<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<itemContainer xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/browse?output=omeka-xml&amp;page=186&amp;sort_field=Dublin+Core%2CTitle" accessDate="2026-07-01T12:50:30-05:00">
  <miscellaneousContainer>
    <pagination>
      <pageNumber>186</pageNumber>
      <perPage>20</perPage>
      <totalResults>16284</totalResults>
    </pagination>
  </miscellaneousContainer>
  <item itemId="4147" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2793">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/4147/El_Mundo_ilustrado._1909._Vol._16_Tomo_I._No._3._Enero._2000200616ocr.pdf</src>
        <authentication>36abd8f80e84505892881f4d16ae8d07</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117973">
                    <text>Registrado como arUculo de segunda clase en 3 de Noviembr e de 1894.

Año XVI-Tomo I

México, 17 de Enero de 1909

Número 3

El Señor Presidente de la República llegando á la Plaza de "El Toreo."
CORRIDA DE CARIDAD EN FAVOR DE LAS VICTIMAS DE LOS
TERREMOTOS EN ITALIA.

�EL MUNDO ILUSTRADO

114
DIRECTORIO:

Propietario, VICTOR M. GARCES
DIRECTOR,
DR. LUIS LARA Y

PARDO

GERENTE,

ALFONSO E.. BRAVO
OFICINAS:

Calle de Alfaro número 9. México, D. F. Apartado postal 2570.
Teléfonos: Ericsson, 1,476. Compañía Telefónica, 47r.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION:

$ r.25

En la Ciudad . . .
En los Estados. . .
En el Extranj ero. .

r.50
2.00

NUMEROS SUELTOS:

En la Capital . . . . . . . . . . . . . . . . . $ 0.35 cs.
En los Estados . . . . . . . . . . . . . . . . 0.50 cs.
Despacho de subscripciones para la Capital:

2a. de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488.
Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A.

LA VIDA PROVINCIANA

H

El hábito de disfrutar de las comodidades y refinamientos
de la civilización en las cápitales ricas y populosas, nos
priva de estimar en lo mucho que vale todo cuanto la
ciencia y la industria han acumulado en bien del decoro,
de la higiene y del recreo del hombre.
Los citadinos caminan sobre el asfalto terso y nivelado
de los pavimentos, inconscientes ya del esfuerzo y las molestias que han economizado en su marcha; pasean enmedio de la noche, al fulgor del resplandeciente alumbrado,
sin pensar en los peligros y los terrores inherentes á la
obscuridad¡ si sienten fatiga, con dar una palmada ó levantar nna mano, se detienen carrnajes y tranvías y le ofrecen sus asientos mullidos y su marcha rápida¡ el hambre y
la sed encuentran, al paso, todo género de satisfacciones¡ y
contra el tedio, grafófonos, cines, teatros, circos, abren sus
fauces ó sus puertas y disipan, como por encanto, el hastío
más rebelde.
Los negocios ofrecen todas las facilidades ; el teléfono,
el telégrafo, la oficina postal, abrevian los trámites, snprimen las distancias, facilitan las operaciones.
En caso de enfermedad, se puede recurrir á la horneo y
la alopatía, á la electro, á la mecano y á la seroterapia¡ el
pedi, el manicuro, el dentis y el oculista (1) pregonan á
grito herido, ~n rótulos y cartelones, su mercancía, y sobra
dónde escoger el tormento más del gusto y el género de
muerte predilecto del consumidor.
Si queremos información, los periódicos nos suministran
al día, á la hora y al minuto todas las noticias falsas que
podamos apetecer y aun alguna que otra verdadera que
pudiera sernos necesaria y en la quP., precisamente, no creemos escarmentados de las demás.
Para aprender hay escuelas, museos, bibliotecas y confe·
rencias ilustradas con proyecciones; y para olvidar, vicios,
devaneos y toda clase de mal comprendidos licores.
La moda y el afeite embellecen á todas las mujeres, aun
á las menos merecedoras, y el lujo arruina á los hombres,
aun á los menos provistos de recursos, y la sociedad nos
brinda el kaleidoscopio más variado de todas las mentiras,
de todas las rivalidades, de las ilusiones más dulces como
de las verdades más amargas.
Enmedio de todo este vaivén, de esta agitación, d e este
incesante sonar de músicas y cascabeles, de este desfile de
hadas . .. .. .bostezamos!
Acabamos por no ver la luz, por no oír el ruido, por no
sentir la música, por embotar nuestra sen~ibilidad á lo bello como el vecino del Niágara acaba por no percibir el
est~uendo ni la trepidación de la catarata.

-adopciónYadepropongo
la Correspondiente
estas elegancias gramaticales.
lI)

á

de la Rea!'Española la

Para que podamos volver en s{ (1), c~mo dicen. las ~eñoras,
para recuperar nuestra sensibilidad y la concienc_1a de lo
que vale y significa nuestra dicha, es .forzoso salir de l_a
ciudad é internarse en uno de esos pmtorescos pueblecillos que se tienden como rebaños de corderos en las ~erdegueantes faldas de las colinas ó se esconden como nidos
de palomas en los barrancos de las cordilleras. . .
.
La impresión es súbita y brusca. Aqu~llo es divmo visto de lejos al paso del tren ó del carruaie, Las yedras floridas cubren los muros de las chozas Jiumeantes de vapores blanquísimos; las aves revolotean sobr~ los -tejados Y
las mariposas sobre las flores; balan las ove¡as, mugen los
bueyes, murmuran los arroyos; todo respira paz y felicidad.
Al bajar del tren, la sacudida es tosca y el desencanto
instantáneo. Hay que echarse á cuestas las maletas y trepar así cargado por cuestas empinadas!de ca~a.choza salen
diez perros hidrófobos y agreden (2) a los via¡~ros.
El que no cae ( viajero) en un hoyanco, tropieza con un
pedruscoó se hundehasta el tobillo en el fa~go.
En el mesón lo sacan á uno en peso las chmches;no hay
que comer, como no sea longaniza intensamente mosqueada
y pasablemente oliscada, y huevos tostados en el comalioh Brillat Savarin!
-¿Y aquí en qué se divierte uno?
-En ir á la estación ó á ver á los que se bañan en el
río.
-Que me traigan el periódico.
-El¿qué?
- Una taza de café.
-Sólo que de «muicle».
. .
Momentos después una rabia sorda se apodera del via¡ero, la más profunda nostalgia lo invade. Intenta sal~r, y. sobre que los perros se oponen, el empedrado lo impide;
quisiera ver á las ninfas jugueteando en el arroyo y se le
contesta:
-¡Ujule! Si está &lt;lejísimos» y ahora no trae agua.
Se busca con quien platicar y nadie sabe más que beber
tequila; se pregunta por el buen retiro y una mano negruzca se tiende mostrando la inmensidad.
En las ventanas no hay vidrios, todas las sillas están cojas, la acumulación de los Santo's Niños y de las vírgenes
de la Soledad impide servirse de las mesas. Cada ocho días
hay pan caliente y el resto de la semana roendrut~s; la leche sabe á cebolla, el café es de garbanzo, el familiar fideo
y el modesto ayocote parten el alma, y lo que es peor, la
dentadura, y si no fuera porgue el chile hace bramar y el
ajo vomitar, no sabría uno qué cosa comer.
Se ven cosas extraordinarias. En Tlalpu . .. -¡silencio!
no personalicemos-llaman á la partera disparando el revólver desde la ventana de la futura madre.
En un poblacho de la sierra me ha pasado este caso: quise ir al telégrafo y me hicieron las más paternales reflexiones.
-Mejor sería que mandara usted &amp;1 mensaje; pero no
hay quien lo lleve. Si quiere usted seguir un buen consejo, quédese y déjese de telegramas; ¡no sabe en lo que se
mete!
-Pues ¿qué la oficina está en la boca del infierno?
-¡En esas nos viéramos! Está dentro 6\e la barranca del
Despeñadero, y si logra llegar, luego no podrá volverá
subir.
Como me urgía telegrafiar insistí. El dueño de la casa se
«abnegó» (3) y se ofreció á acompañarme y una de sus hi·
jitas quiso ir con nosotros. A fuerza de ruegos y de mi in·
tervención consiguió el permiso. Al salir, su padre, con los
cabellos erizados y los ojos fuera de las órbitas, lanzó esta
tremenda interpelación:
-iQué! ¿Vas á llevar la muñeca?
La niña llevaba, en efecto, una muñequita como de diez
centímetros de altura por dos y medio de espesor.
-Deje usted que la lleve-interpuse (4)-ipobrecita!
-¡Pobrecitos de nosotros!-interpuso á su vez el padre-.
dentro de un rato ne va á poder con ella y va á querer
que nosotros se la llevemos.
-Bueno, pues se la llevaré yo -agregué-cuando ella se
canse.
-¡Qué había usted de llevar! Manos le van á faltar para
agarrarse y no dar de astas en la oficina del telégrafo!
Y así fué. ¡Que cosa tan horrible! Resbalábamos, caíamos, levantábamos para volver á caer; la niña tiró la mu·

Esta otra eleganciano la propondré á la Correspondiente.
Tampoco esta.
(3) Tampoco esta.
(4) NI esta.
(1)
(2)

115

ÉL MUNDO ILUSTRA!&gt;ó
ñeca, y yo, por recogerla, me dí un sentón monumental;
aquélla la reclamaba á gritos y yo se la negaba á sollozos.
-A la vuelta veremos si la levantamos-decía el papá.
Y la muñeca no volvió á levantarse jamás.
Desde entonces adoro el asfalto de la capital.
Tanto más cuanto que siempre ando en coche.
DR. M. FLORES.

o

CRONICA CIENTIFICA
¿Qué es la Electricidad?
ENERALMENTE, cuando se quiere confundir á un hombre de ciencia ó se le
quiere &lt;dar chuela», se le hace la pregunta que encabeza estas líneas, con
la seguridad de que, si realmente es
un hombre de ciencia y no un charlatán, confesará que no sabe lo que es;
entonces se le dice que cómo es posible que él, que se precia de conocer
los efectos de la electricidad y su manera de ser, que es
capaz de producirla y modificarla á voluntad, de dirigirla
y llevarla por donde mejor le plazca y hacerla ejecutarlos
trabajos más maravillosos y sorprendentes, no es capaz de
decir lo que es.
Y realmente, ese es el caso; á pesar de que los grandes
sabios del siglo próximo pasado llegaron á hacer de la electricidad el más eficaz y el más sumiso de sus auxiliares;
á pesar de que actualmente todo se puede hacer por medio
de la electricidad, lo mismo encender un cigarro que fa.
bricar piedras preciosas, iguales á las que se extraen de
las minas, los sabios no han podido llegar á dar una definición de la electricidad que esté al alcance de las masas
populares. Seguramente que esto no les preocupa mucho,
pues no es necesario definir la electricidad para poder servirse de ella.

G

•••

No se crea que los sabios no sepan lo. que es la electricidad desde el punto de vista de las ciencias exactas; todo
lo contrario, tienen la definición matemática, la definición
filosófica, pudiéramos decir, y una infinidad de definiciones
experimentales; pero ninguna de éstas está al alcance del
vulgo, que querría á fuerza que los sabios definieran todo,
como si definir no fuera lo más difícil que hay en cuestiones científicas.
La noción con la que el vulgo cree estar más familiarizado, es con la de materia, y á ella es á la que quiere que
se relacione todo; por esto es por lo que le han satisfecho
las definiciones que se le han dado del calor y de la luz:
se le ha dicho que-el calor es una forma de vibración de
las partículas de la materia, y se le ha dicho también que
la luz es un movimiento ondulatorio de las partículas del
éter [hay que advertir que el éter ha sido asimilado á la
materia, aunque indebidamente]; y quiere ahora que la
ciencia ponga á su uso algo tan fácil como lo anterior, para darse cuenta de lo que es la electricidad.

• ••
La verdad es que no se puede hallar una relación tan
sencilla como las citadas entre la electricidad y la materia;
pero aun cuando existiera y se pudie!.'a anunciar ¿sería esta
una verdadera definición?
Definir una cosa, «decir lo que es», es únicamente expresar sus relaciones con algo que es conocido, ya sea por su
antigüedad, ya sea por su sencillez, ó ya por estar mejor
familiarizado con ello, y aunque ya dijimos que el vulgo
cree estar generalizado y familiarizado con la noción de
materia, nada es más falso.
Efectivamente, preguntad á cualquiera que esté muy satisfecho de las definiciones de la luz y el calor con relación
á la materia, ¿qué cosa es esta última? y es seguro que en
un ciento por ciento de las ocasiones acabará por confesar
que no sabe lo que es; así que, a11n cuando se llegara á establecer una relación entre la electricidad y la materia, se
habría avanzado muy poco, ó mís bien se habría retrocedido en las investigaciones por la consabida definición.
Porque en efecto, la noción de materia es una de las más
complicadas y menos precisas que se tienen en el mundo
científico, y con más razón entre los profanos en ciencia.
La última teoría plausible, respecto á materialización, descansa precisamente en la electricidad; así es que, según

esta teoría, la eiectriciciad es algo más elemental que la
materia, y es seguro que así ha de ser, pues empleando una
definición provisional de la materia, podemos decir que
esta es la causa de todas las sensaciones, y quizás sentimientos, que despiertan en nosotros los múltiples fenóme·
nos naturales, entre ellos la electricidad.

