en plena derrota.
.
Si los enemigos actuales del parlamenta_rismo quieren argumentos, aquí pueden ve01r a
buscarlos copiosos y decisivos. Esto es lo que
hemos hecho en. poco más de una década de ·

�24

ENRl~l "E J OSE VARONA

la institución porque han luchado y sangrado
un ¡iglo las naciones de Europa y América.
Necesario de toda necesidad es que nos demos cuenta de que un mal, que sale así a la
superficie, con tan señalados y amenazadores
caracteres, está denunciando dolencia muy
honda y arraigada. La turbia corriente viene
de lo profundo ya revuelta con toda suerte de
impuras escorias. Nuestro triste pasado se ha
erguido de súbito, para lanzarnos al rostro
que en va11O hemos pugnado, nos hemos e~forzado y hemos sangrado tanto. La generación
de cubanos que nos precedieron y que tan
grandes fueron en la hora del sacrificio, podrá
mirarnos con asombro y lástima, y preguntarse estupefacta si éste es el resultado de su
obra, de la obra en que puso su corazón y su
vida. El monstruo que pensaba haber domeñado resucita. La sierpe de la fábula vuelve a
reunir los fragmentos monstru0sos que los
tajos del héroe habían separado. Cuba republicana parece hermana gemela de Cuba colonial.
¿Cuál de los males públicos que denunciá b a mos con indig nación no se ha reproducido?
Han vuelto a l asalto de la administración pública la incompetencia , el favor, el nepotismo
y la corrupción. H ay quienes resisten, pero
h ay quienes fla quean y hay quienes se rinden.
Hemos envenenad o la fuente misma en que
pt'bíamos beber la salud. Se pone la pequeña
a dministración de la justicia, que est á más en

DJSCURf O

25

contacto cotidiano con el pueblo, en manos
que entorpece la ignorancia, cuando no las
tuerce el interés. Se proclama la intangibilidad
de _lo mal adquirido. Y así se emponzoña la
conciencia pública, porque se nos hace desconfiar del esfuerzo, del trabajo; y se pone sobre
el pavés al afortunado, cualquiera que haya
sido el origen de su fortuna, la vara de Midas
qut ha hecho brotar su corriente de oro. Ya
no hay necesidad de a guardar la nave que nos
llevará a tierra distante con nuestras arcas
repletas. En los lugares más pintorescos de
los a lrededores o en el corazón mismo de la
ciudad bulliciosa se levantan los palacios de
aquellos a aquienes la suerte pródiga ha mirado con ojos risueños y ha descubierto el secreto de la fortuna improvisada. El mísero
sin pan los saluda con secreta envidia, y va a
compra r la fracción de billete que le promete falzamente, por otro camino, la misma suerte
deslumbrante. ¿Cómo podrá quejarse, si le hemos devuelto la lotería?
Seguimos administrando la hacienda pública con los mismos procedimientos que aprendimos en el período que t a nto a bominá barnos;
son la s mismas las fuent es a que pedimos los
ingresos, y el despilfarro ha adquirido la nobleza de una teoría del hirn público , a plica da
a sabiendas y pregona da como ex.celsa pa na cea. Sólo en esto hemos progresado . No son
parásitos fora steros; son pa rásitos indígenas
los que a ma manta mos a l seno ubérrimo del

�26

ENRIQUE JOSE VARONA

tesoro nacional, y estos parásitos se llaman
legión.
Como si nos empujara demencia suicida hemos ido socavando uno y otro día, con -1~ tenacidad del que realiza una obra vital los ci.
' de
m1~nt~s.en
que se afianza la dispensación
la J~stt_cia. H_emos, a despecho de jueces rectos
y bien 10tenc1onados, destruido la eficacia de
sus ~entencias y ~onvertido el Código Penal
en simple espantaJO de los pobres de espíritu.
Unas veces por servir a corredores interesados, otras por corresponder a mal llamados
se:vicio~ políticos, otras por mal dirigida conm1serac1ón, se abren las puertas de las prisiones, se abr_evia la duración de las penas, y no
hay consejo de secretarios del Despacho, sin
que al ~ía subsec~ente se publique la interminable hsta de los mdultos. Noble virtud es la
piedad, digno de un gobierno justo reconocer
la _falibilidad de los juicios humanos, necesario
evitar y _reparar los males que sin derecho hayan podido causarse, a_l velar por la seguridad
pú~hca¡ pe_ro n~ ~eg~1mos a este respecto el
~eJor cammo, 1;11 siquiera el bueno. Nos despen.amos a destaJo por el más peligroso de los
derriscaderos.
Como no hay forma de gobierno que no presente lamentables deficiencias como es mucho
más fácil teorizar sobre la ~anera de reo-irse
los hombres, que realizar siquiera un mediano
concierto en la vida colectiva, claro está que
no pretendo que nuestras instituciones hayan

DJSCURSO

27

escapado a esa dura realidad, al pasar de la
mente de sus fundadores a los vaivenes y sacudidas de la práctica cotidiana. Pero sí debemos señalar las desviaciones en que iofluy_en
las tendencias hereditarias, el influjo aún tnconsciente, de la imitación, las solicitacione~
de las flaquezas del carácter. Gobernar es v~gilar para que se cumplan las leyes, y es suministrar los medios de que se cumplan. Prever
lo posible para llegar a lo m~jor, y pr_ocura:
la manera de que se llegue sm sacudidas m
tropiezos. Nuestra constitución implica que el
gobernante. deba su elección a un partido,
pero el partido no debe ignorar que lo ha colocado no a su frente, sino al frente de la nación. Al frente para que dé testimonio de ella
ante los extraños, para que ~a represente. y
sea como su encarnación tangible, en sus discursos y en sus actos.
Tampoco debe el que gobi~rna ~lvida: ni
por sí, ni por lo que son_ sus mmediatos mstrumeotos, que ha de deJar a otros órganos
de la vida política el cuidado de la manera cerno la realizan. Una Secretaría no debe jamás,
por buenas y rectas que_ sean las in~e~ci&lt;:&gt;ne~
del que la ocupa, converttrse en comite. -Si as1
lo hace, aun sin quererlo, corrompe !ª.s ag?as
que en torno suyo fluyen . Como el vteJO mito,
éstas en vez de templar petrifican lo que
tocan.
No queramos, por otro lado, los que co!11pouemos la masa de los ciudadanos, sacudirnos

�28

El'[RIQUE J OSE VARONA

de nuestra porción de responsabilidad. No hagamos del gobernante un día nuestro ídolo
para incensado con fáciles encomios, y al otr~
burladero, tras el que pretendemos ocultar
nuestra cobardía o nuestra incompetencia.
Los males públicos son la obra de todos. En
e~ta forzosa colaboración entra la parte principal que toca a los que están incesantemente
en contact~ con la sensibilidad pública, la que
toca a los literatos y a los artistas.
En la esfera social no está todo perdido
mientras brilla a lo lejos y en lo alto el res~
plandor de un ideal. Vamos, aunque no queramos, aunque no nos demos cuenta de ello describiendo una espiral inmensa. Nos cerdan a
veces las tinieblas,. a veces el crepúsculo; pero
aún alentamos, st la esperanza de lo mejor
nos llama y nos conjura. Esas vislumbres son
v~gas .Y fugitiv_as, esas voces son inciertas y
m1stenosa s. Dichosos o menos infortunados
los zahoríes que ven o presienten, y tienen signos para revelarnos sus visiones gloriosas.
Uno de los grandes artífices de la palabra en
nuestros días, ~omain Rolland, ha dicho que
el papel del artista consiste en crear sol, cua ndo no lo hay . Esa es vuestra noble t a rea.
Pe_ro no hay que cla mar por la luz, como el
glonoso poet a alemá n, a la h ora de la muerte. En mita d de la vici a, y cuando llegan los
sombríos momentos de prueba como los que
he bosqueja do, corres ponde a l~s que conocen
el camino pa r a hablar a la s almas presentar~e

!Jl S&lt;JURSO

29

ante todos con sus evocaciones poderosas.
El arte no debe mirar hacia atrás, sino para
compara r las dificultades venci_das y las que
tiene que vencer, para descubnr los medios
que pusieron en juego sus nobles antecesores
y adaptarlos y mejora_rlos. Para apren?e! como se hace algo superior; nunca para 1mttar.
La imita ción es procedimiento de escuela y de
taller, quiero decir, 'tie aprendizaje. Es unyrocedimiento, un paso, un escalón. Hay 9menes
no van más allá. Son eternos aprendices, no
artistas. Su número es infinito, su papel estimable. Pero no es de ellos de los que tratamos. El peso poderoso es para los hombres
robustos. A.tlas o San Cristóbal, se necesitan
fuerzas de dclope para leva ntar el mundo.
El arte no debe encerrarse en círculos cerrados y estrechos, no debe emparedar~e en. co?-·
ventículos. Buenas son las academias, st tienen muchas puertas, y si a ellas conducen y
de ellas parten muchas a venidas. Nada de
Tebaidas misteriosa s. No hay que soñar con
abadías de Telemo repuestas y sombreadas
por encina s secula res. El lu_g ar delyoeta, del
pintor, del escultor, del músico, esta en la plaza pública. E l teatro de los _h elenos era tamb:én un h ipódromo; y s us hipódromos requerían el concurso de muchas a rtes.
Debe el artista mira r hacia adelante; pero
con ojos humanos. Hasta ?onde alean.za la
visión normal. No hay que ir a dar de bruces
contra esas quimeras que se han llamado mú-

�30

ENRJQúC JOSE VARONA

sica del porvenir o arte de pasado mañana.
No se vive sino en el presente; y enorme esfuerzo se necesita para vivir con plenitud de vida
en el presente. El día que fluye, que se escapa,
ese es el que hay que vivir, artistas; porque
ese es el que hay que hacer vivir de un modo
mejo_r, superior, a la multitud indiferente, que
debéis enseñar a sentir, a comprender a idealizar.
•
'
Así se obedece a la ley exigente e imperiosa
de la necesidad. Y mejor, mucho mejor resulta obedecer- a sabiendas, que someterse de
manera inconsciente. Estamos
en este día , en
.
es~e momento, en este mstante, y no podemos
deJar de e~tarlo. La emoción que nos posee,
el pensam1~oto que de ella depende y la traduce han nacido de todo ese mundo ambiente de
pasiones q~e se entr_ech?can y de conceptos,
que nos forJamos la ilusión de que las dirigen.
El rumor millares de veces repercutido de esas
batall~s que están durando meses y arrasando naciones, llega hasta aquí y nos envuelve
ahora. La vibración profunda y dolorosa de
nuestras dolencias nacionales de la hora actual babi~ _en el fondo de nosotros y nos roba
lf;l t~anqu1ltdad e~ esta fiesta de soñado esparcimiento del espíritu.
Hay n:iás aún. Creemos buscar un refugio a
Ja obHesión de lo actual en las creaciones sorprendentes de lo pasado, en Jos productos del
arte de los que nos precedieron. Vamos a alentar con ellos, a gozar o padecer con ellos. Va-

DISCURSO

31

mos a ser helenos con las epopeyas homéricas, a ser romanos con las sátiras de Juvenal,
o italianos con las visiones dantescas, o ingleses del renacimiento con el proteico Shakespeare, o españoles del tiempo de los Felipe
con la ironía serena de Cervantes, o alemanes
del Aufklaerung con la anchurosa y profunda
vena de Goethe, o franceses del siglo de las lu-

ces a los soplos fecundantes de los cuatro
vientos del espíritu del padre Rugo. Beatífica
ilusión. Eruditos o no, leemos el ciclo homérico con los ojos y la mentalidad de hombres
del siglo veinte, y lo traducimos y no podemos dejar de traducirlo al lenguaje de nues
tras emociones. Y exactamente nos ocurre lo
mismo con todas y cada una de las obras
maestras que nos hao legado los antecesores.
Por eso se llaman legión los que los han comentado, y pudieran llamarse legiones, según
el ardor y a veces el encono con que se han
combatido. Y por eso podemos confesar, aunque bajemos la voz, que no todos, ¡oh, no todos! encontramos en cada una de ellas la honda fuente de interés y de simpatía que nos
habíamos prometido. "Die Zeiten der Vergangeoheit-Sind uos ein Buch mit sieben Siegeln."
Los tiempos pasados son para nosotros un libro con siete sellos, decía al pobre pedantesco
Wagner la desengañada ciencia de Fausto.
¡El libro de los siete sellos! Dejemos, dejemos ese intrincado apocalípsis de lo que fué.
Nos llama otro mar no menos encrespado, pe-

�32

ÉNRIQfü: ,JOS:t: VARONA

ro. cuyas tempestades conocemos y cuyas corrientes podemos predecir a donde nos llevan.
P_rocu_r;mos sond:arlo y saber con certeza la
direcc10n de los vientos que lo agitan, para
que las cartas que de él tracemos aprovechen
a todos los que a la par de nosotros y por
fuerza lo navegan.
Se ha dicho y repetido que estamos en un
período d: transición, aunque lo cierto es que
la humanidad realmente se halla en transición perpétua. Lo que esto en ver.dad significa es que nuestra época, como cada una de
las pasadas, pe~o más premiosamente, porq_ue hemos ?uplt~ado · la velocidad adquirida,
t!ene sus e~1genc1as, en la forma de modifica•
c10ne_s sociales que hay que introducir y de
conflictos que les están aparejados y que hay
que resolver.
Permitidme, para despedirnos, señalar algunos.
Transformadas, al conjuro de la ciencia las
condiciones de
. la vida material , cada día' son
mayores, y tienen que serlo, las aspiraciones
morales de más grande número de hombres.
Son muc?os, son innumernbles, los qne aspir~n a mas,. porqu~ !ª saben que respiran y
como respiran, dire, alterando un ta oto el
aforismo célebre de un sabio cubano. Cuales•
quiera que sean nuestras opiniones personales
acerca de la solución mejor para las reivindicaciones socialistas, hay que buscarla desechando mucho rezago inservible de las' orga•

DISCURSO

33

ni?.aciones p~sadas, mejon~.ndo los ~nsayos
plausibles que se h3:n aphca~o, legislando,
sobre todo, como quien trabaJa para preparar la necesaria labor de mañana, y no pa_ra
sostener ta ya hoy inútil labor de lo que ~eJamos a la espalda. Lo que ~ué _debe servn: de
lección y ejemplo, para sust1tu1rlo convementemente; de boya que avisa el escollo donde
pudimos haber zozobrado. Hay por lo menos
que levantar el faro, sólido y alteroso, que
nos alumbre el camino incierto y qu~ ~ea el
ojo que se enciende para sondear las tm1eblas
del porvenir.
, .
.
El espíritu a las veces paradog1c&lt;?, pero smgularmente lúcido y profundo de Nietzsche ha
aseverado que, con una educación adecu~da,
durante siglos, se podrá hacer de las muJeres
lo que se quiera, hasta hombr~s; pe~o que, :n·
tre tanto, merced a su creciente 1~~uenc!ª•
atravesaremos un período de transición smgularmente borrascoso. No hay man:r~ de
evitarlo. Hay que disponer n_uestro espmtu a
la más difícil de las adaptaciones, a la adaptación inestable y a sabiendas inestable. Hemos de realizar múltiples ensayo_s, Y de presenciar y sufrir no pocas con~ocio?es, d~sde
las provocadas por l_a pe_rver,51dad infantil de
las feministas del tipo ingles, hasta las 1?ucho más serias y más hondas de l_as orgamzaciones de las mujeres norteamer!ca_nas. Pero
sobre todas se impone esta conv1cci6n,,que el
círculo de hierro y de fuego en que habia pre-

�34

ENR!Qi:11!. .TOSE VARONA

tendido el hombre encerrar a la que llamaba
con inconsciente hipocresía su compañera, se
ha rotu para siempre. La más quimérica de
las empre!-as sería tratar de soldarlo, en cualquier forma. Hay ya algo definitivo y de inca h:ula bles consecuencias: la emancipación del
espíritu de la mujer. Despidámonos, no sin
ciert a melancolía, de la Eva bíblica, y demos
otra significación mucho más honda al eterno
femenino del poeta.
No menos grave es la crisis en que se encuentra otra de nuestras ideas más caras, y, fijémonos bien, de las más recientes: la de la paz
universal. No quiero decir con esto que sus
adeptos no hayan sido elocuentes, ni hayan
aportado al debate argumentos fútiles, ni dejen, ¡tremenda ironía! de tener la razón, toda
la razón de su parte. Sólo quiero significar
que el desatado huracán de pasiones homicidas que hoy azota al mundo, ha de dejar en
pos de sí, motivo sobrado hay para temerlo,
tal reato de temores, de zozobras y de odio,
que ha de serles a éstos fácil envolverse en el
manto de la prudencia y la previsión, para
mantener en las manos de los pueblos las armas formi_da~les de defensa y ofensa, con que
hoy se amquilan. Moloch tal vez se disfrace,
pero esconderá bajo los anchos pliegues de su
nueva toga la bomba de melinita.
No, uo ha de faltar a los artistas conscien·
tes de su permanente y benéfica influencia
campo sin límites donde ejercerla. El mayor

DISCORSO

35

peligro para ellos nace de la · riqueza de elementos que se les viene a las manos. E~ su
horno fulgurante, como en el del gran artista
que dió forma al Perseo, se h~n de ac~mular
los más varios y hasta los mas e.:tra~os e~ementos, oro y plata y estaño. ¿Qmen dlJO miedo? Adelante.
.
Aquí sobre mi mesa de trabajo, tengo u?a
famos~ escultura: la victoria de Samotracia.
Ha perdido un fragmento. No importa. To&lt;lo
su cuerpo nervioso y_ m~sc~loso avan~a, se
precipita con ímpetu 1rres1sttble; la túmca se
le adhiere a los miembros resistentes Y un
viento de tempestad la agit_a_ y paree; trazarle una estela; sus alas aqutlmas estan ~?talmente desplegadas. Vuela ¿a dónde? ¿Qmen lo
sabe? De todos modos, a conquistar lo futuro
que le tiende los brazos .
Vedado,

12

de noviembre de 1914.

�UNA RUTINA PERl"ECCION&gt;DA

.. UNA RUTINA PERFECCIONADA

LOS MAESTROS NECKSIT.l.N CULTURA UNIVERSITARIA

Una institución digna de estudio, que revela
~I gran progreso que han adquirido en Italia las
ideas pedagógicas y la poderosa influencia ejercida por la Universidad sobre la cultura popular
es la Escuela Pedagógica, que puede considera rse como el gérmen de una Facultad de Pedagogía, destinada a presidir todo el movimiento de
la cultura, en lo que respecta a la formación de
educadores, de hombres encargados de fortificar
la conciencia individual en todas las esferas sociales.
La necesidad de plantear y resol ver científicamente el problema p~dagógico, que es el máximo
problema nacional, ha impuesto, hace tiempo, la
necesidad de reunir y concentrar en una institución, todos los conocimientos especiales, que reclama esa labor vasta y compleja, y en la de instruir y educar en esa institución, a los hombres
e~pecialmente aptos para operar, en la vida práctica, las reformas que la solución adoptada introduzca en el mecanismo social y en la dirección
de su movimiento.

37

Estas necesidades han adquirido u na más grande importancia con el desarrollo r ápido e inmenso de las formas democráticas. La función de
crear maestros, que hasta mediados del siglo anterior, tenía, como objeto principal, la preparación de educadores, que debían realizar la labor
de disciplinar espíritus infantiles, considerados
sólo como seres dotados de energías intelectuales, aplicables al conocimiento de la realidad, especialmente ele la realidad material, contemplada en sus formas abstractas, a fin de deducir de
esa contemplación nor mas para el aprovechamiento de las cosas concretas, ha ampliado, Y
puede decirse también, intensi6cado sus ideas,
concentrando su actividad hacia un objeto más
restringido, más práctico, menos intelectualista
y más fecundo, considerando el espíritu infantil,
el espíritu del discípulo en todas sus esferas de
educación; no sólo como una inteligencia sometida a las leyes lógicas, idéntica esencialmente a
las demás y destinada a discurrir con el poder
del concepto; sino, principalmente, como una voluntad, apta para modificar la naturaleza y modificarse ella misma en el medio bien definido y
bien diferenciado de una asociación política o Estado, en el cual las exigencias nuevas de la democracia imponen al ciudadirno virtudes activas,
adecuadas a la realización de los fines colectivos
o ideales, que esa determinada sociedad se pro-

�38'

UNA RUTINA PERFECCIO:,SAD \

ALEJANDRI) O. DEOSTUA

P,o~e com~ ~roblemas de su vida económica, jund1ca, poht1ca, religiosa, artística y moral.
La ciencia positiva, fijando como norma de la
e~ucación ~ndividual la adaptación al medio prop10, condujo a la pedagogía a modificar así radicalmente la dirección de sus disciplinas, orientándolas hacia el centro del círculo y trasladándolas de la circunferencia en donde vagaban
como disciplinas puramente lógicas.
La sicología contemporánea, al colocar ese centro en la voluntad, superó la reforma positivista
s~bordinando la fuerza centrípeta de la adapta~
c16n del espíritu al medio físico, a la fuerza centrífuga de la adaptación contraria, convirtiendo
el determinismo físico en determinismo síquico,
dando a la acción creadora del alma la clave di
la explicación t otal de la historia humana, realz~ndo con energía la conciencia libre, para depositar en ella la misión de perfeccionar la realidad
entera, el medio social principalmente, mediante
una evolución diversamente concebida con sentido eminentemente moral y con tend~ncia eminentemente solidaria.
La sociedad y el individuo han resultado así
en esta nueva con.cepción, como fines v medios'
a l mismo tiempo; el individuo educa a· la socie~
dad y la sociedad educa al individuo; el primero
debe ofrecer el elemento ideal de progreso y la
segunda, con sus aspiraciones y necesidades con-

39

cretas y especiales, ofrecer el elemento real, la

base de solidaridad dentro dt! la cual debe moverse libremente la actividad individual, procurando organizarla mejor, enriquecerla con elementos nuevos y más amplios, pero sin destruir
su fisonomía especial informada por la historia,
haciendo de la educación lo que quiere Barth (1)
"la propagación espiritual de la socie~ad, efe~tuada por vía espiritual; es decir, por influencia
ejercida sobre la voluntad y sobre la representación".

Ampliada, intensificada así la finalida~ pedagógica; siendo necesarios para la educa ció~ dos
elementos, el educador adiestrado y el med10 s~cial favorable a determinada reforma pedagógica, la escuela normal, como instituto de educación, reveló toda su deficiencia. El maestro formado allí, no respondía ya a ese concepto amplio
y profundo; porque representaba la ~ristalizac_ión
de los productos que el genio super10r depositaba. día a día, en la cultura universitaria. Esa
primera y única fuente de creación,. en d_ond~ _la
vida elevada del Estado hace brotar las mtwc10nes del porvenir como estímulos para el p_r~greso en el orden cada vez más libre de la actividad
n;cional, y como guías de esa suma mayor de vida, no vertía sus aguas directamente en el alma
~ - Bat tb. Principii de P_ed?gogic e didatticc Íltndate sulla
mod~rna psicología, -Trnducc10n 1tahana. 1gc9.

�40

AL"JANDRO O. DEUSTUA

del maestro, qu_e, más o _menos pteparado para la
labo: democrática, oontmuaba siendo la oersonificación de una rutina perfeccionada coñ lentitud; pero rutina siempre, en la cual la vida se
gasta con rapidez y sólo queda la fórmula abst~a~ta, que tiende fatalmente a mecanizar el espmtu del educador y del discípulo, a convertirl?s en aparatos lógicos, fabricantes de discursos,
r!cos de palabras y pobres de acción, dominados
siempre por el miedo de aventurar a la voluntad
en el campo de lo desconocido e incierto, condenados, al fin, a restringir su acción al camino trillado, repitiendo sin cesar la tradición muchas
'-'.eces maldecida, incapaces de esos arra~ques de
libertad que parten_de una alma sincera y que
nutren la ~emocrac1a en los países más felices.
La d:ficiencia del maestro, una vez sentida, en
esos ¡:&gt;at~es que dan al problema pedagógico la
supe_nondad _que le corresponde, encontró el remedi? en la ltberlad del mismo maestro, que buscó, dir~ctamen_te, en la cultura universitaria, la
elevación y la mtensidad de doctrina, no encontrada en el formalismo de la escuela normal.
Por _otro lad?,_las Universidades, comprendiendo meJor su m1s1ón como directoras del espíritu
naciona_l en t&lt;_Jdas su s esferas, salieron de su concentración aristocrática, par~ ~o¡:&gt;ularizarse, penetrando aun, en formas y d1scipl1nas varias en
el seno mismo de las clases obreras
'
Así se encontraron, en un esfuer;o simultáneo
mae_stros y catedráticos; los primeros concurrien~
do ltbremcnt~ a_ las aulas universitarias y los segundos multiplicando las enseñanzas pedagógicas, par~ llegar, al fin, a la creación de institutos
pedagógicos, en donde se sistemase esa labor de

UNA. RUTINA PERFECCIONA.DA

4-l

la formación completa del maestro moderno en
el seno de la Universidad .

,
.
Semejante progreso no se _habrí~ alcanz~do s1
la cultura universitaria hubiese sido deficient~,
como instrucción y como educación._ Con_ Umversidades estancadas y con catedráticos s~n _vocación sacerdotal y sin sentimiento patnót1co!
ni los maestros habrían acudido a su~ aul~s, n~
habrían sido recibidos en estas con s1mpat1a, m
habrían encontrado el alimento que· buscaban.
Esto explica como es imposible que la educación democrática de un Estado contemporáneo
se reali.ce sin la existencia de Universidades edu·
cadoras, aun cuando se consuma la mayor parte
de los recursos fiscales en pagar sueldos a maestros sin ideas y sin fé y en constrll!: para esos
maestros palacios que no pueden ut1hz&lt;;1r . .
La educación nacional es la obra prmc1pal de
la Universidad; es en ella en donde nac,en Y se
encarnan los ideales del Estado; es de alli de donde descienden las aguas que van a fecun_d~r. l~s
colegios y las escuelas; de donde parten 1_111c1a~1vas felices que, como la E~cuela P_e,dag~g1c_a, tienen por fin organiz~r un~ mstrucc1on publtc'.1 _e~
armonía con las ex1genc1as actuales de la c1v1hzación.
ALEJANDRO

0.

DEUSTUA •

( La Culhtta Superior en Italia).

~incnte publicista peruano y Profesor de Estética y Fil'?~olia ~n la Universidad Mayor de San Marcos de Lnu:i. Sus arllculos , ,A propósito de un Cuestionario sobre la reforma de la ley dée
instrucciónº" en manos de todos los educadores de nuestra Am ·
rica debieran a ndar.

�REPERTORIO BIBUOGQBFICO
'
EL FRENO DE PLATA
Debe, asimismo, someterse esa obra * co
t o d os 1os escritos
·
mo
de Ameghino , a una' expur.
gación
y corrección literarias, de suma nece·d
si ad; pues hállanse erizados de impropiedades que ~tolla~ la expresión, constituyendo,
p_or su misma importancia intrínseca, un mal
eJemplo_ pa_ra el lector no avisado. Hay que
combatir s1~ tregua esta calamidad argentina del solecismo, no pocas veces cometido a
porfia por alarde bandolero, y siempre grato
~I compadraje popular, como todo signo de
igu~ld~d a bajo nivel. Del propio modo que
la limpieza de la lengua indica salud, el aseo
de la palabra certifica nobleza. Por lo mismo
que la democracia tiende a ser procaz, requiere ª .~uel freno de plata. Tascáodolo es como
le viene la elocuencia, su arte específico no
dderradmando la hez por aquella boca d~sorena a.
Ameghino adolecía, ciertamente, de esa des" La F;w.,,mi,, del egreg, 10 sn
. b'10 americano
.
gllino.
Florentino Ame-

REPERTOBI l UIBJ.IOORÁt'IC'l

43

preocupación, que no es sino un fenómeno de
incultura. Desdeñaba el verso, y parece que
consideraba incompatible la literatura eon la
ciencia. Si este trabajo demostrara lo contrario, constituiría la venganza de mi profesión.
¿Hay algo más cercano a la verdad que la belleza? Inter silvas Academi quaerere vcrum,
dijo el padre Horacio. Así sea.
LEOPOLDO L UGONES

ESPANA Y LOS ESTADOS UNIDOS
Alemania lleva la primacía de la erudición
en toda materia de historia y literaturas,
-Grecia o Roma, el antiguo Oriente o la Europa medioeval. Tuvo la primacía en el estudio de la literatura española desde fines del
siglo X VIII hasta mediados del XIX- la época de Ferdinand \Volf y de Ludwig Clarus.
Alemania, ''la redentora Alemania'', como le
llamó Menéndez y Pelayo, rehabilitó al genio
español contra los desdenes de Francia. Hoy,
sin embargo, en Alemania decaen los estudios
hispanísticos. Las ·viejas torre~, como Baist,
como Hanssen, van quedándose solitarias.
¿Por qué? No cabe atribuirlo a razones de or-

�44

REPERTORIO BIBLIOGRÁt'lC(l

den práctico: el idioma castellano va haciéndose cada día más útil.
Entre tanto, el papel que Alemania representó en la erudicióu hispanística lo asumen
(¡extraña coincidencia!) los Estados Unidos.
Francia posee hispanistas eminentes, como
Foulché-Delbosc, director de la publicación
más importante en estas materias la Revue
.
'
Hispanique, o como el venerable Morel-Fatio.
En Italia se distingue, entre otros, el brillante
y universal Farinelli, y Benedetto Croce, el
filósofo renovador, no desdeña las minucias
eruditas. A Inglaterra, que es menos rica, generalmente se la conoce en este campo gracias a Fitzmauricc-Kelly. Suecia tiene a Erik
Staaff, a Munthe ... Pero, fuera de España, no
existe grupo de eruditos en letras españolas
comparable, por la abundancia de calidad al
'
que forman los catedráticos de los Estados
Unidos. De la América latina, ni que hablar
hay: Andrés Bello, Rufino José Cuervo, García Icazbalceta, pertenecen ya al pasado; y no
llegan hoy a quince nuestros verdaderos hispanistas, los capaces de traer contribuciones
valiosas a la crítica o a la documentación histórica,-tales como José Toribio Medina (de
labor pasmosa, titánica), Francisco A. de lea-

REPERTORIO BlBLTOORil'lCO

45

za, José de Armas, José de la ~iva Agüero, Alfonso Reyes O Julio Vicuña Cifue~t~s.
Nunca faltaron en los Estados 'C01dos amantes del genio español. Desde principio ~el siglo XIX se escribe sobre España, su vi.da y
sus costumbres, su historia, su arte, su literatura; se traducen sus autores .. E~paña hac~
gran papel en la obra de los p~nctpales e~cntores norteamericanos: Washmgton Irvtng,
Bryant.(que tradujo a Heredia), Longfellow,
Lowell, Prescott, Ticknor... Aun los que nada escribieron sobre España, como Edgar Poe
o el delicioso Holmes, hacían citas en castellano, idioma que tal vez estudiaran. Hace p~co todavía, John Hay representaba esa tradición; y Howells, el insigne dec_ano de la ac~ual
literatura de los Estados Untdos, hace s1em·
pre elogios de la española moderna.
.
.
Fuera del grupo de los profesores umversitarios, los Estados Unidos pueden mostrar el
ejemplo único y admirable de Archer M. Hu.ntington, fundador y sostenedor de la Sociedad Hispánica. Los servicios que se le .d~ben,
por sus pesquizas, por sus mag~a.s edic10ne.s
de textos clásicos ( a menudo ed1c1ones facsimilares de manuscritos únicos, como el del
Poema del Cid, o de ejemplares raros, como

�46

REPERTORIO BTBLIOORÁFJ&lt;'O

los de los Cancioneros), son incalculables. y
la fundación de la Sociedad Hispánica represe~ta una fortuna: Mr. Huntington Je dió edific_10, mu~eo de arte y de antigiiedades, y bibltoteca 10superable. Sólo cabe lamentar que
esta instit~ción, cuyos elementos de trabajo
son excepcionales, no extienda su actividad
hasta_ constituirse en centro indiscutible de loe
estud~os hispaoísticos en América. Pero Mr.
Hunttngton ha hecho tal vez todo lo que
cabía...
El grupo de catedráticos trabaja dentro y
fuera de las Universidades: dentro, en las cáted~as_( que son generalmente cátedras de estudio intensivo, donde no se recorre trivial°:1ente el programa de toda la historia literana española,-se supone que el estudiante de
las insti~uciones superiores pasó ya de esa
etapa,-smo que se profundiza un tema durante un año: la poesía épica medioeval o la
novela pastoril, o el teatro de Lope, o' Cerva_n~es, o Quevedo); fuera, con estudios, con
ediciones críticas. No sería fácil en bre
•
t'
•
,
ve ar
1
icu o informativo, enumerar y describir esta
cnor~e_labor; baste recordar ejemplos: ediciones cntica_s como el Cervantes de Schevill ( en
colaboración con Bonilla, de Madrid); el Poe-

REPERTORIO BIBLIOGRÁFICO

4i

ma de Fernán González, por Carroll Marden;
el Santo Domingo de Berceo, por Fitz-Gerald;
el Cancionero gallego-castellano, por Lang;
el Califa y D1mt1a, por Clifford G. Allen; teatro del siglo XVI, por Urban Cronan; obras
de Calderón y Mira de Mescua, por Buchanan. O bien antoiogías y ediciones escolares,
como las de Ford, de Morley, de los Bourland,
y de tantos otros: apenas hay catedrático a
quien no se deba una de estas ediciones anotadas para estudiantes de lengua inglesa. O libros como La novela pastodl de Rennert ( alemán de origen); o La novela picaresca, de
Chandler; o el Ovidio y el Renacimiento en
España, de Schevill; o La literatura española
eu la I11glate1 ra de los Tudor, de Underhill.
O estudios lingüísticos como el de Ford sobre
las antiguas letras sibilantes en castellano; o
el de Emphrey sobre el dialecto aragonés, o ti
de Carroll Marden sobre la pronunciación del
castellano en la ciudad de México; o estudios
folk-lóricos como los relativos a romances y
cuentos en la frontera sur de los Estados Unidos, por Espinosa ( descendiente no sé si de
mexicanos o de españoles). O bibliografías como las de Buchanan. O, en fin, los infinitos
trabajos breves sobre puntos especiales: labor

�41!

REP ERTORIO BTDl,TOORÁPICO

en que se distingue J. P. Wickersham Crawford, para quien no hay rincón secreto en la
literatura de los siglos de oro. Por último,
Ford prepara un nuevo manual de historia literaria.
Si algo se echa de menos, es la frecuencia de
trabajos de crítica pura, de valuación estética. Pero la erudición abre el camino; no dudemosque bien pronto los hispanistas de 101
Estados Unidos coadyuvarán a la renovación
de valores clásicos que está iniciándose en
E~paña.
PEDRO HENRÍQUEZ UREÑA
( La Cu11a dt Amlrica-Santo Domingo).

LEMMONNIER

(CAMILLE}:
MANDS. Un vol.

NoELs FLA-

ALBERT SAVJNE, EDITEUR. PARÍS,

1887

Los Contes y Noels fiRmands son los más
bellos cuentos que yo conozco; debieran ser
universales.
(Ce t¡u'ils lim,t)

4!1

REPERTORIO llTBT.IOt;RÁF'TCO

PEDRO BROODCOORENS

A propósito del gran poeta portugués Guerra Junqueiro:
En todo el arte portugués se nota un predominio de la naturaleza sobre el hombre. Por

eso en pintura el paisaje se impone ~ la figura, y en el teatro influye más el ambiente que
las pasiones.
.
Obedeciendo a esta imposición del medio, el
poeta escribió Los humildes (Os simples) Y
La musa en fiesta, * dos bellos libros eminentemente líricos, donde sobre la vida d_e las
gentes rústicas flota una_ neb~ina de incienso,
dt piedad sin límites, de 10fi01to amor..
.....esas maravillosas oraciones (Oración al
pan y Oración a la luz) donde cada verso es
como un labio en flor que se abre para cantar
la vida y cerrar una llaga humana. Y en medio del desierto alucinante y terrible, calenturiento de imágenes deslumbrantes, de hipér·
boles y de metáforas desorbitadas, aparecen,
como un oasis verde, azul y blanco, los tres
colores de la gracia, ese pequefio y maravillolO volumen que se llama Los humildes, donde
el alma portuguesa sencilla y suave como ~us
paisajes, soñadora y vaga como sus ampltos
horizontes marinos, ha hallado su más gloriosa, alta y j usta concreción.
FRANCISCO VILLA.ESPESA
( .\'un•,, .1f1111,/,&gt;-~faclrirl.)

-. 1 .
• Con el título de L&lt;L musa,,, tXÍ&lt;1.&lt;, Y f.o.&lt; Sll1!P1n -mc
us,~f 1·1
0mci,,11 ,, /¡,.m y la Onuióu ., ¡,., / 11:-cst!n traducidas
~aste ano

r1

estas ouras de Guerra Junqueiro. Traductor: Edmm o

L"n vol F Granada y Cia., t..:htores. RnrC'elona.

arquina.

�iíO

JiEp~;R:roRto Bll!l,]()&lt;;R.Á.!'I()()

De los novelistas rusos dice el crítico norteamericano Howdls:
Bien recuerdo cuanto me impresionaron los
novelistas rusos en mi juventud. Me abrieron
lo que a mí me pareció un nuevo mundo-y
era tan solo el mundo real. Por ejemplo Tchecoff; ¿ha~éis leido su Huerto? ¡Qué vida, qué
color, que belleza de verdad hay en ese libro!
¿Y Turgueoeff? ¡Cuán agradecido le estoy
por sus libros!

E? el libro tr_igésino de Livio * se lee el episocl10 de _Sofomsba: son páginas magistrales.
El escritor es un romano que con vivo sentid_o de las pasiones humanas, cuenta esa hfotona pasional, ~romovida y aplastada por el
curso necesario de la política de Roma.
B. CROCE
(St(![gijilo,ojiri. Tomo r.¡
-*

DClmtfas de!,, ltisim;t1 ro111n11t1. Siete volümencs de la 13m11~

T ECA

LÁSICA.

J\fadrid.

'

·

~

APOSTII...... LAS
VIDA PARLAMENTARIA Y VIDA NACIONAL

El Congreso, que no pasará a la historia
con el dictado de "admira ble'', cerró sus sesiones el día 16 de diciembre. En el decreto respectivo el señor Presidente, no sin una punta
de ironía, alega como razones-entre otraspara clausurar las sesiones, el hecho de "haberse retirado ya muchos Senadores y Representantes, a la vez que otros deben entrar al
Consejo de Estado, corporación que aún no
se ha inaugurado por estar ocupando en las
Cámaras sus puestos algunos de sus miembrros''.
Para comprender la delicada ironía del señor Presidente, debe recordarse que honorables congresistas integran la mayoría del
Consejo de Estado, por voto y voluntad de
ellos mismos.
El balance final no le ha sido favorable a la
labor del Cuerpo Legislativo. Excepción hecha
de tres o cuatro leyes, entre las cuales debemos recordar la que extingue las tarifas diferenciales para el cobro de derechos de impor-

�tación en las aduanas del Pacífico y la que da
una autorización al EjecutiYo en el asunto
del ferrocarril de Puerto Wilches, no encontramos ningún otro acto de importancia para la
administración pública. Siete meses de disca•
sión estéril parn llegar a votar la desgraciada
ley de arbitrios fiscales y, de manera precipitada, la de presupuestos para la próxima vigencia: hé ahí la síntesis de lo que al país le
ha costado muy cerca de veintidós millont1
de pesos.* "Palabras, palabras, palabras."
Tiempo es ya de meditar en reducir n más
convenientes proporciones la representación
nacional: el sistema vigente ha traído como
consecuencia el fracaso irremediable de la labor parlamentaria.
~osotros hallamos indispensable esa reducción. La lucidez en los cuerpos colegiados está
en razón inversa del número que los integra.
La fdiz iniciativa de unos pocos queda ahogada ante la di,·ersidad de pareceres-fruto de
intereses en constante pugna-::Je una mayoría
de cas uistas, exégetas de la ley y nigromante!!
de la política. Aparte de que en Colombia, como en el resto del mundo, una cosa es In "vida
parlamentaria" y otra muy distinta la "vicla
flosci~nto~ veinte mil clólnres.

.
l" . A despecho de las am bidones, in11&amp;c1ona
1
trigas y diarias abdicaciones que forma~ a
. de la una , la otra, retirada en el· srlenesencia
1
cio de los campos o en el taller y la ~fi~ina, e'os de la discusión metafísica y pohttca, tra~ja, economiza y aumenta la riqueza moral
y material del país.
Felizmente para Colombia, no todos los colombianos son miembros del Congreso.
EMILIO CUERVO MÁRQUEZ
( Nr.·,sf,, .ll1J&lt;ftr11,1. Bogot,\ l

CULTURA LINGÜI STI CA, RIQUEZA NACIONAL

persona
Esta gente cree que con saher una
.
echar cuatro letras sobre una hoJa de papel,
t' e de sobra para sus necesidades, y que
~:d~e~o demás es literatura-así di~en ellos
con desprecio-y pum pérdida de tre~po, el
1 sólo se gana, en beneficio de la nqu:za
cua
• · t
.
1 forrándose de conoc1m1en
os aanco.:,
nac10na ,
.
ente no salas y ganaderos; ahora bien, e~ta g
.
l
.
ue
'
l1a
de
saber!-que
la
nqueza
nac1on~
b e- 1q
¡· .. , t
• men te de esa cultura 10g111s 1•
depende prec1sa
ca que nosotros defendemos, pues esa r_u 1tura
. fic:c1ona
.
pcr
y afin 'a en el individuo. el mstru.·
mento que más neces ita: el pensamiento, y sin

�A PO:-;'l'l LI.A~

.11'0~'1'11.1,.11'

r/~

éste no tiene el hombre . . .
ni del porvenir ni
v1s16n del presente
cosas y sacarl:s to:p \ u para dominar las
capacidad para ene o e prlovecho posible, ni
a usar e país p 1
ros que le conviene . . h
or os sende.
n, ll1 ay por co · ·
riqueza nacional H d' h'
ns1gu1ente,
leno-uai&lt;! es
. a . te o Condillac que el
º :J
un marav1llos .
análisis: la afirma .6
o rnstrumento de
CI n, que ha pod·a
1
audaz, no es sino . t
o parecer
JUS a; así que
generaciones argentinas de
. proveer a las
la misión más i
ese 10strumeoto es
mportante de l
do el que lo descon
a escue1a, y to.
ozca atenta e t 1
tria, que si hab d
on ra a pard e ser grand
sus hijos sabrán
e será porque
.
pensar con hond
dº
mr las ideas verd d
d
ara y iscer. .
a eras e las fal
l .
p1rac1ones útiles del
. . . sas, as msas per¡udtc1ales.
I

(.\'osotn1s. Buenos Aires.)

ROBERTO

F.

GJUSTI

LA CASTA DE LOS TEORÉTICOS

Por cierto que en
.
envidia y la an1' d nue_stra tierra, donde la
ma versión d' 'd
rio sobre las almas
.
se '.v1 en el impeno_mhre de "intele~t~:~~ce enoJar ~n poco el
quiere dar a ent d
. Con pésima fe se
'
en er qu
·
llama "intelfctual"
e quien así mismo se
se más intelige t pretende con ello declararº e que el resto de los ciudada-

nos. Debiera recordarse, o si se ignoraba

aprenderlo, que es ésta una palabra y un conttpto tao viejos como la civilización europe3,
más aún, una palabra y un concepto genuinos
de la civilización europea. Nuestros eternos
maestros los hombres de Grecia tuvieron la
clara conciencia y el sano orgullo de haber sido los primeros descubridores de una nueva
finalidad vital. Antes de ellos era la existencia
un medio para servir a la divinidad o para
dominar a los demás hombres o para allegar
riquezas o para allegar placeres. Pero ellos,
los griegos, referían con ufanía la extrañeza
de los orientales cuando oyeron decir a Solón
que él no viajaba con ninguno de esos propó·
sitos, sino meramente para ver y pensar
-theories eiaeken-, a fin de teorizar. Desde
entonces no ha habido más remedio que con·
tar con una nueva casta de hombres que llamaron teoréticos, es decir, "intelectuales",
para los que es ante todo importante lograr
un cierto decoro, cohesión y firmeza en sus
ideas. Podrá semejante afán juzgarse más o
menos laudable, pero no se quiera presentar
este viejo oficio "intelectual" como algo inau·
dito y de irritante presunción.
Josí, ORTEGA Y GAsSET

&lt;f.,p.1ñ,1, :\Iadrid.)

�APO:,TfLl,A&gt;.

LOS PERJODJCOS NUEVOS

Los intelectuales suelen pecar por exceso de
ideal!smo, que se traduce en optimismo para
las empresas públicas. Con todo, valen mucho
más que los realistas iletrados, a quienes cues•
ta muy poco trabajo convencerse de que esta•
mos ea el mejor de los mundos posible. La
irru pcióo de estos nuevos periódicos, que es al
cabo una irrupción de nuevas ideas, es útil
para el periodismo y para la política: es no
elemento
de renovación, de inquietud , de mo. .
v1m1ento. Muchas veces estas empresas adolecen de falta de sentido de la realidad; es decir,
de falta de sentido histórico tocante a lo actual. Pero el sentido histórico aplicado a las
cosas vivientes, cuando no son muy satisfactorias, puede llevarnos a un criticismo deses•
peraozado. Para hacer algo en la consabida
res pública hace falta una dósis de optimismo
que no será la verdad, pero que es una fuerza.
La verdad no es la única fuen;a; también la
ilusión.
Otro bien de los periódicos jóvenes e indep_en~ientes es combatir la fosilización del penod1smo. Por virtud del industrialismo anejo
a la índole de la gran prensa moderna se pro-

________
AP_O_s_T _
I A_LU, _ _ _ _ _ _ _5_i_

ducen dos fenómenos: uno la tendencia a ~onvertir el periódico en un gran ente anóm_mo
que absorba las personaJidades de los escntores, lo cual produce la decadencia intele_ctual
de los periódicos y crea a manera d_e _fetiches;
otro el que la dirección última y decisiva de la
prensa, ta que marca el tono y decide de las
campañas fundamental~s recae en.unos cuantos capitalistas o políticos profesionales. L~
riqueza ha sido, en.cierto ~odo, ~na calamidad para la prensa; ta h_a qmtad_o mdependencia libertad de movimientos, tiende a hacer
de ~lla una burocracia, un arrabal de la política al uso.
ANDRENIO
(.\'ut1:o .lhmdo. Madrid.)

LA ESPECIALIDAD

El profesor, no obstante las c?mplicaciones
de la disciplina a que baya dedicado sus desvelos es siempre y necesariamente un maestro
de es~uela, es decir, un funcionario encargado
de transmitir a la niñez o a la juventud una
serie de nociones, en la repetición de las cuales
ve caer las hojas doradas con los primeros
fríos del otoño y reverdecer los prados al beso

�58

.APOSTILLAS

discreto de las auras por Pascua Florida. La
repetición es uno de los procedimientos más
eficaces para provocar en la mente humaná
un estado de enajenación. Lo supo a la maravilla aquel profundo psicólogo a quien ·le debe
el mundo la invención de los ejercicios espirituales. La especialidad, la camisa de fuerza de
la especialidad, como dijo Nietzsche, acaba
por esterilizar las más fecundas regiones del
cerebro humano.

B.S. C.

( Hispa11ia. Londres.)

f9

APOSTIJ,LAS

(Baldomcro Sanln Cano,)

A PIO BAROJA

He aquí, querido conspirador metódico, una
nueva manera de cantar el aria de la limitación. * A los postres de un convivio filosófico, Octavio de Romeu levantaba la copa y
dijo:
"Esta libación es ofrecida a Hermes: patrón
de enriquecimiento; patrón de límite también.
Hay que amar la propia pujanza: hay que
amar igualmente los propios límites.
Lo más espiritual de las cosas, es tal vez su
contorno puro.
• . vcase
· 7n este cuaderno El maestro E::rabartc
d e P 10 BaroJa.

tJ

/11 li111il11t'ú!11

'

Símbolo admirable: un triángulo y un ojo
en su centro . Que cada cual sea, amigos míos,
un triángulo de abnegación, de disciplina, de
obediencia, abarcando un ojo de infinito, de
omnicomprensión y de libertad.
Un triángulo es una cosa perfecta. Un pentágono no está mal. Un exágono, un eptágono, pasen aún. Pero lo mejor que uno puede
hacer, cuando ya empieza a volverse dodecágono, es inscribirse en un círculo.
El buen patriota amará su patria: amará
también los límites de su patria.
Enamorarse en la adolescencia, es ttn progreso: se pasa de amar la mujer a amar las
mujeres. Casarse, en la juventud, es otro progreso; se pasa, de amar las mujeres, a amar
a una mujer.
Cada palabra puede tener una resonancia
infinita: buen escritor es el qué renuncia a ella ;
los oarieaos
no la utilizaro11 J. amás.
b
El culto a los límites es la esencia del espíritu clásico.
Con la mano segura, con el corazón tranquilo, levanto la copa ofreciendo esta libación
a Hermes, patrón de los límites, que los pone a
mi flaca riqueza y los pondrá a mi corta vida."
XENlUS

�1,A \WERl{A l&lt;AN1'A

LA GUERRA SANTA •
Durante algunos meses, acaso durante algunos
años por venir, quince o más millones de hombres en Europa, los más aptos físicamente, los
que habían de ser los padres de las futuras generaciones, estarán comprometidos en la empresa
de matarse unos a otros, de hacer morir de hambre al resto de las poblaciones, de paralizar la
producción de las cosas útiles y necesarias, de
destruir los instrumentos de producción, y de
demoler cuanto se ha construido laboriosamen te
durante veinticinco años de paz europea. Ninguno de los hombres empeñados en esta obra de
destrucción quiere ejecutarla; ninguno de ellos
Sabe. cómo ha sido que él se encuentra en el caso
de ayudar a su ejecución; ninguno de ellos sabe
el fin a que se sirve cumpliendo en esta obra de
exterminio. Los no combatientes están en el mismo caso. Ni previeron la calamidad, ni la deseaban, ni la escogieron. No fueron consultados
nunca. Nadie .en Europa desea tomar parte
en semejante obra. Somos un pueblo sano, aunque nuestras acciones son obra de lóco. ¿ Por
• Trad. de Tite .\ ',,ü,m, con autorización del señor Lowes Dickinson, por B. Sanin Cano.
•

61

qué? Porque todos nosotros esta.mas en manos
de algunas veintenas de individuos llamados
gobiernos;algunas veintenas entre los centenares
de millones que pueblan la Europa. Estos hom-,
bres han querido la guerra y nos han impulsado
a ella por encima de nuestra:voluntad. A ninguna
nación se le ha dado la ocasión de decir: No. Los
camoesinos rusos marchan a la guerra porque se
lo di.cen el Zar y el Pope. En esto no hay nada
ex:traordinario; pero los socialistas alemanes se
·enrolan y los socialistas franceses entran e~ l~s
filas. Estos hombres saben lo que la guerra s1gmfica. Saben cuáles han de ser sus efectos. La
odian; pero se alist.an. Los hombres de negocios,
que la conocen y la odian también, co~templan
la marcha. Los obreros observan también el espectáculo y esperan la hora en que e:npiecen a
morirse de hambre. Todos son impotentes. Otros
han echado la suerte por ellos: los tahures coronados tiraron los dados y salió en isuerte morir.
Cada
¿· Qué es lo que apuestan estos tahures?
.
.
uno de ellos dice que se trata. de la propia segundad nacional. Cada uno de ellos dice que el otro
juega para aumentar su poder. Los ing~:ses creemos que esta.mas resistiendo una agres10n. Podemos estar seguros de que los alemanes no lo
toman así. Nosotros creemos que ellos son los
agresores; estemos seguros, sin embargo, de que
ellos no lo piensan así. La acción de cada uno de

�6:l

G. L{,'WÍ-:S DICKINSON

estos gobiernos está respaldada por una teoría del

equilibrio europeo, y detrás de la teoría están
las pasiones del miedo y de la codicia. Toda la
trágica historia del género humano queda cubierta por esas pasiones, y los hombres no son más
que instrumentos en esta serie de miserias. Los
gobernantes tocan ese instrumento como si fuera
una gaita. Los gobernantes no están solos. El
periodista que ha estado sembrando la desconfianza y el odio entre las naciones·; el historiador
que se ha servido de sus estudios para glorificar
o exculpar la guerra; el hombre que haya exaltado las pasiones a expensas de la razón, todos son
cómplices en este atentado. Es así como la guerra ha caído sobre nosotros. Y¿ qué es lo que se
obtiene por medio de ella ? No es un remedio para
In enfermedad que se desea curar; ella no hace
sino crear ·nuevas condiciones para preparar otra
guerra. La catástrofe en que estamos sumergidos
debe producir incalculables males. No producirá
bien alguno, como no sea el de iluminar nuestro
entendimiento enseñándoles a los pueblos y a los
Gobiernos una manera de hacer política distinta
de la que hoy seguimos. Esa nueva manera está
en la mente y en el corazón de las gentes que
piensan bien y cuyos sentimientos no han sido
pervertidos por el sistema. Ese nuevo concepto
de la política no ha podido dominar los sucesos,
en parte porque los pueblos no ejercen predomi-

LA OUF.H.RA PA~TA

nio sobre el Gobierno, y en parte porque no han
aprendido a obrar de acuerdo los unos con los
otros, Pero todos los hombres a quienes no ciega
el resplandor de las teorías saben que el poder
ante el cual se sacrifican las naciones por mandato de los Gobiernos es un ídolo. Los intereses de
las naciones no son divergentes en ningún sentido real. Lo que los impulsa a la guerra son abstracciones, cuya vida procede de la fe que en
ellas se tiene. Poder, predominio, prestigio, honor, en el sentido en que las naciones usan esta
palabra, son abstracciones. Estos son los espectros de una edad moribunda, pero espectros que
no hemos enterrado aún. Lo real es el trabajo, la
inteligencia, la imaginación, cuyos frutos son comunes a todos los hombres. Sin embargo, la vida
pasional colectiva apenas empieza a difundirse
en estas formas de la realidad; corre por los viejos canales, si los halla abiertos, con un fatal empuje. Que se declara la guerra, y todos los individuos de una nación están listos a empeñar en
ella sus bienes y su vida. Esta es la razón por la
cual algunos espíritus elevados y generosos llegan a ver en la guerra una cosa digna. La falacia
depende de que la pasión ha sido descarriada con
el objeto de hacerla servir a los fines de la guerra.
Importa aplicar esa pasión a cosas reales, a procurar el bien y no el mal, a exaltar la verdad en
vez de la mentira, el amor en lugar del odio. Pa-

�VANTES.-D,,11

lil

ra verterla en estos canales trabajan sin cesar lo
amigos de la razón. Por el momento su voz no
será oída. Pero a medida que esta guerra siga su
tremendo curso, a medida que empiecen a desenvolverse sus consecuencias fatales ya previstas,
y cuando la evidencia de lo que estamos haciendo haya pasado de nuestros sentidos a nuestra
imaginación, y al aturdimiento del choque suceda el horrible despertar, los amigos de la razón
estarán en propicia coyuntura para hacer llegar
la verdad, primera y principalmente a sus propios corazones y cerebros, y en seguida, si tienen
valor para ello, a la conciencia colectiva. Esa es
la guerra que nosotros provocamos, la eterna y
santa guerra que promueven los que creen en el
poder de la razón. No lo olvidemos en estas horas tenebrosas en que nuestros principios son hollados por las turbas frenéticas.
G. LOWES DTCKTNSOX

Q11

lt

dt /.

Aft111rll..

Por D. ¡.·r ncisco Ro-

'drigut"Z Marin, de 1:i Real Academia Española .. (8 vols.)
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Vicente Garcla de Diego.
.
•
R'.l(.\~DO DE ROJAS.-l.a Cdrrti~a. Por D. Juho Ce¡ador.

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• .
C ,
LLEGAS.-/,r lt&lt;!ts o amat•ri&lt;11. Por D. :-.arcISO Alon ~0 ort, s.
1
EMA DI~ :,: 10 CID. Por D. l&lt;nmón Menéndl'Z 11dal,
de la
Real Academia Española.
VIDA DE LAZARILLO DF. TOR~IES. Por D. Julio Cejador.
R.'IA:-.:DO DE HERRERA. -P•t1íar, Prólogo y notas por
D. Vicente Garcla de l&gt;1ego.
,
RVANTES.- \'q¡:d,zs r¡rmplarr•. Prólogo} notas por D. Fr:mc,sco Rodrigue,: M,,rfn. de la Real Academia Espa!lola.
R. l.t:IS DE I.EO:-..-D~ los 11ombn.~ d, Crzsto. Tomo l. Por
D. Federico de Onls.
R A:-ITO~IO DI-: GUEV.\R,\.- .1/morpu w dt ro,lt .v aw•
dt ·aúlu. Edición y notns de ~I. M nr1ine1. de Burgos

·¡,,,;:a

LAS REVISTAS:
Revist.1 Hispano - Americana. - Puhlicad.1
mcnsualmcnle por Carlos :-.1 alagarriga y
Juan Mas y PI. Número 1. Buenos Air&lt;.'S,
Recomendamos a los estudiosos la suscrición
a esta Luena revi•ta. Es de las que en n~estra América hacen falla, porque la ag,tnu
hond,ts v renovad~ inquietudes espirituale~.

c. ,11; 0 Í'"~or Argentinos cuest.-'l

1•1 semestre.

�mr.ro79
Parte del sumarlo

ESPAÑA

1915. S.-manario de la vidn nacional. M
Algunos de los anlculos publicados ea
números 13, 1-4, 15 y 16: A/Mfill,u, .S. R.
res de Aya la, /Á,r ,•6hls y l,,s dl4s, d e ~
l ·H a11t,, de j,, de l.uis de Zulueta. El
¡¡,,,,,, ({r,mi 1/, por J&lt;. de Maeztu. Jla,a,,1 J. ..
11i:d,.,, por M. de Unamuno. La fas14 ,/q
tmlh,jo, por J. Ortega y Gasset.

MERCU RIO

La conocida Re, isla de Nuem
Agente ~n Costa Rica: Antonio Font.

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CALLE CENTRAL NORTE
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PREe1es . 111eo1ees

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                  <text> Colección Ariel de Joaquín García Monge. La misma fue una importante revista cultural que iniciara en 1906 bajo la dirección de su fundador y terminada en 1917 por Alfredo Greñas, sucesor de García Monge en la dirección de la revista. La Colección Ariel se caracterizó por difundir una selección de literatura clásica y moderna de distinguidos intelectuales latinoamericanos, europeos y estadounidenses. A partir de 1908 la revista incluye una sección denominada "Rincón de los niños"  </text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1752127&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
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                <text> Colección Ariel de Joaquín García Monge. La misma fue una importante revista cultural que iniciara en 1906 bajo la dirección de su fundador y terminada en 1917 por Alfredo Greñas, sucesor de García Monge en la dirección de la revista. La Colección Ariel se caracterizó por difundir una selección de literatura clásica y moderna de distinguidos intelectuales latinoamericanos, europeos y estadounidenses. A partir de 1908 la revista incluye una sección denominada "Rincón de los niños"  </text>
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                <text>García Monge, Joaquín, 1881-1958, Director</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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        <name>Eduardo Acevedo Díaz</name>
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        <name>El sol azul de la lyra</name>
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        <name>La estrella de la tarde</name>
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        <name>Maestro Ezcabarte</name>
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        <name>Ricardo Arenales</name>
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                    <text>El Verbo de la Noche y el
verbo del Sol
La paz por la ciencia
Los nii\os ( verso )•

Es la guerr:i ( verso )
Vindicación de la memoria
UEL RODENAS . •••••. , .••••• Pan del camino (cumto ).
ERTORIO BIBLIOGRAFICO

STILLAS

191S

SAN JOSE DE COSTA RICA. C. A

Imprenta Grellaa

��COLECCION Á..1.~IEL
N[LJo:CCIOlUS de LOS Bl1EXON Al:TORES, l'LAi-lCOS J BODERXOS

Director I J, G.1\Rel.11 Mt!&gt;NGE
S1\N JE)SB 0B eeST1l Rle1l, e. 1\ .

C o udi c ion eE&gt;:
La Rerle rle 12 rollf tos ( en Costa m ea ) : q¡,; 3.00.
J,n serie de 12 folletos ( en el Extranjero ); $ 2.00 oro am.
Xúmero suelto : &lt;Jt 0 .25
'768 p áginas,

EL VERBO DE LA NOCHE
Y EL VERBO DEL SOL

dos libr os de escoltilla, variada y r econrortante literatura

P O R

T R ES C O LONE S

PROXIMO CUADERNO :

Hipólito Taine: LOS JOVENES DE PLATON,
CON UNA APRECIACIÓN DE l'RANC-lSCO OARCÍA CALDERÓN.

BIBLIOGRAFIA
_La Casa PRO:.\IETEO, de Valencia, acahn. rlr p ublicar los famosos poemas de Homero traducidos del
griego por Leconte de Lisie.
JiJ l gran poch frauc11s, ap,·ccianrlo h drsorientación que sufrí,1 el público por las falsas yorsinncs de
las obr1s do Homero, acometió la tarea de trad ucirla~ ?tl\'ean;ient~, retrocediendo hasta las foontes pt·im1t1vas. El mas grande de los poetas no fné traducido esta ,,cz por un p1•ofcsor do griego, sino por nn
gmn pot·ti\. La. l líadri y In. Odisea tradnri&lt;las por Lecont.e lle [,islo son obras cornpletn.mcnto nnovas. 'l'odo
en ellas es di,-tiuto do las tra.,l ucuiouos anteriores: el
ambioott·, el modo de hablar de los pcrsonajrs, hns ta
sns nombres. re,;hrnr,tdos con arreglo a la verdad.
Los pocm,s vcncmbles qnc bn.,io la plnma &lt;le tr.1dnctorcs académicos nacier011 d1,rmidos, ticne&gt;n a ho-

La edad de oro amanecía, y los g riegos, divinos pastores, contemplaban aún las pá lidas
estrellas. E ra en el silencio de las maj adas, sobre las colinas con olivos, entre los perros
vigilantes. Sus almas se revelaron con la a urora. Aquellos cabreros tenían los ojos soberanos de las águilas, y todas sus intuiciones
las arrancaron a la celeste entraña del Sol.
Los bosques de sagrados senderos, los arroYotl claros, las grutas de donde vuelan en los
ocasos los pájaros de largas alas, las sombras
de los laureles, las playas lejanas y doradas
con el ma r azul, fueron los pobladores de sus
almas. Con ojos maravillados bajo la luz, recibían todas las imágenes como especies eucarísticas, y eran tantas y tan diversas las imágenes, que en ellas se cifraban las normas del
conocimiento. El sentir de los griegos fué hijo
del mar y del cielo, de los bosques con genios

BIBLIOTECA CENTRAL.

1

_ _ _ _ __,.;u;,;·..,;,A,_•...;N...;._'"_ _ _ _ _ __

�2

RAMÓN DEL VALLE-INCLÁN

y de la lujuria de las formas. La varia emoción que iban devanando los ojos por los
agrios caminos, dió agilidad a los cuerpos y a
las mentes. No recibían el conocimiento del
mundo como una herencia fría en la urna de
las palabras; para aquellos pastores, las ideas
significaban números y formas bajo el ritmo
del Sol. Cuando se reposaban en las alturas
mirando al fondo de los valles arados, verdes, ·
intensos, experimentaban la emoción mística
de la Suma. Lo que habían aprendido de una
manera semoviente, era gozado en quietud.
El conocimiento cronológico sehacíaextático,
y las almas se despojaban de la memoria, como de la tela del tiempo, para aprender por el
divino camino del Sol. Aquellos hombres místicos, después de arar el pardo regazo de la
llanura, de conocer sus senderos uno a ulfo,
como largos relatos, se hacían centro v conciencia de visión sobre las cumbres. Y cada
noche estrellada, reunidos en torno de las hogueras, sintiendo el vaho de los rebafios, era
el goce de recordar las imágenes del día y hacerlas revivir en el relato de los más ancianos.
¡Y fué un ciego cantor, para quien la noche
parecía eterna, quien primero en la música de
las palabras hizo arder la corona del Sol! ¡El

EL VERBO DE LA NOORE

3

padre Homero pudo llamar a sus versos con
un nombre de flor: HELIO-TROPOS!
Son las palabras espejos mágicos donde s_e
evocan todas las imágenes del mundo. Matnces cristalions, en ellas se aprisiona el recuerdo de lo que otros vieron y nosotros ya no
podemos ver por nuestra limitación mortal,
aun cuando todas las imágenes y todos los
verbos sean eternidades en 'el seno de la luz,
como explicaba el mago Apoloni.o de Tyana.
Para el iniciado que todas las cosas crea, Y
ninguna recibe en herencia, la luz es numen del
verbo Las palabras en su boca vuelven a nacer puras como en el amanecer del primer día,
y el poeta es un taumaturgo qu_e_ trans~orta
a los círculos musicales la creac10n lummosa
del mundo: en los números pitagóricos, aprisiona las Ideas de Platón. Pero las imágenes,
eternidades de luz, sólo dejan en la palabra la
eternidad de stt sombra, un rastro cronológico de aquello qne los ojos contemplaron y
aprendieron de una vez. El pensamient o humano es como el fruto sagrado del Sol.
Los mitos helfoicos nacen en las cristalinas
cuevas de los montes, en el verdoso seno de
las frondas, en la azul ribera del mar. Si el
eremita ama su yermo, es porque su pensa-

��LA PAZ POR LA CIENCIA

LA PAZ POR LA CIENCIA •
SRIOR!S: SEIORES :

Ha querido el destino que el acto más trascen~eotal de nuestra vida universitaria se
reali~ase este año bajo las penosas circuns~anc1as de una guerra europea, de magnitud
Jamás alcanzada en los anales humanos, la
cual, ~unque se desarrolla lejos de nuestro
suelo, 10te~esa con la mayor intensidad el a lma argentina, por la vasta solidaridad de cult?ra que 1~ une e identifica con todas las nac10n:s amigas compr~metidas en_ la magna
C~)llt1enda. E lla ha nacido de esa vieja civilizac1ó_n,_ se ha nutrido de _sus ideales filosóficos y
r~lig1osos,_y ha or~a01zado su gobierno político y ré~1~e? social sobre los principios de
su credo JUnd1co.
_Dna ~mplia corriente y una universo) armon~a de ideales "humanos" y pacificadores b 3 b:a. arrull~cio los oídos del mundo en estos
ú t11~nos anos; y en Europa y en América disponiaose los congresos a conferenciar y a ce•

IJi~cur o en la colación de grados y tltulos de la t;'-IVI'R
L.\ Pt.AT.\ , .,¡ 15 de ngosto de 1 1 . o;
CJUln V. Gon1.,ílcz, !'residente de la U nivcr~idad ?~trcsor
d e 1 1ona 0 1p1omáuca.
·

º:· /.°ª

~IDAD. A( IOSAI. 111{

t

ei

7

lebrar los triunfos de las formas orgánicas
para la solución de las diferencias entre las
naciones. Los amigos de la guerra o de la paz
armada, oprimidos por el peso, y el volumen
de sus ejércitos y escuadras, en tierra, del
agua y del aire, llegaban a consentir, p or lo
menos, en la sinceridad del antiguo aforismo
de "conservar la paz por la disposición para
la guerra"; y los más tolerantes de los pacifistas conciliaban con aquéllos en la próxima esperanza de un desarme general, como consecuencia del exceso de las a rmas y de sus presupuestos, y de una liquidación en el papel, de
todas las montañas de hierro y oro a cumulados por esa política. El autor europeo de " La
grande ilusión", como los autores americanos
de la fórmula llamada por sus nombres,-Wilson-Bryan,-para evit ar la guerra, después
de llenar el espacio con la auspiciosa repercusión de sus bellas doctrinas, habrán quedado
bajo el silencio de los hondos desengaños,
tanto más dolorosos cuanto más inesperados.
La guerra ha estallado en las más altas cabezas de la civilización, en las dos r azas y núcleos directivos de la marcha de la humanidad
contemporánea, representativos del resultado
de todas las filcsofías, religiones y políticas
que han luchado por ganar el corazón y la
conciencia del género humano desde los comienzos de la historia: las filosofías no han
conseguido aún armonizar, o sea dicho, "pacificar" las almas de las sociedades, en cons-

�8

JOAQUIN V

GOl"ZÁLEZ

tante agitación y lucha contra· las desigualdades, o contra las injusticias inveteradas
que sólo cambian de forma en cada evolución
libertadora; "los enemigos de las actuales formas de sociedad, decía un escritor iriglés el
año pasado, ya se llamen en un país antimilitaristas, en otro anarquistas, y en un tercero
revolucionarios, todos son semejantes. Ellos
forman el elemento subjetivo de nuestro sistema de civilización, cuya columna dorsal es el
Estado, y esperan el momento más propicio
para introducir lo que ellos juzgan el sistema
más conveniente, cuya columna dorsal es el
Estado ... en ruinas ... Dado el desgraciado caso de una guerra, la revolución social, con tedos sus horrores Hamará a nuestras puertas.
La Europa necesita paz externa, por la fon•
dación del equilibrio político, y tam hién paz
interna por un justo equilibrio social entre el
capital y el trabajo."
Entre tanto, los es1 adistas, los conductores
de los más cultos pueblos del mundo, en cuyas
entrañas labran su descomposición los que
nuestro autor llama "enemigos del orden social", han desencadenado sobre el mundo la
guerra de siempre, la guerra de matanza y de
aniquilamiento, bajo cuyos escombros renacerán más que las mieses, los nuevos odios destinados a renovar otras guerras en el futuro.
Y la filosofía seguirá tejiendo sus redes metafísicas, en el espacio mental, con menos fijeza
que las arañas industriosas, las cuales tejen

LA PAZ POR LA Cl.ENCIA

!)

las suyas sobre puntos ile apoyo materiales y
con sujeción a principios matemátieos indestructibles; mientras que los primeros crearon
Estados v si:;temas rnciales mucho más deleznab1es, e~ comparación, que la leve telaraña
en los arbustos.
Cuando las r eligiones han logrado su temporal anhelo de gobierno político, en busc~
del reinado de la paz idei.J, fundada en la um·
dad de un dios o de un dogma, los emperadores inventaron el martirologio de los creyentes, y estos triunfantes, crearon el martirolog:o de los no creyentes; y cuando la Europa
fue unificada por Carlomagno bajo la fe católica , "el espírit u del mahometismo pasó l_entamente al cristianismo; y durante dos siglos,
- -dice Lecky,-en todos los púlpitos se predicó
rl deber de hacer la guerra a l infiel, y pintaron
el campo de batalla como el paso más ~egu~o
hácia el cielo prometido". La nueva v1ctona
del principio religioso en ti siglo xv, lanzó
sobre la Europa el furor de las guerras de la
Reformn que la extenuaron por el odio y por
la sangre; y cu::mdo ese summum espiritual,
embebido de la filosofía moderna y atemperado por la nueva corriente de tolerancia y solidarid ad moral en la cultura, proclamaba las
promesas del reino pacífico, una guerra d_e
fondo religioso, y exterioridad étnica y rcaltdad política y hegemónica, comienza en los
dominios del islamismo, se propaga en la sangre de dos razas ri vales, e incendia al fin el

�JO

JOAQUIN V. GONZÁLEZ

castillo fuerte de la civilización más preciosa
que los hombres han conocido.
¿En cuántos siglos la política ha realizado
la evolución de las formas orgánicas de las
sociedades, desde las autocracias bárbaras
hasta las más amplias y liberales democracias
modernas? Y todas han reflejado sus influencias sobre la "justicia internacional", hacia la
que tienden como un último ensueño. de perfección: es la supresión de la guerra, la fundación del Estado social por exceleneia, la realización del reino jurídico universal. "El crimen
de la guerra" de nuestro Alberdi, adoptado
por el pensamiento europeo, fué la última expresión condenatoria del estado regresivo y
antijurídico, proscripto de la reciente filosofía
política, y reconocido por el universal movimiento en favor de los principios del arbitraje
y la extricta justicia internacionales; los gobiernos iniciadores y mantenedores de esa
grande Asamblea de las naciones, cuya sede
se ha fijado en La Haya, son los actores directos de la guerra pendiente, destinada a remover, sin duda, de raíz, en la conciencia contemporánea, todos los resultados de la historia. ·
¿Qué es entonces la política? ¿Dónde se halla la luz conductora por la tiniebla en la cual
ha entrado de nuevo !a humanidad? ¿Cuál es
la realidad de las promesas hechas y de las
enseñanzas trasmitidas por las nacioiies antiguas de Europa a las naciones nuevas de

LA PAZ POR LA OIENCTA

11

América, las cuales se llaman a sí mismas
discípulas, hechuras, creaciones de las primeras? Diríase que, lejos de asistir a una prueba
formidable del valor efectivo de los progresos
técnicos en lucha de predominio, presenciamos
una inmensa catástrofe de la organización del
mundo civilizado, sobre las bases de las conquistas y de las convenciones anteriores. Ni
los congresos de Westfalia, de Viena y de Berlío, ni las alianzas e inteligencias compensad?ras del ~ct?al equilibrio mundial, en el que
directa o rnd1rectamente entran los continentes de América y el Oriente lejano, habrían logrado re¡.,resentar las aspiraciones o las
conquistas pacificadoras de las religiones, la
filosofía o la razón jurídica, que sirven debase a la actual organización del mundo; y fuer•
za será meditar en los gabrnetes o en las cátedras, donde se estudian los problemas de la
vida y el destino de los pueblos, sobre las causas del tremendo desastre que conmueve hoy
los cimientos de la sociedad de las naciones.
Hace tiempo algunos ilustrados escritores
proclam arou la bancarrota de la ciencia, en
vista de las agitaciones sociales contemporáneas y de la universal inquietud de los espíritus; pero ellos veían el problema bajo una faz
restringida e incompleta. Porque la ciencia
aún no es libre, ni gobierna con plena autonomía, ni los demás órganos de los Estados la
oyen ni le entregan todo su material, ni sus
instrumentos ni sus medios de acción. La po-

�12

JOAQl'ÍN V. GON7.ÁLEZ

lítica la mantiene todavía aherrojada y sometida a sus intereses y caprichos, sin permitirle
desplegar la plenitud de su vuelo; ni las formas de gobierno o arnci:=icion:s d: Es~ados_la
consultan y obedecen, m sus 10sp1rac1011es mo-énitas sobre las religioues y filosofías, pueden aún sobreponerse a los dogmas obligatorios o a los sistemas tradicionales, o a las
imp~siciones de la fue~za,_ que tienen educada
y habituada a la couc1enc1a humana.
Luego, la ciencia no es responsable sino en
la medida de su libertad, de los resultados de
sus descubrimientos y experiencias sobre la
felicidad de los hombres; ni tampoco del uso
interesado o injusto que la rutina, el egoísmo,
la razón de Estado, la ambición o el poder
hacen de los agentes o instrumentos que ella
les entrega, como el obrero asalariado que
enajena en manos del patrón capitalista la
labor de sus manos o la creación de su ingenio. En cambio, ningún criterio puede negar
que ella es única autora de cuanto bienestar
positivo y real goza el hombre civilizado, y de
cuanta ventaja aprovechan para sus fines
egoístas o particulares, los poderosos de la
fortuna o las ambiciones de dominio de los
caudillos de pueblos.
Parece indudable que la humanidad ha perdido la brújula de su derrotero en el tiempo
presente. Una red inextricable de sendas y
rumbos divergentes la han extraviado y confundido, y no atina a ver sobre el horizonte la

LA PAZ POR LA CIENCfA

"luz magna" que el profeta anuncia guiando
al pueblo errante en la tiniebla. Y no es porque no sepa donde se halla esa luz, como siempre le aconteciera en los más críticos momentos de su historia. Ha buscado por siglos la
verdad por el camino de la ficción y la libertad por la senda de la esclavitud;y cuando un
espíritu inspirado le dijo que él era la verdad,
y fJUe sólo por la verdad iría a la libertad, se
obcecó en su error, suprimió al profeta providencial, y cayó en la peor esclavitud, la de la
mentira y el fraude, sobre las cuales edificó
todas sus religiones, filosofías y políticas positivas. Al pensamiento unificador y pacificador reemplazó con la discordia y la guerra a
sangre y fuego; al mandamiento del amor y
la fraternidad y la ayuda recíproca, substituyó los odios n:ligiosos y sociales, y el interés
y el egoísmo, que han creado los profundos
abismos entre las naciones, las sociedades y
las clases de una misma sociedad; ha fundado
la guerra permanente y continua, que corroe
su corar.ón y enferma y extermina las mejores
plantas y frutos de su intelige~cia, y ha alejado, quien sabe por cuantos siglos más, la iniciación de la nueva era de la pez, o de la labor
por la paz del mundo.
¡Cuánta doctrina engañosa y brillante, aún
vestida con el ropaje de la ciencia, ha venido
a ensalzar los beneficios de la guerra! Se cree
que ella desarrolla y crea las virtudes viriles,
los heroísmos y acciones grandiosas, que dig-

�14

JOAQUÍN V. GO::-IZÁLEZ

nifican y elevan la persona humana. Entretanto desconocen la existencia de esos otros
fecundos heroísmos pacíficos, que consisten en
arrancar a la tierra sus elementos de bienestar y amplitud de la vida misma, y a la sombría y feroz igoorancia sus víctimas mil veces
más miserables que las del hambre o de las
fieras. La guerra, que saca del odio su fuerza
mortífera o eliminatoria, no puede conducir a
la paz, sino como preparación de otra era de
guerra; porque en la naturaleza humana, la
revancha del vencido se convierte en una vocación, así dure décadas o siglos su cumplimiento. Alberdi se había anticipado a Spencer
en la enunciación del principio que la paz no
puede ser fruto de la guerra, sino de las artes
y los medios de la paz, como observa Baty en
su traducción del "Crimen de la guerra". Y la
paz tiene sus fuerzas viriles insuperables, tanto más fecundas que las de la guerra, porque
son creadoras y continuadoras, mientras que
las segundas son destructoras y finales. La
una tiene por misión aniquilar y cegar fueates
de vida, la otr¡i crearlas y ensancharlas sin
término, porque se propagan y desarrollan
las unas de las otras.
La ciencia es la fuente de todas las creacio
nes útiles; y ella cierra sus labora torios silenciosos cuando la guerra ensordece el ambiente
y arrastra a la muerte estéril en manos de un
hermano, al estudioso y al sabio que habría
preferido morir de un heroísmo sublime, vícti-

LA PAZ l:'OR LA CtENCtA

15

ma d_e un in vento fecundo para el bien de sus
s~meJan_tes. La guerra ahonda y ensancha las
?1ferenc1as entre las razas y las naciones, aleJando cada vez más el ansiado día de la univers~l fraternidad; la ciencia muestra un solo
ca mino, el de la verdad única posible, el de la
verdad que es, que todos los hombres y naciones y_razas deber_án ver del mismo modo, porque t1_~nen los mismos ojos y la misma comprens1on de las verdades simples u objetivas,
que ~on~ucen a _las co~puestas y subjetivas.
La c1enc1a es, as1, la úmca senda que conducirá a la armonía de las sociedades humanas
má~_desemejantes y discordes, por la propia
acc1on de ,sus ":étodos; y 1~ ciencia es organismo que solo ~1ve en ambiente pacífico, para
de~plegar en el sus lentas y progresivas conquistas. Ella encierr_a el_ secreto de la paz del
mu~do y de las conciencias, la unificación de
los intereses m~teriales y de_ las aspiraciones
m~rales, las úm.cas bases positivas posibles de
la igualdad social, y de la justicia fundada en
la v_erdad de la naturaleza humana.
Ni_los partidarios teóricos de la guerra como mstitución útil al progreso del mu~do
p_u eden desconocer el valor decisivo de la cien~
eta en s~s resultados ~~contrarresta bles; y así,
d_eben 01r la observac10n profundamente cienbfica que se formula en obras recientes sobre
la "Eugénica" o ciencia de la selección humana, cua_ndo nos dice que "bajo la corriente de
la contmua guerra, en la cual centenares de

�JOAQUÍN V. GONZÁLEZ

LA PAII PO!t LA l'IEll'ClA

miles de los más fuertes miembros ~e la comunidad social son exterminados, m1ent_ras que
solo quedan los más débiles par~ ~ont_rnuar el
núcleo fundamental, la raza origmana se ?ebilita progresivamente, y puede al fin c~trnguirse. Cuando, como es fre_cuente, el contmuo
despotismo sigue al continuo guerrear, )?s
nuevos pueblos sometidos, no por la selecc10~
sino por la fuerza, al ser conservados ~n P?~tción inferior, no pueden formar una oac10n
con la integridad social de sus predeces,?res, Y
habrán de disgregarse y desapar~:er . Los
campos de batalla, agrega otro soc10_logo alemán, quedarán cubiertos con los c~day;res de
millones de nuestros hombres mas JOveces,
sanos y fuertes. L os mejore_s son los 9ue, s:
pierden: sólo quedan los ancrnn?s_, los t_nvalidos, los enfermo!&gt;, porque el serv1c10 obltgatorio arrastra a todos los aptos para cargar las
armas; y además, los sobrevivi:nt~s
los
campos de batalla no son lus mas mcltcados
nara la continuación de la raza, a mrnos que
~e dé a los neurópatas el ~ri~er lugar ..., porque si al estruendo de la tecmca y dd tra~co,
se a g regan los horr?r~s de la guerr~ ¡_que g:~
neración de neurastemcos se. produ~tra,, Y co
mo los males de·la neurastema arrumaran las
generaciones!"
.
Desde los más prim:irios pr obl~tnl'IS relativos a la formación del núcleo social de la nacionalidad , hasta la posesión de los más sencillos medios de utilización de los recursos

?e

17

naturales, la ciencia es nuestra guía y maestra y artífice insuperable. Por eso es la labor
permanente de las generaciones en este eterno
vaivén de la ola figurativa del humano progreso. La Escuela y la Universidad son sus laboratori_o s .Y tal!er~s! no ~ólo para trabajar
en el maten,il µnm1t1vo, smo para formar en
la vida del trabajo la esencial frakrnidad del
esfuerzo común y solidario. Este reemplaza
por ~irtualiclad propia a los postulados convenc10nales y a los mandatos autoritarios de
los dogmas religiosos o .filosóficos heredados,
los cuales, por otra parte, no pueden subsistir en la c?n_ciencia de un niño, apenas éste
pueda perctbtr la verdad elemental de la ciencia; a menos que la religión o la filosofía no
sean un efluvio natural de la ciencia misma.
El descubrimiento en colaboracióa, de una
verdad, de un elemento, de una cualidad cualesquiera, crea desde luego un vínculo indisoluble de compañerismo, acaso más fuerte que
el parentesco; y por sucesivas agregacione~,
la esfera de la armonización y consenso colectivos va ensanchándose, hasta abarcar la totalidad de una nación o de una raza.
La ley de armonía ha sido asi sancionada
por el propio imperio de la conciencia, y ninguna fuerza que no sea la de una necesidad
superior, podrá desalojarla, n! debilitarla. El
conocimiento de la verdad sobre las cosas y
las ideas, descubre en los corazones las excelencias, las virtudes y las sinceridades más

�18

JOAQUÍN V. GONzÁLEZ

LA PAZ POR LA ClE...~CIA

asombrosas; y entre los hombres que vivie:º!1
separados por vallas infranqueables de preJUlcios, diferencias y odios de muerte, se abre como un nimbo de luz, a cuyo resplandor. se
confunden sus almas en un~ íntima comumón
de amor y solidaridad, porque han desaparecido entre ellos las únicas causas de separación, es decir, la ignorancia recíproca sobre
las cualidades comunes, que ocultaban el tesoro de sus más hondas simpatías y afinidades. Por eso he dicho alguna vez,-inspirado
en la enseñanza de Leonardo de Vinci,-el espíritu más ingénitamente científico producido
por el cultivo humano, - que "conocer es
amar como ignorar es odiar,'' y porque la
histo;ia mental de la humanidad enseña con
sobrada elocuencia que los ignorantes son los
depositarios de los odios ancestra1es, hered~dos o transmitidos de inmediato por el gemo
de la guerra, para encender las hogueras o armar los brazos fratricidas, o .guiar el puñal
del asesino, o envenenar de ingrat itud y de
injusticia hacia sus benefactores más abnegados el alma de las sencillas comunidades, de
puehlos o de al~eas privadas de la c~ltura intensiva o ambiente que los domestica o conduce por el buen camino.
.
Sólo la ciencia, cultivad a en labor continua,
tenaz, de generación en generación, y en cooperación consciente o ignorada de pueblos a
pueblos, puede acercarnos a f~rmar ese espíritu de justicia social e internacional, tan anhe-

lado por los filósofos y filántropos, que cual
santos de una religión profana y sin dogmas,
orasen a voces con el lenguaje del amor y de
la_ verdad, corno F~anklin, corno Washington,
como Jefferson, quten concebía una noción de
nacionalidad que "comenzase una nueva era,
esperaba una época en la cual los intereses dominantes dejai;en de ser locales para ser universales, las cuestiones de diferencias de front~~a~ y soberanías fut&gt;sen secundarias, y los
t&gt;Jerc1tos y armadas quedasen reducidos a una
función de sien ple policía ... " Son palabras dictadas, corno las de la inmortal despedida del
ch_acarero de Mount Vernon, por un senti°:11ento d~ in.tenso amor humano, que nada
stno la c1enc1a es capaz de inspirar; porque
ella descubre ante las sencillas como las más
~Itas. co1;1ciencias, la verdad de la pequeñez
1g11ahtana de todos los hombres, y desmonta
todo el aparato formidable de las vanidades
agresivas y dominantes, que engendran las
au~ocrncias, las tirnnía-&lt; y las clases oligárquicas, adueñadas de la libertad y del trabajo
?el pobre, el cual, agobiado por su ignorancia
irreparable, queda reducido a la esclavitud de
hecho por la im posibilidad de una liberación
que estriba más en la ceguera de la mente qu;
en la condición material de la servidumbre.
Debemos, ent&lt;?nces, todos los consagrados a
la tarea del estudio, en todo país de la tierra,
proponernos una nueva v más intensa teniendo en cuenta que vamo·s en auxilio
nues-

de

�20

JOAQUíN V

GONZÁLEZ

tros hermanos de otras razas y naciones, considerados, acaso, inferiores, porque ignoramos
sus cualidades y virtudes esenciales. hasta
privarnos de su colaboración en nuestro propio progreso; en ayuda, en primer término, de
nuestros compatriotas y vecinos más próximos de nuestra América, expuesta por su inexperiencia y juventud, a errores más perniciosos porque comprorr.eterían su porvenir,
ya que tiene la suerte de mantenerse, gracias
a la distancia geográfica e histórica que la !'epara ile Europa. incontaminada de las ra~iones impulsivas de la guerra presente, ~i bien ·
no podrá d&lt;sinterarse de la suerte de los beligerantes, con quienes la unen lazos de una íntima solidaridad de raza, de intereses v tradiciones formados en la enseñanza le s;.is
mae~tros, y en el aire de su cultura, absorb1 ia
por la nuestra en constante corresponékncia
ideal; y al estudiar con ese profundo interés
solidario, la filosofía de esta guerra, no olviciemos que estudiamos un problema propio,
porque corresponde a nuestra misma civilización. En el desquicio probable de los ajustes
de esa vieja fábrica, no podríamos preci~ar
con exactitud la misión S'lperior que le está
reservada a nuestra América y a nuestra patria, ya sea como sujetos de experiencia de
nuevM principios emergentes de a'}uella terrible lección, ya como hogar de refugio o de
reconstrucción de les ideales y doctrinas de
solidaridad y justicia derruídos, ya de reno-

LA PAZ POR LA CIENCIA

voc!ón de los despojos saugrientos que de ese
antiguo acerbo de principios sociales y políticos, quedarán esparcidos por los sangrientos
o incendiados campos de batalla.
Señores profesores y estudiantes que me es-

cuch!is,-y oj_alá me oyeran todos los que
ens~nan a la Juventud de mi patria,-quiero
deciros con toda la convicción de mi espíritu,
templado ya en el yunque de treinta años de
vida artiva intelectual, que estoy muy lejos,
-ante el espectáculo de la guerra europea 1 de abdicar, como he observado en mucb os
otros, de los más fervientes ideales, y de la fe
en la fuerza y valor de los principios directivos
y su~eriores de _la justicia y de la razón, en las
relaciones políticas de las nacionescivilizadas:
La ~uerra, por grande y comprensiva que sel'!,
e~ s1empre ~n accidente pasajero en la suce
s16n de los tiempos; y aunque no sea un medio
de fundar la paz, sus solucio'les de hecho pueden crear una situación favorable al dcsarrolln de las instituciones justicit:ras y liberales
y a las labores de las ciencias, las !~tras y la~
artes, las cuales, al elevar en un grado más el
nivel de la universal cultura, asegurarán por
~ríod os cad~ vez más largos de paz convenc1ona l, la acción de los elementos constitutivos de la paz definitiva sobre las bas:-s eternas de la verdad y de la justicia.
~~oque nunca he pensado que pudiera adm1t1rse un derecho y una moral internacionales para América, en oposición a los de

�22

JO.AQUIN V. GONZÁLEZ

Europa, es indudable que la diferenciación
geográfica hace posible la coexistencia de dos
modalidades diferentes en la aplicación de sus
principios generales. De esta manera el naufragio de ellos en un continente puede ser
reparado por el otro, como ya pudo compro·
barse este equilibrio cuando Canning enunció
su inmortal afirmación: "He llamado a la
~id~ un mundo :nuevo para restablecer el equihbn_o en el antiguo". Así, no porque hayan
sufrido las conquistas de justicia internacional tan hondo descalabro con la presente
g~erra, nos dejemos invadir por el desaliento,
nt menos por la reacción hacia las imposiciones bárbaras de la fuerza; acaso la misma Eu•
ropa, cuando se haya cansado de matar y de
destruir los frutos preciosos de su cultura y
su trabajo seculares, venga a buscar en la olvidada América la brasa encendida para reavivar el fuego sacro de los seculares ideales de
derecho, de justicia y solidaridail humanos,
con los cuales tendrá que reconstruir, allá en
el viejo solar de las razas madres, el común
hogar devastado por los odios y rivalidades,
no menos funestos por ser pasajeros.
Hay una sonrisa compasiva, o al menos interrogante, sobre las organizaciones corpora•
tivas que se han impuesto la misión de pacificar el _mundo; se pregunta sobre el destino y
la actitud de la Conferencia internacional de
La Raya, erigida en Corte permanente de arbitraje entre las naciones, y de los demás con-

LA PAZ POR L.A CIENCIA

23

gresos científicos consagrados al progreso de
la moral y la justicia universales. Pareciera
que estas creaciones convencionales debieran
decretar de modo infalible la solución de todos los conflictos y remediar todas las imperfecciones humanas, corregir los errores y rectificar las corrientes de la historia, por obra
de una magia omnipotente e incontrastable.
No se recuerda que ellas fueron establecidas
como agentes de labor y experiencia, fundadas en el concenso voluntario de las naciones,
y sólo como órganos de consejo y no de legislación imperativa. Y basta para sus fines con
esa relativa soberanía e independencia, porque las conquistas morales o jurídicas de las
naciones no se han realizado en un día, y ya
es mucho que ellas reemplacen a la sangre y
al fuego que han costado siempre las simples
enunciaciones de las nuevas fórmulas de gobierno en los siglos pasados. A ese género de
corporaciones pertenecen los institutos científicos y las universidades que en todo el mundo
trabajan en el mismo sentido, y sería renegar
de la ciencia misma, desconocer su valor o
utilidad, porque su existencia no hubiese sido
bastante para impedir una revolución o una
guerra.
A pesar de sus transitorias regresiones hacia el error o la violencia, la humanidad marcha a su perfeccionamiento; el ideal, conservado v cultivado en los solitarios laboratorios
de Ía ciencia, d'el arte y de la poesía, es la es·

�JOA~IJ!N V. UONZÁLEZ

trella lejana del derrotero eterno, y hacia ella
se encamina la peregrinación de la humana
grey. La ciencia es su guía, el arte es su inspiración y su ritmo; y así, unidos los corazones
al rumor de la armonía inefable que ellos exhalan en las almas, la marcha es triunfal, y
durante las jornadas, van realizándose muchos de los prodigios esperados. No es posible
abandonar la columna, ni arrojar los estandartes porque caigan en el camino los rendidos o los desalentados o los excépticos; no
habría conquista en la vida si admitiésemos
tal posibilidad, y en los procedimientos de la
ciencia se explicarían menos tan perniciosas
intermitencias de hastío o cobardía. Los estudiosos, los letrados, los profesionales del saber, tienen la misión de los oficiales en la marcha del ejército simbólico; ellos son un estímu•
lo perenne para el soldado de fila, son un
ejemplo vivo e infatigable de voluntad y de
acción. En nuestra joven y aun informe nacionalidad sería una falta imperdonable la prédica del descreimiento y la vacilación; los que
siguen sus estudios en las aulas, tras la enseñanza y conducción de los maestros, y los que
van a ocupar su puesto en la labor pública del
oficio, confiados en su propio esfuerzo, todos
son responsables de su parte en la labor de
salvar la integridad del patrimonio moral de
la Nación.
J O AQUI;-; V . GONZALE7

LOS DOS NINOS
( De Giwamtt Pa.rcoli)

I.
De tarde. La pareja bulliciosa
de niños retozaba alegremente
en la quietud de la alameda umbrosa
Jugaban abstraídos. De repente
lanzáronse, con pasmo de los tilos,
insólitas palabras a la frente.
Se hallaron ojos nuevos; intranquilos
parpadeos de cólera inflamada,
y por manos, dos garras de diez filos.
Sed de sangre brotó de su abrasada
garga nta , y por sus pálidas mejillas
la miraron correr, atropellada.
Pero tú te presentas de puntillas,
buena madre, y con voz dominadora
separas las airadas fierecillas
y les o rdenas : "¡ Hacia el lecho a hora I''

�26

GUILLERMO VALENCIA

LOS DOS NIÑOS

27

lII.
II.
Las sombras los circuyen. Procesiones
de fantasmas, el labio sigiloso,
parecían surgir de los rincones.
Y fué de oírse el lánguido sollozo
crecer bajo el imperio -de algo obscuro
que volaba entre el lóbrego reposo.
Volviéronse los dos con inseguro
movimiento; y entrambos eorazones
se escucharon latir con ritmo puro.
Llega, cual sobre manto de vellones.
la madre-tras la palma sonrosada,
la luz-a remirar a sus leones.
Contémplalos absorta: en apretada
red de abrazos, se estrechan dulcementt·
Duermen ambos, el ala replegada.
Y ella los besa con amor riente.

i Hombres! En vuestras iras de felinos
pensad en el misterio pavoroso
que amarga vuestros míseros destinos;

pensad en el silencio tenebroso
que sobrevive al grito delirante,
y, de la guerra, el ímpetu furioso.
i Hombres, paz! En la tierra vacilante
enorme es el misterio, y sólo atina
el que brinda su amor al semejante.
i Paz, hermanos ! La mano que se inclina
tarde o temprano a acariciar, desame
el gesto airado, la pasión dañina.

a fin de que la calma se derrame
por nuestra faz cuando, sin ser oída,
se acerque, sin que nadie nos la llame,
i la Muerte con su lámpara encendida!
GUILLERMO VALENCIA
( El Fígaro. Habana.)

�ES LA GUERRA

y vaciado y roto miles de botellas;

ES LA GUERRA
Fué la víctima sangrando;
fué la mujer, con su afrenta;
el incendio sin excusa
y el pillaje con la prenda;
fué el crimen y la barbarie
y la crueldad con las pruebas,
y nos dijo el general:
-¿ Qué se ha da hacer? ¡ Es la guerra !
Han violado a las mujeres
bárbaramente, en presencia
de maridos amarrados,
torturados en la infamia de su esc:unio y su vergüenzi
v delante de los padres y los nifios,
~..1ancillando la vejez y la inocencia.
¿ Pero a quien echar la culpa
si eran buenos y eran cultos
y es la ocasión ? ¡ Es la guerra !
Han bebido hasta embriagarse
y ponerse como bestias;
han volcado, desfondados los toneles

han regado, han inundado
ele champaña las bodegas ...
Ellos son y no lo han sido
porque finnes no tenían las cabezas.
Eran sahios,
cultos eran ...
i Estas cosas, son las cosas
de la guerra !
Han robado, han saqueado, han violado
cerraduras, como p_uede hacer cualquiera,
y han cargado con dinero y con alhajas
Y con cuadros y con ropa, y hasta cuentan
que han matndo, puramente
por robarles a las víctimas
el rdó y portamonedas.
Son honrados y son cultos ...
Es tentación del momento:
¡ Es la guerra !
Han incendiado a su paso
las ciudades indefensas,
l_os pueblos encantadores
y las míseras aldeas ...
fueron dejando un reguero
de ceniza y de pavesas ...
Ellos no tienen la culpa,
que son sensatos y cultos:
¡ Es la guerra !

29

�30

VICENTE MEDlNA

Han hecho infamias sin nombre,
han cometido vilezas,
se han ensañado en las víctimas
como chacales y hienas,
han manchado , han deshonrado
la Humanidad y la Tierra ...
pero es todo esto una cosa
puramente pasajera .. ,
Ellos son civilizados ...
¡ Es la guerra !
Han acariciado sueños
de grandeza;
han tenido el ideal de un solo tipo
super-hombre de la Tierra,
conquistando, dominando, cultivando,
eliminando la enclenque raza enferma
y borrando hasta los rastros
y las huellas
de los pueblos decadentes, en la historia y en el arte
y en la ciencia ...
Pero ellos estaban locos ...
¡ Es la guerra !
VICENTE MEDINA
(De Cancümes de la guerra.)

LA VINDICACION DE LA MEMORIA
T a l vez ha llegado el momento de proceder
seriamente, y en virtud de las luces nuevas
traídas a la pedagogía por los psicólogos, a
una vindicación de la memoria,-y aun de la
memorización-y aun del memorismo,-o a lo
menos a reconocer con franqueza, respecto de
éste, la parte · que en justicia le corresponde
dentro de cualquier sistema de educación, serio, sólido y eficaz. Por demasiado tiempo nos
ha faltado tal franqueza . Toda la pedagogía
r omántica desde Rousseau hasta Herbert
Spencer y aun más tarde, nos ha impuesto,
con la superstición de lo espontáneo, una ciert a repugnancia a lo que hemos llama do desdeñosamente "medios mecánicos" o "medios
librescos", y sensibilísimamente, "medios fatigosos" de aprender y de enseñar. Señalemos
de paso el error que muy a menudo se comete,
al considerar las corrientes pedagógica y científica del siglo XIX, continuación de las del
Renacimiento. No; el humanismo es una cosa,

�LA VINUH' ,CWN D~; LA )LEM0ltlA

32

EUGENIO D'0ltS

el romanticismo otra muy distinta. Rousseau
abre un ciclo mental, no y.a diferente sino contrario al iniciado por Rabelais y por Comenio. Recuérdese aquel admirable capítulomatriz sobre la reforma de la educación &lt;le
Gargantua, impregnado de lo que podríamos
llamar el sentido heroico de la educación; y
compárese luego con las blanduras del "Emilio" de donde ha salido la ralea infinita de las
blanduras modernas; y claramente ~e verá
que en las últimas hay ya un principio de vuelta a la sensualidad viciosa de los primeros
maestros del gigante. Es muy probable que
a un pedagogo como los que aun encontramos hoy, imbuídos del espirita ochocentista,
Rabelais le hubiese colgado también el mal
nombre de "sorbonagro". No es un secreto
para nadie que la historia de la filosofía con
sidera ya el Positivismo como una nueva 0rma de la Escolástica. Voces diversas, independientes y concordes se han levantado últimamente en Europa, para llamar al siglo
XIX, "otra Edad Media".
Quien esto escribe tuvo ocasión de dar, en
el invierno de 1909-1910, un cursillo sobre la
Atención, con el complemento de algunos trabajos experimenta les, realizados por una com-

pañ:a de jóvenes de mérito·, a cuyo lado no
falto alg~n. veterano de la:- lides científicas y
en que _sirvieron de sujeto, algunos correctores de tmpre nt ª· e ursi·11O Y experimentos no
lleg:i.ron a darnos . tal vez todo lo que buscábamos; pero me p,irece que dejaron más clara
q ue_ la luz u ria ~esis que ya comienza a ser genera 1 . ~n la _psicología modernísima: que la
a.teoc10n
.
d' . , hacia una cosa exige ' como previa
con tc1~n, poseer ya un cierto conocimiento
de la mtsma; que lo que se llama el interés es,
más que otra cosa, un nombre con que se disfraza
conocimiento
si se quiere,
.
1a
t -ad este
.
.
• O,
r.
ucczón
efectiva
del
conocimiento
.
El ·
previo.
ps1có1og? americano Pillsbury ha realiz,do
de est1. tests un estudio 'lmp11·0
y 1um111oi;o
.
e
Acaso sus_ conclusiones sean más radicales d~
lo que debieran. en el sentido de unir demasiado estrechameute
. do
.
' y • sobretodo , d t'mas1a
proporcionalmente
la
atención
con
el
.
.
conoc1m1ento anterior (*). Pero no put&gt;de negarse
(*) Precisamente el objeto ¡ 1
.
a que
acabamos de refe . e e cursi-11o)'. traba¡os
experimentales
a Pillsl&gt;urv en el sentid~1dnos er., el de rn tentar una rectificación
demasiadó 'completo. lejos ed~n~!~ar que so ~on~imiento anterior
que por consiguiente las condi .· orccer, ~er¡ud1ca la atención, y
eneuc_ntran no en la ~usencia det'ones .ó~tJmas P:'ra la atencióu se
segumlact, sino en lo que de o c~'"?~1m1ento, n1 en su demasiada
condiciones en que Ja tentativa"
"J·aber illqtfi~to''. Las
celona, entre dos semestres de estudio izo. 1 nrante_un VJ3Je .ª _Bar-

s;1;~rª~d

en e extranJero, unpidierón

�3-l

EUGENIO

n'o&amp;s

r¡ue el resultado de esta labor moderna ha tenido que ser el que se desvaneciera la mitología pedagógica, forjada en torno de este "interés", vi!rdadero "Deus ex machina" en todas las teorías de lo espontáneo.
Desde el instante en que se acepta que el conocimiento precede al interés, el proce!-o mental que supone la educación en el educado nos
aparece invertido y la admisión de su origen
central, debe ser reemplazada, como en tantos otros problemas de la psicología, por la
admisión de su origen periférico. Conocirla
es la posición que James y Langes dieron a la
1ec,ría de la emoción, sintetizada en la famosa
frase del primero, "No lloramos porque estemos tristes, sino r¡ue estamos tristes porque
lloramos". Ya el modo como la intuición formidable de Bias Pascal planteó el problema
de la creencia, conducía a una conclusión, que
hubiera podido formularse así: "No tomamos
agua bendita porque creamos, sino que creemos porque tomamos agua bendita.'' Otras
teorías modernas han impuesto la solución
periférica en las cuestiones genética!', sea de
que se llegase a conclusiones definitivas; y las que, por el rnomenlo
se obluvieron_ pare~fan más bien confirmar la opinión de Pyllsbnry.
Pero los que mtcrvm1111os en el ensayo no nos damos por vencidos
y pensamos continuarlo próximamente.

LA VINDJCA('lÓN DB LA ~lrMO RIA

:l5

índol&lt;' natural o normativa, se refiera a fenómr·nos. que se estudian o a la conducta que
rlt ha seguirse para alcanzar tal o cual resultado. Análogamente y en lo que se refiere a
la adquisición de conocimientos, los hechos
aducidos pr r Pillsbury y por otros contemporáneos nos imponen, en pedagogía, la tesi!' de que no sabemos las cosas porque anteriormente nos hayamos interesado por ellas,
sino que nos interesamos por las cosas ?orqLte anteriormente las hemos, basta cierto
punto, sabido. Y como saber las cosas nn
quiere decir, despué,- de todo, sioo poder recordarlas en el momento oportuno, podemos
sustituir legítimamente h anterior fórmula,
por la que !'igm·: No recordamos las cosas
porque ellas nos h ayan interesado, sino que
nos interesan, por el recuerdo que ya tenemos
de ellas. Es decir, que el primer movimiento
de actividad mental para llegar al conocimiento de un objeto ha de ser de índole mnemónica. E l Génesis de cada conocimiento hu, "E n
mano puede, por lo t anto, narrarse asi:
su principio era la Memoria".
Las consecuencias normativas que se sacan
de aquí rehabilitan , como nec~sa ~ios, e11 la
base v comienzo de todo aprend1u1Je el esfuer
'

J

�LA VINDICACIÓN DE LA MEMORIA

zo, el dolor, la disciplina de la voluntad, suj:
ta, en una palabra, no a aquello que place, st·
no a aquello que desplace. Hay en toda ~dquisición de conocimiento, como en toda mvenctºón , (¿·aprender una cosa no es, desde • el
punto de vista de la actividad mental, lo mismo en el fondo, que inventarla?) un momento 'que llamaríamos milagroso, si no f~ese
porque las modernas teorías de lo subconsciente como almacén biológico, desde donde las
cosas pasan, en un momento dado, ~l campo
de la conciencia, parecen proporcionarnos
una explicación aproximada, ya que no completa del fenómeno. Este momento, ~omento
de gracia, separa de una manera casi brusca
el estado de no posesión del estado de po~~
sión del conocimiento de que se trate. ¿Tenets
presente lo que os ha ocurrido en cada uno
de vuestros aprendizajes deunalengua nue~a?
Recerdad, recordad. Hubo un día, una mana·
na, una hora, en que al tomar un libro, al
comenzar una conversación, o simpleme~t~ al
levantaros, os disteis cuenta de que sa~1azs el
francés, el inglés, el latín. El día ankrtor, la
noche precedente, la hora inmediatamente
anterior, no poseía.is aun esa lengua. Desde
este punto en adelante. la poseéis. Entre la su

37

ma de los conocimientos acumulados hasta
entonces y la suma de fuerza y de facilidades
que a partir de este instante sagrado, tendrá
el sujeto a su disposición, hay una diferencia,
y una diferencia decisiva. Es, diríase, el momento en que se cobra el interés del capital,
interés de mil por ciento: En teoría el interés
corre siempre, se produce siempre; pero de hecho hay un momento en que se cobra, en que
éste aumenta el capital, mejor dicho, en que
torna capital lo que antes no era sino dinero.
En teoría, la planta brota de la tierra por
una acción continua; pero de hecho hay un
momento, un momento histórico en que hay
planta, en que tenemos planta. El niño se forma largamente; pero hay un minuto en que
nace. Así es la invención. El sabio madura
lentamente la invención que ha de venir; pero
la invención en sí misma se realiza en el tiempo de 110 relámpago. Así en el cambio de espíritu religioso, en la conversión. La tempestad espiritual viene de lejos; pero la fe se
adquiere en el tiempo de caer de caballo en el
camino de Damasco. Así finalmente en cualquier aprendizaje: estudiamos días y días el
alemán; lo sabemos en un minuto. Silabea el
párvulo torpemente, tiempo y tiempo; una

�38

EUOl!NIO t&gt;'ORS

mañana se levanta sabiendo leer. Toda adquisición mental es, en rigor, una int~ición.
Pero la bao µreparado largos r, zonamien~os.
No es la intuición el 1:frcto d&lt;'. los nizonanw n tos: ro vano buscaríamos en éstos causa eficiente para aquélla; pero ést~ es _el premio d~
aquéllos, o tal vez mejor, el premt~ d~. ~a actitud que suponen aquéllos, como st d1Jer~mos
Ja recompensa de la humildad que ha tenido d
razonador ... Si; hay que empezar por lo exterior, hay que empezar por la actitud. Hay
que abandonar todo orgullo. '·Toma agua
beridita,-diremos siempre con Pascal-toma
agua bennita".
Lo que be llamado alguna vez "la _pa~adoja de la invención" consiste en lo s1gu1ent~De una parte: todo invento, todo descubrimiento científico es hijo de la casualidad. De
otra parte: únicamente realizan iovencio~es,
series, descubrimientos científicos, los sab10s.
¿Hay aquí una contradicció n?N?. Vol~~~os
siempre a la concepción psicul6g1ca penfenca.
La iovenci6n, el descubrimiento, no son un
efecto de la erudición, del continuado estndio,
de la actitud vital y aúu profesional; pero son
su recompensa, el milagro concedido a 1~ la~ga humildad, y, únicamente a ella. La mspt·

LA VINDICACIÓN DE LA MEMORTA

39

racion, la intuición genial, no es el efecto del
razonamiento, pero le sigue. El mismo razonamiento no es un efecto de la memorización
no está determinarlo por ella, pero la sigue.'
Y la memorización a su vez, sin que pueda decirse que sus causas sean el esfuerzo áspero,
la disciplina, la lectura, el darse a cosas pot
las que aún no se t iene amor, sigue a todos
esos ejercicios y nace tamb:én en el momento
de gracia en que, después de haber reparado
una cosa, dos, veinte, cien veces, se la recuerda ... Altiva señora es la verdad; no la poseerá nunca quien antes no se haya arrodillado
ante ella.
Pedagogos, haced arrodillar, haced arrodillar. Para aprender las len.guas, aún no
se ha
inventado nada mejor que las bo-ra•
mát1cas. Para aprender a multiplicar, aún
no se ha inventado nada mejor que la tabla
de multiplicar. Cuantos, bajo la inspiración
del espíritu ochocentista y sometidos a la superstición de lo espontáneo, han querido llevar hasta su término la metodología de lo intuitivo, de lo razonable, de lo atrayente han
debido confesar, si son sinceros, su fracaso. En
la obra de la enseñanza, ni en la obra de la educación puede prescindirse de una parte, aún

�40

EUOENJ.0 D'ORS

mecá nica, de memorización. Reduzcámosla , si
así parece preferible, sustituyámosla a vecrs,
pero siempre s~rá de locos ol~idar a quella~
primeras palabras del evan geho del Conortmiento.
EUGENIO D'ÜRS
( Revist,, de Educación. Barcelona.)

PA N DE L OA. I1 I NO
Sobre el campo, que quiebra su monotonía en
la raya blanca de la carretera, cae el sol de Julio
abrasador e implacable. Los barbechos, recién
cavados, enseñan sus terrones rojizos, limpios
de maleza, y son, en medio de los recuadros de
granada mies, como sangran.tes llagas de la t ierra. La llanura se prolonga ampliamente, seca,
quemada, sin un regato que dé música de aguas,
ni un árbol que con su copa dé frescura de
sombra; tan sólo a lo lejos, donde termina la tierra. de sembradura y comienzan los yermos, mirando a una barranquera de amarillos matices,el
tronco mezquino de un almendro seco se retuer-.
ce dolorosamente: diríase yencido de tanta soledad. Los rubios tallos del trigo maduro se doblan, dejando caer con desmayo las morenas
espigas. En el fondb la masa gigantesca de la
sierra bai'íada de luz, con tonos de sombra en
sus arrugas y con pinceladas azules en su cumbre, se recorta sobre la placa del cielo teñido de
a ñil.
El polvoriento camino se arrastra interminable, cortando parcelas y saltando hondonadas,

�__:-Í=~------"-ll_Cl_U_E_L ,\

ltÓO~;NAS_ _ _ _ _ __

trepando perezoso por las suaves lomas y revolviéndose bravío en valientes curvas; a las veces
parece que acaba en lo más alto de una cuesta,
pero luego asoma subiendo por la falda. de o~ra
más empinada; en sus cunetas crecen h1erbaJOS
y se perfilan los montones de grava recubiertos
de polvo.
.
Sobre la carretera y sobre el campo, sobre el
almendro seco y sobre las mieses enceradas, sobre
los barbechos, por encima de la sierra, el cielo
azul, limpio, uniforme; y en medio del cielo, como su joya única, un sol de lumbre con nimbo
de blancuras.
Hundiendo los pies en el polvo caliente y
marcando en él sus huellas hondas y precisas,
caminan dos mujeres como sombras de tristezas.
Una de ellas es anciana, menuda de cuerpo, angulosa de cara; tiene gris, casi blanco el cabello,
del que le asoman algunas guedejas bajo la fimbria de la saya, que lleva revuelta sobre la sesera para resguardarla de los latigazos del sol. La
nota carmín del zagalejo se remueve al andar
perezoso de las piernas que cubre; la cabeza se
humilla sobre el plano del seno, y los ojos-dos
puntos de luz en sombra de arrugas-giran cansados en las órbitas, mirando siempre a tierra.
La otra mujer es moza, ancha de flancos, a ven. tajada de estatura, morena de carnes, pero de un
tono que se empalidece en el rostro fundiéndose

PAN DEL CAMINO

43

en t inte wate, color de cera, color de santo,
color de angustia. El ca bello negro, lustroso y
abundante, se esconde bajo los girones versicolo_
res de un:i seda deshilachada, que acaricia con
una de sus puntas la carne de la nuca, y con las
otras dos, suavemente anudadas baj o el mentón,
las redondeces de la garganta. Ciñe corpifio que
acaso fué en un tiempo de lustroso y crujiente
percal, y que ya no es más que un harapo tachonado de remiendos azules: la falda es verdinegra,
color de vejez, y sus plantas desnudas pisan sobre esparteñas rotas.
Vieja y moza marchan lentamente, cansadamente; a las veces enjugan con el dorso de las
manos el copioso sudor que corre por sus mejillas, y se paran un momento para d&lt;!r una tregua de paz a sus pechos jadeantes. Caminan largo rato en silencio, como queriendo escuchar los
r uidos del campo, pero el campo está mudo. Tras
una de estas pausas, la joven habla con tristeza:
-¡ :.1 adre, no puedo más ! En cuanto llegue a
lo alto de la cuesta, me tiendo en los trigos y no
paso de allí.
La vieja suspira y dice:
-P;:irarsc es peor, hija: el sol te hnrá mal.
-¿ Acaso no me hace mal el sol mientras voy
anclando? ¿ No me hace mal el polvo que me entró hasta los ojos, ni la fatiga, ni el hambre? ...
-Guardaras ue la hogaza de ayer, y no nos

�44

MIGUEL A. RÓDENAS

pasaría ahora lo que nos está pasando.
-¿ Y quién guarda pan cuando s~ tiene gana
de comer? Aunque ahora lo tuviese, ¿ cómo iba
a guardarlo?
-Razón llevas, pero más que el cansancio,
eso es lo que me acaba.
Y llegan a lo alto de la cuesta y en la cuneta
se sientan, tendiendo tras ellas sendas manchas
de sombra amora~ada. Linda el camino por aquella parte con un bancal de liego, y el mozo que
lo labra, vestido con blanco calzoncillo y con camisa blanca, acércase al perezoso andar de los
bueyes, apoyado en la mancera. La ronca voz del
gañán suena plácidamente cuando habla a las
bestias.
-¡ Anda.tú, Colorao!¡ Anda, Palomo!-Y se
oye, según se va acercando, cómo la reja parte la
endurecida costra y cómo la vertedera levanta
los resecos terrones. Llega junto a las mujeres
y allí se para; térciase el mugriento chambergo
de fieltro, lía un cigarro, enciende a golpes de
pedernal la yesca, y con la primera bocanada de
humo que se desmadeja en el aire quieto, dice
su saludo:
-¡ Buenas tardes nos dé Dios!
- ¡ Mejores que éstas sean, buen hombre! dice
la anciana.
- Pues qué, ¿ tan mala se presenta? Quitando
el bochornazo, por lo demás ...

PAN

DEL CAMINO

45

-Aun con el bochorno, teniendo llena la tripa, bueno es el tiempo.
-¿ Acaso no comieron ?
-Desde ayer en la madr;igada no catamos el
pan ... y llevamos muchas horas andando.
-¿ No encontraron ahí abajo un mesón?
- ¿ Y de qué nos sirvió el encontrarlo si no
llavábamos qué gastar?
'
-Pues mal ~amino emprendieron; por aquí,
c-omo no sea deJando atrás mucho terreno, no
hallarán más que miseria.
· -¿ No pintó bien la cosecha ?
-Hogaño, ni para coger lo que sembrarnos.
En toda esta cañada, desde aquí mismo hasta
el pié de aquel cab: zo que le llaman el cerro de
La Luz, ni siquiera segaron; ¡ una ruin a !
-¿ Y es cuenta de ricos?
-Las malas cuentas siempre nos tocan a los
pobres. ¡ Tres meses hace que no beben gota estos secanos ! ¡ Tiene que haber más hambre este invierno !
. La vieja se pone en pié, sacúdese el polvo y
d•.ceasuhija:
'
-Vamos, María Isabel, que por poco que sea
más hallaremos caminando que sentadas aquí! '
María Isabel se resiste, la madre ruega, y, tras
los lamentos y las quejas, emprenden de nuevo
la marcha; despídense del labriego, que se queda mirando al llano entre bocanadas de humo, y

�:\IIGUEL A

47

RÓDENAS

se alejan silcncio,amente, bajando por el lado
opuesto la loma que acababan de suhir. A sus oídos llega, serena, la voz del jayán:
-¡ Anda tú, Colorao! Anda, Palomo! Y, ya
desde abajo, le ven encorvarse hacia la mancera ,
tras los bueyes, recortando su silueta blanca en
el espacio.
Vuelve entonces María Isabel la. caheza, y,
dando al aire un suspiro, dice tristemente:
-¡ Se quejan y tienen que esperar al invierno
para sentir hambre!
La madre se detienf&gt; un momento, m(ra a derecha e izquierda, y dice al fin:
.
-¿ Es un coc~e lo que suena, María Isabel?
María Isabel se para y c-scucha largo ralo:
después mueve negativamente la cabeza y responde:
-No, madre, yo no oigo más que el ruido del
telégrafo.
-¿ Estás cierta?
-Sí, madre.
Y tornan a emprender el camino. En la lejanía,
pastando en una rastrojera, se mueve la masa
gris de un rebaño, salpicado de las notas oscuras que ponen los escasos corderos de negras lanas. Al borde del camino aparece, en un recodo, la casilla de un peón caminero, cuyas paredes recien enjalbegadas, deslumbran; en la
mancha carmín del tejado se destaca la chime-

nea, dejando escapar una ténue columna de humo que sube derecha hacia el cielo. María Isabel, al verla, dice a su madre:
-¿ Será aquello un mesón?
La anciana mira fijamente ~l sitio que le seña!an, Y, c~an~o lo ha observado bien, vuelve abaJar los oJos sm decir palabra.
Al llegar junto a la casilla, oyen el agudo cacareo de un gallo y un bando de palomas torcaces raya el aire sobre sus cabezas. Ya desde 1
puerta divisan, en el interior, al peón camineroª
que,. sentado ante
una minúscula mesa ' con su'
.
muJer un enJambre de pequeñuelos, ataca el
con_temdo de humeante cazuela. Hasta las dos
muJeres llega la ~aliente tuforada del potaje,
azuzando con rabia su apetito.
L~ vieja no puede contenerse, se acerca, Y, de
rodillas en el umbral, implora:
-¡ Por la mujer, buen hombre, por los hijos, un
pedazo de pan !
Con voz de pesadumbre responden desde dentro:

r

-¡ Que Dios la ampare, hermana; quizá la socorran en el pueblo: aquf somos más las bocas
que los cachos !
-Mire que ...
Pero María Isabel la arranca de allí.
-¡ No pida, madre, no pida!
- ¿ Qué hacer entonces, si no pedimos?

�y seca, heroica, sale de labios de la joven. la
respuesta: •
-i Aguantar!
·11 del caminero va quela casi a
'
Paso tras paso,
fin se oculta tras un
dándose lejos, hasta
p~:ncales de trigo y &lt;le
repecho; entonces, a o:iñas enfermizas y des~ccenteno suceden ~nas as con muchos sarm1endradas de pequenas ce_p ,
. ~o. el terreno
'
.
mngun rac1
'
tos escasa s hoJas y
ballones rectos, de
'
,
alarga en ca
,
donde enra1zan se
r·1etas por la sequ1a.
rtado en g
color blancuzco, co . d del viñedo cruza otra
d las lm es
n
Rozando una e . . donde las dos se cortan, u
carretera , y en el sitio
de sostiene dos carte. t do de ver '
A la
tosco palo, pm ~ I Encina;·, en el otro:
les; en uno reza. A

qt

Puebla del Marqués.

. res cobíjanse en la
llí l s dos muJe
Llegadas a ,
ta aquel palo Y es. a sombra .que. proyec
mezqum
cuchan con atención.
h a suenan cascabeles 1
-¡ Ahora sí, madre, a or on cascabeles, son
..
or suerte no s
-No, h 1Jª• P
. no le ves?
campanillas de un carro, ~za que es la que va a
Por la carretera que cr
' t· ado por cuatro
un carro ir
l
la Puebla, avanza .
de la recua viene e
.
la
pnmera
m ulas . Junto a
d por los hom1)r05•
•
t lla cruza a
.
carretero con 1a ra
, stín de color cen¡zov atado a la trasera, ~n n~~emente, resistiendo
~~ que se deja lleva~ l 1;;1y sacando de las fauen el lomo la llama e
'

ª

·

49
CC's rosadas la lengua bermeja. Las mulas van
regando en la sereninad de la tarde el tintineo
de sus campanillas, que se ajusta a l lento rodar
del armatoste; el toldo de blanca lona se bambolea en los baches, y entonces suenan, entrechocando , los herrajes de la galga. Mientras el carretero chasca_ la lengua, pasan las bestias el cruce de los caminos, y cuando ya se han alejado
algunos pasos de las dos mujeres, dice la anciana:
-¡ Vé, hija, vé !
María I sabel a van za hacia el carro, y cuando
llega a él deja de oirse el sonar de las esquilas.
Las mulas, quietas, husmean en los yerbajos que
crecen al borde dela carretera, y el can, tumbado
en el polvo, jadea y se rasca nerviosa111ente. En
Is. limpidez del cielo aparece una nube blanca
que se descrecha a poco y cuyos girones caminan
lentamente hacia la sierra, poniendo en el suelo
fugitivas caricias de sombra según van pasando
bajo el sol.
Sentada en la cuneta, con la mirada fija en el
sitio por donde desapareció la zagala, permanece Ja vieja quitándose las maltrechas esparteñas;
a élla se acerca un peregrino cubierto con pardo
sayal ; cuando va a pasar, la vieja le detiene:
-Atienda, hermano, ¿ conoce algún remedio
para estas grietas, que no me dejan andar ?-Y al
decirlo muestra los pies hinchados y sangrientos.

�50

MIGUEL A. RÓDENAS

-Para curarlos-dice el peregrino-no hay
como la quietud. Para aliviar el escozor, mojarlos en agua fresca.-Vuelve la cabeza a uno Y
otro lado, y añade después : Pero por aquí ni
charcos veo.
-Y alguna yerba que con venga· ¿ no conoce?
-Que se críe por el llano, no sé de ninguna.
La vieja se lamenta y el peregrino l¡;¡. mira con
piedad; luego reanúdase el diálogo:
- ¿ Va Vd. a la Puebla?
-Hacia allí voy, pero no hago cuenta de cuándo llegaré; si Dios me ayuda, pienso que ha de
ser bien entrada la noche.
Las campanillas vuelven a oirse, sacudidas
primero reciamente y después con monorrítmico
sonsoneo; tabletea el carro, blasfema el arriero,
y la anciana, levantando la cabeza, exclama:
-Pues no se detenga, porque aun le queda camino.
-¡ Que Dios la alivie, hermana!
-¡ Que El le acompañe!
Y se pierde en la tolvanera que levantan las
mulas, cuando aparece María Isabel, anudándose el pañuelo bajo la barba y limpiándose el sudor que a chorros se desliza por sus mejillas. Antes de llegar al cruce, se detiene y llama:
-¡ Vamos ya, madre !
Y la madre cálzase la esparteña y responde
jovialmente:

PAN DEL CAMlNO

51

- ¡ Vamos, vamos, hija !

El sol comienza a reclinarse poco a poco sobre
la sierra ; las sombras se alargan desmesuradamente, corre un vientecillo temp1ado y suave, y
apáganse, entre el rumor que este viento hace en
las mieses, los últimos ecos de las esquilas que
se alejan.
A poco caminar, las dos mujeres llegan a la
puerta de un mesón; María Isabel grita con júbilo:
-¡ Aquello, aquello es ventorro, madre !-Y la
vieja responde:
- Y hemos dado con él cuando más falta nos
hacía.
Lléganse a la mezquina choza, levantan la roja
cortinilla que cela la puerta y se hunden en la
grata penumbra del figón.
La posadera, quealoirlas aparece en una puerta del fondo, pregunta, después de saludar:
- ¿ Quieren tomar algún refresco?
-Refresco, no; queremos algo de comer,-dice
la madre.
-Si es caliente, tendrán que aguardar; no hay
nada hecho.
Míranse largo rato vieja y moza, como consultándose. Un rayo enfermizo de sol atraviesa la
cortinilla y pone un tinte rosado en la claridad
de los rostros; de muy lejos llega el lamento de
una campana. Por·fin, María Isabel ordena:

.

�52

:MIGUÉL A, RÓDl!lNAS

-Dénos pan blanco, un azumbre de vino y
queso fresco.
El ama de la venta va en busca de lo que le
pidieron, y, al encontrarse solas, pregunta la anciana:
- ¿ Alcanzará para todo, hija?
Y María Isabel tras contar unos cuartos,• responde:
-Sf, madre, para todo alcanza.
MIGUEL A. RODENAS.
( Hispania, Londres .)

- -- HEPEBTOQIO
-- -

BIBLIOGBBFICO

PLATERO, PLATERITO
Juan Ramón Jiménez-el delicado poeta-ha
contado la historia de Platero; .,. puedenverla
por sí mismos los lectores y tendrán en ello
un exquisito regalo. Platero, Platerito. ..
¿Quién es Platero? ¿Quién es este ser que con
tanto amor nos describe el poeta? Platero
es ... un borriquito. Los borriquitos se prestan a mil consideraciones de diversos géneros.
(Hay hombres que no se prestan a ninguna .)
Hay muchao; clases de borriquitos; este que
nos pinta Juan Ramón es simpático en extremo. No es grande ni desgarbado, sino pequeño y vivaracho. Tiene unos cascos redondos
y menudos, y unas orejas puntiagudas y tiesas. Cuando se para y levanta la cabeza, parece que está pensando alguna cosa. (Lo cual
no pueden hacer tampoco muchos hombres. )
A Platero, a Platerito, lo hemos visto en mu(•) Véase el volumen Platero y yo (elegía and,tluza). " Bibliotec11
Juventud", editada por LA L ECTURA de Madrid.

�R~PEít'l' 1R!n BIBLlO(';R.\FI("O

chas partes y en diversas ocasiones de nuestra vida.
Recordaremos algunas de estas ocasiones.
A Platero le hemos visto una vez-allá en Levante-en nna montaña cubierta de pinos y
de matas olorosas. Había una sendita que se
retorcía entre las quiebras. Platero iba con
un viejecito. El viejecito había estado haciendo unos haces de hornija y los había puesto
sobre los lomos del borriquito. Estaba hecha
la faena del día; estaba ganada la comida;
esta carga de leña, el viejecito la vendería en
el pueblo. No había más que echar a andar.
Pero en este crítico momento, el borriquito
no quiso poners'.! en march ,L Allí estaba, entre los pinos olorosos, en la sendita, con los
pies juntos y las orejas tiesas, inmóvil, como de bronce. (Arriba resplandecía el cielo
a zul, el cielo de Levante.), Primero
fueron las
.
cariñosas excitaciones del viejecito; luego, las
palabras fueron un poco más escuetas; más
t a rde hubo algún discreto empellón. Pero
Platero, Platerito, 110 se movía. NÓ quería
march a r. ¿Por qué? No lo sabemos; los borriquitos t ienen t a mbífo sus misterios. Y el viej o viendo la ob stinación, la tozudez de Platero, se desesperaba. No sabía ya lo que hacer

REPERTORIO BIBLIOGRÁFICO

55

para que el borriquito marchase. Nosotros
contemplábamos la escena desde un elevado
risco. Y entre lo que decía el viejecito, ya furioso, ya exasperado, oímos la siguiente frase: "¡Este borrico será la causa de que yo me
condene!" De que yo me condene; es decir, de
que, por su obstinación yo me entregue al pecado de la ira y haga y diga cosas que me lleven a los infiernos en su día. ¿Comprendéis
toda la trascendencia del cuadro y su interés
supremo? ¡Este borrico, Platero, Platerito,
con sus orejas tiesas, siendo la causa de la
condenación de un hombre por toda la eternidad!
Otras veces hemos visto a Platero llevando
un costal de trigo al molino. (¿Y aquella linda molinera de aquel día? ¿ Dónde está?) En
una romería también hemos reconocido a Platero, llevando un zaque de vino y unas alforjas llenasde vituallas. No hace mucho leíamos
una antigua traducción de Las Ge6rgicas, de
Virgilio, una traducción del siglo XVI. En el
libro I encontramos este pasaje: " Muchas
veces sucederá el que un hombre lleve un jumentillo perezm;o, y unas veces le carga de
aceite; otras le carga de la fruta, que ordinariamente es cosa que va le poco; otras veces

�5'7

REPERTORIO BIBLIOGRÁFICO

REPERTORIO BIBLlOGRÁFICO

le echa los guijarros para empedrar; y tal vez
le suele llevar a la ciudad cargado de la masa
negra de la pez." A Pla.tero, a Pla.terito, le
hemos visto, sí, cargado con corambres de
aceite y con serones de fruta. ·Tal vez le hemos visto también llevando piedras para el
empedrado. Pero como no lo hemos visto
nunca, querido Juan Ramón, es como dice
Virgilio: cargando de la masa negra de la pez.

cual es, sea quien se fuere el autor que la firme. Si en vez de una apropiación completa,
dicha obra sufre una serie de vflriantes ( que
pueden ir desde pequeños retoques y ttaducciones, hasta la incorporación de algunos
fragmentos y motivos en otra obra de arte)
la única cuestión literaria que se presenta es
ver si el retoque es feliz, si la traducción es
bella, si la imitación es oportuna, si el nuevo
organismo artístico tiene vida.-¿Qué valor
tiene el arreglo del Enamorado de Boyardo,
hecho por Francisco Berni? ¿Cómo ha triunfado Manzoni en la imitación de un pasaje del
Fausto, cuando refiere la tentativa de suicidio
del Innominado? Citemos el caso de Manzoni, para añadir luego que si se pudiera emplear, en cuestiones estrictamente literarias, el
feo vocablo "plagiario", todos los escritores,
los artistas, los pensadores serían plagiarios;
porque todos se reatan al pensamiento y al
arte precedentes, desarrollándolo y variándolo. Todos nuestros discursos habrían de ser
considerados como secuela de plagios, puesto
que en ellos se hallan fundidos f•ases, imágenes, comparaciones que ya fueron creaciones
artísticas de otras mentes; toda la vida sería
plag io.

56

AZORIN
( Bfa,,,o y Negro. Madrid.)

EL PLAGIO,
SU ASPECTO LITERARIO Y MORAL

En realidiad, el plagio es concepto que no
tiene relación alguna con la literatura. Literariamente ( o sea en el campo literario, científico y artístico), el plagio no existe. Esto,
que parece paradoja, resultará cosa de elemental buen sentido, con sólo reflex.ionarlo un
instante. En efecto, quien se apropia, sin más
ni más, uoa obra literaria Ajena, en nada
-eltera la esencia de dicha obra, que sigue tal

��60

61

REPERTORIO BIBLIOORÁFICO

RÍ!!PEln'ORIO BlBLIOGiliICO

su oficio; el artista debe procurar hacer de
artista, y la búsqueda de las imitaciones y derivaciones, por él realizadas, toca al crítico y
al historiador; que para ésto son pagados.
Pero ( ya que argumentamos casuísticamente,
detengámonos un momento más) la objeción,
si diestra, no es del todo justa. El artista es
también hombre, y por eso, no puede desinteresarse de la tarea asignada al crítico y al historiador, y mucho menos tenderle insidias y
tratar de obstaculizarlo. Por mi parte, si alguna autoridad tuviera entre los literatos
italianos contemporáneos, querría aconsejarles que se a bandoparan a las confesiones, tan
sinceras y amplias como sea posible, acerca de
la génesis de sus obras. De este modo, darían
con ello buen ejemplo de lealtad; ahorrarían a
los críticos futuros largas investigaciones, discusiones y errores; e impedirían a los futuros
eruditos universitarios hacer fortuna, descubriendo sus plagios.
Suele decirse que el mal del plagio consiste
en defraudar a los otros del mérito que les corresponde. ¿Pero qué cosa es ocultar el mérito
ajeno sino, ciertamente, alterar la verdad histórica? Eso se reduce, pues, a l mismo fundamento, por nosot ros apuntado. Por lo demás,

señalando las propias fuentes no·sólo se logra
señalar el mérito ajeno, sino también, por casualidad, el demérito ajeno.
Tal nos parece el criterio con que debe juzgarse el plagio, pero en los casos concretos,
las dificultades de un juicio exacto no son pequeñas. A menudo ocurre que los artistas imitan inconscientemente, o de pronto olvidan la
génesis de sus concepciones; algunas veces, no
dan importancia a las derivaciones por una
especie de característica ingenuidad. Y con los
artistas (nos referimos a los artistas verdaderos) hay que tener, se sabe, paciencia e indulgencia. ¿Querríamos lanzarnos como perros
mordedores contra quien-interpoladas en su
vasta producción original-nos ha dado alguna traducción espléndida o variación de poesías ajenas, sin advertirnos su procedencia?
Bastaría, a lo sumo, con no alabárselo.
B.CROCE
(Trad. de los Saggi Filusojici. Vol. l.}

Juan Sale Serrallonga, a quien el mismo
Maragall dedicó un estupendo poema , * una
(") La ji d'e,, Stm1/lon,,ua. Véase el tomo I de las Potsús de
Juan Maragall. Edición de Gustavo Gilí, Barcelona.

�62

RBPERT0Rt0 Bmuooilixco

APOSTILLAS
de las cosas más hermosas que en España se
han escrito.
MIGU E L DE U)IAM U.&gt;:O

NO LOS QUIEREN

(Nuevo Mimdo. Madrid.)

Al estudiante que desee auquirir un conocimiento elemental de íilosofia, le será a un
tiempo más fácil y más provechoso leer algunas de las obras de los grandes filósofos que
aprender generalidades de los tex~os. ~e recomiendan especialmente las que s1gu.en.
Platón: República. Sobre todo los libros VI
y VII.
Descartes: Meditaciones
Spinoza: Etica.
~
Leibnitz: Monadologia.
.
Berkeley: Tres diálogos entre Hylas Y PhIlonous.
Hume: Investigaciones concernientes al Humano Enteudimiento.
.
Kant: Prolegómenos a toda metafísica. del
porvenir.
BERTRAND RUSS ELL
(Tke fJro6/mu of / kiú,sopkyJ

En Granada, como en tantos otros lugares
de nuestra yerma España, se ha declarado la
guerra al ciprés.
Al ciprés, al árbol solemne, al único árbol
que crece con respeto de sí mismo, que tiene
instintos arquitectónicos, que tiene estilo, que
tiene verdor todo el año, que tiene poesía toda la vida, le han declarado inútil los de la
derecha y los de la izquierda.
Un día talaron los cipreses de un cementerio
en un pueblecillo porque al cura párroco leparecían tristes, y en vez de los cipreses plantaron acacias, los árboles de casa de baños, de
fielatos y de "hermanitas". El reaccionario
no quería cipreses.
Otro día, Blasco Ibáñez me preguntó que
por qué pintaba yo cipreses, que eran árboles
clericales. El hombre "avanzado" tampoco
los quería.
Otro día los quitaron de un claustro. Ahora los han quitado de la Alhambra, en los
"calvarios" los dejan morir, en los "cármenes"
no los dejan vivir, y hoy uno, mañana otr0,
España se va quedando sin cipreses, y ya no
tiene derecho ni a ser cementerio: sólo tiene
derecho a ser llanura desierta.

�'ñ~~,,.

dias. nevo. nntl!\
sentada., rte gTic•
un&amp; ªPº':isa.roente pr~iñetns de \o\ull\en.
A mochos españoles les parcccrú que
ieión pT'!:." en colore,; 1na. peseta.
col'lsta.
s cubieT
'\o e\ de u
a \a. veno:i-sea que
muerte de los cipreses no tiene importancia.
· es 110
L
..1 ' d
0 rrse
¡Mueren tántas cm:as! ¿Y quién se ocupa de -Sn pTtlC~o o.Cl\ba ~e, P\owp\c~· \~ente c10 os
ello? De1anrlo aparte motivos de estética, de Jtiad,a, C\0 t,·o.ducccton n"ta1·á ,guo.
. I'
J
C&gt;IJ- to'IJ\ ~,
breve, co ··
\ s c\i11,tc&lt;'
belleza y de poesía, hoy que tanto se le habla
b\ica-q1. en
demás de º~cb\ fra11a nuestro pueblo de sentimit"nto patrio, seg"'......-- enes• es•ns 0hrns \lls poT el gran ¿ñ"'\nc\o nn
mi patriotismo, el ciprés tiene tanta impo
~egniT!ui ª
de nuevo ,adora hn s
.
.
.
t.To.dnc:
"c\ y cv~&lt;
tancia que, cada uno que se echa aba30, es ,eg08 verl'\t6n u \it¡-i•a1•,o.
una raiz de nuestra casa que se nos arranca. s cuya.
\ mundo
El ciprés, como el campanario, como la cruz r~tigio en e
RE~lSl AS
•

ést.TOS

•

a,

de nn

ª\,o.

