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LA ILUSTRACION MILITAR

marcbb sobre Mcdellin y su castillo, á los que puso to :i. los hijos de la Albion; Navarro, alférez de cabaal poder de los moros. Pronto logró en part8 sus
sitio y tomó á los moros, desesperan1.ados de .:acor- llería, pensionado por el ayuntamient¡) de la Corudeseos, pues tomó á Truj illo el 25 de Enero de 1232;
ro,
porque toda la comarca, á excepcion de Benque- fia, logra fijar las miradas de los inteligentes con
dejó buen presidio de su gente. compuesto de musu cuadro de costumbres gallegas, y Eraso aporta á
chos infantes y quinientos caballos, y pasó adelante rencia, estaba en poder de los cristianos. Int~resa- la obra comun tres notabilísimos dibujos al carbon.
ba esta conquista al maestre, por la posicion que
á conquistar los castillos y villas del partido de la
Dignas de encomio son siempre estas manifestaSerena. El primero que rindib fué el de Mojafar, ocupaba sobre el Guadiana.
ciones
de los pueblos cultos, y al consignarlas tan
Vuelto el maestre á la villa de Alcántara, celebró
frente de Villanueva, en la márgen del Guadiana;
sólo
como
un hecho que no puede pasar desaperciconcordia con el consejo de Caria, sobre términos,
lo demolió, y de allí fué á Magacela, dos leguas mAs
bido,
sentimos
carecer de espacio para una critica
distante; á los primeros asaltos conoció la poca y quiso pasará dar cuenta de todo al rey D. Fer- razonada de las obras presentadas y de los premios
nando;
pero
la
muerte
le
sorprendió
el
12
de
Febrefuerza que le defendia; así que lo repitió, logrando
adjudicados por el jurado.
su toma. Despues se apoderó, tambien por la fuer- ro de 1234. En tiempo de este maestre figura don
za de las armas, de Zalamea, y volvió á. su conven- Frey Arias y Fernandez como primer clavero de la
Orden, así como D. Pedro Ya1)ez es el primero de
SOURINORO MOHUN TAGORE, RAJAH OE LA INDIA
to de Alcántara gozoso de los triunfos que habia logrado, y que dió origen á un sei'i.orio para su Orden, que hay memoria fuera comendador mayor; digniDesciende este elevado persoWsi t&amp;ñ, una ilustre
dades que desde este maestre se han conocido en la
que con el tiempo se ha compuesto de doce villas,
familia
de Brausinique, y á sus relevantes condiOrden, de las que tenemos hecho mérito al princialgunas de gran po.blacion; muchas aldeas, diez enciones, vastisima ilustracion y las numerosas obras
comiendas, y la dehesa de la Serena, que dió su pio de estos estudios.
e que ha publicado en su idioma, debe la India los
(Se continuará.)
nombre á todo el partido y fué de la mesa maestral,
progresos realizados en el segundo teroio de esto
ANGEL ALVAREZ DE AR _\[JO Y CUELLAR,
donde s~ apacentaban más de doscientas mil cabesiglo.
zas de ganado. El Rey concedió á la Orden sus nueEn 1840 nació en Calcuta este sabio, tan admirado
vas conquistas que el maestre solicitó, con la proen Europa, ingresando diez años despues en el coA CÁRLOS CANO
mesa de acompaflar al infante D..\lfonsu, hermano
legio de aquella capital, donde a los quince escridel Santo Rey, qu e en uni on de D. Alvaro Perez de
DISTINGUIDO ~IILITAR Y POETA, EN LA MUER'fl
biera ya diversas obras publicadas posteriormente.
Castro habían de ir contra los moros de Andalucía.
DE SU HIJO
Las ciencias y la literatura constituyeron en priEl maestre reunió sus caballeros y lo más escomer término sus estudios predilectos; mas tarde
gido de sus vasallos, y se juntó con el ejército, en el
aprendió distintos idiomas, siéndole familiares el
Desde el excelso trono en que amoroso
que tambien iban los maestres de Santiago y Calaárabe y el sanscrito, y por último, su pasion y adDe angélicas legiones circundado
trava con sus gentes. Entraron todos por el puerto
mirables condiciones para la música le conquistaSe sienta Dios clemente y poderoso,
del Muradal, tierras de Andújar y Córdoba, recorUn querubin partiendo presuroso
ron universal reputacion.
riéndolas y tomando por armas la villa de Palma.
En 1871, rindiendo culto a este arte, fundó la
\' oló á la ti.erra, y se paró á tu lado.
Siguieron á. las de Sevilla, pasando á cuchillo mu«Escuela musical d-, Bengala,)&gt; la «Academia de
ll
chos moros, cautivando otros, y llenos de riquezas
música, )) y una Biblioteca de obras musicales, enriBreve fué en este mundo su presencia,
y ganados llegaron a la vista de Jerex, asentando
quecida con sus trabajos, y con un gabinete muy
Como breve el placer de tu ternura,
sus reales á las márgenes del ria Guadalete, que
completo de instrumentos.
Que al llegar al umbral de la experiencia,
defendí&amp; el rey moro Aben Hud, al frente de un nuExceden de cuarenta las obras más importantes
Por no amenguar en nada su inocencia,
meroso ejército, por lo que fué en busca de los crisque
ha publicado, sobre ciencias, literatura, músiBatió las alas y tornó á la altura.
tianos, prometiéndose la victoria; y para infundir
ca, dramas é historia, formando un monumento
11!
confianza en ella, mandó :i. sus soldados aprestasen
inapreciable y un inmenso arsenal, donde se apreAve feliz que vuelve adonde anida,
cuerdas para atará loi3 cautivos.
cia el dificultoso pero trascendental desarrollo que
Fuente de amor, de dicha y de consuelo,
Apercibido el infante, que mandaba un ejército
tiene en tan extensa comarca el imperio de la oiviNo llores, Cano, su fugaz partida;
menor, pero no ménos valeroso, siguió el consejo
lizacion.
Junto al trono de Dios en la otra vida
de D. Alvaro Perez de Castro, de pasar á cuchillo
Este príncipe ilustre ha dedicado una coleccion
Te mira y te sonrie desde el cielo!
los cautivos que ]levaban, y que en el momento de
de sus obrns al rey Humberto, adicionadas con los
C_\YET.\~O DE ALVEAR.
la batalla le podían ser muy perjudiciales. Ordenó
instrumentos musicales más variados y caprichotambien que muchos de los peones se pusieran á
sos, mereciendo que el monarca de los italianos, no
caballo en las acémilas y yeguas que habían quitasólo acogiese con marcadisimo afecto esta prueba
EXPOSICION DE BELLAS ARTES
do á. los moros en la tierra de Sevilla, y apellidando
de respeto y consideracion, sino que, como testigo
Despues de la Exposicion de acuarelas que rea Castilla y Santiago, arremetieron á siete escuaconstante de su reconocimiento, le enviase una sodrones moros que desordenaron, originándose una seflamos á su tiempo, se ha inaugurado de una-ma- berhlo. mesa redonda de mosáico, de gran mérito é
retirada tumultuosa a la villa, causa de mayor de- nera brillante la nacional de Bellas Artes, instalada inestimable valor, donde se bailan representados
sastre, pues en sus mismas puertas murieron mu- en el magnifico pabellon del Retiro.
monumentos de Roma tan célebres como la gran
Imposible seria citar en este bosquejo, ligero y
chos, entre ellos el rey de los Gazules, que había paSan Pedro, el C.í-pitolio, el Panteon, y otros.
sa.do de Africa á visitar la mezquita de Córdoba. En deficiente por necesidad, los cuadros que más
La produccion que más fama ha conquistado á
esta batalla se cuenta el hecho de que Diego Perez atraen la atencion del numeroso público que cons- Sourindro, &amp;ma-Ka1Jya, fué dedicada al rey de Itade Vargas, habiendo roto la lanza y espada, con un tantemente invade aquellos espaciosos salones. lia, y este ilustre soberano, conociendo su gran imtrozo de ramo de oliva se entró entre los moros Este certámenes, sin disputa, el más completo de port¡mcia, mandó se tradujera en verso por el sabio
derribando y matando algunos con los golpes que cuantos se han celebrado en nuestra patria. Nota- plaza de Pedro Bernabo-Silorato.
bles unos, de relevante mérito otros, y en general
-daba, lo cual visto por D. Alvaro, le dijo: «así, así,
Som'indro, cuyo retrato aparece en el grabado de
Diego, machuca, machuca;)&gt; nombre que tomó por dignos de estudio y aprecio todos los cuadros presen. la pág. 427, se halla condecorado con diversas gran• tados, la lucha para obtener los premios es tan granapellido.
des cruces y encomiendas; es doctor en música;
Terminada felizmente esta correría, que tuvo lu- de como no se ha conocido en Exposicion alguna. Sogita-nayaká del reino ele Napul; presidente de la
gar el ario J 232, volvió el maestre á. Alcántara, Ante este cúmulo de obras notables, la. opinion ge- Academia de música de Bengala; oficial de instructeniendo que celebrar una concordia con el obispo neral ha pedido so aumentara el número de pre- cion pública de Francia; compai'lero de la Orden del
y santa iglesia de Coria, que llevaban muy á mios, estimulando de esta suerte las portentosas imperio indio; magistrado honorario; miembro de
mal ver introducido al maestre y su Orden en su cualidades de la juventud actual, que tiene la mi- la Universidad de Calcuta, y honorario tarobien de
territorio, y se llevó a cabo en el mes de Enero de sion de regenerar este país, si continúa el camino las más ilustres corporaciones científicas y literaemprendido, despertando en la conciencia los senti1283, confirmada este mismo ano por Gregario IX.
rias del mundo civilizado.
Por ella se conservaba a la Orden sus privilegios, mientos propios de un pueblo culto, y desterrando
y se les autorizaba para edificar iglesias y erigir al- cuantos son producto de insensatas aberraciones.
ACCIO:N MERITORIA
El jurado ha concedido los tres primeros premios
tares en todo el obispado de Caria, con excepcion
á
los
Sres.
Luna,
Degrain
y
Carbonero,
por
los
cuaA beneficio de las infortunadas víctimas de la cad~ la villa de Ceclavin, recámara de los obispos;
pero no encontrándola luégo á propósito como sitio dros siguientes: El Spoliarium, Los Amantes de Te- ti~t:ofe ~e Alcudia, los empleados subalternos del
m1mster10 de la Guerra organizaron en el teatro
de recreo, la dieron ú. la Orden á cambio del lugar ruel y l• con,ersion del duque de Gandla. El segundo Espahol una bien escogida funcion. Los diarios han
figura
en
la
composicion
de
este
certámen
que
puque luégo se llamó Yillanueva del Obispo. La Orden
dado y~ por~enores sobre la misma. Se representó
hizo de Ceclavin una de las villas de mayor pobla- blicamos en la pág. 418, como un ligero destello de La. Panona1-ia. Los aficionados al dificil arte de Rocion de su maestrazgo, y andando el tiempo consti- las producciones que adornan las paredes de la Ex- mea justHicaron bien sus aficiones; y distinguidas
alumnas del Conservatorio interpretaron admiratuyó encomienda, y fué célebre por el fruto de pa- posicion.
ble~ente, en el concierto, partituras dificiles.
Jefes
y
oficiales
del
ejército,
conocidos
de
nuessas que recogía, que de ordinario llegaba á treinta
D1galll:os 1 en fin, para terminar, que en el piano
tros lectores ·por otros trabajos, han acudido tam- la senor;.ta Julia Moreno Pacheco cautivó al auditomil fanegas.
Desocupado el maestre de los cuidados del go- bien á estas nobles luchas del genio y Ja inteligen- rio, no ménos por su notable aplicacion y maestría, que por todos esos indeterminables atractivos
bierno, pasaJ.a ya la mayor parte del ai"lo 1233, hizo cia. Tejero presenta dos cuadros al óleo, de peque- de una figura tan distinguida y bella, como dulce,
i'las
dimensiones,
pero
de
interesante
é
inspirada
evade gente, y acompai'l.ado del comendador del
graciosa é incomparablemente afable.
Montanchez D. Rodri go Iñ.iguez, y otros caballeros composicion; Florez, el inimitable acuarelista., tieImp. de E, Rubliios1 plaza de la Pl,ja1 :;, }ladrld,
ne tres paisajes del género que cautiva por comple·de la Orden de Santiago, pasó el rio Gua.diana y

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1

1

REVISTA
LITERARIA, CIENTÍFICA y ARTÍSTICA
Aso V

~IADRlD

NúM. 30

----------

ADVERTENCIA

No cortar las hojaB de eBte número
hasta deBpUeB de haberlo deBdOblado,
con el fin de que no se inutilice el notable grabado incluido en el mismo.
•

•
Exc110. Sn. TEsJESTE GENEII.\L D. M1orEL Tlcos, Drqc• DE LA UNJON DE Cua,

�11 lll!ffill~III 1111111
REVISTA

30 DE JUNIO DE 1884

SUMARIO
GRABADOS: Excmo. Sr. Teniente General D. Miguel
Ta.con, duque de la Union de Cuba.-Vista gene'

ral de la Habana, dibujo del Sr. D. Isidro Salcedo,

1

grabado del Sr. Soler y Parras.-Desembarco de
los Mil garibaldinos en l\larsala.-Cuartél de infantería en Dresde.

' 1

TEXTO: Crónica.-Excmo. Sr. Teniente General don
Miguel Tacan, duque de la Union de Cuba.-Vista
general de la 1-Iabana.-Desembarco de los i\lil
garibaldinos en l\Iarsala.-Cuartel de infantería

en Dresde.-Epigramas, por D. C. de Alvear Sobre cubierta, por D. Eduardo de Palacio.-Va-

riedades,-Charada.-Solucion

a la anterior.

CRÓNICA
En el Parlamento se ha tratado la cuestion
de Cuba.
Un discurso del Sr. Labra, digno de encomio (segun el Sr. Cánovas), no solamente por

1

la parte artística, sino por el desenvolvimiento lógico de su concepto fundamental,

1

'1
1

1

1
1

1 ·1 1

1

ha reconcentrado, por algunos momentos, toda
la atencion de nuestros hombres políticos hácia aquella hermosa cuanto infortunada Isla.
Pero las divisiones dentro de cada partido han
venido, como de ordinario, á frustrar toda es·
peranza de un acuerdo unánime sobre los medios de plantear y resolver nuestro eterno problema de administracion colonial. En el mis .
mo Gabinete, la prensa ha hecho notar des.
acuerdos explícitos entre los señores presidente del Consejo de ministros y ministro de Ultramar.
Los notables del fusionismo y de la izquierda tampoco pareceu tener el mismo criterio,
y bajo un aluvion de palabras vagas, que tanto
hemos censurado en nuestra política, las disidencias han tomado esas proporciones que se
resuelven siempre en España por un solo resultado, tan uniforme como doloroso: el de no
hacer ni dejar hacer.
La importancia de esta cuestion ha sido, sin
embargo, reconocida por todos, y hemos J.e
manifestar que no ha sido apreciada con la extremada intransigencia de escuela con que se
tratan otros asuntos; pudiendo abrigarse la
esperanza de que el patriotismo se sobrepondrá á todo, y un concierto sincero de voluntades allegará los medios de dominar la dolorosa
crisis de aquella hermosa provincia espafi.Ola.
La proyectada rectificacion de la frontera
marroquí-argelina no se llevará á cabo. Lo
asegura as( nuestro ministro de Estado.
La manera como esta declaracion ha sido
formulada, el fondo de extrema confianza que
implica, parece revelar una combinacion diplomática, que por esta vez nos pondría á cubierto de la inmoderacion colonial de Francia.
Pero preferiríamos que el Gobierno diera más

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2. 0 -NOM. 30

Almirante, 2, quintuplicado.

importancia al conocimiento de nuestra opi ·
nion y á las propias fuerzas del país, bien dirigidas, que á promesas de coalicion interuacional, que, áun descansando en la mejor
buena fe, suelen no-dar gran resultado en la
práctica. Por esto insistiremos siempre en que
lo principal es resolver nuestros problema¡ de
organizacion general y militar, y ahora, po¡
ejemplo, cuando se presente en las Cortes la
exposicion qne hace la Sociedad Africanista
sobre la cuestion de Marruecos, identificarse,
hasta donde sea posible, con el patriótico pensamiento de esta Sociedad y sus análogas,
aprovechar bien sus trabajos, recoger sus observaciones, y decidirse, en fin, á considerar
en definitiva que todo lo que afecta á Marruecos interesa á España; que un ataque cualquiera á aquel territorio no es una cuestion extranjera, sino una cuestion espail.ola, una gran
cuestion nacional.
El boletin de noticias militares del interior
puede resumirse en estas cuantas proposiciones negativas:
Nada se sabe aún definitivo sobre la forma
y extension que tendrá el aumento de sueldos.
La prensa ha aconsejado la exclusion de todo
privilegio; pero aún no parece haberse resuelto
este punto en ningun sentido.
Nada se sabe tampoco con respecto á la proyectada disposicion sobre retiros; pero se atribuye al ministro el propósito de no desistir de
esta idea ni de cuantas se relacionen con la extincion del excedente.

so, pero sí la promesa de seg'!Bia.g,,,para las
tropas egipcias é inglesas en caso de retirada
p;ir Abisinia. Fijóse á este efecto un itinerario.
No lo ha sido de salvacion, sino de sangre
para las desgraciadas guarniciones de Gbia y
Kassala. Nuevo fracaso de la política inglesa1Las veleidades de la fortuna constituyen el
mejor sistema de justicia en la tierra' Porque
¿á qué grado de prudencia no debería conducirnos esta sola consideracion: que cuanto mayor es la altura, más tremendo es el golpe á
que estamos expuestos; que cuanto más nos
remontamos al cielo del poder omnímodo, mayores probabilidades tenemos de caer en elin •
fierno de 1a impotencia?
Francia parece hab-er aprendido algo ... ; pero
nuestra sabiduría es como la fuerza individual,
contingente y pasajera. Caerá, si no ha empezado ya á caer, en desvanecimientos, miéntras el orgullo y la codicia romperán el saco de
sus conquistas coloniales, al presente en pro·
greso!
A sus últimos triunfos hay que afiadir la snmision de un rey al gobierno de la República. El monarca Norodon no es ya más qne
un súbdito francés. La propiedad, la administracion de sn reino (Cambodje), todo ha
de hacerse bajo el protectorado y consejo de
Francia.
Otro triunfo de Francia es las concesiones
que hace Inglate.,ra respecto á la proyectada
conferencia inter~acional. Se ampliará la comision de la deuda egipcia, en 1888 los ingleses abandonarán Egipto, y el canal de Suez
será neutralizado. Mucho pueden influir en la
paz general estos acuerdos, si se cumplen con
fidelidad.

La Direccion de lnstruccion militar ha abierto segundo certámen de obrae de texto para la
Academia general. El cuaderno de condiciones ó programas es un buen trabajo, pero la
El cólera en Tolon: hé aq ní la última noti ·
determinacion de vohímen llevada hasta el interior de cada ciencia, obligar á que se trate, cia que recibimos al cerrar este número. Pero
por ejemplo, de líneas en 16 páginas y de fór- se nos comunica tambien nna atenuante: la
mulas en 24, es un celo por la concision qne epidemia no es de carácter asiático, sino esno dará ningnn resultado en el escritor qne no porádico . Se ha producido por infeccion local,
tiene sobriedad de estilo, y prejuzga en cam- y se cree fácil contener sus efectos en el fo~o
bio algo que debe ser dejado al autor. Pues generador.
En Consejo de ministros· ha debido tratarse
tal materia que el programa oficial cree deber
ser tratada á la carrera puede, á juicio del es- este punto, y si tuvieran nuestros hombres de
critor, merecer mayor espacio, más minuciosa Estado una conviccion tan profunda como
exposicion. Así y todo, este trabajo honra al exige la ciencia respecto á la importancia de
señor conde de Caspe; y como en la segunda la higiene pública, este hecho motivaría un
condicion se admite la proposicion de nuevos exámen minucioso· de las condiciones de sa ·
programas, oonformes en lo fundamental, sólo lubridad en Madrid, punto que está enteraelogios merece esta tentativa de metodizar y mente descuiqado. No se atiende al crecimienreducir á buenas proposiciones los libros de to y singular manera de desenvolverse la po·
blacion. Se siguen construyendo casas de una
texto.
elevacion extraordinaria, con cuartos interi~Inglaterra quería libertar áJartnm con sol- res numerados; casas, en fin, de vecindad
dados de la Abisinia. No consiguió este concur- como las antiguas, y que pueden ser compa-

LA
radas á nuestros VJeJOS y mezquinos cuarteles. Esta sola circunstancia, y la tan conocida
con respecto á la adulteracion de toda clase de
alimentos, explica la gran mortalidad de Mad:id y e'. esta~o medio de una salud que en
nmgun mdiv1duo es completa. La epidemia
de Tolon no puede, pues, causarnos un temor
fundado. Ni asiático ni esporádico, podría
aquí el cólera ofrecer más gravedad que las
t(s1s, las neurosis, las anemias y el paludismo
en general que nos diezma.
Aunque por la prensa diaria suponemos Í
nuestros lectores enterados de la reunion que
se celebró la noche del domingo 22 del actual
en l_os salones del Ateneo, con objeto de ·tomar
acuerdos para la celebracion del Centenario
del marqués de Santa Cruz de Marcenado ,
creemos deber ocuparnos, siquiera sea brevemente, de este suceso, que consideramos muy
importante, sin embargo de proponernos tratarlo con más extension en el próximo número.
Presidió el acto el señor marqués de San
Roman, teniendo á su derecha al sefior baron
de Covadonga, y á su izquierda á nuestro director D. Arturo Zancada y Conchillos.
En breves, pero elocuentes frases, manifestó el presidente cnál era el objeto dela rennion;
cómo sé había iniciado el pensamiento, el proceso de su desarrollo, y la favorable acogida
que había obtenido, y qne hacía esperar fuera
la realizacion digna del tratadista insigne cuya
memoria se pretende enaltecer.
Levantóse luégo el Sr. Vidart, y como él sabe
hacerlo, expuso á grandes y vigorosos rasgos
la suma de merecimientos que la personalidad
histórica del heróico caudillo de Orán reune
para la manifestacion que se prepara, haciendo notar que si los militares tienen el deber
de rendir tributo al autor de las Reflexiones
Militai·es,1as clases todas de la sociedad deben
asociarse en recuerdo de sus dos obras: «Rapsodia económico-política, &gt;y , tltima idea para
la formacion de un Dicionario enciclopédico. ,
Despues de otras consideraciones sumamente oportunas, terminó el Sr. Vidart invitaudo
á los allí reunidos á que nombrasen una comision nominadora que se subdividiese despues
en otras varias, con objeto de dar publicidad
al pensamiento y allegar recursos.
Nuestro director habló á continuacion, insistiendo en las ideas que constantemente ha venido sustentando esta Revista, y que constituyen el símbolo de su fe: la aproximacion, la
compenetracion, digámoslo así, de las clases
civiles y militares. Expuso la necesidad de
ocuparse más de los asuntos de nuestra profesion, invitando á todas las clases á que coadyuvasen al pensamiento que se pretende lleYat"
á cabo, correspondiendo así á la solicitud entusiasta con que acudió el ejército á conme·
morar el centenario de Calderon. Trazó á
grandes rasgos la sitnacion del ejército, sus
grandes virtudes, sus aspiraciones, y la necesidad de elevar el prestigio de una institncion
qne tan grandes servicios ha prestado á la libertad y á la patria.
El señor baron de Covadonga, como presidente del Círculo de .Asturianos, habló en
nombre de éste, ofreciendo sn decidida coope-

431

ILUSTRACION MILITAR

racion por tratarse de uno de los hijos más
ilustres que ha producido aquel país, tan fe.
cundo en hombres eminentes.
El Sr. Becerra, aludido por el Sr. Zancada,
habló sobre las glorias militares, cuyo concepto filosófico bosquejó, dándoles un carácter
universal, para hacer ver su significacion en
la obra del progreso humano.
Por indicacion del señor presidente, el señor
Vidart nombró una comision nominadora
compuesta de los generales Sres. Lopez Do'.
minguez é lbañez, y del Sr. Zancada, la cual
designó los nombres de la Junta directiva,
compuesta de ilustres personalidades, bajo la
presidencia del general San )toman.
La distinguida y numerosa concurrencia que
lleuaba el Ateneo, y la respetabilidad de las
persllnas nombradas para formar la Junta di.
rect1va,
son uua garantía de que el Centenario
se llevará á cabo con gran solemnidad.

•

EL TENIENTE GENERAL D. M[GUEL TACON
Duque &lt;le la Union de Cuba.
Pocos nombres hay que suenen mejor para los
leal~s que habitan en el territorio de nuestra gran
Antilla, que el de este ilustre patricio.
Cuantos allí aman con sinceridad á Espafla• cuan
tos se muestran dispuestos á defender en ~quell~
hermosísima region del globo la integridad de nuestros derechos; los que en los amargos dias de prueba ofrecieron generosos su sangre y su fortuna,
para poner coto á la impía insurreccion separatista,
y mostraron de lo que aún podemos ser ca paces
c~an_do se hieren las ocultas fibras de nuestro patr10hsmo; todos los que sienten palpitar su corazon
al místico recuerdo de la patria ausente, veneran y
honran la buena memoria del general Tacon 1 porque en su personalidad miran simbolizadas las virtudes que deben enaltecer á los hombres públicos·
¡a probidad que los dignifica, la firmeia de carác~
ter, la bondad del alma y, más particularmente, el
amor sin limites al suelo en que les cupo ver la luz
primera.
La liistoria militar del duque de la C"nion de Cuba
es notable por más de un CO'}Cepto. En e11a se observan, á primera vista, esas irregularidades que
son peculiares á la época en que trascurrió gran
parte de su vida, como la de pasar del Cuerpo general de la Armada al arma ele infantería, cosa que
h~y parecería una verdadera monstruosidad, y que
sm embargo entónces no revestía ningun carácter
extraordinario. Pero esto mismo, que en otros se
producía por un capricho de la fortuna ó del favor
fué en Tacan resultado de inestimables servicios
la patria, de grandes merecimientos, recompensa,
en fin, de sus relevantes condiciones.
Desde 1789, en que acababa de cumplir doce años,
hasta 1800, sirvió en la Armada, pasando por los empleos de guardia marina, alférez de fragata y de
navío, y teniente de fragata, tomando parte eficaz
en las guerras que nos vimos obljgados á sostener
sucesivamente con Francia é Inglaterra, merced á
la torpe política del príncipe dela Paz. Mandó ]uégo
la goleta Furia y el bergantin Vigilante, con los que
concurrió á varios combates gloriosos, y supo ya
demostrar de cuánto no seria capaz su alma indomable el dia que pudiera moverse en más amplias
esferas.
En 1806 fué nombrado gobernador militar y político de Popayan, en el reino de Quito, y dos afias
clespues tuvo que hacer frente, con los exiguos elementos de que disponia, á la insurreccion separatista que estalló en aquellas regiones. Dilatado espacio sería necesario para exponer, solamente en
extracto, la perseverancia, la energía, el genio que
supo desplegar en esta época nefasta D. Miguel Tacan, con el fin de poner coto á los progresos de un
movimiento que debia herir de muerte nuestro po-

i

derio colonial. Pero todo fué inútil: al cabo de tres
años de continuo batallar, con veinticinco hombres,
restos de todas sus fuerzas, retiróse á Lima, dejando en poder de los insurgentes de Quito su fortuna,
y hasta su esposa y sus dos tiernos hijos.
Mas el alma de Tacan no podía permanecer ociosa. Ya en rel Perú c,freció sus servicios al virey,
marqués de la Conquista, que se apresuró á aceptarlos, y desde este instante no ocurre un hecho de
armas en que no suene el nombre del esforzado marino español, que por este tiempo es clasificado
como coronel de ejército.
La batalla de Vilcapugio puede decirse que se decide por su oportuna intervencion, y el entorchado
de brigadier premia su heroismo; y en la de Agohuma se hace digno de un escudo de distincion. Más
tarde, cuando la insurreccion se ha propagado en
tPrminos ele hacer necesaria la evacuacion de lamayor parte del Perú y Bolivia, aún Tacon pelea sin
descanso en Oruro, y mandando el ala izquierda del ejército español contribuye eficazmente al
triunfo logrado en los campos de Viluma el dia 29
de Noviembre de 1815, y merece ser ascendido al
empleo de mariscal de campo.
Otros servicios no ménos dignos de ser anotados
desempefló en América, hasta que en 1819 le comisionó el virey para venir á Espaf'.la á dar cuenta al
Gobierno del estado en que se hallaban las provincias del Perú.
Ya deJ'egreso en la Península, sirvió los destinos
de gobernador militar del Puerto de Santa l\la;ía y
de Málaga; el de comandante general del segund~
distrito militar, y el de segundo cabo del de Andalucía. En Marzo de 1834 obtuvo el ascenso á teniente
general, confiriéndosele al propio tiempo, el cargo
de gobernador general de la isla de Cuba.
La época de su mando en la gran .Antilla constituye la más gloriosa página de su historia; la que seguramente legará su nombre á la posteridad.
El estado de la isla era por &lt;lemas desastroso; Tacon puso remedio á todo, é inauguró el periodo quizás más próspero por que ha pasado Cuba desde su
descubrimiento.
Inflexible corregidor de abusos, formó una escogida policía, regularizó la persecucion de malhechores, proscribió el juego y persiguió toda clase de
delitos, sin reparar en la calidad de las personas,
contrfüuyendo así á moralizar las costumbres y á
llevar al ánimo de todos el convencimiento de que,
miéntras él gobernara, no había medio de faltar á
las leyes.
La Habana será eternamente deudora á Tacan de
grandes y trascend':lntales mejoras. En su tiempo
se construyeron la cárcel y el teatro que lleva su
nombre, se reedificaron otros edificios públicos, se
engrandeció el aspecto de la poblacion con multitnd
de reforzyas materiales, sobre todo en su parte extramural, con el ensanche y adornos de su alameda,
construyéndose ademas otra desde el campo de
Marte hasta la falda del castillo del Príncipe.
Al empezar el año de 1838 cesó en su cargo y regresó á la Península, donde el Gobierno, cediendo a
las gestiones de todo un pueblo 1 lo premió con el
Toison de Oro y la grandeza de Espai'la, elevando á
ducado el título de marqués de la Union de Cuba,

que disfrutaba desde 1837.
En Espai'ia, su delicada salud le obligó á hacer
una vida bastante retirada, hasta su muerte, ocur-

rida en Palma de Mallorca el 12 de Octubre de 1855.
Durante algun tiempo babia desempei'lado la capitanía general de la.s Baleares.
Al publicar hoy una vista de la Habana, hemos
creido que nuestros lectores verán con agrado
el homenaje de respeto que tributamos á la vez al
general ilustre y al gobernador inteligente, que
supo, con tanto talento como voluntad, poner los cimientos de la prosperidad y del engrandecimiento
de la más importante colonia de España.

VISTA GENERAL DE LA HABANA
C~ando nuestros lectores lleguen á hacerse cargo de estas líneas, habrán fijado la vista 1 durante
algun tiempo, en el hermoso grabado á qu e se consagran,

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LA ILUSTRAClON MILITAR

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1884.
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VISTA GENERAL DE LA HABANA

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y de la Punta, aquél á la izquierda y éste á la dereNo debemos ni queremos dejar de suponerlo así, de los detalles que convierte al artista de inspira- cha del canal que da acceso á la bahía.
cion
creadora
en
el
artesano
chino,
fabricante
de
porque esa atencion de algunos momentos es el preEsta parte, ósea la ribera occidental, que es muy
mio único de nuestros afanes, la recompensa hon- países de abanicos!
escarpada,
hállase cubierta por una linea de fortiLos hombres de juicio y de buena voluntad, por
rada y merecida de nuestros incesantes desvelos,
ficaciones,
cuyos
extremos se apoyan por un ladn
la sola remuneracion, en fin, ·de los sacrificios que ajenos que sean al arte de Apeles, llegan á estimar en el castillo del Morro, y por el otro en el fuert&lt;'
en su justo valor todas sus bellezas, porq.ue genela publicacion de esa lámina representa.
número 4., ó de San Diego, ocupando el centro la cinEn el extranjero, cuando Revistas de la misma ín- ralmente proceden por análisis, con la observacion
dadela de la Cabai'la, considerada, si no como ha sudole que la nuestra, á costa de crecidos desembol- por consejera, y van, de deduccion en deduccion,
puesto un moderno escritor, la primera de Amérisos y de fatigosas tareas, se disponen á hacer en ob- aquilv.tándolo todo. A éstos corresponde dar su jui- ca, por lo ménos como la principal fortaleza de Lt
cio
sobre
la
obra
del
dibujante
D.
Isidro
Salcedo,
y
sequio del público lo que hacemos nosotros hoy,
isla de Cuba.
acuden á las mil trompetas de la fama, á todas las pesar el mérito y la cantidad de trabajo; el valor
Desde las obras bajas, contiguas al pintorest·o
de
los
días
y
las
noches
consumidos
para
trasladar
forma del reclamo, de la advertencia y del anuncio,
pueblo
de Casa Blanca, se ha tomado en cuatro f,, .
para dar cuenta del suceso que se prepara, muchos á la tabla, con minuciosa exactitud, todos los objetografias
la vista general d
a que publimeses ántes de que tenga lugar, y logran despertar tos que la fotografía presenta confusos ó indetermicamos en este número. No pudiéndose comprendtr
nados
en
algunos
parajes,
y
en
otros
sobradamente
por estos medios la curiosidad del público, hasta oben una lámina el panorama inmenso de toda la
tener el resultado de que, venido el dia del suceso, iluminados; y por último, el estudio de las propor-• bahía, hemos preferido dar sól0 el de la ciudad, en
que se dilata cuanto es posible, con el fin de avivar ciones y el cuidado continuo para no dejarse arrasbuen tamai'IO para que pueda apreciarse en su conla impaciencia, se agotan ediciones ip.onstruosas, y trar por la imaginacion, hasta el punto de dai'lar á junto y detalles, incluyendo una parte de sus pin•
el hecho adquiere las condiciones de un aconteci- la verdad. En esta clase de obras, un hombre de talento como el Sr. Salcedo, sabe que arriesga su torescos alrededores. Entre el observador y la ciumiento.
dad se deslizan las aguas del canal de entrada,
Este se ve en la sesuda Alemania, en la -artística reputacion; así, pues, se comprende fácil¡iente el
cuya anchura es alli de unos 300 metros.
esfuerzo
que
se
habrá
visto
obligado
á
hacer
á
fin
Italia; así se hace en la República vecina, donde no
El castillo de la Punta, que se ve á la derecha
de salir airoso del modo que lo ha conseguido.•
no há mucho Le Monde Illustré atronó al público
del
dibujo, empezó á levantarse en 1590 por el in
Otro tanto podemos decir del grabador Sr. Soler
con su famosa batalla de Champigny, y así lo hacen,
geniero
Antonelli, y arruinadas casi completamencon más frecuencia, aún las Ilusttaciones inglesas, y Parras. Cuando se tiene delante una madera del
te sus obras por las baterías de los ingleses cuando
tamai'I.O
que
alcanza
la
que
nos
ha
dado
la
vista
de
porque en el calculador positivismo que informa las
la Habana, cáusa verdadero asombro el observar éstos sitiaron la Habana en 1762, tan luégo como la
costumbres de la sociedad británica, se sabe, por
evacuaron, ocupáronse en ampliarlas los ingeniecomprobada experiencia, que sembrando prome- aquel laberinto de surcos, huec~ y líneas que se ros Crame y Abarca, habiéndose continuado dessas con atinada mano, el día del cumplimiento se confunden, formando un conjunto en que los indocpues hasta hacer de dicha fortificacion una impotos sólo alcanzan á ver objetos apénas bosquejados,
recoge abundante cosecha de provecho y honra.
nente defensa de la ciudad y del canal de entrada,
t:n cualquiera capital de Europa, la publicacion desórden semejante á la destruccion, cual si la por más que hoy, aunque se han realizado algunas
de un grabado semejante se traduciría en la venta mano de un demente, con la pueril complacencia obras modernas, dista bastante de hallarse á la alde la locura, se hubiera ocupado en destrozar una
de 20 ó 30.000 ejemplares; aquí, digámoslo con rutura de los últimos adelantos de la ciencia militar;
obra de arte; y sin embargo, el arte está allí. De
bor y con tristeza, se arrebatan á los vendedores selo
que es tanto más sensible, cuanto que, dada la
aquel cao~, producto, no de conturbado cerebro,
manalmente de 80 ó 100,000 ejemplares de aleluyas
admirable
posicion de la ciudad y de sus inmensas
sino de lúcida y vigorosa imaginae;ion, la prensa
taurinas ; pero la vista de la Habana , el cuadro de
hace salir luégo hermosa estampa, palpitante de fortificaciones, podría fácilmente hacerse del de la
Pradilla, y otros trabajos de importancia, publicavida y atractivos, como de la crisálida brota la ma- Habana un puerto inexpugnable.
dos por algunas Revistas, no logran más 'que las
A partir del castillo de la Punta, y hacia la izriposa de pintadas alas, que el sol esmalta en bellímiradas indiferentes ó desdenosas del público.
quierda,
junto á la ribera, se descubre el hermoso
Al expresarnos en esta forma, no lo hacemos para simos cambiantes.
La obra del Sr. Parras es el resultado de tres me- edificio de la cárcel, capaz de contener dos mil preaquellos queridos companeros nuestros que hasos, y con localidad ademas muy suficiente, para alses de abrumadoras fatigas, de largas vigilias y
biendo acudido entusiastas al llamamiento que les
amargas horas, en que apénas se dió descanso á la bergar un batallon. Como no es posible hablar de la
dirigimos cuando se &lt;lió comienzo á esta Revista,
Habana sin nombrar á cada momento al ilustre geinteligencia y al buril, á fin de interpretar fielmenhan continuado despues, sin vacilaciones ni dudas,
neral Tacon, cuyo retrato publicamos en otro lugar
te
en
el
vaciado
el
pensamiento
del
dibujante,
pues
prestándonos su apoyo decidido, moral y material,
de
este número, diremos de una vez que la cárce 1
era caso de honra para aquél, como ha sabido loque en estas empresas tanto vale uno como otro;
y
otros
muchos edificios que hoy adornan la cagrarlo, que su tarea no resultara inferior á la de
para éstos no tenemos sino frases de reconocimienpital de la isla de Cuba, así como el ensanche de
éste.
to en los labios y gratitud eterna en el corazon.
calles y paseos, se deben en gran parte á este, digni¡\O vacilamos en decir que en un país cualquiera
Si se advirtiera cierta amargura en el tono de
simo gobernador general, modelo de administradodonde
se
rinda
culto
á
las
manifestaciones
del
esnuestras palabras,debe buscarse el origen en ese inres inteligente&amp; y probos.
diferentismo irritante, en el mortificador desden con piritu, los nombres de los Sres. Salcedo y Soler y
Siguiendo el recinto murado, se llega al parque
que en nuestro paisdesventurado se mira todo aque- Parras, á no tener fundado con anterioridad su cré- de Ingenieros, fácil de conocer por las garitas que
dito,
lograrian
hoy_aplauso
unánime
de
la
opinion,
llo que, por el empleo de medios nobles, se dirige á
hay á la puerta; á continuacion se halla el seminaelevar nuestro nivel intelectual, á reivindicar nues- l sus firmas se cotizarian muy alto; como, pres- rio, y Iuégo la catedral, que forma un &lt;!uadrilátero
tros derechos de nacion culta, y á conquistar el res- cindiendo de otros títulos, alcanza.ria en este mo- de 65 varas de longitud por 60 de latitud, ostentanpeto y la estimacion del mundo. Contra esa actitud mento mismo un puesto honroso en la estima- do en su fachada dos torres equilaterales, de 30 vacriminal, contra la vergonzosa inercia de los espí- cion general el sofl.ador que consume su fortuna y
su vida en sostener, á despecho de contrariedades ras de altura. La plaza de la Catedral, que es basritus, nos sublevamos, y un dia y otro alzamos airatante extensa, da acceso á la calle de San Ignacio:
da la voz; porque en esa inercia, en esa actitud ve- y á costa de inacabables amarguras, esta costosa
en el lado Oeste se halla la casa del marqués de
mos un mal que nos hace impotentes para toda ac- Uevista.
Aguas Claras, y en el Este la llamada de Peftah·er,
cion civilizadora: mal terrible que, adquiriendo con
ambas perceptibles en el dibujo.
No
se
hallarán,
seguramente,
en
las
domas
reel pasto de la frivolidad terrible desarrollo, nos
Por el mismo órden siguen la comandancia gene·
inhabilita en el concepto de Europa, y comunicán- giones del mundo muchas perspectivas tan pintoral
de Ingenieros y la capitanía general con su
dose por el contagio, de la sociedad en que tiene rescas como la que of¡ece la ciudad y puerto de la
hermosa plaza plantada de altas y copudas palme
Habana,
contemplados
desde
el
castillo
de
la
Cabaorigen, al ejército, corroe los fundamentos de su orfl.a. Aparte de la riqueza de luz y colores que embe- ras y hormosos plátanos; despues empiezan los
ganismo, destruyendo su m~ral.
muelles, la comandancia de Marina, los almace•
Viniendo al punto concreto que motiva estas lí- llecen aquel paisaje exuberante de vegetacion, los
nes y tinglados, y el espeso bosque de mástiles Y
neas. Véase el soberbio grabado de un metro de lon- pueblos y arabalcs de Marianao, Puentesgrandes,
jarcias de los numerosos buques que frecuentemen·
el
Cerro
y
Jesus
del
~lonte;
las
alegres
y
pintoresgitud que hoy damos á luz; muchos de nuestros fate se hallan fondeados en aquel puerto riquisimo.
vorecedores tenemos el convencimiento de que sa- cas quintas de recreo, esparcidas caprichosamente
En segundo término se descubre el caserío de la
brán estimar lo que su publicacion representa, los en aquel jardin inmenso, y, por último, la populosa ciudad, y una parte de sus plazas y calles principaciudad de la Habana y su bahía, hacen de la juriscuidados, el esmero, la voluntad y crecidos gastos
diccion de este nombre la flor más espléndida del les, como las del Obispo, O'Reilly, Enna, Yillegas,
que significa; pero por punto general, si despierta
eden
cubano, la perla más rica de la diadema que Aguacate, etc., y las iglesias y conventos de Belen,
alguna atencion, será motivada por una vana y pa_
San Francisco, Espíritu Santo, Jesus y María, La
sajera curiosidad; y es tamo~ seguros de que en constituye nuestro poderío colonial.
Asiéntase la Habana en la costa septentrional de Merced, San Agustín, Santo Domingo, Santa Clara,
este número no escasearán esos Zoilos, hijos mimaSanta Catalina, San Felipe Neri, y otros muchos
dos de la ignorancia y el orgullo-, que no ,·acilan en la isla y en la ribera occidental de su inmensa que seria enojoso enumerar en estos breves apunbahía,
sobrr
una
semi-península
calcárea,
á
los
desdenar el conjunto para indicar la falta de nn cates; así como los edificios de la Universidad, Aduable en el barco que se tlescubre en ültimo término, 23,0 9' 26" de latitud boreal y los '"16º, 4'3-1" de lonna, y algunos cuarteles. Detras se ve desplegar el
ó la ausencia dt• una chimenea en la casa de un mi- gitud occidental del meridiano de Cádiz.
inmenso
panorama de la ciudad extramuros, con
La entrada de su puerto. 1¡ue por primera vez YÍlímetro de altura que marca la linea &lt;le! horizonte.
sus
magníficos
barrios, hasta las alturas del Ce,r:'\uestra educacion arltstica llega hasta ese grado sitaron los espailolt•s con !:iebastian de Ocampo ro y Jesus del lllonte, terminando por un lado en
de perfeccion. ¡~!edrado porvenir les aguarda á los en Ui08, es uno de los más vastos y hermosos del
las fortificaciones del castillo drl Príncipe, que
pintores y dibujantes si no se ajustan á esa pulcritud mundo: está defendido por las fortalezas del )Jorro

435

LA IL"GSTRACION MILITAR

LA ILUSTRACION MILITAR
. constituy~n la linea de defensa de la Habana por la
pa.rt: occ1d_ental,_ y por el opuesto en los caseríos
ma,s mmcd1atos a la lindísima poblacion de Regla.
El que conozca bien la ciudad de la Habana puc_de sobre el dibujo, como sobre un plano sc,.ui~
casi
O
to~as las principales rutas, y senalar 'los edificios
mas notables; pues el artista ha respetado hasta
tal e:,,.-t_re~o la verdad, que los barcos que figuran
en la lamma son los mismos que reprodujo la fotografía, pudiendo en la popa de uno de ellos leerse
su nombre y el de su matricula.
A part_ir d~l muelle de Caballería, que se descubre a1 la 1zqu1erda, la península en que se alza Ja antigua P?blacion de la Habana determina un arco
que Ya mternffhdb!!f! dffi direccion al arsenal. Esta
es la parte de la poblacion en que durante el dia se
ob~erva más movimiento y animacion: desde los
primeros albores de la manana una multitud inmensa, en que se ven indivitluos de casi todas las
razas del globo,se agita en los embarcaderos y muelles, donde al compás &lt;lo sus tristes y monotonas
canciones, c¡mtenares de negros hacen la carga y
descarga de los buques. Se tropieza aquí, acullá,
P?r todas partes, con numerosos grupos de comeretantcs, agentes, capitanes de barco, dependientes
de la~ casas de comercio, corredores, que se ocupan sin descanso en sus transacciones mercantiles
ó en tomar nota de los géneros y mercaderías qu~
entran y salen de la Habana, ó de los que se embarcan. Los carros, bocoyes de azúcar, cajones de cigarros, sacos de café y fardos de algodon y tabaco
forman lineas de verdaderas murallas, haciendo:
para el que no está muy acostumbrado, sumamente tlificil !a circulacion en aquel laberinto.
Dice el autor á quien generalmente seguimos en
estos apuntes, que los que conocen algunos puntos
de Inglaterra y Francia, ménos importantes que
el de la Habana, deploran que la capital de Cuba
carezca de los soberbios diques y magníficas dársenas que embellecen á aquéllos; pero como ideas semejantes su~len ocurrirsenos á cada momento
cuando comparamos los ~delantos que de continuo
se realizan en el extranjero con nuestra desidia y
abandono habituales, apuntamos sólo la reflexion
sin hacer alto en ella, porque esto nos obligaria
. aventurarnos seguidamente en un camino de comentarios, por demas fatigoso, y al final habriamos
de convencel!nos, una vez más, de quo por ahí no se
llega á ninguna solucion práctica.

i

La histori,L de la Habana se halla csarita con sangre espanola.
Poblacion r¡ue se fundó con posterioridad á otras
de la isla,· como Baracoa y Santiago, pronto adquiere importancia para sobreponerse á ellas, y notarda en atraer á su recinto gobierno y autoridades,
convirtii:ndose en la capital.
·
La pérdida de la armada im·enciblc, amenguando nuesh·o poderío marítimo, deja expuesta la jóven ciudad á los golpes del rudo y afortunado Drake y de sus corsarios ingleses, y sus débiles muros
so ven combatidos un ai'lo y otro, y sus habitantes
viven en constante vi1'ilancia y siempre apercibibidos á I:i. lucha.
La Holanda se une á la Inglaterra, y co_n esto los
peligros redoblan para Cuba; á Drake sigue el célebre almirante Pitt Hein, un holandés que no profesa otro culto que el oro, y á sus ansias lo ofrecen
abundante los galeones de ~Iéjico. A la entrada de la
bahía do.J la Habana acometo y vence á la escuadra
de D..\h•aro de la Ccrtla, y la de D. Juan de Benavhles snfre la misma desventura. Cornelio Jolis
otro almirante holandés, rivaliza con Pitt Hcin e~
audacia, y ambos, en union de los terribles filibusteros franceses, mantienen durante largos mios
bloqueados nuestros puertos antillanos, con graves
perjuicios para el comercio, y notable descrédito
para nuestro pabellon.
.\centúase más y más la decad•.mcia política de
Espana; en Europa nuestros desatendidos ejércitos
caminan de una en otra desgracia; en América, ni
el e~tado de paz nos libra de ultrajes, porque los
filibusteros no se acomodan á ningun tratado, y la

Inglate_rra, juzgándonos ya muy débiles, se apodera
tranquilamente de Jamáica, y no da oidos á las pro•
testas del desatentado Gobierno que rige los destinos de la patria.
Repetidas veces en el periodo que recorremos, la
Habana se vió seriamente amenazada; pero su vecindario y guarnicion supieron rechazar con las armas las acometidas del enemigo, demostrando así
que el ~•~lor de nuestra raza indomable no cede jamas, m aun en los momentos en que la fortuna so
muestra más hostil.
Termina el siglo xvn, y con la guena de la sucesion dinástica, que se inaugura, el peligro de nuestras colonias se hace más inminente, y nuevas desventuras vienen á pesar sobre nuestra combatida
patria. Pero las virtudes de los pueblos se mues1ran en la adversidad, y el cubano, como el espanol,
salen airosos en esta ruda prueba. Los corsarios de
la Habana y Santiago suplieron con su intrcpitlez y
pericia la deficiencia de nuestra marina militar, y
cons us numerosas presas compensaron las que los
aliados lncian en nuestros galeones cargados de oro.
Per,i no queremos detenernos en ese árido siglo xvm, paréntesis enorme abierto en el proceso
de nuestra existencia nacional, porque encontramos en él sucesos como el célebre y vergonzoso
Pacto de familia, que nos obligaría á emplear un
tono acaso inconveniente. Anotemos sólo que la
guerra con Inglaterra nos arrebata la Habana en un
asalto, despues de asedio glorioso, en el que dos generosos españoles, D. Luis de Velasco y el marqués
Gonzalez, saben, muriendó por su patria, escribir
sus nombres entre los de los héroes.
Otros nombres hay tambien, como el de D. Bernardo Galvez, que la posteridad no olvida; y en verdad, cumple decir que si en ese fatal periodo histórico hay algo que consuele de las desdichas que
una insensata politica nos hace recoger en Europa,
es la conducta de los espai'loles que al otro lado de los
mares, confiados á sus propias fuerzas, pelean, no
por conveniencia de una familia, sino por la integridad de la patria española.
Durante el siglo actual, repetidísimas veces han
demostrado los habitantes de Cuba que en el es•
cudo donde se ostenta el blason de la isla, puede
campear el mote de &lt;&lt;Siempre fieb) La guerra de
la independencia de nuestras provincias americanas, aumentó el valor que en el concepto de Espana tiene la gran Antilla, y concentrados allí los elementos dispersos por la superficie del nuevo continente, á causa del naufragio de nuestro poderío
los vínculos que la unen con la madre patria
centuplicaron en términos de hacer imposible la
realizacion de las ideas separatistas.
Los hechos lo prueban; lo mismo la expcdicion
de Xarciso Lopez que la insurrecion de Yara, conspiraciones y empresas filibusteras, no bastaron
nunca á arrebatar á la corona de Castilla este soberbio floron. Diez ai'los de guerra, en que la sangre
espa11ola se ha prodigado generosamente, demostraron_ á los ilusos que Espai'la conserva su vigor tle
otros tiempos cuando se trata de defender su integridad y su honor.
Hoy que la situacion de Cuba preocupa hondame~t~ á los h~mbres políticos de todos los p,trtidos,
obhgandoles a buscar solucion por el camino rle las
reformas, cumple á las gentes de buena fe coadyuvar á la obra de la regeneracion de nuestra colonia. Abocada á la bancarota, herido gravemente su
comercio, empobrecida su industria por desatentadas leyes, es ur~entisimo hallar el :-emcdio, porque,
de n? hacerlo as1, el mal ~o tardará en adquirir proporcwnes enormes, obligando cntónces á echar
ma~o del recurso po~trero: el empleo de las armaq,
:'\o dud_amos que s1 _esto fuese preciso, el ejército
espnnol, interesado mas que nadie por mantener en
Cuba nuestra bandera, acudiria, como acudió siempre, á la lucha; pero conviene anotar que no es conveniente preparacion para este caso extremo el envio á España de centenares de oficiales aclimatados, y las reducciones en el presupuesto de guerra
que actualmente se están llevando á cabo.
.\r¡ui ponemos punto á este ya largo escrito enviando á nuestros hermanos de la isla de Cub~ un

s;

cordial saludo, que acompai'le al testimonio de nuestras simpatías por aquel privilegiado país, que damos hoy al publicar la vista general de la Habana,
unido á esto número-de LA ILUSTR \CION M1L1T.\R.

DESEMBARCO DE LOS MIL GARIBALDINOS
en Marsala.
Italia ha ofrecido en los primeros dias del mes
actual un espectáculo sublime. El dia 2 de Junio se
celebraba el segundo aniversario de la muerte del
invicto caudillo á quien debe en gran parte aquella
floreciente nacion, su unidad y cn({randecimiento·
y esta fecha despierta en el pueblo italiano genera'.
les explosiones de entusiasmo hacia la heroica fi._!?Ura de Garibaldi, y las clases todas de la sociedad ~e
~isputan el _Primer puesto para rendir homenaje al
ilustre patr10ta, cuya existencia, tantas veces escarnecida en otras épocas, había dedicado por completo á la independencia de su país.
La conducta del pueblo italiano debería ser imitad~ por ?tras naciones que descuidan las e,lorias patrias, sm comprender el dai\o que el indiferentismo
produce á la regeneracion del país. Las Revistas
ilustradas publican, con este motivo, nuevos grabados, representando los l1echos de armas más notables llevados á cabo por Garibaldi; pero son tantos
los_ que debiéramos citar, que no¡; falta espacio, siqmera p~ra enumerarlos. Basta, á este propósito,
ofrecer a nuestros lectores el desembarco de los
mil, que figura en la pág. 4.32; cxpedicion atrevida
cual pocas, en que, con un ejército abigarrado, compuesto de lombardos, romanos, sicilianos, veneciartos, Iigurios y toscanos, el ilustre Garibaldi introduc~ en las filas dr sus contrarios hondas perturbaciones, logrando con su arrojo y enérgico carácter uno do sus más importantes triunfos.

CUARTEL DE INFANTERIA EN DRESDE
Dresde, la capital de Sajonia, situada ~obre el caudaloso Elba, en un pintoresco valle, constituye una
de las ciudades más deliciosas de Alemania, ~on un
nú~cro de edificios notables, que atestiguan la parte importante que ha dcsempciiaclo en la historia
de la humanffl.ad.
. Además de otros edificios militares, posee esta
ciudad el majestuoso cuartel de infantería que aparece en el grabado de la pág. 433. Este suntuoso cst~blecimi~nt? militar revela, á la simple inspecc1on del d1buJo, toda la considcracion con que en la
poderosa De_ustchla~d se rodea al soldado, al representante mas genumo del pa1s, que no escatima
una gota de ~u sangr~ cuando la pátria lo exige:
pero en cambio el Gobierno procura conciliar toda
las comodidades compatibles con el servicio, par&amp;
h~cer ménos dura su existencia, empezando por dedicar gran esmero á las condiciones higiénicas de
l~s _cuarteles, de tan vital importancia en las guarniciones numerosas.

BPIGRAi\IAS
Por lo audaz y deslenguado
re1)ia su madre ri un chico,
y le gritaba:-¡Borr(co!
¿por qué eres tan mal criado!Cuando el mu chacho la oyó,
repuso al punto:-¿Por r¡ué?
Y á mi, ¿qué me cuenta usté,
madre, si usté me crió?
)larcela un beso me dió,
placentera y aturdida,
pero al punto, arrrpentida,
de mi con gran prisa huyó.
-Xo huyas, Marcela C'lbarde
la dije, porque es en vano;
'
para enojarte ... es temprano:
para arrepentirte ... ¡es tarde!

C.

DE ÁL\'EAR.

�LA ILUSTRACION MILITAR
436
Pero la vieja seguía de rodillas sin e.scucbarle, y
Piron creyó notar que movía los labios y ~e ~ablab~;
b.ajó entónces, se aproximó á ella, y presto oido. Oyo,
SOBRE CUBIERTA
lamentar.
.
Esto aparte de los que vienen al mundo impresos en efecto, que murmuraba alguna cosa. E_ra una Ais
. rado de la Exposicion de Bellas Artes falló, ya, y que salen como algunos diputados; por la fa- María que dirigía á una imágen de la Virgen coloEl JU
1 ·•
fi
es decir,juzgó, premió, desden.ó y res~ v~o, en n, milia.
cad¡ perpendicularmente encima ~el banco ~n que
.d t
Pero nadie hace precio de unos m e. o ros.
con arreglo á sus convicciones y conoc1m1e~tos. .
se sentara Piron. Entónces levanto ést? _la_ vista, y
Lo de mayor novedad que ha ocur:ido en estos vió que era á la imágen á quien se dmg1an todos
Cuando un tribunal en o_posiciones, ó u~ Jurado o
comision cualquiera, resuelve, no lo hace a gusto de últimos dias, no es poético: es la variante que ha · los saludos de que creyó ser objeto.
introducido en la fórmula para responder _á los
. -¡Hé ahí lo que son los poetas!_ ex'?lamó Pil'.on al
todos.
.
l
flores senadores que juran, el señor presidente e marcharse; creen que todo el umverso los c~nt?mQuién
no
presume
que
posee
mas
talento
que
e
¿
.
prójimo!
.
aquella Cámara.
.
dice: «Dios os pla, ó que está á sus piés, cuando 110 sabe siquiera
·Quién no se considera más hermoso que el vec1En Jugar de &lt;&lt;Dios os lo premie,»
si existen.
no6 en el buen sentido de la palabra?
ayude.))
h f t
Bs una frase, y como frase f~liz ha he~ o or un;~
Un condiscipulo mio, de raza negra con vetas, de-Militar, ¡voy bien para Ht"Útl\€ªUla tilóntera?
Equivale, en lenguaje familiar,_ al '.&lt;Dios am~a
¿¡a de sí mismo:
-Mejó vendría usté conmigo, paisana.
á usted, hermano,)) con que despide a los mendigos
-Soy un moreno gracioso.
.
Pero si la humanidad es asi, com~ los J_urados et que nada les da.
.
.
o
Pero aplicada á tan solemne ~cto, dicho esta que
tambien pertenecen á la humanidad, tienen igua1es
Un gitano decía
.
de la Giralda,
debilidades.
.
t 1 no puede tener semejante acepc1on:
Otra novedad, y ésta si que es hteraria (supon¿Por qué no ha de ser lo mejor lo_ que a ell~s. ~
á un inglés que venía
les parezca? ¿Es posible baya quien ~osea .l°:1c10 gamos):
á ver España:
·
•
· f ·
Orejon dirige la compañia ~ue empieza ~ unc10más exacto que el que distingue á un tr1bu~al cien-Lan jecho en Lo!1dre,
tífico, artístico ó literario, nombrado de ofi:10'.
pero aquí la. trujeron
na.r en el teatro del Buen Retiro.
C'
. Orejon, el actor cómico-lírico, ~o lo tome alguo
Suprimido el premio de honor, por no cons1de~ar
con andaore.
á las obras presentadas en el Pabellon ~el ~etiro
malicioso por alusion á otros Ore3ones.
d
De los demas espectáculos, nada nuevo puede edicrnas de tal distincion en justicia, acordo e~ Jura.
O
Mi querida Salomé:
d r medallas de primera á tres lienzos:
do conce e
G d'
A n
cirse.
1
•·meros
celebro
que se halle usté
Spoliarium, Cot11Jersion del duque de an ,a y '11ª La patata no preocupa ya, como_ en ~s pu
en
su
completa
salú
momentos de su repentina elevacion, a las ~la:;~
tes de Teruel.
(no quiero hablarte de tú
Aunque el órden de los factores no altera el pro- condimentadas y exornadas con patatas, o
por si se entera José.)
ducto, ello es que, segun lenguas murmuradoras,
a as se"u-n la denominacion andaluza.
.
A todo estoy decidid~~
p ·ia del; crisis (vamos, la noticia), no se confirmo
se pensó en otra colocacion de factores.
por
no merecer tu olvido:
Sea como fuere, bien premiados e~tán lo~ tres;
afortunadamente.
..
1
te espero á las siete (pero
ó mejor dicho:" conjusti~ia ha concedido el Jurado
Tampoco habrá corridas de toros en N_imes: ~
no te digo que te espero
gobierno de aquella provincia, co~o. decia el tio
las tres medallas de primera clase.
no se entere tu marido.)
En las de segunda, al lado del cuadro de Senet y La1Ji, ha prohibido los cuern~s en _pubhco.
.
·Cabe estilo más prudente?
ue los de Barbudo, Echena y Sorolla, y otros, han
Es como cortar la carrera a la Juventud mas en•
p;es esto leyó el pariente,
entrado de momio, algunos lienzos, muy re~men- tusiasta, y borrarla el porveni~ • .
.
y sospechó alguna cosa;
Es lo que decía un caballero a quien yo ti ato, aundables por la cantidad de lienzo y .:olor despilfarray díó tal felpa á su esposa,
dos en la obra, ó para servir de trasparentes en al- que con cierto respeto, asi como á su señOra, que
que creo que no lo cuente.
gun comedor.,
. saber es muy guapa:
-Yo había de ser el Gobierno español y a~e?uro
En cambio han quedado ot:os auto:es, sm
á usted que los cuernos habían de pasar el Pmneo:
or qué, relegados á la oscur.1dad oficial.
EL CALIFA llE(!IAGE
p A bien que en esto ocurre lo que con las actas dE: Jo haría cnestion capital.
El
califa
Hcgiage
era justiciero, pero muy sevéro,
. d·putados en distritos donde &lt;&lt;hay lucha,))
EDUARDO DE PALACIO.
varios 1
•
· d
y
su
solo
nombre
inspiraba
terror á todos sus vasacomo se dice con franqueza; lo cual eqmvale a ellos.
• ·l
s· 1 nin
clarar:
_ l 't
t
Un dia que recorría su imperio, so~• _Y . u.
En distritos donde hay palos, pooa ª! as, muer os,
VARIEDADES
gun distintivo de su dignidad, encontro a un arabe
heridos y contusos.
. .
del desierto, caminó conversando con él, y le prePIRON EN EL BOSQUE DE BOLOS.A
Pero en unas y en otras exposiciones, e~ publico
.,
que era poeta y émulo de Voltaire, tenía guntó si conocía á Hegiage.
forma su opinion, y no hay tribunal de oficio que la
P11 on,
.
1b
-Es un mJnstruo sediento de sangre humana,
la costumbre de ir casi todas las mañanas ~ ostuerza ó aminore.
loña
para
entregarse
con
entera
hbertad
dijo
el árabe.
De Rossi oí decir á un crítico barato:
que de Bo
•
•·
ró de
-Pero
¿de qué le acusan?
.
á
sus
meditaciones.
Un
dia
se
extrav10,
y
no
sa
t
· -Es un Lujan serio.
-De todos los crímenes de los tiranos.
Esto se explica por la manía alarmante de hacer él basta las cuatro de la tarde, tan cansado de su
-¿Le has visto alguna fez?
se vió obligado á sentarse en un banco
frases.
.
. rt t
paseo, que •
d
t
Todos los espanoles que se dedican a 1 i era u:ª•
ue había al pié de uno de los pilares e 1a puer .ª·
-Nunca.
.
él tás
-Pues bien, mírale, dijo el califa; con
es
que son próximamente la mitad del.numero de m- Á énas se hubo sentado, cuando por derecha é izP. d.a rec1·be saludos de todos los. que. entraban ·y hablando.
qui·1·mos de España, están obligados a ser' ocurren- qmer
El árabe le miró fijamente, r le dijo sin caninotes-y á decir frases.
salían á pié, á caballo y en carru~Je; Piron se qm. El que no las toma hechas, como aquel vendedor taba el sombrero, inclinándole mas o ménos, se~un verse:
. f T t'enen un
-Todos los individuos de m1 ami ta 1 . .
de escobas que las vendía tan baratas, las saca de la aparente categoría de las personas.
su cabeza; no escobas, frases, que valen ménos que
-¡Oh! ¡oh! decía entre sí; soy mucho m~s cono- acceso de locura en un dia del año: hoy ~s mi d~\ He"iage se sonrló, dió al árabe un amllo que e
las escobas.
.
.
cido de lo que yo pensaba. ¡Por qué ~o babia de_ eso
..
Un escritor sin frases, esta perdido.
.
. 1\1 de Voltaire para presenciar la cons1de- vaba puesto, y le dtJO:
.
di as
-C ndo encuentres algun desconocido, no g
los hombres políticos ocurre lo mismo: el tar _aquide q. ue disfruto en es.te momento, él, ante
ua
.
d' t d san erre hu. .
.
·t
rac10n
.
E nt re
o
que no tiene frases, no tiene pub1ico m suscn ores
uien casi me prosterné esta mañana, sm _qu_e se que Hegiage es un monstruo se 1en o e
en el partido.
.
.
. tgnara corres1londer sino por un leve movim1en!o mana.
No puede apreciarse la impor~anc1a que dan a de cabeza?
.
.
un hombre que va para ministro, o para gobernador
Miéntras hada esta reflexion, la ge~te .s?guia
CHARADA
·
1as frases ·
· · d o, tanto
que, al fin • el e3erc1c1o
del
siquiera,
.
.
yendo y v1men
.
.
¡Qué satisfaccion experiment~ el interesado; sombrero se hizo muy cansado para Piron: _se l_e
Son notas que conoces
Amiga Marta,
cuando llega á sus oidos la barban~ad q_ue fo~mulo quitó entónces de hecho, contentándose t;on mchLa primera, 1eg'11,'11(/,a,
la víspera en el salon de conferencias, º. en a re- narse ante los que le saludaban.
.
.
1ercera y c1ta1•ta;
union de taló cuál senora de las que reciben en su
En esto llegó una vieja, que se echo d~ rodillas
y por apodo
casa!
. .
delante de él, con las manos cruzadas. _Piron, s~r¿Y cuando le dice algun adula~or econom1co, porrendido, y sin saber lo que aquella muJer que~1a,
Cuando voy elegante
e los hay de diferentes precios: Ya sé que ayer . P
dº'
.
.
Me llamas todo.
1a 1J0·
qu
f r ·· ?
trata1s
pronunció usted una frase e 1c1S1ma ... .
i
-Levantaos, buena mujer, levantaos; ~e
-Hombre, yo... (Rubor de tres pesetas.)
\ como á un compositor de poemas épicos o de trageSOLUGION Á LA CHARADA INSERTA EN EL
- Es ingeniosísima, y ha hecho fortuna: todo Ma- días· os engañais; no tengo aún ese _honor, fuesto
CADETE
drid la repite.
·
.
que 'hasta ahora no han sido pronunciados mis vern. •a ? J{adrJd.
Es lo que ocurre con las fra~es; lo mismo que con sos sino por Marionetas (1).
Imp. de B, Rab/4os, p/aza qe l a ,..., , ,
la mor.cilla exthremefla: se re~1tteenes. el irénero ')oéti(•) E,pecie de títeres muy en boga cntónces •11 Franci'!,
Lp que -por a ora no se repi
q
co: en estos últimos dias no ha ocurrido poema que·

REVIS T A

sr

l
1

1

.ª

1

1O DE J ULIO DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

T OM O 2.0 -NOM. 31

Almirante, 2, quintuplicado.

(tres pisos y entresuelo), será rechazado por
esta absurda tendencia á vivir todos hacinaGr.ABrnu~i La Embajada árabe en Paris.-Reco- ledos en el menor espacio posible de terreno,
giendo la mw1eca (cuadro de Passin,).-El duque formando así ciudades-torres, ciudades verµde Alba en el castillo de Rudofstadt.-La primera
rura (cuadro del comandante de artillería D. José cales, en vez de poblaciones suavemente tenC'usachs).-Explo~ion de un cañon de 24 centíme- didas, hasta borrar casi toda distancia, todo
tros en el !Iavre (Francia).-D. Próspero Fernan-· límite, ioda division provincial.

~MARIO

uez, general presidente de la república de CostaRica.
Crónica.-Embajada árabe en Paris.-Reco[rienuo la mui1cca.--El duque de Alba en el castillo de Rudofstadt.-La primera cura.-Explosion
&lt;le u'n ca.ñon en el Ilavre (Francia).-D. Próspero
Femandez, general presidente de la república de
Costa-Rica.-.\utoridad&lt;'S que declaran el mérito
del marqués de Santa Cruz y de sus Re.flexiones
.!Jlilitares (continuacion), por D. Luis Vidart.Carta de la Habana, por D. Francisco Ortega y
Delgado.-Episodio de guerra, por D. José de Siles.-La exploracion irregular por la infantería
(continuacion), por D. Clemente Cano, teniente
de infanteria.-Estudios históricos: Orden militar de Alcántara (continuacie,n), por D. Angel Alvarez de Araujo y Cuéllar.-Correspondencia con
los Kusci-itores.-,\nuncios.-Sobre cubierta, por
Eduardo de Palacio.-Varie&lt;lades.-Solucion á la
charada.

TEXTO:

CRÓNICA
Las noticias del exterior no han ofrecido
eu esta decena iuteres, porque ningun suceso ha descollado en importancia y trascendencia al del cólera. Todos l• s Gobiernos
han tomado precauciones más ó ménos justificadas, y entre nosotros, por vez primera, se
ha pensado algo en las condiciones generales
de salubridad póblica. Pero circunscribiéndonos á Madrid, que es modelo de pqrfeccion en
desprecio y descuido de todas las más vulgares reglas higiénicas, ¡,se ha ocupado el Gobierno de todas las casas nuevas que se han
construido, y continúan construyéndose, con
diez ó doce celdas, cuyas puertas numeradas
abocan :i. un mil:mo corredor, produciéndose
así, á más &lt;lel peligro de salud anejo á esta
aglomeracion de gentes, los disgustos inevitables por esta manera incómoda y desgraciada
de vivir? Pues, desengañémonos, miéntras no
se obligue á que cada piso de una casa sólo
tenga dos habitaciones, y á que cada habitacion tenga luces á la calle ó campo por dos
costados, la vida en las grandes poblaciones
estará siempre envenenada por esos focos de
infeccion, considerados por la ciencia como
generadores de toda enformedad. La codicia y
la ignorancia continuarán siempre predominando en Madrid, y un reglamento de higiene
para la construccion de edificios sobre las bases priucipales de que ninguna casa fenga

patio ni cabida para más de ocho familias

•

El surco de sangre de nuestras· intestinas
discordias no se seca jamas. Tras algun intervalo &lt;le mansa corriente, desborda luégo con
su habitual ímpetu, y las leyes humanas, reflejando la impotencia y limitacion de nuestros
poderes intelectuales, no encuentran otro medio de contencion que enjugar la sangre con
sangre.
¡Apagar el fuego con el fuego! ¡ Qué sombrío y caótico estado aún el de la conciencia
humana!
¡Qué triste, qué terrible decena! Los fusilamientos de Gerona, el parricidio y suicidio de
la calle del Lobo, la mortalidad de Madrid,
siempre en aumento, albañiles cayéndose de
los andamios, el caos parlamentario, ó, de otro
modo, el desórden, la impotencia y la ineptitud de nuestros políticos ... Por fin, el cólera á
las puertas de Espafí.a.
No se tachará, pues,de poco interesante este
sumario, y ademas, en este género de intereses, podremos siempre ofrecer una confirmacion completa á la teoría del progreso indefinido.
¡Que fuerza es progresar de algun modo!
Pero entre todos estos hechos, el que tiene
mayor carácter individual es el que descubre
mejor el fondo último, la causa primera de
nuestros infortunios sociales. Y si el Gobierno
diera la importancia ijUe debe darse á estas
horribles manifestaciones de injusticia econó•
mica, uno de los problemas que debería abordar desde luégo, inmediatamente, sería el de
disminuir mucho, ó impedir por completo, que
un hombre honrado y apto para un ejercicio
cualquiera de su actividad, llegue á. esa situacion extrema de miseria, que termina en el
crímen , la locura ó el suicidio.
¡Qué vergüenza para un país que se jacta
de católico, y para una administracion que
tiene á todas horas en los labios el culto del
órden! Un hombre ilustrado, un abogado,
amantísimo padre, jóven, en buenas condicio-

para el hombre culto, modesto, sencillo, laborioso y la mujer virtuosa.
El fratricida tenía un pleito. ¡Qué calvario,
qué amarguras no habrá devorado para no
poder aguardar siquiera al desenlace de algo
que pudiera traducirse en un bienestar más ó
ménos definitivo! Es verdad que tal vez pensara, con triste acierto, que, áun viviendo veinte años más, su pleito seguiría en el mismo
estado.
Y por fin, este hombre, loco ya de dolor y
dominado por una experiencia harto real da
la vida, presume que su hija morirá de miseria ó vivirá envilecida, y concluye creyendo
que matarla durante el sueño es salvarla de
una série de vergüenzas y angustias, abocando á una muerte prolongada por desesperadora agonía.
Hé aquí sangre que salpica al rostro de los
que costean todas las mayores esplendideces
de impúdicas rameras, y dilapidan su capital
en diversioues pueriles 6 brutales.
El Gobierno debe abordar con valentía estos verdaderos y principales problemas de la
política positiva, que es la económica; es cierto que una solucion totalmente satisfactoria no
es fácil; pero sí lo es disminuir el mal, aproximarse al bien, y sin perjuicio de un gran número de disposiciones administrativas que podrían tomarse á este objeto, una. sobre todo
debería ser resueltamente practicada: la de co•
Jonias agrícolas (hasta que no quede un pedazo de tierra española de un modo cualquiera
utilizada), y la de obligará todos los propietarios de solares en Madrid, y sus alrededores
sobre todo, á edificar ó cultivar, dentro de cierto plazo, 6 sufrir un aumento de contribucion,
proporcional al tiempo que tengan sus tierras
ó solares sin destino ninguno útil,

Nada sobre la manera cómo se llevará á
cabo el aumento de sueldos¡ nada sobre el pro•
yecto de facilidades al retiro, ó más bien, buenas intenciones en el ministro de la. Guerra;
nada sobre los medios de extinguir el exceden·
te; y en cambio, las Cortes espafiolas renovando el espectáculo de aquellas famosas discusiones bizantinas, se entretienen en el exámen de
las teorías más metafísicas sobre la soberanía
nacional. ¡Cuándo nos convenceremos de que
la única realidad de la política es la realidad
nes de salud, tiene que apelar, con bárbara ló- económica; y que en la buena distribucion de
gica, al suicidio, porque no encuentra ocupa. las rentas públicas está todo el secreto de la
cion, porque no encuentra trabajo, porque to- paz y de la felicidad! Desengatiémonos: la fedas las puertas se le cierran, porque nadie le licidad, y por consiguiente la. paz, el órden de
presta medios honrosos de subsistencia, y por- una nacion, estriba en el mayor número po-

que, digámoslo de una vez, en Madrid todo
está organizado mejor para la prosperidad.de
las meretrices y la canalla de toda índole, que

sible de familias que disfrutan una vida
holgada, ó por lo ménos soportable. Miéntras
haya hombres que quie1·au absorber todas las

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                  <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional.</text>
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                <text>La Ilustración Militar, Revista literaria, científica y artística, 1884, Año 5, Tomo 2, No 30, Junio 30</text>
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                <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional. </text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Sobre Cubierta</name>
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                    <text>LA ILUSTRACION MILITAR
436
Pero la vieja seguía de rodillas sin e.scucbarle, y
Piron creyó notar que movía los labios y ~e ~ablab~;
b.ajó entónces, se aproximó á ella, y presto oido. Oyo,
SOBRE CUBIERTA
lamentar.
.
Esto aparte de los que vienen al mundo impresos en efecto, que murmuraba alguna cosa. E_ra una Ais
. rado de la Exposicion de Bellas Artes falló, ya, y que salen como algunos diputados; por la fa- María que dirigía á una imágen de la Virgen coloEl JU
1 ·•
fi
es decir,juzgó, premió, desden.ó y res~ v~o, en n, milia.
cad¡ perpendicularmente encima ~el banco ~n que
.d t
Pero nadie hace precio de unos m e. o ros.
con arreglo á sus convicciones y conoc1m1e~tos. .
se sentara Piron. Entónces levanto ést? _la_ vista, y
Lo de mayor novedad que ha ocur:ido en estos vió que era á la imágen á quien se dmg1an todos
Cuando un tribunal en o_posiciones, ó u~ Jurado o
comision cualquiera, resuelve, no lo hace a gusto de últimos dias, no es poético: es la variante que ha · los saludos de que creyó ser objeto.
introducido en la fórmula para responder _á los
. -¡Hé ahí lo que son los poetas!_ ex'?lamó Pil'.on al
todos.
.
l
flores senadores que juran, el señor presidente e marcharse; creen que todo el umverso los c~nt?mQuién
no
presume
que
posee
mas
talento
que
e
¿
.
prójimo!
.
aquella Cámara.
.
dice: «Dios os pla, ó que está á sus piés, cuando 110 sabe siquiera
·Quién no se considera más hermoso que el vec1En Jugar de &lt;&lt;Dios os lo premie,»
si existen.
no6 en el buen sentido de la palabra?
ayude.))
h f t
Bs una frase, y como frase f~liz ha he~ o or un;~
Un condiscipulo mio, de raza negra con vetas, de-Militar, ¡voy bien para Ht"Útl\€ªUla tilóntera?
Equivale, en lenguaje familiar,_ al '.&lt;Dios am~a
¿¡a de sí mismo:
-Mejó vendría usté conmigo, paisana.
á usted, hermano,)) con que despide a los mendigos
-Soy un moreno gracioso.
.
Pero si la humanidad es asi, com~ los J_urados et que nada les da.
.
.
o
Pero aplicada á tan solemne ~cto, dicho esta que
tambien pertenecen á la humanidad, tienen igua1es
Un gitano decía
.
de la Giralda,
debilidades.
.
t 1 no puede tener semejante acepc1on:
Otra novedad, y ésta si que es hteraria (supon¿Por qué no ha de ser lo mejor lo_ que a ell~s. ~
á un inglés que venía
les parezca? ¿Es posible baya quien ~osea .l°:1c10 gamos):
á ver España:
·
•
· f ·
Orejon dirige la compañia ~ue empieza ~ unc10más exacto que el que distingue á un tr1bu~al cien-Lan jecho en Lo!1dre,
tífico, artístico ó literario, nombrado de ofi:10'.
pero aquí la. trujeron
na.r en el teatro del Buen Retiro.
C'
. Orejon, el actor cómico-lírico, ~o lo tome alguo
Suprimido el premio de honor, por no cons1de~ar
con andaore.
á las obras presentadas en el Pabellon ~el ~etiro
malicioso por alusion á otros Ore3ones.
d
De los demas espectáculos, nada nuevo puede edicrnas de tal distincion en justicia, acordo e~ Jura.
O
Mi querida Salomé:
d r medallas de primera á tres lienzos:
do conce e
G d'
A n
cirse.
1
•·meros
celebro
que se halle usté
Spoliarium, Cot11Jersion del duque de an ,a y '11ª La patata no preocupa ya, como_ en ~s pu
en
su
completa
salú
momentos de su repentina elevacion, a las ~la:;~
tes de Teruel.
(no quiero hablarte de tú
Aunque el órden de los factores no altera el pro- condimentadas y exornadas con patatas, o
por si se entera José.)
ducto, ello es que, segun lenguas murmuradoras,
a as se"u-n la denominacion andaluza.
.
A todo estoy decidid~~
p ·ia del; crisis (vamos, la noticia), no se confirmo
se pensó en otra colocacion de factores.
por
no merecer tu olvido:
Sea como fuere, bien premiados e~tán lo~ tres;
afortunadamente.
..
1
te espero á las siete (pero
ó mejor dicho:" conjusti~ia ha concedido el Jurado
Tampoco habrá corridas de toros en N_imes: ~
no te digo que te espero
gobierno de aquella provincia, co~o. decia el tio
las tres medallas de primera clase.
no se entere tu marido.)
En las de segunda, al lado del cuadro de Senet y La1Ji, ha prohibido los cuern~s en _pubhco.
.
·Cabe estilo más prudente?
ue los de Barbudo, Echena y Sorolla, y otros, han
Es como cortar la carrera a la Juventud mas en•
p;es esto leyó el pariente,
entrado de momio, algunos lienzos, muy re~men- tusiasta, y borrarla el porveni~ • .
.
y sospechó alguna cosa;
Es lo que decía un caballero a quien yo ti ato, aundables por la cantidad de lienzo y .:olor despilfarray díó tal felpa á su esposa,
dos en la obra, ó para servir de trasparentes en al- que con cierto respeto, asi como á su señOra, que
que creo que no lo cuente.
gun comedor.,
. saber es muy guapa:
-Yo había de ser el Gobierno español y a~e?uro
En cambio han quedado ot:os auto:es, sm
á usted que los cuernos habían de pasar el Pmneo:
or qué, relegados á la oscur.1dad oficial.
EL CALIFA llE(!IAGE
p A bien que en esto ocurre lo que con las actas dE: Jo haría cnestion capital.
El
califa
Hcgiage
era justiciero, pero muy sevéro,
. d·putados en distritos donde &lt;&lt;hay lucha,))
EDUARDO DE PALACIO.
varios 1
•
· d
y
su
solo
nombre
inspiraba
terror á todos sus vasacomo se dice con franqueza; lo cual eqmvale a ellos.
• ·l
s· 1 nin
clarar:
_ l 't
t
Un dia que recorría su imperio, so~• _Y . u.
En distritos donde hay palos, pooa ª! as, muer os,
VARIEDADES
gun distintivo de su dignidad, encontro a un arabe
heridos y contusos.
. .
del desierto, caminó conversando con él, y le prePIRON EN EL BOSQUE DE BOLOS.A
Pero en unas y en otras exposiciones, e~ publico
.,
que era poeta y émulo de Voltaire, tenía guntó si conocía á Hegiage.
forma su opinion, y no hay tribunal de oficio que la
P11 on,
.
1b
-Es un mJnstruo sediento de sangre humana,
la costumbre de ir casi todas las mañanas ~ ostuerza ó aminore.
loña
para
entregarse
con
entera
hbertad
dijo
el árabe.
De Rossi oí decir á un crítico barato:
que de Bo
•
•·
ró de
-Pero
¿de qué le acusan?
.
á
sus
meditaciones.
Un
dia
se
extrav10,
y
no
sa
t
· -Es un Lujan serio.
-De todos los crímenes de los tiranos.
Esto se explica por la manía alarmante de hacer él basta las cuatro de la tarde, tan cansado de su
-¿Le has visto alguna fez?
se vió obligado á sentarse en un banco
frases.
.
. rt t
paseo, que •
d
t
Todos los espanoles que se dedican a 1 i era u:ª•
ue había al pié de uno de los pilares e 1a puer .ª·
-Nunca.
.
él tás
-Pues bien, mírale, dijo el califa; con
es
que son próximamente la mitad del.numero de m- Á énas se hubo sentado, cuando por derecha é izP. d.a rec1·be saludos de todos los. que. entraban ·y hablando.
qui·1·mos de España, están obligados a ser' ocurren- qmer
El árabe le miró fijamente, r le dijo sin caninotes-y á decir frases.
salían á pié, á caballo y en carru~Je; Piron se qm. El que no las toma hechas, como aquel vendedor taba el sombrero, inclinándole mas o ménos, se~un verse:
. f T t'enen un
-Todos los individuos de m1 ami ta 1 . .
de escobas que las vendía tan baratas, las saca de la aparente categoría de las personas.
su cabeza; no escobas, frases, que valen ménos que
-¡Oh! ¡oh! decía entre sí; soy mucho m~s cono- acceso de locura en un dia del año: hoy ~s mi d~\ He"iage se sonrló, dió al árabe un amllo que e
las escobas.
.
.
cido de lo que yo pensaba. ¡Por qué ~o babia de_ eso
..
Un escritor sin frases, esta perdido.
.
. 1\1 de Voltaire para presenciar la cons1de- vaba puesto, y le dtJO:
.
di as
-C ndo encuentres algun desconocido, no g
los hombres políticos ocurre lo mismo: el tar _aquide q. ue disfruto en es.te momento, él, ante
ua
.
d' t d san erre hu. .
.
·t
rac10n
.
E nt re
o
que no tiene frases, no tiene pub1ico m suscn ores
uien casi me prosterné esta mañana, sm _qu_e se que Hegiage es un monstruo se 1en o e
en el partido.
.
.
. tgnara corres1londer sino por un leve movim1en!o mana.
No puede apreciarse la impor~anc1a que dan a de cabeza?
.
.
un hombre que va para ministro, o para gobernador
Miéntras hada esta reflexion, la ge~te .s?guia
CHARADA
·
1as frases ·
· · d o, tanto
que, al fin • el e3erc1c1o
del
siquiera,
.
.
yendo y v1men
.
.
¡Qué satisfaccion experiment~ el interesado; sombrero se hizo muy cansado para Piron: _se l_e
Son notas que conoces
Amiga Marta,
cuando llega á sus oidos la barban~ad q_ue fo~mulo quitó entónces de hecho, contentándose t;on mchLa primera, 1eg'11,'11(/,a,
la víspera en el salon de conferencias, º. en a re- narse ante los que le saludaban.
.
.
1ercera y c1ta1•ta;
union de taló cuál senora de las que reciben en su
En esto llegó una vieja, que se echo d~ rodillas
y por apodo
casa!
. .
delante de él, con las manos cruzadas. _Piron, s~r¿Y cuando le dice algun adula~or econom1co, porrendido, y sin saber lo que aquella muJer que~1a,
Cuando voy elegante
e los hay de diferentes precios: Ya sé que ayer . P
dº'
.
.
Me llamas todo.
1a 1J0·
qu
f r ·· ?
trata1s
pronunció usted una frase e 1c1S1ma ... .
i
-Levantaos, buena mujer, levantaos; ~e
-Hombre, yo... (Rubor de tres pesetas.)
\ como á un compositor de poemas épicos o de trageSOLUGION Á LA CHARADA INSERTA EN EL
- Es ingeniosísima, y ha hecho fortuna: todo Ma- días· os engañais; no tengo aún ese _honor, fuesto
CADETE
drid la repite.
·
.
que 'hasta ahora no han sido pronunciados mis vern. •a ? J{adrJd.
Es lo que ocurre con las fra~es; lo mismo que con sos sino por Marionetas (1).
Imp. de B, Rab/4os, p/aza qe l a ,..., , ,
la mor.cilla exthremefla: se re~1tteenes. el irénero ')oéti(•) E,pecie de títeres muy en boga cntónces •11 Franci'!,
Lp que -por a ora no se repi
q
co: en estos últimos dias no ha ocurrido poema que·

REVIS T A

sr

l
1

1

.ª

1

1O DE J ULIO DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

T OM O 2.0 -NOM. 31

Almirante, 2, quintuplicado.

(tres pisos y entresuelo), será rechazado por
esta absurda tendencia á vivir todos hacinaGr.ABrnu~i La Embajada árabe en Paris.-Reco- ledos en el menor espacio posible de terreno,
giendo la mw1eca (cuadro de Passin,).-El duque formando así ciudades-torres, ciudades verµde Alba en el castillo de Rudofstadt.-La primera
rura (cuadro del comandante de artillería D. José cales, en vez de poblaciones suavemente tenC'usachs).-Explo~ion de un cañon de 24 centíme- didas, hasta borrar casi toda distancia, todo
tros en el !Iavre (Francia).-D. Próspero Fernan-· límite, ioda division provincial.

~MARIO

uez, general presidente de la república de CostaRica.
Crónica.-Embajada árabe en Paris.-Reco[rienuo la mui1cca.--El duque de Alba en el castillo de Rudofstadt.-La primera cura.-Explosion
&lt;le u'n ca.ñon en el Ilavre (Francia).-D. Próspero
Femandez, general presidente de la república de
Costa-Rica.-.\utoridad&lt;'S que declaran el mérito
del marqués de Santa Cruz y de sus Re.flexiones
.!Jlilitares (continuacion), por D. Luis Vidart.Carta de la Habana, por D. Francisco Ortega y
Delgado.-Episodio de guerra, por D. José de Siles.-La exploracion irregular por la infantería
(continuacion), por D. Clemente Cano, teniente
de infanteria.-Estudios históricos: Orden militar de Alcántara (continuacie,n), por D. Angel Alvarez de Araujo y Cuéllar.-Correspondencia con
los Kusci-itores.-,\nuncios.-Sobre cubierta, por
Eduardo de Palacio.-Varie&lt;lades.-Solucion á la
charada.

TEXTO:

CRÓNICA
Las noticias del exterior no han ofrecido
eu esta decena iuteres, porque ningun suceso ha descollado en importancia y trascendencia al del cólera. Todos l• s Gobiernos
han tomado precauciones más ó ménos justificadas, y entre nosotros, por vez primera, se
ha pensado algo en las condiciones generales
de salubridad póblica. Pero circunscribiéndonos á Madrid, que es modelo de pqrfeccion en
desprecio y descuido de todas las más vulgares reglas higiénicas, ¡,se ha ocupado el Gobierno de todas las casas nuevas que se han
construido, y continúan construyéndose, con
diez ó doce celdas, cuyas puertas numeradas
abocan :i. un mil:mo corredor, produciéndose
así, á más &lt;lel peligro de salud anejo á esta
aglomeracion de gentes, los disgustos inevitables por esta manera incómoda y desgraciada
de vivir? Pues, desengañémonos, miéntras no
se obligue á que cada piso de una casa sólo
tenga dos habitaciones, y á que cada habitacion tenga luces á la calle ó campo por dos
costados, la vida en las grandes poblaciones
estará siempre envenenada por esos focos de
infeccion, considerados por la ciencia como
generadores de toda enformedad. La codicia y
la ignorancia continuarán siempre predominando en Madrid, y un reglamento de higiene
para la construccion de edificios sobre las bases priucipales de que ninguna casa fenga

patio ni cabida para más de ocho familias

•

El surco de sangre de nuestras· intestinas
discordias no se seca jamas. Tras algun intervalo &lt;le mansa corriente, desborda luégo con
su habitual ímpetu, y las leyes humanas, reflejando la impotencia y limitacion de nuestros
poderes intelectuales, no encuentran otro medio de contencion que enjugar la sangre con
sangre.
¡Apagar el fuego con el fuego! ¡ Qué sombrío y caótico estado aún el de la conciencia
humana!
¡Qué triste, qué terrible decena! Los fusilamientos de Gerona, el parricidio y suicidio de
la calle del Lobo, la mortalidad de Madrid,
siempre en aumento, albañiles cayéndose de
los andamios, el caos parlamentario, ó, de otro
modo, el desórden, la impotencia y la ineptitud de nuestros políticos ... Por fin, el cólera á
las puertas de Espafí.a.
No se tachará, pues,de poco interesante este
sumario, y ademas, en este género de intereses, podremos siempre ofrecer una confirmacion completa á la teoría del progreso indefinido.
¡Que fuerza es progresar de algun modo!
Pero entre todos estos hechos, el que tiene
mayor carácter individual es el que descubre
mejor el fondo último, la causa primera de
nuestros infortunios sociales. Y si el Gobierno
diera la importancia ijUe debe darse á estas
horribles manifestaciones de injusticia econó•
mica, uno de los problemas que debería abordar desde luégo, inmediatamente, sería el de
disminuir mucho, ó impedir por completo, que
un hombre honrado y apto para un ejercicio
cualquiera de su actividad, llegue á. esa situacion extrema de miseria, que termina en el
crímen , la locura ó el suicidio.
¡Qué vergüenza para un país que se jacta
de católico, y para una administracion que
tiene á todas horas en los labios el culto del
órden! Un hombre ilustrado, un abogado,
amantísimo padre, jóven, en buenas condicio-

para el hombre culto, modesto, sencillo, laborioso y la mujer virtuosa.
El fratricida tenía un pleito. ¡Qué calvario,
qué amarguras no habrá devorado para no
poder aguardar siquiera al desenlace de algo
que pudiera traducirse en un bienestar más ó
ménos definitivo! Es verdad que tal vez pensara, con triste acierto, que, áun viviendo veinte años más, su pleito seguiría en el mismo
estado.
Y por fin, este hombre, loco ya de dolor y
dominado por una experiencia harto real da
la vida, presume que su hija morirá de miseria ó vivirá envilecida, y concluye creyendo
que matarla durante el sueño es salvarla de
una série de vergüenzas y angustias, abocando á una muerte prolongada por desesperadora agonía.
Hé aquí sangre que salpica al rostro de los
que costean todas las mayores esplendideces
de impúdicas rameras, y dilapidan su capital
en diversioues pueriles 6 brutales.
El Gobierno debe abordar con valentía estos verdaderos y principales problemas de la
política positiva, que es la económica; es cierto que una solucion totalmente satisfactoria no
es fácil; pero sí lo es disminuir el mal, aproximarse al bien, y sin perjuicio de un gran número de disposiciones administrativas que podrían tomarse á este objeto, una. sobre todo
debería ser resueltamente practicada: la de co•
Jonias agrícolas (hasta que no quede un pedazo de tierra española de un modo cualquiera
utilizada), y la de obligará todos los propietarios de solares en Madrid, y sus alrededores
sobre todo, á edificar ó cultivar, dentro de cierto plazo, 6 sufrir un aumento de contribucion,
proporcional al tiempo que tengan sus tierras
ó solares sin destino ninguno útil,

Nada sobre la manera cómo se llevará á
cabo el aumento de sueldos¡ nada sobre el pro•
yecto de facilidades al retiro, ó más bien, buenas intenciones en el ministro de la. Guerra;
nada sobre los medios de extinguir el exceden·
te; y en cambio, las Cortes espafiolas renovando el espectáculo de aquellas famosas discusiones bizantinas, se entretienen en el exámen de
las teorías más metafísicas sobre la soberanía
nacional. ¡Cuándo nos convenceremos de que
la única realidad de la política es la realidad
nes de salud, tiene que apelar, con bárbara ló- económica; y que en la buena distribucion de
gica, al suicidio, porque no encuentra ocupa. las rentas públicas está todo el secreto de la
cion, porque no encuentra trabajo, porque to- paz y de la felicidad! Desengatiémonos: la fedas las puertas se le cierran, porque nadie le licidad, y por consiguiente la. paz, el órden de
presta medios honrosos de subsistencia, y por- una nacion, estriba en el mayor número po-

que, digámoslo de una vez, en Madrid todo
está organizado mejor para la prosperidad.de
las meretrices y la canalla de toda índole, que

sible de familias que disfrutan una vida
holgada, ó por lo ménos soportable. Miéntras
haya hombres que quie1·au absorber todas las

�LA ILUSTRACION MILITAR

438

LA ILUSTRAOION MILITAR

l
1

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1

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1

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1

I.

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1

~--'
L.\ fülBAIAD.\ .rn.\BE E:S P.\RÍS
RECOOIENDO LA ~IU~ECA

(Cuadro de Pasini).

439

�LA ILUSTRACION MIJ,;ITAR

441

LA ILUSTRACION MILITAR

440

1
Países-Bajos se hospeda en el palacio de la condesa
se ven cruzar por las calles de París os represen- de Rudofstadt, orgullosa dama flamenca que, si
riquezas del país y disponer irmcionalmente tantes de esas razas del Mediodía.
El más insi&lt;&gt;nificante suceso da margen á visitas buena cristiana, repugna hacer causa comun
de ellas, el órden _soci~l ser~ imposible, y esto
ue, desprovi~tas, al parecer, de carácter trascen- con los gu,eitx; patriota exaltada, lamenta en lo más
lo mismo bajo las repúblicas que bajo las mo• q
d sa profundo de su corazon el ver dominado su país por
dente y político, van labrando los es1a.b ones e e
1(
narquías.
ena, con la que, en día no muy leJano, queda- tropas extranjeras, adoptando, para su roa _que
nunca cabe á los débiles ser neutrales), la actttll(I
Lo que hay, .pues, que estudiar es la mane· Cad
rá aprisionada nuestra confiada nacíon.
.
¡ d J l
11
Últimamente
ha
sido
objeto
de
grandes
atenciones
poco definida que hizo rodar en e ca a so as no les
ra de obtener el mayor biene13tar general poomifrra de árabes, en su mayor parte de l_a cabezas de Egmont Y Horn.
sible por los medios siguientes:
Una C
b
En el momento de terminar la cenR, cuando el
Aro"'elia,
J. efes importantes y estimados de las k a 1- duque, rodeado de lo que hoy llamariamos
.
l.º En el presupuesto del Estado.-!r_osu E~slas
fronterizas
de
Marruecos.
tado
l\fayor,
departe
acaso
sobre
las
graves
cursporcionar todos los sueldos y todas las disti~EI propósito aparente de los expedicionarios pa- tiones que está llamado á resolver, apa:ece en la
tas clases de funcionarios á la riqueza del pais.
recia reducido exclusivamente á honrar la memo- sala la ilustre cbodesa, y c o ~ ~..._.,. airado preUn pueblo pobre no puede sostener retribucio- ria del general Margueritte, c~ya_s cond!cio_nes de he. sen ta al general espai'iol una exposicion en _que los
nes pingües ni grandes gastos de representa- roismo y valor se habían esgrimido principalmente labriegos del contorno se quejan d e Ia rapac1d ad e1r
contra las bandas argelinas.
0 las tropas, y piden justicia;_ mas como los soldados
cion ú ostentacioo.
El .,,alor es cierto que es uno de los más fervien1 11
2.º Reglamento bien precisado para la i_u~
q ue se alo_¡· an en el castillo se hanel enterac o e el
tes cultos del musulman; pero seguramente
que
·
¡
paso· de su ilustre huéspeda, inva en en pos Le
version de las rentas públicas, debiendo dmalgo más que un sentimiento de roman~icismo _1a- ella el salon, y amenazadores y descompuestos progirse t~do el mayor esfuerzo de la nacion á bra. conducido á esos J·eres importantes a la capital testan blandiendo sus armas; accion que a 1gunos
facilitar sus comunicaciones interiores Y ex- de Francia.
t t t
caballeros de la comitiva del duques~ dispo~en á
Al copiar el grabado que reproduce los reJa ?s casti,,.ar miéntras éste escucha impasible, srn que
tei·iores, á cultiva,· y poblar todo su suelo, á.
cambiar, por el ensanche continuo de sus p_o· de los ex.pedicionarios, creemos hallar una vez mas se al;er~ una línea de su fisonomía.
casion de insistir en nuestra propaganda, recor•
..,r
l!av en el dibuJ·o movimiento_ y expr_es1on;
e1 "_uciones, la division en provincias por la de dis- Odando nuestros ideales y aspiraciones en e1 i\l
I ogre b ,
J
d
d
a pode soldados, salvo algunas rnexactitu es e 111tritos (una vez que no hubiera ya campo~ é en do11de debían fiJ·ar con más atencion su mirad_
d
tlumentaria, está bien presentado; el ademan &lt;l_e la
intervalos de poblacion mayores de tres ~-tló· nuestros politícos, distraídos de ordinario con is- condesa revela los sentimientos que en aquel rnsmetros); á fomentar su industria, y á facilitar cusiones metafísicas ó estériles luchas de campa- tante agitan su corazon, y los personajes todos e~tan bien impresionados; pero como apuntamos mi~s
el trasporte de obreros de un punto á otro, nario.
arriba, á pesar de la idea del artist~, 1? que en pripara regular los jornales, y que no se dé el ton
mer término descuella y llama pr111c1palmente la
RECOGIENDO
LA
MUÑECA
· frecuente y triste caso de que en un µunto
atencion, es la figura del duque de Alba, sereno,
tenga un obrero que trabajar por uu mis_ero
Está reservado al artista y al poeta representar frio, tal como fué, tal como la llistoria lo conoce.
trozo de pan, y en otro pueda imponer un Jor- los verdaderos encantos de la naturaleza y aquellas
La verdad, abriún'l ose paso, ha hecho lo que nu
entraba
en el cálctilo del arte, definiendo con pasescenas
de
la
inocencia
en
que
se
refleja
ya
la
nal ruinoso para toda indurtria.
transicion
del
placer
al
sentimiento,
acompañado
mosa
exactitud
una de las cualidacles más caract~3.º Limitar el derecho individual de dessiempre por el dolor en la vida de la humanidad. risticas del grande hombre, aquella estóica srremtruir 6 anular riquezas, como en el caso, que Un asunto trivial interesa uoblemente cuando la
dad, á prueba de las más t¡;rribles situaciones, que
ya hemos insinuado, del propiet~rio ~e so:ares inspiracion del artista logra darle el colorido é im- admiró á. sus contemporáneos.
.
6 tierras que no las destina á edificacion cul- primirle los d&lt;:1Stellos del 6enio; y este _triunfo ha
Por lo &lt;lemas, sin que pretendam:::s disculpar aqu1
tivo, porque no tiene aumento de contnbu- conseguido Ludwig Passini, cuya reputacion en este los excesos de aquellos inmortales guerreros ~e
ciou, ni se le impide en ninguna forma esta género de cuadros es universal, con el lienzo que Flándes, siempre vencedores y siempre desate_ndtdos, excesos comunes á todas las tropas de su tiemaparece en el grabado de la pág. 4.39.
paralizacion de riqueza.
En una modesta vivienda, y próximos al malecon
po, puede asegurarse q~e, en la ~ctitud del grup~
· Con esta ligera indicacion de proble~as, de cenagoso y estrecho canal, juegan varios mu- de gurrreros, la fantasta ctel artista se ~1a desboi basta para sefíalar el camino de la reor~am~a- chachos, empleando mil diabluras en sus infantiles dado, hasta caer en censurable exagerac10n. Desclr
cion social, que es nuestro solo propósito. En entretenimientos; el hermano, de carácter discolo Juégo puede uecirse que si los soldados_ de los _t:rcuanto á que la solucion es dificil, este argu- y arbitrario, arroja al rstanque una muñeca rega- cios eran muy abonados á adoptar partidos sedtCH~mento ·de la pereza ó la malicia en nada excu- l~da por el padre de la nina menor, y á sus llantos sos, que alguna atenuacion deben hallar ai~te ~I tri~
acude la mayor para calmar las angustias, miéntras bunal de la llistoria en las escaseces -y pr1 vacion:s
sa ni atenúa la responsabilidad de los quepa- un amigo y compai'lero logra á duras penas resca- de que frecui ntemente eran victimas'. la ener¡!la
recen conformarse con el presente estado so- tar el juguete y restablecer la calma entre aquella del duque de Alba bastó á poner coto siempre á es~
tas manifestaciones, porque jamás se detuvo ª
cial, porque su egoismo ahoga la voz de su reunion.
La simple inspeccion del dibujo demuestra la reaaplicar el correctivo, manteniendo así firmes los
conciencia.
lid:id que revisten la figuras todas, y la armonía de
lazos de la disciplina, que, una vez rotos, hacen (~f'esta composicion justifica los plácemes tributados
generar el heroísmo en el crimen y las nobles_ ':trtudes del g1_1errero en los más repugnantes v1rios.
á su autor.

º.

LA EMBAJADA ÁRABE EN PARÍS

París es l1oy el objetivo de la propaganda ~rabe
EL DUQUE DE ALBA
en Europa..\llí acuden constantemente e~baJadas
en el castillo de Rudofstadt.
y comisiones de todas las regiones del Afr1ca.
~uestros lectores conocen ya todos los detálles
La gran personalidad histórica del se,·ero capitan
de la cuestion que pudiéramos llamar fr~nco-mar- espai'iol, y las extraordinarias acciones de su fe. pero que interesa á todas las naciones mecunda vida, proporciona á los artistas de todos los
roqui,
•
d
latí
diterráneas, y con especialidad a 1as e raza
- países interesantes asuntos para sus obras.
na, La actitud enérgica del representante de Fran- ,, En Bélgica y Alemania, particularmente, algunos
cia; en Marruecos, sus exigencias para co~ el _Sul~an pintores de reputacion, como el laureado Widnman,
de aquel vetusto imperio, y la influencia eJerctd.a han reproducido sobre el lienzo, con fortuna y
eon protecciones a diferentes magnates mog~e~i- acierto, muchos episodios de la dramática existennos., determinaron á Sid-Mohamed-Bargarle, ~1ms- cia del vencedor de Mulberg, si bien inspirándose á
tro de Negocios extranjeros d~ S. M. ~hertfiana, veces en un falso patriotismo ó en ideas de escueá trasladarse á París, donde, sm la presion de los las, que no son ya las que informan hoy la ciencia
. . tros europeos y empleando los astudemas mims
.
histórica, presentan al grande hombre por el lado
tos medios conocidos con el nombr~ de tliplom~- ménos simpático de su carácter, y cubierto del macía oriental, esperaba desvanecer, o por lo me- tiz sombrío que proyecta sobre su persona la nebua grave crisis que amenaza al Monos aplazar
. , l
•
· t
losa política del solitario de El Escorial.
greb. Fingiendo, pues, una afeccio_n a 1a vis a, se
Pero la verdad se impone, y á pesar de estos es. •... á la capital de nuestros vecinos de allende
d 1r1!),l0
fuerzos, en esas mismas obras, en tales pensamien. .
s on
el Plríneo, y los resultados d~ ~ste. v1a.1e c?rre p - tos inspiradas, se destaca majestuosa y digna la
dieron á las esperanzas del habil diplomático berbe- figura del duque de Alba, sin que nada pueda emperisco.
•
¡ A
Las naturales relaciones de Francia c~n .ª rgeli3. contribuyen 11 facilitar el desenvolvimiento ~e
la 1)0\ítica colonial de esta nacion, y con frecuencia

LA PRIMERA CURA

Recomendamos á los detractores del ejúrr!to, :;
cuantos escatiman, no sólo sus recompen_sas, sin?
cumplimiento de sus derechos, fijen su vista ,un instante en el grabado que ofrecemos en la paf(, 44~.
copia de un cuadro debido al _comancla~te de. ª'.'t~lleria Sr. Cussachs; y terminada la rnspecciol;
analicen cuantas consideraciones se deducen tle
escena que representa.
f
En una masia de humilde aldea catalana, se re ugi;n algunos soldados, mandados por un sarg-rnto,
despues ele sangrienta batalla. Uno de aqur!los servidores de la patria, herido durante el comba!~, ~e
vresenta al médico de su batallon para sufrir a
rimera cura. Allí se encuentra falto de todo recurP
· · tos no abaso y comodidades; pero estos sufr1mien ·
.
su
espíritu
míéntras
le
anima
la esperanza de
ten · ·
'
· v vel'ue
si
sacrificó
s11
vida
en
aras
tle
la
patria,·
q '
., t
. •ado emblema,
tió su san"'re en defensa ue an sagi
. . t
º
d el
·adec1m1en o
hallará., en cambio, un rccuer o .e fagi . 1 que pro·
entre sus conciudadanos, y la satis accioi
1
prciona el cumplir con el deber de todo e~pai~o ·ell
P
.
.
t
S y s~ Sl"ll
quel\Ccerla ó desvirtuarla.
Pero si se ahorran
estos sent imien o.
~ · "'
0
El grabado de la pág. 442 es una prueba harto
· tes. indican , en-derroteros opuestos,como 1as corrien
fehaciente de esta asercion. El gobernador de los

t~nces el materialismo invadirá el recinto donde
debe conservarse incólume el honor militar, y la
abnegacion que es necesaria al soldado para cumplir lo que le marca la Ordenanza, hallará su natural conclusion en el rebajamiento de los carac•
téres.
El cuadro de nuestro distinguido compaí'lero sei'ior Cussachs es una revelacion del talento de este
distinguido jefe del ejército, que ocupa un lugar
muy preeminente entre los más notables artistas de
Espai'ia.

Pero su aptitud debía trasformarse por completo
ante el aspecto de la politica y la candente lucha de
los partidos. Unido en matrimonio á la hermana del
coronel Tomas Guardia, jefe del Poder Ejecutivo
más tarde, su carrera, hasta general de division, le
obligó á intervenir en diferentes sublevaciones, con
variado éxito, pero que constituyen la base del prestigio que hoy disfruta sobre sus conciudadanos. Durante una de estas luchas, fué duei'io de un buque
llamado Dictatorial, cuyos actos de energía pusieron en aprieto á sus rivales politicos, y que luégo
cedió generosamente al Estado.
La muerte del general Guardia le proporcionaba
FRANCIA,-EXPLOSION DE UN CAÑON EN HAVRE
un medio fácil de vengar desde el poder los actos
A media~.iit•'IJH'~ último, el general Ladvocat,
tiránicos empleados anteriormente por sus adeptos;
director de artillería, acompañado de ilustrados ofi- pero en vez de continuar la política de represalías,
ciales, se dirigió a la batería baja de Espé, próxima su gobierno se distinguió por"su benevolencia y olvi·
á Sainte-Adresse, donde debían practicarse algu- • do hácia disturbios pasados, conquistándole este
nas experiencias de las modernas pierns de grueso honrado proceder generales simpatías, y mereciencalibre.
do ser elegido presidente de la República, en la esLos estudios principales se encaminaban á cono- peranza de que, bajo su mando, Costa-Rica gozaría
cer la resistencia del afuste proyectado por el ca- de la pr~sperídad, paz y libertad por tanto tiempo
pi tan Locartl para piezas de sitio de 120 milíme- anheladas.
tros, cuyo resultado fué altamente satisfactorio.
Y\n efecto, su admirable gestion gubernamenl'na vez felicitado el autor de esta cureña, los ca- tal ha sido favorablemente acogida por todas las nañoneros cargaron una enorme pieza de 24 centíme- ciones. El primer decr~to que apareció en el diario
tros de diámetro interior, con el afuste inventado oficial, concedió ámplia amnistía para los delitos
por la Compag1tie Forges et Chantiers de la Mdditerra- públicos cometidos durante el periodo revoluciona11-ée, cuyos talleres se hallan en el Havré. Con el ca- rio, con lo cual consiguió restablecer la tranquiliñon de este afuste se lanzan proyectiles de 144 ki- dad en la nacion , facilitando la conciliacion entre
los de peso, destinados á los puertos para perforar · los partidos rivales; luego dedicó sus desvelos á la
los bltndajes de los grandes acorazados, pues su resolucion de trascendentalei reformas en la admicarga de pólvora es de 55 kilos, y de 11 kilómetros nistracion, empezando por crear una comision para
su alcance eficaz.
la revision del Código, mejorar la instruccion püllabianse hecho varios disparos sin que el me- blíca, plantear un sistema de tributacion más en
nor desperfecto hiciera presagiar ningun desgra- armonía con las necesidades del país , organizar
·ciado incidente, cuando, al terminar la puntería en otros ramos de la politica, y adoptar una converuna ocasion en que se hallaban los oficiales entre- síon de la Deuda pública exterior é interior, sumatenidos tranquilamente y un poco alejados de la mente ventajosa para aquel Erario.
Jlieza los sirvientes, se verificó la explosion, incrusEn suma: todas las empresas de caráoter naciotándose el proyectil en la pared que limita el ter- nal hallan en el general Fernantlez decidida proraplen de retaguardia, yendo á caer la otra parte teccion, contribuyendo con su actiYidad y poderosa
de la pieza á unos 50 metros del punto de la ca•
iniciativa al mejor desarrollo de las instituciones,
tástrofe.
del comercio y de la industria.
El grabado de la pág. 446 representa este momento critico, que, debido á la casualidad, no ha
causado mayores y más importantes victimas en
AUTORIDADES QUE DECLARAN
el ejército de nuestros vecinos.
el mérito del marqués de Santa Cruz y de sus
Al reproducir este hecho lamentable de las experiencias practicadas en Espé, con nuevos inven11:Reflexiones Militares.»
tos del material de guerra, no nos anima otro ob(Continuacifm.J
jeto, por ahora, que el señalar aquellos sucesos tan
íntimamente relacionados con el ,rogreso que se
En el Et1Sayo de una biblioteca de libros españoles raimpone en el sig!o actual.
1·os y curiosos, formada de los apuntamientos de do1t
Bartulomé José Gallardo, por los Sres. D. Manuel Remon Zarco del Vale y D. José Sancho Rayon, se
DON PRÓSPERO FERNANDEZ
halla la copia de un manuscrito del siglo pasado, que
Presidente de la República. de Costa-Rica.
se intitula Biblioteca Astui-iana; y el autor de este
El general Fernandez, cuyo retrato aparece en la manuscrito, recordando la juvenil edad en que Sanpágina 447, goza una sólida reputacion como hábil ta Cruz comenzó su servicio militar, dice: «Lo que
politico, habiendo me1:ecido el titulo de Benemérito mas admira en este incomparable soldado, saliende ta Patria por su abnegacion y trascendentales .do á la guerra en tan tierna edad y sin previos esreformas introducidas en la administracion del Es- tudios de carrera escolastica alguna, se hiciese tan
sabio entre los mismos trabajos y faenas militares,
tado.
D. Própero Fernandez nació en San José el 18 de que en sus obras no se echa ménos erudícion alguJulio de 1834, siendo hijo del jefe de la magistratu- na de tantas que son menester para la constitucion
ra y de doña Dolores Oreamusco, descendientes de de un sabio.))
En el prólogo de la edicion de las Rejlexi01ies Miuna ilustre familia, cuyos gloriosos hechos contribuyen á realzar las páginas de la historia de aque- litares, que publicó en 1850 la Biblioteca militar porlla república. Empezó sus estudios en la universi- tátil, se dice lo siguiente: «Pocos escritos habrá que
dad de Guatemala, entrando á servir en el ejército tanta erudicion ostenten como el trabajo que vamos
á. la edad de diez y ocho años, y mereciendo el em- á publicar; pocos habrá que como él hayan aparecido completamente acabados en medio de circunspleo de teniente de infantería en 185!.
Recibió, el entónces jóven oficial Fernandez, el tancias enteramente contrarias, cuando nada existía que pudiera abreviar la tarea del autor, cuanbautismo de sangre en la invasion de Nicaragua,
dirigida por el filibustero americano William Wal- do el terreno por donde penetró era del todo nuevo,
ker, siendo recompensado por su heróica defensa cuando había que luchar con ai'iejas preocupaciosostenida en la América central. En 1860, el capi- des, y crear, por decirlo así, un arte nuevo. t:'n estan Fernandez fué herido en la batalla de Angostu- critor militar francés, Rocquancourt, al hablar del
ra, ganada por las tropas e!'l que servia, continuan- marqués de Santa Cruz, hace de él un pomposo
do en activo servicio bajo distintos Gobiernos revo- elogio, diciendo que «los espai'loles escriben poco,
lucionarios, por las simpatías que con su conducta 11pero que cuando lo hacen, sus obras son maestras
supo conquistarse, y sus excelentes condiciones »y descuellan entre todas las de su época.))
En el tomo l'lel Sema'114rio Pintores,:/i E$p11ñol rorpara el mando.

respondiente al afio de 1853, aparece un escrito del
distinguido publicista D. Joaquín de Maldonado y
l\lacanáz, que intitula Biografla de D. AliJaro de Na-

flia Osario, marq11é1 de Santa Cruz de Marcenado, vizconde del P·uertoy Fundador de la Academia de la Histoi-ia: y para explicar la última parte de este título,
su autor dice así: «Hemos dado al marqués de Santa
Cruz el titulo de Fundador de la Academia d~ la Historia, que habrá llamado la atencion de nuestros
lectores, porque en nuestro concepto él fué quien
concibió la idea de formar aquella corporacion, a
semejanza de otra que acababa de inaugurarse en
Turin, donde á la sazon se hallaba D. Alvaro de embajador. Citaremos, en apoyo de nuestra opinion,
un opúsculo que existe impreso, titulado: IJltima~

ideas del marqués de Santa Cl'uz, pari.1, compartir las
memorias y efectuar el trabajo de un Diccionario hútd··
rico-geográfico, con distincion de si ha de ser bajo iin
solo alfabeto, ó d~ muchos. A1&gt;iso para la más Jácit
ejecucion del Diccionario uni'!iersal; en cuyo capítulo XVIII se lee: «El contexto de los muchos dicciona))rios que se hallan impresos, quitando la duplica))Cion que algunos h,acen de lo que otros dicen, se
))reduciría á inénos de una cuarta uarte de lo que
)&gt;juntos todos cuestan, de compra y lectura; asi que
)&gt;el formar de ellos uno solo seria de alivio y ahorro á
))!os curiosos. Las mayores ventajas que de tal obra
»en español resultarían á España, quedan ya expre&gt;)Satlas. Casi todos los diccionarios impresos fueron
&gt;&gt;compuestos por hombres doctos, y corregidos y au)&gt;mentados por centenares de personas eruditas que
»suministraron el trabajo para las muchas reim)&gt;presiones que se hicieron de aquel:as obras.•&gt;
«Aconseja despues formar un solo diccionario,
de todos los ya publicados, de los cuales cita hasta cuarenta y siete, y concluye su proyecto de
.Diccionario de un modo que manifiesta lo sencillo
y generoso de su carácter. Dice así:
«Entre el Diccionario de la edicion de Moreri
)&gt;de :;_725 y el de Trévoux de 1721, los cuales juntos
)&gt;componen 11 volúmenes, abrazan loprincipalisimo
))de cuanto contienen los demas Diccionarios. Si aún
))el trabajo resei'iado en el anterior capítulo parecic)&gt;Se pesado á mis amigos de Espaí'la, anímense á. lo
))ménos en servicio de la nacion, á formar una obra
)lde las dos expresadas, que vendrá á quedaren ocho
&gt;1tomos, quitando a Morerí la confusion de genealo&gt;)gías, y trocando lo que la una obra duplica por lo
»que en la otra se halla. Prometo adelantar los gastos
»de la itnprenta y componer yo uno de los tomos, y deja&gt;&gt;ré á mis compañeros toda la ganancia, sie11do para mi
))sobrado que mi patria logre la obra, y énft'e con el
&gt;&gt;tiempo e1t el guito de mejorarla. Cuando tambien esta
»proposicion rehusen mis paisanos, puedo llorar su
&gt;1literaria negligencia, pero no excusarles el sonrojo
&gt;)de que los caballeros de lt corte de Turin y algunos
))habitantes de la misma emprendan por entero un
))trabajo para cuya parte no se ha presentado bas)&gt;tante número de hombres de tanta~ provincias co&gt;&gt;mo Espaí'la tiene, habiendo en ellas centenares de
»sujetos capaces de mayor asunto.»
)&gt;Estas son las razones en que nos apoyamos para
dar al vizconde del Puerto el título de Fundador de la
Academia de la Historia; pues si ha merecido el marqués de Víllena el de fundador de la. Academia de
la Lengua sólo porque aconsejó su creacion, con
mayor motivo le es debido á aquél, pues no sólo invitó y animó á los caballeros espaí'loles, dándoles en
cara con el ejemplo de los de la corte de Turin, si
que ademas formó el plan de sus tareas, las repartió entre ellos, les indicó la marcha que habían de
seguir en sus trabajos, y se ofreció generosamente
á costear la obra, á pesar de los excesivos gastos
que ocasionaba entónces una empresa de esta naturale1.a. Cierto que la Academia de la Historia no fué
creada hasta algunos a11os despues de la muerte de
Santa Cruz; pero indicándose en el decreto de ereccion que el objeto de su formacion era el de componer un DicciaMrw hi1tórico, debemos creer que no
se hizo más que seguir la órden dada por aquél,
para cuya realizacion había trabajado tanto. Así,
pues, la Academia de la Historia le debe, en justicia, una indemnizacion por el olvido en que le ha
tenido; asi como la de la Lengua está en obligacioo

�LA ILUSTRACION MILITAR

442

LA lLtJS'I'RACION MUJTAB

443

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�444

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LA ILUSTRACION MILITAR

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que fuese causa de que la concurrencia no fuera
de demostrar con algun acto ostensible la que le ellas, han dado palpables muestras. En efecto, la muy numerosa, pues el trabajo del Sr. Mesa sobre
idea del túmulo es sencilla y nueva, pero al mismo
merece su fundador el marqu(·s de \'illcna.,&gt;
el pueblo hebreo, á que se contraia esta conferenEn otro lugar de su estudio biográfico, dice el sc- tiempo oportuna y de un efecto fúnebre muy procia, era digno de E:~cucharse.
nunciado;
como
put!tle
colegirse
de
la
breve
desi'\Or .Maldonado y l\Jacanaz: «Murió D. Alvaro de Nacripcion
que
voy
á
hacer.
vía Osorio á los cincuenta aflos escasos de edad y
El sábado 24 del actual hubo en Pl Circulo Junta
El conjunto del catafalco representaba una tumba
treinta de relevantes servicios; había casado tres
general extraordinaria para proceder á eleccion de
elevada
del
suelo
unos
60
centímetros
próxima,eces, y tenido nueve hijos de sus diferentes mujemente, y constituida por una gran losa imitando á nueva directiva, por haber renunciado la anterior,
res; era de mediana estatura, pero proporcionado;
mármol blanco, que represental)a la lápida sepul- á causa del gran nümero de sus miembros que con
alt:to grueso; de hermoso rostro; de genio muy fácil
crar,
rodeada de céspedes y flores naturales. Sobre diversos motivos debían ausentarse de la Habana.
de irritar, pero aún más pronto en aplacarse y peJla resultado elegido presidente, por unanimiesta
losa,
y figurando esculpida en ella, campeaba
dir perdon de su falta, cualquiera que fuese la condad, el Excmo. se11or general segundo cabo D. Pe
una
g
ran
cruz,
en
cuyos
brazos,
y
en
relieYe,
se
dicion del ofendido; su generosidad rayó en exceso,
dro Beaumont, y como vicepresidente de los grupos
y deji, su casa muy empeí'lada por el servicio y de- leía la siguiente inscrip&lt;:ion: (&lt;29 de Abril, 1884.,) En
ejército, marina y voluntarios, respectivamente,
los
ángulos
del
túmulo
había
cuatro
pedestales
coro de la monarquía. Fué, como ciudadano, honrael seMr brigadier D. Andrés'l6~ ;\lufloz, el
do padre de familia, noble, amable y desinteresado; igualmente figurados en mármol blanco, sobre los
que verticalmente descansal,an, por la boca, otros capitan de fragata D. José Maria Autran, y el sei\or
como soldado, uno de los más entendidos y valienyoronel de voluntarios D. Jalian Alvarez.
tes de aquel tiempo, que produjo los .Montemar, tantos cai'\Ones de bronce de á ocho centímetros, de
Soy, como siempre, de V. afectisimo amigo y
montana.
Los
pedestales
se
habían
unido
entre
si
Gages y )tinas; como literato, uno de los mas erupor
medio
de
cadenas
enlazadas
con
guirnaldas
de
compaf\ero
Q. B. S. M.,
ditos de aquel siglo de erudicion.,,
yedra;
cada
cai'\On
ostentaba
una
corona
fúnebre,
El coronel !11. Carrion füsas, en su conocida obra
FR \NCl~C0 ÜRTEO \ \' DEI.G \DO.
de historia militar, afirma que las Rejlexio11es Mili- tres de ellos, y el cuarto una gasa negra que casi
Mayo 31 de 1884.
tares es un libro que debe figurar entre los de pri- lo velaba por completo. Sobre la losa, y cr8zadas
artísticamente
,
descansaban
dos
banderas,
una
mera clase del género á que pertenece, y dice, &lt;1ue
áun cuando no carece de defecto~, imposibles de morada, del regimiento de artillería., y la otra ~de
EPISODIO DE GlJER.RA
evitar en las creaciones del entendimiento humano, los colores nacionales. Encima de las banderas
campeaban
dos
co::-onas
preciosas,
con
grandes
cinsiempre se hallará provecho en su lectura, por la
sagacidad con que están escogidos y ordenados los tas negras en que con letras de oro se leía respecEra la noche ántcs de la accion.
asuntos de que en sus páginas se trata. Y dcspues tivamente:
En medio de la negrura del espacio llameaban las
((El batallan cazadores de Borbon, á las victimas
anade: ((En espaí'lol se ha hecho un compendio de
fogatas del campamento, haciendo vacilar i;ohre el
de
la
explosion
del
29
de
Abril
de
1884.&gt;,
esta obra, dejándola reducida á la parte original de
sucio las sombras de hombres y reductos, tienda,
Y en la otra:
su autor, y suprimiendo todas las citas históricas
((El Circulo Militar de la Habana, á las victimas y convoyes militares. Ordenados en simHricas filas,
tomadas de otros libros, en comprobacion de las
aparccian los anchos conGs de tela blanca de los hoopiniones emitidas en sus páginas; este compen- del 29 de Abril de 1884..,)
gares bélicos, semejando montoncitos de nieve. GruLas
columnas
del
templo
se
hallaban
revestidas
dio es de facil manejo, pero me parece que debe ser
pos de soldados entregados al sueflo, sin otro lecho
preferida la obra original del marqurs de Santa de negro. La fiesta religiosa fué solemne, cantán- que sus mantas grises, aparecian aquí y allá. Loi1
Cruz ... Entiende el autor de las R,jfe.rionts Militares dose la misa del maestro Eslava, con excelrntes centinelas, de pi(•, con el ros caído á las cejas, oruque todas las naciones y todos los siglos han de lle- voces y una escogida orquesta. La concurrencia nu- pahan su puesto. llabia en todo el ejército un silencio
~ar á rendir tributo á la importancia de la ciencia merosa, especialmente en el elemento militar, general, imponente, algo parecido al de un cielo
de la guerra. Confiesa que su obra podrá ser tildada asistiendo el Excmo. seflor capitan general de la poblado de nubes que amenazan tormenta.
de prolija; pero dice que si así fuese, le disculpa su isla, los generales Heaumont, Reina y Almirant~;
Sólo Pll una tienda se velaba. Una mrdiana hogurdeseo de poner en claro la procedencia y genera- brigadieres Denis, Cavada y gran nümero de jefes rilla, formada de palos y rastrojos arrancados 1IP
cion de sus ideas personales. El plan que se ha se- y oficiales de todos los Instituto~ del ejército, Ar- raíz por la tarde, chisporroteaba con llamaradas
guido al escribir las Rejlexio11es Alilitares es senci- mada, milicias, voluntarios y bomberos. La cere- ncilantes. Cn ligero viento empujaba á ratos, bajo
llo, claro y agradable. La obra de Santa Cruz cons- monia terminó á las once de la mai'lana. Despues los 'lienzos tirantes por cordeles, los retorcidos pe•
tituye una enciclopedia militar, presentada en una de ella, fué al castillo de la Cabal'la, en que habitan nachos de blanquizca humareda con que se coroforma llena de vida é interés; y en sus páginas se los desconsolados padres del infortunado capitan naba la lef\a hümeda y verde. En uno de estos mohallan ütiles ensei'lanzas para todos los grados de la Rodríguez, una comision de oficiales de artillería á mentos de explosiva claridad, ante la cual se ilumilicia, aplicando todas estas ensenanzas á un solo entregarles, en nombre del cuerpo, una preciosa minaba el interior de la movible casa castrense,
grado, el de general, pero comprendiendo y domi- corona de flores naturales, que en su nombre había veíanse las personas que la habitaban. Sentados
nando á todos los demas ... El autor coloca sucesiva- fi;;urado en el catafalco.
en circulo, con las piernas cruzadas y las rodillas
mente al personaje que en su libro aparece, en toen alto, á modo turquesco, estaban varios soldados,
El
Circulo
~ilitar
ha
encabezado
y
abierto
una
das las circunstancias difíciles y luchando con todos
que por su panta'lon rojo, oscuras polainas, cinturon
suscricion
para
las
familias
de
las
victimas
de
tan
los obstáculos que pueden presentarse en la guerde charol y alzacuello verdoso indicaban pertenecer
ra, sin olYidar los lances contradictorios de la ad- desgraciada ocurrencia, y con igual fin celebró una á un bataiion de infantería. :'\o tenían cintas y esversa ó próspera fortuna: y cuando yale ha elevado escogida funcion en uno de los teatros de la capital, trellas sus mangas; pero si el del medio, en ~uyos
á la cúspide de la humana grandeza, le dice que no la simpática sociedad ele naturales de Cataluf\a, brazos llevaba pegados los amarillos galones de sar1
aventure la gloria adquirida en nuevas empresas, que lleva por nombre La Colla d~ San M1 s.
gento.
porque acaso ya el destino se haya cansado de faEra el sargento Pelaez. ¿Quién no le conoció? ~n
En cuanto á movimiento y vida en nuestro Cenvorecer sus propósitos ... En los tiempos modernos,
nombre vino estampado muchas veces en los partes
tro,
debo
dará
V.
cuenta,
aunque
muy
ligeramente,
sólo Federico II de Prusia ha tenido en cuenta este
de tres conferencias, que son las últimas cele- de la Gaceta durante las guerras í1ltimas. Allí estaba
consejo del marqués ele Santa Cruz.»
en medio de sus compaí'leros, fumando y charlando,
bradas.
(Se concluira.)
la noche que precedió á la famosa y renida accion
La
primera,
que
se
&lt;lió
el
cuarto
juéves
del
mes
Lui~ Yrn\RT
de Marzo, estuvo á cargo del ingeniero jefe de la de Las Jaras. Por si lo habeis olvidado ya (¡qué no
Armada D. Eugenio Diaz del Castillo, quien con el puede la ingratitud de los hombres para con sus
tema «Caminar sin guía por poblaciones¡ campos,)&gt; héroes!), voy á describirosle. Imaginaos un rostro
CARTA DE LA HABANA
disertó breves momentos sobre la conveniencia de cuadrado, cetrino, nervioso, en cuya superior parte
Sr. Director de L.\ ILrsTR\&lt;'I0N M1LrT.\R.
sustituir los actuales sistemas por otros que per- campea una frente chata, limitada por cerdas enmarMladas. Ojos casi redondos, de fulgor fuerte Y
Distinguido amigo: rn mes ha trascurrido ya mitiesen al Yiajero ó al militar dirigir sus pasos sin
de
un matiz de aceituna brillante. Cna cascada 11&lt;'
desde el desgraciado siniestro de los polvorines, que vacilaciones ni preguntas que, en determinadas
barbas negras, cayendo y doblándose sobre el peocasiones,
por
broma
ó
por
conveniencia,
pueden
tantas victimas produjo, )' aün he de comenzar mi
cho. Férreos músculos, angulosos brazos, espalda
revista hablando de este triste asunto, para resc- ser contestadas de un modo opuesto al de la verdad.
La segunda, á cargo del que esto escribll, y con el de gigante, voz de trueno ... 11{• aquí los componennar, áun cuando sea á vuela-pluma, las honras fütema
de (&lt;,\nálisis espectral,» se celebró el 2! de tes físicos de aquel haz de Cuerzas que se llamah:i
uebres &lt;1ue por el eterno descanso del alma de las
Abril,
y nada he de decir de ella, por razones fáciles el sargento Pelaez.
victimas celebró el cuerpo de artillería en la igleOid ahora lo que decía a sus compaf\eros de ar&lt;le comprender.
sia de la )ferccd el dia 16 de este mes.
mas,
mi(•ntras chupaba un endiablado cigarro puro:
Con respcdo á la tercera, que se celebró el 29 del
La. eleccion del templo no pudo ser más acerta-¡)Iuchachos!
l\Ianana á más tar&lt;lar entraremos
corriente,
diré
á
\'.
que
ocupó
la
tribuna
el
ilustrada, pues de los muchos con que cuenta la capital,
es indudablemente el más artístico y el que ménos do comisario de Guerra D. Xarciso Gonzalez de en accion ... Yenceremos ¡quii gallo! ... El enrmigo
Mesa, continuando su interesante y bien tratado es cobarde, pero es rico ... :'\osotros, en cambio, soadornos necesita para lucir.
·
Loi; Sres. Arnaiz y Tapia Ruano, encargados del asunto ((Influencia de las guerras en la civilizacion mos unos leones, aunque más pobres que pelaires ...
catafalw, supieron demostrar, al proyectarlo y de los pueblos,» de cuyo asunto es, la que me ocu- Yeintc af\os llevo con el fusil al hombro ... Ten;;o
adornarlo, el exquisito gusto de que están dotados, pa, la tercera conferencia. Sensible es en extremo mujer y chiquillos ... Conque si cae rn nuestras may de que en diferentes ocasiones, y ésta es una de lo desapacible de la noche, lluviosa en extremo, tras manos la raja de un rritimiento, nos dejamos

445

LA ILUSTRACION MILITAR
,le ¡ienas. 'iuP.stro general es generoso. Nos pcrmi
tir{1 quedarnos con el bolín. Así, cuento con vosotros, muchachos; y ahora vamos á cerrar un poquite los ojos, hasta que nos despiP.rte la corneta.
En efecto, á poco, y cuando ya empezaba á blanquear la hnea lejana en que la tierra corta el ciclo,
oíase resonar de eco en eco por el rampo la tocata
temblorosa y penetrante del clarín. l\Iil cuerpos so1'101ientos pusiéronse de pié sobresaltados. Zumbaron los tambores, brillaron los aceros, crujieron las
, ruedas de la artillería; y vocrs, gritos, relinchos y
pisadas llenaron de rstruendo rl campamento.
Eran las tropas, que se disponían en úrden ele batalla.
- - ~ - .~.

ffl

11
¡,Qut'· hay detrás ,Ir aqurlla nuhr espesa de poh·•

y humo, que corre en remolino, se dilata, dispersa,
desaparece, vuelve á perfilarse en lo oicuro, avanza. si' reconcentra, se encoge. serpea como gigante
reptil y se precipita hacia acá con el impetu de la
avalancha?
E~ el ejl•rcito enemigo. Aunque aguerrido y brioso, no pudo resistir el primer rmlbimo ataque de
los soldados de Pelaez. Con la punta acerada de su
hayoneta, siempre de frente, acometió el sargento
la vanguardia contraria, sembrando en ella la muerte, los lamentos y la confusion. Seguido de sus soldados, como el cazador de sus perros, penetró entre las filas de un batallan, que, sorprendido ante
tanta audacia, buscó salvacion en la huida. Dejáhans~ atrás los fugitivos todo el bagaje. Pelaez y los
suyos corrían incansables en pós de su presa. De
11ronto, l'l sargento se echó á tierra, y abrazándose
á un objeto pesado y oscuro, gritó ron todas sus
fttPnas:
.J
-;.\qui está lo que buscabamos!
Pelaez estrechaba convulsirnmente contra su pecho la caja del batallan. ¡"ucho dinero debía contenrr! .\ pesar de los hercúleos esfuerzos del sargento,
la arr¡nita de hierro permane1·ia inmó,·il, como si
de improYiRo se hubiera agarrado al suelo. Pero tal
. contrarirclad era más para tentar la codida que
para inspirar el abandono. ¡Fuera estorbos! La culata dr di&lt;'7. fusiles ahrió pronto brecha en las chavas de la caja, y chorros ele oro y plata rcYcntaron
vor los boquetes.
-¡Quietos todos! exclamó el sargento. Yo soy el
1luri'lo de rste tesoro. Yosotros, toma&lt;l ...
Y anojó puf\aclos de monedas á los deslumbrados
hisoilos.
Entrcteníanse i•stos recogiend\Jde entre las matas ·
aquel riego de riquezas, mi1~ntras que el Yoraz sar~ento. tirados los chismes de su maleta, encerraba
y amasaba rn ella las sumas arrebatadas al arca.
( ·on poco se contentaron los soldados. Cuando Yieron hincha1los medianamente sus 1,olsillos de punto
de algodon con anillas, enroscáronselos al talle. y
1·&lt;'gresaron á su campo.
:\"o quiso seiuirlos el sargento. Su opcracion de
avaro habíale como Pntontecido. Xo se saciaba de
ed1ar en la maleta carros ele duros. Cuando la tuvo
rrpleta, hizo de su capote un saco, rompirndole los
f.irros por arriba. Súbitamente sintió el resoplido de
nn caballo á sus espaldas; trató de erguirse, de correr hacia su ejército, pero no pudo. El peso del tesoro le aplastaba, le trababa los piés, le sujetaba los
hrazos, haciéndole inepto para toda defensa.
-¡Ríndete! le &lt;lijo el jinete.
Pero el sargento, sin contestar nada, arrastrán&lt;lose penosamente por el suelo, pugnaba por huir
en retirada. Percibiú en torno tic su cabeza el huracan que el sable del jinete produjo en el aire al ser
esgrimido en falso.
-¡Hindrte! Ir &lt;lijo ele nuevo su enemi¡.w. ya enrima.
El sargento se escurriú otra vez por el suelo. Entúnccs otro hurac:m asordó sus oídos, y ... un mandohle resonó en su cráneo.
Partida la frente en dos, fa(! llevado el sargento
Pr.lae1. al hospital de i;angre enemi¡to ..\lli estuvo
largo tiempo curándose; por fin ~a liú á la calle. Por
11nC1 de esos azares tic la guerra. oh-idáronle sus
contrarios, y pudo andar á sus anchas sin las rnde-

seguida dos horas de marcha, de ocho á diez ele la
nocJ1e: recorrido, 10 kilómetros.
Total: catorce horas de marcha efectirn, y seis
de descanso, y un recorrido de 70 ki-lúmetros en
vei_nte horas; lo cual demuestra que se puede a vanzar hasta 35 kilómetros, y volver al punto de partida en veinticuatro horas.
Si el trayecto que se hubiera de recorrer se elevase á 110 kilómetros, lo dividiriamos en doc; jornadas, del modo siguiente:
J&gt;rimPra jornada.-Se partirá á las tres de lamadrut.:ada, marchando cinco horas hasta las ocho: recorrido, ?:; kilómetros. Una hora de reposo, de ocho
á nueve. En seguida tres horas de marcha, desde
las nueve hasta la!'; doce: trayecto, 15 kilúmetros.
Descanso de tres horas. Luégo se seguirá avanzanzando hasta las seis de la tarde, habiéndose salvado
una
distancia de 15 kilómetros.
LA EXPLORACION IRREGULAR POR LA INFANTERÍA
En todo el dia se han recorrido 55 kilómetros,
(Confinu4cion )
empleando para ello once horas de marcha efectiva
Lo mismo cuando se marcha que cuando se des- y cuatro de reposo. Por la noche se descansará nuecans-, no ¡rnedc la cortina de exploracion regular ve horas, desde las seis de la tarde hasta las tres de
•
c¡mbiar sus relaciones de distancia con la columna, la madrugada.
La segunda jornada se hara en la misma forma
ni tampoco debe romperse, pues su direccion, así
como su velocidad y situacion, están regladas pre- que la primera, diferenciándose únicamente de
viamente. '-in embar~o. en ciertos casos, puede ésta, en que el descanso del medio dia se prolongaavanzar una de las ante-puntas de la cortina más rá una hora más. En resúmen, tendremos que en
que las otras para irá examinar una posicion avan- los dos días se ha marchado durante vcintidos hozada, pero siempre en un limite muy reducido. ras, y se han descansado diez y ocho; rccorrirndose
En una palabra, no se puede mutilar la cortina para en cuarenta horas 110 kilómetros.
Cuando haya necesidad de recorrrr 14-! kilómeemplear una parte de ella irregularmente, porqne
se introduciría el desórden, operándose, por consi- tros, se emplearán tres jornadas. La primera sr
1-(Uiente, en condiciones imperfectas.
hará así:
Se romper:'~a marcha á las tres de la madrugaEn las condiciones expuestas. y con los medios de
que' dispone, da cuenta ele lo que ocurre ó de la da, y se hará alto á las ocho, en cuyo tiempo se han
trop~. que se aproxima, pero no se dedica á investi- franqueado 2;j kilómetros. De ocho á nueve se desgaciones lejanas, ni por el frente, ni por los flancos, cansa, continuando luégo el avance hasta las do&lt;'e:
ni por direccionrs divergentes. Por este motivo se recorrido, 15 kilómetros. Desde las doce hasta las
exigen fracl'iones difPrentes para los ¡rrupos irrr- cuatro de la tarde, se dará á las tropas descan,o . .\
las cuatro, marcha hasta las cinco y treinta y cinco
gulares, de cuya manera ele proceder nos vamos á
minutos: trayecto, 8 kilómetros.
ocupar rn los párrafos si:.tuientes.
T,ital: nueve horas y treinta y cinco minutos de
\'
marcha efecth·a; cinco de reposo, y una distancia
salvada de 48 kilómetros. Por la noche se descansaEl art. 2'19 del reglamento para el serv1c10 rn
rá nueve horas.
campai'la marca catc.:.:óricamente las obli¡;rnciones
Las otras dos jornadas se harán en igual forma
de los grnpos explora,lores, diciendo que su mision
es: buscar y mantentr lo que hoy ttc11icamente ,, llama que la que acabamos de detallar, resultando al final
contacto cori el enemigo. es decir, no perderle de 'Dista, veintiocho horas y cuarenta y cinco minutos de
acechar sus mo'Cimimlos, tenerle constanllmente mja- marcha efecti\•a, treinta y tres· y cincuenta minuque JI ,,larma, perturbar, impedir quizás s11s operaciones tos de reposo, y un trayecto de 14! kilómetros recorrido en sesenta y tres horas y treinta y cinco
de mo'Cilizacion y de concentracion primordial.
·
Para descmpei'lar con acierto tan importante ser- minutos.
De
esta
manera,
un
grupo
móvil
podría
separarYicio, no deben los grupos irregulares tener las trabas á que están sujetos los de la cortina de seguri- se de la columna 72 kilómetros y regresar á ,;u
dad. Gozarán tle cierta libertad de accion, proce- puesto en ménos de tres días.
En estas condiciones, pueden los grupos móviles
derún por infiltracion i&gt; por irrupcion; la astusatisfacer
todas las necesidades y cumplir todos los
cia y la rapidez constituirán su vida; obraran
encargos.
dentro de los limites marcados, como les parezca;
Estas marchas están calculadas á razon de una
se colocarán á la derecha ó á la izquierda para ver
velocidad
sostenida de cinco kilómetros por hora;
ú observar mejor. ó para escapar á las inve~tigaciones del enemigo: en una palabra, deben hacer cuya velocidad es admisible con buenos andarines,
con el enemigo el papel de i111ecto incúmodo, por io desprovistos de toda carga, siempre que las efecpegajoso y persistente, segun graficamente expresa tüen en buenas condiciones climatológicas. Pero con
grandes calores, frios intensos y lluvias, así como
el art. 286 del citado reglamento.
El servicio de los grupos irregulares no durará por caminos en construccion, pedregosos ó de fuergeneralmente más que veinticuatro hora~. Sin em- tes pendientes, la velocidad de la marcha disminuiria notablemente, y con arreglo á ellos, será
bargo, esta regla no es absoluta, porque puede suceder que algunos grupos móviles permanezcan se- mayor ó menor el descanso del medio dia.
Como la exploracion irregular exige mucha~
parados de la columna. algunos dias; en lo cual no
fatigas,
es preciso alimentar bien á los soldado!!
bay incom·eniente, pues con soldados cle;ádos, bien
alimentados, y sin peso ele n·ngan género, se pue- (JU:! componen los grupos encargados ele este servicio, para que el excesivo trabajo encuentre una
den récorrer larguísimos trayectos.
justa
com¡iensacion en el aumento de alimentacion
.\ este fin, citaremos algunos detalles precisos.
Supongamos que ha;r que recorrer un trayecto debiendo tener en cuenta siempre este aforismo:
de 70 kilometros, para lo cual se dispondrá la jorna- marcha f~rzatla, racion doble. Pero para poder aplida de este modo: se emprendera la marcha á las carlo en tiempo de guerra, es preciso sustraerá las
dos de la madrugada, contiuuándola sin cesar cinco tropas de la par~imonia administrath·a, empleando,
por el contrario, las requisas, con cuyo método no
horas, ú sea hasta las siete, durante las cuales se
habrá
inconveniente en gastar las fuerzas del solhan franqueado 2:; kilómetros. De siete á ocho, desdallo,
porque
tiene asegura1la una abundante repacanso, al que seguirán cuatro horas de marcha, ele
ocho á doce, en cuyo tiempo se han recorrido 20 racion alimenticia.

nas del ¡wisionero, hasta incorporarse en su compaüia.
El sargento Pelaez vive hoy retirado en la oscuridad de un lugarejo. Con su trabajo Ita ganado casi
tanto oro como metiú en su maleta allá en el botín
qne le costara tan caro. Al frente de una fábrica de
harinas le teneis ahora. hecho un seiioron. :'\o suefla en la gloria; no piensa en fortunas granjeadas
de repente. Y cuando encuentra alguno que se afa11!\ en lograr ambiciones desmedidas, seflalandole
intencionadamente la cicatriz que en su cabeza
marcó el chafarote, suele prorumpir en esta sola y
profunda frase:
-¡En retirada!
JnsE nr. Srr.r.s.

k

kilómetros. Descanso 1le cuatro horas. ,\ las cuatro
de la tarde se proseguirá caminando hasta las siete: recorrido, 15 kilómetros. Alto de una hora, y en

C!.EME'.\TE CA'.\&lt;),

TKNIE.NTF! DE lt:F'Al'\TF.RiA

(Se co1iti11vará.)

�446

LA ILUSTRACION MILI'rAR

LA !LtJSTRAOION :MILITAR

1

ESTUDIOS HISTÓRICOS

11

1

--.
·¡1 : l
1

naron todas las torres del muro correspondiente á
la puerta de Mártos, de la que se apoderaron, y
abriéndola, entró gran número de caballeros y peones, al mando de Pedro Ruiz Tafur, que al amanecer ya se habían apoderado del arrabal; los moros,
al verse sorprendidos, huyeron a la ciudad, perseguidos por los cristianos, que por tres veces tuvier on que retroceder por las embestidas de los moros, protegidos por sus compañeros desde los adarves de la ciudad.
El Rey D. Fernando se encontraba en Benavente,
y cuando supo lo que ocurría, juzgó conveniente dar
ayuda poderosa y pronta a los que se habían apoderado del arrabal dé Córdoba, á fin de tomar la
ciudad; partió á la ligera con cien hombros á caba-

sin enterarse del estado y fuerza del sitiador, por
lo que tomó consejo de D. Lórenzo Suarez CaballeÓRllEN MILI'l'AR DE ALP.ÁNTARA
ro, echado de los reinos de D. Fernando por sus des(Oontinuacion.)
conciertos. Este caballero vió el camino de volver á
El comendador mayor D. Pedro Yai'iez Je sucedió
la gracia de su rey, y asi se ofretió á marchar, acomen el maestrazgo, por eleccion canónica hecha en los
pañado de tres de los suyos, á ver por si mismo las
primeros dias de Abril de 1234; una vez nombrado,
cosas y juzgar coll: acierto; aceptó el moro la propomarchó á Zamora, donde se hallaba el rey San :Fersieion y marchó el cristiario al campamento del Sannando, á prestarle el homenaje debido y recibir de
to Rey, llegó de noche é hizo le avisasen que venia
sus manos el pendon d/3 la órden; al mismo tiempo
hablarle de un asunto do suma importancia; no
dió cuenta de las conquistas de Medellín, Magacela
fué muy bien recibido, pero enterado el rey del boy Trujillo, pretendiendo conservarlas, dando una
jeto de la visita y acordada la respuesta, le despilatitud al privilegio que la Órden tenia de su padre
dió más placentero; en consecuencia de esta entreD. Alfonso, que D. Fernando no creyó prudente,
vista, D. Lorenzo ponderóáAben-Hudel número y capues com?ém'?e Peferia á las conquistas hechas
lidad de la gente que acompai'iabaáD.Fernando, por
en Extremadura, sólo Trujillo se
lo que el moro dudaba la resolucion
hallaba comprendido en él; pero no
que le convenía tomar, cuando en
queriendo tampoco el rey disgusesto recibió la noticia de que don
tará la Órden, la concedió la villa
Jaime de Aragon iba sobre Valeny castillo de l\Iagacela, con su tiercia, y su rey Giomail-ben-Zeyan le
ra, que el maestre deseaba, á campedía socorriese á esta ciudad;
bio de Truji lo, que era propiamente
consultó el caso con sus capitanes,
de la Órtlen, recomendándole cony éstos fueron de parecer se socortinuase sus conquistas; fué hecha
riese á Valencia con preferencia á
esta donacion el 14 de Abril de 123-l,
Córdoba, á la que consideraban
y no teniendo el maestre nada que
con fuerzas suficientes para resishacer en la corte, volvió al conventir á los que la cercaban; así se
to de San Julian, del que salió muy
verificó, y al pasar por Almería, el
luégo para tomar posesion de l\Iaalcaide
Abderrahman alojó á Aben,;acela y su tierra, despues convocó
Hud
en
la alcazaba, agasajóle con
á sus caballeros y vasallos, y se
un
banquete,
y despues lediómuerprepararon para nuevas conquistas,
te echándole en una alberca. Así
uniéndose con los de la Órden de
concluyó este ilustre y esforzado
Santiago, del partido de Mérida y
rey. Sabedor el ejército de su
villas adyacentes: lo primero que
muerte, se deshizo, volviendo cada
hicieron fué sitiar á Santa Cruz,
cual a su tierra, con lo que quedó
que no pudo tomar el maestre Arias
Córdoba sin esperanza de auxilio, lo
cuando tomó á Trujillo, y ahora lo
que
originó tal desaliento en sus de
lograron; siguiendo la conquista de
fensores, que se rindieron bajo la
algunas otras, y dando en Setiemcondicion de salvar sus vidas y que
bre por terminada la correría, pasó
dar en libertad de ir donde les coná Berlanga á dar cuenta al Rey, que
viniera; entró el Santo Rey en Cór,
se hallaba en este punto, para tener
doba el 2(l de Junio de 1236, fiesta
-eun entrevista con D. Jaime de
de San Pedro y San Pablo, se enarAragon; fué contento el rey de las
boló el estandarte en lo más alto
conquistas del maestre y le hizo
de la grande aljama, el campo crismerced de la tierra de diez yugadas
tiano le saludó con el Te 1Je11.m.
de bueyes y seis aranzadas de viElobíspo de Osma, que por ausenñas, un huerto y unas casas en Mecia
del arzobispo de Toledo bacía de
dellin y su término, dándole ade1 .
gran canciller del rey, consagró y
mas la tenencia del castillo y villa,
convirtió en basilica la soberbia
permitiéndole gozar sus rentas to&lt;I.
mezquita dé Occidente, que hoy
el tiempo que fuese maestre, y por
D. PRÓSPERO FERN.\:,,;DEZ, GENER.\L PRE,IOE\TE DE L.\ REPÚ!lLICA
mismo, a pesar de las construcúltimo le confirmó la donacion de
ciones
absurdas de que ha sido obDE
COSTA-RICA
Alcántara y su término. Vuelto a
jeto,
admiraal
que la contempla; el
sus tierras, el maestre tomó posemismo obispo celebró la primera
sion de los bienes y tenencia de l\Iemisa que en ella se ha dicl10, y des,
dellin; despuesformó encomienda en Magacela, fun- llo, mandando hacer levas que se le incorporasen;
pues, acompai'lado de los obispos de Baeza, Cuencadando un convento de freiles, caballeros y clérigos, pasó el Tajo por el puente de Alcántara, hospedóle
Pbsencia y Coria, con toda la clerecía, entonaron
y uno de éstos con titulo de prior y jurisdiccion el maestre en su convento, y á los seis dias se le
solemnemente el himno con ;que la Iglesia celeeclesiástica, constituyendo la sexta dignidad de la incorporó, al frente de seiscientos caballeros y dos
bra sus triunfos.
Órden; pasó luégo á Zalamea y dispuso fuese yo- mil infantes: el Rey pasó el Guadiana por llledellin,
Estaban sirviendo de lámparas las campanas de
blada por cristianos, pues los moros habian sido ar- y al llegará Benquerencia, que aún era de los mola iglesia compostelana, llevadas hacía dos siglos y
rojados de ella cuando la conquistó su antecesor; ros, se le presentó el alcaide llevándole pan, vino,
medio por Almanzor en hombros de cautivos cristerminado todo esto en 1235, se fuó á Alcántara, carne y otros regalos; el rey le dijo que le entrega•·
tianos, por lo que el Santo Rey ordenó que tambien
donde recibió por familiares de su Órtlen á muchas ra aquella fortaluza, pero el sagaz moro le contestó:
en hombros de moros fueran restituidas á la santa
personas, con lo que aumentó considerablemente &lt;&lt;Señor, vos vais ahora sobre Córdoba; despues que
iglesia de Santiago.
sus bi\)nes y riquezas.
la hayais ganado, yo os la entregaré y os serviré con
Los muslines, tristes y afligidos por la pérdida de
En este mismo año, los cristianos que vivian en mi persona y hacienda:» dijo esto en la creencia de
la
capital de sus Estados del Occidente, se refugiafrontera de moros se juntaron en Andújar, resuel- que no se vería obligado á ello; pasando el rey adetos á entrar en tierra de Córdoba; salióles bien la lante, cuando llegó á Córdoba se encontró con que ron en otras ciudades de Andalucía, viéndose Córcorrería, y por los moros cautivos supieron lo mal ya habian socorrido á los suyos, muchos caballeros doba muy pronto poblada por cristianos atraídos de
su celebridad y de la fertilidad y amenidad de su
guardada que estaba la ciudad, y para congraciar- de diversas partes con sus gentes, entre otros Airase con los cristianos les ofrecieron hacerlos dueños ro Perez de Castro y D. Pedro Nuflez su hermano, terreno, en términos que faltaban casas y haciendas para los nuevos pobladores.
del arrabal; aceptaron la oferta, y en el silencio de que ya estaban dentro en la Axarquía: taro bien se
El Rey se detuvo en Córdoba tres meses, dispola noche arrimaron las escalas y treparon á la mu- encontraban los maestres de Santiago y Calatrava
niendo
todas las cosas, y al maestre de San Julian
ralla;_ iban los primeros vestidos a la morisca y sa- con sus freiles y vasallos , así como otras muchas
del
Pereyro
y su Órden les recompensó con la dobían Ru lengua, apoderáronse de una torre donde gentes venidas de Castilla, Leon y Extremadura.
nacion
de
la
iglesia que se llamó de San Benito, y
hallaron cuatro sobreguardas, que, en lugar de viEstaba en Écija el rey moro Aben-Hud, prin- unas casas que se reconocían con el nombre de casitar los centinelas, dormian tres de ellos; el cuar- cipe valeroso, diligente, elocnento y diestro en
sas de Séneca, como consta en la confirmacion de
to estaba de acuerdo con los cristianos, se dió á co- sosegar y amotinar la gente; supo lo de Córdoba,
esta donacion; recibida esta merced, pidió licencia
nocer y aconsejó matasen á sus compai'leros, como pero como hacia poco había sido vencido en Jerez y
al Rey para volver á su convento; diósela D. Ferasilo hicieron, tapándoles la boca y arrojandoles Mérida, temió no le sucediera lo mismo, a pesar de
nando, encargándole requiriese al alcaide de Bende la torre abajo; fué subiendo mas gente, y ga- su valiente y numeroso ejército, si iba a su socorro
querencia el cumplimiento de su palabra, y que

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LA ILUSTRACION MILITAR

rías de la Orden de San Julian por territorios de los en Jaen con Ramon Bonifax, ciudadano tle Búrsi no la cumplia, la tomase por la fuerza de las arTemplarios,
tomando villas, matantlo y aprisionan- gos y gran marinero, armm' una tlota que le promas; hízolo así el maestre, negóse el alcaide á endo hombres y ganados, en términos que se vieron tegiese en las operaciones emprendidas y en el
tregar la fortaleza, fiado en el valor de su gente y
estar colocada Benquerencia en la cima de una sier- precisados á acudir al Rey contra el maestre de San cerco que pensaba poner á Sevilla, á cuyo objeto
ra, por la parte Norte inaccesible, sumamente difi- Julian del Pereyro, dándole por escrito todas sus salió de Ja.en para Córdoba á fin de reunirse con el
maestre de San Julian del Pereiro y sus gentes con
cultosa por Oriente y Poniente, y no muy fácil la del quejas, citando sitios y hechos, lo que no hizo e_l de
Mediodía, bien murada y torreada, con foso y bar- 'San Julian, que se limitó á exponer las suyas de otros muchos caballeros y los suyos, así como con
cabana. El maestre no tomó en cuenta nada de esto palabra. y en términos generales, el Rey dió comí- el maestre y caballeros templarios, y con el prior
sion en 6 de Octubre de 1257 para la a.veriguacion
de la Orden de San Juan y los suyos, de donde pary se apoderó de ella con muerte de no pocos de sus
tieron todos para Sevilla, estableciendo su cerco el
defensores: los que quedaron con· vida solicitaron de los hechos, sin que consten los resultados, que se
supone serian de paz y concordia, por no volverse á mártes 20 de Agosto, fiesta de San Bernardo, al que
permanecer como vasallos del Rey; Jo consultó á
éste el maestre, y les fué otorgada la gracia, por lo hacer mencion de tales discordias que duraron tan- vinieron tambien los infantes referidos y maestres
tos años.
de Santiago y Calatrava con sus tropas; duró el
que dejó fuerte guarnicion que evitase un levantaVolvientlo á la época en que dejamos el relato, te- cerco diez y seís meses, siendo fr~tG-- las esca.miento. D. Fernando premió este servicio haciennemos que el año 1240 el rey D. Fernando fué á la ramuza.s y celadas de los moros, en las que algunas
do merced á la Órden de Benquerencia y su tierra.
frontera
de Andalucía á seguir la guerra contra los veces cayeron las Ordenes militares, llevadas de su
De vuelta el maestre á su convento, fué demandado
moros,
y
tomó por armas á Ecija, Estepa, Lucena, · ,¡¡arrojo, con el que se salvaban tambien en momenél y su Orden por D. Estéban de Belmonte, maestre
tos de gran peligro; los moros vieron sus puentes
de los Templarios sobre el castillo y heredad de la Porcuna, Marchena, Cabra, Osuna, Baena, Cazalla,
Luque,
Hornachuelos,
l\lirabel,
Ft1ente
Rumié!,
Sancortados,
sus arrabales tomados, y fué tal el apriecabeza de Esparragal, ante el rey D. Fernando; aletaella
l\Ioratalla,
Zafra,
Nogen,
Rubetesa.,
Montero,
toen
que
'se
llegaron á encontrar, que no tuvieron
gaba el maestre de San Julian del Pereyro que su
Aguil~r,
Benamejís,
Zambra,
Zuheros,
Curet~potje,
más
remedio
que solicitar entrar en tratos sobro la
antecesor D. García Sanchez con sus caballeros le
Moron y otros lugares, le sirvíó en estas empresas entrega de la ciudad, tratos que terminaron bajo la
habían conquistado cuando la villa de Valencia, en
11
cqyo término estaba, y que en virtud del privilegio el maestre con sus freiles y vasallos, y estando ~n base de quedarles libre el paso con sus mujeres,
dado por D. Alfonso á la Órden, era de ésta; por su Córdoba le hizo merced de confirmar el privilegio hijos y haciendas, para irse á Céuta ú otro punto en
que el rey D. Alfonso de Leon, su padre, había dado la Peninsula., dando carta de seguridad á los que
parte, el maestre de los Templarios decía que don
al maestre su antecesor, de que siempre que vinie- prefirieran quedarse en Sevilla, parn. que en un
Fernando II de Leon, cuando ganó la primera vez la
se
á su corte, todo el tiempo que estuviera., ya fue- mes pudieran vender las cosas que no llevaran y
villa de Alcántara por los años de 111\7, le habia
se en Castilla ó Leon, se le diese á él y á seis de sus dejar Hbre la ciudad; proporcionó el rey barcos á
dado á su Órden el referido castillo y heredad; el
rey dirimió la contienda haciendo que el maestre freiles racion do su Real Casa: tiene la focha de 9 de los que pasaron á .\frica, que fueron unos 100.000,
Julio de 1240.
entre ellos el walí Abul-Ha.ssan, defensor de Sevilla,
de los Templarios ce~iera, entregando además la
En
1243,
el
maestre,
con
los
suyos,
acompañó
al
y á otros 300.000 se les &lt;lió bagajes para trasladarse
carta de donacion que D. Fernando II le dió, y en
infante D. Alfonso, hijo de D. Fernando, á la con-. á Jerez, dándoles escolta el maestre de Calatrava
cambio le hizo merced del castillo de Almorchon
quista del reino de l\lurcia; llegó el infante á Toledo con sus caballeros y ,gente.
con sus términos.
y allí llegaron tambien los embajadores de l\IohamEl 22 de Diciembre de 1248 D. yutierre, arzobispo
La muerte de Aben-llud produjo la division de
med-ben-Aly, Aben-Hud, rey de l\Iurcra, á ofrecer de Toledo, consagró la mezquita, que los moros quisus Estados; Niebla y los Algarbes tomaron jefes insieron derribar ántes de la entrega, y no se les condígenas para su gobierno; Sevilla, constituyó uno la sumision de su reino y la mitad de las rentas
reales al rey de Castilla y sus sucesores, con la con- sintió; por consejo del infante D. Alfonso, hecha la
casi republicano; Murcia, eligió emir á Mohamedconsa.gracion, se ordenó la entrada triunfal en la
ben-Aly-Aben-Hud, y Arjona proclamó á l\Iohammed- dicion de quedar éstos obligados á defenderle de
propios
y
extraños,
y
muy
particularmente
del
rey
ciudad despues de la ceremoui.a de la entrega &lt;le
Abu-Abdallah-ben-Yussuf el Ansar, y conocido_luémoro de Granada Alhamar; vino en ello el infante sus llaves, en la forma si3 uiente: precedían las trogo con el nombre de Alhamar (el Bermejo), el que
pas sitiadoras, á las que segu~an los eclesiásticos en
con su sagacidad logró que Guadix, Huesca, Mála- sin consultar á su padre, por la urgencia del caso,
y partió despues que los embajadores á tomar po- ordenada y devota proresion, cantando el Te Deur,1;
ga, Jaen y Granada le tomaran tambien por su Rey
sesion del reino, guarneciéndole con sus tropas, y
entre ellos iba el confesor del rey, D. Pedro Gonzay señor, con lo cual se originó el reino de Granada,
que subsistió con gran brillo y poder durante si- muy especialmente Murcia y su castillo. No se con- lez Telmo, dominico y compañero de Santo Dominformaron con lo pacta.do los moros de Lorca, Mula y go, San Pedro Nolasco, fundador de las Ordenes &lt;le
glos, representando el último dominio de los musulmanes en Espafla, como Córdoba representó glo- Cartagena, y no teniendo D. Alfonso fuerzas para la Merced, los obispos de Astorga, Segovia, Palenriosamente el primero, verificándose, con rara coin- obligarles á ello, satisfecho con lo alcanza.do, dió la cía., Cartagena, Jaen, Córdoba, Cuenca, Avila, Covuelta á Castilla, encontrando á su padre en Tole- ria y Marruecos, les presidía el arzobispo de Toledo,
cidencia, el nacimiento del uno al morir el otro.
do,
ya restablecido dela enfermedad que le impidió seguía la imágen de la Virgen que el Santo Rey lle.\lhamar era hijo de unos labradores ó carreteros
ponerse
al frente del ejército; ambos pasaron á Búr- vaba consigo, puesta en un vistoso y rico carro&lt;'~de Arjona; recibió una educacion superior á su nagos,
y
al
poco tiempo supo que su herma.no D. Ro- coita.do por el r~¡ c?~ los inf~ntes, maestros de tocimiento: de costumbres austeras y frugales, se disdas las Ordenes m1lltares c1tatlas, comentladores,
tinguía. por su valor, prudencia, dulzura y amor á drigo había. sido vencido y derrotado por los moros
de
Granada,
que
seguían
recorriendo
tierra
de
criscaballeros
y ricos-homes: entraron por la puerta que
las grandes empresas, como lo acreditó contributianos
con
notable
daño,
sin
encontrar
resistencia.;
se
llamó
la
Real, y se dirigieron á la mezquita. conyendo á aniquilar el poder de los Almohades, haresolvió
el
rey
marchar
á
Andalucía,
y
desde
luégo
sagrada
á
la
Virgen, cuya imágen se puso en el alciéndose luégo rival de Aben-Hud, y concluyendo
mandó á su hijo á l\lurcia para aquietar los ánimos tar mayor, haciéndose los divinos oficios con gra:1
por constituir un nuevo reino musulman, haciendo
de sus· nuevos vasallos.
solemnidad.
á. Granada su capital.
Asi
lo
hizo
el
infante,
marchando
á
la
ciudad
de
El rey concedía mercedes á los que le servian e·1
Este maestre y sus freiles gozaron de gran favor
Murcia., y de alli pasó á Mula, que tomó, y árecorrer el cerco de Sevilla, para animarles en su conquista,
con el papa Gregorio IX, al que en 1237 acudieron
y tocóle al maestre de de San Julian del Pereiro la
para que confirmase cuantas gracias tenían ya con- y talar los campos de Lorca y Cartagena., cuyas
ciudades,
atemorizadas,
se
le
entrega.ron;
acompaconcesion de una barca en el rio Gui\diana, al paso
cedidas, les otorgase otras nuevas, y ampara.se en
ña.ron
en
esta
ocasion
al
infante
los
maestres
de
por l\ledellin, y 1.300 maravedís chicos de renta en
sus derechos de jurisdiccion, que varios prelados
Santiago
y
San
Julian
del
Pereiro,
con
sus
caballela
de Sevilla, cuando se gana.so, que le cambió por
no querían reconocerlas, todo lo cual lograron; al
ros;
recipió
éste,
por
premio
de
sus
servicios,
el
unos
molinos en el río Guadaira., junto al puente
afio siguiente le suplicaron indulgencia plenaria
castillo
de
Alcocer
con
sus
tierras.
Acaeció
esto
en
por
donde
pasó el ejército, con sus casas, pesquepara los que muriesen bajo las banderas de la Órrías y demas adherentes, con tres aranza.das lle
den, lo que tambien concedió por bula dada el 31 de el año 12-i.3, y continuó luégo D. Alfonso en el reino
Mayo. Con esta misma fecha les confirm.'., en todos de l\lurcia con parte de sus tropas, en union del huerta y una do viña frente de San Ponce, en ar¡uelos bienes que el maestre de Calatrava y su Órden maestre de San Julian y los suyos, marchando el lla parte del Guadalquivir; tiene esta ces ion la fecl1a
les liabía dado en el reino de Leon; alentados con de Santiago con sus caballeros y otros ricos-homes de 21 de Octubre de 1248.
(Se continuará,.)
tantos favores, acudieron en queja contra la órden á Mártos á reunirse con el rey D. Fernando, áfin de
ANGEL ALV.\REZ DE AR.\L'JO y Ct:.ELL,m.
de los Templarios, que les tenía ocupada la villa de ayudarle en la. conquista del reino de Jaen, que tenia
proyectada:
se
entregó
esta
ciudad
en
1247
sin
Ronda hacia 30 años, y 15 que les había uespojado
haber llegado á romperse las hostilidades, porque
de 2.000 ovejas, reclamando restitucion de frutos y
CORRESPONDENCIA CON LOS SUSCRlTORES
emolumentos de tau largo tiempo, que estimaban el rey de Granada, á quien pertenecía, lo consideró
conveniente
á
sus
intereses,
á
fin
de
hacer
fácilD.
P. E.-San Sebastia.n.-Recibidas 9 pesetas.
en 10.000 ducados de oro por lo que hacía á Ronda,
D. D. P.-Pamplona.- ldem 41,50 id.
mente
las
paces
y
aliarse
con
el
Salilto
Rey,
el
cual
y en 40.000 por las ovejas, contando con lo que en
D. F. R. C.-Oiudad-Rodrigo.-Id. 4,50 id.
quince años pudieron multiplicarse: el Papa some- pasó á conquistar otras ciudades y pueblos de AnD. l\I. C.- Padron.-ld. 9 id.
da.lucía;
rindió
á
Alcalá
de
Guadaira.,
taló
los
camtió el asunto al maestre, tesorero y á Pedro, canóniD..\. Y.-Cádiz.-Id. 4,50 id.
D. B. O.-Santander.-ld.18 íd.
go de la iglesia de Talavera, por su cercanía á la de pos de Carmona, envió á que hicieran lo mismo en
Ateneo artístico literario de Seo de Urgel.- Idem
Ronda. Citamos este pleito porque fué muy ruidoso. los campos de Jerez, al rey de Granada, su nuevo
4,50 id.
aliado,
con
el
maestre
de
Calatrava,
y
al
infante
Los Templarios se negaron á consentir lo que los
D. J S.- Figueras.-Id. 22,50 id.
jueces determinaron, resistieron por la fuerza, fue- D. Enrique, su hijo, y al infante p. Alfonso, su herD. A. G.-Almagro.-Id. 12 id.
ronexcomulgados, y hasta lo fué el maestre por sen- mano, con el maestre de Santiago, los mandó á corImp. de E, Rubiños, plaza de la PaJa, 7, Madrid.
tencia de 31 de Mayo de 12.J.3, originándose corre- rer la tierra &lt;le Sevilla, en tanto que él concertaba

REVISTA

20 DE JULIO DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACIÓN Y REDACCION

TOMO 2.0 -NúM. 32

Aimirantet 2, quintuplicado.

1

e~ su. primer estado caótico de una vaga con- d~d; la enfermedad y la guerra. Por esto la
1
GRADAJ?OS: Excmo. Sr. Teniente Ge11eral D. Agustín ciencia.
m1s10n de los Gobiernos es evitar esas monsde Burgos y Llamas.-Modelo de buque acoraza•
El puerto de Taiwan y el arsenal deFu-Tchu truosidades de egoísmo, que son las verdaded_o, en proyecto, para el aumento de nuestra marma ~e guerra.-Incendio de la Real Armería
pasarán pronto al dominio de Francia, y el vi- ras causas del desórden y el malestar general.
OCU\'r1~0 en la noche del 9 del actual.-Yista pa~
noram1ca del ensanche Noreste de Madrid (dibujo rey Li-Hung-Tchang, aliado de ésta, llegará tal El cólera vendrá á Madrid si siguen constru.
de D. A. de Caula, grabado de Soler).-Antigua vez á ser el encargad9 de una trasformacion yéndose casas de corredores interiores, con
fortal~za .de Bayon~: puerta del Parque.-Tone radic!Iisima en el imperiq.
doce ó cato1·ce celdas en cada cor1·edor·, si
del Prmc1pe, en la fortaleza de Bayona.
-Sucederá lo mismo á otros países salvajes; y siguen vendiéndose alimentos adulterados en
TEX!o: &lt;;;rónica.:-Excmo. Sr. Teniente General don áun aquéllos que, como el nuestro, presumen
mercados como el de la plaza del Cármen, peo·
Aou_s~m de Burgos. y Llamas.-Modelo de buque
acm azado. -Incendio de la Armería Real.-Vista de muy civilizaoos, si no apresuran por todos res que los de Marruecos; y si siguen, en fin,
genera._! del ensanche N. E. de l\Iadrid.-Antigua
fortaleza de B~yona, y To~re del Príncipe de la mis- los medios posibles la difusion de la ciencia, estas aglomeraciones ·de g~nte, estas grandes
ma.-Naturahstas é idealistas: rontestacion á una podrán dar pretexto á invasiones extranJ· eras
. natural de inevitables vio-' ciudades, que ha condenado el doctor Ifoch en
carta del S1·. D. Yictor Balaguer, por D. Eduardo
con
su
corteJo
nombre de la ciencia y de la salud.
Lopez _Bago.:-La piedad del ~ron_ce (poesía), por
~. Jose ~e Sdes.-La explorac1011 irregular por la lencias.
Enseñanza científica, enseñanza de la higiemf~nteria (continuacion), por D. Clemente Cano
ne: h~ aquí lo que necesitamos; hé aquí lo que
temen te de i~1~antería.-Dos palabras sobre la lo2
cura en los militares, por D. C. L..\drada.-BiblioEl cólera continúa monopolizando por com. necesita, sobre todo, nuestra mujer, sólo ocugrl':fía.-Los héroes dP. Filipinas: el cabo de infanpada de perjudicar su cuerpo con fútiles ata.
ter1a de m~rina José Fernandez, por D. Pío A. de plato la atencion general. Hasta Gordon pare
Pazos -~p1gra.mas, por D. C. de Alvear.-Corres- ce enteramente olvidado. Se ha vuelto á hablar víos, ya abriéndose las orejas, como las salvapon~enc1a con los suscritores.-Anuncios.-~obre
1:ub1erta, por D. Eduardo de Palacio.-Yarieda- de su muerte, pero nada aún se sabe con com- · je~, para colocar inútiles pendientes, ya oprides.-Obras de D. Emilio Bonelli.
plata certidumbre. Sólo, sí, que la insurreccion miendo su muñeca con igualmente inútiles
d.el Sudan no decrece, y que Inglaterra acari- pulseras, ya aprisionando su pié en bota de ta.
c'.a la esperanza de no traer mayor complica- · con contrario á todas las más elementales remon al actual- estado de su política internacio- glas de descanso del cuerpo sobre la línea de
CRÓNICA
nal con la próxima Conferencia.
gravedad; ya, en fin, creándose neceaidades
~o que está pasando en Uhina viene á con Por lo damas, todo se vuelven partes sanita- facticias, que son siempre el gérmen de la de•
firmar lo que tantas veces hemos dicho nos- ~ios y ~oticias de aislamiento, y ruina para las
pravacion ó la locura.
otros: la ley de la vida en el órden material es
mdu.stricts~s. poblaci?nes invadidas por la epila evolucion, y en el órden intelectual moral demia colerica. Nadie piensa más que en aislar
Pocas noticias militares. Eu las Córtes sólo
social, el progreso. O progresar, 6 per~cer: tai á los atacados; aquí, en España, en Madrid, ha
parece haberse presentado el proyecto relativo
es el dilema. Turquía, el Egipto, y ahora mis- d~~o un periódico una noticia espantosa: un
á destinos civiles para los sarg~ntos. ·
mo China, sufren los efectos de esta inexora- muo ha muerto del tifus enteramente abandoEl proyecto reserva á los sargentos que
ble le!, y se ven obligado~ á -trasformarse y nado. Y á la verdad, no es que nosotros exijatengan doce a!ios de servicios on activo y de
cambiar sus .costumbres, ajustándolas á un mos un~ abnegacion personal de que sólo pueéstos cuatro de sargento, los destinos civiles
c~erto fondo de reglás inflexibles que la cien . de dar eJemplo el hombre, pues sabido es que
de 1.000 pesetas arriba. Los de 1.000 para
eta va esclareciendo y precisando, y la conduc- hay pocos hombres, aunque por consideracioabajo se adjudicarán á los cabos y soldados
ta humana no puede en manera alguna eludir. nes de estructura é hipócrita condescendencia
que cuenten v_einte años de servicio, siempre
El hombre biológico1 el hombre predominan- esta denominacion se haya extendido extraorque no haya sargentos que lo soliciten.
temente animal, el bárbaro, el salvaje, el mons- dinariamente. No: nosotros no pedimos al rico
. ~s imposible dejar de aplaudir esta dispotruo de pasiones y egoismos que todavía ·pu- por ejempl~, que ponga en riesgo su persona:
s1c10n, pero falta ver cómo se practica.
lula en la mayor parte de las regione,s del glo- que él considerará seguramente como la más
Este es siempr~ el punto árduo en España,
bo, será al fin vencido por el hombre-Cristo
p~eciosa y .necesaria en el mundo; pero le pe- y parece que hubiera debido consignarse más
qi;e se sacrifica por la causa del bien, y com'. dim.os el dmero que le sobra; le pedimos el diclara y terminantemente que los destino.1 exb~te (~n cualesquiera condiciones, aquí solo nero que. dilapida, la riqueza que derrocha; y 1
presados no podrán p1·ove-erse, bajo ningun
é mdefenso, allá armado y poderoso), por la se lo pedimos en nombre de su propio interes,
concepto~ más que en los sargentos que pronoble ~a~sa de la iniciacion en la cultura ge. porque esas grandes masas de personas como
ponga el ministel'io de la Guerra.
neral o científica, único medio de formar una él, que necesitan asearse, vestirse, alimentarse:
ba extension de esta medida á la clase de
~erdade:ª. raza do hombres que puedan j usti _ esos har~posos_ del sótano ó la bohardilla,
jefes y oficiales daría solucion á ese difícil
fi~ar. sufi~tente~ente su natural aspiracion á él no ~mere mirar siquiera desde el elegante
problema, que á cada momento que pasa va
d~~tmgim·se bien del resto de la escala zooló- car-ruaJe que le conduce al teatrn 6 á los toros·
agravándose
en términos de dificultar la
gica.
esos mismos miserables envenenan paulatina'. existencia normal del ejército.
El Imperio de la China, tanto tiempo triun- mente la atmósfera de la casa y de la calle
,y
.Atfo no se sabe cómo se planteará, ó con
fante en su tEinaz propósito de permanecer ai~. ?rean_ 1a pes~e, que á la larga no deja de hacer
qué criterio se aplicará lo acord~o sobre el
lado del resto del mundo, 'ha cedido ya al argu- mv:as10n :traidora ha!lia en las más escondidas
aumento de sueldos. Punto es éste, como el u.el
mento de la violencia, el solo eficaz contra los Y cuidadas habitaciones del poderoso.
1 excedente, que el ministro de la Guerra estupueblos bárbaros, y bajo sus propios esfuerzo
Convénzanse todos los grandes egoistas de
de resistencia caerá tal vez el decantado Celests I la tierra, de q~e ningun hombre tie e derecho dia: con asiduidad. ¡Qué gran triunfo si loo-ra•
11
I
.
e
ra hallar una solucion satisfacltoria al problemper10, que hasta en su titulo nos ofrece una á lo supérfluo miéntras otro hombre carezca
ma! Y no hay remedio: la solucion es necesamues~ra. de la inagotable supersticion y vani- ' de lo necesado; de que la natÚraleza es infle' ria y urgente. Estos mismos dias, cuando
dad s1miana, que caracteriza á la humanidad xible, Y que emplea como freno á la inmoraJiveíamos cruzar las calles de Madrid á esos jó.

.

qu;

�</text>
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. 1

LA ILUSTRACION MILITAR

rías de la Orden de San Julian por territorios de los en Jaen con Ramon Bonifax, ciudadano tle Búrsi no la cumplia, la tomase por la fuerza de las arTemplarios,
tomando villas, matantlo y aprisionan- gos y gran marinero, armm' una tlota que le promas; hízolo así el maestre, negóse el alcaide á endo hombres y ganados, en términos que se vieron tegiese en las operaciones emprendidas y en el
tregar la fortaleza, fiado en el valor de su gente y
estar colocada Benquerencia en la cima de una sier- precisados á acudir al Rey contra el maestre de San cerco que pensaba poner á Sevilla, á cuyo objeto
ra, por la parte Norte inaccesible, sumamente difi- Julian del Pereyro, dándole por escrito todas sus salió de Ja.en para Córdoba á fin de reunirse con el
maestre de San Julian del Pereiro y sus gentes con
cultosa por Oriente y Poniente, y no muy fácil la del quejas, citando sitios y hechos, lo que no hizo e_l de
Mediodía, bien murada y torreada, con foso y bar- 'San Julian, que se limitó á exponer las suyas de otros muchos caballeros y los suyos, así como con
cabana. El maestre no tomó en cuenta nada de esto palabra. y en términos generales, el Rey dió comí- el maestre y caballeros templarios, y con el prior
sion en 6 de Octubre de 1257 para la a.veriguacion
de la Orden de San Juan y los suyos, de donde pary se apoderó de ella con muerte de no pocos de sus
tieron todos para Sevilla, estableciendo su cerco el
defensores: los que quedaron con· vida solicitaron de los hechos, sin que consten los resultados, que se
supone serian de paz y concordia, por no volverse á mártes 20 de Agosto, fiesta de San Bernardo, al que
permanecer como vasallos del Rey; Jo consultó á
éste el maestre, y les fué otorgada la gracia, por lo hacer mencion de tales discordias que duraron tan- vinieron tambien los infantes referidos y maestres
tos años.
de Santiago y Calatrava con sus tropas; duró el
que dejó fuerte guarnicion que evitase un levantaVolvientlo á la época en que dejamos el relato, te- cerco diez y seís meses, siendo fr~tG-- las esca.miento. D. Fernando premió este servicio haciennemos que el año 1240 el rey D. Fernando fué á la ramuza.s y celadas de los moros, en las que algunas
do merced á la Órden de Benquerencia y su tierra.
frontera
de Andalucía á seguir la guerra contra los veces cayeron las Ordenes militares, llevadas de su
De vuelta el maestre á su convento, fué demandado
moros,
y
tomó por armas á Ecija, Estepa, Lucena, · ,¡¡arrojo, con el que se salvaban tambien en momenél y su Orden por D. Estéban de Belmonte, maestre
tos de gran peligro; los moros vieron sus puentes
de los Templarios sobre el castillo y heredad de la Porcuna, Marchena, Cabra, Osuna, Baena, Cazalla,
Luque,
Hornachuelos,
l\lirabel,
Ft1ente
Rumié!,
Sancortados,
sus arrabales tomados, y fué tal el apriecabeza de Esparragal, ante el rey D. Fernando; aletaella
l\Ioratalla,
Zafra,
Nogen,
Rubetesa.,
Montero,
toen
que
'se
llegaron á encontrar, que no tuvieron
gaba el maestre de San Julian del Pereyro que su
Aguil~r,
Benamejís,
Zambra,
Zuheros,
Curet~potje,
más
remedio
que solicitar entrar en tratos sobro la
antecesor D. García Sanchez con sus caballeros le
Moron y otros lugares, le sirvíó en estas empresas entrega de la ciudad, tratos que terminaron bajo la
habían conquistado cuando la villa de Valencia, en
11
cqyo término estaba, y que en virtud del privilegio el maestre con sus freiles y vasallos, y estando ~n base de quedarles libre el paso con sus mujeres,
dado por D. Alfonso á la Órden, era de ésta; por su Córdoba le hizo merced de confirmar el privilegio hijos y haciendas, para irse á Céuta ú otro punto en
que el rey D. Alfonso de Leon, su padre, había dado la Peninsula., dando carta de seguridad á los que
parte, el maestre de los Templarios decía que don
al maestre su antecesor, de que siempre que vinie- prefirieran quedarse en Sevilla, parn. que en un
Fernando II de Leon, cuando ganó la primera vez la
se
á su corte, todo el tiempo que estuviera., ya fue- mes pudieran vender las cosas que no llevaran y
villa de Alcántara por los años de 111\7, le habia
se en Castilla ó Leon, se le diese á él y á seis de sus dejar Hbre la ciudad; proporcionó el rey barcos á
dado á su Órden el referido castillo y heredad; el
rey dirimió la contienda haciendo que el maestre freiles racion do su Real Casa: tiene la focha de 9 de los que pasaron á .\frica, que fueron unos 100.000,
Julio de 1240.
entre ellos el walí Abul-Ha.ssan, defensor de Sevilla,
de los Templarios ce~iera, entregando además la
En
1243,
el
maestre,
con
los
suyos,
acompañó
al
y á otros 300.000 se les &lt;lió bagajes para trasladarse
carta de donacion que D. Fernando II le dió, y en
infante D. Alfonso, hijo de D. Fernando, á la con-. á Jerez, dándoles escolta el maestre de Calatrava
cambio le hizo merced del castillo de Almorchon
quista del reino de l\lurcia; llegó el infante á Toledo con sus caballeros y ,gente.
con sus términos.
y allí llegaron tambien los embajadores de l\IohamEl 22 de Diciembre de 1248 D. yutierre, arzobispo
La muerte de Aben-llud produjo la division de
med-ben-Aly, Aben-Hud, rey de l\Iurcra, á ofrecer de Toledo, consagró la mezquita, que los moros quisus Estados; Niebla y los Algarbes tomaron jefes insieron derribar ántes de la entrega, y no se les condígenas para su gobierno; Sevilla, constituyó uno la sumision de su reino y la mitad de las rentas
reales al rey de Castilla y sus sucesores, con la con- sintió; por consejo del infante D. Alfonso, hecha la
casi republicano; Murcia, eligió emir á Mohamedconsa.gracion, se ordenó la entrada triunfal en la
ben-Aly-Aben-Hud, y Arjona proclamó á l\Iohammed- dicion de quedar éstos obligados á defenderle de
propios
y
extraños,
y
muy
particularmente
del
rey
ciudad despues de la ceremoui.a de la entrega &lt;le
Abu-Abdallah-ben-Yussuf el Ansar, y conocido_luémoro de Granada Alhamar; vino en ello el infante sus llaves, en la forma si3 uiente: precedían las trogo con el nombre de Alhamar (el Bermejo), el que
pas sitiadoras, á las que segu~an los eclesiásticos en
con su sagacidad logró que Guadix, Huesca, Mála- sin consultar á su padre, por la urgencia del caso,
y partió despues que los embajadores á tomar po- ordenada y devota proresion, cantando el Te Deur,1;
ga, Jaen y Granada le tomaran tambien por su Rey
sesion del reino, guarneciéndole con sus tropas, y
entre ellos iba el confesor del rey, D. Pedro Gonzay señor, con lo cual se originó el reino de Granada,
que subsistió con gran brillo y poder durante si- muy especialmente Murcia y su castillo. No se con- lez Telmo, dominico y compañero de Santo Dominformaron con lo pacta.do los moros de Lorca, Mula y go, San Pedro Nolasco, fundador de las Ordenes &lt;le
glos, representando el último dominio de los musulmanes en Espafla, como Córdoba representó glo- Cartagena, y no teniendo D. Alfonso fuerzas para la Merced, los obispos de Astorga, Segovia, Palenriosamente el primero, verificándose, con rara coin- obligarles á ello, satisfecho con lo alcanza.do, dió la cía., Cartagena, Jaen, Córdoba, Cuenca, Avila, Covuelta á Castilla, encontrando á su padre en Tole- ria y Marruecos, les presidía el arzobispo de Toledo,
cidencia, el nacimiento del uno al morir el otro.
do,
ya restablecido dela enfermedad que le impidió seguía la imágen de la Virgen que el Santo Rey lle.\lhamar era hijo de unos labradores ó carreteros
ponerse
al frente del ejército; ambos pasaron á Búr- vaba consigo, puesta en un vistoso y rico carro&lt;'~de Arjona; recibió una educacion superior á su nagos,
y
al
poco tiempo supo que su herma.no D. Ro- coita.do por el r~¡ c?~ los inf~ntes, maestros de tocimiento: de costumbres austeras y frugales, se disdas las Ordenes m1lltares c1tatlas, comentladores,
tinguía. por su valor, prudencia, dulzura y amor á drigo había. sido vencido y derrotado por los moros
de
Granada,
que
seguían
recorriendo
tierra
de
criscaballeros
y ricos-homes: entraron por la puerta que
las grandes empresas, como lo acreditó contributianos
con
notable
daño,
sin
encontrar
resistencia.;
se
llamó
la
Real, y se dirigieron á la mezquita. conyendo á aniquilar el poder de los Almohades, haresolvió
el
rey
marchar
á
Andalucía,
y
desde
luégo
sagrada
á
la
Virgen, cuya imágen se puso en el alciéndose luégo rival de Aben-Hud, y concluyendo
mandó á su hijo á l\lurcia para aquietar los ánimos tar mayor, haciéndose los divinos oficios con gra:1
por constituir un nuevo reino musulman, haciendo
de sus· nuevos vasallos.
solemnidad.
á. Granada su capital.
Asi
lo
hizo
el
infante,
marchando
á
la
ciudad
de
El rey concedía mercedes á los que le servian e·1
Este maestre y sus freiles gozaron de gran favor
Murcia., y de alli pasó á Mula, que tomó, y árecorrer el cerco de Sevilla, para animarles en su conquista,
con el papa Gregorio IX, al que en 1237 acudieron
y tocóle al maestre de de San Julian del Pereiro la
para que confirmase cuantas gracias tenían ya con- y talar los campos de Lorca y Cartagena., cuyas
ciudades,
atemorizadas,
se
le
entrega.ron;
acompaconcesion de una barca en el rio Gui\diana, al paso
cedidas, les otorgase otras nuevas, y ampara.se en
ña.ron
en
esta
ocasion
al
infante
los
maestres
de
por l\ledellin, y 1.300 maravedís chicos de renta en
sus derechos de jurisdiccion, que varios prelados
Santiago
y
San
Julian
del
Pereiro,
con
sus
caballela
de Sevilla, cuando se gana.so, que le cambió por
no querían reconocerlas, todo lo cual lograron; al
ros;
recipió
éste,
por
premio
de
sus
servicios,
el
unos
molinos en el río Guadaira., junto al puente
afio siguiente le suplicaron indulgencia plenaria
castillo
de
Alcocer
con
sus
tierras.
Acaeció
esto
en
por
donde
pasó el ejército, con sus casas, pesquepara los que muriesen bajo las banderas de la Órrías y demas adherentes, con tres aranza.das lle
den, lo que tambien concedió por bula dada el 31 de el año 12-i.3, y continuó luégo D. Alfonso en el reino
Mayo. Con esta misma fecha les confirm.'., en todos de l\lurcia con parte de sus tropas, en union del huerta y una do viña frente de San Ponce, en ar¡uelos bienes que el maestre de Calatrava y su Órden maestre de San Julian y los suyos, marchando el lla parte del Guadalquivir; tiene esta ces ion la fecl1a
les liabía dado en el reino de Leon; alentados con de Santiago con sus caballeros y otros ricos-homes de 21 de Octubre de 1248.
(Se continuará,.)
tantos favores, acudieron en queja contra la órden á Mártos á reunirse con el rey D. Fernando, áfin de
ANGEL ALV.\REZ DE AR.\L'JO y Ct:.ELL,m.
de los Templarios, que les tenía ocupada la villa de ayudarle en la. conquista del reino de Jaen, que tenia
proyectada:
se
entregó
esta
ciudad
en
1247
sin
Ronda hacia 30 años, y 15 que les había uespojado
haber llegado á romperse las hostilidades, porque
de 2.000 ovejas, reclamando restitucion de frutos y
CORRESPONDENCIA CON LOS SUSCRlTORES
emolumentos de tau largo tiempo, que estimaban el rey de Granada, á quien pertenecía, lo consideró
conveniente
á
sus
intereses,
á
fin
de
hacer
fácilD.
P. E.-San Sebastia.n.-Recibidas 9 pesetas.
en 10.000 ducados de oro por lo que hacía á Ronda,
D. D. P.-Pamplona.- ldem 41,50 id.
mente
las
paces
y
aliarse
con
el
Salilto
Rey,
el
cual
y en 40.000 por las ovejas, contando con lo que en
D. F. R. C.-Oiudad-Rodrigo.-Id. 4,50 id.
quince años pudieron multiplicarse: el Papa some- pasó á conquistar otras ciudades y pueblos de AnD. l\I. C.- Padron.-ld. 9 id.
da.lucía;
rindió
á
Alcalá
de
Guadaira.,
taló
los
camtió el asunto al maestre, tesorero y á Pedro, canóniD..\. Y.-Cádiz.-Id. 4,50 id.
D. B. O.-Santander.-ld.18 íd.
go de la iglesia de Talavera, por su cercanía á la de pos de Carmona, envió á que hicieran lo mismo en
Ateneo artístico literario de Seo de Urgel.- Idem
Ronda. Citamos este pleito porque fué muy ruidoso. los campos de Jerez, al rey de Granada, su nuevo
4,50 id.
aliado,
con
el
maestre
de
Calatrava,
y
al
infante
Los Templarios se negaron á consentir lo que los
D. J S.- Figueras.-Id. 22,50 id.
jueces determinaron, resistieron por la fuerza, fue- D. Enrique, su hijo, y al infante p. Alfonso, su herD. A. G.-Almagro.-Id. 12 id.
ronexcomulgados, y hasta lo fué el maestre por sen- mano, con el maestre de Santiago, los mandó á corImp. de E, Rubiños, plaza de la PaJa, 7, Madrid.
tencia de 31 de Mayo de 12.J.3, originándose corre- rer la tierra &lt;le Sevilla, en tanto que él concertaba

REVISTA

20 DE JULIO DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACIÓN Y REDACCION

TOMO 2.0 -NúM. 32

Aimirantet 2, quintuplicado.

1

e~ su. primer estado caótico de una vaga con- d~d; la enfermedad y la guerra. Por esto la
1
GRADAJ?OS: Excmo. Sr. Teniente Ge11eral D. Agustín ciencia.
m1s10n de los Gobiernos es evitar esas monsde Burgos y Llamas.-Modelo de buque acoraza•
El puerto de Taiwan y el arsenal deFu-Tchu truosidades de egoísmo, que son las verdaded_o, en proyecto, para el aumento de nuestra marma ~e guerra.-Incendio de la Real Armería
pasarán pronto al dominio de Francia, y el vi- ras causas del desórden y el malestar general.
OCU\'r1~0 en la noche del 9 del actual.-Yista pa~
noram1ca del ensanche Noreste de Madrid (dibujo rey Li-Hung-Tchang, aliado de ésta, llegará tal El cólera vendrá á Madrid si siguen constru.
de D. A. de Caula, grabado de Soler).-Antigua vez á ser el encargad9 de una trasformacion yéndose casas de corredores interiores, con
fortal~za .de Bayon~: puerta del Parque.-Tone radic!Iisima en el imperiq.
doce ó cato1·ce celdas en cada cor1·edor·, si
del Prmc1pe, en la fortaleza de Bayona.
-Sucederá lo mismo á otros países salvajes; y siguen vendiéndose alimentos adulterados en
TEX!o: &lt;;;rónica.:-Excmo. Sr. Teniente General don áun aquéllos que, como el nuestro, presumen
mercados como el de la plaza del Cármen, peo·
Aou_s~m de Burgos. y Llamas.-Modelo de buque
acm azado. -Incendio de la Armería Real.-Vista de muy civilizaoos, si no apresuran por todos res que los de Marruecos; y si siguen, en fin,
genera._! del ensanche N. E. de l\Iadrid.-Antigua
fortaleza de B~yona, y To~re del Príncipe de la mis- los medios posibles la difusion de la ciencia, estas aglomeraciones ·de g~nte, estas grandes
ma.-Naturahstas é idealistas: rontestacion á una podrán dar pretexto á invasiones extranJ· eras
. natural de inevitables vio-' ciudades, que ha condenado el doctor Ifoch en
carta del S1·. D. Yictor Balaguer, por D. Eduardo
con
su
corteJo
nombre de la ciencia y de la salud.
Lopez _Bago.:-La piedad del ~ron_ce (poesía), por
~. Jose ~e Sdes.-La explorac1011 irregular por la lencias.
Enseñanza científica, enseñanza de la higiemf~nteria (continuacion), por D. Clemente Cano
ne: h~ aquí lo que necesitamos; hé aquí lo que
temen te de i~1~antería.-Dos palabras sobre la lo2
cura en los militares, por D. C. L..\drada.-BiblioEl cólera continúa monopolizando por com. necesita, sobre todo, nuestra mujer, sólo ocugrl':fía.-Los héroes dP. Filipinas: el cabo de infanpada de perjudicar su cuerpo con fútiles ata.
ter1a de m~rina José Fernandez, por D. Pío A. de plato la atencion general. Hasta Gordon pare
Pazos -~p1gra.mas, por D. C. de Alvear.-Corres- ce enteramente olvidado. Se ha vuelto á hablar víos, ya abriéndose las orejas, como las salvapon~enc1a con los suscritores.-Anuncios.-~obre
1:ub1erta, por D. Eduardo de Palacio.-Yarieda- de su muerte, pero nada aún se sabe con com- · je~, para colocar inútiles pendientes, ya oprides.-Obras de D. Emilio Bonelli.
plata certidumbre. Sólo, sí, que la insurreccion miendo su muñeca con igualmente inútiles
d.el Sudan no decrece, y que Inglaterra acari- pulseras, ya aprisionando su pié en bota de ta.
c'.a la esperanza de no traer mayor complica- · con contrario á todas las más elementales remon al actual- estado de su política internacio- glas de descanso del cuerpo sobre la línea de
CRÓNICA
nal con la próxima Conferencia.
gravedad; ya, en fin, creándose neceaidades
~o que está pasando en Uhina viene á con Por lo damas, todo se vuelven partes sanita- facticias, que son siempre el gérmen de la de•
firmar lo que tantas veces hemos dicho nos- ~ios y ~oticias de aislamiento, y ruina para las
pravacion ó la locura.
otros: la ley de la vida en el órden material es
mdu.stricts~s. poblaci?nes invadidas por la epila evolucion, y en el órden intelectual moral demia colerica. Nadie piensa más que en aislar
Pocas noticias militares. Eu las Córtes sólo
social, el progreso. O progresar, 6 per~cer: tai á los atacados; aquí, en España, en Madrid, ha
parece haberse presentado el proyecto relativo
es el dilema. Turquía, el Egipto, y ahora mis- d~~o un periódico una noticia espantosa: un
á destinos civiles para los sarg~ntos. ·
mo China, sufren los efectos de esta inexora- muo ha muerto del tifus enteramente abandoEl proyecto reserva á los sargentos que
ble le!, y se ven obligado~ á -trasformarse y nado. Y á la verdad, no es que nosotros exijatengan doce a!ios de servicios on activo y de
cambiar sus .costumbres, ajustándolas á un mos un~ abnegacion personal de que sólo pueéstos cuatro de sargento, los destinos civiles
c~erto fondo de reglás inflexibles que la cien . de dar eJemplo el hombre, pues sabido es que
de 1.000 pesetas arriba. Los de 1.000 para
eta va esclareciendo y precisando, y la conduc- hay pocos hombres, aunque por consideracioabajo se adjudicarán á los cabos y soldados
ta humana no puede en manera alguna eludir. nes de estructura é hipócrita condescendencia
que cuenten v_einte años de servicio, siempre
El hombre biológico1 el hombre predominan- esta denominacion se haya extendido extraorque no haya sargentos que lo soliciten.
temente animal, el bárbaro, el salvaje, el mons- dinariamente. No: nosotros no pedimos al rico
. ~s imposible dejar de aplaudir esta dispotruo de pasiones y egoismos que todavía ·pu- por ejempl~, que ponga en riesgo su persona:
s1c10n, pero falta ver cómo se practica.
lula en la mayor parte de las regione,s del glo- que él considerará seguramente como la más
Este es siempr~ el punto árduo en España,
bo, será al fin vencido por el hombre-Cristo
p~eciosa y .necesaria en el mundo; pero le pe- y parece que hubiera debido consignarse más
qi;e se sacrifica por la causa del bien, y com'. dim.os el dmero que le sobra; le pedimos el diclara y terminantemente que los destino.1 exb~te (~n cualesquiera condiciones, aquí solo nero que. dilapida, la riqueza que derrocha; y 1
presados no podrán p1·ove-erse, bajo ningun
é mdefenso, allá armado y poderoso), por la se lo pedimos en nombre de su propio interes,
concepto~ más que en los sargentos que pronoble ~a~sa de la iniciacion en la cultura ge. porque esas grandes masas de personas como
ponga el ministel'io de la Guerra.
neral o científica, único medio de formar una él, que necesitan asearse, vestirse, alimentarse:
ba extension de esta medida á la clase de
~erdade:ª. raza do hombres que puedan j usti _ esos har~posos_ del sótano ó la bohardilla,
jefes y oficiales daría solucion á ese difícil
fi~ar. sufi~tente~ente su natural aspiracion á él no ~mere mirar siquiera desde el elegante
problema, que á cada momento que pasa va
d~~tmgim·se bien del resto de la escala zooló- car-ruaJe que le conduce al teatrn 6 á los toros·
agravándose
en términos de dificultar la
gica.
esos mismos miserables envenenan paulatina'. existencia normal del ejército.
El Imperio de la China, tanto tiempo triun- mente la atmósfera de la casa y de la calle
,y
.Atfo no se sabe cómo se planteará, ó con
fante en su tEinaz propósito de permanecer ai~. ?rean_ 1a pes~e, que á la larga no deja de hacer
qué criterio se aplicará lo acord~o sobre el
lado del resto del mundo, 'ha cedido ya al argu- mv:as10n :traidora ha!lia en las más escondidas
aumento de sueldos. Punto es éste, como el u.el
mento de la violencia, el solo eficaz contra los Y cuidadas habitaciones del poderoso.
1 excedente, que el ministro de la Guerra estupueblos bárbaros, y bajo sus propios esfuerzo
Convénzanse todos los grandes egoistas de
de resistencia caerá tal vez el decantado Celests I la tierra, de q~e ningun hombre tie e derecho dia: con asiduidad. ¡Qué gran triunfo si loo-ra•
11
I
.
e
ra hallar una solucion satisfacltoria al problemper10, que hasta en su titulo nos ofrece una á lo supérfluo miéntras otro hombre carezca
ma! Y no hay remedio: la solucion es necesamues~ra. de la inagotable supersticion y vani- ' de lo necesado; de que la natÚraleza es infle' ria y urgente. Estos mismos dias, cuando
dad s1miana, que caracteriza á la humanidad xible, Y que emplea como freno á la inmoraJiveíamos cruzar las calles de Madrid á esos jó.

.

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�LA ILUSTRACION MILITAR

450

451
MILITAR
--- -~--~- ~ - - - - - -- - - - - -LA- -ILUSTRACION
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EXCMO. SR. TENJENTE GENERAL

D.

AGUSTIN DE BURGOS Y LLA~l.~S

MODELO DE BUQUE ACOR.\Z.IDO, EN PROYECTO, P.\RA EL .\UMENTO DE :SUESTR.I MARINA DE (HIERRA

r

�462

venes y apuestos alumnos de la Academia Ge- to, en prevision de los c()l1flictos que hoy ameneral Militar, que constituyen naturalmente la nazan la existencia de nuestras provincias ul ·
más legítima de nuestras esperanzas, no po- tramarinas, seilalando los gravísimos inconvedíamos ménos de pensar tristemente en los nientes que puede originar la contínua dismi- ·
desencantos y los peligros que ·representará nucion de la fuerza armada. hasta el punto de
mafíana esta juventud si la escala de infante- reducir los cuadros de las fracciones orgáoi. cas á un número iosufidente para el sosteniría sigue en el mismo ~stado de ahora.
miento del órdcn público y la integrídad de la
Se ha analizado mucho en la Gacela Uni- patria; miéntras que, á la par que se llevan á
i:ersal el notable trabajo del general Berroudez cabo esas ra.;::;ias de oficiales porque no perReina sobre la division territorial. Un distin- tenecen á un partido político que los sostenguido escrito1· profesional lo ha juzgado bajo ga, se mantiene un personal de empleados
aspectos diversos, con apreciaciones muy li- civiles exagerado, con sueldos exorbitantes.
sónjeras, ó con disentimientos corteses, que se que no pueden satisfacer las condiciones de
explican bien por la árdua dificultad y comple- aquel Erario.
Todos los aííos se exigen nuevos sacrificios
jidad de esta cuestion. En otra ocasion nos ,
ocuparemos de ella con el detenimiento que al ramo de Guerra, sin que los demas ministerios contribuyan al ménos en igual proporexige.
cion. Y la perturbacion de las ideas en 'este
Se ha hablado de trasladar á una capital de sentido es tan grande, que ni siquiera se atien?
prqvincia la Academia de Estado Mayor. Igno- de á suprimir ' los ser\'icios reconocidamente
noramos qué fundamento pueda tener este ru - inútiles, algunos de la marina por su falta de
mor; pero desde luégo creemos poco. verosí- material disponible, dándose el caso de haber
mil que se haya pensado seriamente en sacar sido consultadas las principales dignirlades del
de Madrid un centro de ensefianza que, por su clero por. si se amoldaban á percibir un sueldo
propio carácter é índole esp~cial, tiene en esta ménos fabuloso del que ahora tienen seilalacorté su más apropiada y legítima residencia. qo, suprimiendo ciertas partidas que pudieran
Aquí, en efecto, los jóvenes militares más es- llamarse de representacion, consideradas como
pecialmente consagrndos al estudio de cornbi- innecesarias.
La cuestion de in.migracion.e s fué tambien
nacion y direccion general de los diferentes
elementos armados, tienen á la vista, en vario objeto de profundo análisis por el general Day amplísimo conjunto, museos, campos deins- bau, presentando á la consideracion del p_ais
aquellos derroches, ya proverbiales, de la adtruc~ion, cuarteles de todas las armas, direc
ciones ganerales, círculos militares, grandes ministracion, qne, con el descrédito para Es masjl.s de fuerza, frecuentes· revistas, y, pOT pafia, arrastran á nuestras colonias á la ruina
último, ese medio so'cial que en ninguná par- de sus diferentes veue1·os de riqueza.
En diversas ocasiones hemos expuesto ya
te e~ tan diverso y complejo, tan nutrido. de
nuestra opinion sobre las reformas que se improfundas enseñanzas como en Madrid.
Coutra estas razones de carácter fundamen- ponen en el organismo político y administratal, por referirse al fin mismo de la institucion tivo de la isla de Cuba para disipar los recelos
que·nos ocupa, no es posible reconocer valor qne hoy inspira el porvenir de esta colonia; .Y
uingnno :í consideraciones de cierta índole en armonía cou las ideas del ilustrado general
utilita'r ia. Pues si fuera cierto que algun ayun- Daban, no nos cansaremos de r~petir que el
tamiento de provincia había brindado espa- florecimiento de aquella preciada pose~ion escioso y adecuado local para la Academia, en pafiola estriba principalmente en la moralidad
esto; ofrecimientos, que sinceramente aplaudi- de los servicios encomendados al Estado, en
mos, no puede, no creemos se rezague el dig- la distribucion equitativa de los sacrificios que
no municipio de Madrid, ni que consienta que, toda provincia tiene con la patria, y en la procon indirecto ·reproche, se ponga en auda su pagacion de la industria, separando l!}s trabas
que actualmente asfixian su comercio.
desinterés, su celo y su patriotismo.
Poco!, discusiones podrán presentarse eu el
iCongreso de mayor importancia que la refeirente á autorizaciones para implantar en la
isla d9 Cuba cu~ntas reformas exige la grave
crisis que atraviesa aquel'fl.oron de la corona
&lt;le Castilla. En este debate se encierra la solucion de,á.cduos probiemas, de los cuales depende la salvacion ele la isla, ó su total aniquila•

LA ILUSTRACION MILITAR

LA ILUSTRAOION MILITAR

EXCMO. SR. TENIENTE GENERAL
D. Agustín de Búrgos y Llamas.

Siguiendo el propósito de formar en nuestras coecciones una galería, lo más completa posible, de
retratos de generales, publicamo.s l~oy el del excelentísimo Sr. D. Agustín de Bürgos y Llamas, tlircctor que fué, hasta hace pocos meses, del benemérito cnerpo de la Guardia civil, é insertamos á la yez
e'lltos breves apuntes biográficos.
miento.
D. Agustín ,le ílürgos nació en Sevjlla el 10 de
· Emtre los di,_olm',Os pronunciados con este
Abril de 1828, y tuvo ingreso en el ejército,· como
motivo, merece espeoí~ mencion el elocuente
cadete ue infantería, en .\layo de 1E40, cuando acay bien razona.do del genei;.q}. Daban, cuya com- baba de cumplir doce años, sientlo filiado en el repetencia en este ,género de .c.u.estiónes nadie gimiento infantería de Borbon.
Sn carrera se halla debidamente justificada, como
puede poner en duda. A grandes ,r~sgos trazó
vuetle ob)'Cl'\ arse en la segunda division de su hoja
¡!g. historia de continuos desacientos .adminisde servicio&lt;;, donde se consignan sus ascensos y re~..rativos, y con gran acopio de datos hizo ,Qn 1 compensas en el órtlen siguiente: )layo de 1845, em
reS'Úmen crítico de los presupuesl,(ls y econo- ' p:.eo Q.G n¡bt,•niente por antigüedad; Julio de 184~,
u1fas •·ealwadas en los últimos ofioe, repitiendo t.eniet)tr por pa~e á l'ltramar; Julio de 1~54, grado
consideracioo.es y.a expuest_as en ti Parlumen- de capitaH poi· gr~,ci.\! gr1icral; 1858, pase al cuerpo

de infantería de marina 'al reorganizarse éste, y
empleo de capitan por antigüedad; 1860, comandante tambien por antigüedad; :'.'ioviembre de 18ti3,
teniente coronel por el mismo concepto ; Mayo
de 1864, grad.o de coronel por mérito de guerra,
1868: coronel por igual concepto; l869, brígadier
por iguales servicios; mariscal de campo en 1812, y
teniente general en Enero de 1814.
Tomó parte, durante el afio 1847, en )a activa
campai'la sostenida en Catalui'la contra las huestes
carlistas, asistiendo á las acciones de San Miguel de
las Perchas, Pon de San Martin y algunas otras,
hasta que el regimiento fué Ciestinado de guarnicion al distrito de 13úrgos, pasando en 1849 á la isla
de Puerto-Rico, donde. permaneció ~
C meses.
Con el quintn batallon de marina formó parte del
etrcito de orupacion de :retuan; en 1869 fué. P!º
movido al empleo de temente coronel, por ant1guedad en la escala, obteniendo el mando del expresado batallon, y en 1864 pasó con dicho cuerpo á la isla
de Cuba, ele l•sta á la de Santo Domingo, donde la
insurrecdon separatista había tomado ya mucho incremento. Yarias fneron las acciones á que concurrió D. Agustín de Búrgos; pero en la imposibilidad
de citárlas toda~, mencionaremos las más importantes, como las do~ de Monte-Cristi, en que se distinguió notablementP, mereciendo cal.urosos plácemes de sus superiores, las de Laguna Verde, Laguna del Rimen, el asalto y toma de Puerto-Plata y
ataque del campamento del Teatro, obteniendo por
su comportamiento en esta campa!'la el grado ele
coronel.
De vuelta en Ja Península, continuó al frente de
su cuerpo, hasta que en 1861 empezó á ser objeto de
algunas persecuciones por sus opiniones li\-ierales.
.\1 triunfar la revolucion de Setiembre se le concedió, por gracia general, el empleo de coronel de
ejército, y pasó á tomar el mando del regimiento de
Yalencia, con el que conrurrió á los combates sostenitlos en Málaga el 1.0 de Enero de 1869, mere • ciendo del Gobierno, por sus buenos servicios en ,
los sucesos, el que se le recompensara con el empleo de brigadier.
Desde esta fecha puede decirse que el brigadier
Bürgos permaneció en constante actividad. Entre
los honrosos cargos que desempei'IÓ en el periodo
que inaug uró la rernlucion y que 'llegó hasta finalizar el año 7•1, sirvió los destinos de jefe de los Guardias tlel rey D. .\madeo y de la brigada volante que
se organizó contra las facciones insurrectas, haciéndole ascentler, por sus servicios, al empleo de
mariscal tle campol.,que obtuvo en Julio de 1872, y
desempeñó sucesivamente las ·capitanías generales de Búrgos, Vascongadas y Navatra, y la del distrito militar· de Aragon, en la que se hallaba en
Enero fle 1874 al dar el golpe de Estado que disolvió las Cortes federales. Harto cono~idos son los
sangrientos sucesos de Zaragoza en aquellos dias, y
el carácter, seren·idad y teson de que dió sei'lalada
prueba el general Búrgos, po.niendo término á la insurreccion armada. El Gobierno apreció semejantes
servicios en su justo.valor, y le concedió el segundo
entorchado, nombrándole poco despues capitan general cte Castilla la Vieja, y más tarde de .Aragon,
de donde pqsó á ejercer igual cargo á Granada, y
por ültimo, en Andalucía.
Duran~e los afíos '81, 82 y 83 ha servido los destinos de director general de Sanidad, de Administracion militar y de la Guardia civil, cesando en .
éste en Abril último.
Posee el general Búrgos las grandes cruces delMéri to militar roja y San llermenegildo, la del
Medjedhi de Turquía, y alguna otra. de distincion
por servicios de guerra, y cuen.ta en la actualidad
cuarenta y cuatro afíos de efectivos servicios, sin
la más pequel\a nota desfavorable.

MODELO DE BUQUE AOO&amp;AZADO
La prensa viene discutiendo, tlesde hace algun
tiempo, si las naciones pobres como Espalla debiaf!
aumentar su flota con buques tle poco precio, torpetleros bien rostrados, ó c~n grandes navC's aco,raza-

das, semejantes al Lepanto, en cuya construccion
y armamento se han invertido próximamente cien
millones de reales; pero la cuestion era tan compleja y de tantas dificultades prácticas, que no ha
sido posible sei'íalar aquel tipo perfectamente armónico con nuestras exigencia$ militares y con la
precaria situacion del Tesoro.
Hé aquí S"guramente las razones que ha tenido
nuestro Gobierno para contratar el buque cuyo grabado figura en nuestro número de hoy, y cuyo tipo,
muy semejante al Dupcrré y Marceauz, es un término medio entre los grandes buques de corazll y los
cruceros de gran velocidad y poca artillería.
Tiene el buque proyectado 101 metros de eslora
entre perpendiculares, 19,mti0 de manga en el fuerte y~mSSc-omo calado medio, sin que pueda pasar
éste de 7,m55, á fin de hallarse en condiciones de
acudir á nuestras provincias occeánicas por 1f vía
de Suez.-Puede adquirirse perfecta idea de la forma que la nave tiene en la carena, observando que
al desplazar en su calado máximo 9.800 toneladas,
la relacion entre el desplazamiento y el paralelepípedo circunscrito (14,946) es de 65,51 por 100: pertenece, pues, esta nave á la clase de buques cortos
de gran manejabilidad, ó sea de pequeño radio de
giro.
La máquina es de 1.000 caballos efectivos, de alta
y baja presion (compound). Consta de tres cilindros
verticales como la de I Marce4u:c, y toda ella se
aloja debajo de la cubierta blindada. Los generadores de vapor son 10, de tiro forzado con cuatro ventiladores; por lo ciernas, la ventilacion de la cámara
de máquinas y todo el resto del buque bajo cubierta se hace con otros ventiladores independientes
de los que funcionan en la cámara de calderas.
El casco es de acero, y su blindaje se extiende en
toda la region de la línea de agua, con una altura
de 0,m60 encima de la flotacion, y de l,m50 debajo,
siendo su espesor de O,m45 en la flotacion misma,
y 0,m30 en la parte más baja del blindaje.
A estas condiciones defensivas reune 16 grandes compartimentos estancos, y toda la cubierta,
blindada con 0,mo7 de acero, sin contar los pequefíos compartimentos, dependientes de la naturaleza
celular tle la construcQion y del doble fondo.
Hasta aquí las condiciones defensivas, en las cuales no se ha omitido detalle alguno relacionado con
la proteccion de las partes esenciales del buque, y
las precauciones se han extendido hasta proteger á
los servomotores; y á los guardines con tubos blindados encima de la cubierta.
La misma disposicion ha sido adoptada para la
proteccion del proyectil: un ¡ubo vertical revestido
de grueso blindaje, conduce la granada desde la
cubierta blindada, hasta los cafíones,• que, montados
á barbeta, van en la cubierta alta; de manera que
~uanto corresponde al aparato motor y al director,
se halla cuidadosamente protegido, así como el servicio de la artillería, emplazada en la cubierta alta
en cuatro torres acorazadas con 0,m49 de acero.
Completan la defensa, bombas centrifugas que
achican rápidamente cualquier compartimento estanco que fuera anegado en combate, y para este
importante servicio se utiliza tambien la bomba de
circulacion del condensador· superficial de la máquina.
Si la defensa es completa, las armas ofensivas no
dejan nada que desear. Como ariete, el buque contratado ha de llevar un robusto espo1on; como torpedero irá armado con dos tubos á proa, dos á popa
y otros dos en la parte central; y por último, como
cai'lonero montará en las regiones extremas, dos
piezas Krupp, de 50 toneladas y 305 milímetros de
diámetro.
Este es, en suma, el buque que tanto ha preocupado á las C_ámaras y á la prt&gt;nsa toda; nosotros no
hemos de entrar en consideraciones ajenas á la índole de esta publicacion, discutiendo la forma más
ó ménos legal que el Gobierno ha dado al contrato
veri!icado con la casa ((Forges et Chantiers de la Méditerranée;)) pero es evidente que si el ministro de
l\larina no hubiera obrado en este asunto con grande actividad, omitiendo en el curso de nuestros procedimientos burocráticos aquello que legalmente

453

Fl'ERZ.\ YlY,I PÓR CENThfETROS CUADR.\DOS DE !.A
podía ser suprimido; si no hubiera tenido el buen
tacto de escoger para el desempeño de la comision
SEC'ClO:S RECT \ DEI. PROYECTIL
al ilustrado y laborioso teniente dC' navio Sr. Conla boca . . ..........•• , 8,90 tonelámetros (1).
cas, la modificacion tal vez no hubiera sido hecha, En
A mil m. de la boca....... 7,88
&gt;&gt;
las dificultades sobrevenidas en el trascurso de las A dos mil m. . . .. • . . • . .. . 6,96
&gt;)
negociaciones no se hubieran quizá vencido, y un A dos mil quinientos m. . . 6,55
&gt;l
cúmulo de meticulosidades se hubiesen presentado
al ministro, perdiéndose los sobrantes de lo presu- PLANCO.\ DE ITIERRO EN l'N.\ SOL.\ PIEZ.1, QUF. ATRAYIES,\ EL PROYECTIL
puestado en. marina dentro del capítulo de construcciones navales.
En la boca ..•...•.. : .•••.. 69
centímetros.
))
:\'uestro grabado representa el buque acorazado A mil m. de la boca ..... .. 62,10
con las modificaciones introducidas en el proyecto A dos mil m ............. . 56,60
A dos mil quinientos m ..• 54,lO
primitivo, que, como saben nuestros lectores, se encontró deficiente en velocidad. Y en efecto, el andar
de 13 millas que le fijaba el primer proyecto y la
escasa artillería de 36 toneladas, no correspondían
á la clase de buque que deseaba el Gobierno espaINCENDIO DE LA ARMERÍA REAL
ñol. La comision enviada por el señor ministro conEl grabado de la pág. 4;-Jl da. una idea del aspecsiguió garantizase la casa francP.sa un andar de 15
millas constantes como máximo, bajo el precio tipo to que ofrecía el edificio de la Armería Real cuande 14.200.000 pesetas, rebajando 710.000 pesetas si do las llamas hicieron en él su presa la noche del
el buque no alcanzaba más que 14,50 millas, pero dia 9 al 10 del actual, poniendo en inminente peli&lt;jiedando el Gobierno español en· aceptar ó no el gro aquel archivo de· nuestras glorias nacionales.
Como el suceso ha dado materia abundante á
buque si no llegaba á las 15 millas estipuladas. Las
la
prensa diaria, no nos ocupamos aquí en resefíar
pruebas han de hacerse, no sobre la milla medida,
las
circunstancias del siniestro; pero si debemos
sino sobre 6,75 millas, lo cual garantiza más la velocidad constante. Ademas se ha conseguido: una hacer constar, para satisfaccion de nuestros lectorebaja de 300 pesetas por cada tonelada de las 800 tores, que á la hora en que escribimos estas líneas,
de aumento que habrá de sufrir el buque; más es- inventariados ya todos los objetos que forman aquel
pacio en las carboneras, 100 toneladas sobre las 500 riquísimo museo, por el activo conde de Valencia
del proyecto primero, y un consumo de combusti- de Don Juan, sólo se han echado de ménos unos
ble inferior al que ántes se marcaba por milla re- pistoletes y dos espadas de las de ménos valor histórico é intrínseco; bien entendido que esto es en
corrida.
La construccion ha de terminarse en tres afíos y cuanto se refiere á las armas ofensfras y defensivas, pues se han quemado algunas banderas, casi
tres meses, á contar del 1.0 de Julio.
En el puente lleva dos luces ell-ctricas, y el ar- todas las monturas y anones, y algunos otros objetos históricos, como tres de las cinco fa.rolas que llemamento se completa con 20 ametralladoras.
Aquí pudiéramos dar por terminado nuestro tra- vaba en Lepanto la galera del marqués de Santa
bajo; pero la índole del asunto y el carácter pecu- Cruz.
El museo no tardará en l1allarse reconstituido;
liar de esta publicacion, exige dediquemos algunas
consideraciones analíticas sobre la excogitacion del pero las obras de reparaci_on del local han de durar
bastante tiempo.
moderno buque de combate.
Parece que en un principio se opinó derribar el
La última palabra sobre las disposiciones ofensivas ó defensivas no se ha dicho aún respecto al ma- edificio, dejando despejado el frente principal de Paterial de guerra marítima; pero, á poco que se me- lacio, pero se ha desistido de este pensamiento, y
dite, se comprende que miéntras la artillería no el local se edificará poco más ó ménos en la forma
venza á la coraza, habrá buques blindados, porque que tenía.
Con ocasion del suceso, la prensa ha hecho notar
seria muy simple no precaverse contra la artillería
que
este museo es uno de los más completos de Eupudiéndolo hacer; sin embargo, los buques sin coraza han de ser más numerosos en la flota del por- ropa, y nosotros no dudamos en afirmar que, si se
venir, tanto más cuanto mayores progresos se ha- · atiende sólo al valor histórico, ningun otro puede
gan en el ataque submarino y en el de ariete. Ya CO]ll petir con él. Hallábanse custodiadas, y como dehemos dicho que como ariete tiene el buque pro- cimos, se han salvado, piezas de armadura de las
yectado condiciones estimables que le dan gran épocas cartaginesa y romana, entre ellas algunos
manejabilidad y mucha resistencia para oponerse capacetes que se atribuyen á Anibal y César; las
á la reaccion de 15 ó 20 tonelámetros por centíme- armas de Guzman el Bueno, llernan-Cortés, Pizartro cuadrado, trabajo máximo necesario para per- ro, Colon, D. Juan de Austria, el que ciM la inmorforar el costado del más grande buque de coraza, tal Isabel la Católica en el sitio de Granada, varios
de Cárlos V, Felipe II y sus sucesores; los del maren las condiciones especiales de una colision.
La artillería es sólo útil, casi en la totalidad de qués de Pescara, Garsilaso do la Y ega, Alonso de
los casos, para ofender á la tripulacion y no á la Céspedes, y el del obispo famoso de Zamora D. Anfábrica; y un buque- bien rostrado y armado con tonio de Acui'la, con las de otros muchos persónajes
torpedos automóviles, combatirá ve(ltajosamente célebres, cuya relacíon daría extraordinarias dicon un blindado que carezca de este nuevo arma- mensiones á estos apuntes. La coleccion de espadas
mento marítimo, y esta idea adquiere grandísimo y montantes aún, si cabe, era más rica que la de
fundamento cuando el duelo sea á muerte; por es- armas defensivas, distinguiéndose en ellas las que
tas razones, nuestro Gobierno ha fijado su atencion se suponen del Cid y Roldan, las de múchos monaren dotar al nuevo blindado con seis tubos lanza- cas españoles, la del formidable Hércules extremetorpedos, robusto espolon y velocidad de 15 millas. fío García de Paredes, la del capitan historiador de
Si esta velocidad se consigue mantener constan- la conquista de Méj leo Berna! Diaz del Castillo, la de
temente durante las horas que naturalmente pueda Gonzalo de Córdoba, y las de Boabclil el Chico, Ilerdurar un combate, no titubeamos en asegurar que nan-Cortés, Pizarro, y el Conde-Duque.
Las ar.mas de torneo y caza son tan curiMas 'e ,mo
nuestro empobrecido material flotante contará en
breve con. un buen buque, más perfecto que otros completas, y responden cumplidamen'te á. las cosreputados en las flotas francesa é inglesa, como la tumbres de Castilla, la tierra del vnlor personal y
del Paso Honroso. En la c0leccion fl¡:rura la espada
última perfeccion de la construccion naval.
de Suero de Quiñones, partesana do D. Pedro el
Cruel; las asta~ de gallardete que se colocaban s11,.
Datos ballsticos de los callones emplazados en las
bre las murallas de las ciudades tomadas; las fam~.regiones extremas del buque.
~as adargas que. aunq11° ligeras, resistían á lan,-.a.
Calibre ....•••..•..••....•. 305
milimetros. y espada; la Borgoñota ó casco que labró 13em·enutP,
))
Longitud total de la pieza ... 10,700
Cellini para Cárlos Y; el ca~co de D. Jaime el ConPeso del ca1'\on .•.......•... 48,550 kilogramos.
45.'5
))
Peso del proyectil.. ... , ....
(1) Trabajo desarrollado p~ra elevar en un segundn, :\ uu m;n-o. ole,:
141
»
Carga .....•.•.•..••.•.••..
altura, una tonelada.

�LA ILUSTRAOION MILl.TAR

r-/
,)

VISTA PANORÁMlC4 DJIL -NCHE N, E, DE MADRID

~ 1..r.~, ..

�456

LA- ILUSTRACION MILITAR

·-

457

LA ILUSTRACION MILITAR

asfixiante en verano, fétido lodo en. el invi~rno, y en · teratur.a co·ntemporánea, de la mayor fuerza, de la
el fondo la puerta de Recoletos, mezq~in~ como más sana y robusta vida. El naturalismo vence
ornato, inútil para la defensa, y que, umda a la ta- tambien en las artes; pinta el Spoliarittm, de Luna;
pia de ronda, servia de limite, en lo que hoy es La fllttlta de la pesca, de Senet: esculpe Un accidente,
de Benlliure; y cuando todo este movimiento arroplaza de Colon, á la capital de las Españas.
.
Mucho queda aún por hacer; pero ya el :Uadrid llador se produce, el Sr. Alaréon cierra su tintero,
que conocemos no guarda semej~nza con el l\Ia- deja enmohecer su pluma, y encomienda á los
drirt aquel que carecía de alcantarillas Y de agua, Sres. Luis Alfo.nso y Cañete la conserncion del
y en el que el establecimiente más notable de su fuego sacro en honor de los antiguos y falsos dioses.
Pero oigamos, oigamos á un idealista que interfamosa Puerta del Sol era una fábrica de patatas
viene,
á última hora, en el asunto. Oigamos al exal vapor. Si nuestros ayuntamientos dieran de lado
á la política, y se ocuparan más de asuntos de_ ad,- ministro y poeta Sr. Balaguer, que publica en uno
ministracion, no cabe duda que en breve Madrid se de los últimos números de La Jl11,stracion Española y
hallaría en estado de competir, sin desrnntaja, con Americana una carta dirigida al Sr. Calcai'lo, y que
las primeras capitales del mundo en edificacion, por ser carta impresa y documento público, voy á
paseos y ornatos, ya que, afortunada~ente, no contestar yo, aunque á mí no vaya clirt)(r'lia. "7;
l\fi amigo el Sr. Balag uer no creerá por ello que
tiene nada qu,~ envidiarles su alegre cielo, el caintei:ven"'o
en asuntos que no me importan, pues
rácter independiente ele sus hijos y la hermosura Y
sabl
qu/mi
naturaleza, de suyo batallado:ª• ha de
gracia de las madrileílas.
serlo mucho más tratándose de defender mtereses
eideales que son de los que yo participo.
VISTA GENERAL DEL ENSANCHEN. E. DE MADRID
La carta del Sr. Balaguer, segun nota con que se
ANTIGUA FORTALEZA DE BAYONA
public3, ha sido leida en la Academia Española,
Con ocasion de la ültima revista que pasó S. M. el
cosa que en extremo celebro y encuentro ~n no_ mePuerta del Parque y Torre del Príncipe.
Rey á las tropas de esta guarnicion y sus cantones
" nor extremo natural, así como me pareciera Justo
en los paseos del Prado, Recoletos, la Castellana y
No léjos de \'igo, y dominando la villa de B,ayo11a,
que si la Academia Español.a tiene el propósito d?
el !Iipódromo, el conocido artista Sr. ~aula ha t~- levanta todavía sus ya maltratados muros, una for- intervenir en estas polémicas literarias, fuerza s~ra
nido la feliz inspiracion de hacer una vista panora- taleza construida en lqs primeros arios de la dinasconsao-rar algunas sesiones á la lectura de lo qne
mica que comprende gran parte de la anti~ua po- tía austriaca. Cerca de su recinto se ven las ruinas acere; del naturalismo escriben los idealistas que
blacion de Madrid, y en casi toda su extens10n, los de un convento de franciscanos, y doquiera los derson académicos y los naturalistas que no lo som_os.
barrios de Salamanca, Almirante, Recoletos y 13: ruidos cubos y abandonadas almenas, que, si nada
Ignoro el juicio formado por la docta corporacion
Castellana, que constituyen, sin disputa, lo más dicen al arqueólogo, hablan con elocuencia al alma
de la calle de Yalverde. Respeto su fallo, y figuránMgno de ser reproducido en _la capital ~e Es~aíla._
del artista.
dome cuál sea lo acato, pero no lo cumplo.
El observador halla en primer térm1110, a la 1zLa Torre del Prb1cipe, cuyos restos sei'lala el dibuEl Sr. Balag~er incurre en grandes equivocacio&lt;.¡Llierda deldibujo, el palacio de Buenavista, ~on sus jo •de la pág. 459, ¡:tuarda el secreto de la triste
nes, y apénas leo en su carta párraf~ que no ~1e
jardines y pabellones! á la derecha, el precioso de historia de un ~ástago de la dinastía austriaca demuestre hasta la saciedad un estudio superficial
.Murga, bien que dommado por las altas construc- que allí vivió prisionero, oculto el rostro por un
y ligero del tema puesto á disc~sion. ~studio inciones que le rodean; y en el centro, el pasee de máscara de hierro, que llevó á la tumba, sin que
digno, por ende, de su talento é ilustracion reconoRecoletos en toda su extension, y los de la Castella- sea conocido ni áun el nombre de aquella infeliz
na hasta el Hipódromo, por los que se ven desfi- victima de lo qtle se llamaba alta razon de Estado. cidas.
~o, Sr. Balaguer; ni nosotros somos banda de
lar ]as tropas en columna. El horizonte lo ma:can,
~íontereal, donde están situados los restos del que amotinados, ni pretendemos suprimir los ideales
de derecha á izquierda, las últimas construcciones · ful&gt; castillo de Bayona, pertenece hoy al Excmo. seen la conciencia, ni somos secta, ni somos escuela,
del barrio de Salamanca, las colinas inmediatas al ñor D . .losé Elduáyen, marqués del Pazo de la
ni somos ni pretendemos nada de lo que V. afirma.
lli¡iódromo, los Cuatro Caminos y caser_ios de Cham- Merced, quien, con un celo que le h,,nra, ha he('ho
El naturalismo, ya que Y. pregunta lo que es, es
berí hasta muy cerca de San Bernardmo.
restauraciones y obras importantes en él.
lo más sencillo en su definicion. No es una secta
E] artista se ha ajustado exactamente á la· vernueva, no es una revolucion,. no es un motín, no es
dad, como se nota de una simple ojeada. Las calles,
nada de.eso. Es todo lo contrario. Es antiguo, t~n
los edificios, los paseos, se conocen todcJs. Desde la
antiguo como los rapsodas, y lé¡os de ser reYoluc_10~ATURALISTAS
É
IDEALISTAS
casa de Murga se van contando las calles del Marnario, es reaccionario en literatura. Es una reaccion
qués del Duero, Olózaga, Recoletos y &lt;lemas !ras- C'ONTESTAflON I UX I C.\RT \ DEL SE~OR DON VÍCTOR
completa, es un movimiento que ejecutamos muversales del paseo de este nombre, el palacio de
8.\L\GUER
chos escritores Yolviendo sobre nuestros pasos al
~alamanca, el proyectado é inacabable .Mus~o, la
convencel'nos de que habíamos equivocado el camiLa
polémica
que
venimos
sosteniendo
unos
y
otros
Casa de la Moneda, el hotel de Anglada; cletr_as la
no y andábamos por \endas extraviadas.
•
· calle de Serrano ? las principales del barrio de acerca de esta cuestion llamada pa1pitante en liteA
poco
que
se
reflexione,
compréndese
la
verdaü
Salamanca. En el costado opuesto se distingue_n ratura, y calificada así con extrema exactitud por la
del aserto. En lo que respecta á la forma, la prosa
Jas calles del Sauco, Almirante, la de la Veteri- señora Pardo Bazan, va revistiendo ya los caractéy Ja poesía castellanas habían llegado al abuso del
res
de
reñida
lucha,
en
que
está
concentrado
todo
naria, como se halla ahora, las casas de Elduá;ímil en tal manera, que no se concebía ninguna
el
interes
de
losliteratos
espaíloles.
yen, el circo del Príncipe Alfonso, el Pan_orama, 1~
En el Ateneo, en los saloncillos de los teatros, en mujer sin sus correspondientes rosas en !ªs mejivílla Olea y el palacio de Indo; descubriéndose a
las
Academias y hasta en las mesas de- los cafés, llas, perlas en los dientes, coral en los labios, fr~ncontinuacion las calles del BaT"quillo, algunas de las
na
hablamo!
de otra cosa. El naturalismo se discu- te de marfil y cuello de alabastro; hasta las oreJas
que desembocan en ~sta, las Sales~s ~eales y otros
te, se pesa, se miele, se cuentan sus 'partidarios y podían compararse con lás conchas 'de nácar, Y asi
muchos edificios y v1as de comumcamon.
Hermoso resulta el 'dibujo, como es hermosa esta sostenedores, así como los no ménos valiosos que compuesta y aderezada, teniendo para andar, en lugar de piés, dos almendras, para accionar, nomaparte del ;\[adrid nuevo; habiendo ~ue conven(r ante defienden el idealismo.
Estqs, sin embargo, luchan con ménos'fe, con mé- nos, sjno dos palomas, hecha, en fin, un verdadero
él que algo se ha hecho de trernta afias a esta
parte, para convertir la corte de España_ e~ una nos denuedo. Casi luchan en retirada; de vez en monstruo que recordaba la Epistola á los Pisones,
capital á la moderna. No pecamos de optimistas, cuando .\.larcon, el autor de El. diario de un testigo de nuestra heroina era la virtud personificada, la terero justo es reconocer que en esta manifestacion la g1~er1•a de A/rica, escribe una carta declarando nura más exquisita, la nobleza de sentimientos, la
~el progreso, los habitantes de Madri~ no han anda- su oposicion á la nueva tendencia, y sus propósitos pureza, la inocencia y qué sé yo cuántas cosas más.
do perE&gt;zosos. Puede decirse que la piqueta, desde de no escribir nada, ni un solo libro que venga á El O'alan que la adoraba dejábase tamailitos á los
el ai'lo 1860 particularmente, no se ha dado punto poner un titulo más en el catálogo donde figuran cal;alleros de la Tabla Redonda por el valor; á toEl sombrero de tres picos, El Escé,ndalo, Et Niño de dos los filósofos antiguos y modernos, por la extende reposo en derribar las vetustas casas de nuestros abuelos, para levantar en sus solares las mon~- la Bola y La Pródiga. .\larcon se retira. 'No es de sion ele sus conocimientos; al mismo Don Jwm, por
mentales de cinco pisos, que si interiormente y baJo los que defienden el idealismo predicando con el su altivez·, á Rostchild, por sus riquezas, y él Y ella.
el punto de vista de la higiene dejan ~ún mucho ejemple. En cambio, si con la re.tirada de Alarcon eran ademas dos espíritus puros que no cortnan m
que desear, su aspecto exterior sed~c_e P?r la ele- queda la escuela sin noYelistas casi, no le faltan crí- bebían, puen se limitaban, en punto á comida, á
gancia y el buen gusto que ha presidido a la cons- ticos que lancen sus anatemas contra Zola, contra comerse con los ojos cuando se encontraban, y en lo
Daudet, y en España recriminen la noYela moder- de beber sólo bebían los flientds por buscar una ocatruccion.
Hace veinticinco ó treinta afl.os, el paseo de Rec?- na. Los Sres. Luis ,\lfonso y Caflete se encargan de sionen que pudieran decirse, á hurta,dillas del traidor lo qUe Romeo y Julieta se dijeron en la ventaletos ofrecía una apariencia mez&lt;¡u\na, con la tapia esta tarea.
El naturalismo, entre tanto, ataca y se defiende. na ~n pleno Teatro· Real, delante de todos los especde las Salesas que lo reducía y estrechaba, con su
raquítico y sediento arbolado, los malos barraco~es Tiene comentadores y novelistas. 1'ovelistas como tadores.
:\fe dirá Y. que exagero, que el idealismo no es
destinados á bailes públicos, desmontes por aqu1 y Percz Galdí&gt;s, Pereaa, Palacio \'aldés y la condesa
acullá boca-calles á las que se ascendía por es- Pardo Bazan; autores dramáticos como Sellós. El (!So, no llega á tanto. Cierto. Pero yo combato con
calone's, el viejo edificio de la Veterinaria, polvo naturalismo revélase en todo como dueño en la li- las mismas armas empl~adas por V.; y tampoco es

quistador; las hermosas hojas toledanas Je !lliguel
Cantero, una hecha por Sebastian llernandez, y
otra pertenecie.nte á D. Juan de Aus~ria, ,·on la ra'.'ª
marca del Perrillo, un escudo magmfico en el estilo
de Cellini con óvalos representando el Rapto de las
Sabinas, y otro con alegorias del Triunfo del Amor;
la hermosa armadura hecha por Desiderio Colman,
y la llamada de Felipe de Borgoña, hecha por los
hermanos Negroli, y que son quizá las más bellas
de la Armería, y por último, las magnificas colecciones de escopetas de caza de Cárlos lll Y Cárlos IV.
.
Abrigamos el convencimiento de que los amantes
de nuestras glorias podrán admirar dentro de algun
tiempo reinstalado debidamente el magnifico museo, para lo cual contamos con el c:lo inc_ansable Y
la ilustracion del seílor conde de 'alencia d~ Don
Juan, á quien se halla encargado este cometido.

.

el naturalismo el coco que Y. describe como «secta
empef\ada en hacer oro del fango, en sustituir al coturno la alpargata, en elevar la grosería á carácter,
y santificar la inconveniencia como virtud,)) Tampoco tiene el naturalismo por mision única la de
«sublimar la caricatura, aplaudir la obscenidad,
asolear lo monstruoso y enaltecer lo inmundo.))
El naturalismo es la naturalidad en todo, la ver•
dad en todo, lo humano en todo. ¿Dice\'. que quiere
realidad y .arte? Pues arte y realidad es el naturalismo. ¿Dice V. que sin ideal no hay arte? ¿Y quién
niega el ideal del naturalismo? ¿Acaso no tenemos
nosotros un ideal? ¿Acaso la naturaleza está ref!ida
con PI ideal artístico? Al contrario, ese es nuestro
ideal; la na'Tttraleza.
Pero hay otra afirmacion, amigo mio, que importa rebatir, en la carta. de V. La. afirmacion de
que el naturalismo es francés, de que la ese11ela naturalista nos viene de Francia. Ya lo ha demostrado suficientemente, mejor que yo pudiera hacerlo,
la seflora Pardo Bazan en su polémica «La Cuestion
Palpitante,)&gt; El naturalismo está donde V. lo niega,
en el Quijote¡ de Cervántes: en aquellos que V. llama «idealistas que en un rincon de Judea se agru•
paron junto á .Jesus y regeneraron el mundo.&gt;&gt; El
naturalismo viene de Francia, de Inglaterra, de Italia; en Alemania los lieds ·verdaderamente popula- ·
res son naturalismos, como lo son en Espaíla las co- 1
plas del pueblo, como lo son en Francia, como lo
son en todas partes.
No es mi propósito hacer más extensa esta carta;
termino aquí rogando al amigo que no vea en estos
renglones más que lo que en ellos hay escrito. \"o
he visto en los de V. un ataque. Véase en los mios
una defensa .
• EDUARDO LOPEZ BAGO.

LA PIEDAD DEL BRONCE
Traído del combate,
vencido, encadenado,
claváronle á la puerta
de espléndido palacio.
Era un cañon valiente;
su voz cruzó los campos,
su metralla los pueblos,
sus llamas el espacio;
y, en el delirio hórrido
del infernal estrago,
las gentes se abatían
ante su soplo infausto.
¡Así caen ante el boa,
exánimes, los pájaros!