•
••

Pero desgraciadamente nuestros sentidos se han desarro·
llado en contacto con la materia y no saben distinguir ni
discernir acerca de lo que no sea material; la electricidad
es para ello algo muy secundario, y no se dan cuenta de
ella más que por la manera como afecta al mundo material,
que es el que directamente está bajo su dominio, como, por
ejemplo, las atracciones y repulsiones entre cuerpos electrizados y otras manifestaciones por el estilo. Por lo tanto,
para el interrogante, la materia es algo familiar y la electricidad no lo es, y quiere que se le establezca una relación
entre lo que cree conocer y lo que le es desconocido, por
muy ilógico que esto sea.
Cuand&lt;&gt; se le han hecho las anteriores observaciones, dice: «Todo eso me parece mu y bien y muy claro; pero, á pe·
sarde tanto hablar, todavía no me dice usted lo que es la
electricidad».

•

* * para el «no iniciado» es el
Hay otra causa de confusión
empleo de la palabra «electricidad» por los hombres de ciencia, con significados enteramente distintos. En ingeniería
se usa la palabra «electricidad» para expresar lo que el fí·
sico de gabinete llama «energía eléctrica».
Para el electricista teórico, la energía eléctrica, es decir,
la habilidad de la electricidad pata originar trabajo, se mi·
de por el producto de la cantidad deelectricidadmultiplicada por el potencial eléctrico, ó sea la tensión eléctrica
en cierta superficie; pero para el ingeniero este producto
representa lo que él llama electricidad simplemente.
El trabajo que puede desarrollar ú originar una libra de
agua cayendo de un pie de altura, es lo que se llama el
«pie-libra&gt;. El agua, tanto antes de caer como ya caída, es
la misma; pero no tiene la misma energía. Para el electricista una cantidad eléctrica es la misma á un volt que á
cien (el volt es la unidad de energía eléctrica) por más
que en el primer caso sólo pueda producir la centésim'i
parte del trabajo que puede hacer en el segundo.
••*

Esta diferencia de significado para la misma palabra es
causa de muchas discusiones entre estudiantes, quienes no
han perdido el hábito de definir, del que no se privan más
que los verdaderos hombres de ciencia, y quieren, á toda
costa, saber lo que «es» la electricidad.
Unos la definen como «una forma de energía, lo mismo
que la luz y el calor», mientras que otros aseguran que
«no es nada que pueda parecerse á la energía, si bien es
cierto que puede poseerla y desarrollarla». Es que unC's
toman el significado teórico de la palabra, mientras que
los otros toman el significado experimental y, si se quie·
re, un poco mas práctico.
Ahora, si tales cuestiones se suscitan entre los que ya
tienen nociones de ciencia ¿cómo queremos que los que
la desconocen por completo no exijan que se les defina lo
que es electricidad?
Y si no se les puede pedir que dejen de indagar lo que
ellos creen que los sabios tienen obligación de saber y de enseñarles, menos se les puede exigir que dejen de creer que
están siendo guiados por la misma ciencia cuando usan un
«cepillo eléctrico» ó piden en la cantina que se les sirva
un «bitter eléctrico».

•••
Después de leer lo anterior, no será difícil que algunos
de nuestros lectores pregunten cuál ha sido el objeto de
esta charla, si en ella no se les había de responderá la pregunta que la encabezaba; pues el objeto de ella ha sido
únicamente evitar que nuestros lect ores vayan á querer
«tomar el pelo» á alguien con la citada pregunta, pues los
«tomados» serían ellos, y evitar también que tomen bitters
eléctricos ó crean en los cepillos eléctricos y otras muchas
cosas eléctricas que se usan por ahí.
En cuanto á las definiciones matemáticas, filosóficas y exp erimentales de que hablamos en otro lugar, es seguro que
dejarán plenamente satisfechos á quienes se dediquen á
buscarlas en los tratados especiales, previa la necesaria
preparación para entenderlas.
Así es que aquí acaba la charla y dejamos el campo
abierto para el tratado, ·al que enviamos á nuestros caros
lectores.

�EL MUNDO ILUSTRADO

116

Tina di Lorenzo

ABLANDO de Tina di Lorenzo no puedo menos de
acordarme de aquella venturosa imagen que empleó Zola al referirse al autor de Petit chose. Imagínome que tod&lt;\s las hadas, las hadas sonrientes y ligeras del
mundo de los cuentos, se reunieron en torno á la cuna de esta
mujer incomparable, para brindarla, cada una de ellas, un
don precioso: una la dió el talento, otra la espiritualidad,
otra la belleza, otra la seducción, otra }agracia y la última
transformó su corazón de humano barro en ánfora divina,
donde se guardan ias más puras y fragantes esencias de la
emoción, preciado tesoro que sólo á los artistas plugo dar
el Hado, padre de las hadas, de las hadas que, luego de
-otorgarla sus atributos, huyeron con vuelo raudo, rientes,
atropellando al pasar á la otra, á la negra, á la mala, á la
que todo lo deforma y lo mancha, la cual se quedó á la
puerta .....
Sí, en la actriz italiana hay todos los encantos, las perfecciones todas que anhelarse puedan. No eri vano en su
peregrinación triunfal por tierra latina y aun sajona, las
muchedumbres la aclamaron al paso y alfombraron de rosas su camino; no en vano sus oídos han percibido, en las
explosiones del delirio popular, delirio santo porque lo
despierta el arte, las melodías todas de la gama del elogio:
el beso alado de las vírgenes, el himno generoso de la juventud, las lágrimas de admiración de los viejos .... Pero
lo que sorprende, lo que subyuga, es que en esta Animadora
-que diría D' Annunzio,-talento, espiritualidad, belleza,
seducción, gracia, se funden en una suprema armonía, que
pasa, ante los ojos iluminados de las multitudes, cegándolas, embriagándolas, como las cegaría y embriagaría, al són
de encantadas flautas, el desfile de siluetas blancas en blanca teoría, bajo el cielo azul de Grecia.
Ante Tina di Lorenzo, las plumas de los críticos transfórmanse en pebeteros que inciensan; la hórrida indiferencia en estremecimiento hondo y generador de emociones;
la mal~lad y el odio en virtud purísima que sabe admirar
sin comprenderlo ..... ¿Se deberá ello á su éorporal belleza?
De su fisonomía ha dicho un biógrafo italiano que es de
aquellas "que merecieron ser glorificadas y consagradas
en la patria de Platón y Calimaco, donde toda expresión inarmónica era tenida por visaje, y donde ni aun en
los horrores de la agonía la figura humana perdía su habitual compostura y noble actitud." Mas, con ser la belleza
de Tina tan grande, no debe tenérsela por el factor único
que la ha llevado á las inmaculadas alturas de la gloria, en
donde indudablemente se encuentra; otros hay, tan excelsos como éste, que contribuyeron á hacer de ella la artista
que hoy vemos: junto á la belleza están el raro talento, la
intuición, la escuela, y, sobre todo, la originalidad, la personalidad que hace de la gran actriz una excepción entre
la turba infinita de las actrices; excepción que marcha por
la común senda del teatro, cogiendo perlas ahí donde los
demás sólo encontraron piedrecillas del mar; creando ti pos
humanos, caracteres humanos, ahí donde los otros sólo vie
ron marionetas.
Tina di Lorenzo no se parece á nadie: es única. Su arte
hubo de enseñarla el culto de estos exclusivismos. Ella va
á las obras de los poetas áarrancarfiguras para encerrarlas
en el propio marco, sin alterarlas, sin ,deformarlas, ofreciéndolas bellas, humanas, y cuidándose de no desfigurar
la concepción de su creador.
He aquí, pues, su primera condición genial.
Querer penetrar los misterios de su arte sería osado. ¿En

IHI

¡
l

.i

i!

1

1

qué consiste su escuela ? ¿Qué matices tiene que la distingan y de qué recursos se vale la artista para encarnar esas
figuras y ofrecerlas en el tablado como sabe ofrecerlas?
Tina di Lorenzo no es una visionaria; caGi yo me atrevería á decir que no siente las intuiciones rápidas, relampagueantes. En este temperamento equilibrado, sano, extraño
á todo histerismo, felizmente librado de la neurosis que '
penetra y envuelve el alma moderna, las concepciones artísticas no cuajan sino por medios netamente humanos: por
el estudio, por la observación del ambiente, por la meditación larga y honda acerca de las obras que interpreta; cosas que, es natural, llegan á una completa realización, merced á la agudeza, á la percepción fina, características en la
actriz, y producen al cabo el milagro de hacer surgir en el
teatro mujeres de carne y hueso que vibran, que lloran,
que se emocionan, que ríen con amor y calor de humanidad, y absorben la individualidad de la actriz á tal punto, que en ellas no vemos á Tina di Lorenzo, sino á Silvi&lt;J,
á 'Pamela, á Margarita, á Magda, lógicamente separadas la
una de la otra, con carácter propio, distintas, multiformes.
Pocas, poquísimas adrices de nuestro tiempo podrán
jactarse de poseer la universalidad de talento escénico peculiar en la que ahora es la favorita de México. Unas hay
que dominan la tragedia; otras que se circunscribieron á la
comedia; otras cuyos horizontes se reducen solamente al
drama. Sin entrar en comparaciones, que al fin y á la postre resultan poco galantes, yo afirmaría que Tina di Lorenzo ejerce sus prestigios en todos los géneros, guardando en
esto, como en todo lo suyo, aquel supremo atributo á que
ya hice referencia: la euritmia.
Alguien objetará que eu tal ó cual pieza de determinada
índole encaja mejor-usaudo de la jerga teatral,-esta ó
aquella actriz, que Tina di Lorenzo. Pero si esto es verdad
también es cierto que hasta hoy no conocemos personaú'.
dad alguna que, dentro de la concepción artística de los
géneros que forman ese todo que se llama el teatro, tenga
menos limitaciones que las que ella tiene. Para convencerse, basta penetrar en el prodigioso museo de sus creaciones:
allí veremos, junto á la heroína de la tragedia clásica, á la
de la tragedia modero a; al lado de la máscara que se contrae
con ge~to de tortura, la faz sonriente; cerca de los ojos y de
los labios que lloran, los labios y las pupilas que ríen con
fresca y cristalina risa.
En cinco obras sería fácil encerrar la fisonomía de la ac·
·t riz italiana, sin perder una sola línea del conjunto armonioso. Son éstas Romeo y Julieta y La Gioconda, que representan la tragedia en sus dos mai.eras: la clásica y la
nueva; La Dama de las Camelias y Magda, drama romántico
el uno y rea!ista con tendencias al simbolismo el otro; y
Pamela 11ub1le, perla la de más preciado oriente de cuantas
ostenta el teatro cómico de Italia.
La Julíeta de Tina di Lorenzo es la encarnación más bella
del tipo de la amante ideal,soñado y esculpido en la maravillosa tragedia por el poeta de Stratford. Aquella pasión
que nace, se desarrolla y estalla en el alma de la hija de
los Capuletos, podría decirse que está de realce, sin que la
falte un matiz, un detalle, en la interpretación de la artista.
La Julieta del primer acto, tímida, de una infinita ternura,
deslumbrada ante la visión de Romeo; la Julieta del balcón,
en cuyos labios las palabras son música, música de dulzura
inefable que suspira al arrullo de la alondra; y la Julieta
resucitada que, al mirar al amado dueño muerto, no vacila
en hundir en el propio pecho el puñal, vislumbrando mundos arcanos en donde pueda á él unirse, son otras tantas
estatuas vivientes que perdurarán en la memoria de los
que tuvieron un día la fortuna de contemplarlas. Tina sabe
fundir su alma en el alma de Julieta; es Julietamismaque
desde reg,ones perdidas en el misterio de la fantasía y del