:¿;s

de término, como la atalaya , son siluetas que
recordamos cuando estamos lejos de nuestra
tierra, son piedras miliarias de nuestro patriotismo, señales que definen para nosotros
lo que añoramos cuando estamos lejos, que
marcan en nuestro coraz 6 n 1as fronteras d e
nuestros amores mucho más que las cartas
geográficas; y si cuando al vol ver a casa, en
lugar del ciprés y del campanario, de la a talaya o de la cruz de término, encontramos un
árbol vulgar o un llano yermo, cree uno que
no 11ega a su casa y se vne1ve d esaIen t a d o, y
desde entonces ya no tiene patria, por más
que digan lo contrario banderas y geografías.
. ,
P or 1o tanto, ca d a c1pres
que se va arrancando no es un árbol, es un hombre que se
arranca, y hoy estamos tan faltos de ellos,
que el que desarraiga uno, sea liberal, sea librepensador, merece-es mi opinión humilde.d.
och o años d e pres1 to.
SANTIAGO RUSIÑOL
(De Ptmiáa, Medellln, Colombia.)

L {\. 5

1&gt;t1.uri-'1ESPA~A- • '. e 1 ~\1~)
:, d.c Jnho d
,r1CA.S, ,10 r
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Núntcr-&gt;_ et w. IDEAS 1;º ' or Jouqní~
, pe. . pah's o.r·L,cn\os-EL Á L,.,ur:&gt;• f; tL, 'P Rn.n1ot1
-PrnW' ' · Gasset.
1;1S)lÜ, por 'oEL },tlJ. Ortega..-[ M.b.QDlb.
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Dicentn.. El El, TAt,Oi:
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                <text> Colección Ariel de Joaquín García Monge. La misma fue una importante revista cultural que iniciara en 1906 bajo la dirección de su fundador y terminada en 1917 por Alfredo Greñas, sucesor de García Monge en la dirección de la revista. La Colección Ariel se caracterizó por difundir una selección de literatura clásica y moderna de distinguidos intelectuales latinoamericanos, europeos y estadounidenses. A partir de 1908 la revista incluye una sección denominada "Rincón de los niños"  </text>
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                    <text>GUILl,ERMO VALENCIA ••.•.. • Cómomirnelpo&lt;'tanfloll-

var
ALBERTO MASFERRER...... ..
ENRIQUE BANCHS . .•••.•.•• .

Dios pr.&gt;tege a los niños
J.a Oda a los Pndresde la
Patria

RUB~N DARIO.. ••. • •••••••.••..•

El id al 1-flle. Henrieue

SANTIAGO PEREZ TRIANA....

J.a doctrina de Monroe en

JOSE F.NRIQUE RODO. .. . • • •

Bélgica

MIGUEL DF, UNAMUNO .•. ••.

Sobre el destino

un aspecto nuevo

1915

SAN JOSE DE COSTA IIIICA.
Imprenta Grell••

���2

OUTLLERMO VALE'llCli

portento~o y épico, un hombre. i Y ese
hombre era Bolívar!
La palabra vuela, cansada, para decir
lo que fué él: predecir, luchar, vencer,
crear, orar, gemir, cantar, rugir, maldecir, convencer, soñar, padecer, agonizar,
morir ... Morir, no como quiera, sino como la columna dórica cansada de llevar
sobre sus hombros el peso inmenso de las
naves; contemplando cómo España ataba
de su escudoala fiera soberbia y melenuda,
y dejaba volar, a cobijar el nuestro, con
la sombra sagrada de sus plumas, esa ave
libre que gusta de armar su nido sobre
el pico más alto de las sierras.
Y esa fué la visión del poeta. El ,·ió al
héroe mártir; y supo contemplar su perfil
vencedor sobre el muro negro y derruido
de los tiempos que fueron; y su gesto
aguileño y su abrazada tez y sus mismas
quemadoras pupilas en que reverberaba
el rojo sol del comba te. Y vió cómo, al
acompasado galopar de su caballo, la tierra brotaba soldados que iban formando,
asu espalda, como la cauda inmensura-

CÓMO MIRA EL P&lt;iETA A BOLÍVAR

3

ble de un cometa; y cómo iba llevando,
de monte en monte andino, los incendios
de la guerra y la voz de Dios....
El poeta tomó esos rasgos esenciales y
fué a llevar a la fragua volcánica el sagrado crisol que contenía el bronce futuro
de la estatua inmortal. Inmortal. .. porque Bolívar vivirá mientras la lengua castellana nos esté pregonando en América,
e"? las estrofas del poeta, un pasado glonoso y un compromiso para lo futuro.
GUILLERMO VALENCIA
( El Fígaro. Habana.)

�DIOS P ROTEOJ; .l. LOS NJÑOS

DIOS PROTEGE A LOS NIÑOS
( Del fr anrls.)

no creas que Dios no piensa en
ti porque eres débil y pequeño.
Más pequeño es el pajarito qtte revolotea oculto en los zarzales, y Dios le
viste y alimenta.
Dios baja a la casita de la abeja, y
cuando ésta se va, él cuida sus barrilitos
de miel, guardados en el hueco de un roble.
Dios protege al diminuto insecto, escondido bajo una brizna de hierba .
Dios está e!l todas partes: lo mismo
en la choza del pobre que en el palacio
del rico, y a sus ojos n o vale má s u na
estrella que el huevito de un colibrí.
Si duermes, él está junto a tu cama,
y gua rda tu sueño.
El vela sobre ti, como vela sobre el
IÑO,

N

5

árbol, al que calienta con su sol y refresca con s u lluvia.
A toda hora extiende su mano sobre
tu cabecita para protegerte. Confía ¡oh
niño! en Dios. Y serás fuerte y bueno,
porque de él vienen toda fuerza y toda
bondad.
AL BERT O MASFERRE R.

�ODA A LOS PADRES nE LA PATRIA

7

como echa el viento el trigo a un mismo lado
se amaron en razón de este prestigio;
dos manos juntas bajo un gorro frigio.

LA ODA A LOS PADRES DE LA PATRIA
f l EINA la paz entre

los argentinos ...
~Contemplo la concordia de los hombres,
la justa imbricación de sus destinos,
la mutual armonía de los nombres,
la energía solemne de las urnas,
el fermento de las resoluciones,
y laboriosamente taciturnas
las frentes graves de las vocaciones...
Mi individual dolor se desvanece
como hoja seca en selva que florece.
¡Ob, Dio.;! pienso e1. los h &gt;mbrcs que han vivido

cuando en la Nada estaba mi latido,
cuando como en la cuerda está la nota,
cuerda nunca pulsada, el ser dormía
latente y vago en la tiniebla ignota,
insospechado en la tiniebla fría ...
Y Ellos ... ¡cumplían su deber! que uncidos
a la aspereza de un humilde estado,
cada cual en su sitio, como un diente
de engranaje en el hueco respondiente,
por una misma voluntad unidos

Llevaban, pertinaz, lq iniciativa
en la pupila como lumbre viva;
su hora de reposo era un perfecto
ángulo de mensura de un proyecto.
Uno escarbaba en la naturaleza
la utilidad que en ella se apereza;
otro organiza, acuerda y anticipa
la ley, que sólo es ley cuando emancipa;
quien, sacudido del dolor de Apolo,
juntaba a todos en un templo solo;
y otros, vidas cordiales y serenas ...
tienen igual deber las azucenas
que hacen claros los ojos que las miran
y perfuman las manos en que expiran.
Por ellos nuestro pan arraicra
el bcrusto
b
suave y fácil de cosa que en derecho
se posee y recibe nuestro lecho
el peso de la paz de un hombre justo.
Por ellos se remansan las miradas
en proporciones como musicadas
y se despierta en familiaridad
con su viril confianza, la bondad.

�8

J!lNRJQUr. BAN_C_H_S_ _ _ _ _ __

¿Quienes fundan la estirpe? Aquí, el prim~ro
el hombre que primero en e11ta tierra
llevó la carta que el abrazo encierra,
el chasque que en hipante parejero
el incierto pavor de la distancia
cruzó llevando a la cintura opreso
un pedazo ele idioma en que confeso
se prolongaba un eco de constancia
una angustia lejana, acaso un beso.
El puso pensamientos frente a frente,
a chÚla familiar trajo al ausente
y el llano calmo unió al agudo monte.
¡A cuántos fué su aparición, suspensa
allá en la indecisión del horizonte
del dolor de estar solos recompensa!
Y salga aquel que espíritu afincable
puso en la pampa abierta el alambrado
y circundó su esfuerzo en la inviolable
seguridad del término marcado.
En la extensión de vaguedad indivisa
todo está errante como en el desierto;
la vagabunda planta que allí pisa
no está tranquila y el derecho incierto
tiene el fugaz capricho de la brisa.
Brava y alzada la perdida hacienda
defrauda al hombre su opulenta ofrenda.

ODA A 1,03 PADKE9 D)': LA PATRIA

Estérilmente en su salvaje estado
se embastece la estampa del ganado.
Y nadie goza el previsor orgullo
de saber el valor de lo que es suyo.
El pedestal primero de la vida
libre es la propiedad. La patria es hecha
de propiedades: y jamás la olvida
aquel que en algo siembra o algo techa.
Grande es aquel que hincando la medida
con el poste en que paran los enjambres,
rayó la pampa coo lo1o cuatro alambres.
Pero más grande el otro que sediento
de la confusa entraña de la tierra
sacó a la luz el óptimo elemento.
La sangre de cristal sacó a la sierra
y el suelo yermo como la ignorancia
recibió con su pecho calcinado
el redimirlo surtidor, alado
de pronto como un vino que se escancia
solo y protesta en súbita arrogancia
la oscura eternidad de su prisión ...
¡Música nueva en la desolación
de los paisajes tristes y marchitos,
el agua, el agua pioneer, redención,
de los paisajes foscos y malditos!
Y este es el reino de su maravilla

*

9

�10

E:SRIQUE BANCHS

porque ella hinchó la eicótica semilla,
constituyó esencial a la argamasa,
regó los corredores de la casa ...
Porque ella en el país sólo alternado
por el sol en la arena difractado
trajo el carnero de los ojos de oro,
con su cabeza de bigornia el toro,
el caballo de oreja pronto erguida,
el perro al que un galope sobresalta
y se adelanta a toda bienvenida,
el flamenco rosado que resalta
en los charcos dormidos como una
pálida rosa en límpida bandeja
y la colmena grávida que aduna
rumor de lluvia con rumor de queja...
Rindióse el hombre en un recogimiento
culminante en los años y divino
cuando, hélice en el mar azul del viento,
giró la rueda del primer molino.
Bien vale un verso el que primeramenle
puso un eje de acero a la carreta,
la carreta que áspera y gimiente
a su µobreza indígena sujeta,
reptaba en la sin fin llanura yerma
tarda y difícil como bestia enferma.
Pero hubo alguno que alivió la enorme

ODA .l. !,OS PAl)Rt:S D ■ LA

P.\TRTA

rueda atascada de su propio peso
y en llanta fina la encerró, conforme
al ligero vigor. ¡Hierro, progreso,
Hierro fundamental y activo ea donde
un invocado porvenir responde!
Se crea y limpia en la fornalla roja
como el artista en la miseria crea,
y es fino pero fuerte, como idea
que no por ser sutil s11 fuerza afloja ...
Recuerda al hombre por quien ves hogaño
cruzar por los macizos alfalfares
donde la juvenil edad del año
se cuaja en leve floración violeta
o en los caminos que tentaculares
rasgan el verde igual con tersa veta
cruzar como libc'.!lulas ligeras
ves tílburis, volantas, jardineras ...
Hay algo que une más que una bandera,
más que un conciliador paño celeste
que en los aniversarios sombra preste
sobre rica mansión, taller, tapera;
hay algo que une más que a comulgantes
el Pétalo de lirio de la Forma;
más que el idioma que es cincel y norma
de las Promesas siempre tremulantes
ed emoción sobre el tiem¡.,o y la desgracia ...

11

�ENltlQ US

llANC Hfi

ODA ~ L08 PAIIRE,;

Es el camino eu que el tra½&gt;ajo espacia
lar and wide su impulso. ¡Los caminos!:
nervadura de unión que imprime al suelo
la sensación de la presencia humana.
Prolongan en la mansa y silenciosa
libertad de los campos bajo el cielo
la colmena r ag itación urbana,
y en su vinculación todos vecinos
no queda solo el solitario duelo
ni se afinca el placer p orque rebosa
por ellos, general y desbordante.
Quien dentro de secreta frente esconde
la a ventura posible, a llí, inquiet a nte
se va el ca mino g ri-s ¡quien sabe a dónde!
Todos se acuerdan dél cua ndo se espera
de la mano del Júbilo al a usente,
todos están en él cua ndo inclemente
la materna región arroja afuera
inhóspita su propia p role herida ...
P a rte desde un umbra l cual bendecida
prolongación del alma del hogar
y pa rece que en él se prolongara,
(¡queda , sutil y lánguida algazara!)
el rumor de la ch arla familiar
o el zumbido astiHado del telar.
¡Ab, pero son magníficos! Magníficos
CtHtOdo pom posamen te la opulencia

ns LA 'J'T R IA

predial derrama en ellos los muníficos
rebaños, y vibrando en la querencia
responde a la ternura del balido
la pena lenta y honda del mug ido ...
Los rebaños: la vaca resignada
que se detiene y vuelve la cabeza
con lástima en los ojos empañados,
el carnero que embiste el aire en cada
sombra alada al sentir que la ufaneza
maternal de celosa golondrina
le arra nca en sus revuelos a locados
la hilach a suelta de la la na fina
para el nido que a mpa ran los tejados,
y el caballo que eu cónica carrera
cargad tirón final que ha r oto el cincho
y la puja que ha roto la pechera
en el trémulo bronce del relincho ...
¿Qué rumor de t ormenta más fecunda
que a quella tempestad sorda que inunda
el tráfico g regal en los caminos,
oblación de vigor a los destinos
insospechados de los argentinos?
Diga quien vió una tarde declinante
mover en los caminos cenicientos
las pa r vas de heno en los camiones lentos
que penetra ndo en el confín distante
parecen majestuosa serranía,

13

�14

t.NRIQUJI!

BANCTIS

0l&gt;A A T,OR P,\IIR'P'S

nr.

t,A

p.,TRTA _ _ _
l!l_

diga si olvida esa melancolía
que desde el fondo de una tarde agraria
le sigue como sombra solitaria.
Laudativa emoción me agranda el pecho
cuando en la soledad de tierra nueva
veo blanquear simétricas y agudas
las carpas de los peones camineros.
Ellos los sin bogar, que dejan hecho
un paso a los bogares, los que en prueba
de haber pasado con sus obras rudas
fundan tras sí perennes derroteros.
Pero un hombre existió, hoy ignorado
en el claustro sombrío de la historia,
que el primero dejó un bache colmado
y el pantano avenó; luego apoyado
en su confianza fuerte y placentera,
miró el camino inaugurado qu'era
la ruta inaugurada de su gloria.

la semilla que encierra el eucalipto
como un sáfico solo, encierra un alma ...
¡Arbol de majestad!: suena debajo
de él como en un templo la sandalia,
él, siempre en el azul como un proscripto
al alto azul por su grandiosa calma.
¡Arbol con la presencia de los dioses!
En su fronda sombría son las voces
de la progenie alada salmos graves,
la crepitante fronda, fronda de hoces
donde duermen las nubes eon las aves ...
Todo su alrededor parece un atrio
para que eleve él sólo su calosa
rectitud, erguimiento en que reposa
la recia majestad del campo patrio ...
¡Haya en lugar de piedra y signo inscripto
en mi llorada tumba un eucalipto!

Como columnas son de gloria anónima
los eucaliptos. Raza de columnas
a la que falta la expresión epónima
de quien un día, dúctiles alumnas
fueron; pues, tallos frágiles había
uno que su principio sostenía
en la tierra de plata. Gr.o que trajo
de una ignota comarca de la Australia

La obra, que es la idea regazada ,
en innúmeras formas reconcentra
la armoniosa mecánica del músculo.
Sólo el hombre dispone la educada
fuerza en obra prevista; él sólo encuentra
que como una esperanza sin crepúsculo
la reoovante forma de la idea
la nueva acción de nueva fuerza crea ...
Qu:en difciplina el álacra cohorte

�16

ENR.l'~UE

BANOJJS
Ol&gt;A A LOS PADRES DE LA PATRJA

de alados sereti que en kls frentes moran
ed\:lca la justeza de su porte,
arma de pN"suasiva gracia al gesto
y los músculos ciegos incorporan
la docta dirección que marca el puesto
de su fuerza en el límite dispuesto ...
Miremos al que mueve en sublevada
a&lt;Yua
el ala del barco, el ágil remo,
o
al que abre en incisiva cuchillada
el cogote berreante del becerro,
al que amasa y enforna el pan supremo,
al que golpea el rutilante hierro,
al que levanta isócrono martillo,
al que encaja en la tierra dividida
médula de la paz, la cañería,
al que engarza la piedra en el anillo:
beso perenne en mano prometida,
al que en alta techumbre o campanario
es, con ojos vultúridos, vigía
que apronta agudo g rito salutario,
a l que junto al tumulto maquinario
tiene en la diestra estopa o aceitera
de penetrante pico de cigüeña,
al que va en la oración a la carrera
con larga vara de flameante punta
y enciende los faroles, al que ordeña
la vaca del cencerro lastimero,

y al que con latigazo cohetero
ensoberbece percherona yunta ...
Todos ellos unánimes resienten
el imperio vital de un pensamiento,
todos un implacable mandamiento
utilitario y tácito consientP.n.
Pero en más bello cauce se arteriza
con un desinterés alegre y sano
y e,1 espontánea libertad sonrisa
el noble exceso del esfuerzo humano:
Digo el deporte en que la mara villa
corporal se aligera en regocijo
como se goza el alma en la sencilla
alegría de feria popular,
y burla en devaneo la ejemplar
rigidez del deber y horario fijo.
Y el deporte es así: es disciplina
natural y graciosa. Natural
como el canto de alondra repentina
volando en la sonrisa matinal...
¡Canto la prez del jueg0 a la pelota,
la arrogante salud que en fuerza e:ii:plota!
¡La clara vastidad de los frontones
donde las voces son aclamaciones;
el va y el ven15a, el saque, el uno ll cero
que suenan como golpes en acero,
que infunden en el pecho eco latrante¡

17

�18

ENRIQUE B.U.OllS

el muro, monumento resonante
que marca con un grito de victoria
el vigor de la mano proyectoria
que limpia, o con la cei-ta, o con la pala,
tiene el impulso súbito del ala¡
saltatriz y violenta la esferilla
de verga y encerada cabritilla,
inesperada, ubícua, sagitaria,
ligera y fuerte, leve y lapidaria;
y el salto y la carrera y el anhelo
que como lanza audaz le para el vuelo!. ..
Honro al hombre que trajo el ejercicio
alegre y franco y canto el beneficio
que de rejuventud al joven dota.
¡Honro la prez del juego a la pelota!

Pero más que el trabajo renovante
que entretiene la espera que es la vida,
pero más que el deporte equilibran te
que es música en vigor aparecida,
y más que la moneda de los justos:
la buena voluntad; signos robustos
decoran la riqueza memorable
de la Nación, como en escudo noble
el azur, el sinople, el gul, el sable,
bestia rampante torreón y roble.
Son rúbricas que en grave documento

ODA A LOS PADRES DV. LA PATRTA

por voluntad de pueblos federados
suprimen las aduanas interiores ...
¿Cuándo a todos un mismo pensamiento
Y un mismo nombre nacional abraza
y tienen suelos patrios cosechados
y un corazón que colman los dolores,
cuando por la cultura igual son raza
y una igual caridad los llama hermanos
y de una igual mar.era dicen ¡juro!
como de igual manera dicen ¡amo!
serán la dura obra de sus manos
el fruto del negocio y el maduro
fruto del árbol o industrioso ramo ,
extranjeros allí donde a los hombres
un mismo nombre nacional abraza?
¿Allí, en el patio mismo de su casa
gritará la alcabala ¡no se pasa!?
¿Y tierra igual, cortada por dos nombres
será hostil entre sí? ... ¿En la bandera
el blanco y el azul se cruzan guerra?
¿Nadie podrá bajar de la al ta sierra
el pino agudo que será piragua,
ni bajará la balsa libremente
sin que el ogro fiscal grite ¡detente!
frente al tranquilo progresar del agua
que álamos mira, p almas más allí
Y más lejos los pinos misioneros

19

�20

E?ffilQUE B \NCHS

y torva confusión del tacuarí?
¿Tendrá castigo el poncho calchaquí
porque se junta en un telar lejano,
y la tinaja del licor cuyano
se quebrará en el límite frontero
por que viene de casa de un hermano?
¿Se habrá de ver desierto el natural
camino de los ríos y el umbral
del puerto natural encadenado
y el derecho de tránsito vedado
del suelo ¿para qoé reconquistado? ...
Los que crean no saben detenerse
en la alameda vaga de la historia;
la voz del verso sin embargo fuerée
al creador en obra de memoria,
y rememore y surjan en su frente
los nombres que firmaron la gran Acta,
como en las plazas públicas el día
en que la nieve cae tenazmente
surgen sobre la sábana compacta,
sobre la blanca y gris monotonía
bajo los foscos cielos invernales,
los monumentos en los pedestales.
Coronas que eternizan en las frentes
la forma de los brazos cuando abrazan,
gajos apasionados que entrelazan

(\DA A LOS PADREd DE LA PaTRIA

el adamante grito de las gentes,
coronen proras. Y coronen proras
que arando soledades mugidoras,
en la concavidad tesaurizan~e
trajeron más tesoro y mara villa
que aquel que se llevaron al Levante
con las frontales joyas mejicanas,
con las pálidas perlas antillanas,
con los racimos de la cochinilla
' ...
con el quetzal huraño y majestuoso
En buen día y minuto venturoso
el pardo Estuario atravesando, aterra
la quilla que primera en nuestra tierra
trajo un libro de versos ... ¡Fiebre santa!
que levanta la carne cual se encorva
la espalda del león. ¡Arma que canta!
y rompe al hombre la potencia torva
de la perversidad; desgarra al Diablo
que en la naturaleza humana incuba
los huevos de la Ira. Gran venablo
cuya punta sutil es el vocablo
cargado de sentido que si hiere
hiere en el sitio aquel que nunca muere
y lo hiere de amor para que suba
donde todas las almas se confunden
en la Unidad!... Oid: las almas se hunden
en tu sombra de oro, Poesía,

21

�22

JINRIQ OE BANCHS

cual paisaje de pinos y de nieve
en la sombra de plata de la luna.
Y su esencia inmutable que rocía
una flotante claridad de estrella
comprende todo y como un ala leve
cruza el pavor de una región tao beHa
que nunca la cruzó presencia alguna
conscientemente... Oid, cómo se siente
( como el antiguo trípode elocuente),
resonar en el pecho de la Musa
simbólica, el fatal latido pánico,
el del mar, el del campo y el uránico
desde una eternidad. Oid, confusa
rompiente de una ola de sollozos,
y canciones de cuna y alaridos
y el fragor de metales laboriosos
y el fúnebre vagar de los vencidos.
¡Porque es eterna! Y como Eterna trae
en pie la altura que en el tiempo cae.
Su diestra permanente, original,
fértil como la tierra primordial,
conduce con firmeza oracular,
segura como un río que va al mar,
a un nuevo fin, principio de otro fin ...
¿Quién ignora que existe? Quien ignora
que se abraza, se espera, que se llora,
que por diciembre hay flor en el ja.rdín.

ODA A LOS P ·lDRES DE LA. PATRIA.

Porque Ella es sentimiento. Y es su perla
la lágrima, la risa su collar
y la pasión el férvido telar
que enaltece su mano. Para verla
la carne transitoria se traspasa
con los siete puñales de las siete
virtudes. Se hace templo y se hace casa
de voluntad que le señala el cielo
como el angel de piedra en los sepulcros.
iMejoramiento espiritual, anhelo
de admonición constante y excitante
cual repetido golpe de florete,
invisibles cinceles, finos, pulcros,
que tallan, pero a golpes, el diamante
de esta satisfacción insatisfecha
que es la Vida, encadenada a todo:
en la humedad vital unida al lodo
en su renovación nunca deshecha '
unida al armonioso movimiento
y unida al Tiempo por el pensamiento ...
La poesía es como punta aleve
que estéril calma sin cesar conmueve
con redentora cruelda d . Inyecta
la fiebre por las cosas esencia les ·
.
.
'
encaJa un nervio en el vigor dormido
con la firmeza de una línea recta
Y llena el corazón de los mortales

23

�24

ENRIQ UE B \NO US

con el letal terror del negro olvido
macizo de mutismo irrevocable.
¡Daimon de luz, el hombre que nos trajo
el ligero, sagrado y venerable
verso violento de inquietud, que bajo
música sirenida vierte envidia
emulatriz! ¡Divina en su perfidia!
Recojo los pendones de la oda
y este es mi voto, Patria: Que tu suerte
en las obras sencillas se haga fuerte,
como en mísero nido se acomoda
el águila. Tu fuerza ensamble toda
en deber cotidiano. No una diosa
te llames y te engañes de pomposa
fiesta. Sé como un hombre, como un hombre
con las obligaciones familiares
y con la utilidad de sus pesa res,
con el día apretado de simiente
como una granada. Que tu nombre
tan metálico, límpido y sonriente
suene a verdad austera y a palabra
de honor. Y por ti juren los varones.
Respétate, que así tu mano labra
tu propia y exclusiva recompensa.
Regocíjate en ti, como el que piensa.
Tu sextuple millón de corazones

ODA A LOS P ADRES DE LA PATRIA

25

tenga la integridad de los pilares.
¡Tan maziso pilar pide la raza
de las virtudes! Amate en tu casa:
alégrate en la furia de tus mares,
alégrate en tus grandes parlamentos,
en el áspero son de tus trigales,
en los mandatos de tus trbunales,
en las asociaciones y esponsales,
en tus auroras y en tus nacimientos,
alégrate en tus pinos y tus vides ...
No te quiero tan próspera que olvides
el difícil Deber. Y no te asombre
que se mueran las patrias como el hombre ...
... ¿Qué pastor colosal en la tiniebla
suprema empuja los rebaños de astros?
¿qué báculo fata l lleva la niebla
de Galaxía ? ¿quién borra los r astros
en el sendero inánime de Cronos?
¡Quién que sea te libre de los ma les
y aparte de tus hombros maternales
la formida ble g a rra que se a ba te,
tremenda, insospechada y sin combate,
en las Dominaciones y los Tronos!
E RI QUE BANC HS
( Nosotros. Buenos Aires.)

�Ml,LE. HF.NRIBTTE

EL IDEAL DE MLLE. HENRIETTE
-"¡Au revoir, mademoiselle Henriette, au
revoir!"
Yo oi bien; la señora la despidió así en el
muelle ... aquella señora robusta, parlanchina,
que llevaba un collar de perlas, posiblemente
verdadero, y un sombrero imposible, imposible, como aquellos tacones que le echaban su
fuerte humanidad para adelante y la hacían
andar en la punta de los pies, y con movimientos de pato ... Yo oí bien: ''Au revoir, mademoiselle Henriette ... "
Y aquí, en la lista de pasajeros, me encuentro con que mademoiselle Henriette se llama
Mme. de ... Y a la verdad, el aspecto, la manera de mirar, antes bien, seria, grave, más
que de una señorita, a pesar de la juventud,
son de una señora ...
Va sola, en camarote de lujo ... No se habla
con nadie. Come en una mesita, solitaria. El
tipo es de criolla. Morocha , cabellos negros y
espesos, ojos ardorosos, con grandes ojeras;
cuerpo firme, rico en realidades; criolla o ar-

27

gelina, pensé yo ... Luego resultó que no compreudía una palabra de español...
Las familias hispano-arnt-ricanas que van a
bordo, la miran con cierta prevención ... Aunque ella no se muestre sino como un modelo
de recato, algo se sospecha... Ninguna dama
ni damita la busca; se pasea sin mirar a nadie; y en su silla de cubierta se tiende a contemplar el mar, o a leer alguna novela francesa.

Había puesto el libro abierto sobre las rodillas ... Tenía un aire melancólico ... Estábamos
solos en un extremo del barco, adonde yo había ido a dt:jar vagar la mirada por el horizonte.
De pronto, sin poderme contener, dije, como
distraídamente:
-Mademoiselle Henriette ...
Sorprendida, me miró con una expresión de
recelo ...
-Monsieur...
-Perdóneme, le dije. Sé que cometo una
indiscreción; pero la curiosidad humana, primero, y sobre todo la curiosidad literaria...
Yo bien sé que en la tarjeta puesta en la puerta de su camarote y en la lista de pasajeros
aparece usted con el nombre de Mme. de...;

�28

RUBÍ:N PARIO

pero, al mismo tiempo, no puedo olvidar que
una señora que llegó a despedir a usted a bordo, la llamó Mademoiselle Henriette... Ante
un misterio, el instinto del periodista, o del
escritor ... usted comprende ... Luego, la belleza extraña de usted, la distinción ... Así pues,
madame o mademoiselle ...
-Mademoiselle, me interrumpió sonriendo.
Al poco tiempo nuestra amistad se había
afirmado. La conversación de la joven me ha·
bía interesado; no se trataba de una mujer
común, más bien de una joven que hubiera
recibido una educación cuidada y una instrucción notable. Su voz era suave, entre sedosa y cristalina, y en sus labios muy encarnados, sin recurso del lápiz, aparecía, cuando
hablaba, una sonrisa de sentimental...
Padeció un poco de mareo y tuvo que guardar cama. La atendí lo mejor que pude; le
hice llevar a tiempo su tila, su champaña helada, su apollinaris... Sin interés, sin más
interés que una cierta simpatía por esa ave
sin compañero, con todos los medios para la
consecución de la alegría, y, sin embargo, reveladora siempre de una íntima tristeza ...

MLLE. BENRJETTE

29

*
El sol iba descendiendo al horizonte, tras
un grupo fantástico de colosales leones de
oro, que se alzaban sobre una montaña azulada. En el mar blando iba tranquilo y casi
sin movimiento perceptible el vapor. La iniciada amistad había llegado al capítulo de
las confidencias ... Verdaderas o no, ¿qué me
importaba? ¿Y qué propósito había de tener
en engañarme, en narrarme cosas inventadas, en hacerme creer patrañas, esa pobre
mujercita? Yo le creí todo completamente¡
no dudé un instante de su sinceridad, y, en
los pasajes conmovedores, según mi consuetudinario sentimentalismo, sentí que se me
humedecían los ojos, con la bienhechora y
sedant~ irritación de las lágrimas... ¡Incurable modo de ser!. .. Cuestión de nervios ...
Había nacido en una provincia francesa.
Hija de industriales ricos, ellos se esmeraron
eu educarla convenientemente. Desde nifia fué
muy aficionada al sport. Ahora mismo, en
Europa, ella manejaba sus automóviles ... En
su casa se hacían, desde su adolescencia gentil, sueños dorados, un matrimonio "muy
bien", un marido de prestigio y de fortuna,
si no con título ... "Pero sin saber cómo ni

�30

RUIIÉN DA.RÍO

cuándo, impensadamente, apareció el anuncio de la ruina; lleió la ruina... Todos los
negocios se vinieron abajo, y con el_los todos
los castillos en E~aña... o en el aire ... Nos
quedamos en la miseria ... Papá murió de pena ... Mamá le siguió poco después ... Yo quedé sin apoyo ninguno ... Es decir, sí, me quedó un protector, un amigo de papá, que
acabó de costear mi educación, y que luego.:.
Lo que tenía que suceder, a pesar, de la diferencia de edad, se enamoró de m1 .. •
... Me llevó a su casa, me vistió como a una
princesa ... Se desvivió por complacerme en
todos mis deseos y caprichos, y luego, ~ablando con claridad, fatalmente, necesan~mente, fué lo que tenía que ser: fuí su quend a... "
?
Q .
-"¿Pero usted ha amado ya.... mere usted a su amante, que desde luego, veo que es
un hombre generoso .. •"
-No no he amado ... ni creo que pueda ya
.
amar ...' Y, sin embargo, ¡estoy tan Joven
a ú n.1
En cuanto a él, es un excel.::ntehombre, un hombre que 00 puene ser mejor, por carácter, por
distinción, por corrección ... Pero ... ¿cómo explicarle? ... Para mí yo necesito otra cosa ... un
amante que haga locuras de amor, que me

- - - - - - - - - - : M L L E . HENRIETTE

31

ame como yo creo que se debe amar.. . Y eso,
estoy convencida, no lo hacen sino los que
son muy jóvenes, o los que son muy viejos ...
¿Comprende?... Y él _no es suficientemente joven, ni suficientemente viejo ... Y él lo sabe...
Me deja, en absoluta libertad, viajar, distraerme, porque comprende que de otro modo
sería todo imposible... No hay mutua condición de amor ... Yo veo en él algo como mi padre; él ve en mí algo como una bija suya... Y
tiene el talento y el buen gusto de no querer
imponerme a la fatalidad y de no ser celoso . ..
Se quedó en silencio, mirando largamente el
mar.
-Pero, en fin, usted es joven, está en lo más
florido y fragante de sus años, sin que sea
una chiquilla inexperta ... Algún ideal debe de
tener... No ha de pasar la vida en solitarios
y poco gratos viajes, aunque, permítame usted que lo crea, dada la libertad de su espíritu, dando alguna vez, cuando le viene en voluntad, satisfacción a su capricho...
·
-¿Sí, tengo un ideal? Ya lo creo que lo tengo. Escuche usted: mi ideal es, si ya no el
amor, que veo imposible y destruído antes de
que pudiera nacer, por el tiempo y lo fatal de

�32

RUBÉN DARfo

la vida, lograr un cariño, un afecto, y apartarme del bullicio de las ciudades, e irme al
campo a cuidar mis flores, mis gallinas, mis
pavos, mis patos, hecha una "fermiere" '. en
una existencia pacífica, en espera de la veJez ..
Y, sobre todo, tengo el horror-me dijo, y
transformó su cara un gesto de espanto-el
horror de que llegue a morir en la soledad, en
el abandono, sin que haya quien me cierre los
ojos, .. ¡Oh, sería horrible!
En su faz, cuando calló, se advertía una palidez de marfil dorado, en donde se reflejaba
el perlado rosa del crepúsculo ... ¡ Sugestiva dama! Burguesa, pero ¡cuánta nobleza en el rostro, en el ademán; y cuanta elegancia, mane•
ras de gente "nacida", y el timbre de la voz,
y lo nocturnamente lui;ninoso de sus ojos negros... En algún momento, mi pegaso, si gustáis, llegó a piafar... Y mi fantasía ... Una alma como esa, ayuna de afectos, viviendo sin
el incomparable consuelo vital de otra alma
hermana ... Y la cultura que se reconocía en
toda su persona, su deseo de sanas realizaciones la cordura de su modo de pensar, que se
diría de una mujer hecha para la familia, para el ''home, sweet home" ... Indudablemente,
pasan cosas en la vida, injuslicias de la suer-

MLLE. HENRIETTE

33

te... ¿Por qué esa pobre joven no podría realizar su ansiado ideal? ... Y para cambiar de
conversación:
-¿Dónde va usted a desembarcar, señorita ... ?
-En el primer puerto, en Lisboa ... De allí
tomaré el Sur-Expreso para París, y luego
iré a Burdeos...
Durante todo el resto de la travesía nadie
tuvo que decir nada del comportamiento de
la francesa, la cual continuaba siempre muy
seria, muy "chic" y muy distinguida. Solamente uno que otro- pasajero solía dirigirme alguna broma respecto a mis atenciones
y asiduidad con la dama bella de los ojos
obscuros.
Llegamos, por.fin, a Lisboa. Después de las
visitas de sanidad y de alfandega, los pasajeros, sustituídas las gorras por los sombreros
y listos para ir a tierra, aguardábamos la lle~
ga&lt;la de los vaporcitos que debían conducirnos. Mlle. Henriette apareció, hecha un gra~ado de modas, y cerca de sus baúles y valiJas, finos y flamantes, como si acabasen de
salir del almacén.
En uno de los vaporcitos que rodearon la
escalera del barco, venían como hasta cuatro

�34

RUBÉN DARfO

muchachas y una vieja flaca, vestidas mod~stamente, y que parecían familia de trabaJadores acomodados. Todas comenzaron, al
ver a la francesa, a saludar con los pañuelos,
con las manos, con las cabezas, y a hablar, a
un tiempo, en una jubilosa algarabía... Mlle.
Henriette se olvidó por completo de las personas de a bordo, y comenzó también:, muy
contenta y risueña, a saludar a las recten llegadas.
. .
- "·Oh menina!" -gritaba la vteJa.
l
'
·
· I"
- "¡Oh,
menina,
lindo passe10.
-gn'ta han
las muchachas.
. . .
-"¿E meu pae?"-clam6 en el meJor idioma
de Lusitania, la encantadora francesa.
-"Picó a casa, Gracind~,"-contestó la
mamá...
. MU
¡Conque Graciada ...? Ni Mme. de ... ll1
e.
Henriette, la del ideal... y luego, hasta había
sido portuguesa!...
.
¿Pero qué necesidad de mentir tendrán todas estas mujeres?...
R U BEN O.ARI O
( L,z N,zrüi11• Buenos Aire~)

La Doctrina de Monroe en un aspecto nuevo
Interpretación original y amplia de la Doctrina
de Monroe hecha por el Dr. Santiago Pére•
Tria1_1a en el discurso memorable que pro·
nunc16 en el hanc¡uete ofrecido por la C:\mara de Comercio de Boston a los Delegados de la Conferencia Pan-Americana.
(Trnducido del Herald, de Boston, de 20
de Junio de 1915, por Luis Tulio Bonafoux.)

de varios días de sesión en Was.
hington y de un viaje al través de varios
Estados y ciudades de la Unión, la Conferencia Financiera Pan-Americana termina aquí
esta noche. Es oportuno recapitular sumariamente en esta coyuntura los hechos principales relacionados con esa Conferencia, y llegar
a algunas conclusiones acerca de sus propósitos y de su significación. Pué convocada por
el Gobierno de los Estados Unidos, y todas
las naciones del Continente aceptaron la invi,
tación con presteza. Otras Conferencias PanAmericanas han tenido lugar antes, pero el
alcance de ellas no fué limitado al estadio de
asuntos específicos, como ocurre en el caso
presente. La Conferencia actual fué convocada con el fin exclusivo de mejorar las relacioD

ESPUÉS

�LA DOCTRINA DE l!ONROE

36

37

SANTIAGO PfREZ TRIA.NA

nes financieras. Se podría haber dado por sentado que esta Conferencia había de tener
menos importancia que las anteriores, pero
ese no ha sido el caso.
Circunstancias de la historia que van haciendo los contemporáneos, tanto dentro como fuera del Continente, han contribuido a
dar a esta Conferencia un carácter trascendental e histórico. Las condiciones de la vida
internacional y nacional en los países americanos habían llegado a un estado de madurez
propicio para las transformaciones fundamentales.
La guerra europea, trastornando repenti•
namente o destruyendo en su totalidad el concierto industrial y económico establecido de
larga data, había creado la necesidad imperativa de hacer recomposiciones que no solamente ocuparan el lugar del anterior estado
de cosas, sino que suministraran nuevas formas y nuevos métodos libresdel peligro de que
vuelvan a ocurrir las calamidades presentes.
En la América Latina-con una sola excep·
ción-las naciones habían alcanzado ya su
mayor edad, es decir, esa condición de estabilidad indispensable para cualquier participa·
ción permanente y fructuosa en los asuntos

internacionales. Por otra parte, la posición
de los Estados Unidos era tal que podían extender sus actividades económicas e industriales más allá de sus propias fronteras. Si al
estal_lar la guerra el estado de intrauquilidad
parc1~l o total hubiera prevalecido en la América Latina, o si las condiciones de vida de los
Estados Unidos los hubieran retenido dentro
ds sus propios límites, las mejores intenciones
del mundo no hubieran bastado para establecer una cooperación práctica y fructuosa.
Los dos rasgos esenciales en las dos secciones pueden resumirse respectivamente de esta
manera: Los Estados Unidos tienen un excedente de capital y un excedente de producción
y,sobre todo,están equipados para aumentar
indefinidamente esa producción; la sección latina del Co~tinente, tomada en conjunto, po•
see fuentes mtactas de riqueza natural, está
escasamente poblada, no parece destinada
por la naturaleza para ser un país manufacturero, carece de fábricas y requiere, para su
desarrollo, emigración y capital. Este estado
de cosas fué puesto en relieve por el actual
conflicto europeo con una exactitud que tiene
el carácter de una demanda perentoria.
La re(lnión de la Conferencia, convocada

�38

MN-TIAGQ PÉR'E'&lt;I TRIANA

exclusivamente con fine!! pacíficos que forman un contraste directo y deslumbrador
~on la locura de la guerra que domina la conciencia de los hombres en todas las grandes
naciones del Viejo Mundo, es por si sola un
acontecimiento cuya alta significación histórica salta a la vista. La ley escrita y las evoluciones normales de la vida dentro de la ley
siguen siendo supremas a través de todas lás
naciones independientes de América. A este resultado no se llegó por una combinación feliz
o fortuita de las circunstancias. Tuvo su origen en la previsión de los que crearon las instituciones nacionales de este país. Su previsión estaba ligada a la sabiduría. Tomaron
la resolución indomable de que la justicia, tal
como Dios nos permite que la entendamos y
hasta donde dependa de nosotros, fuera la
lev, la ley suprema de la vida, tanto para los
i;dividuos como para las colectividades.
Si en estos momentos de oscuridad e inquietud, América puede continuar su evolución
normal hacia la libertad y hacia la justicia,
ello se debe primordialmente a los principios
fundamentales sentados por los fundadores
de su libertad y de su independencia, principios que fueron proclamados poc pi:imera ~z

LA DOCTRINA DE MONROE

39

en el Norte y adoptados luego en el Sur por
cada una de las secciones, a medida que éstas
completaron su independencia y comenzaron
a vivir libremente.
El trabajo que hemos llevado a cabo en esta
Conferencia forma un eslabón en la cadena de
la historia. Las combinaciones económicas y
comerciales pueden tener una importancia
enorme, y la tienen en este caso. Pueden significar la exploración y la llegada de numerosos
pobladores a grandes regiones desiertas hasta
entonces; la redención de una nación débil y
su trasformación en comunidad próspera y
dominante. Tan felices resultados han sido logrados repetidas veces en el curso de la historia. Nuestros esfuerzos tienen, sin embargo,
miras más altas, pues el objeto fundamental
de ellos es reforzar en todo el Continente el
edificio de la libertad erigido por nuestros antepasados. Cualquiera omisión por parte
nuestra de hacer en cualquier momento de la
historia lo que ese momento requiera para la
conservación de ese edificio, constituiría un
pecado imperdonable; cualquiera concesión
que hiciéramos a la tiranía en cambio de ventajas materiales, de poder comercial, político
o económico, sería traicionar por completo

�40

SANTIAGO PÉREZ TfüANA

los ideales consagrados del patriotismo. De
esta manera el adelanto en las relaciones financieras-el eslabón que tenemos que forjar
en la actualidad-se convierte en una realidad
viva identificada con el pasado, el presente y
el futuro de nuestro Continente.
El 22 de Noviembre de 1822, los mc. ... arcas
aliados de Europa firmaron un tratado secreto en Verona, mediante el cual se comprometieron a hacer cuanto en su poder estuviera
para lograr la supresión del gobierno representativo donde quiera que estuviera establecido, y para impedir que se propagaran las
instituciones representativas allí donde no
existieran. El 2 de Diciembre de 1823, el Presidente Monroe hizo una Declaración que ha
venido a ser una de las más portentosas y
más preñadas de consecuencias en la historia
del mundo. Sostenía en ella que, desde aquella
fecha en adelante, los Continentes americanos,
merced a la condición de libertad e independencia que han asumido y mantenido, no pueden ser considerados por parte de ninguna de
las Potencias europeas conio tierras propicias
para colonizaciones futuras; que el sistema
político de las Potencias aliadas de Europa
es esencialmente distinto del de América; que

LA DOCTRINA DE MONROK

41

cualquier amago de parte de las Potencias
europeas d.e extender su sistema a cualquier
parte de este hemisferio, sería considerado por
los Estados Unidos como peligroso para su
paz y su seguridad.
La época en que fueron pronunciadas esas
palabras coincidía con el período de calma
que vino después de la Revolución Francesa y
de las guerras napoleónicas. Los monarcas
victoriosos de Europa no se sentían seguros
en sus tronos; su visión de la vida estaba oscurecida por la procesión de los acontecimientos ocurridos durante los treinta años anteriores, acontecimientos que permanecían en
la memoria de esos monarcas como una advertencia y una amenaza. Todas las tradiciones, todas las cosas sacrosantas de la vida,
tal como ellos las concebían, habían sido pisoteadas en nombre de esa Utopía horrible
llamada "Libertad," por intermedio de ese
monstruo espantoso llamado "El Pueblo.'' ...
Era imperativo impedir en absoluto que volvieran a ocurrir semejantes calamidades; la
libertad debía ser desarraigada como una
planta venenosa, y el pueblo debía permane
cer en una condición de servidumbre absoluta, de manera que no pudiera pensar en su-

�42

eAlll'l'IAGO PÉREZ TBIANA

blevarse, ni siquiera en sus sueños más fantásticos. Así entraron los monarcas en su pacto.
En las páginas de la historia, la Declaración
de Monroe se presenta como una respuesta
al pacto monárquico. Y si se estudian esas
mismas páginas de historia hasta nuestros
días, no se necesitará una investigación profunda para fijar la evolución de los dos sistemas incorporados en los dos documentos.
La Declaración de Monroe cerró el C'ontinente de América al sistema europeo, y consagró el Continente americano al sistema de la
democracia. En Europa el sistema del equilibrio del poder prevaleció en todo el siglo diez
y nueve y hasta la época actual; la catástrofe
europea señala el resultado inevitable de un
sistema basado en la desigualdad y en los
privilegios.
Los Estados Unidos han cumplido con la
palabra empeñada: el Continente de América
ha sido mantenido libre de toda conquista
europea. La Declaración del Presidente Monroe no es un tratado internacional, ni pretende proteger a los débiles e indefensos; se funda
únka y exclusivamente eu la prosperidad y en
la conveniencia de los Estados Unidos. Como
esa pro,speridad está identificada con la líber-

LA DQCTRINA DE M0NllOJI!

t ad y la justicia, a la cual aspira la democracia, todos los elementos de egoísmo desaparecen en tanto que el elemento de la grandeza
entra en la Declaración. Ahí está la calidad
fundamental y esencial de todo lo bueno y excelente qae entraña la Doctrina. La encina extiende sus ramas obedeciendo a las leyes de su
naturalevi; sin embargo, da abrio-o
a los pá.
o
Jaros del aire y sombra benigna al viandante
contra los calores del sol meridiano.
Al impedir que se introdujese el sistema europeo en el territorio de sus vecinos, los Estados Unidos no hacían en principio sino proteterse a sí mismos. En 1826, Daniel Webster,
hablando en la Cámara de Representantes,
declaró que la preocupación que causaría al
Gobierno de 106 Estados Unidos el desembarque de tropas extranjeras sobre el Contiuente
americano, aumentaría proporcionalmente según la proximidad en que e.stuviera la tierra
invadida con los Estados Unidos; que una invasión en el Golfo de Méjico requeriría medidás rápidas y enérgicas, mientras que el desembarque de una fuerza extranjera en las
regiones, entonces remotas del PI~ta, no exigiría probablemente sino una protesta diplomática. Las cosas han cambiado, sin erubar-

�44

SAN'rIAGO PÉREZ 'l'RIANA

go,desde aquellos tiempos; la región del Plata
se encuentra hoy día más cerca de los Estados Unidos que el Golfo de Méjico en los
días de Webster.
La Doctrina de Monroe ha salvado la soberanía de las naciones americanas del peligro
de la conquista europea. En los cuarenta últimos años las Potencias europea~ han conquistado 'todo el territorio d~l Hemisferio
Oriental disponible, hasta la última pulgada.
Esas actividades militares y predatorias de
Europa han tenido multiplicados objetos:
han justificado, hasta cierto punto, los es_tablecimientos militares y navales; han serv1do
de puerta de salida para las energías em~rendedoras y para el capital, aun por medio de
las armas; han constituido una especie de válvula de seguridad para la presión cada vez
más fuerte de los armamentos y los amagos
de revolución subsiguientes. De haber sido posible continuar las guerras de depredación en
el Hemisferio Occidental, la guerra europea
actual no hubiera sucedido, y esas guerras· de
devastación se hubieran desencadenado con
la furia de un huracán desde el Río Grande
hasta la punta más al Sur del Continente.
La aserción proveniente de algunas regiones

LA DOCTRINA DE MONROE

45

-especialmente de la América Latina-de que
las naciones ibero-americanas están en capacidad de protegerse ellas mismas, es futil e
insostenible. La ley de la necesidad invocada
por las grandes Potencias militares no reconoce más ley que la de la fuerza superior. ¿Qué
fuerza superior podría oponer cualquiera de
las naciones, o un grupo de naciones de la
América Latina, a una gran potencia militar
europea? ¿Qué podrían hacer para impedir
que se desembarcase una fuerza de medio millón de hombres, escoltada por una flota de
Dreadnoughts, las naciones ibero-americanas
mejor organizadas, o las que, como la Argentina, Chile y el Brasil, tienen poblaciones más
numerosas? Después de lo que hemos visto en
los últimos treinta años-ataques verificados
sin la menor provocación contra las poblaciones civiles, degüellos de multitudes indefensas en el sendero del conflicto territorial, y
declaraciones de guerra hechas después del
hundimiento premeditado de buques o del
bombardeo de fuertes-¿puede asumirse siquiera por espacio de un segundo que Ja propiedad indefensa del débil no Je sería robada
por el fuerte sin remordimiento ni vacilación?
La Doctrina de Monroe, es decir, el princi-

�46

SANTIAGO P.KREZ TRIANA

pio de la inviolabilidad del Continente por
parte de conquistadores venidos del exterior,
debe ser inatacable, para lo cual se necesitan
los esfuerzos unidos de todas las naciones del
Continente. Las espaldas del gigante son anchas y el gigante poderoso; empero, para sostener esfuerzos tan vastos como el Continente
mismo y coevos con los siglos que pasan, no
se debe rechazar o ignorar ninguna cooperación honrada ni engendrar la menor hostilidad, por insignificante que parezca.
El antagonismo aparente entre los dos Continentes, Europa y América, no está en la
naturaleza de las cosas, sino que se enéuentra en las convenciones y en los intereses
creados por los hombres. América no ha cerrado nunca sus puertas a los hombres como
hombres, pero las ha cerrado, y continuará cerrándolas, al sistema que puede significar una amenaza a la libertad y a la democracia. El sistema europeo significa no solamente
el sedimento de la opresión, sino que también
significa los intereses creados y arbitrarios
en contra de la democracia, que tratan de extender su dominio a otros países so pena
de perecer en su propia tierra bajo la ola
amenazadora de la rebelión popular. Re-

LA DOCTRINA DE MONROE

47

cuérdese que las naciones de Europa, sin una
excepción, continuan pagando las guerras de
Napoleón, 1;1.sí como también todas las guerras del siglo diez y nueve, y que en estos momentos están amontonando sobre las generaciones futuras deudas que las esclavizarán
económicamente al través de los siglos venideros. Recuérdese así mismo que todo esto es
un resultado de estos sistemas rechazados
del Continente americano por la Declaración
de Monroe. Puede verse así cuán trascendental es la Doctrina de Monroe para el Continente de América y para el bien de la humanidad.
Con el objeto de conseguir para la Doctrina
de Monroe un apoyo absoluto en toda la extensión del Continente, es preciso llevar esa
Doctrina al punto extremo de su desarrollo
lógico. La Doctrina de Monroe ha cerrado
eficazmente el Continente al conquistad~r europeo, pero no ha impedido el ejercicio de conquista en ambas secciones del Continente. No
estoy formulando ninguna acusación; mi argumento es de carácter puramente analítico.
Debe decretarse y pactarse entre todas las naciones del Continente que en el territorio de
las naciones americanas no puede efectuarse

�48

SANTIA GO PÉREZ '.l'RI.A.NA

ya ninguna conquista, proceda ésta del hemisferio mismo o del exterior.
Dicha declaración, en cuanto t oca a los Estados Unidos, ha sido hecha ya por su Pres1dente, y no debe suponerse que alguna de las
otras Repúblicas americanas sea menos explícita. La inviolabilidad interna es el fundamento esencial de la inviolabilidad exterior.
La idea de que la violencia y el saqueo-es decir, la conquista-son iniquidades en el ex.
tranjero y virtudes en el vecino, no merece ser
considerada o aceptada por los pueblos respetuosos de sí mismos.
El Continente sabe que la justicia no es una
cuestión de cantidad, sino de esencia; que el
crimen no puede convertirse en virtud porque
es perpetrado colectivamente, y que no hay
poder humano que pueda dar a la iniquidad
el carácter de patriotismo.
Al volver la vista hacia la historia de esta
tierra, hacia los preceptos escritos de sus esfuerzos colectivos, y hacia la obra realizada,
nosotros, los del Sur, creemos muy de corazón
que esos son los principios que nos guían. No
os llamamos perfectos, pues ningún hombre
ha sido perfecto en este mundo, como tampoco ninguna nación. Pero creemos en la sinceri-

LA DOC'.l'RINA DE MONR0:1,!

49

dad de vuestro propósito, como debéis creer
en la nuestra, y podremos así darnos la mano e ir hacia el sol naciente. Si pidiérais
adulación como tributo, mis labios permanecerían mudos y mi corazón se negaría a admiraros. Nos separamos llevando un mensaje
de alegría para nuestros pueblos. Hemos pisado la tierra reverenciada donde se firmó el acta de Iodependenei!l y donde la voluntad del
pueblo se cristalizó en ley; hemos estado al lado de la tumba de Washington y cruzado las
llanuras silenciosas sobre las cuales diríase
que aletea el espíritu de Lincoln como un recuerdo de inmortal fragancia, y estamos aho•
ra sobre el suelo consagrado por dos veces a
la libertad, donde por primera vez el hombre
luchó y sufrió y murió por la libertad de la
!ierra, y, más farde, por la libertad del esclavo. Hemos visto vuestros campos sin límites
que encierran la ·promesa risueña de la cosecha venidera. Hemos visto vuestras ciudadP.s
diligentes y magníficas y v uestros talleres laboriosos, y hemos sentido el latido conquistador de la vida en el campo y en la ciudad,
donde quiera qµe hemos ido; hemos visto las
multitudes prósperas, los hogares felices y los
mercados llenos de animación; hemos visto

�50

SANTIAGO PÉREZ TRIA.NA

los mares errantes en su peregrinación eterna
y los océanos encerrados en el_ i~terior; y s_e
nos ha dicho que todo ese prod1g10 no constituye sino la orla de la clámide imperial, que
más allá, en todas las direcciones, el milagro
se extiende, inconme.nsurable y resplandeciente.
Y sabemos que una obra semejante sólo pudo realizarse bajo el ala protectora de la libertad, y que vuestro tesoro esencial, mucho
más precioso que vuestra riqueza y vues.t ro
progreso, se encuentra en los principios de libertad e igualdad de vuestras instituciones y
en vuestra lealtad hacia esos principios. Si
vuestra lealtad desapareciera, vuestra grandeza se esfumaría como un sueño soñado de
día ...... Y así os decimos adiós. Raya un alba
perpetua en el horizonte, pueS' la labor de los
hombres no tiene fin y cada esfuerzo noble es
un sol naciente. Que nuestr"o esfuerzo signifique la unión de América en beneficio d~ la libertad del hombre.

s. PÉREZ TRIANA .

EELG-ICA

D

los tres claros nombres de nación que
han hecho resonar, en signos de armonía,
las músicas marciales*que acabáis de oír, permitidme que destaque, para que aparezca el
primero en la expresión verbal de nuestra
ofrenda, el menos vinculado a fuerza materia,
y a deslumbrante gloria: el nombre de Bélgica. Quien fué el primero en la resistencia sobrehumana, quien lo es en la magnitud del sacrificio, séalo también para la simpatía que
busca mitigar el dolor. Y porque en el corazón
de Francia la generosidad es la naturaleza
misma, y porque la libre Inglaterra tuvo
siempre el tono y el sentido de una caballeresca dignidad, me parece que de ellas parte espontáneamente el noble ademán que nos invita a conceder la . prelación en el recuerdo,
como tendrá la predilección en la historia, al
E

( HisjaNia. Londres. )

* La ,ldarsellaise, el God save tite Kfog, y la Braba1t,omu, ejecutadas en una gran velada r¡ue no ha mucho se celebró en Montevideo, para reunir fondos con que aliviar el dolor de los heridos de
Francia, Inglaterr a y Bélgica.

�JOSÉ ENRIQUE RODÓ

pueblo incomparable que las ha escudado con
su pecho, y que ha de ser, de hoy en más, entre ellas, prenda inmortal de fraternidad y de
alianza.
Bélgica era, en las representaciones habituales de nuestra imaginación, el taller doméstico, todo paz y virtudes, que disfrutaba su
áurea medianía en seguridad inviolable. Bélgica es ahora el altar hnmeante y sangriento
del valor sublime. De ese sosegado fondo de
granjas y dehesas, donde renace, magnificada,
la Arcadia pastoril; de fábricas que ennegrecen la niebla y barcos que cortan los ríos indolentes; de primorosos jardines y casas pulquérrimas, en suma, de trabajo apacible, que a
alguno puede parecer opaco y sin vuelo, se ha
adelantado de súbito la máscara trágica de
las Iliones y las Zaragozas. ¡Transfiguración
extraordinaria, que recuerda cuando del plácido heno amontonado y oliente a la bondad
de la tierra, se levanta y difunde la llama del
incendio, con el irrefrenable impulso del rayo!
¡Reveladora enseñanza para los que imaginan
que la energía de la guerra ha menester cultivarse por sí misma y en ejercicio de su propia
obra de destrucción y muerte, en vez de brotar, a su hora, de aquella fundamental y ar-

BÉLGICA

53

mónica energía que, templando los resortes
del carácter social, forma la volundad para
las artes pacíficas e inspira los ejemplos del
valor civil!
Difícil es encontrar en la memoria el parangón a la grandeza de esta Bélgica que ahora
conocemos. Todo cuanto puede contribuir a
enaltecer la acción humana, por los sentimientos que la animen y el término a que se dirija;
todo cuan to puede tender a embellecerla y
glorificarla por la heroica fiereza como se manifieste, todo se congrega en Bélgica y realza
esta inenarrable tragedia de su historia. En
los mayores portentos del pasado, en los más
clásicos y nobles, falta esa ar~onía y perfección de estatua guerrera. Cuando no hay lugar para la duda en la justicia de la idea porque se combate ni se percibe desigualdad en el
denuedo ni sombras de iniquidad y alevosía
empañan el esfuerno fundamentalmente generoso, queda a la crítica tomar por blanco la
calidad del pueblo combatiente: la turbulencia
de sus inclinaciones, la rudeza de sus costumbres, su inferior condición, respecto del extranjero que le oprime o del invasor que le
amenaza. Aquí, ni una mácula, ni un pretexto, ni una diferencia siquiera en valores de ci-

�54

JOSÉ ENRIQUE RODÓ

vilización. Nada falta a la gloria de Bélgica;
nada puede restarse a la soberana razón de
que ella irradia. Es éste el más ejemplar conjunto de hombres defendiendo el más sagrado
de los derechos con el más alto y constante de
los heroísmos.
Pero, después de todo, ¿por qué hemos de
asomhrarnos de esta marcialidad indominable, ni considerarla allí nueva? Y ¿por qu~ se
imaginaría el invasor que ese llano suelo de
Flandes había de encorvarse a su paso, como
el lomo del caballo que conoce a su dueño? ..... .
Para desengañarle habría bastado que compareciese en su imaginación el simulacro heroico de aquella Flandes, erizada de hogueras
y patíbulos, en que se resolvió, para la libertad, el porvenir de Europa, frente al otro soberbio imperialismo de Felipe II. Bruselas,
Amberes, Lovaina, Mons, Gante, Malinas, no
fueron siempre, por ci~rto, nombres de paz.
Esas ciudades de mercaderes y artesanos, ya
eudurecidas, desde su nacer, en la diaria defensa contra las águilas feudales, se iluminan de
sangrienta luz en la guerra por la protesta religiosa y la autonomía política. Si la resistencia extinguióse en ellas, para concentrarse en
la emancipada Holanda, fu.é sólo cuando el

BÉLGIOA

55

cadalso y la emigración las dejaron en soledad que convirtió en agrestes patizales sus
calles populosas. Todas esas ciudades aprendieron, hace tres siglos, la ciencia de sufrimientos y energía en que hoy ilustran al mundo; todas ellas conocieron, sin envilecerse, el
brutal ultraje del saqueo, la humillante tortura de la exacción, el trágico espanto de las
matanzas. Amberes caída pensará que vuelven sobre ella los días de horror en que los
tercios de Alejandro Farnesio ciñéronle, en
cruento delirio, palma de elección entre ciudades mártires. Y en la Bruselas que custodian,
desde el bronce, las sombras de Egmont y de
Horn, el paso de las patrullas imperiales ha
de despertar, en cada ángulo de piedra, los
ecos del glorioso grito rebelde de aquel "Vivan
los gueux", que allí resonó por vez primera
y fué la consigna de las muchedumbres insurrectas que, ostenta ndo como blasón de democracia las apariencias de la mendicidad, el
sayal ceniciento y la escudilla de palo, dieron
al estupendo siglo XVI una de sus páginas
más bellas, y uno de sus triunfos mejores a la
historia de la libertad humana.
No importa que el nuevo opresor domine,
desde Lieja hasta Ostende, las ciudades de

�50

JOSÉ ENRIQUE RODÓ

Bélgica, y busque radicar entre sus despojos,
signos permanentes de ocupación y de conquista. Más duraderas prendas de triunfo alcanzó el Duque de Alba, que, en la plaza de
Amberes, pudo contemplar la estatua de
bronce que le representaba hollando el pecho
de los flamencos vencidos. Y estos vencidos de
estatua se reincorporaron. Y ahora, alzándose del barro sangriento de sus ca:mpiñas desoladas, de los escombros de sus ciudades rotas,
donde lo único verdaderamente irreparable
serán las profanadas maravillas del tiempo,
volverá Bélgica a su ser, radiante de esperanza con esos niños que están conociendo en la
inocencia la virilidad del infortunio; acrisolada en su persona de nación por la solidaridad
suprema del dolor compartido e inculpable.
Volverá Bélgica a su ser. El sentimiento humano rechaza, en cuanto a esto, hasta la
sombra de una duda; y si la duda cupiese, y
semejant e pueblo pudiera, en edad como la
nuestra, ser testado del mundo por la primiti•
va razón de la conquista, no habrá conciencia
de hombre libre que no prefiriera, una y mil
veces, el cataclismo anárquico que hiciese sal
tar e-n bastillas los fundamentos de esta ci viliz~cióo, antes que la persistencia de un orden

BÉLGICA

57

de naciones en que fueran posibles tamaña iniquidad y tamaña vergüenza!
Entretanto, no es necesario esperar a la reparación ineluctable, para que la gloria de la
nueva Bélgica quede consagrada y perenne en
la conciencia universal. Más alto que la Esparta de Leonidas, porque el valor que aquí
resplandece no es la facultad exclusiva, sombría, infecunda, que se cultivó artificiosamente en aquel monasterio de soldados; más alto
que la Polonia de Kosciusko, porque el delirio
frbril de la anarquía no ha preparado la obra
al hierro del conquistador; más alto que el
México de Juárez, porque no ha habido manos propias que guiasen el caballo del extranjero; más alto todavía que la España alzada
contra Napoleón, porque en las armas de estos invasores no se propaga el estímulo de libertad que atenúe la violencia conculcadora
del derecho,-el. nombre de Bélgica la mártir,
Bélgica la heroica, Bélgica la inmaculada, perdurará en la mente de los hombres como el
símbolo supremo del sacrificio 'Varonil y del
ánimo contendor de la fuerza.
Asociándonos, de este lado del mar, a su infortunio y a. su agra vio, nos parece estrechar
sµ cabeza ensangrentada en el regazo frater-

�58

JOSÉ ENRIQUE RODÓ

'

nal de esta América que identifica su interés
más caro con la universal inmunidad del derecho, y es la espectadora serena, pero no impasible, en la tragedia que domina el secular escenario de la humanidad.
Cuando el eje ideal de la civilización vacilara; cuando la arrebatada demencia de la guerra obscureciese del todo, en las más nobles
razas del mundo, el sentimiento de aquellas
nociones superiores que han guiado, entre
parciales eclipses, la ascendente marcha de los
pueblos: bien, verdad, derecho, justicia, aún
quedaría, en la desolación de ese naufragio, el
asilo de la conciencia americana. Cuidemos,
dentro de cada uno de no~otros, nuestra parte en la reserva augusta que nos está confia da; y desde la paz y la distancia que nos
comunican cierta semejanza de posteridad, juremos a Bélgica la mártir, a Bélgica la heroica, a Bélgica la inmaculada, gloria y amor en
el corazón de América!
JOSÉ ENRfQUE

Ronó.

SOBRE EL DESTINO

E3L Destino, el Sino, el Hado, la fatalidad o

la
Suerte, el Ananque de los griegos, el ·Fatum de los romanos, ha sido el eje, el quicio, de
la concepción y del sentimiento trágicos de la vida. ¿ A qué repetir una vez más que toda la tragedia griega está penetrada por ese sentimiento
y esa concepción de la Fatalidad?
En el. teatro cristiano-el inglés de Shakespeare, el nuestro, el castellano, de los grandes maestros del siglo XVII-ese Haá.o parece que se templa por el sentimiento del libre albedrío humano.
Pero fijémonos bien y veamos si ese libre albedrío, si esa libertad, no es un nuevo sino, una nueva fatalidad.
Muchas veces he pensado si la concepción cristiana del libre albedrío humano, tal cual nos la
presentan después de la caída de nuestros primeros padres, no es otra forma de la Fatalidad. La
libre voluntariedad, el libre albedrío de los héroes del teatro cristiano-cuando le tienen y
ejerce,n, que no es siempre-es una terrible forma
de fatalidad. Hay algunos de ellos cuya verdadera tragedia es no poder dejar de ser l~bres de

�60

MIGBEL DE UN AMUNO

ese modo. Recordad a Hamlet. ¡ Y a cuántas reflexiones no se prestan aquellas palabras del Segismundo de La vida es sueño,
"¿Y teniendo yo más alma
tengo menos libertad?"

La lucha del destino contra la libertad es el
nervio de la tragedia toda de la vida. O mejor
aún, el problema del Destino, del Destino humano, es el fondo de la tragedia de la vida. Lo que
hace trágica toda la vida humana, toda verdadera vida que sea verdaderamente humana, es el
presentimiento, es la visión o la no visión íntima del Destino.
Pero no es de este Destino así, de este Destino
trágico, con letra mayúscula, del que ahora quería deciros algo. De ese Destino nunca puede
decirse bastante. Y todo lo que de él se diga es
como si no se dijera nada. Pero estamos trágicamente destinados a no poder no pensar en él. Es
del otro, del destino con letra minúscula, del
destino minúsculo, del cómico, no del trágico,
del que quiero hablaros aquí ahora. ¿Cómico?
No, no tan cómico. En cierto sentido tan trágico como el otro.
Sales, lector, de presenciar una de esas augustas tragedias que repercuten a través de los siglos, Edipo Rey, o Hipó lito, o Macbeth, u OtekJ,
o María Estuardo, o La Estrella de Sevilla, o

SOBRE EL DESTINO

61

Don Alvaro, o Los espectros, y al salir, pensando en el terrible todopoderío del Destino, un amigo, llevado de una asociación de ideas puramente verbal, de una identidad de vocablos, te dice:
"¿Sabes?, a Fernández le haa dado un destino
en Hacienda". La caída mental es tremenda.
Desde aquel altísimo, celestial Destino te encuentras de pronto ante un destino ... ! en Hacienda, o en Fomento, o en la Tabacalera l
A este destino minúsculo se le puede diminu.
tizar, llamándole un destinito. ¡ Un destinito
de ocho mil reales con descuento !
Y este destino minúsculo es para muchos todo
el Destino humano. En torno a ese destino se
devana la comedia de su vida. "Cómo se va a
casar si no tiene todavía destino ... '', se dice uno.
¡ No tiene todavía destino! Pero en cuanto a alguien le han destinado ya a algo parece que no
tiene más en que pensar.
¿ Qué es en España un político? Un señor que
reparte destinos. ¿ Y qué es un ciudadano? Es
decir, un ciudadano ... ¡no!¿ Qué es en España
un elector ? Un pobre señor que busca un desti _
no, ya para sí, ya para alguno de sus hijos. O
que busca sostener el que consiguió.
·'Pero, señor, ¿ quién le meterá a ese hombre
en eso?" oís que se dice de uno de esos llamado s
espíritus inquietos a quienes les da de pronto l a
.humorada de sentirse ciudadanos, hombres ver-

�62

l!I&lt;HJElL DE

UNAlll"l'NO

daderamente civiles, esto e~ humanos, preocupados del Destino de su patria o siquiera de su
aldea. Y se añade: "¿ No tiene ya su destino?
¿ Qué busca, pues?" Y no les digáis lo más sencillo, lo más inmediato, cual es que busca vivir•
porque para los tales, para los que así juzgan,
vivir es estar destinado en Hacienda, en Fomento, en la Tabacalera, o li:1 otra función así. Vivir
para ellos es eso, es estar colocado.
Y este minúsculo destino viena a ser, si bien
se mira, tan trágico como es el otro, el gran Destino. Y lo más trágico del destino minúsculo, de
la colocación, es que impide a los más encarar y
ver el otro, el mayúscalo, el gran Destino. El
catecismo de la doctrina cristiana que nos enseñaron en la primera escuela resuelve ese pavoroso
y eterno problema del Destino como lo resuelve
todo, con cuatro palabras y con una sencillez
que por lo sencilla es tanto más trágica, y es que
pregunta: "¿ Para qué viene el hombre al mundo?" Y en un santiamén responde sin v.acilar:
"Para servir y amar a. Dios en esta vida y gozarle después en -la eterna", y todo queda tan llano. Pero en la práctica de nuestra vida la contestación es otra: Es esta: "para obtener un
destino ... " en las oficinas que sea. Y ese destino puede ser de escribiente cuarto o de ministro.
Es igual.

SOBRE EL DESTIN0

63

"Al fin, ¡ gracias a Dios !" oí exclamar una vez
cuando, al cabo, le hicieron ministro de la corona a un desdichado que lo estuvo esperando y
solicitando durante treinta años. Y ese pobre
hombre- pensé-¿ habrá alguna vez pensado en
el Destino, en el otro, en el grande?
~sta lamentable clase media nuestra española,
acervo de todo lo mediano, de todo lo mezquino,
garba de pordiosería, de cobardía y de envidia,
esta nuestra lamentable clase media- ¡ y tan
media !-española, vive uncida al yugo del destino minúsculo. La patria, cuyo supremo destino nada le importa, no .es para ella más que una
fábrica de destinos. Y en ella nacen todos predestinados a destinados, es decir; a borregos.
Para eso se les educa; para eso se les instruye.
Desde que, mozo, entra en carrera el futuro
funcionario público no piensa sino en el destino,
pero en el minúsculo. Hay quien a los quince
años tiene ya vocación de notario o de juez o de
abogado del Estado o de médico de partido o
de jefe de negociado de Gobernación. De lo que
apenas tiene casi nadie vocación a los quince
años es de ciudadano o de hombre de ciencia o
de artista. Y menos de hombre. Alguno, por
sentir a esa edad ya vocación de concejal o de
diputado provir.cial o a Cortes o tal vez de ministro, se cree con sentimiento de ciudadanía, con
conciencia política. Pero no es más que el destino.

�64

lílllUEL DE UNAYUNO

¿ Sabéis lo que hace tan trist
.
monótona vida de nue
.. e la tnstfsima y
tas? ¿Sabéis lo que ha~:ras vieJas ciudades muerventud sea ~na ale ría que la alegría de su juramente fisiológica g
puramente exterior, pu' como la del c
.
o
a
quien
se
le
d
.
anano enjaula.
d
¿ Sabéis lo que hace a alpiste en abundancia l
· d ades muertas e~ que
esas nuestras viejas
c1u
- en
1
:,pano as lang ·d
mente y se ajen I
u1 ezcan tristeí ·t
os pocos los p
í .
n
us
a
quienes
el
'
.
. oqu s1mos esp
Destino les quita I
p_resenttm1ento del gran
que esos jóvenes edesueno de la vida? Pues es
nuestras · ·
muertas no piensan ás
v1eJas ciudades
culo, en el que I m q~e. en el destino minús.
es penmtirá c
servilmente y
asarse, vegetar
.
procrear hiJ.
d .
mismo. ¡ y este .
os estinados a lo
s1 que es destino trágico !
MIGUEL DE UNAMUNO
(Nun,o ,lfundo, ;\,lndrid.)

:lga esta Revista. La di1ig~ con
gran
un poeta y estudioso castellano,
don Narciso Alonso Cortés. Véanse las seccionel de la REVISTA. CASTELLANA: Literatura,
Historia, Ciencias, Artes. Es bimensual.
El sumario de ambos núm ~ros:
L.1.s MORATORIAS, por R. Pérez Requeijo.
CASTILLA, por Juan Dtaz-Caneja.
POESÍAS de A. L. Argüello.
EL CAS nu.o DE PoNFERRADA, per E. Díai·

Jbn6nez M.

POESÍAS . por Luis Barreda.
EL CENTENARIO DE ENRIQUE GIL Y CA·
RI.ASCO, vor Narciso Alonso Cortés.
REDIMIR AL SORDO-MUDO, por F. Mendiza-

bal.PALACIOS Y CASAS SEÑORIALES DE VALLA·
DOLlD, por Juan Agapito y Ro::villa.
REGISTRO BIBLIOGRÁFICO.
DIVERSOS CRITERIOS EN ESPAÑA CON RES
PECTO Á LA GUERRA, por E. G6mez Diez.
EL CA.TARRO Y LA A.RAÑA (cuento), por Luis

Maldonad"
LAs c~DENAS (cuento) de H. Garcia Luengo.
POESÍAS, por A. Torres Ruiz, F. de Cossio,
C. R. Pinilla y A. G. JJ~ngoa.
EL MONITOR DE EDUCACIÓN COMÚN
JULIO

31

DE

1915.

BUENOS AtRES.

Pc1rte del sumarie:
Pc:dro Bertolini: Palingenesia pedag6gica.
Mary S. Cutting: La vida social de fos niñ -is,
H . Turner Bailey: Un ideal definido en di-

bujo .

�Genaro Sisto: La luch•1 antipalúdica.
P. Sollier: Bases psicológicas del método froebeliano.
Dora E. Miranda: Los Andes.
Pedro Caracoche: Cómo debemos educar a•
nuestros hijos.
CULTURA
VoL. l. Nos. 5 y 6. BOGOTÁ.
Mensuario excelente, dirigido por D. Luis
López de Mesa.
Véanse algunos de los titulos &lt;¡ne registran
los dos cuadernos que hemos recibido:
Lo INCONSCIENTE EN EDUCACIÓN, por M.
Jiménez López -LA ESPINA (poesía inédita)
de M. A. Caro.-EL EVOLUCIONISMO, pnr Ló
pez de Mes• -REFORMA DE LA EDUC!CIÓN
NACIONAL, por la Dirección.-LA CAR'l'UJA DE
MIRAFLORES, por A. Nieto Cab,llero.

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Libros - Verl6dlcos -

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                  <text> Colección Ariel de Joaquín García Monge. La misma fue una importante revista cultural que iniciara en 1906 bajo la dirección de su fundador y terminada en 1917 por Alfredo Greñas, sucesor de García Monge en la dirección de la revista. La Colección Ariel se caracterizó por difundir una selección de literatura clásica y moderna de distinguidos intelectuales latinoamericanos, europeos y estadounidenses. A partir de 1908 la revista incluye una sección denominada "Rincón de los niños"  </text>
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                <text>Colección Ariel, 1915, Cuaderno 62, Septiembre</text>
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                <text> Colección Ariel de Joaquín García Monge. La misma fue una importante revista cultural que iniciara en 1906 bajo la dirección de su fundador y terminada en 1917 por Alfredo Greñas, sucesor de García Monge en la dirección de la revista. La Colección Ariel se caracterizó por difundir una selección de literatura clásica y moderna de distinguidos intelectuales latinoamericanos, europeos y estadounidenses. A partir de 1908 la revista incluye una sección denominada "Rincón de los niños"  </text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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                    <text>eeLEeeieN 1\RIEL
euaderao c,c,

Noviembre 15

J05E ENRIQUE RODO.... El Centenario de Cervnntes.
ANTONIO MACHADO..... Por tierras de Alvargonzález.
P. HEXRIQUEZ UREÑA. .• La poeslade Enrique Gon2:Uez
Martínet.
J LAGOS LISBOA.......... Lavandera.
CORNELIO HISPANO:..... Los templos.
ENRIQUE FERNANDEZ G. Poeslas.
APOSTILLAS.

191S

SAN JOSE DE

COSTA RICA.- C. A.

Imprenta Greftas

��COLI-CCCION

(!E)LE(!(!IE)N 1\RIEL

A.RIEL

REPERTORIO HISPANO-AMERICANO
PUBLlC.!DO EN CUADERNOS QUINCENALES, POR

J. G11RelA MeNGB
S7'N J8SB DB eesTa Rlea. e. JI.

El CENTENARIO DE CERVANTES

Condiciones,
La aerle de 12 cudernoa ( en Coata Blr.a) : &lt;!t 3.00.
La serle de 12 eaader■os ( e■ el Extralljero); $ 2 .00 oro am.

:u.ero auelto : &lt;!l, 0.25
768 pll.ginas,
doa llbroa de Hco«lda, nrlada r reeoaronaatAI llhratara
POR. TRES COLONES

ESPAÑA
El número de "ESPA&amp;A" correspondiente al jueves último, lleva estos trabajos: SE VAN, SF: VAN, por
J os(; Ortega y Gasset; Los PROBLEllAS DEL BACHILLE·
RATO, por L. de Hoyos; EL E SCULTOR JULIO ANTONIO,
por Juan de la Encina; CR1s·m1A DE SUECIA, por R.
Pérez de Ayala y Los Es l'A.SOLES PINTADOS POR ~í Mis·
l!OS, por Antonio Zozaya.
En l:i parte gráfica destacan los retratos de TODAS
LAS PRIMERAS AC'l' RICES que actuarán en Madrid esta
temporada, el de Lr.OYD GEORG E con su semblanza, una
curiosa fotografía en que aparecen juntos EL KAIS ER
y FEI,Il'E u, una divertida historieta de Bagaría y la
página en colores por Moya del Pino.
Precio del númeo DIEZ CÉNTIMOS. En la Li•
brería de la Srra. v. de Lines.

e

SPAÑA se dis pone a celebra r, dent ro de pocos
meses, * el centenario de la mu erte de Miguel
de Cervantes. Un centen ario más, como el de Calderón y el de Velázquez- ocasion es, no m uy lejanas, de fiestas semejantes,-no im portaría gran
cosa. Las solemnidades de la pompa oficial, las declamacion es de la vanida d oratoria , los re buscos de
la erudición pedantesca, b astarían para mantener
el consecuente ritual de conmemoraciones de esa
especie. Pero debe fiarse en que la sugestión y el
estímulo de la oportunidad enciendan en el alma
de la j uventu d española- donde hay prometedoras potencias de meditación y poesfa,-la inspiración q ue concrete en estudio, poema u obra de
arle, la grande ofrenda que aun debe España a
su más alto representante espiritual, que fué a la
vez el mayor prosista del Renacimiento, y el más
maravilloso creador de caracteres humanos que
pueda oponer el genio latino al excelso nombre
de Shakespeare.
•

En elmes de Abril de 1916. (N. del D,)

~--a-,-a~L'""'.l~O~T;.-;;E~C~A:-;C~E~NM1TrRR~A;:¡:L~--\

IL-------~u.~A.~N.::.::'-~----

�2

JOSÉ ENR1QUE RODÓ

La ocasión obliga, con igual imperio, a esta
América nuestra. El sentimiento del pasado original, el sentimiento de la raza y de la filiación
histórica, nunca se representarían mejor para la
América de habla castellana que en la figura de
Cervantes. Cualesquiera que sean las modificaciones profundas que al núcleo de civilización
heredado ha impuesto nuestra fuerza de asimilación Y de progreso; cualesquiera que hayan de
ser en el porvenir los desenvolvimientos originales de nuestra cultura, es indudable que nunca
podríamos dejar de reconocer y confesar nuestra
vinculación con aquel núcleo primero sin perder
la conciencia de una continuidad histórica y de
un abolengo que nos da solar y linaje conocido
en las tradiciones de la humanidad civilizada. Y
esa persistente herencia no tiene manifestación
más representativa y cabal que la del idioma,
donde ella se resume toda entera y aparece adaptando a sus medios connaturales de expresión las
adquisiciones y evoluciones sucesivas. Confirmar
la fidelidad a esa forma espiritual que es el idioma Y glorificarla en el recuerdo de su escritora_rquetipo, es, pues, el modo más adecuado y más
smcero con que América puede mostrar el género
de solidaridad que reconoce con la obra de sus
descubridores y civilizadores.
. No ~ay otra estatua que la de Cervantes para
s1mbohzar en América la España del pasado co-

EL CKNTENARIO DE CJlJRV:!NTES

3

món, la España del sol sin poniente. Los reyes
que la abarcaron con su cetro, aun cuando mereciesen alguna vez mármol o bronce, no podrían
encarnar jamás en mármol ni bronce americano,
porque representan la autoridad de que nos
emancipamos y las institacfones que sustituimos.
Solo la noble imagen de isabel la Católica dominaría sin incongruencia en suelo de América, rescatando en gloria perenne las joyas que costearon
la aventura sublime, y figurando como el numen
maternal de nuestra civilización. Pero el símbolo
requiere en este caso formas más recias y viriles
que esa suave fisonomía de mujer. Los portentosos capitanes de la Conquista, los legendarios sojuzgadores de mares y de tierras, tienen un cadcter que excluye la entera apoteosis americana,
como personificaciones de la ejecución brutal,
consumada con sacrificio del indio, que también
es carne y alma de América. Los colonizadores,
gobernantes o misioneros, en quienes se apacigua
y endulza la empresa civilizadora, proporcionan
más de una figura capaz de ser glorificada en la
parte del Continente a que se contrajo su influencia; pero ninguna de magnitud continental. En
cuanto al Descubridor, a España pertenece su
gloria, sin duda, pero no su persona; y las esta,
tuas que reproducirán infinitamente su imagen,.
de uno al otro extremo del mundo concedido a
su fe, no son las aptas para significar el genio roi-

�4

EL CENTENARIO DE CERVANTES

JOsi ENRIQUE ROD6

e

ginal Y propio de la civilización transplantada.
Sólo queda buscar el símbolo personal en el
mundo del espíritu, donde esa civilización forja
sus normas ideales y sus medios de expresión, y
escogerlo en quien tiene dentro de ella personalidad más característica y más alta. Hay, además
entre. el genio de Cervantes y la aparición d;
Aménca en el orbe, profunda correlación histórica. El descubrimiento, la conquista de América,
son la obra magna del Renacimiento español, y
el verbo de este Renacimiento es la novela de
Cervantes. La ironía de esa maravillosa creación
abatiendo un ideal caduco, afirma y exalta d;
rechazo un ideal nuevo y potente 1 que es el que
determina el sentido de la vida en aquel triunfa¡
despertar de todas las energías humanas con que
se abre en Europa el pórtico de la edad moderna
A un objetivo de alucinaciones y quimeras, com~
el que perseguía el agotado ideal caballeresco,sucede el ~rme objetivo de la realidad, abierta a los
fines racionales y a la perseverante energía de los
hombres. El mundo imaginario que había dado
t~atro a las hazañas de los Amadises y Esplandianes se desvanece como las nieblas heridas por
el sol, Y lo sustituye el mundo de la naturaleza
redondeado Y conquistado por el esfuerzo huma~
no; _la América vasta y hermosa sobre todas las
fic1:~ones, que con su descubrimiento completa la
noción del mundo fiscfo, y con el incentivo de su

5

po'i&gt;sión ofrece el escenario de proezas más inauditas y asombrosas que las aventuras baldías de
los caballeros andantes.
La filosofía del "Quijote" es, pues, la filosofía
de la conquista de América. La radical transfor•
mación de sentimientos, de ideas, de costumbres,
para la que el hallazgo del hemisferio ignorado
fué causa concurrente, es la que adquiere forma
poética imperecedera en esa epopeya de la burla,
donde el jovial espíritu del Renacimiento dirige
sobre los últimos vestigios de un ideal moribun ·
do, las mortales saetas de la ironía. América nació para que muriese Don Quijote; o mejor, para
hacerle renacer entero de razón y de fuerzas, incorporando a su valor magnánimo y a su imaginación heróica, el objetivo real, la aptitud de la
acción conjunta y solidaria y el dominio de los
medios proporcionados a sus fines.
Mientras muere vencido el Ingenioso Hidalgo
y perece con él el tipo de héroes de las fábulas de
caballerías, melancólicos como Tristán, vagos e
inconsistentes como Lanzarote, inmaculados como Amadis, se consagra en las tremendas lides
de América el nuevo tipo heróico, rudo y sanguíneo, de los Corteses, Pizarros y Balboas, perseguidores de realidades positivas; apasionados,
tanto como de la gloria, del oro y del poder.
Mientras la armadura herrumbrosa y la adarga
antigua y el simulacro de celada del iluso caba-

�6

7

JOSi KNRIQU!.: RODÓ

EL CENTENARIO DE CERVANTES

llero, se deshacen en rincón obscuro, respla ndecen
al sol de América las vibrantes espadas, las firmes corazas de Toledo. :\fientras Rocinante, escuálido e inútil, fallece de vejez y de bam_bre, se
desparrama!\ por las pampas, los montes y los
valles del Nuevo Mundo los briosos potros anda¡ uces, los heróicos caballos del conquistador, progenitores de aquellos q ue un día habrán de formar, con el " ga ucho"y el "llanero", el organismo
del centauro americano. Mientras se disipan en
el aire los mentidos tesoros de la cueva de Montesinos, fulguran con deslumbradora realidad la
p lata de Potosí, el oro de Méjico, los diamantes y
esmeraldas del Br~sil. Mientras fracasa entre risas burladoras el mezquino gobierno de la Insula
Barata ria, se ganan de este lado del mar imperios
colosales y se fundan virreinatos y gobernaciones
con que se conceden más pingües recompensas
que las que rey alguno de los tiempos de caballería pudo soñar para sus vasallos.
Así el sentido crítico del "Quijote" tiene por
complemento afirmativo la grande empresa de
Espa1ia, que es la conquista de América. Así, al
figurar una vi va oposición de ideales, dejó escrita
ese libro la epopeya de la civilización española,
deteniendo, como hechizada, en el vuelo del tiempo, la hora culminante en que aquella civilización
Hega a su plenitud y da de sí nuevas t ierras y
nuevos pueblos. Y así el nombre de Miguel ele

Cervantes, no sólo por la suprema representación
de la lengua, sino también por el carácter de su
obra y el significado ideal que hay en ella, puede
servir de vínculo imperecedero que ~ecu~rde a
América y España la unidad de su h1stona y la
fraternidad de sus destinos.

JosE
Montevideo, 1915.
( La Nol&lt;,. Buenos Aires.)

ENRIQUE RODÓ.

�LA·TJERRA DE ALVARGONZÁLEZ

LA TIERRA DE ALVARGONZALEZ
7TNA mañana de los primeros días de ocU tubre, decidí visitar la fuente del Duero
y tomé en Soria el coche de Burgos que había
de llevarme hasta Ciclones. Me acomodé en la
delantera cerca del Mayoral y entre dos viajeros: un indiano que tornaba de Méjico a su
alde~ ~atal, esco~dida en tierra de pinares, y
un vteJo campes100 que venía de Barcelona
donde embarcara a dos de sus hijos para La
Plata. No cruzaréis la alta estepa de Castilla
sin encontrar gentes que os hablen de tierras
de Ultramar.
Tomamos la ancha carretera de Burgos, dejando a nuestra izquierda el camino de Osma,
bordeado de chopos que el otoño comenzaba
a dorar. Soria quedaba a nuestra espalda ent~e grises colinas y cerros pelados. Soria, mística y guerrera, guardaba antaño la puerta
de Castilla, como una barba cana hacia los
reinos moros que cruzó el Cid en su destierro.
El Duero, en torno a Soria, forma una curva
de ballesta. Nosotros llevábamos la dirección
del venablo.
El indiano me hablaba de Veracruz, mas yo
escuchaba al campesino que discutía con el

9

mayoral sobre un crimen reciente. En los pinares de Durcielo, una joven vaquera había
aparecido cosida a puñaladas y violada después de muerta. El campesino acusaba a ~n
rico ganadero de Vl:!-ldea':ellano, preso P&lt;;&gt;r 10dicios en la cárcel de Sona, como autor mdudable de tan bárbara fechoría, y desconfiaba
de la justicia porque la víctima era pob~e. En
las pequeñas ciudades, las gentes se apasionan
del juego y de la política, como en las grandes del arte y de la pornografía,-ocios de
me:caderes-pero en los campos, sólo interesan las labores que reclaman la tierra y los
crímenes de los hombres.
-¿Va Vd. muy lejos ?pregunté al ~ampesino.
-A Covaleda señor, me respondió. ¿Y Vd.?
-El mismo c;mino llevo, porque pienso subir a Urbión y tomaré el valle del Duero. A la
vuelta bajaré a Vinuesa por el puerto de Santa Inés.
-Mal tiempo para subir a Urbión. Dios le
libre de una tormenta por aquella sierra.
Llegados a Ciclones, nos apeamos el campesino y yo, despidiéndonos del indiano que continuaba su viaje en la diligencia hasta San
Leonardo, y emprendimos en sendas caballerías el camino de Vinuesa.
Siempre que trato con hombres del campo,
pienso en lo mucho que ellos saben y nosotros
ignoramos, y en lo poco que a ellos importa
conocer cuanto nosotros sabemos.
El campesino cabalgaba delante de mí, si-

�10

- ---------

ANTONIO MACHADO

lenci~so. El hombre de aquellas tierras, serio
y tac1t~rno, habla cuando se le interroga, y

es sobrio en la_respuesta. Cuando la pregunta
es tal que pudiera excusarse, apenas se digna
contestar. Sólo se extiende en advertencias
útiles sobre las cosas que conoce bien, o ·cuando narra historias de la tierra.
Volví los ojos al pueblecillo que dejábamos
a nues~ra espalda. La iglesia con su alto campanario coronado por un hermoso nido de cigüeñas, descuela sobre unas cuantas casuchas de tierra. Hacia el camino rea l destácase
la casa de un indiano, contrastando con el
sórdido caserío. Es un hotelito moderno y
mundano, rodeado de jardín y verja. Frente
al pueblo se extiende una calva serrezuela de
rocas grises, surcadas de grietas rojizas.
Después de cabalgar dos horas, llegamos a
la Muedra, una aldea a medio camino entre
Cidones y Vinuesa, y a pocos pasos cruzamos
un puente de madera sobre el Duero.
-Por aquel sendero, me dijo el campesino
señalando a su diestra, se va a las tierras de
~lvargonzález; campos malditos hoy; los meJOres, antaño, de esta comarca.
-¿Alvargonzález es el nombre de su dueño?
le pregunté.
-Alvargonzález, n;i.e respondió, fué un rico
labrador; mas nadie lleva ese nombre por estos contornos. La aldea donde vivió se llama
como él se llamaba: Alvargonzález, y tierras·
de Alvargonzález a los páramos que la ro-

LA TIERRA DE ALVAROONZÁl,EZ

11

dean. Tomando esa vereda llegaríamos allá
antes que a Vinuesa por este camino. Los lobos, en invierno, cuando elhambre les echa de
los bosques, cruzan esa aldea y se les oye aullar al pasar por las majadas q?e fueron de
Alvargonzález, hoy vacías y arru10adas ..
Siendo niño oí contar a un pastor la historia de Alvarg~nzález, y sé que anda inscri~a
en papeles y que los ciegos la cantan por berras de Berlanga.
Roguéle que me narrase aquella historia, y
el campesino comenzó así su relato:
Siendo Alvargonzález mozo, heredó de sus
padres rica hacienda. Tenía casa &lt;:ºn huertas
y colmenar, dos prados de fina hierba, c_am·
pos de trigo y de centeno, un trozo de encmar
no lejos de la aldea, algunas y untas para el
arado, cien ovejas, un mastín y muchos lebreles de caza.
Prendóse de una linda moza en tierras del
Burgo no lejos de Berlanga, y al año de conocerl; la tomó por mujer. Era Polonia, de
tres hermanas, la mayor y la más herm&lt;;&gt;sa,
hija ile labradores q_ue llamaban los Pen~áñez, ricos en otros tiempos, entonces duenos
de menguada fortuna.
Famosas fueron las bodas que se hicieron en
el pueblo de la novia y las tornabodas que celebró en su aldea Alvargonzález. Hubo vihuelas, rabeles, flautas y tamboriles, danza aragonesa y fuegos al uso valenciano. D~, la
coma..-ca que riega el Duero, desde Urb1on,

�12

ANTONIO MACHADO

donde nace, hasta que se aleja por tierras de
Fuegos, se habla de las bodas de Alvargonzález, y se recuerdan las fiestas de aquellos días,
porque el pueblo no olvida nunca lo que brilla
y truena.
Vivió feliz Alvargonzález con el amor de su
esposa y el medro de sus tierras y ganados.
Tres hijos tuvo, y, ya crecidos, puso el mayor
a cuidar huerta y abejar, otro al ganado, y
mandó al menor a estudiar en Osma, po rque
lo destinaba a la iglesia.
Mucha sangre de Caín tiene la gente labradora. La envidia armó pelea en el hogar de
Alvargonzález. Casáronse los mayores, y el
buen padre tuvo nueras que antes de darle
nietos, !e. trajeron cizaña. Malas hembras y
tan codic10sas p:3ra sus casas, que sólo pensaban en la herencia que les cabría a la muerte
de Alvargonzález, y por ansia de lo que esperaban, no goza han lo que tenían.
El menor, a quien los padres pusieron en el
se°:1inario, prefería las lindas mozas, a rezos y
latmes, .Y colgó un día la sotana, dispuesto a
no vestirse más por la cabeza. Declaró que estaba resuelto a embarcarse para las Américas. Soñaba con correr tierras y pasar los
mares, y ver el mundo entero.
Mucho lloró la madre. Alvargonzález vendió el encinar, y dió a su hijo cuanto había de
heredar.
-Toma lo tuyo, hijo mío, y que Dios te
acompañe. Sigue tu idea y sabe que mientras

LA. TIERRA DE A.LVARGONZÁLEZ

13

tu padre viva, pan y lecho tienes en esta casa; pero a mi muerte, todo será de tus hermanos.
d
Ya tenía Alvargonzález la frente arruga a,
y por la barba le plateaba el bozo azul de la
cara. Eran sus hombros todavía robustos Y
erguida su cabeza, que sólo blanqueaba en las
sienes.
.
d
Una mañana de otoño sah6 so1o e su casa,
no iba como otras veces, entre sus finos galgos terciada a la espalda la escopeta. No llevaba arreo de cazador n~ pensaba en cazar.
Largo camino anduvo baJO lo~ álam~s amarillos de la ribera, cruzó el encmar y, Junto a
una fuente que un olmo gigantesco sombreaba detúvose fatigado. Enjugó el sudor de su
fre~te, bebió algunos sorbos de agua y acostóse en la tierra.
y a solas hablaba con Dios Alvargonzález,
diciendo: "Dios, mi señor, que col~aste las
tierras que labran mis ll)anos, a quien de_bo
pan en mi mesa , mujer en mi lecho y por quien
crecieron robustos los hijos que engendré, po_r
quien mis majadas rebosan de blancas mert:
nas y se cargan de fruto los árboles ?e mi
huerto y tienen miel las colmenas de m1 abe·ar- sabe Dios mío, que sé cuanto me has daJ '
.
do, antes' que me lo qu1t~s.
.
,
Se fué quedando dormido mientras asi rezaba· porque la sombra de las ramas ! el agua
qu~ brotaba la piedra, parecían decirle: Duer
me y descansa.

�14

ANTONIO MACHADO

- Y durmió Alvargonzález, pero su ánimo no
había de reposar porque los sueños aborrascan el dormir del hombre.
Y Alvargonzález soñó que una voz le hablay ve~a como Jacob una escala de luz que
iba del cielo a la tierra. Sería tal vez la franja
de sol que filtraban las ramas del olmo.
Difícil es interpretar los sueños que desatan
el haz de nuestros propósitos para mezclarlos
eon recuerdos y temores. Muchos créen adivinar lo que ha de venir estudiando los sueños
Casi siempre yerran, pero alguna vez aciertan:
En los sueños malos, que apesadumbran el corazón del durmiente, no es difícil acertar. Son
estos sueños memorias de lo pasado, que teje
y confunde la mano torpe y temblorosa de un
personaje invisible: el miedo.
Soñaba Alvargonzález en su niñez. La alegre fogata del hogar, bajo la ancha y negra
campana de la cocina y en torno al fuego, sus
padres y sus hermanos. Las nudosas manos
del viejo acariciaban la rubia candela. Lamadre pasaba las cuentas de un negro rosario
~n la pared ahumada, colgaba el hacha relu~
ciente, con que el viejo hacía leña de las ramas de roble.
Seguía soñando Alvargonzález, y era en sus
mejores días de mozo. Una tarde de verano y
un prado verde tras de los muros de una huerta. A_la s?mbra, y sobre la yerba, cuando el
sol caia, tiñendo de luz anaranjada las copas
de los castaños, Alvargonzález levantaba el

?ª•

15

LA TIERRA DE ALVARGONZÁLEZ

odre de cuero y el vino rojo caía en su boca,
refrescándole la seca garganta. En torno suyo estaba la familia de Peribáñez: los padres
y las tres lindas hermanas. De las ramas de
la huerta y de In yerba ~el prado se _elevaba
una armonía de oro y cristal, como s1 las estrellas cantasen en la tierra antes de aparecer
dispersas e~ el cielo silencioso. c_aía la tarde
y sobre el prnar obscuro, aparec1a, dorada y
jadeante, la luna llena, la h~rmosa luna del
amor sobre el campo tranquilo.
Co~o si las hadas que hilan y tejen los sueños hubiesen puesto en sus ruecas un mechón
de ~egra lana, ensombrecióse el soñar. de Alvargonzález, y una puerta do.rada abnóse lastimando el corazón del durmiente.
Y apareció un hueco sombrío, y al fon?º•
por tenue claridad iluminado, el hogar desierto y sin leña. En la l?ared colg~ba de una es·
carpia el hacha bruñtcla y reluciente.
._
El sueño abrióse al día claro. T~es ~11?-os
juegan a la puerta de la casa. Lamu3ervig1!a,
cose y a ratos sonríe. Entre los mayores brmca u~ cuervo negro y lustroso de ojo acerado.
-¿Hijos, que hacéis? les pregunta.
Los niños se miran y callan.
-Subid al monte, hijos míos, y antes que
caiga la noche, traeclm~ un brazado de leña.
Los tres niños se ale3an. El menor, que ha
quedado atrás, vuelve la c_ara y su madre lo
llama. El niño vuelve hacia la casa los hermanos siguen su camino hacia el encmar.

r

�lG

ANTONIO MAOilADO

LA TIERRA DE ALVARGoNzÁLgz

~ es otra vez el hogar, el hogar apagado y
d_es1erto, y en el muro colgaba el hacha reluciente.
Los mayores de Alvargonzález vuelven d~l
monte con la tarde, cargados de estepas. La
madre enciende el candil y el mayor arroja
as~illas y jaras sobre el tronco de roble, y
qutere hacer el fuego en el hogar. Cruje la leña y los tueros, apenas encendidos se apa·
gan. No brota la llama en el lar de Álvargonzález. A la luz del candil brilla el hacha en el
muro, y esta vez parece que gotea sangre.
-Padre, la hoguera no prende; está la leña
mojada.
Acude el segundo y también se afana por
hacer lumbre. Pero el fuego no quiere brotar.
El más pequeño echa sobre el hogar un pu•
ña~o de estepas, y una roja llama alumbra la
coc10a. La madre sonríe, y Alvargonzález coge en brazos al niño y lo sienta en sus rodillas, a la diestra del fuego.
-Aunque el último has nacido, tú eres el
primero en mi corazón y el mejor de mi casta;
porque tus manos hacen el fuego.
Los hermanos pálidos como la muerte se
alejan por los rincones del sueño. En la dies•
tra del mayor brilla el hacha de hierro.
Junto a la fuente dormía Alvargonzález
cuando el primer lucero brillaba en el azul,
una enorme luna teñida de púrpura se asomaba al campo ensombrecido. El agua que
brotaba en la piedra parecía relatar una his-

y

17

toria vieja y triste: la historia del crimen en
el campo.
• b
·1
Los hijos de Alvargonzález c~m1n_a an st en·
ciosos, y vieron al padre dormido Junto a la
fuente. Las sombras que alargaban la t_arde
llegaron al durmiente antes que los asesm~s.
La frente de Alvargonzález tenía un tachon
sombrío entre las cejas, como la huell_:,l de una
segur sobre el tronco de un roble. Sonaba Alvargonzález que sus hijos veoí_an a matarle, y
al abrir los ojos vió que era cierto lo que soñaba.
l
Mala muerte dieron al labrador, los ma os
hijos, a la vera de la fuente. Un hachazo en _el
cuello y cuatro puñaladas en el pecho pus
ron fin al sueño de Alvargonzález. El hac - a
que tenían de sus abuelos y que tanta lena
cortó para el hogar, tajó el robust~ cuello que
los años no habían doblado todav1a, y el cuchillo con que el buen padre cortaba el pan
moreno que repartía a los suyos en torno de
la mesa hendido había t:l más noble corazón
de aqueÍla tierra. Porque Alvargo_nzález era
bueno para su casa, pero era también mucha
su caridad en la casa del pobre. Como padre
habían de llorarle cuantos alguo~ vez llamaron a su puerta o alguna vez le vieron en los
umbrales de las suyas.
Los hijos de Alvargonzález no saben lo q~e
han hecho. Al padre muerto arrru:tran hacia
un barranco, por donde corre un no que bus-

1t

�19

ANTONIO :r.tACllADO

LA ~!ERRA DE ALVARGONZÁLEZ

ca al Duero. Es uo valle sombrío lleno de helechos, hayedos y pinares.
Y lo llev~n a la L_aguna Negra, que no tiene
fondo y alh lo arroJan con una piedra atada
a los pies. La laguna está rodeada de una
muralla gigantesca de rocas grises y verdosas, donde anidan las águilas y los buitres.
Las gentes de la sierra en aquellos tiempos
no osaban acercarse a la laguna ni aun en
l~s. días claros. Los viajeros que, como Vd.,
v1s1tan hoy estos lugares, han hecho que se
les pierda el miedo.
Los hijos de Alvargonzález tornaban por el
valle_, ~ntre los pinos gigantescos y las hayas
decrepitas. No oían el agua que sonaba en el
fondo del barranco. Dos lobos asomaron, al
verles pasar. Los lobos huyeron espantados.
Fueron a cruzar el río, y el río tomó por otro
cauce, y en seco lo pasaron. Caminaban por
el bosque para tornar a su aldea con la noche
cerrada , y los pinos, las rocas y los helechos
por todas partes les dejaban vereda como si
huyesen de los asesinos. Pasaron otra vez
junt? .ª 1~ fuente, y la fuente , que contaba
su vwJa h1~toria, calló mientras pasaban y
aguardó a que se alejasen para seguir contándola.
Así heredaron los malos hijos la hacienda
dt:I. ?uen labrador que una mañ;rna de otoño
s,lto de su ra~a, y no volvió ni podía volver.
Al otro dh se encontró su manta cerca de la
fuente y un reguero de sangre camino del ha-

rranco. Nadie osó acusar el crimen á los hijos
de Alvárgonzález, porque el hombre del campo teme al poderoso, y nadie se atrevió a sondar la laguna porque hubiera sido inútil. La
lagunajamás dev11elve lo que se traga. Un
buhonero que erraba por aquellas tierras fué
preso y ahorcado en Soria, a los dos meses,
porque los hijos de Alvargonzález le entregaron a la justicia, y con testigos pagados lograron perderle.
La maldad de los hombres es como la Laguna Negra, que no tiene fondo.
La madre murió a los pocos meses. Los que
la vieron muerta una mañana, dicen que tenía cubierto el rostro entre las manos frías y
agarrotadas.

18

*
* *

El sol de primavera iluminaba el campo ve~de, v las cigüeñas sacaban a volar a sus hijuelos en el azul de los primeros días d~ ma)'.~·
Crotoraban las codornices entre los trigos Jovenes; verdea bao los álamos del camino y de
las riberas, y los ciruelos del huerto _se llenaban de blancas flores. Sonreían las tterras de
Alvargonzáiez a sus nuevos amos, y prometían cuanto había rendido al viejo labrador.
Pué un año de abundancia en aquellos campos. Los hijos de Alvargonzález comenzaron
a descargarse del peso de su crimen, porque a
. los mal vados muerde la culpa cuando tet?eo
al castigo de Dios o de los hombres; pero s1 la

�LA TIERRA DE ALVARG.::.ON:;.:Z=.:Á:.:L:..::F.=.Z_ _ _ _
21_

20

AN'l'ONlO

MACRAl&gt;O

fortuna ayuda y huye el temor, comen su pan
alegremente, como si estuviera bendito.
Mas
codicia tiene garras para coger, pero no tiene manos para labrar. Cuando lleaó
0
el ~erano s!guiente, la tierra empobrecida, parec1a fruncir el seño a sus señores. Entre los
tri.g_os ha b_ía más amapolas y. hierbajos, que
ru01as espigas. Heladas tardías habían matado ea flor los frutos de la huerta. Las ovejas_morían ~or docen~s porque una vieja, a
quien se tema por bruJa, les hizo mala hechicería. Y si un año era malo, otro peor le seguía. Aquellos campos estaban malditos, y
los Alvargonzález venían tan a meno!', como
~han a más querellas y enconos entre las muJeres. Cada uno de los hermanos tuvo dos hijos que no pudieron lograrse, porque el odio
había envenenado la leche de las madres.
Una 1:oche de invierno, ambos hermanos y
sus moJeres rod~aban el hogar, donde ardía
un fuego mezqu100 que se iba extinguiendo
poco a poco. No tenían leña, ni podían buscarla a aquellas horas. Un viento helado pen~trn ba por las re1:dijas del postigo, y se le
01a bramar en la chimenea . Fuera, caía la nieve en torbellinos. Todos miraban silenciosos
las ascuas mortecinas, cuando llamaron a la
puerta.
-¿Quién será a estas horas? dijo el mayor.
Abre t6.
Todos permanecieron inmóviles sin atrever-.
se a abrir.

!ª

Sonó otro golpe en la puerta y una voz que
decía:
- Abrid, hermanos.
- ¡Es Miguel! Abrámosle.
.
.
Cuando abrieron la puerta, cubterto de nieve y embozado en un largo capote entró Miguel, el menor de Alvargonzález, que volvía
de las Indias.
Abrazó a sus hermanos, y se sentó con ellos
cerca del hogar. Todos quedaron sil~ncioi;:os.
Miguel tenía los ojos llenos de lá&amp;nmas, Y
nadie le mira ha frente a frente. M 1guel, que
abandonó su casa siendo niño, tornaba hombre y rico. Sabía las desgracias de su bogar,
mas no sospechaba de sus hermanos. Era su
porte, caballero. La tez morena, algo quemada, y el rostro enjuto, porque las fiebres de _DI·
t ramar dejan siempre huella , ·pero en la mira·
da de sus grandes ojos brillaba la juventud.
Sobre la frente, ancha y tersa, su cabello casfaño caía en finos bucles. Era el más bello de
los tres hermanos, porque al mayor le afea~a
el rostro lo espeso de las cejas velludas, baJO
la estrecha frente, y al segundo, los ojos pequeños, inquietos y cobardes, de hombre ast uto y cruel.
Mientras Miguel permanecía mudo Y abst raído, sus hermanos le miraban al pecho,
donde brillaba una gruesa cadena ~e oro.
El mayor rompió el silencio, Y d 1J0 :
-¿Vivirás co~ nosotros?

�LA TIERRA Dll:. ALVAROONZAL!-Z_ _ _ _ _23
_

22

ANTONIO hlACIIADO

-_Si quer~is, contestó. Mi equipaje llegará
manana.
-Unos suben y otros bajan, añadió el seg':ndo. Tú traes oro y nosotros, ya ves, ni
lena tenemos para calentarnos
El viento b~tía la puerta y ei postigo, y aullaba en la chimenea. El frío era tan grande
que estremecía los huesos.
'
Miguel iba a hablar cuando ·llamaron otra
vez a la puerta. Miró a sus hermanos como
preguntándoles quién podría ser a aquellas
horas. Sus hermanos temblaban de espanto.
Llama~on otra vez, y Miguel abrió.
Apareció el hueco sombrío de la noche y
una racha de viento le salpicó de nieve rl r'ostro. No vió a nadie en la puerta mas divisó
una figura que se alejaba bajo lo~ copos blancos. Cuando volvió a cerrar, notó que en el
umbral_había un montón de leña. Aquella noche ard16 una hermosa llama en el hogar ele
Alvargonzález.
Fortuna traía Miguel de las Américas, aunque no tanta como soñara la codicia de sus
hermanos. Décidió afincar en aquella aldea
donde ha?ía nacido, mas como sabía que toda la hacienda era de sus hermanos, ks compró una parte, dándoles por ella mucho más
oro del qu~ nunca había valido. Cerróse el
tratn, Y ~1guel comenzó a labrar en las tierras mald1ta5:.
El oro devolvió la alegría al corazón de los
malvados. Gastaron sin tino en el regalo y el

vicio, y tanto mermaron su · ganancia, que al
año volvieron a cultivar la tierra abandonada.
Miguel trabajaba de sol a sol. Removió la
tierra con el arado, limpióla de malas hierbas, sembró trigo y centeno, y mientras los
campos de sus hermanos parecían desmedrados y secos, los suyos se colmaron de r~bias y
macizas espigas. Sus hermanos le miraban
con odio y con envidia. Miguel les ofreció el
oro que le queilaba a cambio de las tierras
malditas.
Las tierras de Alvargonzález eran ya de Miguel, y a ellas tornaba la abundancia de los
til'mpos del viejo labrador. Los mayores ~astaban su dinero en locas francachelas. El Juego y el vino llevábanles otra vez a la ruina.
Una noche volvían borrachos a su aldea,
J,o··que habían pasado el dia bebiendo y festejando en una feria cercana. Llevaba el may&lt;;&gt;r
el reño fruncido y un pensamiento feroz baJO
la frente.
-¿Como te explicas tú la suerte de Miguel?
dijo a su hermano.
•'La tierra le colma de riquezas, y a nosotros nos niega un pedazo de pan.
-Brujería y artes de Satanás, contestó el
segundo.
Pasaban cerca de la huerta·, y se les ocurrió
asomarse n la t opia . La huerta e~tab:i cnajada de frut' s . Bajo los árboles, y entre los ro-

�T,A TIERRA t&gt;E ALVAROONZALEZ

2-i

25

--------

ANTONIO MACHADO

sales
di isaron un hombre encorvado hacia
la
ti¡rra.v

-MJrale, dijo el mayor. H as t a d e noche
trabaJa.
-¡Eh! Miguel, le gritaron
Pero
el hombre
· 1vía la cara. Seuía
trab
. d aq ue'I _no vo
g
ªJªº
o
en
la
tierra
t d o ramas
o arrancando h'terb as Los 'cor
dos an
rrachos, ach~caron 1· .
.
ª tó at'tos boba la cabez1 el a vmdo que les aborrasca,
cerco e luz q
,
rod ear la figura del hort I
ue parec1a
hombre se levantó
e ano. pespués, el
mirarles, como si
avanzó hacia_ ellos sia
huerto _para seguir t~:~:~:n~~ro rmcón del
bre tema el rostro del . J I b · Aquel homlaguna sin fondo bab'vteJo. a rador. ¡De la
para labrar el huerto~: ;t1do lvargonzález
Al día siguiente a b ~ue ·
han haber bebido' m:c:s :rmano~ recordararas en su borrachera o
~ visto cosas
do su dinero hasta erd l s1gu1_eron gastun-

b

1f

;10.0

:t-;~;::.'"ba sus r,m!:,; ti::,: :r::a:~
Los mayores volvieron
·
nas la sangre de C ,
a s~nttr en sus vemen les azuzaba al a_10, y el recuerdo del cri. .
crimen.
Dec1d1eron m a t ar a su hermano V a•1' 1
·c1·e
, . " o
h1 roo.
_Ahogároole en la presa del molía
nana a pareció Miguel fl t d o, y una maLos malvados llo
o an o sobre el agua.
lágrimas fingt'da
raron aquella muerte con
s, para aleJar sospechas eu

la aldea donde nadie les quería. No faltaba
quien les acusase dd crimen en voz baja, aunque ninguno osó llevar pruebas a \ajusticia.
Y otra vez volvió a los malvados la tierra
de Alvargonzález.
Y el primer año tuvieron abundancia porque cosecharon la labor de Miguel, pero al segundo, la tierra se empobreció.
Un día, seguíd el mayor encorvado scbre la
reja del arado que abría penosamente un surco en la tierra. Cuando volvió los ojos, reparó que la tierra se cerraba y el surco desaparecía.
Su h ermano cavaba en la huerta, donde sólo medraban las malas hierbas, y vió que de
la tierra brotaba sangre. Apoyado en la azada contemplaba la huerta, y un frío sudor
corría por su frente.
Otro día, los hijos de A.lvargoozález tomaron silenciosos el camino de la Laguna Negra.
Cuando caía la tarde, cruzaban por entre
las hayas y los piaos.
Dos lobos que se asomaron a verles, huyeron espantados.
Al llegar a la laguna contemplaron un momento el agua tranquila.
¡Padre! gritaron, y cuando en los huecos de
las rocas el e~o repetía: ¡padre! ¡padre! ¡padre! ya se los había tragado el agua de la laguna sin fondo.
ANTONIO MACHADO

�_

LA POESIA. DE E . GONZÁLEZ M

R
_EP--=.EQTOQIO
:::
BIBLIOGQBFICO
La poesía de Enrique González Martínez

e

(*)

L ansioso llegó ad
d .
de la sabiduría. on e v_,ve el maestro

-Toda mi juventud h
los caminos de la t"
e marchado por
des ni a buscar pi ,erra, y no a ver vanidaaceres M h
en las cosas· much
.
uc o observé
Pero la sabiduría ~ei~r~ de los hombres.
tos del mundo é
~ ora de los secre. a ti.
, sa me ia1ta· B use ándola
vine
-Demasiado pides.
-Muéstrame siqui
marchas rumbo ~I . e~a, 1~ ruta en que
si no lo descrifro ~1steno u]niv~rsal. Que
como algo más ' . menos o sie nta en mí
que interrogacié,n
El
·
le dijo:maestro le t ocó sob re los párpados,
y
- Ya estás e o el camino.
.
... . Cuando de nuevo
al maestro, dijo:
se e ncontró frente
-He vivido largos d '
. _
en la ruta del mi t .
,as , anos tal vez?
•
s eno, y sorprendí la luz

b)

;.rólogo al próximo libro del
, , El\~\~ pr6Jogo dice Sanln Cano~neth:- La mu,rt, dtl cis,u.
go e Henñquez Ureila es una rcvelac16n'".
de Julio de 1915·

'*"~~

27

de mi espíritu, y vi que iluminaba mundos
nuevos, y me sentí llenarme del alma universa\. ¿Cuál es tu secreto?
-Cerré tus ojos. Bajo la actitud inmóvil, h acia adentro marchabas. El camino
eres tú mismo.

** *

Imag ino así la ruta espiritual de este
poe ta . P arte d e la múltiple visión de las
cosas, de la riqueza de imágenes necesaria
al hombre de arte, y, camino adentro, llega
a su filosofía de la vida universal. Su poesía adquie re doble carácter: de individualismo y panteísmo a la vez. Las mónadas
de L eibniz penetra n en el unive rso d e Spinosa gracias al milag ro d e la síntesis esté tica.
I

l ntere!&gt;antísima para la h istoria psicoló g ica de nuestro tiempo es la formación de
la corri.,n te poética a que pertenecen los
versos de En rique González Martínez.
E sta poesía de conceptos t ranscende ntales
y de emociones sutiles, es la última trans for mación di~I romanticismo: no sólo del
romanticismo interior, que es de todo
t iempo, sin o también del romanticismo en

�28

PEDRO HENRÍQUEZ UREÑA

cuanto
.
. forma h1'stó nea.
Co
vo1uc16n triunfante
mo en toda relas literaturas no ' len_ el romanticismo de
vo atinas la d'
.
graves fueron ¡
.
s 1sens1ones
as tn ternas E F
.
-a 1a que seguímos d d .
n_ rancia
con devoción ú . ' es e hace cien años
los pueblos de k~a, para bien Y para mal'
la poesía romá t' gua castellana-, junto~
mar ti ne y Mu:s1ecta pdura, la de Hugo, La•
, esnuda e
•,
·
t o d a rnquietud i'nd·1v1'd ua1 ím xpres1on
t
. de
'
peI u que rnun da b a desbordánd ose a vec
una nueva ret6ri
. ,es, _os cauces de
.
ca, surg10 V1
e Iog:10 del silencio
su
gny, con su
crát1cos; surgió Ga Y. s desdenes aristo, .
ut1er con su
. .
• '
curiosidad
hed 001st1ca y su
Parnaso se le
aristocrática ironía. El
vanta como
contra el exceso de .
p~otesta, al fin,
su _estética, pobre
;iolenci~ Y desnudez:
o limitativa al me p 0 su actitud negativa
nos, quedó t d
•
a 1a del romanticismo
ª ª a Y sujeta
contradicción T
por_ el propósito de
· ras Ia tesis r á ·
engendra la antítesrs
. parn ·om nt1ca' que
y aun dura, la sfntesi .
a_s1ana,_ aparece,
tanta violencia .
s. ~! smzbolismo. Ni
do cabe en la p~~!fanta impasibilidad. Topor sfm bolos T d ' pero todo se trata
.
·
o o se depu
ce, se vuelve, tambié
, ra y ennobletracto. De a uf
n, mas o menos absto, el peligr¿ ' ahora, el lirismo abstrae.
que está engendrando la

LA POESfA DE E, OONZÁLEZ ?d,

29

reacción, la antítesis contraria a la actual
tesis simbolista bajo cuyo imperio vivimos.
Esta es, entretanto, la fuerza que domi•
na en nuestra poesía hispanoamericana: el
simbolismo. Hemos sido, en América, clá•
sicos, o, mác; a menudo, académicos; hemos
sido románticos, o a lo menos, desmelena•
dos; nunca supimos ser en verdad parna•
sianos o decadentes. Nuestro modernismo,
años atrás, sólo parecía tornar del sírubolismo francés elementos formales: poco a
poco, sin advertirlo, hemos penetrado en
su ambiente, hemos adoptado su actitud
ante los problemas esenciales del arte.
Hemos llegado, al fin, a la posición espiritual del simbolismo, acomodándonos, más
que a sus difíciles tanteos estilísticos de
ayer, al tono lírico que de él heredó la
poesía francesa conternporáneá.
lI

Así lo demuestra la obra de Enrique
González Martínez; así lo demuestra el
culto que: suscita entre les jóvenes. Aunque muchos en América no le conocen to•
davía, González Martínez es el poeta a
quien admira y prefiere la juventud intelectual de México; fuera, principia a imi•
társele en silencio.

�30

Raras veces conocerá los valores li"te1-arios de México quien no visite el país; porque la crítica se ejerce mucho más en el cenáculo que en el libro o el periódico.
¿Quién, en nuestra América, no conoce
las colecciones de versos, populares entre
las mujeres, de poetas mexicanos que florecieron antes de 1880? Sus nombres ¿no se
repiten como nombres representativos entre
los lectores medianamente informados? Pero la opinión de los cenáculos declara {y
con verdad) que México no tuvo poetas de
primer orden entre las dos ce nturias trans.
curridas desde Sor Juana In és de la Cruz
hasta Manuel Gutiérrez Nájera. Este es,
piensa Antonio Caso, la personalidad literaria más influyente que ha aparecido en
el país. De su obra, engañosa en su aspecto de ligereza, parten ,incalculables direcciones, para el verso así como para la
prosa. Con su aparición, que históricamente es siempre un sig no, au nque no s iempre
haya sido una influe ncia, principia a for.
marse el grupo de los dioses may ores.
S e is dioses mayores proclama la voz de
los ce náculos: G utié rrcz N ájera y Ma nuel
J osé O thó n, mu ertos y a; Salvador Díaz

31

LA POESfA DE T. GONZÁLEZ )(.

PEDRO HENRfQUEZ URESA

. • Amado Nervo, L u is G). Urbina Y
Miren,
ál Martínez ( I •
Enrique Gonz ez
randes poetas anteCada uno de \osGg ález Martínez es
r ·
riores tuvo su hora . onz
el amado y pre1enel de la hora presente,,·0·1cian como al
.6
es que se
,
.
do por los J ven .
clero en la mten-0 mverna
,
b
calor de extran
d cultura que so resa actividad de arte y e si ilosa, entre las
.
enclaustrada Y g .
vive,
d. lución socia.
.
1
amenazas de iso .
tributan bomenaJe
Este poeta, a qte~s de su patria, lleíntimo las almas she ec eoas cuatro años.
· tal ace ª P
•
1
g6 a 1ª. cap1
n solícito entusiasmo, os
L e acogieron, co
d la tra d·1
1c'ón , en la Acarepresentantes e
de la moderna
demia; los representantes
Traía ya cuatro 1·,_
cultura, en el Ateneo.enderos ocultos, a d m ibros· el cuarto, Los s
. . s donde pasó
' V eni'a de las prov10c1a '
rable.
la juventud.
. ronunciada en e
n elegante confcrenc;a p oo esta selección
(i ) :S:o hace ~fcho!n~idla espontáne~mcn1 de !caza, ausente
Ateneo de Madric 1.' coi
ta D. Fr.1nc1sco . mente la primera
1!n México sobre.la
el distinguido ~ít f°rioraños atrás. P~0
de su pals de e a I criterio que pre, a e ·uentrn e n La, ,un
declaraci~n oficl~l clepoetas nacionales, se.¡oda por los Sres. Cas·
si¡:nilicac1ó'\ de os..
antologla compi 3
)
Este, por su
11
mrJo1m ~r;q:r:.::;::-i"~{~rcaclo y
:~~\:¿.,{1&gt;J¿,~1ros,ddecGlar;~e~
i ro ,ea •
. 1
ubhcado en
"La poesfa e o
p arte, en art,cu o p 'ó la más joven: . •
este poeta iba a
nombre de su gcncrac1 n '¡ " L a influencia fque Reyes en rn ar•
Martlnez es nues1~a ~~s ¡u unciaba Y~ A\~~s~o la R,úsla d,·
ejercer sobre los J ve .,,,os uullos (19u ), rnse
t lculo sobre Los """'
A f/Úrica, de Parls.

-

/&gt;.~

1~

hl

�32

PEDRO IllNRÍQUll:Z UREj¡,A

III

rrió. .. ¿Qué mundos de experiencias reco. este_ poeta, capaz de tantas en lo
vernte
.
,entre las
d 1 anos
. qu
. e t ranscurrieron
a o escenc1a impresionable y la .
·1
madurez? s
,
Juven1
d 1
·.
u . poes1a esconde toda hueUa
d!ste etstenc1~ exterior y cotidiana. Es
tual· b os dcom1en~os, autobiografía espiri~
. 1º ra e ar_te simbólico, compuesto no
con os materi ales nativos
.
,
esttia ideal del pensa mient~ ti~ºe~~;ió~a
cendidi:~ ,est~uvo, des?e su despertar, en~
JO imas ansias y angustias. Pero ob servó e n torno su . 1
d .
rodigio d I
r
yo, e se OJO el
P
e as 1ormas y lo
1
maravilJa del sonido:
s co ores, la
Yo ama ba sola
t ¡
,
las nubes y los ca:peno/ los ~brepusculos r ojos
. d
' a n era y el mar
Del Jar
fn me atraía l ·
····
(la sangre de la rosa l n ~ Jazmí~ y la rosa
, a nieve del Jazmín)
Ha 1agaban mi oíd 1
····
la balada del vient o las voces de las aves,
.
o, e canto del pastor ....

Entonces ~e .componen los inevitables
sone~os descriptivos; se consulta a v· T .
se piden temas a la G recia decorat1í~~1 ~o,
losppoet~s fra nceses; se tra duce a Herediae
. e ro Junto a las rientes escenas mitol6 .
g
los. p a1saJes
· · d e escuela mexica-·
naicas,
(la entre
q
ue com:enza e n Pesado y c u1mtna
•

LA POERfA DE E. GONZÁLEZ )(.

33

n Pagaza y Othón), flotan reminiscencias
mánticas: arcaicas invocaciones a la on marina y al rayo de las tormentas; voconfusas que turban la deseada armoa. En este conjunto que aspira al reposo
rnasiano, suenan ya notas extrañas: se
deslizan modulaciones de la flauta de Verlaine. ¡ Ay de quien escuchó este son

-poignantl
En el bosque tradicional, atraen al poeta
dos símbolo~: el árbol majestuoso, la fuenJe escondida. De ellos aprende, tras los
primeros delirios, la lección de recogimien •
to y templanza. Ellos le librará n de dos
embriagueces, peligrosas si persisten: la
interna, d dolor metafísico de la adolescencia torturada por súbitas desilusiones;
la externa, el deslumbramiento de la juventud ante la pompa y el deleite del mundo
físico.
Halla su disciplina, su norma: el goce
perfecto de las cosas bellas pide ''ocio
atento, sile ncio dulce''; y el goce de las al tas emociones pide el aquieta miento de los
tumultos íntimos, pide templanza:
Irás sobre la vida de las cosas
con noble lentitud ....
Que todo deje en ti como una huella
misteriosa grabada intensamente ....

�34

PEDRO BENRÍQUEZ UltERA

Porque este sigilio, esta templanza, le
llevan ahora lejos del culto de los ídolos
impasibles; le llevan a escudriñar bajo esuntuoso velo de las apariencias. A la imal
gen decorativa y vana .del cisne, sucede el
símbolo espiritual &lt;le! buho, con su aspecto
de interrogación taciturna.
Yo amaba solamente los crepúsculos rojos ....
Al fenecer la nota, al apagarse el astro
i oh sombras, oh silencio! dormitabais también ...

No: ahora procura "no turbar el silencio
de la vida", pero afina su alma para que
pueda ''escuchar el silencio y ver la som
bra". Su poesía adquiere virtudes exquisitas: se define su carácter de meditación
solemne, de emoción contenida y discreta·
~u ambiente de contemplación y de ensue~
no; su clara melodía de cristal; su delicada
armonía lacustre Extasis serenos ante "el
alma de las cosas", ante los rumores del
misterio universal.
Busca en todas las cosas un alma y un sentido oculto ....
Hay en todos los seres una blanda sonrisa
un dolor inefable o un misterio sombrío.... '

•Todo es revelación; todo es enseñanza
-dice Rodó-; todo es tesoro oculto en
las cosas''. Todo l!S símbolo:

LA POESÍA DE E. GONZÁLEZ M.

35

A veces una hoja desprendida
de lo alto de los árboles, un lloro
de las linfas que pasan, un sonoro
trino de ruiseñor, turban mi vida ....
.... Que no sé yo si me difundo en todo
o todo me penetra y va conmigo ....

He aquí cómo, después de salvar las sirtes de las embriagueces juveniles, alcanza
el poeta la suprema y tranquila embriaguez ael panteísmo:
En el santo abandono de un éxtasis profundo
palpitaré al unísono con el alma del mundo ....
Y me hundiré en el sueño inefable y profundo ...

Pero no se extinguió la vieja sabia romántica; la experiencia del dolor, sie_mpre
personal, íntima siempre, es _acaso qu1:n la
remueve,-como aquella tristeza ~nt1gua
que interrumpió su felicidad olvidad1zat:
Yo podaba m! huerto y libaba ~i vino ....
Y la vieja tristeza se.detuvo a ffi1; lado
y la oí levemente decir: ¿ Has olvidado?
De mis ojos aun turbios del placer y la fiesta
una lágrima muda fué la sola respuesta ....

La inquietud le pide que mire hacia
adentro:
Te engañas: no has vivido mientras tu paso incierto
surque las lobregueces de tu interior a tientas....

Halla su camino. Está ante las puertas

�36

LA POESfA DE E OONZÁLEZ M

37

!&gt;EDRO HENRÍQUEZ trR~A

de_ la madurez. Ha conquistado su
equilib no, su autarquía:
.. ··Y sé fundirme en la 1
.
y en los milagros de 1a\P eganas del paisaje
l\Ias en mis reinos b. ~z crepuscular ....
do sólo yo sé peoef:a iet1vos
se agita un alma con s'
su impulso propio y _usdglo ces ex~lusivos,
su O or particular.
IV

, La autobiografía lírica de Enri
zalez Martínez es 1 1 .
.
que Gons1.6 n perpetua H .a listona de u na ascenro, a la vez h . ac1a mayo~ ser~nidad; pe, ac1a mayor s111cendad h .
m á s severo y h d
, ac1a
Espejo de nuest;ans 1:/oncepto de la vida.
anhelos, esta poesía es hts, voz de nuestros
tro siglo y d
P enamente de nuese nuestro mu d
T
.
tempestades azot
n o.
err1bles
t
ero Ném · · _an ª nueS ra América·
es1s vigila p
.
,
P
desmayo
toda v ... c·1' '6rontTa a castigar todo
'
n I ac1 n.
amp
entre e: , 1 . oco pretend amos olvidar
.
mvo os Juego
s, _entre
devaneos ingeniosos el d b
de construir, que el ~o
e ~r de edificar,
tro credo no
mento impone. Nuessímbolo de n puede ser el h_e donismo; ni
faisán de oro uoestlra~ preferencias ideales el
' fi
e cisne de seda ·Q é ·
ni can las Prosas ,1, , r,
. e u s1grío, cu · 0
rro_¡anas de Rubén Da} s senderos comienzan en el jardín

florido de las Fiestas galantes y acal•an en
la sala escultórica de Los trofeos? Di . ersi6n
momentánea, juvenil divagación en que reposó t'l espíritu fuerte antes de entcnar los
Cantos de vida y esperanza.
La juventud de hoy piensa que eran,
aquellos, "demasiados cisnes";· quiert! más
completa interpretación artística de la vida;
más devoto respeto a la mce-..idad de inte
rrogaci6n, al deseo de ordenar y construir.
El arte no es halago pasajero, destinado al
olvido, sino esfuerzo que ayuda a la construcción espiritual dd mundo.
Enrique Goozález Martínez da voz a la
nneva aspiración estética. No habla a las
multitudt&gt;s; pero a tra, és de las almas ~electas viaia su palabra de fe, su consejo de
meditación:
Tuércele el cuello al ci, ne

a~ engañoso

plumaje ....

;11ira el buho sapiente... .
El no t iene la gracia del cisne, u~as su inq uiet a
pupila, que se clava en la sombra, interpret a
el misterioso libro del silencio nocturno.
V

Bajo las solemnes contem placion es del
poeta, vi,·e, con amenazas de tumulto, la
inquietud antigua. Así, bajo la triunfal armonía de Sbelley, arcángel cuya espada

�38

PEDRO HElmfQUEZ UREÑA

flamígera señala cumbres al anhelo perenne, solía gemir, momentánea, la nota del
desfallecimiento.
El poeta piensa que debe "llorar, si hay
que llorar, como la fuente escondida"; debe
purificar el dolor en el arte, y, según su
religión estética, transmutarlo en símbolos.
Más aún; el símbolo ha de ser catarsú: ha
de ser enseñanza de fortaleza.
Pero la vida, cru el, no siempre da vigor
contra todo desastre. Y entonces, el artista cincela, con sombrío deleite, su copa de
amargura, c!.lyo trágico esplendor seduce
como filtro de encantamiento. En las pági •
nas de La muerte del d sne luchan los dos
Ím?ulsos: el de la fe; el de la desesperanza,
la voz sollozante y conmovedora de los
días inútiles v del huerto cerrado.
Son duros Íos tiempos. Esperem os .... E speremos que el tumulto ceda, cuan do baje
la turbia marea de la hora. Vencerá , en•
tonces, la sabiduría de la meditación, la
serenidad del otoñ o.
P EDRO H E NR ÍQU E Z UREÑA.
Washington, marzo de 1915.
( Cuba Cofltemporáflea. Habana.)

LAVANDERA
A ARMANDO D ONOSO

Ca e la tarde. El estero
pasa las yerbas rozando,
y jacta_ncios? y artero
va ind1screc1ones charlando .
Junto a alameda frondosa
la joven cantando lava
y se duele ruborosa
de p enas h ondas escla va.
E n su afán al agua in1plora
y al viento penas deslíe ...
(Ella ve que el agua llo;ª¡
y el agua pasa ... y sonne •)
"Tú -la dice ingenttamente,t ú que sabes mi aflicción,
co~o refrescas mi frente
refresca mi corazón!"
"Tú, que curiosa escudriñas
la inocencia y el peca do,
de mis locuras de niña,
,,
borra manchas ... si has h allado 1.
"¿Aquéllo? ... Amor, fr~nesí,
que tú ya sabes.:. pasó ·,
(Su candor percibe un s1
y el agua rezonga n6.)

�40

LAVANDERA

"Verdad que e
. .
naufra é . n mar tra1c1onera
(S
. gu .. 1 Qué se ha de hacer I"
usp1ra una enredadera
.
y el agua !Íe aJ correr.)
''Fué escollo el que soñé
i Todo el que sufre delira~~erto ...
(Unavemedita·Esc· t
y el a
. . .
ier o
gua lílS!S t e : i Me11tiraÍj
"D~olt_ra pasión insondable
1
oys e iquios ... nunca más "
(p el aoua
·
·
"' suena implacable.!.
ues ya verás, ya verás!) .
y así, sentada a la orilla
rumorosa del estero
lava y 1~ cuenta sen~illa
sus deslices af artero ...
y ni ve que hasta la Jeve
say
1 a que sus formas vela
e agua a saltar se atreve•
y va esplorando en la t e1a.
l\1ueve el dolor su alma
.
como el viento ávida fla~:st1a
y el agua ensaya
•
rimas para un e _en su angustia
p1grama ...

Ella apura. su agna
. copa ...
~es~ emlbnaga en la ilusión
ue avando la ropa
q~eda blanco el corazón l
/Del vol_umen Yo t!J.i sol.,
Santiago de Chile. 19i5¡

J.