•

Hoy yace rerto y mudo;
su seno ya sm rayos,
y arrancadas sus alas
de dragan sanguinario.
Hoy guarda tristes hueílas
sobre sus duros flancos,
cual hondas cicatrices
la sien del veterano.
Aún muge, si los vientos
perturban su letargo;
y aún, cual siniestra pompa
de su poder nefando,
le cubre orin do sangre
como purpúreo manto.
Mas ¿qué de sus rencores?
iqué de sus duelos bárbaros
con el altivo muro
ó el escuadron gallardo,
conserva en las cenizas
de su ardor, ya apagado?
¡Piedad, piedad tan sólo!
Perfume que en el vaso
tlej a el licor vertido;
retlejo ténue y vago
que, de la extinta lámpara,
brilla en el templo santo.
Por eso, allá en las noches
de frio y de relámpagos,
cual pájaro sin nido
refugio ha!la en el árbol
de carcomido tronco
que echó por tiorra el rayo,
en ei caf\on ije alberga,
con calma, sin espanto,
otra avecilla erran te:
¡el nit1o abandonado!
JOSÉ

DE SILES,

L!l EXPLOR.AOION IR.REGULAR. POR LA INFANTERÍA
(C01itinullcion )

Los grupos móviles, con su corto efectivo, podrán
viYir bien casi siempre sobre el país, y, por consiguiente, recorrerán enormes trayectos, si se tiene
la precaucion de no omplearlos más que de cada
tres días, 11110.
l.,as diarias exigencias de la exploracion irregular entrañan generalmente una mitad más ele camino que el franqueado por la columna. Un trayecto de 2"2 kilómetros Pxigirá nn recorrido de 32 para
los exploradores. Una jornada 32 kilómetros obligaria á los g:-upos á andar 48. Cna marcha doble que
la ordinaria impondría al servicio de exploracioh
un trayecto de 66 kilómetros, cuyas fatigas pueden
IOP0rtarse, segun hemo~ demostrado.
E¡¡tas jornadas no deben sorprendernos á los espaf1oles, porque en la última guerra carlista hemos
visto qne Re han recorrido mayore~ trayectos por
brigadas de infantería, cuyos soldados, la mayur
parte bisti1,os, llevaban pendiente de sus hombros
el pe!W,do morral. Sin embargo, los jefes deben huir
del abuso, enalteciendo, en cambio, el empleo de
este sistema, por la inmensa eficacia que tiene en
multitud de casos.
Merced á la potencia de marcha de los grupos
móviles y á la posibilidad de disponer de triple número de los que se necesitan, la infantería puede
operar áun cuando no cuente con caballería, así
como adquirir noticias y acometer golpes audaces á
larga distancia.
Durante el combate, se enviarán grupos móviles
á los puntos dominantes, á los flancos del adversario, á los bosques, barrancos y pendientes escarpadas y á las corrientes de agua no vadeables, ya.
para observar, ó para efectuar eficaces diversiones.
Algunos oficiales rutinarios no quieren e-0nvencerse, á pesar de los ejemplos de la Historia, de la
magnitud de los resultados que pueden obtenerse
con estos débiles destacamentos, si se opera por
sorpresa. Pero es preciso decirlo muy alto: con oficiales activos, seguros de sí mismos y de su tropa,
dotados de intrepidez y resolucion, hábiles para
sacar partido de todo, que sepan moverse tanto de
noche como de dia, habituados al país y que maniobren en él con far.ilidad, aliando á la sangre fria
una gran inventiva, recorriendo !argos trayectos,
apareciendo impetuosamente, atacando y desapareciendo en seguida, con estos oficiales se causará
gran d¡¡.f\o al enemigo, y se le hará vivir en continuo sobresalto y en constante agitacion.
Cuando marche la columna, se colocarán los grupos móviles delante de la vanguardia y de las flanco-guardias, porque su principal mision es obtener
noticias, y su único ·y expreso encargo advertir el
peligro mucho ántes de que sea inminente. No ha, . rán caso de las pequeílas patrullas opuestas, de
' cuya ba.tida se encargará el servicio regular de
seguridad, y dedicarán toda su atencion á los destacamentos numerosos, los que, como no pueden
marchar más que por los buenos caminos, serán
fácilmente vistos; no necesitándose, por consiguiente, muchos grupos para encontrarlos, á causa
de que las buenas comunicaciones son raras.
Como los caminos paralelos son muy escasos, los
exploradores tendrán que servirse de lineas oblicuas para extender sus investigaciones y volver en
seguida á la ruta que sigue la columna. De la vanguardia se enviarán grupos móviles que la rebasarán y se extenderán por sus flancos á medida que
encuentren sendas regulares. Estos grupos se dirigirán á los puntos culminantes, para divisar lamayor extension posible, permaneciendo allí algun
tiempo en observacion.
La distancia á la qúe pueden separarse los exploradores por los flancos de la columna se calcula fácilmente, teniendo en cuenta que ti grupo móvil
está an disposicion de recorrer una mitad más de
camino que la columna, porque marcha una cuarta
parte más deprisa,
Una jornada de 22 kilómetros, que exige cinco horas y 30 minutos, la recorrería un grupo móvil, partiendo al mismo tiempo que la vanguardia, en

cuatro horas y 22 minutos, y llegaría á la misma hora al punto de etapa, clespues de haber andado en sus investigaciones 6 kilómetros más, y llevándole una delantera de una hora y ocho m inutos.
Pero si la jornada fuese de 33 kilómetros, 6 sea una
mitad mayor que la ordinaria, llegaría al punto de
parada una hora y tres minutos despues que la vanguardia..
Cuando la columna tiene alguna extension, les es
fácil á las puntas móviles incorporarse á ella en
cualquier sitio, especialmente á la cola, de la misma manera que las flanco-guardias.
El caso más desfavorable para un grupo móvil
es aq11el en que tiene que separarse de la columna
por un camino perpendicular á su direccion, é in•
corporarse por el mismo sitio. Empero, esto tampoco entraíla extrema dificultad, pues se calcula
muy pronto, en cada caso, la distancia á la cual
puede llevarse una punta móvil, con arreglo á las
órdenes que se le den.
Si la punta móvil debe llegar al canton ó vivac Ít
la misma hora que la retaguardia, se sumaria la
longitud de la etapa, la de la columna y el alargamiento ele ésta, y de dicha suma se deducirá la octa\'a parte. Hé aquí dos ejemplos:
l.º Supongamos que la jornada es de 22 kilómetros, de dos la longitud de la columna,y que el alargamiento mide 400 metros, cuya suma nos dará en
resultado de 24, k400. Si ahora dividimos esta cantidad por 8, tendremos en el cociente 3,050 metros
la distancia máxima del alejamiento. Doblemos ahora este cociente, y ·el producto 6,100 metros será el
suplemento de marcha del grupo móvi,l, que tendrá
que recorrer 24 k 400 + 6, k 100 = 30, k 500, cuyo
trayecto, á razon de 5 kilómetros por hora, lo andará en seis horas y cinco minutos. Ahora bien: como
la cola de la columna llegará precisamente al cantonó vivac seis horas y cinco minutos despues que
la vanguardia, entrará al mismo tiempo el grupo
móvil.
2.0 Si la jornada fuese de 25 kilómetros, la longitud de la columna de 4 y el alejamiento ele 800 metros, tendríamos:
25 kilóm. +4kilóm. + 0,k 800_29, k 800 - 3 k72"-

8

-

8

-,

.,

para el alejamiento, y como suplemento de marcha
el doble, ó sean 7, k4'50. E'n este caso, el grupo móvil
recorrería. 37, k25Q en siete horas y 2ñ minutos, y la
cola de la columna llegaría al término de la jornada siete horas y veinticinco minutos despues de haber emprendido la marcha la vanguardia, es decir,
al mismo tiempo que el grupo.
Si la colum~a hiciese un alto de una hora, y el
grupo móvil continuase marchando, recorrería este
5 kilómetros más que aquélla, y podría alejarse
2.600 metros más.
Pero de ordinario no se le impone al grupo móvil
la rigurosa condicion de operar por una direccion
perpendicular, sino que puede separarse de la columna por una oblicua y volver á su puesto por otra
inversa. Supongamos que estas dos oblicuas están
unidas á las dos extremidades de la.jornada, siendo
ambas de la misma longitud, y estudiemos, basados
en el cálculo anterior, los mismos dos ejemplos.
l.º El recorrido del grupo móvil puede considerarse como dos lados de un triángulo isósceles, midiendo cada uno de ellos

30 500
•~ =15,k250.Labase

es de 22 kilómetros y la altura, alejamiento, será
de 10, k50()_
31 250
2. 0 El lado del triángulo mide • ~
18, k 625

=

La base tiene 25 kilómetros, y la altura, alejamiento, medirá 13, k800.
En estos dos ejemplos hemos seflalado el alejamiento mínimo y el máximo; pero la~ condiciones prácticas se hallarán indudablemente en el
término medio, ó sea, para el primer ejemplo, en
3,k0OO+l0,k55()
6, k 800; y para el segundo caso,

2

en

3,k125

+ 13, k800_2

k (l0

8, 7 .
CLEMENTE CANO,

(&amp; C011ti111,aré.)

TB~l2'.\'TE DE lNFANTB.RÍA

�4ó8

da militar tengan contratiempos justos ó inmereci- á él, le puse el lazo, y en el acto levantó el pié y
dos que rebaj en su dignit.lad, empanen su honoró siguió paseanJo. Como estas alucinaciones eran
hieran el sentimiento del deber, que ese! sentimien- frecuentes, y le atormentaban bastante, me ocurrió
Si no fuera una verdad indiscutible en la Medicito
más desarrollado en todos los buenos militares. su3erirle la idea de que nu se volvería á quedar
na, y de conocimiento vulgar, la influencia que ejer- ,
1
Hemos
visto en el hospital militar de l\Iadrid, que, aprisionado, áun cuando se le soltase de nuevo el
cen las profesiones y los oficios en la manifestacion
dicho sea de paso, ha sitio y áun es, sin saber por galon del zapato .ó del calzoncillo, ó se acercase á. los
de numerosas dolencias, tendríamos necesidad de
qué, el refugio de todos los mi litares locos, á pesar ángulos del jardín, en cuyos sitios sufría tambien
recordar muchas enfermedades que no •reconocen
de
carecer hasta de las condiciones más elementa- con mucha frecuencia la misma alucinacion; y con
otra~causas. No es d·ecir con esto que los militares
efecto, no le volvió á suceder miéntras permaneció
padezcan, por el hecho de serlo, una enfermeda\i les para tener y tratar esta clase de enfermos; hemos visto, decia, .varios locos de esta. clase, ha bien- en este hospital.
determinada, corno sucede con otras profesiones ú
Otro adquirió un día la preoficios; pero si esto es asi respec- ·
ocupacion de que el vino le hacia
to á la medicina general, no su-·
daño, y desde aquel momento,
cede lo mismo en la patología
apénas lo tomaba Soilltídolores
especial del sistema nervioso.
de vientre y diarrea, por lo cual
Las enfermedades de los cense le suspendió. Pero como estros de inervacion, y princiJialtaba muy débil y era necesario
mente las alteraciones mentaento.narle, le sugerí la idea de
·les, suelen tener entre los milique bebiendo un dia la mitad del
tares una analogía, un parecido
vino que me llevaban de casa
tan exacto en su forma, en las
para f'I almuerzo, se le quitaría
manifestaciones exteriores y en
la propension á la diarrea, y
su génesis ó modo de producirse,
podría seguir bebiendo el del
que podemos afirmar existe un
hospital sin temor alguno. No
pequeño grupo de locuras que,
se hizo rogar; aceptó ef ofrecisin ser exclusivas del ejrécito,
miento, porque gusta del vino á
visten de uniforme, si se permila comida.
te la frase, y tienen un aire y
Aquel dia, almorzó más que de
sabor militar tan marcados, que
ordinario, segun me dijo el enlos denuncia á los ojos de cualfermero que le cuida, y lo hizo
quier médico medianamente inscon mucho apetito y en muy
truido y observador, sobre todo
poco tiempo. Cuandó entró en
si vive entre militares. Tal es, al
mi cuaFto, dividí con 61 mi raménos, nuestra humilde opinion,
cion de postres y de vino, en dos
que, de ser cierta, justificará el
partes iguales; ·comimos aquéepígrafe de este articulo.
llos, y cuando yo bebía durante
El Sr. Estévanez, en su libro
el almuerzo, lo hacía él tambien,
titulado La Milicia, tipos y cosfijándose con cuidado en la cantumbres militares, dice: &lt;(Los que
tidad que yo tomaba, para imihemos pertenecido al ejército,
tarme. Concluimos á un 'tiemno solamente podemos asegupo, y á pesar de su imbecilidad,
rar, al ver á un paisano, si ha
se mostró satisfecho y áun agrasido ó no militar, sino que conodecido. Ni este dia ni despues
cemos de una manera segura el
volvió á sentir molestia alguna
arma á que perteneció, la clase
en el vientre, á pesar de seguir
á que consiguió ascender, y totomando el vino del establecidas las circunstancias de su vida
miento, que ántes creía perjumilitar. Presentadme un licendicial.
ciado, añade, y me atrevo á reLa segunda forma ó tipo de
dactar su filiacion ...ll Pues bien;
locura la constituyen militares
nosotros diremos: ((Presentadme
que, bien sea por exceso de traun loco, y sin gran esfuerzo me
0bajo intelectual (principalmente
atrevo á declarar si es militar,
si no han tenido la fortuna de
la graduacion que alcanzara, la
estar dotados de instrucciqn y
clase de locura que padece, y
de regular talento, y han deshasta las causas ·que han podido
empeñado las jefaturas del Dedeterminar su enajenacion.
tall ó cargos análogos), ya por
Dejando á un lado las locuras
tener desfalcos voluntarios ó inANTIGUA FORTALElA DE li.HONA: PUERTA DEL PAH&lt;,¡li.E
orgánicas y algunas hereditavoluntarios, que han lastimado
rias, encontramos entre los misu reputacion y buen nombre,
litares locos, formas tan frecuenora
por
caer
por
otro
concepto· bajo la accion de
tes como características, cuyos rasgos pro~urare- do podido obsérVai' los pi'ogl'esos ele tan triste mal
la justicia militar, ó bajo la presion de algun supedesde
el
primero
hasta
el
ültimo
periodo.
Entre
mos exponer en pocas palabras.
ellos hubo dos oficiales muy interesantes por la fa- rior, principian á preocuparse seriamente por su
Unos padecen una especie de locura instintiva,
situacion, por su futura suerte y por la de su facilidad con que se sometían á las sugestiones.
c)n gradaciones que varían desde la debilidad hasUno, carabinero, tenia frecuentes alucinaciones; milia, y lo que, al principio era una 8obrexcitata el idiotismo. Todos ellos tienen igual filiacion
cion cerebral y un estado congestivo del encéfalo,
fisiólogo-fisiológica; son impresionables, y están, en pero la más persistente era la de que no podía mo- determina, · á la larga, verdaderos estados patoverse
de
un
punto
dado,
por
lo'.cual
se
le
veía
horas
condiciones normales, bajo el punto de vista psíenteras fijo y mirando al supuesto obstáculo que le lógicos, imposibles de corregir. ¡Cuántas veces y
quico, en un estado de hipóstasis ó depresion tal,
impedía andar. Un dia que estaba de guardia, me con cuánta pena recordamos un pobre oficial, casi
que les pe3an demasiado los azares de la vida, deimbécil, con una hoja de servicios brillante, digna
bilitándose ó suprimiéndose completamente en entretuve, como otros muchos, en observarle. El
de un oficial genera!, que lloraba y se ponía furioso
paseaba
por
el
jardín
con
aire
resuelto;
de
pronto
ellos toda resistencia moral. Personas distinguidas
se le soltó la cinta que sujetaba uno de sus zapatos, si álguien le decía que estaba en el hospital por co-:
en su trato, afables, inteligentes en· general, fieles
barde ó por haber estafado los fondos á Jos compaobservadores del cumplimiento de su deber, y de y tocó en el suelo, La casualidad hizo que él lo noñeros, el corto tiempo que fué habilitado! Era lo
ta5e
en
el
acto,
como
yo,
y
este
sencillo
incidente
delicadeza más que comun, tienen, sin embargo,
único que le sacaba de su constante silencio. Loco,
despertó
en
él
la
falsll.
idea
de
que
el
peso
de
dicha
cierta falta de armonía en sus funciones cerebrales,
imbécil,
aniquilado·y hecho un ente casi· vegetal,
ó carecen de la necesari.l compensacion entre las cinta le impedía continuar su pa5eo. Principió á ha- despertaba de su letargo cuando se le heria en su
oer esfuerzos para levantar el pié del suelo, pero
facultades imaginativas y l:1s razonadoras, por lo
en vano; el peso de la cinta era tal, que no le permi- . delicadeza, ó se le recordaba Jo que quizá fué causa
cu.al se ven privadas de iniciativa, de voluntad, y,
tía moverse. Se quedó como si lo hubieran clavado. de su locura. ¡Llamarle cobarde y ladron al que fué
en una palabra, de resistencia moral para hacer
Tuve la paciencia de verle tres cuartos de hora en siempre valiente y en ocasiones héroe, como acrefrente á cualquiera de las contrariedades tan freesta situacion; pero comprendiendo que se impa- ditaba su hoja de servicios, y de honradez intachacuentes en la milicia. Estos enfermos-sanos están
cientaba algo, y que era objeto de curiosidad entre ble, era el único estímulo que aguijoneaba y ponía
muy expuestos á contraer una locura lúcida y razootros varios se!'lores oficiales, dije á éstos el por qué en ereccion su aniquilado espiri~u! Sólo Je quedaba,
nable al principio, que puede llegar con el tiempo á
al parecer, una i:áfaga dP. inteligeµcia, y despilfarla imbecilidad,_sblo con que en el trascurso de su vi- estaba fijo y mirando al pié. En efecto; me acerqué

DOS PALABRAS SOBRE LA «LOCURA, EN LOS MILITARES

LA ILUSTRACION MILITAR

LA 1LtJS1'RACION MILITAtt
raba este resto de razon en protestar de la sinrazon
con que herían su dignidad de hombre y de soldado!
Algunos locos de esta clase se suicidan el primer
momento de ofuscacion, es decir, en plena con"'estion y excita~ion cerebral, áun cuando no hay:, al
parecer, motivo para una determinacion tan grave·
co~o. son, por ejemplo, el sufrir una reprensio~
mas o ménos dura de su jefe, ó el haber sustraído
y jugado alguna cantidad, grande ó pequeña, de los
fondos de la compañía ó del batallon, ó de la paga
de los compai1eros. Por esta última causa, y á pesar de que era
insignificante la cantidad malgasta&lt;Ji.. hemos hecho tres autopsias en dos oficiales y un sargento, y hemos visto curar á
otro oficial suicida, á quien se le
trepanó el cráneo para extraerle
la bala.
Si no se atribuyera á vanidad
militar, ó quizá á adulacion, nos
permitiríamos hacer una observacion, valga lo que valiere: y es
la de que el suicidio no es tan
frecuente en la clase civil como
en la milicia, por irregularidades
de esta clase; y es, lo repetimos,
con el debido respeto á la clase
civil, porque en los militares, en
general, el sentimiento del honor y del deber, y el respeto á
los superiores, agitan el ánimo
con vibracion muy fuerte.
En resúmen: locuras instintivas y locuras por congestiones
cerebrales repetidas ó persistentes, debidas á las causas indica ➔ as, tales son de ordinario
las dos formas de enajenacion
mental que se observan en los
militares.
Ahora bien: ¿cuál es el fin de
estos locos? Lo decimos con profunda pena: estos enfermos son,
bajJ todos conceptos, los séres
más desgraciados. A medida que
los infelices andan errantes de
hospital en hospital, endosados,
por decirlo así, para evadirse de
ellos, su enfermedad va caminando con paso firme ·hacia su
último período, y cuando, des•
pues de observados convenientemente, se confirma su locura
y dejan de ser militares, se da
el caso, harto frecuente, de que
no pueden permanecer en los
hospitales militare~, ni pueden
ingresar en manicomios por falta de local ó de recursos, ni los
ad_miten en los hospitales civiles, por ser locos, y
as1 pas_an meses y áun años en los hospitales militares, a pesar de ser paisanos, casi confundidos con
los demas enfermos, por no tener c~ndicíones de localidad ni ~e ot_ra clase apropiadas para tratar estas d?lencias, siendo objeto de lástima y conmiserac10_n por parte de los que poco ántes eran sus
companeros en el ejército.
No hem~s de indicar siquiera que si los locos son
una pesadilla _Y una carga que tratan de esquivar
todos los hosp1tal~s, ya sean militares ó civiles no
es _porque los médicos y los demas que están ¡\ su
toda case
1
dcU1dado no estén. dispuestos á prodi"arles
,,
e ~o?sue 1os, smo porque los locos perturban. el
serv1c_10 ,le un hospital que no tenga condiciones
:~rop1adas para esa clase de enfermos, y los mé1cos ~o pu~den_ poner en obra los medios que
aconseJa 1a ciencia médica en este ramo inter
_
. .
C )'
esan
t 1s1mo. o o~uese, por ejemplo, en un mismo departamento o en cuartos inmediatos, si no se dispone de loc!ll apropiado, á un loco que pasa día
noche ?ri~ando sin_ tregua; y á otro que padezca
pemama o congeshou cerebral crónica, y es como
si se pusieran los enfermos de pulmonía y de

¡[-

catarros á una corriente continua de aire frío.
¡Valiente resultado daría el tratamiento más racional!
Y á todo esto el Estado no los abandona, sino que
se ga~ta en Guerra una cantidad respetable, considerándOS!l á los jefes y oficiales locos como si estuvieran de reemplazo para los efectos de asi.,.nacion, y á los individuos como de servicio activ~ en
los respectivos cuerpos,
Esto es tanto más .sensible, cuanto que las dos

459
Despues de escrito este articulo hemos sabido
que el Excmo. Sr. Director general de Sanidacl
Militar, apercibido de lo defectuoso de este servicio, está estudiando la manera de mejorarle ; lo
cual indica que el general Sr. Salamanca no es de
los que ven, sino delos que miran y obran; y dada
su ílustracion y natural actividad, es seguro qne
conseguirá llenar cumplidamente este vacío sanitario, prestando así un nuevo é importante servicio, que han de agradecerle el ejército y la patria.

BIBLIOGRAFÍA
Don Francisco Fernandelll
de la Cueva, duque de A 1burquerque. - Informe en
desRgravio de tan ilustro
prócer, y
Don Pedr0En1':iquez de Aoevedo, conde de Fuentes Bosquejo encomiáatioo leido ante la Real Academia
de ·la Historia,

Con estos títulos han visto la
luz pública dos folletos, debidos
á la bien cortada pluma del ilustre académico de la Historia, capitan de navío D. Cesáreo Fernandez Duro, muy conocido y
apreciado de los amantes de las
letras, por sus investigaciones
históricas y por su profunda
ilustracion, y del cual nos atre•
vemos á asegurar, sin temor á
,ser desmentidos, que es uno de
esos hombres verdaderamente
útiles, que tanto escasean en esta
sociedad, donde los eruditos á la
violeta y los parásitos literarios
pretenden falsear la opinion y
pasar plaza de sabios, á despecho de la razon y del buen sentido.
Mucho estimamos las brillantísimas condiciones que adornan
al Sr. Fernandez Duro; pero esto
no nos ofusca al emitir nuestro
juicio sobre sus trabajos. Recomendamos á los que estas líneas
repasen, la lectura de alguno de
los dos folletos que á ellas dan
ocasion, seguros de que opinarán como nosotros. Basta hojear
cualquiera de estas instructivas
y amenas obras, para pensar así.
Aparte de la belleza de la estructura, pues el Sr. FernandezDuro
ha sorprendido con rara fortuna
TORRE DEL PRÍNCIPE, EN LA FORTALEZA DE 8A YONA
el secreto de la forma, revelan
.
sus trabajos una sunia inmensa
de conocimientos y un espíritu
formas de locurá de que nos hemos ocupado no son, analítico, imparcial y sereno, que lleva al lector
Pº: fortuna, ni las más difíciles de tratar, ni las que de d~duccio~ en deduccion, al campo de la verdad;
menos obedecen á los distintos medios hi&lt;&gt;iénicos c~ah~a~es a~bas indispensables en el que se deY_ farmacológicos que están indicados par/comba~1ca a mv~st1gar el pasado y aspira á merecer el
tirlas, y por consiguiente, se podrían curar muchos titulo de historiador.
infelices que hoy no se curan.
En el primero de dichos folletos, examina el se. Si los enfermos todos son dignos de considera- ñor_ Ferna?dez Duro el precioso opúsculo de D. Anc10n y de cuidado, lo son más los enfermos locos
tomo Rodr1guez Villa: «El duque de Alburquerque y
los que, en nuestro concepto, no están atendido~ 1~ ba!alla de Rocroy,» de que se ocupó hace algun
como debieran. Bien se nos alcanza que esto no !1empo nuestra Revista, vin:endo á confirmar el
es culpa de nadie, y que no es posible atender á 1~ustre académico la opinion del incansable investantas Y tan urgentes necesidades como reclaman tigador Sr. Villa, respecto á la conducta de aquel
las numerosas dependencias del Estado; pero cree- pe:sonaje histórico en la rota famosa que señala el
mos ~ue sin necesidad de sustraer del capitulo de• prim~r escalon de nuestra decadencia militar. El
hospitales grandes sumas, se podría atender cum- trabaJo del Sr. Villa ha ganado mucho con el juicio
plidame_nte á los.militares que tienen Ja inmens¡¡, del Sr. Fernandez Duro, quien con su indiscutil&gt;le
de~grac1a de perder su razon, haciendo un pequeño autoridad concluye por afirmar, que por promover
asilo donde estos desheredados estuviesen como su el duque de Aumale, con su «Historia de ta primera
estado exige, en la seguridad de que no serían del campaña de Condé,l&gt; la empresa vindicadora llevatodo estériles los esfuerzos médicos y económicos d~ á cabo por el Sr. Villa, se le debe en primer térque se hicieran con tan laudable y humanitario n:imo el a~recentamiento que tuvo la abundante y
propósito.
rica galeria de nuestros varones eximios con la figura d_e! duq~e de Alburquerque, que hoy, merced á
'
C. L. ADRAD.\.
la d1hgenc1a, erudicion y critica del señor Villa, re-

I

�LA ILUSTRACION MILITAR

460
luce como espejo del&amp; nob'eze '!I honra de la milicia
de. mar y tierra.
El segundo folleto es aún, si cabe, más notable
que el anterior, pues se trata de una personalidad
histórica de mucho más bulto. Además, en este trabajo la tarea del Sr. Fernandez Duro ha sido ba~tante más extensa, y la narracion biográfica completamente original, habiéndose complacido el
autor en hacer destacar, por medio de admirables y
enérgicos toques, el gran carácter del conquistador
de Cambrai, y del gobernador de Milán, que fue
porteito de 'ta naturaleza y ejemplar en el desinteres
nunca 11iato.
Recomendamos especialmente la lectura de los
dos folletos, á cuantos tengan en alguna estima las
glorias y la literatura ·nacionales; y al dirigir al seflor Fernandez Duro nuestra entusiasta felicitacion,
lo excitamos á no desmayar en la prosecucion de
trabajos tan útiles y. provechosos pará las ciencias
históricas, y en los que sabe conquistará cada paso
nuevos títulos al reco11ocimiento de sus conciudadanos, y nuevos timbres para su fama..
El puente de Alcu,lia, poema de dolor, dedicado á. la ¡¡u.,roioion oe Zaragoza, por don
Valentin Marin Carbonell.

Nuestros lectores conocen al correcto y fecunuisimo poeta, autor de este poema, pues en diversas
ocasiones hemos publicado gran número de sus bellísimas poesías.
.
La composicion última, inspirada lln esa hecatombe que conmovió al mundo púr las víctimas causadas por un descuido incalificable ó desgraciada
casualidad es notable, como todo lo que hace el señor Maria,' y en ella ensalza las admirables condiciones, por todos reconocidas, del soldado es?~i'lol.
Para que nuestros plácemes no puedan ~ah~carse de apasionados, copiaremos varias de sus prtmeras estrofas:
EL TREN DE LICENCIADOS
¡Cuántas tristez!ls, Di?s mio,
Ese nombre en m1 despierta! ...
Es algo cruel, sombrio: .
•Llega á mis huesos el fr10
De tanta esperanza muerta!
No puedo amasar colores
Para el rudo cuadro aquel
De gigantescos horrores, ..
¡Hay allí tantos dolores!. ..
¡No caben en el papel!
¡Cuán miserable la, pluma
Para tan gran desconsuelo!.,.
¡Amargas voces de duelo!
La catástrofe me abruma:
Mi corazon no es de hielo.
Y no sé cómo decir
Cuál me angustia ese pesar
Que no llego á describir .. • .
¡Ay, pobres madres! ... sentir
Con vosotras, es llorar•
¿Vuestras lágrimas? ... ¡Qué bellas!
¡Cuán tristes! ... Yo las adoro.
Son un inmenso tesoro;
Hay algo sublime en ellas...
¡No se compran• con el oro!
·Oh mujeres sin ventura! ...
Pi~dad los ojos despierten
Donde esa nube fulgur~:
·En las lágrimas que vierten
1-lay abismos de amargurá!
y 0 no sabré pintar bien
La escena conmovedora...
·Sol que brillaste en mal hora!
;cómo arrastraba aquel tren
Aquella locomotora!
¿Quién la podr)a seguir
En su veloz cammar .
y en su indomable rugir?
¡Cuánta prisa de II!-ªt~r. 1
Algo que empieza a nv1r ....
¡Suerte aciaga! ¡impuros hados! ...
.\que!los anchos wagones
Repletos de licenciados,
¡Sabeis de qué van cargados!
¡De esperanzas, de ilusiones!

Si: de dulzuras, de gozos.
¡Recuerdo, cómo me agobias!
¡Cómo me pides sollozos! .. .
¡No irán alegres los mozos
Si les aguardan las novias? ...

á los piratas en la isla de Tonquil, capturándoles

tres embarcaciones con gente, y causándolt;s varias
bajas. En tierra les quemó el pueblo de la orilla,
miéntras la tropa perseguía á los malvados, que
en buen número se habían internado conduciendo
¡Y sus madres!. .. Vano afan:
algunos eautivos, con quienes habían llegado el dia
No paran mientes en ello:
anterior de arribada para continuar el pirateo, en
¡Harto sabido tendrán
algunas embarcaciones que habían ocultado entre
Que las primeras serán
el ramaje de los mangles, ó sumergido en los esteQue se abracen á su cuello!
ros para sacarlas cuando hubiera pasado el peligro;
Y al descender del wagon
pero el alférez de navío D. Ramon Lobaton, fué coTanta noble bizarría,
misionado
para su destruccion y lo consiguió, á la
Resonará en la ·estacion .
par que la de un pequeño pueblo, no sin habar teUn ¡hijo del corazonl
Ahogado en un ¡r,iadre miat...
nido ántes que rechazar po_r la fuerza Gtnemigo, á
q,uien la tropa no pudo encontrar por haberse refu¡Qué feliz el licenciado
Con su atavío sencillo,
giado á lo más frondoso de la montaí'!.a, donde la
Y con el rostro atezado,
~ persecucion no hubiera dado resultado.
Y al pecho un pafluelo atado,
La expedicion abandonó la isla de To_nquil aquel
Y un canuto en el bolsillo!
mismo dia y fué á recalar sobre la de Don-Dong, al
i Y ha de trocarse ese anhelo
Sur de la de Joló, al amanecer el dia 28, cogiendo
En las escenas de luto
tan de sorpresa á los piratas, que, cercados en su
Y de amargo desconsuelo?
pueblo principal, fueron batidos, causándoles mu¡Cuánto dice ese pafluelo!
¡Cuán~o encierra ese canuto!
chas bajas, haciéndoles 553 prisioneros y reduciendo el pueblo á cenizas.
Dos tesoros, en verdad,
En este día, el cabo segundo de infantería de maY nada existe mejor
.Xi en suei'los ni en realidad:
rina José Ferna.ndez patroneaba un buque tripulado
El uno es ¡ay! el arp.or;
por seis marineros y se encontraba en la costa sepEl· otro, la libertad.
tentrional de la isla, para evitar la evasion de em- ·
¡Ah si fuese un gran poeta
barcaciones. Habiendo divisado una vinta que huía
Ante el noble grupo aquel
en demanda de la costa de Joló, salió en su perseDe juventud que arde inquieta,
cucion, baleándola, pero sin atreverse á abordarla
Para .-iantar la chaqueta
por la superioridad numérica de los que 1a tripula- ·
Y la gorra de cuartel! ...
ban; conociendo aquélla su ventaja, volvió contra los
¡Bajo el puente derruido,
perseguidores, que á su vez empr~ndieron la retiLos muertos de aquel monton
.rada, colltinuando el cabo FerQandez hostilizándoles
Me dicen en su vestido,
En sus gorras, que han servido
con su carabina miéntras sus seis compa~eros forCon sn sangre á la nacion!
zaban el remo; castigados los moros, volvieron á
ha~er
rumbo•á Joló, y los cristianos á perseguirles,
Y ante el grupo aquel inerte,
Aún creo oír la guitarra
teniendo que batirse en retirada segunda y tercera
Que pulsó una mano fuerte,
vez, hasta que observando que el enemigo estaba
Y cual sollozo de muerte,
disminuido y acobardadQ, les dieron el abordaje, y
.\quella voz me desgarra!
soltando todos los remos para empui'lar las armas
Sentimos no disponer de espaciQ para copiar toda blancas, despues de una corta, pero furiosa lucha,
la composicion, dedicada al ejérc:to, en el nombre quedó el cabo José Fernandez dueño de la vinta enedel cual enviamos al Sr. Marin y Carbonell la ex- miga, con catorce cadáveres, que condujo victorioso
presion uel más profundo reconocimiento.
al fondeadero, habiendo resultado todos los vencedores heridos, y de alguna más gravedad un marinero y el héroe de la jornada.
LOS HÉROES DE FILIPINAS
Pío A. DE PAZOS
1

FRAGMENTOS HlSTÓRICO·MlLITARES

EL CABO DE lNF!NTER!A DE MARINA JJSÉ 'FERNANDEZ

vEPIGRAMAS

Los grandes actos de heroismo militar ensalzan
Don Nui'lo una madrugada,
y ennoblecen el ánimo de las clases subalternas que
Salió buscando su honor
se inspiran en el ejemplo de sus superiores. LamaCon la punta de la espada ...
rina, de guerra incansable ante toda fatiga y peligro
¿Y lo encontró?-No, señor;
en la activa persecucion de los piratas, daba freSólo encontró una estocada.
·cuentes testimonios de un valor que en muchos lances.' ha llegado á temeraria imprudencia, por no
Unas flores, cierto hidalgo,
perder ocasion en que batirá tan activo enemigo,
Dió á Celia en prueba de amores,
distinguiéndose todos, desde el jefe principal del
· Y ella desdei'IÓ las flores
buque ó expedicion al más humilde soldado ó gruDiciendo:-¿Tan poco valgo? ...
mete, cuya insignificancia social en estos últimos
Al ver tamaño desprecio,
no es ciertamente merecedora de que se relegue
Dijo él:-¡Celia, por favor,
al olvido en las páginas de la Historia, cuando la han
Ya que no sé tu valor
eanobleddo con hecltos notables, que en individuos
Deja que ignore tu precio!
de jerarquías superiores han hecho sus nombres
C. DE ALVEAR,
inmortales . .
El capitan de fragata D. Fermin Sanchez Cifuentes (padre del malograd0 héroe del Callao D. Vic·coRRESPONDENCIA CON LOS SUSCRITORES
toriano Sanchez Barcáiztegui), comandante de las
fuerzas sutiles del Sur de Mindanao, se había proD. P. G.-Sahagun.-Recibida$ 9 pesetas.
puesto perseguir, hasta aniquilarlos, á los piratas
D. G. M.-Cartagena.-Idem 4,50 id.
samales, capitaneados por los temidos datos Tibli
D. T. B.:-BurgoS.-1~. 6 id.
-y Banquias, restos de los feroces defensores de Sipac ·
D. V. V.-Alineria.-Id. 4,50 id.
y Balanguingui, y al objeto salió de Zamboanga ~l
D. E. P.-Toledo.-Id. 5 id.
día 25 de Junio de 1851, á bordo del vapor Reina &lt;Ú
D. A. P. B.-Lérida.-ld. 9 id.
Castilla, remolcando una lancha y dos falúas cartoD. C.F. D. -Leon.-ld.12 id.
neras, y trasportando_ 200 hombres del regimiento
D. J. D.-Santa Cruz de Tenerife.-Jd. 4,50 id.
del Príncipe, al mando del com:mdante D. Julio
D. l\J. R. de G.-Pei'laranda.-ld. 9 id.
Garnier, para practicar algunos desembarcos, en
D. E. B.-.Andújar.-Id. 4,50 en sellos, y pagada
union de la escasa guarnicion de infantería de suscricion hasta fin de Setiembre:
marina, y marinería que fuese disponible.
En la maflana del siguiente dia logró sorpreuder
Imp. de B. Bubhios1 plaza de la Paja, 71 Jladr/d.
0

REVISTA

30 DE JULIO DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2.0 -NÚM. 33

Almirante, 2, quintuplicado.

-

SUMARIO

GnAo.100s: Naufragio del vapor Gijon á consecuencia de un choque con el buque Laxham, en la costa cantábrica.-Soldado abisinio en traje de combatc.-Excmo. Sr. Teniente General D. J\liguel Ricardo de Alava y Esquivel.-Asturias: Vista general de la fábrica de Trubia.-D. Juan Fernandez
Suarez, Oficial primero de Secciones-Archivo,
corresponsal general de LA ILUSTRACION l\JJLITAR
en América.-Vitoria: Traslacion de los restos del
general Alava desde el palacio de la Diputacion al
cementerio.
TEXTO. Crónica.-Naufragio del vapor Gijon, de la
Compañia Trasatlántica.-Un soldado abisinio en
traje de combate.-El Teniente General D. Miguel
Ricardo de AlaYa y Esquivel.-Vista general de la
fábrica de Trubia.-D. Juan Fernandez Suarez,
corresponsal general de esta Revista en América.-Traslacion de los restos del general Alava al
cementerio de Vitoria.-Autoridades que declaran el mérito del marqués de Santa Cruz de llla.rcenado y de sus Rej1e.riones Militares (continuacion), por D. Luis \'idart.-La explrracion irregular por la infantería (continuacion), por D. Clemente Cano, teniente de infanteria.-Combates
de la vida, por D. Adolfo Llanos.-Letras y palabras, por D. V. Colorado.-El Centenario del marqut'.,s de Santa Cruz.-Bibliografía-~liscelánea.Correspondcncia con los suscritores.-Anuncios.~obre cubierta, por D. Eduardo de Palacio.-Yariedades.-Anuncio de las obras de D. Emilio Bone_lli.

CRÓNICA
Lo más importante del extranjero, en lo que
á nosotros concierne, es el lenguajE: de la prensa italiana con respecto al pendiente conflicto .
con España. Parece que las explicaciones que
nuestro presidente del Consejo •de •ministros
dió en las Cortes, á propósito de las apreciaciones del señor ministro de Fomento sobre la
unidad de Italia, no han calmado la susceptibilidad italiam1..
Con este motivo, se nos dirigen algunas frases tan punzantes como la de que si hubiera
pasado á nuestro Rey D. Alfonso en Lisboa
lo que le pasó en París, no hubiera tenido
aquella cuestion el desenlace que tuvo.
En cuanto al cólera, continúa naturalmente
preocupando en primer término la atencion
pública. Su desenvolvimiento es lento; pero si
se confirmase que en poblaciones próximas,
como Valen ce, Brignolles y Vins ha hecho
ya su aparicion, á pesar de las precauciones
que habrán debido allí tomarse desde el pri- ·
mer momento, no habría ninguna excusa para
la tranquilidad y la confianza. Teóricamente,
el Gobierno y el Ayuntamiento de Madrid han
hecho algo, porque han proyectado: prohibir
los enterramientos dentro de la poblacion, las
industrias insalubles, los cebaderos de cerdos,
la aglomeracion de gente en casas estrechas, la
expendicion de alimentos en mal estado, etcé.
tera, etc.
Pero el vecino, y sobre todo el vecino rico,

léjos de mostrar iniciativa y acudirá auxiliar
la accion de las autoridades, ó se ha marchado
al campo, ó se ha ce:llido á precauciones rigu\osamente personales, en la creencia, muy dominante en España, de que no hay más realidad que el número 1, y que el número 1 no
implica ni depende qel 2. ¡Expresion matemática ae un egoismo tanto más absurdo cuanto qie, si en él persistimos, con él perecerá
toda esta altiva, y generosa, y caballeresca,
y humanitaria raza española!
Deepues del cólera, no hay otra noticia por
el extranjero de importancia, más que el conflicto franco-chino. Nuevamente parece en arreglo; pero decidida Francia á pecar en lo sucesivo de prevision, ha hecho fondear su escuadra á corta distancia del arsenal Fu-Tchen.
La escuadra francesa destinada á exigir á los
chinos una reparacion, se compone de quince
buques de guerra, con 114 piezas de artillería
y 3.076 tripulantes.
Francia pide 500 millones de francos á título de indemnizacion, y China ofrece 3.
La conferencia egipcia se reunió, y los periódicos londoneses reconocen que las proposiciones inglesas tendrán que sufrir muchas
modificaciones, si no se aprueba con preferencia un proyecto mixto, ~e las potencias neu trales, que acude á la satisfaccion de las necesidades urgen tes sin tocar á la organizacion
definitiva de la.Hacienda egipcia.
El Cuestionario redactado por la comision
para el estudio de los problemas que se relacionan con el bienestar de las clases obreras,
tanto agrícolas como industriales, en armonía
con las exigencias del capital y el trabajo,
constituye un paso gigantesco en la vía del
progreso, á fin de mejorár las condiciones de
las clases proletarias, analizando el mal, conocer hasta dónde puede llegar la accion gubernativa y formular preceptos sintéticos y prácticos, que destruyen el cáncer social que se
manifiesta de vez en cuando , con alarmantes
caractéres en las grandes crisis económicas y
políticas.
Consideramos de inmensa utilidad el concurso que se solicita de la prensa en tau árdua como compleja cuestion. Solo despues de
profundos estudios se llegará á resultados positivos, cuando el análisis del sábio, completado con la práctica, imprima á sus decisiones la
aprobacion de las reformas indispensables
para mejorar las condiciones de las clases
obreras.
A medida que el derecho consagra mayores
garantías al hombre, quedan desterrados, por
inhumanos ó insensatos, aquellos principios de
los sábios de la antigüedad que consideraban

el trabajo como un estigma deshonroso, y la
pobreza como título de esclavitud. Las ideas
democráticas, apadrinadas ya por el Redentor,
abren mrevos horizontes á la ciencia; y la institucion, de quien hemos presenciado tan grandes conmociones universales, apelando á todos los medios para destruir el pauperismo,
el trabajo estéril y la desproporcion entre las
necesidades del organismo humano y los recursos para satisfacerlas, encuentra implícito
reconocimiento de sus fueros en la sociedad
moderna.
Discurriendo sobre los medios que han de
emplearse para desterrar los grandes vicios
que minan nuestra organizacion social, El
Correo, periódico que se distingue por la dis•
crecion de sus juicios, se expresa en los siguientes- términos:
«Hoy, en cambio, se ha dignificado el trabajo,
pero no se ha puesto á cubierto de la miseria¡ hoy
se ha afirmado la igualdad ante la ley, conffrmando
la distincion de clases; hoy se reconoce que si los
pobres faltasen, habría que hacerlos y procurarlos,
como se codician y ambicionan los tesoros; pero
esa desigualdad de condicion, ley de vida para las
sociedades, tiene sus limites, y cuando se borran ó
traspasan, lo que era una necesidad se convierte
en un peligro, peligro de graves males que no
pueden desatenderse, y ménos en los tiempos que
corremos, so pena de legitimar la violencia convertida en derecho por el derecho al trabajo.&gt;&gt;

Y, en efecto, si la gran mayoría de los hombres, segun dice Stuart Mill, «hubiese de vivir
siempre como hoy vive, esclava de un penoso
trabajo que no le inspira el más leve interés,
atormentándose desde que amanece hasta que
anochece para ganar un jornal que á duras
penas alcanza á cubrir sus más perentorias necesidades, rodeada de las privaciones morales
é intelectuales que semejante situacion lleva
consigo, etc... , egoísta por imposicion de la miseria, pero con conriencia clara de la injusti. cia real ó imaginaria que se le hace, y de los
bienes que otros por su trabajo disfrutan y de
que ella carece; si tal estado de cosas hubiese
de durar siempre, no volvería á ocuparme eu
nada que haga relacion á los destinos del humano linaje, y creo que tal debe ser la opinion
de todo pensador.»
La prensa militar ha comentado mvtho estos clias las opiniones de un general extranjero
sobre nuestro ejército. No son lisonjeras. Esto
era casi ocioso decirlo. Pero son extremadamente severas, ya que no infundadas. El p
neral se coloca desde el punto de vista del
dividuo, del elemento. Sus observacione,
recen abocará este silogismo: ( El indi·
el elemento, es malo; luego el total, el ,
es malo tam bien.&gt;
Nosotros, para razonar con el m:i

�</text>
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                <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional. </text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Antigua Fortaleza de Bayona</name>
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        <name>Modelo de Buque Acorazado</name>
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                    <text>LA ILUSTRACION MILITAR

460
luce como espejo del&amp; nob'eze '!I honra de la milicia
de. mar y tierra.
El segundo folleto es aún, si cabe, más notable
que el anterior, pues se trata de una personalidad
histórica de mucho más bulto. Además, en este trabajo la tarea del Sr. Fernandez Duro ha sido ba~tante más extensa, y la narracion biográfica completamente original, habiéndose complacido el
autor en hacer destacar, por medio de admirables y
enérgicos toques, el gran carácter del conquistador
de Cambrai, y del gobernador de Milán, que fue
porteito de 'ta naturaleza y ejemplar en el desinteres
nunca 11iato.
Recomendamos especialmente la lectura de los
dos folletos, á cuantos tengan en alguna estima las
glorias y la literatura ·nacionales; y al dirigir al seflor Fernandez Duro nuestra entusiasta felicitacion,
lo excitamos á no desmayar en la prosecucion de
trabajos tan útiles y. provechosos pará las ciencias
históricas, y en los que sabe conquistará cada paso
nuevos títulos al reco11ocimiento de sus conciudadanos, y nuevos timbres para su fama..
El puente de Alcu,lia, poema de dolor, dedicado á. la ¡¡u.,roioion oe Zaragoza, por don
Valentin Marin Carbonell.

Nuestros lectores conocen al correcto y fecunuisimo poeta, autor de este poema, pues en diversas
ocasiones hemos publicado gran número de sus bellísimas poesías.
.
La composicion última, inspirada lln esa hecatombe que conmovió al mundo púr las víctimas causadas por un descuido incalificable ó desgraciada
casualidad es notable, como todo lo que hace el señor Maria,' y en ella ensalza las admirables condiciones, por todos reconocidas, del soldado es?~i'lol.
Para que nuestros plácemes no puedan ~ah~carse de apasionados, copiaremos varias de sus prtmeras estrofas:
EL TREN DE LICENCIADOS
¡Cuántas tristez!ls, Di?s mio,
Ese nombre en m1 despierta! ...
Es algo cruel, sombrio: .
•Llega á mis huesos el fr10
De tanta esperanza muerta!
No puedo amasar colores
Para el rudo cuadro aquel
De gigantescos horrores, ..
¡Hay allí tantos dolores!. ..
¡No caben en el papel!
¡Cuán miserable la, pluma
Para tan gran desconsuelo!.,.
¡Amargas voces de duelo!
La catástrofe me abruma:
Mi corazon no es de hielo.
Y no sé cómo decir
Cuál me angustia ese pesar
Que no llego á describir .. • .
¡Ay, pobres madres! ... sentir
Con vosotras, es llorar•
¿Vuestras lágrimas? ... ¡Qué bellas!
¡Cuán tristes! ... Yo las adoro.
Son un inmenso tesoro;
Hay algo sublime en ellas...
¡No se compran• con el oro!
·Oh mujeres sin ventura! ...
Pi~dad los ojos despierten
Donde esa nube fulgur~:
·En las lágrimas que vierten
1-lay abismos de amargurá!
y 0 no sabré pintar bien
La escena conmovedora...
·Sol que brillaste en mal hora!
;cómo arrastraba aquel tren
Aquella locomotora!
¿Quién la podr)a seguir
En su veloz cammar .
y en su indomable rugir?
¡Cuánta prisa de II!-ªt~r. 1
Algo que empieza a nv1r ....
¡Suerte aciaga! ¡impuros hados! ...
.\que!los anchos wagones
Repletos de licenciados,
¡Sabeis de qué van cargados!
¡De esperanzas, de ilusiones!

Si: de dulzuras, de gozos.
¡Recuerdo, cómo me agobias!
¡Cómo me pides sollozos! .. .
¡No irán alegres los mozos
Si les aguardan las novias? ...

á los piratas en la isla de Tonquil, capturándoles

tres embarcaciones con gente, y causándolt;s varias
bajas. En tierra les quemó el pueblo de la orilla,
miéntras la tropa perseguía á los malvados, que
en buen número se habían internado conduciendo
¡Y sus madres!. .. Vano afan:
algunos eautivos, con quienes habían llegado el dia
No paran mientes en ello:
anterior de arribada para continuar el pirateo, en
¡Harto sabido tendrán
algunas embarcaciones que habían ocultado entre
Que las primeras serán
el ramaje de los mangles, ó sumergido en los esteQue se abracen á su cuello!
ros para sacarlas cuando hubiera pasado el peligro;
Y al descender del wagon
pero el alférez de navío D. Ramon Lobaton, fué coTanta noble bizarría,
misionado
para su destruccion y lo consiguió, á la
Resonará en la ·estacion .
par que la de un pequeño pueblo, no sin habar teUn ¡hijo del corazonl
Ahogado en un ¡r,iadre miat...
nido ántes que rechazar po_r la fuerza Gtnemigo, á
q,uien la tropa no pudo encontrar por haberse refu¡Qué feliz el licenciado
Con su atavío sencillo,
giado á lo más frondoso de la montaí'!.a, donde la
Y con el rostro atezado,
~ persecucion no hubiera dado resultado.
Y al pecho un pafluelo atado,
La expedicion abandonó la isla de To_nquil aquel
Y un canuto en el bolsillo!
mismo dia y fué á recalar sobre la de Don-Dong, al
i Y ha de trocarse ese anhelo
Sur de la de Joló, al amanecer el dia 28, cogiendo
En las escenas de luto
tan de sorpresa á los piratas, que, cercados en su
Y de amargo desconsuelo?
pueblo principal, fueron batidos, causándoles mu¡Cuánto dice ese pafluelo!
¡Cuán~o encierra ese canuto!
chas bajas, haciéndoles 553 prisioneros y reduciendo el pueblo á cenizas.
Dos tesoros, en verdad,
En este día, el cabo segundo de infantería de maY nada existe mejor
.Xi en suei'los ni en realidad:
rina José Ferna.ndez patroneaba un buque tripulado
El uno es ¡ay! el arp.or;
por seis marineros y se encontraba en la costa sepEl· otro, la libertad.
tentrional de la isla, para evitar la evasion de em- ·
¡Ah si fuese un gran poeta
barcaciones. Habiendo divisado una vinta que huía
Ante el noble grupo aquel
en demanda de la costa de Joló, salió en su perseDe juventud que arde inquieta,
cucion, baleándola, pero sin atreverse á abordarla
Para .-iantar la chaqueta
por la superioridad numérica de los que 1a tripula- ·
Y la gorra de cuartel! ...
ban; conociendo aquélla su ventaja, volvió contra los
¡Bajo el puente derruido,
perseguidores, que á su vez empr~ndieron la retiLos muertos de aquel monton
.rada, colltinuando el cabo FerQandez hostilizándoles
Me dicen en su vestido,
En sus gorras, que han servido
con su carabina miéntras sus seis compa~eros forCon sn sangre á la nacion!
zaban el remo; castigados los moros, volvieron á
ha~er
rumbo•á Joló, y los cristianos á perseguirles,
Y ante el grupo aquel inerte,
Aún creo oír la guitarra
teniendo que batirse en retirada segunda y tercera
Que pulsó una mano fuerte,
vez, hasta que observando que el enemigo estaba
Y cual sollozo de muerte,
disminuido y acobardadQ, les dieron el abordaje, y
.\quella voz me desgarra!
soltando todos los remos para empui'lar las armas
Sentimos no disponer de espaciQ para copiar toda blancas, despues de una corta, pero furiosa lucha,
la composicion, dedicada al ejérc:to, en el nombre quedó el cabo José Fernandez dueño de la vinta enedel cual enviamos al Sr. Marin y Carbonell la ex- miga, con catorce cadáveres, que condujo victorioso
presion uel más profundo reconocimiento.
al fondeadero, habiendo resultado todos los vencedores heridos, y de alguna más gravedad un marinero y el héroe de la jornada.
LOS HÉROES DE FILIPINAS
Pío A. DE PAZOS
1

FRAGMENTOS HlSTÓRICO·MlLITARES

EL CABO DE lNF!NTER!A DE MARINA JJSÉ 'FERNANDEZ

vEPIGRAMAS

Los grandes actos de heroismo militar ensalzan
Don Nui'lo una madrugada,
y ennoblecen el ánimo de las clases subalternas que
Salió buscando su honor
se inspiran en el ejemplo de sus superiores. LamaCon la punta de la espada ...
rina, de guerra incansable ante toda fatiga y peligro
¿Y lo encontró?-No, señor;
en la activa persecucion de los piratas, daba freSólo encontró una estocada.
·cuentes testimonios de un valor que en muchos lances.' ha llegado á temeraria imprudencia, por no
Unas flores, cierto hidalgo,
perder ocasion en que batirá tan activo enemigo,
Dió á Celia en prueba de amores,
distinguiéndose todos, desde el jefe principal del
· Y ella desdei'IÓ las flores
buque ó expedicion al más humilde soldado ó gruDiciendo:-¿Tan poco valgo? ...
mete, cuya insignificancia social en estos últimos
Al ver tamaño desprecio,
no es ciertamente merecedora de que se relegue
Dijo él:-¡Celia, por favor,
al olvido en las páginas de la Historia, cuando la han
Ya que no sé tu valor
eanobleddo con hecltos notables, que en individuos
Deja que ignore tu precio!
de jerarquías superiores han hecho sus nombres
C. DE ALVEAR,
inmortales . .
El capitan de fragata D. Fermin Sanchez Cifuentes (padre del malograd0 héroe del Callao D. Vic·coRRESPONDENCIA CON LOS SUSCRITORES
toriano Sanchez Barcáiztegui), comandante de las
fuerzas sutiles del Sur de Mindanao, se había proD. P. G.-Sahagun.-Recibida$ 9 pesetas.
puesto perseguir, hasta aniquilarlos, á los piratas
D. G. M.-Cartagena.-Idem 4,50 id.
samales, capitaneados por los temidos datos Tibli
D. T. B.:-BurgoS.-1~. 6 id.
-y Banquias, restos de los feroces defensores de Sipac ·
D. V. V.-Alineria.-Id. 4,50 id.
y Balanguingui, y al objeto salió de Zamboanga ~l
D. E. P.-Toledo.-Id. 5 id.
día 25 de Junio de 1851, á bordo del vapor Reina &lt;Ú
D. A. P. B.-Lérida.-ld. 9 id.
Castilla, remolcando una lancha y dos falúas cartoD. C.F. D. -Leon.-ld.12 id.
neras, y trasportando_ 200 hombres del regimiento
D. J. D.-Santa Cruz de Tenerife.-Jd. 4,50 id.
del Príncipe, al mando del com:mdante D. Julio
D. l\J. R. de G.-Pei'laranda.-ld. 9 id.
Garnier, para practicar algunos desembarcos, en
D. E. B.-.Andújar.-Id. 4,50 en sellos, y pagada
union de la escasa guarnicion de infantería de suscricion hasta fin de Setiembre:
marina, y marinería que fuese disponible.
En la maflana del siguiente dia logró sorpreuder
Imp. de B. Bubhios1 plaza de la Paja, 71 Jladr/d.
0

REVISTA

30 DE JULIO DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2.0 -NÚM. 33

Almirante, 2, quintuplicado.

-

SUMARIO

GnAo.100s: Naufragio del vapor Gijon á consecuencia de un choque con el buque Laxham, en la costa cantábrica.-Soldado abisinio en traje de combatc.-Excmo. Sr. Teniente General D. J\liguel Ricardo de Alava y Esquivel.-Asturias: Vista general de la fábrica de Trubia.-D. Juan Fernandez
Suarez, Oficial primero de Secciones-Archivo,
corresponsal general de LA ILUSTRACION l\JJLITAR
en América.-Vitoria: Traslacion de los restos del
general Alava desde el palacio de la Diputacion al
cementerio.
TEXTO. Crónica.-Naufragio del vapor Gijon, de la
Compañia Trasatlántica.-Un soldado abisinio en
traje de combate.-El Teniente General D. Miguel
Ricardo de AlaYa y Esquivel.-Vista general de la
fábrica de Trubia.-D. Juan Fernandez Suarez,
corresponsal general de esta Revista en América.-Traslacion de los restos del general Alava al
cementerio de Vitoria.-Autoridades que declaran el mérito del marqués de Santa Cruz de llla.rcenado y de sus Rej1e.riones Militares (continuacion), por D. Luis \'idart.-La explrracion irregular por la infantería (continuacion), por D. Clemente Cano, teniente de infanteria.-Combates
de la vida, por D. Adolfo Llanos.-Letras y palabras, por D. V. Colorado.-El Centenario del marqut'.,s de Santa Cruz.-Bibliografía-~liscelánea.Correspondcncia con los suscritores.-Anuncios.~obre cubierta, por D. Eduardo de Palacio.-Yariedades.-Anuncio de las obras de D. Emilio Bone_lli.

CRÓNICA
Lo más importante del extranjero, en lo que
á nosotros concierne, es el lenguajE: de la prensa italiana con respecto al pendiente conflicto .
con España. Parece que las explicaciones que
nuestro presidente del Consejo •de •ministros
dió en las Cortes, á propósito de las apreciaciones del señor ministro de Fomento sobre la
unidad de Italia, no han calmado la susceptibilidad italiam1..
Con este motivo, se nos dirigen algunas frases tan punzantes como la de que si hubiera
pasado á nuestro Rey D. Alfonso en Lisboa
lo que le pasó en París, no hubiera tenido
aquella cuestion el desenlace que tuvo.
En cuanto al cólera, continúa naturalmente
preocupando en primer término la atencion
pública. Su desenvolvimiento es lento; pero si
se confirmase que en poblaciones próximas,
como Valen ce, Brignolles y Vins ha hecho
ya su aparicion, á pesar de las precauciones
que habrán debido allí tomarse desde el pri- ·
mer momento, no habría ninguna excusa para
la tranquilidad y la confianza. Teóricamente,
el Gobierno y el Ayuntamiento de Madrid han
hecho algo, porque han proyectado: prohibir
los enterramientos dentro de la poblacion, las
industrias insalubles, los cebaderos de cerdos,
la aglomeracion de gente en casas estrechas, la
expendicion de alimentos en mal estado, etcé.
tera, etc.
Pero el vecino, y sobre todo el vecino rico,

léjos de mostrar iniciativa y acudirá auxiliar
la accion de las autoridades, ó se ha marchado
al campo, ó se ha ce:llido á precauciones rigu\osamente personales, en la creencia, muy dominante en España, de que no hay más realidad que el número 1, y que el número 1 no
implica ni depende qel 2. ¡Expresion matemática ae un egoismo tanto más absurdo cuanto qie, si en él persistimos, con él perecerá
toda esta altiva, y generosa, y caballeresca,
y humanitaria raza española!
Deepues del cólera, no hay otra noticia por
el extranjero de importancia, más que el conflicto franco-chino. Nuevamente parece en arreglo; pero decidida Francia á pecar en lo sucesivo de prevision, ha hecho fondear su escuadra á corta distancia del arsenal Fu-Tchen.
La escuadra francesa destinada á exigir á los
chinos una reparacion, se compone de quince
buques de guerra, con 114 piezas de artillería
y 3.076 tripulantes.
Francia pide 500 millones de francos á título de indemnizacion, y China ofrece 3.
La conferencia egipcia se reunió, y los periódicos londoneses reconocen que las proposiciones inglesas tendrán que sufrir muchas
modificaciones, si no se aprueba con preferencia un proyecto mixto, ~e las potencias neu trales, que acude á la satisfaccion de las necesidades urgen tes sin tocar á la organizacion
definitiva de la.Hacienda egipcia.
El Cuestionario redactado por la comision
para el estudio de los problemas que se relacionan con el bienestar de las clases obreras,
tanto agrícolas como industriales, en armonía
con las exigencias del capital y el trabajo,
constituye un paso gigantesco en la vía del
progreso, á fin de mejorár las condiciones de
las clases proletarias, analizando el mal, conocer hasta dónde puede llegar la accion gubernativa y formular preceptos sintéticos y prácticos, que destruyen el cáncer social que se
manifiesta de vez en cuando , con alarmantes
caractéres en las grandes crisis económicas y
políticas.
Consideramos de inmensa utilidad el concurso que se solicita de la prensa en tau árdua como compleja cuestion. Solo despues de
profundos estudios se llegará á resultados positivos, cuando el análisis del sábio, completado con la práctica, imprima á sus decisiones la
aprobacion de las reformas indispensables
para mejorar las condiciones de las clases
obreras.
A medida que el derecho consagra mayores
garantías al hombre, quedan desterrados, por
inhumanos ó insensatos, aquellos principios de
los sábios de la antigüedad que consideraban

el trabajo como un estigma deshonroso, y la
pobreza como título de esclavitud. Las ideas
democráticas, apadrinadas ya por el Redentor,
abren mrevos horizontes á la ciencia; y la institucion, de quien hemos presenciado tan grandes conmociones universales, apelando á todos los medios para destruir el pauperismo,
el trabajo estéril y la desproporcion entre las
necesidades del organismo humano y los recursos para satisfacerlas, encuentra implícito
reconocimiento de sus fueros en la sociedad
moderna.
Discurriendo sobre los medios que han de
emplearse para desterrar los grandes vicios
que minan nuestra organizacion social, El
Correo, periódico que se distingue por la dis•
crecion de sus juicios, se expresa en los siguientes- términos:
«Hoy, en cambio, se ha dignificado el trabajo,
pero no se ha puesto á cubierto de la miseria¡ hoy
se ha afirmado la igualdad ante la ley, conffrmando
la distincion de clases; hoy se reconoce que si los
pobres faltasen, habría que hacerlos y procurarlos,
como se codician y ambicionan los tesoros; pero
esa desigualdad de condicion, ley de vida para las
sociedades, tiene sus limites, y cuando se borran ó
traspasan, lo que era una necesidad se convierte
en un peligro, peligro de graves males que no
pueden desatenderse, y ménos en los tiempos que
corremos, so pena de legitimar la violencia convertida en derecho por el derecho al trabajo.&gt;&gt;

Y, en efecto, si la gran mayoría de los hombres, segun dice Stuart Mill, «hubiese de vivir
siempre como hoy vive, esclava de un penoso
trabajo que no le inspira el más leve interés,
atormentándose desde que amanece hasta que
anochece para ganar un jornal que á duras
penas alcanza á cubrir sus más perentorias necesidades, rodeada de las privaciones morales
é intelectuales que semejante situacion lleva
consigo, etc... , egoísta por imposicion de la miseria, pero con conriencia clara de la injusti. cia real ó imaginaria que se le hace, y de los
bienes que otros por su trabajo disfrutan y de
que ella carece; si tal estado de cosas hubiese
de durar siempre, no volvería á ocuparme eu
nada que haga relacion á los destinos del humano linaje, y creo que tal debe ser la opinion
de todo pensador.»
La prensa militar ha comentado mvtho estos clias las opiniones de un general extranjero
sobre nuestro ejército. No son lisonjeras. Esto
era casi ocioso decirlo. Pero son extremadamente severas, ya que no infundadas. El p
neral se coloca desde el punto de vista del
dividuo, del elemento. Sus observacione,
recen abocará este silogismo: ( El indi·
el elemento, es malo; luego el total, el ,
es malo tam bien.&gt;
Nosotros, para razonar con el m:i

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LA ILUSTRACION MILITAR
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NAUFRAGIO DEL Y.IPOR «GIJO:-i)) .\ CONSECUENCIA DE UN CHOQt:E COli EL Bt:QUE «L .IXII \M)&gt; E:-i L.\ COSTA CANT.\BRICA

!:,OLD.IDO llll~l:-i!O E:-; Tíl 1JE DE CO\10.ITE

�LA ILUSTRACION MILITAR

464
do posible, no haríamos descansar toda la
bondad de un ejército en sólo la moral individual. Ciertamente que la bondad -de una colectividad es la suma de las bondades particulares que contiene. Pero hay que dar alguna
(y en algunos casos mucha) importancia. en
las sociedades, al trabajo de gobierno, de direccion, de organizacion, y hay que admitir que
la organizacion crea y estimula vh'tudes, y crea
y estimula defectos. Pues en tal caso, sin negar ·que la organizacion de nuestro ejército
puede justificar la acerba crítica de tan respetable general extranjero, preciso es decir que
esa perturbacion se reduciría muy considerablemente si tuviéramos ménos leyes, pero más
claras, más precisas, más hábiles (en el sentido
de impedir toda ocasion y justificacion),ymás
directamente inspiradas, no en las jerarquías,
que se obtienen por la intriga ó la diaria y
apasionada batalla de la vida pública, sino más
bien en los grandes pensadores, naturalmente
imparciales por vocacion consagrados al estudio de 1a equidad, que es la jnsticio, tem-

y

plada por la mise,·icordia.
Con sábias leyes no tendríamos esos generales ni esos jefes y oficiales consa.grados á
medrar por la intriga política ó el más vulgar
é innoble comercio. Los estudios superiores,
las ciencias y una práctica ilustt-ada, serían -los
solos timbres y méritos de un oficial para el
ascenso, y el individuo, el elemento, aunque
tuviera una fatal tendencia al mal, se modicaría al influjo de una ~oral gubernamental
rígida, sábiamente desenvuelta y escrupulosamente aplicada.
A 7.005 ascienden los destinos civiles que
se declaran reservables para los sargentos en
el proyecto de ley recientemente presentado á
las Uortes. Estos destinos es.tán dotados con
mil á mil ochocientas pesetas; pero la comision del Senado opina que ningun sargento
debe disfrutar sueldo mayor de 1.600 pesetas. ¿Por qué? Difícil sería dar una contestacion pasablemente 1/\gica. ¿En qué podría
fundarse esta negaciou á, p1·iori de la aptitud
de un sargento para desempeñar los cargos
superiores que pudieran merecer y obtener en
el curso de su nueva carrera administrativai
Pero :í pesar de esta anomalía, la trascen ·
dencia social de este proyecto es tan grande,
que si se planteara y practicase con fidelidad,
y si se extendiese ó se hiciera algo análogo
con respecto á los oficiales de la reserva, sería
justo el decir que el problema de nuestra organizacion militar habría sido resuelto, á la
vez que el llamado muy propiamente de la

empleomanía.
El empleado, y nuestro empleado sobre
todo, suele ser un hombre que vegeta por los
cafés ó las antesalas de los ministerios en las
condiciones que tantas veces ha utilizado el
escritor festivo para sus cuadros más cómicos.
Este perso1rnje, si es hombre ilustrado ó de
carrera y tiene algun vivo !:entimiento de dignidad personal, no sufre más que decepciones,
y por consigui~nte nada perdería con saber
definitivamente que el Estado no tenía destinos para él, salvo los de oposicion 6 carreras
técnicas. En cuanto al otro tipo de empleados

que no puede alegar más méritos que los servicios domésticos•ó de baratería en tiempo de
elecciones, el exterminio de esta plaga representaría una verdadera y completa emancipa·
cion del país, y purificaría nuestras costura bres políticas.
En suma, nuestra bandera, nuestro progra"·
ma en esta cuestion, es el siguiente:
«Que todo el que quiera ganar su vida con
el trabajo ordinariamente fácil y cómodo de
los destinos del Estado, desde ciento basta lo
ménos seis mil pesetas, haya servido á su patria con las armas en la mano en tal ó cual
clase del ejército.&gt; Se podrá objetar, y se ha-·
objetado, ya lo de aptitudes y estudios ap1·0piados. Esta objecion, como ya han dicho con
imparcialidad algunos periódicos civiles, es
simplemente ridícula, y mucho más l:tóy, con
los nuevos programas de estudios militflres.
Además, nosotros pediremos siempre que los
conocimientos científicos generales que deben
servir de fundamento á todo género de profe·
siones, se ensefien á todas las clases militares
con la mayor amplitud posible, porque la ciencia militar es más general que profesional.
Desafiamos á todo hombre político de buena fé á que exponga argumentos sérios y
fuertes contra esta solucion, ú otra análoga, al
conflicto presente de nuestra política y de
nuestra administracion militar y civil.
El resultado obtenido en el ensayo del horno de campana de chapa ondulada, inventado
por los oficiales de Administracion Militar
Sres. Oscáriz y Piquer, no ha podido ser más
satisfactorio.
El ejército puede, pues, contar desde hoy
con un n&gt;1evo medio económico y rápido para
la coccion del pan en grandes cantidades, segun lo exigen esas masas de hombres que las
modernas guerras necesitan para sus evoluciones y maniobras.
El Pardo ha sido visitado estos dias por numeroso público, para presenciar la fiesta preparada por el regimiento infantería de Cuenca,
con el fin de aumentar los fondos reunidos
para socorrer
las familias de los soldados
víctimas de la horrible hecatombe ocurrida en
el puente de Alcudia.
Se lidiaron cuatro toretes, vencieudo todos
los obstáculos anejos á la falta de plaza para
este género de diversiones. El ingenio, hermanado con la buena voluntad, suplieron estos
inconvenientes, convirtiendo en vistoso circo lo
que pocos días ántes tenía todo el aspecto de
un pequefío oásis del Sahara.
El fin noble y generoso de estos actos me
rece todos nuestros plácemes, pues en ellos se
revela que el ejército procura constantemente,·
acudiendo á todo género de recursos, remediar
los grandes infortunios, inspirándose en los
más nobles y levantados sentimientos.

á

NAUFRAGIO tlEL VAPOR «GIJON»

de la Compañia Trasatlántica,
En los momentos que entra en prensa este número, la opinion se encuentra profundamente afectada

LA ILUSTRACION MILITAR
con el naufragio del vapor Gijon, correo de las Antillas.
Lo que de este trágico suceso pudiéra:mos comunicar á nuestros lectores, será de éstos perfectamente conocido, pues suponemos que, como el público en general, habrán leido con avidez los partes y demas noticias publicadas acerca de la espantosa catástrofe que hoy deja sumidas en el luto y
la miseria á centenares de familias.
A falta de otros detalles, inser tamos hoy un grabado que representa el momento en que, ya sepultado en las olas el vapor inglés Laxham, el Gijon
empieza á sumergirse, y los pasajeros y la ·tripulacion, poseídos de un pánico que se etjrfica por lo
inesperado del suceso, se lanzan en desórden á los
botes salvavidas, y procuran librarse de una muerte inmediata y terrible, miéntras- algunos, conservando en cierto modo la serenidad, intentan dar
ayuda á otros séres más débiles, y se encuentran
dispuestos á todos los sacrificios.
¡Cuántas escenas del más sublime de los heroísmos se habrán realizado inútilmente! ¡Cuántos habrán querido en vano dar su existencia por salvar
las de séres queridos que demandaban cun el acento de la desesperacion auxilio en la breve y espantosa agonía!
A tristísimas reflexiones se presta este gran siniestro, de que no puede culparse á la prevision humana, y que tampoco al hombre le es dado paliar.
Sólo la religion y la füosofia tienen recursos para
dolores tan inmensos, y á ellos deben acudir las almas creyentes y los espíritus que miran con la necesaria elevacion lo deleznable y ruin de nuestra
naturaleza.
El vapor Gijon conducía el núm. 32 de LA ILUSTRACION i\l11.1TAR á nuestros compañeros de Cuba y
Puerto-Rico, y á los suscritores de las Repúblicas·
de América que nos favorecen con su apoyo. A todos süplicamos perdonen el retraso que habrá de
ocasionar este accidente, pues liemos de hacer nueva tirada, Jo cual nos proporciona, además del gasto, los perjuicios consiguientes, que, por considerables que sean, pueden sobrellevarse si se comparan
con las inmensas pérdidas y fas lágrimas que esta
catástrofe ha llevado al seno de mur.has familias.

despues los turcos y egipcios á dominarlo alternativamente, segun la suerte de las armas y épocas de
mayor florecimiento. El dialecto que hoy emplean,
mezcla del hebreo, siriaco y árabe, confirma los
hechos principales que la historia de la humanidad
ha señalado con caracteres indelebles.
Los abisinios son fuertes, activos y de aspecto inteligente; su color bronceado es de especial matiz,
sin que se encuentre la raza blanca pura, ni la negra en absoluto; sus trajes son complicados y lujosos en algunos, churriguerescos y súcios en otros;
pero la mayoría va desnuda, dejándose largas melenas d~lo en la cabeza.
Los soldados, como el que representa nuestro
grabado Je la pág. 463, faltos 1le organizacion comparable con la de cualquier otro ejército, se hallan
armados con lanzas de seis ó siete piés de longitud
y puñales cortos, suspendidos del lado derecho de
la cintura. El rey Teodoro introdujo algun adelanto, creando varias ·compaí'iías con machetes y fusiles.
:Bste país carece de industria, artes, manufactura
y comercio; su vida pacífica se desliza entregados á
las labores del caro po; sólo los judíos que allí residen forman el reducido gremio de carpinteros, albañiles y demas oficios de parecida. índole.

EL TENIENTE GENERAL

0

UN SOLDADO ABISINIO
La reciente visita hecha por el almirante señor
William Hevett á Abisinia, y la entrevista sostenida
en la capital Ad~ua con el rey Juan, jefe de aquella singular comarca oriental de Africa, á fin de obtener su cooperacion para el abasteqimiento y refuerzo de la guarnicion inglesa sitiada por las huestes del Mahdi, han despertado la atencion·pública.
hácia aquel reino á donde Inglaterra dirige sus miras para hallar honrosa terminacion al conflicto
creado pqr su torpe política en el Sudán.
Aun cuando faltos de espacio para describir orográfica é hidrográficamente todo el territorio abisinio, no podemos, sin embargo, prescindir de señalar aquellos datos que son necesarios para el conocimiento del país y sus habitantes.
Tiene esta comarca 400 millas ,le longitud de Norte á Sur, y cerca de 300 de ancho de EstP. á Oeste;
y se halla separada de la costa del Mar Rojo Y
ccéano indico, por una larga faja de terreno montuoso muy poco habitado. Debe considerarse este
reino dividido en dos provincias, que constituyen
igual número de naciones, pues sus moradores pertenecen á diferente raza, sosteniendo entre sí
arraigados antagonismos, que generalmente ocasionan encarnizadas luchas. Ambos pueblos se designan con el nombre de Tigris ó Amhara, segun el
territorio que ocupan: los primeros, ó del Norte,
son de constitucion vigorosa, pobres y sóbrios; los.
amharas, ó del Sur, más ricos y civilizados que sus
contrarios, disfrutan un clima tropical, y el terreno
les ofrece una vegetacion exuberante.
La historia de estas dos razas se presenta.bien
confusa desde los primeros tiempos hasta nuestros
días. El pueblo hebreo dejó alli rastros trasmitidos
por la tratlicion y monumento:; del arto; el cristia- ·
nismo invade luégo el territorio abisinio, viniendo

D. Miguel Ricardo de Alava y Esquive!.
La noblé figura del general Ala va se destaca al
lado de las de aquellos inimitables patricios_ á cuyo
esfuerzo y voluntad firmísima debemos el régimen
constitucional y las libertades patrias; pléyade insigne que supo mantener la independencia de
nuestro suelo y abrir camino á las expansiones del
espíritu, rompiendo las trabas impuestas al pensamiento humano· por el más degradante de los desspotismos.
Vitoria ha tributado un homenaje de respeto á la
memoria de uno de sus más predilectos hijos, deparando honroso asilo á sus despojos, que reposaban en fierra extranjera, y este hecho plausible nos
proporciona hoy la oportunidad de publicar en las
columnas de LA ILUSTRACION MILITAR el retrato del
honrado patricio y entendido general, que nos ha
sido remitido por el capitan de cazadores de Estella
D. Francisco Cortés, distinguido oficial cuyos trabajos artísticos le han proporcionado merecido renombre.
•
En la capital alavesa vió la luz el '7 de Febrero
de 17'72; se educó en el seminario de Vergara, y en
edad hábil ingresó como cadete con destino al regimiento infantería de Sevilla, pasando, á poco, al
cuerpo general de la Armada, pues dueña entónces
nuestra nacion de una escuadra soberbia, la carrera marítima ofrecía halagüeño porvenir á los jóvenes que, como Alava, hallábanse animados de uúa
honrosa ambicion de gloria y de fortuna.
Recibió el bautismo de fuego en el combate naval
de San Vicente, y su valor fué recompensado con
el empleo de oficial, obteniendo el cargo de ayudante del almi_rante Gravina, al que acompañó en Finisterre y Trafalgar, ganando en esta última batalla el ascenso á capita,n de fragata.
Al estallar la guerra de la Independencia, había
sido elegido dip.utado para las Cortes de Bayona;
pero en el acto se adhirió al movimiento nacional,
y c,mvencido de que habían de ser en la contienda
que se iniciaba más útiles sus servicios en el ejército de tierra, abandonó la escuadra, y á las órdenes del duque de Alburquerque hizo toda la campafla de Extremadura, mandando el famoso regimiento de Ordenes militares, con el que asistió á
las jornadas de l\Iedellin, 'l'alavera y Medina del
Campo, contribuyendo á libertará Cádiz y á proteger la retirada del Gobierno supremo. Más tarde fué
agregado, en calidad de agente del Gobierno espaflol, al cuartel general de ,vellington, y tomó parte
en los hechos de armas que dirigió este caudillo,
concurriendo á la sangrienta y decisiva batalla de
Vitoria, terminada la cual, penetró en las calles de
la poblacion al frente de un escuadran inglés, Ji-

brándola de la devastacion y saqueo á que indudablemente la hubiera entregado nuestros carisimos
y -fieles aliados.
Siempre en union del duque de Wellington, pasó
Alava á Francia y combatió en Orthez y Tolosa,
ascendiendo, por su distinguido valor, al empleo de
trniente general.
Fué más tarde ministro plenipotenciario cerca
del Rey de los Países-Bajos, y al verificarse la restauracion del imperio de Napoleon, pasó á incorporarse al ejército de Wellington, permaneciendo al
lado de este general durante la batalla de Waterlóo,
cJ.onde se hundió para siempre la fortuna colosal
del hijo de Córcega.
En 1820 fué elegido diputado á Cortes por Vitoria,
y á la caida del régimen constitucional vióse obligado á emigrará Lóndres, estableciéndose posteriormente en Tours, hasta que el decreto de amnistía de 1832 le abrió las puertas de la patria, despues de diez años de destierro.
Dese!ipei1ó en 1835 el ministerio de Marina, pasanlo, en igual aflo, de plenipotenciario á la Gran
Bretafla, en donde contribuyó al aumento y organizacion de las legiones auxiliares. Fué ministro de
Estado con l\Iendizabal, representante en Francia é
Inglaterra, y su falta de salud, agravada por sus
muchas heridas, le restituyeron á España en 1841.
Desde Vitoria, por prescripcion facultativa,.se trasladó á los baños de Bareges (Altos Pirineos), y allí
dejó de existir el 14 de Julio de 1843.
Tal es, á grandes rasgos, la biografía de este ilustre personaje, tan distinguido militar como hombre
de j:stado. Bajo el primer aspecto, su valor indomable, sus dotes de capitan hábil y decidido, y sus
consejos, que siempre fueron escuchados por sus
superiores, lo presentan como uno de los héroes
más legítimos de la causa de la Independencia;
como hombre de Estado, sus hechos de ministro y
sus gestiones diplomáticas constituyen dignos títulos al respeto y agradecimiento de la posteridad.

VISTA GENERAL DE LA FÁB&amp;IOA DE TRUBIA
El principal establecimiento con que cuenfa hoy
el arma de Artillería,'1' cuya vista publicamos,
tomada de una fotografía, es no solamente motivo
de legítima satisfaccion nacional, sino fuente de
beneficios inagotables para la provincia de Asturias,
en que se encuentra enclavado.
La prensa diaria nos ha dicho que con motivo ere
la inauguracion del ferro-carril de Oviedo y Gijon,
visitará en el mes que viene S. M. el Rey la fábrica
de Trubia, y esto es lo que no~ ha impulsado á dar
á la estampa en este número la vista del magnífico
establecimiento industrial militar, á fin de que
nuestros favorecedores adquieran de él una idea,
proponiéndonos en tiempo y Jugar oportuno ocuparnos, con la debida extension, de este importantísimo
centro que tanto y tan en favor habla de nuestro
cuerpo de Artillería y de las dignisimas clases que
lo forman.
La descripcion, siquiera sea á grandes rasgos, de
cuanto contiene en su recinto la fábrica de Trubia,
daría lu5ar á largas páginas, llenas de interesantes
noticias; pero hoy no disponemos de espacio para
ello. Sin embargo, no queremos dejar pasar esta
ocasion sin expresar nuestras simpatías á los jefes
y oficiales que, renunciando voluntariamente :i. la
vida de las grandes capitales, se encierran en los
muros del establecimiento, consagrando la mejor
época de su existencia al esto.dio y realizacion de
los problemas, cada dia más árduos, de la ciencia
compleja del artillero.

DON JUAN FERNANDEZ SUAREZ
El dia 3 del actual, up despacho telegráfico, fechado en la Habana, nos sorprendió dolorosamente,
participándonos el fallecimiento de nuestro celoso é
inteligente conesponsal en aquella capital, el oficial l.° del cuerpo de Secciones-Archivo, D. Juan
Fernandez Suarez. Telegramas y cartas posteriores
han venido á confirmar esta triste noticia, dándonos detalles de. la desgracia, ocurrida á consecuen-

465
cia de una caida en el gimnasio del Círculo l\lilitar
de la Habana, donde el Sr. Fernandez Suarez, por
prescripcion facultativa, pasaba diariamente algunos ratos ejercitando sus fuerzas.
La nueva del suceso fué para nosotros de un efecto tan rudo .como imprevisto; pues en el correo llegado tres dias ántes habíamos recibido extensa carta suya, en que nos daba cuen~a, con la minuciosidad y exactitud en él acostumbradas, de las gestiones de su administracion, empresa á que con fe
profunda y ánimo inquebrantable consagraba cuantos instantes le dejaban libre sus deberes militares
y las ocupaciones peculiares de su destino en la
Capitanía general.
l'ío conocíamos personalmente al Sr. Fernandez
Suarez, y sin embargo, la constante y larga correspondencia con él sostenida, desde que salió de la
prensa el primer número de LA ILUSTR.\CI0N MILIT.IR,
había echado los fundamentos de una intima y cordial amistad, que en nosotros era resultado del conocimiento y del justo aprecio que nos merecían
las excepcionales cµalidades de su carácter, su
acrisolada honradez, sus nobil:simos sentimientos,
y su nunca vacilante confianza en el éxito de esta
publicacion, consagrada á elevar el prestigio de
nuestras instituciones armadas, y á fundar con las
demas clases sociales lazos de union indisoluble.
;Cuántas veces, en esas horas de desfallecimiento
moral que por fat::.lidad inevitable son los paréntesis de nuestros trabajos, s·u voz acudía con solicitud cariliosa á desvanecer las nubes de nuestro espíritu, y á darnos nuevas fuerzas con que proseguir
en nuestro camino!
Todas estas causas hacen que su muerte revista
para nosotros los ca:-ácteres de -una desgracia irreparable. Pero dejando aparte tales consideraciones,
si se aprecian sólo las circunstancias que eran del
dominio público, el fallecimiento del Sr. Fernandez
Suarez no ha podido ménos de impresionar á los
que son capaces de condolerse de todos los infortunios inmerecidos. Como hombre, era digna del mayor aprecio su acrisolada honradez; como miHtar,
su dilatada y laboriosa carrera puede servir de
ejemplo á los que se sienten animados de inconsiderada ambicion: despues de treinta años de servicios-, había llegado al modesto empleo de capitan, y
se mostraba satisfecho. Excelente padre de familia,
cifraba sus aspiraciones en asegurar el porvenir de
su hija única, niña de doco años, que, huérfana tambien de madre, recogerá ahora la triste herencia
que los que ceñimos espada legamos generalmente
á nuestros hijos: un nombre sin mancha, pues casado el Sr. Fernandez Suarez de subalterno,· creemos no tenga derecho su hija ni á la mezquina pension correspondiente al empleo decapitan.
Al publicar hoy el retrato de nuestro desgraciado
amigo, no sólo i:endimos un homenaje de carino y
re&amp;'peto á su buena memoria, sino que ofrecemos
un testimonio público de la consideracion que nos
merecen y del reconocimiento que debetf10S á los
que, como el Sr. Fernandez Suarez, han aceptado
nuestra representacion, y coadyuvan con el mi~mo
entusiasmo que aquél á la realizacion de nuestra
empresa, consideracion y reconocimiento que hacemos igualmente extensivos á los dignísimos compafleros que espontáneamente acudieron á nuestro
llamamiento cuando nació á la vida periodistica LA
ILUSTR.\CION MILITAR, y continúan hoy, sin dudas,
sin vacilaciones, prestándonos su apoyo inestimable. No han de ser todo notas de pesimismo en medio de las luchas abrumadoras que un dia y otro sostenemos; esas nobles manifestacion(Js nos animan
á perseverar en la senda reivindicadora que nos
trazamos y de que nunca hemos salido, ni por halagos del_poder, ni por consideraciones mercantiles
que no encuadran jamas con nuestros propósitos; y
á eso apoyo desinteresado no ha de faltar· jamas
nuestra sincera y :profunda gratitud, como no le faltó en vida al digno amigo cuya muerte prematura
da motivo á estas Eneas, pálido reflejo de nuestro
sentimiento y del respeto que nos inspiraron sus
estimables virtudes.
Descanse en paz D. Juan Fernandez Suarez en el
seno de esa noble tierra espaflola que se llama la

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LA ILUSTRACION MIL!TAR

esa fiesta militar se realice con toda la solemnidad
neral, rodeado por dos matronas representando el
Tiempo y el Dolor, y artísticamente colocadas en que merece el esforzado general de Orán, vamos á
una cruz, símbolo de la fe cristiana y la bandera ofrecer á los lectores de La Crónica algunas noticias
del batallon de la Milicia ciudadana en la última biográficas y bibliográficas de este ilustre caudillo.)&gt;
Terminada esta advertencia preliminar, el señorguerra civil, como muestra de adhesion á la memoFuertes
Acevedo comienza su relato biográfico en
ria del general, de los ciudadanos que, como él, han
TR.ASLAOION DE LOS RESTOS DEL GENERAL ALAVA defendido lealmente la causa del órden, de la liber- la forma siguiente:
«Muchos títulos reune el ilustre marqués de Santad y de los poderes constitwidos.
al cementerio de Vitoria.
ta
Cruz para ser considerado como uno de los más
Por la parte posterior, elevabánse dos tibores esCon motivo del aniversario de la batalla librada
esclarecidos hijos de Espai'ia. Valiente en el combeltos,
sosteniendo
dos
elegantes
jarrones.
Tras
ante los muros de Vitoria entre las tropas franceellos, y custodiada po-r dos leones dorados, se veía, bate é ilustradísimo en las cosas de la política y de
sas y el ejército anglo-hispano-portugués, el 2l de
la guerra, alcanzó para su patria victorias insignes
Junio de 1813, ha presenciado este año la capital en precioso modelo, la fragata Santa Ana; de la pieza que elevaron el nombre de este eminente&lt;!!f.,luriano
Krup arrancaban un grillete y cadena dorados, símalavesa un espectáculo tan conmovedor como pabolo del tiempo que estuvo preso por el feroz abso- á una gran altura. Escritor profundó y sei'lalado,
triótico, dispuesto por el ayuntamiento y diputacion
lutismo, que se ensañó con los Argüelles, Torreros, sus obras dieron al valeroso Santa Cruz la más exprovincial, y al que han coauyuvado todas las autoCalatravas y demas ilustres liberales, cuyo horrible 'Mendida fama, siendo sus Re.fte;&amp;i(mes Militares miridades y corporaciones, así como el vecindario endelito era haber contribuido á la restauracion del radas por el grán Federico de Prusia como escritos
tero. Nos referimos al acto de trasladar pública y
del mayor valer, y tenidas por Napoleon en el más
Deseado.
solemnemente al cementerio de la ciudad los restos
La totalidad ue la carroza estaba revestida de grande aprecio. Experto general y hábil y discreto
mortales del valeroso soldado y distinguido patridiplomático era á la par sabio y erudito, lo mismo
terciopelo negro con grandes borlones de seda y
cio D. Miguel Ricardo de Ala va y Esquivel, teniente
en las prácticas de la milicia que en toda clase de
oro, y las rued¡¡.s forrados sus radios y termfoados
general de los ejércitos nacionales, que falleció en
conocimientos de historia y literatura; era, en fin,
cada uno con una granada. Preciosas coronas fúP.:eBaréges {Francia) el 14. de Julio de 1843.
D. Alvaro una de las personas más eruditas é ilusbres esparcidas entre los pliegues del terciopelo,
Con anticipacion de cuatro días había llegado á
tradasde
su época, así en EsP,ai'ia como en Italia y
completaban el conjunto de tan bella obra.
Vito~ia el féretro qÚe contenía las cenizas del ilustre
Francia, donde se dió á conocer por la excelencia
compañero de armas de Wellington, quedando exde su talento y lo grande de su ilustracion.»
puesto en el salon de juntas de la Diputacíon proEntre las noticias poco conocidas que da el seflor
AUTORIDADES QUE DEOLARAN
vincial, convertido al efecto en cámara ardiente, á
Fuertes Acevedo acerca de los escritos del marqués
el mérito del marqués de Santa Oruz y de sus
la que daba la gua-rdia una compañía de infantería,
de Santa Cruz, merece especial ' mencion la que
«Reflexiones Militares.»
cop banda y música.
ahora vamos á trascribir. Dice el ilustrado catedráDispuesto se tributaran á los restos del general
tico
del Instituto de Badajoz que, hallándose en
(Continuaci0n.)
Alava los honores fúnebres sei'ialados á su elevada
Turin
en 1727 el marqués de.Santa Cruz de MarceEl sabio Feijóo, ~n su Teatro critico universal, tomo
jerarquía, el sábado·l8 de Junio se verificó la trasnado,
envió
al ReY, el proyecto de la formacion de
Jacion con todas las formalidades prescritas para primero, discurso 1:, párrafo 14, dice: ((No faltan
un Diccionario de las lenguas española, francesa Y laespai'ioles
que
escriban
con
suma
naturalidad
el
estos casos, adquiriendo, sin embargo, la ceremotina, en el cual se comprendiesen todas las voces de
nil]., un carácter más popular que oficial, pues el idioma nacional. Sirvan por todos y para todos de la Historia, geografía y demas ciencias y artes, indaejemplares D. Luis de Salazar ... y el mariscal de
vecindariG en masa acudió á tomar parte en ella,
gando sus etimologías. «El Rey, dice el Sr. Fuertes
por tratarse de uno de sus más distinguidos ciuda- campo vizconde del Puerto, que con sus excelentes
libros de Reflexiones Milita1·es, dió tanto honor á la Acevedo, quiso oír el dictámen de la Acade1i:ia
de la lengua castellana, y esta docta corporac, · ,1
danos.
Rompía la marcha una seccion de mii'iones de nacion española entre las extranjeraS.ll Y el mismo
opinó que el pensamiento del sabio marqués e1·a
Ala va, con las armas á la funerala; seguían luégo la Feijóo, tratando de las estimables prendas de ca- U11a de aquellas ideas qiie lisonjeaban á los esptritus
rácter del autor de las Reflexiones Militares, afirma
cruz parroquial con el clero; el soberbio carro fúnegi·andes, como el de aquel ilustre y celoso español, pe,·o
bre, tirado por ocho mulos, lujosamente enjaeza- que el marqués de Santa Cruz de Marcenado, que
que ofrecta insuperables dificultades para su prácti,;a.
dos, y á c,mtinuacion, comisiones de todas las cor- sacrificó su vida en la batalla de Orán, «entre otras
Parece que el proyecto del Diccio11ario de que aquí
poraciones civiles y militares, cerrando la comitiva muchas virtudes ilustres de que era adornado ... se trata, no es el mismo proyecto de la col'llpilacion
púsole
en
sumo
grado
la
de
la
modestia,
de
tal
modo,
el ayuntamiento y la díputacion provincial, preside los Diccionarios universales de historia y geogradida por las autoridades é individuos de la familia que no sólo nos~ le oyó jamas una palabra en que fía, en que ya nos hemos ocupado, citando las apredel general. y d piquete compuesto de una compa- expusiese algun concepto de.su mérito, mas ni oyó ciaciones que acerca de esta compilacion expuso en
flia con bandera y música del batallan cazadores de con agrado alabanza alguna que le tributasen en
el afio 1853 D. Joaquín Maldonado y Macanaz. Por
Madrid, á retaguardia del cual iban replegándose su presencia, y ántes discretamente repelía el elo- último, el Sr. Fuertes Acevedo, despues de haber
las tropas que formaban la carrera. Llegada la co- gio, procurando persuadir eficazmente que era in- encarecido el métito de varios escritos de D. Alvamitiva al cementerio, y al ser inhumado el cadáver, motivado.)&gt;
ro de Navia Osario, dice: &lt;&lt;Pero su obra más aplauEl escritor D. Luis de Salazar, citado por Feijóo
se hicieron las descargas y salvas de Ordenanza.
dida, la que ha dado á su nombre la gran celebaidad
expuniendo
su
juicio
sobre
las
Rejlexioms
Militare;
La construccion del carro fúnebre, que se halla
dé que hoy goza en el mundo militar y literario,
exactamente reproducida en el grabado de la pági- de Santa C"uz, decía: ((El empeflo es glorioso; el fueron sus Reflexiones Militares, que el rey Fedena 471, fué dirigida por los oficiales de artillería se- ))método, admirable; el estilo, elocuente, y el todo, rico 11 de Prusia estimaba como una el.e ks dos
ñores Diaz y Eriz, á los que felicitamos por su acier- »digno de una perpétua y generosa envidia.»·
El general D. Pedro de Lucuze, en sus i'rincipios obras clásicas de Re militari. Y no es el mayor méto, ejecutando los trabajos los obreros del Parque, á
rito de este libro lo que parece indicar su título, la
cuyo frente se hallan los maestros Sres. Guerrero y deforti"li,cacion {Barcelona, 1772), al presentar la re- exposicion de reglas militares más ó ménos acertálacion de nuestros tratadistas de milicia más digLorenzo.
das que alientan á la guerra, sino que su espíritu y
l\Iontaclo sobre una cureña y armon con su pieza . nos de estudio, dice que las Reflexiones Militares
fundamento
es la idea de que la milicia es un verKrup, de 8 cm., se acondicionó sobre una platafor- de Santa Cruz ((compre11den todos los ramos de la dadero sacerdocio, que tiene una gran mision que
ma su cuerpo prismático, en el que iba colocada la guerra ofensiva y defensiva: es obra excelente, y
llenar, cual es la de cimentar y fortalecer la paz,
caja mortuor ia. Dicho cuerpo ostentaba en sus ca- como tal, celebrada en toda Europa.»
previniendo la guerra y evitándola en cuanto posiUn
ilustrado
catedrático
del
Instituto
provincial
ras los escudos de armas é inscripciones side Badajoz, en el periódico de dieha ciudad titulado ble sea.»
guientes:
Aun podríamos copiar aquí algunas otras justas
Parte anterior. Escudos de las corporaciones pro- La Crónica, acaha de publicar una notable biografía
alabanzas
que el Sr. Fuertes Acevedo tributa al
vincial y municipal. Parte posterior. Escudo de· la del marqués de Santa Cruz de l\larcenado, en la marqués de Santa Cruz de Marcenado; pero parécual se hallan muchas noticias poco conocidas acercasa de los Ala vas.
cenos oportuno proseguir el curso natural del preParte lateral íz(iuierda. La siguiente inscripcion, ca de sus escritos y de los merecimientos de este sente escrito, no sin felicitar ántes al catedrático
en letras de oro: N.\CIÓ EN VITORI.\ EL 7 DE FEilRERO insigne tratadista de milicia. Comienza el seflor del Instituto de Badajoz por su erudito estudio bioDE 1712: MURIÓ EN 8.\REGES EL 14 DE Jcuo DE 1843. D. l\Iáximo Fuertes Acevedo, que es el autor de di- gráfico del inmortal autor de las .Refle;&amp;iones MiliDIRECTOR GENERAL DE INGENIEROS Y AUTILLERÍ.\1 EM- cha biografía, escribiendo lo siguiente:
•
((Los periódicos de Madrid anuncian que varios tares.
13.IL\DOR EN LOS J'.IÍSES BAJOS, LÓNDRES Y P.IUIS.
En
la
conocida
Biblioteca
Militar
Española
(l\laEn esta parte se ostentaban, como atributos mili- generales y otras personas sei'ialadas en las armas
drid, 1760), del célebre autor dela Raquel, D. Vícen·
-y
en
las
letras
se
reunieron
en
casa
del
teniente
tares, un cai'lon~ una• rueda y varios pistoletes y
general Excmo. Sr. D. Eduardo Fernandez San Ro- te García de la Huerta, se lee lo siguiente: ((No han
machetes.
faltado en nuestra patria grandes generales, y entre
Parte lateral derecha. Otra inscripcion de sus man, con el objeto de acordar la forma en que debe
ellos excelentes escritores, como lo acreditan las
más notables hechos de armas. TR.IFALGAR, 180:i. conmemorarse el segundo centenario del nacimienobras del marqués de Santa Cruz, celebradas _por .
to
de).
ilustre
marqués
de
Santa
Cruz
de
Marcenado,
T1LAVEILI, 180?. ALilUERA, 1811. ARAP!LES, 1812.
toda Europa.»
que
cumple
el
19
de
Diciembre
de
este
año
de
1884.
SAN IsroRO Dll DoEÑ \S, 1812. VITORI.\, 21 JUNIO 1813.
En la Historia orgá-nica de las armas de infantería Y
Es,
sin
duda
alguna,
D.
Alvaro
de
Navia
Osario
una
ORTIIEZ, 1814. W.\TERLÓO, 181:i. Y como trofeos náucaballeria
españolas, del teniente general conde de
ticos, un anteojo, un sextante, y una brújula ó com- figura de primer órden, así por su valor y pericia
Clonard, al llegar la ocasion de relatar la expedimilitar,
como
por
sus
conocimientos
políticos
y
litepas de mar.
cion á Africa del afio 1732, dice que cuando el conde
Destacábase, en la parte anterior, el busto del ge- rarios; y despues de desear, por nuestra parte, que

de Montemar regresó á España, quedaron en Orán
unos 8.000 hombre~ ((bajo la conducta del marqués
de Santa Cruz, oficial de eminentes cualidades que
dotado de un talento poderoso, había sabido unir'
c~n el áspero ejercicio de las armas, el suave cul~
hvo de las letras.)&gt;
No tenemos á la vista el número de las famosas
Memoria~ de Trévoua;, donde apareció un artículo
laudatorio ~e las Rejle1eiones Militares; y tampoco
he:n~s podido comprobar la afirmacion que hace el
anomm~ autor de la Biblioteca Asturiana, anteriorme_nte citada, cuando dice que el célebre conde de
Guibe~·ibutó grandes elogios al marqués de Santa Cruz ae Marcenado por las teorías que desenvuelve en su tratado de milicia.
Aun ?udíéramos añadir, á todas las autoridade~
que deJamos citadas, en prueba del mérito de don
A!var&lt;l_ de Navia Osario considerado como escritor
chd~ctico, las aprobaciones que se hallan en el tomo
décm~o de sus Reflexiones Militares; aprobaciones
que ciert~mente son muy curiosas, ya por lo que en
ellas se dice, ya tambien por las firmas que las
autorizan, siendo una de estas firmas la del famoso
D. Eugenio Gerardo Lobo, que si en la poesía
~o obtuvo mayor grado que el que le concedil&gt; Felipe ~, llamándole el capit2n coplero, en el ejército
llegóª. alcanzar la alta jerarquía de teniente general, Y a desei_npei'iar el importante cargo de capitan
gene_ral de Catalui1a. Renunciamos á la copia de
las citadas aprobaciones, porque fácilmente pueden
ser.consultadas por nuestros lectores en el ya dicho
volum~n de las Rejle:r:io11es Militares. Pasemos,
pues, a otro asunto.
. En la Biblioteca de los economistas españoles de los
siglos xvr, xvn Y xvm, publicada por el catedrático
D. ?.~anuel Colmeiro, en el tomo primero de las Me-

isla de Cuba, y reciban su afligida familia y numerosos amigos la expresion del dolor que embarga
nuestro ánimo al dirigirles el pésame por tan terrible é irreparable pérdida.

r

•

mo_rias de la !?-eal Academia de Ciencias Morales y Polilicas (Madrid, 18+il) se lee lo siguiente:
(&lt;~anta Cr~z de Marcenado (Marqués de) .-Rapsodia eco1tó::1ico-político-monárquica, comercio suelto
y~~ ~ompa,iias, general y particular, en Méjico, Perú,
Filipinas y Moscol)ia; poblacion , fábricas' pesquería,
plantíos, colmias en A/rica; empl~os de pobres y vagabund~s '!/ otr~s l)Cntajas que son fáciles á España, C011
los medios aqui p-ropuestos, extractados ó comentados

\

pJr el... comandante general de Ceuta y teniente
general de los ejércitos de s. J\f. (ilfadrid, 1732 _)- Un
tomo en 8.0
l&gt;Aboga por la uniformidad de pesas, medidas
monedas; por la construccion de caminos canale~
y puertos; (ª supresion de las adaanas i~teriores;
la mod:rac1on de los derechos sobre · mercaderías
extranJer~s,_ y la proteccian á todos los oficiales útiles que qu1s1eran avecindarse en España. ~Iuéstra~e el autor muy apasionado al sistema restrictivo y
a las comp~fií~s de comercio. Su política mercantil
s~ funda prmc1palmente en seguir la de Ustáriz, si
bien la e~agera en algunos puntos, como al pedir la
pena capital y confiscacion de bienes para reprimir
el co~tr.abando. Desea que las compai'iías de co~erc10 _sean temporales,· y propone que al cabo de
~1erto tiempo todos participen del beneficio de la
libertad. Propone algunas reformas en los tributos, clama por el reparto proporcional y condena el
abuso de·da~ en arrendamiento las rentas reales.»
Hasta aqui las apreciaciones del Sr. Colmeiro·
p_ara comprender la importancia de tales apre;i/
. Clone~, hay necesidad de buscar en la misma obra
el articulo referente
á D · Jero'ni·mo de Us t'ariz,
. en
.
el cual se d1ce:_que el libro de este autor, intitulado:
Teoría y práctica de comercio y de marina está de
acuerdo con las doctrinas económicas del ;ran Colbert, y q~e- en sus páginas se sefialan co~ acierto
muchos v1c1os. del Gobierno, que son or'10_en d e nuestra decadencia en las artes, comerci·o y n avegac1011.
.
En su_ma, el ~r._ Colmeiro puede decirse que considera a D.. Jerommo de Ustáriz
·
, como el ma's d"1gno
de estu_dio y al~banza entre nuestros escritores
economistas tlel siglo xviu, y siendo el marqués de
Santa
. . Cruz un propagandista de las enseñ anzas d e
Us t ar1z, caro
1
aparece el mérito de su trat d d
.
J't"
.
a o e
econom1a po 1 1ca, s1 se tiene presente el estad d
.
.
lfi
o e
t
•es a. c1enc1a
, . a nalizar el primer tercio de Ja cen _
,ur1a prox1mo pasada.
·

Este juicio nuestro se halla conforme con la autorizada opinion del catedrático de economía política
de la Universidad de Sevilla, sei1or baron de Sabasona, que en una erudita carta que tenemos á la
vista, de¡;pues de manifestar las equivoca~iones en
que inc_urren al citar la fecha de la impresion de la
Rapsodia económico-político-monárquica , tanto los
auto:es del J?i::tion_naire de l' Economie politique, Coquelm y Gu1llaumm, como el Sr. J\loreno Villena,
en el folio 41 de la primera edicion de su obra de
economía política, afirma que el marqués de Santa
Cru_z, al escribir_dicho libro, combatió las preocupac10nes de su época, si bien él mismo participaba
de no pocas; y asi-es que el escritor que deseaba el
reparto ~roporcional de los tributos, ·que condenaba el_ arriendo de las 1·mtas 1·eaks, que limitaba á
un t1e~po fijo los _privilegios de las compañías de
comercio, que petlia la desaparicion de las aduanas
interiores; el escritor que tan acertadas ideas sostenía, cediendo al influjo de teorías exageradament• proteccionistas, quería que se castigase el
c~trabando con pena de muerte y confiscacion de
bienes. En suma, puede decirse que el marqués de
S_anta ~ruz es un economista reformador y progresivo, s1 vale la frase, pero que no llegó á romper
los e~trechos moldes de la política comercial que
segman los estadistas del siglo xvrn.
. (Se concluirá.)
Lurs Vrn.1RT.

LA EXPLORAOION IRREGULAR PO.&amp; LA INFANTERIA
(Continuacion )

. Si la ct&gt;lumna descansa una hora y el grupo móvil no hace alto, ganará éste una hora y podrá aumen~ar su _trayecto sn :i kilómetros, acrecentando
al mismo tiempo su radio de exploracion.
to mismo sucederá si se supone que el grupo mó•
vil s~le una hora ántes que la vanguarrlia, ó si se
admite que vuelve á su puesto una ó dos horas despues que la retaguardia.
Estos cálculos son sencillísimos, están al alcance de todas las inteligencias, y dan á conocer bastante exacta y rápidamente, teniendo á la vista un
mediano croqui~, ~l movimiento que ha de practicar el grupo mov1l, su amplitud, su alejamiento
probable y el momento en que se incorporará á la
columna.
Los ejemplos citados demuestran que, sin que
trayecto exceda de 30, k;i00,· un grupo llegará al
p~nto d~ etapa en la jornada de 2? kilómetros al
mismo tiempo que la retaguardia, alejándose por el
flanco 3, k050 como mínimum, 10, k:i()0 como máximu1:1, ~, ~800 como término medio. Para la jornada
de 2:.i kilometros, los resultados de alejamiento, con
un trayecto de 37, k250, serían 3, k725, 13, k800 y
8, k 760 respectivamente.
Teniendo en cuenta estos datos, es fácil deducir
lo que se ?btendría exigiendo á los grupos móviles
un :ecorndo de- 40 á 50 kilómetros, que no es excesivo.
E~tas condiciones satisfacen las necesidades ordinarias y extraordinarias de la exploracion irregular con los esfuerzos que se exigen al soldado.
Generalmente no basta una sola punta móvil
~ara explora~ un fl~nco: por lo cual se enviarán dos
o _más, co~bmando sus trayectos á fin de que batan
bien el pa1s.
Del mismo modo que se opera por los flancos, debe
procederse delante, enviando
vanguardia de la
columna las puntas móviles algun tiempo ántes de
emprend~r la marcha: Tr~s puntas, cinco algunas
veces, y siete extraordmanamente, circuirán la cabeza de la.vanguardia á una distancia que variará
de cuatro a ocho kilómetros, elevándose al doble en
algunos casos.
La ~ificultad para las puntas no estriba en avanzar m en explorar; sino en avisará tiempo. Muchos
, ~ro?onen, par~ trasmitir las noticias, los medios
opticos; pero tienen un alcance muy limitado y no
pueden emplearse porque ademas su marcha es
lenta_. Otros quieren suplir este medio colocando
1 puntas movibles ~n la direccion principal, pero
[ tampoco puede aplicarse este método, porque es in-

a

469
completo. La manera mejor de trasmitir las notic!a~ es la qtie nos enseña el reglamento para el serv1c10 de campaña, en su art. '»37, la cual consiste
en env_iarlas por medio de piquetes á la vanguardia, utilizando como complemento el telégrafo, el
telé:ono y sei'iales . convenidas en alturas y campanarios.
Aunque este método tiene el inconveniente de limitar el alejamiento, sin embargo, proporciona
más beneficios que los anteriores. Consideremos
que un grupo móvil1 separado de la vancruardia
ocho kiló~etros, descubre al enemigo. El ;iquete
que se env1e con la noticia, encontrará á la vanguardia, marchando cinco kilómetros por Rora á
los4.6f&gt;0metros, ó sean cincuenta y un minutos d~spues de haberse separado de la punta. Como el
e~emigo avanza con ménos velocidad, puesto que
s~lo r?correrá en el mismo tiempo 3.35Q metros,
distara de los exploradores de infantería 1.600
á_ 1.700 metros. Esto no es mucho, pero ya da alo-un
tiempo (quince ó veinte minutos) para tomar al":.u0
nas medidas.
Si la p~nta estuviese á 12 kilómetros, el piquete
recorrena 6.000 metros en una hora y quince minutos. El enemigo tiene que andar, por lo ménos_, 7.200_metros y empleará una hora y cuarenta
Y cmco mmutos; disponiéndose, por consiguiente
para tomar•disposiciones, de treinta minutos.
'
Las punt¡ts móviles van precedidas de una antepunta, Y envían otras por los flancos para observar
escuchar, registrar y aventar las emboscadas; cu~
yas _ante-puntas tendrán que recurrir en algunas
ocas10n?s al paso ligero para incorporarse á la
punta, a fin de no retardar el movimiento de 1a columna.
A excepcion de los casos en que peligre la seguridad, Y en que haya que trasmitir noticias no se dividirán los grupos móviles para operar'. Gozarán
dentro de los limites de su mision, de su direccio1~
general y de su zona de operaciones, de gran libertad en la mart·ha, estando obligados á respetar dichas indicaciones, pero quedando, sin embargo,
dueños de los procedimientos de ejecucion. Cada
?no logra el objeto que persigue del modo que meJor le parece, y procura salvarse como puede, sin.
esperar socorro de nadie.
No debe existir ninguna solidaridad ootre los
grupos mó·dles, porque paralizaría sus movimientos y arriesgaría la seguridad. La recíproca independencia es una de las causas de su éxito
Sin embargo, se procurará dar cierto co~junto á
e~tas acciones aisladas, sei'ialando á los grupos móviles_ las direcciones que se ies ha asignado á los
demas, y las distancias que median entre ellos A
veces, se les indicará los que hay á ambos Jados.
'y
se les dar~" a conocer los que deben cooperar con
ellos al mismo fin; pero este conjunto estará á cargo de la autoridad superior, que tiene la mision de
~ispers~r ó de concentrar los grupos, y de alejarlos
o aprox1m~rlos segun sus designios. De aquí se deduce la evidente necesidatl de tener or&lt;&gt;ani:1.ado un
. .
.
o
serv1c10 regimenta! de noticias, encargado de recoger, _c~ntralizar, confrontar y depurar los indicios
Y noticias que le trasmitan los grupos irre&lt;&gt;ulares
y de com_u'.licar á éstos las órdenes neces~rias.
este s~rv1c10 se organiza en los cuerpos, nombrando un Jefe que, auxiliado de un oficial por batallon,
se encargue de todo lo concerniente al ramo de noticias.
L_os g_rupos móviles procurarán engañar al adversario e~ecutand?. largas marchas, apareciendo en
dete:mmados s1ti,os, presentándose en ciertas po?lac1~nes: dando ordenes de requisa por columnas
imagmarias, extendiendo ciertos rumores, retirándose y presentándose en otra parte. Para inducir á
e~ror, tendrán los exploradores una coleccion de
numeros que se colocarán distintamente en el cuello ~el cap~te. De este modo, los habitantes ó los
esp1as daran cuenta de la presencia en un mi·s
dº1st-r·ita d e varios
. regimientos de infanteria cuand
mo
0
en realidad no hay más que uno.
'

y

CLEl!ENTE C.\XO,
TBNIENTE DE INFANTERÍA

(Se contin11ará.J

�¿No comprendes que mi. conducta es infame? ¡Tomar, tomar siempre sin devolver, prestar una cantidad de amor que se me entrega en seguida anLeopoldo perseguía un ideal. Despreciaba los
mentada con réditos exorbitantes! ..... ¡Esto es horamores fáciles, y huyendo de la vulgaridad del plarible!
cer y hasta de la ocasion que á veces se le ofrecía,
Calló, y continuó su camino sin aguardar ressofiaba con lo imposible.
puesta.
Dotado de naturaleza ardiente, pero subyugándoVolví á verle poco despues, y me pareció- más
la de continuo á los giros caprichosos de su fantásalegre.
_tica imaginacion, era mártir de los deseos que le
-¿Sabes? me dijo: he pagado una pequeí'la por
agobiaban, y en dolorosa lucha con los ímpetus de
cion de mi deuda enorme. Comienzo á respirar.
la juventud y rechazando á cada instante la mare-¿Qué has hecho?
jada turbulenta de las pasiones,
-Ella conocía mi situacion;
vivía esclavo de su despótica vograndes apuros me obli'g.füan i
luntad,,ahogaba entre los brazos
aceptar un matrimonio de conpoderosos de su altivo espíritu
veniencia, antiguo proyecto de
las ansias, los estremecimientos
mi familia, que yo pude aplazar:
y los furores ele la materia.
muje:r hermosa, excelente. por
Recorría el campo de la vida,
sus cualidades y virtudes, milloambicioso, incorregible, buscannaria, enamorada de mí; una
do la mujer soñada: una pasion
joya, y la he despreciado. Esto es
inmensa encerrada en un cueralgo, ¡verdad? Pero no es mucho
po femenil; la abnegacion más
todavía. Porque la pérfida, el
insensata dentro de la más hermonstruo femenil que me ama,
mosa envoltura; un sacrificio sues invencible, tanto como son inblime en el fondo de la castidad;
saciables mi espíritu y mi cuerel arrebato en consorcio con la
po de -los hechizos sobrehumapureza; un sér inocente y cándinos que adoro y me atormentan.
do, torturado por la locura del
Forzosamente, los celos más esamor y por la energía de los cetrambóticos tenían que llegar á
los, tímido para otorgar, valerodevorarme las entraí'las: llegaso para exigir, tiero esclavo caron convirtiéndose en instrupaz de imponer la esclavitud,
me~to de suplicio, y ella, ¿podrás
heróico en la resistencia y bárcreerlo? ha caido en el potro
baro en el triunfo, lleno de secomo en un lecho de rosas. No
ducciones irresistibles y henchive á nadie, no habla con nadie,
do de veleidades tnmultt.:osas.
no lee ni escribe, porque de todo
-Buscas lo que no exi.~tc, Je
tengo celos. La propuse amardecía yo; vas á destrozarte el
rarla con una cadena sujeta á
alma.
un poste, y aceptó con júbilo.
-Yo encontraré, me respon¡Qué vergüenza para mí! Es indía sonriendo; ¿por qué no he de
vulnerable, y yo cada vez más
hallar otra tempestad que resenamorado y frenético. La paponda á la de mi corazon? ~No es
sion, por tanto tiempo contenida,
humano lo que codicio? ¿No ha.
se ha derramado copiosa, crece
de haber en el mundo un espícomo la vegetacion de los trópiritu que me comprenda, un sencos, sobreponiéndose al castigo
timiento que no se asombre de
del hacha. Y ella todo lo absorbe;
lo que ambiciono? ¿Nadie querrá
su amor es una red, una malla
el gran tesoro que aguardo? Si
de elasticidad inmensa que, enlo tengo yo, ¿por qué no ha de
sanchándose sin cesar, oprime
tenerlo igual otra criatura?
'siempre: no se opone al creciY buscaba con incesante afan.
miento de mi pasion, pero no se
El tiempo iba pasaffdo, y las
rompe ni me suelta. Ya ves que,
decepciones sucedían con dolor
en medio de mi ventura, soy iná las pruebas.
D. JUAN FERNANDJ.;Z SUAREZ
feliz, porque nunca acabo de pa-No te fatigues inútilmente,
gar. Este contras.te es un extraOficial 1.0 de Secciones-Archivo, Corresponsal general do ,La nustracion Militar, en .l.mirica.
le dije compasivo: no derroches
ordinario placer, que de seguro
t en la Habana el 24 de Junio último.
en estériles y horribles combano han conocido los hombres ni
tes tu fuerza juvenil, las horas
los dioses. ¡Qué más! Se ha inque no han de volver, las emodignado
cuando
la
dije
que ya no habia matrimo~io.
ciones que sólo pueden sentirse en la primavera Y sin embargo, en el sMo de esta abnegacion su• Por primera vez he visto en sus pupilas el br1lh,
de la vida. La mujer es el amor, y no hallarás blime, palpita la más fer'.lz energía, duerme la serfosforescente de los ojos del tigre, y me ha dicho
ninguna incapaz de resistir al desbordamiento de piente indómita, que pedirá su parte y aho3ará á
con verdadera rabia:
·
tus deseos, y encontrarás no pocas que superarán quien se atreva á negársela.
-Yo no te pedí eso; yo no te pido sacrifitios ni
-Pues
sé
dicl10s0,
le
contesté,
por
no
replicarle.
la violencia de tu ternura y podrán avergonzarte
pruebas.
Jamás seré tu e~posa; no ha de unirte á
Trascurrió un mes, y volví á encontrar :í. Leopolcon la riqueza y fastuosidad de su tesoro. Fertiliza
mí
otro
lazo
que tu voluntad.
un corazon vaciando en él esa corriente avasalla- do. Estaba pálido y sombrío.
Y me ha castigado privándome de sus besos du-¿Qué
te
ocurre?
le
dije:
¿no
has
hallado
lo
que
dora de tu carii'lo, y verás surgir el anhelado fruto,
rante cuatro días. El castigo es horrible. ¡Adios! .
que no hay más generosa tierra, ni más agradecida creías?
Se fué, y temí que hubiera perdido el juicio.
-Si, me respondió, lo he hallado, hasta con exy fecunda . Tú mismo has de asombrarte de la
Ilablanq.o despues con un camarada de Leopoldo,
abundancia de la cosecha, y despul's de segar con ceso, si paede haberlo en la felicidad; es la única
supe que éste seguía cometiendo locuras, por más
mujer
capaz
&lt;le
enloquecerme:
comprendo
ahora
las
diligente mano y de recoger la mies en tu avarienque se mostrara razonable y cuerdo 6n todo lo que
to seno, dejarás ociosa la segur, rendido tu espiritu delicias del paraiso y las torturas infernales; tener
no se refería á su insensata pasion.
lo que poseo, es alcanzar la dicha eterna; perderlo,
á la fatiga .
-¿Qué dirá V. que ha hecho Leopoldo? me dijo su
sería
la
eterna
condenacion.
Pero
estoy
tri~te,
irriLeopoldo, burlándose de mis consejos, siguió con
amigo, lamentándose del caso.
tado
contra
mi
egoísmo;
porque
á
esta
mujer
que
tenacidad su ingrata y abrumadora tarea.
-Otra tontería, sin duda.
Por fin, un di.a, con la mirada resplandeciente y no vacila en sacrificarme todo lo que vale y todo lo
-Ha reñido con sus padres y se ha separado ~e
labio tembloroso, vino á decirme lleno de satisfac- que la rodea, na la he dado nada; sólo mi amor, que
su familia completamente, creyendo que este sacrivale
poco
junto
al
suyo;
mi
corazon,
que
se
empccion:
quei'lece admirándola; mi delirio insensato, que me ficio sería grato á su amada.
-¡Ewrekal
-Pero esa mujer, ¿será capaz de pedirle tales
-Supongo, le contesté sin disimular mi incredu- estremece de placer con la correspondencia; cuancosas?
lidad, que has hallado una mujer igual á las demas to más quiero recompensarla, más gozo, y resulta,
-Esa mujer es un ángel; y no tiene más defecto,
mujeres, pero vestida por ti con los hechizos de tu al fin, que ella me da toda la ventura que siento,
si"defecto es, que la firme resolucion de someterse
toda
entera,
y
que
yo
no
sé
pagar
tanto
beneficio.
fantasía; una hermosura engalanada con los ropa_

COMBATES DE LA VIDA

lfl

jes más brillantes de tu ilusion: ella es la unidad, y
tú le has puesto los ceros á la derecha.
-No, me repuso con entusiasmo singular; es una
mujer honrada y pura, que desafía el peligro y ama
el combate; que siente la pasion y se entrega á ella
sin temer la profundidad del abismo y sin ignorar
cuánto es hondo; sabe lo que ofrece, y no pide recompensa ni constancia; da su cariño sin imponer
condiciones, generosa y espontáneamente, rindiendo su altivez y abdicando su poderío, porque no
quiere falsificar el amor ni deshonrarle con bajezas.

471

LA ILUSTRACION MILITAR

LA ILUSTRACION MThITAR

470

á todos los caprichos de Leopol&lt;lo, porque le adora.
Ella misma ha probado que no interviene en los
arre~atos de su ai_nante, que nada le pide, y que le
castiga con severidad por tales rarezas. La familia
de Leopoldo ha tenido ~casion de persuadirse de
esto, y léjos de culpar á la infeliz esclava, la compadece, y áun se ve en la necesidad de suplicarla
que se resigne á continuar bajo el yugo, porque si
tratarse de sacudirlo, es indudable que Leopoldo se
mataría.
-¡Peregrina ~ituacion!

---- -

---

-Y real, como V. sabe, aunque á muchos les parecerá inverosímil.
-Librenos Dios.de un amor de tal naturaleza.
-Amén.
Nos separamos, y no encontré á Leopoldo ni volví
á saber de él durante mucho tiempo.
·
Estando en el café una tarde, entró y vino á sentarse junto á mí. .Parecióme que se hallaba tranquilo. Hablamos de política, de literatura, de toros,
y al cabo me determiné á preguntarle por su amor.
-Bien, muy bien, me dijo con rerfecta calma; es

- - -- ---- - --

una cosa que no se acabará nunca; creo en la otra
vida, porque tengo que creer en la eternidad de
este amor. Ahora estamos en paz, si no me equivoco. Me he despojado de cuanto quería ó me agradaba para ofrecerlo en holocausto á mi.jamante, á
pesar de que ella nada me pidió nunca. Y la única
prueba de su vencedor cariño que echaba de ménos
mi codicia, me la ha dado ayer.
-¿Cuál?
-Yo tenia celos de que no los tuviera, y procu_ré c¡ne los tuvie•e. L:i rrueha dió .un resultado bri-

-

- --------VlTORIA.-TRASLACION DE LOS R-ESTOS DE_L GENERAL ÁLAVA DESDE EL PALACIO DE LA DIPUT/\CION AL CEMENTERIO

llánte. Mira este agujero en el bolsillo de mi chaleco.
Tan pronto como ella se sintió celosa, me tiró
un cuc~illo con toda la fuerza de su brazo y con
todo el 1mpetu de su corazon, y gracias á la casualidad, que opuso á la punta del arma algunas monedas encerradas en el chaleco ... pues de no ser así
me pasa de parte á parte.
'
-¡Canario!
-Es lo único que me faltaba saber: este rasgo
completa los de mi bello ideal, hallado tan felizmente en la mujer que adoro.
-1,Y continúa celosa?
-No, po_rque la desengañé en el acto, á tiempo
que ella, ;1~amente arrepentida, gemía y me abrazaba suph_candome ~ue la matara sin piedad. ¡Qué
c~leste cnatura! Umca vez, y justificada, que se ha
visto _la fiera en lugar del ángel. Imposible es, amigo m10, de todo punto imposible, ser más venturoso
que yo. Sólo me preocupa una cosa.
-1,Qué?
-La idea de que otro hombre pueda gozar de mi
tesoro; el temor de que una muerte repentina me
prive de recibir el último suspiro de ella.,. Vamos
esto es lo único que me haría perder la razon.
'

-¿Quién piensa en la muerte, siéndole· tan amable la vida?
·
-La muerte lo será tambien para mí, porque estoy seguro. de que ella_ no me sobrevivirá; pero yo
deseo morir des pues ... un minuto des pues; lo bastante para asegurarme de que ella ha muerto. Una
e_xageracio~, ¿verdad? Pues me preocupa. Es la última nubecilla que descubro en el horizonte.
Volvimos á hablar de otras materias, y me separé
de Leopoldo.
Aquel mismo día, Leopoldo estranguló á su amada_, ~a . desfiguró el rostro á golpes de mazo, y se
smc1do despnes, cortándose la yugular.
ADOLFO LLANOS.

LETRAS Y Pi\.LABRAS
El alfabeto no es ímicamente una coleccion de
signos; es una colectividad de séres de distintas
razas y nacionalidades que aman y viven en sociedad como los hombres.
L~s letras minúsculas forman la masa popular de
la t1pografia; los caractéres cursivos son los sprit

Jo,·t, irónicos y punzantes; casi siempre

hablan con
retintín.
Las letras públicas son las más grandes de todas
y se ostentan en inconmensurables tableros ó ca~
prichosas hojas de laton, aclamando todo lo imaginable; se parecen á muchos hombres públicos en
que, como ellos, tienen la superficie dorada y las
entrañas de palo.
Las ·1etras manuscritas son á las de imprenta, lo
que las flores naturales á las de trapo.
Como las nifias al corro, y los chicos á los soldados, el primer juego á que se entregan las letras se
llama á las silabas, entretenimiento tan sencillo
como honesto, y que consiste en reunirse las letras
de dos en dos, de tres en tres, y hasta de cuatro en
cuatro, confundiéndose todas ellas en un solo grito.
En este mundo de signos, sucede lo mismo que
en el humano: los varones son los fuertes, pero ellas
lo dominan todo.
Un señor signo consonante neces:ta de una jóven
,,,ocal desde el momento en que nace· no puede dar
un paso sin ellas.1
'
En el ju ego de las sl!abas las vocales llevan la voz •
cantante.
•

�472

LA ILUSTRACION MILITAR

Jo;é de Alcántara, uno de esos periodistas te.n proPor ejemplo:
CENTENARIO DEL MARQUÉS DE SANTA CRUZ
fundos como modestos, y destinados, por tanto, á no
Sobre el blanquísimo campo de una cuartilla de
La Junta directiva del centenario del marqués de merecer la menor proteccion de los hombres que
papel corren las cinco vocales, riendo como cinco
Santa
Cruz de Marcenado ha dispuesto, en conme- sólo quieren servil adulacion y constante escolta.
locas y jugando al diptongo todas ellas_; un caballereTan notable obra termina con unas profundhs
moracion
del insigne tratadista de milicia D. Al val
te, el signo p, las divisa y se va aproximando al
consideraciones á propósito del idealismo y el rearo
de
N¡i.via
y
Osorio,
marqués
de
Santa
Cruz
de
grupo del cual sale la i á la carrera y, al pasar
junto al curioso, el corazon de la p vibra pi; aléjase Marcenado y viconde del Puerto, celebrar en esta lismo, y un trabajo crítico de E. Zola sobre H. Taine.
esta vocal, á quien seguía de cerca la o, y, al cruzar- corte un certámen literario para premiar los mejo- Hasta en esto ha mostrado Lopez Bago acierto y
buen gusto. Es inapreciable el mérito de los pasase á su vez con el enamorado mancebo, el pecho de res trabajos que se presenten,· desenvolviendo el
jes traducidos. Enviamos nuestra felicitacion á este
siguiente
tema:
éste inspira po, de igual suerte que su alma se es«Vida y escritos del marqués de Santa Cruz de escritor tan profundo como critico y elegante.
tremece diciendo pa cuando ve á la a, pe si tropieza
Marcenado.
i&gt;
con la e, y, si mira á la u,pu.
Las
condiciones
de este certámen serán:
Es decir, que á los seflores signos consonantes les
MISCELÁNEA
l.ª
Los
trabajos
que se presenten han de estar
gustan todas las niflas vocales en general.
&lt;$1-Burla burlando las bromas, pasan á véras: lo que escritos en castellano ó portugués, y serán examiTERREMOTOS Y PINTL: RA LOM.INOS.\
ántes fué juego y pasatiempo, se convierte en hábito nados por un jurado que se designará préviamente.
La relacion entre los terremotos y la pintura, di2.ª Dichos trabajos se dirigirán á la redaccion
y costumbre, arraiga con la edad, y no nos abandona
t
_
!
í
cilmente
podr~ concebirla nadie sin una explicade LA ILUSTR.\CION l\IrLITAR, calle del Almirante, núy en toda la vida.
cion. Existe, sin embargo, y los recientes temblores
mero
2,
quintuplicado,
Madrid,
donde
se
facilitará
Esto sucede á consonantes y á vocales, quejade tierra en la América nos han puesto de manifiessando á las sílabas, se convierten en palabras; y en recibo si se exigiera.
3.a Todo trabajo deberá llevar un lema igual al to su existencia. La hay, en efecto, en el hecho noel mundo de las letras, palabra significa y es tanto
que aparezca en un sobre cerrado, que conten¿lrá e torio de que, de algun tiempo á esta parte, se han
como familia.
despachado de los Estados Unidos grandes consigAlgunas de las vocales que jugaban á los dipton- nombre y seflas de su autor.
naciones de la pintura luminosa á los países sujetos
4.ª
Se
concederá
un
premio,
un
accésit,
y
l{s
gos, diptongos se quedan, y éstas, entre las vocales,
á frecuentes terremotos.
son las solteronas que se mueren de viejas sin que menciones honorificas que se crean justas.
El uso que se hace de dicha pintura, la reviste de
5.ª El pr~mio y el accésit consistirán: en la imningun consonante las diga:
la mayor importancia en los momentos críticos del
presion
de
las
o'bras,
regalando
500
ejemplares
á
sus
-Buenos ojos tienes.
·
choque. En las islas Filipinas, donde son tan coOtras, ni amigas tienen á su lado, y andan de aqui autorfls, y en una cantidad en metálico, que se se · munes los temblores de tierra, colocan en ciertos
flalará préviamente; y las menciones honoríficas, en
para allá rampando por su respeto.
lugares de las casas planchas metálicas pintadas
Otras vocales, en su mayor número,. se casan Y diplomas firmados por los seflores que compongan con pintura luminosa, las cuales sirven de guia á
el jurado.
forman pal,abra, es decir, matrimonio.
6.ª El plazo para la presentacion de los trabajos los moradores para encontrar las puertas y salir
Los matrimonios que no tienen sucesion viven y
á la calle al primer aviso. En Manila al ménos
mueren monosilábicamente; los mis tienen prole, concluirá el dia 15 de Noviembre del presente afio.
se
ponen las planchas en torno do los dormitorios y
7.ª Los autores no tendrán derecho á la devolucon la que van á paseo y, para distinguirse de ella,
por los costados de las escaleras, porque se consicion
de
sus
trabajos.
los padres se llaman raíces, subji}.os los pequeflos
8.ª Para la concesion de premios se atenderá al dera altamente peligrosa toda luz artificial, de parte
que llevan á la derecha, y prefijos los de la izquierda;
de noche sobre todo, á. causa :le que, ya se caiga el
palabras que suenan como la de hijos, y esto son mérito absoluto de los trábajos presentados.
techo, ya se rompan las caflerias del gas, se produ9.ª
Los
sobrt¡s
que
contengan
los
nombres
de
los
unos y otros de las raíces.
ce incendio. Por eso se apagan todas las luces al
autores
de
los
trabajos
no
premiados,
se
quemarán
Entre los signos hay clases y categorías: luchan
públicamente, sin ser abiertos.-Madrid 7 ~e Julio acostarse, y se interrumpe la comunicacion del gas
que se las pelan por la vida, como las per~onas.
con la casa.
Los más afortunados llegan á sustanti?Jos, que son de 1884..-El secretario general, Ignacio Salinas.
Miéntras más oscuro esté el interior del hogar,
como jefes de Estado ó ministros á quienes adula?
más pronto darán sus moradores, en caso de alaró maltratan, segun son ministeriales ó de la opos1ma repentina, con el cerrojo de la puerta ó el desBIBLIOGRAFÍA
cion, los adjeti?Jos.
canso de la escalera, ántes de que se les caigan enLos sustanti-oos tienen ayudantes ó subsecreta- Justicia mit.i.tar.-Apéndice á la. cuarta edicima las paredes fuera de aplomo, ó el techo hendicion de la obra titulada ,Asociaciones teórios, que son los pronombres, y un secretario partido, gracias al faro de la pintura luminosa que les va
rico-prn.ctioas cte toda clase de procedimiencular, que es el artículo.
alumbrando el camino. En la noche que siguió á
tos judiciales.,
La muchedumbre, el pueblo de las palabras, son
l¡¡.
lluvia de ceniza y lava cuando la catástrofe de
Tal es la obra que acaba de terminar nuestro
los 1!erbos; á veces tumultuoso, otras trabajador Y
Ilerculano
y Pompeya, segun nos refieren, los ciegos
honrado, siempre activo; el ad1!erbio es conspirador querido amigo el teniente coronel graduado, capi- sirvieron de guia á no pocos con vista, que escapatan
D.
Joaquín
Gracia
y
Hernandez,
secretario
de
por naturaleza, y elpartic_i'P!'o ~n ministerial~~ todas
ron ilesos. Y si es en Ischia, se recordará que hubo
las situaciones: laprepoS1,cion es un correveidile, un causas permanente de la capitanía general de Cas- un intervalo suficrénte de tiempo entre el primer
mete-sillas y saca-bancos que trae y lleva de unos tilla la Nueva.
La reconocida competencia y laboriosida&lt;l. incan- choque y aquel que derribó el Gran Hotel, para que
á otros, y que siempre sale con las manos en la caescaparan con vida los que se apresuraron á dejar
beza; conjuncion se parece al borriquito de la casa; sable del autor, la forma clara y concisa con que
el edificio.
es la pobre Cenicienta, la última palabra del credo. expone las materias de-que trata, los especiales conocimientos que posee, perfeccionados por muchos
La intcrjcccion es el tribuno del pueblo. .
DIENTES ARTIPJC!ALES
Cuando unas familias de palabras se reunen con aflos de práctica, nos excusan recomendar á nuesExisten ahora en los Estados Unidos doce.fábricas
otros, constituyen oracion, esto es, ?Jecindad; varias tros lectores la obra de nuestro amigo el capitan y
oraciones enlazadas forman un período ó aldea; un notario Sr. Gracia IIernandez. Contiene la organi- de dientes artificiales, que producen al ailo obra
capítulo es una pro?Jincia; un libro una nacion, y un zacion y atribuciones de los tribunales de Guerra, de 10.000,000 de esos útiles artículos. Se fabrican
las leyes,· reales órdenes y reglamentos referentes de feldespato, kaolino y cristal de roca.
idioma una raza.
Lo mismo que á traves de los siglos se conservan á procedimientos y materia penal que se han puTÚNEL EN IT.\LIA
las momias egipcias, se conservan impresas las blicado, la formacion de expedientes y modo de dilenguas muertas, y porque más se asemejen, no ligenciar en la jurisdiccion de Guerra los exhortos
A causa de las dificultades que ha presentado la
procedentes de la ordinaria. Véndese en casa del horadacion del túnel bajo el fondo del estrecho de
hablan ni una ni otra.
La ortografía es la ley municipal de las pa~abr~s; autor, Princesa, 16, principal, al precio de dos pe. Mesina, parece que ~e ha abandonado esta empresa,
la prosodia, la provincial; la analogía, la Const1tuc10n setas.
y en su lugar va á establecerse un largo vapor de
pasajes, capaz de conducir hasta veinticuatro coches
politica, y la sintafl!is, el Código penal.
• .
Dentro deun mismo idioma, como en toda nac1on, ElPeriodista.-Novela política, por E. Lopez de ferro-carril.
Bago.-'-Un volÚmEn en 8.0-Plaza de Bilhay acentos distintos, cuyas dif~r~ncia~ ~e _ahondan
bao, 5 1 Madrid: editores Bueno y Compañía.
y seflalan más radicalmente dP, 1d1oma a 1d10ma, los
CORRESPONDENCIA CON LOS SUSCRlíORES
El Sr. Lopez Bago es un escritor ya muy veterano
cuales se hacen la guerra, establecen tratados y
y
muy
conocido.
No
necesita,
pues,
la
ceremonia
de
fraternizan unos con otros.
D. C. M.-Palencia.-Recibidas 3 pesetas en sellos.
De- esta lucha por la existencia entre las palabras la presentacion. El Periodista es un conjunto de
D. 11:M.-Chafarinas.-Idem 9 en libranza.
resulta la seleccion natural de las mismas, y cor- cuadros de la ?Jida política. Obt;ervacion sagaz, preD. V. A.-Murcia.-ld. 9 id.
riendo los tiempos, unas y otras se fundirán en un cioso, elegante y correctísimo estilo, ironía delicaD. A. S.-Algeciras.-Id. 15 id.
da y punzante á la vez, conocimiento profundo del
solo idioma 1 creando la lengua universal.
D. A. A.-Orense.-Id. 6 id.
Entónces el mundo formará una sola nacion, Y se asunto: hé aquí las principales condiciones de este
D. M. T.-1\lálaga.-ld 4·50 íd.
habrá realizado el amaos unos á otros y la fraterni- libro, en el que hay ya graciosas seII)blanzas, ya
D. S. C. A.-Astorga.-ld. 10'50 id.
retratos completos de nuestros hombres políticos
(la.l de todos los hombres.
D. J. O. G.-Balsareny.-Le quedan abonadas las
más en boga.
tres pesetas para pago de números atrasados.
V. CoLOR.\DO.
El-libro está dedicado á un compai1ero: al infortunado redactor de La Corrcspontencia Itustrada, don
Imp. de B. Rubúios, plaza do Ja PaJa, ?1 Jladrtd,

REVISTA

10 DE AGOSTO DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2.0 -NOM. 34

Almirante, 2, quintuplicado.

SUMARIO
Gn:\nAoos: Excmo. Sr. Teniente General D. Francisco Javier Matheu Arias Dávila, conde de Puilonrostro, presidente del se·nado.-Asturias: el
puerto de Pajares.-Gijon: Vista del muelle viejo.-La Ptña Santa y el valle de Enol; donde Pelayo fué proclamado Rey.-Entrévista de oficiales
de lllarina con sus familias durante la cuar.entena.-Tipos y costumbres de Galicia: preparativos para la pesca de~ bou.
Crónica. - Excmo. Sr. Teniente General
D. Francisco Javier Matheu Arias Dávila y Carondelet, conde de Pm1onrostro, presidente del
Senado.-Recuerdos de Asturias (cuatro grabados).-El cólera: entrevista de oficiales de Marina
con ·sus familias durante la cuarentena.-Salida
para la pesca del bou.-A1,1toridades que declaran
el mérito del marqués de Santa Cruz y de sus
Reflexiones Militares (conclusion), por D. Luis Vidart.-En un album (poe~ía)', por D. Cayºetano
de Alvear. - Exploracion irregular por la. infantería (continuacion), por D. Clemente ·cano,
teniente de infantería. - Bibliografía. -Anuncios.-Sobre cubierta, por D. Eduardo de Palacio.-Variedades.-.\nuncio &lt;l.e las obras de don
Emilio Bonelli.

T.EXTO:

CRÓNICA
Un artículo del Figa1·0 ha suscitado una
singular cuestion:· la de la posibilidad de una
alianza entre Francia y Alemania. Un periódico de Berlín, órgano de la aristocracia belicosa de Prusia, acoge este proye(tl;o de alianza
como ventajoso por su semejanza con el sistema continental de Napoleon I; cree, en fin,
conveniente una coalicion europea contra-Inglaterra. Otra publicacion que suele reproducir las ideas de Bismark, dice que esta alianza implicaría la seguridad de Alemania y
Francia contra cualquier enemigo, y acaso su
dominio sobre el mundo entero.
Todo ésto proviene.de la actitud de Alemania en la cuestion egipcia, pues ha apatentado
a poyar las proposiciones francesas.
En cuanto al éxito de la conferencia, ya es
conocido; los delegados de Francia y de Inglaterra ~o han podido llegar á un acuerdo.
De modo que los ingleses continúan en desgracia, y .á sus complicaciones en el Sudan
hay que añadir la actitud de la ciudad Berbera,
que se niega á reconocer á las autoridades inglesas.
En París se va á celebrar una Exposicion
de niñes de uno á tres años, con la cooperacion del Estado, del ayuntamiento y de varias sociedades protectoras de la infancia.
El comité organizador ha resuelto adjudicar los premios siguientes:

Uno de mil francos al bebé más bonito, en
•estado de salud.
·
Otro de quinientos francos al más robusto
con relacion á su edad.
Cinco de á 100 francos á cinco niilos que,
habien&lt;lP figurado en propuesta para los dos
preraios primeros, no los hayan obtenido.
Una medalla de oro y dos medallas de plata á los padres ó nodrizas que . se hayan distinguido por sus cuidados 6 por alguna mejora introducidá en la manera de cuidar á los
nifíos...
Medallas conmemorativas distribuidas á tddos .lo·s cn.icuelos que hayan tomado parte en
el concurso.
Se adjudicarán los premios á propuesta de
un jurado compuesto de médicos y artistas.
. La Exposicion se inaugurará en Octubre, y ·
lQs niños serán expuestos por séries.
El comité directivo ha recibido ya más de
400 peticiones de padres que quieren presen•
tar á sus hijos en el certámen.
Hé aquí una idea que aplaudimos; tanto
más; cuanto que la hemos podido sugerir en
diferentes ocasiones cuando hemos encarecido
la necesidad de dar preferencia al problema
de la educacion 1 estimulai:ido por todos los
medios posibles al buen padre de familia. Es
una injustic~a incompr~nsible que el ,Estado
y la sociedad misma, la nuestra sobre todo, no
fije apénas su atencion sobre los matrimonios
que viven pacíficamente y atienden con incansable solicitud á sus hijos, en medio de las
mil fluctuaciones de una posicion modestísima. ¡Y cuántas v~ces el sufrido y heróico jefe
de esta honrada familia se ve arrollado en la
concurrencia social por un .pedante y necio
cualquiera, que toma su fuerza en las ventajas
naturales del que no tiene que cuidarse más
· que de sí mismo, y en todos los indignos estímu\os que encuentra en. nuestra depravada
6 ligera sociedad un hombre soltero!

En esta secci~n. procuramos naturales des envolvimientos al programa de LA ILUSTRA·
croN MILITAR. Y bien conocidos son sus términos de série lógica:
0
1. La ·morál, la civilizacion más po3itiva,
y como condicion una gran cultura científica,
2. 0 La: instruccion profesional, en armonía
siempre, en necesaria dependencia de la general, qtle es fa que facilita la formacion de un
gran carácter humano. Nosotros queremos te ner ante todo hombres, y despues milita~es, ó
médicos, 6 a.bogados, ó sastres, ó ingenie•
ros, eti::. Nada tan absurdo y ridículo como lo
que pasa hoy en Espafia más que en llinguó

.. otro país del globo. Aquí, de tal manera el estrecho criterio individual y profesional se ha
exaltado·, que todo lo que no es milicia, parece
á ciertos militares poco ménos que inú.til 6 repugnante, y á su vez el abogado desprecia al
ni_ilitar, ei médico á éste y á ar¡uél, el carpintero al sastre, en sum.a, todo hombre que ántes que hombre es un oficio, constituye por
este ·solo hecho un símbolo de implacable
guerra y un perpetuo motivo de perturbacion
EOCial. ¡Abajo esa vana soberbia, tan estéril en
beneficios como fecunda en trastornos! Nosotros proclamamos que ni áun desde el punto
devista de la mayor ó menor destreza en el
ejercicio de una profesion, es provechoso ese
aislamiento y ese exclusivismo, qué sólo parece originarse de la comodidad de ia rutina.
Nosotros negamos que un militar, que no sabe
absolutamente más que milicia, pueda sbr un
gran militar, en el sentido más ámplio y noble
de esta palabra; nosotros sostenemos que hay
una relaci~m, una cone:xion tal entre todos los
conocimientos humanos, que. apénas parece
posible profundizar. un órden cualquiera de
ellos sin el auxilio de los restantes. Por esto
pedimos una cultura científica fundameutal,
y despues una aplicacion práctica ó profesio. nal, que te!!drá tantas más garantías de acierto, cuanto mayor y más completa haya sido
la educ:,acion é instruccion fundamental sobre
que descansa.
¡Hombres! ¡ homb~es! Esto es lo que pedimos primero y ante todo. Cese al fin ese necia
guerra de oficio á oficio, de clase á clase, trasunto digno de aquella gran imbecilidad vanidosa que pretendió que·era la tierra el centro
del mundo.
En conformidad con estas consideraciones,
nosotros daremos á esta Crdnica un creciente
carácter de universalidad. Cuando el suceso
de la decena haya sido militar, hablaremos de
· milicia; cuando creamos que es preciso plan- ,
tear alguri problema de relacion entre las instituciones militares y las restaµtes del Estado,
lo abordaremos con sinceridad y firmeza; cuando juzguemos útil dar ó ampliar alguna noticia de carácter militar, tambien lo haremos;
pero todo esto sin prescindir, sin omitir cuanto concierne á la marcha general del mundo .,.
á las profundas ensei1anzas que es posible sacar de los hechos al parecer más indiferentes
ó destituidos de interés para una gran colecti•
vidad.
·
·
La noticia más nimia puede sugerir al ob:
servador un problema, como el hecho más insignificante sugiere á yeces al científico una

�</text>
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                  <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional.</text>
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                <text>La Ilustración Militar, Revista literaria, científica y artística, 1884, Año 5, Tomo 2, No 33, Julio 30</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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LA ILUSTRACION MILITAR

Jo;é de Alcántara, uno de esos periodistas te.n proPor ejemplo:
CENTENARIO DEL MARQUÉS DE SANTA CRUZ
fundos como modestos, y destinados, por tanto, á no
Sobre el blanquísimo campo de una cuartilla de
La Junta directiva del centenario del marqués de merecer la menor proteccion de los hombres que
papel corren las cinco vocales, riendo como cinco
Santa
Cruz de Marcenado ha dispuesto, en conme- sólo quieren servil adulacion y constante escolta.
locas y jugando al diptongo todas ellas_; un caballereTan notable obra termina con unas profundhs
moracion
del insigne tratadista de milicia D. Al val
te, el signo p, las divisa y se va aproximando al
consideraciones á propósito del idealismo y el rearo
de
N¡i.via
y
Osorio,
marqués
de
Santa
Cruz
de
grupo del cual sale la i á la carrera y, al pasar
junto al curioso, el corazon de la p vibra pi; aléjase Marcenado y viconde del Puerto, celebrar en esta lismo, y un trabajo crítico de E. Zola sobre H. Taine.
esta vocal, á quien seguía de cerca la o, y, al cruzar- corte un certámen literario para premiar los mejo- Hasta en esto ha mostrado Lopez Bago acierto y
buen gusto. Es inapreciable el mérito de los pasase á su vez con el enamorado mancebo, el pecho de res trabajos que se presenten,· desenvolviendo el
jes traducidos. Enviamos nuestra felicitacion á este
siguiente
tema:
éste inspira po, de igual suerte que su alma se es«Vida y escritos del marqués de Santa Cruz de escritor tan profundo como critico y elegante.
tremece diciendo pa cuando ve á la a, pe si tropieza
Marcenado.
i&gt;
con la e, y, si mira á la u,pu.
Las
condiciones
de este certámen serán:
Es decir, que á los seflores signos consonantes les
MISCELÁNEA
l.ª
Los
trabajos
que se presenten han de estar
gustan todas las niflas vocales en general.
&lt;$1-Burla burlando las bromas, pasan á véras: lo que escritos en castellano ó portugués, y serán examiTERREMOTOS Y PINTL: RA LOM.INOS.\
ántes fué juego y pasatiempo, se convierte en hábito nados por un jurado que se designará préviamente.
La relacion entre los terremotos y la pintura, di2.ª Dichos trabajos se dirigirán á la redaccion
y costumbre, arraiga con la edad, y no nos abandona
t
_
!
í
cilmente
podr~ concebirla nadie sin una explicade LA ILUSTR.\CION l\IrLITAR, calle del Almirante, núy en toda la vida.
cion. Existe, sin embargo, y los recientes temblores
mero
2,
quintuplicado,
Madrid,
donde
se
facilitará
Esto sucede á consonantes y á vocales, quejade tierra en la América nos han puesto de manifiessando á las sílabas, se convierten en palabras; y en recibo si se exigiera.
3.a Todo trabajo deberá llevar un lema igual al to su existencia. La hay, en efecto, en el hecho noel mundo de las letras, palabra significa y es tanto
que aparezca en un sobre cerrado, que conten¿lrá e torio de que, de algun tiempo á esta parte, se han
como familia.
despachado de los Estados Unidos grandes consigAlgunas de las vocales que jugaban á los dipton- nombre y seflas de su autor.
naciones de la pintura luminosa á los países sujetos
4.ª
Se
concederá
un
premio,
un
accésit,
y
l{s
gos, diptongos se quedan, y éstas, entre las vocales,
á frecuentes terremotos.
son las solteronas que se mueren de viejas sin que menciones honorificas que se crean justas.
El uso que se hace de dicha pintura, la reviste de
5.ª El pr~mio y el accésit consistirán: en la imningun consonante las diga:
la mayor importancia en los momentos críticos del
presion
de
las
o'bras,
regalando
500
ejemplares
á
sus
-Buenos ojos tienes.
·
choque. En las islas Filipinas, donde son tan coOtras, ni amigas tienen á su lado, y andan de aqui autorfls, y en una cantidad en metálico, que se se · munes los temblores de tierra, colocan en ciertos
flalará préviamente; y las menciones honoríficas, en
para allá rampando por su respeto.
lugares de las casas planchas metálicas pintadas
Otras vocales, en su mayor número,. se casan Y diplomas firmados por los seflores que compongan con pintura luminosa, las cuales sirven de guia á
el jurado.
forman pal,abra, es decir, matrimonio.
6.ª El plazo para la presentacion de los trabajos los moradores para encontrar las puertas y salir
Los matrimonios que no tienen sucesion viven y
á la calle al primer aviso. En Manila al ménos
mueren monosilábicamente; los mis tienen prole, concluirá el dia 15 de Noviembre del presente afio.
se
ponen las planchas en torno do los dormitorios y
7.ª Los autores no tendrán derecho á la devolucon la que van á paseo y, para distinguirse de ella,
por los costados de las escaleras, porque se consicion
de
sus
trabajos.
los padres se llaman raíces, subji}.os los pequeflos
8.ª Para la concesion de premios se atenderá al dera altamente peligrosa toda luz artificial, de parte
que llevan á la derecha, y prefijos los de la izquierda;
de noche sobre todo, á. causa :le que, ya se caiga el
palabras que suenan como la de hijos, y esto son mérito absoluto de los trábajos presentados.
techo, ya se rompan las caflerias del gas, se produ9.ª
Los
sobrt¡s
que
contengan
los
nombres
de
los
unos y otros de las raíces.
ce incendio. Por eso se apagan todas las luces al
autores
de
los
trabajos
no
premiados,
se
quemarán
Entre los signos hay clases y categorías: luchan
públicamente, sin ser abiertos.-Madrid 7 ~e Julio acostarse, y se interrumpe la comunicacion del gas
que se las pelan por la vida, como las per~onas.
con la casa.
Los más afortunados llegan á sustanti?Jos, que son de 1884..-El secretario general, Ignacio Salinas.
Miéntras más oscuro esté el interior del hogar,
como jefes de Estado ó ministros á quienes adula?
más pronto darán sus moradores, en caso de alaró maltratan, segun son ministeriales ó de la opos1ma repentina, con el cerrojo de la puerta ó el desBIBLIOGRAFÍA
cion, los adjeti?Jos.
canso de la escalera, ántes de que se les caigan enLos sustanti-oos tienen ayudantes ó subsecreta- Justicia mit.i.tar.-Apéndice á la. cuarta edicima las paredes fuera de aplomo, ó el techo hendicion de la obra titulada ,Asociaciones teórios, que son los pronombres, y un secretario partido, gracias al faro de la pintura luminosa que les va
rico-prn.ctioas cte toda clase de procedimiencular, que es el artículo.
alumbrando el camino. En la noche que siguió á
tos judiciales.,
La muchedumbre, el pueblo de las palabras, son
l¡¡.
lluvia de ceniza y lava cuando la catástrofe de
Tal es la obra que acaba de terminar nuestro
los 1!erbos; á veces tumultuoso, otras trabajador Y
Ilerculano
y Pompeya, segun nos refieren, los ciegos
honrado, siempre activo; el ad1!erbio es conspirador querido amigo el teniente coronel graduado, capi- sirvieron de guia á no pocos con vista, que escapatan
D.
Joaquín
Gracia
y
Hernandez,
secretario
de
por naturaleza, y elpartic_i'P!'o ~n ministerial~~ todas
ron ilesos. Y si es en Ischia, se recordará que hubo
las situaciones: laprepoS1,cion es un correveidile, un causas permanente de la capitanía general de Cas- un intervalo suficrénte de tiempo entre el primer
mete-sillas y saca-bancos que trae y lleva de unos tilla la Nueva.
La reconocida competencia y laboriosida&lt;l. incan- choque y aquel que derribó el Gran Hotel, para que
á otros, y que siempre sale con las manos en la caescaparan con vida los que se apresuraron á dejar
beza; conjuncion se parece al borriquito de la casa; sable del autor, la forma clara y concisa con que
el edificio.
es la pobre Cenicienta, la última palabra del credo. expone las materias de-que trata, los especiales conocimientos que posee, perfeccionados por muchos
La intcrjcccion es el tribuno del pueblo. .
DIENTES ARTIPJC!ALES
Cuando unas familias de palabras se reunen con aflos de práctica, nos excusan recomendar á nuesExisten ahora en los Estados Unidos doce.fábricas
otros, constituyen oracion, esto es, ?Jecindad; varias tros lectores la obra de nuestro amigo el capitan y
oraciones enlazadas forman un período ó aldea; un notario Sr. Gracia IIernandez. Contiene la organi- de dientes artificiales, que producen al ailo obra
capítulo es una pro?Jincia; un libro una nacion, y un zacion y atribuciones de los tribunales de Guerra, de 10.000,000 de esos útiles artículos. Se fabrican
las leyes,· reales órdenes y reglamentos referentes de feldespato, kaolino y cristal de roca.
idioma una raza.
Lo mismo que á traves de los siglos se conservan á procedimientos y materia penal que se han puTÚNEL EN IT.\LIA
las momias egipcias, se conservan impresas las blicado, la formacion de expedientes y modo de dilenguas muertas, y porque más se asemejen, no ligenciar en la jurisdiccion de Guerra los exhortos
A causa de las dificultades que ha presentado la
procedentes de la ordinaria. Véndese en casa del horadacion del túnel bajo el fondo del estrecho de
hablan ni una ni otra.
La ortografía es la ley municipal de las pa~abr~s; autor, Princesa, 16, principal, al precio de dos pe. Mesina, parece que ~e ha abandonado esta empresa,
la prosodia, la provincial; la analogía, la Const1tuc10n setas.
y en su lugar va á establecerse un largo vapor de
pasajes, capaz de conducir hasta veinticuatro coches
politica, y la sintafl!is, el Código penal.
• .
Dentro deun mismo idioma, como en toda nac1on, ElPeriodista.-Novela política, por E. Lopez de ferro-carril.
Bago.-'-Un volÚmEn en 8.0-Plaza de Bilhay acentos distintos, cuyas dif~r~ncia~ ~e _ahondan
bao, 5 1 Madrid: editores Bueno y Compañía.
y seflalan más radicalmente dP, 1d1oma a 1d10ma, los
CORRESPONDENCIA CON LOS SUSCRlíORES
El Sr. Lopez Bago es un escritor ya muy veterano
cuales se hacen la guerra, establecen tratados y
y
muy
conocido.
No
necesita,
pues,
la
ceremonia
de
fraternizan unos con otros.
D. C. M.-Palencia.-Recibidas 3 pesetas en sellos.
De- esta lucha por la existencia entre las palabras la presentacion. El Periodista es un conjunto de
D. 11:M.-Chafarinas.-Idem 9 en libranza.
resulta la seleccion natural de las mismas, y cor- cuadros de la ?Jida política. Obt;ervacion sagaz, preD. V. A.-Murcia.-ld. 9 id.
riendo los tiempos, unas y otras se fundirán en un cioso, elegante y correctísimo estilo, ironía delicaD. A. S.-Algeciras.-Id. 15 id.
da y punzante á la vez, conocimiento profundo del
solo idioma 1 creando la lengua universal.
D. A. A.-Orense.-Id. 6 id.
Entónces el mundo formará una sola nacion, Y se asunto: hé aquí las principales condiciones de este
D. M. T.-1\lálaga.-ld 4·50 íd.
habrá realizado el amaos unos á otros y la fraterni- libro, en el que hay ya graciosas seII)blanzas, ya
D. S. C. A.-Astorga.-ld. 10'50 id.
retratos completos de nuestros hombres políticos
(la.l de todos los hombres.
D. J. O. G.-Balsareny.-Le quedan abonadas las
más en boga.
tres pesetas para pago de números atrasados.
V. CoLOR.\DO.
El-libro está dedicado á un compai1ero: al infortunado redactor de La Corrcspontencia Itustrada, don
Imp. de B. Rubúios, plaza do Ja PaJa, ?1 Jladrtd,

REVISTA

10 DE AGOSTO DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2.0 -NOM. 34

Almirante, 2, quintuplicado.

SUMARIO
Gn:\nAoos: Excmo. Sr. Teniente General D. Francisco Javier Matheu Arias Dávila, conde de Puilonrostro, presidente del se·nado.-Asturias: el
puerto de Pajares.-Gijon: Vista del muelle viejo.-La Ptña Santa y el valle de Enol; donde Pelayo fué proclamado Rey.-Entrévista de oficiales
de lllarina con sus familias durante la cuar.entena.-Tipos y costumbres de Galicia: preparativos para la pesca de~ bou.
Crónica. - Excmo. Sr. Teniente General
D. Francisco Javier Matheu Arias Dávila y Carondelet, conde de Pm1onrostro, presidente del
Senado.-Recuerdos de Asturias (cuatro grabados).-El cólera: entrevista de oficiales de Marina
con ·sus familias durante la cuarentena.-Salida
para la pesca del bou.-A1,1toridades que declaran
el mérito del marqués de Santa Cruz y de sus
Reflexiones Militares (conclusion), por D. Luis Vidart.-En un album (poe~ía)', por D. Cayºetano
de Alvear. - Exploracion irregular por la. infantería (continuacion), por D. Clemente ·cano,
teniente de infantería. - Bibliografía. -Anuncios.-Sobre cubierta, por D. Eduardo de Palacio.-Variedades.-.\nuncio &lt;l.e las obras de don
Emilio Bonelli.

T.EXTO:

CRÓNICA
Un artículo del Figa1·0 ha suscitado una
singular cuestion:· la de la posibilidad de una
alianza entre Francia y Alemania. Un periódico de Berlín, órgano de la aristocracia belicosa de Prusia, acoge este proye(tl;o de alianza
como ventajoso por su semejanza con el sistema continental de Napoleon I; cree, en fin,
conveniente una coalicion europea contra-Inglaterra. Otra publicacion que suele reproducir las ideas de Bismark, dice que esta alianza implicaría la seguridad de Alemania y
Francia contra cualquier enemigo, y acaso su
dominio sobre el mundo entero.
Todo ésto proviene.de la actitud de Alemania en la cuestion egipcia, pues ha apatentado
a poyar las proposiciones francesas.
En cuanto al éxito de la conferencia, ya es
conocido; los delegados de Francia y de Inglaterra ~o han podido llegar á un acuerdo.
De modo que los ingleses continúan en desgracia, y .á sus complicaciones en el Sudan
hay que añadir la actitud de la ciudad Berbera,
que se niega á reconocer á las autoridades inglesas.
En París se va á celebrar una Exposicion
de niñes de uno á tres años, con la cooperacion del Estado, del ayuntamiento y de varias sociedades protectoras de la infancia.
El comité organizador ha resuelto adjudicar los premios siguientes:

Uno de mil francos al bebé más bonito, en
•estado de salud.
·
Otro de quinientos francos al más robusto
con relacion á su edad.
Cinco de á 100 francos á cinco niilos que,
habien&lt;lP figurado en propuesta para los dos
preraios primeros, no los hayan obtenido.
Una medalla de oro y dos medallas de plata á los padres ó nodrizas que . se hayan distinguido por sus cuidados 6 por alguna mejora introducidá en la manera de cuidar á los
nifíos...
Medallas conmemorativas distribuidas á tddos .lo·s cn.icuelos que hayan tomado parte en
el concurso.
Se adjudicarán los premios á propuesta de
un jurado compuesto de médicos y artistas.
. La Exposicion se inaugurará en Octubre, y ·
lQs niños serán expuestos por séries.
El comité directivo ha recibido ya más de
400 peticiones de padres que quieren presen•
tar á sus hijos en el certámen.
Hé aquí una idea que aplaudimos; tanto
más; cuanto que la hemos podido sugerir en
diferentes ocasiones cuando hemos encarecido
la necesidad de dar preferencia al problema
de la educacion 1 estimulai:ido por todos los
medios posibles al buen padre de familia. Es
una injustic~a incompr~nsible que el ,Estado
y la sociedad misma, la nuestra sobre todo, no
fije apénas su atencion sobre los matrimonios
que viven pacíficamente y atienden con incansable solicitud á sus hijos, en medio de las
mil fluctuaciones de una posicion modestísima. ¡Y cuántas v~ces el sufrido y heróico jefe
de esta honrada familia se ve arrollado en la
concurrencia social por un .pedante y necio
cualquiera, que toma su fuerza en las ventajas
naturales del que no tiene que cuidarse más
· que de sí mismo, y en todos los indignos estímu\os que encuentra en. nuestra depravada
6 ligera sociedad un hombre soltero!

En esta secci~n. procuramos naturales des envolvimientos al programa de LA ILUSTRA·
croN MILITAR. Y bien conocidos son sus términos de série lógica:
0
1. La ·morál, la civilizacion más po3itiva,
y como condicion una gran cultura científica,
2. 0 La: instruccion profesional, en armonía
siempre, en necesaria dependencia de la general, qtle es fa que facilita la formacion de un
gran carácter humano. Nosotros queremos te ner ante todo hombres, y despues milita~es, ó
médicos, 6 a.bogados, ó sastres, ó ingenie•
ros, eti::. Nada tan absurdo y ridículo como lo
que pasa hoy en Espafia más que en llinguó

.. otro país del globo. Aquí, de tal manera el estrecho criterio individual y profesional se ha
exaltado·, que todo lo que no es milicia, parece
á ciertos militares poco ménos que inú.til 6 repugnante, y á su vez el abogado desprecia al
ni_ilitar, ei médico á éste y á ar¡uél, el carpintero al sastre, en sum.a, todo hombre que ántes que hombre es un oficio, constituye por
este ·solo hecho un símbolo de implacable
guerra y un perpetuo motivo de perturbacion
EOCial. ¡Abajo esa vana soberbia, tan estéril en
beneficios como fecunda en trastornos! Nosotros proclamamos que ni áun desde el punto
devista de la mayor ó menor destreza en el
ejercicio de una profesion, es provechoso ese
aislamiento y ese exclusivismo, qué sólo parece originarse de la comodidad de ia rutina.
Nosotros negamos que un militar, que no sabe
absolutamente más que milicia, pueda sbr un
gran militar, en el sentido más ámplio y noble
de esta palabra; nosotros sostenemos que hay
una relaci~m, una cone:xion tal entre todos los
conocimientos humanos, que. apénas parece
posible profundizar. un órden cualquiera de
ellos sin el auxilio de los restantes. Por esto
pedimos una cultura científica fundameutal,
y despues una aplicacion práctica ó profesio. nal, que te!!drá tantas más garantías de acierto, cuanto mayor y más completa haya sido
la educ:,acion é instruccion fundamental sobre
que descansa.
¡Hombres! ¡ homb~es! Esto es lo que pedimos primero y ante todo. Cese al fin ese necia
guerra de oficio á oficio, de clase á clase, trasunto digno de aquella gran imbecilidad vanidosa que pretendió que·era la tierra el centro
del mundo.
En conformidad con estas consideraciones,
nosotros daremos á esta Crdnica un creciente
carácter de universalidad. Cuando el suceso
de la decena haya sido militar, hablaremos de
· milicia; cuando creamos que es preciso plan- ,
tear alguri problema de relacion entre las instituciones militares y las restaµtes del Estado,
lo abordaremos con sinceridad y firmeza; cuando juzguemos útil dar ó ampliar alguna noticia de carácter militar, tambien lo haremos;
pero todo esto sin prescindir, sin omitir cuanto concierne á la marcha general del mundo .,.
á las profundas ensei1anzas que es posible sacar de los hechos al parecer más indiferentes
ó destituidos de interés para una gran colecti•
vidad.
·
·
La noticia más nimia puede sugerir al ob:
servador un problema, como el hecho más insignificante sugiere á yeces al científico una

�474

LA ILUSTRACION MILITAR
LA !LUSTRACION MILI'l'AR

~~-::::::::::::::.-::::::::::::::-======--======-=========7

Excuo. SR.

TENIENTE GENER,IL

D.

FR.\:SCISCO JAVIER l\I.\TllEU ARIAS DAVILA, CONDE DE P UÑONROS'fRO, PRESIDENTE DEL SENADO

475

�476
teoría más perfecta 6 un progreso real para la
práctica.
El cólera mismo;·ningun hecho de tan viva
actualidad y tau pi;ofundísima enseñanza .
como éste. ¿Y qué? tEstá reducido-este hécho
á un microbio, produciendo tales 6 cuales des- ·
órdene!'l funcionales en los intestinos? El observador, en el movimiento de precaucion que
ha invadido á todos los Gobiernos, en la cuestion de orígenes del microbio, en la conside racion de la miseria, obrando como causa ini- .
cial, germinal, de todo.linaje de epidemias, ¿no
puede formar inducciones bien conducidas y
fecundas en consecuencias para la conducta
práctica'! Pues ~sta es la mision del cronista 6 ·
publicista crítico que ejerce esta profesion
con' una ·1&gt;erfecta conciencia del bien 6 el mal ·
que sus extravíoe, sus descuidos, sus complicidades 6 condescendencias con la opinion corriente, pueden producir en la penosa y accidentada marcha del género humano. Y á esta
mision nos consagraremos siempre con el.in
terés y la imparcialidad de que creemos haber
dado inequívocas pruebas en el curso de esta
publica~ion.

'

LA ILUSTRACION MILITAR

J.;A ILUSTRACION MILITAR

En la prensa militar se ha debatido mucho el proyecto de aplicar la situacion de reemplazo al cuerpo de carabineros .. En el estado
· actual de la organizacion de nuestro ejército,
es difícil poder definir lo malo ó lo bueno con
relacion á un caso particular, á un aspecto de
la institucion.
Si se tiene en cuenta el gran excedente que
existe en las armas generales, la índole especial de los servicios del cuerpo de Carabineros, las conveniencias particulares y á yeces
las ineludibles circunstancias que obltgan á
los oficiales á buscar en el reemplazo ocasion
de dedicarse al arreglo de sus intereses ó atenderá una desgracia de familia, etc,, se hallará justificado este acto de prevision del Directqr
de Carabineros, que aspira á tene¡ un sobrante de oficiales de quienes disponer en determinadas circunstancias.
·
·
. La cuestion, bajo este aspecto, cae fuera de
la crítica. El mal de esta situacion, en todo
caso, está en la manera de ser del reemplazo
en las armas generales, y nosotros nos atre veríamos á indicar al. Sr. Director de Carabineros, tan celoso siempre de los intereses de
sus subordinados·, que al trasplantar esta novedad al Instituto, la descartase de sus vicios
&lt;le orígen, tomándola sólo en lo que tiene de
práctica y beneficiosa para el oficial.
·
El reemplazo debe ser siempre voluntario,
y en ningun caso, al decretar una órden de
reempl_azo forzoso, debe mermarse el sueldo
del oficial.
Porque lo que viene sucediendo. en .este
asupto es curiosísimo.
Un oficial por desgracias de familia, gastQs
-&lt;le vh1jes ó por otras causa~, se empeña (mal
oficial), y se ve asediadc;, por la necesidad y
aniquilado por la miseria.
El Estado, en vez de ser providencia de sus
servidores, se convierte en padrastro, y dPja al
oficial de reemplazo. Es uoa medida de prevision que completa el idilio del infeliz á quien
persigue la desgracia.

..

En ·principio, no~oti·os no podemos vacilar. del que nos consta se ocupan con solícita
en sostener que todo arreglo y clasificacion de atencion el marqués dEt Estella y el ministro
situaciones individuales que tienda á mermar
los sueldos, es una violacion de la ley constitutiva dehjéccito, que da todos los. derechos y
consecuencias de u11a propiedad á los empleos
'militares.
Rigurosamente examinada esta éuestion,
ningun oficial debería disfrutar un· céntimo
ménos del sueldo asignado á su empleo. Pues
si por cualquier motivo se juzgaba conveniente ó necesario establecer situaciones de reemplazo, reserv~ y activo, las diferenci~s en el~
sueldo deberían sólo resultar de un plus ó gratificacion gradual para los que están en armas
y sufren los gastos extraordinarios anejos al
movimiento de las guarµiciones.
0
No conviene, ni áun al Tesoro, sostenerana
gran variedad de estad'os individuales con el
solo objeto, muchas ye~es, de neutralizar los
gastos del excedente, cercenando ;neldos. El
excedente no dehe existir, porque gobernar es
preyer todo caso de desproporcion entre un determinado personal y tales ó cuáles servicios.
Pero cuando el exced\,lnte se produce, no cabe
otro remedio que extinguirle por combinaciones y trasferencias de un ramo á otro de la
admi~istracion, respetando escrupulosamente
lo que las leyes.hayan prometido en cada caso
á los funcionarias de q lie se trate. En suma:
para exigir la seriedad y la moralidad abajo,
es indispensable el Pjemplo de la constante seriedád y moralidad arriba.
·
Siendo este nuestro punto de vista, aplaudimos la consideracion con que en esto~ momentos se ha procedido respecto al cuerpo de
Estados Mayores de Plazas, cuyos derechos se
respetan,dejandosin aplicacion lo dispuesto al
crear la escala de reserva.
Si todo acto de consideracion .de los poderes atrae voli;mtades, cuando éste recae, como
en el caso presente, sobre veteranos y encanecidos servidores ~el Estado, el aplauso no debe
escasearse.
Cuanao las complicaciones producidas por
cualquier accidente de organizacion social se
multiplican, á mayor atencion viene tam_bien
obligado el.gobernante. Estudiar, prevenir, escudriñar, descender de hecho en hecho v de
detalle por todo un organismo: hé aquí
tarea que en éste y en todos los momentos, pero
hoy más que nunca, se impone á los hombres
de Gobierno.
· · .·
Mandar no es sólo trazar con la conciencia
dormida un millar de rúbricas al pié de otros
tantos documentos.
Gobernar no es reprimir constantemente,
desoir las necesidades, desdeñar la prensa, que
se inspira en las palpitaciones de la opinion.
Hay en la organizac:on militar hoy cuestiones fundamentales de Yida 6 muerte. Un ministro de _la Guerra adquirió, no há mucho,
merecida popularidad,, atacando de frente estos problemas, que importa mucho no perder
un instante de vista. De aquellos proyectos tan
discutidos, han quedado en pié algunos jalones que pµeden servir de puntos de partida
hacia ideales unánimemente perseguidos. ·
La escala de reserva por e emulo, asunto

1;

de la Guerra; puede traer desenvolvimientos y
satisfaccion _de diversas. a-spiraciones á todas
las clases.
Parece que se piensa en extender los efoctos ·
de esta situacion á los batallones de reser~a ·
y como esta medida puede ~er conveniente,'
nosotros aplaudiremos que los planes de dichas auto_ridades se traduzcan cuanto ántes á
la práctica. _
Gt- •
Algo ,hemos oído tambien á oficiales del arma de caballería, pe la conveniencia de crear
una escala. análoga; y hemos de hacernos eco
de estos rumores para que se piense sobre
esto, y, si es t:onyeniente, se lleven las ventajas
de esta disposicion á esa arm~, tan digna de
ser atendida.
·
El bien·d~be llevarse á todas partes. Una de
las campañas más fecundas en nuestro país,
sería la que se hiciera conti:a el pesi_mismo, en
qu·e de ordinario nos asfixiamos.
Así, nosotros no hemos estado nunca Mn formes con esas . alarmas exageradas que se
vierten al tratar del du·alismo de los cuerpos de
escala cerrada. Los individuos de esos cuerpos
contestan con lógica: «Nosotros vivimos bien
así, y no procede que á nosotl'os se nos arranque el bien, sino que. éste se extienda á los
demas. »·
Y es claro y evidente que esto es lo práctico,
y lo razonable, y lo justo, y que por estos procedimiento's optimistas es como se hacen instituciones perfectas, y se hace administracion,
y se hace país.
Pero, doloroso es confesar!o: las corrientes
no van por esos cauces; y m.iéntras todos no
· cambiemos de vía y entendamos que la «organizacion » es materia puesta á discusion y esclareeimiento, y que en el debate es necesario
el concurso entusiasta de todos; y las autoridades se pers\!.8,dan que en este difícil proceso
las partes de_b en ser escucpadas, seguiremos
en una candorosa inocencia, sin saber, en
suma, qué es lo que exigeu las circunstancias
respecto de organiz.acion, si el vohtnta~iado,
las quintas ó el servicio obligatorio, los ascensos de escala cerrada ó los electivos, las grandes masas ó las pequefías unidades, y así sucesivamente sobre cada una. dE&gt; la::! diferentes
fases .que ofrece el vast~ y complE&gt;jo organismo
militar.
~n Mina de la Cruz (Linares) ha tenido lugar un_o de esos actos de. abnegacion, que nosotros quisiéramos obtuviesen la celebridad y
recompensa, que sólo parecen reservados en
esta s0ciedad ligera á las destrezas del torero, ó
á \as habilidades del juglar.
En una charca de tres metros de profundidad, _y casi medio de lodo, había caído un
nifio de once años _de edad, que se hallaba con
otro entretenido en cog~r peces. Un operariode
la fundicion de.la Cruz, Antonio García :Montes, se arrojó vestido á salvarlo; pero no lo
consiguió, y á duras penas pudo salvarse él
mismo con el auxilio de otras personas. En
esta situacion, un cabo de carabinerosJ Ildefonso Sa~chez Trigueros, se lanza al agua Y
empieza á buscar al nifí.o, á quien ya todo el

-

477

En 1859 se Je confirió el cargo de vocal de la mites de esta provincia, ante las elevadas montaJunta Consultiva de Guerra, y al aí'lo siguiente as- ñas del Pajares, una de las más difíciles cordilleras
cendió al empleo de teniente general, nombrándose- que arrancan de los Pirineos cántabros y frontera
natural de Astúrias. Saliendo de Busdongo, que es
Jé director general de Artillería.
Desempeñó despues la de Estado Mayor, y al la estacion de término de la línea leonesa, había
ocurrir la revolucion de 1868, quedó en situacíon de que hacer en diligencia ú otro vehículo el trayecto
que separa este punto de Pola ele Lena, con grancuartel. ,
En 31 de Mayo de 1871, y en ·virtud de sentencia des molestias, y áun á yeces con graves peligros
del éonsejo de guerra, se le d.ió de baja en el ejér- para los viajeros. Desde Busdongo, el camino carcito,' por haberse negado á prestar juramento de retero empieza á ascender por peladas y grandes
fidelidad al rey D. Amadeo; y continuó en tal sítua- cuestas que se extienden por casi toda la parte que
cion hasta 19 de Febrero dé 1873, en que_volvió á corresponde á Leon; pero desde la Perruca, y en las
ser alta, quedando en situacion de cuartel en esta laderas del I\orte, la vegetacion se pre¡¡enta exuberante y el -aspecto cambia completa y notablecorte.
Despues de. la Restaura-cion ha desempeñado el mente. Por bien empleadas pudieran ya, en este
cargo de director general de Artillería, destinán- punto, darse las i"ncomodidades de la diligencia en
dole á la secciop de reserva, por haber cumplido la que se atravesaba este hermoso país, si aquéllas
edad regla,mentaria en 5 de Junio del año actual. no fueran á veces: tan terribles. En el rigor del inHoy ocupa el importante puesto de presid~te del vierno, el atravesar el puerto era empresa que po•nia paYor en el alma mejor templada. Así ocurría
Senado.
•
Il_á!Jase el conde de Puñonrostro en posesión del el que se retrasara, en dicha época del año, el corcolrar de la insigne Orden del Toison de Oro, y del reo, y eso que, desde que empezaban las nieves,
numerosas cuadrillas de corpulentos y fuertes monEXCELENTÍSIMO SEÑOR DON FRANCISCó MATHEU •de la de Cárlos IIT; es caballero gr:m cruz de las de tañeses retribuidos por el Gobierno, ocupábanse sin
San !Iermenegildo, Encina de Hola.nda, San Benito
Aria.s Dávila y Carondelet
de Avis de Portugal, Leopoldo de Austria y Cons- descanso en abrir camino y mantenerlo Jo más exconde de Puñonrostro y presidente del Senado.
tantLniana; comendádor de la Legion de Honor de pedi~o posiblé; ttabajo ímprobo y penoso, del que da
una idea el dibujo que reproducimos en la pág.475.
• Publicamos en el presente nümero el retrató del Francia; caballero profeso de Calatrava, y disfruta · Salvar este dificil paso, era la gran obra del ca- ·
ademas otras várias condecoraciones sencillas; dos
señor conde de Pt1flonrostro, uno de nuestros más
cruces de San Fernando, una _de ellas laureada, y · mino de hierro jeonés-asturiano, y esto es Jo qºue la
más veteranos oficiales generales, y de los próceres
ciencia, secundada par la empresa constructora, ha
más ilustres de la antigua aristocraci\l, española. algunas de distincion por méritos de guerra, con- lle".ado á feliz término, pudiendo dar idea de la· imSu titulo nobiliario data de 1523, y en una dilata- tando más de cincuenta y cinco años de servicios portancia de los trabajos, el datJ de que en el corto
efectivos.
da sucesion lo han llevado honrosamente muchos
trayecto de Busdongo á Pola de Lena se cuentan 57
El general conde de Puñonrostro goza de un alto
personajes de ;,na misma familia, entre los cuales
túneles, uno de ellos, el de_ la Perruca, de más de ..
algunos supieron distinguirse en el servicio de su concepto por la firmeza de sus opiniones, la nobleza tres kilómetros, y 29 p1:1entes y viaductos.
de
su
carácter
y
la
distincion
de
su
trato;
aparte
de
patria, consignando sus nombres en nuestra HistoAstürias será de lioy en adelante más conocida
las distinguidas condiciones militares que desde
_ria nacional.
·
por
los españoles; sus risueños puertos, sus valles
El acttfal conde pertenece á este número. Nació muy jóven le granjearon la estimacion de sus su--- amenísimos, surcados por tranquilas y claras col-periores,
y
el
respeto
y
la
consideracion
de
cuantos
D. Francisco hlatheu Arias Dávila en Cádiz, el dia 5
rientes que se abren paso lamiendo las faldas de
de Junio de 1812, y en 1829 ingresó en clase de al- han servido.á sus órdenes.
poblados y pintorescos montes, atraerán á aquel siférez- en la Guardia real de caballería, con destino
tio á muchos de los viajeros que hoy, siguiendo las
al regimiento de cazadores, no teniendo antigüedad
exigencias de la moda, cruzan la frontera y acuden
REO.UERDOS
DE
ASTÚRIAS
en su empleo hasta 1833, en que cumplió la edad reá los balnearios franceses, ó á los puertos. vasconglamentaria.
Cuatro grabados.
gados, porque verdaderamente es difícil que region
En los campos de Navarra recibió el bautismo de
alguna rivalice como paisaje, y áun como lugar de
Hace
apénas
tres
aí'los,
un
distinguido
publicista
fuego en 1835, combatiendo á las huestes carlistas.
esparci'miento,
con éste, llamado por sus admiraHallóse más tarde en las acciones de Cervera de recordaba en el encabezamiento de. un discreto dores, y no sin justicia; la Suiza de España.
Pisuerga, Durango, Oñate, en la que su ,r'alor con- artículo, consagrado á la clásica y poética Astürias,
Valles más dilatados los tiene Gali&lt;lia; las provinestas palabras del insigne Jovellanos, uno de los
quistó la cruz laureada de· San Fernando; Urdía,
cias vascas, como más frecuentadas, ofrecen mayohijos
más
predilectos
de
aquel
privilegiado
rincon
~Idndigorria, Puente la Reina, Erice, Puente de Olores com&lt;_&gt;didades al viajero; pero el sello de rientes
zagoitia,- Viana, l\luro, Puente de. Azquija, y otras de España, tan fecundo en hombres eminentes:
«Situada en el extremo septentrional de España, perspectivas con que la naturaleza ha dotado á la
muchas, cuya relacion sería p¡r demas extensa.
y
confinada
entre la mar brava de sus costas, As- provincia de Oviedo, río se advierte en aquellos
Durante el afio 1835, continuó en const:¡.ntes opetúrias
es,
no
ya poco conocida, sino siniestramente países.
raciones, distinguiéndose en los combates de UrbiEstán en éste los Picos de Europa, de 2.630 mejuzgada
por
los
españoles, que tienen de ella, poco
sa, Puente de Azquija- y Artaza.
tros sobre el nivel ciel mar, cubiertos de nieves
más
ó
mimos,
la
misma
idea
que
de
la
Siberia
ó
de
En 1836 concurrió t. los dos de Arlaban y al de
eternas, y-siendo almenara que el marino descubre
Víllareal, mereciendo ser especialmente recomen- la Laponia.&gt;)
Así hablaba, hace poco ménos de un siglo, el céle- á inmensa distancia; allí los lagos de Enol y de la
dado al Gobierno, que le concedib el grado de cobre ministro que por no querer doblegarse á .las Calabazosa, el uno en lo más alto de_! puerto de Canmand.ante.
·
despóticas
exigencias de una política antinacional gas, el otrójunto al collado de Balbasán, en la diviPrestó más tarde diferentes servicios, y en 1838
sion del Yierzo; allí la hospedería de Arbas, en el
;ngresó. en clase de exPJ}tO en el real cuerpo de y á los Yicios y preocupaciones de una sociedad ca- centro de los montes Nervarios, donde la tradicion
Guardias de Corps, al que perteneció hasta la &lt;liso- . duca y corrompida, arrastró largo cautiverio en el dice tuvo lugar la terrible batalla de los sucesos de
lucíon, pasando entónces á continuar su!:'. servicios castillo de Bellver de lllallorca; y d.e esta palabra se
Hermenerico y los vándalos de Gunderico; allí el
_al regimiento dé caballería de Lusitania. En 18-!2 hacla eco, con qierta sarcástica amargura, el escri- famoso, el venerado san$uario de Covadonga, de
le fué concedida licencia ilimitada para .Madrid y tor á quien aludimos, el Sr. D. Rafael l\I. de Labra,.
condoliéndose del olvido en que en Espal'la se tiene dcmde arranca esa obra colosal del esfuerzo humaAndalucía.
no que se llama la reconquista; allí 13orines, Caldas
Aquí le sorprendieron los sucesos de 1843, adhi- al célebre principado.
• Pero que en este juicio había algo de exageración, y Fuensanta, con sus aguas termo-tiedicinales;
riéndose al movimiento, y siendo despues recomAvilés, con los recuerdos de sus célebres galeras, copensado con el empleo de coronel. ?.landó sucesiva- disculpable• por el sentimiento que le inspiraba, lo
ronadas de laurel en las márgenes del Bétis; Oviedo,
prueban
hoy
los
hechos,
y
principalmente
el
que
da
mente los regimientos de Tala vera y Bailén, y forcon
sus vetustas construcciones y su moderna fámó parte con este último de la expedicion proyec- motivoá estas lineas. Cuatroaí'los hace, parecía embrica
de fusi[es; Trubia, honor del cuerpo de artipresa punto ménos que imposible, más que por los
tada en 18-14 contra el imperio de ~Iarruecos.
llería; Gijon, la antigua y legendaria ciudad de
obstáculos
de
la
naturaleza,
por
la
inercia
ó
antipaAscendido á brigadier en Octubrtl de 1846, contiMunuza y Ormesinda; allí, por último, mucho monuó desempeñando el mando de su regimiento, ·has- tía de los hombres, el hacer que la locomotora franvimiento y viqa á causa de la densidad de pobla- '
ta .Marzo de 1848, en que pasó á situacion de cuartel queara el puerto de Pajares, desembocando en la
cion, gente por todó extremo laboriosa_ y hospitalavertiente
septentrional
del
Pirineo
marítimo:
y·sin
á' voluntad propia. Al disponerse la expeuicion á
ria, populosas ciudades y alegres caseríos, cómoembargo,
en
estos
momentos
las
obras
están
termiItalia en 184.9, se le destinó á las órdenes del genedos
y seguros puertecillos y ancones, elementos,
ral en jefe, quien le confirió el mando de la brigada nadas, y S.M. el Rey, acompañado de la real famien
fin,
inapreciables para pasll.r un verano delilia, se dispone á inaugurarlas, dejando abierta á la
de vanguardia.
cioso.
prosperidad
de
Astúrias
una
importante
vía
que
la
En 1854, fué, por Real decreto, nombrado caballeAl dirigir una ojeada sobre el mapa de esta proriw mayo:·, montero y ballestero mayor de S. 111., y pone en comunicacion directa con todas las provinvincia
y reparar el trazado de las obras que hoy la
en este honroso cargo subsistió, no obstante su as- cias españolas, y que ha de dar salida fácil á sus
c0locan e'n comunicacion directa con Madrid, se ve
productos
yegetales
y
minerales.
censo á mariscal de campo en 1857, hasta Julio de
El ferro-carril que del centro de -Espafla se dirige hasta qué punto la mano del nombre puede modi1858,en que hizo dimision del mismo, siéndole acepficar las condiciones de la naturaleza. Enteramente
á Astúrias por Leon, se detenía al llegará los litada.

mundo creía ahogad"o, y al término de una penosísima exploraci:on por bajo del agua, luchar entre la vida y la muerte, apareciendo y
desapareciendo de la superficie, logra · al fin
salvará la criatura, agarrándose á un cordel
que los espectadores le arrojaron en crítico,
momento.
El niño, despues de los'cuidados ordinarios
'\"Olvió en sí, y.la madre, como todos' cuantos
presenciaron este honroso hecho, dieron á 11de~so Sanchez Trigueros esa recompensa
que no tiene comparacion con nada en la esfera de la conciencia; pero_el Gobiern_o, la sociedad, debería' estimular estos rasgos en9a
misma proporcion que se estimulan tantas
otras cualidades de discutible utilidad ó
bondad.

•

•

�478

LA ILUSTRACIOM MILITAR
LA ILUSTRACION MILITAR

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479

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LA ILUSTRAC10N MILrrAR

LA ILUSTRACION MILITAR

tes Acevedo en su biografía del marqués de ~anta
si por parte de ésta hubiera habido esto no sucede sin un cúmulo de detalles que im?iCruz anteriormente citada, participa de las mismas
parece como
·
• ·t ·
dan
el
contacto,
y
de
consiguiente
la
pro~agac10n
una manifiesta complicidad ~ar~ separar a As uideas que el Sr. Maldonado, en órden al asunt~ de
rias del trato del mundo, encaJ_on~ndola tras la ele- de la enfermedad. Despues _d e s~me~erse a la den- que ahora tratamos, y asilo manifiesta c~ndo dice:
·ada Y difícil c0rdillera &lt;lantabr1ca, que al pasar sa atmósfera de una sala de fum1gac10n, los perso&lt;1Una circunstancia especial ofrece a nu:stros
~e Sa~tander, se levanta é intrinca de la man~ra najes de este cuadro se hallan sepa1'.a~os por dos re-_. ojos la idea del marqués al intentar la formac1on de
jas,
distantes
entre
si
·un
metro
prox1mamente,
de
más adecuada para ofrecer sorprendentes pun,os
un Diccion'ario liistórico y geográfico, sobre el cual
de vista pero tambien las dificultades mayores al tal suerte que con dificultad pudieran d~rse la tr.abajó con laudable empeí'lo, clama~do por que
acceso; al tránsito. Por el lado del N"orte, ~ lo lar~ mano; y e~ este caso es necesario intr~ducu:la en se asociasen en Espal'la los más sab'.os ~arones,
una cubeta ll~na de vinagre , colocada a. la mmede la provincia y guardando cierto paral~hsm? con
estableciendo una especie de corporac1on, ª. seme.
la cordillera, está la furia del mar.que mas cuidado diacion .
¡Cuán desconsolador debe ser para un padre ver . anza de la planteada en Turin, con el obJeto de
inspi"a á los navegantes de Europ~ por la fuerza
á su niño angelical, á su esposa adorada, con los ~levar íi. cabo el pensamiento que Santa C'.uz prode la resaca, la violencia de las corr1?ntes ~ la esonía como un gran paso para el es~" de ¡¡o..,._•
casez de· puertos de refugio .. J~a. ~1sma s1?gular brazos abiertos, y no poder acud!r ~ es~recl~~rl~s ilisto;ia, pues esa idea parece como la precur~ora rue
entre los suyos! Est~ nuevo sacrificio viene a audisposicion del país, q1;1_e fa?1hto _sus glorwsos y
mentar la serie inagotable de los que pesan sobre p1·esidió á la fundación de la Acade~ia de la ¡Jisforia.»
continuados empeños de res1stenc1a ent:e _los ro~
Fundadisimas son las ohservac1ones de lo~ señomanos, los bárbaros y los moros, ha co~tribuJO.O se- la vida del marino, ~1 cual, sometido siemp:e. $¡ .r es Maldonado· y Fuertes Acevedo: y bastaria p_ara
pruebas más rigurosas, considera co~o un lem.hvo
guramente á que él conocimiento de ~sta comarca:
demostrar la influencia que ejercieron-los escritos
no haya sido tan fáci, como el de las tierras llanas para esperar con resignacion el término del periodo del marqués de Santa Cruz de Marcenado en la f_uny provincias del ~Iediterráneo; pero la voz del hom- cuarentenario, el poder contemplar de .vez e~ cuan- dacion de la Academia di la ms·tori~, pasar la vista
do y en esta forma á s11 familia. As1 lo exigen la
bre ha resonado potente, y la naturaleza le ha
tranquilidad de sus conciudadanos y la s/Bud di la por las páginas de la historia del rein~do en_ ~s~aabierto paso, declarándose venci~a:
.
. .
patria, por quien ha expuesto en mil comba~s su í'la de la dinastía de Borbon, del escritor br1tamco
España no debe ménos á la Asturias del ~1g_1~;-ix
Guillermo Coxe, en que se trata de la forma _en que
que á 1a· Astúrias del siglo vm; :en éste se m1~10 la vida generosamente. ·
tuvo origen la organizacion de dich~ Academia; forreconquista, cuando sus abruptas montañ~s dieron
m:i. que recuerda las eruditas reuniones que se ceasilo á los náufoegos del terrible c~tachs~o de
lebraban en casa del embajador e~pa~ol ~n la corte
Guadalete, y el grito de independenc1~ y ~1bertad
de Turin; y recordar despues las _ind1cac1ones Jue .
SALIDA PARA LA PESCA DEL BOU
lanzado por Pelayo, halló eco has~a _extmgu_l.l'se . en
tan repetidamente habían aparecido en la te:i:rimala oriental Alhambra; pero la Asturias del siglo XIX,
Es esté un cuadro que áun par!'- los que vive? en cion de tres volúmenes de las Reff.exiones Militares.
al r~coger la protesta sublime del Dos de .lllayo y
los puertos de mar y se hallan acostumbrad~s a los Cabe, por lo tanto, afirmar, sin ningun género de
declarar p~r sí la guerra á es~ ?ºloso d~.las batallas
furores de ese terrible eleroerito, ofrece_ s1e~?re duda, que el marqués de Santa Cruz de M~rcenado
que se llamó Napoleon, sei'ialo a la nac1on espa~la novedad y predispone er ánimo á la reflex1on o a la es el iniciador del pensamiento que•produJo la funel camino que debe seguir todo pueblo que estime
dacion de la Academia de la Historia;
.
melancolía.
. .
·
eri más su honra que su existencia.
. ...
El Sr. Fuertes Acevedo menciona ta~bien un esLos pescadores que abandonan coti~anamente
Esa protesta y esa declaracion no ~a dmgw ~s- el ho"'ar tranquilo á fin de consagrarse a las rudas
·t de D. Alvaro de Navia Osorio, titulado: J/ecri o
. •• ¡ fl 1115
túrias solamente contra el francés mv~sor, smo
morialdirigidoáS.M.,queseimpr1m1oe
a o
,
tarea~ en que han de hallar los P.recisos elemento~•
. contra el regimen absolutista, y ~erce~ a esa com- para la vida de sus hijos, traen a la mente el re
es una fundada ·queja de los desa'fueros que por
penetracíon de las ideas de patria y ltbertad, las cuerdo de los que perecen víctim~s del furor de las ~que! entónces se cometian co~ la nobleza de Asluchas civlles que en dos ocasiones han ensangren- olas, de súbito encrespadas por el fuerte temporal .
túrias.
• d · ·
tado el suelo espal'tol, allí carecen d.e eco. ~os no~- ola galerna, y despierta en la mente del ho~bre
Resulta, pues, de todo lo que hasta ~q_m eJabres de Jovellanos, Toreno, Argüelles y Riego, hi- ·pensador tristísimas ideas.
mos consignado, que las Reflexiones Militares de
.
jos de aquel país de héroes, viven eternamen~e e:1
y sin ~mbargo, nada más poético, na~a mas Santa Cruz han merecido las alabanza-s de lo~ dos
la memoria de sus habitantes, y les enseí'lll.n a mi- agradable á la vista que el animado espect~cul_o de capitanes más ilustres de la Eda~ M~d~r:1-a, Naporar c~n desden cuanto se oponga al progreso de la la salida para la pesca, reproducido en el d1buJ_o de leon y Federico de Prusia; del mas JUICIOSO de los
especie immana.
. .
. 1 3. " 483. Y que retrata fielmente á esos bravos
historiadores del arte tle la.guerra, el coronel frana P o·
' •
d
.Mucho hay que ver y- admirar e_n Asturias: _sus habitantes
de nuestras costas, para los que na a cés ~l. Carrion Nisas; de todos los autores que en
monumentos históricos, sus poblacwnes, sus_ pa1~a- sí{l'nifican peligros ni trabajos cuando se trata de Espaí'la han escrito de bibliografia milítar, los gejes, darían mater\a -abundante á ~na pubhcac1on c:mplir el, para ellos, deber sagrado de procura_r ?l nerales D José Almirante y D. Pedro de Lucuze, lo~
.ilustrada. Nosotros, creyendo que a nue~tros sus- sustento á sus familias, ó de sostener el prestigio poetas D. Yicen.te Garcia de la _Huerta D. M,anue
critores ha de agradar el que le de¡nos a co~ocer, de .nuestro pabellon;_pues ~e ent:e ellos salen esas Juan Diana y el capitan de mfa~tena D. U_baldo
por medio del dibujo, lomás'notable de un pa1s que valientes tripulaciones de la marma de guerra, que . Pasarón y LaC/;tra; y de gran número de escr1tor~s
nace por completo á la vida exterior, les ofr~cem?s saben morir honrosamente, hundiéndose con sus nacionales y extranjeros, antiguos y contempora-.
hoy á más del grabado de_ que se ha~e mérito ~as bajeles, pero conservando incólume el honor na- neos, unos militares, y por. lo tanto comp~t?nte~
arriba una vista de Gijon, ciudad en que termina
para juzgar obras de su profesion, y otros ?r1t1cos ~
cional.
la líne~ férrea, y que va á ser vi~itada por los Rehistoriadores de fama, Y por Jo tan~o tambien com
yes· ~tra de la célebre Peña Santa, lugar donde ta
peten tes en todas las materias de que tratan en s1~s
tradicion supone que fué proclamado rey D. Pel_ayo;
AUTORIDADES O.UE DECLARAN
obras· hallándose entre este gran número de eser'.omitiendo dar noticias que son pordemas con~c1das,
tores ' autoridades tan respetab¡ es como 1as de Fe1el mérito del marqués de Santa Cruz y de sus
y que sólo contribuirian á alargar este escrito, ya
jóo,
~l conde de Guibert, el capita!} general D. Ev¡;
· «Reflexiones Militares·. t
sobradamente extenso.
risto San l\liguel, Ro~quarcourt, Labaum~, el con e(Conc1usion.).
de Clonard, Ciuillermo Coxe y otros :arios que ~.
jamos
citados en los sitios correspondiente~. .
·
Ademas tle las R,flexiones .Militares y de la R_apEl favorable juicio que hace el c~tedr~t'.co d:
EL CÓLERA
sodia económ.ico-politica-'faonárq1iic1t, ya hemo_s. -~1sto
l\lanuel Colmeiro del libro de econom1a pohhca, .
que el marqués de Santa Cruz taro.bien escrib10 un
Santa
Cruz y la importancia de los folletos en qu_e,
Entrevista, durante la cuarentena,
•
1o que, segun demuestra el Sr.
opuscu
. lllaldonado
d
desenvolvi~ndo la idea de la formacion de un picLas proporciones· a_larman~es con que de~de ~n l\lacanaz, es merecedor de singular é imperece era cionario histórico-geográfico, se pusieron las_ bas_es
. . . se ha manifestado ~a horrible ep1dem1a memoria. Las Ultimas ideas &lt;lel marqués de. Sant_a
de la Academia de la Jhstor1a,
0
prrnc1p10
h' ·
doptar Cruz para compr,:rtir las ma.terias y efectuar el trabaJo Para la or"'anizacion
•
d as o bservaciones
que tantos estragos ha causado, ic1eron ª.
.
seo-un se demuestra en las atina
aquellas precauciones aconsejadas ~or la c1enc1a, del Piccionario histórico-geográfico, for~a~ un '.olle- deº D Joaquín l\laldonado y D. llláximo Fuertes Ac~to que, si bien con numeracion de pa~mas inde· hechos que hacen ver con t da ev1ara evitar en lo posible la propagacwn del mal.
vedo. son dos
p Los incidentes de todo género á que ha dado lugar pendiente, se halla al final del to1:10 dé~1mo de las déncia. que D. Alvaro de Navia Osorio traspaso
la '.invasion de la epidemia, están representados por Reflexiones Militares. La frase Ultimas ideas, se ex.
. 1 d e Ias medianías;
.. .
Siempre en sus escritos el mve
· digno
los trabajos del reputado' pintor ltl. A. ~run, que plica fácilmente, teniendo en cuenta_ ~ue al final
siendo
eminente
como
tratadista
de m1·¡·1e1a,
del
tomo
octavo
de
las
Retlexioties
Milita1·es
se
hasu pa•
cedor como
d esafi a ndo los riesgos á que podJ.a 1conducirle
·r . fecta - lla el proyecto de un Diccionario üni'oersal, y. en ~1 de· atencion como economista, y ~ere .
sion ele artista, penetró en to.dos os s1 ios m
erudito de loable y prolongada memoria.
dos por esa mortifera plaga, a fin de tomar ~e_l na- tomo noveno se termina tambiel\.con un e_sc~Ito t'.Ante~ de concluir el presente escrito, eremos_ q_ue
tulado: Pctalle de la idea que par~ 'U1' »:ccionai·:o
.
tural cuadros tan admirables en su compos1c1on y
no
será inoportuno insertar
aqm. a¡"'
eunas not1t1as
Uni'oei·sal dt á continuacion det anterior 1Jolumen. ~o
dibujo, como el que aparece en nuestro grabatlo de
acerca de la vida del marqués de Sar¡ta Cruz., que
creemos necesario insistir acerca de la importancia
. . á 1a curiosa
·
bioo-raf1a
O
la pág. 4.82.
.
·
'd d
sirvan como de apendtce
des-z
. D • Pedro
llernan
ete
La escena se verifica en el depósito d? sam a ' de estos proyectos de Diccwnarío UniDer~l: d?spues crita por nuestro buen amigo
.
d
donde son mayores las precauciones._Sab1do es ~~-e de las lógicas consideraciones acerca d~i ul_hmo de Raymundo, que se publicó en el nu~ero
los oficiales de la marina de guerra tienen el prn '.- ellos, e;,¡puestas en el tomo del Semanario Pintoresco periódico; correspondiente al 20 de Jumo del
legio de poder abp.ndonar los lazaretos Pª'.~ apr?x 1- Es añol del afio 1853 y copiadas por nosotros ,?n el ai"JO 1834. ¡
marse á tierra y comunicarse con sus fam11tas; ·p!)ro pr!sente escrito; y sólo afladiremos que el Sr. 1: uer-

!

°

.

:·c~:al

En el folio 147 de un libró d·e bautismos, de la
parroquia de Santa Marina de Vega ó Vejga, que se
principió en el año 1642 y se terminó en 29 de Junio
de, 1690, se halla la siguiente partida de· bautismo,
que por primera vez se publica ahora, para desvanecer por completo todas las dudas que se han suscitado acerca de h fecha del nacimiento del ilustre
autor de las Re.flexiones Militares. lié aqui di.cho documento:
«Digo yo, Antonio Lopez de Trelles, cura de ~anta
Marina de Yeiga, cómo en veintiuno de Diciemqre
- • - de mil seiscientos ochenta y cuatro,.bauticé un niño
· llam#o 4 l1Jaro, José, Antonio, Ignacio, cuyo nacimiento fué _en diez y nueve de dicho mes,J1ijo legítimo de D. Juan Antonio Navia.Osorio y de doña Ja•
cinta Antonia Yigil de la Rua, sus padres. Fueron
P,adrinos D. 'Alvaro de Navia y Arango y dofla Ana
de Castrillon, viuda que fué de D. F. de Trelles, vecina de Moías, y contrajeron el parentesco espiritual por haber-tocado al niño al tiempo del bautismo, y advertíles lo que manda el. Manual Romano;
y por ser verdad, lo firmo en dicho dia.-.\ntonio
Lopez de Trelles.»
•
El Sr. Fuertes Acevedo, en los artículos publicados &lt;m La Crónica de Badajoz, dice que eljóven don
Alvaro de Navia Osorio estudió gramática latina y
retórica en la Unh:ersidad de Oviedo, a la cual legó
su copiosa biblioteéa, en prueba de su agradecimiento por la enseñanza que en sus ª"ulas había recibido;
pero que por la fatalidad de las circunstaricias, este
legado no llegó á cumplirse, á pesar de las gestiones practicadas por la Universidad, hasta el año
de 1814.
El marqués de Santa Cruz de Marcenado se casó
en primeras nupcias con dofla Fi:ancisca de Navia
Montenegro, hija de los marqueses dfl Ferrera; habiendo enviudado, contrajo nuevo matrimonio con
doí'la Isabel de la Rocha, señora catalana de distinguida estirve, y por segunda vez viudo, volvió á
casarse con doña Maria Antonia Bellet, hija del teniente general Ele este apellido.
En la biografía escrita por D..Má_ximo Fue~tes
Acevedo, ya repetidamente citada, se halla un resúroen ó indice anali-tico de las Re.flexiones Militares,
resúmen ·que vamos á copiár aquí, para que los
lectores que no conozcan esta obra, puedan formarse alguna idea de las materias que en sus páginas
i¡e hallan tratadas con discreto juicio y asombrosa
erudicion:
•·
«Tomo primero ...:....Parteprimer:a-Libros,, rrym,
dedicados á S. lll. Católica Felipe V. (Turin, 1724).
En el libro 1 trata de las virtudes morales, po1í'ticas
-¡ militares de un jefe de país y ejército; en el 11,
de los motivos de la paz y de la guerra, y precau~
ciones·sobre alianzas y socorros, y en el 11r, de las
disposiciones para una guerra.
»Tomo. segund;i.-Libros IY, v, v1 y Yll (Turin,
afio de 1724). Dedicado tambien á Feiipe Y. - Trata
el libro IV del principio de la guerra; el v, del campar;. el v,, de las marchas, y el vu, de los espías
amig-os y enemigos.
&gt;1Tomo tercero.-Liliro rnr (Turin, 1724). Al principio dedicatoria y elogio de la obra: Contra. las re,
belion,es.
»Tomo cuarto.-Parte segunda.-Libros IX y X
(Turin, 172.'l). Trata de las reglas de la ofensiva y
lle los motivos y forma de obligar á los contrarios á
una batalla; cuándo conviene f\lcilitar un combate,
y la manera ele que.Espaí'la tenga.1.ma poderosa escuadra.
.
»Tomo quinto. - Libro x1 (Turin, 1725): Está dedic,ad'l al príncipe de Astúrias. Se discurre sobre las
disposiciones para un'a batalla, ya resuelta por nosotros ó por los enemigos; y el apéndice es una 1·elaC'ion de las embarca,;iones armadi2s en giierra 11 de tras-

portes, ,/ftladas por cuenta de S. M., r¡ue componen la
armada y /lota que pasa de este muelle de Barc~lona á
la e.rpedicion de la isl1t de Mallorca, cte., etc.
»Tomo sexto,-:--Libros x11 y XIII (Turín, li25). Dedicado á D. Cárlos de Borbon, infante de Espaila,
más tarde rey con el nombre de Cárlos Jll. Refiere
lo que tiene que hacer un jefe durante la batalla, y
cuándo su éxito queda indeciso ó la ganó declaradamente. A continuacíon·inserta dos cartas en ita-

481

liano del abate Muratori, dirigidas al marqués, en
que se le proponen algunas dudas acerca de varios
de los puntos que se tocan en las Reflexiones Mili- .
ta1·es, y las respuestas del vizconde del Puerto.
»Tomo sétimo.-Libro x1v (Turin, 172.6). Dedicado' al Sermo. Sr. D. Francisco Farnesio, duque de
Parma y de Plasencia. Ataque y bloqueo de toda
clase de plazas.
»Tomo octavo.-Libros x,· y xn (Turin, 1127).
Dedicado al Sermo. seí'lor príncipe Eugénio de Sabo ·
ya, generalisimo del imperio. Sorpresas de plazas,
cuarteles y tropas en campai'la; emboscadas-.y pasajes de· rios. Proyecto para un Diccionario Uni-

1!ersal.
»Tomo noveno.-Parte tercera.-Libro X:Vll (Turin, 1127). Dedicado á la majestad el.e Yictorio Amadeo JI de Saboya, rey de Cerdeña. Guerra defensiva. Al final: Detalle de la idea para un Piccionario
DniDersal, que dió á continuacion del anterior volúme•.
•
.
s&gt;Tomo décimo.-Libros xrnr, XIX y xx (Turin, 1727). ·
Dedicado al rey D. Felipe Y de Espaí'la·. Trata de
los motivos y formas de evitar el combate; de las
oportunas diligencias para despues que se halle un
ejército derrotado, y lo conveniente para cuando se
retire de los enemigos despues de haber combatido.
Inserta, al principio del tomo, los elogios y cartas
de felicitacion dirigidas al autor por varios reyes,
príncipes y generales, y termina el tomo con las
Ultimas ideas del marques de Sa11,ta Cruz para compartir lzs materias y efectuar el wa!Jajo del Diccionario

histórico-geográfico.
»Tomo undécimo.-Libro xx, (Paris, 1730). Dedicado al rey Felip'e Y, á quien suplica le conceda un
regimiento, sin grado ni •sueldo, para poner en práctica sus ideas. Trata de la formacion de regimientos y de las armas de fuego, °Cita las pruebas he- ·
chas con una pistola de arzon, dn su invento, ante
el capitan general D. Luís Espínola. qué dice al.canzó 1.750 piés, habiéndose aplastado la bala contra una piedra. El fusil que inventó, asegura que alcanza, haciendo blanco, tanto como un caí'lon regular de 24. Refiere otras pruebas hechas en presencia del general Esp:nola, con otra arma de fuego·
de su invencion, que, con carga de una onza de pólvora, lanzó la bala de libra y media de peso, á 800
piés de distancia.»
•
El Sr. Fuertes Acevedo termina esta resefla de
las Reflexiones. Militares diciendo que el marqués
de Santa Cruz tenía ya dispuesto el tomo Xll, en
que había de tratar de los reglamentos de hospitales, carruajes de artillería y víveres, cuándo tuvo
que interrumpir sus trabajos por los preparativos
de Ir. expedicion militar á Africa; y aflade que se
proponía terminar la obra con el tomo xm, que
habría sido la traduccion anotada de la obra de
M. Nodot, El Perfecto Vivandero ó Pro1Jeedor de las

Armadas.

·

El historiadÓr inglés Guillermo Coxe, en su obra,
anteriormente citada, obra que ha sido traducida
al espaí'lol, con diversos títulos, por D. Rafael Sevillano y Sanchez Pleités, D. José Gonzalez Carvajal
y D. Jacinto de Salas y Quiroga; el historiador Guillermo Coxe, dice, segun la traduccion del Sr. Gonzalez Carvajal: «El rey de Espafía había hecho salir de Barcelona un gran convoy para Orán el 7 de
Noviembre .de 1132, que habiendo llegado felizmente á la bahía de aquella plaza el 14 del mismo mes,
no pudo desembarcar hasta el 20, por lo alborotado
del mar. A pesar tle un refuerzo tan considerable,
el ejército bárbaro, qué ya no mandaba Riperdá, sino
Ali-Den ... , constaba de unos cincuenta mil hombres
y seguía estrechando vivamente el fuerte de Santa
Cruz. El gobernador de Orán, marqués de Santa
Cruz de Marcenado, así que reciliió el auxilio
de tropas, municiÓnes y víveres, tan largo tiempo
· deseado (porqµe ya empezaba á haber escasez en
la plaza), hizo el 21, despues de celebrado un gran
consejo de guerra, una salida con ocho mil hombres
para ataca~á los bárbaros, á pesar de su superiori. dad, pues habia cinco africanos por cada español. Este
hábil. general emprendió la accion al día siguiente
del desembarco para sorprenderá los infieles, que
naturalmente habían de creer que se daría algun

tiempo de descanso á las tropas, y el ataque fué tan
. bien meditado, que tuvo el éxito que se esperaba.
Los bárbaros se defendieron con valor, y la accion
duró seis horas; la victoria de.los españoles fué de
las más completas; pero costó cara á los vencedores,
porque perdieron al marqués de Santa Cruz, que se
encGntró entre !Qs muertos con el coronel D. Josi•
Pinel, oficia:! de distinguido mérito, á quien sintió
igualmente mucho el ejército espaí'lol. El brigadier
marqués de Yalclecaflas fué hecho pri;;ionero, habiendo perecido ochocientos hombres, sin contar
gran número de· heridos; y en cuanto á los moros,
sufrieron una horrorosa carnicería; y despues de
aquel desastre no se atrevieron á volver á aparecer
en mucho tiempo. El rey Felipe supo con dolor la
pérdida de un oficial tan bizarro y tan hábil como
el marqués de Santa Cruz; en los primeros momen-:.
tos se le creyó prisionero de los moros, es decir, esclavo; y el rey mandó inmediatamente que se le
rescatara á cualquier precio que fuera, yá costa de¡
Tesoro público. Cuando ya no se pudo dudar de su
muerte, colmó de favores á su familia; á la marque·sa, que se hallaba en cinta, le sei'laló, á su llegada
&lt;le Orán, una pension anual de 3.000 esr,udos; al
mayor de sus hijos le dió una encomienda; al segundo le hizo capitan de caballería, y al tercerv de
infantería, ofreciéndoles ademas cuidar de sus ascensos.&gt;1
En una nota del mismo libro, c.uyo texto acabamos de copiar, se ensalzan los méritos tlel marques
de Santa Cruz de Marcenado, y se afirma que, en su
heróica muerte, puso en práctica el gobernador de
la plaza de Orán lo que había escrito en sus Rejlc:ciones Militares, donde se aconseja al general que se
halle empeflado en una batalla de condiciones semejantes á la que se libró en defensl). de Orán el 21
de Noviembre de 1132, que pierda su vida en la pelea, ántes de intentar retirarse estando rodeado
por tropas de 9ran superioridad numérica.
Hémos terminado nuestra tarea. El propósito que
nos ha impulsado· á redactar estos apuntes bibliográficos ha sido contribuir, en la medida de nuestras
débiles fuerzas, á que los que concurran al certámen anunciado por el Centro lllilitar, donde existen
dos temas, que uno de ellos es biog1·afía db D. Al1Jaro de Na"Dia Osario, y el otro, juicio de las RejlexiOlf.es
Militares, ó al certámen convocado por la Junta directiva del centenario de Santa Cruz, cuyo único
.tema es: 'Vida y escrjtos del marqués _de Santa Cruz de
Ma1·cenada, puedan tal vez hallar aquí alguna noticia que se haya escapado á sus inteligentes investigaciones. En materias de erudicion histórica, los
aficionados, en ocasiones, podemos ser útiles á, los
sabios, por modo semejante al que, en ciertos oficios, los obreros son útiies á los maestros, poniendo
los materiales al lado del constructor para qµe éste
los use ó los deseche, segun lo pida la índole de su
obra. Como obrero, y nada más que como obrero, ·
ha trabajado el recop_ilador de las citas de autores
extranjeros y nacionales que constituyen este escrito; y grande será su satisfaccfon si aparecen
maestros de la ciencia histórica que relaten la vida
y juzpuen las obras didácticas de D. Alvaro de Navia
Osorio, emulando la fama del antiguo Plutarco ó del
moderno lord i\Jacaulay.
, Lms Vrn.\RT.

EN UN ALBU:\I
A. C.....
..... tu nombre á escrlbir
iba, pero me arrepiento,
;No debe escuchar ni el viento,
lo" que pensaba decir ... !!
Pero ... es forzo¡;o seguir,
que el verso empezado está.
A. C... ¿Lo borro? No, ya
que lo he escrito, lo mantengo.
Si lo invirtiese ... Ya tengo
una solucion,
C. A. (1)

Julio, E4.

(r) Las iniciale~ con que termina esta ingenios:t composicion., per-tencccn á, nucst,o querido amigo D. Cayetano de Alvear.

•

�.LA ILUSTRACION MILfrAtl.

___________

......

~

483

LA ILUSTRACION MILITAR

482
LA E.XPLORACION IRREGULAR. POR LA INFANTERÍA

trullas que, ·semejantes á los barcos cruceros en
las escuadras, marcharán en sentido perpendicular
(Contitmacion.)
• al movimiento de.los exploradores. Estas patrullas
Cuando se descanse, se practicará la exploracion irán de un camino á otro, vigilarán al país comirregular de la misma m¡mera que en la marcha, prendiqo entre éstos y aventarán las embosc~das
llevándola delante de los puestos avanzados por to- que hayan pasado desapercibidas para los exploradas las avenidas importantes. Las instrucciones dores. Su fuerza, segun el art. 299 del Reglamento
que se les den limharán la distancia á que · deben para el servicio de campaña, será proporcional á la
situarse, haciendo alto en cuanto lleguen al sitio importancia de su ·encargo y á la dista11cia á que deóa
marcado y regresando á traer las noticias recogi- alejarse.
das. En seguida otras puntas irán á los mismos siVI
tios, ó l¡ien rriás léjos, á fin de que la exploracion sea
,La mision de las p~ntas irregulares no estriba soincesante.
Ademas de los puntos móviles, cuya colocacion lamente en ir á buscar noticias y el contacto con
hemos explicado en este párrafo, se enviarán pa- el enemigo, sino que tambien tienen la ineludible

obligacion de impedir que el adversario se aprotime á la cortina ·de seguridad, _para que no se aperciba de la posicion y movimientos del ejército que
exploran. Y que esta segunda parte es importantisima, nos lo dice el art. 279 del Reglamento de campaña, que en su último párrafo se expresa de este
modo: A la vez, por consiguiente, delJen los grupos móviles cubi·ir y proteger los movimientos del ejército propio, siempt'e tai-dos y laboriosos, á pesat' de la pasmosa

celeridad que hoy imprimen á totfo loi ferro-carriles y
telég11Jfo1.
Para dar exacto cumplimiento á esta prescripcion reglamentaria, es preciso elegir algun~c~dentes dE)l terreno y organizarlos con objeto de resistir en elfos alg¿nas horas: lo cual no será difícil

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EL CÓLERA

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La defensa de una posicion se prolongará á veces
mucho, pues áun en pais descubierto, puede sostenerse un grupo móvil hasta la noche, aprOV!3chando luégola oscuridad para retirarse. En ciertos
casos no debe preocupar al jefe del grupo la retirada, resistiendo en Ia posicion hasta que vengan
á socorrerle, y áuu hasta. el sacrificio, con objeto
de conservar el mayor tiempo posible el punto
esencial que se le ha confiado. ·
·
Cuando el jefe de un punto tenga órden de oponei·se al paso de toda la ca.ballería enemiga, desempeñará el mismo papel que. si fuera un fuertr
de contencion, y no le estará permitido retirarse ni ·
rendirse, dirigiendo,todos sus esfuerzos á aum.entar la resistencia, desechando toda idea de retirada.
Es preciso que todos los oficiales de infantería se
penetren de que la défensa enérgicá de los desfiladeros por los pequeños grupos de infantería, escasi
siempre de resultados satisfactorios, y fácil; siendo
hoy más que nunca un deber riguroso, á causa del
desarrollo que han adquirido las irrupciones de laca•
balleria. En ningun servicio podrá distinguirse tan·
to un oficial como en esta. lucha, desigual en apa•

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..,&lt;

O.

nos se procurará limitarlas, ó bien retardarlas,
empleando los medios defensivos arriba indicados.
Si los obstáculos están bien elegidos, si tienen un
&lt;lampo de tiro extenso, y si sus avenidas son dificiles y no pueden envolverse.con comodidad, la caballería sufrirá graves pérdidas; no pudiendo abrirse
paso los exploradores, ní las patrullas, ni las puntas, ni áun un escuadron, cuando el camino esté de- .
fendido por un grupo móvil perfectamente atrincherado. Este hecho es incontestable.
Las columnas de regimiento, brigada ó division
de caballeria: seguidas de infantería, llegarán, despues de cierto tiempo, á apoderarse de estas defensas: cntónces, el grupo •móvil, al ver que va á.
ser copado ó envuelto, retrncederá á la carrera, y se
colocará en otro punto para continuar la resistencia, pues su objeto es.crear obstáculos incesantes á
· la caballería, fatigándola, retardando considerablemente su marcha, ó quizá deteniéndola.,Esta guerra de pequeflos combates puede adquirir durante
la m,Jvilizacion, extrema intensidad, reduciendo á
la nada muchos planes, Así es que debe ponerse
mu~hísimo cuidado eri su estudio,

1-.

·&lt;

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empleando la fortificacion improvisada que cuenta,
con enormes recµrsos para estos casos. La trinche-·
ra es un obstáculo grandísimo para la caballería,
porque tiene que destruirla, si quiere continuar la
marcha. La tala más insignifican.te, las barricadas
de piedras, madera, 11ails ó de faginas, son obstáculos de·poca monta por sí solos, pero detienen al que
avanza cuando detrás de ellos hay fusiles.
De dos maneras puede atenderse á la defensa de
estos obi;táculos: ó por los mismos grupos móviles·
encargados de explorar, ó bien por otros enviados
detrás de ésto.; para sostenerlo8. Estudiemos ambos
casos.
El gr,upo móvil, al ir á explorar, podrá algunas
veces preparar sucesivamente varios abrigos, en
los que se cobijira luégo, cuando tenga que batirse
en retirada ante las columnas de caballería.
No porque la columna se componga únicamente
de tropas de infantería, se ha de dejar el campo
libre á los escuadrones enemigos, permitiéndoles
que se acerquen tranquilamente á reconocer las posiciones; ántes al contriirio, se tratará de impedir
las incursiones de la· caballeria hostil, ó por ló mé-

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ENTR~VISTA DE OFl('f.\LES JJE ~L\niN.\ CON SUS FA)IILIAS Dt.;R~NTE LA CUARE'.'ITENA

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�484
riencia, ni en ningun sitio prestará más útiles servicios. !::ii los oficiales de infante1 ia se penetran
bien Lle estas verdades, contrariarán vivamente los·
designios de la l'aballcria ad\'ersa, así como tambicn aumentarán la potencia de la caballería propia, protcgienúo sus. incurs.iones.
Hasta aquí hemos supuesto que los grupos encargados de explorar eran los que preparaban en su
avance los obstáculos, y los que los defendían al retirarse; pero generalmente no se les confía fa mision de defender las posicioRes, porque su papel es
todo movilidá.d, sino.que detrás de ellos se establecen algunos puestós en las angosturas de los-caminos, á media jornada, y á veces á una de las avanzadas, para detener las incursiones de las grandes
.masas de caballería.
L~s mismas· prescripciofles y reglas qué hemos
apuntado para la defensa de las posiciones en los
párrafos anteriores, son en unfodo aplicables á este
segundo caso; pero por la índole especial del mismo, afladiremos algunas considetaciones á lo ya
expuesto.
.
Téngase en cuenta ql!c no tratamos de establecer
un cordon de puestos, sino úoicam·ente de ·ocupar·
las principales avenidas durante doce ó quince horas. Si, lo que no es posible, la caballería, marchando por caminos diflciles, llegase á evitar los
puestos de contencion, aún encontraría la cortina
de seguridad, con la cual tendría que entenderse
ántes de llegar al grueso de la columna.
Las mismas obligaciones de la guerra imponen la
necesidad de establecer delante de las avanzadas
grupos de inf¡¡ntería en posicion, puesto qu~ el enemigo, al explorar, quiere ver y trata de descorrer la
cortina de segqridad y de arrancar la máscara que
oculta al adversario; desea llegar hasta las cabezas
de las columnas de · infantería para comprobar su
direccion, su número y el sitio•en que descansa,
necesitando adquirir pronto estas noticias, porque
todo retraso disminuye el valor de ellas.
.\dmitiE¡ndo que la caballería enemiga baya conseguido dispersar los grupos irregulares de explo-·
racion y haya evitado las patrullas trasversales, sufrirá una !;ran decepcion al rncontrar cerrados todos los pasos principales, y al v~rse en la necesidad
de combatir ó rodear. Durante estas luchas con los
exploradores prisioneros, y contra los grupos en
posicion despues, trascurrirá quizá la jotnada, llegará la noche, y entónces será imposible obtener
noticias. Vemos, J\Ues, que este sistema da resultatÍos satisfacctorios. ·
Este método de proteger una columna de infantería á grau distancia por grupos de la misma arma,
sirve tambie11 para sostener la caballería propia
enviada á lo léjos, porque estos puestos guardarán
precisamente los desfiladeros por los que ha de retirarse en caso de necesidad, é impedir los movimientos envolventes.
Se han hecho algunas operaciones de este sistema, y de ellas resulta que, salvo en comarcas excepcionales, se pueden interceptar bastante bien todas las comunicaciones que desemboquen en una
iona de marcha, con grupos colocados i{ un intervalo de un kilómetro.
Suponiéndolos compuestos cada uno de una escuadra, ó de 19 hombres, un regimiento, con la
cuarta parte de sus grupos móviles (38 hombres),
barrería dos caminos, ó 6 kilómetro$, y con tres
grupos (57 hombres), cubrirían tres caminos, ó 9 kilómetros.
Una brigada, empleando la cuarta parte de sus
grupos (76 hombres), interceptaría cuatl•o direcciones ó 12 kilómetros, y con seis grupos (114 hombres), seis caminos, ó 18 kilómetros.
Una division, con la cuarta parte de sus grupos (152 hombres), ocuparía ocho comunicaciones,
ó 2-1 kilómetros, y con doce grupos (128 hombres),
doce caminos, ó 36 kilómetros.
Finalmente, un cuerpo de ejército de dos divisiones, con la cuarta parte de sus. grupos (304 hoipbres), vigilaría diez y seis vías, ó 48 kilómetros, y
con veinticuatro grupos (456 hombres), veinticuatro
comunicaciones, ó 72 kilómetro~.
Esta cifra representa la mitad del perímetro de

LA ILUSTRACION MILITAR
la zona de marcha diaria de un ejército. Si éste se
coinpone de cuatro grupos, y cada uno de ellos suministra la cuarta pa¡te de sus grupos móviles
.(304. hombres), tendriamos que, con un efectil'o de
l.216 hembres, se vigilarían cuarenta y. ocho caminos, en un perímetro de 141 kilómetros. Perorar~
vez se encuentran· en esta extension tantos caminos; así-es que estimando en la mitad el número de
los que se han de interceptar, lo que es más verosímil, se podrá elevar al doble el efectivo de cada
grupo, ó sea á 38 hombres, asegurando así una resistencia más enérgica.
Este gran resultado exigiría solamente un bataJlon y medio, para un ejército de 80.000 hombres.
La accion defensi\'a de los grupos móviles de infantería, tan útil contra la cabdlería, puede emplearse tambien contra infantería, aunque con ménos facilidad, porque, en este caso, combaten con
armas iguales, y pierden la superioridad que el tiro
y los obstáculos del terreno les da contra la caballería. Sin embargo, pueden mucho, sobre todo
para contraríar las investigaciones ó para obtener noticias, y no se descuidará s.u cmpleof' Los
procedimientos de ejecucion son los mismos en a~
bos casos.

rn
Todavía se asigna á los grupos m,óvi!es de.infantería otra mision, ademas de las ya in&lt;licadas: la de
Op!Jrar. como partidarios regulare~.
Todos los españoles sabemos el dano que los habitantes de nuestro país, operando en pequeflas
partidas, sin plan y sin mérito, han causado á los·
ejércitos regulares, siendo por esta causa nuestras
guerrillas el espejo en que se miran los extranjeros
al querer organizar el ser.vicio irregular.
Esta accion tan eficaz de nuestras guerrillas, puede acrecentarse notab-lemente, regularizándola.
En vez de las operaciones aisladas de los habitantes ó de los partidarios, se dará cierta cohesion á
las agresiones, y combinándolas con las demostraciones, diversiones, sorpresas y emboscadas del
ejército regular, se obtendrán importantes beneficios. Los grupos móviles, secundados y sobre todo
advertidos por los habitantes, son los agentes esenciales de este sistema.
Y no se crea que empleando este método se dispersa ni s~ disgrega la infantería; . ántes al contrario, aconsejamos la conveniencia de conservarla
compacta y dispuesta para soportar ó hacer grandes esfuerzos. Empero debe enviar á lo léjos una
pequefla parte c).e ella, para limpiar el campo de
partidas, para dañar á la columna hostil, para
tenerla á raya por medi9 de continuas asechanzas, y para fatigarla con ataques reiterados é incesantes ardides.
La accion de lo~ grypos móviles es considerable;
obteniéndose resultados provechosos y prácticos,
por dos medios: por la emboscada ó por la sorpresa, ó sea esperando al enemigo en ciertos pasos, ó
bien yendo á su encuentro cuando marcha ó descansa.
Los países difíciles, · cortados, accidentados, escarpados y cubiertos, son á propósito .para este género de guerras, que en Espafia no es nuevo, pero
que es preciso organizarlo metódicamente, para
conseguir con un grupo de soldados lo que quizá no
se obtuviese con una compañía ó con un batallon,
pues en estas operaciones se arriesga poco para
ganar mucho, y esto es lo que constituye su
·mérito.
Cuando los grupos móviles descubren una columna.de caballería enemiga, toman posicionen uno de
los fl~ncos, permanecen alli emboscados, dejan pa- ·
sar la vanguardia, y despues rompen el fuego contra el grueso, que, no sabiendo la fuerza que' le ataca, se detendrá indudablemente y hará cebar pié á
tierra it algunas fracciones para desalojar la posicion. Entónces el grupo móvil se retirará al bosque
ó atravesará barrancos escarpados, permaneciendo
ocultos hasta que la caballería vuelva á emprender
la marcha, en cuyo caso se dirigirá en seguida á
otro punto á hacer lo mismo.
t El gran alcaJ,1ce del fui;il permite obrar de este

modo á gran distancia, para no e"poner•á los grupos móviles; los cuales podrán á Yeces coloca1·
entr;e ellos y la caballería algun obstáculo de dificil
acceso, molestándola así sin correr grandes riesgos. Dasta que cada dia sufra la caballería enemiga
u~a ó &lt;los agresiones de este género, para tenerla
á raya.
~o cabe duda que la infantería está en mejores
condiciones que la caballería para moverse de noche por terrenos dificilés y á través de los campos,
pues miéntras que á ésta cualquier. obstáculo la detiene, el grupo móvil circula por todas partes. Esta
superioridad Je permite· operar por sor.presa,
aproximándose á los cantones ó vivacs al anochecer; para reconocer bien la posicion que o ~ l
enemigo, y el terreno que le rodea. En cuanto cierra la noche, avanzan los grupos, sin ruido, hasta
9s centinelas ó puestos extremos, los atacan á la
bahneta, aprovecbándos~ de la confusion que el
inesperado golpe produce para deslizarse entre las
grandes guardias hastaJlegar al alcance del grupo,
y en seguida romper el fuego. Este ataque pone en
pié toda la gente, y el jefe de la·.columna hace 'salir
fuer.zas á contrarestarlo: entónces el grupo móvil
desfila á la carrera, y r~noeva su tentativa una ó
&lt;los horas despues.
En otros casos, se limitarán los grupus á inquietar los puntos enemigos, teniendo en vela y haciendo tomar las armas á los sostenés. Despues de haber reconocido la colocacion de las a'vanzadas, liarán fuego por muchos puntos á la vez, par.a simular
un ataque sobre un gran frente, y c•ando el a&lt;lversari? baya tomado las armas y enviado fuerteJJ patrullas, se retirarán, praQticando lo mismo.más tarde ó en otra parte. Estos ataques tienen una eficacia
extrema, por las fatigas que ocasionan, por el enervamiento que producen, y por la inquietud que difun~n.
•
El efecto moral que por este medio se produce, es
superior á los dai)os materiales; debiendo emplearse, por consiguiente, la accion ofensiva de los grupos mó\'iles contra la caballería, P.orque con semejante régimen diario, se fatigaría 'pronto, y porque
para este servicio bastan muy pocos soldados.

,.

LITERARIA, CIENTÍFICA· y ARTÍSTICA

CRÓNICA

(Se contin"4rá.)
CLEMEt.TE

CANO,

TBNIESTE DE INFANTERÍA

BIBLIOGRAFÍA
LEYES DE L.\ GUERR.\, POR NEGRrn

Este notable ~{j.nual de las leyes de la guerra
continental fué publicado por el Instituto de Derecho internacional, votado en la sesion• plena de
Oxford el 9 de Setiembre de 1880, bajo la presidt'ncia de l\I. Dernard.
Está admirablemente traducido por el intendente
de marina D. Ignacio Negrin.
Creemos que su noble propósito de divulgar. este
imprtante órden de conocimientos en materias de
Derecho internacional, obtendrá el legitimo éxito
que merece.

Música ligera es, no un ensayo, como le ha llamado
modestamente su autor D. Clemente Garcia de
Castro, sino un excelente trabajo de ese género fes-tivo, de esa gracia ateniense que tan dificil es de
imitar.
Nuestros lectores encontraran en este libro frecuentes motivos de agradable é instructivo solaz.
D. Luis O'Valle ha acreditado su aptitud para el
dificilísimo género de la novela, con una reciente
obra que lleva el precioso y expresivo titulo de.

El Pecado simpático.

Tanto como evitamos la propaganda &lt;le la mala
llO\'ela, ·nos parece útil la de la buena, y en e~te
sentido no tenemos ningun reparo en recomendar.
esta nueva é intere~ante produccion de D. Luis
O'Valle.
La notable Revista 9 ue se publica en Toledo con
el titulo Estudios militares, ha repartido ya el número noveno.
Es esta una publicacion admirablemente dirigida y con todo esmero impresa. Felicitamos muy
,sinceramente á sus laboriosos é inteligente~ colaboradores.
Imp. dt l. Rubúio~, plaza dt Ja Paja, 71 Jlldrld.

MADRID

Afo V

SUMARIO
GR.\llADO,: Yista de Ponteve1lra.-Retrato de don
Luis Vidar.t.-Vista del muelle nuevo de la Coruña.-El castillo de San Anton, ·en la Corufla.-Fumigaciones de los viajeros y equipajes·procedentes de países infestados por el cólera.-Recuerd~s
de Vigo.-En la Pradera.-Embarcaciones que
han obtenido el primer premio en las regatas últimamcnie celebradas en Santander.
TEXTÓ: Crónica.-Biografia de D. Luis Yiüart.-Yia-

je de SS. m1. á Asturias y GaJi,.ja (cuatro graba~
dos).-Las fumigaciones en las fronteras.-En la
Prad.era.-La exploracion irre;ular. por la infantería (continuacion), ·por D. Clemente Cano, teniente ele infanter.ía.-Histor.ietas: mi asistente
por D. Adolfo Llanos.-Las regatas en Santan-'
der.-Bibliografia.-Correspondencia con los suscritores. - Anuncios. - Sobre cubierta, por don
Eduardo de Palacio.-Variedades.

Ya estaba casi olvidado Gordon, y de
nuev.o vuelve á ser su suerte objeto de la
preocupacion general de Europa. Por una
comunicacion de Gordon mismo se ha sabido que éste sostiene laciudad, ·á fuerza sin
duda de entendimiento y gran serenidad de
espíritu. Posee algunos buques armados y
hace con ellos salidas en todas direcciones.
Con sólo tres vapores y una parte de la
guarnicion, quitó una vez· á 11.000 rebeldes una gran cantidad de maíz. Pero, á pesar de todo, su riesgo es evidente, y con
harta razon pregunta Gordon por la expedicion 6 refuerzos que no parece Inglaterra
dispuesta á enviar ántes de Octubre. Gran
fracaso sería, y vergonzoso resultado de su
política, que por cualquier accidente llegase
tarde, y la tan temida y tantas veces anunciada prision 6 muerte de Go~don se realizase.
En la cuestion de China ha renovado
Francia un género de males que no es, á la
verdad, enteramente extraño á país algu no. Se trata siempre dé esa tendencia tan
.fatal en el vqlgo á hacer predominar el as•
pecto estrecho de la aplicacion profesional,
sobre la realidad entera del murído; de esa
mal llamada e~pecialidad, en fin, de ese
funesto particularismo que el coronel Lewal denunciaba en 1871 como destructor
de la unidad del ejé~cito.
Desde que Francia está en el Tonkin,
menudean los conflictos entre la marina, el
ejército, la administracion y la diplomacia,
y todo esto por falta de inteligencia, de con•
cierto entre los diversos poderes concurren. te!", pues cada cual obra por su propia cuen-

NúM. 35

ta, sin combinar su accion ni prever los diferentes resultados de esta accion misma.
Con respecto á las operaciones, Francia
ha obtenido indudables ventajas con la
toma del putJrto de Kelung. Desde él domina, en cierto modo, el brazo de mar que se•
para á la isla Formosa del continente.
Reducida ya á ochenta millones, pagada•
ros e1.t ocho años,. la indemnizacion que
Francia exige á China, parece que ésta ha
dejado pasar el plazo y prórogas concedidas
á su aceptacion. Esto explica el refuerzo de
la escuadra francesa, que ha dado lugar á
un caso de extremada precaucion higiénica
por parte de Inglaterra, pues al querer pasar el canal de Suez un buque francés de
guerra que iba á incorporarse á la escuadra
de Pekín, ha sido obligado á guardar cuarentena en Alejandría, por órden de la comision sanitaria presidida por un inglés. Un
solo caso de cólera parece que fué causa de
esta medida. Pero un rigor semejante en tal
circunstancia hará desconfiar de la sinceri,
dad con que Inglaterra protege ó permite la
libre navegacion por el canal de Suez.
En Austria.Hungría se ina.ugura en estos instantes una especie de renacimiento
marino, que, á la verdad, era ya necesario,
pprque desde la muerte del insigne almi- ·
rante Tegetthoff, ningun progreso importante se había realizado _en aquel ramo.
Ahora, la. flota austro-húngara, directa. mente mandada por el vicealmirante baron
de Staneck, maniobrará á presencia del em•
parador y archiduque Rodolfo, y. en el arsenal de Pola una gran actividad industrial
será indicio seguro de grandes reformas en
todo cuanto concierne al material y servicio de buques .

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                  <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional.</text>
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                <text>La Ilustración Militar, Revista literaria, científica y artística, 1884, Año 5, Tomo 2, No 34, Agosto 10</text>
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                <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional. </text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>484
riencia, ni en ningun sitio prestará más útiles servicios. !::ii los oficiales de infante1 ia se penetran
bien Lle estas verdades, contrariarán vivamente los·
designios de la l'aballcria ad\'ersa, así como tambicn aumentarán la potencia de la caballería propia, protcgienúo sus. incurs.iones.
Hasta aquí hemos supuesto que los grupos encargados de explorar eran los que preparaban en su
avance los obstáculos, y los que los defendían al retirarse; pero generalmente no se les confía fa mision de defender las posicioRes, porque su papel es
todo movilidá.d, sino.que detrás de ellos se establecen algunos puestós en las angosturas de los-caminos, á media jornada, y á veces á una de las avanzadas, para detener las incursiones de las grandes
.masas de caballería.
L~s mismas· prescripciofles y reglas qué hemos
apuntado para la defensa de las posiciones en los
párrafos anteriores, son en unfodo aplicables á este
segundo caso; pero por la índole especial del mismo, afladiremos algunas considetaciones á lo ya
expuesto.
.
Téngase en cuenta ql!c no tratamos de establecer
un cordon de puestos, sino úoicam·ente de ·ocupar·
las principales avenidas durante doce ó quince horas. Si, lo que no es posible, la caballería, marchando por caminos diflciles, llegase á evitar los
puestos de contencion, aún encontraría la cortina
de seguridad, con la cual tendría que entenderse
ántes de llegar al grueso de la columna.
Las mismas obligaciones de la guerra imponen la
necesidad de establecer delante de las avanzadas
grupos de inf¡¡ntería en posicion, puesto qu~ el enemigo, al explorar, quiere ver y trata de descorrer la
cortina de segqridad y de arrancar la máscara que
oculta al adversario; desea llegar hasta las cabezas
de las columnas de · infantería para comprobar su
direccion, su número y el sitio•en que descansa,
necesitando adquirir pronto estas noticias, porque
todo retraso disminuye el valor de ellas.
.\dmitiE¡ndo que la caballería enemiga baya conseguido dispersar los grupos irregulares de explo-·
racion y haya evitado las patrullas trasversales, sufrirá una !;ran decepcion al rncontrar cerrados todos los pasos principales, y al v~rse en la necesidad
de combatir ó rodear. Durante estas luchas con los
exploradores prisioneros, y contra los grupos en
posicion despues, trascurrirá quizá la jotnada, llegará la noche, y entónces será imposible obtener
noticias. Vemos, J\Ues, que este sistema da resultatÍos satisfacctorios. ·
Este método de proteger una columna de infantería á grau distancia por grupos de la misma arma,
sirve tambie11 para sostener la caballería propia
enviada á lo léjos, porque estos puestos guardarán
precisamente los desfiladeros por los que ha de retirarse en caso de necesidad, é impedir los movimientos envolventes.
Se han hecho algunas operaciones de este sistema, y de ellas resulta que, salvo en comarcas excepcionales, se pueden interceptar bastante bien todas las comunicaciones que desemboquen en una
iona de marcha, con grupos colocados i{ un intervalo de un kilómetro.
Suponiéndolos compuestos cada uno de una escuadra, ó de 19 hombres, un regimiento, con la
cuarta parte de sus grupos móviles (38 hombres),
barrería dos caminos, ó 6 kilómetro$, y con tres
grupos (57 hombres), cubrirían tres caminos, ó 9 kilómetros.
Una brigada, empleando la cuarta parte de sus
grupos (76 hombres), interceptaría cuatl•o direcciones ó 12 kilómetros, y con seis grupos (114 hombres), seis caminos, ó 18 kilómetros.
Una division, con la cuarta parte de sus grupos (152 hombres), ocuparía ocho comunicaciones,
ó 2-1 kilómetros, y con doce grupos (128 hombres),
doce caminos, ó 36 kilómetros.
Finalmente, un cuerpo de ejército de dos divisiones, con la cuarta parte de sus. grupos (304 hoipbres), vigilaría diez y seis vías, ó 48 kilómetros, y
con veinticuatro grupos (456 hombres), veinticuatro
comunicaciones, ó 72 kilómetro~.
Esta cifra representa la mitad del perímetro de

LA ILUSTRACION MILITAR
la zona de marcha diaria de un ejército. Si éste se
coinpone de cuatro grupos, y cada uno de ellos suministra la cuarta pa¡te de sus grupos móviles
.(304. hombres), tendriamos que, con un efectil'o de
l.216 hembres, se vigilarían cuarenta y. ocho caminos, en un perímetro de 141 kilómetros. Perorar~
vez se encuentran· en esta extension tantos caminos; así-es que estimando en la mitad el número de
los que se han de interceptar, lo que es más verosímil, se podrá elevar al doble el efectivo de cada
grupo, ó sea á 38 hombres, asegurando así una resistencia más enérgica.
Este gran resultado exigiría solamente un bataJlon y medio, para un ejército de 80.000 hombres.
La accion defensi\'a de los grupos móviles de infantería, tan útil contra la cabdlería, puede emplearse tambien contra infantería, aunque con ménos facilidad, porque, en este caso, combaten con
armas iguales, y pierden la superioridad que el tiro
y los obstáculos del terreno les da contra la caballería. Sin embargo, pueden mucho, sobre todo
para contraríar las investigaciones ó para obtener noticias, y no se descuidará s.u cmpleof' Los
procedimientos de ejecucion son los mismos en a~
bos casos.

rn
Todavía se asigna á los grupos m,óvi!es de.infantería otra mision, ademas de las ya in&lt;licadas: la de
Op!Jrar. como partidarios regulare~.
Todos los españoles sabemos el dano que los habitantes de nuestro país, operando en pequeflas
partidas, sin plan y sin mérito, han causado á los·
ejércitos regulares, siendo por esta causa nuestras
guerrillas el espejo en que se miran los extranjeros
al querer organizar el ser.vicio irregular.
Esta accion tan eficaz de nuestras guerrillas, puede acrecentarse notab-lemente, regularizándola.
En vez de las operaciones aisladas de los habitantes ó de los partidarios, se dará cierta cohesion á
las agresiones, y combinándolas con las demostraciones, diversiones, sorpresas y emboscadas del
ejército regular, se obtendrán importantes beneficios. Los grupos móviles, secundados y sobre todo
advertidos por los habitantes, son los agentes esenciales de este sistema.
Y no se crea que empleando este método se dispersa ni s~ disgrega la infantería; . ántes al contrario, aconsejamos la conveniencia de conservarla
compacta y dispuesta para soportar ó hacer grandes esfuerzos. Empero debe enviar á lo léjos una
pequefla parte c).e ella, para limpiar el campo de
partidas, para dañar á la columna hostil, para
tenerla á raya por medi9 de continuas asechanzas, y para fatigarla con ataques reiterados é incesantes ardides.
La accion de lo~ grypos móviles es considerable;
obteniéndose resultados provechosos y prácticos,
por dos medios: por la emboscada ó por la sorpresa, ó sea esperando al enemigo en ciertos pasos, ó
bien yendo á su encuentro cuando marcha ó descansa.
Los países difíciles, · cortados, accidentados, escarpados y cubiertos, son á propósito .para este género de guerras, que en Espafia no es nuevo, pero
que es preciso organizarlo metódicamente, para
conseguir con un grupo de soldados lo que quizá no
se obtuviese con una compañía ó con un batallon,
pues en estas operaciones se arriesga poco para
ganar mucho, y esto es lo que constituye su
·mérito.
Cuando los grupos móviles descubren una columna.de caballería enemiga, toman posicionen uno de
los fl~ncos, permanecen alli emboscados, dejan pa- ·
sar la vanguardia, y despues rompen el fuego contra el grueso, que, no sabiendo la fuerza que' le ataca, se detendrá indudablemente y hará cebar pié á
tierra it algunas fracciones para desalojar la posicion. Entónces el grupo móvil se retirará al bosque
ó atravesará barrancos escarpados, permaneciendo
ocultos hasta que la caballería vuelva á emprender
la marcha, en cuyo caso se dirigirá en seguida á
otro punto á hacer lo mismo.
t El gran alcaJ,1ce del fui;il permite obrar de este

modo á gran distancia, para no e"poner•á los grupos móviles; los cuales podrán á Yeces coloca1·
entr;e ellos y la caballería algun obstáculo de dificil
acceso, molestándola así sin correr grandes riesgos. Dasta que cada dia sufra la caballería enemiga
u~a ó &lt;los agresiones de este género, para tenerla
á raya.
~o cabe duda que la infantería está en mejores
condiciones que la caballería para moverse de noche por terrenos dificilés y á través de los campos,
pues miéntras que á ésta cualquier. obstáculo la detiene, el grupo móvil circula por todas partes. Esta
superioridad Je permite· operar por sor.presa,
aproximándose á los cantones ó vivacs al anochecer; para reconocer bien la posicion que o ~ l
enemigo, y el terreno que le rodea. En cuanto cierra la noche, avanzan los grupos, sin ruido, hasta
9s centinelas ó puestos extremos, los atacan á la
bahneta, aprovecbándos~ de la confusion que el
inesperado golpe produce para deslizarse entre las
grandes guardias hastaJlegar al alcance del grupo,
y en seguida romper el fuego. Este ataque pone en
pié toda la gente, y el jefe de la·.columna hace 'salir
fuer.zas á contrarestarlo: entónces el grupo móvil
desfila á la carrera, y r~noeva su tentativa una ó
&lt;los horas despues.
En otros casos, se limitarán los grupus á inquietar los puntos enemigos, teniendo en vela y haciendo tomar las armas á los sostenés. Despues de haber reconocido la colocacion de las a'vanzadas, liarán fuego por muchos puntos á la vez, par.a simular
un ataque sobre un gran frente, y c•ando el a&lt;lversari? baya tomado las armas y enviado fuerteJJ patrullas, se retirarán, praQticando lo mismo.más tarde ó en otra parte. Estos ataques tienen una eficacia
extrema, por las fatigas que ocasionan, por el enervamiento que producen, y por la inquietud que difun~n.
•
El efecto moral que por este medio se produce, es
superior á los dai)os materiales; debiendo emplearse, por consiguiente, la accion ofensiva de los grupos mó\'iles contra la caballería, P.orque con semejante régimen diario, se fatigaría 'pronto, y porque
para este servicio bastan muy pocos soldados.