117

EL MUNDO ILUSTRADO
tiempo, viene hacia nosotros con una dólorosa sonrisa de
amor y de tristeza
Y tanto ó más grande que en la heroína clásica, aparece
en La Gioconda, tragedia que, dentro de su modernidad,
conserva un aroma del hieratismo antiguo, y, en ciertos
momentos, por la grandeza del dolor contenido, trae á la
memoria escenas de Esquilo y de Sófocles. Silvia Settala,
la divina mutilada, la que por amor sacrificó las manos-las
manos bellas como si el alba las hubiera hecho de un soplo, blancas como la espuma y más finas que los brocados
que el viento traza sobre la arena,-y sonríe á su amargura
y á su sacrificio ante la sonrisa ingenua de La Sirenetta,
y deja caer á sus pies las rosas que mutilaron también las
manos infantiles de Beata, tiene, en Tina di Lorenzo, una
intérprete fidelísima: hay en ella una riqueza de ritmo y
de emoción que responde á la derramada por el poeta en
las páginas admirables.
Pero así como logra elevarse á lá cima de alba blancura
del estro trágico, sabe vivir también, sentir, encarnar las
heroínas de hoy día. Ejemplo de ello son su Margoríta
Gauthier y su Ma1tda, que bien merecerían un estudio por
separado. La primera es algo muy distinto de lo que otras
actrices concibieron La Margarita de Dumás, adulterada,
transformada, deformada por tantas artistas que de años
atrás han venido interpretándola, es en Tina lo que en un
principio fué en el libro del dramaturgo: la cortesana que,
hundida en el fango, amó el amor y al amor consagró su
último aliento; la pobre mártir que en su peregrinación por
el jardín de las delicias, de las galanterías y de las suntuosidades mundanas, encontró una vez una esfinge, la de
la ilusión, hasta entonces ignota, y más allá una sombra, la
del deber, y á la ilusión y al deber sucumbió. Y Tina di
Lorenzo, que personifica tan delicadamente esta flor de
suave romanticismo, dándole toques de realidad tan viva,
tan fuerte, como el de la agonía en el último acto, al fin de
la cual el sol amarillento de invierno, entrando á raudales
por el balcón, baña la faz cadavérica, para siempre inmóvil,
de la tísica que amó, es la misma que podréis ver, á la noche siguiente, en Magda, la vigorosa, la tremenda heroína
de Sudermann, moviéndose como si se encontrase en su
propio ambiente; identificándose con el alma germana, como ayer se identificó con la francesa; lo cual equivale á ir
de un polo á otro polo,ydemuestra, ámayorabundamiento,
la ductilidad, la universalidad á que aludía.
Sería incompleta, no obstante, la figura de la artista, si
no mostrase con encantadora gallardía otra fase, para mí
tan bella como las anteriores: la del dominio absoluto de
la comedia en su más ingenua forma. Me refiero á la personalidad de Tina en el teatro de Goldoni. Este teatro, hecho de candor y de malicia; de sabroso diálogo que más
parece improvisación que labor meditada; este teatro, en
suma, que tiene la seducci6n de lo primitivo, dij érase que
había de encontrar en ella, andando el tiempo, á la intérprete deseada. Es entonces risueña, rebosante de sencillez
y de gracia; su voz ríe con los chistes que brotan de los
labios; en sus ojos hay un mirar ingenuo para cada malicia;
y se la ve ir y venir por la escena, tan natural, tan donosa,
como si súbitamente retrocediera al ambiente, á la vida, á
las costumbres del pasado. ¡Can razón Tomás Salvini, el
egregio actor, dijo, en ocasión de rep,esentar con Tina en
Pisa, la Pamela nubile, que llegaría á ser ella la émula de
Elleonora Duse!
Antójaseme que las palabras de Salvini .tienen la solem·
nidad de una profecía; que Tina será, en el futuro, la pri·
mera figura del teatro de su patria. A creerlo así me impulsan el grado mismo de perfeccióp. alcanzado hasta hoy
por la gran actriz; el absoluto dominio adquirido sobre sÚs
facultades; la madurez lograda de su escuela; su tempera·
mento, y, sobre todo,~e(grand(amor que_á su culto profe·

sa esta sacerdotisa, amor que se traduce en aspiración constante, en deseo insaciable de subir, de subir más alto.
Quien recorra de una ojeada la vida de Tina di Lorenzo,
podrá darse cuenta de la distancia inmensa recorrida por
ella en el campo artístico: nacida en Turín, trancurrieron
los años de su niñez en Noto (Sicilia)-hermosaregión
que en días recientes asoló el cataclismo más grande que
registra la historia en los tiempos modernos,-en la cual
su espíritu predestinado á exteriorizar belleza sintió quizás los primeros estremecimientos en contacto con la na·
turaleza bravía, saturada de aire de la montaña y cubierta
por un cielo de suave azul. Trabajó por primera vez en
plÍblico á los diez años, á beneficio de las víctimas del terremoto de Casamicciola, con envidiable éxito; y meses
después azares domésticos hiciéronla entrar de lleno en el
teatro, presentándose en Torre del Greco, lugar cercano á
Nápoles, nada menos que con la &lt;Dionisia&gt;, de Dumás.
Pasó por 103 teatros de Caserta, Capua y Santa María Vetere, hasta conseguir su ingreso á buenas compañías. Su
primer triunfo lo:alcanzó:en Nápoles, en el teatro&lt;Rossini&gt;,
y á éste siguieron otros muchos en Venecia, en Roma, en
Milán, en Palermo, en Pisa y casi todas las principales
metrópolis italianas, y al cabo en una &lt;tournée&gt; por América, Hungría, Rusia, Alemania y Francia, de vuelta de la
cual Tina di Lorenzo formó compañía propia, rodeándose
del elemento joven que es hoy soberana promesa para el
país del arte, y del cual se destacan figuras tan interesantes como las de Luigi Carini y Armando Falconi, su esposo.
Rindiéronle pleito homenaje las personalidades más
ilustres en las letras, en las ciencias y en la P"lítica de su
patria: Gabriel D'Annunzio, Gerolamo Rovetta, Giuseppe
Giacosa, J. A. Butti, J. Antona-Traversi, Roberto Braceo
Giovanni Verga, Marco Praga, Edmundo D'Amicis, Lui~
Süner y otros muchos, lo que significa una verdadera consagración.
Ha sido, pues, su obra, la obra de -una -laboriosa1 la obr~
de una esforzada, aparte de constituir) por sí misma, una
obra genial. Pero de la Tina di Lorenzo de trece años que
recibió las alabauzas del público napolitano, á esta que hoy
nos des] umbra, no hay, al decir de los críticos, variedad
alguna en la esencia. No parece sino que la niña que lloró las
_angustias de '&lt;Dionisia&gt; estaba cierta de la victoria en el
porvenir, y al recoger en el comienzo de la senda las primeras flores, por la propia senda siguió, convencida de
que, en lontananza, tras de mil vericuetos, hallaría el
Edén soñado.
Hay en los ojos de esta predilecta de las hadas-ojos di·.
vinos que reflejaron y reflejan pasiones infinitas,-una serena confianza en la gloria ... : . .

•

CARLOS GONZÁLEZ PEÑA.
,. • .¡.

UNA LAGRIMA
Llevaba un vestido verde mate: como el color de ciertos
escarabajos, y daba de comerá un caballero pétalos de rosa
que arrancaba ella misma..
-Ambrosía ...... murmuraba el caballero.
Más tarde estaba siempre sola. Su vestido verde mate
chispeaba como fósforo. Arrancaba lentamente péhlos de
rosa, y no se los daba á comer á nadie.
Una l ágrima cayó sobre su vestido.
Pero nadie dijo: ¡Néctar!

............

PErE(ALTENBERG.

-.....-

,,,.,./

�119

EL MUNDO ILUSTRADO

LA NAVIDAD EN CULIACAN

dió el nombre de «Junta de Santa
Claus&gt;, la cual se encargó de todos
los detalles de la fiesta de caridad.

mismo tiempo que los felices y los pre·
feridos de la suerte aumentan á sus felí·
cidades el goce inefable de hacer el bien
y la dicha de sus semejantes.
Bien conocidos como son los genero·
sos sentimientos de nuestras clases, adi·
neradas ó no, no es de extrañar que las
fiestas de Navidad del año último ha·
yan sido motivo para grandes demostra·
ciones de los buenos sentimientos me·
xicanos. Ennuestros números anteriores
nos hemos ocupado de las fiestas que en
esta ciudad se celebraron, organizadas
por las más distinguidas damas de la
sociedad elegante, y ahora nos vamos á
ocupar de las celebradas en la capital
del Estado de Sinaloa, las cuales no han
sido de menor lucimiento.
El sitio elegido para la fiesta fué el
palacio del Estado, en el que se congre·

***
Según los informes que nuestro
corresponsal en Culiacán nos ha en·
viado, la fiesta de Navidad ha sido
una de las más lucidas y hermosas
que se han celebrado en aquella
ciudad, y sus organizadores pueden
tener la satisfacción de haber hecho,
á la vez, un gran acto de caridad y

•
.

M:., ,, di

.

l '•

t, ,·a ,:,, !o _,..-, ..,

ta

!
1,

de ::&gt;anta Clau~.Señoritm Rosario
de la Vf,ga, Julíeta Gellae·
che, Arrlo11ia Padilla,
Maríu Antonia de
la Veea, Laura Almada
Salido y Guadalupe
Rojo.

Gnwo encargado de la mesa e.S• ita. Dolores Zepeda, Sr. Julián
Maldo•ado, Sra. Luz Cañedo
de Urrea -Haa.s,
Srítas. Virginia Bnrraeán y Veneranda
Bátíz.

1

'
La Navidad y las fiestas que, con ese
motivo, SP organizan en todas partes del
mundo, han sido siempre otras tantas
ocasiones para que los corazones nobles
den muestra de lo mucho de que son cap ices, y los pobres, los desvalidos, sabei.
que esa época del año es, quizás, la únic 1 en la que pueden olvidar sus desgracias y miserias, aun cuando sólo sea por
breves horas, para participar de la ale-

La fiesta no íué sólo
dedicada á los niños; todos los que tenían alguna desgracia que aliviar,
estaban seguros de recibir algún consuelo de

Encar;,ados de la me.sa D.-Se1ifJ1 i·
ta Laura Heredía, Sr. Fortuna·
to Escobar,~Sra. Rn.&lt;ario L.
de la v,,ga y Srífa. Con·
cepcí6&gt;1 Rojo.

FOTOGRAFÍA DE LOHN,

tomada éspecialmente para

"El ~lundo Ilustrado.''

¡!aron tanto los desvalidos que iban en
pos del obsequio que h:ibía de hacerles
olvidar su desgracia, como las damas ca·
ritati vas, pertenecientes á la mej or so·
ciedad de Culiacán. quienes se habían
encar~ado de poner en manos de los po·
bres los obsequios que les habían de ha·
cer recordar con gusto la Navidad dY1908.

Señora Angela H. de Sais, Sritasi
María Antonia; de la Vega,
Guadalupe del Corte y Sr.
Luís R . lzábal.

Grupo de reparto de la mesa E. · Sra. Maria Marlínez de Castro
de la Vega, Sritas. Rosario
de la Vega y Laura Al·
moda Salido, r Sr. Juan N. Tamayo.

gría con que todo el mundo celebra el
aniversario del que quiso ser, y de hecho fué, el gran amigo y protector de los
pobres, siendo tan pobre como ellos.
En todas partes del mundo se celebra
la fecha gloriosa con fiestas de caridad,
durante las cuales se procura que los
CÓ.eJir;~dOQ__l'\,]V.iAi&gt;n

c:._u._..clo;~ó~~--- -

una fiesta divertida, que será recor·
dada con gusto, tanto por los que re·
cibieron obsequios en objetos, como
por lo~ que los recibieron por medio
del placer que produce la satisfacción
de una buena acción llevada á cabo.

manos de las distinguidas y caritati·
vas damas y de los correctos y no me·
nos caritativos caballeros que las
ayudaban en su noble tarea d e hacer
olvidar los males para dejar~· lugar á
la alegría.
Con anterioridad, y en espera de
los muchos bienes que lle pensaba
hacer en esos días, se formó una junta de damas y caballeros, á la que se
Grupo de la mesa F.-Señorítas Julíeta Gellaeche y Antonia Padilla, se·
-

ª"

Sr, Miguel Tam ayo, Srita. Guadalupe Rojo, S ra Manuela M. de Esco•
bar y Srita. Ester Gellaeche.

�El Presidente de la República Visita la Escuela de Artes y Oficios

HERMOSA CELEBRACION

l

1

Para celebrar el principio del presente año, el señor Teniente Coronel D. Porfirio Díaz ofreció una comida á todos
los empleados y operarios que le ayudan en los trabajos de construcción de
1os varios edificios que tiene á su cargo.
La comida se efectuó en los jardines
de lo que fué huerta de la Castañeda, en
donde si construye actualmente el edificio que servirá de Manicomio General,
cuya construcción se ha encomendado,
como saben nuestros lectores, á la pericia y conocimiento del señor ingeniero
Díaz.
Se sentaron á la mesa, la cual fué presididalpor:el mis~ocÜado señor ingeniero~
,t odos sus empleados, desde los administradores y jefes,:hasta los peones que desempeñan los más rudos trabajos.

Grupo de invitados á la me~a principal.-Enmedio de ellos está el
Sr. Ing. D. Porfirio EJlaz.
Visita al taller de Artes Decoratfras,

LOS TRES ANHELOS

Durante muchos años, la Escuela Nacional de Artes y Oficios para varones,
uno de los establecimientos llamados á
ejercer influencia decisiva en la instrucción.
y en la educación de nuestro pueblo, per-¡
maneció en un estado de estancamiento,
mereciendo apenas que se le considerara
1

La una diJo:
-Tengo hambre.
Y tendió la mano al próximo manzano lieno
de hermoso fruto, y comió hasta satisfacer su
hambre.
·
La segunda añadió:
-Tengo sed.
Y se deslizó para entrar al césped en busca
del cristalino arroyo, bebiendo hasta aplacar
su sed.
La tercera dijo:
·
-Yo no tengo hambre ni sed; pero amo tier·
namente.
Y se fué por el mundo sin se; amada y de·
vorando amargas penas.
Andando el tiempo volvieron á encontrarse
las tres.
Exclamó la primera:
-Como he comido, no tengo hambre y estoy contenta.
Y dijo la segunda:
-Como he bebido, no tengo sed y estoy
satisfecha.
Añadió la tercera:
- Yo he amado sin ser amada. Pero soy más
feliz que vosotras, porque amo todavla.