LAGOS LISBOA

LOS TEMPLOS
O

Et'IERE

Diógenes Laercio que Epicuro, el se-

.1'\, reno enemigo de los Dioses en la Grecia decadente, era asiduo visitante de los templos.
Yo también tengo esa piadosa costumbre, y no
hay ciudad, ni aldea cuyos templos o iglesita de
espadaña no despierten en mí irresistible curiosidad de conocerlos y de santiguarme en sus piscinas con sus aguas benditas. A los coloniales templos de la ciudad de Buga, mi tierra natal, con
sus apolillados cuadros de Angelino 11edoro, pintor romano, sus altares dorados, sus custodias
cuajadas de pedrería, sus ornamentos y sus platas
labradas, debo la primera sensación de belleza y
de piedad, y a los de Popayán y Bogotá, ricos en
suntuosos a rtesonados y artísticas obras de talla,
mi amor de las cosas sagradas. Y es porque yo
experimento una rara emoción, que me huelgo
en saborear y multiplicar, al penetrar solo en estos solitarios refugios de los espfritus selectos y
apasionados, al ponerme delante de esos cuadros
fascinadores, de anchísimos y pesados marcos con
guirnaldas de ángeles, lienzos enriquecidos con
la pátina de los tiempos, que representan, en fon-

�¡,

42

CORNELIO IDSPANO

dos celestes, ermitaños de venerables calvas, torturados y medio desnudos, que agarran en sus
escuálidas manos las Sagradas Escrituras, y a
quienes acompaña, en su perpetua soledad, un
león de indómita cabellera o la trompeta del juicio final. Lienzos que hacen desfilar a los Patriarcas de la antigua ley, enmedio de rebaños y
gavillas, o a la Samaritana, con el cántaro al
brazo, que se dirige al antiguo pozo, o a los israelitas, de regreso de la tierra de Canaán, que traen
a cuestas, como muestra de su milagrosa fertilidad, enormes y lozanos racimos, purpurados
por la tarde.
Los templos convidan a soñar en cosas terribles
y deleitosas, a la vez. Cerca de las tinieblas y
las fulgurantes llamaradas de los infiernos, de las
horribles muecas de los demonios empedernidos,
aparece, en un muro bañado por la luz matinal,
un huerto fresquísimo, con diáfanos arroyos de
agua, y la casta Susana, desceñida la túnica, y
tan blanca y tan tímida como los corderos pascuales.
Los templos me recuerdan lecturas que han
dejado honda huella en mi espíritu, me reviven
los primores de esos libros llamados vejestorios
por el vulgo de a ctualidad, que contienen en
caracteres góticos, con estampas magníficas, bajo un grueso forro de dorada piel de camero,
las Vidas de los Santos Padres del Desierto,

43

LOS TEMPLOS

.
tores griegos o la Leescritas por antiguols bª~naventurado Santiago
ie ·¡Y enda D orada. de
de San Bas1·1·10
.
0 las Homt 1as
de Voragma,
del Método que debemos
Magno, en que habl~'b s de los gentiles,* o las
seguir para.leez: los t rocuando dirigiéndose a la
de San Juan Cnsóstomo,_
asf· "Una vez más
· empieza
•
malvada Eud oxia,
á ueña ver la car
na vez m s s
d
Herodíades e ira, u to" Todo en estos libros
beza de Juan en un ~lad r·· la rustir.idad de las
• bl y fascina o •
.
es admira e . f ble senc1·11ez del relato ' la mimágenes,
. 1·ngenuidad, la des.
. la me
ºóna, la . d"1vma
~emosa
invenc1
iumbradora elocuencia.
la lectura de los
Los protestantes condenabr?n I s Padres de la
En cam 10
filósofos paganos.
1·aron y los monies
.
d·a on y esco 1
,
.
iglesia los estu i r
. del monte Casmo,
de Italia, en el monast~1~a antigüedad,y en la
conservaron los tesoros etºb rtinas leían los au·1·d d d sus sedes i u
'
tranqu1 1 a e
d Escrituras.
tores gentiles con las S_agr~ asme incite a más seNada que me sobre~oJalm f'. yde mis propias pisa.
ue oir e eco
ria meditac16n q
d
capillas ocultas,
d s losas e esas
das sobre las sor a
o santuario agolóbregas en cuy
.
penumbrosas Y
te aceite de ohvas,
de transparen
niza en un vaso
en los rincones,
,1 ma bermeja. Parece que
una la
. mos ublicado esta fa.

°

.

- . -.n el número 27 de 1'.' Coleccúfn Arul he
p
mos!\omilía ele _S an Bls1lboén
la Dtfe11s,1 de Eut,-qj&gt;ro, de San Juan
Hemos publicado tam 1
Crisóstomo •

�44

CORNELIO HISPANO

duermen los largos dejos de las vísperas crepusculares o los últimos resonantes arpegios del órgano sonoro, y se respira un ambiente ultraterrestre en que se confunden las esencias de las
flores marchitas, de los óleos y resinas aromáticas, con el sacro olor. de las ceras amarillentas,
de los linos y vasos de las consagraciones.
Pienso que por estos presbiterios vetustos, en
las .grandes solemnidades, en las pomposas liturgias, han pasado con sus rostros de verde ancianidad, sus puros cabellos blancos, sus capas pluviales, sus rojas casullas y albas sobrepellices los
austeros Prelados, dechados de santidad y amor
de Dios Y que aquí, ante la mesa del banquete eucarístico, se postraron temblorosas de fer vor
y castidad, legiones de impolutas vírgenes, de
matronas veneradas, de severas esposas, u ofrecieron para siempre su corazón, como un presente, cándidas prometidas, ruborosas por la primera vez, y coronadas de azahares.
A un eximio orador sagrado de Bogotá le oí
decir en brillante festividad: "Santa Teresa, esta
Safo del amor divino!" Cuando visito los templos, cuando recorro estos solitarios refugios de
los espíritus selectos y apasionados, y respiro el
ambiente de las cosas sagradas, yo siento toda la
intensidad de esa frase dulcísima.
CoRNELIO HISPANO

Caracas. 19u
( El Cojo Ilustrado. Caracas.)

EL VINO DE LESBOS
Si queréis de mi lira
oir los sones,
dadme vino de Lesbos
que huele a flores !

y si queréis que dulces
amores cante,
venga Lelia a mi lado
y el vino escancie !
Pero no en cinceladas
corintias copas,
por que el vino de Lesbos
se liba en rosas !
El Amor nos lo brinda,
y el que lo bebe
arder en sacro fuego
feliz se siente !
Es suave como el néctar
que en los festines
de Olimpo, Ganimedes
alegre sirve !
Que venga Lelia hermosa,
y sus hechizos

�46

E. PERNÁNDEZ GRANADOS

celebraré en m.is cantos
bebiendo vino'!
Veréis cómo la niña
si oye mis co~las
me da el vino de Les b os '
.
pero en su boca l
1 Por que el vino de Lesb·o~' .
se liba en rosas !

EL BRINDIS
Coronadas las frentes
de mirto y ros
descubiertos los senosas,
y altas las copas
por el cantor de L aura
.
'
brindan las moza
y a los brindis
suceden s
.
nsas sonoras
El, en tanto, beodo,·
el vino toma
y, olvidando
b. a su a mad a
rinda por todas·'
y al apurar del néctar '
la última gota
nnalá gnma
·
ardiente •
deja en la copa.

POESÍAS

EL BANO
Atraviesa el Guadalupe
deslizándose tranquilo
entre frondosos laureles,
rosas, naranjos y mirtos,
eterno amor murmurando
en su lenguaje argentino,
un lugar lleno de flores
en la montaña escondido.
El aire que allí se aspira
es suave, apacible, tibio,
y está lleno del aroma
de los labios purpurinos
de Laura, la Primavera
de aquel feliz paraíso,
donde sus más tiernos cantos
ensaya el ave.! en su nido,
son más risueñas las frondas,
es más rumoroso el río
y siempre se mira el cielo
azul como los zafiros.
Que siendo aquellos vergeles
de t._ql Primavera asilo,
jamás, con su helada corte,
llega el Invierno aterido.

47

�APOSTILLAS

48

E' FERNNÁOEZ GRANADOS

Apenas florece el alba
viene la virgen al río, '
que se estremece de gozo
al presentir sus hechizos
Sonriendo, sobre la gra~a
desata el blanco vestido ,
desprende su cabellera ,
que ~ubre su espalda e~ rizos,
Y de¡ando descubiertos
sus hombros alabastrinos
con sus dedos sonrosados '
conteniendo los latidos
de su delicado seno
desabróchase el co;piño
y muestra al sol, ruborosa,
de su hermosura
el prod'1g10
. • •••
L
d
on as, al recibirla
exhalan tenue suspir~,
Y blanca llu via de perlas
baña su cuerpo divino·
Y se quedan cintiland~
aquellos senos tao lindos
como botones de rosa '
salpicados de rocío.

ª

ENRIQUE FERNÁNJlEZ GRANADOS,

( De Myrlos.

EDIC!Ol&gt;ES PORl(ÚA México•

1915 J

PURISMO DE OLLA PODRIDA

El otro día, al abrir Los lunes del Imparcial, tuvimos un violento sobresalto al creer
tropezar con un espectro: el de D. Antonio de
Valbuena. Suponíamos que este buen señor
había dejado de existir hacía medio siglo o
cosa así. Aún vive, eterno cancerbero del purismo de la lengua.
Con humor y solaz, ¡qué divertido ensayo
psicológico podría escribirse sobre el purista!*
Su misión consiste en esforzarse por que el
idioma nativo conserve su ranciedad, su sabor a olla podrida y fritada de aceite. Nada
de palabras nuevas o exóticas, nada de giros
extraños. Para los que tales crímenes cometen, el purista tiene siempre a mano un vocablo aplastante: ¡galicursis! Si el purista fuera
consecuente, tendría que indignarse de que sus
hijos crezcan, de que sus hijas celebren coyunda, de que las sociedades humanas cambien,
• Una admirable contribución a esta psicologia del purista
puede hallarla el lector en la obra Camino de Ptrftedón del egregio escritor venezolano Manuel O!az Rodr(guez .

�APOSTILLAS

de que la corteza terrestre se modifique, de
que los mundos siderales se transformen; en
suma, de que todas las cosas, en virtud de leyes físicas o biológicas, sufran el eterno proceso del cambio. El purista ve en el idioma
un objeto de museo, algo fósil por el cual hay
que velar celosamente. ¡Nadie lo toque! Si
hubiera estado en mano de los puristas, no
habría más que un idioma: el cavernario,
compuesto de unos cuantossonidos onomatopéyicos. Pero los ríos no corren cuesta arriba
'
y las lenguas cumplen las leyes de su desenvolvimiento a despecho de todos los Valbuenas y "Chicos del Instituto" que pretenden
detenerlo con sus palmetas, tan inocuas como risibles.
(D e Espa,ia. Madrid.)

UNA VICIOSA COSTUMBRE
Sefialaré un a desviación causada por su
ejemplo. * Los que le ei,cuchábamos y leíamos con atención y respeto de neófitos entre
1880 y 1885 , tendíamos a creer, naturalmente, que la mayor parte de las voces usuales
" El_ ej~mplo del colombiano Luis Eduardo Villegas "hombre
docto, ¡unsconsulto de muchas letras, y ardiente ador:1dor de la
hermosa lengua castellana."

APOSTILLAS

51

eran provincialismos, o eran incrustaciones
artificiales procedentes del contacto con otras
lenguas, señaladamente la francesa, que la enseñanza elemental ponía al alcance de muchas
mentes. Esa tendencia se completaba con el
anhelo de buscar la palabra castiza entre los
términos poco usados. Existía la palabra
aceiter~ de uso corriente. Si llegábamos a
enterarnos de que la palabra alcuza significaba lo mismo y aparecía en un escritor castellano de nota, la palabra aceitera llevaba todas las probabilidades de morir arrinconada.
Una tarde, guiado por uno de los empleados del instituto, me acerqué a ver las notas
con que el Dr. Villegas señalaba el_anda~ de_ la
clase. Eran una revelación. Dee1an, st bien
me acuerdo: Arreitigorrea hizo novillos. Elejalde marró. Barrenccbe. Exposición nutrida. Optimo." Hacer novillos y marrar son
voces castizas; pero las h a y igua lmente sanas
que a nda n en b oca de todos. De esta tende~·
cia del Dr. Villega s provino, sin duda, el vicio, reconocible toda vía en algunos escritores,
de preferir entre dos palabras la menos favorecida por el aura popular, y el de trasegar
por nuestros buenos autores del siglo XVI Y
XVII en busca de giros y vocablos que la gen-

•

�52

•

APOSTILLAS

APOSTILLAS

rese más y con más inteligencia por ese arduo
problema.
Ven, sin duda, que mientras por una parte se
prosigue el esfuerzo inicial, por otra éste se tuerce insensiblemente y al cabo toma un rumbo peligroso. La escuela que responde al concepto
moderno del estado libre es la escuela laica. Las
razones son obvias. Pero entre nosotros se han
multiplicado y prosperan las escuelas confesio-

te ha puesto a un lado. Esta viciosa costumbre tiene por coronamiento el trasegar de día
y de noche por el Diccionario de la Academia
en busca de palabras extrañas para echar
mano de ellas, y en solicitud de las usuales
que el centón no acoge para arrojarlas al olvido. Dicen memo porque está en el Diccionario, aunque nadie usa la palabrt'ja, y no se
atreven a decir prescindencia o evanescente
o velívolo, si les viene a cuento, porque dormía sobre sus laureles el a.cadémic-o a quien
por acaso le correspondió redactar esas páginas del Diccionario.
B . SANIN CANO.
( Hispa11ia. Londres.)

EL MAESTRO PUBLICO*
Cuba independiente se ha esforzado no poco
por ganar el tiempo perdido; y ha dedicado buena parte de sus energías a la obra fundamental
de educar a sus futuros ciudadanos. Obra reparadora y previsora. Pero usted y, con usted, no
pocos hombres perspicaces han advertido que se
hace necesario que la conciencia pública ~e inte• De una carta del Dr. Varona al Presidente de la F,mdaciún
Luz Ca6ailtro.

53

J

nales.
Claro está que no intento poner siquier a en
entredicho el perfecto derecho que tienen los
maestrc,s que rigen esos establecimientos y el no
menos perfecto de los padres que envían a ellos
a sus hijos, los someten a esa disciplina y consienten que señalen a sus vidas la dirección que
alli se les da.
Pero afirmo que cuantos miran con ojos claros
por el porvenir de la patria deben dar la voz de
alerta no a los convencidos, no a los creyentes,
sino a los imprevisores, que suelen ser los más.
La reacción, que entre nosotros va sordamente
ganando terreno y cada día intenta el asalto de
un nuevó reducto, en nada pone más empeño
que en dominar la escuela.
En toda sociedad pequeña resulta siempre fácil que se coliguen elementos poderosos, e imperen. Entre nosotros, mucho más fácil, por
circunstancias históricas bien conocidas. Esto

�54

APOSTILLAS

obliga al país a vigilancia incesante y a esfuerzos
reiterados. Par desgracia, desde el punto de vista
cívico, no es el cubano ni vigilante, ni esforzado.
En materia de educación popular parece contentarse con el saludo a la bandera y el canto del
himno. Bueno es lo uno y también lo otro. Pero
como partes de un todo, como exponentes de un
espíritu. El espíritu inspirador de la revolución,
que abrió sus aulas para todos, con iguales dere·
chos, con igual dignidad; no para que subrepticiamente se deslice en ellas la práctica de esta 0
la otra confesión sectaria.
El maestro público desempeña un cargo de alta
confianza; a que no puede faltar sin hacer traición a sus deberes. Si su conciencia lo obliga a
ser propagandista de un credo, debe dejar de ser
maestro público. Puede abrir enfrente de la escuela pública una escuela confesional,
No hay que tergiversar mis palabras; y esto
no va con _usted, doctor. El maestro público
puede ser smceramente cristiano, mahometano
budhista o fetichista; pero no catequizar en s~
aula, ni dentro de los muros de su escuela. Eso
es todo. Lo cual no quiere decir que sea poco.
La escuela pública, como el cuartel, como el tribunal, como el palacio, como todo lo que pertenece al estado, tiene que ser neutral. El maestro
y el magistrado pueden mantener una capilla en
su casa; pero no en la residencia o la mansión
oficial.

APOSTILLAS

55

Insisto en esto, porque lo considero capital;
pero ello no implica la menor lesión para la personalidad moral del maestro. No se quebranta
porque se le señale el circuito dentro del cual ha
de moverse.
Precirnmente soy de los que creen que el maestro de primeras letras debe disfrutar de no pequeña libertad en sus relaciones con los discípulos. No me parece conveniente que se le asfixie
bajo la balumba de preceptos meticulosos. Y
esto, porque la verdadera enseñanza en ese período no corto de iniciación es individual, de
maestro a discípulo, a cada discípulo.
Hay reglas útiles y necesarias, pero no deben
resultar al cabo cadena inflexible para el que enseña. El fin de ésta es hacer hombres, no ma•
niquíes. Por eso el maestro no debe ser a su vez
un maniquí, que adiestra hábilmente a otros
como él.
Con hombres convertidos en maniquíes se ha·
ce lo que el mundo está viendo hoy con asom·
bro y dolor. Máquinas tremendas para destrozar. Aspiramos a que nuestra pequeña república
sea la morada pacífica de hombres dueños de sí
mismos, de hombres que se respeten y se inclinen con respeto ante el derecho de sus iguales.
ENf&lt;IQUE JOSE VARONA
(C116a Contemporá1ua. Habana. 1915j

�56

cao•••s.s.••

APOSTILLAS

Henríquez Ureí1a
Léase el admirable pr61ogo de
·
González Ma1·a LA. Y.UERTE DEL CISNE d e E urique
tíuez egregio poeta de Méjico.
'
la enta de LA. UUBR·
Tenemos ejemplares para v
TE DEL CISNE¡ a t 1 5Q.
LAS CIEN .MEJORES POESÍAS
También tenemos dt,
Pr .
ll.EJICANAS a que alude _el citado prólogo:
emo:
'
•·
0 Ennque Fert 0.75. De otro buen poetameJtcan '
roo
n~dez Granados, tenemos ejemplares del ~
MYRTOS
Muy elogiado por Gutiérrez NáJera.

UNA SOLA DISCIPLINA
Un pueblo no es la suma de sus especialis tas;
nn pueblo puede muy bien no ser inteligente v
est a r ma t erialmente lleno de sabios; un sabio
- en el sentido alemán de especialist a , de investigador de una disciplina- puede ser perfectamente un hombre tosco, sin ninguna finura intelectua l.
He observado que en los pueblos pequeños
de escasa mentalidad se atrib uye el summun
del talento, de la habilidad, de la cultura, a
los abogados. Para un ignorante, un abogado es un hombre que sabe de todo, que entiende de todo y q ue pa rla de todo. Hay que oir a
los abogados charlar con perfecto desenfado,
haciendo uso de una maquinilla, de una lógica
abogadesca, para producir ideas. A nadie se
le ocurre pensar que ese abogado puede ser
u na eminencia en Procedimientos Judiciales y
un perfecto botarate en todo lo demás. La int eligencia más b ien se pervierte que se desarrolla con el cultivo constante de una sola disciplina. La pa ciencia experimental n a da t iene
que ver con la agilidad, con la frescura del espíritu. Un sabio no t iene otra a utoridad que
la del radio de la disciplina que cultiva. Yo, al
menos, conozco sabios mny brutos e ig noran- ,
tes muy int eligentes, mucho más inteligentes
que los sabios de mayor monta.
JOSE SANCH EZ ROJAS .
( Hispania. Londres.)

Precio: \l!i
..H. 0.75.
.
:!!'RANCIA vors10También tenemos J A.RDINES DE
'
.
iws poética-; de autores franceses, por Enrique
González Martinez, a &lt;I!: 2. oo el tomo.

++++------+++t

iPROSAt
ARTICULOS DE

+
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Un volúmen de 15◊ -págs,, &lt;t ◊, 5 ◊, +
+
+
t+++--------++++
EKNEST~l\KTIN

D E V ENTA.. EN LA.. IMPRENTA. GREIAS

;¡

\

�LA NOTA
Revistn Semanal, editada en Buenos Aires. 1&lt;::x1ie•
lente. Cuenta con la colaboración de e:-;critores
distinguido:; del Uruguay y de la República ,Ar·
gentina: Rodó, Lugones, Zorrilla. San Martín, Becher, Ugarte, Ingenieros, Rojas, etc.
En prueba de ello, el interesantísimo artículo de
Rodó: EL CENTENARIO DE CERVANTES. De LA NOTA lo hemos tomado.
S11,.~eric.ió11: 12, ¡u.-·o., ,irge,1t,,.os el aiio.

La recomtintl.amos a nuestros ami~os y estudioso~.

Libros - Verl6dlcos - Folletos
Hof as sueltas
Recibos talonarios - eheques

Imprenta Greñas
Calle Central Norte
Tarjetas de visita
Pactaras- Etiquetas -1 nvltaciones
VREe1es

Meo1ees

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                    <text>eoltcdón Jlritl
LEOPOLDO LUGONES

El PROBLEDIR FEDIIIISIR

euaderno 70
1916

SAN JOSE DE COSTA RICA Imprenta Grei'las

C. A .

��COLECCXON

A.RIEL

Coletdón Rrlel

REPERTORIO AMERICANO
PUBLICADO EN CUADERKOS QUINCENALES POR

J . Gll.Rlillll. Ml!lNGE
S R N

J

c., SE 'D B

ee

S T 1\

R l e 7\.

e•

LEOPOLDO LUGONES

11.

c o n d i c io nes;
J,a 11erle de 12 cuadernos ( en coda Rica): C1t 3 .00.
¡ ,. Merie de 12 tuaderoos ( eu el Est ranjero): $ 2 ,00 oro am •
~ú me ro 11uelto: &lt;!!, o .25

EL PBOBLEIIIR FEIIIIHISIR

7 69 pági n.8-1",
Olhl llbro11 111' e,ienglda, ,-arlada '/ reront.trtante literatura
PO I~ T H ES COLONES

EL SENON.ITO CHULO
Ta\ ts el thulo ,le un m1gnfftcc, artícu lo que publica Eugenio Noel en el número corriente del semanario ·•E-.paña".
En dicho número, que es, en conjunto, uno &lt;le los
mejores del gran semanario madrileño, aparecen tamh\ér¡, entre otros. los sie:uientes trab'ljns f1ATAL1:'Ñ.l
COMO LÁTIGO, pnr Luis Olariag-a, UNA YAGA OP INJÓN - -~
SOBRE AS1'URU.S, por Jo~é Ortega y Gasset; L.1~1,:~Aa:,C"
y.\SC-'RAS, por Ramón Pérez de Ayala; NUF.STRO
PINTOR ·pRL"{CJSOANO, por J\!;in ch· la Encin:&gt;_, N
0
.AMOR Nl cosoCIM1ENTO, por E. Diez- Canrdo, y L\ "--- -LJII
CUESTlÓN DEL OÍA p ir una alta p •rsonali&lt;iad, que
h:1bla &lt;le las reformas del Ejército con la firma X .
Pase a h11u,1rlo a /1, Lihnría de do1i" ./lfar(a v. áe Li,us
A 10 d nlimvs dejemplar .

'

11:'JIDLIOTECA

CENTRAL

_ _ _ _ _ __:U~-~A.~N~.!:L:...._ _ _ __

BI BLI OTEC A AY ACUC HO
( HISTOR l ,\ DE A \1ERTC,\)
1. ,lhmurias dd gmeral {Y úa ry.
Vende t:!&gt;tas obras la LIBRE.RIA de 1lon J'IME TORMO,
frente 11.\ Correo

1916

SAN JOSE DE COSTA RICA- C. A.
Imprenta Greilaa

,

J_

�APRECIACION
~E

visto los comienzos de este otro

J. J y americano "spectacle magnifique".

.
a,n, a, zeers- Luego,
Los t,·a.ba.10s que v
L,:ft 1v.f1CIO]f
se rep1·oducen, de
J •..,
.
con, eL con,•
:1. B~~en,os j1 ires,
e . . to d,eL a,d,m,ira.:io Lusen,timien,

gon,es

-

--------

Enorme suma de condiciones geniales apoyadas por la más potente y sana voluntad.
E ncontrábame en lo vivo de mi sabida campaña intelectual, en la querida gran ciudad de Buenos-Aires, cuando un día se
presenté en nuestra ,·ibradora hermandad
del Ateneo un joven que, al rno~trar sus
credenciales rimadas, fué considerado ya
triunfante. ¡Un astro! nos comunicam.os
todos, con el gentil entusiasmo que allí
animaba a coetáneos y menores . .Nuestra
unanimidad vaticinó cosas grandes. Para
saludar tal orto escogí la más sonante y
dorada de mis trompetas. Y todas las previsiones tenidas se han ido cumpliendo.
La obra de Leopoldo Lugones, es según
la expresión de uno de sus críticos ''\•asta
y bella como una creación natural", o bien
"como una vasta serie panorámica de montañas.' 'I-Cn verdad,las que han atraído mayormente en esa encantada cordillera,

�.--=4_ _ _ _ _ _--=A=..Plt:c:.:E:..:C.=IA:..:Cc::.cIÓ:.=N

_ _ _ _ _ __

son, por el brillo de sus cumbres, por la riqueza de sus entrañas, por más de un misterio cabalístico o miliunanchesco, las
Montañas del Oro. Fijaos bien en las
otras alturas: hay amontonamientos de
rocas, entre las cuales históricas ruinas;
hay colinas fértiles, con pequeñas ciudades, jardines y quioscos ele arte; hay aglomeraciones clefábricas con chimeneas y casas de veinte pisos como las de los yanquis;
hay intrincadas y sabias arquitecturas,-y
abajo, la extensa pampa con sus bíblicos
ganados. Pero las Montañas del Oro, que
conocen bien tan sólo los simbades del castellano, montañas que consagrara la Primavera, y en donde tiene su palacio la Ju Yentud, digo en verdad que atraerán siempre a todos los buscadores de milagro y cateadores de poesía. ¡ A u reo, bravo, caro Lugones ! Vigoroso por temperamento, nutrido de los mejores saberes y remiso en toda
aplastadora apretura escolar, desde muy
temprano, supo apro,·echar el don, rarísimo si se mira bien, dela autocomprensión
y Yalorizamiento propio. Tal, por mayor
suma de aristocracias, se denunciara anarquista de los más encendidos. La violencia del color-¡aplaudido sea el profeta!fué ·con el tiempo comida por el sol, no

\

í

I

LEOPOLDO LUGONES
(Caricatura de R'
D
,os, e Nosotros. Buenos Aires.)

�6

APRECIACIÓN

sin que hoy subsista el nato combativo
caza- coronas y amigo de la república francesa, a pesar de las Españas ancestrales:
Antiguamente dedan
A los Lugones, L1111oms,
Por ve11ir estos varo11es
Del gran castillo. Y tenían
De Luna los sus blasollis.

Su geneología mental- ¡ por Dios, siempre descendemos, o ascendemos de alguien , y ha existido el Adán literario !-¿le
emparenta con cuales antecesores? pero
ning ún espíritu encuentro más fraternal
para el suyo, q ue el de Edgar P oe,- tant o en todo va b uscando su equilibrio nuestra balan za continen tal. ¿1\las, a don de no
llega la vista, a cualq uiera de los puntos
cardinales que se dir ija, desde la cumbre
de su s montañas?
L ist o p ar a t odos los combates, - ·apolíneo, hercúleo, perséico, dad dico, ello
trans mut ado en san gre neomundial, su
in iciación en el or den del Arte, queda como un acontecimiento en la hist oria del
pen samien to h ispan o-american o, y no un o de mis men ores org ullos el haberme
t ocado ser , en días floridos, A nquises de
t al Marcelo.
Todo conq uistado: renombre, respeto
y consideración en los propios patr.ios as-

APRECIACIÓN

7

?edrines, admiración y afecto entre sus
iguales. Todo, hasta el denuesto regocijador y la parodia plausible. Todo, menos
la verdadera comprensión de ciertas cosas
s~yas al lado de las cuales se ha pasado
sm penetrar lo que dentro se contiene.
Mas, ¿desde cuando es comunicado a todos el schiboleth?
L~ _ohra primigenia ~e tal hér_?e, cuyo
a11;á~s1s se~ para estud10sos y mmuciosos
c~1ticos, h~ceme pensar en las adolescencias proféticas, en una pérdida y encuentro, no en el templo entre los doctores sino en el bosqu~ entre los leones. Hay'aní
sob~etodo, u_n mfuso conocimiento de cosas rnme~onales que se han trasmitido a
través de mnúmeras generaciones, y que
hac~ vaga_~ente reconocerse, apenas, con
a~gun rans1mo contemporaneo, en un ráp1d_o choque de miradas, o en la similitud
de mterpretación de un gesto, de un signo, de una palabra.
Y a en 1~ tarea de ideas, revélase la inag?table mm~ ".erbal, la facultad enciclopédica, el domm10 absoluto del instrumento
Y.la preponderancia del don principal y dist~ntt:70: ~a_fue~za. ~ropaganda patriótica,
c~enc1a c1v1l, h1stona, cuento, enseñanza,
discurso ocasional, todo es pletórico, todo

�8

APRECIACIÓN

está lleno de Yital y Yiril fuerza. Verdad
que oiréis un son de flauta. en los ~repú~culos del Jarclín . . Acordaos ~e P?hfemo que canta Teócnto y Pom:;s111 pinta.
Y luego: ¿"Quid dulcius melle et qu1d fortius leone? ¿No habían Yibrado antes en
una lengua de potente amor Yersos capaces de encender estatuas?
No creo } o que en nuestras ~ierras de
Amúica haya hoy una personahda~ superior a la de Leopoldo Lugone~, q U1en a~te:, de llegar al medio def cammo &lt;;}e la nda, se ha le, antado ya mconmonble pedestal para el futuro monumento. Las
l\.lontarins del Oro, Los crepúsculos del
jnrdín, rr imperio jesuítico__ La guen?
"1t1&lt; ha Las fuerzas extnmas, Lunann
~entim~ntal, Piedras liminares, Didáctica, Prometeo. Odas seculares.*
Allá en la lejana Córdoba del Plata,
una anciana tiembla aún de temeroso gozo maternal. ¡Misia Custodia, qué nombre
el de usted, para ser llrrndo en la Catedral
de las glorias argentinas! ...
RIJBE~ DARIO.

-;-¡ñadimos: El l.i/Jro Jiel, Lu R,finna Educaáv11nl, Historia de
S&lt;1nnimto, El,&gt;JÚ&gt; de Am&lt;gkino.

EL PROBLEMA FEMINISTA

N

agente de disolución social tan
activo como el feminismo, que otra
vez más aparece en la historia marcando
un contraste de la civilización.
El fenómeno es conocido, en efecto, Cada crisis disolvente de las que sufren los
pueblos en determinadas épocas, para
transf.&gt;rmar sus conceptos y caracteres socia1es, presenta en el feminismo la expresión más grave de su trastorno. Como se
trata de revoluciones, la subversión inherente a tales movimientos parece materializarse en ese supremo absurdo de la mujer
igualada al hombre, contra toda razón y
todo interés natural, presentando al fin de
cuentas, como consecuencia forzosa, los
resultados constantes del unisexualismo:
la esterilidad y la corrupción.
Es conocido el método de perseguir la
lógica hasta sus últimas consecuencias,
para saber si opera comci instrumento de
la verdad. Es el método seguro, y el único
INGÚN

�___::_10=..___ _ __ _LE_OPOLDO LUGONES

además, como que en_ él. se aduna 1~ certidumbre o sea el cnteno matemático, a
la realid;d de las ciencias experimentales.
En ese desarrollo lógico estriba toda la
crítica filosófica, pues es, regularmente, el
fruto más positivo de la filos?fía.
.
Y bien: aplicando ese metodo al feminismo, pronto se obtiene el res_ultad? que
antes formulé, como consecuencia racional:
si las mujeres fuesen iguales a los ho~bres,
no existiría sino un sexo, y la especie humana se habría vuelto estéril. Ahora bien:
el amor estéril (porque el amor subsiste
dentro de la doctrina feminista) es la suprema corrupción, al constituir uri placer
sin la compensación del resultado que normalmente produce, o sea la procrea~i6n de
hijos. La mujer y el hombre, unificados
por la igualdad, formarían un m~nstruo, el
andrógino, o sea el producto típico en que
se complace la imaginaci6n enferma de l~s
decadencias. Lógicamente, pues, la doctrina produce una monstruosidad, lo cual es
harto significativo; porque si el método de
la finalidad lógica reviste el carácter q~e
más arriba le atribuí, ha de haber tamb1en
en ello una realidad experimental.
Es, en efecto, lo que ccurre. Cada_ crisis
feminista ha coincidido en la historia con

EL PROBLEMA FEMINISTA

11

una crisis de esterilidad, lo cual asimila
desde luego el feminismo a la prostitución.
Cuando la mujer honesta abandonó en
Grecia el gineceo para entregarse primeramente a las c9mpetencias del lujo callejero
con las cortesanas, y frecuentar después
las escuelas de los filósofos, los conciliábulos de la política, en virtud de derechos inh_erentes a su pretendida igualdad, ya teorizaba con los mismos argumentos de
ahora, la civilización griega sucumbió en
la ~~ble .~st~rili~~~ de la materia y del esptntu. ¡S1 pudteramos tener hijos sin
mujeres!", sería la última exclamación de
su pesimismo. No los tuvieron, porque las
mu1eres habían empezado por querer tenerlos, confiando a las esclavas la función
m~terna, así degradada en reproducción
animal, y con ello perdiéronlo todo: libertad, patria, honor y genio. Hasta el genio,
que foé a esterilizarse también en la aridez
de la retórica alejandrina.
La inmensa Roma viril de las conquistas había de ver repetido el fenómeno. La
matrona abandonó el hogar para lanzarse
al lujo de la calle, cuyo tono, hoy como
ayer, lo ~ió siempre la cortesana. De eso,
f~~ a la literatura, a la filosofía y a la poht1ca, con los mismos argumentos actuales

�12

LVOPOLDO LUGONES

sobre su igualdad y su derecho. Ju venal
lo expuso en sus sátiras, como lo había
hecho Aristófanes en sus comedias, y estos
documentos adquieren de nuevo la ª:tuali;
dad más completa. La consecuencia fue
que las matronas renunciaron a la epónima
tradicional maternidad. Y Roma se hondió
en la iniquidad, en la sangre; vió rebajarse
su espíritu en la retórica: dejó de ser.
El espantoso cataclismo medioeval que
tiene su fórmula histórica en los terrores
del Año mil, foé, ante todo, una crisis de
maternidad. El aborto y el infanticidio
disminuyeron la población de Europa hasta acabar con ciudades enteras. El Tíber
llegó a convertirse en un inmenso pudridero con los cadáveres de los párvulos •
arrojados en él. ¿Y qué era? Que la corrupción de Bizancio, con el ejemplo de
sus princesas literatas y adobadas por todos los artificios de la perfumería oriental,
practicada en un laboratorio inmenso donde la química más sutil se cerraLa en un
misterio de santuario, por Zoe, la emperatriz, aquella lujuriosa dídima de las cróni cas-era que eso, dije, se había propagado
por el Occidente con el ~fecto habitual.
Corrupción tan espantosa causó el secular
desangramiento de las Cruzadas.

Et PROBLEMA FEMINISTA

18

Repetición del fenómeno, en significativo sincronismo con _las grandes guerras, y
la profunda corrupción, y la espantosa iniquidad del Renacimiento. Florencia y Venecia,. aquellas Atenas medioevales, sucumbieron de eso. Edad de tiranos, de
lujo, de esterilidad y de retórica. Es el
momento en que las lenguas romanas tanto perc\ieron con la pedantería humanista,
como tn el anterior ciclo medioeval, la crisis intelectual consiguiente se caracterizó
por el abandono definitivo del latín y la
adopción de los dialectos bárbaros en que
se había descompuesto.
.
. Nueva crisis de feminismo como principio y fin de la Revolución Francesa. Damas que abandonan el hogar por el lujo
de la calle, por la literatura, la filosofía, la
política. Dos cortesanas que hacen política,
señalan, efectivamente, el principio y el fin
de aquel sangriento período: madame de
Pompadour y Theresia Cabarrús. Aquella
saludable catástrofe que señaló el principio
del fin a la civilización monárquica, o sea
al último ciclo cristiano, se repite, por lo
que concierne al feminismo, en la crisis
presente, con asombrosa fidelidad. Y desde
luego, en su rasgo más característico: la
esterilidad, sugerente de las mismas la-

�14

LEOPOLDO LUGONES

mentaciones, diagnósticos y remedios que
en el siglo xvn1. Son, efectivamente, aquellos dos países donde la mujer es más dueña y está más orgullosa de su personalidad,
los que presentan la natalidad más pobre:
Francia y los Estados U nidos.
Observamos, entretanto, como su útil
recapitulación, que el feminismo ha preludiado y acompañado siempre a las crisis
sangrientas con que acaban las civilizaciones. Así en la civilización griega, en la
romana, en la feudal de la primera edad
media, en la comunal que la sucedió, en la
monárquica finalizada con la R evolllción
Francesa. La ley es constante, como se ve,
para el mundo greco latino, y se repite
con progresiva frecuencia, porque la aceleración de los ciclos históricos es una
consecuencia del progreso generc,l. Así
nuestra sociedad vuelve a encontrarse e n
el mismo estado que la sociedad de la Revolución.
Esa constancia del fenóme no, es significativa y comporta una prueba de suyo,
hasta que la contraprueba la convierta en
demostración.
Los éxitos de la civilización que los pueblos disfrutan en la prosperidad y en la
paz de las ideas, coinciden a su vez con el

EL PR.OBLEMA F.tMI_N_IS_TA
_____
15'---

estado exclusivamente doméstico de la mujer. La madre de familia, que no es tan
sólo la productora de hijos, sino principalmente la formadora de hombres, resulta,
en efecto, el elemento más importante de
la sociedad de la civilización. Más importante que el hombre, porque sin ella no
hay hogar ni patria; tampoco existe para
ella ni es posible que exista condición más
alta sobre la tierra. De aquí que su permanencia en ella, caracteriza las civilizaciones felices: aquellas e.n que el miedo de
1~ vida inse~ura no _suprime el goce superior, la heroica ple01tud de las posteridades numerosas. Así, cuando las civilizaciones son más robustas y más amables,
c~ando aseguran a todos con mayor eficacia el encanto y la utilidad de la vida, la
mujer hállase reclusa en el gineceo griego,
en la casa romana, en el castillo medioeval, en el inviolable domicilio hidalgo. Allá,
como la semilla oculta, está renovando la
patria que así viene a constituir una emanación de su ser, pues en su seno fecundo
y en su enseñanza, fórmanse los héroes,
los trabajadores, los pensadores que engrandecen y que ilustran la patria. Ocupada como las plantas nobles, de florecer y
de fructificar, cualquier otra misión resul-

r

�16

LEOPOLDO LUGONES

taríale inferior y absurda. Por esto, ella
misma la -prefiere y busca, y se enorgullece
de estar colocada así, mientras no la per turba el desorden de próximas cat ástrofes.
Que entonces, · cuando en vez de su libertad femenina equivalente a un reíno, el
reíno del hoge1r, donde tie~e como todo
soberano el deber, dijéramos constitucional
de la residencia; cua ndo en vez de esto,
quiere la libertad del hombre, abdica; y
así caída de su maj estad natural · en nna
condición aj ena, su destino conviértese en
esta triple fatalidad: o la mala ~adre, ese
monstruo; o la solterona, esa víctima lamentable; o la cortesana, esa alimaña venenosa.
En esta degradáción va implícita la ruina de la patria y el horror de la guerra.
Porque el hombre, o sea el defensor de la
patria que su compañera forma y renueva,
el guerrero, el eterno combatiente, no es
sino un bárbaro primitivo cuando le falta
su dama. Es ella, la reina de la casa, del
"domus" antiguo, la "domina", la ''dama"
nuestra, quien ''domestica", en efecto, y
"domina" la fiera siempre despierta en el
combatiente, pero también, por la misma
razón, quien la instiga a toda ferocidad: la
responc:able de toda guerra, porque sólo

EL PROBLEMA FEMINISTA

17

por ella, por su a mor, pelea el hombre.

La guerra bajo todos sus aspectos, operación táctica de ejé rcitos, revoluciones
políticas, huelgas, atentados anárquicos,
obedece siempre a este móvil recíproco en
los adversarios: tentativa de uno que quiere aumentar su haber con el haber de otro,
y ~esistencia de este último a dejarse despoJar.
Mas ¿para qué quiere ese haber el hom•
bre? Para engrandecer y embellecer su hogar, que sin la mujer no existiría. Porque
es ella quien ha exigido para asegurar el
éxito de su misión materna, la civilización
estable del hogar. Y la pareja re pite, aun
en los mayores refinamientos de civilización, el estado de la caverna primitiva: ella
es quien se q ueda dentro, el elemento permanente ~e civil ización útil que empiez~
con la cocina, y de estética caracterizada
en el arreg lo del rudime ntario menaj e; él
es quien sale y comba te para asegura r la
existen cia común: el que vuelve con la
presa. Faltá rale a quel estímulo de estética
y de bie nestar, y nu nca dej aria de ser un
cazador salvaj e.
E l objeto adquisit ivo de las g uerras, es
la apropiación de b ie nes desproporcionados
con las necesidades de los ·gobernantes y

�18

tEOPOLDO LUGON'ES

jefes que los aprovechan, en cua?to e~as
necesidades provienen de sus ex1genc1as
personales; pero no cuando se tr~ta ~e
satisfacer el lujo que es una ex1g~nc1a
femenil. Para esto quiere el hombre riq~ezas desmesuradas, y así es como la mu3er
resulta la responsable de la guerra. E l
sólo, para él mismo, contentaría.se con ~uy
poco. Su civilización sería rud1m~ntana Y
sobria. Es la mujer quien le estimula al
bienestar y a la belleza, nunca d&lt;:genera dos en pasión exhibicionist_a, en lu30, cuando ella sabe limitarse al reino de su ?ogar.
EntoÓces basta al hombre el traba30. N o
necesita combatir, o sea volv~rse por u_na
exageración de su ~nergí8:, violento _e injusto. Cuando la muJer exa3era sus exigencias, el trabajo normal que es un encanto
solidario, no basta. Sus frutos resultan escasos o tardíos. Y entonces los reemplaza
el despojo que exige combates.
Cuando el patrón obstinado y cruel que
se niega a aumentar. en unos cuantos cen tavos el salario bien miserable de sus obreros, nos dice que no pue~e, esta declaración no expresa un imped_imeoto P:rsona~.
El sabe que sus obreros tienen razoo, qu~ zá le conmueve aqutl reclamo d~ la_ m~seria. Pero si cediera, su venta d1smrnm-

EL PROBLEMA FEMINISTA

19

ría, y con ella el presupuesto de su hogar,
que es opulento, mas no cómodo; porque
las exigencias de la sociedad donde actúa
son cada vez más tiránicas, no sobre él,
sino sobre su mujer, sobre la reina que nadie ni nada debe atreverse a tocar. El se
sacrificaría, pero es incapaz de sacrifica.ria
a ella. Y entonces, no queda más que la
g uerra sin solución posible, porque su causa no está en el patrón atacado; en el res
ponsable visible de la iniquidad, sino en
una influencia más fuerte que la suya.
Así la guerra social en que estarnos com
prometidos, tiene por· causa y por respo11sable a la mujer. -Es su abandono del
hogar el origen de todos esos males, por9ue la echa a las competencias del lujo, al
JO~electualismo, a _la política, a todas las
exigencias insaciables con que pretende
substituir, sin conseguirlo nunca, la verdadera superioridad de la condición abandonada. Es que la mujer no resulta inferior
al hombre porque sea desigual a él. Repito
que, al contrario, es superior como elemento social, puesto que representa la
estabilidad, el bienestar y la estética de la
civilización. Su error está en que se compara, y en que así comparada, resulta inferior al hombre intelectualmente. Pero el

�20

LEOPOLDO LUGON"ES

hombre, a su vez, resulta inferior a ella en
otras cosas. El feminismo no revela, así,
sino la ignorancia femenina en filosofía y
en historia. La lógica nunca fué un tesoro
femenino; y en cuanto a la historia, desdeñada por una pedagogía excesivamente
racionalista, como asignatura mnemónica,
representa la gran deficiencia de la cultura
contemporánea. Si las mujeres supieran
historia, advertirían que el feminismo es
uoa doctrina de infamia y degradación.
Atendamos, en tanto, una objeción que
hace rato formularon las lectoras de estas
líneas.
La igualdad que el feminismo pregona,
no es la de los sexos, sino la de los derechos inherentes a la condición humana. Y
así la esterilidad deducida como una consecuencia del sexo único, es un sofisma.
Queremos que la mujer se iguale al hombre, pero sólo como e ntidad jurídica.
Desde lu ego, insisto una vez más en la
esterilidad efectiva que coincide con las
épocas del feminismo; en el menosprecio
de la maternidad, que el intelectualismo
femenino comporta; en el abandono de la
maternidad que ocasiona el lujo. Es que
todas esas, son formas de egoísmo, mientras la maternidad significa una generosi-

EL PROBLEMA FEl!INl8TA.

2L

da? supr~ma. Belleza, seguridad, salud,
q u1~tud, lib~rtad, los mejores encantos de
la vida ego_,s~a, todo lo sacrifica la mujer
madr~ al d1v100 dolor de fructificar para la
es~ec,e, _con ~a ~ta frecuencia, ay de mí,
baJo el nego umco de las lágrimas.
Pero es que al reclamar la igualdad de
derechos, sólo se piensa en ellos abstractamente: ~orno si fueran una cosa que la ley
puede dispensar "ad libitum'', o los deberes humanos ejercer y disfrutar sin atención ninguna a sus diversas condiciones.
Nadie ignora que sucede precisamente lo
contrario. Los derechos son una consecuencia de aquéllas, provienen del carácter
moral, )ntelectual, fisiológico, que reunidos
determinan a su vez la actividad normal
d~ los individuos; de manera que una actividad normal distinta de la masculina, ha
de engendrar y exigir también distintos
derechos. Y es lo que pasa. No basta la
condición ~umana, pues los niños la presentan, y sin embargo, no tienen los mismos derech0s que el adulto. Al contrario,
cuanto más c\istintos sean al hombre y
la mujer más profunda resultará la armonía social, más agradable la vida en común, y más fecunda sexualmente hablan.
do; pues la acentuación del dimorfismo

�22

LEOPOLDO LUGONES

sexual estimula la inclinación mutuamente
complementaria que recibe el hombre del
amor. Cuanto más hombre sea el hombre,
y más mujer la mujer, más robusta ha de
resultar la pareja y más intensa la atracción que la ha formado.
Esto nos lleva otra vez al fondo de la
cuestión práctica, que no es, como va vién•
&lt;lose un mero desarrollo lógico. Es precisamente una feminista quien lo ha demostrado hace poco, por medio de un libro
poco &lt;lifor.dido, aunque a la verdad interesante. La señorita Arria Ly &lt;lió mucho
que hablar h vez pasada con motivo de un
desafío lanzado por ella a lln periodista,
con todas las reglas masculinas del caso,
dos padrinos, o mejor dicho testigos, para
eludir con el común de dos la necesidad
un tanto irónica de decir madrinas, pues
se trataba de &lt;los señoritas; pistola o espa da, a elegir; acta y sangre.
Como el provocado no aceptara, la señorita hubo de abofetearle en público, aunque sin mayor éxito a los efectos del lan ce; pe.ro lo más interesante en esto no es
el desafío mismo. Desqe el ya clásico con
que se disputaron a puñaladas el amor de
Filipo de Macede,nia, Olympias, madre de
Alejlndro, y otra princesa degollada por

EL PROBLEMA FEMINISTA

23

aquélla en el lance, los duelos femeninos
son cosa vista. Menos frecuente es el caso

de la señorita Ly, si b ien existe, en literatura al menos, 'el clásico de Clorinda.
Pero repito que no es esto lo interesante,
sioo la causa del incidente, o sea una crítica adversa a cierto libro de la señorita
Ly, titulado de esta significativa manera:
"¡Vive Madernoiselle!" Fácil es adivinar la
tesis: el matrimonio . es una desventaja para la mujer. El estado de señorita es su perior al de señora; y en cuanto al porvenir de la especie, no es cosa que deba
preocupar a las mujeres, ''víctimas" de la
maternidad. Esta consecuencia egoísta y
epicúrea, coincide, como fácilmente se echa
de ver, con la propaganda crist:iana de la
virginidad, que la iglesia decla·ra estado
superior al materno; pues toda doctrina
co ntraria al desarrollo normal de las condi~iones naturales de los sexos conduce
fatalmente a la esterilidad. El cristianismo
proclamó también, en teoría a lo menos, la
ig ualdad de la mujer....
En cambio, el libro en cuestión tiene el
mérito de la franqu eza y de la lógica: descubre la última consecuencia del feminismo, o sea la monja laica, todavía más quimérica que la antigua amazona, pues ni

�24

LEOPOLDO LUGONES

siquiera entiende que el sentimien~o del
honor, tanto como sus consecuer etas sociales, son cosas distintas en el hcmbre y
en la mujer. Las amazonas guerreras, las
Clorindas, . las Ju a nas de Arco, las rusas
exterminadoras de Sacher Masoch, en dos_
palabras: los marimachos soldadescos, las
"varonas", sólo interesan al sentimentalismo degenerado de ciertos histéricos; pero
la feminista es una plaga general, un elemento de corrupción, que si ayuda, ciertamente, a disolver esta civilización cristiana tan poco apetecible, resulta intolerable, sin embargo, al comprometer con su
desvarío el desarrollo normal de la vida,
o sea la propia condición fund,1mental del
mejoramiento futuro. So origen y hasta su
consecuencía son cristianos, vale decir, retrógrados en su aparente audacia revolu ·
cionaria.
Pero la literatura feminista acaba de
enriquecerse con otras dos obras, si bien
de muy diversos caractere~, móviles y propósitos. L:1s memorias de la princesa Luisa de Sajonia, lanzadas hace algunos meses a la publicidad, y las actualísimas de
doña Eulalia, infanta de España. ·
Inútil añadir que lo menos interesante
de estas producciones, es para mí el es•

EL PROBLEMA FEMINISTA

25

cándalo, después de todo me9iocre, pues
en esta capital de la revolución, no hay
cosa más {;ulgar que una princesa destornillada. Lo cual ya es de suyo un triunfo
sabrosamente revolucionario. Un destino
trascendental en su aparente ligereza, hace
que París sea el quebradero de las monarquías, el sitio donde la gente de sangre real
viene a exhibir todos los vicios y las bajezas, La compostura y la dignidad han quedado para los plebeyos jacobinos de la re
pública. Así también, entre nosotros, no
está abajo, en la capa directamente limítrofe, la supervivencia de la indiada.
Los seudo libros principales tienen una
importancia indirecta pero grande para el
asunto, al comportar dos rebeliones en el
seno de esas familias inmóviles de la monarquía, donde, naturalmente, el dogma
de obediencia que esa forma de gobierno
representa en su plenitud, impera absoluto. Como ejemplo, será indudablemente
nefasto para todas las mujeres chifladas
de aristocracia, que viven de imitar en las
princesas lo más fácil y vistoso, o sea las
malas costumbres; pero dichas damas no
merecen una profunda piedad.
Sucede lo mismo con las casas reales,
donde todos los sentimientos, empezando

�26

LEOPODO LUGONES

por aquellos más nobles, hállanse subordinados a las conveniencias de la política,
haciendo de tales familias despreciables
raleas cuyos mismos dolores son farsas
indignas de compasión. Lo que interesa,
como digo, en aquellas aventuras, es la .
rebelión inherente, o sea el procaso interno
de destrucción que revelan en las dos monarquías más reaccionarias de Europa: las
dos casas cuya unión representó durante
el auge absolutista el máximo poderío.
Algo quiere decir, sin duda, que la princesa real de la beata Sajonia, una Hapsburgo-Borb6n, y de los ultra-reaccionarios
Borbones de Nápoles, se eche a arrastrar
por media Europa, en un escándalo periodístico, el honor de su marido y de su familia con el vengativo cinismo de una
criada despedida; así como que una infan ta de España salga declarándose ''feminista rabiosa", socialista y enemiga de la
Inquisición, aunque luego se retracte para
no perder la pensión que la sirve su necesitado país, por el trabajo de haber nacido
pr10cesa.
Pero ello significa algo más: que ninguna mujer, por reina que sea, puede liberarse sin escándalo de la tutela del hogarTodos esos libros son, antes que nada,

KL PROBLE\lA PEMINISTA

escandalosos, y en ello estriba su deplorable valor; .pues de lo contrario, apenas
habría nada menos interesante que las calav~r~das de la princesa de Sajonia y el
feminismo de la 10fanta de España.
Revelan estos actos una cosa más importante aún: la extensión de la calamidad
que se ha infiltrado por do quier y que
t~do lo corr?mpe, imponie_ndo con urgencia la necesidad de correctivo. Ello requiere, ante todo, la acción de las mismas
mujeres a quienes es necesario revelar
claramente la falacia de semejante empresa; pues una apreciación superficial puede
presentárselas tolerable, a título de mal
entendida solidaridad.
Los países jóvenes y ricos deben evitar
en lo posible toda emigración de las enfermedades que sufren estos más antiguos,
como resultado de la miseria y del desgaste. Su juventud y su anhelo de progresar, suelen arrastrarlos a una imitación
excesiva que no discierne entre lo provechoso y lo nocivo, sacrificando, en ocasiones, excelentes pre.odas nativas a novedades de dud~s~ ~tilidad. Tal, por ejemplo,
esa cultura 1hm1tada de la mujer en establecimientos preparados para los hombres,
o sea la apertura de las enseñanzas secun-

�28

LEOPOLOO LUGONES

daria y superior, sin reflexión rrevia, por
inercia, por imitación, por defi~tente apreciación de lo que es la ver.dadera cultu:ª·
Desde luego, el acceso d: nues~ra~ muJeres a la ilustración masculrna, co10c1de con
una visible deficiencia de su ~ducación.' co!1
un desborde espantoso de luJO y con 10cl1naciones callejeras cada vez más desarrolladas. Estos son, en todas partes, los
prodromos de la esterilid~d, las causas
esenciales de toda corrupción. Sal-v:o excepciones rarísimas, el ho1:1bre sa_cnficará
siempre al lujo que su mnJer le p~da to?o
principio moral; de tal manera es tmpenoso en él el in stinto de proteger y agradar
a su compañera, la formadora y conservadora del hogar. He dicho y~ que _tº?ª la
ambición masculina de ennquectmtento
proviene de ahí, y por_ e_ll?, el supremo ?r•
gullo del rico es la exh1b1c1on de una muJer
lujosa. Del propio i:1?do, el esfu~rzo por la
gloria, por las pos1c10nes ho~onficas, persigue como supremo coronamiento, aunq?e
más o menos indirecto y obscuro, la satisfacción de ser algo ante una mujer. Así
es ella quien nos civiliza ~ n'?s degrada, a
costa, sin duda, de un sacnficto como lo es
para ella el amo~; pero esta es la. ler de
justicia sobre la tierra: no hay supenondad

EL PROBLEMA FEMINISTA

29

que no exija un sacrificio correspondiente,
y aquélla es la primera entre todas. Así, la
misma alternativa compensadora que constituy e la vida de las cosas y de los seres
la ley suprema, puesto que a ella nada escapa, está ense ñándonos la quimera del
egoísmo que pretende hacer de la existencia un continuo goce: subordinarlo todo a
la satisfacción individual.
Ahora bien, el organismo de la mujer,
constituído ante todo para la maternidad,
es egoísta de suyo, al resultar, así, absorbente, centrípeto, eminentemente conservador. Desde el movimiento instintivo de
la defensa, el hombre opone sus brazos al
peligro: la mujer los aprieta so~re su seno.
Luego, la envidia que constituye la crisis
negra del egoísmo, constituye una afección
bien femenil; y no es difícil percibir sus
efectos en la pretensión feminista de la
igualdad con el hombre: todos los derechos
de é,,te, pero también todos los de la mujer. Con poco esfuerzo probaríase, entretanto, que los derechos masculinos son una
consecuencia del destino combatiente del
hombre, de su condición de guerrero; precisamente de aquello que la mujer no será
jamás por imposibilidad física; pero no
hay, por ahora, tiempo para demostrarlo,

�30

:EL PllOl3LEMA FEMINIS'l'A

Ll!OPOLDO tt1GONl:S

y cualquier persona inteligente sabrá hacerlo, por lo demás, si le interesa. U nicamente quiero advertir que para mí esos
derechos no son, como suele afirmarse, una
compensación del servicio militar. El hombre es el eterno combatiente de la libert~d
y de la justicia, y por ello el organizador
de ese combate. En esto consisten sus
derechos y para esto son. A la mujer incumbe custodiar y convertir en bien privado la justicia y la libertad que ha conseguido el hombre.
No extrañe el lector si en vez de una
crónica sobre el feminismo y sobre las memorias de las princesas he preferido hacerle la filosofía del asunto. Aquéllo érame
más fácil; pero entiendo que esto resulta
más útil. El escándalo no interesa a ningún esplritn recto; y tanto esas memorias
de damas aristocráticas como las ridículas
comparsas de "suffragettes", son esc.:ándalo
liso y llano. Eso es lo que hace ruido, lo
que se oye y puede parecer por lo mismo
fruto de porvenir. Error profundo. Allá en
el silencio de sus hogares, millones de ma•
dres silenciosas y fecundas como la tierra
útil, son las verdaderas autoras del porvenir que aseguran prolongando la vida.
Ellas no hacen ruido, ni teorías, pero ha-

31

~en _h_ijos, que es mejor. Pueden decir con
JUSltcta que_ cada una de esas vidas inteligentes equivale a muchos libros; que con serv~r una patria y formar una raza, es
más tmpo_rta~te que constituir gobiernos y
mandar eJércttos; que aun siendo inculta y
g rosera, vale más la fecundidad de una
madre 9 ue la producción intelectual de
una doctora, porque las doctoras son reemplazables por los doctores, mientras sin
madres deJa de existir la patria.
Pnrls.

1912

�EL PROBLEMA

NUEVAS VICTIMAS DEL ORDEN

C

OMO era de esperarse, la reapertura de
las sesiones parlamentarias, no obstante su desusada solemnidad, puesto que con
la primera ha entrado la _l~y de la autonomía
irlandesa en su fase dec1s1va, hubo de contar el inevitable incidente sufragista, si bien
provocado esta vez por los dipucados ~onservadores. Las intrépidas propaga~dt?tas
del voto fe menino, eviden temente eliminadas por la coladera polichl, no tuvieron
ocasión de exhibir sus energías. Pero ellas
andan manifestán&lt;lose por esas calles y paseos, con la agresiva vivacidad de cost u~bre. Esta persistencia, comunica al m~v1miento un carácter de seriedad que es imposible desa~ender y que ciertamente 1,e
1
asegura el triunfo, tan luego c~mo un po,_t·
tico inteligente comprenda su 1mporta~c~a
re(J'eneratriz ante el progresivo desprest!g10
del sufragio. Aquí está la coyuntura favo·
rabie que un día u otrJ convertirá_ en ley
esas aspiraciones, comportando, srn duela,
el desengaño habitual, pero señalando tam·

FEMINISTA

83

bién con ello la adhesión de tales energías,
hoy extraviadas, al gran movimiento de
transformación social cada vez más emancipado de la tramoya política. Cuando vot~n las mujeres que desean votar, adquiriendo, así, la experiencia negativa del voto,
pues ello es inevitable, su esfuerzo dejará
de gastarse en la rotación de ese volante al
vacío, y su descontento, bien expl icable a
decir verdad, engrosará la imponente masa
cuya resistencia pasiva aisla paulatinamente a los gobiernos en un círculo vicioso de
impotencia y de inutilidad.
Entretanto, cometen desórdenes, embarrullan, comprometen la quietud de los pri.
vilegiado~; y mientras éstos llegan a comprender el precioso refuerzo que esa nueva
masa de electores comporta en su misma
aparente hostilidad, el castigo suministra a
la causa los mártires necesarios rodeándola
de la simpatía que suscita como una protesta natural, todo esfuerzo injusto o excesivamente perseguido.
Así sucede con las sufraguistas condenadas a trabajos forzados por tentativa de
incendio y vías de hecho contra dos ministros, sentencia excesiva, como todas aquellas que ca, tigan intenciones, y agravada
hasta la crueldad por la alimentación forza-

�34

L EOPOLDO LtrGONES

EL PROBLEMA FEMINISTA

sa de los reos, decididas a hacer la huelga
del hambre, mientres no se las traslade de
la prisión donde están mezcladas con asesinos y prostitutas.
Tratándose de gente honesta, condenada
por delitos de opinión, aquella ide.ntidad
con semejantes perdidas, es atroz y deses·
perante. Pero los defensores del ord~n, no
sabeo ni pueden distinguir. La rebelión es
para ellos el crimen supremo, sobre todo
cuando alardean de demócratas y campeones de la justicia social, no habiendo, como
es sabido, cuña peor que la del mismo palo.
Agentes de un dogma que estab_lece la
diferencia social y política de la muJer por
imoo~ición de obediencia, no como resultado· natural de una conformación dis~inta,
niéganse a ver en este movimiento,
extraviado sin duda, una consecuencia
de la iniquidad social y como de ésta
viven y prosperan a fuer de g o l.,ernantes,
castigan como rebelión contra un orden de
cosas para ellos naturalmente ventajoso, lo
que no es sino uu fenómeno enfermizo de
aquella misma iniquidad.
El hogar desordenado por la explotación
\ capitalista de que los g obiernos son humildes servidores, ha lanzado al mundo una
enorme masa de mujeres, las cuales, subs-

traídas a la maternidad y al trabajo doméstico, que en toda sociedad bien organizada
compensa la actividad exterior del hombre,
asegurando la estabilidad de la familia así
constituída, por el rendimiento equivalente
de uno y otro sexo, afirman su derecho a la
vida, siquiera sea defectuosa y antisocial,
ejercitando actividades anormales, desde
que presuponen una COfT!petencia artificial
con las masculinas. Este desarrollo unilateral de las energías humanas, es la causa del
desequilibrio que nos trastorna. Fuera necio pensar que la mujer, llamada a instruirse, no aplicará al mejoramiento de su vida
los resultados de aquella instrucción. Cuando el destino de los sexos se completa en la
integración de la familia que imperiosamente tienden a constituir, la mujer aplica
esos co11ocimientos al desarrollo de su actividad normal: quiere instruirse para ser
mejor esposa y mejor madre. Alcanzado este objeto, nada más desea; pues el concep•
to de la felicidad, estriba para cada ser en
el desarrollo normal de sus actividades. El .
hombre procede, necesariamente, del mismo modo. Y así es como la determinación
recíproca de los sexos en ei desarrollo de
sus actividades peculiares, somete toda la
vida humana a la ley de amor cuyo impe •

85

�L'EOPOLDO LUGONSS

rio constituye la dicha individual y social
en un común resultado de armonía. Fuera
de esto; no hay sino egoísmo y esterilidad:
vida inútil, como lo es toda fuerza obligada
a actuar en círculo vicioso. La mujer com petidora del hombre, es un contrasentido,
según lo demuestran las mismas consecuencias de esa pretendida emancipación. E l
movimiento feminista, blasona de hostilidad contra el hombre, el aislamiento sexual,
la capacidad quimérica de vivir sin su con •
curso, es decir, el suicidio de la especie co mo término de tan absurda evolución.
Pero la superioridad de la especie
humana, consiste en que ella es voluntaria
y racionalmente capaz de vivir para un
ideal desinteresado, en ese sacrificio permanente del bienestar individual a la feli cidad colectiva, que es el fundamento del
progreso social. Así vive la mujer para el
hijo y el hombre para la patria; así es como
únicamente pueden ambos vivir, en el concepto humano de esta palabra, sin estar
sometidos a la fatalidad del instinto. Por lo
mismo que el ser humano puede, con su
voluntad y su inteligencia, modificar el re•
sultado de sus actos a semejanza del animal, la diferencia entre éste y aquél es
absoluta. De ahí proviene la responsabili-

EL PROBLl!MA

FE:lfl_N_rs_TA=------=3:.:..7_

dad_ en cuya virtud somos provechoso~ o
nocivos a la -especie, según sacrifiquemos
o no a las satisfacciones egoístas nuestra
propia actividad.
La suciedad actual padece y se desmorona porque ha erigido en ley suprema el
egoísmo. El error del movimiento feminista, estriba en la creencia de que la emanci pación impuesta a la mujer, su expulsión
del ho~_ar mejor dicho, la d_esíntegración de
la famdn engendrada por una explotación
feroz, comporta un progreso. La mujer que
acepta ese resultado y lo fomenta y propaga ~orno un bien, autoriza su propia degradación. Mas fuera soberanamente injusto
echar sobre ella sola toda la responsabilidad. Ella es, por el contrario, la menos resP?nsable. No ha hecho más que seguir el
eJemplo pernicioso del egoísmo masculino,
aceptar las consecuencias de una situación
que no ha creado. Al faltarle el hogar y el
hombre, su vida carece de objeto. Entonces
en tra a competir en el único género de activid~d que le resta. La ley del egoísmo,
que impera con terrible simplificación, ha
convertido el mundo en un inmenso rebaño
de siervos explotado por unos cuantos pastare~. Hogar, creencias, esperanzas, están
sacrificados a la ley inexorable de vivir a-

�38

EL PROBLEMA FEMINI_ST
_ A_ _ _ _ 39

LEOPOLDO LUGONES

quellos como las bestias de labor, costeando ·con un máx1mun de actividad una existencia reducida al mínimun de las satisfacciones puramente orgánicas, para que los
otros, los privilegiados, gocen correlativamente hasta un exceso nunca visto. Y la
mujer ha caído víctima de esta fatalidad,
como que al no existi_r hogar, creencias ni
esperanzas, su divina misión de fecundidad
y de consuelo, concluye sobre la tierra.
He aquí otro de los grandes crímenes del
orden que los gobiernos representan. pues
aquél consiste, como es sabido, en el sostén
de los privilegi-J s cuya subsistencia determina la constitución de la sociedad actual.
La mujer arrojada de ~u paraíso conviértese en el elemento de disohci6n y de dolor
que preveía la terrible leyenda; entonces el
demonio del orden, monstruo de egoísmo,
corno que es la expresión y el guardián
celoso de aquella calamidad, castiga en la
pobre extraviada las consecuencias de su
propio crímen. La encarcela y martiriza en
esta Inglaterra de los gentlemen, en esta
tierra de libertad, en esta patria de aquel
único William Shakespeare, 'ª cuya dulce
magia eternizáronse en belleza el amor y la
piedad, que personifican como suaves perlas de dolor Oesdémonas y ulietas.

J

Estúpida como siempre, la bestia autoritaria empéñase todavía en justificar la empresa quimérica, en agrandar el abismo de
aisla:n iento que separa los sexos y va convirtiendo la sociedad en una casa de fieras,
inferiores a aquellai; mismas del bosqt.ie.
Porque leones y tigres están sujetos a la ley
de amor, renegada por los humanos como
si fuera un principio de esclavitud, un consenti miento de oprobio. No comprende que
en esa aceptación de su aislamiento, la mujer
som étese todavía a la fatalidad de las instituciones tiránicas, que esa lucha por los derechos políticos P.S un acto de fe en la miserable comedia parlamentaria, una alianza
implícita con el ord~n; y lejos de apreciarlo así, empéñase en desengañar a la víctima,
en precipitarla hacia los desenlaces que no
busca y que están naturalmente fuera del
orde n como todas las actuales aspiraciones
de libertad.
.
Yo no soy un feminista, desde luego.
Entiendo que esta doctrina, lejos de procurar la dignificación de la mujer, sistematiza
el desalojo de su posi : i6n augusta, obligándola a entrar en competencias imposibles
cuyo res.ultado es la corrupción y la miseria.
Por lo mismo que le atribuyo una importancia tan grande, como que sin ella no

�40

LEOPOLDO LUGONES

hay a mi modo de ver, familia ni patri~, su
pretensión de convertirse en una especie de
semihombre, inferior desde luego a su de
chado masculino, me parece la más deplorable de las quimeras. Conforme en que lu che por mejorar su lamentable estado per?
de acuerdo con el hombre que padece analoga. injusticia, y no para áejar de ser mujer, sino para serlo conforme a la l~y de :a~,
monía natural violada por una sociedad tnlcna. El feminismo es una enfermedad socialun mero agente de destrucción. La mujer
no padece por falta de igualdad ni de_derechos políticos que el hombre posee sin ser
más fdiz con ello. Lo que causa su desve n
tura, es, por el contrario, la igualdad· an ~e
la miseria, ante los trabajos de competencia
masculina, ante deberes que no le incumben.
Cuando ella trabaja en el hogar, como esposa y como mad~e, ha ce ~a _parte de la??r
que le concierne, en su max1ma expres1on
de rendimiento útil; porque el hoga r así formado, es el fundamento de la civilización y
de la patria. Sus derechos son de carácter
interno, por que no le compete la vida exterior. Pero en su santuario cerrado, ella
gobierna, que es decir, dirige, con tanta
eficacia como el hombre. El hogar es más
necesario que el parlamento, porque sin

- - - - - -41-

EL PROBLEMA FEllIINIST4

parlamento se puede vivir, pero sin fami-

lia no.

Mas con esto no se niega a la mujer el
derecho de discutir. Como todo ser inteligente, la libertad· de pensar, de propagar,
de equivocarse· también, que sólo errando
se aprende a ~alir del error, es inherente a
su condición humana.
De aquí que toda violencia contra ese
derecho, merezca la más enérgica condenación. La Iucha por la libertad, es respetable
hasta en sus mayores extravíos pues la aspiración que la engendra existe en todos los
corazones como un gérmen de distintiva nobleza humana; y después de todo, la mujer
no deja de ser tal por el hecho de querer
con vertirse en hombre.
El gobierno liberal, que tolera ahora mis.
mo la incitación a la guerra civil predicada
por los legisladores unionistas, se muestra
implacable con esas pobres mujeres cuyo
delito consiste en querer votar sometidas a
la ley, como cualquier ciudadano obedien.
te y tranquilo. Es que aquello forma parte
de la política, vale decir del orden de cosas
que los gobernantes explotan en su provecho, y que por lo tanto les resulta infinita.
mente respetable; pues de este modo es co-

�LEOPOLDO LUOONES

42

mo entienden los políticos la consabida. cantilena del bien público.
Todo ello no será obstáculo para que las
sufraguistas consigan su_ pr_opósito. ~sto ~ad a remediará, pero es ciertamente 111ev1tab1e. Tengo observado que entre los propagandistas dominicales del Hyde Park, s
oradoras reunen el auditorio · más nutrido.
El día que puedan votar, sus adheren tes,
desenO'añadas de la falacia poHtica, habrá
consú~ado el desengaño público respec
a ese ídolo infantil y vano cuyo vientre i
fiado de boletas pare siempre el mismo r
tó:.. Bajo este concepto, es preferible qo
lo consigan cuanto antes. La política se po~
drá más divertida, lo cual no· es poco decir.
tratándose de prof~sión tan ingrata para
pueblo que la costea.
Londres. 1913

EL JARDIN VENENOSO

e

l suic_idio involuntario de una damisela
prostituta y borracha quien se fué de la
mano en sus habituales dosis eterómanas
ha inspirado a la prensa de París tal canti~
dad de crónicas,comentarios y grabados, que
durante una semana fué dicha persona una
heroína de leyenda. Todos lo_s diarios, des~e el_ más casquivano hasta el más grave,
rivalizaron en celo para informar a sus lectores sobre aq_uel drama repugnante y vulgar; pues lo cierto es que hasta en el mundo_ del ·vicio, los eterómanos son ya persoD~Jes cursis. Pero lo más singular es que
ningun a de las publicaciones en ·cuestión
!uvo un ~ palabra de comentario para la
1nmoral1dad del asunto, consecuencia de
una desastrada vida, hecha andrajos por la
más t?rl?e degradación a la juvenil edJa
de veintidós años. Ninguna evidenció como
serfa_ útil, el horror de esas caídas que
convierten un ser humano, desde las misnt¡¡s puertas de la infancia, en pozo de
deyecciones a tarifa, acumulando sobre

�44

LEOPOLDO LUGONES

esta suprema infamia l?s vicio_s _mortíferos cuyo efecto presenciamos dtanamente.
Abundaron, por el contrario, los detalles
gratos al ejerciéio de la carrera que ejercía
la persona en cuestión, desde su estreno
infantil, celebrado por la literatura pornográfica a la cual debió fama y seudónimo,
hasta su "colocación" eventual en manos
de tal o cuai personaje, sus instalaciones
fastuosas, su elegancia irreprochable, su
espiritualidad celebrada y hasta su especialidad en bailar el tango completamente desnuda. El mismo vicio que la ha llevado al
sepulcro, resultaba elegante manía, paraíso
artificial lleno de dulces tentaciones en su
propio riesgo; su muerte, extinción poética
de doncella tendida entre flores-pues así
la describían-rodeada de coronas valiosas,
visitada por numerosa concurrencia de personas elegantes entre las cuales no faltaban
los indispensables argentinos...
La propaganda y el respeto del vicio resaltaban en toda aquella información. Notábase un verdadero interés por presentar
la carrera infame de la her'ofna bajo los
rasgos más halagüeños y divertidos, sin
una sombra, sin un desagrado, antes con
exajeración favorable como aquella relatia a su inteligencia y espiritualidad; pues

t;:L l'RO:l!Lt;:MA FEMINISTA

45

cualquiera deducirá el estado intelectual
de una persona entregada desde los trece
años al ejercicio de la prostitución y al
abuso del éter.
Y no se crea que la prensa aprovechaba
el incidente, como suele a veces acontecer,
por falta de noticias interesantes. Abundaban éstas, por el contrario, tanto en lo relativo a los asuntos balcánicos que amenazan embrollarse de nuevo, como en lo que
respecta a los disturbi~s irland~~es o a las
recientes grandes mantobras mtlttares. Por
esto mismo la extraordinaria publicidad
acordada al caso en cuestión, adquiere una
deplorable importancia.
Fácil es inferir los estragos que causará .
entre las muchachas pobres a quienes la
miseria y las tentaciones de la gran capi~al
i'ncitan a traficar con sus encantos. La misma muerte de la cortesana, vista a través
de esas crónicas, adquiere un romanticismo
trastornador para las imaginaciones juveniles. La pornografía ha abandonado ya
aquel argumento hipócrita en c~ya vi_rtud
describía la inmoralidad para est1gmat1zarla con filosofías que resultaban inoficiosas
o necias. Y es que el vicio, al tener por atmósfera natural el escándalo, no reconoce
otros correctivos eficaces que la incomuni-

�_46=--'------

LEOPOLDO LUGONÉS

caci6n y el silencio. La exhibición, yor ,i~famante que sea, tórnalo, al contrario, c1n1co y audaz. Es él quien tri?~fa en aquéll a,
poniéndola luego a su serv1c10. ·
_
Ahora bien, todo esto causa un ,fano
enorme a la moralidad interna y al presti•
gio exterior de la Francia. Sus verdaderos
amigos, los que no la queremos para gozarla como a una meretriz, según lo piensa y
practica la clientela del bnlevar, sino para
amarla mejor en la intimidad de su noble
espíritu, observamos con pena esas demasías que tampoco podemos callar sin mengua de la verdad debida a nuestros propios
países. Porque su influencia es tan poder~. sa, que habemos menester combatirla sm
descanso en cuanto pueda resultarnos perjudicial.
·
.
. . .
Suelen los franceses decir que la op1016n
del extranjero inspírase sobretodo en la
novela de exportación. Pero la prensa de
París no está escrita con ese objeto; y cuan·
do la vemos emprender con tanto ahinco
la apoteosis de la cortesana, debemos suponer que sus lectores lo exigen o que ella
padece el más lamentable error.
De ahí resulta que la libertad de espíritu
tienda a confundirse con el desenfreno,
justificando la moral represiva de absolutB·

1':L PROBLEMA FEMINifTA

47

tas y clericales; que el vicio constituya una
señal de distinción, que los individu.os
ingenuos disfracen su pobreza espiritual
con la arriesgada frecuencia de los peores
espectáculos, en los cuales creen saturarse
de esencia ultra parisina. El lucro inmediato
que se realiza con semejante clase de extranjeros, redunda en perjnicio incalculable
para el prestigio francés, pues como los
dichos son la mayoría, y sobretodo la mayoría que hace ruido, tienden naturalmente
a generalizar para la nación entera los re~
sultad os de su experiencia deplorable; con
lo cual sufre detrimento aquello mismo
que constituye la verdadera superioridad
fra ncesa.
He dicho el lucro, y aquí está la verda.
dera razón del extravío comentado. La
cortesana empezó, efectivamente, por imponerse al comercio, en vista de ser ella
quien más y con mayor desprendimiento
gasta y hace gastar; lo ·que en una civilización tiránicamente dominada por el comercio, es motivo de éxito respetable. Bastaría esta circunstancia para caracterizar
le1 bajeza. de semejante civilización, demostrando, por otra parte, fa superioridad de
aquellos principios que no dan provecho
material, pero sí honra y nobleza de espí-

�48

LEoPOLDO LUGONES

ritu; pues como no me cansaré de afirmarlo las verdaderas excelencias de la Yida
e~tán dentro de nosotros, constituyendo
dominio privado en el cual solamente se
dignifica criando alas de espíritu la fiera
bestia carnal. De este modo, no hay comparación posible entre las satisfaccio11es
materiales de la cortesana, y la suave serenidad espiritual que constituye la dicha
de las puras; mas esto requiere enseñanza,
para que cada ser humano aprenda a gozar de su alma, y no se muera como l~_s
paralíticos, sin haber paseado su propio
jardín. No hay comparación posible, repito, entre una y otra cosa, porque son de
calidad diversa, de combinación impracticable; estribando en esto que la inocencia
no desee al vicio, como éste, a su vez, la
desdeña. Mas cuando la enseñanza consiste, al contrario, en fomentar y elogiar tan
sólo los éxitos materiales, la satisfacción
interior desaparece, la moral no es ya un
estado de conciencia, sino ur.a cadena, y
la fiera así contenida aumenta, como es
sabido, en ferocidad. Las revoluciones más
sangrientas han demostrado cómo educan
en realidad los principios que ellas renega•
ron. Sus siniestros agentes son, desde luego, productos del régimen caído.

EL PROBLEMA FEMINISTA

49

. ~n esto_ c~nsiste el peligro profundo del
v1c;10 ~mn1st1ado ayer, glorificado ahora.
lmpos1ble, entretanto, capitular con el vicio; no porque Dios o las conven iencias·
sociales lo manden, sino porque aquél,
como todo abuso de la vida, atenta contra
la vida misma. En este concepto inconmovible y verdaderamente humano de la mor~!,_ concílianse todas las opiniones. El
v1c10 es malo, no en virtud de mandamientos divinos~ de las leyes humanas, sino
por9ue sacrifica a una actividad parcial de
la vida toda esta compleja función, engendrando con el exceso de placeres materiales, enfermedad, miseria, ruina, embrutecimiento, cobardía, esterilidad.
A c~usa de que la moral no significaba
eso, siendo una expresión despótica del
dogma de obediencia, sólo había de producir inmoralidad. Y es lo que pasa. Conforme a un símil famoso, esas mismas damiselas son en su brillante frivolidad, en su
vag~bundo casquivano, de apariencia despreciable? bala_~í, las moscas azules, agentes ~e d_1soluc1on cadavérica. Van por
doquier, 1ofestándolo todo. Las mujeres
hon radas entran a competir con ellas; el
teatro y la literatura revisten de especiosa
alcorza su sexcesos. Esto nada significa

�50

LEOPOtDO LUGONES

para el observador de pacotilla literaria, el
necio que disfraza de elegancia su escasez
mental, el mtntecato c11ya superioridad
escéptica es con mucha frecuencia un ardid de encubridor; pero si bien se mira,
siendo el objeto de la civilización, en sus
tres cuartas partes, el bienestar de la mujer, las peores calamidades que la amenazan provienen también de esta última. Civilizar, significa organizar progresivamente
la vida civil cuyo fundamento y objeto definitivo es la instalación, la seguridad, la
mejora del hogar. Sin éste, no existe la
civilización; y nadie ignora que el hogar
es el santuario levantado por el hombre a
la madre y a la esposa.
Ah ora bien, la cortesana es por excelencia el enemigo del hogar; d.e suerte que
cuando su influencia predomina, peligra
con éste la civilización.
Basta observar lo que al respecto enseñan esas grandes reuniones mundanas,
donde por las audacias del traje y de las
maneras es cada vez más difícil diferenciar
a la dama de la meretriz. El lujo excede
ya en aquellas mujeres los más famosos
caprichos de las reinas antiguas. Cada una
consume, transformado en dinero, el trabajo de millares de hombres. Son las es-

. EL PROBLEMA FEMINISTA

51

posas y las mancebas de este banque:º'
aquel ministro, esotro potentado de la 10dustria o del comercio: los que gobiernan,
en una palabra. Cada año, cada día, sus
mujeres exigen más lujo para esa áspera
competencia material, que al revés de la
distinción del alma, encanalla . igualando
bajo idéntico atavío la infamia y el decoro.
La explotación de los hombres que producen la riqueza no puede cesar, ni atenuarse,
ni inspirar lástima siquiera, pues cómo ha
de vacilar el explotador, entre la satisfacción de la bien amada y los dolores de la
anónima cuadrilla que le suda oro en la
sombra. Pero el prodigioso aumento de
los tesoros a cuya producción sacrifica el
hombre lo mejor de su inteligencia, tampoco basta. Entonces es menester emplear
los métodos bárbaros del despojo a la
fuerza, y la guerra inicia su negocio siniestro. Para saber qué se hace de sus productos no ocurramos a la morada del pobre
diablo, soldado heroico ayer, trabajador
servil ahora, como anteayer y como ma~
ñana. Este, a lo sumo, tendrá laureles,
sin contar el glorioso aditamento de un
brazo inútil o una pierna rota. Los palacios
de los potentados, el lujo de sus mujeres,
nos revelarán el secreto. No sino para esto

�52

LEOt&gt;OLDO LUGONES

se negocia con los instrumentos de matar
y con la sangre humana que vierten.
El hogar obrero, destruido a su vez por
la explotación despiadada, que no reco_n?ce edad ni sexo, aumenta con su desqu1c10
los elementos de la prostitución y del crimen. De ahí salen las moscas azules- que
propagan por todas partes la podredumbre. Estimularla es agravar y acelerar la
sangrienta crisis que, amos y siervos, nos
arroja unos contra otros.
.
Insistamos, pues, en nuestro decente silencio sobre ciertos delitos y ciertas famas
lamentables. País joven y sano, pero también llamado a realizar enormes esfuerzos,
si ha de ocupar con el poderío que soñamos su puesto entre las naciones, irremediable sería el despilfarro de su juventud
en la malhadada imitación de tales excesos. La justificación del vicio a título de
refinada distinción, fué en todo tiempo
un ardid de las aristocracias corrompidas.
Teugamos el sano orgullo de nuestra sa1ud
democrática. Nada n,ás necio y ridícu 1o
que esa pretensión de hacerse a París, frecuentando sus tabernas y sus mujerzuelas.
Quienes así proceuen, sólo demuestran la
clase d e París qu e les corresponde. No es
el foco luminoso, gloria y espera1~za de la

EL PROBLEMA

FEM!NTSTA

53

humanidad, quien tiene la culpa. A él acuden juntamente el sabio en su vigilia, y en
su vagancia el insecto. Sólo que uno saca
provecho de su luz, mientras el otro se
tuesta aturdidamente en ella.
Hay dos m odos de conocer París. U no
que comienza a las once de la noche, tomando por hito las aspas del Moulin Rouge, para rematar a las siete de la mañana
el peregrino, ahito de explota~ión desvergonzada, de lubricidad grosera, de vergüenza ante su pro.pía estupidez, de tango,
de c?ampagne caro y mediocre; otro que
empieza a las ocho de la mañana, constituyen do la jornada habitual de todo hombre
laborioso. Añadiré que es este el de los
grandes y profundos encantos. En París y
en todas partes, no hay compañero como
el sol.
Mientras tanto es deplorable que en todos estos escándalos ruidosos figura la
clientela argentina como elemento indispensable. La crónica mencionaba singularmente a los individuos de nuestra nacionalidad en el cortejo de la damisela· suicida.
Esto nos pondrá_ de moda, pero a costa de
nuestro buen nombre, más apreciable, sin
duda, que la notoriedad. Basta y sobra
con el tango, cuyo carácter y procedencia

�55

LEOPOLDO LUGONES

EL PROBLEMA FEMINISTA

nadie ignora, pero que sirve para justificar
la desvergüenza so pretexto de exotismo.
Pues muchas personas, generalmente más
necias que corrompidas subordinan el decoro a su situación geográfica. Así, a los
tangueros de por acá, que para deshonra
nuestra justifican con el rótulo arge~tino
su inn c ble coreografía, corresponden muchas curiosas de por allá, que so pretexto
de exotismo a su vez, y haciendo gala de
altanera despreocupación, presencian espectácu1os enteramente inaceptab~es para
una mujer honrada.
El pretexto de q!le eso es conocer las
cosas de París, constituye una hipocresía
miserable. Todo el mundo sabe lo que se
puede conocer en ciertos medios, así como
lo que el pudor no puede conocer sin
mancharse. Nadie, sin estar predispuesto
va a engañarse con el rótulo de "artístico''
puesto por algunos espectáculos a los llamados "desfiles de modelos" que no son
sino desv ergonzada5 exhibiciones de desnudez, ni concurrir so pretexto de una rareza, que no es sino extravagante tontería,
a los famosos "cabarets" donde reinan notorios el alcohol y la prostitución. Hay
señoras argentinas que van, sin embargo,
allá; y cumple a la más alta cortesía varo-

nil decirles que se deshonran ·con ello. No
les vale la habitual absurda pretensión de
ser casadas. El estado de matrimonio exige un pudor todavía más intransigente que
el de la virginidad; pues si la soltera no
compromete más que a su persona, la esposa mancha cuando falta, a su marido y
sus hijos. Aho ra bien: el pudor es virtud
de tal naturaleza, que nunca queda enteramente ileso al contacto voluntario de_la
infamia. No discuto, por ej ~mplo, la inte·
gridad corporal de las esposas, que frecuentan un teatro consagrado a la glorifi.
cación del adulterio; pero sé que sus almas,
o sea lo más interesante en verdad, no
pueden quedar tranquilas después de haber presenciado espectáculos semejantes y
el hecho mismo de que los soporten por
mal entendida vanagloria de cultura extranjera, es ya un indicio de detrimento
moral. Cuánto más no ha de serlo la contemplación de escenas directamente encaminadas a la pr~ctica del vicio .
. Por este camino se va pronto muy lejos.
Siempre recordaré a propósito la patrióti
ca indignación co n que un amigo me decía
haber enconcrado en cierto hotel de Niza
rodeando una mesa de juego, 4 ó 5 señoras interpoladas con otras tantas c;ortesa•

54

�56

LEOPOLDO LUGONES

nas, por ellas mismas conocidas como tales, en una verdadera intimidad de tertulia.
No quiero, naturalmente, presenciar detalles; pero este recuerdo me da pie para una
advertencia necesaria. Es un error atenerse al otro conocido pretexto de que en el
extranjero nadie nos conoce: socorrida autorización, por otra parte, pues para man·
tener el imperio de la ley de honor, basta
conocerse uno mismo. Hay quienes ven y
aumentan más de lo que pudiera creerse.
Afortunadamente, nuestras costumbres,
imponen todavía su noble severidad allá
en la patria que ojalá nunca las pierda.
Pero no conviene arriesgarse demasiado,
y d-icha advertencia concierne sobre todo
a las gentes de más alta posición social,
porque suya es la responsabilidad en la
materia. Mientras el país conserve intacta
esa facultad de reaccionar, tendrá vida
sana y carácter propio. El tesoro ·más precioso de la patria es la honra de sus muje- ·
res. Y por de contado que no concibo esta ·
virtud como un resguardo material, sino
como aquella integridad de alma y cuerpo
cuyo símbolo pusieron los poetas en el
aroma de la flor; de tal suerte que aun
hallándose invisibles la flor y el alma, están perfuman~o en torno por emanación

EL PROBLUIA

FF.:\l INISTA

57

natural de su ser. Las mujeres argentinas
cometen el más grande error, cuando modifican o disimulan con arreglo a tipo extranjero su personalidad tan llena de hermosura y de nobleza. Y esto, aun en los
pequeños detalles. He visto más de una
vez por los vestíbulos de los grandes ho -.
teles, señoritas argentinas, que en ingenuo
remedo de las parisienses de figurín habían aprendido a caminar como los maniquíes vivos de los grandes costureros. Semejante costumbre, causábame la peor
impresión, pues aquel paso constituye en
la calle una gracia equívoca que evitan las
personan dece ntes. Ahora poco, encontré
de nuevo algunas de esas mismas señoritas de Buenos Aires. Ya no caminaban así.
Habían tomado de nuevo el porte gracioso y distinguido que tan noblemente caracteriza a la porteña; y puedo asegurarles en nombre de la estética, que estab an mucho mejor. El padre Horacio, auto·
ridad en la materia, llama'' decentes" a las
Gracias....

�EL PROBLEMA FEMINISTA

El MERCADO DE LA MISERIA

e

s difícil concebir lección de cosas más,
terrible qne una visita a las ferias de
reventas autorizadas en todas las grandes
capitales para el comercio de viejo, o mejor dicho, para el mercado de la miseria;
pues no otra cosa significa esa valorización de los más innobles desechos, codiciados y adquiridos por criaturas humanas
cuya condición resulta más degradada todavía.
·
La sociedad, sin saberlo, ni quererlo,
por la propia fatalidad lógica del móvil
que principalmente la impulsa, viene, así,
a juzgarse y a sentenciarse. Después de
haber erigido en principio fundamental el
comercio, vése obligada a respetarlo bajo
sus aspectos más innobks, con tal que
ellos comporten una transubstanciación en
dinero; pues este elemento, al igual del
fuego sagrado, todo lo purifica y ennoblece. Fuera tiránic0, sin dud'I, impedir que
el propietario de una ropa usada o de un

59

sombrero viejo los venda exactamente como hacen con sus artículos el joyero y el
modisto de la Rue de la Paix; pues una
vez reducidas a dinero esas prendas, quedan ya igualadas bajo el mismo respetable
denominador, al no existir diferencia de
calidad entre la moneda del opulento y la
del miserable. Un franco vale lo mismo en
mano del señor y en la de su lacayo. Por
eso tienen inevitablemente un espíritu inferior la colectividad o el individuo que
regulan bajo el patrón de la fortuna su
respeto y su menosprecio. La fórmula del
cuánto tieni-:s tanto vales, es un dogma
comercial, sin duda, pero no representa
ninguna excelencia humana. Por el contrario, entre los valores que constituyen este
estado superior, y los que el comercio
aprecia, existe una incompatibilidaq completa. Valor es, en efecto, sinónimo de
precio en materia comercial; mientras en
material moral, los valores se caracterizan
por no tenerlo. Nada valen en dinero; y al
mismo tiempo todo el dinero del mundo
no alcanzaría para comprarlos. Las sociedades que olvidan esto. y es el caso de la
actual, son colectividades inicuas y tristes,
donde la felicidad hállase substituida por
el placer, el respeto por el miedo, el amor

�60

L~OPOLDO LUGONES

de la libertad por _la concupiscencia de la
tiranía. En vano la democracia ha intentado remediarlo. Sólo ha conseguido substituir las tiranías personales por el despotismo, quizá peor, de la masa. El estado
de esclavitud material y moral en que el
soberano democrático se encuentra, ha variado tan poco desde los tiempos dé la
esclavitud legal, que por el camino de la
política deberá contar con su par de millones de.años para conseguir una diferencia
apreciable. A la vista de esos mercados de
la mise.ria, como el que recorrí hace pocos
días en los alrededores de la plaza de
Italia, no puede uno menos de reflexionar
sobre esta cosa siniestra de la historia: el
progreso no es para los miserables. Resulta increíble lo poco que ha variado la vida
pa:ra el pobre en los dos mil años de nuestra civilización cristiana. Quien vea en su
tabuco de Londres, de París o de Buenos
Aires al zapatero remendón, al tachero, a
la costurera; en su pescante al cochero, en
su chalupa al pescador, habrá contemplado
exactamente las mismas imágenes de la
Roma cesárea. El traje, el calzado, la comida son casi los mismos. El hombre de
cultura media lo ignora, porque está acostumbrado a considerar la antigüedad clá-

EL PROBLEMA. FEMINISTA.

61

sica bajo una falsa idea de museo escultórico. Si se le enseñara la historia como es,
vería que la misma injusticia abarca todos
los ramos de la actividad humana. Pero
esto resultaría incómodo para los moralistas felices que predican el encanto del
dogma de obediencia. Todos hemos asisti do en nuestros libritos de lectura primaria
a la consabida escena en que el niño rico
y anémico encuentra" dur_ante un paseo
por la campaña al rozagante labradorcillo
que le ofrece huevos frescos y flores, repleto de salud, aunque no tiene vestidos
lujosos, juguetes caros ni carroza: todo
ello para sacar en consecuencia que el
campesino pobre disfruta una condición
superior a la del ciudadano rico, y debe,
por lo tanto resignarse a su suerte. Mas,
fuera de que hasta hoy no se ha visto un
rico de la ciudad trocar sus "detestables"
millones y su "pompa engañosa" por las
"delicias" de la miseria labriega, mientras
abundan los campesinos que han hecho y
aspiran muy justamente a hacer lo contrario,
las estadísticas están ahí enseñándonos que
la mortalidad infantil es mucho más numerosa en la campaña.
Al mismo género de mentiras pertenece ·
la aserción en cuya virtud los beneficios

�tEOPOLDO LUGONES

de la ciencia permiten vivir al ganapán
contemporáneo en mejores condiciones que
el señor de la Edad Media; pues mientras
hoy, como ayer, aquél tra~aja con e~ceso
para ganarse una mísera v ida, padeciendo
frío, hambre, desnudez, el barón no trabajaba, vivía harto, disfrutaba de todas las
corr.odidades existentes entonces, o sea de
las únicas que podía apetecer, resultan?º
así, entre su vida y la del mísero, la misma diferencia de ahora.
No falta en ningún hogar miserable de
nuestras ciudades el candil de botella en el
cual sobrenada un poco de aceite que embebe un pábilo aboquillado, como mecha
por un tubito de metal. Los pobres de la ·
Roma cesárea, conocían igual utensilio. El
fuego invernal de millares de casas inglesas está alimentado por la misma turba hedionda y fuliginosa que encendían, con
igual objeto los primitivos británicos. &lt;;uando examinamos los documentos antiguos,
como aquella famosa tarifa de Diocledano
y las diversas estimaciones que hacen sobre
los precios convenientes y sobre los salarios muchas leyes romanas, sorpréndenos,
en verdad, la diferencia escasísima del costo entre aquello y n nestros artícul~s de
limentación. La naturaleza y la cahdada

EL PROBLE'.MA FBMINIS'l'A

63

d~ éstos, tampoco ha variado; si alguna
diferencia apreciable existe, es en contra,
debido a la perfección científica de nuestras falsificaciones. Todo lo cual no significa en ningún modo cantar "las delicias del
tiempo viejo". Por el contrario, para el pobre, tode,s los tiempos han sido igualmente
malos. No hay, en consecuencia, sino un
medio de abolir la iniquidad, y es suprimir
la miseria. Mientras exista este azote el
mismo progreso resulta una maldición ~ara la mayoría de la humanidad, puesto que
multiplicando los medios de mejorar la vida, no sabe tornarlos accesibles a quienes
más los necesitan.
¡Abolir la miseria! Los ilusos que esto
con_cib 7n_ por 1;1edio de las famosas leyes
de JUSt1c1a
social, y como obra de oo-obiernc'
,
d e b enan pasear un momento por esos mercados siniestros que las grandes capitales
no se avergüenzan de exponer a pleno sol.
Entonces verificarían cómo el cimiento de
iniquidad y de miseria en que la sociedad
descansa ha permanecido inconmovible, a
la. manera ~e una. estructura geológica,
mientras vanaba, feliz y engañoso, el revoque superficial.
La aludida feria de la Avenue d'Italie, o
el mercado de comestibles horrorosos que

�64

LEOPOLDO LUGONES

he visto e_fectuarse en"tre la niebla y el lodo de la callejuela de . Whitechapel, es
una evocación viviente de las suburras y de
los ''ghettos". Podría aplicársele punto por
punto la noticia romana o la crónica medioeval. La gente que circula por ellos, está revelando iqéntica supervivencia de barbarie.
Sus facciones expresan con una especie de
dolorosa brutalidad, el tipo primitivo de la
raza. Abundan lo's craneos y las mandíbulas que en la craneología de los museos
caracterizan a la humanidad de las cavernas. Entre la basura de las callejuelas
sórdidas aquellos individuos causan la im. presión de ser basura a su vez. Recuerdo
haber andado horas y horas por Whitechapel, sin encontrar una sola persona
cuyo traje no indicara la doble o triple reventa. El mercado de pingajos tiene en
París centros importantes, lo cual revela
el crecido número de gente que se viste
con ellos: así los contornos de Saint Severin, el centro del Marais, la isla de San
Luis, la zona trasera del Panteón y los alrededores de la plaza de Italia.
La feria de· esos artículos desarr6Ilase
sobre más de un kilómetro de calle, en la
avenida del mismo nombre. El calzado viejo y los comestibles forman los más abun-

EL PROBLEMA FEMINISTA

65

dantes renglones: medias remendadas tres
o cuatro veces, hasta haber perdido comp_l_etamente el pie, botines igualmente traSIJados; y entre los alimenticios un cajón
de azúcar negro como la arena mojada
que hierve literalmente de moscas. La can~
tida_d de conejos colgados en los puestos
sug1e~e a un compañero ocurrente, esta
reflex16n: "conejos usados.... en experienciencias científicas"; pues efectivamente,
estarrics en un barrio de hospitales. El más
c~rcano e_s el hospicio d; Bicétre cuya siniestra clientela proporciona, según se ve
de un visitante a la feria. En otro puesto
. venden llaves viejas, cerraduras falseadas
llamadores rotos, bisagras y alcayatas des~
parejas. En otros, abanicos del mismo
jáez, y esta mercancía sórdida entre todos:
pelo postizo, de suciedad sospechosa, descoiorido, opaco, sugerente de miseria y de
cmnen. Hacen macabra compañía, las dentaduras con sus cepillos correspondientes,
los aparatos de ortopedia y de otros tratamientos, fatigados hasta la ruina por el
uso de personas diversas.
Si me atrevo a insistir sobre estos detalles es para que se aprecie con la debida
alarma el inmenso peligro de contagio implícito en la tolerancia de semejante co-

�6é

tEOPOLDO LUGONES

EL PROBLEMA PE)IINTSTA

mercio. Toda ciudad rica y moderna como
las nuestras debe prohibirlo con tiempo,
inexorablemente; porque una vez establecido caerá bajo la protección que disfruta
]a: propiedad. Esto para no mencionar la
degradación que semejantes transacciones
fomentan en comerciantes y compradores,
puesto que a la sociedad mercantiliz_ada
poco le importa los valores morales. Quien
vende o compra pingajos, acabará necesariamente pl'r degradarse, pues semejante
hábito de satisfacer sus necesidades le
acostumbrará a la vida innoble, aboliendo
en su ser toda idea de mejoramiento viril;
y como ese kilómetro de feria copiosa re- .
vela con claridad no menos la extensión de
tal comercio qu.e el número de su clientela,
el resultado es positivamente horrible.
Y sin embargo, esa triste humanidad
del tugurio posee esencialmente todos los
sentimientos nobles, todos los gérmenes
de reacción superior que constituyen y
exaltan la dignidad.
Aquellos siniestros abalorios y adornos
de desecho, aquellos postizos lúgubres, re\'elan un resto de coquetería, una preocupación de belleza que la más dura miseria
no ·ha alcanzado a abolir. La tarea de
agradar es un acto solidario, en el cual va

'

67

implícito el encanto más delicado de las
~elaciones sociales. Del propio modo los
Juguetes, que ~amLién los hay, indican
en esos desgraciados una supervivencia de
ternura paterna, ciertamente conmovedora
?ado lo terrible de su condición. ¡Y qué
Juguetes! Muñecos de palo, toscos perendengues exactameute análogos a los que
hallamos en las tumbas prehistóricas o en
man.os de los indios. :E:l progreso, que ha
realizado tantas maravillas en la materia,
tampoco alcanzó hasta los juguetes de los
pequeños miserables. Para hallar mama rrachos tan primitivos como los que he visto en Whitechapel y en la Avenue d'ltalie
hay que ir a los museos etnográficos, a lo~
bosques centrales de Africa y de América.
De ta! m_odo, mantenida y fomentada
por la m1sena, está la barbarie en el seno
de 1~ civilización. ¡Y esta pretende todavía
castigar con. l_as mismas leyes, o imponer
la responsab1ltdad de los mismos derechos
.a.esos primi_tivos y retardados de sus propios su~urb10s! Injusticia tan estúpida no
puede smo engendrar las más ciegas reacciones de venganza.
Así se explica la exclusividad con que
predomina en el barrio la prensa de combate cuya argumentación torpe y brutal

�68

_ _ __

Ll:OPOLDO Lt:GONES _ _ _ _ _

EL PROBLEMA FC_MJN_IS_T_A_ _ _ _.;;.:69~

_

excita las indignaciones de la gente delicada. Así se comprende cómo entre los
habitantes de una misma ciudad pueden
mediár abismos pasionales y psicológicos.
En semejantes medios no se concibe otra
reacción \'iril que el odio, otra reivindicación que el despojo violento.
Las clases gobernantes mantiene_n en
ellos el orden a la fuerza, la moral del terror, pero no la justicia. De esto no pueden jactarse el absolutismo ni la democracia. Y mientras la sociedad siga prosperando sobre estos fondos de miseria, de
barbarie, de contaminación, de lodo humano, en una palabra, su solidez será muy
discutible. Por otra parte, esas basuras son
combustible de volcán. Un día fomentan y
estallan. Y contra toda lógica, contra toda
conclusión filosófica o científica, descúbrese que, en esas ciegas reacciones está el
único progreso positivo de la humanidad.
La evolución es siempre un movimiento
circular. Sólo la revolución avanza o retrocede, porque es un desplazamiento de los
centros normales que determinan la actividad evolutiva, conservadora de suyo.
Las revoluciones son buenas y malas, como todo en este mundo; pero el bien de

la li~ertad col_e ctiva sólo es asequible por
medio de la revolución.
Hay que abolir la miseria, esto es evidente, si la civil_ización va a reinar alguna
vez ~obre la t1err~. Pero ello equivale
ta?'b1én a hacer sa1tar en pedazos los cimientos de la sociedad. Abolir la miseria
e_s cambiar la constitución social en lo que
tiene de más inamovible; y he aquí lo
que pensaba el fi16sofo, mientras iba contemplando aquella feria donde las sórdidas
carnazas, los innobles pingajos, la quincallería residual, sugerían, derramadas sobre
las aceras l!enas de sol, la idea de recientes bocanadas de metralla.
París. 1913.

�INDICE
Páginas
APRECIACION •..•••• , • • ••• •• ••••••••• •, • • • .•• • • •, • • • • • • • •

3

EL PROBLEMA FEMINISTA... • • . • . . • . • • • • • . • . • • • . . • . ••• •

9

NUEVAS VICTIMAS DEL ORDEN • •• ••• •• ,.... ... ....... ...

32

EL JARD!N VENENOSO ........... , ....... , . • •• , •• ,.......

43

EL MERCADO DE LA MISERIA ...•••• ••• . . • •• , . . . .• . . . . • •

58

�A~TORES MEXICANOS MODERNOS
(E DJCJOXES P O!l&amp;t.A)
Enrique Gtm:álti ,Varline:: -

-

Los senderos ocultos {Poesfas) .•• . . . . . . . •..... ,(//, t , 50

La muerte del cisne \Poesías) •.•••• • • • .•••.•.. (J/,

l

50

1
1.

50
50

2

00

Problemas filosóficos . ,.. . . . .... . . . .. . . &lt;Jt
r;nriqut F"nd,rdtz GratUJt/c,s: - Mirtos (Poeslas) • . . ..... C!t

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1 .

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25

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                <text> Colección Ariel de Joaquín García Monge. La misma fue una importante revista cultural que iniciara en 1906 bajo la dirección de su fundador y terminada en 1917 por Alfredo Greñas, sucesor de García Monge en la dirección de la revista. La Colección Ariel se caracterizó por difundir una selección de literatura clásica y moderna de distinguidos intelectuales latinoamericanos, europeos y estadounidenses. A partir de 1908 la revista incluye una sección denominada "Rincón de los niños"  </text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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COLECCION

ARIEL

SUTu'.I:ARIO
J OSE ENRIQUE RODÓ . .. .

La \i1era1ura posterior o. la gm·rm

J..\VfER DE VlA'.'!A ... .... . . La borrega guach.i (C11t'IJl0)
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JUA:-.- E. ()'LEARY.
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VARONA.

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ROBERTO $0UTHEY .....
HíSPAl\"O

El lwroismo
Poe:sfr1s.
Papc-letá:- ;i. la :1lenrnna
Tcc11icismo y filosofía
Cómo Jebe leers1.1 el Qnijotr-

t:n nmahlc estudio de V. Ga1·cia Calderón
La bata1\a de Blcuheim
Uu cnntor de raza

SAN JOSE, COSTA RICA, FEBRERO 1~ OE 1916
l111prent,,1 Greñas

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CUADERNO 71

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literatura

LO~Es

LA LITERATURA POSTERIOR A LA GUERRA
me pregunta si creo en el adveniS miento
de una ''literatura de la gueE

rra", de una literatura en que la guerra
encuentre su expresión. Se me pide además que manifieste mi idea del sentido
en que ha de producirse la evolución literaria después de los acontecimientos que
parecen remover el eje del mundo. He de
separar, ante todo, esta última inquisición . Concedo escasa fe a los augurios
en materia histórica, ya se trate de historia literaria o política. Téngalos por
nel..'.esariamente falsos, a lo menos cuando se procede por vía de razonamiento, y
no de intuición inspirada, como el que
goza del don de profecía. El razonamiento es incapaz de dominar, en su complexidad infinita, el génesis del hecho histórico, que escapa así a cualquiera anticipación que no sea la concedida al visionario. Todo hecho, todo eslabonamiento de hechos, son cosa esencialmente
nueva y única, y la experiencia del pasa-

&amp;IB~IOTECA CEM'TRAI.
U.A.ILL

\

�66

LA LITERATURA POSTERIOR A LA GUERRA

COLECCIÓN ARIEt

do no puede cooperar a la previsión del
porvenir en mucho mayor grado que el
análisis de los sorteos puede dar luz S?·
bre la bolilla que caerá mañana. Nadie
como el gran Schopenhauer ha m~strado la radical vanidad de ~odo calculo
que se aplique al curso desigual Y errabundo de la historia; de toda ley q_ue
quiera imponerse en ella a título de ~nducción y la sonrisa helada ?el g~n.i al
misántropo se ilumina en mi_ esi:intu
siempre que veo renovarse el empe~10 de
arrebatar, con los medios de la logica, el secreto del futuro.
.
Pero es indudable queladtfic~1ltad l?u~de ser menor cuando el propóstt_o se h~ita a una previsión !1º afirmativa, smo
negativa: no a definir aq~ell_o que ha de
ser, sino simplemente a eltmtoar algo de
lo que no ha de ser.
.
Los que esperan, o temen, º.1:ª~1teratu·ra de penacho heroico, patnotica en el
tono guerrero, narradora y· s?ñadora
de batallas, es proba ble que a&lt;-;iert~n en
cuanto a la inmediata y trans1ton~ repercusión que esta tremenda realidad
que presenciamos tendrá en el desperta~
de la imaginación humana; p_e ro ~s casi
, seguro que se equivoquen, s1 entienden

I

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..IAR-.t~:::&gt;

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~

67

que ése puede ser el carácter duradero de
la evolución literaria en que verdaderan:iente trascenderá la obra social y espirit ual de la guerra. Asistiremos a una
e~plosión es_truendosa y fulgurante de E.
nsmo marc_1!l y de las narraciones épicas, de pas10n y orgullo de patria y de
alardes de fuerza y poder; pero nada de
ello brotara de las hondas entrañas de la
conciencia social, donde se preparan aquellas direcciones ideales capaces de
prevalecer por largo tiempo y de marcar
h uella en el mundo. Será, por decirlo así,
el "~cto reflejo" con que la imaginación
fascinada responderá a la primera impresión de la victoria. Pero el gran impulso de renovación literaria que infali~
b~emente ha de sobrevenir, llegará más
b!en_como reacción que como desenvolvimiento de esa fugaz literatura guerrera.
_
En los albores del siglo pasado todo
er~ guer:a en ~1 mu_ndo, y milagros ht&gt;rotcos, e 1naud1tos eJemplos de la tran!-form8:dora fuerza de las arma!-, y las gener&amp;c!ooes que abrían lüs ojos a la luz
re~ogian de la viva realidad imágenes
mas, portentosamente épicas que l:ci ~ que
podian ofrecerles la ficción ni la historia.

�LA LITERATURA POSTERIOR A LA GUERRA

68

69 .

COLECCIÓN ARIEL

Una literatura caduca y exánim e prolongaba ficticiamente sus moldes, mientras la atención humana se concentraba, toda entera, en aquella maravillosa
realidad . Todo annnciaba que la transformación literaria había de ser tan vasta y profunda como la transformación
social y política. Y del ambiente predispuesto por el glorioso cuarto de siglo de
la Revolución y de las guerras napoleónicas nació, realmente, una de las más radicales transformaciones literarias de
que haya ejemplo en la historia de la humanidad; pero esa transformación fué el
romanticismo, literatura nada heroica ni
triunfal, más íntima que colecfr,a más
inclinada al recogimiento melan~ólico
que al estrépito de las batallas aunque
demasiado complexa para que pueda negársele, sin relativa inexactitud, ninguna de las cuerdas de la lira. De aquellas
generaciones infantiles cuyo deslumbramiento ante la gloria de las armas y las
pompas de la apoteosis imperial pintó
tan animadamente Alfredo de Musset en
las primeras páginas de la "Confesión
de un hijo del siglo" salieron, pocos a ños más tarde, los nostálgicos soñadores, los heridos del amor trágico, los

atormen~ados del tedio y de la duda,
para. qutenes el espectáculo del mund o
extenor era apenas un episodio subordinado al drama de la propia conciencia.
En el temperamento épico de Víctor Hugo halló la leyenda napoleónica colores
y armoní~s. que la glorificasen, p~ro esta
r~ma de hnsmo rememorador de victonas que_da confundida y dominada en la
fi_:ondostdad del más espeso roble de poesta que h~yan contemplado los siglos.
~a gl&lt;:na de la guerra, como motivo
de mteres humano que trascienda en el
art~, es cosa superficial, efímera, y para
decirlo en una sola palabra, "infantil."
1:fe r_efiero al arte de los tiempos de civihzac_10~ madura y complexa. El mismo
sentimiento de grandeza nacional de ostentaci~5_,n de imperio, de predo~inio y
exp~ns10_n de una raza encumbrada por
la v1ctona, es escaso y precario como
fondo de una literatura. Lo másfrecuente es que apenas la voluntad heroica de
un pu:bl o ha alcanzado para él la más
alta c1n: a de la fortuna y del poder, el
pens~mtento de ese pueblo, movido por
el deJo amargo de toda aspiración satisfecha, t ome el declive de pesimismo que
lleva a considerar, por abajo de las glo-

�70

COLECCIÓN ARTEL

rias del mundo, la irreparable miseria
del destino humano. S9n , por el contrario, las razas humilladas, los pueblos en
secular esclavitud o abatimiento, pero
que mantienen dispierta la conciencia de
su ser colectivo, los que encuentran fuentes de honda y persistente poesía en el
sueño de gloria nacional, que entonces
se levanta sobre ellos con la· idealidad de
todas las Tierras Prometidas.
La relación entre el carácter social y
el literario se establece a menudo en forma que lo que este último interpreta es
el anhelo, acaso inconsciente, del primero, de ser lo que no es, de adquirir lo
que le falta, de romper los límites del
hábito y las imposiciones del ambiente.
La vida de la imaginación es el desquite
de la vida real. Por la imaginación pacífic::i tenderán los pueblos a quitarse el
sabor de la guerra. Pasa colectivamente como en lo que se refiere al carácter
que cada autor infunde en sus escritos: la
parte de personalidad puesta en transparencia por la obra no es siempre la
misma que el hombre manifiesta en la
sociedad y en la acción, sino, con mayor
frecuencia, otra más íntima, tal vez contradictoria con aquélla y que busca el re-

LA LITERATURA POSTERIOR A LA GUERRA

71

gazo de Ja fantasía para tregua y olvido de la realidad. Los poetas-soldados
del Renacimiento componían églogas e
idilios. Moliére y Moratín rdan poco, y
tenían poco de que reir en el escenario
del mundo.
La guerra traerá la renovación del
ideal literario, pero no para expresarse
a sí misma, por lo menos en son de gloria y de soberbia. La traerá porque la
profunda conmoción con_que tend~rá ~
modificar las formas sociales, las mstituciones políticas, las leyes de la sociedad internacional, es forzoso que repercuta en la vida del espíritu, provoca ndo,
con nuevos estados de conciencia, nuevos caracteres de expresión. La traerá
porque nada de tal manera extraordinario, gigantesco y terrible, puede pasar en
vano para la imaginación y la sensibilidad de los hombres; pero lo verdaderamente fecundo en la sugestión de tanta
grandeza, lo capaz de morder en el centro de los corazones, donde espera el genio dormido, no estará en el resplandor
de las victorias, ni en el ondear de las
banderas, ni en la aureola de los héroes,
sino, más bien, en la pavorosa herencia
de culpa, de devastación y de miseria: en

�72

COLECCIÓN ARIEL

la a ustera majestad del dolor humano,
levantándose por encima de las ficciones
de la g loria, y proponiendo, con doble
imperio, al pen!-amiento angustiado, los
enigmas de nuestro destino, en los que
t\&gt;da poe~fa tiene su raíz.
JOSE EXRIQUE RODO.
( LA NOTA. Buenos Aires.)

Nada hay más repulsivo que ve1' a gentes agitarJe en favor de una rect[t ud general
asbfracta, cuando no se atreven a alzar los
bi-azos contra la maldad concreta.
'l'.

ROOSEYELT.

Suele suceder que ''sal y pimienta;, res1eltan frecuentemente excesivas, imprecisas, y
que el propósito irónico no pasa de i'ntento
frustrado. Tanto la ironía como el lwmo1'ismo son terrenos literarios donde es fácil
nsbalar. Quien intente moverse en ellos, o
ha de dar rimda sueltri al caudal espontáneo de su espíritu, y en ese caso hay el riesgo de descubúr el contenido mental, o ha de
ser síntesis de una cieltura muy varia i·n.
tensa y trabada.

LA BORREGA GUACHA

T

familia continuaba aún de sobremesa
cuando Julia regresó de la cocina cargada
con la vajilla que, como de costumbre, había levantado en un santiamén.
-Apurate en levantar la mesa pa zurcirme en
seguida la boca, el poncho grueso,-ordenó don
Pablo.
-Está bien, tata,-respondió ella con su humildad habitual,.
-Y hacé ligero, porque dispués tenés que dir
al arroyo, porque ya sabés que no me gusta
amontonar ropa sucia.
-Está bien, mama.
-Pero antes,-intervino J aime, - tenés que
plancharme la bombacha blanca.
-Ya tengo la plancha en el fuego.
Y las órdenes dadas, ninguno se preocupó más
de la muchacha, quien, con asombrosa celeridad
zurció el poncho, planchó la bombacha y, luego,
echándose al hombro un gran Ho de ropa, se dispuso a partir para el lavadero, mientras los
otros ganaban sus camas respectivas para dor•
mir tranquilamente la siesta.
Abrumada, más que por el peso de la carga

W

A

�74

COLECCIÓN ARIEL

por el dardear feroz del sol de enero, Julia recorrió las diez cuadras que mediaban entre las ca·
sas y el lavadero.
No se le ocurrió una queja ni un r eproche.
Aquella desconsideración era tan antigua, que
habíase acostumbrado a considerarla como algo
natural, lógico y hasta de perfecta justicia.
¿ Qué derecho tenía para protestar? .... Tanto
como los bueyes a radores o el matungo carretonero, pues, al final de cuentas , ella era, cual
aquéllos, un animal doméstico, obligado a pagar
con su trabajo el sustento y el albergue que le
daban.
Había nacido en la chacra, hija.de una ''peona"
que murió al darla a luz. No hubo nadie que re •
clamara su paternidad, ni nadie que la solicita1 a
invocando derechos de parentesco. Doña Paula
se dió la pena de criar la guacha. La calaba za
que servía de biberón iba del hocico del c·achorro o del cordero a los labios de la chica, sin
cambiarle siquiera el trapo que hacía de tetina.
Eran guachos todos. Y como todos los guachos,
creció ruin, pequeña, delgaducha, fea y afeada
más aun por esa humildad que obliga a hacerse
lo más insignificante posible, a ocultar cuanto
pudiese darle algún realce,-mimel.ismo moral,
basado en las conveniencias de pasar inad vertido, como compensación de la carencia de armas
de defensa.

LA BORREGA GUACHA

75

Poesía una cara pequeña, fina, aborregada, y
de ahí que todos la apodaran : la "Borrega guacha", mote ofensivo que nunca hizo mella en su
alma de escasa sensibilidad.
¿ Experimentó alguna vez ansias amorosas?
Quizá; pero en todo caso fugitivas y desde
mucho atrás anuladas, expulsadas de aquel cuerpecito, donde las fatigas cotidianas agotaron
t empranamente los escasos encantos juveniles.
Sin embargo, el capricho del destino le t uvo
reservado papel de protagonista en un drama
emocionante.
Aquella tarde, al disponerse a regresar, ya en
el gris del crepúsculo, terminada su tarea, fué
bruscamente sorprendida por la aparición de un
desconocido en el claro del lavadero.
-No se asuste, moza- díjole con voz suave y
t riste, el forastero;-no vengo p'bacerle mal, sino
más bien pa pedirle ayuda.
Algo tranquilinda por la sincera afabilidad
de aquella voz, J ulia se atrevió a mirarlo. Era
un mozo apuesto, de rostro casi lampiño y densamente pálido. Por debajo del ala del chambergo se advertía u n pañuelo blanco, manchado de
rojo, que le vendaba }a frente, y otro pañuelo de
seda blanco, que le cruzaba el pecho en bandolera, ofrecía también grandes máculas de sangre.
-Vengo mal herido-continuó diciendo;- y la
polecfa me persigue de cerca.... Ya no tengo

�76

COLECCIÓN ARIEL

juerzas nipa peliar nipa juir .... Usté ha' e conocer en este monte algún lugar seguro don.de refugiarme durante tres o cuatro días .... y si quisiese
ser güena ....
Súbitamente se le llenaron los ojos de lágrimas
a la mansa '' Borrega guacha".
-Sígame-respondió; y a través de estrecha
y tortuosa vereda lo condujo hasta un sitio del
bosque que parecía un cenado"r natural construído con murallas de árboles colosos y disimulado
por lujuriante vegetación de zarzas y enredaderas: una verdadera cripta sobre el ras de la tierra. Al pie de un guayabo centenario amarilleaba
la paja de un ranchejo de dos metros de largo
por uno de alto y otro de ancho.
-Aquí vivió seis meses el matrero Lucas Peña,
sin que pudiesen descubrirlo tres policías que lo
perseguían a pleito y que l'olfatiaban pu'acá
-dijo Julia, con la expresión más natural del
mundo ....

Quince días habían transcurrido, y durante
ninguno de ellos le faltó a la "Borrega guacha"
algún pretexto para visitar al asilado, llevarle
alimentos y curarle las heridas.
Rápidamente se estableció entre ambos una
franca camaradería. El le contó sin recelos toda
su historia. Se llamaba Faustino Sierra, era

LA tl.ORREGA GUACltA

77

"guacho" como ella, había crecido sin afectos,
sin dirección, sin amparo y después de mucho
rodar, con poco amor al trabajo y menos aun a
la subordinación, terminó por dedicarse al cont rabando de haciendas. Varias veces su cuadrilla
anduvo a los tiros con las policías, y en el último
encuentro, mal herido y bajo una persecución
tenaz, llegó a aquel paraje, donde la bondad y
la discreción de Julia le permitieron abrigo seguro y medios de restablecerse rápidamente.
- ¡ Usté ha sido mi madrecita !-exclamó emocionado.-Y si quisiese ser más güena entuavía,
sería mi novia, y al calor de nuestros cariños secaríamos las ropas que durante tuita la vida
hemos llevao sobre el alma!. ...
- ¡ No diga esas cosas !-exclamó la Borrega
con voz ahogada y con el rostro con vertido en
una ascua .
Y a poco:
-Aura que ya está juerte, vayasé y .... olvidesé de mí.
-Olvidarla, nunca. Vamonós juntos, matreriemos juntos, cu.semos nuestras tristezas.y d'ese
casal nacerá la alegría!. .. .
El hablaba con voz cálida, insinuante, sincera.
Ella temblaba y sollozaba, repitiendo invariablemente:
-¡No! ·¡ 'ho !. ... ¡ vayasé !. ...
Faustino la vió vencida. Bruscamente la es-

�78

79

COLECCIÓN ARI.EL

LA tlORliEGA. GUAC11A.

trechó entre sus brazos y le besó frenéticamente
los labios.
Julia desfallecía ante aquella caricia, la primera recibida en la aridez de sus treinta años. El
violento latir del corazón la ahogaba. Una cortina roja le nubló los ojos y la voz se apagó en su
garganta.....
Serenado, Faustino explicó: .
-Yo he conseguido un buen caballo y un apero ... . Cuando cierre la noche y los viejos se haigan acostao, venite .... Yo soy baquiano y te garanto que al amanecer estaremos del otro lao de
la frontera .. .. ¿ Vas a venir? ...
-¡ Sí !-contestó ella, sin saber lo que decía, y
escapó rápidamente hacia las casas.
Como autómata, en completa i nconsciencia de
sus actos, hizo la cena, la sir vió, lavó el servicio,
levantó la mesa y se r etiró a su cuarto, todo con
la misma regularidad de siempre, sin que ninguno hubiese advertido en eila algo anormal o insólito.
Encendió la vela, sentóse al borde de la cama
y permaneció abismada, intentando vanamente
un raciocinio que le permitiera orientarse en
aquel tan obscuro y complicado trance de su
hasta entonces simple y monótona existencia.
Largo tiempo permaneció así. Luego se puso
de pie y sacó del baúl sus prendas demingueras,
que fué extentiendo prolijamente sobre el lecho.

Luego se quitó la bata y la pollera, y tomando el
peine fué a arreglarse frente al pedazo de espejo
enclavado en el m uro.
·
Se observó" con pena. Encontróse fea y vieja.
Ni su rostro ni su cuerpo podían ofrecer el menor aliciente al más benévolo de los amantes, y
experim~ntando por primera vez el sentimiento
de rebelión contra las injusticias del destino,
rompió a llorar, y estrujando con rabia las prendas domingueras, las volvió de nuevo a la obscuridad del baúl.
Luego lloró, lloró por largo tiempo, regando
con s;i llanto los pétalos ~e su única ilusión deshojada al nacer. ...
Cuando logró un poco de calma, tomó un pedazo de papel y un lápiz, y escribió en toscos caracteres:
"Vay asé. V ay asé solo, porque yo .... ¡ yo no lo
quiero l... ."
.
Tornó a llorar copiosamente y al final salió,
corrió, llegóse con sigilo a l escondido potril. A la
entrada encontró el caballo de F austino, ensillado, pronto para la p artida. Con una espina de
tala clavó la esquela en el cojinillo y se marchó
con la misma premura, sin que F austino hubiese
tenido tiempo de advertir su presencia.
Y al d[a siguiente; la "Borrega guacha", con
el corazón sereno, con los ojos áridos, conformada, curada de aquella repentina cuan insensata

�80

COLECCIÓN ARJ1:L

crisis emotiva, retornaba tranquilament e a ssu
rutinarias tareas de animal doméstico.
J AVIER DE VIANA
(Mundo Argentino. Buenos Aires.)

EL HEROISMO.

Del Uruguay es Javier de Viana. Autor de varias colecciones
de admirables cuentos camperos: Macachines, Le,7a Seca, Ytryos.

" Sí-dijo Carlyle ahora tiempos-la idea de
wn soldado testarudo: que obedezca ciegamente,
que dispare aun contra su propio 17adre, a la voz
de un oficial, es un gran refugio para las mentes
aristocrd.ticas."
.
La misión tl,el periodista, en caso de que haya
una verdadera rnisi6n para los del 9ficio, tiené las
apariencias de un sacerdocio, y una de las miserias con que el sacerdote ha de luchar ordinariamente es la que le hacen sufrir la indiferencia del .
público y la incapacidad orgánica de las multitudes para percibir las verdades de alcance remoto.
B. S.A.NÍN O.A.NO .
Era un perfecto alemán, un hombre que s6lo ve
el anverso de las cosas, nunca el reverso; un hombre de una sola tesis, sin antitesis, y por lo tanto,
sin síntesis, que es lo que enriquece indefinidamente el espíritu del hombre.
LUIS AR.AQUISTA.IN.

U

N A. de las sorpresas consoladoras de esta

guerra , es el heroísmo inesperado, y, por
decirlo así, general que se revela de súbito en
cuantos pueblos toman parte en ella. Creíase
de buena fe que el valor, la resistencia física y
moral, la abnegación,el olvido de sí mismo, el
renunciamiento a todo bienestar, la facultad
de sacrificarse y de hacer cara a la muerte, no
pertenecían sino a los pueblos más primitivos,
menos felices, menos inteligentes, menos capacitados para razonar, para darse cuenta del
peligro y represent~rse con la imaginación el
espantoso abismo que separa a esta vida de
la que no conocemos. Poco faltaba para que
todos se pers uadiesen de que las guerras se extiogurían alguna vez por falta de soldados, es
decir, por falta de hombres bastante ciegos o
desgraciados para aventurar, en provecho de
una idea más o menos invisible, como todas
las ideas, las únicas realidades· incontestables
que cada cual posee en el mundo, es decir, su
salud, su _b ienestar, la integridad de su cuerpo

�82

83

COLECCIÓN ARJEL

EL HEROISMO

y, ante todo, su vida, que sobrepuja a cuanto
existe. Tanto más natural era que se cediese
a este razonamiento, cuanto que a medida
que la existencia se hacía más dulce y los nervios más sensibles, los medios de destrucción
en la guerra se iban afirmando más y más
crueles, implacables e irresistibles. Parecía cada vez más verosímil que ningún hombre hubiera ya de soportar los horrores infernales
de un campo de batalla, y que después de las
primeras hecatombes, los ejércitos enemigos,
oficiales y soldados, presa de pánico incoercible, huirían, volviéndose la espalda, en u n
espanto natural y simultáneo, de los azotes
sobrehumanos que van aún más. allá de las
monstruosas previsiones de aquellos que los
desencadenaron.
Y he aquí,con gran asombro nuestro, que es
lo contrario lo que ocurre. Con estupor echamos de ver que, hasta nuestros días no teníamos más que una idea harto incompleta, harto
inexacta, del valor del hombre. Lo considerábamos como virtud excepcional, y a medida
que remontamos el éurso de la historia, tanto
más admirada cuanto más rara. Recordad,
por ejemplo, a los antepasados de todos nuestros héroes: a los de Homero. Miradlos de

cerca. Ellos, que son los primeros profesiooanales, los primeros maestros de la bravura,
que se la han enseñado a toda la antigüedad,
cuyos modelos eran, no son muy valientes en
el fondo. Tienen un saluda ble temor de los
golpes y heridas y un miedo ingenuo y manifiesto a la muerte. Sus empeñados combates,
declamatorios y decorativos ante todo, són
harto poco sangrientos; hay en ellos más ruido que daño, y se habla más que se hiére. Las
armas defonsivas, y ello es característico, son
muy superiores a las ofensivas, y la muerte es
un acontecimiento insólito, imprevisto, casi
incoveniente, que introduce la confusión en las
filas, y con la mayor frecuencia para ·en seco
el combate o determina un sálvese q uien pueda, que parece perfectamente natural. Las heridas se cuentan, describen, cantan y deploran
como fenómenos considerables. Son, en cambio, frecuentes las huidas menos confesables,
los pánicos más vergonzosos, y el viejo poeta
los re.fiere sin vituperarlos, como incidentes
ordinarios, impÚtables a los dioses e inevitables en toda guerra.
Esta clase de valor es, poco más o menos,
el de toda la antigüedad. Pero, sin pararnos
en ello, sin detenernos más en las batallas de

�84

COUCCIÓN ARIEL

la Edad Media y del Renacimiento, en que las
peleas más encarnizadas de los "condottieri"
no dejaban a menudo en el terreno más que
media docena de victimas, llegamos ya a las
grandes guerras del Imperio. En ellas, el valor empieza a parecerse al nuestro; pero hay,
sin embargo, diferencias notables. Primeramente, que se trata sólo de profesionales. No
es la nación entera la que se bate; es una delegación, una i,elección guerrera, que se va extendiendo, es verdad, poco a poco; pero sin
que nunca llegue, como hoy, a cuantos, de los
diez y ocho a los cincuenta años, son capaces
de sostener un arma. Después, y, sobre todo,
que toda guerra se resolvía en dos o tres batallas, es decir, en dos o tres momentos culminantes, esfuerzos inmensos, pero de algunas
horas, a lo más de un día, en que se polariza·
ban toda la energía, todo el heroísmo acumu-.
lado durante largas semanas o largos meses
de preparación y de espera. Luego, con la victoria o la derrota, se acababa todo, venía la
relaj ación, el descanso, la vuelta al bogar; no
h a bía que hacer frente a l destino más que una
vez; y sabido era que en el encuentro más
espantoso había veinte o treinta probabilidades contra una, de escapar a la muerte.

EL HEROISMO

85

•••
Ahora todo ha cambiado, y aun la misma
muerte no se parece ya a lo que era. Entonces
se la veía de cara, se sabía de dónde venía
'
quién la enviaba. Tenía una forma que, terri
ble como era, seguía siendo humana. No erandesconocidos sus hábitos, sus prolongados
sueños, sus breves vigilias, sus días malos,
sus horas de peligro. Ahora, a todos sus horrores, añade el espanto intolerable del misterio. Ya no tiene rostro, ni hábitos ni sueño
' en ace-'
ni reposo. Está siempre tensa, siempre
cho, presente en todas partes, dispersa, inasible y densa, insinuante y cobarde, difusa, obsesionadora, innumerable; surge de todos los
puntos del horizonte, emerge de la tierra y
cae del Cielo, infatigable, inevitable y llena
todo el espacio, llena todo el tiempo, durante
días, semanas, meses, sin un minuto de .interrupción, sin un segundo de remisión . El hombre camina, duerme, vive dentro de su red
fatal. Sabe que el menor movimiento a la d~recha o a la izquierda, el inclinar o levantar
la cabeza, el encorvar o endereza r el busto
detiene y fija su mirada y su rayo. No habí~
ejemplo de semejante preponderancia de las

�87

COLECCIÓN ARIEL

EL HEROISMO

fuerzas de la nada. Nadie había creído hasta
aquí que. los nervios del hombre pudieran resistir a tal prueba. Los nervios del hombre
más valeroso están templádos para hacer
cara a la muerte en el espacio de ~n abrir y
cerrar de ojos; pero no para vivir más que en
la espera de la muerte. El heroísmo era una
cumbre áspera y aguda que se alcanzaba. un
momento, pero que había que dejar en seguida, porque las cumbres no son habitables.
Hoy es un llano sin límites, ta~ inhabitable
como las cumbres, pero del que no se puedf!
ya bajar. Así, en el momento m_ismo en que el
hombre parecía más agotado, más sujeto a la
molicie del bienestar y de los vicios de la civilización, en el momento en que se sentía más
feliz y parecía necesariamente más egoísta, e;
que con un mínimo de fe buscaba en vano un
ideal nuevo y parecía menos capaz de sacrificarse por una idea cualquiera, se ve de pronto
frente a un peligro sin precedente, ante el cual
es seguro, o poco menos, que no hubieran resistido ni aun siquiera pensado en resistir
los pueblos más heroicos de la Historia; y, en
cambio, él, ni siquiera piensa que sea posible
no resistir. Y no digáis que no tenía dónde escoger, que el peligro y la lucha eran 10ev1-

t ables, que babia que defenderse o morir est rangulado, y. que en casos por el estilo ya
no hay cobardes. Eso no es cierto: tenía, tuv_o
siempre, tiene aún donde escoger. No va en
ello su vida, sino la idea que se forma del ho
nor, de la felicidad: de los deberes de su vida.
P ara salvar la vida, no tenía más que ceder
ante el enemigo; el invasor no le hubiera ext&lt;'rminado. A un pueblo grande no se le extermina, aun es imposible sojuzgarle seriamente
y hacerle desgraciado por mucho tiempo. Sólo
tenía que temer la vergüenza. Ni siquiera ha
visto apuntar en el horizonte de sus temores
más instintivos la tentación infame y ni aun
sospecha que pueda existir; y, sean c~alesquiera los sacrificios que le aguardan, nunca la
echará de ver. No se trata, pues, de un heroísmo que sólo sería una manera de ir tirando de
la desesperación, el heroísmo del animal acorralado qne lucha ciegamente para retrasar
en un segundo la llegada de la muerte. No; es
el heroísmo libremente aceptado, deseado,
aclamado, unánime, el heroísmo por una idea
y por un sentimiento, es decir, el heroísmo en
su forma más pura, más neta, más virgen, el
sacrificio sin mezcla y sin segunda intención,
por lo que se considera como deber para con-

86

�COLEOIÓN ARIEL

88

sigo mismo, para con los suyos, para con la
humanidad y lo porvenir. Si la vida y la ausencia de riesgo fuesen más preciosas que la
idea de honor, de patria, de fidelidad a las
tradiciones y a la -raza, había, repito, y hay
aún medio de escoger , y acaso jamás, en niogun.a guerra, fué la elección más fácil, porque
nunca los hombres se sintieron -y estuvieron,
en efecto, más libres para escoger.
Pero, ¿tenéis seguridad de que esta facultad
de elección, que, como acabo de decir, ni siquiera ha osado asomar su sombra rastrera por
los más bajos horizontes de las conciencias
menos nobles, no se hubiera echado de ver o
no se hubiese hablado de ella en otros tiempos
que tenemos por mejores y más virtuosos que
el nuestro? ¿Podréis hallar un pueblo, aun entre los mayores, que, en el curso de una guerra junto a la cual todas las demás guerras
parecen juegos de niños, de una guerra que amenaza y élgota su vida entera y cuanto posee, podréis hallar, digo, en la Historia, no ya
un ejemplo-que no lo hay-sino alguna analogía que os consienta presumir que tal pueblo no hubiera fla,queado, no hubiera, por lo
menos, aunque sólo hubiese sido un instante,
bajado los ojos a una paz sin gloria?

EL HEROISMO

89

•
Parecían, sin embargo, mucho más fuertes
que nosotros, todos los que nos han precedido.
Eran rudos, austeros, estaban más cerca de la
naturaleza, eran pobres, y, a menudo, desgraciados. Tenían pensamientos más sencillos y
más rígidos, estaban acos_tumbrados a los
sufrimientos físicos, a las fatigas y a la muerte. Pero no creo que nadie osará sostener
que hubieran hecho lo que hacen nuestros
soldados, que hubieran soportado lo • que
vemos soportar en torno nuestro. ¿No tenemos, pues, derecho a deducir de ello que la
civilización, al revés ele lo que se temía, lejos
de enervar, depravar, debilitar, disminuir, rebajar al hombre, le eleva, le purifica, le afirma,
le ennoblece; le hace capaz de sacrificios, de generosidades, de actos de valor que no conocía?
Es que la civilización, basta cuando parece corromper, añade inteligencia; y que la inteligencia, en el día de la prueba, es altivez, nobleza, heroísmo en potencia. He aquí, como
dije al empezar, la revelación inesperada y
consoladora de esta horrible guerra; podemos
contar difinitivamente con el hombre, tener
plena confianza en él y no temer ya que, si se

�COLECCIÓN ARIEL

90

aleja de la brutalidad primitiva, pierda s us
virtudes vir.iles. Cuanto más adelante va en
la conquista de la naturaleza, tanto más parece apegarse a los bienes materiales, pero más
aún, sin embargo, sin darse cuenta de ello,
allá en el fondo, en lo mejor de sí mismo, se
hace capaz de desprenderse de sí, de inmolarse
por la salud de todos, tanto mejor co~ prende que nada es si se compara con la vida eterna de sus muertos y de sus hijos. Tan grave
era la prueba que, antes de la guerra actual,
nadie hubiera osado mirarla di: frente. El porvenir de la humanidad estaba en · entredicho;
y la magnífica respuesta que de todas partes
nos llega viene a tranquilizarnos · plenamente
en cuanto al resultado de otras luchas más
formidables, que, sin duda, nos esperan cuando no se trate ya de combatir con nuestros
semejantes, sino de hacer cara· a las fuerzas
más crueles y más poderosas de los grandes
enemigos misteriosos que la naturaleza tiene
reservados en contra nuestra . Si es cierto, y
lo creo así, que la humanidad vale lo que vale
la suma de heroísmo virtual que en sí guarda,
puede afirmarse que nunca fué ·más fuerte ni
mejor, y que llega en este momento a uno de
sus puntos culminantes, en donde puede

91

EL HEBOISMO

afrontarlo y esperarlo todo. De ello, por encima de ·nuestros pesares, tenemos derecho a
felicitarnos y congratularnos.
MAURICIO MAETERLINCK.

Yo trato débilmente de hacerle ver que la libertad no es lo que se posee, sino lo que se busca; que
no es la sumisi6n a ser gobernado, sino la aspiraci6n a gobernarse; que es m!is libre quien se queja de no serlo o desea aumentar su libertad, que el
~ue se tiene por bastante o excesivamente libre.
LUIS AR.A.QUIST.A.IN.

La inteli,qencia de un pueblo se mide, más bien,
por su rapidez en la percepci6n. Un hombre inte ligente es el que siempre se halla de vuelta ante las
coscts. Un pue'Jlo inteligente, no es el que hipoteca
Slt opini6n en manos de una casta, sino el que discute, deshace y rehace a todas horas sus proyectos.
JOSÉ S..I.NCHEZ RóJA S.

La tendencia bitrocrática, que se ha Cl)nS iderado
la enfermedad de la Amé,.ica latina, ha penetra do
la enseñanza1 porque el pro/esor busca un empleo
tnás o menos transitorio y el alumno piensa en ser
mañana competidor de·su profesor.
JUAN

B. TER.ÁN.

�A Mt H!JA

A MI HIJA
Flor de mi juventud1 hija querida1
.Alegre compañera de l«s horas
Más dulces de mi vida1
¿En qué región del universo moras?

¿Por qué me dejas padecer la pena
.Más honda y más cruel, sin que a nt:i llanto1
Idolatrada nena1
rJ?.espondas en la paz del camposanto?
¿Será posible que de ti no quede
Sino un poco de polvo ceniciento1
Que bajo el soplo leve
Se esparcirá del implacable viento? ...