,.

LITERARIA, CIENTÍFICA· y ARTÍSTICA

CRÓNICA

(Se contin"4rá.)
CLEMEt.TE

CANO,

TBNIESTE DE INFANTERÍA

BIBLIOGRAFÍA
LEYES DE L.\ GUERR.\, POR NEGRrn

Este notable ~{j.nual de las leyes de la guerra
continental fué publicado por el Instituto de Derecho internacional, votado en la sesion• plena de
Oxford el 9 de Setiembre de 1880, bajo la presidt'ncia de l\I. Dernard.
Está admirablemente traducido por el intendente
de marina D. Ignacio Negrin.
Creemos que su noble propósito de divulgar. este
imprtante órden de conocimientos en materias de
Derecho internacional, obtendrá el legitimo éxito
que merece.

Música ligera es, no un ensayo, como le ha llamado
modestamente su autor D. Clemente Garcia de
Castro, sino un excelente trabajo de ese género fes-tivo, de esa gracia ateniense que tan dificil es de
imitar.
Nuestros lectores encontraran en este libro frecuentes motivos de agradable é instructivo solaz.
D. Luis O'Valle ha acreditado su aptitud para el
dificilísimo género de la novela, con una reciente
obra que lleva el precioso y expresivo titulo de.

El Pecado simpático.

Tanto como evitamos la propaganda &lt;le la mala
llO\'ela, ·nos parece útil la de la buena, y en e~te
sentido no tenemos ningun reparo en recomendar.
esta nueva é intere~ante produccion de D. Luis
O'Valle.
La notable Revista 9 ue se publica en Toledo con
el titulo Estudios militares, ha repartido ya el número noveno.
Es esta una publicacion admirablemente dirigida y con todo esmero impresa. Felicitamos muy
,sinceramente á sus laboriosos é inteligente~ colaboradores.
Imp. dt l. Rubúio~, plaza dt Ja Paja, 71 Jlldrld.

MADRID

Afo V

SUMARIO
GR.\llADO,: Yista de Ponteve1lra.-Retrato de don
Luis Vidar.t.-Vista del muelle nuevo de la Coruña.-El castillo de San Anton, ·en la Corufla.-Fumigaciones de los viajeros y equipajes·procedentes de países infestados por el cólera.-Recuerd~s
de Vigo.-En la Pradera.-Embarcaciones que
han obtenido el primer premio en las regatas últimamcnie celebradas en Santander.
TEXTÓ: Crónica.-Biografia de D. Luis Yiüart.-Yia-

je de SS. m1. á Asturias y GaJi,.ja (cuatro graba~
dos).-Las fumigaciones en las fronteras.-En la
Prad.era.-La exploracion irre;ular. por la infantería (continuacion), ·por D. Clemente Cano, teniente ele infanter.ía.-Histor.ietas: mi asistente
por D. Adolfo Llanos.-Las regatas en Santan-'
der.-Bibliografia.-Correspondencia con los suscritores. - Anuncios. - Sobre cubierta, por don
Eduardo de Palacio.-Variedades.

Ya estaba casi olvidado Gordon, y de
nuev.o vuelve á ser su suerte objeto de la
preocupacion general de Europa. Por una
comunicacion de Gordon mismo se ha sabido que éste sostiene laciudad, ·á fuerza sin
duda de entendimiento y gran serenidad de
espíritu. Posee algunos buques armados y
hace con ellos salidas en todas direcciones.
Con sólo tres vapores y una parte de la
guarnicion, quitó una vez· á 11.000 rebeldes una gran cantidad de maíz. Pero, á pesar de todo, su riesgo es evidente, y con
harta razon pregunta Gordon por la expedicion 6 refuerzos que no parece Inglaterra
dispuesta á enviar ántes de Octubre. Gran
fracaso sería, y vergonzoso resultado de su
política, que por cualquier accidente llegase
tarde, y la tan temida y tantas veces anunciada prision 6 muerte de Go~don se realizase.
En la cuestion de China ha renovado
Francia un género de males que no es, á la
verdad, enteramente extraño á país algu no. Se trata siempre dé esa tendencia tan
.fatal en el vqlgo á hacer predominar el as•
pecto estrecho de la aplicacion profesional,
sobre la realidad entera del murído; de esa
mal llamada e~pecialidad, en fin, de ese
funesto particularismo que el coronel Lewal denunciaba en 1871 como destructor
de la unidad del ejé~cito.
Desde que Francia está en el Tonkin,
menudean los conflictos entre la marina, el
ejército, la administracion y la diplomacia,
y todo esto por falta de inteligencia, de con•
cierto entre los diversos poderes concurren. te!", pues cada cual obra por su propia cuen-

NúM. 35

ta, sin combinar su accion ni prever los diferentes resultados de esta accion misma.
Con respecto á las operaciones, Francia
ha obtenido indudables ventajas con la
toma del putJrto de Kelung. Desde él domina, en cierto modo, el brazo de mar que se•
para á la isla Formosa del continente.
Reducida ya á ochenta millones, pagada•
ros e1.t ocho años,. la indemnizacion que
Francia exige á China, parece que ésta ha
dejado pasar el plazo y prórogas concedidas
á su aceptacion. Esto explica el refuerzo de
la escuadra francesa, que ha dado lugar á
un caso de extremada precaucion higiénica
por parte de Inglaterra, pues al querer pasar el canal de Suez un buque francés de
guerra que iba á incorporarse á la escuadra
de Pekín, ha sido obligado á guardar cuarentena en Alejandría, por órden de la comision sanitaria presidida por un inglés. Un
solo caso de cólera parece que fué causa de
esta medida. Pero un rigor semejante en tal
circunstancia hará desconfiar de la sinceri,
dad con que Inglaterra protege ó permite la
libre navegacion por el canal de Suez.
En Austria.Hungría se ina.ugura en estos instantes una especie de renacimiento
marino, que, á la verdad, era ya necesario,
pprque desde la muerte del insigne almi- ·
rante Tegetthoff, ningun progreso importante se había realizado _en aquel ramo.
Ahora, la. flota austro-húngara, directa. mente mandada por el vicealmirante baron
de Staneck, maniobrará á presencia del em•
parador y archiduque Rodolfo, y. en el arsenal de Pola una gran actividad industrial
será indicio seguro de grandes reformas en
todo cuanto concierne al material y servicio de buques .

"

�486

LA ILUSTRAClON MILITAR

- -~-- - -- -- -----~-------------------'---~,----- -- - -

LA ILUSTRACION MILITAR

487

---- ----~---------------'-----=-------=-------_;__------

D. Lms.lVmART

\' TST.-\ DEL \ffELlE :-1UEVO DE L,\

Conc'-.'.\

�LA ILUS'l'RACION MILITAR

488
En Suiza, un proyecto de movilizncioa del
Estado Mayor ha sido objeto de un dictámen
muy lisonjero de la comision del Consejo Nacional. En este dictámen, la comision enearece la importancia de un elemento de defensa
de territorio no previsto en la legislacion, pero
que constituye el levantamiento en masa. Se
debe, ante todo, esclarecer bien el problema
de utiliiar todas las fuerzas disponibles, desde
el adole2cente, suficientemente desarrollado,
hasta el anciano que ·a ún conserva salud y
vigor suficiente para el ~er\"icio•.
Baja, desciende él cólera, y s-ube, crece ya
la confianza inmoderada .. En ningun país como en éste es una triste verdad aquel adagio
de los tardíos recuerdos ó votos al santo que
preserva de las tempestades. Nuestra. devocion no comienza ni sa prolorrga un momento
más 9-el tiempo en que azotó la borrasca. Parece como que no obedecemos más que al látigo, y casi sería permitido por esto dar uú
triste adios al cól~ra... porque... ¡adios el completo alcantarillado de Madrid (en proyecto);
adios la probibicion de enterramientos en poblado (previsora disposicion del Sr. Romero
Robledo); adios la reforma 6 destruccion de
las llamadas casas de vecindad; adios, en fin,
la higiene: todo habrá desaparecido C(?n el último mierobio en activo E&gt;jercicio!
Casi análogas consideraciones nos sugiere
la indiferencia, la extremada concision con
que suele darse la noticia de uno y otro suicidio por escasez de IY"ecursos, P?r privaciones,
por una muy evidente desproporcion entre los
jornales ó sueldos ordinarios y los precios de
los artículos más indispensables á la vida; por
la creciente inmoralidad, en fin, del mercadq
al por ·menor. 'l'res suicidios hemos registrado
en uno solo de estos últimos dias (entre ellos.
el de un teniente de infantería de marina). _Yse oye, se ve todo esto con muy poca. trasparente emocion. Ni el individuo ni el Estado
concºeden gran importar¡.cia á la observacion y
estadística de estos casos, y sólo en esos angustiosos mo~entos en que apénas puede hacerse otra cosa que sufrir ó reprimir la violencia colectiva, es cuando parece reconocerse
que los graudes desórdenes sociales tienen una
· · · génesis laboriosa., qqe ·termina por una explosion incontrarestable. De donde debería
inferirse que, como eu el desórden individual
que llamamos en(e1·medád, en el 'desórden
social que llamamos 1·evolucion, son preferibles; 6 más eficaces, las precauciones higiénicas que las aplicaciones terapéuticas, las disposiciones sabiamente pr~ventivas- que las
pura y ciegamente represivas.
El Rey continúa su excursion yeraniega por
Návarra y otros• puntos. Los periodistas viajnntes dan, como de costumbre, minuciosos
detalles sobre el personal de baiíistas, las fiestas de.toros y las muestras de afocto con que e~
recibida la corte en provincias. En Pamplona,
el recibimiento al Rey revistió caractéres de un
entusiasmo consolador, si él fuese indicio se:
, guro de una patriótica renuncia de aquellas
.. vrovincias á to&lt;la bandera de fratricida y fu.
· nestá. guérra. Las fuerzas• militares, man&lt;la·das por el general !barreta, gobernad9r mi0

LA ILUSTRACION .MILITAR

litar de la plaza, hicieron al Rey los honores. Estado no de-be tener otra divisa que la de
de Ordenanza con la exactitud y gallárdía · &lt;todo por la ciencia y para la ciencia,, ó lo
proverbial á nuestras, bajo 'ciertos aspectos, in- que es lo mismo, «todo por la verdaa y para
la verdad., Cuanto más complejo y difícil sea
mejorables tropas.
un problema, mayor estímulo y respeto debeNuevo descubrimieuto desustraccion de car- rá tenerse al generoso individuo que emplea
tas. por un agregado á Correos; alguno que . toda su actividad en resolverle. El progreso
otro banquete político; comentarios sobre las será así más fácil y rápido; porque en este
distintas a~titudes de tal ·ó cuál jefe ó subjefe; mismo punto de la direccion de los globos, si
el planteamiento de una red telefónica; la no- se consulta la historia y penosas evoluciones
ticia de La Col'respondencia de lfspaña de esta idea, tá cuántos nobilísimos inventores
anunciando qije se conspi,•aba, pero que' los en este sentido no se les aplicó el ~e.tío
conspiradores habían apla;;a40 sus proyec- calificativo de sonadores, 6 el más despreciatitos sediciosos: hé aquí todo lo más notable de vo y cruel de locosi Pero se nos dirá: «Es que
carácter general ocurrido en estos dias.
o entre esta clase, como entre todas las de re(o •.
mistas, es posible comproba~ la existencia de
En cuanto á sucesos militares, pocos, y algu- muchos verdaderos locos, que no esclarecían
no de bien triste carácter. Un oficial de caza- sino más bien embrollaban el problema. • Pues
dores de Ciudad-Rodrigo (D. Angel S~rdo) ha así y toda, esos locos han debido ser más resmuerto de la manera más inesperada y d'r?ses- petados y atendidos que muchos millares de
peradora que puede imaginarse. Estaba á. la inútiles ó perjudiciales cuerdos; admitieudo
puerta del cuartel, en union de otros compa- que sea.posible uua distincioa clara entre esos
fíeros, sentado, leyendo. U 110 de aquéllo·s ~e estados de razon que opone el vulgo con tanta
levantó, y á los pocos pasos se le oayó el re · facilidad y tan lastimosa frecuencia.
Bajo el aspecto de la propaganda indispenvólver con funda y cinturon, pero de tal for- ·
sable
á todo linaje de empresas, la deiordenama, que, descargándose, la bala fué á herir la
da
actividad
de esos locos ha sido de cualquier
frente del infortunado D. Angel Sordo.
modo útil, ha contribuido, en fin, á ·que la
15na disposicion del director general de cuestio.n misma no desapareciese del sumario
Administracion militar, que prueba el interes de las peudieutes, :y á que espíritus investigadel generttl Sah1manca por las clases de tropa, dÓres le hayan recogido y planteado de nuévo
es la que se le atribuye en proyecto, y quisié- con algun mayor Éxito. Y· con respecto á las
ramos ver pronto realizada, sobre formacion má&amp; elementales obligaciones de caridad 6
· de un cuerpo de auxiliares de oficinas y alma- filantropía, lqs más locos como los más záfios
cenes, err el que se podría dar colocacion de- soldados de la ciencia,· iqué merecen sinq las
corosa á más de trescientos sargentos de las 1,llás delicadas atenciones y respetos por sus
geperoso~móviles, por sus nobilísimas cuanto
armas generales.
inofensivas manías?
¿Qué? iEs más respetable aquel llamado
Un telegrama de Piirí::! da por resuelta la
cuei·do,
pero verdadero loco de vanidad, que
direccion de los globos. Los Sres. Renard y
no
retrocede.ante
las mayores iniquidades por
Crebs recorrieron con el suyo varios pueblos
de los alrededores de París y bajaron al mis - obtener ó couservar un determinado puesto de
mo punto de partida, á pesar de no tener éste preponderancia social1
.

niás de cien nietros de circunferencia y estar
rodeado de árbóles muy altós.
Mucho deseamos conocer este nuevo invento, . porque un compatriota nuestro estaba
· próxim~ á dar publicidad al suyo, y nos coro.placería que los largos estudios que lleva he~
chos no fueran frustrados, en cuanto á la legí• ·
tin;ia recompensa de la reputacion, por una
coincidencia de invencion 6 descubrimiento
que se_explica muy bien en.trabajos de experimentacion física.
Do todos· modos, excitamos al ilustrado jóven Sr. Gouzalez, que es á quien aludimos,
que dé á la publicidad el resultado de sus observaciones y experiencias, ·que parecen haber
sido tan afortunadas como las hechas por 1011 ·
Sres. Renard y Grebs. que el resultado haya
sido igual, no implica que los métodos 6 procedimientos sean los mismos.
Otro telegrama, tambien de Parjs, considera
igualmente resuelto el problema· de la curacion de la rabia. Se debe á M. Pasteur, médico, este gran progreso. comprobado ya experimentalmente en cierto número &lt;l'e perros.
'fodo e~ nos lisonjea. como incansables
1 propagandistas que somos de la más ámplia y
[ libre in\'estigacion cientlfica. Para nosotros, el

o

El Libe,:al conti1iúa su severa y muy justa
crítica del · servicio en nuestros ferro-carriles,
Bajo el aspecto qu~ se podría llamar técnico
de esta cuestiou, des~aríamos que los artículos
publicados por nuestro estimado colega fue ran muy-atentamente leidos. Están llenos de
observaciones juiciosas, y exponen muy bien
el larguísimo pliego de agravio¡¡ que pueden
elevar :,\, las compa(lías de Espaifa todas las
clases de la soci(;ldad, y muy especialmente las
militarés, que por exigencias del servicio ó el
estado social pasan la vida en un continuo
vaiven, en una perpetua peregrinaciou por
las estaoiones y los coohes· del forro-carril. Si
se capitalizase lo que un oficial gasta por término medio en viajes, á ·cierto plazo podría
contar con una cantidad respetable, que le per·
mitirfa esP.erar en amable retiro el fin de sus
dias.
En condiciones determiuadas, lo ménos que
podríán hacer las empresas de forro-carriles
es. conceder pasaje grátis á los militares Y á
sus familias. Pero éste seriá un acto de equidad que reportaría sólo esa satisfaccion xporal
que deja en ~l corazon honrado toda. buena
accion: Aplicado así el dinero, el punto de

.

,

vista comercial objetaría que ·en cierto órden
de conflictos, la opinion, el afecto de tal ó cuál
clase social, por muy nutrido que sea, es poco
útil, 6 de difícil conversion en influencia y proteccion inmediatas.
Por.lo que es evidentemente más ventajoso
y eficaz en este sentido el nombramiento de
un gran cuerpo de agentes con nombres diversos y retribuciones proporcionadas á su respectiva jerarquía social. ¡Y qué ideal, qué
gran gloria para una compafí:ía.que lograra
---•ten e•r~por consejero al más linajudo y antiguo
911111
de Íos sqberanos del mundo! Al lado de esto,
iqué importaría ya un choque más ó ménos,
por la torpeza de un empleado mal elegido y•
retribuido, 6 cualquier otro defecto de organizacion ó administracion interior?
D. LUIS VIDART
D. Luís Vidart nació eJl Madrid en 27 de Agosto
de 1833. Es hijo del doctor en medicina D. Bruno Vidart, ya difunto, y de la senora dona Isabel Tomasa
Schuch. Concluidos sus estudios de latinidad y ciencias físico-matemáticas, ingresó en el colegio de artillería establecido en el alcázar de Segovia, el
afio 1847. Fué promovilio á teniente de artillería en
el mes de Diciembre de 1853. Asistió á los hechos
de armas que tuvieron Jugar en .Madrid en Julio
·de 1854, por cuyo motivo se le concedió el grado de
capitan de ejército. Despues de prestar el servicio
de ,guarnicion en Valladolid como teniente del cuarto regimiento de artillería de plaza, y en llarcelo'na
como ~eniente del primer regimiento de artillería
de montana, volvió á Madrid y se halló en los hecbos de armas que tuvieron Jugar en el mes de
Julio de 1856, y por su comportamiento en estos
hechos fué agraciado con la cruz ~e primera clase
de San Fernando. Ascendió por antigüedad á capitan de artillería al comenzar el afio 1861, y fuétlestinado al ejército que en aquel entónces se hallaba
en Tetuan, pla:.a ocupada temporalmente por Espana para que se cumpliese el tratado de paz con
Marruecos. Permaneció en África hasta la evacuacion de la plaza de Tetuan, que se verificó el 2 de
May,o de 1862. Al regresar á Es.pafia fué destinado
á la guarnicion de Sevilla, y en esta ciudad contrajo matrimonio con doña María Josefa de VargasMachuca, hija del baron de Tormo_ye, D. 'Rafael de
Vargas-Machuca y Ayensa, y de llseflora doflalllaría Josefa Gironda y Haro. Restituido á Madrid,
combatió contra las fuerzas sublevad~s en 22 de Junio de 1866, y por sus servicios en esta ocasion fué
condecorado con la cruz de prjmera clase del Mérito militar, de las destinadas á premiar acciones de
guerra.
;
•
En Octubre de 1870 ascendió á comandante por
antigüedad, siendo destinado al primer regimiento
montado de artillería _de campaña, que se hallaba
de guarnicion en Madrid. Al afio siguiente fué mandado á Francia en comision del servicio para estudiar la.guerra franco-alemana; y desempeñad~ esta
comision del servicio, volvió á Madrid en los primeros meses de 1872. En Agosto de este mismo ano
fué elegido diputado por los distritos de Valmaseda
y Albocácer, optando por este últimc,. En ia legisla- .
tura dé 1812 á 1873 formó parte de la comision que
debía· informar acerca de la organizacion militar de
Espafla~ y en el desempeflo de esta comision reveló
. grandes conocimientos técnicos, y prestó sefialados
servicios, pronunciando discursos y formulando varíos proyectos de ley. Disueltas las Cortes de que
formaba parte., y habiendo pedido su retiro, como
los demas oficiales de artillería, á causa de la Hamada cuestion-Hidalgo, permaneció en su casa ocupado en trabajos puramente literarios, cuando el
Gobierno de la República le llamó para nombrarle
oficial del ministerio de la Guerra, puesto que no
aceptó por 'no separarse de sus compafleros de arroa los oficiales dimisionarios de artilleria; pero
queriendo el Gobierno darle una prueba de aprecio,

á pesar de hallarse en la situacion de retirado, le
concedió el empleo de teniente coronel de ejército,
como recompensa de sus escritos científico-militares. Poco despues, en Junio de 1873, habiendo
sido creada una comision que había de proponer la
reforma que tuviese por conveniente para la mejor
organizacioR militar del país, el teniente coronel
D. Luis Vidart fué nombrado vocal de esta comision,
áun cuando sin dejar por esto de permanecer en la
situacion de retirado.
El Sr. Vídart, ademas de las cruces de San Fernando y del J\Iéríto militar, es cab.allero de la Orden•
de San Hermenegildo y de segunda cla ,e de la Orden
del Mérito militar destinada á premíu servicios especiales. Tambien, como premio tle sus estudios
sobre literatura portuguesa, en 1871 le nombró el
Gobierno de Portugal comendador de la Orden de
Cristo. PE)rtenece el Sr. Vidart á gran número de
sociedades científicas y literarias, y ha sido vicepresidente del Ateneo Militar de llfadrid.Como hombre político, el Sr. Vidart ha figurado siempre en
los partidos avanzados; pero como militar, ha defendiát constantemente el Gobierno constituido, y
n~tiene en su hoja de servicios ningun pronuncia~iento. Cree el Sr. Vidart que el militar debe ser
el definsor de la ley, y que nunca debe contdbuír
á la pert~rbacion del órden público.
En lo tocante á los trabajos literarios del Sr. Vidart, notaremos que sus primeros e·scritos se publicaron por los años de 1854 en La Semana y en el
Ser,w,;iario Pintoresco Español; se redujeron á dos
novelitas, dos biografías y algunas poesías líricas.
Desde este afio no volvió á publicar nada basta el
afio 1864, que dió á luz pública un folleto titulado
El Panteísmo germano-francés, apuntes críticos sobre las doctrinas filosóficas de .M. Ernesto Renan.
En 1866 publicó un libro: La filosofía española, que
es un resúmen de la historia de esta ciencia en Espafia y un.a de las obras más importantes que en
este género posee la filosofía peninsular. En 186'7,
dió á la estampa en Sevilla la primera edicion de
un curioso estudio titulado: [,t:t,·as y Armas, cuya segunda edicion se publicó en Madrid desde 1811
á 1873. En 1871 publicó el folleto: Bjücito p!!rma1te1tte y armamento 1iacional. El mismo afio publicó
tambien la coleccion de sus versos. En los sig'uientes anos, publicó el Sr. Vidart algunos discursos
pronunciados en Asambleas públicas y gran número de artículos de filosofía, de politica, de ciencia
militar y de literatura, ya coleccionados en folletos,·
ó ya insertos en periódicos y eh reTistas especiales.
Ha publicado ademas el Sr. Vidart los trabajos
siguientes: dos dramas, titulado el uno Pena si1i
culpa, y el otro C1iestio1t de anwres; cuatro estudios
acerca de Cervántes y El Qiiijot!J, á saber: Ccr1Ja1ttes, poeta epico, El Qv,ijote y El Telémaco, AlgU11ias

489
cumento, donde constan nuestras relaciones literarias con Espafia. Hablando de esta obra, que, ántes
de ser publicada formando un volúmen apareció
como apéndice al libro, tambien del Sr. Vidart, titulado Letras y Armas; hablando de esta obra escribió el Sr. L. A. Palmeirim en su. libro Portugal y sus
detractores: ((Vidart (D. Luis), oficial del ejército
l)espafiol, escribió Letras y A1·1nas, segunda edicion.
))Como apéndice, contiene algunas reflexiones acer))Ca de las relaciones peninsulares, y algunas tra))ducciones portuguesas de autores de mediano
)&gt;mérito.)) No podemos dejar de protestar contra el
apasionado juicio del Sr. Palmeirim, que, en su furor de patriotismo contra Fernandez de los Rios y
otros escritores ibéricos, lleva la ceguedad de su
anatema hasta el punto de llamar medianos á: los
poetas. portugueses que tuvieron el casual, destino
de ser traducidos al castellano por D. Luis Yidart ..
Entre los diferentes géneros de actividad á que
se ha consagrado este distinguido publicista, figura
la incansable propaganda que viene haciendo en favor de la union ibérica, á la que ha prestado su concurso, secundando los laudables esfuerzos hechos en
esta direccion por Vale1·a, Fernandez d(:) los Ríos y
otros notables literatos y estadistas.
El iberismo de Vidart tiene una fórmula ámplia y
generosa, que ninguno de nuestros vecinos puede
rechazar:
'((Yo sólo quiero la union ibérica cuando Portugal
entero quiera que se verifique.ll
Hlfaqui la fórmula de la aspiracion del Sr. Yidart
en este punto delicado, y expuesto por la natural
susceptibilidad lusitana.
En otro órden de servicios será imposible oscurecer la iniciativa del Sr. Vidart, siempre incansable
y enérgica cuando se trata de renacer olvid1das ó
desconocidas glorias nacionales.
El fué el iniciador, en union del inolvidable Romero Ortiz, del centenario de Calderon, suceso
realizado con un éxito raro en países tan poco _fáciles de moverá empresas que no tengan un gran
c~rácter concreto de actualidad;y por sus indicaciones se evitó que se perdiesen en la fosa comun las
cenizas del inolvidable Villamartin, y que un sepulcro monumental guarde los restos del preclaro autor de las Nociones del" arte militar.
Y por fin, recientemente, el incuestionable mérito del marqués de . Santa Cruz ha sido puesto en
relieve y divulgado por los trabajos de su laboriosa
y autorizada investigacion crítica. El ha propuesto
tambien la celebracion de este centenario, y á su
preparacion se consagra ahora con el mismo entusiasmo y noble activida"d que viene demostrando
durante toda su vida.

Tal es lll sumario de hechos, rápidamenteº enumerados, que constituyen la historia de nuestro
amigo Vidart. A la critica más imparcial y sabia
de nuestros sucesores corresponde determinar con
exactitud hasta qué gi:ado ese escritor infatigable
ha influido en el curso de la civilizacion general y
la cultura patria; pero nosotros nos atrevemos ya
á adelantar bajo qué aspectos principales el trabajo
inai.¡guracion del Ateneo Militar, al conmemorar el -total del Sr. Vidart merecerá sobrevivirle en el resegundo a~iversario de esta inauguracion, y en su gistro especial de los hombres que hicieron el bien
ingreso en la'Real Academia de Buenas Letras, cuyo por puro amor al bien mismo.
título es: Del predomiJtió de las ideas políticas M el
Vidart es un pensador·; la tendencia general, el
•siglo x1x.
pensamiento constante de sus esfuerzos, ha sido el
Como á la literatura nacional, Vidart ha consa- de combatir sit: tregua á este funesto cuanto imgrado á la portuguesa largos y muy atentos estudios. propiamente llamado especialismo profesional, porEn 1872 publicó el Sr. Vidart dos trabajos muy que no hay especialidad sin generalidad, y, en suma,
dignos de consideracion be.jo este aspecto. Uno de porque una humanidad digna de este nombre debe
estos trabajos se titula Los poetas liricos contemporá- tener ante todo un carácter humano. Esto es lo que
1tcos de Portugal. Es un trabajo erudito y crítico ha querido siempre el Sr. Vidart: echar como funacerca del movimiento poético portugués desde el damento de toda instruccion profesional un fondo
comienzo de la época romántica. La gran suma de de conoaimíentos comunes é indispensables á todo
conocimientos literarios, el buen juicio· con que hombre culto, y abrir un campo neutral á t;das las
analiza los hechos y los hombres, hacen' de este fodistintas direcciones ·filosóficas y científicas del esJleto un apreciable estudio, que podría, sin desdoro píritu humano.
para el Sr. Romero Ortiz, formar parte de su obra
Apelamos á sus escritos; en muchos de ellos se
La literatura portuguesa del.siglo x,x. El otro trabajo verá esta gran propaganda, y por este solo hecho
es una coleccion de poesías liricas originales y de nos parece que obtendrá tanta consideracfon de la
traducciones de poesías portuguesas. Lleva el mo- crítica histórica, como por todo el re11to de su labodesto título de Versos, y merece ser leido como do-. riosa y bienhechora existencia.

ideas de Ceroantes 1·cferentes á la literatnra preceptiva
y El Quijote, y l1 clasij!,cacion de las obras literarias;
las biografías de Liiis de Camoens, el comandaQte
Villamarti;i y el brigadier Aparici y Garcia; las
obras de organizacion militar, tituladas: L11 fuerza
ar1nada, La i1istruccio1t militar obligatoria, y Armanmito 1iacional; y- los discursos pronunciados én la

�LA ILUSTRAÜ10t-l MILrrAR

490

491

LA !LUSTRACIO!{ MILtTAR

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REcn:noos

DE

Y1Go

�492

LA 'ILUSTRACION MILlTAR

cumple á las publicaciones ilustradas. Así Jo hacemos hoy, insertando cuatro grabados, que rep·reCuatro grabados,
sentan vistas del castillo de San Anton, del muelle
En el número anterior, con motivo de la inaugu- de la Coruña, de la ciudad de Pontevedra, y una
racion oficial del trayecto del ferro-carril compren- lindísima composicion que, con señalar la firma que
dido entre Busdongo y Pola de Lena, acontecimien- figura al pié, nos exime de todo elogio. Mas adelante
to solemne é importantísimo que en estos momen- seguiremos insertando otras vistas de poblacibnes,
tos celebra Astúrias regocijada, publicamos algu-· edificios y obras de arte, procurando de este modo
nas vistas de los parajes que visitan ahora los Re- reunir en los números de nuestra Revista una gayes, y hubimos de estampar breves consideraciones lería, Jo más completa posible, de la España pintoacerca de esta region verdaderamente privilegia- resca.
El castillo de San Anton de la Corui.'la., es uno de
da, y de las ventajas. que va á proporcionarle.Ja
los
grabados á que aludimos
.
apertura de la via qúe la pone en comunica.cion diEsta fortaleza, notable por más de un concepto, si
recta con el centro de Espaí'!a.
Cuant.o dijimos de Astúrias es aplicable á Galicia; bien hoy, atendidas sus condiciones de defensa; deja
su cielo puro y diáfano;. su suelo dócil ai cultivo, y. bastante que desear, hállase situada á la entrada
abundante en minerales, son los mismos; como son del puerto de la Coruña, y se levanta sobre un islote
semejantes los usos patriarcales de sus hifos, su comba~ido constantemente por las embravecidas .
amor al país que los vió nacer, su aficion al traba- olas, ocupando el lugar en que los pasados siglos
veían alzarse modesta ermita, dedicada á San Antojo, y sus puras y tranquilas costumbres.
El gallego y el asturiano se distinguen por uri ex- nio, ó San Anton, como se llama en Galicia á este
traordinario cariño á su patria, y en verdad que bienaventurado.
Los primeros proyec~os de fortificacion dQJ islote
esta noble pasion se explica visitando aquellos herdatan
de 1528; pero la obra actual es relativam0nte
mosos valles, oreados por la brisa del mar, surcados por corrientes navegables, rodeados de monta- moderna, pues apénas hace un siglo qu'e se terminó.
El pabellon del gobernador, la capilla y habitanas cubiertas de espeso bosque, fáciles al acceso, y
cion del capellan, .e stán contruidas á prueba de
sin embargo inaccesibles para toda idea de trastorbomba, elevándose en el centro del recinto murado,
no y de desórden que llegue del interior de Espa!'la.
La paz ha encontrado alli su asiento; y no es esto así como el almacen de pólvora, y los pabellones y
decir que los hijos de estas comarcas carezcan de cuai:teles para su escasa guarni~ion; ~freciendo poco
ese espíritu belicoso pecu,liar de nuestra raza, y que . de notable su artillado, en su mayor parte compues· ·
tan propicios nos hace para cualquier empresa poco to de piezas antiguas.
Es célebre esta fortaleza por haber servido, en
meditada; léjos de eso, cuando el honor ó la independencia nacional lo han exigido, allí ·ha resonado tiempos del absolutismo, de prision de Estado; en
potente el grito de guerra, y sus habitantes no han sus ·terribles casamatas, de cuatro varas de ancho
por tres· de alto, gimieron en largo cautiverio emivacilado en lanzarse á los combates, luchando frente
á los primeros ej~rcitos del mundo. A lo que el ca- · nentes persol}ajes, entre los que corresponde menrácter de los gallegos y asturianos se ha· mostrado cionar al célebre teniente general D. Antonio Villarsiempre refractario, es á las luchas civiles, á dar roel, que durante la guerra de sucesion siguió conspábulo á esa obra de destruccion quA empobrece.la. tántemente el partido del archiduque Cárlos; el
patria y consume en vano sus fuerzas, aniquilán- insigne ministro de Felipe V, D. Melchor de Macanáz,
dola para toda empresa de reivindicacion ó de en- y el nieto de éste, D. Pedro, que ta.mbien desempenó el mismo caFgo durante el reinado de Fergrandecimiento. Miéntras las Provincias Vascas,
Navarra, Cataluna, Aragon, Valencia y parte de nando VII.
Otro de los grabados que damos hoy, representa
Castilla se destrozaban en fratrlcida contienda, apénas si algun chispazo se -dejaba sentir en las regio- el nuevo muelle y espigon del puerto de la Coruña,
nes astúrica y galáica, extinguiase por falta de me- obra digna de ser· visitada por cuantos a6uden por
dios muy en breve, y el pueblo ni áun se apercibía, primera vez á esta capital.
Del centro de la extensa linea del hermoso malemanteniéndose en perfecto estado de quietud y facilitando recursos cuantiosos á los Gobiernos, y con, arranca el espigon del nuevo·muelle, construido
de hierro, y asentado sobre pilotes del mismo metal,
principalmente la generosa sangre de sus hijos.
Este proceder hace Ja·apología más completa de con arreglo á los últimos adelantos. Permite á las
su pais, y le hace tambien acreedor á las considera- olas i:iasar por entre la abierta trabazon, yse sostiene
ciones de los poderes públic"os. Por mucho tiempo sólidamente sobre ellas, pudiend~ atracar al pié de
Astúrias y Galicia no han obtenido la proteccion á las escalerillas hasta vapor~s que no sean de gran
que deben considerarse con tanto derecho; pero es calado.
La vista que desde aquel punto se disfruta, AS soya fuera de duda que, merced á la intervencíon en
la administracion del Estado de algunos hombres berbia: las montañas que limitan y abrigan el puerde buena voluntad, estas provincias han entrado á to, se levantan del fondo matizadas de verdura, que
compartir los beneficios que Ja, ci vilizacion y el pro- contrastan con el color del mar,. viéndose á la izgreso distribuyen á las demás de la. Península, como quierda la extensa entrada de la ria, y á uno y otro
han venido compartiendo con ellas las cargas pú- lado del r.spigon los barcos fondeados, en la bahía,
los botes y lanchas que realzan y dan animacion al
blicas.
La Corufia y Oviedo, como Barcelona- y Cádiz, se cuadro.
Aún más bello que el anterior es el grabado que
hallan ya unidas á la red general de ferro-carriles,
y en fácil y directa comunicacion con todos los ám- reproduce la vista de Pontevedra.
Esta ciudad, capital de la provincia, del mismo
bitos de la Península: la diferencia más esencial ha
desaparecido, resultando ventajas que pueden nombre, es una de-las más hermosas de Espaha, ya
apreciarse al considerar que, en breve espacio, por su situacion topográfi.ca, en una península forS. 111. el Rey y real familia han hecho algunos viajes mada por la eontluencia de los rios Lérez, Alba y
á Galicia con la misma comodidad con que pudie- Tomeza, que riegan la campiña más feraz y pintoran haber visitado las provincias más próximas á resca, ya por su benigno clima.
En otro tiempo estuvo rodeada de antigu·a murala capital. En los momentos en que escribimos estas
lineas, S. M. 1 desde Gijon, se. dispone á hacer una lla, flanqueada por cubos 6 torreones, la cual tenía
excursion á Galicia y á recorrer una parte de este un perímetro de 2.800 varas castellanas, encerranantiguo reino, embarcándose en la escuadra; pero -do en su recinto diez plazas y oincuenta calles
del mismo modo pudiera haberlo hecho por tierra, principales, con otras de menor importancia, que
puesto que las dificultades que á ello se hubieran · hoy ·se ven empedradas de sillería, limpias, anchas
y con un pequeño declive de S. á 'N. y de O. á E., osopuesto hace unos meses, ya no existen.
tentando,
por lo general, sólidas y cómodas viMucho podríamos h\blar de las bellezas que en
este antiguo reino se ajmiran; pero esto daría ma- viendas.
· Tiene .adema."s Pontevedra extensos arrabales,
teria para muchos volúmenes, y aqui sólo podemos
extramuros,
desde uno de los cuales, el de la Mouproponernos dar á conocer las más notables, por medio más del dibujo que de la explicacion, como reira, habitado, en su mayor parte, por la marine-

VIAJE DE SUS MAJESTADES Á ASTÚRIAS Y GALICIA

493

LA ILUSTRACION M!LITAR
ría, y donde ésta tiene sus almacenes de salazon,
está tomada la vista que representa el grabado.
Por último, con el epígrafe ((Recuerdos de Vigo,ll
publicamos una notable composicion del lauread~
Pradilla, en que éite ha sabido reunir detalles y
apuntes artísticos de la llamada Perla del Océano.
La herll'.\osa vista del convento de San Francisco,
llena de nocturna y poética vaguedad; el grupo de
árboles que semejan avanzados centinelas del próximo cementerio~ el extremo de la antigua fortificacion, la bulliciosa ribera, en donde por una parte se
dedican los vendedores de pescado á sus.habituales
tareas, y por otra los marineros se aperciben á hacer rumbo hacia la hermosa Cangas, cuyas suaves
colinas cierran el horizonte, el embarque d ... ~,
en el muelle viejo, y, en una palabra, toda la composicion, da á un tiempo mismo cabal idea de tan
risueílos Jugares y acabada muestra del mérito incomparable del artista.

' FUMIGACIONES EN LAS FRONTERAS
La epidemia que aún causa estragos en nuestros
vecinos de allende el Pirineo ocupa seriamente á
los Gobiernos de las &lt;lemas potencias, como primeros responsables de la salud pública.
En vano han proclamado las eminencias médicas
europeas la inutilidad del aislamiento más absoluto; la opinion general, justamente alarmada al considerar que se desconoce el remedio para atajar los
progresos de esa terrible plaga asiática, reclama
de dia en dia mayores precauciones sanitarias, por
si éste fuera el recurso ó preservativo de más importancia para evitar'la in'Vasion del c&lt;tlera.
Las fronteras son, pues, los puntos donde con el
m~yor rigor se observan toda clase de. precauciones. El viajero procedente del país infestado sufre
allí innumerables molestias para la fumigacion
personal y de sus equipajes; necesita someterse
á diarias operaciones que le originan retrasos y
contratiempos de todo género, y tras estos preliminares, pasa al lazareto, en las naciones que han
adoptado este medio preservativo, hasta terminar
el plazo cuarentenaz:io, período de tiempo inconmensurable," por la falta de distraccion y vida de
estos centros.
Las fiestas que suceden Juégo; las iluminaciones,
fuegos artificiales y demas diversiones preparadas
para el dia de salida del lazareto, sólo pueden mitigar en parte los sufrimientos morales de la cuarentena, hasta que el inspe~tor de sanidad, re.vestido
de aparatosa r~emonia, entrega el certificado de
salud ~ los cuarentenarios.
El grabado de la pág. 490 es la representa.cion
exacta del aspecto que ofrecen aquellas dependencias á la llegada de los trenes, contiguas á las vías
férreas, y ·donde concurr·e n todos los que proceden
de paises sospechosos, para sufrir las fumigaciones
prescrit~s por lo?s réglamentos de higiene.

EN LA PRADERA
La alegría es la inseparable compafiera de la juventud, de esa edad dichosa de la edad humana en
que los pesar.es marcan apénas su huella, y la fría
reflexion aún no acude á moderar las· expansiones
del corazon y del espíritu.
Entre la juventud militar, entre nuestros solda·
dos, la. alegría se manifiesta siempre en el momen·
to que cesa la gravedad que el cumplimiento de los
deberes e?í.ige. Rompe filas una tropa, despues de
fatigoso ejércicio ó de largo paseo militar; suspéndense á toque de corneta las evoluyiones para conceder al soldadq algun momento de reposo, y entón.ces es de ver el animado cuadro que se desplega en un instante ante el observador, y merecen .
oirsii los alegres dichos, las frases oportunísimas,
la jovial algazara con que rodean al ambulante ven·
dedor de comestible! ó á la g,mtil y desgarrada
cantinera que halla siempre frases y dichos no ménos oportunos con que contestar á los que sus par·
roquianos le dedican.
Aún más bulliciosas son estas manifestaciones

cuando el soldado sale de su cuartel, en los días
festivos, y puede dedicar algunas horas á esparcir
el ánimo en las diversiJmes populares; mezclándose
entre los animados grupos de amas que no crían,
cocineras, francas de servicio por u~a tarde, y nifieras para quien el !Jebe, de cuya. primera ~ducacion se hallan encargadas, no es un estorbo.
La Fuente de la Teja, la pradera del antiguo Ca.nal, el puente de Vallecas, las ventas del Espíritu
Santo y las inmediaciones de Chamberí, son, en la
corte de España los puntos de estas reuniones al
aire libre, y en todas ellas campea soberano el uniforme militar. Allí el elegante húsar arrastra su
sable gallardamente y recorre los grupos lanzando
--•••tt"l"U•,,11asensibles Evas miradas capaces de inflamar
un polvorín; allí el arrogante artillero y el i:apa.dor
que no oculta sus pretensiones de hombre ca~i científico, y allí, por último, el avieso y peq~efio inll
fante, que no olvida pertenece á la reina de las batallas, y muestra su habilidad sin rival-en el arte
de Terpsícore, siempre dtspuesto á dar el asalto á
corazones que hacen sólo la resistencia debida para
dejar bien puesto el honor de las ... cacerolas.
El grabado de la pág. 494 da una idea de estas
dí versiones populares en que el principal ornamento son nuestros soldados; esa clase de la sociedad
espaí'lola que, á través.de las desdichas de la patria,
ha sabido conservar sin menoscabo el espíritu y las
virtudes del legendario guerrero espafiol.

LA. EXPLORACION IRREGULAR PO&amp; LA INFANTERIA
(Continuacion.)
VIII
Completan el servicio irregular de exploracion
una série de arriesgadas empresas que tienen el
doble objeto de causar dafws considerables al enemigo y adquirir noticias. Dichas em_pre_sas hállanse
perfectamente compendiadas en el art. 290 del reglamento de campaña, que dice así: A ellos toca

La historia de nuestras guerras nos suministra
infinitos ejemplos de· estas operaciones realizadas
por la infantería'. En la mayor parte de los casos han
dado ei.celentes resultados, áun siendo improvisadas; por consiguienté, es racional suponer que. los
be_neficios serán todavía mayores si se practican
con método, con arreglo á procedimientos claros y
concretos, y con elementos escogidos y aleccionados, por medio de una buena instrucrion preliminar. ·
Las partidas móoiles tienen una misien más estre.cha que los grupos encargados del servicio irregular de exploracion, puesto que tienen que irá operai: á comarcas fijas; y así se reduce su libertad de
accion y corren mayores peligros.
Las fuerzas de que se compone una partida móoil
varían muchísimo, dependiendo su efectivo del objeto, de la dificultad de la operacion, de la probable
resistencia y de los recursos alimenticios que haya
en la comarca en que va á operar. Por lo general,
basta un peloton ó una seccion, dos ó cuatro escuadras &lt;tmóviles, pues 40 ú 80 hombres es una fuerza
bastante regular, teniendo en cuenta que en este
s'nero de.empresas entran por mucho la audacia,
la destreza y la rapidez.
Al tratar de organizar una partida mó-oil ha de
procurarse que los soldados no lleven ningun pesc1,
ni morral, ni provisiones, ni repuesto de cartuchos;
pues, como su nombre lo indica, deben ir desligado.s de todo lo que contribuya á quitarles soltura y
agilidad. Tampoco se aumentará el efectivo seflalado como tipo normal, porque la movilidad y la rapidez están en razon inversa del número; y esta es
una ley absoluta en la guerra.
Otra de las circunstancias que debe tenerse presente al.organizar una partida móoil, '.es la del mando, el cual es tanto más dificil cuanto más elevado sea el efectivo; pues miéntras que hay muchos
oficiales aptos para mandar una partida poco numerosa, son muy raros los que se encuentran en condiciones de dirigir grandes destacamentos. Las obligaciones del oficial partidario están marcadas taxativamente en el art. 33-l del reglamento para el
servicio de campaña: f!l comandante debe dar elejem,plo de 'l!igor incansable, d~ ojeada militar, de serenidad

interceptar, 1·omper, destniir 'l!ias Jerreas y tslegrájlCM, por los flancos, por la espalda, si es posible, del
e.nem,igo, guardando siempre las propias... Los ea;ploradorcs ocupa1i posicio1ics importantes, singularmente en
maniobras y pasos de rios; desborda,i ó rebasan las alas
dd enemigo; destniyen sus almacimes; cortan sus con- á toda prueba, de probidad fatacliable, de audacia tem¡;oyes; illtercepta1i correos, y á la 'l!ez siembran el terror plada con la prudencia, '!J de una difícil jtcJJibilidad
de cm·ácter, que unas veces le psrmifa i1if1indir saludac,i los pueblos enemigos, imponltndo contribuciones de
ble
bnor ttl cspioiiaje, y ot,·as, á la iwocrsa, captarse sus
911,,(Jrra y gra_oes 1·equisicio'nes, recogie1ido armas, re. simpatias: c11 am~os casos sin llegará rep11g1taMes expartiendo procl11mas.
A estas operaciones, confiadas á un destacamento tremos de 'l! ioleacia ó debilidad.
Expuesta !a organizacion de las pa1tidas móviles,
· más ó ménos numeroso, se las ~nomina por ciervamos
á tratar de las diferentes empresas que puetos escritores militares del extranjero raids, cuyo
nombre sostienen algunos que es de origen americano, fundándose para ello en el grandísimo desar- ·
rollo que este g/onero de operaciones alcanzó en la
guerra de la sucesion de los Estados-Unidos; pero
dicho término no dimana de la fuente que se supone: es de origen escocés: así, al mfoos, lo afirma el
capitan de infantería M. A. Quintín en un luminoso
trabajo que acerca de los 1·aids publicó en Enero
del año 1883, en ·el Journal des ScieJtCes militafres de
París.
Así éomo el término no es del origen que se le
atribuye, tampoco son nuevas estas operaciones, á
pesar de lo que algunos sostienen en contrario; se
han practicado siempre, y.han sido recomendadas
por muchos tratadistas militares. En España ya habló de ellas el Rey Sabio, consignando en el título 23 de la segunda Partida las leyes 28 y 29, en las
que describió la manera de efectuar tan delicadas
empresas, que divide en cabalgadas, algaradas y
correrías. Posteriormente, y casi al mismo tiempo
en que tanta aplicadon tenían en la guerra de sucesion, escribia el coronel Almirante su G1¡ia dtl
ojlcial en eampaiia, dedicando un instructivo é interesante artículo á las partidas sueltas, que son, con
poca diferencia, los modernos raids.
Cualquiera de los nombres indicados expre~a
claramente el género de operaciones que vamos á
tratar en este último párrafo; pero creemos que caracteriza mejor e~tas empresas el calificativo de
partida 111óoil, y es el que emplearemos en este éstudio.
·

den encomendárseles; pero .para mayor clarfdad y
para-hacer.más comprensible la prescripcion reglamentaria que sirve de epígrafe á este párrafo, las
compendiaremos en tres grupos. En el primero estudiaremos las JJartidas 1nóDiles que tienen un fin
ofensivo; en el segundo á las que se les da el encatgo especial de adquirir noticias determinadas, y en
el tercero nos ocuparemos de las que revisten un
carácter ofensivo-defensivo.
•
Una de las comisiones más importantes ·que pueden confiarse á la partidas ?l!Ó1'iles ofensivas, f'S la
caza de otras análogas, ó el copo de puestos fijos del
enemigo. Dicha operacion es de un efecto moral notable para los que la practican, porque, miéntras
levanta el espíritu de los primeros, deprime el de
los segundos, sobre todo si el golpe es inesperado.
Siendo el misterio garantía efic:ia de éxito; debe
conducirse esta operacion con el mayor secreto posible para que produzca el mismo efecto que la cerb1tana, cuyo · proyectil hiere sin· que nadie sepa
de dónde procede.
Cuar¡do se ut á ca;a de una partida ó patrulla, el
oficial ·nombrado para este servicio disimula su
marcha, se informa, ob11erva,.aparece y d!!!laparece;
se oculta, y está en acecho esperando la ocasion de
dar el golpe. En cuanto ésta se presenta, se lanza
sobre el flanco del adversario, le acuchilla y trata
que nadie se le escape. Si, por el contrario, es descubierto, prqcura salvarse por cualquier medio ingenioso; pero·si la sah-a?ion es imposible, entónces se
resigna al sacrificio, haciendo pagar caras sus vidas.

Si la partida 1nó¡;il tiene el encargo de copar un
puesto fijo, d~be procedez: con mucha cautela el jefe
de ella, procurando aproximarse á su objetivo sin
llamar la atencion del adversario. Para esto, conduce su tropa por veredas extraviadas, evita los reconocimientos hostiles y los deja pasar; se coloca en
un buen-observatorio desde donde estudia la situacion y movimientos del enemigo, y una vez penetrado de la fuerza y posicion del puesto que va á
copar, espera á que cierre la noche para ejecutar
sus designios.
·
· Llegado el momento, avanzará en dos grupos, los
cuales marcharán á la misma í!ltura en direccion
conyergente hácia el puesto fijo. Hará que: algunos
hombres listos se acerquen á los centinelas, arrastrándose ó cubriéndose.con ramas y oo contestando"
al ¡quien 'l!ioc!, para matarlos ó ahuyentarlos. Si sucede Jo segundo, los centinelas harán fuego al retirarse; pero la pai·tida no contestará, sino 4.ue, cerrando sus intérvalos, avanzará en silencio, en la
seguridad de que el puesto se dividirá para saber el
motivo de la alarma de sus centinelas, y entónces le
será fácil batir en detall á las dos partes del puesto
que se hal!an separadas.
Tambien puede emplearse otro mP,dio provechoso
para copar un puesto fijo. En cuanto los centinelas
dan la voz de alarma, varía de direccion la partida
para evitar las patrullas que indudablemente enviará el puesto, y cuando éstas hayan avanzado mucho,
se atacará precisamente en el moment'o en que espera las noticias de sus exploradores, y este ataque
inesperado dará resultados s:itisfactorios.
Nunca se debe pensar en envolver un pueito fijo,
porque es muy difícil con un enemigo que se guarda bien; pues si por este medio se trata de evitar
los centinelas, se topará con los del puesto inmediato: ademas, los rodeos son peligrosos de noche,
porque se ~orre el riesgo de extravios. Así que lo
mejor es el ataque directo con un cambio de direccion desde que los centinelas se alarman, variando
y marchando luégo por una oblicua de 45º para llegar al puesto fijo.
Cualquiera que sea la direccion adóptada desde
que los centinelas rompen el fuego, es preciso, ó retirarse rápidamente, ó cargará la bayoneta sin hacer ningun disparo, porqµe el silencio es un arma
poderosa contra el atacado.
Otra de las comisiones que se confían á las JJartidas 1nóoiles ofensivas es la destruccion de las vías
férreas ó telegráficas, de las carreteras, puentes,
exclusas y diques.
El comandante de la partida ;á quien se le encomienda este servicio, rAcibe las órdenes del general en jefe, en la cual Ee le manda todo cuanto debe
practicar, indicándole además la intensidad é importancia de la destruccion, es decir, si ha de dejar
inservibles momentánea ó permanentemente las
VÍ\l,s férreas, terrestres, fluviales ó los hilos telegráficos. Penetrado de su mision, emprende la
marcha por sitios cubiertos, escabrosos y desiertos,
se desliza entre las posiciones opuestas, y despues
de aparecer ó desaparecer por ciertos Jugares, se
coloca oculto, tan cerca como Je sea posible, del
punto en que va á operar, rehuyendo los puestos
de defetlsa fijos y .observando los movimientos de la
defensa móvil.
Desde el momento en que el comandante de la
partida se ve libre de enemigos, empieza los trabajos de destruccion con la mayor rapidez, aplicándola en las vías férreas y telégrafos, á los postes é
hilos telegráficos , á los carruajes , locomotoras,
muelles, almacenes, talleres, tinglados, grúas fijas
y móviles, plataformas giratorias, rails, agujas,· se•
flales y truks, y en las deinas vías á los puentes,
terraplenes, obr..s de fábrica,· esclusas, etc.; empleando para esto la dinamita, el fuego, los útiles de
labranza y demas enseres que enc11entre en las .
quintas y casas de labor inmediatas al sitio de Ja
ruptura.
·
(Se e011tiiiuará.)
CLJ!llESTE CANO,
Tl!Nll!NT&amp;J&gt;R INFANTKRfA

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LA ILUSTRACION MILITAR

49ó

LA ILUSTRACION MILITAR

REGATAS EN SANTANDER.-füIBARC.\CIONES QUE G.\NARON EL PRIMER PREMIO

HISTORIETAS
:Mi asistente.
Hijo de la sierra granadina y agreste como sus
arrayanes, leal como un perro y cándido como una
paioma, hablando en árabe y diciendo Jazú para
decir Jesus, vino, ántes de que .Je apuntara el bigote, á se'rvir á un amo que tampoco lo tenia, formando parte del ejército de imberbes que. fut} á luchar
· contra los marroquies.
•
Se llamaba Guerrero, y su facha no estaba de
acuerdo con su nombre: era µn ave fria, con la indecision en el gesto y el asomb!'O en los ojos.
Le escogí á tientas entre sus compaileros, como si
metiera la mano en un saco para escoger una fruta, y acerté por casualidad.
-¡,Cómo te pusieron en la pila?
-Jozé, z'eñorito.
.,
Estábamos acampados en las cercanías de Ceuta,
y podíamos regalarnos con abundantes y escogidas
provisiones. Un dia le dije:
-Don José, yo soy muy goloso; ¿sabrás hacer un
plato de arroz con leche?
-Zi, zeñó.
-Pues hazlo mañana .
. Y D. José ~umplió su encargo presentándome una
cazuela de arroz frito con aceite, sazonado con pimientos y cocido éon leche.
-¡Don,José!
-Zeilorito.
-¿Qué pisto ... Jetazo es éste?
-¿Le farta zal? Puz voy á por ella.
Este primer tropiezo e¡;timuló las afie.iones cuFr
narias de D. José, que se desarrollaron ventajosamente.
Durante la campai1a, y cuando ménos podia esperarlo, me presentaba 1ma racion de albóndigas,
ó un plato de batata en almíbar. Cómo aprendió, y
de qué medios pudo servirse, son detalles que ignoro. El hecho es que llegó á ser un excelente cocinero. Y para demostrarme que en ninguna ocasion
olvidaba mi afan por las golosinas, dió cierta noche
con una caja de azúcar que pesaba siete arrobas, y
me la trajo diciéndome sigilosamente:
-Zenorito, aqui viene ezta friolera que me he encontrao.
Hallándonos en la playa, cerca del depósito de la
ad;;:.inistracion, 1~ dije que tenia sed, fui, á buscar
-41n..;r,e.f~co, ~v.olvió trayéndome un cubo lleno de
zumo d!i....\u.r.
naranja
y g,e vina de )lála a .
l ~ , .... l '-t. eb i,J.$ t.¡ 1 ")ll\11i~ lb C\Ul\
J

3

-¿Por qué traes tanto?
-Zeflorito, de laz naranjaz hay monton.
-¿Y el vino?
-Der vino hay juente.
Y era verdad, porque de una enor;:ne pipa &lt;le vino
malaguei10, agujereada con una bayoneta, salia un
arroyo que serpEinteaba en la arena despues de haber llenado los estómagos y las botas de una compañia de granaderos.
En el mismo lugar, toatro de las hazañas truhanescas de mi asistente, pasó D. José un grave disgusto.
Temiéndose que el enemigo atacara el. depósito
de efectos y de vituallas, parte de mi batallon formó
una trinchera con pacas de heno, y dió la guardia á
las provisiones. Vestían nuestros soldados capote y
pantalon azul, hechos ya pedazos y cubiertos de remiendos inverosímiles. Entre los efectos que custodiaba Ja ·Administracion militar, habia grandes fardos de zapatos, tiendas de campai1a, y uniformes de
todas clases. La tentacion era irresistible para
nuestros desnudos guerreros. Llegó la noche, que
fué clara y hermosisima. Los soldados, en pié detrás de la trinchera, . no se apartaron de su sitio.
Amaneció, y los oficiales pudil8os ver, no sin al
mayor asombro, que toda la compañia estaba vestida de nuevo, cual si acabara de salir de un almacen
de vestuario. Una carcajada general interrumpió
nuestras observaciones. Los soldados se reían de
D. José; mi pobre asistente habia equiYocado el fardo, y tenia puestos unos pantalones roj os.
En la batalla del dia 23 de Febrero, rni compai1ia
se tiroteaba con los morús en las márgenes de la laguna, y á.tiro de fusil del reducto de la Estrella.
D. José, viendo que la fu1rnion se prolongaba, quiso
traerme el almuerzo. Entre el reducto y la linea de
matorrales que nos servia de trinchera, todo el terreno estaba completamente descubierto. En él se
presentó D. José, portador de una tortilla: cargado
con su equipaje y el mio, con una colcceion de sartenes y otra de gumias y espingardas cogidas en
diversas acciones, mi asistente parecia un puercoespin; avanzaba á paso de procesion, entre un diluvio de balas, mirando con suma curiosidad á los
moros, porque los veía 1ior primera vez.
-¡Bárbaro! le grité,.
-Allá voy, zeñorito, contestó acercándosP sin
apresurar la marcha.
-¿'io ves que ,. an á matarte)
•. -¿Cómo iba á dejar liu armuerzo á zu merzé?
or'l.&amp;Qc.~ an s::i ..1o~cn JI ~ .,,., .

Cuando se acercó, vi que tenia agujereada la
ropa.
-;Qué desgracia! exclamó mirándose con pena.
-¿Te han herido?
-Zi, zeñó; nie han herio la botija, y ze me ezcapa
er vino.
Efectiva.mente; la botija había recibido tres balazos.
Se acabó la campaña; los peligros de la guerra
fueron reemplazados por discusiones-filosóficas; to-.
das las.noches, despues de acostarme, tenía tertulia con D. José y otros asistentes de mis compañeros de habitacion. Sentados los machacantes en los
ladrillos, y yo en la cama, sosteníamos una conversacion animadísima, tratando de las más peliagudas materias.
-Caballeros, ¿en qué se parecen los perros á los
asistentes?
-En el hambre canina.
- ¿Y á los diablos?
-En el rabo.
- ¿Y al comandante del primer batallon?
-En que ladran más que muerden.
Una noche quise confundirlos, y les pregunté:
-¿Qué cosa es el alma?
Los machacañtes · se miraron indecisos. Por fin
D. J.osé se atrevió á contestar, y habló asi:
-El arma ez una lámina CQIDO el aliento.
Yivíamos como los peces en el estanque. Detrás
de la puerta de la cocina esta:ba el m.enu semanal,
regla á que debían ajustarse las evoluciones do! co•
cinero en turno:
Limes: cocido, principio, ensalada y Jruta seca.
\lártes: bacalao á la vizcaína, ensalada y dulce.
llliércoles: arroz á la vale.nciana, ensalada y pastas.
Juéves: maca.rrone~ á la genovesa, ensalada y
fruta del tiempo.
Yiérnes: potaje Lle garbanzos, escabeche y dulce.
Sábado: arroz con judias, carne asada y pastas.
Domingo; timbal de pescado, menestra y fruta
fre~ca.
Todo esto, amén de la cena y el desayuno, costaba
seis reales diarios por cada nficial cor su respectirn asi~tente.
D. José no pasaba nunca de los seis reales lo
mismo cuando estábamos en compañía que cua~do
Yivia.mos solos. Pero llegó á nuestra casa un oficial
cuyo (ldlát?r~ no gastaba más de cinco reales velJon
y daba. vino, énsalada de pimientos y una cajetilla

�496

.

LA ILUSTRACION MILITAR

.

~

de cigarros de papel, ademas de la· comida ordin iria.
-¡D. José! le dije, mirándole de hito en hito: has
encontrado un competidor temible. Vamos á ver si
Je sobrepujas.
·
Al dia siguiente, D. José puso en la mesa una
gallina asada.
-¿Cómo te las has compuesto, le· pregunté lleno
de admira.cion.
-Puz como el otro, zeflorito; robando.
Desistí de la competencia, porque D. José hubiera
sido capaz de robar un templo para darme de comer por dos reales.
Era útil para muchas empresaB; sabia dar una
carta á cualquiera seflorita en presencia de su mamá y de toda la corte, sin que ni la se~orita lo notara; hacía equilibrios sobre catorce sillas en las
tertulias cursis y tocaba el jlageolet con una afinacion que producía calambres.
Teníamos una gata que era la nii!a mimada del
pabellon. Un dia estaba D. losé pelando tubérculos
con una navaja de Albacete de lengua de víbora y
siete muelles, se le acercó la gata, y él la rechazó;
la gata enserió las uflas, y él respondió con la navaja,
causando á la favorita una herida de medio centímetro de profundidad y dos de longitud. Me enteré
del caso, tomé dos sables de madera, di uno á don
José, y le dije:
-Defiéndete; aquí no, hay ya subordinacion ni
disciplina, ni amo ni criado, sino dos caballeros que
se van á romper las parices por la gata.
Don José temó el sable, y se defendió bárbaramente; á cada palo que reci.bia, derramaba una lágrima.
-,Lloras por los palos? le preg¡mté.
.
-No, zefló, me dijo; 1oz paloz no me duelen; lo que
me duele ez que zu merzé quiera máz á la gata.
Esta fué la primera vm que le tenté las costillas.
La segunda, con motivo de una desobediencia: estábamos en los pabellones del cuartel del Príncipe
Pío, en union de tres oficiales con sus asistentes.
Tenían órden los machacantes de no dejar nunca
solo el pabellon. Una noche, á las nueve y media,
·vol vi al cuartel, llamé á la puerta de nuestra morada y no me contestaron; rompí un cristal de la ventana, entré y no había nadie. Púseme en acecho
de tras de la vidriera, y á poco llegaron · en amor y
compai!a los cuatro· asistentes, con una botella de
vino, una carga de uvas y otra de pan; tomaron
asiento delante de la puerta, sobre las baldosas del
comedor, y se dieron á la conversacion y á ~a manducatoria con un regocijo que trascendía á medios
pelos. Al olor de,la festividad fueron llegando nuevos comensales; dos asistentes, luégo tres, despues
uno, cinco ... Llegaron á reunirse 19 contertulios.
Todos hablaban mal de sus amos, ménos D. José, que
comía y no haplaba. De improviso la puerta se abre
y aparezco yo con una gumía en la mano vengadora: el espanto fué general, y la dispersion rapida y
completa; hubo hombre que andaba á gatas,porque
no tuvo tiempo de ponerse en pié; uno se bajó al
patio por las columnas que sostienen los corredores,
otro se quedó colgado de la barandilla, y los demas
rodaron por la escalera hechos un racimo. D. José
tenia la boca llena y no pudo correr tanto como
necesitaba; recibió un golpe de plano que le cogió
desde la rabadilla hasta la nuca.
Fué el último gol pe. Pocos dias despues recibió la
licencia.
Vino á despedirse, me miró abriendo mucho los
ojos, y me dijo:
-Zeflorito, zu merzé ez mi pare.
-Gracias, hombre.
Don José rompió á llorar y continuó diciendo:
-Zeflorito, zu mercé ez mi mara.
-Basta, hombre, basta.
-Zeilorito, yo me reengancho zi zu merzé quiere
que le zirva.
-Gracias, José; pero voy á un provincial y no
puedo tener asistente.
-¡Zeflorito! ...
-Anda, hombre; tienes padres que te aguardan
con impaciencia, tienes novia que te espera para
casarse... debes ir. Yo no puedo ser tu amo, pero

soy tu amigo. Me escribirás y me contarás todo lo
que te ocurra ... Toma estos pendientes para que se
los regales á tu Soledad.
-¡Zeflorito! ...
-¿Qué quieres?
-;Déme zu merzé un abrazo!
.
Se Jo di con todo mi corazon. Él echó á correr, y
yo me vol vi de espaldas bruscamente ... derramando lágrimas.
ADOLFO LLANOS,

.

LAS i.EGATAS EN SANTANDER.
El grabado de la página 495 contiene los dos barcos que han obtenido premio en las regatas celebradas en Santander el 29 de Julio último. Es este un
ejercicio muy útil, á la vez qne una ·fiesta agradabilisima. El club de estas regatas internacionales
había repartido con profusion elegantes prospec-tos, y la fiesta 'había. adquirido por esto y por su
buena direccion un carácter de interes que nesuelen despertar todos los sucesos, de índole analog¡,
en provincias. Así es quti el Sardinero so vió literalmente co(lcurridísimo, y los menores detalles de
este certámen marítimo fueron acogidos y celebrados con grandes muestras de satisfaccion. El jurado que adjudicó premio á las embarcaciones de
este grabado, está formado por los seflores comandantes de Marina, primero y seg undos, D. Leoncio
Rivera, D. Fermin San Miguel y D. Daniel Anavitarte.
Hé aquí los nombres y las -circunstancias de las
. embarcaciones inscritas para el certámen y que en
él tomaron parte:
·
Balandras Chirta, 6 toneladas, y lúontcbello, 7 id.
(Bilbao); .Cuco, 12 id.; Anita, 10 id.; A1ia-Marta, 5 id.;
Marina, 1 1/ 2 id., y Sfreno, 1 1/ 2 id. (Santander).
Concurrieron ademas tres ó cuatro vapores llenos
de aficio.nados, y multitud de lanchas á. vela y re •
roo; y todas las alturas y cercanías del semáforo y
Sardinero se coronaron de espectadores, que demostraron aficion decidida á esta clase de fiestas.
A las tres y media, y previa serial, desfilaron por
delante de la primera boya'las embarcaciones en el
órden siguiente: Ckirta, Cuco, A1ia-María, Sirena,
lúari,w., A1iita y .Mo1itcbello; el viento reinante era
N. E., fresco, con bastante marejada, por lo que los
patrones arrancharon el aparejo coriveniente, calando los mastelerillos y tomando un rizo á lamayor y al foque; el recorrido, en forma de triángulo,
estaba marcado por tres boyas, distantes entre si
una milla, debiendo las balandras dar dos vueltas
'c ompletas.
Desde el prinéipio de la regata, la atencion principal estaba puesta en los balandros Chirta y Cuco,
construido 'el primero en Inglaterra y el segundo
en Santander, antiguos rivales de otros anos, y
c_uyo andar excelente era conocido, y estas embarcaciones maniobraron con perfecta precision, siendo el andar del Cuco algo mayor, y sacando en la
primera vuelta. cuatro minutos á su rival; en la segunda vuelta perdió el Cuco una virada, y en este
contratiempo estuvo á punto de se,. alcanzado por
el Chirta, si bien conservó la delantera, terminando el recorrido total cinco minutos antes que su
contrincante.

BIBLIOGRAFÍA
La prensa. militar ha anunciado estos dias la próxima aparicion de una obra que se titulará .Breves
apuntes de Davao. Es una coleccion de datos de verdadera importancia para la ciencia. Irá ilustrada
con grabados del distinguido artista D. Constantino
Plá, y esta, en fin, á, nuestro juicio, destinada á dar
una reputacion seria en el mundo científico y literario á su autor, nuestro estimado amigo el comandante de infanteria D. Joaquin Cajol.
Investi¡iaoionea fllosófl.co-matemthioaa sobre
las oantidadee ima¡pnariaa.

Tal es el titulo de una interesante obra del hoy
teniente de carabineros D. Apolinar Fola Iguzvide
cuyo juicio critico exigiría de nosotros un espaci~

,.,··

bastante mayor del que podemos dedicarle en esta
seccion.
La especialidad á que el Sr. Fola se dedicó, exige
vigilias y una gran aplicacion. Esta parte de las
ciencias matemáticas ofrece dificultades insuperables en el estudio cuando al análisis y conocimiento de las obras modernas no pueden af!adirse nuevas teorías en absoluto que contribuyan á vulgarizar las ciencias, principio á que· obedecen en lamayoría de sus trabajos todos los ·verdaderos sabios
modernos. Por esta causa, el Sr. Fola toma por base
de sus Investigaciones las admirables t eorías, no
muy divulgadas, del Sr. Rey Heredia, desarr..,.
ol;,:¡lr,--,--....
do todo su estudio en los mismos principios e la
obra de este ilustre matemático.
Esto, que pudiera considerarse como un plagio,
fiene, sin embargo, extraordinario m érito. Demuestra. en el autor de las Invcsti,gacious jilosóff.co-matemltticas de las cantidades imaginarias una aplicacion
grande y condiciones no comunes para el estudio
de los más intrincádos problemas de las ciencias
exactas. Así lo reconoció la Academia de Ciencias
exactas, fisicas y morales, al dar en 2 de Abril
de 1883 el siguiente informe sobre la obra del seflor
Fola:
·
«Academia, etc ...-Este trabajo compone sólo la
primera parteó seccion de la obra que el autor s_e
propone publicar sobre el mismo asunto, y en él
presenta el Sr. Fola una excelente exposicion, verdaderamente filosófica y matemática, de la naturaleza é interpretacion de las cantidades llamadas
imaginarias, etc., etc... La Academia ha visto con
tanta complacencia el libro del Sr. Fola, que no titubea en manifestará la superioridad que considera digno al autor de ser au:¡;iliado ta1i eficazmente
comci Jo permitan las prescripciones del real decreto de 12 de Marzo de 1875, con el objeto principalmente de que pueda publicar la segunda parte ó
seccion de su obra, que, como de ciencia pura, tendrá pocos lectores, y que ha de tratar de la representacion analitica de las lineas en el espac,io; porque si, como es de esperar y de desear, la segu11da,
parte es de tan siiJ,gular merito como la pri1ne1·a, la.
Academia cree que.la obra de Fola dará gra,i rep~
tacion á su autor y 1umor á la pat1·ia, etc., etc .... ))
La direccion de Instruccion pública, en vista de
este dictámen y de haber merecido el Sr. Fola que
la Academia le nombrase miembro corresponsal
suyo de la clase de nacionales, concede tan sólo
protccci01i moral á quien da tan gallardas muestras
de inteligencia y,i¡.plicacion. Pero esto no debe desanimar al Sr. Fola; por el contrario, conociendo la
f'Orma y medios que es necesario emplear para ob·
. tener de los centros oficiales la proteccion á que es
acreedor, debe este abandono servirle de estimulo
para demostrar que en este ejército, tan mal apreciado por la generalidad, hay elementos valiosos
y apreciables.
De este modo logrará el Sr. Fola justillcar nuestros placemes y hacerse acreedor al agradecimiento de sus compafleros.

,

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.

0

REVISTA
LITERARIA, CrENTíFrcA Y ARTísTrcA
.ARoV

CRÓNICA

SUMAHIO

•

CORRESPONDENCIA CON LOS SUSCRiiORES
D. F. III. R.-Pozoblanco.-Recibidas 15 pesetas.
. D. F. F. P.- Reus.-Id. 9 id.
D.111. F.-Pamplona.-Id. 9 id.
D. F. R.-Acho.-ld. 7 id.
D. J. S. S. M.-Irún.-Id. 7 id.
D. J. L. C.-Medina del Campo.-Id. 5 id.
D. R. S.-Astorga.-Id. 4,50 id.
D. A. A.-Tarragona.-Id. 6,00 id.
D. .M. V.-Zaragoza.-Id. 9,00 id.
D. P. A.-Badajoz.-Id. 9,00 id.
D. A. C.-Almendralejo.-Id. 9,00 id.
D. F. R.-Rivadabia.-ld. 13,50 id.
D. N. H.-Salamanca.-Id. 6,00 id.
D. A. A.-Belchite.-Id. 9,00 id.
D. P.~. B.-Balaguer.- Id. 6,00 id.
D. V. J.-Barcelona.-Id. 6,00 id.
D. E. G.-Sevilla.-Id. 4,50 en ·sellos.
Imp. d• 8, Babtñoa, plan de la P,,Ja, 71 Madrid,

MADRID

GRAB \DOS: Pontevedr,i: castillo de Sotomayor, propiedad del Excmo. señor marqués de la Vega
de Armij.&gt;.-Patron de barca.-lmpresiones estivales (dibujo y g rabado de D. Sev~ro J ust).-La
escuadra francesa en el puerto de Fu-Tchu.Ferrol: vista ex teri11r del di&lt;¡:!t: de la Campana.Yista interior del mismll dique.
TEXTO: Crónica.-El cas!illo de Sotomayor.-Patro·n
de barca pesc1dora.-Impr~siones estil'áles - La
escuadra francesa: en el puerto de Fu-Tchu.-El
dique de la Camp1n:i en el Ferro) (dos graba_dos).-Acuartdamien fo permanente de las tro- •
pas (sistema de pab,•llones •aislados), por don
Eduardo deLabaig. c01onel comandante de Ingcnieros.-Estudios· hist;,ric¿s: Orden militar de
Alcántara (con ti:macion),porD. Angel Alvarez de
Arauja y Cuéllar.-Génáo epistolar de verano,
por D. A. R. 'J'.- Advert,•ncias.-Anuncios.-Sobre cubierta, por D. Eduardo de Palacio.-Y~r
dade~.-Obras de D. Emili,) Bonelli.
---&lt;&gt;oc&gt;-

NúM. 36

por el número qe sus barcos, sinQ que h~y
por hoy será en el mar más fuerte que Inglaterr~, porque el estado de los asuntos de
esta nacion la obliga á repartir su flota en
el Mediterráneo y en puntos diversos y muy
distantes.

La guerra entre .!!,rancia y China es ya
inevitable. Es cierto qua el embaja~or chino no se ha retirado de París, pero en la
rada Taku se ha prohibido lá entrada de los
buques franceses y se hacen grandes prepaEsta emulacion de Francia con Inglarativos para defender la embocadura de terra en materias de marina, se explica muy
Peiho. Por su parte, Francia ha empezado bien por el furor colonial que se ha apodeya el bombardeo de Fu-Tchu. Posible es, rado rec~entemente de nuestros vecinos, y
·sin embargo, que ante la actitud resuelta que merece más atencion de la que nosde Francia el Gobierno chino capitule, y tal otros ordinariamen\e.le prestamos.
vez á un primer movimiento en este senti~
Entre otros motivos de rivalidad colonido se deba la órden que ha aplilz~do la re- zadora, citaremos un pleito que está muy
tirada del representante chino en Parí&amp;.
próximo á una vista definitiva. Trátase de
la anexion de las Nuevas Hébridas. LascoDel Sudan no hay otra noticia que la de lonias inglesas de la Australia no cesan en •
haberse marchado á.. las -órdenes del Mahdí sus excitaciones al Gobierno inglés para
los principales jefes de la provincia de Ka- que se apodere de este archipiélago. La
sala, por no ser anexionados á la Abisinia. opioion en Francia excita tambien al GoEn cuanto á Suakin, continúa siendo objeto bierno á esta anexion. Pero Francia é Inde pertinaz ataque por parte de Osman- glaterra se lo habían prohibido i:ecíprocaDigma.
. mente. Hay, pues, un obstáculo de autorizacion: Francia no puede anexionarse ese
Francia está construyendo catorce gran- territorio sin el consentimiento 'de Inglades. buques y ~cho pequefl.os para la de- terra. Mas ésta se ha apoderado de las Infensa de las costas. Contará, pues, en breve dias, del Zululand, de Chipre, de 1.!;gipto,
con·treinta naves, de las cuales dqce s~rán de la Nueva Guinea y otros muchos terride primera clase. Treinta y dos buques de torios, para cuya ocupacion cae· ahora en
combate tiene Inglaterra, pero sólo uno de la cuenta Francia que t~nía los mismos tí
ellos puede ri':'alizar en fuer~a c~n los doce t~los. Ciertamente, como que hasta la fenavíos frances~s. La Gaceta Militar de cha, en politica colonial, DO se han presen.
Alemania dice que en fuerzas navales In- tado otros que los de la sorpresa y la
glaterra ocupa el primer lugar, Francia el fuerza.
aE'gundo, Alemania el tercero, Italia el cuar•
. Pues bie~; Francia quiere rambiar de
to, Rusia el quinto, Austria el sexto; pero táctica, y en este punto concreto aspira á'
á poco que Francia complete sus trabajos enmendar la inexplicable omision emitida
· de reorganizacion marina. no sólo habrá en 1853 por ei oficial encargado de ocupar
1 que adjudicar .á Francia el primer puesto
la Nnev11. Caledonia y sus dependencias, no

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                  <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional.</text>
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                <text>Arte y ciencia militar</text>
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                <text>Fuerzas armadas</text>
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                <text>Arte</text>
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                <text>Ciencia</text>
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                <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional. </text>
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                <text>1884-08-20</text>
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                <text>Fondo Historia</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Castillo de San Anton</name>
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        <name>Crónica</name>
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                    <text>496

.

LA ILUSTRACION MILITAR

.

~

de cigarros de papel, ademas de la· comida ordin iria.
-¡D. José! le dije, mirándole de hito en hito: has
encontrado un competidor temible. Vamos á ver si
Je sobrepujas.
·
Al dia siguiente, D. José puso en la mesa una
gallina asada.
-¿Cómo te las has compuesto, le· pregunté lleno
de admira.cion.
-Puz como el otro, zeflorito; robando.
Desistí de la competencia, porque D. José hubiera
sido capaz de robar un templo para darme de comer por dos reales.
Era útil para muchas empresaB; sabia dar una
carta á cualquiera seflorita en presencia de su mamá y de toda la corte, sin que ni la se~orita lo notara; hacía equilibrios sobre catorce sillas en las
tertulias cursis y tocaba el jlageolet con una afinacion que producía calambres.
Teníamos una gata que era la nii!a mimada del
pabellon. Un dia estaba D. losé pelando tubérculos
con una navaja de Albacete de lengua de víbora y
siete muelles, se le acercó la gata, y él la rechazó;
la gata enserió las uflas, y él respondió con la navaja,
causando á la favorita una herida de medio centímetro de profundidad y dos de longitud. Me enteré
del caso, tomé dos sables de madera, di uno á don
José, y le dije:
-Defiéndete; aquí no, hay ya subordinacion ni
disciplina, ni amo ni criado, sino dos caballeros que
se van á romper las parices por la gata.
Don José temó el sable, y se defendió bárbaramente; á cada palo que reci.bia, derramaba una lágrima.
-,Lloras por los palos? le preg¡mté.
.
-No, zefló, me dijo; 1oz paloz no me duelen; lo que
me duele ez que zu merzé quiera máz á la gata.
Esta fué la primera vm que le tenté las costillas.
La segunda, con motivo de una desobediencia: estábamos en los pabellones del cuartel del Príncipe
Pío, en union de tres oficiales con sus asistentes.
Tenían órden los machacantes de no dejar nunca
solo el pabellon. Una noche, á las nueve y media,
·vol vi al cuartel, llamé á la puerta de nuestra morada y no me contestaron; rompí un cristal de la ventana, entré y no había nadie. Púseme en acecho
de tras de la vidriera, y á poco llegaron · en amor y
compai!a los cuatro· asistentes, con una botella de
vino, una carga de uvas y otra de pan; tomaron
asiento delante de la puerta, sobre las baldosas del
comedor, y se dieron á la conversacion y á ~a manducatoria con un regocijo que trascendía á medios
pelos. Al olor de,la festividad fueron llegando nuevos comensales; dos asistentes, luégo tres, despues
uno, cinco ... Llegaron á reunirse 19 contertulios.
Todos hablaban mal de sus amos, ménos D. José, que
comía y no haplaba. De improviso la puerta se abre
y aparezco yo con una gumía en la mano vengadora: el espanto fué general, y la dispersion rapida y
completa; hubo hombre que andaba á gatas,porque
no tuvo tiempo de ponerse en pié; uno se bajó al
patio por las columnas que sostienen los corredores,
otro se quedó colgado de la barandilla, y los demas
rodaron por la escalera hechos un racimo. D. José
tenia la boca llena y no pudo correr tanto como
necesitaba; recibió un golpe de plano que le cogió
desde la rabadilla hasta la nuca.
Fué el último gol pe. Pocos dias despues recibió la
licencia.
Vino á despedirse, me miró abriendo mucho los
ojos, y me dijo:
-Zeflorito, zu merzé ez mi pare.
-Gracias, hombre.
Don José rompió á llorar y continuó diciendo:
-Zeflorito, zu mercé ez mi mara.
-Basta, hombre, basta.
-Zeilorito, yo me reengancho zi zu merzé quiere
que le zirva.
-Gracias, José; pero voy á un provincial y no
puedo tener asistente.
-¡Zeflorito! ...
-Anda, hombre; tienes padres que te aguardan
con impaciencia, tienes novia que te espera para
casarse... debes ir. Yo no puedo ser tu amo, pero

soy tu amigo. Me escribirás y me contarás todo lo
que te ocurra ... Toma estos pendientes para que se
los regales á tu Soledad.
-¡Zeflorito! ...
-¿Qué quieres?
-;Déme zu merzé un abrazo!
.
Se Jo di con todo mi corazon. Él echó á correr, y
yo me vol vi de espaldas bruscamente ... derramando lágrimas.
ADOLFO LLANOS,

.

LAS i.EGATAS EN SANTANDER.
El grabado de la página 495 contiene los dos barcos que han obtenido premio en las regatas celebradas en Santander el 29 de Julio último. Es este un
ejercicio muy útil, á la vez qne una ·fiesta agradabilisima. El club de estas regatas internacionales
había repartido con profusion elegantes prospec-tos, y la fiesta 'había. adquirido por esto y por su
buena direccion un carácter de interes que nesuelen despertar todos los sucesos, de índole analog¡,
en provincias. Así es quti el Sardinero so vió literalmente co(lcurridísimo, y los menores detalles de
este certámen marítimo fueron acogidos y celebrados con grandes muestras de satisfaccion. El jurado que adjudicó premio á las embarcaciones de
este grabado, está formado por los seflores comandantes de Marina, primero y seg undos, D. Leoncio
Rivera, D. Fermin San Miguel y D. Daniel Anavitarte.
Hé aquí los nombres y las -circunstancias de las
. embarcaciones inscritas para el certámen y que en
él tomaron parte:
·
Balandras Chirta, 6 toneladas, y lúontcbello, 7 id.
(Bilbao); .Cuco, 12 id.; Anita, 10 id.; A1ia-Marta, 5 id.;
Marina, 1 1/ 2 id., y Sfreno, 1 1/ 2 id. (Santander).
Concurrieron ademas tres ó cuatro vapores llenos
de aficio.nados, y multitud de lanchas á. vela y re •
roo; y todas las alturas y cercanías del semáforo y
Sardinero se coronaron de espectadores, que demostraron aficion decidida á esta clase de fiestas.
A las tres y media, y previa serial, desfilaron por
delante de la primera boya'las embarcaciones en el
órden siguiente: Ckirta, Cuco, A1ia-María, Sirena,
lúari,w., A1iita y .Mo1itcbello; el viento reinante era
N. E., fresco, con bastante marejada, por lo que los
patrones arrancharon el aparejo coriveniente, calando los mastelerillos y tomando un rizo á lamayor y al foque; el recorrido, en forma de triángulo,
estaba marcado por tres boyas, distantes entre si
una milla, debiendo las balandras dar dos vueltas
'c ompletas.
Desde el prinéipio de la regata, la atencion principal estaba puesta en los balandros Chirta y Cuco,
construido 'el primero en Inglaterra y el segundo
en Santander, antiguos rivales de otros anos, y
c_uyo andar excelente era conocido, y estas embarcaciones maniobraron con perfecta precision, siendo el andar del Cuco algo mayor, y sacando en la
primera vuelta. cuatro minutos á su rival; en la segunda vuelta perdió el Cuco una virada, y en este
contratiempo estuvo á punto de se,. alcanzado por
el Chirta, si bien conservó la delantera, terminando el recorrido total cinco minutos antes que su
contrincante.

BIBLIOGRAFÍA
La prensa. militar ha anunciado estos dias la próxima aparicion de una obra que se titulará .Breves
apuntes de Davao. Es una coleccion de datos de verdadera importancia para la ciencia. Irá ilustrada
con grabados del distinguido artista D. Constantino
Plá, y esta, en fin, á, nuestro juicio, destinada á dar
una reputacion seria en el mundo científico y literario á su autor, nuestro estimado amigo el comandante de infanteria D. Joaquin Cajol.
Investi¡iaoionea fllosófl.co-matemthioaa sobre
las oantidadee ima¡pnariaa.

Tal es el titulo de una interesante obra del hoy
teniente de carabineros D. Apolinar Fola Iguzvide
cuyo juicio critico exigiría de nosotros un espaci~

,.,··

bastante mayor del que podemos dedicarle en esta
seccion.
La especialidad á que el Sr. Fola se dedicó, exige
vigilias y una gran aplicacion. Esta parte de las
ciencias matemáticas ofrece dificultades insuperables en el estudio cuando al análisis y conocimiento de las obras modernas no pueden af!adirse nuevas teorías en absoluto que contribuyan á vulgarizar las ciencias, principio á que· obedecen en lamayoría de sus trabajos todos los ·verdaderos sabios
modernos. Por esta causa, el Sr. Fola toma por base
de sus Investigaciones las admirables t eorías, no
muy divulgadas, del Sr. Rey Heredia, desarr..,.
ol;,:¡lr,--,--....
do todo su estudio en los mismos principios e la
obra de este ilustre matemático.
Esto, que pudiera considerarse como un plagio,
fiene, sin embargo, extraordinario m érito. Demuestra. en el autor de las Invcsti,gacious jilosóff.co-matemltticas de las cantidades imaginarias una aplicacion
grande y condiciones no comunes para el estudio
de los más intrincádos problemas de las ciencias
exactas. Así lo reconoció la Academia de Ciencias
exactas, fisicas y morales, al dar en 2 de Abril
de 1883 el siguiente informe sobre la obra del seflor
Fola:
·
«Academia, etc ...-Este trabajo compone sólo la
primera parteó seccion de la obra que el autor s_e
propone publicar sobre el mismo asunto, y en él
presenta el Sr. Fola una excelente exposicion, verdaderamente filosófica y matemática, de la naturaleza é interpretacion de las cantidades llamadas
imaginarias, etc., etc... La Academia ha visto con
tanta complacencia el libro del Sr. Fola, que no titubea en manifestará la superioridad que considera digno al autor de ser au:¡;iliado ta1i eficazmente
comci Jo permitan las prescripciones del real decreto de 12 de Marzo de 1875, con el objeto principalmente de que pueda publicar la segunda parte ó
seccion de su obra, que, como de ciencia pura, tendrá pocos lectores, y que ha de tratar de la representacion analitica de las lineas en el espac,io; porque si, como es de esperar y de desear, la segu11da,
parte es de tan siiJ,gular merito como la pri1ne1·a, la.
Academia cree que.la obra de Fola dará gra,i rep~
tacion á su autor y 1umor á la pat1·ia, etc., etc .... ))
La direccion de Instruccion pública, en vista de
este dictámen y de haber merecido el Sr. Fola que
la Academia le nombrase miembro corresponsal
suyo de la clase de nacionales, concede tan sólo
protccci01i moral á quien da tan gallardas muestras
de inteligencia y,i¡.plicacion. Pero esto no debe desanimar al Sr. Fola; por el contrario, conociendo la
f'Orma y medios que es necesario emplear para ob·
. tener de los centros oficiales la proteccion á que es
acreedor, debe este abandono servirle de estimulo
para demostrar que en este ejército, tan mal apreciado por la generalidad, hay elementos valiosos
y apreciables.
De este modo logrará el Sr. Fola justillcar nuestros placemes y hacerse acreedor al agradecimiento de sus compafleros.

,

.&lt;

.•·

·~--., ...·

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...,..,,_.

.
~

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·::..t
....

.

0

REVISTA
LITERARIA, CrENTíFrcA Y ARTísTrcA
.ARoV

CRÓNICA

SUMAHIO

•

CORRESPONDENCIA CON LOS SUSCRiiORES
D. F. III. R.-Pozoblanco.-Recibidas 15 pesetas.
. D. F. F. P.- Reus.-Id. 9 id.
D.111. F.-Pamplona.-Id. 9 id.
D. F. R.-Acho.-ld. 7 id.
D. J. S. S. M.-Irún.-Id. 7 id.
D. J. L. C.-Medina del Campo.-Id. 5 id.
D. R. S.-Astorga.-Id. 4,50 id.
D. A. A.-Tarragona.-Id. 6,00 id.
D. .M. V.-Zaragoza.-Id. 9,00 id.
D. P. A.-Badajoz.-Id. 9,00 id.
D. A. C.-Almendralejo.-Id. 9,00 id.
D. F. R.-Rivadabia.-ld. 13,50 id.
D. N. H.-Salamanca.-Id. 6,00 id.
D. A. A.-Belchite.-Id. 9,00 id.
D. P.~. B.-Balaguer.- Id. 6,00 id.
D. V. J.-Barcelona.-Id. 6,00 id.
D. E. G.-Sevilla.-Id. 4,50 en ·sellos.
Imp. d• 8, Babtñoa, plan de la P,,Ja, 71 Madrid,

MADRID

GRAB \DOS: Pontevedr,i: castillo de Sotomayor, propiedad del Excmo. señor marqués de la Vega
de Armij.&gt;.-Patron de barca.-lmpresiones estivales (dibujo y g rabado de D. Sev~ro J ust).-La
escuadra francesa en el puerto de Fu-Tchu.Ferrol: vista ex teri11r del di&lt;¡:!t: de la Campana.Yista interior del mismll dique.
TEXTO: Crónica.-El cas!illo de Sotomayor.-Patro·n
de barca pesc1dora.-Impr~siones estil'áles - La
escuadra francesa: en el puerto de Fu-Tchu.-El
dique de la Camp1n:i en el Ferro) (dos graba_dos).-Acuartdamien fo permanente de las tro- •
pas (sistema de pab,•llones •aislados), por don
Eduardo deLabaig. c01onel comandante de Ingcnieros.-Estudios· hist;,ric¿s: Orden militar de
Alcántara (con ti:macion),porD. Angel Alvarez de
Arauja y Cuéllar.-Génáo epistolar de verano,
por D. A. R. 'J'.- Advert,•ncias.-Anuncios.-Sobre cubierta, por D. Eduardo de Palacio.-Y~r
dade~.-Obras de D. Emili,) Bonelli.
---&lt;&gt;oc&gt;-

NúM. 36

por el número qe sus barcos, sinQ que h~y
por hoy será en el mar más fuerte que Inglaterr~, porque el estado de los asuntos de
esta nacion la obliga á repartir su flota en
el Mediterráneo y en puntos diversos y muy
distantes.

La guerra entre .!!,rancia y China es ya
inevitable. Es cierto qua el embaja~or chino no se ha retirado de París, pero en la
rada Taku se ha prohibido lá entrada de los
buques franceses y se hacen grandes prepaEsta emulacion de Francia con Inglarativos para defender la embocadura de terra en materias de marina, se explica muy
Peiho. Por su parte, Francia ha empezado bien por el furor colonial que se ha apodeya el bombardeo de Fu-Tchu. Posible es, rado rec~entemente de nuestros vecinos, y
·sin embargo, que ante la actitud resuelta que merece más atencion de la que nosde Francia el Gobierno chino capitule, y tal otros ordinariamen\e.le prestamos.
vez á un primer movimiento en este senti~
Entre otros motivos de rivalidad colonido se deba la órden que ha aplilz~do la re- zadora, citaremos un pleito que está muy
tirada del representante chino en Parí&amp;.
próximo á una vista definitiva. Trátase de
la anexion de las Nuevas Hébridas. LascoDel Sudan no hay otra noticia que la de lonias inglesas de la Australia no cesan en •
haberse marchado á.. las -órdenes del Mahdí sus excitaciones al Gobierno inglés para
los principales jefes de la provincia de Ka- que se apodere de este archipiélago. La
sala, por no ser anexionados á la Abisinia. opioion en Francia excita tambien al GoEn cuanto á Suakin, continúa siendo objeto bierno á esta anexion. Pero Francia é Inde pertinaz ataque por parte de Osman- glaterra se lo habían prohibido i:ecíprocaDigma.
. mente. Hay, pues, un obstáculo de autorizacion: Francia no puede anexionarse ese
Francia está construyendo catorce gran- territorio sin el consentimiento 'de Inglades. buques y ~cho pequefl.os para la de- terra. Mas ésta se ha apoderado de las Infensa de las costas. Contará, pues, en breve dias, del Zululand, de Chipre, de 1.!;gipto,
con·treinta naves, de las cuales dqce s~rán de la Nueva Guinea y otros muchos terride primera clase. Treinta y dos buques de torios, para cuya ocupacion cae· ahora en
combate tiene Inglaterra, pero sólo uno de la cuenta Francia que t~nía los mismos tí
ellos puede ri':'alizar en fuer~a c~n los doce t~los. Ciertamente, como que hasta la fenavíos frances~s. La Gaceta Militar de cha, en politica colonial, DO se han presen.
Alemania dice que en fuerzas navales In- tado otros que los de la sorpresa y la
glaterra ocupa el primer lugar, Francia el fuerza.
aE'gundo, Alemania el tercero, Italia el cuar•
. Pues bie~; Francia quiere rambiar de
to, Rusia el quinto, Austria el sexto; pero táctica, y en este punto concreto aspira á'
á poco que Francia complete sus trabajos enmendar la inexplicable omision emitida
· de reorganizacion marina. no sólo habrá en 1853 por ei oficial encargado de ocupar
1 que adjudicar .á Francia el primer puesto
la Nnev11. Caledonia y sus dependencias, no

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incluyendo entre éstas el archipiélago de fas
Nuevas Hébridas. Y como todos estos conflictos de interes co11- Inglaterra podrían abocar
á' un caso de trascendental contradiccion,
Francia hoy, por uno de esos movimientos
imprevistos de las cosas humanas, está á punto de olvidar ó aplazar al ménos, su principal cuenta con Berlín,· y todo parece ahora
más-bien brindarla una ocasion de imponen. te engrandecimiento naval si acertase á parar
el desenvuelto giro de la flota inglesa, tan
indiscutiblemente considerada largo tiempo
como el gran autócrata de los mares.

LA ~LUSTRAOION MILITAR

LA ILUSTRACION MILITAR
masitas de los soldados. Vinieron luégo los
licenciamientos de 1880 y siguientes, y ascendió el total de alcances á lOQ.000 pesos. No había metálico para abonarlos, y se
recurrió al fatal sistema de lib·r amientos á
cuenta de devengos sucesivos. Est.os libramientos se dedujeron del importe de los ex·
.t ractos, y los cuerpos no pudieron ya entónces cubrir el importe de las pagas de jefes y oficiales y las sobras de los soldados. El ·
rancho y ropa nunca pudo pagarse por completo, y se aumentó así en cada mes la deuda
de los ciierpos en cantidades considerable~.
Vino luégo la ley de l9 de Julio de 1882,º
prohibiendo que· se expidiese libramiento al•
guno á pHgar en metálico por cuenta de ejercicios ai;iteriores. La situacion de los cuerpos
empeoró, por tanto, extraordinariameti'te, toda
vez que ya no podían tener ni la esperanfa de
pagar sus deudas con lo que ya tenían perfecto
derecho á percibir. Sucediéronse nueyos licenciamientos, y los cuerpos tuvieron que pagar
en metálico. alcances que no pereibiráu sino
en papel de la Deuda. Su situacion fué ya insostenible, X hubo que optar entre pagar los
crédifos de los militar~s que residen en la P~nínsula, dejando sin comer ni vestirá los que
sirven actualmente en Cuba, ó viceversa. Tal
es el estado de la cuestion, que no puede re. sol verla el capitan general con el presupuesto
militar vigente, sino el Gobierno. .

El texto de las nuevas reformas ultramarinas pone de relieve lo que tantas veces hemos
dicho respecto á los abusos y desconcierto de
aquella administracion. En el decreto de con. donacion de débitos, se dice precisar lo que
se debe á la Hacienda por t1·ibutacion, pues
al cobrarse los tributos no se hacía en los libros el cqrrespondiente a~iento. Y luégo ~e
echa culpa de todo á la guerra; pero si había
tiempo para cobrar, ¿cómo no lo había en el
mismo acto para hacerlo constar?
Análogas consideraciones son aplicables en
cuanto concierne á los billetes del Banco Espafíol; y aunque reconocemos que las causas
más principales de la crisis ·de Cuba son el
desnivel de su presupuesto y la carencia, de
mercados para sus productos (sobre todo el
azúcar), no nos i;ansaremos de exigir una
SS: MM. son objeto en la Coruíía de iguales
gran escrupulosidad en la eleccion de funcio
narios, y un grari. dgor para tpdo acto de im- muestras de a_gasajo que las que vienen obteprobidad ó notoria ineptitud administrativa. niendo en su excursion veraniega por las proFuera de esto, la mejor refotma y la que, vincias. Pero no parece que agradan al Rey las
dado el tono en que sobre este punto se ex- formas teatrales con que le festejan los Ayunpresa Las Novedades, de Nueva-York, parece tamientos, los gobernadores y las personas
más fácil, es la de ·acelerar el proyectado con- · que vi ven y medran al abrigo de ciertos sis venio co~ercial con los Estados-U nidos. -8i temas de adulacion. El Rey quisiera-sorpren por este medio se obtuviese ·una gran rebaja der á sus pueblos en el aspecto ·ordinario de su
en los altos derechos que allí pagan los-azú- vida, sin aparato ninguno de una fie-,ta y una
cares de Cuba, como realmente este artículo alegría que produce la may.or parte de· las veconstituye la base de la riqueza de esta isla, . ces un'triste contraste con el estado real de la
su movimiento, su expendicion, su mayor sa- poblacion, mísera y desgr¡¡.ciada: por la ignolida, produciría inmediatamente un aumento rancia y por la insaciable codicia de infames
apreciable en toa.os los ramos de la pro4uc- caciques.
¡Cuán justas y nobles son las quejas del
cion cubana.•
Rey! Si aquí supiéramos respetar verdaderaLa Gar:eta Unive1·sal ha sqscitado · una mente á ia autoridad, y .sobre todo á la autocnestion importantísima: la del estado de la ridad de un monarc~, deberíamos· empezar por
Caja de Ultramar, que no puede satisfacer las considerar como un grave delito el de mistifi·más sagradas obligaciones de la patria. Las car y desfigurar la verdadera situacion del
causas de este gravísimo hecho son muy bien país , próspera ó ad versa. No es así como se
indicadas por un inteligente colaborador de ayuda á sostener el prestigio de la primera. ins-.
titucion de un pueblo monárquico; . no es así
nuestro colega.
·
como se respeta y agasaja á la persona de un
Hélas aquí en extracto:
·
monarca
que recorre las provincias con él más
Los cuerpos de Cuba apénas tienen fondos
para cubrir sus necesidades del día; las exis- vivo deseo de observar su desenvolvimiento,
tenci'as de haberes, prendas mayores y entre- conocer sus necesidades, &lt;Jir sus qnej as, com tenimientos. son nominaleri, porque el numerá- partir, en fin, sus esperanzas ó sus temores en
rio que constituían se invirtió para atender al cuanto á las varias eveqtualidades de una
pago de deudas al comercio. Y se hizo esto de prosperidad ó una decadencia económica. La
tal forma, que miéntras un comerciante per- mayor prueba de respeto al Rey, como á cualcibía todo ó gran parte de sus créditos, otros quiera otra clase de autoridades, es la de recii1guardan todavía turno para cobrar. Asimis: birlas con sencillez j, seriedad; la de no hacer
roo, miéntras tal batallon no pagó nada, otros de su visita pretexto para interrupcion de tradistrajeron á este objeto más de 40.000 duros; bajos, corrida!l de toros, fuegos artificiales, baise dispuso, por tanto, dé un dinero que de· les, banquetes, versos y otras tantas manifesbió constituirse en depósito para formar las taciones ridícu!as, fastidiosas y__ -~? realidad

-----~-- -- - -- - - - -- - - - - - - --

irreverentes . .El objeto de todas estas fiestas es
ya conocido, y -parece increible que los alcaldes y gobernadores puedan suponer á nuestro
jóven é ilustrado MonarGa capaz Jb_ engaliarse con respecto al móyil principal de es'tosfestejos. Es que· así no queaa apénas tiempo
para enterar al Rey por informes sumarios
(pero que podrían estar bien dispuestos y pre,.
cisados) de todos los principales problemas de
subsistencia, higiene, industria, etc., que en
caqa poblacion espaf'í.ola son de una im~-=-cia extraordinaria. Y, últimamente, ¿no sería
mejor que la llegada del ·Rey se solemnizase
con la inauguraci01,i de alguna gran obra de
utilidad pública (traída -de aguas, tramvia,
carretera, camino vecinal, .alumbrado público)
ó una accio1:1 benéfica bien justificada? Porque
así no se daría el triste caso que cita un periódico con respecto al Ferrol. El .Ferro! que ha
recibido al Rey, era un foco de júbilo y de felicidad trastorna.dora; pero el Ferrol que ha dejado· e11=tey, es decir, el Ferrol de los dias anteriores á la régia visi~, es el Ferrol de un arsenal agonizante, de una crisis obrera gra vísima, de una escasez ; en fin, de recursos y un
sobrante de desdichas que las autoridades creyeron preferible cubrir de percalina y flores á
exponer al ReY. con la exactitud, con la fidelidad que era, por bien interpretado respeto, de
ineludible obligacion.
De n0ti&lt;:ias militares hay lisonjeros anuncios, que desearíamos ver pronto convertidos
en agradables hechos. Se dice que en breve
sabrá el arma de infantería qué uniforme se
a4opta definitivamente, tras tantos estudios y
ensayos. La .guerrera y el sable de 'tira~tes parece que oLtendrán la merec~da preferencia,
porque son evidentísimas sus ventajas bajo
todos aspectos. Dícese tambien que no tarda·
remos mucho en conocer las tan anheladas
reformas sobre mejoramiento de sueldos y
cuanto coucie'ine á procurar al oficial medios
de desempen.ar su mision con decoro y sin los
sac1ificios materiales que en la actui:tlidad le
desalientan y_abrumari. Tambien los sargentos
obtendrán grandes mejoras en su reenganche
por un beneficio que se _les adjudicará, en relacion con lós distintos grados de las demás
clases -de tropa.
En fin, ya está á la firms.. el decreto sobre
organizacion del cuerpo de Estado Mayor, y se
habla de la supresion del presidio de ,Ceuta,
de existeni:ia absurda en una ciudad llamada
á E&gt;jercer tan grao influencia en nuestra política con respecto á Marruecos.

EL .GAS.TILLO DE SOTOMAYOR
Esta fortaleza de la Edad ]l[edia, conocida tambien con el nombre de Castillo de .i1los, se halla situada en la provincia de Pontevedra, diócesis de
Tuy y partido j ud.icial de Redondela, · y está ~nclavada en el territorio de la orilla de Mos, á la mir·
gen derecha del rio Louro.
Al paso de los franceses por la villa, en la guerra
de la lndependéncia, se atribuye la destruccion de
algunos edificios notables que existían en l\Ios, sin
considerar otros considerables daflos causados en los
intereses agrícolas de su término; pero hoy se han
. reparado con exceso las pérdidas, y la poblacion
disfruta los beneficios sin cuento que les reporta sli
productivo suelo y su posicion topográfica.

Este castillo es, sin disputa, uno de los mejores
· elevado para residencia sel'\orial en toda Galicia, y
es un modelo acabado de aquel género singular.de·
arquitectura, peculiar de la· Edad Media, en que
tanto abundaron dichas construcciones. Propiedad
de l:i. poderosa familia de Sotomayor, qJie remonta
su_orí!!'en al afio 714, sufrió todas las vicisitudf's
que registra nuestra Historia-durante el per:iodo de
la Reconquisfa, miéntra¡l que Galicia se vió expuesta á las im·asiones de los árabes ó á las d'iscordias
ch;iles . de Leon primero, y de Castilla más tarde ..
Habiendo venido ·el castillo, por sucesion, á reconocer por su due1~0 al actual marqués de la Vega
_ _ _ _,..,....l~~ll:llrmijo, tan conocido como uno de nuestros más
eminentes políticos, ha sido conYenientemente restaurado, imitando en Jo posible la construccion primitiva, sin escasear su propietario sacrificios d¡
ningun género, que los amantes de las tradiciones
históricas están obligados á agradecerle.
En. dos ocasiones ha sido visitada por SS. MM.
esta soberbia residencia seflorial, proporcionando
ocasion á su dueflo para demostrar qtle si ciertas
costumbres de la edad pasada se han borrado al
influjo de la civilización, son siempre compatiblell
con el non}bre del progreso, la ca!:,allerosidad y las·
virtudes que enalt~cieron á otras razas.

PATRON DE LANCHA PESCADORA

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;,;o es seguramente el arte clásico espaflol el que
abunda más en ,pinturas y dibujos cuyos asuntos
se relacionen con la vida maritima, fecunda quizás
como ninguna: otra en dramáticos y conmovedo-:-es
episodios.
·
Ya sea porque nuestros más renombrados pintores nacieran ó se educaran lt'&gt;jos de las costas; ya,
lo que nos parece más verosímil, porque, atempe'rándose ~ las ideas de su época, los asuntos religiosos atrajeron con preferencia la atencion ele las flamantes. y famosas escuelas sevillana y ulenciana,
es lo cierto que desde Pantoja al Espal'\oleto, de Muríllo á Claudio Coello, y de Zurharán h¡¡.sta el naturali~ta y enérgico Goya, apénas se encuentra en la
abundante y rica coleccion de sus maravillosas
obras ninguna que se inspire en esci terrible ·elemento líquid9 que ocupa las dos terceras partes de
nuestro gl'Obo.
·
Sólo despues del renacimiento artistico del siglo
actual es cuando en Espal'\a adquiere seflalada preferenci~ la pintura . de paisaje y de género, que
presta sus in!&gt;.J)iraciones á los pintores de marinas;
. pudiendo asegurarse que, en eltperiodo que recorremos hoy, este nuevo aspecto del arte pictórico ha
llegado á su mayor apbgeo.
El Sr. Guisasola, autor qel precioso dibujo que damos hoy en la pág. 499, se distingue 1;ota blemente
en ésta que pudiéramos llamar su especialidad-. La
figura única del cuadro está perfectamente pensada: su fisonomía, su actitud, el traje-, revelan á un
viejo pescador de las costas septentrionales, en una
de esas horas en que los de su oficio esperan la llegada de viajeros con la calma que les es propia, y
en medio de esa majestuosa é imponente soledad á
que se hallan acpstumbrados. ·
Nuestros lectores, los que se hallen algo famiUarizados con estas escenas y con sus protagonistas,
comprenderán mejor poi' el grabado que por la ex-.
plicacion, la verdad de estas-a'firmaciones.

EL DIQ.UE DE LA CAMPANA, EN EL FERROL
rostros; el bullicio de las playas; el aspecto de los
e~tablecimientos balnearios; hs aficionPS del sport(Dos grabados.)
man y del velocipedista; las contrariedades de los
Cuando .escribimos estas -lineas, SS. l\lM. vbitan
viajes, y las diferentes fases que presenta el suelo,
la ciudad del Ferro! y su arsenal, uno de los tres
desde \)I amarillo dorado que ha entregado el fruto
que posee nuestra marina militar, pero que por su
que ha de ser el alimento del hombr&lt;&gt;, hasta el yerimportante posicion topográfica merece indudablede oscuro de frondosos árboles que despiden abun-.
mente figurar primero que los otros dos.
dante oxigeno para la renovacion $le la sangre; todo,
El viaje-régio nos da ocasion para ofrecerá nuei1en fin, c_uanto contribuye á dPpurar la mat~ria y
. tros lectores, en dos hermoRos grabados, la vista de
rohustecerla para sufrir los rip:ores del invierno.
lo más notl!-ble que en su recinto encierra dicho arEste cuadro, al parecer tan halagiieflo, no se halla
senal maritimo: el soberbio dique· llamado de la
exento de las naturales contrariedades de la vida.
Campana, una de las más grandes obras que se han
Los rayos abrasadores del sol, tan necesarios para realizado en nuestro país en todo lo •que va ·de
madurar los productos de la tierra, srn, en cambio,
siglo.
un cruel azote del hombre, obligado á sufrir á la
Este inmenso abismo de piedra nf~cta.la forma
intemperie sus efectos. y hasta el mortal :más favoelíptica, siguiendo las proporcion~s del casco rle 1111
recido por la diosa F~rtuna se halla rodead.o del cor·
buque. Tlno de los extremos comunica. cnn el mar
tejo de anímale• de toda espPcie, mortificacion de por medio de una compuerta. en firma de banco,
la humanidad, que de tán prodigiosa manera se
de aquí su nombre de banco-puerta, y es por donde
multiplica~ en esta época del ai'!o.
se llena el dique de ag.ua y entra. el buque que se
trata: de componer. Una vez dentro. se cierra her9
méticamente la comuQicacion con el JT111.r. y por mee
LA ESCUADRA FRANCESA EN FU-TCHU
dio de bombas de gran poder sP procede á la opera· Las relaciones diplomáticas f'ntre nuestros ~eci- cion de desocupar de agua f'l ~ique, hasta dejar el
no~ de allende el Pirineo y el Celf'ste Imperio, ad~ barco en seco, descansando la quilla sobre l!)sasienquieren de dia en día un aspecto ménos tranquili- tos de pif'dra y sostenido por grandes vigas que apozadoI'. Chil}a, confiada, sin duda, en la aparente yan ·en los costados del b11que y descansan en las
proteccion de Inglaterra, y no recordando las lec- gradas del dique. Como se ve, la teoría no puede
ciones que la historia de todos los tiempos, y espe- ser más sencilla. No lo fué tanto la ejecucio11, pues
cialmente la contemporánea, nos suministra res- el distil'lguido ingeniero de la Armada D. Andrl&gt;s
pecto á la garantía que deben in~pirar_ los consejos AYelinoComerma, encargado de ella, tuvo que plande la Gran Bretai\a; el imperio chino, rPpe'.imos, ha tear más de un problema y resolver más de una
extremado la resistencia . á las reclamaciones de ecuacion, ántes de.,er su pensamiento reali7.ado.
Francia, y esta nacion necesita, para. sostener deProyectóse el dique en 1869 y empezaron las
corosamente el hnnor 'de sus arma~. ejecutar un obras enl8i3, por administracion, con.tinuándose
acto de fuerza, que contribuirá á facilita;le la ma.: por contrata desde 1874, pero siempre bajo la direcnera de saciar sus ambiciosas miras.
ci,,n del mismo ingeniero..Mide 14;, mPtros de esNuestros lectores ~onocen las•diversas fases que lora, 2-1 de manga y 12 de puntal. La altura de agna ·
ha présentado este grave problema internacional sobre la piedra es de nueve metros cinco centídesde la ocupacion del Tonkin; la série intermina- metros.
ble de conferencias habidas para llegará un acuerl"na de las más curi'osas partes del dique es el
do respecto á la indemnizacion de guerra exig,ida
barco de puertas autpmático, que ofrece lá partipor Francia, y los metlios puPstos en juego á fin de
cularidad de ser el primér barco de hierro construiprolongar indefinidamente tan anómalo estado. En
do en Espai\a. Cuatro ranuras hechas en la esclula actualidad,'ante la resistencia del G¿bierno chino,
sa permiten colc,car el barco~puerta \)n cuatro di1\1. Ferry se ha vi~to oblig:i.d.o á ordenar al almiran- ferentes posiciones, distantes unas de otras alguteCourbet emprenda el bombardeo de Fu-Tchu. pro- nos metros.
cediendo á la ocupacion de este arsenal y á la del
Se verifica el achique por medio det dos turbinas
puerto de Ke:ung. Esta agresion Re considera por que funcionan en los pozos de la casa de bombas,
China como un casus !Jelli, habiéndose retirádo ya inmediata al dique, y las cuales bombas condude Paris el embajador de aquel vasto imperio.
~en el agua por unas galerías que rodean toda la
Rotas ya las hostilidades, Fráncia refuerza ·1a po- obra por debajo de las gradas, y que constituyen lo
derosa escuadra destinada á aquellos mares, que más importante de la construccion. Las bombas
representa nuestro grabado de la pág. 503; y entf-e fueron construidaq por la casa Renic, de Londres.
las tropas que componen el ejército e:...-pedicionario La máquina motora, de dos cilindros horizontales,
y de ocupacíon, se hallará pronto en aquellas aguas tiene fuerza de 12 caballos Y. extrae 3.000 metroi1
el contingente enviado desde Argelia.
cúbicos pqr hora. Teniendo el dique una capacidad
La escuadra, diseminada ántes entre los -puertos de 12.000 metros cúbicos, deben emplear!le en su
de Fu-Tchu, Kelung y Woosun, se cdmponen de _los achique total cuatro horas próximamente.
acorazados Bayard, Atlant1, La Galissonniére y
Se han inYertido en la construccion 47.7116 piés
Triompliante; de los cruceros. Estaiseg, Fillars, de sille~ía, y el coste total asciende á 25 millones
Chaufeau Renard, Ni.elly y La Perous•: de los cano- de reales; datos que demuestran la inmensa imporneros Aspic, Lectin, Lyn[J) y Vipcre, y de los avisos·
tancia de· esta soberbia obra.
Iba, Chesi, Volta., Pai·seoal. Rigaiilt de. G•1io11ill11 y
Cliamplain.
•

~I bombardeo de.Ft!-Tchu, segun los últimos telegramas, ha causado grandes destrozos ~n la. poblacion, destruido por completo el arsenal y echado á
pique siete cafloneras chinas. Despues cie este pri- .
mer paso, las operaciones marítimas y terre11tres
IMPRESIONES ESTIVALES
adquirirán gran impulso seguramente, á fin de doLa alegoría que representa nuestro grabado de la minar 1os ;mntoll principales y 1tie mayor resiste1:página 502 constituye una de las composiciones más cia pudieran oponer despue, á las fuerzas francompletas de los diferentes gérmenes d'e vida que ¡esas.
.
se desarrollan en esa época privilegiada del ailo, en
Fácil sería _profetizar el resultado desastroso que
que todas las clases de la sociedad disfrutan, segun para el imperio chino han de reportar las complicasu esfera de accion, de los goces principales de la ciones originadas por su torpe política y la11 contínaturaleza. .
nuas disensiones entre sus gobernantes. Francia,
Todos los placere11, molestias y sinsabor'!s se ha- al emprender nuevos gastoR y sacrificios, aumenllan adnúrablemente retratados en las varias virie- tará sus exigencias, conservará loé puntos conquistas del grabado: los atractivos que o_trecen los pa-. tados de mayor importancia para el desarrollo de
seos; la animacion de las gentes; los deliciosos ins.: su vasto comercio, y lo;;rará formar el imperio cotantes pasados en esas veladas,-donde la voluptuo- loniaf que tanto ambiciona .
sidad nos descubr? los mil hechizos de encantadores

ACUARTELAMIEllTO PERIANENTE i&gt;E LAS TRQPAS
Sis~ma de pabellones aMados.
Hasta hace poco tiempo se ha mirado Pn Espana
con ciPrta indif-erencia cuanto se relariona 'con la
higiene aplicada á la constrnccien de edificios de
todas clases. Bien fuese por la falta dP-r.studios básicos, bien p·orque la economía, en nuestro pais, es
un factor importante, es lo cierto que npéna&lt;; se ·
han introducido modificaciones en PI sistema d~
construccion, que hoy, con ligeraA excepciones.
obedece á ideas ya antiguas, que la ciencia y el
progreso forzosamente han debido co.ndenar.
Si en todas las nacione!I la; estadísticas dt&gt; mor.'·
talidad y la!I il)vestigacioneR medicas 1111.n dado
todo el valor que merece á la cuestion de higien&lt;',
más importante que otra alguna, es tambien.cierto
que la--mayoría de los Estados tenjan que re11olver
un árduo problema, relatiYo á la necesidad de pro0

..

�•

..
·502

LA ILUSTRACION MILITAR

-------~--------

~A ILUSTRACION. MILITAR

503

---;--,

-----·---·-- -urERRA FRA.~CO-CHl~A.-L...

bJPRESIOl\ES ESTIVALES

(Dibujo y grabado de Severo Just).

EscuADRA •·RA:-.cEsA A'.liTE EL PtERro DE

FLT-Cnt

�~A. ILUSTR.\CIQN MILITAR

604

LA ILÚSTRAC!ON MILITAR

Y, por último; las ec01tómicas e~i?en el. satisorcionnr acuartelamiento permanent_e. al inmenso facer fas eondfciones higiénicas y m1htar&lt;!S, con el •
~úmero de hombres llamados al serv1c10 de _las ~r- menor desembolso posible para el. Estado.
mas, por consecuencia de )a moderna orgamzac10n _
Lo primero que ha de estudiarse, al trat:¡.r de
de los ejércitos.
. .
crear un cuartel, .es el punto en que debe se: emEl problema debía abarcar, pues , dos punto~ plazado; y desde luégo se pue~e afi:mar que ~o_lo en
principáles: la higiene y la economía; y aunque aro . múy contadas ocasiones podran de~~r de con~1harse
bos punto§_Jio era nada fácil' c.oncilia¡los,. e~fuerz~; las condiciones higiénicas y las m1htares. Si a~ué-.
de inteligencia y concesiones de Ja trad1mon_,aP_• llas imponen una serie de circunstancias relativas
una parte, y dei progreso por otra, han vem o a á la situacion,.altitud, orientacion, suelo ~ subsuedar la solucion. tan· deseada. .
n lo; las militares, á su vez, imponen, en pr1me1: térConocidas son las fases por que
pasado e
mino, la situacion, que on la mayoría.~e los casos
Francia Inglaterra y Alemania lacuest10nd~l acuar- debe ser dominante, y por consecuencia favorable
telami~~to permanente de las tropas 'Y las conclud J ntas que al precepto higiénico.
.
.
l!Íones á que han llegado las ilustra as u
.
La salud, independencia y c_om~d1dad p~ra el
se han ocµpado del asunto; En Inglaterra qu~do soldado se consiguen con la aphcac10n del sistema
demostrado hasta la evidencia lo altamente perJ~~. de pabe,llones, rducho mejor qúe con el sistema reQ!
dicial del antiguo tipo monumental, y se proc~d10 tangular ó cuadrado; y tal verdad, expresada ya ~n
á variar por completo el sistema de a~ua_rtelam1e_n-. este escrito, no creemos sea necesario po~erla mas
to, obedeciendo al gran principio hig1ém~o del ~1s- de relieve. Aun los más refractarios al s'.st~ma de
]amiento y ámplia aereacion. 'En Francia, el tipo pabellones conceden sin discusion la pr¡or1dad; -y
de cuartel de 1874. fué desechado por el C?~greso e'S importante quede esto sentado, porque la parte
Internacional de Higie_ne de 1878, cuya. dec1s1~n se hio-iénica es el punto capital de todo acud:rtelavió posteriormente aprobada por la Academia de la~iento. No obstartte, y á fin de que no p~eda taMedicina, el Congreso y el Senado; y finalme~te chársenos de apasionados, conviene cons1g~ar (ª .
Alemania, á pesar de que sus cuarte!e~ re¡ntn idea-emitida por algunos, de que poco puede mflmr·
condiciónes higiénicas muy superiores a . s e ~- la higiene en los· dos ó tres aí'los que en nuestro
glaterra y Francia, aceptó tambien _el s1~tema e pais sirve en activo el soldado. Tal idea no~ p~rece,
aislamiento-en pabellones, que, sin d1scus1on alg~- más que razonable, ingeniosa; pues p_rescmd1endo
na esÚ considerado-uniyersalmente co~o el m~s de que muchos soldados sirven más de tres años _Y
hi;iénico para el alojamiento de cualqmér colech- de que en seis meses, y áun en tres, pueden adqu1Yidad humana.
série d!l rirse enfermeda¡ies graves, ó el gér111en que lent~Innecesario consideramos el detallar la
me~te destruye la constitucion más robusta, nadie
razones fundamentales, irrebatibl~s, que han ser- puede afirmar que la organizacion actual dr nues'd de base para. la adopcion del sistema, en ~uan- tro ejército haya de mantenerse indefi_nidam~nte.
;~ sºe refiere á i-a parte higiénica. El ~ayor volumen
La limpieza corporal del soldado, la g1m~ást~ca _Y
tle aire con el cubo menor d\) ?lateriales ~e cons- .el Jecho, así como el sitio y manera de d1st.r1~uir
truccion susceptibles de infectarse; el habita~ mf- los alimentos, influyen en la higiene, sea cualquiera
nor número de. hombres bajo el mismo tech?, a el sistema de acul/,1:telamiento; y aunque no de a~aereacion ámplia,.Iongitudinal y trasversal,_ la ~· soluta pertine,,cia, nos parece eonveniente demr
·on conveniente, que evita la percepc1on e algo sobre el particular.
• .
parac1
. d d'
J que se pro. mas y en circunstancias a as, e
Reconocida la utilidad de someter a frec~entes
mt:e la infeccion; la disposicion de las letrinas, la_ _ abluciones al-soldado, se han hecho en ~ranma nu~!yorcomodidad é independencia del solda~~• ;.ic,, merosas experiencias. con favqrable éxito. De ellas
son realidades cuyo conjunto produce esta is icas resulta que, en el invierno, el gasto por hombre es
de mortalidad muy benefici:~sas, segun d~mue~tra de 10 á 12 litros de. agna á la temperatura d_e 18
la inflexible lógica de los numeros.
t d
á 20 grados centígrados,. siend_o ínfima ¡~ cant_1dad
Pero no es esta sola la ventaja que ha :epor a o- de 'abon empleada. Pueden lavar¡e al mismo tiemel sistema de pabellones aislados. La h~giene, al po ~eis hombres, invirtiendo tan sólo en_la operaido tal vez casualmente, a resolver
crear¡o, ha Ven ,
.
ros cion de cinco á seis minutos.
tambien el problema económico. Los gruesos m~
. Las abluciones propuestas por el doctor Haro,
de sillería y de otros materiales, las pes~d~s bo~e- médico mayor del ejército "francés, consiste? en
da· las complicadas armaduras, las artishcas e- proyectar sobre el soldado ~gu~ tibia por medio de
co;;ciones: en una palabra, el cuar_teldmonumen- una potente bomba de jardm.Blen.s_e use un~ duch_~
.
H. t r·a ha b1én ose reemt
tal pertenece ya a 1a 1s O 1 ,
.1
cualquiera _ó la bomba, es necesario ~ons rmr rec1· .:1 se emplazan gerreralmente
Or e legantes y sencillos pabellones ais aplazado pi ,,·uales el hierro y el ladrillo fprman los . pientes aprop1a~os, que.
.
dos, en os"
,
I d b'd
en los accesorios.
·
.. ·
elementos principales, calclilados
a e i
Por último,.el doctor Vallin recomi~nda se utilice
resistencia y para satisfacer las cond1c1ones que a el calor pr8c~dente del estiércol, tan abund~~te en .
higiene impone.
.
d 1
Jos cuarteles de caballería. Empleando vas1J3:s de
•Tal es el espíritu que hoy domina ~n t?d!as ;s cristal, ha conseguido elE)v_a r hasta la temperatura
. es de Europa y ·en los Estados-Um os. e de 33 grados centígrados 2.000 litros de agua por
8
~:~~ca· y si bien es cierto que ha siélo Jab~:~ ~ día,.cantidad qtie permite el lavado frecuente de
el llega/ á unificar el pensamiento,. ~or I_o J ic1
todos los hombres de un regimiento.
que es siempre romper con la trad1c1ot o la co~En la actualidad, en .ca~i todos los cuarteleii de
tumbre, no éabe duda que, al llevar e. condvenc1- Francia se emplean las ablucione_s, valiéndose de
miento al ánimo y. al conseguir la sanc10~ e una la ducha intermitente y el jabon.
.
rudente experiencia, se entra de lleno en a n~eya
Sin detenernos en la gimnástica, por ser muy coporriente de ideas iniciadas por el pro_greso.
nocido el favorable influjo que ejerce en el desarroc Expuestas las anteriores considefll:c1ones, van:i~s )lo del soldado, diremos algunas palabras sobre l~s
1 t
t ·mportanti
n ue sea ligeramente, de las con l-·
á ocupa:nos, aud bq
t' facer un buen acuartela- modernas camas para a ropa~ asun o i • . . •
a que e e sa 1s
simo que no sólo afecta á la comodidad é h1g1ene
m~ne; demostrando que el sistema de pabellon_es . ·o.e1 soldado sino que también se relaciona con la
::f;d:~, mejor que otro alguno, en nuestro sent1_r,. parteeeoHo'iziíca, puesto que permite_dis~inu~r-~olail \lena cumpdli_d~mneensf:~ resumen en kigiéflicas, tablemente la anchura de J-os dorm1tor10~, s1 bien
Aquellas con 1c'.o
·
trae consigo la necesidad de emplear asp1radore~miliúires y económicas.
ral la salud, ventiladores, para suplir la disminucion del voluLas ligié1&amp;ica1 comprenden, en gene ·¡' 1. . a Jl\en de aire cuando los vanos se encuentran cerd'd d del soldado a imp1ez
indl!pendencia y como I a
.
aÚmentacion
rados:
oral la gimnástica,- el lecho Y la
.'
El cróquis que á continuacion aparece, represencorp ue 'esta. última realmente solo podamos c~- ta. la cama Bertill01&amp; en las posiciones horizontal y
:u~~ de una manera indirecta.
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--ertical di1$pensándonos explicacion el detalle ¡le!
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den Jas neees1da es e o- •
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acilidad de las - dibujo. •
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. dos los serfieios regla~e.ntar~os, la f
En cuanto al Ritio Y. manera de d1str1bmr el ali
comunicaciones Y. la v1gilanc1a

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•

1&gt;.ª:ª

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0

men"to al soldado, se han introducido tambien variaciones, fundadas siempre ep preceptos higiénicós. La costumbre generalmente seguida de hacer
la distribucion de los ranchos en el patio, trae co~sigo la necesidad de que el soldado recorra un trayecto considerable, en el cual, al subir la escalera,
y áun en el mismo dormitorio, suele ver~er una
parte de si! alimento, añadiéndose esta causa ~e
infeccion á las múltiples que consigo lleva el antiguo tipo de c1,1artel.
Actualmente, en los modernos edificios, el soldado come el rancho en un comedor á donde se llevan
las ollas, siendo preferible situar los citados comedores en el edificio de accesorio~, al objet\) de cv:1seguir la mayor proximidad á las cocinas.
Entrando en la apreciacion relativa á las condiciones militares, conviet:ie poner de manifiesto, en
primer t~rmino, los defectos que los partid~rios
del- antiguo sistema achacan a,I acuartelamiento
moderno, porque así nos será más fácil rebatir sus
argumentos, que, en nuestro sentir, no tienen base
sólida, ni s~ apoyan en los r~sultados de la experíencia.
Las objecio\:1es principales versan sobre que las
c·alles limitan poca superficie de terreno; que la
vigila'neia no puede ejereerse sobre la tropa como
debiera lo cual facilita la indisciplina ó sublevacion· qde la 'falta de galerías no proporciona el su~
ficie~te desahogo al soldado, y finalmente, ·que sólo
.puede admitirse el -sistema de pabellones para el
acuartelamiento provisional ó en los campament~s.
Respecto á superficies, no necesitámos ~iscutir;
basta pasar la vista por los planos de conJunto de
los diversos cuarteles proyectados en diferentes
países, para convencerse del error. Pr~cisamente
sucede todo Jo contrario de lo que se critica_. La con•dicion fundamental del sistema exige extension~s
de terreno más considerables que para los antiguos tipos, resultando .para cada hombre una superficie mucho mayor. Las calles entre pabellones
no pueden ser tampoco estrechas, pues su anchura
deb~ ser algo superior á vez y media la altura de
los edificios, evitando así las sombras proyectadas.
Además de estas calles, siempre se dejan grandes
espacios libres de edificacion, que igualan ó su~erair en e_xtension superficial al gran patio del sis. -tema rectarnmlar..
~
· en
La supresion
de las galerias no trae consigo,
nuestro concepto, inconveniente alguno, reportan·
do por el contrario, una muy considerable econo' y decimos que no trae mconvemen
.
. te, porque+
mía;
.
á la verdad al soldado le queda muy poco helll~
' de solaz, ocupado constapt emente'
para disfrutar
como en la.iretualidad se encuentra. Por ºtri!: par•
te, ya se ha previsto la objeci?n volando sufic~ei;:¡
mente la cubierta de los pabellones. En e

505

tiempo son muy pocos los sol&lt;lados que salen á la
El desarrollo de construcciones de· todas clases · El juéves 30 de Mayo de 1252, en su noche, murió
galería, y en la buena estaci ,n, compensan creci- es tambien a_Jgo mll.yor, aunque no tanto como al- el Santo Rey D. Fernando; sucedió en el trono su
damente aquélla, las espaciosa~ calles entre pabe- gunos suponen; pero en cambio, ese aumento de hijo D. Alfonso-, el décimo de este nombre, conocido
llones, en las cuales no hay dificultad alguna: en gasto queda compensado con crec~s, teniendo pre- con el dictado de Sabio por su aficion á las buenas
plantar árboles de segunda magnitud, que siempre sente que pueden evitarse los grandes desmontes letras, matemáticas y astrología; r.atifi.c6 las paces
prod11cen algun encanto.
que la inmensa mayoría de las construcciones se que su padre tenía hechas con Mahomet Aben-AlY Il~gamos á la cuestion pavorosa, á la fálta de · desarrollan en el interior del solar, permitiendo
hamar, á fin de encontrarse desembarazado para
vigilancia sobre ·1a tropa, por rio ser posible, rn al- emplear solamente una hilada de sillel'ia en los zó- hacer la guerra 'al rey . D. Alfonso III de Portugal,
gunas solucione,,•, abarcar de una ojeada lo que calos de los edificios; con la supresion de las gale- por el derecho que alegaba á los Algarbes; la 11anti·pasa en todo el cual'tel.
rías, cuyo coste es muy considerable; con la facili- dad de Inocencio IV intervino en esta sangrienta
Verdaderamente nos causa pena entrar en esta dad de ejecucion, que disminuye el precio de lama- guerra, exhortando á los dos reyes á hacer las padiscusion, p?rque· al tratar del asunto vienen á la no de obra; con la supresion de toda obra de deco- ces, como en 1253 se verificaron, casándose el rey
•---IIC'!'.WW1.10ria tristísimos recuerdos de acontecimientos
racion costosa, que aumenta el gasto rápidamente; de Portugal con doí'la Beatrfa, hija natural del de
ocurridos en nuestro ·país. Pero precisamente es con la posibilldad de comenzar al mismo tiempo to- Castilla; terminada la guerra, el maestre de San
necesario invocarlos, para demostrar cuán poco re- dos l!)s pabellones, empleando mucho menor tiem- Julian del Pereiro trasladó su convento y casa á 'la
• sultado produce exagerar el sistema de vigilanciai¡ po en realiza1' la· totalidad de ·la construccion; y en villa de Alcántara, donde estableció la cabeza de su
preventivo sobre las· tropas y deducir, por conse- fin, con· la facultad de dar á' ésta la amplitud com- Orden, que de aqui en adelante tomó el nombre
cuencia, Jo poco contundente de aquella afirmacion. 'patible con los fondos disponibles.
de Alcántara, abandpnando el de San Julian del
Las conspiraciones no se fraguan en los cuarteles;
En cuanto á la reduccion del espesor en los mu- Pereiro, con el qúe había guerreado durante noson un cáncer que corroe ánuestro país, y cuya ex- ros de fachada, es necesario hacer constar que está venta y siete anos, obteniendo grandes triunfos y
tirpacion ha de costar algun tiempo. Aparte de la perfe8tamente justificada; tanto, que creemos se mercedes que sus crónicas selialan en las guerras
vigilancia para el régimeh interior de los estableci- a~ptará por los partidarios del antiguo sistema; si · de reconquista.
mientos militares, creemos firmemente que, sea bien, en honol' de la verdad, no conozco ningun ediEl rey D. Alfonso hizo nuevas concesiones á la ya
cualquiera el sistema de acuartelamiento, y sean ficio ni proyecto en que los murps, en planta baja, Orden de Alcántara, y confirmó cuantas la tenían
cualesquiera tambien las precauciones que se to- tengan el espesor de setenta centímetros y de ci11- hechas sus antecesores, el maestre hizo segunda
men, no influirán en el resultado definitivo.
cuenta '!/ 1eis en la principal. De todas maneras, carta de términos con la de Santiago, y volvió al
Por otra parte, conviene tambien no confundir ·el quede sentado que el pensamiento de reducir los pleito referido de los templarios.
cuartel con la prision; pues en tal caso, la vida mi- espesores corresponde única y exclusivamente al
Habiendo vacado el maestrazgo de la Orden de
litar seria un martirio. ¿Qué temor pueden inspirar resultado de las investigaciones en las cuales se Calatrava, por muerte de D. Fernando Ordonez, el
los muros de cerramiento entre pabellones? ¿Se funda el ,Jistema de pabellones aislados.
rey_ D. Alfonso influyó para que eligieran por maes· teme, por ventura, un asalto? ¿Puede ser objecion
Los espesores que actualmente se emplean en tre al que Jo era de Alcántara D. Pedro Yaí'lez, como
· seria el que algun soldado, exponiéndose á recibir Espai'la nos parecen excesivos; tanto más, cuanto así se verificó en 125{, despues de haber gobernado
un disparo del centinela, escale el citado muro? El que, en definitiva, sólo sirven para aumentar el la Orden de San Julian del Pereiro durante veinte
mismo temor debiera existir entonces de que se gasto en una 'proporeion muy considerable.
aí'los, concluyendo este nombre con su mando y teforzasen las puertas ó cancelas de los accesorios, ó
El espesor de los muros de fachada debe calcu- niendo la dicha de darla el nuevo de Alcántara y de ·
que se escalasen éstos,. por no ser considerable la larse, en cada localidad, S~gun las condiciones del gobernar trece anos con igual acierto y medios la
altura.
clima, y teniendo en·cuenta un limite inferior im- · Orden de Calatrava.
·
Se nos dirá, tal vez, que para el oficial y la tropa puesto por 1-a resistencia de.las construcciones. ParEn tiempos de este maestre figura por primera
de guardia el s~rvicio es más molesto; pero á esto tiendo de esta base y de que para la salud de co- vez el título de alférez de la.Orden. Aun cqando es
contestamos, que á la comodidad individual de unos lectividades humanas es conveniente cierta corres- de suponer lo hubiera mucho ántes, es Jo cierto
pocos nunca se ha supeditado el mejorar las condi- pondencia ó comunícacion entre los locales y,Ia at- que el primero que se· apellida así es frey Diego
ciones en que ha de vivir la colectividad.
mósfera exterior; el conocimiento de las unidades de Perez de Rivadeneyra, comenp.ador de Herrera; y
Para terminar esta parte, nos haremos cargo de calor que á través de los muros pierdenó.ganan las cuando luégo se formó la encomienda de Cástilla idea relativa á que sólo puede admitirse el siste- habitaciones, segun la diferencia entre las temp·e- novo, · fué anejo á ella el cargo . de alférez de la
ma de ·pabellones para campamentos y para el raturas de lás atmósferas confinada y exterior, com- Orden.
acuartelamiento provisional. Nosotros, por el con- pleta cuanto es necesario saber para determinar
Hecha la eleccion de D. P.edro Yanez para maestre
trario, aceptando por conv:encimiento la opinion de con acierto.
de Calatrava, se dió cuenta al abad de Morimundo,
las comisiones oficiales nombradas para estudiar
Resumiendo cuanto llevamos expuesto, creemos de la Orden del Cister, pare. su aprobaeion, por deel asunto en diversos países y cuyas cl.ecisiones se poder afirmar que el sistema de acuartelamiento á pender de éste las dos Ordenes de Calatrava y Alhan llevado á la práctic~, creemos que no solamen- pabellones a,islados, ofr.ece condiciones higiénicas cántara; esto ocasionó demora en el nombramiento
te debe reemplazarse el antiguo ~stema de acu¡¡.r- inuy superiores al sistema rectangular ó cuadrado de maestre, que no se hizo hasta Diciembre de 1254,
telamiento permanente pór el de pabellones aisla- en un solo edificio; que las condiciones militares se recáyendo la eleccion en D. Frey García Fernandez,
dos, sino que es preciso introducir modificaciones llenan tambien cumplidamente, y por último, que clavero que era de la Orden, el cual, como de cosimportantes ei;i los cuarteles existentes.
las económicas, en general, y_partic~larmente pro- tumbre, prestó pleito-homenaje ·al 'Rey, y reciAl ocuparnos de la comparacion entre las condi- ' yectando los pabellones con dos pisos, resultan bas- bió el pendon de sus manos, regresando á su conciones económicas de ambos acuartelamientos, de- tante favorecidas.
vento de Alcáptara á ocuparse de los asuntos probémos consignar que los partidarios del antiguo
Al concluir, indicaremos Únicamente que en Es- pios de su cargo, despues de lo cual volvió á ver al
sistema han recurrido á introducir en él muchas paí'la no se ha hecho aún aplicacion del nuevo sisRey en Palencia, para que confirmase á la Orden
variaciones, i :1spiradas en,Ios principio~ fundamen tema de acuartelamiento, ni se hán intronuciCÍo
cuantos privilegios y mercedes la habían sido otortales de la higiene que han servido de· base para· en nuestros edificios militares la série de adelangados, lo cual hizo el Rey en 28 de Mayo de 1255.
adoptar el sistema moderno. De tal manera llega á tos que c3:si en todos los países de Europa hace
Cuidadoso D: Alfonso de continuar la conquista de
extraviarse un tanto la opinion, si al propio tiempo bastante tiempo se conocen y están en uso.
Andalucía, fué contra Jerez, pero los moros se Je
se afirma que el cuartel de pabellones aislados es
Este atraso relativo, que blen conocemos nace de ofrecieron por vasallos, temerosos de que talase
más caro que el antiguo tipo. No creerían esto últi- · la falta de recursos, -debe, sin embargo, alentarnos.
sus vii'las, olivares y huertos: lo propio hicieron los
mo, ciertamente, los que, obligados á proporcionar Posible es que la experiencia no corone los esfuer. de Arcos y Lebríja, ado'nde había ido D. Enrique,
alojamiento permanente á crecidísimo número de zos que· pueden hacerse para progresar, y sobre hermano del Rey.
hombres, buscaban precisamente la· solucion que todo para conseguir el mejorar las condiciones en
En 1256 fué el maestre de Alcántara á Murcia con
ha prevalecido, imponiéndola a priori una conside- que hoy vive el soldado¡ pero aparte de que tal
el ejército del rey, para apaciguar el levantamienrable economía, que efectivamente han conseguido. cosa es poco presumible,· siempre será loable cuanto de Orihuela. El 2 de Mayo del aí'lo siguiente tomó
Y no se diga que se trataba del acuartelamiento
to tienda á mejorar los servicios y á conciliar el .ade- el hábito de manos del maf'lstre, D. Fernando San· provisional', porqua tal cosa· está destituida por l!into con una prudente economía.
chez, hijo del infante D. Sancho Fernandez, hermacompleto de fundamento.
no del rey D. Alfonso IX de Leon, é hizo la profeEDUARDO
DE
LAB.UO,
.La extension superficial del solar, ya dijimos tesion
renunciando el aí'lo de noviciado y donando
CORO~KL COMANDANi'B QB IHCKNIIIROS
nia que ser mayor para la aplicacion del nuevo sisMadrid, l!:nero, 188!.
sos bienes á la Orden. En estos documentos se la
tema; pero teniendo en cuenta que los em:plazallama aúa de «el Perero e de Alcántara,» y sólo con
•mientos deben elegirse á la inmediacíon de las po_este úJtimo nombre el mismo ano, al imponer el •
ESTUDIOS HISTÓRICOS
blaciones, donde el terreno se encuentra siempre á
peoho de la martiniega en la vílla.de Alcántara. Este
ORDEN IILITAR DE ALClNTARA
módico precio, y muchas veces casi de· balde (atenpecho era un tributo anual y personal, pagadero el
diendo á que los propietarios obtien,:m una ganan(Co1ttinuacio1i.)
dia .te San Martín.
cia positiva con la construccion de los cuarteles,
De Sevilla pasó el maestre á Alcántara y San JuEl afio sig~iente de 1258 resolvió el Rey asediar
puesto que dan importancia, y por consiguiente lian del Pereiro, y luégo á Zamora para dar fin á,los
la
villa de Niebla, cabeza del reino de Aben-mafor;
mayor precio, á los terrenos colindantes}, se com- pleitos tan reflidos que tenía con el obispo y cabildo
sentada
sobre el rio Tinto y circundada de buenas
prenderá fácilmente que el aumento de gasto de- de la santa iglesia de. Coria, logrando una segµnda
murallas
torreadas, ofrecía gran resistencia, aubido al solar es un factor de escasa importancia.
concordia en 7 de Abril de 1251.
mentada en aquella ocasion por !os muchos y muy

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YISTA INTEHIOR DEL DIQL"E DE LA CUIPANA

l. ~fa.~ Jiel dique. - 2. ldem del ante-!iique.- 3. Ranuras i a~a el en.: aje de la quilla y codaste del barco-pµerta.--4: Cama de picaderos para el desc~nso del buqv.e que éntre en dique.-5. Escalerll rl\; llaj_a.da_ al pl&amp;n. del diqu!},.
6. Rampa para hajada de :: .l teriales -7. Gradería 6 banquetas .del dique.- 8 .. ~asa de bomba.s.-9. Tapia de re~into del arsena.1.-10. Calzada interior del arsenal.

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i-3

,l&gt;~

f;

�LA ILUSTRACION MILITAR

508

bro y el del sacristan, cuando al tomar la moneda
en mis manos y restregarla con las yemas de los
dedos pulgar é índice· de la derecha, pude leer' la
siguiente inscripcion: Bat. Proo. de Buj.! ¡Oh desencon sentimiento, cómo las doradas espigas que cae- canto cruel! Aquel objeto no tenia más valor histórían tronchadas al impulso de aouellas delicadas rico que haber sido boton del capote de un indiviroanos, se han de ver oonvcrtidas en el negro pari duo del liatallon provincial de Bujalance, cuyo bacon que tomamos el desayuno los sef\oritos de am- tallon se distinguió mucho en la guerra civil de lo~
bos sexos de la corte, cuya humilde condícion no siete at'los.
El disgusto experimentado por el actual poseedor
nos permite participar de los poéticos pasatiempos
del
boton sin asa, hizo poner fin á esta exhibicion
agrícolas, tan deliciosos en esta estacion en que
Febo deja caer verticales las hebras de oro de su de ctlriosidades.
Por la tarde se organizó una ¡;ira al cer10 &lt;le los
cabellera. sobre el planeta. terrestre. ¡Cuánta poesía!
Sarracenos,
denominado así porque en su baso
Hablando en prosa, diré á V., sel\or director, que
existen
algunas
cuevas que sirvieran de viviendffoi,--entre las personas que componen la colonia vera1
niega, se encuentran la marquesa de la Oruga, ba- a.quellos bárbaros (co11w los d•l l1gar ascgiuan). La
expedicion
se
hizo
en
carros
entoldados
con colchas
ronesa de la Langosta y su11 innumerables hijas, ma
~e
indiana.
Despues
de
una
deliciosa
marcha de
dame Filoxera y su hermana política la •iuda de
una
hora
entre
nubes
de
finísimo
polvo,
llegamo-;
Oidium, la seilora y seilOrita de Gorgojo, y la vizal pié del cerro, donde dejamos nuestros vehiculo-;
condesa del Pulgon.
El sexo feo se halla representado por el senador para hacer la ascension á pié. Esta duró un cuart,1
cunero D. Clotaldo Campanilla. y el diputado, cu- de hora;•Y al coronar la altura resonó un ¡ huna!
nero tambien, a1,iparo, como él dice, de esta C&lt;Onar- general que repercutió por todos los ámbitos de la
. ca, D. Rufo Monosílabo, el Excmo. Sr. Recaudadqr Peninsula. ¡Qué panorama tan e11cantador se extende contribuciones, sef'íora é hijos, el limo. Sr. In- día á nuestra vista! Por un lado grandes mancha~
vestigador de Hac¡enda, los pobrecitos banqueros de de olivares destrozados por un pedrisco; por otros
la corte D. Silvestre Verdugo y D. Malaventura Sa- extensos vii'ledos atacados de tnoxera; más en pricatrapos. que, al par que á saturar ¡¡us pulmones .mer término, terreno de rastrojo; más en segundo
con el oloroso tomillo, vienen á que estos opulciitos término, algunos campos don-:e las lindas y lindos
labriegos les presten algm1 dinero al 200 por 100, aldeanos se divertían en segar y acarrear la dorada
D. Canuto Alambique, hijo de esta localidad, co- mies á las eras. Por todas partes alegría, feracidad,
merciante en Madrid al por mayor de artículos de riq,ueza,.
En la deliciosa meseta que forma la parte supe(Se continuará.)
beber y arder, duef'ío de muchos terrenos que le
rior
del cerro, se sirvió un suculento l1rnch con que
han
ido
regalando
por
estos
contornos
sus
generoAsGEL AL\'.\REZ or. ARArrn Y Cui:LL.\R.
sos paisanos, el laureado pintor de historia Sr. Or- obsequió á la colonia el maestro de escuela del
baneja, que ha venido á restaurar un cuadro de pueblo, hombre que reune, á una vasta instruccion,
las ánimas benditas, y otros ilustres personajes cu- una renta saneada, adquirida con los ahorros de su
GÉNERO EPISTOLAR DE VERANO
paga, que siempre cobra. corriente.
yos nombres siento no recúrdar.
Despues de fortalecer el estómago se bailaron walHo¡,
domingo,
hemos
asistido
toda
la
colonia
veDe nuest,·o corresponsal en X recibimos la sises
y rigodones que tocó á Ja· guitarra el barbero del
raniega. á la Misa mayor. Ha oficiado el cura econóguiente carta:
lugar. El rigodon de honor lo bai!ó el anfitrion con
mo del pueblo y han cantado la misa el hijo del
«Despues de un viaje de seis horas en ferro-carril,
la seilora del senador Sr. Campanilla; el diputado
alcalde pedáneo y un tenor de zarzuela que se halla
cuatro en mala diligencia y seis en cabalgadura,
Sr. Monosilabo con la baronesa de la Lan¡::osta; el
aquí fortificando los pulmones,
aquí me tiene V., s&lt;ll"lOr director, instalado en la
Sr. Verdugo con la viuda de Oidium, y el Sr. Sacaposada del Bizco, aenominada asi por el pronunciaallá para el invierno.
trapos con la sef\ora de Gorgojo.
do estrab'i sm" de su dueno, á quien conocí vendienAl trasponer el sol estos pintorescos horizontes,
La música de la Misa, compuesta por este artista,
do aguardiente de cien grados R~aui;uv y periódi- está basada en un tema de las Cá1tti9as del Rey emprendimos el regreso al pueblo, llevando impecos noticieros en. Monte Esquinza. en la úHima.
recedero recuerdo de esta fiesta vespertina, de la
guerra civil, siendo yo corresponsal de ~n periódi- Sabio.
Terminados los divinos oficios, visité,guiadoporel cual t9roó apuntes el artista Sr. Orbaneja, que veco. La posada, única en el pueblo, hteralmente
sacristan, que se precia de arqueólogo y numismá- rán la luz en LA lLUSTR.\CIO:S.
ocupada por la crl,nc de la aristocracia. madrilen.a tico, las bellezas que encierra el templo. Fíjese Y.,
Durante el camino se le ocurrió á la seflora del
quEI viene á respirar estas salutíferas auras, no te- me decia aquel seilor, en este lienzo: ¡tieM 1,w,ckó. Recaudador de contribuciones la filantrópica idea
nía sitio para un viajero más; pero al recordar mi ,niri{,()! Esta Divina Pastora. aseguran que es de Mu- de una cuestacionDentre los expedicionarios para
nombre el dueflo, con una generosidad á la que le rillo, y que si Jo cogieran los ingleses darían por él So!)orrer á los pobres de la localidad. El pensamien
viviré siempre reconocido, me dió su propia habi- ocho ó diez millones. l\Iire V. ese ·de enfrente, ese to tuvo cumplido éxit_o, pues se reunieron 'i5 céntitaciPri, de la que me posesioné á las doce y veinti- San Geroteo es de Zurbarán, aunque está negro por mos de peseta, qfle se entregarán al seilOr cura del
cinco minutos de la noche, molido y fatigado. No las injurias del tiempo (y de los fieles, dije para mi) lugar para su distribucion.
·
tardé mucho en tomar la hori1.ontal sobre una mu- se ve que tambien tiene muchtsimo 111drito.-¡Pero si
Y aqui hago punto, pues va á salir el correo.)&gt;
llida 1·a.ma compuesta de un jergon de ji,iisima paja esa roano, objeté yo, parecen cinco salchichas colA. R. T.
de centeno, en el que me prometía pasar el resto gadas!-¡Quiá! no senor, es precisamente lo mejor
de la noche como en un lecho de hadas; pero me que tiene el santo.-¿Y qué me dice V. de esta esculllevé un solemne chasco, pues apénas mis párpados tura de Alonso Cano!-Esa me parece regular, reADVERTENCIAS
empez.aban á. entornarsf", percibía mi oido una agu- puse; pero me extrana que Alonso Cano hiciese las
dísima armonía, y mi epidérmis una rica desa~o1i,
A los compañeros que acostumbran á remitirnos erópiernas tan gordas al Sa.n Miguel, á no ser que se
síntomas característicos de una invaaion de bichos le hayan hinchado al contacto con el demonio que quia de sucesos de actualidad, les rogamos que cuando
ala&lt;los 71 olidos que venian á celebrar un festin so. nos dispensen este favor sea con la mayor premura,
iiene bajo sus plantas.
bre el magullado cuerpo de est~ humilde corresDespues de examinar otros objetos d,e 11rncko 1nd- pues de otro modo, entre los dias perdidos por la tarponsal.
tito, me llevó el ciccro,ic á. su casa, donde me ense- danza en Jlégar los apuntes,_y los necesarios para ha¡Qué noche, Yilgame el cielo! ...
nó unas cornucopias de carton recortad.o y pintadas cer aquí el dibujo y grabado, pasa la oportunidad; y
de purpurina que le han asegurado ser de estilo con ~ran sentimiento hemos dejado de publicar en varias
La del alba 1eria cuando, dejando el mullido lecho,
flore,,ti ,w.
circunstancias interesantes dibujos de actualidad, por el
abrí las Tentanas de la habitacion para respirar los
Si en antigiiedades estaba fuerte mi acompal\anoxigenados etluvios de la mailana; a~a~gué el cue- te, no lo estaba ménos en monedas, pues clasifica- retraso con que los hemos recibido,
llo fuera de la ventana, abrí con frmcion las fosas das y ,1rdenadas me ensei'ló hasta. un centenar de
nasales, y al aspirar con avidez el arobien_te mati- ellas, en 8U mayor parte ochaYos acuflados en SeSe ruega de nuevo á los seli.ores suscritores del dis~
nal trast.&gt;rnaron mis sentidos otros etluv10s ema- govia en diferentes épocas, y algWlas monedas catrito
de Castilla la Vieja se entiendan pará los pagoa y
nados des écurie&amp; dii palais. Lavéme, Yestime y talanas del primer tercio de eate siglo. ¡Esto si que
reclamaciones
con nuestro corresponsal D. Ramon Ruiz
ecbéme á. la calle en busca de otras impresiones
es notable! dijome el duetlo de aquellas curiosida- Descalzo, Alférez del Batallon Reserva de Valladolid,
que comunicará los lectores de n~esti-o diar~o. _La des abriendo una pequen.a caja y mostrando una,
madrugada. estaba d~liciosa. llultitud de ienoratal al parecer, moneda llena de orio, envuelta entreal- bien directamente, ó por medio de sus representantes,
,..,..za, cubierta la. eabua con 8fllld0&amp; SOIP~ godon en rama; esta me la dió un anticuario de habifüadoa 6 pagadores, pan. no lastimar los intereses
de paja, su cuerpo con elegante ~aya
sus di- Madrid á cambio de otras seis, romanas, del tiempo de esta pub!icacion con la demora en ~choa pagos.
minutos piés con chapines de estilo prumtivo, Y las de Caracalla. Abrí unos ojos tamatlos para ver bien
manos con guante largo de piel c11,rtida por el 101, aquella joya numismática, y ¡cuál no sería mi"asorn1111;. de J. llubi.io11 plan dt 1&amp; P~a, 71 Madrid,
se-•dirigian, llevando en la mano la cortante seg11,r,
- --

...-alientes caballeros moros que la defendían, resistiendo los continuos ataques y asaltos de los cristianos, que despues de siete meses de sitio, llegaron á
perder la esperanza do tomarla, tanto más, cuanto
· que se desarrolló en su campo una disenteria que
producía gran mort&amp;ndad. Esta enfermedad la orinaba una plaga de moscas que se ingerían en la comida y bebida. Ocurrióseles á los religiosos que estaban en el ejército, aconsejar al Rey ofreciese dos
turonesas, moneda de plata así llamada por batirse
en Turon, por cada almud de moscas que se cogiera
y d-epositara en sitios determinados para su extincion, lo que ■e logró, así como el de que por este
medio desapareciese la disenteria, cobrando nuevos
ánimos los cristianos para continuar el asedio,
que se prolongó dos meses más, hasta que el réy
moro ofreció entregar la plaza si los suyos quedaban
libres y duenos de su hacienda, y á él se le daban
rentas y lugar en que disfrutarlas. D. Alfonso convino en ello, y le dió para su residencia el lugar de
Algava, .con otros abiertos y sin defensa cerca de Sevilla, y por renta le set'laló la de la judería de
esta ciudad, con cuyo arreglo quedó duel\o de Niebla y sus términos de Triguero~, Bonales, Rociana,
Villarrasa, Vea, y demás que luégo constituyeron el
condado de Niebla, qué dió en dote D. Enrique II á
dofla Beatriz su hija al casarla con D: Alfonso Perez
de Guzman, seilOr de Sanlúcar, é hijo de D. Alfonso Perez de Guzman, llamado el Bueno. En esta
~nquista se halló el maestre con sus caballeros de
Alcántara.

á la poética faena de la siega. El cuadro era encantador. Ante él
me puse á considerar,

~º1:~•

...

REVISTA
--

•

_ _ _ _ _,::::_:;......=-

10 DE SETIEMBRE DE 1884

OECENAL

i

A;MINISTRACIO;Y~EDACCION

1

Almirante, 2, quintuplicado.

SUMARIO
El General D. Jlamon Corona, ministro
plenipotenciario de Méjico en España.-Bilbao:
Las Arenas.-Galicia: Túnel de )Jonte Furado.Viaje de SS. ~l~I. á Galicia: Vista de \"illagarcia;
11,!gada ele los Heye~ al palacio de la duquesa de
)l_erlina de las Torres (dibujo de Caula).-Episochos de la :.rnerra do Cuba: reconocimienta de un
potrero (dibujo del teniente de infantería D. Ramon Pefluelas).-Proyecto de un farol higi{&gt;nico
para dormitorio de tropa.-Gijon: Arco de Pelayo.-:'tlodifiraciones hechas en el ~hakó que osó
el ejército francés desde el afio li91 al 1816.

GR.\O\UOS.

TEXTO. Crónica.-EI General D. Hamon Corona.La. galería balnraria en la. playa de la, ,\renas.Galicia: t'l túnel do :,\Ion te F1.,rado.- \'iaje de los
Reyes á c:alicia: \'illa~arcia: lle;.(ada &lt;le sus ma_iestades al palacio de fa duquesa de )ledina. de
las Torres.-Episodio de la guerra de Cuba: reconocimiento de 1111 potrero.-Arco do Pelayo, en
r.ijon.-El ~!,akó en el ejército frances.-Apolo!!'ia
de las Escuelas de Tiro.-Observaciones sobre el
concepto de las guerras civiles, por D. Ramon
Ruiz l)escal1.o.-rna batalla, por D. Adolfo Lla11os.-~lá.xi111as.7Proyecto de un farol higi¡;niro
para dormitorio de tropa.-La exploracion irre~u1ar por la infanteria (conclu~ion), por D Clemente Cano, teniente de iníanteria.-Adve:-tencia.-.\nuncios.-Sobre cubierta, por U. Eduardo
ele Palacio.-\'ariedades.- Obr,ts ele D. Emilio Bonelli.

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-

~

TOMO 2.0 -NúM. 37

-

tos, podría rehusar suministros de carbon á
los navíos franceses.
Hé aqui una cuestion nueva de derecho iuteruacional. Porque guardar la neutralidad,
:.en el singular caso presentado por el Globe,
sería continuat· abiertos al comerc:io universal
todos los depósitos de carbon ingleses, y no
cerrarlos al beligerante que más puede necesitar d~ ellos por circunstancias diversas. Pero
lo. c?rísis del carbou anunciada por algunos sabios, no está tau próxima, y Francia podría
establecer depósitos en Oboch, en sus puertos
de la India, en Saigon y en Formo~a. La escuadra de China ya tiene las minas do Kelung.

los Estados. Ofrece interes la enumerucion é
impugnacion que hizo de ciertos lugares comunes, ciertas frases de cliché que todo el
mundo repite y coloca maquinalmente en la
categoría de axiomas, cuando sólo son en realidad vulgares sofismas ó proposiciones ligeras.
Citó, entre otras, la frase de que e basta para
la defensa de la patria uila ,mu·a lla de ¡w·
chos ... , y la más corriente de «guardémonos
del militarismo. , Y aüadió que, por el contrario, lo que debe decirse es cguardémonos
del antimilitarismo 6 espaiiolisino. )
Juzguen nuestros lectores de la triste sorpresa que habrá debido producirnos esta identidad de significacion que encuentra el orador
Fambri cutre las voces antim,ilital'ismo y espaiíolismo. La verdad, hasta este extremo no
creíamos qt?-e hubiera obtenido resonancia
fuera de nuestro país el viejo desacuerdo entre
nuestras clases civiles y militares.
Pero ya lo vemos; y si somos capaces de alguna reflexiou, retlexionemos sobre la tras•
cendencia de un disentimiento injustificable, y
que es ya conocido y exagerado fuera. Porque no es el país, seguramente, el que muestra animadversion ó prevencion contra el ejér•
cito y entorpece una reorgauizacion militar
que, sabiamente hecha, al país debiera apro•
vec:har en primer término.

Alemania aparenta proteger la accion de
Francia en China. La Gaceta de Colonia dice
que fué mucho más deplorable el bombardeo
de Alejandría que el de Fu-Tchu, y sin embargo, dejaron obrar libremente á Ioglaterra.
Añade que Alemania no tiene el propósito de
sacar las castaüas del fuego para los demas, y
que, eu todo caso, esto lo haría méuos por Inglaterra que por cualquiera otra naciou.
Esta actitud parece confirmar el rumor de
CRÓNICA
una alianza enti-e Alemania y .Francia contra
La destruccion del araeual marítimo de Fu- Inglaterra. Pero ¿uo sería más yerosimil que
Tchu ha suscitado una cuestion sobre el va- la verdadera alianza estuviera ya secretamenor actual de las fortificaciones en tierra para te hecha entre Inglaterra y Alemania? Esta
la defensa de las costas. La entrada del río idea ha sido sugerida á un escritor belga
:\,Iin estaba defendida por fuertes construidos por la circunstancia muy interesante de codicon arreglo á los últimos progresos de inge- ciar Alemania los puertos holandeses y belgas,
niería militar. Los chinos tenían caflones é Ioglaterra las colonias holandesas.
· · J{rup, carabinas rayadas, torpe4:J.os fijos y autoEl inconveniente para las pretensiones de
móviles, y en cambio la division naval fran- Alemania, que aspira ahora á ser potencia
cesa no contaba más que con dos acorazados, marítima, seria siempre Francia. Pero por eso
que no intervinieron directamente en el com- trabaja Birmark á Bélgica y le brinda el de•
bate.
parta.mento del :Norte, porque entónces FranPero el almirante Courbet, en vez de ata- cia, que se ha fortificado de uno. manera imcar las defensas sucesivamente hasta llegar ponente desde Toul á Belfort, y que apénas
con totla seguridad frente á FL1-Tchu, invirtió está defendida por el lado del Oise, podría
todo el tiempo que los chinos pretendían ga- ser más fácilmente invadida.
nar con falsas negociaciones, en remontar el
Sin embargo, la situacion de Alemania con
río y colocarse en condiciones de destruir, pri• respecto á Rusia, podrfa inclinarla á preferir
mero la flota y el arsenal, y en seguida todos la alianza con Francia, si ésta se aviniese .Y
los distintos fuertes del Min, que con frentes aceptara compensaciones territoriales inmedefensivos al mar, ofrecieron por el costado diatas. , Holanda sería siempre la. víctima.,
opuesto muy débil resistencia.
como Bélgica, que está en uua situacion muy
E~le éxito ha moderado algo la crítica in• difícil y tal vez tenga que optar, ó por Fran•
glesa. Si Inglaterra no ve con gusto este con- cia que la ayudó á conquistar la independentiicto cutre l•'rancia y China, es sólo por el in- cia, ó por Alemania, que con su admirable
teres de aquélla, tanto como por el suyo pro• prevision de costumbre tiene ya establecidos
pío. , !so podemos admitir, dice el Times, en suelo belga cerca de 200.000 pacíficos ciu•
quo los motivos de esta guerra sean propor• dadauos alemanes. Slo en Anvers pasan·
cionados al mal que hará, no solamente á nos- de 44.000.
otros, sino á los franceses., No obstante, el
Globc excita á China á declarar la guerra en
Paolo Fambri, conocido orador de Padua,
debida forma, pues en tal caso, Inglaterra, obli.
gada á mantener la neutralidad de sus pucr• ha dado una conferencia sobre la defema de

'Gn corresponsal del F/ga,·o presentaba hace
poco tiempo á Moltke en un estado de decrepitud creciente. Disfruta, al contrario, de una
envidiable salud. Se le ve pasear todo el dia
en Ragaty, donde está tomando baño!.'. Ya
siempre solo, sin baciton, sin hacerse seguir de
criado ninguno y admira á todos por su roo destia, por su sencillez, y hasta por sus gustos
y ac::pecto pacífico, y que el vulgo encuentra
ordiuariameu te incom patil&gt;lo con las condiciones de un gran guerrero. ¡Como si la aptitud militar estuviera en los órganos más aparentes del cuerpo y en algunos gestos caracte•
risticos, con preft:rencia al cerel.iro, \"erdadero
centro del poder y de todas las más nobles facultades ilUmanas!
Ante la sencillez ele l\Ioltke, el más oscuro
de nuestros diputados á Córtes, el último do
nuestros empleados, el más afoble de nu:!stros
conserjes ó porteros, se quedaría estupefacto.
Entra en Ragaty, sin acompai'l.antes de
ningun género; jamas se anuncia; so aloja en
cualquier habitacion, ocupa en la mesa cualquier sitio, y muy frecuentementelaironia del
acaso le coloca en la~ más incómodas ó sin•
guiares situaciones.
Este afio mismo, le tocó en suerte un modcstisimo cuorto inmediuto á una habitaciou des·

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                  <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional.</text>
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                    <text>LA ILUSTRACION MILITAR

508

bro y el del sacristan, cuando al tomar la moneda
en mis manos y restregarla con las yemas de los
dedos pulgar é índice· de la derecha, pude leer' la
siguiente inscripcion: Bat. Proo. de Buj.! ¡Oh desencon sentimiento, cómo las doradas espigas que cae- canto cruel! Aquel objeto no tenia más valor histórían tronchadas al impulso de aouellas delicadas rico que haber sido boton del capote de un indiviroanos, se han de ver oonvcrtidas en el negro pari duo del liatallon provincial de Bujalance, cuyo bacon que tomamos el desayuno los sef\oritos de am- tallon se distinguió mucho en la guerra civil de lo~
bos sexos de la corte, cuya humilde condícion no siete at'los.
El disgusto experimentado por el actual poseedor
nos permite participar de los poéticos pasatiempos
del
boton sin asa, hizo poner fin á esta exhibicion
agrícolas, tan deliciosos en esta estacion en que
Febo deja caer verticales las hebras de oro de su de ctlriosidades.
Por la tarde se organizó una ¡;ira al cer10 &lt;le los
cabellera. sobre el planeta. terrestre. ¡Cuánta poesía!
Sarracenos,
denominado así porque en su baso
Hablando en prosa, diré á V., sel\or director, que
existen
algunas
cuevas que sirvieran de viviendffoi,--entre las personas que componen la colonia vera1
niega, se encuentran la marquesa de la Oruga, ba- a.quellos bárbaros (co11w los d•l l1gar ascgiuan). La
expedicion
se
hizo
en
carros
entoldados
con colchas
ronesa de la Langosta y su11 innumerables hijas, ma
~e
indiana.
Despues
de
una
deliciosa
marcha de
dame Filoxera y su hermana política la •iuda de
una
hora
entre
nubes
de
finísimo
polvo,
llegamo-;
Oidium, la seilora y seilOrita de Gorgojo, y la vizal pié del cerro, donde dejamos nuestros vehiculo-;
condesa del Pulgon.
El sexo feo se halla representado por el senador para hacer la ascension á pié. Esta duró un cuart,1
cunero D. Clotaldo Campanilla. y el diputado, cu- de hora;•Y al coronar la altura resonó un ¡ huna!
nero tambien, a1,iparo, como él dice, de esta C&lt;Onar- general que repercutió por todos los ámbitos de la
. ca, D. Rufo Monosílabo, el Excmo. Sr. Recaudadqr Peninsula. ¡Qué panorama tan e11cantador se extende contribuciones, sef'íora é hijos, el limo. Sr. In- día á nuestra vista! Por un lado grandes mancha~
vestigador de Hac¡enda, los pobrecitos banqueros de de olivares destrozados por un pedrisco; por otros
la corte D. Silvestre Verdugo y D. Malaventura Sa- extensos vii'ledos atacados de tnoxera; más en pricatrapos. que, al par que á saturar ¡¡us pulmones .mer término, terreno de rastrojo; más en segundo
con el oloroso tomillo, vienen á que estos opulciitos término, algunos campos don-:e las lindas y lindos
labriegos les presten algm1 dinero al 200 por 100, aldeanos se divertían en segar y acarrear la dorada
D. Canuto Alambique, hijo de esta localidad, co- mies á las eras. Por todas partes alegría, feracidad,
merciante en Madrid al por mayor de artículos de riq,ueza,.
En la deliciosa meseta que forma la parte supe(Se continuará.)
beber y arder, duef'ío de muchos terrenos que le
rior
del cerro, se sirvió un suculento l1rnch con que
han
ido
regalando
por
estos
contornos
sus
generoAsGEL AL\'.\REZ or. ARArrn Y Cui:LL.\R.
sos paisanos, el laureado pintor de historia Sr. Or- obsequió á la colonia el maestro de escuela del
baneja, que ha venido á restaurar un cuadro de pueblo, hombre que reune, á una vasta instruccion,
las ánimas benditas, y otros ilustres personajes cu- una renta saneada, adquirida con los ahorros de su
GÉNERO EPISTOLAR DE VERANO
paga, que siempre cobra. corriente.
yos nombres siento no recúrdar.
Despues de fortalecer el estómago se bailaron walHo¡,
domingo,
hemos
asistido
toda
la
colonia
veDe nuest,·o corresponsal en X recibimos la sises
y rigodones que tocó á Ja· guitarra el barbero del
raniega. á la Misa mayor. Ha oficiado el cura econóguiente carta:
lugar. El rigodon de honor lo bai!ó el anfitrion con
mo del pueblo y han cantado la misa el hijo del
«Despues de un viaje de seis horas en ferro-carril,
la seilora del senador Sr. Campanilla; el diputado
alcalde pedáneo y un tenor de zarzuela que se halla
cuatro en mala diligencia y seis en cabalgadura,
Sr. Monosilabo con la baronesa de la Lan¡::osta; el
aquí fortificando los pulmones,
aquí me tiene V., s&lt;ll"lOr director, instalado en la
Sr. Verdugo con la viuda de Oidium, y el Sr. Sacaposada del Bizco, aenominada asi por el pronunciaallá para el invierno.
trapos con la sef\ora de Gorgojo.
do estrab'i sm" de su dueno, á quien conocí vendienAl trasponer el sol estos pintorescos horizontes,
La música de la Misa, compuesta por este artista,
do aguardiente de cien grados R~aui;uv y periódi- está basada en un tema de las Cá1tti9as del Rey emprendimos el regreso al pueblo, llevando impecos noticieros en. Monte Esquinza. en la úHima.
recedero recuerdo de esta fiesta vespertina, de la
guerra civil, siendo yo corresponsal de ~n periódi- Sabio.
Terminados los divinos oficios, visité,guiadoporel cual t9roó apuntes el artista Sr. Orbaneja, que veco. La posada, única en el pueblo, hteralmente
sacristan, que se precia de arqueólogo y numismá- rán la luz en LA lLUSTR.\CIO:S.
ocupada por la crl,nc de la aristocracia. madrilen.a tico, las bellezas que encierra el templo. Fíjese Y.,
Durante el camino se le ocurrió á la seflora del
quEI viene á respirar estas salutíferas auras, no te- me decia aquel seilor, en este lienzo: ¡tieM 1,w,ckó. Recaudador de contribuciones la filantrópica idea
nía sitio para un viajero más; pero al recordar mi ,niri{,()! Esta Divina Pastora. aseguran que es de Mu- de una cuestacionDentre los expedicionarios para
nombre el dueflo, con una generosidad á la que le rillo, y que si Jo cogieran los ingleses darían por él So!)orrer á los pobres de la localidad. El pensamien
viviré siempre reconocido, me dió su propia habi- ocho ó diez millones. l\Iire V. ese ·de enfrente, ese to tuvo cumplido éxit_o, pues se reunieron 'i5 céntitaciPri, de la que me posesioné á las doce y veinti- San Geroteo es de Zurbarán, aunque está negro por mos de peseta, qfle se entregarán al seilOr cura del
cinco minutos de la noche, molido y fatigado. No las injurias del tiempo (y de los fieles, dije para mi) lugar para su distribucion.
·
tardé mucho en tomar la hori1.ontal sobre una mu- se ve que tambien tiene muchtsimo 111drito.-¡Pero si
Y aqui hago punto, pues va á salir el correo.)&gt;
llida 1·a.ma compuesta de un jergon de ji,iisima paja esa roano, objeté yo, parecen cinco salchichas colA. R. T.
de centeno, en el que me prometía pasar el resto gadas!-¡Quiá! no senor, es precisamente lo mejor
de la noche como en un lecho de hadas; pero me que tiene el santo.-¿Y qué me dice V. de esta esculllevé un solemne chasco, pues apénas mis párpados tura de Alonso Cano!-Esa me parece regular, reADVERTENCIAS
empez.aban á. entornarsf", percibía mi oido una agu- puse; pero me extrana que Alonso Cano hiciese las
dísima armonía, y mi epidérmis una rica desa~o1i,
A los compañeros que acostumbran á remitirnos erópiernas tan gordas al Sa.n Miguel, á no ser que se
síntomas característicos de una invaaion de bichos le hayan hinchado al contacto con el demonio que quia de sucesos de actualidad, les rogamos que cuando
ala&lt;los 71 olidos que venian á celebrar un festin so. nos dispensen este favor sea con la mayor premura,
iiene bajo sus plantas.
bre el magullado cuerpo de est~ humilde corresDespues de examinar otros objetos d,e 11rncko 1nd- pues de otro modo, entre los dias perdidos por la tarponsal.
tito, me llevó el ciccro,ic á. su casa, donde me ense- danza en Jlégar los apuntes,_y los necesarios para ha¡Qué noche, Yilgame el cielo! ...
nó unas cornucopias de carton recortad.o y pintadas cer aquí el dibujo y grabado, pasa la oportunidad; y
de purpurina que le han asegurado ser de estilo con ~ran sentimiento hemos dejado de publicar en varias
La del alba 1eria cuando, dejando el mullido lecho,
flore,,ti ,w.
circunstancias interesantes dibujos de actualidad, por el
abrí las Tentanas de la habitacion para respirar los
Si en antigiiedades estaba fuerte mi acompal\anoxigenados etluvios de la mailana; a~a~gué el cue- te, no lo estaba ménos en monedas, pues clasifica- retraso con que los hemos recibido,
llo fuera de la ventana, abrí con frmcion las fosas das y ,1rdenadas me ensei'ló hasta. un centenar de
nasales, y al aspirar con avidez el arobien_te mati- ellas, en 8U mayor parte ochaYos acuflados en SeSe ruega de nuevo á los seli.ores suscritores del dis~
nal trast.&gt;rnaron mis sentidos otros etluv10s ema- govia en diferentes épocas, y algWlas monedas catrito
de Castilla la Vieja se entiendan pará los pagoa y
nados des écurie&amp; dii palais. Lavéme, Yestime y talanas del primer tercio de eate siglo. ¡Esto si que
reclamaciones
con nuestro corresponsal D. Ramon Ruiz
ecbéme á. la calle en busca de otras impresiones
es notable! dijome el duetlo de aquellas curiosida- Descalzo, Alférez del Batallon Reserva de Valladolid,
que comunicará los lectores de n~esti-o diar~o. _La des abriendo una pequen.a caja y mostrando una,
madrugada. estaba d~liciosa. llultitud de ienoratal al parecer, moneda llena de orio, envuelta entreal- bien directamente, ó por medio de sus representantes,
,..,..za, cubierta la. eabua con 8fllld0&amp; SOIP~ godon en rama; esta me la dió un anticuario de habifüadoa 6 pagadores, pan. no lastimar los intereses
de paja, su cuerpo con elegante ~aya
sus di- Madrid á cambio de otras seis, romanas, del tiempo de esta pub!icacion con la demora en ~choa pagos.
minutos piés con chapines de estilo prumtivo, Y las de Caracalla. Abrí unos ojos tamatlos para ver bien
manos con guante largo de piel c11,rtida por el 101, aquella joya numismática, y ¡cuál no sería mi"asorn1111;. de J. llubi.io11 plan dt 1&amp; P~a, 71 Madrid,
se-•dirigian, llevando en la mano la cortante seg11,r,
- --

...-alientes caballeros moros que la defendían, resistiendo los continuos ataques y asaltos de los cristianos, que despues de siete meses de sitio, llegaron á
perder la esperanza do tomarla, tanto más, cuanto
· que se desarrolló en su campo una disenteria que
producía gran mort&amp;ndad. Esta enfermedad la orinaba una plaga de moscas que se ingerían en la comida y bebida. Ocurrióseles á los religiosos que estaban en el ejército, aconsejar al Rey ofreciese dos
turonesas, moneda de plata así llamada por batirse
en Turon, por cada almud de moscas que se cogiera
y d-epositara en sitios determinados para su extincion, lo que ■e logró, así como el de que por este
medio desapareciese la disenteria, cobrando nuevos
ánimos los cristianos para continuar el asedio,
que se prolongó dos meses más, hasta que el réy
moro ofreció entregar la plaza si los suyos quedaban
libres y duenos de su hacienda, y á él se le daban
rentas y lugar en que disfrutarlas. D. Alfonso convino en ello, y le dió para su residencia el lugar de
Algava, .con otros abiertos y sin defensa cerca de Sevilla, y por renta le set'laló la de la judería de
esta ciudad, con cuyo arreglo quedó duel\o de Niebla y sus términos de Triguero~, Bonales, Rociana,
Villarrasa, Vea, y demás que luégo constituyeron el
condado de Niebla, qué dió en dote D. Enrique II á
dofla Beatriz su hija al casarla con D: Alfonso Perez
de Guzman, seilOr de Sanlúcar, é hijo de D. Alfonso Perez de Guzman, llamado el Bueno. En esta
~nquista se halló el maestre con sus caballeros de
Alcántara.

á la poética faena de la siega. El cuadro era encantador. Ante él
me puse á considerar,

~º1:~•

...

REVISTA
--

•

_ _ _ _ _,::::_:;......=-

10 DE SETIEMBRE DE 1884

OECENAL

i

A;MINISTRACIO;Y~EDACCION

1

Almirante, 2, quintuplicado.

SUMARIO
El General D. Jlamon Corona, ministro
plenipotenciario de Méjico en España.-Bilbao:
Las Arenas.-Galicia: Túnel de )Jonte Furado.Viaje de SS. ~l~I. á Galicia: Vista de \"illagarcia;
11,!gada ele los Heye~ al palacio de la duquesa de
)l_erlina de las Torres (dibujo de Caula).-Episochos de la :.rnerra do Cuba: reconocimienta de un
potrero (dibujo del teniente de infantería D. Ramon Pefluelas).-Proyecto de un farol higi{&gt;nico
para dormitorio de tropa.-Gijon: Arco de Pelayo.-:'tlodifiraciones hechas en el ~hakó que osó
el ejército francés desde el afio li91 al 1816.

GR.\O\UOS.

TEXTO. Crónica.-EI General D. Hamon Corona.La. galería balnraria en la. playa de la, ,\renas.Galicia: t'l túnel do :,\Ion te F1.,rado.- \'iaje de los
Reyes á c:alicia: \'illa~arcia: lle;.(ada &lt;le sus ma_iestades al palacio de fa duquesa de )ledina. de
las Torres.-Episodio de la guerra de Cuba: reconocimiento de 1111 potrero.-Arco do Pelayo, en
r.ijon.-El ~!,akó en el ejército frances.-Apolo!!'ia
de las Escuelas de Tiro.-Observaciones sobre el
concepto de las guerras civiles, por D. Ramon
Ruiz l)escal1.o.-rna batalla, por D. Adolfo Lla11os.-~lá.xi111as.7Proyecto de un farol higi¡;niro
para dormitorio de tropa.-La exploracion irre~u1ar por la infanteria (conclu~ion), por D Clemente Cano, teniente de iníanteria.-Adve:-tencia.-.\nuncios.-Sobre cubierta, por U. Eduardo
ele Palacio.-\'ariedades.- Obr,ts ele D. Emilio Bonelli.

--

-

~

TOMO 2.0 -NúM. 37

-

tos, podría rehusar suministros de carbon á
los navíos franceses.
Hé aqui una cuestion nueva de derecho iuteruacional. Porque guardar la neutralidad,
:.en el singular caso presentado por el Globe,
sería continuat· abiertos al comerc:io universal
todos los depósitos de carbon ingleses, y no
cerrarlos al beligerante que más puede necesitar d~ ellos por circunstancias diversas. Pero
lo. c?rísis del carbou anunciada por algunos sabios, no está tau próxima, y Francia podría
establecer depósitos en Oboch, en sus puertos
de la India, en Saigon y en Formo~a. La escuadra de China ya tiene las minas do Kelung.

los Estados. Ofrece interes la enumerucion é
impugnacion que hizo de ciertos lugares comunes, ciertas frases de cliché que todo el
mundo repite y coloca maquinalmente en la
categoría de axiomas, cuando sólo son en realidad vulgares sofismas ó proposiciones ligeras.
Citó, entre otras, la frase de que e basta para
la defensa de la patria uila ,mu·a lla de ¡w·
chos ... , y la más corriente de «guardémonos
del militarismo. , Y aüadió que, por el contrario, lo que debe decirse es cguardémonos
del antimilitarismo 6 espaiiolisino. )
Juzguen nuestros lectores de la triste sorpresa que habrá debido producirnos esta identidad de significacion que encuentra el orador
Fambri cutre las voces antim,ilital'ismo y espaiíolismo. La verdad, hasta este extremo no
creíamos qt?-e hubiera obtenido resonancia
fuera de nuestro país el viejo desacuerdo entre
nuestras clases civiles y militares.
Pero ya lo vemos; y si somos capaces de alguna reflexiou, retlexionemos sobre la tras•
cendencia de un disentimiento injustificable, y
que es ya conocido y exagerado fuera. Porque no es el país, seguramente, el que muestra animadversion ó prevencion contra el ejér•
cito y entorpece una reorgauizacion militar
que, sabiamente hecha, al país debiera apro•
vec:har en primer término.

Alemania aparenta proteger la accion de
Francia en China. La Gaceta de Colonia dice
que fué mucho más deplorable el bombardeo
de Alejandría que el de Fu-Tchu, y sin embargo, dejaron obrar libremente á Ioglaterra.
Añade que Alemania no tiene el propósito de
sacar las castaüas del fuego para los demas, y
que, eu todo caso, esto lo haría méuos por Inglaterra que por cualquiera otra naciou.
Esta actitud parece confirmar el rumor de
CRÓNICA
una alianza enti-e Alemania y .Francia contra
La destruccion del araeual marítimo de Fu- Inglaterra. Pero ¿uo sería más yerosimil que
Tchu ha suscitado una cuestion sobre el va- la verdadera alianza estuviera ya secretamenor actual de las fortificaciones en tierra para te hecha entre Inglaterra y Alemania? Esta
la defensa de las costas. La entrada del río idea ha sido sugerida á un escritor belga
:\,Iin estaba defendida por fuertes construidos por la circunstancia muy interesante de codicon arreglo á los últimos progresos de inge- ciar Alemania los puertos holandeses y belgas,
niería militar. Los chinos tenían caflones é Ioglaterra las colonias holandesas.
· · J{rup, carabinas rayadas, torpe4:J.os fijos y autoEl inconveniente para las pretensiones de
móviles, y en cambio la division naval fran- Alemania, que aspira ahora á ser potencia
cesa no contaba más que con dos acorazados, marítima, seria siempre Francia. Pero por eso
que no intervinieron directamente en el com- trabaja Birmark á Bélgica y le brinda el de•
bate.
parta.mento del :Norte, porque entónces FranPero el almirante Courbet, en vez de ata- cia, que se ha fortificado de uno. manera imcar las defensas sucesivamente hasta llegar ponente desde Toul á Belfort, y que apénas
con totla seguridad frente á FL1-Tchu, invirtió está defendida por el lado del Oise, podría
todo el tiempo que los chinos pretendían ga- ser más fácilmente invadida.
nar con falsas negociaciones, en remontar el
Sin embargo, la situacion de Alemania con
río y colocarse en condiciones de destruir, pri• respecto á Rusia, podrfa inclinarla á preferir
mero la flota y el arsenal, y en seguida todos la alianza con Francia, si ésta se aviniese .Y
los distintos fuertes del Min, que con frentes aceptara compensaciones territoriales inmedefensivos al mar, ofrecieron por el costado diatas. , Holanda sería siempre la. víctima.,
opuesto muy débil resistencia.
como Bélgica, que está en uua situacion muy
E~le éxito ha moderado algo la crítica in• difícil y tal vez tenga que optar, ó por Fran•
glesa. Si Inglaterra no ve con gusto este con- cia que la ayudó á conquistar la independentiicto cutre l•'rancia y China, es sólo por el in- cia, ó por Alemania, que con su admirable
teres de aquélla, tanto como por el suyo pro• prevision de costumbre tiene ya establecidos
pío. , !so podemos admitir, dice el Times, en suelo belga cerca de 200.000 pacíficos ciu•
quo los motivos de esta guerra sean propor• dadauos alemanes. Slo en Anvers pasan·
cionados al mal que hará, no solamente á nos- de 44.000.
otros, sino á los franceses., No obstante, el
Globc excita á China á declarar la guerra en
Paolo Fambri, conocido orador de Padua,
debida forma, pues en tal caso, Inglaterra, obli.
gada á mantener la neutralidad de sus pucr• ha dado una conferencia sobre la defema de

'Gn corresponsal del F/ga,·o presentaba hace
poco tiempo á Moltke en un estado de decrepitud creciente. Disfruta, al contrario, de una
envidiable salud. Se le ve pasear todo el dia
en Ragaty, donde está tomando baño!.'. Ya
siempre solo, sin baciton, sin hacerse seguir de
criado ninguno y admira á todos por su roo destia, por su sencillez, y hasta por sus gustos
y ac::pecto pacífico, y que el vulgo encuentra
ordiuariameu te incom patil&gt;lo con las condiciones de un gran guerrero. ¡Como si la aptitud militar estuviera en los órganos más aparentes del cuerpo y en algunos gestos caracte•
risticos, con preft:rencia al cerel.iro, \"erdadero
centro del poder y de todas las más nobles facultades ilUmanas!
Ante la sencillez ele l\Ioltke, el más oscuro
de nuestros diputados á Córtes, el último do
nuestros empleados, el más afoble de nu:!stros
conserjes ó porteros, se quedaría estupefacto.
Entra en Ragaty, sin acompai'l.antes de
ningun género; jamas se anuncia; so aloja en
cualquier habitacion, ocupa en la mesa cualquier sitio, y muy frecuentementelaironia del
acaso le coloca en la~ más incómodas ó sin•
guiares situaciones.
Este afio mismo, le tocó en suerte un modcstisimo cuorto inmediuto á una habitaciou des·

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c.•,;
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GENERAL

D.

RAMON CORONA, )IINISTRO PLE:SIPOTEl-iCIARIO DE MÉJICO EN ESTA CORTE

BILB.\O.-LA5

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GALICIA.-~Io~TE

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LA ILUSTRACION MILITAR
LA ILUSTRACION MILITAR

612
tinada á las expansiones de las criadas del
hotel.
Eran éstas en su mayor parte francesas, y
producían á cada momento nn insoportable vocerío. El gcnoral llegó á perder su habitual
paciencia, y reclamó silencio en términos enérgicos. Pero oyó una voz masculina que decía:
«Dispensad, general: pasareis á otra habitacion, pero desistid de imponer silencio á estas ·
muchachas. Es más fácil vencer en Sedan que
hacer callará las mujeres. &gt;
El general agradeció el consejo, y se batió
en retirada.

En uno de nuestros números últimos decíamos:
(&lt;llaja 1 desciende C'l cblera, y sube y crece ya la
confianza inmoderada. En ningun país como en este
es una triste Yerdad aquel adagio &lt;l_&lt;' los tardíos recuerdos 6 votos al santo que preserva de las tempestades. 1' uestra devocion no com icnza ni se prolonga un momento más del tiempo en qne azotl&gt; la
horra.sea. Parece como que no obedecemos más que
al látigo, y casi seria permitido por esto dar un triste
adios al cólera ... porque ... ¡a.dios el completo aka1.1tarillado de 1IadriU (en proyecta)! ¡adios la reforma
O destruccion de las llamadas ca.i:(ts d:? rl'ci1td11d,
adios, en fin, la higiene: todo habrá desaparecido
con el último microbio en activo ejercicio!))

r

No sería justo decir ahora que desaparecieron, en efecto, todas las más ciernen tales precauciones higiénicas ó adm_iuistrati vas; pero
no han debido mantenerse con el rigor de los
primeros momentos, porque la temible invasion no se ha evitado.
¡Ya está aquí el cólera! Así al ménos lo ha
anunciado la Gaceta, y en Noyelda sus estragos han revestido proporciones verdaderamente desoladoras.

este punto, como en tantos otros, es siempre
la eterna revelacion de nuestro destino en el
mundo: saber ó inoi"ir.

Los salvajes de Sumatra, segun un colaborador de 1l Piccolo, curan el cólera con incienso. Tnl yez su uso en las iglesias provenga del conocimiento que se tenía en Oriente
de su virtud desinfectante. Para experimentar
sus efectos benéficos, hay que hervir 54 gramos ele aceite de olirn en un vaso de greda;
retirar del fuego este aceite, mezclarla con 10
centlgramos de incienso pulverizado, y beber
esta mezcla muy calienlt'. Si hay que repetir
la toma, se hará al cabo de cinco minutos, y
con doble dósis de incienso. Si todavía !IS preciso otra, la dósis de incienso será de 30 cerrtígramos. El vientre debe apretarse con fajas
empapadas en agua de manzanilla. Para la
sed, nieve alcoholizada. Para la convalecencia,
carne de vaca, mantecas, leche, y sobre tono
gallina y peces frescos.
Cc,mo preservafü·o, ~1 colaborador del expresado periódico recomienda anchoas saladas y tomar 5 ó 10 centígrnmos de sal com1m
marina todas las maílanas.

E} cólera, como todas las plagas, se ceba en
los pobres. En términos generales, los poderosos se defienden bien de todo lo que no es sus
propias pasiones. Sus desgracias son sus extravíos, ya de conducta, ya de imagiuacion.
Aquello de que , todo el mundo sufre, del rey
abajo, • debe sonar como una atroz ironía en
los oidos del pobre. Porque hay una diferencia irreductible entre el pesar que uuo se produce con los caprichos más absurdos ó las fontasias del ocio, y el cruel destino de la mujer,
del niño, del anciano desvalido; del hombre
que no encuentra ocnpacion, y del que, áun

norante. Pues en vez de vivir hacinada, se diseminaría, en proporciones bien calculadas,
por toda la tierra. Cada casa estaría construida con arreglo á las previsiones higiénicas más
eficaces. Cada individuo disfrutaría de la can•
tidad de aire, agua, luz y medios de aseo indispensable á su conserYacion y desarrollo.
Todos los rios serían canalizados. Así, el
Gánges no produciría ya el cólera. Toda aglomeracion de gentes en locales reduciJos ó mal
ventilados, sería prohibida. Esos cafás y esas·--,.¡i•--taberuas, esos grandes colaboradores de la esta.
dística criminal, no existirían. Espaciosos pa1ques, locales campestres perfectamente acon•
dicionados á sus diferentes objetos, proporcionarían diversiones más purasá una humanidad
que ya suponemos perfeccionada por nnn gran
educacion de los sentimientos. Los poderosos
no se complacerían, como hoy, en destruir ri quezas y en apreciur la extension de su fuer•
za por el número de familias que pueden condenar á la más feroz ele las sentencias de
muerte: la miseria. La caridad cristiana en
fin, y la moral cientí6ca, idénticas en las conclusiones, sólo di vergeutes en la explicacion,
gobernarían los espíritus que, cegados hoy por
la soberbia y la ignorancia, apénas saben hacer otra cosa que negar y morder la lima, en
vez de resignarse, meditar y complacerse en
las sencillas satisfacciones de un trabajo útil y
soportable.

Cuando en el estío el caudal de los tios &lt;lis- trabajando diez horas diarias, no reune lo nemiuuye, quedan al descubierto pantanos, la- cesario para su subsistencia.
gos, balsas, depósitos diversos, en fin, de mateSe ha discutido mucho sobre los. medios
rias en estado de putrefaccion. Se cree que to- más eficaces para prevenir epidemias. El de
das las enfermedades que proceden del suelo, aislar Y. comb¡¡tir actil"amente el foco de intienen este orfgen comun. Sus diferencias lué- feccion, ha sido impugnado por los perjuigo se atribuyen á la distinta constilueion de cios que causa al comercio, y hasta por su
los terrenos ó rle las plantas y animales que re· aspecto antihumanitario. Los que recibiecogen los rios. La peste bubrínic11 de las bocas ron á tiros á viajeros procedentes de Ali del ::Silo no es, en efecto, semejante á la fieb,·e cante, dan, en efecto, una idea del extremo de
amarilla de las del Mississipí, ui al có/el'(l de precaucion higiénica á que el sistema de gue1·las del Gánges, ni á la malai·ia ó intermitentes 1·a al ca/frico puede conducir. Ademas, en
&lt;le los pantanos y marismas de Europa.
países católicos ó científicos, el procedimiento
Los gérmenes coléricos son rxtraordinaria- aislador puede ser argüirlo decoutradiccion con
mente pequeños, y están organizados do unn las máximas de moral social que se predican
manera tan definida como la de los animálculos ó se enseílan desrle el púlpito ó desde la cáteque producen ln fermentacion de la levadura dra. Pero sin pretender concluir este pleito de
de cerveza. De aht tal vez su denominacion de actuali&lt;lad entre los acordona¡¡1ienlo~, la i11smic1·0-01·ga11ismos ó mic,•o/Jios. Los microbios I peccion méclica y otros sistemas de preservaofrecen tambien rliferencias determinables, ya cion, recordaremos siempre que el orfgen de
por su estructura ya por:sus diftlrentes formas toda enfrrmedad, como de todo dolor, es la igde crecimiento, desarrollo y efectos. El médico ,w,·nncia y la indolencia.
puede, por tanto,distinguir el microbio dela tiEl Egipto decadente que abandonó el cullifoidea,deldela tuberculósis,del del carbúnculo, YO en las márgenes del Nilo, creó la peste b11del d,e las intermitentes ... Pero limitémonos á /Jónira. La naturaleza responde con m&lt;1nsla exÜnc,on del rolél'Íro. que e3 el que reclama truo•idades al desprecio del hombre. Supon en estos momentos toda nuestra atendon, por gamos por un momento conyertida á la cienun proceclimiCiífu sumiirísi,no. El dilema en.TJ!atód:a. lirtmmanidnd, hoy esencialmente 1g-

I

La noticia militar de mayor interes es la
que se refiere al proyecto de p1nsiones. El
minish-o de la Guerra parece resueito á poner
los derechos pasivos de los militares en relacion con lo establecido para los funcionarios
civiles.
Ya tenemos en sustilucion del ros la gorra
teresiana. En Francia ha sido propuesto, en
lugar del képis,,un casco ligero, pero que preserva muy bien los ojos y la nuca de la lluvia
y el sol.
El fin de esta prenda de uniforme, llámese
como se quiera, debe ser, sin eluda y ante
todo, el de resguardar bien la cabeza. Despues, requieren tambien estudio sus condiciones de coste y duracion. El oficial, sobre todo
en Espaíla, no debe ser obligado á gastos que
puedan justificar quejas perjudiciales bajo muchos aspectos.
Tambien parece aceptada la guerrera y el
sable de tirantes.
En cuanto al capote azul-oscuro con cuello
de terciopelo negro, tambien es cosa resuelta.
De un farol higiénico y un proyecto de la·
vandería militar, que el general Salamanca se
propone llevará cabo en plazo brevísimo, hablamos ya en otro lugar.
En este órJen de útiles perfeccionamientas
para cuanto concierne á la satisf•crion de
las necesidades diarias, el coronel D. José Buil
ha prestado taro bien un gran servicio con !11
nueYO utensilio ele cocina. En el regimiento rle
Cuenca se ha probado prácticamente que toda
clase de ranchos se confeccionan en cuatro boras y media, La economía del com busti h!e puede calcularse en un G0 por 100. .. ,
1
El capitñn áe·infoñtería :b. Elíseo B3rmudo

l

Soriano y Palacios ha construido un modelo
de at·mario-carna, aplicable á todas las armas, con ligeras variantes. Este mueble consta de una especie de caja-armario, que se fija
sobre la pared y sirve de base para el movi .
miento de la cama, la banquPta y la mesa. El
soldado puede así tener encerrada, bujo llave,
toda su ropa, cama y armamento; puede tambien sentarse, leer ó escribir en la mesa.
AU'0NSO

ÜRDAX.

EL GENERAL DON RAMON CORONA

•

fuerzai:; de la linea que mandaba. A mitad del camino se vib flotar bandera blanca en lo alto del cerro,
y un ayudante vino á anunciar al general Corona
que el Archiduque se rendía. Adelantósc Corona, y
no queriendo tomar la espada que le entregaba
l\faximiliano, y rehusándose á la pretension de darle
una et:colta, man ló anunciar al general en jefe lo
ocurrido, y le entregó en el acto los prisioneros.
Al dia siguiente salió de Querétaro para unirse al
fteneral Diaz, que sitinba Méjico, y despues de la
toma de esta ciudad, fué nombrado por el Gobierno
nacional comandante militar de Mazatlan, y general en jefe de la cuarta division del ejl'rcito.
Entretanto el cadque Losada se había sometido
aparentemente, y el Gobierno no ltabin. querido
aceptar las of~rtas de Corona para atacarlo en sus
propias madrigueras.
Pero un día Losada, seguido de más de 12.000
hombres, y al grito d"' Rcligio,i y fu.•ros, se subleva y se lanza sobre el rico Estado de Jalisco. Ante
aquella sorpresa, Corona con unos tres mil hombres
escas'3s y con los pócos elementos que pudo reunir
e~ unas cuantas horas, sale á su encuentro.
Ese dia la civilizacion mejicana corrió un grave
riesgo; si Losada triunfa, la raza blanca, la propiedad, las conquistas del progreso hulieran desaparecido.
La batalla tu,·o lugar en •I punto llamado la ,ifojoiiua, y la disciplina y la sangre fria de las tropas
del Gobierno, contrarestaron la superioridad numérica.
Losada tuvo que retirarse herido y desalentado,
y á poco pagó sus crímenes corno un vulgar asesino.
En 181!, reanudadas ya las relaciones entre Espana y ~léjico, el presidente de la República designó al general Corona para ln. plenipotencia. en Madrid, en donde, como es sabido, gou de unánimes
simpatías.
Aun alejado de su país, no ha descansado un solo
día, no sólo en el buen éxito de su mision diplomática, sino en iniciativas en todos los ramos y en promover ante su Gobierno cuanto cree interesante
para el progreso y adelanto de su patria.

Hoy publicamos el retrato del general mejicano
D. Ramon Corona. una de las más interesantes
figuras militares del ?\uern-Mundo.
El general Corona, que desde hace diez ai'ios \"lno
a Madrid con el carácter de enviado extraordinario
y ministro plenipotenciario de Méjico, tiene en su
pais un pasado glorioso y legendario en las grandes
luchas por la libertad y la independencia.
Allá por los ai\os de 1~9. cuando el partido liberal se aprestaba a. luchar en contra del clero y las
insubordinaciones del antiguo ejército permanente,
pesaba sobre los pueblos de Jalisco hl odiosa tiranía
de un indio salvaje, que, alentado por unos cuantos
contrabandistas ingleses, era una terrible amenaza para los Gobiernos nacionales. Corona vivía dedicado al comercio, y fué el primero en rebelarse
contra el cacique )Januel Losada, poniendo su
vida y su valor al servicio del Gobierno constitucional. En la guerra civil que vino Juégo, y en la que
el presidente Juarez, apoyado por los Estados de
la federacion, soStU\'O hasta triunfar la bandera de
la legitimid.ad, Corona ingreso en el ejército constitucional, conquistando cada grado en los reñidos y
sangrientos encuentros de aquellos dias.
Apénas acababa de ser vencida la roaccion, cuando la invasion extranjera vino á alejar de nuevo la
par. del territorio mejicano. Todo el país se preparó
á la lucha, y uespues de ocupadas Méjico y Puebla
por los franceses, Corona recibió instrucciones del
Gobierno mejicano y organizó la defensa en el Occidente, teniendo que luchar á la vez con las hordas
de Losada y con las divisiones imperialistas. No fué:
ciertamente aquella una carrera. de fáciles triunf,)s;
seis anos de combates diarios,~ escaramuzas, de
sorpresas, de ventajas relativas, de reveses, no domaron ni su patriotismo ni su entereza. Por donde
quiera que iba, levantaba. tropas, que aleccionaba
sobre el campo mismo de batalla; en todas las circunstancias mantenía é imponía la más severa disciplina en sus regimientos improvisados, y en aquellos puntos en donde no le era dable resistir, dejaba
la simiente de la lucha y de la conspiracion en contra de la dominacion extranjera.
El ejército francés hizo sacrificios incalculables
para destruirlo, pero no pudo. En más de cien encuentros quedó vencedor de tropas superiores á las
suyas en número y pericia.
Cuando el gabinete de las Tullerias dispuso retirarse de Méjico, Corona tenia sitiada a la guarnicion francesa que se había concentrado en ~lazatlan. El vicealmirante Mazave pidió al general republicano un plazo para embarcarse, pero le fué
negado, y Corona despidió á loi- in,•asores como los
habia recibido en !as costas del Pacifico, á sangre y
fuego. Libre ya del d,1minio extranjero aquella parte del territorio nacionl\l, se encaminó con su cuerpo de ejército hácia el interior, y en esta marcha,
una de sus brigadas Yen&lt;ÜÓ de nue,~o á una columna imperialista, haciendo prisioneros á ciento cincuenta oficiales franceses.
Corona, que en lo más re11ido de aquella lucha
había recibido la banda de general de division, vino
á. unirse al ejército que en Querétaro sitiaba al archiduque Maximiliano.
El dia que aquella plaza fué: sorpreadida, Maximiliano se retiró con el resto de sus tropas al cerro de
as Campanas, y Corona atacó esta posicion con las

embates de las olas, medios de disfrutar del bano
sin producirse la menor molestia y sin violentar su
naturaleza con arranques de Yalor.

EL T1JNEL DE MONTE FURADO
Entre los muchos é importantes vestigios de la
dominacion romana que ~e ,•en en nuestro suelo,
ninguno tan curioso, y seguramente ménos conocido, como este túnel labrado á pico en el seno de
una montaña y que da paso al ria Sil 1 sientlo á la.
vez canal )' puente.
En la provincia de Lugo y ayuntamiento de Quiroga, entre el valle de este nombre y el de \'aldeorras, se halla el célebre monte horadado, sobre
cuya superficie pasan tres raminos, y cuya base
está perforada por un conducto de 4.50 varas de largo, de 18 á 30 de ancho y de 12 á 16 do altura. La
obra de romanos. en toda Ja extcnsion que hoy damos á esta palabra, data de los tiempos del

BILBAO.-LA GALERÍA BALNEARIA EN LA PLAYA
de las Aren&amp;S.
Salieñdo de Bilbao, en el tranvía que sigue la orilla derecha del l'\ervion, se llega, despues de tres
cuartos de hora de camino, á tra,·és de un paisaje
por demas pintoresco, al balneario de las Arenas,
anchurosa playa que se desem•uelve en una curva
de dos kilómetros de longitud.
Descúbrense, á. la derecha, el avanzado puerto de
Algorta, semejante á un nido de palomas; á la izquierda, los pintorescos hoteles d{} Portugalete, que
parecen construcciones hechas de carton-piedra 1 á
juzgar por los detalles de su elegante arquitectura
y por la profusion de adornos que ostentan sus
fachadas; y enfrente el lejano hori1.0nte del Cantábrico, siempre cubierto de un diáfano tul verdoso,
que se confunde con la region azul.
Tal es la hermosa perspectiva de que disfruta el
viajero que acude durante los meses del estío á
buscar recreo y esparcimiento en las playas de las
Arenas.
Lindísimos chalets, suntuosos hoteles, ricos cl1at~a11r se elevan en la misma orilla del furioso mar,
proporcionando comodidades múltiples á los expedicionarios veraniegos. Cafés, bill;:.res, cervecerías,
de todo .se encuentra en aquel grupo &lt;le construcciones, pequeno en relacion con las populosas ciudade~ que el viajero abandona en esta estacion del
a1)0. Hay alli cuanto puede apetecerse, no echándose de ménos ese agradable co,iforl que se considera
corno la más útil de las importaciones piren.í.icas.
[no de los e!ltablecimientosmcjor acondicionados
para el uso á. que se destina, es el que figura en
primera línea en el JZrabado de la pág. 510. La galería balnearia, que con este nombre se le distingue 1
reune toda clase de comodidades y ofrece á los que
temen arriesgarse, aun en la misma orilla, á los

Pio, felice, triunfador Trajano 1
ante quien muda se postró la tierra.
Antes de que se Jlevase á ejecucion este proyecto
colosal, el rio Sil rodeaba más de tres kilómetros
para faldear la colina.
¿Por qué y con qué fin se empre:1dió tan colosal
é inmenso trabajo, AJgunos historiadores suponen
que para dedicará. explotacion agrícola los terrenos
del cauce antiguo, miéntras otros afirman que es
producto de un pensamiento estratégico de los conquistadorei.; pero la verdad es que los hombres de
hoy no se explican satisfactoriamente . ninguno de
estos objetos, por más que los estudian y analizan.

VíAJE DE SS. 11!!. A GALICIA
Llegada de SS. 1!11. al Palacio de la duquesa de Medina
de las Torres, en Villagarcla.
El grabado de la pág. 514 rerresenta el pueblo de
VilJagarcia, banado por cristalinos riachuelos que
descienden de las vertientes del Gicebre y situado
á orillas del Atlántico. Esta comarca, rica· en vcgetacion, con abundante arboleda y pintorescos valles, forma una de esas encantadoras mansiones del
reino de Galicia, abierta hoy á la civili1.acion europea por las nuevas vías férreas recientemente
inauguradas.
La historia de este país constituye una série gloriosa de páginas, que, á empezar de la Edad Media,
nos descubren las grandiosas apopeyas con que rl
el pueblo hispano selló el triunfo de su independendencia y regeneracion. Todos los hechos más notables figuran representados en esos magníficos castillos feudales, baluartes sacros del amor patrio
que, si bien pasan de incorporacion en incorporacion á los diferentes príncipes reinantes, atesti5uan
el entusiasmo de aque11os defrnsores que llevando
por escudo la fe del Crucifica¡lo, recorren vastos territorios d-&gt;nde se amparan los ejércitos conquistadores.
.
Este vistoso pueblo ha sido visitado por sus majestades en su última excursion, alojándose en el
suntuoso palacio que alli poseo la duquesa de Medina de las Torres. Seria demasiado prolijo hacer
reseña detallada del lujo, en combinacion con el arte
y el buen gusto, con que estaba adornado esta en.cantadora morada, de uno de los titulos de Castilla
más distinguidos.
La parte inferior del grabado es una vista tomada del natural en el momento del desembarco de la
régia comitiva. ¡\umerosos cohetes, profusion do
fuegos artificiales y vistosas iluminaciones embellecían alln más aquel delicioso lngar, llamado Vist..ri
Alegre p-&gt;r lo espléndido de los panoramas con que
se deleita C'l espíritu que desde cerca los contempla.

EPISODIOS DE LA GUERRA DE CUBA
Reconocimiento de un potrero.
Los que han hecho durante algun tiempo la guerra en nuestra gran Antilla; los que han concurrido
á c!óia lucha cruel contra los hombrrs v el clima vi-

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LA ILUSTRACION MILITAR

la defensa de la patria, necesitan indispensablemente hallarse ejercitados en la práctica del tiro.
les, males sin cuento, como lo fueron el tener con defenderla, e,i engrandecerla, y de ningun modo en
,,~o podía suceder lo contrario contaninnumerafrecuencia que suspenderse el curso de las opera- ensangrentarla y destruirla.
bles vías férreas, que permiten trasportar con la.
ciones, obligando á los generales en jefe á hacer
Entónces desaparecerán esas rivalidades de los
mayor rapidez, de uno á otro extremo de Europa,
renuncia de s,.;s cargos. Asi sucedió con el esforzado partidos que rPfundidos en uno Ílnico y exclusiYo,
los ejércitos más considerables, provistos de todo
Moriones, así tambien con el veterano é ilustre Za- desde ahora podemos llamar pai·tido 1iricio,ial.
su gran material de guerra.
rnla. Los politicos de Madrid, alejados del teatro
Así tambien nuestros gobernantes legislarían con
,,Seria preciso tambien, señores, no preocuparse
•
ele la guerra, y como si no se hallasen tan interesa- mejor conocimiento sobre puntos tan delicados como
en lo más mínimo de la vida é indiferencia de su
dos como el &lt;¡ue más en poner término á situacion los que sirven de base á estos humildes apuntes.
país, para desconocer que las sociedades de tiro son
tan anómala, contribuyeron indirectamente á dar
En conclusion, para realizar lo propuesto deinstituciones necesarias y que tienen un c&amp;.rácter
aliento á los contrarios, proporcionándoles treguas be el elemento militar prepararse á saber manesencialmente patriótico.
con que adquirir recursos y poder organizarse, ma- dar inclividuos sin instruir, puesto que la condicion
,,Lo que más me ha sorprendido en la vuestra
logrando así el esfuerzo de nuestros caudillos, la de ser soldado no implica ejercer con él, por parte
señores, es el esmero con que aplicais á lajuventu~••---.:sangre vertida generosamente por nuestros solda- del supP-ríor, un tratamiento y una consideracion
la instruccion de tiro en uso con el ejército. El éxito
tlos y los tesoros consumidos por la nacion.
igual; necesario es que todo sea relativo y adecuaalcanzado por sus alumnos con nuestra arma de
Justo es qne, al proceder á nombrar un general do á los casos y á las circunstancias, inculcando
guerra, ya en el .::oncurso de Ilaumef-les-Dames ó
en jefe para un ejército español, se examinen dete- tatinadamente en cada ciudadano las máximas y
con el de Besancon dan una brillante prueba delos
nidamente por los Gobiernos las condiciones de los principios militares, pues que todos recíprocamennotables resultados' obtenidos, merced á la incansacandidatos á tan importante puesto; pero una vez te nos hallamos revestidos, no sólo de derechos,
ble laboriosidad del capitan Boyer. El ministro de
elegido, hay que concederle todo cuanto pida, sus- sí que tambien de deberes, que unos y otros
Instruccion pública me encarga le entregue las palcribir sin exámen á sus exigencia!!, y especialmen- debemo,¡ cumplir con toda exactitud.
mas académicas, como testimonio de su gran comte revestir su autoridad de prestigio y de respeto.
NÍlm. 1.-Guardia nacional, 1'"191.
)
R.\M01'1 Rt.:IZ DESC.\LZO.
placencia, y por mi parte me considero muy bon.\fortunadamente, España cuenta en su seno ge2.-Infanteria ligera, 11113.
rado al poderle felicitar püblicamente por sus renerales de gran valer, y esto llignifica mucho para
3.-Coronel, general de IIÍlsares·de
lernntes méritos.
que cuando se les conceda la jefatura, seles revisleon I, 1804.
UKA BATALLA
,, Habeis comprendido, sei'IOres, que, ante todr¡, es
ta de todas las atribuciones inherentes á tan ele4.-Batallon de marinos, 1804..
Reina el silencio en el dilatado campo. El ejército
necesarto saber manejar bien el arma nacional y
vado cargo en tiempos excepcionales, sin que deban
5.-Guardia imperial, 1805.
enemigo ocupa con su centro el valle, apoyándose
dar á la enseflanza de tiro la u_niformidad precisa
jamas estar supeditados á un Consejo de ministros,
6.-lnfanteria de linea, 1805.
para que nuestro·s esfuerzos sean provechosos á la
que, áun cuando sea muy competente para decidir en alto cerro cubierto de artillería, teniendo el rio
7.-Coronel de infantería. 1806.
patria.
_. .
asuntos de·esta índole, no apreciará la marcha de á vanguardia, fortificados los puentes, y extendiS.-Tnfanteria ligera, 1806.
&gt;l:'\uestros discípulos, al ingresar en el eJerc1to,
una guerra á la altura que puede verificarlo el que das sus alas en las inmediatas alturas.
9.-lnfanteria de linea, 1800.
Duermen los soldados sin abandonar la formaestarán
perfectamente
preparados
para
completar
se
encuentra dirigiéndola, y que necesariamente
10.-Artilleria, 1805.
cion,
y los centinelas, ojo alerta, dirigen sus mirasu
instruccion
militar;
y
no
creo
necesario
maníha
ele
conocerla,
así
como
sus
necesidades,
en
to
11.-Ingenieros, 1806.
das á la diestra orilla del rio, interrogando á la osfestaros que el país cuyos sübditos estuYiesen predos sus detalles.
12.-Guardia de París, 1808.
parados como lo están vuestros alumnos, podrá enExceptuamos, por consecuencia, las decisiones en curidad.
13.-Obreros militares, 1808.
Nada se ve; ni el relámpago fugitivo d3 alguna
tregarse
con
tranquilidad
al
desarrollo
de
suco•
el
curso de una guerra contra extrai'los, en la que
14.-Guardia nacional, 1808.
mercio y &lt;le su industria, pues tendría la certeza
la diplomacia y otros elementos, que no son las bo- siniestra luz, ni la negra. masa de los batallones, ni
15.-Escuela militar, 1812.
absoluta de que nadie se atreYerá á pretender
cas de los cai'lones, juegan casi siempre el principal el ágil cuerpo del escucha, que se arrastra cule16.-Artillería ligera, 1812.
breado sobre la. hierba. Pero allí, en el mismo valle,
usurparle sus riquezas.
papel.
17.-Escuela politécnica, 1815.
á
la diestra del río, está el ejército perseguidor.
&gt;)Examinado
el
conjunto
de
los
re1;ultados
del
déSe
&lt;lice
por
extension
que
palitica
d1
la
gu:na
es
18.-Infanteria de linea, 1816.
cimosexto concurso, se obser,·a con satisfaccion los
la ciencia llamada á disponer y distribuir los ejér- Sesenta mil hombres en acecho, amagando á cinnotables progresos obtenidos.
citos sobre el teatro de la guerra; señalando á cada cuenta mil; vida contra vida; la muerte amenazanARCO LLAMADO DE PELAYO EN GIJON
llTodos
los
premios
han
sido
tenazmente
disputauno su papel respectivo, y que esto compete al Go- do á la muerte.
APOLOG1A DE LAS SOCIEDADES DE TIRO
Al despuntar la aurora suena ei" gorjeo de los paEste monumento, elevado en la patria de Jovellados; de tal suerte, que los favorecidos han necesibierno de la nacion ó del Estado. l\Ia~ ya queda diEn diversas ocasiones nos hemos ocupado ya de
nos al restaur::.dor de la nacionalidad española, hátafo aproximarse al sumr11,¡¡;;i de la perfeccion.
cho que en las guerras civiles no debe existir más jarillos que revolotean por el bosque; luégo un disllase situado al extremo de la calle Corrida, y en el este importante problema, de carácter nacional,
»El nÍlmero de tiradores que han asistido con la
política que la de su pronta terminacion; porque paro, dos, veinte. Los tiradores han roto el fuego, y
mismo punto en que principia la carretera de Cas- que encierra la solucion de otros muchos, íntimacarabina, ha sobrepujado nuestras previsiones,
pretender un Gobierno otra cosa contraria, es aten- comienza la batalla.
mente
ligados
con
la
milicia
del
porvenir,
y
cuyo
Levántanse como un solo hombre los regimientos
hasta el punto de que todas las municiones destitra contra sí mismo: decretar, por ejemplo, una
tilla.
Su aspecto sencillr, corre~ponde al pensamiento planteamiento constituirá el paso más gigantesco nadas á este ejercicio, se han consumido. Este resuspension de armas, por muy justa que á prime- enemigos, y descubren á sus perseguidores agruque guió á sus autores, que no debió ser otr_o que el para la reorganizacion del ejército. Nuestras ideas sultado nos debe lisonjear.
ra vista aparezca, es conceder treguas para que el pados en imponente masa sobre la llanura.
Cinense el correaje, y examinan sus armas los
·
h
·
adversario
se rehabilite.
de conmemorar con él la época en que se maugu- han hallado un intérprete admirable en el general
»Nuestros ex8elentes vecinos de Suecia an as1s•
ró la vía que allí tiene principio. Sobre el arco Richard, cuya ilustracion es notoria entre nuestros
tido, como siempre, para tomar parte en este conEs preciso distinguir la política de la giieNa, de la soldados de ambos ejércitos; montan los jinetes;
campea el bl¡¡.son de la villa, y debajo la siguiente vecinos de allende los Pirineos; y en este concep- curso, distinguiéndose notablemente. Aprovecho
pDíltica de partido, que Í&gt;sta es casi siempre la im- engánchanse los tiros, y se ponen en batería las
to,
creemos
conveniente
insertar
á
continuacion
el
esta ocasion para renovar el testimonio público de
perante en las luchas interiores, sin tener en cuen- piezas; galopan los ayudantes y los oficiales de órinscripcion latina:
discurso pronunciado por tan distinguido general,
nuestra
cordial
simpatía.,&gt;
ta
que sólo debemos hallarnos afiliados á un solo denes, recorriendo las lineas: los generales obserJ:SFA'iS PEL.\GIUS
al conceder las recompensas á las sociedades que
partido: al de la prosperidad nacional, que llavará van con el anteojo los movimientos de las tropas; se
E GOTllORUM S.\NGUl'iE REGUM
han tomado parte en el concurso internacional de
siempre en sí una paz perpetua entre nosotros mis- abren las cajas de municiones, y se preparan los
UISP.\'il.E J,IRERTATIS RELJGIONISQUE RESTAUTI.\TUR
mos.
Mucho se tardará aÍln en llegar á la reafü.a- botiquines.
tiro en Besancon:
OBSERVACIONES SOBRE EL CONCEPTO
SE'iATüS POPULCSQnE GEGJONENSIS
((El ejércit~, dijo, no puede permanecer indifeUna division trepa por la agria altura que cubre
cion de este idealismo; pero el camino está trazado
de hs guerras civiles.
REGALI Cl\'ILE DO'iNUll DEDERE
rente ante los esfuerzos de las sociedades que se
por una experiencia dolorosa, en que hemos visto con su ala izquierda el enemigo. Empéilase ardoroA'i:-iO mr. :-iTRT. J. c. s. MDCCCLXXX\"l
La politica de la gunrra examina y analiza, to-.
consagran á la educacion nacional, por la práctica
medrar desmedidas ambiciones; causar la ruina de so combate; á la Yoz del cañon sucede el estampido
Y en la parte opuesta, que da al camino, existe de ejercicios civiles; dando á la juventud el senti- mando por base el derecho de gentes, reglas de
alguna comarca; y hacernos desmerecedores de ti- de la fusileria, y calla el fusil y se cruzan las bayomutua observancia entre las partes beligerantes,
tularnos hijos de España. Porque, despues de todo, netas. Los defensores de la posicion resisten denomiento de su fuerza á la par que nobles goces y
otra inscripcion, que literamente es como sigue:
aceptando
cuantas
tienden
á
humanizarla,
á
dismi¿qnién
ha realizado sus aspiraciones, si ha osado dados, y pugnan por despenará los que suben; éspatrióticas aspiraciones.
A'i:SüENTI C.\ROLO 111, P.\TRIS PATRI.E
nuir sus horrores y estragos; en una palabra, á liperturbar nuestra tranquilidad, buscando otra ma- tos vacilan, retroceden, vuelYen á la carga, se apo))Las
sociedades
de
tiro
desarrollan
especialmente
PRINCIPATlS ASTl"RISCE'iSIS CO~IERCIO ET UTILITATE
nera de ser distinta de la constituida, hablando de yan en los arbustos y en los peftascos, ó ruedan hasel espíritu de observacion, el golpe de vista, la mitar en todo lo posible los males que en si lleva.
JNCOL.\RUM COSSl'LENS, VIA~I IIANC .
Pero
en
las
guerras
civiles,
consideraciones
de
aquellas
guerras? La contestacion la darán los suce- ta el valle; prolóngase la feroz lucha cuerpo á cuerprontitud en la direccion y la ctJnfianza individual,
A M.\Rl 013ETUM USQUE APERUIT
otro órden se oponen al respeto de esta!! reglas,
sos pasados. Un fanatismo sin limites y sin justicia po, el jefe de los ofensores cae mal herido, y se
tan
necesaria
para
las
ocasiones
de
peligro.
Son
A'i'iO IIU~l.\N:E REP.\R.\T:E \'OLUTIS MDCCLXXXV
nos trajo en mal hora disturbios considerables; pero niega á dejar el campo; de una y otra parte acuverdaderas escuelas donde todo hombre _Íltil para el porque á lo que dabe atenderse, en primer lu~ar,
es
á
sofocar
prontamente
el
foco
de
la
insurrecc1on,
un patriotismo y una abnegacion tambien sin limi- den refuerzos, los ánimos se enardecen, y la victoservicio de las .armas adquiere una parte de la instes se encargaron de darlo una solucion merecida ria está indecisa; pero un irresistible empuje lo deEL SHAKÓ EN EL EJÉRCITO FRANCÉS
truccion profesional, y las más nobles cualidades acudiendo á todos los medios, sin que los Gqbiernos,
como dice Almirante, se abochornen de su superiopor la justicia de la causa, que más pronta hubiera cide todo, y las alturas son tomadas. Un toque de
Tiene una importancia relativa en los momentos del soldado.
ridad.
A
los
generales
en
jefe,
como
más
interesasido si los acontecimientos enunciados no lo hubie- corneta anuncia el triunfo á la segunda division, y
»Todas pMvienen de la iniciativa individual, lo
actuales el conocimiento de la historia de esta prenésta cruza el rio por un abandonado puente, se landos
en
el
término
de
la
lucha,
pues
en
ella
arriessen
impedido.
da cubrecabezas, empleada durante tanto tiempo, cual prueba de un modo evidente lo incontestable
za en el desfiladero, y embiste al pueblo que sirve
gan
constantemente
su
reputacion,
han
de
conc?·
¡Bendito
el
país
donde
no
se
verifica
ni
se
obra
y suprimida en la actualidad para la gran mayoría de su utilidad.
cambio alguno por medio de guerras civiles! Espa- de apoyo á la izquierda enemiga. Lo toma á la ba,üntes de nuestros desastres habia ya un gran nú- der omnímodas facultades, y proporcionarles, sm
de los cuerpos é institutos.
discusion,
cuantos
recursos
juzgen
necesarios,
pues
na podrá acaso contarse en este nÍlmero el día en y,meta, lo vuelve á perder, se mezclan los adversaDel año 1791 data el uso del shakó en las diferen- mero de estas sociedades; pero despues se han desque
sufra esa metamorfosis tan deseada, el día en rios en medio de las calles, y prefieren dejar la vida
por
grandes
que
sean
los
sacrificios
que
esto
r~tes formas que representa el grabado de la pág. 519. arrollado ritpidamentt•. Se cuentan hoy tres mil, y
quiera, siempre resultarán menores para el paie
quesead vierta en ella un verdadero progreso moral; ántes que el terreno; tan pronto adelantan los unos
Durante el primer imperio, en aquella época de flo- como su nÍlmero aumenta constantemente, se pue- que la prolongacion de la discordia, capaz de conel
día en que ese tan deseado servicio obligatorio se como los otros; caen sin retroceder; se baten en las
recimiento para Francia, cuando las enormes ma- de profetizar que, en breve plazo, cada municipio sumir las fuerzas virns de una sociedad y de conimplante
para no desaparecer en ningun tiempo. plazas, en los jardines y en las habitaciones; los
isas creadas por una revolucion tan gigantesca C(•mo de Francia contará con un Sta11d, segun hoy cuenEntónces, y sin género alguno de duda, cada ciuda- muertos y heridos sirven de trinchera; los vivos
ducir
á
una
nacion
á
su
ruina.
sublime recibieron una verdadera organizacion mi- ta con su escuela primaria.
dano convendrá en que no se pertenece á si mismo; trepan sobre los cadáveres, y no se da cuartel. Por
La falta de energía en los Gobiernos para oponer·
&gt;)En efecto: en estos ti-empos en que todos los ciulitar, el shakó adquirió el tamaño más grande _coque pertenece á su patria, y sólo á su patria, y cla- fin, el enemigo desmaya, y los asaltantes se apodese
á
las
exigencias
de
los
partidos,
ha
producid~
e~
nocido; pero, á pesar de su exagerado peso, no im- dadanos Miles para el servicio tienen e! imperioso
ro está que, comprendiéndolo, estará interesado en ran del pueblo.
Espafta,
durante
el
periodo
de
sus
discordias
civi~
pidió que aquellas tropas recorriesen, de victoria en deber dr acudir á las filas, en caso de peligro, para

viendo un mes y otro en medio de aquellas selvas
vírgenes en que las ceibas colosales, los mangares Y
los plátanos, palmeras y caimitos entretejen con
sus pobladas y mÍlltiples ramas espesa bóveda de
follaje; los que han visto surgir al enemigo avizor,
en los momentos que ménos po::lian esperarlo, y en
cambio han cruzado sabanas y bosques, vadeado
ríos y trepado á las altas cimas sin poder hallar sus
guaridas, ni tropezar con huella alguna de s~1 paso;
los valientes españoles que sin reparar en fatigas Y
sacrificios han contribuido á mantener en los días
de tremenda crisis la integridad nacional, esos son
los que pueden hacerse cargo del~ verdad con q~e
representa el dibujo que hoy publicamos en lapagina 515 una de aquellas escenas de la vida militar
en la manigua: el reconocimiento de un potrero, en
el que, ájuzgar por el rastro descubierto por la mirada investigadora del práctico, ha debido penetrar
momentos ántes una partida de mambises.
La guerrilla, observando cuantas precauciones
requiere lo arriesgado del servicio que ejecuta, se
aproxima á la propiedad, y despues que el comandante lo ordena, el negro gu,a,·diiro corre las trancas de la talanqu,~ra para dar paso á la fuerza. Este
es el instante escogido en el dibujo, y en justicia,
puede afirmarse que su autor, nuestro partícula'. Y
querido amigo el Sr. D. Manuel Peñu~las, ~a sido
-feliz en la eleccion del asunto y en la eJecuc10n.
Como podrá observarse, se trata aquí de un dibujo sin pretensiones, pero esto mismo realza su
mérito. Mucho hemos agradecido al Sr. Peñuelas,
ya conocido de nuestros favorecedores por otros
trabajos que ha publicado en L.\ !LUSTR.\CIOS ?llrLTT.\R, la atencion que ha tenido al remitirnos este
bonito dibujo, y le excitamos á perseverar en el estudio de un arte para el que reune condiciones por
todo extremo apreciables, sobresaliendo entre ellas
su buen gusto en el pens8.miento delos asuntos Y el
esmero con que procede al trasladarlos al papel.

victoria, la mayor parte del continente europeo.
Esta desproporcion de formas hizo que el soldado
lo empleara á manera de maleta, que, dividida en
varios compartimientos, constituía una especie de
caja de Pandora, con cepillos, jabon, calcetines, pipas y tabaco. A medida que sufrió varias trasformaciones disminuyó de tamaño, perdiendo sus excelentes condiciones para utilizarse en esta forma.
Consideramos de gran interrs el conocimiento de
todos los cubrecabezas usados en los ejércitos cuando su renovacion se hace cada dia más indispensable. Sin embargo, la opinion general de Europa se
ha pronunciado ya por el casco, de poco peso, que
reune grandes ventajas para resguardarse de los
rayos solares y de las aguas; en esta persuacion nos
inclinamos á creer que su empleo prevalecerá en
todos los ejércitos de Europa.
e
Para te~minar, citaremos, por órden cronológir.o,
los cuerpos que han usado en Francia e: shakó,
cuyos números aparecen rn el grabado.

517
Las divisiones del centro y del ala. derecha atraviesan el río por cuatro puentes á la vez, cayendo
sobre la linea contraria en una extension de tres
leguas.
Las baterías inundan de proyectiles el cerro artillado, y las posiciones de la derecha enemiga son
atacadas con brioso ímpetu por el flanco y el frente. Tres pueblos y un monte son objeto de la acometida, y al cabo se toman, perdiendo los defensores siete piezas. Pero el enemigo se rehace, y al
ver que se le corta su línea de retirada, precipitase
con decision sobre las posiciones perdidas. Ya es
tarde; los p~eblos y los edificios inmediatos al puente lian sido atronerados con singular presteza, y los
vallados y los muros se convierten en formidables
parapetos.
Retroceden los ypncidos, al tiempo que el artillado cerro cae tambien en manos de los vencedores.
Un movimiento general de avance se opera en el
ejército victorioso. Retirase el contrario. manttiniéndose aún amenazador; cae con la violencia del
rayo sobre una brigada que se adelanta, y la destroza. En esto, el ala izquierda de los triunfadores,
efectÍla un movimiento envolvente, corta de un
modo definitivo la linea de retirada del enemigo, y
le hace cambiar de direccion, empujado por la cabalferia, rompiendo su ejército y dividiéndolo en
dos partes: la una se retira en buen óruen, y la otra
se retira con preci pitacion á refut:farse en la vecina
plaza; mas acuchillados en su fuga los que acaban
de desbordarse, llegan hasta la fortaleza y quieren
entrar por las murallas, porque no caben por las
puertas. El pánico es terrible, y tanta la velocidad
de los derrotados, que 8Ólo dejan mil hombres prisioneros de la caballería; pero quedan ocho mil en
el campo, con ciento cincuenta y un ca1)ones, armas, pertrechos y banderas.
Los jinetes, en su persecucion, alcanzan al inmenso convoy que sale de la ciudad próxima, y en
el que van los tesoros del rey, la corte y sus equipajes, un tren de batir, cajas llenas de dinero, de
joyas, de vestidos, de telas, de manjares y de multitud de objetos. Aumenta la confusion de un modo
espantoso: se enredan los carros con los trenes de
artillería, piden gracia las mujeres y los niños, y
mueren los hombres atropellándose unos á otros;
infantes y jinetes forman una masa compacta en
deplorable hacinamiento, y los vencedores se distribuyen el botin, derramando las abandonadas riquezas sobre los cadáveres, y pisoteando los cuerpos de los vivos.
Los restos del ejército derrotado·escapan apresuradamente, sin poder salYar más que dos caftanes;
el mayor general pierde su baston de mando, y el
rey su carruaje lleno de alhajas y dinero, y ele interesantes papeles.
Así perdió José Xapoleon la batalla de \'itoria.
ADOLFO LT.ANOS.

MÁXIMAS
Nada al principio se hace tan perfecta, que el
tiempo, inventor de todas las cosas, no descubra
que aí"ladir ó que quitar.

X~brija.
Nada hagas sin pedir consejo, y despues no te arrepentirás.

Ecclesiastes.
No todos podemos ser sobresalientes en todo.

"Virgilio.
La más grave enfermed1d de un Estado es la que
se origina de la cabeza.
P. Jíariaiia.
Sólo es durable la fortuna que camina á. paso
lento.
Séiteca.

�LA ILUSTRACION MILITAR

___ - - - _ _ _ _ __

___...:.t=A:::....=IL_u_sT
_li_A_c_to_N_MI_L_
! 'l'_A_it_ __ _ __

- · -~- _ _.____ ~ --~ ------=-=--

PROYECTO DE UN FAROL HIGIÉNICO
P.\Rc\ DOR\IITORIO DE TROP.\

La fecunda actividad del general Salamanca se ha hecho notar desde el momento en que se
hizo cargo de la direccion de
Administracion y Sanidad Militar. Jefes y oficiales de ambos
cuerpos fueron comisionados para proceder al estudio de algunas reformas ya proyectadas, ó
de la iniciativa de S. E., y en
poco tiempo se han visto planteadas unas, en vias de realizacion otras, y aquéllas que por su
importancia ó por los obstáculos
surgidos para llevarlas á la práctica no han podido ser un hecho,
reciben constantemente el necesario impulso, facilitado siempre
por Ja incansable persev~rancia
de quien, al ocupar tan importante cargo, entiende como sagrado deber el procurar los mayores beneficios al ejército, con
economía del Erario, al par que
el progreso y perfeccionamien~o
de los ilustrados cuerpos que di·
rige.
Uno de los proyectos que actualmente se hallan en estudio,
se refiere á la dotacion de cocinas económicas, por cuenta del
Estado, á los cuerpos armadoa
del ejército, y á la adopcion de
los faroles para petróleo más á
propósito para sustituirá I_os_ que
reglamentariamente sumimSlra
el material de acuartelamiento,
y que se alimentan con aceite
vegetal.

519

De la competencia de los jefes
yoficiales de Administracion que
componen la comision nombrada
por real órden de 19 del mes último, puede esperarse confiada,
mente que no han de quedar defraudadas las esperanzas de los
cuerpos que con tanto agrado
han recibido la noticia de la mejora que representa; pues no es
ésta la primera vez que aquéllos
se han ocupado de estudios cuya __. ._ _ __
tendencia era la de procurar por
todos los medios posibles el perfeccionamiento de los servicios
administrativo -militares.
Nada podemos hoy adelantar
á nuestros lectores acerca de los
aparatos que es posible se ensayen: sólo sabemos que la comision está autorizada para la adquisicion de dos cocinas del sistema que juzgue más conveniente y económico, y que, en cuanto á los aparatos de alumbrado,
las primeras pruebas se harán
con las lámparas Qiientú, de Lieja, y fai·ol ltigiénico ideado por el
actual administrador del servicio de acuartelamiento.
Este aparato, que hemos tenido el gusto de examinar detepidamente, tiene por principal objeto el evitar los inconvenientes
que los faroles comunes presentan, relativos al desprendimiento
de gases deletéreos en la atmósfera de los dormitorios, y de la
evacuacion de humos en la misma. En este particular tan importante creemos que el autor
del proyecto ha conseguido su

•

PROYECTO DE ¡;:,¡ FAROL HIGIENICO p \R.\ DonmTORIO DE TROP.\

5

1:

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1-L¡.- - - - - = - - - - - - - , - - - -1-6_ __ _ _ _ _

...,L_ _

MODIFICACIONES HECHAS EN EL SHAKÓ QGE USÓ EL EJÉRCITO FRANCÉS DESDE EL ARO

- - S::--= - :c-=i~~=--·-

GIJO\.- :\.HC0

- - --

objeto á costa de un poco más de cuidado en el uso
del aparato, comparando el que hoy hay necesidad
de tener, con los faroles reglamentarios.
La luz que emite el farol higié1i~ se produce en
el interior de un tubo de cristal herméticamente
cerrado, y dispuesto entre dos cámaras puestas en
comunicacion por medio de tres tubos de metal que
sirven á la vez de armazon al aparato. Horadada en
forma circular la cámara inferior en su centro y
toda su altura, se da paso por el hueco resultante
al depósito de petróleo provisto de la boquilla y
mecha correspondiente. La boquilla se apoya contra la plancha circular que sirve de base o.l tubo de
cristal, y por el espacio que queda entre ésta y el
plano superior de la cámara baja, penetra el aire
atmosférico, atravesando por entre las ranuras de
una semi-esfera sujeta á rosca en la parte superior
del depósito de combustible.
La corriente de aire atraviesa constantemente
por el centro de la llama mediante la absorcion
producida por un tubo aspirador tronco-cónico que
va en el centro de la cámara alta, y en sentido vertical, por el que son tambien conducidos á dicha cámara los productos de la combustion, los cuales,
recogidos en gran parte por los tres tubos comunicantes, son dirigidos á la cámara inferior, en donde
se halla depositada una lechada de cal con el fin de
convertir en carbonato el ácido carbónico y procurar la disolucion del óxido de carbono que la atraviesa.
La cámara superior es cilindrica en el primer
tercio inferior, y tronco-cónicaenlos dos restantes,
llevando nueve ventiladores en aquél, merced á los
cuales se verifica. la tension de la corriente atmos.
fériea de abajo arriba. Está terminada por una ca-

peruza provista de un torna-humos, dispuesta de
forma que los que pudieran producirse queden depositados á su alrededor sin perjudicar ni entorpecer la combustion, ni causar opacidad en el tubo
dentro del cual se verifica, y en su base ó planta inferior lleva un resalte circular en donde encaja el
tubo de cristal por uno de sus extremos. Por último,
el plano superior de la cámara baja se co;munica
con el ambiente exterior por medio de varios agujeros, con el objeto de que los gases, ya enrarecidos
de la atmósfera de los dormitorios, puedan sufrir
igual trasformacion que los producidos por la combustion; medio higiénico mediante el cual se purifica aquélla, siquiera sea en reducido espacio.
La extension de la luz, hasta llegar á la penumbra, es de 15 á 16 metros de radio; por manera que
en las pruebas preparatorias que se han llevado á
efecto con un solo farol, se ha podido alumbrar, en
buenas condiciones, un dormitorio de 30 metros de
largo por 17 de ancho, resultando del ensayo fotométrico que la llama deljarol kigié1iico es equivalente á la de cuatro faroles de aceite recien encendidos y á seis de los mismos á las dos horas de arder sin limpiar sus torcidas.
Bajo el concepto económico, se hace constar en el
proyecto que no bajará de 8.000 duros la economía
que resultará al presupuesto con el empleo de este
aparato, en sustitucion de los faroles que hoy se
usan.
Nos complace en extremo poder dar cuenta en
nuestra publicacion de esta clase de estudios, que
representan un marcado interes en proporcionar al
soldado el mayor bienestar sin aumentar los gastos
de los aervicios, y nos permitimos rogará la junta
que de estas reformas está encargada, procure ter-

1791

AL

~-~,.._---~--l

1816

minar sus estudios en el menor tiempo posible,
para que, convertidos en órdenes dispositivas sus
dictámenes, puedan los cuerpos contar con dos reformas tan esenciales como son la mejor coccion de
los ranchos y un regular alumbrado, lo que indudablemente conseguirá con los elementos que la in dustria Je ofrece y el celo é interes por el servicio
que ha demostrado siempre el personal de los cuer•
pos de Administracion y Sanidad del ejército_.

LA EXPLORACION IRREGULAR POR LA INFANTERÍA
(Co1tclusio1t.)
Estos son los únicos medios prácticos de que ha
de servirse el jefe de una pattida; debiendo desechar los que en algunos tratados se enumeran,
porque, aunque muy ingeniosos, son complicados y
exigen útiles especiales. Los soldados de la JJartidri
mól)il trabajan con Jo que hallan en el país, tratando hacer de ello el mejor empleo.
Las destrucciones deben hacerse con ·rapidez,
porque el enemigo puede aparecer continuamente,
y una vez conseguido el objeto, se alejará lapartidff
evitando choques y combates.
Las retiradas de estos destacamentos son más peligrosas que los avances, pues el fuego y la detonacion de la dinamita difundirán la alarma, v el enemigo se pondrá en movimiento para b~scar al
agresor. A fin de desorientarle é inducirle á error.
se emplearán los cambios de direccion, las 'divisiones y las retiradas paralelas; pero si los per1Jeguidores logran alcanzar la pa1•tida, entónces se divide
en varios grupos p!lra escapar mejor, fundándose
para esto en el aforismo que dice que la rapide1.
eata en razon inversa del número.