J~

~

121

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

120

: !Los operarios aplauden al Teniente Coronel Díaz.

La_comitíva en el patio de ia Es·
cuela.-El taller de carpintería.

po, ha de dirigir los de~tinos de la Na·
ción, en la Escuela de Artes y Oficios
se forman los obreros inteligentes é
ilustrados que, bien dirigiJos por los
intelectuales, afirman el grupo que re·
presenta la verdadera nacionalidad , y
es de suma importancia que éstos sean
seres aptos para la lucha por la vida,

Ci\TULLE MENDES.

Entre los comensales había cuatrocien.
tos de los que trabajan en las obras de
la nueva Escuela Normal para Profesores, y el resto, hasta completar más de
mil, eran los empleados y operarios de
las obras deconstrucción del nuevo manic )m:o.
Durante la · simpática fiesta reinó la
mayor cordialidad y los trabajadores
guardarán de ella un muy grato recuerdo, pues pasaron muy agradables ratos
de ex pansión franca al lado de su jefe,
quien compartió con ellos la comida de
año nuevo, en la que se dan y se reciben los mejores deseos .para el resto del
año que empieza.
Las fotografías que acompañan estas
líneas fueron tomadas el día de la fiesta
y dan una idea de la animación y entus iasmo que reinó en ella.

Departame11to de tornos m ecánicos.

1í

{
Invitados recorriendo las mesas de los operuríos.

en el presupuesto de' Instrucción I Pública
y sin que nadie se diera cuenta de si mar·
chaba bien ó mal 6 de si siquiera existía.
En ese estado de cosas, la producción de
esa Esc.uela tenía que ser, y de hecho fu'
exigua, casi nula. De poco tiempo á esta
pa:te, sin embargo, la Secretaría del ramo
se ha fijado en ella de una manera preferente, y después de encomendarla á personas idóneas para su manejo y .dirtcción,
se preocupa á diario porque adelante y se
ponga á la altura que merece una iustitución de su clase; pues si bien es cierto que
las escuelas en donde se enseñan las ar·
tes y las profesiones liberales son de gran
utilidad, porque en ellas se forma el g~upo

1

1,

- --~

�122

EL MUNDO ILUSTRADO

y al mismo tiempo espíritus ordenados que
sepan distinguir á los arnantes del progreso
de los agitadores que inician movimientos en
provecho propio, valiéndose para, ello. del
obrero como instrumento, tanto mas ciego,
cuanto menos instruido está.
4

dicacio11es que muestran sus vastos conocimientos en lo
concerni~nte á la vija práctica; todos los trabajos expuestos fueron cuidadosamente examinados, y sobre ellos emitió
el séñor General Díaz opiniones dignas de un perito.
En el taller de decoración se le mostró un sillón, de estilo
bizantino, que fué entregado nuevo al señor Fernández para
que le diera el aspecto de viejo; este sillón fué presentado á
los visitantes con el mismo aspecto que si hubiera sido extrai·
do de entre las ruinas de una ciudad antig11a; el señor Pre~i·
dente preguntó y se informó de los procedimientos empleados,
y de'ipué, dió al señor Fernández una receta para imitar el
mármol en las fachadas de las casas y otras que, según él dijo, empleó en la construcción y decoración de su casa en la
costa del Pacífico.

••

Puesta, como decíamos, la Escuela en manos de personas aptas, desde luego se inició
para ella una era de reformas y adelantos que
tendían á su mejoramiento, el cual ha sido
notable en los últimos años.
El plantel se ha dotado de máquinas, aparatos y herramientas de primera clase, enco·
mendados al cuidado de maestros que los co·
nocen y saben sacar de ello,; todas las venta·
ias que ellos mismos ofrecen.
Se: han creado talleres nuevos, y en todos

•••

El i;eñor Presidente y sus ucompañanles:en el gimnasio.

formar v adecuar el plantel, y que el
señor Secretario de Instrucción Pública
estuvo satisfecho de los trabajos llevados á cabo, invitó al Primer Magistrado de la Nación para que se convenciera de los adelantos obtenidos, y juzgara, por sus propios ojos, del trabajo
llevado á cabo.
La·visita se efectuó el domingo 10 de
los corrientes, y de ella se mostró muy
satisfecho el señor Presidente.
Di.rige actualmente la Escuela el se·

***

Durante el recorrido del plantel, nuestro fotógrafo tomó va·
rias interesantes fotografías, las cuales publicamos acompañ:rndo estas línea~; en ellas están reproducidas las principa·
les escenas dé la visita y dan perfecta idea del interés demostrado por el señor Presidente durante ella, en todos y cada uno
de los detalles del plantel.
Confiamos en que la escuela continuará siendo objeto de
especial cuidado para que responda á las necesidades de un
país que acaba de despertar á la vida industrial y que tiene
sed de hombres que sean capaces de manejar y perfeccionar,
en caso necesario, las muchas máquinas que cada día se in·
ventan en los centros fabriles é industriales del mundo; en·
tonces será una verdadera gloria un diploma de la Escuela
Nacional de Artes y Oficios de México.

•
TIPOS CALLEJEROS

Taller dejundici6n.

ellos se hace uso de los métodos más
modernos; el trabajo de estos talleres
está completado y organizado por las
cátedras, en lasque se enseñan las ma·
terias que deben conocer los obreros
para hacer su labor más productiv:i., a
mismo tiempo que más fácil.

•••
Una vez terminado el trabajo de

Terminada la visita á los talleres, pasaron los visitantes al
gimnasio, donde presenciaron algunos ejercicios vistosos, ejecutados por los alumnos.
En la alberca, los educandos hicieron algunos ejercicios de
natación, entre ellos uno ejecutado por un alumno originario
de Tehuantei:-ec, quien cogió una moneda arrojada por el se·
ñor Secretario de Instrucción Pública, antes de que hubiera
llegado al fondo del tanque.
Tan detenida y minuciosa fué la visita al plantel, que en
ella se pasaron varias horas, y sólo se visitaron los departamentos mencionados, sin que hubiera tiempo para recorrer
las clases, gabinetes y laboratorios con que cuenta el plantel.
Al retirarse el señor Presidente y sus acompañantes, se
mostraron muy complacidos de su visita á un establecimiento
que, sin duda, está llamado á desempeñar un papel muy im·
portante en el adelanto de nuestro país, sobre todo si se le
1tiene, como ahora, á la altura de los adelantos modernos de
as :utes y de los oficios, su objeto principal.

"CARACOLILLO''

re·

(Para "El Mundo Ilu,trado.)

E1 i;eñor Pre,idtmle exam111u los
trabajos_de ajuste.

ñor Ingeniero Don Gonzalo Garita,
y es avudado en sus labores por el
señor Don Alberto Páez, que des-

empeña el cargo de secretario; los
dos mencionados caballeros esperaban al señor General Díaz en el
pórtico de la Escuela, para conforirlo por los diferentes departamentos.

,.

**

En cada uno de los talleres hiio~el.tseñor Presidente algunas in-

ARA vida asendereada, trashumante y andariega,
la de «Caracolillo&gt;.
Nunca asentó el pie inquieto en parte alguna,
ni arraigó la personilla picaresca en casa determinada; siempre anduvo de aquí para allí, de
arriba para abajo, de un extremo al otro, á los
cuatro vientos y á todos los ardores del sol y las crud.eiai
de Un vierno, recorriendo pueblos, villorrios j' nn..chet:ia91
con un equipo de cómico de la legua1 q'1e. pot ser tal, era
de lo más churrigueresco, redu(;ido- y pobre que P-uedan
tener prójimos de sem~jante catadura.
Para los pueblos, el traje urbano, casi completo, de casa·
quilla que iba para chupetín por el t~lle corto, las faldas
reducidas las mangas angostas y las sisas estrechas, todo lo
cual poní~ en contoneos el empingorotado continente, y
en apreturas el busto avante y atlético de nuestro personaje,
y en aspas de molino aquellos sus brazos encorvados, pron·
tos al ademán tribunicio y á la manotada grotesca; los pantalones estaban reñidos á tiro de ballesta con el chupetín;
si éste era estrecho, aquéllos eran anchos, hiperbólicamen·
te hinchados por las manos que andaban de continuo en
los bolsillos descomunales-granero y hucha,-donde se
guardaban así provisiones como ahorros¡ los zapatos tenían
m~s d~ un remiendo, lo que acusaba la perseveran1:i!l di;

123
«Caracolillo&gt; en eso de restaurar sus vestidos con oportunidad y con presteza, sin darle tiempo á la incuria para
que hiciera destrozo y ruina en ellos; el sombrero, aludo,
copón y ladeado, daban á su ya picaresco rostro aire muy
subido y más sospechoso de matasiete sobrado y entero.
Cuando radicaba por corta temporada en el pueblo, le
sacaba jugo y substancia á la industria de amplificar retra·
tos al crayón, por procedimientos de su inventiva (jamás
dormida para estos amaños) que dejaban atrás á las maneras y estilos de los geniales retratistas; eso sí: no respon·
día ni por jactancia del parecido, del aire de familia, y,
para responder por la factura de su obra, únicamente apechugaba con aquellos retratos de personas difuntas, en los
cuales el tiempo había borrado, con su anhelo de destruc·
ción constante, tanto las fuertes tintas de las sombras, co·
mo las débiles de los claros obscuros; de tal suerte, el re·
trato solía salir de sus pecadoras manos con más faltas que
el caballo de Gonela, cosa que le importaba un bledo, pues
achacaba á defecto de la muestra lo que era sacrilegio de
su lápiz, y así iba poniendo ojos donde había puntos¡ boca
en donde líneas, y cabello donde borrones informes y ape·
ñuscados, de manera tan desastrosa, que llO conociera el
invento pictórico ni la madre que echó al mundo al llorado difunto que sirvió para tales y tan atentatorios manejos.
Descansaba de esta tarea-productiva á las veces - para
meterse de lleno en la de pendolista; aquí sí que su mano
era hábil y discreta, atinada-y segura. ¡Qué de perfiles elegantes y de airosos rasgueos! ¡Qué de finales pulidos y de
gruesos sin garrotes y escarabajos! La letra limpia, el rasgo firme y la tinta indeleble.
En pañuelos, tarjetas y esquelas amorosas, la ostensiule
caligrafía del pendolista hacía derroches de petulancias y
prodigios de galanuras; aquí un Cupido, con la flecha em·
pulgada para dispararla á un corazón sangriento, 'v olaba
sobre una cinta descogida, en la que se leían con vistosos
caracteres: «Amor mío:&gt;; allá, dos palomas se daban el pico
en el nido que sustentaba una antorcha flameante y hu·
mosa, bajo la cual un «Recuerdo&gt; fra la clave de un amor
bien correspondido; y en las esquelas amorosas la abun·
dancia de símbolos y alegorías se 111ultiplicaban en las pla·
nillas albas, de cantos dorados, cual signos convenciona•
les para rendir el corazón femenino más rehacio á los requiebros de galán amartelado y comedido, aparte, por supuesto, de la elevada ortografía y de las mieles de que es•
tán repletos los modelos de este linaje de cartas.
Para los villorrios quedaban solamente estos menesteres
de pluma y estas habilidades de caligrafía, y olvidaba «Ca.
racolillo» la industria de amplificar retratos, por ser los
campesinos sencillos, crédulos y poco dados á ponerse tie·
sos como estaca ante el ojo atento y certero de la lente de
una cámara fotográfiC"a; antes bien, le agrada á estos rancheros la alegoría en pañuelos y el símbolo en carlas de
amores, por creerlos cosas de magia y de sortilegio; con es·
te modo de pensar en aquella gente, «Caracolillo medraba
que era una bendición¡ pero cate que á lo mejor de su re•
galo le salió competidor temible por aquellas sus habituales correrías, y hubo de despuntar la pluma y de vaciar el
tintero; quebró lápices y destrozó esfuminos.
iAdiós retrato~ y amplificaciones! iAdiós pañuelos, cs.
quelas y tarjetas!
.
No lloró sobre las ruinas de un pasado venturoso la mal·
andanza de su destino, que había nacido él para no amila·
narse por cosas de poca monta¡ sino que ~guzó el ingenio
de sus dilatadas cavilaciones por cantinas y tabernas, don·
de empinaba el codo más de lo que la cordura y el buen
nombre mandan, para venir á dar en el cómo y el cuándo,
dentro de sus reiterados desvelos, de salir airoso del lance
que le traía desorientado.
Conocía algo de escamoteo con su poco de magia prieta;
en sus ocios y huel¡!as-descansos impuesto~ por fatigas de
viajes y atareos-metió las manos en los naipes, y entre
brisca inocente y siete y media taimada, adquirió frailuna
destreza que sacaba pierna á las argucias y á las trampas de
los que se levantan el &lt;monte:&gt; con tapete y todo; recurrió,
pues, á la baraja y á la agilidad de sus manos para explo·
tar la candidez de los rancheros.
.
«Caracolillo», en cuatro trancos, se volvió de todo á todo
prestidigitador, así como suena; con mucha audacia por
guía y una hambre canina por estímulo; brujo, acaso,.para
la inocencia columbina de aquella buena gente de campo
que contaba con los dedos y creía á pie juntillas en caba·
ñuelas.
Del fondo de un vaso sa~aba un ramo de flores, y de és·
te, bien una rana asquerosa, bien un sapo barrigud9 1 siem..
Sigue en la página 127,