Te busco en mi horfandad y no te veo,
Te llamo y no respondes a mis cuitas,
Y sorda a mi deseo
.Ante mi pena cruel no resucitas.

En medio de mi angustia me golpeo La frente, en vano, por saber lo ignoto.
Por ver lo que no veo
rJJel sepulcral abismo en lo remoto.

¿.No escuchas mis palabras, no te espanta
Lo horrendo del dolor que me devora1
Hija amorosa y santa1
.Ni ves al pobre mártir que te llora?

La noche nos rodea1 e impenetrable
Se interpone el .Afisterio en el camino.
Guardando el espantable
Enigma de la Vida y del (/)estino .

¿En dónde estás estrella luminosa
(Perdida de la tumba en el arcano,
Por qué la dolorosa
Senda no alumbras en que lloro en vano?

l'Pero mi .Amor, más fuerte que la nada,
Y mi dolor, más grande que la muerte1
Hace hablar la callada
Tumba en que yace tu materia inerte.

¿ En dónde estás fragancia de mi huerto1
Incienso de mi altar1 lumbre encendida
En el templo hoy desierto
rJJe mi brillante juventud florida?

93

Y si tu voz no escucho1 hija querida1
Y si tu grata imagen no contemplo1
Gua/. vida de mi vida
Sobre mi propio espíritu te- siento.

�94

COJ,ECCIÓN ARIEL

En las horas sin luz de mi agonía
Gravitas de mi alma en lo profundo1
Y siento· que eres mía
Y que sigues mis pasos en· el mundo.
· En mis noches de insomnio1 cuando velo1
rBajo mi pesadumbre enloquecido1
'Tú bajas desde el cielo
H asta mi corazón adolorido!
T ú me sostienes en la lucha impía1
Y cuando cedo al fin 1 y desjallezco1
Hija del alma mía1
En tu recuerdo me repongo y crezco.
Yo sé que en el hogar estás presente1
Que junto a mi carninas sin ventura1
Y llenas wµestro ambiente
Con los efluvios de tu alma pura.
Yo sé que mi dolor no te es extraño1
Y que al cumplir la ley de tu destino1
Heridos por un rayo
Fuimos al mismo tiempo en el camino.
Y o sé que te he de hallar1 que tú 11ie esperas,
Prolongación eterna de mi vida1
Y que en otras riberas
Entre mis brazos te veré algún día...

A MI ItTJA.

Mas ¡ay! en la horfandad de tu cariño
Ro hay fe que me consuele poderosa1
Y lloro como un niño
.Ante la amarga realidad odiosa!
Flor de mi juventud1 hija querida,
.Alegre compañera de las horas
Más dulces de mi vida1
¿En qué región del universo moras?
Asunción, julio 14 de 1915 .

i MUERTA!
Sobre mi pobre m esa de trabajo
Y a la luz de la lámpara
Que ilumina mis noches de vigilia1
Entre las cuatro tablas
0e tu ataud1 tendida para siempre1
Te vi dormir callada
El sueño de la muerte1 sempiterno1
El. sueño que no acaba!
rRosa entreabierta1 de perfume llena1
En la primer mañana
0e una tranquila juventud dichosa,
Por la mano tronchada

95

�¡MUERTA!

96

97

COLECCIÓN ARlEL

0e tu destino cruel1 rodaste mustia
Y empapada en mis lágrimas1
Hasta el oscuro fondo de la tumba
Que tus despojos guarda!
Y eras de mi existencia la alegría1
Y e-n mis rudas batallas
.Alentadora fuerza 1 fé constante1
Inmortal esperanza.
r:Bajo la sugestión de tu cariño,
Vibrante en tus palabras
Y en la acariciadora luz divina
0e tu dulce mirada1
La dicha florecía e-n mi camino1
Y la perfidia humana
Se estrellaba a mis pies1 sin conturbarme1
Impotente y huraña1
Mientras en otros mundos mis ensueños
.Agitaban sus alas!

***
Oa sis de paz y amor en el desierto
0e nuestra vida amarga1
En ti descanso hallaba a mis fatigas 1
Olvido a mis desgracias 1
Consuelo a mi dolor o a mi tristeza
Cuando al hogar tornaba1
Tras la lucha diaria de que sale

En girones el alma1
Herido el corazón por la calumnia
(J)e las gentes ingratas
Y por tanta maldad que nos acosa
Con inclemencia bárbara!
.Aún tu presencia llena nuestro ambiénte;
.Aún llenas nuestra casa
Con los recuerdos1 frescos todavía1
0e tu risueña infancia.
. 'lit alcoba1 saturada en tu perfume1
rJ'arece que te aguarda1
Y tu mudo piano1 entristecido1
'Tu larga ausencia extraña.
En cada objeto que tocó tu mano
fParece que nos hablas1
Y tu nombre repiten por doquiera .
Las aves y las plantas
0 e ese' Jardítf, en que cruzar aún vemos
Tu silueta blanca1
Y escuchamos los ecos que dejaron
'Tus últimas pisadas!

***

Imposible creer que ya no existes1
Que ya no queda nada
0e todo lo que fueras en el mundo1
Y entre las cuatro tablas

�98

COLECCIÓN ARIEL

(Duermas de tu ataud el largo sueño,
El sueño que no acaba! .. . .

***

Y yo te contemplé sobre mi _mesa,
Envuelta en tu mortaJa,
y puse un postrer beso al separarnos
Sobre tu frente hela1a_.
Yo te seguí, rebelde a mi infortunio,
Cual pálido f antas1:1-a, .
Y te dejé en la puerta misteriosa
(/)e tu última morada.
Y o vi cómo las sombras de la tumba,
Sobre ti se cerraban,
M ientras velando al pie de tu sepulcro
La muerte se sentaba,
Para guardar lo que de ti allí queda:
Polvo, m iseria, nada!
J UAN E. O'LEARY
Asunción, Julio 20 de 1915.
Del Paraguay. De O'Leury dice Rubén Dari? en al~una p~r:
te· " Ni hemos de omitir tampoco el nombre de q uien ha sido cahfi
ca'do como el mas brillante .de los poetas nue_vos'del Paraguay: Juan
E O ' Leary, periodista valiente y autor de libros evocadores.

Y yo creo y opino que el viaje d _E spaña-a p~sar di: la indiferencia, por no decir malquerencia
con que aqui se nos acoge- debe ser. comp lemen·
tario para la educaci6n de todo americanoR.

BLANCO F OMBONA.

PAPELETAS A LA ALEMANA

U

discípulo mío que acaba de llega r de
Madrid me ha contado un dicho muy significativo, y es que, hablando con un compañero suyo, que trabaja en uno de esos llama ·
dos seminarios de investigación científica, le
dijo éste: "No sabes, chico, las ganas que tengo de que derroten de una vez a los alemanes !" " ¿Y por qué ?"- le preguntó mi discípulo. ''Pues porque entonces- le contestó- podrían a caba rse estas condena das papeletas,
en redactar las cuales, o en copiarla s, se nos
va el tiempo. ¡Nos dicen que eso es trabajar ...
a la a lema ná!"
La anécdot a, rig urosamente hist órica , está
lleca de enseñanza, y nos presenta en escena
a un joven español, muy español, es decir, según alg uien creerá, muy indisciplinado.
Pero es que a es to cabe replicar a quello que
dicen replicó el generalísimo J offr e a un oficia l
alemá n, que le decía una vez que el soldado
francés era, sí, excelente, pero que ca recía de
disciplina. "De la vuestra"' re plicó Joffre. Y
así debemos replicar cua ndo se nos a cuse de
no tener disciplina. Pues mientras no sepan
los que nos .dirigen ·implanta r una disciplina
N

�100

COLECIÓN ARIEL

a la española, y, sobre todo, 9ue deje ~a~P?
a la rebeldía y a ta libre críttca, _las. d~sc~phnas traducidas nos harán más mdisciplmados cada vez. Y, sobre todo, la _disciplina a la
alemana. O a la turca.
Y francamente, la disciplina esa de las papeletas es un poquito fuerte. Figurémonos que a
un estudiante de arquitectura que va a las
obras de una gigantesca ca!e?r.al a que el
arquitecto director de éstas le micie en su arte,
le manda el tal arquitecto que se ponga, cercha
y pico en mano, a 13:brar pi~dras, y _que al ca~o
de haber labrado diez o vemte o mil, se va sm
haberse enterado de la traza general del monu•
mento. ¿Creen ustedes, lectores, que este estudiante se conformará con que le echen un ser·
moncito sobre la utilidad de la especialización
y que no debe descuidarse ni la ~ás menu~a _pie•
dra del edificio y otras andrómmas y retoncas
cientificistas y metodológicas por el. estilo?
Porque ¡sí, señor! hay una retónca metodológica, o si se quiere, una metodología retó·
rica que no es menos retórica q~e la otr~,
que la tan injustamente desacreditada: El silogismo medieval y el teorema algébnco de
hoy son tan figuras retóricas como la paradoja, pongo por caso. Y como aq~el19: frase
sacramental que suelen emplear losJesuitas en
sus sermones cuando, después de una demos·
tración, no quedan muy seguros de que el pú•
blico quede convencido, y és que añaden:
'' Queda, pues, evidentemente demostrado,

PAPELETAS A LA ALEMANA

101

etc.:• Y !os que no empleamos esta retórica
l?gica, smo otra, pasamos por unos arbitrarios y extravagantes paradojistas.
¡Qué se le va a hacer!
Y a propósito de jesuitas, me acuerdo de aquel que en una cátedra del Colegio de Deusto
les de.cía a sus alumnos: '·est.e argumento co~
mo tiene fuerza es en latín, ¡en latín!" ¡Estupe~do ! ¡Un argumento que prueba más en
l~~m que puesto en castellano! Y hay así tarubien 3:rgumentos que como tienen fuerza pro. batona es en alemán. Lo que se aplica a las
papeletas.
Mis lectores de Barcelona habrán oido hablar del hombre de las papeletas que fue un
cat: drático de griego como yo, e1'Doct.or Balan: Y se murió sin haber publicado más que
un hbro de ... ¡papeletas!
El_ homb:e de las papeletas puede llegar a
sufr!r un smo tan terrible como el que suele
sufnr el hombre del diario. Sabido es en efect&lt;;&gt;, que el desgraciado que se·pone a llevar un
d_rano, acaba por hacerse el hombre del diano, Y. en vez de apunta: en él lo que se ha visto, 01do, pensado, sentido o sufrido en el día
V~ 9: ver, oir, pensar, sentir o sufrir para eÍ
dtano, y tanto sus penas como sus goces, se
ven perturbados por la preocupación de lo
que hará despúes de ellos en el diario.
, Yo tengo desde hace años un amigo en Berhn que me preguntó una vez si guardaba sus
cartas-que no son ni pocas ni cortas-, y al

�102

COLECCIÓN ARIEL
PAPELETAS A LA.

contestarle que sí, me pidió que se las enviase, y me las devolvió encuadernadas y con un
índice de materias; ¡con un verdadero Sachrtgister! ¡Y ~sí pasarán a la posteridad! Lo que
no sé es si ha hecho encuadernar las que yo
en varios años le he escrito - que tampoco
son pocas ni cortas, pues he sido un epistológrafo formidable-, y si las ha provisto también de su correspondiente Sachregister, para
que los futuros investigadores de mi obra y
mi acción literarias puedan sacar de ellas papeletas a la alemana.
Y es fácil que esos futuros investigadoresiº?• la investigación!, ¡die Untersuchugn!-de
m1 obra, cuenten cuántas veces empleo en mis
cartas la palabra amigo o arbolo trama o
mentecato o ramplonería, y establezcan cuidadosas estadísticas comparativas de mis giros en las cartas y en los artículos públicos ...
Porque esto del estudio estadístico del estilo
es una cosa llena de porvenir. Estilista que no
se basa en la estadística, es cosa al aire y sin
fundamento. Mientras no lleguemos a poder
p~nsar, medir y co~tar el estilo, a poder cubicarlo como se cubica la grava para el asiento de las carreteras, estamos perdidos. Es menester saber qué tanto por ciento de veces el
ilQstre López emplea el gerundio, y qué tantQ
de veces la oración con el relativo qué. ¡Todo
lo demás es retórica!
No faltará lector que me diga que el estilo
no es, en rigor, sino retórica. Bien; pero ¿dón-

ALEMANA.

103

de se ha visto que un retórico, por bueno que
como tal sea, pueda h~blar competeotemr_nte
de la retórica, y más s1 babia de ~l~a retón~Rmente? ¿Quién hace caso de la cnt1ca poética
que un poeta haga de otro? ¿Es que a un hombre, metodológico, verdaderamente metodológico, ocupado en sacar papeletas _de Shakespeare, pueden convencerle los poéttc?s c&lt;;&gt;n:1entarios que del gran poeta dramát_1co _mglés
hizo aquel otro gran poeta, también mglés,
que se llamó Coleridge? ¿Es que los en~ayos
sob re Shakespeare• de este otro• maravilloso
· d
soñador, pueden s:1tisfa~r a un mvestlga or,
lo que se dice un mvestJgador, del gran dramaturgo?
La investigación es, ante todo y sobre todo, papeleteo a la alemana.
.
¿Que las papeletas hacen falt~? ¿Y quién lo
duda? ¡Como hacefalta Alemama!Y l~reco~ocen los más radicales germanófobos, si pasión
no les quita conocimiento. Hace falta Alemania y hacen falta las papeletas a I:1 alemana, pero ... Pero lo que dice el humorista norteamericano Oliver Wendell Holmes, hablando
de los hechos-de aquellos hechos q!'-'e recomendaba el inmortal Tomás Gradgnud de
la novela de Dickens-, y es qu_e no por9~e el
pan sea bueno y sano y necesario y nutr1t1vo,
ha de permitirse que le metan a uno un mendrugo de él por la garganta cuando está hablando.
¡Y, además, las papeletas nos traen en Es-

�104

105

COLECCIÓN ÁRIEL

TECNICISMO Y FJLOSOFTA

paña tan melancólicas, tan tétricas asociaciones de ideas! La papeleta nuestra típica, castiza, tradicional, es la papeleta de empeño. Y
al querer adoptar la papeleta a 1a alemana,
investigativa, ¿no corremos el riesgo de que se
nos convierta en otra papeleta de empeño
más? Sobre todo, tratándose, como se trata,
de un:t ciencia que tom.1mos a·préstamo.

res contrastando con la anestesia de los más,
dei' pueblo en general. Diríase que unos cuantos se sienten obligados a indignarse por lo
que los demás no se indignan. Y como esos
cuantos suelen ser los que más valen, creo que
no estaría de más que templasen su indignación cou algo de serenidad. O acaso con algo
de humor.
El humor en ámbitos morales como el nuestro hoy es un gran derivativo. Le impide a
un¿ cocerse en· su propia sangre ·enfebrecida.
El humor es un desahogo. ¿Habría surgido
acaso el Quijote sin el humor que templó la
sangre espiritual de Cervantes?
Mas vengamos a lo que yo decía en aquella
mi pecaminosa pequeña elucubración sobre
eso de las papeletas a la alemana. ¿Las condenaba? No. Como no se me ha ocurrido nunca condenar ni aun la erudición-que es muy
otra cosa que la filología-y eso que me es
muy poco simpática. Mas creo que no sé poner la razón y la justicia sobre mis simpatías
y antipatías. Porque no me conmueve la música, y hasta ,la tengo miedo como a la morfina, no se me ocurriría nunca suspender un
concierto, aunque pudiese hacerlo.
Sí, las papeletas a la alemana y el tecnicismo filológico están bien, muy bien, pero ...
Decíame.José Ortega Gasset en una de nuest ras conversaciones últimas que lo característico de la cultura alemana, de esa Kultur a
que he hecho tantas veces blanco de mi

TECNICISMO Y FILOSOFIA
"f.;;¡¡ E dejado pasar algún tiempo antes de
• J hacerme cargo de ciertas protestas que
provocó en algunos de mis mejores amigos y
compañeros en la lucha por la cultura, mi artículo "Papeletas a la alemana", aparecido
en este mismo semanario,* en su número del
5 de -Diciembre pasado.
Parece ser mi sino esto de no ir mucho t iempo concorde del todo con un grupo cualquie•
ra. Y es que soy rebelde a toda consigna . No
comprendo que treinta hombres suscriban
t~ei?ta artículos de fe . Ni menos que por disc1pl~na de escuela baya uno de callarse ciertas
cosas.
Me apena, por otra parte, la hiperestesia de
que sufren aquí en Espar.a muchos, losmejo~ Nuevo M1111do cie Madrid,de· &lt;lond~ hemos tomado ambos artículos. .
·

•

�100

COLECCIÓN ARIEL

chanzas, no es precisamente el especialismo ni
la t_éc1;1ica, sino la filosofía. Que cualquier espec1~ltsta alemán, el más especificado, el más
técotco y más tecnicista, lleva implícita una
concepción total filosófica, lleva una filosofía,
que o aprendió costosamente, o la ha absorbido, por así decirlo, en un ámbito intelectual
filosófico . Y creo que tiene razón·. Y que esa es
la verdadera fuerza de la Kultur, piense uno
lo que pensara del espíritu filosófico que la informa.
Sí, c?n~zco obras alemanas muy específicas,
m1;1y ~e~ntcas, en que para nada se habla de
pnnc1p1os _g~nerales filosóficos, en las que no
hay metafís1c~ expresa, y que están, sin embargo, henchidas de jugo metafísico. Más
mucho más que los libros que sobre filosofí~
aquí se e~criben, y en los que, por lo común,
no hay nt el más leve sentido filosófico.
Benedetto Croce, en el apéndice bibliográfico de su Estética, al juzgar la "Historia de las
ideas estéticas en España" de nuestro Menéndez y Pelayo, escribe e3ta's palabras: "Menéndez y Pelayo se inclina al idealismo metafísico; ~ero parece querer acoger algo de los
otros sistemas, y hasta de las teorías em píri~as; y_la obra sufre, a nuestro parecer, de esta
mcerttdumbre del punto de vista teórico del
auto~"· Lo que me parece muy:Justo. Porque
~e~endez y Pelayo no tuvo nunca una conv1cc1ón_ fil&lt;;&gt;sófica, ni siquiera un sentido filosófico, s1qu1era escéptico o dialéctico. .Todo

TECN!CISMO Y

FILOSOFIA

107

aquello del vivismo no pasaba de ser una fantasía entre lite_raria y patriótica. Y si no tuvo
ese sentido no fué por diletantismo-el diletantismo es algo muy respetable-ni por literatismo; fué, creo, por cobardía espiritual.
Tembló siempre de asomarse a la boca de
ciertos abismos; se arredró ante ciertos problemas. Y así se daba el caso de que para él la
música y hasta la religión, no parecía ser más
que otro género literario y que escribiese sobre el misterio de la eucaristía como fuente de
inspiración de los autos sacramentales en una
prosa elocuente, sí, pero en la que se nota la
falta de aquel calor intimo que le comunicaría
un creyente en la eucaristía que frecuentase el
sacramento de la comunión.
Entre algunos de aquellos que se han doli;fo
de mis chanzas a las papeletas a la alemana,
es frecuente el hablar de la endeblez íntima de
la crítica de Menéndez y Pela yo. Y esta ende_.
blez no dependía de su técnica ; dependía de
aquella su incertidumbre de punto de vista filosófico. Aquella especie de escocesismo a la.:
catalana que salió de Barcelona, de Llorens y
de Milá y Fontanals, aquella pseu..do-filosofia
a ras de tierra-en la que no cabe elevar!'e
mucho más que se elevó Bala:es, y fué bien·
poco-no bastaba para fundar una crítica sólida y fecunda. Era un sistema de escamotear
los problemas.
.
Pues bien, a la nueva escuela crítica y filoJógica que ha s~cedido a la de.Menéndez y Pela~

�108

OOLECOJÓN' ARJEL

yo, derivada e~ gran parte de la de éste, dígase lo que se quiera, puede ocurrirle lo mismo
y por la misma causa, por falta d; certidumbre en el punto de vista filos6fico. Y no sirve
tra.er y a.dap~ar las papeletas y la técnica de
la mvestigac1ón, de la Untersuchung, si no se
tra; ? no se saca de dentro un criterio y un
esp1ntu filosóficos, expresos y no sólo implícitos, que las informe.
Y no quiero decir nada de la otra erudición
d~ la de los comentaristas, más o menos inge:
ntosos y más o .menos leídos, que no sólo carecen de formación filosófica, sino que la desdeñan, o por lo menos temen metene en
honduras de donde presumen habrán de salir
co1,: jaqueca y con los pies hechos un puro sab~nón. No, no pongo a estos bibliófilos al
mv;l de aquello~ honrados investigadores.
S1, le tengo miedo, le tengo mucho miedo a
la técnica cuando viene sin raíces.
Es una escuela de humildad y de veracidad,
lo sé. Pero me temo que se convierta en otra
forma de jugar al tresillo o de hacer solitarios, en .otra forma de pereza espiritual. En
otra rutina.
H~ oído quejarse a alguno de los jóvenes sometidos ~ ~sa rigurosa disciplina. Y si le oyese
a un nov1c10 de una orden monástica quejarse
de los ejercicios ascéticos a que se le somete,
supo~dría gue no tiene fe ni vocación alguna .
Y s1 esos Jóvenes carecen de fe y de vocación
para la ciencia, es ante todo y sobre todo

TECN'lOISMO Y FJLOSOFIA

109

porque no se ha sabido mostrarles cuál es el
paraíso a que la ciencia lleva, cuál es la finalidad de ésta, porque no se ha sabido darles filosofía. Nadie atraviesa con fe y resolución el
desierto si no se le ha dado antes una visión
de la tierra de promisión. Porque eso de encontrar placer en la .investigación por la investigación misma, eso de deleitarse en la
caza técnica de pequeñas verdades, eso es algo
tan patológico como matar el tiempo haciendo solitarios con la baraja. Cuando no es un
opio para matar profundas penas. Y esto no
puede pedírsele a un joven.
En una novela cultural, Amor y Pedagogía,
puse hace años en boca de un personaje de
ficción la especie de que el fin del hombre es la
ciencia, y el de la ciencia catalogar el universo
para devolvérselo a Dios en orden. Si se nos
hace creer que Dios nos pagará este trabajo,
acaso ello baste para meter filosofía, y hasta
religión, en el papeleteo técnico.
MIGUEL DE UNAMUNO.

La educación ele un pueblo es algo más qué idea,
libros .Y conocimientos j es una actitud espiritual
frente a los hechos de la vida, un smtimiento,
frente a una disposición altruista de la voluntad,
un amansamiento de la bestia trágica que suele a
ratos poner todo el material de su cu,ltura al servicio de una barbarie redíviva.
E. NESLON.

�REPERTOQIO BIBLIOGRBFICO

e

COMO DEBE LEERSE EL QUIJOTE

se ha escrito sobre E l Quijote, en lo
que va de año, que bien fundadamente puede creerse que este libro apacible y deleitoso habrá tenido algunas docenas más de lectores de
los habituales. Y con toda llaneza confieso que
ése me parece el resultado más apetecible de todo este continuado rumor de plumas y discursos.
No vaya a presumirse que esto envuelve censur~, ni asomo de censura siquiera, de la glorificación de este centenario. El entusiasmo tonifica
Y fortifica, sobre todo, si, como en este caso, el
entusiasmo es genuino y legítimo. Soy cervantista de la antevíspera. Leí el Quijote de niño; y fué
para mí manantial de risa y acicate de la fantasía. Dormí muchas noches con un viejo espadín
debajo de la a lmohada, descabecé en sueños muchos endriagos, y encanté y desencanté, no pocas
Dulcineas. Lo leí de manee bo ; y la poesía sutil de
las cosas antiguas se levantó, como polvo de oro
de las páginas del libro, para envolver en una
atm?sfera de encanto mi visión del mundo y de
la vida. Lo he leído en la edad provecta; y me
parecía que una voz familiar y amiga, algo casca.ANTO

ltEl'ERTORIO BJBLIOGllÁFICO

111

da por los años, me enseñaba sin acrimonia la resignación benévola con que debe nuestra mirada
melancólica seguir · la revuelta corriente de las
vicisitudes humanas,
Pero es natural que, habiendo encontrado en
esta lectura fuente siempre fresca y abundosa de
impresiones acomodadas a la disposición de mi
ánimo, desee a otros muchos el mismo refrigerio.'
De aquí que haya acabado por creer que la mejor manera de honrar al autor de El Quijote sea,
no aumentar la secta de los cervantistas, sino
acrecer el número cielos lectores de Cervantes.
Esta implica, lo confieso, cierto temor de que
se malogre ese justificado deseo; que no tengo
por mío exclusivo, sino de todos los que a porfía
elogian y encomian el peregrino libro. Y mi temor nace de dos clases de consideraciones.
Ha dado sobre El Quijote una legión de comentadores, intérpretes, levantadores de horóscopos,
descifradores de enigmas y adivinos, que asombran por su número y desconciertan por la
misma sutileza de sus invenciones. A fuerza de
querer encontrar un sentido acomodaticio a las
frases más sencillas, y una fotención recóndita
a los pasajes más claros, hacen sospechar a lbs
desprevenidos que esa obra de verdadero y mero
entretenimiento pueda ser un apocal{psis o un
tratado de metafísica hegeliana.
A los familiarizados con el libro, este intento

�112

COLECCIÓN ARIE:::L:;___ _ _ _ _ __

de hermenéutica profana divierte o enoja, según
los casos; pero no perjudica. l\fas no es entre ellos
donde se han de buscar los nuevos lectores. 'A éstos debe decirse y repetirse que El Quijote es uno
de los libros más llanos que se han compuesto ;
claro como río sereno, y caudalo&amp;o de ideas, sin
confusión; de estilo añejo, como el buen vino,
•pero no anticuado; que habla dél tiempo viejo,
pero no de un tiempo tan separado de nosotros
que el alma de sus personajes nos parezca extraña y distante de la nu~stra. Tantos ejércitos maravillosos d~scriben esos exegetas, que el lector
puede amilanarse, o encontrarse chasqueado,
cuando se desvanezca toda esa fantasmagoría.
Otros han tomado por distinto atajo. De tal
suerte extreman el elogio, que más parecen corifeos entonando un ditirambo, que escritores que
recomiendan una exquisita obra del ingenio
humano.
No les niego yo su perfecto derecho a sustituir
las razones y aún la razón por perpétuos j e~ohé !
¡ evohé ! Cada cual expresa su delectación íntima
a su manera; pero, desde el punto de vista en
que me coloco aquí, temo que el efecto de sus
desmesuradas hipérboles sea contraproducente.
Lo de desear son lectores sinceros, que va:yan, sin
prejuicio de snobismo, a apurar el contenido de
esa rica copa en que ·escanciaron las gracias; y
no individuos que se estén palpando y mirando

ltEt&gt;ERTCRto lltBILtOGRÁFICó

118

por dentro con susto, si por acaso no se encuen.
tran, desde las primeras páginas, en un mundo
de ¡,rorligios, y no se ven rnspendidos, en cada
caµítulo, a la re-gión de los encantamentos pregonados.
Hacen, sin quererlo, estos críticos, tan poco
criticistas, el papel del ingenioso Chanfalla en
El Retablo de las Maravillas. A fuerza de
anunciar portentos, que ellos ven y manosean,
parecen declarar memos y bolos a los que no
miren por sus ojos y con su mismo ángulo visual.
El pobre lector se azora, y aunque dice para sus
mientes ¿ si seré yo de esos?, proclama a voces
que se cierne a dos dedos del empíreo. Ninguno
de los confusos espectadores del retablo quería
ser judaizante; y ninguno de los atortola dos lectores quiere pasar por imbécil.
Aunque me· acusen de algo sanchesco, prefiero
para los qti.e lean El Quijote, la disposición de
espíritu del estudiante del cuento, que se solazaba tendido en mullido césped y reía a pedir de
boca en los pasajes de risa. Ese de seguro no tenía entre las manos ningún Quijote comentado y
puntualizado. Los que han leído la deliciosa fábula por esparcimiento, y la han celebrado con
risa franca y sana, son los que luego la recuerdan
con suave emoción y pueden descubrir la vena
de plácida tristeza que va, casi a flor de tierra,
serpeando por todo su contexo,

�CóLECCIÓN AR!:ilL

114

-"Mirad, escribano Pedro Capacho, decía el
alcalde Benito, haced vos que me hablen a derechas, que yo entenderé a pie llano." Cervantes
escribió a derechas; no subamos en zancos a sus
lect ores.
ENRIQUE JOSE VARONA .
9 de mayo de 1905,

UN NOTABLE ESTUDIO DE V. GARCIA CALDERON
García C~lderón acaba de mostrarnos, de elegantísima manera, que el mejor
crítico es el verdadero artista, y no el profesor
artillado de sistemas, que toma de asalto las
obras maestras e instala en el libre dominio del
arte la tiranía de su método. En la actual y ya
larga crisis de la crítica, en espera de un nuevo
Taine, o mientras venga a sacudirla de su torpor
algún brusco y magnífico Barbey ·d' Aurevilly,
nos contentamos con glosas sutiles que prolongan la resonancia espiritual de la emoción, la sugestión o la belleza inclusas en la obra a que
acudimos. Era, no hay duda, airosa la arquitectura que levantaba ciertos principios dir ectores,
en forma que se creía capaz de dar ordenada y
"

ENTURA.

V

NOTA.-Se refiere el Sr. Zaldumbide al estudio La Literatura
Peruana ( 1535- 1914), escrito recientemente por U.Ventura Garda
Calderón. Dicho trabajo lo ha publicado "La Revue Hispanique"
de París. y es la primera de una serie de historias literarias de los
pa!ses de América, encomendadas a diversos escritores. La de
Costa Rica ha sido encomendada a don José rabio Garnier.

llEPERTORIO BIBLIOG._
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curiosidad y el g~s::mJea~fa intele~t~al, la móvil
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n a
e una épo
V G
ca, . ,-arcía
ea lderón los posee
De ahí 1 'd d en grado excepcional.
a vi a e estas pá ·
gan su fuego a cald
grnas_suyas, ora ponolvido, ora evoque ealr manuscritos ateridos de
n a vuelo con
· 1.
gracias pretéritas del ol . . '
magra igera,
c omaje, ornato profuso y

:ª

�116

COLECCIÓN A.RIEL

leve de una existencia por tantos otros respectos
ahogada y pobre, ora sonrían de inocentes afanes
de poesía, importados romanticismos o melanéolías nativas.
La condensación forzosa de este género de resúmenes le ha obligado a darnos u n "comprimido" de literatura peruana. No ·era del caso que
desarrollase ahora, e·n grandes frescos, la historia
suntuosa y vacua de la holganza limeña en el
esplendor de la colonia; ni que hiciese a cada
paso alarde de menuda y premiosa precisión efe
erudito. Rasgos vehementes, pequeños golpes de
segura percusión, toques elípticos, repentinos, de
un relieve sorpren·dente, van grabándose corno
netas incisiones de la imaginación que de suyo
las amplifica hasta figurarse el medio, la época,
el pergeño viviente de sus tipos. La historia, y su
filosofía, y su trascendencia a la literatura, hallárnoslas refundidas, sirviendo de fondo y sosteniendo el vigor de estos dibujos suscintos. Acaso
se da, aquí o allá, al detalle pintoresco y al caso
excepcional, un valor sintomático de la época
algo exagerado, un color que se destaca demasiado sobre el gris muerto de la realidad restante: es lo que pasa al querer hacer cuadro significativo. Pero todos esos trazos acentúan con feliz
intención el· aspecto expresivo de la ciudad.
Lima aparece así, mos&lt;:;rando en la viñeta galante, su fisonomía deliciosa de malicia y \'olupt uo•

REPERTORIO BlBILIOGRÁFICO

117

sidad. La diseña con visible delectación. Ama a
su Lima este parisiense,-sobre todo a su·Lima
del siglo XVIII-depurada en doble, exquisita
nostalgia, en la ilusión del tiempo y de la distancia. Visión aguda, de artista, tal vez exacta vívida siempre. Picaresca de inclinación, versaÍlesca por los gustos suntuarios, por ia policía de los
hábitos cortesanos y la elegancia de sus liviandades; criolla por la enjundia y la •"lisura" de su
natural, refleja todos sus aspectos en su varia
l.Tteratura . ''Limeña fué exclusivamente la literat ura peruana," dice García Calderón, pero añade :
"Lima no es el Perú; a lgunos creen que es lo
contrario del Perú." Como quiera que sea, lo representa_brillantemente: la provincia alucinada
la imita, la sierra.bravía ha abdicado de su hurañerfa '! aspira a fundirse en la blanca metrópoli
que disuelve antes que plasma. De las ciudades
que España estableció en ultramar, la .de los
Reyes fué la mimada. Guarda con amor el lustre
de su blasón colonial. Es en América el último
- ¿ no fué el único ?-residuo de aristocracia en
el cundiente aplebeyamiento. Preserva del olvido, encerrada por su literato más nacional en la
form~ más ascendrad~ment e limeña, la parte
afectiva y consubstancial de sus tradiciones y
p~rsist7en la risueña villa el perfume de la ~rac1a antigua. Mas no basta a · consolar asuenamorado historiográfico de no haberla gozado en
su siglo de oro.

�118

COLECCIÓN ARJEL

Nos muestra con particular cuidado las correspondencias del espíritu de la ciudad arcaica con
su literatura de circunloquios. Mas donde su regocijo toca al lirismo es al oir la risa de Ca viedes. E l encrespado culteranismo, yendo de par
con el boato de las costumbres, había ahogado
la espontaneidad nativa. Al cabo, a la manera de
los fabliaux que se abrieron paso de suyo por
entre los centones de la literatura heroica y caballeresca, surge, y refresca esta aridez, la alegrí&amp;
del viejo burlón. Es la vena nacional.
De verle a García Calderón tan entretenido en
reir con ese malicioso, o prestando oído tan c~rioso a los cuentos de nodriza del viejo Palma,
tan sutilmente intrigado, en fin, por ia pícara
osadía de la "tapada" y los donaires de sus taimadas de saya y manto, le creeríamos sensible
únicamente a los halagos de esta Capua despreocupada. Pero: tope con un alma erguida o una
noblé causa, y héle ya férvido y serio.
Tal a su encuentro con González Prada: acaba
de ceder una vez más a la seducción limefia de
las " Tradiciones", a la charla deliciosa del "archivero sentimental", cuando pasa a "Horas de
Lucha" y "Páginas Libres". El tono cambia, se
eleva; contenido, no es sino más intenso: "Rencores de González Prada, que van dejando al des·
nudo las aristas del estilo y del alma, como el

REPERTORIO BIBILIOGRÁFJCO

119

ácido en el cobre de la agua fuerte· ! Alentado por
muchos, cuántas obras maestras hubiera escrito!
En cambio trabajó solitario y vejado, acorazándose en su arrogancia, que pudo sólo parecer sequedad agresiva a quienes no le vieron nunca en
la intimidad mudar el rostro leonino para un
urgente disimulo de lágrimas". Y es admirable la
silueta que traza de aquel anciano, de cándida y
fuerte belleza marmórea, que el escultor no necesitaría ennoblecer para hacerla digna del pedestal.
Es uno de sus más envidia bles dones el de pasar, sin forzar su sinceridad, de la risa heiniana
o tunante, o de la desmemoriada voluptuosidad,
al entusiasmo decisivo, a la gravedad ardiente.
Su sonora sensibilidad multiplica todos los ecos.
Un libro, una voz, una sugestión cualquiera, y
su lucidez impaciente, adivinatoria , galopa adelante, adelante. Ve la espiga inminente en el
grano, discierne en seguida la pepita de oro entre
la bruna escoria. Y así su cólera, certera y rápida, como su borbollante generosidad, sirven por
igual a l hombre y al escritor, dejando entrever en
él, como quería Pascal, que el hombre sobrepasa
al artista.
Espíritu de natural tan abierto y simpatizante, no desdeña en este breve recuento sino a los
por dem:is tibios e insignificantes. Penetra con
igual sinceridad en la intención de los que él

�120

COLECCIÓN A.RIEL

llama "poetas umbríos" como Buendía, y en la
claridad centelleante de poetas meridianos como
Chocano. A modo de aquel Lunarejo de quien
hace tan vivo elogio, y que escribió un "Apologético" de Góngora sin contagiarse de gongorismo, García Calderón sonríe encantado por la
enrevesada gracia de los culteranos y excusa sus
flaquezas sin caer en ellas. Elegante actitud, la
de defenderlas sin compartirlas.
Relativamente rica en tiempo de la colonia, la
literatura peruana lo es también hoy en día. La
generación de 1900 cuenta con un historiador del
fuste y substancia de Riva-Agüero, que limita
una fuerza capaz de cargar con los archivos del
mundo entero a discernir y fundamentar los in•
tereses vitales de su país ; con un poeta como
José Gálvez, abundante y fino, vasto en sus designios cuand0 la épica le tienta como hábil miniaturista cuando mira en torno, algo enternecido; con un pensador, escuchado, admirado ya
en toda América, Francisco García Calderón.
Un escrúpulo de extrema delicadeza le obliga al
autor a mentar tan sólo el nombre de su hermano. Habría tenido que darle lugar eminente. Fué
el iniciador del actual renuevo de la cultura, el
que ha disciplinado a la europea el arte de pensar y de estudiar las cosas de América. Empapado en la más alta ideología contemporáñea,
atento a las más arduas solicitaciones intelectua-

REPERTORIO BIBLIOGRÁFICO

121

les, trabajado por un enorme afán de síntesis,
nos ha dado ya obras de alto y sostenido vuelo.
Le apremia una fuerza lúcida e inapaciguable, le
sobra aliento: pronto nos dará obras mayores.
Tiene, en fin, un prosador de rara estirpe.
Ventura García Calderón es uno de los más singulares escritores de América. En medio a la
manía de extra vagar que llaman modernismo
los destrozadores del castellano en América, este
innovador conser va una pureza escrupulosa. Su
instintivo, aristocrático horror al lugar común,
le aleja al mismo tiempo de la anarquía improvisada, de la arbitrariedad verbal. No consiente a
su inteligencia actitudes flojas o desgarbadas.
Enhesta todos los desmayos de la perezoza condescendencia al menor esfuerzo. De ahí lo apretado de su prosa: a veces rechinan las junturas.
Prosa cenceña, toda nervio e inteligencia, avezada a las sabias gimnasias del estilo, que queman
las grasas inútiles: ripios, pleonasmos, redundancias. Prosa densa, tensa, bruñida, despide a ratos
como una eléctrica crepitación. Tiende, por movimiento ya natural, a la elípsis; y ajusta su ceñida curva la precisión del epíteto sobrio y rico.
Este no es aquí gala de quita y pon, sino el punto en que culmina y vibra la fuerza interna del
pensamiento. Cualquier página suya da esta impresión de la maestría de un artista urgen te
muy dueño de sí: dueño de sí, no para moderar-

�122

COLECCI ÓN ARlEL

se o transigir, sino para soltarse por entero, sin
perder la medida en el ritmo raudo. Las bellas
frases pasan, enarcadas, reticentes, el ojo vivo.
GONZALO ZALDUMBTDE."

LA BATALLA DE BLENHEIM"'

París, diciembre de 1915.
(Et Fígaro. Habana.)

"'[JL caer de la tarde de verano, terminado el
trabajo, el viejo Gaspar ballábase sentado al sol poniente, en la puerta de su choza , y
cerca de él, en el césped , juga ba su nietecita
Guillermina;
Vió ella que su hermano Pedrito rodaba por
el suelo una cosa grande y redonda, que bahía encontrado jugando cerca del riachuelo;
se acercó el niño a preguntar qué era éso que
se había encontrado, t a n grande, tan liso y
tan redondo;
Gaspar lo tomó de las manos del muchacho,
que aguardaba ansioso la respuesta ; sacudió
la cabeza el anciano y, dando un suspiro, dijo:
"Es el cráneo de algún infeliz que cayó en la
gran victoria;
Suelo encontrarlos en el jardín, porque h ay
muchos en estos lados, y a veces, cuando estoy arando: Ja reja los desentierra, porque

n

" L legará un dia, decía Gambetta, en. que la
política, traida a su 00eto verd,adero y arrebatada
como recurso a los mañosos y a los intrigantes;
un día en que habiendo renunciado al uso de las
maniobras desleales y pérfidas, al espíritu de corrupción, a toda esa estrategia de disimulación y
se subterfugios, vendrá a ser lo que en efecto es
ngcesario que sea, una ciencia moral, que exprese todas las relaciones entre los intereses, los hechos y las costumbres; llegará im día en que se
impon drá así a los espíritus como a las conciencias
y dictará las reglas del dt;recho a las sociedades humanas." E sta es la n oción rnodernfl, de la política,
de las relaciones entre los hombres y los pueblos.

• Del Ecuador. "Uno de los más sutiles crfticos de América,
después de Rodó. "

" Se dió esta batalla- una de las grandes batallas de la lib'ertad-el 13 de agosto de 1704.

�124

OOLEOOJÓN ARJEL

fueron muchos miles de hombres los que murieron en la gran victoria"¡
"Pero cuéntanos de que se trataba-le grita
Pedrito; y Guillermina lo mira con ojos llenos
de asombro: cuéntanos de qué se trataba en
la guerra y por qué se mataban los unos a los
otros";
"Fueron los ingleses quienes derrotaron a
los franceses, pero por qué se mataban es cosa
que no pude averiguar; empero todos decían
entonces que había sido una grao victoria¡
Mi padre vivía en Blenheim, allá junto al
arroyuelo¡ quemaron su casa, la arrasaron
por tierra y tuvo que salir huyendo¡ así, con
su mujer y su hijo huyó, sin tener en donde
recostar la cabeza¡
A sangre y hierro devastaron todo el país
por estas partes, y murieron muchas madres
que estaban criando y muchos niños recién
nacidos¡ pero por supuesto, que estas cosas
tienen que suceder en toda gran victoria;
Dicen qne era un espectáculo horrible el del
campo, después de la victoria, porque había
en él miles de cuerpos que se estaban pudriendo al sol; pero estas cosas naturalmente, tienen que suceder después de toda gran vic•
toria;

f,A BATALLA DE BLENttEIM

125

Grandes alaba.n zas ganó el Duque de Marlborough y también nuestro buen Príncipe
Eugenio." ''·Pero todo eso era una cosa tnuy
l
h ..
perversa!"-dice Guillermina. "Nu, n~, 1J_t~,
-contéstale Gaspar-fué una gran victoria.
••y todos alababan al Duque que tan gran
victoria había ganado." "Pero, ¿qué bien
resultó de todo aquello?" preguntó Pedrito.
"Eso no lo puedo yo decir, pero fué una
. . ,,
gran victoria.
ROBERTO SOUTHEY.*

(Trad. de Hispa11ia. Londres.)

A sí para M azzini como para Fichte, el
primer problema era el de la salvación personal, el de la conciencia. M azzini escribió Los
rio los deberes del ciudadano. Fichte expu.so un sistema filosófico que
DEBERES DEL HOMBRE,

se suele denominar, junto con los ele Schelling
y Hegel, idealismo absoluto, el ciial consiste,
empleando términos toscos y s,nneros, en hace1·
del Yo centro y epítome del Universo.
RAMÓN PÉREZ DE AYALA..
~oeta laureado de Inglaterra (1774- 1!43.)

�121

trN OANTOR DE RAZA

primera v ista ; leída a la luz de sus escasos
versos, resplandece como acero . incendiado
por el sol. Dice:

UN CANTOR DE RAZA

e

las hojas secas que arrastra este
cierzo de guerra, ensombrecedor de nuestros días, recojo una, roja de sangre como tantas otras. Lleva el nombre de un predilecto
de las musas, sin duda también, amado de los
Dioses, porque se lo llevaron en plena primavera, apenas entreabiertas las rosas. Vagaba
por valles y collados, por urbes y por campos,
recogiendo el rumor de la naturaleza y de la
vida y modelándolo en estrofas, que soltaba al
viento, como abejas runrunantes y errabundas. Oyó la voz de guerra, y, como en todo
cantor de raza a nida el luchador, acudió al
combate, el más a ustero de los poemas. Lo
llevó la suerte al viejo mar de Grecia, azul como el ensueño y rítmico al espíritu, con el
aleteo invisible de memorias luminosas en la
noche de los siglos. Como Byron, hubo de
morir bajo ese cielo, que arropó la cuna de
Apolo y de Minerva. Se llamaba Rupert
Brooke. La biografía que publicaron los diarios, es de una aridez de arena calcinada, a
NTRE

"l\ació en Rugby, Agosto 3, 1887.
Estudió en el King's College, 1913.
Teniente de Marina, Septiembre de 1914.
Expedición de Amberes, Octubre 1914.
Expedición al Mediterráneo, Febrero 1915.
Murió en el Egto, Abril 1915."

Acaso a ún en opbre prosa quede un eco remoto de la divina nota de su verso. Poco a ntes
de su partida ele Inglaterra, ap~reció un soneto, que, vertido al castellano dice:
"Tan sólo recordad esto de mí, si yo muriere: que allá,
en algún extranjero campo, hay un rincón que por siempre jamás será como Inglaterra misma. Ese palmo de tierra enriquecida, ocultará una ceniza, más rica todavía;
ceniza que de Inglaterra brotó, a la que Inglaterra modeló
y lP. dió conciencia, y sus flores para que las amara Y sus

caminos para vagar pcr ellos, y u:l cuerpo que fué de
ella, que respiró su atmósfera, que bañaron sus ríos Y
que sus patr ios soles bendijeron .
"Y pensad que este cor.lzón, libre al fin de todo ímpetu
perverso ya vibración en ·la eterna Mente, no por ello, menos habrá de devolver en alguna región del infinito, los
pensamientos de Inglaterra recibidos: sus aspectos Y sonidos; sus sueños, tan felices como sus dlas; y el reir entre
amigos aprendido; y \a ternurn de los corazones ingleses, en
paz, bajo el cielo de Inglaterra."
HISPANO

( /Jispama. Londres.)

�128

OOLSCCIÓN .a.R!It

Para Cunservadores J' libtrales espafwles,
e' ·
s ;- f rr"' ,td
(.,11.:zd
o
, a e rp t,rl d,· Er. E ·••np10 1
t. I \ .iu,
.11/o!icre Reco1da i el coloquiuenlre A1-ga11
y su hermano Beraldo. •·Pero, enji11, veng-amos al hecho. J Qué ltacer cuando se está e,i
firmo f", pregunta A rg(ln. "Nada, hermano mío", replica Beraldo. "¿Nada?", loma
a preguntar, lleno de asotnbro, A rgan. De
raldo, sosegadamente, con la frescura y la
tranquilidad, con la frivolidad y la inco,uciencia de un conservador o de un Nberal espaiioles: "Nada. No se necesi'ta más que per•
manecer en reposo. La naturaleza, ella misma, sin necesidad de nada, cuando la dejamos hace,,, se libra dulcemente del desorden
en que ha caído. 11.'uestra inquietud, nuestra
impaciencia es lo que hacen que todo se eche
a perder,· casi todos los hombres mueren de
sus remedios, no de sus enfermedades.''
Beraldo es el vivo retrf!to de 1,ut!stros gobernantes. 11fiedo a las respunsab:lid(1áes,
miedo a fa acción, miedo a fas nformas, miedo al cambio, miedo al porvenir: lze aqní toda ,zuestra mcntal:"d,:dpolítica. D ejemos qtte
el país siga marchando él mismo; permaneacamos en reposo. Las dificultades se resolverán ellas mismas.
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~~ todo ba IÍdo du-

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1••~k\!a-:'!eo.ióa de Loe
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Fe. PUIUlTA. 1)BL SOlp •

Jat•&amp;

r-. LJ~,rrtl.

�Un Ruevo libro de Rnskin, EL REPOSO DE
Mncos, y otro de 1"outenelle, Co1.oquros IOBRB
LA PLT;RALIOAD UE LOS :MUNI&gt;OS, acaban de enri•
•1n~cer el Catálogo ,fo la C11s11 .PROMETEO, do
Valencia.
No e~ necesario c&gt;l t'logio de estas obras fam
en todo el mundo. Pero RÍ hay tp1e hacerlo
traducei6n, C!Orreeta, cnicln.doAA y exn.ota, 11
a &lt;·abo con una fülelidad y un primor literario ver•
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PRElllle&gt;S

Me&gt;Dllile&gt;S

a

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                  <text> Colección Ariel de Joaquín García Monge. La misma fue una importante revista cultural que iniciara en 1906 bajo la dirección de su fundador y terminada en 1917 por Alfredo Greñas, sucesor de García Monge en la dirección de la revista. La Colección Ariel se caracterizó por difundir una selección de literatura clásica y moderna de distinguidos intelectuales latinoamericanos, europeos y estadounidenses. A partir de 1908 la revista incluye una sección denominada "Rincón de los niños"  </text>
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                <text> Colección Ariel de Joaquín García Monge. La misma fue una importante revista cultural que iniciara en 1906 bajo la dirección de su fundador y terminada en 1917 por Alfredo Greñas, sucesor de García Monge en la dirección de la revista. La Colección Ariel se caracterizó por difundir una selección de literatura clásica y moderna de distinguidos intelectuales latinoamericanos, europeos y estadounidenses. A partir de 1908 la revista incluye una sección denominada "Rincón de los niños"  </text>
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                    <text>,cVlLECClON ll HEL

RLJPCN

Cuaderno 72

DARIO

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ARI~L
REPERTORIO AMERICANO

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{rente al Correo

,

J .\DIE TOR:'&gt;10 ,

1916
SAN

J O SE D E

COSTA RICA Imprenta Grenas

C

. A.

�OBRAS DE RUBÉN DARIO
Verso
PRBIERA.S NOTAS
ABROJOS
PROSAS PROFA.NAS
CANTOS DE VIDA Y ESPERANZA.
EL CA.N'l'O ERRANTE
POEMA DEL OTOÑO Y OTROS POEMAS
ÜA.NTO A LA ARGENTINA. Y OTROS POEMAS

Prosa
A

DE GILBERT

Los RAROS
ESPAÑA CONTEMPORÁNEA
PEREGRINACIONES
LA CARA.V.ANA PASA
TIERRAS SOLARES
OPINIONES

P .ARISIANA

'

LETRAS
TODO AL VUELO
AUTOBI0WFÍ.A, -

...:-------

ROBEN

ten León de Nicaragua en la noche del 6 de Febrero de ,9 16

Verso y Prosa
AZUL ...

EL VIAJE A. NTcARAGUA.

DARIO

( Dibujo de V.isqucz Díaz)

�A?RECIACION
7TN día, como alguien hiciera notar a
URubén Darío la maldad escondida en tre algunas frases mías sobre un poema
suyo, murmuró, según parece :
-Lo que me consuela es que él sabe
mejor que nadie cuán injusto es eso.
Y, a fe de hombre honrado, mi gran
amigo tenía razón. Porque si hay alguien
en el mundo que admira su obra, que
admira su esfuerzo y que admira su vida,
soy yo. No tengo más que evocar·las primeras sensaciones de mi vida literaria,
para sentir, en el acto, todo lo que al autor de "Azul'' le debe mi alma. E l mismo ha contado, en más de una· ocasión,
cómo nos conocimos. Fué allá, en nuestra
Tierra Tropical, cuando el colegio acababa apenas de abrirme sus puertas odiosas.
El era ya célebre. Cubierto de laureles,
Yolvía de países más hospitalarios que el
suyo propio, para dar a la juventud centroa·m ericana la magnífica lección de su
independencia y de su riqueza intelectual.

�4

APRECIACIÓN

Don Juan Valera lo había consagrado.
América toda lo consideraba como el más
joven, como el más grande de sus maestros. Y los adolescentes iban a él llenos de
.
'
entusiasmos, para ofrecerle sus primicias.
''Entre los que primero llamaron a mi
puerta- ha podido escribir-hallábase un
chico de ojos soñadores y de labios sensuales". El recibimiento que aquel chico
tuvo, los cronistas lo conocen. Mas lo que
el mismo Rubén ignora, es que antes de
llamar a su puerta, la mano en apariencia
firme había temblado, como la de Reine al
levantar el aldabón de la casa de Goetbe
como la de Gautier al tirar de la campa~
nilla del cuarto de Rugo... ¡Ah! ¡ son
cosas é~tas que todos dejamos para las
memonas o para los artículos necrológi~os ! Pero ya que una verdadera inmortah_dad lo ha convertido en un ser excepc10nal, de .e~os que pueden saborear en vidalos anticipos de la eternidad, nada me
es tan gra!o como escribi~, aprovechando
su ausencia, en esta págma que él se ha
reservado para sus.íntimas devociones las
líneas que los escritores cruardamos' en
general para los entierros. e.
¡Rubén_ D~río ! . . . Y o no sé lo que tal
nombre s1gm:6.ca para los literatos que

APR1'0IACION

5

a!iora comienzan a dar cuerpo a sus vis10nes, pero estoy seguro de que hace veinte añ?s, cuando los adolescentes de mi generación oían esas silabas sonoras y raras,
que parecen haber sido creadas de intento para la celebridad, algo de profundamente grave agitaba nuestras almas. El
único libro que entonces había publicado
el gran poeta, era el legendario ''Azul ''
que no tiene ni la profundidad, ni la intensidad, ni la serenidad de obras suyas
posteriores, y que, sin embargo, nos hacía ya entrever los maravillosos horizontes en los cuales, más tarde, ha abierto
sus alas la musa castellana. Al lado del
joven maestro, en aquel entonces, otros
bellos poetas cantaban. En México hallá~ase, en p!ena fuerza de producción, Gutiérrez ~áJera, y en Cuba agonizaba, como.un d10s condenado a todos los dolores,
J uhán del Casal. Luego, dispersas, oíanse en el vasto Continente las voces de José Martí, profesor de lirismo; de Pérez
Bonalde, descubridor de mundos raros;
de Domingo Estrada, 'd espertador de almas; de Francisco Gavidia, escrutador de
arcai:os. Ninguno de estos seres su periores m de otros cuyos nombres olvido,
ejercían, empero, en• nuestros círculos, el

�6

poder mágico del cantor de "Azul".
¿Por qué? . .. Nadie, a la sazón, hubiera
podido decirlo a punto fijo. Nadie sabía
sino una cosa y es, que en aquel tomito
impreso en Chile y en el que veinte países
yeían un brevi_ario, había u?a riqueza
magotable de imágenes, de ntmos y de
novedades. Mas ahora, considerando mejor aún que la ob~a la personalidad del
gran J.&gt;Oeta, comprendemos que si su influencia era mayor que las demás, es porque su genio era el· único que compendiaba todas las aspiraciones ideales de
u? _universo ávido de independencia espmtual y de perfección artística. Lo que
nuestra generación, cansada de la solemnidad clásica, había entrevisto en el relampagueo de cien genios incompletos, el
nuevo apóstol n os fo ofrecía complet o y
compacto, en un haz luminoso.
Aquella magnífica lección salvadora era
la que, confusamente oída e instintivamente comprendida, nos hacía a todos
nosotros vasallos del joven maestro.
Y cuando digo t odos nosotros, no empleo una fórmula vaga. Aun los que menos parece.o deberle, le deben, entre los
h (!ml?res de mi gen~ración, gran parte del
-~~oro q-~~ poseen. Así, p9r. ejemplo ...

7

APRECIAOION

APRECIACION

¡Pero es tan penoso hablar de sí mism&lt;? 1••
Rubén Darío ha cont ado _cómo, habiéndome encontrado en camino de Madrid,
pudo hacerme torcer el rumbo hacia París . '' Y o le di su patria ideal '', dice. J-i:n
realidad, algo más me dió, algo que, in gratamente, he olvidado más de una vez,
y que es el fondo mismo de mi alma. A
él le debo, en efecto, la primera lección fecunda de belleza. El me enseñó a comprender,· que hay en el saber escribir algo
que es más que saber , y algo que es más
que escribir. Al salir de los libros clásicos,
al escaparme de la r etórica, " A zul" fue
el evangelio que me hizo sentir q1;1e!, por
encima de todo, el arte es una rehg1on.
E. GOMEZ CARRILLO.
Agosto de 19u,.
I

•

�LA CASA DE L AS IDEAS

9

II

LA CASA DE LAS IDEAS
I

e

frase de Elisée Reclus: ''La ciudad de los libros" despierta en mí
este pensar: ''las casas de las ideas".
En efecto; si la palabra es un ser vivien.
fe, es a causa del espíritu que la anima: la
idea.
Así, pues, las ideas, con sus carnes de
palabras, vivientes, activas, se congregan,
hacen sus ciudades, tienen sus casas. La
ciudad es la biblioteca, la casa es el libro.
. Helas allí como los humanos seres; hay
ideas reales, augustas, medianas, bajas, viles, abyectas, miserables. Visten también
realmente, medianamente, miserablemen.
te. Tienen corona de oro, tiara, yelmo,
manto o harapos. Imperiosas o humilladas,
se alzan o caen, cantan o lloran. Evocadas
por el hombre, dejan sus habitáculos, abandonan sus alvéolos, resuenan en el aire o
silenciosas, penetran en las almas por '10~
ojos. Luego vuelven a sus casas, después
de hacer el bien o el mal.
STA

Tenéis aquí una vieja catedral: es un
misal antiguo. Muestra sus ferradas y pe•
sadas puertas; sus muros, sus esculturas,
sus vidrios coloreados, sus rotondas, sus
flechas, sus agujas, sus campanarios. En
los nichos de las .mayúsculas viven los santos, las vírgenes, los mártires. A su rededor clama un pueblo de ideas santas, canta
como a son de órgano o al vago vibrar de
tiorbas celestes. Las ideas angélicas, encarnadas en palabras castas y blancas, dicen en coro rezos, himnos, glorías, hosan nas. Las martirizadas pasan purpúreas,
cerca de los azules y oros que pulieron los
monjes. U nas llevan los ramos de lirios en
las manos otras clavos, coronas de espinas o pal~as. ¡Palmas! Cuando el triunfo
de Nuestro Señor Jesucristo llena las vastas naves, el pueblo de ideas fieles se congrega. Es el ambiente de los profetas, el
mundo de los doctores, la atmósfera de
los beatos. Un incienso de fe perfuma el
aire. Los altares, bello$ de oro y ·de cirios,
presentan la magnificencia mística de sus
arquitecturas. Por las cornisas, por los tallados de las puertas, por los calados de
las piedras, piruetean los demonios bufos

�10

RUBÉN DARfo

con los frailes obscenos; un cabrón que termina en largo y crespo follaje veget al,
quiere ascender hasta la soberbia expansión de los maravillosos e historiados rosetones.
Esa vieja historia es un castillo feu dal.
Oís el cuerno del enano, en tráis por el
puente levadizo. Encon traréis dent ro al
castellano, a la castellana, a los pajes, a las
dueñas. Las ideas están vestidas a la usa nsa de entonces; todo es hierro, lorigas, caparazones; en lo~ cintos las espadas, e n
los blancos cuellos las golas; en los puños
gerífaltes. Y suena el rumor de las mesnpdas de ideas. Ellas claman, vitorean, dicen
decires, cantan cantos, tienen sus fiestas,
sus cacerías; pelean bravas, juran y se signan, saben de respeto y de honor, de D ios
y de los caballeros. .De noche, al calor del
buen hogar, cuentan cuentos.
_ En esa Iliada pasa, t ruena un mundo
de ideas gigantescas; viven en palabras
desmesuradas, altas, vibrantes, sonoras,
primitivas, divinas. Ha'y ideas que pasan
desnudas · como Venus; otras que ululan
como Hécuba; otras heroicas y veloces
como Aquiles. En esa portentosa ciudad
griega por donde quiera os halaga la mar_avilla del ritmo, reina la música en su

LA CASA DI!:

LAS IDEAS

l1

sentido original; al mandato de una lógica
imperiosa, todo se mueve obedeciendo al
número; al paso escucháis cómo hacen vibrar el bosque de aritmética las cigarras
del verso.
En ese usado A n A mandi os sonríen
variad as y graciosas ideas femeninas. Provocan, llaman a la batalla del amor; así
como ese ojeado Aretino, propiedad quizá
de alguna refinada marquesa del tie1npo
pasado, es un curioso prostíbulo.
E n las bib!iotecas existe el "inferí", como
en ciertos museos los gabinetes secretos,
y en los estereoscopios las vista~ reservadas. ¿En dónde había de estar sino en er
infierno la Faustina del divino Marqués?
III

Los impresores y los encuadernadores
son los arquitectos de las ideas congregadas. Ellos les levantan sus palacios, o las
aloj an en casas burguesas; las adornan de
formas elegantes, caprichosas, modernas,
graves, cómicas; las ilustran, las refinan o
las ponen en aislados gheto~; las colocan,
las recaman de oro como si fuesen personas imperiales; tapizan sus casas con las
pieles de los animales, con costosos pergaminos, telas ricas, sedas y galones. Mu-

�1-2

RUBÍ:N DARIO

- - - - - - -chas, fastuosas y vulgares, moran en palacetes opulentos de keapsake; otras, hermosísimas, puras, nobles, llevan pobremente
en ediciones modesta·s su perfecta gracia
gentilicia.
Las primeras son semejantes a ricas herederas, feas y estúpidas; las otras a princesas olvidadas, hijas de reyes caídos, virginales, supremas, avasalladoras por la
sola virtud de su potencia nativa. Hay
uñas heroicas, yámbicas, masculinas. Haylas soldados, espadachines, verdugos, perros furiosos. ¡No toquéis a los que manejan ideas!
Allí viven las ideas en sus casas, en sus
ciudades e imperios, las bibliotecas; tienen.
sus Parises, sus Londres, sus aldehuelas,
sus villas. En las puertas de sus mansiones
se ven nombres anunciadores de sus jerarquías, desde la Bz"bHa hasta Bertoldo, desde Hugo hasta el Sr. X. Pues todo en ellas
Y sucede como en los hombres, y así,
son unas porfirogénitas, otras plebeyas.
como el hombre también, unas mueren y
caen en el olvido; otras ascienden a la inmortalidad, por la suma gloria del genio·
(Del volumen Letras)

AZUL .... .
.. .. Esta mañana de primavera me he
puesto a hojear mi ~mado viejo libro, u_n
libro primigenio, el que iniciara un movimiento mental que había de tener después
tantas triunfantes consecuencias; y lo hojeo como quien relee antiguas cartas de
amor, con un cariño melancólico, con una
"saudade" conmovida en el recuerdo de
mi lejana juventud. Era en Santiago de
Chile, a donde yo había llegado, desde la
remota Nicaragua, en busca de un ambiente propicio a los estudios y disciplinas
intelectuales. A pesar de no haber producido hasta entonces Chile principalmente
sino hombres de estado y de jurisprudencia, gramáticos, historiadores, periodistas,
y, cuando más, rimadores tradicionales y
académicos de directa descendencia peninsular, yo encontré nuevo aire para mis
ansiosos vuelos y una juventud llena de
deseos de belleza y de nobles entusiasmos.
Cuando publiqué los primeros cuentos y
poesías que se salían de los cánones usua.

�RUBÉN DáRfo

les, si obtuve el asombro y la censura de
los profesores, logré en cambio el cordial
aplauso de mis compañeros. ¿Cuál fué el
origen de la novedad? El origen de la novedad fué mi reéiente conocimiento de
autores franceses del Parnaso, pues a la
sazón la lucha simbolista apenas comenza.
ba en Francia y no era conocida en el extranjero y menos en nuestra América. F ué
Catulle Mendés mi verdadero iniciador,
un Mendés traducido, pues mi francés todavía era precario. Algunos de sus cuentos
lírico-eróticos, una que otra poesía, de las
comprendidas en el "Parnase contempo•
raine'', fueron para mí una revelación.
Luego vendrían otros anteriores y mayores: Gautier, el Flaubert de "L'-l tentatioo
de St. Antoine'', Pé3:ul de Saint Víctor, que
me aportarían una inédita y deslumbra nte
concepción del estilo. Acostumbrado al
eterno clisé español del siglo de oro, y a
.su indecisa poesía moderna, encontré en
los franceses que he citado una mina lite•
raria por explotar: la aplicación de su
manera de adjetivar, de ciertos modos sintáxicos, de su aristocracia verbal, al castellano. Lo demás lo daría el carácter de
nuestro idioma y la capacidad individual.
Y yo, que me sabía de memoria el "Die•

AZUL ••••

15

cionario de galicismos" de Baralt, comprendí que, no sólo el galicismo oportuno,
sino ciertas pa.r ticularidades de otros idiomas son utilísimas y de una incomparable
eficacia en un apropiado· trasplante. Así
mis conocimientos de inglés, de italiano,
de latín, debían servir más tarde al desenvolvimiento de mis propósitos literarios.
Mas mi penetración en el mundo del arte
verbal francés no había comenzado en tierra chilena. Años atrás, en Centro América, en la ciudad de San Salvador y en compañía del buen poeta Francisco Gavidia,
mi espíritu adolescente había explorado la
inmensa selva de Víctor Hugo y había
contemplado su océano_ divino en don&lt;le
todo se contiene. ·
¿Por qué ese título "Azul"? No conocía
aún la frase huguesca "L'Art c'est !'azur",
aunque sí la estrofa musical de "Les chatiments'':
Adieu, patrie,
L 'onde est en furie.
Adieu, patrie!
Azur!

Mas el azul ·e ra para mí el color del en.
sueño, el color del arte, un color helénico
Y homérico, color oceánico :y firmamental,
el "coeruleum", que en PJ;nic es el color

�16

RUBÉN DARÍO

simple que semeja al de los cielos y
zafiro. Y Ovidio había cantado:
Res pice vindicibus pacatúm viribus orbem
Que latam Nereus coerulus ambit bumum.

Concentré en ese color célico la :floración espiritual de mi primavera artística;
Ese primer libro, -pues apenas puedo co
tar el volumen incompleto de versos qu
apareció en Managua con el título de "Pr'
meras notá.s"-se componía de un puñad
de cuentos y poesías, que podrían califi
carse de parnasianas. "Azul.. .. " se imp ·
mió en 1888 en Valparaíso, bajo los au
picios del poeta de la Barra y de Eduard
Poirier, pues el mecenas a quien fue
dedicado por insinuaciones del primero d
estos amigos ni siquiera me acusó reci
del primer ejemplar que le remitiera.
El libro no tuvo mucho éxito en Chil
Apenas se fijaron en él cuando D. Jua
Valera se ocupara en su contenido en un
de sus famosas "Cartas Americanas" d
"Los lunes del Imparcial". Valera vió m
cho, expresó su sorpresa y su entusias~
sonriente-¿por qué hay muchos que qui
reo ver siempre alfileres en aquellas man
ducales?-perQ no se dió cuenta de la tra
- é~ndencia de mi tentativa. Porque si

AZUL ••••

17

librito tenía. algón personal mérito relativo, de allí debía derivar toda nuestra futura revolución intelectual. A los que asustaba lo original de la reciente manera les
fué extraño que un _impecable como don
Juan Valera hiciese notar que la obra estaba escrita "en muy buen castellano".
Otros elogios hiciera "el tesorero de la
lengua", como le llama el conde de las
Navas, y el libro fu é desde entonces buscado y conocido tanto en España como en
América. Valera observa, sobre todo, el
completo espíritu francés del volumen.
"Ninguno de los hombres .de letras de la
península que he conocido yo con más espíritu cosmopolita, y que más largo tiempo
han residido en Francia, y que han hablado mejor el francés y otras lenguas extranjeras, me ha parecido nunca tan compenetrado del espíritu de Francia como usted
me parece: ni Galiana, ni D. Eugenio de
Ochoa, ni Miguel de los Santos Alvarez.''
Y agregaba más adeiante: "Resulta de
aquí un autor nicaragüense que jamás salió de Nicaragua sino para ir a Chile, y
que es autor tan a la moda de París y con
tanto chic y distinciún, que se adelanta a
la moda y pudiera modificarla e imponerla". Cierto; un soplo de París animaba mi

�18

RUBÍ:N DARfo

esfuerzo de entonces; mas había también,
como el mismo Valera lo afirmaba, un gran
amor por las literaturas clásicas y conocimiP.nto "de todo lo moderno europeo". No
era, pues, un plan limitado y exclusivo.
Hay, sobre todo, juventud, un ansia de
vida, un estremecimiento sensual, un relente pagano, a pesar de mi educación religiosa y profesar desde mi infancia la doctrina católica, apostólica, romana. Ciertas
notas heterodoxas las explican ciertas lecturas.
En cuanto al estilo, era la época en que
predominaba la afición por la ''escritura
artista", y el diletantismo elegante. En
el cuento El rey burgués", creo reconocer la influencia de Daudet. El símbolo es
claro, y ello se resume en la eterna protesta del artista, contra el hombre práctico y
seco, del soñador contra la tiranía de la
riqueza ignara. En "El sátiro sordo", el
procedimiento es más o menos mendesiano, pero se impone el recuerdo de Hugo y
de Flaubert. En "L:i ninfa", los modelos
son los cuentos parisienses de Mendés, de
Armand Silvestre, d:! Mezeroi. con el aditamento de que el medio, el argumento,
los detalles, el tono, son de la vida de
París, de la literatura de París De más
11

AZUL ••••

19

advertir que yo no había salido de mi pequeño país natal, como lo escribe Valera,
sino para ir a Chile, y que mi asunto y mi
composición eran de base libresca. En 11 El
fardo" triun fa la entonces en auge escuela
naturalista. Acababa de conocer algunas
obras de Zola, y el reflejo fué inmediato;
mas n.o correspondiendo tal modo a mi
temperamento ni a mi fantasía, no volví a
incurrir en tales desvíos. En 11 EI velo de
la reina Mab", sí, mi imaginación encontró asunto apropiado. El deslumbramiento
shakespeareano me poseyó y realicé por
primera vez el poema en prosa. Más que
en ninguna de mis tentativas, en esta perseguí el ritmo y la sonoridad verbales, la
trasposición musical, hasta entonces-es
un hecho reconocido-desconocida en la
prosa castellana, pues las cadencias de algunos clásicos son, en sus desenvueltos
· períodos, otra cosa. "La canción del oro"
es también poema en prosa, pero de otro
género. Valera la califica de letanía. Y
aquí una anécdota. Y o envié a París, a varios hombres de letras, ejemplares de mi
libro, a raíz de su aparición. Tiempo después, en "La Panthée" de Peladán aparecía un "Cantique de l'or" más que semejante al mío. Coincidencia posiblemente.

�AZUT, ••••

20

21

R UBÉN DARfO

No quise tocar el asunto, porque entre el
gran esteta y yo no había esclarecimiento
posible, y a la postre habría resultado, a
pesa~ de la cronología, el autor de ''La
canción del oro" plagiario de Peladán.
"El ru b'"
i es otro acento a la manera
parisiense. Un "mito'', dice Valera. U na
fantasía primaveral, más bien; lo propio
que "_El palacio del sol", donde llamara la
atención el empleo del "leit-motiv". Y
otra na~ra 7ión ~e París, más ligera, a pesar
de su s1g01ficac1ón vital, "El pájaro azul''.
En "Palomas blancas y garzas morenas''
e_l tema es autobiográfico y el escenario la
tierra centroamericana en que me tocó
nacer. Tod~ e~ él es verdadero, aunque
dorado de ilusión juvenil. Es un eco fiel
de
adole~cencia amorosa, del despertar
de_ mts sentidos y de mi espíritu ante el
ent~ma de la universal palpitación. La parte titulada "En Chile" que contiene "En
busca de Cuadros", "Acuarela'', "PaisaJ·e"
"Agua 1uerte
l'.
'' , ' 'L a V '1rgen de la Paloma"'
"La cabeza'', otra " A cuarela'', ''Un retrato'
de Watteau", '!Na tu raleza muerta" "Al
carbón", ''Paisaje", y "El ideal'', co~stituye~ ensayos de color y de dibujo, que no
teman ante~e~entes e? nuestra prosa. Tales traspos1c1ones pictóricas debían ser

m!

seguidas por el grande y admirable colombi°ano J. Asunción Silva,-y esto, cronoló·
gicamente, resuelve la duda expresada por
algunos de haber sido la producción del autor del Nocturno anterior a nüestra Reforma. "La muerte de la emperatriz de la China -publicado recientemente en francés en
la colección "Les mille nouvelles nouvelles",-es un cuento ingenuo, de escasa
intriga, con algún eco a lo Daudet. "A
una estrella", canto pasional, romanza,
poema en prosa, en que la idea se une a
la musicalidad de la palabra.
Luego viene la parte de verso del pequeño volumen. En los versos seguía el mismo método que en la prosa: la aplicación de ciertas ventajas verbales de otras
lenguas, en este caso principalmente del
francés, al castellano. Abandono de las
ordenaciones usuales de los clisés consuetudinarios; atención a la melodía interior,
que contribuye al éxito de la expresión
rítmica; novedad en los adjetivos, estudio
y fijeza del significado etimológico de cada
vocablo, aplicación de la erudición oportuna, aristocracia léxica. En "Primaveral"
-de "El año Hrico",-creo haber dado una
nueva nota en la orquestación del romance, con todo y contar con antecesores tan

�22

RUBÉN DARIO

ilustres al respecto como Góngora y el
cubano Zenea. En "Estival" quise realizar
un trozo de fuerza. Algún escaso lector de
tierras calientes ha querido dar a entender
que - ¡tratándose de tigres! - mi trabajo
podía ser, si no hurto, traducción, de Leconte de Lisie. Cualquiera puede desechar
la inepta insinuación con recorrer toda la
obra del poeta de "Poémes barbares". Ello
me hizo sonreir, como el venerable ''Atheneum" de Londres, que porque hablo de
toros salvajes en unos de mis versos, me
compara con Mistral. En "Autumnal" vuelve el influjo de la música, una música íntima, "di c:imera'', y que contiene las gratas
aspiraciones amorosas de los mejores años,
la nostalgia de lo aun no encontrado-y
que, casi siempre, no ~e encuentra nunca
tal como se sueña. H ay en seguida, aconsonantando con lo anterior, la versión de
un ''Pensamiento de otoño", de Armand
Silvestre. Bien sabido es qu&lt;:&gt;, a pesa'r de ·
sus particularidades harto rabelaisianas y
de su excesiva "galoiserie", Silvestre era
un poeta en ocasiones delicado, fino y sentimental. "Anagke" es una poesía aislada
y que no se compadece con mi fondo cristiano. Valera la censura con razón, y ella
no tuvo posiblemente, más razón de ser

AZUL ••••

23

que un momento de desengaño, y el acíbar de lecturas poco propias para levantar
el espíritu a la luz de las supremas razones. El más intonso teólogo puede deshacer en un instante la reflexión del poeta
en ese instante pesimista, y demostrar que
tanto el gavilán como la paloma forman
parte integrante y justa de la concorde
unidad del universo; y que, para la mente
infinita, no existen, como para la limitada
mente humana, ni Arimanes, ni Ormutz.
Concluye el librito con una serie de sonetos: "Caupolicán", que inició la entrada
del soneto alejandrino a la francesa en
nuestra lengua,-al menes según mi conocimiento. Aplicación a igual poema de forma fija, de versos de quince sílabas, se
advierte en "Venus". Otro soneto a la
francesa y de asunto parisiense: "De invierno". Luego retratos líricos, medallones,
de poetas que eran algunos de mis admiraciones de entonces: Leconte de Lisie,
Catulle Mendés, el yanqui Walt Whitman,
el cubano J. J. Palma, el mejicano Díaz
Mirón, a quien imitara en ciertos versos
agregados en ediciones posteriores de
''Azu1....'' , y que
. empiezan.
.
·

�24

RUBÉN DARIO

Nada más triste q ue un titán que llora,
Hombre-montafia encadenado a un lirio,
Que gime, fuerte, que, pujante, implora,
Víctima propia en su fata!"mar tirio.

Tal fué mi primer libro, origen de las
bregas posteriores, y que, en una mañana
de primavera, me ha venido a despertar
los más gratos y perfumados recuerdos de
mi vida pasada, allá en el bello país de
Chile. Si mí "Azul....'' es una producción
de arte puro, sin que tenga nada de docente ni de propósito moralizador, no es
tampoco lucubrado de manera que cause
la menor delectación morosa. Con todos
sus defectos, es de mis preferidas. Es una
obra, repito, que contiene la flor de mi juventud, que exterioriza la íntima poesía
de las primeras ilusiones y que está im•
pregnada de amor al arte y de amor al
amor.
Paris, Junio de 1913.

PROSAS PROFANAS

inútil tarea intentar un análisis exeSería
gético de mi libro "Prosas Profanas''

después del estudio tan completo del gran
José Enrique Rodó en su magistral y célebre opúsculo, reproducido a manera de
prólogo en la edición parisiense de la Viuda de C. Bouret, y en la cual no apareció
la firma del ilustre uruguayo por un descuido de los editores. Mas sí podré expresar mi sentimiento personal, tratar de mis
procedimientos y de la génesis de los poemas en esta obra contenidos. Ellos corresponden al período de ardua lucha intelectual que hube de sostener, en unión de mis
compañeros y seguidores, en· Buenos Aires,
en defensa de las ideas nuevas, de la libertad ·del arte, de la acracia, o, si se piensa
bien, de la aristocracia literaria. En unas
palabras de introducción concentraba yo el
alcance de mis propósitos.
Ya había aparecido "Azul..." en Chile;
ya había aparecido "Los Raros'' en la capital argentina. Estaba de moda entonces

�26

RUBÉN DARÍO

la publicación de manifiestos, en la brega
simbolista de Francia, y mnchos jóvenes
amigos me pedían hiciese ·en Buenos Aires
lo que, en París, Moreas y tantos otros.
Opiné que no estábamos en idéntico medio,
y que tal manifiesto no sería ni fructuoso,
ni oportnno. La atmósfera y la cultura de
la secular Lutecia no era la misma de nuestro estado continental. Si en Francia abundaba el tipo de Remy de Gourmont, "Celui-qui ne-comprend-pas" ¿cómo no sería
entre nosotros?. El pululaba en nuestra clase dirigente, en nuestra general burguesía,
en las letras, en la vida social. No contaba,
pues, sino con una "élite", y sobre todo
con el entusiasmo de la juventud, deseosa
de una reforma, de un cambio en su manera de concebir y de cultivar la belleza.
Aun entre algunos que se habían apartado de las an~iguas maneras, no se comprendía el valor del estudio y de la aplicación constante, y se creía que con el solo
esfuerzo del talento podría llevarse a cabo
la labor emprendida. Se proclamaba una
estética individual, la expresión del concepto propio, mas también era preciso la base
del conocimiento del arte a que uno se con ·
sagraba, una indispensable erudición y el
necesario don del buen gusto. Me adelanté

PROSAS PROFANAS

27

a prevenir el perjuicio de toda imitación, y,
apartando sobre todo a los jóvenes catecúmenos de seguir rr.is huellas, recordé un
sabio consej o de Wagner a una ferviente
discípula suya que fué al mismo tiempo
una de las amadas de Catulle Mendés.
Asqueado y espantado de la vida social
y política en que mantuviera a mi país original un lamentable estado de civilización
embrionaria, no mejor en tierras vecinas,
fué para mí un magnífico refugio la República Argentina, en cuya capital, aunque
llena de tráfagos comerciales, había una
tradición intelectual y un medio más favorable al desenvolvimiento de mis facultades
estéticas. Y si la carencia de una fortuna
básica me obligaba a trabajar periodísticamente, podía dedicar mis vagares al ejercicio del puro arte y de la creación mental.
Mas abominando la democracia, funesta a
los poetas, así sean sus adoradores como
Walt Whitman, tendí hacia el pasado, a las
antiguas mitologías y a las espléndidas historias, incurriendo en la censura de los
miopes. Pues no se tenía en toda la América española como fin y objeto poéticos más
que la celebración de las glorias criollas,
los hechos de la independencia y la naturaleza americana: un eterno canto a Junín,

�RUBÉN' DARIO

PROSAS PROFAN'AS

una inacabable oda a la Agricultura de la
zona tórrida, y décimas pa.trióticas. No negaba yo que hubiese un gran tesoro de poe•
sía en nuestra época prehistórica, en la conquista y aun en la colonia; mas con nuestro
estado social y político posterior llegó la
chatura intelectual y períodos históricos
más a propósito para el folletín sangriento
que para el noble canto. Y agregaba, sin
embargo: ''Buenos Aires: cosmópolis. ¡Y
mañana!" La comprobación de este augurio
quedó afirmada con mi reciente ''Canto a
la Argentina".
En cuanto a la cuestión ideológica y verbal, proclamé ante glorias· españolas más
sonoras, la del gran D. Francisco de Quevedo, de Santa Teresa, de Gracián, opinión que más tarde aprobarían y sostendrían en la Península egregios ingenios.
U na frase hay que exigirla comento:
"Abuelo, preciso es decíroslo: mi esposa
es de mi tierra; mi querida es de París."
En el fondo de mi espíritu, a pesar de mis
vistas cosmopolitas, existe el inarrancable
filón de la raza; mi pensar y mi sentir continúan un proceso histórico y tradicional;
mas de la capital del arte y de la gracia, de
la elegancia, de la claridad y del buen gusto, habría de tomar lo que contribuyese a

embellecer y decorar mis eclosiones autóctonas. Tal di ~ entender. Con el agregado
de que no sólo de las rosas de París extraería esencias, sino de todos los jardines
del mundo. Luego expuse el principio de
la música interior: · "Como cada palabra
tiene un alma, hay, en cada verso, además
d~ la armonía verbal, una melodía ideal.
La música es sólo de la idea, muchas ve•
ces". Luego profesé el desdén de la crítica
de gallina- ciega, de la gritería de los ocas,
y aticé el fuego del estímulo para el trabajo,
para la creación, "Bufe el eunuco: cuando
una musa te dé un hijo, queden las otras
ocho en cinta". Frase que he leído citada
en una producción reciente de un joven es•
pañol, ¡como de Théophile Gautier!. ..
En "Era un aire suave... '', que es un aire suave, sigo el precepto del Arte Poética
de Verlaine: "De la musique avant toute
chose". El paisaje, los personajes, el tono,
se presentan en ambiente siglodieciochesco.
Escribí como escuchando los violines del
rey. Poseyeron mi sensibilidad Romeau y
Lulli. Pero el abate joven de los madrigales y el vizconde rubio de los desafíos, ante
Eulalia que ríe, mantienen la secular felinidad femenina contra el viril rendido; Eva,
· Judith, u Onfalia; peores que todas las

28

29

�30

31

RUBÉN DARÍO

PROSAS PROFANAS

''sufragettes". En "Divagación" diríase un
curso de geografía erótica; ]a invitación al
amor bajo todos los soles, la pasión de todos ]os colores y de todos los tiempos. Allí
flexibilicé hasta donde puede el endecasílabo. La "Sonatina'' es la más rítmica y musical de todas estas composiciones, y la que
más boga ha logrado en España y América. Es que contiene el sueño cordial de toda adolescente, de toda mujer que aguarda
el instante amoroso. Es el deseo íntimo,
la melancolía ansiosa, y es, por fin, la es•
peranza. En ''Blasón" celebro el cisne,
pues esos versos fueron escritos en el álbum
de una marquesa de Francia propicia a los
poetas. En el "Del Campo'' me amparaba
la sombra de Banville, en un tema y en
una atmósfera criollos. En la alabanza "a
los ojos negros de Julia" madrigalicé capri•
chosamente. La "Canción de Carnaval"
es también a lo Banville, una oda funam •
bulesca, de sabor argentino, bonaerense.
Dos galanterías siguen, para una dama cubana. Fueron escritas en presencia de mi
malogrado amigo J ulián del Casal, en la
Habana, hace más de veinte años, e inspirados por una bella dama, María Cay,
hoy viuda del general Lachambre. "Bouquet" es otro madrigal de capricho. "El

faisán", en tercetos monorrimos, es uÍl
producto parisiense, ideado en París, escrito en París, trascendente de parisina.
"Gan;onniere" dice horas artísticas y fraternas de Buenos Aires. "El país del sol",
formulado a la manera de los "lieds de
France" de Catulle Mendés, y como un
eco de Gaspard de la N uit, concretan la
nostalgia de una niña de las islas del trópico, animada de arte, en el medio frígido y
duro de Manhatan, en la imperial NewYork. "Margarita"--que ha tenido la explicable suerte de estar en tantas memoriases un melancólico recuerdo pasional, vivido, aunque en la verdadera historia, la
amada sensual no fué alejada por la muerte sino por la separación. "Mía", y "Dice
mía", son juegos para música, propios para
el canto, "lieds'' que necesitan modulación.
En "Heraldos,, demuestro la teoría de
la melodía interior. Puede decirse_ que en
este poemita el verso no existe, bien que
se imponga la notación ideal. El juego de
las sílabas, el sonido y color de las vocales,
el nombre clamado, heráldicamente, evocan
la figura, oriental, bíblica, legendaria, y el
tributo, y la correspondencia.
El "Coloquio de los centauros" es otro

�32

RUBÉN DARÍO

"mito'', que exalt.a las fuerzas natural_~s,
el misterio de la vida universal, la ascens10n
perpetua de Psique, y luego plan.tea el _arcano fatal y pavoroso de nuestra rnelud1ble
finalidad. Mas renovando un concepto pagano, Thanatos no se presenta com~ en la
visión católica, armada de su gu~dana, larva O esqueleto, la medioeval rema de. la
peste y emperat_riz de la gue~ra; antes bien
surge bella, ca~1 atrayente, sin rostro angustioso, sonriente, ~ura, cast_a, y con_ el
amor dormido a sus pies. Y, baJO un principio pánico, exalto la unidad del universo,
en la ilusoria Isla de Oro, ante la vas~a
mar. Pues como dice el divino visi_onar~o
Juan: "Hay tres c~~as que dan test1mon1~
en la tierra: el espmtu, el agua y la sangre,
, que " uno " . ( "Ep:
y estos tres no son mas
B. Joannis Apost .. V, 8.: Et ~r;s sunt, qui
testimonium dant 10 terra: spmtns, et agua,
et sanguis·1 et hic tres unum sunt.' ')
En "El poeta pregunta p_or Stella", el
poeta rememora a un angélico _s_er desa~arecido, a nna hermana de las hh~les mu~eres de Poe que ha ascendido al c1e!o cristiano. Luego leeréis un pr?lo~o liri~o, que
se me antojó llamar ''pórtico , escrito hace largos años en alabanza del n:uy buen
poeta, del vibrante, sonoro y copioso Sal-

PROSAS PROFANAS

33

vador Rueda, gloria y decoro de las An.
dalucías. Y como en ese tiempo visitase yo
lo que es llamada harto popularmente tierra
de María Santísima, no dejé de pagar tributo, contagiado de la alegría de las castañuelas, panderos y guitarras, a aqnelb
encantada región solar. Y escribí, entre
otras cosas, el "Elogio de la seguidilla".
En Buenos Aires, e iniciado en los secretos wagnerianos por un músico y escritor belga, M. Charles de Gouffre, rimé el
soneto de "El Cisne' '-¡ave eternal!-que
concluye:
¡Oh Cisne! ¡oh sacro pájaro! Si antes la blanca Helena
Del huevo ami de Leda brotó de gracia llena,
Siendo de la hermosura la princesa inmortal,
BaJo tus blancas :1las la nueva Poesía,
Concibe en una gloria de luz y de armonía
La Helena eterna y pura que encarna el ideal.

"La página blanca" es como un sueño
cuyas visiones simbolizaran las bregas, las
angustias, las penalidades del existir, la fatalidad genial, las esperanzas y los deseo gañas, y el irremisible epílogo de la sombra eterna, del desconocido más allá.
¡Ay, nada ha amargado más las horas
de meditación de mi vida que la certeza
tenebrosa del fin; y cuántas veces me he
refugiado en algún paraíso artificial, poseído del horror fatídico de la muerte!

�34

BUB~ DARÍO

"Año Nuevo" es una decor~c!6n si?eral,
animada, se diría, de un teolog1co ahen~o.
La"Sinfonía en gris mayor" trae necesariamente el recuerdo del mágico Thé~, del
exquisito Gautier y su "Symphome en
blanc majeur". La mía es_anota?a "d'al?rés
nature", bajo el sol de mi patna t~?pical.
y O he visto esas aguas en estagnac10n, las
costas como candentes, los viejos lobos de
mar que iban a cargar_ en goletas y b;r·
gantines maderas de tinte, y que partlan
a velas desplegad~s, con ;um~o a Europa.
Bebedores taciturnos, o nsuenos, cantaban
en los crepúsculos, a la popa de sus barcos,
· acompañándose con sus acord:ones, _cantos
de N ormandfa o de Bretana, mientras
exhalaban los bosques y los esteros cercanos rodeados de manglares, bocan~das c~lidas y relentes palúdicos. E~ 11 Ep1tal~m10
bárbaro" se testifica en la lira el tnunfo
amoroso de un grande apolo_nida. ~l ''.~esponso" a Verlaine prueba mt ad_m1racio~ Y
fervor cordial p '.)r el Pauvre Leha?, a quien
conocí en París en días de su tnste y en•
tristecedora bohemia; y hago ver las dos
faces de su alma pánica, la que da a la car•
ne y la que da al espíritu, la que da a las
leyes· de la huma_n a n_atural&lt;;z:1 y la..que da
a Dios y a los misterios catohcos, parale-.

PROSAS PROFANAS

35

lamente"· -~n el "Canto de la sangre'' hay
una _suce_s1on_~e correspondencias y equivale.nc1as sunb0licas, bajo el enigma del licor
sa grado qu e mantiene la vitalidad en nues. tro cuerpo mortal. La siguiente parte del
V?lumen, "Recreaciones arqueológicas", indican por su título el contenido. Son ecos y
man eras de épocas pasadas, y una demos~ración, para _los desconcertados y enganados contranos1 de que, para realizar la
obra ~e reforma y ~e modernidad que empren diera, he necesitado anteriores estudios
de clásicos y primitivos. Así en "Friso'' recurr_o al_ elegant~ verso libre, cuya · última
realización plausible en España es la célebre "Epístola a Horacio" de D. Marcelino
Menéndez y Pelayo. Hay más arquitectura y escultura que música; más cincel que
cuerda o flauta. Lo propio en "Palimsesto''
en d-0nde el ritmo se acerca a la repercusió~
de los números latinos. En "El reino interior" se encuentra de la influencia de la
poesía inglesa, de Dante Gabriel Rosetti
Y de algunos de los corifeos del simbolis~
mo francés. (¡ Por Dios! Si he querido en
un verso hasta aludir al "Glosario" de
Powell...) ' 'Cosas del Cid" encierra una ley~nda que narra en prosa Barbey d'Aure v1lle y que, en verso, he continuado. "De-

�37

PROSAS P ROF ANAS

36

RUBtN DARfO

cires, layes y canciones"renuevan antiguas
formas poémicas y estróficas; y así expreso
amores nuevos con versos compuestos y
arreglados a la manera de Johan de Duenyas, de Johan de Torres, de Valtierra, de
Santa Fe, con inusitados y sugerentes escogimientos verbales y rítmicas combiµaciones que dan un gracioso y eufónico resultado, y con el aditamento de finidas y
tornadas. Y, para concluir, en la serie de
sonetos que tiene por título "Las ánforas de
Epicuro"-con una "Marina" intercaladahay una como exposición de ideas filosóficas; en "La espiga" la concentraci6n de un
ideal religioso a través de la naturaleza; en
"La fuente" el autoconocimiento y la exal•
tación de la personalidad; en "Palabras de
la Satiresa" la conjunción de las exaltacio•
nes pá1'1ica y apolínea- que ya Moreas,
según lo hace saber un censor, más que
listo, había preconizado, ¡y tanto mejor!;en "La anciana" una alegórica afirma•
ción de supervivencia; en "Ama tu ritmo..."
otra vez la exposición de la potencia {nti•
ma individual; en "A los poetas risueños",
un gozo amable, un ímpetu que lleva a la
claridad alegre y reconfortante, con el exul·
torio de los cantores de la dicha; en "
hoja de oro", el arcano de tristezas autum·

nales; ~n "Marina", una amarga y verdadera página de mi vivir; en "Syrinx" (pues
el sonet? que aparece en otras ediciones
con el titulo "Dafne", por equivocación
debe llevar el d~ ''Syrinx") paganizo aÍ
cantar _la concreción espiritual de la metamo,rfos1s; "La gitanilla'' es una rimada
anecdo~a. Loo después a un antiguo y sabres~ c1tareda de España; lanzo una voz
de aliento Y ~e ánimo; indico mis sueños.
y tal es ~se hbro, que amo intensamente
Y. con_ delicadeza, no tanto como obra propia, sino porque a su aparición se animó
en nuestro continente toda una cordillera
de ~~esía poblada de magníficos y jóvenes
e~~mtus. Y nuestra alba se reflejó en el
VIeJo solar.

..

�CANTOS DE YIDA Y ESPERANZA

CANTOS DE VIDA Y ESPERANZA
C

I

un "Azul. .. " simboliza el comienzo de

Vmi primavera, y "Prosas profanas" mi
primavera plena, "Cantos de Vida y Esperanza'' encierran las esencias y f.avias de mi
otoño. He leído, no recuerdo ya de quien,
el elogio del otoño; mas, ¿quien mejor que
Hugo lo ha hecho con el encanto profundo de su selva lírica? La autumnal es la
estación rdlexiva. La naturaleza comunica
su filosofía sin palabras, con sus hojas
pálidas, sus cielos taciturnos, sus opacidades melancólicas. El ensueño se impregna de reflexión. El recuerdo ilumina con
su interioi4- luz apacible los más amables
secretos de nuestra memoria. Respiramos,
como a través de un aire mágico, el perfume de las antiguas rosas. La ilusión
existe, mas su sonrisa es discreta. Adquiere el amor mismo cierta dulce gravedad. Esto no lo comprendieron muchos,
que al aparecer "Cantos de Viqa y Esperanza'' echaron de menos el tono matinal de "Azul...", y la princesa que es-

39

taba triste en "Prosas profanas'', y los caprichos sfglo xvm, mis queridas y gentiles
versallerías, los madrigales galantes y preciosos y todo lo que, en su tiempo, sirvió
para renovar el gusto y la forma y el vocabulario, en nuestra poesía encajonada en lo
pedagógico-clásico, anquilosada de siglode-oro, o apegada, cuando más, a las fórmulas prosaico-filosóficas o baritonantes y •
campanudas de maestros, aunque ilustres,
limitados. Apenas Becquer había traído
su m~lodía a la germánica, ·aunque el gran
Zorrilla imperase, Cid del Parnaso castellano, con su virtuosidad genial y castiza.
Al escribir ''Cantos de Vida y de Esperanza" yo había explorado, no solamente el
campo de poéticas extranjeras, sino también
los cancioneros antiguos, la obra ya cor1~pleta, ya fragmentaria de los primitivos de la
poesía española, en los cuales encontré riquezas de expresión y de gracia que en
vano se buscarán en harto celebrados autores de siglos más cercanos. A todo esto
agregad un espíritu de modernidad con el
cual me compenetraba en mis incursiones
poliglóticas y cosmopolitas. En unas p~labras liminares y en la introducción en
endecasílabos se expfü:a la índole del nuevo libro: la historia de una juventud allen

�,10

RU BtN DARÍO

d~ tristezas y de desilusión, a pesar de las
primaverales sonrisas; la luéha por la existencia, desde el comienzo, sin apoyo familiar, ni ayuda de mano amiga; la sagrada y
terrible fiebre de la lira; el culto del entusiasmo y de la sinceridad, contra las añagazas y traiciones del mundo, del demonio
y de la carne; el poder dominante e inven. cible de los sentidos en una idiosincrasia
calentada a sol de trópico en sangre mezclada de español y chorotega o nagrandaoo;
la simiente del catolicismo contrapuesta a
un tempestuoso instinto pagano, complicado con la necesidad psicofisiológica de estimulantes modificadores del pensamiento,
peligrosos combustibles, suprimidores de
perspectivas afligentes, pero que ponen en
riesgo la máquina cerebral y la vibrante
túnica de los nervios. Mi optimismo se sobrepuso. Español de América y americano
de España, canté, eligiendo como instrumento el exámetro griego y latino, mi
confianza y mi fe en el renacimiento de la
vieja Hispani a, en el propio solar y del
otro lado del Océano, en el coro de naciones que hacen contrapeso en la balanza sentimental a la fuerte y osada raza
del norte. Elegí el_ hexámetro por ser
de tradición greco-latina y por que yo

CANTOS D:E VIDA. Y ESPERANZA.

41

creo, después de haber estudiado el
asunto, que en nuestro idioma, "malgré"
la opinión de tantos catedráticos, hc1y sílabas largas y breves, y que lo que ha faltado
es un análisis más hondo y musical de
nuestra prosodia. Un buen lector hace advertir én seguida los correspondientes valores; y lo que han hecho Voss y otros en
alemán, Longfellow y tantos en inglés,
Carducci, D'Annunzzio y otros en Italia,
Villegas el P. Martín y Eusebio Caro el
colombiano, y todos los que cita Eugenio
Mele en su trabajo sobre la "Poesía bárbara en España", bien podíamos continuarlo
otros, aristocratizando así nuevos pensares.
Y bella y prácticamente lo ha demostrado
después un poeta del valer de Marquina.
Flexibilizando nuestro alejandrino, con
la e xplicación de los aportes que al francés
t rajeran H ugo, Banville y luego Verlaine
y los simbolistas, su cultivo se propagó,
-quizás en demasía,-en España y América. Hay que advertir que los portugueses
tenían ya tales reformas.
Hay, como he dicho, mucho hispanismo
en este libro mío; ya haga su salutación el
optimista, ya me dirija al rey Osear de
Suecia, o celebre la aparición de Cyrano
en España, o me dirija al presidente Roo-

�42

RUBÉN DAR.fo

. sevelt, o celebre al cisne, o. evoque an6nimas figuras de pasadas centurias, o haga
hablar a D. Diego de Silva Velázquez y a
D. Luis de Argote y Góngora, o loe a Cervantes, o a Goya, o escriba la letanía de
-~ uestro Señor Don Quijote. ¡H ispania por
siempre! Yo había vivido ya· algún tiempo
y habían revivido en mí alientos ancestrales.
El título-"Cantos de Vida y Esperanza",-si corresponde en gran parte a lo contenido en el volumen, no se compadece con
algunas notas de desaliento, de duda o de
temor a lo desconocido, al más allá. En
"Los tres reyes magos" se afianza mi
deísmo absoluto. En la ' 'Salutación a Leonardo"-escrita en versos libres franceses
y publicada hacía tiempo en el "Almanaque
de P.euser" de Buenos Aires_-hay juegos
y enigmas de arte, que exigen para su
comprensión, naturalmente, ciertas iniciaciones. En ''Pegaso'' se proclama el valor
de la energía espiritual, de la voluntad de
creación. En "A Roosevelt'' se preconiza
la solidaridad del alma hispano-americana
ante las posibles tentativas imperialistas
d~ l~s hombres ~el Norte; en la poesía
siguiente se considera la pqesía con un especial don divino y se señala el faro de la

CANTOS DE VIDA Y ESPERANZA

48

esperanza a nte las amenazas de la baja democracia y de la aterrorizadora igualdad;
en "Canto de Esperanza" vuelvo mis ojos
al i:1menso resplandor de la figura de Cristo, y grito por su retorno, como salvaci6n
ante los desastres de la tie.rra envenenada
por las pasiones de los hombres, y, más
adelante, de nuevo hago vislumbrar a los
meditabundos pensadores, a los poetas que
sufren la transfiguración y la final vi_ctoria.
"Helios" proclama el idealismo y siempre
la omnipotencia infinita; "Spes" asciende
a J esús, a quien se pide "contra el sañudo
infierno una gracia lustral de iras y luju rias"·, la "Marcha triunfal" es un ''triunfo"
de decoración y de música. Hay una parte
titulada '-Los cisnes". El amor a esta bella
ave simbólica desde antiguo:
ignem perosus,
Quoe colat elegit contraria flumina flammis ..•

ha hecho que tanto a mí como al ,e.spañ_ol
Marquina nos haya censurado un critico hispano-americano, anteponiendo al av: bla~ca de Leda el ave sombría, aunque m10erv1na,el buho. D e cierto, juzgo en su metamorfosis más satisfecho al hijo de Sthenelea
que a A:,cálafo. Y cor. todo, en varias
partes afirmo la sabiduría del ~uho. Por
el símbolo císnico torno a ver lucir la espe-

�44

RUBÉN DARÍO

ranza para la raza solar nuestra; elogio al
pensador augurando el triunfo de la Cruz;
me estremezco ante el eterno amor. En
"Retratos'' presento en lienzos evocatorias
pasaJas figuras de la grandeza y del carácter hispánicos: cuatro caballeros y una abadesa. Luego ritmo al influjo primaveral, en
un romance cuyo compás corto de pronto.
En "La dulzura del Angelus" hay como un
místico ensueño, y presento como verdadero refugio la creencia en la divioidad y la
purificaci6n del alma y hasta de la naturaleza por la íntima gracia de la plegaria.
"Tarde del trópico" fué escrita hace mucho tiempo, cuando por la primera vez sentí bajo mis pies las vastas agnas oceánicas,
en mi viaje a Chile. Era para mí entonces
todo en la poesía el semidiós H ugo. Los
"Nocturnos", en cambio, dicen una cultura
posterior, ya han ungido mi espíritu los
grandes ''humanos", y así exteriorizo en
versos transparentes, sencillos y musicales,
de música interior, los secretos de mi combatida existencia, los golpes de la fatalidad,
las inevitables disposiciones del destino.
Quizás hay demasiada desesperanza en algunas partes; no debe culparse sino a los
marcados instantes en que una mano de
tiniebla hace vibrar mayormente el cordaje

CANTOS DE VIDA Y ESPERANZA.

martirizador de nuestros nervios. y l~s
i vida· "un vasto dolor y cmverd a des de m
· . .
o·
ueños"·
vago nend a d os peq . , ''el v1aJe,, a un
" 1
d
te por entrevistos b_a,rcos ; e g_r~,no" e
o raciones que florec10 en blasfemia ; 1~~
azoramientos del cisne ent~e los. charcos ;
''el falso azul nocturno de mquen,da bohe . " ... Sí, más de una vez . pense en t que1
m1a
pude ser feliz, si no se hubiera opues o de
"rudo destino''. La oración me ha salv~ o
siempre, la fe; pero h~me atacad? tamb1é_n
la fuerza maligna poniendo e~ m1 enten_d1miento horas de duda y de !ra. Mas &lt;'.no
han padecido mayores agresiones los más
grao d es Santo s). He cruzado por lodazales.
..
Puedo decir como el vigoroso meJ1cano:
"Hay plumajes que cruzan _el pantano-Y,
no se manchan: mi plumaje e~ de esos_.
En cuanto a la bohemia inquenda, ¿habn_a
yo gastado tantas horas de mi vid~ en a~1tadas noches blancas, en la enfona artificial y desorbitada de los alcohole~, en el
desgaste de una juventud . demasiad? robusta, si la fortuna me hubiera so~re1do y
si el capricho y el triste error aJenos no
me hubiesen impedido, despué:, de una
crueldad de la muerte, la formac1on de un
hogar? ...

�46

CANTOS DE VIDA Y ESPERANZA

kt1BÉN DARfO

Esperanza olorosa a h. b
Del ruisefü'r primaver~f" as frescM, trino
Azucena tronchad
y ffi/ltinal,
Rebusca de¡ d" ha por un fatal destino,
a lC a, persecución del mal

sea n d a d as a la suprema
·· ·· R
, Y gracias
.
zon, s1 puedo clamar con
aovertura de este libro· "S' el ve~so de la
.
· 1 no ca1 fué
~ue D ios es bueno·!" En la ''C
'6
porno en primavera'~ d"
d' anc1 n de oto.
floridos en un
igo a tos a los años
. . ,
a melancolía conata q . .
se 1ns1ste en
, ue, s1
día algo c
parangon_ar, tendría su melo.
orno un sent1me t 1
t1ano Es de tod
.
n a eco musse.
as mis poes' 1
,
suaves y fraternos
ias a que mas
do. En "Trebo!" ~~razones ha_ conquis_taespañolas·' en "Ch antas
}'." h,o, menaJe a glorias
· .·
teologal incensa la más bl~na aspiración
tudes· en los si .
su ime de las vir'
gutentes versos· "·Oh
moto mentaJI"
¡
· 1
terre tencias maléfic!s~sa a _amenaza de las poel peligro de la ~/ mas adelante se señala
mosa Varona queerna enfemiga, _de la hernos o rece s
1
~anzana ... ; en "Filosofí "
iempre a
Justeza de la obra t ª1 se comprende la
,
na ura y de l d" .
razon, contra las feas
-·
a tvrna
cias; en "Led ,,
Y darnoas aparien.
a se vuelve a cant I 1 .
•
p siq
. · ar
d el Cisne·, en "D"ivrna
" a .g ona
en el torbellino lírico I 'I _u1s ... se tiende,
.
' a u timo consu I
I
consue1o cnstiaoo ''El
e o, a
sos", cuyo sentido. .
soneto
trece ver10comprend1do ha hecho

?e

41

balbucir juicios distantes a más de un critico de poca malicia, es un juego a la Mallarmé, de sugestión y fantasía. Los versos
que van a continuación elevan a la idealidad y alivian del peso a las miserias morales. Después vendrá un paternal recuerdo,
un himno al encanto misterioso femenino,
un loor al Gran Manco, un madrigal ocasional, un canto a la siempre para mí atrayente Thalassa, una meditaciún filosófica,
seguida de otras, una silueta bíblica; alegorías y símbolos. Un soneto hay que
tiene una dolorosa historia: "Melancolía''.
Está dedicado a un pobre pintor venezolano que tenía el apellido del Libertador.
Era un hombre doloroso, poseído de su
arte, pero mayormente de su desesperanza. Le conocí en París; fuimos íntimos, me
mostró las heridas de su alma. Yó procuré
alentarle. Pasado un corto tiempo partió
para los Estados U nidos. Y no tardé en
saber que en Nueva York, en el límite de
sus amarguras, se había suicidado. "Aleluya" exalta el don de la alegría en el universo y en. el amor humano. "De otoño"
explica la diferencia entre los mayos y los
diciembres espirituales; en el poema "A
Goya" me inclino ante el poder de aquel
genial príncipe de luces y tinieblas¡ en

�48

49

RUBÉN DARfO

OAN'l'OS l&gt;E Vtl&gt;A Y ESPERANZA

"Caracol" junto el misterio natural a mi
incógnito misterio; en "Amo, amas", pongo el secreto del vivir en el sacro incen.dio
universal amoroso; en el "Soneto autumnal al marqués de Bradomin",. al celebrar
un gran ingenio de las Españas, exalto
la aristocracia del pensamiento; en otro
"Nocturno" digo los sufrimientos de los
invencibles i_nsomnios cuando el ánima
tiembla y escucha; en "Urna votiva'' cumplo con la amistad; en "Programa matinal"
se expone un epicurismo todo poético; en
"Ibis'' señalo el peligro de las ponzoñosas
relaciones; en "Thanatos" me estremezco
ante lo Inevitable; ofrendo una ligera y
rítmica galantería bauvillesca; en "Propósito primaveral" de nuevo se presenta una
copa llena de vino &lt;le las ánforas de Epicuro.
La ''Letanía de Nuestro Señor Don
Quijote" afirma otra vez mi arraigado idealismo, mi pasión por lo elevado y heroico.
La figura del caballero simbólico está coronada de luz y de tristeza. En el poema
se intenta la sonrisa del "humour''-como
un recuerdo de la portentosa creación cervantina,-mas tras el sonreír está el rostro
de la humana tortura ante las realidades
que no tocan la complexión y el pellejo de

Sancho. En ''Allá lejos" hay un rememorar de paisajes tropicales, un recuerdo de
la ardiente tierra natal, y en "Lo fatal",
contra mi arraigada religiosidad y a pesar
mío, se levanta como una sombra temerosa
un fantasma de desolación y de duda.
Ciertamente, ·e n mí existe desde los comienzos de mi vida, la profunda preocupa•
ción del fin de la existencia, · el terror a lo
ignorado, el pavor de la tumba, o, más
bien, del instante en que cesa el corazón su
ininterrumpida tarea y la vida desaparece
de nuestro cuerpo. En mi desolación me
he lanzado a Dios como un refugio, me he
asido de la plegaria como de un paracaída.
Me he llenado de congoja cuando he examinado el fondo de mis creencias, y no he
encontrado suficientemente maciza y fundamentada mi fe, cuando el conflicto de
las ideas me ha hecho vacilar y me he sentido sin un constante y seguro apoyo. Todas las filosofías me han parecido impotentes, y algunas abominables y obra de locos
y malhechores: En cambio, desde Marco
Aurelio hasta Bergson, he saludado con
gratitud a los que dan alas, tranquilidad,
vuelos apacibles y enseñan a comprender
de la mejor manera posible el enigma de
nuestra estancia sobre la tierra.

�RUllfN DARfO

Y el mérito principal de mi o~ra, ~i alguno tiene, es el de una gran sinceridad,
el de haber puesto "mi corazón al desnudo" el de haber. abierto de par en par las
pu~rtas y ventanas de mi castillo ínterior
para enseñar a mis hermanos el ha~itáculo
de mis más íntimas ideas y de mts caros
sueños. He sabido lo que son las crueldades y locuras de los ho!11bres: He sido
traicionado, pagado con ingratitudes, ca•
lumniado, desconocido en mis mejores intenciones por prójimos mal inspirados, atacado, vilipendiado. Y he sonreído con
tristeza. Después de todo, todo es nada,
la gloria comprendida. Si es cierto que "el
busto sobrevive a la ciudad'', no es menos
cierto que en lo infinito del tiempo y del
espacio el busto, como la ciudad, y ¡ay! el
planeta mismo, habrán de desaparecer an•
te la mirada de la única Eternidad!
Parfs. 1913

LA LARVA *
se hablase de Benvenuto Cellini
C
y alguien sonriera de la afirmación
que hace el gran artífice en su "Vida", de
OMO

haber visto una vez una salamandra, Isaac
Codomano, dijo:
-No sonríais. Yo os juro que he visto,
como os estoy viendo a vosotros, si no una
salamandra, una larva o una empusa.
Os contaré el caso en pocas palabras.
Y o nací en un país en donde, como en
casi toda América, se practicaba la hechi~ería y los brujos se comunicaban con lo
invisible. Lo misterioso autóctono no desapareció con la llegada de los conquista• .A propósito _de esta página, quizá sea oportuno recordar

el s1gu1ente pasaJ e de la Autobiograf{a de Darlo:

" Como dejo escrito, con Lugones y Piñeiro Sorondo hablaba
~ucho sobre ciencias ocultas. Me había dado desde hada largo
tiempo a esta clase de estadios, y los abandoné a causa de mi
t xtremada nerviosidad y por consejo de médicos amigos. Yo
habla desde muy joven tenido ocasión, si bien raras veces, de
observar la presencia y la acci~n de las fuerzas misteriosas y
::ir.aña~, que _alÍn no han llegado al conocimiento y dominio de
ciencia oficial. E n Caras y Caretas ha aparecido una página
Ñ!ª en que narro cómo en la plaza de h catedral de León, en
1caragua, una madrugada vi y toqué una larva, nna horr ible

�T,A LARVA

52

53

RUBtN DAldO

dores. Antes bien, en la colonia aument6,
con el catolicismo, el uso de evocar las
f~erzas extrañas, el demonismo, el mal de
OJO, En la ciudad en que pasé .mis primeros años se hablaba, lo recuerdo bien,
como de cosa usual, de apariciones diabólicas, de fantasmas y de duendes. En una
familia pobre, que habitaba en la vecindad
de mi casa, ocurrió, por ejemplo, que el
espectro de un coronel peninsular se apareció a un joven y le reveló nn tesoro enterrado en el patio. El joven murió de la
v_isita extraordinaria, pero la familia quedó
nea, como lo son hoy mismo los descendientes. Aparecióse un obispo a otro obispo, para indicarle el lugar e n que se
enco_n traba un documento perdido en los
archivos de la Catedral. El diablo se llevó
mate~alización sepnl~ral, estando en mi sano y comple to j uioio.
T a~b1é n en La Nación, de Buenos Aires, he contado cómo en
la _cm~ad de _G11a!emala t11ve el anuncio psico-fisico del fa1lecim1ento de m1 amigo el diplomitico costarriqueiio J orge Cast ro
~eraández, en los mismos momentos en que él morla en la
c111dad de Panami ; y la p~vorosa visión nocturna q11e tuvimos
en San Salvador. ~l escritor polltico Tranquilino Chacón, in•
crédulo y ateo; vmón que nos llenó mis que de asombro de
espanto.
"He cont~do ta~bi~n los casos de ese género, acontecidos a
gentes de m1 conoc1m1ento. En Parls, con Leopoldo Lugones,
hémos observado en el doctor Encansse esto · es el célebre
Papus, ~ s interesantlsimas; pero aegú~ lo dejo' expresado
no he seguido en e_sa clase de investigaciones por temor j usto'.
a alg11na perturbación cerebral."

a una mujer por una ventana, en cierta
casa que tengo bien presente. Mi abuela

me aseguró la existencia nocturna y pavorosa de un fraile sin cabeza y de una mano
peluda y enorme que se aparecía sola,
como una infernal araña. Todo eso lo
aprendí de oídas, de niño. Pero lo que yo
v1, lo que yo palpé, fué a los quince años·
lo que yo vi y palpé del mundo de la~
sombras y de los arcanos tenebrosos.
. En aquella ciudad semejante a ciertas
ciudades españolas de provincia, cerraban
todos los vecinos las puertas a las ocho, y
a más tardar, a las nueve de la noche. Las
calles quedaban solitarias y silenciosas. No
se oía más ruido que el de las lechuzas
anidadas en los aleros, o el ladrido de los
perros en la lejanía de los alrededores.
Quien saliese en busca de un médico,
de un sacerdote, o para otra urgencia nocturna, tenía que ir por las calles mal empedradas y llenas de baches, alumbrado
apenas por los faroles de petróleo que daban su luz escasa colocados en sendos
postes.
Algunas veces se oían ecos de músicas
o de cantos. Eran las serenatas a la manera española, las arias y romanzas que decían, acompañadas con la guitarra, las

�54

BUBÉN DARfO

ternezas románticas del novio a la novia.
Esto variaba desde la guitarra sola y el
novio cantor, de pocos posibles, hasta el
cuarteto, septuor, y aun orquesta completa y un piano, que tal o cual señorcete
adinerado hacía resonar bajo las ventanas
de la dama de sus deseos.
Y o tenía quince años, una ansia grande
de vida y de mundo. Y una de las cosas
que más ambicionaba era poder salir a la
calle e ir con la gente de una de esas serenatas. Pero ¿cómo hacerlo?
La tía abuela que cuidó de mi niñez,
una vez rezado el rosario, tenía cuidado
de recorrer toda la casa, cerrar bien todas
las puertas, llevarse las llaves y dejarme
bien acostado bajo el pabellón de mi cama.
Mas un día supe que por la noche habría
serenata. Más aún, uno de mis amigos,
tan joven como yo, asistiría a la fiesta,
cuyos encantos me pintaba con las más tentadoras palabras. Todas las horas que precedieron a la noche las pasé inquieto, no
sin pensar y preparar mi plan de evasión.
Así, cuando se fueron las visitas de mi tía
abuela-entre ellos· un cura y dos licenciados-que llegaban a conversar de política,
o a jugar al tute, al fusileo o al tresillo¡ y
una vez rezadas las oraciones y todo el

LA LARVA

lí5

mundo acostado, no pensé sino en poner
en práctica mi proyecto de robar una llave
a la venerable señora.
'
Pasadas como tres horas, ello me costó
poco, pues sabía en donde dejaba las llaves, y además, dormía como una bienaventurada. Dueño de la que buscaba y sabiendo a qué puerta correspondía, logré salir
a la calle, en momentos en que, a lo lejos,
comenzaban a oirse los acordes de violines, flautas y violoncelos. Me consideré un
hombre. Guiado por la melodía, llegué
pronto al punto en donde se daba la serenata. Mientras los músicos tocaban, los
concurrentes tomaban cerveza y licores.
Luego, un sastre que hacía de tenorio, entonó primero "A la luz de la pálida .luna",
y luego "Recuerdas cuando la aurora .... "
Entro en tantos detalles para que veais
cómo se me ha quedado fijo en la memoria
cuanto ocurrió esa noche para mí extraordinaria. De las ventanas de aquella dulcinea, se resolvió ir a las de otra. Pasamos
por la plaza de la Catedral. Y entonces ....
He dicho ya que tenía quince años, era en
el trópico, en mí despertaban imperiosas
todas las ansias de la adolescencia.... Y en
la prisión de mi casa, de donde no salía
sino para ir al colegio, y con aquella vigi-

�56

RUBÉN DARÍO

lancia, y con aquellas costµmbres primitivas.... Ignoraba, pue·s, todos los misterios.
Así, cuál no sería mi gozo cuando, al pasar
por la plaza de la Catedral, tras la serenata, vi, sentada en una acera, arropada en
su rebozo, como entregada al sueño, a una
mujer. Me detuve.
¿Joven? ¿Vieja? ¿Mendiga? ¿L0ca? Qué
me importaba. Y o iba en busca de la soñada revelación, de la aventura anhelada.
. Los de la serenata se alejaban.
La claridad de los faroles de la plaia
llegaba escasamente. Me acerqué. Hablé;
no diré que con palabras dulces, mas con
palabras ardientes y urgidas. Como no
obtuviese respuesta, me incliné y toqué la
espalda de aquella mujer que no quería
contestarme y hacía lo posible porque no
viese su rostro. Fuí insinuante y altivo. Y
cuando ya creía lograda la victoria, aquella figura se volvió hacia mí, descubrió su
cara, y, ¡oh espanto de los espantos! aquella cara estaba viscosa y deshecha; un ojo
colgaba sobre la mejilla bue.s osa y saniosa;
llegó a mí como un relente de putrefacción. De la boca horríble salió primero
como · una risa ronca; y luego, aquella
''cosa," haciendo la más macabra de las

LA LAltV.l

57

muecas, produjo un ruido que se podría
indicar así:
-"Kgggggg... !"
Con el cabello erizado, di un gran salto,
lancé un gran grito. .Llamé.
Cuando llegaron algunos de la serenata,
la "cosa," había desaparecido.
Os doy mi palabra de honor, concluyó ·
Isaac Codomano, que lo que os he contado
es completamente cierto.

�DILUCIDACIONES

DI LUCI DACION ES

,,y

os pensamientos e intenciones de un
Wpoeta son su estética", dice un buen
escritor. Que me p1ace. Pienso que el dón
de arte es aquel que de modo superior hace que nos reconozcamos íntima y exteriormente ante la vida. El poeta tiene la visión
directa e introspectiva de la vida y una supervisión que va más allá de lo que está
sujeto a las leyes del superior conocimiento. La religión y la filosofía se encuentran
con el arte en tales fronteras, pues en ambas hay también una creencia artística. Estamos Jejos de la conocida comparación del
arte con el juego. Andan por el mundo
tantas flamantes teórías y enseñanzas estéticas... Las venden al peso, adobadas de
ciencia fresca, de la que se descompone más
pronto, para aparecer renovada en los catálogos y escaparates pasado mañana.
Yo he dicho: Cuando dije que mi poesía
era "mía en mí,'' sostuve la primera condi.
ción de mi existir, sin pretensión ninguna
de causar sectarismo en mente o voluntad

95

ajena, y en un intenso amor a lo absoluto
de la Belleza. Y o he dicho: Ser sincero es
ser potente. La actividad humana no se
ejercita por medio de la ciencia y de los
conocimientos actuales, sino en el vencimiento del tiempo y del espacio. Y o he
dicho: Es el Arte el que vence el espacio
y el tiempo. He meditado ante el problema de la existencia y he procurado ir hacia
la más alta idealidad. He expresado lo expresable de mi alma y he querido penetrar
en el alma de los demás, y hundirme en la
vasta alma universal. He apartado asimismo, como quiere Schopenhauer, mi individualidad del resto del mundo, y he visto
con desinterés lo que a mi yo parece extraño, para convencerme de que nada es
extraño a mi yo. He cantado, en mis diferentes modos, el espectáculo multiforme
de la naturaleza y su inmenso misterio.
He celebrado el heroísmo, las épocas bellas de la historia, los poetas, los ensueños,
las esperapzas. He impuesto al instrumento lírico mi voluntad del momento, siendo
a mi vez órgano de los instantes, vario y
variable, según la dirección que imprime
el inexplicable Destino.
Amador de la cultura clásica, me he nutrido de ella, mas siguiendo el paso de

�60

I&gt;lLt!OlDA&lt;ltONlilS

:RUBÉN DARÍO

mis días. He comprendido la fuerza de las
tradiciones, en el pasa-do, y ·de las previsiones, en lo futuro. He dicho que la tierra
es bella, que en el arcano del vivir hay
que gozar de la realidad ali-mentados de
ideal. Y que hay instantes tristes, por culpa de un monstruo malhechor llamado Esfinge. Y he captado también a ese monstruo malhechor. Y o he dicho:
E: incidencia la Historia. Nuestro destino supremo
Está má, allá del rumbo que marcan fugaces las épocas,
Y Palenke y :.-i A tlántida no son más que momentos soberbios
Con que pun túa D ios los versos dt su augusto Poema.

He celebrado las conquistas humanas y
he, cada día, afianzado más mi seguridad
de Dios. De Dios y de los dioses. Como
hombre, he viYido en lo cotidiano; como
poeta, no he claudicado nunca, pues siempre he tendido a la eternidad. Todo eJlo
para que, fuera de la comprensión de los
que me entienden con intelecto de amor,
haga pensar a determinados profesores en
tales textos; a la cuquería literaria, en escuelas y modas; a este ciudadano, en el
ajenjo del Barrio Latino, y al otro, en las
decoraciones "arte nuevo'' de los "bars" y
musichalls. He comprendido la inanidad
de la crítica. Un diplomado os alaba por
.o menos alabable que tenéis; y otro os

')

censura en mal latín o en esperanto. Este
doctor de fama universal os llama aquí
' 'ese gran talento de Rubén Darío'', y allá
os inflige un estupefaciente desdén .... Este
amigo os defiende temeroso. Este enemigo
os cubre de flores, pidié ndoos por lo bajo
una limosna. Eso es la literatura. Eso es
lo que yo abomino. Maldígame la pótencia
divina, si alguna vez, después de un roce
semejante, no he ido al baño de la luz
lustral que todo lo purifica: la autoconfesión ante la única Norma.
.. • *

Jamás he manifestado el culto exclusivo
de la palabra por la palabra. "Las pa1!1bras
-escribe el señor Ortega y Gasset, cuyos
pensares me halagan,-las palabras son
logaritmos de las cosas, imágenes, ideas y
sentimientos, y por tanto, sólo pueden emplearse como signos de valores, nunca como valores." De acuerdo. Mas la palabra
nace juntamente con la idea, o coexiste
con la idea, pues no podemos darnos cuenta de la una sin la otra. Tal mi sentir, a
menos que alguien me contradiga después
de haber presenciado el parto del cerebro,
observando con el microscopio los neurones de nuestro gran Cajal.

�DILUctt&gt;AatONU

83

62

En el principio está la palabra como
única representación. No simplemente como signo, puesto que no hay antes nada
que representar. En el principio está la
palabra como su manifestación de la uni11
dad infinita, pero ya conteniéndola. Et
verbum erat Deum.''
La palabra no es en sí más que un signo, o una combinaci6n de signos; mas lo
contiene todo por la virtud demisírgica.
Los que la usan mal serán los culpables si
no saben manejar esos peligrosos y delicados medios. Y el arte de la ordenación
de las palabras no deberá estar sujeto a
imposición de yugos, puesto que acaba de
nacec la verdad que dice: el arte no es un
conjunto de reglas, sino una armonfa de
caprichos.
Yo no soy iconoclasta. ¿Para qué? Hace
siempre falta a la creación el tiempo perdido en destruir. Malhaya la filosofía que
viene de Alemania, que viene de Inglaterra o que viene de Francia, si ella viene a
quitar, y no a dar. Sepamos que muchas
de esas cosas flamantes importadas, yacen,
entre polillas, en ancianos infolios españoles. Y las que no, son pruebas por corregir
para la edición de mañana, en espera de
una sucesión de correcciones. Aquí se está

ahora, editorialmente-en Palma de Ma-

llorca-desenterrando de sus cenizas a un
Lulio. ¿Creéis que este Fénix resucitado
contenga menos de lo que puede dar a la
percepción filosófica de hoy cualquiera de
los reporters usuales en las cátedras perio•
dísticas y más o menos sorb6nicas del día?
Construir, hacer, ¡oh juventud! Juntos
para el templo; solos para el culto. Juntos
para edificar; solos para orar. Y la cons•
tanda no será la menor virtud, que en ella
va la invencible voluntad de crear. Mas
si alguien dijera: ••Son cosas de ideólogos," o "son cosas de poetas," decir que
no somos otra cosa. Es expresar: además
del cerdo y del cisne, que nos han adjudicado ciertos filósofos, tenemos el ángel.
¡Tener ángel, Dios mío! Pido exégetas
andaluces.
Mallorca.

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CLÁSICOS CASTELLANOS
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L._ \'lll\ DE L\Z~RILl.0 DE IOR\IE, l'or I&gt;. Julio Ce_jadrr.
FEk:S \:S 110 OF IIER~ER:\ - l'~tt11s l'rülog &gt; y notas por
D \"1l·t-ntt.· (j ,rcf,1 tk Diego.
r,~:R\' A:-1 l li..:, - \' • ,l, r¡tm/larrr P«'llngn y no•,, por D. Fran
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FR. Ll'IS DI!: 1.Eü:S
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,ú aldn Ed1c1nn v notu d,· M ~I ,rttn,·z d,· Burgos.

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                  <text> Colección Ariel de Joaquín García Monge. La misma fue una importante revista cultural que iniciara en 1906 bajo la dirección de su fundador y terminada en 1917 por Alfredo Greñas, sucesor de García Monge en la dirección de la revista. La Colección Ariel se caracterizó por difundir una selección de literatura clásica y moderna de distinguidos intelectuales latinoamericanos, europeos y estadounidenses. A partir de 1908 la revista incluye una sección denominada "Rincón de los niños"  </text>
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                <text>Colección Ariel, 1916, Cuaderno 72</text>
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                <text> Colección Ariel de Joaquín García Monge. La misma fue una importante revista cultural que iniciara en 1906 bajo la dirección de su fundador y terminada en 1917 por Alfredo Greñas, sucesor de García Monge en la dirección de la revista. La Colección Ariel se caracterizó por difundir una selección de literatura clásica y moderna de distinguidos intelectuales latinoamericanos, europeos y estadounidenses. A partir de 1908 la revista incluye una sección denominada "Rincón de los niños"  </text>
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                <text>García Monge, Joaquín, 1881-1958, Director</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores.</text>
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        <name>Armando Donoso</name>
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                    <text>olección Rriel
AÑO XI - VOL. 11

SU:M:ARIO

1

PETER ALTE-NBERG.. . .. . De diecisiete a treint/1
JOAQUIN MONTANER .• •• El viajero
HUGO D. BARBAGELATA. Influencia de las ideas francesas en la Revolución de Hispano-América.
OSCAR LINARES.. . ... ..... La perfecta alegría.
FEDERICO UIIRBACH.. . . Simiente de agonías
ALBERTO NIN FRIAS..... El culto de la madre
MANUEL MARIA MUÑOZ.. Del cercado bíblico
LEOPOLDO LUGONES .. . Un buen queso
RAMON PEHEZ DE AVALA La sclfreliance
REPERTORIO BIBLIOGRÁFICO

e u ad e r n o 8 5 .
San :José, Eosta "Rica, Setiembre 1. 0 de •~16
Imprenta Gr"llla•

��ARl'ICL
REPERTORIO AMERICANO

COLECCION

PUBLICADO EN CUADERNOS QUINCENALES POR

J. G 1\RI11 ME&gt;NGE
S 1\ N

J I!) S B

D B

e

t, S T 1\

R I e 11 ,

cs.

COLEOCION ARIEL

R.

Condiciones:
La serle de 12 rusderuos ( en Costa Rlra ): &lt;!!, 3 .00.

La •erle de 12 cuadernos ( en el F.:dranJero); $ 2. 00 oro am.
NO mero •uelto : &lt;/J: 0.25
7 68 páginas,

Dt ditCiSittt a trtinta

dos libro• de escogida, variada J reronfortnnte literatura

POR TRES COLONES

Trad. de Manzu! I){az Rodrlgwz

EDICIONES DE

LA LECTURA

Entré una vez casa del primer peluquero

Pa,eo de Recolt!tos, !25, Marlrid.

•
CIENCI A

de la ciudad.

Y EDUCACION

OBRAS PUBLICADAS
L. IlRACKENBU RV . - /,a e,,sc1ia11m de la Gmmdtira.
GilJBS, LEVASSEUR Y SLUYS.-Lae11sc11a1Zz11,l,l,z Get\t;r.ifía
LA VI S:,;E, ~10NOD, ALTA~l!RA Y COSSIO -/,z enmi,w::,1
de la Historia.
EDi\lU:S:DO LOZANO.-/_,,, wscña11oa de tu cimciar jf&lt;ims y

nntur11ler.
COi\l PAIRE.-Prs1&lt;1/o,:z1, llerb,r•t y 1/erbert Spmrer (3 volúmen~s.)
J\flEL REY.- úi¡:ka. Et,"cn y Ps11olo,,:ía. (3 volúmenes.)
JULIAc'! BE:5TEIR0.-Jui,io.r w1/,!/l{OS "npriori"'. s~,;1í11 A~mt.
ADOLFO POSA O A y otros.- D,ntho Usuat.
p¡.~:,;TALOZZL Co11u&gt; cnse,ia Gertmdis a s11.r hijos y El .INtMo. (2
volúmenes.)
W. R E IN . - Resu1tu11 de P,:d,f1,1/0JfÚ1.
]. r. HERBART.- Pttl,r.trogfn g,11eral derivada dd fin de l.1 ed11•
tadón.
1'11. DA VI DSO:sl. - /,a ed(ltauf11 del p11rbl&lt;&gt; .!fn~,;&lt;&gt;
p BARTII.- Ped,~!?~r:' ~- (Tomos I y II. PARTF. Gi-:1\F.RAI. y ES•
PE&lt;:JAI •. )

H Wl::IMER.- /hr/oria de la Pedn.t:-t!;!"
LL'IS DE ZlJLUETA .- El ,11,wtro.
P. NATOí&lt;P - Curso de l'ed.1!!,!,'Ía y l'tdilf!&lt;!f?lrr snr,rrl. (2 Ynli.J
FRA:\'Cl'-CO Gl:-:ER DE 1.0.~ RIO:... -H11sa¡•,1ss,&gt;l•rc ed11r,1,~··11. •
R. AL TA~ll RA -Fdo.r~fl11 de/,, llislana y Teorfa de /,1 rh•lli:,1cM11,
~1 ILTON. /Je ed11r,1ri,:11. '/'¡;1,/u,·ci1i11 ,Id iJ~, 11,,... fnr .,_\~1Mlia Cd's,io.

· -: • ....

~

,

.•

~

Olía a .Agua d.e Colonia, a servilletas recién lavadas y a suave humo de cigarrillos. . . . Sultán flor, cigarrillos de las Princesas egipcias.
Ocupaba la CaJa una muchacha muy Joven, de sedosos y rubios cabellos.
u¡.Ah!" pensé "un Conde te seducirá, ¡oh,
encantadora!" Ella me vió con una mirada
que decía: Quienquiera que tú seas, uno entre miles, yo te digo que la Vida está delante
de mí, la Vida! .... ¿.No lo sabes?
Yo lo sabía.
ª¡.Ah!" pensé ubien podrá ser un Principe".
Se casó con un mozo de café que murió
al año.
Tenia formas de gacela. Seda y terciopelo
no realzaban su belleza . ... y probablemente
era más bella desnuda.
BIBi..t":&gt;TECA

CENTRAL

U.A.N.L

�258

-- .
~

ooUOOJ6•ÁJUSL

El mozo de café muri.ó.
La encontré por la calle con un niño. Y
me miró con una mirada que decía: .A
pesar de todo, tengo la vida delante de mí,
la Vida . . . . ¿.No lo sabes?
Yo lo sabía.
Un amigo mío tenia el tifus. Era un compañero de juventud, rico, y habitaba la villa
del Lago.
Cuando le visité una jóven dama de sedosos y rubios cabellos, preparaba las sábanas
frías. Sus tiernas manos estaban completamerzte agrietadas por el hielo. Me miró.
¡Esto es la vida! .... ¡Le amo! .... ¡porque. eso, eso es la Vida! ....
.Al estar bueno y sano él abandonó la dama
a otro joven rico.
.
Se separó de ella f dcilmente, muy fácilmente.
Eso pasaba en estío.
J.1ás tarde lo sorprendió a él la nostalgia . . . . en otoño.
Ella lo había citidado, había fundido en él
su dulce ezterpo de gacela.
Le esc,-ibió: ¡ Vente!
Una tarde, en octubre, la vi entrar con él
en el salón encantado en donde resplandecen
ocho columnas de mármol rojo.
La saludé.

_____ ......,.. _______

-------- -

I&gt;B I&gt;Ill:élstll:'n A 'I'llUN!'A

2M

Ella me miró: La Vida está detrás de mi,
la Vida! ... ¿·.No lo sabes?
Yo lo sabía.
.
Volví casa del primer peluquero de la
ciudad.
.Aún olía a .Agua de Colonia, a servilletas
recién lavadas y a suave humo de cigarrillos . ... Sultán flor, cigarrillqs de las Princesas.
En la Caja se hallaba sentada otra muchacha de crespos cabellos brunos.
Y ella me miró con la gran mirada
triunfaldelajuventud-profetis Divae Au- ..
gustae Victrici-: Quienquiera que tú seas,
uno entre miles, yo te digo que la vida se
extiende delante de mí, la Vida., .... ¿·Sabes
lo que es eso?
Yo lo sabía.
"¡.A!" pensé "un C01;ide te seducirá . ...
bien podrá ser un Príncipe" . ...
PETER ALTENBERC.
(La Rroí.sta. Caracas.)