�520

LA ILUSTRACION MILITAR

situacion engai1osa no debe prolongarse mucho
lidad no debe preocupar al comandante de ella,
tiempo (pues á lo sumo no ha de exceder de un dia,
sino que, al contrario, debe servirle de incentivo
ó todo lo más de veinticuatro horas), sin embargo,
para aguzar su ingenio á fin de buscar un medio
este tiempo que se ba ganado, es siempre muy pre- ·
hábil de salir ileso de la ratonera en que se ha me•
cioso.
tido.
Muchas veces estas requisiciones se emplean para
Cuando los medios de insinuacion no bastan, es
engañar á las poblaciones, á fin de que á su vez den
preciso emplear la fuerza si han de obtenerse los
falsas noticias al enemigo. Es este caso, el comandatos que se desean. En este ca.so, el jefe de lapa;-dante de la partida no se detendrá en el pueblo más
rechazando los e.JJploradores, arrojándosi; soórc la es- tida marchará con las mismas precauciones que se que para dar las órdenes, reparar las fuerzas de su
colta siii datle tie1;ipo para p1•ipa1·a,·se, sembrando el le han prescrito anteriormente, hasta llegar frente tropa y anunciar la próxima llegada de una gruesa
al sitio por donde desea penetrar en la cortina.
desórden y p,·oc1irando eii-oolcer el con1Joy.
columna, continuando en seguida la marcha, y
En cuanto la pr11·tida lo haya copado ó se apodere Una vez en él, dispone su fuerza como si se tratara cuando se haya perdido de vista, se retrocederá por
de copar una avanzada; cuan1o anochece cae sobre
de los almacenes de provisiones, recoge lo más imotro camino.
el enemigo por retaguardia, y si consigue arrollar
portante, y al resto se prendera fuego para que no
Por último, completa el número de las misiones
el punto adverso, penetra en la zona de seguridad,
comprendidas en el segundo grupo en que hemos
pueda utilizarle el enemigo.
hace las observaciones que necesita y se retira en
Como advertencia final respecto de las partidas
dividido las asignadas ~ las partidas móoilcs, la ue
seguida, ántes que se reunan los refuerzos y le perapoderarse por medio de un ¡;olpe arriesgado ue
1nóoiles ofensivas, ai1adiremos que son tanto más
sigan; teniendo en cuenta que la salida no ofrece
un general enemigo ó de un personaje importante.
eficaces cuanto ménos se sospechan, porque como
gran dificultad, porque el ataque de un puesto por
Los factores necesarios para esta operacion son el
el enemigo no espera el ataque de la infantería que
retaguardia deja abierta una puerta segura para la ardid, el secreto, la sorpresa y la emboscada; cuyo8
se halla léjJs, no toma precauciones contra sus ero•
medios quedan expuestos en el párrafo en que se
pres1s; circunstancia que da al que ataca muchas retirada.
Algunas Yeces se emplean las partidas móoiles
describe el modo de cazar ó copar una patrulla ó un
probabilidades de éxito.
para enviar noticias á otras cqlumnas que 6peran á
Analizadas las diferentes misiones que pueden
puesto fijo del enemigo.
mucha distancia, para saber á donde se encuen~an
La pa1'tida móvil defensiva no existo en absoluto,
confiarse á las partidas movilcs ofensivas, estudiaó para estableeer relaciones con ellas y vigilar el puesto que su misma índole exige siempre una
remos ahora las que tienen por objeto especial a i ·
espacio que media entre ellas. El peligro que cor- marcha ofensiva ó agresiva para apoderarse de una
quirir noticias determinadas. Si se destaca una
partida móoil para ir á compr(lbar la presencia ó ren estas expedicion, s es grande á causa de la hos- posicion que perjudique al adversario, completántilidad de los habitantes; pero puede evitarse no dose el papel que representa por un ¡¡.cto de resisausencia de fuerzas enemigas en ciertos lugares,
haciendo nunca alto cerca de poblado y tomando tencia ó de intimidacion; cuyo conjunto le da uu
debe el comandante de ella emplear el mayor disimulo, asi en la marcha como en sus observaciones, muchas precauciones con objeto de ase6 urar su carácter ofensivo y defensivo.
existencia. La marcha de la partida será irregular
A veces es conveniente apoderarse de posiciones
permaneciendo oculto en los bosques, mieses ó suá fin de desorientar al enemigo sobre la verdadera ó de pasos útiles mucho ántes de que aparezca el
bido á una altura para iorprender durante el dia
direccion; y como puede encontrarse cerca de una enemigo. Para esto se destacará una JJ«rtida mú1Jil
los movimient,) s del enemigo, y poniéndose en capatrulla hostil, tendrá el jefe gran vigilancia para que, por medio de una marcha larga y rápida, cum.
mino por la noche para u~var la_s noticias recoestar informado á tiempo y evitar un encuentro.
pla su cometido. Coa vez ocupada la posicion, pue.
gidas.
Con destreza, marchas largas y descansando en los de suceder que haya un combate si el enemigo tiePero alJrnnas veces no serán completas las notibosques, puede un oficial llevará feliz término una ne interes en conquistarla; pero si tal sucede, el
cias que puedan adquirirse desde los observatorios,
expedicion de este género, que no es tan peligrosa
jefe de la partida habrá tomado préviamente todas
porque el enemigo habrá tratado de ocultar sus
en realidad como á primera vista parece.
las medidas para resistir y continuar la defensa
maniobras y movimientos. En este caso, ~s ind.isOtras veces se envían partidas mócilcs á cortar basta el sacrificio completo del destacamento.
vensable llegar hasta la cortina de seguridad, insilas comunicaciones y á interceptar la corresponTambien se emplean las partidas 1;ióoiles do innuándose en su interior; lo cual puede conseguir&amp;•'
dencia y despachos del enemigo. Esta operacíon es fantería para apoyará la caballeria y mantener sus
de dos maneras: valiéndose de la astucia y de la
de un género particular, y por eso se requiere que
conquistas. En este caso, salen con ella, le siguen
fuerza.
el oficial que la mande tenga conocimientos espelo más de prisa posible, y se instalan en las posiEn el primer caso, recurre el comandante de la
ciales para poder descifrar y traducir cuantos dociones conquistadas, en las que organizan su re~:,partida á ardides ingeniosos, utilizando todos los
cumentos recoja. Pero si la 1iartida es muy numeaccidentes del terreno para disimular su marcha.
rosa, se agregará á ella un oficial de Estado Mayor, tencia.
Otra de las misiones que se confía á las partid.M
Obrará del mismo modo que los buques corsarios
á fin de que se dedique á los trabajos especiales,
cuando tratan de escapar de los navios de guerra,
móoiles es la proteccion de los conrnyes y la de lts
quedando las medidas tácticas á cargo del jefe de
de salvar las lineas de bloqueo ó de deslizarse por
trenes; para lo cual se ocupan las avenidas por
la expedicion; porque ~egun el art. 28'2 del reglaentre las escuadras; teniendo presente que el éxito
donde se teme un ataque, y con objeto de no emmento de campal'la, á los jefes y otf.ciales de Estado
depende "de la intrepidez, de la futiliddu de inplear mucha gente, se buscan los nudos que abran
Jfayo,· corl'espoiide la delicada tarea de i-ecoger, centi-avencion, del conocimiento del pais y del enemigo,
todas las comuoicaciones.
del secreto que se imponga y de la rapidez de la lizar, c01ifro1itar, depw·a1· los fodicios y noticias q'IU
Las partídas rnó1Jiles son ventajosas para la defen ·
ha,i de trasmitir rápida y directa;neíite al cuartel 9emarcha. La noche le cubrirá con su oscuro velo y
sa de las lineas férreas y telegráficas. No deben es1ie,·al.
calonarse las fuerzas sobre el camino, sino que
la velocidad le sustraerá del peligro.
Las disposiciones que deben adoptarse para obúnicamente se ocuparán los puestos principales,
En ciertas circunstancias tambien podrá martener buen resultado, se reducen á ocupar un pun- dedicándose el resto de la fuerza á ur.a defensa
char durante el dia á traves de los bosques, mieses,
cercas, arboledas y jardines; pues deber del jefe es to céntrico, tendiendo desde él una especie de red móvil é intermitente. Las partidas que se consagren
oculta-rse continuamente y no moverse de dia en por medio de pequeños puestos, con objeto de vi- á este servicio han de marchar incesantemente
terreno descubierto. Estará siempre con ojo avizor gilar todas las direcciones y ver venir á lo léjos. Al para registrar el país y ahuyentar al enemigo.
Hemos terminado nuestro humilde trabajo, en el
y se detendrá con frecuencia para observar por to- mismo tiempo se prepararán emboscadas cerca de
dos lados. Si divisa al enemigo, se oculta y le deja los caminos para echarse encima del que transite
cual creemos haber expuesto con la amplitud posi~
pasar; luégo se colocará en un buen puesto de ob- de noche, siendo excelentes puntos de espera los
ble, dada la índole de esta Revista, la doctrina Y
se1 vacion para estudiar todos sus movimientos, y desfiladeros, las alturas situadas entre dos caminos procedimiento de ejecucion relativos á la exploracuando quede el campo libre, v~lverá á avanzar y las cercanías de los sitios de comunicaciones.
cion y sus servicios complementarios, cuando loa
Aunque hemos dkho que el secreto es factor
aproximándose á los puestos ho~tile3.
ejecuta la infantería.
Pero si el adversario descubre la partida, el co • importantisitno en estas operaciones, sin embargo,
CLEMENTE CANO,
mandante de ella ordenará una rápida retirada y algunas veces no sólo no será necesario, sino que
TENIENTE DE INPANTlUtÍA
desfilará. por la derecha ó por la izquierda; y cuan- la publicidad relativa contribuirá eficazmente al
do se vea libre, Yolverá de nuevo á dirigirse á su mejor resultado. Tal sucederá cuando no se pueda
objetivo por otro camino; practicando lo mismo atender á todos los caminos: en este caso, se preADVERTENCIA
siempre que no pueda ir directamente al punto sentará la 11artida sobre los puntos principales y
simulará allí preparativos de defensa. El enemigo,
marcado.
Se ruega de nuevo á. los seil.ores suscriiores del dia-,
Cuando el jefe lle h pa,·tida 11egue á un sitio con- apercibido de estos trabajos, enviará sus correos
veniente, esperará á que cierre la noche para mar- pcr otros caminos, en los que tropezarán con una irito de Casiilla la Vieja se entiendan para los pagot 1
char sobre uno de los puestos por entre los cuales fraccion de la 1iartida.
reolamaoiones oon nuestro corresponsal D. Ramon lail
Tambien confiase a las partidas móoile, la mision
desea pasar; en momento oportuno, simulará un
de preparar provisiones para la columna ó .la de Descalzo, Alférez del Batallon Reserva de V'alladalll~
ataque contra los centinelas, y en seguida se retirará á derecha é izquierda para eludir la accion de ir á imponer y cobrar requisiciones y contribucio- bien directamente, 6 por medio de sus represen\&amp;Jlleli
las patrullas que se destaquen, y miéntras que és · nes de guerra á un centro de poblacion. En estos habiliiados 6 pagadores, para no lastimar los i l l ~
casos es preciso aparecer fuerte para intimidar á
tas le buscan, se deslizará entre dos grandes guarlos.habitantes, lo cual se consigue colocando pe- de esta publicaci~n cou la demora en dichos paplf:
di is para observar á su gusto.·
Desde que la partida penetra en la cortina, 'p uede quei'los grupos en las alturas inmediatas, simulando
lJllp. de 8. Bablios, plaza de J~ Paja, '/1 Iadrld.
considerarse copada de hecho; ·pero esta eventua· avanzadas de una fuerte columna; y aunque esta

Tambien se ua á. las partidas m.ó,,iles el encargo
de copar los convoyes y de destruir los almacenes
de provisiones. Para llevar á cabo su cometido,
marchan con las mismas precauciones y rapidez
que hemos expuesto anteriormente para que el ataque sea, como dice el art. 402 del reglamento para
el servicio de campai1a, sMdto, impetuoso, por so,·presa, y, si es posible, sobre diferc,itts pu1ttos á la ocz,

REVISTA

•

20 DE SETIEMBRE DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2,0 -NúM. 36

Almirante, 2, quintuplicado.

SUMARIO
GRABADOS: Excmo. Sr. Teniente General D. Remigio
Moltó y Diaz-Berrio, Director general de la Guardia civil.-EI cólera.-Toledo: últimos honores fúnebrP.s al cardenal Moreno (dibujo de Lagarde).D. Cárlos Relvas.-Bote salva-vidas ideado por el
Sr. Relvas.-EI Dr. Koch.-Proyecto de monturas
presentado por el comendador Sr. Salvi.
TEXTO: Crónica, por D. Alfonso Ordax.-Excelentisimo Sr. Teniente General D. Remigio l\foltó y DiazBerrio, director general de la Guardia civil.El cólera.- Toledo: Honores tributados al cadáver
del cardenal Moreno.-Silla-Salvi.-El regreso
de Juan Sancho (cuento), por D. Manuel Diaz y
Rodriguez.-Estudios históricos: Orden militar de
Alcántara (continuacion), por D. Angel Alvarez de
Araujo y Cuéllar.-Cárlos Relvas.-Bote salvavidas.-El Dr. Kocb: la salud pública y preservativos.-Epigramas, por D. C. de Alvear.-Bibliografia.-Dos perlas, por O.-Anuncios.-Correspondencia con los suscritores.-Sobre cubierta,
por D. Eduardo de Palacio.-Variedades.-Obras
de D. Emilio Bonelli.

CRÓNICA
Francia no tendrá necesidad de bloquear
los puertos llamados celestes, porque ya ha
dispuesto China que se cierren todos los pasos
de los ríos. El comercio ganará poco con esta
medida, pero el tradicional sistema de incomunicacion con Europa será respetado.
En el caso de tomar la ofensiva, China dirigirá sus operaciones por las fronteras del
'fünkin. Esto insinúa la prensa inglesa con
profunda intencion, porque el ejército que
ocupa aquel territorio es muy reducido; no
tiene caballería para. el servicio de vigilancia,
y se ha hecho pública la declaracion del ministro de la Guerra ante la Comision parlamentaria del Tonkin: el general Campenon
manifestó que no podía destacar del Eljército
permanente más de 6.000 hombres. Por esto
pronostica un diario inglés que Francia se encontrará con cinco cuerpos de ejército inmovilizados y la mayor parte de su armada retenida á gran distancia, por los asuntos de
China y Madagascar. Malo es, en efecto, que
la cuestion Madagascar haya coincidido con
la del 'ronkin; pero Alemania no ha realizado
aún su exaltacion á potencia marítima, y aun•
que tampoco tiene Francia dispuesto el material necesario, sus fuerzas navales en Europa
no quedarán debilitadas hasta el punto de justificar las inquietudes de Inglaterra.
En cuanto al Ejército, todo se reduce á me•
didas de prevision y gastos que Francia no
suele regatear en empresas de prestigio y seguridad nacional. El cuerpo expedicionario
~

del Tonkin puede duplicarse y áun triplicar- comerciantes griegos, se supone á Kartoum en
se, no retardando cinco meses en cada afío la poder de los rebeldes. El ministro egipcio
llamada á banderas de la primera porcion del Abd-el-Kader .cree que las tropas inglesas ten•
contingente general, y dando la instruccion drán que librar con los rebeldes cuatro bata1
suficiente á los exentos del servicio. Estas y llas por lo ménos: en Abu-Hamed, en Berber,
otras medidas análogas ocasionarán gastos, en Shendy, y ante los muros de Kartoum.
En las negociaciones sobre los asuntos de
pero así el plan de movilizacion no será desconcer110.do, que es lo que parece preocupar Egipto, los Gabinetes de Viena, Berlín y San
al 'IIlinistro de la Guerra. Para los refuer- Petersburgo parecen haber llegado á un
zos de caballería podría recurrirse, dice un acuerdo.
periódico francés, á los spahis. La prensa poEn Francia se está organizando un gran
lítica hace tiempo que viene encareciendo las
tiro
nacional, y en Rusia se ha ampliado con•
ventajas de utilizar en las guerras coloniales
siderablemente
esta instruccion, la más esenlos indígenas. La anterior proposicion satisfa•
cial
en
el
arma
de
'infantería. Por el nuevo rece por completo estas indicaciones. En su virtud, los cipayos de la India podrían suplir glamento ruso, el oficial destinado á las escuelas de tiro tendrá que hacer estudios teóricos
tambien la falta de tropas de marina.
y prácticos muy extensos, pero en compensaEl emperador de Rusia está en Polonia, cion disfrutará la mitad de sueldo más que en
y ha visitado la iglesia católica, concesion im· el regimiento, y plus de alojamiento y mesa,
Durante el período de los trabajos de camportante, porque equivale á reconocer á aquepo, percibirá un plus de 5 pesetas, si es jefe,
lla religion como la del país. Inaugura, pues,
el Gobierno ruso una política de conciliacion y 2,50 si es subalterno. Las clases de tropa tienen tambien asignado un plus de 45 céntimos
con los polacos.
El emperador de Rusia ha celebrado una de peseta. Al fin del curso, los alumnos de
entrevista con los de Austria y Alemania. Es estas escuelas percibirán una cantidad equivamuy probable que su principal objeto haya lente al haber de cuatro pagas mensuales en
sido tambien la cuestion polaca, porque el con- sus respectivos empleos.
Aquí apénas se hace uso de este sistema de
de Dniednszyski, diputado del Reichsrath, ha
gratificaciones
pe.ra los distintos casos de c_o.:
dicho en una reunion electoral qÚe la Galitzia
mision
especial,
más ó ménos importante.
austriaco-polaca debía ser considerada como el
Con
cierta
prudencia,
éste sería el mejor
núcleo de una futura Polonia reconstituida.
Esta tendencia se acentúa y se protege mucho medio de estimular y dirigir aptitudes diversas
en Austria, pero el Gobierno aparenta ig- á fines de interes profesional. Porque pretender formar sabios ú hombres excelentes en
norarla.
Sobre la conferencia de los tres emperado- cualquier sentido, por el sistema del endures, continúa la misma reserva. Un diario ruso recimiento ó las privaciones, es exponerse á
ha dicho que sólo se trataba de revistar el ejér- muchos géneros de perturbacion social, tras
cito; pero la presencia de M. Giers no permite larga época de estériles sufrimientos individuales.
dudar que hay un objeto político.
No hay que atribuir ni á la guerra, ni á las
malas cosechas, ni á los efectos económicos de
la abolicion de la esclavitud, la situacion actual de Cuba, sino á la deuda, anterior á la insurreccion separatista. Esta deuda, dice un colaboradorde ElProgreso, esnacional, no local,
puesto que la mayor parte de los acreedores de
Cuba están y han estado siempre fuera de este
país. Si no se la reconoce oficialmente aquel
carácter, yno se hace en seguida el tratado con
los Estados-Unidos, en Junio próximo la situacion general económica será de todo punto
inso:!tenible. Tal es la opinion más generaliza.
da en este punto, pues la amortizacion de billetes es una medida muy conocida ya por su
Ya está en el Cairo la expedicion Wolseley, ineficacia, y áun sus efectos activamente negaSu objeto inmediato es salvar á Gordon; pero tivos.
Nos explicamos así el estado angustiosísien una carta de Berber, firmada por conocidos

El rey Humberto ha salido de Nápoles. El
cólera alU decrece, pero sus cifras de invasion
son todavía desoladoras. Por esta causa, las
autoridades de gran número de pueblos continúan produciendo al Gobierno sérios conflictos administrativos. Muchos alcaldes se
niegan á cumplimentar las órdenes de suspension de cuarentenas y otras medidas vejatorias. El sindicato y junta de Messina ha dimitido. Los sicilianos se obstinan en rechazar á
todos los viajeros del Continente. El Gobierno persevera, no obstante, en derogar las disposiciones cuarentenarias que había decretado
en las fronteras de Suiza y Francia.

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                  <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional.</text>
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                <text>La Ilustración Militar, Revista literaria, científica y artística, 1884, Año 5, Tomo 2, No 37, Septiembre 10</text>
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                    <text>520

LA ILUSTRACION MILITAR

situacion engai1osa no debe prolongarse mucho
lidad no debe preocupar al comandante de ella,
tiempo (pues á lo sumo no ha de exceder de un dia,
sino que, al contrario, debe servirle de incentivo
ó todo lo más de veinticuatro horas), sin embargo,
para aguzar su ingenio á fin de buscar un medio
este tiempo que se ba ganado, es siempre muy pre- ·
hábil de salir ileso de la ratonera en que se ha me•
cioso.
tido.
Muchas veces estas requisiciones se emplean para
Cuando los medios de insinuacion no bastan, es
engañar á las poblaciones, á fin de que á su vez den
preciso emplear la fuerza si han de obtenerse los
falsas noticias al enemigo. Es este caso, el comandatos que se desean. En este ca.so, el jefe de lapa;-dante de la partida no se detendrá en el pueblo más
rechazando los e.JJploradores, arrojándosi; soórc la es- tida marchará con las mismas precauciones que se que para dar las órdenes, reparar las fuerzas de su
colta siii datle tie1;ipo para p1•ipa1·a,·se, sembrando el le han prescrito anteriormente, hasta llegar frente tropa y anunciar la próxima llegada de una gruesa
al sitio por donde desea penetrar en la cortina.
desórden y p,·oc1irando eii-oolcer el con1Joy.
columna, continuando en seguida la marcha, y
En cuanto la pr11·tida lo haya copado ó se apodere Una vez en él, dispone su fuerza como si se tratara cuando se haya perdido de vista, se retrocederá por
de copar una avanzada; cuan1o anochece cae sobre
de los almacenes de provisiones, recoge lo más imotro camino.
el enemigo por retaguardia, y si consigue arrollar
portante, y al resto se prendera fuego para que no
Por último, completa el número de las misiones
el punto adverso, penetra en la zona de seguridad,
comprendidas en el segundo grupo en que hemos
pueda utilizarle el enemigo.
hace las observaciones que necesita y se retira en
Como advertencia final respecto de las partidas
dividido las asignadas ~ las partidas móoilcs, la ue
seguida, ántes que se reunan los refuerzos y le perapoderarse por medio de un ¡;olpe arriesgado ue
1nóoiles ofensivas, ai1adiremos que son tanto más
sigan; teniendo en cuenta que la salida no ofrece
un general enemigo ó de un personaje importante.
eficaces cuanto ménos se sospechan, porque como
gran dificultad, porque el ataque de un puesto por
Los factores necesarios para esta operacion son el
el enemigo no espera el ataque de la infantería que
retaguardia deja abierta una puerta segura para la ardid, el secreto, la sorpresa y la emboscada; cuyo8
se halla léjJs, no toma precauciones contra sus ero•
medios quedan expuestos en el párrafo en que se
pres1s; circunstancia que da al que ataca muchas retirada.
Algunas Yeces se emplean las partidas móoiles
describe el modo de cazar ó copar una patrulla ó un
probabilidades de éxito.
para enviar noticias á otras cqlumnas que 6peran á
Analizadas las diferentes misiones que pueden
puesto fijo del enemigo.
mucha distancia, para saber á donde se encuen~an
La pa1'tida móvil defensiva no existo en absoluto,
confiarse á las partidas movilcs ofensivas, estudiaó para estableeer relaciones con ellas y vigilar el puesto que su misma índole exige siempre una
remos ahora las que tienen por objeto especial a i ·
espacio que media entre ellas. El peligro que cor- marcha ofensiva ó agresiva para apoderarse de una
quirir noticias determinadas. Si se destaca una
partida móoil para ir á compr(lbar la presencia ó ren estas expedicion, s es grande á causa de la hos- posicion que perjudique al adversario, completántilidad de los habitantes; pero puede evitarse no dose el papel que representa por un ¡¡.cto de resisausencia de fuerzas enemigas en ciertos lugares,
haciendo nunca alto cerca de poblado y tomando tencia ó de intimidacion; cuyo conjunto le da uu
debe el comandante de ella emplear el mayor disimulo, asi en la marcha como en sus observaciones, muchas precauciones con objeto de ase6 urar su carácter ofensivo y defensivo.
existencia. La marcha de la partida será irregular
A veces es conveniente apoderarse de posiciones
permaneciendo oculto en los bosques, mieses ó suá fin de desorientar al enemigo sobre la verdadera ó de pasos útiles mucho ántes de que aparezca el
bido á una altura para iorprender durante el dia
direccion; y como puede encontrarse cerca de una enemigo. Para esto se destacará una JJ«rtida mú1Jil
los movimient,) s del enemigo, y poniéndose en capatrulla hostil, tendrá el jefe gran vigilancia para que, por medio de una marcha larga y rápida, cum.
mino por la noche para u~var la_s noticias recoestar informado á tiempo y evitar un encuentro.
pla su cometido. Coa vez ocupada la posicion, pue.
gidas.
Con destreza, marchas largas y descansando en los de suceder que haya un combate si el enemigo tiePero alJrnnas veces no serán completas las notibosques, puede un oficial llevará feliz término una ne interes en conquistarla; pero si tal sucede, el
cias que puedan adquirirse desde los observatorios,
expedicion de este género, que no es tan peligrosa
jefe de la partida habrá tomado préviamente todas
porque el enemigo habrá tratado de ocultar sus
en realidad como á primera vista parece.
las medidas para resistir y continuar la defensa
maniobras y movimientos. En este caso, ~s ind.isOtras veces se envían partidas mócilcs á cortar basta el sacrificio completo del destacamento.
vensable llegar hasta la cortina de seguridad, insilas comunicaciones y á interceptar la corresponTambien se emplean las partidas 1;ióoiles do innuándose en su interior; lo cual puede conseguir&amp;•'
dencia y despachos del enemigo. Esta operacíon es fantería para apoyará la caballeria y mantener sus
de dos maneras: valiéndose de la astucia y de la
de un género particular, y por eso se requiere que
conquistas. En este caso, salen con ella, le siguen
fuerza.
el oficial que la mande tenga conocimientos espelo más de prisa posible, y se instalan en las posiEn el primer caso, recurre el comandante de la
ciales para poder descifrar y traducir cuantos dociones conquistadas, en las que organizan su re~:,partida á ardides ingeniosos, utilizando todos los
cumentos recoja. Pero si la 1iartida es muy numeaccidentes del terreno para disimular su marcha.
rosa, se agregará á ella un oficial de Estado Mayor, tencia.
Otra de las misiones que se confía á las partid.M
Obrará del mismo modo que los buques corsarios
á fin de que se dedique á los trabajos especiales,
cuando tratan de escapar de los navios de guerra,
móoiles es la proteccion de los conrnyes y la de lts
quedando las medidas tácticas á cargo del jefe de
de salvar las lineas de bloqueo ó de deslizarse por
trenes; para lo cual se ocupan las avenidas por
la expedicion; porque ~egun el art. 28'2 del reglaentre las escuadras; teniendo presente que el éxito
donde se teme un ataque, y con objeto de no emmento de campal'la, á los jefes y otf.ciales de Estado
depende "de la intrepidez, de la futiliddu de inplear mucha gente, se buscan los nudos que abran
Jfayo,· corl'espoiide la delicada tarea de i-ecoger, centi-avencion, del conocimiento del pais y del enemigo,
todas las comuoicaciones.
del secreto que se imponga y de la rapidez de la lizar, c01ifro1itar, depw·a1· los fodicios y noticias q'IU
Las partídas rnó1Jiles son ventajosas para la defen ·
ha,i de trasmitir rápida y directa;neíite al cuartel 9emarcha. La noche le cubrirá con su oscuro velo y
sa de las lineas férreas y telegráficas. No deben es1ie,·al.
calonarse las fuerzas sobre el camino, sino que
la velocidad le sustraerá del peligro.
Las disposiciones que deben adoptarse para obúnicamente se ocuparán los puestos principales,
En ciertas circunstancias tambien podrá martener buen resultado, se reducen á ocupar un pun- dedicándose el resto de la fuerza á ur.a defensa
char durante el dia á traves de los bosques, mieses,
cercas, arboledas y jardines; pues deber del jefe es to céntrico, tendiendo desde él una especie de red móvil é intermitente. Las partidas que se consagren
oculta-rse continuamente y no moverse de dia en por medio de pequeños puestos, con objeto de vi- á este servicio han de marchar incesantemente
terreno descubierto. Estará siempre con ojo avizor gilar todas las direcciones y ver venir á lo léjos. Al para registrar el país y ahuyentar al enemigo.
Hemos terminado nuestro humilde trabajo, en el
y se detendrá con frecuencia para observar por to- mismo tiempo se prepararán emboscadas cerca de
dos lados. Si divisa al enemigo, se oculta y le deja los caminos para echarse encima del que transite
cual creemos haber expuesto con la amplitud posi~
pasar; luégo se colocará en un buen puesto de ob- de noche, siendo excelentes puntos de espera los
ble, dada la índole de esta Revista, la doctrina Y
se1 vacion para estudiar todos sus movimientos, y desfiladeros, las alturas situadas entre dos caminos procedimiento de ejecucion relativos á la exploracuando quede el campo libre, v~lverá á avanzar y las cercanías de los sitios de comunicaciones.
cion y sus servicios complementarios, cuando loa
Aunque hemos dkho que el secreto es factor
aproximándose á los puestos ho~tile3.
ejecuta la infantería.
Pero si el adversario descubre la partida, el co • importantisitno en estas operaciones, sin embargo,
CLEMENTE CANO,
mandante de ella ordenará una rápida retirada y algunas veces no sólo no será necesario, sino que
TENIENTE DE INPANTlUtÍA
desfilará. por la derecha ó por la izquierda; y cuan- la publicidad relativa contribuirá eficazmente al
do se vea libre, Yolverá de nuevo á dirigirse á su mejor resultado. Tal sucederá cuando no se pueda
objetivo por otro camino; practicando lo mismo atender á todos los caminos: en este caso, se preADVERTENCIA
siempre que no pueda ir directamente al punto sentará la 11artida sobre los puntos principales y
simulará allí preparativos de defensa. El enemigo,
marcado.
Se ruega de nuevo á. los seil.ores suscriiores del dia-,
Cuando el jefe lle h pa,·tida 11egue á un sitio con- apercibido de estos trabajos, enviará sus correos
veniente, esperará á que cierre la noche para mar- pcr otros caminos, en los que tropezarán con una irito de Casiilla la Vieja se entiendan para los pagot 1
char sobre uno de los puestos por entre los cuales fraccion de la 1iartida.
reolamaoiones oon nuestro corresponsal D. Ramon lail
Tambien confiase a las partidas móoile, la mision
desea pasar; en momento oportuno, simulará un
de preparar provisiones para la columna ó .la de Descalzo, Alférez del Batallon Reserva de V'alladalll~
ataque contra los centinelas, y en seguida se retirará á derecha é izquierda para eludir la accion de ir á imponer y cobrar requisiciones y contribucio- bien directamente, 6 por medio de sus represen\&amp;Jlleli
las patrullas que se destaquen, y miéntras que és · nes de guerra á un centro de poblacion. En estos habiliiados 6 pagadores, para no lastimar los i l l ~
casos es preciso aparecer fuerte para intimidar á
tas le buscan, se deslizará entre dos grandes guarlos.habitantes, lo cual se consigue colocando pe- de esta publicaci~n cou la demora en dichos paplf:
di is para observar á su gusto.·
Desde que la partida penetra en la cortina, 'p uede quei'los grupos en las alturas inmediatas, simulando
lJllp. de 8. Bablios, plaza de J~ Paja, '/1 Iadrld.
considerarse copada de hecho; ·pero esta eventua· avanzadas de una fuerte columna; y aunque esta

Tambien se ua á. las partidas m.ó,,iles el encargo
de copar los convoyes y de destruir los almacenes
de provisiones. Para llevar á cabo su cometido,
marchan con las mismas precauciones y rapidez
que hemos expuesto anteriormente para que el ataque sea, como dice el art. 402 del reglamento para
el servicio de campai1a, sMdto, impetuoso, por so,·presa, y, si es posible, sobre diferc,itts pu1ttos á la ocz,

REVISTA

•

20 DE SETIEMBRE DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2,0 -NúM. 36

Almirante, 2, quintuplicado.

SUMARIO
GRABADOS: Excmo. Sr. Teniente General D. Remigio
Moltó y Diaz-Berrio, Director general de la Guardia civil.-EI cólera.-Toledo: últimos honores fúnebrP.s al cardenal Moreno (dibujo de Lagarde).D. Cárlos Relvas.-Bote salva-vidas ideado por el
Sr. Relvas.-EI Dr. Koch.-Proyecto de monturas
presentado por el comendador Sr. Salvi.
TEXTO: Crónica, por D. Alfonso Ordax.-Excelentisimo Sr. Teniente General D. Remigio l\foltó y DiazBerrio, director general de la Guardia civil.El cólera.- Toledo: Honores tributados al cadáver
del cardenal Moreno.-Silla-Salvi.-El regreso
de Juan Sancho (cuento), por D. Manuel Diaz y
Rodriguez.-Estudios históricos: Orden militar de
Alcántara (continuacion), por D. Angel Alvarez de
Araujo y Cuéllar.-Cárlos Relvas.-Bote salvavidas.-El Dr. Kocb: la salud pública y preservativos.-Epigramas, por D. C. de Alvear.-Bibliografia.-Dos perlas, por O.-Anuncios.-Correspondencia con los suscritores.-Sobre cubierta,
por D. Eduardo de Palacio.-Variedades.-Obras
de D. Emilio Bonelli.

CRÓNICA
Francia no tendrá necesidad de bloquear
los puertos llamados celestes, porque ya ha
dispuesto China que se cierren todos los pasos
de los ríos. El comercio ganará poco con esta
medida, pero el tradicional sistema de incomunicacion con Europa será respetado.
En el caso de tomar la ofensiva, China dirigirá sus operaciones por las fronteras del
'fünkin. Esto insinúa la prensa inglesa con
profunda intencion, porque el ejército que
ocupa aquel territorio es muy reducido; no
tiene caballería para. el servicio de vigilancia,
y se ha hecho pública la declaracion del ministro de la Guerra ante la Comision parlamentaria del Tonkin: el general Campenon
manifestó que no podía destacar del Eljército
permanente más de 6.000 hombres. Por esto
pronostica un diario inglés que Francia se encontrará con cinco cuerpos de ejército inmovilizados y la mayor parte de su armada retenida á gran distancia, por los asuntos de
China y Madagascar. Malo es, en efecto, que
la cuestion Madagascar haya coincidido con
la del 'ronkin; pero Alemania no ha realizado
aún su exaltacion á potencia marítima, y aun•
que tampoco tiene Francia dispuesto el material necesario, sus fuerzas navales en Europa
no quedarán debilitadas hasta el punto de justificar las inquietudes de Inglaterra.
En cuanto al Ejército, todo se reduce á me•
didas de prevision y gastos que Francia no
suele regatear en empresas de prestigio y seguridad nacional. El cuerpo expedicionario
~

del Tonkin puede duplicarse y áun triplicar- comerciantes griegos, se supone á Kartoum en
se, no retardando cinco meses en cada afío la poder de los rebeldes. El ministro egipcio
llamada á banderas de la primera porcion del Abd-el-Kader .cree que las tropas inglesas ten•
contingente general, y dando la instruccion drán que librar con los rebeldes cuatro bata1
suficiente á los exentos del servicio. Estas y llas por lo ménos: en Abu-Hamed, en Berber,
otras medidas análogas ocasionarán gastos, en Shendy, y ante los muros de Kartoum.
En las negociaciones sobre los asuntos de
pero así el plan de movilizacion no será desconcer110.do, que es lo que parece preocupar Egipto, los Gabinetes de Viena, Berlín y San
al 'IIlinistro de la Guerra. Para los refuer- Petersburgo parecen haber llegado á un
zos de caballería podría recurrirse, dice un acuerdo.
periódico francés, á los spahis. La prensa poEn Francia se está organizando un gran
lítica hace tiempo que viene encareciendo las
tiro
nacional, y en Rusia se ha ampliado con•
ventajas de utilizar en las guerras coloniales
siderablemente
esta instruccion, la más esenlos indígenas. La anterior proposicion satisfa•
cial
en
el
arma
de
'infantería. Por el nuevo rece por completo estas indicaciones. En su virtud, los cipayos de la India podrían suplir glamento ruso, el oficial destinado á las escuelas de tiro tendrá que hacer estudios teóricos
tambien la falta de tropas de marina.
y prácticos muy extensos, pero en compensaEl emperador de Rusia está en Polonia, cion disfrutará la mitad de sueldo más que en
y ha visitado la iglesia católica, concesion im· el regimiento, y plus de alojamiento y mesa,
Durante el período de los trabajos de camportante, porque equivale á reconocer á aquepo, percibirá un plus de 5 pesetas, si es jefe,
lla religion como la del país. Inaugura, pues,
el Gobierno ruso una política de conciliacion y 2,50 si es subalterno. Las clases de tropa tienen tambien asignado un plus de 45 céntimos
con los polacos.
El emperador de Rusia ha celebrado una de peseta. Al fin del curso, los alumnos de
entrevista con los de Austria y Alemania. Es estas escuelas percibirán una cantidad equivamuy probable que su principal objeto haya lente al haber de cuatro pagas mensuales en
sido tambien la cuestion polaca, porque el con- sus respectivos empleos.
Aquí apénas se hace uso de este sistema de
de Dniednszyski, diputado del Reichsrath, ha
gratificaciones
pe.ra los distintos casos de c_o.:
dicho en una reunion electoral qÚe la Galitzia
mision
especial,
más ó ménos importante.
austriaco-polaca debía ser considerada como el
Con
cierta
prudencia,
éste sería el mejor
núcleo de una futura Polonia reconstituida.
Esta tendencia se acentúa y se protege mucho medio de estimular y dirigir aptitudes diversas
en Austria, pero el Gobierno aparenta ig- á fines de interes profesional. Porque pretender formar sabios ú hombres excelentes en
norarla.
Sobre la conferencia de los tres emperado- cualquier sentido, por el sistema del endures, continúa la misma reserva. Un diario ruso recimiento ó las privaciones, es exponerse á
ha dicho que sólo se trataba de revistar el ejér- muchos géneros de perturbacion social, tras
cito; pero la presencia de M. Giers no permite larga época de estériles sufrimientos individuales.
dudar que hay un objeto político.
No hay que atribuir ni á la guerra, ni á las
malas cosechas, ni á los efectos económicos de
la abolicion de la esclavitud, la situacion actual de Cuba, sino á la deuda, anterior á la insurreccion separatista. Esta deuda, dice un colaboradorde ElProgreso, esnacional, no local,
puesto que la mayor parte de los acreedores de
Cuba están y han estado siempre fuera de este
país. Si no se la reconoce oficialmente aquel
carácter, yno se hace en seguida el tratado con
los Estados-Unidos, en Junio próximo la situacion general económica será de todo punto
inso:!tenible. Tal es la opinion más generaliza.
da en este punto, pues la amortizacion de billetes es una medida muy conocida ya por su
Ya está en el Cairo la expedicion Wolseley, ineficacia, y áun sus efectos activamente negaSu objeto inmediato es salvar á Gordon; pero tivos.
Nos explicamos así el estado angustiosísien una carta de Berber, firmada por conocidos

El rey Humberto ha salido de Nápoles. El
cólera alU decrece, pero sus cifras de invasion
son todavía desoladoras. Por esta causa, las
autoridades de gran número de pueblos continúan produciendo al Gobierno sérios conflictos administrativos. Muchos alcaldes se
niegan á cumplimentar las órdenes de suspension de cuarentenas y otras medidas vejatorias. El sindicato y junta de Messina ha dimitido. Los sicilianos se obstinan en rechazar á
todos los viajeros del Continente. El Gobierno persevera, no obstante, en derogar las disposiciones cuarentenarias que había decretado
en las fronteras de Suiza y Francia.

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522

LA ILUSTRACION MILITAR

523

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524 .

LA ILUSTRACION MILITAR

que trajo la anhelada paz á esta trabajada nacion,
natural espal'íola á las proposiciones absolutas: puede decirse que no descansó un solo dia, contánroo de nuestro ejército; pero lo que no nos exPara ser científica la argumentacion del redac- dose, por lo tanto, en gran número los hechos de
plicamos es la actitud del Banco Hispano Cotor de El Imparcial, debería empezar por de- guerra que se registran en su notable y honrosa
lonial ante tanto infortunio. Comprendemos
finir la organizacion del sistema de preser- hoja de servicios. En la imposibilidad de menciobien á qué extremo es lícito estimular la activacion que preconiza. Porque ahí está el ver- narlos todos, lo que daria demasiada extension á estos apuntes, citaremos los de más importancia,
vidad comercial en épocas ordinarias. No disdadero punto del debate. Decir cuarenten_as es como son: las acciones de Muros, Artazu, Se~ma,
cutiremos siquiera el derecho de ganar cuanlanzar una expresion vaga, que puede ser mter- Zúñiga, Orbisu y el Carrascal; en 1835, la segunda
to sea posible, que es la máxima mercantil
pretada con la extension de lbs de Alcoy: de Orbisu, en que fué herido, obteniendo en premie
corriel).te. Pero el fin económico tiene una liel grado de teniente, las de Arguijas y Zubiri, batamitacion necesaria y natural en el fin huma- ~¡Fuego al colérico!»
Un aislamiento que no pueda ser notado lla de Mendigorria y combates de los Arcos, Gueno, que no puede ser otro que el mayor bienvara, Estalla, Villatuerta y Montejura; en 1836,
por el enfermo; un aislamiento q~e no sea de Arlaban, Urzá, San Adrian y Aránzazu; en el
estar comun; y en épocas de extrema crisis, es
cruel abandono, y todas las precauciones que aí'l.o 1837, los combates de San Pedro y cuesta de las
inconcebible y poco justificable una prosperiuna higiene experimental haya acreditado, son, Veneras, Santo Domingo, Santa María y Galdácano,
dad parcial cualquiera, en contraste vivísimo
sin duda ninguna, necesarias. Nadie tampocO'.&gt; operaciones sobre Durango, toma de las lineas de
con una inmensa desventura general.
Oriamendi y Hernani, lrun y Fuenterrabia, acciones
las combatirá, ni los mismos coléricos. Pero
Si el Banco Hispano Colonial progresa en
de Urrieta, Andoain, Lecumberri y lllurguía, pasanlos extravíos, los rigores de un aislamiento ab- do despues con su divisional territorio de Aragon y
los términos que numerosas cartas nos descrisoluto, los bloqueos de poblaciones :nteras, Valencia, donde le cupo co~batir contra los faccioben, debe ya creer llegada la ocasion de modeson actos de prevencion egoísta que en ni~gu- sos de Cabrera y demás cabecillas en Orihuela del
rar furores comerciales ó rigores de derecho
na sociedad cristiana ó científica pueden ser Tremedal, Aranzueque, Retuerta, Víllanueva de
tan extremos como el de la incautaciondetodas
Carazo y Huerta del Rey, uno de los hechos de arsostenidos sin contradiccion con lo que se enmas más gloriosos para las tropas liberales en
las aduanas de la isla, y el percibo corrienta
sefía desde el púlpito ó en la cátedra.
aquella encarnizada lucha.
de intereses cuantiosos.
El problema, pues, es de definicion, de
Durante los aí'l.os 183~ y 39 concurrió á las accioNuestros compañeros, en tanto, no pueden
límites. Pero de ahí precisamenLe su ex- nes del Vado de San Martin•, Fuente de la Braza,
cobrar sus pagas de Junio, ni áuu por el intraordinaria importancia, porque no se puede, Soncillo, Zurza y Villare?.l de Alava, y otras de metermedio de la sincera y muy constante inno se debe dejar á la arbitrariedad guberna - nor significacion. En 184.0, hecho el convenio, pasó
por segunda vez á Aragon y Valencia, asistiendo á
fluencia de los generales Castillo y Beaumont.
mental. Una ley muy detallada debe abrazar y los combates de la Caí'l.ada, la Gimbrosa, sitio y
Los soldados están igualmente desatendidos.
prevenir todos los casos y procedimiento_s de toma de Segura, asedio y conquista de Pe11arroya,
El pauperismo en el ejército toma, en fin, prola cuarentena en cuestion. Tal vez, por eJem- accion de las alturas de Gandesa, Valldelladres y
porciones inverosímiles.
plo, la simple inspeccion médica fuera sufi- sitio y toma de Morella.
Confiamos, pues, por el interés de la patria,
Tantos merecimientos y tan seí'l.alada constancia
ciente¡ porque, despues de todo, ¿cómo podría
en que ante la crisis verdaderamente extraoren el cumplimiento de los deberes militares no podemostrar el redactor de El bnpai·cial que dian quedar 1,in recompensa; así es que, aunque la
dinaria de Cuba, el referido Banco y toda Solos efectos malos de las cua1·entenas, 6 aisla- fortuna ayudó poco á D. Remigio llloltó en esta priciedad ó particular en análogas condiciones de
miento absoluto (incluyendo su influencia en mera parte de su carrera, sus servicios suplieron
fortuna, se conducirá de modo que no puedan
las costumbres, en los sentimientos del pue- en cierto modo á los favores de aquella inconstante
suscitarse quE1jas sobre el rigor con que el fin
blo) no soa mayores que los mismos del cóle- deidad, y el jóven que empezó de cadete la campaí'l.a, la terminó de capitan efectivo de la Guardia
comercial se impone á todas las consideraciora ~ombatido solamente con una buena higie- Real, á cuyo distinguido cuerpo había pasado en
nes de humanidad y patriotismo más elemen ne' y .una prudente terapéutica?
1837, hallándose en posesion del grado de teniente
tales.
coronel.
ALFONSO ÜRDAX.
Por la gracia general de 1843, obtuvo el empleo
El' proyecto de coÍonizacion de Melilla ha
de segundo comandante. En 18!7 concurrió ~ la
sido •desde luégo objeto de universal encoexpedicion de Portugal, y hasta 1856, en que paso al
Excmo. Sr. Teniente General
Instituto de la Guardia civil, desempeí'l.ó en varios
mio. lié ahí el mejor medio de conjurar los
cuerpos el seJl{icio de su clase, y mandó como coroD. REMIGIO MOLTÓ Y DIAZ-BERRIO,
peligros de toda agitacion comunista. Dentro
nel el regimiento de }fallorca, haciéndose acr~edor
y fuera de España hay extensísimo_s ~erritor!os
Director de la Guardia civil.
á la munificencia de~- 111., que lo recompenso con
sin cultivar. Entréguense, en cond1c1ones bien
Pertenece el general l\loltó á la ilustre pléyade el empleo inmediato.
meditadas, á la accion de individuos que deComo brigadier, desempeí'l.ó durante cuatro aflos
de aquellos oficiales generales que inauguraron su
seen vivir de uú trabajo honrado y fructuoso. carrera militar en el último período del reinado de el cargo de jefe del primer tercio de la Guardia civil
Se evitará así el cesante de todas las profesio- Fernando VII, y que al surgir la guerra de sucesion y mantuvo entre sus subordinados aquel espirito
militar que supo infiltrar en el ·instituto el ilustre
nes v la riaueza nacional se aumentará con- dinástica corrieron entusiastas á agruparse en der- duque de Ahumada, su organizador, y contribuyó al
' J
...
siderablemente, porque en la tierra es en don- redor del trono de una tierna niña, que representa- enaltecimiento de sus clases y á hacer merecedores
ba todos los derechos y era á la vez el iris de nuesde tenemos los espafioles la solucion al proble• tra regeneracion política y paladion sagrado de á sus individuos á la estimacion de los hombres hon•
rados. Por Real decreto de 30 de Junio de 1860 fué
ma económico. No somos los primeros en gra- nuestras libertades.
nombrado Gobernador politico militar de \'isayas
nos; per~ en vinos y I_llinerales_esta a~rmacion
Nació D. Remigio l\Ioltó en Valencia el 1.0 de Oc(Filipinas), y tomó posesion de este cargo en Marzo
tubre de 1816. Hijo de militar y perteneciente á
no po~ría argüirse de temeraria.
una antigua familia, en que la mayor parte de sus de 1871.
Tres ail.os sirvió tan importante destino, ocupán·
individuos habíanse distinguido en el servicio de
En El Imparcial se ha suscitado una cuesdose sin descanso, en todo este tiempo, en el fornen·
las armas, cuando se halló en edad hábil, mostró
tion difícil: «las cuarentenas y el cólera son decidida vocacion por una carrera á que tan bue- to de las rentas públicas, agricultura, instruccion
dos males, ha dicho un polemista. iCuál se es- nos ejemplos le estimulaban, é ingresó á los trece de la poblacion indígena, persecucion de malhechores, organizacion de ayuntamientos y fundacion de
coge?» El dilema implica que las cuarenten~s aí'l.os como cadete en el regimiento infantería de poblaciones, dedicando preferente cuidado á la re·
no pueden coexistir con el cólera. Le ·previe• Córdoba.
Hasta que se inauguró la guerra civil, prestó el presion y exterminio de la piratería, que tantos d~nen ó excluyen.
.
servicio de guarnicion y se consagró á sus estudios; flo's causaba en aquella parte del archipiélago flh·
Esta opinion ha sido expuesta en contrad1c- pero al mediar el año 1833 salió con su regimie~to pino.
Con el fin de abreviar, diremos que, á partir de
cion j , la que combate todo sistema de aisla- á operaciones á las provincias del Norte, encontranesta
fecha, desempeí'l.ó D. Remigio ?.Ioltó los cargos
miento, y se apoya en el ejemplo de París, que dose el 26 de Octubre en la toma del puente de Lo- de se(l'undo cabo de Filipinas, nuevamente el de gogroil.o,
donde
recibió
el
bautismo
de
fuego,
y
sucesiª
.~
no ha interr~mpido sus comunicaciones con
vamente en los combates de Peflaranda, Puerto de bernador de Visayas, y que habiendo regresado ª.
Marsella, y en el de Españlt é Italia, que se han Vitoria, Oñate, Segura, Nazar y Asarta, siendo re- Península en 1866, cuando hacia ya un afiO que dis•
acordonado. Aquí está. el cólera; allí no hay, compensado por su comportamiento en el primero frutaba el empleo de mariscal de campo, fué no~hasta ahora, casos que justifiquen, por su mí- de los hechos citados, con la cruz de San Fernando, brado segundo cabo de la capitanía general de 'Va·
t
lencia primero, y de Cataluil.a despues, ca~go eS e
mero y su índole especial, una afirmacion aná- y con el empleo de subteniente, por su distinguido último que sirvió hasta la revolucion de Setiembre,.
valor de que en el último dió repetidas pruebas.
811
loga.
1 demostrando en aquellas críticas circunstancias
De;de esta fecha hasta el convenio de Vergara,

• •

l1a.,.-••

Observamos en esta cuestion la tendencia

525

carácter y energía, al secundar las acertadas disposiciones que adoptó el conde de Cheste, capitan
. general del Principado.
Desde estos sucesos 'hasta Agosto de 1874, permaneció en situacion de cuartel. En Agosto de dicho aí'l.o obtuvo el mando de una division en el distrito de Castilla la Nueva, concurriendo á diferentes hechos de guerra, que por muy recientes y conocidos dejamos de mencionar. Fué más tarde, y
sucesivamente, comandante general del Campo de
Gibraltar, capitan general de Granada, de Búrgos
y de otros distritos, pasando en Agosto del afio actual á desempeil.ar el importante puesto de director general de la Guardia civil.
D. Remigio l\Ioltó es teniente general desde Abril
de 1876; cuenta cincuenta y seis años de efectivos
servicios y se halla en posesion de las grandes cruces de San Hermenegildo y Cárlos 111, con otra~uchas condecoraciones nacionales, extranjeras y de
distincion por hechos de campaña.
La alta reputacion que disfruta por sus buenos y
dilatados servicios; sus condiciones de carácter, los
nobles sentimientos que le han animado siempre
en el cumplimiento de su obligacion, y su bondad .,
distinguido trato, son prendas que le hicieron granjearse, cuando ocupó puestos inferiores, la e~timacion de sus jefes, y que despues le han conquistado
el respeto y el carií'l.o de cuantos han servido, ó sirven, bajo su inteligente direccion.

EL CÓLERA
La alteracion de la salud pública ha producido en
la mayoría de nuestras provincias tal perturbacion
y alarma, que dificilmente puede concebirse por
aquellos que tienen la fortuna de vivir alejados de
los pnntos infectados por tan terrible enfermedad.
La exageracion en las precauciones es tanta, que se
aproxima al ridículo; y al amparo de los más grandes ideales de la sociedad, pretendiendo observar
las prevenciones aconsejadas por la higiene y aparentando un respeto absoluto á la salud del pueblo,
se vienen cometiendo toda clase de vejaciones y los
actos más repugnantes é inhumanos.
El grabado de la pág. 52.-3 representa las escenas
producidas por el terror que inspira la sola sospecha de una invasion colérica. Cerrada herméticamente, por decirlo así, la frontera al comercio y la
industria, verdaderas fuentes de riqueza de un pueblo, todos los intereses se resienten, la paralizacion
en los trabajos se generaliza, y una gravísima crisis económica amenaza su~ergirnos en complicaciones sociales mayores di¡! las que nos rodean. Aún
pudieran tener disculpa las precauciones en la frontera; pero lo que no admite justificacion, es el lujo
desplegado en los lazaretos en estas azarosas circunstancias, y del que puede servir de muestra el
establecido en el Cerro de los Angeles, á ocho kilómetros de esta capital.
Por fortuna, las noticias publicadas por la Gaceta
son en extremo satisfactorias, y permiten confiar
en que _de este exagerado temor sólo quedará el
recuerdo de las pérdidas causadas á la riqueza pública y los sinsabores sufridos por los cuarentenarios.
TOLEDO
Honores tributados al cadáver del cardenal Moreno.
La traslacion á la imperial Toledo, capital de su
archidiócesis, de los restos mortales del cardenal
D. Juan Ignacio Moreno, primado de las Españas, y
las ceremonias que precedieron al acto del sepelio,
han inspirado á nuestro querido y particular amigo
D. Nemesio Lagarde, artista· ventajosamente conocido del público por sus notables dibujos, la mayor
parte de los cuales vieron la luz en las planas de LA
ILUSTRACION l\11L1TAR, una composicionartistica, cuyo
mérito no há menester ser realzado en estas columnas; porque, prescindiendo del acreditado nombre
que lo autoriza, ofrece á la primera ojeada cuanto
el más exigente puede pedir en esta clase de trabajos: exactitud, perfecta y original ejecucion, varíe-

dad en los tonos, la inspiracion manifestándose en fabricar en 1227 la actual iglesia, por disposicion de
todos los detalles, y sobre todo campeando ese ini- Fernando el Santo, continuándose las obras duranmitable estilo, que hacen de nuestro amigo un ar- te dos siglos y medio, si bien se abrió al culto al
tista de genio, capaz de lanzarse á las más árduas finalizar el siglo xm.
La planta del edificio es cuadrilonga, y mide 401
empresas y de darlas cima con fortuna, si la modestia no fuera en él un defecto imposible de cor- piés de longitud, 204 de latitud y 160 de elevacion.
Cuenta 72 bóvedas sostenidas por tli&lt; pilares, comregir.
El asunto que le ha inspirado en esta ocasion, puesto cada uno de 16 columnas, repartidas aquéprueba el talento del Sr. Lagarde. Aquí, en Madrid, llas en cinco soberbias naves, siendo incalculables las
los honores y ceremonias funerales consagrados al maravillas que en ellas pueden admirarse; pero no
que fué en vida cardenal primado de la Iglesia es- nos pararemos á enumerarlas, pues no es este lugar
pañol:J., por mucha solemnidad y grandeza que re- á propósito para hacer una descripcion de un templo
vistieran, nada podían decir al alma de ningun ar- reputado por muchos como el primero de España.
tista. Con esta costumbre tan arraigada ya entre Incidentalmente tratamos de él ahora, y sólo hemos
nosotros, y, á nuestro juicio, tan inconveniente, de estampado las anteriores cifras y datos como una
conceder honores milítares á toda persona de distin- curiosidad que contribuirá á completar la idea que
cion, sucede que, al ver desfilar entre filas de solda- hace concebir el dibujo.
Otro detalle de éste representa el acto de penedos uno de estos cortejos fúnebres, se duda, careciendo de antecedentes, si el que de él es objeto trar el cortejo fúnebre en la ciudad por el puente
perteneció á la más alta clase de la milicia, si ocu- de Alcántara, y no es ménos digno de atencion que la
parte de que nos hemos ocupado, advirtiéndose en
pó una presidencia en los Cuerpos colegisladores,
1.n lugar entre los consejeros de la corona, ó un él la gran facilidad que tiene el Sr. Lagarde para
asiento entre los prelados del romano colegio. Para reproducir las figuras en todas posiciones. Aqui la
comitiva pasa el puente y el observador la ve desde
todos es lo mismo; el cañon truena cada media hora;
abajo; siendo de advertir la circunstancia de que no
la escolta lleva enlutada bandera y armas á la funerala; el capitan general del distrito preside e1 se ha deslizado la menor inexactitud.
El momento de desembarcar del tren el féretro
acto, y el mayor de plaza, á caballo, marcha al frente de un piquete de cada cuerpo, abriendo paso á la en la estacion, y la guardia de honor dada al cadáver miéntras estuvo expuesto al público, son los otros
comitiva.
¡A cuántas reflexiones daría lugar esta observa- dos detalles que completan esta composicion notacion, y cuánto podríamos J.ecir sobre el particular bilísima. El entusiasmo que en nosotros despiertan
á esas clases que abominan por sistema el mili- siempre los trabajos de Lagarde, avivado por el
tarismo, y no saben sin müsica ni escolta dar so- sentimiento de orgullo que sentimos al contarlo en
el número de nuestros hermanos de armas, nos ha
lemnidad ásus procesiones, entierros y ceremonias!
Pero no es esto del caso. Decíamos que el Sr. La- hecho extendernos quizás demasiado, y por ello pedimos indulgencia á nuestros favorecedores y al
garcle ha sabido inspirarse, porque ha tomado el
artista, cuya personalidad ponemos aquí de relieve,
asunto para su hermoso dibujo donde debía tomarlo: eñ el teatro en que mejor encuadra el suceso, en á despecho de su modéstia.
la clásica Toledo, poblacion que por sus condiciones se presta, como ninguna otra de Espai'ia, á una
SILLA-SALVI
ceremonia esencialmente religiosa, como lo es el
entierro de un prelado.
En diversas ocasiones nos hemos ocupado de este
La antigua corte de los visigodos, la capital de Ya- arriesgado caballista, muy conocido en nuestro ejérhia, la pátria del más ilustre de los comuneros,
cito por sus experiencias sobre la resistencia del
inspira siempre respeto y admiracion. Toledo es un
caballo español.
·
archivo de recuerdos, un vasto y honroso panteon
El estudio de hoy es, sin embargo, de índole disde nuestras glorias. Los edificios que, permanecien- tinta. Invitado por el sei'ior general Búrgos, direcdo aún en pié, nos dicen cómo vivieron aquellas vi- tor general de la Guardia civil, para presentar
riles generaciones que elevaron al más alto grado un modelo de silla más en armonía con los &lt;lemas
de prestigio el nombre español; las ruinas que pare- puestos en práctica en los ejércitos extranjeros,
cen reprocharnos nuestra incuria y nuestro abando- el Sr. Salvi se ofreció generosa y, galantemente
no, todo contribuye á mantener en el ánimo del
á estudiar los modelos que verán nuestros lectoobservador ese mistico y tierno sentimiento, que res en el grabado de la pág. 531 para silla de tropa
es al poeta y al pintor lo que la melodía al músico. y de oficial.
Aquellas empinadas, estrechas y revueltas calles,
Afecta esta nueva silla para el soldado la forma
de un galápago, cubriendo un fuste de madera para
dominadas por sombrías y altas paredes de antiguas viviendas, sobre cuyas vetustas fachadas cam- ofrecer un asiento cómodo, seguro y con libre circulacion del aire, á fin de mantener fresco el estado
pean rotos escudos de nobleza; aquellos templos
suntuosos, coronados por altas torres; el antiguo del caballo, evitando sofocamientos ó irritaciones
peligrosas para el noble bruto. La silla recibe inmoZocodover, convertido en plaza de irregular forma;
el alcázar dominando desde su elevada cima la po- vilidad perfecta, porque la cincha es de cuerda de
blacion, que se extiende hasta la vega, reflejándo- doce centímetros de ancho, trenzada á malla y pase en el encauzado rio; lo antiguo, lo vetusto, sobre- recida á la que usa la caballería inglesa y portusaliendo, imponiéndose á despecho de las alegres guesa.
El armamento se halla colocado con gran inteliy modernas construcciones: tal es el conjunto en
que se ha inspirado Lagarde; y sin embargo, el po- gencia y propiedad; y los resultados obtenidos en
der del genio es tanto, que en el dibujo, sin pres- las ex.periencías hechas de Madrid á la Granja y
cindir de este carácter verdaderamente clásico, el Segovia, ofrecen apreciables ventajas.
Para que la modificacion próxima á verificarse
artista ha hecho, en honor de la muerte, un cuadro
tenga las mayores probabilidades de éxito, hanse
en que palpitan la vida y el movimiento.
Lo que atrae más principalmente la atencion en presentado otros dos modelt&gt;s de silla: el del ilusel dibujo, es la parte central, que representa el in- trado coronel de caballería Sr. Lambea, y el del seterior de la gran basilica en el momento en que el i'!.or Barrasa, teniente de la misma arma. Merece
cortejo fúnebre se dirige á la cripta para depositar entusiastas plácemes este espíritu de emulacion
en ella el cadáver del prelado. La inmensa bóveda entre todos nuestros jefes y oficiales, y sus estudios
de la catedral, exactamente reproducida por el inte- serán conocidos por el ejército con verdadero interés.
La silla proyectada por el Sr. L¡tltnbea está comligente lápiz de Lagarde; las soberbias columnas y
monumentales arcos, hacen concebir, al que no puesta de un fuste de madera, sin bastes, herraje,
petral ni baticola, cubierta con dos pedazos de suehaya visitado Toledo, lo que puede ser esa colosal
la y ciñéndose tanto al caballo, que permite sei;tir
obra de la arquitectura cristiana.
Sobre el emplazamiento que ocupó la catedral de en las piernas del jinete la respiracion del bruto.
San Eugenio, primer obispo toledano, convertida El asiento es amplio, de fácil composicion en camdespues en mezquita árabe, y más tarde bendeci- paña y muy económico, pues no excedería de 50
da por los cristianos reconquistadores, se empezó á pesetas.

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TOLEDO.-ÚLTIMOS HONORES FÚNEBRES AL CARDENAL MORENO

l. L:egada del tren.-2. for el puente de Alcantara.-3. Guardia de h~nor.-4. El sepelio.-(.Dibujo de L1garde.)

�LA ILUSTRACION MILITAR

528
El modelo del Sr. Barrasa tiene la forma de la
silla espaflola mixta, como de asiento más cómodo
y elegante, reuniendo, ademas, inmejorable~ condiciones de seguridad en todas las posiciones del
jinete, cualidad muy esencial miéntras nuestros
reclutas permanezcan tan poco tiempo en las filas.
El fuste está tambien perfectamente estudiado para
la mejor ventilacion y evitar todo rozamiento, siempre grave.
La almohadilla de grupa, el baste y la baticola
son susceptibles de trasformaciones, segun la clase
de terreno en que se opere. Esta última puede suprimirse en absoluto en comarcas de extensas llanuras. La colocacion del equipo se varía tambien
en este proyecto, suprimiendo la maleta y reemplazándola por unas bolsas de cuero y lona.
En suma, estos estudios y proyectos pueden servir para realizar la reforma en buenas condiciones.
A fin de obtener este resultado, basta examinar todos los inconvenientes y ventajas de estos modelos,
y proceder sin demora á elegir el aprobado para
los diferentes cuerpos montados.

EL REGRESO DE JUAN SANCHO

de su pueblo, al otro lado de los mares, entre lamanigua, víctimas del vómito ó del machete del insurrecto; tan sólo tú vuelves de los ocho.
¡Cuántas veces, despues de andar muchas leguas
bajo el sol abrasador del trópico, sin comer en todo
el día, cuando el copioso sudor te aniquilaba, caias
desfallecido, y en el ardor de la calentura sufrías,
c-0mo los demás compafleros, alucinaciones, en que
se te representaba ese pintoresco valle que ahora
miras con los ojos tan abiertos, real y efectivo, y no
desvariando y como entre sueflos. ¡Qué feliz es Juan
Sancho con volverle á ver! ¡Qué le importan las calenturas, ni el vómito, las cuchilladas, machetazos
y balazos dados y recibidos, ni los peligros que ya
pasaron! ¡Qué le importa que haga tres aflos no haya
visto un centavo m el pals dd dinel'o, ni haberse batido, viviendo poco ménos que de limosna! Trae de
allá un papel con varias firmas y el sello del regimiento de caballería último en que sirvió, y que ya
está suprimido. Aquél es el abonaré de sus alcances,
que ascienden á doscientos pesos, y esa cantidad
economizada á la fuerza, espera pueda servirle P'1'ª
casarse, ó, si las necesidades de la nacion hace que
se lo abonen más tarde, de pan para sus hijos. Mucho, ha variado Juan Sancho en nueve al'los; pero su
aldea parece se halla en el mismo estado que la dejó.

CUENTO

lII

tendrán ambas cercas, y tras ellas se ven las ramas
de manzanos, perales y granados; el camino que le
queda no es largo, y entra en el callejon alegremente. Pero aún no ha andado la mitad, cuando siente
gritos de angustia y un bramido que retumba en
las sinuosidades y linderos de I valle, y ve venir bacia él un nií'lo de ocho á diez anos, decentemente
vestido, y muy cerca, casi alcanzándole, un enorme toro negro, con un asta manchada de sangre, con
la cual ha derribado al criado que le acompal'laba.
Juan Sancho puede, si quiere, saltar la tapia, apoyando sus piés en los salientes de las piedras que la
forman, y se habrá salvado; pero ¡cómo dejar perecer aquel angel rubio que bácia él se dirige con los
brazos abiertos y el pavor pintado en el semblante!
¡No lo consentirá! Quien en Cuba se batió como un
bravo tantas veces, y estuvo pródigo de su sangre y
di.,uesto á dar su vida por la patria, la dará hoy
por humanidad y por salvar á un semejante. ¡Y su
padre, y sus hermanas y la hermosa Juana! ¡Adios
ilusiones alimentadas durante tantos al'los! ¡Perderlo todo cuando lo está casi tocando! ¡Adios para
siempre! Juan Sancho, decidido á morir, no salta la
cerca; recibe en sus brazos al pobre niilo y lo echa
por encima de ella al otro lado, viéndole caer dentro
de la huerta; pero casi al mismo tiempo recibe en
la espalda un terrible golpe, y en su cuerpo penetra
el asta del toro, que le hace el mismo efecto que si
le clavaran una bayoneta enrojecida al fuego. La
intensidad del dolor que experimenta es tal, que entre los bufidos de la fiera cae sin conocimiento,
acordándose de los suyos, creyendo no volverlos á
ver más.

Porque nueve aflos son bastantes para desfigurar
á una persona; marchóse jóven, sin más que un ligero bozo, y vuelve con una larga barba que le
llega al pecho. Hace poco más de un mes recibió la
última carta de Juana. La digna muchacha ha permanecido fiel á su cariflo, aunque sólo tenia quince
aflos cuando le dió llorando el abrazo de despedida,
y hoy ya tiene veinticuatro. En esos nueve aflos,
que han sido nueve eternidades para ella, la lian
solicitado buenos partidos; porque es hermosa, y
han querido casarse con ella los más ricos mozos del
pueblo; pero lo ha despreciado todo por ser fiel á su
Juan, indisponiéndose con su propia familia, que la
calificaba de loca. Los padres de Juan Sancho viven,
y no hace mucho que tuvo noticia de ellos; las dos
hermanas que iban á la academia de nií'las, una se
casó el afio pasado, y la otra tiene novio y lo hará
pronto. ¡Cuántas variaciones ha sufrido el vecindario en nueve aflos! Muchos de los viejqs habrán
muerto, los niflos se han hecho hombres; apénas conocerá á nadie, ni lo conocerán á él. Y Juan Sancho,
embebido en sus pensamientos, avanza á. una pequeí'la alturita á la derecha de la era, en donde hay,
sobre un pilar de piedra, una cruz de hierro; desde
aquel sitio se divisa todo el pueblo. Ve la puerta de
su casa entreabierta, y un giron de humo blanquecino que sale por la chimenea. Arrodillase ante la
cruz y se quita su ancho sombrero; vése entónces
que la cicatriz que empieza en la frente le coge casi
toda la cabeza.
Llenos los ojos de lágrimas, reza una coria plegaria, pues no olvidó nunca las oraciones que le ensel'ló su buena madre; y estando aún en su rezo, empieza á oirse, tocando á misa, la campana de la aldea. Es la misma que tocó para su bautizo, la que
anuncia las bodas y los entierros; la que toma parte en todas las alegrías y tristezas de los honrados
labradores. ¡Qué poco falta á Juan Sancho para lograr la suprema dicha por que tanto ha suspirado
durante nueve al'los! Dentro de breves instantes es11
pera bailarse en los brazos de sus padres, de sus
¡Qué dichosos van á ser tus padres, Juan Sancho, hermanas y de su adorada, de aquélla que quiere
y con qué envidia van á mirarte todas las familias compartir con él lo que le quede de vida, y ser la
del pueblo! ¡Cuántas conquistas harías entre las mo- madre de sus hijos, si Dios se los da.
zas si quisieras! Pero no; tú te acuerdas siempre de
IV
la hermosa Juana, que tanto lloró al despedirse de
ti, entregántlote el relicario que sobre el pecho lle¡Qué léjos nos hallamos de pensar, cuando se esvas, y á cuya eficacia crees haher escapado con la
pera
la dicha, en que lo efímero de nuestra vida
piel, á pesar de la profunda cicatriz que te parte la
puede desastrosamente terminar en un instante
frente y va á esconderse debajo de tu sombrero.
Acuérdate, Juan Sancho, que contigo salieron de con todas nuestras ilusiones! Al levantarse Juan
la aldea siete compai'leros más, todos sorteados ó Sancho despues de rezar ante la cruz, dejó á la derecha la era y tomó uno de los callejones que convoluntarios, para la guerra de Cuba, y tú solo vuelducían al pueblo, formado por las tapias de piedra
ves: ¿á dónde se han quedado tus amigos1 ¡Ah! Tode dos huertas; poco más de una vara de altura
dos están enterrados á. muchos centenares de leguas

Empieza á amanecer: los campos, bal'lados del rocío matutino, exhalan embriagadores perfumes de
romeros y tomillos; poco despues sale el sol por el
horizonte entre arreboladas ondas de fuego, y mil
risuel'los cantos y trinos de alegres pajarillos saludan la alborada. A medida que el sol va elevándose,
las pintadas mariposas, hormigas, abejorros y todos
esos millones de séres que viven su efímera existencia en la primavera, bullen, se agitan y se apresuran i gozar de las delicias matinales: ¡qué alegre
está toda la naturaleza!
Cn camino atraviesa la llanura, y tras de ella se
apercibe el campanario de una aldea que debe estar
en la hondonada; por el sendero de la vecina montaña que domina tan encantador cuadro, baja un
hombre; y si álguien se admirara de tan bello paisaje, no seria tanto como él, que le rebosan en los
ojos la admiracion y alegria. Su cabeza la cubre ancho sombrero de palma, y viste traje de rayadillo
algo gastado por el uso; á la espalda lleva un morral de lona, y va apoyándose en una vara de roble
cortada por él en un árbol del camino. ¡Cómo le late
el corazon á. Juan Sancho al mirar aquel campo que
le es tan querido, y que no pensaba podria volver á
saludar! Todo está lo mismo que cuando lo dejó hace
nueve aflOs; á. la izquierda la era del pueblo, donde
bailaba los domingos con Juanilla, su novia; más allá
la alameda que conduce á la huerta del tio Antonio,
el que tocaba la vihuefa, y en el fondo el bosque,
donde tantas veces fué á. cortar la leí'la ántes de que
Je tocara la quinta. Por el otro lado se desliza el rio,
que cruza la pradera como una cinta de plata, formando un remanso profundo al lado del caí'laveral,
donde se oye el candencioso canto de las ranas. Estas, así como los pájaros, parece que lo conocen;
cree que, como en otro tiempo, saluda á aquellos
antiguos conocidos, y que en sus lenguas le dicen:
¡Bien venido seas, Juan Sancho!

529

LA ILUSTRACION MILITAR

V

Pero Juan Sancho no está. muerto; siente como entre suenos, personas que hablan; oye que pronuncian su nombre, y le parece ver algunas mujeres
arrodilladas á su lado y que varios hombres del pueblo le colocan en una parihuela; luégo vuelve á caer
sin sentido, continuando así no sabe cuántos dias,
hasta que, con ímprobos trabajos, vuelve en sí y
abre los ojos.
Alli, á su cabecera y rodeando la cama, se encuentran su viejo padre, su madre, sus dos hermanas
y su novia; todos le abrazan, le acarician y le cubren de besos y lágrimas; pero pasado este primer
momento de expansion, observa con extraneza Juan
Sancho que al pié de la cama hay un hombre extrano á la familia, fuerte y robusto, aunque viejo, que
tiene completamente blanca la barba y el cabello, y
le mira dulcemente..j:I desconocido, al observar que
lo ha visto, le dirige la palabra en estos términos:
«Es la segunda vez que expones la vida por mí; pues
si mi hijo único hubiera muerto, yo no viviría. En
la accion de las Guá.ximas me salvaste la vida recibiendo ese tremendo machetazo que me dirigían, y
que por poco te abre el cráneo. En verdad que el ne•
grazo que te lo dió cayó muerto á mis piés, y no
volverá á dar otra. Ahora has librado á mi único
hijo de la furia de un toro. Yo soy el general Quirós,
y no quiero dejar sin recompensa tu abnegacion ni
los senalados favores que te debo. He pagado tu
abonaré de doscientos pesos, y me encargo de cobrarlo si alguna vez el Gobierno lo manda satisfacer. Ademas, como cosa mia, te regalo mi huerta
con doce vacas, dos pares de mulas y mis aranzadas
de viflas, las mejores del pueblo.» Juan Sancho, con
los ojos muy abiertos, se le quedó mirando, sin que
se le ocurriera ni una sola palabra para darle las
gracias; las lágrimas silenciosas que cayeron de sus
ojos se encargaron de responder por él de un modo
harto elocuente. El general Quirós se marchó de la
casa y del pueblo, sin que se le volviera á. ver en
muchos días.

y

Vl
La curacion de Juan Sancho no fué larga; la herida había sido profunda y grave, pero los cuidados
de la familia, las miradas de Juana, su conversacion
con todos ellos reanimaron de tal modo el estado
moral del herido, que contribuyeron mucho, segun
la opinion del médico del pueblo, á que recobrara
muy pronto la salud.

Dos meses despues, la campana de la aldea repicaba alegremente anunciando la boda de Juan Sancho y de su hermana menor, y los mozos y mozas
cantaban á los novios las canciones del pais· ·qué
. h
' i
d1c a para el licenciado de Cuba! Gran día fué aquel
para todos en el pueblo, y aún recuerdan los mozos
y mozas lo mucho que se bailó, comió y bebió, formando época la fiesta del matrimonio de Juan y
Juana.
Desde que está instalado en su huerta no deja pasar Juan Sancho á ningun licenciado sin ofrecerle
un vaso de vino, y cuando éste ha servido en el
ejército de Cuba, no consiente que abandone su casa
sin que se quede en ella cuando ménos un par de
dias, cantando las guajiras, y refiriendo sus bailes,
yuateques y aventuras guerreras y amorosas, para
lo cual ha de almorzar y comer con él, y se le trata
á cuerpo de rey.
Ya tiene cuatro hijos; y el 2-! de Junio, todos los
al'los, el general D. Juan Quirós, á quien han dado
el canuto por pase á la escala de reserva va invariablemente á. la huerta del antiguo sold;do de caballería de su escolta, á beber el vino de su Yifla• y
allí pasan el dia de su santo, que tambien lo es' el
de Juan y Juana, con la mayor alegria, y haciendo
saltar sobre sus rodillas á los niños más pequeños.
Como se escoge el vino mejor y más viejo para un
día tan sef\alado, se exalta un poco la imaginacion
de ambos veteranos á los postres. El general y el
soldado empiezan á referir sus proezas, y entre los
dos matan tal cantidad de insurrectos negros, blancos y chinos, que no es posible los haya habido, ni
áun de habitantes en la isla de Cuba.
Pero si algunos de los que dan por muertos están
vivos, 4se atreverán á protestar de lo dicho por los
dos veteranos?
Yo no lo creo; en todo caso, lo mejor será que no
vuelva á haoer insurrecciones que combatir, y que
los hijos de Cuba, que son tan espafloles como los
de la Península, peleen por la grandeza de su patria
comun, y unidos de un modo inseparable contra los
ingleses, franceses ó contra el moro llluza, con tal
que no lo verifiquen en ningun caso unos contra
otros.
MANUEL DÍ.\Z Y ROORIGUEZ.

ESTUDIOS HISTÓRICOS
ORDEN IILIUR DE ALCANURA

(CMtinuacion.)

•

Sabiendo el maestre que el Papa Atejandro IV era
deft:lrente con el cardenar Juan, y qne éste patrocinaba á. su Orden, aprovechó este favor para obtener cinco bulas importantes; por la primera se
les relegaba del pago de diezmos, áun de los adquiridos dP,spues del Concilio general en tiempo de
Inocencio Ill; por la segunda, no se les puede sacar
de sus monasterios en causa ó pleito que ocasione
más de dos dietas, aunque los jueces eclesiásticos
ó prelados procediesen en virtud de cualesquiera
letras apostólicas: ambas bulas tienen la data de 31
de Enero de 1258 y de 18 de Marzo de este mismo
ano; la tercera bula que faculta al maestre para absolver á sus súbditos de cualesquiera excomunion,
suspension ó irregularidad, aunque estuvieran incursos en ellas al tiempo de entrar en la Orden,
dando potestad para ello al prior del convento de
Alcántara; la cuarta, fecha 29 de Noviembre, ordena á los prelados no pronuncien sentencia de excomunion contra personas de la Orden, ni contra las
que traten con ellas por razon de ventas, beneficios
ó salarios, y si las dan, las tengan por nulas y de
ningun valor; por último, la quinta, dada en 18 de
Diciembre, les hace libres de cualquier contribucion.
En 1~9 se arreglaron los términos entre l\ledellin y Magacela. En el de 1261, cambió el Rey ciertos bienes que tenia en el término de Sevilla con
los de la Orden en Murcia, y con la condicion áun
de abandonar aquéllos si les daba cambio en los
términos de l\iebla ó Jerez.
El maestre impuso el pecho de la martiniega á la
vilia ·de Valencia el año 1262; en este mismo afio se

sublevaron los moros de Granada y .Murcia, negando sus Reyes la obediencia á D. Alfonso, que estaba
á. la sazon en Segovia; esta conducta del Rey moro
de Granada tuvo eco en Jerez, Arcos, Béjar, Medinasidonia, Rota, y Sanlúcar; por lo que el Rey se
vió obligado á combatir esta sublevacion, y para
ello trató de reunir la más gente posible, librando
del pecho de la martiniega al que se le reuniera
con armas y caballo; reunidas las tropas, marchó
sobre Jerez, reduciéndola á la obediencia, asi como
á Béjar, Medinasidonia y &lt;lemas pueblos ya citados
como rebeldes; echó fuera los moros y los pobló
con cristianos, abasteciéndoles de armas y demas
cosas que habian menester, y en 1263 regresó á.
Sevilla; al afio siguiente volvió á la obediencia el
Rey moro de Granada, buscando apoyo contra los
Arraeces de Málaga y Guadix, que le hacían mucho daflo, ofreciendo desamparar á los moros de
Murcia que continuaban sublevados; no le pareció
mal la oferta al Rey, y la consultó con su Consejo y
con los infantes, que tambien la consideraron ventajos!l; así que se avistaron los dos Reyes en Alcalá
~ Ben~ayde, asentaron las paces y convinieron
que el Rey moro y su hijo, cuando reinase, habian
de dar anualmente al Rey D. Alfonso, 250.000 maravedís de Castilla, y había de servirle, con su ayuda, contra el Rey de Murcia; por su parte, el monarca castellano no ayudaría á los Arraeces de Málaga y de Guadix; pero despues de recobrado el
reino de Murcia, el Rey de Granada pidió la vida
del vencido; accedió á ello D. Alfonso, aunque no de
muy buena gana, exigiendo, en cambio, al Rey moro no hiciera en un afio la guerra á los Arraeces,
para en este tiempo tratar la avenencia, y caso de
no lograrla, quedaba en libertad de obrar.
En este mismo afio celebró el maestre de Alcántara concordia con la ciudad de Badajoz, sobre términos, y en el siguiente de 12f.5, logró de su Santidad Clemente IV indulgencia de veinte dias á los
que dieran limosna para sostener el hospital de
San Julian del Pereyro, donde se acogían los enfermos, los heridos y los niil.os expósitos, y acompat'ló
al Rey D. Alfonso al reino de Murcia, cuya capital
había ya sujetado el Rey de Aragon D. Jaime. Tuvo
aviso de su ida el Rey moro Aben-hudiel, y le
salió al encuentro pidiéndole perdon; le concedió la
vida por la promesa al de Gl'anada, pero le quitó el
reino, dejándole rentas con que vivir, y se le dió á
otro moro de gran autoridad entre su gente, con
las condiciones que le tenia su antecesor; concluido
esto, D. Alfonso volvió á. Sevilla, acompaflado de las
huestes de la Orden de Alcántara, cuyo maestre se
fué luégo á. su convento á. ocuparse de las cosas de
su Orden; impuso, en 1267, el pecho de la martiniega á la villa de Zarza, y en 1268 dió fueros á. los vecinos de la de Beciella. En este afio se celebraron
en Búrgos, con gran pompa, las bodas de D. Fernando, primogénito de D. Alfonso, con dofla Blanca,
hija de San Luis, Rey de Francia. Acabadas las fiestas, part:ó el Rey para Sevilla, á fin de concertar
los medios de volver á la obediencia al Rey moro
de Granada, que babia roto las treguas con los
Arraeces de Málaga y Guadix; no vuelve á tenerse
noticias del maestre de Alcántara y su Orden hasta
el afio 1270, que estando en su convento, puso á ZaIamea el pecho de la martiniega; el mismo afio heredó la Orden los bienes que dol'la María la Serrada, mujer de Gonzalo Yanez, tenía en Benavente.
Cuando en 12'71 se confabularon varios ricoshombres, desavenidos y malcontentos por las donaciones que D. Alfonso había hecho á. su nieto el infante de Portugal D. Dionis, permaneció fiel i los
intereses del monarca el maestre de Alcántara, y
coadyuvó eficazmente al estado de cosas engendrado por las pretensiones de los magnates, á cuya
causa suponía el Monarca eran favorables los maestres de Santiago y Calatrava, aunque ostensiblemente no tomaron parte.
Estando en Belvis el maestre D. García Fernandez, dió el 2P de Junio de 121l'&gt; carta en favor de los
vecinos de la villa de Alcántara, repartiendo entre
ellos los terrenos baldíos de su término, pero con la
condicion que, hasta pasados cinco anos, no pudieran venderlos ni disponer de ellos como cosa pro-

pia. El objeto era lograr de este modo que aquellos
terrenos infructíferos produjeran algo, y efectivamente se convirtieron en praderas con muy buenos
pastos para el ganado ovejuno, conservándose l1oy
dia la mayor parte de estas dehesas y heredades,
segun el repartimiento que entónces se hizo, y algunas hasta conservan los nombres de sus primeros poseedores, despues de más de seis siglos.
Los reyes de l\larruecos y Granada rompieron las
treguas que tenian pactadas con D. .\lfonso, aprovechando la ausencia que hizo de sus reinos con
motivo de haber sido elegido emperador de Alemania, cuya corona no llegó á ceflirse por su descuido
en acudir al llamamiento de sus electores, que,
cansados de aguardarle, hicieron segunda eleccion,
dando á Rodulfo de llapsburgo la corona vacante
por la muerte de Guillermo; D. Alfonso protestó de
esta eleccion, y hasta llegó á ejercer en Castilla actos de soberanía de aquel reino, como fué dar la investidura del ducado de Lorena á Federico.
El rey moro de Granada prometió las villas de
Tarifa y .\lgeciras al de Marruecos si le prestaba
ayuda contra D..\lfonso, y como le tenía gran cuenta al africano tener puertos seguros en la península, aceptó la promesa y vino en persona, acompaflado de mucha y lucida gente, que, con la del de Granada, entraron en la Andalucía cristiana á sangre
y fuego: el infante D. Fernando, que estaba visitando sus reinos en ausencia del Rey su padre, levantó
ejército, y puesto á su frente, marchó á combatir al
enemigo, pero ántes de lograrlo le sorprendió la
muerte en Yillareal; su hermano D. Sancho dispuso
se le enterrase en las Huelgas de Búrgos, cumpliendo su voluntad, y puesto al frente del ejército,
al que se había reunido el maestre de Alcántara
con sus caballeros y vasallos, se pusieron en marcha: pero estaba de Dios 4ue no habian de combatir, pues recibió el infante noticias de la vuelta del
Monarca y concertó treguas con los enemigos para
ir á Toledo á ver á su padre; éste, agradecido á su
conducta, le hizo jurar por heredero de su trono en
las Cortes que al efecto reunió en Segovia, con perjuicio de los derechos de los hijos de su hermano
Fernando, que lo eran D. Alfonso y D. Fernando de
la Cerda.
No hay memoria del maestre y sus caballeros
desde esta época hasta el afio 1218, que fué á servir al Rey en el cerco de Algecira, en el que no fueron afortunados los cristianos, originando este asedio la nueva villa de Algecira; agradecido el Rey á
los servicios y lealtad del maestre y su órden, les
hizo merced de las villas y castillos de .Moron y Cote,
mandando pusieran en el primero de éstos el convento mayor de la órden; la carta de donacion está
fechada en Sevilla á. 14 de Diciembre de 1219, pero
no tuvo efecto este traslado por lo perjudicial que
resultaría el abandono de Alcántara y lo difícil de
defender á .Moron; sin embargo, la órden puso caballeros para su defensa y conservó la donacion
l1asta 1461, que el maestre D. Gomez de Solis la
cambió por otros bienes.
Cuando las desavenencias de D. Alfonso con sus
hijos, el maestre de Alcántara siguió fiel al )lonarca; en su tiempo se reedificó Santa Maria de Almocábar, enterramiento de los maestres y antigua.
mezquita de Alcántara, consagrada al culto católico; tuvo fin la reedificacion en el ano 1281, y en el
siguiente Fernan Gomez de Roa, caballero de la casa
del infante D. Pedro, entró al frente de tres mil
hombres en territorio de la órden, tratándola como
si fuera de moros, sin más motivo que la fidelidad
del maestre á su Hey, y áun se dice lo hizo sin conocimiento ni mandato de D. Pedro, que se babia limitado á encomendarle la guarda de sus Estados fronterizos á. los de la órden; puesto el maestre al frente
de sus gentes, alcam:ó á. las de Fernan-Gomez, las
puso en huida y reconquistó lo robado, sin ensañarse con ellos, como pudo muy bien hacerlo.

(Se co,1ti,rn11rá .)
A~GEL ALV.\REZ DE AR.\UJO Y CUÉLLAR,

�LA ILUSTRACION MILITAR

LA ILUSTRAC!ON M!LI'l'AR

580
1

por quien sabe de tal s uerte emplear los
dones que el cielo le co1:cede en la tierra.

CÁRLOS RELVAS
El nombre quP. encabeza estas líneas ha
sido repetido con entusiasmo por muchos
españoles, y con imperecedero agradecimiento por las familias de las vi ctimas
que ocasionó el hundimiento del puente
de Alcudia.
Tarea superior á nuestras fuerzas seria
encerrar en los estrechos limites de esta
seccion, todos los hechos más notables que
constituyen la biografía de este intrépido
y filántropo personaje portugués, cuya
fama corre parejas con la nobleza de sus
sentimientos. Rico, jóven, generoso hasta
el sacrificio, tiene el privilegio de atraerse
las simpatías de cuantos hallan ocasion
de tratarlo, estando siempre abierta su
casa para albergue de los necesitados,
como tradicion de la antigua hospitalidad
del pueblo lusitano.
Hace próximamente tres aflos que presenció un naufragio en la desembocadura
del Duero. Desde entónces dedicó su fortuna, actividad é inteligencia á enéontrar
un medio más rápido y seguTO para prestar auxilio á cuantos tienen expuesta su
vida en esas imponentes convulsiones del
mar. La voluntad triunfa siempre de todas
las dificultades, y como resultado de sus
estudios, obtuvo el Sr. Relvas el bote salva-vidas, que describiremos más adelante.
Entre sus prodigiosas y áun opue~tas
aptitudes, descuella la habilidad que le
distingue como sportman y to1·e1•0. Este último medio ha empleado para auxiliar á las familias de las
víctimas del puente de Alcudia. Organizada una
corrida de toretes en Badajoz con tan laudable objeto, el Sr. Relvas fué invitado como filántropo y hábil en la suerte de rejonear, aceptando con entusiasmo esta nueva ocasion de demostrar sus generosos sentimientos y contribuyendo muy particularmente al lucimiento de la fiesta. La magnificencia con que se presentó en la plaza, su gran serenidad de espíritu y la elegancia de sus movimientos,

BOTE SALVAVIDAS

o

o

D.

C .\RLOS RELVAS

cautivaron bien pronto á los espectadores, que con
nutridos vivas y salvas de aplausos querían demostrar al ilustre bienhechor de la humanidad el agradecimiento y simpatías que conquistaba á cada
suerte.
Este opulento capitalista no ha escatimado gasto
alguno, dl&gt;nativos ni regalos valiosísimos para aumentar los productos de la fiesta; y el grabado que
representa su , fotografia es, por nuestra parte, el
tributo mayor que hoy podemos ofrecer al seflor
Relvas, como prueba del entusiasmo y admiracion

Segun demuestra el grabado de la página 530, tiene este bote la forma de una T,
y lo constituyen una quilla muy delgada,
unida á los bordes de la embarcacion por
hierros espaciados convenientemente; la
parte superior está rodeada por almohadones flotables y pallo, y una vez lanzado
al agua, adquiere un aspecto muy semejante á las lanchas de este objeto.
Los ensayos hechos en Oporto por la comision nombrada especialmente, fueron
en extremo ~uriosos. Puesto en competencia el botP. salva-vidas del Sr. Relvas con
otro oficial para socorro de los náufragos,
y tripulado por su autor y ocho marineros,
un público numeroso presenció, cambiando toda suerte de emociones, las pruebas
hechas con violentísima mar por las dos
embarcaciones. El resultado vino á confir-.
mar la opinion de que el nuevo bote salvavidas constituye una de las invenciones
más perfectas en su género; pues, por
grandes que sean las olas, logra dominarlas, miéntras las demas lanchas retroceden ante la fuerza de la impulsion recibida, y su forma espe~ial le facilita acercarse á la costa, sin temor al choque y destruccion del bote contra las rocas.

EL DOCTOR KOCH
La salud pública y preservativos.
La invasion del terrible huésped del Gánges ha
contribuido á generalizar el renombre del médico
ilustre cuyo retrato aparece en el grabado de la página 531; pero su brillante l)istoria demuestra que
no es una celebridad improvisada.
Hoy sólo se le cita por los arriesgados estudios
hechos en los hospitales de Marsella y Tolon, cuan-

•

-

do realmente enaltecen su mérito las observaciones practicadas en Egipto, sus investigaciones respecto al origen de la imponente plaga que asola la parte meridional de Europa, y los estudios llevados á
cabo en la India, foco permaneute de tan
devastadora enfermedad.
El doctor Koch, que sólo cuenta cuarenta años de edad, nació en Gottinga, donde terminó sus estudios universitarios,
demostrando desde un principio dotes no
comunes de inteligencia, y una pasmosa
actividad.
Hannover, Welestein y Breslabia fueron
los primeros puntos donde se diera á conocer como aventajado médico, dedicando
luégo su especial aptitud al estudio de ese
gérmen inconmensurable de animales microscópicos que tanto influyen en la salud
ó en los achagues de la humanidad. Sus
conferencias sobre el virus carbuncloso
la tuberculósis y otros le conquistaron, ai
cabo de sucesivos cargos, el puesto de
consejero sanitario del Imperio.
Las conclusiones. pues, del doctor Koch
sobre el cólera morbo asiático, forma de
su desarrollo y cuidado que se debe emplear para preservarse del mal ó conseguir su curacion, tienen una autoridad
grande y ofre::en verdaderas garantías de
éxito. Segun el ilustre médico, existe
realmente un insecto que es la causa del
cólera morbo; la enfermedad se desarrolla
cuando este insecto penetra en el intestino humano; la aparicion del insecto coincide siempre con la presencia de todos los síntomas
que caracterizan al cólera, y por último, la multiplicacíon de tau perjudiciales insectos constituye
la agravaciou del mal, que sólo desaparece cuando
se extinguen aquéllos.
Estos microscópicos animales mueren tan pronto
como se hallan sobre una superficie muy seca, ó
cuando se depositan en cualquier líquido acidulado;
pero se desarrollan de uR modo prodigioso en soluciones alcalinas. De aquí que en los estómagos perfectamente sanos su muerte es tambien inmediata
lo cual explica la causa de atacar á ciertas perso~
nas con preferencia á otras ..

531
9. 0 El mejor y puede decirse único remedio es 15 gotas de láudano, que tomarán inmediatamente despues de sentir las
primeras manifestaciones de la diarrea.
Las dósis sucesivas deben ser reguladas
por el médico.
10. Las moscas pueden llevar las materias fecales y del vómito sobre las frutas, verduras, etc., que por este solo hecho resultan peligrosas, aunque tambien
pueden serlo lavándolas en agua que contenga microbios.
11. Apartar, por lo tanto, las moscas
de todas maneras, usando especialmente
tela metálica en las ventanas.
12. Suprimir completamente la costumbre de llevarse la mano á la boca. Mucha limpieza en las manos y particularmente en las uflas, donde fácilmente anidan los microbios.
13. El cólera se ha presentado muy
bien, y no en esta última mvasion. l\Iuchos
casos de simple diarrea adquieren, sin
embargo, el carácter de cólera, y se puede, por lo tanto, contraerlo de una persona.aparentemente inmune.
14. Se puede contraer el c.'.,lera nadando en agua infectada.
15. Reírse de todas las fumigaciones.))

•

De los estudios practicados por diferentes eminencias médicas y comisiones científicas, deducense algunas prescripciones que s~uramente nuestros lectores conocerán con interés; pero ántes se-

No ménos instructivo que las opiniones
citadas, consfderamos los preceptos y tratamiento de la enfermedad aconsejados
por otra especialidad médica, el doctor
A. de Gran Boulogne:

DocroR Kocn
i'ialaremos las opiniones de otros médicos, que no
carecen de importancia en los momentos actuales.
Segun 111. Pasteur, célebre doctor francés:
«La pululacion de los microbios es la consecuencia
d_e la introduccion de gérmenes venidos del extenor. Para !II. Béchamp, el microbio podría proceder
de un modo particular de evolucion de granulaciones part\culares vivas, á las que ha dado el nom·
bre de mw·ozymas, granulaciones que existirían en
todos los, protoplasmas y cuyas evoluciones vidriosas J?Odr1an r~conocer causas independientes de
toda rntroducc10n de levadura de origen exterior.))

La comision científica de l\Iilan encargada de estudiar el cólera en Francia é Italia formuló las siguientes prescripciones, despues de luminosos informes:
1.0 El cólera n? se propaga por el aire, porque
los gérmenes del colera mueren en la atmósfera.
2.0 El cólera se propaga por las materias fecales, rara vez por el vómito.
3.0 No siemp_re, sin embargo, lo
propagan; por eJemplo, cuando están
bien desecados, ó tambien cuando se
hallan en un estado de putrefaccion
muy avanzada.
4.° Se puede, por lo tanto, aproximar.~e impunemente á un colérico·
siendo necesario para coger la enfer~
medad que una cantidad cualquiera,
grande ó pequeña, de materia fecal
llegue al estómago ó al intestino por
conducto de la boca.
5. 0 Es necesario una predisposicion
á esta enfermedad; de otro modo no se
adq~i_eren más que cólicos ligeros ó liger1s1mos.
6.0 Las materias fecales llegan á la
boca, ó directamente tocando con las
ma~os r?ras ?e cama ó mesa y objetos
sucios, o md1rectamente por el agua
potable, en la que los gérmenes se multiplican con mucha rapidez.
Co~secuencia :_ 110 be?er agua, ó beber solo agua mmeral, o agua hervida
ó al ménos agua de cuya pureza n¿
pueda dudarse.
7.0 Si las manos están sucias de
materias sospechosas, deben lavarse
con una disolucion- de sublimado al
l por 100, con prudencia, pues es sustancia venenosa.
8.0 Quien come ó ha comido demasiado, quien digiere con dificultad está
pr~~i.spuesto al cóle~a .. Es, por lo t'anto,
ut11Is1mo el uso metod1co de la pepsina
ácida, que repara estos inconvenientes.

«Los casos fulminantes son muy poco
frecuentes. De 20, los 19 empiezan con
una diarrea. En saber distinguir si ésta es
ó no colérica, estriba la linea de conducta
que hay que seguir en tiempo de epidemia, época en que se ha de observar con
atencion el más insignificante flujo de vientre.
))Cuando las evacuaciones son amarillas, verdes ú
oscuras, más ó ménos ligadas ó consistentes, es una
diarrea mucosa ó biliosa que no ofrece peligro, bastando para detenerla beber agua de arroz con goma
ó medio vaso de agua azucarada con algunas gotas
de láudano.
llSi, por lo contrario, las deposiciones fueren acuosas, parecidas á café con leche muy claro, á cocimiento de arroz con cuajarúnes ó sin ellos, á agua
de fregar, ó bien á té revuelto con unas cuantas gotas de leche, en este caso, sea cual fuere el estado
general de la persona, y aunque no experimente
dolor ni debilidad, se halla bajo el influjo de la epidemia, esto es, tiene el cólera ... ¡;Qué se debe hacer?
Nada es más fácil, repito, que impedir el desarrollo
de la enfermedad.
1)Para conseguirlo, se prepara inmediatamente
Uf!ª abundante infusion de menta sazonada con pimienta, y se bebe cada cuarto de hora media taza
muy caliente y convenientemente azucarada, añadiéndole dos cucharadas regulares de rom ó coñac
viejo'y veinte gotas de extracto de canela, En ee-

PROYECTO DE )IONTURAS PRESENTADO POR EL CO)IENDADOR SR. SALYI
BoTE SALVA-VIDAS IDEADO POR EL SR. RELVAS

�LA '.ILUSTRACION MILITAR

532
guida, si el enfermo se siente con fuerzas para ello,
deberá pasearse aprisa, procurando con un ejercicio violento llamar el sudor; ]?ero si estuviese débil
y abatido, se acostará, admimstrándosele una ayuda, compuesta de medio vaso de agua fresca y una
cucharadita de éter sulfúrico. Se abrigará bien,
como para sudar, y seguirá tomando cada cuarto
de hora la citada infusion, hasta que las deposiciones hayan desaparecido, resultado que en la mayoría de los casos se consigue en ménos de tres
horas.
))Caso de que esta bebida produjere al enfermo un
principio de embriaguez, no hay que alarmarse por
ello, ántes al contrario, pues indica que el paciente
está fuera de peligro.
llSi le sobrevinieren vómitos, se deja la infusion y
se le da á beber cada cuarto de hora una copita de
coñac viejo. Si el enfermo tuviere sed, tomará buchadas de agua de Seltz ó bien pedacitos de hielo,
que dejará derretir en la boca.
llLos vómitos exigen, ad~más, la a~licacion de a~chos sinapismos en el estomago y vientre, no qmtándolos hasta que la piel empieza á enrojecer y el
enfermo á sentir un vivo escozor.
llCon el uso de estos medicamentos, por demas
sencillos y que están al alcance de todo el -mundo,
se combaten fácilmente los primeros síntomas de
la enfermedad.
llEn cuanto á los fenómenos característicos del
período álgido, no es fá?il exponer en _Pocas palabras un buen plan curativo, en razon a que los casos varían y las medicinas tambien. Sin embarg~.
se pueden, poco más ó ménos, _obtener ?ºn see-ur1dad felices resultados por medw de bebidas e mfusiones aromáticas alcoholizadas, ayudadas de agua
fresca con bastante éter sulfúrico, fricciones con
bayeta bien enjuta, ó bien con extracto de _alc_anfor,
de espliego, etc., y empleando el calor art1fic1a_l: en
una palabra, valiéndose de cuanto ~ueda re3:mmar
la circulacion de la sangre y castigar el s1stema
nervioso.))

BIBLIOGRAFÍA
La Agencia general establecida en Lóndres por
D. E. Prieto desde 1862 (26--JJudgc Roro. Can1ion
Strect Cify), se halla encargada de la representacion exclusiva de LA ILusTRACJON MILITAR en Inglaterra. Esta Agencia, que mantiene relaciones con
todas las grandes capitales de Europa y América,
acaba de publicar un mapa de las vías más directas entre París y Lóndres.
Segun dicha carta, atraviesan el canal de la Mancha ocho líneas distintas de vapores, siendo la mas
corta la de Calais á Dover, que mide una distancia
de 85 millas, salvando este trayecto los vapores en
hora y media.
La linea más larga es de El Havre á Southampton,
que tiene 122 millas y tarda ocho horas.
La Agencia Prieto y Compañia, que disfruta de
una merecida reputacion en todos los centros comerciales, ha prestado un importante servicio con
la publícacion de esta interesante guia á cuantos
hayan de atravesar el canal de la Mancha, ó 0tengan
negocios mercantiles entre París y Lóndres.
'5

Los salvajes de Sumatra, segun un colaborador
de Jl Piccolo, curan el cólera con incienso. Tal vez
su uso en las iglesias provenga del conocimiento
que se tenia en Oriente de su virtud desinfectante.
Para experimentar sus efectos benéficos hay que
hervir 54 gramos de aceite de oliva en un vaso de
greda; retirar del fuego este aceite, mezclarla con
10 centígramos de incienso pulverizado, y beber
esta mezcla i;iwy caliente. Si hay que repetir la toma, se hará al cabo de cinco minutos, y con doble
dósís de incienso. Si todavía es preciso otra, la dósis
de incienso será de 80 centigramos. El vientre debe
apretarse con fajas empapadas en agua de manzanilla. Para la sed, agua alcoholizada. Para la convalecencia, carne de vaca, mantecas, leche, y sobre
todo, gallina y peces frescos.
Como preservativo, el colaborador del expresado
periódico recomienda anchoas saladas y tomar 5 ó
10 centigramos de sal comun marina todas 13:s mañanas. .
Para terminar estas ligeras consideraciones sobre
la plaga que amenaza invadir nuestra península,
fáltanos tan sólo citar los consejos del célebre médico español Orfila; pero compendiados en las instruccionesya expuestas, bastará añadir únicamente
que la epidemia alcanza de ordinario mayor desarrollo donde la higiene no se amolda á una severa
limpieza, y muy especialmente en aquellas _personas de espíritu apocado, cuyo organismo en general se perturba ante la posibilidad de sucumbir á
este terrible azote de la humanidad.

EPIGRAMAS
Viéndome de oro prendido,
Cierta dama cortesana
Saludóme una maf'lana,
Y me hice el desentendido.
Ofendióse del desastre,
Y le dije: «No haya enfado;
¿Tú á mi sastre has saludado? ...
¡Ya se lo diré á mi sastre!&gt;)
Si tus versos despreciaron,
Pobre Gil, no te incomodes;
De ellos dirán que son mii,los,
Mas son tus obras mejores.

C.

DE

ALVEAR.

presentado M. Heinrích Quistorp, agente de una
gran compania de capitalistas, el cual pide:
l.º Concesion de 160 leguas cuadradas, para colonizarlas con 5.000 familias de europeos.
2.0 Veinte leguas más del departamento de Alsos, para 200 familias.
8.ª Subvencion de 15.000 pesos fuertes anuales
durante diez anos, para un vapor directo entre la
Asuncion y los puertos de Europa.
4.º Concesion de una garantía de 5 por 100 sobre un capital de 450.000 dollars.

•

11 llllfflll@IOI Mlllfflll
REVISTA

DECENAL

• •
30 DE SETIEMBRE DE 1884

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2.0 -NúM.

sg

.Almirante, 2, quintuplicado.
El reino de H a-wall: apuntes geográfi=s y
estadlsticos por R . Monner Y Sane.

El reino de Hawall está comprendido en la Polinesia, una de las cuatro partes de que consta la
Oceanía. El presente estudio tiene, por tanto, un
gran interes, porque todos estos territorios son al
presente objeto de la codicia colonial y europea.
Hawall es la patria de Gaetano , á quien se debe el
descubrimiento del hermoso archipiélago de este
nombre. Por ultimo, el trabajo de hlonner es de un
valor científico incuestionable, por los preciosos datos de geografía y estadística que contiene.

EL CÓLERA

CONSIDERACIONES SOBRE LA FIEBRE AMARILLA

Con este titulo han publicauo los profesores de
Sanidad militar Sres. R. Pereda y L. Sanchez, unas
instrucciones é informacion muy notable sobre la
fatal epidemia que preocupa en estos momentos a
todos los Gobiernos de Europa. En este estudio son
muy dignos de profundo exámen los capítulos Co1~sideracioncs sociológicas sobre las epidemias y Conducta del Estado á,ntes y dura1~te za• epidemia. Enviamos
nuestra enhorabuena á nuestros compaf'leros de armas los Sres. Pereda y Sanchez por tan útil y bien
meditado trabajo.

El Dr. C. Roure y Bofill ha prestado un importantísimo servicio con esta gran obra. Las instrucciones para preservar á los hombres de la zona templada ó glacial de la terrible enfermedad de la zona
tórrida, despiertan alguna esperanza sobre la posibilidad de una aclimatacion; hasta la fecha muy dificil. Su critica sobre el estado higiénico de la Habana debería ser estudiada por las autoridades, porque, en realidad, el primer origen de todas las
plagas en todas partes es el desprecio que la mayoría de los impropiamente llamados homln·es tienen
á la ciencia en general, y más especialm,ente á la
medicina.
La reorganizacion adminit-tr.. ti va del ejército
Otro capítulo notabilísimo de esta obra es el relaespañol.
tivo á las Disposiciones especiales para las tropas.
Este trabajo es uno de los más notables que he~
Enviamos nuestra enhorabuena al ilustrado docmos leido de algun tiempo á esta parte sobre tan
tor Roure por un trabajo·tan noblemente inspirado
importante problema.
El Sr. Amorós es un escritor de condiciones muy en el bien de la humanidad.
poco comunes, y ha obtenido un éxito muy legitimo
EL «SUI GÉNERIS.ll-AUIANAQUE PAR.\ 1885.
con la publicacion de esta notable obra.
Es tan conocido, que casi podriamos dispensar•
nos
de decir el nombre de su autor, el distinguiLa casa y la calle: crónica contemporánea, por
do redactor de La Correspondencia de España don
José M. Matheu.
Ramiro Mestre. ~a novedad del presente al~anaque
Constituyen esta obra una coleccion de novelas
consiste en que el santoral va en verso. Tiene mumuy interesantes y escritas en un estilo de los más
cha intencion el romance de algunos meses, y aluelegantes y yerdaderamente castizos. Aunque no
siones de actualidad, ó, lo que es lo mismo, colcfuera el resultado de esta publicacion otro que el
1·icas. Enviamos nuestra enhorabuena al autor, Y
de haber revelado un escritor tan notable como el
le deseamos todo el éxito que merece su ya anSr. Matheu , las letras deberían considerarse por
tigua publicacion, pues cuenta trece años de exi~esto sólo de enhorabuena. Recíbala muy entusiasta
tencia. Lo que prueba bien su triunfo en este pa1s
de esta rcdaccion el nuevo novelista.
del que apénas puede ver el mejor libro su segunda edicion.
SAN FRANCISCO DE ASÍS
Con este titulo, una esmerada impreeion de la
casa sucesores de Rivadeneira y notable encuadernacion del Sr. Calleja, se ha publicado un estudio
notable por D. Leopoldo Gherancé. Enviamos á este
notabilísimo escritor nuestros plácemes por un trabajo que podrá ser juzgado con diversidad de criterios, porque las cuestiones religiosas son las más
discutibles; pero nadie podrá dejar de reconocer
por esto el gran talento y laboriosidad del Sr. Cherancé.
LA REPUBLIQUE DU PARAGUAY

Es este un estudio histórico y estadístico, hecho
con la competencia que todo el mundo reconoce al
distinguido y profundo escritor Augusto Meulemens.
Nos parece notable bajo muchos conceptos esta monografía del Paraguay, en la que M. Meulemens
concluye diciendo que es tal la prosperidad de esta
república bajo la presidencia del general Caballero,
que su Gobierno es con mucha frecuencia objeto de
proposiciones como la que muy recientemente }la

DOS PERLAS
Una gota de rocio,
dijo á ,&gt;tra gota de llanto:
¿qué vale tu dulce encanto
comparad0 con el mio?
Yo desciendo en los vapores
celestes del tirmamento;
yo presto vida y aliento
á las purísimas flores.
Y con sarcasmo profundo,
la triste lágrima dijo:
yo, con la esperanza, rijo
las santas leyes del mundo.
Tú, reclinada en el velo
que la blanca nube cierra,
vienes del cielo á la tierra;
¡yo voy de la tierra al cielo!

o.

Imp. de J. Rubmos, plua de Ja Paja, ?, JCadrJd.

-

política interior. El objeto de la entrevista imperial puede, pues, haber sido: impedir á Inglaterra la confiscacion del Egipto y el canal
de Suez; preparar el reglamento de la cuestion
del Congo, para facilitar la expansion colonial
de Alemania; moderarlas impacienciasdelbajo
Danubio; establecer, en fin, un modus vivendi
entre Austria, Hungría y Rusia. El envío de
una division alemana ante Alejandría y una
escuadra austriaca á Pola, por una parte, y
la oposicion de Bismark al nombramiento de
Morier
para embajador en Berlin, por otra,
Nuevas cartas de Gordon dicen que en una
accion con los rebeldes, sWJ tropas habían he- puede dar una idea al Times de la inoportunicho al enemigo cerca de 2.000 bajas, y que dad con que se felicita de la reunion de los tres
podría sostenerse aún cuatro meses. De Don- emperadores. Pero el giro de los acontecigola tambien ha habido partes de una gran mientos, y tal vez un furor colonial excesivo,
victoria en Kortí sobre los rebeldes del Kordo- ha colocado á Francia é Inglaterra en una situacion de enemistad tanto más absurda,cuanfan y Berber.
El rey de Abisinia parece dispuesto á coope- to que el fondQ de todas las tendencias que
rar tan eficazmente como pueda al éxito de la han podido manifestarse en la entrevista imperial, no ha sido realmente otro que el de
expedicion W olseley.
Para llegar á Khartum hay tres caminos: el contener á Inglaterra en su poderío marítimo,
de Suakin á Berber, la vía del Nilo y el de Ko- é impedir á Francia todo movimiento de una
rosco á Berber. El de Suakin es el más corto, accion séria en Europa.
pero, como el del Nilo, es impracticable, segun
Al recuerdo del naufragio del w·avina irán
el coronel americano Colston. El de Korosco
no se puede recorrer en ménos de cuatro 6 unidos siempre los nombres de los alféreces de
cinco meses. La parte del desierto que atra- navío D. Gabriel Quiroga y D. Manuel Gaviesa es la más árida del Sudan, y care- lan, del contramaestre D. Manuel Gestal y del
ce enteramente de agua dulce. La expedicion médico del buque D. Eugenio Fernandez
Wolseley ha preferido el Nilo, por la imposibi• Valdés.
Quiroga fué el primero que para salv:ar á los
lidad de trasportar agua para 6.000 hombres.
tripulantes
se arrojó en un bote, instantáneaEl general confia en la próxima bajada de las
mente
deshecho
por la borrasca y roto contra
aguas del Nilo y en que el rio Rojo tiene Úna
corriente mucho más rápida, mayor número el costado del buque. Gestal sigue su heróico
de cataratas, y sin embargo, lo remontó en ejemplo, y queda tambien sepultado en las
1870. La expedicion irá en más de mil embar• olas con la frágil guía sobre que se arriesga.
caciones, construidas á propósito para estos Otro tanto sucede á Galan, con tres marineros,
rios, pero se ha censurado este gasto, porque héroes oscuros cuyos nombres sentimos ignoera fácil hallar barcos para esta navegacion rar, hasta que Fernandez V aldés, con la misespecial en el mismo Nilo. Tambien se ha cen- ma nobilísima abnegacion, peto mayor fortusurado el concurso de barqueros oriundos del na, logra llevar, al fin, á tierra una salvadora
Canadá y se han hecho, en fin, objeciones di- guía y un cable de acero.
Desde entónces fué posible salvar á todo el
versas y fáciles de fundar por el género de
resto
de la tripulacion.
esta expedicion ,erdaderamente extraordi¡Pocas
glorias serán tan envidiables como la
naria.
de este heróico médico de nuestra Armada!
Y es justo decir, á este propósito, que nues•
Miéntras Inglaterra lucha así en Egipto y
tros
oficiales de Sanidad militar de mar y tierFrancia en China, los tres emperadores estrera
han
dado muy frecuentemente pruebas de
chan su alianza por connniencia más que
un
gran
valor en las más empefiadas acciopor espontánea simpatía. Austria no puede ver
con· gusto la política agresiva de Rusia en nes, y parecen combinar, con rara fort,una,
Oriente¡ Rusia no mira tampoco con tranqui- grandes aptitudes ínilitares con profundos eslidad ciertas manifestaciones de la opinion en tudios científicos.
Austria COll~to á Polonia. Pero estos y
La Gaceta Universal invoca el concurso
otros motivos análogos de inquietud recíproca,
parecen haber sido subordinados por los tres de toda la prensa para el esclarecimiento de
emperadoree. 4. intereses generales-de política una cuestion que afecta á la defensa nacional.
europea, y á las más graves cuestiones de su Trá.tase, dice, de una nueva línea de invasion

para decidir en qué oportunidad y sobre qué
Con este número ae distribuye la portada para el se- puntos puede hacer fructuoso empleo de ellas.
gundo tomo, y en breve remitiremos á loa susoritores el Prueba de esto es, que cuando se creía en geindice del mismo, dando por terminado el segundo vo- neral al almirante Courbet marchando de Matsou hácia el Sur, aparece, por el contrario,
lúmen en uno de los próximos números.
avanzando por el Norte de la costa china, tal
vez ccvi el fin de establecer hácia Sbanghai:
SUMARIO
un1 base de operaciones que se resolvería en
GRAe.rnos. Excmo. Sr. D. Eduardo Fernandez San último término por la ocupacion del rio Azul,
Roman, marqués de San Roman, segundo vice- y tal vez áun de la ciudad N ankin.
presidente del Senado y presidente de la Junta

ADVERTENCIA

directiva del Centenario del ,marqués de Santa
Cruz.-Pluma de oro y brillantes, y escribanías
de_plata, ofreci~as por el qentro Militar para los
primeros premios del certamen para conmemorar el centenario del marqués de Santa Cruz de
Marcenado (de fotografía de Laurent).-Un tribunal árabe.-Taller mecánico de costura, establecido en la factoría de Utensilios militares de esta
corte.-Isla de Cuba: Iglesia de Puerto-Príncipe:-rarque de la plaza del Cristo, en PuertoPrmc1pe.
TEXTO. Advertencia.-Crónica, por D. Alfonso Ordax.-Excmo. Sr. Teniente General D. Eduardo
Fernandez San Roman, marqués de San Roman,El ejército y la marina inglesa, por D. Emilio Bon_elh.-Un tribunal árabe.-Puerto-Príncipe: Iglesia mayor y plaza del Cristo.-El taller mecánico
de costura en la Factoría de Utensilios militares
de Madrid.-Los teatros de Madrid en la temporada próxima, por D. Adolfo Llanos.-Certámen del
Centro del ejército y armada para celebrar el
Centenario del marqués de Santa Cruz de Marcenado.-Las luchas del pensamiento, por D. Luis
Vidart.-Bibliografia. -Anuncios.-Sobre cubierta, por D. Eduardo de Palacio.-Caso de conciencia, por D. A. Ll.-Epigramas, por D. Luis Vidart.-Variedades.

CRÓ~ICA0
Una parte de la prensa francesa trasporta
ya la cuestion de China al terreno económico,
y pregunta qué resultados prácticos van á obtenerse de esta guerra. Se calcula que ha producido gastos por valor de cien millones.
En cuanto á los ingresos, no son calculables
en cifras mayores de cero. Por consiguiente,
urge una accion enérgica: marchar inmediata•
mente sobre Pekin, como quieren algunos, ó
llegar con cualquier otro sistema de operaciones á un resultado rápido y definitivo. El Gobierno parece optar por la continuacion del
estado de represalias, en la esperanza de que
los intereses comerciales obligarán á algunas
potencias á aconsejará China concesiones razonables.
Entre tanto, los chinos reponen sus baterías
. sobre las alturas del paso Kimpai y se fortifican en las inmediaciones de Pekin. Pero el almirante Coúrbet ha sido autorizado para obrar
de la manera que estime más.ventajosa al éxi•
to de sus armas, y esta disposicion no podrá
ménos de producir buen resultado. A nuestro juicio, un comandante general en jefe no
debe ser limitado en su accion, porque nadie
mejor que él conoce el estado de sus fuerzas

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                  <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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                <text>La Ilustración Militar, Revista literaria, científica y artística, 1884, Año 5, Tomo 2, No 38, Septiembre 20</text>
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                <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional. </text>
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                <text>1884-09-20</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>LA '.ILUSTRACION MILITAR

532
guida, si el enfermo se siente con fuerzas para ello,
deberá pasearse aprisa, procurando con un ejercicio violento llamar el sudor; ]?ero si estuviese débil
y abatido, se acostará, admimstrándosele una ayuda, compuesta de medio vaso de agua fresca y una
cucharadita de éter sulfúrico. Se abrigará bien,
como para sudar, y seguirá tomando cada cuarto
de hora la citada infusion, hasta que las deposiciones hayan desaparecido, resultado que en la mayoría de los casos se consigue en ménos de tres
horas.
))Caso de que esta bebida produjere al enfermo un
principio de embriaguez, no hay que alarmarse por
ello, ántes al contrario, pues indica que el paciente
está fuera de peligro.
llSi le sobrevinieren vómitos, se deja la infusion y
se le da á beber cada cuarto de hora una copita de
coñac viejo. Si el enfermo tuviere sed, tomará buchadas de agua de Seltz ó bien pedacitos de hielo,
que dejará derretir en la boca.
llLos vómitos exigen, ad~más, la a~licacion de a~chos sinapismos en el estomago y vientre, no qmtándolos hasta que la piel empieza á enrojecer y el
enfermo á sentir un vivo escozor.
llCon el uso de estos medicamentos, por demas
sencillos y que están al alcance de todo el -mundo,
se combaten fácilmente los primeros síntomas de
la enfermedad.
llEn cuanto á los fenómenos característicos del
período álgido, no es fá?il exponer en _Pocas palabras un buen plan curativo, en razon a que los casos varían y las medicinas tambien. Sin embarg~.
se pueden, poco más ó ménos, _obtener ?ºn see-ur1dad felices resultados por medw de bebidas e mfusiones aromáticas alcoholizadas, ayudadas de agua
fresca con bastante éter sulfúrico, fricciones con
bayeta bien enjuta, ó bien con extracto de _alc_anfor,
de espliego, etc., y empleando el calor art1fic1a_l: en
una palabra, valiéndose de cuanto ~ueda re3:mmar
la circulacion de la sangre y castigar el s1stema
nervioso.))

BIBLIOGRAFÍA
La Agencia general establecida en Lóndres por
D. E. Prieto desde 1862 (26--JJudgc Roro. Can1ion
Strect Cify), se halla encargada de la representacion exclusiva de LA ILusTRACJON MILITAR en Inglaterra. Esta Agencia, que mantiene relaciones con
todas las grandes capitales de Europa y América,
acaba de publicar un mapa de las vías más directas entre París y Lóndres.
Segun dicha carta, atraviesan el canal de la Mancha ocho líneas distintas de vapores, siendo la mas
corta la de Calais á Dover, que mide una distancia
de 85 millas, salvando este trayecto los vapores en
hora y media.
La linea más larga es de El Havre á Southampton,
que tiene 122 millas y tarda ocho horas.
La Agencia Prieto y Compañia, que disfruta de
una merecida reputacion en todos los centros comerciales, ha prestado un importante servicio con
la publícacion de esta interesante guia á cuantos
hayan de atravesar el canal de la Mancha, ó 0tengan
negocios mercantiles entre París y Lóndres.
'5

Los salvajes de Sumatra, segun un colaborador
de Jl Piccolo, curan el cólera con incienso. Tal vez
su uso en las iglesias provenga del conocimiento
que se tenia en Oriente de su virtud desinfectante.
Para experimentar sus efectos benéficos hay que
hervir 54 gramos de aceite de oliva en un vaso de
greda; retirar del fuego este aceite, mezclarla con
10 centígramos de incienso pulverizado, y beber
esta mezcla i;iwy caliente. Si hay que repetir la toma, se hará al cabo de cinco minutos, y con doble
dósís de incienso. Si todavía es preciso otra, la dósis
de incienso será de 80 centigramos. El vientre debe
apretarse con fajas empapadas en agua de manzanilla. Para la sed, agua alcoholizada. Para la convalecencia, carne de vaca, mantecas, leche, y sobre
todo, gallina y peces frescos.
Como preservativo, el colaborador del expresado
periódico recomienda anchoas saladas y tomar 5 ó
10 centigramos de sal comun marina todas 13:s mañanas. .
Para terminar estas ligeras consideraciones sobre
la plaga que amenaza invadir nuestra península,
fáltanos tan sólo citar los consejos del célebre médico español Orfila; pero compendiados en las instruccionesya expuestas, bastará añadir únicamente
que la epidemia alcanza de ordinario mayor desarrollo donde la higiene no se amolda á una severa
limpieza, y muy especialmente en aquellas _personas de espíritu apocado, cuyo organismo en general se perturba ante la posibilidad de sucumbir á
este terrible azote de la humanidad.

EPIGRAMAS
Viéndome de oro prendido,
Cierta dama cortesana
Saludóme una maf'lana,
Y me hice el desentendido.
Ofendióse del desastre,
Y le dije: «No haya enfado;
¿Tú á mi sastre has saludado? ...
¡Ya se lo diré á mi sastre!&gt;)
Si tus versos despreciaron,
Pobre Gil, no te incomodes;
De ellos dirán que son mii,los,
Mas son tus obras mejores.

C.

DE

ALVEAR.

presentado M. Heinrích Quistorp, agente de una
gran compania de capitalistas, el cual pide:
l.º Concesion de 160 leguas cuadradas, para colonizarlas con 5.000 familias de europeos.
2.0 Veinte leguas más del departamento de Alsos, para 200 familias.
8.ª Subvencion de 15.000 pesos fuertes anuales
durante diez anos, para un vapor directo entre la
Asuncion y los puertos de Europa.
4.º Concesion de una garantía de 5 por 100 sobre un capital de 450.000 dollars.

•

11 llllfflll@IOI Mlllfflll
REVISTA

DECENAL

• •
30 DE SETIEMBRE DE 1884

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2.0 -NúM.

sg

.Almirante, 2, quintuplicado.
El reino de H a-wall: apuntes geográfi=s y
estadlsticos por R . Monner Y Sane.

El reino de Hawall está comprendido en la Polinesia, una de las cuatro partes de que consta la
Oceanía. El presente estudio tiene, por tanto, un
gran interes, porque todos estos territorios son al
presente objeto de la codicia colonial y europea.
Hawall es la patria de Gaetano , á quien se debe el
descubrimiento del hermoso archipiélago de este
nombre. Por ultimo, el trabajo de hlonner es de un
valor científico incuestionable, por los preciosos datos de geografía y estadística que contiene.

EL CÓLERA

CONSIDERACIONES SOBRE LA FIEBRE AMARILLA

Con este titulo han publicauo los profesores de
Sanidad militar Sres. R. Pereda y L. Sanchez, unas
instrucciones é informacion muy notable sobre la
fatal epidemia que preocupa en estos momentos a
todos los Gobiernos de Europa. En este estudio son
muy dignos de profundo exámen los capítulos Co1~sideracioncs sociológicas sobre las epidemias y Conducta del Estado á,ntes y dura1~te za• epidemia. Enviamos
nuestra enhorabuena á nuestros compaf'leros de armas los Sres. Pereda y Sanchez por tan útil y bien
meditado trabajo.

El Dr. C. Roure y Bofill ha prestado un importantísimo servicio con esta gran obra. Las instrucciones para preservar á los hombres de la zona templada ó glacial de la terrible enfermedad de la zona
tórrida, despiertan alguna esperanza sobre la posibilidad de una aclimatacion; hasta la fecha muy dificil. Su critica sobre el estado higiénico de la Habana debería ser estudiada por las autoridades, porque, en realidad, el primer origen de todas las
plagas en todas partes es el desprecio que la mayoría de los impropiamente llamados homln·es tienen
á la ciencia en general, y más especialm,ente á la
medicina.
La reorganizacion adminit-tr.. ti va del ejército
Otro capítulo notabilísimo de esta obra es el relaespañol.
tivo á las Disposiciones especiales para las tropas.
Este trabajo es uno de los más notables que he~
Enviamos nuestra enhorabuena al ilustrado docmos leido de algun tiempo á esta parte sobre tan
tor Roure por un trabajo·tan noblemente inspirado
importante problema.
El Sr. Amorós es un escritor de condiciones muy en el bien de la humanidad.
poco comunes, y ha obtenido un éxito muy legitimo
EL «SUI GÉNERIS.ll-AUIANAQUE PAR.\ 1885.
con la publicacion de esta notable obra.
Es tan conocido, que casi podriamos dispensar•
nos
de decir el nombre de su autor, el distinguiLa casa y la calle: crónica contemporánea, por
do redactor de La Correspondencia de España don
José M. Matheu.
Ramiro Mestre. ~a novedad del presente al~anaque
Constituyen esta obra una coleccion de novelas
consiste en que el santoral va en verso. Tiene mumuy interesantes y escritas en un estilo de los más
cha intencion el romance de algunos meses, y aluelegantes y yerdaderamente castizos. Aunque no
siones de actualidad, ó, lo que es lo mismo, colcfuera el resultado de esta publicacion otro que el
1·icas. Enviamos nuestra enhorabuena al autor, Y
de haber revelado un escritor tan notable como el
le deseamos todo el éxito que merece su ya anSr. Matheu , las letras deberían considerarse por
tigua publicacion, pues cuenta trece años de exi~esto sólo de enhorabuena. Recíbala muy entusiasta
tencia. Lo que prueba bien su triunfo en este pa1s
de esta rcdaccion el nuevo novelista.
del que apénas puede ver el mejor libro su segunda edicion.
SAN FRANCISCO DE ASÍS
Con este titulo, una esmerada impreeion de la
casa sucesores de Rivadeneira y notable encuadernacion del Sr. Calleja, se ha publicado un estudio
notable por D. Leopoldo Gherancé. Enviamos á este
notabilísimo escritor nuestros plácemes por un trabajo que podrá ser juzgado con diversidad de criterios, porque las cuestiones religiosas son las más
discutibles; pero nadie podrá dejar de reconocer
por esto el gran talento y laboriosidad del Sr. Cherancé.
LA REPUBLIQUE DU PARAGUAY

Es este un estudio histórico y estadístico, hecho
con la competencia que todo el mundo reconoce al
distinguido y profundo escritor Augusto Meulemens.
Nos parece notable bajo muchos conceptos esta monografía del Paraguay, en la que M. Meulemens
concluye diciendo que es tal la prosperidad de esta
república bajo la presidencia del general Caballero,
que su Gobierno es con mucha frecuencia objeto de
proposiciones como la que muy recientemente }la

DOS PERLAS
Una gota de rocio,
dijo á ,&gt;tra gota de llanto:
¿qué vale tu dulce encanto
comparad0 con el mio?
Yo desciendo en los vapores
celestes del tirmamento;
yo presto vida y aliento
á las purísimas flores.
Y con sarcasmo profundo,
la triste lágrima dijo:
yo, con la esperanza, rijo
las santas leyes del mundo.
Tú, reclinada en el velo
que la blanca nube cierra,
vienes del cielo á la tierra;
¡yo voy de la tierra al cielo!

o.

Imp. de J. Rubmos, plua de Ja Paja, ?, JCadrJd.

-

política interior. El objeto de la entrevista imperial puede, pues, haber sido: impedir á Inglaterra la confiscacion del Egipto y el canal
de Suez; preparar el reglamento de la cuestion
del Congo, para facilitar la expansion colonial
de Alemania; moderarlas impacienciasdelbajo
Danubio; establecer, en fin, un modus vivendi
entre Austria, Hungría y Rusia. El envío de
una division alemana ante Alejandría y una
escuadra austriaca á Pola, por una parte, y
la oposicion de Bismark al nombramiento de
Morier
para embajador en Berlin, por otra,
Nuevas cartas de Gordon dicen que en una
accion con los rebeldes, sWJ tropas habían he- puede dar una idea al Times de la inoportunicho al enemigo cerca de 2.000 bajas, y que dad con que se felicita de la reunion de los tres
podría sostenerse aún cuatro meses. De Don- emperadores. Pero el giro de los acontecigola tambien ha habido partes de una gran mientos, y tal vez un furor colonial excesivo,
victoria en Kortí sobre los rebeldes del Kordo- ha colocado á Francia é Inglaterra en una situacion de enemistad tanto más absurda,cuanfan y Berber.
El rey de Abisinia parece dispuesto á coope- to que el fondQ de todas las tendencias que
rar tan eficazmente como pueda al éxito de la han podido manifestarse en la entrevista imperial, no ha sido realmente otro que el de
expedicion W olseley.
Para llegar á Khartum hay tres caminos: el contener á Inglaterra en su poderío marítimo,
de Suakin á Berber, la vía del Nilo y el de Ko- é impedir á Francia todo movimiento de una
rosco á Berber. El de Suakin es el más corto, accion séria en Europa.
pero, como el del Nilo, es impracticable, segun
Al recuerdo del naufragio del w·avina irán
el coronel americano Colston. El de Korosco
no se puede recorrer en ménos de cuatro 6 unidos siempre los nombres de los alféreces de
cinco meses. La parte del desierto que atra- navío D. Gabriel Quiroga y D. Manuel Gaviesa es la más árida del Sudan, y care- lan, del contramaestre D. Manuel Gestal y del
ce enteramente de agua dulce. La expedicion médico del buque D. Eugenio Fernandez
Wolseley ha preferido el Nilo, por la imposibi• Valdés.
Quiroga fué el primero que para salv:ar á los
lidad de trasportar agua para 6.000 hombres.
tripulantes
se arrojó en un bote, instantáneaEl general confia en la próxima bajada de las
mente
deshecho
por la borrasca y roto contra
aguas del Nilo y en que el rio Rojo tiene Úna
corriente mucho más rápida, mayor número el costado del buque. Gestal sigue su heróico
de cataratas, y sin embargo, lo remontó en ejemplo, y queda tambien sepultado en las
1870. La expedicion irá en más de mil embar• olas con la frágil guía sobre que se arriesga.
caciones, construidas á propósito para estos Otro tanto sucede á Galan, con tres marineros,
rios, pero se ha censurado este gasto, porque héroes oscuros cuyos nombres sentimos ignoera fácil hallar barcos para esta navegacion rar, hasta que Fernandez V aldés, con la misespecial en el mismo Nilo. Tambien se ha cen- ma nobilísima abnegacion, peto mayor fortusurado el concurso de barqueros oriundos del na, logra llevar, al fin, á tierra una salvadora
Canadá y se han hecho, en fin, objeciones di- guía y un cable de acero.
Desde entónces fué posible salvar á todo el
versas y fáciles de fundar por el género de
resto
de la tripulacion.
esta expedicion ,erdaderamente extraordi¡Pocas
glorias serán tan envidiables como la
naria.
de este heróico médico de nuestra Armada!
Y es justo decir, á este propósito, que nues•
Miéntras Inglaterra lucha así en Egipto y
tros
oficiales de Sanidad militar de mar y tierFrancia en China, los tres emperadores estrera
han
dado muy frecuentemente pruebas de
chan su alianza por connniencia más que
un
gran
valor en las más empefiadas acciopor espontánea simpatía. Austria no puede ver
con· gusto la política agresiva de Rusia en nes, y parecen combinar, con rara fort,una,
Oriente¡ Rusia no mira tampoco con tranqui- grandes aptitudes ínilitares con profundos eslidad ciertas manifestaciones de la opinion en tudios científicos.
Austria COll~to á Polonia. Pero estos y
La Gaceta Universal invoca el concurso
otros motivos análogos de inquietud recíproca,
parecen haber sido subordinados por los tres de toda la prensa para el esclarecimiento de
emperadoree. 4. intereses generales-de política una cuestion que afecta á la defensa nacional.
europea, y á las más graves cuestiones de su Trá.tase, dice, de una nueva línea de invasion

para decidir en qué oportunidad y sobre qué
Con este número ae distribuye la portada para el se- puntos puede hacer fructuoso empleo de ellas.
gundo tomo, y en breve remitiremos á loa susoritores el Prueba de esto es, que cuando se creía en geindice del mismo, dando por terminado el segundo vo- neral al almirante Courbet marchando de Matsou hácia el Sur, aparece, por el contrario,
lúmen en uno de los próximos números.
avanzando por el Norte de la costa china, tal
vez ccvi el fin de establecer hácia Sbanghai:
SUMARIO
un1 base de operaciones que se resolvería en
GRAe.rnos. Excmo. Sr. D. Eduardo Fernandez San último término por la ocupacion del rio Azul,
Roman, marqués de San Roman, segundo vice- y tal vez áun de la ciudad N ankin.
presidente del Senado y presidente de la Junta

ADVERTENCIA

directiva del Centenario del ,marqués de Santa
Cruz.-Pluma de oro y brillantes, y escribanías
de_plata, ofreci~as por el qentro Militar para los
primeros premios del certamen para conmemorar el centenario del marqués de Santa Cruz de
Marcenado (de fotografía de Laurent).-Un tribunal árabe.-Taller mecánico de costura, establecido en la factoría de Utensilios militares de esta
corte.-Isla de Cuba: Iglesia de Puerto-Príncipe:-rarque de la plaza del Cristo, en PuertoPrmc1pe.
TEXTO. Advertencia.-Crónica, por D. Alfonso Ordax.-Excmo. Sr. Teniente General D. Eduardo
Fernandez San Roman, marqués de San Roman,El ejército y la marina inglesa, por D. Emilio Bon_elh.-Un tribunal árabe.-Puerto-Príncipe: Iglesia mayor y plaza del Cristo.-El taller mecánico
de costura en la Factoría de Utensilios militares
de Madrid.-Los teatros de Madrid en la temporada próxima, por D. Adolfo Llanos.-Certámen del
Centro del ejército y armada para celebrar el
Centenario del marqués de Santa Cruz de Marcenado.-Las luchas del pensamiento, por D. Luis
Vidart.-Bibliografia. -Anuncios.-Sobre cubierta, por D. Eduardo de Palacio.-Caso de conciencia, por D. A. Ll.-Epigramas, por D. Luis Vidart.-Variedades.

CRÓ~ICA0
Una parte de la prensa francesa trasporta
ya la cuestion de China al terreno económico,
y pregunta qué resultados prácticos van á obtenerse de esta guerra. Se calcula que ha producido gastos por valor de cien millones.
En cuanto á los ingresos, no son calculables
en cifras mayores de cero. Por consiguiente,
urge una accion enérgica: marchar inmediata•
mente sobre Pekin, como quieren algunos, ó
llegar con cualquier otro sistema de operaciones á un resultado rápido y definitivo. El Gobierno parece optar por la continuacion del
estado de represalias, en la esperanza de que
los intereses comerciales obligarán á algunas
potencias á aconsejará China concesiones razonables.
Entre tanto, los chinos reponen sus baterías
. sobre las alturas del paso Kimpai y se fortifican en las inmediaciones de Pekin. Pero el almirante Coúrbet ha sido autorizado para obrar
de la manera que estime más.ventajosa al éxi•
to de sus armas, y esta disposicion no podrá
ménos de producir buen resultado. A nuestro juicio, un comandante general en jefe no
debe ser limitado en su accion, porque nadie
mejor que él conoce el estado de sus fuerzas

�LA ILUSTRACION MILITAR

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534

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D.

EDUARDO FERNANDEZ DE SA"i ROMAN, MARQUÉS DE

S AN R OUAN, SEGUNDO VICEPRESIDENN.E DEL SENA1JO,

Y PRESrDENTE DE LA JUNTA DIRECTIVA DEL CENTENARIO DEL )lARQrÉS DE SANTA CRUZ

PLU)IA DE

onu

Y BRll, L.\ \Tt:S \ ESC illlJA:-,AS DE l'L.\T.I QI E EL

Ci:::--rno

)IIL[T\ll, E ST.lllLECIDO E:-i EST.I CORTE, ,IDH:l&gt;rCAR 1 .1 LOS QUE OBTENGAN LOS PRIMEROS PREMIOS

EN EL CERTAMEN ANUNCIADO PARA SOLEMNIZAR EL CENTENARIO DEL MARQUES DE SANTA CRUZ DE MARCENADO

(De fotografía de Laurent.)

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que un negocio particula1· ha abietto en
nuestra frontera.
Alude á la carretera recientemente construida entre el collado de Tosas y Puigcerdá. Establece, en efecto, una comunicacion directa entre las carreteras y ferro-carriles espailoles con
los franceses. Habrá, pues, que construir las
defensas necesarias para que, en el caso de un
conflicto de guerra, no puedan los franceses
apoderarse de los' ferro-carriles de Cataluña al
dia siguiente de romperse las hostilidades.
Si se repara bien en las disposiciones tomadas por nuestros vecinos para sus maniobras
militares, es fácil observar que han tenido sin
duda en cuenta la línea de invasion denuncia•
da por La Gacela Universal. El caso es, pues,
de una trascendencia extraordinaria, y bien
merece que se haga una amplia informacion
sobre este asunto, que tan seriamente compromete nuestra integridad territorial.
Varían poco las noticias militares del interior, en cuanto concierne á la adopcion ó desenvolvimiento de un cierto número de reformas, constantemente solicitadas por la prensa
profesional. Que no se desiste de procurar una
disminucion de excedente, estimulando el retiro; que se estudia siempre el mejor medio de
regularizar el movimiento de las escalas, de
manera que la mayor parte de la oficialidad no
se estacione en los empleos subalternos; que
está decidido asimilar las clases militares á las
civiles en lo que respecta á pensiones; que, en
fin, directa é indirectamente la situacion del
oficial de infantería será mejorada: hé aquí el
fondo general de noticias que son periódicamente objeto de comentarios diversos. Pero la
complexion administrativa de nuestro país es
de tal índole; nuestras aptitudes para la combinacion y ponderacion de intereses contradictorios son tan limitadas, que los mejores deseos de dar solucion á estos problemas rara
vez dejan de chocar con otros deseos no ménos mejores, pero con solucion distinta, y el
resultado de estos choques acaba siempre por
justificar la iugeniosa observacion de que
«aquel lugar cálido que la Iglesia reserva á los
pecadores más graves, debe estar empedrado
de buenas intenciones.»
Sin embargo, esta vez alguna de las reformas, y no la ménos importante, parece llamada. á un éxito poco comun.
Se asegura que se presentará en seguida á
las Cortes la reforma sobre pensiones, y que
pasará de proyecto. Este resultado justificaría
mucho ciertos movimientos de aprobacion á la
superioridad, que en los casos ordinarios encontramos tan irreverentes como las censuras
vivas ó mal razonadas. Excusaría tambien, por
consiguiente, nuestra vehemencia y no escasearíamos nuestros sinceros y desinteresados
aplausos al ministro que suscribiese ley tan
benéfica y justa.
Han muerto tres tenientes generales: don
Simon de la Torre, D. Gabriel Torres Jurado
y D. Antonio Letona. Lo!! dos primeros han
espirado al término de una larga carrera militar, llena de servicios de importancia diversa y distinguidos hechos de guerra. El último

LA ILUSTRAOION MILITAR
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LA ILUSTRACION MILITAR
habrían seguramente de bastarnos las páginas de
un gran volúmen; y esto, por muy decidida que
nuestra voluntad se halle á enaltecer lo que juzgamos digno de serlo, es empresa que el conocimiento de nuestra insuficiencia nos vedaría acoroeter.
Concretémonos, pues, á hacer un breve sumario
de la vida militar del marqués de San Rornan, y dejemos a otras plumas llevar á cabo la ardua tarea
de escribir su biografía. La simple exposicion de los
hechos bastará indudablemente para juzgar hasta
qué extremo se asocian en este General distinguido
Es justo consignar que el general Salaman- las variadas condiciones que pueden exigirse desde
ca estudia soluciones al problema militar eco- el campo de las ideas, en el caudillo de las armas,
nómico, que no por ser de detalle tienen mé- en el escritor digno de este nombre, en el caballero,
en el prócer y en el ciudadano.
nos importancia ni son ménos buenas. Tal
En su juventud, pensaron sus padres dedicarlo á
vez, por el contrario, sea ese medio el más efi- la carrera de Ingeniero de caminos; pero los sucecaz; porque pretender de una vez y por una sos vinieron a cambiar este plan. l\luerto Fernanreorganizacion total de los más complejos ser• do VII, estalló la guerra civil, y sintiendo D. Eduarvicios, asegurar á cada oficial una sub$isten- do Fernandez San Roman encenderse en su alma
el fuego del entusiasmo, abrazó la profesion de las
cia decorosa en Madrid, es un buen deseo que armas, en que era cadete educándose en su casa, y
no debe ser desatendido, pero sobre CU)U rea- á los cuatro aflos de antigüedad fué alférez del regiIizacion cabe abrigar alguna desconfianza. iZs miento infantería del Rey, que se hallaba de guarpreferible, pues, hacer algo, aunque no sea nicion en l\lá.laga.
En Mayo de 1835 pas6 al segundo regimiento de
todo, á aplazar soluciones parciales por una
la Guardia Real, y recien incorporado, so.lió con él
extrema fidelidad al plan general. Por esto en- á formar parte del ejército del Norte, en cuyo terricontramos muy plausible el pensamiento de torio tomaba ya la lucha un aspecto por demas terrila farmacia militar y el suministro de pan y ble y amenazador.
Durante el afio 1836 asistió á las operaciones prac•
carne á los jefes y oficiales del ejército por la
ticadas sobre Arlaban y formacion de la linea del
factoría de subsistencias.
Arga, ocupando los cantones de los Barrios, inmeEstas medidas, como la de pabellones en los diatos á Pamplona. Concurrió á la importante y recuarteles ó uu plus de alojamiento, pueden flida accion de la Borda de h1igo, y por el valor y seresolver nuestro problema económico en los renidad que demostró en este hecho, fué agraciado
términos en que está resuelto en otros países, sobre el campo de batalla con el empleo de teniendonde el oficial tiene el sueldo para sus necesi- te de infantería. Más tarde, peleó en Cirauqui, en
Montejurra, en las alturas de Estella y en otros padades primeras, pues todos los damas gastos, rajes, bajo el mando del general conde de Clonard.
más ó ménos directamente ocasiouados por los
En el aí'!o 1837 siguió sin descanso operando en
compromisos sociales, son en cada caso espe- el teatro de la guerra, y midió sus armas con el
cial, previsoramente cubiertos por disposicio- audaz y ensoberbecido enemigo en Erice, Múzquiz,
nes ingeniosas, encaminadas á mantener y fo. Luraínzar y Lizaso, asentando sólidamente por su
comportamiento en estos hechos su reputacion mimentar el indispensable prestigio de las clases litar. Destinado el cuerpo á que pertenecía á la
armadas. El militar no puede, ni, casi esta- persecucion del Pretendiente, en la division manmos por decir, debe, enriquecerse; pero tampo- dada por el general Iribarren, concurrió á la bataco es justo, ni conveniente, que su pobreza lla de Huesca, donde aquel intrépido jefe perdió al
traspase ciertos límites, en una época ·y en un vida, y asistió a las acciones de Barbastro, paso del
Cinca y batalla de Grá, donde tan ruda leccion hupaís, en el que se marcha tan de espalda á las bieron de recibir las lm~tes absolutistas.
más nobles máximas del cristianismo, que se
Excusado es dJcir que en estos hechos el Sr. San
huye del pobre con mayor inquietud que del Roman tuvo ocasiones de demostrar sus dotes milit::.res. Hoy, despues de cuarenta y ocho aflos, la
cólera.
bien cortada pluma del veterano nos deleita y conALFONSO ÜR.DAX.
mueve relatando aquellas marciales y terribles funciones en que como actor logró distinguirse.
Cuando en 1838 se- creó el cuerpo de Estado MaExcmo. Sr. Teniente General
yor, fué nombrado auxiliar del mismo y destinado
al ejército del Centro y á su cuartel general, con el
D. EDUARDO FERNANDEZ SAN ROMAN
que no tardó en marchar al sitio de Morella, a las
Marqués de San Roman.
órdenes del general D. Marcelino Oraa. En esta difícil
operacion de guerra tomó activa parte, asisHarto conocidos son en el ejército y en el país los
dilatados y honrosos servicios del ilustre Oficial Ge- tiendo á las acciones de Illorella, paso del Estret des
neral cuyo nombre encabeza estas lineas, para que Portes, á la brillante carga que dió el cuartel genesea preciso consagrarles gran espacio en las colum- ral, al combate de la masía de la Torre de Miró, al
ataque de la brecha en el primer asalto nocturno, á
nas de LA II.USTRACION JllrLITAR.
Ademas de esto, las especiales condiciones de esta la segunda accion de la ermita de San lllárcos, al
Revista, y el plan que venimos desarrollando, no segundo asalto de la bateria de brecha, al tercer
nos permiten hacer una biograf1a de los personajes ataque de la referida ermita, y por último á la recuyos retratos publicamos, sino solamente trazar tirada del sitio, rigurosamente sostenida en el Esun débil bosquejo en que se comprendan las prin- tret des Portes. Por sus méritos en tan continuada
cipales acciones de su vida, y se marquen los ras- série de combates fué recompensado con el grado
de comandante.
go8 más carasterísticos de su personalidad.
Durante el afio 1839 se halló en las operaciones
En la ocasion presente, si hubiéramos de enumepracticadas
sobre el Segura y en la accion y toma de
rar los merecimientos del general San Roman, y
.Mirabel;
y
en
18-10, en el reconocimiento de Aliaga,
anotar, áun en extracto, las gallardas muestras de
su ilustracion y de su ingenio, que han Yisto la luz operaciones y rendicion del fuerte de este nombre,
pública en discretos libros, trascendentales folletos y en los combates que se sostuvieron para la torna
y artículos profesionales, preñados do doctrina y de Alcalá de la Selva. Seflalóse bizarramente en la
palpitantes de interes; y si á semejante trabajo de- accion de la Cenia, cargando á la cabeza de los tirabiéramos aún sumar, siquiera fuera por de mas bre- dores á la vanguardia enemiga, y obtuvo como preve, una síntesis de sus discursos parlamentarios, no mio la cruz de San Fernando. En Junio de dicho ano

asoció á estos méritos el de estudios profesionales, tan perseverantes como doctos. Colaboró
en importantes publicaciones civiles y militares, y dejó, entre otras obras, unas Conferencias sobre el arma de caballería, y Critica del
Estado militar de España, que serán leidas
muy atentamente por cuantos sientan verdadera vocacion á los estudios militares.

•

- -

asistió, por encargo del general en jefe, al asedio del
Collado de Alpuente, para activar los trabajos de sitio, y tuvo la satisfaccion de ocupar con las tropas
leales el último punto que poseían los rebeldes en
el territorio valenciano.
Hecho comandante al terminar la guerra civil,
tomó parte, con otros muchos jefes, en'.las oposiciones que se abrieron para proveer dos plazas de comandantes en el recien organizado cuerpo de Estado l\Iayor, y obtuvo una de ellas despues de brillantisimo exámen. Entre los opositores figuró el comandante D. Manfredo Fanti, que despues, en el
ejército italiano, llegó á la mas alta dignidad.
Desde 18t3 hasta 18&lt;l7 sirvió el destino de oficial
de secretaría del ministerio de la Guerra. En 1849
fué nombrado gobP.rnador militar de Leon.
En 1851 se le confirió el cargo de secretario de la
junta presidida por el seneral lJ. i\Ianuel de la Con
cha, para examinar los proyectos sobre organizaáon
militar de la isla de Cuba, de que fué autor el conde de Mirasol, y poco despues se le nombró para el
mismo cometido en la junta encargada de formular
el proyecto de ley de ascensos.
Fné subsecretario del ministerio de la Guerra
C:'n 1852, y siguió desempeñando este destino no obstante su ascenso á mariscal de campo el afio siguiente. A su voluntad se debió entónces la creacion de
la notable biblioteca dPl ministerio de la Guerra,
destinada á ser pasto del fuego treinta años más
tarde. En 1854 quedó encargadrJ del ministerio de
la Guerra.
Los acontecimientos políticos de 1854 lo alejaron
de la vida oficial, y aprovechó esta época en efectuar
interesantes é instructivos viajes por España y el
extranjero. En l&amp;i8 fué nombrado segundo cabo de
Canarias, destino de que no tomó posesion; en 1864
se le confirió la capitanía general de Castilla la
Vieja, en 1866, la de Granada, y luégo la inspeccion
general de Carabineros, pasando á la direccion de
Infantería en Octubre de dicho afio, al mes de haber sido promovido al empleo de teniente general.
Cúpole en 1861 pasar á Biarritz con el objeto
aparente de felicitar en nombre de S. M. la Reina
al emperador Napoleon, pero llevando una mision
po]itica y regervada del Gobierno espatlol, que supo
cumplir á satisfaccion de éste. Verificada la revolucion de 1868, quedó en situacion de cuartel.
En 1870 fué dado de baja en el ejército, por negarse a reconocer la forma de gobierno entónces
establecida; en 1813 se le rehabilitó en su empleo
con los demas generales que se encontraban en su
caso. Despues de la restauraciun ha desempeñado
sucesivamente los cargos d~ director general de
Ingenieros y dos veces de Infantería, y en la actualidad es presidente de la segunda seccion de la Junta superior consultiva de Guerra.
Ha sido diputado á Cortes en varias legislaturas
y vicepresidente del Congreso, senador electivo y al
presente desempefla el cargo vital_icio y el de vicepresidente del Senado; es gentil hombre de ca.mara
de S. 111.; gran cruz de las órdenes de San Hermenegildo, Cárlos Ill, Isabel la Católica, San Luis de Parma, y Cristo de Portugal, hallándose ademas en posesion de varias cruces y encomiendas nacionales,
extranjeras y otras de distincion por mérito de
guerra. En la actualidad cuenta cincuenta y un aflos
de servicio efectivos, diez y siete en el empleo de
Teniente General.
Al ocuparse el general D. José Almirante, en su
Bibliografía inilitar de los trabajos literarios del
marqués de San Roman, inserta las siguientes
líneas:
«La antigua amistad con que nos honra, haría
sospechoso hast.i el más inocente adjetivo de lisonja
ó cortesía. No haremos, pues, observacion alguna.
Ni es necesaria. Tan conocidas son sus dotes de escritor, como su repugnancia á la publicidad.
))Pensador profundo, crítico severo, bibliófilo insaciable, ha logrado á fuerza de perseverancia y de
dispendios una biblioteca militar, la primera sin
disputa de Es pafia.))
En estas buenas frases hay todo un juicio exactísimo del hombre y del literato. Su aversion á dar al
público su nombre es lli mejor prueba de su modes-

ran amenazada la integridad del territorio si se
concede la apertura de un canal submarino de cien
piés de latitud.
Han pasado ya los tiempos en que un soldado de
la Reina se comparaba con tres de cualquier otro
país; por fortuna para ellos, estas ideas no se sosmilitar y noticias sobre la orgalLizacion einstituciones tienen entre personas sensatas, ni desconocen que
inilitares del ejército cspaii,ol: es un volúmen que al armamento moderno no se puede contestar con
salió á luz en 1847, y fué traducido al francés; sus fanfarronadas. En época reciente, y con enemigos
artículos en la Revista militar, periódico que fundó
ó adversarios poco temibles, las tropas británicas
en 1846, y de los cuales merecen citarse los que lle- han dado escasas pruebas de consistencia y espíritu
van por titulo; «Consideracion sobre la campaña de militar; pero tal vez estos hechos no merezca• ser
Catalufla; Descripcion del terreno en que operó el vituperados, porque el prestigio del ejército es tan
ejército del Centro de la guerra de los siete aflos; delicado, que cualquier sombra lo empaña, y comcampaña sobre el Tessino, batalla de Novara,» y prendiéndolo así, los soldados ingleses juzgarán nealgunas otras. Hace pocos meses ha publicado el cesario no exponerlo á aventuras, si las circunstanprimer tomo de las carnpaflas del genvral Oraa, cias no lo imponen. Ademas, ¿qué ventajas reporta
obra de sobresaliente mérito, y de la que hubimos
el pagar c8n la sangre d-e un hombre lo que puede
de ocuparnos en LA ILUSTRACI0:S MIT.ITAR. Al presente obtenerse con un fajo de bíl'etes de Banco? ¿:'fo dese emplea en escribir el tomo segundo, que no duda- muestran los hacendistas británicos que un infante
mos en afirmar será digno del que ya conocernos y
de la Reina representa mil quinientos duros? ¡Cuándel talento de su autor.
tos bajáes podrán comprarse con la cantidad que,
~o terminaremos estos desordenados apuntes sin segun esta cuenta, representa un batallan!
invocar la indulgencia del marqués de San Roman,
Sin embargo, al leer las descripciones de sus hesuplicándole mire sólo en ellos una nueva prueba chos de armas, diríase que son los maestros de la
de nuestro respeto y profunda consideracion hacía táctica y de la estrategia, miéntras que las ocasiosu persona, y el testimonio de la gratitud que como
nes en que el soldado inglés ha dado mayores prueespañoles y militares debemos al General distin- bas de su instruccíon, han siclo tan só'o en las granguido entre cuyos servicios figura, acaso como el
des paradas verificadas en el campo de Aldershot,
más digno de alabanza, el de haber dotado al ejér- Hyd-Park y en las maniobras de Brighton.
cito de un establecimiento dí.~no de albergar á la
Las reformas últimamente acordadas dejan subjuventud estudiosa, destinada á contribuir en plazo sistente la mayoría de los vicios del reclutamiento,
no lejano á la obra de nuestra regeneracion militar aplicando al soldado la rigidez automática de un
y política.
granadero de Federico ó de Bonaparte. El recluta no
La restauracion del alcilzar de Toledo es una. obra se forma por llevar un gorro de pieles, alinearse
verdaderamente artística, llevada á cabo por el ge- como un tubo de órgano ó girar sobre los talones,
neral San Roman y por él ¡¡olo dirigida; por cierto como un eje automóvil, segun acontece hoy en Inque con bien escasos gastos del Tesoro, en cornpara- glaterra; y por esto el ejército británico constituye
cion de las cuantiosas sumas que con gusto Je han
una excepcion en el mundo civilizado, á manera de
suministrado la provincia y el municipio agrade- monstruo fósil de la edad de las bombas de mecha,
cidos. Es la admiracion de propios y extraños, y y el solo ejemplo que aún se conserva del soldado
perpetuará su nombre, si no se perpetuara por mercenario, filiado é instruido para servir como
otros servicios importantes, pudiendo asegurar que guerrerb durante toda la vida.
considera como su mayor gloria el haber sido deEl reclutamiento tiene la apariencia de eng:rnclarado hijo adopth·o de la imperial ciudad.
che voluntario, primero por doce aflos en activo
servicio ó parte en reserva; pero si la conceptuacion es buena, puede reengancharse á los veintiun
aflos de su ingreso en la milicia, concediéndole la
EL EJÉRCITO YLA MARINA INGLESA
permanencia provisional en lo sucesivo, con derecho á retirarse despues de trascurridos tres meses
La Gran Bretafla, que aparentemente constituye á la peticion de su licencia.
el Estado más poderos¡¡ entre las naciones euroHasta el afio 1879 el reclutamiento revestía un
peas, tiene el privilegio de preocupar a los hom- carácter poco moral y digno. Cu;indo el sargento
bres politicos de los demas pueblos del continente, ,·eclu,tador conocía á un individuo de buen aspecto y
imponiendo con su astuta diplomacia la resolucion de condiciones adecuadas para el servicio de la Reide los pavorosos problemas internacionales que na, procuraba atraerlo á cualquier guarida, donde,
hace tiempo se hallan planteados. En estos mo- una vez saturado de promesas y aguardiente, le
mentos, pues, reviste gran importancia la série de hacía firmar un compromiso, áun C'!andosólo fuese
artículos publicados por Le Temps, sobre organiza- con una cruz; Juégo le entregaba una moneda, el
cion politica y administrativa de Inglaterra, debi- skelling de la Rei.na, á cuenta de sus benefirios, y
das al elegante escritor Philippe Daryl, y que for- desde este momento quedaba hecho soldado. En caso
man un libro interesantísimo para el conocimiento de resistir ó alborotar, alegando no haber tenido
de la actual constitucíon del Reino-Unido.
conciencia de la obligacion que contraía, el sargenDe este instructivo trabajo nos proponemos pre- to citado prestaba juramento de haber pagado el
sentar á nuestros lectores un ligero bosquejo, en shelling, los testigos juraban tambíen haber preque se refleje con toda fidelidad el organismo de las senciado la entrega, y el recluta quedaba inhabiliinstituciones militar y marítima, base sobre la tado para toda reclamacíon.
cual debe fundarse ese poderío tan decantado por
Este ignominioso proceder quedó anulado por
vulgares preo&lt;'upaciones.
disposicion legislativa de 18i9, prescribiéndose rePero al hacer un estudio de la organizacion mili- glas más morales para el reclutamiento del ejércitar, lo primero que ocurre es preguntar si la so- to; pero a.un así, la Yíctima sufre las mismas conseberbia Albion dispone de fuerzas en número sufi- cuencias con diferéntes medios. Preciso es confeciente para la lucha ofensiva, dadas las condicio- sar, sin embargo, que la retribucion asignada al
nes de las guerras modernas; y en este concepto, si recluta es tentadora: á su ingreso en el servicio repuede dignamente figurar entre las principales po- cibe, además del equipo, 25 pesetas, y luégo 1 petencias militares, áun teniendo en cuenta su espe- seta 45 céntimos diariog; pudiéndose aumentar este
cial posicion enelcontinente europeo. La opinionnos haber, si asciende á cabo ó sargento, hasta 5 y 6 pecontesta por las autorizadas palabras del feld-rnaris- setas diarias. De todos modos, satisfechos los gascal Moltke, que «Inglaterra, al prohibir la f'eMlidad tos, el soldado recibe 0'f)(), teniendo asegurado un
de los empleos, había perdido loírnico bueno quepo- ventajoso retiro si obsen·a buena conducta.
seía en su ejercito.)) El general Wolseley confirma
(Se co1itinuará.)
este criterio sosteniendo constantemente que su
E. BosEu.r.
nacion carece de elementos para una guerra con
cualquier potencia militar, y las Cámaras considetia, y ya sabemos que en esta sociedad tan pagada
de oropeles, la modestia encubre al verdadero mérito. Mucho ha escrito el general San Roman; pero
sus trabajos aparecen casi siempre sin firma, y
esto nos priva de anotarlo aqui. Entre los pocos que
ostentan el nombre de su autor, figuran: Estadistica

�LA ILUSTRACION MILITAR

538
UN TRIBUNAL ÁRABE
Las costumbres de los pueblos musulmanes, su
género de vida., sus hábitos, politica y administra-

cion, revisten ordinariamente un carácter tan ex-

'

.

traño y original, que bien merecen ser conocidas de
los demas países donde la civilizacion ha modificado por completo la sociedad, con relacion á sus
tiempos primitivos .
En este concepto publicamos el presente grabado,
que representa el aspecto de un tribunal árabe .
Las Shcjs, ó personas más respetables por su edad,
experiencia y saber, de una kábila, se reunen para
juzgará un criminal empedernido. Sentados en una
alfombra de lana y recostados en mullidos cojines,
interrogan al reo sobre su conducta, delitos de que
se le acusa y pruebas obtenidas en averiguacion de
su falta, miéntras éste queda vigilado por dos megarilrns ó soldados.
El pueblo se aglomera para presenciar el juicio y
conocer la ~entencia que, segun las leyes del Profeta, debe recaer sobre aquel desdichado; y los jueces,
con tranquilidad imperturbable, aquilatan la gravedad del delito, recitan de memoria los capítulos
del Koran en que Dios castiga cada falta probada ó
reconocida por el reo, y sin titubear en la sentencia,
ni escribir un renglon, ni acudirá tramitaciones
que desvirtúan la ejemplaridad del castigo 1 condenan á la última pena al criminal, siendo este fallo
ejecutorio.
La naturalidad de los personajes y la exactitud
de todos los detalles que figuran en este cuadro,
avaloran considerablemente su interés y utilidad
para el conocimiento de la administracion de j usticia que rige entre esa raza ismaelita, objeto en
esta época de las codiciosas miradas de la Europa
colonizadora.

1

brevísimo plazo, anadiéndole un cuerpo más, y el
ayuntamiento acordó, como muestra de su reconocimiento colocar ·en ella una lápida conmemorativa,
donde el nombre del Sr. Ampudia figurara en lugar
preferente.
La plaza llamada del Cristo era un vertedero de
escombros y basuras, perjudicial á la salud pública

LA ILUSTRACION MILITAR
importancia, como fueron la reparacion del templo
que se ve en el fondo del segundo de dichos grabados, el empedrado de la calle del Comercio, la construccion de una fuente en la plaza. de la Iglesia y
algunas que seria largo enumerar; debiendo advertirse que todas se ejecutaron en el periodo álgido
de la insurreccion y sin desatender las operaciones
&lt;le campana, en que causó el brigadier Ampudia al

pezó á funcionar el día l.º del actual en la factoría
de utensil_ios militares de Madrid. Hasta el presente, ero pleaba~s~ en el en~retenimiento de las ropas
de la cama m1htar de treinta á treinta y cinco operarias, con tan reducidos jornH)es, que ninguna regular ~osturera hubiera podido aceptar, y por lo
tanto solo el mayor número de brazos podía abreviar el tiempo para la recomposicion de las prendas

se~tado, y se recibieron en Madrid las máquinas
«Smger» y el motor Otto, destinado á ponerlas en
movimiento.
Desde entónces, el oficial-administrador del servicio de acuartelaíniento, de acuerdo con M. Edmundo Adcock, director-representante de la companía «Singer» en Madrid, no cesó de trabajar en
los [detalles de la instalacion, para que ésta resul-

••

PUERTO-PRÍNCIPE
Iglesia Mayor.-Plaza del Cristo,
DOS GRABADOS

La ciudad de Puerto-Príncipe es la tercera poblacion de la isln de Cuba y capital del departamento
central. Hállase situada en una admirable posicion
topográfica, y sus condiciones climatológicas permiten al europeo disfrutar en ella, bajo el punto de
vista de la salud y de la higiene, beneficios que
desgraciadamente no gozan ciudades €te más importancia, como la Habana y Santiago de Cuba.
Mucho ha sufrido durante la guerra el territorio
en que se halla fundado Puerto-Príncipe; pero, en
cambio, se obsen'a la compensacion de que el aspecto de la ciu!lad ha mejorado bastante durante
este tiempo, merced al interes dt~ sus autoridades
locales, y más particularmente de sus gobernadores.
Al celo é inteligencia. de uno de ellos, el hoy general D. Juan Ampudia; que desempefló dicho cargo
el breve espacio de seis meses, es deudora la ciudad de Puerto-Principe de algunas importantes mejoras, entre las que merecen citarse la reparacion
de la torre de la Iglesia Mayor y el embellecimiento
de la plaza del Cristo .
Los dos grabados de la pág. á43 dan idea exacta
del aspecto que en la actualidad ofrecen la iglesia y
plaza de que nos ocupamos, merced á la voluntad
firme y decidida del general Ampudia.
Un rayo había destruido una parte de la torre, y
cuarteado toda ella. El edificio .amenazaba desplomarse, y el ayuntamiento carecía de Tecursos para
emprender la obra, presupuestada en 12.000 duros,
sin que ni el comercio ni el resto del vecindario se
hallaran en disposicion de allegar recursos.
El ent6nces brigadier Ampudia tom0 la empresa
á su _cargo, acudiendo al patriotismo de todas las
clases, y salió adelante en su noble propósit 1) . Los
propietarios de tejares facilitaron gratuitamente la
cantidad de ladrillos que se necesitaba; los negros
libertos del batallan de Aragon hicieron la cal; el
batallan de .Milicias de color Ui6 los albaí'liles y carpinteros; el tren de trasportes, las carretas para la
conduccion de materiales, y la torre se reedificó en

539
hasta el punto de que no hay persona que al visitar
este taller no se vea favorablemente impresionada
por el acierto que revela la colocacion de los diferentes sistemas de máquinas, su modo de funcionar y la marcha perfectamente regulada del motor
Otto, de dos caballos de vapor, construido en Deutz
y montado por la inteligente casa de M. Bloss y
Companía.
El salon que representa el grabado es de 18 me.
tros de extension por 12 de anchura . En su fondo, y
en el centro de la pared, se halla el motor de gas,
con su depósito de agua y tubería correspondiente,
y á unos dos metros de las paredes laterales y paralelos á ellas, los bancos de trabajo, que sustentan
el uno siete magnificas maquinas de lanzadera oscilante de kran modelo 1 y el otro cuatro de lanzadera grande impelente de rueda; aquéllas para la confeccion y recom posicion de las prendas de la cama
militar, y éstas para la construccion de tiendas de
campaña.
Ademas de la perfeccion con que se recomponen
las ropas y la resistencia de la puntada, la ventaja
que representa el establecimiento de este taller mecánico es de suma importancia, puesto que, segun cálculos practicados, en la primera construccion de prendas que dentro de unos dias va á empezar, y que continuará por espacio de cinco meses, ha de obtenerse una economía mayor de cuatro
mil pesetas, comparando el gasto resultante con el
tanto por pr.enda que venía abonándose á las costureras á domicilio.
Es indudable que, cuando á toda reforma precede un detenido estudio, entrando por mucho en él
la meditada observacion de los procedimientos empleados por las industrias similares, y es llevado á
la práctica dentro de las condiciones téctiicas que
cada servicio requiere, responde siempre en la
prácti~a el resultado de los cilculos hech(Js; y
cumpliéndose estas circunstancias en la instalacion .del taller de que nos hemos ocupado, no sólo
servirá para producir mejor y más barata ia obra
que antes se hacia á mano, sino que, en nuestro
tonc~pto, es susceptible de ampliarse para el planteamiento de otros nuevos servicios administrativos, de que nuestro ejército carece, y que no se
ocultarán al ilustrado criterio del director ~eneral
de Administracion y Sanidad militar.

LOS TEATROS DE MADRID
EN LA TEMPORADA PRÓXIMA

En pocos dias se basfurmó en un lintlo jarUin cerrado por una sencilla y elegante verja 1 con asientos
de piedra y plantada de arbolillos. En el espacio
cerrado se levantaron algunos pedestales sosteniendo estatuas y figuras; y de musgo y boj se formaron
cuadros cubiertos tle flores, ofreciendo en conjunto
agradable aspecto. La. corporacion municipal diLl á
este parque el nombre de su fundador.
Aparte de estas mejoras, se realizaron durante la
administracion del Sr. Ampudia otras de menor

enemigo Mó muertos y m&amp;s de ioó prisioneros eri
los diferentes encuentros que con él sostuvo, y en
los cuales siempre salió victorioso.

EL TALLER MECÁNICO DE COSTURA
de la Factoría de Utensilios.
El grabado que ofrecemos á nuestros lectores en
la pág. 542 representa el taller de costura que ero-

1
'
a· o crec1an
1·as neces1da
' des de este serv1c10
' . por
Cuan
aumento de la guarnicion .
Comisionado un oficial de administracion militar
por el director general, Sr. Salamanca, para que informara acerca de la conveniencia de establecer el
cosido a máquina e11 los talleres de la Factoria, se
redactó la correspondiente Memoria, en que se optaba por el nuevo sistema, y en ménos de dos meses se preparó por el cuerpo de Ingenieros el local
conforme al pliego de necesidades que le fué pre-

tase sobre todo útil, y presentada en las mejores
condiciones de seguridad y de conveniencia para el
servicio. El senor representante de la ((Compania
Fabril Singer,)) animad.o del mejor deseo, y siendo
este taller el primero que se monta en Espaf1a, movido por un motor de gas dedicada solamente á. este
objeto, ha demostrado el mayor interesen el montaje de las máquinas, sus bancos de trabajo y trasmisiones, dirigiéndolo personalmente y auxiliado
por el entendido gerel'l.te de Madrid, Sr. Torcida,

Tiempo há que los amantes de la literatura dramática y de las glorias escénicas reconocen y deploran la visible decadencia de nuestro teatro. En
esta calamidad nacional todos tenemos una parte
de culpa: los autores, unos por no escribir otros
por escribir lo que no deben;· éstos por hala~ar con
torpe servilismo las malas costumbres del vulgo:
aquéllos por sacrificar su conciencia y su talento en
aras de una reputacion falsa ó de una ganancia segura: el público, por sancionar con Su aplauso los
errores groseros de un mediano autor ó los caprichos ridículos de un autor notable: y los actores
por su falta de tacto para escoger y rechazar obras,
p~r sus interminables disidencias íntimas y por s~
mego afan de representar en todas ocasiones l0s
primeros papeles.
Supongo que á pesar de las protestas y quejas
del buen gusto y de la sana crítica., seguirá el teatro espaílol rodando por la pendiente fatal que ha
d~ conducirle al abismo; pero refiriéndose á la prox1ma temporada dramática en los coliseos de Madrid, no es posible calcular todavía cuáles serán las
hazanas de los autores y los extravios del público·
únicamente puede calcularse lo que harán los acto~
res, porque todos son conocidos y todos han formado ya en su respectiva línea de combate.
Desde aquella breve y memorable tem parada que
1'eunió en el teatro Espanol á. nuestros actores máS"
e,minentes; desd~ que Romea, Guzman, Arjona y
1eodora Lamadr1d representaron Sulli1Jti;i no ha
existido en ninguno de nuestros teatr6s una ~ompania completa. Hoy, cada compania. es un elemento

�540
disperso; cada actor notable es un jefe de compañía; cada jefe quiere ser monarca absoluto.
Carolina Civili ha muerto sin haber logrado ocupar el sitio que merecía; Valero, Calvo, Cepillo, Buron, Delgado y llfata procuran separarse tod~ lo posible como si temieran vivir mal estando Juntos;
Elis; Mendoza se ha apartado de Vico; lllaría Tubau
se ha separado de Mario; Elisa Zamacois y Enrique
Ferrer dejan á Apolo y entran en Jovellanos con algunos artistas del teatro de Price; Oolores Franco
se refugia en Eslava; Matilde Rodríguez, Zamacois,
Rubio y Riquelme huyen de Lara, como Eloisa Gorriz y Romea huyen de la Comedia; Ruiz deja el teatro de sus glorias, y hasta el consecuente Orejon se
divorcia de Arderius. La desercion triunfa en el
campo de los actores.
Agrupados ya bajo diversas banderas, segun la
conveniencia ó los caprichos de cada uno, forman
los actores que van á trabajar en Madrid tres compañías dramáticas de importancia, Español, Comedia y Lara; tres de zarzuela p?r m~yor, Apo~o, Jovellanos y Eslava; una compaí'lla mixta, Va.~1edades;
y lo que resulte en la Alhambra, en Pr1ce y en
Martín.
Se dice que Calvo podrá venir en Diciembre, y
que trabajará tambien con su compañia: ¿ en qué
teatro? ¿En la Alhambra1 ¿En el Príncipe Alfonso?
Creo aventurado cuanto se diga respecto de la
lle"'ada de Calvo y de sus planes, así como acerca
de los espectáculos que -preparan algunos coliseos.
Yeamos ahora las fuerzas de cada compaí'lía, tal
como se -presentan en los carteles:
TEATRO EsPAflOL. Primeras actrices: llfaría Alvarez Tubau de Palencia, Julia Cirera, Clotilde
Lombía; Virginia Perez, Ade laida Zapatero.-Primeros actores: Antonio Vico, Manuel Catalina, l\fariano Fernandez, Julio García Parreí'lo.-Nueve ac. trices y diez actores de segundo órden.
Esta compañía es numerosa é incompleta. Antonio Vico héroe de los estrenos, continuará siendo
una gar~ntia para los autores. La elegancia, la discrecion y si arte de Manuel Catalina son generalmente reconocidos y estimados. El veterano Fernandez, rey de los sainetes, domina como pocos al
público madrileflo. La dístinc!on ~e Maria ~ubau Y
las buenas condiciones de Juha C1rera son innegables. Los demás actores contribuirán á realzar el
cuadro... ; pero éste resulta coi:i demasiado fondo y
pocas figuras en primer término.
·Cuenta la empresa con obras de suficiente empuje para levantar de su postracion al infortunado
teatro Espaí'l011 Este es el primer problema que necesita resolver la compañia de Vico y Catalina.
·Son tranquilizadoras las condiciones económicas
en~ que la referida compai'lia se dispone á trabajar?
Segundo problema.
¿Podrá Maria Tubau acomodarse á la ma1iera de~
drama y de Vico tan hábilmente como se acomodo
á la de la comedia y de Mario? Tercer problema.
TEATRO DE' LA COMEDIA. Primeras actrices: Elisa 1\Jendoza Tenorio, Matilde Rodríguez y Josefa
Guerra.-Primeros actores: Emilio Mario, Ramon
Rosell Enrique Sanchez de Leon y José Rubio.-Ca,
, d
torce actrices y trece actores de segundo or en.
Tambien esta compañía es imcompleta y grande,
con pocas primeras partes y mucho coro, pero
aventaja á la del Español en la circunstancia de
que sólo tiene que resolver un problema: la compatibilidad del talento y la manera de llfario con la
manera y el talento de Elisa Mendoza.
Lo más sensible para el público que ha de fre cuentar el teatro de la Comedia será la ausencia
de Dolores Fernandez, inolvidable actriz que goza
de muchas y merecidas simpatías, y que, segun
parece, se ha retirado de la escena.
TEATRO L.\RA. Primeras actrices: Balbina Valverde Sofia Alverá y Eloisa Gorriz.-Primeros actores:'Julian Romea, José Mesejo y Pedro Rui2l de
Arana.-Ocho actrices y diez actores de segunda
clase.
Echanse de ménos en esta list~ algunos de los ac-

LA ILtJSTRACtON M!LrrAR
tores predilectos del público, si bien han sido sustituidos por otros apreciables. Pero aunque el teatro
Lara pierda ó gane algo con los cambios en el personal de su compaí'lía, no es problemático asegurar
que el empresario no ganará ni perderá muc~o,
comparando sus utilidades futuras con las anter10res, porque el coliseo de la Corredera de San Pablo
tiene f ortima propia, y únicamente lleg aría á perderla en el sensible caso de que las catástrofes se
repitieran de un modo demasiado tenaz, lo cual no
debe esperarse, aunque pudiera suceder.
TE.\TRO DE APOLO. Maestros directores y concertadores: l\lanuel F. Caballero, Ruperto Chapí, Antonio Llanos.-Tiples: Matilde Bona, Rosa Cisneros,
Ano-e]a Nada! Gabriela Roca, Almerinda Soler Diº
,
.
Franco.-Tenores: Gabriel G. Berges, otro (en aJuste).-Tenores cómicos: Pedro Constantí, José ~oscano.-Característica: Conccpcion Baeza.-Bar1tonos: Ramon Navarro, José Sigler .-Bajos: llliguel
Soler, José Subirá.-Director de escena: llliguel Soler.-Segundo barítono: Julian Gonzalez.-Segundo
director y concertador: Jerónimo Jimenez.-Do~
segundas partes.
Esta compaí'lía, formada por la sociedad de autores tiene varios problemas que resolver y no pocos' obstáculos que dominar. En los empresarios
consiste, pue~to que son autores, despejar de una
de una vez todas las incógnitas: hagan una zarzuela que llene el teatro doscíentas noches seguidas, y
harán lo suficiente; pero si las buenas zarzuelas faltan, los problemas se resolverán de un modo desastroso. Apolo tiene 1nala soinbra, y necesita muchos
y variados auxilios para mantenerse abierto durante algun tiempo: es un egoísta que no pone nada
de su parte; ahuyenta á los espectadores en lug ar
de atraerlos.
TEATRO DE JOYELLANOS. Director: Guillermo Cereceda.-Primera tiple absoluta: Elisa Zamacois de
Ferrer.-Tiples: Concepcion Castelló, Cecilia Delgado, Emilia Espí, Consuelo Montai'íés, Soledad Perez, Juana Sanz y Vidala Maestre.-Tenores: Antonio Valle y Enrique Llorens.-Tenores cómicos:
José Moron y Miguel Tormo.-Baritono.s : Enrique
Ferrer, Jaime Ripoll, Bonifacio Pinedo y Antonio
Rodriguez.-Bajos: Leopoldo Olivier y Ramon Hidalgo.-Bajos cómicos: Emilio Tormo y Francisco
l\íora.-Cinco partiquinas (que podrían haber sido
llamadas tiples ó contraltos cómicas, para que abultaran más).
Dos hdmbres de suerte, Arderías y Cereceda, han
formado está compafiía. El problema que se ha de
resolver en el teatro de Jovellanos dice así: «Dos
empresarios afortunados, ¿podrán tener la suerte
de hacer un buen negocio juntos?))
TEATRO ESLAVA. Director: Juan Orejon.-Actrices: Dolores Franco de Salas, Matilde Gomez, Elisa
Gonzalez, Elvira Justi, Luisa Lopez, Amalia Sabater, Matilde Sapera, Carolína Sapera, Julia SegoTia,
Dolores Reicalde, Gabriela Ruiz y Rosa Vila.-Actores: José Bosch, Francisco Blanco, José Duran, José
Escriu, José Larancé, Diego Más, José Montes, José
Moreno, Juan Orejon, Antonio Rodríguez, lllanuel
Rajo y José Roso.-1\laestro dírector: Manuel Nieto.
Esta compaflia ha empezado á trabajar rompiendo la tradicion del teatro Eslava: dando cada noche
una sola funcion de pi·ecio indivisibl!J. Tal novedad
encierra un problema de solucion peligrosa. Y la
compaflía es otro problema de no menor dificultad.
TEATRO DE VARIED.\DES. Primeros actores: José
Vallés, Juan J. Luján, José Alverá, José Roche!, Andrés Ruesga, Luis Carceller, Ramon Guerra.-Primeras actrices: Juana Espejo, Maria llfontes, Dolores Perlá.-Catorce actrices más y diez actores.
Esta compaflia se ha mejorado y completado.
TEATRO DE NOVEDADES. Va á presentarse una
compaí'lía dramática en la que figuran la distinguida actriz Josefa Hijosa, los populares actores Ricardo l\Iorales, Ricardo Zamacois y José García, y otros
bastantes apreciables. No les será dificil atraer numerosa concurrencia.

LA ILUSTRACION MILITAR
Nada positivo se sabe respecto de las compaflias
que han de presentarse en los teatros de la Alhambra, de Price y de Martín.
Las obras anunciadas son pocas. Los autores dramáticos no auguran bien de la campana teatral. En
resúmen: débiles esperanzas, temores fundados y
poco entusiasmo artístico. Lo cual puede convertirse en todo lo contrario, si el público desea que se
efectúe la conversion.
La temporada lírico dramática de 1884-85 se inaugurará en el teatro de Jovellanos con diez representaciones dadas por una compaí'lia francesa. lié
aquí la lista de los actores que la componen:
l\fadame Anna Judic.-Madames Helene Bilhaut
Dangel, Alice Dorigny Ber~old, Jeanne Froment
Freiny, Lucille Derville Laferte, Dancourt Mansar.1\lessieurs Henri Emmanuele Dupuis, Edouard Georges Verret, Worms Millaud, Allart Vernier, GatinailLassome, Charlier Henri.
Repertorio de esta compaflia: Lili, Niniche, Ln

--

Femme á Papá, Dívoi·,ons, 11/am'zelle, };itouche, Les
Charbonniers, La Princessc, Josephine, Cha11teuse par
amour, Ckansoiinet~s; Piezes e1i 1m acte.

f Anna Judic es una actriz muy notable, y será
aplaudida con entuRiasmo. Los demás actores de la
compal'lía francesa tienen fama de 1'Cgttlarcs en París; en Madrid nos parecerán s1tperiorcs.
Otra novedad, más grande que la ofrecida por la
empresa de Jovellanos, acaba de traernos la empresa del teatro Real. Sabido es que existe un seflor
Rovira, competidor y cofrade de otro señor que se
apellida l\lenendez de la Vega. El primero es empre~ario del teatro Real, y P.l segundo lo es de la
Plaza de toros: cada uno se na colocado en un extremo de la p,Jblacion para coger á ésta en medio,
y explotando la más ruin aficion del pueblo y la
más necia vanidad del público, ambos se han empeí'lado en poner á prueba la resignacion y la tontería de los habitantes de ~Jadrid. Menendez nos
esquilma y nos aburre en verano, y Rovira en invierno, y los dos empresarios andan siempre á caza
de recursos para dar un p&amp;so más en el camino de
sus propósitos.
Va á entrar el invierno: Menendez se dispone al
descanso, y Rovira dice: «Ahora entro yo.)} lilas
como el de los toros ha hecho prodigios para bur ·
larse del público en la estacion veraniega, el de la
ópera no quiere quedarse atrás, y ha empezado su
campafia con un rasgo de primer órden: aumentando los precios de las localidades.
En la próxima temporada, un palco del teatro
Real costará en el despacho 189 pesetas, sin entradas; una butaca, 20 paletas; una delantera de palco
por asientos, 10 pesetas, y así sucesivamente.
De la lista de compañia que ha publicado la empresa no puede hacerse caso: sabido es que los cantantes dejan de venir ó se van ántes de tiempo con
la mayor facilidad, y nadie ignora cómo sustituye
el Sr. Rovira á los cantantes de prfow cart~llo.
La modesta compaflia que actúa en el teatro de
la Alhambra puede continuar sus tareas tranquilamente hasta el verano próximo: barítonos como
Aragó y Carbonen J bajos como Ulloa pqeden competir muy bien con la mayor parte de los, que presentará Rovira, y los demás artistas del é&amp;liseo de
la calle de la Libertad son aceptables, porque son
baratos. Si la competencia se establece, cGmo deseo, el Sr. Rovira tendrá muchas butacas que regalar á sus amigos.
:
Mas ¡oh sorpresa! los abonados del teatro Real,
perplejos ante la salida del empresario, se han reunido para aconsejarse mutuamente, como si se
tratara de una calamidad pública, y despues de
consultar los apetitos de la vanidad y las fuerzas
del bolsíllo, han resuelto en primer lugar ... no abonarse, y luégo han tomado la resoluciEm ... de oír al
empresario, á fin de que se componga el asunto.
Aquí de la elocuencia del Sr. Rovira: un discursito
que halague la vanidad, y abono hecho.
El autor de la comedia en tres actos y en prosa
intitulada La (Juestio1i, ha parecido.
Esta obra fué entregada á D. Manuel Catalina en
Octubre del año 1883. Su autor no volvió á acordar•

se de ella. Formada la compaí'lía que ha de actuar con un lema que los distinga, igual al escrito en un
en el teatro Espai'lol durante la temporada próxima, sobre que encierre el nombre y domicilio del autor,
el Sr. Catalina presentó La C11cstion á. sus compafle- cuyo sobre deberá presentarse lacrado.
ros; agradóles la comedia, y se buscó al autor para
CUARTA. Al entregarse cualquier trabajo, la Seque la reformara en algunas partes; mas á pesar de cretaria otorgará recibo.
que fué llamado hasta por edictos, el autor, hombre
QUINTA. Es condícion indispensable, para tomar
distraído y que no lee periódicos, no se enteró de parte en el Certámen, pertenecer á alguno de los
que le buscaban, y sólo por una casualidad ha lle- Cuerpos ó lnsti tutos del Ejército y Armada ó auxi •
gado á enterarse del asunto, y hoy, al conocer la liares, sin distincion de categorías.
extraordinaria importancia que la prensa y el púSEXTA. Ningun autor tendrá derecho á reclamar
blico han dado á La Ciwstion, el autor nos ruega que los originales de los trabajos que haya presentado.
publiquemos las siguientes lineas:
SÉTIM.\. Se constituirán tres Jurados, uno para
«La obra intitulada La C11estion no es original de cada uno de los temas, compuestos de personas de
ninguno de los eminentes escritores á quienes ha reconocida competencia, que los calificarán, atensido atribuida; no pasa de ser una sencilla comedia diendo al mérito absoluto de los trabajos.
de costumbres, modesta y sin pretensiones, que neOCTAVA. El día l.º de Diciembre de 1884 se recesita muchas reformas ántes de ser puesta en es- unirá los Jurados para la adjudicacion de premios,
cena. Algunos críticos que la conocen la declaran y el 19 del mismo tendrá lugar su distribucion en
mala, y el autor acepta desde luégo esta opinion. 1 1a forma y con la solemnidad que se determine.
Conste, pues, que no se ha querido dar importancia
NOVENA. Las composiciones que obtengan pri•
á la referida obra, porque no la tiene, y que el au- mer premio se imprimirán por cuenta del Centro
tor deplora sinceramente cuanto acaba de suceder. Militar, en el número de ejemplares que determine
Si La C¡¡estion llega á representarse y gusta, el au- el Jfra!o.
tor no ocultará su nombre, pues no ha tratado ni
!Jtc 1MA. Los sobres que contengan los nombres
trata de ocultarlo.»
de los autores cuyas obras no sean premiadas, seQueda complacido, por mi parte, el autor de La rán quemados sin abrirlos, en presencia de los
Cuestio1~, y deseo que el público le complazca.
Jurados.
U:-1DÉCnI.\. Si alguno de los autores quebrantase
ADOLFO LLAKOS.
directa ó indirectamente el anónimo, será excluido
del Certámen.

CENTENARIO DEL MARQUÉS DE SANTA CRUZ

de Marcenado.
CERTÁMEN DEL CENTRO DEL EJÉRCITO

,,,

L!S LUCHAS DEL PENSAMIENTO
Y

LA ARMADA

En la página 535 ofrecemos á. nuestros lectores
dos grabados que representan los premios dedicados por el Centro del Ejército y la Armada para
el certámen que ha de verificarse en honor del
ilustre general y autor de las Rejlcxio1ics 11Jilita1•es.
El Centro Militar no podía permanecer aislado de
la contienda entablada por todas las clases de la
sociedad, para conmemorar la memoria de aquéllos
que por sus trabajos ó talerttos han legado un nombre glorioso á la posteridad. En tal concepto, dispuso la celebracion de ese certámen, invitando á todos los individuos del ejército para que contribuyesen con sus trabajos y· especiales dotes al mayor
esplendor de este concurso.
El primer tema consiste en un jiiicio de la obra
titulada Rejlcr»iones Militares; el segundo, en una

biografía de D. Alvaro KaDia OsA-ío, marques de
Santa Cru; de Marcenado, y el tercero, Composicio1i
poetica, alusilJa á su lteróica riiuerte, siendo libre su
er»teiision y metro.
Examinados los trabajos que se presenten por los
respectivos jurados, se adjudicarán á los autores de
las elegidas, el primer premio, que consiste en una
primorosa pluma de oro, con diamantes incrustados en toda la extension de su centro; un tintero de
plata y oro, pluma, cortapapeles, etc., del mismo
metal, para el segundo, y una escribanía, tambien
de plata, para el tercer premio.
Todas estas,alhajas, verdaderas joyas del arte y
del buen gusto, han sido hechas en la acreditada
platería de. Mafabini, Montera, 'l, donde se ha!lan
expuestas al público, y contribuirán á justificar el
gran renombre de que ya goza esta casa, entre los
demas artistas, para trabajos de esta índole.
A fin de que sepan á qué atenerse los que deseen
presentar a lgun trabajo, volvemos á reproducir á
contínuacion las siguientes
BASES DEL CERTAMEN
PRIMER\. Los trabajos que se remitan se dirigirán á la Secretaría del Centro ilfilitar (Príncipe, 12),
en un plazo que empieza á la publicacion de estas
Bases, y termina el 81 de Octubre de 1884.
SE&lt;,UNDA. Deberán estar escritos en castellano, y
sin llevar firma ó rúbrica alguna, y serán originales
é inéditos.
TllRCERA. Se presentarán en pliegos cerrados,

SR. D. ARTURO Z.\NC.\D.\
Director de La.

lLUBTRACION M I LITAR:

No sabiendo, amigo mio, quién es el autor de las
apreciaciones referentes á mis escritos que se han
publicado en el número de LA ILUSTRACJON MILITAR
corespondiente al día 20 del pasado mes de Agosto,
me dirijo á V. como Director de dicha acreditada
publicacion, para darle las gracias por aquellas
apreciaciones en que más brilla la amistad que sin
duda debe profesarme su autor, que las duras exigencias de la severidad critica. Sin embargo de lo
que acabo de escribir, y aunque á V. le parezca que
peco de inmodesto, yo sé bien que mis escritos tienen un mérito, que no es ni literario ní científico,
pero que al fin es un mérito real y verdadero.
Dicen que el infierno está lleno de buenas intenciones; pero son de las buenas intenciones que no
se cumplen, y la buena intencion que á mi me impulsa á escribir, es de las que se cumplen, porque
el número de mis libros, folletos, artículos en periódicos y revista@, es bastante considerable. Si la
calidad estuviese en proporcion con la cantidad, si
mis escritos fuesen tan buenos como numerosos,
podía yo darme por muy contento.
Y usted me preguntaría', si en vez de escricribirle estuviésemos hablando: ¿Qué intencion es
la que V. se permite calificar de buena, y atribuir
á ella la causa que le mueve á escribir sobre asuntos tan diversos como ciencia militar, crítica literaria, estudios biográficos, arte político y otros varios?
Para contestar á esta pregunta, me veo obligado
á exponer una teoría que á mi me parece fundada
en principios y en hechos de todo punto evidentes.
Creo yo, amigo mio, que el conocimiento de la
verdad es el único medio que existe para poner
término á todos los males que afligen á la humanidad. En mi opinion, todo mal, considerado en su
fundamento, es una ignora1icia. Pondré algunos
ejemplos para aclarar lo que acabo de decir.
Un dicho vulgar afirma, que todo tiene remedio,
ménos la muerte; esto es, que el mal irremediable,
y por lo tanto el más grande de todos los ¡males, es
la muerte; y sin embargo, el fundamento de que la
muerte sea considerada como el mayor de los males, es pura y exclusivamente porque ignoramos
por completo lo que sucede al sér h~~ano c~ando se
concluye su vida terrenal. El empmco mas materialista no tiene evidencia de que la vida individual

541
del sér humano se concluye en la tumba; y el creyente más idealista tampoco tiene evidencia de que
el alma separada del cuerpo continúa viviendo en
otras esferas ó m oradas celestiales. Muchas veces
habrá V. leido en la cuarta plana de La Couespondcncia: Ayer ha s1ibido al cielo el niilo Fulano de Tal,
sus desconsolados padres ... Si estos padres tuvieran
la evidencia, no solamente la creencia religiosa, de
que su hijo estaba en el cielo, de seguro que no estarían desconsolados. Más que el amor á la vida, lo
que retiene en este mundo al hombre es el temor
á la muerte, que le es por completo desconocida;
los vivos pueden saber lo que es la vida, pero sólo
los muertos podrán saber á ciencia cierta en r¡ué
consiste la muerte.
La enfermedad ocupa el segundo lugar en el órden de las humanas desventuras, y sabido es que la
gran dificultad, mejor dicho, la absoluta imposibi
lidad que hoy existe, y que siempre ha existido,
para evitar las enfermedades y para curarlas todas
en el caso de aparecer, consiste en que, como dicen
los médicos que son pensadores, se sabe que hay
enf ermos, pero se ignora lo que es la enfermedad.
La miseria, esto es, la carencia de lo indispensable para poder vivir; la miseria que llega á ocasionar la muerte por falta de alimentos, ó cuando ménos por alimentacion insuficiente,hé.aqui otro grandísimo mal, que desaparecía el día en que se supiesen los medios de equilibrar siempre la prod uccion
y el consumo, y que la produccion se verificase sin
ninguna pérdida económica.
Creo que los ejemplos que acabo de poner explican suficientemente mi teoría acerca de los males
humanos, teoría que ya he formulado en:estas pala
bras: todo mal, considerado en su fundamento, es
'Una ignoi·ancia; y por consiguiente, buscar la yerdad, que es trabajar para destruir la ignorancia, es
la tarea más útil á. que puede consagrarse la actividad del p ensamiento humano.
l\lis escritos valdrán poco literariamente examinados; pero en todos ellos ha guiado mi pluma la
bue1ia intencio1i de que ántes hablé á Y.; buscar la
verdad, trabajar hasta donde alcancen mis fuerzas
intelectuales por destruir la ignorancia que, segun
mi juicio, es el fundamento de todos los males que
afligen á los séres humanos.
Como espaf!ol he mirado en torno mio y he procurado investigar las causas de los males de mi patria, y como militar tambien he fijado especialmente mi atencion en el cuerJJO e;ifermo d~la 1nilicia
española, usando la frase metafórica que en el
siglo XVL sirvió de titulo al tratado de milicia de
Márcos de lsaba. Creo yo que el mayor mal de Espaí'la, en la época presente, reconoce por origen la
idea que tiene la inmensa mayoría de los españoles
de que nuestra patria se halla incapacitada actualmente para realizar grandes empresas; y me parece que todos los males de las instituciones militares estriban en que, siendo equivocado el concepto
que se halla admitido como verdadero acerca de lo
que es la. ciencia y el arte de la guerra, equiYocadas
son tambien la mayor parte de las disposiciones legales que informan el organismo del ejérdto.
Se habla en tertulias ó en cafés del porYenir ue
Espaí'la en Africa, y nunca faltará quien diga, interpretando fielmente lo que imaginan la mayor parte
de los concurrentes: «Antes de pensar en contribuir
al progreso de la civilizacion en Africa, es necesario que nos civilicemos nosotros mismos.)&gt; Se dice
que es conveniente trabajar en la reconstitucion ue
la unidad nacional de la Península Ibérica, y tampoco faltará quien exclame, con aquiescencia del
mayor número delos oyentes: «¡Buenos estamos los
espaí'loles para que los portugueses quieran unirse
con nosotros!)}
Los españoles del siglo XVI soí'laron en el impe•
río universal y en la unificacion de las creencias
religiosas de todo el mundo en aquel entónces ciYi•
!izado; sueno irrealizable, cuyo trhte despertar fué
la rota de Rocroy, la separacion de Portugal y la
agonía de la nacion espaiiola entre las fiestas palacianas del rey Felipe IV y las supersticiones del
hechizado Cárlos ll. La fantasía ejerce constante
predominio en el carácter espaflol; y si ántes I!\

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LA lLUS'l'RAOIO'.N MJLITAR

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LA ILUSTRACION MILITAR

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PUERTO-PRÍNCJPE; PARQUE DE LA PLAZA DEL CRISTO

543

�LA ILUSTRAO1O~ MILlTAR
fantasía presentaba como hacederas y fáciles, empresas de imposible realizacion, hoy esa misma fantasía es la que, olvidando glorias pasadas y sin parar mientes en hechos ni en razones, afirma que
España no puede aspirar á futuros engrandecimientos, y que debe resignarse á ser el ménos civilizado entre los pueblos civilizados, ó el más civilizado entre los pueblos sa!Yajes.
Para combatir este menosprecio de nosotros mismos, constante rémora de todo progreso en nuestra
vida nacional, creo yo que es conveniente recordar
nuestras antiguas glorias y deducir de Jo que fuimos lo que aún podemos ser; que así la Historia, al
relatar lo pasado, sirve de enseflanza para Jo porvenir.
Y aquí tiene V., amigo mio, explicada la intencion que me decidió á escribir mi libro titulado
Lajilosoffa española, en el cual procuré recopilar lo
que habían dicho los beneméritos escritores D. Gumersindo Laverde, D. Francisco de P. Canalejas,
D. Federico de Castro, D. Patricio de Azcárate, don
Juan Yalera y algunos pocos más que, contrariando la vulgar creencia de nacionales y extranjeros,
habían demostrado que Espafla era la patria de
grandes pensadores, cuyos nombres debían colocarse al lado de los más insignes nacidos en exti afia
tierra.
Llegó el segundo centenario de la muerte del
preclaro dramaturgo D. Pedro Calderon de la Barca; mi excelente amigo D. lllanuel M. J. de Galdo
dijo en la velada literaria que se celebró en honor
del inmortal autor de Los LusiMas, que seria conveniente conmemorar este centenario; y viendo yo
que corría grave riesgo de q11e las palabras del seño1 Galdo se las llevara el viento, como vulgarmente se dice, me apresuré á redactar una proposicion
y á presentarla on la Junta general de la Sociedad
de Escritores y Artistas que se verificó la noche
del 30 de Junio de 1880, porque tenia esperanza en
que la conmemoracion de la gloria del autor de La
oida es suciio y de El Alcalde de Zala11wa levantaría
dura:.te algun tiempo nuestro espíritu nacional,
recordando que España era la patria de un poeta
dramático que, en la Edad Moderna, tan sólo tiene
un rival, segun unos, 6 un superior, segun otros,
pero de todos modos, .ww solo, el gran Sbakespeare;
y mi esperanza se realizó por completo, porque el
nombre de Calderon lo conmemoró solemnemente
Madrid; y con Madrid todas las provincias de Espa1'la; y con Espafla, Europa entera; y con Europa todos los pueblos de las demas partes del mundo civilizado.
Siguiendo en mi propósito de destruir la vulgar
preocupacion que nos empequefiece y nos incapacita para todo empeño que redunde en honra de
nuestra patria, he procurado coadyuvar al desenvolvimient.o de la idea de la reconstitucion de la
unidad ibérica, por medio de la union, hoy amistosa
y mañana fraternal, entre los portugueses y los españoles; union que, en mi sentir, es el único camino
para que Portugal y Espai'la lleguen á formar, en
plazo más ó ménos próximo, los Estad.os-Unidos de
Iberia, y despues la nacionibérica.
Mi folleto, La historia literaria de Espa"iia, donde
con motivo de exponer lo que falta en la Biblioteca
de Autores Españoles, bosquejé un cuadro del movimiento intelectual de Espafla desde la formacion de
1~. lengua castellana basta nuestros días; los estudios biográficos de D. Alonso de Ercilla, Garci-Lasso
de la Vega y D. Diego Hurtado de l\Iendoza, que he
publicado en el Almanaque de La fl11stracion Española y .imcrica1ia, durante los af\os 1881, 1882 y
1883; mis apuntamientos críticos sobre Cervántes y
m Quijote, y algunos otros escritos mios, aunque
muy diversos por los asuntos de que en ellos se trata, todos coinciden en un punto, ó mejor dicho todos se hallen encaminados á un mismo fin: reanimar nuestro decaido espíritu nacional conmemorando las glorias patrias y los espafloles ilustres, recordando la ciencia de nuestros sabios, la inspiracion de nÜestros poetas, los descubrimientos de ·
nuestros navegantes y las hazañas de:nuestros soldados.
En mis estudios histórico-literarios, amigo D. Ar-

turo, no he pretendido ganar plaza de erurlito ni
de bibliófilo; porque sin hacer intempestivo alarde
de modestia, sé yo muy bien todo lo deficiente de
mi erudicion y de mis conocimientos bibliográficos;
y asi es que no me he dedicado á dilucidar oscuros problemas de nuestra historia, sino á repetir
lo muy sabido, pero por desgracia nw,y olrJidado;
á repetir esta verdad, que parece imposible que
baya sido puesto en duda: el pueblo que produjo en la Edad Media á San Isidoro de Sevilla, Raimundo Lulio y D. Alfonso el Sabio, los judíos Maimónides y Avicebron y el árabe Averroes; el pueblo
que en la época del Renacimiento, en las obras de
Luis Vives, inició la reforma llevada á cabo por el
insigne Bacon, y al descubrir el Nuevo .Mundo completó el conocimiento geográfico del planeta en que
vivimos; el pueblo que ha producido al primero de_..
los poetas épicos en prosa, el gran novelista Miguel ·
de Cervántes Saavedra; el pueblo cuya poesía
popular ha llegado en su Roma1icero á producir
algo semejante á la épica de la antigüedad clásica,
y en su poesía erudita ha engendrado Los 2usi~das
de Camoens, el más bello, en sentir de Fedéi'ico
Schlegel, de los modernos poemas épicos; el pueblo
que en legislacion puede presentar esos monumentos que se llaman Las Siet~ Partidas, el Libro del
Co11sulado d-J Barcelo11a y las L~y•s de I ndias; el pueblo que en la historia de la ciencia médica ocupa un
puesto de preferencia, segun han demostrado el
sabio D. Antonio Ilernandez .Morejon y el erudito
D. Anastasio Chinchilla; el pueblo cuyos pintores,
escultores, arquitectos y músicos llenan con la fama
de sus nombres y el elogio del mérito de sus obras
muchas páginas de la historia de las bellas artes; el
pueblo que en su teatro nacional de los siglos xv1
y xvn presenta un monumento literario, cuya
grandeza cada dia es más admirada por la critica
moderna; el pueblo cuyos hijos ilustres tanto han
cooperado al progreso de las ciencias y de las artes,
inspirándose con su gloriosa historia, no debe dejarse caer en ese degradante letargo, que el egoísmo individual pretende revestir con las formas de
sabia prudencia y meditado conocimiento de la debilidad de nuestra vida nacional.
El ejército puede contribuir poderosamente á levantar los moribundos ideales de nuestra patria;
pero para que así suceda es necesario cambiar radicalmente el concepto que sirve do base á la organizacion de nuestras instituciones militares. A este
fin se han dirigido mis explicaciones durante tres
aflos en la cátedra pública del Ateneo de Madrid,
mis discursos en el Parlamento y mis proyectos de
ley cuando he sido diputado á Cortes; mis folletos y
artículos sobre organizacion militar, mis conferencias sobre principios de la ciencia de la guerra en
e!Ateneo del Ejército y de la Armada, y hasta en
la parte que he tomado en el proyecto de erigir un
sepulcro monumental al ilustre Villamartin, y en
los preliminares del centenario del marqués de
Santa Cruz, he procurado no poner en olvido lo que
puede considerarse como fundamento de mis ideas
acerca del arte y de la ciencia de la guerra. Diré
á V. algo acerca de este punto.
(Se concluirá)

LUIS VJDART.

BIBLIOGRAFÍA
Episodios militares. por el Teniente General
D. Antonio Ros de Olano.

Con este titulo, modesto y sencillo á la par, acaba
de dar al público el sefl.or marqués de Guad-el-Jelú
un volúmen de 255 páginas en 4.0 , que forma un
libro lleno de amenidad y notable por muchos conceptos.
Punible irreverencia seria el que pretendiéramos
hacer nosotros un exámen critico de obra que tan
autorizada firma lleva al pié; pero tambien pudiera
achacarse á descortesía el que guardáramos silencio cuando ocasion propicia se nos ofrece de rendir
á su autor homenaje de respeto, que á la vez serlo
debe de gratitud, pues su atencion·y benevolencia
se ha mostrado haciéndonos don de un ejemplar
avalorado con afectuosa y expresiva dedicatoria; y

ante esta consideracion cualquiera otra cede desde
luégo el paso, porque es preferible pecar de osados
que de desagradecidos.
Por otra parte, nuestra tarea no es dificil. Con
decir que los Episodios militares son dignos de la.
acreditada pluma que los ha escrito, pudiéramos
darla por cumplida. El alma del general Ros de
Ola.no es siempre jóven; por un extraño privilegio,
sus facultades lucen poderosas, y á juzgar por su
libro, el corazon palpita hoy á impulsos del mismo
entusiasmo que conmovió sus fibras en los dias que
un amigo del alma le dió á conocer por vez primera las estrofas de ese poema inmortal que sellama El Diablo Mundo, y le encargó hacer el prólogo •
de ese libro extraordinario.
Abrid por cualquier página los Episodios militares, y no tendreis valor para cerrar el libro sin terminar por lo ménos el capitulo ó articulo que os toque en suerte. ¡Qué interes en. unos! en otros ¡qué
deleite! ¡qué amenidad! y en todo, ¡qué admirable
estilo, qué cultura en el lenguaje, qué agradable
delectacion!
El talento se muestra alli en diferentes formas.
Con el episodio que lleva por titulo ((De cómo se
salvó Efüondo y por qué fué condenado Lecaroz,» el
corazon se oprime de dolor, y Ia:s lágrimas acuden
á los ojos; es una narracion dramática que vale un
poema. Muchos de nuestros lectores recordarán que
con la lectura de este conmovedor episodio inauguró
el general Ros de Olano la velada del Centro ~lilitar,
obteniendo una ovacion tan espontánea como afectucsa del numeroso público que concurrió al acto.
Otro episodio, en que figuran como principales
actores los individuos de la Legion Argelina, es un
perfecto cuadro de las costumbres militares, de
aquellas tropas asalariadas, conjunto heterogéneo
de individuos pertenecientes á distintas nacionalidades; gentes unidas solamente por el vinculo de la
disciplina, que su general, Bernell, mantiene á toda
costa. Hay vigorosamente trazados algunos caractéres que se destacan del cuadro. El Chori, aldeano
socarron que va solo á su negocio y procura sacar
partido de todas las situaciones; el cura provinciano, que la vejez retiene en su presbiterio, cuando
sus aficiones lo llaman á la vida montaraz del guerrillero; el impertérrito general; los dos soldados
calumniadores, y basta aquel infeliz escéptico que
entre participio y geru11dio, es decir, entre bebido y
bebiendo, espera la muerte; todos estos tipos están
trazados á grandes rasgos, pero de mano maestra.
A veces el autor muestra singular gracejo y con
una frase ó cor{&gt;una situacion hábilmente presentada hace acudir la risa á los lábios. Imposible es leer
la descripcion de la carga á fondo de los lanceros
de Zarandaja sin prorumpir en una espontánea
carcajada, cuando al llegar el momento del repcl111,
la yegua del héroe se detiene para dar al mundo el
producto de sus amores clandestinos con el asno
del cantinero. Otro tanto sucede en ciertas disertaciones sobre las costumbres de la tropa en la guerra de los siete años, y con algunas escenas de campamento y de combates.
Sin transicion brusca se pasa durante teda la
lectura de un extremo á otro; de lo dramático á lo
jovial, y viceversa. Parece como si el autor se hubiera propuesto demostrar que á sus facultades les
es permitido mover todos los afectos, como á su
pluma recorrer todos los géneros de la literatura.
Esta aptitud especialisima del general Ros de Olano
es para nosotros la más digna de ser ensalzad&amp;.
No terminaríamos en mucho tiempo si hubiéramos de seguir enumerando todo lo que en este libro
nos agrada, porque nos agrada todo. Recomendamos á cuantos nos lean que juzguen por si mismo•
adquiriéndolo, plenamente convencidos de que serán de nuestra opinion. Es uno de esos libros que
leemos devorados por la impaciencia de llegar al
término, que á la vez tememos concluir, y que dejan en el ánimo una agradable impresion.
Se vende...este volúmen, al precio de 3 pese~&amp;I
ejemplar, en las principales librerías de Madrid,
en la redaccion de La Corrcspondc1tcia11lilitar, y en
la de nuestra Revista.
Imp. de •• Rublaoa, pl&amp;JI d• 1, P1Jl1 ?, J11drld,

11 11111118111 llllffill
REvrsT A

•

DECENAL

=========¡r==== ~··= ========,;=:=.==---==-==-==
ADMINISTRACION Y REDACCION

10 DE OCTUBRE DE 1884

Almirante, 2, quintuplicado.

SUMARIO

TOMO 2.0 -NúM. 40

finados en la especialidad la conciben. Se in- ciativa y perseverancia le imponen al exámen
GRABADOS: El almirante Courbet, jefe de la escua- troducirá tambien un gran cambio en ciertos de la opinion pública. Se distingue de la gran
dra francesa en el mar de la China.-El globo del usos y formalidades nimias de la vida militar masa de los funcionarios públicos espafioles
capitan Renard, elevado sobre los talleres de Jlleu- .len guarnicion. Se consentirá una mayor ini- en que no es posible dejar de juzgarlo: hay
don.-1-Iospital-barraca para coléricos.-Excelen- ciativa en todos los casos al oficial, y áun al
que condenarle ó absolverle, hay que enco tísimo Sr. Teniente General D. José de Reina y
soldado.
Se
preferirá
tal
vez
poca
gente
muy
miarle ó contradecirle; imposible un término
Frías, Vicepresidente del Cong reso.-Francia:
de omision ó indiferencia.
Tiro nacional en Vincennes.-Tipos militares: An- apta á. mucha de aptitud dudosa.
taño.-Hogaño.
:{.¡a g"uerra, en fin, parece destinada á tomar
El general Salamanca parece, en efecto, opiTEXTO: Crónica, por D. Alfonso Ordáx.-Las luchas tanfas formas singúlarísimas, que el estudio de nar que á. los altos puestos de mando ó de redel pensamiento (conclusion), por D. Luis Vi- la táctica ordinaria no puede bastar ya á un presentacion se va á hacer algo, y no á no hadart.-Excmo. Sr. Teniente General D. José de oficial de nobles aspiraciones.
cer ni dejar hacer. Va á las Cortes y uo cesa
Reina y Frias, cond~ de Oricain.-El almirante
Las marchas por desiertos, las travesías de un solo dia de presentar reformas mejor ó
Courbet.-El tiro nacional de Vincennes.-La narios, los problemas de alimentacion, la previ- peor meditadas sobre cuantos problemas convegacion aérea.-Antaflo y hogaño.-Estudios hission
del tiempo, los problemas politicos, expe• sidera de solucion urgente. En la capitanía
t?ricos: Orden militar de Alcántara (continuaCion), por D. Angel Alvarez de Araujo y Cuéllar.- diciones como la de W olseley, comisiones general de Valencia, y lo mismo bajo el asEl ejército y la }larina inglesa (conclusion), por como la de Gordon parecen exigir conoci• pecto de sus atenciones militares como bajo el
D. E. Bonelli.-Hospitales-barracas para coléri- mientos muy heterogéneos, y hasta un género
de sus relaciones inevitables con la política
cos, por D. E. Labaig, ingeniero militar.-Bibliode
disciplina
ó
relaciones
jerárquicas
muy
&lt;lis
general,
el general Salamanca es objeto de
grafia.-Anuncios.-Sobre cubierta, por D. Eduartinto
del
que
parece
tener
por
ideal
hombres
do de Palacio.-Variedades.-Obras de D. Emilio
una atencion irritada ó benévola, segun los
Bonelli.
autómatas. En prevision de todos estos des- distintos intereses que afecta. Ocupa, en fin,
envolvimientos y trasformaciones inesperadas, una de las direcciones reservadas ordinarianosotros
no cesaremos de pedir:
mente á los que desean quedar olvidad~,s y
CRÓNICA
l.º Una instruccion preliminar, basada en como de flanco, en el torbellino de las pasioContinúa Francia muy preocupada con el el método que designa la expresion lecciones nes políticas, y hé aquí otra vez al general
giro y desenlace que pueda tener su couflicto de cosas. Ver mucho, observar mucho, expeSalamanca obteniendo, como de costumbre, el
con. China. El bombardeo de Kelung se ha co- rimentar, en fin, y aprender prácticamente en
privilegio de una notoriedad extraordinaria.
menzado con fortuna para las armas france- lo que consisten las grandes generalizaciones
Un pensamiento suyo, al parecer de trascensas. Las posiciones de Morne y San Clemente de la ciencia moderna, la ley de la pesantez,
dencia definible, ha sido asimilado en imporhan sido tomadas con pocas pérdidas, en rela- la ley de la persistencia de la fuerza, la ley
tancia á una cutstion de órden público. Ha
cion á las experimentadas por los chinos. El de las proporciones definidas en química, la exigido, por tanto, una vista en Consejo de
almirante Lespes ya habrá ocupado á estas ley de la relatividad en el espíritu.
ministros, y ha salido de él sin novedad, ó más
horas Tamsuy.
2. º Coordinar despues estos conocimien- bien con la novedad de haber sido aprobado.
Inglaterra sigue con su habittfal politica de tos, ó lo que es lo mismo, repetir este mismo
Los militares podremos, pues, surtimos de
audacias extraordinarias y hábiles recogi- estudio bajo un plan lógico. Pasar, pues, una
los alimentos más indispensables á la subsismientos. Toca el turno á éstos, pues ya ha revista general á todas las principales ciencias,
tencia en los puntos que designará oportunadado directamente explicaciones sobre la cues- por el órden en que necesitan ser estudiadas.
mente nuestro cuerpo de administracion. Que•
tion de Egipto, para evitar una accion ulterior Los hechos matemáticos, por ejemplo, descandaremos así emancipados á la torpeza y á la
de las principales potencias.
S'an en los axiomas, son un simple desenvolví· codicia del comercio, que en su mayor parte
El Mhadi marcha al Nilo Blanco, tal vez miento de éstos por deduccion; pues el estudio
y en t?dos sus ramos ofrece el triste espec para atravesarlo por Duem. Gordon, despues de la lógica debe preceder al de la matemátitáculo de una i1'regularídad permanente en
de haber bombardeado á Berber, ha vuelto á ca, y la misma consideracion será aplicable sulos pesos, calidad de géneros, tipos de precio,
Kartum.
cesivamente á los hechos dinámicos, fisicos, aseo del local y formas ú co,·tesía del mosProcuramos evitar siempre con tanto cuidado químicos, de fonna ó estructw·a (morfvló· tmdo1·.
·
el prematuro elogio, como la censura irreflexi- gicos 6 anatómicos) y de funcion (p,·axeolóva; pero forzoso es reconocer que hombres gicos ó fisiológicos, sin limitacion á la especie
Se ha pretendido en todos tiempos influir ó
como Górdon houran al país de su nacimien - humana).
dirigir la conducta humana con sujecion á
to. ¡Qué carácter tan inteligente y perseveran3.º Acudir con este caudal de conocimien- ciertas teorías. Y entre los que más han prote revela todo lo ocurrido á este singular hom- tos fwzda111,enfales á la especialidad que se
curado su predominio por la coercion eficaz
bre de armas!
prefiera, sin confinarse en ella hasta la ofus- (vulgo niolencia), es inútil decir que hay homEl estado general de Europa puede definir- cacion, hasta el olvido de que hay un consenbres que han creido sinceramente quo la huse por un inmoderado movimiento ó tenden- sus entre todas las ciencias, y que no hay, en
manidad debía sacrificar su bienestar presente
cia á la aecion exterior, De ahí las excitaciones fin, en el mundo una sola cosa absolutamente
á las problemáticas bienandanzas de_otra vida,
de la prensa á la formacion de ejércitos colonia• independiente de las restantes.
ó á extremos ideales de vil·tud, honor, deles. Esto traerá nuevas complicaciones á la orber, etc. Pero hay otros (tal vez la mayoría),
ganizacion militar, y mayores exigencias de
El geneml Salamanca: hé aquí la cues- que han hecho á este caso inmoderada aplicainstruccion general ó científica para el o_fü_:ial. .tion d_el día. En cualquier puesto que este gecion de la famosa l(}y del embudo. Por esto es
Será - predso aprencler muchas . cosá'; que neral ocupe, ya sea jefe de columna, ya.dipulícito mirar ya con cierta desconfianza á los
no caben sin duda en t!l marco estrecho tado, ya capitan general de &lt;lislrito, ya direc-·
quci eu iiomhre de un honor y un deba ü
de la m~icia; tal como algunos militares con- tor de llll ramo., sus raras cualidades de inicuyos rigores se eluden CO!l el mayor cui&lt;la0

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                  <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional.</text>
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                <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional. </text>
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                <text>1884-09-30</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>LA ILUSTRAO1O~ MILlTAR
fantasía presentaba como hacederas y fáciles, empresas de imposible realizacion, hoy esa misma fantasía es la que, olvidando glorias pasadas y sin parar mientes en hechos ni en razones, afirma que
España no puede aspirar á futuros engrandecimientos, y que debe resignarse á ser el ménos civilizado entre los pueblos civilizados, ó el más civilizado entre los pueblos sa!Yajes.
Para combatir este menosprecio de nosotros mismos, constante rémora de todo progreso en nuestra
vida nacional, creo yo que es conveniente recordar
nuestras antiguas glorias y deducir de Jo que fuimos lo que aún podemos ser; que así la Historia, al
relatar lo pasado, sirve de enseflanza para Jo porvenir.
Y aquí tiene V., amigo mio, explicada la intencion que me decidió á escribir mi libro titulado
Lajilosoffa española, en el cual procuré recopilar lo
que habían dicho los beneméritos escritores D. Gumersindo Laverde, D. Francisco de P. Canalejas,
D. Federico de Castro, D. Patricio de Azcárate, don
Juan Yalera y algunos pocos más que, contrariando la vulgar creencia de nacionales y extranjeros,
habían demostrado que Espafla era la patria de
grandes pensadores, cuyos nombres debían colocarse al lado de los más insignes nacidos en exti afia
tierra.
Llegó el segundo centenario de la muerte del
preclaro dramaturgo D. Pedro Calderon de la Barca; mi excelente amigo D. lllanuel M. J. de Galdo
dijo en la velada literaria que se celebró en honor
del inmortal autor de Los LusiMas, que seria conveniente conmemorar este centenario; y viendo yo
que corría grave riesgo de q11e las palabras del seño1 Galdo se las llevara el viento, como vulgarmente se dice, me apresuré á redactar una proposicion
y á presentarla on la Junta general de la Sociedad
de Escritores y Artistas que se verificó la noche
del 30 de Junio de 1880, porque tenia esperanza en
que la conmemoracion de la gloria del autor de La
oida es suciio y de El Alcalde de Zala11wa levantaría
dura:.te algun tiempo nuestro espíritu nacional,
recordando que España era la patria de un poeta
dramático que, en la Edad Moderna, tan sólo tiene
un rival, segun unos, 6 un superior, segun otros,
pero de todos modos, .ww solo, el gran Sbakespeare;
y mi esperanza se realizó por completo, porque el
nombre de Calderon lo conmemoró solemnemente
Madrid; y con Madrid todas las provincias de Espa1'la; y con Espafla, Europa entera; y con Europa todos los pueblos de las demas partes del mundo civilizado.
Siguiendo en mi propósito de destruir la vulgar
preocupacion que nos empequefiece y nos incapacita para todo empeño que redunde en honra de
nuestra patria, he procurado coadyuvar al desenvolvimient.o de la idea de la reconstitucion de la
unidad ibérica, por medio de la union, hoy amistosa
y mañana fraternal, entre los portugueses y los españoles; union que, en mi sentir, es el único camino
para que Portugal y Espai'la lleguen á formar, en
plazo más ó ménos próximo, los Estad.os-Unidos de
Iberia, y despues la nacionibérica.
Mi folleto, La historia literaria de Espa"iia, donde
con motivo de exponer lo que falta en la Biblioteca
de Autores Españoles, bosquejé un cuadro del movimiento intelectual de Espafla desde la formacion de
1~. lengua castellana basta nuestros días; los estudios biográficos de D. Alonso de Ercilla, Garci-Lasso
de la Vega y D. Diego Hurtado de l\Iendoza, que he
publicado en el Almanaque de La fl11stracion Española y .imcrica1ia, durante los af\os 1881, 1882 y
1883; mis apuntamientos críticos sobre Cervántes y
m Quijote, y algunos otros escritos mios, aunque
muy diversos por los asuntos de que en ellos se trata, todos coinciden en un punto, ó mejor dicho todos se hallen encaminados á un mismo fin: reanimar nuestro decaido espíritu nacional conmemorando las glorias patrias y los espafloles ilustres, recordando la ciencia de nuestros sabios, la inspiracion de nÜestros poetas, los descubrimientos de ·
nuestros navegantes y las hazañas de:nuestros soldados.
En mis estudios histórico-literarios, amigo D. Ar-

turo, no he pretendido ganar plaza de erurlito ni
de bibliófilo; porque sin hacer intempestivo alarde
de modestia, sé yo muy bien todo lo deficiente de
mi erudicion y de mis conocimientos bibliográficos;
y asi es que no me he dedicado á dilucidar oscuros problemas de nuestra historia, sino á repetir
lo muy sabido, pero por desgracia nw,y olrJidado;
á repetir esta verdad, que parece imposible que
baya sido puesto en duda: el pueblo que produjo en la Edad Media á San Isidoro de Sevilla, Raimundo Lulio y D. Alfonso el Sabio, los judíos Maimónides y Avicebron y el árabe Averroes; el pueblo
que en la época del Renacimiento, en las obras de
Luis Vives, inició la reforma llevada á cabo por el
insigne Bacon, y al descubrir el Nuevo .Mundo completó el conocimiento geográfico del planeta en que
vivimos; el pueblo que ha producido al primero de_..
los poetas épicos en prosa, el gran novelista Miguel ·
de Cervántes Saavedra; el pueblo cuya poesía
popular ha llegado en su Roma1icero á producir
algo semejante á la épica de la antigüedad clásica,
y en su poesía erudita ha engendrado Los 2usi~das
de Camoens, el más bello, en sentir de Fedéi'ico
Schlegel, de los modernos poemas épicos; el pueblo
que en legislacion puede presentar esos monumentos que se llaman Las Siet~ Partidas, el Libro del
Co11sulado d-J Barcelo11a y las L~y•s de I ndias; el pueblo que en la historia de la ciencia médica ocupa un
puesto de preferencia, segun han demostrado el
sabio D. Antonio Ilernandez .Morejon y el erudito
D. Anastasio Chinchilla; el pueblo cuyos pintores,
escultores, arquitectos y músicos llenan con la fama
de sus nombres y el elogio del mérito de sus obras
muchas páginas de la historia de las bellas artes; el
pueblo que en su teatro nacional de los siglos xv1
y xvn presenta un monumento literario, cuya
grandeza cada dia es más admirada por la critica
moderna; el pueblo cuyos hijos ilustres tanto han
cooperado al progreso de las ciencias y de las artes,
inspirándose con su gloriosa historia, no debe dejarse caer en ese degradante letargo, que el egoísmo individual pretende revestir con las formas de
sabia prudencia y meditado conocimiento de la debilidad de nuestra vida nacional.
El ejército puede contribuir poderosamente á levantar los moribundos ideales de nuestra patria;
pero para que así suceda es necesario cambiar radicalmente el concepto que sirve do base á la organizacion de nuestras instituciones militares. A este
fin se han dirigido mis explicaciones durante tres
aflos en la cátedra pública del Ateneo de Madrid,
mis discursos en el Parlamento y mis proyectos de
ley cuando he sido diputado á Cortes; mis folletos y
artículos sobre organizacion militar, mis conferencias sobre principios de la ciencia de la guerra en
e!Ateneo del Ejército y de la Armada, y hasta en
la parte que he tomado en el proyecto de erigir un
sepulcro monumental al ilustre Villamartin, y en
los preliminares del centenario del marqués de
Santa Cruz, he procurado no poner en olvido lo que
puede considerarse como fundamento de mis ideas
acerca del arte y de la ciencia de la guerra. Diré
á V. algo acerca de este punto.
(Se concluirá)

LUIS VJDART.

BIBLIOGRAFÍA
Episodios militares. por el Teniente General
D. Antonio Ros de Olano.

Con este titulo, modesto y sencillo á la par, acaba
de dar al público el sefl.or marqués de Guad-el-Jelú
un volúmen de 255 páginas en 4.0 , que forma un
libro lleno de amenidad y notable por muchos conceptos.
Punible irreverencia seria el que pretendiéramos
hacer nosotros un exámen critico de obra que tan
autorizada firma lleva al pié; pero tambien pudiera
achacarse á descortesía el que guardáramos silencio cuando ocasion propicia se nos ofrece de rendir
á su autor homenaje de respeto, que á la vez serlo
debe de gratitud, pues su atencion·y benevolencia
se ha mostrado haciéndonos don de un ejemplar
avalorado con afectuosa y expresiva dedicatoria; y

ante esta consideracion cualquiera otra cede desde
luégo el paso, porque es preferible pecar de osados
que de desagradecidos.
Por otra parte, nuestra tarea no es dificil. Con
decir que los Episodios militares son dignos de la.
acreditada pluma que los ha escrito, pudiéramos
darla por cumplida. El alma del general Ros de
Ola.no es siempre jóven; por un extraño privilegio,
sus facultades lucen poderosas, y á juzgar por su
libro, el corazon palpita hoy á impulsos del mismo
entusiasmo que conmovió sus fibras en los dias que
un amigo del alma le dió á conocer por vez primera las estrofas de ese poema inmortal que sellama El Diablo Mundo, y le encargó hacer el prólogo •
de ese libro extraordinario.
Abrid por cualquier página los Episodios militares, y no tendreis valor para cerrar el libro sin terminar por lo ménos el capitulo ó articulo que os toque en suerte. ¡Qué interes en. unos! en otros ¡qué
deleite! ¡qué amenidad! y en todo, ¡qué admirable
estilo, qué cultura en el lenguaje, qué agradable
delectacion!
El talento se muestra alli en diferentes formas.
Con el episodio que lleva por titulo ((De cómo se
salvó Efüondo y por qué fué condenado Lecaroz,» el
corazon se oprime de dolor, y Ia:s lágrimas acuden
á los ojos; es una narracion dramática que vale un
poema. Muchos de nuestros lectores recordarán que
con la lectura de este conmovedor episodio inauguró
el general Ros de Olano la velada del Centro ~lilitar,
obteniendo una ovacion tan espontánea como afectucsa del numeroso público que concurrió al acto.
Otro episodio, en que figuran como principales
actores los individuos de la Legion Argelina, es un
perfecto cuadro de las costumbres militares, de
aquellas tropas asalariadas, conjunto heterogéneo
de individuos pertenecientes á distintas nacionalidades; gentes unidas solamente por el vinculo de la
disciplina, que su general, Bernell, mantiene á toda
costa. Hay vigorosamente trazados algunos caractéres que se destacan del cuadro. El Chori, aldeano
socarron que va solo á su negocio y procura sacar
partido de todas las situaciones; el cura provinciano, que la vejez retiene en su presbiterio, cuando
sus aficiones lo llaman á la vida montaraz del guerrillero; el impertérrito general; los dos soldados
calumniadores, y basta aquel infeliz escéptico que
entre participio y geru11dio, es decir, entre bebido y
bebiendo, espera la muerte; todos estos tipos están
trazados á grandes rasgos, pero de mano maestra.
A veces el autor muestra singular gracejo y con
una frase ó cor{&gt;una situacion hábilmente presentada hace acudir la risa á los lábios. Imposible es leer
la descripcion de la carga á fondo de los lanceros
de Zarandaja sin prorumpir en una espontánea
carcajada, cuando al llegar el momento del repcl111,
la yegua del héroe se detiene para dar al mundo el
producto de sus amores clandestinos con el asno
del cantinero. Otro tanto sucede en ciertas disertaciones sobre las costumbres de la tropa en la guerra de los siete años, y con algunas escenas de campamento y de combates.
Sin transicion brusca se pasa durante teda la
lectura de un extremo á otro; de lo dramático á lo
jovial, y viceversa. Parece como si el autor se hubiera propuesto demostrar que á sus facultades les
es permitido mover todos los afectos, como á su
pluma recorrer todos los géneros de la literatura.
Esta aptitud especialisima del general Ros de Olano
es para nosotros la más digna de ser ensalzad&amp;.
No terminaríamos en mucho tiempo si hubiéramos de seguir enumerando todo lo que en este libro
nos agrada, porque nos agrada todo. Recomendamos á cuantos nos lean que juzguen por si mismo•
adquiriéndolo, plenamente convencidos de que serán de nuestra opinion. Es uno de esos libros que
leemos devorados por la impaciencia de llegar al
término, que á la vez tememos concluir, y que dejan en el ánimo una agradable impresion.
Se vende...este volúmen, al precio de 3 pese~&amp;I
ejemplar, en las principales librerías de Madrid,
en la redaccion de La Corrcspondc1tcia11lilitar, y en
la de nuestra Revista.
Imp. de •• Rublaoa, pl&amp;JI d• 1, P1Jl1 ?, J11drld,

11 11111118111 llllffill
REvrsT A

•

DECENAL

=========¡r==== ~··= ========,;=:=.==---==-==-==
ADMINISTRACION Y REDACCION

10 DE OCTUBRE DE 1884

Almirante, 2, quintuplicado.

SUMARIO

TOMO 2.0 -NúM. 40

finados en la especialidad la conciben. Se in- ciativa y perseverancia le imponen al exámen
GRABADOS: El almirante Courbet, jefe de la escua- troducirá tambien un gran cambio en ciertos de la opinion pública. Se distingue de la gran
dra francesa en el mar de la China.-El globo del usos y formalidades nimias de la vida militar masa de los funcionarios públicos espafioles
capitan Renard, elevado sobre los talleres de Jlleu- .len guarnicion. Se consentirá una mayor ini- en que no es posible dejar de juzgarlo: hay
don.-1-Iospital-barraca para coléricos.-Excelen- ciativa en todos los casos al oficial, y áun al
que condenarle ó absolverle, hay que enco tísimo Sr. Teniente General D. José de Reina y
soldado.
Se
preferirá
tal
vez
poca
gente
muy
miarle ó contradecirle; imposible un término
Frías, Vicepresidente del Cong reso.-Francia:
de omision ó indiferencia.
Tiro nacional en Vincennes.-Tipos militares: An- apta á. mucha de aptitud dudosa.
taño.-Hogaño.
:{.¡a g"uerra, en fin, parece destinada á tomar
El general Salamanca parece, en efecto, opiTEXTO: Crónica, por D. Alfonso Ordáx.-Las luchas tanfas formas singúlarísimas, que el estudio de nar que á. los altos puestos de mando ó de redel pensamiento (conclusion), por D. Luis Vi- la táctica ordinaria no puede bastar ya á un presentacion se va á hacer algo, y no á no hadart.-Excmo. Sr. Teniente General D. José de oficial de nobles aspiraciones.
cer ni dejar hacer. Va á las Cortes y uo cesa
Reina y Frias, cond~ de Oricain.-El almirante
Las marchas por desiertos, las travesías de un solo dia de presentar reformas mejor ó
Courbet.-El tiro nacional de Vincennes.-La narios, los problemas de alimentacion, la previ- peor meditadas sobre cuantos problemas convegacion aérea.-Antaflo y hogaño.-Estudios hission
del tiempo, los problemas politicos, expe• sidera de solucion urgente. En la capitanía
t?ricos: Orden militar de Alcántara (continuaCion), por D. Angel Alvarez de Araujo y Cuéllar.- diciones como la de W olseley, comisiones general de Valencia, y lo mismo bajo el asEl ejército y la }larina inglesa (conclusion), por como la de Gordon parecen exigir conoci• pecto de sus atenciones militares como bajo el
D. E. Bonelli.-Hospitales-barracas para coléri- mientos muy heterogéneos, y hasta un género
de sus relaciones inevitables con la política
cos, por D. E. Labaig, ingeniero militar.-Bibliode
disciplina
ó
relaciones
jerárquicas
muy
&lt;lis
general,
el general Salamanca es objeto de
grafia.-Anuncios.-Sobre cubierta, por D. Eduartinto
del
que
parece
tener
por
ideal
hombres
do de Palacio.-Variedades.-Obras de D. Emilio
una atencion irritada ó benévola, segun los
Bonelli.
autómatas. En prevision de todos estos des- distintos intereses que afecta. Ocupa, en fin,
envolvimientos y trasformaciones inesperadas, una de las direcciones reservadas ordinarianosotros
no cesaremos de pedir:
mente á los que desean quedar olvidad~,s y
CRÓNICA
l.º Una instruccion preliminar, basada en como de flanco, en el torbellino de las pasioContinúa Francia muy preocupada con el el método que designa la expresion lecciones nes políticas, y hé aquí otra vez al general
giro y desenlace que pueda tener su couflicto de cosas. Ver mucho, observar mucho, expeSalamanca obteniendo, como de costumbre, el
con. China. El bombardeo de Kelung se ha co- rimentar, en fin, y aprender prácticamente en
privilegio de una notoriedad extraordinaria.
menzado con fortuna para las armas france- lo que consisten las grandes generalizaciones
Un pensamiento suyo, al parecer de trascensas. Las posiciones de Morne y San Clemente de la ciencia moderna, la ley de la pesantez,
dencia definible, ha sido asimilado en imporhan sido tomadas con pocas pérdidas, en rela- la ley de la persistencia de la fuerza, la ley
tancia á una cutstion de órden público. Ha
cion á las experimentadas por los chinos. El de las proporciones definidas en química, la exigido, por tanto, una vista en Consejo de
almirante Lespes ya habrá ocupado á estas ley de la relatividad en el espíritu.
ministros, y ha salido de él sin novedad, ó más
horas Tamsuy.
2. º Coordinar despues estos conocimien- bien con la novedad de haber sido aprobado.
Inglaterra sigue con su habittfal politica de tos, ó lo que es lo mismo, repetir este mismo
Los militares podremos, pues, surtimos de
audacias extraordinarias y hábiles recogi- estudio bajo un plan lógico. Pasar, pues, una
los alimentos más indispensables á la subsismientos. Toca el turno á éstos, pues ya ha revista general á todas las principales ciencias,
tencia en los puntos que designará oportunadado directamente explicaciones sobre la cues- por el órden en que necesitan ser estudiadas.
mente nuestro cuerpo de administracion. Que•
tion de Egipto, para evitar una accion ulterior Los hechos matemáticos, por ejemplo, descandaremos así emancipados á la torpeza y á la
de las principales potencias.
S'an en los axiomas, son un simple desenvolví· codicia del comercio, que en su mayor parte
El Mhadi marcha al Nilo Blanco, tal vez miento de éstos por deduccion; pues el estudio
y en t?dos sus ramos ofrece el triste espec para atravesarlo por Duem. Gordon, despues de la lógica debe preceder al de la matemátitáculo de una i1'regularídad permanente en
de haber bombardeado á Berber, ha vuelto á ca, y la misma consideracion será aplicable sulos pesos, calidad de géneros, tipos de precio,
Kartum.
cesivamente á los hechos dinámicos, fisicos, aseo del local y formas ú co,·tesía del mosProcuramos evitar siempre con tanto cuidado químicos, de fonna ó estructw·a (morfvló· tmdo1·.
·
el prematuro elogio, como la censura irreflexi- gicos 6 anatómicos) y de funcion (p,·axeolóva; pero forzoso es reconocer que hombres gicos ó fisiológicos, sin limitacion á la especie
Se ha pretendido en todos tiempos influir ó
como Górdon houran al país de su nacimien - humana).
dirigir la conducta humana con sujecion á
to. ¡Qué carácter tan inteligente y perseveran3.º Acudir con este caudal de conocimien- ciertas teorías. Y entre los que más han prote revela todo lo ocurrido á este singular hom- tos fwzda111,enfales á la especialidad que se
curado su predominio por la coercion eficaz
bre de armas!
prefiera, sin confinarse en ella hasta la ofus- (vulgo niolencia), es inútil decir que hay homEl estado general de Europa puede definir- cacion, hasta el olvido de que hay un consenbres que han creido sinceramente quo la huse por un inmoderado movimiento ó tenden- sus entre todas las ciencias, y que no hay, en
manidad debía sacrificar su bienestar presente
cia á la aecion exterior, De ahí las excitaciones fin, en el mundo una sola cosa absolutamente
á las problemáticas bienandanzas de_otra vida,
de la prensa á la formacion de ejércitos colonia• independiente de las restantes.
ó á extremos ideales de vil·tud, honor, deles. Esto traerá nuevas complicaciones á la orber, etc. Pero hay otros (tal vez la mayoría),
ganizacion militar, y mayores exigencias de
El geneml Salamanca: hé aquí la cues- que han hecho á este caso inmoderada aplicainstruccion general ó científica para el o_fü_:ial. .tion d_el día. En cualquier puesto que este gecion de la famosa l(}y del embudo. Por esto es
Será - predso aprencler muchas . cosá'; que neral ocupe, ya sea jefe de columna, ya.dipulícito mirar ya con cierta desconfianza á los
no caben sin duda en t!l marco estrecho tado, ya capitan general de &lt;lislrito, ya direc-·
quci eu iiomhre de un honor y un deba ü
de la m~icia; tal como algunos militares con- tor de llll ramo., sus raras cualidades de inicuyos rigores se eluden CO!l el mayor cui&lt;la0

�o47

LA ILUSTRACION MILI'l'AR

LA ILUSTRAClON MILITAR

546

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!lti~pfT.11.-lllílR.IC 1 1• 11: 1 Cf,I.EJ:lt'n,

Pla,10 de coí,jzrnto: l. Barraca~ para 4.0 enfermos.-2. IJ.. para enfermo;; graves.-3. IJ. para cvnvaleci~ntes.
4, Diversas dependencias.-5. Fumigaciones.-6. Depósito de hielo y desinfectantes.- 7. Cochera y caballe:iza.-8. Cuerpo tle guardia. Bombas de incenJiv·¡,
9. Lavadero.-10. Estufas para la desinfeccion.-11. Cadáveres. Gabinetes químico y micrográfico.
.Bal'racas: l. 8alas para !O enfermos.-?. Retretes,-3. llampa•. ·1 B, C. IJ, Cuartos disponibles.-4. Estufa,-5. Mesas.

EL r,LOBO PEL (APIT.l\ fíES.IR:' J:LEYADU ~or,RE LO, T.\L'..!.RES DE Mrt:DOX

�LA ILUSTRACION MILITAR
548
do, parecen querer el incalificable absurdo de
grandes masas de hombres hambrientos, y
honrados ó dóciles á la vez.
Esto es un imposible de órden natural. El
hombre, constituido por necesidades, susceptibles de clasificacion y coordinacion, tiene
tanto derecho como deber dé satisfacerlas.
Puede aún deRenvolver lo más posible su
personalidad, y el limite de este desenvolvimiento está bien marcado por el desenvolvimiento de otra personalidad. Mi derecho está
perfectamente limitado por el de otro; pero en
tanto que el conflicto se evita, mi bienestar individual es de tal modo necesario, que sin él
no se podría hablar con propiedad de una sociedad enteramente ci1,ilizada, pues la sociedad ha de contener absolutamente el bienestar
de todos sus individuos, sin excepcion, para
merecer por completo aquel noble calificativo.
Este criterio tan sencillo y terrenal de lo
útil, resuelve, sin embargo, todos los más árduos problemas. Porque lo útil no es lo que á
mi me conviene, sino lo que conviene á todos,
sin excepcion de mí. El motivo de la accion
es, pues, fácil de analizar y comprobar en cada
caso, y así, de su bondad relativa podemos f,¡.
cilmente juzgar, segun la mayor cantidad de
bien comim que produce, en conciliacion con
nuestro propio bien, porque es claro, que lo
que sen bueno al to/al, ha de serlo tambien á
las partes.
Se dirá que lo útil varía. ¿Pues no ha de variar? Como varía todo. Varía y progresa. El
salvaje australiano sólo piensa en él. El hombre vulgar, en él y sn familia. El hombre de
ciencia, en él, en sn familia, en su ciudad, en
su patria y en la humanidad. La concepciou,
pues, de lo verdaderamente útil, de la utilidad colectiva 6 de todos, depende de un
desenvolvimiento intelectual. Por eso exige
instruccion científica para poder investigar
on cada ca110 lo que resultaría para la humanidad si todos los hombres obrasen de
tal ó cuál manera; si todos los hombres asesinasen, por ejemplo, ó si todos se compraciesen, por el contrario, en prestarse una constante proteccion.
El e,apitalista que da al obrero un sueldo
evidentemente insuficiente para sus necesidades primeras, tiene una concepcion de lo útil
casi inferior á la del salvaje, pues no ve que
las consecuencias de su egoísmo ininlaligente
(el robo, el incendio, el asesinato) $Í á él no le
alcanzan, alcanzarán con seguridad á sus hijos.
El problema económico contemporáneo no
tiene otra solucion que la moral de la utilidad general, tal como la dejamos bosquejada.
El sistema de la libertad brutal, de la concurrencia, hoy dominante, nos conducirá á las
más espantosas guerras exteriores y civiles.

•

•

Hemos dicho que para una concepcion cada
vea más perfecta de esta moral, es indispensable la instrnccion científica. Pero hó aquí la
cuestion. ¿Cómo se poclrá exigir que lea, que
se instruya, á un hombre bloqueado por la miseria? Luego lo _primero que es indispensable
para mandar, es colocar al inferior en condiciones &lt;le poder obedecer. Descuidar este pun-

549

LA ILUSTRACION MILITAR
to, equivaldría á decir ,anda• á un individuo
que tuviera ligaduras en las piernas.
De aW nuestra constante tendencia á encomiar todo cuanto de más cerca 6 léjos se refiere al problema previo de las primeras necesidades. De aW nuestros esfuerzos anteriores
por hacer del Centro Militar de Madrid una
gran cooperativa, y de ahí, en fin, que reconociendo el triste estado de la iniciativa individual en Espalía, aconsejáramos en ocasiones diversas el suministro de ciertos alimentos por el sistema empleado en el del pan.
Al general Salamanca se debe la realizacion de este hecho, y es imposible dejar de
reconocer la trascendencia real de una disposicion que, enlazada con otras análogas, dará
por consecuencia un ostensible mejoramiento
de las condiciones materiales de nuestra.ificialidad, y en seguida un aumento paralelo De
consideracion social y facilidades de instruccion. De consideracion social hemos dicho,
sí; pues las clases acaudaladas, y áun muchos
industriales afortunados, desdefian nuestro
uniforme, porque es una declaracion de pobreza. Leen en las mangas la cifra precisa de
nuestros escuetos medios de subsistencia.

poner un 50 por 100. A ménos que no se corodoliesen nuestros políticos los primeros, del
decaimiento de esta industria. En Inglaterra se pide á cada ciudadano una declaracion de lo q11,e tiene y gana. Con arreglo á
este dato hace la Hacienda el repartimiento.
Suele haber declaraciones falsas; hay para
esto correctivos, y la Hacienda, bien informada, sube á veces la contribucion sin consultar
al interesado. Este puede reclamar. Si calla,
otorga.
En fin, los hombres estudiosos no abandonan problema alguno porque sea difícil. El
que aspire á ser hombre político debe saber,
ante todo, que hay que estudiar mucho y sin
descanso, para cumplir dignamente con esta
gran mision de todos los altos mandos: conciliar intereses diversos y acrecer incesantemente el bienestar genera l.
En el cuadro de las necesidades primeras,
rio entran sólo las de alimentacion. Hay que
anadir á éstas las de alojamiento. Pues bien,
el general Salamanca cree poder asignar un
plus para gastos de casa, á los oficiales que no
tengan pabellon. Este plus consistirá en seis
duros mensuales para los subalternos, nueve
para los capitanes y doce para los jefes.
Si esto se hace, imposible será negar al general Salamanca las condiciones de un verdadero hombre de gobierno. Aumentar el bienestar de una colectividad por combinaciones
complejas ~e los propios recursos: eso es gobernar. Lo demás es teatro. ¡Triste teatro, lléno
de dolor, é injusticia cruel por todas partes!