�EL MUNDO ILUSTRADO

Todo el mundo ha respondido al grito doloroso que el
horrible cataclismo de Calabria arrancó de los pechos de
las víctimas, aprontando todos los medios de auxilio que
las diferentes partes del mundo tienen á su disposición.
Todos los países civilizados de la tierra se han sentido
conmovidos ante la enorme catástrofe, y no ha habido una
sola alma que se niegue á ayudar, en su esfera, al alivio de
tantos males. Los socorros en metálico y en víveres llegan á Italia de todas partes del mundo, y á los desvalidos
que sobrevivieron al terremoto les quedará el consuelo de
contar con seres semejantes suyos que se han apresurado
á socorrerlos en medio de su desgracia.
Nuestra sociedad, caritativa de por sí, no necesitó de
mucho para ofrecerse amplia y prontamente á socorrerá
sus semejantes del Sur de Italia. El Ayuntamiento de la
capital de la República, cuerpo perfectamente caracterizado y cuya honorabilidad está por arriba de toda sospecha, se constituyó en junta directiva central para la~colecta de auxilios, y está desempeñando su trabajo' con el
mayor acierto. A su iniciativa, todas las corporaciones y
todos los particulares están enviando sus contribuciones,
y el fondo_de socorros está creciendo de una manera muy
plansible.
Entre las fiestas de caridad, organizaoas por el Honorable Ayuntamiento, merece especial mención la corrida de
toros efectuada el domingo 10 de los corrientes en la plaza de &lt;El Toree,&gt;. La invitación del comité central fué

125

i!L MUNDO ILUSTRADO

concurrentes al acto caritativo á que se- enti-egaban con toda el alma.
A las tres de la tarde, cuando los tendidos de la plaza
estaban henchidos, llegó el Primer Magistrado de la Nación, y el recibimiento hecho al jefe de la Nación, sin precedente por entusiasta y sincero, es una nota brillante
de recuerdos imperecederos.
La corrida, ese espectáculo que tan hondamente ha
arraigado en nosotros, es especialmente vívida, es la fiesta
del color de la vida y del entusiasaic ; colocada sobre el
espléndido marco que le formó la selecta concurrencía y

LOS PALCOS DE LA PLAZA,

aceptada por todas. las clases de nuestra sociedad, y la plaza presentaba un aspecto muy hermoso á la hora que se
inició la fiesta taurina.
Copiando los usos de Madrid para las corridas reales,
se construyó una escalinata para el acceso de las princi ·
pales familias á las localidades~especiales de la~plaza;~y el
desfile de carruajes y trenes de lujo, que precedió) la corrida, es un espectáculo que bien valió, por sí solo, por'.una
tarde de alegría, si no bastara para la satisfaccié,n de '.los

I
-¡

EL DESFILE DE CARRUAJES.

0

ASPECTO DE LA P LAZA 4':EL fP,l{~O» DVJtANTE LA. COl&lt;RlDA DE CARIDAD,

EL rnRoR PRESIDENTE RECIBIDO POR EL AYUNTAMIENTO
UN TENDIDO.

�tt MttNDO ILUSTRADO

Í26

Tipos Callejeros
Sigue de la página 123.

SIG. JUAN REPETTO, MIEMBRO DEL COMITÉ ITALIANO
DE CARIDAD.

dado el objeto á que se destinaba, aun cuando desde el
punto de vista de la afición hubiera sido mala, que no lo
fué, habría~ dejado, como dejó, los más gratos recuerdos
entre las personas que, al mismo tiempo que se divertían
llevaban á cabo una gran obra de caridad.
'

*

4 •

SR, ·D. FERNANDO PIMENTEL Y FAGOAGA 1 PRESIDENTE DEL
H. AYUNTAMIENTO DE MÉXICO.

El jueves próximo pasado se efectuó en el Teatro Prin·
cipal otra fiesta de caridad, organizada también por el Ho·
norable Ayuntamiento, cuyo éxito no fué menor que ~1 de
la corrida; con la asistencia del señor Presidente, con una
selecta y numerosa concurrencia y con elementos artísticos de primer orden, su éxito estaba asegurado de antemano, y es seguro que habrá rendido una suma considerable
que se unirá al fondo de socorro.
De esta manera la sociedad mexicana ha tenido una
nueva oportunidad para demostrar sus buenos sentimien·
tos en favor de sus semejantes con fiestas que dejarán re·
cuerdos imperecederos.
Por su parte, ~la colonia italiana también ha trabajado
con gran actividad, y el señor Ministro, conde Rannuzi
Segni, envía diariamente á su patría el óbolo con que la
colonia italiana contribuye en auxilio de sus conterráneos, sumidos en la miseria por el terrible cataclismo.
~~

'iili

El único egoísta que me place es el que dice: no hay ma·
dre como mi madre, ni hija como mi hija, ni patria como
mi patria.-Antonío de Trueba.

•••

La señora.- ¿Estás escribiendo á Pepe?
El marido.-Si hace quince días que recibí carta suya.
La señora.-¡Qué estúpido! ¡Siempre molestando!
El marído.-Déjame concluir la carta ... . "Mi mujer me
encarga que te dé muy afectuosos recuerdos."

•••

Vi vía aún el violinista Rossini y se trataba de erigirle
una estatua.
- ¿Cuánto vale el bronce?-preguntó el artista á los comisionados.
- 20,000 escudos-contestaron éstos.
-Entonces - inter uso Rossini-dadme 10,000 y me plan-

i27

ltL MtJNbO lttJS'I'R.At&gt;O

pre á la vista del público que lo aplaudía cada vez que
ejecutaba el prodigio.
Pronto los habitantes de ranchos y villorrios, sin embargo de su gusto por estos actos de quiromancia y magia, se
cansaron de las destrezas repetidas de «Caracolillo»; y allí
del ingenio del prestidigitador, que andaba siempre metido
en signos cabalísticos y abracadabras de subidos puntos,
para inventar suertes sensacionales, despampanantes, como
él mismo decía. por el medio llamativo de una letanía interminable de largos anuncios, hechos con grandes letras
d.e brocha gorda sobre la restirada tela que daba paso al
lugar de la función, el cual era ya un escampado contenido dentro de una cerca, ya un extenso corral, antes ó después de la ordeña, con el aditamento poco odorífero de la
majada, distribuida á cada palmo para recuerdo de la fiesta.
Ya el público no aplaudía con manos estrepitosas como
batanes, ni pedía ¡otro! ¡otro! con voces alteradas por el en·
tusiasmo que arrancaba lo sorprendente de la maravilla
ejecutada por «Caracolillo»: no; que esas eran habas contadas; ahora se murmuraba entre viejas y comadres, y entre
barbudos y lampiños, de la poca variedad del programa.
que de diario fué el mismo, con el sólo trastrueque del orden del espectáculo; pues si el jueves iba primero el escamoteo de sacar una mascad• de seda del cascarón de un
huevo, el domingo el huevo resultaba á lo ú!timo.
«Caracolillo» se desesperaba¡ exprimía su magín ante la
malicia candonguera de los campesinos que le daban tal
cual silba en el momento menos pensado¡ apuraba su cale·
tre para dar con un nuevo recurso que sobrepujare á todo
lo. hasta allí inventado¡ de pronto sonrió, entre conjuros y
reflexiones, con esa su sonrisa picaresca de d•ablillo en
acecho: estaba salvado¡ tenía para poner en suspenso la curiosidad insaciable de los rancheros por un par de semanas, para al cabo de ellas liar los chirimbolos y largarse
adonde Dios le llevara.
Un muchacho haraposo y sucio llevaba en alto un cartelón que, á la letra, decía:
«¡F USILAMIENTO DE «CARACOLILLO!&gt; ........ ¡COSA
NUNCA VISTA NI SORADA!. ... ¡ACUDID! ... ¡ACUDID!
¡ES EL ACTO MAS SENSACIONAL DE PRINCIPIOS DE
SIGLO XX! .. »
Y al cartel le seguía una cola de granujas, acompañados
por los ladridos de los perros.
El corral se llenó completamente; pasaron los actos conocidos del público con marcadas muestras de desdén¡ los
concurrentes pedían, á más y mejor, el nuevo y anunci-ido
suceso, el cual, para colmo de impaciencia, sería el final de
la función.
«Caracolillo», vestido de blanco como un Don Tancredo,
los ojos alegrer, el poblado bigote en púas, la boca sonriente y los brazos abiertos, cual un crucificado que espera la
muerte, estaba en el tondo del corral, debajo de la sombra
de un corpulento cedro. Para dar cima á la suerte, que ya
la reclamaban más de la cuenta, tomó una carabina; mostró
al público dos postas, así de redondas, y las introdujo eu
el cañón después de la pólvora¡ á las postas siguieron unas
vedijas d e algodón que hicieron de taco; pasó repetidas
veces de alto á abajo. la baqueta por el cañón¡ levantó d
gatillo, puso la cápsula en la chimenea y dió el arma á un
ranchero que veía con estúpida mirada aquellos terribles
preparativos¡ esperó «Caracolillo»el disparo á diez metros,
impasible, estoico, inalterado.
j¡?nm!! ....
Todos dieron un grito de alarma al ver el fogonazo y oir
la detonación. Pero «C..racolillo» estaba en pie, sonriente, y
el ranchero con el arma humeante en las manos y el asombro y el espanto pintados alternativamente en el embobado
rostro.
A pesar del ¡otro! ¡otro! repetido y obstinado, el acto uo
se sucedería hasta el domingo próximo, que actos de esta
importancia no se prodigan nunca.
Llegó la tarde de la repetición, anunciada con cartel,
muchachos y jauría de perros sin hueso¡ á la desbandada
vinieron de los villorrios y hatos vecinos, atraídos por
las proezas crecientes de «Caracolillo», que no las había
habido mejor en diez años atrás y en muchas leguas á la
redonda¡ sin e~bargo, de la «cabeza parlante» que aún
se traía en cuentos y corrillos de abuelas y nietezuelos á
la hora de h•mar el sueño; pues aquella audacia de «Cara·
colilllo» se la ponía sobre toda ponderación y se la creía
trastada del mismo demonio en cueros vivos.
El héroe de la fiesta entusiasmado or el asado xit

orgullo-so ·del pri~er triunfo, bebió· más copas de las que
acostumbraba por domingos y fiestas de guardar, con lo
que ;resultó que en aquel día festejó copiosamente sus andanzas funambulescas.
La concurrencia era fenomenal, como se acostumbra 'namar á estas entradas plenas, y la función monstruo, como
monstruosamente se les nombra á las funciones que provocan la curiosidad y vacían los bolsillos de los especia·
dores.
Vinieron los preliminares del fusilamiento; un mozarrón,
astuto y avieso, tomó el arma dispuesta para el disparo¡
mozarrón que mucho se ufanaba de que si la primera suerte
salió vana por falta de puntería del tirador, él sí daría y
en firme¡ para algo era un diestro cazador de venados·1 donde ponía el ojo ponía la bala; las cornamentas que tenía
hacinadas en su rancho, á manera de trofeos gloriosos, daban sobrado testimonio de su destreza.
«Caracolillo» reía, reía con risa burlona provocada por
el aguardiente, y entero como un pasmarote esperaba el
tiro, picándose de su invulnerabilidad.
El ranchero púsose la carabina al pecho¡ ladeó la cabeza·
miró por la alza; tiró del gatillo y ... . ¡pum!. ...•. sonó el
disparo ....
Aquel bulto blanco en el fondo del corral tambaleóse
unos instantes, se abatió presto y quedó en el suelo revol.
cándose en su propia sangre.
Un alarido de espanto salió de todas las bocas· ei ranchero arrojó la ~arabina aún caliente y puso pies e~ polvorosa; todos salieron á escape, y allí terminaron las hazañas
del nun~a olvidado «Caracolillo» por pueblos, villorrios
ranchenas.
A la postre el juez sacó en limpio que, como «Caracolillo» estaba medio chispo en el momento de cargar la carabina, no escamoteó más de una posta, y que la otra ¡traidora!
le dió muerte tan comentada y trágica, como poco sentida
y llorada.
¡Pobre «Caracolillo»!

y

CAYETANO RODRÍGUEZ BELTRAN.