�'lt,

€1 vialtro
os "tipos" de viajeros conozco esenD
cialmente distintos: Dante y Ulises.
Tienen de común el "viajar" pero se diferencian en el por qué del viaje. En Ulises el viaje fué motivado por la fatalidad.
Expatrióse por de1?er, y a su ~etorno. los
dioses le entorpecieron el cammo, dejándole ver tierras y hombres. Y Ulises no se
expatrió nunca porque su_ patria estaba
dentro de él.
Dante, sí. Dante no amaba a su tierra, v cuijndo se quiso alejar de ella se
separó para siempre de sus moradas, de
sus colinas y de sus árboles. Su tierra era
otra distinta &lt;le la que hollaban sus pies,
y el airecillo que respiraba otro airecillo
diferente. Paseaba por las calles sin verlas,
olía los olores sin olerlos, y no pisaba lo
que quería pisar. Llevaba dentro de sí
otra patria de sueño, y se naturalizó en
sus dominios fantásticos a fuerza de meditación y de silencio. Es decir, Ulises y
Dante viajaron de opuésta manera, pero

VUl&amp;RO

261

los dos fueron curiosos. Aunque también
se diferenciaron en la curiosidad, porque
la curiosidad de Ulises era' motivada por
un sentimiento de nostalgia, de añoranza, y la del poeta florentino por una preocupación retórica.
.
De los dos viajeros tiene algo D. Miguel
de Unamuno. Quisiera llamarle "nuestro
D. Miguel'', pero no p~edo, porq u~ D ..
Miguel no es nuestro. Ni de Vascoma m
de Cataluña, ni de Castilla, ni de nadie.
Unamuno es de él, y precisamente P?rser
tan de sí mismo viaja. No sé la curiosidad,
la razón de existencia de los grandes viajeros. Es algo más propio y menos de los
demás que la cur_iosidad. E:1 _los ~iajeros
de la casta de Uhses, que naJan sm querer viajar, la razón no existe porque la
causa de los viajes es generalmente la fatalidad, el sino. En los del linaje de Dante, en cambio, la razi'&gt;n es más explicable
e idéntica: viajan por voluntad de cncon•
trar fuera de ellos el aire, el sol y la tierra
que llevan dentro de sí.
Unamuno tiene más de esta manera de
viajero de Dante,,que de la de Ulises .. Pero no se expatria ni puede expatriarse
nunca porque donde quiera que vaya se
descubre más a sí mismo. Hasta que se

�262

COLEOOIÓN ARil!.L

descubra del todo y acabe por viajar eternamente desde su pedazo de tierra.
Ulises fué viajero en unos años de su
existencia tan sólo: en los que duraron
sus trabajos. Luego, en su reino, en sucasa, volvió a la tranquilidad de su vida
de buen rey, y como su conciencia no le
acusaba de deslealtad ni de impureza, finó sin grandes remordimientos, iluminados sus ojos viejísimos con la claridad del
recuerdo de sus heróicas hazañas. Todo
esto, porque murió en su tierra, y él había
besado su tierra.
Pero Unamuno, pasa de largo por la
tierra. Le tuesta el sol y le endurece la
piel el aire. Pero no mira con sus ojos
materiales. Dentro de ellos vigila constantemente el espíritu, y la fortaleza del espíritu le deforma las imágenes y le trastoca todo, y constantemente se pelean sus
sentidos con el mundo exterior, venciendo siempre sus sentidos, que están gobernados por un Señor, y no por un ama de
llaves.
Ninguno de lo~ españoles ha llegado ,a
abarcar tanto, m ha penetrado en tantas
reconditeces como D. Miguel de U nam uno.
Todo le ha sido m·a teria apropiable, y en
todo ha sabido encontrar un matiz o un

n vwno

263

descoyuntamiento. Pero esto ha sido y es
engañarse a sí mismo. En el fondo de todo, a mi entender, no existe más que una
duda terrible, que un misterio. Y al traves de sus obras, ahondando un poco,
se descubre siempre esta vena corriente
en toda su intensidad, siempre impetuosa. U nas veces se esconde como el río
Guadiana y parece que se pierde; pero
más allá sale de nuevo con más brío y
con más empuje. Y, o ella ha de acabar
con don Miguel o D. Miguel ha de acabarla a ella.
Esta manera de viajar de D. Miguel
para descubrirse cada vez más a sí propio,
se ve mejor que en su prosa en sus versos. Ahí duerme su famoso' 'Cristo de
Velázq uez". Yo no sé por qué llama a su
Cristo "El Cristo de Velázquez". ¿Acaso
es "su" Cristo ese Cristo, ni otro de nadie? Leyendo esta obra estupenda se adivina el esfuerzo de creación, el hermetismo de este viajero. De un Cristo, de muchos Cristos que ha mirado D. Miguel
con sus ojos, ha tomado el arranque para
crear el suyo. Y se vé cómo va dándole
vueltas, amasándolo casi, como si fuese
una bola de arcilla gue tomase contornos
de hombre; como s1 el escultor pugnase

�OOLIIOOIÓ• AatKL

por meterle un espíritu dentro de la ma•
sa. Y o creo que s1 un día o una noche D.
Miguel, torneando su figura de Cristo,
viese que se animaba.el brazo y se articulaban sus miembros y la pasta se hacía
carne, y se movían los ojos y tomaba calor de vida su cuerpo, yo creo firmemente, que D . Miguel no se asustaría. Le parecería este portentoso milagro la cosa
más natural del mundo. ¿Para qué, si no,
había viajado con él, y dormido con él, y
le había dado su misma vida?
Y este trabajo gigantesco, sólo por temor, por un temor de negrura, de oscuridad, por apego a la tierra. Por esto el
viajero busca su negrura y dice que la ama. Pero la ama porque teme hallarla
para siempre y cree que vale mucho más
acostumbrarse a ella poco a poco. ¡Si él
adivinase con alguna ra7,6n un poco de
luz, un rayo declaridad!. ... Entonces no
viajaría más D. Miguel de Unamuno. Los
últimos años de Ulises serían sus últimos
años ...
JOAQUIN MONTA~ER
( R.rp.,ña

~!adrid,)

INFLUEJfCIH DE LBS IDERS FRHNCESHS
En la Revolución de Hispano-América

e

s ya por demás ~abido que las teorías de
los filósofos franceses del siglo XVIII, así
como los principios divulgados a sangre y
fuego por los hombres de su Revolución, ejercieron no poca influencia sobre el grupo de intelectuales de cada uno de los pueblos de Hispanoamérica, que encontraron, en cierto modo, en los caudillos los brazos ejecutores de
sus ideas emancipadoras.
Hasta curas como el mejicano Hidalgo fueron semieociclopedistas.
Acaso nunca como en la Revolución Francesa y como en la de la Independencia del
Continente sudamericano anduvieron tanto
en marchas paralelas la acción en las teorías,
el brazo que ejecuta con la cabeza que piensa
y ordena.
Ocioso fuera. pues, insistir en un corto artículo periodístico sobre la influencia que las
ideas francesas ejercieron sobre el general Miranda, precursor de la Revolución Hispanoamericana, jefe francés de los tiempos glorio10s de Valmy y de la toma de Amberes, alma

�é'üi'opea. de la mol~ Btaropa, ai no~
dmieoto, por ~aeaci6a 7 por teadenaa
meaos. FÜé Mitaada como esas A ~ de
dos eabnas que ornan escudos de dos pafaelt,
a loa que representan con toda la exteriot:i-

diúi del sfmbolo, no siempre arm6aico, ai
siempre simpitico.
1
Cambia de aspecto el asunto cuando q ~
moa referirnos a la iatlaencia que las idea• y
los ejemplos fra~ceses ejercieron sobre loe
grandes hombres que, de una manera o de
otra, fueron primer-ds en la Revoluci6a de la
que nos consideramos hijos y defensores.
. Por suerte, la historia, no siempre pródiga
ea datos ex,actos sobre nuestro pasado, que,
sin embargo, es de ayer, nos permite -obattvar aquella influencia entre los que, CODJO
Bolívar y San Martío, por ejemplo, son pa_dres indiscutibles del movimiento al que debemos nuestra existencia de naciones mdependientes.
V fueron Bolfvar y San Martio, de com6n
ascendencia hispana, los que, poniendo de la.do su originali6ad nunca desmentida, dieron
más pruebas de inspirarse para la ejecaci6n
de sus actos ea las obras de los pensadores
franceses.
El estratega de los Andes, el ilustre vencedor de Chacabuco y de Maipo, bebió la teoña
de sus campañas militares, iniciadas ~n España, en los libros del Conde Hip61ito de Gaibert, q •1e hicieron época en su tiempo, al que

Jlláá con sus lacabraoio11e1 táctico qtte
aua eeeritoe acamédiéoa o con eas rom4aamqres con Mademoiae1le de Í'Bspinaae:
Y qué decir de Bolfvar, quien, después de
iar a fos enciclopedistas franceses v de
a Bnileau y a Mme. de Stael, nutrió su
'tu con los libros, ingleses en su mayotfa,
Bentbam, de Helvetius, de Hume, de Bol' de Hobbes, de Spinoza y de Montes.. u, al que completó, seg6n la feliz afirman del profesor antillano E. M. Hostos. De
nth~m, al que la Convención hizo ciudadafran~és y al que Brissot-quien a principios
1793 propuso el Comité de Salud Pública
expedición contra las colonias españoacompañó siempre en sus frecuentes visia la primera República; de Helvetius, que,
que de origen extranjero, nació en Frao• de Hume, que pasó toda su primera ja•
tad en Reims anteli de venir a París como
talrio de Lord Hertford (1761), lo cual le
motivo a que trabase estrecha amistad
RoussJ!au; de Holbach, al que unieron fuer•
vínculos intelectuales con su tráductor
• on, y con Diderot y too Lagrange; de
ibbes, que discutió mano a mano con Des~. que fuera antes su amigo a la par que
iteo; de Spinoza, en fin, cuyo nombre encietodo un programa de filosofía y que se
•6 en 11} carrera siguiendo los pasos de
1mismo Descartes.
la influencia de Rousseau sobre Bolfvar

�268

OOLECIÓN A.RIEL

INFLUENCIA DE LAS IDEA.a FRANCESAS

atribuye el distinguido historiador venezolano Gil Fortoul su misantropía prematura y
la manifiesta tendencia del héroe a dramatizar todo; influencia que se ve clara en su correspondencia epistolar "de estilo pintoresco
y a menudo musical en el que estallan a veces
explosiones de cólera y estremecimientos de
impaciencia".
En la famosa carta que dirigió a Olmedo
juzgando su canto a la Victoria de]unín, carta acaso la más literaria que el Libertador escribiera,se notan la gran autoridad que sobre
él gozaban, tanto como los clásicos latinos,
los autores franceses de renombre. "He oído
decir, advertía Bolívar a Olmedo, que un tal
Horacio escribió a los Pisones una carta muy
severa, enla que castigaba con dureza las composiciones métricas; y su imitador M. Boileau
me ha enseñado unos cuantos preceptos para
que un hombre sin medida pueda dividir y
tronchar a cualquiera que hable muy mesuradamente en tono melodioso y rítmico."
Y párrafos atrás agregaba: ''Usted debió
haber dejado este canto reposar como el vino
en fermentación, para encontrarlo frío, gustarlo y apreciarlo. La precipitación es un
gran delito en un poeta. Racine gastaba dos
años en hacer menos versos que Vd., y por eso
es el más puro versificador de los tiempos modernos".
Sintetizaba, en fin, una observación muy
justa en esta frase: "También me permitirá

269

Vd. que le observe que este genio icca que debía ser más leve que hablador y embrollón lo
que _no le han perdonado los poetas al b~en
Enrique en su aren_ga a la reina Isabel; y ya
Vd. sabe que Volta1re tenía sus títulos a la indulgencia"...
•
Es notorio que, antes q11e sobre Sao Martín
.y sobre Bolívar, los citados :filósofos influyeron sobre 10:5 hombres que presintieron nuestra Revolución; desde aquel limeño Olavide
qu_e. a causa de sus ideas sufrió destierros ;
P,nstones y al que Voltaire dijo por carta: "serta de desearse que España tuviera cuarenta
hombres como vos", hasta Nariño, por citar
otro más moderno, que en 1793 publicaba en
Bogotá una traducción de los Derechos del
Jf&lt;?mb~e y q1;1e proyectaba fundar centros pohttc&lt;;&gt;-hte.ra~10s en cuyas paredes sólo se vieran mscnpc10nes extractadas de los libros del
propio Voltaire, de Montesquieu y de Rousseau.
Todos sabem_os el juicio que al autor de "El
espíri!u de las leye_s" inspir1;1-ron América y
Espana, dos potencias sometidas a un mismo
amo qu~ l~s trataba como a señor y a vasallo; nadie ignora que su cariño por la vida de
naturaleza llevaron al pensador del "Emilio"
a en~alzar las virtudes de los habitantes del
contto~nte colombino; es notorio, por último
3ue el Inmortal hij_o de Poitou afirmaba qu;
por más desgraciados y bárbaros que nos
parezcan los pueblos del Nuevo Mundo, son

�270

COLECCIÓN ARIEL

aún más superiores en -inteligencia y sobre todo en felicidad a los salvajes de Europa, es
decir, a los paisanf)S que van a la iglesia y al
ejército".
No fué, pues, una admiración no compartida la que los ~telectuales primitivos de América profesaron por sus maestros franceses.
Por eso, refiriéndose a su influencia en el momento en que debió estallar nuestra Revolución, ha podido afirmar el malogrado historiador francés Julio Mancini, en un libro
primigenio, que será el mejor monumento elevado a su memoria: "Muchos jóvenes de Méjico, de Nueva York, de Nueva Granada o del
Plata fueron a Europa, a Francia especialmente, a impregnarse de la atmósfera intelectual que tantos extranjeros iban a respirar a
París: los criollos que quedaban en América
aprendían el francés y se iniciaban en su literatura con celo más ferviente que el que mostraba la juventud europea. En parte alguna
''El espíritu de las leyes" fué más comentado,
ni Montesquieu, el inspirador de la constitución de los Estados Unidos, más admirado
que en los centros intelectuales de las colonias
españolas. En "La historia filosófica" de Reynal los jóvenes americanos aprendieron su
historia. Rousseau suscitaba fogosos discípulos. En las sociedades literarias que se fundaban en todas las ciudades coloniales se leían,
se recitaban con pasión las tragedias clásicas
francesas. Se entusiasmaban con las respues-

INFLUENCIA DE LAS IDEAS FRANCESAS

271

t~s de los personajes de Corneille, con las alusiones de Tancredo.
"La injusticia produce al fin la independencia.", y con el frenesí de las heroínas de Racine
que se disponían a resucitar en las admirables
amazonas de la Revolución americana. "El
mundo" era así más ''francés" todavía de lo
que imaginaba Rivarol".
Hasta la misma España llegaron por intermedio de criollos, los ecos de las ~uevas teorías libertarias, hasta las mismas Cortes de
Cádiz, en las que hizo oír su voz de "Mirabeau
ame~ican~" el notable quiteño José Mejía Lequenca, digno co.mpatriota del enciclopedista
~anta Cruz Espejo, que, según escritor espa~ol c&lt;?ntemporá~eo, no fué soportado por los
~er~tles como liberal, pedisecuo de Condillac
e 1m1tador de Destutt-Tracy", ideólogos que
no desdeñaron la práctica y que contribuyeron al nacimiento del idealismo moderno.
El Centenario de la Revolución Argentina
de Mayo celebrado hace pocos años en el Plata, probó con sus abundantes ediciones bibliográficas que la influencia de aquellos pensadores fué también eficaz en esa tierra que
tuvo al fr~ncés Liniers como virrey, después
de haber sido héroe de la Reconquista de Buenos Aires contra los ingleses en 1806.
Pu~den decir los porteños a los bogotanos
que s1 en los albores de la Revolución fué Nariño el primero en traducir los "Derechos dd
hombre", Mariano Moreno le quitó la gloria

�272

- - - ll&lt;FLUENCIA

COLECOIÓN ARIEL

de ser el único y la de enriquecer ~l original
con un prólogo que le honra. También en las
"Memorias" de Belgrano se encuentran las
palabras siguientes, qu_e valen más que las
congeturas de los eruditos y que las ~fir~aciones más o menos fundadas de los historiógrafos: ''Como en la época de 1789 me ~allb?en España, y la revolución d~ la Francia. hiciese tambien la variación de ideas, y par_ttcularmente en los hombres de letras _con qutene_s
trataba se apoderaron de mí las ideas de libertad, igualdad, seguridad, propiedad, y sólo veía tiranos en los que se oponían a que el
hombre, fuese donde fuese, disfrutara de unos
derechos que Dios y la Natu;aleza le }tabfan
concedido y que aún las mismas sociedades
habían ac~rdado en sus establecimientos indirectamente."
.
Y si de Buenos Aires pasamos
Montev~deo, nos apercibimos _de que también en ese
rincón platense las ideas francesas echaron
raíces en lo más fuerte de su guerra.
En 1816, en pleno gobiern&lt;;&gt; artigu!sta, el
presbítero Larrañag~, ~l_?. su d1scur~o inaugural de la primera_ bibltotec_a pública que tuvo Montevideo, hizo el elogio y recom~ndó la
lectura de la constitución de la República Italiana por Napoleón, y su famoso código ?el
pueblo francés, exclamando, aden:iás_, a guts~
de epílogo de un párrafo patnóbco-:erudito-repnblicano: "confesemos, como dec1a ~aciano Bonaparte, a la faz de todas las nac10-

ª.

'

DE LAS lDEAS FRANCESAS

~i3

nes y de todos los siglos, que Dios es tan necesario como la libertad al pueblo francés, y
plantemos el signo augusto de la Cruz sobre
la cima de todos los departamentos".
Mas si la cruz la propia España la tenía ya
plantada por doquiera, no pasaba lo mismo
con los libros de origen extranjero, que se adquirían por contrabando, y sólo se leían a
hurtadillas, hasta que con la fundación de
aquella biblioteca se popularizaron en el Uruguay actul:1.1 las obras francesas de naturalistas como Buffon y Tournefort o de químicos
como Chaptal, Macquer y Fourcroy que fuera diputado de Paris a la Convención de 1792.
Hoy nadie discute la real y eficaz influencia
de las ideas revolucionarias francesas en la
guerra por la emancipación de Hispanoamérica, así sobre doctos como los ya citados,
como sobre otros indoctos, dignos compañeros de aquellos negros esclavos de Coro que
se lanzaron a la revuelta para libertarse,
después de haber oído, de boca de sus amos,
describir, con riqueza de detalles, la toma de
la Bastilla, el fusilamiento de Luis XVI y las
escenas del..Comité de Salud Públic:1 y de la
Convención. En lo que suelen diferir las opiniones es en la manera de apreciar dicha influencia, que algunos espíritus conservadores
creen más bien perniciosa.
Desaparecerá la discrepancia si se la juzga
por los efectos que aquélla produjo sobre los

�274

OOLEOOIÓN ABIEL

más grandes capitanes del Continente: Bolívar y San Martin.
Las nociones generales filosófico-politicas
que los citados autores dieron al genial Bolívar-quién llegó a ser profeta en su tierra-no
cabe suponer hayan sido perniciosas a su causa como no lo fueron las sabias teorías aprendidas por San Martín en los libros de Guibert.
Huelga ponerse a investigar si todos los
que en Hispanoamérica se inspiraron en los
principios de la Revolución Francesa se mantuvieron consecuentes con ellos hasta el fin
de su vida politica. Debe, en cambio, dejarse
constancia de que las doctrinas revolucionarias de 1789 fueron uno de los factores prin•
cipales de aquel movimiento insurrecciona!
que, sin una preparación previa y sin comunes ligaduras, se propagó por todo un Continente; en el que se produjeron para una
misma época convulsiones semejantes en distintos centros, al igual de esas flores bellas
que parecen dispersas, en un mismo amanecer,
luciendo colores idénticos y formas homogéneas porque son producto de igual polen
salido de una sola antera en una tarde propicia a la fecundación a la distanci\.
HUGO D. BARBAGELATA
Parfs, 1916.

(la Nota. Buenos Aires.)

[a perfecta alegría

LAS

Florecitas del buen San Francisco, en
una tarde inolvidable, vertieron en micorazón su aroma le collados vírgenes. Por gracia
del aroma, aquella tarde pasó alada, hacia la
muerte, sin la más~leve pesadumbre.
La crónica del pobrecillo de Asís y de su Orden es, en verdad, como un continuo florecer.
Aquí oímos palabras del Santo, sabias y simples,
tal pedrezuela_s que despreció el palurdo y que
eran diamantes caído~ en el camino; un lobo se
reconcilia con los hombres; los pájaros hacen
silencio de oración y vuelan, a una palmada del
Santo, signando una cruz en los aires, bajo el
azul vibrant~. Donde caen las gotas de su sangre, el Santo recoge rosas!
Y todo se sucede en paisajes de Italia: en aldeas blancas: entre pinares oscuros, a la orilla
de los arroyos purísimos ...

•
Pero de entre la crónica, ligera y sonriente, que
guarda la gracia cautivadora del paisaje, surgió

algo más vivo,-claridad de claridades,-cotno

�276

OOLEOOIÓN A.RIEL

otro milagro franciscano, a llenarnos el espírit
de emoción.
Según San Francisco y la crónica de su ÜI"
den, la perfecta alegría, no era otra cosa que 1
suprema humildad. Y mi emoción más profun
da estaba en reconocer, mezclándola con la má
cruel amargura, por nuestra vida y por las cosa
presentes, una estupenda verdad en la homilí
franciscana; verdad que, siendo única, pareci
llegar tarde y apenas remover en el corazón
apretado en púrpura de vanidades, una esperan
za vergonzante de antaño y, sin saberlo, puest
en suplicio: doncella olvidada en el fondo de u
na cárcel obscura, cuyo suplicio pedía ahora
arrastraba el llanto a los.ojos!
A un lado la forma militante q,ue la bumilda
toma entre las filas de la Orden, en guerra co
los enemigos y falsos devotos del buen Jesús, 1
cuales infestaban el mundo; y aparte tambié
-porque no era para nosotros y nuestro tiempo
-el carácter de renunciación religiosa que con
fundía a cada paso la humildad con la pobre
por la pobreza misma, algo de la eterna
pura humildad tocó aquella tarde mí espfrit
como a la puerta de una iniciación ...
En el libro cerrado, pero sin marchitarse nun
ca, porque eran ~rendas de amor et_erno, qu
daron las florecitas del buen Francisco dan
en silencio su aroma de collados vírgenes,

LA PERFECTA ALEGRÍA

277

nto se alzaba sobre mi espíritu, con dulce imrativo, la lección inaplazable:¡ Ser humilde!
Sobre la. tierra oscura, el Angelus levantaba
enorme basílica de la tarde. El día era, al ca• , un fulgor colorido, lejaqo, en los vitrales góticos del crepúsculo.

*

l Ser humilde!¡ Serlo a nuestro modo y confore a cada naturaleza !
Comenzaría por aceptarme a mí mismo, con
~queñez y flaquezas; sin punto de confusión las
'°88~, el am?r y el dolor serían entonces pura y
nc1lla realidad, y el traidorzuelo o el hipócrita
~ ar~a_straría ~ mis ojos ingenuos con ingenua
d1c1ón de sierpe, cumpliendo con su natueza.
Por~ue la humildad enseña a serpuro-quie.
decirse, conforme a sí mismo-y a ver la pu:ra de las cosas, en el agua o el fuego!
~ntre los otros y yo, no habría más ocasión a
o Y confusiones, porque ahora, por sobre los
hondos prejuicios, había un modo de ver
ue lo refería todo a la más pura y sencilla reaad, de donde, como de la materia el perfume,
. conceptos se redimían, en definitiva, mís-

lioos....
*
Tal suerte de ingenuidad, serena y olímpica,
mo nacida en la Hélade, sacudía de sí toda a-

�278

OOL'ICCIÓN AB.IBL

dulación para el poderoso,-aun para aquél co
quien los otros se perdonasen la vida ; y, de con
tinuo, se interrogaba en siletié:io a qué hacerse
perdonar también, de falsos maestros, las pala
bras y las acciones. Para el amor y el dolor no
había amos ni maestros posibles!
Los seres y las cosas amanecían ahora com
nuevos y aun conforme al primer amanecer de 1
vida y así, por virtud de una emoción prístina.
de enamorado o de niño, acaso gozara Jll divino
placer de nombrar los seres y las cosas por la
primera vez, en un éxtasis paradisiaco: el ár
que da sombra; la rosa apenas nacida y ya· muerta; el pájaro que voló sobre el gajo más alto y
da un trino, o fué nota amarilla o muy roja en e
aire diáfano y tembloroso.
Porque la humildad enseñaba, conjuntamente con ser púro-a imagen del agua o del fu
go-a ser libre!

*

Si amaneda en torno infortunio y pobrezas, el
amanecer no sería menos un milagro. La choz
del ol vitlo, por real, buena; el alero de desamparo
alegre. El paisaje alejaba por todas partes deso
lariones: el valle árido, las colinas rojas y abrup
tas; pero un zagal tañía, a lo lejos, su flauta pri
mitiva y, en una rama seca, saludando las cosa
• del amanecer, un pájaro cantaba. Todo era bue
no y alegre.

JtB.P&amp;CT.&amp;. ALJtGBf.&amp;.

279

Al zagal y al pájaro, su hermano menor, les
bastaba, por ser humildes, con reconocer su liber•
tad, para darla sin esfuerzo y con devoto regocijo,
en aquel grado supremo de libertad, que es la
expresión.
Porque la humildad enseñaba, juntamente
con ser puro y libre a ser artista, al modo fra.
terna/ del muchacho y del pájaro!

*
Y más luego y por último, en toda grandeza
discurría, de un principio o a poco, según debía
verse desde limpidísima certidumbre, un raudal
de humildad, a la medida que, de propio y sencillo móvil, la grandeza se diera punto por punto
en sf misma, sin afectación ni timidez. El místico,
el poeta, o el héroe al igual del águila, el árbol o
el río, que sin afectación ni timidez, dan de un
todo en el vuelo, la majestad o la corriente.
De donde, por inversión de los términos, todo
lo lento que se quiera, pero perspicua y serenamente, la humildad enseña también a sergrande, aun en cuanto a proporciones humanas se
comparase. Y en el espíritu y la naturaleza tan
grande venía a ser, según la humildad, el insecto
como el águila, y n6 le era menester, perdonarse
de ésta porque volase de las cumbres cerniéndose al medio día sobre el césped!

•

�280

OOLEOOIÓN ARtEL

La lección de Francisco llenaba el mundo, Y
era apenasel balido de una ovejuela! Pero su ver•
dad, por todas partes impresa, sólo en los corazones , sería vida y sendero ....
Sobre la tierra obscura se cerraron, tachonadas
de estrellas, las puertas de zafir de la noche de
primavera. Para quien se abriesen, como azul y
do rado misterio, la palabra del Santo sería viva
realidad del corazón I Porq ue¿ qué era fa perfecta alegría, sino la gracia que vive esparcida en
las cosas y los seres y que en el laude del pobrecillo de Asís se r ecoge oriente en la perla, sin dejar de ser pura y libre?
Para algún corazón de poeta, cada estrella seria una florecita franciscan a , y fuera el testimonio poético de que, realmente, sobre los obscuros
caminos, un día floreciera aquella, la perfecta
alegría, perfumando el mundo....
OSCAR LINARES.

Simi~nt~ dt agonías
, No debemos prrg1111/amos si los que lloran tienen, 111oti1..10 para ello o 110 lo tienen. sino sencillamente qué podemos /iacer para que no lloren.
M. MAETERL/NG.

Dolor de la miseria, dolor de las mezq uinas
alarmas terrenales, dolor de las pequeñas
angustias de la vida, ¡ cu án so rda mente minas
las existencias p álidas que trágico domeña s !
No hier es co n la saña de indómitas pasiones,
pero en sigilo el ánima t orturas lentamente,
y la fugaz, la frágil paz de los corazones
con el presagio inq uietas de una ansiedacl cr ecient e.

Valencia, junio de 1916
(La Revirta. Caracas.)

l\Iás ínt imo, más t riste, más cauto, más sombrío
que el drama de la muerte y el drama del ha stío,
del alma que emponzoñas t e ocultas en el fondo;
Y si un esquivo rayo de compasión te alcanza,
te escudas con tu estoico fracaso de esper anza,
tor vo dolor sin lágrimas, tan mísero y tan hondo !
Dolor el m ás amargo de n uestra a marga vida,
dolor de la m iseria , solo dolor sin ga.usa,

�282

SIMIENTE DE AGONÍAS

COLECCIÓN ARIEL

I

muriendo eternamente por una nueva herida
y eternamente inquieto por una nueva causa.
Dolor que sigilosb te envuelves en la sombra
de tu girón de harapos para celar tus huellas,
fa la esquivez altiva que tu pudor asombra
devuelves un difuso relampaguear de estrellas;
Dolor de la miseria, dolor de la amargura
de carecer de todo, ¡ de todo !, en la insegura
senda del fugitivo tránsito hacia la muerte;
Dolorqueenlas tortuosas revueltas del camino
la tregua de un instante demandas al destino
para cegar los ojos de la contraria suerte;
Nada tu melancólico ensaflamiento iguala,
dolor de inconmovibles, de acerbas persistencias,
tan plenq de congojas, que tiemblas bajo el ala
de la piedad que acorre tus mudas impotencias

283

Dolor clemente y pródigo, que desolado gimes
del corazón las ansias y heroico te redimes
para otros corazones soñando el bien perdido.
Dolor de la miseria, dolor de las silentes
concentraciones íntimas de un tímido aislamiento,
dolor de las amargas derrotas inconscientes·,
trémulo y angustiado dolor del desaliento.
Germen de taciturnas t ~ndencias agresivas,
y claudicantes ansias propicias a la entrega,
de humíllaciones trágicas en el desastre altivas
y de altiveces frágiles transidas en la brega.
Dolor de la miseria,.simiente de terrores,
simiente de agonías sin quejas, sin cl~mores
que turben el opaco silencio de tu abismo; .
Triste dolor perenne, tan sordo, tan callado,
que de tus propios ayes te alejas desolado
y para no sentirte te embriagas de tí mismo._

Y nada la tristeza dramática domina
ni la zozobra amengua de tu escondido llanto;
si la misericordia tus heces ilumina
su lumbre diafaniza recóndito el espanto.

¿Zozobra?¿ desaliento?¿ terror? ¿ inelancolía?
¿ locura de abismarte?¿ tristeza de rendirte?
Cada un dolo;, y todos, presagian la agonía
con que solloza el alma la angustia de sentirte.

La exaltación y el crimen son llamas del momomento.
y t~, fatal, perduras, dolor del sufrimiento
de la humillante lástima y el desdeñoso olvido ....

Burlado eternamente por el azar, recelas
de todo aventurero y alucinante empeño,
y para no engañarte con la esperanza, vuelas
muy lejos de la dulce promesa del ensueño.

•

�284

COLECCIÓN ARIEL

La dicha, la quimera de dicha que sostiene
las ansias del terreno peregrinar, no tiene
para tus lobregueces un compasivo halago;
Dolor de ver la vida pasar, sin que deslumbre
un resplandor de aurora fugaz tu pesadumbre,
ni aclare una sonrisa tu deambular aciago.
A veces turba el vasto silencio en que clausuras
• la espíritual tragedia de tus meditaciones,
un tormentoso oleaje cotno de crispaturas
y un ulular siniestro como de imprecaciones.

SUIIÉNTE l&gt;E AGONÍAS

285

Si piérdese en la sombra y extínguese en el
viento
de tus lamentaciones el plañidero grito,
con tus lamentaciones forja un remordimiento.
como la culpa, ingente, y como tú, infinito.
No temas nuevos golpes ni más adversidades;
nada hay sobre las vastas, las negras tempestades
que el pávido ll\Ísterio de tu recinto asordan.

Y sé, para la vida falaz que te rechaza,
un treno, una quimera, un eco, una amenaza
de todas las miserias que tu caudal desbordan.

Dialogas con la vida, de arrestos que fracasan,
de empeños que se rinden y fuerzas que se agotan,
y entre la vida estéril y tus demandas, pasan
nuevas infaustas horas que tu afanar derrotan.

El alba, la esperanza, la dicha en flor, aleves
esquivan la infinita desolación terrena ......
tú solo, como Cristo, te exaltas y conmueves
con la inextinta lágrima de la amargura ajena.

Con el vigor indómito del tormentoso oleaje,
del ulular siniestro con el gemir salvaje
ampara y fortifica tu míseria flaqueza ....

y has exprimido en todos los odres el veneno

Y así, en el gran silencio donde hosco te encastillas,
si una obsesión de abismos te dobla las rodillas,
que una visión de cimas te yerga la cabeza.
La súplica, la instancia, la persuación, no llegan
jamás a la inconciencia con que la suerte escuda
la sórdida avaricia, ni adoloridas ruegan
sin que al dolor que evocan otro dolor acuda.
o

Tú solo, que has sabido de todos los azares
del vino de la vida, los llantos seculares
compartes, sollozando con el dolor ajeno.
Tú solo, del milagro· de consolar al triste
la comunión conoces, que sólo tú sufriste
con elclamordeangustiaqueotramiseriaarranca,

Y sabes, en tu e1_1sueño de comunión propicio,
que emerge del celeste y heroico sacrificio
toda radiante el alma serenamente blanca.
FEDERICO UHRBACH.

�EL CULTO DE LA MADRE

61 culto de la madre
CONFERENCIA LEÍDA POR EL DOCTOR ALBER1'INO NINFRÍAS EN EL SALÓN DE LA. "ASOCIACIÓN CRISTfAN.A.

DE JÓVENES", EL VIERNES 12 DE MAYO 191G.
Ex-tolo carde.

e

hombre de letras, como el pintor y el
escultor, tres seres qt1e buscan interpretar a la naturaleza al trav6s de sus almas,
amantes de la belleza, recogen en el camino
sus mejores inspiraciones. El tema de esta r_eunión, de un alto significado moral, me ha s1d?
dado como una visión, al atravesijr un~ bulliciosa vía de nuestra metrópoli. En el frente de
una gran vidriera había un cuadrito encantador fresco y saludable corno las brisas de la
mafiana sobre las campiñas verdes y odorantes. Representaba un claro de frondoso bosque
y ocupando el_ plano principal veíase a una madre, esposa sm duda de alguno de los guardianes deL religioso asilo de la naturaleza; vestía humildes ropas, y su cabello, algo desgreñado evidenciaba a lo lejos, a la mujer hacendosa' del hogar. Pero su sacro gesto hací!'olvidar todo ello para concentrarse en ~u divina maternidad. Levantaba de un carnto de
manos a su hijito de las entrañas, a la supreL

287

ma ilusión y lnz de sus monótonos días
El artista en color~s, cuyo nombre ignoro,
supo lo que era el cariño de una madre su abnegación, su dulzura y aun más; el h~cho de
escoger el artista como ambiente de sn expresión artística un bosque, prueba cuan hondo
era su pensar. En efecto, ¿qué palabra lleva
en_ s! u~ concepto más profundo y está, si quer~ts, mas cerca de Ja idea de Dios, si no es pre•
· c1sameute el vocablo naturaleza? En todos
los idiomas veis acoplado ese término al de
madre. Madre naturaleza, dicen los filósofos
los artistas y los físicos.
'
La madre es, a todas luces, lo que está más
cerca al impulso admirable e insomne que
muestra todas las fuerzas en nuestro derredor. Ella está en una comun~ón más intima
con la esencia del mundo; ella penetra con
mayor facilidad lo invisible, taller maravilloso de toda la vida y de todas las vidas. ¡Qué
clara es la visión espiritual de la mente mat~rna! Posee u_na_ intuición sorprendente; pres1ente la prox1rn1dad de los acontecimientos·
adivina de una manera precisa el carácter d;
las personas con quienes sus seres más queri~
dos entran en relación.
¡Con qué tacto la madre refiere al hijo todo
aq~ello que le puede perjudicar, que le puede
herir y con cuanta energía le alienta!
Las acciones mejores de los hombres son las
r~alizaciones de la idea de una madre. Ella
vtó, el vástago ejecutó.

�EL CULTO DE LA MADRE

288

289

COLEOCIÓN AR1!1,

Cuánto hermoso cuadro se levanta ante mí,
de esas escenas de la invencible amistad de la
madre con su hijo. La madre ha rodendo tiernamente el cuello del hijo y así enlozada, su
mirada en la de él, le habla con convicción firme y profética de las cosas de su porvenir.
El hijo ha ingresado triste, en los brazos de
la autora de sus días, sale contento y esperanzado. Preguntada un día, la nobilísima
Cornelia, aquella matrona de la Roma consular, por una amiga que la visitaba: "¿dónde
están tus joyas?" contestóle aquélla, atrayendo hacia sí a sus dos hijos: "llelas aquí".
Y esos dos jovencitos fueron más tarde los
más grandes tribunos del pueblo Romano.
No podía ser de otro modo. Detrás de todo
gran hombre, hay una gran madre, y el caso
no es una excepción, aunque tratéis de hombres tan opuestos como ser Goethe o Napoleón. hluy poco, en comparación de las madres 1 oís hablar de los padres, en las memorias de estos dos héroes del pensamiento y de
la acción. Lo mejor y más divino de sí mismo,
lo atribuye el autor del Fausto, al alma de
alta distinción espiritual de su madre. Ella
t.ra, fuera de toda duda, la clase ue madre que
esperamos para un poeta genial. ''Fué", dice
uno de los mejores biógrafos del escritor,''una
de las personalidades más gentiles de la literatura A.lemana, y la que se ha hecho un lugar
prominente entre ellas." Fué de naturalez~
sencilla, dotada de un gran contento de ánt-

mo y un corazón afectuoso que se hacía querer de cuantos la trataban. Para resumir en
po~a.s palabra~ tanta grandeza, diré fué "la
delicia de los mños, la predilecta de los poetas
y de los príncipes".
Refiérese que después de entrevistarse con
ella un culto espíritu, exclamó: "Ahora comprendo cómo el gran poeta baya podido llegar_ a ser el hombre que es".
. Ningún cumplimiento más hermoso ni más '
Justo para su memoria.
En unos versos autobiográficos, el artista
declara: ..
.
"'Von Mlitterchen die Frobnatur
Die Lust zu fabuliren."
'
"De mam:l me viene mi. disposición a la alegria
y el amor de narrar cuentos,"

Cuando el vencedor de Austerlitz es coronaen Nuestra Senora de. Pans, _su primer preocupación es que
prese~cie la_ sin par ceremonia de hierática
mag01~cenc1a, la anciana madre.
¿Quién p_odría apreciar mejor que ella la carrera -:ertiginosa del hijo? Napoleón era sim- '
p}e ~~m~nte c~ando el saqueo de "las Tullenas ; diez y siete años más tarde, amo de la
,Europa.
. Las dos figu(as más patéticas de la histo. na, son los dos hijos de Eduardo IV, Rey de
Inglaterra. Muerto el popular Monarca en la
~or de su edad, dejó tras sí a hijos demasiado
Jóvenes para las responsabilidades del caso.

~º emperad&lt;?r de los. franceses,

�290

COLEOOIÓN ARIEL
EL CULTO DE LA MADRE

Puesta la regencia del Reino en man&lt;?s. del
tío, el Duque de Gloucester, éste ambicios?
monstruo buscó deshacerse de sus ,do.s sobn•
nos. Sabía harto bien, el astuto pnncipe, que
mientras permanecieran los adolescentes al
lado de su madre, ella sería para ellos su más
segura defensa.
.
.
.
El primer paso hacia el cnmen que meditaba el regente, en el fondo tenebro~o de su conciencia, fué separarlos de la re~n~. Hay un
cuadro que comenta este acontecimiento y es
de los más tristemente conmovedores que se
han concebido. La acción tiene lugar en ~estminster Hall, soberbio salón de grandiosas
proporciones. A un. lado, !emos a la augusta
madre en una trág1ca actitud de ~~sesperanza y asida fuertemente de sus dos htJOS cuyas
faces baña con lágrimas de sangre. E.sa noble
señora sabía que se despedía 1¡&gt;ar:i,. siempre, Y
el que hoy estudia el hecho histortco y sabe
como terminó, participa de ese dolor, ante el
cual todos ellos se desvanecen como la noche
al abrirse el dia.
¡Pobre madre!
Si tiene capacidad para la dicha más alta,
también el dolor arremete contra ella sus más
furiosos atagues.
Rodin, el Miguel Angel de los modero.os
tiempos, ha esculpido una cabeza de muJer
que obsesiona en verdad.
Le ha llamado el dolor. Solo es menester
darle una rápida ojeada para saber de qué

291

dolor se trata: la horrible e indescriptible angustia de una madre ante la desaparición de
su hijo amado.
Cuando era pequeñuelo, presencié un suceso
semejante; jamás se borrará de mi ser, mientras viva. Hubo de arrancarse por fuerza a la
madre del lecho donde yacía un cuerpecito
frío; sus sollozos sumían en la pena más
acerba.
En una de las grandes novelas del siglo "El
Sendero de Dios" por Bjornson, hay una des.
cripción de este· asunto altamente sentida.
Han operado a un niño muy próximo a la
muerte, y la madre, sugestionada por su angustia, va a ver si vive aún. Se ha escapado a
la severa vigilancia que ejercía la familia sobre su descanso. Dice el novelista: "No dijo el
niño una palabra, ni movió parte alguna de
su cuerpo por temor de volver a sentir el dolor de antaño; y a ella parecíale como que su
espíritu volaría del sitio si se movía y si ella
le tocaba o enunciase palabra alguna. Pensaba que su respiración aun pudiese ser demasiado fuerte, buscó hacerla casi imperceptible,
ni movía manos ni cabeza; en esta quietud serena parecíales estar bajo la sombra de alas
de ángeles. Era un momento parecido a aquel
en que le había dado el ser, al oir los primeros
rumores de la voz viviente. Y ahora la vida
volvía por segunda vez con respirar temblo. roso. Los ojos. del hijo eran como luz en la
nieve. No se cansaba ella de su fresca lumino-

�292

OOLEOIÓN ARlEL

sidad; flotaban en los suyos; anhelaba ella que
esta situación no terminase nunca.
"Mas el muchacho fué vencido por el poder
de sus ojos y se entregó al sentimiento de s.eguridad que le inspiraba su presencia. Volvió
a entornar los ojos, abrióles de nuevo una o
dos veces ... Sí, ella estaba allí, y en ese pensamiento durmióse".
¡Qué derroche de muda ternura se experimenta al leer ese trozo! ¡Cómo llega el escritor
al fondo eterno de la madre todo amasado de
intuición y el más fino de los amores! A todo
hogar penetran en su danza loca, las horas
tristes, las horas amargas, las horas en que
un confuso destino parece anonadarnos. El
mundo en este momento está sembrado de
esas horas fatales. Sobre ningún ser hace
mayores estragos la guerra actual que sobre
las pobres madres. La Conflagración presente
de los pueblos, es la tragedia de las madres.
Pero, con qué entereza se han hecho a esta situación sin precedentes en la historia de la
raza. ¡Madres maravillosas! las ha calificado
un periodista.
Se ha recogido una carta, cuidadosamente
guardada contra el pecho de un oficial ruso,
muerto en el campo de batalla. Era de sumadre. He aquí algunas frases de ese ajemplar
documento:
"Tu padre murió luchando muy lejos nuestro. Ten presente que tú eres el hijo de un héroe. Mi corazón rebosa de pena y llora al pe-

•

EL CULTO DE LA JIIADRE

293

d_irte seas digno de él... No wivimos para
siempre en este mundo. ¿Qué cosa es nuestra
vida? Una gota, acaso, en el océano de la
Hermosa Rusia.
..
" ...Cuando seas enviado a realizar alguna
gran acción, no te acuerdes de mis lágrimas
sino tan sólo de mis bendiciones. ¡Que Dios
te guarde, amado hijo mío! Por todos lados
se dice que el enemigo es cruel y sal\raje. No te
dejes guiar por la venganza ciega. No levantes tu mano sobre una cabeza caída; sé misericordioso hacia aquellos cuya suerte sea el
caer prisioneros tuyos ... "
. El amor de madre es sublime, heroico, grandilocuente; desdeña fijarse en lo bajo, lo egois-,
ta, y despliega la belleza de sus anchas alas
en toda ocasión solemne. Vive v muere en la
belleza. No vacila, hace; tiene Ía grandeza de
las antiguas leyendas. Ese amor está hecho
de la pasta de los héroes, cuando se trata del
hijo.
El hogar es quien da carácter a un país. A
pesar de cuanto se me dijese otrora, siempre
tuve fe profunda en la salud moral del pueblo
francés. La base de mi creencia estaba en la
insuperable terneza de la madre en Francia,
su inteligencia, su espíritu previsor, su alegría
y energía del vivir.
¿Quién no se inclina hoy ante esta nación,espléndida en su heroísmo y en su resistencia?
Recuerdo haber leído un episodio de la guerra queme quedó muy grabado. Se trataba de

�294

OOLECCIÓN ARJEL

una madre que no solo había perdido a su esposo, sinó también a sus dos hijos. En el
momento de comenzar el relato de su caso,
estaba de pié, al lado de la cama de su tercer
hijo. A este acababa de serl~ ampu~ada ~na
pierna. La lámpara de la vida del Joven tb~
extinguiéndose poco a poco.
Al día siguiente, la infeliz madre tuvo el
valor de ir a despedirse y agradecer a la enfermera por las atenciones que había recibido
su hijo en sus últimos momentos: C:on frases
hondas tributó su eterno agradec1m1ento, luego dirio-ióse completamente enlutada, con paso dig~o a la puerta de salida, por entre una
doble fil¡ de camas; al llegar al dintel, volvió
la cabeza en dirección a la cama vacía de aquel que hasta ayer había sido su postrer
esperanza.
U no de los más valerosos generales de Francia, en la expedición a la península de Galipolí el General Goura.ud fué por dos veces tan
~al herido que tuvo que cortársele el brazo
derecho.
Al regresar a París, buscó ocultar su pérdida a su querida madre, pero al abrazarle se
dió cuenta de lo sucedido y retrocedió horrorizada. Se echó a llorar sin consuelo. Gouraud la tomó cariñosamente con el brazo
restante y le dijo: "¿Por qué lloras?-no te
alegras de verme?" y de esa suerte a~ogó su
llanto y borró con un beso sus lágrimas de
dolor sincero.

EL OULTO DE LA !,[A])RE

295

En todas las circunstancias de la vida este
culto a la madre es un freno a los malos impulsos; es un salvaguarda contra las desilusiones del vivir.
Jamás se perderá por entero el que siente
fuertemente este afecto y aunque se halle en
el abismo del pecado o en los tormentos de
una pésina situación, podrá por sobre toda
aflicción, elevar a Dios su alma, porque ha
amado a su madre.
Con cuanto entusiasmo entonces recordamos esos versos de Rudyard Kipling, que cometiendo quizás una profanación poética,
buscaré traducir aquí:
Si se me ahorcase sobre el pico más alto,
Madre mfa, madre mía
Y o sé quien seguiría mis pasos,
Madre mfa, madre mía.
Si me ahogare en la mar más profunda
Madre mía, madre mía
Yo sé las lágrimas de quien vendrían hacia mí,
Madre mía, madre mía.
Si yo fuera condenado en cuerpo y alma,
Madre mía, madre mía
Yo sé qué oraciones me rescatarían,
Madre mfa, madre mía.

�296

-

COLECCIÓN A.RIEL

A este poema solo le encuentro dos cosas
comparables en el dominio de las artes: "el
Dolor" de Augusto Rodín y ''la Pietá" de Miguel Angel.
Me parece verla, a esta última, la efigie simbólica de todo dolor: es la madre del Cristo
que murió por salvar a infinitas generaciones
de hombres. ¿A quó pena puede compararse
la suya?-¿No era su hijo el más irreprochable y bien intencionado de los hom bres?-¿No
hería su frente sin mácula un rayo inextinguible de bondad y de amor? No solo llora a su
hijo, sol)oza por la humanidad entera que ha
sacrificado en él, su dicha, su quietud, su a•
gradecimiento. Para haceros concebir cuan
grande es este tesoro del amor maternal, os
he hablado de su aspecto triste y doloroso.
A.sí lo exigen los tiempos que corren, pero lo
ha sido también por aquello de que nunca es
tan grande nuestro afecto hacia alguna cosa como cuando la perdemos.
Cerremos esta parte con la reminiscencia,
entre todas trágicas del Antiguo Testamento,
de aquella madre cuyos siete hijos fueron colgados para servir de pasto a las fieras y a los
pájaros del aire. Un escalofrio de horror hiela la sangre de nuestras venas, cuando sabemos a la infortunada madre en continuo ace•
cho para ahuyentar del lugar del suplicio a
toda persona que pudiera dañar a esos cuerpos mutilados. Con su constancia logra dar
tranquila sepultura a todos ellos.

EL CULTO DE LA MADRE

297

Sin embargo cuánto recuerdo nos evoca la
madre a pesar de todos estos horrores descriptos.
Escuchad éste de las románticas regiones
de Escocia, fuerte y bella tíerra de grandes
corazones. Espera su turno un jovenzuelo para hablar con el coronel. Ha estado haciendo ejercicios de recluta desde algunos meses.
-"Qué puedo hacer por tí?" le pregunta el
paternal jefe.
-''Yo deseo marcharme a casa", responde
el tímido muchacho.
-"Y por qué?" contéstale tan solo.
-"Yo no vine a9uí para hacer ejercicios;"
y agrega con énfasis, "yo me enganché para
pelear".
·
Era este el hijo único de una viuda . pero
~lla consintió con buena voluntad en dejarle
tr al frente. El fundamento del edificio social
está en el corazón de la madre. De ahí manarán las virtudes y prosperidades de la patria.
Si ella dedica su vida a un fin; si ena vive de
una existencia superior para que los que la
sigan vivan mejor, si ella subordina su mentalidad perseverante y conservadora a la satisfacción de un noble porvenir para sus hijos:
entonces nada puede derribar las fuerzas de
su puro amor.
Ella es quien vence o sucumbe en la batalla
moral de los pueblos.
¿Qué hay en el fondo de ese culto a María
tan lleno de ingenuidad, de frescor de corazó~

•

•

�298

COL'IOCIÓN ARI'IL

y de los generosos impulsos de la juventud,
si no es un tributo a la maternidad? En In. glaterra especialmente, dedicábase a la madre
de Jesús, el mes de Mayo, el más hermoso y
florido del año. Asociábasela conmemoración
al retorno de la vida de las plantas. Iban los
innumerables festejos y servicios religiosos
como envueltos en las sutiles aromas de los
azahares y madreselvas. ¡Cuanto significaba
expresar su ser en la alegría del más cándido
y pristino de los amores, tenía cabida en el
poético mes de Mayo!
María, la virgen María, la dilecta del Señor,
la princesa de Davídiéa estirpe, reunía en su
persona a todos los afectos individuales para
constituirse en el arquetipo de todas las madres.
Y aún hoy día, en estos tiempos de menos
poesía, pero si de más tragedia, en cuántos
pechos no arde todavía esa pasión sagrada.
Los campos, la montañ.a, el mar, siempre fueron los últimos asilos de la naturalidad en el
hombre.
Romain Rolland ha escrito una obra que
viene a ser para nuestro siglo, lo que fueron
''Los Miserables" para las letras del pasado.
Su héroe es un hombre de genio y como tal
un martir a su manera. Como toda alma
grande, Cristóbal no cuida de las convenciones sociales. En perpetuo choque contra individuos mezquinos y faltos de comprensión,

EL CULTO DE LA lllADR.11:

290

obligado Kraft, a huir de su patria enada al culto de la fuerza bruta
No .ha tenido el coraje de comu~icar su reJuc160 al ser que más quiere, y anda perple• como ocult~rle su propósito. ' Mas lo ioetable llega siempre.
Es un _Domingo lleno de sol. La tarde está
r declinar suavemente. Madre e hijo han
ta~o conversando de manera afectuosa. Ha
h1do de ref?Cote un~ pausa en el coloquio
la ~obre Luisa, rendida de caosaocio, hase
rm1do ~on el grao libro de todo hogar cris•
o, ab1ei:to sobre sus rodillas. Unos pálirayos 01mbao su fisonomía' estóica y regnada.
Está tranquila, estd serena.
·
¿N.? est~ cerca de su hijo amado?
Ast la v1ó por .~!tima v~z el hijo genial, y de
suert~ tambteo o.s deJo, amigos míos, con
evocac16n de una imagen parecida, imagen
fuerza y de reposo, de amor y ternura por
uella que es única en la vida de todo ser.
ALBERTO NIN FRIAS

•

�t&gt;a. OIBOilO BJBLtOO

-

1

Dtl ctrcado bíblico
Vosotros, pues, pondrélspoesfaen
tro trabajo; y sólo as! recibiréis nna Yida

cbosa•en pago de vuestros esfuerzos.- E
GoNZALEZ BUNCO. Jmú tú Ntu/ll'dA.

,

-

-Lahrador, labrador, tu lucha es vana,
estéril es tu ajdn: verds mañana
que se cubren de abrojo~
/,os surcos que regaron
•
el agua de tus ojos
· y el límpido relente
.
que la fatiga salpicó en tu frente.
Y a no amards la tierra
que la semilla encierra¡
tu heredad desolada
serd de los reptiles la morada.
Con la simiente riega poesía,
si anhelas que lozana
la mies resurja de la madre pía·
al lucífero albor de la mañana . ...
- Herrero, noble herrero
de fuerzas giganteas

en el yunque golpeas
duro bloque de encendido acero
templarás tu fragua
'
vertida en- infierno
vivirds en un martirio eterno
rJJios y sin amor, sin pan, sin agua.
rJ'ara que la existencia te sonría
t11s. ensueños el dolor no trunque1 •
compás del martillo poesía
arce en dulce calma
ndo forjes el hierro sobre el yunque . . . •
orque el son del martillo es armonía
ra aprender la mús_ica del alma!
- Maestro, las lecciones
dictas en el aula
los incautos niños
ulliciosos gorriones
idos en la jaulariles serán como la. avena
arrojó el labrador sobre la arena
quieres que el fastidio
·
la esc~la no espante la alegria
convierta en lóbrego presidio
rama poesía
'

I

�302

OOUOOIÓN AllllL

en la lección, y el niño
marchará con cariño
como dócil cordero
por el arduo sendero
de la sabiduría . • • •
.
.A si, hablaba Jesús de,,,Galilea
d ·1
r
el bar¡Jo murmuró: j'.oen i o sea. -

J

MANUEL MARIA MUNOZ
(Colombiano)
Bolivia) enero de 1916.
La Paz (
'
CW1f, Pú/Jliea de Colombia. Bogotá.
(De la Revista tú la /nslnl&amp;

Un butn ~UtSO

N

O, no; el Amor es bueno y nunca desampara
a sus pacientes. Qye mi dulce amiga la historia de Inés y Florencia, para que te convenzas
de tan importante verdad.
Inés y FJorencio, ambos nacidos y criados en la
opulenta finca donde servían, eran dos gallardos
muchachos que se adoraban desde la niñez. Hast a aquí todo va bien, y aun ha de parecerte mejor
si te digo que los chicos se besaban como unos
glotones cuantas veces podían, con el incentivo
de esas brisas campestres que en la primavera
hacen estremecer tan profundamente a los bos.
ques venera bles. Cuanto podían se besaban, y
hadan muy bien, a despech~ de tu aspaviento
convencional; cuanto podían, porque, ¡ ay I no
aiempre les era dado.
La señora, una viuda ya entrada en años, era
muy beata y se escandalizaba al sólo nombre del
Amor, como no fuera éste el divino. No obstante,
sus amigas afirmaban, que en su devoción a San
Antonio, por ejemplo, no todo era desinterés celestial, llegando uno de sus primos, viejo entre

�304,

OOtBOOIÓN ARlEL

santurrón y calavera, a afirmar que Santa Rita
compartía aquella predilección ....
Lo cierto es que había sido devota del buen
santo hallador de novios, desde su más tierna juventud: y tanto, quese rezaba de memoria la novena y los trece martes.
La señora quería mucho a Inés, pero desconfiaba de Florencio, habiendo opinado' ya varias ve.
ces que creía llegado el momento de buscarle empleo en la ciudad. ¡ Cómo abominaba Inés en esos
momentos la palidez que la cubría l
Para ella eran las preferencias y hasta los mimos compatibles con la rigidez aristocrática de la
dama; pero¡ a qué precio! precisamente poresto,
apenas podía hablar con su novio. Cuando no
trabajaba con la vieja ama de llaves, doña Catalina, una flacucha de:rigidez gendarmeril, bordaba junto a la señora en el costurero cuya suntuosidad tenía algo de bazar, mientras aquélla, en
compañía de una hermana solterona quelaacompañaba, consunúa las horas descifrando charadas
y fugas de vocales. Esto formaba su rr.anía y su
vanidad. El resto del ·día lo consagraba a la
oración.•
Sólo en la mesa tenían algún esparcimiento los
muchachos. Después de servir Inés a las señoras,
almorzaban con doña Catalina, en un recogimiento casi terrorífico; pero a veces llamaban de
adentro (generalmente para averiguar alguna fe-

305

UN BUBN QUISO

cha) y el ama acudía.¡ Ah, besos furtivos, caricias
miedosas, dramitas en dos pelliscos ! Era el mo. mento de entregarse las cartas en letra menudísima y sin apartes; el minuto suspirado de decirse tantas cosas yno acertar más que a estrecharse
las manos : fugacidad deliciosa que les alegraba
un día entero como una exhalación de perfume ....
Ahora bien, cierta ocasión de esas, Inés y
Florencio tuvieron un gran disgusto. Aquella negó rotundamente a éste un rulo que la pedía, y
hasta le reprochó que hubiese mezclado aturdidamente el día anterior la leche de los quesos.
Lo primero fué una coqueterfa y lo segundo
merece una explicación.
Inés hacía unos quesos riquísimos que la señora
prefería, motivando esto mil querellas como la
mencionada. Eran de comerse frescos, pero tenían
un término de treinta horas que la chica respetaba con veneración; y por esto aquel reproche
asumió caracteres muy serios para Florencio.
Tres días después, como la coqueta no cediera,
la escribió que se iba a envenenar; y ella, alarma,
da al verle tan triste y para evitar que lo hiciera
durante el almuerzo, le respondió con amoroso
sobresalto:
"Mi rico no fué usté ya sé adorado bien de mi
alma, hoy en la mesa te daré si acaso llaman, y
con esto recibe muchos besos de Inés".
Hizo con_el papelito una cedulilla bien apreta-

�da :, la gaard6 en. el
· a la
oportunidad.
Fabricaba hada rato uno de sus q
1ecberfa, dando el áltimo amasijo a la
cuando sintió pSIOS. ¡ Los ele él r•••• Con
1il1a en la mano, aguardó palpitante, pero
del amado noviecito, apareció dofla Cata
persona.
La oedulilla rodd por entre loe dedos de lalí
sobre~ pasta, que autmanoa oprimieron coa in1,.
tintiva precipitación. Por fortuna no la habla:
visto, y en cuanto se fuera. ...
Pero en vano retardó su obra. La vieja no N
movió de allí, y como empezara a regaAar por la
tardanza, el queso entró en el molde y puó a la
despensa,sin que lainfeliz hubiera podido retirar
de sus entradas el secreto de su amor.
¡ Qué dos días aquellos 1 1 Con qué aPJlliedad
~ntó una y mil veces la puerta de aquella nefa•
ta despensa en procura de una remota casuaU•
dad! ¡Cuántos ingeniosos hurtos concibió! ¡Cuántas promesas hizo a los !l'lntos I Pero dofla Ca•
lina no candaba nunca en falso, y los santos suelen ser tan ocupados....
Por fin una noche, mientras servía a la mesa.
la catástrofe se produjo. El ama trajo, con cierta
prosopopeya de mal augurio, un nuevo queso 4111
la seftora se dispuso a cortar. (Era esto un capricho de golosa, harto honorifico para Inés, bi~ so

de-.) Un baenqu_eac,. 1Serfa eee?... •No
era,porque parecía mú ...,: pero Id debía de
~ . porqtae tenla una depnslóa en el borde....
81 cachUJo entró leota,,,.,t.e.... entró .... en•· DeaprendicSle la tajada.... ¡ Ah, quf 1atia-

l ¡ No era 1 '
~ al cortar

e\ segundo boeado, la ae&amp;&gt;ra no-

lllg:o dtll'O en la pasta, ucarb6 un poco, y el
jltipl maldito apareció.
s,C: ;1',aa.lsae6litoera aquello, que produjo un solem"M ililen6io. La seftora, con una talma fria, más
\el'ril)le que 1aa amenuas de los profetas, deaJlablaba lentamente la ce4u1illa;y en esemomentv Ja eblca, desde el fondo de su anonadamiento,
\alblt.Qe6 al azar, con una voc en que desfallecían

tólloloe~
..-$e me cayó del aeno....

Bl papel acabd de deaenwlYerae.
Y¡ oh t cincuenta veces oportuno "Tyrothrix

íU fptmi1"

y otras tantas sublime "bacterium
.,, "bacillua butyrricui"1 cuantossuculentoe
ínfcn&gt;bios, acedan, SUODan y maduran-esas ma.
-.villat del arte caseoso: toe ácidos de la fermenta:é;i6n hablan decolorado ta anilina, y s61o aparedan vagamente, en un matiz rojizo, palabras
auettu; sin ningwi significado al parecer:
~

Mi i no 111
adorado bien de mi alma,

�COL~OIÓN

AJlmt.

en la mesa
s ca
llama, con sto rec
e os e es
Las cejas de 1a señora se fruncieron ante tan

profanas palabras ....
.... Pero ¿ qué cambio es ese en sus facciones?
¿ Por qué mira abara a Inés con enternecida benevolencia?

Es queacaba de dar con el secreto del involuntario criptógamo y comprende lo temerario de su
sospecha,
En efecto; ¿ no correspondían exactamente
esas palabras a la oración del noveno martes de
San Antonio?
"Mi divino Jesús, único y adorado bien de mi
alma. que en la mesa eucarística os llamáis, con

justo derecho, el pan de los fuertes .... ".
¡Chica ejemplar! Se pasaba copiando oraciones
durante sus asuetos¡ quién lo creyera 1¿ Reprenderla? Nunca; pues ¿a qué mayor gloria podfa
aspirar un queso?

Y desde entonces, bajo la advocación complaciente del beato paduano-mi patrón quetidoqué besos, qué locos besos se dieron los chicos al
almorzar.
LEOPOLDO LUGONES
(BdUWIUS M{nittta.s. Buenos Aires.)

ca stlf rtlianct
La sustancia de la demQcracia es, pues, una
creencia aplomada y entrañable de que los
hombres, cada uno de por sí, tomado aisladamente, alimenta las ralees de su personalidad
en un elemento divino, que cada ciudadano
posee una dignidad espiritual inalienable, la
cual, por dignidad también, hemos de consentir que se manifieste y afirme libremente, en
tanto no veja o acosa la dignidad de un tercero. Pues este sagrado derecho a no admitir
jerarquías espirituales sobre nuestra propia
alma, a sabernos jueces de nuestra conciencia

y árbitros de nuestra conducta, a no aceptar
opiniones ajenas que no hagan eco íntimo y
veraz en el recinto último e inexpugnable de
nuestro sér, todo esto, tan helénico, tan sajón,
tan democrático, es la selfreliance, la confian•
za en sí mismo de que nos habla Emerson. La
confianza en sí mismo nada ti.ene que ver con

la seguridad del triunfo. La confianza en sí
mismo es el cumplimiento del deber, triúnfese
o no se triunfe de primera intención; es la buena voluntad por la causa de la justicia y de
la verdad; es, por consecuencia, la meditativa
consideración de obstáculos y posibilidades
antes de emprender la acción; la cautela, la serenidad, el cálculo, es poner plomo en los pies
en lugar de alas en los homóplatos.
RAMON PEREZ DE AYALA

�REPERTORIO BIBLIOGRAFICO

tos oalorts littrarios

e

'

de esperarse que Azorín diera a uno de
sus libros el título que lleva el último:
Los valores literarios. Excesivo para este volumen de artículos sueltos cuyos temas son a
veces las discusiones (en otro lugar plausibles)sobre los toros o el duelo; más digno de
una obra compacta,el título sintetiza las tendencias de la labor crítica de Azorín.
Su esfuerzo aspira a la formación o a la renovación de las tablas de valores en la literatura española. Representa el sentido literario
de la actual generación, que cree en la necesidad de ir al pasado, pero renovando o &lt;lepuraudo los valores tradicionales.
¿Lleva consigo este esfuerzo las condiciones
de su eficacia? Quizás no todas. La crítica de
Azorín, atada a la volandera forma de artículos periodísticos, ejerce influjo rápido, momentáneo, sobre el público que lee la prensa
de Madrid. Y este influjo, repetido, deja a la
larga un sedimento de criterio renovado en
un corto número de lectores. Temo que no
vaya mucho más lejos. En los inconexos volúmenes de artículos de Azorín, aunque corre
un espíritu, falta la organizaci611, el otro eleRA

REPETTORIO BIBLJOGR.ÁFIOO

311

mento sin el cual no existe el libro, sólo capaz de producir revoluciones ideológicas. El
efecto, aunque no se pierde, se diluye v aminora.. Obsérvese la influencia de Nietzsche, y
qué d1ferentes procesos atraviesan el que le
va leyendo a pedazos, en sus volúmenes de
aforis1:11os, y el que lee desde luego un verdadero libro, como El origen de la tragedia:
conozco más de un caso de revolución intelectual iniciada por esta obra.
Además, la crítica de Azorín es a posteriori.
Aunque toda crítica lo sea, existe una quepara el público se presenta como simultánea
con _la obra juzgada: es la de los prólogos.
Crítica que será molesta en los libros de autores contemporáneos; pero indispensable en
las ediciones de clásicos destinadas a público
numeroso.
El clásico no es libro abierto para el lector
que carece de cultura histórica; y la mejor forma de presentarlo es una interpretación sobria. Como son las de la bibloteca inglesa de
E,;eryman. Como,sin ir muy lejos, la que trae
la novísima edición de La Gala.tea de Cervantes, por Schevill y Bonilla.
Para que las ideas de Azorín sobre los clásicos españoles alcanzaran éxito definitivo,
ningún medio mejor que exponerlas en prólogos de eiliciooes populares, como esperamos que haga con El Criticón de Gracián.
No solamente los prólogos: la selección de
las obras que se reimpriman tiene valor críti-

�312

COLEOOIÓN ARIEL

co. En la formación de bibliotecas clásicas
españolas ha prevalecido el desorden. Principian a apartarse de él las colecciones de La
Lectura y de Renacimiento; pero mucho hay
que enseñar todavía, y mucho podría enseñar Azorín: así, debe corregirse el rutinario
olvido de escritores de primer orden, como
Juan de Valdés y el Arcipreste de Talavera,
más importantes que otros constantemente
reimpresos, como Luis Vélez de Guevara. Para nuestra América, que ya necesita conocer
a sus clásicos, ha acometido labor semejante,
con excelente instinto crítico, Rufino Blanco
Fombona, cuyas virtudes intelectuales, aunque diversas de las de Azorín, también representan el sentido literario moderno.
Tal vez Azorín ha desdeñado la necesaria y
eficaz labor de las ediciones críticas, por su
propia hostilidad-de intensidad variable, y
más a menudo implícita que confesada-contra la erudición. Hostilidad explicable; pero
injusta. Explicable, porque la erudición española anterior a don Manuel Milá v Fontanals, aunque significa trabajo enorme y dig•
no de respeto, fué a menudo indigesta e inexacta, y no es precisamente un placer la consulta
aun de Jos más insignes eruditos, como Ga•
yangos o Amador de los Ríos. Pero injusta:
no sólo porque la erudición española ha ganado en seguridad de método y claridad de
exposición a partir de Milá y del creciente influjo extranjero,-al punto de que España

REPERTORIO BIBLlOGRÁFIOO

319

ofreee hoy, en don Ramón Menéndez Pida!,
modelo de investigador sobrio y de espíritu
amplio,-sino porque la erudición es el instrumento previo de la crítica; es el conocimiento
exacto de las obras y de la historia literaria.
Puede el erudito no llegar a crítico: entonces
su papel es acopiar materiales para la verdadera crítica. Puede el crítico no ser erudito,
pero está obligado a saber sacar el fruto de
la investigación ajena, a saber manejar la erudición. Erudición y crítica deben completarse; y si se dan en un mismo escritor,-SainteBeuve, o Mr. Saintsbury,-mejor aún. Como
tampoco se empecen crítica y creación: así en
Lessing, o en Coleridge, o en Walter Pater,
o en Anatole France.
La hostilidad general de Azorín contra el
criterio académico, estancado en tablas de
valores dignas de exterminio, es sin duda la
que motiva su hostilidad contra la erudición,
que en España acostumbraba ir unida a aquel
criterio. Y es también la que motiva su hostilidad, inmerecida, contra don Marcelino Menéndez y Pela yo. Al romper con el mundo académico, a que oficialmente perteneee don Marcelino, Azorín niega al maestro. Sin advertir
que este puede ser un aliado de los modernos,
aunque parezca serlo de los antiguos. Blanco
Fombona se muestra más avisado que Azorín
al entenderlo así, como también al hacerse
editor de clásicos, función erudita que el vulgo
no espera del artista creador.
. .

�314

OOLEOIÓN ilIEL

Azorín, urgido por necesidades de polémica
y de oposición, no sólo ha negado a don Marcelino, sino que ha dejad~ de leer much.as de
sus obras; sólo así se explican sus negaciones,
rotundas y extremas.
·
Porque Menéndez y Pelayo tiene limitaciones, pero aun con todas ellas, es uno de los
mayores críticos.
.
.
.
Azorín se queja de su estilo oratorio! la sinfonía marcelinesca, como solemos decir entre
amigos; pero, ¿por qué se niega a ver que ese
estilo fué templándose con los años? ¿No ley6
las declaraciones del maestro en el nuevo prólogo a la Historia de los heterodoxos españoles? ¿No ha leído, por ejemplo, el sobrio discurso en memoria de Milá?
Dirá Azorín: templado y todo, conserva la
orientación fundamental hacia la elocuencia.
Y bien: ¿por qué hemos de rechazar sie-r:nl!re el
estilo elocuente? Es excelente cosa escnbtr como Marco Aurelio; pero ¿no tuvo Cicerón derecho de escribir? ¿Confundiremos la elocuencia de Menéndez y Pelayo con la insoportable retórica que suele multiplicar sus frondas en losparlamentos?Si en ocasiones fatiga
el estilo del maestro, o el arrastre verbal le lleva a la inexactitud, no pretendamos declarar
que esto sucede siempre: ni siquiera predomina.
Azorín no sólo se queja del estilo, que es la
contra posición del SU)'.O propio. Su. censura
principal es para la crítica, que el estima aca-

REP&amp;RTORIO BIBLIOGRÁFICO

315

démi.ca. Para mí, el crite~io académico es el que
con~ibe el arte como artificio y lo somete a un
conJunto de reglas fijas; reglas que históricamente se derivan de las postrimerías del Rena&lt;:im_iento y so~ i!lterpretaciones de los procedimientos arttsbcos de la antigüedad: faleas, cuando se refieren a Grecia; menos falsas,
cuando .se refieren a Roma, el primer país de
tendencias académicas.
.Y como empecé por conceder, sigo concediendo. que en Menéndez y Pelayo haya influído el sistema académico, el espíritu del siglo
XVIII.español. Es Blás: aunque su criterio pasó rápidamente del formalismo de la preceptiva a la síntesis estética, nunca rompió por
completo con la retórica. Nadie como él hizo
burlad~ los ridícul.os excesos en que cayó la
preceptiva académica del siglo XVIII en España: al hablar de las polémicas de Hermosilla
y otros personajes de aquella época de gusto
lamentable, D. Marcelino se vuelve hasta hu~orista. Y. sin embargo, leyendo su exposictón_de l1;ts ideas deLessing se advierte que no
se atrevió a romper-acaso no sintió el problema-con la teoría fundamental de la retórica, la teoría de las reglas. Concedamos toda via más a Azorío: Menéndez y Pelayo no se
propuso renovar los valores literarios, y a veces, sobre todo en su primera manera, dejó intactas valuaciones notoriamente equivocadas. Por último, aunque atenuó mucho, nunca perdió del todo, con relación a co¡¡as de

��!118

OOLBOClÓN ARI'&amp;L

co, pero ni toda su labor e~ c~tica, ni es tan
vasta ni tan rica en apreciaciones como la de
Mené~dez y Pelayo. De los otros críticos y
eruditos anteriores a él, o contemporáneos
suyos, no hay para qué hacer me~~ria; o son
notoriamente inferiores, o sólo h1c1eron trabajos parciales. De los últimos es Cla.rin, que
representa el tránsito hacia los nuevos rum
bos críticos.
La diferencia principal entre la critica de
Menéndez y Pelayo, y la que Azorín propone
y muestra, proviene quizás ~e que. aqu~lla ve
la obra literaria en perspectiva histórica, en
valor tradicional, y esta la ve como fuente
de gustos y experiencias individuales,. actuales. Menéndez y Pelayo, con su actitud d,e
historiador, se creé obligado a conceder igual estudio a Graciáo, que todavía nos enseña, y al P. Mariana, que poc~ n~s dice hoy.
Azorín se contenta con prescmdir de Mariana.
Pero sin la historia literaria de Menéndez Y
Pelayo no habríamos llegado a la crítica
individua.lista. de Azorín. Y bien podemos conservar las dos. Ambas nos hacen falta.
Reconózcase, ahora, que Azorín trae un sentido nuevo al entendimiento de las letras españolas. No es lo que vul&amp;arm~nte se llam~
impresionismo. No es escéptico, smo afirmat!vo. Es una especie cle individualismo, e1;1emi•
go de las fórmulas acumuladas, abstracciones
que tienden a quedarse vacías por el uso; se

REl&gt;ER'l'ORtO BIBLIOGIÚ.11'100

319

d_irige a la obra sin prejuicios, y en Jo posible
s1.n preconceptos, y la estudia como cosa individual y concreta, libremente, interpretánd?la por las enseñanzas que ofrezca en expen_enci~ huIJ?ana y en recursos literarios. La
historia misma.se.contempla de modo personal_. Los proce_d1mientos de selección y de sínte~i~, necesar~os a toda historia v a toda
critica, los aplica Azorín a sorprender nuevos
aspecto~ y a ens::iyar síntesis nuevas.
El ha mtr?ducido, por ejemplo, el elemento
de la sugestión o de la asociación inesperada
Así cuando habla de la extraña ligereza de D.
Esteban Ma_nuel de Villegas, y aun nota, d~
paso, el .realismo de aquel súbdito: No quiero,
d_el rústico que roba el nido en una cancioncit~ del poeta .. Cuando reconstruye la psicologia, de emociones temblorosas, de San Juan
d~ la Cruz. Cuando traza el retrato imaginario de Don Juan Manuel. Cuando al hablar
de la .segunda parte del Quijote (la preferida
también por ~enénde2 y Pelayo, la preferida
por nuestro siglo), evoca los grises de Veláz.
que~ Y aun I&lt;;&gt;~ dos sorprendentes cuadros de
la Villa Méd1c1s: de estas intuiciones necesitaba la crítica española.
Y también necesitaba rectificaciones como
la excelente que toca a Don Juan Valera· como la que toca a l_os ditirambos de Cej~dor.
Próx111;10 ~ te~mmar, he recibido, en admir~ble C&lt;;&gt;tnc1denc1a, cartas de amigos, hispanistas Jóvenes, que hablan de Azorín. Uno,

�390

OOLBOOIÓJI AlUZL

desde París, dice: "Azorín completa nuestro
entendimiento de cosas de España. Vivíamos
demasiado exclusivamente bajo la influencia
de D. Marcelino". Otro, desde México: ''Artfculos admirables: sobre Don Juan Manuel;
sobre Hita...Pero a veces habría que acordarse de GracfAn: "No dar en paradoxo por huir
de vulgar". Otro, el más entusiasta: "Muchos hombres como Azorin necesita España.
Aceptemos que en crítica literaria podrá no
ser demasiado ecuánime, por reacción contra
los Gil y Zárate que han existido, pero nadie
puede negar que hace pensar ... No vive e!1 el
mundo abstracto, donde todo se va volvtendo símbolo de ahorro de esfuerzo; donde para vivir se ahorra la vida en abstracciones:
vida algebraica en que las personas no se entienden ... La crítica de Azorín como fundamento de un pensamiento_ español.. .." .
Los tres no dirán lo mismo; pero si vienen
a dar en esto: que tenemos en frente a nueva
fuerza critica de las letras españolas.
PED RO H ENRIQUEZ UREÑA
H abana, julio de 1914.
(El F{g'a,o, Habana.)

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                    <text>A.riel
eo.tección
AÑ'O XI - VOL. II
SU::tv.1:ARIO
LUIS ARAQUISTAIN ...... :
RAMIRO DE MAEZTU......
ANTONIO JOSE IREGUI.. ..
E. DIEZ CANEDO.. . ..... ...

Apropósitodeuna donación
El honor en la Edad Media
El árbol y el hombre
La poesla castellana y Rubén
Darío
ANTONIO MACHADO ...... Apuntes, Parábolas, Proverbios
y Cantares.
ELISEO RECLUS..... ... . . . .
CARLOS GO!IIZALEZ PEÑA
ENRIQUE JOSE VARONA..
ALFREpO TENNYSON....
JUAN ll¡IILTON...... •. . . • . ..

Enseñanza de la geograffa
Flor de madroño
Como Byron
Noche de verano
Soneto a su mujer, difunta

euaderno 86

sa

:Jost, eosta ~lea, Stptttmbrt 1s dt 1916
Imprenta Greffas

��OOLECCION ARIEL

tPero bien salta a la vista que el espíritu
fÜ su _ilantropía (•) era, sin embargo, profundamente reconstructor. .Al dar ese mill6n a la Casa del Pueblo, le animó seguramente el deseo de que la clase obrera se sirfliese de él, mediante la enseñanza, para sus
reivindicaciones. Con sagaz intuición observó quizd que el problema de la clase obrera
en general, pero muy singularmente de la
española, es la elevación de su niv§l mental.
Y más concretamente aún, la gran cuestión
de la clase obrera española es formar un
mú;leo numeroso de directores competentes. La característica del partido obrero
~pañol ha sido hasta ahora, en sm fmzciones públicas, la honradezj ya es tiempo de
qué también lo sea la competencia. Un parlido como éste tiene la obligación de que sus
periódicos posean más sustancia ideológica
y mayor poder crítico que los demás perió•
• La del millonario español Dn. Cesareo del Cerro, que legó
al morir 1000000 de pesetas a la Casa del Pueblo.

61BLlOTE CA

CENTRAi,.

U.A. N.L

�dú:os¡ que sus concejales sepan 'de na47"'1~
m1,1nicipal más que los demds concej~
que sus representa•tes de todo orden cont&gt;..,
can las cuestifmes . públicds-económieas
pedagógicas, militarBs, etc.-mejor qus
demás rep,ressntantes¡ que sus organi8~
res conozcr.ln la técnica de organizar mejor,
que los hombres de los otros partidos. fJ&gt;s-ro
· ¿cómo conseguir esto? Los obreros tienen
escaso tiempo para el estudio, y los hombres
que van a ese partido ya preparados son 'i(&gt;•
cos, poquísimos.
Si el Sr. Cerro hub-iera conocido la escuela de estudios superiores que el partido so-cialista alemdnsostiene en Berlín, le hubiera
interesado tan magnífica institución, y aca.
so, dado su espíritu, hubiera aconsejado la
creación de otra semejante en España. En
esa escuela se enseñan nada mds qué cinco
o· sei~ materias fundamentales e indispettsables para hombres ya adultos-todos ellü$
obreros-que luego serdn concejales, diputa:.
dos, organizadores, propagandistas, directores de cooperativas y de periódicos. Cursos
brefles-seis meses continuos-, pero int8~

p...,...---~_.._. .. ---- ·--.....
.JAftTj,t ~.,

l partido sostiene a /,os alumnos y
, durante el curso, a las familias
sostén eran. Esta escuela p,r.epara homa la gobsrnación y dirección Je la
idad. fPero sus enseñanzas se vierten
tarde sobre la clase obrera total. Un
· dico escrito por hombres b-ien preparaun aisiurso p,ronunciadp en el fParlasobre impuestos, por ejemplo, por un
ico en su materia, darán a la clase obrera
contenido pedagógico que no podrán
llar en ninguna otra parle. U1!'I escuela
, además de ser un anticipo de lá univérideal, de la unwersidad para todos,
encerrar potenci,a/,mente más energía
adora que muchos afws de lucha ha-

.

LUIS ARAQUISTAIN

�Bt. HONOR '.IN l l BDAD IIEDJA

€1 bonor tn la €dad mtdia
Américo Castro ha publicado reD
cientemente en la ''Revista de Filología española" un estudio sobre el "ConON

cepto del Honor'' en nuestra literatura de
los siglos XVI y XVII. Sabido es que el
honor desempeñaba una función principaHsima en nuestro teatro clásico. Perderla
honra equivalía a perder la vida. Así era
la sociedad española de aquellos siglos. Y
así hablaban y obraban los personajes de
Lope de Vega y Calderón.
Y a no pensamos así los españoles. Los
mejores creen que la virtud, el obrar bien,
vale más que el honor, definido como la
opinión favorable que los demás tengan
de nosotros. Y los peores españoles piensan que la vida y la riqueza son bienes muy
superiores al de la honra y al de la virtud.
¿Po~ qué no pensaban así los españoles
de los s1glosxv1yxvn? ¿Por qué creían que
la _vida sin el honor carece de sentido y lo
primero que se les ocurría, al sentirse infamados, era la idea de matar a alguien o

325

de morirse de melancolía? He aquí el tema que Don Américo Castro se plantea
en este estudio que juzga "inactual".
¿Inactual? Y o no sé de estudio alguno
que penetre más hondo en el problema de
la guerra europea. Claro está que el Sr.
Castro no ha pensado para nada en la
guerra al consultar los centenares de libros en que ha documentado su trabajo.
Pero ya verán ustedes.
Las raíces del concepto del honoren los siglos XVI y xvn hay que buscarlas en la Edad
Media. Al investigar la Edad Media el Sr.
,C astro encuentra en las Partidas que Alfonso el Sabio llama hombres honrados a
los de buena posición. El primer motivo
de honra era en nuestro siglo xm la posición, ''y así, el máximun de honra se debe
al rey", el segundo la realización de notorias proezas y en último término la virtud
del hombre. Por otra parte se llamaba "honor'' al donativo (casa, tierra, rentas o usufructos de algún realengo) hecho por el
rey a un vasallo.
Solo que aún no hemos llegado al punto esencial. Lo esencial del honor en la Edad Media consistía en ser el signo externo de la posición social de cada hombre.
Los honores del rey eran la corona real y

�OOL900IÓ1' .dISL

el cetro: como el honor del alcalde era la
vara o las llaves de la ciudad. El honor
mío, si mi oficio se hubiese conocido en la
Edad Media, habría consistido, por ejem•
~lo, en el permiso para lucir en las proces10nes un bonete adornado con una pluma de gallina y para andar detrás de los
arqueros pero delante del usurero mayor
de la ciudad.
En la Edad Media no existían derechos
s~bjetivos, tales como el derecho de propieda_d, al modo que los ha creado la re- volución francesa. El artículo 17 de la De• claración de los Derechos del Hombre di~e: ."Como la propiedad es un derecho
mviolable y sagrado, nadie puede ser privado de él, como no sea cuando la necesidíl;~ pú~lica, legalmente constatada, lo
exiJa ev!dente~ent_e, y. bajo la condición
de una mdemmzac16n Justa y previa".
Este concepto del derecho a la propiedad es el que rig-e en todas las sociedades
moder!1as, lo mismo en Alemania que en
Fran:1a, en los. Estados Unidos. que en
Espana, y por cierto con gran satisfacción
de l~s clases conservadoras de todas las
naciones.
En la Edad Media, no se conocían los
derechos subjetivos, invención moderna,

BL BONOB 'IN LA '&amp;DAD X'SDIA

827

o la idea de la personalidad. Ninguna
· ión social se fundaba entonces en un
ho ~ubjetivo. El rey mismo podía ser
puesto, y era depuesto frec_uentf:mente,
o no desempeñase a sabsfacc1ó~ g~1 su función específica de hacer JUSben la distribución de los honores, que
n, a la vez,. las posiciones sociales.. ~n
anto a los disfrutantes de estas posic10' nunca se hallaban tan seguros de
como lo están ahora. Lo que el rey
ba, el rey quitaba.
·
En las sociedades modernas el honor
ha sutilizado tanto que ha perdido to'base material. Lo importante, desde
punto de vista material, es ser rico, J?Orue la mala fama no nos puede qmtar
ri9.ueza. U na vez ricos somos ya indend1entes de lo que los demás piensen o
'gan de nosotros. De ahí que la riqueza
el supremo bien para los más de los
om bres modernos.
Este deseo de poseer riqueza-sanciodo por el concepto subjetivo del derecho-es lo que ha hecho colonizarse el
mundo. Los hombres se han lanzado en
estos siglos a las India~ de Orie1:3te y de
-Occidente, con el propósito de ennqueccrae, para no necesitar luego ajustar la vi-

�328

OOLEOOIÓN A.RIEL

sa a lo que piensen de ellos los demás.
Así se ha colonizado el mundo, pero
cuando estaba ya colonizado, surge Alemania y dice:
"No por haber venido tarde me voy a
quedar sin la parte del mundo a que aspiro. Vosotr&lt;;&gt;s os habeis apoderado del
planeta en virtud del derecho subjetivo
del primer ocupante. Yo opongo a vuestro derecho subjetivo el de creerme con
más fuerza que vosotros''
He aquí un conflicto de derechos subjetiv&lt;;&gt;s contra derechos subjetivos. Y este
conflicto no puede ser solucionado de un
D?-odo ju~ídi~o. Ni tampoco podrán soluc!onarse Jundicamente los conflictos que
sigan a esta guerra hasta que los hombres no caigan en la cuenta de que los
derechos subjetivos son absurdos y de
que, en realidad, nadie tiene derecho
más que a cumplir su deber, es decir
a desempeñar la función que le corres~
ponda.
Pero si la sociedad es justa encomendará a _cada ciudadano y a cada pueblo,
l&lt;:1- función para que se halle mejor capacitado. Esta apreciación que los demás
hacen de la capacidad de cada hombre o
de cada pueblo es realmente su honor.

EL HONOR EN LA ltDAD MEDIA

829

No hay solución jurídica a l~s ~onftictos
creados por los derechos subJetlvos a la
propiedad y a la soberanía ~mo no sea
restaurando en su valor medioeval el estímulo del honor, como fundamento de las
sociedades, y acapando de raíz con t?d~s
los derechos subjetivos, tanto de los mdividuos como de los Estados.
De lo cual se deduce que la Ed8;d Media hacía muy bien al da~ tanta 1mportancia al honor. Es que sm honor no ha-bía entonces ni posición ni pan.
RAMIRO DE MAEZTU

�EL ÁRBOL Y EL HOKBB.E

El árbol y ti bombrt

e

ntre las leyes más admirables que la naturaleza nos muestra como rectoras de la vida, ninguna tan sabia ni tan profunda como esta
de la correlación universal, que liga el sér al sér,
el árbol al hombre, el agua a la vida, la mente a
la estrella, la luz a la hoja y a la flor, a la pupila
y a la imágen.
\
¡ Qué misteriosa gravitación del lampo que
humaniza el sol, fijando la luz y el calor en el
árbol para sazonarlo en el fruto que luego ha de
bullir en la arteria purpúrea y destellar de nuevo en la célula y el neurona ! ¡ El sol es el que
prepara y adereza la vida del vegetal nutricio,
encarnándose en la flor y en el fruto maduro; él
es quien fija el carbono en la hoja, separándolo
del oxigeno, que adereza así para el pulmón!
¡ Qué profunda correlación entre el insecto y
la flor que fecunda con el mensaje de amor que
de otras flores trae en sus alas, y esa del aire,
Illensajero de amores en los cálices, donde deposita los gérmenes de vida! Cuando el miasma
devora la vida, viene el ciclón que lo sepulta en
zonas que lo encadenen. Cuando el insecto devora al animal, viene el ave que lo salva. ¡ Cuando la sequedad despuebla la llanura, viene el

331

vbol que llama el nido, condensa el agua pluviosa' y hace brotar el manantial.

.
El árbol es el amigo del hoffibre y paranmfo
de su hogar. El árbolspan, el árbol-agua, el
árbol-sombra, el árbol-lumbre, el árbol-paz. El
es el que morigera el.invierno y templa el verano,
apacigua las tempestades y amansa los ~uracanes y aquilones, guarda la humedad am~1ente
y llama a las nubes pluviosas, hace fluir los
manantiales y congrega a su sombra las cunas
y los nidos. El es el que da capa vegetal al sue~o
húmico regularidad al meteoro, a la cabana
abrigo 'al 'cuerpo salud, a la ciudad pulmón, al
niño frondas y al poblado horuelos. El árbol
del pan, el artocarpo, da al labriego el ~ande
cada día sin trigo ni maíz, y el de la lluvia da
a )a región que la sed devora, sombra, humedad
y manantial aéreo.
1Imagen fiel de los hombres, los árboles entrelazan sus raíces en el subsuelo profundo, como el
hombre en los más hoµdos estratos de la raza y
de la historia, para vivir y crecer, elevando unos
y otros sus cabezas hacia los cielos_ estrellados,
bajo la santa comunión de la paz, sm que falte
nunca luz bastante para nutrir las frondas y las
mentes ni savia bastante en el seno de la roa'
•
dre tierra
para nutrir
ramas Y e~pe~anzas 1•
Obrero de vida, el vegetal distribuye e~ cada estación la mies y el textil, la fibra Y el tmte,

�332

'\

m, ÁRBOL T Et BOKBBlt

OOLIIOO!Ó1' il.IU,

el combustible y el sustento, transformando el
hidrocarburo en jugo nutricio. Ampara a la agriC?ltura c_ontra la sequedad y la inundación, contra el hielo y el vendaval. A la industria da su
fibra, al riel su apoyo, al palacio su columna
al navío su armadura, sostén al alambre, al libr~
su hoja, al laúd su armonía.
Mulle el pensador la cuna del hombre en el
bosque nativo, donde colg6 el nido primitivo de
sus hijos, Y de cuyas ramas form6 la masa y la
fle~ha, el cayado y el báculo. Su fe prístina simboliz6 en el árbol el bien y el mal, hizo de él con
qué domar las ondas procelosas del mar y con
qué penetrar en el misterio del más allá: el féretro. Bajo la paz de las encinas nemorosas ofici6
la fe druídica y tambiém la justicia franca. La
leyenda tom6 de él con qué encender las ascuas
proféticas de Isaías, y de sus simientes hizo el
maestro de los maestros la sublime parábola
del sembrador, y puso en el labio ungido de Asís
este himno: "¡Hermano!"
El árbol,
. el agua y el aire , trinidad de vida '
que el dios Pan encarna en el hombre en el más
eufórico de los sentimientos humanos: el sentimient~ de la naturaleza; de donde fluyen las
creencias, que al través de las edades apaciguan
las ansiedades humanas y calman las tempestades d~l dolor. La dendrolatría cuelga del árbol
sus mitos y la poesía sus ritmos, como el ave sus

813

-.atares. El arbolado es el que guarece la paz
los prados, almacena el sol para devolverlo
a el carbón terciario, hecho luz y calor al soplo
ftOCBdor de la ciencia y el arte.
Un árbol es una idea, que crece; una idea es
• árbol, que da verdad por fruto. Las ideas
andan por los arbolados, como las auras por las
:frondas. Higiene de las urbes, discurre la vida
por el jardín y el parque; belleza da a las calles
'J avenidas; esparcimiento, granero, techo, he,.
raldos del pensamiento escrito. Es el exponente
de la cultura moderna, adorno de las ciudades.
Emblema de la patria, el. árbol acompaña al tra·
bajo, sombrea las cunas, disciplina el vigor del
Diño y dota de viático de vida al hijo. Sembrad
árboles al pie de cada cuna, dice el sabio. Cuando es tiempo de enviar al hijo en busca del pan
espiritual a la escuela, os dará sus primeros frutos para alimentarlo; cuando sea tiempo ?e ~U•
trir su espíritu con las verdades de la ciencia,
ya os dará su cosecha de mader~ y combust_ible,
y cuando vaya a aprender a vivir de sí mismo
por medio de una profesión, os habrá colmado
muchas veces con sus frutos.
Regulador de la vida, el árbol rige la lluvia,
el viento, el calor y el aire; enfrena el torrente
y la inundación y acrece el manantial: la ~rza
que quita al huracán la distribuye .en las bnsas
y las auras refrescantes; quita al coruscante

u

�334

COLECCIÓN ARllL

meteoro su energía destructora, protege el plantío contra el frío, el hielo, el granizo y el polvo.
Vivo, es el árbitro de la vida, guión orgánico entre el mineral y el fluido, gas, aire o líquido; entre el blastema y la sangre, entre la luz y el
pensamiento, cuyo órgano nutre con sus jugos.
Muerto, abona con sus despojos el suelo que le
dio la vida. Primero fue abrigo, hogar y foco;
luego se hace emporio, mensajero de lajdea en
el periódico y el libro. ''Muriendo, el árbol ha
adquirido una vida superior: de tosca materia,
casi se ha convertido en espíritu".
Defensor de la vida, el árbol es el soldado que
vence la muerte, al miasma febril, con el elíxir
de su corteza trófica; al desierto inhospitalario,
con el oasis umbroso; al granizo y la helada,
con sus paramentos de frondas; al fuego abrasador, con la frescura de su follaje; a la inundación, la marisma y la torrentera, con sus hercúleos troncos. Zapador del progreso, el árbol avanza en silenciosa marcha, por las estepas y las
faldas de las montañas, trepa a las rocas alpinas,
escala la cima de los Andes y del Himalaya, y
clava, cerca del azur, su cimera alada, donde
anidan el ensueño deI azul y el verdegay de la
esperanza.
La conquista y el dominio del trópico la hará en primer lugar el árbol prolifico, precusor
pel poblado, heraldo de la agricultura. Despen-

EL ÁRBOL Y EL I!OMIIRE'.'..-_ _ _ _S:..:3:..:.5_

------

saque deambula al través del valle y del _collado; camino que anda cargado de pan Y vm_o,
leche y miel, lumbre y combustible; frutos m1l.
' Hablad de libertad al pueblo, donde el terreno
~esnudo de árboles sólo muestra la esterilidad
del eriazo como una maldición! ¡ Hablad de fe
al pueblo, cercado por el desierto, donde sól~
se arrastra por sobre la pátina musgosa, el liquen del fetiquismo y el espejismo dolie~te del
hombre, que sueña paraísos! Hablad de 1deal~s
a los que mueren de soledad y de laceria, sucio
el cuerpo, sucia el alma, ayunos del árbol Y
del agua que le sirve de guía. ¿ Podrá nacer
allí la noción del soberano, la planta democrática, la concepción del derecho y d~ la ju_sticia, donde el yermo devasta el suelo mhosp1talario, bajo el cielo inmisericorde? El gobierno
será para él el peor castigo, la religión flagelo
y la ley cadenas.
El arbolado nos brinda esa copa de azul, que
amor escancia. Un vagaroso ensueño circula
por entre el follaje, penumbra d_el misterio q~e
habita en las frondas. La serenidad Y la alegria
extraen del árbol los goces de la vida, como
éstos la savia de la tierra; las despliegan al viento en la cabellera de hojas Y de flores, que
en callado ahinco elevan en pos de más luz en el
regazo etéreo del tiempo.
ANTONIO JOSE IREGUI

(Cromos. Bogotá.)

�LA PO'BSÚ OA8T:ILLANA ....

Ja voe.sia ,a.steffauá g~n.6éu 'l)ario

U

iuicioso crítico de la América española,
q uien se debe quizá el más cumplido estudio que de Rubén Darío se ha hecho, escribió en él las palabras que siguen: "Rubén
Darío, acaso pertenece hoy, más que a la
América, a España". Esta opinión de Pedro
Henr{quez Urtña no es más que el complemento, a muchos años de distancia, de la tan
conocida de José Enrique Rodó: "Indudablemente, Rubén Pario no es el poeta de América". El joven maestro dominicano y el reconocido maestro oriental convienen, pues, por
exclusión, en una característica del poeta
muy digna de ser tenida en cuenta: en su noamericanismo. No hay que tomar, con todo,
en un sentido de rigurosa literalidad tales
pareceres por autorizados que sean. En el de
Pedro ~enríquez, hay ya una palabra que
atenúa.
Para las nuevas generaciones literarias españolas Rubén Dado no es tampoco un americano. Un Andrés Bello, un José Joaquín de
Olmedo, un José María Heredia, un Olegario
Víctor Audrade, con estar dentro de la tradición quintanesca y mostrarse, en la forma,
muy próximos a nosotros, están, espiritualN

337

mente, más lejos, no solo por la materia del
canto, americana en ellos, sino por algo más
fuerte: por el transcurso del tiempo, corno lo
están nuestros mismos Quintanas y Gallegos,
Arriazas y Listas. Nuestros verdaderos ;compatriotas no sonfos que han nacido en nuestro
suelo sino los que viven en nuestros mismos
dias. Los grandes cantores que abren en España y en América, el siglo XIX, tienen otras
preocupaciones, se sustentan de otras ideas,
brotan de escuela muy distinta. Rubén Darío
se levanta en el centro de nuestra sensibilidad y tiene la virtud de orientarla por caminos nuevos. No es el momento de hablar de
nna literatura española y de una literatura
hispano-americana ( tp ucho menos de tantas
literaturas como estados). El idioma es lo
que da independencia a una literatura y sólo
en modalidades exteriores se diferenciarán
las literaturas de América de las de sus viejas metrópolis, mientras no posean un medio
de expresión substancialmente distinto . Pero ¿cuántos cientos de años se necesitarán
para la formación de las lenguas neo-españolas?
Sólo para los muy apegados a la tradición,
a la inmovilidad de las formas lingüísticas,
puede aparecer Rubén Darío como un iconoclasta. Negar que en nuestro país se le ha
discutido, sería vano; pero más vano sería
tal vez afirmar que los que le discutían conocieron de su obra más que las ocho o diez poe-

•

�338

OOLEOOIÓN ARlEL

sías repetidas en todas partes, cien "!eces
parodiadas y más de una vez no en_tend1das.
Hay que insistir en afirmar lo castizo de sus
versos, siguiendo a Valera que decía, de los
de Azul... : "Los versos de Usted se parecen
a los versos españoles de otros autores, y no
por eso dejan de ser original~s: n&lt;? recuer~an
a ningún poeta español, 01 antiguo, n_1 ~e
nuestros días". Desde que esto se escnb1ó
(1889) el verso de Darío cambió bástante:
pero véanse, en cuanto a la forma, el Friso,
el soneto A maestre Gonzalo de Berceo, para
no citar más, en Prosas profanas; el Trébol
de Cantos de vida y esperanza; los tercetos
de la Visión en El canto errante, y tendremos,
en todas las grandes etapas de la poesía de
Rubén Darío, fuertes ejemplos de versificación
clásica suficientes para mostrar a quien Jo
dude que, si eligió otros caminos, no fué por
más llanos, sino por más adecuados para su
sentido poético. Aun_a los_ mismos vei:sos _qu_e
se tiene por revoluc10nanos, no sena d1f1cil
hallarles abolengo. Quedan sus "versos libres" a la manera francesa, explicables también por nuestra silva, su tentativa de métrica bárbara, discutida por quien más elementos de comprensión debiera teuer, por el
vulo-o literario, y &lt;le gran efecto en la lectura
en ;oz alta y sus ricas e innumerables combinaciones rítmicas v agrupaciones estróficas.
Todo esto trajo Rubén Darío a la posía española, en lo exterior y embarcada en tan opu-

LA POESÍA CASTELLANA • • ••

339

lenta nave toda la riqueza de un alma en que
se funde la refinada sensibilidad de las viejas
razas con un fmpetu juvenil, primitivo, que
denuncia otra sangre.
El contacto con la poesía francesa determinó en el genio de Rubén Darío la corriente que
hubo de llevarle a plena sazón. Un libro suyo,
L os Raros, habla con elocuencia en este punt o . Los descubrimientos, las admiraciones de
Darío apuntan allí¡ pero fuera pueril reconocer ud. maestro suyo en cada uno de los escrit ores que estudia. No debe tanto como se ha
dicho a Verlaine y nada a Mallarmé. Mucho,
en cambio a Banville, a Gautier, al mismo
Catulle M~ndés¡ no poco a Moréas, a Tailhade, aun a poetas obscuros c&lt;?m? Paul_ ~u~gou,
en quien se hallaría ~l mov1m1en!~ m1c1al de
algunas muy notorias compos1c1ones-que,
por otra parte, son en Darlo totalmente diversas y a veces superiores a sus dechados.
En resumen, sus maestros fran~eses, más hay
que buscarlos entre los parnas18:nos que entre
los simbolistas; como parnasiano le define
Rodó cuando escribe: "Los que, ante todo,
buscais en la palabra de los yersos _la realidad
del mito del pelícano, la 10genmdad de la
confesión, el abandono generoso y veraz de
un alma que se os entrega toda entera, renunciad por ahora a cosechar estrofas que_ sangren como arrancadas a entrañas palpitantes". Esto lo dice a propósito de Prosas profanas; pero lo dice mejor aun el poeta en la

�?40

OOLEOOIÓN ARIEL

primera composición de'los' Cantos de vida y
esperan~a, que eu estas páginas se repr~d~ce.
En ese libro, su personahdad aparece ya_ libre
y definida; pero aun, como e~ los posteriores,
su acento se.,moldea en amplios vasos que le
tienden ya Gabriel D' Annunzio, ya Walt
Whitman. Todo esto lo trae también a la
poesía española.
Cuando llega~Darfo a España, en ~892, la
poesía languidece, Zorrilla va a morir; callan
Núñez de A.rce y Campoamor. Apenas preludian Manuel Reina y Ricardo Gil. Sólo se oye
a los Velarde, a los Ferrari, a los Cavestany
-si es que se les oye. Y sobre todos, se alza
la voz nueva y robusta de Salvador Rueda.
Darío es su amigo. Escribe el Pórtico para su
colección titulada En tropel (1893). Ha dado
ya a diversas revistas composiciones posteriores a Azul... , entre ellas la Sinfonía en gris
mayor (España y América, Madrid, 25 Septiembre 1892). Pero cuando se le conoce vredaderamente es a raiz de Prosas profanas;
algún raro ejemplar de la primera edición corre de mano en mano. Jacinto Benavente en
1\tfadrid Cómico y en La Vida Literaria,
Luis Ruiz Contreras en la Revista Nueva, reproducen poe~ías, publican originales inéditos. Un grupo de poetas jóvenes se forma en
torno suyo. Surgen los nombres de Francisco
Villaespesa, Juan Ramón Jiménez, Manuel y
Antonio Machado, entre otros menores. La
n_u eva poesía castellana empieza.

LA POESfA OASTELLANA ••••

341

¿Qué debe a Rubén Daría la nueva poesía
castellana? Para los que se figuran que todo
en ella son "princesas pálidas" la re!'lpuesta
es ~ácil. Quizá nosea muy difícil tampoco, yla
meJor que se puede dar es la que una escritora francesa, Rachilde, dió a los que le preguntaban qué papel había desempeñado Verlaine
en la poe¡,fa de su tiempo: "Abrió las ventanas". Rubéo Darío abrió también las ventanas a los poetas españoles. Les dió a conocer
los poetas extranjeros que él amaba; leyó
con ellos los poetas primit-ivos españoles· les
libertó de la rigidez de una versificación 'atada por inflexibles reglas; les dió la preocupación de la forma, transformando el período
oratorio, que hace impresión cuando se redondea, en la expresión cortada, rica en sug:estiones, valiosa por sí misma: algo de exotismo; algo de arcaísmo; algo de preciosismo.
Y, con todo, eso les trajo el don de una exquisita sensibilidad para lo nuevo. No se ha
hablado aún, gracias a Dios, entre nosotros,
del "sucesor de Rubéo!&gt;Darío". Ni11gún poeta
tuvo sucesores jamás. Interrumpido queda el
canto que el poeta no pudo acabar, y los oíd.os se vuelven no al que intenta continuarlo
s100 al que canta con más dulce o más viva
expresión un canto nuevo. Si en los principales poetas españoles de hoy se encurntra algo
que a Ruhén Daría se debe, predilección por
los metros que él empleara, por cierta manera de elocución, por cierto vocabulario, en to-

�OOLEOOIÓN ARIET,

342

dos ellos hay personalidad bastante para ser
algo más que discípulos del maestro. Con oídos nuevos han escuchado la música del mundo, con ojos nuevos han contemplado la naturaleza, con nueva sensibilidad han seguido
el movimiento de su espíritu; con nueva voz
han cantado. Pero el maestro los puso en libertad y los soltó en el aire, para qne en él se
fuesen, como las bandadas de que hablan las
Florecillas, unos a oriente y otros a occidente, unos al norte y otros al mediodía.
No en todos los poetas españoles de hoy influyó Darío: Ahí están Unamuno, Eduardo
Marquina, Enrique de Mesa. Pero, esto no
obstante, algo ha cambiado en la poesía española desde que Rubéu Darío apareció y por
sn nombre ha de empezar el capítulo de nuestra historia literaria en que se estudie la poesía de los comienzos del siglo XX.
E. DIEZ-CANEDO.
(España. M adrid.)

ffpontes,

Parábolas, Proverbios gcantares

Ya en los campos de Jaén,
amanece. Corre el tren
por su s brillantes rieles
devorando matorrales '
alcaceles,
'
te~raplenes, pedregales,
olivares1 caserí as1
praderas y cardizales,
montes y valles sombríos.
Tras la turbia ventanilla
pasa la devanadera
del campo de primavera.
La luz en el techo brilla
de mi vagón de tercera1
entre nubarrones blancosJ
.oro y grana.
La niebla de la mañana
huyendo por los barrancos.
¡Este insomne sueño mío!
¡Este frío
de un amanecer en vela! ....
fJ?.esonante,

�344

OOLEOOIÓN ABIBL

jadeante,
marcha el tren. El campo vuela.
Enfrente de mí, un señor
sobre su manta dormido¡
un fraile y un cazador,
-el perro a sus pies tendido.
Yo contemplo mi equipaje,
mi viejo saco de cuero¡
y recuerdo otro viaje
hacia las tierras del 1Juero.
Otro viaje de ayer
por la tierra castellana ....
jpinos del amanecer,
entre .A.lmazán y Quintana! ....
j Y alegría
de un viajar en compañía!
Y la unión
que ha roto la muerte un día!
jManofrta
que aprietas mi corazón!
'Tren, camina, silba, humea,
acarrea
tu ejército de vagones,
ajetrea
maletas y corazones.
Soledad,
sequedad.
'Tan pobre me estoy quedando
que ya ni siquiera estoy

APUN'l'BS, PARÁBOLAS ....

conmigo, ni sé si voy
conmigo a solas viajando.
Si hablo, suena
mi propia voz como un eco,
y está mi canto· tan hueco
que ya ni espanta mi pena.
Erase de un marinero
que hizo un jardín junto al mar,
y se metió a jardinero.
·
Estaba el jardín en flor,
y el jardinero se fué
por esos mares de 1Jios.
Era un niño que soñaba
un caballo de cartón.
.Abrió los ojos el niño
y el caballito no vió.
Con un caballito blanco
el niño volvió a soñar ·
y por la crin lo cogía'. ...
"j .A.hora no te escaparás!"
.A.penas lo hubo cogido
el niño se despertó.
'Tenía el puño cerrado.
El caballito voló.
Quedóse el niño muy serio
pensando que no es verdad

�346

COLEOCIÓN ARJEL

un caballito soñado.
Y ya no volvió a soñar.
Pero el niño se hizo mozo
y el mozo tuvo un amor,
y a su amada le decía:
"¿Tú eres de verdad o no?"
Cuando el mozo se hizo viejo
pensaba: "Todo es soñar,
el caballito soñado
y el caballo de verdad.''
Y cuando vino la muerte,
el viejo a su corazón
preguntaba: "¿·Tú eres sueño?"
¡Quién sabe si despertó!
Si me tengo que morir
poco me importa aprender.
Y si no puedo saber,
poco me importa vivir,
"¿Qué es amor?", me preguntaba
una niña. Contesté:
"Verte una vez y pensar
haberte visto otra vez."
Todo hombre tiene dos
batallas que pelear.
En sueños lucha con /JJios¡
y despierto, con el mar.

APUNTES, PARÁBOLAS .....

347

Pensar el mundo es co,no hacerlo nuevo
de la sombra o la nada, desustanciado y fr{o.

Bueno es pensar, decolorir el huevo
11t1iversal, sorberlo hasta el vacío.
Pensar: borrar primero y dibujar después,
1J quien borrar no sabe camina en cuatro pies.
Una neblina opaca confunde toda cosa:
e] monte, el mar, el pino, el pájaro, la rosa.
Pitágoras alarga a Cartesius la mano,
Bs la extensión sustancia del universo humano.
Y sobre el lienzo blanco o la pizarra oscura
se pinta, en blanco o negro, la cifra o la figura.
Yo pienso. (Un hombre arroja una traíña al mar
y la saca vacía; no ha logrado pescar.)

"No tiene el pensamiento tra{ñas sino amarras,
las cosas obedecen al peso de las garras",
exclama, y luego dice: "Aunque las presas son,
lo mismo que las garras, pura figuración."
Sobre la blanca arena, a parece un caimán
que muerde abincadamente en el bronce de Kant,
Tus formas, tus principios y tus categorias,

redes que el mar escupe, enjutas y vac{as.
Xratilo ha sonreído y arrugado Zenón
el ceño, adivinando a M. de Bergsón.

Puedes coger cenizas del fuego heraclitano,
•as no apuñar la onda que fluye, con tu mano.
Vuestras retortas, sabios, s6lo destilan heces.
¡Oh, machacad eurt"apas en vuestros almireces!

�348 .

COLECCIÓN ARIEL

Medir las vivas aguas del mundo . ... ¡desvarío!
Entre las aos agujas de tu compás va el río.
La realidá es la vida, fugas, funambulesca.,
el cigarr6n voltario, el pes que nadie pesca.
Si quieres saber algo del mar, vuelve otra ves,
un poco pescador y un tanto pes.
En la barra del puerto bate la marejada,
y todo el mar resuena conw una carcaja_da.

349

APUNTES, PARÁJIOLAS ••••

lijo del mar, navega,-o se pone a volar:
Bu pensamiento tiene un vuel(! de gaviota,
que ha visto un pes de plata en el agua saltar.
Y piensa: "Es esta vida tma ilusi6n marina
'ae un pescddor que un día ya no puede pescar." El soñador ha visto que el mar se le ilumina,
:y sueña que es la muerte una ilusi6n del mar.
Sanlúcar de Barramtda, 1915.
ANTONIO MACHA.DO

Puerto tie Santa Maria, 1915 .

Sobre la limpia arena, en el tartesio llano
por donde acaba España y sigue el mar,
hay dos hombres que apoyan la cabeza en la mano;
uno duerme, y el otro parece meditar.
El uno, en la mañana de tibia primavera,
junto a la mar tranquila,
ha puesto entre sus ojos y el mar que revérbera,
los párpados, que borran el mar en la pitpila.
Y se ha d&lt;&gt;rmido y sueña con el pastor Proteo
que sabe los rebaños del marino guardar;
y sueña que le llaman las hijas de Nereo,
y ha o[do los caballos de Poseid6n hablar.
El otro mira al agua. Su pensamiento flota,

(La Lteh,ra. Madrid.)

•

�LA ENSEÑANZA DI!: LA GEOGRAFfA

Enstñanza dt la fitografía
rama de la instrucción puede ser
concebida sin sus complementos natura·
les, mediante los cuales forma un conjuntó
con el resto del saber. Sería, pues, aventurado querer trazar un plan de estudios geográficos sin tomar en cuenta todas las otras
disciplinas de la enseñanza.
No teniendo a mi alcance el programa detallado &lt;le las materias que dividen el tiempo
de los alumnos, en las escuelas a que me dirijo en este momento (1) admito como cierto
que la descripción de la Tierra, o geografía
INGUNA

N

(tjEliseo Reclus, cuyo nombre no debe s~r prece~ido ni s~guido
de adjetivos, tenla verdadero mterés en la 1~strucc1ón del niño ar•
gen tino. Entendía que nuestro suelo seria asiento de un gran pueblo, cabeza de esta América, y muchas veces en el transcurso de
una amistad de veinticinco años fueron motivo de nuestras conversaciones o correspondencia los destinos de est~ pals. Cuan.do du•
rante su destierro en Suiza trepábamos las C';'lmas qu_e dom1~an s
habitación de entonces, en Clarens, y el vecmo trágico castillo
Chillon, y admirábamos el azulado lago de Grnebra, ante las eter
nas nieves de los Alpes, surgía de nuestra charla el futuro de Patagonia que yo acababa de recorr 7r y d~ cuyo oeste esa~ verdes &lt;:vli
nas esas aguas esas nieves casi eran imágenes reducidas. Vernt
año's después fr~uenté su sencillo hogar-colmena de Bruselas y e
problema del noroeste argentino y del P~dfico fué en&lt;:arado por SIi'
luminoso saber. El dilatado Chaco, las tierras correntmas y entr
rrianas avanzadas no comprendidas del porvenir nacional, los lla
nos de Santa Fe, Buenos Aires, Córdoba y San Luis, las serranl
centrales, tan poco apreciadas como conocidas en sus riquezas na
turales, las montañas, lagos y se_lvas australes, lo~ bos_ques tucum
nos, salteños y misioneros, las tierras secas del mtenor tan sem

851

propiamente dicha,ocupa a los niños durante tres horas, a lo menos, por semana. Ade!Dás tengo efl cuenta un número al menos
Jgual de h?ras _dur~te las cuales, con motivo d_e la h_1s.tona _umversal o nacional, la geografí~ s'?hcita el mterésde los alumnos de manera indirecta.
Considero también como ya establecido·
ue los paseos y las excursiones en plena nauraleza, 1~ gran educadora, deben ser numerosas y sertamente dirigidas. En fin, supongo
~l maestro.como un espíritu amplio, generaltzador, abierto a todas las impresiones nuevas. No lo querría demasiado recaraado de
tarea, pues una cierta tregua es indispensa;,ble para que el pensamiento no se entorpezca
Y para que el profesor no se haga un pedante
oun nulo.
No es una paradoja decir que las lecciones
jan~s ª1ªs de Estados Unidos, convertidas en vergeles como all{

le:~

~s

ngeles, en Mendoza y San Juan, el uso de la~ a

as de

Jilo ~l ~:dt5 tbs, de l?s lagos, de los arroyuelos, sin gasta~s co-

os.• o1es sm talarlos, en fin, la conservación de la ' r
~~ªn~en~c,o al a trayés_ de las genei:aciones venideras, con efa~

h

1
:im
b res deela ~n1ct!~~:~átk':.' q~e ~~ti~:~ió ¿¡ c;i~:e~~~ti,ed~~:
1)0s~~:1~ ~ue ha t~ast~rnad'? su organismo con 1~ alteración ele la

1emas

Iros

e -~~ m dn.': espinal el R!o Paraná, fueron otros tantos
c1arovi entes. Cuando más t;ude le recordé desde a uí nues-

i«..~,~º.f'~nes anhel'?s y le pedI que escribiera algo sobre la ense-

:c-;·en _e a geo~afia, tan poco cultivada en la escuela ar entina
,_ hoyvió¿as Pj}gmdas que s!gu_e~ y que he conservado inéditas has:
&lt;él . • on e :is eseo prmc1p1ar este volumen de EL MONITOR
1mero que~ publica bajo mi dirección, Léanlas ma ·
'
medátenlas y pract(quenl~s-harán obra buenae~~~! 1~
sente 1ºanfrrar n a la vez la m_emona de su autor teniendo siempn,
ase con que termm~n.

¿:
Jlat~\~u;o:,

F.

P. MORENO.

�INSd°ANU DI:

852

OOLZOCIÓ!I .Utt'KL

suplementatias, o todo lo que se les p~rezca,
deben ser evitadas, con el mayor ~mdado,
por el profesor, fuera del tiempo. estrictamente consagrado a la enseñanza direta.
En los paseos, el que acom palie a los niños,
hermano, amigo o maestro de escuela! de~e
abstenerse absolutamente de dar expltcac10nes que no le sean pedidas. Pero si es ingenioso y si comprende bien el arte de hacer pen·
s~ a los alumnos, no dejará de guiarlos su•
cesivamente en los alrededores, de modo de
hacerles adivinar a ellos mismos y compren·
der a fondo, una completa lección de cosas.
Aun en las planicies de aluviones, encontrará
muchas irregularidades ~~ terre':10 que para
los discípulos serán plan1c1es, colmas, valles y
quebradas. No faltará tampoco en alguna
parte del distrito de la escuela un curso de
agua, riachuelo o río, P?r el que lo~ mucha·
cbos puedan seguir las riberas o el hilo de la
corriente mostrándose los unos a los otros,
los recodos, los rápidos, los grandes fondos,
los vados y los bancos de arena; ellos ve~án
tam biéo los di versos accidentes de la orilla
con cantiles, promontorios, taludes, arenales
y playas.
. .
,
..
Si tienen la suerte de v1v1r en pa1ses de sitios
grandiosos, de montañas o lito~al_ oceánico,
entonces la variedad de los pa1saJes les per•
mitirá ver metódicamente, como en resúmen,
la Tierra toda y conocerla y comprender quizás todos los fenómenos. ¡Y qué constrastes

t¿

GEOGRil'fA

863

tam !'ién en las transformaciones que el hombre _mtro~uce en la superficie de la tierra,cultivos diversos, bosques y jardines! En fin
las excursiones realizadas a través de lo~
caml!os son las °:'ejores para facilitar la vista
del cielo con sus Juegos de luz y de sombra y
la Í&lt;,&gt;rma si_e~pre cambiante, de las nubes que
el viento d1v1de, desparrama o acumula en cirros y ha~e desploma~ en aguaceros sobre el
euelo. Y s1 por casuahdad, los niños se hau
despertado muy temprano o se pasean tarde
a_lapare'7r las estrellas, aprenderán los mistenos de! c1eloy_ las relaciones del astro terrestre
con la m_mens1dad del espacio. Pero, en todas
esas lecciones de cosas, que se confunden con
la alegria de la marcha y de la vida al aire libre, recuerde el profesor siempre las palabras
d~ Spencer: "Debe decirse al niño lo menos po·
Slble y hacerle encontrar lo más posible".
En la escuela las lecciones toman otro carácter y se hacen más precisas en su enseñauza, pero sobre t':'do ahí está el peligro, porque
los. maestros disponen de manuales que lfs
ammoran la tarea y que les dispensan de sacar •!_curso de su prop\o fondo. Por su parte,
los_mnos, cuya_memo~1a recibe y guarda tan
~c,lmente las 1m presiones, se dejan imponer
sm pro:°star la recitación nemoténica de algunas !meas y parece que todo dice: la lección
de geogr~a está hecha, la conciencia queda
en paz. S10 embargo, cuán en desacuerdo está
tal método con la verdadera enseñanza, por-

�111111

que ella dispenea de todo esfuerzo a la
geucia, propiamente dicha, y se1imita a fi
rar palabras que se graban ea los repliega
del cerebro y que ocupan un sitio que po
llenar más provechosamente el conocimiea
real de las cosas. Yo me he encontrado con •
ños que, atravesando un rio, no tenían
alguna de que el nalnbre de esa corriente d
agua, recitado en la clase tuviese la menor
!ación con el agua corriente que fluía bajos
piés. La memoria sin el pensamiento es u
cosa que degrada, que rebaja al hombre,
reduce a simple materia bruta, como la r
en que ha grabado su nombre.
No acudamos, pues, más que moderadam
te a la memoria y limitémosnos a saber mir
La lógica de las cosas querrá precisamen
que esas primeras miradas tengan un cará
absolutamente sint,tico, comprendiendo a
vez los horizontes opuestos, el del cielo y el
la escuela. Ea efecto, para aprender a con
la Tierra, es necesario medirla, determin
sus rasgos, fijar las posiciones relativas.
prof, sor se verá, pues, obliga do antes que
do, a ejercitarse con sus alumnos, en ver b"
en qué medio se encuentra la sala de la escuel
y el espacio que ocupa: es un trabajo de
grafia que comienza por lo infinitamente
queño, el trabajo inmenso de la medición d
mundo, pero que no puede hacerse sin el e
pleo de medios que precisamente nos son a
ministrados por el conocimiento de la ast

en la que el~ tiene de 111ás grandioso
• la más sencill!l aposición ,géográfic~
ta la observación del meridiano Sin
rgo, esa observación entra fácilmente en
po de los estudios directos que el niilo
emprender y verificar. Desdeluego, comrá de una manera ~eral que el sol "se
ta" en
zona del horizonte, que cada
varia débilmente y c¡ue "se pone" ea tr
• cuyo punto diario es igualmente ºoc:
ra ble. Reconoce aal los dos lad!s odel contorno tetreatre, el oriente y el
•ente. Esto "8 es mucho, pero el Ju ar
0 de esos dos puntos cardinales noglo
clar!'-mente ~odavla, a cansa de la
~60 d1um_a, !'11entras, que la línea del
iano se d1bu~ará diariamente a mediocon una exactitud perfecta.
vara derecha plantada en tierra, a
de cuadrante o de gnomon basta para
ar la sombra en el momento del día
ue ésta ~s más corta. Esta sombra es
• da pr~isamente en el sentido del nor1_ se h_ab1ta el hemisferio septentrional· en
1recc1ón del sud si se vive en el hemi~feopuesto. El escolar que comprueba la
ón de esta soro bra, conoce así nna de
lfneas fundamentales de la geometria te: la del meridiano que une un polo al
polo. Laconstrucci6n de una linea transque corte el meridiano en ángulo recdará los otros dos puntos cardinales.

ª.ºª

�S56

OOLEOOIÓN ARIEL

El niño posee pues, por las medidas precisas,
los primeros elementos del mapa. En adelante, sabrá orientar todas las líneas trazadas
en la superficie terrestre.
En cuanto a la medida de distancias, puede practicarla como nuestros antepasados,
sea por el número de pasos o por el de codos o brazos, sea por cualquier otra medida
convencional, la del metro, cuyo origen geo
désico se le enseñará luego.
Estos primeros estudios, que pueden com•
binarse con los paseos y aun con los juegos,
deben, sin embargo, hacerse seriamente y con
método, pues son el punto de partida de toda la enseñanza geográfica. Preparado con
esos conocimientos, el alumno puede ya dibujar el mapa, es decir, el plano, de la sala
de clase; luego puede medir y situar un espacio más grande, y finalmente, abordar toda
una extensión considerable, un campo con
casa y granja, arroyos y senderos, colinas
y valles. Adquiere así el verdadero ~entido
de las orientaciones, de las distancias, de
las posiciones relativas.
Según los formatos del papel que emplea
para su trabajo, aleja o aproxima los diferentes puntos que aparecen en su mapa, y sefamiliariza así con un nuevo conocimiento
de capital valor en la ciencia: aprende a determinar las proporciones y a servirse de es. calas diferentes. El maestro de escuela debe
insistir durante mucho tiempo en ese nuevo

ENSEÑANZA. DE LA. GEOGRAFÍA

357

progreso y hará reproducir el mismo mapa,

en grande y en pequeño, de manera que la
vista aprenda a distinguir prontamente la

proporción exacta de las reducciones del dibujo. Una vez alcanzada esta conquista, el escoiar se encontrará mejor preparado, como
geógrafo, que la mayoría de sus contemporáneos adultos.
Calculamos en un semestre el período preparatorio de los cursos de geografía, consawado a esos trabajos preliminares.. Según
naestra opinión, el curso correspondiente de
historia, desarrollado durante el mismo espacio semestral, trataría paralelamente de la
istoria local del pais, que el niño puede abar'Car con su mirada o que tiene siempre presente a su inteligencia en sus conversaciones diarias. Así el escolar francés oirá hablar constantemente de París y el alumno argentino
tendrá sus ideas dirigidas hacia el estuario
del Plata.
· Seo-uro ya de su geografía local, el alumno
emp~enderá sin peligro el estudio de la geografía de conjunto. El uso de globos es enton:ees indispensable, pues sin el empleo de una
esfera le es absoluta mente imposible al niño
comprender la superficie verdadera de su país,
comparado con la superficie de la Tierra entera. Pero en toda escuela bien provista, el globo terrestre está allí; fácilmente manejable,
sea que se le tenga suspendido libremente del
techo o colocado sobre un ancho plato de ma-

�358

COLEOOIÓN A.RIEL

dera, o que se le haga girar alrededor de un
eje de metal. La experiencia adquirida en las
escuelas, desde la época de los grandes descubrimientos mundiales, es decir, desde hace
cuatro siglos, nos enseña que la forma más
cómoda de globos para la enseñanza de la
geografía, no pasa de 2 metros de circunferencia, que es la proporción de la veinte millonésima parte 1: (20.000.000) en relación con las
verdaderas dimensiones de la Tierra. En un
globo de este tamaño, nada incómodo, por
cierto, convendrá que el maestro haga determinar por sus alumnos la forma y la posición
relativa del país natal estudiado en el curso
preparatorio. La verdadera localización de la
comarca conocida, comparáda con el resto de
la Tierra, no puede dejar de fijarse entonces
en el espíritu con una precisión absoluta. Tal
es el medio de aprender, y no existe otro, pues
los mapas planos son necesariamente inciertos y engañosos. No pueden tener utilidad sino para los que saben; y engañan fatalmente
a los que están todavía en el período del estudio. Es pues, un verdadero crimen contra la
enseñanza lógica y normal colocar mapas o
atlas en manos de los niños. En efecto, los
roa pas de tal o cual comarca olvidan toda re·
presentación de la redondez de la tierra y por
eso mismo aquellos aparentan ser una parte
indefinida de la superficie del globo: ninguna
proporción verdadera está indicada. Hecho
tanto más grave por cuanto estando las pro·

ENSERANZA DE LA GEOGRAFÍA

359

yecciones de las costas dibujadas de acuerdo
con procederes diferentes, resulta que las representaciones son diversamente erróneas, sea
en la zona central o en el contorno. Sucede a
menudo con el manejo de los mapas, del sistema más frecuentemente usado ( el de los meridianos paralelos, trazados según el método
de Mercator) que, comarcas de la zona glacial, insignificantes por sn extensión, parecen
diez veces mayores que las vastas tierras
ecuatoriales. El testimonio de la vista deja, a
pesar de todo, una impresión duradera y de(initiva en el espíritu maleable de los niños.
En fin, los mapas de atlas son igualmente
condenables puesto que, a excepción de una
sola colección, la del inglés Proctor, qne por
lo demás es de mny pequeñas dimensiones, estos mapas están trazados en diferentes esca·
las y por consecuencia no pueden compararse
entre ellas sino con la ayuda de cálculos matemáticos, para los cuales el espíritu no está
preparado. En un atlas, el país origi~ario está siempre representado con proporciones colosales en relación a los países lejanos, y es
por esto que se supone sin trabajo que Java,
sacrificada en el atlas, es una pequeñísima isla
y que el Japón es un archipiélago insignificante. Lo cual hace pensar: ¿cómo puede co_loc:1r·
se ali! una población décuple de la que indica
el censo en la R. Argentina? El precepto absoluto en la escuela primaria modelo es, pues:
suspender el empleo de mapas y de atlas du-

�OOLJ:OOIÓN ilIICL

rante todo el periodo de estudio y reemplazarlo por el manejo de un material escolar
que no falsee las ideas. La escuela tipo de que
hablamos posee ya un globo a la escala del
veinte milésimo, en el cual el escolar puede reconocer todos los puntos designados en sus
posiciones relativas y todas las tierras mencionadas en sus dimensiones proporcionales.
Pero ese globo modelo no es suficiente; es indispensable emplear un globo de trabajo, sim•
ple bola torneada, según la misma escala del
veinte millonésimo y revestida de uua cubierta apizarrada en la cual el alumno dibujará,
y borrará los trazos de la tiza. El nifio fijará
ahí el lugar preciso de su pueblo natal, trazará el curso del rfo vecino, el macizo de la montaña más próxima; todos los delineamentos
geográficos que sean objeto de la enseñanza
tendrán inmediatamente su sitio en el globo
de estudio. Los alumnos comprenderán fácilmente, o me¡or dicho, verán. La comprensión
se hace por vía directa y por ló tanto, sin ningún esfuerzo.
El globo de estudio es del mismo modo absolutamente indispensable para otra disciplina científica. Servirá también para las leccio•
nes de cosmograña. Lá línea del meridiano
que el alumno en su curso preparatorio
aprendió a trazar sobre el suelo mismo, la dibujará sin esfuerzo sobre la redondez planeta•
ria y:e-irvidirá la superficie de polo a polo en
tantos cortes como se Je pedirán, en 360 o

ENSElbNZA. DI: LA 011:00RA.PfJ.

361

400, por ejemplo. Sabrá desarrollar también

la línea del ecuador a igu·al distancia de los
dos puntos matemáticos de los polos, conformándose para las latitudes con la convención
de las líneas paralelas que se suceden en cada
hemisferio, cada noventa o cien grados. Con
la misma evidencia comprenderá que la tierra
al dar vuelta alrededor de stt eje presenta su
superficie al sol durante veinticuatro horas;
y nada le será más fácil que hacerle contrastar de hora en hora la sombra de la noche y
la luz del día en Ja superficie del globo. Y hasta Je proporcionará una satisfacción hacerle
coincidir exactamente, el rayo del sol sobre
el globo con la hora precisa del lugar en que
se encuentra, de manera que en el mismo instante la bola suspendida en la escuela ocupa
con la Tierra misma, una posición estrictamente paralela. La inclinación del eje terrestre, la línea de la eclíptica, el equilibrio de los
trópicos, serán explicados igualmente por la
posición del globo con relación a un foco de,
luz que representa el sol. Es muy natural que
puedan aprenderse tantas cosas por el empleo
de un simple globo escolar, puesto que ese globo, infinitamente pequeño, respecto a la Tierra, no deja de ser por eso, su representación
exacta.
Esto no es todo: las lecciones de historia se
darán también por medio del globo. Ya hable
el maestro de los hallazgos en el suelo profundo, ya de fósiles, o del hombre de Trinil o

�36.2

COLECCIÓN ARIEL

del de Neardenthol, ya mencione las grandes
invasiones y el rechazo de los pueblos, los
grandes choques de las naciones, la población
de las tierras, los lugares donde acontecimientos memorables han ocurrido, los alumnos
señalarán con facilidad en el globo, el punto,
la línea o figura que corresponda exactamente con la lección.
Pero el maestro experto que quiere estar
completamente seguro de la atención de sus
alumnos, no se contentará con llamarlos al
globo apizarrado, los unos después de los otros, para darles una lección práctica, sea de
geografia o de historia. Les pondrá también
entre sus manos un globo de "juguete", de
pequeñas dimensiones ( al 8.000.000 por
ejemplo con más o menos 50 centímet;os de
circunferencia, 16 centímetros de espesor), a
fin de que tengan a la vista el medio de se=ir
las explicaciones dadas sobre el globo de" demostraciones, dibujando en él todos los puntos y. líneas, según el modelo. Deben poder
maneJarlo con desenvoltura y hacerlo girar a
voluntad. Esto constituirá uno de los objetos
de estudio más precioso y a la vez, más cómodo que poseerá el alumno.
Por importantes y necesarios que seau en
la enseñanza escolar los objetos que se colocan al alcance de los niños, no valen ciertamente, como medio educativo, lo que las obra~ que provienen del trabajo personal y reflexivo. Durante el período de estudios, a lo

ENSEÑANZA DE LA. GEOGRAFÍA

363

menos desde principio del segundo año, llegará un momento en que el profesor no deberá limitarse a la simple de~cripción; y el joven
estudiante tendrá mayor iniciativa propia en
sn educación geográfica.
Suficientemente hábil para dibujar un mapa
de su pueblo de residencia, con orientación y
proporciones verdaderas, se ejercitará en adelante en representartambién las regiones accidentadas con su verdadero relieve y la forma de
su estructura. Este trabajo metódico, practicado segúnlos procederes regulares que el profesor le indicará; le dejará una impresión imborrable de las formas terrestres, de su aspecto, de su arquitectura íntima y de su parte de
influencia en el transcurso de la historia.
Durante el segundo, y sobre todo, durante
el tercer año del curso, el profesor puede, creemos, servirse de mapas, pero solamente de
mapas que representen una extensión poco
considerable de la superficie terrestre, 500.000
kilómetros, a lo más, de modo que con muy
débil esfuerzo de imaginación pueda uno figurarse la ligerísima inclinación que esta mínima parte de la película terrestre debería
tener realment~. Pero para espacios más extensos, sobre todo para las regiones continentales, Europa, Asia, Africa, Australia, América del Norte y del Sud, y aun para las
partes de los continentes, tales como la Argentina, el Brasil, Bolivia, se hace indispensable el empleo de "discos" o "escudos" globu-

�364

t

OOLEOOIÓN A.RIEL

lares, es decir, fragmentos o cortes circulares
de la superficie del globo que componen los
países respectivos. La experiencia nos enseña
que el mejor método para exponer esos discos
es suspenderlos en la pared de la escuela, donde producen un efecto estético muy atrayente, Pero su gran mérito consiste en fijar para
siempre en el espíritu de los niños la impresión verdadera de la forma terrestre de las
diversas comarcas. Gracias a este método de
enseñanza, el discípulo tendrá, lo que'faltaba a
sus predecesores, educados según los procedimientos antiguos: una gran facilidad para
disipar el caos aparente de las posiciones geográficas. Posee el hilo conductor a través de
ese dédalo, sobre todo si ha tenido la suerte
de tener por director de estudios a un hombre
que haya comprendido la vida, las cosas y sn
constante evolución al través del espacio y
del tiempo. Aun desde el punto de vista moral, obtendrán ventajas apreciables los jóve•
nes que hayan aprendido la geografía y el
encadenamiento de los hechos históricos en
presencia del globo, más que por medio de
mapas erróneos y difícilmente comprensibles.
El mejor medio de formar h,pmbres rectos,
valerosos, llenos de iniciativa, es guiarlos por
nna clara exposición de la verdad.
ELISEO RECLUS .

rlor dt madroño

D

E vencida iba la tarde cuando Juana divisó,
a lo lejos, en la serenidad de la llanura, el
ganado que, a modo de sutil franja negruzca y
ondulante, volvía al establo.
Encaramóse sobre la cerca de toscas piedras;
guiñó los ojos, herida por la viveza de la claridad
vesperal, y lleváridose la diestra a la altura de la
frente, a guisa de pantalla, envuelta en el rebocillo azul, medio deshilado y no poco raído, se
dió a mirar, a mirar tan larga, tan fijamente como se lo permitía su buena vista campesina, en
dirección de donde las bestias se aproximaban.
Tramontaba el sol en aquel instante. Dijérase
un bólido rojizo que caía en un in visible mar del
ocaso, lanzando fulguraciones de oro. La paz de
la sombra se iba haciendo en los llanos, en los
pequeños valles de la toluqueña sierra, en tanto
que mesetas y picachos se bañaban en una luz
macilenta, y en la suave transparencia azul nubes errantes se coloreaban levemente. Una dulzura infinita parecía descender de lo alto. En el
grave silencio de la tarde, oíanse lejanos los gri•
tos de los "caleros" que azuzaban el ganado; el

�366

COLECOI6N ARIEf,

mugir lento y solemne de los sementales que entre las vacas venían, y el ladrido de los perros en
la corralada. Apenas si un soplo de viento levantábase de vez en cuando, arrastrando la paja
abandonada en la cercana era.
Y Juana miraba, miraba .... Allá venía, sf. Distinguíale marchando con asentado paso a la vera
del camino, la "cobija" al hombro, el ancho som~
brero de palma, medio deshecho por el uso y los
temporales, echado hacia atrás; el apretado pantalón azul un tanto caído, y los brazos colgantes,
rozando casi las manos el Jamo del perrazo negro
y enjuto que trotaba a su lado. ¡Y de qué buenas hechuras su hombre le parecía, siguiendo a
la vacada ! ¡Y cómo quisiera que se acortasen las
distancias para tenerle ya cerca, darle un cachete
y un tirón de orejas cariñoso, precursores ambos
de la cena calientita y picante que los dos comerían junto al fogón, iluminadas sus caras famélicas por el esplendor rubicundo de las brasas! Pero no, no llegaba; lejos aún Je te1úa. Ni todos sus
desevs fueran capaces de cambiar el tardo paso
de las bestias, ni así se desquiciara el mundó, el
buenazo de su marido echaría a correr por verla,
dejando atrás a los animales. Como a las niüas
de sus ojos les quería, y más que a élla, a Flor
de madrofio, la muchacha codiciada en cinco leguas a la redonda en los tiempos todavía recientes de su celibato.

J'LOR DE IU.DROSO

367

¡ Ah, las murrias de eJlaal principio, ante aquel
amor de su hombre por toros y vacas ! ¡Las grescas que armó I Las caras que pu~o de recién casada, cuando José de Jesús desaparecía en los establos horas enteras 1
'
Que tal hiciera si con otra mujer .. de razón,"
aunque
. fea,.se hubiese presentado ante el cura,
no importaría;¡ pero con ella, buena moza como
otra ninguna; con ella, a quién habían "arañado
las manos" el mayordomo, el caporal y el 1'hontero, y algo más que las manos el "niño" del amo
que de mal gusto no pecaba!. ...
En la casa de la hacienda, una legua no distante del establo, allá tras de las lomas, había
nacido y se había criado. A la sombra de los señores creció y se hizo guapa. Supo vestir tan ri.
camente sus enaguas de percal bien planchadas,
sus rebozos de Santa María, y hasta calzó zapatos. Pusiéronla por mote Flor de madroño, porque de la flor del madroño tenía la rosada blancura, la redondez simpática, una exuberancia
apetitosa dentro de su pequeñez casi minúscula;
y Flor de madroño se la quedó paralos díasde su
vida, con regocijo de la gente charra que la pretendía, y de los gañanes que, no muy confiados,
hasta ella solían alzar los sandios ojos. Y sucedió
que ni charros ni palurdos consiguieron nunca algo más que una mirada: Flor de madroño, que
se distinguiera entre el ''gatería'' de Toluca1
.

�368

OOLEOOIÓN ABllt

adonde una vez la llevaron sus amos, y que por
bocado sabroso para paladar que supiera catarlo
se la tuviese, fué a caer en brazos de José de Jesús el vaquero ni más ni menos ....
'
·
1
1'y no se arrepentía,
por Maria santísima
. Lo
pensaba ahora, mirándole ve:3-ir, ya más cerca,
más cerca, envuelto en la clandad de una ráfaga
solar que descendía de la cumbre sobre aquella
parte del camino que trepaba en la falda del cerro. No se arrepentía, no. José de Jesús era bueno como los trigos de la vega: no se e1:1~orrachaba no tenía tampoco el vicio del despilfarro. Cabalita como la recibía entregábale la "raya"_ los
sábados, y en sus cinco sentidos habfal~ visto
siempre, limpia la boca de aquel tufo hediondo a
pulque que traían los peones de El Salto, cada
domingo que iban a Santiago. Tampoco enamo-

raba....
•
t 1
Pero al llegar aquí de su rústico elogm men a •
Flor de madroño se puso seria1 de risueña que estaba; llevóse las puntas del rebozo a la boca, y
clavó las pupilas con mayor fijeza e~ José_de Jeús que se encontraba ya a escasa d1stanc1a.

s No podía creerlo. ¡ Cómo era posible que Jasé
de Jesús volviese a entenderse con María Petra,
la mujerzuela aquella con quien tuvo sus dares
y tomares en días de soltero! ¡Ni cómo podl~ suponer que María Petra viniera al establo mismo,
y allí, entre la~ bestias, quizá en los pesebres .... ¡

FLOR DE lUDROítO

369

1 No I Todo se reducía, sin duda, a puras imaginaciones de su comadre. No se falta a una mujer
a los seis meses de casado. Si fuese al año .... ¡ vaya .... ! Pero ¿ y el ensimismamiento de José de
Jesús?¿ Y aquel no querer hablar, ni reir, ni bromearse, que Je notaba desde el sábado, en que
había ido a la hacienda para dar aviso de la enfermedad de la "Consentida?" ¿ Qué eran? ¿ A
qué obedecían?
-1 José de Jesús !-gritó, viéndole a pocos
pasos.