Hay un vulgo que juzga cursi 6 prosáico
ocuparse de este género de cuestiones sociales.
Suenan mal en sus poéticos oídos las triviales
palabras de carne, pan y otras semejantes.
Pero bay que advertir que este vulgo come, ó
es tan desdichado que viste á la moda en vez
de comer, y se queda tan satisfecho. Un mono
sabio tendría poco que envidiará esta clase de
séres humanos. Pero en compensacion hay
Aun entra en el cuadro de las primeras nepensadores como Leroy Beaulieu y otros economistas, que ponen particular empelío en cesidades la de ropas. Llegar á obtener gaconseguir c¡ue todo hombre sea bien alimen- rantías para el disfrute de un mínimum de
alimentacion, casa y vestido, que no autoritado.
Esta escritor ha combatido recientemente ce ninguna queja sobre las condiciones mateel repugnante impuesto de consumos, y dice riales de vida, es el primer paso de toda reorque el obrero francés no gana para vivir es- ganizacion, no!&gt;ª militar, sino social.
Terminemos felicitando al cuerpo de Admitando el pan á 32 céntimos kilo y la carne
nistracion
militar por su inteligente concurso
á 1'50 pesetas. Y con razon replica El Imal
pensamiento
de su director. Y créanos esa
parcial: , ¿Pues qué diría en Espal'ía, donde
oficialidad
que
tanto
lucha en el libro y en la
está el pan á 44 céntimos y la carne á dos peprensa para obtener ciertos ideales de reorgasetash
nizacion.
No hay camino mejor para conse¿Qué diría, en efecto, en este país donde
guir
fuerza
y prestigio verdaderos, que el de
todos los gastos del Estado los sufraga el pocontribuir
á
la solucion del problema econóbre, obligado á comprar al por menor géneros
mal pesados y adulterados? ¿Qué diría del es- mico en los términos en que lo está hacienpectáculo que ofrecen matuteros y vigilantes do ahora mismo.
¡El ayuntamiento de M:adrid, preguntanen esta coronada villa? ¿De los carros detenidos horas enteras, aguardando la invesliga- do á la Administracion militar las con&lt;li·
cion? ¿De los perjuicios que prefieren á este ciones en que podría atender al suminisotro de molestias y tiempo? ¿De sus protestas tro público de pan en caso de carestía extraory lamentacionesi ¿De las mujeres que entran dinaria! ¿Qué más gloria puede desear ese digcarne bajo sus vestidos, ó en el pecho? ¿Del no cuerpo y el ejército á que pertenece? ¿No
numeroso y costosísimo personal que la per- podría esto confirmar lo que tantas veces hemos insinuado? ¿No podría ser esto indicio de
cepcion de este impuesto exige?
Pero ya estamos oyendo gritar á nuestros que el ejército en Espalía tiene los elementos
desgraciados hacendistas: , ¿Y con qué recur- de fondo para una completa reorganizacion
social? ¿Se le negará, al ménos, una ilustracion
sos va á cubrir el Estado sus atenciones?&gt;
Pues con la aontribucion única sobre la ren- en progreso creciente, un companerismo fortata, y sólo en casos extremos con los impues- lecido en la desgracia, y una disciplina tan real
tos, sobre artículos que no sean de primera cuanto mal conocida 6 apreciada?
necesidad ó sobre recreos fútiles.
ALFONSO ÜRDAX.
Sobre los billetes de toros, por ejemplo, el
Estado podría sin escrúpulo de conciencia im•

A combatir en defensa de las ideas que somera- de poner nuestra poca ó mucha iftteligencia al sermente acabo de enumerar, he consagrado varios vicio desinteresado de la verdad; porque bien pue(Co11clusio,i.)
artículos en la Rer,isla de España, en la Reoista, del de decirse que la verdades el contenido de la razon,
y allí donde está la razon, la victoria es segura; la
En primer lugar, comenzaré recordando que en Ateneo .Militar y en la Reoista .Militar Española, y
razon
concluye siempre por tener ra.::::on.
castellano hay una palabra, MILICIA, casi olvidada, cuatro ó cinco folletos, de los cuales mencionaré e¡
Hasta en las luchas de la fuerza, hasta en la
titulado:
Armamciito
Nacional,
en
el
cual
expus8
la
1&gt;ero-que debe volverá estar en uso; palabra que
guerra, en último y definitivo resultado siempre
designa el conjunto del arte y de la ciencia de la teoría de la organi1acion del ejército; y otro cuyo prevalece la razon; cuando la victoria causa estado,
guerra, así como politica es el conjunto del arte y titulo es: La i1istrucci01i militar obUgatoria, que puepuede afirmarse que la razon estaba con los vencede la ciencia de gobernar; 1nedicina, el arte y la de considerarse como la aplicacion a la práctica. de
dores. Ya vislumbraba esta verdad el Rey Sabio
ciencia de curar las enfermedades humanas, y otras la antedicha teoría.
Al procurar que no se perdieran en la rosa co- cuando escribió en Las Partidas que en In. guerra
semejantes que se podrían citar.
mun
del cementerio de la Patriarcal los restos mor- el que tiene razon lleva ventaja á sus adversarios; y
Ahora bien, mi razonamiento es muy claro; sienel más conocido de los modernos filósofos franceses
do la. guerra un hecho social, la milicia es una cien- tales del malogrado D. Francisco Villamartin, y al
ha
dicho: la causa de la civilizacion jamas ha i:-ido
cia perteneciente al grupo de las llamadas ciencias indicar a V. la altísima conveniencia de conmemovencida; de donde se deduce que siempre han conrar
el
segundo
centenario
del
nacimiento
del
marmorales y políticas ó ciencias sociales. A primera
seguido la victoria los que deíendian el progreso
vista quizá. parezca poco importante, cuando no qués de Santa Cruz, no olvidaba yo que llamando humano, que eran los que coqibatian teniendo la
inútil, este cambio de concepto de la milicia, que la atencion pública sobre estos preclaros trata- razon de su parte, segun el atinado consejo del
tradicionalmente se hallaba colocada en el grupo distas de milicia, se conseguiría que ruesen leidas
autor de Las Partidas.
de las ciencias matemáticas; pero á poco que se re- ~us obras, y todos los lectores verían que ni las
Buscar desinteresadamente la verdad, decir
flexione se comprenderá toda su trascendencia en Rejle:»iones Militares de Santa Cruz, ni las Nocio- siempre la verdad, combatir de palabra y de obra
h esíera de la instruccion que ha de darse en las ciones del Arte Jl/ilitar de Villamartin, se podían por la verdad, y hasta, si fuere necesario, morir en
Academias militares y en sus aplicaciones al orga- clasificar como libros didácticos semejantes á los defensa de la verdad, hé aquí las reglas morales
nismo del ejército, que debe ser considerado como tra.tado1dc ciencias matemáticas.
9'era error, y estupendo error, haber clasificado que, estrictamente practicadas, producirían lama1:\ escuela militar de la nacion, segun la atinada
la
milicia entre las ciencias matemáticas, no lo era yor suma de bienes que cabe realizar dentro de lns
frase del conde de Moltke.
limites de la naturaleza humana.
Sustituir en las Academias militares el predomi- menor la idea, vulgarmente admitida, de que la
El más grande de los pensadores mode1 nos, quizá
nio del estudio de las matemáticas con otros estu- cultura científica y literaria perjudicaba á. los mi- el más grande de los pensadores que hasta ahora
litares;
y
esto
se
decía
en
Espana,
en
la
Península
dio!!! verdaderamente propios de la profesion de las
han nacido, el autor de la Critica de la raum pura,
armas; en primer término la historia militar en Ibérica, aquí donde, segun la acertada observacion ha escrito proíundas consideraciones para destruir
sus dos distintas manifestaciones; historia de las de los hermanos Federico y Augusto Schlegel y de el error más grave de la filosofía moral, la atenuait.leas militares tal como aparece en las obras de los M. Simonde de Sismondi, las letras y las armas han cion de la exigencia de decir siempre la verdad,
~ratadistas de milicia; é historia de los hechos mili• vivido siempre en amiga.ble consorcio; aqui donde suponiendo que existe un cierto derecho á. mentir
t:lres, esto es, historia. de la guerra y de la organi- fueron soldados nuestros tres mayores genios del por caridad. Jamas la mentira puede ser un bien.
zacion de los ejércitos, y despues moral militar, es- arte, Cervá.ntes, Camoens y Calderon, y donde mu- Se me dirá. que esto no es exacto, porque para dar
trategia, táctíca, geografía militar, reconocimientos rió en un asalto el Maestre de Campo Garci-Lasso á un hijo la noticia de la muerte de su padre es nemilitares, los conocimientos matemáticos suficien- de la Vega; aquí donde generales como D. Diego cesario runtir JJ()r car·idad, puesto que no se le dice
tes para poder levantar planos militares, que no re- Hurtado de Mendoza, el príncipe de Esquilache, don sin prellmbulo: «Ha muerto tu padre.)&gt; Aun en este
quieren la exactitud de los planos geográficos, de- Francisco Manuel de Mela, el conde de Rebolledo, caso, obsérvese que tampoco se le dice: «Tu padre
recho militar, comprendiendo bajo este nombre la D. Eugenio Gerardo Lobo y el conde de Norona, no está completamente bueno;» sino que se emplea
parte de derecho internacional y público que con se han desdef'l.ado de pulsar la lira del poeta; real- esta fórmula consagrada por el uso: (&lt;Tu padre está
Ja milicia se relaciona; tal debía ser el inmediato mente que para afirmar que la ignorancia es ma- enfermo, gravemente enfermo y sin esperanzas de
dre fecunda de las virtudes militares, era preciso
1 esultado de aplicará la ense1ianza profesional de
vida;)&gt; fórmula que el hijo sabe bien lo que significa
los oficiales del ejército el exacto concepto de la desconocer por completo la historia de las letras y y no Je queda duda de que lo que Je han querido
de las armas en la Península Ibérica. A combatir
riencia. de la guerra.
decir es que su padre ha muerto.
La cuestion del organismo que debe tener el ejér- tan absurda afirmacion dediqué yo las dos edicioNo J1ay ninguna ocasion en que sea conveniente
cito, tambien queda resuelta con la misma conside- nes de lfli libro Letras y Armas, y las coníerencias el usO de la. mentira. La verdad os hará libres. Si: la
que expliqué en el Ateneo de Madrid, desenvolvienracion ántes apuntada de que la guerra es un hedo el siguiente tema: La ciencia M la gxerra en sus verdad librará á los séres humanos de las pesadas
cho social; porque siendo esto así, todos los indivirelaciones con el estado actual de las demas ciencias. cadenas del error, que impiden á la inteligencia la
duos·que viven reunidos formando las sociedades
Creo, amigo mio, que lo dicho basta para demos- realizacion de todo el bien posible en esta vida terhumanas que se llaman naciones, tienen la obligatrar la exactitud con que afirmé, en el comienzo de renal.
cion moral y jurídica de contribuirá evitar la guerHe comenzado esta carta explicando la idea íunesta carta, que en mis escritos podrán faltar las exra, y caso de no conseguirlo, de combatir al lado de
celencias que avaloran las grandes obras literarias, damental de mis escritos y de mis discursos en el
la causa que consideran justa, •sta alcanzar su
Parlamento y en las asociaciones científicas y litepero que siempre se hallará. en ellos algo de la rectriunfo por medio de la fuerza, ya que con la fuerza
rarias, y despues, olvidando esta explicacion, he
ta intencion que ha guiado mi pluma, algo de mi
se pretenrie vencer á la justicia.
constante deseo de contribuir, en la medida de mis comenzado á desenvolver una teoría general acerca
Las perturbaciones del tlered10 causadas por los
fuerzas, á la defensa de la verdad, tan oscurecida á de las luchas del pensamiento en la Edad Moderna;
individuos, el crimen individual, debe y puede ser
y llevado por el enr.a,denamiento de mis raciocinios
veces por las nubes de la duda, y más aún por las
reprimido por las instituciones de seguridad, comhe vuelto á ocuparme de ideas ya emitidas ante•
densas sombras del error, que engendra el extraprendiendo con este nombre desde el alguacil que
riormente; ideas cuya completa exposicion requevío de la inteligencia y perpetúa el consentimiento
conserva el 6rden en el juzgado, hasta la Guardia
riría an.adir á lo ya dicho, largas y meditadas concivil que presta sus servicios en los caminos; pero de varias generaciones.
sideraciones, que ahora no serian oportunas, y por
En las luchas del pensamiento contemporáneo,
ias perturbaciones del derecho causadas por granlo tanto, me parece, amigo mio, que será lo más
luchas en que aparece puesto en tela de jucio desde
t.l.es agrupaciones humanas, ya se llamen partidos
prudente poner aquí término á los extravíos de mi
la cau.sa de las causas, el primer principio de todo lo
políticos en las guerrJL:i civiles 6 ya naclones en las
pluma, ofreciendo á. V. el testimonio de su sincero
que existe, hasta la realidad de nuestra propia exisguerras extranjeras, sólo pueden evitarse 6 tener
tencia; en las luchas del pensamiento contemporá- afecto su invariable amigo,
un íeiiz término mediante el concurso de todos los
LUIS VJO.\RT.
neo, los que permanecen indiferentes sirven á la
ciudadanos útiles para el servicio de las armas.
Madrid 5 de Setiembre de 18St.
peor de las causas, la del egoismo individual; egoísDebe desaparecer la diferencia entre militares y
mo cobarde que condenaba el gran poeta Aguilera
paisanos que hoy existe; porque en tiempo de paz
E1cmo. Sr. Tenienle General
todos los ciudadanos deben ser paisanos, y en tiem- escribiendo con noble indig-nacion:

LAS LUCil!S DEL PENSAMIENTO

•

•

de guerra tot.l.os deben ser militares.
Lo que hoy se llama ejército permanente, debe
trasformarse, como ántes indiqué, en la Escuela
militar de la nacion; los oficiales habrán de ser considerados como los profesores de milicia de sus conciudadanos; la permanencia en las filas quedará
reducida al tiempo necesario para adquirir la instruccion proíesional del soldado; por medio de exámenes debe consentirse la rebaja del tiempo de
servicio á los que prueben que ya saben la instruccion del recluta y la táctica de las tres armas; y de
todo lo dicho se tleduce que lo que hoy se nombra
s~rvicio militar obligatorio, debiera nombrarse iJis-

JJO

t1·:tccio1J militar obligatoria.

«No arrojará cobarde el limpio acero
Miéntras oiga el clarin de la pelea,
Soldado que su honor conserve entero;
Ni del piloto el ánimo flaquea
Porque rayos alumbren su camino
Y el golfo inmenso alboro~arse vea.»
Si: cuando vacilan y caen las instituciones sociales de los tiempos pasados; cuando la civilizacion
europea parece amenazada. de una decadencia moral semejante á ta que produjo la clesaparicion de
las antiguas civilizaciones del Oriente y del mundo
greco-romano, todos)os que vivimos en este último
tercio del siglo x1x, tenemos la evidente obligacion

•

D. JOSÉ DE B.EIHA Y FRIAS DE LATORRE
Cllnde de Oricain.
Nos complace el poder hoy dar cabida en las páginas de LA lLUSTRACros MILITAR al retrato del Teniente General D, José de Reina y Frias de Latorre,
veterano oficial de la primera. guerra civil, y distinguido caudillo de la segunda, en quien con extrana
íortuna se reunen muchas de las cualidades que
deben adornar al hombre dedicado á ejercer autoridad sobre sus semejantes, y las que son necesarias
al que vive en medio de las luchas políticas y sociales; sobresaliendo entre unas y otras una gran fir~
meza de carácter y una consecuencia acrisolada en

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Y FRÍAS. YrCEPRESJDCWE DEL CO'-GRESO

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~ACIO~AL Es \'rscE~sE~

5ó1

�LA ILUSTRACION MILITAR

562

Cuenta el general Reina cincuenta y dos anos de
y 7 de Mayo, mereciendo la cruz de San Fernando.
efectivos servicios, y está condecorado con las granAscendido á primer comandante, fuédestinado al
des cruces de San Hermenegildo, Mérito Militar
afectos.
regimiento de San Marcial, tomó parte en las operaNació D. José de Reina en el pueblo &lt;le Fuente de
Isabel la Católica, San Gregario el Magno, Francis~
ciones llevadas á cabo en la Mancha y Valencia conco I de Nápoles; hallándose ade-nas en posesion de
la. Pena, provincia de Zamora, el 22 de Febrero
tra los rebeldes carlistas, y pasó despues á Catalude 1820, cuando Espafia entera se conmovía al grito
otras nacionales y extranjeras l de varias de disn.a, donde se encendió de nuevo la guerra civil. Haslanzado en las Cabezas de San Juan. Doce anos destincion por servicios de guerra.
ta 14 de Mayo de 1849 permaneció en activa campaSobresalen entre sus varias y a¡ reciables aptitupues fué cadete del regimiento infantería de Castin.a, concurriendo á numerosos combates, y obtuvo
des, especialisimas dotes para el mando. Aquellas
lla, y en 1835, ascendido á subteniente por haber
el empleo de teniente coronel. En la expresada feolvidadas palabras de esa Ordenanza siempre invoterminado sus estudios, salib á. campana contra las
cha embarcó en el puerto de Barcelona con el
cada para el castigo, nunca para la consideracion,
huestes absolutistas, y recibió el bautismo de fuego
cuerpo P.xpedicionario destinado á los Estados Pongraciable en lo que pueda, etc., han sido recogidas con
en la. accion de Castrejana, el 23 de Junio; brillante
prudente discrecion y oportunidad por este distinhecho de armas con que el general La llera llevó á tificios.
De regreso á Espan.a~ en Diciembre de aquel ano,
guido jefe, sin menoscabar su carácter ni debilitar
cabo la liberacion de la invicta Bilbao.
sirvió diferentes destinos y cursiones. Mandó el basu autoridad, en términos que donde quiera que
La guerra dinástica ofrecía, entre sus horrores,
tallon cazadores de Tarragona, y ascendió á coronel
ejerce algun cargo deja imperecederos recuerdos,
un porvenir de gloria y de fortuna á la ~ntusiasta
por la gracia general de 1854. En Julio de 1856, disy siente la sa.tisfaccion de ver elevarse hasta él, trijuventud militar. El subteniente Reina poseia cuantinguióse de un modo extraordinario durante los
butos constantes de estimacion y reconocimiento
to es necesario para distinguirse y alcanzar una
sucesos que tuvieron lugar en esta corte: Puesto al
por la carinosa solicitud con que atiende á sus su~
honrosa reputacion como base de brillante carrera,
frente de la principal columna de ataque, secundó
ó una muerte que el corazon del verdadero soldado
con rara inteligencia. las brdenes del general mar- bordinados.
no rehusa jamas. No hay para qué decir si aceptó
qués del Duero, arrojando ú. los insurrectos de la
EL ALMI&amp;ANTE COU!tBET
con júbilo la ocasion que se le presentaba. Desde
calle Mayor, Platerías, Plaza Mayor y otros.¡,untos
No es seguramente desconocido para ninguno de
este momento su nombre se asocia á tollos los heinmediatos, causándoles numerosas bajas de m~r- nuestros lectores el nombre del bravo é inteligente
chos notables de aquella guerra fratricida; á las órtos y prisioneros, y apoderimdose de su artiller1a y
marino que en remotos y procelosos mares defiende
denes del insigne Córdova pelea en la gloriosa batabanderas. El Gobierno premió estos servicios con el
el honor del pabellon francés, haciendo ver á la
lla de Mendigorría, combate en las Merindades, en
entorchado de brigadier.
Europa y al mundo que aún alientan en su patria
Valma.seda, Arciniega, Avellaneda, Borledo, PallanFué sucesivamente gobernador de lluesca, jefe
dignos herederos de Juan Bart y Duquesne, de La
ges, Barandas, Cobides, Penatlor y Camella, y otros
de brigada en los distritos de Castilla la Nueva y
Galisoniére, de Suffren y de Laperousse.
y otros encuentros, cuya sola enumeracion es fatiValencia, director de la Escuela central de Tirso,
El último hecho de armas, que ha cubierto de
gosa. Persigue al rebelde Sanz en Astúrias y regreestablecida en la Moncloa; y habiendo ascendido á
sa al Norte, á tiempo de poder asistirá la memora- mariscal de campo en Enero de 1864, se le nombró gloria á la armada francesa en China, pone de relieve la figura de su jefe, el modesto y á la par in--:
ble batalla de Luchana, alcanzando por su distinguívocal de la Junta permanente de Inspecr.ion creada
trépido almirante Courbet, proporcionándonos á
• do comportamiento en este hecho, la cruz de San
en la direccion de Infantería.
nosotros la satisfaccion de consagrarle estas breves
Fernando.
Aunque se encontraba de cuartel en Madrid, al
lineas, complemento del homenaje que á sus virtuFormando parte del ejército de Espartero, se
estallar la insurreccion de 22 de Junio de 1866, el
des
militares rendimos, al publicar su retrato; con
mantiene todo el ano 1837, en constantes operacioGobierno lo empleó en aquellos momentos; dándole
lo que creemos interpretar fielmente los sentimiennes de guerra, midiéndose con el tenaz enemigo en
en seguida el mando de una division en Catalun.a,
tos de nuestros favorecedores.
Amezagan.a, lineas de Hernani, lrún y Fuenterrabia,
con la que persiguió á los partidos insurrectos basEl almirante Courbet es natural de Abbeville,
Oyarzun y otros parajes de menor significacion en
ta hacerlos internarse en Francia. Confiósele á poco departam'ento del Somma. Nació en 1821; á 1011
la historia de aquella guerra.
el mando de una division en Castilla la Nueva, y
veinte anos ingresó en la escuela politécnica, y desDurante los anos de 1838 y 183&lt;J asiste á las renien lfi de Julio se le nombró capitan general de las pues de uno de permanencia en dicho establecidas acciones de Oria y Urnieta, y forma parte de la
Baleares, cargo que dimitió en Marzo del ano si- miento, salió con el empleo de aspirante de Marina.
expedicion dirigida sobre Tagollaga. Concurre á la
guiente, y para el que volvió á elegírsele en Julio
Todos sus ascensos constan obtenidos por antitoma de los fuertes de Vera y pasa despues á guargüedad de escala: alférez de navío en Noviembre
necer la linea de Guipúzcoa, encontrándose á poco de 1808.
Al verificarse la Revolucion, quedó de cuartel¡ y de 1856; capitan de fragata en el 66 y de na vio en
en la toma de Ramales y Guardamino, y en la imhallándoseintimamente ligado por su lealtad oideas
el 73; estos son los datos tomados al vuelo de su
portante aceion de Villarea\ y Durango.
á la causa de S.M. la Reina dona Isabel ll, no tardó
hoja de servicios que prueban el aserto. En 1857 ya
Desde Diciembre de 1838 pertenecia á la Guardia
en pasar á unirseie en Francia, por lo que fué dado sus méritos lo hicieron ascender á la cruz de la LeReal, y en Octubre de 1839 pasó á desempenar el
de baja en ejército. En Octubre de 1873, el Gobierno gion de honor. Des pues navegó por todos los mares
destino de ayudante de campo del general D. Diego
del Sr. Caste!ar lo reintegró en su empleo, como á. del mundo, desempen.b importantes comisiones y
de Leon, de aquel brillante caudillo á. quien sus
todos fos generales que se hallaban en su caso.
algunos destinos modestos, hasta que al ascender á
contemporáneos llamaban entónces el Murat espaTriunfante la Restauracion, fué D. José Reina as- ca.pitan de navij, se le confirió el mando de la 1franol, sin pensar que habia de asemejársele hasta en
cendido á teniente general, y en Agosto de 1815 ob- gata blindada Saooie. En Octubre de 1874 pasó á la
el final trágico de su carrera.
tuvo el mando del primer cuerpo del ejército del Escuela de defensas marítimas, y en 181'1 se le
Al lado del general Lean concurrió el teniente
Norte. El 3 de Setiembre avanzó hasta Aoiz para nombró jefe de Estado Mayor de la escuadra de
Reina á tan renidas funciones como lo fueron las
impedir la entrada de Dorregaray en Navarra, y se
de Menaella y Penacortada, sitio y toma de Segura
evoluciones.
apoderó, á viva fuerza, de dicho pueblo, siguiendo
Promovido al empleo de contraalmirante en 1878,
y Castellote, accion de Mora de Ebro. Asistió luégo
la persecucion del enemigo hasta Navaseués, y pose- desempen.ó el gobierno superior de Nueva Cale·
á todas las operaciones del sitio de Morella, hasta la
sionándose de los desfiladeros de los valles del Rondonia durante dos anos. En 1882 mandó una divirendicion de la plaza, obteniendo en recompensa el
cal y Salazar. En 20 del mismo mes desalojó á los
sion de la escuadra del Mediterráneo, y cesó en este
grado de comandante, y perteneció luégo al cuerpo
contrarios de las posesiones de Huarte, Villalba y
destino para pasar á encargarse de la flota destinade ejército que rindió la plaza de Berga, obligando
San Cri•tóbal.
á que buscaran refugio en Francia las últimas troda al Tonquin.
Continuó luégo protegiendo el aprovisionamiento
Sus condiciones, que el Gobierno francés aprecia.-.
pas que capitaneaba Cabrera.
de las plazas de Pamplona, Otéiza, Lárraga y Lerin;
ha ya con bastante tino, se manifestaron con
Harto sabido es que, conseguido el triunfo, las
y al saber que el enemigo sitiaba á Lumbier, diriacierto extraordinario en cuanto se le ofreció una
rencillas que venían dividiendo á las huestes isabegióse sobre este punto con siete batallones, é hizo
ocasion propicia. Presentóse ésta en Agosto de 1~
linas, se encendieron hasta producir una guerra imlevantar el bloqueo despues de empellado combate,
con la inauguracion de las operaciones contra Hué.
placable. Triunfó por el pronto el afortunado pacifien que se apoderó de Ripodas, Arbucias y Domen.o.
Courbet comprendió al punto que era necesario incador du Espana; pero en 1841 estalló contra él imHasta muy avanzado Noviembre continuó en las potimidar al equivoco soberano annamita, y no vaciló
ponente insurreccion capitaneada, por Leon, o· Do~
siciones conquistadas, sosteniendo constante canaen adoptar una resolucion enérgica. La capital
nell, Concha, Borso y otros acreditados caudillos.
neo con el enemigo. El 21 de dicho mes concurrió á.
quedó asegurada, sus fuertes conquistados por los
Aún venció el Regente; noble y generosa sangre
la liberacion de Pamplona del bombardeo, y ocupó
franceses y el monarca sucumbib á todas las concorrió en los cadalsos, y Reina, unido por vínculos
las poskiones de Alzuza con la primera division,
diciones, viéndose privado desde entónces los
de amistad y afinidad de ideas á los caudillos vendespues de un vivo combate, miéntras la segunda
banderas negras de su principal aliado y de los recidos, tuvo que abandonar su país y buscar asilo en
tomó á Monreal y la tercera se estableció en el valle
cursos que la proporcionaba el imperio ann!',mita.
la vecina Francia.
de Mutilvas. Al siguiente dia se hizo dueno de las
Despues el asalto de Sontay y la gloriosa campa·
Regresó en 1843, á la caida del Regente, y desemposiciones de Huarte, Miravalles, San Cristóbal y
na del mes de Diciembre rodearon el nombre del
peM el destino de ayudante del general D. Manuel
Oricain, tomando una parte muy activa al frente de
almirante de un gran prestigio á los ojos de propios
de la Concha, pasando luégo de segundo jefe al p'ro•
las tropas que atacaron al último punto.
y extranos. El libro Rapp-0rt sur la p1·ise de SMta.v,.
vincial de Santander, y mas tarde, con el mismo
Desde que terminó la guerra ha&lt;lesempenado los
de
que M. de Courbet es autor, da interesantes ~o·
cargo, al de Ciudad Real.
cargos de director general de ingenieros, consejero
ticias sobre este hecho de armas y avalora su irnEn 184.8, hallándose en Madrid, en clase de ayude Estado, inspeccion de carabineros, y director
dante del general D. Fernando Fernandez de Córdogeneral ge la Caja y recluta de los ejércitos de portancia.
Oportunamente nos ocupamos en resenar el bom·
va, senalóse en los combates sostenidos contra el
Ultramar.
paisanaje y tropas insurrectas, los dias 26 de Marzo

las más duras pruebas, respecto á sus opiniones y

•

,

653

LA ILUST.RACION MILITAR

-

bardeo de Fu-Tchu, y dimos una vista de la ciudad
y del puerto en el momento en que la es
d
fr
,
d
1
• cua ra
ancesa,
,orma
a
en
orden
de
batalla
l
b
.
, se aprestó
a com a.te. Sabido es el admirable resultado de
este hecho.
.
t e Courbet
hº
. La temeridad del al miran
izo
relativamente
fácil
una
operacion
q
.
t da
é
.
ue, eJecua con m nos tmo y cálculo. hubiera probablemente reportado un desastre á la nacion francesa
6 grandes pér_didas por lo ménos, miéntras qu;
obrand~ el almirante con la prudencia y habilidad
de~ genio, alcanzó cuanto podía prometerse, consig~tendo .s~car sus naves sin averías y su tripula.cion casi mtactas.
El premio de sus talentos lo ha encontrado Courbet, ~á~ que.en_las re~mpensas del Gobierno, en
la opm1on publica unanime en manifestarle por
boca de la ?rensa, el entusiasmo y el reconocimiento de 36 millones de franceses.

NAVEGACION AÉ&amp;EA
A su fi_empo nos ocupamos preferentemente de
los es_tud~os y ensayos practicados por los capitanes
del eJ_érc1to fra~cés Renard y Krebs, cuyos trabajos
constituyen los ultimas progresos en tan trascendental rama de las ciencias.
. N~ en~raremo~ á reseí".lar la biografía de estos dos
d1stmgu1dos oficiales de ingenieros; biografía que,
por otra parte, está condensada en el martirologio
qu~ por fatalidad inexplicable ha de recorrer todo
sabio ~ue~ despues de una agitada vida de estudios
y sacnfic1os, consigue aportar un nuevo adelanto
á. la ~archa progresiva de la civilizacion. La construcc1on_ del globo, modo de unirle á la camisa, forro~ del t1mon y de la hélice, y el aparato motor eléctrico, empleando el procedimiento de la pila dividida e~ c~atro_ se~ciones para obtener la tension y
contmu1dad md1spensables, constituían otros tantos
problemas cuya solucion esperaba el mundo científico con mal disimulada impaciencia.
La solucion parece haberse encontrado. Las dimensiones del globo Renard y Krebs, grabado de la
pág. M.6, son: 50 metros 42 centímetros de largo·
8 met~os 40 de diámetro¡ 1 m. 4.0 de ancho, y
de volumen. Para un trabajo eléctrico de 840 kilogr~metros y 46 vueltas de hélice por minuto, se requiere una fuerza de 46 kilógramos; su peso por caballo hora es de 19 kilógramos 356 gramos.
En el primer experimento recorrió el globo 7 kilómetros 600 metros, medidos en el suelo, en 23 mi•
nutos. La velocidad del viento fué casi nula, y se
emplearon 32 elementos de pila; la ¡ierza eléctrica
gastada fué, por lo tanto, de 250 kilográmetros ó lo
que es lo mismo, poco más de tres caballos. ,
Estas experiencias confirman la opinion general que ~onsidera resuelto el problema, cuya trascendencia es tan grande que casi vislumbra la inteligencia ~umana. Aú~, sin embargo, se esperan
algunas meJo!'as en el sistema para dar estabilidad
á. _la ~a~cha, perfeccionar la forma del globo y
d1sm1nU1r la resistencia de la atmósfera; aproximar
los centros de traccion para evitar el momento perturba~or_ de estabilidad, y obtener una fuerza capaz
de resistirá los vientos generalmente reinantes.
La emulacion producida con estos ensayos ha
da~o por resultado el descubrimiento de otros trabaJos, hasta ahora sólo del dominio de sus autore~
Y que contribuirán tambien á perfeccionar los pro~
gresos de la navegacion aérea.

1.864

EL Tl&amp;O NACIONAL EN VINCENNES
E_n diferentes ocasiones nos hemos ocupado de
Jaa mmensas y positivas ventajas que en los países
~odernos se reporta fomentando la instruccion del
tiro al blanco, como ramo de la ensef\anza pública·
complaciénd~nos_en detallar, por medio del dibuj¿
Y de la explicacrnn, los grandes certámenes que
anualme.nte se celebran en Suiza; nacion á que no
puede disputarse el privilegio de haber dado la
pauta para estos solemnes concursos.
. Fran~ia ha seguido el ejemplo de la liberal Helvecia, estimulando á las clases populares á inscribirse
en _las sociedades de tiro, y ejerciendo activa é inteligente propaganda paru. despertar la aficion al

uso y mane~o de las armas de fuego, en términos
de_ ~ue esta mstruccion resulte tan nacional como
mthtar.
. Los resultados han sido más satisfactorios cada
d1a; pero hasta el ano actual sólo habianse verificad~ certá~enes parciales por los diferentes gimnastas y sociedades de tiro. Era preciso conocer los
adelan~o~ ~btenidos por estas diversas agrupacio~es, é. imciar una propaganda más eficaz1 y éstas
tdea_s impulsaron á llevar á cabo el gran concurso
de tiro que se ha verificado en el polígono de Vincen_nes desde el 31 de Agosto hasta el 15 del fin d0
Setiembre.
ª
Las socie~ades aceptaron con júbilo la idea de
una federac1on que debía unir en un campo comun
de ensayo á los que quizá manana empunando las
,~rmas que la nacion les confía, ha~ de consagrarse
a la defensa del honor nacional
Sin ~m~a.rgo, e_l pensamiento.pareció ofrecer en
u.n prmc1p10 sertas dificultades. De creacion remente la mayor parte de las sociedades, carecían
de ind_~ ?º~ que at.ender á los gastos de trasporte
de s s md1v1duos y a otros crecidos desembolsos· y
en ~nuchas de ellas se echaba de ver la !8.lta de~hes1on que generaJmente se nota en las institucio•
nes que llevan poco tiempo de existencia.
.
Lo que los tiradores no podían intentar por falta
de. recursos, lo ha hecho una gran asocia.cían que
e~1ste en Francia: la Liga de los Patriotas. Esta soc:edad asumió la iniciativa, y sus programas circularon e? breves dias por los departamentos, invitando a todos los franceses á concurrir el 8l de
Agosto al polígono de Vincennes, que el ministro de
la G~erra cedió al comité directivo, dando asi testimomo del inte;és qu~ al jeíe del ejército inspiraba
esta gran mamíestac1on de vitalidad nacional.
. El aspecto del polígono, de que puede formarse
idea por el grabado de la pág. 551, era por demás
p~ntoresco. Todas las tiendas y pabellones estaban
v1stosam_ente adornados con banderas y gallardetes mult1.colores, facilitad:1.s por el ministro de Marina. Un kiosko y algunas tiendas servían de alojamiento á un destacamento de tropa de linea; elegan:es pabellone~ se construyeron parala junta directiva, y otro mas vasto y primorosamente adornado con destino al Gobierno y sus representantes.
En el costado derecho, unido al pabellon de
honor se elevan cinco pabellones de tiro, á los cualos nombres de Gambetta Cha
yles se. dieron
t . ( l
,
nzy,
ercrnge or1x e guer~ero galo, defensor de Alesia)
Y Juana de Arco; el quinto, que era el mayor, se denominó de la Alsacia-Lorena.
N_o r~senaremos ahora la disposicion en que se
verifico el certámen, ni el órden en que las sociedades de tiro concurrieron; aquellas reglas son generales en todas las solemnidades de esta índole y
los demas detalles no ofrecian novedad y atractivo
para nuestros lectores; baste decir que este primer
ensayo en grande escala ha superado ;con exceso
las esperanzas de sus iniciadores, abriendo ancha
senda á la emulacion, y el entusiasmo ha sido tal
que apénas terminado el certámen, se han plantea~
do las bases de otro que, con más carácter de so·
lemnidad, deberá verificarse en el próximo estio.

ANTAÑO Y HOGAÑO
Un veterano de los inmortales tercios de Pedro
Paz yde Cha pin Yitelliy un oficial de la época actual.
El ~ntrast~ no puede ser más vivo, y más original
al mis~~ tiempo. Uno y otro simbolizan dos épocas
muyd1stmtas, entre las que median dos siglos y q
.
b
'
w
sm em argo parecen separadas por un evo. Es que
en ese tiempo
la humanidad ha caminado de u
..
mo d o vertlgmoso; al compás del émbolo de la máquina de vapor que salva los espacios y une en breves ~ias los continent~s. Tal vez se tome por una paradoJa; pero desde Atila á Cárlos V hay ménos distancia que desde Lutero á Napoleon. El mundo en
aquel periodo marchó, en éste i·.orre; en aquel se
modificó lenta y gradualmente, ahora se trasforma ~e impro~'iso,. merced al descubrimiento que
reahza en el s1lenc10 de su gabinete un Fulton ó un
Edison.
Sin duda estas incoherentes reflexiones acudie-

ron en tropel á la mente del Sr. Rincon cuando dibujó esas dos expresivas figuras, tipos de dos sociedades ta~ distintas, que se ven en las páginas 554.
Y 555. Acierto tuvo en la eleccion del asunto· el contraste resulta, y no obstante, puesto el uno' al lado
del otro, se advierte desde luégo un rasgo propio
que les es comun 1 porque lo es tambien á su raza
Y ese rasgo es la indiferencia, vicio ó virtud, coro~
~ueramos ll~marla, que á veces se traduce por el no
1-mporta morir, de nuestros padres, en la lucha in~ortal de la Independencia, 6 por el viDir es ¡0 qUI'
tmporta, que ya vamos aprendiendo á decir nosotros, sin balbucear y sin sonrojarnos.

ESTUDIOS HISTÓRICOS
ORDEN IIUTAR DE llCANTARA

(/Jontinoacion.)
El infante D. Sancho, que procuraba la ayuda del
maestre contra el Rey su padre, le invitó á pasar á.
C6rd.oba; el maestre, aunque no se le ocultó la inte~c1~n, no rehusó la invitacion, por tratarse de un
prmc,i&gt;e que había de suceder á. su padre en el trono; pero en la. ~ntrevista se resenó su opin ion sobre las propos1c1ones del infante, tomándose tiempo para dársela á conocer, con el fin de ver si en.
con traba salida honrosa, como acaeció por tener
D. Sancho que salir para Badajoz, que pronunciada
en su fa ,•or, había vuelto á la obediencia de D. Al.
fonso; _el maestre, por su parte, fortaleció las villas
Y castillos de Aforan y Cote, y fué á su maestrazgo
para ordenar la defensa contra el infante y Rey
moro de Granada, con quien aquél estaba coaligado, despues de lo cual partió para Sevilla á dar
cuenta á su Rey de lo sucedido. Agradeció mucho
al ma:stre sus buenos servicios, y puso a Badajoz y
c~nce~os de la Extremadura bajo su mando y obed1enc1a, ~u~ negaron á D. Sancho cuando se pres~ntó á ex1g1rsela de nuevo, por lo cual se fué á Mérida, donde supo que sus hermanos los infantes don
Juan Y D. Pedro recorrían el reino de Lean solicitando su ~yuda ~ obediencia, y que D. Lqpe Diaz de
Haro hacia lo ~tsmo en Castilla, y finalmente, que
su padre, 1;0ahgado con el Rey moro de )1arruecos
esta?~ ~n Ecija é iban sobre Córdoba, á cuya ciudad
se dir'.g,ó D. Sancho con tal diligencia, que anduvo
las vemhdos leguas en dia y medio; D. Alfonso y el
Rey de Marruecos, que tuvieron noticia de la llegada ~el ~nfante á Córdoba, concertaron por medio de
em1sar1os_con D. Ah•aro y D. Diego Lopez, hijos de
D. ~uan Nun~z, que ~uardaban el puente, el que
tuv1e~an a!!led1ada la ciudad veiutiun dias, para en
este .tiempo recorrer ellos las que seguían la voz
del rnfante, haciendo guerra á muerte· pero con
t,ldo su empeno no logró el apoderarse cÍe ninguna
ciu~ad ni castillo, el Rey de Marruecos se volvió al
Africa y D. Alfonso á Sevilla.
Encontrándo~e D. Sancho libre de estos enemigos, tuvo una entrevista en Pliego con el Rey moto
d? Granada, confirmando en ella los tratos que teman hechos, devolviendo á éste el castillo de Arenas, que su padre D. Alfonso había tomado; terminada la conferencia, el lley moro se volvió á Granada~ D. Sancho á Córdoba, en donde estuvo muy
poco tiempo, pues marchó á Alcánt:lra en busca del
maestre, porque sabiendo que au hermano el infante~- Pedro_ andaba en tratos con el Rey su padre,
t~~11a gran rnterés en captarse su voluntad, y suced10 que éste no estaba en Alcántara, y sí el comen~
~ador mayor D. Fernando Paez., el cual acogió al
mfante, que agradecido hizo Je nombraran maestre
los caballeros que allí se encontraban, otorgándole
la merce l de tres mil ochocientos maravedís de
renta sobre la mart~niega de Ciudad-Rodrigo, que
~us antecesores habtan concedido al maestre de Ja
o~en de San Julian del Pereyro¡ tiene esta conces1on la fecha de 5 de Marzo de 1283. Con la de un dla
ánte~ ~on~rmaba en Sevilla el Yerdadero maestre
el pr1vileg10 de merced de las villas de Mora Jerpa
Nadar y Moran, hech&amp; por D. Alfonso á. la r~ina d;
Portugal doila Beatriz, su hija.
(Se co•tinuará.)
ANGEL A~AREZ DE ARAUJO y CUÉLLAR.

�654

LA ILUSTRACION MILITAR

EL EJÉRCITO YLA MARINA INGLESA
(Ooncluswn.)
Estas positivas ventajas no se hallan fácilmente
en otro género· de oficio 6 industria; pero tiene el
inconveniente de llevar consigo el estigma de soldados pretorianos, mal mirados, por regla general,
entre las clases restantes de la sociedad, pues ya
no se le considera como á un hijo, un hermano 6 un
amigo que paga la deuda que al nacer contrae con
su ¡&gt;átria, sino como á ilota sometido á la
esclavitud voluntaria.
Fácilmente se deduce que estas condiciones no contribuyen á elevar su nivel
moral, ni tiene en su espíritu gran arraigo el sentimiento del honor y del deber.
Cumple su obligacion por interós ó por
costumbre; á fuerza de repetir los mismos
movimientos, y con invariables campaneros ó camaradas, pierde su individualidad para convertirse en el eje, engranaje
6 rueda de una máquina. Despues de diez
ó doce ai'los de roastbeff y cer¡;eza, que
constituye su alimento esencial, sólo sirve
para reengancharse sucesivamente.

El reclutamiento de oficiales se verifica
tambien de un modo particular. Basta solicitarlo del ministro de la Guerra y someterse á un exámen, cuyo programa corresponde á las clases Ele segunda ensei'lanza. Aprobado en este ejercicio teórico, el
aspirante recibe el titulo de teniente provisional, siendo admitido á prueba por un
afio para su instruccion militar práctica.
Si obtiene buena conceptuacion, una vez
terminado el plazo, ingresa en la escala
para alcanzar los ascensos por antigüedad,
hasta comandante inclusive, en que empieza la eleccion.
Se exceptúan de esta regla los oficiales
de artillería é ingenieros, que necesitan
aprobar mayores conocimientos en una
escuela especial.
Abolida la venalidad de los empleos, se
ha impedido la permanencia en las fila~
á los hijos de la aristocracia y de opulentas familias. El empleo de capitan se vendía, en 1870, por 80.000 francos, próximamente; el de mayor, por 120.000; el de coronel, por 200 y 300.000. Y no es sblo el
ilu~tre ~foltke quien deplora la separacion
tle esta clase de oficiales del servicio; los
mismos ingleses declaran que desde la
supresion eitatla, el servicio de la Reina
ha perdido su principal mérito. Segun
ellos, el soldado, para seguir á sus superiores en el combate, necesita hallarse
convencido de que la piel de su jefe vale
más y representa un capital diez 6 veinte
veces mayor que la suya. Todo este cúmulo de circunstancias hacían de h, oficialidad inglesa una de las más aristocráticas del universo, pero no e.e las más instruidas, porque es muy cómodo dejar al
cuidado paterno la adquisicion de un empleo que el mérito propio no hubiera ja;
más conquistado, y muy satisfactorio encontrar luégo un capital respetable cuando convenga obtener el retiro.
Pero en la actualidad, faltos de tan halagiieflas
esperanzas, los oficiales solicitan el pa~e á la reservas desde que alcanzan el empleo de capitan,
disfrutando cómodamente medio sueldo. Los grados
superiores son patrimonio de la nobleza, generalmente, cuyos individuos, pertenecientes en sumayoría á las familias de los lores del reino, atraviesan sin trasmision el espacio que existe entre el
empleo de teniente y el de coronel.
Los sueldos de cada categoría son exorbitantes,
especialmente en campan.a. Un teniente de infantería cobra en las colonias 10.000 pesetas anuales, y
en esta proporcion los demas empleos. No obstante,

• aún esta asignacion es insuficiente para la vida disipada del oficial. El sistema de asociacion, que debía reportarles grandes economías, surte un efecto
diametralmente opuesto, por el insensato lujo que
mantienen. Entre la caballería existe una interminable y arruinadora lucha de disipacion; hay comedor (meú) donde se han empleado 100.000 francos
en muebles; el servicio de cuchillos, tenedores y
cucharas es siempre de plata; ordinariamente la
vajilla tiene las armas del cuerpo; los cocineros

Tipos militares.

•

ANTA~O

1

se eligen entre los &lt;le mayor rcputacion; lacayos
empolvados, con medias tle seda, y otros mil detalles, constituyen la servidumbre, digna de un ejército asiático, la cual debe seguir al regimiento hasta los confines del Afr:ca, de la Australia ó del
Afghanistan.
En todas latitudes, el Champagne, Claret y Oporto son las bebidas que acompai'lan á la oficialidad
de un regimiento. Estos licores consumen las tres
cuartas partes del sueldo de un oficial, y nunca se
desperdicia la ocasion de ofrecer un baile, ni de
asistirá todos los ejercicios del SJ)()l°t, que tanta predileccion merecen los ingleses.
Este género de vida demuestra claramente que
no se abraza la carrera de las armas por vocaeion,

LA ILUSTRACION MILITAR
por aficion á los estudios militares, ó por razones
de patriotismo. El oficial instruido pertenece á las
armas de artillería é ingenieros, ó al ejército de las
colonias; sus colegas manejan la espada por distraccion, algunas veces por orgullo, pues el titulo de
oficial lleva consigo el carácter de la más refinada
elegancia, siendo al mismo tiempo la salvaguardia
de todos los abusos ó libertades prohibidas á los demas súbditos de la reina Victoria. Lo que en un individuo del elemento civil constituye una bajeza ó
puerilidad, es en el militar un motivo para
enaltecer su prestigio.
. Este prestigio está en razon directa del\
lujo, de las condiciones del armamento y •
del esplendor del uniforme del cuerpo en
que se sirve. Hay tambien moda ó preferencia de regimientos. En un salan tiene
inmensa importancia un oficial de la
Guardia, áun cuando todos saben que
jamas ha oido silbar una bala; pero la
importancia estriba en algo más frívolo:
puede representarse por cinco piés y
seis pulgadas, un nombre ilustre, brillante uniforme, grandes rentas y entrada
en todas partes. Esto, sin duda alguna, es
preferible á las heridas y reumatismos
que ofrecen las campai'las, como reliquias
vitalicias.
El organismo militar del Reino-l!nido
comprende: la Casa Real, el ejrrcito activo, la reserva, la milicia, y la yeor,;w;1y.
La Guardia real está formada por tres
regimientos de siete batallones; los granaderos, los coldsttrcam y los scot, que
componen tres escuadrones de caballería,
el l.º y el 2. 0 llamados lU'e-g1!llrds, y
el 3.° liors~-guards, con un total de 7.G20
hombres y 357 oficiales.
Estos cuerpos no se han batido desJe
Waterloo, y áun cuando por su aspecto
podría el inexperto to11riste formarse una
elevada idea de su organizacion y espíritu
militar, descartándoles las enormes gorras de piel y sus brillantes uniformes, que
para campai'la necesitarían abandonar en
un depósito, fácilmente se persuadiría
á la!i! personas inteligente~ de sus e~casas condiciones para el combate.
El ejército acth•o consta de 186.000 hombres, de los cuales se destinan á la India
solaml:ite 62.000. Está constituido por la
infantería de linea, la artillería á pié y á
caballo, los ingenieros, la caballería ligera
y de linea. Los regimientos de infantería
están numerados, pero en su mayor parte posee::l nombres propios, dividiéndose
en ingleses, escoceses é irlandeses. Entre
éstos, los más célebres son: el Inuis Killing, núm. 27; el Royal Irish, núm. 18, Y
el Connaugh-rangers, núm. 28. Cinco de
los regimientos escoceses usan todavía
enagüetas, con las piernas al aire, pero
los otros cuatro llevan ya pantalones. La
caballería tiene cinco regimientos de lanceros y trece de húsares, y la de linea diez
de dragones.
Las preeminencias de antigüedad de
los cuerpos se extienden hasta la indivi&lt;lualidad; de tal suerte, que si en una comida ú otro
género de invitaciones se designase á un capitan
de infantería el puesto de preferencia, hallándose
presente otro de dragones, la falta sería de las mis
graves.
La reserva sólo cuenta 48.000 hombres para caso
de guerra. Tan exigua fuerza ha obligado~ ~~ear
otras reservas auxiliares, llamadas de la m1hc1a Y
voluntarios. La primera, cuyo verdac!Pro origen. se
remonta á la época de los condados, está dividi~a
en treinta y tres regimientos de infantería Yarh·
Heria, que anualmente se reunen para ejecutar al·
gunos ejercicios ó maniobras.

MARINA
Esta institucion, único poder sobre que descansa
la preeminencia de la raza anglo-sajona, la que ha
abierto innumerables mercadps á todo género de
industrias, y la que mantiene en estrecha cohesion
el vasto imperio colonial británico, no goza toda la
popularidad que en justicia merece. Más bien pu•
decirse que el factor principal del engrandecimiento de Inglaterra, no tiene ningun prestigio en
la aristocracia londonense.
Sólo el pueblo, en sus vulgares tradiciones, conserva al oficial y á los soldados
que mantienen enhiesto el pabellon de la
• soberbia Albion en todos los mares, algun
eleYado concepto por los diferentes hechos que registra la historia de la mal'ina inglesa.
. El príncipe de Gales trató de disipar
1
esta perniciosa atmósfera, reparando in1
calculables injusticias. Empezó por dedicar al servicio de la escuadra á su hijo
mayor, y este rasgo de audacia, en oposicion con arraigados sentimientos, promovió un conflicto que amenazaba destruir
los cimientos de su poder real. Hubo necesifad de varia1· las órdenes, y el jóven,
presunto heredero de la corona británica,
fué á educarse en la Universidad de Oxford, limitando sus excursiones por mar
á los cómodos paseos por el Támesis. De
este modo la carrera del marino continúa
siendo considerada como patrimonio de
los desheredados por la fortuna.
Y sin embargo, la historia de esta escuadra, desde Drake á Xelson, es gloriosisima. Su poder se remonta á los tiempos de la Armada Invencible; ha luchado
en todos los mares y en diversas épocas,
:!.poderándose ó destruyendo hasta 427
buques de Francia, Holanda, Dinamarca,
Espana, Rusia y los Estados-Unidos. Su
supremacía ha sido incontrastable durante medio siglo, y continuará siéndolo
miéntras nuevos modelos de corazas no
destruyan esta superioridad, ó las defensas submarinas no hagan más vulnerable á. la nacion que mayor número de
buques tenga en el mar.

1

í

El reclutamiento para la marina es voluntario, y por un plazo de diez ai'los, concediéndose una gr?tificacion á Jo# reenganchados por el plazo máximo, los cuales
entran á formar la clase llamada de serr;icio continuo.
·Los reclutas, una vez reconocidos y declarados útiles para el servicio, son admitidos si no tienen malos antecedentes. A
su ingreso pasan a. formar entre los marineros ó los elegidos por su grado de instruccion, able bodied, que regularmente
son aquellos que han hecho su aprendizaje en los buques-escuelas.
Para el ingreso de oficial se requiere
primeramente un exámen de aptitud física é intelectual, embarcándose luégo en
el buque-escuela Brita,mia en concepto
de alumnos, donde despues de dos ó tres
ai1os de estudios, y nuevos ejercicios, adquieren el titulo de midskipman. Los ascensos sucesivos hasta capitan, se obtienen tambien por exámenes, alcanzando por antigüedad los de capitan
de navío, comodoro de primera y de segunda, etc.,
hasta almirante.
Los oficiales de la marina inglesa son incontrastablemente superiores á los del ejército. Expertos
y aguerridos para la navegacion, carecen, sin embargo, de condiciones adecuadas á las misiones
diplomáticas, que en tantas ocasiones están llamauos á desempeñar. Buena prueba de este aserto nos
proporciona la correspondencia ·sostenida delante
de Tamatavc, entre el almirante Pierre y el comandante Johnstone, donde · este ha demostrado
ignorar las nocioneE. más elementales del derecho

555

internacional, faltando á las reglas del a1·s Diomdi
entre jefes de nacionalidad distinta, v de diferente
jerarquía.
•
La marina inglesa está m:l.ndada ó dirigida por un
comité llamado de los ,1Lores del Almirantazgo,ii
y que constituye el Board of &lt;tdmiralt!J, formado por
el ministro, un individuo de la Cámara de los Comunes, y dos oficialas generales de la escuadra.
Las atribuciones están perfectamente deslindadas,
á fin de evitar rozamientos ó disensiones, en cuan-

zas de la armada 4.700 jóvenes, de las cuales 2.500
e~tá~ al servicio de la escuadra y 2.200 de apren •
d1zaJe en el Trailtfag Ship; 4.000 guarda-costas;
1.200 empleados á bordo de los trasportes indios ,
y tres brigadas de voluntarios de artillería.
El marino disfruta, como el soldado, un retiro
proporcional á sus ai'los de servicio· los inválidos
.
' Estado; las
tienen
toda la proteccion necesaria del
fuerzas. son _permanentes y regidas por disposiciones legislativas, y todos los ai'los aprueban las Cámaras el presupuesto de gastos de la
armada , que generalmente se aproximan
á 250 millones de pesetas, aplicándose la
quinta parte á construcciones navales.
Reasumiendo estos breves apuntes,
pudiéramos afirmar que el máximo de
hombres que Inglaterra podría poner sobre las armas, no excedería de 850.000
soldados de todas clases, áun cuando
en presupuesto figuran 620.000, con un
coste anual de 400 millones de pesetas.
Por eita razon, examinando la cuestion
bajo el punto de vista ofensivo, debemos
creer sinceras las protestas hechas por
diversos Gobiernos de la Gran Bretai'la,
cuando aseguran que son los que más decididamente procuran mantener la paz
europea. En efecto: no hay en estos momentos nacion alguna que arriesgue más
en una guerra, con mayores probabilidades de perder y ménos de ganar.

_________ ____ _

Tjpos militares.

,

~
\

E.

BONELLI

HOSPITALES-BARRACAS PARA COLÉRICOS

HOGAÑO

to conviene á la administracion, gobierno, recompensas, ascensos, etc. Ademas existen doce grandes divisiones para el régimen y organizacíon de
las escuadras, construcciones navales, aprovechamientos y contratos; servicio sanitario, trabajos accesorios, ,hidrografía, reserva naval, etc., sin que
estos cargos estén nunca sujetos á las variaciones
do la poli tica.
La fuerza maritima comprende 35.000 hombres
en activo y 20,000 en reserva, cuyos individuos sirven en buques•mercantes. La infanteria de marina
cuenta con 14.000 soldados, y los oficiales reciben
~u educacion á bordo del na vio Excelente, sin que
en ninguno de estos cuerpos se haya conocido la
venalidad de empleos . .-\demás, figuran como fuer-

Las notabilidades en medicina é higiene están completamente de acuerdo respecto á que los hospitales permanentes
no pueden satisfacer las necesidades de
las grandes poblaciones, cuando en ellas
se ha declarado una enfermedad de carácter epidémico. Prescindiendo de que la capacidad de aquéllos no es nunca suficiente
para el crecido número de enfermos que
deben alojarse, seria altamente imprevisor aglomerarlos, convirtiendo los hospitales en grandes focos de infeccion, que
trasmitirían rápidamente el contagio. Por
otra parte, la situacion de los hospitales
permanentes no es apropiada en general,
para el caso de que se trata, y por tales
razones las más reputadas autoridades
médicas reclaman la construccion de hospitales provisionales para 200 enfermos á
lo sumo, que deben ser emplazados en
las zonas suburbanas y destinarse á contener los enfermos procedentes de uno
ó más distritos municipales.
Aunque está muy generalizada la creencia de que los edificios de cierta capacidad
pueden convertirse en hospitales de coléricos, tal idea es errónea y ocasionada
á producir fatales resultados. En efecto,
aún descartando la série de condiciones
que la higiene impone, relativas á la
orientacion, suelo, subsuelo, distribucion,
volúmen de aire, etc.; descartando el mal
efecto, honda impresion ú horror que en
la inmensa mayoria del público produce la vista
de los edificios que han albergado coléricos, Jo cual
Jlova consigo el que aquellos no puedan destinarse
á otros usos; y prescindiendo, por fin, del capital
que representan, siempre muy considerable, comparado con el que exige la construccion de hospitales-barracas, nadie puede asegurar, en el estado
actual de la ciencia, si seria posible la completa desinfeccion de 1011 citados edificios, ó si, por el contrario, podrían permanecer en ellos, en estado latente,
los elementos morbíficos, para volver un dia á su
espantosa actividad. Hé aqui por qué los hospitales
de que nos ocupamos deben construirse con madera,
al objeto de que cuando la salud pública haya recuperado su estado normal, puedan destruirse por

�556
co1npleto, haciendo uso del fuego, con ciertas pre•
cauciones, para tener la seguridad de anit¡uilar los
gérmenes contagiosos.
Sin detenernos á exponer las condiciones que deben reunir los emplazamientos, desde luégo se
comprende la dificultad de marcar reglas fijas para
la construccion de los hospitales provinciales, pues
generalmente su establecimiento está ligado con el
tiempo disponible, que suele ser reducísimo, y con
}Qs elementos que puedan acumularse. En la buena e~tacion y en aquellas poblaciones en que existan cuantiosos recursos, seria preferible, al objeto
de ganar tiempo, establecer una série de tiendashospitales, en una extension considerable de terreno elegido en campo libre, en situacion dominante
y dotado con abundancia de aguas potables. En la
estacion de riguroso frio, en que no seria prudente
hacer uso de tiendas, es necesario construir barracas de madera, Jo más sencillamente que se pueda,
aprovechando todos los materiales que se encuentren, aunque sean procedentes de derribos; no solamente maderos de pino, tabla, etc., sino tambien
puertas, ventanas y vidrieras. En esta clase de
construcciones no debe atenderse á la simetría ni
al buen efecto, sino á conseguir el mejor empleo de
los materiales, sin detenerse en ensambladuras ni
detalles.
El plano de conjunto, al objeto de eTitar tanteos,
no hay necesidad de que afecte una forma determinada de antemano, reduciéndose únicamente á establecer los pabellones, de un solo piso, paralelamente unos á otros y con sus ejes longitudinales,
en direccion de los vientos reinantes. Cada barraca
debe rodearse de una cuneta para la evacuacion de
aguas pluviales, elevando los pisos de 4.0 á 50 centímetros sobre el terreno natural, valiéndose de estacas clavadas lo suficiente para conseguir la necesaria resistencia. En casos de gran premura puede
prescindirse de las estacas, profundizando las cunetas cuanto Jo permita la pendiente del terreno
por el buen desagüe. El piso de las barracas se eleva un tanto echando arena bien seca encima de
unacapade carbonilla, y entarimando ó no despues,
segun los elementos y tiempo de que se disponga.
En cada barraca no deben alojarse más de 40 enfermos. La ventílacion se establece por los vanos, y
sobre todo por las linternas (que coronan la cubierta), provistas de aberturas que pueden cerrarse más
ó ménos, haciendo girar por medio de un cordon y
polea los marcos acristalados. Idéntica disposicion
puede aplicarse á. la¡¡ paredes cuando no se disponga de vidrieras ni ventanas. Los marcos acristalados son sumamente económicos, proporcionando á
las salas suficientes luces, eil union de las puertas
vidrieras,que deben situarse en los suelos menores,
á fin de conseguir la ventilacion en el sentido longitudinal.
Las paredes se forman con piés derechos que sostienen la techumbre y con tablas [(que se solapan),
clavadas á aquéllos exterior é interiormente.
Las cubiertas son las que ofrecen mayores dificultades, debiendo elegir las maderas y emplearse
los fieltros ó lonas impermeables, al objeto de evitar goteras.
Los excusados son de depósito movible, empleando toneles de palastro que contienen cierta cantidad de mezcla desinfectante. Para los enfermos que
no pueden andar dispónese de pequen.os recipientes, en los que se echa tambien diversas disoluciones: el trasporte de aquéllos al retrete, se ejecuta
exteriormente á las barracas.
En cuanto á las dependencias para el servicio
general de estos hospitales, deben reducirse ea capacidad y número á las más estrictamente necesarias.
Rrfiriéndonos al proyecto objeto de estas lineas,
la inspeccion de los planos y la explicacion basta
para formar idea exacta del pensamiento.
Cada una de las barracas contiene un gran vestí bulo central, ampliamente ventilado por la cubierta
y con luz zenital; los cuál"tos a, b, e, d, destinados á
las oermanas de la caridad, ropas, bai'lo portátil,
cocinilla y enfermeros; dos salas capaces cada una
para 20 lechos, separados entre si por sencillos ta-

LA ILUSTRA010.N MILlTAR
biques de tabla que, ademas de impedir que los
pacientes se vean, permite aislarlos cuanto es posible; y finalmente un retrete, convenientemente
separado de los enfermos, en donde pueden depositarse las ropas, ínterin se llevan á la cámara de
desinfeccion.
En la estacion del frío se emplean estufas metálicas de doble envuelta, que sirven tambieu para la
ventilacion, proporcionando á las salas una temperatura de 16 á 18 grados centígrados y una renovacion de aire por hora y Jecho de 200 metros cúbicos.
Como puede verse en el plano de conjunto, ademas de la cámara para la desinfeccion de ropas y
efectos, en la cual puede elevarse la temperatura
á 125 grados centígrados, se ha proyectado un pequeño lavadero, teniendo en cuenta el peligro de
lavar las ropas fuera del hospital.
T,as cuatro barracas destinadas á coléricos se encuentran aisladas del resto del hospital, asi como
el depósito de cadáveres y lavadero, por medio de
una valla.
Excusado parece indicar que si en los c¡arteles
de contagiosos de los hospitales permanentes ser stablece el «cordon sanitario,&gt;&gt; en los que nos ocupan
ha de establecerse con mayor rigor, á cuyo efecto
las autoridades, asesoradas por personas competentes, deben ordenar cuanto fuere necesario.
EDUARDO DE LABAIG, '
JNGBNl.&amp;RO l\llLITAR

BIBLIOGRAFÍA
Reflexiones Militares, dPl vizconde de Puerto
D. Alvaro de Navia. Ossorio, marqués de
Santa Cruz de Marcenado.

que le profesa nuestra amistad. Es el director de la
llevista Cicnttjico Milita,· uno de esos asiduos obreros de la inteligencia que consumen su vida en un
ímprobo trabajo, henchida el alma de fe y obrando •
á impulsos de las ide'as, vuelta siempre la espalda
al espectáculo que ofrece una sociedad educada
para vivir _al día, y acostumbrada á. no preocuparse
en poco ni en mucho del porvenir.
Hombres como el Sr. Castillo no abundan desgraciadamente. Este convencimiento nuestro aumenta la satisfaccion que experimentamos hoy al
dedicarle estas lineas, porque así verá en ellas la
expresion de un íntimo sentimiento, y no los términos de un cumplido rebuscado.

REVISTA

•

•

20 DE OCTUBRE DE: 1884

DECENAL

ADMINISTRJ.~CION Y REDACCION

TOMO 2.0 -NúM. 41

Almirante, 2, quintuplicado.

Anuario de la Sociedad española de salvamento de náufragos.

A impulsos de los sentimientos más nobles, de
esas manifestaciones del corazon humano que hallan siempre eco profundo en la sociedad, se fundó
hace cuatro ai'1os esta benéfica corporacion, merced
á los entusiastas esfuerzos de individualidades respetables. cuyos desvelos y sacrificios han sido ya
suficientemente compensados con los progresos
realizados en tan corto espacio de tiempo.
La Memoria que precede á este ANUARIO revela
bien claramente la importancia que esta Sociedad
tiene, y la trascendental mision que está llamada á
ejercer en provecho de todos los navegantes, y de
un modo muy especial en el de nuestros compatriotas del litoral, cuya inmensa mayoría de,lican
su existencia á esa terrible lucha con uno de los
elementos más imponentes, pero de cuyo seno se
extrae anualmente considerable riqueza.
A cuatro mil asciende el número de sus socios; la
renta anual es de 160.000 pesetas, incluyendo la
a1ignacion del ministerio de Marina; cuenta. la Sociedad con 33 juntas locales; posee 18 botes salvavidas y aparatos lai~zaca!Jos de los sistemas más
modernos; se han concedido 339 premios con 5.005
pesetas en metálico, y por último, han sido SALVADAS DIRECTA y EXCLUSIVAMENTE POR LA SOCIED.\D, con
el concurso de sus juntas locales y de sus materiales, CIENTO TREINTA y TRES VIDAS DE NÁUFR.\GOS.
¡Grandioso resultado que por si solo hace el mejor
elogio de este humanitario instituto!
Por el ministerio de Marina se ha autorizado ya
el uso de las medallas creadas par la Sociedad para
premiar los actos heróicos realizados en el salvamento de náufragos, y segun nuestros informes,
Guerra hará extensivo á todos los individuos del
ejército análoga \,utorizacion, porque el elemento armado que se asienta sobre las sólidas bases del honor, el desinterés y la abnegacion, no puede permanecer alejado de tan humanitarias manifestaciones.
Terminaremos felicitando á la jw1ta directiva, y
muy espec'almente á los Sres. Ferreiro y Novo y
Colson, entusiastas y activos propagandistas de
esta asociacion.

Con objeto de contribuirá la solemnidad que se
prepara el 19 de Diciembre próximo, fecha en que
se cumplen cien anos de la gloriosa muerte del insigne tratadista de milicia D. Alvaro de Navia Oss orio, la Revista Científico l1Hlita1· de Barcelona, mejor dicho, su director el capitan D. Arturo del Castillo, (que es justo dará cada cual lo suyo), ha emprendido la laudable tarea de publicar una nueva
edicion de las Rcj!,ca;iones Milita1·es, que, á juicio de
una persona tan competente como el Sr. Vidart, es
superior á las que dieron á luz el general D. Juan
Senen de Contreras, y el brigadier D. Leoncio de
Rubín en su .Biblioteca Militar Portátil.
Sabido es que de las Rcflea;ioncs no existe más edicion completa que la publicada por su autor; las
otras dos que citamos son ediciones abreviadas de
aquella obra magistral, y en las que se descartó la
parte que los directores de la publicacion creyeron
deber suprimir, por anticuada, digámoslo así. Ajustándose á este plan la edicion que publica la Re1Jista Cientijico Militar, constará solamente de un
tomo, formando -un compendio que se hallará terminado el día que se celebre el centenario.
Aunque nos hallábamos inclinados á creer, con el
general Almirante, que ante la obra de Santa Cruz
debe enmudecer la crítica, y que por lo tanto abreAritmética, por el coronel de Ef&gt;tedo Mayor
viaciones como las de Contreras son una punible
D. Ignacio Salinas y Angulo y el teniente coirreverencia, la lectura del primer cuaderno de la
ronel de Estado Mayor D. Manuel Benitez
ediciori que ahora nos ocupa ha bastado á cambiar
Parada..
nuestras ideas. llevándonos á sustentar la opinion
La obra que tenemos á la vista ha sido premiada
contraria. Tal es el esmero con que se ha procedido en el último concurso celebrado por la tlireccion
á elegir, clasificar y ordenar el inmenso material de general de lnstruccion Militar, y declarada de texto
ensenanza que se encierran en los once tomos del para la Academia general. Esta sola circunstancia
marqués; tan concienzudamente se ha hecho el aná- bastaría para justificar nuestros plácemes á sus
lisis de su obra inmortal.
autores, ilustradísimos jefes á quienes el ejército
Leyendo los cuadernos que han salido hasta ahora conoce sobradamente por otros trabajos.
de la imprenta, se advierte que no hay en ellos
El estudio de la aritmética, base sobre la cual
una sola línea que destruya, el conjunto armónico; descansan todas las ciencias exactas, e~ige en la
todo es útil; todo se ofrece con un órden de exposi- actualidad mayor cuidado, para que los cálculos
cion ad~irable. El que ha ejecutado este ímprobo matemáticos y observaciones de todo género que
trabajo, lo ha hecho á conciencia, conservando con de la enseñanza sucesiva se desprenden, ofrezcan
minucioso cuidado los párrafos enteros que á su ménos dificultades al alumno.
juicio han debido trascribirse, sin mutilar uno
El éxito alcanzado responde á los servicios pre~solo. En suma, el autor mismo, á haber formado un tados á la enseñanza :por los Sres. Benitez y S~hcompendio de su obra, no hubiera quizás empleado nas durante un largo período de estudio y labor1o·
tan detenido exámen, y seguramente no dudaría sidad, .premiado en esta ocasion, con general co~en darle hoy ·su aprobacion.
tentamiento.., por los plácemes de cuantos se dediLa idea det Sr. Castillo merece entusiastas plá- . can á.fa. i11s.tr11-ccion de la.juventud militar.
cemes, y nos·otros no hemos de vacilar en tributhImp. de J. .Rubliios1 plua de la PIJ•, ?, Jlad.rld,
selos, tan espontáneos y sinceros como el aprecio

SUMARIO
GRABADOS. ¡Todo por la Patria!-Excmo. Sr. Teniente General D. Manuel Salamanca y Negrete,
Director general de Adm inist racion y Sanidad I\Iilitar .-El fusil fotográfico.-Naufragio del Gravi1ta.-EI castillo de Sobroso.-Toledo: Edificios
vroyecta1os para ensanche de las dependencias
de la Academia General I\Iilitar.-M. Renard, capitan de ingenieros del ejército francés, inventor
de la direccion de los globos.-Franceses y alemanes .en la costa occidental de Africa.-La Felicitacion.-Tipos nacionales: el gallego (dibujo de
Balaca).
TEXTO. LA ILUSTR.\CION IIIILITAR-NACIONAL.-¡Todo
por la Patria!-Excmo. Sr. Teniente General don
Manuel Salamanca y Negrete, Director general
de Administracion y Sanidad l\Iilitar.-El fusil
fotográfico.-Naufragio &lt;le! Gravfiia.-EI castillo
de Sobroso.-Toledo: Edificios proyectados para
ensanche de las dependencias de la Academia General I\Iilitar.-M. Renard, capitan de ingenieros
del ejército francés, inventor de la direccion de
los globos.-Franceses y alemanes en la costa occidental de Africa.-La felicitacíon.-Tipos nacionales: el gallego (dibujo de Balaca).-Revista
de Teatros, por A. D.-Bibliografia.-Advertencia.-Anuncios.-Correspondencia con los suscritores.-Sobre cubierta, por D. Eduardo de Palacio.-Variedades: loii despropósitos de una patrona, por D. Juan Martinez Villergas.

nuestra infortunada patria, que el de tremo.
lar sobre tantas tristes banderas de discordia
intestina, sobre tantas pasiones individuales,
tantos intereses particulares en rencorosa y
P'.(Pé~ua lu?ba, un gran interes ,total, un ind1scubble bien comun, una aspiracion verda ·
deramente nacional. Y esta aspiracion es tan
manifiesta, que apénas parece necesario insinuarla. Hay en todos nuestros pueblos una
verdadera sod de justicia, que amenaza resolverse en tumultuosas violencias.

La. justicia, es decir, la seguridad de que
nuestra vida, nuestra reputacion, nuestros bienes, todos nuestros derechos en fin, serán respetados, es la primera necesidad de un pueblo. Y la primera funcion del Estado, tal vez
la sola esencial y permanente, es la que corresponde al cuidado v sostenimiento de buenas instituciones jurídicas (seguridad del indi•
víduo dentro de la nacion), y á la creacion de
un ejército nacioual (seguridad del Estado en
sus relaciones con las demas potencias). Para

LA ILUSTRACION MILITAR-NACIONAL
Esta publicacion no ha sido nunca una vulgar empresa periodística. NingOn móvil de lucro animó á sus fundadores, y ningun género
de personal medro han reportado por sus asiduos trabajos de redaccion; pero ninguna decepcion tampoco.
Conocíamos la historia de todas las propa gandas científicas, de todas las campañas de
conciliacion ó equidad. En las lides sociales
hay un tnrno de premio para cuantos sustentan una solucion de interes estrecho, de egoísmo 6 de particularismo mejor ó peor simulado. No hay más que desdenes y áun persecuciones para la defensa do los inter(:ses comunes, para el apostolado de las ideas generales.
Luchar por los más altos ideales del progreso; decir alternativamente la verdad al ejército, la verdad al país y á los poderes, no pue·
de producir por el momento más que dü:gusto
callado ó airada contradiccion.
Pero á eso hemos venido; á que se nos con·
lradiga en esta lucha franca que venimos
manteniendo por la consecucion de fines sociales, cuya condicion fundamental es un ejér•
cito serio, ilustrado y fuerte.
Entre aquellos fine::&gt;, el primero sólo bastaría para justificar el nuevo subtítulo de esta
publicacion. No hay otro medio de salvar á

¡Tono POR LA PATRIA!

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                  <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional.</text>
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                <text>La Ilustración Militar, Revista literaria, científica y artística, 1884, Año 5, Tomo 2, No 40, Octubre 10</text>
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                <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional. </text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Almirante Courbet</name>
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        <name>Crónica</name>
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                    <text>556
co1npleto, haciendo uso del fuego, con ciertas pre•
cauciones, para tener la seguridad de anit¡uilar los
gérmenes contagiosos.
Sin detenernos á exponer las condiciones que deben reunir los emplazamientos, desde luégo se
comprende la dificultad de marcar reglas fijas para
la construccion de los hospitales provinciales, pues
generalmente su establecimiento está ligado con el
tiempo disponible, que suele ser reducísimo, y con
}Qs elementos que puedan acumularse. En la buena e~tacion y en aquellas poblaciones en que existan cuantiosos recursos, seria preferible, al objeto
de ganar tiempo, establecer una série de tiendashospitales, en una extension considerable de terreno elegido en campo libre, en situacion dominante
y dotado con abundancia de aguas potables. En la
estacion de riguroso frio, en que no seria prudente
hacer uso de tiendas, es necesario construir barracas de madera, Jo más sencillamente que se pueda,
aprovechando todos los materiales que se encuentren, aunque sean procedentes de derribos; no solamente maderos de pino, tabla, etc., sino tambien
puertas, ventanas y vidrieras. En esta clase de
construcciones no debe atenderse á la simetría ni
al buen efecto, sino á conseguir el mejor empleo de
los materiales, sin detenerse en ensambladuras ni
detalles.
El plano de conjunto, al objeto de eTitar tanteos,
no hay necesidad de que afecte una forma determinada de antemano, reduciéndose únicamente á establecer los pabellones, de un solo piso, paralelamente unos á otros y con sus ejes longitudinales,
en direccion de los vientos reinantes. Cada barraca
debe rodearse de una cuneta para la evacuacion de
aguas pluviales, elevando los pisos de 4.0 á 50 centímetros sobre el terreno natural, valiéndose de estacas clavadas lo suficiente para conseguir la necesaria resistencia. En casos de gran premura puede
prescindirse de las estacas, profundizando las cunetas cuanto Jo permita la pendiente del terreno
por el buen desagüe. El piso de las barracas se eleva un tanto echando arena bien seca encima de
unacapade carbonilla, y entarimando ó no despues,
segun los elementos y tiempo de que se disponga.
En cada barraca no deben alojarse más de 40 enfermos. La ventílacion se establece por los vanos, y
sobre todo por las linternas (que coronan la cubierta), provistas de aberturas que pueden cerrarse más
ó ménos, haciendo girar por medio de un cordon y
polea los marcos acristalados. Idéntica disposicion
puede aplicarse á. la¡¡ paredes cuando no se disponga de vidrieras ni ventanas. Los marcos acristalados son sumamente económicos, proporcionando á
las salas suficientes luces, eil union de las puertas
vidrieras,que deben situarse en los suelos menores,
á fin de conseguir la ventilacion en el sentido longitudinal.
Las paredes se forman con piés derechos que sostienen la techumbre y con tablas [(que se solapan),
clavadas á aquéllos exterior é interiormente.
Las cubiertas son las que ofrecen mayores dificultades, debiendo elegir las maderas y emplearse
los fieltros ó lonas impermeables, al objeto de evitar goteras.
Los excusados son de depósito movible, empleando toneles de palastro que contienen cierta cantidad de mezcla desinfectante. Para los enfermos que
no pueden andar dispónese de pequen.os recipientes, en los que se echa tambien diversas disoluciones: el trasporte de aquéllos al retrete, se ejecuta
exteriormente á las barracas.
En cuanto á las dependencias para el servicio
general de estos hospitales, deben reducirse ea capacidad y número á las más estrictamente necesarias.
Rrfiriéndonos al proyecto objeto de estas lineas,
la inspeccion de los planos y la explicacion basta
para formar idea exacta del pensamiento.
Cada una de las barracas contiene un gran vestí bulo central, ampliamente ventilado por la cubierta
y con luz zenital; los cuál"tos a, b, e, d, destinados á
las oermanas de la caridad, ropas, bai'lo portátil,
cocinilla y enfermeros; dos salas capaces cada una
para 20 lechos, separados entre si por sencillos ta-

LA ILUSTRA010.N MILlTAR
biques de tabla que, ademas de impedir que los
pacientes se vean, permite aislarlos cuanto es posible; y finalmente un retrete, convenientemente
separado de los enfermos, en donde pueden depositarse las ropas, ínterin se llevan á la cámara de
desinfeccion.
En la estacion del frío se emplean estufas metálicas de doble envuelta, que sirven tambieu para la
ventilacion, proporcionando á las salas una temperatura de 16 á 18 grados centígrados y una renovacion de aire por hora y Jecho de 200 metros cúbicos.
Como puede verse en el plano de conjunto, ademas de la cámara para la desinfeccion de ropas y
efectos, en la cual puede elevarse la temperatura
á 125 grados centígrados, se ha proyectado un pequeño lavadero, teniendo en cuenta el peligro de
lavar las ropas fuera del hospital.
T,as cuatro barracas destinadas á coléricos se encuentran aisladas del resto del hospital, asi como
el depósito de cadáveres y lavadero, por medio de
una valla.
Excusado parece indicar que si en los c¡arteles
de contagiosos de los hospitales permanentes ser stablece el «cordon sanitario,&gt;&gt; en los que nos ocupan
ha de establecerse con mayor rigor, á cuyo efecto
las autoridades, asesoradas por personas competentes, deben ordenar cuanto fuere necesario.
EDUARDO DE LABAIG, '
JNGBNl.&amp;RO l\llLITAR

BIBLIOGRAFÍA
Reflexiones Militares, dPl vizconde de Puerto
D. Alvaro de Navia. Ossorio, marqués de
Santa Cruz de Marcenado.

que le profesa nuestra amistad. Es el director de la
llevista Cicnttjico Milita,· uno de esos asiduos obreros de la inteligencia que consumen su vida en un
ímprobo trabajo, henchida el alma de fe y obrando •
á impulsos de las ide'as, vuelta siempre la espalda
al espectáculo que ofrece una sociedad educada
para vivir _al día, y acostumbrada á. no preocuparse
en poco ni en mucho del porvenir.
Hombres como el Sr. Castillo no abundan desgraciadamente. Este convencimiento nuestro aumenta la satisfaccion que experimentamos hoy al
dedicarle estas lineas, porque así verá en ellas la
expresion de un íntimo sentimiento, y no los términos de un cumplido rebuscado.

REVISTA

•

•

20 DE OCTUBRE DE: 1884

DECENAL

ADMINISTRJ.~CION Y REDACCION

TOMO 2.0 -NúM. 41

Almirante, 2, quintuplicado.

Anuario de la Sociedad española de salvamento de náufragos.

A impulsos de los sentimientos más nobles, de
esas manifestaciones del corazon humano que hallan siempre eco profundo en la sociedad, se fundó
hace cuatro ai'1os esta benéfica corporacion, merced
á los entusiastas esfuerzos de individualidades respetables. cuyos desvelos y sacrificios han sido ya
suficientemente compensados con los progresos
realizados en tan corto espacio de tiempo.
La Memoria que precede á este ANUARIO revela
bien claramente la importancia que esta Sociedad
tiene, y la trascendental mision que está llamada á
ejercer en provecho de todos los navegantes, y de
un modo muy especial en el de nuestros compatriotas del litoral, cuya inmensa mayoría de,lican
su existencia á esa terrible lucha con uno de los
elementos más imponentes, pero de cuyo seno se
extrae anualmente considerable riqueza.
A cuatro mil asciende el número de sus socios; la
renta anual es de 160.000 pesetas, incluyendo la
a1ignacion del ministerio de Marina; cuenta. la Sociedad con 33 juntas locales; posee 18 botes salvavidas y aparatos lai~zaca!Jos de los sistemas más
modernos; se han concedido 339 premios con 5.005
pesetas en metálico, y por último, han sido SALVADAS DIRECTA y EXCLUSIVAMENTE POR LA SOCIED.\D, con
el concurso de sus juntas locales y de sus materiales, CIENTO TREINTA y TRES VIDAS DE NÁUFR.\GOS.
¡Grandioso resultado que por si solo hace el mejor
elogio de este humanitario instituto!
Por el ministerio de Marina se ha autorizado ya
el uso de las medallas creadas par la Sociedad para
premiar los actos heróicos realizados en el salvamento de náufragos, y segun nuestros informes,
Guerra hará extensivo á todos los individuos del
ejército análoga \,utorizacion, porque el elemento armado que se asienta sobre las sólidas bases del honor, el desinterés y la abnegacion, no puede permanecer alejado de tan humanitarias manifestaciones.
Terminaremos felicitando á la jw1ta directiva, y
muy espec'almente á los Sres. Ferreiro y Novo y
Colson, entusiastas y activos propagandistas de
esta asociacion.

Con objeto de contribuirá la solemnidad que se
prepara el 19 de Diciembre próximo, fecha en que
se cumplen cien anos de la gloriosa muerte del insigne tratadista de milicia D. Alvaro de Navia Oss orio, la Revista Científico l1Hlita1· de Barcelona, mejor dicho, su director el capitan D. Arturo del Castillo, (que es justo dará cada cual lo suyo), ha emprendido la laudable tarea de publicar una nueva
edicion de las Rcj!,ca;iones Milita1·es, que, á juicio de
una persona tan competente como el Sr. Vidart, es
superior á las que dieron á luz el general D. Juan
Senen de Contreras, y el brigadier D. Leoncio de
Rubín en su .Biblioteca Militar Portátil.
Sabido es que de las Rcflea;ioncs no existe más edicion completa que la publicada por su autor; las
otras dos que citamos son ediciones abreviadas de
aquella obra magistral, y en las que se descartó la
parte que los directores de la publicacion creyeron
deber suprimir, por anticuada, digámoslo así. Ajustándose á este plan la edicion que publica la Re1Jista Cientijico Militar, constará solamente de un
tomo, formando -un compendio que se hallará terminado el día que se celebre el centenario.
Aunque nos hallábamos inclinados á creer, con el
general Almirante, que ante la obra de Santa Cruz
debe enmudecer la crítica, y que por lo tanto abreAritmética, por el coronel de Ef&gt;tedo Mayor
viaciones como las de Contreras son una punible
D. Ignacio Salinas y Angulo y el teniente coirreverencia, la lectura del primer cuaderno de la
ronel de Estado Mayor D. Manuel Benitez
ediciori que ahora nos ocupa ha bastado á cambiar
Parada..
nuestras ideas. llevándonos á sustentar la opinion
La obra que tenemos á la vista ha sido premiada
contraria. Tal es el esmero con que se ha procedido en el último concurso celebrado por la tlireccion
á elegir, clasificar y ordenar el inmenso material de general de lnstruccion Militar, y declarada de texto
ensenanza que se encierran en los once tomos del para la Academia general. Esta sola circunstancia
marqués; tan concienzudamente se ha hecho el aná- bastaría para justificar nuestros plácemes á sus
lisis de su obra inmortal.
autores, ilustradísimos jefes á quienes el ejército
Leyendo los cuadernos que han salido hasta ahora conoce sobradamente por otros trabajos.
de la imprenta, se advierte que no hay en ellos
El estudio de la aritmética, base sobre la cual
una sola línea que destruya, el conjunto armónico; descansan todas las ciencias exactas, e~ige en la
todo es útil; todo se ofrece con un órden de exposi- actualidad mayor cuidado, para que los cálculos
cion ad~irable. El que ha ejecutado este ímprobo matemáticos y observaciones de todo género que
trabajo, lo ha hecho á conciencia, conservando con de la enseñanza sucesiva se desprenden, ofrezcan
minucioso cuidado los párrafos enteros que á su ménos dificultades al alumno.
juicio han debido trascribirse, sin mutilar uno
El éxito alcanzado responde á los servicios pre~solo. En suma, el autor mismo, á haber formado un tados á la enseñanza :por los Sres. Benitez y S~hcompendio de su obra, no hubiera quizás empleado nas durante un largo período de estudio y labor1o·
tan detenido exámen, y seguramente no dudaría sidad, .premiado en esta ocasion, con general co~en darle hoy ·su aprobacion.
tentamiento.., por los plácemes de cuantos se dediLa idea det Sr. Castillo merece entusiastas plá- . can á.fa. i11s.tr11-ccion de la.juventud militar.
cemes, y nos·otros no hemos de vacilar en tributhImp. de J. .Rubliios1 plua de la PIJ•, ?, Jlad.rld,
selos, tan espontáneos y sinceros como el aprecio

SUMARIO
GRABADOS. ¡Todo por la Patria!-Excmo. Sr. Teniente General D. Manuel Salamanca y Negrete,
Director general de Adm inist racion y Sanidad I\Iilitar .-El fusil fotográfico.-Naufragio del Gravi1ta.-EI castillo de Sobroso.-Toledo: Edificios
vroyecta1os para ensanche de las dependencias
de la Academia General I\Iilitar.-M. Renard, capitan de ingenieros del ejército francés, inventor
de la direccion de los globos.-Franceses y alemanes .en la costa occidental de Africa.-La Felicitacion.-Tipos nacionales: el gallego (dibujo de
Balaca).
TEXTO. LA ILUSTR.\CION IIIILITAR-NACIONAL.-¡Todo
por la Patria!-Excmo. Sr. Teniente General don
Manuel Salamanca y Negrete, Director general
de Administracion y Sanidad l\Iilitar.-El fusil
fotográfico.-Naufragio &lt;le! Gravfiia.-EI castillo
de Sobroso.-Toledo: Edificios proyectados para
ensanche de las dependencias de la Academia General I\Iilitar.-M. Renard, capitan de ingenieros
del ejército francés, inventor de la direccion de
los globos.-Franceses y alemanes en la costa occidental de Africa.-La felicitacíon.-Tipos nacionales: el gallego (dibujo de Balaca).-Revista
de Teatros, por A. D.-Bibliografia.-Advertencia.-Anuncios.-Correspondencia con los suscritores.-Sobre cubierta, por D. Eduardo de Palacio.-Variedades: loii despropósitos de una patrona, por D. Juan Martinez Villergas.

nuestra infortunada patria, que el de tremo.
lar sobre tantas tristes banderas de discordia
intestina, sobre tantas pasiones individuales,
tantos intereses particulares en rencorosa y
P'.(Pé~ua lu?ba, un gran interes ,total, un ind1scubble bien comun, una aspiracion verda ·
deramente nacional. Y esta aspiracion es tan
manifiesta, que apénas parece necesario insinuarla. Hay en todos nuestros pueblos una
verdadera sod de justicia, que amenaza resolverse en tumultuosas violencias.

La. justicia, es decir, la seguridad de que
nuestra vida, nuestra reputacion, nuestros bienes, todos nuestros derechos en fin, serán respetados, es la primera necesidad de un pueblo. Y la primera funcion del Estado, tal vez
la sola esencial y permanente, es la que corresponde al cuidado v sostenimiento de buenas instituciones jurídicas (seguridad del indi•
víduo dentro de la nacion), y á la creacion de
un ejército nacioual (seguridad del Estado en
sus relaciones con las demas potencias). Para

LA ILUSTRACION MILITAR-NACIONAL
Esta publicacion no ha sido nunca una vulgar empresa periodística. NingOn móvil de lucro animó á sus fundadores, y ningun género
de personal medro han reportado por sus asiduos trabajos de redaccion; pero ninguna decepcion tampoco.
Conocíamos la historia de todas las propa gandas científicas, de todas las campañas de
conciliacion ó equidad. En las lides sociales
hay un tnrno de premio para cuantos sustentan una solucion de interes estrecho, de egoísmo 6 de particularismo mejor ó peor simulado. No hay más que desdenes y áun persecuciones para la defensa do los inter(:ses comunes, para el apostolado de las ideas generales.
Luchar por los más altos ideales del progreso; decir alternativamente la verdad al ejército, la verdad al país y á los poderes, no pue·
de producir por el momento más que dü:gusto
callado ó airada contradiccion.
Pero á eso hemos venido; á que se nos con·
lradiga en esta lucha franca que venimos
manteniendo por la consecucion de fines sociales, cuya condicion fundamental es un ejér•
cito serio, ilustrado y fuerte.
Entre aquellos fine::&gt;, el primero sólo bastaría para justificar el nuevo subtítulo de esta
publicacion. No hay otro medio de salvar á

¡Tono POR LA PATRIA!

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ISLAS

FIL!PlNAS.-NAUFRAGIO DEL CRUCERO «GRAVINA» ~.S LA B.\DÍA DE MUSA, y SALVAMENTO DE LA TRlI'ULACION POR EL ESFUERZO DEL .MÉDICO

D.

Ql

EUGENIO FER,NANDEZ Y MENENDEZ VALDÉS

Ya!dés, despues de gan~r á nado la costa, consigue amarrar un cable, por el que pasan los tripu)¡,.ntes.-Llegada de los primeros auxilios.-Retrato de Valdés.-Cruz, lápida é ip.scripcion colocada en conmemoracion
de las yíctimas del naufragio. (lJibujos del natural ampliados por I,agardc;_gi;abado de Marichal.)

te

�LA lLÜS'rRACION NAC!ONAL
LA ILUSTRACION NACIONAL

560

-

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todo lo que es malo, el encomio de lo bueno
pero sin retorismo ridículo, sin hipérboles ya'
desacreditadas, la subordinacion de las conjeturas á los hechos; tales procuraremos que
sean los rasgos característicos de LA lLUSTRAcroN NACIONAL.

-·---

-

1

No terminaremos sin consignar un hecho
muy sencillo, pero muy significativo á la vez.
Antes que una herramienta, el hombre construyó un arma. Es que la herramienta no hubiera podido emplearse sin la proteccion que
da el arma, sin garantías de seguridad y tranquilidad. En las sociedades modernas pasa
hoy otro tanto. Las aplicaciones militares de
un determinado descubrimiento son casi s~mpre las primeras. Es que tienen mayor carácter de urgencia. y utilidad real, puesto que
consolidan ó aumentan la fuerza del Estado
que más pronto las concibe y realiza. Los
dios de destruccion se perfeccionan en términos que parece posible llegará un paralelismo
de fuerza destructora que hiciera preferir el
empleo de la competencia industrial ó pacífica
á las máquinas do guerra. Pero entre tanto,
es un sofisma deplorable el negar al ejército
el carácter de institucion útil en el mismo ó
mayor grado que muchas otras que se jactan
de ser importantes bajo este aspecto.
Por esto hemos prestado á las cuestiones de
organizacion y progreso industrial militar tanta atencion ; por esto ensanchamos el marco
de esta Revista, para hacernos leer del público
que más interesa conducir á un terreno de
imparcialidad en materias de milicia, y por
esto, en fin, no es exagerado decir que esta
lLUSTRAClON, que deja de llamarse MILITAR,
será hoy más militar que nunca.
Porque, ya lo hemos dicho: consideramos la
justicia y el cuidado y sostenimiento de un
f'jército nacional como la primera funcion
del Estado.
LA REDACCION.

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G.\.LIGL\.-CAsTrLL0 nE SonRoso

otros fines secundarios, puede bastar el auxilio
oportuno é inteligente a la iniciativa personal,
la instruccion gratuita en sus tres grados y
una descentralizadon en continuo y progresivo desem·olvimiento.

..

apénas ve la expresion milita,. á. la cabeza de
un periódico, retira la vista con una precipitacion desdeñosa, que sería ofensiva. si no
fuese indir.io de superficial prevencion, de esa
prevencion que d'Aguesseau llamaba «el crimen· de las almas j nstas.~
Sin odios, sin rencores, siu vi va emulacion
de ningun género, nosotros penetraremos
ahora en el despacho del estadista, del indus •
trial, del cqmerciante, del hombre de ciencia,
y desplegaremos ante todos una bandera de
reorganizacion general y militar, que no podrá
ser argüida de partic1lla1·ismo, porque invoca
y protege á todos los intereses del país, ni de
especialisrno, porque no nos costará trabajo
demostrar que el ejército tiene im carácter de
generalidad tan marcado, que todo lo que á él
perjudica perjudica á. la patria, que todo lo
que á él enaltece en patrio enaltecimiento se
resuelve.

Otro de lus problemas que hoy afectan más
hondamcute todos los intereses sociales es la
cueslion económica.
Una publicacion séria no puede pres&lt;:indir
de este problema, ni áun con el pretexto de
reservarlo á los periódicos de la especiali dad. Desgraciadamente, nada hay más general hoy en España que la pobreza, la estrechez, la miseria. Y es indispensable que coadyuvemos todo~, cu diferentes proporciones, al
bienestar de grandes masas sociales, para
las que la Yida es un inter.a:inable martirio.
Las clases milltares hace ya algun tiempo que
ofrecen frecuentes casos de desconsolador pauperismo; mas hay otras que pasan tambien
Hay aún otro medio paro. fundir en una
por análogos sufrimientos, y de todos los que
aspiracioncomun,
en un sentimiento nacional,
sufren debemos. ocuparnos, para dar así ejemel inmenso caudal de energías desbordadas, de
plo de notural co11fruterniJad.
fuerzas,
sin tlireccion, ún plan nirumbofijo. La
Pero los periódicos militares no ~e leen por
ex,_lension
territorial por Africa: hé aquí la fórlos hombres civiles; nuestras qtwjas caen a~í
en el hielo de una in&lt;liferenc:ia clesoladoro. Y mula de patriótica union para el más positivo
de los progresos á que puede aspirar nuestro
de ahí el nuevo título de lLUSTRAcrox NAcro
.NAL, que nos garantiza, cuando ménos, la p1:o• país en el estado actual de la política europea,
babiliJatl Je ser lei&lt;lo3 por uq púlJlico que extraordinariamente colonizadora. Inglaterra,

Rusia, Ftancia, colonizan, extienden cada vez
más su civilizacion y su poder. Colonicemos
sin cesar como\..ellas, que así se templará algo
el ardor de nuestras luchas interiores, y un
seutimieµto de bien general, de engrandecimiento patrio, preponderará sobre todas estos
mezquinas emulaciones personales que constituyen el sombrío y revuelto fondo de nuestra
política interior.
En este punto, como en tantos otros, nos
encontramos á igual distancia de los que se
complacen en las soluciones extremas. La política es transaccion, conciliacion; el país no
puede de la noche á la mafiana lanzarse á una
guerra; pero puede prepararse gradualmente :i
una accion exterior que le sea útil bajo el aspecto político, ó de importancia nacionalJ corno
bajo el económico, ó de cxtension comercial é
industrial.
Réstanos indicar los medios á que recurriremos preferentemente para realizar nuestros
propósitos. A la verdad por el camino de la
verdad: tal es nuestra divisa en este punto.
A fines nobles, medios nobles tambien. La di·
vulgacion de la ciencia por procedimientos
indirectos (el grabado, la literatura); la eÁcita·
cion á los artes útiles con preferencia. á los pu_ramente recreativos, la educacion de los sentl
mientos , la crítica severa , pero decorosa, de

'

TODO POR. LA PATRIA
C1LEGOill.\)

...

,.....

La poesía, el sentimiento y la viril ~nergía que se
conáensan en esta sola palabra ¡patria!_ se leen _en
ese grupo llel grabado que ocupa la primer página
de este número. Sobre una escueta roca de la costa combatida por las olas encrespadas, la madre
q~e estrecha contra su seno al hijo de su ~mor, el
jóven marinero de atezado ~ostro y _enérgica fisonomía, y el veterano curtido en cien comba_tes,
miran al horizonte de donde aguardan el peligro
y se disponen á hacerle fren~e, cobijados bajo los
pliegues de la bandera nacional desplegada al
viento.
«¡Todo por la patria!&gt;,_ pa1 ecen ~xclamar lo~ tres
personajes de esta sentida alego~1a; y como 11 tratando de intereses de tal cuantta todo los demas
fueran una vana ilusion, esperan decididos la gloria
del triunfo, ó una muerte heróica, e~ que les ofrez~a
tumba inviolable el suelo donde nacieron, y sudario
el lienzo sagrado del pabellon nacional.
,.
Por más que pretendan ciertas escuelas poltticas,
el concepto patrio te_ndrá siempre para el hombre
social alta s1gnificac1on.
.
,
El amor propio, ('n su acepc1on mas. noble; el
amor de la fam'llia y el ~mor de la patrin ~e confunden á veces en el corazon humano. !Jasta tal,
punto, que el hombre llega ~ dudar cuál Je estos
sentimientos es el que le 1mpul~a en muchas de
sus acciones. Ahogar en el sér_r~cional est~s purvs
afectos es trasformarle en el 1d1ota. reducirlo á. la
condici~n del bruto, que sólo al instinto obedP.cc.
PueJen existir y existen, por una t&gt;xtrai'la aberracion, en las-sociedade11 _más allelantadas_sé:.-s que,
a impulsos de un fanatismo no ~énos criminal qu_e
el de los inquisf'lores ele la Iglesia romana, mald1-

puede ser más oportuna, la aprovechamos con placer, insertando su retrato y consagrándole estas
líneas, breves y desordenadas, pero tan sinceras y
afectuosas como todos Jo,¡ sentimientos que brotan
del alma espontáneamente.
La falta de espacio nos obliga hoy, como otras
veces, á trazar sólo un boceto de la biografía; una
síntesis de los hechos militares que en la brillante
hoja de servicios del general Salamanca se halla11
consignados. De su carácter, de sus condiciones,
no podernos ocuparnos; pero por fortuna no es esto
preciso. El ejército hace mucho tiempo que conoce
al general activo de campaña; al 01·ador militar que
un dia y otro ha hecho resonar su voz potente en el
santuario de las leyes defendiendo nuestros intereses; al cel0so é inteligente administrador; al habilísimo reformista, y al jefe sicmp,·e gi·aciaóle, que
arregla su conducta al espiritlt de nuestras Ordenanzas, por tantos otros desconocido.
Nació D. Manuel Salamanca en Madrid el 29 de
Mayo de ltS30, del legítimo matrimonio del teniente
general conde de Campo Alanje y de dofla María
lllanuela de Negrete.
lngresó en el ejército como alférez de la reserva,
¡Vivir en cadenas,
en Julio de 1847, fué declarado de infantería en
qué triste vivir!
,\gosto del mi¡¡mo ai10, y concurrió los dias 26 lle
Morir por la patria,
l\larzo y 7 de Mayo de 18!8, á los combates que tuqué bello morir!
vieron lugar en esta corte contra las tropas y pai •
sanaje insurreccionados.
exclama el dulce Arriaza, en su himno de &lt;qGuerra
Con el regimiento de San )larcial, á que perteneal extranjero!))
cía, hizo en 18!8 y &lt;i9 la campaña de Catalui'la,
¡Morir por la patria! gritaron los lacedemonios y asistiendo á diferentes hechos de armas, entre lo~
atenienses en las guerras médicas, y el mismo gri- que deben mencionarse la~ acciones de Lladó y Leto, repetido por todos los pueblos que ven peligrar rit'la, donde se le recompensó con el grado de tesu independencia, llega de siglo en siglo hasta las niente. Formó luégo parte del ejército destinado á .
actuales generaciones, resonando aün vip:oroso y
los Estados Pontificios, y en Febrero de 1850 regrepotente cuando la esclavizada Italia constituye su só á Espaila.
nacionalidad, ó la desventurada Polonia lucha por
Siendo ;ra ca.pitan y desempeñando el cargo de
reconquistarla.
ayudante del.general Ros Je Olano, combatió en las
calles de ~Iadrid los dias 14, 15 y 16 de .Julio lle 1856,
y alcanzó en premio de su comportami,mto el grado
Excmo. Sr. Teniente General
de comandante.
En 18;J°1 ascendió á segundo comandante y prestó
D. MANUEL SALAMANCA Y NEGRETE,
servicio en diferentes cuerpos. En 1862 pasó de seDirector general de Administracion y Sanidad militar. gundo jefe á cazadores lle Ciudad Rodrigo, con cuyo
batallon formó parte en Enero de 1866 de la columNunca más oportuna que hoy la publicacion del na de operaciones quQ á las órllenes llel general Zaretrato del general Salamanca.
bala salió en persecucion de las tropas insurrectas
Hace mucho tiempo poseemos el grabado que lo que capitaneaba D. Juan Prim. De regreso asistió
representa, y en diferentes ocasiones se nos ha el 22 de Junio de dicho, ai'lo al sangriento combate
ocurrido darlo á la estampa; pero siempre nos ha librado en Madrid entre los revolucionarios, y obtudetenido la idea, sugerida por nuestra estimacion, vo, por su distinguido valor, el grado de teniente
de hacer coincidir su publi~acion con algun suceso
coronel.
relacionado directamente á la personalidad de este
En Agosto de 1867 salió á operaciones al Alto
General distinguido ó con algun hecho notable,
Aragon, persiguiendo á las partidas insurrectas
producto de su rara inteligencia ó de sus extraor- hasta que se internaron en Francia. Por la gracia.
dinarias facultades, seguros de no Juber de espe- general de 1868 ascendió á teniente coronel, y á
rar mucho tiempo, porque D. Manuel Salamanca es poco fué destinado á mandar el batallon cazadores
uno de esos hombres, vertiaderas excepciones en
de Barbastro, hallándose en l.º de Enero de 1869 en
nuestro país, que saben concebir mucho y bien, y
los combates sostonidos en Málaga, donde contrajo
que saben realizar cuanto conciben.
·
relevantes méritos, que fueron recompensados con
Durante la época d&amp;su mando en Valencia, nos el grado de coronel. l&lt;.:n Octubre siguiente mandó
ocupamos algunas veces lle las provechosa3 ideas el ataque dirigido contra las facciones republicanas
que puso en práctica, y de ellas dimos cuenta á
situadas en los cerros de Cútor y Santa Pita, denuestros lectores, aplaudiendo con entusiasmo biéndose á sus acertallas disposiciones un triunfo
actos que revelaban una iniciativa desacostumbra- completo. Como premio á su intelia:encia y valor
da, un talento práctico poco comun y una perseve- se le ascendió á coronel, confiriéndole en Marzo del
rancia que rayaba casi en la tenacidad, pues todo afio de 1871 el mando del regimiento de Búrgos, 36
esto era necesario pal'a allanar los obstáculos que de línea.
á su gestion reformadora oponía esa inercia del esEn dos ocasiones desempet'l.ó el cargo de ayudanpíritu que, en España y particularmente en el ejér- te de campo del general D. Fernando Fernandez de
cito, se conoce con el nombre, asaz expresivo, de la C6rdova, ministro de la Guerra; siendo, en la se gunda de ellas (Octubre del 72), destinade á las órrutina.
Entónces se habló mucho del general Salamanca denes del capitan general de Galicia para que, con
como candidato de una combinacion ministerial, y mando de tropas, lo emplease en los puestos lle
mayor riesgo, con motivo ele los sucesos del Ferro!;
aguardábamos verle ascender á tan alta autoridad,
con el fin de hacer más expresivo nuestro homena- y por los importantes servicios que prestó combaje; ])ero las corrientes de la política se dirigiP.ron tiendo á los msurrectos del arsenal, acordó el Gopor otros cauces y hubimos de suspender la reali- bierno su ascenso á brigadier.
zacion de nuestro propósito, convencidos de que la
Nombrado gobernador de Málaga, combatió los
oportunidad vendría pronto, pues un hombre de dias 28 y 29 de Noviembre la insurreccion que esdotes tan excepcionales, había de hallar ocasiones,
talló en dicha capital, y su conducta militar mereen cualquier puesto que desempeñase, para hacer ció SPi'lalada distincion de real órden. En 8 de Feconocer al ejército y al país lo que puede una vo- brero siguiente se le confirió la comision de vocal
luntad firme puesta al servicio de una imaginacion de la Junta de Ordenanza, en donde causó baja por
destino á Catalui'la, en cuyo distrito se le nombró
creadora.
.
Corto es el tiempo que D. Manuel Salamanca lleva cómandante general de operaciones de la provincia
de Tarragona.
al fi:ente d~. las direcciones de Administracion y
Conocidas la actividad y celo de D. Manuel SalaSamdad m1htar, y pasma ver lo que ha realizado
ya, los proyectos que se propone para, en inmedia- manca, no hay para qué decir que sirvió este carto plazo, llevar á la práctica, y la~ ideas á que da go cumplidamente. Apénas tomó posesion de la coforma su incansable imaginacion. Pero lo que real- mandancia general, á que se unió el cargo de gomente admira á cuantos juzgan con desapasiona- bernador de la provincia, salió á operaciones, enmiento, es el que en todas, absolutamente en todal! contrirndose en las que se practicaron sc,bre Cabra,
sus obras, no se advierte nada fantásticQI todo es Castellfollit. Capellades y Torre de Claramunt, y á
ütil, conveniente, lle aplicacion inmediata y pro- la emprendida para la conduccion de un convoy á
vechosa, pudiendo decirse, en voz muy alta, que Berga, concurriendo á multitud de hechos de aren el plazo. de ~res meses ha hecho más por el bien- mas, ~iempre contra fuerzas muy superiores. En
estar del eJérc1to, que toda la pléyade de teóricos Octu_brQ de 1874 se le p-omovió al empleo 'de
ó de orllenancistas intransigentes.
mariscal de campo en recompens1:L á sus servicios
Indisculpable seria nuestro silencio cuando ob- ~e caJ?paila. y muy p_articular~1ente a! que contraservamos á nuestro alrededor continuadas manifes- .JO haciendo levantar a los carlistas el sitio de Am• taciones de gratitud dirigidas ai dire,~tor de Admi- posta, cesando por consecuencia de su ascenso en
nistracion militar; y pues la ocasion de ofrecerle
el mando de la provincia de Tarragona.
, un testimonio de nuestro profundo respeto no
El resümen de sus srrvicios durante el tiempo

cen de la patria y abogan por romper los lazos de
la familia y de la sociedad; pero llega un momento
en que, víctimas de su propia intolerancia, se ven
obligados á pisar el. suelo extranjero, ó sufren por
sentencia de la ley el ostracismo en remotas colonias, y desde entónces la única esperanza que alienta su corazones la de volverá contemplar un dia el
sol que alumbró su infancia, y las rientes perspectivas en que se extasió su juventud.
Se ha observado que ninguno de los insurrectos
de la Oomniimc, deportados á Nueva Caledonia. renunció á los beneficios de la amnistía, y eso que
muchos habían logrado en aquella lejana isla medio
de asegurarse un cómodo porvenir, y en Francia
les aguardaba únicamente la miseria.
¡,Qué es lo que hablaba en el alma de estos' desgraciados, sino el místico amor de la patria, del
que no sabían darse cuenta?
i.;-¡O se lleva la patria en las suelas de los zapatos!
contestó el terrible Danton, á un amigo que le acoRsejaba emigrar para librarse de las iras de Robespierre; y renunciando á huir, entregó el audaz tribuno su cabeza á la guillotina.

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�LA ILUSTRAUfuN NACIONAL

TOLEDO,-EDIFICIOS PrtOYECTAOOS PARA ENSANCHE DE LMl DEPENDENCIAS DE LA ACADEMIA GENERAL MILITAR

•

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LA 1LtJSTRA010~ NACIONAL
LA ÍLUSTRACION NACIONAL
que desempef\6 el referido destino, se hace en las cunda con rectitud y obtiene un regular éxito, tode movimiento y engranaje de ruedas, y el cliché
siguientes líneas.
dos los problemas militares del dia habrán quedado
aparece cubierto de 12 pequefias imágenes fotográ.Mandó en jefe las acciones de Borjas del Campo, virtualmente resueltos.
ficas que representan fas diferentes posiciones de
la Selva, sorpresa de Gandesa, en que hizo 137 priLo que impresiona sobre todo en el general Salala avecilla en un espacio de tiempo casi inapreciasioneros, entre ellos cinco cabecillas, San Yicente manca, es el gusto con que se consagra á su benéble de una dozava parte de segundo.
de Calda, liberacion de Torredembarra, combates fica obra. Se le ve gozar de antemano con el bien
Y luégo, agrandadas esas imágenes sobre un disde Alfoya, Prades, conquista de Amposta, levanta- que desea producirá infinidad de familias. Recuer•
co del pke11a-kisticopio, se pueden conocer exactamiento, despues del sitio puesto á esta villa por el · da las vicisitudes del subalterno; sus privaciones,
mente las extrañas fases, los múltiples detalles del
enemigo, y liberacion, por último, de Tortosa; ope- sus forzosas abstinencias de todo cuanto las enervuelo del pájaro, los cuales son en extremo raros
interesantes y originales.
'
racion que llevó á cabo embarcándose con las tro- gías de la primera juventud le hacen desear con
pas en tres trenes embargados á la línea de Reus, mayor inmoderacion: el teatro, los conciertos, los
Aplíquese el fusil fotográfico á los movimientos
de los animales y del hombre, á las numerosas observidos por soldados y aprovechando la línea de bailes. ¿Y cómo ha de ir á los salnnes, si, hijo de
servaciones á que puede destinársele, y se comYalencia, cuyas estaciones se hallaban destruidas, viuda ó hermano mayor, ha tenido que dejar en su
prenderá el importantisimo auxilio que está llamasin depósitos de agua ni combustibles, pues hacia casa el haber integro de su corto sueldo? ¡Recuerda
do á prestar á las ciencias de observacion.
más de once meses habíase suspendido la explo- tambien los diarios conflictos del oficial casado, perEl aparato es muy sencillo; exteriormente tiene
tacion.
seguido en el cu~rtel, en los ejercicios, en las guarla forma de un revólver; el ob,íetivo está colocado
Con estos elementos, sin- personal idóneo, des- dias, por el espectáculo de las privaciones irremecarrilando los trenes dos veces, por haber cortado diables, que minan lentamente la salud de su muen el ca11on, y en la parte posterior, en la cartuchera, el cristal fotográfico; oprimiendo un pis.
la via el enemigo, y luchando con obstáculos
ton, se aparta el obturador y se retira el cliinsuperables, el general Salamanca llegó á
ché, ya impreso, que es reemplazado instanlas inmediaciones de Tortosa, triunfó de las
táneamente por otro, verificándose estos tres
huestes carlistas, las ahuyentó y consiguió
movimientos en 1/100 de segundo; la impreentrar en la plaza, en medio de las entusiassion se verificará sobre el cristal, preparado
tas aclamaciones de su vecindario.
con una disolucion gelatinosa de bromuro de
Destinado á mandar la division de Vizcaya,
plata.
en el ejército del Norte, dirigió en jefe el rudo
El inventor del fusil fotográfico ha dado
combate de Arbolancha, tomó por sorpresa
pruebas de ser tan mecánico como es, desá Serantes y l\Iazo, y concurrió á otros hede hace muchos años, eminente ~siólogo.
chos. En Marzo'de 181-l se le confió el mando
de la segunda division del ejército del Centro, donde se distinguió venciendo al enemigo
en Villar del Arzobispo, Chelva y Domef'io, y
ISLAS FILIPINAS
rindiendo despues de nueve días de sitio la
plaza del Collado de ..\!puente. La guarnicion,
Naufragio del crucero de guerra ,Gravina» en
compuesta de 72 jefes y oficiales y 3'23 indila bahía de Musa, y salvamento de la tripulaviduos de tropa, cayó prisionera.
cion por el esfuerzo heróico del médico D. EuEn 1.0 de Agosto marchó á Lérida y se hizo
genio Fernandez Valdés.
cargo de la division encargada de custodiar
la inea del Ebro, de donde pasó al MaestrazEn la crónica de nuestra Revista, corresgo con una comision análoga.
pondiente al dia 30 de Setiembre ültimo, deTerminada la guerra civil, fué recompendicamos algunas líneas á este suceso, insersado con la gran cruz de Cárlos 111. En 1.0 de
tando los nombres de los héroes que sucumJunio de 1882 ascendió á teniente general. y
bieron victimas de su abnegacion, y haciendo
en Diciembre del mismo se le nombró capimérito especial del arrojo y serenidad del
tan general de Valencia, cargo en que cesó
médico Sr. Fernandez Valdós, al que debe la
para venir á desempel'lar en Madrid la direcexistencia la tripulacion del Gravina, comcion general de Administracion y Sanidad
puesta de 170 hombres.
militar.
Con los apuntes que hemos recibido en el
Hállase D. Manuel Salamarica en posesion
último correo, ha formado el Sr. Lagarde la
de las grandes cruces de San Hernienegildo,
preciosa composicion que figura en la pági.
roja del )lérito Militar, Cárlüs III, Aguila Roja;
na 559. Los principales episodios de este con·
de la cruz de San Fernando de primera clase,
movedor drama marítimo figuran en ella, hala roja de segunda del Mérito Naval, y otras
biéndose respetado la verdad hasta el extre •
varias de distincion por acciones de guerra,
mo que Jo hace siempre un artista tan cony cuenta en la actualidad treinta y siete arios
cienzudo como el Sr. Lagarde. Se representa '
de servicios, sin sumar los de abono de camP.n este grabado el momento en que el seilor
pana.
Fernandez Yaldés. despues de ganar la plaM. RENARO
Cuando en el número anterior encomiamos
•
ya, á costa de porfiada lucha con el encrespaalgunas de sus disposiciones, estábamos léjos
do mar, consigue atar un cable por el que
Capitaa de !J?gilnieros del R;érclto fraacés1 inventor de la dmcclo11
de sospechar la extension de sus planes y el
pasan los tripulantes; la llegada de los primede los globos.
cariilo y asiduidad con que los examina y
ros auxilios¡ la cruz, lápida é inscripcion co•
11
experimenta hasta en sus más insignificanlocada en recuerdo de las víctimas, y et retes detalles de ejecucion.
trato del héroe del drama, el esforzado méEl general Salamanca cree que la Adrrfinistracion jer ó sus hijos y precipitan su caída en el abismo
dico cuyo comportamiento no hay frases con que
militar debe proveer al oticial de todo cuanto sea de la postergacio11 por inepto, ó del reemplazo por
encarecer.
.\
posible ofrecerle en condiciones de incuestionable enfermedad!
Veamos ahora córr'i'o refieren los periódicos de Maeconomía, con relacion á los precios y calidad de
Analiza, en fin, todas las más varias situaciones
nila el naufra~io del crucero Gra1'ina y el salvagéneros iguales en el comercio corriente. Ropas, laindividuales, influyendo en la enérgica accion comento de su tripulacion:
vado, leñas ó carbones, caldos, todo suministro, en lectiva que debe representar un ejército, y asocia
suma, puede ser objeto de estudio, porque nada se así razonamientos de pensador frio á sentimientos
«A las veinticuatro horas de salir de Cavite con
habría perdido, en último término, con demostrar
delicados que ponen en relieve un carácter armórumbo á Shaogai, y á la altura del cabo Bojeador
que este plan de auxilio á la oficialidad contra la· nico, muy poco comun en los países meridionales.
(Luzon), empezó á descender el barómetro y á precodicia de los numerosos agentes comerciales inter- Confiamos por esto en que llevará á cabo todo su
sentarse las señales de baguio; el comandante, don
mediarios, era en tal punto beneficioso y en tales
plan, y que sólo ante una experiencia muy bien
José Quesada, estudió la marcha del baguio, y creotros impracticable.
comprobada, renunciará á darle los tan numerosos
yó que, de segnir su derrota, le hubiera cogido el
El general Salamanca ha observado con mucha y variados desenvolvimientos que ha concebido.
vórtice á la entrada del canal de Formosa; tenía,
sagacidad el curso general de las operaciones de HaXo terminaremos sin expresar una vez más al gepues, que arribará puerto y elegir entre irse al Sur
cienda. Ha necesitado hacer en muchas circunstan- neral Salamanca el testimonio de nuestra afectuosa ó al Xorte de la i~la; si marchaba en el prixnef sencias un estpdio analitico de nuestros presupuestos; gratitud.
tido, esto es, hacia el golfo de Ligayen, en la·costa
es en fin, un hombre de Parlamento y mundo, tanOeste de Luzon, era meterse ~n la derrota del huto 'como de armas. Y no le han sido inútiles aqueracan, mar adentro, y en caso de apuro, sin poder
llo!! conocimientos generales.
obtener auxilio, decidió, pues, ir al puerto de San
EL FUSIL FOTOGRÁFICO DE M. MAREY
Si se observa con detenimiento la cuestion admiVicente, al Norte de Luzon, aleJándose, por consinistrativa de fondo, se verá que ofrece un punto
guiente, del baguio. El tiempo se iba empeorando
importantísimo: el del carácter más ó ménos útil
Entre las numerosas aplicaciones que se han
por momentos, asi es que no tuvo más remedio que
de la i,ir,ersio1i. Aquí estriba todo, y por esto es condado al método gráfico, principal punto de partida
meterse en el puerto de la isla Juga, muy malo de
veniente establecer una cierta jerarquía entre las
de los brillantes progresos realizados en las cientomar y muy des1brigado, pero era el ünico recurdiversas necPsidades ó atenciones sociales, que puecias de observacion, sobre todo en los estudios fisioso que les quedaba; fondearon con los palos colados,
d1m ser clasificadas por órden de mayor á ,;uno,· iml_óg~cos, ninguna más útil y cui:iosa que la obtenida
dos anclas y aguantando con la máquina; los golpes
ulumamente por )l. )farey, miembro del Instituto
portancia.
de mar inundaban todo el barco; el viento se había
No es indiferente preferir la construccion de un
de Francia, con su fusil fotográfico. Este in,.enioso
convertido en huracan; así estuvieron desde las
circo por ejemplo, a la apertura de un canal: tales
ap~rato perfecciona los procedimientos del ~étodo
nueve de la mañana del 9 hasta que á media noche,
son ¡¿s problemas de inversion. Y hé aqui el crite- grafico de tal manera, que parece que obli"a á los
~in calma precursora, se presentó el contraste, es!u.
rio que ha debido apl(car el gener~l ~ala~anca á la órganos sometidos á su exámen á inscribir ellos
es, viento diametralmente opuesto, y con una furia
administracion especial que hoy dmge. Si el fin de
mismos, en el objetivo del aparato, todos los fenótan espantos 1, que á pesar de las anclas y de lapola Administracion militar es auxiliar eficazmente menos de sus movimientos, todas sus evoluciones,
derosa máquina, dando avante á todo vapor, se fuG
las funciones del ejército, lo que importa conocer en una palabra, su propia vida de relacion· con él
contra la playa; el fondo dió en las rocas y el barco
ante todo es las formas diversas de más eficaz prose s?rprende á la !1aturaleza en plena vida.' en ple- se partió por la mitad, se hundió sobre estriboi:-, Ileteccion, y por consiguiente, las necesi~ades mis• na libertad, marcandose fielmente las huellas más
gando el agua á cubrir las lumbreras de cubierta.
mas del ejército por órdea de importancia.
ligeras de sus actos, por rápidos que sean.
Todos los oficiales estaban sobre el puente, refuY planteada así la cu~stjoi:i, ocioso es decir que l_a
Con el fusil fotográfico, el observador se trasforgiándose en la caseta; pero los golpes de mar fuesalud, el bienestar del md1ndno entra como cond1ma en verdadero cazador de la naturaleza la aceron tan furiosos, que lo destrozaron, echándolo al
cion fundamental de toda buena organizacion so- cha y consigue- sor-prender algunos de sus secreto~· · -ma:r; medi6 aesnudos-;·moja:dos--par ta"S ulas en ta
cial, cuanto más militar. El plan, pues, del general
perc~be un p3jaro,_por ejemplo, á conveniente dis'.
batayola de babor, agarrados al nervio del to}do,
Salamanca, es de tal trascendencia, que si se se- tancia le apuntl, dispara, óyese un ligero rumor
donde se refugiaron, pasaron toda la norhe, hac1eu-

· do treinta horas que no habían tomado alimento
alguno.
»Por fin, en cuanto amaneció, arriaron un bote
para que desde la playa, por medio de un calabrote
fuera salYándose la tripulacion, pero un golpe d~
mar Jo destrozó contra el costado del buque; el contramaestre. Sr. Gesta!, cogió un, cabo para ir á nado,
pero un golpe de mar lo estrello contra las piedras;
se mandaron ecb~r al mar las vergas para que los
que cayeron pudieran salvarse en ellas; el alférez
de navio Sr. Galan, amarró un cabo á una verga y
se montó en ella con varioi: marineros para llevar
el cabo á la playa; pero el furioso oleaje estrelló á
unos, y los que nadando pudieron llegar fueron en
busca de alimento, sin acordarse de sus compañeros. En esta situacion tan desesperada, el médico
, Sr. Yaldés se presentó al comandante, pidiéndole
permiso para llevar él el cabo con que poder amarrar el cafabrote; inútil fué cuanto le dijo el comandante para que desechara tal idea: se tiró al agua
seguido de su criaao, y por fin, á fuerza .de nadar,
de serenidad y arrojo, logró llegar á la costa. Una
Yez en ella, con súplicas y amenazas obtuvo de los
marineros que se habían salvado y que estaban comiendo una Yaca cruda, que le ayudaran á amarrar
el calabrote á un árbol; de esta manera, y á beneficio de un lazo escurridizo, fueron pasando todos
desde la otra extremidad del calabrote que estaba
amarrado al palo trinquete del Gm1Ji1W: muchos
llegaron medio ahogados, ayudando á todos el señor
Valdés, cuya conducta y arrojo no tiene recompensa; por fin, á las cuarenta y ocho horas tomaron un
arroz con carnero, y el alférez Sr. 11ontojo se dirigió á Apat ri en demanda de auxilio )' para telegrafiar á ~lanila. Cuando llegó Pl rclascJ, casi todos los
náufragos, efecto del hambre, de los sufrimientos y
de est,ar mojados tantas horas, estaban atacados de
dlsenteria; el comandante parece haber envejecido
Yeinte aMs; todos elogian el arrojo y valentía del
Sr. Yaldés, sin el cual seguramente habrían 1rnrecido: ha sido propuesto para la cruz laureada de
San Fernando, que indudablemente ha ganado.»

TOLEDO
Alcázar y dependencias de la Academia general militar.

El hermoso grabado á dos páginas que hoy tenemos el gusto de ofrecer á nuestros lectores como
U?, acabado trabajo de,l Sr. Lagarde, represe'nta la
v1~ta _general del Alcazar de Toledo y de todos los
ed1fic1os en que se proyecta instalar definitivamente la Academia general militar.
El plan, cuya realizacion depende únicamente de
que el municipio de la imperial ciudad facilite los
recursos á que· se ha obligado, es vastísimo, pues se
trata de crear uno de los mejores establecimientos
de Europa,. el primero tal vez.
Hasta ahora, el alcázar de Cárlos V, restaurado
~erced á !~ inteligente iniciativa y voluntad enérgica del senor marqués de San Roman, servía de
alojamiento y clases para los alumnos de la Academia. El proyecto actual es dejar en él solo los gabinetes de física, historia natural, biblioteca y clases,
creándose ademas un parque de escuela práctica,
tiara que los alumnos se ejerciten en trabajos de
campaM al terminar los cursos.
Los locales destinados á dormitorios, comedores,
sala,; de estudio, etc., se construirán en los inmediaciones del Alcázar, habilitándose para el mismo
fin algtnos edificios ya t:irminados. Se edificarán
tan ')ien un gran gimnasio, un magnifico picadero
y cuadras para cien cal,allos.
El director de la Academia. general Galbi~, y el
coronel jefe de estudios, Sr. Yazquez, secundando
con celo digno del mayor elogio las disposiciones
del director general de lnstruccion militar, general
Despujols, no perdonan medio de dar impulso á las
obras y ,ie aumentar los recursos é importancia de
este gran establecimiento militar, teniendo, entre
otros proyectos, ya estudiado el formar una biblioteca numerosa y escocida y completar los gabinetes de fi,;ica y topograf1a con instrument,,s y aparatos á la alturn lle los últimos adelantos.
El hermoso salon rojo, que se empezó siendo director de Infantería el general San Ro man, va á
terminarse en brern, con arreglo al proyecto µriPara terminar estos apuntes, diremos nosotros
mitivo, y se destinará á salon lle lectum, pero queque el méJico D. Eugenio Fernamlez y ~lenendez
dando en cli.~posicion &lt;le utilizarlo vara recepciones
Yaldé~ ingresó en el cuerpo lle Sanidad de la Armada en 1811, por oposicion, mereciendo la califi- ó actos públicos siempre que sea necesario.
Las galerías del Alcázar se habilitarán para clacacion de sobresalie11te; que á pesar de no contar
más que ~iete ai1os de servicio en la marina, los ha se de clibujo, acristalándose al efecto los intercolumnios. Las armaduras de hierro están ya proyecprestado importantes, mereciendo en tres distin:as
tadas,
y con ellas se evitará sufran el menor deteocasiones 11ue se le dieran las gracias de real órden. lla navegado en los mares de la Peninsu'a, rioro las arcadas, pudiendo, el dia que sea 1ireciso,
embarcado en la goleta Concordia, en la que hizo hacer desaparecer la cristalería sin ninguna _d ifivarios cruceros y comisione~, recogif'ndo gran nú- cultad.
.El gimnasio ocupará la planta baja de uno de los
mero de lanchas pescadoras que pudi-eron salvarse
en la espantosa galerna que produjo hace cinco ai)os edificios proyectados en el exterior para a!ojami~nto de alumnos. El picadero y de~as depende~cias
tantas victimas en la costa cantábrica.
anejas al Alcázar tendrán las debidas proporciones
Destinado á FJlipinas, se incorporó á la division
y se construirán con la mayor solidez.
del Sur, Pmbarcando ~n la Vencedora primero y
En el grabado se ven: en primer término el picaluégo en la A,tiiilosa; asistió á la expedic1on que dió dero, á la izquierda la cab_alleriza: eJ?, s~gundo ~érpor resultado la ocupacion d!l Suassi, y tomó parte min,i, á la izquierda tamb1en, los ed1fic1os _destm_aen varias operaciones verificadas en Joló, prestan- dos para alojamiento de los alumnos y el gunnasw,
do los auxilios de la ciencia á los mismos en una y á la derecha la.explanada, delante del Alc¡\zar; en
cru&amp;l e¡ridemia. Ultimamente, est;_flrlo próximo á ella se hará un juego de pelota y un tiro de pistola,
cumplir el plazo de permanencia ~glamentaria en quedando espacio para esparcimiento y recreo de
Ultramal', solicitó hacer segunda carnpal'la, y em- los alumnos en ciertas horas del dia.
barcado en el G,·a'Dina efectuó varias expediciones,
El desórden que se nota en la situacion de estas
hasta verificarse el suceso qµe na ilustrado su nom- distintas construcciones resulta de la forma del terbre, haciéndole acreedor á la admiracion y al res- re_no en que se han edificado, llen~ de rampas.y depeto de sus conciu.dadanos.
clives. El arte ha procurado modificar la naturaleNosotros, que nos complacemos en dar relieve á
za; pero no ha podido trasformai:- en llano la altura
los hechos que elevan al hombre en el concepto de
en cuya cima se ostenta soberbio el suntuoso alcásus semejantes, y que tenemos siempre el buril y
zar de Cárlos Y.
la pluma dispuestos al servicio de toda accion noble
y meritoria, no podíamos permanecer extraños á
un suceso digno de ser trasmitido como ejemJ?IO
EL CAPITAN CÁRLOS RENARD
que ha de encontrar imitadores en clases que rininventor de la direccion de los globos.
den sagrado culto al honor y al deber.

PONTEVEDRA,--CASTILLO DE SOBROSO
Las ruinas de esta fortaleza, en otro tiempo soberbia mansion feudal, ofrecen hoy dia bastante
atractivo al arqueólogo, y son objeto de curiosidad
para el viajero.
En el ayuntamiento de )fontlariz, y no á mucha
distancia de las aldeas de Cham de Fándara y Troncoso, hállanse, dominando el ameno valle de San
Pedro y ~obre una estribacion del monte Sardin, !os
restos del viejo castillo, hoy archivo de so~nbrias
tradiciones y de pof,ticos recuerdos, y guarida en
el siglo X\' dr.l legendario conde de Ca~ii'1a, aquel
audaz Pedro !lladruga, bastardo de la ilustre casa
d_e Sotomayor, ante cuyo poder temblaron por largo
tiempo el episcopado y la nobleza.
Fue por entónces el castillo de Sobraso cabeza
de una extens:t jurisdiccion, i:n l_a ~ual s~ con~aban
la villa de Pucnte{1rnas y veintise1s fehgres1as, y
CU)'O se1)orio correspondió á los ma:qucses de Sobroso y \'alladares. lloy pertenece a la casa de los
duque~ de Hijar.

Ofrecemos en la pág. 564 el retrato del hombre al
que se debe la trasformacion . más_ grande que se
ha conocido en el curso de la H1,tona.
Las vidas de cien generaciones se s~jetarán á las
consecuencias de ese invento, revolucionándose p~r
completo todas las leyes y costumbres que hoy rigen á la humanidad.
.
Digno es el capitan Renard de 1~ mas ~r~nde a poteo~is, si es que su inven,to llega a atlqumr J~ perfeccion com plet~, pur.s a su lado César Al~Jan!lro
y .\apoleon snán pálidas figuras, que olndara la
Historia.
•
M Cárlos Renard nació á fines del afio 18-l7 en
oá~blain (departamento de Yos~~s) . .
En 1866 entró en la escuela pohtécmca, y al e&amp;talla; la guerra de 1870 a_scen~ió á oficial para Pn~argarse de l~s fuerzas de rngemeros agregada~ al eJército del Lo1re.
En 18i8, sabedor PI ministro 0:e las aficioits. de
Renard y de sus profuQ_dos est111l1os rle_ acro,'.ac101),
le abrió un crédito consi~lerat,le; puso a su d1spos_1~
cion el parque de Chala1s, cerca u~ )leudan, y _deJü
aquella semilla como abandonada a un espontaneo
florecimiento.
.
Procedimiento antiespaflol_. Aqu1 no se compren·
de que un capitan pueda deJar do hacer las gu:ir-

565
días de prevencion que le correspondan. Se le llamaría plaza supuesta y ladrM del B$&amp;ado.
·
El ministro de la Guerra francl&gt;s no estará hoy
pesaroso de haber cambiado una docena de guardias de vrevencion por la navegacion aérea.
El asombro del ministro habrá sido grande al ver
los ascensos que ha otorgado de una vez á un individuo, pues de un modesto capitan de ingeniercs ha
hecho un rey del aire.

FRANCESES Y ALEMANES
En la costa occidental de Africa.
La civilizacion ha abierto profunda brecha en
ocultas comarcas africanas, dominios de razas salvajes, pueblos cuya vi~a en nada se diferencia de
los prehistóricos, y que en todas épocas habían
opuesto insuperables obstáculos al trato con el resto
de la humanidad. Brazza y Stanley son en estos momentos dos nombres ilustres que pasaron á la posteridad con la admiracion y agradecimiento de sus
compatriotas, por los nuevos dominios conquistados
para. Inglaterra y Francia.
El explorador M: Savargnan de Brazza cuenta
ya en el Congo con una extension vastisima de terreno; siete estaciones en las márgenes del rio Ogoné y dos sobre las de Alima, completan lo que pudiél'amos llamar sus dominios, y que están representados en el grabado de la pág. 560.
Pero la t:ebre colonizadora de Africa no se detiene en los límites del Congo. Otras potencias se disponeri á ocupar la parte que les corresponde en la
distrihucion general de que se ve amenazado el continente africano. Alemania, por ejemplo, y segun
demuestra el número '1 del grabado citado, acaba
de tomar posesion de una comarca privilegiada,
que atesora inmensas riquezas, situada en la cuen
ca del Camarones y comprendiendo el dominib del
Golfo de Guinea. Por desgracia, esta ocupacion
equivale á una nueva ilesventura para los que am1,icionamos vislumbrar pronto en el horizonte un
porvenir más consolador en los destinos de nuestra
patri:i.
La Sodc&lt;lad de africanistas hahia enviado, como
nuestros lectores saben, una. comision lle sn Jeno,
costea,ulo los gastos por i,uscricion nacional, para
ocupar l:J. que por inc,ulificable al,andono hoy constituye un dominio »Jeman. :'iuestra pro'lerbial apatía lia si.lo origen de que, al arribo de aquella mi~
s·on, haya encontrado otros pobladores en el Golfo
de Guinea, que serán una amenaza ,con'ltante, un
grav1si rno peligro para nuestl'as posesiones de Ferniindo Póo, Annobon, Corisco, etc.
Est:in, pu0~, amenazadas de muerte las legitimas
aspiraciones que España ha tenido para el dominio
ele una parte no insignificante del continentP. de
Africa; y hora es ya de que nuestros Gobiernos
atiendan el constante clamor de la nacion qu~ tan
gravemente comprometidos conside1 a su independencia y porvenir.
'

•

LA FELICITACION

Otros tiempos, otras costumbres. Ayer, la aristocracia de la sangre daba el tono á la i;ociedad; hoy
pretende este privilegio la del dinero, mariana fo
ejercerá más legítimamente que ninguna la aristocracia del saber, los progresos de la ciencia y del
trabajo.
·
El lindü grabado de la página 561 representa una
costumbre de antaflo. La felicitacion que hacen en
el dia de su santo al primogénito del sei1or y due,i\o
de haciendas los muchachos del lugar, hijos de los
vasallos y arrendatarios. El futuro duque, marqués
ó conde, se digna aceptar los plácemes de sus súbditos, y quizás recompensará este acto i;eraadera1nent11 csp:mtüeo con una graéiosa sonrisa, que será
objeto úe largas conversaciones en los Jugares,
cuantlo regresen los chicos de la recepcion, pues no
todos los dias se digna manifestar su ~grado de este
modo el señorito.
El asunto está bien tratado; en el grupo se advierte movimiento y animacion; los serndores dan
con su actitud cierta solemnidad al acto, v el que
recibe la felicitacion muestra que compreirde perfectamente, á }l&lt;'sar de sus pocos años, su papel de
i&lt;ér superior, sabiendo que se halla fabricado de una
alquimia más fina que el barro de aquellos toscos
vasallos. El )lártir del Calvario, hijo adoptivo de
un carpintero, 1mbiera recibido los desdenes de la
~ntigua aristocracia, exigente cuando se trataba del
color tl~ la sangre. hasta el punto de no admitir
otros matices que los del color azul.

EL GALLEGO
(0181.'JO OC 8.\L IC.\)

El nombre ue este malo:;rado artista goza. en Espa1)a de una popularidad tan inmensa, que no han
mcne~ter sus o~ra~ género alguno de alabanza.
Decir.de un d1buJo: ._es de l.lula,ca,» equivale á

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FRA:&lt;!CIA Y ALEMANIA EN LA COST.-1. OCCIDENTAL DE AFfüCA

l. Una concesion francesa en el Congo.- 2. Parque.-3. Hipop6tamos.- i. Una cascada.-5. Armas, instrumentos de música y ulen~ilios de los indig.?nas.-5. La ch na del jefe.-1. L'ls alemanes, tom1ndo posesion de unos
terrenos á orillas del río Camarones, enarbolan el pabellon nacional.-S. 'Canoa.-9. Grupo de vjvienlas en las mírgenes del Congo.
...d

�LA ILUSTRACION NACIONAL

568

senciJ)ez que tanto distinguen á Mad. Judic, y que
somos los primeros en admirar. Los &lt;lemas ar'tistas
de la compañ.ia no hacen más que acompañar á la
sefíora.
La cuestion del teatro Real se ha resuelto á medias, porque una parte de los abonados se mantie.
ne firme contra la empresa, y el resto ha caidomansamente en los brazos de Rovira. Pero Rovira está
inconsolable. Y no le falta razon: sabrán ustedes que
Menendez de la Vega acaba de poner dos nuevos pares de bandel'illas á los abonados de la plaza de toros: un par forzoso, puesto que se trata de dos
corridas de abono; y otro par voluntario, que se
compone de dos corridas extraordinarias (por ahora). Y dice Rovira: «¿Qué haré yo para no quedarme
á la zaga de Menendez?ll
Está pensándolo, y todavía no sabe Jo que podrá
hacer; pero indudablemente hará algo.
•

REVISTA

•

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

:!10 DE OCTUBRE DB 1884

TOMO 2,0 -NOM. 42

Almirante, 2, quintuplicado.

A.D.

~'
~~

·-·..~...:..._

BIBLIOGRAFÍA
Gi,tnnnstica civil y militar, por el teniente de
infanteria D. Francisco Pedregal Prida.

,·

::Y}t(l
-

Esta obra, cuya importancia no necesitamos encarecer, viene á llenar un vacío que se dejaba sentir, no sólo en las bibliotecas militares, sino en la
organizacion del ejército, y demuestra el constante
trabajo y el buen deseo del autor, en pró de la patria.
Acompafía al libro un concienzudo prólogo del autor de Las llaves &lt;kl Estrecho, D. José Navarrete, y en
su elogio sólo podemos decir que es digno de tan
autorizada pluma.
El métc,do seguido es sencillo y muy á propósito
para el estudio. Empieza la obra por unos breve~
apuótes de la historia de la gimnásti~a; la primera
parte trata de los ejercicios de agilidad. sin instrumentos, y la segunda con ellos.
Réstanos añadir que se vende á 5 pesetas en la
calle de la Libertad, 16, duplicado, imprenta, y en
las principales librerías de Madrid y provincias.

Ami,liaoion al proyecto de division territórial militar de la Península, aprobado por
la Junta de defensa general del Reino. por el
genE&gt;ral D. Antonio Daban .

.,

No nos proponemos, por ahora, hacer un estudio
científico y analítico de este proyecto de division
territotial militar de la Península. Problema es éste
sobre que han emitido informe varias comisiones
científicas y la respetable Junta de defensa general
del Reino, por la trascendencia inmensa que revis ·
te y las complejas cuestiones que abarca.
El proyecto del señor general Daban, aprobado
TIPOS NACIOMLES.-EL GALLEGO (Dibujo de Balaca.)
por la citada ,\~ta y sometido en la actualidad ~l
estudio de la Stlperior Consultiva de Guerra, considera dividida la Península en ocho dis\ritos ó regiones, amoldándolas á Ja organizacion politica del
aplicarle los más expresivos y hermosos calificati- ideas, drama del novel autor Sr. Salillas, desapare- país, á la militar existente en la actualidad, y denvos. Original, correcto en la ejecucioa, realista en ció del cartel y del escenario despues de la tercera tro de los limites de la posible, y al sistema defenel concepto más noble de esta palabra, dotado de un representacion; el autor tuvo la idea de llamar al sivo ó defensivo-ofensivo propuesto por la Junta de
talento inimitable para escoger sus asuntos: tal fué público, y éste ideó hacerse el sordo, por Jo cual no defensa.
Estos solos datos revelan sobradamente la imporel autor de la Batalla de las Kavas, y tantos y tantos se pusieron de acuerdo las dos ideas. Da tan sensitrabajos en que se extasian hoy los amantes del ble discordancia es responsable casi totalmente la tancia del estudio que tenemos á la vista; pero, adearte, condoliéndose ante su vista de la cruel des- compañ.ia del Español (i:on excepcion de Vico). En mas, comprende la Ampliacion del proyecto, un
gracia que arrebató en lo mejor de su carrera a este Esla¡;a embarrancó el ya conocido .Berga1itin Adelan-- estudjo concienzudo de la division de fuerzas, con
te, y aunque lo~ periódicos consiguieron ponerlo á arreglo á la diversidad de poblacion, é importantes
inimitable artista.
El dibujo que damos hoy en la página 5e8 es uno flote, no lograrán que siga su derrotero viento en consideraciones sobre todo género de vías o.e com~popa. En Variedadts echan mano del repertorio, y
nicacion, que por sí solos acreditarían al distinguide los más bellos que se consenan de Balaca.
Representa un gallego, tipo perfecto en que re- sólo han presentado la novedad intitulada Por asalto, do general D. Antonio Daban como uno de nues~ros
saltan juntas la realidad y la poesía. Es un hijo zarzuela en un acto de los Sres. Marsa] y Nieto, que generales más ilustrados y estudiosos, si no t~v1~se
de·aquellas risueñas playas bañadas por el Cantá- resistirá algunos dias. En Apolo se quiso poner de ya bien cimentada esta reputacion en el e;érc1to
brico ó surcadas por pintorescas rias. Gallardo de manifiesto El milagro de la T'frgen, y será milagroso por otros trabajos no ménos notables.
Ofrecemos, pues, á nuestros lectores ocupar~os
apostura, serena la faz, como conviene á los que se que dure mucho tiempo en la escena, á pesar de
sienten fuertes para todo, apóyase en la clavetea- que Cha pi dicen que ha hecho prodigios. Nada de detenidamente de este proyecto de division territoda moca, y con la chaqueta de botones filigranados particular en la .-llhambra: sigue la misma compa- rial militar, tan pronto como se conozcan tod~s los
al hombro, parece escuchar los acordes de la bulli- ñia, y siguen los triunfos del barítono Aragó y del estudios practicados por eminentes corp?rac_1ol!es
ciosa muiñeira que resuena en la cercana romería. bajo Clloa, columnai; que hoy sosttenen el edificio y respetables personalidades de nuestro eJérc1to.
de aquella empresa, acompañados últimamente por
el tenor Rubís En general, el público que asiste á
los teatros manifiesta poco entusiasmo y mucha
REVISTA DE TEATROS
desconfianza.
IMPORTANTE
Triunfó en el coliseo de .Jovcllanos la compañia
Estamos en plena temporada teatral. Se ha roto francesa. ;\Jad . .ludie nos ha dado varias pruebas de
Roo-amos
encarecidamente á los señores susoritores
el fuego en toda la linea, por cierto con no envidia- su talento: es indudablemente una buena actriz,
o
una cantante deliciosa y una mujer bella y simpáble fortuna.
que
residen
en
el distrito de Galioia y que no hagan sus
Los únicos teatros que empiezan bien, son el de la tica, lo cual no la impide alguna que otra vez des- .
afinar
un
poco.
Tiene
arte,
delicadeza
y
distincion;
Comedia y el de Lara. Lo positivo, C1·isáli.da y Jlfapagos directamente, comisionen á sus respectivos habiri11osa y C1i in9lds y u1i vi~caino, discretamente re- canta unas p:tcncras por todo lo alto, representánpresentadas por la l:ompañia de Mario, han satisfe- dolas para -Oar colorido á la letra y suplir con el in- litados para que éstos puedan entenderse con el Te~
cho al público. En el coliseo de la Corredera de San genio la falta de e$tilo. Bl único defecto que nos he- niente del Regimiento infantería de Murcia D. RaDloJt
Pablo, La J11a&amp;zana y Vi~irpara vu, piezas nuevas y mos atrevido á ver en,.\lad. ludie es la exuberancia
agradables, consiguen entretener á los espectado- de su personalidad artística: los tipos que crea y las lolina, ·repte&amp;elltante de esta publicacion en la Coruña,
res. La compaliia de Xovedades y la de ,lfartin se fisonomías i¡ue finge d&lt;iscubren siemprd la persona
defienden hasta ahora con obras de repertorio. En de la actriz: ésta no desaparece jamas, por lo que 1
:::1
Imprenta de Enri&lt;l,ue Rubiño, , plata de la Paja, 7, bis,
el Espafi:ol ha fraca:sado el primer estreno: Las dos resultan muy convencionales la naturalidad y la

SUMARIO
Excmo. Sr. Teniente General D. Fernando Primo . de Rivera y Sobrenionte, marqués de
Estella, Director general de Infantería.-Guipúzcoa:. Recuerd?s del cordon sanitario (dibujo de
!rabien, ampliado por Lagarde).-Madrid: El regre~o de las _car~eras. _de caballos (grabado de
:r,!ar1c~alJ:-V1tor1a _m1htar, monumental y artística (dl~u;o de Irabten),-:-~ovus ortus ( copia del
techo pmtado por D. Em1ho Sala para el palacio
de Anglada).
TEXTO, Crónica, por D. Alfonso Ordax.-Excmo. sefíor D. Fernando Primo de Rivera y Sobremonte
marqués de Estella.- No¡;us Ortus (copia del tech¿
pintado por D. Emilio Sala para el palacio de Anglada). -Ensayos comparativos de planchas de
blindaje en Spezzia, verificados en el mes actual.-Carta del Sr. Inspector general de Sanidad
militar, al Director de LA ILusTR.\CION NAc10NAL.-Recuerdos del cordon sanitario.-El regreso de las carreras.-Vitoria militar, monumental
y artística.-Anuncios.-Sobre cubierta, por don
Eduardo de Palacio.-Variedades.-Epigramas,
por D. Luis Vidart.

GRABADOS.

CRÓNICA
Continúa siendo objeto de comentarios el
pensamiento de definir en una conferencia internacional el derecho de ocupacion en territorios no civilizados.
El principal carácter de esta definicion consistirá en que la ocupacion no se interrumpa,
en exigir que el territorio esté realmente ocupado. Inglaterra, que es duefl.a djl infinidad de
territorios, que no ocupa, tendráYpues, que resignarse á perderlos, ó entrará en una posesion efectiva. Ya parece que lo ha hecho así
en los más importantes. La idea de este t&gt;rden en lo.s movimientos de colonizacion tiene
novedad y se presta á consideraciones muy
atentas, bajo el punto de vista del derecho internacional.
A la conferencia de Berlin han sido invitadas Espafl.á, Holanda, Bélgica, Portugal, los
Estados Unidos é Inglaterra. Esta, ya que no
pueda eludir su asistencia, embarazará lo posible el curso de las negociaciones.

•

Las últimas maniooras militares de Alemania han sugerido observaciones muy apreciables. El fuego impone la formaciou abierta;
pero ideberá por esto descuidarse la ensefl.anza
del órden compacto~ El coronel Kaulbars ha
dicho que los defectos de la cohesion se corrigen por sí mismos en el combate. En efecto; las balas dispersan co_n facilidad las ~ás
sólidas formaciones, miéntras que los perjuicios de una dispersion extrema son muy difíciles de reparar. Por consiguiente, cuanto mayor y más arraigado sea el hábito de una formacion regular, menor será el riesgo de Ulll.
dispersion desordenada. Así parece que han

crazonado los alemapes, pues en sus últimas
maniobras los tiradores y sostenes han sido
mantenidos á distancias poco conformes, con
·1a5tJ&gt;r~ripciones del órden disperso.
l'!&gt;s oficiales han mostradÓ un rigor extremo
en lo que respecta al gasto de municiones, á lo
qu~ se ha llamado da disciplina del fuego.&gt;
Esto parece confirmar lo que ya dijimos en
otra ocasion: que Alemania y algunas otras
potencias preparan sus tropas á un cambio de
armamento; el fusil de repetici9n Rustituirá en
breve al Remington y sistemas· análogos.
El oficial aleman se sirve de un silbato para
indicar á su tropa la posicion que ocupa; guía
las operacione!! por gestos, y obliga así al soldado á tener constantemente fija en él su vista.
Aun en la ofensiva, la infantería alemana
hace un uso muy frecuente de las herramientas y de los atrincheramientos rápidos.
En la defensa de las posiciones, la infantería avanzaba hacia el enemigo, de modo que
éste no pudiera alcanzar directamente con sus
fuegos á la artillería de la defensa.
En marcha ofensiva, una brigada de seis
batallones (veinticuatro compafiías) operó del
modo siguiente:
Dos batallones á. vanguardia desplegan en
tiradores tres compafiias cada uno. Forman
una línea densa con sostenes 'á unos 200 metros
de distancia. Lasdoscuartascompaf!.fas quedan
detras, á 500 pasos próximamente. A retaguardia de estas dos compaf!.fas y á igual distancia
(500 pasos), sigue el tercer batallan, y todavía,
á la misma distancia, dos batallones. En resúmen: cuatro líneas (sin contar los sostenes),
que pueden reforzarse y proteger los flancos
por un movimiento oblicuo de las reservas.
Forma de ataque: amagar al centro y girar,
ya sobre un flanco, ya sobre otro.
La caballería alemana está armada con la
carabina Mauser. Se ejercita mucho en el tiro,
pero no con tanto exceso como la rusa, y sin
descuidar su característica destreza en el manejo del sable, y su agilidad y animosidad
extraordinaria.
Para explicarse la causa del creciente perfeccionamiento militar en Alemania, no estará demas recordar algunas de sus principales bases fundamentales de organizacion.
El servicio militar obligatorio (Militiirdienstpflicht) comienza para todos los ciudadanos sin distincion, á los diez y siete años, y
dura hasta los cuarenta y dos.
El país entero en armas, está dividido en
dos secciones, tituladas: Wehrpflichty Landsturmpflicht.

Wehrpflicht, que quiere expresar la obligacion de servir en el ejército, consiste en tres
años de servicio activo en el St,ehende Heer
(ejército permanente), cuatro años en la reserva del ejército activo, y cinco años en la Landwekr (reserva).
En la segunda seccion (Landsturmpflicht)
figuran todos los alemanes de diez y siete á
cuarenta y dos años que no pertenezcan á, la
primera seccion.
La Landrvehr es una parte integrante del
ejército activo, y toma parte en las primeras
operaciones de guerra. En tiempo de paz, los
hombres que la constituyen pueden ser llamados á la instruccion.
Los oiciales de la Landwehr son de la misma reserva: en un distrito que haya un grupo
d~ oficiales hay un círculo cuyo objeto es fortalecer el espíritu militar é instruirse en los conocimientos de la profesion.
La Landrvehr consta de 293 batallones de
Infantería con 245,534 hombres, caballería y
tropas auxiliares, pudiendo elevarse hasta
500,000 hombres el número de los individuos
de reserva.
La Landsturm no puede l!ler llamada más
que en caso de guerra y para defender la in•
1
tegridad de la patria, limitándose en operaciones de campaña al territorio nacional.
En las maniobras de Francia, el general
Lewal ha demostrado la posibilidad de asociar
largos y profundos estudios teóricos á las cualidades propiaa del hombre de accion. La prensa profesional ha hecho juicios analíticos muy
lisonjeros para el expresado general, como director de las últimas maniobras.
• Algunos casos de insubordinacion en regi.
mientos extranjeros, han sugerido consideraciones diversas sobre el tacto de mando. El
general Letona, en sus notables Con{erencias,
pedía que los jefes fueran algo psicólogos, que
observaran y penetraran bien en las diversas
aptitudes é inclinaciones de sus subordinados.
No es tal vez necesario que se explique en la
Academia general, Psicología; pero sí es un
hecho que todos nos ejercitamos diariamente,
áun sin notarlo, en estas observaciones, sobre
lo que llamamos el carácter ó el genio ó las
cosas de Fulano: ¿por qué no habríamos de
leer siquiera los tratados, que son la consecuencia de esas observaciones recogidas y expuestas con cierto órden, analizadas con todo
el rigor posible, y comprobadas por una comparacion constante? Porque no hay que olvi•

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                    <text>LA ILUSTRACION NACIONAL

568

senciJ)ez que tanto distinguen á Mad. Judic, y que
somos los primeros en admirar. Los &lt;lemas ar'tistas
de la compañ.ia no hacen más que acompañar á la
sefíora.
La cuestion del teatro Real se ha resuelto á medias, porque una parte de los abonados se mantie.
ne firme contra la empresa, y el resto ha caidomansamente en los brazos de Rovira. Pero Rovira está
inconsolable. Y no le falta razon: sabrán ustedes que
Menendez de la Vega acaba de poner dos nuevos pares de bandel'illas á los abonados de la plaza de toros: un par forzoso, puesto que se trata de dos
corridas de abono; y otro par voluntario, que se
compone de dos corridas extraordinarias (por ahora). Y dice Rovira: «¿Qué haré yo para no quedarme
á la zaga de Menendez?ll
Está pensándolo, y todavía no sabe Jo que podrá
hacer; pero indudablemente hará algo.
•

REVISTA

•

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

:!10 DE OCTUBRE DB 1884

TOMO 2,0 -NOM. 42

Almirante, 2, quintuplicado.

A.D.

~'
~~

·-·..~...:..._

BIBLIOGRAFÍA
Gi,tnnnstica civil y militar, por el teniente de
infanteria D. Francisco Pedregal Prida.

,·

::Y}t(l
-

Esta obra, cuya importancia no necesitamos encarecer, viene á llenar un vacío que se dejaba sentir, no sólo en las bibliotecas militares, sino en la
organizacion del ejército, y demuestra el constante
trabajo y el buen deseo del autor, en pró de la patria.
Acompafía al libro un concienzudo prólogo del autor de Las llaves &lt;kl Estrecho, D. José Navarrete, y en
su elogio sólo podemos decir que es digno de tan
autorizada pluma.
El métc,do seguido es sencillo y muy á propósito
para el estudio. Empieza la obra por unos breve~
apuótes de la historia de la gimnásti~a; la primera
parte trata de los ejercicios de agilidad. sin instrumentos, y la segunda con ellos.
Réstanos añadir que se vende á 5 pesetas en la
calle de la Libertad, 16, duplicado, imprenta, y en
las principales librerías de Madrid y provincias.

Ami,liaoion al proyecto de division territórial militar de la Península, aprobado por
la Junta de defensa general del Reino. por el
genE&gt;ral D. Antonio Daban .

.,

No nos proponemos, por ahora, hacer un estudio
científico y analítico de este proyecto de division
territotial militar de la Península. Problema es éste
sobre que han emitido informe varias comisiones
científicas y la respetable Junta de defensa general
del Reino, por la trascendencia inmensa que revis ·
te y las complejas cuestiones que abarca.
El proyecto del señor general Daban, aprobado
TIPOS NACIOMLES.-EL GALLEGO (Dibujo de Balaca.)
por la citada ,\~ta y sometido en la actualidad ~l
estudio de la Stlperior Consultiva de Guerra, considera dividida la Península en ocho dis\ritos ó regiones, amoldándolas á Ja organizacion politica del
aplicarle los más expresivos y hermosos calificati- ideas, drama del novel autor Sr. Salillas, desapare- país, á la militar existente en la actualidad, y denvos. Original, correcto en la ejecucioa, realista en ció del cartel y del escenario despues de la tercera tro de los limites de la posible, y al sistema defenel concepto más noble de esta palabra, dotado de un representacion; el autor tuvo la idea de llamar al sivo ó defensivo-ofensivo propuesto por la Junta de
talento inimitable para escoger sus asuntos: tal fué público, y éste ideó hacerse el sordo, por Jo cual no defensa.
Estos solos datos revelan sobradamente la imporel autor de la Batalla de las Kavas, y tantos y tantos se pusieron de acuerdo las dos ideas. Da tan sensitrabajos en que se extasian hoy los amantes del ble discordancia es responsable casi totalmente la tancia del estudio que tenemos á la vista; pero, adearte, condoliéndose ante su vista de la cruel des- compañ.ia del Español (i:on excepcion de Vico). En mas, comprende la Ampliacion del proyecto, un
gracia que arrebató en lo mejor de su carrera a este Esla¡;a embarrancó el ya conocido .Berga1itin Adelan-- estudjo concienzudo de la division de fuerzas, con
te, y aunque lo~ periódicos consiguieron ponerlo á arreglo á la diversidad de poblacion, é importantes
inimitable artista.
El dibujo que damos hoy en la página 5e8 es uno flote, no lograrán que siga su derrotero viento en consideraciones sobre todo género de vías o.e com~popa. En Variedadts echan mano del repertorio, y
nicacion, que por sí solos acreditarían al distinguide los más bellos que se consenan de Balaca.
Representa un gallego, tipo perfecto en que re- sólo han presentado la novedad intitulada Por asalto, do general D. Antonio Daban como uno de nues~ros
saltan juntas la realidad y la poesía. Es un hijo zarzuela en un acto de los Sres. Marsa] y Nieto, que generales más ilustrados y estudiosos, si no t~v1~se
de·aquellas risueñas playas bañadas por el Cantá- resistirá algunos dias. En Apolo se quiso poner de ya bien cimentada esta reputacion en el e;érc1to
brico ó surcadas por pintorescas rias. Gallardo de manifiesto El milagro de la T'frgen, y será milagroso por otros trabajos no ménos notables.
Ofrecemos, pues, á nuestros lectores ocupar~os
apostura, serena la faz, como conviene á los que se que dure mucho tiempo en la escena, á pesar de
sienten fuertes para todo, apóyase en la clavetea- que Cha pi dicen que ha hecho prodigios. Nada de detenidamente de este proyecto de division territoda moca, y con la chaqueta de botones filigranados particular en la .-llhambra: sigue la misma compa- rial militar, tan pronto como se conozcan tod~s los
al hombro, parece escuchar los acordes de la bulli- ñia, y siguen los triunfos del barítono Aragó y del estudios practicados por eminentes corp?rac_1ol!es
ciosa muiñeira que resuena en la cercana romería. bajo Clloa, columnai; que hoy sosttenen el edificio y respetables personalidades de nuestro eJérc1to.
de aquella empresa, acompañados últimamente por
el tenor Rubís En general, el público que asiste á
los teatros manifiesta poco entusiasmo y mucha
REVISTA DE TEATROS
desconfianza.
IMPORTANTE
Triunfó en el coliseo de .Jovcllanos la compañia
Estamos en plena temporada teatral. Se ha roto francesa. ;\Jad . .ludie nos ha dado varias pruebas de
Roo-amos
encarecidamente á los señores susoritores
el fuego en toda la linea, por cierto con no envidia- su talento: es indudablemente una buena actriz,
o
una cantante deliciosa y una mujer bella y simpáble fortuna.
que
residen
en
el distrito de Galioia y que no hagan sus
Los únicos teatros que empiezan bien, son el de la tica, lo cual no la impide alguna que otra vez des- .
afinar
un
poco.
Tiene
arte,
delicadeza
y
distincion;
Comedia y el de Lara. Lo positivo, C1·isáli.da y Jlfapagos directamente, comisionen á sus respectivos habiri11osa y C1i in9lds y u1i vi~caino, discretamente re- canta unas p:tcncras por todo lo alto, representánpresentadas por la l:ompañia de Mario, han satisfe- dolas para -Oar colorido á la letra y suplir con el in- litados para que éstos puedan entenderse con el Te~
cho al público. En el coliseo de la Corredera de San genio la falta de e$tilo. Bl único defecto que nos he- niente del Regimiento infantería de Murcia D. RaDloJt
Pablo, La J11a&amp;zana y Vi~irpara vu, piezas nuevas y mos atrevido á ver en,.\lad. ludie es la exuberancia
agradables, consiguen entretener á los espectado- de su personalidad artística: los tipos que crea y las lolina, ·repte&amp;elltante de esta publicacion en la Coruña,
res. La compaliia de Xovedades y la de ,lfartin se fisonomías i¡ue finge d&lt;iscubren siemprd la persona
defienden hasta ahora con obras de repertorio. En de la actriz: ésta no desaparece jamas, por lo que 1
:::1
Imprenta de Enri&lt;l,ue Rubiño, , plata de la Paja, 7, bis,
el Espafi:ol ha fraca:sado el primer estreno: Las dos resultan muy convencionales la naturalidad y la

SUMARIO
Excmo. Sr. Teniente General D. Fernando Primo . de Rivera y Sobrenionte, marqués de
Estella, Director general de Infantería.-Guipúzcoa:. Recuerd?s del cordon sanitario (dibujo de
!rabien, ampliado por Lagarde).-Madrid: El regre~o de las _car~eras. _de caballos (grabado de
:r,!ar1c~alJ:-V1tor1a _m1htar, monumental y artística (dl~u;o de Irabten),-:-~ovus ortus ( copia del
techo pmtado por D. Em1ho Sala para el palacio
de Anglada).
TEXTO, Crónica, por D. Alfonso Ordax.-Excmo. sefíor D. Fernando Primo de Rivera y Sobremonte
marqués de Estella.- No¡;us Ortus (copia del tech¿
pintado por D. Emilio Sala para el palacio de Anglada). -Ensayos comparativos de planchas de
blindaje en Spezzia, verificados en el mes actual.-Carta del Sr. Inspector general de Sanidad
militar, al Director de LA ILusTR.\CION NAc10NAL.-Recuerdos del cordon sanitario.-El regreso de las carreras.-Vitoria militar, monumental
y artística.-Anuncios.-Sobre cubierta, por don
Eduardo de Palacio.-Variedades.-Epigramas,
por D. Luis Vidart.

GRABADOS.

CRÓNICA
Continúa siendo objeto de comentarios el
pensamiento de definir en una conferencia internacional el derecho de ocupacion en territorios no civilizados.
El principal carácter de esta definicion consistirá en que la ocupacion no se interrumpa,
en exigir que el territorio esté realmente ocupado. Inglaterra, que es duefl.a djl infinidad de
territorios, que no ocupa, tendráYpues, que resignarse á perderlos, ó entrará en una posesion efectiva. Ya parece que lo ha hecho así
en los más importantes. La idea de este t&gt;rden en lo.s movimientos de colonizacion tiene
novedad y se presta á consideraciones muy
atentas, bajo el punto de vista del derecho internacional.
A la conferencia de Berlin han sido invitadas Espafl.á, Holanda, Bélgica, Portugal, los
Estados Unidos é Inglaterra. Esta, ya que no
pueda eludir su asistencia, embarazará lo posible el curso de las negociaciones.

•

Las últimas maniooras militares de Alemania han sugerido observaciones muy apreciables. El fuego impone la formaciou abierta;
pero ideberá por esto descuidarse la ensefl.anza
del órden compacto~ El coronel Kaulbars ha
dicho que los defectos de la cohesion se corrigen por sí mismos en el combate. En efecto; las balas dispersan co_n facilidad las ~ás
sólidas formaciones, miéntras que los perjuicios de una dispersion extrema son muy difíciles de reparar. Por consiguiente, cuanto mayor y más arraigado sea el hábito de una formacion regular, menor será el riesgo de Ulll.
dispersion desordenada. Así parece que han

crazonado los alemapes, pues en sus últimas
maniobras los tiradores y sostenes han sido
mantenidos á distancias poco conformes, con
·1a5tJ&gt;r~ripciones del órden disperso.
l'!&gt;s oficiales han mostradÓ un rigor extremo
en lo que respecta al gasto de municiones, á lo
qu~ se ha llamado da disciplina del fuego.&gt;
Esto parece confirmar lo que ya dijimos en
otra ocasion: que Alemania y algunas otras
potencias preparan sus tropas á un cambio de
armamento; el fusil de repetici9n Rustituirá en
breve al Remington y sistemas· análogos.
El oficial aleman se sirve de un silbato para
indicar á su tropa la posicion que ocupa; guía
las operacione!! por gestos, y obliga así al soldado á tener constantemente fija en él su vista.
Aun en la ofensiva, la infantería alemana
hace un uso muy frecuente de las herramientas y de los atrincheramientos rápidos.
En la defensa de las posiciones, la infantería avanzaba hacia el enemigo, de modo que
éste no pudiera alcanzar directamente con sus
fuegos á la artillería de la defensa.
En marcha ofensiva, una brigada de seis
batallones (veinticuatro compafiías) operó del
modo siguiente:
Dos batallones á. vanguardia desplegan en
tiradores tres compafiias cada uno. Forman
una línea densa con sostenes 'á unos 200 metros
de distancia. Lasdoscuartascompaf!.fas quedan
detras, á 500 pasos próximamente. A retaguardia de estas dos compaf!.fas y á igual distancia
(500 pasos), sigue el tercer batallan, y todavía,
á la misma distancia, dos batallones. En resúmen: cuatro líneas (sin contar los sostenes),
que pueden reforzarse y proteger los flancos
por un movimiento oblicuo de las reservas.
Forma de ataque: amagar al centro y girar,
ya sobre un flanco, ya sobre otro.
La caballería alemana está armada con la
carabina Mauser. Se ejercita mucho en el tiro,
pero no con tanto exceso como la rusa, y sin
descuidar su característica destreza en el manejo del sable, y su agilidad y animosidad
extraordinaria.
Para explicarse la causa del creciente perfeccionamiento militar en Alemania, no estará demas recordar algunas de sus principales bases fundamentales de organizacion.
El servicio militar obligatorio (Militiirdienstpflicht) comienza para todos los ciudadanos sin distincion, á los diez y siete años, y
dura hasta los cuarenta y dos.
El país entero en armas, está dividido en
dos secciones, tituladas: Wehrpflichty Landsturmpflicht.

Wehrpflicht, que quiere expresar la obligacion de servir en el ejército, consiste en tres
años de servicio activo en el St,ehende Heer
(ejército permanente), cuatro años en la reserva del ejército activo, y cinco años en la Landwekr (reserva).
En la segunda seccion (Landsturmpflicht)
figuran todos los alemanes de diez y siete á
cuarenta y dos años que no pertenezcan á, la
primera seccion.
La Landrvehr es una parte integrante del
ejército activo, y toma parte en las primeras
operaciones de guerra. En tiempo de paz, los
hombres que la constituyen pueden ser llamados á la instruccion.
Los oiciales de la Landwehr son de la misma reserva: en un distrito que haya un grupo
d~ oficiales hay un círculo cuyo objeto es fortalecer el espíritu militar é instruirse en los conocimientos de la profesion.
La Landrvehr consta de 293 batallones de
Infantería con 245,534 hombres, caballería y
tropas auxiliares, pudiendo elevarse hasta
500,000 hombres el número de los individuos
de reserva.
La Landsturm no puede l!ler llamada más
que en caso de guerra y para defender la in•
1
tegridad de la patria, limitándose en operaciones de campaña al territorio nacional.
En las maniobras de Francia, el general
Lewal ha demostrado la posibilidad de asociar
largos y profundos estudios teóricos á las cualidades propiaa del hombre de accion. La prensa profesional ha hecho juicios analíticos muy
lisonjeros para el expresado general, como director de las últimas maniobras.
• Algunos casos de insubordinacion en regi.
mientos extranjeros, han sugerido consideraciones diversas sobre el tacto de mando. El
general Letona, en sus notables Con{erencias,
pedía que los jefes fueran algo psicólogos, que
observaran y penetraran bien en las diversas
aptitudes é inclinaciones de sus subordinados.
No es tal vez necesario que se explique en la
Academia general, Psicología; pero sí es un
hecho que todos nos ejercitamos diariamente,
áun sin notarlo, en estas observaciones, sobre
lo que llamamos el carácter ó el genio ó las
cosas de Fulano: ¿por qué no habríamos de
leer siquiera los tratados, que son la consecuencia de esas observaciones recogidas y expuestas con cierto órden, analizadas con todo
el rigor posible, y comprobadas por una comparacion constante? Porque no hay que olvi•

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GUIPUZCOA.-RECUERD0S DEL C0RD0N SANITARIO

(Dibujo de !rabien, ampliado JJOJ' Lagarde.)

•

Carabinero veterano de San Sebastian (retrato). Cabo de Higuer. Soldados de los regimientos de la Lealtad y Astúrias, vigilando los pasos del Bidasoa. Desembarcadero de Santiago. Guardia civil en los desfiladeros del Pirineo.

�572
dar que la psicología experimental contemporánea no se parece en nada á la antigua y
sofíolienta psicología. La verdad es que se cometerían muchos ménos errores en el mando
si se conociesen de un modo general las leyes
á que está sujeto nuestro organismo y las prin cipales condiciones de su füncionamiento físico é intelectual.
Bajo este punto de vista, algunos cursos de
Ciencia integral ó repaso general de todas
las ciencias fundamentales, no contribuirían
poco á. completar la instruccion de nuestra fu.
tura oficialidad, y avaloraría mucho el actual
plan de estudios militares, con respecto al vigente para la segunda ensellanza en los institutos. Repetiremos que es mucho ménos difícil de lo que parece la adquisicion de esta cultura científica, y que presta una utilidad inconcebible en la solucion de los problemas morales ó sociales más complejos, y á.un en la direccion de nuestra conducta en los casos más
familiares.
El pensamiento del general Salamanca ha
sido desarrollado en un reglamento que revela
una sagacidad de observacion y un gran sentido práctico incuestionables. Todos los detalles, al parecer nimios, pero siempre influyentes en el éxito de este órden de combinaciones
administrativas, han sido admirablemente previstos. Un género puede ser mal ó bien pesado.
Pero esta falta de peso puede provenir del que
pesa 6 del que hace ia compra. Pues este inconveniente práctico, de tan conocida importancia, se evita anotando el pedido hecho en
el libro, donde consta la relacion de militares
que tienen tarjetas, por las que acreditan su
derecho á suministros de la administracion militar,
El servicio á domicilio es verdaderamente el
caballo de batalla en las operaciones de tráfico
en Madrid. El ideal sería que una familia recibiese todos los géneros que pueda necesitar
sin salir de casa. Se suprimiría así la intervencion de un sirviente-comprador, llena de dificultades y motivo constante de disgustos para
el consumidor y el abastecedor. Pero este servicio no puede ser gratuito. Hay que pagar algo,
y ¡,qué ménos que 15 céntimos de peseta por u'°
peso cualquiera hasta una arroba, y 10 céntimos por cada artoba más de aumento1
Hemos citado estos dos puntos como ejemplo de lo bien que ha meditado el general Salamanca todos los detalles prácticos de ejecucion. La probabilidad de denuncias ó quejas
de índole di versa; la excitacion al celo del
cuerpo de Administracion militar para que estudie la manera de sostener el mayor número
posible de almacenes, á distancias bien combinadas; la forma de intervencion, todo, en fin,
resulta ya previsto en términos que justifica
una esperanza séria respecto á la posibilidad de que el oficial pueda algun dia comprar
sus alimentos, sus ropas, su calzado, sus
prendas de equipo en establecimientos de la
Administracion militar, y á precios que le ase•
guren una subsistencia social decorosa. Insistimos en que este es el resultado definitivo que
debe perseguirse, en tanto, al ménos, que no
sea pesible retribuir bien los servicios milita-

LA ILUSTRAC1O.N NACIONAL

res. Pero aún parece que sería preferible, hasta para el país, esta forma de ventajas militares por asociacion; y el ejemplo de los empleados de ferro-carriles es ya de bastante fuerza
en este sentido.
Los únicos que perderán por el desenvolvimiento de estas asociaciones para fines económicos, serán esas séries escalonadas entre el
consumidor y el productor, con grave-dallo del
bienestar individual y la paz pública. Es absurdo que el trabajo de circulacion seamuchísimo más ventajoso ó reproductivo que el de
la invencion ó produccion directa, y sin em•
bargo, así sucede, en términos que hoy la más
escandalosamente lucrativa de las profesiones es la de comisionista, bajo todos aspectos,
y con inclusion de los acaparadores, bolsistas
y· agiotistas de .todo género. Investíguese bien
el fondo último de sus funciones, y se v~·á o,f,.e
descansan en hábiles y bien concertadal ó
protegidas interposiciones entre el productor
y el consumidor. Acercará ambos: hé aquí el
gran progreso realizado por el general Salamanca, tan excelente administrador como
buen hombre de armas, sin afectacion ni exageraciones propias de tiempos caballerescos
sin verdadera caballerosidad.
Con ocasion de los proyectos del general Salamanca, una gran parte de la oficialidad del
cuerpo administrativo estudia y coopera con
gran entusiasmo á la solucion de problemas
más ó ménos directamente relacionados con el
prestigio y enaltecimiento de las instituciones
militares. El Sr. Amorós, conocido ya muy
ventajosamente por sus conferencias en el
Cent1·0 Militar, va poco á poco ensanchando
el marco de un mqseo predominantemente industrial. En una ligera revista de sus principales instalaciones, máquinas é inventos de di•
ferentes clases, muestras de importantes semillas, cocinas ecouómicas, ttc., hemos tenido
ocasion de apreciar el carácter utilísimo de estas exposiciones permanentes, y las ventajas
prácticas que pueden reportará la iinstitucion
oficiales tan observadores é inteligentes como
el Sr. Amorós.
Otra prueba de esta. entusiasta. cooperacion
es el proyecto que recientemente ha sido presentado por nuestro querido amigo el comisa- ·
rio de guerra D. Jacinto Hermúa.
Propone el Sr. Hermúa la creacion de una
compañía-escuela de obreros j6venes de Administracion militar. Tendrían derecho á ingrAso los hijos de los jefes, oficiales y clases de
tropa del cuerpo adminiRtrativo. En tre,s cureos se les dotaría de la instruccion militar y la
técnica del instituto, en su parte mecánica ó
de manipulacion.
De este modo podrían contar las tropas de
Administracion militar con cabos y sargentos
instruidos en todos los conocimientos útiles al
de,arrollo de los diversos artes que ha de tener
que desarrollar en breve la corporadon que
nos ocupa, á más de los que ya tiene constituidos en la actualidad.
El Sr. Hermúa propone tambien que esta
escuela tenga el carácter de preparatoria para
el ingreso en uu cuerpo subalterno de auxiliares con destino á los servicios técnicos del instituto, en su parte prá&lt;&gt;tica y ejecutiva: cuerpo ·

573

LA ILUSTRACION NACIONAL

cuya creacion se hace cada dia más urgente si
ha de ser verdad en este país la administracion del ejército y ha de responder á los venta.
josos fines á que está llamada, eomo se propone el ilustrado 1 enérgico Director general que
tiene hoy á su frente.
Al cuerpo de auxiliares podrán pertenecer
previo un curso preparatorio, los sargentos pri~
meros de Administracion y los de otros cuerpos
de la milicia que reunan ciertas condiciones y
antigüedad.

La Correspondencia Militar

dirige muy
justos plácemes al coronel del regimiento infantería de Canarias, por el libro en que ha
coleccionado todas las órdenes expedidas durante el tiempo de su mando. La manera
cómo concibe esta funcion el expresado coronel, constituye un análisis muy profundo de
los complejos aspectos del carácter que tiene
que establecfl" ponderaciones tan delicadas en
actos que, por un extremo cualquiera, pueden
producir efectos contraproducentes. La ener•
gía es necesaria en el mando; pero es susceptible de tan varios matices, y puede ser influida por tan diverso conjunto de circunstancias,
que se _necesitan condiciones muy raras de reflexion para no incurrir alguna vez en extre·
mos de viveza, que, más pronto ó más tarde,
nos causan sonrojo. Atribuimos por esto mucha importancia á este trabajo del Sr. Molins,
que constituye ademas una instruccion abreviada de lo que es un regimiento y lo que exige un buen mando del mismo.
ALFONSO

ÜRDAX.

Excmo. Sr, Teniente General
D. FERNANDO PRIMO DE RIVERA Y SOBREMONTE,
Marqués de Estella, Director general de Infantería,
Vamos á trazar, á grandes perfiles, el boceto bio ·
gráfico de un Oficial general, cuyos anteoedentes
y servicios son \ Itamente apreciados en el pais, y
cuyas excepcion~ es condiciones de carácter le han
conquistado por do quiera universales simpatias.
No es, por lo tanto, difícil nuestra tarea; D. Fernando Primo de Rivera es para cuantos llevan siquiera veinte aflos en las filas, aquel profesor inteligente, de perspicaz mirada, de sin igual amabilidad y de voluntad firme, que les ensefló, con el
ejemplo, á dirigir sus primeros'pasos por la senda
del honor y del deber, desembarázando de abrojos
el camino y haciend~ por todo extremo fácil la jornada. El simpático capitan del colegio de infantería, aquel ·profesor que en todas las ocasiones supo
.hacerse respetar y querer, ha sido luégo el distinguido oficial general que al aparecer en las comarcas del Norte los primeros sintomas de la insurreccion absolutista, voló entusiasta á combatirla; y un
dia y otro, sin mostrar jamás desaliento, sin desconfiar nunca del resultado, consagróse á esta noble empresa , vértiendo su sangre , poniendo en
constante tributo su inteligencia y sus fuerzas,
hasta lograr ver clavado sobre los baluartes de la
tenaz Estella, ciudad santa del c.-lismo, la bande
ra que simboliza la libertad y el derecho.
La patria de Herrera y de Murillo, la ciudad conquistada por el tercer Fernando, cuenta en la pléyade de sus ilustres hijos al hoy Director de Infantería. En fa poética y bella reina del Bétis nació el
teniente general D. Fernando Primo de Rivera, el
dia 24 de Julio de 1831, y fueron sus padres el brigadier de la Armada D. José y la señora doña Juana
Sobremonte.
Ingresó como cadete en el Colegio general militar el 20 de Noviembre de 1844, y habiendo termi-

•

i!I

nado, con aprovechamiento notable, sus tstudios,
ascendió á subteniente tres aflos más tarde.
Como recompensa á su distinguido comportamiento en los combates librados en .Madrid contra
las tropas y paisanaje insurreccionados los días 26
de Marzo y 7 de Mayo de 1848, obtuvo el grado de
teniente. Ascendió á este empleo en lt!52; por la
gracia general de 1854 le correspondió el grado de
capitan; el empleo en 1857, y un al\o despues se le
nombró profesor del Colegio de infantería.
En el largo periodo de siete aflos que sirvió este
cargo, puede decirse que echó,D. Fernando Primo de
Rivera los cimientos del envidiable concepto que
hoy disfruta. Allí probó su idoneidad para el desempel\o de una comision de suyo delicada; su ilustracion, sus talentos fueron pronto conocidos. Sus dotes de mando le granjearon el aprecio de sus superiores; su bondad natural y su caballerosidad, le
hicieron popularísimo entre los cadetes. El cap~n
Primo, .como se le llamaba para abreviar, era, á los
ojos de todos, el tipo más perfecto del militar moderno, que sabe hacerse obedecer cuando es preciso sin revestir la forma del mandato, de ese as
pecto de severidad, de ese tono imperativo que ·
aturde á los débiles y ofende tanto .á los fuertes, como á la urbanidad. En suma, tuvo el tacto de formar subordinados y no hombres sumisos; términos
que, aunque parece se confunden, no tienen nada
de comun. De los primeros salen jefes discretos, tolerantes y enérgicos, tales como al ejército convienen; de los segundos, no salen sino medianías. Entre aquellos hay que buscar generales dignos de
este nombre; entre los otros, si alguno llega á esta
dignidad, no hace otra cosa que realizar una de las
más vulgares fábulas de Esopo.
Ascendido á comandante en Abril d.e 1865, por
haber cumplido los siete aflos de profesor, fué destin~do al regimiento infantería de Búrgos. El 22 de
Junio de 1866, hallándose, con dicho cuerRo, de
guarnicion en Madrid, mandó una de las colúmnas
que se dirigieron contra el cuartel de San Gil, y de
tal modo logró distinguirse, que el ilustre duque de
Tetuan lo hizo Teniente coronel sobre el mismo
campo de batalla. Tambien los generales marqués
del Duero y duque de la Torre lo propusieron
para igual recompensa.
Pasó en su nuevo empleo á mandar un batallon
del regimiento de Valencia, y algunos meses más
tarde el de cazadores de Alcántara. Al estallar la
revolucion de Setiembre halibase de guarnicion
en Granada, y salió con una c lumna para mantener el órden en Antequera, c o lo consiguió, regresando despues á la capital. n certificado expedido por el, entónces, ca.pitan general del distrito,
conde de las Quemadas, expone lo satisfecha que
quedó aquella autoridad de los servicios del TenientP, coronel Primo de Rivera, afladiendo que e'l batallon cazadores de Alcántara fué á sus órdenes «modelo de instruccion, subordinacion y buen espiritU.ll
Triunfante la revolucion, quedó de reemplazo;
mas al organizarse, en Noviembre del mismo afio,
el ejército que debía operar en Andalucía, se presentó al general en jefe ofreciéndole sus servicios,
que dicha autoridad aceptó desde luégo, empleándole en varias importantes comisiones. Por su bizarra conducta en los combates sostenidos en Cádiz
obtuvo el empleo de Coronel. El l.º de Enero del
al\o 1869 se halló en la toma de Málaga y combates
sostenidos en las calles, atravesando por dos veces
la linea enemiga, con grave riesgo, que mereció calurosos plácemes del general enjefe.
A los pocos días de estos sucesos, se le confió el
mando del regimiento de África, de guarnicion en
Zaragoza, y apénas se hizo cargo de él, tocóle salir
con su batallon para desarmar la milicia de Huesca
é impedir la formacion de partidas carlistas. En
los dias 7 y 8 de Octubre combatió bizarramente la
insurreccion que estalló en la capit¡¡.1 aragonesa.
Dividida 9a ciudad en dos distritos, fué encargado
de pacificar el de la derecha, lo que consiguió, habiendo dirigido personalmente el ataque de la
Puerta del Duque. El Gobierno supo estimar estos
servicios, concediéndole el empleo de brigadier.
Hasta 1872 mandó brigada, en Aragon, primero,

luégo en Castilla la Nueva. En Abril de este afio,
se le concedió la gran cruz de Isabel la Católica, y
en 21 del citado mes, con motivo del levantamiento de las· Provincias Vascongadas , salió para e1
Norte, donde se le confió el mando de la primera
division, compuesta del regimiento del Rey, batallon cazadores de Cuba y algunas otras fuerzas. Su
mision fué operar en la Alta Navarra, y la cumplió,
obligando á la faccion Rada á internarse en Francia, persiguiendo sin descanso al Pretendiente,
hasta dar lugar al combate de 0roquieta, y siguiendo luégo sin descanso en operaciones contra Recon do, Elio y otros cabecillas. El resultado fué que estas facciones se entregaron á d.iscrecion y sus jefes
cruzaron la frontera. Pasó á los pocos dias á Guipúzcoa, en cuya provincia y la de Vizcaya operó
hasta el convenio de Amorovieta, acudiendo á dar
apoyo á las fuerzas de Letona que peleaban en l\fañaria, y al batallon de .Mendigorria, refugiado en
01\ate despues de una gloriosa accion. De vuelta á
Navarra, contribuyó á la disolucion de las partidas
de Carasa y Lizárraga, y fué recompensado con el
eltlpleo de Mariscal de campo.
Contra lo acostumbrado en esta clase de trabajos,
al llegará este punto dejaremos de extractar la hoja
de servicios del general Primo he Rivera, por la razon de que, siendo del dominio público los hechos
que siguen, nada podríamos decir, que no hayan dicho ya plumas de conocidcs escritores, rindiendo
á los importantes méritos de este conocido caudillo
el homenaje que se merecen. Recordaremos sólo,
para nuestra satisfaccion, que Primo de Rivera es
aquel general que dispersó en Dima, con un batallon, al cabecilla Goirena y aseguró la paz en el
distrito de Vascongadas; el que, al volverá encenderse la guerra meses despues, fué nombrado segundo de .Moriones, y batió al tenaz carlista en Azpeitia y Azcoitia, escarmentándole aún más duramente en Aya; el que despues de un paréntesis de
siete meses, ocasionado por un cambio político, regresó al teatro de la guerra, y midió rudamente sus
armas con el enemigo en Allo, Dicastillo, Caserío de
Baigorri, Lárraga, 0teiza y tantos y tantos hechos
memorables; y por último, el bravo y sereno general que mereció de un hombre tan parco en tributar
elogios corno D. Domingo Moriones, estas frases, tomadas del parte de las batallas de Luquin, Barbárin y Urbiola:
((No obstante de ser conocidas en el ejército las
brillantes condiciones que reune el acreditado y
entendido general D. Fernando Primo de Rivera,
cumple á mi deber elevará conocimiento del Gobierno el distinguido comportamiento y relevantes
servicios que con la division á sus ordenes ha prestado en la batalla de la línea de l\Iontejurra (da
aquí cuenta de haberle confiado el cometido más
importante, y del valor, inteligencia y serenidad
con que lo cumplió, y termina diciendo): Merece,
pues, por mi parte, todo elogio su compottamiento,
y sus servicios son dignos de la gratitud de la patria, que tiene en el citado general una esperanza,
debiendo estar orgulloso el ejército con tan entendido y valiente caudillo, que le conducirá siempre
á la victoria. ll
Ocurren despues el ataque á 0teiza, la marcha
sobre Tolosa y otros memorables hechos, y en todo¡
demostró Primo de Rivera la justicia de aquellas
apreciaciones. ¡ Quién ignora su conducta brillante
en la rendicion de La Guardia, en la toma de Onton,
en aquellos rudos y sangrientos combates del 24 y
25 de Febrero de 1874; el furioso ataque del l\fontaflo, donde resultó contuso, y más tarde su heróico
denuedo en aquellos tremendos dias de Somorrostro; en el primero la toma de Cortes, en el segundo
la de Pucheta, y en el tercero el ataque al inexpugnable San Pedro Abanto, donde el ejército liberal
se aplastó como una bala de caflon, y Primo de Rivera rellibió gravisima herida?
¡Terribles hechos que no es posible olvidar! A
ellos va indisolublemente unido el nombre del general que motiva estas lineas, y juntos figurarán
en nuestra historia contemporánea. ¿A qué extendernos más, si no hay para el militar pundonoroso
honor super.ior á. éste?

Terminaremos, pues, anotando cómo contribuyó
á reparar el desastre de Lácar y Lorca, al tener de
de él noticia en el alto Esquinza, y el airoso papel
que le cupo desempei1ar en el último acto de la
guerra. Al dar cuenta de aquel hecho, se expresaba
de este modo el general en jefe:
«Merced á sus acertadas disposiciones y á la energía de su carácter, restableció la confianza en sus
tropas despues del acontecimiento de Lácar, rechazando al enemigo de los demas puntos de nuestra línea, á que dirigió sus ataques. Su comportamiento, tanto en los hechos de armas como durante
el tiempo que ejerció el mando de dicho cuerpo de
ejército, nada me dejó que desear, demostrando su
pericia, valor, actividad y especiales dotes para el
mando, en tantas ocasiones reconocido.&gt;)
Al verificar en Enero de 1876 la marcha al Baztan
el general .Martinez Campos, quedó Primo de Rivera
independiente en Ta.falla. El 30 atacó la linea enemiga, apoderándose con violento empuje de Santa
Bárbara de Oteiza; el 17 de Febrero arrolló al enemigo en la Solana y línea del Ega; el 18 ocupaba á
Jiiontejurra, y el 19 Estella veía flotar en sus muros
la bandera liberal. Tal fué la mision que en el último periodo de la guerra se encomendó al general
Primo de Rivera, y de tal modo supo cumplirla. La
gran cruz de San Fernando es testimonio del extraordinario mérito contra.ido.
Su mando en Castilla la Nueva, durante seis aflos,
y en Filipinas, durante tres, han acreditado sus dotes de gobernant~. El arma de Infantería, á cuyo
frente se halla ahora como Director, sabe cuánto
puede esperar de un general en quien al valor se
juntan el talento y la ilustracion, el buen trato y la
cortesía. Nosotros, á habernos dejado llevar por la
simpa.tia, hubiéramos ocupado el número entero
reseflando sus aeciones y citando mil ejemplos que
dieran fe de nuestras palabras; pero tenemos hecho el propósito firmisimo de no traspasar ciertos
limites, y haremos alto, pidiendo al distinguido general nos dispense si este cróquis, por efecto de
nuestra insuficiencia, no corresponde á nuestros
sinceros sentimientos de respeto y profunda consideracion hacia su persona.

NOVUS ORTUS
El nombre de Emilio Sala puesto al pié de este
dibujo, nos excusa de extendernos aquí en conmemorar sus bellezas y avalorar su mérito.
Los habituales favorecedores de LA lLUSTRACION
NACIONAL conocen al autor de ese l\Iarte que campea
en la primera página de cada número, y que ha sido
considerado como acabada obra de arte. Emilio Sala
es un pintor que Qonra á su patria; su estilo es
sobrio, sintético, digámoslo así; la factura de sus
obras tiene el sello que se advierte en las de los clásicos españoles; la entonacion, el colorido de sus cuadros acusan un vigor poco comun, y en el asunto se
revela al artista de originalidad é inspiracion.
No1Jus orllus es un cuadro de grandes dimensiones,
destinado á formar el techo de una de las habitaciones del palacio de Angla.da. Varias hadas, en caprichosas actitudes, queman en un brasero artistico las caretas de la falsía, lo~ atributos del error
y de la mentira, disponiéndose á inaugurar en el
mundo una nueva era: el reinado de la verdad, en
que sustituye á la fe, la ciencia, á las preocupaciones, el estudio y el cálculo; á la supersticion y la
inrolerancia, la libertad del pensamiento humano,
y el progreso de las ideas que han de fundar el
bienestar de nuestra especie, rompiendo las trabas
que reducen al hombre á la esclavitud del espíritu,
la más intolerable y funesta de las esclavitudes.
Sentimos que las dimensiones del grabado no permitan apreciar más que en conjunto la obra del
Sr. Sala, á quien ofrecemos desde estas columnas
el testimonio de la consideracion y alto· aprecio que
nos merecen su talento y especiales dotes para el
arte sublime del Ticiano y Murillo, Tenier y Rubens,

�LA TLUSTRAoroN NACIONAL

MADRID.- EL REGR

ESO DE !,AS CARRERAS

(GRABADO

DE MARICHAC)

�576

LA lLUSTRACION NACIONAL

577

LA ILUSTRACION NACIONAL

ENSAYOS COMPARATIVOS DE PLANCHAS DE BLINDAJE EN SPEZIA

tiles defwndicion endurecida y de acero colado, lanzados con una potencia total de 10.6u0 tonelámetros;
en el tiro actual, los proyectiles de acero forjado, de
calidad muy superior á los anteriores, y de menor
calibre, eran lanzados con unas fuerza viva superior
en ¼á la precedente.
Asi es que, ántes del tiro, nadie dudaba de la perforacion total de las planchas. Para las de Schneider había podido sentarse el hecho por medio de
una fórmula basada sobre cierto número de experiencias; y en cuanto á las mixtas, podía augurarse
á priori, en vista de los resultados del tiro de Amagex, en Marzo de 1884, en cuyos ensayos proyectiles

VERIFICADOS EN EL MES ACTUAL

Fig. 2.
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7.
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Krupp, de acero forjado, habían atravesado dichas
planchas con gran exceso de velocidad. Por lo demas, se concibe fácilmente que cuando un proyectil
ha conseguido atravesar la capa de acero de una
plancha mixta, la resistencia opuesta por el resto
de ella es inferior á la de una plancha ordinaria
de hierro, puesto que, por las condiciones mismas
de la fabricacion, esta última no puede conservar
las propiedades que pudiera tener ántes de la colada de la capa de acero, no siendo factible restituirsela despues. Esto explica la presentacion de las
rajas anchas despues del tiro del 1.0 de Octubre; y
de esto se deduce que, á medida que mejore la fa-

bricacion en los proyectiles de aoero, se demostrará
cada vez más palpablemente la superioridad de resistencia de las planchas de Schneider sobre las
planchas mixtas.
Independientemente de la separacion considerable de los fragmentos de estas planchas que han
quedado en los blancos, el número de los desprendidos en las inmediaciones del punto de impacto
y la importante distancia á que han sido arrojados
detras de los blancos, prueban hasta la evidencia
que despues de la perforacion el proyectil conservaba todavía un exceso de fuerza viva considerable,
miéntras que la plancha Schneider absorbió casi

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1
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FRENTE

I

Fig. 3.
La prensa extranjera ha seguido con interes el
Las planchas no se apoyaban sobre ninguno :e
curso de las pruebas que se han verificado en Ita- sus cantos.
lia, y creemos que se leerá con gusto el resultado
La distancia de la boca de la pieza á la cara ande estas experiencias, tan importantes para todos terior de las planchas era de 98 metros 898 mililos que siguen el desenvolvimiento de la'. industria metros.
militar.
Las velocidades fueron medidas con el cronógrafo
Ya en esta publicacion se ha dado cuenta, en di- Le Boulengé.
ferentes ocasiones, de varios ensayos comparativos
CORTE HORIZONTAL
DESCR!PCI0:-1 DEL TIRO
de las planchas de blindaje de las casas Schneider,
Cammell y Brown, y especialmente de los verificaPrimer disparo.-Plancha Cammell.
hallándose parcialmente obstruida por astillas y
dos el ano 1882 en el poligano de Muggiano que
Velocidad en el choque, 5'70 metros.
fragmentos de plancha la practicada en la madera.
causaron la más viva emocion, y pusieron de relieTrabajo total en el choque, la.828 tonelámetros. Las dos cuadernas próximas están completamente
ve la inferioridad de las planchas del sistema mixEl proyectil hiere la plancha un poco más arriba destrozadas, y las dos siguientes en extremo resento, adoptadas exclusivamente hasta aquí por la del centro, atravesando francamente, y con gran tidas. Una de las tornapuntas ha sido arrancada en
marina inglesa.
exceso de potencia, la plancha y el muro de apoyo: la prolongacion del disparo. Grandes fragmentos
Los ensayos que se han verificado recientemente
El agujero que atraviesa la plancha es próxima- de la plancha y del proyectil se ven esparcidos por
en Dinamarca sobre planchas de 225 milímetros de mente de 0,70 milímetros de diámetro; seis grietas el suelo, entre el muro y el espaldon, muy estroespesor, confirmaron las conclusiones de los ensa- radiadas la dividen en igual número de gruesos peado por los pedazos que en él han penetrado.
yos de 1882, mostrando además que eran aplicables fragmentos (fig. 5.ª); muchas de ellas son muy
Sólo un perno, inmediato al efecto del disparo, se
tambien á las planchas de pequeilo espesor.
anchas, alcanzando una el ancho de 265 milímetros. ha roto normalmente hacia su parte media. La deEl ministro de la Marina italiana decidió que las Ademas, toda la superficie de la plancha está formacion de las arandelas y del cautchuc de los
nuevas pruebas, que, como las precedentes, debían cruzada por numerosas grietas radiadas y circula- otros pernos acusan una fatiga bastante grande.
tener lugar sobre planchas de 0,48 milímetros de res. Buen número de fragmentos despedidos ~e la
Tercer disparo.-Plancha Schneider.
espesor, se efectuarían segun un programa muy cubiert¡,. de acero, yacen en el suelo delante del
Velocidad en el choque: 567 metros.
diferente del que se babia seguido en 1882.
blanco.
Trabajo total en el choque: 13.683 tonelámetros.
El programa que babia de servir para el tiro, fué
La brecha, en la parte exterior, tiene próximaEl proyectil hiere la plancha un poco más arriba
el siguiente:
mente 0,70 miiimetros de ancho por 2,00 de alto, del ceRtro, atravesaifo francamente ésta y el esl.º Dirigir al centro de cada una de las planchas, y la producida en la madera se encuentra en parte paldon con un excesl de potencia sensiblemente
normalmente á su superficie, un disparo del cailon obstruida por astíllas y por fragmentos de plancha. inferior al observado ~ las otras dos planchas.
de retrocarga de 43 centímetros, lanzando un .pro- Las dos cuadernas más próximas están total~nte
La plancha está atr«vesada por un ~gujero neto
yéctil de acero forjado Krupp de 835 kilogramos de destruidas; las dos siguientes lo están sólo en parte , de 0,50 centímetros de diámetro. Está dividida en
peso, con una velocidad de 5'i0 metros por segundo, y el tirante horizontal, por bajo del impacto, está tres fragmentos por igual número de grietas rade modo que reprodujese en el choque una ener- arrancado de su sitio y echado hacia atrás. La plan- diadas, de las cuales la más ancha tiene 40 milígía total de H.000 tonelámetros próximamente.
cha de la hilada que une entre si las tornapuntas, metros. En el pedazo grande de la izquierda se
2.0 Tirar en los cuatro ángulos de cada una de ha sido tambien arrancada en la prolongacion del nota una grieta capilar radiada que no se une al
las planchas un disparo del cailon de 25 centíme- disparo. Gruesos fragmentos de plancha y de pro- punto del impacto.
·
tros, lanzando un proyectil de acero forjado Krupp, yectil cubren el suelo entre el muro y el espaldon,
Estando completamente intacta la cara anterior
de 180 kilogramos de peso, animado de una veloci- muy deteriorado por los ped11-zos que en él han pe- de la plancha, ningun fragmento ha caido delante
dad de ',00, produciendo una fuerza total en el cho- netrado. Ninguno de los pernos ha cedido, pero las del blanco.
que de 4.500 tonelámetros.
copelas deformadas y el cautchuc, saliendo por las
La brecha en la parte exterior es de unos 0,65 cenLa primera sesion del tiro tuvo lugar en l.º del uniones, demostraban una fatiga hotable.
tímetros de ancho por 1,50 de alto, y la producida
corriente Octubre.
Segundo disparo.-Plancha Brown.
en la madera no está obstruida por astillas, cuya
Las planchas sometidas al ensayo estaban fijas·
Velocidad en el choque: 567 metros.
circunstancia es debida á haber sido menor la cancada una á un blanco independiente, formado por
Trabajo total en el choque: 13.6o3 tonelámetros. tidad de metal arrancada de la cara posterior y lanun muro de chapas y ~ngulares de acero (flg. l.ª).
El proyectil hiere la plancha un poco más arriba zada hacia atras. Por la misma razon es menor el
En la parte inferior el muro reposaba sobre un ar- del centro, atravesándola francamente, así como el número de fragmentos que se encuentra &lt;letras, que
mazon de madera, apuntalado en su extremidad muro, con gran exceso de potencia.
en los otros blancos y las tornapuntas del centro
posterior sobre otro apoyado al pié del espaldon.
El agujero tiene un diámetro de 0,65 centímetros no han sufrido casi ningun deterioro. El menisco
El aforro se componía de dos chapas superpuestas próximamente: la plancha está di vidida en ocho arrancado por el proyectil de lá parte posterior de
de 19 milímetros cada una. La plancha se apoyaba gruesos fragmentos, por otras tantas grietas radia- la plancha, ha caido al pié mismo del blanco. Fragsobre un almohadillado de encina, formado por vi- das (fig. 6), muchas muy abiertas, y una de ellas de mentos del proyectil se ven al fin de las tornapungas verticales de 25 centímetros.
260 milímetros de ancho. La plancha está ademas tas y del espaldon, en el cual la punta de la ojiva
Las tres planchas estaban fijas á los blancos por crazada por varias grietas radiadas y circulares, ha penetrado á una profundidad muy pequef!a. Tomedio de 18 pernos del sistema Schneider.
si bien en menor número que las observadas en la dos los pernos han resistido perfectamente, sin preLa plancha Schneider, perfectamente plana, te- plancha Cammell.
sentar seii.ales de fatiga, á pesar de ser de menores
nia un r.spesor uniforme de 478 milímetros. El esLa cubierta de acero está des.prendida alrededor dimensiones que los empleados en las otras dos
pesor de la plancha llrown era de 483 milimetros; del impacto en un diámetro de 1 metro 600 mili- planchas.
el de la plancha Cammell, de 480 milímetros. Las metros próximamente, y fragmentos muy numePor lo expuesto se v~ que el tiro del l.º de Octudos planchas inglesas presentaban una curvatura rosos culJren el suelo delante del blanco.
bre se ha efectuado en condiciones. verdaderameute
de unos 20 milimetros, con la convexidad hacia el
La brecha tiene en la parte exterior 0,60 centí- excepcionales. En los ensayos verificados en 1882,
proyectil.
metros de ancho por 1,60 de alto próximamente, las planchas, del mismo espesor, detuvieron proyec-

PLANCHA SCilNEIDER

PLANCllA C.UIMELL

Fig.9.

VISTA POSTERIOR DE LOS BLANCOS
SCIINEIDIR

por completo, en el trabajo de perforacion, la fu.e.rza ,
viva del proyectil que la atravesó. Ademas, el efecto destructor ejercido en la parte posterior del
blanco por los fragmentos del proyectil y de la plancha sobre las cuadernas, tornapuntas y el maderámen, ha sido muy limitado en esta última plancha,
miéntras que ha sido muy importante en las
mixtas.
El exámen de las planchas despues del tiro ha
permitido hacer constar que la perforacion había
desarrollado en la plancha Schneider una enorme
cantidad de calórico, al extremo que, trascurridas
algunas horas despues del disparo, no se podía poner la mano sobre ella á una distancia de Om ,50
del agujero: por el contrario, en las planchas rnix·
tas el calor alrededor del impacto era apénas sensible.
Este hecho curioso prueba incontestablemente la
enormeabsorcion de fuerza viva que han exigido las
planchas para ser perforadas. El retraso ofrecido
de la penetracion del proyectil por la resistencia
superior de la plancha, puede tener suma importancia cuando se trata, como en el caso particular,
de granadas en las cuales el calor desarrollado por
el choque podría producir la inflamacion de la carga Y determinar el estallido ántes de que hubiera
penetrado suficientemente.

C.UOJELL

El número y naturaleza de las grietas producidas
prueban que la fragilidad de las planchas mixtas
es mayor que las de las ph,nchas Schneicler; esta
circunstancia se había ya manifestado en las experienéias de Noviembre de 1882.
El desprendimiento de las cubiertas de las planchas mixtas, y especialmenta de la de Brown, demuestra el grave peligro que presentaría el tiro
oblicuo contra ellas con proyectiles de acero. Este
es un hecho qu~ debe llamar ~ériamente la atencion
de las personas competentes, porque en !os combates el tiro oblicuo es el que más generalmente se
usa.
Despues del tiro de este primer disparo, la plancha Schneider, por razon de su escaso fraccionamiento, de la poca importancia de sus grietas, de
la fatio-a casi nula de sus pernos y del pequeilo reº
.
sentimiento del blanco sobrn el cual estaba fiJada,
era la única capaz de resistir, sin cambiar la posicion de los puntos de impacto, los disparos de cañon
de 25 centímetros fijados en el programa de los
ensayos.
En vista de estos resultados, se ha decidido suspender la continuacion de las pruebas hasta que se
ha&lt;&gt;a un nuevo exámen. Cuando este caso llegue,
te;dremos á nuestros lectores al corriente del resultado de estas experiencias que encierran un in-

BROWN

terés de primer órden. para todas las Marinas de
guerra, pero especialmente para la de Inglaterra,
que, hasta el dia y acaso por un estimulo de orgullo nacional, ha perseverado en el empleo de las
planchas mixtas.
Con la mayor satisfaccion insertamos la siguien-

te carta, que nos ha remitido el Inspector general
de Sanidad de la Armada D. Manuel Chesio:

Scii,or IJircctor dt: LA ILUSTRACJON

N,ICJONAL.

Muy seilor mio: Se han recibido en este Centro
seis números de la notable publicacion que V. dirige en los cuales se dedican frases muy lisonjeras á
nu~stra Marina y á un individuo de nuestro Cuerpo, que acaba ne realizar uno de esos actos heróicos que forman ~poca en los fas_tos navales y que
honran á la nac10n donde se verifican.
Si como simple particular pudiera ba_starme con
mostrará V. mi gratitud por su atenc1on en conmemorar este hecho, como jefe del Cuerpo á que
este oficial pertenece, debo hacer algo más; que tributando honor á quien tan a_lto ha sa9ido colocar
el sentimiento de la humanidad, elevandolo hasta
el heroismo, honro á la Marina, honro á la Sanidad
naYal honro, en una palabra, á la Espaii.a toda, que
nunc~ se desmiente en estos momentos supremos
en que el hombre,. olvidan~o el sentimiento de la
pe'rsonalidad, sacrifica su vida por la de sus semeJantes.

�LA ILUSTRACION NACIONAL

578

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LA ILUSTRACION NACIONAL

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VITORIA MILITAR, MONUMENTAL y ARTÍSTICA (Dibujo de üabim.)

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579

�LA ILUSTRACION NACIONAL
El médico de la Armada, llamado por los deberes
de su profesion á una vida de constantes sacrificios,
separado de la familia, alejado de la vida social,
gastando su salud y su existencia en lejanos climas,
compartiendo las penalidades del marino sin participar de sus gloria&amp;, es uno de esos mártires ae la
ciencia que pasan desapercibidos, sin haber alcanzado, cuando han llegado á sus últimos dias, otra renumeracion, otra gloria que el sentimiento de un
deber cumplido, de una conciencia satisfecha. Su
nombre no figura en esos notables descubrimientos
que enaltecen á nuestros ilustres navegantes; su
nombre no aparece en la resefla de esos combates
que tanto han encumbrado nuestro pabellon nacional; pero en cambio en sus horas de meditacion vienen a su mente, cual consoladores recuerdos, sus
constantes afaues por iialvar á infelices cuyo nombre hasta ignora, que á sus cuidados debieron volver á sus hogares, y á sus desvelos el porvenir y el
amparo de sus familias.
Entre tantos y tantos médicos de nuestra Sanidad naval que en la ignorada enfermería de sus buques libraron tan rudas luchas con la muerte, sin
estimulo, sin gloria, sin recompensa; héroes de virtudes condenadas al eterno olvido, la Armada conmemora otros que las circunstancias han arrancado de la oscuridad, para grabar su recuerdo en las
páginas de la Historia; y los nombres de un Valdivieso, que cae mortalmente herido á la entrada del
Arsenal de Cavite al dirigir~e al punto donde su
honor le llamaba; el de un García Loranca, que sucumbe en el fragor de un combate contra feroces
piratas; el de un Gomez Nieto, que perece _.ictima
de una epidemia colérica por llevar los auxTlios de
la ciencia más allá de los límites del deber; el
nombre, en fin, de un Fernandez Menendez Valdés,
que en medio de los horrores de un huracan, en
un buque destrozado por las olas y rompiéndose contra inclementes arrecifes, ante espantosa escena de
desolacion y muerte y despues de inútiles esfuerzos, pagados con la vida de otros náufragos, dignos
de mejor suerte, se lanza á una pPrdicion segura y
salva con su arrojo multitud de individuos, evitando
mares de lágrimas á mil infortunadas familias; esos
nombres merecen estar grabados con letras de oro
no ya en la historia de nuestras glorias, no ya en
los anales de nuestra Marina, sino en lo ;más profundo de nuestros corazones: que para las virtudes
y el heroísmo, la patria se extiende hasta el último
confin donde existe la humanidad.
En nombre, pues, de la Marina, del Cuerpo de
Sanidad de la Armada, de Menendez Valdés, reciba
usted el testimonio de mi gratitud por las atentas
frases que su ilustrado periódico le dedica, y al propio tiempo por su !isonJera mencion de los altos servicios que los Cuerpos de Sanidad del Ejército y Armada han prestado á la patria, mostrándose siempre dignos de una distincion que nunca les ha sido
escaseada por la opinion de todo el pais.
Reciba V., seflor Director, la seguridad de la más
distinguida consideracion de S. S. S. Q. B. S. M.EI Inspector general de Sanidad de la Armada,-

•

miento se inauguró el Ilipódromo nacional, la aflcion á _las carreras ~a tomado pasmoso incremento,
.\ partir de aquel dia, en que el arte consumió para
el adorno de las tribunas y de la pista. le¡;ua y media de percalina, segun dijo con sal ática el Sr. ~loyano, se ha verificado una completa trasformacion:
las primeras carreras tenían un carácter sui gene1·is; el conjunto parecía abigarrado por una extrana
mezcla de tipos pertenecientes á sociedades distintas en gustos, en trajes y en idiomas. Era un especEL DJ&amp;BOTOB Y RBDAOTORBS DB LA JLUSTBACION NACIONAL.
táculo extranjero representado ante un público espaflol. Hoy ya no sucede asi. El extranjero que presencia en el paseo de la Castellana el desfile de trenes y carruaJes en aia de carreras, cree hallarse en
RECUERDOS DEL CORDON SANITARIO
los alrededores de Epson, ó en las avenidas que conducen al Hipódromo de Longchamps, cuando conCon este ep1grafe publicamos hoy un hermoso templa en su veloz carrera los monumentales
grabado en la pág. 5'71. Hecha esta composicion con hreacks que se suceden, arrastrados por soberbios
unos discretos apuntes de Irabien, nuestro corres- troncos; los elegantes niails-coachs, semejando inponsal artístico en Yitoria, que han sido ampliados mensos ramilletes formados de deslumbradoras bepor Lagarde, resulta, como no podia ménos de re- llezas; los carruajes tirados á la Daumont, con volansultar, un trabajo que merece fijar la atencion delr tes de rizadas pelucas y lacayos de vistosas y originales libreas, los sportnia,1i sobre caballos inglPses
público.
Nuestros lector!!s juzgarán: á ellos remitimos el de gran precio, y los jockeys que han figurado en el
fallo. Sólo diremos que el Sr. Irabien se ha inspirado espectáculo y que regresan cabalgando indolentes
en la verdad, copiando del natural perspectiv~a y sobre sus enmantados ponneys de course.
El grabado á dos páginas que publicamos en este
figuras, que el Sr. Lagarde ha combinadoecon m
gracia ingénita, con el arte y el buen gusto q le número da una idea exactísima del espectáculo que
son propios. La vista de la costa cantábrica, en su se ofrece al empezar el desfile, despues de termiextremo oriental, con el promontorio que la limi- nada la fiesta, y prueba la verdad de nuestras afirta; el desembarcadero do Santiago; el aspecto de maciones. El artista ha copiado del natural, y sin
aquellas abruptas estribacione~ del Pirineo, han embargo, si no fuera por el gallardo y severo guarsido trasladados á la estampa cun rigurosa exacti- dia civil que aparece en primer término, lo mismo
tud. El carabinero veterano, de fisonomía curtida podría suponerse en España la escena que reprepor la inclemencia de la temperatura en aquella re- senta, que en cualquier otro país de Europa.
Esta consideracion, que quizás disguste por su
gion septentrional y la mano fatídica del tiempo, es
un retrato de gran parecido. Ante su vista, muchos misma realidad á ciertos espíritus refractarios á
labios pronunciarán un nombre. La pareja de guar- toda luz, demuestra el admirable progreso de las
dias civiles que se desliza por el derrumbadero, sin costumbres, y es, para los que, como nosotros, preparar mientes en el peligro, y atenta sólo á la voz fieren pecar de optimistas, Jo que presenta el lado
del deber; el grupo ae soldados de infanteria que más simpático de este espectáculo moderno.
vigila en uno de los puestos del cordon; todos estos
detalles realzan el dibujo y le dan animacion y vida.
Pero no han atendido ni el Sr. Irabien ni el séflor
Lagarde tan sólo al sentimiento artístico, al bosqueVITORIA MILITAR, MONUMENTAL Y ARTÍSTICA
jar y dibujar estas figuras. Tal vez esta idea no
haya obrado en olios más que como secundaria. El
atezado rostro del veterano; las actitudes de los
La capital de Ala va, antigua Gazteiz, ó Vélica en
guardias que descienden como las cabras por el di- algunos documentos históricos, ó la Victoriacum de
ficil vericueto; la presencia de los soldados de linea,
Leovigildo, situada en el centro de una dilatada llatodo esto constituye en primer término un home- nura, ha tenido desde sus primeros tiempos gran
naje de gratitud, un testimonio de reconocimiento importancia militar, no sólo por ser cabeza de disque debemos á las honradas y sufridas clases que trito y contener, como tal, grandes almacenes, paren todos los lances extraordinarios, en todas las si- ques y depósitos, sino porque su admirable situatuaciones anormales por que el país atraviesa, sa- cion estratégica la hará representar siempre un
ben acudir al puesto de honor y peligro, lo mismo gran papel en nuestras contiendas con Francia,
cuando se trata de combatir al enemigo armado, como lo desem_peñó anteriormente y como lo ha
que cuando hay necesidad de cerrar el paso á una desempeflado en las civiles discordias de que ha
epidemia; de idéntico modo cuando las aguas des- sido teatro aquella reglon.
·
bordadas de los ríos arruinan riquísimas comarcas,
En la actuali~'ld hállase en Vitoria establecido el
que cuando plagas como la de la langosta amenazan cuartel genera~{, del cuer¡&gt;o de ejército del Norte,
dejar yermos los campos y destruidas las cosechas; con todas sus ¡1pendencias y la brigada de vanel ejército es la providencia salvadora, la egida que guardia, comp 1•sta de seis batallones de cazadores.
.Mai~uel Chesio.
ampara todos los intereses, el brazo bienhechor que
El grabado d ,a pág. 5'78, que debemos á nuestro
solicito se extiende á todas partes d,mde hay males corresponsal artístico el Sr. Irabien, ventajosamenHemos insertado esta carta como testimonio de
la agradabilisima sorpresa que nos ha producido la que precaver ó desgracias que remediar.
te cónocido de los suscritores de LA ILUSTRAcro:s,
En la ocasion presente, si hubiéramos de enume- reproduce algunos de los locales habilitarlos interibondadosa distincion con que hemos sido honrados.
Al tributar nuestro aplauso á un dignísimo indivi- rar los titulos que han adquirido al agradecimiento namente para cuarteles, pues ocupados los antiguos
duo del respetable cuerpo de Sanidad de la Armada,
del país esos sufridos guardias civiles, esos modes- con las fuerzas que ya existían en Vitoria, ha habihemos cumplido un deber, mejor dicho, hemos in- tos individuos del cuerpo de carabineros, los jóve- do que improvisar acuartelamiento fara los cuatro
nes soldados del ejército, que en la frontera han batallones que en tiempo del genera Pavía reforzatentado cumplirlo, pues bien poco es lo que hemos
hecho comparado con los méritos del esforzado mé- prestado el penosisimo servicio de vigilancia para ron la guarnicion. En el dibujo se ofrece una vista
dico del Gr(l,viiia, al que la nacion entera debía impedir la imasion del cólera, uo terminaríamos parcial del Hospital militar y almact&gt;nes situados en
ofrecer de algun modo expresivo el homenaje de su nuestra tarea en mucho tiempo, y nuestras pala-, las dependencias del antiguo convento de Santo Dobras jamás llegarian á pintar la realidad. Por fortu- mingo, descubriéndose en lontananza la catedral y
simpatía.
na, el país sabrá estimar tantos merecimientos, y
Agradable será para todos los individuos que forsu airosa torre cubierta de pizarra; se observa taroman el citado Cuerpo, ver cómo su Inspector gene- tal vez los poderes públicos acierten á recompen- bien un bosquejo del palacio episcopal, edificio que
ral se identifica y enorgullece con sus glorias y tra- sarlos. Pero si asi no fuera, cuando esos honrados despues de servir durante la guena de prisiones
diciones. Por nuestra parte, estamos tan acostum- espafloles recojan de su conciencia el premio de sus militares, se halla ocupado ahora por el batallon cabrados á presenciar el divorcio entre la autoridad
hechos en la satisfaccion que siempre produce el zadores de Barbastro, asi como el antiguo convento
y sus administrados, que este caso, tan nuevo y ori- deber cumplido, recuerden que una humilde, pero de capuchinos, que tambien se reproduce en el diginal, nos ha llenado de gratísima satisfaccion.
entusiasta publicacion, consagrada á enaltecer la bujo, sirve de albergue á cazadores de las Navas .
Llevamos cuatro años en esta campana de reivin- . virtud y á honrar el mérito, supo elevar su voz amiUno de los detalles de esta composicion repredicacion de las instituciones armadas. Hemos pa- ~a y ofrecerles la expresion de su aprecio, si mo-' senta un fragmento de la antigua Vitoria. Es un
gado tributo á todos los merecimientos, á todas las desta, verdaderamente espontánea y desintere- edificio conocido con el nombre de'Villasuso, y cuya
virtudes, pues no hemos querido ser nunca avaros sada.
historia va unida á legendarias tradiciones. En un
en homenajes á ninguna clase de jerarquias, y
ángulo de esta casa se ostenta un soberbio escudo
mucho ménos á las que pudiéramos llamar del tade nobleza, enlazado por ricos artesones y situado
lento y la virtud.
.
bajo antiquísimo balconaje que da á 13. plazuela del
EL REGRESO DE LAS CARRERAS
Cumplíamos un deber, y no podía alejarnos de su
Machete, en que se supone fué ejecutado Barahona,
cumplimiento el que, 1:n más de una ocasion, la incaudillo de los comuneros aleYeses, despues de la
Las carreras de caballos son ya un espectáculo rota de Durana.
diferencia ó el desden fueran el fruto inesperado de
tan aclimatado en Espafla como las corridas de to
nuestros espontáneos homenajes.
La cruz elevada en el punto de union de varios
Hoy que hemos luchado con la dificultad de ex- ros, comprendiéndose desrte luégo que su Jlorvenir caminos, donde fué la antigua Avendaño, completa
es mucho más dilatado que el de aquella diversion la composicion; pero como el Sr. !rabien es imprepresar nuestra admiracion á un rasgo he•óico, resultando que los materiales acopiados por nuestro popular: o~jeto de tan ef!1_peflada~ controversias.
sionista, ha tenido el buen gusto de afladir algunos
Prescmdiendo de su ut1hdad ba¡o el punto de vista detalle~ de grupos y personas tomados de su álbum,
entusiasmo no han logrado formar más que mezdel
progreso
de
la
cría
caballar,
hay,
por
lo
ménos,
quino pedestal de tan majestuosa figura, hoy llega
donde suele trasladar cuanto llama su atencion en
que considerar las carreras como una diversion que esta género tari dificil de cultivar, de cuyas dificulá nosotros la expresion de la gratitud en la forma
más afectuosa y más delicada que pudiéramos am- tiene visos de culta, pues da lugar á todas las ma- tades triunfa siempre nuestro estimado companebicionar; siendo el que de tal modo nos lisonjea, un nifestaciones del lujo y á todos los refinamiento~ de ro, con la constancia y la inteligencia del verdadeCuerpo entero, tal vez aquel al que hemos dedicado la moda, esa deidad de los tiempos presantcs, que ro artista.
ménos espacio en las continuas vigilias de la peno- cuenta por prosélitos á la inmensa mayoría de los
sa cam_paña que venimos sosteniendo en defensa séres que se llaman civilizados.
Desde que para solemnizar un fausto :acontecíde las instituciones armadas.
Imprenta de Enri,ue Rubiiios, plaza de la Paj.., 7, bis,
Despues de delineado este contraste, puede el
seflor D. Manuel Chesio, autor de la carta anterior,
á quien no tenemos el gusto de conocer, formarse
idea del estado de nuestro ánimo, dispuesto en este
instante á la alegria del más vivo reconocimiento,
y á la pesadumbre de no haber merecido la senalada honra con que se ha servido favorecernos.
Por hacerse digna de ella, no habrá méritos ni esfuerzos que no estén dispuestos á hacer con regocijo

...:...=.l

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ADMINISTRACION Y REDACCION
TOMO 2,0 -NOM. 43

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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Carreras de Caballos</name>
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                    <text>LA ILUSTRACION NACIONAL
El médico de la Armada, llamado por los deberes
de su profesion á una vida de constantes sacrificios,
separado de la familia, alejado de la vida social,
gastando su salud y su existencia en lejanos climas,
compartiendo las penalidades del marino sin participar de sus gloria&amp;, es uno de esos mártires ae la
ciencia que pasan desapercibidos, sin haber alcanzado, cuando han llegado á sus últimos dias, otra renumeracion, otra gloria que el sentimiento de un
deber cumplido, de una conciencia satisfecha. Su
nombre no figura en esos notables descubrimientos
que enaltecen á nuestros ilustres navegantes; su
nombre no aparece en la resefla de esos combates
que tanto han encumbrado nuestro pabellon nacional; pero en cambio en sus horas de meditacion vienen a su mente, cual consoladores recuerdos, sus
constantes afaues por iialvar á infelices cuyo nombre hasta ignora, que á sus cuidados debieron volver á sus hogares, y á sus desvelos el porvenir y el
amparo de sus familias.
Entre tantos y tantos médicos de nuestra Sanidad naval que en la ignorada enfermería de sus buques libraron tan rudas luchas con la muerte, sin
estimulo, sin gloria, sin recompensa; héroes de virtudes condenadas al eterno olvido, la Armada conmemora otros que las circunstancias han arrancado de la oscuridad, para grabar su recuerdo en las
páginas de la Historia; y los nombres de un Valdivieso, que cae mortalmente herido á la entrada del
Arsenal de Cavite al dirigir~e al punto donde su
honor le llamaba; el de un García Loranca, que sucumbe en el fragor de un combate contra feroces
piratas; el de un Gomez Nieto, que perece _.ictima
de una epidemia colérica por llevar los auxTlios de
la ciencia más allá de los límites del deber; el
nombre, en fin, de un Fernandez Menendez Valdés,
que en medio de los horrores de un huracan, en
un buque destrozado por las olas y rompiéndose contra inclementes arrecifes, ante espantosa escena de
desolacion y muerte y despues de inútiles esfuerzos, pagados con la vida de otros náufragos, dignos
de mejor suerte, se lanza á una pPrdicion segura y
salva con su arrojo multitud de individuos, evitando
mares de lágrimas á mil infortunadas familias; esos
nombres merecen estar grabados con letras de oro
no ya en la historia de nuestras glorias, no ya en
los anales de nuestra Marina, sino en lo ;más profundo de nuestros corazones: que para las virtudes
y el heroísmo, la patria se extiende hasta el último
confin donde existe la humanidad.
En nombre, pues, de la Marina, del Cuerpo de
Sanidad de la Armada, de Menendez Valdés, reciba
usted el testimonio de mi gratitud por las atentas
frases que su ilustrado periódico le dedica, y al propio tiempo por su !isonJera mencion de los altos servicios que los Cuerpos de Sanidad del Ejército y Armada han prestado á la patria, mostrándose siempre dignos de una distincion que nunca les ha sido
escaseada por la opinion de todo el pais.
Reciba V., seflor Director, la seguridad de la más
distinguida consideracion de S. S. S. Q. B. S. M.EI Inspector general de Sanidad de la Armada,-

•

miento se inauguró el Ilipódromo nacional, la aflcion á _las carreras ~a tomado pasmoso incremento,
.\ partir de aquel dia, en que el arte consumió para
el adorno de las tribunas y de la pista. le¡;ua y media de percalina, segun dijo con sal ática el Sr. ~loyano, se ha verificado una completa trasformacion:
las primeras carreras tenían un carácter sui gene1·is; el conjunto parecía abigarrado por una extrana
mezcla de tipos pertenecientes á sociedades distintas en gustos, en trajes y en idiomas. Era un especEL DJ&amp;BOTOB Y RBDAOTORBS DB LA JLUSTBACION NACIONAL.
táculo extranjero representado ante un público espaflol. Hoy ya no sucede asi. El extranjero que presencia en el paseo de la Castellana el desfile de trenes y carruaJes en aia de carreras, cree hallarse en
RECUERDOS DEL CORDON SANITARIO
los alrededores de Epson, ó en las avenidas que conducen al Hipódromo de Longchamps, cuando conCon este ep1grafe publicamos hoy un hermoso templa en su veloz carrera los monumentales
grabado en la pág. 5'71. Hecha esta composicion con hreacks que se suceden, arrastrados por soberbios
unos discretos apuntes de Irabien, nuestro corres- troncos; los elegantes niails-coachs, semejando inponsal artístico en Yitoria, que han sido ampliados mensos ramilletes formados de deslumbradoras bepor Lagarde, resulta, como no podia ménos de re- llezas; los carruajes tirados á la Daumont, con volansultar, un trabajo que merece fijar la atencion delr tes de rizadas pelucas y lacayos de vistosas y originales libreas, los sportnia,1i sobre caballos inglPses
público.
Nuestros lector!!s juzgarán: á ellos remitimos el de gran precio, y los jockeys que han figurado en el
fallo. Sólo diremos que el Sr. Irabien se ha inspirado espectáculo y que regresan cabalgando indolentes
en la verdad, copiando del natural perspectiv~a y sobre sus enmantados ponneys de course.
El grabado á dos páginas que publicamos en este
figuras, que el Sr. Lagarde ha combinadoecon m
gracia ingénita, con el arte y el buen gusto q le número da una idea exactísima del espectáculo que
son propios. La vista de la costa cantábrica, en su se ofrece al empezar el desfile, despues de termiextremo oriental, con el promontorio que la limi- nada la fiesta, y prueba la verdad de nuestras afirta; el desembarcadero do Santiago; el aspecto de maciones. El artista ha copiado del natural, y sin
aquellas abruptas estribacione~ del Pirineo, han embargo, si no fuera por el gallardo y severo guarsido trasladados á la estampa cun rigurosa exacti- dia civil que aparece en primer término, lo mismo
tud. El carabinero veterano, de fisonomía curtida podría suponerse en España la escena que reprepor la inclemencia de la temperatura en aquella re- senta, que en cualquier otro país de Europa.
Esta consideracion, que quizás disguste por su
gion septentrional y la mano fatídica del tiempo, es
un retrato de gran parecido. Ante su vista, muchos misma realidad á ciertos espíritus refractarios á
labios pronunciarán un nombre. La pareja de guar- toda luz, demuestra el admirable progreso de las
dias civiles que se desliza por el derrumbadero, sin costumbres, y es, para los que, como nosotros, preparar mientes en el peligro, y atenta sólo á la voz fieren pecar de optimistas, Jo que presenta el lado
del deber; el grupo ae soldados de infanteria que más simpático de este espectáculo moderno.
vigila en uno de los puestos del cordon; todos estos
detalles realzan el dibujo y le dan animacion y vida.
Pero no han atendido ni el Sr. Irabien ni el séflor
Lagarde tan sólo al sentimiento artístico, al bosqueVITORIA MILITAR, MONUMENTAL Y ARTÍSTICA
jar y dibujar estas figuras. Tal vez esta idea no
haya obrado en olios más que como secundaria. El
atezado rostro del veterano; las actitudes de los
La capital de Ala va, antigua Gazteiz, ó Vélica en
guardias que descienden como las cabras por el di- algunos documentos históricos, ó la Victoriacum de
ficil vericueto; la presencia de los soldados de linea,
Leovigildo, situada en el centro de una dilatada llatodo esto constituye en primer término un home- nura, ha tenido desde sus primeros tiempos gran
naje de gratitud, un testimonio de reconocimiento importancia militar, no sólo por ser cabeza de disque debemos á las honradas y sufridas clases que trito y contener, como tal, grandes almacenes, paren todos los lances extraordinarios, en todas las si- ques y depósitos, sino porque su admirable situatuaciones anormales por que el país atraviesa, sa- cion estratégica la hará representar siempre un
ben acudir al puesto de honor y peligro, lo mismo gran papel en nuestras contiendas con Francia,
cuando se trata de combatir al enemigo armado, como lo desem_peñó anteriormente y como lo ha
que cuando hay necesidad de cerrar el paso á una desempeflado en las civiles discordias de que ha
epidemia; de idéntico modo cuando las aguas des- sido teatro aquella reglon.
·
bordadas de los ríos arruinan riquísimas comarcas,
En la actuali~'ld hállase en Vitoria establecido el
que cuando plagas como la de la langosta amenazan cuartel genera~{, del cuer¡&gt;o de ejército del Norte,
dejar yermos los campos y destruidas las cosechas; con todas sus ¡1pendencias y la brigada de vanel ejército es la providencia salvadora, la egida que guardia, comp 1•sta de seis batallones de cazadores.
.Mai~uel Chesio.
ampara todos los intereses, el brazo bienhechor que
El grabado d ,a pág. 5'78, que debemos á nuestro
solicito se extiende á todas partes d,mde hay males corresponsal artístico el Sr. Irabien, ventajosamenHemos insertado esta carta como testimonio de
la agradabilisima sorpresa que nos ha producido la que precaver ó desgracias que remediar.
te cónocido de los suscritores de LA ILUSTRAcro:s,
En la ocasion presente, si hubiéramos de enume- reproduce algunos de los locales habilitarlos interibondadosa distincion con que hemos sido honrados.
Al tributar nuestro aplauso á un dignísimo indivi- rar los titulos que han adquirido al agradecimiento namente para cuarteles, pues ocupados los antiguos
duo del respetable cuerpo de Sanidad de la Armada,
del país esos sufridos guardias civiles, esos modes- con las fuerzas que ya existían en Vitoria, ha habihemos cumplido un deber, mejor dicho, hemos in- tos individuos del cuerpo de carabineros, los jóve- do que improvisar acuartelamiento fara los cuatro
nes soldados del ejército, que en la frontera han batallones que en tiempo del genera Pavía reforzatentado cumplirlo, pues bien poco es lo que hemos
hecho comparado con los méritos del esforzado mé- prestado el penosisimo servicio de vigilancia para ron la guarnicion. En el dibujo se ofrece una vista
dico del Gr(l,viiia, al que la nacion entera debía impedir la imasion del cólera, uo terminaríamos parcial del Hospital militar y almact&gt;nes situados en
ofrecer de algun modo expresivo el homenaje de su nuestra tarea en mucho tiempo, y nuestras pala-, las dependencias del antiguo convento de Santo Dobras jamás llegarian á pintar la realidad. Por fortu- mingo, descubriéndose en lontananza la catedral y
simpatía.
na, el país sabrá estimar tantos merecimientos, y
Agradable será para todos los individuos que forsu airosa torre cubierta de pizarra; se observa taroman el citado Cuerpo, ver cómo su Inspector gene- tal vez los poderes públicos acierten á recompen- bien un bosquejo del palacio episcopal, edificio que
ral se identifica y enorgullece con sus glorias y tra- sarlos. Pero si asi no fuera, cuando esos honrados despues de servir durante la guena de prisiones
diciones. Por nuestra parte, estamos tan acostum- espafloles recojan de su conciencia el premio de sus militares, se halla ocupado ahora por el batallon cabrados á presenciar el divorcio entre la autoridad
hechos en la satisfaccion que siempre produce el zadores de Barbastro, asi como el antiguo convento
y sus administrados, que este caso, tan nuevo y ori- deber cumplido, recuerden que una humilde, pero de capuchinos, que tambien se reproduce en el diginal, nos ha llenado de gratísima satisfaccion.
entusiasta publicacion, consagrada á enaltecer la bujo, sirve de albergue á cazadores de las Navas .
Llevamos cuatro años en esta campana de reivin- . virtud y á honrar el mérito, supo elevar su voz amiUno de los detalles de esta composicion repredicacion de las instituciones armadas. Hemos pa- ~a y ofrecerles la expresion de su aprecio, si mo-' senta un fragmento de la antigua Vitoria. Es un
gado tributo á todos los merecimientos, á todas las desta, verdaderamente espontánea y desintere- edificio conocido con el nombre de'Villasuso, y cuya
virtudes, pues no hemos querido ser nunca avaros sada.
historia va unida á legendarias tradiciones. En un
en homenajes á ninguna clase de jerarquias, y
ángulo de esta casa se ostenta un soberbio escudo
mucho ménos á las que pudiéramos llamar del tade nobleza, enlazado por ricos artesones y situado
lento y la virtud.
.
bajo antiquísimo balconaje que da á 13. plazuela del
EL REGRESO DE LAS CARRERAS
Cumplíamos un deber, y no podía alejarnos de su
Machete, en que se supone fué ejecutado Barahona,
cumplimiento el que, 1:n más de una ocasion, la incaudillo de los comuneros aleYeses, despues de la
Las carreras de caballos son ya un espectáculo rota de Durana.
diferencia ó el desden fueran el fruto inesperado de
tan aclimatado en Espafla como las corridas de to
nuestros espontáneos homenajes.
La cruz elevada en el punto de union de varios
Hoy que hemos luchado con la dificultad de ex- ros, comprendiéndose desrte luégo que su Jlorvenir caminos, donde fué la antigua Avendaño, completa
es mucho más dilatado que el de aquella diversion la composicion; pero como el Sr. !rabien es imprepresar nuestra admiracion á un rasgo he•óico, resultando que los materiales acopiados por nuestro popular: o~jeto de tan ef!1_peflada~ controversias.
sionista, ha tenido el buen gusto de afladir algunos
Prescmdiendo de su ut1hdad ba¡o el punto de vista detalle~ de grupos y personas tomados de su álbum,
entusiasmo no han logrado formar más que mezdel
progreso
de
la
cría
caballar,
hay,
por
lo
ménos,
quino pedestal de tan majestuosa figura, hoy llega
donde suele trasladar cuanto llama su atencion en
que considerar las carreras como una diversion que esta género tari dificil de cultivar, de cuyas dificulá nosotros la expresion de la gratitud en la forma
más afectuosa y más delicada que pudiéramos am- tiene visos de culta, pues da lugar á todas las ma- tades triunfa siempre nuestro estimado companebicionar; siendo el que de tal modo nos lisonjea, un nifestaciones del lujo y á todos los refinamiento~ de ro, con la constancia y la inteligencia del verdadeCuerpo entero, tal vez aquel al que hemos dedicado la moda, esa deidad de los tiempos presantcs, que ro artista.
ménos espacio en las continuas vigilias de la peno- cuenta por prosélitos á la inmensa mayoría de los
sa cam_paña que venimos sosteniendo en defensa séres que se llaman civilizados.
Desde que para solemnizar un fausto :acontecíde las instituciones armadas.
Imprenta de Enri,ue Rubiiios, plaza de la Paj.., 7, bis,
Despues de delineado este contraste, puede el
seflor D. Manuel Chesio, autor de la carta anterior,
á quien no tenemos el gusto de conocer, formarse
idea del estado de nuestro ánimo, dispuesto en este
instante á la alegria del más vivo reconocimiento,
y á la pesadumbre de no haber merecido la senalada honra con que se ha servido favorecernos.
Por hacerse digna de ella, no habrá méritos ni esfuerzos que no estén dispuestos á hacer con regocijo

...:...=.l

-~

_-_

•

- =-~~ - ---=..

-

~

-

~

= = ~ - - - - - - - - -_:-;.::-========
ADMINISTRACION Y REDACCION
TOMO 2,0 -NOM. 43

�LA ILUSTRACION NACIONAL

580
SUMARIO
GRAB.\Dos: Dcspues de la guerra (cuadro de Horacio
Lengo).-Cruz de Voluntarios de Cuba.-D. Miguel Perez y Céspedes, Teniente Coronel de milicias.-D. José lllaría Fortun, marqués dti Placetas
Coronel de caballería.-D. Juan A. Bancés y Ál:
varez, Coronel del batallon Yoluntarios ino-enieros de la llabana.-D. Juan Antonio Castillo Castresana, C?mand~nte jefe de Guías del Ca pitan general.-D1stracc10nes en la costa.-Posesiones de
.\frica: recuerdos de Melilla -¡.\dios, adios!-Don
Emilio Bonelli, rodactor de LA ILUSTRACJON N.1c10N.\L.-Artillería china: Conferencia 'sobre los efectos de una ametralladora.-Descubrimiento y
conquista de Filipinas (cróquis de D. D. E.).
TExro: Crónica., por D. Alfonso Ordax.-Despues de
la_ guerr'.1.-.\lbum militar (cuatro biografias).D1stracc1ones en la costa.-Recuerclos de Meli. lla.-¡.\dios, adios!-D. Emilio Bonelli.-Artillería
china.-:-Recuerdos de Filipinas: monumento á la
memona de 111::.gallanes y de Lep:aspi.-Cruz erigida en Cebú por '.\Iagallanes.-¡Spoliarium! (ante
el inspirado cuadro de Luna), por D. José Jackson
Yeyan.-Ciencias y sus aplicaciones, por S.-Estudios históricos: órden militar de Alcántara (continuacion), P?r D. Angel Alvarez Araujo y Cuéllar.-_La levita y la chaqueta (observaciones de
actualidad), por D. A. D.-Observaciones sobre el
concepto de la guerra, por D. ·Nemesio Fernandez
Cuesta.-El anacoreta, por D. José de Siles.-¡Bebamosl poesía, por D. Cayetano de Alvear.-La
novia del regimiento: escenas de la vida militar,
por D. Eduardo Lopez Bago.-Sobre cubierta, por
D. Eduardo del Palacio.-\'ariedades.

y

CRÓNICA
La crísís económica de Cuba reconoce
como principal causa su subordinacion á un
grupo determinado de productores peninsulares. Las personas competentes en esta materia creen que urge estimular por todos los medios posibles las relaciones mercantiles de
aquella isla con Puerto-Rico y la repúblira
norte-americana. Una administracíon civil
ménos costosa, una hacienda preocupada ante
todo del carácter reproductivo de sus gastos,
un sistema de impuestos que no entorpezca
el desenvolvimiento industrial, y otras disposiciones auálogas, pueden ser incluidas en el
sumario de esta obrn difícil: la reconstítucion
de la riqueza cubana, en creciente riesgo de
completa extincion.
Pero la iniciativa individual debe mostrarse ahora enérgica bajo todos los aspectos y en
todas direcciones. Si la baja de los azúcares
determinase la decadencia de esta industria
forzoso es buscar nuevos medíos de produc-'
cion nacional. Un periódico indica, á este fin,
que el bagazo de la caña de azúcar hace un
papel útil con muy poco coste. La civilizacion de los territorios africanos y otros, aumentará en breve proJigiosamente el consumo de
este artículo. Se idean además nuevas aplicaciones del papel; ya no sólo sirve para envolver géneros ele bastante peso; se trata de darle
una consistencia capaz de competir con la madera, y áun el hierro, en la construccíon de
ciertos artefactos. El campo, en fin, de la invencion humana no parece tener límites, y un
deseuyolvimiento de la instruccion científica
puede promover en Cuba, como en España,
nuevas industrias más ó ménos apropiadas á
las condiciones de las primeras materias de
quo estos países disponen. Asimismo, en las
cuestiones administrativas (con preferencia á
los más generales de política), la iniciativa individual no debe ser indolente ni tímida. Apoyaremos desde aquí sus quejas, con el vivo
afecto que esa infortunada isla nos inspira, y

creemos que el Gobierno de lá metrópoli hará
justicia á estas reclamaciones. Porque nos es
imposible imaginar ioiquiera que haya aquí,
entre nosotros, á esa distancia que constituye
una probabilidad natural de imparcialidad y
desinterés, quien no sienta la necesidad de
salvará Cuba, para ligarla por el agradecimiento con más solidez que todos los artificios
deleznables del puro temor ó de pasajeras conveniencias.