Diciembre 5 de 1908.

ACAPULCO
En las costas occidentales de nuestro l'aís existen los
puertos naturales más útiles y mejor abrigados; por el contrario de las playas del Golfo de México, q-ue se entran en
el agua de una manera insensible y que son bajas y arenosas, las del Pacífico están formadas por acantilados de rocas cortadas á pico y en ellas se puede presenciar la verdadera lncha del agua contra la roca.
Lástima que su lejanía y la falta de medios de comuni·
cación nos hayan tenido apartados de ellas, porque hay
mucho que admirar y mucho que estudiar en nuestra región oeste. Afortunadamente la conclusión de la vía á
Manzanillo ha acercado considerablemente la región, y
dentro de poco tiempo nos será tan conocida como el resto
de nuestro país.
Entre los puertos del Pacífico descuella por su belleza y
por sus condiciones naturales el de Acapulco. El espacio
abrigado es uno de los más grandes del mundo y tiene la
circunstancia muy rara de tener un peñón fijo á la entrada,
lo que facilita mucho la navegación. Las escenas de que
se puede dis frutar en el puerto, tanto por la parte del mar
como por la de tierra, son muy pintore~cas y buena prueba de ello son las fotografías que publicamos con estas líneas, las cuales fotografías nos han sido enviadas por nuestro corresponsal en el bello puerto del Pacífico. Por ellas
se podrán formar idea nuestros lectores .de la magnificencia
de los panoramas y de los muchos encantos que esperan al
viajero en la región.

�129
EL MUNDO ILUSTRADO

��Sr. D. Gustavo Garmendia y Sra. María L. Beltrán de Garmendia con sus damas de honor.
(Fol. de "El Mundo Ilustrado.'')

.,,~

NUPCIAL
El templo de S;m Cosme, elegantemente adornado, sirvió de
local para la celebración del matrimonio eclesiástico del señor Teniente Gustavo Garmendia con la Srita. Maria Luisa Beltrán,
hija del señor Director del Colegio Militar.
Los dos contrayer,tes pertenect'n á familias muy distinguidas
de nuestra mejor sociedad, y, por lo tanto, no es de extrañar que
el templo haya abrigado una concurrencia elegante y numerosa.
Apadrinaron la ceremonia de manos el Sr. Lic. D. FiJencio Hernández y la Sra. D~lores G. de Hernándn, y la de velación, el
señor Coronel D. Joaquín Beltrán y la Sra. Dolores D. de
Beltrán.
A rn~Jio:lía se sirvió un banquete en la casa del señor Coronel Bdtrán, en Chaoultepec, y por la tarde ~e celebró en la mism1 el matrimonio civil, del que fueron testigos el Sr. Gral. D.
Manuel González Cosio, D. Julio Limantour, el Gral. D. Manuel Mondragón, el Lic. Adolfo Valles y el Gral. Francisco
Trnncoso.
Por la noche se efectuó un concierto y, durante él, se sirvió un
clunch-champae:ne&gt; á los invitados.
En la fotografía que acompaña estas líneas están los esposos
Garmendia enmedh de las damas de honor de la desposada, que
fueron l~s Sritas. Manuela lrigoyen, Rutila Castro, Ana M. Beltrán y Carmen Beltrán.

----.-....~

/ .·~

I

I

**

La Muerte del Sr. D. Alberto Correa
El domin1to 10 de los corrientes, á las dos y veinte :le la tarde,
dejó de existir el Sr. O. Alberto Correa, director de la enseñan·
za normal, desp11és de un~ larga Ypenosa enfermedad. ..
Sr. Profesor D. Alberto Correa t !:l 1 O del actual.
Era el señor Correa oriundo del Estado de Tabasco, h110 de
'
un educador célebre, el profesor D. Juan Correa, y desde sus
primeros años mostró gran vocación por la carrera del profesorado, en el que prestó grandes servidos á la instrucción pública.
Durante su vida desempeñó el señor Correa varios puestos en la administración pública, tanto en el ramo de instrucción
pública como en otros, y en todos ellos mostró gran acierto; su muerte ha sido generalmente sentida por el magisterio y por
los amantes de la educación popular, y su entierro fué una elocuente y dolorosa manifestación del aprecio en que se le tenia.
Duerma en paz el gran educador que dedicó toda su vida al bien de sus semejantes.

�134

ÉL MUNDO ILUSTRADO

Estreno de "La Samaritana" de Edmundo Rostand.
Traducción de Giove.
. Ha sido. este _el acontecimiento teatral de mayor atrae·
c1ón. A Tma dt Lorenzo debemos la primicia de este suave
evangelio, hecho música con la grata harmonía de los versos de Rostand.
Había expectación por conocer la obra. El público acudió
en mayoi:_ cantidad. que en noches ncrmales y fué agradablem~n~e~sorprend1do con la feérica presentación del poema divmo.

TINA DI LORENZO EN &lt;LA SAMARITANA&gt;.

-=

El telón se levanta en plena obscuridad. La escena es un
caos. Tres figuras blancas se alzan junto á la cisterna . .A.J
fondo enarcan sus cumbres los montes que circundan la
hondonada y el blanco .caserío de Samaria. La luz liega
poco á poco, inundándolo todo, penetrándolo todo suavemente, prendiendo su blanca dádiva en las ramas1 en las
cumbres y en la grama. Los ojos van descubriendo de instante en instante, la armonía del paisaje; y cuando l~ luz es

plena, surge el murmullo de las gentes que llegan: sacerdotes, mercantes y guerreros con sus vestiduras coloridas
y undosas.
~~ música lejana calla y empieza á regalarnos el oído la
mus1ca del verso
Rostand, en esta obra, es un orfebre de la rima. Los versos
brotan espontáneos, sonoros, fáciles y limpios como el
agua fresca de la cisterna bíblica, que allí, en un ángulo de
la escena, espera atestiguar el milagro de fe.
El hombre de Nazaret viene del fondo; blanco el traje
Y dora~os
barba y el cabello, avanza lentamente como
una ep1fania. La turba se dispersa y Jesús queda solo en
la.umbría, des~ués de ~aber mandado á sus discípulos ca°;11DO de Sa°:1ana. Y al!1, sentado en el brocal ruinoso, presiente el arribo de Fohna, la cortesana jovial que &lt;tiene el
alma suave como una hierba tierna&gt;, que dice el verso de
Rostand.
El diálogo de Cristo y la Samaritana, con que termina el
acto, es, to~o un P?ema de dulzura y amor, lleno del perfume b1blico, uncioso, sensible y tierno.
La pecadora Fotina ha llenado la ánfora con agua fresca
y cantando se va.
_ Jesús la llama, le pide de beber y ella le niega su pequeno tesoro. A .las palabra~ lumino~as del Maestro, á la poderosa sugestión de los OJOS de Cnsto, Fotina reconoce en
la blanca figura al _Esperado, al Mesías, y con un fervor,
~e~cla de encantamiento y fe, besa la tierra y pone á las
di;mas plantas la ofrenda de los besos que purificó el mil~~ro, mientras con hs manos extendidas como una bendic1?n sobre la. cabellera humillada de Fotina, Cristo hace el
don de su misericordia, al rumor de los cantos lejanos
Así termina el acto, en una suave poesía religiosa toda
amor, toda bondad y luz.
'
En el acto segundo Fotina va á Samaria y, ante los ojos
espanta~os de los mercaderes, narra su divino encuentro
con Jesus. Un sacerdote la hace aprehender por la guardia
romana, porq~e habla de un nuevo Rey. El ~a yón ríe cuando sabe el d~hto. &lt;No hay riesgo, dice, se trata de un pobre
hombre enaJenado, del hombre de Nazaret que va de
pueblo en pueblo predicando el amor á los despreciables
Y ~l perdón de las culpas. No perturbará la pazdenuestro
remo&gt;, y manda libertarla.
Y así, li~res los brazos y el alma, los pone en alto para
c~nt~r al ciel,o su himno de amor que todos cantan con ella,
s1gu1éndola a través de los campos para ver á Jesús que
aguarda en la cisterna.
Este desfíle de cortesanas, mercaderes y niños, con las
manos leva_ntadas y los dedos abiertos, avanzando entre la
dulce canción Y per~iéndose _lentamente entre los muros y
las arcadas de la vieJa Samaria, es un intenso cuadro que
reg;ila á los ojos Y al oído, la perenne poesía del creador
de Los Románticos.
Vuelve la divina pecadora convertida al pozo de Jacob
donde Jesús espera y medita, en tanto que sus discípulo¡
gustan del agua bendita en la ánfora de la Samaritana.
Una tur?a bulliciosa la sigue, trayendo en las manos ramas_flor ~cidas que ponen á los pies del Salvador. Dos peq~enos Jueg~n, y el apóstol Pedro les ordena alejarse. Je.
s us pronuncia l_as palab:as de amor de su doctrina, y besa~do las cabecitas rubias de los pequeños, pide que los
de¡en llegar á El, que es todo amor. Los inocentes labios
elevan la plegaria. La multitud se arrodilla en torno al

!ª

135

ltL MUNDO ILUSTRADO
Redentor, y rezando la plegaria de los apóstoles, en un
ferviente recogimiento, apacible armonioso, lleno de emo·
ción y fe, cae lentamente el telón, apagando la melodía
cristiana.
Así termina la obra, que es, en resumen, un inmortal
canto de amor. Rostand puso en sus versos toda el alma
undosa de su divina poesía, y cantó, como el viejo rey, en
arpa de oro.
El poema bíblico parece haber sido hecho para Tina.
No habrá cortesana irredenta, ni Samaritana redimida, más
llena de pasión ni más ferviente que ésta que ella creó.
La charla pueril de versos fáciles que monologa en el acto
primero mientras llena el ánfora en la fuente, parecía una
canción cantada á flor de labio; luego, en el diálogo con
Jesús y en el momento del milagro, sus transiciones de du·
da y fe, de amor y de esperanzll, encantaron nuestro espíritu ya preparado y dispuesto á la contemplación, con la
suntuosa propiedad escénica que ha sido deslumbrante y
rica en el sabor arcaico de esas viejas edades.
El acto segundo es el de más lucimiento para la hermosa
actriz. Sus prédicas ante la muchedumbre, sus plegarias y
evangelios, fueron dichos con encantadora ingenuidad. En
el acto final, su regocijo era comunicativo. Todos nos sentíamos alegres de su fe y de su triunfo.
Carini hizo un Jesús más amor que evangelio.
La obra es, esencialmente, un largo diálogo de estos dos
personajes bíblicos, matizado con escenas diversas de acción pueril. No hay drama, ni siquiera intención dramátisa. Es un poema, un encantador poema, himno de amor,
salmo de piedad, fuente de poesía, que, como el agua santa
de Fotina, apaga toda sed y deja en los labios un sabor de
rosas.
Demos gracias á Tina di Lorenzo por su exquisito dón.
El público se lo premió.

•

LORELEY.

ti Teatro Revolucion•rio en Inglaterra
B&amp;ANAADO tiHAW

El ataque contra la sociedad burguesa y las bases tradi·
cionales que la sostienen, no es exclusivo de ningún país;
el movimiento socialista está en todas partes y, como todos ·los movimientos importantes, p.or dondequiera en·
cuentran una expresión, más ó menos completa, en la li·
teratura.
La vieja y conservadora Inglaterra ha oído también re·
sonar el belicoso asalto coutra lo que ella venera, y se ha
recreado escuchando la marcial trompetería, porque era
brillante y estaba hábilmente ejecutada y sin alarmarse
mucho, porque sabe que sus instituciones son sólidas y
arraigadas.
El autor de las novelas, de las comedias y dramas socialistas que han escandalizado á unos y recreado á otros, es
un irlandés, que nació en Dublín el año de 1856, de una
familia protestante. Hoy no es más protestante que católico; pero siempre es irlandés por la vivacidad de su verba,
azogue que brilla y desconcierta por la rapidez de sus fugas imprevistas.
El hombre es nn original y en ello se complace. Vegetariano por principio humanitario, hace treinta y siete
años que no come carne; es opuesto al uso del akohol y
del tabaco: &lt;¿Fuma usted?&gt; le escribe un periodista á ca·
za de informaciones.-&lt;¿Por qué me acusa usted de tan su·
cia práctica-contesta,-sin tener pruebas de que á ellas
me entrego?&gt; La brusquedad, las faltas á las convencio·
nes de la urbanidad le parecen otros tantos méritos. Una
dama del gran mundo lo invita á un &lt;lunch&gt; al que asistirán algunas celebridades literarias. Contesta él en dos
líneas: &lt;Ciertamente que no. ¿Qué he hecho para merecer
esa ofensa á mis costumbres tan conocidas?&gt; La señora
replica con un mensaje: &lt;No conozco las costumbres de
usted; pero estoy segura que valdrán más que su cortesía&gt;.
Viene entonces una carta con explicaciones: &lt;Sea usted
razonable. Me moriría de hambre en su casa. ¿Qué quie·
re usted que yo haga con esos malaventurados cadáveres
de animales cou l os que usted cubre su mesa? ¿ Y cree
usted que sea agradable comer en compañía de carnívoros? etc.&gt;
No son inútiles estos detalles para hacer comprender
esta singular especie de revolucionario. Hay en él mu·