Ya las primeras vacas se acercaban al establo.
Olfateaban la pastura fresca, el caliente rincon•
cilla bajo de techo, junto al pesebre, propicio a la
noche , y era de ver la alegría que revelaban sus
ojazos de ordinario tranqui19s. A saltos, cornadas
y coces rnetíanse por e} enorme portón abierto en
el muro blanco, coronado de tejas rojas, donde
cabrilleaba el último esplendor del crepúsculo.
Invadían el patio empedrado, oloroso a boñiga,
en el centro del cual, dentro del recinto apartado que les correspondía, hallábanse ya los becerros, que asomaban el hocico húmedo por entre
los travesaños de las puertas, bramando mansamente, como si ltan:asen amorosos a las madres.
Pero lo peor era que se apelotonaba, que se estrechaba el ganado en el recio portón. sobre todo
aquella tarde, con gran enojo de José de Jesús,
que ya venía corriendo, seguido del perro negro

�370

FLOR l&gt;E IUDliOIO

OOLEOOIÓN' A.Rlltt.,

~ descargarlo sobre
las lucientes ancas de las bestias. .
-¡ Eh, tú, calero, échales duro s1 no queren
y con el puño en alto, pronto

,!

ajuiciarse! ¡Errea, ''Bonita!'~ Mándale una
guanta da a1 "Don Juan Tenorio.. !..,.
d
Corria sudorosa, rojo, encoraJ1n~ o.

.. su misa
y Flor de madroño le d iJo,

.

- .

y nsuena:

-José de Jesús....
,
y él respondió:
"d "?
..
. .... ¿Cómo va la "Consenti a
-Guenas,
muJer
-Mal.
• ·
tente
y pasó de frente, sin volverse s1qu1era, a
al tro iezo del ganado contra el muro.
. 1
-· ~m úi"alo pa allá !-repetía.-¡ Dale rec10.
l
P él; respondíale e1 " co1ero " • mozuelo
Gritaba
de cara terrosa y sucia camisa y calzón de mant Gritaban también del interior los demás vaa.
queras
y todo en vano, porque "Don Juan Te. ,,'uno de los sementales, suizo de pura ranono
• t
l puer
za empefiábase en bravuconear Jun o a a
. ta' sembrando miedo y desorden. Fué_ pre~iso
q~e José de Jesús llegase, y rápido, sm mira. tos mavores le asestara un pufi.etazo en
m1en
.,
'
é
l retumplena testuz,.acompañado de un i rrea. . .
bante, para que 1a hermosa bestia se decidiese
d 1
entrar seguida a continuación por el resto e
;anado,'que iba desapareciendo lentamente por
el amplio portón.
y en tanto José de Jesús, huraño, atendía a

371

estos menesteres, Flor de madroño quedó pensativa y como absorta en un pensamiento junto
a la cerca, envuelta en la luz azul pálida, de la
noche que empezaba a insinuarse. No llor6 como
en tales ocasiones solía hacerlo; no se indignó
por la frialdad del saludo; no habló. Con andar
distraído de sus piés descalzos sobre el suelo tapizado de estiércol, encaminóse a casa al humilde cuarto que a ·un lado del portalón del establo
se hallaba, y por el cual salía de lo alto del techo, chimenea arriba, el humo plomizo del fo.
gón, en la melancolía del crepúsculo que comenzaba a extinguirse.
Preparó la frugal cena de la noche. Arrodillada ante el metate, la blancura de sus brazos, libres de la opresión de las mangas, contrastaba
con el amarillo de la masa de maiz con que hacía las tortillas, que de sus manos pasaban al coma!, rodeado por las llamas rojizas de los leños
del fogón, y del coma! al cesto. Trafagueaba
maquinalmente. Su pensamiento corría por
otra parte. A su memoria acudían las palabras
de ]a comadre: -" Ande, no sea tonta, no se
11
"fíe : a la otra le gusta su marido, y vendrá a
quitárselo el día que menos lo aguarde."
Habíase quedado inmóvil, cuando él entró. Ni
una pregunta,:ni un gesto; encerrábase el vaquero en o~stinado mutismo, Cogió el tosco plato de
1

�117!

OOLBOOIÓ11' ABBL

chile rebosante; se acercó al cesto de las tortillas,
y empezó a engullir en silencio ....
-¿ Qué te pasa, José ?-interrogó, mirándole.
-Nada.
Había terminado ya. Se puso en pie. Salió ....
Y pasaron las horas.
:Flor de madroño no se dió cuenta de su paso.
Aquel sentimiento informe, nacido a la primera
sospecha, iba creciendo en su interior, creciendo,
creciendo .... Era como si una espina, una grande
espina punzante, a modo de las que en los senderos torturaban a menudo sus pies, se la hubiera clavado en las entrañas. Era como si las lengüetas de aquella lumbre del fogón, que enrojecían su rostro, se alargaran, quemándole el alma.
Mustia, habíase agazapado en el rincón lleno de
humo y de hollín; no pensaba; no sentía. Cuando salió de su anonadamiento, vió que José de
Jesús aún no había tornado. Congojosa y sorprendida se levantó. Fué hasta el umbral. Reinaba la noche en los campos; la luna, en su último
cuarto, esplendía en el piélago azul.
E instintivamente, Flor de madroño se dirigió
al establo.
Penetró en el ancho zaguán, internándose en el
patio en torno al cual se alzaban los blancos muros bañados de clara luz de luna, y se percibía la
respiración de las bestias. Detúvose junto a la
puerta de largos travesaños que encerraba aslo

J'LOR DIIKADRO:ltO

973

críos; algún becerrillo dejó oír, en la noche, su lamentación por la madre lejana.
Le faltaban las fuerzas. El flaquear de sus piernas, un deseo grande de gemir, impedíanla que
siguiera adelante. Mas, al propio tiempo, los celos
que se despertaran ya en su ánimo, la dieron valor para llevar a cabo la pesquisa. Su marido estaba allí, y era menester encontrarle.
•
Maquinalmente se dirigió hacia la parte del establo que todavía se conservaba sumida en la
sombra. Tres pasos más allá, Flor de madroño
escuchó el rumor ondulante de una voz: un cuchicheo de ternura, infinitamente amoroso,que la
heló.-¡ Con que, era verdad;la rival vencía!Cautelosa, avanzó hada la puerta, que se hallaba
entreabierta. Un vaho saturado de olor de estiércol y de silo envolvió su rostro que, sin ruido,
iba asomando lento por entre las maderas de la
puertecilla rústica. Las vacas, echadas las unas,
al pesebre aún las otras, rumiaban quietamente .... Y descubrió allí en la penumbra, junto a
una de ellas, casi abrazado al lomo ancbfsimo, la
cara junto ala noble testuz de abierta cornamenta, a José de Jesús, que hablaba quedo, dulcemente, al animal enfermo, a la "Consentida,"
que por la tarde volviera del campo, entre las úl.
timas del ganado, con paso débil y el mirar de sus
grandes ojos inquietantes, revelador del mal que
la consumía.

�374

OOLEOOIÓN ABIEL

Flor de madroño retrocedió, sorprendida y gozosa, emprendiendo el retorno a la casuca, bajo
la luna.... Y aquella noche, en el quicio de su
puerta, a la entrada del establo, mientras aguar- daba al vaquero, sintió gana de cantar, y hubiera apostado que las estrellas le sonreían.
CARLOS GONZALEZ PEÑA
(Nosotros, Méjico.)

tomo Byron
J

A Gabriel Zlndegui, en Londres.

TINTE el horror prolongado de esta furio·
n.sa demencia de la guerra europea, se sien- .

te el ánimo casi impedido de protestar, por
temor de ser acusado de creerse uno superior,
siquiera porque conserva algunas vislumbres
de razón. Más de una vez he leído, en periódicos parisienses, burlas acerbas contra los que
se permitían dolerse de esta inútil matanza
sin medida, que sólo ha de deftir en pos de si
inacabable estela de rencores y anhelos de
venganza.
Pero hay un aspecto de las enormes pérdidas que está sufriendo la humanidad, el cual
bien se puede considerar y deplorar desde ahora; porque para él no cabe alegar compensación, ni sombra de compensación.
Los grandiosos edificios arruinados, las fábricas colosales destruidas, los pueblos, las
ciudades taladas y hasta derruídas, todo puede restaurarse. Los millares y millares de niños huérfanos y errantes, pueden ser recogidos y educados. Los ríos de sangre humana
se secarán al cabo, y nuevos hombres vendrán
a ocupar los huecos que esos otros innumera-

�878

OOLaaará ilDL

b1es han dejado. Pero ¿quién o qué devolved.
al mundo 1os a1tos ingenios que prematuramente ha perdido?
En medio de la anivenal mediocridad humana, ésos que acendran en su mente la quinta esencia de nuestra espiritualidad, esos vasos tao exquisitos y tao frágiles, tienen demasiado valor, para que 1os veamos sin espanto
caer quebrantados y ser arrastrados en el
vórtice de] torbellino. ¡Cuántos artistas, cuántos pensadores, cuántos investigadorea de Ja
naturaleza y de) hombre habrán sido abatidos, no por la mano de Ja fatal segadora, en
Ja forma de morbo o longevidad, sino por
el choque tremendo de las pasiones humaoaa
·des bordadas!
Voy a circunscribirme a un solo caso, porque se trata de un mancebo, en la plenitud de
la vida y en el primer florecimiento de su genio. No porque sea el único llegado a mi noticia, ni siquiera el único de su lengua y de su
dedicación artfstica. Si Rupert Brooke, inglés como Byron, poeta como Byron, cayó
como él en el próximo Oriente; Thomas Mac
Donagh, joven como Brooke, y también poeta señalado, ha cafdo en Dublrn bajo las has inglesas.
1aPero hay elementos tan especialmente trágicos en e1 destino que ha cabido al insigne poeta
inglés desaparecido sin gloria para sus armas
en el Egeo, que me mueven a señalarlo, entre
los devorados por esta guerra insensata.

OOIIO--

ffl

La fama ha consagrado de ribito el ftllOmbre de Rapert Brooke por los cinco aonetos

que, con el tftulo sombriamente laminoso de
"1914-," se publicaron el afio pasado y alcansaron de seguida m tíltiples ediciones. Estos sonetos, en un parnaso tan rico en esa forma
poftica como el inglés, se colocaron desde luego al lado del celebérrino de Blanco Wbite
Nigbt and Deatb y el igualmente bello de
Lee-Hamiltoo A Fligbt from, Glorv. El crltico de Tbe Times dijo que en ellos la nota peraonal se patentizaba con mayor realce, que en
niag6n otro sonetista inglés desde los tiempos
de Sidney, el renombrado autor de Astropbel
and Stella. Y como es sobre todo el lirismo lo
que caracteriza a la mocleroa poesfa inglesa,
de los lakistas acá, el elogio resultaba en realidad extraordinario.
Que los sonetos de Brooke son personales,
por los sentimientos que traducen y por la forma de que los viste, no puede _negarse, y basta
leerlos para encontrarse poseído el lector por
la emoción que despierta siempre lo hondamente sincero, cuando se expresa de modo que
hable al corazón. Pero en la hora de espanto
uiversal en que fueron producidos, lo que demuestra desde luego su excelencia es que fueron escachados y repetidos por un pueblo entero, que sintió revelada su alma de ese ÍD9tante supremo por la voz del poeta. El poeta
sintió por todos, como todos y habló para todos. Vaticinó.

•

�378

OOLEOCI6N Al!.IET,

Now, Gotl oe tluznked WM has maldttd u, with His IU1ur.

Así prorrumpió el poeta, y con él toda su
nación se encontró dispuesta y aparejada para esa hora suprema. El poeta miraba tranquilo, serenamente la mu~rte, y consagraba
para siempre a la patria distante la pequeña
porción de tierra extraña, donde habían de
blanquear sus huesos, la fosa en que serían
arrojados; y cada soldado inglés en Bélgica,
en Turquía, en Egipto, en la frontera de la India distante, en las remotas regiones alemanas de Africa, confirmaba el voto.
Mucho más personales aparecen las poesías
anteriores del joven escritor; porque, en esa
tierra consagrada irónicamente a la originalidad, sus versos se distinguen por un sabor peculiar, que los hace inconfundibles con ningugunos otros.
El exotismo, que tanto se ha celebrado en
su gran contemporáneo Rudyard Kipting y
que ha traído tantos lectores al francés Pierre
Loti, constituye la atmósfera natural que respira Brooke, y que lo hace contemplar, entre
regocijado y zumbón, el desfile mental de las
más pintorescas imaginaciones. Nada hay semejante, en lo que yo conozco, al cielo que
promete a la tahitiana Manua, donde la infinita variedad de las cosas que asedian nuestros sentidos terrenales se reducen a la perfecta unidad.
...there, on tbe Ideal Reef,
Thunders the Everlasting Sea.

COKO BYl!.ON

879

Naturalmente, esta doctrina nada tiene de
original, y no es en ella donde veo la singularidad del poeta; sino en la serie de ilustraciones de la doctrina, propias todas y cada una
para herir la mente, diversamente conformada y poblada, de la joven isleña del Gran
Océano. Y no es menos sutilmente irónica
aunque no tiene nada de original sino por 1~
forma, la conclusión en que invita a Manua a
vagar en torno de la perezosa y cálida laguna, enlazada la mano con otra mano humana, o a confiarse a las blandas caricias del
agua en la ribera. Carpe diem ...
Y sin embargo, en este espíritu, que parece
tan dispuesto a revolar ligeramente sobre los
afectos y hasta sobre los grandes problemas
que se han llamado trascendentales, se descubre de súbito una profunda vena de melancolía, con la cual toca las fibras más sensibles de
nuestra lira interna. El joven marino inglés
que data sencillamente tantos de sus verso~
En el Pa,;ííico, se revela hermano menor el
Benjamín como si dijéramos, de aqu.el Jaq~es,
que puebla con sus saudades la semi encantada y encantadora floresta de Arden. Nada es
más capaz de descubrirnos la fragilidad etérea de n,ue~tras más arraigadas pasiones, que
el cambio mcesante de panoramas y el anudar
y romper reiterados de nuestras relaciones,
que nos condenan al papel de huéspedes perennes. El mundo ha vuelto a ser para nosotros posada de trajinantes, pero sin mansión

�980

OOLICOIÓN A.RIEL

definitiva a donde arribar mañana. Desde que
el hombre midió la tierra y, con el auxilio de
su invención y su industria, la ha encontrado tan pequeña que en pocos días la circunva•
la, con el cambio de lugar todo va cambiando
en sus sentimientos. Las instituciones que sirvieron de descanso y abrigo al hombre seden•
tario no están ya aparejadas al judío errante
moderno. Y sentimos como pensamos, y pen•
samas como sentimos.
El poeta, que ha sabido encontrar bella ex•
presión y transparentes símbolos para estos
nuevos estados del alma moderna, ha sido un
gran poeta. Su muerte extemporánea denuncia, con clamor más penetrante, el horrible
crimen de lesa humanidad que se perpetra en
Europa.
ENRIQUE JOSE VARONA
(Revista Contemjorduea. Cartagena, Colombia.)

•

~ocije be verano
(DEL INGLES, DE LORD TENNYSON.)

Duerme el pétalo rojo, duerme el blanco.
No se mueve el ciprés en la avenida,
Ni en la taza de pórfido el pez de oro:
Vela el cocuyo: vela tú ante mí.
Se abate el pavo real como un fantasma,
E irradia su luz blanca junto a mí,
Yace la tierra, Dánae ante los astros,
Como tu corazón yace ante mí.
Huye en silencio el meteoro, y deja
Un surco, cual tu pensamiento en mí.
Repliega el lirio toda su ternura
Y en el seno sumérgese de11ago.Plégate tú, mi amada, y te desliza
Como un lirio en mi ser, piérdete en mí.
(Trad. de Julio Arc~val.)

�jonefo a .5U mujer, bifunfa

!INDICE

(DEL INGLES, DE JUAN MIL TON.)

Creí ver a mi santa compañera,
Traída a mí desde su sepultura,
Como a Admeto, la pálida figura
De Alceste, el brazo de Hércules trajera.
Mi esposa, cual mujer que parto hubiera,
Según la Antigua Ley, lavada y pura,
Y tal como en la Gloria mi alma a ugura
í·- Para siempre gozar su vista entera
'
Llegó de blanco, y pura cual su mente.
Aunque su faz velada, yo veía
Ternura, amor, bondad, ornar su frente
Como en rostro ninguno se podría.
Mas se inclinó a besarme tiernamente
Y desperté en mi noche, al nuevo d!a.
(Trad . de Julio Arcevat.}

AGUAYO, A.M.: De una encuesta, p.127
ALTENBERG 1 PETER: De diecisiete a treinta, p. 257
ARGUELLO, SANTIAGO: Ante el cadáver de Darlo, p. 31
BAEZ, CECILIO: El descubrimiento de América, p. 78
BARBAGELATA, HUGO D.: Influencia de las ideas francesas
en la Revolución de Hispano América, p. 265
BUNGE, CARLOS OCT AVIO: Sugerir ideales, p. 68
CARBONE, ADELA: Los niños juegan a la guerra . .. p . 195
CARLYLE, TOMAS: BoUvar. p. 130
CASTELLANOS, JESUS: Cultivemos nuestro jardín, p. 169
CASTRO, ALFONSO: Conviene hermosear la escuela, p. II
CHAVERRA, GASPAR: El rey mudo, P• 63
CH~KHOFF, ANTON: La dormilona, p. 19
DE HOYOS Y VINENT, ANTONIO: El pájaro maravilloso,
p. 83
DE LA ROSA, LEOPOLDO: Salmo de creencia, p. 53• El Señor Jesucristo, p. 253
DE REISSET, VIZCONDE: Los amores de la Princesa de
Clermont, p. 204
DE TEJADA, GONZALO M.: Loores a San Isidro Labrador, p.
182

DIEZ CANEDO, ENRIQUE: La poesia castellana y Rubén Darío, p. 3:36
DOMINICI, PEDRO CESAR: Talento y carácter, p. 1
FERNANDEZ FERRAZ, VALERIANO: Una carta, p. 57
GONZALEZ DIAZ, FRANCISCO: Lo sustancial, lo cualitativo, p. 164
•
GONZALEZ PEÑA, CARLOS: Flor de madrofío, p. 365
GRAY, TOMAS: Elegía, p. 157
GUZMAN, ERNESTO A: La primera lluvia, p. 39. Tu cabellera, p. 41

�~ t i m e ÚltdA, PBDIO, 111 ~

I'• to. lAít

- - p . po
HISPANO, CORNELIO: Loo de l'allll\
p. 11N
IREGUI, ANTONIO JOSE: El ""-l 7 el 1-bre, p. ~
KANTOR. M.; Sobno olgallCIII dnmu de IIJseG, p. uo
ÚNARl!S, OSCAR: La perf'ecta o1ecrfa, p. "7S
LUGONES, LEOPOLDO: 1&gt;e1"111m, de loo po&amp;,,jll,
Un buen queso. p. 303
MACHADO, ANTONIO: Ap,p,... P-.., Pto.- ,f
Cantares, p. 943
MAEZTU, RAMIRO DE: El de la M.........
uJ, p. ,s. El 'honor en la 1ldad Media, p. SI&amp;
MILTON, JUAN, 1. m mojer. dl1imta, p. - MONTANER, JOAQUIN: '"l!I -.Iajero, p. "'5o
lfU!loz, MANUl!L MARIA: Del blblleo, p.
NERVO,
La IUdn p. 44-.tao, p. 9'. SI espina bien&gt;, p. D!1
NIETO, RICARDO: La pleclo4 de la pluma, p. 6.5
NJN FRIAS, ALBERTO: El callo de la madnl, p . . .
l'ERl!Z DE AVALA; IL\MON La IJelf relluce, p. 1P.1
RECLUS, ELISEO: La ......._ do la geogndla, p. lJSl)
REYES, ALFONSO: Sir Edwar Grey y la tragodla del ........
lo. p. no
RODO, JOSE ERNIQUE: El de la polria, p. 1!1S
RUSKIN, JHON: El plagk&gt;, p. lg8
TENNVSON, Lord ALFREDO: Noche de p. tlh
TORRJ, JULIO: La COllqulala do la laoa, p.55
TOVAR. ROMULO: ¡Dulce Fnmc:ial, p. 141
tJHRBACH, FEDERICO: Simiente de agonfu. p. di
UNAMUNO. MIGUEL DE: Sobre la necesidad de penar, p.
5, Guerra J milicia, p. 242
VALLENILLA LANZ, BALTAZAR: En el subsuelo, p. 1J11
VARONA, E. JOSE: NuevOS reduct!:&gt;9, p. Lf6. Como B,r-.
p. !175
VASCONCELOS, JOSE: Libros que leo sentado 1:, - p
leo de pi6, p. 93
VELASQUEZ, SAMUEL: El punto 81181, p. l;K
WHITE, E. M-, Berpon y la edacacidn, p. ors
ZALD_U MBIDE, GONZALO: La ~cia 1 la raena. p. -

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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaBasica&amp;bibId=1752127&amp;biblioteca=0&amp;fb=&amp;fm=&amp;isbn=</text>
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                <text> Colección Ariel de Joaquín García Monge. La misma fue una importante revista cultural que iniciara en 1906 bajo la dirección de su fundador y terminada en 1917 por Alfredo Greñas, sucesor de García Monge en la dirección de la revista. La Colección Ariel se caracterizó por difundir una selección de literatura clásica y moderna de distinguidos intelectuales latinoamericanos, europeos y estadounidenses. A partir de 1908 la revista incluye una sección denominada "Rincón de los niños"  </text>
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                <text>San José de Costa Rica, C.R. </text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                    <text>eolección 1\riel
AÑO XI -

VOL 111

1

'

SU:NI:ARIO
LORD SALISBU RV ... . •• ...
LUIS ARAQUISTAIN ... ... .

Las naciones n1orihundas

Europa y Am&lt;!rica
RAM!RO .DE MAEZTU ... . La verdadera originalidad
ER:--ESTO REHA:--1 •..••.... Pleg;1ria

.,

JOSE RODRIGI 'EZ CER~!A El milagro de los claveles
URBANEJ-\ ACHELPOHL Ji:! mejor disfraz
ARMANDO DO:--OSO . . . . •. Los grandes líricos alemanes

1

1

contemporáneos

A. :\I .\RGARIXOS C... ... . .

Hombro contra hombro

11

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Colección Rríel

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�tas nadonts moribundas
Fragmento de un famoso discurso &lt;k Lord Salislmry

rFodéis dividir, en términos generales, a
las naciones del mundo en vivas y morí=
hundas. Por una parte veis grandes países
de enorme poderío que van creciendo cada
año en potencia, en riqueza, en dominio, en
perfeccionamiento de su organización. Los
ferrocarriles les han dado la facultad de
concentrar en un punto la totalidad de la
jue_rza militar de su población y de reunir
ejércitos de una magnitud y de una poten=
cia nunca soñadas por las generaciones que
pasaron. La ciencia ha puesto en manos de
esos ejércitos armamentos cada vez más
poderosos en su eficacia destructora, y que,
por lo tanto aumentan el poderío- el terri=
ble poderío - 1 de los que tienen la fortuna de
poder emplearlos.
Junto a estas espléndidas organizacio•
nes cuya fuerza nada parece disminuir y

�4

COLECCIÓY A.RIEL

cuyas actuales aspiraciones para lo futuro
solo podrán resolverse mediante un arbitrio
sangr~ento1Junto a ellas1 hay cierto número
de sociedades a las que no puedo denominar
sino moribundas1 aunque el epíteto haya de
ª?Li~drseles, naturalmente1_en grados muy
distintos y en mity diversas medidas de a=
plicación cierta. Son principalmente sacie=
dades no cristianas1 pero siento decir que
no
todas estdn en tal casoI • en semeiantes
'J
E,
✓s:ados, la desorganización y el decaimien=
to progresan casi tan de prisa como la con=
centración y el poderío c_reciente van pro=
l[resando en las naciones vivas que están
;unto a ellas. 0ecenio tras decenio van de=
bilitándose1 empobreciéndose encontrándose
1
1:ds /altas de hombres que dirijan O de i1;1,s=
tttuciones en que puedan fiar) acercándose
al /Jarecer cada vez más a su destino y a.
garrdndose1 no obstante) con extraña tenaci=
dad a su propia vida.
El desgobierno en ellas no sólo no se CU=
r~ sino que acrecienta de continuo. La sociedad y la sociedad ofi.cial la adm • • ~
.,
,
inis~ra=
cion, es una masa corrompida) de modo que

LAS NACIONES MORIBUNDAS

5

no hay terreno firme en que se pueda asen=
tar esperanza ninguna de reforma o restauración) y cada una en su ~ra,do ~fr~cen
un cuadro terrible a la porción mas ilustrada del mundo) un cuadro que) por desgracia el aumento de n~estr~s '»:edios ~e información y comunicación _dibu;a con lineas
más oscuras y más conspicuas a la faz ~e
todas las naciones, apelando a sus senti=
mientas tanto como a sus intereses y pidiéndoles que aporten remedio. Hasta cuándo
es verosímil que pueda durar este estado de
cosas no intentaré profetizarlo. Todo lo que
puedo indicar es que el proce~~ c~ntinúa) que
los Estados débiles van debilitandose y los
Estados fuertes fortaleciéndose cada vez más.
No es necesario el don de profecía para
n-iostraros cuáles han de ser los resultados
inevitables de este doble proceso. tPor una u
otra razún- por las necesidades de la polí=
tica o sopretexto de la filantropía-las na=
ciones vivas irán poco a poco amenguando
el territorio de las moribundas) y rápida=
mente aparecerán semilleros y causas de
conflicto entre las naciones civilizadas. No

�6

OOLEOOIÓN ABIEL

hay que suponer1 claro está1 que a ninguna
de las naciones vivas se le consienta el provechoso mon0polio de curar y sajar a esos
infortunados pacientes (risas) y la controversia estribará en quién ha de tener el
privilegio de hacerlo y en qué medida lo ha
de hacer. Tates cosas introducirán causas
de fatal disentimiento entre las grandes,..
naciones1 cuyos poderosos ejércitos se están
mutuamente amenazando. Tales son a mi
1
parecer1 los peligros que nos amenazan en
el período que se aproxima. Es un período
en que nuestra resolución1 nuestra tenacidad
1
nuestros instintos imperiales1 han de llegar
a su máximo. .No permitiremos, indudablemente1 que Inglaterra se halle en posición
desventajosa en ningún caso de nuevos
arreglos que puedan ocurrir. Por otra parte,
no hemos de sentir celos en el caso de que la
desolación y la esterilidad sean vencidas por
el engrandecimiento de una rival en regiones a las que no puedan extenderse nuestras
armas.
(ESPAi;IA, Madrid.)

Europa yJlmtrica
• d e la guerra no
r consecuencia
. se
~~!ocratiza Al~~&lt;1;nia, e_stlo es, siG~~
.
1 f milia impena y a su
s~ le qmlta a ~o\bsoluto del ejército,. la
bierno e ~an s ue una tregua. Segmrf
paz
q d a d e1 u'ltimo medio s1. dno 1seraazmá
arma
sien o a p . á t'tánicamente
en el res1 e trabaJar 1
•
1
g o, s. . t de las economías nac10na es,
tablec1m1en
gigantescos presutornarán otra vez 1os se intensificará de
puestos ~e ¡;er~~ los armamento~ y al
nuevo
la nva
b de
unos anos, c1'nco' diez o vemte,
~~b~evendrá otro terrible choque que acabe de destruir a Europa.
se abre ante
, 1 panorama que
He aqU1 e
neraciones eurolos oj~s de las nuev!sJ:mania en forma
peas si no se vence 1i ro ara Europa
qu: deje¿g: ::~ig:~J! arlostrarlo? Seen era.
os los recuerdos que esrán tan espants deje en la conciencia
ta ~,uerra de ;a~r;otunda la certidumbre
de
y d e rep etirse si no se desde :H,uropa
que habrán

S

°

ª-

!

�8

OOLEOOIÓN ARIEI,
EUROPA Y AÚRIOA

militariza a Alemania, que en este caso el
Continente europeo sufrirá probablemente una despoblación como nunca antes en
su historia. La emigración no es sólo una
fuerza del ha~ bre hacia el pan; el emigrante huye_ t_am bién m_uchas veces por motivos espintuales, ávido de una libertad y de
una se&amp;"uridad que acaso no halle en las
viejas civilizaciones.
Este es el gran peligro para Europa:
que los hermanos y los hijos de los que
ahora sucumben a millones en los campos
de batalla se alejen de los viejos países europe_os como de u~ polvorín situado en
medio de una lJuvia de chispas. ¿Quién
podría seguir aquí trabajando fecundamente en todas las artes de la paz si no
desaparece en lo alto la turbonada de una
nuev~ guerra? El espíritu, para que crée,
necesita garantías de reposo y duración.
Un hombre o un pueblo amenazado de
11?-Uerte no puede entregarse a otras actividades que las que le su2"iere el instinto
de conservación.
e.
Europa, es verdad, ha vivido durante
medio siglo bajo una t?rme_nta y no por
esto se ha despoblado m ha interrumpido
la tarea de acrecentar los tesoros materiales e ideales del hombre. Es que los euro-

9

peos se habían acostumbrado a vivir bajo
la amenaza, y además había~ puesto
una confianza excesiva en los dioses que
tenían el rayo en la mano y en los pararrayos que habían de detenerlo. Era tan
monstruosa la idea de una guerra europea,-y la realidad ha superad~ con sus
horroresalaidea,-queno parecrn que hubiese nadie dispuesto a contraer la responsabilidad de provocarla. Este fué el primer
error. Por otra parte, se tenía tal fe en la
acción pacifista de la mayor parte del ca·tal Y del trabajo, que era general la
pi
.
"bili"tana
, una gu erra
creene1a
de queimposi
de esta magnitud. Este fué el segundo
error.
.é .
Cuando se restaure la paz, conc1 rtese
como se concierte, no hay d~1da _que estas
fuerzas de contención-conciencia de responsabilidad en los goberna:1te~ Y anhelo
de paz en una parte del capitalismo Y en
toda la clase obrera-serán mayor~s g,ue
nunca y, por lo tanto, h2brá desmmmdo
el peligro de una nueva guerra europe~ •
Pero la memoria de la actual será tan d~lacerante, que E_uropa te!Ilerá su repeti ción con centuplicada ansiedad. Ese estado psicológico, mezcla de terro: y d~sengaño, puede engendrar un refiuJo emigra-

�---------

ICUBOPJ. Y .AlliBIOA

10

OOLKOCI6llf ilBL

t?rio de inmensa gravedad para el contmente europeo.
En la !uta de oi:ie_n,te a occidente que
va recomendo la civilización a través de
los siglos, América es el nuevo punto de
descanso.. Freo.te a Europa, despea.azada
e? lucha mtestma por sus propias instituciones secu~ares,. América se ofrece ancha
en el espacio y nea de contenido suficiente l?ara tod?s y limpia aún de ~as compleJas máqwnas de Gobierno que acaban
por hacer omnipotentes a los menos contra los más. ~o es extraño que el europeo,
encorvado baJO el peso de sus oligarquías
de un cap.i~alismo implacable y de uno~
d~beres mili~ares aplastantes, vuelva los
OJOS a Aménca co:rno a la tierra de promis~ón donde el hombre puede, sin esfuerzos
&lt;:1clópeos como aquí, en Europa, ser más
libre y hallar mayores holguras materiales.
Allí .no hay t~davía peligros de guerras
cont.mentales m paces armadas que son
tan. msoportables como las guerras. Con
el he~po, a~aso esté también condenada
~l_llénca a .enredarse en esos sistemas pohticos, regidos por la fuerza sin derecho
no por el derecho con fuerza, que acaba~
con los pueblos y con las civilizaciones
aunque todo hace esperar que en es~

11

Continente los hombres y las naciones alcancen un grado de libertad y de respeto
mutuo no conocido antes en la historia.
De toda suerte, sea cual fuere el destino
lejano de América, su realidad inmediata,
si Europa no emerge triunfante de la ordalía que en estos momentos sufre, acrecentará poderosamente la fascinación que
ha venido ejerciendo, desde su descubrimiento y singularmente a fines del siglo
XIX y comienzos del XX, sobre los europeos.
Esta es la gran amenaza para la continuidad histónca de Europa. Si después
de haber perdido en los campos de batalla
varios millones de hombres jóvenes, que
eran la fuerza física y la lozanía espiritual,
las nuevas generaciones optasen por la
emigración antes que arrostrar una nueva
guerra deestaíndole,¿qué seria delcóntinente europeo? Dejarían de fructificar los
campos, de producir las fábricas, de crear
obras insignes las ciencias y las artes, de
parir nuevas libertades la política, y Europa entraría gradualmen,te en la categoría de esas regiones del mundo oriental
que duermen hoy, realizada su misión,
un profundo sueño del espíritu, esperando quizás que en la eterna rotación de las

�12

OOLl!:COIÓN ABI!:L

cosas vuelva a ellas otra vez, en un día
lejano, la hora de despertar impetuos,·
mente.
Europa tiene la intuición de que esta
guerra es para ella en conjunto, y no sólo para algunas de sus· partes, una lucha
de vida o muerte. Alemania es como un
quiste, cargado de ponzoñas, que le ha
salido al cuerpo europeo. Y esta guerra
es como uua operación quirúrgica emprendida para eliminar los malos humores de la autocracia y del militarismo germánicos. Francia no quiere resignarse a
dejar de ser el centro nervioso del mundo. Inglaterra guarda aún en su seno
grandes tesoros de libertad y quiere vivir
todavía su magnífica grandeza para llevarlos a buen parto. Italia también anhela que perdure aún la hora europea para
que puedan madurar los frutos de su pujante rena&lt;:imiento. Rusia, que es1;iritualmente comienza a ser una potencia europea, lucha heroicamente porque Europa
no sucumba en _la cñsis o salga de ella en estado de descomposición y decadencia. La
Europa sana hará un esfuerzo sobrehumano par~ extirpar el tumor que amenaza su existencia. Todo es preferible, incluso la muerte por la vida, antes que

EUROPA Y AMÉRICA

13

transigir con un nuevo estado de cosas
en que la vida europea sea una muerte
lenta.
Los aliados sacrificarán el último hombre y hasta el último franco con tal de
abatir, de un modo u otro, el poderío
militar de Alemania, porque una paz indecisa sería mortal para toda Europa.
Acaso el mismo pueblo alemán vea a la
postre que sus intereses, como miembro
de la familia europea, amenazados de disgregación si la guerra no termina de manera decisiva, están asociados a la derrota del régimen de autocracia que impera
en Alemania. U na revolución eF'Ilinaría
espontaneamente el maligno tumor.
Es, pues, Europa entera, sin excluir a
los neutrales y no sólo unos u otros beligerantes, la que está empeñada en una
lucha de vida o muerte. Toda Europa,
incluso la misma Alemania, está interesada en una inequívo.. a derrota de la
autocracia germánica. Otra cosa significaría que la ci" :lización europea comenzaba a decaet·. Y esto, por ahora,
no puede convenirte a fa misma América. Una emigrac:ión excesiva y desordenada de hombres, huyendo aterradamente ante la idea de una nueva guerra

�14

OOLEOIÓN ARIEL

europea, no sería provechosa para. ,el
continente americano. Toda evoluc1on
progresiva requiere su tiempo y su compás. Funesta es la batallad~ hombres
para el desai:rollo de un pa1s; pero. el
exceso repentmo puede engendrar violentas conmociones. Parece fatal q1;1e
América sea la heredera de Europa; sm
embargo este proceso ha de ser gradual
para qu~ la herencia no abrume y d_e,squicie. He aquí cómo en suma, tamb1_en
América debía estar profundamente interesada en el triunfo de ~urop~ sobre
sí misma, no sólo por afimdade~ ideales,
sinó también por ley de su propio desenvolvimiento.
LUIS ARAQUISTAIN
( Amlrica Latina. París.)

ta otrdadtra orlginalidad
TI mí me parece que la causa

de que nuestros
r:lintelectuales no traten asuntos de interés
mundial consiste, en parte, en que se afanan demasiado en buscar temas nuevos. Con ello se olvidan de que la verdadera originalidad no consiste en querer introducir motivos nuevos en la
conciencia humana, sino en tratar originalmente, esto es, espontáneam ente, los motivos eternos, que son esencialmente inagotables. Y basta
nutrir el espíritu de los clásicos universales-que
no son los de cada nación, sino los comunes a
todas las naciones-para que sus temas se bagan,
naturalmente, nuestros temas. No crean nuestros escritores que la elección de asuntos es cosa
baladí y que lo importante es el estilo. Nadie lee
hoy ninguna de las 120 novelas de Jorge Sand.
Y era el mejor escritor de su tiempo: ''la vaca
lechera del bello estilo", la llamó Nietzsche.
Pero dentro de cien años se seguirá leyendo a
Ibsen. Lo que interesaba hace 2.300 años a los
clásicos de Atenas y Jerusalén, seguirá interesando al mundo dentro de 1 .ooo años.

�16

Y también puedo dar un buen consejo a los
lectores, si es que les atañe la gloria e influencia
d~ las letras españolas. Presten su apoyo enérgico a los escritores que les hablen de lo que a
ellos les interese, y no de lo que sólo les distraiga.Cuando el tema de un escrito sea fundamental para su propia vida individual, es porque se
hallan ante.un tema universal,a menos que no se
trate de quitar ~ poner a un ministro, de quien
esperan un destmo. Y si aplicando este criterio
dan s~ apoyo a los escritores de lo interesante,
contnbuyen a que la patria literatura se haga
también interesante.
RAMIRO DE MAEZTU.

-Plegaria
Que htce s ohre ta F.lcrópolúi cuando ttegué a
comprender su perfecta hetteza.

nobleza! Oh belleza sencilla y verdader a! Diosa cuyo culto i-ignifica razón y sabiduría, tú cuyo templo es una lección eterna
de conciencia y de sinceridad, tarde llego a l
umbral de t us misterios; traigo a tu altar
muchos remordimientos. Para hallárte han
sido menester dcs\"elos infinitos. La iniciación
que tú conce~ías al ateniet?se, al nacer, con
una sonrisa, yo la he conquistado a fuer za de
reflexión, al precio de largos esfuerzos.
Yo nací, diosa de los ojos azules, de padres
bárbaros, entre los Cimerios buenos y virtuosos que habitan a la orilla de un mar sombrí~, de rocas escarpadas, batidas siempre
por las tormentas. Allí apenas se conoce el
sol· las flores i-on los musgos marinos, las al.
gas' y las conchas multicolores
que se encuentra n en el fondo de las bahías solitarias. Allí
las nubes parecen sin color, y la misma alegría es algo triste; pero allí manan de las rocas fuentes de agua fría y los ojos de las jóvenes se asemejan a esas verdes fuentes donde,
sob re fondos de hierbas onduladas, se mira
el cielo.

O

H

'

�18

PLEGARIR, DE RENAN

OOtEO&lt;llÓN A.RIEL

Mis padres, tan atrás cuanto podemos remontarnos, vivian consagrados a las navegaciones remotas, por mares que ignoraron
los argonautas. Yo oí, cuando era niño, las
canciones de los viajes polares; fuí arrullado
al recuerdo de los témpanos flotantes, de los
piélagos brumosos y blancos como la leche,
de las islas pobladas de aves_ que cantaban a
sus horas, y que, alzando el vuelo en bandada, oscurecían el cielo.
Fuí educado por sacerdotes de un culto extraño, salido de los sirios de Palestina. Ellos
eran sabios y santos. Me enseñaron las largas historias de Cronos, que creó el mundo, y
de su hijo que, se dice, hizo un viaje a la tierra.
Sus templos son tres veces más altos que el
tuyo, oh Euritmia! y parecen florestas, pero
no son sólidos y se derrumban al cabo de
quinientos o seiscientos años. Son fantasías
de bárbaros que imaginan que se puede hacer
bien algo fuera de las reglas que tú trazas a
tus inspirados, oh Razón! Pero estos templos
me agradaban; yo no había estudiado tu arte divino, y en ellos encontré a Dios. Allí cantaban himnos de los cuales me acuerdo aún·
"Salve, estrella del mar.... reina de los que gi~
menen este valle de lágrimas", o bien: "Rosa
mística, Torre de marfil, Casa de oro, Estrella matutina .... " Escucha diosa, cuando me
acuerdo de esos cáQticos, se derrite mi corazón y casi me torno apóstata. Perdóname
esta ridiculez; tú no puedes figurarte el encan-

19

to de que los magos bárbaros han !mpregnado esos versos y el dolor con que s1go tras la
razón desnuda
., •
11 d
y luégo, si supieras cuán d1fi.c1l ha eg'.1
. t e.l Toda nobleza ha desaparecido.
a ser servir
d y
Los escitas han conquistado el ~un o. a
no hay república de hombr~s hbres; s?l~
quedan reyes hijos de sangre tmpurah_ma
tades que te harían reir. Cargant~s tper oreos llaman ligeros a los _que te s1rven ....Un~
pambeocia terrible, una liga de todas l~s to:
terías, extiende sobre el mundo u:i:ia p anc ú a
de lomo bajo la cual nos asfixiamos .. A in
afa a uellos que te honran, cuánta p1ed~d
~ebes t~ner! Te acuerdas de aqu~l caledont
ue hace cincuenta años, rompt6 tu tempo
~ g~lpes de martillo para transp~rt,arlo: T~~
Je? Así proceden todos .... Yo escnb1, seg n a .
~nas de las reglas que tú _amas, &lt;:h Teoi:~ada del joven dios a quien serv1 en m1 ma v1_
me tratan como a un Evhemero; me
f anc1a, y
, bº t
e
escriben para preguntarme _que o ~e o . m
propuse. Ellos no estiman smo lo que s1r¡e
para hacer fructificar sus bols~s d~
er:s y para qué se escribe la vida e os t~. oh Cielo! s1 no es para hacer amar lo dts~s,o que hubo en ellos, y para demostrar que
vino divino vive aún y vivirá eternamente en
es
el corazón de la humantºd a d?.
Recuerdas aquel día, baio el arconta~fo ~e
Dionisodoro, en que un cbiqui_t? y f&lt;:o JUdt~,
que hablaba el griego de los smos, vmo aqu1,

°

1~

f .

rore~.

�OOLIOOIÓN A.BU:L

reco_rrió ~us_ pórticos sin comprenderte, leyó
tus mscripc1ones al revés y creyó encontrar
en tu recinto un altar dedicado a un dios que
~ería el dio~ desconocido? Pues bien, aquel
Judío ha trmnfado; durante mil años te han
llamado ídolo, oh Verdad! durante mil años
el _mundo !'la sido un desierto en el que no ger•
mmaba una fl~r. Durante ese tiempo tú te
c~llaste, oh Salp1_nge! clarín del pensamiento.
D10sa del orden, imagen de la estabilidad ce·
leste, éramos culpables por amarte, y hoy
que, a fuerza de concienzuda labor hemos
logrado aproximarnos a ti, nos acusa~ de haber cometido un crimen contra el espíritu humano al destrozar cadenas que ignoró Platón.
Tú sola eres joven, oh Coral Tú sola eres
pura, oh Virgen! Tú sola eres sana, oh Higia!
Tú s?la eres fuerte, oh Victoria! Tú guardas
las ciudades, oh Promacos! Tú tienes lo que
debes tener de Marte, oh Area! La paz es tu
fin, oh Pacifica! Legisladora fuente de las
. .
.
'
constituciones Justas; Democracia, tú cuyo
dogma fundamental es que todo bien viene
del p_ueb)o, Y, que, dond_e no hay pueblo para
nutrir e msp1rar al genio, no hay nada enséñanos aextraer el diamante delas much~dumb:es impuras. Providencia de Júpiter, obrera
d1vma, °!adre de toda industria, protectora
del trabaJo, oh Erganea! tú que haces la no·
bleza d~I trabajad&lt;;&gt;r civilizado y le pones tan
por encima del escita perezoso; Sabiduría, tú

PL'tGARIA t&gt;E RUAN

21

que Zeus engendró despnés de haberse recon•
centrado sobre sí mismo, después de haber
respirado profundamente; tú. que habitas ~n
tu padre, completamente umda as~ es~nc1a;
tú que eres su compañera y su conc1enc1a; Energ!a de Zeus, chispa que enciende y mantie•
en el fuego en los héroes y en los hombres de
genio haz de nosotros espiritualistas cumplidos. El día en que los atenienses y los rodios
lucharon por el sacrificio, tú preferist~ habi.
tar con los atenienses por ser más sabios. Tu
padre sin embargo, hizo descender a Pluto en
una n~be de oro sobre la ciudad de los rodios,
porque ellos también habían rend_ido home•
naje a su hija. Los rodios fuero1;1 neos, _pero
los atenienses tuvieron el mgemo, es decir, la
verdadera alegría, la eterna alegría, la divina
infancia del corazón.
El mundo no se salvará sino volviendo a ti,
repudiando sus ligaduras bárbaras.Corramos,
acudamos en tropel. Qué bello día a_quel en
que todas las ciudades que han recogido des·
pojos de tu templo, Venecia, París, Londres,
Copenhague, repararán su~ r&lt;;&gt;bos, formar_án
teorías sagradas para restttu,r los ?espoJOS
que poseen, diciendo: "Perdónam&lt;;&gt;s, diosa! era
para salvarlos de los malos genios de la no·
che" y reedificarán t~s muros.al són d~ laflau;
ta, para expiar el crimen del mfame !,1sandro.
Después irán a Esparta a maldecir el suelo
donde fue aquella maestra de erro.res som·
bríos, y a insultarla porque ya no existe.

�PLEGARIA DE RENAN

22

'

2S

OOLECJÓN ARI EL

. F irme en ti, yo resistir, a mis fatalés conseJeros; a mi esccpt ismo que me hace dudar del
pueblo; a mi inquietud de espíritu que,cuando
he halla~o la verdad, me la hace buscar siempre; ª. mi fant asía que, después de que la razón
~e ha 1m,P~esto, me impide sosegarme. Oh Arquegeta. ideal que el genio encarna en sus
obras maestrns, yo prefiero ser el último en tu
c?sa que el primero fuera. Sí, yo me asiré al estilobato de tu templo; olvidaré toda disciplina que no sea la tuya, me haré estilita sobre
tus columnas, mi celda estará sobre tu arquit ~abe. Y i:ún algo más difícil! por ti me haré,
s~ puedo, mtolcrante, parcial. Sólo a ti amaré.
1' o voy a aprender"tu lengua y a desaprender
todo lo demás. Seré injusto con el que no te
perte?.ezca; me haré el servidor del último de
t us h1.1os .. Los habitantes actuales de la t ierra
qne tú &lt;l_1ste a Erecteo, yo los exaltaré y los
ensalzare y trataré de amar hasta sus defec•
tos; yo me persuadiré, oh Hipia! que descienden de los caballeros que celebraron allá arriba, s~bre el mármol de tn friso, su fiesta eterna. 1' o arrancaré de mi corazón toda fibra
q~e no sea razón y arte puro. Dejaré de amar
m1s enfer~cd~des, y de complacerme en mi fiebre; Sosten rm firme propósito, oh Salutaria!
Acorreme, oh tú que salvas!
Cnántas dificultades, en efecto preveo!
C.uáros hábitos espirituales tendré 'que cam:
bmr. Cuánto~ recuerdos hechiceros deberé
arrancar de m1 corazón. Ensayaré, más no me

siento seguro de mí mismo. Tarde te be cono·
cido, belleza perfecta. Yo sufriré vacil.aciones·
debilidades. Una filosofla, perversa, s10 duda,
me ha hecho creer que el bien y el mal, el pla,
cer y el dolor, lo bello y lo feo, la razón Y la
locura se transforman los unos en los otros
por matices tau indiscernibles como los ~el
cuello de la paloma. No amar nada, .no odia~
nada absolutamente, llega aser s~b1duría. ~t
una sociedad, si una filosofía, s1 una rehgi6n hubiera poseído la verdad ~b~oluta,
esa sociedad esa filosofla, esa reltgtón ha·
bría vencido' las demás y viviría sola en la
hora presente. Todos los que .ba!ta hoy han
creído tener razón se han en ga nado;. clara·
mente lo vemos. ¿Podemos n?sotros ~m loca
presunción creer que el porvemr no no~Juzga r~
como nosotros juzgamos el . pasado . He ah1
las blasfemias que me sugiere mi espíritu profundamente relajado. Una literatura qu.e, C?·
mola tuya , fuera sa~a del todo no excttana
ahora más que el tedio.
.
Tú sonríes de mi ingenuidad. Sí, el tedio ......
Estamos corrompidos, qué hacer! Ire más. le·
jos, diosa ortodoxa, yo te diré la depra':ac16n
íntima de mi corazón. Razón y buen sentido no
bastan. Hay poesía en el Estrimón he~ado
y en la embriaguez del tracio. Vendrán .s!~los
en que tus discípulos pasa rán por los disctpu•
los del tedio. El mundo es más grande de lo
que tú crees._Si t~hubiera.s visto las nieves del
polo y los m1stenos del cielo austral, tu fren-

•

�/
24

COLECCIÓN ARIEL

te, oh diosa siempre
cible; tu cabeza má serena, no sería tan apa•
sos géneros de belle!agrande, abrazaría diverTú eres verdadera pura
f;
mol no tiene manch~
' 1er ecta; tu már•
gia Sofía, que está e~ 1;.ro e. templo de Habién un efecto divino izanc10, produce tamyeso. El es la imagen
s~~ l~drillos y su
El se derrumbará per · ~
ve a del cielo.
grande que pudier~ con~ si tu cela fuera tan
derrumbaría tamb·,
ener una multitud, se
U .
1en.
n mmenso río de olvido
u!1 abismo sin nombre Oh "&lt;?s arrastra en
dios único! Las Jágrim~s d abismo, tú eres el
son verdaderas lágrimas· { todo~ los pueblos
los sabios encierran una , o~ sudenos de todos
do· es aquí en el mundo s11n
l1ªrbe
olo eyverdad.
s ·- LTotoses
pasan
como
lo
h
b
ueno. os
a
b!leno que fuesen eter!os
rs, y DO sería
mdo no debe ser ja , . a e que se ha teun_o en paz con ella ~!!n~na cadena. Queda
cmdadosamente en el
d
la ha envuelto
donde duermen los dio su ario de púrpura en
ses muertos.

J~f

ºf

º.

(Traducción de Cornelio H'
ERNESTO RENAN
1spano.)
(EJ Gn(lico. Bogotá. Colombia.)

€1 milagro dt los cta~dts
ono lo vió el Hermano cuando, con un indígena desfallecido iba, a la media noche, para el hospital que acababa de fundar; y hubo horror en sus ojos y hielo de pavura en su corazón.
Un breve relámpago de espada, un cuerpo de
hombre que caía en brazos culpables, un grito
que rasgó la tiniebla como una puñalada ....
Garrida y noble ella; galán él. Un padre colonial, con puntillos de honor, rectilíneo, como un
trueno la voz, la mano en el puño del acero, tal
cual lo pedían la perilla hidalga y el bigote entrecano, quemado por los heroicos soles de Flandes. Esa noche les sorprendió; y la estocada rom·
pió a la vez una vida y un beso.
Nada supo la autoridad, porque el cadáver fué
enterra&lt;io a prisa por la servidumbre, en un campo cercano; pero ella sí lo supo, enloquecida, a}
volver del desmayo; y en sollozos gemía cuando
llegó la orden implacable que la arrojaba a la

C

calle....
En la casuca humilde, el hermano Pedro ponía
bálsamo en las llagas de sus enfermos, - llagas

�26

OOLEOOIÓN ARIKL

que para él eran como rojas flores de su místico
jardín. Todo lleno de aromas del campo estaba
el patio, pequeño como un pañuelo, ardiente de
sol. La salutación de los vecinos franciscanos
pon{a melódica pureza en el luminoso amanecer.
Y el Hermano tenía para los indígenas doloridos,
palabras más suaves que_ el bálsamo; y pensaba,
al componer la almohada .de éste o al llevar agua
en el tinajo para la sed de aquél,-que el Señor
Dios se dignaba bendecir su obra y ungía sus manos piadosas y su espíritu, que era santo en fuerza de ser ingenuo.
Resonó una aldabonazo imperioso. Y al abrir,
se presentó ella, lívida, albor"otada la cabellera
como por un ráfaga de locura, empurpurado e1
delantal de batista con la sangre adorada .... Se
arrojó a los pies del Siervo de Jesús, que la reconoció y rememoró el nocturno paso de tragedia;
y se sintió henchido de una misericordia infinita.
Ella le dijo su pena de una sola vez.
Pensaba dedicarse a la plegaria en un convento,
el resto de su vida, miserable ya: llevar su casco
roto y su arboladura deshecha al puerto de salvación. Pero antes quería visitar la tumba de]
bien amado y llevarle siquiera una ofrenda de
flores. Y como estaba tan desamparada, sin un
maravedí y pronto la ciudad serfa un hervor de
comentarios, acudía a él, al varón justo, para que
la ayudase.

EL llILAORO DE LOS CLA.ffl,Ui

27

Pedro'· nunca vacilara
:N' o vaciló el hermano
. ntó por la sepulara
el
bien.
Levantá:1dola
pregsaur
a algún puesto
p
1l que iban a pa.
6
• tura. Pens e a
d del Hermano los de
o el firme an ar
..
de flores; per
. d interrogadora• le dtJO:
jó atrás. y ante la m1ra a or voluntad del Señor.
-Sígueme, que esto ~s p lt al pié del monte,
Llegaron al campdo indcu laº• mañana. Ella cayó
'
n el ar or e
.
que vest1a co lá rimas la tierra removido rodillas y banó con , g
en oración y fué
p dro se puso
.
da;~ el h~rmano e delantal con que ella se cuel imlagr~, porqu
6 de claveles en que se conbría los OJOS se colm
que cayeron des,
gre del muerto, Y
vert1a 1a san
. .
.
sobre la tumba ....
b dados en lluvia silenciosa
or
'
JOSE RODRIGUEZ CERNA

:1

(Esfinge . Tegucigalpa. l

�'&amp;L :IBlOB DIID'W

El mttor disfraz
Bajo el sol la pedrera rebrillaba. Era como una
gris escarapela en medio de la greña tostada que
vestía la desnudez veraniega de los cerros. Abajo,
entre la pedrería desmoronada, rota,algunos ranchos se d~sputab~n l?s palmos de tierra plana
para ergwr su m1sena, en virtud de un tácito
. por el cual sus moradores, ayudarían a'
convemo,
agrandar la llaga, la escarapela a su dueño don
Melchor Quiñones, quien ya sin otros bienes de
fortuna sino la dicha roca, se armara de un pico
Y una chomp a, para extraer el sustento cotidiano
a la prole que pródiga le circundaba.
La pedrera parecía arder bajo el sol, un solazo
de e~tfo. Un ruido seco , monótono, la fabla
del hierro con la piedra, repercutía doliente en la
desolación de los contornos.
~riba: en la escarapela, haciéndose mayor en
la d1afamdad del aire, la silueta de un hombre se
dibujaba. Y era el hombre arrogante y varonil a
pesar de su madurez cincuentona y de las prematuras arrugas que surcaban hondo, su tez dorada
por los resoles. Su traje estrafalario prestábale un
aspecto raro, estrambótico. Vestía calzones de

29

iio militar rojo, viejos y estropeados y sobre
a guardacamisa mugrienta un paltolevita nede luengos faldones. La cabeza cubríala un
ñuelo o tapajo de colores vivos, sujeto tras la
uca con un nudo del cual se desprendían unos
mo cintajos chillones. El hombre golpeaba
on la chompa la piedra viva. A ratos como patomar alientos se enderezaba y volvía el busto
enérgico y arrogante y su silueta estrafalaria se
delineaba en el vado, en la soledad de los cerros.
Ningún pensamiento torturante parecía ~al~r
bajo la amplitud bondadosa de la frente, m mn·
gún encono mordiscar bajo la arcada caja del pecho. Su mirada se deslizaba tranquila por los
contornos y lejanías. Aparentaba su ánimo poseer la apacible conformidad de los que espera~
confiados y candorosos en el acaso, en la volubrlidad del destino.
La chompa golpeaba a veces presurosa Y tenaz, como que si un tropel de necesidades aguijara el brazo de don Melchor Quiñones. La chompa
era la que hablab a y decía de la miseria , desam•
paro y ruina, en la cual cayése don Melchor, no
obstante el esfuerzo opuesto al derrumbe. Todo
por qué ley, por qué motivo, no sabía distinguir•
lo con claridad palmaria la cliompa, pero sí estaba convencida de que fuera necesaria y fatal consecuencia de la confabulación de los nuevos elementos e intereses, al dislocarse las unidades colo-

�31

30

OOLF.COJÓ~ ARJl':L

niales, por que todo cambio o nuevo rumbo de
una sociedad o civilización, encierra en sí todos
los trastornos y desquiciamentos de una colosal
derrota.
Ese era el hueso de la historia, que vestían las
calladas amarguras, df quien no quiere ceder sino tras luengo y desesperado forcejeo. Acosado
~uiñones: ampárase en aquel cerro realengo, va~
héndose de ilusorios derechos coloniales, de cuando los suyos contaban en su mayorazgo dilatados
valles Y villas y casales. Allí, escondido, en un
ranchón improvisado a las faldas del cerro que
bautizó "Monte Parnaso," sobrellevara co~ entereza sus penas y araña que araña la piedra,
arráncal~ el escuálido sustento con la orgullosa
conform1dad de un cristiano viejo y bien nacido.
C~ando compromisos sociales o urgencias de
la vida le empujan hacia la ciudad, don Melchor
Qui1iones se transforma como que si recobrara
~odos sus r.ucros al echarse encima la gastada
mdumcntana de los buenos tiempos. Altivo sin
arrogancia pueril, 'guarda intacta la caba1Je~osidad de cuantos le precedieron en el arraigo. Sálenle al er¡cuentro los amigos y no olfatean necesidades ni miserias. A fuerza de afabilidad y de
soltura guarda las apariencias, consérvase don
~lelchor Quiñones. Xo sabe lamentarse. El implora~ le es valla invencible. Desconoce los procedimientos acróbatas, los descoyuntamientos verte-

brales, es un hombre de una sola pieza, fuerte,
sólida, capaz de asaltar, pero no de ovillarse como can hecho a la servidumbre. Cuando indiscretos le inquietan acerca de su alejamiento, habla con calma de su retiro .voluntario al "Monte
Parnaso", una cosa misteriosa, la cual, nadie sabe
dónde se encuentra, ni para lo que sirve ni vale,
pero donde él trata de rehacer su fortuna o ampararse del desastre. Don Melchor, como muchos
otros, es solo una sombra, la sombra de los muertos, porque existen extraños seres, con los cuales
a diario nos codeamos, que sólo son sombras vanas, proyección de esperanzas y energias soterradas, en asecho de una nueva reencarnación a la
hora propicia de los resurgimientos.
Ya iban para tres los días con aquel martes de
carnestolendas, que la chompa golpeaba, golpeaba sin cesar en un loco afán de ganar tiempo.
Día y noche don Melchor Quiñones, mientras los
otros andaban de mojigangas, transformados en
mamarrachos, tunstas, bailarines e invertidos,
hería la roca por preparar trabajo rendidor, impulsado por los crueles y silenciados aprietos
del calamitoso hogar, en la ª?soluta carencia de
cuanto pueda engañar una larga e hiposa agonía.
A ratos Don Melchor interrumpía el trabajo,
vencido por la contracción tenaz del esfuerzo. Se
enderezaba, echaba hacia atrás los hombros, tomaba aire y volvía bajo el esplendor del sol a la

�32

:&amp;L MEJOR DISFRAZ

OOLEOOIÓN A.RIEL

mísera faena, como que si con el mecánico gol·
peteo, ahuyentara las penas, aletargara el pensar. Pero el roer de las penas y el aletear de
los pensamientos, no conocían tregua apesar de
la aparente confianza en sí mismo, que la optimista expresión del semblante divulgaba. Don
Melchor estaba lleno, rebosaba amarguras infinitas, solicitado de continuo por atormentadoras ideas, en la burla perenne que el destino hacía de sus más triviales esperanzas. A sus años,
errado había por todos los caminos, llamado a
todas las puertas con golpes claros y precisos,
pero en balde, que existía en él° un algo que lo
extravió siempre, algo que estaba en él mismo,
en su órbita, en su médula, algo que no había podido vencer ni la asidua perseverancia ni la varonil energía
La pedrera ardía. La chompa golpeaba. Un
niño escuálido subía por un sendero movedizo
hacia la bruf1ida escarapela. Cuando estuvo cerca, gritó:
-Qué dejes eso papá! Qué cuándo vienes almorzar ?
La fabla del hierro con la piedra repercutía
doliente en la desolación de los contornos.
El niño continuó subiendo, subiendo. Hun•
díanse los pies en los cascajos y subia, subía ja.
deando. Voceó:
-Papá, papá. Ya nosotros almorzamos!

'

33

' do

La chompa golpeaba impertérrita, con son1
aordo, seco y profundo.
. .

El rapaz, alcanzó la cima. Su vocec1ta Jadeosa

se dejó oir:

.
-Son las tres. Ven, ven a almorzar.
Don Melchor sonrió_sorprendido. El niño asomaba en la pendiente su cabecit a rubia, pero
la chompa no se detuvo.
Se impacientaba el rapaz. Era monótono el
trabajo. El sol era candela. No había dónde gua.
recerse. Hasta los dient es de la roca e?haban
chispas. Era la aridez absoluta del casca10 y la
calisa.
El niño buscaba la sombra de Don ~elchor .
-¿ H asta cuándo, hasta cuándo, papá.
Don Melchor por distraerle:
-Este es el último barreno. No ves, lo at aco l
Ahora la mecha. Acerca la ceba.
El niño :
- ¡Ay l ¡ay l ¡qué sol !
Don Melchor arreglando las mechas :
- Uno , dos, tres.
El niño :
-Déjalos, d éjalos papá .
Don Melchor:
-Ya estamos, ves I Ahora t e vas corriendo,
corriendo. Cuidado con caer .
El niño:
-Contigo me voy.

�S5

- 84
- : - - -- - -~0'!'0~LltOO~!!&lt;I6~N~A!Rl!!E'!!f,_ _ _ _ _ __

Don Melchor:
- ¿ Estás
loco? Voy a dar ·r uego a 1as mechas
.
El mño, rehacio:
•
-Me quedo contigo.
Don Melchor , encaminando al niño por 1

ª-

~~

-Corre que te alcan zo. Me esperas allá h .
¡ Anda !
a aJo.
El ~iño:
-¿ Tú vienes?
Don Melcb.,r:
-;:-Prendo las mechas y t e alcanzo.
El rapaz se aleja saltando A
hasta las rodillas en los ca ·.
veces se hunde
Dnn ~Iekhor le hace señatc:~~s. Se vuelv~ y ríe.
vez más El . .
p
que se aleJe cada
.
.
muo canana con lentitud
d
tiene, ora se aleja revoloteando en 1 'oradse e.
mo pi.a ·
a vere a co•
.
nposa en prado florido . Don Me! h .
ciente sig
d
e or unpa. ue su escender caprichoso El .
ha perdido con los matorrales

.

m~o. se

guc. Don 1lelchor aún en 1 ' ya no se le d1st ma punta de los ·
atalaya. Ni sombra de rapaz N
pies
rr.:inco, la soledad, el sol.
. l ada, nada ; el ba.Jonla:\lelchor
da la espalda al barranco y exa
b
mina s ce as. Dialoga interiormente:
-Tres son, tres los barrenos que se 11
tres dfas. )lafiana habrá lajas I3 .
evaron
s
•
.
,
Ja$ para toda
.
onne satisfecho, A chup d h
aviva el tizón de su tabaco · L as ceha
os ondos
as están bien
la "... mano.

calculadas, le darán tiempo para ponerse en salvo.
Se inclina y enciende las mechas. Se aleja con lentitud, después a zancadas, Juego corre y se vuelve tratando de achatarse sobre el sendero. Han
de estallar pronto. Los calzones rojos llamean.
Los cintajos del trapajo se baten como alas. Desciende, desciende. Se detiene. El rapaz le ha salido al encuentro. No hay tiempo para incre par.
Corren juntos. El sendero es estrecho. Don Melchor le estimula:
-Corre, corre, corazón, corre, hijo.

Enorme, enorme, en un solo estallido revien•
tan las minas, Corren bajo una lluvia de cascajos
y una laja pasa silbando como una flecha, Los
golpean los pedruscos, El rapaz se detiene indeciso como si el sendero se borrara a sus ojos.
Cúbrelo con su cuerpo don Melchor. Un soplo ardiente Je hace volver hacia atrás. Inmensa, chamuscada, candente, una piedra como una ráfaga

pasa por encima de su hombro. El niño rueda,
rueda cerro abajo. La piedra le aplastó el cráneo.
Suspenso, en alto los brazos, don Melchor semeja un gigante . Ciego, se precipita por la ladera que huye bajo los pies, en un rodar de piedras,
Dentro los cariaquitales del barranco alzó a su
hijo. Corre, corre. Sobre su hombro la cabeza del
rapaz se agita, bambolea desangrándose.
En el ranchón del "Monte Parnaso" no hay

�36

EI, MEJOR. DJSFllAZ

OOLECOIÓN A.RIEL

bálsamo, no hay hilas. Don Melchor en su traje
estrafalario corre, corre.
Las primeras callejas de la ciudad, contrahechas,
torcidas, jorobadas, están ahf. La botica no anda
lejos. Ya se distingue la alameda parroquial.
En plena fiebre de carnestolendas la calle rebosa. La llenan los carruajes, los autos y peatones. Las serpentinas se cruzan y engarzan en los
balaústres. Los Golfos ruedan en el arroyo. Se
disputan a puñetazos las baratijas. En su vano
empeño por alcanzar la suprema imbecilidad, por
todas partes mete su nariz pintarrajeada, la numerosa y vaTia pros.'lpia del hazmereir. Don ?lielchor, corre, salta, empuja, golpea. La chusma corre tras él, ansiosa1 alborotada. Ya llega. Le ahoga
el jadeo: don Melchor se agarra a las puertas de
la botica. Intenta hablar, no puede y extiende.
hacia el farmaceuta la mano crispada en medie;,
de la muchedumbre que Je envuelve y arropa.
El farmaceuta al primer golpe de vista:
-¡ Extraordinario, extraordinario, el mejo~
disfraz 1
Un Bachiller que se apertrecha con aguas de
olor:
-Un girondino.
Los golfos:
-Un girondinc;,. Un girondino.
Don Melc:hor:
-¡ Mi hijo!

37

•• -

al B b'ller·
El farma~euta
~c 1 • •
.
-Tiene
un leJ· os Mirandmo.
El Bachiller:
-El año terrible.
Don Melchor:
-Muerto. El médico.
El ·Bachiller:
-La santa gui.llotina.
El farmaccuta:

1· ·t res un amolador.·

-Lo que debe so 1c1 a

El Bachiller:
.
- . Está roma la cuchilla?
l Melchor iracun
·
do·.
Don
·1
1
_ 1Imbéc1 es.
Los golfos:
-El girondino.
b cia la multitud:
Don Melchor avanza a
-¡ un médico 1
Los golfos:
-Un girondino.
'd .
como enloquec1 o.
.
h
Don Melc or
.
M' hi'o . mi destmo sea,
-Malditos, malditos. t J ,
se...
detiene Su mirar es vago,
Don Melchor se
.. desmesuradamente
ronto sus o¡os
a esalocado. De p en h . c1a
. él , hacia
su person
•
abiertos se vue1v
trafalaria y rota.
La chusma vocea:
-El:~ondino 1

�SS

I

Don Melchor corre corre h • la
El Bachiller:
'
acia
pedrera.
- ¡ Qué tipazol
El farmaceuta;
-¡ El mejor disfraz 1
LUIS URBANEJA ACHl!:l,POHL.
/

Caracas, 1916.
( La Rm f4 .)

g¡anoeslírtcos alemanes contemvmánuos
f.QN la época en que se inició el movimiento

~U

naturalista en la literatura alemana, prersor de toda la corri,.ute de r enovación lite- b
raria moderna, escribía Federico Nietzsche:
"Ha querido el destino que yo tenga la mala
•uerte de ser contemporáneo de un agotamiento del espíritu a1emán, de una pobreza que
inspira piedad". El viejo romanticismo germánico, redivivo en las instituciones tradiciona les, en el régimeu foudal que Napo1eón fué
el primero en combatir, y la lenta pero segura prusianización tudesca, no hadan ntás q\te
contribuir a mantener un sistema político caduco que coartaba el desenvolvimiento de las
instituciones y repercutía en el ambiente de los
cenáculos artísticos: la ausencia de libertad,
de amplia iniciativa, de cosmopolitismo, man ifestábanse en los versos mediocres de un
P lateo y de un IIeyse; ~n lns estrofas prosaicas de un Teodoro Storm, de un Conrado
F ernando Meyer y de un Teodoro Fontane.
Si el primer cuarto del siglo diednueve habla sido una brillante realincif&gt;n iuca.l literaria, los arios que le siguieron fueron estériles
~ n bellas cosechas: uno que otro fuerte espírit u aislado, como robles en medio de una árida
llanura, no lograron constituir una uueva
selva como en los brillantes años del apogeo

�/
40

OOLEOCIÓN AJUn,

de Goethe y Schiller, cuando toda nna generación altísima sublimó las más bellas aspiraciones tudescas en las flores magníficas de
centenares de obras inmortales. Felizmente, y
aunque algunos años antes, en medio de esa
generación que se iniciaba, alzáronse tal dos
cipreses sagrados, las enormes presencias de
Hebbel, el poeta de "Judit" y de la magnifica trilogía "Los Nibelungos", creador genial
que ha resucitado en el teatro moderno el
amplio espíritu de los maestros griegos; y
Moerike, cuyo canto resnena como una voz

aislada y magnífica en medio de la vulgaridad ambiente de su tiempo. Con sobrada razón ha dicho uno de sus amigos que si este
lírico toma un puñado de tierra entre sus
manos y lo moldea un poco, bien pronto se
transforma en un pájaro que bate sus alas y
echa a volar. En los versos de Moerike ha
reencarnado el espíritu de Goethe: tal es la
pureza de su canto, tal la admirable limpidez
de su arte, tal la amplia armonía de sus poemas transparentes; baladas dulces, suaves,
armoniosas: urnas de cristal a través de las
que se ve un corazón que sangra y un espíritu
eternamente inquieto. A veces se diría que este poeta es como un niño que vive ma:ravillado ante el milagro de la vida y de la naturaleza.
Despúes de la guerra del 70, la embriaguez
del triunfo ahoga todas las voces: los estruendos patrioteros acallan los ecos más puros

LOS BB.4.NDM LÜLIOOS • • • •••

u

•
dio del vértigo de la
que se insmúan !º me el gl ante de la saga
nación que resucita, ast
g_ bros tras el
.d todos sus m1em
que ha reuu1 o
a nuevamente para la
combate Y dP~'jf.1;. canta y nadie le esculucha. Gott e . e
ue a uel momento de
cha: no parece s100 q añotes y trotar de ca•
bronce, de arrastrar d~~ poeta pindárico, hueballerías r~lam;se a oeta ha nacido en no
co y son aJero · ese P .
ha hecho la
oficial del ejército irnsttl~~e
sus ojos el
campaña de1 set en a Y d s batallas Lilien•
sueño triunfal dedlas grpªaºtrioterlsmo lnsopor•
a pesar e su
..
·
croo es '
.
ta de transtcl6 n, neo e0
table, un curto~o p~e t!vo y declamador: un
consonantes, tma¡p~a
. un rincón de a·
d
"6 "La
V1'ctor Rugo en m1matura,
¡ lirica de don e nact
quella enorme s~y¡ ,, Detleve de Liliencron
Leyenda de los tg os ·lar en la poesta lírica
marca una etapa si~g?. 1movimiento natuale?'ana: cuan:~:e ~~~c~:s:r; canta a la vida,
raltsta, ya él e "d" p las emociones fuertes,
las luchas cuott tanas, ·entos de la energía.
los grandes deslfm~:fs':ncia militar que le
Por e~~ ª"':ª?ª ª li ro del instante, desape rm1tt6 vivir el pe gl
tamf O y a a muer te·, por eso
.
fiando a1 des
y
hubiera
querido
que
biéa gustaba e Ia ca:o Shakespeare y Turtodos los p~etas, c~lla En las noches cruza
gueneff, se dieran a
· le a ante las cam·
Liliencro~ los campos, se a d:Í\rabajo diario,
piñas, asiste_ a I;&gt;- edpº\:?Í~motora, trueca la
ensalza el tnun10 e

fr¡e

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�OOLJ:OOION ,llUJ:I.o

espada por la azad .
fi
tiforme, variado ~• es, en n, un .P?Cta mul.
' co, sonoro or1gtnal
anuncia en sus versos l
b.'
' que
la poesía lírica tudesc: ~:md to to~al que en
Su influencia entre la jo
e ven_ir tr~s él.
ria alemana es
ven generación ltterapronto han de ~:~~~:od~ P~:ltq;h.ets bien
t man y
de Verltaeren.
Las obras de Tol t 0
d
.
Ibsen y de Zol . s Y Y e Dosto1ewsky de
a, 1mpu1san d fi ·t·
'
movimiento naturalista
e DI 1v3:mente el
un golpe en el teatro de .¡jue se mamfiesta de
man, de Halbe
en to auptman, de Suder•
promut've la Esce!a Libr:~ el d~spertar que
desde ese instante la infl e I!erlm. -~ partir
dernista va en au~en
uenc1a estettca moha de malograr- en el to _ascendente, que nada
vista editada p¿r 1 Eprimer ~úmero de la retas palabras: "El d~re~f n~ )Libre se leían escontenido en un solo co o e nuevo arte está
es verdad" He
Cncepto: este concepto
. rmann onrad h bl t
bº
de la nueva tendencia de I
a , a ~m tén
toda convención , " q u e' no ahapoes1a
d · libre
· de
más que en lo verdadero
e 10_sp1rarse
primitivo"· que habl •d~n lo natural, en lo
razón.
'
a irectamente al coAl desenvotvimiento .
.
de Alemania debe
gigantesco mdustrial
vo: una poesía uecosrrb~ponder un arte nuefuerzo del trabajo
energía, el es"Nuestro mundo ha d .ªª acta de la vida:
co-escribe Arno Rol eJadNo de ser romántiz . uestro mundo es

1: ur:t 1~

tan soto moderno". El primer libro de este
poeta es un libro lírico de abierta índole so-

iial; en "El Libro del Tiempo" se escucha el
ftSOnar de los martillos; se anuncia la gesta

del trabajo y se siente la miseria que crea ta
desigualdad social. Pero no será. esta obra sino sus libros futuros los que afirmen ta excelencia de su personalidad tfrlca: ''Phantasus"
y "Dafnis", serie de esquises del siglo diecisiete, prueban cuanto se ha alejado de sus fieros
arrestos iniciales. Antaño cantaba: ''Tan lejos como la vista alcanza, se ven nada má.s
que los trigos, tal si fuesen hombres que aguardaren la madurez" (1). Sólo concibe al
poeta moderno que participe de tas inquietudes de su tiempo:
Modun sei der Poet,
Modem vom Scheitel bis zum Sohle.

Hoy la poesía de Holz se ha tornado refinadamente cosmopolita, y parece el poeta haber
olvidado ese su lema tras el cual riñó sus
mejores luchas por el naturalismo: "Que el
arte y la naturaleza sean tan sólo una coaa" (2).
También Schlaf, uno dé los primeros teorizantes del naturalismo, se alej6 de su punto
inicial de partida y, sigttiendo la orientación
de Watt Whitman, cuya influencia ha sido
definitiva en sus obras, se mantiene en un in(1) Sonst nichts, sowie der Bli.ck auch schweifte .•.
(2) Kunst und Natur

Sel eines nur,

�OOLSOOIÓN .lltIEI,

'
:'

~:
1

t

1

LOII GUNI&gt;:U r.t.rooa •••••.

46

t~nso aislamiento fitos6fico, contemplando ta
no a peligrosas bizarrías verbale~ e ideol6givida que pasa con serenidad y dulzura. Su
s. A él se le atribuye la patermda? de una
i1;1dividualismo es altamente interesante: rabra humorístico-crítica que en la hterat'!-ra
e1onatista en el fondo, concibe sus poemas
contemporánea tudesca tuvo un eco parecido
con el espíritu de un catedrático que viviese
al de "Le livre des. Masques" de Remy de
en su tebaida ideal, totalmente desconsolado
Gourmont en Francia.
'd
de tod?s los valores, p~ro ardoroso creyente
Una vez' más, como antes ~ab_ía su~ed1 o
de la vi&lt;;la. En su poem1ta Otoño leemos esta
-~ con el naturalismo, la influencia literaria co~dulce nota final: "Así... mi cabeza en tus romopolita acentuó ?efiniti_vamente el movidillas: ¡Qué dulce!_ ¡C6mo mi pupila parece
miento de renovact6n linea: sobre todo el
~ormtrse en tu puptla! ¡Qué suaves siento dessimbolismo francés y los mejores yoetas c_onhzarse los minutos!" (1).
temporáneos ingleses: norteamericanos e tt~:
La fundación de una serie de publicaciones
lianos: Baudelaire, cuyas "Fl~res del Ma
sucesivas dan vida definitiva al movimiento
traduce Stephan George; Verlame, que llega
iniciado en la lírica: la ''Deutsche Dichtung''
a ser popular en los cenáculos; Mallarmé, .
.
"Die Gesellschaft", la "Neue Rundschau"
Jales Laforgue, Henri de Regnier, alguna~ de
sobre todo "Die Insel'', dirigida por Otto
cuyas traducciones aparecen en la revista
Julio Bierbaum, acogen a todos los nuevos
" Pan "· Wal Whitman, cuyas " Leaves of
p~r!aJiras. En "Die Gesellschaft", Bierbaum
Gass,, ~erte al alemán Juan Schlaf de~pués
m1c1a una campaña cruda y activa en dede h;ber leído los poemas del lírico americano
fensa del arte nuevo contra los rimadores
en la traducción de Knortz y ~olleston; Maeª?&lt;?Cenados y co1:1tra los que siguen la tratcrlinck, Verhaeren, D'Annunzio, que en. Hud1c16n de los antiguos poetas tudescos. Biergo de Hofmannsthal encuentra u~ s~guid or.
baum es un buen poeta, pero antes que tal
Pero es justo reclamar en este movimiento ases menester considerarle como a uno de los
cendente derenovaci6n literaria un lugar muy
que dieron mayor impulso al movimiento de
alto para Federico Nietzsche. &lt;;uando_Branrenovación literaria en Alemania. El verso de
des publica su ensayo sobre el i_deol6g1co_ de
Bie~baum es suave_, correcto, con algo de par''AsíhablabaZarathustra", sus libros comiennasiano y de sentimental; su "Irrcrarten der
zan a ser buscados ávidament~, :'e. le lee con
Liebe" es un bonito libro, sencillo, ~taro, ajeinterés profundo y su obra pr:nc1p1a a trans·
formar los sentimientos y las _ideas. de la nue(1) Sol Mein Kopf auf deinen Knien •••
va generación. Nietzsche ha sido, s10 lugar a

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�L08 G!U.l(I)III IJ!U008 ••••••

OOL&amp;OIÓ1' U!&amp;

duda, el msyor lírico n •d
el 61tlmo cuart d 1 • act .º en Alemania en
biaba Zarathu~ra~' siglo d1eclnueu. "As! haes un poema un
f
fi co poema vaciado en diam . '
magn •
imágenes, su vocabula . fnfna prosa; su■
luminosa de su
rí d no, a orma breve y
za ideológica d: !':s ~ os,_ la espléndida bellepoeta admirable un rceraectdones, ha.cen de él un
· pesa sobre
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genial cuya ID•
·
fl nencta
)'
de la pasada centuri a a ttera~ura de fines
presente Cl
a y de comienzos de la
.
.
aramente encontra
1
Ntetzsche en Ja fuerte indi ºd r:os a go de
en los poemas en la . v1 ua ! ad de Ibsen,
en .las sutiles
s tdeolog,as de Dehmel
Gourmont en los cc1ooes morales de Remy
~ramas d¡ Hauptm~':om~. ~e thlaf y en los
Joven generación una d . t~ zsc e le da a la
individualismo y hace dctn;a fundada en el
alemana Jo q
h" .ª cm s por la lengua
ller ni M ~e no . tcte:on ni Goethe, ni Schi'
oer1ke, nt He1ne·
t
prueba con los más bello . es.~ e~, poner a
les toda su ductilidad
s e9uiltbnos verba•
e
armomosa
omo en Francia habla
..
parnasianos, Gauthier sob::ontec,do con los
clamaron la doctrina estéf tddlo, que pro•
arte, en medio de los
. tea e arte por el
romanticismo, as! ta:~r;:otes estruen~os ?el
pronto los que hablan sid en Al~mama bien
turalismo se iban 1 • d 1os confeos del nalos excesos de su e~~~n. o p~o a poco de
mann escribía "La
~- mientras Hanpt•
joven l!rico fundaba 1':,8~~1~?ttn defi;8"a?nele", un
ª er urd1eKunst"

.tse •

'

.,

en la que comienza a dar a conocer a los slm•
bolistas franceses: Baudelaire y Mallarmé,
Verlaine y Laforgue. Mientras los naturalistas querían hacer de sus obras reflejo de la vida
múltiple y libre, Stephan George sólo buscaba el refinamiento morboso de lo exquisito:
las sensaciones suaves y complicadas, los rebuscamientos satánicos del arte, los vocablos
sugerentes y las ideas obsesoras. Su estética
es ante todo individualista hasta más allá del
bien y del mal; su literatura es enemiga de la
democracia. El poeta vive encerrado en su
turris eburnea y no escucha ni quiere oir los
tumultos de la urbe civil. Vive para él en consonante consagración ideal, en eterna actitud
misteriosa. Su aristocratismo ~s intransigente: desprecia las multitudes, odia las antologías, edita sus libros en ediciones lujosas, con
caracteres especiales y papeles riqn!simos.
Del cenáculo que presidía George hace algunos años, era uno de los más fieles concurrentes Rugo de Hofmannsthal, que más tarde
se alejó del maestro para constituirse también eu jefe de capilla. Hofmannsthal fué uno
de los primeros más constantes colaboradores de la "Blatter fúr die Kunst" . En el primer número de la revista escribía el autor de
"Elektra": "Ella quiere que sea el arte algo
puramente intelectual que se base sobre una
nueva manera de expresión y de sensibilidad"
Dicho manifiesto iba directamente enderezado contra el naturalismo, cuya vida comen-

�oor.aoor6w ilDIL

zaba ya a arrastrarse con languidez. Fono
do cerca de George y bajo la influencia de 1
simbolistas, especialmente de Gabriel d'A
nunzio, su obra acusa una transparente p
reza: minucioso y artista, su estilo semeja
encaje sutil, tejido con hilillos de oro puro
en el que el poeta ha prendido sus emocioo
como un joyero una perla. Enamorado de lo
exótico, casi todas sus obras son motivos a•
r_rancados a la historia y a la leyenda y estihzados a traves del crisol de su sensibilidad.
Como George, Hofmannsthal se refugia en el
P!lsado, huyendo la vulgaridad presente, la
vida actual, falta absoluta de interés para su
ar1;e: el ~ena~miento, la antigua Grecia, el
Onente mistenoso de las Mil y una Noches, le
atra~n co1;1 el canto~ enervante de un perfume
rancio y leJano. Un fltmbolodel armonioso equilibrio de su poesía podrían ser aquellos versos
de su pequeño poema Ambos: "Llevaba la copa en la mano; su barbilla y su boca semejá.banse a su _borde. Tan suave y seguro era su
paso, que ni una gota se derramaba de la copa" (1). Oigamos, en cambio, este final de su
Vo~Frühling , que denuncia la influencia cercanfsima de las "Serres chaadcs" de Maeterli!1ck: "Se ha escapado (habla el poeta del
viento) por la flauta en un tembloroso grito;
a la hora crel;'usc~lar ha volado lejos... ha
pasado en el silencio, a través de la pieza ru(1) Sie tru¡den Becher ID de Hand•••

LOS oUIO&gt;U Lfmoos;,....~- ....

49 • -

y ha extinguido dulcemente la lumbre
la lámpara (2).
. .
Suma y compendio de todo el lmsmo tudesactaal es Ricardo Dehmel, cu~a. obra decaden6 tempestades _en 1~ ºl?m16n c~andió a la estampa su hbro MuJer y Umver". Es el de Dehmel el temperamento r:J?-ás
mpleto y vigoroso de la presente genen~_c1ón
·ca germánica: fuerte, sensual, expresivo Y
iginalísimo. No ha existido un lí~co que,
mo Dehmel, haya comprel!dido e mterpredo a Verla ine: sus traducciones del poeta
e ' 'Sagesse" son perfect as. Dehmel es en el
ndo un naturalista doblado de un filósofo
• quieto: contempla la vida, los seres, el amor
niversal y el amor human.o, fuente sagrada
de la vida. Su poema Oración noct urna de la
novia es uno de sus mejores cantos,_y da la
edida de todo su ardoroso sensualismo. La
m,nada invoca al amante porque su "soledad
la incendia"; quiere estar cerca de él, be_ber
eus fuerzas, fundirse con él e? el fuego ardiente del amor: "Noche de ardiente deseo, mundo que atormentas, sueño t erreno: ¡sol, so)!
¡Oh, mi amante, mi esposo!". Est e poema,
que aún sigue escandalizando a pa~atos como
el incomprensivo Muret, promoVtó más ~e
una discusión violent a cuando Dehmel lo dió
a la estampa. El libro ".Las t ransformac}ones de Venus" es un curioso poema erótico
(2) Er glitt durch mit Schweigen • .•

�CIOL'EOOI6K ilIZL

en la que presenta la alegoría venusina; todas
las formas del sentimiento amoroso: Venus
Bestia y Venus Creadora; Venus Perversa y
Venus Primitiva. El amor abarca para el
poeta el arco de la vida desde el nacimiento
hasta la muérte misma en el símbolo fecundo.
Dehmel es un poeta total, un poeta com pleto como Walt Whitmann o el belga Verhae·
reo. Su cauto abarca la vida entera en todas
sus manifestaciones, desde sus orígenes hasta
su evolución más elevada y abstracta. Hombre profundamente sincero, de carácter de hierro, ha hecho de su vida una tremante hogue•
raen la cual se funden todos los prejuicios y
los convencionalismos todos. En 1899 separóse de su mujer con acuerdo de ella misma
porque, según reza en su autobiograffa, "un
amor más fuerte me había cogido" (weil eine
stii.rkere Liebe mich ergriff).
Los poemas de Ricardo Dehmel tienen, como la poesía de Vedaiue, todo el encanto $U•
gerente de las palabras que se pronuncian a
media voz, en sordina, dejando que caigan
sobre la sensibilidad como pétalos húmedos:
he aqui la Ciudad tranquila, una ciudad silenciosa, dormida, que solo turba el canto de
un niño: "Y a tra ,('S del humo y de la niebla,
se inició un canto suave que brotaba de la
garganta de un niño" (1).
(LosDUS. Santiago de Chile,)

ARMANDO DONOSO

(tt,,. und durch den Rauch und Nebel. .•

f

ederfco Nfet.icbe
EL OTOÑO

He aquí el otoño que me hiere
con su espada de hielo el corazón.
1Aléjate J Mi espíritu se muere .
mientras el viento canta su canción.
El sol sube despacio sobre el monte,
descansa a cada paso en su ascensión;

la esperanza ha huldo; el horizonte
es triste. Me duele el corazón.

El mundo se marchita ... se marchita ..•
el arpa mustia suena su canción, .
la canción del otoño que está escrita
sobre la nieve de un corazón.
Traducción de Wilheim Kcfper ·

ECCEHOMO

V d d ' Yo no conozco mi origen-voraz co¡ era.
.
totomo la llama-ardo y me consumo .-_y cuan
co se convierte en luz,-y Jo que deJo no es más
que carbón.-l. Verdad ¡ 1soy como la llama 1
Traducción de A. D.

�52

COLECOIÓlf .UI&amp;L

ULTIMA VOLUNTAD

¡ Irse I Verle morir como .yo le ví un dia,-a
aquel amigo que fué luz-en mi oscura juventud.-Grave e inquieto era; tal un danzador-en
medio de una batalla:-entre los luchadores el
más alegre ;-entre los gloriosos el más firme.Fuerte, pensante, sereno-en la claridad de su
destino.-Tembloroso cerca de ]a victoria,-rebosante de alegría ante el presentimiento-de un
triunfo ganado en el umbral de la muerte;-dando órdenes en la agonía, cuando-lo que ordenaba era su muerte.
1Ah! i Irse! Verle morir como yo le ví un díacon el gesto de un vencedor.
Traducción de A. D.

LfRIC08 .UillUNU

63

LA ISLA DE LA FELICIDAD

La luz bromea en el caliente establo
y en él dos vacas de reposo gozan.
Gallo y gallinas, a la prole atentos,
con prodigiosos desperdicios sueñan.
El zagal, en la hebilla de las calzas,
tierno cantar al hermanito silba.
Mozo, gallo y polluelos, descuidados
viven ante el raudal del Universo.
Traducción de E. Diez C;medo.

Oton 'juUo Bferbaum
SUEÑO EN EL CREPUSCULO

Detlev de l.-ílíencron
LA GOLONDRINA

Mecen al niño los maternos brazos·
cruza el aire en ziszáz la golondrina.'
Mayo; ternura fiel de un ser al otro·
cruza el aire c·n ziszás la golondrina. •
Luchas del hombre; sumisi5n o triunfo•
cruza el aire en zisi:1:s la golondrina. •
Tres puñados de tierra sobre un féretro•
cruza el aire en ziszáz la golondrina ! '
'fraduccióo d~ E. Oí~&amp; Ca.11cdo.

Praderas dilatadas, dulzura vespertina;
surgiendo estrellas van; el sol declina;
busco a la más hermosa, lejos, en los confines
de los prados, en esta dulzura vespertina;
voy por entre los setos ue jazmines.
En ta paz vespertina, por la tierra del amor,
camino sin cesar, no me apresuro;
suave lazo sedeño me retiene seguro,
en la paz vespertina, en las tierras del amoY,
ID un tibio, azulado resplandor.
Traducción de E. Diez C&amp;11edo.

�54

• LÍRICOS

COLB:OOIÓN ARIZL

'8ítardo Oehmd
LA CIUDAD SILENCIOSA

Hay en el valle una ciudad.
Obscuro va quedando el día,
pronto en el cielo ya no habrá
luna ni estrellas; noche fría
tan sólo reinará.
Los montes al pueblo en la masa
cautivan de nieblas ingentes;
ni techo, ni patio, ni casa,
ni sonido el humo traspasa:
sólo, apenas, torres y puentes.
El caminante siente miedo:
pero, en el fondo, una sutil
lucecita brilla en las nieblas
y un canto de alabanza, quedo,
sale de una boca infantil.
Traducción de E. Diez Canedo.
NOCHE EVOCADORA

Mientras los campos se obscurecen-mis pupilas se tornan más transparentes.-Ya apunta la
luz de una estrella-y los grillos redoblan su letanía.
Cada voz es más evocadora :-lo vulgar hácese
milagroso.-Detrás del bosque el cielo está más
pálido,-mientras las cimas se bañan de claridad.

ALDAMB:8

· ·ero '- como la lui
y tú no notas al pasar, v1a1
~ en el amplio seno de las som~:~~~o;:~:~fnesperadamente, te sientes sobre•
cogido.

Traducción de A, D.

]lrno ftol~
FRENTE A . MI VENTANA

Canta un pajarillo
ante mi vent ana.
Arrobado le escucho; mi corazón aguarda.
Canta.

Me recuerda lo que tuve de niño
y que luego olvidé.
T raducción de A. D.
E N UN JARDIN

En un jardín,
bajo los árboles ensombrecidos,
ardamos la noche de verano.
ª~un no despunta ninguna estrella.
De una ventana,
en crescendo,
•
. í
llegan los acordes de un v1ol n.
La lluvia de oro deslumbra.
Las lilas embalsaman,
mientras en nuestros corazones
se levanta la luna.
T raducción de A.

D.

�56

ÚBICOI .a.LDIAD8

SOBRE EL MUNDO

Pasan las nubes sobre el mundo.
Su luz pasa
a través del bosque.
1Corazón, olvida !

se disiparon en el valle obscuro
mis vagos pensamientos de crepósculo,
y entre las aguas de una mar tranquila
me hundí callado•.• y se me fué la vida.

Vi cálices de flores misteriosas

Del sol benéfico
fluye un sopor agradable,
Y de las revueltas flores nacen
propicias consolaciones.
i Olvida 1 ¡ Olvida!
De la espesura, el canto de un pájaro ...
Canta su canto.
1La canción de la felicidad !
Traducción de A. D.

nugo de nofmannstbal
SUEÑO VIVIDO

y negras, que brillaban en la sombra:

y en corrientes de tinte anaranj~do
-como tibios fulgores de topaciouna luz que pintaba la floresta,
de triste claridad amarillenta,
y todo estaba lleno por las olas
de una rara cadencia melancólica,

Y sin lograr siquiera comprenderlo,
mi turbada razón, pero sabiéndolo,
clamaba sin cesar entre mi mente,
que aquella realidad era la Muerte ..,
y la Muerte hecha música; la hermana
de los hondos anhelos; la que ama

El Valle del Crepúsculo llenaban
perfumes grises de color de plata,

a los seres que viven, y los busca,
toda vigor, entre la noche adusta.

como cuando la luna se tamiza
p or entre nubes de borrosas tintas.

y en silencio y oculta entre mi alma
lloraba por la vida una Nostalgia,

No era la noche sin embargo. Presto
co n los aromas de matiz de argento

y lloraba y lloraba como llora

el que se va-llevado por las olas

11'

�·, 68

OOLEOOION ABIEL

en una enorme embarcaci6n marina
de fantásticas velas amarillasque a los-tenues fulgores del ocaso,
desde las aguas de un azul opaco
consigue divisar en la ribera
todo el cariz de la ciudad paterna:
y se ofrecen las calles a sus ojos
y percibe el murmullo de los pozos,

y de los caros bosques familiares
aspira los aromas otoñales,
y se finge de pies entre la arena,
como en las horas de la edad primera,
transido de inquietud, con las pupilas
arrasadas en lágrimas esquivas,
y ve el roto cristal de su ventana
y tras ella su alcoba iluminada...
Pero la enorme embarcación marina
que no surte jamás en las orillas,
sigue adelante en el silencio mudo
que hacen las aguas de un azul obscuro,
sobre los viejos mástiles tendidas
melancólicas velas amarillas 1. ..
Tradu~ión de Guillermo Valencia.• . ~

LÍBICOS ALDL.Ura6

ó9

Stepban George
ANIVERSARIO

Hermana, toma el cántaro
de tierra gris;
·
no olvides la costumbre, Yvente luego
en pos de mí:
Hoy ha siete veranos que lo vimos:
recuerda ... En tanto
que Bl hablaba, nosotros en el pozo
hundíamos risueñas nuestros cántaros !
Después ... un mismo dia
nuestro novio perdimos: Hoy, hermana,
iremos a buscar en la llanura
la fuente que sorobrean
dos álamos y una haya,
para que allí
llenemos en silencio nuestros cántaros
de tierra gris ...
Traducción de Guillermo Valencia.

�HOKBBOOOX'l'lli HOJI.BJtO

ffombro contra bombro

e

las varias tribus
hermoso territ .
que poblaban el
pública Oriental lo~r; que hoy forma la Re.
lugar prominen'te a uaraníes ocupaban un
ta con los Charrú~s ufque en guerra abiersil, sus implacables Íer°s M_~melucos del Braban caza como a b tegu1 ores, que les daban y vendían por es:1:~s.feroces, los herraEn una de las mu h
.
•
los Guaraníes conf;d:rs mvas1on,es de éstos,
un poderoso e]ército 'ldos, hab1an reunido
las inmediaciones de{ue::n~:n acampando en
Las reyertas y rivalid
y.
tre los caciques uar a ,es, tan ~omunes enrompimiento, y pr2xim~ntes, o~as1onaron un
cada uno se retiró co0
a venir a las manos,
le pareció.
su gente donde mejor
Uno de los caclques G
.
taba mayor número' de uaym1rá~, el que convadear el río y se guare .~om~atten!es, logró
Los demás formand c1 en a vecma selva.
charon hacia ~l nort o alas paralelas, marEl enemigo que ac:~haba
•
cuando los vió dividid
bsus moví1!31entos,
os y astante leJosunos
NTRE

l

61

de otros, cayó sobre ellos y los fué batiendo
en detalle.
Los que escaparon de aquella espantosa
carnicería, anduvieron tres días y tres noches
vagando por los montes, perseguidos siempre
por los Mamelucos, hasta que, muertos de
hambre y de frío, pudieron llegar a las márgenes del Uruguay, favorecidos por la oscuridad de la noche.
'Estaba muy crecido el río y había vara y
media de agua sobre el paso, que era un estrecho banco de arena. La fuerza de la corriente ponía espanto, y los baqueanos declararon
que era imposible pasar.
Los fugitivos, cuyo número crecía por instantes, llegaban, y al ver a sus compañeros
detenidos por aquel obstáculo insuperable, se
sentaban tristemente a la orilla del río, escondiendo la cabeza entre sus manos.
Empezó a despuntar el alba y a divisarse en
lontananza, en la cumbre de las lejanas cuchillas, las ordas de los Mamelucos, que husmeaban su presa. Las mujeres y los niños rompieron en sollozos y gemidos. Algunos hombres
corrieron instintivamente hacia la orilla, pero
al tocarla, retrocedieron amedrentados por
el imponente espectáculo que ofrecía el Uruguay desbordado.
Un joven alto, robusto, de vigorosa musculatura y excelente nadador, detúvose únicamente, y, confiado en su destreza y en sus
nervios de acero, se precipitó en el río.

�62

OOLICOIÓN ARU:L

Otros y otros le siguieron.
Lucharon un momento ... pero debilitados
por _el cansancio y la falta de alimentos remolmearo_n, y describiendo un ancho cir~ulo,
desaparecieron arrebatados por la corriente.
Poco después, sus cadáveres flotaban sobre
las olas. Horrible desesperación se apoderó del
al~a de los Guaraníes, y de nuevo los niños y
muJeres ensordecieron el aire con sus alaridos.
Lo~ que se encontraban seguros en la selva,
acudieron ~I tumulto desde la orilla opuesta
Y una sonnsa satánica iluminó el pálido ros'.
tro del vengativo Guaymirán, que capitaneaba aquella tribu, la única que se había salvado del desastre general.
En ~•to un grito formidable retumbó en el
espac.10 como el sordo rugido del trueno: los
enemi?os acababan de divisar a los dispers?s.-¡Protegednos, hermanos!-gritó un anciano adivino, dirigiéndose a sus antiguos
compañeros-los Mamelucos, después de deg~llarnos pasarán el río mañana y harán lo
mismo con vosotros.
El cacique pareció reflexionar, y un murmullo de &lt;;ompaslón_se levantó entre su tribu.
_Las muJeres, los 01ños y los heridos les tendieron sus brazos.
_El sol rompió las densas nubes que lo envolvt~n y trepó lentamente por el horizonte ilummando con rasgos de fuego aquella escena
desgarradora.
-Sí, es preciso salvarlos-exclamó un joven

RODILO OON"l'tlA BOOBO

entusiasta-caerá sobre nosotros la maldi:
ción de Dios y el desprecio de los hombres, SI
ne&gt; lo hacemos.
.
-Unidos, somos invencibles,. tornó a decir
el adivino: pero a)slados y ho_stiles seremos la
presa y el escar010 de las tnbus más despre•
ciables.
.
,
Guaymirán levantó l'?s OJOS ~l astro, s1m•
bolo de su común creencia, y herid~ en las pu·
pilas por su lnz irresistible, sac~d1ó su larga
cabellera como si quisiese arr'?iar de sí los
malos pensamientos que le d~n:unab3:ni y vol·
viéndose rápidamente al v1eJO ad1vmo, le
gritó:
-Que cien hombres de los más fuertes, en·
lazadas las manos con las manos, hombro
contra hombro, se adelan~en en lí~ea ~ecta
sobre el banco hasta la mitad del no. Noso·
tros haremos lo mismo y formaremos as! un
estrecho canal que sirva de tránsito .ª los débiles, y de invencible barrera a la puJanza del
río. Así lo ejecutaron, y entonces, a favor de
aquella muralla de pechos hum3:n_os, asegurándose en ella, el resto de los fug,tivos pasó
y trasladó a la ot~a orilla a los niños, a los
heridos y a las mujeres.
Cuando llegó el feroz Mameluco enco~tró
la playa desierta; pero confiado en que ba¡ase
el río, sentó allí su campamento.
Los Gnaraníes derrotados, ganaron la selva, comieron y ?urm!eron tra~quilos esa noche, y, restableetdos de sus fatigas, en la ma-

�CJOI.WOOIÓN ABIU.

drugada del siguiente dia, aliados con la nu•
merosa falange de Guaymirán, sorprendieron
a los Mamelucos y no dejaron uno solo con
vida.
Pueblos del Río de la Plata y de toda la
América española, partido que por diversos
senderos perseguis uu mismo ideal, el imperio
de las lnstitaciones, el bien, la felicidad de la
patria, imitad en la buena como en la mala
fortuna el proeeder de Guaymirán: unidos
sois invencibles, pero aislados y hostiles, seréís la presa y el escarnio de las más despre•
ciables tribus.

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especialmente para tipografía y
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                  <text> Colección Ariel de Joaquín García Monge. La misma fue una importante revista cultural que iniciara en 1906 bajo la dirección de su fundador y terminada en 1917 por Alfredo Greñas, sucesor de García Monge en la dirección de la revista. La Colección Ariel se caracterizó por difundir una selección de literatura clásica y moderna de distinguidos intelectuales latinoamericanos, europeos y estadounidenses. A partir de 1908 la revista incluye una sección denominada "Rincón de los niños"  </text>
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                <text> Colección Ariel de Joaquín García Monge. La misma fue una importante revista cultural que iniciara en 1906 bajo la dirección de su fundador y terminada en 1917 por Alfredo Greñas, sucesor de García Monge en la dirección de la revista. La Colección Ariel se caracterizó por difundir una selección de literatura clásica y moderna de distinguidos intelectuales latinoamericanos, europeos y estadounidenses. A partir de 1908 la revista incluye una sección denominada "Rincón de los niños"  </text>
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                    <text>leeeión 1\riel
AAO XI -

VOL. 111

SUJ'l.1:ARIO
Vnlor social d 1 .lrhol

l ,n ,lcgr!n de In guerra

r uru..s de cristal
Mrndacidad
E I secreto de la c.1 sn d&lt;' lo, euc-a llptus
~A'.'/ 1 OR • •• • • • •••

l..u c11,nc1as r.Murnlc-s rn la e cuela pnmaria
E pui,ntc de los suspiros ( Tra
duce ón de Rllfad Pomho)
U O HISPANO.... .. ll&lt; Vitr, cuem-ro
(,un¡;1derodoncs sol.re .. rJon

Jnan

euaderno 88

!ali

:Josr, Costa 'Rita, oqubrt
Impronta (;r,-fla•

1s

dt 1916

��COLE0810N ARIEL

UalorSOdal dt1 árbOI
bien de día desj,erlam:os en las tíWt_,
ravillow de Jvavarra. Es la -regi,6n
- ..uuo a los ttrboles. ©urante dos .se,na,,u;U
podido recorrer el llano y la S'iwf'a:,
las vegas de fJ&gt;era/,ta a las cumbrts d8
1mc::t.tt1,a lks, con esta deleitosa contemplade que el tlrbol es para los navarros al,.
efftre familiar y evangélico, principió ,
, como el Verbo en el Credo católicd.
&amp;i el cam,po y en la ciudad, en los h1'8'r•
pequeitos como en los bosques dilatadm,
tia'IJarro cuida los árboles con un amtw
nO'IJÍo y una ternura paterna/,. Se dirla
m el ciudadano y el campesino tienen coniencia de este apostolado; que nacen con el
a sus árboles, como con el culto a sus
ueros¡ que sienten toda la generosidad, toda
poesia, toda la utilidad social de los ár1.es, como Horacio o como Wat Withman;
,Porque el árbol, que da sus frutos y su
1StJlfnlwa1 sus troncos para construir y su k;ia para el hogar, es moralmente el stmboló
generoso, la dddiva sin interis, el biM .fi,i
miramientos de recompensa.

,- ~-&lt;dll"'"L-

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1

I

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818Lt0TECA CltNTIIAL
U. A. N. L.

�YALOa 800I.u,

OOLBOOl61' A.:BJKL

fl6

En el or/Ún poético, los árboles de Virgi•
lio y de fRousseau representan la suavidad
de las "Geórgicas" y la melancolia de las
"Confesiones'. Los árboles de Giotto y de
Leonardo, la ingenuidad de "La imida a
Egipto" y el desmayo inefable de la ".Anun•
ciación"¡ Los árboles de rBeetJwven y de Wag•
WlY, la gracia rústica de la ,Pastoral y el
gigante concierto de "Los murmt1L!os de la
selva".
,Pero, además, el árbol avanza socialmen•
te desde el campo a la ciudad no co11w un
paria, sino como 1m Liberto. En las gran•
des urbes modernas, las calles más lltjosas
y aristocráticas se marcan por dobles filas
de árboles. Los Jwteles más suntuosos tie•
nen como el mejor or1ialo sus frondas. Las
universidades, !os cuarteles, Los Jwspitales,
las iglesias, todo gran edificio niuivo, se adoma con la p01npa de sus ramajes. /f)iría•
se que el árbol es u,i nuevo barómetro de La
civilización.
El pleito entre la industria y la agr_icultura por la hegemonía social parece haber
hallado en el árbol un arbitrio prudente y
satisfactorio. ,Porque, en lo porvenir, los
campos no serán la gleba desolada y dura
que empujara a Espartaco y a la Jacquerie
contra la ciudad egoísta, sorda al dolor de

- -- --

j

í

los escla
DEL ÁRBOL
la.
vosy dela .
61
ciudad ¡
tierra E
de su qutm1f:ade llevar al ~mn lo j,or'Uenir
cultor.
Y los conjuros d Po las magia;
©e hoy md
e su arte agrimasa gris
• Y triste
s lampo
la
deco la ciudad
. agonía de
casas a
serd la
©ickens y las
asmático j,retdndose en
El campo e . ara Ver~c:=en las viera
es
·
nvtard
•
.
a la ciudad
l , el tncens
questa de susp,.
ario de sus firaga . sus d rbo, E!te doble a;aros escondidonetas, la arrustica de
v_alor social s.
campi~ e?~ y artede~e1,:bol-salud
do por M le
mito de 'T: · icado en la
" u e agro en la .A ript-olemo ca
Y en, Le
ntolo , • ntapuertas de la ""!• entre los dgia:
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ciudad lle
rboles .A la
sus f ro::d's los 1:1-urmulo~ndelas pu~tas
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están los dioses
.
sus hoj'as. En
dor e caramillo
rúst.
· Pan se
• Y T riptole
icos: Pan
viejo sdtiro ocu~ard al vert mo, el semóra-:
desnudo .Mque tiembla al e,_porque es
porque ¡s unas Triptolemo 1;:;rar un óra:~
lo al cuido ¿oven casto y fi
se ocultard
sus viñas ,,
sus laurele;erte, atento si
.
y ala Podade

!!;

t

tk

CRISTODAL DBCASTRO

�LA ALEORfA DI LA OOBRR.A

ta attgría dt ta gutrra
T

A guerra es alegre. El cronista ha
W vis1tado recientemente el frente inglés
en Francia y jamás se ha cruzado con un
grupo de soldados británicos sin o irles
cantar canciones humorísticas. En cuanto se ha acercado al cañoneo, en cuanto
ha visto estallar granadas cerca de su automóvil no ha sentido más que un sólo
deseo: el de echar a correr hacia adelante,
el de asomarse a las trincheras de primera fila, el de agarrar un fusil y ponerse a
disparar tiros, el de embestir a la bayo°:eta. Y el cronista no es ningún valiente,
smo hombre profundamente susceptible
al miedo. Mas por lo mismo que sabe
muy bien que e[ miedo se apodera, en
cuanto se lo consiente, hasta de la última
de S?S fibras, también s~be que el placer
máximo del hombre consiste en dominarlo y superarlo.
Pero. este sentimiento
es en él nuevo '
.
y con Viene anahzarlo. El cronista se ha -

'

•

69

bía refutado con argumentos el principio
pacifista.
Por principio pacifista no entiende el
deseo de paz, porque éste debe ser común a todos los hombres de ideas morale~, sino la convicción de que la paz-la
vida humana-------es el valor supremo. Esta
valoración es falsa. Antes que la vida
está el honor. Por honor. entiendo la obligación que tenemos todos los hombres
de mantener la justicia.
El principio de la guerra por la guerra
es malo, porque la guerra es en sí un
mal. Pero peor que la guerra es la injusticia. La verdadera escala de valores es
ésta: l?, la justicia y la paz, que no necesita de ser interpretado; Z/, la justicia y
la guerra o la guerra por la justicia. Estos dos estados expresan categorías positivas de bondad. Después de ellos se
puede enumerar los siguientes: 3?, la guerra por la guerra, es decir, la guerra por
el placer de pelear. Este estado es un mal,
pero no tan malo como este otro: 4?, la
guerra por la injusticia, es decir, la guerra emprendida al objeto de · dominar o
explotar al extraño. Pero este mismo estado es muy superior a este otro: 5?, la
paz por la injusticia, es decir, la decisión

�10

OOLl!:OOIÓN AlUIL

de aguantar toda clase de injusticias antes de decidirnos a arrostrar la muerte
por la defensa del derecho.
De la justeza de esta escala de valores estaba perfectamente convencido el
cronista antes de visitar el frente. Su vista no ~a . alterado ni poco ni mucho esta conv1cc1ón fundamental. El bien máximo es ]a paz justa; el bien mínimo, la
guerra Justa. Pero el mal mínimo es la
guerra injusta. El mal supremo, el bochorno, la deshonra, la paz injusta. Antes la m~erte. Y esta escala de valores no
reza ~mcamen~e para los conflictos internac10nales, smo también para los internos.
. ~o que el cro_nista no sabía antes de
v1s1tar el frente. mglés en Francia es que
la guerra pudiera ser alegre. Sus ideas
sobre la guerra las había tomado de los
g:randes novelistas del siglo XIX y especialmente de Tolstoi y de Zola. Tolstoi y
Zola y much&lt;;&gt;s generales, pintan la guerra c?mo un mfierno de terrores, dolores
y fatigas.
El cronista no había reparado hasta
hace pocos a~os e? que la visión que
un buen n~ve)1sta tiene de la vida tiene
que ser pes1m1sta desde el punto de vista

LA ALEGRÍA DE LA GUERRA

r..

71

humano. ,y ello por la razón sencillísima
de que en toda novela nos pinta el paso
de un individuo, el héroe o la heroína,
por el mundo. El mundo queda; el individuo se va, y todos sus sueños de felicidad se desvanecen. Hay novelas en que el
autor termina anunciándonos la futura
felicidad del héroe. Sólo que esta promesa se queda en promesa y no se cumple
nunca. Las grandes novelas son las que
conducen el héroe a la muerte. Novela
que no acabe con la muerte del héroe no
es de primera clase.
De todos los aspectos de la vida, la
guerra es uno de los menos desagradables. Si en vez de buscar mis textos entre los grandes novelistas hubiese apelado a mis recuerdos de infancia, habría
caído en la cuenta de que la visión de los
novelistas es parcial. Cuando yo era niño
estaban frescos en torno mío los recuerdos de la carlistada. Carlistas y liberales
los evocaban a diario. Y claro está que
muchos de ellos no eran agradables.
Hambres, fatigas, fríos, insommos, hospitales, hedor de carne purulenta.
Pero ¿habéis conocido un soldado que
no se goce del recuerdo de los dolores de
la guerra? Por encima de la memoria del

�CD

la

upo mil'DO, el de aea
nljfüllato, en un ~c:i
.... 1111

•

algo lllÚ grande CJ•

lfo ~ que eate J?~ ee
que dirige loe
al P4?lftb&gt; que dirige la ¡uerra. Baa
timo aoldado llega. mú o._
aenoienda de atar pelrndó JI" u
U8a 1ttperior. Claro 9ltt 4JUAI lllC
aquf nierameote al ejhcitcrqueoo.rn•
por la ~etit.ia. Pero huta el I01d11•
• • aombata por uua cauu injusta
tamblá por algo superior a lf misia IOJdado que• dicé: "NoeiE qu·
ru6n en •ta guerra. Lo que al!
ae de eete lado pelean loe mb, :, co
eatoy", taml,ién puede 't.eaer
la MDciencia, aunque no tanto
aquel otn, que diga: "Loa mfaa ea
de eete ladc:i; la razón, del otro; 1 yo,

.119....
la algeneial

Jal'U6a."
La guerra puede aer honibJe cuando
oblip a pelear a un hombre oontra su
n · u: o cuando ae dirige DJ111 y ae
:, ..,_,. a loa soldaclG11 a ma7or cantjda4

dé privaciones o de tensióñea
de las que pueden soportar aus

~-NH

Pero cuando existe en el soldado Ja
'CODCienciade !ajusticia de su causa, cuan•
do au alimentación es suficiente, cuando
tiC!l;le bastante vestuario para afrontar
tl trio, cuando no abusa el mando de aus
fuerza.a y cuando se le trata con respeto,
la guerra es alegre, ha sido siempre alegre, tiene. que aer alegre. Si no fuera alerre, no la soportarían los hombres.
A la idea de la muerte se familiariza el
aoldado ya horas antes de entrar en fuego. Puede venir en cualquir momento.
Noes razón para entristecerse. Yase llabeque puede venir. Vendrá cuando Dios
quiera. Contra la muerte nada puede el
.liombre. Contra lo que puede es contra
el miedo. En esta batalla sf que no es poli.ble alcanzar la victoria. Y es cosa inexplii:able, pero positiva. En cuanto se ha
li:,grado dominar el miedo, el alma se nos
llena de alegría. Y esta es la alegría de
la guerra.
.
RAMIRO DE MAEZTU

�PAREDES DI: OBISTAL

Partdts dt cristal

P

ocos meses atrás, un' caballero, que está
recogiendo datos sobre ~l ?esarrollo material y moral de Cuba, m~ p1d1ó alg~n breve

escrito mío, sobre cualq~ter tema;_ sin duda

para que pudiera tenerse idea de m1 m&lt;;&gt;do de
discurrir y de expresarme. Con ese motivo escribí los siguientes párrafos:
,
"Acabo de releer esta frase, que le, ba~e. muchos años: "Las democracias han de_ v1v1r en
casa de cristal". Entonces me entusiasmó; y

ahora me ha entristecido.
"·¿ Es que la edad me ha ido petrificando
el
.
• ?
cerebro y me ha conve~tido e~ re_acctona~1O_.
·Hace daño la luz excesiva amis OJOS enveJec1áos? No por cierto. Todavía me regocija la espléndida claridad meridiana, y me hace encoger de hombros la idea de que los pueblos
puedan subir de nuevo y a reculones la cuesta
que bajaron. Ni el hombre, ni los hombres viven dos veces.

"Me ha entristecido, porque ha hecho surgir
ante mí el terrorífico escenario de Europa, cu•

na de la libertad, y campo ho_y del más _tremendo cataclismo que han podido producir la
demencia y la ceguedad de los hombres.

...

73

"Grandes democracias son Francia y la Gran
Bretaña; sobre el sufragio universal cree levantar la fábrica de su gobierno la Confederación Alemana. Y a pesar de las paredes transparentes de sus casas, ¿quiénes vieron los tremendos combustibles que se hacinaban y la
mano o las manos que lanz-aron la chispa que
bizo saltar un mundo?
"A los primetos resplandores del incendio,
vimos correr despavoridos, desde sus plácidos
retiros veraniegos, a jefes de naciones, que las
sintíéron amagadas en el corazón; locos de
sorpresa y espanto se precipitaban los directores de grandes partidos opuestos por principio a la guerra; y el común de los ciudadanos
se desbandaba en todas direcciones, sin saber
donde encontrar puerto de refugio.
''Me ha entristecido, porque en esa misma
democracia, gobernada hoy por nn letrado de
la misma escuela del autor del nítido aforismo, ¿logra nadie, por perspicaz que se crea,
penetrar en los meandros del cerebro del estadista o los estadistas que hunden hoy a un
Huerta y levantan mañana a un Carranza,
envían notas conminatorias a los poderes europeos beligerantes, y aceptan o parecen aceptar sus intrincadas y untuosas respuestas?
"Cuando era yo niño, tuvo fama el palacio
de cristal en que celebró Inglaterra su prime• ra exposición. Cierto. A través de su transparente armazón se veían las poderosas máquinas
CO!l que la industria había revolucionado el

�OOLaOCIÓlf .t.amr.

mando fabril. Lo que no ee vda, ni podfa verae, era el engranaje interno de ruedas y palancas, ni la voluntad directora que, por su medio, les comunicaba vida y las ponfa en movimiento."
He vuelto a leer ahora Jo que entonces ha
bfa estampado, y advertí que, aun circunscribiéndolo sólo a lo que se llama vida pública,
mi punto de vista alcanza tal generalidad, que
empezó por sorpenderme y acabó por convertirse en verdadera lección de mortificación y
modestia.
j Lo que se ha atronado nuestros oídos, desde hace Jo menos ciento cincuenta años, con
el dogma de la soberanía• popular! ¡Cuántas
tremendas sacudidas y cuántas sangrientas
revoluciones en América y Europa, para defender, sacar triunfante y afianzar ese nuevo artículo de fe! Solemnes constituciones, a guisa
de flamantes tablas de la ley, fueron promulgadas, y descansaban todas sobre esa amplia
bd. A cada uno nos tocaba nuestra parte
alícuota de soberanía.
Casi un siglo después los estadistas alemanes hicieron un peregrino descubrimiento. No:
el pueblo no es soberano. La soberanía se cierne mucho más alto, pata cobijarnos a todos.
No se encarna en la masa amorfa, ni en la masa organizada, ni en los hombres, ni en un
hombre. La soberanfa pertenece al Estado. Se
necesita leer a los tratadistas penetrados de
ese gran princlpio,en Alemania y fuera deella,

PuaDa N

a&amp;lft.U.

ff

para formaree id~ ~ la devoción, de la T ~
ración con que se mclinaban reverentes, casi se
prosternaban, ante esa deidad recóndita, omnicomprehensiva, permanente, exclusiva, ilimitada: ¡el Eatadof El triste soberano desposefdo, el átomo humano, mi vecino, yo con mi
cédula o mi planilla o mi infolio electora11 reducidos a cero, a menos que cero, a cantidad
negativa. La defenestración de Praga, la de
Belgrado.
Y sin embargo, si rodando por el polvo se
puede pensar, nos conviene convencernos de
que aunque la soberanfa del Estadonosparezca a primera vista más etérea que la del pueblo, no falta, ni ha faltado nunca quien la ejerza con mAs efectividad y por tanto más eficacia real que los lectores desperdigados o.colegiados. La soberanía popular ha sido y es un
mito. La del Estado lo parece; si no fuera
porque los que desempeñan esa función subordinada, secunrlaria, está uno por decir insignificante, del gobierno, la atrapan por los aires,
la vivifican, la encarnan y la ejercen.
Nuestros tratadistas se asombrarán y hasta
se indignarán por esa afirmadón necia, que no
atiende a la distinción profunda, a la separación completa, que establecen entre el Estado
y el gobierno. Lo reconozco: una cosa, lo superior, lo ideal, es el Estado, y otra subordinada, inferior, inferiorísima, el gobierno. Sólo
que el gobierno es real, lo ejercen hombres que
tienen en sus manos todos los medios reales y

�PAR'&amp;DZI D:&amp; OR18Til

78

79

OOLEOIÓN ARIEL

basta Ideales para actuar sobre otros hombres. Una bicoca.
To suck, to suck, tbe very blood to suck
Pues bien, supongamos, y no es poco snpo·
ner, que armado de mi boleta electoral del
todo consc_iente de la al.ta función que m¡ dispongo a eJercer; conociendo bien o bastante
bien, o ca~i bien a todos y cada n~o de los que
voy a eleg1_r pa_ra que me ~e~ leyes, me impongan contnbuc10nes, admm1stren la hacienda
pública, me gobiernen, representen a la nación
y la dirijan en sus relaciones con los demás
pueblos; sin que nadie ejerza sobre mi coacción
ni siquiera presión moral; seguro de que mi
voto ha de ser considerado cosa sagrada intangible, que nadie manosea, adultera o 'sustrae diestramente; segurísimo de que nadie ser~ osado a inflar o desinflar el número de
votos obtenidos por
. tales o .cuales candidatos·'

&amp;~pongamos, _repito, qu~ mt voto, uno, entre
e1ncuenta o cien o doscientos 1nil ha contri-

buído a elegir el gobierno de mi ~onfianza o
preferencia. Y supongamos que éste ha triunfado honradamente, sin violencias ni artimañas públicas ni secretas, con el desconsuelo,
pero con el respeto de sus adversarios.
En e~ta situación naturalísima, pero casi
fantástica, al menos por estas tierras de Hispano-América, ¿qué voy a ver yo, el elector
de marras, a través de las transparentes paredes cristalinas de las mansiones oficiales de
mis gobernantes? ¿Qué voy a saber de los an-

tecedentes genuinos de l~s resolucion':' q_ue
más me importan y conmigo a todos mis cm·
dadanos? ¿Quién me da cuenta de los ver~~deros móviles de actos que pueden ser dec1S1•
vos para el porvenir de mi pueblo, y que nunca
son indiferentes?
Comprendo que mi gravemiopia exasperará
a algunos que me pondrán, casi con lástima,
la mano e~ la boca y me dirán enarcando los
ojos: ¿Y la razón de estado?
El golpe es contundente. P;ro exista o no
esa famosísima razón, de que tanto se ba_escrito y sobre la que tanto se ha pretendido
edi{icar, me permito de~ir que, basta ahora al
menos los que la maneJen han procurado encerrarla algunos estados bajo tierra, lejos de
exhibirla en caja de cristal.
.
Si estamos enfrascados en sutiles y trascendentales negociaciones con uno o más poderes
extranjeros, segundarán mis sesudos maes·
tros, ¿vamos a salir tañen~o las campanas y
convocando a cabildo abierto, para que nos
tengan por idiotas, si no por locos de atar, los
estadistas que manejan el otro cotarro y rom·
pan sin más sus tratos con nosot_ros? .
Evidente me parece, de toda ev1denc1a; pero,
vuelvo a todos lados la cabeza y no distingo
por parte alguna las transparentes paredes en
que habíamos convenido que se encerraban,
para no estar encerrados, nuestros democráticos contratantes.
Puedo leer cada vez que quiera los mensajes

�80

OOLEOOIÓN A&amp;UL

que envía el Ejecutivo a las Cámaras, y en que
se enumeran ce por be los motivos razonados
de las leyes que se solicitan. Acabo de recibir
precisamente el mensaje del presidente de la
A:gent!na al Congreso en mayo de este año.
Tiene ciento ochenta páginas. Relata minuciosamente "cuanto se relaciona con la situación
política interna y externa" de esa próspera república. Es de cristal. Pero sospecho que hay
serpeando por esas páginas muchas venas
ocultas, de que nada sabela turbamulta de los
argentinos; y, por fuerza, menos que na8a los
que no somos argentinos. Claro está que este
es un mero ejemlo, y que lo mismo cabe decir
de nuestr_os mensajes y de cualesquiera otros.
El mal, si mal hay, no está en la nacionalidad
T odos quisiéramos que gobernar fuera otr~
c?sa. Pero no se trat a de lo que quisiéramos,
smo de lo. que es. Y por _desgracia la verda d
desnuda v1ve muy escondida y tiene parentesco muy remoto con la verdad vestida, q ue es
la que tratamos, 1:,a ardua función del gobierno impone en cas1 todos los casos la reserva
en no pocos el secreto. Hay fiestas de aparat¿
P'.'-ra los OJ'?s; hay negocios delicados que conviene, que importa no divulgar a destiempo.
Contentémonos con qne la reserva sea la necesaria, la legítima, y qne de ella resulte el éxito
a petecido, de donde debe salir siempre un be·
tleficio para la nación . ENRIQUE JOSE VARONA.
Vedad o, 10 d e agosto, 1616,
(Cw6a Ca,itm,pmi,ua. Habana.)

mtndaddad
'C)oc.1.s cosas me han abatido y edtristece

..

t' más el ánimo de español qne lo que o{ una
vez decir a un amigo mio, hombre agudo y de•
sapasionado, que había recorrido une parte
de Europa estudiando instituciones de en•
señanza pública y sobre todo residencias de
estudiantes,casas de pensión e institutos aná·
logos. Y es que venia muy dolido del mal con•
cepto que en general se tenía por ahí fuera de
los estudiantes españoles. Acusábaseles de va•
rias faltas y sobre todo se decía de ellos que
son, con los griegos, los más embusteros de
todos. La mendacidad aparecla como un tris•
te estigma inmoral de nuestro pueblo. Y es
cosa sabida que la mendacida d es hermana
mielga de la mendicidad. Es altamente simbólico esto de que sólo discrepen en un sonido las
sendas expresiones verbales de esos dos vicios
mellizos.
Hay que hacer observar, como creo haberlo
dicho otra vez, que ha habido un tiempo en
que los más de jóvenes que sallan de España a
estudiar en el extranjero no eran, ni con mu•
cho, de lo más escogido moralmente. Sol!an

�1lOD.á.CID.il&gt;

82

83

OOLJ:OOIÓN J.RIJ:L

ser muchachos de que sus padres no podían
hacer carrera, señoritos-¡esta hórrida clase
española! - que iban a pasearse dándose un
baño de europeísmo o a divertirse malgastándoles los cuartos a sus padres, o tal vez para
poder decir luego que habían estudiado en el
extranjero y traerse un titulo de esos de exportación que dan desdeñosamente a los que
no han de hacerles competencia. Sé de una ciu- .
dad extranjera donde durante mucho tiempo
se ha tenido a los señoritos españoles por cretinos-era la expresión-, juzgándolos por los
que conocían de un instituto español allí desde hace siglos establecido. Y no sé si la cosa
ha cambiado. Porque hasta los que nada tenlan en rigor de cretinos parece que llevaban
una vida, la del señorito español bien acomodado, a propósito para hacer creer en su cretinismo. O por lo menos en su filisteísmo, y a
las veces beotismo. Todo parecía interesarles,
si es que algo de veras les interesaba - lo característico del español es que fuera de casa
no le interesa nada-, menos los valores de
cultura.
Pero eso de la fama de mendacidad es cosa
terrible.
Pensando luego muchas veces en ello, he creído que de todos nuestros males públicos el
más fatal es éste de la embustería. No creo que
eeamos peores que otros pueblos en otros respectos, pero basta que seamos uno de los pueblos más embusteros para que todas nuestras

buenas cualidades no nos den el fruto que debieran darnos.
La -mentira es el arma de los débiles, y en
tal sentido defendió Schopenhauer la licit~d
de su empleo. Pero así co_mo hay una mentira
defensiva hay otra ofeus1va. Y es natural que
Schopenhauer defendiera el empl~o de una arma si la creía eficaz, pues es •ab1do que en su
casta llaman defenderse al agredir. En lo que,
por otra parte, no les falta razón, pues un lobo que se echa sobre una oveja para devorar•
la lo hace para defenderse del ham~re. Y asl
no es fácil saber cuándo una mentira es defensiva y cuándo es ofensiva. Lo que la experiencia enseña es .que cuando uno se acostumbra a esgrimir la mentira,. para defende_:9C
acaba por esgrimirla sin necesidad defensiva
alguna, por ejercitarse en s_u empleo y hasta
por pura virtuosidad y tecmqnería.
.
Acaba uno por enamorarse de la mentira
por la mentira misma. Se hace de ella un arte,
y cuando se hace un arte de la mentira, acaba
por no ser el arte más que una mentira. Y ya
a nadie se engaña.
Lo más desconsolador acaso de nuestro régimen de mentira es que ésta a nadie engaña,
y así nos acostumbramos a dudar _de todo, lo
mismo de la verdad que de la mentua. De aqut
nuestro tan característico esceptismo público.
"¿Y si no fuera mentira, si por casualidad
esta vez me hubiese dicho, contra su costumbre y acaso su propósito, la verdad?" Esta

�N

OOL:SOOIÓK ilIXL

duda le atormentaba una vez a un pobre
amigo mío ante ciertas manifestaciones que le
hizo un político español, es decir, un embustero entre embusteros. Porque el político espaflol es un embustero elevado al cuadrado o en
eegunda potencia, pues loes en cuanto español
y en cnautoprofeslonal de la política. ¿Y quién
no conoce aquello de los que engañan con la
verdad? Hay embustero que, sabiendo qne no
le han de creer, dice la verdad para que no se
la crean.
¿Quién ignora que entre nosotros, desde el
presidente del Consejo de ministros abajo, el
arte _supremo del político que ocupa el poder
consiste en escamotear la verdad? Mienten
cuando afirman, mienten cuando niegan y sobre. tod&lt;_&gt;, mienten cuando se callan. Po;qne
,:1 silencio puede ser una gran mentira. Y el
ailencio que oprime a España es un silencio de
mentira.
¿Y la genealogía de la mentira?
Somos holgazanes. Yo no sé si es que somos
holgazanes por ser pobres o es que somos pobres por ser holgazanes. Este problema que
tau _agudamente ha tratado el Sr. Salillas,
lo mismo en El Hampa que en su teoría básica de picarismo español, encierra un tremenqo
circulo vicioso.
Por ser holgazanes somos cobardes. y la
peor cobardía es la cobard!a para el trabajo
esa cobardía que lleva a tantos desgraciado;
a exponer su vida ante un toro, diciéndose con

KENDAOJD.il)

86

d . "¡más cornás da
el Espart,~ro q~el:;az:~ería
espiritual a su
O
!'hambre! Y a
a los aficionados, a la
vez lleva a los rdos~dmirar a los que arricecobardía menta e
a ue esa admiragan su vida ante el toro{ Ynoq de inteligencia.
ción no exi~e ffuerfa ~:'tos llamados ioteliPorque la 111te ,gene d las peores plagas que
gentes _en eso es una e
nos afligen.
rdioseros. NuesPor ser cobardes, somd_os pocla no es sino hija
tica men ,can
.
d
tra caracterís
uí se mendiga to o,
de cobardfa. Porque ª'!
la mendiga le
. t·,c~a· y a qmen
n 0 título más h ohasta laJUS
ho el
llaman soberbio. Que es y
norifico en España;
a mendigar, dicen que
&lt;;uando uno se ntegaaben mis lectores aquequiere Imponerse. Y~ _s
í7 ·No las tolello de: "¿Con imp~st~t~:=~uªd:s~ áe hacer jusro!" Que es e1 m~ o d" amente le contesta~
ticia. Si uno la pide d!fa"ciones y 'evasivas, y s1
con embustes o conh 'bilidades alza la voz de
harto de soportar . a la verdad entonces es
hombr~ lib~e Y esgnm~sí al medos, piensa la
que qmere imponerse.
, .

f

1

j
..

.

canalla.
.
mos embusteros. El ar?'ª
y por me~d,gos so el embuste. El mend•g?
de la pordiosería es
do a un mend1.
orque cuan
tiene que mentir, p . r con la verdad-y .se
go se le ocurre men11~ga ha tenido que monrha dado casos de e
ltado el tipo estupense de hambr~. O loa rlelsu Sabido es, en.efecto,
do del mendigo orgu oso.

�•

86

MENDACIDAD

OOLBOOIÓN .ABIZL

87

que el orgulto consiste en esgrimir la verdad y recerlo-y entre éstos se cuentan no pocos de
defenderse y atacar con ella. En cambio lo los que pasan por maestr~s co1;1sumados e!1
que se llama humildad o modestia no saete'ser habilidades -,ese hombre dtabóltco de que digo dejaba de parecer hábil con tal de serlo.
más que el artificio doloroso de la mentira.
Toda la reforma moral, y por lo tanto polí- Era, en fin, de los que saben hacerse el tonto.
tica, de España, no estriba más que en esta- Y en cierta ocasión de unas elecciones senatoblecer el amor y el respeto a la verdad y a la riales, decía a uno de los dos candidatos: "mire usted, señor X, yo no tengo tJ?ás reme~io
veracidad.
El amor no es más que veracidad y así que decir a Z que le he. de votar y hacer c~.r
aquellas palabras del divino Maestro 'de que que le votaré, ¡pero mt voto es para usted! ;
y luego se iba a Z, y le decía lo mismo con real que ama macho le será perdonado mucho
lación a X, y es que prom-eteria a éste su voto,
cabe traslad9..r diciendo que al que sea veraz
serán perdonados sus pecados. Sólo a un bom• pero para no dárselo, y al cabo se vino a mt y
me dijo lo que babia dicho a uno y a otro, y
bre prometió la gloria eterna él, el Cristo, y
cómo
aseguraba a X que engañaria a Z proeae h~mbre faé un bandolero que se confesó,
que fué veraz, que no calló lo que sentía de sí metiéndole su voto y al;eguraba a Z que engañaría a X prometiéndoselo. Y a mí, que no era
y del ot-ro.
candidato
ni mucho meoolil, no podía engaUn ámbito plúmbeo de mendacidad constrifie a nuestra vida pública. Y es la más terrible , ñarme, y me decía: "verá usted, mi papeleta
llevará tal marca." Y en efecto, salía una pamendacidad, la del secreto en que están todos.
peleta con aquetla marca de infamia. Y ~I
Todos, en efecto, están en el secreto, y por eso
hombre que hacía esto era un hombre hábtl
es más secreto a6n. La verdad puede pasearse
que no necesitaba mentir para engañar.
desn~da por las plazas sin que nadie la vea.
Acaso lo de decir siempre la verdad, créanla
Por tr desnuda no la ven. Y si se viste sólo
o no oportuna los hábiles y los discretos seven su vestidura'y no la ven a ella. Y la vestigún la feria, sea todo un programa y sin otra
dura de la verdad invisible resulta una terricosa alguna. Ponerse cara al oleaje del porveble mentira. Con esos vestidos visten un manir sin más soluciones que la de no callar la
niquf cualquiera.
~erdad y que de su declaración surja la solu&lt;;onocí un h~m~re diab61ico, especie de Mación
que haya dc.apl_icarse. Que si ante un hequ1q.velo prov1nc1ano, exento de la vanidad
cho se dice toda la verdad, toda y sola la verde su maquiavelismo. Es decir, que así como
dad, la verdad entera, y no más que ella, al
hay quienes dejan de ser hábiles con tal de pa-

1;

�_.;;M;;.,__ _ _ _ _~coLsooróx

.&amp;.:an:L

punto ee ponen todos los hombres de buena
voluntad de acuerdo en lo que hay que hacer.
Y ante el secreto o la mentira todos disienten,
aunque parezcan conchabarse. Sólo la verdad
une.

El sec1eto de la casa de tos eucanptus

MIGUEL DE UNAMUNO .

I
Carmen de Borja guardaba de la noche
en que los revolucionarios mataron a su hijo Carmelo, teniente de milicias en Santa Fé, un
sombrío recuerdo.
Era viuda y vivfa con Laura, su única hija,
en "la casa de los eucaliptus", como llamaban a
su est ancia a ocho legua·s de la ciudad, sobre el
arroyo "Leyes", rodeada de oscuros eucaliptus,
que en las noches de viento gemían como almas
en pena.
Carmelo Borja, su hijo, recién ascendid'b a teniente por el gobernador Bayo, había estado en
ella el día anterior. Corrían rumores de revolución y el joven los relataba con gusto, para lucir su valor ante su madre acongojada.
• Al medio día se despidió de ella y de Laura, y
volvió a la ciudad, a caballo, con su asistente,
&amp;iguiendo el ancho camino polvoso, que llevaba
a Santa Rosa, foco de las revoluciones .
. No t uvieron ningún mal encuentro. Ero invierno y la ruta estaba solitaria, aun en las cercanías del pueblo.

O

OIA

�'BI, REéRETO ••••

00

91

OOLEOCIÓN ABIEJ,

Pero esa noche, como, a las once, el teniente
Borja que volvía de una tertulia, al cruzar la
plaza de Mayo para ir a la policía donde él vivía, topó con un pelotón de jinetes que desembocaron al galope, de la oscura calle transversal.
-¡ Quién vive !-gritó el teniente sacando su
revolver.
-¡ La revolución !-le contestó el que mandaba la tropa; y como en aquellos tiempos eran
muchos los revolucionario~ por sport, sintió sin
duda la necesidad de completar la respuesta, y
añadió:
-¡El capitán Insúa!
Sonaron varios tiros, que dieron el alerta.
La guardia de la policía que dormía con el
arma al brazo, parapetada detrás de las gruesas
columnas del cabildo, rechazó sin grave esfuerzo
a los ·asaltantes, cuyo propósito de sorprenderla
dormida se había frustrado, y que, una hora más
tarde, regresaban derrotados por el camino de
Santa Rosa.
Sobre la gramilla verde de la plaza de Mayo,
con la luz de un farol, hallaron esa noche tres
muertos y en medio de la calle, encontraron al
teniente Borja herido de un balazo por el capitán Insúa.
La herida era grave, y él, que comprendió que
se ~o:ía, pidió que avisaran a stt madre, para
monr al lado de ella.