El Globo ha impugnado, bajo ciertos aspectos, el plan del general Salamanca. Nuestro
colega ha visto claro el conflicto económico general; pero ha esquivado el problema de fondo
y se ha circunscrito á una enurneracion de loe
inconvenientes prácticos y los pe1juicios que
las disposiciones del general Salamanca pue.
den irrogar á las clases civiles. Plan~adlY. la
cuestion de este modo, las cdticas de l?l /§zobo pueden ser argüidas de incousistencia. Y la
demostracion es fácil. ¿Qué pasa, no ya en el
ejército, sino en todo el país? Lo decíamos en
nuestro anterior Crónica:
cEs absurdo que el trabajo de circulacion
Rea más reproductivo que el de la invencion ó
produccion directa, y sin embargo, así suce
de; en términos que hoy, la más escandalosamente lucrativa de las profesiones es la de co.
mi.sionista, bajo todos aspectos, y con inclu.
sion de los acaparadores, bolsistas y agiotistas
de todo género. Investíguese bien el fondo último de sus funciones, y se verá que descansan en hábiles y bien concertadas ó protegidas interposiciones entre el productor y el
consumidor.»
El Globo reconocerá que tal es, sin hablar
de otras complicaciones económicas afines,
una de las causas más importantes de la presente crísis económica. Y en presencia de este
hecho, cuyas consecuencias han sido ya hace
largo tiempo sentidas y sufridas con resignanacion, ¿cómo se ha de negar al individuo el
derecho de ampararse en el grupo, y al grupo
el de organizarse con tanta solidez como sus
fuerzas ó circunstancias le permitan, para resistirla y no caer en esta fatal concurrencia
que constituye el ideal de algunos individua-'
listas~ La batalla se da hoy en los mostrado .
res, y en esa batalla ha intervenido el general
Salamanca con un carácter firme y un buen
deseo, por los que sería injusto reo-atearle calificaciones lisonjeras.
b
Lo demás que insinúa El Globo, no le incumbe ya al expresado general. Compete á
los hombres de Estado y á. los pensadores
que investigan una reorgauízacion social de
que muy pocos, en España, tienen un presen tímiento siquiera.
El sentimiento de una poblacion entera (la
fastuosa Viena) por la muerte de su predilecto
pint~r ~ans Ma~art, revela hasta qué punto la
adm1rac1on hacia los artist:ts va rayando en
idolatría.
. ¿Podre°:1-os inferir de este hecho que crece la
1mportanc1a del arte mismo, que se le procura y se le asigna influenc:ia en la educacion
pública? _En alg~nos países es muy probable
que esta 10flnenc1a esté reconocida, ya que no

LA ILUSTRACION NACIONAL
eficaz y directamente apoyada. En otros, y
sobre todo en los que más se jactan de artistas,. se desdeña el arte; no se le considera más
que como un elemento de placer ó vanidad·
no se comprende su valor en el desenvolvi~
miento intelectual.
De todos lmi medios favorables á este desenvolvimiento, el de las Exposiciones es quizá el
de mayor eficacia, porque bajo ciertos aspectos, una Exposicion es tambien uua escuela.
Salvo la organizacion disciplinaria, todo lo
damas es lo que nosotros quisiéramos que fue- ,
se una escuela: un mundo en miuiatura; una
coleccion animada de todos los objetos más
diversos, y buenas clasificaciones científicas
para la percepcion más fácil posible de los
contrastes ó las semejanzas.
Es imponderable, bajo este punto de vista,
el carácter útil de las Exposiciones, ya especiales, ya universales. Pero siemp1·e que fuera posible, debería perfeccionarse este gran medio
de instrucciou asociando el movimiento, las
funciones peculiares, á cada forma expuesta.
Así, por ejemplo, en la Exposicion, organizada por la Sociedad de EscriLores y Artistas,
que en breve va á inagurarse, nos La c:omplacido ver que se ha pensado en esos detalles
que dejan una impresion viva y facilitan el
conocimiento de lo que es un periódíc:o; de
las complejas, múltiples y tan diferentes operaciones que exige.
Se podría hacer tambíen algo como una reproduccion real de toda esta série de trabajos
que se conocen con los nombres de comp·&gt;SÍ·
cion, confeccion, ajuste, imposicion en mútluina, tirada, etc. Parece posible que el teatro
mismo admita algun dia este género de re-presentaciones, que serían no ménos agradabks
que útiles.
La seccion de pinturas, está presentada en
dicha Expo~iion con la cariñosa solicitud que
requería el ,1érito de las obras expuestas.
Pero, conte . ,lándolas, entristece la consideracion de que hay muchas personas de regu.
lar posicion á las que se les podría clasificar
una parte de su presupuesto, del modo siguiente:
G.ISTOS EN VEINTE .15'OS
En los cafés ... .
En teatros . . . . .
En toros . . . . . .
En obras de arte.

30.000 reales.
60.000 »
16.000 »
Cero.

¿Es creible que una persona que invierte
semejantes sumas de este modo, no destine la
más insignificante cantidad para adquirir una
obra artística~ Es muy posible, y muy cierto
por desgracia.
La Exposicion se halla en la escuela cons truida bajo la direccion del Sr. Galdo en la
calle de Alcalá, frente al parque del Retiro.
D. LúcasAguirre dejó á este objeto un lega•
do; y el Sr. Galdo, propagandista incansable
de la instruccion, ha cumplido la última vo·
luntad de aquel honrado hombre de ciencia
con tan viva solicitud como admirable acierto.
El edificio se encuentra poco ántes de llegar
á la plaza de toros. El Sr. Galdo, al elegir este
siiío, parece que ha querido decir á las gene·
raciones venideras: Deteneos aquí. No vaseis
adelante Aquí está el solo camino de la feli-

ciclad posible: una série de satisfacciones intelectuales.
. La _escuela está do~~a de un material muy
bien ideado para facilitar los conocimientos
científicos ó fundamentales sin recurrir á los
libros, que sólo en un período y condiciones
muy delicadas de desenvolvimiento intelectual
pueden ser utilizados con fruto en una enseñanza verdaderamente racional. El método de
las lecciones de cosas constituye sin duda una
proscripcion del libro en todo el período inicial
" de la ínstruccion, y se debe siempre reservar
al maestro la apreciacíon de la oportunidad
en que será ventajoso reemplazar la ensefíanza de una impresion ó un ejemplo, con el frio,
mudo y no siempre claro, ni bueno, ni conciso texto de una obra doctrinal. Es verdad que
el desenvolvimiento de la memoria no debe ser
absolutamente descuidado; pero para este caso
bastará con un pequefl.o volúmen, en el que
se coleccionen todas aquellas fórmulas científicas de más importancia, y algunas fraioes literarias ó históricas de mérito extraordinario
Tal parece haber sido, con más ó ménos exa:
geracion de -sistema, el pensamiento del señor
Galdo, que en otro país, como en Francia,
Paul Bert, hubiera sido objeto de las más altas distinciones oficiaJes; pero aq uf rara vez
va á buscarse al hombre de ciencia á su bufete.
Varios periódicos han enumerado hasta

veintidos libros de literatura pornográfica,
que, con títulos más ó ménos trasparentes de
su objeto, SA disputan el favor del público. En
Jerez fué vitoreado Mazzantini en términos ,
que (segun El Guadalele) se vió obligado á increpará aquella muchedumbre por la imbécil
ovacion que destinaba á un hecho de ninguna
. utilidad para el pueblo.
Otro periódico continúa haciendo una estadística de crímenes que no es nsoladora ni
lisonjera
para el Estado, cuya P.1 imera mision
•
es, sm duda, la seguridad pers al.
Terminemos estas tristes citas.
El resúmen es ya desgraciadamente harto
conocido. Los estudios superiores están abandonados. La instruccion y la educacion de los
sentimientos no avanza apénas. Crece, en cambio, un innoble deseo de goces absurdos y pueriles.
Mazzantini, en fin, ha dado al Gobierno un
ejemplo distinguidísimo de cómo se debe ya
proceder con respecto á ciertos extravíos populares. Con la desaprobacion y áun contradic cion más ó ménos expresa.
Paralelamente hay que crear á toda prisa
grandes focos de cultura general y profesional.
El movimiento colonial extranjero, la cuestion de Africa, el libre-cambio internacional,
cada vez más inevitables, y otra multitud de
problemas análogos, van á sorprendernos,
si no, en una decadencia de proporciones y
resultados indeterminables.

ií

En el Centro Militar, la aperturn de sus sesiones literarias ha sido solemnizada como en
afíos anteriores, con lecturas notables de género diverso.
La primera conferencia de este afl.o fué
dada por el general Servet, y la segunda por

581

DESPUES DE LA GUERRA
el general Ruiz Dana. Como el mejor modo
de encomiar á las personas de verdadero mé( CUADRO DE IIORAC!O LENGO)
rito es á nuestro juicio, el de hacer resaltar
Los cuadros del autor de J1tlieta 71 Romeo, El,
éste por un profundo análisis de sus obras, Ella y otros muchos, que el público aprecia en el
nos proponemos destinar seccion especial al alto grado que se merecen, se distinguen siempre
exámen de estas notables conferencias y otras por lo original de la idea que ha presidido á la ejemuchas que han sido ya muy justamente cucion, tanto ó más que -por la entonacion y el colorido, en que es extremadamente correcto y hábil
aplaudidas en el Centro Militar.
•este artista.
Se han recibido ya los trabajos para el cerEl cuadro que reproduce el grabado de la página
támen en honor del marqués de Santa Cruz, primera confirma nuestro aserto. En el que fué
y han pasado á las comisiones correspondien- campo de terrible batalla, yace olvidado, entre las
tes, presididas por los generales Ros de Ola.- quebraduras de la empinada roca, y envuelto en
cortina de follaje, el yelmo que cii'IÓ un día la noble
no, Bermudez Heina y Daban.
cabeza del guerrero. Dos aves, que simbolizan la
Para el otro certámen (el dispuesto por la paz, han hecho su nido en la que fué arma de guerf unta directiva), se admitirán trabajos hasta ra y será reliquia si algun dia los ojos del hombre la
el 15 del mes actual. Los premios son dos: descubren. Caída la babera, la visera alta, asoman
uno de dos mil pesetas y otro de mil. Ha sido por el hueco sus gentiles cabezas las dos palomas y
u~ b1',ena idea la de establecer premios en parecen arrullarse dentro de aquel objeto en que
se agitaron mil ideas de destruccion y de muerte,
m~lálico, y nosotros quisiéramos que se imi- y mil pensamientos de ventura y amor, malogrados
tase este ejemplo en todos los concursos, por- por la mano implacable de la fatalidad.
que si un agraciado prefiere convertir la cantidad en uu objeto de recuerdo, se le podría
ÁLBUM MILITAR
complacer sin dificultad ninguna, miéntras
Un largo paréntesis, no debido á nuestra volunque si otro prefiere ó necesita dinero, es imtad, ha sufrido la pubHcacion de la galería de retraposible complacerle por el sistema ordinario
tos de los jefes de cuerpo que veníamos publide las rosas, las plumas, las bandejas, prévia- cando.
mente hechas.
Nos proponemos reanudar nuestra interrumpida
tarea, aumentando la coleccion de este curioso é inEl general Primo de Rivera, director de In- teresante álbum con los retratos de los jefes de vofantería, estudia el medio de imprimir algun luntarios de la isla de Cuba.
Entre las instituciones que en los difíciles tiemmovimiento á las escalas. La de alféreces y pos por que atravesamos se han :mostrado merececapitanes, sobre todo, es objeto de su mayor doras al reconocimiento de la patria, y respondido
atencion. Si lograra amortizar el excedente de más cumplidamente al objeto de su mision, figuran
esta clase, el beneficio refluiría naturalmente los cuerpos de milicias y de voluntarios de la gran
Antilla espafl.ola.
en las de subalternos. Pero, á su juicio, esto
En repetidas ocasiones, desde las columnas de
no es suficiente. De modo que, en el caso de esta Revista, hemos procurado poner de relieve los
aumentar la oficialidad de depósito, como pro- valiosos servicios que dichos cuerpos han sabido
yecta, este aumento no será sólo de un capi- llevar á cabo con ínclita constancia, con sin igual
desinterés y valor durante la terrible guerra sepatan por batallon, sino de un alférez tambien
ratista, sus admirables virtudes cívícas y militares,
'
hasta lograr así, por combinaciones análogas, y sus inquebrantable lealtad, sosten firmísimo de
el ascenso simultáneo de próximamente 180 la integridad nacional y escudo de los más caros inalféreces.
tereses patrios. Admiradores entusiastas de esos
Mucho influirá en el porvenir de nuestro espafl.oles que viven léjos de la Península, y que
ejército el general Primo de Rivera, si llegara viven alentando siempre la dulce esperanza de regresar á terminar en ella sus dias, ó embelleciendo
á realizar tan plausibles prnpósitos. Y nos en-. su existencia con el recuerdo sagrado del pail¡ en
contramos en la obligacion de aplaudirlos con que les cupo nacer, no perdonamos medio de detanta más vehemencia, cuanto que nuestros mostrarles nuestras simpatías y de honrar sus cuacompañeros recordarán tal vez algunas de lidades, convencidos de que, al obrar así, nos honnuestras consideraciones anteriores sobre este ramos tambien nosotros, como hermanos nuestros
que son, no solamente por hijos de la misma papunto concreto:
tria, sino por comunidad de ideas y de principios.
4: Abrase el escalafon de alféreces (decíamos
¡Todo por Espafla! dicen ellos, en las apartadas
en Marzo último), y se verá que el número 16 tierras donde moran, porque otros ecos que aquí
tiene la antigüedad de Abril 1875 y el 1.251 resuenan, se apagan en las aguas del Océano; ¡todo
la de Diciembre del mismo año. Pues bien: por Espai'la, todo por la dignidad y el decoro nacional! decimos tambien nosotros, cerrando los oídos
este alférez que sólo es ocho meses más mo. y el corazon al clamor incesante que producen las
derno que el anterior, ascenderá, con el movi- estériles luchas de partido, al espectáculo desolador
miento actual de la escala, seis ó siete años más que ofrece por do quiera una sociedad acostumbrada á no preocuparse del maf'lana.
tarde que su compaliero.
A los Yoluntarios de ambas Antillas, á cuantos
La injusticia de la suerte es aquí notoria.
sirven en los cuerpos de milicias de Cuba y PuertoPero el deber del que gobierna es disminuir Hico, consagramos por igual estas frases, hijas de
todo lo más posible la influencia del acaso. Por un afecto tán sincero como eiipontáneo. La ocasion
consiguiente, si no en una sola propuesta, en ha sido buscada por nosotros con tanta solicitud
dos ó tres lo más, todos los alféreces del 75 como buen deseo. Del mismo modo que hemos ido
dando á la estampa los retratos de gran número de
deberían ascenderá tenientes,.
jefes y oficiales de nuestro ejército, pensamos hacer
Si esto se consiguiese por la patriótica ini- extensiva esta manifestacion á los de voluntarios
ciativa del general Primo de Rivera, habría y milicias, y practicamos al efecto gestiones para
que reconocer que entramos en un período , que nuestros corresponsales en Ultramar no los
normal de organízaciou, que ya era de todo proporcionase~, insistiendo una y otra vez hasta lograr el resul~ado ~ue nos prometíamos; y hoy tepunto necesario.
nemos la sahsfacc1on de dar modesto asilo en estas
ALFONSO ÜRDAX,
columnas á los retratos de cuatro jefes de dichos

�LA ILUSTRACION NACIONAL

582

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faller-ido el 23 de Set1em

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JUAN 1bTONlO
,
Ca ítan general,
.• de Voluntarios Gu111s del p
Comandante, Jeft' de la rompama

D.

•

�LA ILUSTRACION NACIONAL

584
institutos, dos de los cuales ya no existen, pero
cuya memoria vivirá largo tiempo en el corazon y
en la mente de cuantos aman sinceramente el nombre de la patria espanola.

que apénas concebida, ha empezado á ponerse en
práctica.
Pueblos que así honran á sus hombres ilustres,
bien pueden citarse cómo modelos de cultura.
DON JUA N A. BANCÉS Y ALYAREZ

DON MIGUEL PEREZ Y CÍSPEDES

Este es el nombre del que figura en primer término, y seguramente que nadie, entre la clase á
que perteneció en vida le disputará este lugar.
D. Miguel Perez y Céspedes dejó tras sí una reputacion legendaria. Perteneciente á la raza india, siloney, que poblaba la feraz isla de Cuba, cuando la
descubrió el gran Colon, podía, con más razon que
nadie, mostrarse desafecto á la causa de Espafia; y
léjos de pensar de este modo, vivió consagrado á
ella, y por ella dió su noble existencia.
Nació D. Miguel Perez en 1808; á los diez y seis
anos entró á servir en milicias disciplinadas; conquistó uno por uno sus grados, llegando hasta el
empleo de teniente coronel, y supo prt!star siempre
importantísimos servicios, dedicándose constantemente á reprimir el bandolerismo en el departamento Oriental. Su valor corría parejas con su inteligencia y voluntad; era todo un carácter, y así lo
demostró al estallar la insurreccion de Yara, poniéndose incondicionalmente al lado de las autoridades legitimas, que lo emplearon en los lances de
mayor riesgo y dificultad.
Jefe de una columna el 1)iejo Miguel, como se le
llamaba carifiosamente, demostró una actividad inconcebible en un jóven, cuanto más en quien contaba setenta y un ai'ios de trabajada vida. Su plan
de conducta se condensaba en esta frase: «¡Al enemigo!)) y sin parar atencion en el número de sus
contrarios, iba á su encuentro, y si lograba haberle
á las manos, daba de él buena cuenta.
La fortuna abandonóle el 26 de Mayo de 1811, en
el combate de Sábana Abajo, y cayó victima del
plomo enemigo, gritando «¡Viva Espanab) Hoy su
nombre es objeto de un sagrado culto en la com8.rca
donde nació 1 y generalmente venerado en toda la
isla de Cuba.
DON JOSÉ MARTINEZ FORTUN, MARQUÉS DE PLACETAS

•

Seguramente serán conocidos por la mayoría de
nuestros lectores los brillantes servicios que este
patricio insigne prestó á su patria como militar y
como ciudadano.
D. José Martinez Fortun, el rico hacendado de Remedios, fallPció en Placetas, poblacion por él fundada, el dia 23 de Setiembre último, siendo su muerte
generalmente sentida.
Era coronel de caballería, y mandaba el regimiento Voluntarios de Camajuaní 1 al frente del cual
hizo una gran parte de la campaña, conquistando
una sólida reputacion por su valor, talento y acendrado patriotismo,
Lajurisdiccion de Remedios, agradecida á cuanto
hizo por ella en vida el marqués de Placetas, puede
decirse que acudió en masa á sus funerales, con
sus ayuntamientos, autoridades y corporaciones á
la cabeza.
No bastarían todas las páginas de este número
para hacer la apología del Sr. Forton. Una espada
puso en sus manos el Gobierno al estallar la guerra, y nadie, ni áun los que fueron sus enemigos,
podrán citar un hecho que arroje la más leve sombra sobre su carácter. Victorioso siempre que combatió, jamás se ensañó en el vencido; extraflo á las
pasiones que las civiles luchas encienden, convirtió
con sus nobles procederes á muchos aclversarios, y
produjo más bajas en las filas contrarias por estos
medios, que otros causaron con la violencia. Pacificó
la jurisdiccion de Remedios; creó una sociedad de
inmigracion espai'l.ola, atrayend11 millares de brazos á dicho territorio; fundó tambien un asilo de nifias pobres, y fué autor de un proyecto de colonias
militares, que, de haberse realizado, tal vez produjera inmensas ventajas á Espana y Cuba.
La gratitud de los que fueron sus amigos ó subardinados se demuestra con la idea de elevarle una
estatua en la plaza principal de Remedios; idea

El coronel, primer jefe del batallan de Ingenieros
voluntarios de la Habana D. Juan Bancés Alvarez,
prestó servicios á su µais desde 1800, en que ingresó como soldado de milicias, habiendo pasado
por casi todos los empleos de escala en dicho instituto, y en el de voluntarios hasta llegar al que hoy
disfruta.
Es natural de San Roman, en la provincia de
Oviedo, y nació en 1829. Su larga residencia en
Cuba, su desinteres que llegó al extremo de haber
facilitado muchos miles de pesos en diferentes suscriciones para adquirir armas y equipos con destino á los cuerpos en que ha servido; su amor á su
país, y su decidida vocacion por la carrera de las
armas, le hacen disfrutar en la Habana de in a\t
concepto, habiendo merecido siempre senalaf/s
distinciones por parte del Gobierno español y de
las autoridades de la isla.
DON JUAN ANTO:SIO C,\STILLO Y C,\STRESAN.\

Este es el nombre del comandante jefe de la
companía de voluntarios Guias del capitan ge-

neral.
Lo que decimos del Sr. Bancés puede aplicarse
al Sr. Castillo, persona conucidisima en la Habana
y generalmente querida.
El cargo, verdaderamente de confianza, que des•
empei'la, prueba nuestra afirmacion. El Sr. Castillo reune condiciones de carácter que han sabido
apreciar siempre cuantas autoridades se han sucedido en Cuba desde que ejerce el mando de la compañia de Guias. Es natural de Nava, en la provincia
de Bllrgos 1 nació en 18481 y disfruta el empleo efectivo decapitan de milicias.
Mucho y bueno pudiéraraos aún decir de estos
dos seJ'íores; pero el temor de ofender su modestia
nos detiene, por lo que hacemos punto, enviándoles
desde estas columnas un cordial saludo de campaneros de armas, y el testimonio de nuestra más
distinguida consideracion personal.

DISTRACCiONES DE LA COSTA
Este dibujo es un verdadero idilio.
El contraste entre lo grande y lo pequeJ1o, lo tierno y lo terrible, es la fuente de la belleza, que ha
pretendido copfar el artista.
Hay un especial encanto en esta clase de asuntos.
El mar allí con todas sus iras, es objeto de desden
para dos séres débiles. Como Byron, fiiegan con la
m.clena del leon; pero más tranquilos Que el inmortal
autor de Childe Barold, no temen que la fiera se encolerice y ruja. Mañana crecerán, y entónces el indomable elemento quizás vengue en el hombre los
juegos del niño; quizás la niña que le acompaña, se
hallará destinada á vestir luctuosas tocas por el
alegre compañero que en su juventud creció desnudo á su lado, sin que encendiera sus mP-jillas el
rubor, esa hipocresía santa de la virtud.

RECUERDOS DE MELILLA
Al teniente de infantería D. Fernando Gonzalez
Billon, nuestro estimado compai'l.ero, debemos Ja
caprichosa y artística composicion que publicamos
en la pág. 586.
El Sr. Gonzalez Billon ha probado con ella que
posee la intuicion del verliadero artista. Melilla,
justo es decirlo, carece de monumentos arquitectónicos, de esas obras que, al ser reproducidas por el
pinceló el lápiz 1 recrean la vista y cautivan la atencion; pero este jóven oficial, reuniendo detalles que
pasarian desapercibidos para otros ojos que los del
artista, ha hecho un conjunto por todo extremo
agradable y bello, sin separarse una linea de la
verdad.

585

LA ILUSTRACION NACIONAL
Una vista general de la plaza, tomada desde el
cerro de los Camellos, las de la Alcazaba con el barrio de L:.w anderas, plaza de los Aljibes 1 puerta de
la Plaza de Armas 1 y torre llamada de las Siete PaJa'bras, se agrupan formando esta composicion, que
no dudamos complacerá á nuestros favorecedores,
tanto como á nosotros nos ha satisfecho. Por tan
notable trabajo, felicitamos al Sr. Gonzalez Billon,
á la vez que le manifestamos públicamente nuestro
agradecimiento, por su cortés aten cion en remitfrnos este acabado y discreto dibujo.

¡ADIOS, ADIOSI
¡Uno de los primeros efectos de la guerra, la separacion de séres que se unieron para vivir juntos!
En él se ha inspirado el artista de cuyo lápiz salió
este precioso dibujo. Hombre de sentimiento, no
ha visto quizás la lucha armada sino á traves de
estos aspectos sombríos. La ternura 1 el amor los
comprende; la grandeza de la gucrra 1 sus horrores
sublimes, le hacen cerrar los ojos, poseido de
terror.
En la terraza, las dos graciosas mujeres miran
al soldado que se aleja, y con él cambian la última
mirada. Detras del arrogante hulano, ven el poblado bosque; mil.s allá el escuadran que se reune, el
horizonte al fin; pero nada mis. Como el artista,
estas mujeres saben sentir1 saben llorar; mas e
soldado ve léjos algo que hace palpitar su corazon
de entusiasmo y que sonrie á su orgullo 1 y este
algo lo forman el honor y el triunfo; palabras que
para el guerrero tienen un sentido que las mujeres
no alcanzan. Los ojos de ellas se velan con lágrimas; los de él brillan iluminados por el resplandor
de la gloria.

DON EMILIO BONELLI
Redactor de &lt;La llus\racion Nacional. &gt;

La prensa se ha ocupado de la expedicion que
nuestro querido amigo y compat'iero de redaccion
está realizando en el imperio de Marruecos.
Hace un mes que falta á esta Revista su asídua é
inteligente colaboracion, siendo éste el tercer viaje
al Africa que realiza desde su ascenso á oficial. En
sus anteriores e~·r;ursiones, adquirió datos importantísimos, de q e &lt;lió cuenta en la Sociedad Geográfica y en las i i~umnas de esta publicacion.
.Merced á su l~a residencia en Tánger, donde
trascurrieron los primeros ai'i.os de su existencia1
posee perfectamente el idioma árabe y conoce con
bastante exactitud aquel país, acerca del cual ha
escrito un libro interesante.
Como escritor, se distingue por su correcta forma y vasta erudicion, habiendo obtenido el grado de capitan por las diferentes obras que ha publicado, sobresaliendo 1 entre todas, la notable traduccion del tratado de For:ijicacion de JJrialmont.
En la adversidad se fortifican los caractéres, Y
en esta escuela de · tan provechosa enseflanza se ha
educado nuestro buen amigo.
La reaccion arrojó de Italia á los buenos patriotas que con Silvia Pellico y Garibaldi á la cabeza,
protestaban de la dominacion del Austria, y siendo
el padre de Bonelli uno de los más caracterizados.
jefes del partido liberal, por su posicion y especiales condiciones, hubo de emigrar, aband-ona:ido
su cuantiosa fortuna.
La Espa1la que en el siglo xm dió asilo natural a
los proscriptos de la tiranía angevin:1, abrió tambien generosamente sus brazos, en 1849, á los náu·
fragos sublimes de la libertit.d italiana. Con ellos
vino el padre de nuestro compañero, y en nuestro
país halló una nueva patria, enlazándose con una
hija del suelo aragonés.
De lá union del patriota milanés y de la altiva
aragonesa 1 había de resultar forzosamente una sucesion caracterizada por rasgos vigorosos y originalísimos; como resultaron en otra edad remota
de análogos consorcios 1 los terribles guerreros qu~ ·
sin falta á. sus deberes de católicos, pusieron coto a.

•

"I

las demasías del Pontificado absorbente, y escribieron con sus vencedoras espadas los primeros axiomas del derecho moderno.
El hijo del emigrado es lo que se llama un carácter que haría hoy llorar de orgullo á su buen padre si la muerte no le hubiera arrebatado la
existencia allá en Tánger, cuando, con esa perspicacia de los hombres superiores 1 se adelantaba almovimiento de nuestros dias entablando relaciones de
industria y comercio con los naturales de Marruecos.
Dos hijos casi niños dejó; el mayor siguió al frente de los negocios de su padre, mal parados con
tan inesperada y dolorosa pérdida.
El más jóven, que hoy es nuestro compaf'iero, ingresó en el colegio de Toledo, haciéndose notar
desde el primer día µor sus especiales condiciones
de laboriosidad y de inteligencia.
~onelli es uno de esos hombres que alientan en su
corazon fe indestructible en un brillante porvenir
para nuestra nacion, mediante una política de desenvolvimiento en el Noroeste africano; idea á que
lo subordina todo, hasta el punto de que si no fuera
el objetivo tan noble, pudiera decirse que este pensamiento es en él una manía, pues resiste á las mayores cont1·ariedades, y de tal manera se arraiga en
su espíritu 1 que morirá con él.
Ilustrado, activo hasta lo inverosímil, tenaz hasta más allá del heroismo, no dudamos en afirmarlo: Bonelli triunfará de los obstáculos que nuestras
costumbres sociales oponen al hombre que se seí'iala por propios y legítimos méritos.
La Sociedad Africanista lo eligió secretario, y
creemos lo habrá nombrado su representante en
este viaje, pues hace tiempo que esta Sociedad viene trabajando por el establecimiento de algunas
factorías en la costas de Africa.
Debemos suponer que el Gobierno es ajeno á. ~ste
asunto; pero tambien creemos que si surgieran
inopinadas dificultades, ó si (lo que no esperamos) el
Sr. Bonelli se encontrara en una posicion arriesgada, producto de extra11os. sucesos, los que rigen los
destinos del país intervendrían pronta y enérgicamente cubriendo con la bandera española al intrépido viajero, y haciendo soHdaria á la nacion de los
hechos por aquél realizados. Tal por lo ménos es su
deber.
Otros procederes n'J podemos imlinarlos, conocido el carácter de un pueblo que, e as circunstancias más graves de su existencia po ica 1 ni rehuye
responsabilidades, ni sufre morti caciones en su
orgullo.

ARTILLERÍA CHINA
La industria de las naciones que se llaman civilizadas, tiene en los grandes países del extremo
Oriente como la China y el Japon, inmensos mercados e~ que dar salida á manufacturas ó artefactos, que el uso y la moda han desautorizado entre
nosotros.
En armas, por ejemplo, á China se destinan los
fusiles Chasepot desechados por el ejército francés,
los Berdan que abandonaron el espanol y el ruso;
cai1ones que han mostrado inconvenientes e.n la
práctica¡ útiles y arneses, en fin, que acusan cierto
atraso con respecto á los que en Europa Y en los
Estados-Unidos americanos se tienen por perfectos.
El grabado de la página 590 nos ofrece un grupo
de tres mandarines chinos examinando una ametralladora por la que dieron crecida cantidad de
piastras al yankec, corredor del comercio &lt;le Sanghai, ó al hábil gentlomtn negocia11te. El más docto de los tres explica el mecani.~mo, y los otros oyen
atentamente convencidos de la bondad de un &lt;!rtefacto cuyos efectos suplen al de cincuenta fusiles.

RECUERDOS DE FILIPINAS
Mooumen\os elevados á la memoria de Magallanes y de
Legaspi.-Cruz erigida por Magallanes.

Los tres monumen t os que reproduce el grabado
d3 la página {&gt;91 son un recuerdo de aquellos tjem-

pos gloriosos en que el sol no se ponía jamás en los
domir.ios espalloles.
En Cebú, y en una de sus principales plazas, se
alza, dentro de modesta capilla, la cruz plantada en
aquel paraje por el audaz descubridor de Filipinas.
El signo de redencion que hizo adorar Magallanes á
los salv-e.jes de la isla, y el monumento elevado sobre las cenizas del gran navegante, en la isla de
Mactan (Opoon), marcan la última etapa de su existencia, y á la vez el comienzo de la conquista del
Archipiélago. El Gobierno espaflol satisfizo una
deuda de reconocimiento á la memoria del valiente
marino portugués con la ereccion del monumento
referido .
Si 1\Tagallanes descubrió las Filipinas, Legaspi
consolidó en ellas la dominal.'ion española. A este
ilustre guerrero se debe la conquista de Luzon Y
\!ebú, y la fundacion de la capital. Fué modelo de
dt1osos gobernadores y hombresjustos 1y á su muerte, ocurrida en Agosto de 15121 legó á su patria una
gr~colonia sabiamente organizada, riquísima en
pr uctt:t naturales y cuya adhesion y acendrada
lea d á Espana no se han desmentido nunca en el
trae-curso ti.e los tiempos.

SPOLIARIUM!
( \:,;TE EL INSPIRADO CU.\ORO DE

LL"NA)

Buscaba el arte tirano
entre la sombra colores:
brilló el genio soberano,
y alumbró un Circo romano,
lleno de sangre y horrores.

La pudorosa doncella
que la sacrosanta llama
de un perdido amor destella,
que se adivina que es bella
porque llora y porque ama;

La del azulado manto
que muda de horror y espanto
ante la muerte se humilla ...
¡Sol de la pena que brilla
entre las nubes del llanto!
Son dos notas de color:
Una, la escuela real. ..
¡La epopeya del valor!
Otra, la nota ideal...
¡La elegía del amor!
¡Gloria al poderoso anhelo
del artista que así crea,
y en alas de su desvelo
cru:a la Historia e!l, u1i vuelo

al resplandor do una ideal
¡Gloria al que &lt;lió vida y sér
del Circo al sangriento drama 1
y logra al fin récoger
de entre las sombras de ayer,
la. eterna luz de la fama.
JOSÉ JAci-:so~ YEL\K.

CIENCIAS Y SUS APLICACIONES
Y .«in tregua á su desrnlo
alli el arte s;c recrea,
¡que el genio, en su santo anhelo,
cruz.a la IIistoria en un vuelo
al resplandor de una idea!

En el Circo el genio entró;
la horrible lucha que vió
no era bast:1.nte quizás:
La inspiracion dijo: «¡)Iásb)
y al Spoliari-¡i.;;i llegó.
Allí en la sombra flotando
¡la venganza, el odio fuerte!
¡Alli el dolor suspirando,
y un Imperio agonizando
en el festia de la muerte!
¡Madres que ansiosas deliran!. ..
¡Almas que lloran de amor! ...
¡Ojos que irritados miran
cómo, sin temblar, espiran
los milrtires del valor!
Allí está el cuadro sombrío,
de un pueblo triste poema:
1EI S'poliarium impío! ...
¡Sangre que el rostro nos quema
sobre losas que dan fria!
Yése el hirviente reguero
que en rojizo arroyo humea:
óyese el ¡ay! lastimero
el brami&lt;lo ronco y fiero
de la chusma que vocPa.

Y

¡Qué fuerza en las concepciones! ...
¡QL1( seguridad y alientos! ...
¡Qué verdad en las ficciones!
¡Qué lucha de sentimientos
y contraste de pasiones!
1

¡A un lado el garfio que hiere
al herido gladiador,
que aún «¡ave, César!)) profiere! ...
¡Y al otro un alma que muere
en brazos de un muerto amor!

Pocos problemas preocupan hoy á lC1s hombres
que dedican su actividad á ir apoderándo!sC de los
recursos naturales y á obtener de ellos aplicar.iones útiles, en tan alto grado como la trasmision de
fuerza á distancia.
Es indudable que la sorpresa se apodera del ánimo al idear tan sólo que un salto de agua, por ej emplo, pueda tener á su lado máquinas que conriertan el peso del liquido en trabajo íiti1 1 y éste sea
recogido alli, pero no empleado, pues por ,intermedio de mecanismos adecuados, ese esfuerzo se trasporte á distancias de cientos de kilómetros, y allí
sufra una nueva trasformacion que permita sea
aplicada á una industria cualquiera.
Este portentoio resultado está, sin embargo, próximo á ser obtenido por la electricitlad. En la Expo~icion de Munich presentó M. 11Iarcel-Deprez un
mecanismo que permite el trasporte de fuerzas á
distancia de mis de 60 kilómetros; pero el p1•oblema no se dió como resuelto en definith·a. La Exposicion de Turin ha encerrado en sus galerías otro
invento que podemos calificar de segunda etapa en
el camino de la solucion. MM. Gaula.rd y Gibbs han
conseguido alumbrar simultáneamente 1 por medio
de luz eléctrica1 las estaciones de Turin, Yenaria y
Lanzo que forman un circuito de SO kilómetros, por
medio de máquinas instaladas en la galería de la
Exposicion, las cuales ademas enviaban corrientes
á otros focos luminosos situados en el mismo edificio: todo ello valiéndose de un aparato de su invencion, al que han llamado ge1ierador sociwdario. El
éxito ha sido completo, habiéndose adjudicado á los
Sres. Gaula.rcl y Gibbs el gran premio de 10.000
francos concedido por el Gobierno italiano á la solucion del problema que nos ocupa.
Con moti\'O del nue,•o invento, M. )larcel-Deprez.
ha publicado algun trabajo en que ataca duramente
á los favorecidos Gaulard y Gibb~; pero juzgando
el asunto sin la pasion que embarga al eminente
electricista, es preciso reconocer. como fo han hecho el jurado do la Exposicion, el Gobierno italiano
y cuantas personas peritas presenciaron las experiencias, que éstas han sido concluyent~s, y e! re•
snltado completo. Si se enta\Jla la lucha entre el
premiado de )funic.h y los que lo han sidJ en Turin,
es innegable que sera en pron•cho de la ciencia y
de la industria.

�686

LA ILUSTRACION NACJO-i:iAL

LA ILUSTRACION NACIONAL

1

L_
1ADIOS 1 ADIOS!

POSESIO~ES DE ÁFRICA .-~ElTEIWOS 1&gt;E llELILLI

587

�LA ILUSTRACION NACIONAL

688
No habrán olvida.do nuestros lectores las quejas y
rec1amaciones á que dió lugar cierta fábrica que se
hallaba instalada dentro del radio de Madrid: por

haber sido el asunto ruidoso, creemos oportuno dar
algunos detalles que encontramos en los periódicos

profesionales, referentes á la estacion central de
alumbrado eléctrico que ha instalado en Berlín la
Sociedad Edison:

11

Dos generadores de vapor producen el necesario
para la alimentacion de cuatro máquinas de 70 caballos de fuerza cada una: éstas, á su vez, dan movimiento á. cuatro máquinas dinamo-eléctricas, sis-

tema Edison, las cuales tienen potencia para emitir
las corrientes necesarias para alimentar 2.000 lámparas.
Pues sin embargo de tan poderosos medios indus-

triales, los berlineses que transitan por delante de
1a casa en que aquéllas están instaladas, no se
aperciben de que por debajo del andén, ó cerca de
la calle, funcionan dos generadores y ocho máquinas: parece que para producir el vapor en cantidad
suficiente, sería preciso obtener gran tino en el hogar, y por consecuencia, elevar á gran altura la
chimenea y hacerla visible; pues nada de esto sucede: aquella atraviesa el tejado por un ingenioso
procedimiento que la oculta á los traseuntes; ademas no produce humo ni olor desagradable, merced
á los combustibles empleados y á hogares fumivoros especiales. El ruido del escapfJ del oapor se anula
por un aparato colocado entre las maquinas y la chim-cnea. En una palabra, la fábrica de electricidad es tan
dificil de ser sospechada desde el exterior, como la.
electricidad misma, que sólo se manifiesta por sus
efectos.
El año próximo promete ser fecundo en aplicaciones de la ciencia. Lóndres, con su Exposicion de
Inventos; París, con la del trabajo 1 y Ambéres con
la que se apresta á abrir en breve, ofrecen ancho
campo á los que dedican su actividad al adelanto y
al aprovechamiento de las ciencias .
Los preparativos para la última de las que hemos citado 1 adelantan con rapidez: de los 7.500 metros cuadrados que se destinan á las principales
secciones de la Exposicion, 4.500 se hallan ya con
la cubierta colocada; la galería central tiene 333

metros de longitud. Y á pesar que los cálculos de
extension que se hicieron al comenzar las edificaciones fueron tachados por algunos de excesivos,
en la. actualidad se estudia el modo de aumentar
emplazamientos, pues son ya numerosos los pedidos de locales para instalaciones.
La Exposicion de Lóndres presentará algunas
particularidades: constituyen su objeto los aparatos, prJcedimientos industriales y productos inventados desde el año 1862 á la actualidad, no admitiéndose muestras de productos ni artículos manufacturados que no lleven la descripcion del método
se¿uido en su fabricacion; y á fin de que estas descripc.;iones sean lo más prácticas posible, se considera preferible el modelo de la maquinaria ó dibujos
que la representen.
L1 segunda seccion del certámen estará destinada á los instrumentos, aparatos y accesorios que se
relacionen con _el arte musical; y en cuanto á los
primeros, serán los inventados en lo que va de
siglo.
Los ingleses no olvidan que lo agradable debe
acompañar á lo útil, aunque nos permitimos creer
que ellos prefieren siempre lo segundo á lo primero.
Aunque la industria española no cuenta con el
apoyo y decidida proteccion (no en el sentido comercial) que los anteriores datos prueban se conceden en otros países á las suyas respectivas, no
debo ser esto una razon para que deje de llevar el
pabellon español á los certámenes anunciados, y
colocarlo ala altura que es indudable merece, como
han atestiguado las numerosas distinciones otorgadas en concursos próximos á industriales laboriosos, inteligentes y decididos partidarios de la publicirlacl de sus productos.

s.

ESTUDIOS HISTÓRICOS

consultó á los jefes de su ejército si convendría seguir
al enemigo en su retirada; fueron de esta opiOROEN MILITAR OE ALCANTARA
nion los maestres de las órdenes militares y mu(/Jontinuaeion.)
chos de los ricos homes1 pero opinaron en contraEra tal el aprecio que el Rey mostraba al maes- rio el infante D. Juan y D. Lope Diaz Baro, y contre de Alcántara por su constante fidelidad á la casa forme el Rey con ellos, volvióá Sevilla, dejando bien
real, que le nombró por uno de sus albaceas en guardada la frontera; á poco de esto se vió en Peilasu testamento; murió el Rey el 21 de Abril de 1284 ferrada con el fley de los Ileni-merines AbL1 Yussuf
en Sevilla, y le siguió al poco tíerr:po su fiel maestre; dando éste á D. Sancho dos cuentos de maravedí~
no consta el dia fijo de su muerte; sólo si que fué de oro de los de aquel tiempo 1 por ajuste de una
ántes del mes de Setiembre del mismo ano, estando truega de tres años.
Al maestre D. Fernando Paez hizo el Rey dos
en la villa de Alcántara; se le enterró en la iglesia
de Santa María de Almocáb:ir 1 que él había reedi- mercedes, por los servicios que en esta ocasion Je
ficado1 junto al altar mayor, á su derecha; arri- prestó; fué una de ellas declarar libres de tributo a
mada á la pared, y sobre el sepulcro, se puso su los que en Galicia tenían tierras, casares y cotos daestatua yacente; asi estuvo más de doscientos cin- dos por la órden 1atento á que ésta sirve al Rey en
cuenta anos, hasta que en 154.0 se hizo más capaz las guerra contra los moros; esta concesion está fela capilla mayor y se quitó el sepulcro, que ~e abrió , chada en Sevilla á 12 de Setiembre de 1285: la otra
recogiendo los huesos, que se colocaron debajo del es devolucion al sef'l.orio de la Ól'der. de los castillos
altar que durante la obra se hizo en el cuerpo de la de Moron y Cote, su feci1a siete ele i\oviembre del
mismo ano. Agradecido el maestre, volvió á su coniglesia; la estatua se partió por la mitad, y la pt.r..
:
superior se empotró en la pared de la lonfa d fa vento de Alcántara y á su vez reconoció los buenos
iglesia, y como los maestres no podían llevar ba a 1 servicios de sus habitantes confirm:\ndoles el reel vulgo le cree el busto de una mujer, y le llaman parto de los campos, y haciéndoles libres del quinto·
la Marivella; el sepulcro fué á parará una casa par• de los bienes de los que muriesen abintestato 1á
ticular y sirvió para pisar la uva; al deshacer el que tenian derecho el maestre y los comendadores
altar provisional I los huesos se llevaron al osario en sus encomiendas, y es ne,table la salvedad que
comun¡ tal fin tuvieron los restos mortales y sepul- hace, y es como sigue: «Salvo al orne 6 moger que
tura de uno de los maestres más esclarecidos de la no quisiere manifestarse á la Iglesia una vez en el
órden, reedificador de la iglesia que tan al olvido afio;&gt;) es decir salvo al que no cumpliese con el prele dió; gobernó la Orden treinta anos y la colmó de cepto pascual: tiene esta carta la fecha de 7 de ~larmercedes de los Papas y de los Reyes, aumentando zo de 1286: tambien hizo merced á la villa de Zalasu riqueza y autoridad y cinéndola los laureles de mea de la dehesa del Rincon de los Puercos, para
las victorias obtenidas contra los infieles sus ene- el comun .
En este mismo afio se juró por heredero de los
migos.
El Rey D. Sancho, apénas tuvo noticia de la reinos al infante don Fernando, que babia nacido en
muerte del maestre, envió desde Salamanca, donde Sevilla el 6 de Diciembre del año anterior; el Rey
se hallaba, á Ruy Paez de Sotomayor con cartas recorrió su reino y encontró al maestre en Astorga,
para los caballeros de la órden de Alcántara, á fin donde le dió queja de que el concejo de Ciudad-Rode que confirmaran con su voto la eleccion hecha drigo no guardaba el privilegio de que los ganad')S
por su influencia, el aI1o anterior á favor del co- de la órden paciesen y bebiesen libremente, por lo
mendador mayor D. Fernando Paez y que no siguie- que el Rey dió sobre carta á dicho consejo para 5:J
sen la voz de D. Alfonso de la Cerda, que se llamaba observancia.
El Rey de Portugal D. Dionis y el Rey D. Sancho
Rey en Castilla y Leon, y si la suya, lo cual logró;
se
confederaron en 1287 para cercar al infante D. Aly el maestre, una vez en posesion pacifica de su
fonso,
hermano de D. Dionis, que estaba en Roucbes
maestrazgo, partió de Alcántara para Salamanca,
acompatiado de los comendadores y caballeros á levantado en rebeldía. Sirvió al Rey en esta ocasion
rendir al Rey el pleito-homenaje acostumbrado, con- el maestre de Alcántara con sus caballeros hasta lo.
cediéndole D. Sancho, por cédula de 6 de Octubre grar la rendiciJ\ de D. Alfonso; por este tiempo
de 1284, que los ganados de la órden «anden li- tambien andaba~:·.¡ descontentos del Rey D. Sancho
bremente por todo su reino, sin que nadie nadie el Bravo su her '}no el infante D. Juan y su suepueda impedirlo, ni pida derecho alguno.&gt;&gt; En 18 del gro el conde D. L pe Diaz de Haro; ambos solicitamismo mes y año confirmó á la órden todos los pri- ron de dona Margarita de Narbona, mujer que havilegios concedidos por los Reyes sus antecesores, bía sido del infante D. Pedro, se uniera á ellos para
y en 22 tambien de Octubre, el de que el maes- que, llegada la libertad de D. Alfonso de la Cerda
tre y seis de sus freiles tuviesen racion de I i casa hijo del infante D. Fernando, que se creia próxima,
del Rey el tiempo que estuvieran en la corte; recibi- proclamarle Rey de Castilla y Leon. En cuanto don
dos estos favores, dió el maestre la vuelta á su con- Sancho tuvo noticia del suceso, mandó al maestre
de Alcántara levantase sus gentes é hiciese guerra
vento, á cuidar del gobierno de su maestrazgo.
En 1285 Abu Yussuf, Rey de Marruecos, pasó á Es- á doña Margarita hasta tomarla los castillos y villas
pana con numeroso ejército y puso cerco á Jerez¡ de su seflorio; así lo ejecutó el maestre, y en breve
súpolo D. Sancho en Búrgos y mandó reunir tropas rindió las villas de Sabugal y Granadilla 1 y nofcioen la ciudad de Sevilla, adonde se dirigió el mo- so de que doi'l.a .l\fargarita estaba en Galisteo, se dinarca; á los pocos dias, tenia ya reunidos cuatro rigió allí y atacó á la villa. Temerosa de que la tomil caballos de las órdenes militares y numerosos masen por combate, la abandonó do1'ia Margarita, sainfantes, ademas de los que habían traído otros se- liéndose una noche de ella para Ledesma.
Al año siguiente el maestre recibió de D. Payo
ñores de los reinos de Castilla y de Leon. Súpolo el
Gomez,
vasallo del Rey, los bienes que tenía en BaRey de Marruecos, y para tener idea del ejército
dajoz,
reconocido
á que el maestre le babia dado
que se reunía, mandó á su hijo Abu Yacub, con
doce mil caballos, para que recorriera la tierra de por los dias de su vida todos los que tenia en Gema
Sevilla hasta la misma ciudad, y juzgar de las y su término: el Rey confirmó esta donacion.
A principios de Setiembre de este mismo o.ño de
fuerzas de su contrario; éste, al verlos venir, se li
1288
el Rey de Aragon D. Alfonso puso en libertad
mitó á mandar cerrar las puertas de Sevilla, sin tomar otro género de defensa, puesto que el moro á D. Alfonso de la Cerda y á su hermano D. Fernanno traía elementos para sitiar y asaltar la ciudad, do que estaban presos en un castillo de su reino hay se dispuso á salir al frente de su ejército para cia diez anos, y mandó viniesen á Jaca, donde él se
castigar al enemigo en su correría, y luégo levan- hallaba, y dió á conocerá D. Alfonso, primogénito
tar el sitio de Jerez; acaudillaba el Rey D. Sancho del infante D. Fernando, como Rey de Castilla. Y
en esta o::asion, diez mil caballos 1 y mucha infan- Leon; esto originó discordia entre los dos Reyes, letería, auxiliando al ejército de tierra, cien velas que vantando ejércitos que llegaron á la vista en A~ril
estaban en el puerto de Santa María: los moros no de 1289, y no libraron batalla porque ambos tcmian
sólo no aceptaron batalla, sino que se vieron obli- los resultados . D. Sancho se fué á Bayona para avi~gados á levantar el sitio de Jercz 1 al que hacía seis tarse con D. Felipe, Rey de Francia, habiendo demeses tenía Clilrcada: entró D. Sancho en Je=-ez y jado su ejército en manos de D. Alfonso de Malina.

589

LA ILUSTRACION NACIONAL
hermano de la Reina; el de Francia no acudió a la
cita, y D. Sancho se volvió, encontrándose con que
el de Aragon, al retirarse, habíale tomado por las
armas algunos lugares; D. Sancho, consideritndose injuriado, entró por tierra de Aragon talando
todos los campos de Zaragoza 1 viniendo á Búrgos
despues de dejar bien guarnecida la frontera; sirvió al Rey en esta ocasion el maestre con sus caballeros de Alcántara .

Este mismo año hubo turbulencias en Badajoz
originadas por los bandos llamados uno de los bejeranos y el otro de los portugaleses; favorecía á los
primeros el Rey D. Sancho, al que no obedecían los
segundos, llegando el caso de que los bejeranos
acometieran á sus contrarios, pasando i cuchillo
gran número de ellos, y apoderados de la ciudad y
castillo de la Muela, cometieron la deslealtad de proclamará D. Alfonso de la Cerda, á lo cual respondió
D. Sancho mandando á lo:; maestres de las órdenes,
ricos homes de Andalucía y concejos de Córdoba y
Sevilla; llegó primero el de Alcántara, por estar más
cerca y puso cerco al castillo, en el que se habían
refugiado los bejeranos, y que despues fué combatido por todo el ejército, por lo que los sitiados se
entregaron bajo el seguro de sus vidas, que el Rey
no cumplió 1 por este hech.o, y el de Talavera, donde
mandó pasará cuchillo más de cuatrocientos hombres que seguían la voz de D. Alfonso de la Cerda,
le dieron el sobrenombre del Bravo, con que se le
conoce en la Historia.
En 1291 se hizo familiar de la órden D. Pelayo,

clérigo, natural de BaI1eza 1 dando á la Orden la mitad de sus bienes; no se tienen más noticias de este
maestre 1 y se supone murió á principios de 1292,
sin que se sepa en dónde, ni en qué parte fué enterrado .

(Se continuará.)
ANGEI. ALVAREZ DE ARAUJO Y CUÉLLAR.

LA LEVITA Y LA CHAQUETA
OBSERVACIONES OE ACTU.\LID,\O

La levita y la chaqueta se dividían aún, á mediados de este siglo 1 el monopolio en casi todas las
combinaciones del traje español.
Pero del mismo modo que e11 la~asambleas se
forman los centros parlamentariolcon análogo
criterio al del ministro que concibió s grados, resultando que un teniente podía ser
itan sin serlo, por el proceso natural de progresiva evolucion
que sufre todo lo que existe sobre la corteza del planeta, la chaqueta quiso progresar, y alargándose,
alargándose hasta ser americana 1 aspiró á ser leYita.
La sociedad se opu:rn á estos atrevimientos plebeyos, marcó un limite á la americana, colocó los
jalones y dijo: «Hasta aquí.~)
Pero la chaqueta no se &lt;lió por vencida. Prosiguió
su campaña, y hoy se presenta más Uedidida que
nunca, amenazando anulará su aristocrática rival 1
y se alarga, y gallardea 1y toma formas atractivas 1
pretendiendo en estos momentos imponerse como
soberana de una clase fuerte, respetable y numerosa.
Parodiando la conducta de los revolucionarios que
van á turbar la disciplina en los cuarteles, para alcahzar sus fines, ha logrado seducir á muchas individualidades del ejército y se apresta á dar la batalla contra la sociedad entera.
Sólo puede ya fiar su triunfo á•la violencia.
Las clases, más ó ménos acomodadas, la han proscrito tle los salones, y nos asombra ver hoy á. personas que viven en el ambiente social hacer la causa
de esa pretenciosa usurpadora. Sólo padeciendo esas
fugas de la realidad, que suelen ser la consecuencia de el impresionabilidad.de nuestro carácter, afanoso de la novedad, se puede dar el contrasentido
de que las clases militares, que en el lote social tienen más necesidad de realzarse con toda clase de
prestigios, sientan ahora la comezon de descender
de su posicion hasta en el traje.

Despues de exhibida nuestra triste situacion económica, nos hacia falta adoptar, como único distintivo, esa prenda, para adquirir de una vez el diploma de mendigos .
El convencionalismo ha sancionado que el tro car la chaqueta por la levita representa una envidiable elevacion en el rango social. La evolucion
inversa es indudablemente un descenso.
Enrique Gaspar, ese gran anatómico del teatro,
ha dado vida á dos notables producciones dramáticas La leo ita y La chaqueta, en las que ha condensado todas las palpitaeiones más intimas de las sociedades modernas.
Y es que no eS la cuestion del traje una cuestion
baladí. El progreso de las costumbres no llega, ni
llegará probablemente jamás, á borrar estas distancias.

·\

Comprendemos el clamor del ejército pidiendo
un~renda cómoda, sencilla y barata que pueda
llev, se ár,todas las funciones del servicio or.lin ario
del . artel, ejercicios, etc., que facilite los mo,•imientos y ofrezca las mayores ventajas.
Esta prenda, llámese guerrera, blusa, saco, ó de
cualquier otro modo, debe ser una prenda de fatiga, una prenda que sea para el oficial lo que para
el hombre civil es la americana ó cazadora, que
viste por la mañana, que lleva á la oficina bajo la
airosa capa espaf'iola.
Si en las clases que carecen de representacion
oficial tiene verdadera significacion el traje, en las
que se hallan constituidas en autoridad deben tenerla mucho mayor. Hay en esto que ser lógicos.
Si el más humilde individuo de la clase media se
resiste á trocar la levita por 1a sencilla cazadora de
roai'iana para concurrir -á la modesta reunían de
familia, ¿podrá suponerse que eljóven y entusiasta
oficial del ejército ha de asistir gustoso á esas recepciones del regio alcázar, en que el lujo y la suntuosidad se manifiestan exuberantes, vistiendo una
prenda que sólo en unos cuantos botones de la ton, y
en algunas trenc illas de plata, se diferencia del chaqueton que usa por la noche, cuando con el sombrerillo hongo y la rabicorta capa sale á par..&gt;diar
al popular héroe de Zorrilla!

Proscribir la levita es una manifestacion lamentable de la decadencia de ciertos espiritus, ó una
prueba del desconocim iento en que algunas clases
militares viven respecto a las cuestiones de mas
vitalidad para el ejército.
Más de una carta tenemos á la vista en que se nos
dice: « Venga en buen hora la guerrera, y venga
pronto. Una guerrera barata, sencilla y airosa para
diario y campaña; pero consérvese la levita como
prenda de vestir, como prenda de gala y de etiqueta.&gt;)
No somos apegados á las antiguas prácticas; pero
cuando al repasar la Historia de este siglo 1 la vista,
cediendo á la atraccion, cae en las páginas de la
homérica leyenda en que nos educamos dirigido
por Jacquinot, Jomini, Rocquancourt y tantos otros
preceptistas, nos sentimos inclinados á creer que
algunas ideas próximas á natura lizarse entre nosotros, no se compadecen tan perfectamente con el
instinto del guerrero y con el buen espíritu militar
como aquellas costumbres importadas por las huestes napoleónicas á través de la Europa, que modificaron, en su esencia, el modo de ser de tollos los
ejércitos de Europa.
¿Hay, en efecto, espectáculo que conmueva y eleve más el alma del guerrero, que el de aquellas
huestes inmortales vistiendo con esmerada pulcritud sus lujosisimos tr~jes de gala, para tomar
p11rte en la marcial funcion de una batalla ó para
verificar su triunfal entrada en las dos veces sub•
yugada Viena ó en la humillada Berlin?
Hora es ya de poner coto á las arbitrariedades que
en punto tan esencial ha~ venido llevándose. a cabo
desde las esferas del Gobterno. Pasando la vista por
el Albu,1n de la infaiit,cria cspa#-ola, de Cleonard 1 se
ve que, en el espacio de me~io siglo, ~sta d?sd_ichada arma ha cambiado de umforme qumce o diez y

seis veces, sin más razon 1generalmente, que el capricho de los directores ó ministros; lo que demuestra que el mal sólo se cortará de raiz acudiendo al
remedio de una ley hecha en Cortes, con debido
exámen y sancionada por la Corona.
La infantería inglesa lleva hoy el uniforme con
que se batió en Tala vera y ,vaterloo. El gusto trocó
la casaca por la levita, pero conservando su color;
esta es la única diferencia; las demas prendas subsisten ~on algunas ligeras modificaciones, hijas de
la moda.
Recordemos á este propósito el prestigio que disfruta la benemérita Guardia civil; pre\otigio debido
á sus inapreciables servicios, no al aspecto exterior
del uniforme que viste. Pues bien, ninguno de los
generales que se han sucedido en la direccion del
cuerpo, desde el inolvidable duque de Ahumada
hasta la fecha, y eso que los ha habido revolucionariamente reformistas 1ninguno, repetimos, ha soñado, no en suprimir 1 sino en alterar ó modificar
siquiera la forma de ese legendario sombrero en
batalla, que es y continúa siendo objeto de espanto
para cuantos viven fuera. de la ley, y emblema del
órden y de seguridad para las gentes honradas.
No faltará ciertamente quien al pasar los ojos
por estas líneas, nos motPje de exageradamente
idealistas, suponiendo que no nos hacemos cargo
del aumento de gasto que debe significar la conseryacion de la levita para gala; pero todo lo hemos
tenido en cuenta antes de decidirnos á arrojar sobre
el papel estas lucubraciones, y para todo creernos
tener respuesta.
La levita de gala debe ser, al militar, lo que es la
toga al abogado, lo que es el frac al hombre civil;
prenda que se hac1:; una ó dos veces en la vida, y
que para toda la vida sirve; lo que fué para nuestros
abuelos la casaca blanca que ilustró en Bailén Castai'i.os; prenda, en fin, que obligue á desembolso por
una vez, cuando el alumno ó el sargento primero
salen á oficiales; es decir, en época en que el primero cuenta, casi siempre, con el auxilio de su familia, y el segundo con los ahorros que ha ido reauniendo trabajosamente para el dia feliz en que ha
de cambiar sus galones de panecillo por la estrella
del alférez.

Véase 1pues, si un desembolso hecho en estas condiciones, es ó no aceptable, y si habrá muchos que
lo repugnen.
El uniforme de gala, no sólo dura tanto como el
individuo 1 sino que puede pasar de padres á hijos.
Y no se diga que exageramos 1 pues á este propósito recordaremos un sucedido que nos referia hace
pocos dias un veterano y estimable genera.1 1 poco
partidario de estas innovaciones t~n cv,rsis como
peligrosas.
Hace algunos ai'ios, un regimiento que cambiaba
de guarnicion llegó á pernoctar en un pueblo de
alguna importancia dontle, segun la ruta, debía
descansar al dia siguiente, que por cierto era domingo .
El coronel encargó al ayudante que se informara
si en la poblacion residía algun oficial general, con
objeto de parnr á cumplimentarle con la o:ficialidad 1
como es costumbre en estos casos; pero el ayudante
volvió, pasada media hora, al alojamiento de su jefe
y le manifestó que en el pueblo no habitaba ningun
militar de tan alta graduacion.
Grande fué la sorpresa del coronel á la &amp;iguiente
mañana 1 cuando al salir con su regimiento de la
iglesia 1 donde acababa de oir misa, vió en la puerta
del templo a un sef'ior de elernda estatura, ,.,estido
con el uniforme de gala de mariscal de campo, que,
apoyado en su bastan, presenciaba el desfile de
las compaf'iias y devolYía el saludo a los oficiales.
Acercósele respetuosamente el coronel y empezó
á disculparse de la omision que involuntariamente
había padecido; pero en lo mejor del discurso hubo
de interrumpirle el que tomaba por general, diciéndole:
-No hay de qué. Ni yo soy general, ni lo he sido
nunca. Este traje tan reluciente y que costa ria buen
dinero, era de un tío de mi padre, que se murió en
esta villa. La casaca y los pantalones son de muy

�JJA ILUSTRACION NACIONAL

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muy fria.

A. D.
1.0 Noviom.bre de 1884.

OBSERVACIONES SOBRE EL CONCEPTO DE LA GUERRA
Dispensad, milítares, si, hombre de profesion civil, invado un terreno que no es seguramente la es

fera de accion que me es propia; pero recordar al
mismo tiempo lo que el distinguido Director de esta

publicacion decía en el primer artículo de su primer número: ((No más exclusivismos, no más distinciones, todos soldados de la patria.&gt;&gt;
Nada más dificil que definir lo que se entiende
por guerra; nada más complicado que expresar su
objeto dentro de las reglas que la lógica asigna á
una definicion: la guerra es oficio, la guerra es arte
y la guerra es ciencia. Ya lo dijo Folard: La guerra
es oficio para los ignorantes y ciencia .Para los hambres

aaOias.
Estudiad las refriegas de los salvajes que atacan
con ímpetu feroz, cuerpo á cuerpo y sin más intencion que la de perjudicarse y matarse, y sin que
ningun otro móvil más digno dirija y produzca sus
acciones, y entónces aquel combate, aquella lucha,
la guerra será un oficio. Adelantad un poco, dad un
paso en el progreso, y examinad los ataques y contiendas de los héroes al frente de'fébas O de Troya,
y encontrareis la expresion de la guerra como arte.
Por último, en el paso del Danubio efectuado en
el año 1809, se encuentra el ejemplo más hermoso
y la demostracion más elocuente de que hay que
considerar tambien la guerra como ciencia. En
efecto, la guerra, en su expresion científica, resulta1 como dice Saint-Cyr, de concebir, operar y efectuar para despues raionar, completar y mejorar.
En el paso del Danubio, cuando 150.000 c6mbatientes procedentes de la Dalmacia, de los Pirineos y
del fondo de Italia, se encontraron sorprendidos, al
reunirse en el mismo dia para pasar, sobre puentes
colocados de improviso, un ancho ria con 400 piezas
de artillería y repentinamente se desplegaron en
batalla sobre la izquierda, en dos lineas, y cerraron
los atrincheramientos del enemigo obligándole á
cambiar de frente dejando detras la izquierda; operacion tan maravillosamente ejecutada, que seguramente no se hubiera efectuado mejor y con más
precision en un campo de instruccion. Y esta operacion ¿no representaba los grandes y acordes progresos de la táctica, los adelantos de la estrategia,
los de la fortificacion, los de las máquinas de guerra y los de la Administracion militar? En esta operacion, ¿no se ve del modo más palpable la guerra,
primero como oficio, más tarde como arte, y por
Ultimo como ciencia?
En la guerra se cumple perfectamente aquella
frase de Bacon: «La ciencia es fuerza.»
La guerra únicamente puede repugnar al ignorante, aquel sér que no ve en ella más allá que la
campii'la sembrada de mutilados cadáveres; para
aquél que no ve en la guerra más que el cr~púsculo
de la tarde, aquel sublime momento en que la creacion parece despedirse del dia y no percibe más que
los gemidos de los heridos, confundirse con el lejano y ya casi imperceptible tañer de la campana
que anuncia, ó la oracion de tarde, ó la pérdida de
algun sér; para aquél que recuerda el dolor del padre, el llanto de la madre, el de la esposa, la orfandad d.e los hijos reservados al abandono, tal vez á
la miseria y seguramente á un luto irreparable;
para aquél que contempla destruida una cosecha,
incendiada una casa de campo y expuestas las ciudades á los largos padecimientos del asedio; para
aquél que contempla la salvaje alegría de la victoria, y abandonadas al brutal soldado las riquezas, el
arte, el honor y el pudor; para esos la guerra es sinónimo de estremecimiento de la humanidad, y sólo
ven en una batalla un acceso de una horrible enfermedad social.
Y, á pesar de esto, la. g\lerra es algo más: ¿quién
no siente latir su corazon conmovido por generosos

afectos, henchido de gozo, dominado por un sentimiento de grandeza y dignidad,- cuando ve á los
atenienses y espartanos oponer sus intrépidos pechos a la invasion persa? ¿A los siracusanos y numantinos rechazar hasta la muerte el yugo de Roma?
iQuién no dice bmdita sea la guerra cuando contempla al pueblo español sacudiendo la invasion francesa, y por la guerra conquistando su independencia?
La guerra es seguramente horrible en sus particularidades; pero puede ser noble en su fin, y de gran
valor en sus resultados. Thiers decía: «La guerra,
cuando está reducida á una ejecucion puramente
mecánica, dirigida á rechazar Omatar los enemigos,
no es digna de la Historia; pero cuando se ve en ella
una masa de hombres puestos en movimiento por
un solo y vasto pensamiento, que se desarrolla entre el fragor de las armas con tanta exactitud como
las operaciones de Newton O Descártes en el sile1l)cio del gabinete, entónces es un espectáculo dig~
del filósofo, del hombre de Estado, del guerrero.,rY
si esta fusion de la muchedumbre en un solo in!, iduo lleva la fuerza á su más alto grado, dD'igi ¡ ole á combatir por elevados intereses, entónces I ega
á ser tan moral como digna de gloria; porque si bien
es verdad que la fuerza ha usurpado muchas veces
el nombre de derecho, sembrado la injusticia y
traído la servidumbre, tambien dicen todas las historias que la humanidad no triunfa sino apoyándose en la victoria.
Napoleon lo ha dicho: «Entre una batalla en que se
pierde y otra en que se vence, están los imperios.&gt;&gt;
La guerra está enlazada con la politica por medio
de las causas que den derecho á declararla: con la
economía pública, por el arte de conducirla; con la
legislacion, por las penas y recompensas; con la
medicina, por la conservacion de los combatientes;
con las matemáticas, la fisica y la mecánica, por el
uso y perfeccionamiento de los materiales; con las
instituciones civiles por el modo de organizar los
ejércitos; finalmente, con la filosofia por los adelan•
tos, por el arte de mantener la disciplina sin disminuir el valor y medir los grados de voluntad que
conviene poner en movimiento.
El estado de la milicia indica el de una nacion.
La proteccion de la guerra es necesaria para el
cultivo de las demas artes.
Una batalla es la suprema aplicacion dq la inteligencia y de la voluntad, provistas de la fuerza.
iD0nde se manifiesta el heroismo de las masas
como en la guerra,· cuando una juventud, que tiene
á la vista todas las ilusiones y esperanzas de la vida,
se pTecipita alegremente hacia aquella muerte, que
hace estremeéer al hombre en el lecho de prolongados é irremediables dolores?
De aquí el que las guerras sean el objeto predilectos de la historia y que constituyan la inspiraci.Jn
de las bellas artes; de aqui esos cantos populares,
célebres é imp·o rtantes, basta el punto de que Dante creyera. que la lengua italiana no sería perfecta
basta que cantara las armas, y de aquí el que el
nombre de un guerrero ilustre se haga tanto ó más
célebre que el de cualquier bienhechor de la humanidad .
Pero el guerrero es hombre, y el hombre guerrero; el militar debe ser, ántes que valiente, filósofo.
Napoleon decía que no era el valor la primera cualidad del militar.
Creo haber expuesto el concepto de la filosofía de
la guerra, y estoy seguro que mis omisiones ó mis
errores serán suplidos por la benevolencia de los
lectores de LA ILUSTRACION NACIONAL, que verán en
mí un paisano que desea militarizarse.
NEMESIO FERNANDEZ-CUESTA,

EL ANACORETA
Era un general de un partido en derrota. Sus entorchados de oro, su faja azul, su tricornio con estrellita encarnada, le fueron arrancados de un plumazo oficial por el Gobierno reinante. Vióse expulsado, escarnecido, reducido a pobreza. Y aquel
hombre, en cuya mano poderosa vibró tantas veces
el acero de los combates, tuvo que empanar humil-

demente los utensilios del trabajo. Hizose sastre·
su esposa y su hija le ayudaron en su faena, y ejer~
citándose en este útil oficio, le encontramos cuando
fuimos á verle.
Para llegará su aposento había que subir muchos escalones; ménos, sin embargo, que los que
hubo de bajar él en la militar jerarquia. Habitaba
con su familia la buhardilla de un barrio extremo.
No admitía visitas. Los resultados de su labor eran
puestos en la corriente del comercio por las dos
queridas mujeres que le acompañaban. Alli yacía
encerrado desde su desgracia. Y puedo aseguraros
que no veía del mundo exterior otra cosa que el
cuadro siempre igual del cielo gris que se traspa- f'
rentaba por el tablero de crístalitos, recortados por
tiras de plomo, en el marco de la tronera de su exigua morada.
Recibiónos con cierta dureza; sus ojos hundidos
entre arrugada piel violácea, su faz fria y amarilla,
su barba blanca y aérea como pavesa, infundían un
sentimiento de muerte. Mirándole encorvado sobre la tabla lustrada, en la cual desempenaba las
realidades de su forzada profesion, acudiendo en
tropel los recuerdos, hacíase la ilusion, la cuenta,
de que aquello tenía algo que ver con las cosas de
campamento. La tela de pafio extendida y cruzada
por líneas de yeso, parecía un plano de guerra. Las
tijeras esgrimidas con ardor febril lanzaban reflejos
y crujir de armas. Poned tambien que las doradas
tabletillas del metro en zig, zag, fueran una culebrina. De este modo tendréis explicado el temor
que imponia aquel hombre, cuya ocupacion parecía
tener por remate una batalla.
Fierro (así era nombrado el general), reproducía
en esta civilizacion de blanduras y vilezas, el antiguo carácter del guerrero godo. El endeble y som•
broso paletó que le cubría, se avenía mal con sus
mllsculos de diamante. Resistente y lúcida armadura pedía aquel cuerpo fornido. Tocaba ya en los
atios de la vejez¡ pero había en su alma raptos de
jbven pujanza. Envolvíale noble atmósfera de hidalgnia, y en sus gestos, en sus ademanes, en sus actitudes, adivinábase al hombre destinado á sojuzgar
pueblos por la virtud del valor. Era una naturaleza.
sufrida. No cabía duda que en Ja pelea de la suerte
contra él, sacaría el infortunio mellado el filo.
Así se presentó á nuestra vista. Era una tarde
tristísima de otoño, en una ciudad del Norte. Las
brumas caían (pbre las calles, llenándolas de sombras blancas. 4unque quedaban al diados horas en
1
el cielo, en la {i:thardilla era ya noche. Casi pegado
el rostro á su la.rea, afanábase Fierro por recoger
los últimos rayos de luz. Las mujeres habían salido;
yo solo estaba con él. Durante mi estancia allí, apénas hablamos palabra. Cuando la oscuridad hizo
imposible el trabajo, el general, soltal).do los trebejos de cortar, vino á mi lado. Posó una mano sobre
las mias, y apretándolas convulsivamente exclamó:
-¡Soy un anacoreta! pero estoy contento. No
cambio mis tijeras por un trono. Sl algun dia me
llama mi patria, iré, no á mandar ejércitos, sino á
regir operarios. Sí; esta constitucion mia sólida Y
valerosa, no levantará los torreones de tiempos
atrils; las fábricas de hoy la reclaman. No vacilo
en gritar á mis compañeros: ~qSrguid mi ejemplo! ... )&gt; -¡Locura! -dirán muchos. Digan lo que
quieran. Yo sé que soy feliz, y sé que para defen·
der de viles mi hacienda, ó sea otra hacienda gigantesca que se llama Patria, no se necesita pasar
la vida sometido á un martirio sin recompen.sa.
Llamaron en esto á la puerta, salió á abrir Fierro,
y bien pronto escuché rumores de besos, vocecillas
de amor, murmurios mimosos de pájaros que vuelven al nido. Eran las dos mujeres que, para el des•
terrado general, convertían la ruin vivienda en un
paraiso.
Conmovido, y siguiendo en la oscuridad 1 con los
ojos, el disco dorado de la péndola de un reloj
que se columpiaba dulcemente en la pared, exclamé:
¡Qué felices son los anacoretas del trabajo!
JOSÉ DE SILES.

¡BEBAMOS!
Yo quisiera olvidar cómo trajiste
Tu corazon amante á tal estado·
La memoria borrar de tu Pasad~
Con el beso primero que me diste.
Separar del amor, que no sentiste,
La parte tod~ que al placer has dado.
Amarte como nadie te haya amado ...
¿Que llo~o? ... ¡Oh, no! ... ¡Yo tengo el vino triste!
En horrible ansiedad nos abrasamos
Y tú mi gozo á mi dolor prefieres ... ,
¡Fuerza será que al fin nos entendamos!
¡Brindemos al amor y á los placeres!
Tienes razon, cantemos y bebamos ...
¡Yo tambien sé querer como tú quieres!
CA \'ETANO

l}E

ALVEAR.

todos l?s labios. y García nunca la vió. Este nombre
de muJer en diminutivo, es lo que le preocupa.
-¡Qué hermosa debe ser! murmura entre dos
tacos cuando entontece á toda la tropa de los sargentos primeros hasta los soldados.
García tan pronto se figura que es rubia sonrosada y gruesecita., como morena, delgada ~on ojos
negros y ardientes ... El pobre alférez graduado, de
la clase de sargentos,. no tien~ ya calma suficiente
~ar.1 n_ada. Pro¡;ura distraerse en sus ratos de ocio,
Jugar a las damas, enseñar el ejercicio á su perro
de aguas, fumar echando el humo por las narices
entreten.erse ~n. algo .. . ¡Imposible! ya no puede du~
dar. S~ra est~p1do, pero es evidente, se acomete al
con~ag10. Esta, como todo el cuartel, enamorado de
Pep11la.
lII

Una mañana recibió la siguiente Orden por escrito:
\ «El alférez-sargento García buscará en el más bre\ ~lazo posible á la llamada Pepill3., indicada en
LA NOVIA DEL REGIMIENTO
v~_os_partes como culpable de la indisciplina del
re 1 m16ó)tO.&gt;&gt;
Escenas de la vida militar.
·Por fin, voy á conocerla!.gritó.
¡Y
qué emocion! ¡qué preparativos! ¡qué Ordenes
Un sarg-ento ó soldado con bigote encarnecido en
repetidas,
detalladas!
el servicio, es ya tan dificil de encontrar CfJmo el
Ye
á
un
quinto
que ¡asa por el patio, andando
mirlo blanco. Asi es que toda la guarnicion conoce
torpemente,
sin
marcialidad,
como sorprendido al
al ss.rg~nto graduado alférez García, que frisa ya
verse de uniforme.
en l~s cmcuenta años . Viejo, como el fusil de chispa,
-¡Eh! tú, recluta, Yen acá. Nece&amp;ito un informe.
curtido por el sol de la campaña de Africa 1 brusco en
¿Conoces á una llamada Pepilla?
sus modales, embrutecido en su gesto duro, de miEl quinto se ruboriza, y balbucea:
rada investigadora, de voz ronca, que da salida á
-Sí, mi alférez .. . ; no, mi alférez.
frases y pensamientos á cuyo final está siempre la
-¡Cálmate,
mil bombas! La conoces, ¿si ó no?
palabra calabozo 1 era el más temido, considerándo-Parece,
mi
alférez, que es una buena pieza.
sela como la encarnacion de la disciplina y la últi-¿La conoces?
ma palabra de la Ordenanza. Los mismos oficiales
-En cuanto á conocerla, no la conozco; pero tamsaludábanle con deferencia. El coronel le quiere
poco me es desconocida.
como á uno de esos mastines de guarda, mal hu•
-¿Qué galimatías es ese?
morados y bien provistos de dientes que no dejan
-Es decir que no la he visto nunca. Pero los anpasar á nadie sin ladrar O morder.
tiguos de mi dormitorio hablan mucho de ella.
Cuando él estaba de semana, los soldados se la-¡Es eso todo lo que sabes?
vaban tres veces, ponían clara de hu evo en el betun
-Todo.
se cepillaban hasta romper la ropa: el acer.:i de lo;
-¡Al avío, paso ligero!
fJsiles era un espejo, y los botones puntos luminoManda llamar á un soldado (próximo á licenciarsos: los de servicio barrían minuciosamente el patio
se), que tiene reputacion de Tenorio.
del cuartel, recogían la menor arista de i:aja en los
-¡Atencion al parche! Tú eres un seductor. Me
intersticios de las losas, lavaban tanto los retretes
han hablado de cierta Pepilla ...
'
que parecían muebles de lujo. A las cinco de la tar-¡Oh! hermosa jembra, mi arférez.
de, García estaba en la puerta, esJudriñando con
-¿Rubia O morena?
ojo3 de lince á todos los soldados qu : salian: ¡desdi-Rubia, morena, ó de pelo castaño.
chado del qu~ se abotonaba á la de i.;ha cuando se
-Ya sé que á ti te gustan todas. ¿Dónde enconmandaba que fuese á la izquierda 1 a la izquierda
traría yo á esa Pepilla1
cuando estaba promulgado abotonarse á la derecha!
-Unas veces está por aquí cerca, y otras un poco
¡Desgraciado capote aquel cuyos plie3·.1~s no fueran
más léjos.
de reglamento, vaina de bayoneta mal d &gt;JsengrasaEl soldado sonríe. El alférez se turba.
da, O plumero demasiado inclinado O t! r masiado de-¡Este condenado se burla de mi! ¿Habrá adivirecho!
nado que yo la amo!-Basta. ¡Media vuelta!
El sargento todo lo ve, lo adivina todo. El culpable
García está rabioso. Traga saliva, corre ála puerta
e ,,;e una escoba, en vez de tomar el aire.
del cuartel 1 y detiene á un cabo que sale.
-¡Vaya! me cogió. El alférez me ha visto los bo11
titos.
-¿No está V. de servicio?
!Ioy García es otro hombre. Casi es melancólica su
-No, mi alférez, por eso salgo.
!.lirada, y anda preocupado 1 distraído. Olvida á ve-Entónces ...
ces enterarse de si se cumplen los castigos que imEl desdichado busca una transicion, y no da con
pone. Los quintos respiran, los soldados salen del
cuartel con botas de media cana de co'or y los de ella. El cabo espera, asustado, sin bajar la mano de
la visera.
servicio se toman grandes descansos.
-¿Entónces, tartamudea Garcia 1 tal vez. conozca
iCómo ha podido ablandarse el coriáceo corazon
usted á una tal Pepilla? ...
del veterano?
-¡Ya lo creo! contesta el cabo alegremente. Aquí
Hé aquí lo que sucedía.
Desde un mes ántes, dia más O ménos, en tcJos ;a conocemos todos.
-Una rubia muy linda ¿eh? murmura el alférez,
los partes y denuncias figuraba un nombre: Pe pilla.
El sargento Perez ha tratado de introducir en el rojo como una cereza y bajando los ojos.
-¿Rubia? No 1 seilor. Negra como la boca de lobo.
cuartel á una mujer llamada Pepilla.-Cuat· (} dias
de arresto.
-¿Dónde vive?
-En ninguna parte y en todos los sitios. Haga sol
El cabo Fernandez fué visto el domingo acompai1:tndo á una mujer de mala traza. Ha confesado que ó llueva, siempre está en la calle: los domingos en
el Tio Vivo, por la tarde rondando cerca del cuartel,
era una llamada Pepilla.-Tres dias de arresto.
El soldado Juan Rana, estando de centinela, fué por la noctc viendo los escaparates. Basta salir para
sorprendido en su gar~ta hablando con u.na jóven, encontrarla.
García emprende la campana. ¡Yo la encontraré!
que el culpable declaró se llamaba Pepilla.-Ocho
dias i' e calabozo.
Ordena á t.dos los centinelas que detengan á todas
Pe1,illa por aqui, Pepilla por allá, Pepilla en todo, las mujer J:- sospechosas, y á las patrullas que las llelos papeles del regimiento. El nombre de Pepilla en ven á su p:·csencia. Visita las tabernas. Encuentra

593
Paquitas, Dolores, pero ni una Pepilla. Este misterio\ estas decepciones, avivan el amor del alférez.
Pierde la sed, el apetito, la brújula, y lo cp.stiga un
oficial de guardia por primera vez.

IV
Una noche lo despiertan de improviso. Llaman a
la puerta de su cuarto.
Abre. Es el sargento de guardia 1 con su farol en
la mano.
-lli alférez, la patrulla acaba de traer ...
-¡A Pepilla!
-No 1 á un gastador.
-¡El que faltó á la lista de esta noche!
-Si 1 pero . ..
-¡Al calabozo!
-¡ Está acribillado de heridas!
-¡Rayos y truenos! Alla voy. Que manden aviso
al fisico.
En el patio, sobre las tablas desuni 1as de una camilla, está el gastador tendido boca arriba inmóvil
con el rostro pillido, el pelo y la barba llen~s de bar~
ro, Jos ojos fijos. Los hombres de la patrulla lo rodean, examinan sus heridas á la luz de otro farol
que uno de ellos levanta en alto.
Llega el físico, cura las heridas, vierte algunas
gotas de cognac en los labios del moribundo que recobra poco á poco el conocimiento.
-¡,Qué es e.sto? pregunta García al jefe 1 de patrulla.
-Mi alférez, hemos encontrado á este gastador
en la esquina de la calle tendido sobre la acera 1 en
el estado que V, vé. Creo que el culpable es un
carnicero á quien han visto al3unos esta tarde dando
el brazo á la novia de éste.
-¿Quién es su novia?
-Papilla, gime el gastadC!lr.
García, temblando, le dice:
-Te engañaba con un carnicero. Has re1Jido con
tu rival que te ha herido. ¿No es eso?

-Si.
Trasportar al gastador ála enfermería, era matarlo. Permaneció, pues, en el patio. Los de guardia pusiéronle debajo una colchoneta y encendieron un
brasero para atenuar el frio. El paciente se queja.
El parte del dia siguiente le castiga para el día de
su curacion:
Treinta días de calabozo. Motivo: haber trabado
disputa con un paisano y dejarse desarmar.
El físico se encoge de hombros.
-No necesita eso. Va a estar preso á perpetuidad
entre cuatro tablas.
Al amanecer, el alférez vuelve á ver al herido.
. -¿Querías mucho á esa Pepilla'? le pregunta al
01do con voz ronca.
•
-Sí 1suspira el moribundo.
Despues parece inquieto, frunce las cejas, como
vacilando ántes de hablar; de repente, con un gesto
de decision:
-Es_cuche V., mi alférez, acérquese V., porque
ya casi no tengo voz. En el fondo, V. no es malo.
¿Quiere V. hacerme un favor? Cuando me entierren, vaya V., sin decírselo á nadie, á buscar á Maria Lopez, la tabernera de la tienda pintada de rojo
y verde, la de la esquina ... digala usté .. , que aunque muero por su causa la perdono ... la quiero ...
que he pensado·en ella hasta el último minuto.
-¡Cómo! ¿No decias anoche que se llamaba Pepilla!
-¡Oh! Eso de Pepilla es otra cosa, contestó el gastador_ ~onriendo levemente (ya no tengo por que
mentir, porque me muero .. .) como nos obligan cuando faltamos ... por causa de una mujer ... á decir su
nombre ... y eso es grave ... por no querer nadie causar disgustos á la que le quiere ... nos hemos convenido todos 1 para contestará los oficiales, sea quien
sea la mujer de que se trate, se llama Pepilla.
Un nombre que hemos inventado. ¿Comprende V.?
-¿Pero entónces 1 Pepilla? ... insistió García pali~
deciendo.
-No existe, reiteró el gastador.
Y entró en la agonía.
EDUARDO

LOPEZ B..u:m.

�LA ILUSTRACION N,\UfON.\L

SOBRE CUBIERTA
Don Juan y el cpo¡¡,ocrntable comendador estaban
en todos los .teatros de l\latlrid.
¡Qué semana tan triste!
Cadáveres en todas partes, y buñuelos, y otras
suciedades sirviendo de golosinas á la muchedumbre.
No he conseguido explicarme la analogía que encontrará el pueblo soberano entre Don Jiia1i Tenorio
y los bu11uelos, y ménos aün entre Tenorios, buñuelos y fiesta de Todos los Santos.
La festividad es de las más notables en el ailo.
Como Jo mismo celebra la Iglesia católica, en
semejante día, salvo la parte, á San .Juan Evangelista que al Santo ménos instruido en ciencias
humanas.
De manera que en esa festividad á todos los vivos nos corresponde una parte: todos estamos «de
tlias.»
¡Cuánto Jitan Tenorio hemos visto en pocos dias!
Algunos «¡cuán bellos y cuán parecidos!»
Yo creo que el püblico toma por práctica piadosa
la asistenc ia en esta época del ai'10 á los teatros
donde ri&gt;prese ntan el drama del ilustre D. José
Zorrilla.
En el Tenorio está encerrado el pueblo espa11ol
de ayer, y observen uste1les que no me corro á decir
que tambien gl'an parte del pueblo de hoy se ve retratado en la fig ura. del protagonista.
Para las mujeres ofrece áun más encantos la
obra.
Si se consultara á las que se hal lan en un teatro
durante la ej ecucion del Tenorio, responderían, casi
«por sufragio universal:))
-Comprendo á doña Inés y á doña Ana, y ciernas
amores de acompailamiento. D. Juan convence á
una m ujer, áun cuando sea de mármol.
Mármol, en quien doña Inés, etc.
Pensándolo despacio, es decir, pensánclolo durantetodo el año, vivimos los espailolesinterpretando el Tenorio.
Pero en esta é poca se refrescan las ideas.
Hay padre que amonesta iL un hijo, diciéndole, al
poco más ó ménos lo que J&gt;. Dicyo T"n?rfo á Jiwnito, ántes de la bo/cta moral.
Espo~o que de regreso en el domi0ilio conyugal
pregunta á su esposa:
-¿La hostería del Laurel?
- ,;!las perdido el jui0io, le pregunta la esposa
alarmada, ó vienes co,imJoido?
Cuando el est udiante aprovecha las noches serenas para paseará su modista, on el Prado ó en otro
apa rtado sitio, lo primero que se le ocurre es sentarse con ella en algun banco al aire libre, cuanto
más libre mejor, y romperá decirla:
-«¡Ah! ¿i'ío es cierto, ángel de amor ,
que en esta apartada orilla:' ...))
Y luégo cuanto le ocurra de original, é inédito,
ó inaudito, sinónimos, en opinion de uno de esos
que escriben para los teatros, y para la prensa, y
para la tribuna.
Si en el momento en que saca á luz la faca ó el
puñal, el revólver ó la pistola, el individuo &lt;¡ue se
dispone á matará otro, dijci,e lo que piensa, no hay
duda que respondería:
-Y tü, insensato,
que me llamas ,U ladron,
di, en prueba de mi razon,
que cara á cara to mato.
(Chir lo, /l balazo, y telon .)
Ya diría alguna pobrecita muchacha, si la dejaran, y no anduviesen listos sus padres ó tutores, ó
hermanos, ó lo que sean:
-¡Fulano!
"Arráncame· el corazon,
6 ámame, po1'&lt;¡11e te adoro,)&gt;
Considerado el drama como fantástico, no resulta, porque desde que hay apóstoles de io¡¡qo y cha-

queton, arreglados á nuestros dias, que sanan, segun dicen ellos, á los enfermos, no hay magia que
inspire interés ni novedad.
En Espa11a acostumbramos á llegar más allá que
todas las maravillas.
Como drama religioso, el drama del insigne Zorrilla, no es r eligioso; por lo ménos, dentro del criterio católi00 no cabe.
Es obra española, de fuego y de mí1sica.
Mucha valentía y mucho amor.
Estos resortes excitan á nuestro püblico.
Saliendo de un teatro, despues de ver una representacion del Tenorio, el último jóven de obra prima se considera capaz de convidar á comer al comendador, si puede disponer de algun dinero.
El más desiii~/icanw ciudadano, si tropieza con
una doi7.a l ncs, jóven, guapa,~limpita y acompañada
de alguna .Brigida, se declara.
Despues de tomar la piti11ia, es cuando los más ót)
ménos Tciio,·ios ó Juanes ó Centellas so quedan dorl'
miJos sobre una mesa ó se tornan peleones y anln
á golpes por cualquiera cosa.
•
Como estamos tan identificados con cuanto , :a
gua¡,.~;a, y atrevimiento, y «golpes de gracia,)&gt; lo estamos con el drama fant{lstico-religioso .. y demas,
que representan en casi todos los teatros de Espafla
en estos dias.
· Si el empresario del teatro de la Ópera l1ubiera
conocido su~ intereses, habría inaugurado la temporada con la partitura de Do1i Juan, aunque la hu- .
biese cantado cualquier dependiente de la empresa.
¡Pero no lo pensó!
Yerdacl es que la ocurrencia de rebajar el precio
de las localidades es de más efecto que cuantas
hubieran asa ltado la hermosa cabeza visible de Ja.
'ópera italiana en Madrid.
Es lo ünico que no acostumbramos á ver qne se
rebaja: los precios de los artículos de primera necesidad, ni los de artículos de lujo.
Esto es muy fácil de explicar, por el Jll'Ocedimiento de un m i ami¡;o, aficionado á ministro de
Hacienda:
-Lo que se utiliza y os necesario, debe pagarlo
el que lo usa, y cuanto mits, mejor; y respecto á lo
q1tc no es tle 11ecesida•I, taml&gt;ien debe pagar lo, y no
poco, puesto que es articulo de lnjo.
A¡iarte de eso, no hay cosa que no se rebaje en
sociedad.
De personas rebajarlas no hablemos.
lle oido decir que los tahoneros se disponen á dejar el arte y á dar~e de baja en la corporarion, si
persiste el general Salamanca en sus proyectos,
que ya han pisado á ser prácticas.
.
Los tahoneros de la cla3e de paisano se clcclararán vencidos.
El pan se divide ahora: en pan uniformado y pan
de paisano.
Entre las persecuciones con que a lgunos tenientes de alcalde afligen á los tahoneros imperfectos,
esto os, faltas de peso, y la competencia del pan de
todas las arma•, el instituto de tahoneros del reino
está amenazado de graves crisis.
Así tlecia uno de ellos, en una de las noches últimas:
-¡Cómo están lasfac11ltades en este país! Ya no
puedo ww ni seguir la carrera de tahonero.
Eol'ARDO DE P ,\L.\CJO.

-Por gratitud.
-,Cómo!
-Es el que asistió á mi suegra en la enfermedad
de que murió.
A un soldado le dieron licencia con objeto de que
pudiera verá su familia, q 11e estaba en Aranjuez,
Tomó billete de ida y vuelta, y se metió en el tren
que salía de Madrid á las ol!ho y media de la noche.
En el mismo vagon iba el cura de un pueblo inmediato.
El soldado j uraba mucho por cualquier cosa.
-Sef1or soldado, le dijo el cura: V. va en este instante camino del infierno.
-¿Y qué me importa! respondió el soldado; llevo
billete.de id.a y vuelta.

- ¡Lhtima grande c111c este hombre no se case!
tlccia una se~entona hablando de un artista célebre.
Seria el muilelo de los maridos.
-Si, sei'lora, respondiii un amigo; pero él prefiere ser el marido de los modelos.
l'n ami~o en t1a en ca,a 1le Fulanez, r¡ue e~lú alg-o
enfermo. Al entrar se eneuentra con PI do0tor X que
sale.
-0y&lt;&gt;, le pr&lt;&gt;guntR al enfermo: ~por qué te haces
visitar
un médi~o. tan ~e:~acr~ditado?

Pº:.

/

_/
.

. ¡/!/:/':/ ~(~

....../

,,º/

•
e

Un ratero que se hallaba enfermo en un hospital,
pidió á un enfermero que le diera una taza de tila
para calmar los nervios.
-¿La quieres con cucharilla de plata? le preguntó el mozo intencionadamente.
-Gracias, respondió el enfermo; conozco que es
usted una persona caritativa.
l1n autor presentó un drama mafüimo á un primer actor, que ya con otro titulo conocía la obra.
En la cubierta se leia:
&lt;(La acrion del 1Jrimer cuadro, en el Polo.))
El actor no quiso admitir el drama, y se excmó
diciendo al autor:
- Lo lamento extraordinariamente; pero ~n este
teatro no representamos obrasjlamcn.cas.

..

REVISTA

LITERARIA, CIENTÍFICA y ARTÍSTICA

Estos n¡,óst,lcs d~ ahora son más morigerados que
los ant{,nticos.
A los primitivos los he visto m uchas veces cenando, y éstos no comen, ni beben, ni piden, ni gastan
dinero en rop:t.

AÑO

V

MADRID 20 DE NOVIEMBRE DE 1884

CRÓNICA
Decíamos hace ya algunos meses:

E:--' u:-;\ OFJCJ:&gt;.A ~JJ LJT.\R

Excmo. Sr. Tenien te General D. Pedro
Ruiz Dana.-Diálogo íntimo.- Francia: ensayos
para el embarque de caballería en los wagones
del ferro-carríl.- Grupo alegórico de la defensa
de Belfort.- Escuela Aguirre, en cuyo edificio se
ha instalado la Exposicion de Bellas Artes (dibujo
de D. N. F. Cuesta, grabado de Soler).-Marruecos: Vista de Mogador.

, Colonizar, imponer el progreso por los
medios más propios , más característicos del
progreso, parece resumir la política . e~ su
sentido más lato; parece ser la actividad
natural de u n pueblo que vive, q~e se de~ envuelve, que ejerce, en fin, una mfluenc1a
colectiva en el resto del globo. De manera que la frase df 1 distinguido escritor
G. Charmes: , La salvacion de Francia estriba en su política colonial, &gt; puede ser
aplicada á todos los países; porque, en r~alidad la ausencia de una política colorual
impli~ la ausencia de un Gobierno digno
de este nombre; supone, en fin, una nacionalidad de presente_ incierto y en ~í~s de
constitucion, más bien que en cond1c1ones
de establecimiento definitivo. Luego las ga·
rantías de una existencia más ó m énos
fuer te no se adquieren sino cuando se ej~rce una accion determinada en las relaciones ex teriores; cuando se es activo, porque no siendo abs?luto el ~stad~ de re~oso 'cuando una nacion no eJerce mfluenc1a,
es' que la sufre; cuando una nacion no coloniza, está de hecho ó en riesgo de ser colonizada. »

Crónica, por D. Alfonso Ordax.-Excelentisimo Sr. Teniente Gen eral D. Pedro Ruiz Dana. Embarque de cab_alleria: copia del cuadro de Berne Bellecour, grabado de Quesnel.-Introduccion
á las revistas científicas, por D. J. Maria Serrate.-Recompensas militares, por D. Adolfo Llanos.-Diálogo intimo.-Grupo alegórico de la defensa de Ilelfort.- Escuela de Aguirre, donde se
celebra la Exposicion de Bellas Artes.-Marruecos: vista de la ciudad de Mogador.-EI pensamiento (poesía), por D. Clemente Gar cía de Cast ro.-Los héroes de Filipinas, fragmentos histórico-militares: el capitan de fragata D. Casto
Mendez Nuñez, por D. Pío A. de Pazos.-Bibliografia.-Advertencia. -Anuncios.-Sobre cubier ta,
por D. Eduardo de Palacio.- Var iedades.

Afi.adíamos:
«Cada nacion parece obedecerá un plan
más ó ménos completo de extension territ_o•
rial, y lo desenvuelve lentamente, pero sm
el menor escrúpulo. en cuanto se presenta
ocasion favorable. Tras unos piratas entró
Francia en Indo-China, y ya se ve cómo ha
terminado tan incidental y simplicísi1;11a ex•
cursion: con un protectorado y ventaJas comerciales de importancia excepcion~l: _In•
glaterra invocó los intereses de la c1~1liza•
cion para su campaña en el Sudan, pero
sabido es que la primera definicion que
creyó deber hacer de estas palabras generales, no excluyó de su co!1tenido el protecto•
rado de Egipto, extendido á Jartum y en-

rn jefe de ne;ociado manda á un ordenanza á su
casa á ver si se ha dejaclo encima de la mesa la
llave del pupitre.
El ordenanza rr:;rrsa y se 1,resenta ante el jefe.
-S bien, la llave?
-Efectivame11te, sc11or, estaba sobre la mesa.
-Bueno, d.[1111f la.
-i\o la tengq'
-¿Pero no la 1¡taes?
-Xo, se1"1or, h\i cumplido sus órdenes; he viRto
que la llave est"l sobre la mesa, y le traigo la respuesta.
E~C'UE!. \ DE ORJEST.\C'JON

-¿llacia qué punto marchamos?
- Hacia el medio dia.
-¿Por qué?
--Porque son ya las once y media.
-¿Cuándo acabará usted de ser un mal solJado!
No p,isa dia sin que cometa usted una falta.
- ,Oh, sei'lor sargento! yo estoy animado de la
mejor voluntad; pel'o cuando 8e ha bebido una copa
de más, ya sabe usted por experiencia lo que sucede.
l'EN., I\JJ ESToS OE L.\ EJHD ) IEDL\

VAlUEDAUES

.,..
¡

DE&gt; los amigos ar¡uellos a\·ed por verd.adero.~ qne
en vtH'8tra p1imera fortuna ·r ns amaron: ca el q11e
amigo es, en todo tiempo ama.-Di-!go de ral!'rll.
El que se r i11tle non fi n,·a vencedor : nin el que
111ctc el pié en la retl non le sara cuando quiere.Dít; 1h Uu,,ic.:.
El que non vence la suma la \'(\Juntad, ántes se
va en pos della, Linea ven cicle,: asi el que á su voluntad non es para Yencer, mucho ménos será para
vencer sus enemigo~: e la s11 poca comtancia le fará
perder la vrr~iiPnta e caer en deshonor.- Di~:, dJ
Gai,t~;.
Imp. de B. Rubnios, plaza de la Pa;a, ?1 Madrid.

SUMARIO
GRA BADOS:

TEXTO:

NúM. 44

volviendo la posesion de los·puertos del mar
R ojo. En fin, Rusia nos sorprendió verdaderamente con la anexion más important e
en estos últimos tiempos. Y nada tendría de
extraño que en esta moderna tendencia á
hacer sin hablar, como no sea para dar á
cada palabra el valor de un acto, Francia,
corregida de sus excesos orales de otras veces, decidiera una campaña contra la retóri•
ca, hasta proscribirla completamente de sus
usos. En cuyo caso no debemos aguardar
á. que nos diga lo que pretende hacer en
Marruecos, sino observar bien lo que hace. &gt;
Y t erminábamos, en fin, dando cuenta de
las aspiraciones de Francia en Africa. Y a
se han confirmado. En la última Memoria
colonial del ministerio de Marina francés, y
en el artículo de Le Temps, que ha sido reproducido óextractado en todos nuestros periódicos, se presenta ya como objeto de litigio la soberanía de Espat'ia sobre las islas
Elobey, y se indica como límite de nuestras
posesiones el rio Muni.
Se ve, pues, que no hay una política
de aventuras más peligrosa que la de no tener ninguna, y Espat'ia se prepara por esto
una época de grandes incertidumbres para
el porvenir, toda vez que, de otro modo dicho, no se p1'epara á nada.
El error consiste en esa observacion vulgar que suele excusar su indiferencia para
las cuestiones internacionales, diciendo que
tenemos bastante con las del interior, que

cuando arreglemos nuestra casa por denf:t"O podremos rneternos á arreglar las de
fuera.
Se incurre aquí en una distincion grosera entre la política interior y exterior.
Las casas searreglan por dentro en consi-

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>LA ILUSTRACION N,\UfON.\L

SOBRE CUBIERTA
Don Juan y el cpo¡¡,ocrntable comendador estaban
en todos los .teatros de l\latlrid.
¡Qué semana tan triste!
Cadáveres en todas partes, y buñuelos, y otras
suciedades sirviendo de golosinas á la muchedumbre.
No he conseguido explicarme la analogía que encontrará el pueblo soberano entre Don Jiia1i Tenorio
y los bu11uelos, y ménos aün entre Tenorios, buñuelos y fiesta de Todos los Santos.
La festividad es de las más notables en el ailo.
Como Jo mismo celebra la Iglesia católica, en
semejante día, salvo la parte, á San .Juan Evangelista que al Santo ménos instruido en ciencias
humanas.
De manera que en esa festividad á todos los vivos nos corresponde una parte: todos estamos «de
tlias.»
¡Cuánto Jitan Tenorio hemos visto en pocos dias!
Algunos «¡cuán bellos y cuán parecidos!»
Yo creo que el püblico toma por práctica piadosa
la asistenc ia en esta época del ai'10 á los teatros
donde ri&gt;prese ntan el drama del ilustre D. José
Zorrilla.
En el Tenorio está encerrado el pueblo espa11ol
de ayer, y observen uste1les que no me corro á decir
que tambien gl'an parte del pueblo de hoy se ve retratado en la fig ura. del protagonista.
Para las mujeres ofrece áun más encantos la
obra.
Si se consultara á las que se hal lan en un teatro
durante la ej ecucion del Tenorio, responderían, casi
«por sufragio universal:))
-Comprendo á doña Inés y á doña Ana, y ciernas
amores de acompailamiento. D. Juan convence á
una m ujer, áun cuando sea de mármol.
Mármol, en quien doña Inés, etc.
Pensándolo despacio, es decir, pensánclolo durantetodo el año, vivimos los espailolesinterpretando el Tenorio.
Pero en esta é poca se refrescan las ideas.
Hay padre que amonesta iL un hijo, diciéndole, al
poco más ó ménos lo que J&gt;. Dicyo T"n?rfo á Jiwnito, ántes de la bo/cta moral.
Espo~o que de regreso en el domi0ilio conyugal
pregunta á su esposa:
-¿La hostería del Laurel?
- ,;!las perdido el jui0io, le pregunta la esposa
alarmada, ó vienes co,imJoido?
Cuando el est udiante aprovecha las noches serenas para paseará su modista, on el Prado ó en otro
apa rtado sitio, lo primero que se le ocurre es sentarse con ella en algun banco al aire libre, cuanto
más libre mejor, y romperá decirla:
-«¡Ah! ¿i'ío es cierto, ángel de amor ,
que en esta apartada orilla:' ...))
Y luégo cuanto le ocurra de original, é inédito,
ó inaudito, sinónimos, en opinion de uno de esos
que escriben para los teatros, y para la prensa, y
para la tribuna.
Si en el momento en que saca á luz la faca ó el
puñal, el revólver ó la pistola, el individuo &lt;¡ue se
dispone á matará otro, dijci,e lo que piensa, no hay
duda que respondería:
-Y tü, insensato,
que me llamas ,U ladron,
di, en prueba de mi razon,
que cara á cara to mato.
(Chir lo, /l balazo, y telon .)
Ya diría alguna pobrecita muchacha, si la dejaran, y no anduviesen listos sus padres ó tutores, ó
hermanos, ó lo que sean:
-¡Fulano!
"Arráncame· el corazon,
6 ámame, po1'&lt;¡11e te adoro,)&gt;
Considerado el drama como fantástico, no resulta, porque desde que hay apóstoles de io¡¡qo y cha-

queton, arreglados á nuestros dias, que sanan, segun dicen ellos, á los enfermos, no hay magia que
inspire interés ni novedad.
En Espa11a acostumbramos á llegar más allá que
todas las maravillas.
Como drama religioso, el drama del insigne Zorrilla, no es r eligioso; por lo ménos, dentro del criterio católi00 no cabe.
Es obra española, de fuego y de mí1sica.
Mucha valentía y mucho amor.
Estos resortes excitan á nuestro püblico.
Saliendo de un teatro, despues de ver una representacion del Tenorio, el último jóven de obra prima se considera capaz de convidar á comer al comendador, si puede disponer de algun dinero.
El más desiii~/icanw ciudadano, si tropieza con
una doi7.a l ncs, jóven, guapa,~limpita y acompañada
de alguna .Brigida, se declara.
Despues de tomar la piti11ia, es cuando los más ót)
ménos Tciio,·ios ó Juanes ó Centellas so quedan dorl'
miJos sobre una mesa ó se tornan peleones y anln
á golpes por cualquiera cosa.
•
Como estamos tan identificados con cuanto , :a
gua¡,.~;a, y atrevimiento, y «golpes de gracia,)&gt; lo estamos con el drama fant{lstico-religioso .. y demas,
que representan en casi todos los teatros de Espafla
en estos dias.
· Si el empresario del teatro de la Ópera l1ubiera
conocido su~ intereses, habría inaugurado la temporada con la partitura de Do1i Juan, aunque la hu- .
biese cantado cualquier dependiente de la empresa.
¡Pero no lo pensó!
Yerdacl es que la ocurrencia de rebajar el precio
de las localidades es de más efecto que cuantas
hubieran asa ltado la hermosa cabeza visible de Ja.
'ópera italiana en Madrid.
Es lo ünico que no acostumbramos á ver qne se
rebaja: los precios de los artículos de primera necesidad, ni los de artículos de lujo.
Esto es muy fácil de explicar, por el Jll'Ocedimiento de un m i ami¡;o, aficionado á ministro de
Hacienda:
-Lo que se utiliza y os necesario, debe pagarlo
el que lo usa, y cuanto mits, mejor; y respecto á lo
q1tc no es tle 11ecesida•I, taml&gt;ien debe pagar lo, y no
poco, puesto que es articulo de lnjo.
A¡iarte de eso, no hay cosa que no se rebaje en
sociedad.
De personas rebajarlas no hablemos.
lle oido decir que los tahoneros se disponen á dejar el arte y á dar~e de baja en la corporarion, si
persiste el general Salamanca en sus proyectos,
que ya han pisado á ser prácticas.
.
Los tahoneros de la cla3e de paisano se clcclararán vencidos.
El pan se divide ahora: en pan uniformado y pan
de paisano.
Entre las persecuciones con que a lgunos tenientes de alcalde afligen á los tahoneros imperfectos,
esto os, faltas de peso, y la competencia del pan de
todas las arma•, el instituto de tahoneros del reino
está amenazado de graves crisis.
Así tlecia uno de ellos, en una de las noches últimas:
-¡Cómo están lasfac11ltades en este país! Ya no
puedo ww ni seguir la carrera de tahonero.
Eol'ARDO DE P ,\L.\CJO.

-Por gratitud.
-,Cómo!
-Es el que asistió á mi suegra en la enfermedad
de que murió.
A un soldado le dieron licencia con objeto de que
pudiera verá su familia, q 11e estaba en Aranjuez,
Tomó billete de ida y vuelta, y se metió en el tren
que salía de Madrid á las ol!ho y media de la noche.
En el mismo vagon iba el cura de un pueblo inmediato.
El soldado j uraba mucho por cualquier cosa.
-Sef1or soldado, le dijo el cura: V. va en este instante camino del infierno.
-¿Y qué me importa! respondió el soldado; llevo
billete.de id.a y vuelta.

- ¡Lhtima grande c111c este hombre no se case!
tlccia una se~entona hablando de un artista célebre.
Seria el muilelo de los maridos.
-Si, sei'lora, respondiii un amigo; pero él prefiere ser el marido de los modelos.
l'n ami~o en t1a en ca,a 1le Fulanez, r¡ue e~lú alg-o
enfermo. Al entrar se eneuentra con PI do0tor X que
sale.
-0y&lt;&gt;, le pr&lt;&gt;guntR al enfermo: ~por qué te haces
visitar
un médi~o. tan ~e:~acr~ditado?

Pº:.

/

_/
.

. ¡/!/:/':/ ~(~

....../

,,º/

•
e

Un ratero que se hallaba enfermo en un hospital,
pidió á un enfermero que le diera una taza de tila
para calmar los nervios.
-¿La quieres con cucharilla de plata? le preguntó el mozo intencionadamente.
-Gracias, respondió el enfermo; conozco que es
usted una persona caritativa.
l1n autor presentó un drama mafüimo á un primer actor, que ya con otro titulo conocía la obra.
En la cubierta se leia:
&lt;(La acrion del 1Jrimer cuadro, en el Polo.))
El actor no quiso admitir el drama, y se excmó
diciendo al autor:
- Lo lamento extraordinariamente; pero ~n este
teatro no representamos obrasjlamcn.cas.

..

REVISTA

LITERARIA, CIENTÍFICA y ARTÍSTICA

Estos n¡,óst,lcs d~ ahora son más morigerados que
los ant{,nticos.
A los primitivos los he visto m uchas veces cenando, y éstos no comen, ni beben, ni piden, ni gastan
dinero en rop:t.

AÑO

V

MADRID 20 DE NOVIEMBRE DE 1884

CRÓNICA
Decíamos hace ya algunos meses:

E:--' u:-;\ OFJCJ:&gt;.A ~JJ LJT.\R

Excmo. Sr. Tenien te General D. Pedro
Ruiz Dana.-Diálogo íntimo.- Francia: ensayos
para el embarque de caballería en los wagones
del ferro-carríl.- Grupo alegórico de la defensa
de Belfort.- Escuela Aguirre, en cuyo edificio se
ha instalado la Exposicion de Bellas Artes (dibujo
de D. N. F. Cuesta, grabado de Soler).-Marruecos: Vista de Mogador.

, Colonizar, imponer el progreso por los
medios más propios , más característicos del
progreso, parece resumir la política . e~ su
sentido más lato; parece ser la actividad
natural de u n pueblo que vive, q~e se de~ envuelve, que ejerce, en fin, una mfluenc1a
colectiva en el resto del globo. De manera que la frase df 1 distinguido escritor
G. Charmes: , La salvacion de Francia estriba en su política colonial, &gt; puede ser
aplicada á todos los países; porque, en r~alidad la ausencia de una política colorual
impli~ la ausencia de un Gobierno digno
de este nombre; supone, en fin, una nacionalidad de presente_ incierto y en ~í~s de
constitucion, más bien que en cond1c1ones
de establecimiento definitivo. Luego las ga·
rantías de una existencia más ó m énos
fuer te no se adquieren sino cuando se ej~rce una accion determinada en las relaciones ex teriores; cuando se es activo, porque no siendo abs?luto el ~stad~ de re~oso 'cuando una nacion no eJerce mfluenc1a,
es' que la sufre; cuando una nacion no coloniza, está de hecho ó en riesgo de ser colonizada. »

Crónica, por D. Alfonso Ordax.-Excelentisimo Sr. Teniente Gen eral D. Pedro Ruiz Dana. Embarque de cab_alleria: copia del cuadro de Berne Bellecour, grabado de Quesnel.-Introduccion
á las revistas científicas, por D. J. Maria Serrate.-Recompensas militares, por D. Adolfo Llanos.-Diálogo intimo.-Grupo alegórico de la defensa de Ilelfort.- Escuela de Aguirre, donde se
celebra la Exposicion de Bellas Artes.-Marruecos: vista de la ciudad de Mogador.-EI pensamiento (poesía), por D. Clemente Gar cía de Cast ro.-Los héroes de Filipinas, fragmentos histórico-militares: el capitan de fragata D. Casto
Mendez Nuñez, por D. Pío A. de Pazos.-Bibliografia.-Advertencia. -Anuncios.-Sobre cubier ta,
por D. Eduardo de Palacio.- Var iedades.

Afi.adíamos:
«Cada nacion parece obedecerá un plan
más ó ménos completo de extension territ_o•
rial, y lo desenvuelve lentamente, pero sm
el menor escrúpulo. en cuanto se presenta
ocasion favorable. Tras unos piratas entró
Francia en Indo-China, y ya se ve cómo ha
terminado tan incidental y simplicísi1;11a ex•
cursion: con un protectorado y ventaJas comerciales de importancia excepcion~l: _In•
glaterra invocó los intereses de la c1~1liza•
cion para su campaña en el Sudan, pero
sabido es que la primera definicion que
creyó deber hacer de estas palabras generales, no excluyó de su co!1tenido el protecto•
rado de Egipto, extendido á Jartum y en-

rn jefe de ne;ociado manda á un ordenanza á su
casa á ver si se ha dejaclo encima de la mesa la
llave del pupitre.
El ordenanza rr:;rrsa y se 1,resenta ante el jefe.
-S bien, la llave?
-Efectivame11te, sc11or, estaba sobre la mesa.
-Bueno, d.[1111f la.
-i\o la tengq'
-¿Pero no la 1¡taes?
-Xo, se1"1or, h\i cumplido sus órdenes; he viRto
que la llave est"l sobre la mesa, y le traigo la respuesta.
E~C'UE!. \ DE ORJEST.\C'JON

-¿llacia qué punto marchamos?
- Hacia el medio dia.
-¿Por qué?
--Porque son ya las once y media.
-¿Cuándo acabará usted de ser un mal solJado!
No p,isa dia sin que cometa usted una falta.
- ,Oh, sei'lor sargento! yo estoy animado de la
mejor voluntad; pel'o cuando 8e ha bebido una copa
de más, ya sabe usted por experiencia lo que sucede.
l'EN., I\JJ ESToS OE L.\ EJHD ) IEDL\

VAlUEDAUES

.,..
¡

DE&gt; los amigos ar¡uellos a\·ed por verd.adero.~ qne
en vtH'8tra p1imera fortuna ·r ns amaron: ca el q11e
amigo es, en todo tiempo ama.-Di-!go de ral!'rll.
El que se r i11tle non fi n,·a vencedor : nin el que
111ctc el pié en la retl non le sara cuando quiere.Dít; 1h Uu,,ic.:.
El que non vence la suma la \'(\Juntad, ántes se
va en pos della, Linea ven cicle,: asi el que á su voluntad non es para Yencer, mucho ménos será para
vencer sus enemigo~: e la s11 poca comtancia le fará
perder la vrr~iiPnta e caer en deshonor.- Di~:, dJ
Gai,t~;.
Imp. de B. Rubnios, plaza de la Pa;a, ?1 Madrid.

SUMARIO
GRA BADOS:

TEXTO:

NúM. 44

volviendo la posesion de los·puertos del mar
R ojo. En fin, Rusia nos sorprendió verdaderamente con la anexion más important e
en estos últimos tiempos. Y nada tendría de
extraño que en esta moderna tendencia á
hacer sin hablar, como no sea para dar á
cada palabra el valor de un acto, Francia,
corregida de sus excesos orales de otras veces, decidiera una campaña contra la retóri•
ca, hasta proscribirla completamente de sus
usos. En cuyo caso no debemos aguardar
á. que nos diga lo que pretende hacer en
Marruecos, sino observar bien lo que hace. &gt;
Y t erminábamos, en fin, dando cuenta de
las aspiraciones de Francia en Africa. Y a
se han confirmado. En la última Memoria
colonial del ministerio de Marina francés, y
en el artículo de Le Temps, que ha sido reproducido óextractado en todos nuestros periódicos, se presenta ya como objeto de litigio la soberanía de Espat'ia sobre las islas
Elobey, y se indica como límite de nuestras
posesiones el rio Muni.
Se ve, pues, que no hay una política
de aventuras más peligrosa que la de no tener ninguna, y Espat'ia se prepara por esto
una época de grandes incertidumbres para
el porvenir, toda vez que, de otro modo dicho, no se p1'epara á nada.
El error consiste en esa observacion vulgar que suele excusar su indiferencia para
las cuestiones internacionales, diciendo que
tenemos bastante con las del interior, que

cuando arreglemos nuestra casa por denf:t"O podremos rneternos á arreglar las de
fuera.
Se incurre aquí en una distincion grosera entre la política interior y exterior.
Las casas searreglan por dentro en consi-

�597

LA lLUSTRACION NACIONAL

LA ILUSTRACION NACIONAL

596

7
I

.I
.,;

Exc~10. SR.

TENIENTE GENER.1L

D.

PEDRO

Rmz DANA

1

�598

LA ILUSTRACION ·NACIONAL

deracion á ciertas relaciones de fuera; hay que
Alemania, impugna los de Portugal; Fran- tados. No sólo hacemos con gu~to el sacrificio
prever casos de recepcion, solicitada ó inespe- cia los de España. Pero un gran político in- de las comodidades del hogar á laa aparienrada: se cuenta con la posibilidad de visitas: glés ha dicho:
cias sociales, sino que esta sociedad misma
una gran parte de la casa es destinada entera«En las relaciones multiformes y complejas impone casi iguales gastos de representacion
mente á relaciones, ya de afeccion, ya 'de nego- de la Europa moderna, ningun hombre de al escribiente de un ministerio que al más
cios; y sin embargo, aquí no se ha pasado to. Estado podrá sustraerse á las reglas interna- acaudalado banquero. Es cosa corriente que
davía á una accion exterior. Se trata sie'Dpre cionales, que, apoyadas en la experiencia de en Madrid lo primero es la buena ropa. Y
del arreglo interior de la casa.
. varios siglos, han sido especialmente estable- despues de esta tirana premisa. ¿cómo juzgar
Pues en un Estado, la política interior, áun cidas para la defdnsa del débil contra la arbi- con acritud á la pobre mujer que pierde la
reduciéndola á los estrechos límites que algu- trariedai del fuerte. &gt;
cabeza por los trapos, y á familias enteras,
nos quieren, exige una prevision extensa de
que comprometen por lo mismo su honor, su
Estas reglas son:
todos los acontecimientos exteriores que puetranquilidad, su conciencia, y en los casos de
• · tº·t{ N
Prioridad.
ma•.vor
den obligarle á determinadas actitudes, más ó El descubrimien
. rd d
, virtud, stt salud?
a¡iona
~
·
ª
·.
.
¡Cosa
singular! En un país que tanto se jacménos defensivas ó de precaucion; exige un
1
estudio concienzudo de los derechos que hay La posesion. ....{ ~e tera ª ó mtenCiona · ta de católico, todo el mundo procura sus{ I ro 0 n~ada.
1-raerse á la manifestadon de pobreza, como á
obligacion de mantener, y hasta de las venta•
. .
{ Emp1
fc1to.
t:.
. " .
jas legítimas, y las ocasiones favorables de El reconocimiento.
lí .
un pad ron de 1111am1a.
xp cito.
~ Los escritores y las sociedades de índole bedesenvolvimiento, que no deben desatenderse.
En un Memorandum de la Sociedad @eo
néfica deberían combatir sin descanso, de una
No hay, pues, en realidad, una diferencia
parte, esta absurda falta de caridad, y de otra,
esencial entre la política interior y exterior, y gráfica Lisbonense, Portugal ha hecho un
ménos un órden de prelacion. Así como en perfecta demostracion de sus derechos cnnfor- esa tendencia á la exornacion con perjuicio de
cierto grado extremo no son primeras ni se- me á estas reglas. Creemos que nos será fácil la salud. Antes que Yestir bien, es comer. El
gundas las necesidades fundamentales de nues- presentar un alegato tan concluyente respecto que no pueda llevar ropas muy finas, las lleva
ordinarias. Lo que importa es cubrirse, y no
tro organismo (alimento, vestido, habitacion), á los nuestros.
Las islas de Corisco, las dos Elobey y los experimentar frio ni calor extremos. Obtenido
así tambien no hay una política exterior á
este efecto, se ba cumplido el fin del vestiio;
continuacion de la interior. En un grado ini- terrenos continentales desde el rio Campo has
cial, son necesidades simultáneas, no sucesi• ta el Gabon, nos pEl!'tenecen desde 1843 (17 la sociedad, en sum:-i, no debe poner su estivas; y sólo cuando se incurre en desvaríos M:arzo), por cesion espontánea de-su rey Bon- macion en un monton de trapos. Pdro si esto
como los de el sol que no se pone en nuest1·os coro. ratificada por su sucesor, que en 1858 hace, está juzgada.
dominios, las glorias de Lepanto y tantas solicitó la auexion á Espafía de los pueblos siotras complacencias del amor propio nacional, tuados en el cabo de San Juan.
La Exposicion organiz1da por la Sociedad
tan baratas como peligrosas, es cuando la frade Escritores y Arlistas, ha sido un pensaSd confirma que el general Wolseley ha re se vulgar que hemos copiado arriba tiene una
miento que merece muy atento estudio y mayor
cibido carta de Gordon. El Gobierno inglés
aplicacion oportuna y constituye una justa sádesarro1lo. El presidente, Sr. N ulíez de Arce,
parece abrigar la seguridad de salvc1rle y de
el secretario, Sr. Castillo y Soriano, y cuantos
tira contra las novelas de cabállería en matearreglar la cuestion de Egipto.
han cooperado mas ó ménos directamente á
rias de política exterior.
La toma de Tamsuy por los franceses debe
esta primera manifestacion de nuestro estado
No así, lo repetimos, en ciertos límites de la
ya haberse confirmado oficialmente.
política general. Hay que organizar, hay que
literario, han hecho algo que no podremoa
El Gobierno de los Estados-Unidos ha dado
agradecer nunca bastante los que ejercemos
prever, hay que saber arreglar la conducta sosu aprobacion al tratado de comercio con la
cial (como la individual en materias de higieestas funciones descripti\"as ó explicativas de
isla de Cuba. Los azúcares (cubanos y puertone), lo mismo para preyenir eventualidades en
riquefíos), y los minerales no pagarán dere- todo cuanto diarf·mente sucede en el mundo.
el interior que en el exterior.
Pero habrá que scar un procedimiento para
chos de entrada en los Estados-U nidos, y los
En historia reciente, la toma de $fax, Aleexponer, no ya s ~o los instrumentos de trabat"abacos pagarán una mitad ménos que ántes.
jandría y otros hechos análogos, nos dan la
jo y la forma exte na, sino la calidad de éstos.
Recíprocamente, este país obtendrá en sus mámedida de cuánto es preciso estudiar la clase
Si fuera posible conseguir que cada escritor
quinas y otros artículos, ventajas análogas.
de conflictos exteriores, que pueden resultar
presentase el trabajo de su mayor estimacion ;y
Se espera muy fundadamente que este convemuchas veces de una (colocacion particular
otro que la opinion hubiera ya juzgado liso11nio reportará á Cuba beneficios de una imporde las cosas, cuando no de la malicia ó la pre- tancia excepcional.
jeramente, se tendría á la vista una selecci~
meditacion humana.
de todas las más diversas y mejores exposicio,La prensa de París hace notar que el có- nes ó críticas de toda índole.
¡
•
1
Ya ha empezado la conforencia llamada del lera ataca casi exclusivamente á los pobres.
La literatura es verdaderamente el campo
Congo. Libertad de com~i-cio, libertad de La explicacion es fácil. Un pobre de verdad, comun d~ todas las actividades humanas, pr
nm,egacion, definicion de la posesion: hé vive en habitaciones sin ventilacion, sin luz, nada caracteriza mejor á un pueblo que el gf
aquí los puntos principales de su programa. sin esa media temperatura que es la condicion nero é importancia de sus progresos literarios.
El fin de la conferencia parece ser r.sí un fin fundamental de una completa salud. Carece Nada tampoco pone más de relieve la frecuende derecho. Se aspira á enumerar todas las de abri~o, se alimenta, en fin, mal. En tales cia y carácter de las relaciones entre profosió·
circunstancias caracteríaticas de la ocupacion; oondiciones, no hacen falta epidemias para nes ó clases ó pueblos, que sus cambios re·
á convenir, en fin, reglas claras y definitivas una muerte prematura; pero si el cólera ú ciprocos por medio de las letras.
:
otra
surge,
es
natural
que
baga
su
presa
en
de propiedad colonial. Pero las naciones más
En efocto, si se recuerda que la literaturf
fuertes no parecen confiar tanto en la dialécti- los más débiles y peor defendidos.
es la suma de progresos obtenidos en el idioma.;
Lo raro no es, pues, que mueran tantos po- que sin el lenguaje, el cambio de ideas y ~
ca de sus abogados como en otro género de
bres,
sino que baya personas de una posicion asociacion y generalizacion crecientes seríaiulargumentacion ménos ideal y más decisiva.
Inglaterra aumenta su ejército y perfecciona media que se expongan tambien á la enforme- posible; que los pueblos, como los individuos,
su armada; Austria ha enviado un buque al dad ó la muerte por imitar á las clases más comprueban y esclarecen sus opiniones por
Africa central; Francia empieza ya á formu- ricas en sus vicios ó sus gastos dispendiosos, ó medio de una conversacion inteligente; que las
palabras sugieren ideas con tanta frecuencia,
lar sus aspiraciones en Africa; Alemania pa- sus exigencias de un cierto modo de vestir.
En Espafia, y en Madrid sobre todo, no po- como las ideas imponen palabras; que el arte
rece dispuesta á apoyarlas, y, en fin, por rara
coincidencia sin duda, las naciones más débi- demos afdctar ignorancia respecto á la triste de pensar y de hablar parecen confundirse;
les son las primeras amenazadas de seria con· cuanto funestísima costumbre de ir muy lujo- que nada refleja mejor el estado próspero del
samente vestidos y muy pobremente a.limen- pueblo que su riqueza en voces para todos los
tradiccion á sus derechos respectivos.

LA ILUSTRACION NACIONAL

•

•

artes humanos; y que, ep suma, todas nuestras
conversaciones, publicaci?nes y lecturas se
dirigen á expresar nuestras opiniones y á compararlas con las de nuestros semejantes, para
comprobar si hay concordancia ó disentimiento, se comprenderá bien hasta qué extremo es
de importancia incuestionable la comunicacion
constante por medio de las letras y el perfeccionamiento creciente de la expresion literaria,
no en el sentido de un retorismo cada vez más
desacreditado, sino más bien en el de una
concision extrema y una propiedad ó claridad
extraol'dinarias.
La Junta consultiva de infantería estudia
con iuteres los diferentes medios propuestos
por la Direccion general para resolver el p .
blema del excedente. Este problema no ha su
gido sólo en Espafia. En diferentes países l1
époras, circunstancias anormales han deter-\_
minado aumentos de contingente que ha sido
Ju(,go preciso amorfüar. En .Francia, la ley de
j de Julio de 1872 logró este objeto, autorizando el retiro á los 25 alíos de servicio. El pafa
hizo un sacrificio, es verdad, pero lo hizo de
una vez, y consiguió dos resultados igualmente ventajosos: no prolongar una situacion económica que hubiera ido empeorando y haciéndose insostenible con el tiempo, y no interrumpir el indispensable movimiento de las escalas.
Ya de éste, ya de otro modo, algo urge hacer aquí en este punto; pues eJ Es~do, si
las escalas siguen paralizadas, se va á encontrar con un simulacro de ejército, no con un
ejército real.
Oficiales que vegetan en los empleos subalternos, y que sólo serán jefes cuando ya estén
manifiestamente incapacitados para la vida
activa, no pueden tener el menor estímulo ni
posibilidad de cumplir su deber en las condiciones de instruccion que aquél exige para ser
digna y totalmente cumpli&lt;lo. En las paradas
Yeremos desfilar bombre!i resignados, pero
frios, y devorados por un p¿,simismo irremediable. Hecho natural, porque, digan lo que quieran los poetas y los metafísicos de todas clases, la primera de las realidades sociales es la
eronómica, como que corresponde á la primera de las realidades orgánicas individuales,
que es la subsistencia, la conservacion. Pero
conservarse es prosperar, progresar, porque
siendo sólo una ficcion el reposo absoluto, lo
que no prospera decrece, lo que no progresa
retrocede.
El plan del general Salamanca ha sido secundado con tal fortuna en provincias, que es
imposible atribuir este éxito exclusivamente
á la bondad intrínseca del plan mismo. Es
preciso aquí reconocer que el cuerpo de Administracion militar tenía ya una organizacion
bastante flexible para acomodarse y desenvolver con facilidad un pensamiento cualquiera,
por complicado que fuera en su ejecucion.
Pero ni áun esto hubiera sido suficiente.
Una organizacion, por perfecta que i:1ea, exi ·
ge siempre un personal con aptitudes determinadas. Estas aptitudes, que se traducen
siempre por una gr11-n cultura, tanto general
como técnica, son sin duda las que han podido dar el lisonjero y extraordinario resulta-

do qne nos ofrecen las intendencias de provincins , que con un reducido personal están
acreditando y consolidando el vasto proyecto
del general Salamanca
ALFONSO ÜRDAX.

EXCMO. SR. TENIENTE GENERAL
D. Pedro Ruiz Dana.

699
Relevado del mando del ejército del Xorte el general Lasorna, cesó D. Pedro Ruiz Dana en el cargo
tle jefe de Estado Mayor, y quedó de cuartel en Madrid, nombrándole á poco vocal de la Junta Consultiva ele Guerra. En Diciembre de 187:j se le confió
el cargo de comandante general de la primera division del segundo cuerpo drl ejército de la. i1.quierda, y habiéndose incorporado inmediatamente
á su des1ino, concurrió á los combates de Yillarreal
y San Antonio de Crquiola, ocurridos los dias5y7 de
Febrero de 1816 y á la batalla de Elgueta, el 13 uel
m ismo mes, así como á las operaciones verificadas
Sibre la linea del 0ria. Terminada la guerra, el Gobierno, haciendo ju~ticia á sus rele\'antes servicios,
le recompensó, por real decreto ele 1.0 de Abril de
aquel año, con el empleo de teniente general.
DesclP &amp;sta fecha ha descmpeflado el Sr. Ruiz
Dana rl &lt;'argo de vo~al de la Junta Consultiva. de
Guerra, el de pre,idente de )ajunta de reforma ele
los regbmentos tácticos, y el de Yocal del consPjo
de redrnciones; el de senador del reino y el ele
vicepresidente de la Ita aCámara.
Hállase en posesion de las grandes cruces de Sal?Hermenegildo, Cárlos 111, roja y blanca del Mérito
Militar; e~ comendador de Isabel la Católica y Cárlos Ill, caballero de San Fernando y cuenta con
otras condecoraciones de distincion por ~erYicios de
campaña.
Es el.general D. Pedro Ruiz Dana, á la vez que
un inteligente jcfr y valeroso soldado, un distinguido escritor profesional. Sus conferencias en el
antiguo Ateneo ~lilitar y en el Centro ele! Ejército y
de la Armada merecen calurosos elogios, y le conquistan reputacion de orador castizo y sintético.
Sus trabajos, entre los QUP merece mencion muy
especial el lihro que lleva por titulo Estudios sobre
la g11er,·a civil c1i el Xo,·te desdr 1872 á 1876, lo acreditan a~imismo de observador profundo y exacto
narrador, dotado dr estilo y de ideas que le son exclusiYainente propias.

El ilustrado oficial general cuyo nombre sirve de
epígrafe á estas lineas, nació en.Madrid el dia 17 ele
FPbrero de 1826, de una antigua y distinguida famili~, / ap~nas cumplió la edad de quince ai'los,
entro a servir, como cadete, en p) Colegio general
militar.
Ascendido al empleo de subteniente de caballeria
en Julio de 1844, ingresó en clase dr alumno en la
Academia de Estado .Mayor, siendo promovido á teniente del cuerpo en Abril de 1849, por haber terminado con aprovechamiento el plan general de
estudios.
\fechas las prácticas en infantería y caballería,
pasó á prPstar el servicio rle su clase á la capitanía
general ele Catalu1)a, despues á la de Andalucía, y
más tarde á la de Baleares.
En 1856 formó parte de la rolumna que, á las
órdenes del grneral Echagiie, sofocó la r ebelion ele
Zaragoza. Pas,,, Pn Enero cte 1860, á incorporarse al
cuartrl general del ejército de Afrfoa y concurrió
el 4 de Febrero á. la batalla de Tetuan· el 11 de
lllarzo á la accion de Samsa, y el 2:1 rlel ~ismo mes
á la batalla dr Yad-Ras, que puso término it la campana, regresando en Abril á la Prninsula, c@n objeto
de restablrcer !&gt;U salud, qurbrantada á causa de un
violento ataque &lt;le 1.:ólera.
Fu&lt;'• c\estin:ulo al Depósito de la Guerra pn XoviPmhrt' d" 186:3; y hall ándosf' dr.sempeflando esta
1:omisio11, combatí.'&gt; el 22 do Junio de 1866, en la,;
calles de ~1-adri,l, á las fuprzas del ejército y paisanaje insurrecdonadoq rn aquel clia, obteniendo en
1 eromprnsa ele sus ser,·icios el grado LIP coronel,
EMBARQUE DE CABALLERÍA
Hasta Abril de 1871 continuó rn el Depós ifo como
Copia del cuadro de Berne Bellecour, grabado de Qucsnel.
jefe de la secdon topo~riLfil-a primf"'ro, y lul&gt;~o c!P la
dPHistoria. ,\sr pndid,, en aquella focha á coron&lt;'l del
El pintor francés )l. Bcrne BellPcourt es, como
cuerpo, siguiú en comision en &lt;'sta corte, ínterin
Detaille y Nouville, un artista que busca la inspi-·
termin:iha un PStuclio sobre los Pirinros, rle que se
racion en los asuntos militares, y que sabe traslale había encar,!.!ado. En .\bril de 1872. al e~tallar la
dar al lienzo, con rara exactitud, cuanto concibe,
insurreccion carlista Pn la~ pro\·incias cl&lt;'I :\orte.
valiéndose del privilegio que el arte concede tan
fué destinado al cuartel genPral del ejército que se sólo al corto número de sus flegidos.
organizó á las órdenes del duque de la Torre, asisLas actitudes, las costumbres, el equipo y el matiendo á toda~ las opPraciones que hubieron de
terial del soldado, son para :11. Berne Dellecourt
practicarse y á diferentes hechos de armas, por lo
como las páginas de un libro abierto; nada se vela
que fué ascendido en ,Tulio siguiente al empleo de
oculto á su mirada investigadora. Júntese á estas
brigadier, confiá_nclosele el mando de una brigada,
condiciones un talento extraordinario para la comcon la que coaclyuYó á la pacificacion del pais.
posicion, un conocimiento exacto para las perspecEncendida nuev:imente la contienda, YOlYió al
tivas, energía inimitable en los rasgos fisonómicos
l'iorte en Enero de 187:3; pero al ocurrir rn el si•
de los personajes á que da vida su paleta, y ºuna
guiente mes el cambio político que entronizú la forgracia sui ge,ie ·is, por demas encantadora, tan to
ma de gobierno republicana, quedó en situacion de
en los tonos del colorido como en la gradacion d(1
cuartel, hasta que en Setiembre se le confió el
las escalas, y se comprenderá el alto precio en que
mando de una brigada en aquel ejército.
se estiman los cuadros de este pintor afortunado.
Asistió con ella á diferentes hrchos de armas, enPor el que reproduce el grabado
áginas
tre los que merecen citarse las acciones de Puente 1 600 y 601 podrá formarse una idea bastante aprola Reina y )lontejurra. Tras una ausencia de algu- ' ximada de los talentos de )f. Berne BPllecourt. El
nos meses, ocasionada por grave dolencia, Yo)vió á · grabado se debe al screditado buril de )f. Quesnel,
campafta en Febrero de 1874, y tomó parte, como que se ha esmerado para que no se pierda ninguno
jefe de Estado Mayor del primpr cuerpo, en los · de esos detalles que ayaloran PI original y que han
combates del 2;-i, 26 y 27 de )larzo, librados enfren- 1 proporcionado al autor generales plácemes en la
te de San Pedro Abanto, y en los de Cortes y tontecapital de la vecina república.
llano los dias 27, 28 y 30 dP Abril.
• El asunto es por todo extremo interesante; se
Concurrió luégo como jPfe de hrigada á los comtrata de una practica á que rntre nosotros no se
bates de Orduí1a y \'illarreal de .\laya y á todas las
presta la dPbida atencion, pero quP en todos los
operaciones sobre Estella y baialla di"' ~Jonte Muro'
rjércitos debidamente organizados, para pasar del
sosteniendo en éste la retirada clel rjfrd t•1, desde
pié dP paz al de guerra, se considera de gran im ·
el pueblo de .Murillo hasta el de Oteiza, y con focha
portancia. Los franceses, instruidos en una dolorosa
30 de Julio fué promovido al empleo de mari~ral de
experiencia, dan al conocimiento de esta parte de
campo.
la moYilizacion de un ejército una preferC'ncia digna tle srr imitada, y roPrced al cual, si hoy surgie··
En 8 de Setiembre nombrósele jefe de estado mayor del Pjército del ~orte, concurriPnclo como tal
ra ron ellos un nuevó conflicto internacional, puede
asegurarse que no se repetirían aquellas escenas
á la toma de La Guardia, :i. la batalla de lrún, los
días 10 y 11 de Octubre, y á las operaciones que en ele desórden en lo~ movimientos de tropas y con;
Enero siguiente se practicaron para el levantaraien- [ t.l'uccion ele aba'stecimientos, que proponionaron al
to del bloqueo de Pamplona.
enemigo inapreciables Yentajas.
' '.

�LA ILUSTRAClON NACIONAL

600
IliT&amp;ODUCCION Á LAS REVISTAS CIENTÍFIC!S, ·'
.

Un concepto del elocuente orador D. Segismun-

do Moret, emitido en su discurso pronunciado en
el Ateneo de Madrid la noche del 4 del corriente,
va á servirnos para inaugllrar estas revistas, á la
vez que para restablecer la verdad hi&amp;tórico-cientifica, no bien pt1:filada, á nuestro juicio, por
el sabio presidente de la primera corpQracion literaria de Espana. Decía el Sr. Moret.,
en 11no de sus brillantes periodos:
«Nunca se reveló para la generaci,on pasada la gran unidad del Cosmos. En las rela-

distribucion de los archipiélagos estelares, y las
grandes lineas de la arquitectura de los cielos.
En física, heredaron de Newtun la descomposicion del rayo luminoso, los principios de la óptica,
la velocidad del sonido y forma de sus ondulaciones; las principales teorías dt, acústica, debidas á
Sauveur, Ghladní, Newton, Bernou\li y Lagrange;
las primeras leyes del calórico, por N~wton y Kraf;

dad de la materia, y, en \ma palabra, los descubrimientos maravillosos de Scheele, PriestlAy, Cavendish y Lavoisier.
En mineralogía, el goniómetro, la figura de los
ángulos, las primeras leyes de derivacion, por Romé
de Lisle; el descubrimiento de los tipos y la deduccion matemática de las formas secundarias, por
Haüy.

sa, la historia entera del planeta que habitamos.
Yno son los progresos exclusivamente realizados
sobre la materia bruta, sino que enfrente de esta
ciencia á\zase la ciencia sobre la materia organizada.
Grew y Vaillant demuestran los sexos y describen la fecundacion de las plantas; Linneo inventa la
nomenclatura botánica y las primeras clasificaciones completas.

¿A qué seguirt El. cuadro que el humano espíritu
se forja en la ciencia del siglo pasado es tan completo, que tiene delineados su contorno general, el
órden de los planes y las principales masas de hechos; y todo esto de manera tan ajustada, tan sor•
prendente, tan grandiosa, que hoy, en el último
tercio del siglo x1x 1 permanecen esas Jineas y sus
c:&gt;ntornos inalterados; y ta.! persisten 1 que dese-

ciones del mundo orgánico con el inorgánico, sólo se conoció el natural y visible fenó-

meno de la nutricion y respiracion: el estudio de la gieografia estaba limitado á unas
cuantas afirmaciones confiadas á la memoria:
la geologia, sólo como boceto entraba en el
gran cuadro de la vhla .. .)&gt;
Afirmaciones que no solamente pueden fácilmente refutarse, sino que dei.figuran por
completo el magnifico cuadro del proceso
científico-filosófico que el Sr. Moret nos ofreció aquella noche,
La historia de las ciencias no es tan fácil
desvirtuarla como la historia que pudiéramos
llamar política.
Si algunD. vez las verdades científicas se
ocultan á través de la historia, es siempre
para denunciar épocas. de tristísima decadencia; que las verdades cienlificas son indestructibles, y si pueden sufrir algun eclipse,
no pueden desaparecer jama·s.
El siglo x1x peca de orgulloso. y sus sabios
y sus grandes hombres. con ser tiil.n sabios y
tan grandes, deben todo lu que poseen á esa
gencracion á quien el Sr. Moret nie¡;a el que
vieran la luz de la. YerUaJ. cientifica, y la unidad del Cosmos.
Por eso hemos dfoho que cuadraba per-f~ctamente la frase del orador para dar comieu-1
zo á. nuestros tr.i.bajJJ s, que, l'et.ludtlos a dar
cueQh. de cuanto ocurra en: e l mundo 'c ienti:fico, van á tener por b:ise un balance de lo
que heredamos de la gcnt racio:i pasada.
Cotr1ponia.n el caudal cientifico que el siglo XVIII heredara de sus mayores, un conjunto de verda,des, lentJ. y trabajos:1mente prevaradas, y unidas más tarde por la violc1ita
lógica. de las mismas ciencias.
Por raro y el.'.traordinario privilegio hii1tó •
rico, las 'Ciencias se extienden y generalizan
de tal suerte en las postrimerías del décimocta.vo siglo, que ya ofrecen un conjunto
admirable. No son lo que en tiempos de Galileo ó Descártes, conocimientos aisladvs. no,
sino que constituyen todo un sistema definitivo y demostrado del mundo: el sistema del
inmortal Newton:
Una ver&lt;l.atl capitalisi111a encerraba la maravillosa concepcion del matem:ítico inglés,
y á su alrededpr contemplamos cómo se agrupan todas., abso~amente todas las verdades
del siglo XVIII.
En m•temática.!i puras, teniamo.:. el cálculo
iíltlniteliimal, inventado simultáneamente
por Newton y Leibnitz, cálculo que con~ti&amp;uye el más potente recurso científico mode•
roo: la mec4nica, reducida á un soló teorema por D',\lembert, y el a&lt;lmirable conjuol,&gt;
&lt;le teorias elaboradas por 1os liernou.Ui, Euler, el caló,ico latente, por Black· la medlcion del calb.
'
Clairant, Taylor y Maclaurin, que á fines del siglo rico,
por Lavoisier y Laplace; las primeras ideas
se condensan en Monge, Laplace y Lagrange, para verdaderas sobre la esencia del fuego y del calórico·
tniciar quizás el último poderoso movimiento de ' las experiencias, en fin, y las leyes, y máquinas ;
su actual progreso.
los aparatos, p,r la&amp; que Dufay Nollet Franklin
' y utili-'
En astronúmia, los cálcu'los que de Newton á La~ y en e!!pecial Coulomb, explican,' manejan
place trasforman Ja ciencia en un problema de me- zan po1• vez primera la electriddacl.
cánica, que explica y predice todos los movimientos
Eu química, todos sus fundamentos, el oxígeno,
planetarios, indicando el origen y formacion del el ázoe y el hidrógeno aislados; la composicion del
sistema sola.r, y áun mis allá, por los admirables agua; la teoría de la combustion; la nomenclatura
descubrimientos de Herschel, se llega aeutrever ta qwmica; el análisis cuantitativo; la imlestructibili-

601

LA ILUSTRACION NACIONAL

sofia que había de cambiar sus fnmbos; estudiad
sus obras, su vida, sus aficiones, y los vereis bebiendo en las fuentes de las ciencias, inspirándose, si
puede decirse, léj_os de la verdadera filosofía. Y
no solamente conocen Sus teOrias, sino que practican sus verdades.
Voltaire, el espiritu mismo de su siglo, fué el
primero que dió á conocer 12.s teorías ópticas y astronómicas de Newton; Voltaire, el que presenta en la Academia una Memoria sobre la
medida de la fll.erza motriz, y sobre la naturaleza y propagacion de la luz; el que manejaba el termómetro de Reaumur, el prisma
de Newton y el pirómetro de Muschembrock.
Fontenelle fué un excelente matemático,
el más competente entre los biógrafos de
hombres ilustres; Montesquieu leía discursos
sobre la mecánica del eco; disecaba aves;
ensayaba loil efectos del calor bobre los teji&lt;los animales, y publicaba observaciones sobre los insectos y las plantas. Rousseau demuestra en su Emilio conocimientos científicos universales; Diderot enseñaba matemáticas, deDoraba todas las ciencias, todas
las artes, y hasta la tecnología industrial; Al•
embert fué uno de los primeros matematicos
de su siglo.
Buffon tradujo la teoría de las flexiones de
Newton y la estática de los vege'ales de Hales, y era á la vez metalúrgico, óptico, geógrafo, geólogo y hasta anatómico; Condillac,
para explicar los signos y la filiacion de las
ideas, escribió aritmética, álgebra y astronomía; Gondorcet y Lalande fueron fisicos y
astrónomos; llolbad1, Lamettrie y Cabanis
fueron químico~, natura.listas, fisiólogos y
méJicos.
Pero ¿á qué continuar, si para conYencernos de Jo mucho que supieron, nuestros abuelos no hay que esforzarnos tanto?
Todos, g1·an&lt;les y d1iccs, les vemos concurrirá la, fuente de la ciencia, que brota. de Jas
profunt.l.itlades Je la Historia, y &lt;le ella arrancan sus grandes verdades, y descifrar sus
cndiiahladns jeroglíficos para ofrecernos en
las postrimel'las del pasado siglo esa grandiosa síntesis del mundo y de la vida, cuyas
lineas generales nos legaron, parn que, ya
en los cauces de la edad novísima, se haya
realizado la portentosa cultura actual.
Y ahora podemos, en nuestras revistas sucesivas, seguir con más facilidall el progreso
y desarrollo· de las ciencias, único fin que nos
proponllremos.

J.

MARÍA SERRATE.

Madrid Noviembre J88t.

RECOMP~NSAS MILITARES

FRANCJA,-ENSAYOS PARA EL EYBARQUB DE ClllALLERÍ.\ ES LOS WAGONES DEL FERRO-CARRIL

:En geología, las series y ta verit~adon de la~
teorías de Newton; l~ ,figura exacta de la tierra, el
aplanamiento de stis polos, y la expansion ecuatO ·
:tial; las causas de 1as mareas; ia fiuiú~ z pt'irt1íttva
del globo; la persistencia ddl calor central, y illás
tarde Buffon, Desmarets 1 Hulton y Werncr deBcUbren el origen acuoso ó ígneo de las rocas; la estratificacion de los terrenos; la 'prodigiosa antigüedad
de 1a vida, la.s trasformaciones graduales de la
corteza terrestre; y en fin, el grandioso cuadro
en que Buffon traza, con aproximacion maravillo-

,,

Jussleu no, hace conocer la srtbordlnaclon de los
caractéres y la clasifi.cacion materialj RE:!aumur explica la digeStiott, miénlras que Lavoisier nos enseM la resplraeion.J\qul\l ptiblica ~ús adtnirables melttoi'las subre los insectos, y Needhan da vida científica A. los infusorios; y de entre todas estas adivinaciones se destaca,lá concepcion experimt':ntal de~a vida.
Buffon, y sobre todo Lamark, descubren los principales hechos de 1a fisiología y de la zoología mo.dernas, fundamento indiscutible de las teorías darwinianas.

ehatldó cuestiones !étlundarias y de detalle, no nos
resta nada que hacer~
Et1 este admirable cuadro 1 en este ar-senal inmenso de verdades científicas, demostradas una-s,
presentidas otras, fué donde la generacion pasada,
el siglo xvm, encontró su alimento científico, su
fuerza impulsiva.
Y si no, pasad revista á los jefes de Ja o pin ion, á
Jos fundadores de las ideas nuevas, á los apóstoles
precursores de la novísima religion científica, á los
que dieron á la historia de la humanidad una filo-

Increíble parece que el carácter espanoi,
osado y'aventurero, dispuesto siempre á buscar nuevos hori:1.oJJ.tes y á engolfarse en las
más arriesgadas y estériles empresas, retro_.
ceda con verdadero pavor ntc las innovaciones y oponga un pash·ismo tenaz á los ade- '
lanto11 y reforma.!! J.e utiliJaU innegable.
Esta contradicdon, causa principal de la.
mayoria de uuestns desg1·acias 1 revélase
muy especiahnente en cuanto se refiere á 1:1.
Administracion y al ejército, hasta el punto
de que los gobernantea más audaces y más
fecundos en ideas propias vacilan y se detienen al dar el primer paso en el camino de
las trasformaciones.
No de otra suerte se concibe que pcrmanezcamo.~
inmóviles en medio del movimiento general de
avance que se observa en el mundo entero, y que á
pesar de las duras lecciones de la. experiencia continuemos vilmente uncidos al yugo de la rutina.
Los embrollos y los errores administrativos subsisten entre nosotros únicalr!ente por ser tradicionales; y los reformas que necesita el ejército no se
Hevan á cabo, porque lo impide la costumbre; ¡Des--·
dicha inmensa, que nos acompana sin cesar! Es menester que estalle una revolucion ó llegue una ca-

�602

LA ILUSTRACION NACIONAL

tástrofe para que salgamos del férreo círculo que dez y han mandado con fortuna? ¿Es posible que un
improvisado jefe tenga los mismos conocimientos
nos aprisiona.
rna dE' las arduas cuestiones relacionadas con la que otros de su clase llenos de experiencia y elemilicia, es la de las recompensas; problema dificil vados á igual altura. despues de muchos ai'los de
y peli¡rroso que conviene resolver sin vacilacion,
servicio"Y de no pocos de estudio?
El uso nos hace comettir errores que, examinados
con atrevida rectitud y lo más pronto que sea popor primera vez, nos parecerían monstruosos, y que
sible.
No vacilo en asrgurar que las revoluciones, los sancionados por la tolerancia, nos parecen insignifipronunciamientos y los motines que durante cin- cantes. El más sencillo problema puede resultar
rnenta años han hecho infeliz, débil y pobre á la incomprensible por los términos en que se plantee,
nacion española, se deben Pxclusivamente al vicioso y la práctica más absurda strnle ser aceptada como
buena y razonable si se expone con habilidad y se
sistema de rrcompensas militares.
En todos los movimientos revolucionarios ha to- arraiga con la costumbre. Slilo por tales causas memado parte activa la fuerza ·armada: y á la sombra rece disculpa el sistema de recompensas militares
de las banderas políticas ha luchado el militar des- generalmente empleado hasta hoy, corno sólo asi
contento, no con la honrada ambicion que recomien- se comprende la deplorable confusion de ideas y de
da la Ordenanza, sino con la impaciencia censurable procedimientos que nos Pmba.raza y trastorna.
Para esclarecer algo estas cuestiones, debe recurde alcanzar en una sola jornada los empleos que se
conceden al valor en rninte acciones de guerra.
rirse á la cornparacion.
¿Qué diriamos si en un público certámen se adEl primer triunfo de los revolucionarios sancionó
la victoria de los f:ediciosos y el crimen de los im- judicara al orador el premio de la pintura, y al pinpacientes; preparó nuevo¡¡ tragtornos; alentó nuevas tor el premio de la elocuencia?
aspiraciones culpabl!'s;. lastimó la dignidad y los
PuPs error análogo se comete en el ejército dand'B
intereses del ejército leal: quebrantó la- disciplina; al valor el premio de la capacidad.
estableció la costumbrG de pron:.:nciarse; afirmó el
¿Qué diriamos, si para recompensar el valor y el
absurdo sistE'ma de recompensas, y planteó el cisma mérito se premiaran á la vez la casualidad y la
militar que ha llegado hasta nuestros días y que aún suerte?
existe entre nosotros.
Pues esto ocurre en la milicia.
Acepto, aunque sólo por imperiosa necesidad, J)Or
Ya he dicho bastante para demostrar que la capael imperio de la fuena, la teoria de que los hechos cidad se confunde con el valor. Un ascenso es una
consumados deben respetarse: y I t acepto condi- patente de capacidad; una cruz es una patente de
cionalmente, J)orquc dicha teoría no puede ser in- valor. ¿Por qué se mezclan ambas cosas, premiando
condicional, y es un ~ofisma pnnicioso, un arma de con ellas la vale11tía y el cumplimiento del deber?
dos filos. Pero la acepto. Rochar.o por espontánea
Harto sabemos que la mayor parte de los militaronviccion las leyes de efecto retroactivo, que son res desPa brillar y distinguirse en la guerra; pero
innovaciones perturbadoras é injus~as. Y al &lt;l11cir sin el auxilio de la ocasion, no lo alcanza. Cada solJo que acepto y lo que rechazo, doy á entender que ' dado ocupa el sitio que se le designa, y cumple lo
miro hacia atra~, que respeto lo pasado y qge juzgo qt1e se le ordena: unas VE'Ces tiene oportunidad de
inconveniPnte la rcvision de hechos, como juzgo acreditar su valor; otras (que son rarisimas), logran
cruel todo espirit.u de venganza.
probar su inteligencia, y por lo comun, no puede
)las ¿por quP no ha habido una inteligencia su- hacer más que cumplir con su deber. Llega la hora
perior que pusiera remedio, separando lo pasado de las recompensas, y el ascenso otorgado al que
de Jo presente y de lo futuro? ¡,Por qué no ha de ha tenido la fortuna de poder probar su valor, es
haber nn alma fuerte y generosa que' diga: 71asta un premio de i:apacidad: premio que desde luégo
'perjudica á los que sólo cumplieron con su deber,
aquí y desdt aqul?
Querer es poder, cuando no se persigue una aber- ·p orque les faltó la ocasion para llegar más adelante.
~Hay justicia en este procedimiento?
racion ó un imposible.
Citar1\ en primer lugar, las conocidas dificultades
Ni justicia ni lógica; porque entre los premiados
y los penosos rozamientos. que ocasiona la varredad habrá hombres muy valerosos y muy incapaces de
&lt;le escala¡;. Un teniente de cuerpo facultativo puede mandar, y entre los no premiados habrá hombres
ser hasta coronl'i de infantería ó de caballería, y
no ménos valientes y más capaces, y otros de poco
&lt;lentro ele su cuerpo está á las órdenes de un capi- aliento y de notabilísima aptitud para el mando.
tan. En una funcion de guerra, si operan combinaInsisto en que se necesita distinguir: el valor
das dos ó más arma'S, puede llegar el caso de que
personal no es el arte de la guerra; un general coel referido teniente mande á su mismo capi-tán, y
barde puede ganar una batalla, si sabe dirigir sus
áun al teniente. coronel de su cúerpo. La imi:-opie- tropas; un general valiente será derrotado, si no
dad y la incomeniencia de estas alternatrvas no sabe dirigirlas.
han menester demostracion. Con jefaturas tan im- ' Veamos ahora cómo se premian la casualidad y
previstas y accidentales sólo s!\ logran. dos cosas: la suerte, al mismo tiempo que el mérito y el ,·alar.
dar ventajas al enemigo y relajar la disciplin'a.
Pondré algunos ejemplo~:
En vista de .esto y de lo qu~:voy á deeir, ateo abEl dia 9 de Diciembre de 18."'&gt;9, una parta del resoÍutamente necesario cerrar todas las escalas.., su- gimiento infantería de Castilla fué sorprendido al
primir · los grados y dar los empleos p~r rigurosa amanecer por el ataque de los marroquíes: de una
antigüedad, sin distinciones de ninguna clase.
sola de~carga murieron varios oficiales y cadetes.
Procuraré dimostrar con ejemplos prácticos las Los oficiales del mismo cuerpo y de grado inferior
razones que acon~eian esta medida.
al tle los muertos dormían tranquilamente en sus
El valor es una cualidad indispensable en el mi- tir.ndas, ignorando que h casualidad acababa de
li~ar, 1~ mismo en el gen.eral que en el coronel, así traerles un empleo por vacante de sangre.
en el oficial como en el solda,do; :¡:¡ero no debe ser la
En varios ele los cuerpos que sirvieron á las 6rJ.ec~alidad única d,~ h_ombi:e que se-l)ate para defen- nes del general Prim, hubo grandes pérdidas de
derá su patria: el soldado tiene que ser obediente: s,ficiaJes: pero la suerte repartió sus dones con des.
eljefe tiene que ser capaz. La obediencia y el:valor igualdad, matando tres ó cuatro oficiales en unas
no constituyen capacidad, y no obstante, al valor compai'lias y ninguno en otr.as, por lo cual ascenaislado se le concede aventuradamente la aptitud &lt;lieron mucho varios alféreces y sargentos, y sus
·necesaria para mandar y &lt;lirigir, puesto que un
compai'\eros no ascendieron nada, á pesar de que
soldado, en una sola y brev¡¡ campana, puede llegar todos se habían batido de la misma manera y afronal;más alto empleo de la milicia, ganando sus as-,. tado la misma clase de peligros.
ce:nsos uno á uno sobre el campo de la lucha. ¿Cómo,
Hubo oficial que dnrante toda la campana de
por qué mágicas artes ha .de convertirse repentina-,. Africa sólo asistió a una accion (1), porque siempre
mente en general instruido el soldado que só\o t,iene estaba &lt;le guardia, de provisiones ó en otro a1mnto
valor? ¿Se adquiere en un afi.o la capacidad nE'cesa- &lt;le! SE'rvi cio cuando su cuerpo se batía. Recibió los
ria para mandar un ejército? ¿Puede.n servir de nor;ma p_ara .una regla 9omuo, los ej.emplos di! algunos_.
{l) En esta accion le tocó formar con la reserva
horµbres privÍlegiado¡¡._que,han ascendido i;on rapi-, 1 y recibió ur1 balazo sin ver al enemigo.
'

LA ILUSTRACION NACIONAL
premios que se daban á todos en las propuestas ordinarias, lo cual fué injusto; y no pudo demostrar
si tenia valor, Jili alcanzar mayores recompensas,
porque el cumplimiento de su deber le impidió batirse, lo cual no fué justo.
Hoy, por una Real órden inspirada en la más alta
moral, y en el sentido practico, que generalmentP
brilla. por su ausencia en Jai¡ disposiciones más
elementales, las vacantes de sangre se dan, como
todas, á la anti~üedad en las escalas; pero el m:ll
que lamentamos continúa subsistente, y despues dP
publicada dicha resolucion, las propuestas por servicios de campai'la siguen formulándose por el mismo vicioso sistema de los turnos, que aconseja al
militar no distinguirse hasta que deba corresponderle ser recompensado.
Resumiendo: en la guerra de Africa, asi como en
las &lt;lemas guerras, no hay equidad en la distribuciog. de los premios: unos ascienden por la. muerte
ó Jf'3r los méritos de otros; quiénes deben su aseen·
s@, una falta; quiénes pierden la ocasion de distin@irse, y pagan culpas ajenas; éstos son premiados
@1 exponerse jamás; aquéllos se juegan mil veces
'Tu vida y obtienen una recompensa miserable. Todos, por regla general, quedan descontentos, y con
sus galones y sus cruces vuelven á dar envidia y
enojo á los militares que permanecieron de guarnicion sin poder ir á campaña.
¡.Esto puede remediarse de un modo absoluto? No,
porque es imposible reglamentar la suerte. lilas
no hay dificultad en reglamentar los premios, neutralizando así, y no en pequeña parte, las veleidades de la fortuna.
Los que deban á la casualidad ó al sino la ocrs:on
de irá la guerra, de llevará cabo un hecho heróico
y de sobresalir por cualquier medio, reciban, como
es natural y justo, un premio digno de sus ol,!'as:
una cruz pensionada, dos, diez, cincuenta. Pero
otra cosa, no.
Estas recompensa~ no lastiman ni perjudican tan
profundamente como los ascensos: no relajan la
disciplina, y no producen odios. El militar, ántes
que militar es hombre, y por grandes que sean su
modestia y -subordinacion, no pueEl.e ver con calma
el rápido y casual ascenso de su compai'\ero y de su
inferior; no puede obedecer con gusto al mismo que
poco ántes le obedecía, y hasta repugna á la naturaleza el dominio de la juventud sobre la ancianidad.
Hay laurlils para la osadía y el valor, sin que sea
preciso recurrir á los d¡ la experiencia. Esta podrá
engaí'lar alguna vez. µ¡-o no siempre, y en todo
caso engañará mucho ménos que la c,1sualidad.
Examinese al que debe ascend.er, cuando se so&amp;peche de su aptitud, y retárdese el ascenrn del ignorante. i\"o hay peligro de cometer injusticia con tal
sistema, porque la ignorancia es mala, y el saber
tiene voz para defent.!erse. Húrase de la eleccion,
húyase del dualismo, hilyasc de cuanto pueda. rebaÍar el concepto de una ~!ase y de un arma, y evítese el conflicto entre la antigüedad y la suerte.
Así se matarán muchas insensatas ambiciones, se
afirmará la disciplina sobre robustas bases, y serán
extirpados muchos odios y evitadas muchas des.
graC1as.
A pesar de esto, no habrá obstáculos para las inteligencias superiores: si aparece un genio, él se
abrirá paso con facilidad: el genio no se discute, se
admira; lleva consigo la ,·ictoria, justifica con sus
l1echos pasmosos los dones extraordinarios que recibe, y arrastra á los pequeMs y á los grandes en
alas del entusiasmo y de la gloria. Nadie disputó al
Gran Capitan la legitimidad de sus triunfos: nadie
negó á Napoleon el derecho de su encumbramiento.

.

ADOLFO LLANO~.

DIÁLOGO ÍNTIIO
Si las conjunciones de .Marte y Vénus son objeto
ele estudio para el astrónomo, es innegable que en
ellas vienen inspirándose las artes desde que dieron vida á las deidades del gentilismo griego.
El bonito grabado que ofrecemos á n·uestros lectores en la página 587 se debe al mismo asunto,

siempre trillado y siempre nuevo. El Marte es aquí
un arrogante y jóven soldado, perteneciente á un
regimiento de dragones del ejército aleman, quizás
un héroe de Metz ó de Sedan; la Yénus es una gentil aldeana del Palatinado, de prominentes atractivos y de sonrosadas mejillas, rapaz de hacer inflamar el corazon ménos expuesto á emocion;s ele
este ór&lt;l.en. La corrienta de simpatía se ha establecido: ella ohri,la su~ ocupaciones, y entre risuei'la v
a&lt;lmirada escucha los sabrosos concPp•.os ele su 1s,{lan: él demuestra en su actitud que la dis&lt;'iplina
militar y el culto del honor no pueden ser jamas
incompatibles con el amor y la galanteria.

• •

GRUPO ALEGÓRICO DE LA DEFENSA DE BELFOR.T

Cuantos hayan seguido con al¡:;un interes el curso
de los acontecimiPntos durante el periodo de esa
terrible lucha que )'ª en la historia de la humanidad SP halla escrita con PI epígrafe de «Guerra
franco-alemana,)) recnrdarán como uno d,, los "Pisodios más seilala&lt;l.os, el sitio y heróica defensa dP,
la plaza de Belfort; suceso que, tomando el caráctH
ele una epopeya, enaltece y honra á los vencidos,
sin empaiiar la gloria mili lar de los vencedores.
l'n monum~nto ha sido elevado por el municipio
de la ciudad para etPrna mPmoria de este suceso.
El grupo que corona el obelisco, y que reproduce con toda exactitud el grabado ele la página 604,
era reneralmente conocido, pues su autor, Antonio
:llercié, habialo exhibido el a110 anterior en la Expo•
sicion de pintura y escultura de París; pero, sin
embargo, al ser descnbierto por el alcal,le &lt;le Belfort, el público se sintió presa de una flnocion indescriptible. Entre los espectadores s; veian muchos sol&lt;lados qne toma1011 parte en h defensa;
rostros curtidos por la intemperiP ó cubiertos de
cicatrices; flsonomias varoniles y en{•rgicas por las
cuales resbabiron las lágrimas, miéntras h parte
más bella y sensible de h concurrE'ncia hacia oir
rns sollozos desgarradores.
El grupo lo forman solamente dos figuras; una
mujer y un guardia móvil. La primera, vigorosa
alsaciaua, ceñitla su cabeza por la legendaria cofia
del país, sostiene con un brno al guardia herido, y
con la diestra mano levanta el fusil, arrojando fiE'ra
miradá al agresor. Al pié se lee esta frase sigrdocatil'a! Q1M1td mJ,;1•! con lo que ya ha sido bautizado
el monumento; frase que, en este caso, tiene la
misma significacion que la de «Xo importa,)) que
supieron profc.rir nuestros abuel..is ante las hue~tes
napóleónicas en Zaragoza y Tarragor t, en Gerona,
en Tarifa y en tantos otros parajes qüe los defensores de B~lfort debieron recordar en sns días de
prueb3.

ESCUELA DE AGUIR.RE 1
donde se celebra la Exposioion de Bellas Artes.
La fachada del edificio destinado á Escuelas
Agnirre, en el que actualmente se ha instalado la
Exposicion de la Sociedad ele Escritores y Artistas,
pertenece, como todo él, á ese estilo á que tan aficionados se muestran los alemanes.
·
La; constrnccion es de ladrillo, sobre zócalo de idllería: tiene la fachada un cuerpo ce¡)tral con salida
rle un metro próximamente, y en el cual están
abiertas las tres puertas de acc!'so, que ebtán cerra
das en su parte alta por medios puntos; las dos latrrales con escalinata; la central no la tiene aún.
Hallase {·sta como fo1•ma1Hlo el vano inferior dE'
una torre dE' hase cuadrada, y sobre el eje de la
puerta van dos ojos de buey, uno en cada cuerpo
segundo y tercero de la tonr; en el cuarto se sustituyPn aquellos por un doble vano, )' termina la
torre por una azotea: en todos [oq cuerpos el ladrillo SP l1a ~entado fvrmando caprichosos dibujos, de
marcado gusto árabe.
Las ,•entanas riel piso alto riel edificio son tamhien dobles en la fachada principal, que e¡ la que
mirá. á PonientP, ~- tanto sus arcos rebajados como
las jamb:is y arcos de las puertas, son ele silleria
labrada. Del mismo material es el coronamiento rle
la fachada. ·f;a cubierta es de teja plana, y en su
caballete va situad.a .1,11¡a iigera crestería,,

Este edificio notable, de que nos hemos ocupado
en el número anterior, se debe á la filantropía de
D. Lúcas Aguirre, dechado de honradez y caridad
que fué en vida, y se encuentra situado en el punto
en que se bifurcan el camino viejo de Vicálrnro y'
la carretera de Aragon.
La ejecucion de la obra !le l1a llevado á término
merced al celo é interes del Sr. Galdo, testamentario del ~r·~A¡.mirre. El edificio es di~no del objeto á
que se le de~tina, y el interior corresponde á la idea
que hace concebir su eleganta y airosa facl1ada, en
la cual se eleva una linda torre de 37 metros de altura, cerrada por amplia te:-raz1 en que deberá colocarse un potente telescopio.
Para ciar solemnidad al acto de la inauo-uracion
del edificio, se celebra en él nna Exposicio~ de Bellas Artes, bajo el patrocinio y direccion de la Sociedad de E~critores y Artistas, que en la actualidid preside el laureado poeta D. Gaspar l'\uñez de

Al'',e.
'\,•ene este edificio dos grandes salones, destinados11 las clases, y en los cnales se han establecido
las I,, •incí1&gt;ales instal:iciones de la Exposicion. Hay
aden'tas otros salones en el piso superior y en el
bajo, habilitados para el mismo objeto.
Como nos hemos de ocupar con al¡;una detencion
de este suceso, hacemos aquí punto, reservando
para más a&lt;lelante las noticias que poseemos respecto á la construccion, gastos é importancia ele un
edificio que honra á ;\fudrid y que eterni1.ará el
nombre de ese bienhechor de la humanidad que se
llama D. Lúcas A¡:mirre.

VISTA DE LA. CIUDAD DE MOGADOR
La Sia,·,i tle los marror¡uies, ó M,1p;ador de los
europeos, es el ültimo &lt;l.e los puertos que el emperaclor dPI Mogreb posee en la costa occidental de
sus dominios.
J.a poblacion guarda bastante semejanza con h
de Europa, por el esmero poco romun con que se .
haren las edificarion&lt;'s, y por la regularidad de st1s
calles y plazaq.
·
Entre las principales ventajas que este puerto
ofrece para el comorcio con el extranjero, figura
en primer término, su espaciosa abrigada bahía,
donde encuentran excelE'n te fondeadero l..is barcos
que cruzan aquellos mares.
Hállase dividido Mogador en cuatro grandes barrios: Jíe-lall, lajuderia; 11/cdi,lfl, habitado exclusirnmente por los moros; el Kasbá-viejo, que se halla
poblad., por algunos judíos y gran número de cristianos, incluyendo en éstos á los cónsules, comerciantes y empleatlos europeos, y el Kasbá-nuevo, E'n
que viven mezclados judíos y europeos sin clistincion.
Consta la poblacion de .Moga,lor de 16.000 mahometanoq, 4.000 hebreos y unos 200 cristianos, aumentando esta última cifra de dia en dia por el
considerable incremento de las transacciones comerciales, hasta el punto de haber tenido el sultan
que acceder á las exigencias de los europeos para
ensanchar el recinto de la ciudad.
La ciudad de Mogador data de 1'760; fué bombardeada en 1844 por la escuadra francesa del príncipe
de Joinville, y entre el daflo que causaron los pr,1yectiles y el saqueo é incendio que hicieron Pll ella
los campesino,, quedó casi &lt;l.estruida; pero como
tiene condiciones de vida propia, no tardó en renacer de sus cenizas, y hoy es sin disputa una poblacion importante, que cuenta con un gran porvenir,
Todas estas noticias están ligeramente extractadas de la excelente obra de nuestro querido compaf\ero de redacrion D. Emilio Bonelli, El im¡m·io d1
,1Jarr1r~cos ?/ sii con.~WMiM, á lo cual remitimos á
nuf'stros lectores, seguros de que vert.n con intrrfs
los datos que en ella se contienen respecto á ese
país, en que se cifran las esperanzas de cuantos
sienten latir en su pecho mt corazon verdaderamPnte espai'\ol.
La circnnstancia de ltallarsr nuestro citado rompai'lero en estos momPntos recorriendo la costa occid.ental ele Africa, de cuyo suceso dimos cuenta en
nuestro número anterior, nos facilitará ocasion de

003
dará conocerá nuestros lectores interesantes datos
de aquella region.
Mucho celebraremos que las halagüellas esperanzas que de esta expedicion hemos concebido,
tengan un resultado tan lisonjero como nos lo hacen
esperar las noticias que por c!H~rentrs conductos
recibimos.
Parece que la S0ciedad A Mcani,h1, la dr PesquPrfas de Canarias y una sociedad merca~til e~tablecida en E'sta eort", SE' hallan en tratos ron los más
importantes jE'fes de aquellas hábilas, y que es un
hecho la adquisicion de vastos terrenos sobre el rio
Ouro y cabo Blanco, en los que se rstablecerán factorías que serán protegidas por la bandera espaflola.
.llluy satisfactorias Ron estas noticias, que anhelamos ver confirmadas oficialmente, y que demostrarán que se ha roto, por fin, el hielo de nuestra
inexcusable apatía.
Es hora ya de abrir los ojos á la evidencia. Todas
las naciones del continente se lanzan sobre el Africa, y es indudable que, si no hac~mos rnler con
energía nuestros indiscutibles derechos, nos veremos bloqueados totalmente por esas escuadras que
en son de combate se disponen á colocar sus jalones
de conquista en las vecinas costas del Mediterráneo.
Sólo nos resta hacer la sig-uiente advertencia á
los durmientes filósofos que predican el statu q110 y
el retraimiento en política exterior.
El bloqueo con que se nos amenaza no preocupa
sus espíritus; pues tengan en cuenta quf' ese bloqueo puede ser el preliminar del asalto.
Todos los cai'lones que los extranjeros logren emplazar en territorio marroquí, tendr/rn sus trayectorias en direccion á Espai'ia.

EL PENSAMIENTO
Rofad al polvo, muros de p:ranito
qur á la razon el derrotero cierra... ;
mostrarlme al punto rl ámbito infinito,
hirviPntes mares que cubris la' tiPrra ... ;
dejadme paso, montes dE' vapores
que pohlais el confin del firmamento ...
espacios, mundo~, limite~, colores,
¡soy vtwstro rey! ... ¡me llamo el Pensamiento!
rnanse 1:ts edades veni&lt;leras,
los oll'idados tiempos del pasado,
los astros que recorren las e&lt;fcras,
la inmensidad, 1,) magno, lo ignorado ...
Formen todos el solio refulgente
que me cabo orupar rual premio justo,
y aprecien la grandeza prepotente
que es la sustancia df' mi sér augusto.
Yo no teneo barreras ni rivales:
mi campo es lo crearlo y lo imposible;
soy la fuente de bienes y de males;
yo abrazo la region de lo intangible,
yo penetro en las cóncarns entraflas
del globo terrenal, y lo examino;
yo escalo sus altisimas montai'las,
yo acallo al ronco mar, y lo domino;
Yo arranco del letargo de la muerte
los genios que figuran en la Historia,
y puedo a mi placer su barro inerte
volver de nuevo al foco de la gloria.;
yo percibo el sin fin de oscilaciones
del p~ndnlo dPI tiempo que sepulta
en el olvido mil gPneracionf's;
~
yo del futuro que al morta I se oc,ulta . · 1 1
ra,go la niebla; yo en la ciencia impero;
yo forjo el hierro r¡ue el vapor anima,
el que conduce el &amp;abo al mundo entero;
el que distantes puntos aproxima;
el que une do~ riberas; f'I qne. toca
la mano del marino; el que golpPa
buscando poso rE'sistente roca,
y rl que en el rentro liquido serpea.
Yo conduzco mi sl-r á otras alturas,
y me anego en la luz de lo divino;
yo gozo de las célicas venturas; ..

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�LA ILUSTRAOION NACIONAL

604

LA ILUSTRAOION NACIONAL

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EscuELA

DE Aoi;111nE, E~ CUYO EDIFIClO SE CELEOR I L.1

ExPos1c10~

DE BELLAS ARTES

(Dibtijo de Y. F. Cuesta, g1-.ibado de Soler.)

�LA ILUS'l'RA010.N N A0IONAL

606
conozco de los astros el camino;
yo, por último, soy poder que crea
la luz que arde en la mente del humano,
centro en el cu.al.agitase. Ja,.i4ea-, .
fuerza que dominar es sueño vano,
guía del hombre misero en la vida,
perfume que le sirve de consuelo...
Yo soy, en fin, la chispa desprendida
de la esencia del Dios que está en el cielo.
CLEllENTE G.\RCÍ.\ DE CASTRO,
ÜFICL\L SE GU?,;OO DK A Dll IN'ISTRACION Mtt.. lTAR,

LOS HÉROES DE FILIPINAS
FR!G'i!ENTOl BISTORIGO·Mll IURES
El capitan de fragata D. Casto Mendez Nuñez,
Los indómitos habitantes del Rio Grande de Mindanao, acaudillados por el soberbio dat to ~Iaghuda,
desconocieron la autoridad del S ultan y se rebelaron contra la dominacion española, cometieron algunos actos punibles, que no podían dejarse sin castigo, y para ello comisionó el capitan general gobernador del .\rchipiélago D. José de Lemery ó Jbarro!a, al coronel lle E. ~l. D. José Ferrater y Gener,
que pasó á Cotta-bato, clonlle formó una columna con
cuatro campañas del regimiento del Infante, tres
del Príncipe, una seccion de artillería con dos piezas, y otra seccion de ingenieros; y poniéndose de
acuerdo con el capitan de fragata D. Casto )lendez
Nuñez, comandante de las fuerzas navales lle Mindanao, que reunió las goletas Co1ista1icia y Vali1,ite, cañoneros L11:oii, .ira!lat, Pa1npanga y j)facta,i y
cuatro falúas, acorllaron arr.,jar á los rebeldes de
de la cotta do Pagalunga, con que habían interceptado la subida del rio.
El dia lú de Octubre lle 1861 foeron distribuillas
las fuerzas llol ejército en los buques y emprenllieron el ascenso del rio, reuniéndose el 16 en las inmediaciones de la cotta que estaba. constru'ida en la
escarpada márgen izquierda del brazo N., llamallo
de Cotta-bato, próxima al ángulo superior llel delta,
donde estaba la sultanía lle Tumba.o, en el torno
más curvo lle aquel cauda.loso rio, enfilando una larga recta de su curso: sometida la construccion de
aquella cotta :i las reglas ordinarias de su clase,
consistía en un gran paralelógramo formallo por
varias filas paralelas de gruesos troncos de cocoteros, palmas bravas y mangles, clavados fuertemente en el terreno y enlazados entre si, sosteniendo
un relleno apisonado de cascajo, conchas y arena
con fan¿o del rio: en e ste fuerte macizo estaban
abierta~ varias cañoneras, y artilladas en forma de
casa-ll'ata, cuyas bocas, muy estrechas al exterior,
estaban cubiertas por portas de maller4 semejantes
á las ,le las baterías de los buques; por la parte de
tierra estaba rodeada de bien dispuestos pozos y pantanos, y por el rio se oponían á que los buques se
aproximaran, tres gruesas empalizadas clavadas en
en el fondo del rio, y que no eran vistas ;ii de ellas

se ten :a,i noticias.
.n~s tres de la madrugada llel dia 17 empezaron
los pr,~parativos del ataque; los buques hicieron el
zafarr:mcho de combate, acudiendo cada uno á su
puestP con ese órden, silencio y precision que tanta
majestad da al acto; las máquinas do los cafl.oneros
y vapPres avivaron sus fuegos, y la tropa del ejército se aprontó y llistribuyó para practicar el desembar~o, ó batir desde á bordo el enemigo: las falúas drsignadas para conducir ála orilla la tropa que
al mar-do del comanllante D. Enrique Garcia Carrillo había de operar por tierra y tomar posiciones
á reta1:uardia de la cotta para impedir la retirada
de sus defensores, y los botes que con igual objeto
y el de 1 asalto conducían fuerza de infante.r ia de marina y marinería á las órdenes del teniente de navío D. José Malcam-po-J-Monje, que llevaba eomo segunllo al alffrez de navío D. Pascual Cervera y Topete, ~e pusieron en movimiento, y venciendo dificultarhs lograron ponei· el phi en tierra los primeros ho· nbres, á las cinco y media, bajo la proteccion
del furgo de los cai)Qnes lle los buques, que dirigían
todos l.,s esfuerzos de su puntería á un punto determinado para abrir brecha que facilitara el asalto.

Insignificantes eran los dañOs que las balas de los
cañones de nuestros buques causaban en los fuertes muros de la cotta, donde se quedaban incrusta-das-ó rebotaban -eomo pelotas de-g~,--por- l1"que-·
se recurrió á la metralla y granalla, que produjo algunas bajas en el enemigo, que se defendía valientemente pero á cubierto, ametrallando á su vez
nuestros buques, causándoles bajás sensibles y averías.
Los cañoneros, que se habían tambien puesto en
movimiento al mismo tiempo que el teniente de na·
vío Malcampo avanzaba con los botes al asalto para
protegerle, -cuando llegaron como á unos ciento veinte metros de la cotta, fueron bruscamente lletenidos
por la primer empalilada, cuya existencia se ignoraba, obligándoles á dar fondo para no ser arrollados por la corriente, y sin dejar lle batir al enemigo y ser por él batido, se dedicó la fuerza apta á
destruir el obs táculo; pero tan gra 1de era el im( tu de la corriente, que el cafionero Pa,npang" ,'lo
pullo vencerla á toda máquina ni sostenersez1,re
1
el ancla, y garrando fué aconchando cont¡f¿ la árgen del río, en cuyo remanso pudo hacer cab 'a, y
lomando salida embistió en la empalizada y rompiénllola fué el primero r¡ue por aquel medio logró
colarse á ménos do cincuenta mel1·us del muro enemigo, contra el que hizo algunos disparos de metralla, pasarnJ.o luégo segun órden á la línea lle combate que tenían los otros ca11oneros, hasta las siete y
media, que se les ordenó avanzar.
El cañonero Pampa;iga, nuevamente arrollallo por
la corriente, fué aeonchallo con tra el muro de la
cotta, en cuya apuratla sítuacion ¡icrmancció máH
de cinco· minutos sufriendo el fuego lle lantaca y fu~ilería y una copiosa lluvia lle sumbilines, hasta
que por lin, forzando la máquina, pullo arrancar avante, pegallo cuanto pullo al muro, para evitar el efecto de hL artillería; pero chocando con la segunda estacalla, fué tercera vez arrollado por la corriente y
arrojado contra la proa lle la goleta Constancfo, que
avanzaba sobre la cotta, enredándose sus palos con
el bauprés de la goleta, que díó fonllo.
El capitan de fragata Mendez Nufiez, al ver la em.
pe1'\alla llef'ensa de los moros, el poco daflo que el
cañoneo le causaba, y las dificultades que retrasaban el avance de la gente desembarcada, resolvió
decidir por si la cuestion y ordenó al comandante
de la Co,istancia, á cuyo bordo iba el teniente de navio D. Zoilo Sanchez Ocar'la, diese el abordaje á la
cotta, y poniéndose el buque en movimiento, cubrieron las vergas y cruceta la infantería de marina y
marinería, para desde ellas hacer fuego, dominando
el interior del fuerte.
Cuando se encontraba á unos cuarenta m etros de
la. famosa cotta, fué detenida algunos momentos por
el choque del cañonero Pa11ipa1iga, que picó su trinquete para desenredarse más pronto, y continuando luégo la goleta Constancia á toda máquina, y haciendo fuego sobre el enemigo, encajó la proa entre
los troncos del muro, dándose entónces el asalto con
tanta decision y valentía al grito de ((¡viva la Reinah&gt;
que, á pesar del gran número y desesperado fanatismo con que los moros se empeflaban en la defensa,
fueron obligados á abandonar la fortaleza.
Siguiendo los ca1)oneros y falúas el heróico ejemplo lle la goleta, encallaron las proas en la orilla y
toda la gente disponible practicó el desembarco. Los
rebeldes moros, acosados por todas partes, en su
derrota, tuvieron un considerable nümero de bajas,
teniéndolas nosotros tambien numerosas, entre ellas
el valeroso teniente de navío Malcampo, herido gravemente de un balazo en el pecho al ser el primero
en el asalto, y leve el alférez de navío Cervera; siendo muerto al descolgarse por el bauprés do la goleta el teniente del regimiento del Príncipe D. ~Ianuel Olive García, y tan grave el alférez del mismo
regimiento D. Jaime. Alcobero, que falleciópocos.dias
despues en Cotta-bato; y heridos el comandante del
regimiento del lnfantr. D. Enrique García Carrillo,
y el del cañonero Arayat, D. 13asilío Torres Lineros.
Por el valor ydecision de nuestras fuerzas de mar
y tierra, lanzadas al combate por la oportunidall y
acierto del capitan de fragata Mendez Nuñez, se logró que á las nueve y media de la mai'lana de aquel

memorable día 17 de Octubre de 1861 tremolase el
pabellon español sobre los muros de la famosa cotta'
de Pagal~nga, donde encontraron los cadáveres de
H!~sdtt?had&amp;s~-11)8-htttdes;-hallian defend1~0 s_u mala causa peleanllo con un heroismo
que hizo meficaz su falta de organizacion militar
.
. d
.
y
ma1a d1recc1on e sus Jefes, que son los los principales elementos para la victoria.
La toma
cotta de Pan-aluncra
• de la renombrada
.
o
o , &lt;¡ue
1a morisma tema. en el concepto de inexpu"'nable
•
o
'
y e1 g ran numero do bajas que experimentaron en
su desesperada defensa, aminoró considerablemente la audacia de los pueblos rebeldes del Ria Grande, convencillos al fin de que eran impotentes para t
oponerse á laí. armas espa11olas; llesengai'toqueafectó más particularmente á la rebelde sultanía rlc
Tumbao, que era la g~nte más g uerrera y fué la más
escarmentada, oblig ándola á voh·er á la obediencia.
P 10 A. DE P \ZO~.

BIBLIOGRAFÍA
AT1tinéti oapRra u.,.o &lt;l@l&gt;&lt;s @sc-u@la@, por D. pp.
clro c\-Ioliaa, liccnciatlo en c i cnoia:-&lt; exaclitt1.

Conocíamos ya al Sr. Malina como uno de lo,; catedrátic os más distinguidos del profesorado libre
en illadrid. Largos años lleva dcllicado á la enseñanza de las matemáticas, y á l:t verdad, que causa
vergüenza el considerar lo llificil que es la vida
aqui para el hombre de ciencia. y lo fácil y risuei\a
que se ofrece al hombre ligero y al homhrc ordinario, sin ningun r,énero de alta culturn.
El librD que ha dado á. luz el Sr. '.\Iolina es una
obra más dificil de lo que parece, porque es una
obra J)/ll"a los iii,ios. Hay pocas do esta clase cu Espaiía que lllPrezcan un j uiciu venévolo. La del se1),¡r
)lolina ha resuelto todas las rlificult:Cles por medio
de un leng uaje tan claro como conciso, y no ha perdido nunca de vista el fin de la obra: facilitar á los
nif10s la allquisicion de los conocimientos más fundamentales, el paso, en fin, de lo concreto á Jo abs- •
tracto. La enseñanza tradicional de la aritmNir.a
ha consistido siempre en hacer aprender de memoria las tablas y las reglas. El Sr. '.\Iolina renuncia á este método y presenta al paso ejemplos concretos, con el auxilio de los cuales facilita extraordinariamente la compronsion de las reglas. Quiere
mostrar la diferencia entre un número v otro· la
hace resaltar en ejemplos de incuestion.able c~ncrecion; _Y lo nzjs~o para la nocion de ir!enticlad. La
concepc10n de\pumero, esta idea fundámental, se
hace asi facilísima, leyendo esta obra, átm sin el
auxilio de un profesor.
Podríamos citar muchas partes de este libro verdaderamente notables. Pero no disponemos de espacio para ampliar criticas doctrinales, y nos parece, por otra parte, suficiente decir que la adop·
cion de este texto para las escuelas seria una disposicion muy justificada, pues es este libro el que
mejor se adapta á las condiciones de una ense1ianza experimental, ó lo que es lo mismo, de una en·
señanz:i. .fnwtll,{)S(J.
Con esta sola expresion está hecho el mejor elogio de este juicioso trabajo del Sr. '.llolina, distinguido hombre de ciencia, al que deseamos un éxito
tan positivo como el que en otros países alranzan
los profesores de su gran experiencia y brillantísimas aptitudes.

ADVERTENCIAS
Se suplicit á los suscri toros que no estén al corriente de sus pagos, se sirvan satisfacer á la brevedad posible la suscricion hasta fin del corriente año,
haciendo el abono dirrctamcnte á esta .\dminis•
tracion ó por medio de los corresponsales.
Próximo ya á terminar el añO, hemos resucitó
continuar el segundo tomo hasta fin del mismo. con
lo cual podrán quellar conchlidos los artículos comenzados, y entrará la publicacion en su órden
normal, pues en lo sucesivo á cada año corresponderá un volúmen.
Tmp. de B. Rublñoa, plaza de la Paja, ?, Madrid,

REVISTA

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

30 DE NOVIEMBRE DE 1884

TOMO 2.0 -NúM. 44

Almirante, 2, quintuplicado.

SUMARIO

que si la fiera de la arbitrariedad anda suelta '
e yo estará expuesto en cada instante á ser
.

GRABADOS: Excmo. Sr. Teniente General D. Mig uel
lle la Vega Inclán, Capitan General de PuertoRico.-Marruecos: vista de la entrada del rio Oro
llonde D. Emilio Bonelli, redactor de L.\ lLUSTRA2
CIO:s: NACJONH, y la tripulacion de la goleta Cdres,
han ~narbola~o la bandera española. - Tol edo:
trabaJos practicados en los terrenos de ~•ntiou"
para la construccion de los nuevos edifio
Academia General Militar.-Busto de Jul
La muerte de Colon.-¡Qué alojamiento!

1

~

o.

.

1

1
\

o ~ace mal por esto el Gobierno italiano
al\ eclarar, por medio de Il IJiritto, que si el
fin último de la Conferencia se redujera al
--L----:-:~ ·1 ~ 1 ~.vl,,.. morHimo 11A TnlYlaterra.

prende tanto más, cuanto que este periódico
pertenece al partido conservador, y sabido es
que lo que teóricamente caracteriza á toda
actitud conservadora, es unjuicio conciliador
sobre la realidad actual y una crítica muy moderada de sus defectos más ostensibles.
~adier Perez de Rozas
nó un :interés de :im,
lo se ocupó del catas?roblema que resolvegran parte, sino que,
~s, su solucion :intereentrañar arreglos par1darios de administra-

I

TEXTO: Crónica.-Excmo. Sr. Teniente Ger.
Miguel de la Vega lnclán.-lllarruecos: v1
ent_rada del rio Oro.-Toledo: trabajos prt
en los te1 renos lle. S~nt ia go para la coni
de los nuevos ed1fic1os de la Academia
l\lilitar.-Busto de Julio César, en márrr
tente en el llluseo Británico.- La muerte
tóbal Colon (copia del cuadro del baron '\\
¡Qué alojamiento!-Nuestros derechos en
occidental de Afríca, por D. Leandro Ser
nandez de Moratín.-Las clases pasiva
cias y sus aplicaciones, por l\I. R.-Tea
D. José de Siles.-Bibliog rafía.-Anunc
bre cubierta, por D. Eduardo de Palacio
dades.-Advertencias.

ADVERTENCIA

Por error de imprenta, el presente cuaderno
lleva el núm 44, en lugar del 45 que le corresponde.

CRÓNICA

•
Desde que Alemauia se anexiouó ,
ron y ocupó á Agua Pequeña, su aE
á constituir un reino colonial reviste
más los caractéres de una viva imp.
Sólo así se explica su iniciativ~u la cuestiou glés, equ1va1ana a rewruur bVUtliV,e&gt; t''" u•5w~
del Congo. No posee aquí ni un solo pié de ter- 1 la obra de la civilizacion en las regiones del
reno, y se ha creido, sin embargo, autorizada globo que aún son salvajes ó inaccesibles á la
para discutir más ó ménos abiertamente los influencia humana.
derechos de Portugal. Más aún, la vista del
La alarma producida en Toledo por algupleito se celebra en I3erlin. ¡Extrañas anoma lías de una humanidad regida aún casi ente- nos casos sospechosos de cólera, ha hecho
desalojar la Academia Militar. Los alumnos
ramente por consideraciones de fuerza!
No debe, pues, sorprendernos el lenguaje de hau sido autorizados para marchará sus cauna parte de la prensa alemana. El Nacional sas; lo que equivale á una declaracion oficial
Zeitung indica francamente procedimientos sobre la existencia del cólera. Sólo faltaba esto
para una solucion que despoje á Portugal de al animado cuadro de desolacion que se prelos territorios adquiridos por fo, inteligencia y para este invierno én España.
bravura de sus naturales. Por de pronto, paLa cuestion de los estudiantes ha tomado
rece evidente que Bismark apoya á la Asociaun
nuevo sesgo. El profesorado ha conseguicion internacional africana, la émula de Brazdo
que
asistan co11 regularidad á las cátedras
za, que no ha escaseado medios de entorpeci
y
se
propone
obtener una reparacion ó satis miento á su empresa. Francia, Italia, Inglat.erra, Holanda y España no consentirán que faccion oficial, en lo que concierne á la entraPortugal, esto es, el más débil, sea el vencido. da de la fuerza pública en la Universidad, é in• Pero si lo consintieran, la expiacion no se ha· cidentes anejos.
Las pasiones se han enardecido hasta tal
ría esperar. Tiene esto de característico el despunto,
que El .Voticiero ha publicado artícuprecio de la moral por el endiosamiento de la
los de extraordinaria viveza. En uno de ellos
fuerza bruta: que nadie escapa á sus feroces
parece venir á decirse, en resúmen, que éste es
atropellos.
el país de las fw•;,;as, que todo es mentira, soEl razonamiento de: «ahí destrozan á uno;
ese uno no soy yo, luego á mí no me interesa bre todo en el perioilismo y el profesorado.
Un criterio de escepticismo semejante soreso), es ménos positivo de lo que parece, por-

sustrae un objeto
!lrio, al que roba un
~nna responsabilidad
defrauda á la Hacien. ibuc:ion. Sin embargo,
(ás estrictamente legal
1fruta de los beneficios
y no coopera á las car1neficios serían imposi~rimer objeto es evitar
impediría estas enor., que contristan cada
,,.,,, ~ - - r -;ibservadoras.
Por último, el Sr. Perea de Rozas, con su
proyecto de catastro, resolvería la cuestiou del
excedente en las armas generales. Multitud de
oficiales podrían hallar en estos trabajos, de
tanta utilidad para el país, ocupacion apropiada á los hábitos militares. Merece, pues, aten.
to exámen el proyecto del Si-. Perez de Rozas,
y los hombres de Estado, deberían incluirlo
en el sumario de las cuestiones urgentes.
ie

La Junta que estudia una reforma de los
derechos pasivos, parece dispuesta á considerar iguales en mérito, riesgo y trabajo las funciones militares y las civiles.
Hemos observado hace tiempo que las clases civiles son objeto de una preocupacion
que describiremos de este modo:
1.0 No consideran como trabajo el senicio
de guarrncion.
'
2.º No aprecian tampoco el servicio de
campaña en sus detalles tan importantes de
fatiga, frío ó calor extremos, mala alimeutacion, etc.
3. 0 Aprecian ménos todavía la instruccion
necesaria para estos servicios.
4.0 At&gt;recian sólo el riesgo de herida ó
muerte poi· arma enemiga, y casi siempre se

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                    <text>LA ILUS'l'RA010.N N A0IONAL

606
conozco de los astros el camino;
yo, por último, soy poder que crea
la luz que arde en la mente del humano,
centro en el cu.al.agitase. Ja,.i4ea-, .
fuerza que dominar es sueño vano,
guía del hombre misero en la vida,
perfume que le sirve de consuelo...
Yo soy, en fin, la chispa desprendida
de la esencia del Dios que está en el cielo.
CLEllENTE G.\RCÍ.\ DE CASTRO,
ÜFICL\L SE GU?,;OO DK A Dll IN'ISTRACION Mtt.. lTAR,

LOS HÉROES DE FILIPINAS
FR!G'i!ENTOl BISTORIGO·Mll IURES
El capitan de fragata D. Casto Mendez Nuñez,
Los indómitos habitantes del Rio Grande de Mindanao, acaudillados por el soberbio dat to ~Iaghuda,
desconocieron la autoridad del S ultan y se rebelaron contra la dominacion española, cometieron algunos actos punibles, que no podían dejarse sin castigo, y para ello comisionó el capitan general gobernador del .\rchipiélago D. José de Lemery ó Jbarro!a, al coronel lle E. ~l. D. José Ferrater y Gener,
que pasó á Cotta-bato, clonlle formó una columna con
cuatro campañas del regimiento del Infante, tres
del Príncipe, una seccion de artillería con dos piezas, y otra seccion de ingenieros; y poniéndose de
acuerdo con el capitan de fragata D. Casto )lendez
Nuñez, comandante de las fuerzas navales lle Mindanao, que reunió las goletas Co1ista1icia y Vali1,ite, cañoneros L11:oii, .ira!lat, Pa1npanga y j)facta,i y
cuatro falúas, acorllaron arr.,jar á los rebeldes de
de la cotta do Pagalunga, con que habían interceptado la subida del rio.
El dia lú de Octubre lle 1861 foeron distribuillas
las fuerzas llol ejército en los buques y emprenllieron el ascenso del rio, reuniéndose el 16 en las inmediaciones de la cotta que estaba. constru'ida en la
escarpada márgen izquierda del brazo N., llamallo
de Cotta-bato, próxima al ángulo superior llel delta,
donde estaba la sultanía lle Tumba.o, en el torno
más curvo lle aquel cauda.loso rio, enfilando una larga recta de su curso: sometida la construccion de
aquella cotta :i las reglas ordinarias de su clase,
consistía en un gran paralelógramo formallo por
varias filas paralelas de gruesos troncos de cocoteros, palmas bravas y mangles, clavados fuertemente en el terreno y enlazados entre si, sosteniendo
un relleno apisonado de cascajo, conchas y arena
con fan¿o del rio: en e ste fuerte macizo estaban
abierta~ varias cañoneras, y artilladas en forma de
casa-ll'ata, cuyas bocas, muy estrechas al exterior,
estaban cubiertas por portas de maller4 semejantes
á las ,le las baterías de los buques; por la parte de
tierra estaba rodeada de bien dispuestos pozos y pantanos, y por el rio se oponían á que los buques se
aproximaran, tres gruesas empalizadas clavadas en
en el fondo del rio, y que no eran vistas ;ii de ellas

se ten :a,i noticias.
.n~s tres de la madrugada llel dia 17 empezaron
los pr,~parativos del ataque; los buques hicieron el
zafarr:mcho de combate, acudiendo cada uno á su
puestP con ese órden, silencio y precision que tanta
majestad da al acto; las máquinas do los cafl.oneros
y vapPres avivaron sus fuegos, y la tropa del ejército se aprontó y llistribuyó para practicar el desembar~o, ó batir desde á bordo el enemigo: las falúas drsignadas para conducir ála orilla la tropa que
al mar-do del comanllante D. Enrique Garcia Carrillo había de operar por tierra y tomar posiciones
á reta1:uardia de la cotta para impedir la retirada
de sus defensores, y los botes que con igual objeto
y el de 1 asalto conducían fuerza de infante.r ia de marina y marinería á las órdenes del teniente de navío D. José Malcam-po-J-Monje, que llevaba eomo segunllo al alffrez de navío D. Pascual Cervera y Topete, ~e pusieron en movimiento, y venciendo dificultarhs lograron ponei· el phi en tierra los primeros ho· nbres, á las cinco y media, bajo la proteccion
del furgo de los cai)Qnes lle los buques, que dirigían
todos l.,s esfuerzos de su puntería á un punto determinado para abrir brecha que facilitara el asalto.

Insignificantes eran los dañOs que las balas de los
cañones de nuestros buques causaban en los fuertes muros de la cotta, donde se quedaban incrusta-das-ó rebotaban -eomo pelotas de-g~,--por- l1"que-·
se recurrió á la metralla y granalla, que produjo algunas bajas en el enemigo, que se defendía valientemente pero á cubierto, ametrallando á su vez
nuestros buques, causándoles bajás sensibles y averías.
Los cañoneros, que se habían tambien puesto en
movimiento al mismo tiempo que el teniente de na·
vío Malcampo avanzaba con los botes al asalto para
protegerle, -cuando llegaron como á unos ciento veinte metros de la cotta, fueron bruscamente lletenidos
por la primer empalilada, cuya existencia se ignoraba, obligándoles á dar fondo para no ser arrollados por la corriente, y sin dejar lle batir al enemigo y ser por él batido, se dedicó la fuerza apta á
destruir el obs táculo; pero tan gra 1de era el im( tu de la corriente, que el cafionero Pa,npang" ,'lo
pullo vencerla á toda máquina ni sostenersez1,re
1
el ancla, y garrando fué aconchando cont¡f¿ la árgen del río, en cuyo remanso pudo hacer cab 'a, y
lomando salida embistió en la empalizada y rompiénllola fué el primero r¡ue por aquel medio logró
colarse á ménos do cincuenta mel1·us del muro enemigo, contra el que hizo algunos disparos de metralla, pasarnJ.o luégo segun órden á la línea lle combate que tenían los otros ca11oneros, hasta las siete y
media, que se les ordenó avanzar.
El cañonero Pampa;iga, nuevamente arrollallo por
la corriente, fué aeonchallo con tra el muro de la
cotta, en cuya apuratla sítuacion ¡icrmancció máH
de cinco· minutos sufriendo el fuego lle lantaca y fu~ilería y una copiosa lluvia lle sumbilines, hasta
que por lin, forzando la máquina, pullo arrancar avante, pegallo cuanto pullo al muro, para evitar el efecto de hL artillería; pero chocando con la segunda estacalla, fué tercera vez arrollado por la corriente y
arrojado contra la proa lle la goleta Constancfo, que
avanzaba sobre la cotta, enredándose sus palos con
el bauprés de la goleta, que díó fonllo.
El capitan de fragata Mendez Nufiez, al ver la em.
pe1'\alla llef'ensa de los moros, el poco daflo que el
cañoneo le causaba, y las dificultades que retrasaban el avance de la gente desembarcada, resolvió
decidir por si la cuestion y ordenó al comandante
de la Co,istancia, á cuyo bordo iba el teniente de navio D. Zoilo Sanchez Ocar'la, diese el abordaje á la
cotta, y poniéndose el buque en movimiento, cubrieron las vergas y cruceta la infantería de marina y
marinería, para desde ellas hacer fuego, dominando
el interior del fuerte.
Cuando se encontraba á unos cuarenta m etros de
la. famosa cotta, fué detenida algunos momentos por
el choque del cañonero Pa11ipa1iga, que picó su trinquete para desenredarse más pronto, y continuando luégo la goleta Constancia á toda máquina, y haciendo fuego sobre el enemigo, encajó la proa entre
los troncos del muro, dándose entónces el asalto con
tanta decision y valentía al grito de ((¡viva la Reinah&gt;
que, á pesar del gran número y desesperado fanatismo con que los moros se empeflaban en la defensa,
fueron obligados á abandonar la fortaleza.
Siguiendo los ca1)oneros y falúas el heróico ejemplo lle la goleta, encallaron las proas en la orilla y
toda la gente disponible practicó el desembarco. Los
rebeldes moros, acosados por todas partes, en su
derrota, tuvieron un considerable nümero de bajas,
teniéndolas nosotros tambien numerosas, entre ellas
el valeroso teniente de navío Malcampo, herido gravemente de un balazo en el pecho al ser el primero
en el asalto, y leve el alférez de navío Cervera; siendo muerto al descolgarse por el bauprés do la goleta el teniente del regimiento del Príncipe D. ~Ianuel Olive García, y tan grave el alférez del mismo
regimiento D. Jaime. Alcobero, que falleciópocos.dias
despues en Cotta-bato; y heridos el comandante del
regimiento del lnfantr. D. Enrique García Carrillo,
y el del cañonero Arayat, D. 13asilío Torres Lineros.
Por el valor ydecision de nuestras fuerzas de mar
y tierra, lanzadas al combate por la oportunidall y
acierto del capitan de fragata Mendez Nuñez, se logró que á las nueve y media de la mai'lana de aquel

memorable día 17 de Octubre de 1861 tremolase el
pabellon español sobre los muros de la famosa cotta'
de Pagal~nga, donde encontraron los cadáveres de
H!~sdtt?had&amp;s~-11)8-htttdes;-hallian defend1~0 s_u mala causa peleanllo con un heroismo
que hizo meficaz su falta de organizacion militar
.
. d
.
y
ma1a d1recc1on e sus Jefes, que son los los principales elementos para la victoria.
La toma
cotta de Pan-aluncra
• de la renombrada
.
o
o , &lt;¡ue
1a morisma tema. en el concepto de inexpu"'nable
•
o
'
y e1 g ran numero do bajas que experimentaron en
su desesperada defensa, aminoró considerablemente la audacia de los pueblos rebeldes del Ria Grande, convencillos al fin de que eran impotentes para t
oponerse á laí. armas espa11olas; llesengai'toqueafectó más particularmente á la rebelde sultanía rlc
Tumbao, que era la g~nte más g uerrera y fué la más
escarmentada, oblig ándola á voh·er á la obediencia.
P 10 A. DE P \ZO~.

BIBLIOGRAFÍA
AT1tinéti oapRra u.,.o &lt;l@l&gt;&lt;s @sc-u@la@, por D. pp.
clro c\-Ioliaa, liccnciatlo en c i cnoia:-&lt; exaclitt1.

Conocíamos ya al Sr. Malina como uno de lo,; catedrátic os más distinguidos del profesorado libre
en illadrid. Largos años lleva dcllicado á la enseñanza de las matemáticas, y á l:t verdad, que causa
vergüenza el considerar lo llificil que es la vida
aqui para el hombre de ciencia. y lo fácil y risuei\a
que se ofrece al hombre ligero y al homhrc ordinario, sin ningun r,énero de alta culturn.
El librD que ha dado á. luz el Sr. '.\Iolina es una
obra más dificil de lo que parece, porque es una
obra J)/ll"a los iii,ios. Hay pocas do esta clase cu Espaiía que lllPrezcan un j uiciu venévolo. La del se1),¡r
)lolina ha resuelto todas las rlificult:Cles por medio
de un leng uaje tan claro como conciso, y no ha perdido nunca de vista el fin de la obra: facilitar á los
nif10s la allquisicion de los conocimientos más fundamentales, el paso, en fin, de lo concreto á Jo abs- •
tracto. La enseñanza tradicional de la aritmNir.a
ha consistido siempre en hacer aprender de memoria las tablas y las reglas. El Sr. '.\Iolina renuncia á este método y presenta al paso ejemplos concretos, con el auxilio de los cuales facilita extraordinariamente la compronsion de las reglas. Quiere
mostrar la diferencia entre un número v otro· la
hace resaltar en ejemplos de incuestion.able c~ncrecion; _Y lo nzjs~o para la nocion de ir!enticlad. La
concepc10n de\pumero, esta idea fundámental, se
hace asi facilísima, leyendo esta obra, átm sin el
auxilio de un profesor.
Podríamos citar muchas partes de este libro verdaderamente notables. Pero no disponemos de espacio para ampliar criticas doctrinales, y nos parece, por otra parte, suficiente decir que la adop·
cion de este texto para las escuelas seria una disposicion muy justificada, pues es este libro el que
mejor se adapta á las condiciones de una ense1ianza experimental, ó lo que es lo mismo, de una en·
señanz:i. .fnwtll,{)S(J.
Con esta sola expresion está hecho el mejor elogio de este juicioso trabajo del Sr. '.llolina, distinguido hombre de ciencia, al que deseamos un éxito
tan positivo como el que en otros países alranzan
los profesores de su gran experiencia y brillantísimas aptitudes.

ADVERTENCIAS
Se suplicit á los suscri toros que no estén al corriente de sus pagos, se sirvan satisfacer á la brevedad posible la suscricion hasta fin del corriente año,
haciendo el abono dirrctamcnte á esta .\dminis•
tracion ó por medio de los corresponsales.
Próximo ya á terminar el añO, hemos resucitó
continuar el segundo tomo hasta fin del mismo. con
lo cual podrán quellar conchlidos los artículos comenzados, y entrará la publicacion en su órden
normal, pues en lo sucesivo á cada año corresponderá un volúmen.
Tmp. de B. Rublñoa, plaza de la Paja, ?, Madrid,

REVISTA

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

30 DE NOVIEMBRE DE 1884

TOMO 2.0 -NúM. 44

Almirante, 2, quintuplicado.

SUMARIO

que si la fiera de la arbitrariedad anda suelta '
e yo estará expuesto en cada instante á ser
.

GRABADOS: Excmo. Sr. Teniente General D. Mig uel
lle la Vega Inclán, Capitan General de PuertoRico.-Marruecos: vista de la entrada del rio Oro
llonde D. Emilio Bonelli, redactor de L.\ lLUSTRA2
CIO:s: NACJONH, y la tripulacion de la goleta Cdres,
han ~narbola~o la bandera española. - Tol edo:
trabaJos practicados en los terrenos de ~•ntiou"
para la construccion de los nuevos edifio
Academia General Militar.-Busto de Jul
La muerte de Colon.-¡Qué alojamiento!

1

~

o.

.

1

1
\

o ~ace mal por esto el Gobierno italiano
al\ eclarar, por medio de Il IJiritto, que si el
fin último de la Conferencia se redujera al
--L----:-:~ ·1 ~ 1 ~.vl,,.. morHimo 11A TnlYlaterra.

prende tanto más, cuanto que este periódico
pertenece al partido conservador, y sabido es
que lo que teóricamente caracteriza á toda
actitud conservadora, es unjuicio conciliador
sobre la realidad actual y una crítica muy moderada de sus defectos más ostensibles.
~adier Perez de Rozas
nó un :interés de :im,
lo se ocupó del catas?roblema que resolvegran parte, sino que,
~s, su solucion :intereentrañar arreglos par1darios de administra-

I

TEXTO: Crónica.-Excmo. Sr. Teniente Ger.
Miguel de la Vega lnclán.-lllarruecos: v1
ent_rada del rio Oro.-Toledo: trabajos prt
en los te1 renos lle. S~nt ia go para la coni
de los nuevos ed1fic1os de la Academia
l\lilitar.-Busto de Julio César, en márrr
tente en el llluseo Británico.- La muerte
tóbal Colon (copia del cuadro del baron '\\
¡Qué alojamiento!-Nuestros derechos en
occidental de Afríca, por D. Leandro Ser
nandez de Moratín.-Las clases pasiva
cias y sus aplicaciones, por l\I. R.-Tea
D. José de Siles.-Bibliog rafía.-Anunc
bre cubierta, por D. Eduardo de Palacio
dades.-Advertencias.

ADVERTENCIA

Por error de imprenta, el presente cuaderno
lleva el núm 44, en lugar del 45 que le corresponde.

CRÓNICA

•
Desde que Alemauia se anexiouó ,
ron y ocupó á Agua Pequeña, su aE
á constituir un reino colonial reviste
más los caractéres de una viva imp.
Sólo así se explica su iniciativ~u la cuestiou glés, equ1va1ana a rewruur bVUtliV,e&gt; t''" u•5w~
del Congo. No posee aquí ni un solo pié de ter- 1 la obra de la civilizacion en las regiones del
reno, y se ha creido, sin embargo, autorizada globo que aún son salvajes ó inaccesibles á la
para discutir más ó ménos abiertamente los influencia humana.
derechos de Portugal. Más aún, la vista del
La alarma producida en Toledo por algupleito se celebra en I3erlin. ¡Extrañas anoma lías de una humanidad regida aún casi ente- nos casos sospechosos de cólera, ha hecho
desalojar la Academia Militar. Los alumnos
ramente por consideraciones de fuerza!
No debe, pues, sorprendernos el lenguaje de hau sido autorizados para marchará sus cauna parte de la prensa alemana. El Nacional sas; lo que equivale á una declaracion oficial
Zeitung indica francamente procedimientos sobre la existencia del cólera. Sólo faltaba esto
para una solucion que despoje á Portugal de al animado cuadro de desolacion que se prelos territorios adquiridos por fo, inteligencia y para este invierno én España.
bravura de sus naturales. Por de pronto, paLa cuestion de los estudiantes ha tomado
rece evidente que Bismark apoya á la Asociaun
nuevo sesgo. El profesorado ha conseguicion internacional africana, la émula de Brazdo
que
asistan co11 regularidad á las cátedras
za, que no ha escaseado medios de entorpeci
y
se
propone
obtener una reparacion ó satis miento á su empresa. Francia, Italia, Inglat.erra, Holanda y España no consentirán que faccion oficial, en lo que concierne á la entraPortugal, esto es, el más débil, sea el vencido. da de la fuerza pública en la Universidad, é in• Pero si lo consintieran, la expiacion no se ha· cidentes anejos.
Las pasiones se han enardecido hasta tal
ría esperar. Tiene esto de característico el despunto,
que El .Voticiero ha publicado artícuprecio de la moral por el endiosamiento de la
los de extraordinaria viveza. En uno de ellos
fuerza bruta: que nadie escapa á sus feroces
parece venir á decirse, en resúmen, que éste es
atropellos.
el país de las fw•;,;as, que todo es mentira, soEl razonamiento de: «ahí destrozan á uno;
ese uno no soy yo, luego á mí no me interesa bre todo en el perioilismo y el profesorado.
Un criterio de escepticismo semejante soreso), es ménos positivo de lo que parece, por-

sustrae un objeto
!lrio, al que roba un
~nna responsabilidad
defrauda á la Hacien. ibuc:ion. Sin embargo,
(ás estrictamente legal
1fruta de los beneficios
y no coopera á las car1neficios serían imposi~rimer objeto es evitar
impediría estas enor., que contristan cada
,,.,,, ~ - - r -;ibservadoras.
Por último, el Sr. Perea de Rozas, con su
proyecto de catastro, resolvería la cuestiou del
excedente en las armas generales. Multitud de
oficiales podrían hallar en estos trabajos, de
tanta utilidad para el país, ocupacion apropiada á los hábitos militares. Merece, pues, aten.
to exámen el proyecto del Si-. Perez de Rozas,
y los hombres de Estado, deberían incluirlo
en el sumario de las cuestiones urgentes.
ie

La Junta que estudia una reforma de los
derechos pasivos, parece dispuesta á considerar iguales en mérito, riesgo y trabajo las funciones militares y las civiles.
Hemos observado hace tiempo que las clases civiles son objeto de una preocupacion
que describiremos de este modo:
1.0 No consideran como trabajo el senicio
de guarrncion.
'
2.º No aprecian tampoco el servicio de
campaña en sus detalles tan importantes de
fatiga, frío ó calor extremos, mala alimeutacion, etc.
3. 0 Aprecian ménos todavía la instruccion
necesaria para estos servicios.
4.0 At&gt;recian sólo el riesgo de herida ó
muerte poi· arma enemiga, y casi siempre se

�LA ILUSTRAü10.N NACIONAL

606
conozco de los astros el camino;
yo, por último, soy poder que crea
la luz: que arde en la mente del humano,
centro en el cu.aLagítase.l.i,.ia,e3,,
fuerza que dominar es sue110 vano,
guia del hombre mísero en la vida,
perfume que le sirve de consuelo...
Yo soy, en fin, la chispa desprendida
de la esencia del Dios que está. en el cielo.
CLEllENTE G.IRCÍ.\ DE CASTRO,
ÜFIC1AL SEGUN DO DK Á DMlNiSTRACION MtLJTAR,

LOS HÉROES DE PILIPI~AS
FR! G~EMTO i HISTORICO·Mil lURES
El capitan de fragata D. Casto Mendez Nuñez,
Los indómitos habitantes del Rio Grande do Mindanao, acaudillados por el soberbio datto Maghuda,
desconocieron la autoridad del Sultan y se rebelaron contra la dominacion española, cometieron algunos actos punibles, que no podían dejarse sin castigo, y para olio comisionó el capitan general gobernador del .\rchipiélago D. José de Lemery 6 Ibarrola, al coronel tle E. M. D. José Ferrater y Gener,
que pasó á Cotta-bato, donde formó una columna con
cuatro campañas del regimiento del Infante, tres
del Príncipe, una seccion de artillería con tlos piezas, y otra. seccion de ingenieros; y poniéndose de
acuerdo con el capitan de fragata D. Casto )lendez
Nuñez, comandante de las fuerzas navales de Mindanao, que reunió las goletas Coiista,icia y raliMtc, ca11oneros L11;on, _fra!Jat, Palilpa;tga y .Jfactan y
cuatro falúas, acordaron arNjar á los rebeldes de
de la cotta de Pagalunga, con que habían interceptado la subida del rio.
El dia 15 de Octubre de 1861 foeron distribuidas
las fuerlas del ejército en los buques y emprendieron el ascenso del rio, reuniéndose el 16 en las inmediaciones tle la cotta que estaba construida en la
escarpad.a márgen izquierda del brazo N., llamad.o
de Cotta-bato, próxima al ángulo superior del delta,
donde estaba la sultanía de Tumba.o, en el torno
más curvo de aquel caudaloso rio, enfilando una larga recta Lle su curso: sometida la construccion de
aquella cotta ;í. las reglas ordinarias de su clase,
consistía .en un gran paralológramo formado por
varias filas paralelas de gruesos troncos de cocoteros, palmas bravas y mangles, clavados fuertemente en el terreno y enlazados entre sí, sostenienuo
un relleno apisonado de cascajo, conchas y arena
con fan.;o del rio: en este fuerte macizo estaban
abiertas varías cañoneras, y artilladas en forma de
casa-mata, cuyas bocas, muy estrechas al exterior,
estaban cubiertas por portas de mader&amp; semejantes
á las ,le las baterías de los buques; por la parte de
tierra estaba rodeada de bien dispuestos pozos y pantanos, y por el rio se oponían á. que los buques se
aproximaran, tres gruesas empalizadas clavadas en
en el fondo del rio, y que no eran Yistas ni de ellas

se ten 'mi 1t0ticias.
A I~s tres de la madrugada del dia 17 empezaron
los pr,~parativos del ataque; los buques hicieron el
zafarr:i.ncho de combate, acudiendo cada uno a su
puest" con ese órtlen, silencio y precision que tanta
majestad da al acto; las máquinas de los caíloneros
y vapPres avivaron sus fuegos, y la tropa del ejército se aprontó y distribuyó para practicar el desembar~o, ó batir desde á bordo el enemigo: las fali1as d!'signadas para conducir ala orilla la tropa que
al mar-do del comandante D. Enrique García Carrillo había de operar por tierra y tomar posiciones
á reta,;uardia de la cotta para impedir la retirada
de sus defensores, y los botes que con igual objeto
y el de 1asalto conducían fuerza de infante.r ia de marina y marinería á las órdenes del teniente de navío D. José l\Ialcampo-y-M&amp;nje, que llevaba eomo segundo al alférez de navío D. Pascual Cervera y Topete, ~e pusieron en movimiento, y venciendo dificultarl,·s lograron ponei· el pié en tierra los primeros ho·nbres, á las cinco y media, bajo la proteccion
del furgo de los cañones de los buques, que dirigían
todos 1.,s esfuerzos de su puntería á un punto determinado para abrir brecha que facilitara el asalto.

Insignificantes eran los dailOs que las balas de los
cañones de nuestros buques causaban en los fuertes muros de la cotta, donde se quedaban incrusta-das -ó rebotaban ~omo pelotas de-goma,-por- ~ quese recurrió á la metralla y granaaa, que produjo algunas bajas en el enemigo, que se defendía valientemente pero á cubierto, ametrallando á su vez
nuestros buques, causándoles bajás sensibles y averías.
Los cañoneros, que se habían tambien puesto en
movimiento al mismo tiempo que el teniente do navío Malcampo avanzaba con los botes al asalto para
protegerle, cuando llegaron como á unos ciento veinte metros de la cotta, fueron bruscamente detenidos
por la primer empalilada, cuya existencia se ignoraba, obligándoles á. dar fondo para no se r arrolla.dos por la corriente, y sin dejar de batir al enemigo y ser por él batido, se dedicó la fuerza apta á
destruir el obstáculo; pero tan gra 1de era el ím¡{tu de la corrjente, que el cañonero Pa,npang1if 10
pudo vencerla á toda máquina ni sostenerse sf ire
el ancla, y garrand.o fué aconl)haud.o contl'l la 1,1 árgen del río, en cuyo remanso pudo hacer cn.b~'.a, y
tomando salida emi:Jistió en la empalizada. y rompiéndola fué el primero c¡ue por aquel medio logró
colarse á. ménos tlo cincuent,i metros del muro enemigo, contra el que hizo algunos disparos de metralla, pasamJ.o luégo segun órden á la linea de combate que tenían los otros l)añoneros, hasta las siete y
media, que se les ordenó avanzar.
El cañonero PamJXiiiga, nuevamente arrollado por
la corriente, fué aconchado contra el muro de la
cotta, ea cuya apurad.a sítnacion vermaneció má11
de cinco· minutos sufriendo el fuego de lantaca y fu~ileria y una copiosa lluvia de sumbilines, hasta
que por !in, forzando la máquina, pudo arrancar avante, pegad.o cuanto pudo al muro, para evitar el efecto de la artillería; pero chocando con la segunda estacada, fuó tercera vez arrollado por la corriente y
arrojado contra la proa de la goleta Coiistaiicüi, que
avanzaba sobre la cotta, enredándose sus palos con
el bauprés de la goleta, que dió fondo.
El ca.pitan de fragata Mendez Nui'lez, al ver la em •
pe1)ada tlefensa de los moros, el poco dai10 que el
cañoneo le causaba, y las dificultades que retrasaban el avance de la gente desembarcada, resolvió
decidir por sí la cues~ion y ordenó al comandante
de la Co,istancia, á cuyo bordo iba el teniente de navío D. Zoilo Sanchez Ocaila, diese el abordaje á la
cotta, y poniéndose el buque en movimiento, cubrieron las vergas y cruceta la infantería de marina y
marinería, para desde ellas hacer fuego, dominando
el interior del fuerte.
Cuando se encontraba á unos cuarenta metros de
la famosa cotta, fué detenida algunos momentos por
el choque del cañonero Panipaiiga, que picó su trinquete para desenredarse más pronto, y continuando luégo la goleta Cmistancia á toda máquina, y haciendo fuego sobre el enemigo, encajó la proa entre
los troncos del muro, dándose entónces el asalto con
tanta decision y valentía al gl'Íto de ((¡viva la Reina!&gt;&gt;
que, á pesar del gran número y desesperado fanatismo con que los moros se empeñaban en la defensa,
fueron obligados á abandonar la fortaleza.
Siguiendo los cai'toneros y falúas el heróico ejemplo de la goleta, encallaron las proas en la orilla y
toda la gente disponible practicó el desembarco. Los
rebeldes moros, acosados por todas partes, en su
derrota, tuvieron un considerable número de bajas,
teniéndolas nosotros tambien numerosas, entre ellas
el valeroso teniente de naYío )lalcampo, herido gravemente de un balazo en el pecho al ser el primero
en el asalto, y leve el alférez de navío Cervera; siendo muerto al descolgarse por el bauprés de lagoleta el teniente del regimiento del Príncipe D. Manuel Olive García, y tan graYe el alférez del mismo
regimiento D. Jaime.Alcobero, que falleció poc.os días
despues en Cotta-bato; y heridos el comandante del
regimiento del Infante D. Enrique García CaITillo,
y el del canonero Arayat, D. Basilio Torres Lineros.
Por el valor y decision de nuestras fuerzas de mar
y tierra, lanzadas al combate por la oportunidad y
acierto del capitan de fragata Mendez Nuñez, se logró que á las nueve y media de la mañana de aquel

memorable día 17 de Octubre de 1861 tremolase el
pabellon español sobre los muros de la famosa cotta
de Pagal~nga, donde encontraron los cadáveres de
~sdie-ltad8%~,ooffltt- l~h1ii&lt;loo;--lla-eían de.
fendr~o s_u mala. causa peleando con un heroísmo
que hizo meficaz su falta de organizacion militar
mala direccion de sus jefes, que son los los prín/
pales elementos para la victoria.
La t~ma de la '.'enombrada cotta de Pagalunga,que
la morisma• tema en el concepto de inexpur.nabl
o
e,
y eI gran numero de bajas que experimentaron en
su desesperada defensa, aminoró considerablemente la audacia de los pueblos rebeldes del Río Grande, convencidos al fin de que eran impotentes para t
oponerse á las armas espaMlas; desengañoqueafcc.
tó más particularmente á la rebelde sultanía de
Tumba.o, 'l ue era la gente más guerrera y fué la más
escarmentada, obligándola á volverá la obediencia.
P10 A. DE P.1zo.,.

REVISTA

•

30 DE NOVIEMBRE DE 1884

Ar1ltné t i o n. pRra ut-o &lt;leht8 e,;;c-uela8, por D . PE&gt;dro ;\,lolina, licenciauo en oicno1a., exaotat&lt;.

Conocíamos ya al Sr. Malina como uno tle lo, catedráticos más disting uiuos del profesorado libre
en Madriu. Largos años lleva dedicado á la cnse1)anza. de las matemáticas, y á la verdad, que causa
Yergiien za el considerar lo difícil que es la vida
aquí para el hombre de ciencia. y lo fácil y risueña
que se ofrece al hombre ligero y alhomhre ordinario, sin ningun género de alta cultul'a.
El Iibrü que ha dado á luz el Sr. )Iolina es 1111 :i
obra más dificil de lo que parece, porque es una
obra para los nifios. Uay pocas do esta clase cu Espafia que mPrezcan un juicio \)enévolo. La del se1),ir
)lo!ina ha resuelto todas las dificult:iles por medio
de un lenguaje tan claro como conciso, y no ha perdido nunca de vista el fin de la obra: facilitar á lo~
nif1os la adquisicio11 de los conocimientos más fundamentales, el paso, en fin, de lo concreto á lo abs- '
tracto. La enseñanza tradicional de la aritmi'&gt;lira
ha consistido siempre en hacer aprender de memoria las tablas y las reglas. El Sr. ~lolina renuncia á este método y presenta al paso ejemplos concretos, con el auxilio de los cuales facilita extraordinariamente la comprension de las reglas. Quiere
mostrar la diferencia entre un número y otro; la
hace resaltar en ejemplos de incuestionable concrecíon; y lo :rrjsmo para la nocion de irlentirlad. La
concepcion detiúmero, esta idea fundámental, se
hace así facilísima, leyendo esta obra, áun sin el
auxilio de un profernr.
Podríamos citar muchas partes de estt libro verdaderamente notables. Pero no disponemos de espacio para ampliar críticas doctrinales, y nos parece, por otra parte, suficiente decir que la adopcion de este texto para las escuelas seria una dis•
posicion muy justificada, pues es este libro el que
mejor se adapta á las condiciones de una ensei'lanza experimental, ó lo que es lo mismo, de una enseñanza fnictv,0srJ.
Con esta sola expresion está hecho el mejor elogio de este juicioso trabajo del Sr. Malina; distinguido hombre de ciencia, al que deseamos un éxito
tan positivo como el que en otros países alranzan
los profesores de su gran experiencia y brillantisimas aptitudes.

ADVERTENCIAS
Se suplica á los suscritores que no estén ale corriente de sus pagos, se sirvan satisfacer á la brevedad posible la suscricion hasta fin del corrienteal\ll,
haciendo el abono directamente á esta .\tlministracion ó por medio de los corresponsale~.
-

- - - --

-·- -

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- - - - - ·

Próximo ya á terminar el año, hemos resucité
co~tinuar el segundo tomo hasta fin del mismo. eon
lo cual podrán q_uellar conchtidos los artículos comenzados, y entrará la publicacion en su órd4'l
normal, pues en lo sucesivo á cada ano correspon·
derá un volúmen.
Imp. de B. Rublños, plaza de la Paja, 11 lladrld,

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2.0 -NOM. 44

Almirante, 2, quintuplicado.

SUMARIO
GRABAuos: Excmo. Sr. Tenient e Gener al D. Miguel

de la Yega h1clán, Ca pitan General de Puerto-

BIBLIOGRAFÍA

OECENAL

Rico.-~larruecos: vista de la entrada del rio Oro
dontle D. Emilio Bonelli, redactor de L.1 !LUSTR.\~
c1os N.1c1os.11., y la tripulacion de la golet a Cercs,
han enarbolado la bandera espai'lola. -Toledo:
trabajos practicados en los terrenos de Santiago
para la construccion de los nuevos edificios de la
Academia General Militar.-Busto de J ulio César.
La muerte de Colon.-¡Qué alojamiento!
Crónica.-Excmo. Sr. Teniente General don
Miguel de la Vega Inclán.-Marruecos: vista de la
entrada del río Oro.-Toledo: trabajos practicados
en'los te1 renos lle Santiago para la construccion
de los nuevos edificios de la Academia General
Militar.-Busto de Julio César, en mármol, existente en el )luseo Británico.- La muer te de Cristóbal Colon (copia del cuadro del baron Wappers).
¡Qué alojamiento!-Nuestros derechos en la costa
occidental de Africa, por D. Leandro Serra y Fernandez de Mora tin.-Las clases pasívas .-Ciencias y sus aplicaciones, por .l\I. R.-Teatros, por
D. José de Siles.-Bibliografía.-Anuncios.-Sobre cubierta, por D. Eduardo de Palacio.-Variedades.-Advertencias.

TEXTO:

CRÓNICA
Desde que Alema11ia se anexionó á Carneron y ocupó á Agua Pequeña, su aspiracion
á constituir un reino colonial reviste cada vez
más los caractéres de una viva impaciencia.
Sólo así se explica su iuiciativa:1.,f\iu la cuestion
del Congo.No posee aquí ni un solo pié de terreno, y se ha creído, sin embargo, autorizada
para discutir más ó ménos abiertamente los
derechos de Portugal. Más aún, la vista del
pleito se celebra en Berlín. ¡Extrañas auomalías de una humanidad regida aún casi enteramente por consideraciones de fuerza!
No debe, pues, sorprendernos el lenguaje de
una parte de la prensa alemana. El Nacional
Zeitung indica francamente procedimientos
para una solucion que despoje á Portugal de
los territorios adquiridos por 16 inteligencia y
bravura de sus naturales. Por de pronto, parece evidente que Bismark apoya á la Asociacion internacional africana, la émula de Braz·
.za, que no ha escaseado medios de entorpecí
miento á su empresa. Francia, Italia, Inglalena, Holanda y España no consentirán que
Portugal, esto es, el más débil, sea el vencido.
Pero si lo consintieran, la expiacion no se ha·
riaesperar. Tiene esto de característico el desprecio de la moral por el endiosamiento de la
fuerza bruta: que nadie escapa á sus feroces
opellos.
2, El razonamiento de: «ahí destrozan á uno;
"8 uno no soy yo, luego á mí no me interesa
_,,, es ménos positivo de lo que parece, por-

que si la fiera de la arbitrariedad anda suelta
estará expuesto en cada instante á se;

t/º

f o kace mal por esto el Gobierno italiano

aH11eclarar, por medio de Il J)iritto, que si el

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prende tanto más, cuanto que este periódico
pertenece al partido conservador, y sabido es
que lo que teóricamente caracteriza á toda
actitud conservadora, es un juicio conciliador
sobre la realidad actual y una crítica muy moderada de sus defectos más ostensibles.

fin último de la Conferencia se redujera al
exterminio uel poder marítimo de Inglaterra,
La conferencia del brigadier Perez de Rozas
nolo secundará bajo ningun aspecto. Italia recuerda que debe en gran parte su indepen- en el Centro Militar, tomó un interés de im,
dencia á la nacion británica; la debe t!\mbien portancia extrema cuando se ocupó del catasinfluencias muy características en la enseñan - tro. No sólo es este un problema que resolveza. En la universidad italiana ha tomado ya ría la cuestion social en gran parte, sino que,
(sobre todo en el derecho penal), un predomi- bajo otros muchos aspectos, su solucion interenio decisivo la direccion positiva inglesa sobre sa á la justicia y podría entra.fiar arreglos parlas famosas escuelas metafísicas alemanas, do- ciales en conflictos secundarios de administracion general y especial.
minantes á mediados de siglo.
Se llama ladron al que sustrae un objeto
La verdad es que, contener á Inglaterra en
cualquiera
de uso necesario, al que roba un
sus tendencias á explotar egoistamente un poder ilimitado marítimo, será justo, pues que pan ó una capa, y ninguna responsabilidad
es necesario; pero aliarse para combatir, no criminal alcanza al que defrauda á la Hacienpara emula?\ al pueblo más afortunado y dies- da en el pago de la contribucion. Sin embargo,
tro en materias de colonizacion, no es empre- este roba en el sentido más estrictamente legal
sa útil ni loable. Un sentimiento extremo de de la palabra, porque disfruta de los beneficios
adhesion al suelo es la manifestacion más de la comunidad social y no coopera á las carcaracterística de un carácter inferior; porque gas, sin las que estos beneficios serían imposila vida es desenvolvimiento, acrecimiento en bles. El catastro, cuyo primer objeto es evitar
intencion y extension. Contrariar violenta- ocultaciones de riqueza, impediría estas enormente estas raras cualidades del hombre in- midades de inmoralidad, que contristan cada
glés, equivaldría á retardar todavía por siglos vez más á las personas observadoras.
Por último, el Sr. Perea de Rozas, con su
la obra de la civilizacion en las regiones del
globo que aún son salvajes ó inaccesibles á la proyecto de catastro, resolvería la cuestiou del
excedente en las armas generales. Multitud de
influencia humana.
oficiales podrían hallar en estos trabajos, de
La alarma producida en Toledo por algu- tanta utilidad para el país, ocupacion apropianos casos sospechosos de cólera, ha hecho da á los hábitos militares. Merece, pues, aten•
desalojar la Academia Militar. Los alumnos to exámen el proyecto del Sr. Perez de Rozas,
han sido autorizados para marchará sus ca- y los hombres de Estado, deberían incluirlo
sas; lo que equivale á una declaracion oficial en el sumario de las cuestiones urgentes.
sobre la existencia del cólera. Sólo faltaba esto
al animado cuadro de desolacion que se prepara este invierno en España.
La cuestion de los estudiantes ha tomado
un nuevo sesgo. El profesorado ha conseguido que asistan con regularidad á. las cátedras
y se propone obtener una reparacion ó satis faccion oficial, en lo que concierne á la entrada de la fuerza pública en la Universidad, é incidentes anejos.
Las pasiones se han enardecido hasta tal
punto, que El Noticiero ha publicado artículos de extraordinaria viveza. En uno de ellos
parece venir á decirse, en resúmen, que_éste es
el país de las fan;as, que todo es mentira, sobre todo en el pcrioilismo y el profesorado.
Un criterio de escepticismo semejante sor-

La Junta que estudia una reforma de los
derechos pasivos, parece dispuesta á considerar iguales en mérito, riesgo y trabajo las funciones militares y las civiles.
Hemos observado hace tiempo que las clases civiles son objeto de una preocupacion
que describiremos de este modo:
l.º No consideran como trabajo el servicio
de guarnicion.
2." No aprecian tampoco el serYicio de
campaña en sus detalles tan importantes de
fatiga, frío ó calor extremos, mala alimentacion, etc.
3. o Aprecian ménos todavía la instruccion
necesaria. para estos servicios.
4. 0 Af:&gt;recian sólo el riesgo de herida ó
muerte por arma enemiga, y casi siempre se

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609

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EXCMO.

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TENIENTE GENER.IL

D.

MIGUEL DE LA VEGA 1Nc1.1N,

ten Puerto-Rico el 31 de Julio próximo pasado, desempeñando el cargo de Capitan General de la !si L.

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refieren á este solo aspecto de la funcion militar cuando tienen que juzgarla para un efecto cualquiera de administracion.
De manera que son lógicos cuando dicen:
por este riesgo el país les da taló cuál remuneracion, y es suficiente, por corta que sea,
pues que se pasan toda la vida sin hacer nada.
Los generales y jefes de ejército deben tener en cuenta esta preocupacion, porque resulta, si no, la siguiente horrible injusticia:
Que los oficiales pasan toda su vida consagrados al cuartel y al estudio de los reglamen.
tos tácticos, ó de toda novedad de este órden, y
que el país no acepta, ni áun teóricamente,
que estos oficiales hacen algo útil.
Sin descuidar, pues, cuanto sea esencial al
fin militar en campaña, nuestros generales y
jefes deberían procurar una reduccion del ser•
vicio en el cuartel, y sobre todo de los servicios tan penosos en el fondo como injustamente juzgados.
La real órden de 15 del actual, publicada
por el ministerio de la Guerra, ha venido á
1·esolver la cuestion del uniforme.
La solucion coincide con la que en diferentes ocasiones y en un reciente artículo propu so esta Revista.
Coexistirán, pues, la levita y la guerrera,
destinándose ésta para todos los actos de cuar•
tel, ejercicio ó campaña, y aquélla para los de
gala.
En sociedad podrán usarse ambas indistin tamente.
Una solucion cualquiera en este punto era
aguardada con tanto anhelo, que habrá sido
recibida muy bieu seguramente por la generalidad de nuestros compaiíeros de armas,
Sólo es de sentir que la nueva prenda de
uniforme no resulte tan económica como se
había en un principio supuesto. Se nos asegura que se han introducido alteraciones en
el primitivo modelo, si bien poco importantes,
pero que determinarán seguramente algun
aumento de precio.
Parece existe el proyecto de crear una Caja
de· ahorros y de préstamos para el ejército,
sirviendo de base los fondos del Consejo de
redenciones.
Grave nos parece esta determinacion, y por
lo tanto digna de ser estudiada por la prensa;
pero para no incurrir en errores al juzgarla
por la primera impresion, nos proponemos esperará que los periódicos oficiosos nos suministren algunas i¡oticias, por las cuales podamos juzgn del alcance y propósitos de ambas
medidas.
Por de pronto, no podemos ménos de manifestar que nos ha sorprendido sobremanera
la noticia; pues conociendo algo la ley y reglamentos por que se rige el Consejo de redenciones, no nos explicamos cómo pueden aplicarse los fondos de ese centro á otra mision
que la que la ley y su reglamento les sen.ala,
y claro es que, ántes de pensar en esas alteraciones, ha debido recabarse de las Cámaras la
reforma de la ley. Se nos dirá que esto puede
hacerse miéotras se formulan los reglamentos,
pero siempre resultará el procedimiento algo

LA ILUSTRACION NACIONAL
irregular; pues en el caso que las Cámaras variasen algo el pensamiento del Gobierno, sería inútil todo el trabajo realizado.
El pensamiento, por otra parte, nos parece
bueno, y ese sistema existe hace afíos planteado en algunos ejércitos de Europa, si bien no
en la forma que se trata de establecer aquí;
pero tememos nos suceda en esto lo mismo
que con otras copias que hemos realizado.
¡Caja de Ahorros! Nos maravilla esa creacion, pues nosotros no sabíamos que en el
ejército existiese la necesidad de ese centro;
ántes al contrario, estábamos en la creencia de
que era necesario ocuparse del mal estado material del mismo. Lo que sí será necesario, será
convencer de antemano á los que tengan alwr~os, si los hay, ~e que el Gobierno en
tiempo podrá d1sponer de esos ahorros, co p
lo hizo con Íos del Montepío y en o~s o )·
siones.
En &lt;:uanto á la caja de préstamos, suponemos que el Gobierno se propondrá realizar éstos sin inte1es alguno, ó cuando más con uno
tan módico, que no pueda creerse se trata de
especular con los oficiales. En Austria, donde
existe una caja por ese estilo, fundada desde hace bastantes aiíos, con un donativo de
100.000 florines, á los capitanes y subalternos
no se les cobra interes alguno, y los jefes superiores sólo pagan un 4 por 100, verificándose los reintegros en veinte mensualidades.
Veremos cómo se plantea entre nosotros esa
medida; pero, por el pronto, nos parece que
faltarán fondos para su realizacion, pues no
creemos haya aquí quien regale 100.000 florines para su instalacion, y el ConsEljo de redenciones, hoy por hoy, no está facultado para
invertir sus fondos fuera de lo que la ley previene. Ademas, estando esos fondos del Consejo afectos á obligaciones contraídas, no es
de presumir que se disponga de ellos con esa
libertad.
Por de pronto, salta á la vista hoy una coincidencia desagradable, y es la de que miéntras se ponen cortapisas á la disposicion del
geHeral Martinez Campos para que las cajas
de los Cuerpos pudieran anticipar sin interes
alguno hasta tres pagas á los oficiales, se trata
de establecer préstamos á interes, y con esto
no es gran ventaja lo que vamos consiguiendo.
Cuando conozcamos más detalles, emitiremos nuestra opinion sobre este asunto, como
siempre imparcial é inspirada sólo en el bienestar y el prestigio de las clases militares.

ning1r,

EXCMO. SR.. TENIENTE GENER.AL
D. Miguel de la Vega Inclán,
El 31 de Julio í1ltimo falleció en la ciudad de San
Juan de Puerto Rico, capitai de la h;la de este nombre, el teniente general D. Miguel de la Vega Inclán
y Palma, marques dela Vega Inclán y capitan general de aquella leal provincia española.
Profundamente sentida fné esta inesperada desgracia por cuantos conocían las apreciabilísimas
condiciones de carácter del digno gobernador de
Pu~rto Rico y los honrosos servicios que supo prestar, en viua, á su país.
La fiebre amarilla, ese terrible enemigo de los
europeos, hizo en él su presa, como en otros muchos
militares españoles, cuando en el verano último
apareció en la peque/la Antilla, sembrando la deso-

LA ILUSTRACION NACIONAL
lacion y el espanto. Con el empleo de algunas precauciones, reservando un tanto su persona del contagio, quizas se hubiera sustraido á la influencia
del mal; pero el alma noble del general Vega Inclán
le impulsaba á marchar siempre al peligro, á no
contentarse en ninguna situacion de su vida con el
cumplimiento estricto del deber, y de estos generosos sentimientos fué victima. España en general
y la isla de Puerto Rico en particular, no puede~
echar en olvido las virtudes del integérrimo administrador que supo sacrificarse por la salud y el reposo de sus administrados.
D. Miguel de la Vega Inclán nació en Medina-Sidonia el dia 23 de Marzo de 1820; entró á senir, en
clase de guardia de Corps, en Julio de 183.5; fué al- •
férez de caballeria el 37; teniente el 39; capitan,
por mérito de guerra, el mismo año; ascendió á comandante en 18!3; á teniente coronel el 41, y á coronel el ;-,3, siendo promovido á brigadier el 58, á
mariscal de campo en Febrero de 1866, y por último, á teniente general en Julio de 18'7-!, asignándosele en este empleo, posteriormente, la antigi.i.edarl
de 28 de Setiembre de 1868.
Hizo una gran parte de la primera guerra ch-il,
ya sirviendo en las filas del ejército activo, ya desempei1ando !os destinos de ayudante de campo del
brigadier Vega primero. y más tarde del valiente
D. Diego Leon, aquel rayo de la guerra, columna de
la libertad, que respetaron las balas carlistas porque el destino lo reservaba para caer bajo el plomo
de los liberales.
Decir entónces «un ayudante de Leon,ll valía tanto
como decir «es un bravo.l&gt; D. ~ligue! de la Vega
supo hacerse digno de este epifeto honroso en Roniz
y 13elascoain, donde derramó su sangre, en Arroniz
y la Berrueza, en Allo y Dicastillo, en Cirauqui,
l\lañeru y otros y otros combates cuya enumeracion
formaría una serie interminable.
Su crédito quedó con estos precedentes bien sentado; y llegada Ia paz, demostró sus condiciones de
carácrer en cuantos destinos le cupo desempei'lar,
y sus dotes de mando en los que ejerció, debiendo
mencionarse muy particularmente sus servicios
como ayudante de campo del marqués del Duero,
con el que más tarde concurrió á la expedicion de
Portugal en 1847, asistiendo al sitio de Oporto y á
todas las operaciones y hechos de armas que tuvieron lugar entre las facciones carlistas de Catalufla,
en el año siguiente, hasta que Cabrera se internó
en Francia.
En 1853 desempeñó la honrosa comision de llevar
á Berlin las insil ¡iias del Toison de Oro, con que el
Gobierno españot'condecoró al príncipe real de Prusia. Como coronel, mandó'algunos años con notable
acierto el regimiento de lanceros de Espai'la, y
como brigadier sirvió importantes destinos. Ya mariscal de campo y comandante general de la division de caballería del ejército de Castilla la Nueva,
concurrió al combate que se libró en las calles de Ma•
drid el 22 de Junio de 1866, siendo agraciado con la
cruz roja de tercera clase; y con el ejército del marqués de Novaliches concurrió á la batalla de Alco·
lea, y al frente de la division de caballería dirigió
la retirada que se verificó aquella noche sobre el
Carpio.
Hasta Abril de 1874 permaneció de cuartel. En
esta fecha nom!Jrósele fcfe de Estado l\Iayor del
marqués del Duero, y secundando á este general,
asistió á todas las operaciones y combates que se
sucedieron hasta que, ante los muros de la rebelde
Estella, halló el valeroso caudillo la muerte de 101
Berwick y de los Turena. Entónces, Vega Inclán
fué recompensado con el segundo entorchado, obteniendo á poco el mando de las Baleares. En 31 de
i.;osto ~e 18i8 pasó con el mismo cargo al distrito
de Castilla la Vieja, y por real decreto de 9 de Octubre de 1882 fue nombrado gobernador capitan
general de la isla de Puerto-Rico.
Con el• desempeño de este dificil mando coronó
dign'.lmente su honrosa carrera el general marqués de la Vega Inclán. Su sencillez y modestia naturales le conquistaron las simpatías de todas las
clases sociales; su inteligente iniciativa en cuantos
asuntos se relacionaban con el fomento de los inte-

o

reses públicos, le hicieron merecedor del reconocimiento de sus administrados. Los habitantes de la
isla, en masa, dieron prueba del sentimiento que
les produjo la muerte del gobernador, acudiendo,
sin distincion de partidos, á tributarle los postreros honores, y acordando la ereccion de un monumento que trasmita á la posteridad el ejemplo
de las virtudes que fueron ornamento de su carácter.
Duerma en paz el ilustre general Vega Inclán, en
el seno de aquel pedazo de tierra española que circundan las aguas oceánicas. Su tumba no será jamás
prof:.&gt;.nada por los enemigos de la patria comun,
porque el viento de la traicion no da frutos en la
antigua Boriquen.