cho de fantasía, y eso es lo que atenúa la fuerza de sus
ataques, á la vez que los hace muy agradables para la
lectura.
Tiene él opiniones sobre todos los asuntos. No es cier·
tamente un escéptico. El escéptico examina para descubrir
lo que pudiera pensar. Bernardo Shaw sabe siempre la
opinión que debe tenerse y la solución que debe darse á
todos los problemas, y la anuncia en tono decisivo que no
acepta la legitimidad de otro punto de vista. «Soy arro·
gante&gt;, dijo alguna vez; y es la verdad, en el sentido de
que habiendo coutemplado una cuestión por un solo lado,
llega á una conclusión precisa y cortante y de proclama
por todo lo alto para imponerla á su auditorio.
Mu y fácil es conocer sus opiniones.
Dada la manera corriente de pensar acerca de un punto
cualquie,ra, tómese. la opinión diametralmente opuesta, y
se tendra el pensamiento de Bernardo Shaw. Por otra parte, tiene la convicción de que por poseer una vista normal
es por lo que discute de sus contemporáneos; un oculista
le reveló que noventa por ciento de los individuos humanos no tienen normal la vista; traslada él la misma propor·
ción al mundo normal; luego, él, que ve las cosas tales co·
mo son, debe diferir de los demás, que las deforman por
las deficiencias de su cojo&gt; intelectual.
Empezó por escribir congruentemente algunas disertaciones socialistas. Pero la verbosidad irlandesa que bullía
dentro de él exigía otros medios de desparramarse· mil y
mil personajes se agitaban en su mente, lanzándos'e entre
sí los problemas modernos como pelotas hábil y cert~ramente arrojadas. Hizo novelas y después dramas. y pa·
ra divertirse todavía más, se propuso sorprender y desconcertar la inteligencia común. Siéntese en sus obras
que el autor más de una vez se ha de haber' reído al pen~
sar &lt;la cara que pondrán al oír esto&gt;.
Ejemplos: es un concepto tradicional y universalmente
aceptado, al hacer el paralelo del inglés y del irlandés decir que éste es un imaginativo, un sentimental, que ~ive
en la región de los ensueños, á quien la realidad no apare·
ce sino á través de una bruma, mientras que el otro tiene
dura y sólida la cabeza, llena de hechos, de datos positivos. Léase ahora el prefacio de la pieza irlandesa de
B. Shaw, la otra isla de John Bull; allí se verá que el irlandés se distingue por su capacidad para comprender lo
real, y que el inglés lo deforma continuamente por un sentimentalismo absurdo. Y esta paradoja está desarrollada
con seductora facund~a; m~y divertida es esta tesis, y hay
momentos en que casi se siente uno convencido.
Pobreza no es vicio, dice la sabiduría de las nacione!,
¡Pobres gentes! dice Bernardo Shaw en la Comandante Barbe; por. lo contrario, la pobreza es el único vicio que existe
en la berra. No hay pecado como el de ser pobre, ni virtud como la de ser rico. Y la pieza, que contiene muchos
ataques contra el orden social, termina con una inesperada
apoteosis de un millonario traficante en armamentos.
Evidentemente que el pl¡ocer de sorprender y de ver las
caras sorprendidas de las gentes se sobrepone á la eonvicción ~el so;ialista. Preciso es que atraiga la atención, que
la obligue a escucharlo, y para ello muy á menudo abandona esa r~alidad que es su diosa, diosa á la que, por otra
parte, sacrifican tantos escritores modernos, pero que les
Juega la mala pasada de aparecérseles á cada cual con rasgos diferentes.
Confiesa él mismo su tendencia en uno de esos arranques
de franqueza, que, á su vez, son otro motivo de asombro
pa.ra el lector: "Dícenme que Fulano y Sutano, que no escriben pre_facios, no son charlatanes. Pues bien: yo sí lo
soy. La primera vez que sobre mí atraje las miradas del
público británico, fué cuando me encaramé sobre una carreta en Hyde Parck, acompañado del ronco resonar de los
instru~en!os de c~br.e; Y. eso lo hacía, no como un resignado sacnficio de mis mshntos de modestia y de soledad á
una necesidad política, sino porque, como todos los verdaderos mímicos y comediantes, soy saltimbanco por temperamento. Muy bien sé. que el ciudadano británico vulgar
reclama á todos los saltimbancos que revelen su ignominia,
como homenaje á la ignoble vida privada que le impone
su incapacidad para la vida pública. Por mi parte, no me
avergüenza mi obra, ni el modo como la ejecuto .... Dejo
las delicadezas de la modestia solitaria á los que son primero gentlemen y luego artesanos de las letras. ¡Para mí el
carro y las trompetas!"
La campaña abierta por Shaw á nadie perdona. En Cándido dibuja á un simpático socialista cristiano; el Ejército
de Salud, que forma cuadro á la Comandante BarbP, es tratado con cierto respeto; en La otra isla de John Bu/l hay
dos sacerdotes católicos; el uno es un cerebro desatornilla·

�,,

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRAJ?O

136

do, pero uu inofensivo, y en sus labios pone el autor muchas de sus propias ideas; el otro es un tipo vulgar de cura
irlandés, dueño de su parroquia yregenteándolacon firmeza dulce y apacible.
Sin embargo, claro es que el teatro de Shaw es adverso á
toda religi6n, y esto es más manifiesto en sus prefacios.
Pero no pone en ello ni más ni menos ímpetu que para
demoler las otras instituciones sociales, la propiedad, el
ejército, la magistratura. ¿Cómo es que la Inglaterra, tan
imbuida en las tradiciones, ha podido aplaudir un teatro
semejante? ¿C6mo es que el mismo rey ha ido á escuchar
La otra isla de John Bull, y cómo viéronse largas filas de
carruajes de lujo desarrollarse en las cercanías del teatro
en inttrminable procesi6n?
Es que, en primer lugar, ese teatro es muy recreativo; no
se le toma muy á lo serio; lo que hace reír es ó parece ser
menos peligroso, y, al contrario, debe infundir miedo lo
que interesa al sentimiento.
De hecho, las dos armas son muy formidables. Pero hay
algo que embota su efecto, y es la exageraci6n, la necesidad
de impresionar y de desconcertar; así no se da uno por
convencido, y menos por asustado. W. Steal caracteriza
muy bien á B. Shaw:-«Si fuera menos extravagante, sería
mucho más temible. Es el bu16n patentado de John Bull,
y pronuncia más de una palabra verdadera al s6n de sus
cascabeles de bufón».
Y, ahora bien, ¿cuál es el valor literario de este teatro?
Un crítico francés, en demasía panegirista, ha evocado á
este propósito el nombre de Moliére. Es ir demasiado lejos. Bernardo Shaw prodiga en sus piezas dones de prime·
ra calidad, recursos de una asombrosa riqueza; pero un
demonio interior se comp 1ace en ponerlos en desorden, en
dispersarlos y en dilapidarlos. Y este demonio es, desde
luego, el afán de la teoría social, y luego, y sobre todo, esa
necesidad de causar sorpresa y de impresionar, que lo aleja á mucha distancia de la realidad.
Sin duda que Moliére tenía deliberados intentos; pero
esto no de modo continuo; muy rara vez se inclinaba á la
disertación. El último acto de La Comandante Barhe es
una disertaci6n picante, surcada por relámpagos de pensa-

La Exposición Enciso

ORGE ENCISO, el joven y ya distinguJ~opintor j~lisciense, ha abierto una interesanhsi.ma exposición de estudios de paisaje, que constituye, en el
día, la nota sali~nte de arte, nota bell~ "'( atra.ctiva po.r
lo rara, pues bien sabido es que, en Mexico, si .los e~cntores y los músicos callan . con har,ta fyecuencia, ahog~·
dos por la incuria del ambiente, mas lugubre, es todavia
el sile.icio de los pintores. No contamos mas que con
'!na ex:posic~ón anual.-la de la Escuela de Bellas Artt s.

J

SR. W. SHANKLIN1 NOMBRADO CÓNSUL GENERAL DE
LOS ESTADOS UNIDOS.

miento, erizada de epigramas; pero al fin y al cabo es una
disertación. Shaw es quien habla; él quien tiene algo que
decir y que lo dice en forma de diálogo; no son los personajes los que se explican.
A juzgar por ciertos pasajes, hay en Bernardo Shaw estofa de penetrante psicólogo, perspicaz, un poco sutil, y
verdadero cuando quiere serlo. Pero lo que echa á perder
su psicología, es . el ahinco de ser paradoja!; su teatro se
desborda en inverosimilitudes. Parece, en ocasiones, que
el autor se propone burlarse de su auditorio.
También puede haber en él un poeta, si él mismo no se
propusiera amordazarlo. Su pieza de César y Cleopafra no
es, como lo pretende, una obra histórica. Contiene mucha
sátira política contemporánea, y á ratos remeda las parodias antiguas de Meilhac. Pero contiene, además, imágenes
encantadoras, aunque irreales, como el encuentro nocturno
de César y de Cleopatra frente á la Esfinge del desierto,
Dentro del género fantástico, eso es muy interesante.
Pero la facultad maestra de Bernardo Shaw es el ingenio. Como Beaumarchais, á quien se parece más que á Moliére, le sobra la inspiraci6n chispeante y la comunica á
todos sus personajes. En ninguna de las conversaciones de
la vida corriente hay tanto donaire como en el teatro de
Shaw. Su verba todo lo arrastra; tiene al diablo metido en
el cuerpo, y á pesar vuestro os arrebata por encima de to·
das las inverosimilitudes y de todas las teorías temerarias.
Tiene el sentido de lo cómico y hasta de la farsa. Es el
árbitro de la risa, y si fuera también árbitro de sí mismo,
si dominara su afán de atraer la atención por la paradoja,
no sólo sería un satírico osado é incisivo, un psicólogo
ocasionalmente interesante, sino que podría ser también
un gran comediógrafo, con todo lo que esta expresi6n contiene de serio y de profundo.

- Y, por lo tanto, aquellas particulares que se
efectúan, tienen que ser de suyo dignas d e
loa y de curiosidad por parte del público in·
tel gente, público :bastai te exiguo, por más SP •
ñas, y formado,en totalidad, pordos 6 tres do·
cenas de dilettantí.
lfJorl(e Enciso al'arece, ante todo. como un
trabajador valiente. Puede afirmarse q11e: entre
lo, artistas jóvenes que sueñan en un brillante
futuro de belleza, él quizá es el que más trabaja.
el que cultiva con mayor devoción y asiduidad
su arte. No le arredra el silencio; no le atemc-

)

liza el ambiente: elabora con voluntad de ~onvencido,. ~on religiosn
tes6n, entreviendo, allá en los imtantas d,e !ahga, , de d~hcioso cansan·
cio que deja en los nervios; la faena arh~hca, dias ~eiores en q~e el
pincel venga á ocupar el sitio que, necesanam~nte! debe,de esta:le senala·
do en los países que, como el nuestro, no sólo ..aspi7an al ,mate~tal esplen·
dor sino á algo más alto: á la eternidad en la Histona, por,med10 de la obi a
bella.
~1
No es ésta la primera vez que el inteligente p!ntor e:bibe sus cua~rcs.
Muchos de éstos han sido ya adm irados en ocasiones diversas. Mas, s1 i o
la primera, sí la de mayor impor 'ancia de cuantas hasta ahora · ha pi csentado, es su exposición de la calle de &lt;?ante.
. .
.
Vense en ella cerca de cincuenta estudios de pa1saie, bien lo(!rados los
unos originalísimos los otros pocos aquellos que no irerezcan la observación 'atenta y el aplauso. En todo~ · resalta la cara~terística del arte &lt;Je
Enciso: la abundancia de luz de luz clara, de luz diáfai a, que resbala se·
bre los campos, sobre los· árboles, sobre las perspectivas lejanías.~~ destacan, sin embargo, dos que'atraen sin¡(ular~ente la i:ni~ad~ de los v1s1!antts:
el del Canal de Xochimilco, y -u n estudio de paisa¡e en que domina. el
verde el verde en todos sus matices. ¡Ah! Y los ciek s de Jorgi Enciso
di 1 110~ son hmbiéu de alabanza y con razón seducen tanto.
.:,

SR. LTC,.,.RAFAEL ALCOLEA, ALCALDE DE VERACRUZ, QUE ACABA
DE TOMAR POSESIÓN DE SU PUESTO.

�EL MUNDO ILUSTRADO

139

EL MUNDO ILUSTRADO

138

El Sr. Lic. D. Gonzalo Alfaro

SATURNO
LA ünARAVILLA DEL SISTEMA SOLAR,

La Maravilla de las Cervezas Conocidas

DESPACHO DEL SR. AU"AJ&lt;O.

SR. LIC. D, GONZALO AL.FARO.