•

Cuando el chasque llegó a "la casa de los eu•
caliptus", eran las cuatro de la madrugada. Ladrá¡onle los perros y al ruido se despertó doña
Carmen y llamó a Laura.
-Alguien llega del pueblo-le dijo-, malas no•
ticias, sin duela.
Oyeron la voz del capataz, que desde afuera
anunciaba al chasque. Laura se abrazó a su madre y se echó a llorar, y ambas escucharon el
relato de lo sucedido.
-¿ No ha muerto, entonces?
-No, pavona; quiere verla.
Mandaron atar la volanta de tres caballos, y
un rato después, obscuro aún, doña Carmen y
Laura, acompañadas del capataz y de Magdalc•
na, su mujer, que había criado a Carmelo y noraba como una criatura sabiéndolo herido, se
pusieron en marcha a la ciudad. •
El camino era recto y parecía una cinta blanca, a la luz indecisa de las estrellas. Los gallos
cantaban al alba fria que se anunciaba, y lamadre no podía dejar de oi!, aunque estaban ya lejos, el rumor acongojado del viento en las copas
- de los eucaliptus que rodeaban su casa. ·
Llegó a tiempo para hablar con su hijo, que
murió como a las once, y al dia siguiente, ambas
,mujeres desoladas volvieron a "In casa de los cucaliptus", resuelta la madre a confinarse en ella,
para llorar mejor al muerto.
o

�92

OOLJ!OOIÓN A.RIEL

lL S&amp;ORffO ••••

. Laura tenía veinte años y era de una magnífica hermosura. Su madre había deseado casarla,
para no sacrificar su juventud y quizás con el
vago deseo de que los nietos repararan un día el
inmenso hueco que había dejado en su corazón
la muerte de su hijo.

II
La más caracterizada figura de caudillo revolucionario en esa época, era la de Ventura Insúa,
que usaba el grado de capitán, con que años an-'·
tes le agraciara un gobernador en la guardia naciona1.
Gozaba por su valor y su fortuna en campos
y haciendas, de un ilimitado prestigio en todo el
norte de la p_rovincia, principalmente en 'la costa, donde en un día a una voz, reclutaba 500 jine- ·
tes criollos o indios, que lanzaba como un torbellino sobre la ciudad abierta, sin más propósito
que mantener en constante alarma a los gobernadores enemigos.
A los treinta y cinco años, en el apogeo de su
fama, fuerte y bello, acostumbrado a salir ileso
de todas las· sangrientas algaradas, estuvo a
punto de morir en una de sus efímeras revoluciones.
Había entrado en la ciudad hacia la media
noche, y fué su ataque tan inesperado y violent&lt;?

..

93

que poco faltó para que se adueñara de lapolicía y apresara al gobernador en su casa, Pero
sus tropas esa vez eran escasas, y aunque se batieron con un soberbio desprecio de la vida, al
alba tuvieron que abandonar la ciudad, perseguidas por un piquete de soldados a caballo.
Ventura Insúa huyó de los últimos. Montaba
un caballo admirable y famoso, pero cansado ya
por el combate, y sus perseguidores no habrían
tardado en apoderarse del caudillo, si éste, que
conocía los escondrijos de las orillas del "Leyes",
no hubiera aprovechado las últimas sombras de
la noche, para esconderse entre las pajas altas
y tupidas que al!( crecían.
Cuando fué día claro, los soldados del gobernador debían estar lejos, porque sin el rumor de
los pájaros en las cañas, y el grito de los patos
que pasaban, siguiendo el curso del arroyo, el
silencio habría sido absoluto.
En aquellas vecindades no había ni gentes ni
haciendas. _Eran campos abiertos, de grandes
propietarios, mal poblados con estancias aisladas, a pesar de que la ciudad no quedaba a más
de cinco leguas.
En la refriega, el capitán Insúa fué herido en
el pecho de un balazo, y aunque su herida no
era mortal, comenzaba a temblar de fiebre, y
sentía que si no lo curaban, podía morir alli, echado en ·la tierra pantanosa, sobre algunos co-

�a. amoano •••.

-~-------=OO~LZOOl==Ó~lf;....::A.::ltRLc.=_ _ _ _ _ __

jinillos, junto a su caballo, que permanecía quieto, amujando las orejas a cada ruido sospechoso.
Todo el dfa ld pasó asf, devorado por la sed.
Sentía la bala hacia el hombro izquierdo, como
una quemadura. Al entrar la noche, resuelto a
desafiar todo peligro, montó a caballo con un
esfuerzo doloroso, para llegar hasta el riacho.
Bebió echado de bruces el agua turbia por la
greda, y parccióle que su fiebre disminuía.
La soledad del paraje le dió ánimos para seguir costeando el arroyo hacia el norte, en busca
de un vado para tomar el camino de Santa Ro·
sa, o esconderse en una de las isletas, de sauces,
como un paisano matrero.
Asf anduvo dos horas, pero la fiebre se hizo
tan violenta, que se sintió al fii¡ de sus fuerzas.
El ladrido de un perro anuncióle una casa o
una estancia cercana, y arriesgándose a todo,
trató de llegarse a ella.
Cuando estuvo cerca reconodó el paisaje en el
bosque de sombríos eucaliptus que rodeaban la
estancia.
La noche era limpida, sin viento y sin estrellas; la luna estaba por salir, y parecía una aurora, tan intenso era el resplandor que la precedía.
El capitán Insáa conocía la casa, aunque no
a sus dueños, y le tembló el corazón acordándose de la muerte del teniente Borja. Pero sintió

•

95

que iba a morir si pasaba una noche más a campo, y como alU podfan ignorar los detall~ de
aquel suceso que ahora le remordía, lleg~ sin-vacilar hasta la tranquera y llamó a gritos, que
provocaron la furia de los perros.
Eran como las diez y las gentes dormfan, pero
Insúa oyó abrirse una puerta , poco después entró a caballo, guiado por el capataz, que, por lo
extraordinario del caso, despertó a doda Carmen
de Borja:
-¿ El capitán Insúa ?-dijo ella con un ligero
temblor en la voz, que no advirtió el capataz.
-P.ide permiso para pasar la noche-explicó
éste.- Se encuentra herido y con fiebre.
Abrióse la puerta ante la cual se cambiaban
aquellas palabras. Laura encendió la luz y el capitán Insúa entró en el gran comedor, casi desnudo de muebles y adornos, donde las damas lo
aguardaban.
• No fué cordial el saludo; un misterioso resentimiento envolvía los gestos de la dueña de casa,
y su hija, cohibida por lo inesperado de la visita,
no se mostró más amable.
La luna habfa salido, pero la noche pareció
obscurecerse repentinam~te, porque la masa
~egra de los eucaliptus, proyectó una sombra
densa sobre toda la casa.

�96

OOLEOOIÓN ARIEL

EL SECRETO ••••

•

III
Durante cuarenta dÍas que dur6, con desesperantes alternativas, la enfermedad del capitán
Insúa, "la casa de los eucaliptus" apareció más
clausurada y misteriosa que nunca.
El gobierno habría pagado a peso de oro al
que apresara al caudillo revolucionario, pero
nadie sospechó dónde se alojaba, y llegó a creerse que se había ahogado, vadeando el arroyo.
Doña Carmen de Borja no se acercaba nunca
a su húesped. Disponía las cos~s con una obsequiosa hospitalidad, y dejaba que Magdalena, la
mujer del capataz, y aun Laura lo atendieran.
Una tarde, en el verano que ardí.a ya sobre
los campos, el capitan Insúa escttchaba un relato de Magdalena, en la galería del este, desde
donde se divisaba el riacho, por una calle abierta entre las resecas totoras de la margen. ·
Laura sentada allí cerca, escuchaba también,
con el corazón oprimido por una inexplicable
angustia, porque lo que relataba la mujer era la
muerte de su hermano.
-Yo lo crié-dec;íil Magdalena-y fué todo
mi cariño; lo recibi de meses, el mismo día en
que se murió el único hijo que he tenido y que
era de su edad. El cambio me consoló de perder
el mío. Ah! señor capitán; qué mal alma tuvo a.
quel que lo mató! Mi señora doña Carmen, que

n

97

habló con el niño Carmelo, poco antes de morir,
debe saber el nombre del asesino, y nunca nos
lo ha dicho.
Insúa se babia puesto intensamente pálido; la
mujer que contaba aquellas cosas, tenía los ojos
bajos, llenos de lágrimas, y no lo vió; pero Laura, a quien había intrigado siempre aquel miste~
rio, sintió .un agudo dolor en el alma, pues adivinó en el gesto del hombre que palidecía, la
p~gina sangrienta de aquella vida.
-Oh, Dios mío !-exclamó apretándose el corazón.
•
Magdalena se levantó, llamada por la señora,
y el capitán Insúa que oyó el suspiro de la joven,
se le acercó.
-Laura ! ¿ qué tiene?
Días antes, él, ganado poco a poco, por la suave y serena belleza de ella, le confesó que la a.
maba, y ella, simple en sus actos y en sus pensamientos, le declaró lo mismo, con toda la vehemencia de su alma virgen. Convinieron en que
él la pediría a su madre una vez que estuviera
fuerte y pudiera irse, y que cuando se casaran,
renunciaría él a sus locuras revolucionarias.
El único temor que asaltaba al capitán Insúa
era de que algún día, la noticia de que él mató
al hermano de Laura, p_udiera destruir aquel
amor que era ya toda su dicha.
.
Alguna vez sospechó que la madre lo sabí11 y

"

�98

•
.1

•

OOLBOOIÓN A.RIEL

EL SECRETO •• ••

esqu!v~ba su compañía; pero la bospitalid'ad y
el afecto de que lo rodeaban deshizo sus temores y lo confirmó en el propósito de guardar su
terrible secreto.
Esa noche Laura pensó que la muerte sería
menos triste que su vida. ¿ Qué iba a hacer ahora
que tenía la intuición de que la sangre de su
hermano la separaba como un río del hombre
que era su dueño ?
Su amor triunfó y también a ella le impuso el
secreto. Si lograba esconder en el fondo de su
conciencia a quel descubrimiento que había revelado a sus ojos con una luz despiadada la vida de él, y lo ocultaba de tal ffia1;era que ni él
llegara a saber que ella sabfa, ni su madre sospechara quién fué el que mató al hijo que lloraóa, ¿porqué no había de pode"r amarle aún y .
ser su esposa ?
•
En su alma sencilla, el problema quedó resuelto, Y al día siguiente, como si tuviese temores
de que sus ilusiones puciieran destruirse r ~aó a
'
&lt;&gt;
su novio que hablara con su madre.
•
El capitán Insúa, que había pasado también
una noc!ie de angustias , temblando por su secreto, comprendió entonces que Laura na da había
sospechado, y habló con la madte.
Y doña Ca rmen de B~rja tuvo a su vez que tepri.
mirlos latidos tumultuosos de su cora zón, que protestaba contra aquel amor imposible que le evoca-

•

99

ha la escena en que su hijo ensangrentado y moribundo le contó cómo había hallado la muerte.
Pero se jugaba la dicha de su hija, a la que no
podía condenar a compartir su sombría soledad,
y puesto que aquel secreto era suyo sólo, y podía
guardarlo para siempre, pues el mismo matador
parecía ignorar el nombre de su víctima, ahogó
su venganza y otorgó el permiso.

IV
Los tres, defendiendo el mismo secreto, quedaron así atados al recuerdo del muerto, y "la
casa de los eucaliptus" pareció tornarse más
misteriosa, entre la obscura faja de árboles que
gemían al viento.
A veces en las tardes serenas, los tres se reunían a conversar en la galería que daba hacia el
riacho, pero cruzaban algunas palabras y se quedaban callados, sin que ninguno de ellos pudiera explicarse aquellos inevitables silencios.
Sólo Magdalena, la criada, como un perro fiel
rondando el misterio parecía olfatearlo, y sus
ojos enconados por la tristeza, declaraban a to·aas horas, a los tres tácitos cómplices, que si ella
hubiera sabido, nunca habría perdonado.
G. MARTINEZ ZUVIRIA
(La Nota. Buenos Aires . )

�101

Las ciencias naturales en la escuela primaria
L,rales
dificultad de enseñar las' Ciencias Natues mayor en las escuelas de EnseA

ñanza Secunda!ia que e~ las _tJniversidades, y
en las de Ensenanza Pnmana mayor que en
las de Enseñanza Secundaria.
La dificultad de enseñar aumenta en sentido inverso al grado de enseñanza. La razón
es la siguiente:
En cada ciencia natural el material acumulado ~s tan enorme que la tarea principal y
no fácil del profesor es la selección de lo más
~ecesario, lo _más importante para la •ensenanza inmediata.
Es natur~l qu~ esta selección difícil para un
profesor umvers1tario, sea más difícil para el
profosor de enseñanza secundaria y primaria.
Tal vez en la prlictica no haya tal dificultad
porque la preparación del profesor de ense~anza .s•cundnria y primaria es generhlmente
msufic1ente y In selecei6n se hace fácil porque
el caudal d~ conocimientos no es muy grande.
La sclecc16n d~be ser más severa, más pensada, y hecha con más arte y ciencia en las
escuelas primarias y secundarias que en las
escuelas de enseñanza superior.
Y la causa es que interviene un factor nue-

LAB CI'INCIAS NATURALES ••••

vo: el alma del niño, su capacidad mental, sus
inclinaciones, los defectos y las ventajas de
su entendimiento, a los que el profesor debe
atenerse si quiere enseñar bien. El profesor
univ.ersitario no tiene esta tarea ante sí: para
él lo más conveniente es considerar al estudiante como un ciudadano que viene a apren· ·
der, que sabe lo que quiere y lo que debe, que
esalumnohov v seráamigo detareasmañana.
y para ·poder hacer esta selección con arte
y con ciencia el profesor de enseñanza primaria debe tener un caudal de conocimiento mayor que el profesor de enseñanza universitaria, y en la escuela del porvenir, donde los
intereses materiales no intervendrán tanto
como hoy en los problemas ele enseñanza, el
niño tendrá al profesor más reconocido, más
célebre, más sabio.
La enseñanza de las Ciencias Naturales en
la escuela primaria es por lo tanto una tarea
muy grave y las dificultades son tan "grand.es
, que es permitido preguntarse: tal vez conviene prescindir de esta tarea, pues si.el niño saldrá de la escuela con ideas falsas, perderá el
interés, el amor hacia la ciencia_ y en lo futuro aprendería sólo mecánicamente.
Ante todo es evidente el dilema: ¿qul: se elebe enseñar al niño? ¿El conocimiento de los
hechos de que tratan las ciencias naturales o
del cemento que une estos hechos, de las ideas
en que la totalidad forman la concepción del
mundo?

�:':,)

Ro hay ~11df que :,a de 1111a edad muy _ .
prana el níll.o debe apreadtt 1111 gran n6mao
de hrchoe, que ee refieren a la vida que Je m,.
dea, y por la capacidad de nmemoria ae Pfflt'
ta apto para apttnderlos, pero loe hechoe JlOi'
• al eolos no p~tan el saber y aislados
cerebro del ,milo quedarán pronto borradoil
¡,or nueva■ tmprmioaee y por eeta economla
de!• memori~ que ae resiste a guardar ma•
tcrial pa~o 1111 orden y eia ' cieacia · ee aabido qae el aillo olvida pronto lo qu~ apnmde
pronto.
Be paee neceearlo hacer ua srlecci6a en~
loe. hechos qae ee eneellan al nillo. ,¿Y coa qaf
gatane en ~ta aelecci6n? A ªª!litro modo del
ver 1.a ee~6n de loe hechoe del dominio de
Ju c1e11C!a• nata_ralee que ae eaeeiian al nillo
debe venficane aJastándoee a la .t tgla eiguieate: aquellos hechos qae demr,estran..-e /a aa.
turale.l'll es bella, qrtedartúJ grabados en la
memoria.:y-alma del niño.
• Paedé parecer aua paradoja: al aillo hay
que eneellarle la filosoffa de fas cienciae natural~, hay q_ae principiar con ellos donde
term!ºª el sabio. La vida no me,-rfa eer yj.
da, d1~ Henry Poiacaré, al terminar lllia vida
· Jabonosa y fecunda, si no fuera bella
BI nillo recibirá con mlls facilidad ~na imagen que una descripci6a de un hecho cualquiera, ae!'- muy exacta, muy verfdica y recibir4
eealmta 1ma~ coa c~riild, ai ea bella', porque el
a del níll.o ee emtfttea y flo aaalftica 1

en•

,

•

lo taufo ~ m'8 apta para 188 idea• de la
teai• y no del análiaie.
,))e laa impresione de . Jo bello vendri el c!'-·
• 0 y el am.or hacia ,e} an}vet'so, siempre m•
OIIO, y hacia las CtCIIClaB Natar!'les 9ue ae
iífan2:an por penetrar en ■na m1stenos, aArselos y apropiarse de ellos. •
Bien y en los dominios de las Cienctas Nata•
( ~. g. en minera logia y geolog{!' que son
aeatra
eepecialidad) hay matenal de eo11
"li,a para demostrar que la aataral~ ~ be,U., merece eer vivida, pensada y admirada.
Bl cristal con sua periecta~ formas geomé~ . CQD •n• col&lt;!re9 ll!ªgn(6cos, an verda•
ttero pñncipe del re100 m10eral, que_ como loe
pñnctpes necetiÍta condicion~ yecaharee para
desarrollo, libertad y eepacto ante todo,Bl -C(ietal que, nace, crece y maere y vtve
m'8 que millares de generaciones_ha~!'-1;1ªª; ':1'!ª
simple roca, un grano ·de gramto Vle,JO, VICJO 1
de 111111 v,jcz incalculable, qae ae destt'll:,e porel asna, por el viento, por el hielo Y. dest!"'·
:,&amp;doee forma una roca pucva _qnc ta'!1~1én
-rivirA para ser destruida y as{ BID fin, sv;1vir.y
morir, morir y vivir. Una montaña a)ta, ma·
~osa, inaccesible_, capaz de ~ugenr hasta
~ miedo en la imaginact6n ~1 mño, la moa- .
talla que crece, five y muere; el rio_ q~e COI!
una fuerza poderosa transporta mtllares de
toneladas de mineral desde la montAña hasta
loe vallee y el mar; el reino de fño ~pe~uo, '
de nieve penitente, de montañas de hielo que ,

.us

�t

104

OOLEOOION ARl&amp;L

se mueven lentamente hacia los valles para
alimentar los campos del labriego, o destruirlos si f!e les antoja; el rayo de sol que deshace
las piedras, y el· sordo ruido en la montaña
de las piedras desprendidas que llaman en la
imagen de los mineros, niños también, espectros de magos buenos y malos¡ el fósil, el resto de un ser ·orgánico que ha vivido millones
de años atrás y cuya imagen petrificada podemos contemplar, y mil hechos más, explicados al niño en una forma debida, tendrán el
efecto de que ya hemos hablado: despertar en
el alma del niño el amor y el interés hacia las
Ciencias Naturales.
La sabiduría fría, exacta, puntual, vendrá
después.
Enseñar al niño consideramos un arte, y el
maestro ·debería tener como tarea principal
amalgamar el arte con la ciencia.
MOISES CA!'.TOR
('Rmsl.z tú F,/4sojia . Buenos Aires).

El Putntt dt los suspiros
D e JIOOD

.Otra otra infortunada
'Ya
'
..'
cansada
de vivir.
Importuna despechada_
Que po,. fin logr6 morir.
Re;ogedla con. ~landura,
Con gentil solicitl,(cl.
. Cuá» delgada! Sri figura
~uenta aún su desventura,
Su belleza•y j uventud.
Co11;0 al niño los pafiales,
Como lienzos fun erales .
Se le adhiere el casto_traJe,
Do aún gotea el o[ea;e
Del naufragio del clo~-0~.
¡Recogedla sin ulfraJe.
¡Recogedla con amvrl
.Ni una burla ni un agravio . '
'Le hagan mente, o tacto, o labio. \
Pensad de ella como hermanos,
Como débiles humaMs;

•

�106

OOLl!IOOJÓN

.1.arxr.

Pensad sólo en sus -an!]UBtias
Y sus manchas ol11idad.
t Qué hay en esas forma,s mustias
Que no implore caridad1

t Quién 81'8 padres noa ·diria1

No hagáis honda, cruel pesquisa
Del conflicto que insumisa
La encontró con el deber;
Ya la muerte en su torrente
Llevó el fango. y solamente
Queda el oro de su sér

I Ah, en ,,z mund~ cuánto es rara
La cristiana caridad!
I Oh gran lástima! ¡oh avara
Inhumana humanidad l
¡ Que a 14 na víctima i~fensa
Falte hogar en esta ,nmens~
Babilónica ciudad!

.. Sus errores, sus deslices
¡ Son de tántas infelices
Hijas de Eva! . ... Su cgntagi4

Desvalida la encontró.
Por la herencia que nos toca
Enjugad en esa boca •
~ espumas del naufragio ... ..
Trago acerbo, 1pero el último •
Que el amor l,e prestJntó.
¡ Ricos era1i sus cabellos!
Componed/os cual solía
Cuando, mísera, esperaba
Y creía en el amor.
¡Ah! decidnos. gaj"os bellos,
¡,Dó está el peine que os peinaba1
,Dó el. humikl,e toca_dor1

107

SL pumrr&amp; DB L08 BUSPIBOB

, Tuvo 'hermana, tuvo 1iermano1
i o uno aca.so más cercano
y más caro todavía1

I Ya no hay padres. no hay hertnanos1
t Ya no hay vínculos hu~anos1
¡Beina, pues, la indiferencia
y el amor se deaterró1.
.
l y aun la santa Providencta
Á su grey desamparó1
Desde aquí tal vez la mísera
Al nocturno cierzo impío,
•
Recorría tántaa lárnpdras
Que .-eflej" anc°h? rí?,
y la tibia lus de innun_ieras
Galerlas y ventanas
.
Qtu3 pintaban en su _e11píritu,
Tras de velos y persia~a~,
Cada cual la paz Y el Júbilo
De un amor y de un 00.gar,·

el

•

�J08

OOLBOCIÓl'I' 4AUL

~fiettt~as ella, aislada y huérfl¡na
.no t~nia más gue lágrimas
'
Y ni dónde ir a llorar!
Y la endeble criatura
Tiritaba de hambre y frw
No de liistérica pavura '
Al mirar de tánta altur~
Relumbrar siniestro el

rio.

Ya palpaba los dolores
No sus duendes !/ terrO:.es.
Ya sab{a el cuento serio ,•
Que la vida le ensBñó.
y tentábale el misterio
Que la fácil muerte esconde.
El transporte de lanzarae ,
De ex~ialarse sn un segur:ao
:ara ir . ... ¡qué importa a dónde1
'yFuera? Juera de este mundo{
.
esa idea devolvió
Á su labio la sonrisa.
Dióse prisa y se lanz6.
Y en, alegre libertino
mirarte en esta dscena
·Que ameniza tu camino
Por el Támesis o el Sena.
Á.

109

'SL PVD'd DS t.08 817BPIBOII

Ven, recoge tus lawreles,
Y regálate cual sueles
En el baño y el festín.
¡ Brinda y bebe sin espanto
De esa espuma y sangre y llanto
Con que riegas tu jardín !

Recogedla con blandura,
Con gentil solicitud.
¡ Cuán delgada! Su figura
Cuenta aún su desventura,
Su belleza y juventud.
Componed sus miembros frígid-Os
Con esmero casto y pulcro
Antes, antes de que rígidos
Se revelen al sepulcro,
Y que al menos en s·u fosa
Paz y abrigo se les dé.
Y cerradle li,égo, luégo,
Esos ojos ya sin fuego, ·
Que parecen los de un ciego
Que nos mira y no 110s ve;
Porque alli quedó clavada
Sólo esa últimci mirada
Con que ansiosa y acosada
A abrazar la muerte/ué.

--

�110

•

OOL'&amp;ootÓN A.RIEL

, I Triste fin de una existencia
Aun más triste! En su demencia
La empujaron al abismo
La crueldad del egoísmo
Y la afrenta de su error.
Débil fue, mas no inocente.
Cruzad, pues, humildemente
Sus do~ manos sobre el pecho.
Cf!al s_i orara sin despecho
· Silenciosa y reverente .
/ Y delito y delincuenÍe
Dejad ambos al Señor!

Bolíoar, gutrrtro

•

guerrero pocos han luchado como
Bolívar y por tánto tiempo y con enemigos tan poderosos y disciplinados ~amo !o_s
que España le puso delante. Orgamzó y d1r1gió once campañas, desde la del Magdalena,
. en Nmeva Granada, en l.812, hasta la del Perú
en l.824 y 1825, y mandó en Jefe treinta y siete batallas campales, entre las que figuran las
dos de Carabobo, la de Araure, las de Boyacá y Bomboná, y, finalmente, la de Junín. Como guerrero, por otro aspecto, Bollvar es único, y apenas si pueden señalarse semejanzas
más o menos acordes con el escenario y la época en que actuó.
La disciplina y la aud¡,cia triunfan con Alejandro en los antiguos ~iempos. Las tres batallas que le abrieron el Asia fueron decididas
por las falanges macedónicas qne él mismo
mandaba y que arrojaba sobre masas estúpidas y confusas. En el Gránico y Arbelas vence
él con Grecia sobre Persia, la civilización sobre
la barbarie, la libertad occidentalsobre el despotismo de Oriente, pero el siglo de Alejandro
fue para Grecia el suntuoso y triste crepúsculo

C

RAFAEL POMBO
( El Marconigrama. Londres).

r

(í)

OMO

(1) Capitulo de: un libro inédito.

�113

112

COLEOCIÓN ARTEL

que precede a! oca~o del sol. Nadie le ha igu.alado en glona, nmguno en belleza heroica.
Aristóxenes refiere en sus Memorias que su
cnerpo exhalaba grato aroma; que manaba
de su boca y de toda su persona un olor delicioso 9u~ _Perfumaba sus vestidos. Sus ojos
eran v1v1s1mos, agrega Plutarco, llevaba el
cuello ligeramente inclinado hacia el hombro
izquierdo, y su tez era muy blanca y esa blancura tomaba el tinte de la rosa en el rostro y
en el pecho. Llevaba consigo la Ilíada, considerándola como el oráculo del arte militarpor la nochelaguardaba bajo su cabecera co~
su espada. Llegado a Troya, subió al templo
de ~inerva e hizo un sacrificio a la diosa y libaciones a los héroes; regó con aceite y colocó una corona sobre la tumba de Aquiles. Su
pasión fue la gloria, la fama su fin. Ser aplaudido y coronadó de rosas en Atenas hé ahí el
ideal de sus conquistas; mas no tr~spuestos
aún los umbrales de la juventud, embriagado
con las delicias de OrieEte, cubierto de laureles
fallece, como había nacido, porfirogénito, en-'
tre la P?rpu_ra y el vino. Nadie le ha igualado
en gloria, ninguno en belleza heroica por eso
decía Chateaubriand que es el hombr~ que más
se ha asemejado a los dioses inmortales!
Aníbal fue el primer militar que mostró dotes estratégicas, ,y, según Napoleón, no tuvo
par en la antigüedad. El, colocando la infantería en el centro, la caballería en las alas y al
frente la artillería, inventó el orden de batalla

que en las más tormentosas épocas del mundo
fué la cartilla de los guerreros, la de Gustavo
Adolfo, Condé, Turena y el gran Federico. Su
vida ~ué la más vasta, la más grande, la más
enérgica del mundo. A los nueve años ciñe la
espada y jura venganza en el altar de sus padres. Increíblemente audaz para correr hacia
el peligro y maravillosamente prudente en él,
nos_ ~ice Tito 1;,ivio; infatigable de cuerpo y de
espmtu, dorm,a sobre elsuelo,cubierto con su
capa; frugal, sufrido, descuidado en el vestir
se le distinguía sólo por sus armas y sus caba'.
llos; era el primero en llegar al combate y el
último en retirarse. Con una tropa de ;alva¡es, ~I decir de Polibio, escala los Alpes cuando
la m~ve cubre las montañas, y, desde su cima,
reamma los corazones de sus soldados most~ándoles con e! de~o las fértiles llanuras que
nega el Po, los ¡ardmes de Italia y la campiña
r~mana. Acampa en los pingües campos del
P,amonte, avanza sobre Turín, sobre Milán·
vence al enemigo en las orillas del Te~in des'.
pués en las del Trebia; franquea los Ape~inos
y los pantanos del Arno; desbarata al Cónsul
Flaminio en el lago de Trasimene· costea el
A_driático, desciende hacia Apulia: y, describiendo un semicírculo, se cierne, como un águila sobre su ~resa, so~re Roma. En Canoas parece sucumbir para s1empre el valor latino y
Anibal, ebrio de triunfos, se entrega a las d~licias de Capua, mas para luchar aún catorce
años, para desplegar todo el poder de su ge-

�114

OOLJ:OOI6N AltllL

:BOLÍVAR, GUERREt!O

nio, para marchar, correr, volar de ciudad en
ciudad, de confin en confin, para caer y levantarse y escapar y aparecer, como el Terror, ante Roma. Su fin fue la libertad de su patria, y
el odio inmisericorde a los enemigos de ella, el
resorte de su acción. Traicionado y perseguido, después de cincuenta años de brega, cuando ya no puede luchar más, toma el veneno y
muere por una causa santa; la más santa de
todas, la resistencia contra el usurpador extranjero.
El genio guerrero de Julio César se mostró
en el arte de acampar, asaltar y fortificarse
contra los ataques de los bárbaros. En menos
de diez años que ha durado su guerra en las
Galias, dice Plutarco, ha tomado por asalto
más de ochocientas ciudades, sometido trescientas naciones diferentes y combatido, en
batallas campales, contra tres millones de
enemigos. Es el mortal más completo que ha
vivido jamás. Tuvo todas las seducciones humanas: era fuerte, bravo, arrogante, elocuente,
noble, pródigo, elegante, hermoso; vencedor de
Grecia, respetó sus glorias y dió libertad a los
vencidos de Farsalia, diciéndoles: "os salvan
vuestros grandes muertos"; vencedor en Alesia, la destruye, la arrasa en sus cimientos, y
unce Vercingétoris a su carro triunfal. Tuvo
todas las virtudes y todos los vicios: gran político,gran orador, gran guerrero, gran escritor, gran seductor, y todo sin escrúpulos; fué s~
pensamiento triunfar y dominar sobre todos

y conquistar a Roma, su patria, que había conquistado el mundo. Mas, cuando sueña en ensanchar aún las fronteras del imperio; vengar
a Craso sobre los partos; domar los dacios y
getas y agregar a sus hazañas las de Alejandro, regresando de las márgenes del Indo circundado de gloria inmarcesible, César, como
una bestia feroz acorralada por los cazadores,
se debate en elSenado,entre los puñales de sus
amigos, hasta caer cubierta la cabeza con su
toga, al pie de la estatua de Pompeyo!
Federico, el grande, descubrió el arte de emplear las armas: infantería, caballería, artilleria, según las condiciones del terreno. En Leuthen, batalla que Napoleón llamó su obra
maestra, dió grande importancia a la infante•
ría, provista ya del fusil de bayoneta, inventada por Vauban, el primer ingeniero de su
tiempo, quien por tal reforma fue el verdadero
fundador de la táctica moderna. Pensaba que
la mejor defensiva era la ofensiva, y a su tenacidad en las retiradas y actividad en las victorias, sus más heroicas virtudes, debió el hacer frente durante siete años a una coalición
de naciones: Francia, Austria, Rusia. Guerrero extraordinario, genial administrador, fundó la grandeza de Alemania; político escéptico,
preparó la descuartización de Polonia; filósofo impío; elegante escritor francés; comentador de Maquiavelo y Montesquieu en sus
ocios de Sans-Souci; clásico historiador; poeta aun en los campos de batalla; amigo de to-

115

�11&amp;

OOLBOOIÓN ARIEL

BOLÍVAR, GUURBRO

do lo grande y todo lo bello, y amigo de Voltaire!
Napoleón dió importancia capital a la topografía y al estudio minucioso y científico de
los mapas, esto es, aplicó las matemáticas a
la guerra. "El terre_n o es el tablero de un general, decía; su buena o mala elección decide de
su talen to". Fue maestro consumado en la dirección de los movimientos generales, en los
planes de campaña y en el arte de escoger el
punto propicio para herir y de buscar, para
vencer, un aliado en el terreno y un presagio
seguro en la superioridad de la fuerza. "Calculaba bien, marchaba con celeridad, y la fortuna hacía el resto." Prefería a las grandes y
pesadas masas de combatientes, los pequeños
y ágiles ejércitos que movilizaba y hacía maniobrar como fichas de ajedrez: "No es el
gran número, conversaba en Santa Elena, el
que proporciona la victoria. Alejandro derrotó trescientos mil persas con veinte mil macedonios. Los planes más audaces fueron siempre los que mejor me salieron".
Napoleón fué también legislador y, a su pesar, propagandista de la revolución: ''He dado un código a Francia que sobrevivirá a los
demás monumentos de mi poder"; dió al mundo portentosa lección de energía, que guarda
in taeta, como preciosa herenéia, el pueblo francés; pero guerrero ante todo y sobre todo llevó el arte de la guerra a su perfección y dió la
última mano al gran cuadro heroico de la bis-

toria, prestándole una sublimidad cuasi divina que no podrán ajar los siglos. Su quimera
imperial ha devorado, entre 1804 y 1815,
más de u a millón setecientos mil franceses, a
los cuales hay que agregar dos millones de
hombres extranjeros, muertos a título de aliados o de enemigos. "Sólo tres bellos días cuen•
to en mi vida, decía: Marengo, Austerlitz y Jena". ¡Cuánta gloria en tres palabras!
Bolívar, sin inventar nada, reunió asombrosamente casi todas las pujanzas y virtudes de
sus predecesores. En Junín, Carabobo y Bomboná mostró el arrojo olímpico de Alejan•
dro; en la campaña de Boyacá fué un nuevo
Aníbal, más grande por haber vencido más
grandes obstáculos; tuvo la seducción, la elocuencia, el estilo, las debilidades y el genio
pasmosamente múltiple de César; el talento,
el buen gusto, la actividad. la constancia, el
rictus de impiedad del gran Federico; la visión
aquilina y la rápida y segura ejecución de Bonaparte, y, más que todo, la audacia, la f.érrea
voluntad, el sublime coraje, el sublime rencor
y el sublime ideal de Aníbal. Como él, Bolívar
lucha no sólo con los hombres sino también
con los elementos: "Si la naturaleza se opone
a nuestros designios, exclama entre las ruinas
de un terremoto, lucharemos contra ella y la
someteremos"; corno él, lo guía una divina
venganza, la más digna de las pasiones humanas, contra el brutal español y h.do lo que él
significa de fanatismo, superstición y tiranía:

117

.'

�118

COLECCIÓN ARIEL

BOLÍVAR,GUERRERO

"Diga usted a su rey y a su nación, le dice al
gobernador de Carta gen a que le proponía tratados de paz en nombre de Fernando VII que
el pueblo de Coloro bia está resuelto a
batir por siglos y siglos contra los españoles,
contra todos los hombres, y aun contra los
inmortales, si .éstos toman parte en la causa
de España"; recorre más espacio en América
que los T~me!-Janes y ~engiskanes en Asia; escala con e3ércitos salva3es las más altas montañas, acampa en los más inclementes desiertos y vadea los mayores ríos. En todas lascosas se ha instruido no por la especulación sino
por la práctica, y como Napoleón que se jactaba de que nada había en la guerra que no
pudiera hacer él mismo: "Si no hay nadie que
haga pólvora, yo sé fabricarla; sé construir
cureñas, sé fundir cañones", Bolívar era competente para todas las faenas, desde las más
elev_adas: estrategia, diplomacia, legislación,
hac!enda, hasta las más bajas y manuales, pero importantes para el éxito de la guerra.
Véase, si no, aquella célebre carta, escrita en
vísperas de Junín, en la cual daba minuciosas
instrucciones a sus intendentes y proveedores
sobi:e los potreros, pastos, aguas que debían
servi~ ~ara engordar las caballerías que iban
a dec1d1r la gran batalla; sobre la calidad espesor, dimensiones de las herraduras, cla~os
etc. Ante los asombrosos éxitos alcanzados
puede afirmuse, pues, sin vacilar, que todas
las órdenes, instrucciones, ordenanzas, decre-

co:n

.

119

tos del Libertador, fueron obras maestras de
previsión, de buen juicio, de tino, de genial
competencia.
Tenaz, cítiico, calculador, astuto, fecundo,
terrible, colérico, indolente, enamorado, cruel,
todo como et cartaginés, murió como .él en la
tristez~ y la desolación, pero _más afo_rtunado,
viendo vencidos a sus enemigos y hbre a su
patria. Sabio legislador, pero mal político, lo
mismo que Napoleón, no tuvo como él la ambición de Alejandro y de César, la de los conquistadores que aspiran a dominar y reinar
en una patria engrandecida por ellos. Aníbal
y Bolívar fueron héroes y !Dártires de la l~bertad y del derecho. Todos tienen sobre el Libertador es cierto, la excelsitud y esplendidez del
escen~rio yla maravillosa pátina de los siglos.
CORNELIO HISPANO
1916.

(Revista Moderna. Bogotá.)

�OONSIDERAOIONP::• SOBRE "DON .TUAN

consiaeraciones sobre "Don Juan"

CON

la visita a las tumbas de este gris no·
viembre, de nostalgias y esplines, llega todos los años la evocación de aquel simpático
descarado por quien las tumbas se poblaron, el
''gallardo Y calavera" Don Juan del alma mia.
Cinco teatros de Madrid representan el drama
de Zorrilla ante una sala llena. Enrique Borrás,
el prestigioso actor y el más ilustre tenorio de
este año, es un Don Juán mitigado pero admirable. ¿ Confesaré que me place la obra entrañablemente? Sonreiré por supuesto de algunos
"ángeles" o "palomas de amor'', sonreiré cuan~~- la metáfora adulzorada y sevillana tiene prohJ1dades de arabesco. Nuestro realismo minu.
cioso admite difícilmente espectros y ánimas en
• pena. Pero en conjunto "Donjuan" deja en nosotros la resonancia de un drama de Calderón.
"La vida es amor ...... " y sueño a ratos.
. Parece un acto sacramental, una tragedia mfs.
t1ca._El gran conflicto escolástico de los siglos
medios entre la predestinación y la libertad
aquí se resuelve de la más simpática y español¡
manera. ''Está de Dios" que Don Juan se salve.

11

121

Se respetará, sin embargo, su libertad, su albedrlo, pero, mostrándole en una fantasmagoría la
muerte próxima, se le invita eficazmente al acto
de contrición. Es un ºacomodo con el cielo'',
uno de esos santos tartufismos que inventara a
menudo la caridad peninsular y sobre todo la
andaluza. Triunfan la gracia santificante y la
voluntad de una mujer.
No olvidéis que estamos en la tierra de Maria
Santísima. Y es una delegada suya, una de esas
p:Uidas y meladas sevillanas de Murillo, la que
llega del otro mundo a rescatar el alma del amador. ¡ Cúal tarea más santa y cuál rescate
más profano 1 El pecador no sabe si se convierte o ama, la religión y el amor se asocian, la ruta
al cielo se transforma en un viaje de novios.
Pero hay muchos otros "españolismos" que
voy notando al pasar pára comprender el éxito
asombroso de este drama. Todo es innegablemente español aqui. Lo es la arrogancia fanfarrona con las mujeres. ~1irad en la calle el de~
senfado con que la requiere de amores el más
hampón transeunte. Recordad la facilidad con
que Don Quijote, a pesar de eu mala catadura y
su fino entendimiento cree y razona el amor
rendido de Altisidora. Es española-leed cartas
de novela popular y los "avisos" amatorios de
los periódicos-este intelecto de amor flo•rido,
este arábigo lujo de tropos con que se adorna

�122

OONSIDER.A.CIONES SO:SRE "DON JUAN"

OOLEOOIÓN ARllCL

aquí la frase apasionada. Y la aventura .donjuanesca, la conquista por la conquista más que por
la presa, el afán sin tregua ni término, están
delatando la voluntad antigua de Teresa 1 de
Quijote, de Ignacio. ¿ No es idéntico tesón con
objetos diversos? Un corazón, el cielo, la ínsula,
Dulcinea, doña Inés, todo es semejante .blanco
para la puntería de estas almas certeras y aceleradas. Esa misma recomendación devota, esa
idea del Cielo como un concurso en donde amistades Y compadrazgos pueden aprobar o suspender al postulante, ¿ no la hemos compartido todos, cuando creíamos? Y en fin, las vacilaciones
de Don Juan en el cementerio y en el banquete,
su brusca duda sobre la realidad del mundopor donde Calderón se acerca a la filosofía alemana-¿ no fué siempre como en tan castiza a ventura de Segismundo, el minuto de fatiga en el
esforzado, el minuto en que el árabe soñador
suplanta al capitán de tercios de matarifes?
Es español nuestro héroe, pero es también universal. ¿ Quién no lleva un Don Juan adentro?
Un Don Juan que no siempre puede salir a luz
pero sueña, por lo menos, en ver rendidas a todas ~as mujeres. El Tenorio es nuestro mal pensamiento, nuestro querido mal pensamiento de
los veinte años. Los tuvo siempre este hombre
Y fué tal vez su tragedia. La nuestra es no tenerlos sino una vez. Envejecemos. A la pereza de
I

123

corazón le llamamos fidelidad, y al miedo a la
aventura "sentar la cabeza". Pero con melancolía sedentaria miramos a los divinos nómades
del amor para quienes tiene un sentido terrible
la palabra eterno.
.•
Fué el resquemor de Don Juan. 1Canno ete~no ! ¿ Existe acaso? Cuantos han amado os dirán si son sinceros, que se disipa luego, por lo
me~os, la dulzura del primer diálogo Y la virginal torpeza del beso. Amarse e~ pronto una costumbre y un confort. No mudamos muchas veces de mujer ni de domicilio, por no desordenar
algunos pensamientos y algunos libros.
Pero allf en cualquiera esquina, emboscada
nos espera Ía mujer ideal-ideal porque es distinta, encantado.ra porque el hálito no la ha
desprestigiado aún. Si la aceptamos, pasará luego este minuto como los otros. En van~ los poetas, urgentemente cordiales, están urdiendo halos morosos para la pasajera santidad del amo~.
Toda la lírica no ha sido sino un reproche al cariño que se disipa, que no pued~ menos q~e disiparse. ¡ Pólvora en salvas I Qutzá no extste la Elegida, la única. No siempre fué mala ventur~
si no le dimos a Dulcinea tan soñado entendimiento de hermosura que en ninguna venta del
mundo la ·hallaremos. No me extraña que un
gran poeta haya tenido por compañera de su
vida a una cocinera. Si no llega la que no pue-

�12'

OOLEOOIÓN A.RIEL

de venir, ¡ qué más dan fregonas o marquesas 1
Vamos tropezando por supuesto con lo que
Schopenhauer llamaría las emboscadas de la es.
pecie. Esta mujer que pasa, es precisamente y
con urgencia, la felicidad. Sigámosla, abandonemos todo para seguirla hasta la esquina en
donde la trocaremos por cualquiera otra. La
primavera pérfida colabora a estos altos de gala
. ~n el camino. Todos hemos sentido en esos peligrosos días tibios, macerada el alma en ternuras, la necesidad de balbucear sandeces o penas .-viejas. HLJoró sobre mi chaleco", dice la burla
de Francia. ¿ Sobre cuántas blusas que pasan
vamos a hacer lo mismo ? Instalaríamos en un
pisito discreto a cada mujer y si nos niegan la
golosina, somos capaces de no dormir selún el
código r?mántico.
·
¡: ¡ •

¿ Compa~tió Don Juan tales ansias? Lo ante~or _me parece expresar precisamente "lo que no
smt1ó Don Juan". Tuvp demasiada salud espiritual para hacer el ridículo como Alfredo de Musset en Venecia. Estaba en primavera siempre.
Si quisiéramos valernos del manoseado mito
g~ego, diríamos que la flecha de este 1&lt;rquero
e¡emplar, iba directa al blanco. Era el halcón
de las monterías viriles y no esta golondrina nostálgica de aleros en que ha venido a -simbolizarse_ nuestr_o va~il_ante y ~barde amor. Mi amigo
G1ovannt Papm1, el admirable florentino, escri-

CONSIDERACIONES SOBRI.

11

D0N JUAN"

125

bió un cuento:" El hombre que no pu d o amar " .
Era Don Juan. Estoy de acuerdo si reputamos
al amor como un abandono, como una entrega.
y Don Juan no se ha entregado nunca. Le gus·
ta hojear mujeres. Es un precoz aficionado al
"reman psychologique" de cada vida. Le suponemos ahora como un Sthendal curioso infinitamente. No dirá, como los vulgares amadores,
que todas las mujeres son iguales. Sabrá ~iscernir en cada cu31 gracia y modales sm dupltcado.
Y concebimos que pueda sentir, al envejecer,
la melancol!a del químico moribundo sin haber
agotado las experiencias. Por este resquicio tiene cabida la mfstica. ¡ Miseria I No podemos acaparar todos los éxitos. Mil y tres dicen que
fueron los suyos. Pero hay millones de enamoradas probables. Y ante la melancolía de esta parquedad, excuso que un espíritu delicado vaya a
la iglesia para emplear su amor sobrante. Ya,
por lo demás, el amor a Inés significa 1~ fatiga
de Don Juan. Dice que ama en ella la virtud y
esto infiere vejez. Para los paladares estragadós
fué siempre condimento la pureza. Pero el buen
apetito de Casanova acepta todo, monja u horizontal, sin preferencias.
Se ha enmohecido la veleta. Desde entonces
ya no nos interesa o nos seduce de otro modo.
Nietszche hubiera seguido en este Juan amortiguado, la trepadora floración de la "mala con·

�. ."
&lt;;1~nc1a .

00LEOOI6N A.'Ril!!t

Considerado como 1
ic1smo en un alm f
a lucha del cato.
a uerte el d
Y se eterniza Don J '
rama se profundiT
·
uan es I · •
al vez prolonga la selvát·
. e mstinto joven.
bárbaro. Me lo figur
tea tndependencia del
.
o como un moz
. .
quien de pronto unos b b
o v1s1godo a
a llamar pecado s
dom re$ tristes le enseñan
uar orpáa•
S
gunos años, retando hasta tco. e va a reir al.
un desacato pueril y
a las sombras en
exagerado
está dentro y el mo b
' pero el morbo
se 11am
..
N o me digáis que esr osól
l a remord1m1ento.
cala vera. Toda Esp - o e drama de un mozo
con una tristeza impanta destá aquí debatiéndose
ora a de s
.
vez has vencido , Ga1·1
amana.¡ y otra
I eo !
Mas, combatiendo al am
do vida nueva a
orla Iglesia le ha daunque enfermiza Al h .
escarbarse la con .
.
·
ab1tuar a
c1enc1a e
tente, abre el camino d l n e1 examen peni.
· morosa" que tanto combat· e a1 "delec t ación
1eron os te61rea dos veces el p
d
J:Vgos. Se sabo.
eca o, al comet 1
1o. Además, el seduct
er o y al expiar.
·
or cobra el
..
ból1co
de Fausto M·
prest1g1o dia.
• 1entras má á d"
garita, más fácilmente la . ~ e n ida sea Mar.
convertir al pecad
l
m1s16n evangélica de
- I
or, a entrega d
na nés vence al b
esarmada. Doca o, mas no 1 "d
galeote de amor está
o v1 amos que su
.
Porque no podemo ya. un poco neurastémco
•
s imagina
D
·
tenido en una ave t
r a on Juan de
n ura. Aquí
•
del personaje de la ti º6
. no hablamos sólo
cc1 n, sino del "h0
·
mme-a-

ª

OONSIDE'RA.Oio:iU:9 soiRE ' 1DON .TUA.N"

127

femmes" que todos hemos visto alguna vez. Pone su genio en su vida como Wilde. ¿ Concebimos a un novelista que no escribiera más novelas porque la postrera fué exqelente? En el amor
hay también una especie de producción constante, de genio creador. Tal vez ninguna gloria se
equipara a la del viviente drama en tres actos,
a la del sublime tríptico: la frescura matinal de
la primera escaramuza, la gloriosa certidumbre
de poseer y la crueldad del abandono. ¿ Crueldad? Don Juan no puede mirar atrás. Su error
es ayer y su obra de arte es mañana. Manón se- ría su amante ideal; pocas mujeres se llaman
así; las más Ofelia o Gretchen.
Gajes del oficio son las quejas de la mújer preterida, pero muy útiles para el seductor las je.
remiadas. Por cada Ofelia muerta, se duplica el
prestigio de Hamlet, Y está probado que cuando se quema una falena en la lámpara, acuden
parvadas al reclamo. En el amor al peligro ha
hallado un francés filósofo la mejor base de la
moral. En el mismo fundamento reposa el amor
de las mujeres. Cuando la señora de Bovary se
va a la cita con Rodolfo, su mayor deliquio es
pensar que el excelente Carlos podría despertarse y sorprenderla. Por lo demás, poco les importa llorar después. Para consolarlas siempre hay
iglesias iluminadas, la fantasmagoría del enam'.&gt;rado místico. Tienen allí eI asilo las in váli-

•

�OQt,BOOIÓN ABl~L

1 1

128

das de corazón que verán a Dios. Y es la más '
admirable contribución del catolicismo al amor, 1
la de haber ense!lado a las victimas de Don Juan .
que hay un sabor e~celso en las lágrimas.

\

VENTURA GARCIA CALDBRON
(El Ffpro , Habana .)

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•

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�Imprenta Greña~

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                  <text> Colección Ariel de Joaquín García Monge. La misma fue una importante revista cultural que iniciara en 1906 bajo la dirección de su fundador y terminada en 1917 por Alfredo Greñas, sucesor de García Monge en la dirección de la revista. La Colección Ariel se caracterizó por difundir una selección de literatura clásica y moderna de distinguidos intelectuales latinoamericanos, europeos y estadounidenses. A partir de 1908 la revista incluye una sección denominada "Rincón de los niños"  </text>
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                    <text>REVIST
Agosto de 1915

Número prospecto.

t" La

,méxico
que se
ayuda
.n a los
creen'á sema.&lt;&gt;ica, fo' cantos de
-:-b,11ya a exal~ a labor
Porfi¿Quién,
Job no
.f)lando la
;a conmopendencia,
unos pues,
a historia
¡ y poder
ro pasado.
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úco.

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sesinos del
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pub!icació.1 . Nunca se habían dado 36 páginas tan completamente nutridas por el precio modcstísimo de 10 centavos.

A leerlo y a suscribirse
inmediatamente. Oiríjas: Ud a REVIST.\\IEXIC.\NA.
P. O. Box. No. 637.

~an Antonio, Texas.

Impreso en loa Talleres de

"El Imparcial de Texas''
712 Dolorosa St. San Antonio, Texas.

éxico, México y México . .. . Tal es en síntesis
nuestro programa.
Nos proponemos levantar el crédito de nuestro
pueblo ; desvanecer las calumnias propaladas en contra
de nuestra raza; exhibir con orgullo las nobles floraciones de la cultura mexicana; trabajar por la solidaridad de
todos los emigrados; contribuír al mejoramiento de aquellos compatriotas que desde hace medio siglo viven en
este país tan irredentos como los polacos de Varsovia y
los italianos do Istria; y sobre todo, avivar la fo en la
resurrección de la Patria.
Un año triste 'de destierro errante nos ha ratificado
el noble convencimiento de que los mexicanos no podemos vivir sino por México y para México. Nuestra nacionalidad forma parte de nuestro mismo ser y no hay fuerza atractiva que sea capaz de arrancar nuestro pensamiento del terruño. Quiso el destierro .oistraernos de nuestra honda pena desarrollando ante nuestras atónitas miradas la mayor tragedia que haya conmovido al mundo;
pero nuestros ojos, obcecados en lacontemplación de los
horizontes patrios, atraídos incesantemente por los macabros resplandores de la hoguera criminal que ha carbonizado nuestra civilización, apenas se han dado cuenta del genio estratégico del Mariscal Mackensen o de la
diplomacia maciza de Sir Edward Grey: llevamos en
el alma una tragedia interior y lo único que nos preocupa fundamentalmente es la salvación de México.
Nos hallamos en el caso en que 6e encontraría un
hijo que mientras su ma'dre agonizaba fuese obligado a
presenciar una tragedia de Esquilo.
Somos mexicanos, y por eso nuestro periódico se
ocupará preferentemente de México. Publicaremos semana por semana una crónica de vida social mexicana,
una revista imparcial y verídica de la prensa, una serena sección editorial, una página literaria dedicada íntegramente a uno de nuestros mejores poetas, otra página que contenga algún cuento selecto, una narración de
los acontecimientos universales de más relieve y una va,
riada sección de miscélanea. Como no podemos prescindir de nuestro siglo ni de nuestro medio, presentaremos además en la parte gráfica de nuestro periódico los
mejores grabados que se p'uedan publicar sobre la guerra europea y los sucesos mundiales de mayor trascendencia. Un arreglo que hemos podido celebrar con "The
New York Times" "The New York Tribune" y "New
Yorker Staats Zeitung," nos coloca en la feliz oportunidad de disponer de la mejor información gráfica del mundo. En este particular, tenemos el orgullo de comunicar
a nuestros lectores que ningún otro periódico puede proporcionale ilustraciones tan variadas, tan oportunas ni
tan imparciales.
Nuestra revista no será política; pero tampoco podrá prescindir de temas políticos. Aunqµe tenemos el firme propósito de ocuparnos en los asuntos que tiendan
a unir a los mexicanos y no en aquellos que puedan dividirlos, no estamos en aptitud 'de contemplar fríamente el desarrollo sombrío de la gran tragedia mexicana sin
tomar en ella una participación de sacrificio y responsabilidad. No! Una neutralidad tan abstracta en momentos tan tremendos sería criminal y antipatriótica. No seremos nosotros quiénes en instantes tan graves, se limiten a lavarse las manos como el famoso Procurador de
Judea.

M

de todo el Sur

Número pro1pecto.

-.-• PRO PATRIA -·-•

Material Escogido.- Grabados Espléndidos.-

Papel fino.- Todo por 10 centavos.

San Antonio, Texas, Agosto de 1915.

"SE TUMBAN O LEVANTAN LAS NACIONES." La
geografía mundial se está modificando y nuestro México
corre peligro de hundirse para siempre. Para que se
mantenga de pie necesitamos llamar en nuestra ayuda
a todos los eleméntos congregadores que sostienen a 101
p'ueblos: tradición, historia, moral, sentimiento, creencias, poesía . . . . Por eso nuestra revista presentará semanariamente trozos selectos de nuestra vida heroica, fotografías de nuestras joyas arquit-ectónicas; cantos de
nuestros trovadores, todo aquello que contribuya a cuitar el sentimiento patrio. Hoy comenzamos esta labor
reconstructora publicando el retrato del General Porfirio Diaz y alg11nos versos de Gutiérrez Nájera. ¿Quién,
leyendo una composición inspirada del Duque Job no
se siente mexicano con orgullo? ¿ Quién contemplando la
marcial figura del héroe de M,iahuatlán no evoca conmovido la lucha gigantesca ioe la Segunda Independencia,
y no cobra fe en la salvación de México? Hagamos pllCS,
la propaganda de nuestras letras y de nuestra historia
para olvidar un poco las amarguras actuales y poder
soñar en un porvenir tan hermoso como nuestro pasado.
Y ahora a trabajar. México fué la primera palabra
de este editorial. Que la última también sea México.
----o

Los Tópicos del Día
--0-

Los representantes diplomáticos de seis repúblicu
latino americanas, entre las cuales se encuentra Guatemala, se han reunido en Washington con el objeto de
buscarle término a la anarquía mexicana. ¿Quién hubiera dicho al orgullo mexicano de 1906, que Guatemala, el
país en donde nacieron y se equiparon los asesinos del
General Barillas iba a tomar cartas en sus asuntos interiores?

* * *

Uua pequeña partida de revolucionarios, probablemente carrancista, ha cr.uzado el Río Bruo y se encuentra
hostilizando los alrededores de Brownsville. "The San Antonio Light" los llama bandidos .
Nesotros nos permitimos preg,mtar al estimable pe·
riódico verpertino.
¿Por qué el robo de ganado, que se efectúa en 101 Eata~os Unidos., se llama bandidaje, en tanto que si se reci•·
tra en México, recibe el sonoro y pomposo nombre de
constitucionalismo?

* * *

El 20 de este mes, cumplir~os un año de preconstituciona1ismo
México lo ha. soportado.
¿ Qué mejor prueba de la fortaleza nacional?

* *

"i';

El General Funston ha ordenado a las tropas americanas de la frontera que mantengan los cañones listos, y
dispuestos a respQilder el fuego de las tropas mexicanas que luchan por la posesión de Nogales.
¡ Las vidas, inter~es y territorio americano son sagrados! Es preciso c;onte1tar metralla con metralla.
Sin embargo, los cien cadáveres sacrificados en el
'_'Lusitania," aún va~an _errantes sin que el pabcitón de las

�La caricatura del General Huerta.

Homenaie

/'
I
Santiago R. de la Vega I
un dibujante antihuertist (
que aún rnando procura r
diculizar con su pluma el
ntente la, facciones del so
dado ele Rellano, no puede co
,eguir pri, arla~ ele tortalez
ni Yirilidarl. ¡ Un homb
inerte. tenaz. incloma:&gt;le: c.
es el General ll uerta ! Y a
aparece lrn-ta cuando lo &lt;l
l,ujan su a(h·crsarios.
Ei señor de la Ve.t{a es u
admirador rlc .\lrnro Obr
¡rón: ) no obstante lás not&lt;
rias inclt1h!encias de ,u láp
generoso,· nunca h,1 podi&lt;
dibujarlo con facciones t
héroe ni con un gesto du
de férrea 1,1asculinida&lt;l.Sie1
¡¡re aparece el cabecilla ,
norense como un buen m
zo y na,]a más. En can
bio, el general 11 u~rta emer
,iempre de su lápiz como t
hombre, ~¡ ¡tn ho111\i1~!
único tal vez que tiene el st
premo prestigio de enson
brecer la blancura de la Ca
13lanca.
Es que &lt;le la Vega. por nr
que quiera ser político,
fundamentalmente ar ti s t
grande artista. Y la obra
arte, cuando es yerdatlera,
depende de la ,·oluntad. V·
mos a poner un ejemplo. ~
rique SienckieYickz escnb
una novela 1,opular que se 11
mó ·'Quo Vadis,í'· en la c~t.
quiso pintar la conve~s1.
del mundo pagano al cnstt
nismo. Y a pesar de que
novela est~ dedicada a lo·
\ las excelsitudes de la nue\
religión todos los lector
quedan enamo~ados de P.
tronío, el gentil Y no de. \;
nicio. el cristiano. Lo nusn
pasa a de 1~ Vega: sus roa I
nílica~ cancaturas procur
deprimir a los reaccionari?s
enaltecer "· algunos caud1ll
ele la ReYolució[!: pero a no
otros rios acontece 1.o ~ue
los lectores de Sie11ck1ev!eck
nos suelen gustar mas 1
retratos de las person
I
c¡ue trata de deprimir.
9 Y entre todos estos retr
tos, preferimos el del Gener
Huerta ¡ Cn hombre compl
to! .\ pesar de todos los P

A L A SEÑORA CARMEN R. R. DE DIAZ.

---oNo recordais la blanca, la &gt;.lulce creatura
que Dante vió en el bosque surgir entre la espesa
obscuridad radiosa. V uestra gentil figura
tiene el per fil gallardo de una ideal princesa.

,,.
1

Y así, ¡::or los zarzales
ju nto al valor heroico la
y sois ramo de lirios que
}os rastros del combate,

t

de la vida, atraviesa
angelical ternura;
suavemente besa
prendido a una armadura.

•.:i

i·~ .
:j

E l es todo firmeza ; vos sois toda blancura ;
su voluntad es hierro ; vuestra bondad es pura
flor de viru:d, qi:e al hierro, para vivir se afianza ;

Y mientras él medita sobre sus grandes cosas,
vos decoráis sus lauros con inmortales rosas
y le co!má:s Ja vida de amor y de esperanza.
LUIS G. URBINA.

-

----

SEÑORA CAR ME N ROMERO RUBIO VIUDA DE DIAZ.

Ultimo retrato del General Porfirio Díaz.
Los estragos de la.Ingratitud y del abandono.
El último retrato del General Don
Porfirio Díaz es la mejor historia que
se puede hacer de la amargura de su
destierro. Es todo un cuadro. En él
,e nota la figura marcial del paladín
de Oaxaca enteramente &lt;lesencantada
y vencida. Ya no tiene el rostro imponente de un hombre que manda sino la faz angustiada de t,n ser que
~Hfre. $u frente, antes soberana y
tranquila, aparece semivcla&lt;la por una
profunda melancolía y muestra la misma majestad ultrajada &lt;le los últimos
me~es de :daría Antonieta. Su boca
se ciera dt1ra111ente con un rictus marcado de dolor. en tanto que sus ojos
aquellos ojos relampaguean tes y domi~
nadorcs que lloraban en otro:; tiempos sin que las lágrimas dejasen ert
sus párpados una sola huella de trislJeza aparecen cansados. abatidos, con
de~eos vehementes de cerrarse para
siempre .....
i Que retrato tan conmo,·edor l Contemplándolo se evocan las grandes
clesnnturas de la historia. Se pienoa
en el Empraclor Carlos contemplando ,us propios funerales desde el )fona~terio de Yuste o en Bonaparte redactando su testam1..nto en Sta. Helena. Pero la tristeza que evoca la efigie
porfiriana es aún mucho mayor! Porque aquellos seres desventurados vieron sobre'l'ivir a su Patria de la catástrofe q,ue aniquiló sus últimas ilusiones, en tanto que Porfirio Díaz sintió la pesadumbre enorme de contemplar que desp.ués de su naufragi?

da fo rman una elegía tremenda. Porfirio Díaz en 1911 &lt;lió S\t Yida por
terminada. y si11 contestar las injurias de sus detractores, sin permitirse un solo desahogo, sin externar la
más leve cem.ura, ,in balbutir siquiera una queja. pasó sus últimos días
encarcelando en su propio pecho las
hondas amarguras que lo consumían .
Las lamentaciones del Rey Lear en
la tragedia de Shakespeare sacuden
el alma de espanto y de dolor: pero
el silencio de Porfirio Díaz es más
lastimero aún que aquella lamentaciones.
A pesar de sus errores. fué siempre
un mexicano dedicado a su pueblo y
a su raza. Por eso la destrucción &lt;le
su país lo angustió tanto, que los honores· q1:e recil, iera en las corte s Europeas, apenas si mitigaron un poco
la inmensidad de su descon~uelo. Un
día se encontró casualmente por las
calles de la capital francesa, con un
viejo am igo a quién acompañaba el
licenciado Miguel Díaz Lombardo,
\linistco diplomático, enviado por sug
adYer:.arios a París. Pué presentado
con éste, y el anciallo ex-Presidente
tendiéndole la man o con dignidad y
con sencillez le dijo: '·un mexicano, a
las órdenes de Ud., &amp;eñor ::II'inistro.''
Si, un mexicano, un Yerdadero mexicano: eso fué el héroe del 2 de Abril
hast2. su muerte.
El gobierno francés. maniiestó que
no enviaba tropas a sus funerales .
porque de hacerlo Heccsitaría descui-

de un \lariscal de Campo. Pero etse
homenaje grandioso, en lugar de
amortiguar su tragedia, lo único que
hace es acabarla de exace rbar : sólo
es un pedestal grandioso, para que se
destaqtt,e más su infortunio y su pesar.
Cuando se considera el abandono
en que Jo dejaron muchos de sus familiares y amigos, y sobre todo cuando se tiene en cuenta que los que
más implacablemnte lo combatieron
son aquellos que más servilmente lo
adularon. y que por una de esas ironías implacal,les del Destino cubren
hoy con gorros frigios sus cabezas ton
sttraclas ele esclavos, entonces se nos
figura que el atricla oaxaqueño, a
semejanza del gallardo Acteón fué co
denaclo por los dioses a ser dernrado
por sus propios perros!
¡ Pobre Anciano! Dedicó toda su
existencia a la Patria, y ésta le premió como a Aristides. con el destierro. dió una paz absoluta y un2. dulce
tranquilidad .a qu ince millones de compatriotas y ninguno de ellos sostuvo
su testa Yenerable en su abandonado
lecho de muerte; convirtió un inculto erial de un millón doscientos mil
kilómetros cuadrados en un huerto
feraz e industrioso t.n dnde se sustentaba alegremente la dichosa República )Iexicana; y hoy en ese huerto degenerado otra vez en erial y convertido en campo de matanza, no se le
concede ni siquiera la migaja de do~
u drad s de tierra

o
o
O

~ ~

~----

--------

Q

- __¿:---

..______________________...;;-s::=.;.·.;~~.·.;;ct. ,¡_·;~: f..;.;. _,~1/'c.;_;;J~~c;;;;;;;;;;~.
:t
sares.
•

A través de la Prensa
L?. Convenciór. Zapatista.
''The Xew York World,'' publica
ííííííúúúúúúúúTPmwfyp up up puupp
una crónica intervencionista rrwfdyp
; unn crónic?, interasantísima de una
' sesión parlamentaria celebrada en la
, ciudad de 1Iéxico vor los miembros
de la Convención zapatista. Reproducimos algu nos párrafos de las discurso que allí se pronunci~ron, no sola-

ha efectuado en el modo de pensar
de algunos rernlucionarios durante el
breve término de un año.
Luis Zubiría y Campa, antiguo
diputado maderista y Ministro de Haciencia en el Gabinete de Lagos Cházaro, expresó lo siguiente:
"Wilson y nadie más que Wilson,
es el responsable rle la presente situación de :.léxico, porque \Yilson

__.....,._

vuelve contra nosotros y nos amenaza, cuando ve que el personalismo
de Carranza es el q11e se 111terpone para lograr la pacificación de 11éxico."

* * *

Rafael Pérez Taylor, diputado suplente del Congreso madeirsta, refiriéndo~e al Gobie: no del General
Huerta dij:
··cayó no

~:!!~~lm.lli!J.'111. .

�Historia de un peso falso.

In Memoriam

- - - - - -- -

ante la tumba de Gutiérrez Nájera.

Era un ritmo: el que vibra en el espacio
orno queja inmortal y se levanta
llega del Señor hasta el palacio.
n ritmo! ... . y en el cielo de topacio
perdió: ¡ como todo lo que canta I
Era un ave; su nido, en el paraje
ue habitamos fo1J11ó; cual Filomela
orjeaba al amparo del follaje.
ra un ave! . . . . y . batiendo su plumaje,
e atej6: ¡como tddo lo que vuela!
Era un lampo : el flamígero, de plata,
ue tiende llll fulgor en la penumbra
casto amanacer y se dilata
or el éter ; un lampo!. ... y su luz grata
$e apagó: ¡como todo lo que alumbra!

~I

N~ ~ué s11 muerte conjunción febea
i puesta melancólica de Diana,
ino eclipse de Vésper, que recrea
Los cielos al nacer, y parpadea
~ cede ante la feérica mañana!
Morir cuando la vida nos reclama
:::uando la dicha suspirando quedo
'Adi6a.,"-murmura-y se extinguió la llama
)e la fe, y aunq11e el mundo dice: "ama!"
il coraz6n respon~e : "ya no puedo !"
Cuando sólo escuchamos por doquiera
)el tedío el cruel monologar eterno,
r en vano desparrama primavera
Su florido caudal. en la pradera,
?orque dentro llevamos el invierno,
Bien está! Mas partir en pleno dia,
::Uando el aol resplandece en su jornada,
~uando todo en el pecho ama y confía,
'Y la vida, Julieta enamorada,
~os dice: ¡no te vayas to\iavía!"

f
f
f
{

Y forma la ilusión mundos de encaje,
los troncos de savia están henchidos,
las frondas perfuman el boscaje,
loa nidos salpican el frondaje,
las aves arrullan en los ni:los,

Es muy triste en verdad! Tal fué tu suerte,
)h, poeta! y en vano a tu partida,
)pusieron al par su muro fuerte,
~or, más poderoso que la muerte!
'uventud: el paladión de la vida!
Ave, ritmo, luz nídda que encanta,
tl cariño a perderos se rebela,
tntre Dios y vosotros se levanta ... ,
da1 huís: ¡como todo lo que canta !
bs perdéis: ¡ como todo lo que vuela!
Pero que1das_!lQUÍ, con las queridas
demorias del ayer en dulce acuerdo,
h, poeta! Laa: almaa en que anidas,
mas son de ~speranzas extinguidas,

EL GRAN POETA MEXICANO,
DON MANUEL GUTIERREZ NAJERA.

NON OMNIS MORIAR.
¡No moriré del todo, amiga mía!
De mi ond11lante espíritu disperso
Algo, en la urna diáfana del verso
Piadosa guardará la Poesía.
Tal vez entonces por la boca inerme
Que muda aspire la infinita calma,
Oigas la voz de todo lo que duerme
Con los ojos abiertos en mi alma.
Hondos recuerdos de fugaces días,
Ternezas tristes que suspiran solas:
Pálidas, enfermizas alegrías
Sollozando al compás de las violas ....
Todo lo q11e medroso oculta el hombre
Se escapará, vibrante, del poeta
En áureo ritmo de canción secreta
Que invoque en cada cláusula tu- nombre.
Y acaso adviertas que de modo extraño
Suenan mis versos en tu oído atento,
Y en el cristal, que con mi soplo empallo,
Mires aparecer mi pensamiento.
Al ver entonces lo que yo soñaba,
Dirás de mi errabunda poesía :
-Era triste, vulgar lo que cantaba ....
¡ Más, qué canción tan bella la que oía!
Y porque alzo en tu recuerdo notas
Del coro universal, vívido y almo ;
Y porque brillan lágrimas ignotas
En el amargo cáliz '1e mi salmo,
Porque existe la santa Poesía
Y en ella irradias tu, mientras disperso
Atomo \:le mi sér esconda el

__________,

(*) I'arccía bueno! i Limpio. muy acepilladito, con s11
i Es indudabie que la aristocracia está 1P11y corrompida! Esá1ruila a _guisa de alfiler y caminando siempre por el lado de
te, se qued~ en una cantina: es~, eh la Concordia, aquel en
cara el muy bellaco y el que sólo de vista lo hubiera conocíla contaduna del teatro ____ _¡Solo el pe.-o falso el pobrecar el muy bellaco y el que sólo de vista lo hubiera conocílón, el de la clase media. el que no era crhtavo ~¡ tampoéo
do. no hubiera ncilado eh fiarle cuatro pesetas. Pero_____
i&gt;ersona decehte, siguió acompañando a su generoso proteccrean ustedes en las canas blancas y la plata que brilla! Aquel
tor, como Cordelia acompañó al rey Lear. En la Concordia
fué donde lo conocieron; allí le echl!.ron en cara su pobreza
peso era un peso teñido; su cabello era castaño, de cobre.
y él, por coquetería, porque le dijeran :-Es usted muy Luis
y no le quisieron fiar ni servir nada.
X.VI. se lo había empolvado.
La única moneda bu·ena se escapó ehtonces coti el moP or supuesto que era de padres de~conocidos. ¡ Estos
zo-no es nuevo que una señorita bien nacida se fugue con
pobrecitos ,pesos siempre son expósitos! A mí me inspialgún picnhe de cociria- y allí quedó el pobre peso, el que
no tenía hi un real, pero sí url corazón que no estaba toran mucha lástima, y de buen grado los recogería: pero mi
casa, es decir, la casa de ellos. el bol~illo de mi chaleco esdavía metalizado, acompañ ndo al amparador de su orfantá v1cío, desamueblado, lleno de aire y por eso no puedo
dad. en la tristeza, en el abandono,- en la miseria __ ___ ¡ Lo
recibirlos. Cuando alguno me cae procuro colocarlo en almismo que Cordelia al lacio del rey Lear!
¡De veras ehternecen estos pesos falsos! Mientras los
guna canüna, en ·una tienda, en la contadur*a de un teatro;
llamados buenos, los de alta alcurnia, los nacidos ert la opupero hoy están las colocaciones por las nubes y casi siemlenta casa de moneda, llevan mala vida y van pasando de
pre se 'queda en la calle el pobre peso.
Xo pasó lo mismo, sin embargo, con aquel de la buemano en mano como los periodistas venales. como los pona facha. de la sonrisa bonacholíticos tránsfugas. como las muna y del águila que parecía de
11 jeres coquetas; mientras estos vi\·erdad. Yó no sé en dónde me
DAMAS DISTINGUIDAS.
· ciosos impenitentes trasnochan
lo dieron: pero sí estoy cierto
en las fondas, compran la virtud
de cuál es la casa de comercio
de las doncellas y desdeñan al me
en dontle tuve la fortuna de conesteroso para irse con los ricos,
locarlo. gracias al buen corazón
el peso falso busca al pobre y no
lo abandona. a pesar del mal tra
y a la 1tnala Yista del respetable
comerciante cuyo nombre callo
to que éste le da siempre: no
por no ofender la cristiana mosale. se está rn su casa e11cerradestia ,de tan excelente sujeto,
dito: no compra nada y espera
Y. por .aquello de que hasta la
como sólo premio. de Yirtudes tan
1hano .jzqukrda dehe ignorar el
excelsas, el martirio. la ingratiien que liizo la derecha.
titud del hombre; ser aprehendiEJJo es qu e. como un benefido, en fin de cuentas. por ~1
cio no se pierde nunca. y como
gendarme sin .:ntrañas o morir
Dios recompensa a los caritaticlavado en la madera de algún
vos, el gener"so padre p¡1tatimostrador, co100 murió San Divo de mi peso falso no tardó en
mas en la cruz. ¡ Pobres pesos
J1aJl.:w a otro .:aballero que confalsos! A m.í me parten el alsintiera en hacerse cargo de la
ma cuando los veo en manos
criatura. Cuentan las malas lende otros.
guas que este rasgo lilantrópiEl de mi cuento, sin embargo. había empezado bien su vico no fué del todo puro: parece
que el nuevo protector de mi
da. ¡ Dios lo protegía por guapeso- y téngase entendido que
po. sí. por bueno, a pesar de
el cómerciante a quien yo encoque no creyera el escéptico memendé la crianza y educación
sero de la Concordia en tal bondel p'obre •expósito, era un candad; -por sencillo, por inocente.
tiner~nO' se dió cuenta exacta
1&gt;or honrado. A mí no me robó
nada: al cantinero, tampoco; y
de q• e ibá a hacer una obra de
misericorclia, en razón de que
al caballero c¡ue le sacó de la
repetidas libaciones habían oscantina, en donde no estaba a
cureci&lt;lo un tanto cuanto su visgusto, porque los pesos falsos
ta y entorpecido su tacto. Pero
son muy sóbrios. le recompensea porque aquel hombre poseía
só la buena, dándole una hermoun noble corazón, sea porque el
sa ilusión: la de contar con un
coñac predispone a la beneYopeso todavía.
Jcncia. el caso es que mi hom Y no sólo hizo e~o ___ ¡ya verán ustedes todo lo que hizo!
bre recibió el ,&gt;eso falso. no con
los brazos ab iertos, p_ero sí
El caballero se quedó en la
fonda meditahundo y triste ante
tendiéndole 1, diestra. Dió un
billete de a cinco duros, devolla taza de té. la copa de Burvióle cuatro el cantinero. y endeos, ya sin Burdeos. y el metre esos cuatn,, como amigo po•ero que estaba parado en frenbrc en compaíi ia ele ricos, iba mi
te de él como un signo de interrogación. Auella situación no
pei ~ ro ¡ vean ustedes cómo los
podía prolongarse. Cuando espobres somos buenos y cómo
tá alguien a solas con una inocente moneda falsa, se avergüen
Dios nos ha ~dornado con la vir
SEÑO RI TA ADELA GARITA
za como si estuviera con una
tud de los perros: la fidelidad!
Los cuatro c:\pitalistas. los cuamujer perdidll; quiere que no lo
vean. pasar de incógnito, que
Radicada en San Antonio, Texas.
tro pesos de plata. los aristó•·
· ·
d
¡
&gt;
,
.•
ningún amig0 lo sorpn:nda ___ _
cra,,as, siguieron e parra neª·
l orque seran muy buenas las monedas falsas __ ____ ¡ pero
la gente no lo quiere creer !
.
* Nos proponemos publicar en cada uno de
Yo mismo, en las primeras líneas de este cuento; cuannuestros números, cuentos y poei:-ías de los mejores
do no había encontrado un padre putativo para el peso falpoetas mexicanos. Hoy comenzamos esta tarea deso, lo JI amé bellaco. ¡ Tan imperioso es el poder del vulgo!
dicando esta página al cuento mejor de don Manuel
Todavía el cal:.allero, en un momento de mal humor,
Gutiérrez Nájera. El próximo número de n11estra
que no disculpo en él, pero que en mí habría disculpadv,
Revista dedicará su págin: lite~aria al
luego que quitaron los manteles de la
ol eó el e-

j

�·-·~
1

si &lt;le yera:-, no tienes corazón! i Y
yaya si ten*a corazón! Lo que no tenía ti infeliz era dinero.
El cahalJeru quedó meditabundo
por largo rato. ¡ Quién le había dado
aquel peso? Los recuerdos andaban
todavía por 511 me,,10ria como indecisos como distraídos. como soñolient~,. Pero no cabía duda, el peso
era falso! Y lo que es peor, ¡ era
el último!
Su dueño entonces se puso a hacer, no para uso propio, todo un trat ado de moral- La Yerda es. se decía, que soy un badulaque. Esta tarde
recibí en la oticina un billete de a
veinte. )le parece estarlo Yiendo ___ _
Londres-México ______ el águila _____ _
Don Benito Juárez ___ y ____ una cara
de perro. ¿ A dónde está el billete?
En los zarzales de la vida deja
alguna cosa cada cual; la oveja
su blanca lana; el hombre su virtud!
\' lo malo es que mi mujer esperaba esos veinte. Yo iba a darle quince ____ pero de ¿dónde cojo ahora eso~
quince?
Ei caiJalJero Yoh ió a arrojar con
ira el peso fabo ,o,)re el mármol de
la mesa. Por poco no ~e le romp ió
al infortunado el águila, el alfiler de
la corl ata! La única ventaja con que
cuentan los pesos falsos, es la de que
no podemos estre1larlos contra una es
quina.
jo\ la calle! La Esmeralda que ya
no baºla sobre tapi. oriental ni toca
donairosamente su ¡,andero: la pobre
Esmeralda que está ahora empleada
en la esquina de Plateros y que. como
' los antiguo,. serenos, da las horas
, mostrn a nuestro héroe su reloj iluminado. eran las doce de la noche.
, \ tal hora no hay dinero en la calle. Y era preciso voh-er a casa.
-Le ciaré a mi n.iijer el peso falso
para el desayuno, y mañana _____ yeremos ! l'ero nó ! Ella lo "nena en el
hu ró y así e, ~egnro que no me esrapo &lt;il' la riña. ¡ :'d al dita suerte ___ __ !
El pobre peso sufría en silencio los
insultos y araños de su padre putati,·n. e.-l·ondido en lo más oscuro del
bolsillo. ¡ Solo. tristemente solo!
El ca hall ero pasó frente a un garito. ¿ l~ntraría: P uede ser que estuviera en él algún amigo. \demás. allí
•. lo conocían _____hasta le cobraban de
cuando en ruando sus quincenas ___ _
Cuando menos, podu ,t abrir los créditos por cinco tluro, ____ \'olrió la vista atrá, y entró de pri,a como qnien
se arroja a la alberca.
El amigo cajero no estaba de guardia a&lt;¡nella norhe: pero probablemente yoh ena a la una. El caballero se
paró junto a la me,a de la ruleta. X o
sé qué encanto tiene esa bolita de
marfil que corre, brinca. ríe y da y
quita dinero: ¡pero e., tan chiquitna! Los pesos en co!umnas se apercibían a la l atalla formados en los casilleros del tapete yerclc. ¡ Y es taha
cierto nr.estro hombre de &lt;¡ue iha a
salir 32 ! ¡ Lo había visto! ¿ Pondría
el peso falso _____ ? La wrdad es que
aquello no era muy correcto ______ Pero alcaho. en aquella casa lo conocían _____ y ____ ¡ cómo habían de sospechar!
Con la mano algo trémula, abrió la
cartera como buscando algún billete
de banco-que: por ,;u puesto no estaba en casa-Yoh·ió a cerrarla sacó el
peso, y resueltamente, con ademán
gra n señor. lo puso al 32. El corazon
7

?e

son las co.as. Los bueno;, mozos
t ienen mucho adelantacJo ___ I] ay hombres que llegan a ministros extragero,. a rico,, a poetas, a sabios, na~la más que porque son buenos, m~zos. Y el peso aquel-ya lo hab1a dicho-era todo un buen mozo ______un
buen mozo bien yes tido.
¡ Treinta y dos Colorado!
La bola de marfil y el corazón del
jugador se pararon, como el reloj
cuya cuerda se rompe. ¡ Había ganado! Pero _____ ¿y si Jo conocían ____ ?
¡ Xo a éL ___ al otro __ __ al falso!
Xuestro amigo-porque ya debe ser
amigo nuestro este hijo mimado de la
dicha-turn un rasgo de genio. Recogió su peso desdeí1osamente y dijo
al que regenteaba la ruleta.:
-Quiero los otros treinta y cinco
en billetes.
¡Xo Jo habían tocado!__ ____ ¡ ~o lo
habían conocido _____ !Pagó el monte.
Cno de veinte ___ ___ uno de diez_ __ _
y otro color de chocolate. con la ligura de una mujer en camiósn y qtre está descansando de leer, separada por
estas dos palabras. Cinco pesos, del
retrato de una muchacha muy linda,
a quien el mal gust,:, del grabador le
puso una águila y un a víbora en el
pecho. El de a diez y el de color ele
chocolate eran para la señora que sue
na los pesos en la tapa del buró. El
de a veinte, el de Juárez. el patriótico, era para nuestro amigo ___ era el
que al día sigu iente se com·ertiría en
copas, en costillas a la milanesa: y,
por remate, en un triste y desconsolado peso falso.
¡ Qué afortunados son los pesos fal sos y los hombres pícaros!
Los que estaban al redeodr del tapete verde. hacían lado al dichoso
punto para que entrara en el ruedo y se sentara. Pero, dicho sea en
honra ele nuestro buen am igo, el fué
prudente, tuvo iuerza de ánimo y
volYió la espalda a la traidora mesa.
\'oh·ería, sí, a dejar en ella su fu tura quincena, o propiamente hablando.
el futuro imperfecto de su quincena.
pero lo que es aquelJa noche se entregaba a las delicias y a los pellizcos
del hogar.
Cuando ,e sintió en la calle con su
honrado, su genero;.o peso falso, que
hahía 5iclo tan bueno. y con el retrato ele Juárez, con el busto de un perro, y con el grabado que repre,-nta
a una señora en cami,ón. rebosaba
alegría nuetsro querido am igo. Ya era
tan bueno com el peso falso. at¡uel
honrado e in teligente caballero. Habría prestado un duro a cualquier ami
•ro pobre; habría repartido alguno,
~cales entre los pordioseros. Caminando aprisa, aprisa por las calles.
pensaba en su pobrecita mujer que
era tan buena persona, que lo estaría
esperando ___ para que le diera el gasto.
Pi.1is, l'cpoux volage
rentrant au logis
pour paraitre sage
prend des airs conflits.
il pense á sa femme
-seule dans son litet de chcz madame
un galan s'enfuit . . .. !
Voici l'aube vermeille,
Etc.
Esto cantan en una opereto que se
e,. trenó en París a fines del mes pasado y que se llama El Huevo Rojo;
pero esto no lo tarareaba siquiera
· cto ami o. )Or uc no

llUC

cierto muchachito que yoceaba periódicos y a quien llamaban el inglés. Y
parecía inglés en verdad, porque era
muy blanco, muy rubio y hasta habría sido bonito con no ;;er tan pohre. Por supuesto no conocía a su
µadre _____ era uno de tantos pesos
falsos humanos, de esos que circulan
subrepticialmente por el mundo y qúe
ninguno sabe dónde fueron acuñados.
Pero a la madre, sí la conocía. Le pegaba. Ese sería su modo de acariciar.
También cuando no se come, es imposible estar de buen humor. Y muchas veces aquella desgraciada no comía. Sobre todo, era la madre; lo que
no se tiene más que un a Yez, lo que
siempre YiYe poco; la madre que aunl'lle sea mala, es.buena a ratos, aquei'1a en cuya boca no suena el tú como un insulto __ Ja madfe, en suma __ _
nada más la madre! Y como aquel
niño tenía en las nnas sangre buena-sagre colorida con vino,sangre
empobrecida en las noches de orgía ,
pero sangre, en fin ele hombres que
pensaron y sintieron hace muchos
años-amaba mucho a la mamá_ __ _
Y a la hermanita, a la que vendía billetes ____ a esa que llamaban la france

!

CON MI HIJO.

BELLEZAS INFANTILES

sa.
La madre, para él. era muy bue-·
na ; pero le pegaba cuando no podía
llevarle el pobre una peseta. Y aquella noche-¡ la del peso falso !-estaba el chiquitín con El Nacional, con
El Tiempo de mañana, pero sin un
centavo en el bolsillo de su desgarrado pantalón. ¡ :1\ o compraba periódicos la gente ! Y no se atrevía a volrer a su accesoria, no por miedo a
los golpes, sino por no afligir a la
mamá.
Tan pálido, tan triste lo vió el afortunado jugador, que quiso, realmente
quiso darle una limusna. Tal vez le
habría comprado todos los periódi_cos, porque así son los jugadores
mando ganan. Pero dar cinco pesos
a 1111 perillán de cs:s ralea. era dema,iado. Y el jugador había reribidn
los treinta y cinco en billetes. Xo le
quedaba más que un peso falso.
Ocurriósele entoNces una travesura: hacer bobo al muchacho.
-Toma, inglés, para tus hojas con
catalán, ¡ anda! ¡Emborráchate!
¡Y allá fué el peso falso!
Y no, el muchacho no creyó que lo
habían engañado. Tenía aquel señor
tan buena dlra como el peso falsa.
¡Qué hueno era! Si hubiera recibido
esa moneda para devo\Yer ~iete reale~
y medio, cobrando El Nacional o El
Tiempo de mañana, la habría sonodo
en la, Josas del zaguán, rnyo umbral
le servía casi de techo; habría prrgi•ntado si era bueno o nó , al abarrotero que aun tenía abierta su tienda.
Pero ¡ ele limosna! ¡ Brillaba tanto en
la noche¡ ¡ Brillaba tanto para su alma hambrienta ele dar alga a la mamá y a la herman ! ¡ Qué buen señor!_______ ¡Habría ganado algún
premio en la lotería!_ ____ Sería rico !
Quien sabe____ _
¡ Qué buen señor era el del peso falso!
Le había dicho:- Anda, Ye y emborrachate '----- Pero así dicen todos.
ecogió el Rarapiezo los periódicoi-.,
y coriendo como si tuviera fuerzas.
fué hasta muy lejos, hasta la puerta
de su casa. Ko le abrrieron. La viejecita-la llamo viejecita aunque aporreara a ese mudiacho, porque, al caPasa a la Penúltima Pág) .

LA ELEGANCIA EN LOS NIÑOS.

Hay una cu,a qur me hace estremecer: mi hijo:
,~lgunas veces. mirándole, me figuro muchos millares
L~ ~leganci?. en lor. niños er. un?. copié'. e
miniatura de la elegancia de los padres, as
~e niños de su edad nacidos en el mismo día, y que en este
como sus gestos, su coquetería. s&lt;1 cuidad
mstante son como él, inocentes y cariiio.,os; me los tiguro
en la corrección. Los niños desde su má
en sus cunas, entre los brazos de sus madres, cubiertos ele
corta edad, poseen en germen to"do aquell
de besos y llamada con los más dulces nombres de la lenque admiran en los mayores
gua humana; veo en el corazón de sus padres la misma esLa verdadera elegancia de los niños es sn desnudez
peranza, el mismo presentimiento de que serán honrados y
Todas las madres podrán darse cuenta exacta de esta afir
felices, mejor dicho, la misma seguridad mía, y no de otro
mación.
modo alimentada c¡ue como yo alimento la mía al mirar a
¿ Será necesario evocar la imagen encantadora y clási
mi hijo; y pien~o que, sin embargo, de toda esa legión de
ca de esos adorables y pequeños bohemios que corren et
angelitos saldrán ladrones, falsarios, asesinos, !parricidas,
las calles detrás de un coche, pidiendo una limosna y mos
que arrojarán la desesperación y la deshonra sobre sus fa.
trando, según la expresión de sus madres, ''todo lo que po
milias. Cuando este pensamiento se fija en mi cabeza, tengo
seen."
que hacer gran esfuerzo para librarme de él.
Es que la gracia es natural e1
Esta mañana tomé mi niño so
el niño y por eso aparecerá so
bre la srodillas, y le pregunté:
bre todo cuando nada entrab
-Xiño, ¿serás tú asesino?
su delicada y suave moYilidacl.
E l no comprende toda\'Ía el
La belleza del niño es, siem
significado de estas palabras.
pre, su salud; decimos un "her
- Sí:._respondió,-pero quiero
moso bebé," por un niño san
dulces.
y robusto. La belleza de un ni
¡ Si pudiese adiYinar su porveño, repetimos. son sus brazos
nir, como hacen los gitanos, en
sus piernas rollizos y bien 1110
la palma de la mano!
delados, sus mejillas redonda
- ¿Qué manejará esta manefirmes y rosadas.
cita ? ¿La espada? ¿El puñ al?
La pl uma? ¿El arco del YioXi au n en las épocas más ro
lín? ¿ El escapelo del a natomismánticas, ha sido. la palidez e
la infancia, rualidad de supre
ta~
Pobre manecita, ¡ cuántas veces
ma distinción, ni la neurasteni
y sus estigmas están en ella el
sotendrás la cabeza fatigada por
el ingrato trabjo o por el penmoda, como entre los adulto
samien to dohroso ! i De cuánClaro está que no es costumbr
tas cartas listadas de negro
dejar a los niños desnudos y e
romperás el sello! ¡ Cuántas
una lástima; lástima para 1w:-,
otros, que nos pri,·amos de u
diestras de falsos amigos y de
espectáculo ele admirable armo
mujeres indignas tendrás que
nía; y lástima para Jo5 niño
estrechar!
puesto que, con la necesida
Pero tú la conserYerás limpia
de toda mancha. hijo mío; y si
de vestirse según los recurso
cuando te hiera un gran dolor ,
de sus padres, nacerá en ello
el primero y doloroso concept
inmerecido, te asaltan impulsos
de las desigualdades sociales.
de levantarla cu alto, no la leComienzan los niños, desd
Yantes, nó, para maldecir, sino
sus más tiernos años, a ~abe
para juntarla con la otro como
que hay en el mundo ricos y po
tocias las noches y todas las ma
bres, desde que aprecia la el
ñanas te enseña tu madre.
ferncia entre las lanas y las se
~liro su manecita, la abarco
das. Y así, lentamente. se y
toda en mi puño, y sonrío penformando, en los que sólo tic
sando qne pasaron también por
nen aquéllas. el rencor ine,·ita
l esta forma las manos de los
ble y ama rgo que se trae apare
guerreros más formidables y de
I los artífices más· gloriosos del
jado la miseria.
El primer vestido.
mundo.Y de esta idea paso a
Se pretende que los niños sic
mis pensamientos predilectos
ten un placer intensí~imo al e, I
de la infamia de los graneles
trenar una '"toilette;'' sin duda
hombres.
fuerza de oír decir c¡ue van, cot
)fe figuro ¡¡ Homero, que se
el traje nuevo a estar muy her
desespera porque le han quitamosos, acaban por ir a mirar
do un arbérch igo; a César. que
se al espejo con complaccnci:
tiembla delante de un ratón ; a
persuadiéndose de que son en
Dante, que salta ele l.1 silla de
can tadores, y que encantarán
un caballo de madera; a ?111guel
sus familias. Pero, a la Yerdat
J\ ngel, que mi,,11tr.1c; su padre
es sólo la coquetería de las ma
le en$eña una estatua, se dedica
dres la que hace la coqueteri
a machacar un hueso con Ci
de los niños.
pie, y a la señora Bonaparte,
que dice al futuro vencedor de
Y por lo que hace a los ni
NIÑO CESAR AUGUSTO FARIAS.
Europa:
ños, si es exacto que el día e,
De Laredo, Texas.
- i Qué vergüenza! ¡A esa
que se les abotona el prime
pantalón, toma en su vida un
edad, caundo se tiene una neceimportacnia casi histórica, es, ante todo porque
sidad, no se ensucia de este modo la casa!_ __ _
talón, por su confección peculiar, los libertará de
i Si llega.se a ser un grande hombre! Es el sueño de todos
continua y humillante de sus amas____ _
los padres: pero no es un imposible.
Pero ¡ con cuántas privaciones de postre, de
Enigma, enigma al fin; geroglífico cuya signilicacióu es
aún desconocida: palabra de la cual no está escrita más qu.:
ha ten ido que pagar el niño, el orgullo de
la primera letra: número de la inmensa lotería humana. E3pantalón!
ta duela es el más du lce alimento de mi vida.
-Vas a ensuciar tu vestido nuevo ___ _
~! e parece que poseo misterioso cofrecillo en el cuai
-Vas a romper tu ropa nueva ____ _
PS posible que haya un puñado de arena o un montón de
J erlas. Estoy cerca de los trein ta años: mi pon-enir que emUn rústico de comedia exclama:
pezaba a limitarse. se ha prolongado de improYiso ; he per-Cuando me pongo mi vestido nueYo, nunca me
to ____ _
dido las últimas ilusiones de la juventud: he encontrado las
infinitas ilusiones ele la infancia. ¿Qué importa que
Y en cambio los niño\ cua ndo Jleyan un traje 1111

•

I

�La Oliva de la Paz. I=======JoJn un sediento erial, que en ,•ano espera
d~ manoR del gañán la sementera
y las caricias del arndo bronco,
tiendo los brazos a la " zul esfera
de añosa oliva el r eto, cido tronro :
y do pompa desnudo, áspero, yerlri,
en IA griR Jejanlk, el caminante,
del moribundo sol al brillo incierto,
el esqueleto de Ün gigante
sobre la arenil del deKierto:

**

,;

}'ué ayel', cuando a la sombrá de ese ,i1iv,,
que, desde el Bravo n Yucatán, altivo
las simbólicas frondas extendia,
un pueblo libre, d e su bien cauti\•o,
en en,•idiada placidez vivla.
AIH el genio encontró la rica vetk
del sabe1' codiciado,
riH&amp; y libros la n iñez inquieta,
111 industria esfuerzos, brios el soldado,
ti arte ritmos, alas el poeta,
) la razs de .\náh11ac floreciente
de amor pa\rio, fecundo
\'alles, como el fuego, ardiente
,·orno e lla altivo y co1'10 el ma1·, profundü.
.\111 al obrero, de \ionradez ejemplo,
que convierte a la fábrica en un templo
) en aras vaporosas ''&gt;S telares
donde, al compás de la ágil lanzadora,
improvisa monótonos cantares
a la novia garrida que le esper a
en la alegre ventana i'e sus lares;
y al labriego que empuña la man,1e1·a
dd con-o arado, al despuntar el dla.
1
) . &amp;ten to sólo a la mezquina paga,
; no la abandona hasta que el sol se apaga
¡ en las negruras de h1 noche fría,
el pan moreno, trabajoso, duro,
y. a11Dque escaso, seguro,
uno el pecho )' vaclo
: dt la1 codicias de oro y de laurele~.
1u supo " dulces mi, les
1 1·omido al pié de su follaje umbrío.
'
Huyeron ¡ay¡ veloces las dulzuras.
I de aquella edad feliz , y al alma azotan,
tempestades de miedo y de tristura,
que, po: el aire envenenad&lt;• flotan ,
• ,·orno efluvios de abiertas sepulturas
Yace mudo el taller, triste, sombrío,
y no se escucha en la extendiad v~ga,
fera z ayel', y hoy páramo vaclo,
el canto de la arada y de la siegn.
Es que la dicha. cual mujer liviana.
del Anáhuac huyó, r en las ciudades
y yermak soledades.
tatalló el huracán bra,io y ronco
que de la verde oliva mexicana,
Ídejó sin pompa al calcinado tro111·&lt;1.

I

¡

* * *
i La centella la hirió¡ ¡ Quién el rarniw,
: del cielo mexicano, antes sereno,
I a la nube mostró, y dij saña lleno,
, uelav&lt;• de vandálico d estino
hinchó de rayos su pedrusco seno!
i En qué yunque inclemente!
i qué mano parricida,
¡con fuego de Luzbel y odio sah-aje,

forjó el rayo fatal que hendió la frente
d el santo olivo, y con In propia herida,
al astillar su espléndio ramaje,
•
tronch6 de un pueblo la pujante vida 1
¡ Quién lo sabe'--- también allá, en

la

(altura,
l r. región del ;1:,·r, 'lo no llegun
ni el odio insano ni la c;w1dio im¡mm,
oe negros

s~ empeñan en llorris&lt;'na porfí"
)', cual negra mesnada do gi¡;actt~
Ne embisten, retroceden, chocan, cejan,
y, por el cielo tenebroso, dejan,
los flotantes girones de su seno.
~11 esa luche ciega, encarnizada.
les da, poi' grito de combat..•. e' t1·n,·11fl
e1 fl,imi~f'ro n,yo poi' ,)\q•:L&lt;li, ~

En 111 negra ansiedad ate rradora
11ue a todos hos devora,
r en el mar ele la angustia nos abisma
como a roto bajel, la historia mism&amp;
do esas tormentas el mislerio ignora.
Mejor es no indaga•·lo
que tener que llorarlo
después de remover su fondo oscuro,
y en 111 dudll pun,ante,
~s más grato, y más noble, y iuás segur o
poner los ojos en la Patria amante,
que, aún puede en el tenit de sus dolores,
tornando al pecho la perdida calma.
iluminar con mágicos fulgore s
eRta angustiosa cerrazón del alma.
¡Desde aquí la contP.mplo¡ ___ como aquella
Yirgen, del Valle de .Tudea, encanto,
en su aurora feliz , como el sol bella,
r aún más hermosa en su mortal quebranto,
en la cumbre del Gólgota divino,
ron un dolor sublime,
11álido el rostro, acongojada, inerte,
junto al madero ensangrentado gime,
,londe lucha la v ida , on la muerte,
tal nuestra hermosa Patria mexicana,
la Virgen india, la de faz morena.
de porte augusto, y .de m irada altiva.
grande en la dicha aye,, y hoy en la pen a
mayor aún, con maje@tad serena,
gime a los pies de la agostada oliva
&lt;rue amante besa y con su llanto balia.
So estás ¡oh Patria¡ sola; un pueblo amigo
,,ue, en su seno te dió calor y abrigo
en los albores de tu vida, España.
que compartió gozosa \us amores,
tiene parte también en tus dolores.
)' muy rerca de ti, llora contigo
,·on ansieclad de madre ____ En el anhelo
de volver a aquel tronco, savia y vida
la triste Pall'ia por la 1rng11stia deg11,
de hinojos o nel suelo,
con los torrentes d e earmín le 1·iega
Hrtidos en la lucha fratritda.
Empeño vano, ¡ oh l"ctria infortunada ¡
la sangre de tus hijos derramd11
ele tu historia en los rampos ubertozos,
hizo brotar frondosos
,,11 los enhiestos montes y en los llanos
los verdes lauros que tu frente ciiien:
mns ¡ ay¡ la sangrp qr e ni laurel aviva
de la Patria ofrendada en los altares,
,i es .\bel o Caln, cuando es de hermano~
1rue, como hienas, a zaTpadas rif\en,
,·nal lava de un volrírn. sera la oliva.

* * *
i So habrá

esperanza ! ¡ ni pi

continuo
(llan!t

&lt;1ue transidos de espanto,
Y faltos del apoyo y dP.I cariño
de hijos, padres, y esposos que cayeron
en la lucha inhumana,
,·ierten, sumidos en letal quebranto,
la esposa en su viudez, la madre anciana,.
y el inocente candoroso niño
&lt;¡ue, con mala fortuna,
encontró la horfandad junto a la cuna
o en los umbrales de St. edad temprana,
Y mitiga tu llanto y tus dolores ;
otra Virgen indiana,
como tú, como

imagen borro~:\.
nimbada con los patrios 1·ebplandorfs,
es slmbolo de raza en la bandera,
que tremoló el anciano ele Dolores,
¡-ace a tu lado muda y pensativa.
En ti los dulces pensamientos fijos,
al pie del arbol seco gime y llora
tus penas y los yerros de tus ·hijos,
y ese llanto que Yierte compasiva,
más bello que las perlas de la aurora,
es el riego fecundo de tu oliva.Con este suaye y vil'ginal tributo
de lágrimas, en b1·eve Tediviva,
de nuevo, ostentará su dulce fruto,
y no será aquel tronco, ásper o, yerto,
,,ue, en la gris lejanía, al caminante,
del moribundo sol al 1-rillo incierto,
semeja el esqueleto de un gigante
de pie sobre la arena !le! desierto.1'11)'8

PBRO. JULIAN G. VILLALAIN.
(1) .-Nota..-Esta
bermosisima
poesía
filé premiada en los últimos .fuegos Florales que se celebraron ?n la ciudad de Mé·
xico. La gran tragedia que se está deurrollando en Europa, la vuelve en e\tos mo·
mentos de inter és universal.

fATUIOAD POSTUMA
- - o--

Cuando )'O muera, al borde de mi lecho
Quiero ver una hermosa reclint.dt.,
Que escuche, con sonrisas en los labio~.
l.tt ronfesi6n postr~rn de mis faltas.

11
1

Anhelo oÍl', en vez de hondos gemidos,
Trister. ayes y fúnebren plegarias,
De Byron las estrofas inmortales,
De Mignon la nostálgi_ra romanza.
Haced que junt o al !éren·o se agrn¡&gt;en
Las Tirgenes más bellas de mi patria
Y que cubran, al son de alegres cantos,
Mi l11et11oso atau&lt;I de r osas blancas.
l•'ormando luego perfumada hoguera
.lrrojad mi cadáver n las llamas,
Y no me abandonéis hasta el instante
En que mi cuerpo, bajo formas vagas,
Ascienda raudo a la c,•leste altura
Donde fijé en un tiempo mi esperanza.
}lás si queréis guardar mis pobres restos,
Grabad sobre mi tumbh estas palabras:
'·; Amó sólo en el mundo la belleza¡
¡Que enrnentre ahora In Verdnd su almn; ''

JULIAN DEL CASAL.

-~~---o---~~
EL CREDO DE FRANCIA
- -o- -

o ración P atl'iotien
''C,·eo en la sangr e de la herida y en el
agua bendita, en el fuego de la artilleria,
en la llama de c irio y en la cuenta del rosario.
"Creo en los votos sagra&lt;los de los vie·
jos y en la omnipotente ignorancia de los
niños.
"Creo en la oraci6n de las mujeres, elT el
heroico insomnio de la esposa, en la cal·
ma piadosa de las madres, en la pureza de
nuestra causa y en In gloria inmaculada
de nuestras banderas.
· 'Creo en nuestro gran pasado, en nuestro
g ran presente y en nuestro porvenil' miíg
grande.
"Creo en las manos armadas de hierro
unidas.
en nosotros. Creo eu Dios, Creo,

,

�El Rey de Italia conferencia con uno de los altos Jefes del Estado Mayor.

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Cuerpo de cosacos desfilando por las calles de Bruselas.

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�Oficiales de artillena Serbia obset·
vando al enemigo desde los muros
de la fortaleza Semeniria .

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¡rana da

·,

Un cañón

ce

tres p:-lgadas de la.rtillería Servia en el momento

c. ..

arrojar el proyectil.

-

--

Un crucifijo respetado por las balas en
i:na iglesia destruida.

�.

...._;

.1

.

.,

�,..

.

. . . ),o •

El Kaiser Guillermo II, que próximamente hará su entrada triunfal en la capital de Polonia.

La Juventud de Guillermo II.
"Sus Impresiones en Paris''
La fácil y fecunda fa ntasía popular
ha contado varias veces cómo Gui
ll ermo I l, para sub~traerse un mo mento a los enojos &lt;lt: la Yida Je cur te, abandonara ,ecretamenle Posldam, realizando un .. l'autelosa y rá pida vis ta a Parí,. arumpañado por
1111 amigo íiel.
.-\ tales relatos hemos opuesto siempre escéptica sonri sa, consciente, de
las mil dificultade~ materiale, que
habrían de ofre cer,e a l Kaiser para
burlar la vigilancia de sus fam ili arb.
quienes, sin duda, se hubieran opue,to a que el Sobera:10 se expusie,-c a
ser objeto de demostracione, ho,tiles, por parte de un pueblo que no podía o lvidar la "debacle" del 70. Pero
no era sólo este temor. Los mismos
(;obiernos habrían eludido tlluas la,
re~pon~abilidades derivadas ele lo s
desagradables incidentes. ~ o hace
aún tres meses , la presidencia del último salón parisino oponíase de un
modo rotundo, llegando a plantear
la cuestión de conhanza, a que figurara en el certamen, entre las obras
de un famoso escultor tudesco, un
hu sto del Emperador. Temíase q1.:e 1~1
marmórea efi ·ue determinara explo-

siones del fe rmento antiteutón. Por
embajadas y canr illerias paso una som
bra trágica. En,01,1:irecíeronse las
gra\'1:, frente, diplomáticas y el f:n
ta~ma de la guerni. apareció t'l1 el camJH&gt; de las po~iLilida..:es.
\ si l'Sc penetrante sentido tle responsabili&lt;la&lt;l. tan altas y delicadas.
presentó el gran peligro latente de
una guerra franco alemana en la ~imple exposició n ele un retrato, en el
:1ng-ulo tranquilo y discreto de una
:-,ala. rúmo habría podido perm1t1r
nnnra. ni bajo ni1,gún pretexto. el
¡,a,eo a tra\é, de las populosas avenielas parisienses del verdadero. del
auténtico Guillermo. tan característirn, tan difícilmente cfüimulable?
L a leyenda de la Yi,ita, eas pintore,ca leyenda florecida en la imagi
nación popular. no era pues, acreedo·
ra al créd ito ele las gentes. Lo., polt
ticos hien informal.los negaron qut
el \'iaje se hubiera eiectnado en ningún tiempo, después de la guerra
franco-prusiana, y los periódicos germano, aíiadieron, con cierto aire fan ·
farrón: "El Emperador no ha dado
hasta hoy ningún paseo por Park
)lás como tiene ranas &lt;le darlo, si

alguna \'CZ lo realiza en nuestra compañía, no entrará de in cógnito, sino
en triun fo."
Guillermo II ha estado dos veces
&lt;'11 París. La primera fué en 1864. Era
entonces Príncipe de Prusia, y acompañaba a sus padres. ~o vale la pena
Je detenernos en esta v isita. El Prínl'ipr tenía cinco afios.
:
La segunra vez fué en 1878 y estu, u por propia voluntad, luego de haber luchado encarnizadamente con
sus fam iliare5 que con toda razón,
mostrábanse opuestos al viaje. El
odio a Alemania habíase exacerbado.
l labna que ocultar su escapatoria a
las autoridades francesas, empresa no
muy dificil ciertamente. Pero el hiju Jd Kronprin z. con la tenacidad de
su., diecinue\·e años in sistía, amenazan&lt;lu con marchar solo a París. Y si
,e le poma el ,·eto definitivo a Pan,. qt;e se le dejara al menos ir a
\ er~alles. Era la cuna del Imperio
germánico y él quería visitarla.
Tres semanas antes habían llegatlo aHí en Yiaje de novios la hermana de ,Príncipe Guillermo la Prince~a Caralla y el Príncipe heredero de
sa·onia-:.leinin en. Los dos cónyu-

~~:imilill. .Rmal~

�Receta para hacer naciones
lO QUl PUfOl lA ff

'\.

--o-

La artillería turca movilizándose en. os santos lugares.

La Guerra en la Tierra Santa.

go, ~1c11mpai1adu, p,1r una chm ,
• m:nciar
ni una •soh• 1·,.,. i·,l I)ra t•n ak111:lll
gentil homhr1· dl' h C 11 t · • a ~ un
, · po_r temor a descubrirse
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mejor l'I inr,"io . · - 1 ª1•1 um~ervar
via·
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_Jero, ial.lahan sic·mprt en in ,·Jé:
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• of. lJCllls,, (JLIC' Jl' l"l'('IJrclahan l'll' tic t r.1 'anresa. el trinni, i d ... ]
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· l ,.1:t
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.· · ,,i,,. .in,1as de ron,¡uis 'i~·-e hoy. dee111·acknada, al ¡¡ 11 ,e
~1,1111hestan. ante el estupor cil'I n;un; o atcrro;~zaclo. co111 ul,inna11d11 la
tbo_r pa,rhca 1!e las inclustrias " ,k
,trtes_. &lt;leten1cndo. !qnilll .-a he- por
, a nto t 1cmpn ! lo, prn;{n·, 11 , "lll' diet º 1a cu 1tura.
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mcogn1to.
LLI

•:ll·.

Los alemanes no se han conforma·
do con levantar monumentos a Bismarck dentro del perímetro del territ~ri? germánico. El grabado de esla
pag1~a represnta la glorificación del
Canciller de Fierro, dentro de la misma Francia.
Creemos oportuno reproducir un
artículo español, en donde se ex¡,on~, _como el gran. Bismarck puso los
c1m1entos formidahles de la nación
~st.upenda, que hoy tiene fuerzas suhc1entes para h:.char contra todo el
mundo.
-El artículo de referencia es el siguiente:
He aquí, menguado Juan Español
la receta par hacer naciones: "Se to~
ffi;ª un hombre lleno de fe Y---" Ya
se que es más difícil de lo que parece
e~contrar un hombre lleno de fe. Aun
sm esta condición, sino buscando un
hombre. nada más, no logró hallar
lo la linterna de Diógenes. Y la f.:
es fundamentalmente necesaria para
el éxito de esta receta, porque la fe
es espíri.tu de sacrificio, es energía,
es tenacidad, es desinterés es inteligencia, es lu z para guiar' y fuerza
para vencer.
El caso de Alemania no es umco
pero es más expresivo, más concre:
to que todos los dtmás. Se ve hacer
una nación por la obra de la fe cie
un hombre, como un milagro vivo·
no se crea sólo el Estado la organi'.
zación oficial, sino que s~ engendra
un alma nacional y se le infunde tal
fe que irradia y sr. difunde a través
de una serie de generaciones.
El ideal de 1:na patria única era pa·
ra los múltiples pueb!os de origen
teutónico una cosa puramente retórica, de que hablaban algunos oradores
y escritores como tn España se hablaba de iberismo por elgunos soñadores que qi:·erían borrar de la Península la absurda raya de Portugal. Y allí el problema era mucho
más difícil, porque un gran imperio
íuerte y ambicioso, Austria, aspiraba
a absorber y gobernar los innumerables reinos y ducados en que se divi
día la Europa Central, y además por
Los Alemanes ievantan un monumento a Bismarck en Francia.
que otras tres grandes naciones, Ru
caso. La diminuta Dinamarca apenas pudo defenderse, y
sia, Inglaterra y Francia, tenían invencida en breves combates, tuvo que entregar a Pruterés en que no surgiera otra gran potencia en el centro
sia y Austria en el tratado de Viena, los ducados de
del Continente.
Schleswig, Holstein y Lanenburg.
Había Ln hombre en la ingrata 1Iarca de Brandebur
Bismarck realizó con ello diestramente su primera mag?, l_a más pobremente d~!ada por la Naturaleza,. que teniobra dipolmática. Hizo a Austria responsable ante Euma te y ·acechaba la ocas1on. Este hombre era B1smarck.
ropa de aquel despojo, y luego se mostró con ella geneLa tradición creada en el corazón de Prusia por Federoso y humilde. Le reconoció derechos administrativos
rico el Grande, se había derrumbado y hundido en la
sobre el Holstein y Prusia, reservóselos sobre el duaplastante derrota de 1806. E l Príncipe de Bulow mis cado de Schleswig, adquiriendo su jurisdicción sobre Lamo, en su obra ''La politii:a alemana," reconoce que este
i1enburg, pagando a Austria millón y medio de thalers
acontecimiento pareció dar la razón a los que ni.:nca qui
\sí sembró la semilla de discordia con su aliada, a la que
sieron ver en la soberbia creación del gran Rey más que
habia que hacer desistir de sus pretensiones de dirigir a
i:na obra pohtica artificial. que unicamente su extraor·
la raza germana. Con aquella empresa consiguió Bisdinario genio de guerrero y de estadista podían mantemarck despertar en Prusia el entusiasmo militar.
ner en pie, y que debía derrumbarse cuando su iundaLa reorganización del ejército fué obra rápida. Los prudor faltara. Era preciso. pues, un momento en que Prusianos
recordaron la vieja leyenda y vieron aparecer el
sia pudiera hacer despertar el abatido espíritu de la raespíritu de Federico Barbarroja en las almenas del Castiza germana Este momento fué la muerte de Fernando
Vll, rey de Dinamarca, dominador de los ducados teu- llo de Kyffanser, como una aparición mesiánica. Cuando
Bi~marck estuvo seguro de la fuerza de sus nuevas trotones de Schleswig y Holstein.
pas. cuando todas las previsiones militares habían sido
Austria se precipitó un poco y convocó la Dieta de
bien etsudiadas y satisfechas. comenzaron los disturbios
Francfort, para reclamar el dominio &lt;le esas tierras, y
y las dificultades en los territorios recién adquiridos. CaPrusia reunió la Dieta de Erfurt. Dinamarca aprendió
da día Prusia encontraba motivo para formular una reentonces cómo J nglaterra ampara a las naciones peque.den tes de frontera, arbitrariepeligro. En
ñas, cuando en ello no ve provecho

�•
1

l

cidente grave. Prnsia quiere const ruir en Kiel una dársena para buques de. guerra. Aus tria se niega a
consentirl o. La lucha es eneYitable.
. Estaba 1loltke ;iJ frente del ejército. prusiano. Su táctica era esta:
"quien hiere primero hiere dos veces".
.\ustria no temía la guerra¡ estaba segura de ser más fuerte que Prusia.
X o pudo imaginar que Bismarck hubliese buscando un aliado. Creyó sólo pelear en la frontera Xorte y se
encontró con que Italia lanzó sus
tropas hacia la frontera meridional
cumpliendo un tra tado secreto que ha
bía firmado con Prusia.
Los prnsianos se apoderaron del du
cado de Holstein, rlispersando las escasas guarniciones austriacas, .y en
quince días ocupan el reino de Sajonia, Hanno,·er y el condado de HesseCassel. Sus 254.000 soldados avanzaban ya victoriosos hacia Viena, mientras Austria no había terminado sus
preparativos militares y tenía que dividir sus fuerzas para defenderse de
1~ doble acometida ele Prusia y de Italia. Las fuerzas prusianas se habían
dividido en tres ejércitos, mandados
por el Kronprinz Federico, padre del
actual Emperador, por el príncipe Federico Carlos, hermano del rey Guillermo I y por el general Herwarth.
Ante la avalancha 1,rusiana, las fuerzas austriacas van ,etrocediendo hacia Kóniggratz, donde ambos ejércitos se reunen y se traba la batalla decisiva que termina 1..on una espantosa
derrota de los an;;triacos. Era el 3 de
julio ele 1866.
El ejército prusian.o, victorioso,
avanzaba hacia Viena, pero aunque su
aliado italiano habí~. sido vencido por
austriacos, advierten entonces las potencias europeas co11 cuánta razón les
pedía ayuda Dinamarca. No era una
guerra aquella que podría afectar a
las tres naciones qu.; peleaban y a sus
pequeñas aliadas det centro europeo.
Era el resurgir de Prusia, era el renacimiento de una gran potencia que
vendría a disputar a Inglaterra y a
Francia el dominio del mundo. Se inició entonces la intervención de Francia a favor de Austria, y Bismarck.
viendo en peligro los provechos de
aquella rápida campaña, detuvo la
marcha de las tropas hacia la capital
austriaca y aceptó la paz de Praga.
PocGs documentos diplomáticos han
tenido una mayor uascendencia en el
porvenir de Europa. Austria renunciaba a la hegemonía y dirección de los
pueblos teutones y enderezaba hacia
el Oriente sus futuras ambiciones. En
el espíritu de aquel Tratado renacia
el od io ele Prusia a Francia y quedaba sembrada la semilla de la nueva
guerra. Prusia se engrandecía con los
terirtorios de Ham1over, Hesse-Cassel, Xassau, Franciort y Schleswig
Holstein y sobre todo con un gran
prestigio moral y militar.
Italia cobró a butn precio la derrota de su general L.,,mlrmora. Es po~ible que en ningun .. otra ocasión ele
la historia un ejército vencido haya
cobrado como vencedor. Se le dió el
Veneto y las fortalezas de Mantua.
Verona, Legnano y Peschiera.
Había durado la Mu erra siete semanas. Los pueblos germanos se sintieron llenos de confi..inza en Prusia y
secundaron ciegamente la acción de

lA VIRGfN YlOS ANGflfS
--o-Durante lo, ocho días que pasó en
el establo de Betlem, María no sufrió
demasiado. Los pastores llevaban
quesos. frutas, pan y leña para hacer
fuego. Sus mujeres y sus hijas se
ocupaban del niño y daban a María
los cuidados que reclama una mujer
t¡ue ha dado a luz. Después los Reyes
::-.Iayos dejaron una tl'ran cantidad de
tapices. telas preciosas, joyas y vasos
ele oro.
Al fin de la semana, cuando ya pudo camina r. quiso volver a Xazareth,
a su casa. Algunos pastores le propusieron acompañarla, pero ella les dijo:
Yo no quiero q•,e dejéis por nosotros vuestros ganados y vuestros
campos. 1Ii hijo nos conducirá.
-Pero dijo José : ¿abandonaremos
aquí los presentes &lt;\e los :i\Iagos?
-Si,-dijo ::-.Iaría,-puesto que no
podemos IJeyarlos.
-Pero hay en ellos mucho dinero,
-dijo José.
-Tanto mejor-dijo ::-.raría.
Y distribuyó entre los pastores los
presentes de los Reyes.
-Pero,-replicó José,-¿ no podíamos guardarnos una pequeña parte?
- ¿ Qué haríamos con ellos ?-respon
&lt;lió l\faría. X osotros· tenernos un tesoro mayor.

* * *

llacía calor en el camino. ;slaría
tenía al niño en sus brazos; José llevaba un resto de ropa y de algunas
modestas provision.is. lf acia el mediodía se detuvierOIL muy fatigados a
la entrada de un bosque.
Inmediatamente, detrás de los árboles aparecieron algunos ángeles.
Eran niñitos sonrosados y mofletu dos; tenían sobre la .:Spalda alitas que
les permitían volar cuando querían y
que el resto del t iempo hacían su
marcha ligera y fár:il. E ran erguidos
y vigorosos. más de lo c¡ue hacía su·
poner su edad tierm, y su pequeña talla.
Ofrecieron a los Yiajeros una botija de agua fresca que habían cogido no se sabe donde.
Cuando la santa familia se volvió
o poner en camino. los ángele~ la siguieron, de semb~trazaron J ose ~e su.
cesto: pero ;slaria no qm,o confiarles
i su hijo.
Cuando ll egó la noche, los ángel~s
clispu~ieron lecho, de musgo baJO
un gran sicomoro y to,da la noche
velaron el suei10 de J esus.
11aría entró en su casa de ;i:azareth.
Era por una calleja populosa. en una
casa blanca de techu plano donde José tenía su taller.
Los ángeles no lo~ habían dejado y
continuaban haciéndose útiles de mil
maneras. Cuando el niño lloraba uno
de ellos le mecía dulcemente; otros

a

asentados. Cuatro auos más y una hábil diplomacia había borrado los rencores de Austria y la había trocado
de adversaría en amiga y cooperadora. Cuatro aí10s más y Francia recibiría el castigo de haberse interpuesto en el camino de Viena.
He
desmedrado Juan :Espa-

hacían mus1ca con su pequeñas arpas .
y cuando era preciso le cambiaban la

ropa en un momento. Por la mañana, cuando ~Iaría ;se despertaba, ya
encontraba su cuarto barrido; despué~
de cada comida, ellos lavaban rápidamente los plato$ y tas escudillas; corrían a enjuagarlos en \a fuente vecina y los dejaban re.posar en el baúl.
Cuando la Virgen iba al lavadero, le
llevaban el bulto de ropa, se la distribuían, golpeaban .ifegremente sobre
las telas mojadas, las dejaban secar
sobre las piedras y las volvían a llevar a la casa. Y 6Í María, hilando
sobre su rueca, se adormecía por el
calor, sin despertarla hacían su obra.
N'o tenían menos atenciones para
José; le prestaban sus útiles, los arerglaban después del trabajo, se llevaban las virutas y las atsillas y tenan
el taller en tm estado de limpieza
irreprochable.
Pero como estaba demasiado servicia por los ángeles, María no tenía
nada que hacer y se .. nfadó. Una mañana, al levantarse \'io a los angeles
ocupados en asear· el cuarto. Les
quitó la escoba e hizo ademán de perseguirles; ellos se escaparon. Pero a
rned\odía, después de la comida, como
quisieran levantar h, mesa, María dio
sobre los deditos de uno de ellos un
golpecito que puso ,n fuga a la tropa. Volvieron pocv después. En el
momento en que st disponía a hilar,
un ángel trató de apoderase de su
huso; ella blandió éste como si fuese
una arma y persiguió al intruso hasta
el taller ele José. Al cabo de una
hora, cuando ella ccsia sentada, cerca
de su hijo notó que dos angeles se
habían deslizado debajo de la cuna y
la mecían, suayemente. Se levantó
los sacó fuera y cltró tan vivamente la puerta, que uno de los ángeles
se quedó cogido pc,r ta punta de un
ala. Lanzó un grito; María lo libertó: pero le dijo:
-Tanto peor para ti, esto te enseííará a no mezclarte en lo que no te
interesa: avisa a tus compañeros que
no quiero Yerlos más.

* * *

-Pero, dijo José, ¿por qué arrojas
a e~tos pequeños? Ellos nos proporcionan grande servicios.
.,
-Precisamente por eso,-respondto
;s[aría.
-Yo no comprendo,-replicó José;
puesto que tu hijo es el Mesías, es
natural t¡ue sea servido por ángeles
y que su madre ap1 o,·eche.
- i Oh. elijo 1Iaría, he aquí una5
¡'Jroposiciones sin delicadeza. ¿N' o
sabes tú que el Mesías ha venido al
mundo para sufrir .con los hombres?
y desde Juego tiene que experimentar
todos los males propios de los niños.
Cierto es que yo debo dulcificar sus
sufrimientos tanto como !}le sea posible, puesto que so¡ su mad;e; pero
quiero que nadie fuera de 1111 se encargue ele este cuidado.
¿Es que las otras madres no cuidan
ellas mismas a sus &gt;'equeños? i Que
infame creatura sería yo si renunciara a mi parte de trabaj.os maternales¡.
Desde, luego estoy segura de que m1
hijo prefiere estar cuidado por mí que
por esos mocitos alados, y se que me
asociaré mejor a su misión redentora
penando como las demás mujeres Y

�Lo que va de ayer a hoy

¡-

. En 1909, la República ?lftx ica~a no podía encontrar
un digno sucesor del General
Porfirio Díaz. Don Ramó'n
Corral le parecía un hombre
?scurot el General Reyes. un
impuls1vo, Don Teodoro De~esa, ~111 intrigante y el sen? r Lunantour, un a,·aro. y
nmguno, absolutamente ningun.o e~1cajaba dentro de sus
a~p1~~c1ones e ideales. La
Nacion, tan descontentadiza
como las princesas de ¡0 ~
cuentos, esperaba a un ser
perfecto. para que rigiese ,us
fu turos destinos.
Todavía no se cumple el
perío~o presidenc ial que com~nzo en 1910. y la Repúbhca ha sentido el peso de
una. decena de Presidentes y
\'an os centenares de caciques. Xaturalmente, el pueblo se ha vue lto m1?chí•imo
más tolerante en lo que se
refiere a los méritos ele los
altos funcionar ios v se consi.deraria dichosís i1{10 si pudiere conseguir un gobernante igual al peor de lo, candidatos ele 1909.
Iloy, los amos de ~I éxico son Carranza, Villa y Zapata.
Basta contemplar un 1110_
mento las adm irables caricaturas de Ernesto García Cabra! y Santiago R. de la Vega, para darnos cuenta de la
fisonomía intelectual y moral
de l&lt;_)S tre~ jefes de nue,tra
Patn a desn•nturada. ¿Qu ién
le h~1biera dicho al orgullo
mexicano de 1910. que en
menos de cinco años habría
d.e descender a tan profunda
s11na~
Dice ~,.n historiador de la
Re~·oluc1on a los nobles de
Luis XVI: por no querer las
reforn~as. de Turgot fui,t~1s v1ct1ma de las conliscacione~ de Robespierre.. \lgo
seme1a11te le ha dicho el
D estmo a nuestro país: no
os gusto ningún candidato
en 1909; pues entonces. soportad a Carranza. a Villa y
?. Zapata.