TOLEDO

Trabajos que se practican en las inmediaciones del
Alcázar para la construccion de los nuevos edificios destinados á la Academia General Militar.

En el núm. 4.1 de nuestra Revista publicamos un
hermoso dibujo á dos páginas, representando la vista general de los edificios proyectados para ensanche de las dependencias de la Academia General
Militar, y en el texto dimos algunas noticias interesan~es a,·erca de estos proyectos, no vacilando en
asegurar que, terminadas las obras, contará Espafla con uno de los más importantes establecimientos militares de Europa.
La composicion que hoy aparece en las páginas
612 y 613, como aquélla producto de la inimitable
habilidad de nue,tro amigo y compaf\ero el Sr. LaMARRUECOS
garde, es un complemento que da perfecta idea de
Vista de la entrada del río del Oro , donde \n los trabajos practicados.
Emilio Bonelli, redactor de t La llustracion Naciona »
Aprobado el proyecto, empezaron en el mes de
Setiembre los derribos de antiguas construcciones
y la tripulacion de la goleta e Céres, &gt; h9.n enarbola
Jllra dejar despejado el terreno en que han de lela bandera española.
vantarse las nuevas. Como algunas de aquellas obras
Alguna de las esperanzas que nos hizo concebir hallábanse en estado de ruina, era peligrosa la opela mision confiada á nuestro querido amigo y com- racion del derribo. á no poderse emplear andamios
pañero el Sr. Bonelli, y acerca de las cuales expre- cuya construccion hubiese originado grandes gastos, y por lo tanto se pensó en emplear la dinamisamos ciertas ideas en los dos anteriores números,
ta, atendida tambien la circunstancia de encontrarempiezan á realizarse.
En la entrada del río del Oro, en la ·costa occi- se dichas edificaciones en un extremo de la pobladental de Africa, frente á Canarias, hace algun·os cion, entre ésta y el rio, cuya orilla opuesta presendías que flota el pabellon nacional; y es de suponer ta un escarpada. inaccesib?e.
que en los instantes en que escribimos estas lineas,
Pror:edióse á estudiar este prob~ema, y se vió que
se establezcan los cimientos de nuevas factorías en era posible la operacion, empleando cortas cargas
aquella costa., merced á la patriótica iniciativa de para evitar proyecciones de materiales en ciertas
la Sociedad Hispano-africana, secundada por el direcciones, y para que, sin embargo, se produjera
Sr. Bonelli, con ese celo á prueba de toda clase de la caida de los muros, sin necesidad de recargar los
contrariedades que constituye el fondo de su ca- hornillos, operacion arriesgada, dado el estado en
que debian quedar los edificios despues de la prirácter.
El grabado que ocupa la pág. 609, y cuya oportu- mera explosion.
El éxito correspondió exactamente al cálculo, y se
nidad apreciarán nuestros favorecedores, ofrece la
vista del nuevo establecimiento español, y de los hizo el primer ensayo, valiéndose de explosiones
terrenos inmediatos. En aquella parte de la cos- sucesivas que se obtuvieron, en un principio, con el
ta, el mar se inter1,a, determinando una bahía explotor Bregue!. Pero teniendo que operar casi
de bastante extemion, y formando una península siempre á cubierto, había que desenterrar el cable
de tres leguas de longitud. unida al continente por que se colocaba para un reducido número de horniun istmo de medio kilómetro de ancho, que no seria llos, operacion en que se perdía mucho tiempo, y
dificil fortificar. En el extremo más occidental de esto hizo que se recurriera á la salchicha Bickford,
esta península se ha construido provisionalmente con la que podía darse fueg0 á multitud de horniuna casa de madera, destinada á factoría, y sobre llos, haciéndoles estallar en el órden más convela cual ondea nuestra ban:lera. Al lado se hallan niente á fin de lograr determinados efectos. Sin emarmadas algunas tiendas q,ue sirven de albergue bargo, el explotor siguió usándose en los casos de
al Sr. Bonelli, las personal/ que Je acompaflan, y difícil retirada, en que hubiera sido peligroso el empleo de la salchicha.
una parte de la tripulacion de la goleta Ceres.
Entre las operaciones de mayor importancia,debe
En otro Jugar de este número verán nuestros leccitarse
el derribo de la iglesia de Santiago.
tores un interesante artículo histórico y descriptivo
Estaba
este vetusto templo construido de mamde la antigua pesquería española de Santa Cruz de
l\Iar Pequeña, cuya situacion, despues de muy lar- postería y ladrillo, y sostenían la bóveda pilastras
gas controversias, esta es la fecha que no ha logra- de dos metros de anc1'lura, soportando las cuatro del
do seflalarse con exactitud. No pretendemos hacer- centro una media naranja con su linterna.
Debilitados los entrepaños hasta quedar un melo ni remotamente; pero si creemos deber llamar
tro de anchura, se colocaron en ellos cargas de
la atencion respecto á la semejanza que se advierte,
cuatro ó cinco cartuchos, en sentido normal al muro,
por la descripcion que en dicho escrito se hace, ensiendo atacadas las pilastras por tres hornillos, y en
tre el paraje en que estuvo situada la pesquería, y
seguida se dió fuego á todos los de la m dia naranel en que hoy se eleva el modesto y reciente estaja, haciendo estallar primero á los de los entreblecimiento español.
Abierta se halla ya una senda que ofrece en lon- paños.
El resultado fué coro pleto, y el espectáculo que
tananza risueñas perspectivas. El momento ha lleprodujo á la vista, Sllrprendente y magnifico. A los
gado de volver los ojos hacia aquellos horizontes, si
quince segundos de haber estallado el primer hores verdad que conservamos fuerzas y vitalidad, y
nillo, se vió inclinar ligeramente la inmensa mole,
si nos sentimos realmente capaces de ser algo en
y hundirse despues entre una nube de polvo y
el concepto del mundo. A la opinion le toca ahora
humo.
hacer lo demás; pues sin este factor que dé impulso,
En la composicion pueden apreciarse los detalles
los esfu~rzos de algunas honrosas colectividades se
de tan interesantes operaciones, y el aspecto que
agitarán en el vacío, y en el vacío no se vive.
han presentado los derribos en sus diferentes fases.
Sucesivamente iremos comunicando á nuestros
El número 1 representa la vista general de los edilectores las noticias que recibamos de Africa, de- ficios y del terreno ántes de las voladuras; el núbiendo advertir que éstas serán siempre tan opor- mero 2, el resultado de la primera explosion; el 3,
tunas como auténticas; pues si hay objeto que dis- el aspecto despues de la primera voladura; el 4, el
traiga alguna vez al Sr. Bonelli de su culto por el efecto causado en las pilastras del cuerpo de la
suelo africano, es el cariflo que siente hacia esta iglesia; el 5, el acto de abrir un barreno; el 6, un
modesta publicacion, hogar de su alma entusiasta. torreon de mampostería derribado con cinco kilogramos de dinamita, y el 7, la parte que queda en
pié de la iglesia despues de las voladuras.
0

611
Algunos más detalles pudiéramos ai'ladir; pero
creemos que con los expuestos podrán apreciar
nuestros lectores la importancia de los trabajos que
se llevan á cabo para dotar al ramo de ¡ruerra de
un local digno de albergue á su primer establecimiento docente.

BUSTO DE JULIO CÉSAR, EN IÁRIOL,
e1istente en el Museo Británico.
Sabido es que una de las colecciones más escogidas de objetos artísticos é históricos, restos vivos, por decirlo asi, de las civilizaciones antiguas,
se guarda como rico tesoro, de valor inapreciablr,
en el l\Iuseo Británico (Bristick .Musceum) de Lóndres.
Há llanse en él clasificados los objetos con profundo conocimiento de la historia, y el observador y el
artista, al examinar las espaciosas galerías de
aquel establecimiento, que representan una suma
incomparable de desvelos y cuidados, encuentran
en órden perfecto desde las primeras toscas reliquias de las edades prehistóricas, hasta objetos delicados de arte, correspondientes al período greco-romano.
Un sa\on está destinado á guardar antiquísimos
documentos escritos con papyros de época muy remota, y autógrafos de los tiempos medios; otro encierra notables restos de construcciones anteriores
á la era cristiana, entre los cuales ocupa lugar primero una abundante coleccion procedente de los
orientales; en otro figuran escogidas muestras de
objetos de arte, cual la magnifica coleccion de retratos de los emperadores romanos, desde César y
Augusto á Caracalla, única en su clase.
A esta última pertenece el busto en mármol que
copia nuestro grabado de la pág. 616, y que representa á Julio César, el afortunado vencedor de Pompeyo.
Corresponde al período greco-romano, y está esculpido con tanta exactitud en los detalles, que hace recordar las descripciones .iel héroe de Farsalia
que debemos á los historiadores romanos de la
época.

LA IUERTE DE CRISTÓBAL COLON
(Copia. del cuadro del baron Wappers.)
Un laureado pintor y á la vez distinguido miembro de la aristocracia inglesa, el baron Wappers,
ha sabido inspirarse en la muerte del más grande
de los navegantes para producir un cuadro soberbio, que es hoy objeto de admiracion para cuantos
amantes del arte visitan la brumosa capital de
Inglaterra.
Conocidas son, hasta por los ménos versados en
nuestra historia nacional, las circunstancias que
precedieron á la muerte del grande hombre; no nos
detendremos, pues, á referirlas. Baste sólo recordar, como pertinentes en este caso, que al regresar
de su cuarto viaje, abatido por las contrariedades
y gastada su salud, supo que su constante protectora la católica Isabel, yacía agonizante, y no fueron pasados muchos dias sin que llegara la noticia
fatal de su muerte; golpe que borró la última esperanza en el lacerado corazon del eminente gen.Jvés.
La ingratitud de D. Fernando contribuyó á precipitar, seguramente, el término de la vida del almirante. Desde la muerte de la reina hasta la de Colon, en el espacio de año y medio que separa estos
sucesos, el descubridor del l\uevo Mundo sólo recogió desdenes del soberano, indiferencia é ingratitud. Aquella alma pura, santificada por los sufrimientos, se arrancó al cuerpo caduco y débil el 20
de Mayo de 1506, y voló en demanda de otra vida,
dejando por toda herencia á su hijo un nombre que
vivirá quizás tanto tiempo como la raza humana sobre la superficie de la tierra.

¡llUÉ ALOJAIIENTOl
El autor del caprichoso y ori~l dibujo que representa nuestro grabado de la pág. 611, debe conocer hasta en sus detalles más íntimos la vida de
campaila.

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ENERAL MILITAR

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Es preciso que, empuí'lan&lt;lo el fusil, ó llevando
pPndiente del cinto la espada del oficial, haya sufrido todas las penalidades inherentes á la profesion; el frío glacial del invierno al practicar el servido de escucha en eterna noche; los rayos de un
sol de estío durante interminable jornada á traves
de la llanura cubierta de polvo que se levanta en
asfixiantes remolinos; la sed, el hambre con su pavoroso cortejo de sufrimientos, y por último, el desencanto cruel de llegar al término de la ruta y encontrarse con un detestable alojamiento, sin cama
para reposar los fatigados miembros, y sin lumbre
f'll que hacer mal hervir la racion ó secar la ropa.
Sólo así se comprende la verdad que hay en este
dibujo; sólo habiendo sido actor es posible representar con exactitud la escena. ¡Cuánto~ de nuestros compa11eros, ante la vista de ese lindo grabado, recordarán e,1isodios análogos, en que experimentaron la misma desagradable sorpresa de esos
tres soldados alemanes, destinados á ser huéspedes
de una noche P-n una pobre guardilla, y cuántos
pensarán á este propósito que no hallaron siquiera
la cortés acogida que hace á sus alojad(\s el pobre
artesano francés, entre avergonzado y entristecido
ele que ojos extraí)os penetren su miseria y vean la
desnudez y pobreza en que viven los srres queridos
de su corazon!

NOESTROS DER1CH0l tN LA WSTA OCCIDENTAL
DF. ÁFRirA
Hace algun tiempo guardamos en cartera el si~uiente trabajo, que creemos será leido con gusto
por nuestros suscritores. Nunca sus conclusiones,
respecto á nuestros derechos en el :Mogreb, podian
tener más oportunidad que f'n los momentos en que
acaba de enarb,&gt;larse la bandera espai'lola sobre
aquel territorio, y cuando los diplomáticos reunidos
en Berlin van á establecer los jalones que han de
servir dci base para el reparto del Africa,
:'\o creemos que ninguna de las grandes naciones
que en la conferencia van á parodiar el papel del
leon de la fábula, puedan presentar títulos de propiedad tan antiguos y tan legítimos; pero tememos
que hoy, como en tiempos más primitivos, prevalezca la razon de Quia no;;iilior leo.
APUNTES IIISTÓRICOS
En 21 &lt;le No,iembre de 1344 presenció la ciudad
de AviMn, residencia del Papa espaí'lol Clemente Y!,
la extraí)a coronacion, como rey de las Canarias, del
infante de Espaí)a D. Luis de la. Cerda, más comunmente conocido por el Príncipe de la Fortuna. Esta
ridícula y pueril investidura de soberano de unas
islas que allende los mares apénas eran conocidas
de algunos atrevidos navegantes, tuvo, sin embargo, gran influencia en el por,·enir de las Canarias,
puesto que, resonando en las cortes extranjeras la
esplendidez de aquellas fiestas, junto con el nombre
de unas apartadas tierras que en mitad del Atlántico se hallaban sin duei'lo conocido, incitaron el carácter aventurero y conquistador de la época, hasta
el extremo que, algunos ai'los más tarde, Juan de Bethencourt, un anciano caballero de la Normandia,
abandonaba su sei'lorial castillo de G,·ai1rnille le
Teiiltwmierc, y seguido de deudos y amigos lanzóse
al Océano, navegando en demanda de las antiguas
Afortunadas, á la más oriental de las cuales abordó
á principios de Julio de 1402.
Dos aMs despues, este valiente conquistador salió
de Lanzarote con una carabela para hacer un reconocimiento en las otras islas, y empujado por los
vientos cayó sobre la costa occidental de Africa, la
cual exploró desde el cabo de Cautfo al rio del Oro.
Saltando con frecuencia á tierra, luchó con los bereberes, algunos de los que hizo cautivos, apresando
3.000 camellos.
Esta expedicion, relatada en 1406 por Le-Ferrier,
nresbitero y limosnero del señor de Bethencourt,
tiene las siguientes notables líneas, que trascribimos por su antigüedad: «Hay, dice, una consideracion que demuestra esta conquista, y es que la
tierra de los sarracenos es un pais llano y extenso,

lleno &lt;le todos bienes, de grandes rios y ciudades
populosas.i&gt; Pero al baron normando no le aoompai'laron nunca las fuerzas á sus proyectos, teniendo que abandonar esta empresa, que tanto ambicionaba, por carencia de recursos, yendo á morir
cuatro aí)os más tarde en su titular castillo del país
de Caux.
Franceses, portugueses y espaí'loles litigaron y
combatieron por mucho tiempo·por el derecho· de
posesion de las Canarias, hasta que, duenos los últimos de él en la personalidad de doi'la Inés Peraza
y su esposo D. Diego García de Herrera, c¡¡nde de
la Gomera y Seí'lor de la costa de Africa, dirigieron
nuevamente sus victoriosas armas sobre la costa
fronteriza de 13erberia, empezando aquella lucha sin
tregua que, por espacio de dos siglos, inundó de
sangre española el suelo africano.
impezaron estas excursiones en 14ld, cuando
D. Diego de Herrera, queriendo celebrar las bodas
de su hija dona Constanza con D. Pedro Fernandez
Saavedra, reunió sus tropas, y acompanado de su
yerno, saltó, segun Viera y Clavijo, «sobre la c~ta
fronteriza de Lanzarote (de donde le amenazaban
los bárbaros), tomando el puerto de Guádcr, ó Santa Cruz de la iU'ar Peq1te1ia, 11/ar Chica 6 Jl/ar Menor,
que todos estos nombres se le daban.
»Herrera se trasportó con la tropa y provisiones
necesarias. ,llar Pequ,eii,a dista como TREINTA y TRES
leguas de Lanzarote. Ejecutóse el desembarco á la ·
media noche por la embocadura del rio, que aquellos naturales llamaron el oado del Jlediodía, la cual
forma una bahía navegable HASTA TRES !,EGUAS 'l'IERR \ ADENTRO. Construida la forta?eza con una admirable prontitud, se coronó de artillería y se le puso
una respetable guarnicion, al mando de Aloiiso de
Cabrera. Herrera se restituyó á Lanzarote, y los avisos y provisiones de boca se comunicaban por medio de una fusta ó embarcacion peque/la, que desde
luégo se destinó á aquel ejercicio.»
Pocos af'los despues, siendo alcaide del presiJio
de Mar Pequef'la Jofre Tenorio, fué sitiado por- un
sharife cercano con diez mil infantes y dos mil caballos. Avisado Herrera, voló sobre África con setecientos hombres escogidos, y luchando una noche
bravamente, logró penetrar en el castillo, obligando
al berberisco Aviala á levantar el sitio
Algun tiempo más tarde volvió el co~de de la Gomera con seis embarcaciones á la costa, y penetrando ~n. el int_erior, ~uiados por el moro Helerguit (1),
apr1S1onó Ciento cmcuenta y ocho mahometanos, los
cuales fueron vendidos como esclavos. Este bizarro
capitan y sus hijos ejecutaron cuarenta y seis invasiones en las playas marroquíes. Más adelante debió
perderse el presidio de la Mar Pequeí'la, puesto que
en el testamento de doí'la Inés Peraza, otorgarlo en
1482, se lee la siguiente cláusula: «E otrosí, mando
que saquen de cautivos todos los hijos de mis vasallos que por mi causa se cautivaron en el castillo de
Guado», á la vez que en 1491 el gobernador de Canarias Alonso Fajardo, de órden de los Reyes Católicos, hace reedificar la demolida fortaleza, defendiéndola valerosamente del nuevo sitio puesto por
las tropas del rey de Fez.
Concluida en 1496 la conquista de estas islas,
Isabel la Católica, siempre atenta al engrandecimiento nacional, concedió el titulo de gran capitan
general de la costa de Africa, desde el cabo Ger al
de Bojador , al adelantado de Tenerife D. Alonso
Fernandez de Lugo; y éste, obedeciendo el mandato
de la gran reina, reunió cuatrocientos soldados1 con
los cuales desembarcó en 1502 en el puerto de Nul,
en el que se sostuvo quince días sufriendo los continuos asaltos que los bereberes daban al fortín de
madera que les servia de defensa, teniendo, en fin,
que ~eembarcars_~ co~ las reliquias de sus tropas,
y deJando á su h1Jo primogénito sobre el suelo africano. Desde este dia la fortaleza hispano-africana,
aunque se sostuv&lt;&gt; por espacio de veintidos aí)os
(1) E_st.~ moro se bautizó y casó en Lanzarote,
donde v1v10 muchos ar)os, puesto que aún en 1490
cuando el .P:i!ller caJ?itan general se1)or marqués d~
Iledmar v1s1to estas_ islas, !º co!1oció y trató, como
lo afirma Abreu Gahndo, h1stor1ador canario que escribió en esta época.

,ar,

LA ILUSTRACION NACIONAL

LA ILUSTRACION NACIONAL
más, y vió llegar á sus plazas en 1519 la expedicion
que, al mando del segundo adelantado D. Pedro Fernandez de Lugo, luchó sin resultado junto á Tagavost, fué con tal tenacidad embestida por las hordas
africanas, que en 1524 cayó de nuevo en poder del
rey de Fez, á pesar de la tenaz y desesperada defensa que su gobernador Diego Mehan de Ilethencourt eje~utó dentro de sus muro~, los cuales fueron arrasados por los marroquíes.
Al extenderse por las islas la noticia de la toma
y demolfoion de la fortaleza africana, comprendieron las autoridades las consecuencias de tamano
desastre, y haciendo un desesperado esfuerzo, formóse una expedicion, que comandó en 1528, con licencia del emperador Cárlos Y, el licenciado Cristóbal de \ ' alcárcel; pero sus resultados no fueron
ventajosos ni afortunados, así como las del tercn
adelantado D. Alonso Luis Fernandez de Lugo, y del
ca.pitan D. Luis Perdomo, que en 1541 y 1561 res~ ectivamente, intentan, sin conseguirlo, levantar
fa demolida torre de los Herraras,
Destruido este dique espai'lol que contenía en la
vecina costa las avalanchas bereberes, no tardaron
éstas en desbordarse, invadiendo con sus veleras
almadias laa aguas de estas islas, sobre algunas de
las cuales saltaron para tomar ruda venganza, en
sus tranquilos moradores, de las audaces expediciones que Sancho de Herrera el \'iejo llevó á efecto
en las vecinas costas del Dhara.
Muy pronto el indómito y guerrero primer marqués de Lanza.rote vió c ..m dolor arder su casa en
1569, incendiada por el pirata Kalafat, que con diez
galeras invadió aquf'lla isla de órden del rey de
Fez, aprisionando la esposa del marqués. Igual
suerte cupo á los Saavedras, sei'lores de Fuerteventura, varios de cuyos esforzados varones perdieron la vida en las arenas de Africa. Desesperados entónces los descendientes de los Herreras, Rojas y Saavedras, forman expediciones que en 1570
y 1573 repiten las hazaf'las de sus antepasados en
los mismos lugares que aquéllos habían ilustrado,
pero sin conseguir detener las avalanchas morunas, cuyas correrías en los aMs 1511, 1586, 1593,
1618 y 1749, capitaneadas por los Dogli, Amurat,
liaran, Soliman y Arraez llevan por los pacifl(lOS
campos de Canarias la muerte y el exterminio.
Tal es, á vuela pluma, la gloriosa pero sangrienta historia de Mar Menor de Berberia, historia
que hemos recopilado de los viejos libros que tratan de la de Canarias, ofreciéndola á nuestros lP,Ctores como recuerdo,. del pasado, hasta que relatemos el desembarco (§1 ella de las fuerzas espai'lolas.
LEANDRO SERRA Y FERNANDEZ DE MOR.\TIN.

LAS CLASES PASIVAS
Una Junta, compuesta en su mayoría de funcionarios civiles, estudia un proyecto de ley sobre las
clases pasivas. Su primera declaracion de principios
parece que ha sido la de considerar iguales los servicios de la oficialidad del ejército á los de las &lt;lemas clases del Estado. De modo que, á juicio de esa
sabia Junta, todas las funciones sociales son idénticas. El que remueve cada dia con el azadon algunos metros cúbicos de tierra puede ser puesto en
parangon con Newton; el que pasa cinco horas en
un confortable despacho fumando, conversando ó
entorpeciendo inconsciente ó deliberadamente la
más sencilla cuestion de administracion general 6
local; en una palabra, esa plaga que se ha hecho
tristemente famosa en nuestra historia con el irónico nombre de e:cpedieiite, porque su nombre más
apropiado debería ser el de impediellte., merece
iguales consideraciones en todo que el militar, sometido á una legislacion especial por sus rigores, no
por sus beneficios, y obligado á sacrificar ó comprometer sus bienes, su familia, su vida tan pronto
como cualquier perturbacion interior ó exterior lo
exija.
Denunciamos al país directamente productor este
absurdo criterio. Las clases agricultoras, industriales, comerciales, todos cuantos ejercen funciones de
incuestionable utilidad pública, reconocerán con
sinceridad que, si el ejército en proporciones gra 1-

•

•

des puede constituir, en efecto, un perjuicio á la ri- había puesto de manifiesto el hecho, no estudiado
queza nacional, en las proporciones estrictamente aún, de que el sulfuro de carbono podía disolverse
necesarias coopera á la produccion económica, por- en el agua hasta en cantida,i de medio gramo por
que da á la nacion garantías de seguridad y órden litro. Era preciso obtener la seguridad de que así
dentro y fuera. Y una vez organizado el ejército de ocurría, y el eminente académico ~L Pasteur ha
este modo, estamos bien seguros que el más igno- comprobado en su laboratorio la experiencia y ha
rant!l de nuestros campesinos no confondirá jamas,
declarado que la disolucion de sulfuro podía ser el
bajo aspecto alguno, la importancia y rango natural
antiséptico por excelencia.
do un oficial del ejército con un empleado civil de
El antor del articulo á que nos referimos, deseancualquier ramo, con excepcion del judh:ial y el pro- do convencerse del hecho, ha repetido el ensayo,
fesorado. Buenos jueces y buenos profesores son los y no tan sólo ha adquirido la certeza de que la diúnicos que pueden inv0car diferencias, ó superiori- solucion tiene lugar, sino que en un litro de agua,
dad, ó igualdad ce,n oficiales del ejército. La impor- a la temperatura ordinaria, ha llegado á disolver
tancia moral de los fines de justicia y enseMnza cuatro gramos y medio de sulfuro &lt;le carbono.
justifican toJo género de estímulos. Pero comparar
Grandes son las aplicaciones que en nuestro país
á estas mismas clases y á las militares con laq vulpueden hacerse del hecho que acabamos de detagarmente conocidas con el nombre de e11ipleados, es
llar. Para combatir la filoxera úsase hoy en granun sarcasmo que no puede aceptarse ni áun en teo- des proporciones el cuerpo en cuestion; pero su preria, cuanto más en las consecuencias.
cio elevado y la facilidad de que si se usa con exceEl absurdo de éstas salta á la vista. El militar no
al envolver la cepa en una atmósfera sulfurosa
puede ser elector ni elegido en ciertas categorías;
destruye, no sólo et insecto, sino tambien ta vid,
no puede residir donde más le convenga; no puede
gr,ves inconvenientes de no muy fácil remepedir la licencia absoluta en tiempo de guerra (en
Ambos quPdan salvados con la irrigacion de la
cambio en tiempo de paz se ve con mucha frecuen- \ a hecha con la. disolucion de que hemos dado
cia obligado á pedirla); no puede (por las condicio- cuenta: el coste puede reducirse á un 15 ó 20 por
nes del servicio de guarnicion) dedicarse á nada que 100 lle! actual, y recibiendo la planta el gérmen
le produzc:i. personalmente utilidad positiva; está destructor del insecto por sus raíces, claro es que
sujeto á una legislacion tan dura, que la falta con
el efecto habrá de ser más poderoso y rápido.
sidorada leve en el órden civil, produce en el miTal vez el procedimiento pueda implicar algun
litar pena aflictiva.
inconveniente en cuanto á la calidad del fruto, y
Ninguna de estas condiciones pesan sobre los em- esperamos que los viticultores de las comarcas inplr.ados; y por t nto, si se decfara la igualdad en la vadidas por el insecto, á quienes tan fácil es comcalidad de los servicios, y por tanto la igualdad en
probar el resultado, así como las personas compelas recompensas, extiéndase á todas las condicio- tentes á las cuales el Gobierno tiene confiado el esnes de la yarrera esta asimilacion.
tudio de problema tan importante, no dejarán de
utilizar en sus investigaciones el reciente desAsi será. justo imponerla á los militares. Que se
les permita residir donde quieran; votar; ser di- cubrimiento.
putados; ascender haya ó no vacante; sentar plaza
en destinos de dvce mil reales, y quedarse en casa
Agitase en América la idea de obtener eficaces
cuando hay tiros en la calle, ó cuando suena la resultados de las máquinas destinadas á recoger el
campana de inren&lt;lio~, ó llegan las tristes horas de calor que el sol envía á la superficie terrestre, y
las inundaciones, las epidemias y los cordones sa- convertirlo en trabajo útil. Grandes son, á no duni tal'ios.
darlo, los beneficios que á nuestro paiq reportaría
De! lo contrario, mucho tememos que, si prospera la invencion de un aparato en que aquel fin se reaesa enormidad, el ejército desaparecerá, ó se nutri- lizase, y asunto es é~te que nos proponemos tratar
rá con·Jo peor del país, porque nadie querrá servir en otra ocasion.
en tan irritantes condiciones de injusticia y dureza.
Por ahora sólo diremos que en California se ha
Y cuando P-1 país vea una oficialidad vulgar y mifundado una compa1)ia con el titulo Solar Rmt
serable (porque no puede ser otra la que se forme Po,ocr Compa,1y, la cual, por medio de reflectores cipor el especial procedimiento de seleccion que se lindricos de ~eccion parabólica se propone alcanzar
trata de empleJ.r); ruando sólo el hambre haya po- una fuerza de cinco caballos desde las siete de la
dido reclutar clases inferiores, oficfiles capaces de maf'lana á las cinco de la tarde, siendo su fin prinsufrir los perjuicios y humillaciones de la asimila- cipal el de aplicar esa fuerza á la elevacion de aguas
cion arriba explicada, la última hora de nuestra para riegos.
independencia nacional no se hará esperar mucho.
Siga, pues, la sabia Junta sus proyectos militariSegun vemos en los periódicos, se han efeccidas, y acabe de una vez con el resto de espíritu
militar que queda; sólo eso falta para completar el tuado en esta corte, con satisfactorio resultado,
presente cuadro de desorganizacion moral y desqui- las experiencias necesarias para uWizar los hilos
telegráficos para la trasmision telefónica. No conociamiento nacional.
A. D.
cemos los detalles del sistema empleado; pero suponemos pueda ser el de Mr. Rysselberghe, que
acaba de dar los más satisfactorios resultados en
CIENCIAS Y SUS APLICACIONES las experiencias que con él se han llevado á cabo
Si de antiguo se consideraba á España como país entre Bruselas y Ostende.
Hasta tal punto se ha conceptuado en Bélgica reeminentemente agrícola, actualmente, en vista del
desarrollo considerable que el cultivo de la.vid ha sucito el problema de la telefon LJ. á largas i.listanadquirido, y de los pingües resultados que con cias con el sistema que nos ocupa, que, á partir del
nuestros caldos obtendríamos el día en que, aban- 20 de Octubre, funciona para el público la linea endonando viejos procedimientos y usos más ó ménos tre Bruselas y Amberes.
El procedimiento &lt;le Mr. Rysselberghe se funda
racionales, entráramos de lleno en la senda de los
progresos agrícolas é industriales, debemos mirar en que, si en una misma linea se hallan intercalacon atencion preferente cuantos estudios y expe- dos aparatos telefónico~ y telegráficos, las corrienriencias puedan conducirnos á un mejoramiento de tes que por éstos se emitan al circuito no serán perceptibles en los teléfonos, si tales corrientes no aunuestros productos.
No vacilamos, por virtud de razon tan poderosa, mentan ó disminuyen su intensidad, con sujecion é
en &lt;lar á conocer á nuestros lectores los resultados incrementos regulares: esto se consigue introduobtenidos por )f. Eugcne Peligot, miembro de la ciendo en la linea peque/los reguladores ó con,lensaAcademia do Ciencias de París , al ensayar la dores, formados por una hoja &lt;le estallo barnizada.
En la exposi.:ion que el ministro de ferro-carriles,
solubilidad en agua de sulfuro de carbono, cuercorreos y telégrafos del reino belga dirige al Rey, ó
po por todos conocido como poderoso antiséptico, y
sea en lo que pudiéramos llamar preámbulo del
po_r lo tanto, destructor de la filoxera.
Segun los datos que adquirimos en los A;rnales decreto para la concesion de varias lineas telefó1,tdustriclles, ya en otra ocasion M. Ckiandi-Bey nicas, encontramos los siguientes párrafos, que

prueban hasta qué punto se conceptÍla resuelta la
cuestion que nos ocupa:
((La correspondencia telefónica debe ser posible
en el interior del reino entre las localidades más
importantes, y más adelante con los países vecinos.
&gt;i EI Gobierno debe reservarse la explotacion de
la telefonía á gran uistancia, que puedf' afectar en
ciertos limites á los rendimientos de tas trasmisiones telegráficas. &gt;i
Con ambas ideas nos encontramos de acuerdo en
absoluto; y al compararlas con las que en España
se consideran dogmáticas en esta cla~e de asuntos,
no podemos ménos de lamentar la estrechez de miras con que aquí se entiende tocio aquello que ¡mede reportar cuantiosos beneficios á la masa productora del país, y por consiguiente al pais mismo.

El 21 de Octubre ha tenido lugar en la Sociedad
de Xavegacion aérea de Lóndres la lectura de una
extensa Memoria, refeunte á la aplicacion &lt;le la
electricidad á la direccion de los globos:
Despues de hacerse una extensa reseí)a científica
de los trabajos realizados por MM. Renard, Krebbs
y Tissandier, se acordó la conveniencia de que
Francia é Inglaterra se unan para el estudio del
problema que tanto ha preocupado á la opinion en
estos últimos meses.
;\lucho puede esperar la ciencia del consorcio propuesto, y nosotros aplaudimos y admiramos á los
ingleses que encuentran medios de asociarse á tofo
aquello que puede reportar utilida&lt;I.

Segun una revista extranjerr, Mrs. Mayerhofer
y Diener han inventado un aparato, que se ha instalado en una estacion de Berlin, el cual sef'lala la
marcha de cada uno &lt;le los trenes que se hallan en
movimiento, en las distintas lineas que parten de
la estacion.
Consta e.e un disco de cristal opaco, en el cual hay
trazadas VFias líneas horizontales, correspondiPndo cada una á una vía: líneas verticales, esparcidas
á intervalos proporcionales á las distanciaq, representan las estaciones, y unas flechas movibles indican sobre las lineas horizontales la situacion en
cada momento del tren á que corresponden.
Parece que este resultado se obtiene por medio
de corrientes eléctricas engendradas por el contacto de las ruedas &lt;le la locomotora sobre bandas de
zinc colocadas á to largo de los carriles. Estas corrientes, por medio de aparatos de relojería, son las
que originan el movimiento impulsor &lt;le las flt•chas;
de modo que cada tren va señalando M mismo su
marcha sobre el cuadrante.
Grandes en número é importancia son las aplicaciones u.el nuevo invento, y basta, para comprenderlas, con observar que, de ser factible y po,lerse
emplPar, quedarían evitados los choques de trenes;
pero como nada conocemos del medio de trasmision
de esas corrientes, factor importantísimo del problema, nos abstenemos de emitir una opio ion sobre
el aparato, esperando conocerlo con más detalles, y
juzg;rndo, sin embargo, de interes el adelanto obtenido.
M. Z.

TEATROS

.

La decadencia del Arte es hoy más granJe aún
que la que se sentía en a,¡uellos días tristes en que
era se1)or de la escena el género bufo. Entónces se
asistía á un espectáculo con las restricciones del
buen gusto, de la sensatez, de ta prudencia, que
transige á veces con lo disparatado. Se asistía á las
representar.iones como se va á ver una cosa rara,
extravagante. Sabiase que el huésped instalado en
el cotise&lt;.' de Jovellanos era francés, nacido en los
boulevares, engendrado sobre el mármol de una
mesa de c~rve¡;eria de cocott~s. Eso pasa en otra
parte, exclamaba el pit!)lico español; y con esta
declaracion su conciencia quedaba tranquila.
Las altas concepciones del espíritu están hoy

�616

LA ILUSTRACION NACIONAL

LA ILUSTRACION NACIONAL

•

BUSTO DE JULIO CE5AR

LA MtERTE DE COLON

•

617

�618
proscritas de las tablas. El estudio pr, fundo y detenido del corazon humano es cosa desconocida en
el mundo de las bambali11as. A la, creaciones del
poeta han sucedido las farsas del volatinero. Las
acotaciones de los dramas contemporáneos no dicen
&lt;&lt;aquí se solloza; aquí se tiembla; aquí se pone el
alma en los ojos;1) sino ((aquí sale un toro; aquí aparece una bomba eléctrica; aquí la escena representará un toril.» Da grima leer los carteles de teatros: (&lt;Hoy se dará la 300ª representacion de Vioitos
?J coleando, Toros eii Paris, Los ,natadores, Agua y

cuernos, Fiesta torera, MazzaMiiii, Los apóstoles, Los
óa1idos de Villa/tita, Luces y sombras y Medidas sanitai·ias.1) Los papeles que anuncian tales espectáculvs se meten por los ojos del transeunte. ¡Qué colores tan vistosos! ¡Qué desfachatez! ¡Qué modo de
agrandar los autores de tales engendros, aumentando el calibre de las letras de sus nombres insignificantes! En cambio, un cartel sencillo, modesto,
medio escondido en un pliegue del ancho abanico
an·unciador, escribe casi con miedo: El desheredado, drama de D. Valentin Gomez.
Aunque la obra no es un portento dramático, críticas biliosas y enfáticas la han tratado como cosa
mezquina y despreciable. Comedia delicadamente
escrita, seriamente pensada, desarrollada á veces
con novedad é interes, si en algunas escenas se ladean los caractéres, pecando la accion de inverosímil, culpa es ésta de que no están libres aplaudidisimas comedias contemporáneas. Como van
siendo raros en nuestra sociedad los hombres de
hierro, el teatro no acierta á reflejar gigantes,
cuando sólo tiene delante enanos. Las pasiones y los
caractéres no son hoy maquinarias teatrales que
mueven con destreza los autores. Estas palancas
poderosíi,imas del alma humana, no dominando en
la vida actual, mal pueden encumbrarse en las cimas del arte. Nadie mira ya las águilas que se remontan al cielo. Concluyeron las cruz:tdas; desnaturalizáronse las guerras de conquista. Peléase hoy
por el hogar, por el placer del individuo. Estamos,
pues, en plena epopeya del gusano. No es de extrafiar que la escena reproduzca con preferencia el
mundo tle séres pequeños é incompletos que la
rodea.
El desheredado adolece, sin embargo, de un achaque que le pone fuera de toda via de salud; esta enfermedad es la del llanto, la de la monotonía. Situaciones teatrales admirables, están desvirtuadas
por la languidez con que se desenvuelven. Ningun
latigazo de sentimientos profuudos ó inesperados
conmueve al público, el cual, para comprender la
accion dramática, tiene que poner toda su alma en
la cabeza. La forma que sirve de ropaje á la última obra del Sr. D. Valentin Gomez está tejida
exclusivamente con máximas, sentencias y axiomas. ¡Cuán pocos gritos arrancados al corazon se
escuchan en El desheredado! Para probar la testarudez virtuosa del protagonista no basta reunir dos
personajes que disertan sobre puntos de moral
y mundología. Es preciso que por medio de hechos
ó de detalles tomados de la realidad, las lineas de
un carácter se vayan pintando y acentuando sobre
el rostro de un tipo. En esto consiste la·escasa impresion que hace en el auditorio El desheredado.
He escrito audito1·io, y no lo tacho. El deshc,·cdado
es más bien un discurso que una comedia.
Como libro, como obra de estilo, como poema, es
linda joya El desheredado. Los ojos podrán apreciar
mejor esta obra que el oído. Hay en ella bellezas,
ideales que encantan; descripciones del país natal
que hacen soñar al espíritu con visiones de idilio.
El público no permanece indiferente ante tales primores, y aplaude. Pero córtanse aquí los méritos de
El deskeredado; obra, á pesar de todo, que marca
una nueva faz en el talento, hasta ahora timido, de
Valentin Gomez. Más amplitud de recursos, más conatos de hundirse en la vida real; más descreimiento en procedimientos anticuados; más energía, en
fin, se observa en esta nueva produccion del autor
de El celoso de sí mismo. Gústase un granillo picante de sátira social en el condimento de su reciente comedia. Pero desgraciadamente las teorias
filosóficas que quiere poner en juego se quiebran

LA lLUS'l'IL\U10N N,\CIONAL
como frágiles vidrios, al tocar los picos cortantes de
la lucha dramática. ¡Qué hermosa es la piedad
filial! ¡Que cuadro tan sencillo es el que I epresenta
el arrepentimiento! Predicar la virtud, ¡qué fin tan
noble! ... ¡La virtud! ¡La virtud! ¿Quién no la persigue? l\Ias ¡ay! siempre Satan, roieado de sombras,
maquinando rebeldías, royéndose la lengua de rabia, será más atractivo que el ángel más perfecto
y nadando en luz, y con la cara más sonriente por
la más inmutable felicidad. Es que el hombre, en la
tierra, tiene más de Luzbel que de santo.
Por eso, r..o es nuevo el conflicto que se ha tratado
de resol ver en El desheredado. Desde Est-il bon est-il
nidehant, comedia de Diderot, hasta la obra del señor
Gomez, muchos dramas han abrazado este problema terrible de la virtud, que pelea por ser virtud y
que sucumbe, como maldad, en el ancho campamento de la vida. El delincu1ite koiwado, de Jovellanos, ó Loc¡¡,ra ó santidad, de ... quien todos saben, y
últimamente Mártires ó deli11c-uiitcs, de Pleguezu¡
lo, apoderáronse· de esta idea capital, llevándo
cada cual al terreno que le era conocitl.o. A~ui
juez, allá un sabio, acullá un adúltero, más ta e
un paroc,rn: hé aquí los ej~s sobre los cuales ha girado este mundo de la virtud que se crea por propios esfuerzos, y á la que el vulgo destruye, ora con
leyes, ora con burlas, ya con el destierro, ya con el
manicomio. L i obra, sin embargo, del Sr. Gomez
(D. Valentin), es la que ménos felizmente desata
este nudo gordiano. No es posible que un ladron,
fuere como fuere, pueda volver á alzar orgullosamente la cabeza sin una expiacion que le dignifique
ante la severa opinion de la justicia social. Gánase
el cielo con un segundo tan sólo de sentida contricion; en el mundo no pasan así las cosas. El Paraíso, segun cuentan, es muy grande; la tierra es muy
pequeña. 1Uli caben todos, espérase á todos; aqui á
nadie se aguarda, y todos estorbamos. De este modo,
Cárlos, primera persona de El deshei·cdado, creyéndose honrado al devolver lo que robó, no sólo es
un carácter falso, pues la conciencia no está tan
cíega que no vea claramente desnuda la verdad,
sino que es ademas un carácter atrozmente inmoral.
No quisiera concluir sin a¡iuntar que no todos los
actores han dado expresion á determinados rasgos
bellisimos de la obra del Sr. Gomez. Parece que el
desaliénto sobrecoge de improviso á nuestros artistas, pasanclo desapercibidos renglones de versos
donde palpita una emocion que, en otro caso, saltaría de las tablas al público. El Sr. Vico, en una sola
redondilla, hace pasar la multitud de la indiferencia
al aplauso. ¿Cómo los demas actores no hacen lo
mismo? La respuesta es fácil de concebir, aunque
descortés exponerla. La seflora Tubau es una ac
triz que interpreta admirablemente los papeles donde rie juguetona y punzante la ironía. La Elena de
El iesl1eredado es una mujer triste, tierna, afectuosa, á veces apaaionada. Pero eso es escribir en el
vacío (permitaseme esta vulgaridad), cuando no se
tienen puestos los ojos en las condiciones naturales
de los intérpretes de una obra escénica. Un fenómeno se ha verificado en El deskcredado: el actor que
hacía reir, ha hecho llorar. Es verdad que Mariano
Fernandez es un artista asombroso. Es un Jorick ficticio, que se convierte, cuando quiere, en un Talma
verdadero.

En el teatro de Jovellanos trata de reincidir en
sus despropósitos la célebre Doña Juanita.
¡Mentira parece que la empresaria codicia no se
haya detenido ante la traduccion bilingüe del libro
de ópera cómica donde más dislates ha acumulado
la intemperancia de nuestros vecinos para satirizar
nuestro país y cuanto lleva el nombre espanol!
¡Es wia delicia ver cómo se desgarran, al compás
de las notas fugaces y originalisimas de Suppé, los
jirones torpemente arrancados á nuestra honra nacional! Es seguro que el niño que vea este infame
espectáculo, saldrá con ganas de defender ma!lana
su patria. Olvidase mucho en esta época ese sér
tiernísimo, desapercibido en el bullicio de las tur-

has, que al cabo de un pufiado de años será hombr&lt;',
tal vez temible. Dásele por alimento del u.lma d«~honor y pornografismo. No importa; húndase en miserables sombras de dudas la infancia... con tal
que la gente adulta se divierta.
Los periódicos de más circulacion, entre tanto,
dedican planas enteras á reseñas de toros, á insoportables y mal perjei'tadas criticas de crirt1c1tes teatrales, que no otra cosa son las obras que hoy pasan
por las tablas. Todo para la contaduría, nada para
la gloria. Del libro, ese montoncillo de papel que
suele convertirso en mole de granitó (y á veces en
cantos rodados, no hay que dudarlo), no hay periodista que se sienta con fuerzas para ocuparse seriamente. Las fl¡¡,stracioiies agotan caudales inmensos
ciñéndose sólo á los altos méritos del arte, de la ci~
vilizacion, de la gloria, de todas esas zarandajas
que carecen, desgraciadamente, de cuernos y violones; pues bien: los esfuerzos gigantescos de que
es resultado uno de esos pliegos donde el espíritu
de un pueblo se imprime con renglones ó con figuras, son recompensados por el periodismo con el
olvido más espantoso. ¡Oh delicioso país, donde un
andarín es más celebre que un escritor!
Yo bien reconozco que hay teatros que siguen el
noble camino del deber y ele la dignidad. Pero el
Español, representando obras sin relumbron, se
arruina. Yo he visto á Vico, media hora ántes de la
representacion, levantarse de una ¡nesa del café
del Príncipe, dando un suspiro que, empezando en
rugido, terminaba en sollozo. Le he contemplado,
al principio, rebujado en su capa, con la mirada
fija en el negro humo de la taza que tenia delante,
irse ensanchando su pecho, iluminándose sufrente, volviéndose convulsos sus miembros. Yo me he
dicho entónces: ((¡ Qué inspiracion tan tempestuosa
debe agitar ahora el alma de este gran actor!&gt;)
Despues le he observado, aplomándose sobre si
mismo, achicándose, desvaneciéndose, cuando con
atento oído escuchaba el desfallecedor silencio del
cercano teatro. Aquellas noches Vico representaba
La·Carcajada. Y en efecto, aquel suspiro, escapado
involuntariamente, donde nadie sino yo lo percibía,
era la histérica, la reprimida, pero no mé.nos tremenda carcajada del genio que se siente á oscuras
cuando piensa lanzar rasgos, que se siente desoido
cuando quiere gritar con voces arrancadas al pecho
da un titan y no al cuello gangoso de una marioneta.
JOSE DE SILES.

'

BIBLIOGRAFÍA
,¿Qué hay?, - Verdades psicolÓgioa!il segun los
principios de la. o encía. moderna, por UbalctoQuiñones.

Con este titulo, el conocido pensador y dístinguidisimo escritor Sr. Quillones ha publicado un conjunto de conclusiones sobre los temas más profundos del órden moral y social. Notabilísima es esta
obra, y sobre todo el pasaje en que demuestra que
los sacerdotes cristianos no siguen el ejemplo de
Cristo, sino más bien le contrarían. ((Los que se
llaman ministros de todas las religiones, dice, léjos
de vivir de su propio trabajo, con el sudor de su
rostro, para atestiguar con el ejemplo la bondad de
su doctrina, viTen regaladamente del culto.&gt;)
Par¡i. el Sr. Quiñones es ínadmisible que haya
quien viva á costa del trabajo de los demás, ejerciendo funciones de ninguna clase de utilidad general. El sabio, el pensador que ha sitio siempre pobre en una sociedad adelantada, deberá ocupar el
rango que hoy tienen los propagandistas de lauupersticion y la ignorancia.
Porque el trabajo del pensador, aunque aparen•
temente ménos productivo que el de la industria,
elabora y trasforma las ideas que inlluyen lut\go
decisivamente en el movimiento industrial de toda
índole.

- - - - - --Imp. de B. Rubl.i.oa1 plau de la P&amp;ja, ?1 Madrid.

~~

REVISTA

10 DE DICIEMBRE DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2.0 -NúM, 46

Almirante, 2, quintuplicado.

•

SUMARIO
GRABADOS: Excmo. Sr. Teniente General D. Manuel
Cassola, director general de Artilleria.-Sociedad
cooperativa fundada en Barcelona para la elaboracion de productos de farmacia: fachada principal del edificio; patio central, y despacho.-Vitoria: ejercicios practicados por la brigada de Vanguardia en las inmediaciones de Arriaga.-Tánger: calle principal y mercado, conocido con el
nombre de Soco de Abajo (Sok-et-Theti).-Ejércíto
francés: incorporacion de los reservistas á sus
regimientos.-Guerra del Sudan: expedicion de
la escuadrilla inglesa por el Nilo; llegada á la segunda catarata.
TEXTO: Crónica.-Excmo. Sr.D. ManuelCassola, director general de Artilleria.-Sociedad Farmacéutico-espa!lola.-Maniobras militares en Vitoria.-Tánger: vista del Soco de Abajo .-Francia:
la marcha de los reservistas.-Guerra del Sudan.
-Cfoncias y sus aplicaciones, por Z.-Exposicion
artístico-literaria, por D. J. M. S.-El centenario
del marqués de Santa Cruz de Marcenado.-Cautiverios (poesía), por D. C. de Alvear .-Teatros:
Corazrm- de hombre, drama del Sr. Novo y Colson,
por A. z.-Anuncios.-Sobre cubierta, por don
Eduardo de Palacio.-Desde el Peñon de Alhucemas: carta-intima (poesía), por D. Cárlos Cano.Variedades.-Remembranza, por D. Cayetano de
Alvear. -Advertencias.

CRÓNICA

dría ser mejor utilizada en el trabajo ó en la
guerra.
Francia no es tan altruista como en otros
tiempos; atribuye á su desinteres tradicional
gran parte de sus desdichas; pero se equivoca.
~o que quedará en su historia, es ese espíritu
citalleresco, ese Don Quijote que en épocas
~'lrsls la ha conducido á sublimes hazafias.
Nápoleon (una voluntad y una ambicion srn
INTELIGENCIA); Napoleon mismo, obtendrá juicios benévolos, ya que no por su irracional deseo de dominar el mundo, por sus obras de
difusion y propaganda civilizadora. En las
actuales circunstancias, Francia debe volver
á su primitivo programa: «Todo por la civilizacion y para la civilizacion. &gt; Solamente que
no se trata ya de conquistar, sino de amparar;
de hacer respetar el derecho de los débiles.
Acaba ahora de pedir un nuevo crédito para
la guerra del Tonkin. Aquí gasta sus fuerzas
y dinero de una manera desastrosa. Debe po•
ner término á este conflicto. ¿Cómo? Por la
mediacion de Inglaterra. El discurso de lord
Granville es bastante expresivo. Los ingleaes
tienen sobre nosotros esta ventaja¡ si compren•
den que se han equivocado, se apresuran á
corregir su error. Inglaterra ve ya tal vez la
necesidad de aliarse á Francia y á Italia; está,
pues, dispuesta á prestar servicios á Francia.
Quizá en este momento habrá ya empezado su
obra de pacificacion entre franceses y chinos.
Conseguido esto, Francia debe adoptar una
actitud franca y generosa en la cuestion de
Africa; sostener los derechos de Portugal; apo•
yar las pretensiones de Espafia; explorar y
sostener tambien las de Italia; disputar, en
suma, á .Alemania sus pretensiones de coloni•
zar los países latinos. ¡Ay de éstos si no se
alían para una defensa comunl

El estado de los trabajos de la conferencia
de Berlin no nos permite apreciar aún su alcance y sus resultados. Pero insistimos en observar que sin sacrificios de sangre ni dinero,
Alemania se instalará y desergolverá sólidamente en Africa, á. expensas de los países latinos. Las cuestiones del Tonkin, Egipto, Congo
y Madagascar han debilitado á Francia é In•
glaterra; más aún: las han separado. Alemania
se aprovecha perfectamente de estos errores y
obcecaciones políticas.
No hace mucho tiempo decía la Pall Mall
Gazette, con ocasion de un discurso de BisNuestro país pasa por una crisis moral im·
mark: «Los franceses tenían, al ménos, rasgos
portante.
Estamos en un período de crítica
generosos; si turbaban alguna vez la paz de
Europa, era por sus tendencias á anteponer implacable, y sabido es el efecto primero de
los intereses de la humanidad á los del equi- todo trabajo de refl.exion: un efecto disolvente
librio europeo. Los alemanes, ya está visto, sobre los instintos buenos y malos. ¿En qué
no conocen otra política que la del egoismo proporcion se disuelven unos y otros? No es
fácil decirlo. Tal vez muchos instintos feroces
nacional.&gt;
Esto es exacto; Inglaterra, que pasa pot ser desaparecen; pero 1ayl tambien muchos bueegoista, no lo es en riinguú- sentido. Solamen . nos instíñoos se debilitan. Este hecho no au•
te su accion práctica, incesante, la impone á toriza á declarar perjudicial la crítica¡ al conveces ese género de inconsecuencias que acom• trario,,su resultado será el de fortalecer, el de
pafia siempre á la vida real, demasiado activa. arraigar una moral sólida definitiva. Pero en
Es más egoísta Alemania, á pesar de sus pro- la transicion tendremos que resignarnos á ver
fundos pensadores y generosos poetas, porque retrocesos de índole diversa. En política, por
éstos no dirigirán la humanidad sino cuando ejemplo, no se nota ya ningun desinteres, ó
se extinga en el pueblo esa crasa ignorancia mejor dicho, ningun alto interes general 9 na•
que le hace oir con delectacion á charlatanes cional. Muy recientemente hemos podido compolíticos, sin ningun otro mérito que el de un probar este hecho. Un compaftero nuestro,
buen pulmon y una resistencia física quepo• D. Emilio Bonelli, ha levantado la bandera

espafiola en importantes territorios de Marruecos. Dimos en nuestro número anterior el gra•
hado. Pues la prensa de todos los matices (con
excepcion de La Correspondencia Mititar),
ha dado amplio espacio á pequei'l.as cuestiones
de política interior, y no ha tenido dos líneas
para comentario de este suceso. Su importan..
cia, sin embargo, en otro país, habría sido considerada como de carácter extraordinario.
En arte, en literatura, se descubre más afan
de lucro inmediato ó satisfaccion vanidosa, que
gusto y pasion como las del inolvidable Becquer, por la interpretacion de los más nobles
estados del espíritu humano.
No tenemos apénas pensado~·es, es decir,
hombres consagrados á la cie.ncia, sin explotarla para su exaltacion política. Pero, es más,
se mira con incredulidad y prevencion al hombre que estudia y no se pone al servicio de las
pasiones militantes. Se juzga, en suma, imposible, que un hombre sin fortuna pueda des cuidar su carrera ó profesion, y sus probabilidades de medro político, por esclarecer el problema de la moral científica á cualquioc otro
de los que las ciencias contemporáneas tienen
sobre el tapete. En los más aplicados ateneistas, el fin práctico (la utilidad inmediata), se
sobrepone en seguida al fin teórico (la investigacion de la verdad y la satisfaccion consiguiente). No se cree en la existencia de estos
hombres desinteresados, y no se les ayuda; no
se contribuye á su conservacion y perfeccionamiento. Se explica así la esterilidad de Espafia
en pensadores de ve1·dad, no en pensadores
candidatos para diputados y ministros, y destinando á estos fines dos partes del dia. El
pensador sincero, hace lo que dice Renan; si
la patria le llama y le saca de su gabinete para
ir al Parlamento, va; pero no se dedica á estu•
diar medios de baja intriga para obtener proteccion de ningun género, ó falsear la voluntad del cuerpo electoral. Tampoco puede aceptar el papel de abogado en un partido, cualquiera que sea la causa que se le encomiende.
El carácter de un verdadero pensador es el
arquetipo del carácter. «Por la verdad y para
la verdad:, hé aquí su sola é invariable divisa.

Las dos disposiciones más importantes de
guerra, han sido la concerniente al nuevo Código penal militar y la Coleccion legislativa
del ejerciro. No podemos entrar en critica de
aplicacion ó procedimientos. Ya hace tiempo
indicamos algunas de las ventajas que repor•
tarla la nueva clasificacion de delitos militares, y sobre el punto más importante de las
teoría&amp; que han debido inspirar á la nueva legislacion, no es de esta ocasion su exámen;
pues nos colocaríamos en el punto de vista de

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                  <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional.</text>
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                <text>La Ilustración Nacional, Revista literaria, científica y artística, 1884, Año 5, Tomo 2, No 45, Noviembre 30</text>
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                <text>Publicaciones periódicas</text>
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                <text>Arte</text>
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                <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional. </text>
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                <text>Imprenta de E. Rubiños</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Clases Pasivas</name>
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        <name>Conquista</name>
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        <name>Crónica</name>
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        <name>Héroes de Filipinas</name>
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                    <text>618
proscritas de las tablas. El estudio pr, fundo y detenido del corazon humano es cosa desconocida en
el mundo de las bambali11as. A la, creaciones del
poeta han sucedido las farsas del volatinero. Las
acotaciones de los dramas contemporáneos no dicen
&lt;&lt;aquí se solloza; aquí se tiembla; aquí se pone el
alma en los ojos;1) sino ((aquí sale un toro; aquí aparece una bomba eléctrica; aquí la escena representará un toril.» Da grima leer los carteles de teatros: (&lt;Hoy se dará la 300ª representacion de Vioitos
?J coleando, Toros eii Paris, Los ,natadores, Agua y

cuernos, Fiesta torera, MazzaMiiii, Los apóstoles, Los
óa1idos de Villa/tita, Luces y sombras y Medidas sanitai·ias.1) Los papeles que anuncian tales espectáculvs se meten por los ojos del transeunte. ¡Qué colores tan vistosos! ¡Qué desfachatez! ¡Qué modo de
agrandar los autores de tales engendros, aumentando el calibre de las letras de sus nombres insignificantes! En cambio, un cartel sencillo, modesto,
medio escondido en un pliegue del ancho abanico
an·unciador, escribe casi con miedo: El desheredado, drama de D. Valentin Gomez.
Aunque la obra no es un portento dramático, críticas biliosas y enfáticas la han tratado como cosa
mezquina y despreciable. Comedia delicadamente
escrita, seriamente pensada, desarrollada á veces
con novedad é interes, si en algunas escenas se ladean los caractéres, pecando la accion de inverosímil, culpa es ésta de que no están libres aplaudidisimas comedias contemporáneas. Como van
siendo raros en nuestra sociedad los hombres de
hierro, el teatro no acierta á reflejar gigantes,
cuando sólo tiene delante enanos. Las pasiones y los
caractéres no son hoy maquinarias teatrales que
mueven con destreza los autores. Estas palancas
poderosíi,imas del alma humana, no dominando en
la vida actual, mal pueden encumbrarse en las cimas del arte. Nadie mira ya las águilas que se remontan al cielo. Concluyeron las cruz:tdas; desnaturalizáronse las guerras de conquista. Peléase hoy
por el hogar, por el placer del individuo. Estamos,
pues, en plena epopeya del gusano. No es de extrafiar que la escena reproduzca con preferencia el
mundo tle séres pequeños é incompletos que la
rodea.
El desheredado adolece, sin embargo, de un achaque que le pone fuera de toda via de salud; esta enfermedad es la del llanto, la de la monotonía. Situaciones teatrales admirables, están desvirtuadas
por la languidez con que se desenvuelven. Ningun
latigazo de sentimientos profuudos ó inesperados
conmueve al público, el cual, para comprender la
accion dramática, tiene que poner toda su alma en
la cabeza. La forma que sirve de ropaje á la última obra del Sr. D. Valentin Gomez está tejida
exclusivamente con máximas, sentencias y axiomas. ¡Cuán pocos gritos arrancados al corazon se
escuchan en El desheredado! Para probar la testarudez virtuosa del protagonista no basta reunir dos
personajes que disertan sobre puntos de moral
y mundología. Es preciso que por medio de hechos
ó de detalles tomados de la realidad, las lineas de
un carácter se vayan pintando y acentuando sobre
el rostro de un tipo. En esto consiste la·escasa impresion que hace en el auditorio El desheredado.
He escrito audito1·io, y no lo tacho. El deshc,·cdado
es más bien un discurso que una comedia.
Como libro, como obra de estilo, como poema, es
linda joya El desheredado. Los ojos podrán apreciar
mejor esta obra que el oído. Hay en ella bellezas,
ideales que encantan; descripciones del país natal
que hacen soñar al espíritu con visiones de idilio.
El público no permanece indiferente ante tales primores, y aplaude. Pero córtanse aquí los méritos de
El deskeredado; obra, á pesar de todo, que marca
una nueva faz en el talento, hasta ahora timido, de
Valentin Gomez. Más amplitud de recursos, más conatos de hundirse en la vida real; más descreimiento en procedimientos anticuados; más energía, en
fin, se observa en esta nueva produccion del autor
de El celoso de sí mismo. Gústase un granillo picante de sátira social en el condimento de su reciente comedia. Pero desgraciadamente las teorias
filosóficas que quiere poner en juego se quiebran

LA lLUS'l'IL\U10N N,\CIONAL
como frágiles vidrios, al tocar los picos cortantes de
la lucha dramática. ¡Qué hermosa es la piedad
filial! ¡Que cuadro tan sencillo es el que I epresenta
el arrepentimiento! Predicar la virtud, ¡qué fin tan
noble! ... ¡La virtud! ¡La virtud! ¿Quién no la persigue? l\Ias ¡ay! siempre Satan, roieado de sombras,
maquinando rebeldías, royéndose la lengua de rabia, será más atractivo que el ángel más perfecto
y nadando en luz, y con la cara más sonriente por
la más inmutable felicidad. Es que el hombre, en la
tierra, tiene más de Luzbel que de santo.
Por eso, r..o es nuevo el conflicto que se ha tratado
de resol ver en El desheredado. Desde Est-il bon est-il
nidehant, comedia de Diderot, hasta la obra del señor
Gomez, muchos dramas han abrazado este problema terrible de la virtud, que pelea por ser virtud y
que sucumbe, como maldad, en el ancho campamento de la vida. El delincu1ite koiwado, de Jovellanos, ó Loc¡¡,ra ó santidad, de ... quien todos saben, y
últimamente Mártires ó deli11c-uiitcs, de Pleguezu¡
lo, apoderáronse· de esta idea capital, llevándo
cada cual al terreno que le era conocitl.o. A~ui
juez, allá un sabio, acullá un adúltero, más ta e
un paroc,rn: hé aquí los ej~s sobre los cuales ha girado este mundo de la virtud que se crea por propios esfuerzos, y á la que el vulgo destruye, ora con
leyes, ora con burlas, ya con el destierro, ya con el
manicomio. L i obra, sin embargo, del Sr. Gomez
(D. Valentin), es la que ménos felizmente desata
este nudo gordiano. No es posible que un ladron,
fuere como fuere, pueda volver á alzar orgullosamente la cabeza sin una expiacion que le dignifique
ante la severa opinion de la justicia social. Gánase
el cielo con un segundo tan sólo de sentida contricion; en el mundo no pasan así las cosas. El Paraíso, segun cuentan, es muy grande; la tierra es muy
pequeña. 1Uli caben todos, espérase á todos; aqui á
nadie se aguarda, y todos estorbamos. De este modo,
Cárlos, primera persona de El deshei·cdado, creyéndose honrado al devolver lo que robó, no sólo es
un carácter falso, pues la conciencia no está tan
cíega que no vea claramente desnuda la verdad,
sino que es ademas un carácter atrozmente inmoral.
No quisiera concluir sin a¡iuntar que no todos los
actores han dado expresion á determinados rasgos
bellisimos de la obra del Sr. Gomez. Parece que el
desaliénto sobrecoge de improviso á nuestros artistas, pasanclo desapercibidos renglones de versos
donde palpita una emocion que, en otro caso, saltaría de las tablas al público. El Sr. Vico, en una sola
redondilla, hace pasar la multitud de la indiferencia
al aplauso. ¿Cómo los demas actores no hacen lo
mismo? La respuesta es fácil de concebir, aunque
descortés exponerla. La seflora Tubau es una ac
triz que interpreta admirablemente los papeles donde rie juguetona y punzante la ironía. La Elena de
El iesl1eredado es una mujer triste, tierna, afectuosa, á veces apaaionada. Pero eso es escribir en el
vacío (permitaseme esta vulgaridad), cuando no se
tienen puestos los ojos en las condiciones naturales
de los intérpretes de una obra escénica. Un fenómeno se ha verificado en El deskcredado: el actor que
hacía reir, ha hecho llorar. Es verdad que Mariano
Fernandez es un artista asombroso. Es un Jorick ficticio, que se convierte, cuando quiere, en un Talma
verdadero.

En el teatro de Jovellanos trata de reincidir en
sus despropósitos la célebre Doña Juanita.
¡Mentira parece que la empresaria codicia no se
haya detenido ante la traduccion bilingüe del libro
de ópera cómica donde más dislates ha acumulado
la intemperancia de nuestros vecinos para satirizar
nuestro país y cuanto lleva el nombre espanol!
¡Es wia delicia ver cómo se desgarran, al compás
de las notas fugaces y originalisimas de Suppé, los
jirones torpemente arrancados á nuestra honra nacional! Es seguro que el niño que vea este infame
espectáculo, saldrá con ganas de defender ma!lana
su patria. Olvidase mucho en esta época ese sér
tiernísimo, desapercibido en el bullicio de las tur-

has, que al cabo de un pufiado de años será hombr&lt;',
tal vez temible. Dásele por alimento del u.lma d«~honor y pornografismo. No importa; húndase en miserables sombras de dudas la infancia... con tal
que la gente adulta se divierta.
Los periódicos de más circulacion, entre tanto,
dedican planas enteras á reseñas de toros, á insoportables y mal perjei'tadas criticas de crirt1c1tes teatrales, que no otra cosa son las obras que hoy pasan
por las tablas. Todo para la contaduría, nada para
la gloria. Del libro, ese montoncillo de papel que
suele convertirso en mole de granitó (y á veces en
cantos rodados, no hay que dudarlo), no hay periodista que se sienta con fuerzas para ocuparse seriamente. Las fl¡¡,stracioiies agotan caudales inmensos
ciñéndose sólo á los altos méritos del arte, de la ci~
vilizacion, de la gloria, de todas esas zarandajas
que carecen, desgraciadamente, de cuernos y violones; pues bien: los esfuerzos gigantescos de que
es resultado uno de esos pliegos donde el espíritu
de un pueblo se imprime con renglones ó con figuras, son recompensados por el periodismo con el
olvido más espantoso. ¡Oh delicioso país, donde un
andarín es más celebre que un escritor!
Yo bien reconozco que hay teatros que siguen el
noble camino del deber y ele la dignidad. Pero el
Español, representando obras sin relumbron, se
arruina. Yo he visto á Vico, media hora ántes de la
representacion, levantarse de una ¡nesa del café
del Príncipe, dando un suspiro que, empezando en
rugido, terminaba en sollozo. Le he contemplado,
al principio, rebujado en su capa, con la mirada
fija en el negro humo de la taza que tenia delante,
irse ensanchando su pecho, iluminándose sufrente, volviéndose convulsos sus miembros. Yo me he
dicho entónces: ((¡ Qué inspiracion tan tempestuosa
debe agitar ahora el alma de este gran actor!&gt;)
Despues le he observado, aplomándose sobre si
mismo, achicándose, desvaneciéndose, cuando con
atento oído escuchaba el desfallecedor silencio del
cercano teatro. Aquellas noches Vico representaba
La·Carcajada. Y en efecto, aquel suspiro, escapado
involuntariamente, donde nadie sino yo lo percibía,
era la histérica, la reprimida, pero no mé.nos tremenda carcajada del genio que se siente á oscuras
cuando piensa lanzar rasgos, que se siente desoido
cuando quiere gritar con voces arrancadas al pecho
da un titan y no al cuello gangoso de una marioneta.
JOSE DE SILES.

'

BIBLIOGRAFÍA
,¿Qué hay?, - Verdades psicolÓgioa!il segun los
principios de la. o encía. moderna, por UbalctoQuiñones.

Con este titulo, el conocido pensador y dístinguidisimo escritor Sr. Quillones ha publicado un conjunto de conclusiones sobre los temas más profundos del órden moral y social. Notabilísima es esta
obra, y sobre todo el pasaje en que demuestra que
los sacerdotes cristianos no siguen el ejemplo de
Cristo, sino más bien le contrarían. ((Los que se
llaman ministros de todas las religiones, dice, léjos
de vivir de su propio trabajo, con el sudor de su
rostro, para atestiguar con el ejemplo la bondad de
su doctrina, viTen regaladamente del culto.&gt;)
Par¡i. el Sr. Quiñones es ínadmisible que haya
quien viva á costa del trabajo de los demás, ejerciendo funciones de ninguna clase de utilidad general. El sabio, el pensador que ha sitio siempre pobre en una sociedad adelantada, deberá ocupar el
rango que hoy tienen los propagandistas de lauupersticion y la ignorancia.
Porque el trabajo del pensador, aunque aparen•
temente ménos productivo que el de la industria,
elabora y trasforma las ideas que inlluyen lut\go
decisivamente en el movimiento industrial de toda
índole.

- - - - - --Imp. de B. Rubl.i.oa1 plau de la P&amp;ja, ?1 Madrid.

~~

REVISTA

10 DE DICIEMBRE DE 1884

DECENAL

ADMINISTRACION Y REDACCION

TOMO 2.0 -NúM, 46

Almirante, 2, quintuplicado.

•

SUMARIO
GRABADOS: Excmo. Sr. Teniente General D. Manuel
Cassola, director general de Artilleria.-Sociedad
cooperativa fundada en Barcelona para la elaboracion de productos de farmacia: fachada principal del edificio; patio central, y despacho.-Vitoria: ejercicios practicados por la brigada de Vanguardia en las inmediaciones de Arriaga.-Tánger: calle principal y mercado, conocido con el
nombre de Soco de Abajo (Sok-et-Theti).-Ejércíto
francés: incorporacion de los reservistas á sus
regimientos.-Guerra del Sudan: expedicion de
la escuadrilla inglesa por el Nilo; llegada á la segunda catarata.
TEXTO: Crónica.-Excmo. Sr.D. ManuelCassola, director general de Artilleria.-Sociedad Farmacéutico-espa!lola.-Maniobras militares en Vitoria.-Tánger: vista del Soco de Abajo .-Francia:
la marcha de los reservistas.-Guerra del Sudan.
-Cfoncias y sus aplicaciones, por Z.-Exposicion
artístico-literaria, por D. J. M. S.-El centenario
del marqués de Santa Cruz de Marcenado.-Cautiverios (poesía), por D. C. de Alvear .-Teatros:
Corazrm- de hombre, drama del Sr. Novo y Colson,
por A. z.-Anuncios.-Sobre cubierta, por don
Eduardo de Palacio.-Desde el Peñon de Alhucemas: carta-intima (poesía), por D. Cárlos Cano.Variedades.-Remembranza, por D. Cayetano de
Alvear. -Advertencias.

CRÓNICA

dría ser mejor utilizada en el trabajo ó en la
guerra.
Francia no es tan altruista como en otros
tiempos; atribuye á su desinteres tradicional
gran parte de sus desdichas; pero se equivoca.
~o que quedará en su historia, es ese espíritu
citalleresco, ese Don Quijote que en épocas
~'lrsls la ha conducido á sublimes hazafias.
Nápoleon (una voluntad y una ambicion srn
INTELIGENCIA); Napoleon mismo, obtendrá juicios benévolos, ya que no por su irracional deseo de dominar el mundo, por sus obras de
difusion y propaganda civilizadora. En las
actuales circunstancias, Francia debe volver
á su primitivo programa: «Todo por la civilizacion y para la civilizacion. &gt; Solamente que
no se trata ya de conquistar, sino de amparar;
de hacer respetar el derecho de los débiles.
Acaba ahora de pedir un nuevo crédito para
la guerra del Tonkin. Aquí gasta sus fuerzas
y dinero de una manera desastrosa. Debe po•
ner término á este conflicto. ¿Cómo? Por la
mediacion de Inglaterra. El discurso de lord
Granville es bastante expresivo. Los ingleaes
tienen sobre nosotros esta ventaja¡ si compren•
den que se han equivocado, se apresuran á
corregir su error. Inglaterra ve ya tal vez la
necesidad de aliarse á Francia y á Italia; está,
pues, dispuesta á prestar servicios á Francia.
Quizá en este momento habrá ya empezado su
obra de pacificacion entre franceses y chinos.
Conseguido esto, Francia debe adoptar una
actitud franca y generosa en la cuestion de
Africa; sostener los derechos de Portugal; apo•
yar las pretensiones de Espafia; explorar y
sostener tambien las de Italia; disputar, en
suma, á .Alemania sus pretensiones de coloni•
zar los países latinos. ¡Ay de éstos si no se
alían para una defensa comunl

El estado de los trabajos de la conferencia
de Berlin no nos permite apreciar aún su alcance y sus resultados. Pero insistimos en observar que sin sacrificios de sangre ni dinero,
Alemania se instalará y desergolverá sólidamente en Africa, á. expensas de los países latinos. Las cuestiones del Tonkin, Egipto, Congo
y Madagascar han debilitado á Francia é In•
glaterra; más aún: las han separado. Alemania
se aprovecha perfectamente de estos errores y
obcecaciones políticas.
No hace mucho tiempo decía la Pall Mall
Gazette, con ocasion de un discurso de BisNuestro país pasa por una crisis moral im·
mark: «Los franceses tenían, al ménos, rasgos
portante.
Estamos en un período de crítica
generosos; si turbaban alguna vez la paz de
Europa, era por sus tendencias á anteponer implacable, y sabido es el efecto primero de
los intereses de la humanidad á los del equi- todo trabajo de refl.exion: un efecto disolvente
librio europeo. Los alemanes, ya está visto, sobre los instintos buenos y malos. ¿En qué
no conocen otra política que la del egoismo proporcion se disuelven unos y otros? No es
fácil decirlo. Tal vez muchos instintos feroces
nacional.&gt;
Esto es exacto; Inglaterra, que pasa pot ser desaparecen; pero 1ayl tambien muchos bueegoista, no lo es en riinguú- sentido. Solamen . nos instíñoos se debilitan. Este hecho no au•
te su accion práctica, incesante, la impone á toriza á declarar perjudicial la crítica¡ al conveces ese género de inconsecuencias que acom• trario,,su resultado será el de fortalecer, el de
pafia siempre á la vida real, demasiado activa. arraigar una moral sólida definitiva. Pero en
Es más egoísta Alemania, á pesar de sus pro- la transicion tendremos que resignarnos á ver
fundos pensadores y generosos poetas, porque retrocesos de índole diversa. En política, por
éstos no dirigirán la humanidad sino cuando ejemplo, no se nota ya ningun desinteres, ó
se extinga en el pueblo esa crasa ignorancia mejor dicho, ningun alto interes general 9 na•
que le hace oir con delectacion á charlatanes cional. Muy recientemente hemos podido compolíticos, sin ningun otro mérito que el de un probar este hecho. Un compaftero nuestro,
buen pulmon y una resistencia física quepo• D. Emilio Bonelli, ha levantado la bandera

espafiola en importantes territorios de Marruecos. Dimos en nuestro número anterior el gra•
hado. Pues la prensa de todos los matices (con
excepcion de La Correspondencia Mititar),
ha dado amplio espacio á pequei'l.as cuestiones
de política interior, y no ha tenido dos líneas
para comentario de este suceso. Su importan..
cia, sin embargo, en otro país, habría sido considerada como de carácter extraordinario.
En arte, en literatura, se descubre más afan
de lucro inmediato ó satisfaccion vanidosa, que
gusto y pasion como las del inolvidable Becquer, por la interpretacion de los más nobles
estados del espíritu humano.
No tenemos apénas pensado~·es, es decir,
hombres consagrados á la cie.ncia, sin explotarla para su exaltacion política. Pero, es más,
se mira con incredulidad y prevencion al hombre que estudia y no se pone al servicio de las
pasiones militantes. Se juzga, en suma, imposible, que un hombre sin fortuna pueda des cuidar su carrera ó profesion, y sus probabilidades de medro político, por esclarecer el problema de la moral científica á cualquioc otro
de los que las ciencias contemporáneas tienen
sobre el tapete. En los más aplicados ateneistas, el fin práctico (la utilidad inmediata), se
sobrepone en seguida al fin teórico (la investigacion de la verdad y la satisfaccion consiguiente). No se cree en la existencia de estos
hombres desinteresados, y no se les ayuda; no
se contribuye á su conservacion y perfeccionamiento. Se explica así la esterilidad de Espafia
en pensadores de ve1·dad, no en pensadores
candidatos para diputados y ministros, y destinando á estos fines dos partes del dia. El
pensador sincero, hace lo que dice Renan; si
la patria le llama y le saca de su gabinete para
ir al Parlamento, va; pero no se dedica á estu•
diar medios de baja intriga para obtener proteccion de ningun género, ó falsear la voluntad del cuerpo electoral. Tampoco puede aceptar el papel de abogado en un partido, cualquiera que sea la causa que se le encomiende.
El carácter de un verdadero pensador es el
arquetipo del carácter. «Por la verdad y para
la verdad:, hé aquí su sola é invariable divisa.

Las dos disposiciones más importantes de
guerra, han sido la concerniente al nuevo Código penal militar y la Coleccion legislativa
del ejerciro. No podemos entrar en critica de
aplicacion ó procedimientos. Ya hace tiempo
indicamos algunas de las ventajas que repor•
tarla la nueva clasificacion de delitos militares, y sobre el punto más importante de las
teoría&amp; que han debido inspirar á la nueva legislacion, no es de esta ocasion su exámen;
pues nos colocaríamos en el punto de vista de

�LA ILUSTRACION NACIONAL

620

LA ILUSTRACION NACIONAL

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EXCMO. SR. TE'.'&gt;IENTE GENER.\L

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MANUEL CASSOLA, DIRECTOR GENERAL D"B ARTJl.LERIA

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621

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una justicia penal puramente defensiva, y las
deducciones ó consecuencias lógicas exigirían
mucho más espacio que el destinado ordinariamente á esta Crónica. Contentémonos con de
cir que edificar es ya un progreso, y que la
nueva legislacion, aunque no mucho, difiere
ya bastante de la inspi11ada en la justicia penal de los tiempos bárbaros.
Una cuestion importante suscita El Correo
Militar. Nuestra divisa y nuestro interés por
el ejército nos obligan á tratarla con imparcialidad, cualesquiera que sea el órden de intereses particulares que afecte.
El Correo Milita1· anuncia que tal vez se
forme un cuerpo burocrático-militar, y opina que sería conveniente que los funcionarios
de las dependencias no tuviesen participacion
alguna en las escalas.
Como promete desenvolver este punto en
artículos sucesivos, reservamos para entónces
nuestra opinion. Es, por otra parte, difícil de
improvisar; pero comprendemos que el asunto
tiene importancia y es digno del mayor y más
imparcial análisis. Hemos conocido sargentos
que han llegado á generales sin salir de la oficina: este es un hecho importantísimo. Pero
hay que examinar otros aspectos de esta funcion burocrática para decidirse por una separacion ó distincion absoluta entre ella y las de
la restante oficialidad del ejército.
Un distinguido coronel retirado del arma de
c'aballería, ayudante que fué del insigne general Espartero, del invicto duque de la Victoria (el marqués de Murrieta), ha logrado introducir en su preciosa posesiou de Higay el
cultivo de una planta que hasta hoy teníamos
que pedir á Inglaterra.
El lúpulo del marqués de Murrieta concurre ya en el mercado con el lúpulo inglés; en la
última Exposicion manufacturera obtuvo esta
nueva planta medalla de primera clase, y en la
de Logroílo ha sido tambien premiada.
Está tan dentro de nuestro sistema general
de reorganizacion espaiíola ver á. un marqués
y distinguido hombre de armas cooperando y
enalteeiendo la produccion nacional, que no
podemos escasear frases de elogio á este aristócrata, verdaderamente digno de sus títulos.
Advirtamos que ha residido mucho tiempo en
Inglaterra. Al contacto de aquellas costumbres
activas y útiles, un gran carácter no puede
ménos de sentirse inclinado á importar en su
país hábitos de trabajo, seriedad y rectitud.
Tal ha hecho el sefior marqués de Murrieta. Su
posesion de Logrofío (Higay) es una verdadera escuela de agricultura; allí hace experiencias y procura, por todos los medios posibles,
nuevos productos á la explotacion nacional.
Por último, nos consta que el móvil del lucro
no influye en su conducta, aunque pudiera legítimamente influir. Gasta más que le producen sus deseos de ser útil al país. Recomendamos, pues, este modelo á la mayor parte de los
aristócratas y acaudalados de Espaf'ía, que ni
siquiera saben circular su riqueza.
En el Centro Militar continúa el Sr. Buesa
sus notabilísimas conferencias sobre el Código

LA ILUSTRACION NACIONAL

LA ILUSTRACION NACIONAL
cargo desempef!.ó hasta Diciembre de 1862, en que
se le otorgó el grado de comandante por la gracia
general, y habiéndose comenzado la dificil campana
de Cuba, cambió espontáneamente el profesorado
por el peligroso puesto de los campos de batalla.
Organizó en cuatro dias una pequei'la fuerza de
voluntarios, que movilizó bajo el nombre de «primera guerrilla volante,)) y se dirigió inmediatamente
con ella á las Villas Orientales, donde se sostuvo con
ligeros combates, siempre victoriosos, á la cabeza
de aquel puñado de ciudadanos guerrilleros, base y
ejemplo de esa institucion que tantos dias de gloria
ha sabido conquistarse en aquella ruda campaña.
Con dicha fuerza, y á veces otras á sus órdenes, •
concurrió el capitan Cassola á multitud de operaciones, combates y diarios hechos de armas, difíciles de enumerar, tanto en las Villas como en el Camagüey, obteniendo sucesivamente en recompensa,
por la accion de las Mercedes y otras en Mayo
de 1869, el empleo de comandante; por el victorioso
combate de Santa Gertrudis, el 30 de Setiembre del
mismo ario, el grado de te11iente coronel; por el buen
resultado en las operaciones que practicó contra los
La que con el tema ,Fuerza y derecho&gt;
el sábado 29 de Noviembre el comandante de issurrectos en Sancti-Spiritus desde Enero á Junio
ingenieros D. Castor Amí, proporcionó á su de 1810, el grado de coronel; por la accion de
Clueco y brillante mérito obtenido en el combate
autor una entusiasta ovacion del numeroso que sostuvo como jefP- en Meloncitos el 2 de Julio
público que acudió á oirla, atraído por la ven- de 1870, la placa roja del Mérito militar; y por últi~
tajosa reputacion alcanzada en análogas ma- mo, establecida á su iniciativa y bajo su inmediato
mando la línea de vanguardia de la llamada Trocha
nifestaciones por este jefe distinguido.
No fué ménos notable la qmi, con el tema de Moron al Júcaro, obtuvo el empleo de teniente
coronel, como recompensa al result¡,.do de las ope,América,, pronunció el sábado último el se- raciones que practicó en dicha línea desde Enero á
fíor D. Héctor Varela, representante de la Re- Junio de 1871; pero habiendo enfermado gravepública Argentina en esta corte. El Castelar mente en aquel rudo y peligroso servicio, regresó á
americano estuvo á la altura de su envidiable España en Setiembre del mismo año.
Apénas mejorado de su grave enfermedad en Sereputacion, y desde las primeras frases arrebatiembre de 1872, fué destinado al regimiento de
tó al auditorio, cuyo entusiasmo se manifestó Cantabria, y eoviadtf en Diciembre al Norte á coro·
en repetidas salvas de aplausos. Terminado el batir las primeras partidas carlistas que se alzaban
acto, tuvimos el gm1to de estrechar la mano en armas; cúpole al teniente coronel Cassola la
del Sr. V arela, felicitándole pot· su triunfo, y suerte de sostener con buen éxito, en 29 de dicho
por el que acaba de conseguir venciendo una mes, el primer combate en el puente de Lacunza
(:-iavarra), y propuesto por su distinguido comporgravísima enfermedad, que puso en peligro su tamiento, obtuvo en recompensa el empleo de corovida.
nel, con el que concurrió á otros hechos de armas,
hasta que enfermó nuevamente en Mayo de 1873.
Disfrutando licencia en Madrid y fundándose el
Excmo. Sr. Teniente General
Gobierno en las especiales dotes de aptitud del coDON MANUEL CASSOLA FERNANDEZ,
ronel Cassola, le encargó de las comisiones de direcDirector general de Artillerla,
tor del Parque de Artillería de Madrid y vocal de la
Continuando la tarea que voluntariamente nos Junta organizatllra del ejército, y obligad.o á acephemos impuesto, trazamos hoy, á grandes rasgos, tar dichos cargos por las difíciles circunstancias
la biografía de uno de los generales mas jóvenes que atravesaba entónces el ejército y el país, obtuvo
de nuestro ejército, y que sin embargo ha sabido por sus laboriosos trabajos en dicha junta la placa
adquirirse un brillante renombre en su Estado Ma- blanca del :\lérito militar, hasta que confiándosele
en Setiembre del mismo año el mando del regiyor general.
El actual director de Artillería nació en Ilellin miento de Galicia, marchó con él á sitiar á los cantonales de Cartagena, concurriendo á varios hechos
(Albacete) el 27 de Agosto de 1838. Fué admitido
como cadete en 20 de Diciembre de 1852 en el cole- de armas y á todas las operaciones del sitio hasta
gio de infantería de Toledo, y ascendió á subtenien- la rendicion de la plaza en 13 de Enero de 1814.
Con dicho cuerpo pasó inmediatamente á operar
te, reglamentariamente, en 25 de Junio de 1856,
concurriendo á los combates del 16, 17 y 18 de Julio á Catalm1a contra los carlistas, y necesitando redel mismo año, sostenidos en la corte, por los que fuerzos el ejército del Norte, se incorporó á éste á
obtuvo la cruz de San Fernando de primera clase. los pocos dias, tomando inmediatamente parte en
el sitio y ocupacion de Laguardia; asistió el 11 de
Ascendió á teniente, por antigüedad, el 25 de
Agosto de 1857, é iniciada en Méjico la íntervencion Febrero á la accion de Onton, con que se inauguraarmada europea, fué destinado al ejército de Cuba, ron las sangrientas operaciones sobre Somorrostro;
á su instancia, para formar parte de la division del . concurrió al combate de l\lonte-Monta110 el 25 del
mismo mes, formando durante él parte de las trogeneral Prim en 1862.
Pasó despues á la isla de Santo Domingo, donde pas encargadas de restablecer el combate y conteasistió al ataque y ocupacion de Santiago de los Ca- ner á los carlistas en sus líneas; asistió con su regiballeros, á la retirada de Puerto-Plata, á los comba- miento al ataque de la posicion de Cortes, en el ala
tes librados para ocupar á San Cristóbal, Baní y derecha del ejército, el dia 25 de Marzo, y el 26 y 21
Azúa, y á las demas operaciones de la division Gán- ocupó distintos puntos en el centro de la línea que
dara; al asalto, ocupacion y defensa de Monte-Cristi atacaba á Pucheta, Murrieta y San Pedro Abanto,
y hechos de armas de sus inmediaciones y á otra quedando despues al frente de estas posiciones,
serie de funciones de guerra ocurridas en aquella apoyando á la artillería de ataque más avanzada Y
mortífera campaña de dos aílos, donde obtuvo por obteniendo por recompensa de estos servicios el
recompensa de sus servicios, sucesivamente, el empleo de brigadier.
El 29 de Abril siguiente desalojó al enemigo, con
grado decapitan y la efectividad del mismo empleo.
Efectuada la evacuacion de la isla, fué elegido el el regimiento de Galicia, del caserío de l\lontellano,
capitan Cassola profesor de geometría y topografía y facilitadas las comunicaciones entre los cuerpos
de la Academia de la Habana en Junio de 1865, cuyo de ejército del marqués del Duero y duque de la

penal militar, ante una concurrencia distinguida, que presta sefíalada atencion á los razonamientos del orador, cuya facilidad de palabra
es, por cierto, extraordinaria.
Sabe el Sr. Buesa, ilustradísimo y antiguo
jurisconsulto, unir con acierto lo útil á lo agradable, de modo que el interes durante sus discursos no decae un momento, y al levantarse
la sesion, el auditorio se admira de lo rápidamente que el tiempo ha trascurrido, y toma
el propósito de no faltar á la conferencia inmediata.
Esto hace el mejor elogio del distinguido
profesor de derecho militar, á quien, al felicitarle, debemos hacer presente nuestro testimonio de reconocimiento por las útiles lecciones que nos proporciona en sus conferencias.

46

Torre, concurrió con su division á atacar durante la
noche y ocupar las posiciones de Triano y Galdames_, que decidieron la rápida retirada del ejército
carltsta en l.º de IIIayo, quedando librada Bilbao.
Reorganizado aquel ejército, fué el brigadier Cassola nombrado jefe de la primera brigada en la division de Vizcaya, y con una columna de mil infantes cruzó cautelosamente las líneas enemigas, logrando. sorprender á su retaguardia al pueblo de
:\fungu1a y coger unos rehenes, sosteniendo al regreso un victorioso combate entre Grbe y Lejina el 9
de Julio de 1874.
Obtuvo despues el mando de la segunda brigada
de la misma division encargada de fortificar y de.., fender la parte baja de la ria de Bilbao hasta Portugal~t~; y para completar su línea por ambas orillas,
dec1d10 ocupar el pueblo de .A.lgorta, lo que consiguió
merced á un ligero y rapido ataque por sorpresa al
amanecer del 21 del mismo mes.
Continuó en el mismo mando tomando parte activa y dirigiendo los hechos de armas de Nocedal y
Monte Curendi los días 28 y 29 de Setiembre, y al
combate de Berango el 27 de Octubre siguiente,
como otros varios de ménos importancia.
Nombrado por estos dias gobernador militar de
Astúrias, dejó de tomar posesion por haber obtenido el mando de la brigada de operaciones de Guadalajara, y poco despues el de toda la division encargada de cubrirá la corte y operar contra las facciones del Centro por los límites de Castilla la Nueva, donde sostuvo diferentes encuentros, así como
los combates del Campillo de Alto-Buey y Huélamo
(Cuenca), ocurridos respectivamente el 13 y 20 de
Enero de 1875, y por los que obtuvo la cruz roja de
tercera clase del Mérito mílitar.
Destinado en 28 de Mayo del mismo año á mandar una brigada del ejército del Centro, concurrió
á varios hechos de armas, á la accion de la Muela de
Chert, á otras operaciones a~iliares del sitio y
rendicion de Cantavieja, por cuyos servicios se le
concedió la gran cruz roja del Mérito militar.
Pasó inmediatamente el rio Ebro, en persecucion
de las facciones del Centro refugiadas en Catalufl.a,
donde sostuvo las acciones de Sanahuja, Montanicell, Torá, Ardevol y Tremp, logrando cooperar decisivamente á la destruccion de dichas facciones y
extincion completa de las del Principado, obteniendo en recompensa de estos servicios el empleo de
mariscal de campo.
Formando ya parte del ejército de la derecha,
pasó con su brigada á Navarra, ocupó á Oteiza y
Monte-Esquinza, continuamente ho~ilizados por los
carlistas, hasta que, nombrado comandante general de la division de Vizcaya en Enero de 1876, se
dirigió á la plaza de Bilbao á tomar el mando.
Seguidamente operó en combinacion con el cuerpo de ejército que debía apoderarse de Valmaseda,
á cuyo buen éxito contribuyó atacando y ocupando
las posiciones de Santa Agueda, para facilitar así la
reunion en Bilbao de todo el ejército de la izquierda y retirada de las facciones á la línea del rio
Deva.
En cuanto esta maniobra tuvo lugar, avanzó con
el ejército hacia dicha línea, y recibió la mision de
sostener las comunicaciones de éste, que libraba la
batalla de Elgueta, ocupándose miéntras en perseguir y deshacer las partidas carlistas que quedaban
en Vizcaya á retaguardia del ejército, lo que consiguió en el corto plazo de ocho dias, y por cuyos servicios obtuvo las gracias de Real órden.
Terminada la guerra en Es pafia, fué destinado en
Abril de 1876 á mandar la cuarta division del ejército de Castilla la Nueva, cuyo puesto abandonó por
continuar la lucha en la isla de Cuba, que tomaba
alarmantes proporciones, y destinado á. aquel ejército en 9 de Octubre del mismo afio, partió para
América, tomando posesion el 15 de Noviembre siguiente de la comandancia general de las Villas
occidentales que se le había confiado.
Emprendió sin descanso las nuevas operaciones
con arreglo al plan general de campana, y obtenidas positivas ventajas sobre el enemigo, que casi
desapareció en aquel territorio, se le confirió en
Abril de 1877 el mando civil y militar del departa-

mento Central de aquella isla, de que tomó posesion
con los nuevos refuerzos de tropas que se pusieron
á sus órdenes.
Imposible sería expresar, en los reducidos límites
de una biografia, la cantidad de trabajo personal é
intelectual que allí se vió obligado á desarrollar el
general Cassola, porque sería preciso comenzar por
describir el deplorable estado en que se encontraba
aquel territorio, asiento ordinario de la cámara y
gobierno rebeldes, y centro principal de toda la insurreccion cubana.
Practicados por él mismo los primeros reconocimientos armados sobre el campo de operaciones,
visto el estado ruinoso de los poquísimos pueblos y
aldeas que habian librado al furor del enemigo;
apreciada la situacion moral y material de éste, y
la necesidad de proceder con método para contrariar sus propósitos, se ocupó en organizar la guerra, á la vez que ordenaba una activa persecucion y
echaba las bases de la futura reconstruccion de
aquel asolado territori0.
·ªnas tropas sostenían victoriosos combates, otras
abi\_-tn v1as de comunicacion, las más construían
carr}pamentos militares que habían de trasformarse
despues en ricos poblados, donde las gentes que
diariamente ofrecían su sumision al legitimo Gobierno, hallaban trabajo, proteccion y justicia, y
así, atraídos los rebeldes, unos espontáneamente,
otros por el esfuerzo de las armas y muchos por la
.generosa y frater~al conducta de las tropas y autoridades, llegó el mes de Noviembre, quedando sólo
en el campo insurrecto los hombres más comprometidos por sus antecedentes ~ por el espíritu de
. una falsa dignidad.
En esta fecha, habiendo logrado el general Cassola
que la mayoría de los rebeldes, con sus jefes ya
muy disminuidos, se reconcentraran en una zona
determinada, dirigió personalmente una operacion
general que dió por resultado, á los quince dias de
numerosos y pequel'\os combates, el que, convencidos aquéllos de la inutilidad de sus desesperados
esfuerzos, pidieran una tregua ó suspension de hostilidades, precursora de la paz general que tan
hábilmente supo conquistar el general I\Iartinez
Campos.
El Gobierno de S. l\L, accediendo á lo propuesto
por este caudillo, premió los servicios del general
Cassola confiriéndole su actual empleo de teniente
general en 9 de lilayo de 1878, en el cual regresó á la
Península.
Por fin, la anhelada paz en todos los dominios españoles permitió á este distinguido soldado dedicarse al restablecimiento de su salud y al cuidado
de sus inteseses, tan abandonados por largo tiempo,
invertido exclusivamente en el servicio de la patria.
La opinion pública, sin embargo, marcaba un límite muy corto á este descanso, señalándole para
puestos de importancia, y efectivamente, al regreso del general Martinez Campos y su inmediata subida al poder en I\Iarzo de 1819, fué nombrado el
general Cassola capitan general de Granada, cuyo
destino pasó á, desempenar inmediatamente. Pero
tanto los amigos de su país natal cuanto los de la
provincia de Murcia, donde ordinariamente residía,
conocedores del talento, instruccion y extraorJinarias dotes de carácter del general, y comprendiendo los servicios que en la esfera política podía prestar á la nacion, le eligieron diputado por Cartagena
·en Junio siguiente, obligándole á dimitir su cargo
incompatible con aqnella represcntacion. El ministro de la Guerra no quiso, sin embargo, privar al
ejército de la utilidad que podían reportarle los trabajos del inteligente y práctico general Cassola, y le
nombró vocal de la Junta superior consultiva de
Guerra, destino que desempel'ló con la dignidad y
acierto que acostumbra hasta la caída del Gabinete
l\Jartinez Campos en Diciembre de 1879.
Opuesta la índole de este periódico á o.cuparse de
los l-lechos políticos de los individuos del ejército,
no hemos de seguirle en este terreno; pero sí podemos manifestar que elevándose desde el primer
momento sobre la política menuda y considerando
conveniente al país la union de todos los elementos

623
de la oposicion liberal para formar un gran partido
que as gurase la libre alternativa en el poder de
las fuerzas monárquicas, dedicó á este noble ideal
toda su inteligente y enérgica voluntad, atribuyéndosele con fundamento una parte no pequel'\a en la
realizacion de este hecho, que produjo la subida al
poder del ministerio Sagasta. Por eso, sin duda,
desde el primer momento la opinion pública, que
nunca se engaña respecto al verdadero mérito, le
designó para los primeros puestos, tanto en la Península corno en Ultramar. Razones, sin embargo,
de delicadeza, alegadas con la sinceridad y confianza
que forman la base de su amistad, consiguieron se
le dejase en su pasividad militar, asintiendo solamente á la reeleccion como diputado con que le
honró el mismo distrito.
Los tristes acontecimientos de Agosto de 1883 le
obligaron, no obstante, á aceptar el puesto de director general de Artillería, cvn que en aquellos momentos fué favorecido por S. M. el Rey, y del cual
tomó posesion en 12 del mismo mes.
El singular aprecio que le dispensa el arma que
dirige es una demostracion muy elocuente de los
brillantes servicios que al país y al ejército viene
prestando desde que desempel'\a el cargo. Su inteligencia y enérgica actividad están deiicadas constantemente al aumento y mejora del material que
hoy existe, al artillado de las plazas y costas, y á la
preparacion, en el más breve plazo posible, de todos
los elementos de defensa compatibles con el estado
de penuria del Tesoro, que es su más ferviente anhelo y la mision que se considera llamado á cumplir en su destino. A esta idea, fija de una manera
tenaz é insistente en su irnaginacion, obedece la reciente y detenida visita que ha practicado á la
grandiosa fábrica de Trubia, el conocimiento que en
ella ha adquirido de sus condiciones y elementos
tan susceptibles de mejora, la consiguiente propuesta hecha y aprobada para establecer en ella la
fabricacion de aceros, que tan beneficiosos resultados ha de dar en el porvenir, y la inspeccion de las
plazas y establecimientos de Astúrias y Galicia, que
continúa en el resto de España, para saber de un
modo positivo é indudable todo lo que puede exigirse á nuestra industria militar, y los elementos que
faltan y con que es indispensable ayudar á nuestro
brillante cuerpo de Artillería para que pueda llevar
á cabo su honroso cometido.
Digno de alabanza es el general Cassola, que así
dedica toda su poderosa iniciativa y todos sus talentos al engrandecimiento de la patria, la cual
paga sus constantes desvelos con la consideracion y
el afecto que no escatima á aquellos de sus hijos
que de tal modo la enaltecen.
Por nuestra parte, le dedicarnos este pequeMhomenaje de nuestro respeto y cariño.
0

SOCIEDAD FARMACÉUTICO-ESPAÑOLA
Sabido es el preferente interes que merecen á.
nuestra publicacion todo lo que al desarrollo y progreso de nuestra patria se refiere.
Hay en España muchas cosas buenas desconocidas,
y por esto muchas veces se nos juzga equivocadamente.
La Sociedad Farmacéutico-española es una de
ellas. Dedicada á la fabricacion de productos químicos y farmacéuticos, viene hace af\os prestando
verdaderos servicios á tan importante ramo de
nuestra industria.
Los grandes laboratorios montados con arreglo á.
las últimas exigencias de la ciencia, su importantísimo capital social (500.000 duros) y la importancia de los directores, hacen de la Sociedad que nos
ocupa una de las pruebas más palmarias de lo que
puede conseguirse con la asociacion de capitales.
El capital social está dividido en acciones, que
poseen más de mil asociados, todos farmacéuticos.
Su mision principal es fabricar todos los productos farmacéuticos conocidos y proporcionarlos á los
asociados con notable ventaja en los precios respecto de los mercados nacionales y extranjeros.
Ademas, lo que de los laboratorios de la Sociedad
sale, lleva la garantía de una esmeradísima é inte-

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624

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625

�LA ILUSTRA010N NACIONAL

626
ligente elaboracion, y de que en su confeccion se
han empleado la¡¡ primeras materias más escogi&lt;las y mejor analizadas.
Precisamente el dia .iO de Noviembre se verificó
en Barcelona la junta anual de accionistas, que demostró el estado floreciente de la Sociedad. Segun
tenemos entendido, los beneficios del año actual se
elevaron al 20 por 100 líquido sobre el capital desembolsado.
Como asunto que interesa, hemos de volver sobre
él, cerrando estos apuntes con indicar á nuestros
abonados que el único camino para que en la industria puedan hacerse milagros, es la cooperacion de
capitales y de esfuerzos.
Nuestros grabados dan exacta idea de los edificios
que ocupa la Sociedad Farmacéutico-española en
Barcelona, qae es donde tiene su domicilio social.

MANIOBRAS MILITARES EN VITORIA
Publicamos hoy con este epígrafe un caprichoso
dibujo, hecho con unos exactos y originales apuntes
de los Sres. D. Francisco Cortés y D. Enrique de
!rabien, que han sido ampliados y artísticamente
combinados por Lagarde.
En la época actual, siempre que lo permite la inclemencia del tiempo, las inmediaciones de la capital de Alava ofrecen durante el trascurso del dia
uu aspecto animadísimo, por la concurrencia de las
tropas de todas armas que asisten á sus ejercicios
doctrinales.
El comandante en jefe del cuerpo de ejército del
Norte, capitan general D. Arsenio Martinez de Campos, dedica á estas prácticas una atencion que no
hay términos bastantes con que encarecer. Intérprete fiel de las ideas que hoy mueven las palancas
de la opinion en todos los ejércitos europeos, el general Campos deja el cuidado de los detalles á sus
inferiores inmediatos, y se reserva la alta inspeccion, como cumple á su jerarquía, sin cohibir atribuciones de nadie, y permitiendo á cada cual moverse dentro de la esfera que le es propia. El bizarro
y jóven brigadier D. Narciso Fuentes, jefe de Estado Mayor general, secunda con su reconocida inteligencia y el exquisito tacto que le distingue, las
órdenes del comandante en jefe, ejecutándose las
maniobras de los seis batallones que constituyen la
brigada de Vanguardia, bajo su exclusiva direccion.
En este asunto hánse inspirado nuestros corresponsales los Sres. Cortés é Irabien para bosquejar
los apuntes parciales que forman la composicion.
Las pintorescas riberas del Zadorra, en las inmediaciones de las aldeas de Arriaga y Yurre, fueron
teatro los dias 11, 12 y 13 del pasado Xoviembre de
un simulacro de combate, llevado á cabo por la brigada de que se hace mencion, y sus distintos episodios son los que en el dibujo se apuntan.
El 11 tuvo lugar, á presencia del Comandante en
jefe, un ensayo preparatorio del combate moderno,
á cuyo efecto la brigada atravesó el Zadorra por el
puente tl.e Ynrre, que, destruido en la última guerra civil, ha sido ligeramente habilitado con posterioridad: episodio á que se da bastante preferencia
en la composicion, y que es~á discretamente representado. El dial2, á causa de una neblina pertinaz,
hubo de suspenderse el simulacro proyectaüo, que
se verificó en el siguiente, siempre bajo la direccion del brigadier Fuentes. En este dia los seis batallones, efectuada una marcha de precaucion, simularon un ataque á las alturas de Arriaga, de que
se posesionaron, regresando á Vit,iria despues de
una retirada escalonada, que se ejecutó con brillantez.
Tanto estos episodios como otros detalles accesorios, se encuentr m tratados en el dibujo con la
gracia y originalidad con que saben hacerlo artistas como los que han puesto mano en esta composicion.
Bajo el punto de vista militar, las prácticas á que
nos referimos nos satisfacen cumplidamente, porque las consideramos como un estudio de verdadera

utilidad y aplicacion en el campo de batalla, y como
nosotros, las aprecian cuantos dan alguna atencion
á estos trabajos y saben juzgarlos desapasionadamente, haciéndose superiores á la rutina, que aún
cuenta entre nosotros numerosos prosélitos. El brigadier D. Narciso Fuentes es un militar á lamoderna, en la acepcion más pura de esta frase·. Instruido y constante en el estudio, hállase al corriente de todos los adelantos del arte, y pertenece al
corto número de los que no dan su aprobacion á un
punto científico ó artístico sin haberlo examinado
previamente con serena imparcialidad. Su carácter,
firme y graciable á la vez, su esmerada educacion,
y muy particularmente la belleza de sus sentimientos, le hacen ser objeto de grandes simpatías,
y á la vez le preparan un brillante porvenir. Júzguese por estas dotes, que imparcialmente anotatamos, el partido que habrá podido obtener este
acreditado jefe de las excelentes tropas puestas
bajo su direccion, y de la brillante y entusiasta oficialidad que las manda.
Nuestra felicitacion alcanza, en primer término"1
al ilustre caudillo que manda en jefe el cuelpo d ·
ejército del Norte; al triunfador de Cataluña y d;
Navarra, al pacificador de Cuba, complaciéndonos
sobremanera el verle hoy en uno de esos puestos
que siempre ambicionó su alma honrada y generosa, porque lo mantienen en contacto con el soldado,
á quien tantas veces supo dirigir al combate y al
triunfo, apartándolo de las luchas de la política, en
que los más grandes caractéres se empañan con el
aliento de las ruines pasiones que en su mefítica
atmósfera nacen y prosperan, á despecho de la moral y del buen sentido.

TÁNGER.-VISTA DEL SOCO DE ABAJO
Tánger, la Tinge ó Tinges de los romanos, ó
Tandja de los marroquíes, es quizás la ciudad más
importante de aquel imperio, é indudablemente la
más conocida de los españoles.
Su posicion á la entrada occidental del estrecho
calpense, aumenta su valor á los ojos de las naciones
de Europa, y la hace ser objeto de su codicia; su
comercio es bastante considerable, porque allí afluyen las mercancías de exportacion é importacion de
las ciudades del interior; y la residencia en ella de
los ministros plenipotenciarios extranjeros le da una
apariencia de corte oriental, de que carecen la misma Marruecos, capital en el nombre, y Fez y Mequinez, puntos en que á temporadas habita el Sultan.
El Soco de Abajo, cuya vista representa nuestro
grabado de la pág. 625, es la calle más importante de
la ciudad. En ella se hallan establecidas las tiendas
y comercios, y por consecuencia la afluencia de gentes es grande, ofreciendo á los ojos del observador
un originaHsimo cuadro, abundante de luz, movimiento y colores, en que pueden fácilmente estudiarse las costumbres y el modo de ser de esas razas semi-bárbaras que vegetan á las puertas del
mundo civilizado.
La preferencia que damos á todos los asuntos de
Africa nos impulsa á publicar este grabado, como
lo iremos haciendo con otros que poseemos, y que
representan vistas de diferentes ciudades del imperio marroquí. El lisonjero éxito obtenido por el señor
Bonelli en el rio de Oro, ha venido á confirmarnos
en nuestra opinion respecto á la conveniencia de
una política de propaganda activa, que determine
un plan completo de desenvolvimiento colonial en
la costa africana. Establecida, como dijimos en nuestro número anterior, una factoría en la que flota el
pabellon español, respetado por las tribus ribereñas, nuestro compañero ha dado por terminada esta
parte de su mision, y se halla de regreso en Canarias. Su aptitud para este linaje de empresas queda
públicamente acreditada, y es de esperar que sus
esfuerzos no se malogren, cuando lo principal está
hecho. Si el interes, que es un móvil poderoso en
todos los países y sociedades, no fuera suficiente en
nosotros á sacarnos de la inercia en que vivimoshabrá que pensar en que, por decoro al ménos, es,

627

LA ILUSTRACION NACIONAL
tamos obligados á no desistir del camino emprendido, y en que, áun dado que fuéramos incapaces
de toda accion reivindicadora en política exterior,
tenemos el deber de aparentar todo lo contrario,
siquiera sea por instinto de vida y de conservacion.
No nos extendemos en hacer una descripcion de
la ciudad de Tánger, por lo mismo que es tan conocida, y porque la abundancia de originales nos lo
impide, teniendo que dejar en cartera algunas noticias interesantes del viaje del Sr. Bonelli, que acabamos de recibir en el momento de entrar en máquina
este número.

LA MARCHA DE LOS RESERVISTAS
El grabado que publicamos con este epígrafe es
un expresivo y gracioso cróquis debido al lápiz del
notable dibujante francés M. G. Julien.
Es el escenario una parte del boulevard llfontmartre de París, con sus soberbias construcciones y
magníficos establecimientos, y en el centro de la
ancha via se descubre compacto grupo de hombres
que avanza en incorrecta formacion entre dos filas
de oficiales é individuos de tropa del ejército, dirigiéndose hacia una de las estaciones del ferro-carril,
donde los aguarda el tren que va á conducirlos á
'os puntos en que se hallan acantonados sus regimientos.
El servicio militar obligatorio confunde en la!l
filas al jóven aristócrata con el obrero; la blusa
marcha junto al elegante redingot, y el sombrero
de copa al lado del gorro del campesino. i\luy pronto el capote militar sustituirá á todas estas prendas, y entónces la igualdad será más completa, desapareciendo el contraste.
Ciertamente que ninguno de los reservistas manifiesta ir muy contento; pero es porque se trata de
acudir sólo á las maniobras otoñales que duran
treinta dias, y que para el que no está acostumbrado á la fatiga militar, constituyen un purgatorio. Si
esa masa marchara á buscar al enemigo en la frontera, el dibujante, fiel á la verdad, hubiera dado
otra expresion á tan melancólicas figuras, inspirándose en el entusiasmo por la patria, que en estas
razas meridionales no se extingue ni se amengua
jamas, aunque la imaginacion exaltada se extravíe
con las hipótesis más atrevidas ó con las teorías
más irrealizables.

GU)iRRA DEL SUDAN
Nuestros lectores saber.. ya que uno de los objetos principales que ha llevado á Egigto el general
inglés 'IVolseley, es el de salvar á Gordon, cercado
en Jartum por las huestes del Mahdi: entre los medios que está empleando para conseguir este resultado, uno es el hacer subir á lo largo del Nilo una
escuadrilla con tropas y municiones.
Las dificultades mayores consisten en salvar las
cataratas que en el Nilo se presentan, y en particular la segunda, por lo rápido que es el salto que la
forma y la gran cantidad de rocas que erizan las
orillas; la dificultad, sin embargo, se ha vencido
del modo que nuestros lectores pueden ver en el
grabado de la pág. 629. En la proa del bote se amarraron tres fuertes cables; dos de ellos iban á ambas
orillas, y el tercero daba la vuelta por la roca que
se ve á la izquierda, y tomando la direccion del rio
ao-ua abajo, servia para retener al bote en caso de
r~tura de los otros, á cuyo fin lo sostenían veinticinco é treinta hombres que figuran en primer término en el grabado: tirando de los otros dos se obtenía la subida del bote, á cuya proa iba un encargado de dirigir la operacion, á la vez que varios individuos á popa cuidaban del timon.
De que la traccion por los cables se efectuara
paulatinamente y con las precauciones debidas,
cuidaba un ingeniero inglés, colocado en lo alto del
cerro de la izquierda, trasmitiendo sus señales por
banderolas.
La operacion se facilitó grandemente por un, paso
ó desviacion de 2.4.80 yardas que construyo lord

Charles Beresford, y que tambien está indicado en
el dibujo.
Los indígenas que tripulaban las barcas no quisieron exponerse á los peligros de la operacion, y
huyeron. La operacion continuó despues, y lord
Wolseley se manifestó altamente satisfecho al presenciar el paso del primer bote que salvó la catarata.

CIENCIAS Y SUS APLICACIONES

•

El comisario de guerra D. Julio Vinyas ha inventado un generador de gas, del que existe un bonito
modelo en la direccion general de Administracion
Militar: es de reducidas dimensiones: produce durante un dia más de 100 metros cúbicos de gas, cuyo número puede duplicar con sólo el aumento de
un horno por demás sencillo, sin aumentar otro
aparato alguno para la purificacion, toda vez que
los que constan en el generador sencillo, bastan para
la produccion de dos hornos.
La produccion que ofrece el generador es equivalente á una cantidad de gas de carbon cinco
veces mayor, puesto que es ésta la proporcion de
consumo que existe entre ambos gases, segun ensayos fotométricos practicados por la junta que
nombró el general Salamanca para que emitiera
dictámen acerca de las ventajas de este alumbrado.
Por las explicaciones hechas, referentes al sistema de fabricacion, el funcionamiento es todo lo sencillo que puede ser, y ~o ofrece peligro su manejo.
Las primeras materias destinadas á la produccion de este gas son los hidrocarburos de especial
preparacion, enriquecidos de parafina y que contiene mucho carbono, base de toda buena luz; estos
aceites son destilados á 800 grados de temperatura
en retorta cerrada, y están privados de esencias
de gasolina, que son volátiles y peligrosas. El empleo de estos aceites, tanto en la destilacion como
para su trasporte, almacenamiento y trasvaso,
no ofrece peligro alguno, y pueden compararse al
aceite vegetal.
Por el dictámen de la comision científica y administrativa vemos el considerable número de ventajas que ofrece este nuevo alumbrado: entre ellas
resaltan la de que la luz de este gas es blanca, sin
c,mtener los rayos del espectro solar que perjudican la vista: es ademas muy fija, en razon á que la
densidad de este gas es mucho mayor que la del de
carbono; no deja percibir olores fulfurosos y empireumáticos: la combustion es completa en el mechero, y no impurifica el aire en las habitaciones.
Responde este alumbrado á las necesidades más
exigentes.
Este alumbrado es propio para el casco de poblaciones, centros fabriles, establecimientos públicos,
y lo obtendrán mucho más económico que otro alumbrado.
Es condicion propia de este gas el no ser condensable bajo frios intensos y altas presiones; por esta
condicion puede ser comprimido en recipientes con
los que es suministrado á domicilio, sin exposicion
alguna, y conservando su poder luminoso.
Su uso facilita economía en la canalizacion de los
edificios, y en los calibres de los contadores, no produciendo obstrucciones en las tuberías, ni alterando los colores ni los metales, por¡su completa pureza.
En vista de las ventajas económicas de este alumbrado, y de ser inofensivos los productos de la co~bustion, el director general de Administracion J\hlitar Excmo. Sr. D. J\Ianuel Salamanca, acoge este
proy,ecto para el alumbrado de los hospitales militares y cuarteles, y en su consecuencia trata de proponer al señor ministro de la Guerra la instalacion
de un generador en los hospitales militares de esta
capital y de Barcelona, logrando con esta mejora
sustituir el defectuoso sistema de alumbrado que
hoy se halla establecido.
Tenemos entendido que son ya varias las construcciones de fábricas de gas que el Sr. Vinyas tiene encargadas por varios particulares; de tanta
más fácil explotacion, cuanto dicho señor puede fa-

cilitar la primera materia, á precio reducidísimo,
siendo el único explotador de las minas que mayor
rendimiento en aceite dan.

z.

EXPOSICION ARTÍSTICO-LITERARIA
Los que en España hayan intentado realizar algo
por sus propios esfuerzos, sin contar para nada con
el apoyo oficial, esos podrán comprender lo que significa, vale y representa el alarde de iniciativa de
que acaba de dar muestras la Sociedad de Escrito•
res y Artistas, dando cima al pensamiento de una
Exposicion Artístico-Literaria, que concibió D. José
Castillo Soriano, secretario de aquélla, que acogieron :'iuñez de Arce, Galdo y otras eminencias, y
á la que han dado forma práctica todos y cada uno
de los individuos de la Sociedad citada.
En el edificio destinado á Escuelas, y que legara
á Madrid el insigne patricio D. Lúcas Aguirre, tuvo
l~g.ar hace pocos dias el acto solemne de inaugurar
t 'li nottble concurso, asistienclo el Rey en persona,
q )'•en en correctas frases expresó cuánto valían y
significaban en los pueblos modernos esas expresiones púbFcas de la nueva cultura, y del adelanto
de las ciencias y de las artes.
L.\ lLCS'fR \CION i'Í.\CIO:-i.lL, que por su índole especial tiene que andar algo retrasada en dar cuenta
de tales acontecimientos, envía desde luégo su más
sincero aplauso y su incondicional adhesion á los
que concibieron la idea y á los que la han realizado.
Todos se han hecho acreedores á la estimacion pública, ya que á sus esfuerzos se debe el que España
celebre en estos momentos su primera Exposicion
artistico-literaria.
Prometiendo dedicarla preferente atencion en n(1mer,)s sucesivos, vamos por hoy á limitarnos á dar
cuenta á nuestros abonados de la impresion general que en nosotros ha causado la rápida visita hecha á. las catorce salas ó secciones que abarca la Exposicion.

La sala 11.ª la ocupa el Depósito de la Guerra.
Cartas, planos, libros y documentos curiosos dan
á esta seccion una importancia grande. Las láminas
y vistas panorámicas destinadas á figurar en la
Historia de lo, gu,erra cioil, que se está escribiendo,
son por demas notables, y prueban la gran cultura
científica de nuestro cuerpo de Estado )Iayor.
La sala 6.ª representa la redaccion de un pfriódico, de la que se han hecho muchos y merecidos
elogios. Xo hemos de añadir ni una palabra nosotros, sino para unir nuestro aplauso al general tri·
butado á los instal~.dores.
De la 6.ª vamos á pasará la l.ª.
En esta sala se encuentra una soberbia coleccion
de porcelanas u.e la Moncloa, las instalaciones de
La flustraciM Espaiiolti y la de L1 Ir.r:sTR.\CIOX N1CIO);AL, la del editor Zozaya, pianos de :'\avas, lade
Peña y Go1)i, que es por &lt;lemas originalisima, y otras
muchas más que, cuando llegue la ocasion, estudiaremos detenidamente.
Nuestra instalacion ha merecido generales aplausos, y no hemos de escasear la gratitud á los que
nos los prodigan. LA ILusTR.\CION NACIONAL ha respondido con entusiasmo al llamamiento hecho por
los iniciadores de este certámen, y hecho un esfuerzo para no decaer en el concepto conquistado ante
nuestros fayorecedores, á quienes muy especialmente dedicamos nuestros sacrificios.
Resumiendo: la Exposicion artistico-Jiteraria es
digna por todos conceptos de Espa11a y de la Sociedad iniciadora, y merece ser visitada por todos los
amantes de nuestra regeneracion y progreso.
J. M.S.

EL CENTENARIO DEL MARQUES DE SANTA CRUl
DE MARCENADO

Desde que nuestro querido amigo D. Luis \'idart,
ese incansable y entusiasta investigador de nuestras olvidadas glorias, se dirigió en el mes de Junio
Xo es posible que ordenemos nuestras ideas, ni
último al Director de esta publicacion pidiéndole su
en estos momentos intentamos hacer una crítica de
concurso para solemnizar dignamente el segundo
nada de lo que hemos visto. Estatuas, y cuadros, y
centenario del nacimiento del insigne autor de las
bronces, colecciones y máquinas, grabad(ls, objetos
Rej!,exio11es illílitm·es, la idea acogida cariñosamente
raros, libros y aparatos, todo ha pasado ante nuesen estas columnas y patrocinada despues por el
tra vista rápidamente.
señor marqués de San Roman, tomó cuerpo y adqui
En pintura, ha llamado nuestra atencion la sarió rápido desarrollo, hallándose hoy en vísperas
la 8. a, que han dado en denominar sala de Hernan
de ser cumplidamente realizada.
dez, aunque ni ~s propietario rti autor de todas las
El centenario se celebrará el 19 del actual, con
obras allí expuestas. No obstante, son en su mayor
seriedad y con esplendidez al mismo tiempo, como
parte suyas; y como por otro lado Hernandez cons- conviene á la memoria del esclarecido patricio, y
tituye en esto una especialidad, de aquí lajustifica- como corresponde al ejército que se honra á si pro•
cion del titulo de la sala.
pio enalteciendo á quien supo legarle una obra que
La sala Hernandez encierra las obras más notaes en primer término un código del honor y de lo,
bles que en pintura ofrece la Exposicion. Alli se deberes militares.
admiran ((Una gitana,ii de Sala {Emilio); cuadros,
Los festejos acordados hasta ahora son:
acuarelas ó bocetos de Plasencia, Pradilla, Villegas,
Una funcion religiosa en la basílica de Atocha,ála
Carbonero, Luna, Aranda, Araujo, Jl!uñoz, Beruete,
que serán invitadas SS. l\DI. y AA. En la explanada
Ferriz, Estéban, Seiquer, y, en fin, de la crc¡¡¡c de
en que se alza el templo, todas las músicas militanuestros artistas. Merece capítulo especial y aparte res de la guarnicion tocarán, reunidas, la marcha
el estudio de la sala Hernandez.
de El Profeta.
La ,escultura tiene digna representacion en este
Una gran parada.
concurso. El escultor Gandarias, que ocupa la salina velada literaria-musical en el teatro Real. En
la 9.n, ha realizado una instalacion maravillosa. Cua·
ella recibir.in sus premios los autores de trabajos
dros y dibujos antiguos de excepcional mérito; ro- que hayan merecido esta distincion.
pas, armas, muebles y objetos curiosos sirven como
Otras veladas se celebrarán en el Centro )lilitar,
de marco al cuadro que de la escultura nos ofrece Ateneo y Casino de Asturianos.
aquel reputado artista.
Se acuñará una medalla conmemorativa, cuyo
((La Fortunali es, á nuestro juicio, la obra más diseño ha hecho el Sr. Rodriguez Tejero, y por últinotable de la sala 9.ª y del Sr. Gandarias. Es una mo, se reimprimirán los once tomos de la~ ReJfe:ri()estatua de -yeso, de líneas tan correctas, de propor- ,ies Jl/ilitares.
ciones tan justas y de aspecto tan artístico, que no
Todos estos festejos se distribuirán en dos días;
dudamos llamará poderosamente la atencion de terminando en el último la solemnidad con una
todos. Tambien son notables «La victoria de Bailémi gran retreta, en que tomarán parte todas las ban-

y ((La Agricultura)&gt;,

La sala 12. ª• destinada al arte teatral, ha dado
ocasion á los Sres. Busato y Viñas nara ofrecer una
notable coleccion de objetos , ropas y muebles,
que, siendo todos al arte escénico pertenecientes,
constituyen una verdadera riqueza histórico-artistica.

das y músicas de la guarnicion.
LA ILUSTRAC!ON NACIONAL contribuirá á esta manifestacion de respeto á la memoria del primer tra·
tadista español, publicando el próximo número exclusivamente consagrado al suceso, y en sus columnas figurarán las firmas de distinguidos escritores,
y trabajos de sobresaliente mérito y grabados alusivos á la vida del marqués de Santa Cruz.

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El Excmo. Sr. D. Emilio Terreros, capitan general de Castilla la Vieja, ha demostrado la mayor solicitud en obsequio de esta solemnidad, ofreciendo
Sll entusiasta é incondicional concurso. Este ejemplo, que no nos cansaremos de encarecer, por lo
mismo que sabemos apreciarlo, encontrará seguramente imitadores en los sefiores capitanes generales de los demas distritos; tantomás, cuanto que,
sin desembolso de importancia, es posible asociarse
á este gran regocijo de la milicia española. Los jefes
de cuerpo podrán facilitar su accion haciendo que
se mejore aquellos dias el rancho de la tropa y secundanio la iniciativa de las autoridades si éstas
disponen paradas, simulacros, retretas ú otros actos
de índole análoga.
.Mucho puede hacerse, y esperamos que se haga
bastante, porque el brillo de la solemnidad redundará indudablemente en prestigio del ejército.

CAUTIVERIOS
Cautivo de tu hermosura
Quedé tan sólo con verte,
Y ansioso de poseerte,
Te idolatré con locura.
Logrando asi mi ventura,
Colmar creí mi ambicion;
.Mas es tal tu condicion,
Que aún mayor dicha recibo
Hoy que te adoro cautivo
Sólo de tu corazon.
CAYETA:-(0 UE ,\LVE,\R.

TEATROS

CORAZON DE HOMBRE
Ufl.\ll.\ DE :-iO\'O Y COLSON

¡Qué dificil es encontrar unanimidad de pareceres
en las críticas de una obra dramática!
¡Cuántos puntos de vista, cuántas diversas opiniones surgen naturalmente al apreciar las tendencias, la forma, los caractéres!
Y si la obra pone sobre el tapete conflictos de las
!~yes sociales, y si el autor no encierra su pensamiento en moldes y formularios santificados por la
tradicion; si, rebelándose contra la rutina, sube á
las cimas pidiendo luz y aire que renueve la viciada
atmósfera donde viYe estaciouario y raquítico el
arte dramáticQ, entónces la polémica toma todos los
caractéres de empeñada batalla, y los defensores del
pasado cierran en espesa falange con los adalides
del porvenir.
Los primeros son muchos y obstinados; los segunuos pocos, aunque animosos, y el éxito de hoy es
dudoso para los apóstoles de las nuevas ideas, porque éstas sólo consiguen su triunfo despues de
largos martirologios.
Presentarse hoy en el teatro con una obra en prosa, es un rasgo de valor heróico.
El público, educado en la insoportable canturía
del consonante, está tan acostumbrado á las sandeces líricas de; cristalfoo arroy11elo y las sonrisas
del cielo, que cuando no recibe una pedrea de ripios
y de tonterías, cree que le han estafado.
Y en estas condiciones, arrojar el metro y la rima
el que compone versos tan hermosos como los de la
Odo á Elcano, hacer pedazos los clichés donde están los ídolos del público, lanzar al teatro pasiones,
movimientos y voces humanas, en vez de convulsiones ficticias y exageraciones ridículas, es
desafiar la tempestad. Pero Novo y Colson es un valeroso marino que ha luchado con los elementos;
y con la rudeza propia de la profesion, conociendo
lo temerario de su empeño, ha dicho: «Ahí teneis
la veruad tal como la siento. El problema moral
y el problema social presentados en toda su palpitante realidad, sin octavas, ni décimas, ni vidrios
de colores. Las gentes de nuestros dias con su len-

guaje natural, con sus pasiones, con sus dudas, con
sus flaquezas.&gt;)
Y ante este rasgo de sinceridad, ¿cómo hemos de
negarle un ruidoso aplauso? Sí; ese es el teatro contemporáneo, tal como nos los han hecho sofiar Victoriano Sardou y Dumas, tal como Echegaray lo concibió en su obra inmortal Locura ó santidad; pero
Echegaray retrocedió hacia el público, y nosotros
gritaremos con todos nuestros pulmones á Novo y
Colson: «¡Adelante!i&gt;
La vida se hace en prosa, y en prosa ha de retratarse. Quédense los versos para hacer hablar á los
figurones de trapo del drama histórico ó de la leyenda mitológica; el drama de costumbres contemporáneas, al adornarse con esos acartonados primores, pierde atractivo, flexibilidad y vida.
Pero la dificultad de la prosa dramática es grande. Del verso ya se conoce la factura y el encaje,
pero la prosa dramática está por formar: de esta
tela tersa y flexible al mismo tiempo, sólo se encuentran trozos y retazos esparcidos en las páginI
de nuestros hablistas.
11'
.·
¿Cómo se trasplantan las frases usuales al teat .. ?
¿Qué es lo que se puede tomar del lenguaje corriente? ¿Dónde empieza y dónde terminan esos linderos de lo natural y lo lícito? ¿Cómo el arte ha de
trasfigurar lo trivial, como se recogen esas oscilaciones del sentimiento que se traducen en un gesto,
en una mirada? Esto es una obra difícil; es conde•
nar á gigantes á que tejan con sus hercúleos dedos
una labor finísima; y así es que en nuestro teatro
se ha acometido la empresa, pero la victoria aguarda aún las sienes del vencedor.
No obstante el brioso y plausible esfuerzo de
Novo y Colson, la prosa de Corazon, de kombl'c, aunque castiza, natural y correcta, no reune todas las
condiciones teóricas de la prosa requeridas en el
drama de costumbres.
La comedia tiene su modelo en .Moratin, el drama
romántico en Tamayo; pero el drama de costumbres
espera aún su prototipo, pues Locura ó Santidad, que
como construccion dramática es una joya inapreciable, itiene en sus diálogos arcaísmo y entonaciones
muy vibrantes, que no se ajustan á las exigencias
de la prosa dramática. Prosa de dificil confeccion,
sencilla y severa, usual y culta, maleable y vibrante, corta y expresiva, superficial y profunda á la
vez.
Al acometer Novo y Colson en Corazo1i de hombre
el ensayo de este nuevo molde literario, merece por
este solo hecho las felicitaciones de la critica.
Esto es lo que en justicia tenemos que decir en
cuanto á la envoltura de la obra.
Respecto al engranaje dramáticJ, creemos que
hay lógica, sencillez y movimiento de pasiones suficientes á mantener al püblico en anhelante expectacion. El más exigente no puede pedir otra cosa á
una produccion dramática.
Y entramos en lo que se llama la tendencia, á cuyo extremo se concede, equivocadamente á nuestro
juicio, la mayor importancia.
¡,Qué es la tendencia? ¿Se cree acaso que porque
en el teatro se pongan de relieve esas grandes fatalidades que envenenan una existencia, habrá por
esto más mujeres culpables?
¿Son ya todas las leyes inmejorables y todos los
Códigos infalibles?
¿No cabe discutir en mesurada forma, y respetando toda clase de conveniencias, acerca del medio de
arrancar á la desgracia víctimas inocentes, y trabajar por ese ideal sublime de la felicidad humana?
Parodiando la frase célebre de Stuart Mili, podemos decir: si la gran mayoría de los hombres hubiese de vivir siempre corno hoy, con conciencia
clara de la injusticia que sufre y de los bienes que
otros disfrutan, muchas veces sin merecerlos; si
tal estado de cosas hubiera de durar siempre, no
merecería la pena de ocuparse de nada que hiciera
relacion á los destinos del linaje humano.
Abundamos en la~ opiniones de ese pensador insigne; y siendo el teatro uno de los primeros elementos de regeneracíon y progreso, allí d~ben llevarse cuantos problemas agitan la vida de las sociedades modernas.

Las notas salientes de Corazo1i de hombl'e son dos
víctimas azotadas por una fatalidad, contra la que
en vano se revuelven.
Gonzalo, herido por¡la traicion de una esposa infame, vive en soledad triste y angustiosa, hasta que
un rayo de felicidad penetra en las tinieblas de su
existencia. Una mujer sencilla y virtuosa lo atrae
á la dicha, enseñándole las deliciosas lontananzas
de un nuevo hogar, de una familia carínosa y honrada; pero las puertas de ese hogar y de esa familia
están cerradas por un imposible. La esposa infiel
vive, y vive al parecer dichosa, insultando á sus
víctimas.
Hé aqui el poema de dolor, presentado con nove- •
dad y con valentía.
El argumento, semejante al de El Gran Galeoto,
con reminiscencias de El Nudo Gordiano, tiene notas
propias, toques vigorosos y originalisimos.
Cuando aparece la mujer culpable, «¡huye! le
dice Gonzalo á la niña inocente: la desvergüenza
asoma.,
Al encontrarse luégo ambas mujeres por un azar,
la palabra ¡i1i/a1nc! salta de los labios de Blanca,
que es todo candor, como una avispa oprimida entre el capullo de una rosa. El beso de la misma
Blanca, estampado como un rayo &amp;obre la frente de
Gonzalo, el amante imposible, es todo un poema
compendiado en una exhalacion y en todas sus revelaciones y desarrollos; los afectos se manifiestan
con arranques naturales y human1&gt;s.
La escena, al principio violenta, luégo patética
y dulce, de Gonzalo y Alfredo, su amigo íntimo, y
rival en el amor de Blanca, está magistralmente
trazada.
Se11alaremos como defectos la demasiada Telocidad en las escenas del primer acto; el barco parece
que cruza las olas agitado por el huracan. En el
segundo la nave se desliza majestuosa y gallarda,
con todas las velas desplegadas. Este acto es de
una estructura irreprochable. En el tercero vuelve á picarse la mar, el timon no rige bien, el
barco va entre escollos un largo trecho, la carta
de Roma, desgraciadamente, llega á su destino
{cuando tantas se pierden); y á nuestro entender,
todo lo que dice la carta sería de más efecto extractado entre las frases vivas de un diálogo; pero las
escenas últimas, por su concisicn y naturalidad, salvan la obra, y al caer el telon una sal vade aplausos
saluda al autor dramático.
Nosotros le saludamos· tambien c:m efusion y con
cariño, y le volvemos á decir: «¡Adelante!))

o

En la representacion de esta obra no es posible
regatear elogios á la señora Tubau.
Ha caracterizado admirablemente su papel de
niña candorosa, confusa, delicada y amante.
No habíamos visto nunca en la escena española
tanta propiedad. Esta actriz no ha llegado en ninguna otra obra, como en ésta, al dominio de sus excepcionales facultades. La primera revelacion de su
amor á Gonzalo está matizada con unas inflexionesde voz tan delicadas, y da á su acento y á sus ademanes tanta ternura y sencillez, que el público queda subyugado y convencido.
Xo creemos que pueda hacerse más, y enviamos
con orgullo este sincero aplauso á una actriz española.
Vico, muy bien; pero el demasiado celo de sus
apasionados puede perjudicarle, y este exceso de
celo motivó en la noche del estreno del drama una
delicada. protesta del público.
Catalina y los damas actores dicen discretamente
sus papeles, todos difíciles, porque siendo importantes en el desarrollo de las situaciones, no tienen
instantes ni ocasion de lucimiento.
La niña que embellece el cuadro escénico, contará apénas tres años; y aunque no habla en escena,
arranca lágrimas á los ojos de todas las madres.
Es una criatura monísima. El autor ha logrado
por lo ménos que su drama tenga ángel; que en
lenguaje alegórico, quiere decir tanto como tener
fortuna.
'

A. Z.

Tmp. de 11, Rublños, plaza de la

p~,, ?1 ll&amp;drld,

MADRID

NÚMERO EXTRAORDINARIO

"

. -~-": ·.. --: ~ __ -: .. , . --::a":: : :

-

ÍAUTISMO
DEL

-- - -=-- .-:- . :E: " ~

.";='-=-- -;

MARQUÉS DE SANTA CRUZ
DE MARCENADO

,Digo yo, Antonio 1ope:z: de Trenes, cura de Santa
Marina de Veiga, cómo en veintiuno de Diciembre de
mil seiscientos ochenta y cuatro, bauticé un niño
llamado ALVARO, JO.SÉ, .AN'fONIO,~GN.A.GIO,:cuyo nacimiento
fué en die:z: y nueve de dicho mes, hijo legítimo de
D. Juan Antonio Navia Osario y de Doña Jacinta Antonia Vigil de la Rua, sus padres. Fueron padrinos
D. Alvaro de Navia y Arango y Doña .Ana de Castrillon,
viuda que fué de D. F. de Trenes, vecino de Moías,
y contrajeron el parentesco espiritnal~_por . haber tocado al niño al tiempo del bautismo, y advertíles lo
que manda el Manual Romano; y¡por ser] verdad, lo
firmo en dicho dia.-.António 1ope:z:}de Trenes.,

�</text>
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LA ILUSTRACION NACIONAL

El Excmo. Sr. D. Emilio Terreros, capitan general de Castilla la Vieja, ha demostrado la mayor solicitud en obsequio de esta solemnidad, ofreciendo
Sll entusiasta é incondicional concurso. Este ejemplo, que no nos cansaremos de encarecer, por lo
mismo que sabemos apreciarlo, encontrará seguramente imitadores en los sefiores capitanes generales de los demas distritos; tantomás, cuanto que,
sin desembolso de importancia, es posible asociarse
á este gran regocijo de la milicia española. Los jefes
de cuerpo podrán facilitar su accion haciendo que
se mejore aquellos dias el rancho de la tropa y secundanio la iniciativa de las autoridades si éstas
disponen paradas, simulacros, retretas ú otros actos
de índole análoga.
.Mucho puede hacerse, y esperamos que se haga
bastante, porque el brillo de la solemnidad redundará indudablemente en prestigio del ejército.

CAUTIVERIOS
Cautivo de tu hermosura
Quedé tan sólo con verte,
Y ansioso de poseerte,
Te idolatré con locura.
Logrando asi mi ventura,
Colmar creí mi ambicion;
.Mas es tal tu condicion,
Que aún mayor dicha recibo
Hoy que te adoro cautivo
Sólo de tu corazon.
CAYETA:-(0 UE ,\LVE,\R.

TEATROS

CORAZON DE HOMBRE
Ufl.\ll.\ DE :-iO\'O Y COLSON

¡Qué dificil es encontrar unanimidad de pareceres
en las críticas de una obra dramática!
¡Cuántos puntos de vista, cuántas diversas opiniones surgen naturalmente al apreciar las tendencias, la forma, los caractéres!
Y si la obra pone sobre el tapete conflictos de las
!~yes sociales, y si el autor no encierra su pensamiento en moldes y formularios santificados por la
tradicion; si, rebelándose contra la rutina, sube á
las cimas pidiendo luz y aire que renueve la viciada
atmósfera donde viYe estaciouario y raquítico el
arte dramáticQ, entónces la polémica toma todos los
caractéres de empeñada batalla, y los defensores del
pasado cierran en espesa falange con los adalides
del porvenir.
Los primeros son muchos y obstinados; los segunuos pocos, aunque animosos, y el éxito de hoy es
dudoso para los apóstoles de las nuevas ideas, porque éstas sólo consiguen su triunfo despues de
largos martirologios.
Presentarse hoy en el teatro con una obra en prosa, es un rasgo de valor heróico.
El público, educado en la insoportable canturía
del consonante, está tan acostumbrado á las sandeces líricas de; cristalfoo arroy11elo y las sonrisas
del cielo, que cuando no recibe una pedrea de ripios
y de tonterías, cree que le han estafado.
Y en estas condiciones, arrojar el metro y la rima
el que compone versos tan hermosos como los de la
Odo á Elcano, hacer pedazos los clichés donde están los ídolos del público, lanzar al teatro pasiones,
movimientos y voces humanas, en vez de convulsiones ficticias y exageraciones ridículas, es
desafiar la tempestad. Pero Novo y Colson es un valeroso marino que ha luchado con los elementos;
y con la rudeza propia de la profesion, conociendo
lo temerario de su empeño, ha dicho: «Ahí teneis
la veruad tal como la siento. El problema moral
y el problema social presentados en toda su palpitante realidad, sin octavas, ni décimas, ni vidrios
de colores. Las gentes de nuestros dias con su len-

guaje natural, con sus pasiones, con sus dudas, con
sus flaquezas.&gt;)
Y ante este rasgo de sinceridad, ¿cómo hemos de
negarle un ruidoso aplauso? Sí; ese es el teatro contemporáneo, tal como nos los han hecho sofiar Victoriano Sardou y Dumas, tal como Echegaray lo concibió en su obra inmortal Locura ó santidad; pero
Echegaray retrocedió hacia el público, y nosotros
gritaremos con todos nuestros pulmones á Novo y
Colson: «¡Adelante!i&gt;
La vida se hace en prosa, y en prosa ha de retratarse. Quédense los versos para hacer hablar á los
figurones de trapo del drama histórico ó de la leyenda mitológica; el drama de costumbres contemporáneas, al adornarse con esos acartonados primores, pierde atractivo, flexibilidad y vida.
Pero la dificultad de la prosa dramática es grande. Del verso ya se conoce la factura y el encaje,
pero la prosa dramática está por formar: de esta
tela tersa y flexible al mismo tiempo, sólo se encuentran trozos y retazos esparcidos en las páginI
de nuestros hablistas.
11'
.·
¿Cómo se trasplantan las frases usuales al teat .. ?
¿Qué es lo que se puede tomar del lenguaje corriente? ¿Dónde empieza y dónde terminan esos linderos de lo natural y lo lícito? ¿Cómo el arte ha de
trasfigurar lo trivial, como se recogen esas oscilaciones del sentimiento que se traducen en un gesto,
en una mirada? Esto es una obra difícil; es conde•
nar á gigantes á que tejan con sus hercúleos dedos
una labor finísima; y así es que en nuestro teatro
se ha acometido la empresa, pero la victoria aguarda aún las sienes del vencedor.
No obstante el brioso y plausible esfuerzo de
Novo y Colson, la prosa de Corazon, de kombl'c, aunque castiza, natural y correcta, no reune todas las
condiciones teóricas de la prosa requeridas en el
drama de costumbres.
La comedia tiene su modelo en .Moratin, el drama
romántico en Tamayo; pero el drama de costumbres
espera aún su prototipo, pues Locura ó Santidad, que
como construccion dramática es una joya inapreciable, itiene en sus diálogos arcaísmo y entonaciones
muy vibrantes, que no se ajustan á las exigencias
de la prosa dramática. Prosa de dificil confeccion,
sencilla y severa, usual y culta, maleable y vibrante, corta y expresiva, superficial y profunda á la
vez.
Al acometer Novo y Colson en Corazo1i de hombre
el ensayo de este nuevo molde literario, merece por
este solo hecho las felicitaciones de la critica.
Esto es lo que en justicia tenemos que decir en
cuanto á la envoltura de la obra.
Respecto al engranaje dramáticJ, creemos que
hay lógica, sencillez y movimiento de pasiones suficientes á mantener al püblico en anhelante expectacion. El más exigente no puede pedir otra cosa á
una produccion dramática.
Y entramos en lo que se llama la tendencia, á cuyo extremo se concede, equivocadamente á nuestro
juicio, la mayor importancia.
¡,Qué es la tendencia? ¿Se cree acaso que porque
en el teatro se pongan de relieve esas grandes fatalidades que envenenan una existencia, habrá por
esto más mujeres culpables?
¿Son ya todas las leyes inmejorables y todos los
Códigos infalibles?
¿No cabe discutir en mesurada forma, y respetando toda clase de conveniencias, acerca del medio de
arrancar á la desgracia víctimas inocentes, y trabajar por ese ideal sublime de la felicidad humana?
Parodiando la frase célebre de Stuart Mili, podemos decir: si la gran mayoría de los hombres hubiese de vivir siempre corno hoy, con conciencia
clara de la injusticia que sufre y de los bienes que
otros disfrutan, muchas veces sin merecerlos; si
tal estado de cosas hubiera de durar siempre, no
merecería la pena de ocuparse de nada que hiciera
relacion á los destinos del linaje humano.
Abundamos en la~ opiniones de ese pensador insigne; y siendo el teatro uno de los primeros elementos de regeneracíon y progreso, allí d~ben llevarse cuantos problemas agitan la vida de las sociedades modernas.

Las notas salientes de Corazo1i de hombl'e son dos
víctimas azotadas por una fatalidad, contra la que
en vano se revuelven.
Gonzalo, herido por¡la traicion de una esposa infame, vive en soledad triste y angustiosa, hasta que
un rayo de felicidad penetra en las tinieblas de su
existencia. Una mujer sencilla y virtuosa lo atrae
á la dicha, enseñándole las deliciosas lontananzas
de un nuevo hogar, de una familia carínosa y honrada; pero las puertas de ese hogar y de esa familia
están cerradas por un imposible. La esposa infiel
vive, y vive al parecer dichosa, insultando á sus
víctimas.
Hé aqui el poema de dolor, presentado con nove- •
dad y con valentía.
El argumento, semejante al de El Gran Galeoto,
con reminiscencias de El Nudo Gordiano, tiene notas
propias, toques vigorosos y originalisimos.
Cuando aparece la mujer culpable, «¡huye! le
dice Gonzalo á la niña inocente: la desvergüenza
asoma.,
Al encontrarse luégo ambas mujeres por un azar,
la palabra ¡i1i/a1nc! salta de los labios de Blanca,
que es todo candor, como una avispa oprimida entre el capullo de una rosa. El beso de la misma
Blanca, estampado como un rayo &amp;obre la frente de
Gonzalo, el amante imposible, es todo un poema
compendiado en una exhalacion y en todas sus revelaciones y desarrollos; los afectos se manifiestan
con arranques naturales y human1&gt;s.
La escena, al principio violenta, luégo patética
y dulce, de Gonzalo y Alfredo, su amigo íntimo, y
rival en el amor de Blanca, está magistralmente
trazada.
Se11alaremos como defectos la demasiada Telocidad en las escenas del primer acto; el barco parece
que cruza las olas agitado por el huracan. En el
segundo la nave se desliza majestuosa y gallarda,
con todas las velas desplegadas. Este acto es de
una estructura irreprochable. En el tercero vuelve á picarse la mar, el timon no rige bien, el
barco va entre escollos un largo trecho, la carta
de Roma, desgraciadamente, llega á su destino
{cuando tantas se pierden); y á nuestro entender,
todo lo que dice la carta sería de más efecto extractado entre las frases vivas de un diálogo; pero las
escenas últimas, por su concisicn y naturalidad, salvan la obra, y al caer el telon una sal vade aplausos
saluda al autor dramático.
Nosotros le saludamos· tambien c:m efusion y con
cariño, y le volvemos á decir: «¡Adelante!))

o

En la representacion de esta obra no es posible
regatear elogios á la señora Tubau.
Ha caracterizado admirablemente su papel de
niña candorosa, confusa, delicada y amante.
No habíamos visto nunca en la escena española
tanta propiedad. Esta actriz no ha llegado en ninguna otra obra, como en ésta, al dominio de sus excepcionales facultades. La primera revelacion de su
amor á Gonzalo está matizada con unas inflexionesde voz tan delicadas, y da á su acento y á sus ademanes tanta ternura y sencillez, que el público queda subyugado y convencido.
Xo creemos que pueda hacerse más, y enviamos
con orgullo este sincero aplauso á una actriz española.
Vico, muy bien; pero el demasiado celo de sus
apasionados puede perjudicarle, y este exceso de
celo motivó en la noche del estreno del drama una
delicada. protesta del público.
Catalina y los damas actores dicen discretamente
sus papeles, todos difíciles, porque siendo importantes en el desarrollo de las situaciones, no tienen
instantes ni ocasion de lucimiento.
La niña que embellece el cuadro escénico, contará apénas tres años; y aunque no habla en escena,
arranca lágrimas á los ojos de todas las madres.
Es una criatura monísima. El autor ha logrado
por lo ménos que su drama tenga ángel; que en
lenguaje alegórico, quiere decir tanto como tener
fortuna.
'

A. Z.

Tmp. de 11, Rublños, plaza de la

p~,, ?1 ll&amp;drld,

MADRID

NÚMERO EXTRAORDINARIO

"

. -~-": ·.. --: ~ __ -: .. , . --::a":: : :

-

ÍAUTISMO
DEL

-- - -=-- .-:- . :E: " ~

.";='-=-- -;

MARQUÉS DE SANTA CRUZ
DE MARCENADO

,Digo yo, Antonio 1ope:z: de Trenes, cura de Santa
Marina de Veiga, cómo en veintiuno de Diciembre de
mil seiscientos ochenta y cuatro, bauticé un niño
llamado ALVARO, JO.SÉ, .AN'fONIO,~GN.A.GIO,:cuyo nacimiento
fué en die:z: y nueve de dicho mes, hijo legítimo de
D. Juan Antonio Navia Osario y de Doña Jacinta Antonia Vigil de la Rua, sus padres. Fueron padrinos
D. Alvaro de Navia y Arango y Doña .Ana de Castrillon,
viuda que fué de D. F. de Trenes, vecino de Moías,
y contrajeron el parentesco espiritnal~_por . haber tocado al niño al tiempo del bautismo, y advertíles lo
que manda el Manual Romano; y¡por ser] verdad, lo
firmo en dicho dia.-.António 1ope:z:}de Trenes.,

�LA ILUSTRACION NACIONAL
f.;'f''-------ll,11.;t.S'e.t.,,...11'11_ _ _ _ _~-=--

i

:············································· el

- : ~ 19 de Diciembre de 1884.

&gt;«-

·············································=!EX
r..,

l!,!J

CRÓNICA DE1 GENTENARIO

D. Pedro Novo y Colson.

Excmo. Sr. D. Francisco Serrano, Duque de la Torre.
Capitan General.

Teniente de Navío.

Excmo. Sr. D. ',Juan de la Pezuela y Ceba/los, Conde de Cheste.

E%cmo. Sr. D. Fernando de Gabriel y Ruiz de Apodaca.
Coronel de Artillería.

Capita1t General y Director de la Academia Espaí!ola.

D. Ignacio Salinas.

Excmo. Sr. D. Eduardo Fenzandez San Roman, Marqués
de San Roman, Presidente de la Junta Directiva del Centenario. , ,
Tenimte General.

Coronel de Estado A-fayor.
0

Excmo. Sr. D. Antonio Ros de Ola?1,o,Marqués de Guad-el-Gelú.

D.lrturo Cotare/o y Valenzuela.
C. ·onel Teniente Coronel de Inválidos.

. Leopoldo Cano y Masas.

Tenimtt General.

Cormel, Teniente Coronel de Estado Mayor.

Excmo. Sr. D. ',José Ignacio Eclzavarría, Marqués de Fuentejiel.
Teniente General.

D. Honorato de Saleta.

Excmo. Sr. D. Manuel Pavía y Rodriguez de Alburquerque.

Coronel Teniente Coronel de Ingenieros.

Teniente General.

D. Angel Rodríguez Tejero.

Excmo. Sr. D. José Lopez Dominguez.

Teniente Coronel, Comandante de Infantería.

Teniente General.

D. Cástor Amí.

Excmo. Sr. D. ',José de Reina y Frias, Conde de Oricain.

Teniente Coronel, Comandante de Ingenieros.

Teniente General.

D. Cárlos de Barutell y Yandiola.

Excmo. Sr. D. ',Juan Martinez Plowes.

Teniente Coronel de Infantería.

Teniente Gmeral.

D. ',José Ignacio Chacon.

Excmo. Sr. D . Pedro Ruiz Dana.

Tenimte Coronel, Comandante de Estado Mayor.

D. ',Jacinto Hermúa.

Teniente General.

Comisario de Guerra.

Excmo. Sr. D. Manuel Salamanca y Negrete.

]). Pedro Hernandez Raimundo.

Teniente General.

Coronel, Comandante de Infantería.

Excmo. Sr. D. ',José Gomez Arteche.
Mariscal de Campo.

D. Eugenio de la Iglesia.

Excmo. Sr. D. ',Juan Guillén Buzaran.

Coronel, Comandante de la Guardia civil.

D. Federico de Madariaga y Suarez.

Mariscal de Campo.

Teniente Coronel, Comandante de In/antería.

E.-ccmo. Sr. D. Antonio Daban y Ramirez de Arel/ano.

D. Emilio Prieto y Villareal.

Marista! de Campo.

Teniente Coronel, Comandante de Caóallería,

E.-ccmo. Sr. D. Pedro de la Llave y la Llave.
Mariscal de Campo.

D. Arturo Zancada y Conclzi'llos.

. Excmo. Sr. D. Eduardo Bennudez Reyna.

Teniente Coronel, Comandante de Infantería.

Mariscal de Campo.

D. Angel Altolagtúrre.

Excmo. Sr. D. Tomás de Reina y Reina.

Oficial primero de Administrac¡¡on Militar.

Mariscal de Campo.

D. Ricardo Caruncho y Crosa.

Excmo. Sr. D. ',Juan Nepomuceno Servert.

Teniente Coronel, Capitan de Caóallerla.

.Afariscal de Campo.

D. Cárlos Cano .

Excmo. Sr. D. Angel Alvarez Araujo.

Comandante, Capitan de Artillería,

•

La circunstancia de salir á luz este número el 19
de Diciembre, contribuyendo su aparicion á dar algun realce á la festividad que celebramos en este
• día, impídenos dar cuenta de las veladas, certámenes y &lt;lemas actos que se realizan en estos momentos en honor del insigne marqués de Santa Cruz de
.Marcenado al cumplirse el segundo centenario de
su nacimiento.
La idea expuesta por el Sr. D. Luis Vidart, hace
seis meses, en las columnas de nuestra modesta
Revista, y por nosotros acogida espontánea y desinteresadamente, ha dado sus frutos en manifestacion
gallarda, que así l1onra la memoria del sabio tratadist~ y valeroso guerrero que dió su vida por la
patria, _como enaltece al ejército esp~nol y á las clases sociales que, respondiendo á la entusiasta excitacion hecha en nombre de una gloria nacional, acudieron á ofrecer su concurso, dando calor y vida al
pensamiento, y facilitando medios, sin los cuales las
más bellas teorías no logran verse traducidas á la
práctica.
La adhesion del Centro ~lilitar á este pensamiento
y la aprobacion del senor marqués de San Roman:
tan pronto como le fué .:omunicado por los seflores
Vidart y director de LA Iu.:STRACION NACIONAL, fué
la ~rimera garantía del éxito; La envidiable reputac1on que en la república de las letras goza este
distinguido general, sus condiciones de carácter
y el práctico conocimiento que posee de la sociedad en que vive, prestaron á la idea un poderoso
concurso.
•
Aceptada por él la presidencia de la Comision organizadora del Centenario, desde el mismo momento emprendióse una activa é inteligente propaganda, excitóse el entusiasmo en las clases llamadas por su representacion social á dar sombra y
proteccion á estas manifestaciones; congregó el
general San Romanen su 'domicilio á las personas
que, impulsadas por su amor á las letras y á las
glorias militares, se habían adherido á este pensamiento, y cuando contó ya con suficiente número
de adeptos, dispuso celebrar una i¡ran reunion en
el Ateneo Científico Literario de .Madrid, cuyo local
cedió galantemente esta sociedad; y de aquella junta, salió elegida la directiva del Centenario, organizándose inm€diatamcnte en la siguiente forma:

Brigadier.

D. Manuel Diaz y Rodriguez.

Excmo. Sr. D. Gregorio ',Jimenez Palacios.

Teniente Coronel, Capitan de Infantería.

Iunta Direotiva del Centenario del Marqvés de Santa Cruz.

D. Nemesio Lagarde.

PRESIDENCIA

Brigadier.

1 1

Excmo. Sr. D. Miguel de Goicoechea y Jurado.

Capitan de Ingenieros.

Brigadier.

Sr. D. Domingo Ortiz de Pinedo.

Excmo. Sr. D. Federz'co Ochando.

Oficial primero de Administracion Militar.

D. ',Juan de Madariaga.

Brigadier.

Excmo. Sr. D. Ramon de Campoamor.
Excmo. Sr. D. Manuel Pedregal y Cañedo.
D. Luis Vidart.
Coronel Comandante de Artillería, retirado.

D. Manuel Zarazaga.
Capita11 de Ingenieros.

D. Cándido Ruiz Martinez.
D. Miguel Carrasco Labadía.
Capitan Teniente de Caballería.

D. Emilz'o Bonelli y Hernando.
Capitan, Alférez áe Infantería.

AmtNTOS .\ LA PRESIDENCIA.-D. Jofé Navia-Osorio
marqués de Santa Cruz de Marcenado.-Excelentísimo Sr. D. J\Ianuel Pavía y Rodríguez de Alburquerque.-Eicmo. Sr. Teniente general D. Tomás
O'Ryan.--Sr. D. Luis Vidart.-Sr. D. Arturo Zancada.
SECRET.\RIO GENERAL.-8r. D. Ignacio Salinas.
SECRET.\RIOS.-Sr. D. Cayetano de Alvear.-Sei'lor
D. Emilio Bonelli.
SECRETARIO ACCIDENTAL.-Sr. D. Leoncio .Mas.

D. Alfonso Orda.x.
Teniente, Alfénz de Infantería.

Sr. D. Antonio García Bruna.
.

D. Francisco ',Javier de Salas y Rodríguez.
Cllpitan de Navío.

Capitan de Infantería de .Marina.

Teniente de Estado Mayor.

D. Emilio Ferrari.
D. Adolfo Llanos y Alcaráz.
D. ',José 11faría Serrate.
D. ',José de Siles.
D. F élfr Badil/o.
D. Antonio de Caula.
D. Cesáreo Fenzandez Duro.
Cttpitan de Navlo.

1 1

PRESIDENTE.-Excmo. Sr. Teniente general marqués de San Roman.

Empleado áel Mi,iisterio de la Guerra.

Un soldado.

COMISIONES
Comision Económica.
PRESIDENTE.-Excmo. Sr. Teniente general don
José de Reina, conde de Oricain.
V1CEPRESIDENTEs.-Excmo. Sr. D. J\Ianuel Pedregal.-Excmo. Sr. D. Pedro Lallave, Mariscal de
campo.

VoCALEs.-Excmo. Sr. Brigadier D. Manuel Fernandez Ibarra.-Excmo. Sr. Brigadier D. Angel Alvarez de Araujo.-Excmo. Sr. Brigadier D. José
Santelices.-Excmo. Sr. D. Cesáreo Fernandez Duro. -Sr. D. Francisco Capdepon.- Sr. D. Adolfo Carrasco.-Sr. D. Julian Suarez Inclán.-Sr. D. Leoncio
Mas.-Sr. D. José Centaflo.-Sr. D. Luis García Mar-·
tin.-Sr. D. Castor Ami.
SECRETARIO.-Sr. D. RamonLamas y Navia•Osorio.

COMISION DE FESTEJOS
PRESIDENTE.-Excmo. Sr. Teniente general don
José Lopez Dominguez.
VICEPRESIDEt\TES.-Excmo. Sr. General D. Eduardo Bermudez Reina.-Excmo. Sr. D. Emilio Arrieta.
VocALES.-Excmo. Sr. Brigadier D. Victoriano
Atmeller.-Excmo. Sr. D. Joaquín Maldona&lt;io Macanaz.-Excmo. Sr. D. Francisco Asenjo Barbieri.-SeD. Gaspar Lambea.-Sr. D. Juan de Mesa.-Señ~\D. ' edro Novo y Colson.-Sr. D. Manuel Eulate.-Sr. D. Angel Tejero.-Sr. D. José Ignacio Chacon.-Sr. D. Francisco Lopez Garbayo.-Sr. Presidente de la Gran Peña.-Sr. D. José Fernandez
Bremon.

11c¡

SECRET.rnro.-Sr. D. Emilio Prieto.

COMISION DE MONUMENTO
Y OBRAS

LlTERARIAS

PRESIDE:-.TE.-Excmo. Sr. D. Manuel Becerra.
YICEPRESIDENTES.-Excmo. Sr. General D. Pedro
Lallave.-Excmo. Sr. General D. Angel Rodríguez
Quijano.-Excmo. Sr. General D. José Coello Quesada.
VoCALES. - Sr. D. Arturo Cotarelo.-Sr. D. Ramiro
de Bruna.-Sr. D. Leopoldo Cano.-Sr. D. Augusto
Suarez Figueroa.-Sr. D. Angel Rodríguez Tejero.Sr. D. Francisco Lopez Garbayo.-Sr. D. Eugenio
Laiglesia.-Sr. D. Pedro Hernandez Raimundo.
SECRETARIO.-D. Federico Avilés.

COMISION DE INVITACIONES
PRESIDENTES.-Excmo. Sr. Teniente general don
Antonio Ros de Olano.-Excmo. Sr. Teniente general D. Pedro Ruiz Dana.
VICEPRESIDENTES.-Excmo. Sr. General D. Cárlos
Ibai'lez.-Excmo. Sr. General D. Juan Guillen Buzarán.
VOCALES.-Excmo. Sr. D. Martiniano Moreno.-Se•
i'lor D. Manuel Eulate.-Sr. D. Augusto Suarez de
Figueroa.-Sr. D Federico Jaques.-Sr. D. Francisco Javier de Salas.-Sr. D. Ramiro de Bruna.Sr. D. Federico Avilés.-Sr. Director del M1mo1·ial de
Artillería.-Sr. Director del Memorial de l1tg8nie1•os.-Sr. D. Ubaldo Romero Quiflones.
SECRETARIO.-D. J\Ielchor Pardo.
Como hemos indicado ya, ántes de celebrarse la
reunion del Ateneo había dado cuenta el Sr. Vidart
de la solemnidad proyectada al Centro Militar, obteniendo de esta Sociedad calurosa acogida. Su digno
y cortés presidente, el brigadier D. José Santelices,
haciéndose intérprete de tan escogida corporacion,
manifestó al punto que ésta se hallaba dispuesta á
coadyuvar, por cuantos medios se hallaran á su alcance, á que el acto que se preparaba resultara con
el mayor brillo posible, puesto que en ello hallábase
interesado el prestigio del ejército, á quien se enaltecía directa y principalmente honrando la memoria del fiel y valeroso soldado que supo inmolarse
por su patria ante los muros de Oran.
No hay frases con que encarecer la actividad desplegada por las comisiones en que se subdividió
la Junta directiva desde el momento de su constitucion, y el celo é interes demostrado por todos los
pertenecientes á las mismas. Véase desapasionadamente lo hecho, y podrá apreciarse algo el mérito
contraido, si para este exámen se tienen en cuenta

m
los ásperos obstáculos que la inercia y el abandono,
propios de nuestro carácter, oponen á la realizacion
de cualquiera empresa que necesite como factores
algun movimiento desacostumbrado, algo que nos
distraiga del plan de vida ordinario, ó que modifique
el programa que acostumbramos trazar en la víspera para el día siguiente.
Si hubiéramos de enumerar los pasos dados, las
gestiones hechas, el constante trabajo de propaganda realizado por todos y cada uno de los miembros de la Junta, las columnas todas del presente
número no bastarían á darnos espacio. Desde el
presiden te á los secretarios, cada uno en su esfera
de accion, han sabido rivalizar en inteligencia, laboriosidad y buen deseo. A todos por igual deben
alcanzar los plácemes y las satisfacciones, en justa
y honrosa recompensa de sus trabajos.
El temor de hacer pretericion por olvido ó inadvertencia de algun nombre, nos impide rendir aquí
tributo á cada uno de los seflores que han figurado
al frente. de esta gran manifestacion, exponiendo
sus particulares merecimientos.
Los que hayan seguido en las columnas de LA
ILUSTRACION NACIONAL, puesto que en ellaa hemos
dado cuenta exactamente, el curso de los trabajos
que se emaminaban al fin propuesto, saben que el
Centro Militar acordó celebrar un solemne certámen, señalando tres temas; y por medio del grabado dimos á conocer los objetos que la corporacien
destinó á premiar los trabajos dignos de esta distincion, á juicio de tres jurados, en que fueron presidentes los generales Ros de Olano, Dabán y Bermudez Reina. Determinó asimismo el Centro Militar
solemnizar el centenario con una solemne velada
literario-musical el 18 de Diciembre, y facilitar la
accion de la.Junta directiva, asociándose á ella para
la celebracion de la.gran velada del día 19 en el
teatro Real.
Los premios senlaados por el Centro han sido ad_
judicados: el del primer tema, exámen critico de
las Reflexiones Militares, consistente en una pluma
de oro y brillantes, al comandante de caballería don
Emilio Prieto; el del segundo tema, biografía del
marqués de Santa Cruz de Marcenado, y que consiste en una escribanía de plata, al oficial primero
de Administracion militar. D. Angel Altolaguirre;
y el del tercero, á la poesía inspirada en la gloriosa
muerte del caudillo de Oran, que es un bonito juego
de escritorio de plata; !ambien al comandante seflor
Prieto, por una oda inspirada en la gloriosa historia
del ilustre general.
Han obtenido ademas segundos premios: el oficial
de eaballeria D. Miguel Carrasco, per una· biografia; y D. Cándido Ruiz Martinez, teniente de Estado
Mayor, por una composicion poética.
La diputacion provincial de Astúrias no podía permanecer indiferente ante una manifestacion consagrada á la memoria de uno de sus más ilustres hijos. En aquella region el concepto patrio no se
desvirtúa y gasta por las corrientes del positivismo,
que hoy mueve á las sociedades, y en ella hallan
siempre eco y amparo las ideas y los actos que tienden á elevar el prestigio nacional, y á dirigir nues-;
tros pasos por sendas de verdadero progreso. País
pobre, con su voluntadha suplido á sus medios; adelantándose á toda excitacion, ofreció su concurso en
cuanto tuvo noticia de la solemnidad acordada, y
desde este momento no ha perdonado diligencia para
coadyuvar al éxito. Ladiputacion provincial de Astúrias, al obrar así, ha respondido á la confianza de
sus repre~entados, y deja un ejemplo que en oca-.
siones análogas no dudamos ha de encontrar imitadores.
En el certámen abierto por la· Junta directiva,
bajo el tema &lt;&lt;Vida y escritos del marqués de Santa
Cruz,&gt;) no se ha adjudicado el primer premio. La
comision nombrada para examinar los trabajos presentados acordó habían merecido mencion honorífica los de los sei'lores D. l\láximo Fuertes Acévedo,
D. Javier de Salas y D. Juan de Madariaga; y teniendo sin duda en cuenta que lo breve del plazo ha debido contribuirá que las Memorias no cumplieran con
las• condiciones sei'laladas en el concurso, ha dis-·
:puesto prorogar el certámen, concediendo el ~iempo

..._,
'-,

�LA ILUSTRACION NACIONAL

LA ILUSTRAOION NACIONAL
--

-- - - - - --

--- - -------

•
~"~ e11, e-1: ffl,l¼\CO ~ovia. 1t todo ~ -oi.m.to,

La experiencia de las guerras modernas, patentiza que las
probabilidades de éxito en el

com~a1.

-oé,

están de ~arte del ejército

l,11, :)¾')

ú-!ti,mo

MM e&lt;l-f'-t:éMic= UWMo,

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,fa, twm,!,a, á,

que alcanza mayor grado de instruccion.

Ce m,i

CQ,11,:)Ci,CO

Miw-{'o,

,~= ~e €m:a,1,«,11Mo.
El Conde de Cheste.

Duque de la Torre.

___J
construir eu todos tiempos, sobre la base del
honor, el estado militar de nuestra patria querida.
¡Gloria inmarcesible al marqués de Santa
Oruz de Marcenado!

•

EL MARQuÉs oE

s~--. Ro11rAN

PRESJOENTR DB LA JUNTA DIRECTIVA DEL CBNTENAR10

Diciembre 19 de 1884.

y

que nocesariamente requiere la preparacion ejecucion detenida de esta clase de obras.
El programa de los festejos no sería ya oportuno
insertarlo aquí. Con pequeñas modificaciones, es el
mismo que en nuestro número anterior dimos á conocer, y desde luégo podemos hacer la afirmacion
de que estas fiestas revestirán la mayor importancia, dados los elementos de que se ha echado mano,
y la concurrencia de un público tan distinguido como numeroso, presidido por SS. MM.
La funcion religiosa de Atocha, la velada en el teatro Real, las del Centro Militar y Ateneo y la gran
retreta, constituyen el conjunto de los festejos. La
seriedad y la esplendidez son los caractéres distintivos que han procurado dará estos actos, tanto la
Junta directiva del Centenario como las corporaciones asociadas al pensamiento. La gran marcha de
El Profeta, ejecutada por todas las bandas de música
de la guarnicion, bajo la direccion del maestro Barbieri, no podrá ménos de habér causado en el público el mismo agradable efecto que nos produjo á
nosotros cuando la oimos ensayar. Ha sido ésta una
idea feliz, por lo que merece ser aplaudido el ilustre
compositor. La parte musical de la gran velada ha
sido organizada por el apreciabilísirno y popular
maestro Arrieta, que en la eleccion·de las piezas ha
puesto de relieYe su talento y buen gusto.
S. M. el Rey, dando su aprobacion á esta solemnidad y costeando la magnífica funcion religiosa

de Atocha, contribuyendo ademas con su peculio
á costear los gastos, ha demostrado una vez más
su interes constante en promover y patrocinar toda
manifestacion de vida en la sociedad militar, y el
culto que su alma rinde á nuestros grandes caractéres históricos. El ejemplo del jóven .Monarca
ha sido imitado por el Estado Mayor general, por
las clases todas de la milicia, por muchas ilustres
corporaciones y personalidades del órden civil, haciendo palpable que, en medio de nuestro abatimiento, hay aún ideas capaces á mover la opinion y
borrar las diferencias que nos separan, fundiéndonos en una accion comun, de la que puede esperarse un próximo renacimiento.
L.\ ILUSTRACION N.\CIO:-l,IL, que se honró al dar
asilo cariñoso al pensamiento del Sr. Vidart, y que
no ha cesado en sus tareas de propaganda hasta
verlo realizado, da hoy término á su mision, ofreciendo á sus favorecedores este número extraordinario, en el que coadyuva á la solemnidad consagrada al inmortal autor de las &amp;.flc.ciones ilfilitares; y al rendir este tributo, creemos un deber expresar el público testimonio de nuestro reconocimiento á los distinguidos colaboradores de este número que, asociándose á nuestra tarea, han avalorado el homenaje que rendimos á un bizarro soldado
y escritor ilustre.
LA RED.\CCIO~.

D. Alvaro Navia-Osorio, un solado heróico, de obra y de consejo; discretísimo diplomático y gran tratadista
de milicia. Ensálzale la posteridad, no ya por
sus méritos de guerrero, ni por su ciencia en
las artes de la política; téjele coronas de oro
por su libro; las de laurel, bien que regado con
toda su sangre, son, por lo visto, más perece deras en este mundo caduco. Las armas y las
letras abrazadas forman, con todo, el pedes•
tal á su fama.
Poco avisado será quien crea en el renacimiento del antiguo espíritu militar de nuestro
f&gt;jército, miéntras que la sociedad espafiola no
se repose para que la sabiduría y la disciplina
constituyan el nervio de la pública administracion y del verdadero progreso; pero no des·
mayemos, áun cuando no veamos los que vivimos la tierra de promision; pongamos sobre
nuestras cabezas el inmortal libro; consultado
en el corazon del hombre y leccion preciosa
de un gran maestro en el oticio de la guerra,
servfrá, en tanto dure y riñt1 la especie humana, de firmísima y robusta columna para reCJÉ

A continuacion insertamos una breve, pero curioea biografía del marqués de Santa Cruz de Marcenado, escrita por su íntimo amigo D. lllelchor de
Macanaz, aquel célebre ministro de Felipe V que
fué, en un período de visible decadencia, ornamento
de las letras patrias, celoso, inteligente y probo administrador, economista insigne y honor del suelo
español, por todas estas nobilísimas condiciones, á
que unió la firmeza de carácter y la fé de principios
que distingue á los espíritus verdaderamente elevados, sin que las asechanzas y persecuciones de
un partido, por todo extremo intolerante, amenguaran sus bríos ni doblegaran su firmisima voluntad.
El documento á que aludirnos, que figura en el
archivo de aquel hombre ilustre, nos ha sido facilitado, con otros que se insertan en este número,
por su sucesor el Excmo. Sr. D. Joaquin l\Jaldo11ado Macanaz, que es uno de los primeros que en
el siglo actual se han ocupado en poner de relieve,
por medio de una notable biografía, el valor militar
y literario del autor de las Rejlexion~s ,llilikircs.
Al rendir al Sr. :italdonado Macanaz e-ste tributo
de reconocimiento en nombre de las clases militares le ofrecemos tambien el testimonio de nuestra
gra'titud por la deferencia que nos ha dispensa~o,
poniendo á nuestra disposicion su notable archivo

histórico, coutribuyendo así al brillo de la solemnidad que se celebra en honor del marqués de Santa
Cruz de Marcenado.

BREVE NOTICIA DEL MARQUES DE SANTA CRUZ
D. Alvaro de Navia y Osorio era natural del principado de Astúrias, y poseedor de estas dos casas
ilustres; sus ascendientes tuvieron hospedado á San
Francisco de Asís cuando estuvo en el principado, y
le fundaron un convento, y el Santo, al marchar,
les escribió una carta en que les decía «que por la
caridad que con él y sus religiosos habían tenido,
Dios perpetuaría su posteridad;)) y se ve hasta hoy
cumplida la profecía, pues no ha faltado en ella la
sucesion de varon; y hoy dia conserva su casa esta
carta original como una preciosa reliquia. Los Osorios, marqueses de As torga y grandes de España,
traen su descendencia de la misma casa, que en la
Historia se ve cuánto se seil:l.ló en la guerra contra
los moros; pues sirvieron á los Alfonsos y Fernandos con tal empeño, que uno de los Alfonsos, yendo
contra los moros á la parte de Portugal, se hospedó
en casa de Alvaro Osorio y le sirvió la comida en
platos de madera que llaman lwrtc;as, y sabiendo el
Rey que esto venia de haber vendido su plata para
mantener sus gentes en la guerra, le dejó parte de
la suya, y acabada la campana volvió el Rey á pasar
por su casa y se le sirvió la comida como ántes,
porque tambien había vendido la plata que el Rey
Je dió, y por esto le quedó el sobrenombre de do1~
Aloaro Osorio, el de las korteras.
La madre del marqués era hermana de D. Antonio Argüelles, que fué gobernador del Consejo de
Castilla y gentil-hombre de Cámara del difunto rey
1 Cárlos 11, y de una de las primeras familias de Astúrias.
Él era vizconde del Puerto, marqués de Santa
\ Cruz de Marcenado, señor d~ la villa y puerto de

Navia y otros lugares. El rey D. Felipe \' pidió al
principado de Astúrias, como á todos sus reinos,
gente para la guerra. El principado de Astúrias
tuvo su junta para ello y acordó levantar un regimiento de infantería, y con la facultad que el Rey
le dió de elegir los oficiales, eligió por coronel al
marqués, entónces vizconde del Puerto, de edad de
diez y ocho á diez y nueve años, que ni áun habla
acabado de estudiar la retórica; sirvió en la guerra
del reino de Valencia con gran distincion, y luégo
que se tomó la ciudad de Tortosa, mandando las ar•
mas de las dos coronas el difunto duque de Orleans1
se le envió con su regimiento á Sicilia, donde sirvió
con igual acierto en la quietud de aquel reino.
De alli se le pasó á la recuperacion del reino da
Cerdefla, á donde luégo que fué recuperado, se la
dejó por segundo comandante, y muy en breve le
dejó todo el mando el que lo era, por ver su gran
mérito, y lo conservó hasta que por el tratado del
año de 1721, hecho en fuerza de la Cuádruple Alianza, las armas de España hubieron de evacuar aquel
reino; y el Rey, conociendo los grandes talen~
tos del vizconde, le envió por su enviado extraordinario á la corte de Saboya, estando ya graduado de
mariscal de campo, en donde se mantuvo hasta el
afio de 1121, que el Rey le nombró por su segundo
plenipotenciorio y embajador extraordinario á la
corte de Francia y al Congreso de Soissons. Vittorio
Amadeo, duque de Saboya y rey de Cerdefl.a, hizo
tanta estimacion del marqués por sus raros talentos
y méritos, que hasta los cuidados domésticos de
mayor confianza los consultaba con él como si
fuera su padreó su hermano.
En Noviembre de 1721 llegó á Francia con los
empleos dichos, y como sus obras le habían hecho
célebre en la repüblica literaria, como su espada en
la escuela de Marte, se llevó desde luégo la atencion del ministerio y de todos los hombres ilustres
de la Francia; y tan conocido fué por su amabilidad, su verdad, su rectitud y desinteres, su virtud

�VI

•I

J

y singular aplicacion al mayor bien y á la mayor
gloria de las dos coronas, que hasta el menudo pueblo le llegó á amar tan tiernamente como lo manifestó en su ausencia, en la que sintió que se le hubiese enviado á Ceuta, y lo que le afligió la desgracia de su pérdida en Oran; pues todos vimos que
desde el Rey Cristianísimo hasta el último de su~
vasallos, sintieron esta gran pérdida.
Era de mediana estatura, pero muy proporcionada, más gordo que flaco, de hermoso rostro, de
gran prontitud en discurrir; sus dichos, célebres
en las conversaciones y áun en los r¡.egocios más
árduos, podrían llenar un gran volúmen; su cólera
era grande, pero aún era mayor su prudencia y su
bondad, pues áun con un doméstico, el último de su
casa, á quien en la cólera le hubiese dicho una palabra descompuesta, de allí á un instante le pedía
perdon. con un aíre tan noble, que hacía ver á todos que no era capaz de ofender á ninguno, ni darle
materia para dudar de su buen corazon.
Los once tomos de sus RefleJJiones Militares, que el
último lo escribió y dió á la luz pública en París,
nos dan á cada paso una continuada prueba de su
vasto ingenio y estudio, asi como de su buen corazon, pues en todo se le ve inclinarse al bien, á la
equidad, á la misericordia, á la caridad, á la justicia y al amor al prójimo, y no le quedó que discurrir para que en la guerra se conservase la vida del
soldado, y para que en la paz gobernasen los generales y demas cabos como padres caritativos,y nunca como jueces severos. Estas obras, traducidas en
franc~s, nos dicen las noticias públicas que se imprimen en Holanda, pues él las publicó en la lengua
espaiiola. Tenia intento de continuar hasta 20 tomos,
y ya dispuesta la materia para los nueve que le
faltaban y comenzado el 12, así como otra gran
obra, la Historia de los tratados de paz de España, cuyos materiales tambien juntó, y de los archivos de
Espaila se le enviaron, de órden del Rey, copias fieles de los originales que se llevó; y sabemos que
trabajó en esta obra, pero ignoramos lo que dejó ya
coordinado y puesto en forma.
Al ver el tomo x1 de sus Rcjlezio1ies Militnres, todos se persuadirán que conocía perfectísimamente
las monedas y que era consumado aritmético; y con
todo eso, en sus manos apénas las conocía, y hacia
poquísima estimacion de ellas, y sin Pl singular ingenio de la marquesa, hubiera vivido á discrecion
de sus domésticos. Bl nos dejó en Francia un maestro armero y otro de fundicion, á quienes enseí'lb á
hacer pistolas ordinarias que, con ménos pólvora,
tienen aún más alcance que un fusil; fusiles que
alcanzan tanto como un canon de artillería, y caí'lones de pié y medio, de artillería, que alcanzan más
que·las piezas de 24, y con ménos pólvora; y como
éstos, nos dejó otros muchos secretos raros, hijos
de su grande ingenio, y no fué corta prueba la de la
célebre fiesta que el Rey su amo le confirió, que
se ejecutase en París, en alegría del nacimiento del
Delfin, cuya decoracion y suntuosidad se debió á su
cuidado.
El Rey su amo, deseoso de servirse de él cerca
de su persona, le llamó y envió en su lugar al marqués de Castelar, secretario del despacho de la
Guerra. A principios de 1731 hizo su viaje, sin que
se lo impidieran los rigores de los grandes hielos
qne hubo. El Rey lo recibió con indecible gozo, y
desde luégo le destinó para ministro cerca de su
persona; los que gobernaban entónces, temían su
rectitud é integridad, y con arte sacaron que el
conde de Charny, que mandaba en Ceuta, pasase á
mandar los 6.000 españoles que hay de guarnicion
desde entónces en las plazas de Toscana, y que fuese
á Ceuta á servir en ínterin el marqués de Santa
Crui, lo que se dispuso sin dejarle volver á ver al
Rey, en que se vió claro cuánto temían los del mando que el Rey no le dejase marchar.
·
Apénas hubo estado un aiio en Ceuta, cuando se le
nombró para ir á la expedicion de Oran y se le &lt;lió
el grado de teniente general, y luégo que se tomó
la plaza se le encargó el quedar de comandante de
ella y de aquellas fronteras. Véanse las noticias públicas de este tiempo.
Casó tres veces, y de todos tres matrimonios ha

LA ILUSTRAC10.N NACIONAL
dejado cinco hijos y cuatro hijas. El primogénito,
casado en Astúrias con una seí'lora de la primera
nobleza; una hija casada en Galicia con uno de las
primeras casas de aquel reino; otra en Valencia
con un sobrino de Perellós, gran maestre de la órden de San Juan, antecesor al que ahora hay; de
los seis restantes, el mayor está baldado de todos
sus miembros, y de los otros cinco, que son del tercer matrimonio, el mayor, que es D. Lúcas, no tiene aún doce ai'íos; D. Victorio, que le sigue, nació
en Turin y le sirvió de padrino Victorio Amadeo,
duque de Saboya, rey de Sicilia, y allí tuvo otra
nifla. En París tuvo el último nií'lo, y cuando murió
en la batalla con los moros, dejó
la marquesa
próxima á parir; y así, de vuelta a Espaila, parió
en Cádiz una niña. La marquesa es hija del teniente general D. Estéban Villeti, que ha muerto
en el Consejo de Guerra, habiendo sido tan gran
general como ministro; fué de las primeras familias de Aragon, de la parte de la Ribagorza.

a

MELCITOR DE llfACANAZ

Suelen brotar más chispas de ideas de los cascos
de los caballos de algunos Atilas, que de los cerebros enfermizos de muchos tribunos.
En la cuadra de un cuartel, en algunas ocasiones
palpitan más sentimientos de honor, de valor y de
virtud, que en muchas aulas de filosofía moral.
CAMPOAMOR.
SONETO
Del fértil seno de la madre Espaí'la
Nace el altivo Tajo en breve cuna,
Y creciendo con rápida fortuna,
Ceden los pinos á su adusta saí'la,
Si rompe cerros, si florestas baila,
Rio es el Tajo; su corriente es una,
Sea en la vega anchísima laguna,
Sea sierpe que enrosca la montaña.
Miradle en Aranjuez, en los verjeles;
Vedle desde la cántara extremeí'la;
Contempladle al llegar al Oceáno ...
Que así del alma, en cándidos rieles,
La idea brota, y rauda se despe.ña,
Rio caudal del pensamiento humano.
ANTONIO Ros DE OLANO.

Las naciones que posean «grandes caractéres»
serán siempre felices, disfrutarán constantemente
de la paz, y prosperarán y se engrandecerán en
todos sentidos.
Los hombres dotados de gran carácter honran á
su patria, se sacrifican por ella en todas ocasiones·
Son desinteresados y adversarios de la adulacion
y de la servidumbre; no descienden jamas á nimiedades, y ocupan siempre sus condiciones intelectuales- que, por lo bien émpleadas, producen mejores y más prácticos resultados que las más grandes
capacidades, extraviadas por las ambiciones personales é intereses mezquinos,- en asuntos y empresas elevadas que tengan relacion con los intereses
generales de la patria, de la carrera que profesan,
y de las misiones que se les confien.
Los enemigos más encarnizados de los «grandes
caractéres,&gt;&gt; son todos los que no conciben que éstos
puedan existir; y los que más enérgicamente los
desprestigian, son los charladores, perturbadores de
oficio y gangrena de la sociedad.
¡Desgraciado país que no tenga «grandes caractéres» y entregue la direccion de sus destinos á esa
raza de lo,;uacJs, que se conceptúan «hombres de
Estado» con privilegio á ocupar toda clase de puestos sociales, y á gobernar, porque únicamente nacen
con memoria, tienen el dón de la palabra, y adquieren osadías parlamentarias!
Los países entregados á «la elocuencia,» son desdichados: se hallan constantemente perturbados, y
no constituyen nada estable ni sólido.
. MANUEL PAVÍA.

LA ILQSTRACION NACIONAL
Los ejércitos deben aspirar, por su ilustracion, á
representar mejor la grandeza que la fuerza material de los pueblos.
J. LOPEZ DOMINGUEZ.
Ríndese culto en la presente época á los intereses
materiales, y á su mejoramiento atienden los Gobiernos; ciertamente que no deben olvidarse, pero
preciso es, si los ejércitos han de responder cumplidamente á su dificil mision, que es de gran importancia á sus intereses morales, y nada conducirá con
más acierto á este fin que una práctica constante
de la sábias máximas del ilustre marqués de Santa
Cruz de Marcenado. Enaltecer su memoria es deber
de cuantos formamos la familia militar, y deber no
exento de egoismo, pues nos honramos al honrar su
nombre.
JOSE DE REINA Y FRIAS.
Espíritu militar y de union entre las clases, con
mutuo respeto y cariflo, garantizarán el porvenir
del ejército.
MANUEL SALAMANCA.
Pocos son los hombres dignos de pasará la posteridad. Pero es tal la condicion humana, que se estudia con más admiracion á los que causaron grandes males, que á aquellos que realizaron grandes
bienes en pro de la humanidad.
Por esto se habla con más entusiasmo del destructor de un imperio, que de aquel que lo fundó ó lo
engrandeció.
Los hombres que no han sido ilustres en la paz ni
en la guerra, y que no son conocidos ni por sus vicios ni por sus virtudes, no nos presentan ningun
ejemplo en su vida que citar ni que seguir, y por
eso no merecen que se les consagre ningun recuerdo.
La Historia es un testigo que refiere las acciones
de los hombres. El único medio de que la Historia
nos dedique una página, es hacernos dignos por
nuestros hechos, por nuestro saber ó por nuestro
valor, de la consideracion, del respeto, del carillo y
de la admiracion de nuestros contemporáneos.

Cierto es que las que sirvieron para templar la
espada del Marqués no pudieron emplearse despues
para escribir; mas con su dicha bien templada espada pudo cortar otras para continuar sus científicos trabajos.
Bnsc et aratro era el lema del mariscal Bugeaud,
significando con él sus aficiones militares y agrícola~: cnse et pM,na, esto es, «con la espada y con la
pluma,» pudo ser muy bien el lema de nuestro
marqués.
Yivió escribiendo y peleando, y de él puede decirse con Ercilla:
«Armado siempre, y siempre en ordenanza,
La pluma ora en la mano, ora la lanza.)&gt;

•

Deseando corresponderá la atenta invitacion que
nuestro amigo el director de LA luLSTRACJON NACIONAL nos ha hecho en carta recibida ayer, para escribir algunas líneas destinadas al número extraordinario que piensa publicar de su acreditado periódico; y sabiendo que es menester quede esta noche en sus manos nuestro trabajo, si queremos vea
la luz pública, ponemos mano á la obra, y apremiados por la escasez tan extraordinaria de tiempo, nos ocuparemos del lema que en nuestro sentir puede llevar la espada que empuñe la estatua
q1,1e se erija á la memoria de nuestro célebre escritor y militar.
Tal estatua deberá llevar otra leyenda en su pedestal, escrita en estilo lapidario, que vale tanto
como conciso, pues la concision es dote de la elegancia, la cual en epigrafía consiste en que una
grande idea se encierre en brevísima forma.
No pretendemos tanto; esto es, no nos ocuparemos del pedestal, mas la leyenda de la espada es
ménos importante que la de éste, y aún ménos visible para los espectadores. Así, pues, encontramos
sumamente cómodo, para salir de nuestro c-ompromiso, tomar algunos lemas de los que coleccionamos y dedicamos á los alumnos de artillería en
1880, en folleto casi desconocido; puesto que la Academia sólo lo imprimió para aquéllos.
Extractemos, pues:
«Templóse en Tajo esta hoja,
Y dando tajos, tu honra.

EDUARDO BERMUDEZ REINA.

))En Tajo se templan armas,
Y dando tajos, las almas.»

EL MARQUES DE SANTA CRUZ
Nació de estirpe encumbrada,
nutriós" en labor que abruma;
si combatió con la pluma,
civilizó con la espada.
A su nacion asombrada
dejó un monumento en pié;
vivió de ciencia y de fe,
murió por patria y por gloria.
¡Feliz aquel cuya historia
tan grande y tan breve fué!
E. FERRAR!.

La fama de tu historia duda, en suma,
Si se cort6 tu pluma con tu espada,
O se templó tu espada con tu pluma.

No recuerdo qué panegirista concluyó así un soneto laudatorio de cierta obra militar; pero entiendo que dichos versos cuadran muy bien al célebre
marqués á quien estos renglones dedicamos, salvo
que de él no cabe en rigor la duda del poeta, pues
tenemos certidumbre de que aquí no t iene lugar la
disyuntiva, y ambas cosas debieran ó pudieran suceder, como el poeta dice, y no se crea que es absurdo templar hojas d1J espada con cañones de pluma,
pues sabido es que los antiguos fabricantes de aceros en las cajas de cementacion ponían barras de
hierro mezclado con carbon y materias ricas en
azoe, tales como raspaduras de asta y otros objetos,
como, por ejemplo, dichas plumas.

Pero concluyamos: tiene otra vez la espada la
palabra:
(ql\iiéntras vivas, mi brillo sea tu luz!
¡Si espiras en la lid, besa mi cruz!»
¡Luzºfué del marqués de Santa Cruz el brillo de
su espada, y el puí'lo de ella debió besar en sus postrimerías, recordando que la Cruz Santa era el titulo nobiliario de su marquesado!
PEDRO DE LA LLAVE.
,5 Diciembre 1884.

DON ÁLVARO DE NAVIA-OSORIO
MARQUÉS JJE SANTA CRUZ DE MARCENADO

No es hiperbólico este aserto, pues sabida es su
exactitud, como narran los tratadistas.
En mi citada coleccion, para desagraviar al lector de lo inculto de mis versos, trasladaba bastantes
de los enérgicos de Ercilla, é insiguiendo en la misma idea de desagravio, escojo ahora algunos pertinentes á nuestro asunto, tomados tambien del celebérrimo poeta militar citado.
Véanse, pues:

........................................

Aquella nuestra Memoria, de donde entresacamos
los copiados lemas, la concluimos expresando que,
siendo tan hermosos como se deja ver los de Ercilla, debíamos suprimir los anteriores nuestros; pero
que no lo hacíamos, porque bien está que un cuadro tenga luces y sombras. Y puesto que rle armas
tratábamos, recordábamos tambien que el sublime
loco, hijo de la fantasía de Cervántes, á pesar de
haber despedazado, á impulso de una cuchillada, la
celada que fabricó de cartones, hizo despues otra
de lo mismo, pero fortalecida con unas barras de
hierro, y á la que, sin nueva prueba, diputó y tuvo
por celada finísima de encaje.
Sírvanos, pues (aíladíamos entónces y ahora),
Ercilla de padrino, y barreadas con sus máximas,
encuentran paso las nuestras, que, en último result i , se dirigen todas al bien entendido culto de la
e ada!t
ué otro objeto mejor que ella (concluíamos)
simboliza el honor, el deber y la gloria militar? ¿No
está mandado que todo hombre de guerra la lleve
constantemente? Y, en efecto, la lleva basta en la
muerte.
En las recónditas capillas de nuestros templos
góticos vénse con frecuencia, sobre marmóreos sepulcros, estatuas yacentes, que representan guerreros batalladores durante su vida, y que hoy, esperando ei dia de la resurreccion, duermen el sueño de la muerte abrazados á sus espadones ó bracamartes.

«Nacen, donde un valiente rinde el alma,
Mirto, ciprés, laurel, olivo y palma.

»Del infante espaiiol la bizarría
Europea hizo la voz (&lt;infantería.)&gt;

DE .14:ARCENiDO

«Noticia de tu fama eternamente
Corra de lengua en lengua y gente en gente.)&gt;

El retruécano y el jugar del vocablo era muy propio de lemas y notas en espadas y en escudos nobiliarios, ~un en tiempo del marqu~.

»La ciencia sin valor, no da victoria;
De la union de las dos nació la gloria.

Á LA MEMORIA DEL MARQUES DE SANTA CRUZ

ejemplo, á una pieza de batalla que se suponga
acompaí'lb á las tropas que de Oran salieron!

Honra dd pueblo astur, sintió en la cuna,
Cón alientos de honor, fe de soldado;
Y estadista, escritor, hombre de Estado,
A ser llegó sin inmodestia alguna.
No se arrastró á los piés de la fortuna .
Por la ambicion ó el ocio encadenado;
Luchó con gloria, y trabajó inspirado
La obra que aún vive, sin rival ninguna.
De hábil adquirió lauro, y de prudente,
Cuando, en extraí'las cortes, la grandeza
De su patria, con él, irguió la frente.
Coronó muerte de héroes su nobleza ,
Y, al pié de Oran, arrebató inclemente
El bárbaro enemigo su cabeza.
Tm.ú.s DE REINA y REINA.

«Partid, que á los honrados vida honrada
Les conviene, ó la muerte acelerada.,&gt;
Paréceme este lema un buen recuerdo de la salida
de Oran, en que murió el noble marqués.
(&lt;Se ganan fama, prez, honor y gloria,
Haciendo cosas dignas de memoria.)&gt;
l

Conmemoracion de su laboriosa vida y de su glor:osa muerte.
(qCuán breve es el suspiro de la muerte,
Que pone fin y limite á la suerte!»
·Qué bien vendría este lema, si el escultor repre,
ºd
sentase moribundo á nuestro laureado, as1 o, por

LA ENTRADA EN LA LÍNEA
4De dónde vienen y qué fueron el pensador y
tle'.llático aleman, el industrioso inglés, el arrogante
espanol, el ingenioso francés, el aristocrático austriaco, árbitros hoy, por su cultura, del mundo entero?
Fueron allá, en los últimos confines de la europea
historia, el bárbaro Tracio que se linchaba sus
carne y marcaba su cuerpo; el irlandés antropófa-

VII

go, que devoraba sus deudos y parientes; el galo
salvaje, que inmolaba victimas humanas; el impúdico breton que andaba desnudo; el brutal escandinavo, que se emborrachaba bebiendo en los cráneos
de sus vencidos enemigos.
Maravillosa metamorfosis que por prodigiosa y
moderna induccion científica nos ha revelado la
Historia. Sí, la Historia, que como hecho es la trasformacion y desarrollo del espíritu humano, tal
cual se manifiesta en sus dobles relaciones sociales
y con el Estado; que como cic1icia, es la inteligencia de ese desarrollo, y que, como arte, es su reproduccion por medio de la palabra.
l\Ias para la realizacion del milagro que la Historia nos denuncia; para trazar esa mágica línea que,
arrancando en la barbarie, termina en la civilizacion positiva, han sido precisos jalones que marcaran al espíritu humano su, camino.
Esos jalones fueron, son y serán los grandes caractéres, los grandes pensadores, los insignes capi•
tanes, los héroes, los mártires de la fe y de la ciencia; en una palabra, los predestinados á la realizacion del milagro.
En el inmenso laboratorio químico de la Historia
se han ido acumulando y combinando la sangre de
los mártires y de los héroes con el fósforo de los
sabios, y por su virtud, y con la intervencion del
tiempo, la trasformacion ha tenido lugar, el progreso se ha verificado.
·
Hoy el ejército español, mejor dicho, España entera, asiste á la colocacion de uno de los jaloiics de
aquella línea maravillosa de la historia del progreso.
El marqués de Santa Cruz ha entrado en la línea
donde ya figuran Santo Tomás, San Isidoro de Sevilla, Newton, Cisneros, Descártes, Napoleon I, Voltaire,el GranCapitan,Balmes, Humboldt, Lavoisier,
Cavour, Calderon, Alfonso el Sabio, y cien y cien
más, verdaderos príncipes de la humanidad y de la
Historia.
¡Loor al pensador profundo y capitan insigne,
marqués de Santa Cruz!
JOSE 111ARÍA SERRATE.

Como escritor militar, brilló en su siglo; como
economista, se adelantó hasta el nuestro; como moralista, vivirá siempre.
Honrar al que honró á la patria, y por la patria
muere, es levantado sentimiento de almas generosas.
JAVIEI\ DE SALAS Y RODll!Gl'EZ.
.

,

IBIDEM
No es vanagloria lo que la remembranza y el ensalzamiento del marqués de Santa Cruz de Marce·
nado significan: celébrase la vulgarizacion de un
libro de perenne enseñanza, por obra de pensador
que supo escudriilar el corazon humano.
CESAREO FERNANDEZ DURO.

H MARQUES DE SANTA CROZ DE MARCENADO
EN EL BI·~ENTENARIO DE SU NAC!M.IENTO
OCTAVA
Fué de sin par doctrina, y gran guerrero:
De su libro inmortal la luz nos guía;
De su muerte gloriosa el trance fiero
Ejemplo en Grecia y Roma ser podría.
Hoy en torno á su tumba un pueblo entero,
La inércia sacudiendo en que yacía,
Proclama una vez más que, ante la historia,
De los buenos eterna es la memória.
FERNANDO DE GABRIEL.

�VIII

LA ILUSTRACION NACIONAL
LA ILUSTRACION NACIONAL

RAPSODIA ECONÓMICA POLITICO-MONAI\QUICA,
DEL MARQUÉS DE SANTA !RUZ DE MARGENADO
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•

Di~tingu~~se D. Alvaro de ~avia Osorio por sus
escritos_ m1htares, que le ilieron justo renombre; y
reconociendo que uno de los elementos más impr..rtes para la guerra es el dinero, consagró tambien
su atencion al estudio de las condiciones económic~s de la Nacion espafiola en los primeros años del
siglo xvm, dando á la estampa un libro, que dign~mente puede figurar al lado del Proyecto Económi~o de D. Francisco Martinez de l\Iata, y de los
Opusculos de· otros precursores de la ciencia eco -nómica en Espafia, como el doctor Moneada, Olivares, Alvarez Osario, Gándara, Fernandez Navarrete y otros, que, sin llegar al alto puesto que en ese
género de investigaciones merecen ocupar D. JUan
de Mariana y D. Pedro Rodríguez Campomanes, son
acreedores de sinceros aplausos por haber dado los
primeros pasos en el camino que más tarde siguieron con resolucion los funda.dores de la ciencia económica.
Dice en su Rapsodia, el marqués de San ta Cruz de
Marcenado, que un amigo le entregó el afio l '722
cinco proyectos para aumentar en Espana el comer•
cio 1 la navegacion, las fábricas, la poblacion, etc., y
que, en los anos de 1726 y 1727, puso notas ó comentarios á esos proyectos: notas y comentarios,
que sometió al exámen de D. Jerónimo Ustáriz, varon docto y muy reputado en esa clase de estudios,
dando á luz por fin, en l '732, los cinco proyectos con
sus notas y otros escritos adicionales, bajo la denominacion de Rapsodia. Como en el título mismo se
decía, consagraba en ese libro el marqués de Santa
Cruz sus reconocidos talentos al estudio del &lt;&lt;Comercio suelto y en companias, general y particular,» con las posesiones de Ultramar y con Moscovia,
sin olvidarse del empleo de pobres y 'llagabundos, que
por abundar tanto en el triste periodo de la decadeJ!CÍa espafiola, constituían el objeto predilecto de
todas las publicaciones, que en los siglos xvn y xvm
tenían por objeto el exámen de las cuestiones económicas.
A juzgar por el tenor de las notas y comentarios
que van á continuacion de cada uno de los cinco
proyectos del amigo desconocido, debió tener don
Alvaro de Navia Osorio un colaborador, que sugirió
atinadas observaciones al notabilísimo escritor mi litar de principios del siglo XVIII; pero las notas,
que son indudablemente del marqués de Santa
Cruz, revelan que estaba dotado ~ muy agudo ingenio, a la par que de vastos conocimientos .
Sin haberse consagrado especialmente al estudio
de los problemas económicos, da una muestra de la
profundidad de su espíritu observador en lo que
dice respecto de que no conviene ser tiranos con
las naciones que nos compran más de lo que nos
venden, porque, siendo rigurosos nuestros reglam~ntos, pudiera acontecer que tomasen direccion
distinta las corrientes comerciales, en daí'ío de la
prosperidad nacional. Recomendaba con este motivo un sistema de reciprocidad, que es en la práctica lo que hacen los Gobiernos que se precian de liberale~, y en realidad mereciendo por ello no escasa gratitud .
Seria demasiado pedirá un escritor de principios
del siglo xvm, que condenara toda clase de privilegios industriales y comerciales. Admitiéndolos sólo
temporalmente, para estimular la formacion de
grandes compañia~, daba una prueba el marqués
de Santa Cruz de que el libre tráfico, defendido
paladinamente entre los diversos reinos de Espana, merecía totlas sus simpatías.
Abogó tambien por la rebaja de los Uerechos de
aduanas, fundándose en que por ese medio se conseguiría la disminucion del contrabando y el aumento de los rendimientos del Erario. Esto, que la
experiencia vino á comprobar, constituyendo uno
de los principales apoyos que tienen los economistas para combatir los paralogismos de los sostenPdores de la proteccion, fué como adivinado por el
sagaz D. Alvaro de Navia Osorio. Si no tuviera más
título que éste para ser estimado como pensador,

le bastari&amp; sin duda el haber indicado una de las
razones fundamentales é incontrovertibles que hay
para reformar en sentido liberal los aranceles de
Aduanas.
Propuso tambien la redencion de toda clase de
censos y cargu perpetuas, pues acertadamente
consideró, y lo demostró más tarde su insigne paisano D. Gaspar l\Ielchor de Jovellanos, que la pro.
piedad territorial agonizaba bajo el peso de los gravámenes irredimibles que la oprimían; siendo de
notar, y casi de admirnr, que en breves frases escribiera el principio que recientemente desenvolvió nuestra Ley hipotecaria, inspiré.adose en la legislacion de naciones extranjeras.
En el papel del amigo, á quien se refiere el marqués de Santa Cruz, al mismo tiempo que se defendía, como principio fecundo en buenos resultados,
la redencion de censos y cargas perpetuas, se con•
signaba lo siguiente: «Que se especifiquen las hipotecas rayces, sin admitir cláusulas generales.))
Este principio esi la base del actual sistema hipotecl'io. Jíáyalo escrito el mismo D. Alvaro de Savia
ülrio, ó un amigo desconocido, la verdad es, que
acogléndolo con alborozo el autor de la Rapsodia en
sus comentos, se debe estimar como gran mérito de
pensador el haber sostenido á principios del siglo xvm que para sacar de su abatimiento la industria agrícola, había necesidad de que desapareciesen las hipotecas ocultas 1 admitiendo tan sólo
las que especificamente afectasen á bienes deterininados.
Como la Rapsodia económico-política, no es un estudio sistemático, y abarca 1 por el contrario, diversidad de asuntos, tuvo ocasion el marqués de Santa
Cruz de sen.alar, entre las causas de la desorganizacion administrativa en España, la existencia de
regidores perpetuos, que abandonaban el desempei'l.o de sus oficios municipales á sustitutos pobres,
esquilmadores de los pueblos y corruptores de la
Administracion. El remedio estaba en la supresion
de los regimientos perpetuos, y así Jo dijo con claridad, aconsejando que se restableciese el antiguo
sistema de eleccion anual para el desempeño de los
cargos municipales.
Nada tiene de extrai'io que el marqués de Santa
Cruz de Marcenado, para favorecer el desarrollo de
la Marina nacional, recomendase la proteccion de la
bandera espafiola, exigiendo mayores derechos á
los trasportes que se hicieran bajo bandera extranjera. Era un error tan generalizado, que el derecho
diferencial de bandera se admitía, como base de
sabia politica, por los más distinguidos escritores
de la época. Al frente de la Rapsodia, insertaba el
marqués de Santa Cruz una traduccion del Acta de
Na1Jegacion, dada por Cromwell á Inglaterra, que se .
consideró hasta nuestros tiempos como sólida base
del creciente poderío de la nacion brita.nica. El Parlamento inglés llegó á convencerse de lo contrario,
y derogó el Acta de Na1Jcgacion, siendo desde entónces los progresos de su marina mercante muy superiores á los de tiempos anteriores. Lo mismo aconteció recientemente en España. Pero el error en
que incurrió el marqués de Santa Cruz á principios
del siglo xvm, sosteniendo la conveniencia del derecho diferencial de bandera, era un error muy generalizado. En cambio, cuando el régimen colonial imperaba y el comercio privativo con las colonias se defendía con empeño y á costa de todo género de sacrificios, no vaciló el marqués de Santa
Cruz de Merce:1ado, con su perspicacia habitual, en
sostener que sería conveniente dar participacion á
los extranjeros en el comercio con las colonias.
Condenó, sin reserYa de ninguna clase, el sistema rentistico que con más de 40.000 empleados,
dejaba exhausto al contribuyente, sin llenar jamás
las arcas del Tesoro. Dccia 1 con frase mu;• apropiada, que los arrendadores ponian exactores para la
recaudacion de los tributos, cuyas ma1)as l~ran tales, que como el mal cultirndor de la vid., dejaban
agotada la planta, sacando en un ai10 la mayor cantidad posible de fruto. Afirma que «en una pro&gt;&gt;vincia, donde se compraba por cuatro reales de
))plata un carnero, vió pagar otros cuatro de dere))cho impuestO por los arrendadores,)) Tal era en la

IX

práctica la alcabala, que hacia imposible todo comercio.
Una prueba más de la variedad de aptitudes y ·de
la penetracion del marqués de Santa Cruz de Marcenado, nos ofrece el sencillo sistema que proponía
para la administracion de España. La dividía en seis
grandes partidos, para que en cada uno de ellos se
estableciese una Intendencia, una Tesorería y una
Contaduría, que dependiera de la Administracion
central. Era sin duda D. Alvaro de Navia Osario un
general adornado de cualídades, no tan sólo para
la administracion de hacienda militar, sino para
la gestion de la cosa pública .
Pe"dia lo que hoy no tenemos todavía: la confrontacion anual de las rentas de todas las provincias 1
con el objeto de proceder inmediatamente al remedio de los abusos ó faltas que se notasen .
Otra recomendacion hacia, es á F;aber: que se establecieran bancos en cada ciudad cabeza de provincia, con lo cual daba á entender que no le era
desconocido el poderoso influjo del crédito en el
desenvolvimiento de la industria y del comercio .
De acuerdo con Ustáriz, y refiriéndose á La Dime
Royal de Vauban, decía que no seria justo imponer
los tributos sobre las tierras, sino tambicn sobre
lis profesiones, empleos, etc., ó, por mejor decir,
sobre toda clase de rendimientos.
El último de los proyectos del innato amigo d~
Santa Cruz de Marcenado referíase á la guerra contra los argelinos y á la formacion de una Caja para.
atenderá los gastos de una formidable expedicion.
En esta parte aparece el general en toda su esplendidez, y no es punto que nos toque desenvolver en
estos breves apuntes.
La sencillez del estilo y correccion de la frase recomiendan la lectura de la Rapsodia eaonómfro-política, cuyo escrito, comparado con las Reflexiones,
á que muy á menudo se refiere, por considerarla y
ser su obra magistral, no es mis que producto de
los ocios del egregio asturiano, cuya memoria es
honra del suelo en que nació .
l\IANUEL PEDREGAL.

Al recordar que Colon, I-Iernan Cortés, Gonzalo
de Córdova, D. Juan de .Austria, el duque de Alba y
Cervántes fueron por mucho tiempo olvidados,
cuando no perseguidos, se ale·gra el alma al ver á.
la España del siglo x1x elevar estatuas y celebrar en
solemnes centenarios la memoria de alguno de los
grandes hombres que enaltecieron su nombre.
JGAN MARTINEZ PLOWES.

LA DISCIPLINA
La disciplina es, ha sido y será siempre, para las
colectividades armadas, lo que el alma respecto á
la individualidad humana.
El principio jerárquico y autoritario constituye
la base y desarrolla la fuerza y solidez de la disciplina.
El sistema de reemplazo ejerce poderoso inilujo
al determinar la organizacion militar más con veniente en cada país, y es factor importantísimo y
que requiere profundo estudio para el establecimiento y conservacion de la disciplina.
Los adelantos en todos los ramos, las ideas y las
tendencias de la época actual, hacen cada dia más
difíciles y complejos los problemas que han de resolverse para alcanzar la composicion de un buen
ejército.
Los Códigos militares, cimentados hoy, cual en todos los tiempos, sobre los sabios principios sentados en nuestras Ordenanzas generales, son sin duda
alguna los más lirmes apoyos de la disciplina.
No es, sin embargo, el ti::imor á la sancion penal
el sentimiento exclusivo á que ha de aspirarse para
alcanzar la perfeccion en la disciplina. La conviccion del deber y del honor son los estímulos más
poderosos que han de fomentarla y mantenerla incólume.
En los tiempos que corren, interesa estudiar la

•

•

�LA ILUSTRACION NACIONAL

X

disciplina militar de los ejércitos cuyos Gobiernos
proclaman con mayor empello principios más expansivos y avanzados en política, como los EstadosUnidos de la América del .Norte, Suiza y Francia.
La disciplina, como el cristal, se empaña fácilmente por el hálito de emanaciones que nacen de
teorías y doctrinas opuestas á los principios de autoridad y de obediencia~
llIARQUÉS DE FUENTEFIEL.

LA INSTRUCCION
El marqués de Santa Cruz de Marcenado; Reftea,iones Militat·es: hé aqui un nombre y el título de un
libro; la memoria del nombre durará tanto como
dure la importancia del libro.
Mucho se ha adelantado en la ciencia de la guerra desde que aquel sabio general escribió su inmortal libro; muchos los inventos hechos, y muchas las
teorías escritas y aceptadas; desde aquella época
ha cambiado por completo el modo de ser de los
ejércitos, se ha trasformado radicalmente el modo
de reclutarlos, su manera de combatir, y, sin embargo, aquellas advertencias, aquellas máximas y
aquella ense!lanza tienen hoy, como tenían entónces, un alcance, que deben ser estudiadas con detenimiento.
¡Poder del talento, poder de la instruccion! Un
libro es bastante para hacer célebre un nombre, que
se convierte en glorioso cuantlo se le unen grandes
hechos militares; y al honrar en su Centenario á
aquel general, á aquel sabio, se honra la nacion á
que sirvió, y al enaltecer su nombre como uno de
sus más preclaros hijos, al recordar su historia y
sus hechos, se mantiene viva su fe, para que mañana, como sucedió ayer, puedan llevarse á cabo aquellas célebres empresas que inmortalizaron é hicieron terrible el nombre espafio!.
Cuando conmemoramos aquellos acontecimientos,
poniéndolos ante la vista para que se recuerde los
hechos, los escritos y las acciones del militar, del
historiador, del poeta y del hombre de ciencia; cuando en los centenarios de Calderon de la Barca y del
marqués de Santa Cruz de Marcenado toman parte
indistintamente y confundidos paisanos y militares,
se demuestra evidentemente que se ha borrado aquella linea divisoria que se quería establecer entre el
elemento civil y el elemento militar. iY cómo no ha
de ser así? El ejército, de la nacion sale, al elemento
civil vuelve, es parte integrante de ella, una rama
que brota de su tronco, y las glorias de uno y otro
elemento, y lrJS nombres de sus hijos eminentes, no
pertenecen á nadie, sino á la nacion: son exclusivamente glorias nacionales.
Si en los tiempos en que vivió el ilustre marques
de Santa Cruz, y áun en otros más remotos, er.a necesaria la instruccion y el saber para poder mandar
con ventaja á las tropas, para conducirlas al campo
tle batalla y para conseguir la victoria, no hay para
qué decirlo, no son necesarios grandes esfuerzos
para demostrar la absoluta uecesidad de la instruccion. Difícil será que un hombre, aunque haya pasado la mayor parte de su vida dedicado al estudio,
al llegar, y no será en la de su juventud, á los últimos grados de la milicia, haya podido adquirir la
suma de conocimientos que son necesarios hoy para
el mando en jefe de un ejército en campana, tan
numerosos y con las necesidades que tienen los modernos; aterra verdaderamente lo pesado del cargo
y la inmensa responsabilidad que contrae á quien
se le confía el espinoso y dificil de defender la integridad del territorio, ó de volver por los fueros de la
justicia, vengando el insulto ó el agravio hecho á su
nacion por algun extranjero audaz ó altanero.
La bondad. de los ejércitos modernos está en razon directa de la bondad de su instruccion y de su
organizacion. Máxima que debe por todos tenerse
muy presente, cuando tanto se ha complicado el
problema de la guerra, cuando por un principio,
que no es ciertamente nuevo, pero si cada día más
necesario, el de la iniciativa individual, y dado el
modo de combatir en el órden disperso, un subalterno tiene en momentos dados, y de tal urgencia

que no da tiempo ni á recibir órdenes ni á pedir
instrucciones, que tomar por sí disposiciones, de las
que quizá dependa el éxito de una batalla, preciso
Je es tener toda la instruccion necesaria para que
en cada caso pueda oponerse con ventaja á la agresion súbita é inesperada de un enemigo audaz y valeroso.
Pero no es sólo necesaria la instruccion para mandar y manejar las tropas dentro y fuera de los campos de batalla, mando y manejo que sólo en los ¡¡.
bros se aprende, que la teoría sólo ellos la enseñan,
aunque despues la práctica termif!e la instruccion, que es su complemento; sino que, siendo absolutamente necesario y preciso que en los ejércitos reine una completa y cabal disciplina, para sostenerla, para que nunca desfallezca y decaiga, es
necesaria la instruccion en todo el que manda, que,
relativamente al grado que ejerza, debe saber más
que los que tienen que obedecer; y en donde esto no
suceda, bien puede asegurarse que la disciplina deja
bastante que desear, que no está tan arraigada y
sostenida como es preciso. La ignorancia le! c"'ae
manda da casi siempre pábulo á la murmurac..Jn,
y cuando tiene algun fundamento, es siempre carcoma de la disciplina; hay en el jefe bastante de
preceptor y de maestro, y mal puede enseñar quien
necesita aprender.
Con un ejército instruido y bien organizado, aunque no sea tan numeroso como el de otras naciones
más ricas que la nuestra, todavía podemos, no sólo
hacernos respetar, sino hasta ser vencedores; los
espa!loles ya hemos dado pruebas de que sabemos
hacerlo: lo hizo en Italia el Gran Capitan, maestro
en el arte; nuestros famosos tercios en Flándes, dirigidos por expertos y entendidos capitanes, supieron rendir hasta las escuadras enemigas; actos heróicos, triunfos ruidosos, empresas atrevidas encontramos á cada paso en nuestra Historia; ¿por qué no
so han de repetir, si llega la ocasion y las circunstancias lo hacen preciso? Una condicion es sólo necesaria: la de estar preparados para que los acontecimientos no nos sorprendan, y esta preparacion se
hace única y exclusivamente en tiempos de paz:
alentar y premiar al que estudia, al que sabe; regularizar de un modo fijo é inteligente la instruccion
de las tropas, sin dejarlo al capricho de nadie; que
se alterne en la teoría con la práctica, y por último,
organizar el ejército. En materia de organizacion
hay mucho que hacer; la de nuestro ejército es en
extremo deficiente; es tan necesario como urgente
acometer la reforma, pero de una manera radical;
dejemos, porque ya es tiempo, de entretenerlo en
fútiles detalles, cuya utilidad sea un tanto dudosa;
hay una necesidad tan imperiosa como urgente de
resolver los diversos é importantes problemas orgánicos que ni áun hemos planteado; y cuando esto
haya acontecido, es cuando podremos decir que nos
encontramos prevenidos para el porvenir, y aunque todos los hombres de Estado de la Europa tengan siempre en sus labios la palabra paz, quizá no
estemos muy léjos de la guerra, que á otra cosa no
puede conducir la insaciable ambicion de los poderosos en despojar al débil, valiéndose de cualquier
pretexto, ó sólo invocando el de la fuerza de lo que
le pertenece, aunque para ello sea necesario atropellar el derecho y hasta la justicia. Es, por tanto,
de urgente necesidad acometer la organizacion de
nuestro ejército, falto hoy de ella; y como este problema está ya resuelto en todas las naciones es
'
.
'que
como una formula
general, que nada más exige
aplicarla á nuestro país, teniendo en cuenta sus
usos, sus costumbres, y su estado político y financiero; triste y bien triste sería que por incuria, por
abandono ó por ignorancia sucediera por tercera vez
lo que nos sucedió en la guerra de Africa y en la civil última. Ante el absurdo de tener una oro-anizacion pa_ra el tiempo de paz y otra para el d; guerra, tuvimos que perder algunos meses en pasar de
la una á la otra, cuando hoy sólo días emplean las
naci~nes, no para variar la organizacion, que esto
en ninguna sucede, sino para llamará las resen·as
armarlas y equiparlas, que es lo que se llama pasa;
del pié de paz al de guerra. Xecesarip es tener un
buen ejército; pero es necesario, para conseguirlo,

LA ILUSTRACION NACIONAL
considerarlo, enaltecer su uniforme, darle lo que
sea necesario, equiparar sus deberes con ~us derechos, para que haya el necesario equilibrio; sucede
en lo moral algo semejante á lo que acontece en lo
físico: cuando pierde el equilibrio, cuando falta el
centro de gravedad á un cuerpo, se derrumba, y con
su caída, las más de las veces acontecen desgracias
y trastornos sin cuento. Olvidemos al general no importa; los sucesos y los acontecimientos no suelen
repetirse de la misma manera en diversos periodos
de la Historia, aunque todos sabemos que, en cualquier época, y á pesar de nuestras divisiones, si ¡m
poderoso extranjero invadiese nuestro territorio ó
insultase nuestra bantlera, todos, absolutamente to- ('\
dos, cobijados bajo sus pliegues, habían de combatir al audaz agresor ó al insolente insultador, sin
acordarse de otra cosa sino de que eran españoles.
PEDRO Rmz DA!\.\.

EL VALOR Y EL TALENTO
Intentando probar que la valmtfa consiste e;i el en.-

AL MARQUES DE SANTA CRUZ DE MARCENADO
SONETO
Tu ciencia, tu valor, tu ilustre vida
cuyos laureles el blason sustenta
'
hoy al aplauso públiqo presenta '
con orgullo la patria ~gradecida.
¿Qué importa que á la gloria merecida
esta reparacion llegue tan lenta?
Si olvidarse del mérito es afrenta
la deshonra será para el que olvida.
•

Ya tu nombre del timbre que le abruma
restaura insigne la futura suerte·
que allá en la Historia, con grandeza suma,
Tú, preclaro escritor, soldado fuerte
diste leccion, primero, con la pluma '
Y luégo ejemplo con tu heroica muerte.
J. Gt:1LLEX BUZAR.\N,
Madrid 7 de Diciembre do 1884.

teiidimie11to, dice D. Pedro Delgadillo y Arriola, en

su DISCURSO PIIILOLOGO: «Es el esfuerqo un prestantísimo hábito adquirido en el entendimiento, que
media entre arrojamientos y temores, con que ni
se obra excediendo por atrevido, ni se desca~ce por
temeroso.)&gt;
Esta frase, sacada casi al pié de la letra de unci
de los más bellos discursos de Aristóteles, envuelve
tan importantes soluciones en el estudio de la filosofía de la guerra, que no es de admirar haya su
espíritu producido tantas y tan curiosas y eruditas
controversias.
Ninguna ocasion mejor, sin embargo, para provocar un nuevo debate sobre asunto de tamaño interes, que la del homenaje de honor que hoy ofrece
nuestro ejército al insigne marqués de Santa Cruz
de Marcenado, en quien no se sabe cuál de esas
cualidades, el valor ó el juicio, fué parte mayor
para dar1e reputacion tan honrosa como le otorgaron sus contemporáneos y le reconoce y divulga la
posteridad.
Hermanadas ¿á qué dudarlo? anduvieron en el
prócer astur excelencias tan recomendables, cuando sus escritos, y su historia y muerte, constituyen
uno de los más elocuentes ejemplos de la absoluta
necesidad del conjunto de tales condiciones en el
hombre de guerra. El talento le hizo conocer la ocasion del sacrificio, impuéstole por el deber de salvar á sus soldad)s de una catástrofe, de otro modo
inevitable; proporcionando así al valor, no sólo
motivo, sino que fuerza tambien para emplearse
con tanta gloria como utilidad para la patria. l\"uevo
Codro, no necesitó, corno el ateniense, del aguijon
del Oráculo para ofrecerse en holocausto á la Yicto•
ria; bastábanle como estímulo el conocimiento de
los hombres que su vasta erudicion le proporcionaba, la experiencia de la guerra en tantas y tan rudas campanas adquiridas, y la idea del deber, en
fin, primera de entre las virtudes militares, innata
en él, que le impulsaron á buscar una muerte que
acabó de hacer su memoria perdurable.
De los admirables escritos de nuestro egregio
compatriota, tan excelente general como hábil diplomático, historiador y filósofo, brotan en rico
caudal ideas, razonamientos y pruebas con que explicar satisfactoriamente la peregrina imágen con
que hemos encabezado est,&gt;s renglones, feliz apotegma, cien veces comentado por otros tantos escritores, panegiristas ó críticos de las mayores celebridades militares del mundo.
JOSE GOllEZ ARTECIIE.
Diciembre de 1884.

Las injusticias en la milicia, amenguan el ánimo
del buen soldado, destruyen su interior satisfaccion,
y le convierten en mártir del deber.
La interior satisfaccion fortalece al militar, haciéndole animoso.
El que manda, tiene el sagrado deber de procurar
que sus subordinados sean animosos, no mártires.
ANGEL ALVAREZ DE ARAUJO Y C0ÉLLAJI,

LA HISTORIA DE LOS REGIMIENTOS
Hoy que la atencion del ejército está fija ante la
noble y distinguida figura del ilustre marqués de
Santa Cruz de Marcenado, y se prepara á conmemorar, cual se merece, el sPgundo centenario de su
natalicio, considero la ocasion oportuna para presentar ante la opinion del ejército un pensamiento
antiguo en mi mente, y varias veces indicado
quien podia realizarlo; el cual, aunque aparezca
mal expuesto, tal vez desarrollado por personas
más competentes, pueda ejercer saludable influencia en la colectividad armada.
No es ciertamente mi ánimo el escribir un largo artículo que tenga por objeto recordar la influencia que los hechos históricos han ejercido Pn el
ejército, ni la ense!lanza que los grandes capitanes
han encontrado en sus páginas. No; ni mis condiciones literarias me lo permiten, ni el fin que me
propongo en esta ocasion se presta á esa clase de
trabajos. Mi propósito hoy es bastante reducido: se
concreta solamente á llamar la atencion sobre la
historia particular de cada cuerpo, donde si se fija
la oficialidad, encontrará mil ejemplos dignos de
ser imitados, y que sirvan de estímulo á todo aquél
que mire en la profesion de las armas algo más elevado que un oficio, y que es la base sobre la cual
descansa la abnegacion y el sacri~io de la vida
militar.
Para hacer resaltar mi pensamiento, no es necesario salir de los estrechos limites que nos presenta
la sociedad en que vivimos, por más que ciertas ideas
se hayan modrncado mucho á impulsos del materialismo. Fijándose un poco, es fácil observar el legitimoorgullo con· que ostentan en la actualidad ciertas familias el apellido ilustre que les legaron sus
antepasados, cuyos apellidos se ven unidos en muchas ocasiones á los hechos más gloriosos de nuestra
historia, y por lo tanto son dignos de la consideracion y respeto públicos. Pues bien: si esto se verifica con relacion á las familias en la época presente,
¿por qué no ha de existir ese mismo espíritu de noble emulacion dentro de cada uno de nuestros regimiento8, que constituyen la familia militar?
¿No es doloroso el considerar que aquí, donde se
vierte al romance la vida y hechos de un bandolero
audaz, y donde la biografía de un torero se vende
por miles de.ejemplares, no se conozca, en cambio,
por la masa general del ejército la historia de sus
cuerpos armados, que son las glorias de la nacion,
ni áun los hechos más culminantes que éstos han
realizado?
Por esa razon, al conmemorar ahora el recuerdo
del ilustre marqués de Santa Cruz de Marcenado, y
al fijarnos en que una gran parte de su gloriosa vida
militar está íntimamente ligada con la historia del
regimiento de infantería de Astúrias, de cuyo cuerpo fué el organizador, y puede decirse que su jefe
durante diez y seis años, nos ocurre llamar la atencion sobre la historia de los demas cu~rpos que cons-

i

XI

tituyen el ejército, dentro de los cuales, si bien no haEstos episodios los hemos presenciado todos, en
brá muchas figuras tan grandiosas como la del mar- mayor ó menor escala, y claro es que si el sentiqués, se podrán encontrar miles de ejemplos dignos miento del deber ha de responder en un momento
de imitar, y que enorgullezcan justamente á los dado, se hace preciso preparar con anticipacion las
oficiales que hoy sirven en ellos.
fibras de ese sentimiento.
Noble satisfaccion deben sentir, estos dias partiHistorias tenemos en nuestros regimientos inmecularmente, los jefes y oficiales del regimiento de moriales imperecederas, la~ cuales no tienen nada
Astúrias , al ver puestos de relieve y ensalzados que envidiar ciertamente á las más afamadas de los
como se merecen los hechos gloriosos del que fué su ejércitos contemporáneos: fijémonos, pues, en esas
primer coronel, al cual van unidos los timbres de gloriosas cenizas del pasado: avivémoslas, y tal vez
gloria alcanzados por sus banderas. Pues bien: si de ellas, como el Fénix, renazca la prosperi¡iad y
esas glorias pertenecen al regimiento, tambien al- gloria del ejército presente. Honremos al pasado,
canzan los laureles á todos los individuos que sirven para que á su vez nos honre el porvenir.
en él, así como la gloria de los grandes capitanes y
.hT0;,,-10 DABAS,
descubridores alcanza á sus descendientes.
Pero desgraciadamente son pocos los jefes y oficiales que, habiendo servido tanto eh ese cuerpo
como los demás, tienen conocimiento de esos hechos
Autoridad, respetabilidad y prestigio, son correlahistóricos; pues aunque algunos por su aplicacion tivos. Por eso ha dicho con razon sobrada un emiconozcan las diferentes campaflas en que su regi- nente escritor, que no puede suponerse el prestigio
miento ha figurado, como no es posible que en la sin autoridad y respetabilidad, la autoridad sin reshi.oria~eneral de una campaña se detalle la de petabilidad y prestigio, ni la respetabilidad sin
cae\ uno de los cuerpos, y mucho ménos los actos prestigio ni autoridad.
personales dentro de cada uno, de aquí el que, áun
El derecho al respeto lo da la ley. El verdadero
cuando no hayan faltado ilustrados escritores mili- respeto lo infunde el propio mérito.
tares que se han ocupado en trazar con mano maesLa ley puede suplir artificialmente el prestigio
tra la historia de las armas y señalado los hechos que no arranca de cualidades universalmente remás culminantes de cada una de ellas; sin embargo, conocidas; pero entre el prestigio creado por meel resultado no ha correspondido á sus propósitos, dios físicos y el que tiene su origen en el unánime
porque siendo un trabajo que revestía un carácter convencimiento de cuantos lo admiran, hay la difegeneral, no podia particularizarse con cada uno de rencia que existe entre la corona de pintados tralos cuerpos.
pos con que se adornan las vestales de comedia, y
Fu!3dado en todas estas consideraciones, y abri- la aureola impalpable, aunque luminosa, de las pugando la creencia intima de que en nuestro ejército ras vírgenes, no manchadas siquiera por la sombra
el estimulo es una de las palancas más poderosas de un mal pensamiento.
para obtener toda clase de resultados, siempre que
FEDERICO DE MAOARIAGA.
sea bien dirigido, de aquí parte mi pensamiento
para proponer la idea de que se lleve á cabo desde
luégo, y bajo la forma que se estime más oportuna,
de redactar la historia particular de cada regimienLA RESPONSABILIDAD EN EL EJERCITO
to, sin omitir en ella ningun hecho glorioso ó ad«Nada más irrita á los oficiales de un ejército
verso en que haya tomado parte, con el fin de que
&gt;lque
el ver á su general de continuo entrometido
los primeros puedan servir de poderoso estímulo á
l&gt;á
las
prerogativas ó manejos de cada uno, porque
las generaciones sucesivas, y los segundos de prollSospechan que se desconfía de su cuidado ó sienvechosa enseí'lanza para evitarlos.
»ten que se disminuye de su autoridad. Con que
No desconozco que en la actualidad algunos de
»para no concitarte los enemigos y para que las
nuestros regimientos tienen realizada esa tarea;
l&gt;Cosas vayan por su regular camino, deja que ellos
pero no lo está ciertamente con la detencíon que
seria de desear al fin que dejo indicado, y sobre l&gt;ejerzan libremente las funciones de su empleo,
todo, debe procurarse que ese trabajo, una vez rea- »contentandote con observar si cometen falta que
lizado, no sea un documento para archivarse en las »sea digna de reprension, advertencia ó castigo.
llPara que el general no éntre cada instante en baoficinas del cuerpo.
Estas historias, una vez escritas, deberían ser re- llgatelas del directo encargo de los súbditos, se
»aflade que tan ridícula figura hace el jefe metido
visadas por una comision competente, imprimirse,
y que figurasen siempre en el cuarto de banderas l&gt;á sargento, como el sargento puesto á jefe· el
de cada cuerpo, como un recuerdo constante de los »cual, si se embaraza en cuidados de pequeña ~onl&gt;Secuencia, hallará el tiempo de ménos para las·
altos hechos del regimiento.
llCosas de gran importancia.ll
Al lado de esa historia, y como su complemento,
(Rejle:ciones Militares del marqués de Santa Cruz
debería figurar, en tomo aparte, una relacion por
de Marcenado, libro primero, cap. xxvm.)
órden cronológico de todos los jefes y oficiales que
hubiesen pertenecido al mismo, al'ladiendo noticias
Si por varios conceptos no fuera tenido el marbiográficas sobre aquellos que durante su perma- qués de Santa Cruz de Marcenado por hombre RUnencia en el cuerpo se hubieran distinguido ó lle- perior ó adelantado á su tiempo, mereciéralo sin
gado á alcanzar despues reputacion y gloria en la duda el que encabeza estos renglones de su obra
carrera.
para alcanzar semejante titulo. Y más Ee a"'iganta
Tambien deberían figurar en un cuadro de honor la admiracion cuanto que en aquella época,ºno sólo
en los cuartos de banderas los nombres de todos los la organizacion militar, sino la táctica misma, anujefes y oficiales muertos en el campo de batalla, á laban sucesivamente la pt;rsonalidad por la que en
fin de probar á propios y extraños que en el ejército categoría superior ejercía el mando, reduciéndose
no se olvida nunca al que se sacrifica en aras del el militará ser un autómata, como, despues de todo,
deber. Este procedimiento se ha seguido en algunos en el seno de aquella sociedad lo era cualquier incasos, pero no se ha generalizado lo que debiera.
dividuo.
Para terminar, y como corroboracion de mi penConceder, pues, más aún, recomendar esa inisamiento, me bastará recordar á todos los oficiales ciativa en la época en que hasta la táctica marchaque hayan servido en campafla, el efecto mágico ba hacia aquel órden lineal, verdadera máquina de
que en determinados momentos produce la palabra órganos materiales cuyo movimiento respondía sólo
de un jefe ú oficial cuando recuerda á sus subordiá la fuerza de un genio único, es, á ciencia ciernados un hecho glorioso del cuerpo, el cual es pre- ta, adelantarse á su siglo; prever Jo que él mismo
ciso imitar ó exceder. En estos casos, hemos visto
tal vez no se atreviera á destruir, rompiendo trique el soldado, olvidando su propia fatiga y can- lladas rutinas y anejas preocupaciones. No parece
sancio, no se fija en el cuadro ensangrentado que al leer esas lineas, sino que aquel penetrante inge:
le rodea; y atento sólo á la voz de su jefe y del de- nio encontraba algo como de naturaleza en este
ber recordado, se lanza sin titubear al asalto, y
vicio secular de nuestra milicia, al~o inmanente,
conquista un nuevo laurel para su bandera.
algo como una atmósfera que él mismo consideraba
O

�-e:::::

LA ILUS'fRA010.N NACIONAL

XII

LA lLUSTRACION NACIONAL
mortal á la existencia de la fuerza armada, pero
que no tenia más remedio que respirar.
Porque, efectivamente, hay principios que, no
existiendo con todos sus atributos, falsean todo lo
que sobre ellos se funda, y cúlpase por inperfecto
aquello que es mal aplicado ó comprendido. La importante y delicada mision del mando no existe sin
responsabilidad, ni ésta es justiciable sin la iniciativa, ni el ejército es, por último, otra cosa, corno
organismo, que una sucesion de mando y responsabilidades. Quítese el mando, é ipso .ficto desaparece
la responsabilidad: suprimase la responsabilidad, y
es imposible concebir el mando, como lo es el concebir el cuerpo sin la sombra que proyecta. Y esto
que, no sólo era entónces así por la esencia de las
i:osas, por la relacion y dependencia necesaria de
causas y efectos, Jo es hoy, ademas, como una consecuencia lógica de la division del trabajo; hecho
científico que abarca á la guerra tanto ó más que á
las otras ciencias, cuanto de todas se nutre para
sus fines. Querer sustraerse á esta ley, es pretender aislarse del medio social y científico en que vivimos; es querer alejarse de la atmósfera indivividualista del siglo x1x, empeño que conduce al
mismo resultado, ya se suba hasta llegar al vacío,
donde nada existe, esto es, á la region de la indisciplina, como bajando á ocultarse en las entrañas
de la tierra, á lo quieto, á lo inmutable, esto es, á
la negacion de la actividad, que es la vida de los
ejércitos.
Difícil sería trazar en estas breves líneas las sucesivas trasformaciones militares que, á través de
los siglos, tuvieron lu5ar; pero en las guerras de
grandes masas de la época presente, al compararlas con las pasadas y referirlas luégo á las del porvenir, se percibe fácilmente cómo las guerras del
.pasado fueron contiendas de caudillos contra caudillos; como las de hoy lo son de capitanes entre sí, y
como las de maflana llegarán á ser de soldados contra soldados.
Nada se opone á esto, todo lo contrario; la civilizacion, y con ella la instruccíon, avanzan, y lo que
ayer no podía confiarse á un adocenado capitan,
maflana lo podrá resolver un experto soldado. Y
téngase en cuenta que, para resolver, es precisa la
voluntad, y la voluntad, al desaparecer, oscurece
la iniciativa, como el sol, al ocultarse, envue!Ye en
sombras la luminosa atmósfera del dia.
El párrafo con que encabezamos estas ligeras observaciones, escrito en el siglo XVIII , pertenece
tambien al siglo x1x, y si aspiramos á una regeoeracion militar verdadera, debemos procurar que no
tenga aplicacion en el siglo xx, ya que él y los que
le sucedan han de conocer forzosamente esa funcion social llamada guerra.
CASTOR AMÍ.

De la coleccion de manuscritos de D. l\Ielchor :.\Iacanaz hemos sacado las siguientes correspondencias, fechadas en Oran en la época en que era gobernador de la plaza el marqués de Santa Cruz:

Tomo correspondiente á 1744. Un volúmen en 4.0 ,
en pergamino,
Oran 25 hasta 28 de Octubre d~ l '132.
El dia 21 vinieron de Cádiz los dos navíos de guerra, nominados el Leo;i y el Consta;¿te, con ocho piquetes de infantería y ocho compañías de granaderos,
de los regimient.os de Toledo, Murcia, Portugal y
Palma: tambien han traido medicamentos y M.000
balas pequeñas de hierro para metralla de cañon.
Lleváronse tres piezas de Oran al castillo de San Felipe para la luneta de la derecha, cuya batería está
fenecitla como la del medio baluarte de la izquierda
del mismo castillo; pero el marqués de Santa Cruz
no quiere que las troneras de estas dos baterías se
destapen hasta que los enemigos aumenten sus caflones; contra ellos disparan cinco del medio baluar-

te de la derecha de San Felipe, porque los infieles
podrían eludir nuestro trabajo si construyesen baterías más á su derecha, donde no serían registrados
de las nuestras.
El conde de Bena salió el dia 22 para Cartagena
con sus dos navíos de guerra y con 200 enfermos y
heridos; de los primeros hay poquísimos en Oran, á
Dios gracias, y de los segundos casi todos van curando felizmente.
El dia 23, un cartucho de pólvora con espoleta que
se ai:rojó á los enemigos, puso fuego á las faginas
que suplen á el batido parapeto del castillo de Santa
Cruz. Para apagar el fuego, se acudió luégo con tierra y agua. Los enemigos le hacían desde las pefluelas
para embarazar aquella operacion, en que fué herido un soldado y el ingeniero voluntario :M. de Coubilli.et; el marqués de Santa Cruz hizo disparar contra las pefluelas la artillería de la Alcazaba y de San
Andrés, hasta que cesó la fusilería de dichas peñuelas y el fuego del parapeto, que no hizo daño considerable.
Un sujeto, que el marqués de Santa Cruz:,intr~
dujo en el campo de los enemigos, Yolvió conJa
noticia de ser muchos los heridos y muertos de los
turcos, y de comenzar éstos á quejarse de que Bigotillos metió á el Bey de Argel en un mal empeflo.
Ulhadalid y Ulhadisai, cuñados de Bigotillos, se retiraron á sus tierras con la caballería de sus parcialidades; 11ero se mantiene en el campo el otro cuñado de Bigotillos, llamado Damuch, y todavía un
grande número de caballería de los Alarbes; tambien dice el mismo sujeto enviado por Santa Cruz,
que los Morabitos se retiraron porque los turcos mataron injustamente á uno de aquéllos.
26 de Octubre.-Una nueva contrabateria de Santa Cruz obligó á los turcos á retirar los caflones de
su última batería: construyen otra donde no está
vista por las nuestras; pero buscaremos donde colocar alguna luégo que para salchichones vengan las
faginas que aguardamos de España.
Parece que los enemigos oyeron á nuestro contraminador, pues há más de treinta horas que cesaron
en el trabajo de la cuarta mina que emprendían contra Santa Cruz.
2'7 Octubre.-Los enemigos prosiguen á tirar con
dos cañones contra Santa Cruz, pero ninguno dispara de dos dias á esta parte contra San Felipe; discurrimos será que la lluvia haya hecho enterrarse
las plataformas. Estos dias se pasaron á los moros
un sargento del regimiento de Irlanda y dos soldados de los regimientos Valones.

Ora,i 21-de No'Oiembn de 1'132.
Este dia, al amanecer, salió de la plaza nuestro
ejército, que constaba de 5.000 hombres con 400 caballos, y habiendo sido el primer empeño desalojar
al enemigo de los ataques y batería que tenía formados contra los castillos, se logró con facilidad esta
empresa, porque no tenían en esto los moros su ~anancia, sino en sacar á los cristianos tierra adentro
para ejecutar sus intentos; y yéndose retirando
como de huida, y habiendo dicho los espías que no
tenían los bárbaros más gente ni tren que el que
P,arecía, brindados los católicos de estas noticias y
su fe, fueron en su seguimiento hasta legua y media
de la plaza, en donde habiendo llegado á donde pudo
jugar la caballería que tenían emboscada, hicieron
alto; y estando formada nuestra gente para la pelea,
salieron de una celada 9.000 caballos de una parte y
de otra 6.000 infantes, lo que, visto por los católicos,
se abrieron en dos lineas para el juego de seis cañones que llevaban, y por el mismo vacio se introdujo la caballería enemiga, dantio ocasion c0n este
movimiento y con el embafe de la infantería á que
nuestra tropa cejara. Dos regimientos huyeron. Y
todos quedaron descuadernados y cortados; cuya
noYedad advertida por el marqués de Santa Cruz,
que se hallaba sobre San Felipe registrando los movimientos con su anteojo, exclamó diciendo: «Me
han engañado los espías y quien me los abonó,)) y
deseoso del socorro de aquellos pobres que infelizmente estaban sacrificando sus vidas, partió con
2.000 hombres, y habiendo llegado al sitio, se puso

delante haciendo frente al enemigo con tal denuedo
y valentía, que con un sangriento choque que emprendió dió lugar á la tropa descompuesta á jun
tarse, reformarse y abroquelarse en un cuadro, que
mantenido con destreza fué motivo para que se contuviera el enemigo. Debajo de esta forma se vino
retirando nuestra gente seguida de los moros, hasta
que llegando á los ataques hicieron alto unos y otros,
en cuyo tiempo Ralieron de la plaza 8.000 hombres,
y habiéndoles dado una carga cerrada, se retiraron
los turcos, con lo que pudieron encerrarse en la
plaza los cristianos. Al día siguiente salieron á demoler los ataques y hallaron siete piezas, cinco de
ellas corrientes; y enterrados un mortero de bombas y dos piezas enclavadas, las que metieron en la
plaza, con tres que pudieron traer de las seis que
llevaba el ejército, á causa de haberles muerto muchas mulas y haber en el terreno mucho lodo de la.
lluvia del dia anterior, con lo que fué más trabajosa
la batalla. En esta funcion perdimos al marqués de
Santa Cruz y al de Valdecañas, con cuyas desgracias
se ha vestido de melancolía la salida y ha quebrantado los carazones, no tanto por la pérdida de la
gente, que ha sido muy regular, sino por la falta de
tales jefes. El número de los demás muertos y heridos se verá en la relacion siguiente.

Lista de los nt11,Crtos y heridos que hubo e1i la salida
que se hizo e1i Oran el 21 de Xo'Oíembre de l '132.
~IUERTOS

HERIDO~

Coroneles ................
Tenientes coroneles ........
Sargentos mayores ........
Ayudantes ................
Capellan ..................
Capitanes .................
Tenientes .................
Alféreces ..................
Sargentos .................
Tambores .................
Soldados ..................

513

1.328

Total. ........... .

571

1.553

2

4

1

7
3
4

))
))

1

)&gt;

9
R

52
46

19

50

l;;

56

3

3

Se avisa de Oran, con cartas de 30 del pasado,
que el dia 2'1 del jllismo mes se hizo una salida de
la plaza para allanar los trabajos que los moros tenían hechos en algunas partes de la meseta, de
donde ofendían con más desembarazo al castillo de
Santa Cruz, Jo cual se consiguió sin oposicion de los
enemigos, que se mantuvieron en su campo legua
y media distante de Oran; y tambien el barrenar
las peflas más inmediatas al expresado castillo, dejándose sin el peligro de que le puedan ofender las
minas como ántes, y reparada la brecha. Y por algunos espías del campo enemigo que entraron en Oran,
se ha sabido que Bígotíllos y otros dos parientes suyos salieron heridos de la funcion del _dia 21, que
fué grande la mortandad de los turcos y moros, Y
que el hijo del Bey de Argel se retiraba con sus tropas, dejando solamente á Bigotillos hasta 4;, tiendas
de turcos, que en todo compondrían de 800 á 900
hombres; por la misma parte se ha sabido que en
el campo enemigo se hallan algunos oficiales de los
nuestros, que quedaron heridos, y !entre ellos Ult
eabo principal, á q1iicn cuidan los moros ~m especial
atencion, sin embargo de que ignoran quién es; pero
por lo mismo que esta noticia viene dando las esperanzas, que ya se habían perdido, de los oficiales
principales, que dieron por muertos, se suspende
darle entero crédito, hasta recibirla confirmada.

El cabo era el marqués de Valdecañas, que despues fué rescatado y prosiguió en el servicio. (:~ota
posterior de mano de D. Melchor de Macanaz.)

- C,i pmsamt'ento para entretejer en la corona con
la cual cifle el ejército la elevada frente de su ilustrado maestro y admirado héroe el marqués de Santa Cruz de Marcenado, al celebrar el primer centenario de su muerte:
«Ni centenario, ni milenario, ni período alguno,
pue~e expresar la posteridad de aquel insigne ingemo... ¡Su gloria es indivisible, pues pertenece á
la eternidad!
JUAN NEPOMUCENO SERVERT.

•

ALGUNAS lDEAS SOBRE ORGANIZACION
El autor de estas lineas no tiene ni áun la esperanza de corresponderá lagalante invitacion del Director de LA ILUSTRACION NACIONAL con un trabajo
que _raye á la altura de su benevolencia y alcance
el mvel de los que los lectores de ese periódico están acostumbrados á saborear en sus columnas.
Bien
. alto dice la voluntaria abstencion que há lar"'o
o
t iempo se ha impuesto, que no es alarde de falsa
modestia, sino conviccion sincera y arraigada de
su escaso valer lo que apuntado queda. Pero hay
ocasiones en que el óbolo del pobre representa algo
tan estimable ó más que el pingüe donativo del rico,
y en ellas el tributo es obligatorio, una vez pedido,
Y la resistencia á pagarlo pudiera tener aires de
verdadera inmodestia.
Hoy conmemoran la nacion y el ejército una fecha
gloriosa; y al asociarse los pensamientos y latir al
unísono los corazones de los que todavía rinden culto al honor, á la lealtad y al patriotismo; al volver
los ojos á aquellos dichosos tiempos en que la mili.
cia era una religion, el sacrificio, ordinario cumplimiento del deber, y la fe lazo que sólo la muerte
podría romper, ha de ser permitido, á quien ya peina canas y ha trocado las ilusiones pasadas por los
desengaños presentes, que al saludar con profundo
respeto á las ilustres personalidades que fueron
viva encarnacion de las ideas de su l-poca, y sin renegar de la actual, suspire por las que pasaron para
no volver.
Vivir y morir por la patria, consagrarle toda la
savia intelectual y todo el vigor físico, dejar en sus
escritos un monumento imperecedero, .in sus hechos un perdurable modelo y en su gloriosa muerte
un alto ejemplo, es entrar por derecho propio en el
templo de la inmortalidad, donde por sus escritos,
sus hechos y su muerte, está gr34Pado con áureos
caractéres el nombre de D. Alvaro Navia-Osorio,
vizconde del Puerto y marqués de Santa Cruz de
l\Iarcenado.
Y pagado este tributo á su memoria, no parecerá
fuera de propósito que, con ocasion de su centenario, hagamos algunas consideraciones sobre organizacion del ejército.
.
Cuando se considera la organizacion de las milicias provinciales en los tiempos á que nos referimos, se comprende que el sistema de.reservas descansaba en nuestro país, en la época citada, sobre
bases racionales.
Desde Ui97 aparecen los jefes de distrito, ó acompaflados, y en 3 de Octubre ie 1609 presentó el Consejo de la Guerra á la resolucion del Rey una relacion que comprendía cierto número de capitanes,
entre los cuales debía elegir los sargentos mayores
que habían de mandar las milicias.
Las instrucciones para ejercer esta importantísima funcion llevan la fecha de 25 de Enero de 1620,
y se distinguen por su sencillez. El .irt. 7.0 expresa
gráficamente la naturaleza de aquélla. Dice así: «El
tin principal para que se ha hecho eleccion de vuestra persona, es para que tengais ejercitada y habilitada la gente de vuestro distrito para cuando fuere menester servir dentro del reino. Y asi os encargo pongais en ello mucho cuidado, como lo fio
del celo que teneis á mi servicio; y para hacerlo
como convenga, concertareis con los corregiuores
del dicho distrito el tiempo en que se ha de ejerci ·
tar, advirtiendo que ha de ser en dias de fiesta, y
que ménos falta haga á sus labores y cultura de la
tierra.))

Los sargentos mayores recibieron el encargo ele
nombrar los capitanes y subalternos necesarios
para el completo, y de cubrir las bajas que hubiese
de milicianos con el uno por diez de los vecinos que
tuviesen las condiciones exigidas para dicho servicio. La compañia de milicianos constaba de 200 plazas, y estaba localizada.
Acaso no fuera de todo punto inútil hacer un detenido paralelo entre aquel ejército y los actuales,
entre aquella reserva y las hoy en uso; pero esto
exigiría espacio mayor del que disponemos.
El ejército, escuela de la guerra, por donde.
pasa rápidamente la poblacion viril , y el sistema de la evolucion completa de los contingentes
en situaciones diversas para constituir diferentes reservas, dan el máximum de fuerza á las naciones fuertes, ricas y eminentemente militares.
El ejército relativamente pequeño, pero en que el
soldado permanece más largo tiempo en la fila;
ejército con una reserva sólida, es la solucion del
Jloblema para las naciones débiles, pobres y de
e!i&gt;iritt belicoso, pero antimilitar.
tsta proposicíon, comprobada ya por los hechos,
tiene su base racional en otras dos: l.ª El efectivo
de un ejército debe estar en relacion con su mision
interior y exterior. 2.ª El aumento indefinido del
efectivo posiólc en el caso de un llamamiento genc,·al,
es de todo punto inútil, si por las condiciones que
constituyen su modo de ser, degener'a en muchcdwmbre lo que debiera ser ejército.
Imaginemos una nacion dotada de un gran poder de irradiacion en las ideas, y elegida por la Providencia para difundirlas con sus gloriosas bayonetas; la Francia, por ejemplo, en su período de revolucion y primer imperio. Esa nacion necesita un
fuerte efectivo para su mision exterior, y el pueb'o
armado para defender el suelo de la patria de las
agresion!JS de que precisamente ha de ser objeto
por una ley natural de reaccion.
Las exigencias de su mision interior son menores:
la unidad está hecha, los particularismos no existen, y los problemas se resuelven por evolucion, no
por revolucion. Es, pues, la mision exterior la que
determina la organizacion del ejército.
Figurémonos otra nacion, portaestandarte de un
principio de ra1.a, que ha convertido en fuerte unidad lo que era haz esparcido en pequeñas y convencionales agrupaciones; la Prusia, por ejemplo,
elevada á la condicion de Alemania, pero sensata y
práctica, y que no pretende hacer gravitar inmediatamente sobre el gran centro germánico á los
alemanes, todavía sometidos al cetro de los IJapsburg ó de los Romanof, ó libremente confederados
en la libre Helvecia. Esa nacion no necesitará un
fuerte efectivo por la mision exterior de su ejército;
pero lo deberá tener para prevenir posibles reivindicaciones ó contener arraigados particularismos.
En ella la mision exterior pesará ménos que la interior en la constitucion de su ejército.
Paremos mientes en una nacion, se11ora un tiempo de tan extansos territorios que no se ponía en
ellos el sol; de voto decisivo en los consejos del
mundo; que aportó á la civilizacion un espléml.ido
continente, grande en los días de su desgracia tanto como en los de su fortuna y poderio, pero exhausta, desangrada, ciflendo á sus sienes una corona, de
la que han caido una á una casi todas sus joyas,
y viendo con dolor flotar en uno de sus puef'tos una
bandera que no es la roja y gualda; una nacion pobre que necesita concentrar y tlesarrollar sus elementos sin soflar en locas aventuras, y comprenderemos que el efectivo del ejército debe estar ,ieterminado por su mision interior, tal es Espafia.
Para naciones como la nuestra, el sistema de reservas que pudiéramos llamar germánico, y la organizacion del ejército de que forman parte, léjos
de crear la fuerza, determinan la debilidad, si por
embarazos de presupuesto no existen más que agrupaciones de indivitluos sobre los cuales pesa realmente todavía la obligacion militar, pero desligados
del verdadero ejército por la carencia absoluta tle
asambleas, que lo exiguo del presupuesto no consiente. Esas agrupaciones Sún listas de nombres en
la paz, verdaderas muchedumbres en la guerra, y

xm
hacer pesar sobre el país la carga de 1_1umerosos
cuadros, convirtiéndose de tal modo en orgánico y
permanente el exceso de jefes y oficiales, legado
funesto de nuestras continuas discordias, en vez Lle
aceptarlo como mal transitorio, imponiéndonos los
sacrificios precisos para su decorosa dotacion, sin
asignarle nominales funciones y marchando resueltamente á su desaparicion completa.
Se nos hará la justicia de creer que conocemos
las razones que militan en faYor del sistema germánico; es más, nos rendiriamo~ á ellas si hubiese en
nuestro país paridad de condiciones con aquellos en
que da resultados; pero como no sucede así; como
la imposibilidad de tener asambleas anuales hace
que se olvitlen de la instruccion militar los que la
adquirieron, y no la adquieran los dernas; como se
reduce el efectivo de los cuerpos hasta el punto de
que desaparece toda relacion entre el empleo y el
mando que se Je asigna; como la corta permanencia del soldado en las filas impiue que se creen esos
lazos de familia militar que constituyen la Yerdadera fuerza de los ejércitos; como se gasta mucho
en conduccion de continge11tes que vienen y van;
como se impone al Erario la carga perpetua de un
número de jefes y oficiales muy superior á nuestras verdaderas necesidades; como las reservas no
serían fácilmente vestidas, armadas ni instruidas en
el caso de movilizacion, y corno, por último, no estamos en el caso de lanzarnos,;ior hoy á empresas que
exijan un fuerte ejército para la ofensiYa y el pais
armado para la defensiva y las condiciones del es.
pañol, belicoso porque busca el peligro y la aventura, y se complace, por consiguiente, en la guerra,
pero antimilitar, porque es refractario á reg!as y
ligaduras, facilitan el tener muchedumbres arma.
das, si por acaso un invasor pisara el suelo de la
patria, creemos que ei, preferible lo antiguo á lo·
moderno, si no se a¡,oya en su verdadera base y no
existen los medios precisos para su desarrollo, y expresemos nuestra creencia, errónea quizás, pero
sincera. liemos sido entusiastas del sistema cuyos
inconvenientes exponemos; pero el contacto de la
realidad ha hecho caer la venda de nuestros ojo~.
España ha tenitio y puede tener una reserva barata y bien organizada; ha tenido y puede tener 1111
ejército activo, sólido y fuerte, aunque no contando
centenares de millares de hombres, pero con sus
unidades al pié de guerra, con sus cuadros de terceros batallones en los regimientos, destinados á.
recibir los individuos que deban aumentar el efectivo en el dia del llarnamien to; con sus quintos escuadrones en caballeria con igual objeto; con sus
cuadros respectivos en artiller ia é ingenieros; y si
llegan dias de prueba, ese ejército demostrará quP.
puede respC'nder á la confianza de la nacion, y el
esfuerzo de éste y su valor indomable y su aptitud
guerrera harán el resto.
Pero no todo depende de la organizacion; y la garantia de que existe un wrdadero ejército dispuesto
á todas las eventualidades, es que tenga· la firme
base de una rigurosa disciplina. Así, por ejemplo,
en los tiempos mismos en que dominaba un levantado espiritu, y nuestros soldados se batían heróicamente, sufrientlo todo género de privaciones, llegaban momentos en que, apurado el limite de lapaciencia, se presentaban síntomas de indisciplina,
unas veces contenida y otras declarada en abierta.
sedicion.
En el siglo .Wll se daba á luz el trabajo de Feli•
pe II sobre una ordenanza (8 Junio 1603), para ,,con•
serYacion y aumento de la disciplina, que se había
ido relajantlo y corrompientlo en la infantería espa11ola en alguuas cosas dignas de remedio;,&gt; En 17 de
Abril de 1611 reprodujo Felipe III las ortlenanzas
de 1603 para poner con su observancia un dique á
la intlisciplina que se enseñoreaba del ejército, ganoso de justicia tanto como de gloria, desesperado
por el favoritismo, que alteraba todos los dias el órden de los ascensos, juguete de la arbitrariedad de
generales, consejeros, vireyes y gobernadores, que,
segun la gráfica expresio11 del ilustre conde tle Clonard, sufJ1·cpon1-an s1~ tol1wtad á los reglameiltos 1;i-

gcnt~s.
Cuando tales cosa~ sucedían; cuantlo no se rendía

�culto al ideal de justicia; cuando se ofrecía el espectáculo de escandalosas improvisaciones; cuando no
bastaban servicios, lealtad y mérito personal para
adelantar en la carrera, no había que esperar que
la disciplina existiese; porque la subordinacion que
impone la regla no sustituye nunca por completo á
la voluntaria sumision á la superioridad real y efectiva del que manda. El que teniendo la conciencia
de su valer y servicios no puede considerarse inferior á su superior jerárquico, le obedecerá sin duda,
pero se hallará en un estado de rebeldía moral poco
favorable para la disciplina; y todos los pensamientos orgánicos, todas las reformas tácticas, todas las
innovaciones jurídicas, todos los gastos, todos los
sacrificios, en fin , para tener uu ejército á la altura
de su mision, serán completament~ estériles, si no
irradia sus resplandores sobre la institucion armada el sol de la justicia.
Fíat j1istitia, et n1,at cmlum. Sí: hágase la justicia, y
se perderán en el concierto de alabanzas los uiscordantes gritos de la desapoderada ambicíon; hágase
\ajusticia, y existirá en el ejército la satisfaccion interior; hágase la justicia, y desaparecerá la zizaña
del despecho y la envidia, sustituyéndoles la noble
emulacion, origen de los más altos hechos.
GREGORIO JIMENEZ,

Sr. Director de LA lLUSTRACION NACIONAL.
!lle pide V. un pensamiento dedicado al ilustre
marqués de Santa Cruz de )larcenado... ¿No seria
mejor, ahora que tanto se remueven las cosas militares, recordar este suyo?
((Los pueblos contribuyen más gustosos, que para
la defensiva, á otra guerra en que vean que sus
asistencias aumentan el honor y dominios del país.)&gt;

que sublevado el pueblo romano por el aborrecimiento que tenía á Cleandro, malo y cruel ministro
del emperador Cómodo, éste aquietó el tumulto con
permitir que fuese muerto Cleandro.
Procedimientos más suaves exigen hoy nuestras
costumbres; pero el consejo es tan digno de tenerse
presente en los momentos de actualidad, como
cuando se escribió.
FEDERrCO OCJJAND0.

Hoy que la actividad del pensamient,&gt;, la febril
inquietud de la imaginacion y la vertiginosa marcha del progreso combaten un error cada dia y
derriban una preocupacion cada minuto; hoy que
los grandes centros irradian la ilustracion que va
poco á poco arrinconando á la ignorancia en los escondidos pliegues de las montarlas, apénas puede
comprenderse lo que representa la maravillosa labor intelectual del marqués de Santa Cruz de
r0
cenado.
Escrita su colosal obra en una época en qu los
soldados se batían por cobrar, los oficiales no sabían
leer, los generales deletreaban y los príncipe~ rechazaban los consejos que no pedían, sólo el deseo
de ser útil á las generaciones futuras, el amor á las
instituciones militares venideras y la grandeza de
la patria en-el porvenir, le impulsaron á luchar contra los enormes obstáculos que su época amontonó
á su paso.
Honrando su memoria, de la única manera que
los vivos pueden honrar á los muertos, cumplimos
un sagrado deber, no exento de egoísmo; que despues de todo, cuando se considera el quietismo del
presente y las nebulosidades del porvenir, siente
el ánimo cierta tranquilidad y complacencia llevando el pensamiento á lo que ya pasó, y repreándolo
con los recuerdos de las glorias nacionales.

¡r

J. l.

El mejor homenaje que podemos tributar al autor
de las Reflexiones Militares, es no echarlas en olvido.
l\lJGUEL DE GorCOECJIEA.
9 Diciembre 8+,

¿Quién fué el marqués de Santa Cruz de ~Iarcenado? ¿Qué conquistas, qué laureles inmarcesibles
ciñó á nuestra bandera? ¿Por qué celebrar el centenario de un casi desconocido?
Hé aquí la pregunta del vulgo.
Y ved lo que contesta el ejército español, digno
de este siglo:
((Fué el marqués un buen guerrero, muerto en
campana, pero no lo escogemos por héroe entre
otros mil. Lo recordamos como el eterno cama1·ada,
mejor amigo y gran maestro de la milicia. Su obra
inmortal, por lo profunda y sabia, fué oráculo de
Federico el Grande; por lo humana y filosófica es y
será perpetua fuente de estudio.»
El marqués de Santa Cruz de Marcenado levantó
un monume:1to glorioso á las armas patrias.
Hoy, el ejército se descubre ante él y lo vitorea.
Y honrándolo así, proclama su cultura.
El autor favorHo del Rey de Prusia, el inspirador
de este gran táctico, no será ya en España un desconocido.
PEDRO DE Novo \' COLSO:S.

Las R.eflexio;ies 1lfilitares del m1rqués de Santa
Cruz, forman un tratado completo de ~nilicfa; y el
dia en que un genio poderoso emprenda la tarea de
constituir la dencia militar, encontrará en ellas los
elementos fundamentales de su obra.
lr.NACIO

CII\CO'.li.

Sin instituciones militares, los pueblos caminan
á su ruina ó á su vergüenza. ¡Alsacia! ¡Lorena! ¡Qué
enseí'lanza para nosotros perdida! ¿Estaremos llamados á compensar la prevision de hoy, motivada
por el descuido de ayer? De temer es, sobre todo si
seguimos no más que pensando en el estómago y el
traje, y confiando nuestros hombres de Estado en
un no importa que mucho importaría olvidásemos.
l 'N SOLD \DO ,

De nuestro querido amigo y companero de redaccion el Sr. Bonelli, que, como saben los lectores de
LA !LUSTR \CION NACIONAi,, se halla ausente de España, desempeñando una importantísima comision,
.recibimos la siguiente carta.
Ya. que por su forzoso alejamiento en los momentos actuales, no le sea posible contribuir con su firma puesta al pié de algun trabajo alusivo á la solemnidad que este número extraordinario celebra,
aprovechamos con mucho gusto la oportunidad que
nos ofrece la llegada del correo de Canarias, para
que su nombre no deje de figurar en esta manifestacion de honor á un grande hombre que, como el
Sr. Bonelli, rindió en su corazon ferviente culto á
los intereses pátrios, seguros, por otra parte, de que
nuestros lectores verán con interés las curiosas noticias que la carta contiene, y de que, escrita la
misma bajo aquel sol que alumbró los triunfos del
héroe de Orán es el mejor tributo que puede ofrecerse á su memoria.
Dice así el audaz é inteligente explorador del extremo occidental africano :

S.1L1N\~.

COSTA OCCIDENTAL DE AFRICA
Río
Aconseja á los princi pes en sus R,:/le.cioiles Jlilitar,'s el ilustre marqués de Santa Cruz de .Marcenauo, que no se hagan solidarios Lle las torpezas de
los quP en su nombre ejerzan el mando; y recuerda

01'/i

XV

LA JLURTRACION NACIONAL

LA ILUSTRAC10N NACIONAL

XIV

10 dr .\"oviem&amp;tr tle 183-!,

Queriuisimo Director y amigo:
Empiezo hoy esta carta, pero no sé cuándo se la
remitiré. Depende de que encuentre un buque de
la pesca que con la correspondencia restante la lle-

ve á Gran Canaria. Esta falta de comunicaciones es
mi tormento mayor, no obstante ser muchos los
que me rodean.
Escribo esta carta en una caseta de madera de
3,50 metros de largo por 2,50 de ancho, donde ondea
el pabellon espaMl desde el 5 del actual. Este palacio, en medio del desierto, me sirve de abrigo á
un sol de 380 que abrasa estas arenas.
Despues de cuatro dias EN Br QUE DE VELA, llegul&gt;
el 3 del actual á esta majestuosa bahía, capaz de
contener triple número de escuadras de las que
existen en el mundo.
En seguida salté á un bote para que me condujera ..,
á tierra. Ya tengo dicho que los canarios miran con
justificado recelo á estos salvajes; así es que desembarqué solo, quedando en la lancha cuatro hombres armados de Remingtons. Tan pronto como pus e el pié en la playa, me rodearon unos veinte, habitantes de estos desiertos, cubiertas sus bronceadas
carnes con pieles de gacela, zorra, carneros, etc. La
inteligencia triunfa siempre de la barbarie, y estos
salvajes, de aspecto verdaderamente imponente,
son ya vasallos mios y de Espaí'la. Fáltame dominar
á los del interior, que dentro de algunos días espero
á bandadas. Si lo consigo, la situacion es mia.
A las maneras altaneras y arrogantes de un principio, han seguido las súplicas y peticiones. Para
domesticarles , he distribuido ya bastante gofio
(harina de maíz) y telas. El gofio lo comen con agua
ó aceite, y le prefieren al mejor manjar del mundo.
Su miseria es tan grande, como la indolencia de
que hacen gala. Sólo se alimentan de pescado cocido en agua, ó asado entre dos ladrillos ardiendo.
Al día siguiente empecé la construccion de la caseta, que quedó terminada el 5, y enarbolado el pa- •
bellon español dia y noche. Este acontecimie·n to se
celebró empavesando mi buque Jiiés, y los cuatro
paileóots de la pesca que habia en bahía, á cuyas
tripulaciones convidé con unas cuantas botellas de
rom, acompai'ladas de vivas á España y á nuestro
monarca.
En los días sucesivos he continuado los estudios
de exploracion. He visitado toda esta península, que
tiene siete leguas largas de extension. El terreno
presenta una aridez espantosa, más llano que la
palma de la mano; en algunos sitios el piso es fuerte, pero en su mayoría es arena muy blanca. Al
pasar por las chozas que tienen estos desgraciados,
una invasion de moscas amenaba aniquilarnos: mataba por millares, pero eran cada vez en mayor
número á. rodealme. Recorrí luégo las inmediaciones y puntos culminantes, para formar un plano á
ojo. Los cuatro hombres que me acompaflaban volvieron rendidos, y yo sin ganas de repetir esta excursion, :í. ménos que me decidiese á dejar los huesos en estas arenas.
Creo que esle terreno, en su mayoría, es estéril
para el cultivo; pero como factoría comercial y pesquería puede tener, si sabe aprovecharse, una trascendencia inmensa. El desierto, segun voy viendo, está mucho más habitado de lo que por ahi se
cree.
He sacado varias fotografías, de cuyo resultado
desconfío por las condiciones en que he tenido que
hacerlas. Los grupos de indígenas habrán salido
mal porque es imposible obtener inmovilidad; ademas tenía que engai'larlos, porque si supieran que
los había fotografiado, me descuartizaban.
La temperatura media es: mínima, 15º; máxima, 28; al sol 38°. Hay que tener en cuenta que un
palmo de sombra es un gran hallazgo. ~o extrai'lará V., por lo tanto, que haya cambiado la piel, Y
tema volverla á cambiar algunas veces más. Las
tardes son bastante frescas.
l\le refieren mil atrocidades de los moros de Cabo
Blanco, punto á donde debo ir. Parece que todos están armados de escopetas de dos caflones, y me
aconsejan que vaya prevenido, pues seria fácil quP
en el bote me llovieran balas.
Ayer estuve á reconocer la costa de enfrente. Terreno mejor, escabroso, vegetable en parte. Los moros me reciben pacificamente, pero es necesario estar prevenidos. Son tan pedigüeflos, que Llespues de
darles todo lo que llevaba en los bolsillos, querían

los botones del chaleco, pues segun ellos, con uno
hay bastante para sujetarlo.
Le abraza su huen ami¡rn
EM1110 Bo:-.ELLJ.

LA. DEFENSA DE ORAN
Composicion poética. dedica.da. á la heróica muerte del
marqués de Santa. Cruz de Marcenado (1)

. «¡Grande como lo ha sido, será Espana
Cuando ampare la fuerza su derecho! &gt;)
Esto grita en el fondo de mi pech~
La voz del corazon, que nunca engai'la.
¡Quién lo duda! Si en noche tormentosa
Luz siniestra y brillante
Descubre al fatigado caminante
La ya perdida senda, tortuosa;
Si «¡Adelante, adelante!)&gt;
Tú, ronco trueno, con fragor le gritas
Cuando el cimiento de la tierra ac,itas
Y ~n el cóncavo espacio te agigan~as
BaJando de la alturii
A la extensa llanura,
Hasta morir del valle en las gargantas,
¿Por qué, patria querida,
Por la ruda tormenta perseguida
A11os, 1ustros y siglos has de verte
En noche eterna, por tu mal sumida,
Condenada á la. infausta, horrenda suerte
De gozar de la vida
Sólo para sufrir ánsias de muerte?
¡Ni el suplicio de Sisifo pudiera
A tan rudo tormento ~ompararse,
Ni el nombre de espanol, con honra entera
Miéntras sufres asi, puede llevarse.
l\Ias no será: de tu presente historia
Las sombras pertinaces se esclarecen,
Y ya los días de sonada gloria
A la vista de todos aparecen.
Como aquellos de Otumba, de Lepanto,
De Oran, de San Quintín, de Cerignola,
Del mismo Trafalgar, que á la espanola
Altiva gente enaltecieron tanto.
Si pesan todos con pesar profundo,
Que cubre el alma de mortal tristeza,
Más grande, mucho más, que la grandeza
Que te hizo proclamar reina del mundo.
Si ponen del pasado frente á f~nte
Las negras horas de la edad presente,
Nos infunden tambien la fortaleza
De ilustres hombres que á la patria dieron
Ejemplos de virtud, y grandes fueron;
E imitando su énergica entereza,
Del sol que oculta el esperado día
Romper podremos la cerrada bruma,
Como nave gentil que con braveza
Las sondas de la mar, tambien bravía,
Bate y convierte en- deleznable espuma.

II
Hasta la cumbre de la abrupta sierra
Cuya verde ladera y, regaladá
Sirve de asiento á la oriental Granada,
Ganoso Lle la paz, harto de guerra,
A veces llevo el pensamiento mio
Y alli lo absorbe la africana tierra,
Como absorbe la mar al hondo rio.
¡Recuerdos de la patria lisonjeros!
¡;\ombre, gloria, poder, armas triunfantes!
¡Oran, que reproduce al gran Cisneros!
¡Argal, que resucita al gran Cervántes!
:'-/uevo mundo que surge y que lo pueblas
Tít, mente mia, con insignes glorias.
La lucha entre la luz y las tinieblas
Que agita al mundo y llena las historias,
La verdad y el error, dándose trazas

(1) Primer premio del Centro l\Jilitar. en el certámen celebrado con motivo del centenario.

Para hacer de un empe1'lo generoso
Tenaz contienda entre vecinas razas.
¡El constante luchar del pensamiento
Oue estalló violento
Convertido en torrente impetuoso
Cuando poder tirano
Convierte en cárcel del cerebro humano.
¿Qué importa que el Estrecho proceloso
Separe las regiones
Del Atlas y el Pirene? De sus cumbres
Ya sé que descendieron,
Provocando sangrientas colisiones,
Guerreras muchedumbres.
Ya sé que defendieron
Con indómito ardor, leyes, costumbres
Y viejas tradiciones,
Herencias de encontradas religiones;
Pero tam bien surgieron
Del terrible combate, acompañado
Del séquito obligado
De proezas, de hazanas y de afanes,
De.,irtudes, de vicios y de horrores,
Cides, Sanchos, Guzmanes,
Muzas, Abderramanes,
Y Pelayos, y Alfonsos y Almanzores.
Y al calor de la lucha encarnizada
Que dió principio en la fatal jornada
Del entónces ignoto Guadalete,
Florecieron los genios que en Granada
Alzaron el gallardo minarete
De la mezquita mora,
Donde siglos despues vióse ondeando
La ense1)a triunfadora
De la grande Isabel y el gran Fernando
Si apénas desde lo alto de estos moRtes
Consigo descubrir en la penumbra
Que envuelve los remotos horizontes
La incierta linea que hácia el Sur los cierra,
La luz de mi esperanza los alumbra,
Y como campo de futura gloria
Surge á mis ojos la africana tierra
Y su historia, que ha sido nuestra historia,
Surge entera tambien en mi memoria.

III
Era un dia de Julio; suavemente
El lejano horizonte se teñía
Con la luz de la aurora, que surgía
Del hondo mar, por el extremo Oriente.
Y ya cuando las sombras se ocultaban
Heridas por el sol, rumbo adelante,
Nuestras naves de guerra el mar surcaban
En demanda de Oran, desde Alicante.
Y llegaron, y vieron, y vencieron,
Como el héroe famoso,
Y en los muros de Oran al viento dieron
El pendon de Castilla victorioso.
Pero pronto las naves regresaron
Con el grueso de fuerzas aguerridas
Que tal victoria sobre Oran lograron:
Y los moros, al verlas divididas,
Las suyas, por los campos esparcidas,
En haz estrecho por su mal juntaron.
Con cmpeno tenaz, con fiera sa1)a,
Con indómito ardor, todas llegaron
.\ los muros de Oran; pero la Espa1'1a
A su carro triunfal llevaba uncida
Como dócil esclava á la Fortuna,
Y otra vez fué vencida
Y humillada otra vez la llledia Luna,
Si es que se humilla la altivez moruna.
Cedió por el momento el africano
Bey-Hacem-1\fustafá, cuya derrota
Aumentó su rencor hacia el cristiano;
Y no pudiendo con su hueste rota
Revolverse otra vez contra el destino,
Llamó al moro argelino,
Que acudió al llamamiento de su hermano.
Ali-Ben se presenta en són de guerra,
y son cuarenta mil los que acaudilla,
Contra ocho mil que en su recinto encierra
La plaza conquititada por:::,•. sti\la.

Siente Ali la codicia del rescate,
Y ántes hoy lo ambiciona que manana;
Su fiero corazon altivo late
A impulsos de la cólera africana;
Su mente el brillo de la gloria ofusea,
Y el secreto de hallarla en el comhate
En el poder del número ·10 busca
Y en la fuerza que manda el acicate.
¡Vano empe1)0 es el suyo! Llega y toca
Los muros con sus huestes, arrojadas
Sobre ellos, como el mar, en oleadas
Tremendas bate la silícea roca
¡Vano empeño es el suyo! Porque dentro
De Vahran codiciada, el genio brilla
De un hombre singular, y en el encuentro
C'on las huestes de Ali, las de Castilla
Opondrán al salvaje ataque rudo,
Yalor y ciencia como doble escudo.
~o ve Ali que el recinto amurallado
Por las llamas del genio, iluminado
,\llá en el fondo de la noche oscura
Como aurora brillante resplandece.
'{o advierte, no, que el misterioso brillo
Surge de aquella colosal figura
Que en los riesgos se crece
Y á los ojos de todos aparece
Con la talla y el genio del caudillo.
Tal era el hombre que á su patria ha dado
Con la espada y la pluma honrosa fama;
El l1ombre ilustre á quien la Historia llama
Marqués de Santa Cruz de l\Jarcenado.
IV
r-.ace en Asturias; por su propia cuenta
Arma soldados; parte á la campana,
Se bate con valor; el brillo aumenta
De su ilustre prosapia, y lega á Espai'la
Un nombre venerando
Que recoge la Historia,
Para eterna memoria
Del que supo vivir ... Reflexionando,
Y, mártir del deber, murió matando.
Tal era quien las fuerzas defensoras
De la plaza sitiada dirigía;
Tal era aquel con quien luchar debía
El fiero Ali, por su desdicha, y daño
Del inmenso tropel de gentes moras
Que á seguro desastre conducía.
Llegó el momento del combate. Era
Mil setecientos treinta y dos el afio
Y veintiuno de Noviembre, el dia.
El sol, radiando en la inflamada esfera,
Con sus rayos ardientes parecía
Que en el bélico alarde de las tropas,
A luchar aprestadas, influía.
Al viento sueltas las flotantes ropas,
En rápidos corc~les, abrevados
Del Atlas colosal en las vertientes,
Como humanas pasiones, desbocados,
Con impetu violento
Circulaban los moros combatientes.
Eran del encendido pensamiento
Relámpagos veloces. El amago
Sus giros y revueltas anunciaban,
Y blandiendo sus armas, presagiaban
Hora inmediata de funesto estrago.
Era que los sitiados, que hasta entónt:es
Los ataques enérgicos y duros
Del audaz argelino
Resistieron, batiéndose en los muros,
Salian á luchar con el Destino
En noble lid, á pecho descubierto,
Y uno por cada cien, en campo abierto.
¡Hazana singular! ¡Ah! Yo adivino
En aquellos soldados animosos,
Los hijos de los héroes valerosos
Que con la enhiesta cruz de Constantino
Fueron antemural para el torrente
Que una vez mas se desbordó en Oriente.
Hijos de aquel astur que al sarraceno
Detuvo en los riscosos baluartes
Que forman sus montaflas;
Del navano tenaz, que forjó el freno

�LA ILUSTRACION

XVI

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�X.YIII

LA fLUSTRAOION NACIONAL
XIX

LA ILUSTRACION NACIONAL

..

Que á los francos detuvo en todas partes;
Del galac10, que en ínclitas campañas
A ferreo yugo sujetó al normando;
Del cántabro, que bate, humilla y doma
En cien combates á la antigua Roma;
Oel leal castellano, que en el dia
De Villalar famoso, peleando
Por la preciada libertad moría.
Tales hijos de España conducía
A desigual combate, el valeroso
~Iarqués de Santa Cruz, cuyas hazañas
Diéronle justo nombre de animoso.
Bay secunda el empeño, por el flanco
Derecho de los moros. Valdeca11as
Acomete el izquierdo, y corno blanco
De su briosa accion, elige el centro
El insigne marqués. Así al encuentro
De Alí-Ben, que se apoya en un barranco
Abierto al pié de la escarpada sierra,
Sereno el corazon, alta la frente,
Brotando el lábio la palabra ¡gucn·a!
Inició la batalla nuestra gente.
No pudo resistir el argelino
La rudeza del choque. Bravamente
Pretende detener en su camino
Victorioso, á las tropas españolas,
Y en él su astucia y su valor opone;
Pero el genio se impone,
Y el mar domina de rugientes olas
Que aquella muchedumbre representa.
Entre los moros el terror aumenta,
Braman los mal heridos, más que gritan,
)Ialdiciendo la s uerte del cristiano
Que respeta sus vidas, pero en vano;
Por no deberles nada, se las quitan
Con bárbaro teson y propia mano.
Así de muertos las rocosas faldas
De los ásperos montes ve cubiertos
El insigne caudillo: mas mudable
La fol'tuna le vuelve las espaldas,
Y la morisca huida, formidable,
Otra vez aparece. Ya las puertas
Del templo de la Fama que vió abiertas,
Se cierran ante él; mas como falto
Del merecido asiento no ha de verse,
Le basta rehacerse
Para entrar con más gloria, por asalto.
Ve sus fuerzas el inclito caudillo,
Ya poseídas de mortal desmayo;
Ve la victoria que al de Argel se inclina,
Y ve sobre los suyos, el cuchillo
Casi. del victorioso, como el rayo
Cae destruyendo la robusta encina.
Un momento de duda; un solo instante
Perdido en ocasion tan angustiosa,
Y la plaza se rinde. La espantosa
Idea excita al héroe, y delirante,
Con la sublime abnegacion del hombre
Qtie se debe á su patria y á su nombre,
Adopta extrema solucion honrosa.
Hunde la espuela en el ijar del bruto,
Y dó el pánico está más manifiesto,
Llega veloz para ocupar su puesto
Y evitar á la patria horas de luto.
En medio del desórden se presenta;
Su fogoso corcel enfrena y pára;
'lira al temible riesgo cara á. cara,
Y su valor se aumenta.
Con voz de trueno que domina el caos
Del batallar continuo, rudo y fuerte,
Con voz que inflaman los sangrientos vahos
Que despide aquel campo de la muerte,
Dijo á los suyos: «A morir nos llama
El deber militar; yo iré el primero,
Vosotros como sois, así portaos.&gt;&gt;
Su resuelta actitud de nuevo inflama
El valor de las tropas. El acero
Del general invicto á todos guia,
Y el combate otra vei. se restablece
Con furia tal, que por momentos crece
La espantosa matanza en aquel dia.
¡Terrible batallar! Era la lucha,
Explosion pavorosa de pasiones
En varoniles pechos eoncent1·ada.s

Por las furias de Erebo desbordadas
En ásperas y opuestas direcciones.
Cuanto los ojos de extension abarcan,
Es campo de contienda. Los rencores
Del uno y otro bando, allí se marcan
Con sangrientos y bárbaros horrores.
En ocasion tan fuerte, desembarcan
l 1ltonia y Aragon. Son regimientos
Que llegan de la patria, en los momentos
C'riticos del combate. Oyen lejano
Estrépito de guerra
Que domina el rumor del Oceáno
Con el fuerte estampido de los bronces.
Sienten bajo sus piés temblar la tierra
Como si rotos sus robustos goznes,
En final y espantoso cataclismo,
A hundirse fuera en el abierto abismo.
Corren hacia el combate; pero en tanto,
¡Cuán terrible catástrofe llenaba
Todos los pechos de dolor y espanto!
Aquel que espoleaba
Al brio~o corcel, y lo lanzaba
Como huracan violento
Al combate tenaz; aquel que pudo
Reanimar á sus tropas con su acento
Y hacer del temeroso movimiento
Avance audaz y formidable escudo;
El sabio, el militar, el esforzado
Marqués de Santa Cruz de Marcenado,
Rotas las carnes por profunda herida,
Yace en el campo del honor, sin vida,
Aún empuñando la fulminea espada
De matar y vencer, como él, cansada.
Asi murió: de la cabal victoria
Pudo escuchar los últimos rumores;
Siendo á la vez que fúnebres honores,
Himno inmortal de merecida gloria.

cúmulo que veo recogido en todos los libros de sus

Reflcrciones Jfilitares.

Inflamada la ilustre sangre de V. S. en el fervor
de la gloria de su patria, ha querido disfrute la Monarquía el tiempo de sus estudiosos desvelos, el que
los no informados supondrían se empleaba en el
ocio tranquilo de su residencia en Turin, trasladando con su asiduidad á las armas lo que alabó Cice ron en la ensei'lanza de las letras en Roma.
No es dado á todos, ni áun á los mismos que profesan la facultad, el comprender su extension, y
creeré que ni el más versado en ella pueda suponer, ni el más arrojado asegurar que perfectamente la sabe; porque el más sabio, estudioso y experimentado general, si de buena fe nos lo quh¡iere decir, confesará que, llegadas á desmenuzar, jamas
habrá visto ni le habrán sucedido dos cosas en la
guerra, que, aunque diga se parecieron una á otra,
pueda con verdad afirmar no hubiese alguna circunstancia que las diversificase.
Y así, no haciéndose comprensible á la limitacion humana la cabal prevencion de los sucesos,
I sólo por reglas prudentes generales se pueden, dentro de la facultad, dar avisos, que luégo la perspicacia y experiencia de quien los recibe los adapte á
la urgencia ocurrente, tal vez con la. celaridad pre•
cisa, á no dejar pasar la ocasion y con la sabia lentitud que asegure el interito (precision de coyuntura, que cuanto más dificulta en nuestra profesion el
acierto, tanto más la ilustra con la velocidad de instantes, para acertar que son de ella sola), gloriese V. S. no poco de haber rayado, en todo cuanto la
profesion permite trasladar al papel, más alto que
ninguno.
En la vasta region de la diferencia de ciencias que
la profesion militar incluye (al modo en que en la
república literaria se distinguen las facultades para
varios fines, cumpliendo cada uno en su profesion,
Emuo PRIETO y YILLARE.IL.
pero no así en la militar, pues el general perfecto
todas las debe saber, y todas con anticipacion o en
( acto le son precisas para el acierto del suceso que
JUICIO DEL EXCMO. SR. CONDE DE AGUILAR,
le presente el destino), V. S. las ha circunscrito á
las reglas de las R~/lcxioncs Milita,·es todas; pues
señor de los Cameros, capitan general de los ejércitos
que empezando por la cabeza del generalísimo en su
de la infantería, oomo capitan del de Reales Guar- primer libro, halla un dechado que seguir para ser
dias de Corps, coronel del regimiento de infantería de perfecto en las virtudes.
Guardias españolas, Ministro de la Guerra, acerca de
En el u, por el connotado de la guerra con la pola obra del marqués de Santa Cruz (1).
litica, nos ilumina en ésta V. S. con todo lo que concierne á la obra, explicando los motivos de paz y
El asunto de la milicia tiene encarcelado en el guerra, y precauciones sobre alianzas y socorros,
vulgar concepto la persuasion de una absoluta in- empezando politico, mediando guerrero, y acabancompatibilidad de las armas y las letras, y un dic- do piadoso.
•
támen establecido de que la crueldad, el rigor y la
En el III instruye V. S. al Monarca que lo ha de
violencia son los constitutivos de nuestra profesion. resolver, á los ministros que lo han de disponer y
¡Infeliz del reino donde se establece opinion tan con- al general que lo ha de practicar, cuanto es previo
tra el Estado!
á una futura premeditada guerra.
De que no están reñidas las armas y las letras,
En el 1v instruye V. S. en los primeros pasos con
cuando tantos escritos de ilustres varones militares que el más esmerado cuidado debe proceder en una
(de que no todos tienen noticia) no nos lo persuadie- nueva declarada guerra, sin que su estudio en ensen, Y. S., con su presente aplicacion y estudiosa fa- volver este feto recien-nacido en las fajas de Marte,
tiga, convencería á los más incrédulos, desenga- le haya dejado olvidar todas las sutilezas que para
ñando á la vulgaridad con darnos en su compendio, su mejor crianza puedan conducir en los avisos de
de cuanto puede acaecer en la profesion, una erudi- Mercurio.
ta enseñanza universal (cual pintó Cassiodoro), asi
En el v nos da V. S. palpables las soluciones de la
dentro de nuestra profesion como en el adorno y es- mayor dificultad (no conocida de todos) de la profemero con que ha recogido todos los aciertos y erro- sion, que es el campar {dón de eleccion que no l1ares de los pasados, para enseñanza de los presentes. llé en muchos); discurre sobre ello, penetrando los
No me sorprende que V. S. maneje los libros eventos en que pudiera dudar el á cuyo cargo esté
como las armas, desde que, por la obligacion de mi la resol ucion.
empleo, observé, en su aplicacion á éstas, las más
En el v1 nos describe V. S. todas las diferencias
fervorosas ir1clinaciones, en que fundé la más segu- de marchas que, por la. variacion de los terrenos ó
ra profecía de los efectos que hoy encuentro, advir- circunstancias especiales que acaezcan, las hacen
tiendo en el esplendor lúcido de sus talentos que, si diversas para ser acertadas, ofreciéndose tantas y
se dedicaba al exámen y comprension de los otros, tan justas razones de dudar sobre elegir en ello, que
percibiría y produciría sus materias con elegancia; vi varias veces á grandes capitanes no encontrar
pero corno desde que le mandé pasar á Sicilia con con la mejor conducta, y en un ramo tan distinto,
su regimiento hubiese perdido de vista sus aplica11ue no tiene conexión con otro.
ciones (bien que dejo dicho no me hagan novedad
En el v11 propone V. S. prudentes reglas para el
sus frutos), no podré negar me sirve de asombro el gobierno de un general en el modo de usar de los
medios para instruirse de lo que pasa entre los ene(1) La mucha extension de este escrito, que he- migos, cosa tan útil como necesaria en la profesion,
mos querido dar á conocer por su importancia, nos
En el vm weviene V. S. los antídotos del más vioha obligado á suP.rimir los párrafos ménos relaciolento
veneno contra un ejército, como son las rebenados con la critica de las obras del marqués de
líones del pais, ó de las tropas, dando, no sólo reSanta Cruz.

•

o

glas preventivas para evitarlas, sino tambien sa- lo que expresé al principio, no puedo dejar de debias y prudentes, para cuando no alcancen aquécirle aquí dos cosas: la primera, que siendo im :-osillas, practicar otras.
ble re&lt;lucir este grande arcano á preceptos, no se
No olvida V. S. en el IX cuantas circunstancias se pueden ceñir á reglas todas sus casualidades; la sepueden excogitar para poner patentes las ventajas gunda, que tal vez, áun para combatir cou ventaja,
de una guerra ofensiva, proponiendo hasta los más se debe empezar por los medies de dar á entender
mooudos preceptos para su práctica, entretejiendo no querer combatir, y que en la otra limitacion
las más piadosas y oportunas razones de la política que V. S. con perspicacia expone por uno de los moy cristiandad' con la solidez de los medios que da tivos para no dar un combate, de no tener víveres
para conseguirla.
prontos para seguir el alcance de una victoria,
En el x muestra V. S. los arbitrios de solicitar un no es regla adaptable á universal máxima, pues
combate, y diestramente propone el de que los ene- que muchas veces (como V. S. bien sabe) la constimigos no le eviten, una de las grandes maestrías de
tucion del Estado del príncipe, saca más ventaja de
la profesion, en que no pocas, precipitado el deseo el fruto de una victoria que desahogue al Estado,
de conseguir lo que se intenta en los mismos me- que áun de la total destruccion que resultase de sedios que para ello se ponen, se arriesga el suceso ó guir al enemigo el alcance; aunque bien veo que lo
se desvanece el fin.
que V. S. con acierto avista para la noticia, por no
En el XI, tan menudamente V. S. nos exhibe las dejar que decir, no lo establece como precepto; pero
disposiciones para dar una batalla resuelta (y áun yo genialmente cumplo con lo que costó poco á mi
en algunas cosas con novedad), como instruye has- genio ofrecer en el ingreso de esta aprobacion.
ta en las más pequei'las y seguras medidas que se
En el x1x da V. S. avisos al general y oficiales de
3
deben tomar en todo lo que en este asunto puede Jrop!s derrotadas , abatidas ó descontentas para la
acaecer.
'inmíenda de aquella desgracia, no sólo en lo mate·
En el XII adelanta V. S. preciosos avisos para du- ria! de la facultad, sino en lo formal de guerrear
rante la batalla, previniendo sabiamente cuantos los entendimientos de los oficiales sin espanto, conacaecimientos parece puedan ocurrir en ella.
tra los de los soldados llenos de pavor; y añade toEn el XIII, despues de dar reglas para fenecer das las más sabias medidas que para esta enmiendiestramente el fin de una batalla, propone con da se pueden practicar, y otras no le quedan que
madurez el fruto que de ella se deba recoger y los discurrir al general; pues áu!l cuando le siga la
más seguros modos de conseguirlo; y empezando desgracia hasta perder la libertad, le da \'. S. adpor lo más cristiano concluye con lo más caritativo,
vertencias para su consuelo.
Y en el libro xx y último de sus R ejlc.»iMes 11/iliponiéndole delante al jefe el riesgo de la emulacion
de sus glorias, para que hasta en esto haya de quetrtres nos da\', S. un dechado de una de las más didar obligado á sus avisos.
ficultosas cosas de la facultad, que son las retiraEn el x1v incluye Y. S. todos los elementos de la das; y no contento V. S. con distinguir admirableparticularísima ciencia de bloquear ó atacar una mente la variacion que hay en ellas, pasa á subdiplaza, lo que se deba hacer despues de su rendi- vidir lo más dificil, que es el método, en que cada
cion ó cuando se haya de levantar el sitio; sin que ni distincion del terreno constituye el modo de hacerá la aplicacion del mayor discurso le quede que las, poniendo casi todas las que sobre esto pueden
añadir, ni la sutileza más exquisita pueda pregun- ocurrir. Y para corona de su obra, expresa los motar más: incluyendo así cuanto hay que drcir de la tivos políticos y cristianos para que solicite su resituacion de la plaza que se bloquee ó ataque, como tiro el general que haya adquirido razonable gloria
cuanto á hacerlo sea conducente, desde la más leve y se halle avanzado en edad.
De estos veinte preciosos abundantes manantiacircunstancia hasta el cúmulo de su perfeccion.
les se destacan diferentes benévolos arroyuelos, que
En el xv trata V. S. de las sorpresas de plazas y
tropas; y despues de haber discurrido menudameu- serpenteando por el vasto campo de uuestra faculte con acierto sobre las de plazas, pasa con energía tad, producen al Estado un cultivo de sazonados
frutos que fecundan de paso, y hermosas fertilidaá. tratar de las de tropas, sin olvidar situacion ni coyuntura de las en que, por las reglas del arte, se des, de que se recoge la utilidad en provecho de la
grandeza del príncipe, y ventajosos aumentos de
pueda conseguir el intento.
En el xv1 habla V. S. de las ejlboscadas con ad- sus súbditos, causando cada cosa el efecto correspondiente á su tamaño, ó en lo agradable, ó en lo
mirable distincion, y de lrs pasajes de los rios, de
todos los modos que se pueden ofrecer, con la mo- útil, como medio cada uno, segun su proporcion,
para el fin, ó del gozo, ó del alivio, ó del auderacion de su prudencia, dando las más acertadas
mento
de la república. De todo lo que se infieren
reglas, y confesando la duda con distincion de la
práctica de las que discurre, ó más fundadas ó mé- dos precisas consecuencias: la una, cuál sea el inagotable océano de la profesion, y cómo igualmennos fáciles de practicar.
En el xvu, con el motivo de tratar de la guerra te contribuye al comun bien, sin desdeñarse, por
defensiva, socorros de plazas, defensa de pais abier- secundar el cedro más alto del Soberano, el beneto propio y diversiones militares y políticas que se hdar al pequeí'!o retoflo del más humilde vasallo;
la otra, que, habiéndolas V. S. recopilado con una
pueden hacer en el ajeno, nos muestra patenreflexion que ha incluido el acierto de sus Rcjle:,;iutes V. S. cuantos eficaces medios son practicables
nes, ha querido que no tenga imperio lo caduco en
para los fines dichos; y cada uno viene de tal modo
el concepto que se merece, y ha seguido el consejo
desmenuzado para la advertencia, que constituye
con que Plinio exhortaba á Rufo para que escribiese
un original, en que no queda que hacer para el
y estampase sus estudios; pues con tales deliciosos
acierto sino sacar la copia, dando á un mismo tiemafanes y nobles tareas !lega á ser propia la fama,
po V. S., para más fácil comprension, hecho el
propia la opinion, el respeto propio, y propia la
dibujo, y áun adornado con más brillante pedrería
universal aclamacion, que vemos sepultada de tany pomposo ropaje que el que nos indi~a ?l. titulo ~e
tos insignes varones é ilustres capitanes, que ni
este libro. pues incluye otras espec1ahs1mas cirellos de sí, ni otros de ellos, trasladaron á la postecunstancias más que las que promete.
ri,Jad en la pluma; pues á buen seguro que, si emEn el xvm, explicando los motivos que deben rebebecidos con los laureles que les merecieran sus
solverá no pelear, nos propone V. S. los medios
¡,lorias, nohubiesen olvidado privarnos de sus nopara no ser obligaúos á combatir, siendo esta_ seticias, no hubiera ménos autores que citar en
uunrla para mi aquel último golpe que perfecciona
nuestra profesion que en las demas, aunque no
un general; pues que la inteligencia de éste debe
obstante este menoscabo ds su adorno,\'. S. nos da
ser manteniendo (á lo ménos sacrificando poco de tantos monumentos en su obra, que ninguna falta
lo propio) el honor y el pais, en cuyo sis~e~a, si_en- hacen, debiéndole la profesion tributar por ello el
tlo preciso retener lo uno, se hace casi 11np_os1ble mayor reconocimiento, pues si con ella sella lus laconservar lo otro (estrecho aprieto, en que mas que bios á la crasísima ignorancia vulgar, de que la imnunca se inmortalizará la gloria de un general para
piedad en el corazon, el desgarro en las costum
con los que puedan dar acertada censura). Y l?s
bres y la precipitacion en los juicios, son los consavisos que \ ' . S. nos franquea para esto, son los mas
titutivos de un soldado, sin guardar más cristianas
sanos y los más frecuentes; pero porque cumpla yo

¡

ni políticas medidas que las desordenadas de su voluntad ó las producidas de sus violentas pasiones,
reconociendo el mundo que lo opuesto de lo que se
tiene figurado, es lo que constituye un general perfecto. Si á lo ménos no adquiriese la profesion militar la benevolencia con que se debe mirar facultad
tan necesaria como útil al público, á lo ménos habrá conseguido V. S., no sólo quitarle la aversion
que se le pudiese tener, sino tambien mostrando
que no basta para ser oficial estar en el servicio, ó
servir sin estudio y reflexion en él, darle al que
quiera aprender pauta universal,))

EXPEUIOlüN DB ORÁ~
FRAGMENTO DE LA BIOGRAFÍA
del marqués de Santa Cruz de Marcenado, escrita por
por el oficial primero de Administracion Militar don
Angel Altolaguirre, y premiada en el certámen del
Centro Militar .
Convencido el rey Felipe\' de que por el momento tenia que aplazar sus pretensiones con respecto
á Italia, dirigió sus vistas á esas costas sel'laladas
por el genio de Isabel la Católica como fundamento
y base de nuestro engrandecimiento; allí estaba
Oran, la conquistada por el cardenal Cisneros, y por
una traicion perdida; su situacion frente á nuestras
costas, y su importancia como puerto en el Mediterráneo, hacíanla desear de todas las naciones, y
la convertían en una amenaza para la seguridad de
nuestras provincias del litoral; alli teníamos tambien un fin de cumplir: el deber de civilizar los pueblos cultos á los bárbaros, imponía á los españoles,
como les impone hoy, la necesidad de llevar sus
armas á las costas africanas, único medio de im plantar el progreso en pueblos cuyo lema es la
inaccion, y cuyas creencias les aislan del género
humano; que siempre los ejércitos han sido como el
medio conductor de que la Providencia se ha valitlo
para poner en contacto las naciones, hermanar las
razas, borrar las fronteras y hacer caminar á los
pueblos hacia la fraternidad universal, porque las
rencillas que las guerras llevan en si desaparecen
pronto, perq, quedan para siempre fijos los principios de progresos y de cultura que los ejércitos
conducen.
Acaso por vez primera, desde los Reyes Católicos,
pensaron nuestros Gobiernos en estos deberes, y
acaso, tambien por vez primera, comprenctierou
que no era léjos de Espaila donde se encontraba la
base de su engrandecimiento, y que á sus mismas
puertas había ·fértiles territorios, seguros puertos,
y extensos mercados en donde emplear su actividad;
pues si hasta poco ántes se había poseido á Orán y
se tenia á Ceuta, poco ó ningun partido se había
sacado de tau importantes plazas.
Todas estas razones movieron al Rey á organizar
una expedicíon para recuperarla, razones que él
mismo condensa en las siguientes palabras dirigidas al Consejo de Castilla: (1Estando esta plaza (se
&gt;)refiere á Oran) en poder de los bárbaros africanos,
)les una puerta cerrada á la extension de nuestra
,,sagrada religion y abierta á 1-a esclavitud de los ha))Vitadores de las inmediatas costas de Es pafia, no
))Sin fundado recelo de que, instruida esta nacion e11
l&gt;la guerra de mar y tierra, le facilite la situaciou
»de la Plaza y Puerto formidables y fatales ventajas
)&gt;sobre las vecinas provincias de estos Reinos tl),,,
Realizáronse los aprestos con asombrosa rapidez,
guardándose el mayor secreto acerca de su tlestino,
para facilitar el éxito con la sorpresa; y una YPZ
terminados, empezóse el dia 3 de Junio de l'i32 PI
embarque en Alicante de tropas y pertrechos; llegó
el día 4 el convoy formado en Cádiz, y el 12 el de
Barcelona, saliendo el 16 á las doce tle la ma11ana l;i
expe&lt;licion que iba mandada por el conde de ,\luntemar, que llevaba como Tenientes Generales al
rnarqu&amp;s de Santa Crur., recien promovido á estP
emplPo, en premio tle sus servicios (2), al de \'illa-

(1) Real decreto dirigido al Consejo desde Sevilla
por Felipe\' en 18 de Junio de 1732.
(2) Gaceta de Mad1·id, 1. 0 de Julio 1732.

�XX

LA ILUSTRACION NACIONAL

darías y al conde de :Massillar, y que conducía en
527 buques de guerra y trasporte, 28.476 homb~es,
5.076 caballos, 110 piezas de artillería y 60 morteros (1).
Yientos contrarios impidieron el desembarco hasta el 29 de Junio, que se verificó en la cala de las
Aguadas, siendo de los primeros el marqués de Santa Cruz, que tuvo ocasion de apreciar el buen éxito
de unos cañones cortos que por sus gestiones se habían hecho en Turin, disparando sobre un gran número d? mor~s que se desbandaron sin ofrecer apén_as resistencia (2). Emprendió su marcha el Ejército hacia Orán, en donde esperaba encontrarla
obstinada; pero una feliz circunstancia vino á facilitar en. pocos dias el objeto de la expedicion. La
compañia de escopeteros de Tarifa, que se había
destacado del grueso del Ejército, hizo fuego sobre
algunos ginetes moros, que viendo el corto número
d_e l_os nuestros, cargaron sobre ellos; y aunque res1st1e~on valerosamente, tuvieron que emprender
la retirada por falta de municiones. El conde de
i\f?ntemar envió 50 dragones á socorrerlos; pero el
numero ele enemigos crecía de tal modo, que Jo que
empezó por insignificante escaramuza, terminó por
formal batalla, en que 20.000 moros y 2.000 turcos,
fueron tan completamente derrotados, que penetrando en Oran y cogiendo sus riquezas, la abandonaron apresuradamente, rindiéndose la plaza, ast
como l\Iazalquivir, en donde nuestras tropas entra~
ron el 3 de Julio, apoderándose de 121 cañones, 30
morteros, y gran cantidad de víveres y municiones (3).
Tan lisonjeros resultados inspiraron á Montemar
la idea de proseguir la conquista hasta apoderarse
de .\rgel; pero lo limitado de sus instrucciones, y la
órd~n que al poco tiempo recibiera de regresar á la
Penmsula con la mayor parte del ejército, le obligaron á desistir de sus propósitos y á reembarcarse el 1.0 de Agosto, dejando 8.000 hombres á las órdenes de D. Alvaro, nombrado comandante general
de la plaza y territorios conquistados.
Apénas los moros tuvieron noticia de las escasas
f~erzas que quedaban en Orán, formaron el propósito de recuperarla, á cuyo efecto dispu~o su jefe el
Bey Mustafá, un ataque con 12.000 hombres al fu~rte de San Andrés; pero fueron rechazados y tan dur~~ente escarmentados por la guarnicíon, que des1st_1eron de la empresa; no así los argelinos, que,
meJor organizados y más acostumbrados á la guerra, se presentaron en gran número con alguna crtillería y el apoyo de una escuadra, haciendo blanco de sus esfuerzos el castillo de Santa Cruz, aunque se estrellaron siempre ante la beróica resistencia de sus defensores (4).
Había comprendido, desde luégo, D. Álvaro la
difícil situacion en que se hallaba colocado, y al
p~opio tiempo que pedía refuerzos á España, dispoma todas aquellas medidas que su celo le dictaba
para la mejor defensa (5), ya construyendo obras
que pusieran en comunicacion el castillo de San
Gregorio con el de Santa C1 uz, para poder socorrerlos oportunamente, ya presentándose en los puntos
de ~ayor peligro para_ animar á la tropa, ó ya inspecc10nando los trabaJos de contra-minas, en una
Je cuyas visitas estuvo á punto de perecer, porque
sólo hacia tres minutos que había salido de la galería, cuando, prendiendo fuego los moros al hornillo,
causaron la muerte de los que en ella se encontraban.
La situacion empeoró hasta .hacerse casi desesperada, cuando se presentó delante de la plaza una
escuadra argelina, compuesta de nueve navíos de
30 á 70 cañones, los cuales, á pesar del vi visimo

(1) Apéndice E.
IJiario y noticia verdadera de lo ocurrido
destle el 29 de Junio de 1132, etc.-B. N.-Varios.(2)

F. r., 236-6.

fuego de los fuertes, lograron al cabo penetrar en el
puerto, que afortunadamente abandonaron en seguida, al saber que el 10 de Diciembre había salido
de Barcelona la escuadra de sowrro, que llegó el
día 12, conduciendo cuatro batallones, 800 granade•
ros del regimiento de Arag( n y nueve compai'1ías
del de Ultonia (1).
Conociendo los moros la imposibilidad de que España sostuviera constantemente un ejército para
defender á Oran, no entraba en sus planes empeñar
formal accion: sino retirarse al interior á esperar á
que se volviesen los refuerzos, para emprender de
nue,·o el sitio; así lo debió comprender el marqués
de Santa Cruz, y asi lo debieron comprender los
que formaron el consejo de guerra que se celebró
el 20 de Noviembre, al tener noticia de que el enemigo retiraba su artillería, cuando, á pesar de no
haber podido aún desembarcar 2.000 hombres, por
el estado del mar, resolvió D. Alvaro salir en lamadrugada del 21, con las fuerzas disponibles, que
ascendían á 7.600 hombres y 380 caballos, á fin de
sorprenderlos y batirlos ántes que consiguiesqp su~
propósitos (2).
I
A este intento, formó su pequeño ejército entre
los castillos da San Felipe y San Andrés, y organizando dos columnas, ordenó que la mandada por el
marqués de Valdecañas y D. Miguel de Zaldúa, compuesta de los regimientos de Vitoria y Cantabria,
amagase la izquierda de las trincheras enemigas,
en tanto que la otra, á las órdenes del marqués de
Tayde, formada por Guardias Españolas y Walonas,
el regimiento de ríamur y diferentes piquetes, se
apoderaba de ellas por la derecha, quedando don
Alvaro en el centro, con un cuadro de seis batallones, otro en medio, de reserva, y cuatro piezas de
campa1'ía para apoyar su movimiento de avance y
socorrerlas en caso preciso.
Realizóse la operacion tal y como D. Alvaro habia
dispuesto; pero los moros, que recibieron con un
nutr:do fuego á las fuerzas que mandaba el marqués de Valdecañas, desalojaron las trincheras tan
luégo como vieron al de Tayde, emprendiendo una
ordenada retirada ante las dos columnas que se
habían unido, y que, sostenidas por el cuadro, los
persiguieron más de tres cuartos de legua, habiendo ántes hecho retirará su caballería, que trataba
de interponerse entre las tropas y la plaza.
Conocedores los moros del terreno, fueron aproximándose á su campamento, hasta llegar á una
altura que, por tener un barranco en su frente,
ofrecía grandes condiciones de defensa, á más de
coger de flanco con sus fuegos á nuestros soldados,
que sufrieron sensibles pérdidas. La experiencia
que D. Ah·aro tenía de su modo de combatir, le hizo
comprender lo inútil de aventurar un ataque, en el
que sufriría numerosas bajas sin gran resultado,
pues desbandándose los moros en cnanto viesen de
cerca el peligro, se reunirían en otro lugar fuerte,
para de este modo multiplicar la resistencia, segun
su práctica; esto, unido á que el principal objeto de
la expedicion se había logrado, que se hallaban á
tres cuartos de legua de Oran, y á que las tropas
habían sostenido seis horas de combate, le decidió
á disponer la retirada, que -verificó en buen órden
el marqués de Tayde, y para que apoyasen á las
fuerzas del de Valdecañas, que eran lag que más
sufrían el fuego enemigo, se destacó del cuadro el
regimiento de Astúrias; pero quiso la desgracia que
estrechándose las filas se produjese alguna confusion
entre la tropa, que poco á poco fué creciendo, á pesar
de los esfuerzos que para contenerla hacían los jefes, y lo que hasta entónces había sido una vtctoria
convertiase en desastro~a derrota; verlo los moro~
y arrojarse en su perseguimiento con su aeostumbrado ímpetu, todo fué uno; pero llegaron tarde; don
Alvaro, que comprendía cuán inminente era el peligro; que á la suerte de aquellas fuerzas iba unida
la de Oran y la de todas nuestras posesiones de

(3) Conde de Clonard, Historia de las armas
tomo V, pág. 180.-Idem, id., itl.
'
(4) Conde ele ClonarJ, Ilistoria de lits armas tomo Y, pág. 183.
'
'
(1) Gaceta de .Jladrid, 11 Noviembre 1732.
(5) En la Gac~ta diJ Jíadl'id del 4 de Noviembre
(2) D. José del Campo Raso.-Continuacion de
de 1132 se hacen elo~ios de su conducta y de las los Co1;1e;itarios de la guetm de Es¡1ú1,a, del marqués
disposiciones que adoptaba.
1 de San Felipe, tomo 111.

\

LA ILUSTRACION NACIONAL
Africa; que veía desvanecerse en un momento tan.
tos ideales formados, fantas esperanzas concebidas,
no duda, no vacila un momento, y lánzase al frente
de algunos oficiales y dragones, para servir de muralla á la morisma y ofrecer su vida por la salvacion del ejército, y alli, en revuelta confusion, en
medio de miles de enemigos, lucha y desapa,rece,
como en aflos anteriores había desaparecido en Alcázarquevir el héroe lusitano, como él grande ante
el peligro, como él amante del engrandecimiento de
su patria, como él fiel cumplidor de los deberes militares; pero la desaparicion de D. Sebastian lleva en
sí la derrotadel resto del ejército portugués, y la de
D. Alvaro la victoria de nuestras tropas; no, no fué
estéril su sacrificio; al ver combatir á su jefe, las
fuerzas de caballería cargan sobre el enemigo, detienen su impetu y le rechazan, tlando lugar á que
los infantes prosigan una retirada ordenada; pero
los moros no desisten aún de su empresa; 1.500 jinetes tratan de cortar á nuestras tropas; mas se encuentran con los regimientos de Ultonia, Aragon y
algunos destacamentos que habían desembarcado
y venían ansiosos de tomar parte en la contienda (1), y son completamente derrotados, sembrando el desórden en los suyos, que, ptrseguidos por
nuestros soldados, á quienes se unen los refuerzos,
tienen que buscar, á la desbandada, asilo en sus
campamentos, y al caer de la tarde, cuando los últimos rayos del sol iluminaban el sangriento campo
de batalla, en que yacían 1.600 españoles y 10.000
moros, nuestro ejército, triste y abatido, penetraba
en Oran, que aunque los laureles de la victoria ha~ian coronado sus banderas, fúnebres crespones las
envolvían, y la satisfaccion del triunfo no podía
compensar el sentimiento por la desaparicion de
su jefe, que, con su valor, hubieran sabido resarcirse de una derrota, pero no era posible compensar
la pérdida de un hombre de las múltiples y brillantes cualidades de D. Alvaro.

.\yer rendimos homenaje á Calderon, hoy á Santa Cruz de Marcenado, mariana se lo rendiremos á
I-Iernan-Cortés. Aunque tarde, ya nos acordamos
de celebrar nuestras glorias, quizá porque en la
hora del infortunio se recuerdan con mayor ansia
los dias de ventura.
Ensalcemos lo pasado, mas no para vanagloriarnos inútilmente del. bien perdido, sino para robustecer nuestro espíritu y buscar en nuevos horizontes la grandeza que nos falta.
ADOLFO LL.\~OS.

DESPUES DE LA MUERTE
Quien sostenga con recursos y figuras fundadas
en las investigaciones científicas que con la muerté
concluye todo, padece una equivocacion tristísima.

Plus ultra.
Sólo el que nada cultiva, sólo aquel que jamas ha
contribuido con su óbolo á la progresiva civilizacion,
altar grandísimo donde se recrea el Supremo Hacedor, sólo aquel quedará en el panteon del vivido.
Pero el hombre, de cualquier condicion que sea,
que sabe dar al mundo el grano de trigo, producto
del cultivo de su inteligencia, vivirá despues de la
muerte, como el marqués de Santa Cruz de Marcenado.
A:,.To~IO GARCÍA BRV:,(A.

(1) ,\ póndir.e F.-mstorio, de las lll'i,lllS contle de
ºlonard, tomo v.-Com~ntarios de la gue;-r~ de Espa11a, marqués de San Felipe, tomo m.

LA EUROPA EN EL PRIMER TERCIO DEL SIGLO XVIII

•

lt

Para apreciar con exactitud las condiciones de
los personajes cuyos nombres nos trasmite la Historia, hay que trasladarse con un esfuerzo de imaginacion á la época en que vivieron, y hacer de ésta
un estndio circunstanciado, procurando desimpresionarse del influjo de las ideas modernas, á fin de
no dar, siquiera sea inconscientemente, efecto retroactivo á esas leyes, hoy de general aplicacion en
el órden social, que las pasadas generaciones hubieran abominado como utopías monstruosas ó criminales desvaríos.
En este exámen, hecho á propósito del primer tercio del siglo xvm, se avalora el mérito sobresaliente del marqués de Santa Cruz de Marcenado, y adquieren palpable relieve sus admirables dotes de
pensador y filósofo, su erudicion asombrosa, las nobles cualidades de su alma, y las múltiples condiciones de su carácter, que hacen su ilustre nombre
digno, por tantos conceptos, de ser enaltecido y venerado por la posteridad.
• La sociedad de su época, por lo que á España se
refiere, alcanza el más bajo nivel que registra la
hisloria de nuestra patria desde la alborada del Renacimiento. En vano el ánimo se obstina buscando
en aquel período algo que le recuerde la Espai'la de
los dos siglos anteriores. En armas, P.n letras, en
artes, en ciencias, nada responde á la investigacion; todo permanece mudo. Desde que Claudio
Coello, en el anterior reinado, rompió su pincel maravilloso, viéndose postergado al charlatanismo en
la pintura, que simboliza Lúcas Jordan, el arte
huye de nuestro suelo, dispuesto á no reaparecer
basta cerca de un siglo más tarde. Los ecos de la
musa de Calderon, extinguidos apénas há diez y
nueve años, no despiertan á saludar el advenimiento del quinto Felipe, y dejan reposar el númen délfico, para que no se sonroje más tarde ante los
amanerados preceptos del afrancesado Lujan, que
busca en Racine y Corneille la inspiracion que su
miopía no acierta á ver en Lope, Tirso, .Moreto y
Calderon. En la larga série de combates que registra la guerra de sucesion, no suenan ya nombres
españoles; los Berwick, Asfeld, Catinat, Orleans y
Vendóme mandan nuestras tropas y se condecoran con el laurel del triunfo, cuando éste premia el
esfuerzo de los pobres soldados de Castilla, sin hacer partícipes de sus honores á los españoles que,
como Aguilar, saben convertir en victoria el que
Vendome consideró vencimiento de Villaviciosa.
Si más adelante se habla de Lelftl, l\Iontemar y la
l\lina, lo mezquino del pensamiento político á que
responden sus empresas deja sus figuras en lu~ar
secundario. La empobrecida y anulada España vierte su sangre y tesoros en guerras ajenas al interes
nacional en buscar coronas para los hijos de Isabel
Farnesio~ y como en tan descabellados planes pierde siempre provecho y sangre, cuando no ambas
cosas á la vez la nacion de Pavía y San Quintín no
'
.
juzga satisfecho su orgullo con las vanas conqmstas
de Cerdefla y Sicilia, tan pronto ganadas como perdidas, ni cree suficiente compensacion á sus sacrificios las victorias de Lede en Melazzo y de l\Iontemar en Bitonto.
En la corte misma, al frente del Gobierno, nombres franceses nada más. El seudo-hacendista Orry;
el espiritual embajador marqués ~e Harco~rt, que
asiste á las juntas, sentado al lado de la Rema, ycu•
yo voto es omnipotente, y_más tarde el ca~denal Estrees y su sobrino el travieso abate del mismo apellido dirigen la cosa pública. Un cardenal Portocarrero: primado de las Españas, q~e ~magina ser_el á~bitro de la nacion con el advemmiento de Felipe'·,
se contenta con el empleo de ¡¡coronel!! del 1:eg1miento de Guardias españolas, y deja plaza al embajador marqués de Lonville, que llega á ser el rey
de hecho, y á otros franceses como Valcouse, cuy_as
rapii1as hacen buena la memoria del célebre Ch1evres, y )lontreal, incapaz áun para e~ta ~!ase de manejos; todos inferiores en influencia a la célebre
princesa de los Ursinos, visir de esta cort?, P?r demas extraña, quien á su vez se somete al mtr1g~nte
Auvigny, aventurero de poco envidiable reputac10n.

Con el segundo matrimonio del Rey, el aspecto de
la corte cambia radicalmente. La Ursinos es desterrada, y á la fatal influencia francesa sustituye la
italiana, de que es genuino representante el advenedizo Alberoni. Entónces, las expediciones á Italia;
los grandes fracasos de esperanzas utópicas; la ar.tipatia de Isabel Farnesio hacia los hijos de su marido; su inconsiderada ambicion, que ni la caída del
travieso Alberoni, editor responsable de sus actos,
es bastante á moderar; las truhanerías politicas del
aventurero Riperdá, y su ruina estrepitosa, constituyen un cuadro tan abigarrado como repulsivo, en
el fondo del cual se percibe un pais esquilmado,
una nacion exánime, moviéndose sólo por el galvanismo, sin fuerza ni conciencia de sus actos, sumida
en la abyeccion é incapaz de recobrar en mucho
tiempo, en el concepto del mundo, el puesto de que
ha sido arrojada por la fatalidad.
Si una época ha de juzgarse por los hombres que
produce, como se juzga de un terreno por la calidad
de sus frutos, aún resulta el cuadro que bosqueja~os ~s lúgubre y pavoroso. En el medio siglo que
c~i trascurre desde el advenimiento de Felipe V
hasta su muerte, aquella estéril sociedad sólo da
vida al benedictino Feijóo, que en su Teatro crítico
dispara contra el error y las preocupaciones, sin
que sean parte á detenerle el misticismo ridículo de
su tiempo, ni el temor á las investigaciones del
Santo Oficio, si, contenido ya por saludable providencia del Rey, no enmudecido ni impotente. El
trinitario !lliñana continúa entónces la obra de ~Iariana, pero mostrándose muy inferior al célebre
jesuita tala verano. Ferreras publica tambien su Sin6psis histórica de España. Belando su Crónica, y sus
Comenta1·ios de la g1igrra de España el marqués de
San Felipe; mas, en justicia, ninguno de ellos merece un lugar distinguido entre los grandes historiadores ó literatns. El doctor )Iartin l\Iartinez y el
padre reverendo Antonio José Rodríguez, no logran
igualarse en la ciencia médica con sus predecesores
Vallés, el divino, y Servet, el mártir de Ginebra.
Mayans y Ciscar, el Néstor de la literatura espaflola, se aproxima más á sus modelos; pero ninguno
de los anotados logra, en boca de la Fama, tanto renombre como el por tantos conceptos digno de alabanza D. :\lelchor de Macanaz, literato, pensador,
administrador y politico, honor de su patria, que,
léjos de ser en ella comprendido, se ve objeto de
tenebrosa persecucion, como inficionado por la herejía.
Brevísimo resulta el catálogo de hombres ilustres
en este período, por más que los historiadores,
guiados de un plausible celo, no desistan de sus investigaciones para aumentarlo con nuevos nombres.
Pero extendiendo el vuelo á más dilatados horizontes, como lo hizo Santa Cruz, ausente de España, se
observa que este fenómeno de esterilidad en hombres y en sucesos es casi exclusivo de nuestro desventurado país en la epoca á que nos referimos. Léjos de ella se ve á la civilizacion caminar de conquista en conquista, constituirse Estados y nacionalidades, realizarse grandes empresas en el terreno
de la ciencia; se observa, en fin, á la humanidad
perseverando en sus manifestaciones de vida, que
tienden á la perfeccion de la especie, rompiendo las
tra,bas que sujetan el espíritu.
En tanto que la instalacion en el trono español
del nieto de Luis XIV conitrega á las grandes potencias contra Francia y España, encendiendo una lucha que durara diez años, al Norte de Europa surge
una nueva monarquía. El Electorado de Brandenburgo se trasforma en reino de Prusia, con el consentimiento del Emperador, no obstante la profé-.
tica advertencia de Eugenio de Saboya, y al ceñirse
la corona por sus propias manos Federico I, solemniza su advenimiento al trono nombrando al inmortal Leibnitz presidente de la Academia de Berlin.
El jóven Cárlos XII, de Suecia, da comienzo casi
á la par á su carrera de héroe. Humilla al rey de
Dinamarca; despoja de la corona polaca al débil
Augusto de Sajonia, reemplazándole con Estanislao
Lekzinski, y aplasta en Narva á cien mil moscowitas; pero con estos hechos revela al mundo el poder de la Rusia y la Yoluntad de un déspota como

XXI

Pedro el Grande, que hace surgir, á modo de invocacion, entre las insalubres charcas del helado Neva, una ciudad de quinientos mil habitantes.
En Inglaterra, el reinad&lt;' de Guillermo de Orange,
usurpador legitimado por el voto nacional, inaugura una nueva era de su existencia política. Al morir este enemigo constante de Luis XIV, Ana, su
sucesora, la hija del despojado Jacobo 11, ligada por
el pacto constitucional, sigue, aunque á pesar suyo,
la política de su antecesor, y el duque de Malborough consigue notables triunfos y ciñe su frente
con la diadema de los grandes capitanes, miéntras
se verifica la reunion definitiva de Inglaterra y Esco•
cia, por la fusion de sus Parlamentos, que, inspirados eri un gran sentido práctico, olvidan antiguas"
rencillas y dan de lado á suspicacias inconvenientes.
Ante este período de reconstitucion, otro de terrible decadencia nos ofrece Francia en el último período de la vida de Luis XIV. Hombres para hacer la
gueri:a, dinero para sostenerla, administradores en
la"Hacienda pública, caudillos en los ejércitos, todo
falta. El rutinario Marsin, el inconcebible Tallard,
Villeroy, el ignorante y presuntuoso, se dejan derrotar miserablemente por Eugenio de Saboya y :Malborough, y exponen á su endiosado señor á las más
terribles humillaciones. El sentido de la frase «no
hay Pirineos)) lo aplican entre tanto los ingleses,
haciendo de Portugal una colonia británica, bajo el
pretexto de estrecha alianza, que el pequeño reino
acepta en un instante de impremeditacion, para
Horario durante dos siglos.
Cuando en 1709 el de~astre de )Ialplaquet parece
arrastrar á la Francia al borde de su ruina, en el
otro extremo de Europa el monarca aventurero
Cárlos XII es vencido en Pultawa y haJla asilo entre los turcos, donde condbe la ilusion de vengarse
al mirar á su rival encerrado en un recodo del tormentoso Pruth; pero la astuta Catalina libra al Czar
á cambio de una humillacion, y éste vuelve alcorazon de Europa y destruye la obra del loco real, refugiado en Bender.
La muerte del emperador José I, á quien sucede
el adversario de Felipe V, prepara la paz de Europa. Este suceso importante, unido á la caída de
:iialborough, ocasionada por intrigas del hábil Bolingbroke, y á la victoria que logra el ilustre Villars
en los campos de Denain, deciden á la reina Ana á
firmar el tratado de Utrecht, muy aceptable á la
Francia. España pierde en él Flándes, el Milanesado, las dos Sicilias, Cerdeña, Gibraltar y Menorca.
La nacion de Cárlos V y Felipe II pasa á ser una
potencia de las más secundarias de Europa.
Créase por este tratado el reino de Cerdeña, origen del actual reino de Italia, y á la vez muere el
primer monarca de Prusia, dejando la corona á Federico Guillermo I, el rey sargento que echara los
fundamentos de robustas instituciones militares.
Cárlos XII logra poco despues huir de Demotica y
enciende la guerra en el Norte de Europa, pero ve
ya eclipsarse su estrella al abandonar á sus adversarios su ciudad querida de Stralsund.
En eL~Iediodía quedan subsistentes muchas causas de discordia. La guerra no puede hacerse esperar. En Francia, la anulacion del testamento del
difunto rey llama á la regencia del niño Luis XV al
duque de Orleans, y esta solucion no acomoda á los
bastardos de Luis XIY ni á Felipe V de España.
La ambicion de Isabel Farnesio, excitada por el intrigante Alberoni, mu!!ve al Rey; úrdese en París
tenebrosa conspiracion contra el Regente; haláganse las pretensiones de los Stuardos; se busca la
alianza con Cárlos XII, para derribar la casa ·de
Hannover, y una gran exped\cion se dirige contra
las posesiones aµstriacas de Italia; pero Jorge I se
prepara al golpe con la suspension del Habeas corpus, uniéndose al Regente, por mediacion del abate
Dubois, y la obra de Alberoni viene á tierra. siendo
el cardenal sacrificado. Cárlos XII muere de una
bala en el sitio de Frederichsall, y los Estados suecos hacen responsable de la política del Rey al ministro Goertz, condenándolo á una muerte afrentosa.
Ante el peligro de sus Estad,os de Italia, el Austria

�,..
XXII

LA ILUSTRACION NACIONAL
LA ILUSTRACION NAUIONAL

firma paces con el Turco, privando al célebre príncipe Eugenio del último teatro de ·sus glorias; pero
el vencedor de Belgrado, al retirarse de la escena.
del mundo, escribe su nombre junto á los más
grandes capitanes.
La regencia del duque de Orleans es célebre por
la relajacion de las cost.umbres; por las intrigas de
Dubois, el más licencioso de los prelados y el más
corrompido de los ministros; por el desarre3lo y la
perversion en todus los órdenes, desde el alto clero,
dividido por las disputas teológicas, hasta la Hacienda, representada pór el agiotista Law. La mayoría
del Rey, seguida de la muerte del duque de Orleans, no mejora el aspecto de los negocios; el duque de Borbon, primer ministro, se deja gobernar
por su querida la marquesa de Prié, como el Regente por la Parabére y la Phalaris. El Rey casa
con María Lekzinski, hija del desventurado Estanislao de Polonia, y llama al gobierno al cardenal
de Fleury, con lo que la obra de destruccion de
aquella sociedad corrompida na hace más que detener un tanto su marcha.
Al ocurrir la muerte de Pedro el Grande, la Rusia
es ya una nacion qui, significa mucho en Europa.
El gran Czar nada ha perdonado para trasportar á
su salvaje pais las luces de Occidente; pero sus esfuerzos no le enserian á ser ménos déspota ni cruel,
porque las costumbres no se modifican como las leyes. El reformador no vacila en ser el verdugo de
su hijo Alejo, y cuando muere, como Francisco I,
victima de una enfermedad vergonzosa, deja el trono á Catalina, á quien ya aborrece, y que sólo ha
de sobrevivirle dos años.
Al ascender Fleury al poder en Francia, en Inglaterra Walpole es el!'gido primer ministro. Dilatada
es la adminisrracion de ambos, aunque favorecidas
por causas distintas El hábil inglés funda su política interior en la corrupcion electoral. y con sus
guerras marítimas afirmó sólidamente la dinastía
de Hannover. Fleury gobierna diez y siete arios,
procurando mantener la paz de Europa, para hacer
la guerra á Tos jansenistas,armado de la bula Unigem"tus,sin ver que Ja gangrena va ganando lentamente el cuerpo social y que en aquella atmósfera mefítica se condensaban ya elementos para producir
el más terrible cataclismo social que los siglos presenciaron.
La vista perspicaz del marqués de Santa Cruz
debió seguir en su desarrollo estos sucesos que forman la síntesis del periodo más importante de su
vida, y en ellos adquirió sin duda larga experiencia,
y su alma hubo de extasiars~ ante el movimiento
intelectual de que daban gallarda muestra algunas
naciones, y ante los hombres ilustres que fueron
sus contemporáneos.
La misma Francia, en su decadencia, poseía aún
á Fontanelle y Lesage, á Fenelon y á Masi!Jon. En
aquel tiempo florecieron: Montfau&lt;:on, que dió á luz
sus trabajos eruditos; Resmard, sus comedias; sus
tragedias, Crebillon; Juan Bautista Rousseau, sus
odas y epigramas; Montesquieu publicó entónces
sus Cartas persas; Voltaire hace representar su Edipo, é imprime su Henriada; Rollin, privado de su
cátedra en la Universidad de París, se consagra á
sus importantes trabajos literarios, y el físico Reaumur inventa el termómetro, á que da su nombre.
En Italia, Giannone da valerosa muestra de su independencia, imprimiendo su Historia cioil del reiiw de. Nápoles, donde se contienen ideas contrarias
al poder temporal de los Papas, y no es molestado
por ellas; Gravina da á conocer su Poetica; Maffei,
con su tragedia Jleror, emprende la reforma del
arte dramático en su patria, y )tetastasío, con su
¡Dido abandonada! adquiere universal reputacion,
miéntras en Alemania, Stahl, con sus eruditas obras
escritas en latín, eleva la química a) rango de las
ciencias, y Leibnitz, el gran fisico, lega su nombre
á la inmortalidad.
Pero donde el movimiento científico y literario se
manifiesta de un modo vertiginoso durante esta
época, es en Inglaterra. El reinado de Ana es como
el siglo de Augusto de la vieja Albion: al lado de generales como Malborough, Petersboroug y Stanhope, florecen poetas y literatos como Pope, que con su

poema filosófico Ensayos sobi·e el hombre, conquista
la pública estimacíon; Swíft, con sus intencionados
Viajes de Gulli'Der; Daniel de Foé, con su popularísimo Robinson. Allí Prior, Gay, Addison; alli Cong rewe, Shaftesbury, Stecle y Bolinbrocke, minis tro
y negociador de Utrecht, filósofo y poeta, el precursor de Voltaire, como le ha llamado ;¡1acaulay.
Thompson allí, con su poema Las Estaciones, y Hutcheson, que da á la estampa su Ensayo general sobre

las pasiones.
En la época de Santa Cruz, aún Newton vive, y
sus teorías admirables inundan de luz el mundo de
la ciencia. Steele funda el segundo periódico diario
Le Tattel, en que colaboran Swíft y Addison; el primero, Daily Courant, hacia poco que existía, y algo
más tarde da á luz Addison el Spectateur, llamado
á sobrevívirle y á dar la pauta á esta clase de publicaciones.
Tal era el aspecto que ofrecían las principales
naciones de Europa en el tiempo en que vivió el
autor de las Refle:niones ,Jfilitares. Esta breve síntesis, por demás plagada de incorrecciones y dffectos, tanto en el fondo como en la forma, hace re1
saltar la figura del marqués de Santa Cruz, pues
no siendo inferior en el ramo que se propuso cultivar, el arte militar, como preceptista, á los hombres
ilustres de otros pueblos que en otras especulaciones se serialaron, resulta indudablemente mayor su
mérito, si se compara el período histórico que aquellos países recorrían con el que atravesaba.el nuestro. Período fatal, que si no pudo impedir al genio
tender su vuelo majestuoso, procuró velarlo en impenetrable atmósfera; ¡como si á la luz de la civilizacion que ilumina los espacios y lanza el rayo hasta el fondo de los mares, le fuera vedado penetrar
los misterios de una sociedad decrépita é ignorante, para extraer de sus ruinas lo poco que merece
ser conocido y estimado!
No terminaremos sin hacer aquí una protesta de
patriotismo. Como dice el general Almirante, el médico no se ensaria en el cadáver al hacer la diseccion, y esto hemos intentado nosotros, si con mano
inhábil, con buena volun~ad. Por lo demás, épocas como la que en nuestra patria anatematizamos,
las han tenido y tienen todos los pueblos. La Francia de Luis XV, en los dos últimos tercios de su
reinado, es un periodo aborrecible, que no merece ser con el nuestro siquiera comparado. Aparte
de esta consideracion, la época objeto de estas líneas
arranca para nosotros en la pai de los Pirineos, reinando el cuarto Felipe, y termina al advenimiento
de Fernando VI, monarca eminentemente nacional,
cuyo feliz reinado prepara el renacimiento de Cárlos III y abre paso á la época contemporánea, en
cuya senda se lanza el pueblo español al grito potente del Dos de )layo.
PEDRO IIERNANDEZ RAIMUNDO.

¡HONOR AL TALENTO!
Decadencia literaria é indiferentismo público al
trabajo intelectual, caracterizan la época en la que
se dió á conocer como escritor el marqués de Santa
Cruz de .Marcenado; la amalgama de tan fatales
elementos hacen destacar más y más la notable
figura del malogrado caudillo militar de Orán, pues
ni la profundidad de ideas resaltaba entónces en
las lucubraciones de los hombres de letras, ni existía siquiera esperanza halagüe1ia de encontrar resarcimiento de prolijos afanes en la ilustracion escasa de aquella sociedad atrofiada.
Varonil entereza y constancia á toda prueba necesitó el autor de las Reflexiones i1lilitares para dedicarse sin tregua ni descanso, no ya á la confeccion
de su obra monumenta:, sino á la propaganda de
grandiosos pensamientos que, algunos años despues, hubieron de realizarlos en Francia Diderot,
Voltaire y d'Alembert, alcanzando con la célebre
Euciclopedia imperecedero renombre.
Enemigos del abuso en el manejo de la hipérbole,
lo mismo para ensalzar cualidades que para disminuir ajenos méritos, sólo rendimos culto á la verdad al exponer sencrnamente que el marqués de

Santa Cruz de Marcenado dió muestras inequívocas
de su inteligencia profesional, de su erudícion profunda, de su amor al estudio y de su valor sereno,
ora lanzando á los vientos de la publicidad excelentes máximas de guerra, ora adornando sus escritos
con múltiples ejemplos entresacados del libro de la
Historia, ora proponiendo á los hombres de ciencia
empresas dignas de su sabiduría, ora, en fin, peleando como bueno durante dilatados años y muriendo como héroe en los campos africanos.
Si no acertó en todos casos; sí hoy carecen de
aplicacion directa determinados principios del ilustre tratadista, recuérdese por los adustos censores
que la infalibílídad nunca es patrimonio de la humanidad, y qne, al caducar ciertas teorías, siempre
debe hacerse justicia al talento de quien las apuntó
en algun tiempo para honra suya y desenvolvimiento continuo de las leyes del progreso.
ARTURO COTARELO.

RELATION DE LA VICTOIRE

(l)

remportée par l' Armée - d'Espagne de la bataille
d'Oran, contra les Maures.
Les lettres qui a apportées un courier arrivé
d'Oran le 27 du mois dernier, marquent, que la
nuit du 19 au 20 du meme mois, l'armée des ennemis s'étoit approchée par le Barranco, ou Vallon
creux, des postes qui couvrent les travailleurs des
nouvelles fortífications desForts Saint-Ferdinand et
Saint-Philippe. Deux compagnies de grenadiers,
que étoient au píed de la montagne de la l\Iazetta,
ayant decouvert l'avant-garde des Maures, la char"'erent· mais ayant reconnu le grand nombre des
o
'
.
ennemis, elles se rétirerent de leur poste, qm
fut occupé par un détachement des ennemis, jusqul'auve, que le marquis de Villadarias, commandant général des troupes espagnoles, eut
envoyé des autres compagnies qui les enchasserent. Ce détachement s'étaut retiré sur !'une
des éminences , qui commandent le Barranco,
oblígea par le feu continuel de la mousqueterie, les
espagnols de quiter ce meme porte, mais ceux-cy
ayant requ un renfort de S!;lpt compagnies de
Grenadiers, de quatre des Gardes Espagnoles et
Walones, d'une du Régiment d'Espagne, etc., de
deux du Regiment de Victoria, retournerent a la
charge, attaquerent vivement les troupes postées
sur la hauteur, et les mirent en suite. Alors
l'Armée des Maures• composée du neuf mille hommes d'lnf~nterie , et de deux mille chevaux,
marcha en bataille cootre les Espagnoles, et ceuxcy, s'étant postez sous le canon des Forts St.-Ferdinand y St.-Philippe, les ennemis s'avancerent
jusqu'a la dernie porte du fusil de ces Forts, d'oti
ils furent tres maltraitez par de fréquentes d.écharges d'artillerie et de mousqueterie. ApréS' avoir
demeuré pendant quelques heures exposez a ce
feu; et voyant qu'ils perdoient beaucoup de monde,
ils se rétírerent sans vouloir engager le combat
avec la cavalerie espag nole, qui étoit postée pres le
Fort St.-André, et qui les attaqua pour les attirer
sous le feu de ce Fort. Quelques déserteurs des
ennemis ont rapporté, que leur perte montoit a
quinze cens hommes. Du coté des Espagnols i1
n'y a eu que trois officiers, et sept soldats tuez,
et environ quatre yingt blessez.

PENSAMIENTOS
La obra mmortal del marqués de Santa Cruz de
Marcenado, Rejlexio;ies militares, es uno de tantos jalones plantados por la mano de nuestros ilustres guerreros, en el vasto plano de la gloriosa historia de nuestra patria.
Festejar el centenario de una gloria de nuestro
ejército, es honrarnos. Por eso nuestro pecho se di(1) Este escrito es reproduccíon de un suplemento vendido en aquella época por Jas calles de
París, que se conserva en el citado Archivo de Macanaz.

lata ho'y de entusiasmo, al recordar al ilustre nombre del insigne general, marqués de Santa Cruz,
que en estos momentos de duda y de vacilacion
viene á elevar nuestros sentimientos y á fortalecer
el amor á la gloria que debe residir en el alma de
todo buen militar.

Decir que las armas marchan acordes con las glorias de nuestra patria; que los guerreros han legado páginas de hbnor á la historia de nuestra literatura, nos parece una vulgaridad.
Negarlo, sería insigne torpeza.

•

•

Existe un resorte en el hombre de armas, que se
llama corazon, cuyas cuerdas pocos saben hacer vibrar, y que es el móvil de todas nuestras acciones,
que es el talisman 00n que los genios han llevado á
cabo sus hazarias. El secreto es hacer vibrar este
resorte.
El dón de saber herir esa cuerda y arrancar esas
notas de gloria que han llenado de asombro al mundo, sólo le ha sido confiado á esas grandes figuras
militares que todo oficial estudioso lleva grabadas
en su mente.
Se da como axioma, es moneda corriente entre
algunos hombres del dia, qve el ejército debe desaparecer, 1&gt;orque ningun beneficio produce, siendo,
por el contrario, la rémora de la civilizacion.
Ko tan sólo no es verdad, sino que afirmo que su•
primir en la Historia, en la marcha de la humanidad, las guerras, sería borrar de sus páginas la actividad humana; pues que á la lucha por la existencia débense todos sus adelantos, todos los progresos que ha hecho la sociedad.
A toda epopeya militar ha seguido un adelanto
en las costumbres; á toda invasion guerrera el perfeccionamiento de la industria y de la agricultura;
y á las grandes hecatombes, el desarrollo de las artes y el florecimiento de las ciencias.
RICARDO CARONCHO.

EL PEREN~E OBJETlVO
Arturo Cotarelo , en rn último y microscópico
opúsculo Pensamientos, ha dicho: (&lt;En amor, como
pn la guerra, los que más avanzan son los que tienen mayores probabilidades de vencer y de morir.&gt;&gt;
Una demostracion bien evidente, por lo que hace
á la guerra, sobre otras mil qu~pudieran citarse,
es el ejemplo que nos ofrece con su muerte en aras
de la patria y del honor militar el ilustre marques
de Santa Cruz de Marcenado.
-Quién ha de negar talentos y pericia en la cienci: y en el arte de la g~erra al_ a_utor de las meditadas y profundas Rejlezioncs Militares?
.
¿Quién ha de negar bravura, esforza~o a_rroJo,
valor heróico al preclaro defensor de Oran, mmolado ante sus muros?
y sin embargo, yo bien sé que no ha de faltar
quien, profundizando en su historia milí!ar_ con ~l
escalpelo de rigurosa critica, haya de :emr ~ decir
con Don Quijote, en su célebre y cur10s~ d1scur~o
sobre letras y armas: &lt;(Alcanzar alguno a ser eminente en letras le cuesta tiempo, vigilias, hambre,
desnudez, vaguidos de cabeza, indigestiones de estóma"'o y otras cosas á éstas adherentes, que en
parteºya las tengo referidas: mas llegar uno por sus
términos á ser buen soldado, le cuesta todo lo ~ue al
estudiante, en tanto mayor grado, qu~ _no_ tienen
comparacion, porque á cada paso esta a pique de
perder la vida.»
Tambien sé que no faltaría quien, concordando
relativamente las altas dotes, premias y virtudes
que enaltecieron la vida de este insigne general Y
resplandecen; por lo tanto, en su h!storia, :eplicara,
ateniéndose al mismo discurso ant~s ~1tado, q~e
. sa ber co'010 ó por dónde, en la m1taa
del coraJe
«sm
.
y brío que enciende y anima á los valientes pech_os,
llega una desmandada bala, disparada de ~u1en
quizá huyó y se espantó del resplan~or ~ue hizo el
fuego al disparar de la malhadada maquma, y corta

XXIII

Y acaba en un instante los pensamientos y vida de
quien la merecía gozar luengos siglos.)&gt;
Por eso, preciso es convenir, con el esclarecido
general Lo pez Dominguez, cuando, en los Preli1niila1·as á su libro sobre el sitio de Carhgena, principia
por asentar que ,da causa de que á la posteridad
se deje la estimacion segura de carar,téres y hechos,
consiste indudablemente en que las condiciones del
juicio histórico se mejoran, con notables ventajas,
una vez que desaparecen la pasion y el interes del
momento, quedando sólo en su lugar la esencia y
signijicacio1i perma,iente de los actos, no complicados
ni oscurecidos por accidentes transitorios de afectos particulares y exclusivos. favorables ó contrarios.»
Así me explico yo que en este caso la prepotente
voz del patriotismo supere y se imponga á todo criterio escudriñador y disquisitivo, y, haciendo acallar toda critica severa, proclame en alta voz y
haga resonar por do quier con estruendosos toques
las mil trompetas de la Fama en loor del que con
~ plu¡na supo trazar tan re.flexiva y concienzuda1'ente una obra importantísima de ciencia militar,
y con su espada, y mediante el sacrificio de su vida,
decidir la heróica defensa de Oran.
Y como todo cuanto sea sacrificio en aras de nuestra más santa y más hermosa aspiracion nacional,
el legítimo é indiscutible predominio de Esparia en
el Septentrion africano para irradiar en él la moderna civilizacion, merece el agradecimiento de la
patria y el recuerdo honroso é imperecedero entre
sus conciudadanos, de quien por causa tan noble y
gloriosa sabe dar su sangre y su vida, justo es que
el digno, instruido y generoso marqués de Santa
Cruz de Marcenado no quede entre nosotros durmiendo el sueño de la pretericion y del olvido.
Y como todo cuanto á esa aspiracion nacional se
refiere, cuanto á esa empresa civilizadora atarie, no
puede ménos de avivar la llama del patriotismo rn
todo pecho espariol al recordar que en estos momentos se ventilan en Berlin intereses y derechos
de Europa en el A.frica y que allí está representada España, no hallo otro medio mejor para conmemorar hoy el centenario del insigne defensor de
Oran, que recordar al actual presidente del Consejo
de ministros las mismas palabras que colocó hace
ya bastantes años en el epílogo de su libro A_pimtes
para la Mst-Oria de Jial"l"uecos (1):
&lt;(Lo que hay, finalmente, es que con nuestra fron»tera al pié de Sierra-Bullones podemos esperar á
»que la conquista ó el influjo pacifico de nuestra
»cultura preparen á nuestros hijos ó á nuestros
»nietos la coro ple ta realizacion de la obra civiliza»dora que ellos solos deben cumplir, y que el mundo
»entero está interesado en que tarde ó temprano
»se cumpla en Africa. No es posible que la barbarie
»sea eterna sólo en la España tingitana: no sería
,&gt;digno, ni político, ni posible tampoco QUE OTR.\ 1-Al&gt;Cro:,¡ Ql'E u NliESTILI se encargase de desterrarla de

mdrito eminente, en el que pocos se han fijado: el de
iiioentor y reformador dez' armam.r,nto y de la táctica
de su tiempo.
Él se comprometió á dotar á sus granaderos de
un fusil que tuviera tres veces más alcance del que
usaban, y eon el que podían dispararse cuatro tiros
en el mismo tiempo que entónces empleaban para
tirar uno solo. Él ~olicitó de Felipe Y, estando de
embajador, que al relevarle de este cargo le diera
un regimiento para ensayar las evoluciones, más
sencillas, de una nueva táctica que habia ideado.
Las reformas del armamento y de la táctica, que
constituyen los addlantos más modernos del siglo
para el ejército, fueron, pues, adivinadas por el sabio marqués.
¡Loor al insigne tratadista, al escritor distinguido, al buen diplomático, al héroe, al mártir y al
guerrero ilustre! Pero añadamos á estas coronas
la que de derecho le corresponde como reformador
de la táctica y del armamento.
i\L\NUEL

D1u Y RODR!Gl'EZ.

A LA MEMORIA DEL MARQUES DE SAN rA CRUZ
DE MARCENADO
SONETO

Brilló en la guerra por su arrojo ardiente,
brilló en la paz por su saber profundo,
y, honor de España, admiracion del mundo,
con laurel inmortal cil'ló su frente.
Del africano cielo el sol hirviente
no eclipsó de su gloria el sol fecundo,
y, en ruda lid herido, moribundo
á Orán libró de la a~arena gente.
De confin en confin, de zona á iona,
la patria de su olvido rasga el velo
y al hijo ilustre cánticos entona:
Al hijo ilustre, que en gigante vuelo
¡De héroe en la tierra conquistó corona!
¡De mártir palma conquistó en el cielo!
CARLOS CA!\"0.

LA INFANTERÍA ESPAÑOLA
DESPUES DE U GUERRA DE rnGESION

Al c¡ilebrar hoy LA ILUSTRACIOX NACIO:-..\r. este es•
pléndido homenaje á la memoria del marqués de
Santa Cruz de Marcenado, permitaseme que acuda
con mi ofrenda, por más que sea pobre y baladí
para tan esclarecido sujeto y oci.sion tan señalada;
y miéntras doctisimas plumas ensalzan y refieren
su ilustre vida, su heróica muerte, su amor á_las
ciencias y á las letras y sus brillantes servicios á la
patria, dedicaré yo un humilde recuerdo á la infantería de que era coronel el marqués, cuando des&gt;muestra·'Dista.»
pues de la guerra de sucesion, mandaba aún el reEse debe de ser nuestro pere,me r,bjetioo.
gimiento de Astúrias, y referiré á la ligera cómo vivían- aquellos bravos soldados.
JACINTO HERMÚA.
La época de Felipe V puede considerarse en
nuestro ejército como de transicion de la antigua
organizacíon á la moderna. Obligado por la más imAL MÉRITO EMI~ENTE
, periosa de las necesidades, por la de su conservaEscritores ilustres y valerosos capitanes no han cion, vióse precisado á legislar y organizar su ejérfaltado en ningun tiempo en la patria espa110Ia; mas cito, especialmente su infanteria, alma matl'r de Jos
si siempre fué raro el consorcio feliz del saber y ejércitos organizados;y aunque me aleje algo de mi
del valor, lo es aún más el que á estos dones del cie- propósito, no puedo méno.s de enumerar las princilo se hayan unitlo talentos de prediccion del porve- pales reformas que acometió ántes y en los princinir, adivinacion de lo futuro, y querer adelantarse pios de la guerra.
á su tiempo en doscientos ó trescientos al'los, como
Fué la primera, la sustitucion ordenada en 29 de
vemos sucedió al ilustre marqués de Santa Cruz de Enero de 1703 del antiguo armamento de picas, ar)larcenado, D. Alvaro José Navia-0$orio. Póstuma cabuces y mosquetes, por el fusil con bayoneta; disy merecida fama. le ha dado su concienzuda y bien
posicion trascendental al preparnrse para la lucha
meditada obra Re.fle.rioiies .Jlilitares. Su muerte fren- con enemigos dotados ya de igual armamento. La
te á los muros de Oran, en esa tierra africana á la segunda fué la conversion de los antiguos y glorioque nos impulsa irresistible _destino, le ha col~cado sos Tercios en Reoimicntos, ordenada en 28 de Seentre ]os mártires de la patria, y orlad,&gt; sus s1enes tiembre del mismo a1)0; disposicion que ha sido
con la corona de los héroes. Pero tiene tambien un muy comentada y discutida, pero que hoy sólo ofrece interés de erudicion; y la tercera, ordenada en
(l) En su primera edicion de 1851.-Las pala- 28 de Febrero de 1707, conceder nombres propios á
bras subraya.nas no lo están en el texto.
los regimientos, prohibiendo que, como hasta en·1

�XXIV

tónces, fueran conocidos por los apellidos ó títulos
de sus coroneles.
1

Las necesidades de la guerra hicieron precisa
la creacion de nuevos regimientos; hasta tal punto,
que al terminar ésta, se dis¡JUso en 1714 pasar una
revista general, resultando que habían tomado parte en la lucha los siguientes cuerpos de infantería:
uno de guardias espafiolas, uno de guardias walonas, noventa y cuatro de linea, de españoles 1 cuatro
de irlandeses, once de italianos y Yeinticinco de
flamencos, que descontnndo los disueltos y refundidos por sus numerosas bajas, daba un total presente de noventa y uno de infanteria espanola,
cuatro de irlandeses, cinco de italianos y once walones.
Ni la recelosa política de la época, ni la situacion
del Tesoro, consentían mantener tales fuerzas, que
fuefo-: reorganizadas por el decreto de 20 de Abril
de 1714 1 que puede considerarse como la definitiYa
organizacion del tiempo de Felipe V, y reducidas al
siguiente pié, haciendo omision de la Guardia; trein.
ta y siete regimientos de españoles, cuatro de irlandeses, cinco &lt;le italianos y catorce de walones.
Cada regimiento constaba de un solo batallan, ó
de dos; en el primer caso, su plana mayor se componía del coronel, teniente coronel, sargento mayor, ayudante, capellan, cirujano y tambor mayori
t·u el segundo se ai'l.adía la plana mayor del segundo batallan, compuesta de un comandante, ayudante, capellan y cirujano. Las compa1iias de cada
batallan eran trece, incluyendo la de granaderos;
en el primer batallan, la del corQnel y teniente coronel, y la del comandante en el segundo, pues estos seflores tenían compaí'l.ia en propiedad y cobraban el sueldo y gratificacion de tales capitanes C.'.)n
el de su empleo superior. Cada compai'Jía tenía un
ca pitan, un teniente, un subteniente, dos sargentos,
un tambor, tres cabos primeros y tres segundos, y
treinta y seis soldados; siendo, por lo tanto, la fuerza
efectiva de cada batallan, sin incluir las planas mayores, treinta y tres oficiales y quinientos veinte
soldados.
Los individuos de las compafiias de granaderos
eran escogidos, y en último caso sacados de las de•
más, y disfrutaban los siguientes haberes: el soldado, catorce cuartos diarios, quince el cabo segundo
y diez y seis el primero; los sargentos veintiuno, los
individuos de las rey tan tes compaí'lias disfrutaban
dus cuartos diario" ménos que los granaderos, y
los tambores eran considerados corno cabos segundos.
La distribucion de este haber era la siguiente: se
les descontaba diariamente cuatro cuartos para la
masa, con que se proveian de vestuario y armamento; dos para masita, con los que el capitan había de
proveerlos de calzado y otras prendas, pagar al barbero y el descuento de inválidos y demás menudos
gastos que ocurrieran, y el resto 1 ósea ocho cuartos
el granadero y seis el que no lo era, pero que aún
no era fusilero, en concepto de socorro, dándole un
ochavo diario en mano, y empleando el resto en el
nncho; con el ochavo que recfüía tenía obligacion
de recoserse .
El vestuario, harto más complicado que el adual,
consistía en casaca á la francesa con vuelta, solapa
y collarin, chupa, calzones, medias, zapatos, dos
corbatas, doi;; camisas 1 sombreros de los que llamamos de tres candiles y gorra de piel de oso con manga larga los granaderos, cinturou, portafusil, cartucho ó cartuchera de piel de Moscovia, una especie
de embudo para la bayoneta y frasco para la pólvora con cordon; su precio total era doscientos veinte reales, y recibia uno cada dos años; en el afio intermedio recibía un medio ,·estuario, compuesto de
zapatos, calzones, una camisa y una corbata, que
impC'lrtaba setenta y ún reales. El armamento se
componía de fusil sin bayoneta, los cabos y sargentos lo usaban rayado y espada, recibian uno nuevo
cada cinco afias, y su coste era cien reales .
El pelo lo llevaban recogido en forma de crencha 1
ósea partido en dos por delante y recogido por detrás en una bolsa de cuero negra. Aunque este peinado no era tan incómodo como el de bucles, usado
posteriormente, necesitaban la ayuda de un com-

LA ILUSTRACION NACIONAL
pañero para recoger el pelo; de aquí vino el camara-

da de pefoc.
La recluta era casi toda personal; pues en aqu~lla época, pareciendo injustos los sorteos y las quintas, solamente se apelaba á las derramas en las
provincias, cuando el caso era urgente y las levas
no habían producido gran efecto; de aquí vino la
necesidad de aquellos sargentos y cab:&gt;s veteranos
que se dedicaban á reclutadores y recorrían los
pueblos á caza de incautos. Los capitanes recibían
la gratificacion mensual de quince escudos para
este servicio que se les exigía con tal rigor, que e¡
que no tenía completa su compa1)ía, no sólo no per •
cibia la gratifieacion, sino que se le descontaba de
sus sueldos la parte proporcional de ella á la gente que le faltaba .
Los oficiales gozaban de haberes proporcionados
á los de la tropa; el coronel percibía mensualmente 110 escudos, 80 el teniente coronel, 15 el sargento mayor, y 50 el comandante del segundo batallan, 35 los aymlantes, 3J los capellanes y cirujanos y9 el tambor mayor. Los capitanes de¡jrana'\
deros 50, 30 el teniente y 25 el subteniente; 40, ~'
y 20, respectivamente, los de las otras compai'lías.
Con arreglo al reglamento de 1709, usaban como insigaia un bastan con pmio de oro el coronel, de
plata el teniente coronel, con un casquillo liso; el
sargento mayor, comandante y capitanes, pufío de
marfil, ayudantes y tenientes, de madera ó cachumbo los subtenientes 1 y liso los sargentos. Su
uuifor.me era igual al de la tropa, con la m.tural diferencia en los paños y galones; sus armas, la espada y una alabarda pequefia llamada esponton. Lsaban el peinado á la riipi, ó el tupd á la greca, que consistía en el pelo muy largo y rízado, partido corÍlo
gran cascada á ambos lados de la cara.'
Obtenían sus ascensos p::&gt;r antigüedad en el regimiento; pero alg~nas vacantes correspondían
á S. M. y eran aprovechadas por los cortesanos y
sus amigos: todos pertenecían á la nobleza, y particularmente los jefes, mucho~ de los cuales habían
comenzado su carrera de capitanes ó en puestos
más elevados aún .
Los sargentos no podían obtener su ascenso á oficial más que por gracia del Soberano, siendo rarísimo este caso; y sin embargo, tanto ellos como los
soldados servían gustosos y por muchos alias, encontrando más cómoda la vi&lt;la militar que la del labrador ó la del industrial.
Esta organizacion no era un modelo, como se ve,
pero era preferible á la de los antíguos tercios,
pues al ménos había subordinat:ion ::¡ disciplina; cosas que, con el dinero, fueron desconocjdas de aquellos ilustres campeones de Italia y de Flándes.
C,\RLOS DE 8ARUT.ELL.

EL VIZCONDE DEL PUERTO
MARQUÉS DE SANTA CRUZ DE MARGENADO

Y EL AR.TE DE FORTIFICAR.
Tarea prolija y muy superior á nuestras fuerzas
sería el intentar resumir en un artículo cuanto
aparece escrito en las Rejlc¡;iones jJlilitaresJ monumento legado al ejército y á la patria, relacionado
con la ciencia del ingeniero. Abarcando ésta ramas tan varias, y no omitiendo las Reflezioncs detalle alguno de cuantos debía conocer el que mandase
un ejército, raro es el libro de los que forman la
obra, que no contenga algo que se halle dentro de
aquella jurisdicr.ion. Así, pues, nos concretaremos
á sef'1alar aquellos puntos que, por su importancia
capital, hayan merecido al ilustre vizconde del
Puerto mayor ampliacion en su escrito.
No caeremos en el apasionamiento de suponer
que tuvo influencia en el arte de fortificar, de tal
modo que cambiara las soluciones que en su tiempo se daban al problema, no; pero tan fuera de Jo
justo estaría el compararle con Vauban 1 como el negarle profundo conocimiento de los principios en
que un ingeniero debe basar sus obras de ataque y
defensa; y no tan sólo de los principios generales,
sino de un lujo tal de detalles, que bien puede ase-

LA ILUSTRACION NAC!ONAL
gurarse que los que á suR órdenes construyeran,
no podrían nunca aparecer como superiores á él,
dentro de su misma especialidad.
Concretémonos á un punto, y sea éste el ataque
de plazas : dedica á tratar con prolijidad este
asunto, los capítulos x,v, x,·yxv1 del libro xiv; em •
pieza estudiando los defectos que puede tener una
plaza, bien en su trazado ó bien en la construccion
de sus obras, y señala con gran acierto el modo
de sacar partido de ese examen preliminar, que el
sitiador deberá hacer con la observacion y minuciosidad más escrupulosas. No cabe en lo posible
exigir estudio más concienzudo, análisis más completo de cuantos errores han podido cometerse al
proyectar defensas y al ejecutarlas. Encuéntranse
á la vez ideas, que si bien hoy son consideradas
como axiomas, no sucedía lo propio en la época en
que las Rrfleziones se escribieron: tal es la defensa
de los parapetos de tierra que , con fundadisimas
razones se hace en el párrafo 15 del primero de los
capítulos arriba citados, en el cual tambien toca,
de pasada, la comparacion entre la cai'ionera y la
barbeta; pero sobre esto volveremos más adelante.
Dedica el capítulo xv á la apertura de paralelas
y demas operaciones del sitio, hasta la preparacion
para el asalto; tambien llama extraordinariamente
la atencion el profundo talento militar que revela
al tratar de las dimensiones que han de tener las
distintas partes de las•obras, sentando que no debe
prefijarse medida alguna, sino que las circunstancias determinarán, bien estudiadas las dimensiones
necesarias. Téngase en cuenta que esto se escribió
en una época en que se consideraba corno imprescindible el dar para cada movimiento, obra ú operacion de guerra, un tipo ó patron determinado, el
cual debía si~mpre seguirse. En cuanto á trazado
de las paralelas, si bien expresa una opinion de
cómo cree deben abrirse, deja una amplitud tal al
ingeniero, que sus párrafos podrían trascribirse á
la obra más moderna que trate del asunto. Y no
sorprende ménos la gran importancia que concede
en l•JS párrafos 11 y siguientes á las salidas del
sitiado, que, como es sabido, se conceptúa hoy
como la base más eficaz de una buena defensa.
Interminable sería este escrito si hubiéramos siquiera de nombrar los infinitos detalles en que presenta y analiza la guerra de sitios; y eso que en el
prólogo Al lector del libro XIV escribe que sólo al general se dirige, dejando que el ingeniero y el artillero se muevan libremente en sus órbitas; pero
como á la vez expresa que sólo referentes á este
asunto ha leido 00 distintos idiomas más de ciento
cincuenta obras, quiere dar, y da en efecto, gallarda muestra de su erudicion militar. á la que añade
la experiencia adquirida en los sitio~ de Tortosa
(1708) y Barcelona (1714), á los que asistió como brigadier-coronel del regimiento de Astúrias, y de los
que bien á las claras se ve que sacó todo el fruto
que es dable á un carácter observador, del talento
profundísimo y de la vasta instruccion del vizconde
del Puerto.
Otro punto en que hoy está unánime la op1mon,
pero que revela hasta dónde conocía las necesidades de un ejército el hombre eminente cuyo nom ·
breva al frente de este artículo, es el relativo á la
posibilidad que debe tener toda fuerza para proporcionarse un atrincheramiento ó defensa en ino.men
to determinado. Notables son por demás las frases
que á este objeto dedica en el art. 4.º del capitulo
primero, libro xx1; revela en ellas, no tan sólo el
deseo de que los oficiales todos conozcan las distintas partes de la fortificacion, sino lo necesario que
tal conocimiento es y la gran utilidad que sacará
una tropa de que los mismos soldados sepan atrincherarse ó fortificarse, siquiera sea ligeramente Y
en condiciones de esperar un refuerzo. Mas atrás
(libro v, cap. 1v) ya habia probado la necesidad de
que todo ejército fortifique el campo en que ha de
permanecer algun tiempo, y á la vez indicó los medios de que esto se realice sin fatigas exageradas del
soldado (capitulos v y VI del mismo libro); sus argumentos son de los que no dejan lugar á la du&lt;la, Y
prueban 1 á la vez que su saber, su experiencia de
lo que valen los medios de que dispone un general.

•

•

UN SOLDADO DEL REGIMIENTO DE

AsrtiRI.\S EN EL .ISO 1713 (Dibujo de Rodríguez Tejero.)

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - ~ - -Y ya que de atrincheramientos rápidC's tratamos,
no podemos ménos de parar la atencion, siquiera
sea momentáneamente, en dos puntos que se ventilan en las Rejle:r;ioncs, íntimamente ligados con el
que nos ocupa. Es el primero, ]a indicacion que
hace su ilustre autor en el párrafo 5.0 del cap. xv1
libro XIV, del procedimiento que debe seguirse para
comenzar la apertura de una paralela: se parece
tanto á lo que actualmente recomiendan los autores
que tratan de la fortificacion de campana, que no
vacilamos en afirmar que es lo mismo que practicaron los defensores de Sebastopol al ejecutar sus
trabajos de contra-aproche. Dicen las Rtjf.cxiones
que los sitiadores deben empezar por abrir una pequeña zanja que los preserve del fuego enemi~o
en la primera noche, ensanchándola en las sucesivas hasta darla el perfil completo, y una vez termL
nadas los ramales, intercalar en ellos reductos de
alguna inlportancia: opina asimismo que para dar
principio al trabajo se elegirá una noche oscura Y

se procurará distraer al enemigo, llamando su atencion hacia paraje distinto del en que vaya á abrirse
la trinchera. Compárese este procedimiento con el
de verificar la misma operacion con las solemnidades de ·forJnar las tropas y batir marcha (que, si
mal no recordamos, está prescrito en _algun reglamento), y se verá la superioridad que revela por
parte del que se declar l partidario del primero.
El segundo de los puntos que incidentalmente nos
proponiamos tratar, es relativo á si debe dotarse
de útiles de trabajo á los soldados de infantería.
Podrá haber sobre ello alguna disparidad en las opiniones, pero la mayoría se inclina á que, si no to•
&lt;los, gran parte de los individuos de aquella arma
vayan provistos de herramientas que les permitan
const ruir en breve tiempo ligeras defensas. No es
esta ouasion de enumerar las razones que en pró &lt;le
este aserto abogan: cúmplenos sólo manifestar que
el que actualmente no se haya encontrado el útil
más apropiado al objeto, nada dice en contra de la

·- --

opinion sen ta.da. En el párrafo l.º del cap . xxv11,
libro xxr, trata el general Navia-Osorio e~te mismo asunto; y prueba tan claramente la necesidad
de les útiles, que no duda en asignar los que debe
tener cada compañia, distribuyéndolos de modo
que no se recargue excesivamente el peso que so~
bre sí ha de llevar el soldado.
Algo quisiéramos decir acerca del tipo que presenta para campamentos, pero nos lo veda la longitud que va adquiriendo este escrito; sin embargo,
indicaremos lo admirablemente que trata la colocacion de las reservas, á las que concede importancia primordial y no otorgada por sus contemporáneos. Tambien, al ocuparse de la defensa de su
rctrfocheramirnto, escribe: ((Yo no quisiera cai'loneras para la artillería, sino que tirase á barbeta,
para poder ladear las piezas segun me conviniese,
y para no enflaquecer el parapeto con las tro11eras.»
No es posible expresar más lacónicamente la superioridad de las barbetas, que si hoy se considera

�LA ILUSTRACION NACIONAL

:avr

LA ILUSTRACION NACIONAL
fuera de duda, han tenido numerosos detractores
hasta hace muy poco tiempo.
No terminaremos sin expresar nuestro profundo
agradecimiento hacia el vizconde del Puerto, por la
opinion que estampa en el cap. xxvm del lib. xxr,
referente á los ascensos ó mayor categoría que debe
otorgarse á los oficiales de artíllería é ingenieros,
«ya que á la igual ó mayor fatiga y peligro que las
tropas, se afíade la precision de un grande estudio.»
Desgraciadamente, nuestro reconocimiento hacia el
autor de las palabras copiadas sólo puede ser puramente platónico.
Al dar fin á estas líneas, dejaremos consignada
nuestra reverente admiraeion hacia el ilustre escritor y experto caudillo que, digámoslo de una
vez, rompió con las rutinas que en su época imperaban, y manifestó su talec.to y su perspicacia, sentando principios que, despues de largas controversias y experiencia continuada, han sidO' proclamados como fundamentales.
.MANUEi. ZARAZAG.\.

¿QUIÉN ES ESE?...
¿Santa Cruz de Marcenado? ...
¿Quién era? ... ¿Qué pudo hacer?...
¿Por qué le han desenterrado?....
-¿No os acordais? Fué un soldado
que cumplió con su dP.ber;
Y, al morir por la locura
de la gloria, consiguió ...
un hoyo en la tierra dura,
á los piés de la escultura
del que no Jo agradeció.
La Historia con dos renglones
se libra del importuno
que escribió sus Re.fte:i;ioncs
en modestas ediciones ...
que suele hojear alguno.
Era un sabio militar
que, á. las horas de escribir
y el dia de batallar,
dió lecciones de triunfar
. y el ejemplo de morir;
Pues la página postrera,
tan breve corno gloriosa
de su obra imperecedera,
fué estampada en su bandera
con su sangre generosa.
Ese, si no me equivoco,
era el tal... de Marcenado;
un valiente; vivió poco:
un genio; pasó por loco:
sirvió á Espafla ... y fué olvidado.
LEOPOLDO CANO.

TRES CUESTIONES
Á PROPÓSITO DEL MARQUÉS DE SANTA CRUZ
He oído decir á un crítico: «No me puedo explicar
leyendo sus obras, la profundidad de los conocimientos militares del marqués de Santa Cruz, coexistiendo con una inmensa variedad de conocimientos
generales. ¿Cómo se puede ser tan general y especial
á la vez?&gt;&gt;
A mi juicio, léjos de haber incompatibilidad entre
una cultura muy general y una buena instruccion
profesional, está ya perfectamente comprobado que
no se puede ser buen especialista sin ser buen enciciopedista. La guerra es como la política, como el
derecho, como la medicina, como la poesía, etc.,
un arte; y todos los artes, puramente empíricos en
su origen, están hoy cada vez más en íntima é inquebrantable dependencia de los conocimientos

fundamentales, es decir, de un estudio general de
todas las ciencias.
-«Más dificil de explicar me parece á mí, ha dicho otro critico, el doble género de asombrosa actividad que caracterizó á ese hombre insigne. ¿Cómo
pudo escribir tan voluminosos libros sin descuidar
sus obligaciones militares? ¿No es evidente que hay
una radical oposicion entre el pensamiento y la vida
activa?)}
Así se ha creído, en efecto, durante algun tiempo. El hombre vulgar ~e ha ejercitado mucho en
el empleo de esta clase de sofismas para impedir el acceso de hombres superiores á los altos puestos de Gobierno.
El estado de la ciencia no permitía, por otra parte, una réplica concluyente á esta aparente antinomia entre el espíritu y la actividad corporal. Pero
hoy la inteligencia y la accion no son dos términos
contradictorios; son más bien idénticos en su fondo.
El pensamie,ito es accion condensada. Pensar es empezará hacer. Y el pensador no es refractario á ~
accion, sino en tanto que ésta es más ó mé&amp;is una
contradiccion á su pensamiento. En otros términtJs,
el hombre superior no quiere pensar de un modo y
obrar de otro. Tampoco quiere proceder con la habitual ligereza del hombre espontáneo, del hombre
puramente enérgico. Fuera de estos casos, hasta
por higiene, se verá pronto á verdaderos pensadores interviniendo, para el bien de la sociedad, en
diferentes ejercicios de su organizacion y direccion.

No ha faltado quien tachara al autor de sobra apasionado por el sistema restrictivo, corno si su libro
no hubiera aparcc~do en ~l primer tercio del siglo XYIII, y como s1 no tuviera que ser, en parte,
1
reflejo fiel de las ideas dominantes en la época.
En cuanto á nosotros, y si nos equivocamos cúlpese á nuestra incompetencia en la materia, no colocamos laRapsJdia en la lista de los nrncltos ado,1rti-

- ¡Ah! ¡Pero esto, esto si que es triste! El marqués
de Santa Cruz no ha obtenido apénas popularidad.
Parece así que la gloria es sólo el patrimonio de
los pintores, los músicos, los poetas; y para el inventor, para el sabio, para el pensador, para estos
hombres extraordinariamente útiles, ¿no habrá.
nunca esas entusiastas, esas delirantes ovaciones
del pueblo?
-¡Nunca; tal vez nunca! El pensador lo sabe y
está resignado; más aún, cóntento, Porque necesita
y quiere sustraerse á la lisonja; quedar, en fin,
desconocido él, 1w su obra. Se dirá que esta obra
lleva un nombre; algun dia, una moral perfecta
borrará todo nombre al pié de toda buena accion.
Bastará, y basta ya para algunos, la satisfaccion de
saber (ellos solos) que han colaborado á la difusion
de la felicidad en una proporcion más ó ménos apreciable; que su accion no se ha perdido en el infinito,

como una gota de 1Japor en el sombi·to azul del éter.
ALFONSO ORO,\X.

LA ULTIMA OBRA DEL MARQUE) DE SANTA CRUZ
DE MARCENADO
En 1732-la suma de la tasa está fechada en 15
de Julio-publicábase en l\Iadrid un libro titulado
Rapsodia eco;1ómico-política-monárqivica, por el marqués de Santa Cruz de Marcenado, comandante general de Ceuta y teniente general de los ejércitos de S. 111.
lllilitar casi desde la misma cuna; hábil diplomático despues; eruditisimo, ya que no correcto escritor en la edad madura, no parece sino que D. Alvaro Navia-Osorio quiso, ántes de alcanzar heróica
muerte bajo los muros de Oran, acreditarse tambien
cc,mo entendido economista.
Basta á demostrarlo el interesante libro que acabamos de citar, en el que aboga por la uniformidad
tle pesas, medidas y monedas; supresion de las
aduanas interiores; moderacion de los derechos sobre mercaderias extranjeras, y proteccion á todos
los peritos en artes y oficios que quisieran avecindarse en España. Propone útiles reformas en los
tributos; clama por el reparto proporcional, y condena el abuso de dar en arrendamiento las rentas
reales. Respecto á las compañías de comercio, tan
en boga á la sazon, al contemplar los sorprendentes
resultados de la Compañía inglesa de las Indias, desea que sean temporales, para que, trascurrido el
plazo de la concesion, todos puedan participar del
beneficio de la libertad..

LA MUERTE DEL HEROE

mientos imJJRrti,icntrs qi~• se suele,i dirigir á los prtncipes, sino en la de los pci-tenecíe,it•s (1), y creemos
baste á dar preferente puesto al marqués de Santa
Cruz entre los más &lt;.listingui&lt;.los economistas de su
tiempó.
Cuando la dió á luz, mucho debia ser el crédito
del autor de las Reflc:i;iones .illilitarcs, á juzgar por
la aprobacion que encabeza el libro que nos ocupa.
La parquedad que suele encontrarse en esta clase
de documentos está sustituida por tal respeto, elogios tales y tal acatamiento hacia la sabiduría del
marqués, que no puede ménos de reconocerse lo
grande que era su fama, debida indudablemente á
sus anteriores obras, proyectos y trabajos.
Y para que el lector por sí mismo juzgl!e, hé aq ni
la copia exacta del mencionado documento:
«APROBACIO~

DE DON

llhGC:EL

DE Z\ll.\LA y AU5lON,

SuPERl:-ITENDENTE GENERAL DE Junos.

M. P. S.

He visto de ór&lt;.len de V. A., con

tanta curiosidad
como atencion, el libro en que propone el marqués
lle Santa Cruz de Marcenado, comandante general
en Ceuta, los medios para el comercio suelto y en
compañías general y particular, en Méjico, Perú,
Filipinas y l\loscovia, poblacion, fábricas, pesquería, plantíos, colonias en Africa, empleo de pobres
y de vagabundos y otras ventajas que son fádles á
la España, extractados de diferentes proyectos y
papeles que expone con sus notas; y ni sé cómo puedo cumplir con las obligaciones de aprobante, ni
cómo usaré de las licmcias de panegirista; porque.
si miro á los proyectos en que funda el marqués
sus reflexiones, ¿qué más segura aprobacion puede tener, ni qué mayor elogio puede darse á sus
autores, que el que les da el marqués en elegirlos
por materia fun(lamental de sus asuntos? Si miro á
los discurs.is que el marqués hace sobre aquellos
proyectos, ¿qué más aprobacion necesitan, ni qué
mayor elogio puede proporcionárseles, que el decir
que son partos de un ingenio tan grande, que no
pudiendo explicado la mayor ponderacion, sólo el
marqués ha sabido ponernos á la vista un perfecto
retrato, en cada renglon, de sus apreciables escritos? Y no atreviéndome á decir más, por no decir
ménos, me parece que puede V. A. dar al marqués
la licencia que solicita; y todos debemos repetirle
las gracias por el infatigable celo que emplea tan
uniformemente los empeños de su espada y de su
pluma al mayor servicio del Rey, utilidad de los vasallos y honor de los españoles. Este es mi sentir.Madrid á 10 de Junio de 1732.-D. Miguel de Zabala
y Auflon.»
La creacion de poderosas escuadras de guerra
para escoltas de los convoyes de Indias, proteccion
del comercio y seguridad de nuestras colonias y
extenso litoral; la nueva y original planta para las
tropas de marina, y otras varias ideas que la Rapsodia contiene, las cuales revelan verdaderos ade~
lantos en los sistemas económicos de la época en
que fueron emitidas, pudiéramos todavía exponer,
si el temor de hacer demasiado largo este escrito,
no nos contuviese.
Basta, pues, con lo dicho para rendir, · por nuestra parte, un justo tributo de respeto y admiracion
hacia el sabio y erudito escritor, di~tinguido economista y militar ilustre que tuvo la fortuna de coronar una vida consagrada á las armas y al estudio
manejando ora la espada, ora la pluma, con la más
gloriosa de las muertes.
EUGENIO DE U

IGLESIA.

(1) Quijote, parte segunda, cap. I.

ft

•

Dos siglos ha_necesitado este ilustre hombre para
q~e su n:ie~ona resucitada sacuda el polvo del ol •
v_1do. Ex1rn10 escritor, aguerrido capitan, diplomático sag~z y prudentisimo, conquistó en vida méritos suficientes para que la gloria Je otorgara diploma de oro, orlado de inmarcesibles laureles. Otros,
con menores títulos, gozan hoy de fama y sus
~ombres son repetidos por las multitudes. Gracias
a la generosa iniciativa de pnsonas cuyo espiritu
culto no se deja seducir por el vano oropel y entre
las cuales cuéntase honrosamente el director d~ LA
l:USTIUCroN N \CIONAL, el gran D. Alvaro Navia-Osorto,_ marqués de Santa Cruz de Marcenado, será. conocido en breve en nuestra patria como uno de los
egregios hijos que más brillo la dieron, con sus letras, con sus talentos militares y con sus altas representaciones en el extranjero.
centenario del autor de esa singular enciclopedia, antecesora de la de Francia, que se llama
modestamente Re.fie:i;ioncs Militares, nos economiza
á muchos espanoles pudores que podrían sonrojarnos mai'lana. Cuando las calles de Madrid se vean
h~n~hidas por el entusiasmo que tan soberano publicista promueve; cuando, satisfecha la curiosidad
del vulgo, iluminaciones y arcos, fiestas y paradas
digan á los ojos del ignorante que España cuenta
con una celebridad más, no se preguntará, como
ahora, hablando del marqués de Santa Cruz de Marcenado: ((¿Y quién es ese?» Sabrán entónces que
allá, en los principios del siglo xvm, hubo un escritor que en once volúmenes en folio encerró todo el
saber de su tiempo. Heredero del buen decir de
nuestros clásicos, y experto conocedor del co~azon
del hombre, recamó su obra gigantesca, de sólida
construccioo, con los más delicados primores del
estilo y las agudezas más sutiles del ingenio. Historiador y novelista, erudito y creador, recorrió
con su pluma incansable y agilísima la austera
narracion y la risueña anécdota, el mund,l metafísico y los repliegues del alma donde el drama ó la
comedia humana se contiene.
Dejo aparte su vida, porque me atrae irresistiblemente su muerte. Yo me figuro á tan valeroso caudillo peleando, en sus últimos dias, sobre el suelo
caldeado de Africa. Ambiciones de favoritos y torpezas de Reyes dislocaban continuamente, por aquellos años, los hermosos miembros unidos á Espai'la
con el nombre de colonias ó posesiones adyacentes.
Oran excitó un grave aprieto; ibi.á perderse para
siempre; estaba perdida por el momento; era necesario reconquistarla, y á tal empresa coadyuvó con
su arrojo y su pericia nuestro héroe.
Mucho debió sufrir el marqués de Santa Cruz
de Marcenado. El hombre de estudio, aquel pensamiento que triunfaba de los problemas más escabrosos de la idea, perla encerrada en concha que
se abre sólo á hachazos, se vió forzado á combatir
con fueri.as brutas, donde el músculo lo es todo. En
efecto, en las sucesivas acometidas que resistió de
los bárbaros, más la potencia del brazo que la astucia de la sagacidad bélica, pudo oponer momentáneamente un muro de cai'las, es verdad, á la dignidad de nuestro poder. Centuplicadas hordas de árabes, con la sola disciplina del furor, contra la cual
no hay táctica posible, caían sobre las fortalezas de
Oran, casi calcinándolas con sus miradas rojas de
venganza. El marquéq de Santa Cruz de Marcenado contrarestó al principio, cuando contaba con suficient~s filos de espada, aquellas embestidas de
huracanes, que venían como otros tantos simouns,
del amplísimo des: rto.
Desesperado de los medios naturales el marqués
de Santa Cruz, pero confiado en el temple de su
pecho, salió, por fin, en un postrer encuentro, de
las puertas de Orán. Allí en la ancha explanada,
circundada por todas partes de muertes seguras,
blandió su hoja de acero, más como el que asusta
que como el que mata. Amigo fidelísimo de su madre patria, pero no enemigo declarado de la .h~manidad debió reducir sus golpes á las leyes umcas,
aunq~e terribles, de la propia conservacion. Un

E!

0

cronista lo declara así. ¡Qué tragedia tan espantosa
debía representarse en su alma! A esto se debe sin
duda que los moros cerraran sobre él con el ardor
de buitres hambrientos. Sus sold;dos engolfáronse tal vez en la huida; dejaron á su jefe indefen~? entre las ui'las de los salvajes; aquél sucumb10, como bajo una montaña de pertrechos
militares. Sus feroces vencedores devoraron como
caníbales á aquel intrépido viajero de la nacional
nombradía.
Aterr~ ~ontemplar el cuadro de esta sangrienta
d~sapar1c1on. El hombre que consagró su uxistenc1a entera al cumplimiento de aquellos deberes que
dan la corona de perfeccion sobre la tierra tuvo
por último lecho las bocas de las espingard~s, las
curvas de los alfanjes que Jo asesinaron. Así ocurre
en esta ti~rra miserable. El vicio duerme entre plumas; la virtud entre zarzas. El héroe falleció entre
rocas inhospitalarias; el cobarde, el sér inútil que
nunca expuso la salud de un dedo de sus manos, espira rodeado de amor; sus restos son sepult;dos en orgullosos mármoles; sus riquezas, hasta
en la lada, despiden fulgores de letras de oro que
htblan al visitador de cementerios de pomposos títulos, de empresas de salones, alcanzadas con saludos. El marqués de Santa Cruz de l\Iarcenado no
consiguió siquiera, ¡tal fué su destino ad verso!
una zanja donde sus huesos de acero, su cerebro
de diamante, reposaran con el último sueflo. Desgracia es ésta que honra, porque dos columnas de
nuestros anales, sufrieron igual suerte. Él, escritor
y guerrero, tuvo por compafleros, en la identidad
de su hado extraflo, á Cervántes y D. Rodrigo.
JOSÉ DE

SILES.

AL HOMBRE
SONETO

A través del espacio y á millares
y millares de leguas de tu anhelo,
seguirás á los astros por el cielo
en sus revoluciones seculares;
penetrarás el fondo de los mares,
cual vasto libro hojearás el suelo,
y abrirás los alcázares de hielo
que coronan los círculos polares.
Conocerás las fuentes de la vida,
la faz del microscópico organismo
y la gran nebulosa indefinida;
conocerás la altura y el abismo;
mas siempre ¡oh ley fatal! desconocida
habrá una cosa para ti: tú mismo.
EMILIO FERRAR!.

Los grandes kombres son la cabeza de la humanidad; forman el cuerpo los medianos y los chicos, y
hacen de piés los hombres graii 'es.
De ahí que el camino del progreso se recorra tan
despacio.
JUAN DE l\fADARIAGA.

Á LA MEMORIA DE D. ALVARO NAVIA-OSORIO
marqués de Sanh Cruz de Marcenado,
en el segundo centenario de su nacimiento,
¡Gloria, sonada gloria, cuán sublime
es el amor que enciendes en el hombre,
que generoso impulso á. su alma imprime,
el eco solo de tu dulce nombre!
¡Cuál se trasforma y cómo se agiganta
al contemplar en óptica ilusoria,
luz en rn frente, lauros á su planta,
vida inmortal en la inm;irtal Historia!
Si la. noble ambicion de eterna fama
impulsara al espíritu pequeflo;
si esa esperanza que el valor inflama
fuera único ideal y único ensuei'lo;
entónces, ¡ah! venturas y martirios,
titánicos esfuerzos, dulces cantos,
inspiraciones, místicos delirios,
amores, sentimientos, risas, llantos,

X.XVIt
todo lo grande, todo cuanto asombre,
en el humano corazon hullera,
y entónces fuera un genio cada hombre,
y entónces cada genio un mártir fuera.
Por eso tú con entusiasmo ciego
llegaste al sacrificio, ilustre Osorio,
tu alma encerraba ese divino fuego,
esa fe inquebrantable. ese ilusorio
espejismo que agrada y fortifica,
que aviva la esperanza y la sustenta,
que el futuro en la mente viYifica
y el grato sueflo realidad presenta.
Hoy nuestra patria, al recordar tu muerte,
triste la llora y premia tu heroísmo;
huyen lvs siglos, y con varia suerte
desparecen del tiempo en el abismo
razas, leyes, costumbres, religiones,
quedando sólo eterno en la memoria
del sabio las fecundas concepciones,
del héroe sus hazanas y su historia.
¿Cómo olvidarte, pues, cuando has logrado
con sublime virtud y raro ingenio,
hacer sentir, mostrándote soldado,
hacer pensar al revelarte genio!
Si hubo otra edad fanática, ignorante,
baldon del pensamiento y la conciencia,
que, inferior á tu espíritu gigante,
te vió pasar con torpe indiferencia,
es que el titan, cuando se mira opreso
en su siglo, pujante el vuelo tiende
y lo avanza; mas luégo, en su progreso,
la humanidad lo encuentra y Je comprende,
y aplaude entonces, y su fallo duro
se trueca en entusiasmo apasionado,
que nunca el sol nos pareció tan puro
como cuando un eclipse ha terminado.
No del sabio profundo elogiar pienso
las prudentes, juiciosas Reflexiones,
ni al mar le falta para ser inmenso
del pobre arroyo los mezquinos dones;
Soldado humilde, la pasion inquieta
ve el martirio y admira el varon fuerte,
perdona si al cantar, canta el poeta,
más que tu vida, tu gloriosa muerte.
Muerte que el alma acepta con orgullo,
esperada con ánsia, y no temida,
dulce como del áura blando arrullo,
que abre las puertas á la eterna vida;
muerte
de fe que ni el dolor inmuta,
.
que tiene una bandera por sudario;
muerte del sér que bPbe la cicuta,
muerte del Dios que sube hasta el Calvario.
Sólo comprenderá tal sacrificio,
espíritu que al tuyo iguale en celo,
en heróica virtud para el suplicio,
en idólatra amor al patrio suelo.
Huir las pasiones frívolas y vanas,
romper del ocio grato las cadenas,
marchará las regiones africanas
para batir las huestes agarenas;
tener por horizontes el desierto,
como jueces á Dios y la conciencia,
por Código el honor jamas incierto,
) dar, cuando precisa, la existencia;
es epopeya santa, que sin duda
quiso el cielo premiar con doble gloria,
pues hallando la muerte en la lid ruda,
dejaste por herencia la victoria.
Con alabanza, canto y regocijos
su virtud recompensa, noble Espana;
jamás fuiste ingrata con tus hijos,
y si hoy del hado la terrible sana
se ceba en tí, que dominaste al mundo
que supiste vencer con entereza
'
y arrancar un imperio al mar profundo,
para hacerle escabel de tu grandeza,
muestra siquiera al viejo continente
que. aún el pasado en tu memoria existe·,
y s1 grande no encuentras el presente,
sé grande recordando lo que fuiste.
C.ummo Rmz

MARTINEZ.

�xxvm

LA ILUST.RACION NACIONAL
LA ILUSTRACION NACIONAL

PLANTA Y DESCRIPCION DE LA . CIVDAD DE ORAN
DE SVS FORTALEZAS, Y CASTILLOS, CON LA DE EL FUERTE, BAHIA, O PUERTO
DE MAZARQUIVIR: Y VERDADERA, AUNQUE BREVE RELACION, DE SU GLORIOSA CONQUISTA
y Recuperacion por las victoriosas Armas de nuestro Catholico Monarcha l'elipe quinto (que Diós guarde)

•

en el presente año de 1732.

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di6 fondo con felicidad en la playa de las Aguadas,

una legua al Poniente de l\Iazarquivir, ántes de llegará Cabo Falcon. Dia 29 se empezó el desembarco
de las tropas; presentáronse en la playa para su
oposicion una amontonada multitud de moros; pero
el fuege de la artillería retiró con pérdida á los jinetes africanos. Desembarcó la mayor parte de
nuestro ejército, hubo algunas escaramuzas con los
moros, en que perecieron algunos, ocho se pasaron
á nuestro campo, y los demas, hasta el número de
14..000 caballos y 8.000 infantes, se retiraron álamon.
tafia que domina á Mazarquivir y llaman del Santo.

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agregado su gobierno espiritual, á la Santa Iglesia
de Toledo, de quien era dignisimo arzobispo, hasta
los años 1'707 y 1708, en que creciendo nuestras culpas y los enemigos de esta católica monarquia, se
perdieron los castillos, se abandonó la Ciudad y se
rindió á la necesidad la fuerza de Mazarquivir, sin
que bastase el ardor de la fe del venerable P. Fray
Melchor Rubert, vicario del convento de la Merced,
y de sesenta y dos ai'ios de edad, que se encerró en
el castillo de San Gregorio con solos cincuenta soldados, con ánimo de perder todos la vida en su defensa, como la perdieron, resistiendo primero valerosamente á siete furiosos avances de turcos y
moros.
Con la pérdida de Mazarquivir quedaron muchos
cautivos cristianos en Orán, sin más consuelo que
el recibido en varias ocasiones por la redentora
religion de la Merced; pero sus continuos clamores
fueron atendidos de Dios, que excitó el fervoroso
celo en su honra, en que se abrasaba nuestro católico monarca Felipe V, siempre que se acordaba
(y eran muchas veces) de su esclavitud, y de la
pérdida de Orán. Juntó en Alicante las naves, pertrechos y tropas que son bien notorias; y eligiendo
por capitan geheral al señor conde de Monte-Mar
le dió órden para el recobro de lo que le causaba
tanto dolor .
Se hizo 11 la vela nuestra armada, y el 28 de Junio

;

2

- - fu1 .. __'.:::::::::: .. - ::::i"

XXIX

Antonio Samper, llegué en mi fervoroso entusiasmo á ensimismarme en las páginas de varios cuadernos manuscritos por el héroe aragonés poco~
ai'Jos ántes de su gloriosa muerte, ocurrida durante
el segundo sitio, y de una bala de canon, enfrente
del reducto de San José.

Al final del tercer cuaderno hallé con inexpJicable alegría, por ser la mejor contestacion á la agradecida carta de V., un Resúmcn de los puntos pri1teipales de las obras del marqués de Santq, Cru,z; cuyo resMncn, escrito por el coronel Sangenís, contiene, en
92 páginas en 4. 0 , la síntesis exacta de los seis capitulas del libro primero, y cinco capítulos del libro
segundo de las famosas Rejf,e:»iones, que ocupaJ1 á
los militares más ilustradOs de España ochenta
años despues.
¡Oh! Si al escribir el héroe de Oran las Re.ftc:»iones
Milita1•es hubiese podido prever que el héroe de Zaragoza había de inspirar su conducta en los libros
que brotaban de aquel claro entendimiento, es seouro c;,~e se habría considerado dos veces inmortal,
PRt sri obrac y por la inmortalidad alcanzada por
uno de sus discípulos, cuya importancia científicomilitar ha sido reconocida por los más ilustres tratadistas de fortifl.cacion de todas las naciones, que
presentan como modelo de defensas la de Zaragoza,
y reconocen el especial ingenio de su director el
coronel Sangenís, educado en la escuela militar
del gran general D. Antonio Ricard-os, el más ilustre de los hijos de Barbastro, y en las máximas del
esclarecido marqués de Santa Cruz de Marcenado.
Usted, amigo mio, que es compatriota del coronel
Sangenis, nacido en tierra aragonesa, podrá comprender perfectamente mi entusfasta satisfaccion
al cerciorarme de la influencia que tuvieron las
RejteJJiones Militares en la sin igual defensa de esta
ciudad, á la cual considero como mi amada patria
adoptiva.
noNORATO DE SALETA.

/

EL SOLDADO CRISTIANO
SONETO
Una vida virtuosa, no sólo te dará cele,tial
y eterna recompensa, sino el terreno logro
del amor de tus sUbditos y el respeto de tus
.tmulos.
MARQUÉS DE S,\NT,\ CRUZ DE MARCENADO

,.;&gt; -

•

COPIA EXACTA DE UN CRÓQUIS DE LA EPOC.-\, EXISTENTE EN EL ARcnrvo DE

EXPLlCACION SACADA DEL REFERIDO AR.CHIVO
Ai'IO 17H
En las costas de Africa, contrapuestas á las meridionales de Espa.i'l.a, y casi enfrente del puerto de
Cartagena, está plantada la ciudad de Orán, á los
3d grados de la Equinoccial y al Polo Artico. Su
forma es, como se demuestra, ovalada, y en su
recinto puede contener de tres á cuatro mil vecinos,

aunque su ordinaria poblacion sólo es de seiscientos, sin contar 1a soldadesca que está de guarJ1icion y presidio. Está toda circunvalada de murallas, con sus cubos y baluartes para una regular
defensa, cerrándola fuertemente las tres puertas
de Tremecen (núm. 25), Canastel (núm. 5) y Mallorca (núm. 23), Los edificios más notables que la adornan son la iglesia de Santa Maria (núm. 9), el palacio ó casa fuerte de la Alcazaba (núm. H) y los
tres conventos de San Francisco (núm. 12), Santo
Domingo (núm. ll) y Nuestra Senora de la Mercetl
(núm. 10).
A la parte del Mediodía la domina una pelada
montana, llamada la Meceta (núm. 7), y para su

D.

JOAQUIN MALDONADO MACANAZ

defensa y la de la ciudad tiene á los dos lados los
castillos de San Felipe (núm. 1) y Santa Cruz (número 8), cuya artilleria barre á cuantos enemigos

se le opongan en la planicie que hace la montaña,
ó en su falda: estos dos castillos son la principal defensa de la ciudad. Al Occidente guarnece á la ciudad el castillo de San Gregorio (núm. 18), coronando una eminencia. Al Oriente el de San Andrés (número i), la torre de Madrigal (núm. 3) y el castillo
de Rosalcázar.(núm. 4), que sen.orea tambien á la
Marina. Y al Norte la baña el Mediterráneo 1 que se
extiende como cuarenta leguas hacia Cartagena.
Entre la Meceta y la muralla, y cercano á la ciudad, se ve el pequeño lugar de Ifre (núm. 6), habi-

tado por los moros de paz. En Ja Marina hay unos
corrales (núm. 6), con sus fuertes parapetns, que
sirven de guardar las barcas de noche, para que no
se huyan en ellas los esclavos ó los presidiarios. A
la falda de la Meceta, que está á vista del castulo
de San Felipe, nace la fuente nombrada de Arriba
(núm. 26), tan copiosa, que forma un abundante
arroyo, con fundadas pretensiones de rio; porque
dei;pues de regar con sus aguas cincuenta huertas
(núm, 13) que hermosean y deleitan con ur medio

círculo á la ciudad, pone en ejercicio diversos rnr,linos harineros (núra.14) y batanes (núm. 15), pagando, por fin, su ordinario tributo al mar.
Saliendo por la puerta de Mallorca se camina
una legua á Poniente, dejando á la mano derecha
la ermita de Nuestra Señora del Carmen (núm. 17)
y á la izquierda el castillo de San Gregario, y se
llega á la bahía ó puerto (núm. 19) de Mazarquivir
(núm. 20), labrado sobre peña viva y sólo dominado
de la montana que llaman del Santo (núm. 22), en
donde los mahometanos hicieron frente á nuestro
ejército y fueron desalojados. Hay tarnbien en Mazarquivir su poblacion, asistida en lo espiritual por
la parroquia de San Miguel.
En el año de 1509, movido del celo de la dilatacion

de la fe, sacó á es.ta ciudad de Oran del poder de los
infieles mahometanos, á 18 de .Mayo, el venerable
señor cardenal D. Fray Francisco Jimenez de Cisnoro5i, gloria de España y ornamento del Orden se·
ráfico, fundando en ella los tres conventos que llevo
referidos, y la iglesia de Santa María de la Victoria,
por la que lograron sus armas y sus oraciones con·
tra los moros, dando muerte á cuatro mil y haciendo cinco mil esclavos, y desde entónces quedó

No he de negar que con viril porfía,
rebelde á la razon del mundo he sido,
que es la razon contraria del sentido
que á la santa virtud y al cielt, guía.
Yo no admito la audaz :filosofía
que la soberbia humana ha producido,
y entre el bien y el error, he preferido
del creyente la humilde rebeldía.
Para mí sólo es Dios, entre la oscura
contradiccion que en nuestro sér contemplo,
Aquél que la aridez tornó en verdura.
El que á Ja caridad erige tem pb,
y al descender sublime de la altura,
fué de amor y verdad divino ejemplo.

diplomáticos.

EN EL CENTENARIO
del ilustre marqués de Santa Cruz de Marcenado,

Alza, noble marqués, la egregia frente,
y en torno de la tumba venerada,
mira cómo tu historia acrisolada
congrega á tu nacion, lleva á tu gente.
Dos siglos han pasado, y aún potente
el brillo se conserva de tu espada.
La sabia frase en tu oracion legada
aún es vivo precepto que se siente.
Y si tu pueblo, y la invencible Astúrias,
nunca á las glorias de su suelo extraña
veneran, á través de dos centurias,
á ese tu génio, que jamás se empaí'ia,
probarán que del tiemp·o las injurias
no borran lo inmortal, que aún vive España.
D. ORTIZ DE PINEDO.

J. GmLLEN Buz,\.RAN.
Madrid S de Diciembre de 1884.

EL MARQUES DE SANTA CRUZ DE MARCENADO
YEL CORONEL SANGEN!S

Sn. D.

ARTURO ZANCADA.

Zaragoza 'j de Diciembre de 1884.
Distinguido y apreciable amigo: Al recibir su
honrosa invitacion, me hallaba devotamente ocupado registrando, con todo el amor divino que inspira la patria, unos voluminosos documentos que
me habia remitido el sobrino y heredero del insigne coronel, sargento mayor de ingenieros, D. Antonio Sangenis y Torres, el inteligentísimo director
de las obras de defensa de esta ciudad S. II. en los
sitios inmortales de 1808 y 1809.

Despues de haber examinado gran número tle
interesa.ntes trabajos científicos é inéditos del sabio
profesor de fortificacion en la Academ_ia. de ingenie•
ros de Alcalá de Henares, donde exphco en 180! el
nuevo plan de estudios, á propuesta del general don

to de partida, y las tierras de Canaan s@n hoy, por
raro coutraste, aquellas en donde se elevan las pirámides que eternizan el nombre de los perseguidores del pueblo hebreo.
No hay esencial diferencia en los procedimientos
entre aquel primer reparto del Asia .Menor de los
tiempos bíblicos y la distribucion de la herencia
suntuosa del gran Alejandro, como no lo hay entre
estos despojos sancionados por el triunfo y los que
se llevan á cabo por la Roma de los Césares conquistadores, por los déspotas del Norte de Europa,
congregados á la voz de Catalina la Grande para tomar parte en el festin en que se sirven los restos de
la nacion heróica que dió vida á los Sobieskis y
Lenkzinskis, y libró al Austria, en el siglo XVII, de la
invasion otomana.
Y la misma codicia que palpitaba en aquellas negociaciones diplomáticas de Luis XIV, que hacian
pedazos la España del siglo XVII, en los tratados de
los Pirineos y de Nimega, impulsa hoy á los conferenciantes de Berlín, que, bajo la direccion del canciller de hierro, encubren las ambiciones conquistadoras de sus pueblos con todas las artificiosas
decoraciones de las últimas fórmulas del derecho
internacional; y así como en el último tercio del siglo XVII, segun la frase de un célebre historiador,
los espoliadores entraban por las tierras de Espa.na
asaaa coma en real de enemiga, así hoy se fijan sobre
el Africa todas las codicias de la vieja Europa, como
si se temiese que este suelo, ya cansado y estéril,
hubíese agotado todas las savias necesarias. para
nuestra existencia.
Pero sucede hoy, con este desordenado anhelar de
las naciones del continente que se disputan el dominio de un vasto i'mperio colonial, lo que aconteció
á aquellos déspotas soñadores de la monarquía, •nivcrsal, que, conmoyiendo l9s pueblos, hiriendo tiados los intereses y todos los derechos, despiertan
los dormidos rencores; los espoliados se unen, y las
tempestades se preparan, á pesar de todas las voluntades, de todas las conferencias y de todos los

DISQUISICIONES HISTÓRICO-BIOGRÁFICAS
Así como la tierra gira sin cesar sobre su eje, así
el espíritu humano, en incesante J)lovimiento parece seguir tambien los signos de un zodiaco inalte1

rable.

Aquel buen pueblo de Israel, que por voluntad divina entraba á saco las tierras del Cananeo, con sus
desfallecimientos, con sus rebeldías y con sus ambiciones, trazó el boceto de la futura humanidad; y
desde en+ónces no han cesado de empujarse unos
pueblos á otros, universalizándose la IP.yenda de la
tierra prometida.
Como impulsada por una fuerza superior, marcha
la humanidad de Orit::nte á Occidente, dejando á sus
espaldas el incendio y la devastacion; y despues de
sestear en los oásis de las tierras conquistadas, continúa su peregrinacion, aguijoneada por aqµel grito fatal que turbaba el reposo del judío erral'lte.
Y en este giro vertiginoso á traves de los siglos,
la batalladora humanidad, despues de pasear sus
tiendas por los dos hemisferios 1 ha llegado á su pun-

Por triste coincidencia, ahora, como en los primeros años del siglo XVIII, las victimas del último
dividendo de los grandes accionistas de Suez y d~l
Niger, son España, y principalmente Portugal, que
se ve hoy aislado ante las grandes potencias, tal
vez en expiacion de la indiferencia con que en aquel
infortunado período de nuestra historia mirO la
causa de nuestra independencia, uniéndose á los
enemigos del nombre esJ&gt;afiol.

Aparte de derechog más O ménos confirmados
sobre las tierras de Africa, puestos hoy en litigio,
pueden España y Portugal aducir los que se derivan
de su respectiva situacion topográfica, de sus venerandas tradiciones y de los intereses generales
de la paz universal, pues cuando Espafla había llega,
do á su más brillante apogeo, nuestra grandeza estremecía á los filántropos amantes de la paz y del
equilibrio europeo; y hoy no les ocurre temer á
los modernos colosos que nuestra debilidad pueda
ser causa tle que, por circunstancias inversas, se
produzca ese desequilibrio, que turbe la tranquilidad de Europa y detenga la marcha triunfante de la
civilizacion. ·
Nada más oportuno en estos momentos que volver por tan sagrados fueros, á la vez que invocar
los que directamente atañen á la defensa y el engran&amp;ecimiento de nuestra patria.
Porque la patria no es sólo el pedazo de tierra limitado entre los Pirineos y las costas, como el hogar no es sólo el espacio que se encierra en los reducidos muros de nuestras viviendas. La luz y el
aire que entran por nuestra ventana, forman parte
de nuestro hogar; y consideramos como una propiedad sagrada el puf'lado &lt;ie tierra que cubre las
venerandas sepulturas de nuestros padres.
Pues esas naciones que intentan fijar sus reales
frente á nuestras costas, vienen á quitarnos corrientes de aire necesario á nuestros pulmones y á
arrebatarnos las tierras regadas con la sangr.e espaflola, y sobre las que se hallan esparcidos los

�XXX

LA ILUSTRACION NACIONAL

LA ILUSTRACION NACIONAL

restos de nuestros antepasados, á los que debemos
cristiana y respetada sepultura.

para la 'guerra era natural qce fuese 1~ principal cial solicitud y hasta preferencia con que atendía
oeupaeion de su entendimiento. Inmediatamente, en sus formaciones á la fuerza de los costados con
los estudios de la ciencia econ6mica1 apénas bos- relacion á la del frente.
Y en tales circunstancias, como si no fueran basquejada por las lucubraciones de Co~be:t, ocupan
Que las lineas de tiradores cubran las reservas.
tante á solicitar nuestra atencion estos generosos y
toda su atencion; porque 1 hombre practico, no des¿Se quiere ver esta proposicion axiomática de
naturales sentimientos; como si no excitaran sobra- conoce que tan importante y tan perentorio como_la nuestra táctica moderna, prescrita ya por el insigdamente nuestros recelos esas naves cubiertas de defensa de un país, es buscar por todos los medws ne gen eral que nos ocupa? Pues hé aquí cómo la
hierPo y torres artilladas que cruzan el Mediterrá- el desarrollo de su produccion y de su comercio.
presenta:
neo en demanda de las vecinas costas de Berberia.,
A la vez que abordaba tan importantes cuestio•Hasta hallarse á tiro de fusil, 6quién te emen estos momentos de duda, de temor, de ansiedad,
nes, surgió á la imaginacion del pensador un yrose levanta ante nuestros ojos, como por evocacion blema urgente; que sigue palpitando con el mismo baraza de cubrir con una simple fila de los
providencial, la figura majestuosa y severa del sol- interes que en los momentos en que el ilust:e ~an- más inmediatos soldados de tropas sueltas, didado ilustre que entregó su vida por conservar para ta Cruz inició con su grandioso proyecto de d1cc1ona- versos intervalos para que los artilleros eneEspana un pedazo de tierra africana.
rio la Enciclopedia que más tarde, aunque con dis - migos no distingan dónde están las tropas de
Si esa sombra venerada no es sólo una vision fu- tinta tendencia, llevaron á cabo Diderot y D'Alem- mucho ó de poco fondo?»
gaz. de unos cuantos cerebros desvanecidos por bert, preparando asi la gran trasformacion de las
idealismos irrealizables, y por virtud de este sue;e- ideas y del derecho moderno.
La ofensiva táctica es hoy muy discutida; pero los
so hoy vuelven la vista al mártir de Oran todos los
No puede haber,en efecto, empresa más digna de alemanes la prefieren, y sus partidarios son muchos.
que mantienen vivo en su corazon el sentimiento un hombre que tiene verdadera conciencia de su Tam bien la prefería el marqués de Santa Cruz.
de la patria, no habrá sido estiril el sacrificio de mision 1 que la de organizar esos primeros elemenEn fin, en el problema táctico por excelencia, en
aquel buen soldado, y el marqués de Santa Cruz, tos de la vida intelectual, esas definiciones g_ue re- la cuestion del fuego, el marqués, no.sólo preconiza
que en vida tanto y tan bien sirvió á su patria, al súmen lo abstracto 1condensando en una palalra, e~ ya la necesidad del tiro rápido, sino que_él mismo
estorbar con su ·pecho el victorioso empuje de la una frase, todos los movimientos del espíritu humo.- inventa un nuevo fusil, cuyas principales condicioarrogante morisma, habrá prestado, despues de su no, restableciendo por este medio en toda su pure- nes no difieren ese1tcfalmente de las de nuestro
gloriosa muerte, un último y señalado servicio.
za una moral intelectual esenciahsima, para que moderno armamento.
Si; hay necesidad de creerlo: la nacion entera se se~ posible el trato social, y la palabra tenga un vaSegun ya hemos indicado anteriormente, si como
asocia al homenaje debido á tan esforzado patricio,
lor tan absoluto como el guarismo, y las frases,
organizador
y como táctico pudo ser con j risticia el
y rinde tributo al bizarro defensor de Oran .
emancipadas de sus diferentes acepciones, sean
maestro de Federico de Prusia, como pensador y
lazo carii'ioso de los hombres y de los pueblos, Y no
como moralista demuestra un profundo conocimienAllí, en aquella tierra que añadió á nuestros do- jeroglífico oscuro que, perturbando _su ~azon, los
minios la, sabia y previsora política de aquel reina- condene á vivir entre alarmantes mqmetudes y to del corazon humano, y sus máximas pueden servir eternamente de provechosa enseñanza á los
do glorioso que señala el renacimiento de Espafi.a,
eternas disputas.
príncipes y á los pueblos.
no léjos de las gargantas de Sierra Bullones, regadas
Ningun triunfo más completo para la humanidad
¡Cuánta prevision y sagacidad revelan las sitambien con sangre española, cayó destrozado por que el que por el esfuerzo de esta constante labor
el plomo enemigo uno de los hombres más ~randes del espíritu, á que prestó tan asiduo calor el mar- guientes lineas, cogidas al azar de sus libros!
que ha tenido Espaí'l.a, en quien Tivían felizmente
qués de Santa Cruz, se arribe á un punto tal de pre«A Príncipe de nacion belicosa le es preciso
hermanadas todas las grandes virtudes, todos los cision y de claridad en el lenguaje, que pueda firde
tiempo en tiempo la guerra forastera para
resplandores de los mejores dias de nuestra raza;
marse una universal protesta contra el pesimismo
librarse
de la civil, gastando así en la primepues al valor legendario que caracteriza las épicas de aquellas amargas frases que el grap trágico inra
los
turbulentos
humores de sus vasallos,
leyendas de la Reconquista, unía toda la grandeza glés pone en boca de Hamlet; y que, perennemente
de sentimientos de los más exaltados tiempos del destruida aquella negacion tan magnífica como que, dejados crecer, ocasionarían á los pueromanticismo, y toda la cultura que pudieran ate- abrumadora, repita la humanidad sin cesar: lw;chcs, blos la peligrosa enfermedad de la sedicion .»
sorar los más ilustres hablistas de nuestro siglo de
hechas y hechas.
Sus pensamientos respecto á las relaciones de un
oro; mezclándose entre estas cualidades, como por
general con sus subordinados, forman reglas de
adivinacion ó presentimiento, un espíritu cientifico
Por la prematura muerte del esforzado defensor conducta de un valor inapreciable.
de investigacion y de crítica, tan extraí'l.o al ambien- de Oran, quedaron por entónces en proyecto los
Véase si en las siguientes frases es posible pedir
te de su tiempo, una tendencia filosófica tan posi- vastos planes del Diccioiiario univarsal, y sin contiva y tan humana, 'file áun hoy muchos de sus tinuar los tomos de las Rejf,&amp;:tiones Mi"litares, de- más discrecion y más conocimiento del arte de
pensamientos parecen léjos de sazon en nuestro jando como la más completa revelacion de su ge- mandar:
lento progreso, y hay que salvar las fronteras y
nio once volúmenes publicados de esta última obra,
,No seas tan amigo de tu dictámen que, por
buscar los libros de los más avanzados pensadores
en la que se encuentran los más sazonados frutos excusar el ajeno, pa,;e por certidumbre de nede Europa para hallar autorizada sancion il sus
de aquel privilegiado talento.
cedad tu presun'&amp;on de sabiduría. Tus oficiaprofundas reflexiones.
Basta una rápida lectura para persuadirse de les creerán que los tienes por· ignorantes si
La intuicion y trasparencia de su clarísimo ingeque la mayor parte de los progresos é ideas que á nunca te vales de su opiniún; y si á vece• te
nio le facilitaron medios para dominar las más arnuestra época se atribuyen, habían sido ya por su
duas y difíciles empresas, y así se le va viendo más sagaz inteligencia insinuadas 1 cuando no clara- sirves de ella, lograrás tantos parciales como
consejeros, pues cada uno se interesa más en
grande á medida que se examina cada nueva faz de
mente desenvueltas.
esas múltiples manifestaciones en que se revela
el
éxito de la operacion á que contribuye con
Por cualquier parte que se hojeen sus libros 1 se
como soldado, como político, como diplomático y
su
censajo.
encuentra fácil confirmacion de este hecho.
como pensador.
»El escuchar diferentes opiniones no dismi•
Se trata de fijar las condiciones principales para
En sus primeros pasos como diplomático, desple- hacer un ejército aguerrido, y, entre otras, el mar- nuye tu prestigio, pues bastante gloria te rega condiciones tan excepcionales, que llaman la
qués de Santa Cruz recomienda:
sultará de hauer escogido el mejor consejo. ,
atencion de las córtes de Europa, bastando, como
Disciplinar á las saldadas desd&lt; la paz.
demostracion de sus aptitudes especialísimas y de
En tres lineas formula deapues un concepto tan
Comenzar á, ej&amp;rcitarlos en las pequeñas funcfones
la singularidad de su elevado carácter, el citar de guerra; desp11,&amp;S en las grandes.
claro de las consecuencias de la parcialidad y de la
aquella réplica tan hábil y tan intencionada que diCasi dos siglos más tarde, adquiere gran noto- injusticia, que es imposible concebir una síntesis
rige en el Congreso de Soissons al primer ministro riedad el famoso plan de instruccion y de manio- mis clara y afortunada:
de la Gran Bretana: «Sabed mi querido Valpole, que bras en los mismos términos en que lo proponía el
, Con premiar al digno se estimula á otros á
yo soy muy hombre de bien para aceptar la emba- marqués de Santa Cruz en las anteriores lineas.
1
serlo;
y con adelantar al que no lo es, el bueno
jada de Inglaterra, porque bien s l que lo primero
La infanteria montada ha pasado por ser una noque haceis los ingleses en el momento de llegar el
se
hace
malo, y el malo peor."
vedad, y suscita ahora mismo interesantes polémiembajador de cualquier príncipe, es ofrecerle ,una
cas, por el éxito con que ha sido ensayada en difePocas máximas señalarán tan oportuna y exactapensionparaque descubra los secretos é intenciones
rentes países. Si se generalizase su introduccion mente como ésta la razon y el origen de una gran
de su soberano; si rehusa, le declarais la guerra hasen los modernos ejércitos 1 ¿cómo se podría olvidar
ta desconceptuarlo, y yo soy demasiado noble para que el marqués de Santa Cruz proponía ya en su parte de las desdichas que afligen á nuestro país.
Las consecuencias de la injusticia y arbitrariedad
hacer una traicion 1y me amo lo bastante á mi mismo
obra que se diera á cada regimiento de infantería de los gobernantes son mucho más trascendentales
para que desee malquistarme con el Rey mi amo.)&gt;
una companía de caballeria y á cada regimiento de de lo que ordiaariamente se cree, Porque el mal no
caballería una de infantería, y que se acostumbra- se circunscribe al hecho importaJ)te de que los carLa penetracion y el equilibrio de sus facultades
sen los infantes á montar en la grupa?
gos provistos en personas ineptas sean mal desemso nota con sólo fijarse en el enunciado de las tres
Laimportanciadel ataque y defensa de los flancos,
peflados. Se extiende, y Origina una serie de efectos
direcciones que sucesivamente di6 á su actividad no sólo no fué ignorada. por el marqués de Santa
morales mucho más desastrosos. La elevacion de un
intelectual.
Cruz, sino que aconsejó prudentes disposiciones:
hombre vulgar, 6 conocidamente inepto, á un alto
Educado entre las violentas convulsiones del cam(&lt;Jamás podrán abrazar mi flanco los enemigos puesto 1 produce en todos los de condicione_s sem?pamento, la necesidad de dictar leyes y consejos sin gran riesgo,)&gt; decía; y decia bien, por la ospejantes un febril é inquieto deseo de exaltac10n ana-

'\

I

.

XXXI

loga. Y, por el contrario, los hombres superiores,
y ir anejando el capote ...
3.cr PAR . ;Hombre, qué exageracion!
aquellos que todo In aguardan del trabajo silencioso
es matador, no es torero.
.Mi maestro era muy rico
y profundo, de la paciente acumulacion de méritos,
CONDE.
¿Qué le falta á l\Iazzantini?
y coilmigo SIJ portó.
caen en un desaliento terrible, que se resuelve por MARQUES .
Cuando usted pregunta eso,
2.º PAR.
Eso pasaba dena1ites,
un retraimiento absoluto de todos los grandes cenno tiene san,grc torua.
pero eso no pasa hoy;
tros de la actividad social.
CONDE.
Ni la iengo, ni la quiero .
ahora siempre es el maestro
Aptitudes notables son restadas de los puestós en - BARON.
(L&amp;yendo en un periódico.)
un grandísimo bribon.
donde podían influir con su talento en bien de la
Santa Cruz de Marcenado...
l.cr PAR.
Hay novillos en Vallecas
patria, y la seleccion tiene así, por tanto, lugar en
Conde, ¿qué sabe usted de esto?
y acaban de dar las dos;
las mis absurdas condiciones . Porque es lo bueno lo
(Tomando el periódico y leyendo &amp;n el fogar
venid conmigo á la plaza
que se pierde por los amplios espacios de la triste
señalada.)
y no haya más &amp;scision.
criba del nepotismo, y es lo malo lo que se retiene,
¡Es muy raro! Yo ignoraba
3.cr PAR.
Pues, vámonos á Vallecas.
la ineptitud la que se impone y la que dirige por
que tuviese tanto mérito;
2 .0 PAR.
Si convidas, allá voy.
• los más torcidos rumbos los asuntos públicos.
¡al marqués un centenario!
l.er PAR.
Cuando digo que vengais,
Aunque no es posible ni sería patriótico ocultar
No le juzgaba tan viejo.
claro está que pago yo.
estos aspectos generales de la sociedad presentp 1 M.\RQU:Es. ¿Y de qué marqué1- se trata?
3.cr P.\R. Pues andando.
cada vez más atraida hacia la arbitrariedad, y más CONDE.
Del que todos conocemos;
2.º PAR.
Pues andando.
rebelde á inspirarse en altos y generosos ideales,
del de Santa Cruz; parece
l,cr P.\R.
Queden ustedes con Dios. (Dfrigitndose
no puede desconocerse tampoco que del fondo de
que nació en mil setecientos ...
P, los qiw. se q1~&amp;da1i en la f,a,b&amp;r1ta.)
todas las conciencias, áun de las mai alejadas de
R\RON.
¡Si es segundo centenario!
toda idea de moral y de perfeccion, se exhalan
~fA"A.QUES . Aguarde usted ... Ya recuerdo,
ESCENA TERCERA
quejas, protestas y anhelos, que traducen la aspio
há un mes recibí una carta
racion de emprender cuanto ántes una tarea de reGabin&amp;h de estudio.-El autor &amp;sr:ribe un breve 1·ato, y
en que me piden dinero ...
"'
constitucion en nuestras costumbres .
dcspitss lec lo siguiente:
sí. .. sí ... para el centenario
Y una prueba de estas favorabJ--s disposiciones
de un tal vizconde del Puerto,
Alln
es
verdad
1o que excitara un tiempo
de la opinion se halla en el solem• e homenaje que
Don Alvaro Navia-Osorio,
La
justa
indignacion
de Jovellanos;
hoy se rinde á las virtudes de un esforzado patricio,
que fué marqués, segun creo,
Aún
vive
aquel
chispero
tan inculto 1
señal indudable del propósito de buscar inspiracioy escribió un libro notable
Aún alienta aquel noble degradado.
nes en esos grandes ejemplos tanto tiempo olvititulado ... no me acuerdo.
Alln España en la plaza de los toros
dados.
i\lAR.QUES. Han dado las dos y media,
Es
trasunto de aquel pueblo romano,
Como el extra"Viado caminante que perdió torpey hoy los toros son de empel'io.
Que ajeno á la virtud, siervo del vicio,
mente su ruta, volvemos al punto de partida, y re- BARON.
Si, si, vamos; adios 1 conde.
Esclavo fué wde monstruos coronados.
trocediendo dos siglos, escuchamos hoy la voz ca- MARQUÉS. ¿A la noche nos veremos
¡Insigne tratadista de milicia 1
rii'iosa de aquel sabio maestro 1 de aquel estimable
en C3 sa de la duquesa?
MArqués de Santa Cruz de Marcenado!
amigo, que este título cuadra mejor al que nos da CONDE.
Si, seílor.
Si hoy tu fama no llega á la que gozan
sus consejos como íntimas confidencias, como boa- MARQl'ES.
Pues hast l luégo.
Los toreros de invierno 6 de verano,
dadosas reflexiones hechas al camarada, al herUn dia lucirá, yo te lo fio,
mano.
ESCENA SEGUNDA
En
que de Iberia el férvido cmtusiasmo
Procuremos, pues, que no s~an perdidas Jas proTu
nombre
escribirá con letras de oro,
Una tabcrna.-Algunos parroquianos tomando copas,
vechosas lecciones de su saber y su exp_eriencia, y
En
alto
pedestal
de duro mármol.
unos
de
pid
y
otros
sentados.
hagamos de su libro consulta frecuente y detenido
Un dia lucirá ¡glorioso dia!
estudio; pues ademas de ser ésta la mejor manera l.erPARRo¡ ¡Qué corrida la del mártes!
En que el fundido bronce modelado,
QUJANO.
de honrar la memoria de tan insigne general, cumEterna vida prestará á tu imágen,
j3-más
la
he
visto
peor;
pliremos así con la obligacion en que estamos de
Y recuerdo será del Centenario
esos toreros de invierno,
contribuir con.todas nuestras fuerzas al perfeccioni sort toreros, ni son ...
En que hoy comienza á memorar tu patria
namiento y á la grandeza de las instituciones miliZ. 0 PAR. No digas eso, Matute,
Al erudito 1 al escritor preclaro 1
tares.
porque el Grajo es un chapó
Y al caudillo de Oran, que heróicamente
ARTURO ZANCADA.
Murió venciendo al bárbaro africano.
que puede dar quince y falta .. .
1.cr PAR.
¿Qué sabes tú 1 Castan.on,
LUIS VIDART.
SONETO
Madrid :16 de Noviembre de 18!4.
de toros ni de toreros?
0
2. NR.
¿Y tú sabes m~s que yo?
No adoTnaré tu helada sepuÍlura,
l.cr
PAR.
1\Iii.s que tú cualquiera. sabe.
De la patria glorioso monumento,
3.cr P.\R.
Haya paz, que no Els razon
AUTORIDADES QUE DECLARAN EL MÉRITO
Con flores que, azotadas por el viento,
armar
gresca por to'reros,
Perdieran su fragancia y su hermosura;
del marqués do Sa,nta Crnz de MarOJlnado y de sus
que de todos, el mejor,
No con llanto de fúnebre amargura,
si
Curro
Montes
le
viese
...
&lt;Reflexiones Militares.,
Tampoco he de regarlo, que, sediento 1
vamos ... es la pcrdfoion.
Del Sol lo evaporára en un momento
l.er PAR .
No sea usté· mala lengua,
El rayo ardiente &lt;iue eternal fulgura.
AMPLIACION Á LAS NOTICIAS PUBLICADAS EN ANTERIOsi usted nunca á Montes vi6,
¿Tu her6ica muerte y perenal renombre
RES NÓMEROS DE ESTA REVISTA
si habla porque tiene boca.
En tu memoria cantaré inspirad~:?
3".er
PAR.
Vamos, el sabio mayor
Fugaz 6 débil, cuanto hiciera el homb1•e
Almirante ( José ).-«Bibliografía militar:» Madrid,
Es el seiior del .Matute.
En honra de tu mérito afamado,
1876.
].er
PAR.
Y
no
digo
á
usted
que
no.
Sólo en tu losa grabaré tu nombre,
Agu.ilar
{conde de).- «Reflexiones Militares,&gt;) to3.er PAR. ¡Puede! ... Si usté sabe tanto
Marqués de Santa Cruz de Marcenado.
mo x.
me dará la e.xplicacion
Aitona (marqués de). - Id., id.
MIGUEL CARRASCO LABADÍA.
de ese bu,_llicio que anda
Albertos (marqués de).-«Historia del Colegio de
con un marqués que es autor ...
San Bartolomé de Salamanca:» 1860.
l.cr PAR .
Pues siendo marqués ... ¡te veo!
ESCENAS DE UN CENTENARIO
Álva.rez
de Baena (José Antonio).-«Hijos ilustres de
sería un gra1~ sefioron,
Madrid:&gt;) 1789, tomo rr, pág. 244-.
ESCENA PRIMERA
de esos que viven holgando,
Anbnimo.-Bistoire de l'empire des cMrij'es &lt;f A.frimiéntra.s el trabajador
Salon eleganttJ de 1Ht círculo de recreo. U1ia ~sa con
qu&amp;: Paris, 11733, 8.°
suda y muere de miseria .. .
periódicos. Cerca d&amp; esta mesa, formando grupo, el
An6nimo.-«Retrato
de los espa1)oles ilustres,&gt;) con
3.cr PAR . Amigo, se equivocó;
marquis de X*, el conde de V" yel bai-01i de z•••.
un
epítome
de
sus
vidas: Madrid, 1791. J&gt;ubliese marqués, segun dicen,
MARQUÉS.
¿Cómo estuvo Lagarli'jo?
cacion oficial por órden del Gobierno.
era hombre muy superior,
BARON.
Mucho mejor que Frascuelo;
Anónimo.-«Biografia&gt;) en «La Ilustracion Gallega y
y escribió un libro muy bueno.
yo antes era j'rascUfJlista, •
Asturiana:&gt;) núm. de 10 de Abril de 1879.
y en un combate murió.
ahora soy lagarti;"cro.
0
Anónimo.-&lt;(Biografia
y noticias» en la «Biblioteca
2. PAR. No crea usted tales cosas;
MARQUES. Laga"tijisl,a, se dice.
Militar Portátil,)) dirigida por el brigadier don
la burguesía es atroz,
Leoncio Rubio de Celis.
IlARON.
~s lo mismo 1 segun pienso.
inventa esas mojigangas,
CONDE.
Pues yo soy 1nazzantinista.
Altolaguírre
(Angel), oficial primero de Adminiscomo la de Cald.eron,
MARQUES.
Conde; no puedo creerlo.
tracion Militar.-&lt;&lt;Biografia» premiada en el
por su propia Jantcsia;
Luis l\Iazzantini es valiente,
certámen del Centro Militar: 1884.
pero un burgués ó un señor
como matador ... hiriendo
An6nimo.-Biografia
en el «Ensayo de una bibliosiempre es malo, muy re malo•• ¡
teca española de libros raros y curiosos,&gt;) por

0

�LA ILUSTRACION NACIONAL

XXXII

ÍNDICE GENERAL DEL .TOMO SEGUNDO
GRABADOS

1.

RETRATOS
.\blanedo y Cabos (D. Fernando), coronel de
infanteria ...........•..••........•.....
Aizpuru~ Montagut (D. José), coronel de infanter1a ..•....•.... • • • ... • • •, •. • .. • .• •
.\lava y Esqui.ve! (D. llliguel Ricardo de), teniente general .•......•.....•........•.•
Alba (El duque de) ........................ .
Albacete y Fúster (D. Joaquín), coronel de in·
fantería de lllarina .........•.....•....
.\lonso Gaseó (D. Federico), coronel de infantería ....••.•.......•.....•..........••.
Alsina y Netto (D. Arturo), teniente coronel
de infanteria ..•...•...................•
Alsina y Búrgr,s (D. José), coronel de la Guardia civil. .......•...•..........•........
•\lfonso de Alburquerque ....•.•.......•..
.\lmeida (D. Francisco de) ................. .
Alonso y Mayans (D. Luis), coronel de artillería .•....•....... , .•• • ... • • • • • • • • • · • • ·
Alonso Recaño (D. Ricardo), teniente coronel
de infantería .....•.........•........•..
. •\lvarez (D. Vicente), carabinero de la comandancia de Barcelona. . , ............ .
Ari:tado Y. Salazar (D. Julian), coronel de inlanter1a ....•....•.... • ... • • • • • • • • • • • • · ·
Ampudia y Lopez (p Juan de), teniente coronel de ca.ballena ..•.....•• • .•. • • •. • • •
Amlrade (D. José Bautista), contralmil'ante
de la Marina portuguesa .• ·:·..•...•• ••.. ••
An&lt;lrade Corvo (D. José), m1m~tro plempotenci.ario de Portugal en Madrid •.. •••:•••
.\nt&lt;&gt;quera (D. Juan B ), ministro de Marma.
\ramendi y Paulet (D. LutgarJo), coronel de
artilleria .......••.... • • • • • • • • • · • · • ·. · · · ·
.\zcárraga y Palmero (D. Marcelo), temente
.- µ;eneral. ••..•. ..... .......•..... • • • • • • • •
ll.i cicher y Picazo (D. Guillermo), coronel de
h Guardia civil. .........•• •••••.•••···
Bal~er-bajá, general del ejército egípci~. ~· •
Bancés Alvarez (D. Juan A.), coronel de moenieros de Cuba ....... • .• •• .. •••••·•••···
Baviera (D Luis Fernando, .Príncipe de).•··
Ber~ues Riera (O. José), ternente coronel de
infantería .•..•.•.••... •, • • • • • • · · · · · · · · ·
llismark (el príncipe de) ..•.... • .. ••:••····
Jllanco Hernaez (D, José), coronel de mfanteria .•..•..... • . • . • • • · · • · · · · · • • • · · · · · · · · ·
B\nmenthal (General aleman) ..... • . • •: • • • •
B,rnelli (D. Emilio), redactor de esta4'LU:.TR.\-

•

•

MEDALLA CONMEMOR.\TIV.\ 1 CUYA ACU~ACION JU SIDO ACORDADA POR LA JUNTA DIRECTIVA DEL CENTENARIO

d7~ Jw/~,,,.._ k
7'

ma.rz&amp;ta-i

\

FIRMA y

RÚBRICA DEL IIIARQUÉS DE SANTA CRUZ EN 1725.

FIRMA Y RÚBRICA EN 1728.

0

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)861.
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Reyes de la familia de Borbon,)&gt; traduccion del
francés, 1836. Háy tres traducciones al espai'lol:
una de D. José Gonzalez Carvajal; otra de don
Jacinto de Salas y Quiroga, y la tercera de don
Rafael Sevillano Carrasco y Labadia (Miguel),
teniente de caballería, premiado con el'segundo premio en el certámen del Centro .Militar:
afio 1884. Manuscrito.
Diana (:tianuel Juan).-&lt;&lt;Capitanes ilustres:)&gt;?lladrid,
1851.
Diez Gonzalrz (Santos).-«Apología de la literatura
espai'IOla.&gt;&gt;
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Fernandez de Navarrete (D. !'llartin).-d3iblioteca
marítima,)) obra póstuma.
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Santa Cruz de .lllarcenado.l) Manuscrito.
Feijóo.-«Teatro crítico:)&gt; tomo 1, discurso 15, y tomo 1v, discurso l.º '
Fuertes Acevedo.-&lt;&lt;Biografía premiada con mencion honorífica en el certámen celebrado por la
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!\fr. du Real.-&lt;(Cíencia de gobierno.'
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Ponzano l\Iartin.-De Hispaniarum litterat11,ra.
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Rios (Vicente de los).-(&lt;Discurso sobre los inventores de artillería:)) Madrid, 1'763.
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Salas ( Francisco Gregorio ). - «Poesías:» Madrid,
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San Felipe (marqués de, D. Vicente Bacallar).-«Corr.entarios de la guerra de España.))
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Salas (Javier), teniente coronel de artilleria.-«Biografía,l) premiada con mencion honorífica en el
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Trelle de Víllademoros (José Manuel).-(&lt;Asti1rias
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.
Yallecillo (Antonio).-«Apología:l) Madrid, 1883.
Vergy ()Ir. de).-Traduccion de las «Reflexiones
)lilitare~~) París, 1738.
Vidart (Luis).-LA ILUSTRACION NACIONAL, 1884,. Y
«Biografía)) en el Almanaque de La flustraCWI'
Española JI Americana: Madrid, 1884.
Villamartin (Francisco).-«Napoleon IJl y la Aca~emia de ciencias;)) 1861, y en la última coleccion
de sus obras, 1~3.
Madr:id.-lmp. de Enr:ique Rubiños, plaza de la Paja, 7, bis.

no:-. ......................... ••:········

1

Bula y Yazquet (D. Luis), contralm1ran~e. • •
Búrgos y Llamas (D. Agustín de), temente
µ;en eral. . .... • • • • • • · · · · · · · · · · • · · · · · · · · ·
Camoens ...•.. · · · · · · · · · · · · · • · · · · ·. · · · • · · · ·
Camprubi y Escudero (D. JoséJ, teniente coronel de infantería .• • • • • • • · · • · · · • · · · · · · •
Cano y Masas (D. Leopoldo), coronel grad.uado comandante de Estado Mayor del eJército .....••......... • • • • • •: • · · • • • · · · · · ·
Cánovas del Castillo (D. Antomo) • •. • • • • · · · ·
Carrascosa y Garcia (D. Manuel), coronel de
infantería ....... • • • • • • • • • • .. · · · • •. • ·: · ·
Carrero Seora (D. Camilo), coronel de mfantería .•..... • • • • • • • ·· · · ·· · · •· •· · · · · · · · · ·
Cassola (D. Manuel), teniente general.••·•·•
Castillo y Castresana (D. Juan A.), comandante de voluntarios de Cuba.••.•••·•··•
Castro Y. Ruiz del Arco (D. Sah,ador), coronel
de artillería ••...... • , • .•. • • • · • • : • •. · · · · ·
Caula (D. Cárlos Maria), general Jefe del
cuarto militar del Rey de Portugal.••.• • · ·
Cervántes •••....... •. • •. • • · • •· • • • · · • · • ·• •
Coig y O'Donnell (D. Cárlos), coronel de caballería ••....•.......• • • • • • • • • · • · • • · : · ·
Colombo y Yiale (O. Leop&lt;&gt;ldo) coronel de mfanteria,de Marina. • . • • • · · · • · • • · • · • · · · · ·
Conde de París (el) .. ••·••••·•······:··:·:·
Córdoba y llartin (D. Ramon), ~uard1a cml.
1

Cod;i~fu~t°:r1!~.(~·. :~~.r~~: ·t~~- ~~~~ ~~~~~~!
•

Corona (D. Ramon), general de .Méjico .•• ••••
Cortijo y Fayé (D. Adolfo), coronel de caballería.•..••.••••..•...•.• • •. ••••••••.····
Cotarelo (D. Arturo), comandante, temente
coronel de inválidos ............. ••••·•··
Courbet (almirante de la ~scuadra francesa).
Cheriguini y Patero. (D. Ricardo), coronel de
infantería de l\larma ........ •. • • • • · · · · • •

172

l '72
466
121

225
270
172

Delgado y Fernandez (D. Leandro), coronel
de ingenieros ............•...........•..
Diaz (O. Porfirio), general del ejército mejicano •.......•...........•........•.••..
Elias Elizaran (D. Eugenio), coronel de infantcría ..................•................
Elola y Naha.rro (D. Leon), teniente coronel
de infantería .........•..................
Federico Guillermo ..................•.....
Fernandez de Córdova y Bohorques (D. Alfonso), marqués de lllancera, coronel de artilleria ..................... • • • • • • • • • • • •

28
382
12
13

188
28

Fe[j~~~Jat .~~~~~~~-(~ .. ~~~~~~.~~).' ·t·e·n·i~~.·

406
FerllJ~dez y l\Ie~endez \'aldés (D. Eugenio),
meil.1co de l\Iarrna .•..................... 559
13 Fernandez San Roman (O. Eduardo), teniente
534.
84
"Pneral marqués de San Roman ........ .
8-! • Fe~·nande~ Suarez (D. Juan), oficial primero
410
de Secciones-archivos .........•.... , ....
60 Fernandez (D. Próspero), general presidente
4n
de la república de Costa-Rica ....... , . .. .
60 Fernando de Braganza (D. Cárlos), príncipe
81
heredero de Portugal. .................. .
292 Fontes (O. Antonio l\Iana), presidente &lt;le!
92
Consejo de ministros de Portugal. ....... .
2i0 Fortun (D. José María), coronel &lt;le caballería,
582
marqués de Placrtas ................... .
l ~l García Rojo (D. José), comandante de la Guar•
&lt;lía civil. ........•....................• • 171
101 García l\largallo (O. Juan), teniente coronel
de infanteria. • . . . . . . . . . • . • ........••.. 170
4.03
104 García Trujillo (D. )Jiguel), guardia ciYil ...
266 García y Aguado (D. Yicente), coronel de la
Guardia civil. .......• • • • • • • · · · · · · · · · · · · 170
28 Gasean y l\Iachin (D. Luis), coronel de caba60
lleda .......... • • • • • • • • · · · · · · · · • · · · · · · ·. ·
1 Gir~l~o (D. Manuel), coronel de la Guardia
60
Cl Vil. ..... •, • • • • • • • • • • • · · • • • • • · · · • • • ...
13 Girard (H), cc,mandante de ingenieros del
3H
ejército belga ...... •••.•••.• .. ••••• .. • · · 1oi;
Gobart y l\lartinez (D. Federico), coronel de
28
532
ínfanteria ..•.•.••••• • • • • • • • • • • • · • ·. · · · · ·
56 Godoy y Alvarez (D. Juan), coronel de mfan.
60
teria .•....•..........• • ••.. • • • • • • • · • • · ·
4.4 Gomez Trueba (D. Fermin), teniente coronel
\14
lM
de infantería .......... • .. • • • • • • • • • • •. • •
Gomez Solano (D. Francisco), coronel de m68
12
fantería ......•• • ... • • • • • • • • • · · • • · • ·. · • • ·
185 Gonzalez Molada (D. José), coronel de mgenieros ......•..• •. • • • • · • • • • • • • · · · · · ·. · · · · • 4.4
590 Gonzalez l\Iejías (D. Luis), coronel de rnge68
131
nieros ....••.....•.. • • • • • • • • • • • • · · · · • ·. · ·
Gonzalez Tablas (D. Ramon), coronel de m44
450
Cantería. . . . .•..... • • • • • • • • • • • , • · • · • • • ·
218
91 1 Gordon G. (mayor general ingl~s).: .. •..•. • •.
Graham (~ir G.), general del eJérci~o 10glés. 336
68 Guillermo I, emperador de Ale~ama .... • • .. 156
Hernandez y Ilern3:ndez (D; \ enanc10), te·
niente coronel de rnfanteria ....•...•... • .
211 JJortet y Molado (O. Eduardo), coronP.l... • • • li2
249 , Huguet y Ayuso (D. José), coronel de cabaltería ........•.•...... • .. • • • • • • • • • • • • • • • 170
28 Iranzo y Barruchi (D. José C1t&gt;), coronel de ar1'7()
1
Já:;~:~~~·;.
¡;~1:m'¡~¡:
d.~ 12
620
infantería ...•••• • ..• • • • • • • • • • • • • • • · · · •:
, Jáudenes y Alv-arez (D. Harr.on), comandante
582 !
de Estado :'llayor........... • • .. • ... •, • • • 379
K11ck (el doctor) ........ •••• .... ••• .. •:···· 631
6; : Ladoux y Ligar (D . .Manuel), coronel de rnfan.
12
tería ..•....•...•... • • • • • • · • • • • • • • • • • ·. · •
92 Lara y Neuman (D. José de), coronel de 11160
62
fan te ría. . . , • • • • • · • · • · • · · · • · · · · · · · · · · • · ·
Leon y Barreda (D. Jacinto de), coronel de
22;,
172
caballería •.•• • • • • • • • .._. .. • · · · · · · · • • •. • ·
Linares Pombo (D. Arsemo), coronel &lt;le 111·
12
225
fan teri a . . , .•• • • • • • • • • · · · · • · · · · • · • • · • • • •
33
252 Lopez de Letona(D.Antonio), teniente general
402 Losada y Correa (D. Antonio), coronel de m12
fantería ...• • • • • • • • · • · • • • • • · · · • • · • • • • ·.· •
270 Lostaló y Mercader (D. l\Ianuel), coronel de m·
1'72
610
fanteria ••••• • • • • • • • · · · • • • · • • • • · • • • • • • · ·
88
Luis I Rey de Portugal •.• • • • • • • • • • • • • • · · • ·
44 Lloret' y Guijarro (D. Fernando), coronel de
68
la Guardia civil .••. • • • • • • · · · • • • · · · • · · · • •
321
124 Mahadi (el).· ...... •·• .. •· .. •·•·· · · · · · · · ·
81
M6 Maria Pia, Reina de Portugal. • : • • • • • • • • • • · •
Maroto y Puigdorfila (D. Ignac10), coronel de
44
225
artillería • ... • • • • • • • • •.· • • • · • • · · · • • • • · · · ·

!llarquez Valcárcel (D. Eduardo), corone' de
caballería .....................••........ 172
60
illartitPgui (D. José), coronel de i,nf rnter!.ª· ..
1'lartitegui y Perez de Santa Maria. (D. v icen·
28
te) coronel de infantería ....•.•••..•.•...
l\lass~t y Bessols (D Lúcas), teniente coronel
13
de infantería.............•..••.........•
Mata y Alós (D. Francisco), teniente general,
334
conde de Torre l\lata.. . . . . . . • . . . . . . . . . ..
l\Iatheu Arias Dávila (D. Francisco Javier),
teniente general, conde de Puñonros\ro ..• 474
l\Ielguizo y G?nzalez (D. Cayetano), coronel
:J
de caballer1a. . • . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . •
1:.
Mendez N uñez. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..... a,4 31.,
l\Iendicuti. y Suarez (D. Fdipe), coronel de
·o
cahaller1a. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
C
MenJfouti y Suarez de la. Cuesta (O. Mariano) coronel de caballena ................ 270
l\lerá; y Martinez (D. Alfredo), coronel tle iu1'71
fantería .....•...............•..........
l\lohun Tao-ore
(Sourindro), rajah de Calcuta. 421
0
Moltke (el feld-ma1:iscal) ......_.: ...... ·..•.• 163
:Moltó y Diaz-Berrio (D. Rem1g10), t eniente
522
general. ...........• •••••••••••••••·••··
Montero de la Barrera (O. Rafael), coronel &lt;le
12
la Guardia civil. .......................
Montoolfier inventúr de los globos .. . ... • .. 2f-()
l\Iorales de '10s Ríos (D . Adolfo), tenient~ gea9-l
neral. ........ • • • • • • • · · · • · · • · · · · · · · · ·
~forales y Gaspar (D. Patrido), corone~ de in•
12
fanteria ......•. • .... • • • • • • · • • • · · • • · • · · ·
Moreno Navarro (D. Ant&lt;&gt;nio), coronel de inno
Cantería. . . . . . . . . . . • .......... , .... • • • .
Navía Ossorio (D Alvaro), marqués de Santa
Cruz de Marcenado ..................... 422
Olio y l'rriza (O. Francisco), coronel de infan'terí:l. ..............•............... 170
O'Ryan y Vazquez (D. Tomás), teniente ge105
neral. .•.......... • •. • • • • • • · • · · • · · • · · • · ·
Osman-Din-ma ....•.•..•......•........... 321
Ortiz de l\J~ntellano (D. Domingo), coronel de
caballería .............•....•.... , .....•. 170
Ortiz y BJrrás (O. José Maria), coronel de ca68
ballería ...•...........•....... ., .... • •.
Pardo Aparicio (D. llli~uel), cabo de mar de
carabineros de Palma..............•.••.. 330
Paz de Borbon (doúa l\laría de la), infanta de

68

1

681
1

-~¡;;~~~. ¡ü:

~~~~~~¡.

'

Pe~!tt!~ct~~~~:i· (D: ·E~ú¡¿¡,"d¿;º·;;1·d; i~~
fantería ........•... • • • • • • • • · · · · · • · · • · • ·
Perdi.,.uer Benedet (O. Santiago), teniente
corgnel de infantería.............. . ....
P0rez y Césf¡edes (D. Miguel), teniente coronel de mi icias........... . .•. • ..... •.
Pinheiro l\Iachado (O. Bernardo), teniente de
ingenieros, ayudant~ d,el Rey de Portugal.
PiMna y Suñer (D. Cristobal), coronel de caballeria . ..............................
P,)mbal (el marqnés de) .......... • •... ••.•
Portillo y Belluga (O. Cesáreo), coronel de
caballeria .........•... • .. • • • • · • • • • • • • ·
Primo de Rivera (D. Fernando), teniente general marqués de Estella ..•........••.. •
Quillin~n (el Mayor), agregad,, militar portng-uéR en la embajada tle L~sboa .....•..
Reina y Frias (O. :losé de), ternente general.
lleina Frias y Ala1x (D. J1Jsé), coronel de caballeria .........•.....•...... • • • ... •. • • •
rte!l•as (O. Cá.rlos) ........... ·: • • •. • • • • •: · •
Henard (M ), capitan de ingenieros del eJército francés... . • . . . . . . • . • . . . . • • • • •. · • • •
Il&lt;&gt;Jriguez de Quijano (D. ~ngel), gen~ral; ..
Hotlriguez (D. Arturo), cap1tan de artrlleria.
1!1Jllrirruez
Usua (D. Juan), comandante de
0
infantería. . • . . . . . • • . ..••... • .•..• • • • •.
Rotlriguez de Arias (D. Rafael), ministro de
l\Iarina .....••...•.....•... • • • • • • • · • · ·• ·
Romero y Robledo (D Francisco), ministro
de la Gobernacion. Suplemento al núm.13.
Ros de Olano (D. Antonio), marqués de Guadel-Jelú, teniente general •.••.......•••• ,.
Rubalcaba y Negron (D. Ramon), coronel de
caballería ••.•••.••..•.•.•.•...•. •.,. • •.
Ruiz l\Iarin (D. Antoni:1), guardia civil. •••••
Ruiz de Apodaca y Ehza (D. Juan), conde del
Venadito almirante ......•••...•..•.••.
Ruiz Dana (D. Pedro), teniente general .....
Saenz v Saenz (O. Eusebio), coronel de la
Guardia civil ................... • • •. • .. •
Saez de .Miera (D. José), coronel de infantería.

56

1'72
l'il
5''-'2

101
68

8!
44

570

92
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28

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358
41;,
171

49'
11

13
402

20r

696
l'll

44.

•

�Sagasta (D. Práxedes Mateo) ...........••.•
Salamanca y Negrete (D. Manuel), teniente
general. ..................•.............
Salvado y Santos (D. Luis), coronel de caballería ...•........•................•.•...
Sal vi (el comendador) •....................
Sanchez Abellan (D. Bias), teniente coro11el
de infantería ................•..........•
San Juan y Reguera (D. Tomás), coronel de
artilleria ...........•...................
Santos (D Máximo), presidente de la república rlel Uruguay ...................... .
Sastr~ (D. Clemente), teniente de la Guardia

322

civil ........•...........•...•..•....•..

319

Seisal (vizconde de), com:indante de ingenieros, ayudante del Rey de Portugal ....... .
Serrano y Altamil'a (D. EmiJío), teniente coronel de infanteria ..................... .
Tacan (D. Miguel). teniente general, duque
de la Union de Cuba .............•........
Teixeira Rebelho (D José), general, ayudante del Rey de Portu¡,al ................•..
Tellitu y Franco (D. José), coronel de caballería ....••............•..........••.•.•
Toral Velazques (D . .José), teniente coronel
de infantería .....•.•.•.....•••.......•..
Travesi y Cos-Gayon·(D..Manuel), teniente
coronel de infanteria .........••.......••.
Valcárcel (D. Cárlos), vicealmirante ...•...•
Valenzuela y Ferrer (D. JosP), coronel de infantería .............•..................
Vallecillo (D. Antonio) .............•....•
Vallés y Roselló (D. Joaquín), coronel de la
Guardia civil ........•...•.•.•..••.....•.
Vasco de Ga1na... . . . . • . ................•.
Vega Inclan (D. Miguel de la), tenien_te ge-

neral. •..... ........ .••........ ........ .
Vidart (D. Luis) ........................ .
Villalain y Quijano (D. Rafael), coronel de
caballería.. . . ......................... .
Villalonga y Soler (D. Juan), comandante de
infantería. . . . . . . . . . • . . . • . . . . . . . . • . ...
Vital y Donaire (D. José), coronel de infan-

13
228

28
121

101
111

42U
92
179

i72
171
169
12

164
171
84

608
487

28
12

tería ............................... - . -.
Vivar y Gazino (D. Fernando), teniente coro-

44

nel de infantería ...................... .
Zabala Rubio (D. Valentin), 'teniente coronel
de infantería .•...•...•..............•..

60

13

ARTES, CIENCL\S, INDUSTRIA
Y PROGRESO EN TODOS LOS RAllOS

Aerostato dirigihle de Renard y Krebs......
Ametralladora Hotchkis . . . • . . . . . . . . . . . . . . .

l
1
1
1

.1

•

Proyecto de monturas, por el comendador
Sal vi...................................
Puente de tableros ordinarios, construid? por
los ingenieros militares en GuadalaJ,ara.
Taller mecánico de costura, en la factor1a de
utensilios militares de esta corte .•.•.• ,..
Trasporte de artillería de grueso calibre .....
Turquesa ideada por el armero D. Antonio
Misioné............ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Turquesa ideada por el armero de cazadores
de Barbastro... . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . .

546
220

Aplicaciones del calor s·olar................ 120
Barcos-torpedos (dibujo de Caula) •.... .-. . . . 129
Biblioteca y salon de estudio del general don
Eduardo Fernandez San Roman..........
3:)1
Biblioteca del Ateneo de Madrid ........... 410-411
Blindajes para la artillería.................
H3
Bote salvavidas, ideado por el Sr. Relvas.... 580
Caballos de resistencia... . . . . .. . . . • . • . . • . . .
4
Dique flotante de Cartagena...............
484:
Edificios de la Sociedad farmacéutica-espaí'lola, en Barcelona........................
621
Efectos remitidos por la maestranza de artillería de la Habana á. la Exposicion de Amsterdam (dos grabado~). ..................
7;)
Ejercicios de aerostacion en Meu ton. . . . . . . . 366
Ejercicios practicados en Vitoria por la brigada de vanguardill.....................
624.
Ejercicios de tiro del batallan carndores de
Barbastro. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . 132
Experiencias practicadas en el polígono de
Muggiano(ltalia) con el cañon delOO toneladas . . . • . . . . . . . • . . . • • • . . . . • . • . • . • . . • . . •
45
Exposicion de minería..................... 196
Fuego en retirada.. . . . . • . . . .. . . . . . . . . . . . . • 221
Fusil fotográfico.. . . . . . • . . . . .. . . . . . . . .. . . 558
Gimnasio del regimiento infantería de Filipinas............................ . . . . . • .
60
Gimnasio y sala de armas del Círculo 1lilitar
de la Habana...........................
lf:9
Globos aerostáticos........................ 285
Horno de campaña (proyecto)..... . . . . . . . • 354
Hospital -barraca para coléricos............ 54.1
Inauguracion del Círculo Militar de la Habana; composicion de D. Manuel Gonzalez Simancas.................................
112
Instalaciones del cuerpo rle arti!leJ"ia en la
Exposicion de minería (dos grabados)..... 109
Interior de un barco-torpedo...............
H,O
Observaciones hechas en Manzanrno para estudiar el paso de Vf&gt;nus por el disco solar.-Retrato del capitan de navío D. Cecilio Pujazon......... . . • . . . . . . . . . . . . . • . .
36
Observatorio astronómico de San Fe;rnando..
lf:&gt;7
Operaciones para la elevacion de una machina en el arsenal de la Habana............
20
Paracaídas de los globos................... 285
Pieza y mecanismos del ca ñon Nordenfetl...
180
Procedimif'ntos empleados para determinar
la velocidad del sonido (dos grabados)....
292
Proyecto de un farol higiénico para dormitorio de tropa.. . ......... .. .............. 518
Proyecto de un fusil de repeticion, del ca pitan de artillería D. Onofre Mata.. . . . . • • . •
64

531
8

M2
íl58
36
125

MARINA
Botadura al agua del canonero General Co,icha, en el Ferro!. . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . 212
Entrevista de oficiales de marina con sus familias durante la cuarentena.. ..........
482
Fragata .Astúrias en el fondeadero de la Gra11a (dos grabados) • .......•..•......... 302-30~
Fragata Numancia ....................... . 3'74-37il
f\Iodelo de buque acorazado para la marina
de guerra española............. .........
450
Naufragio del vapor Gijon.................. 462
:r.iaufragio dfil crucer.i G,·aDina en la bahía
de Musa (Filipinas)... • . . . . . . • • . • . . . . . . 559
Revista de la escuadra de instruccion en la
Coru~a ................................. 161

ARTÍSTICOS E ll!STÓRICOS,

ACTUALIDADES

•

BELLAS ARTES
FASTOS MILITARES
}IONDlE~TOS

Modelos de la guerrera y espat.l.a, ensayados
por el regimiento de Africa...............
¡Qué alojamiento!.........................
Recuerdos del campamento en la última
guerra civil. . . . . . . . . . . . . . . . . • • . • • . . . . . . .
Reconocimiento de un potrero en la guerra
de_ quba. .• . • . . . . . • •.. . . . . .. . • . . . . . . . . . .
Serv1c1os del cuerpo de carabincros.-¡Mala
noche! .....•.....•.. , .......• , . . . . . . . . . .
Sucesos de Jol6.............. .•. . • . . . . . . . . .
Una descubierta de caballería...............
l1n reconocimiento en los alrededores de Tok\ar, en el Sudan........................

Tipo de voluntario ca talan en la guerra en
Cuba •................•..•••...•........
Todo por la Patria ....................... ..
Trabajos practicados en Toledo para los nuevos edificios de la Academia general militar ...• . ...........•.....••... ....•.. 610-Gll
[n soldado del regimiento de Astúrias en el
año l'il3.-Núm ero extraordinario ...... .
'.\XV
Vista de Badajoz .................. ...... . 146
Vista del puerto de la Corui'la ............. . 481
Vista general del dique de la Campana en el
Ferrol. ..................••..•......... 506-50?
Vista del muelle viejo de Cijon..... ........
478
Vista general de la Habana................
431
Vista panorámica del ensanche NE. de Madrid.............. . . ... ...•.••.•.... .454-45:,
Yista de la entrada del r io Oro en Marruecos,
donde se ha enarbolado la bandera española .•.........•...•...••.•.......•....
609
Vista de Pontevedra ..................... .
486
Vista de Seo de Urge!.. . • . . . .. . . ....... . 14á •
Vista general de la fábrica de Trubia ...... .
467
\ 'ista de Vigo ....•............... , ....... . 394
Vistas de Villagarcía (Galicia) ............ . 514
Vitoria militar, monumental y artística .... .
ó1B
Yelmo del duque de Alba ...•..•.•.........
204

E{!rlCI(f)

;,~~~·~rs~&amp;S \'

NOTA ~~~~~C~~8~SPT□~~~~~~~E;;.,\~~: R;:s~,\
ACCIONES, \'IS'f,\S PANORA~IICAS 1 ETC.

Accion de Azcona..........................
12,1
Accion de Mailaria.. . . . . . . . . . . . . . . . • • . . . . . • 331
Accion de Monreat.........................
363
Accion de Oroquieta.......................
148
Arco de Pelayo (Gijun).................. . . . 518
Armadura ecuestre t.le Felipe 11............ 160
Artilleria (los primeros tiempos de la)......
423
Aspecto_ del vest1bulo y escalera principal
palacio real de Madrid ..... ......... ...• 98-99
Ataque y defensa de la torre de Cvlon. ......
212
Batalla de Bailen: carga de los picaderos y
vaqueros andaluces á la caballeria francesa .............. .. .. .. .......... . . . . •
51
Batalla de la Higueruela. . . . . . . . . . .. . . . . . . . 343
Batalla de Oran.-Núrnero extraordinal'io...
XVI
Batalla de Tetuan ....•.............. .... 256-257
Bateria de la entrada del puerto de Cienfuegos..................................
236
Garlones eAcontrados en Marruecos.........
292
Castillo del Morro en Santiago de Cuba.... .
237
Castillo de Sobroso (Galicia). . . • . • . . . . . . . . . . 560
Castillo de Sotomayor (Pontevedra).........
4,8
Castillo de San Antonio, en la CoruI'la.. . . . . .
490
Cofre del Cid............................. 136
Conduccion de los restos de los muertos en
los combates de Onton y Somorrostro.....
419
Daoiz y Velarde: copia de un medallon qut: se
conserva en el Museo de Artillería........
65
Descubrimiento y conquista de Filipinas....
591
Desembarco'en Oran por la division del marqués de Santa Cruz de Marcenado.-Número extraordinario.. . ....................
vm
Edificios proyectados en Toledo para el ensanche de la Academia general militar .. 562 503
El duque de Alba en el castillo de Rudofstadt 442
Entrada de Cárlos V en Amberes: copia del
cuadro de Mackart. ..•.......•.....•.... 72-73
Firmas autógrafas del marqués de Santa
Cruz de Marcenado.-Número extraordinario ......•..•••................•...... :xxv11
Fortaleza antigua de Bayona...............
458
Galera (La) allarqucsa en la batalla de Lepanto .................................. .
53
Iglesia de Puerto-Principe(Cuba) ..•........ 543
La peña santa y el valle de Enol (Astúrias) ..
419
Las Arenas (Bilbao) .......• ...... ......•... ólO
Llegada de los restos de Mendez Nufiez á la
fragata Lealtad... . . • . .. . . . . . . . . .. . . . . . • 116
:Medalla conmemorativa del segundo centenario al marqués de Santa Cruz de Marcenado.-Número extraordinario .•.•...•.• XXXII
)lonte Furado (Galicia) .•..........•....... 511
)fuerte de Colon ......................... . 616
Muerte del marqués de Santa Cruz de Marcenado.-Número extraordiuario........... xnr
Parque construido en la ciudad de Holguin
(isla de Cuba).... .... .. . . . . . • . . . . . . . . . . 147
Parque de la Plaza del Cristo en Puerto-Príncipe.................. • . • . . . . • • . . • . . • . . 543
Plano de la ciudad de Oran en el ai'io 1'732.Núwero extraordinario .................. xxvm
Polvorin de San Felipe en Ja Habana, destruido por una expiof)ion .................. .
382
Prim (el general) en la batalla de Tetuan .. . 24-25
Puerto de Pajares (Astúrias) ....•....•....• 4¡5
Recuerdos del campamento de Villanueva de
Gállego .................•......•......•
128
Recuerdos de llelilla .....•.........•..•... 586
Recuerdos del castillo de la Mota de San Se.
bastian ....•.•.•....• , •. , ..•....•..•.•..
284
Recuerdos de Vigo ....................... . 491
Sable de honor regalado á Mendez Nunez por
los cuerpos de la Armada..... • . . . . . . . . • 371

Abuso de confianza .............. ..
¡Adios, adios!.. . . . . . . ....... .. •.... ...•..
Amor maternal .......•...............•.•
Bandeja ofracida por el cuerpo de artillería
á D. Emilio Castelar ................... .
Busto de Julio César ....... •.... ...... •....
Copia de un boceto de la Alhambra ..... ...•
Despues de la guerra .................... .
El descendimiento de la Cruz 1 copia de Rubens.-(Suplemento del núm. 3.º)
El último amigo, dibujo de D. Isidro Gi1. ....

233

~~;~:\~ ~ea~i;~Ír~~-, -~~ ·c·;);~ ·~cÜ fi ci; · ;~ -~~l·e~

236

0

0

0

lebra la Exposicion de Bellas Artes ...... .
Estatua en honor de Cristóbal Colon en .Madrid ...•. . ..••.. .......•.•...•...•....•.
Exposicion nacional de Bellas Artes en Madrid .....................•....•.....•. .
La caridad del soldado 1 cuadro de Francés ..
La partida de naipes ..................... .
l\lonumento de Isabel la Católica ........•.•
Premios de objetos de oro y brillantes para
el certámen del marqués de Santa Cruz de
?tfarcenado .• , .•.....•...•.•...•........•

J,,.'o7Ju,s O,·tus . .........•......•.••...••....

Silencio en Ja fila ........................ .

176
616
301

5,9
113

604'
314.

á95-

DE

LA

515

3'78
173
147

326

.

4.71
568
213
306
209

REVISTA EXT!U);JEH.A
AFRICA .-Francia y Alemania en la costa occidental de Africa.. . . . . • . . . • . . • . . . . . . . . . . 566
Un tribunal árabe ........•............•... 538-á39
La embajada árabe en Paris............ . . • 438
Guia de una cara vana sorprendido por ·dos
leones..................................
299
Guerreros zulús, adiestrándose para el combate....................................
116
1ifAR.RUECOS.-Calle principal y mercado de
Tanger.................................
625
Vista de ]llogador.. . . .. . . .. . . . . . . .. .. . . . . . .
60!)
Vistas de Rabat (cuatro grabados)..... ......
40
La indolencia mahometana.................
362
Eor PTO. - Un cambiante de monedas en
Egipto..................................
3.'l5
La recluta en Egipto........ .. . . .. . . . .. .. . . 275
K,\SSALA.-Plafa fuerte del Sudan.........
330
Vista de Suakm (Sudan)...................
311
Guerra del Sudan.-Captura de un convoy
de camellos.............................
281
Batalla de Zeb, en el Sudan................
311

E&lt;:¡CE~,\S DE cosrmrnRES, FíESTAS, TE.\TROS
Aspecto ·del teatro Payret de la Habana despues del desplome del ala de-rech; del
edificio.................................
"J6
Carrera,; de c,abal!os. . . . . ........ , . . . . . .. . 385
Despues de la yeda ....... •..•.... ........ 192-193
Diálogo intimo............................ fi97
Distracciones en la costa...................
58.-i
El aguinaldo de Reyes.. . . . • . . . • . . . . . . . . • . . . 205
El fumador.. . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . • . . . . • . 401
El r~g_reso de las carreras de caballos ...... 574-515
El v1g1a de la costa... . .. .. . . . . .. .. . • . . . .. ..
290
En la pradera............................. 494
Episodios del cólera....................... 523
Felicitacion .............•............•. .'..
567
Fumigaciones á los viajeros y equipajes..... 490 tik8:r1!il. ~-u·d·~~·:-:-.~~~~~t_a_ -~~l- ~-e-~~~~lFunc.ion religiosa dedicada en el mes de DiCfmbate heroico entre la guarnicion de Sinciembre á Santa Bárbara, por el cuerpo de
kat y las fuerzas de Osman-Digma 1 en el
artillería.... . . . . . . . . . . • . . • . . . . . . . . . . . .
208
Sudan... . • . . . . • . . • .. . . . • . . . . . . . . . . . . . •
Grupo de catalanes en :Matanzas............
2'5S Guerra del Sudan .-Llamada de refuerzos á
Honores fúnebres al cardenal Moreno ....... 526-527
Suakin................. .. . . . . . . . . • . . . . . .
Impresiones estivales...................... 502 Expedicion de la escuadrilla inglesa por el
Inauguracion de la Exposicion de minería...
93
N,ilo........... .. . • . . . . . . . . . . . . . . • •. . . .
La Pq,siona,·ia... . . . . . • . • . . . . . . . . . • . • . . • • . 219 AMERTCA.-.\rbol
gigantesco de California...
La Primavera................. . . . . . . . . . • . 3tG Servicios de correos en los Estados-Unidos..
Patron de lancha................ .. . . . . . . . 499 A,1ÉmCA DEL SuR.-Paso del rio Colorado por
Preparativos para salir á la pesca dnl bou...
483
las tropas del general Roca... . . . . . . . . . . .
Recogiendo la muñeca... . . . . . . . . . . . . • . . . . . .
439 ASIA.-CmN.L-Los castigos corporales en
Recuerdos del cordon sanitario en Guipúzcoa. 571
China............. . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . •
Recuerdos de la romeria de San Cristóbal en
Conferencias sobre los efectos de una amela Habana .••.•••.......•.•...•..•...•.. 212-273
tralladora en China......................
Recuerdos de San toña...................... 398 Mapa de la Indo-China.....................
Regatas celebradas en la Coruóa.-Viaje
ArrnmHL-Soldado en traje de combate.. . . .
de SS. Mil. . . . • . . . . . . • . . . • . . . . . . . . . . . . . . 164 To~i-:1N.-Expedicion de ios franceses al TonRegatas en Santander......................
495
kin.-Vista del territorio concedido á FranTraslacion de los presos desde el Saladero á
cia en Hal-Phong.-Embarcacion del rio
la Cárcel-modelo........................
3%
Rojo.-Alrededores de Ha-Noi.............

261
310

293
629
236
383
117

42G
590
141
463

108

Operaciones del ejército francés en el
Tonkin . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . . . . . . • . . . . . . 285
Las banderas negra.').-Tonkin.............. 334
La escuadra fra{lcesa ante el puerto de FutChu (China).............................
502
EUROPA.-ALE\J.\~J.\. -Monumento elevado
en Alemania, en celebracion de las victorias obtenidas en las últimas guerras ..... 181-18!
Gran cuartel en Dusac.....................
433
BELGICA.-Tiro nacional....................
157
Tiro nacional en Suiza.....................
163
FRANCI.\.-Asistt&gt;ncü1. de las músicas á los
parques de los hospitales militares........
37
Nuevo uniforme del ejército francés.........
69
Estatua de la defensa de París.............. 241
Barcos acorazados de la marina francesa
destinados á. la expedicion del Tonkin ..•. _, 253
Ministerio de la Guerra en Parí,i............
315
Sistema de carga y conduccion de los útiles
de campai'l.a en el ejército francés.........
355
Estatua levantada en Cahors á Lcon Gambetta...................................
390
Cañon~ra Riviere (marina francesa)........
301
Explos1on de un cañon de 24 centímetros en
el Havre (Fr,ncia)................. . . • . . • 446
Modificaciones del shakó en el ejército
francés . . • . • . . . . . . . . . . • . . . . • . . . . • . . . . .
510
Tiro nacional en Vincennes (Francia) ....... : 551
Ensayos para el embarque de caballería en
los wagones de ferro-carril (Francia) ..••. 600-601
Grupo alegórico de la defensa de Belfort
(Francia),.............. • . . . . . .. . . . . . . . . 604
Inco:poracion de los reservistas á sus regimtentos.................................
628
INGLATERRA.-La reina Victoria de Inglaterra
condecorando con la medalla de Tel-el-Kebir al general ·wolseley..................
5
Un boulevard de Lóndres....... . . . . . . . . . . . • 244Reembarque del cuerpo expedicionario inglés
al mando del general Graham........ .• . • 359
Tipos militares de Inglaterra ............•. 554-555
Ir.\LIA.-\fanifestacion ante la tumba de Víctor )Jan uel.. • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . . . . . . . 298
Castillo de San Angelo (Roma)..............
237
La partida de los reclutas en Italia ......... 336-337
Proyecto de monumento á. la memoria de
Victor Manuel en Italia...... .. • . . . . .. . . . 342
Desembarco de los mil garibaldinos en Marsala . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . • . • . . . . . . .
432
Ensayos comparativos de planchas de blindaje en Spezia.........................
57!:!-577
TURQUÍ-\.-Piesta de la Epifanía en Constantinopla . . . • . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • . 229

5'i9"

177

SUCESOS MILITARES
EP!Sonros

414

Traslacion de los restos del general Ala\·a...
Tipos narionales.-El gallego...............
Una tarde de invierno......................
Un tipo de antaño....... . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
V~aje del príncipe de Alemania.............
Via,i,e de S. .M. á Alemania. (Suplemento al
numero 10).

~~~

á87
259

41B
41
25B
223

11'7
617

TEXTO POR AUTORES

GUERRA y DEL SER\'JCIO '.\IIUTAR,
UNIFOHMES, ETC,

Acto de condecorar con la medalla de la
constancia á los voluntarios de la Habana •.
37
Agresion en Verdú contra el teniente de la
Guardia civil D. Clemente Sastre ........ . 319
Alegorías militares.-Despues de la batalla.
327
Asalto de Sontay por los franceses en el
'l'onkin ..... ~- .....••.•........••....... 318
El licenciado y el recluta .................. .
191
El regreso al hogar. . . ................... . 3f,()
El soldado de ingenieros ............ ..... . 24q
El tambor ....... ............. ......... .. . 289
En el alojami~nto ........................ . 399
En operaciones (dibujo de J~stéhu.n) ...•.....
144
Episodio de la última insurreccion.-El cvronel del regimiento de caballería de Numancia somete á la obediencia Jas fuerzas sublevadas de dicho cuerpo. (Suplemento al
número 9)
Episodios nacionales (grabados de las obras
de Perez Galdós) .........•......•......
7B
Episodios de la Guardia civil.-Cambio de
parejas .......... .. .................... .
21
Escenas militares.-En el wagon ........... . 2,B
Gran revista militar del ::!3 do l\layo de 1883
en Madrid ...•........................ 102-103
Honores tributados á los defensores do la torre de Colon..............................
223
Impresiones de campat'!.a.-EI primer muerto.- El último ( dibujo de Lagarde)........
125
Incendio del ministerio de la Guerra en
Madrid ................•.•..............•
9
Detalles del incendio.-La escalera de la Biblioteca.-Conduccion de un herido.......
lü
Incendio de la Real Armería de Madrid...... 451
Intermedios de la guardia..................
245
La primera cura.. .. .. . . . . • . • . . . . .. . • • . . . . . 443
La sorpresa .•........................•... 133-266
Los reyes de Portogal y Espafla en el acto de
revistar las tropas de la guarnicion de Ma85
drid en el Prado .........•.............•.
Misa de campana celebrada en la Habana el
dia del cumpleaños de S. M. el Rey.-Distribucion de la medalla de la: constancia á
los voluntarios.-Cuartel del escuadran de
la Princesa (composicion y dibujo de La60
garde) ......•••.......•.•.•..•....••. • • ·

A. AR~IE~DARIZ (D. Alfredo).·-El comunero.
CANO (D. Cárlos).-Poe¡,¡fas á la Virgen.......
230
(Soneto).................................
377
A !a memoria del marqués de Santa Cruz
ÁLYA~EZ ~RAU~O y CUELLAR (D. Angel).-Esde Marcenado (soneto).-(Número extraortud1os h1stór1cos: Orden militar de Alcándinario.)
tara .......... 3i1-402-427-4~-505-529-553-588 CANO (D. élemente).-La exploracion irregu-Pensamientos.-(Número extraordinario.)
lar por la infantería 400-412-42,i, 445-4"7-469-4s2
AL"'.EAR (D. Cayetano).-Ecos eternos (poe493-519
sia)................. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
41
-Celos y amor (poesia). . . . • . . . . . . . . . . • . . • •
59 CA,o y Masas (D. Leopoldo).-¡Quién es ese?
Poesía al marqués de Santa Cruz.-NUme•
-A Cárlos Cano (poesía).. . . . . . . . . . . . • . . . . 428
ro extraordinario ..............•......... xxvm
-En un álbum (poesía)............ . . . . . . . .
481
-¡Bebamos! (poesía)......................
593 C,RuNcuo (D. Rícardo).-Pensamientos.-Número extraordinario . . . . . . . . . . • • • . . . • . . . xxm
-Cautiverios (poesia)...................... 630
-Epigramas .................... 239-305-435-53"2 CA~~ASCo LAB.\DÍ.\ (D. 11anuel).-Soneto.Numero extraordinario.................. xx1x
AMi (D. Cástor).-El mártir del deber ....... 14-30
C1FllENTES (D. Jaime).-Reformas en el cuer-La responsabilidad en el ejército.-(Núpo de carabineros .........•.••.... 2.t?-243-268
rnero extraordinario.)
CoLoR,lllO (D. V.)-;Alerta•.................
247
ARGÜELLES (D. Celestino).-Las reformas de
4'7l
justicia en el ejército ....•......•..•... .43-00-74 -Letras y palabras.......................
-Un acontecimiento juridico...............
118 C~T.\RELO (O. Arturo).-El ejército espa11ol,
Juzgado por un oficial francés.............
63
ATAYDE (D. Juan).-Al Centro Militar (poe179
sía)............................. • . . . . . 195 -Bellezas de la vida......................
-Abnegacion de un soldado. . . . . . . . . . . . . . .
239
B \LLl~.\S (D. G.)-EI alma, que es la idea es
305
inmortal (poesia) ..................... '...
47 -Pen~amientos............................
353
R\RADO (D. F.)-La novela histórica.........
42.5 -El eJército y la opinion pública...........
BARIHS,\N (D. Casto).-Turquesa misioné,..
38 -¡Honor al talento! - (Número extraordinario.)
ilARUTELL (D. Cárlos).-El duque de Alburquerque en la batalla de Rocroy..........
2'16 Cn.,c,oN (D. José Ignacio).-Conmemoracion.(Numero extraordinario.)
-La infanterí~ españo,la despues de la guerra de suceswn.-(Numero extraordinario.)
D.¿o. A.J-La levita y la chaqueta......... 589
BERMCDEZ RE,:--;\ (D. Eduardo), mariscal de
- as clases pasivas.......................
614
campo.-Pensamientos.-Número extraor•
D. P.-EI nuevo horno de campaña........
354.
dinario.................................
vr
D,\BA~ _Y RA~IIREZ DE ARELL \No (D. Antonio).BONELLI (D. Emilio).-Un viaje por MarrueLa historia de los regimientos.-(1\'ú.mero
extraordinario.)
cos ..•••..•.... · .......•.•. 26-42-ó:i-143-I 99-247
-El ejército y la marina inglesa ...••..... 537-55! D1,z (D. Francisco J.)-Charada....... . . . .
15
-Carta desde la costa ocidental de Africa _
DL\Z Y RooRJGUEZ (D. Manuel).-Batalla de
(Número extraordinario.)
·
Tetuan ....•....•.....••...........•••. 256-257
BORREGO (D. Andrés)-La batalla de Vitoria. 3-19 -El regreso de Juan Sancho.. .. . • . .. .. . .. .
528
-Observaciones sobre la última guerra
-Al 1~1érito eminente.--(Número extraordifranco-alemana......................... 137
nario.)
BRfEs.-Una hoja de mi cartera.............
22'1
Drn_
Y PESCETTO (D. Francisco.)-La existenCAYPOAMO,R(D. Ramon).--Pensamiento.-Nú
cia de Dios.............................
3fi.8
mero extraordinario.....................
v1
E. L.-La escala de reserva de infantería....
207

EcnEVARRÍA (D. Ignaci?), teniente general,
marqués de Puente-Fiel.-La disciplina..(Número extraordinario.)
EULATE (D. Manuel).-La gloria del marino
ante la grandeza del Océano.. . . . . . • . . . . • 210
FER_:-1,\:XDEZ Duna (D. Cesilreo).-Ibidem.-Elog10 al marqués de Santa Cruz.-(Nllmero
extraordinario.)
FEn~-u~oEz SA~ RoMAN (D. Eduardo), teniente general, mr.rqués de San Roman. Elogio
al marqués de Santa Cruz de Marcenado.(Número extraordinario.)
FERN.\N"DEZ CuEST.\ (D. Nemesio).-Observaciones sobre el concepto de la guerra... ..
502
FERRAR&lt; (D. Emilio).-El marqués de Santa
Cruz.-(Número extraordinario.)
-Al .hombre (soneto).-(NU.mero extraordinar10.)
FRA,CL\ (D. Benito).-Sultana y mártir.....
242
G. CABALLERO (D. Federico). - ¡~lonte Esquinza!............................. . . . .
295
G.ABRJEJ. (D. Fernando de).-:\ la memoria de
mi abuelo el almirante Apodaca (soneto)...
46
-Recu~rd_os ~e glor_ia (poesía)..... . . . . . . . . .
59
-Al prmc1pe 1mper1al de Alemania (poesía). 195
-Al marqués de ~anta Cruz de Marcenado.-(N úmero extraordinario.)
G.rncfa BRU:-IA (D. Antonio).-Despues de Ia
muerte: Pensamiento aobre los hombres
est~diosos.-(~úmero extraordinario.)
GARCJ\ DE CASTRO (D. C!emente).-El pensamiento..................................
603
G,Rci., CAPJLL.\ (D. José).-Lo que puede y
debe hacerse............................
211
GENARO Mo,n (D. José).-El mundo marcha....................................
391
Go1~0ECnE.\ v Jv1.uoo (D. M!guel de), brigad1er.-Pensam1ento. - (Numero extraordinario.)
Gm1Ez AnTECnE (D. José), mariscal de campo.-EI valor y el talento.-{Número extraordinario.)
GoNz,,LEZ SERRANO (D. Valentin).-El ejército de Filipinas .......................... 26-62

�MILANS (D. José).-Charadas ..• . .•••.•...... 31-4.7
GnLLEN BUZARAN (D. J uan).-La redencion .
YCoLSON (D. Peúro)-Elogio al marqués
humana (soneto) . ,.......... ... ... . .....
á9 Novo
de Santa Cruz de Marcenado.-(Número ex-r'.I hombre adverso (soneto). . .. . ..... . . . .
15
traordinariQ.)
-Un consejo de amigo (soneto).............
118 Oc1uNDO
(D. Federico), brigadier.-Pensa-El servidor universal. • . • . . . . . . . . . . . . . . .
135
mientos.-(:'{úmero extraordinario.)
-El clamor de un filósofo (soneto).... . . . . . 118 OnoAx
(D. Alfonso) -La clase de sargentos.
-El caudillo D. Lúcas........ . .... . ....... 221
43-5~-15-137-169-210-230-238
-.\\ marqués de Santa Cruz de Marcenado
-Tres cuestiones á propósito del marqués
{soneto) .-(Número extraordinario.)
de Santa Cruz de Marcenado.-(Númeroex.-El soldado cristiano (soneto). - (Número
traordinario.)
extraordinario.)
OLIVE y G,1RCÍ.\ (D. Pedro).-En el campo
IIERl!ÚA (D. Jacinto).-El perenne objetivo.santo (poesía) ........ , ........ . ...... , . . .
47
Número extraordinario. . ................ xx111
-El ser y no ser (poes_ia)... • .. . • . .. • . . . . . . . 134
IIER~ANDEZ RAIMUNDO(D . Pedro).-Cervántes:
un episodio de la batalla de Lepan to . .....
M -Placer y dolor (poes1a) .. . . . ... . • . . .. . . • 179
-Luís de Camoens ......... .. ,....... . ....
9'7 ÜLIVER CoPONS (D. Antonio).-La tormentaria
antigua .... , , . . , , , .. . ... . ......... , , .. . . 46-áS
-Una pequei\a de!sgracia, traduccion....... 263
-El anillo de la Reina....... . .. . .. . . . . . . . . 291 ORTEGA Y DELGADO (D. Francisco).-Cartas
de la Habana .. .42-71-91-U6-182-19á-271-305-329
-Biografia del marqués de Santa Cruz de
401--444
Marcenado..... . ..... . ......... . ... . .... 420
-La Europa en el primer tercio del siglo
ÜRTIZ oE PINEDO (D. D.).-En el centenario del
xv111. (Nllmero extraordinario.)
ilustre marqués de Santa Cruz de MarcelcLESL\ (D. Eugenio de la).-La última obra
nado.-(Número extraordinario.)
del marqués de Santa Cruz de l\larcenaPALACIO (D. Eduardo de).-En el mar.......
147
do.-(N úmero extraordin¡.rio.)
cubierta de todos los números.
J.,c,soN VEVAN (D. José).-Spol/arium! . .... f&gt;Eá -Sobre
P..\RRESO BALLESTEROS (D.Francisco).-Al ejér,lll!ENEZ PALACIOS (D. Gregario), brigadier.cito español (poesía).....................
26
Algunas jdeas sobre organizacion. -(t\ üPAVÍA y RonRIGUEZ DE ALBURQUERQUE (don
mero extraordinario.}
Manuel), teniente general. - PensamienJORNOll (A).-Carta de Manila............... 181
tos.-(Número extraordinario.)
{\
o
L. ADRAD,\ (D. C.) .-Dos palabras sobre la lo(D. Pio A. de).-EI dominico Fr. Diego
cura en los militares .......... . , . . . . . . . . 45d P.,zos
Aduarte .... . .... , ... , . . . ,,.,.,..... . . .•
IM
LAOAIG (D. Eduardo) .-Acuartelamiento per. ...... . •. 227-269
manente de las tropas . ... . ........... :.. f-,Ol - Los héroes de Filipinas ......
332-389-4.13-4.ü0-60 o
:-Hospitales-barracas para coléricos........ ffJ5
LoPEZ BAGO (D . Eduardo) -Naturalistas é
PEDREGAL (D. Manuel) .-Rapsodia económica
idealistas................ . ...... . ... . ... 4~6
político-monárquica del marqués de Santa
-La novia del regimiento.. . . . ..... .. ...... 593
Cru~ de Marcenado.- {Xúmero extraordiLOPEZ OOMINGDEZ (D. José), teniente general.
nario)
Pensamientos.-(Número extraordinario.)
PEZUELA
Y CEB \LLOS (D. Juan de la), ca pitan
LL 1NoS (D. Adolfo) -Cosas de la villa .. 135-150-183
general, conde de Cheste.-Pensamiento.-Revista de La Pasionaria........ . ........ ';¿l!
(i\ úmero extraordinario )
-Las grandes ciudades consideradas mili(D. Mariano).-¡Santiago, Santarmente ................ . .. .,........... 219 PRESTAMERO
tiago, cierra E1:1pai\a!.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . 169
-Historietas .......•........... . ........ .403-495 -El
triunfo del visionario ... . ........ ,., , . ~13
-Combates de la vida.......... . .......... 410
-Las
guerras púnicas.................. . . . 3-l2
-Una batalla ... . ... ,....... . ......... . . . . ál 7
v ,1LLARE.\L (D. Emilio).-La defensa
-1.os teatros de Madrid.................... 540 PRIETO
de Oran -Composicion poética dedicada á.
-H"compensas militares... .. . . . . . . . .. . . . 60L
la memoria del marqués de Santa Cruz de
-Elo9io de los centenarios.-(Número extraMarcenado.-(NU.mero extra.ordinario.)
ord.1nario.)
R.
T. (D. A.)-Género epistolar de verano...
508
LLAVE y LA Lt,AvE (D. Pedro de la), mariscal
R.\'.\IIREZ DE C.\RTAGEN.\ (D. Francisco).-En la
de campo.-A la memoria del marqués de
tumba de Fernanda ... ,.................
421
Santa Cruz de Marcenado.-(Número extraordinario) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
,,, UEINA y FRIAS (D. José), teniente general,
conde de Oricain.-Pensamientos.-(NúmeM.S. (D. J).-Exposicion artístico-literaria.
621
ro extraordinario.)
MACAK\Z (D. Me!chor de) .-Breves noticias
REINA Y REIN.\ (O. Tomás de), mariscal de
del marqués de Santa Cruz.-N"í1mero excampo.-D. Alvaro de Navia Ossorio, martraordinario.
qués de Santa Cq1z de Marcenado (soneMADARIAG.\ (D. Federico).-Pensamientos.to).-(Número extraordinario)
(~úmero extraordinario.)
Ros
DE ÜLANO (D. Antonio), teniente general,
MAOARJ..\.GA (D. Juan de).-Pensamientos.marqués de Guad-el-Jelú, (soneto).-(:'1ú(~úmero extraori.linario.)
mero extraordinario.)
MARI;-.; CARUDNELL (D. V.)-A Portugal, al pisar
Ru1z MARTINEZ (D. Cándido).-Hipótesis... ..
372
sus au~ustos Reyes el suelo español.......
9;; -Poesia
á la memoria del marqués de Santa
-El reloJ (soneto)..... .. .. . ..... . .. . ......
146
Cruz.-{Número extraordinario)
M\RTIN ARRUE (D. Francisco).-Pedro I de
Ruz
(D. Pedro), teniente general.-La
Castilla, boceto histórico.. . . . . .......... 62-139
instruccion.-(i\" úmero extraordinario.)
MARTINEZ PLOWES (D. Juan), teniente geneRurz DESCALZO (D. Ramon).-Observaciones
ral.-Elogio á los centenarios.-(l'iúmero
sobre el concepto de las guerras civiles.. . 516
extraordinario.)
S. Ciencia, y sus aplicaciones......... . .... á85
MELENDEZ Un1ós (D. Alfredo).-Dos palabras
sobre las clases de tropa. . . . . . . . . . . . • . . . 341 S \l.,\ MANCA y NEGRETE (D. Manuel), teniente

,¡
1

º"'"

general.-Pensamiento.-(N úmero extraordinario.)
SALAS Y RODRIGUEZ (D. Javier).-Elogio al
marqués de Santa Cruz.-(Nllmero extraordinario.)
SALETA (D. Honorato de).-Carta sobre el marqués de Santa Cruz.-(Número extraordinario.)
·
SAL.INAS (D. lgnacio).-La milicia y la ciencia • . •. , .............. . ............ 301-318-330
-Pensamiento.-(NU.mero extraordinario .)
SANTAM.\RÍA MENtNDEZ (D. Rafael) .-Despues
del combate (poesía)............... . .... .
15
SERRA y FERNANDEZ DE MORATIN (D. Leandro).-Nuestros derechos en la costa occidental de Africa:............. .. . . . . . . . . 614
SERRANO y ÜO'.\IINGUEZ (D. Francisco), ca pitan
general, duqu13 de la 'I'orre.-Pensamien.'..
to.-(Número extraordinario.)
SERRATE (D. José Maria).-lntroduccion á las
revistas científicas... . . . . . . . . . . . . . . . . . . 600
-La entrada en la línea.-(f\úmero extra.ordinario.)
SERVERT (D. Juan). mariscal de campo.La recluta en Egipto......... . . . ..... . . 317
-EI09io.-(Número extraordinario.) . .. . . ,.. x111
SILES \D. Jo~é de).-Despedida de una pierna de palo y un brazo de cautchouc.. . . . . . 365
-Episodio de guerra.. . ........... . ....... 444
-La piedad del bronce .. . . . . . . . . .. . . . . . . . 457
-El anacoreta............... . . . . . . . . . . . . 592
-Teatros •. ,,. . ......... . ............ . . . .. 61;,
-La muerte del héroe.-(Número extraordinario.)
TouRNELLE (D. César).-El águila........ . .. 416
o~ s01.oAno.-Pensamientos.-(Número extraordinario.)
VALC.~RCEL (D. César).-La expedicion al rio
Negro, República Argentina.............. 11;,
-El general Santos. . . . . .. . . . . . . . . . . • . . . . . 126
V.\LERO DE Tomws (D. Juan).-Le tocó la suerte.......... . ..... . ................. . ... 140
V11.DIVIA (D. Aniceto).-EI pedazo de pan.. . 2.11
\' 1LVERDE (D. J ~!.)-Charada.............. 152
YID.\RT (D. Luis).-Sonetos de escritor~s
tugueses ........................ 118- 39221-239
- Apuntes biográficos de D. Antonio Vallecillo ................... . ....... . . . .. . 110-17á-181
-Carta al Director de L.1 ILUSTRACJON.,..... 373
-Autoridades que declaran el mérito del
marqués de Santa Cruz de Marcenado , • .4.00-409.
441-468-480
-Las luchas del pensamiento ... . . . ......• áU-519
-Escenas de un centenario.-(Número extraordinario.)
Z. (D. A.)-Corazon de hombre............. 630
z. (D. M.)-Giencias y sus aplicaciones , . 615-627
ZA¡\CAnA (D. Arturo).-Disquisiciones histórico-biográficas. - Número extraordinario.................. . .......... .. ...... XXIX
ZARAZAGA (D. Manuel).-EI vizconde del Puerto, marqués de Santa Cruz de ~larcenado y
el arte de fortificar.-Nllmero extraordinario. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . xxv,

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NOTA
Los trabajos que aparecen sin firmas, son c,riginales de los Sres,Q_D . Arturo Zancada, Director de
esta Revista, y de los redactores D. Pedro Ilernandez Raimundo, D. Alfonso Ordax y D. Emilio Bonelli.

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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1753562&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>La Ilustración Nacional, Revista literaria, científica y artística, 1885, Año 6, Tomo 3, No 2, Enero 20</text>
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                <text>Revista literaria, científica, artística y militar.Publicada en Madrid entre 1880 y 1884, durante el periodo de la Restauración. Fue dirigida por Arturo Zancada y Conchillos. Posteriormente cambió su nombre a La Ilustración Nacional. </text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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