•

\

0

Apocalipsis~---Solamente en el Arte, i&gt;Utio el gran líricci
fra11cés r ealizar el prodigio de una res,urección, cuando hace aparecer al ~lesías de Alemania, al Emperador Federico Barbarroja, saliendo de las misteriósas profundidades e1i'
donde estuvo sepultado, y entrando en la madriguera ele los
Burgraves para azotar a los verdugos de su Patria con un
puñado de relámpagos y truenos que llevaba en la diestra
justiciera, mientras su frente majestuosa se contraía con un
gesto heroico de indignación y de venganza!
'·~uestra iniciati\'a no tiende a restaurar un régimen
que llegó definitivamente a su ocaso, sino a resucitar el
culto por una jornada épica, que la pasión demagógica procura envolver en las telarañas del olvido. Ayer, por primera vez, desde hace muchos años, los cañones callaron y
los clarines enmudecieron, al sonar la hora bendita, en que
nueve lustros antes se iniciaba la última ele nuestras Epopeyas __ ___Tal fué, que tras ele alcanzar el naufragio ele la
Admin istración se procura el naufragio de la Historia. Se
intenta sepultar entre tinieblas un recuerdo de gloria. como
~i fuese un recuerdo de rubor!
"Pero la verdad no admite ser confinada en el triste silencio ele las criptas funerarias: la verdad, como la esfinge del Desierto soporta intacta la cólera de los tiempos.
Dice Víctor Hugo, que las cenizas de los siglos cubren a
Esquilo hasta los hombros dejando ver solamente la cabezr; pero al igual del coloso de las soledades, con su cabez¡t llega a la altura de los dioses que le rodean erguidos, en
sus pede,;tales. Lo que dijo el genial poeta de Esquilo, pactemos nosotros decir del atricla de Oaxaca: la pasión y el
odio han cubierto sus proporciones de gobernante y estadista; la có!era y la envidia han bañado de polvo su tarea
colosal ele pacificador; ya sólo asoma en los horizontes su
cabeza marcial ele paladín; pero es tan grande, que con ella
le basta para sobrepasar a tocios sus compatriotas1 en estat~ra .aún cuando haya algunos que estén en la cim a &lt;lel Cap1toho.
"Con el 2 de Ahril se inicia la agonía ele aquel Imperio
que en un arranque de locura concibió el último de los Bonapartes. Desde el 9 de :Marzo se encontraban frente a Puebla las tropas republicanas; y los soldados imperialistas
que militaban bajo el mando de Noriega sentían que a cada momento se angustiaba más su situación. Díaz, Alaton e, Pacheco, González ,\lier y Terán y Enriquez sitiaban
a Puebla; y la ciudad heroica semjaba estar envuelta en
1ma constelación. De repente las tropas ele Leonardo 11árquez, el terrible, el siniestro, el cruel, bajaron desde la caoital de la República y amenazaron desencadenarse sobre
las huestes de Porfirio Díaz. Eran como rachas que pre
tendían estrujar los laureles germinados en )fiahuatlán y
la Carbonera.
"El jefe del Ejército de Oriente se sintió entre las fuerzas sitiadas de Noriega y las huestes auxiliares ele Leonardo
:.\1;'trquez; y decidió romper aquela dificultad con una ele las
audacias más estupendas que registra nuestra historia militar. Concibió, en un instante ele inspiración divina, caer sobre Pueb!a a viva fuerza para hostilizar Juego con toda li1 bertad al ejército de ;\[árquez. El penamsiento se lleró a ca-·
bo triunfalmente. El 2 ele Abril en la tarde el pabellón republicano ondeaba sobre la ciudad ilustre; una semana después
derrotó a :.\l'árquez de San Lorenzo, y a mediados de ,\bril
terminó su magní'fica campaiia con el cerco de la Capital
rle la República. La epopeya concluía, en tanto que pre·
ludiaba la tragedia de los Ilapsburgos aquella tragedia que
~egún la frase del :.\fae.s tro Justo Sierra parecía trazada corno por un I):squilo que removiera en gigante,cos escenay humanidades!
rios. acontecimientos, pueblos
......
$:
•

\\

~~

?
Don Venust.iano Carranza, exSutteniente de la extin
nado Porfinsta Y casi ex-Jefe c:el ex- E'Jerci
, 'to ex-const1tuc1onalista.
t~ . 2.., . Reserva. Ex-Senado!' del ex-Se-

~~~~~

La Glorificación del 2 de Abril
Tenemos el gusto d
f
lectores algunos párr:fo~ r~~f r d'a nuestros
pronunció en el Congreso
. iscurso qu.e
putado Nemesio García :a_ex1c~no el ~1en 9ue el 2 de Abril fué elev:~¿º• 1ól d1a
gona d~ fietsa nacional. Este ac~ ~ cateprema Justicia fué uno de los poqu' e. suhala
.
1s1mQs
gods q~e tuvo el ilustre ex-Presidente
en su estterro.

lucl~a,. ha dejado de alentar en nuestro
.
. .
reY1nr en· la historia al lacio d 1 ,. . . medio publu:o, para
·· ,.
' '
e Juansmo" y· d ¡ "1 d'
mo. ., o seremos no~o tros los
e
er 1s1111 mausoleo glori~so p;ra le~~~tar ranl.ql_uen~os bloques de
'
' ar ec 11cac1ones en dond
poc1amos guarecernos: nuestras frent
.
e
reles de una tumba épica _____ . X o 'E es no prof~naran l~t!lu s temerosos e inquietos. el si - . Gstad tran9u1los, espm.·
·
·
enor eneral Dta
1
';¡ a 1&gt;1and1r ,u espada arcan él'
z no vo \'ete triunfal no Yolverá a flame~ ica dtt llamas; su estandartro~ cam JOS. A 'l
'r orgu osa mente sobre
'
u1 es 1eva
t
'

''Con estos ejemplos, queda comprobado, qne el señor
General Díaz al a.saltar Puebla, realizó una hazaña digna
de figurar en )?. historia militar del mundo. Logró hacer
en unas cuantas horas. lo que otros genios no han podido
alcanzar en centenares de días. Las armas republicanas, en
aquel!:-. jornada. reunieron l;i. apoteosis de la Estrategia con
la apoteosis ele la Patria. El señor General Díaz, en aquella
fecha no se conformó con salvar las instituciones, sino que
las pu,-o encima de un luminoso pedestal. La justicia no se
limitó a hotener la Yictoria: sino qne a semejanza de la guerrera Pallas derivó desde entonces sn existencia de la olímpica testa de un Joven omnipotente.
¿"Y sería decoroso que nosotros, los que ayer tocamos
a diana permaneciésemos mudos, como los cortesanos de
Luis XVIII ante el recuerdo de ::Vlarengo y Austerlitz? La
leyenda napoleónica quiso ser ahogada por la envidia de
los Borbones, que confundieron la agonía de un régimen
1:011 la agon*a de la verdad, y se olvidaron de que las vic10rias de Bonaparte eran las victorias ele la Francia. A nosotros nos está asando lo mismo. Escatimar laureles en

E L P ROPIO ZAPATA.

rrado, es ofender a nuestro hravo Ejérrito. porque se arroja
polvo sobre uno de los mejores cuarteles ele su blasón; es
lastimar a la Patria, porque se arranca con mano rabíosa
y fanática, una de las páginas más vibrantes de su Historia. ¡ Y bien el recuerdo discutido del Estadista os pertenece tempor almente, oh políticos miltantes : podéis analiz,trlo · piedad. Clayac\ en él Yuestros escalpe!os; partid
0

�Yios:--:- Pero inclinaos ante rl Guerrero. po rque desde ha,·~ 4.) a.no, repMa ~n el rega.zo maternal de la República. y
s1 alguien fuese a 1hterrump1r su desca nso. sería nn infeliz
Cnclro que mereciera más bie n lá risa c¡ue la cólera candente de Juvenal.
"Este a~unto es ele ob,·ia resolución porque para fallarlo no se. requiere dictamen ele comisión ni repetidas lecturas .. S~ .discute un problep1a de ingeniería, se estudia un
caso Jttr1cl1co, se medita sobre una cuestión social: pero las
e1_&gt;opeyas_ tienen ..el pr_ivile_gio santo de deslumbrar y repudian la 111clagac1011 m111uc1osa de los gabinetes. La batalla
de Salamina no se comprueba en archivos ni se detalla en
hibliotecas: ¡LA POESIA NO NECESITA DOCUMENTOS! El 2 ele .\bril tiene la grandeza de haber penetrado
en el alma apasionada de las mu ititudes y no saldrá de allí
con sabias rectificaciones ele eruditos. Los historiadores1
deben dedicarse al estudio ele las cuestiones secundarias a
semejanza de lo, hortelanos, que sólo cultivan las plantas
peqt:eña"': las epopeyas nacen y se desarrollan como las
i-ehas, sin necesita r nunca del castigo encantado de la poda: se has tan a sí mismas; florecen y fructifi can, bajo la
caricia direl.'ta ele la naturaleza. Pretender encauzar un torrente de sensaciones dentro del Reglamento de la Cámara es tan ilusorio como pretender encauza r en un canal el
ímpetu desbordante del ::'\iágara ¡_ _____ EJ 2 de Abril debe
ser fiesta nacional porque así lo siente la República. Esto se sostiene más bien con pasión que con razonamientos. /\. todos Jo,, fríos argumentadores se les puede contestar con las palabras de Ezequiel: ¡ "Arrancaré 'de su pecho
el corazón de piedra y les daré un corazón de carne!"

Hi1toria de un peso falso.
--()--

(Cond1.1sión.)

DOROTEO

--o--Este producto del fango
con su cara de .\ smodeo
se llamaba Doroteo
Y se apellidaba .\rango.

.:\fas después del libertario
1110,·imiento que triunfó
del nombre de presidiario
también él se libertó.
En su afán siempre crecido
de triunfar y de ascender
tocayo del Presidente
Pancho Villa llegó a ser.
Cuando sus fuerzas llega ron
a la plaza de Torreón
los yanquis lo apellidaron
"El bandido X apoleón.'

,.,..,.,

Después ele cien mil azares
fué tanto lo que subió
que en la silla del gran Juárez
i oh, ironía! se sentó.
Fue entonces. cuando en honor
del bandido General
se tocaba ¡ oh, gran dolor!
nuestro himno nacional.
Una turba ele menguados
le tributaba loores:
Generales. Diputados
Ex-11 ini,tros, Senadores ___ __
~las vino Celaya __ __ y creo
que el fondo ha tornado al fango:
ha vuelto a ser Doroteo
el gran Doroteo .\ rango.
Resulta inútil querer
YOh-erlo al sofo perdido:
él que Doroteo ha siclo
Doroteo habrá de ser.

Rec l tas útiles
AGUA DE ROMERO

--o--

El agua ele romero, planta que. como tod as la~ labiadas, tiene propiecla?es reconstituyentes y tóni cas se fabnca del modo siguiente:
'
Aceite e.sencia, de romero 60 gramos.
Aguardiente ele vino __ __ 2 litros.
Debe usarse en la proporción de
una cucharada del agua de tocador
por cada litro de i\i;{Ua para lavarse.

o,- - -ESPIRITU DE MENTA
. -o-Esta exc~le~te agua dentífrica. que
puede sust1tt11r con Yeutaja a tocias
l~s 1el comercio. se prepar del modo
s1gu1ente:
Esencia de menta inglesa 20 gramos.
Alc_ohol de 90 grados ___ 180
"

Y guarda en frascos tapados hermética mente.
Se usa echando ocho O diez gotas
en un vaso de agua de los ordinarios.

- - -----o---- - AGUA DE CLAVELES

--o-JI OJas
. de clave! ----- 400 gramos.
Alcohol ele 90 grados ____ 2 ltros.
:'intura de benjuí __ __ _ 200 gramos.
Se ponen las hojas de clavel en inf nsión en el alcohol Y se tienen diez
O cloc~ día s.. En seguida se filtra y,
despues de filtrado se añade la tintura ele benjuí.

bo esa infeliz era padre, era mad rese había dormido cansada de aguardar al inglesito. Pero. ¿qué Je importaba a él dormir en la calle? ¡ Si lo mis
mo pasaba muchas noches! ¡ Y al día
siguiente no lo azotaría'---- !Llegaba rico!_ ___ ¡Con un peso!
i Ay cuántas. cuántas cosas tienen
adentro un peso para el pobre!
.\lli en el zagrán. encogido como
un gatito blanco, ,e quedó el muchacho dormido. Dormid(), sí: pero apretando con los dedos ele la mano derecha. que es la má ~ segura, aquel sol,
aquella águila. aquel sr.eño ! Durmió
mal. no por la dur&lt;'za del colchón de
piedra no por el frío, no por el ai,e,
porque a eso Citaba acostumbrad,,:
pero sí porque esta ha muy ale1ue y
tenía mucho miedo de que aquel jl:l-·
jaro de plata se Yolara. ¿Creen ustedes que ese muchacho jamás había
tenido un peso suyo? Pues así hay
muchísimos.
Además, el inglésito quería soñar
despierto, hablar en YOZ alta con sus
ilusiones.
Primero, el desayuno ___ Bueno. ar,
real para los tres! Pero los pesos tic
nen muchos centavos y hacía tiem·
.po que el inglesito tenía ganas ele tomar 1:n tamal con su champurrado:
Bueno, real y tlaco. Queda mucho.
mucho dinero ___ _ :'&gt;l. i·l no diría C¡,1c
tenía un peso ____ aunque le ciaban tentaciones muy fuertes ele enseñarlo, de
lucirlo, ele paseado, de so11:i1 :-cli,. romo si fuera una ;tmaja, a h hermanita: de que lo Yie:·a la nnm.í y pen··
sara : "Ya puedo descansar, !l1&gt;r•1u~
mi hijo me mantiene.'' Pero en , iendolo, en tomándolo. la 111:1111.i rl,111pra
ría un real ele tequila. \ el muchacho tenía un proyecto atrevido: gastar un real, que iba a ser ele tequ ila
en un billete. Y, sobre otdo, recordaba el granuj a que debía unos tlacos en la panadería otros en la t ien;
cJa __ _y era imposible que la mama
los pagara si él le rl,era el peso. i Reales men os!
¡ X o! era más urgente _comprar .n~anta para que la hermamta se h1c1~ra
una camisa. ¡ La pobrecilla se queJaba tantísimo dei frío _______ Decidiclamente a la mamá cuatro reales. un
tostón y los otros cuatro reales
para él. es decir. para el tamal,
el billete., para la manta----iY quien
sabe para cuantas cosas más! i ~uecle se r que alcanzara hasta para ir al
Circo!
¿Y si ganaba trrscientos pesos. en
Ja lotería con ese real? i Tres cientos pesos! i X o se h~n de ~e acahar nunca! Esos tendna el senor que
le &lt;lió el pe,o.
.........
.. . . . . . ..
· · Vino la luz. es decir. ya estaba para llegar. cuando el muchacho se puso
en pie. Barrían las calles____ _Pasaron una s burras con los b_otes de h?jalt¡a, en que de las haciendas proximas Yieue la leche. Luego pasaron
vacas ____ En Santa Teresa llamaban a
misa ___ __-¡ Jaletinas!, gritó una voz
áspera.
El rapazue lo

P~:ª

la madre, con manta, con un bizcocho para la francesita y con un tamal en el estómago. Iba a espe rar a
que abrieran cierto tendajo. en el que
vendían todo lo má~ he rmoso, todo Jo
más útil tod olo más apetecible para
él, velas, indianas. $antas de barro,
madejas de seda, &lt;.:ohetes, soldaditos
de plomo, caramel0s. pan, estampas,
títeres _____ Cuanto ~e necesitaba para
l'ivir. Y p5ecisarnente en la puerta se
sentaba una mujer detrás de la olla
de tamales.
Fué paso a paso. porque todavía era
muy temprano. Y a había aclarado. Pa
só por San Juan de Letrán. De la
pensión de caballos salia una hermosa yegua con alhar&lt;lón de cuero amari llo y llevada de la brida por .el mozo ele su dueño, alemán probablemente. Frente a la imprenta de El Monitor y casi echados en las baldosa de la
acera. hombres y c:hicuelos doblaban
los periódicos todavía húmedos. :\luchas de esos chicos eran amigos de
él, y el pri mer impulso que sintió
íué el de ir a haLlarles enseñarles
el peso ____ pero ¿y si se lo quitaban?
El cojo, sobre todo, el cojo era algo
ma lo.
De modo que el pillín siguió de largo.
\" a el tendajo estaba abierto. y lo
primero. por de contado fué el tamaL ___ y no fré un o. fueron dos: i al
fin estaba rico! Y tras los tamales,
1111 biscocho ele h¡¡r ina y hue,·o. un rico bollo que sabía a gloria. Querían
cobra rle adelantado: pero él enseñó
el pe~o con majestuosa dignidad.
-.\hora que· compre manta, cambiaré. Y pidió dos Ya ras de manta ;
compró un granadero de barro que
lía cuartilla y al que tuvo la desdicha de perder en su más temprana
edad, porque al cogerlo, con la mano conyu]sa de emoción se le cayó
al suelo: le enrn!Yieron la manta en
nn papel de estraza. y él con orgu11 0 11 con el ademán de un soberano.
arojó por el aire el limpio peso. que
al caer en el zinc del mostrador, dió
un grito de franqueza. uno ele esos
gritos que se escapan en los dramas_al
traidor. al ase ino. al verdaero clelmcucnte. El español había oído y atrapo al ch iquitín por el pescuezo.
-i Ladroncillo. ladrón l Vas a pagármelas.

"ª

~;;é

.. ¿Ó~é
.El ·1~1~1ñ·e·c·o. ~~:to: ·,;e~,;~
pedazos en el sue)o ___ la 1_nd1a que gn
taba ____ el gachup111 estruJanclo al p~bre chico ___ __Ja madre. la hermanita. la franecsita, allá ~nu): lejos----más lejos todavía las 1lt1s1ones _____ y
el aenclarme muy cerca.
(rna confrsaría ____ un herido ____ un
horacho ___ _gentes que le Yieron mala
cara ___ _hombres que le acusaron de
hal;er robado pañuelos i a él que_ se
secaba la, lágr imas con su ca1:11sa !
Y luego la CorreccionaL ____ el Jorol&gt;adito que le enseñó a hacer malas
co,as ____ y afuera la n~atlre, que n,1t!rió en el hospital de diarrea alcohohca ____ y la hermanita .. la francesa,. a
quien porque no yend1a muchos billete~. la compraron, y a poco la pobrerilla se murió.
¡Señor! Tú qúe trocaste el agua ~n
Yi no: tú que hicste santo al laclron
Dimas: ¿por qué no te dignaste con,·t'rt · r en bueno el peso falso &lt;le ese
; Por ,mii_en .maq~~~),'tS:ª·
.....a..it.c~

com la espearnza Lomo el amor, como la vida: peso fa1,o. Tú eres bueno. Te llamas caridad. Tú que cegaste a Saulo en el camino de Damasco. ¿por qué no cegaste al e:,pañol
de aquella tienda?
Manuel GUTIERREZ NAJERA.
-

---0

La Vírgen y los angeles.
--o(Conclusión.)
Sí, yo qu iero sólo ,·estir a mi hijo, sóla arrullarlo v dorm irlo. sóla hacer
mis trabajos, · sóla hilar mi rueca, y
sola ir al lavadero. Y como estos pequeños trabajos me parecen casi una
alegría, no tengo en hacerlos, gran
mérito. y sí sería culpable al soportar que los ángeles los hicieran en mi
Jugar____ ¿Comprendes?
-Yo creo que si. mi querida hija:
a ser preciso que yo
pero entonce.renuncie también a ios pequeños servicios que los ángeles me hacían.
-EYidentemente. amigo mío.
-Y o había creído sin embargo. que
ser el esposo ele la madre del ~Iesías
me ciaba derecho a algunas pequeiia~
ven tajas: pero tú debes tener razón
porque eres má :, inteligente y más sabia que yo. aunque no tienes más que
quince años y yo paso de lo" sesenta.

"ª

* * *
. \ la noche siguiente. como el nmo
Jesús lloraba y no.quería dormirse. repentinamente se oyó en la calle una
me lodía ligera y de extrema dulzura.
:,..fa ría abrió la puerta y miró, al claro
de la luna. alineados contra el muro
ele la casa. a los ángele sque hacían
música en sus pequeñas arpas. .
-¿TodaYÍa Ustecles?-les dijo ella.
¿ Y si le place gritar y »ufrir? Ade¿ Y si le place gritar y sufrir? •\demás aquí estoy yo que soy , 11 madre.
iclo~ o me en fado.
.\ 1 dí a siguiente no se aparecieron
para nada: pero a la otra mañana,
:,..[aría lo~ Yió a todos en el patio, agrupados baj o la higuera, tímidos, avergonzados y llorand\. en silencio.
,-:',.lis angelitos - les dijo,-os parezco seYera porque sois muy pequeños para comprender ____ Pero i escuchad! La ,·ieja Séfora que Yi\'e enfrente e~tá paralítica ___ Un poco más
lejos e:,tá la buena Raquel que ti~ne
doce hijos y pasa .nuchos trabaJOS
para atenderlos. Y así encontraréis
en \azareth otra, muchas pobres mujeres. Pues bien. es pi:eciso ayudarlas para hacer su ti aí&gt;aJo; a laYar su
ropa, a cuidar sus hijos: si queréis
complacer a mi hijo. por allá lo lograréis mejor.
Y Yie nclo a los pequeños con las
naric illas plegadas por un gesto de pesar, añadió:
- Cuando sea más grande os permitiré jugar con él: pero mientras haced
lo que os digo.
Y aquel año, todas las pobres mujeres y las enfermas .re. Xazaret11, fueron auxiliadas y lo., 111ños mecidos Y
arrullados por ser, 1dores invisibles,
porque sólo }laria ) J osé nían a los
ángeles, y los recién nacido~- no 11?raron más a excepc~.&gt;n del nm o Jesiis
rr_ue quería sufrir por todo~.

�mentos al compás de la charanga zapatista, desaforadamente.
Gentes venidas de la ex-;,Ietrópoli,
--o-cuentan que el general Cal y ;,Iayor,
(Vienf: de l?. 3a. pág).
ctnre su botín de e(Uerra, ha traslalol&gt; E5tados Unidc:,s, el cnal puso dado a la graciosa bailarina al EstaWilson ál serYicio de los rernluciodo de ;,Jorelos en cuy.as abruptas.
narios mexicanos e11 contra de Huer- serranías y al compá~ del cuerno zata '
patista la Conesa bailará garrotin6.
* *
iantásticos.
En seguida añad ió:
Real y positiramente el generar
''Xo habría caído si no hace la gue- Cal y ;,[ayor puede estar sati,iecho,
tra en su contra el gobierno de los de la victoria. La plaza rendida por
Estados Unido:.. i' ¿porqué? Porque sus bizarros esfuerzos, no era preciáquel se negó a acceder a lo que el samente una plaza 1:-uerte, pero sí diginanw Lind pretendía.
na por otros muchos títulos, del asal¿ "Porqué cayó Santos Zelaya? ¿ Por to y la captura.
c¡ué cayó Estrada Palma? ¿Porqué
11aría Conesa es ,111 magnífico boiuii1 caído y han sido asesinados mu- tí n par los zapatist.is. En el destiechos presidentes en Santo Dómingo rro a que se verán condenados muy
y Hayti?
en breve, la creadora de la ''Gatita
"Todos ellos han .:aido por el hu- Blanca," será un admirable lenitivo
manitarismo de los Estados Unidos." para sus penas y mia distracción ad"Y ahorn ellos mismos nos vienen mirable para sus torpes cavilaciones.
Los picarescos ''couplets" de la Cocliciendo que \Vilson es sincero, honrado, modesto, democrático y respe- nesa, quizá eviten algún asalto semetuoso de la soberanía del pueblo; ¡ Qué jante al de Ticumán y quién sabe si
bello ejemplo! Wilson no reconoció los neg-ros ojos de la canzonetista
a Huerta, pero reconoció a Benavi- hipnoticen algun a vez a Genovevo dedes,el autor del cu,_.rtelazo de Lima, la O., impidiéndole excederse en el
en el Perú, que empleó los mismos asesinat o.
Ya parece que miro, allá en "'l're,;
medios para despon,;r a un gobernante demócrata como ;,J ad ero fué de- Marías" el seductor aspecto Je un
puesto, el doctor Bilinghurst, después c.ampamenlo: En tomo de una hogueque había sido asesinado el Primer ra, sentados en el suelo, con el rifle muy cerca de la 111a110 y sobre las
)I Ínistro, ge11ra[ V arela.
"Wilson que nu I econoció a H uer- piernas largos puñales. todos los geta porque había dt.rrocado un régi- neralísimos de la horda con los ojos
men legal, reconoció al caníbal Ores- desorien tados, la boca seca y la nari:i:
tes Zah10r, jefe de una cuadrilla de hinchacla.
En el lugar de honor Enúliano, iÍ·
bandidos en Haytí, que arrojó del povido
y mudo, como siempre. Genovecl er al general .\ntonio Simón: y los
Etasdos Unidos combatieron la opo- vo acariciándose con el puñal los ca&amp;ición ele! pueblo de Ilaytí. encabe- llos "blindados de los pies;" Soto y
zada por el recto senador Theodore, Gama con las harbas crecidas; Cal y
::'.Iayor ébrio con una botella en la
contra el crimnal de Zamor."
Y al fin expone c~tas se nsacionales siniestra y unas castaíiuelas en la
diestra; Palafox, vestido de cuero a
declaraciones:
la vera de Emiliano, fiel como un
"A mí personalmente me dijo lo perro; Eufemio de pie junto a su casiguiente Palavicini: 'Tamarada Pé- ballo por si acaso ____ Y así en círrez Taylor, venid con nosotros a Ve- culos concéntricos todos los otros
racruz, Carranza debe triunfar porque ases de esa baraja sangrienta que se
tiene e1 decidido apoyo de lor. Esta- llama el zapatismo.''
dos Unidos. Silliman está desde hace
----o-~-tiempo comprado por Carranza."
"X o acabab;i el orador de pronunciar estas palabras, .:nando González
Garza se puso en pié y exclamó:
·-o-"Palavicini es un tiesgraciado, es un
"The San .A. ntonio Express," en su
traidor." Pérez Taylor continuó: "En
las enormes cuentas de los libros de última edición dominical trae el si\Vall Street, y con l.¿ complacencia de gu iente párrafo. en dond~ de un mo\Vi.lson y Bryan, se ..:stán a cada mo- do elocuente se pintan algunos demento aglomerando enormes ganan- detalles del lynchamiento del negro
cias.
Stanley, en la ViJla de Temple:
¡ "Qué vergüenza para la revolución!
"La muerte de Stanley, fué pesenHacer esta revolución por Wilson, y ciada anoche por mujere,; y r.itío5. E!
ahora div~didos por \\'ilson, conti- negro trató seis vcc.-es de salir &lt;le la~
nuar esta revolución, al principio llamas
pero
unas
pesadas caa1~ada y bendecida, y que ahora es denas se lo impedia ,i. Dc~¡,ués de ~u
odiada y abominada por la inmensa muerte los restos c!e su cuerp,) itiemayorí;,. del pueblo mexicano.''
ron colgados, como escarmiento, de
un poste telegráfü:&lt;, . ..-\l~n1ws &lt;le los
espectadores recogi,:,ron cenizas para
guardarlas como ri'•:nt'rdn. (·11 tant ~·
que unas mujeres levantaban unos
objetos, probablemente los huesos car
bonizados del negro."
-o-i ?IIujers y niños asistiendo y goUn periódico carrancista de Vera- zando con esta saturnal de sangre!
qqz, public?. un articulejo relativo
i :\Lujeres y niños recogiendo carne
al rapto de )Iaría Conesa. Reprodu- humana quemada, como "souvenirs."
cimos algunos de i,us párrafos para
Esto si es c~ltura. Esto si es miseque los adoradores de la inimitable ricordia. Esto si es humanidad.
builariana se enteren de su suerte:
Con razón el Presidente Wilson,
"Una Yerdadera bailarina es aque- representante de un pueblo üm mo-

A través de la Prensa.

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--0---P. O. Box No. 637.
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adelantados. No se devuelven orignales.-Para anuncios y demás asuntos
de administración diríjase a
REVISTA MEXICANA.
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SAN ANTONI~ TEXA~

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Aceite esencial de lavanda, 30 gramos; Almizcle, O.OS cen tígramos; Alcohol puro, 1 litro.
Se ponen el aceite, el an12cle y el
alcohol en una r edc,ma de dos litros.
Se agita muy fuertemente mucho
tiempo y se deja revosar durante cinco o seis días.
Después se vuelve a agitar como al
principio y se guarda en frascos herméticamente tapado.., y con el tapón
forrado de valdés.
ERRATAS NOTABLES.

--oEn l&lt;'. plana central decimos al pi~
de uno de los grabados "Celeste Imperio," en lugar de Imperio del Sol
N?.cientl!,
Al pie de otro grabado decimos cosacos en ve~ de Coraceros.
Estas deficiencias de forma y otras
más se deben a la prisa que tuvimos
en formar el primet número. Suplicamos a nuestros lectores que nos las
perdonen.

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>REVISTA MEXICANA
1

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Semanario Ilustrado.

Septiembre 12 de 1915.

1

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Volúmen 1 o. - Número 1.

�REVISTA MEXICANA
Semanario Ilustrado.
San Antonio, Texas, Septiembre 12 de 19 15.

Año l.

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G©l
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haber aparecido. Fué tanta la deman- partes la venta ha sido enorme, y la s
da qt.e hubo de nuestro periódico que subscricione s s~. multiplican a medida

iBB,.

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P. O~ ·Box 637~ San· Antonio,
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LA PRENSA REACCIONARIA

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Gral. Huerta. No se fijó- tánto era su ambici5n de llegar al
solio-en que al colaborar con los invasores en la construcción del patíbulo en donde iba a ser sacrificada la a dminisSi, es preciso r epetir las elocuentes palúbn:s t!t ] ... lio Ce
tración huertista, lo que en realidad hacía era autorizar torsar para poner de manifiesto la inconsecuencia r la injusti- pemente su futura ejecución.
cia de las seis repúblicas latino-americanas, que han intentado
Y la sentencia se ha cumplido: el que a hierro mata, a
hierro muere. Hoy como ayer, existe un grupo de mexiresolver los asuntos interiores de ;\J éxico.
canos tan desprovistos de sentido moral como los revoluLos Estados Unidos, a pesar de ser 11 11 país limítrofe del
cionarios de 1914, que se encuentra dispuesto a ayudar al
nuestro, se encuentran muy lejos de nosotros por la t: ::e:rL'11gobierno norte-americano en la eliminación de Carranza de
cia de tradiciones y de idioma; por los antagonismos do: raza
la política de México. Las derrotas de Villa no son motivo
y ele religión. Ya fuimos sus Yíctimas en 1836 y en lti~!l, y
nada tendría de particular que nos vo!vieran a sacr ifiL ... r copara cantar victoria. Los Estados Unidos no q uitarán el demo entonces. Pero las repúblicas latinas. que son hijas de do del renglón.
La prensa llamada reaccionaria, ante la repetición de la
España, y que por lo mismo debieran ser nuestras her &lt;11a11as: que han cometido nuestros mismos errores: que !iercua- escena vergonzante, lejos de castigar a Carranza con la repero n de sus antepasados las mismas inquietudes y turh11 lc11 · tición de su conducta, ha prescindido de divisiones políticas
y ha condenado unánimemen.te la intromisión norte-americías que nosotros heredamos de los nuestros: las repúbli cas
latinas ________ ¡ Oh, enfrente de su actitud no nos cabe ntro
cana en }os asuntos interiores de México. Algunos periódi.cos, como "La Prensa" han suspendido su campaña antic;arecurso que e11Yoh·ernos dolorosamente en nuestro mant,J
rrancista en espera de acontecimientos decisivos; otros, como
y esperar resignados el golpe de los puñales fratr icida,!
" El Presente" y "Justicia" han seguido atacando a Don Ve¿Por qué se asombran Argentina y Chile, T3oli,·ia y Guatemala de nuestras desgracias? ¿Acaso la Patria de :-ia, rnicn· nustiano, pero negando al Gobierno de Washington el derecho de organizar nuestras instituciones; otros como "El
to ha olvidado los negros días del tirano Ro,ds? e Y GllaNorte" han llevado su abnegación hasta declarar, que se agrutemala? ¿ No comprend e que nadie descon uc.' que :,u 3t1clo,
parán en derredor del mismo Carranza, para defender la nadesde hace cuarenta años, solame nte presencia i;·,111ri:1s contra la civilización? ¿ Con qué títulos pues. reniegan e.le su cionalidad.
pasado y se oh·idan e.le su historia para convertirse de repenEsta conducta noble y desinteresada de los desterrados es
te en maestros de moral anglo-sajona?
el mejor comprobante de que aún alientan ensueños e ideales
Sus consejos constituyen un insulto; su n1l·&lt;li::,·iún nos
en el alma de la Patria. Todavía hay mexicanos que saben
hiere: su piedad nos hace daño.
esconder resentimientos en la hora tremenda en que peligra
:(osotros podíam os contestar a la s se is carit·tt i, as rela Nación.
.
públicas latinas: "¿ Queréis moral? Pu es entonces id a
Carranza no se conformó con unirse a los norte-ameriGuatemala y allí encon traréis madres que esp1,rn a ~ns hi_io;:;
canos en Abril de 1914. Hizo algo más: glorificó-oh, vermaridos que denuncian a sus mujeres: tiranu elos que a ntes
giienza-el desembarque de tro~as en Veracru.z, cuando P?r
de a sesinar a sus víctima s. los obligan a cava r sus propias
boca de un orador oficial, el d1a de nuestra m:iependenc1a,
sepulturas: si. id a Guatemala, y cuando hayais real izad o
en el bosque de evocaciones heroicas, pidió un aplauso esel milagro de redimir a este ¡nis t·orromp ido _____ entonces
truendoso para el Presidente Wilson "por haber matado a
,·enicl a enseñarnos el cam in o del deber y del honor."
Maquiavelo en América." (*).
.
, .
Si. todo es to podríamos contestar oh diplc:11átiu,, ck l
Para olvidar todo esto se necesita un gran esp1ntu de
,\. B. C.: pero no nos anima la \'enganza ni 11M al il'nla t i sacrificio. La prensa llamada reaccionari_a lo ha _tenid?, Y
rencor. Señalamos defectos. en defen~a de :'nc~tr;, i11tvgrimerece por tanto el parabién de los , patriotas_. Si hub1era!1
dad y no con el objeto de herir a determi n~da naciona" ida&lt;I.
repetido Ja actituj de Carranza habnan autorizado la humiXadíe sorpre nd erá en nuestras gestos y actitudes. la in- llación de aquel entonces.
soportable impertinencia del vicioso q ue ~e tra •1,tig11ra en
El Destino que ha castigado al ex-Subteniente reservista,
Profesor e.le Etica.
haciendo que Villa y los Madero, hagan con él lo mis1t;o que
· P o r eso nos limitamos a rcpc-tir las palahras de Cé,ar.
él hizo con el General Huerta, le ha deparado to~av1a un
'·Tu quoque. íl rutus?'' Hoy, como en el asesinato del di:in o
castigo mayor: la actitud de los desterrados, ~ue tienden un
Juli o. son nues tros verdugos aquellos que estaban obligavelo sobre los viejos agravios y Je ofrecen desinteresada ayudos a protejernos.
tla para defender la vida de México. Sí! La actitud de "La
Prensa" y "El Fresen te," de "El N or_t;" y " J usti~ia" es un
gran castigo porque es una gran lecci·J n; es un e¡emplo de
honor que hace resaltar muchísimo más la infidencia del 21
(ANTE EL PELI GRO INTERVENCIONISTA).
de Abril de 1914. La falta de aquel día había sido conde"La Prensa" y "El Presente" de esta ciudad y "Justicia" nada por palabras crueies; pero hoy, los hombres del régiy "El N orte" •d e El Paso, al deponer temporalmente sus odios
men caído han enseñado con hechos irerfutables . . . . que
cont ra Carranza, y mostrarse dispuestos a ayudarlo en la poen Abril ' de 1914 en Septiembre de 1915, Y siemsible defensa de la integrid~d nacional, han acabado de poner pre, no hay más qu~ un camino que seguir e.n caso de inde relieve la hum illación de Abril de 1914.
vasión e xtranjera: el de la defensa de la Patria!
Efectivamente, cuando en aquel entonces desembarcaron
("').-Palabras textuales pronunciadas el 16 tle Septiemlas tropas norteamericanas en Veracruz, Don Venustiano, en
Jugar de arriar el estandarte fratricida y emplear todas sus bre de 1914, en la Rotonda de Chapultepec, por D. Rafael
Cuerdas para expijlsar al invasor que hollaba el territorio de
Cueva11 y Gareía, aplaudidas frenéticamente, por don V~México, miró con complaciente disimulo el ultraje inferido
nust!al\O Carrltnza y de!ll?~ ¡ni~mbro~ d~l 15obi~rno preco~s\i.
la N?ción, y se UJlii! con lo¡¡ enemigos de la Patria, §n el tu¡¡i9~fj1istc:.

TU QUOQUE, BRUTUS?

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Número 1

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LOS R,ETRA!_Q_?~E HIDALGO= =

Retrato al óleo por J oaqiJín Ramírez.
Retrato propiedad del Señor Barquera

Hidalgo en su j o.1ventud.
Hiclalgo en traje de Generalísimo.

•· Rer ista )1 ex icana" reprodt.:cc hoy
en sus columnas ocho de los prin r ipales retratos qu e se ro nocen del P;1&lt;lre &lt;le la I ndepende ncia de ;,léxi co. )
los cuales han sido. en distintas ocasiones. ten idos como un os de los más
exactos.
F igura en esta ga lería la famosa
estatuita que se co usen a actu almente
en el ;\fosco &gt;-' acional y que --,sa por
,e r el verdadero retrato del caudillo.
Este aparece en ella de l)ie. co n sombrero y levita larga de la época y botas ''fuertes," exten diendo el braZ&lt;J
derecho horizontalmente y sotsenien ·
do en la mano un pape l. La figu ra
mide 21 ce ntímetro.s de altura. y ei
pedestal sobre que &lt;l esca n,a l t{.
La pequeña esc ultu ra. que estuvo
durante alg ún tiempo en la Academ ia
ele San Ca rl os. es obra de D. Clemente Terraz as. artista &lt;¡te fué compadre el e H idalgo y que la hizo. ~cg ún se ha comprobado, después de la
batalla del }Ionte de las Cru ces. Seg ún parece. en los primeros años &lt;i&lt;:
la Independencia la e,tatua ~e lleqba en solemn e procesión a la .\lam1.:da, para colocarl a en un a'.ta r durante la ceremo nia cÍYica que año por
año se .celebraba alli para solemnizar
el g rito de Dolores. En 1888 comprada en $150.00 por el .\yu ntam ienlo de
Guadalupe Hidalgo. el cura. con posterioridad. acord ó cederla al seiior
Presidente de la R epú blica. a fin d-e
que se enriqueciera con ella el ,\Juseo de Ar tillería.
.-\ lc,s datos anteriores. debémos

agregar que no falta quién afirme qt e
la e~taluita e,turn en poder de lturhidc durante algú1l tiempo ~iendo de
notar que desde aquella époc.: hasta.
el aiio 1850. en que. romo ante~ &lt;lccíamos. se hallaba en la . \cadcmia de
San Carlos. no logrrí conocerse su
paradero. En 185.t d Sr. Francisco
Terra,:as hijo de D. Clen1c11te. reconoció la e,tatua como obra de su padre. man ife,ta ndo al :-ir. Lic. D. telipe Sánchez Solís. que era por at¡rel
entonces ~u po~ec&lt;lor. que d mi,mo
D. Clemente "la hizo después de la
acción de l .:\!'unte de las Cruces. dada
por el seiior lJ idalgo:" pero que. "temeroso de ser &lt;lescuhierto al llegar
a .\c:11111 :iro. do11de terminó la cabeza, se fué p:tra Quet·étaro. dejándola
enterrada dentro de una caja bien embreada, debajo del piso de una acce&lt;ona .
)1 i padre, agrrgó el ,eííor
Terraza,. era de Querélaro y era
compadre del seiíor 11 idalgo ...
.\ robustecer etsas aíirmaciunes Yi110 la sigt:iente carta del Sr. D . José
Eulalio Calderón. que fué Canónigo
de la Culegiata de Guadalupe y co11te1n¡,oránt·o dd Cura de Dolores:
"El nachiller D. ]%é :daría Suslacta. partidario ('ntu~ia~ta de la J ndcpcndencia X acional. tenia .en e~ta ciu- .
dad un círrnlo ele amigo,. en tiU ma·
yor parte artistas y artesanos. entre
tflos Don Pedro y Don 13artc,lomé
Patilio lxtoluic¡q· y Terrazas. cs,ul
jure.,: Don Pedru 0,ampo. pintcJr:
Il1Í padre D011 J\enitci Cahlerón, y

Don Jnst }faria Guzmán. carpinteros.
Después de la acción de las Cruces.
dada por el sc1i or H ida lgo. los liberales ck c~ta capital ma ni iestaron g rande,; deseos de conoc.:er a aquel hé roe:
el P. Sustada que part icipaba de las
mismas intencio nes. acordó con s us
amigos que Terrazas fue ra a retratarlo donde lo encontrase.
".\sí lo hizo : pero al llegar a esta
r·Íu(J;1d rnn el retrato. lo supo el Cohicrno \'irreinal. y no sabiendo en
noder de quit· n paraba, ma ndó catea r
las casas de todos los art istas. Temeroso. sin embargo. Ter razas, de
que fuera descub ierto más tarde. entre tanto disponía su fuga hizo una
caricatura del Sr. H idalgo. con una
cuerda al cuello, indicand o que ese
('cle,iástico merecía ser ahorcado. Al
1 ealizar
Terrazas su fuga. dejó el
retrato dentro de rna caja e mb reada.
enterrado bajo el enrigado de u1ta
accesoria de la casa de campo de San
CrispÍll. arraba les de la Palma.''
.. . . . . .. . ... . . . . . . ...
"La obra se hizo e n la calle de Ti hurcio. en donde tenia su taller el Sr.
Terraza~:·
X X X

J:st;, c~latua. que. como dec imos.
pa,a por ser d verdadero retrato del
caudillo. ~inió en tiempo del Impe rio
para que el pintor Joaquín Ramírez
toma ra &lt;le e11a las líneas principales e
hiciera el retrato de H ida lgo. muy conocido. que se conserYa en el Sa'ón de
Embajadorc~ del Palacio \acia na!.

l&gt;írc~c también que H.atnircz se in~pirú eu una efigie en miniatura del Paurc de la Patria que conservaba una
mo nja. y que una anc\ana .que ~01:0ció perfeclal!lente al heroc iba d1ar:ame nte al estudio del artista. para .11~dica rl&lt;: las corrcccionc, que, a ~Y Ju,1rio. dchia hacer a los rasgos l1sonomicus prinripalcs.' El traje en que
a¡1arccc J Jid algo en este l'lladro no es.
11i co n mucho el fJlll' usaba, y lJUe era
romún a lodos lus ct:ra, de pueblo en
1810: chaqueta corta. chupa, pantalón
corto. med ia y d1i11ela .
X

:-

\.

Retrato que se conserva en la casa de Hi'ialgo,

en Dolores

que usaba ll idal~o, cuncuer&lt;la e11 lo
do con los detalles que reproduce el
óleo, y esto hace que el re,trato, p~r
más que no sea de los mas pa recidos, ofrezca un gran interés.
l\"otab!'é es también otro retrato
al óleo que, juntamente con el anterior ·guarda el Sr. Barquera, Y qu.c
está en tódo de acuerdo con la descr ipción que de la fi~ura de IIi~al~o
hace D.tLucas Alaman en su H 1~toria", de~cripción que puede. cons1·dcrarse como correcta, atendiendo .~
que el referido historiador con.ocio
persona 1mente ~ l 11 e'roe . El mismo
.
,_
:\!amán i·eproduJ~ ~n sn obra ol1 o re
trato distinto, d1c1endo que, de
dos los 'que conocía, era uno de . ~s
más parecidos. Este es el que publico,
có D. Carlos María de ~us,ta.m~!ite
en su famoso "Cu.a dro H1sto_r,1co Y
que. andando el ttempo, copio también el periódico llamado "El Museo
;\fexicano."

[º-

�Retrato que se conserva en el Colegio del Estado de Guanajuato.

18 a 20 años, fué hecho por un pintor de la época colonial sobre una
placa de marfil. Esta placa existe en
poder del anticuario D. Teodoro Alvarez, de Guadalajara, quien la compró a una familia residente en Morelia, que la poseía de largos años atrás.
por sucesión.

Por últmo, reproducimos una copia
&lt;le! cuadro al óleo que existe en la casa que habitó en Dolores el Padre
de la Patria y en el que aparece éste
sentado a su mesa de trabajo. Según
Jas noticias que tenemos, este retrato
fué colocado en el sitio en que se enc uentra, en tiempos del Imperio.
Ante la serit: de n :tr«l•&gt;s. v,.10~ cc,n
d mismo trazo de rostro, pern todos
diferentes en sus dttalle~ cal.Je pregun tar : ¿Cómo sería· el Padre de la Patria? ¿ Cómo sería su frente de majestuosa, para que genios de la talla
de l\forelos le rindiese n vasallaje?
é Cómo fulguraría n s us ojos. para que
en su derredor se agrupasc11. las muchedumbres, atraídas y magnetizadas?
La fuerza de Hidalgo fué ar rolladora : en unos cuantos días. por no decir
que en algunas hqras, despertó a un
centenar de miles de almas, que dormían el sueño tres veces secu lar de
la dominación española. Los decidió
a abandonar sus faenas, los con,irtio
en soldados. los tranfiguró en hombres de acción. Y esa fuerza moral
debe haber dejado huellas de grande~
za sobre su rostro.
A nosotros nos parece que un
grande artista mexicano podía emprender la tarea de pintar nn nue\'O
retrato del Padre Hidalgo. en donde
se sintetizasen la s cualidades que ostentan las efig ies que hoy cxis ter..
Un retrato en donde apareciese la astucia, que se trasluce en la estatuita
de Terrazas: la energía que caracteriza al cuadro del Señor Barquera; la
bondad, que emerge del retrato publicado en la H is toria de Alamán; la
fe, que fulgura en el cuadro que se
conserva en la Casa de Dolores; y
sobre todo la majestad, que distingue
al óleo de Ramí rez.
Un retrato, en donde se reunieran

.......
~·-

EL GENE~AL PAS€UAL OROZCO

Retrato. publicado en la Historia de
don Lucas Alamán.
todas las virtudes de aquel hombre
complejo y extraño, que en las agonías de su vida emprendió la obra de
la Independencia mexicana; y que no
conforme con legarnos una Patria.
nos legó también el sublime ejemplo
de morir por ella.

!

LOS TOPICOS DEL DIA.
A pesar de tantas ejecuciones de
mex~c~no~, a pesar de las grande&amp;
mov1l(zac10nes del ~jército NorteAmencano, a pesar de la muerte del
Gen_eral Or?zco, sigue habiendo peq_uenas partidas de rebeldes-constitucionalistas, cuando cruzan el R ío
Bravo, bandidos cuando invaden Texas-que asal_tan poblaciones, queman puentes, mterrumpen ferrocarriles, y hacen e~ fin, wdo aquello que
cuando se venf1caLa en México le
parecía a Mr. Wilsvn el advenim'i en
to glorioso de la libertad.
Esto prueba una 1ez más que nada
se consigue aplicando el terror sin
discernimiento.
X

X

X

Un periódico carrancista de Laredo nos ataca brutalmente. Le damos
las gracias, recordándole la célebre
quintilla:
"Tu cnt1ca majadera
De los versos que escribí,
Pedancio, a mí no me altera
Porque mucho más sufriera
Si te gustasen a tí."
X X X

En vista de que las conferencias entre Mr. Lansing y IOS Ministros de
Uruguay y Guatemafa, no han alcanzado el éxito apttecido, se empieza

a rumorar que los Estados Unidos
van a llamar en su apoyo a las poderosísimas repúblicas de Andorra y
de San Marine.
i Y con tan terribles aliados, la paz
se impondrá en l\Iéxico, en un término brevísimo I
Las autoridades bajas de las orillas
del Río Bravo. han aplicado en eslos últimos días "La Ley Fuga," a
quinientos o seiscientos compatriotas
nuestros. Y el pueblo, este pueblo
tan afamado por su espíritu justiciero
y libre, ha contell\ptado con cierta
complacencia, estas tremendas invasiones a la Ley, porque considera que
solo tienen lugar cuando se trata de
mexicanos.
1\' o comprenden qoe la Ley es como
la mujer: una vez ultrajada deja de
ser respetable para todo el mundo.
Y así como la Ley del Lynch, que
antes se aplicaba únicamente a negros
se aplicó hace algunas semanas al
rubio Frank, así también la Ley fuga,
que hay sólo sirve para escarnecer
a nuestra raza, mañana se aplicará a
todos por igual.
Las instituciones, cuando no se con·
servan intactas, se desmoronan.
Y la tiranía y la mjusticia, si bien
envilecen a los oprimidos. envilecen
todavía mucho más a los verdugos.
El tiempo Jo dirá.

¿Dó nde se encontraron durante el
mes de Agosto 'de 1915 los Jefes del
Estado Mayor de los distintos ejércitos del mundo?
-Joffre. el generalísimo francés,
a nduvo a través de la línea de operaciones, cuidando las puertas de la
Francia.
- -Falkenheim. el Jefe Alemán, estuvo procurando a rmonizar los esfuerzos de Hinderburg y l\fackenzen
para aniquilar las fuerzas de la Rus ia.
-El Gran Duque Nicolás se ocupó
en movilizar sus colosales ejércitos
para salvarlos de la invas ión teutona.
-¿Y Scott? ¿fü General Scott?
¿ El Jefe American o?
-Los periódicos dicen. aunque .nos
resistimos a creerln, que se dedicó a
conferen ciar con Villa.
X X X

'The Charleston News and Courier'
dice irónicamente: "la tarea de restaurar en México la paz ha dejado de
ser formidable desde que Uruguay ha
consen tido en ayurlarnos."
¿ Cuando se convencerán los países de
la América del Sur de que al obedecer las órdenes del · Presidente Wilson, lo único que w nsig~1en es provocar las risas del pueblo yanqui?

. La muerte trágica del general don
Pascual Orozco ha llenado de indignación y de dolor el alma de todos
los mexicanos. Hace apenas dos meses, que con la desaparición del general don Porfirio Díaz se extinguió
la personalidad más ilustre de nuestro pasado; hoy con la muerte del
general Orozco se pierde el más alto
representativo de la revolución de
1910. Decididamente, lo mejor de
t\Iéx ico se nos va.
La vida de los héroes comienza
el día de su muerte. En tal virtud, no
sentiríamos la desaparición del indomable guerrillero fronterizo, si su
rxistencia se hubiera apagado en un
escenario grandioso dign o de ella.
Pascual Orozco merecía haber muerto en un desfiladero como el de la s
Termópilas, o rodando ensangrentado, como los héroes de 1847, por los
peñascos del cerro de Chapultepec.
Soiíábamos para el Yalient e caudillo
de 1910 una dolorosa agonía como la
de Hércules y unos pomposos funerales como los de Patroclo. Suspirábamos por que su cadáver, en caso
de ser arrastrado. lo fuese únicamente por el carro de Aquiles.
Pero morir como murió, caer. en la
sombra; hundirse así , en medio de
un cuadro de misterio, y rodeado por
rnmores sordos __ eso es lo que despier
nuestra cólera y provoca nuestra desiI
esperación. Iba hacia la epopeya y
1
se encontró al Crimen cerrándole el
camino.
1
1
Era sin duda el más popular de éodos los mexicanos. Su vida fué fascinante y rápida como un relámpago.
Un día, conmovido por los dolores
que experimentaba su pueblo, y creyendo sinceramente, que las revolu·
ciones conducen a la conquista de los
derechos, decidió abandonar su vida
austera y frugal de campesino, para
empuña r la s armas del soldado. S_e
improvisó militar. y a la mañ~na s1NUiente de s u aventu ra temerana-co~o Lord Byron después de escribir
su " Chilrl Harold"-se dió cuenta de
que era célebre. La República entera
General de Divisl5n PASCUAL OROZCO.
yo]vió sus ojos aso mbrados ante el
audn. que impasiblemente colocaba
en su honda milagrosa, la piedra de- mando imper tin entemente que era
En él, se vió siempre el anhelo del
rrumbadora del gigante.
tanta su resistencia que parecía emmas grande de los revolucionarios.
Oliverio Cromwell, que desató el tbEl pueblo siempre se enamora d e1 potrada en el eje del planeta.
rrente de las multitudes para derribar
valor temerario, del carácter férreo.
Y la República. que se había reído
la monarquía; " y que luego, transforele la honradez espa rtana. Por eso el de Madero, se hizo revolucionaria
mándose de destru ctor en construcgener al Orozco. en unos cuantos n;e· an te los éx itos de Pascual Orozco.
tor, refrenó las iras populares que él
ses por no decir en unos cuantos d1as La Historia dirá tarde o t emprano,
mismo había excitado, encauzó todas
se forjó la más luminosa de las Je- que fué él quien rea lmente destronó
las fuerzas desbocadas y organizó miyendas y conquistó de. un . golpe el al Cesar.
lagrosamente una Inglaterra nueva.
amor entusiasta de las mqmetas muDespués vin o su desengaño, la conchedumbre s. la Nación atónita veía vicción palpable de que los hombres
Eso quería hacer el general Orozal héroe que desde las colinas de ·'La encumbrados por la revolución que
so con nuestra Patria. Eso hubiera
Mojina" y "Pedernales". desafiaba al él había hecho. no podían llevar a la
hecho si la fatalidad no le hubiera
poder con una a rroga~c1a que pare- Patria sino al desastre. Comprendió
obs truido el paso.
cía locura y esperaba imperturbable- que era su deber acaudillar una nueEl Gobierno y el pueblo de los
mente. que sobre su persona se .des- va rebelión y volvió a retar al DesEstados Unidos deben investigar los
plomase todo el peso de la dicta- tino. Porque Pascual Orozco, lejos
detalles de la muerte del general
dura porfiriana.
.
de ser un demoledor vu lgar que conOrozco, pues hasta hoy las versiones
Su act itud fué el secreto del tnun- siderara que su papel consistía únicaoficiales no han satisfecho a la opifo de la revolución de 1910. Aquella mente en destruir supo desde el prinión pública. Es inútil que se pretenvirilidad sin precedente, aquel gesto mer momento las responsabilidades
da calumniar la memoria de nuestro
de desdén por la vida, aquel reto al que había adquirido al alterar la paz
compatriota. diciendo que fué un vulDestino, hipnotizaron en un instante el 20 de noviembre de 1910, y el comgar ladrón de caballos; el héroe muer
a todos los mexicanos, desde un con- promiso sagrado que tenía de restato es más poderoso que ayer, y su
fín hasta el otro de la República. Y blecerla. Por eso su vicia de revolurecuerdo emerge triunfalmente del
l\Iéxico se dió cuenta de que la silla cionario en 1910 y en 1912 no está
estercolero en que se le quiere sepuldorada del general Díaz estaba en- ni puede estar en contradicción con
tar.
vejecida y apolillada, a pesar de qu e su actitud francamente pacifista de
~ í a n a"'fi,,_r_-~J'-"913
~ ~ ~ ~~ ~ ~ ~.U:::.il.ltíL.il.-l,iL..lllilLill;:1...J:::A.1~~ ~ ~ ~ ~_w~-'-::!':

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�-------------000000
0000
00000------------------------~---

ºººº....;........................................................... 1
(
EL TAMBORCITO DE VALLAPOLID.( )

I
La fa tal noticia circuló con asombrosa rapidez por la siempre pacífica Q uerétaro, conste rnando los espíritus débiles y arra ncando ayes de
conm isera ción a los corazones t iernos
y rompasivos. ?\ o había remedio:
Calleja, a reiteradas súplicas de los
princ ipal-es vecinos de la ciudad, accedía a indultar a los rel igiosos aprehendid os en la batalla de Acuko, pero se manifesta ba duro e inquebrantable para perdonar a los demás prisioneros. Las lágrimas de las damas
qt:ereta nas ninguna mella habían hecho en el corazón de roca del jefe
real ista, y, por consiguiente, la cruel
sentencia de muerte dictada contra
aq uéllos se ejecutaría ineludiblemente.
Y no era eso todo. La sociedad,
aunque nada acostumbrada a los sangrientos horrores de la guerra, podría
soportar la muerte de los insurrectos
prisioneros, pero no consentir en ser
simple e ir responsable testigo de la
injusta ejecución del inocente niño
Pablo Armenta. tamborcito del ejército insurge nte, sobre quien recaía
también la severa sentencia de Calleja. Si era natu ral que los campos
ele Querétaro se humedecieran con la
sa1igre de aq uel!os patriotas, porque
así lo exigían las represalias de la
(1) De este episodio histórico habla don Epigmenio González, uno de
los comprome tidos en la conspiración
de Querétaro, en st. ''Relación Sucinta de los Principios de la Revolución
de 1810." publicada J,or los señores licenciados don Genaro García y don
Lu i:; Gonzá lez Obregón en "El Boletín ll istórico 1Iexicano.''

g uerra. aparecía, en cambio, monstruosamente inhumano derramar la sang re de un niño. merecedor, por su inconsciencia, de misericordia, a l menos,
si no de absoluto perdón.
-Castíguesele en buena hora, decían los queretanos, mas no se le asesine: ning una ley, ni divina ni humana, ha penado con la muerte a los
niños.
::,.; o todos desespera ron, sin embargo: all!unos, aun que muy contados.
confia ron en la salvación del pequeño
reo y se nropusieron agotar los medios posibles pa ra obtenerla a toda
costa, aun aventura ndo su prop ia seguridad personal. Decididos como
estaban. creía n vencer cuantos obstáculos se interpusiesen ante sus nobles propósitos y esperaban salir avan
tes en su empresa: seguramente lo
consegui ría n, porque eran hombres
de fe.

)

puso Calleja. Soy lodo oído,.
--En nombre de las señoras de la
ciudad. tan respetables por su religiosa piedad, y en el mío propio, vengo
a rogar a Su Excelencia sea servido
de conceder su perdón al infortn nado niflo que cayó en poner de las valientes tropas de Su ;\lajestad-quc
Dios guarde-en la reciente y gloriosa
batalla de Aculco, el cual, según rnmores que hasta i1osotros han llega
do, será fusilado hoy mismo por orden de Su Excelencia.
-:.1e apena la peticion de Su Paternidad, respondió Calleja vivamente
incQ_modado, y si no foera porque es
bien pública su adhesión a Su :.[ajestad-que Dios guarde-creería que
trataba de favorecer a la inirua causa
de los desleales y pérfidos ,·asallo~
que se han levantado en abierta rebelión contra nuestro augusto Soberano.
-Puede estar seguro Su ExcelenII
cia, replicó Fray Dima, . &lt;le c¡ue mi
l\11satil'o, preocupado y tac iturno ruego rstá inspirado tan sólo en 1111
estaba D. Félix Ma ría Calleja en una se ntim iento de compasión hacia el nide las celdas del Covento de Sa n
iío de quien hablo. Y agregó de~Francisco, conver tida en despacho im- pués de ligera pausa y cambiando de
provisado, cuando uno de sus ayudan- tono: "Yo, que nunca abjuraré de
tes le an unció la visita de Fray Di- mi fidelidad a Su :\fajestad-que Dios
mas Diez de Lara, religioso felípen- guarde,-creo qu.e para domeñar la inse, una de las personas más caracte- surrección son inadecuados los merizadas de la población.
dios hasta hoy usados, y que la única
-Pase Su Paternidad y ordene lo manera elicaz de reprimirla es la be-·
que g uste, dijo Calleja, levantándose nignidacl con los mismos que han tu rde su asiento y sal iendo a recibir al bado la paz del Reino. porque sólo
distinguido visitante.
rnn ella se les puede atraer a la bue-Doy gracias a Su Excele ncia, con- na causa. y no con la crueldad que se
testó Fray Dimas con extremada cor- ha desplegado que únicamente ha
tesía. Una urge nte y delicada misión servido para exasperarles y afianzarme trae acá y me obliga a molestar a les más y más en sus extra1·iadas
Su Excelencia, a quien ruego me per- ideas.
done.
- Se engaña Su Paternidad. Quie-Puede hablar Su Paternidad, renes, en nombre de ,rna pretendida li-

II

hertad que no de~ea1i sino para c¡uedarse si n ley y sin gobierno que impidan sus crímenes y latrocinio,. se
entregan con furor sah·aje a saquear
las poblaciones. robar a los Yecinos,
expoliar el comercio, profanar los tem
pl os y asesinar a los ministros de
Dios no merecen ni merecerán nunca la indulgencia de los soldados del
Reino. Y, no obstante, Su Paternidad
que esta misma mañana ha otorgado
el indulto a no poLOs prisioneros de
guerra que merecían el patibuio: :&gt;ero
es to no puede repetirse y;,.
- Pero Su Excelencia puede ser severo e inflex ible con los rebe ldes adul
tos que t iene en su poder. si en si
concepto, no son al,.feedores a consideración alguna. :'lías sea cri~tiano
hein g no e indul gente con los niños, y
otorgue la vida al pequeño tamborcito. que no sabe lo que ha hecho, porqt:e aún no estú en edad de reflex ionar y casi ni de pensar. Devuéh-alo "
sus pad res o en tréguelo a mi convento. dond e se educará cristianamente
y crecerá fiel a su Rey. Su Excelencia
nada perderá en ello.
- ?\o, de ninguna ,nanera: al condenar a muerte a ese rapaz no casti·
go crímenes pasados. sino que e1 ita
para siempre que los cometa en lo fotm o, que sí los come¡ería. puesto que
se ha lanzado ya ¡,or la peor senda
del mal; .si hoy que puedo poner el
re medio no lo pongo, mañana tendría que lamentar las consecuencias
de mi benignidad. Deje Su Paternidad morir en paz a ese muchacho y
no insista en una petición inco1wenien
t e.
-;-;o insisto más vn ella. Excelentísimo Señor. y me retiro ya. Pero antes qu iero hacer saber a Su Excelencia que estoy resuelto a agotar lo,
recursos todos de que pueda rlisponer.
para sah·ar a ese niño desdichado. Si
es necesa rio que sacrifique mi Yida
la sacrificaré gustoso. Su DiYina )[ajestad me lo tendrá en cuenta.
Calleja nada contestó, limitándo se
a hacer un saludo ·con la cabeza a
Fray D imas. que salía de la celda.

ur.
Allí Yan. pobres. demacrados, andr~josos, cargados de cadenas, en mecho
de soldados. los bravos insurgentes
del Ejército Libertador. Acaso en lo,
momentos últimos de su - existencia
piensan en su abandonado hogar, en

sus padres, en sus espo,a,. en st!S
hijos. seres todos a quienes tanto
aman. a quienes de')ían so,tener: pe
ro si esto les apena 110 les hace arrepentirse dé haber tomado las armas
en defensa ele la Patria. porque el
amor a ella es más grande que todos
los afectos de familia. y porque el ele
her que tenemos de ampararla está
muy por encima de todos los demás
deberes. Caminan. pties. sin angustia.
tranquilos, ca~i casi contentos, que
no es poca satisfacción haber sen·ido
a quien más se ama y haber cumplido
con el primero de los dl'hcre,.
1\ l'í va también Pablito camino de
la . \la meda. sin preocupación alguna. indiferente. sin recordar lo que
ha hecho ni pensar en el triste fin que
le e~pera.
Tras de in interrumpido andar, llegan tocios a la calle ele! l lo~pital, donde inesperadamente se ruelre muy difirnltosa la marcha porque t:na com
parta muchedumbre. al parecer ansio sa ele acompañar a los &amp;entenciaclos
hasta el patíbulo. se apii1a allí y obstruye la calle. Los ,0Jdaclos de la e:;cu!la reparten golpes de fusil a dit's
tra y i-iniestrn para apartar a los curio,ns: pero ,us esfuerzos son Y:tnn,:
la gentl' nn se aparta y. por In contrari,). aumu1ta más a cada momento.
Los solclaclos no pueden a1·anzar ya
un solo pa,&lt;J: lanzan imprecaciones
contra la multitud, rednLlan lo!&gt; culatazos y hasta ameanzan con hacer ful'
go sobre aquella masa humana.
Dnrantl' la aianosa brega casi oh·idan a los reo,. quienes naturalmente tratan de apro1·echarse del clesordu1 para fugar,,e y sah·ar su Yicla. En
aquellos momentos un fraile se acer
ra rnutelosamente a ios pri,ioneros Y
con exiraordinaria rapidez arrebata
de entre ellos con férrea mano a Pahlitn. le toma en brazos y. atropellando a sus gtiardianvs. &lt;ksaparece en
seguicla con el niñ o.
La escolta. apenas se da cuenta cid
inesperado incidente. que no ha podido impedir di,para sus armas sobre
el secuestrador, pero no hiere ni al
huen fraile. que ,e encuentra ya muy
,listante. ni tamp oco a lns curiosos
apii1ado,;. qui.'. como por encanto, han
desaparecido también por las primeras
ca llcs tra 1·esera,.
La calle cid l l o_pital Real queda

-----------------------~

desierta asi ocupada única mente por
los soldados de la escolta que, aturdi·
&lt;los, no sahen contra quien 1·engarsc.

IV.
.J:'.ntre tan to, llega F ray Dimas, jadeante, sudoroso. sin capa ni sombrero. ante la pr esenci,, de l te mible jefe
realista don Félix :.Iaría Calleja, y
con perdido aliento exclama :
-:'.\[i promesa está cumplida, Excelentísimo Se ñor: Pablito es libre.
Vengo a entregarme para que Stt E x
cell'ncia haga de mí lo que a bien tenga.
-. \cabo de saber lo que ha hecho
Su Paternidad, y cierta mente que no
sé c¡ue det&lt;'rminació n tomar.
-:\fuera yo el culpable. y sál\'ese el inocente. repu,o F ray Dimas.
-;\O co ntestó Cal leja. La acc ión
de Su Paternidad es noble. y yo le
perdono. :\1as tenga en cue nta que sólo soy clemente una ,·ez. Sea ésta la
última que na a Su Paternidad : no
c¡uiero. al I crlo de nu eYO sentir el remordimien to d e habe r de jado con vicia a un pi11uelo pel,groso.
Fray Dimas •a lió de la celda sin
chi~tar.
V.
. \si sah ú a&lt;¡ucl ejempla r fra ile fe
lipensc con grave , !esgo de su vida.
al célebre tamborcito de Valladolid, ei
ni1io de doce años de edad llamado
l 'ablo . \rmenta.
l,no Y otro son Yerdaderame nte clig
nn, ele ·admiración. ( l).
í'ahl it&lt;l porque siguió a Hidalgo
qt:t· proclamaba la más justa y la más
santa de la, cansas. la de la Libertad
de la l'atria. y pon,:ie, a pesar de su
tierna 1:clacl. no es arredró ante los pe
Jigro,; de la guerra. F ray Dima_s, porque con excepcional ab11 egac10n Y
arroio sobrehumano ll e,·ó al cabo un a
ohrá ele caridad inspirada en el más
acendrado amor al desvalido. de quien
uinouna recompen&lt;,, po&lt;lía esperar.
IGANACIO B. DEL CASTILLO.

( 1) I.a grat itud nacional ha perpetuado la memoria del tamborcito ele
\' alladolid: en el monumento erigido
en Puebla a los héroes de la Jn depen
ciencia aparece de pié a la de recha
de JI idalgo.

- ---------------------

--------------~---------------------~----~-:-~----------------ººo
(:--=ª:.....:s_A:.::......:T:..:R.=.A.:...V:....:E:.....S_D
__E_L_A_P_R_E_N._S_A_ª
__
- _a_-_
0}

CO NCEPTOS VERTIDOS SOBRE "REVISTA MEXICANA"

?\ uestro periód ico hace presente su
gratitud especial a '·La Prensa" "El
?\orte,'' "Justicia.'' " El Demócrata
F ronterizo" ... El Presente", "El. Re"'id or'º "El Fígaro" y ··,\h. que
caray_:,. por e1 saludo cannoso
que nos e111· iaron desde sus columnas. Para ''El Imparcial de Texas'' nuestro agradecimiento es m,.,
yor, porque además de tributarnos l)ll
salu do tan benevolo como los dema~
colegas, nos ha brindado generos_a
hosp ítalidad. Con orgullo reprodt:ctmos los conceptos que estos paladines del periodismo mexicano han \'Cr
tido sobre nuestra publicación.

REVISTA MEXICANA.
E,.te es el 110111bre de un semana,
rio ilu~traclo que se propone ed itar
en e~ta ciudad el señor licenciado
\cme~io Carría \aranjo. uno de Jo.;
intclectrales ele la adual
¡..,r-enerar ión que más han trascendido en &lt;:l
campo de la política y las letras.
El número prospecto que acaba- .
mo, ele recibir no 11uede ser más interesante. Selecta lectura magníficos grabado,. fina impresión. torio
lo que pre,ta interés y amenidad a
los periódicos modernos, ,e hall,t repartido Ci)n profus ión y método en
"Re1·ista :\[ exicana''. En la portada
cuatro tintas, aparece el úl-

timo rdrato del Sr. General Poríi
ri o Díaz. figurando además en las
páginas interiores del periód ico una
excel&lt;:nte información gráfica de la
geerra europea. algunas carica turas
de artualidad. debidas al lapiz del co·
noc icln dibujante mexicano, Santiago
R. ele la \' ega y dos interesantes fotografías de la seiiora Car men Rome·
ro Rubio l'iuda de Díaz y de la seño•
rita .\riela Gar ita.
En el t~xto hay un articulo próspccto que llera el nombre de "Prol'atria": un helio artículo de redacción. dedicado al seiíor general Díaz;
algunas producciones. poéticas de Gu
tiérrez ?\ájera. Urhina y :--Jervo; una

�"ReYista :\Iexicana" es un pe riódico
que da prestigio a la colonia mexicana de San r\n tonio, Texas, y los Estados l'nidos y es acredora por eso
mismo a que se le im parta ampliamente toda la ayuda qi.e merece.
Felicitamos al señor licenciado Gar
cía Naranjo por el impulso que ha
Yenido a prestar al periodismo mexica
no de esta región con su interesante
Revista, augurando para ésta todo género de triunfos.
"LA PREXSA.''

-----o,----

REVISTA MEXICANA

--c,--

Ya tenemos en -n uestra mesa de re.dacción el número propecto del magazine que ani.:nciamos hace poco pu
blicaría el Sr. Lic. X emesio García
:\'aranjo, uno de los más notab 1es intelectuale, mexicanos.
"'Revista :\Iexicana ·· consta de 36
páginas a tres columnas en buen papel y esme rada im presión. con multitud de grabados a varias tintas. retra
tos y caricaturas. Su material literario es escogido, ameno e interasante
y estamos seguros de que ''Revista
:\Iexicana•· será el periód ico mexicano mejor "resentado no sólo en Texas, sino en toda la Un ión Americana.
Felicitamos cordialmente al Sr. Lic.
García Xaranjo.
"El Demócrata Fronteri zo.''

rentará semanariamentc trozos selectos ele nuestra vida heroica, fotograiias de nuestras joyas arqu itectónicas; cantos de m:e,tros tro,·adores, to
do aquello que contribuya a exa:tar e1
¡:.entimientÓ patrio."
· "Revista :\lexica na". en sus trein
ta páginas en rnarto de magní f_ico. pa
pe! satinado. com ienza a cumpltr fielmente lo que ofrece: en su portada,
la noble figura del señor gen~ral _Porfirio Díaz que su«ier.e a Garc1a :i:aran
jo el más' bello /''sen tido :irtict:lo que
se ha escrito acrea de la muerte del
H.éroe del 2 de •\bril: un magnfüo
HO:\lE:\':\JE del poeta Luis G. Urbi
na, dedicado a la señora doña ~armen Romero Ru bio Yiuda de D1az:
una e,pléndida c~ricatura del, g~ner~l
Jl uerta; luego la más bella pagma !ti eraria del Duque Job. ilustrada con
el retrato de Gutiérrez Xájera; a con

~üliililüüüüüüü~üüú~üüu~üüüli~
~

~

~

~

;BELLEZAS INFANTILES~

~""""""""""""""""""""""""~

de Laredo. Texas.
n----

l'X.\ GRA.X B.\T.\LLA G.\ :\'AD.\
POR LA CULTURA DE LOS
DESTERRADOS

REVIST A ~JEXTCA\'A

--O-·

Hemos tenido oportun idad de Yer
el número propecto del lujoso semanario " Revista Mexicana," que dirige
en esta ciudad el notable literato licenciado don :,'emesio García Xaranjo.
Por demás está decir que la rerista contiene un selecto material grúfico Y magní ficas pági nas de texto.
Xemesio García Xara njo es de sobra co nocido ·entre nosotros y de sobra conocidas., nos son. asim ismo. sus
iacul tades periodistícas. El, qt:e tiene
una pluma l'igo rosa y fuerte. ha sabido dar a su reYista un bon ito t inte
pa trióti co, y no dudamos que esta sola circunsta ncia habrá de llernrle al
tri unfo.
"ReYista :\Iexicana·• llena desde hoy
un hueco, en este medio. y puede decires que en el Sur de los E stados
Un idos se edita uno de los mej ores
magaz ines de la América Latina.
Felicitamos al intel igente abogado
por su noble labor, y lo alentamos
de todo corazó n a que no desmaye
en su empresa, pa ra mejor provecho
y gloria de nuestra querida pa tria.
Amén.
Toda la Redacción de
"AH. QUE CARA Y."
de San Antonio, Texas.

'·

--~--o--~

--o~

REVISTA MEXICANA

El Nota b!e orador y periodista, Lic.
García Naranjo, publica una
Revista.
Araba de ,·er la luz pública en San
.\ntonio. Texas. un número prospecto de "'Revista :\1 exicana". semanario,
ilustrado que hajo la dirección del
Lic. X emesio ,García Xaranjo comenza rá a editarse dentro de nnos cuantos días.
E l ex-ministro de Tnstrncción Pública y Bellas .\rtes no es ni ,·iejo ni
roharde: al contrario: apenas si llega a los 33 años de edad y su extraordinario Ya'or de periodista de
combate quedó ampliamente probado
en '·La Tribuna". Ya nos ext rañaba,
pues. que este di,t inguiclo amigo nues
tro dejara sus actividades. como otros preca1·idos. para rnando ''la car
gada" hubie ra dado el triunfo al "cual
c¡u ierismo''. Ojalá que García Xaranjo no tenga la desgracia de que a su
labor se la juzgue como un simple
medio ele ganar la vida. sino que se le
reconozca como in spirada principalmente en un noble ideal.
He aquí, en resumen. el programa
de "ReYista ~J exicana.''
"K os proponemos lernntar el créd¡
to de nuestro pueblo; desrnnecer las
calumnias propaladas en contra de
nuestra raza; exhibir co n orgullo las
nobles floraciones de la cultura mex icana: trabajar por la solidaridad de
todos los Emigrados contribuir al
mejoramiento ele aquellos compatriotas que desde h&lt;\íe medio siglo Yiven
en este país tan irredentos como los
polacos de Varso1·ia y los ital ianos
de I stria y sobre todo, avivar la fe
en la resurrección de la Patria."
Para cumplir con este programa,
"Revista 1\Iexicana" anuncia que pre-

lcccionada. Hay además otros \'arios
nio. 1'exas.-P. O. Box No. 637, o
71~ Dolorosa St.
·'EL \'ORTE."
de El Paso, Tex.

--o-

Niña Rebeca González Zuazua.
Residente en San .\ ntonio, Texas.

tinuación. algo que nos etll"anece: una
belleza mexicana en el destierro; y
volteando hojas de la "Re,·ista Mexicana". nada más que mirando fotograbados y leyendo firmas. recibimo_s
la impresión de que un espíritu cu lto,
refinado. de artista y de pensador al
mismo tiempo, ordenó aquel selecto
material.
La ;parición de "Revista ;\f exicana" es una batalla que ganan los des
terrados en contra de la barbarie ''redentora·· de carrancistas y villistas.
Con un efusiYo apretón de manos,
reciba nuestro amigo García X aran jo,
nuestras sinceras felicitaciones.
El número de "Revista :\lexicana"
sólo Yale diez centarns, y puede pedirse con esta dirección: San Anto-

_\ yer comenzó a circula r en esta ciu
dad un nuevo y muy interesante sema
nario ilustrado que no tiene precedente en el periodismo español de
los Estados Un idos. Este semanario que edita el señor licenciado don
Xemesio García :,'aranjo, muy conocido entre los li teratos mexicanos, tiene por nombre ''Revista } f exicana"
y se presenta en su número prospecto verdaderamente suges ti rn e interesan te.
Figura en la cá ratula un últ imo re
trato del ilustre General D. Porfirio
Díaz. y en su interior tiene numerosos y bellos grabados de act ual idad,
tanto de asuntos mexicanos como de
la guerra europea.
Su literatura es amena y escogida,
conteniendo en la primera página un
editorial denominado: "Pro-Patria"
en que se hace gala del más elevado
y noble patriotismo.
Celebramos sinceramente que el señor licenciado García Karanjo haya
podido lanzar al público una revista
que hace honor a las letras nacionales, y esperamos que encuentre pecunariame nte el mejor éxito en su meritoria labor.
"EL PRESENTE."
de San Anton io,
EL LIC. GARCIA NARANJO, FUN
DA UN A REVISTA.

--o-Ha empezado a ver la luz en San
Antonio, Tex., una publicación a la
que auguramos desde luego larga vida y selectos lectores. Se llama :
"REVISTA MEX ICANA" y su fundador director, es el Sr. licenciado .t-.ic
(Pasa a la última P ág.)

..
_-1

��Escenas de la guerra. re

E~~enas de la gu~rr~

•
i

)

•

CAMPAMENTO ALEMAN EN UNA DE LAS PLAZAS CENTRICAS DE LIBAU.

igualmcntl' la ca rta paternal. escrita
ese estilo que trata ante todo, de
mostrarse ''sereno, ecuán ime. sencillo. li mpío, clásico _____ !" Estaría bien
todo eso s i no hubiese ocu rr ido el
drama de la guerra I Por último, hay
un capítulo de filosofía y erudición,
un diálogo platónico entre Demarate
y Jerjes.
.
¿ l:fabrá pasado. pues. inútilmente el
ep isod io de la guerra? ¿ Quedará.· todo lo mi~mo, literariamente considerado ____ ? ¿O se prepara a surgir
u1Ht generación de nueYOS pensadores? La generación antigua. la generatión de ante·gtérra, hela ahí fr acal;aúdo en la persona o en la pluma ·de Ahatolc Fr¡¡nce. E se libro,' flojo e Ít\tim.a1hel1t~ frío, que se escu&lt;la bajo un tí tulo caliente y presuntuoso, es la confesión de la inutilidad de t:n largo período literario representado por Anatolc France.
En el mundo se estaba preparando
una re\'olución. y Francia se había
te ndido a dort11ir. Estaba ocurriendo

en

Fotozraf;a curiosa,

fil dor.ce s~ ,·e el manejo rápi do de una ametralladora francesa.

p==·

~-===
EL-=_
U
-=.L
=T=IM
= O LIBRO_DE ANATOLE FRANCE-~-y l'11a11&lt;10 , i ant nciars c la aparición
11n lihro de .-\n ato le fra"nce sentí
1 11 1i1 11 111or imil'11to de curio!&gt;idad y
d_t' impa1·ie11cia: rorrí a t'o mprari c,.
T·. n nt ra ocas ión. para hablar sínct
ra111t ntc. nu hubiese tenido tanta pri-a l' ll adqu irir l'I nu(•ro libro: ha sta
l'' pc&gt;,ih 1e que no lo huhicra co mpradu Porq1 {' .\natole Frnncc es de
1·,os l',nitore, qn c. una ,·ez conocirl11_ ca rc·.:rn dl' sorpresas. Jguall-s a sí
1111,11111,. pcri~r tamcntC' amanerados,
t,1dn rnan tc, dicen de,pués es idéntico a lo q11e dijero11 ant es. Frente a
&lt;·,ta da,c de C'Scri t1Jrcs. en lin. se sic nll" 1111:1 f)l'n:t : ;por qué es te hombre
1111 t·~aibiú un solo, 1111 único libro. __ !
PtTo 1111 escritor, en Francia. no
Plll'dt' escr ibir aho ra 1111 libro sin reÍ&lt; rir~e exprc,anH' utc a la guerra. Que
.\ na tolé Francc rea lice mariposeos
('rudi tos e irónicos alrededor de las
t·n~ tt:mhrcs de la remota .·\lcj and ría.
l':tr('ce tal YCZ de importancia; pero
que 1111 literato de tanta responsabi·
lidad afronte el asunto de la guerra,
Yed una posit iYa tentación. He com·
prado el libro,
pronto
,lt,

La llama de la guerra carece de apti·
tud para ablandar y con mo,·er el marfil.
'
'
. Pero en med io de esta dece pción
Ilota un co nsuelo : :11 adquirir el lihro h~ _rea lizado ,_1na buena obra. y
l'S suh nentc. El libro se ,·ende con
un !in henénco: el produ ct o de la
edición sirYc para .:ngrosar el fo nd o
de,tinado a los heridos de la guerra.
.\ rontinu¡¡l'ión. y C'n forma de serie
ro' eccionahlc. irán otros libros de
Go11rmont Harrés. lYr\ nnunzio y
Charles :'11 aurrú s. ¡ Ojalit C'stos otros
l'~cr ittll"C'S te ngan algo nnc\'o que dcr1r !
~ Es romprensihlc qne la guerra
m as g rande la guerra trasce ndental,
ll ame ron sus l'Occs terribl es al coraZ&lt;!n d~ un literato fra ncés, y -1:!) corazon solo respon da con débiles e inútil~s latidos? Doloroso es comprobar
cuanto hay de fal_so y de egoísta en
el fondo de la literatura o cuand o
menos de cierta literatura'. Así se ve
que una int eligencia que se llama fi.
na es factible ele emocionarse por el
gesto estatuario de un luchador an-

mes que c1:uzan a su, rededor. I·:~ g-rr·
tesco. admirar, casi con lágrlriias · &lt;l&lt;·
entu siasmo, 1111 episodio cüa lqul.cra rl··
l~tado ~n Yersos sonoros por ui1 artista fno dela nte d1:: esa epopeya
abrumadora en que part icip:'ln tod?1 s
hs Íllerzas. todos los heroísmos. todos los maraYillosos in,·cn to~ &lt;lí.' I
hombre. ¿ ~o es fre cnente oír deci r
que c~ta guerra es fea: bigámbs qur
&lt;'~ cru~I y cspantosá: ¡ pero fCTJ ____ !
l•.l •Jl1ci;1) ,¡ue h« l;1:,n11,, 5¡¡ :h ropl:1 nri entre las lhn:a ,, d('I r .. n,ti;\t,· .:é;·1;r.,, -~' piloto que i?a asc,i::1hi , u p~l .
~ ,1·1·t11 nesde eí
r.1 ar i1i.i é'c\1\lra ,·l
c1clope de acero esos ho1nhrc s de
audac!a: de imaginat ión y d'e lox:urá
han nv1do, seguramente. minii\o·s ,níicho más grandiosos t1ue todos los qtl~
cuentan los libros.
El nuevo libro de Aíratole Fráúc·e
se titula "Sur la vo ic glorieusc." Co1\s
ta de 80 páginas ape"rlas y está co\"11puesto con algunos artí culos y cartas
que antes Yieron la luz en periódico s
o revistas.
En estas páginas, Anatolc France
repite su tono conocido.

1

·i

í

·~_.,,...-,--

s,.•)

.,

sobre tod o. la liqr idación del siglo
XlX _____ Quizá taml,ién la liquidación de la idea política emanada del
siglo XVI II. Se operaba además un
grave hecho: la conj unción ele los dos .
propósitos, el europeo y el americano.·
P or · otra parte, el mund o se había
desplazado. Una humanidad hasta
hoy secundaria exigía que se la atendiese; la porción de ht:rnanidad que
a! ienta en el archip:élago japonés Yenía a nuestro encuentro. El mundo se
ensanchaba. En el mar Pacífico aJ)n·
recían nuevos Ya lores; Rusia se ponía en contacto. Pv r un lado co n
1\ lernania y Fran cia, por otro lado
con Japón y ?\' orte américa. Algo
grande se estaba tramando ___ _
Era la hora en que Anatolc Fran·
ce. dulcemente apostado en su 1111:elle París, hacía sn cómoda literatura.
Y reco mendaba cosas blandas y bue·
nas : paz, libertad, ágiles risas . •\h ora la tormenta ha estallado. JI a sid o
cruel pedirle a Anatole France que
hable. Fl silcnrio :1 ,·cces es mejo r.

¿Y qué podía él decir ? E stá aturdido
por esta cosa desmesurada que yuela
sobre los pueblos.
Es triste Yer un hombre en el ins·
tante s uprem o de su patria quedar
rezagado. inhábil para incorporarse a
la masa de sus contemporáneos. Francia exigía de sus hombres las pala
bras decisi,·as; J\natole F rance bus
ca en su corazón \' no encuentra más
que las palabras de s iempre . E, que
el corazón se había cri stalizado hace
mu cho tiempo. Detrás de la pluma.
¿hal,ía de Yeras un hombre ____ ? i\quí
rl hombre se con l'irtió en un concepto, en un iibro; pape l y tinta, iraSl'S
acordadas.
Los libros ele la gi:erra wnclrán
después. ¡ Que los dioses no&lt;; libren
de los centelleantes lirismos dannun 7ianos _____ ! Los libros de emoción,
de Yerdadera polémica, los libros "ex·
plicativo," ele esta guerra •aldrán aca so de Rusia. seguramente de .\lemania.
JosG M. SOLA V ARRIA.

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,_,;

El Mariscal Mackensen confe rendando con el Prínc:pe heredero
d.,· Alemania.

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Los franceses reanudan las fie tas de
Corpus en una aldea de Ala cía,
después de una interrupció
de casi me-jio siglo.

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(COMO JUZGAN LOS ALEMANES A SUS ADVERSARIOS).

Gna de estas noches de Berlín, tan
alurosas como las de :\[adrid, estáamos sentados en la terraza del café
le "\Vesterns" 1111 capitán de .\rtileria que, her ido. ha regresado de
;;ifitizia con la Cruz de Hierro &lt;le pri
ne~a clase, un. coma ndante de Calla
lt'ria que ha operado en Francia 1111
apitán de Estado :\layor. t.n co;resonsal yanqui y yo. Hablábamos cla
o es. ele la guerra. &lt;le ct:ál ha sido
n desarrollo. &lt;!e sus peripecias. de
us incidentes; se hacían cálculos
cC'rca de la fccna ·¡e su terminarión.
. las opiniones se encontraban en la
1ctoria. De todo lo qte allí se dijo
1e parece más interesante para Jo,
·ctores el juicio que los oficia· es
lcmanes hacían de sus ach·ersario~.
-Los rusos-decía el art illero-son
d1nirables soldados, tenaces osados
asta la temeridad. ,mpetuosos en el
taque, sobrios y con una idea de los
eberes militares casi exagerada. Sore todo. en la defensa el soldado
u,o muestra st periores cualidades:
o cede el terreno fácilmente 1 se re-·
i,te e~ tanto le quedan iuerz as para'
omba t1r. y yo no he presenciado una
1ga. Los oficiales se nn obligados
rccurirr a procedimientos enérgico;
ara que obedezcan a la orden ele re:
irada. pues si por los soldados ft:e:
a. tocios preferirían morir antes que
oandonar sus posiciones.
cómo explica usted esas masas ele
-Pero. entonces-pregunté yo- . '
11sos prisioneros?
'
-Existen muchas causas ajenas a
:1s cualidades del soldado ruso. Ac,1O la falta de organ ización sea la prinipal; pero sería injusto creer que los
11sos se rinden fácilmente. Xo se de •
'l' o!Yidar que el heroísmo. la tenaci- ·
.ad. el ímpetu y otras virtudes mi '
'tares, con ser grandes factores. 110 '
pueden todo en la lecha moderna.'
m?orta tan_t~ o más que las tropas:
ten aprons10nadas con rapidez ,:
11 largueza. que las municiones no.
,caseen nunca y sobre todo. que loS:\
·fuerzas puedan llegar oportunamenJ
•. ¿ Se sahe que las tropas rusa s ha-i
an tenido todo este, para rompleme1j1r sus excelentes virtt des guerrera.~?
uego el mando es el que decide: ,pyr
uy h~roicos que sean los soldad9-.
sus _Jefes n~ pudieron o no supie•n .('\"ltar. ma111obras del enemigo. o\i.)1
ira fata mente el desastre. :\f illarc¡s
· ruso, que fueron hechos prision~~ no se rindieron cansados de con1,¡1tir sino que fueron sorpren&lt;l:dos
·reacios. por las tropas alemanas
"&gt;rque sus jefes, inhábiles o no disl:rniendo de med ios eficaces. no lo
1·itaron. Yo declaro que tengo un
ran respeto y una gran admiración
~r el soldado ruso-terminó dicien el capit~n.
-¿ Qué opinión tiene usted del soldo francés?-pregunté al comandan

.
1

- Creo que no ha pLrdido
bravura, de la gallardía.

.,

heredó de los solda&lt;los de Xapoleón.
Son l,)s mismos g11erreros que ácom
pañaron al gran caudillo por todo el
mundo .. \tacan sin medir los obstitculos. tit·1H'n la coquetería de afrontar
la n11:crlt' cun una sonrisa q11e paren· 1111a burla. y en el combate tienen
hd!os gestos de ~o'd;Hlos poetas. El
snlda&lt;lo francés signe siC'nclo Cyr:rno.
r Roland. y 1\rtag11a n. y granadero
:1e las kgioncs napoleónicas.
-¡.\h ! sí. el Ejército francés es
1:11 &lt;rran ach·esario. t,uc. ,·cncido o ,·1·11
ced~r. honra a quien le combate-&lt;lijo el artillero.
-Y el soldado inglés?
-Los ing' eses st 11 de t1na sen·nidacl de nna sangre fría. de t111 rigor
qt1e los hace tem ibles. Es difícil el
golpe de mano erando se trata &lt;le
soldados ingleses. La guerra es para
ellos nn juego más que añaden a la
lista en qt1e tiguran el "tennis," el
·'golf.'' el ''foot-ball." el polo y otros
ejercicios Yiolcntos a que son tan
afic ionados. Van a las trincheras como irían a una partida de caza, sin la
emoción del guerrero. Ko son impett:osos en el ataque; pero lo realizan
con preci~ión. como si no t uvieran
.enfrente t1n enemigo que les envía
millares de balas. En ningún momento
el so'dado inglés es vícti~a de ner"iosidad o de imprudencia. El inglés
afronta con calma el peligro, y es héroe con heroísmo consciente.
.... ,
Los juicios &lt;le loJ oficiales alemanes sohre los so1&lt;lados belgas e italianos no fueron tan entusiastas; pero clcho dclarar qu no había en ellos
desdén ni afán de aminorar su va·
lo,.
Confieso que quedé sorprendido
oyendo hablar en tales términos de
los enemigos de Alemania. no porque
yo personalmente tenga una opinión
distinta y contraria, sino porque suele
ocurrir que el odio al adversario y la
1 pasión que engend, ,1 la lucha quitan
I todo sentimiento de justicia y ciegan.
Y a medida que los elogios brotaban
de los labios de los oficiales ~!emanes, yo. por un efecto natural. vcia
agigantarse al soldado a1emá n. Recordaba una máxima de ,nuestro Bcnavente: "el amante no debe rebajar a
los ojos &lt;le la amada a su _rival porque. al harerlo. se rebaja a si mismo.''
Esta opinión de los oficiales amigos
míos es g-eneral en toda Alemania: en
ningún 1~1omento hemos oído o ,·~s.to
qt1e se intentase presentar a los EJe~citos de Francia. ] nglaterra y Ru~,a
como en esos países han pintado a 1a.s
tropas alemanas. En Alemania se rinde homenaje a los méritos &lt;le! adHr·
sar: o: pero en seguida, todos los alemanes alirman que la victoria final será para sus armas. 1\ leman ia necesita
saber que tiene enemigos formid.ablcs
para que la vict9ri a sobre ellos me·
rez ca la pena ele tocios los sacti ticios:
una ,·ictoria sobre hordas sin nin
na virtud moral ni ::;ucrrera no sa
faría a este pueblo.

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= E=SCENAS CONMOVEDORAS DE LA GUERRA~~:)

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Padre e hijo, luchando por la Patria.

Las Inconstantes

Un soldado herido se dedica al Arte de la Pintura.

Lo~ dos hermanos

LA OLA.

--o--·
:\l"fi , ic ne la ola, la pérfida la hija
raprirho,a del ,·il'jo ebrio: se estremece, es fragil .:omo la nube. nerYiosa como su hermana. la mujer.
Viene rizada con su blanca blonda
de espumas, cantando la canción del
náufrago. y bromeando y riendo, se
tiende nc~ligentemente sobre la playa y besa la arena; pero el anciano, hecho de sal se enft rece y la ilama con su voz ronca; ella atemoriza&lt;la, se retira melancólicamente y se
aleja suspirando hacia otras p!ayas.
1!:,ientras que el viejo gruñe y siente
re los.
Allá va la ola. la pérfida. 1 a capricl1osa hijf- del l'icjo ebrio: y! olvidó
la orilla ·&amp;úe besó al nacer el día.
Se oculta el sol, y e·la sigue su marcha, bromeando y riendo, con sus cadencias melodiosas relampagi:eandv
plata. a otra costa de cerros muy
vertks. donde hay caracoles, conchas.
grandes pefias. moluscos qne ducrmcn.
LA NUB E.

.,~,...

.~~~~
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.· -~

(Poema en prosa)
He tenido una Yisión.
, Se me aparecieron dos gen ios, dos
angeles.
Digo ánge 1es y genios, porque esla.
ban desnudos y porque de los hom~ros de entrambos partían Jargas y
Inertes alas.
Los dos son jóvenes. El uno tiene
formas llenas, tersa la piel y negros
los bucles de los cabellos.
Sus ojos obscurc-,s, medio Yelados
con largas pestañas; la mirada insinuante, ávida y alegre; el rostro encan~ador, un tanto atrevido y algo
maligno.
Los labios rojos y abultados se estremecen, y el muchacho sonríe con
autoridad e indolencia como persona
segura de su poderío.
Una apretada corona de flores descansa muellemente sobre sus brillantes cabellos y casi desciende hasta
!&gt;US hermosas y aterciopeladas cejas.
Abrochada con u.1a flecha de oro,
abigarrada piel de leopardo cae ligeramente desde sus redondos hom-

jos rosados; y las extremidades son
de un encarnado viv0 como si estuYie~en mojadas en fresca sangre. De
Yez en cuando se estremecn rápidamente las alitas produciendo un ru mor argentino como el ele la lluvia
en prima\'era.
El otro mancehn &lt;'~ amarillento y
flaco. A cada mn . imiento de la respiración se le 111a1 can en el cuerpo las
costillas.
_Tiene el pelo ruuio, fino y lacio:
OJOS redondos y enormes de un tono
gris pálido; la mirada e,, muy clara
y muy inquieta. Todos los rasgos de
su fisonomía, así la naríz aguileña
como la saliente harba donde sólo
apunta un escaso b0zo, parecen agu zados, y la boquita, que adorna una
dentadura de pez, 1-e mantiene entreabierta. Los secos labios 110 ha11
sonreído nunca.
Es un rostro correcto, terrible, despiadado; pero tampoco la ca ra del
otro, del buen mozo, con ser tan
bonita, expresa compasión.

das que sugeta un tal!o marchito y
en_ torno de la cint.ira une 1111 traoti
gn,; sus alas de un anil mate se mneYen a compás, con lcntiud amcna7a
&lt;lora.
tos dos muchachos parecían in,cparahles compañero,,: andaban ab;-,za&lt;los; la mano torn,.ada del primero
colgaba como un racimo maduro so
hre !~ clavícn!a sera del seg-undo; ,.
la ah.ada mano de éste, de flacos &lt;ll:
dos. !:'e cxtend1a cm,10 un man ojo d~
ct le!)l·as so bre el \,)aneo pecho &lt;le
:iquel.
Se oyó una voz y Yeréis lo· .que
me dijo:
-Están en tu presencia el genio
del amor y el genio del hambre.
hermanos mellizos, impul so re s de
cuanto existe.
:rodo cuanto Yi\'e se mt1eYe por el
al11!1ento o por la 1 eproducción.
IJ Amor y el Hambre_: __ tienen
el mismo objeto. La vida no puede
cesar jamás, neces::.ria sostenerse, y
necesita crear también.

···, -,.

&gt;

.

I

.:: ,

- - o- -

Se despereza Yo!uptuosamente bajo
la arcada del misterio: ella ha creado
el país de los sueños; es la encargada de hacei: variar el panorama místico; creó las sombras y creó el
amor; es la etérea errante, la bohemia
mági~a, forma el alba se mancha de

,·elo &lt;le no, ia, luego una flecha un
león, un haz de espigas. un &lt;lesteJ'o nna corona ele laureles, un manto iunerario: y se pierde. lejos. muy
lejos, nporosa, pálida, para aparecer
en otras regiones salpicadas de luz.
s:ingrienta, tormetnosa. YCstida de ne1111

1

gro.

Reina del aire: tú fecundas la madre tierra. t ú adornas el traje blanco de la Aurora. tú traes la alegoría
a la leyenda bíblica que formó el cie·
lo y diYinizó el color azul: tú eres
sagrada porqt e Yi,·es en la altu ra, tú
eres diosa porque eres adorada: pero eres variable, eres deleznable. Simbolizas lo iedal eres la ironía.
LA MUJER.
- -o-Hermosura y nervios, be'leza, desdén• orgullo. Eres frágil, porque te
enamoras de un perfume, de una flor,
de una piel teñida.
Eres frági l. porqre tus cabellos
ondulan a merced del Yiento, porque
tus ojos jamás descanzan, porque tu
nho es la brisa del pudor conYertida en voluputuosidad. el mareo de
t na virginidad fogosa, la huel'a silenciosa del misterio.
El amor es tu hoguera: allí te incendias. El amor es tu altar: allí está
tu cáliz. El amo.r es tu crepúsculo:
allí están tus esplendores y tus sombras.
Tú

los profanos del santo himeneo.
Tú purificas o corrompes; tú ha
ces ablución en los ritos misteriosos
del dolor o e:tcs sensual abrazada del
Yicio en los mudos santuarios del pla·
cer. Eres ángel, eres' estatua, eres
cslinge.
LA MUCH EDUMBRE.
--o-La carne hecha mármol. la masa
inconrientc e histérica: un ronquido d,·
beodo que acompaiia las pantomimas
de 1111 paya,o gloriiican&lt;lo lo qul'
ayer despreció. La entusiasma la yoz
pc,tente de nn tribuno o el sonido sera de un cuerno; se embriaga con la
músi ca r con la pó!\'ora: es un tejid,)
enorme ele nrn io, excitados por la
impresión del momento. clomina&lt;lns
por la 1111.cca exagerada ele un saltim·
banco. Destroza por un símbolo, arroja incienso y flores ante la espuma
criminal ele 1111 lago ele sangre. Desaparerc' la idea ele humanid ad ante un
personalismo pasajero. Es 1111 titán
que se convierte en niiio.
La animación de la fiebre, la YOluntad en el decaimiento de las gran des crisis. el Yértigo enen·ante de
las agn paeionts: y después. nada, decepción: caen los falsos ídolos, y la
misma masa que los elevó se alza
podero~a para aplastarlos. Es la ola
humana: tiene la ironía ele la nube
y los ca prichos de la mujer.
:t

�REPRESENTANTES DEL A. B. C.

Una Tragedia Griega.

EMBAJADOR NAON DE LA
REPUBLICA ARGENTINA.

EMBAJADOR GAMA
DEL BRAZIL.

EMBAJADOR SUAREZ MUGICA
DiE CHILE.

====),

COMENTARIOS DE ACTUAíJDA=D=.
1: 1 Pr&lt;:sid1:11te \\.il son dirigió un telegrama al Jefe de la República del
ílra~il para significarle su profunda
gratitud. por la pr0tección que había
cltspensado a los norte-americanos resicle ntl'~ en .\Jéxico. el :\Iinistro dipl omáti co Cardoso de Oliveira.
¿ :'\o habría sido más grato para los
brasileños. que en YeZ de conquistar
la gratitud norteamericana, hub iera
fo rtifi cado el Señor Cardoso, los vín culo~ de la fr aternid ad latino-america na ?
X

t'

Escenas de un drama de Sófocles. re presentada últimamente en Ja
de Nueva York.

X X

Pancho Villa contes tó la nota de
}Ir. Lan sin g y demás Embajadores.
ele:: igu al a igual de pot,encia a potencia.
Tanto lo, Estados unidos como
las seis repúblicas americanas deben
gt.ardar cuidadosamente en los archivos de sus respectivas cancill erías la

célebre. respuesta de Dorotco Ara ngo.
Este s111gular docume nto dirá a las
~eneraciones ven ide-as que Argentina
y Brasil Uruguay y Chile, Bolivia y
Guatemala, excitadas en su van idad y
alentadas puerilmente por el deseo de
aparentar ser arbitradoras del Continente amer icano. no tuv ieron empacho en cancelar su pudor internacional. para entrar en tratos con un bandido.
X X X

Las naciones )atino-americanas, que
en unión del gob ierno de Mr. Wilson se dirigieron a los jefes carra ncistas con el mal disfrazado propósito
de invitarlos a rebelarse contra D.
Venu stiano, han recibid o contestaciones muy poco favorables a sus increíbles propós itos.

¿A qué altura se habrán colocado
Argentina, Brasil y Chiie, para que
hasta Pablo González. haya estado &lt;·n
aptitud de darles una bofetada?
El señor Cardoso ele Ol iveira exlll inistro del Brasil en }I éxico, al s1:,
interrogado por los periodistas. sohn·
los asuntos de nuestra Patria. contestó que no consideraba prudente externar juicios 'ni opiniones, antes de
conferenciar con el Presidente Wilson y con el Secretario Lansing.
No se necesita mucho talento ni
g ran ed ucación diplomática para com
prender que el Señor Cardoso, en lu
gar ele s ubordinar sus op iniones
a las de los altos func ionarios de la
Casa Blanca, debió haberlas hecho depender de una co nteren cia telegráfica con el :.linistro de Relacione, del
Brasil.

~~~~o~~~~

LA MUERTE DE UN PATRIOTA
SONETO

GER\flNAL
Especial para "Revista Mexicana."
Lanza el ardiente sol rayos de oro;
Y a sus !::esos de amor, naturaleza,
Como a conjr ro misterioso empieza
A despertarse en pa,pitante coro.
Pasa el astro radiante por el Toro;
Yemas y larvas rompen su corteza,
Y del fuego creaJor la fortaleza
Vibra en el éter cálido y sonoro.
Extrañas laxitu:les orientales,
En la explosión vital, marcan sus trazos
En n.iestros cuerpo¡ hasta ayer triunfales.
Desciñe el ansia los discretos lazos,
Y se rinden las pompas virginales
A la caricia ardiente de los brazos.

(Especial para "Revista Mexicana.")
Al eximio poeta Man;.iel Jos~ Othón.

¡~
;.-.·
.....
...

~
í~)

~

Preludia el són el d.ilce caramillo;
Y enlazadas las manos, los pastores
Olvidan sus fatigas y dolores,
De alegre danza e11 el placer sencillo.
Embarga el corazón. viejo estribillo,
Qi.:e al viento dan de una canción de amores;
Y suena Pan su flauta e-i los alcores
Vecinos, impregnados de tomillo.
Silvano entonces, la mirada ardiente,
Y en los labioli la vieja poesía,
Extrema el ruego de su afán ferviente.
Los faunos se estremecen en la umbría;
Cierra Filis los ojos dulcemente,
Y en las lejanas cumbres muere el día.

EL CORONEL FRANCISCO
NARANJO.
Tenemos la pena de comunicar a
nu estros lect ores qu e el miércoles último falleció en Galveston. Texa~.
víctima de larga y pen osa enfermedad
el Coronel F ran cis co Xaranjo. ex(;obern ador del Estado de Morelos y
político de g ran relieve en los E stados de Tamaulipas, Coahuila y Xu evo
León.
B ij o del Gen eral del mismo nomhre, heredó su patriotis mo, su tenacidad y su valor. S iguió siempre las
hu ellas luminosa s de su padre con
amorosa devoc ión, y consagró sus me
jores energía a la reorganización del
Par tido Li be ral en ;\Jéx ico. De carácter firme y rectil íneo, intransigente
y obcecado, nunca quiso entrar en
componend as con ciertos disimulos
que a veces imp onen determinadas
s itu acio nes polí ticas : y a eso obedecil
que no. siemp re alcan zase el éxit o
qu e se merecía.
El Directo r de este periódico estaba ligado al Coronel Xaranjo por la-

zos de estrecho parentesco, por mutuo afecto y estimación, y también
por solidaridad en la política de l\ ue
YO León. P or eso ha recibid o la noticia de su muerte, como la ele una
pérdida dolorosa e irreparable. Así
la recibirán también los fronterizos
y muy especialmente los nuevoleoneses, que miraban al Coronel X aranjo con veneración.
Paz a sus restos mortales. y gloria
eterna a su recuerdo.
~~~~o~~~~

REVISTA MEXICANA Y DON
SANTIAGO R. DE LA VEGA.
Don Santiago R. de la Vega nos
pide casi en tono de protes"ta que hagam os constar que no trabaja como
dibujante ni como redactor en "Revista :.J exicana," y que las caricaturas publicadas en nuestro "número
propecto' · son reproducciones tomadas de ":.Julticolor" en donde aparecieron con leyendas distintas de aquellas que nos permitimos publicar.
X o tenemos ningún in conveniente
en acceder a lo solicitado por el se-

ñor ele la Vega.
''Revista )lexicana" aprovecha esta ocas ión para manifestar que no
tiene empeño en aparentar que son
suyos ciertos grabados agrnos que
reproduce. Algunos de ellos, como los
Retratos del Padre lliclalgo y las
ilustraciones de "El Tamborcito de
Valladolid" aparecieron hace muchos
años en "El Mundo Ilustrado" que
publicó en :.réxico el inteligente periodista licenciado Rafael Reyes
Spíndo!a: al reproducirlos creemos
hacerle un servicio a la causa nacional.
La caricatura de Don :v1anuel Vázquez Tagle, apareció hace tres años
en el periód ico ·'Multicolor," que ha
sido. sin duda, alguna el mejor periódico de car icaturas que se ha publicado en el nuevo mundo. El señ or
:.1ario Vitoria Director de dicha publicación, hizo siempre gala y ostentación de un ingenio in agotable, comentando semana por semana, las
rid iculecas del régimen maderista, en
el tono festivo y ch ocarrero que · era

�1-

,~~/,/~~,
( . EN EL DESIERTO
r
~

'==~
.

(IDILIO SALV AJE)

¿ P or qué a mi helada soledad vin i, te
{11bierta con el último celaje
ele 1m crepúsculo gris? :\foa el paisajr,
h idc, y triste, inm ensamente tristl'.
~¡ Yienes del do1or y en él n11trist1'
tn corazón. bien n .n.crns al salvaje
1ksierto, donde apenas un miraje
,;l' lo que fué mi j111·e11t11d, ex iste.

)

~====
tu piel, tostada por el sol. el cobre
el sepia de las rocas del desierto.

y

Y en el regazo donde sombra eterna,
del peñascal bajo la enorme arruga,
e, para nnestro amor nido y caYerna,

Y

las lianas de tu cul'rpo retorcidas
l'll l'I torso viril c¡uc te subyuga
ron u11a gran palpitariún de ,·idas.

:das si acaso no Yienes de tan lt-jos
y ('11 tu alma aun del placer quedan los dejos.

¡ntrd"$ tornar a tu reYuelto mundo.

~1 no. nn a !~\'ar tu cyprio manto
en ti mar amarguísimo y· profundo
&lt;Ir 1111 triste amor o ele 1111 inmenso llanto.

Qué e11ferma y dolorida lontananza!
¡Qué i11exorable y ho,ca la llanura!
Flota e11 todo el pa isaje tal pavura
,·orno ,i fue ra un campo de matanza.
\' la sombra que a,·anza. avanza. avanza,
pnrec:e. con su trágica m·oltura,
el alma ingente. plena de amargura.
de los que han de morir ~in esperanza.
0

II
11 ira el paisaje: inmensidad ahajo.
inmensidad, inm ens idad arriba.
Fn el lejano fin, la s ierra altiva,
al pie minada por horr endo tajo.
Bloques giga ntes que arran có de cuajo
el terremoto, de la roca viva,
y (·n aquella sabana. pensativa
y acl11sta. ni una senda, ni 1111 atajo.
Asoladora atmósfera ca ndent e
&lt;!n se incrustan las águila s serenas,
como clavos que se hunden lentamente.
Silencio. lobregu ez. pavor tremendo~
que viene sólo a interrumpir apenas
e! galope triunfal de los berrendos.

III
l~n la estepa maldita, bajo el peso
d&lt;' ,ibilante brisa que asesin a.
irgues tu talla escult11ral y fi na
como 1111 relieve en el confín impreso.
E l viento entre los médanos opr eso,
C:!11ta c11al una música divina.
y iinje. bajo la húmeda neblina,
un in finito y sol itario beso.
V ibran en el crepúscul o tus ojo;;
1111 dardo negro de pasión y enojos
que en mi carne y mi espíritu se clara.

Y, destacada contra el sol mur iente
romo un airón. flotando inmensamente
tu bruna ca bellera de inrlia brava.

IV
L a llanada amargu1s1ma y salob re,
(' njuta cuenca de océano muerto
y en la gris lonta nanza, como puerto.
el peñascal de samparado y pobre.
Unta la tard e en mi esmblante yerto

Y allí e,tamos nosotros, oprim id os
por el dolor de todas las pasiones.
hajo. ,·I pe~o de todos los oh·ido~.

En 1111 cielo de plomo, el sol ya muerto.
y en nueqtrns clesgarracios corazones
&lt;'I clc~iertn, el desierto ____ y el desierto.

VI
E5 mi adiós. .\llá Yas, bruna y austera,
por las planicies que el bocho rn o escalda
y fulmina tu ardiente cabellera
como una maldición. sohre tu espalda.
En mis desolaciones ¿q ué me espera?
(ya apenas vea tu arrastrante falda)
una deshojazón de primaYera
y una eterna nostalgia de esmeralda.
El terremoto humano ha destruíclo
mi corazón y todo en él exp ira.
~I al hayan el recuerdo y el olrido !
. \1111 te columbro y ya oh·irlé tu frente.
Súln ¡ay! tu espalda miro, cual se mi ra
In que huye y se aleja eternamente.

ENVIO.
En tu s aras quemé mi último incienso
y clrshojé mis post rimeras rosas.

Do se alzaban los templos de mis diosas
ya súlo queda el arenal inmenso.
Quise entrar en tu alma y ¡ qué descens-e&gt;!
i Q11é andar por entre ruinas y entre fosas!
. \ fuerza de pensar en tales cosas,
me duele el pensamiento cuando pienso.
Pasó. ¿ Qué resta ya de tanto y ta nto
deliquio: En tí ni la moral dolencia,
111 el dejo impuro. ni el sabor del llanto.
\' en mí i &lt;¡ué hondo y tremendo cataclismo\
i Qué sombra y qué pavor en la conciencia
y qué horrible disguMo de mí mismo!
'

Otl!ún era dramaturgo. Deliraba por
Pasada ya media noche, me dieron diosas. Sí. era musa de mármol la ele
in tempesti\·amente, la no ticia. La re- Othón. tranquila y noble. Tenía Yida escnb1.r. para el. te~tro. Su aguda pecibí como se recibe una agresión in - escultórica. ricia heroica. Yida sobre- 111.'trac10n. su 111st111to analizador. le
esperada. Escribía yo en la galera de humana. ~u gesto. expresi,·o y ar- a}:u~Jahan n!ucho en sns empresas es
la imprenta, frente a la~ mesas cir· diente, jamús cleiormó la austera belle re111cas. ) ll' encantaba reducir Jo
'·formación'' de "El J mparcial'', }., za del ,,en:hlank. Toda ella fué ar· g.randio,u. de ~us sue1ios a las propor
c11,11es exiguas ele! tah!ado. Este cocrónica del beneficio de De Marc'li. mnnía y euritmia.
midiú,graio, grandilornente y apasio•
Crancle
y
hermosa
pnr::.ía
la
dt
este
Debía el artículo estar listo muy ¡,;·01 ,
to. y había que contar los n,inutos y fecu11do fantase;1clnr¡ \·\·nía &lt;k los nado. alcanzó ruidosos triunfos.
o siempre preferí al poeta lírico.
garrapatear con rapidez de ·,~i'!igo, diisi,:M . ele lo,; ¡trirgos ele !ns !ali·
las ci.arti'Jas. La mano Yolaha ... \" nos dL' !ns c;1stclian11,, ,. de ellos traía 111as 1·ercladcro. rniis artista. ático en
de pronto, ~e acercó un c0111¡·:1:,('t'&lt;l v n i,talina , obril.'clael el .inmaru·aclo r,i la expresic,n ing·t·nuo rn (' } ,(·11ti111ir11
l'aj'C ele la i&lt;ka. !~11 las Ynces anti- 111. eln adn L'll la idea.
111c dijo, "ex-abrupto:"
guas. no t"c::Hlas ni manrha1:a, por t•I
-Se murió ~fannel Othon.
\ ulgo. halla ha ·él r,rondiclus y•sUaH'S
Y mits r¡ue al lírico \' al comcclió\fano y cerebro se pararon de un perfume, retórin,,;. Era romo e,ns graio. preferí al homh1:r. ¿.\1 homgolpe. F11i como 1111 1clt.,j al qn·' se
tenarl's arqnt·i,lngo,, q11c rt•m111·icncl,1 bre clig-n? :'.\o : al niño. al muchacho
le rompe la ruerda. Set·:í ~' ·~ fa¡:!} ruinas halian tl'snros de arte arcaico, grande. que ele cnando en ruando baanonadamiento que es el do! ..i c;ne
jaba c,11110 el í'.arat11,tra ele .\ iet;.rl1e,
nos embrutece. ~o cstu,·e segt:rn clc I asijas qllt' ro11s,·n·an fragancias sernlare,. joya, rit11alrs. te'as marari- el(' la solitaria 111011taiia &lt;le su iilo~ofia
entender bien. Repetí rn mi intcno1
llo,a,, (·11ig111:ttir11s papirus. rl'liqt1i.1s ,. ele ,11 ¡,ot',Í;1. ;¡} Yallr hin iente ele
y maquinalmente la~ palabras que aca
nlll'stra, pa,ionc, y c!e nuestras Ju,
baba de oír: ··se murió
,\!anuel mistniosas.
El se11ti111i,11to dn111i11:111le dt· Othi,11 l'ha:
Othón." ] 1ice 1111 esfuerzo \:,•srs'pc\os traía como nna oircnrla , 11 bon
rado. como el que hiciera un hcmbre fué el ele la naturaleza. Era un hucúpara remover una montaiia, c0111¡,rt'n- lico espontiuwn. Quizá, no sabría es· dad que era tanta que a!ranzal&gt;a para
dí todo. rasgué las tinieblas Cit' mi pen rnc!riihr cc,n pcnctr:.111te ohscn·aci¡',11 haccrn11, a lodos huenns. l.Jna sonri,;,
samiento, ~acudí mi Yoluntad, y, pne, las almas: pero ~í ,abía co11te111plar iniantil entrtabría ele contínu,1 su~ laera necesario concluir cua11t0 :mies. los campos. q11e ,-r,n una a'ma inmen- bios y en sus ojos. encenclielo,; aun
seguí escrii,il.' 1Hh b ,·ró11ila &lt;k t,·~ · sa, el alma ele Pan. Y esta co11tem . con In, tranquilos iulgore, de lus rretros. :\'unca sen ti r,i:t) u.- pe:, ~?a 1~i plación. que es también una elnacla pú,cu lns montañeses largamente conn1,i~ hondo ) dc:;,r,y;,¡¡t:;&lt;i11 tlc:sa1irn · psicología elna a los hom hrt·s y les tcmplaclos, se ,·cía el franco y dcs\'C:rto: nunca el tr:iba i0 me pesó tanto aclarn mucho·; secreto•; lrnman os. FI g·onzacln candor ele los que nada t ie·
ni la obligac161t L;é pa,·t, mí ,·r,:g·., oy,í y rl ¡w0&lt;!11jo con soherbi:1 tnto- nen que· nru ltar. ele los que a:ircn la
tan abrumadora. como en ese instan- naciún ti himno ele los bosques. El mirada al munclo, romo en la, casa,
te negro, preií ,dn de ~olloz&lt;"l~ ·:n· &gt;r conncic', la prnf11nda , ida ele las 111011 · limpias :ce abren las ventanas para
,d1og,111 y ele l-'L.:-fr¡1as c¡11e 1·e :.·om ;ni taiias. Sus , er,os pueden ser escul- c¡ue ruriosee el tran::eunte que pasa.
1maginnti, o y sensiti,·o extraordi
men. Terminada mi nocturna labor pidos sohrc los mu,gosos tajns de las
nario,
üthón anclu\'o por los andu:-&gt;011
lapidar
ios
y
descri:1rn.
cumbre-.
readquirí el derec!i.1 de ,¡¡f,ir pt·:·
mi cnenta. Y, ya en :n i casa. pu,!c rn su amplia desnuclez. los pai,ajl'-; rriales y Ycricul'tos de las pasiones. aromper diq11es y arranc.a:· 111onhzn ~ agreste-.. Snn églogas mnelernas, é- poyado, como el Petra rea de )f ontal
YO, en las musas
inúsihles. Siguió
y llenar el aire de c11anto dentro ele glogas ro11ta111inada;; de melanrolía y
mús distraído que interesado el esmí estaba represo y siicnriosn. J.e &lt;ksespcranza.
T'ero. nn : esa clrst'sncranza es pasa· candaloso elesfile de la Faunalia.
clí lihcrtacl a mi pena.
Cuando se ;;intió fatigado, se sentó
Pero es preciso Yoh·er a ,'11c,idrnar- jera; 110 e, nu hlaclo ele tormenta: es
a
reposar a la yera ele! camino. Había
ele
estío.
$e
deshace
c·11
siilo
nnht'
la para continuar la tarC':i. He ;1:11a
r1111nrielo lo que era el amor, lo que
nrcido con el deber scn1111~,r;,J de e,- litgl"ima.,. l'nrquc Oth1,n neia. Fn
l'!"a t•I dolor. l i a hía can ta.do a la ~ ael
fondo
ele
sus
dc·scnrantos
hahÍ:l
,e
cribir este artíc11lo. T&lt;:stoy más adoturakza l'll sus divinas pastorales, colorido, pero también más sereno. 1\- cristiana, como én el i()ncln ele los mo 1111 ruiseiio pagano. l!ab1a canta·
hor a sí puedo Yer de frente la noti- ahi,mos obscuros ,11c)l'n rorrc·r linf.1s clo a la tristeza. a la esperanza a la
cia : ahora sí ya no está ell\'ttclta en- ele paradisíaca limpidez .
fr. ,&lt;)1110 un cluke y primitirn crisl iaOthún concebía cosas grandes pe rtre sombras: ahora sí es una certidumbre : 1111 fiel amigo mío. 1111 cama- quc. en s11 h11raiia wlrclacl. l'Slaha 110. J labia amado a los úrholes y a
rada de sueiio~ y locuras se fué y ño h~bituado a las g-ranclczas, a las exte· lo, hombres : les había llamaclo hervolverá. De hoy en adelante seri1 riorcs ele lus rampos. a las intrrinrt·, manos como el iluminado ele ,\sís.
para mí 1111 recuerdo no más. ~&lt;.l he ele su fantasía y de ,11 sentimil.'nto.
Toda, ía hace muy poco tiempo. ha
El sosiego ríi-tirn dentro ele! cn,•1
de voh·cr a verle sino con los ojos ince
unos c:t1antos clias se lrYantó para
teriores. con esos que, a so!as, abro pensnha, serenó su e~píritn y k clill
de par en par para mirar las cosas proféticas clariYidrncias. Lo hirn i·n volvernos a nr, :\"os dijo en uno,
idas. \' a ~ólo YiYirá dentro de mí es- poc~a americano. Toda la obra· ele e,- eri llantes tercetos: "rengo ele mi,
te hombre bueno. estr poeta inefable, te lirico cxcel,o est:t impregnada ill' t~·anquila~ solcclaclcs."
esta alma caudalosa ele ternura y ck Jo, olores resinosos rle las ,elva, 1'11
Xos agrupamos en torno suyn.
genes y ele las cordilleras inacce,i
;11110.-.
l'resentíamos ti adiós último. El cuer:'.\inguno de entre nosotros, busca- bles. llay en ellas reflejo~ y kjani;t,
ele nuestros pomposos y snhlimes p:po es taba muy débil, muy t¡uebrantaba. con tan imponente anhelo como
él, la forma pura, las palabras mar- norarnas. Los amaneceres y las JY,1• ~
clo: pero el alma muy iuertr y muy
móreas y áureas, la seYera y cliYina tas de sol son un ¡,rocligio ele repro- entera ____ _
música de l ,·erso. la alta expresión. ducción inspirada. Pueden e ncon ,\migas: acaba de partir 1111 camablanca y lumino~a. ele la poesía. El trarsc estancias que te ngan el c:r,; 1, ,
l,a noche de la ,·ida se hacr,
rada.
el
contorno
y
el
a··nma
rlc
nurstra
.tieideal ele Chenicr era su ideal. Gustaba ele yerter su sangre generosa en rra y nuestro cicln. e;(n ,·.u·r, ral[ti, momento pnr momento, más negra y
,·iejas y repujadas á nforas. Sus esmás triste. l I ay ya muchos lugares
aqlll·I sondo:
trofas no eran atormentadas. no se
,
acíos . rn el hogar de nuestro cariño.
retorcían en dolorosos histerismo;;:
Sohr(' l'I (r;111qt1iln lago o,·ciduo el ,\cerquémonos, estrechémonos en torno lleYahan, sobre la cabrza voluptuo(liia.
no ele r~ta, clnlientes y sagradas meS,!, la mitra sacerdotal ele las cortesanas orientales; tenia la testa libre, flota impa lpahlc y mi,teriosa hrnma. morias.
de cabellos ondulados, recogidos por y. a lo lejos. yaguísim:t se csf11111a,
encima de la nuca, como los de las profundamente azul, la

,.

-

�....

NUESTROS GRABADOS DE
MODAS.
- -o-Ahora que el trabajo de mano esta
tan de moda, ofrecemos a nuestra~
queridas lectoras el modelo de una
primorosa gorrita de crochet para niñas de tres a cinco años; está hecha
con seda color marfil y cubre solamente la corona de la cabeza de la niña. dejando escapar libremente su cabellera: se termina con un lindo festón que imita encaje de guipure y
lleva como adorno t,na gran mota
de la misma seda.

Don Manuel Vazquez Tagle
LA CONTINUACION DE D. PROTASIO.
!Te :iqt.í t1110 de e~os protigios qt1e Yiven de fuerza heredi taria. Don .\lanuel Vázqt ez Taglc ha siclo abogado rnn~ pícuo. profesor nn il'ers itario. político de renombre, Secrcario de Estado y. ha~ta candidato pre,idencial: y todo ab,ol ut amente todo se 1o elche a la cirrnn~tancia feliz de ser
sobrino del famo~o TJon f&gt;rota~io Tagle. Si en lugar de lle
,·ar ti nombre CJ,H' llc1·a. se llamase \1 anucl Vázquez Gon
zá lcz o .\lanuel \'i1,.qncz :\lartínez. otra sería su 1·,trelh1 v
otra tamb ién su po~ición.
·
Fsto no quiere decir que el Lic. Vázqucz Taglc carezca
&lt;' 11 lo absoluto ele virtt:des:
e, honraclo. tenaz. au,tcrn.
pe ro carece clcl mérito i11rli~pe1ha!,k para formar una pcr~11
nalidad inc!ependirnte &lt;.'n la 1·ida. .\sí rnmo l)Dn Fernando
[gle~ias Calderón es ., iempre "EL 11 )JO de Don JOSE :\l.\RI. \"_ así tamhién Don \lanncl \';1zquez 'l'ag-le no puede
pre;:cmdir ele ser siempre "EL SODRl'.\0 DE D. ·PRO'l'.-\SIO''.
Cr anclo desempeñó la clase de Derecho Penal -en la Esc-uc'a '.\acional de Jurispruclencia clemostró conocer a fondo la ma teria. Stb &lt;li~ertaciones eran claras, amplias, v
&lt;lenunc-iahan una gran cultura. no solamente en el terren.o
concreto de la legislación vigente sino en las orientadone~
nuevas del Derecho criminal. Escuchándolo se enteraba uno
rle que no era un clásico rez;:igado sino J)Or lo contrario. estaba bien ente rado ele las ideas dominantes ,Je la época. Sin
rn barg-o, su voz era ínanimacla yerta. ,·oz sin tonal idades
n i matices. voz de un hombre muerto que parecía Yibrar en
el disco de 1111 fonógrafo. Se nos antojaba la voz de Don
P rotasio Tagle, que desde su tumba seguía dando su cátedra en la Escuela ~aciunal ele Jurispruclencia.
De$pués. en el estruendoso movimiento de 1910. el nombre de Don .:\Ianuel Vázquez Tagle apareció entre los organ izadores de a'gím Club ~ntireeleccionista. Era natural:
el sobrino c!e Don Protasio no podía. sin traicionar su nom bre, figurar en !as ialanges po rfirianas. Su labor política,
como su Yoz de maestro. fué también fría, pasiq sin nervios
i conrnlsioncs: se volvía a antojar que era obra ele· tin
cadáver que se incorporaba trabajosa y pesadamente en la
vida; pero ya sin las fuerzas necesarias para desarrollar
aquella asombrosa actiYidacl que le fué tan funesta en el año
,k 187í'.
Empero. había muchas personas que creían en las ,·irtuéles personales de Don .\lannel Vázquez Tagle. Se snpoía que lejos de limitarse a tener virtudes hereditarias tema
una personal idad porpia que sólo esperaba oportunidad. para
trad ucirse en obras iecundas y duraderas. Don Francisco
.:\fadero iué de los e-reyentes, y llevó al Lic. Vázquez Tagle a
a Secretaría de Justicia, en donde tenía por delante el prorama co 1osal de justificar la Revolución de 1910. Efect1vanente, el pri ncipal carg·o que siempre se hizo a la 1\dminisración porfiri ana fué la falta absoluta de Justicia: era por
anto. indispensable decretar una nueva legislación y desinect ar los corrompidos tribunales de aquella época. Para ei:,)
·e neces itaba 1111 magistrado justiciero y recto, que desterrase para siempre el cohecho y la concusión el soborno y
a c011sígna: un hombre en plenitud de facultades y de vida
t¡ue realizase aquella labor grandiosa_ de demolición y de
reconstrncción.
¿Qué hizo el Lic. Vázquez Tagle? !l.bsolutamente nada.
e limitó como .:\lin istro de Justicia a despachar oficios.
)[o tocó un solo Código, no reformó una sola Ley, no desirr
fectó un solo Tribunal. Fiel a sus tradiciones de maestro v
'.le polít ico siguió siendo la inanimada reencarnación de ui1
desaparecido, el embajador imperturbabl e ele una sepultura, la continuación de un muerto ilustre. Sí, solamentt' 1111
;adáver pudo tener la inacción que caracterizó a .Jon }lanuel
Vázquez Tagle, durante sus quince meses ele gestión 1111nisterial.
Ahora se alega que debe ser Presidente ele México µorI
'1Ue fué el único ministro de Madero que no 1c1.11wció en fc:hrero de 1914. ¡Ya nos figurábamos de anten,ano que su
·mérito tenía que consistir en ·'no haber hecho al:;;1111.t cosa ...
' igue Yidendo ,el hombre de las Yirtudes negativas. X o sirvió a la administración del General Díaz. no adu!ó al César.
.10 dió consignas como 11inistro de Justicia, no reconoció la
~evolución militar del General Huerta! Casi se puede decir
:¡ue su ideal ele Yida sería: ¡ no existir!
Dice el viejo romancero castellano que el Cid

,
.
.

r~*

Definitivamente lc.,s adorables vestidos de organdú, clt Yoile y de toda
esa infinidad de telas vaporosas que
tanto se usan en e·! Yerano han pasado ya con la estación : ahora . aun que toclada los ardientes soles del
estío no nos dejan. deoemos. al elegir un nuevo traje. pensar en telas
menos ligeras. Crepé de china. tafeta
charmeuse. mesalina etc., seguirán estilándose toda\'Ía mientras los fabricantes inYCntan una nueva tela y los
modistos la ponen en boga: sin embargo la preferida ,:;s la tafeta. y algunas eombinaciones ele tafeta y crepé y tafeta y YOile produc~~ •·11 hermoso efecto. De tafet~ ;::~~c;"samente está hecho el modelo que se muestra a la rnelta y lleva primoroso cuello hecho a mano que termina con
1111 lazo de terciopt!o.
Un trenzado
de soutache cubre el ancho cinturón
" las n1eltas del cuerpo: con este
;nismo adorno se terminan las largas

----01----

RECETAS U'rI LES
--o-LAS QUEMADURAS DEL CUTIS
POR EL SOL.
Las personas que están continuamente expuestas a los rayos solares,
hien por oficio, bien por tomar baños de mar. etc .. etc .. deben adoptar
este procedimiento:
Después de hien lavados. cuello.
e-ara v manos con agua clara se untan
esas Í&gt;artes con miel pura y se tienen
cubiertas con ella por espacio de una
hora.
En seguida. se enjuaga bien con
ag-na las partes embadurnadas .
' Siguiendo con constancia este método. se purcle estar seguro de permanecer en la orilla del océano toda
una temporada. si nqne se ennegre zca
la piel.

-----o- -- - -

cabalga ndo en la personalidad de su sobrino ha ganado re putación de .:\[aestro en la Universidad y la Cartera de Ju sticia en las lides de la política.
¿Le estará aún reservado ga, . ,

ESENCIA DE ESPLIEGO
~e e111pieza por arrancar las flores
ele espliego o de otras p 1antas semejautes al salir el sol. en Yerano: se
extienden en un lienzo blanco Y se
'tienen a la sombra por espacio. de
Yeinticuatrn horas. Pasado ese t1en1po se machacan y se ponen en infusión en agua caliente. cerca del fuego. por seis o siete horas. en una Yasija tapada heremétic~mente. En e~gt:ida se cuela con cmdado y prontitud para que no se evapore. y se separa la mitad del agua.
Cuando la Yasija está ya sepa rada
ele! fueg-o. el aceite esencial del espliego o de la hierba aromática de
que se trate, sube a la superficie. de
modo que es fácil separarle con una
cuchara.
Repitiendo esta especie de destilación dos o tres nces. se obtiene el
aceite aromático deseado. Para extraer todo el _iugo posible de las flores ,e hace uso de la sal común a lin

�!· LA MODA Y

LA GUERR.A..

Í
Por

Enrique GOMEZ CARRILLO.
X

MODELO DE TRAJE DE OTOÑO
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Cl , ,, , ~· 1 ~ ) .1 •

Los tres modelos de sombreros de
este grabado son verdaderamente de
entretiempo: están hechos en los co' lores blanco y ne0 ro que tanto se
lle, a11 hoy no solo en los ~umbrcrvs
~ino t,llnbién en los tn1jcs, sonibrjllas.

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1~

~ '!) ·

bolsas rle 11:c:mo ctr.
Estos tres modelos rdolvcrán el
prubh.:ma de la dama &lt;¡11e comprende
r¡1:c es demasiado t'lrde ¡,ara comprar nn suu:l ~cru de \ nano y muy
p;ira ·ekgir uno tic ii1vierno.

X

X

Las damas extranj eras de los Campos Elíseos. que no se sienten con vo
cacii'in de enfermeras de la Cruz Roja, acalian &lt;k descubrir. aynrlarlas pvr
la coquetería. un med io de hace rse
útilc, a París. "Puesto qt~e las pohn·s modistillas tienen ahora que rcndrr J&gt;(' riódicos por la cal'e µara no 1110
rirse rlc hambre-han dicho-hagamos
r¡t:(' lo, tallen·~ vuelran a abrir sus
punta,."' Y como lo que ··femme veut
1&gt;i&lt;·u k ,·c ut.'' c11 el acto la~ grandes
"11tai,011s" de la me de la Paix. de
la ruc Aubert, de la ruc Royale, han
anunciado que la moda YuelYe a ocupar ,us fr crtes posiciones ~n la i1_11:1eu
,a 11'&lt;11 i'izarión del tra;)aJo pans1ettM'.
Fl momento por lo demás. e~
tentador para los in,:cntorr~ de 110,·l·rlad&lt;'~ i,untuarias. ln spirándusc eu la,.
liawln;•s que aletean bajo el slJI Y en
lo:,; uniiurmt:s que alegran las t:alles:
lo~ Poiret lo~ Douret. las ~l arthc
\\.in~ru1·c'. tldJcll ya idear gentil es ala
I íos· 4ue den a la silueta femenina un
ga1 bo marcial.
-\"o s1:ciío-dicc una priuce~a ru
f;1-c 11 un traj e que pueda ]'amarse
"ricluria.''
Y con ttll sen tido algo oriental de
la elegancia, habla de sola pas tricolores para el corpiño. ele franJas encarnadas para la falda de plumas marcia les para el tricornio, de bandas de
oro para la cintura.
Sin llegar a ~ .. , .. - "xaltaciones c,téI icas que llaccn pensar en las coron~ ·
la:, honorarias tic los regimientos pnn
cipc~cos de ,\uslria y &lt;le Prusia. los
discretos 111aestros &lt;le la coslma buscan . !&gt;in duda. en arreglos sencillos Y
~ahios. algo que sea militar sin ,dej'.1r
de $&lt;.'r femenino, que haga son r.~tr sin
harcr reír, que conserve. en ftn, un
,ello &lt;lt' parisien ismo .v que al mism~
tiempo tenga un ligern aspecto_ hero1ro. Gracias a la &lt;lelgadcz 11erv10,,a de
la mujer rnntem¡)Oránea
y gracias
también a la costumbre del traje sastre la metamorfosis no será dificil.
1-'.shclta:.. ligeras. airosas. las linda~
c•Jsmopolitas llevará n la~ nuvas "tot
lettes'' con garbu ajeno a to&lt;la 1110' icie Yoluptuosa.
En tiempo de la gra11 revoiución,
cnando los soldados sin camisa corrían hacia las fronteras para libertar
a los pueblos oprimidos, las damas de
París. después de despojarse de sus
joyas en fa\"Or de la patria y de jurar
&lt;¡1:e no pensarían en sus adornos mien
tras Eu1·opa no se hubiese eonnrtido en una Yasta República. sintieron,
de pronto, en medio del delirio nacional de sacrificio, la neces idad de \'est irse conforme al gusto del momento.
"C"na ráfaga de entusi«:;mo llevóse una
noche tod os los ve)os obscuros de Jo,,
primeros días del Terror. Y al amanecer de un día feliz entre los días,
las más fantásticas combinaciones de
trapos co nvirtieron a París en una
mascarada. "Esta señora-dice Goncourt-está nstida a lo patriota con
su casaca nacional, su cuello , Ita es-

carlata, sns solapas claras y su fa lda
blanca; esta otra ha adoptado un cinturón azul. rojo y blanco; es ta otra lle
'"ª el uniforme nue,·o, so mbrero de
fieltro negro con e::,carapela tricolor
y alza-cuello rojo: la de más allá Pe'"ª un gorro de mozo co n flores y un
traje rayado de los colores republicano,,.'' .\quella mascarada en los mo
1Í1enlos de fiebre patriótica de la enor
me tragedia revolt:cionaria. no hizo
reir a nadie. Lo épico, lo sobrehuma
no. lo mara,·illoso del momento. engrandec ió has ta lo grotesco.
Pero hoy. en medio del drama que
"" c!c~arrol1a en sns fronteras. Fr;1 ncia desea conscn·ar ~n calma. ~ll g u,
t11 y su chncción. :\"i aun la l'lon t'll
,·ia um' es lo prÍ ll!Cro que ~e infla en
las circunstancias c~traonlinaria, .'e
ha at re1 ido toda,·ia a 1·e~lirse 1k oúrpu ra. l·:t &lt;jc111plo de ';1 rt'túrira oltt:ial y de la estéti ca olicial aq tt i ni11 y
,o:1ria,- ~icm prc. dcrccn t na i11flurnria sa h adura e11 la s tlla$as. l lt• l'l'n .
do de la~ ,untuosidades de lu.; uniiorrnc, ci,·ile". el Gohicrn o ~t· ha rn11tc11tado con d,tr 1111 lm1za l a los difc rc11
ll'S rncrpo, del ~en ·icio extraordinario de ca111paiia. Las espadas se rest•n·an para los que 1ucha n. Lo, dc 111{1s se co nte nta n con una inicial en
1111a t ira de lana blanca.
Es de espnar. pue~. que \'I ar dnr
ele los sc11ti111ie11tos no llne ,t lu~ St'i1ores co~tn rcros a conn·rtir a las bella::, en. coristas de opere tas Yicnes,,s,
por lo menos al principio.
- l'uc,to que luéhamos por la cullt.ra latina. armoni osa y ponderada.
contra la ci,·ilizarión teatral de los
bárbaros-dicen los directores espirituales del país-demos en todo ejemplo ele la medida. del tino. de la elegancia.
Yo me pregunto, sin embargo si se
rit posible mantener 11u1cl10 tiempo.
en asunto,, sun tuarios, esta eleganc¡,..
l'orque el verdadero peligro no está
en el militarismo. que en Francia e~
so brio de colores y de fo rmas, sino
en el nacionalismo. cuyos colores se
me antojan peligrosos. En la calle.
en efecto. flotando en una atmósfera
lumi no,a. las tres franjas de la bandera republicana lucen elega ntemente y llenan el espacio de aleteos palpitantes. ''Xo hav estandarte como el
nnestro''-d icen 'tos patriotas.-Y yo
digo lo mismo que ell o~ recorclatHlo
'as jornadas gloriosas de Ja lfrvolu.:ión. ".\f ús luego. cuando µicn ~o e11
las dama, mocitas que en Jo~ café.,
conciertos se ennieh·en en un trapo
tricolor para cantar la 11arsellesa,
tiemblo al figma rme que los parisien~es pueden. al fin. adoptar el azul. el
blanco y el ~ojo com&lt;&gt; eleme ntos para combinaciones de pe rso nal adorno.
Una solapa tricolor y toda la gracia
estaría en peligro.
-X o temas nada- nos dicen íos
Poiret. los Doucet. los \ Vin groYe.
Sólo que ¿ cómo no temer · cuando
las damas ru sas hablan ya de trajes
de '',·ictoria"? ____ _
La verdade ra Yictoria será la que
los artistas de la "toilette" logren. si
consiguen que las ricas hembras de
San Petersburgo. de N" ueva York. y
de Río Janeiro, no exageren su entusiasmo al Yestirse militarmente a
l;i francesa.
0

MODELO DE TRAJE D E MEDIA ESTACION.

�RfVISTA MfXICANA
SEMANARIO ILUSTRADO

Director y Propietario
Lic. Nemesio García Naranjo.
P. O. Boic No. 637
714 Dolorosa St. San Antonio, Tex.
PRECIÓS DE SUSCRIPCION
Pago adelantado
En Estados Unidos, México, Cuba y
Puerto Rico.
oro americano
1 mes. . . . . . 40 cts.
1 trimestre . . . . $ 1.00 "
"
1 semestre .. ·. . " 1.80 "
"
,,
1 año. . . . . . . . . . " 3.50 "
números sueltos 10 centavos oro americano.
números atrasados 20 centavos oro
americano.
En el resto del mundo
1 trimestre . . . . $ 2 00 oro americano
1 semes tre . . . . " 3.50 "
"
1 año. . . . . . . . . . " 6.00 "
ADVERTENCIAS:
Los pagos de suscripción deben ser
adelantados. No se devuelven originales.-Para anuncios y demás asuntos
de administración diríjase a:
REVISTA MEXICANA.
P. O. Box No. 637
SAN ANTONIO, TEXAS.

--o-Gral PASCUAL OROZCO.
"Conclusión."
Ademá~. su cadá ,·er como todos Jo¡,
rnerpos de los mártires pesa horriblelllente.
Los. huc~os de las víctimas, pa recen c0nYertirse en plomo en el instante mismo de la muerte; después,
pc~an más y más. a medida que trasrurren los días. hasta que resultan
una carga in,oportable. para los que
lo., llr,·an en sus espa'das. ?\o hay
&lt;¡tll' oh·idar que hace dos niil años,
tmo lugar d sacrificio del Cah·ario.
::,- todavía la raza judaica vi,·e aplastada. oprilllicla por el cadher. cada
l'l~Z más pc~ado. de Jesucristo.

----o---A TRA VES DE LA PRENSA
''Conch1sión. ''

me~io García Xaranjo. dema~iado co
nocido por ,u talento y briosa juven
t11d. para que nosotros tratemos de
¡Hcsentarlo a nuestros paisanos. El
semanario 4ue edita el licenciado Car
cía \'aranjo contiene una completa
información mund ial y está ilustrado
profusamente. A la vista tenemos
el número prospecto y de él entre~acamos las siguien tes líneas, que
&lt;!icen los propósitos de la "Revista
:iJ exicana''. "11 ~xico. ~J éxico y Mé
xico ____ Tal es en síntesis nuestn.
programa.-\' os proponemos levantar el crédito de nllestro pueblo: de,-.

Recetas Utiles.
UNA BUENA POMADA.
Se toman 500 gramos de pepinos, se
pelan. se les qu itan las pipas y se les
..:orta en pecfacitos.
Se repite el mismo procedimiento
con igual cantidad ele melón. y se aña
de 500 gramos de manteca de cerdo
J;n·ada y un enarto de litro de leche
fresca.
Todos estos ingredientes se ca' ienten en el baño de maria. sin c!ue hiero
BUENA CONSERVACION DEL
CUTIS.
En 12j gramos de manteca de cerdo sin sal y perfectamente lavaad en
vari as aguas, se mezcla una hiel de
Yaca, de modo que forme con la manteca. trabajando bien la mezcla. un.a
pasta muy iina.
En seg11ida se cortan doce cuadrados de trapo fino de hilo. de quince
centímetros de lado cada uno, se extiende en eilos la pasta. preYiamente
dividida en doce partes iguales. y se.
deian secar.
rara usarlos. se pasa finamente uno
de esos cuadrados por la cara, ct:ello y manos, después de Ja1·arse diariamente. Un paño sin·c para seis u
ocho dias.

Yan. durante diez o doce horas.
En seguida se pone todo en un trapo fuerte y se retuerce sobre un tamiz tino y se deja reposar mientras
se tamiza gota a gota.
Por último. es Java la pomada en
varias aguas. hasta que la última queda enteramente clara.
Se guarda en botes bien tapad os.

1

l

"Revista Mexicana"
,r: 'j
~ffi*®ffl®*~* ~®*•~** •~~*~eeeee•
~

~---o-~-~
CREMA DE VINAGRE.
Polvos de benjuí ------ 50 gramos
Alcohol de 90 grados__ j decílitros
Vinagre fuerte y puro___ 5
Se colocan los ingredientes en una
redoma. y se t ienen en ella diez o doce d1as, agitúndo'os con frecuencia.
En seguida. se guardan en frascos
de cristal con tapón esmerilado.
Para que se disueh·a bien el polrn
de benjui. se deslíe· en una pequeña
cantidad de vi nagre y alcohol. y se
añade después el resto del líquido sin
dejar de agitar la redoma.
--o-VINAGRE DE TOCADOR.

Para eYitar los detestables vinag-ri
llos que sre 1e wnder a bajo precio el
comercio de mala fe las personas
acostumbradas a usar ese ingrediente
de tocador. deben fabricár~clo del 1110
contra de nuestra raz¡i: exhibir con do siguiente:
orgullo las nobles floraciones de la .\gua de Colonia - --- --- 200 gramos
cul tura mexicana: trabajar por _la so- Tintura de benjuí _______ 40 ,..
lidar idad de los emigrados: contribuir Vinagre natural -------- 2 litros
al mejoramiento de aquellos compa- ·
En una redoma se ponen el agua de
triotas que desde hace medio siglo Colonia y la tintura de benjuí, y, en
viYen en este país tan irredentos co- seguida, se echa el Yinagre.
mo los polacos de VarsoYia y los itaSe tiene la mezcla en la redoma du
lianos de Tstria: y sobre todo, avivar rante diez o doce días, agitándola frela fe en la resurrección de la Pa- cuentemente. y después se liltra a tratria."
Yés de un papel de estraza o en un fil.
\'o ha sido otra la labor ele JUS- tro "ad hoc."
TICIA no puede ser ot ra la labor ele
- - o -los mexicanos: así es que el periódiPARA EXTRAER LA ESENCIA
ro de nuestro admirado amigo el seño, licenriado :;\' aranjo. puesto que
DE LAS FLORES.
responde a una aspiración general de
Se pone medio kiiogramo de hojas
los mexicanos. y esa aspiración él
sabrá con su talento ponerla a flo- de flores de las de buen aroma en una
te. será sin duda 1111 éxito. Así Jo olla o en una botella de cuel'o ancho
querem os sinceramente. estrechan- y se coloca encima una capa de aldo la mano del mexicano que. como godón de rama empapado t:n aceite
110~otros. aprendió del maestro de his- lino de Valencia o de :\iza. Se tapa
toria mexicano .. "que erando el sol se herméticamente la bote'la con corapaga en 1111 mundo se enciende en cho y un trapo bien atado, después de
haber espolvoreado las hojas de flootro."'-"Jvsticia," El Paso. Texas.
res con sal molida.
----o--~~
En esta disposición se expone la
"REVISTA MEXICANA"
hotella al calor directo del sol o en
--o-11 emos tenido el placer de recibir su defecto al de un hogar constante
la visita del interesante semanario del que se co 1oca a alguna di,tancia. y
cuyo nombre sirve de epígrafe a es- a los quince días se exprimen el algotas líneas. que acaba de salir a luz dón y las hojas. y ,;e tendrá un delicioso aceite de tocador.
en San Antonio. Texas.
Gratamente impresionados queda-.
- ~ - -01- -- mos. tanto con el aspecto elegante
como con la exquisita lectura de la PARA FABRICAR ACEITE ARORe,· ista cuyas páginas en número de
MATICO DE BENJUI.
36. la ilustran infinidad de grabados
y artículos de mérito in discutible.
Se pone agua en 111~ recipiente cualEs Director de tan yaJioso perió- quiera y se hace herYir en ella la pedico. el conocido literato y profundo lícula del árbol de benjuí hasta que
pensador. licenciado ~ emesio García el aceite flota en la super1icie. EntonXaranjo, cuyo solo nombre es una ces es preciso sacarle ron un cazo.
garantía de lo que vale "Revista :Me- J\sí formado el aceite se clarifica por
xicana." que ha Yenido a ocupar el los métodos ordinario~ y se guarda
Jugar preferente entre todas las revis- en frasquitos.
tas similares prhlicadas en Texas.
También se obtiene aceite ele benjuí
.\gradecemos la vista del ilustrado hirviendo los cortezas del árbol.
1111 éxito magco'ega y le
De
de otro modo. el aceite
1í nn).~ "E
r r )\1~ C'hris·
l

(

,:',0Z:

_El ~;óxim? nú~ero de _nuestra pub_hcac1on sera tan mt~resante y sugestivo como los anteriores.
Llevará en la carátula un espléndido dibr.jo del A rbol de la ~ oche T ris-

te, original del insigne_ artist~ m~xicano, Don ~ateo Saldana, e 1lum111ado
a cuatro tintas.
En las páginas interiores publicaremos editoriales de actualidad, eró-

nicas de la gt~e~ra. s.ecció~ de m~dl
etc., etc. La pagma hterana estarád\~
dicada al Poeta del Hogar, D 'fo."::~~
on
de Dios Peza.

,;-V)

Ofrecemos cemo especial novedad los tres artículos siguientes :

®®~8*®®$®®~~-~~*®88®®8

*

'
1
:1

~
~
~
'08"

l Un cuento de costumbres mexicanas original de l l_icenciado San~i~go
:.réndez Armendánz. ex-Juez M1!itar
que instruyó la .causa c~ntra Fr~n&lt;;isco
Villa, ct•ando este se msubordmo en
Torreón cont ra el General Huerta.
J f Un artículo sobre las costumbres del pueblo norte-americano inti-

tulado "Cocina y Literatura," original
del ~ran tribuno parlamentario Don
Querido Moheno.

III. Una crónica de la ceremonia en

e

&amp;
'08"

~

e@'

~

*
~****®eee~e~®®~®~*~*•e
c;@::i
t::@'

Todo el material será selecto. El
número próximo será desde este punto de vista verdaderamente exceocional.
Los grabados en cobre serán tan

la cual entregó el General Polavieja
al General Porfirio Díaz el uniforme
de Don José María \lorelos.

'0B'

~

hermosos como los de los números anteriores.
Papel lino tinta excelente, impresión cuidadosa, 36 páginas.

¡TODO POR DIEZ CENTAVOS!
llaga Ud .. sus pedidos a REVISTA 11EXICA\'A.

P. O. Box 637

San Antonio, Texas.

Impreso en los Talleres Tipográficos de
1

ll lMrARCIAl ~( l(XAS"

712 Dolorosa Street

~an Antonio, Texas.

�Reservado para

· Anunsios.

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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