En 'números anteriores nos hemos ocupado de distinguidos profesionales pertenecientes á la joven generación de
nuestra capital; y siguiendo esa costumbre, dedicamos hoy
algunas líneas al señor Lic. D. Gonzalo Alfaro, miembro de
una distinguida familia de México y profesional de nota
que ha intervenido en asuntos de mucha importancia.
El señor Alfaro, muy joven aún, nació en esta ciudad el
año de 1878 y sus estudios los hizo en las escuelas Preparatoria y de Jurisprudencia, habiendo alcanzado envidiables calificaciones.
Una vez que obtuvo el título, en 2 de Mayo de 1903, se
asoció con su señor padre, el notable abogado D. Francisco
Alfaro, cou quien continúa, hasta la fecha, departiendo las
pesadas labores de un bufete de primer orden.
La tesis profesional presentada por el Lic. Alfaro, versó
sobre "Sociedades Extranjeras en México."

El joven abogado pertenece á la Academia de Legislación y Jurisprudencia y acaba de recibir el fdiploma que
lo acredita socio de la ''Alianza ·Universitaria de Londres
y Nueva York." Es especialista en Derecho Mercantil.
Muy largo sería para nosotros :citar todos y cada uno·de
los importantes negocios que el ºseñor Alfaro ha llevado
ante los tribunales de esta capital; bástenos decir que ha
intervenido en litigios de resonancia y que es apoderado
de muchas compañías, tanto extranjeras como nacionales.
Además, es abogado y prosecretario de la "CompañíaEmpa·
cadora Mexicana," comisario del "Control Químico Internacional&gt; y miembro de muchas compañías mineras.
Diariamente amplía la esfera de sus negocios y todo hace presi¡mir que el señor Alfaro será una de las primeras
figuras de nuestro Foro.

ANECDOTA PERSA
Siguieron comiendo y conversando, al mismo tiempo
TE:'1L califa Madhí salió á cazar. Habiéndose separado de
que el árabe llenaba de vez en cuando el vaso del califa
~ su comitiva en el ardor de la caza, se sintió con•hambre yagobiado por el calor. Condújole la casualidad á cuando éste preguntó por la tercera vez:
-¿De modo que no me conoces?
la tienda de un árabe; entró á ella y dijo:
-Creo conocerte, contestó el indolente y perezoso árabe
-1.Quieres recibir en tu casa un huésped, buen hombre?
pues acabas de decirme que eres uno de los más valiente~
El ái;abe le respondió:
-Si te contentas con lo que puedo ofrecerte y lo recibes generales del ejército.
_:_Nada de eso es cierto, respondió el desconocido soy
sin murmurar, bien venido seas.
el califa mismo.
'
-Traeme lo que tengas para comer, contestó el califa.
Al oir estas palabras, el árabe, con toda calma 1 levantó
El árabe le presentó una porción de maíz tostado; que
su huésped tomó con buen apetito; y así que hubo ter- lo que había sobrado de los manjares, y también del vino
haciendo ademán de llevarse todo á guardarlo.
minado, le preguntó:
-¿Qué haces.? preguntó admirado el califa, ¿te llevas lo
- ¿No tienes algo más?
El árabe le presentó un pedazo de queso y una odre de que me habías ofrecido, ahora que te he dicho mi verdadero
nombre?
buen vino.
-Precisamente por eso lo hago, respondió impasible el
Bebió el califa con la mejor voluntad, y varias veces se
hizo llenar su vaso por el árabe, después de lo cual, habién- árabe; al tomar la primera copa de vino, me dijiste que
dose puesto ya de buen humor, preguntó al dueño de la eras un criado de confianza del califa; luego, el vino te hizo
declarar que en ti se ocu,ltaba uno de los más valientes gecasa:
nerales del ejército; en seguida has avanzado á presentarte
-{Me conoces?
ante mí como el califa en persona; de modo que si conti-No, dijo el árabe.
-Pues soy uno de los criados de confianza del califa, núas bebiendo, vas á asegurarme que eres el mismísimo
Profeta, y no sería remoto que vinieran tus ángeles á desdijo éste.
-No lo dudo, replicó el árabe, nada tiene esto de difícil. truir mi pobre casa, por haberte tratado, tal vez, con poco
Cuando el califa hubo tomado otros vasos de vino, vol- respeto; de modo que no te daré más vino.
. Causó al califa grande risa este ingenioso discurso, y havió á preguntar al árabe, que fumaba tranquilamente:
biendo llegado en este momento toda su comitiva, contó
-¿De verdad no me conoces?
-Te conozco ya, respondió el árabe, puesto que dices ser el gracioso it\cidente, hizo al árabe un magnifico regalo y
partió de muy buen humor.
uno de los criados de confianza del califa.
.:_No, replicó el califa, he mentido, porque soy uno de
~
iii'
sus más valientes generales.

Desde la época de su descubrimiento se ha considerado al planeta Saturno como
una maravilla del cielo; conocido desde tiempos muy antiguos, nadie se explicó, ni se ha
explicado hasta ahora el verdadero origen de los anillos que lo circundan y que hacen
de él el único cuerpo celeste conocido, que tenga tal aditamento.
Las teorías modernas acerca del génesis de nuestro sistema planetario, han arrojado alguna luz acerca del probable origen de esos anillos; pero aun así, no se puede afirmar nada de cierto sobre el particular.
Por lo tanto, se consideraba al citado cuerpo celeste como único y siri competidor
en el cielo, en ·1a tierra y en todo el universo. Hace poco tiempo se habló mucho acerca
de Saturno, y se dijo que los anillos, que tanto han llamado la atención de todo el mundo, estaban desapareciendo; investigaciones posteriores probaron que la suposición era
falsa, y se dejó de hablar por entonces del planeta fenómeno.
Pero últimamente se ha hablado de nuevo acerca de «Saturno», y en todas partes
se halla á personas que llevan ese nombre en la boca, elogiándolo y llamándolo una maravilla cada día-más sorprendente; sólo que ahora ya nadie se ocupa del planeta, y si se
habla de él, es sólo para confesar que el «Saturno» de que ahora se habla, es una maravilla muy superior á lo que es en sí el tan decantado planeta; se habla de la última marca de cerveza creada por la «Cervecería Cuauhtemoc» de Monterrey, la cual, sin disputa, ha sido declarada, en el mundo de las cervezas, una maravilla muy superior al planeta, en el mundo estelar.
Saben perfectamente nuestros lectores que la fama de la «Cervecería Cuauhtemoc»
no es cosa nueva, y estamos -muy acostumbrados á verla obtener triunfo tras triunfo; por
lo tanto, el halagador éxito que ha obtenido la marca «Saturno», es algo que de antemano se sabía, puesto que la nueva marca ha sido precedida por la existencia de otras muchas, las cuales han sido otros tantos éxitos para los inteligentes cerveceros y los activos
directores de la fábrica de cervezas, que bien puede considerarse como la primera de
América.
Hace cerca de veinte años que las cervezas de la «Cervecería Cuauhtemoc» se hallan
en el mercado de la República, y desde entonces su fama ha ido aumentando á medida
que se han ido conociendo sus méritos; en otra ocasión nos hemos ocupado de reseñar á
grandes rasgos la historia del desarrollo y adelantos de la negociación, y los premios que
la casa ha recibido en todas las exposiciones ó certámenes á los que se ha presentado,
son la mejor prueba de que la fama de que disfrutan sus productos entre el público mexicano es muy merecida y honra tanto á la fábrica como al público, que se ha revelado
un alto conocedor, puesto que sus gustos han sido aprobados y sancionados por una corporación de cerveceros tan competentes como la Academia de Baviera.
La última distinción obtenida por la Cervecería, y de la que justamente se muestra
orgullosa, es la concesión de la Real Casa Española para que use en sus documentos y
en todas partes donde lo juzgue oportuno, el sello con las reales armas, distinción que se
le ha hecho en vista de que Su Majestad el Rey de España la nombró proveedora de la
Real Casa, distinción que á su vez fué consecuencia del alto lugar que las cervezas elaboradas en Monterrey ocuparon en la exposición internacional de Madrid el año de 1907.
En este certamen las cervezas fueron declaradas fuera de concurso (Hors Concours) y
la «Cervecería Cuauhtemoc», de Monterrey, fué nombrada presidente del jurado que
otorgó los premios á todas las demás cervecerías del mundo.
Esta distinción es muy honrosa para la industria nacional, y es la primera vez que
~Et confiere~ uqa c~sa t1!4ustrial g~ nuestro país.

�EL MUNDO ILUSTRADO

140

LIBROS NUE\'05

EL MUNDO ILUSTRADO

141

quieto. Y una faz anímica, si no igual, sí semejante á ésta,
ponen de relieve las otras que pudiéramos llamar etapas
de la obra: El libro de Job, Psalmos y Después del Naufragio.

EL 'M IRADOR DE LINDARAXA

EL GENERAL DÍAZ EN EL PORVENIR ~DE::MÉXICO
En esta sección mencionamos los libros cuyos
autores 6 editores remiten dos ejemplares
ll " El Mundo Ilustrado."

Un ramo de mirtos del más bello y legendario jardín de
la Alhambra, como dice el poeta en su dedicatoria al Ge·
neral venezolano Velutini, es este nuevo libro de Villaespesa, libro suave, libro de ensueño en que parece que el
alma de un viejo bardo de los tiempos de los califas, resucita, sonríe y sueña enmedio del paisaje delicadamente
romántico que trae á la mente remembranzas que saben á
miel y á rosas.
De ocho partes se compone el volumen, y son estas:
«El Mirador de Lindaraxa&gt;, &lt;Kasidas&gt;, &lt;La Tristeza del
Sol&gt;, &lt;Paisajes&gt;, &lt;Los Jardines Trágicos&gt;, &lt;Romances Moriscos&gt;, «Elegías de Granada&gt; y &lt;Hacia Damasco&gt;.
De todas ellas, difícil sería preferir alguna: Villaespesa
es, en este encantador libro, el mismo poeta inspiradísimo
de antes, el versificador elegaute, lleno de matices, de vaguedades tenuísimas; y, siendo el mismo, seguirá ocupando el lugar distinguidísimo que de años atrás le consagran
los aficionados á la nueva poesía, á este arte viejo y mo·
dernísimo, lleno de quintaesencia y de sencillez, canto de
inspirado y labor de orfebre.
Villaespesa se halla, á la hora presente, á grande altura
en el parnaso castellano. Es el poeta que, dentro del más
puro casticismo, infl.uenciado por los vates de Américaintroductores de procedimientos novísimos,- y por el
ejemplo de los grandes bardos europeos, ha conseguido
crearse una fisonomía propia, sin semejanza con otra algu·
na en las letras de España. Leyéndole, viene á la mente
el recuerdo de Rodembach, el poeta de las beguinas, de
los silenciosos canales, de Brujas la muerta .... y es que
en Villaespesa la suavidad, la tenuidad, es la condición
predominante.
Vaya un ejemplo para comprobarlo, cogido al azar en
&lt;El Mirador de Lindaraxa&gt;:

A largos y sesudos artículos daría margen este breve fo.
lleto, en que el Licenciado VBt"dad estudia breve, pero intensamente, la figura del señor General Díaz¡ y apoya vigorosamente la conveniencia de que el ilustre estadista continúe en el poder, á fin de que le sea dable afirmar la obra
que ha venido realizando de años atrás, la cual sacó á
México del ostracismo en que se encontraba, impulsándole
en una vía amplia de progreso.
El Licenciado Verdad es optimista respecto del porvenir
de México, con sano y fundado optimismo. Piensa que el
camino está señalado y que basta seguirlo, ir de prisa. Pero
como muy bien afirma, «¿quién, si no el General Díaz, más
de prisa nos ha hecho marchar'r&gt; Y si esto, como nosotros
lo creemos, es verdad, ¡.quién, si no el General Díaz es
quien debe regir en estos tiempos apacibles y á un tiempo
difíciles, los destinos de México?

AJEDREZ
Problema n6m. 22 por M, H. E. Kidsoo
NEGRAS.

La brisa es como el tibio aliento
de un rojo labio sensual.
El surtidor desgrana al viento
sus frescas sartas de crista l.
Amor, reclina con pereza
sobre mi hombro tu cabeza.
Tiembla el luar sobre tu tez,
Y en sus blancuras pasajeras
son más profundas tus ojeras
y más mortal tu palidez.
Y así es todo el libro. El lector, dejándole caer sobre sus
rodillas, cerrando los ojos, quizás piense, después de la
lectura de estos versos, que los labios rojos, sensuales, amo·
rosos, de una legendaria princesa esclava, rozaron su
frente ....
EL LIBRO DE JOB
Aunque de índole distinta del anterior, este libro revela,
bajo otras fases, la fisonomía interesantísima de Francisco
Villaespesa.
Es un libro de sincericad, de amor, en que un exqui sito
espíritu se remonta al cielo arcano de sus misticismos, de
sus ensueños.
Lo más bello, sin duda, que en él se encuentra, son las
Sinceridade$, veinticuatro hermosísimos sonetos de impecable forma, en que este trovador d e lejanas ó futuras edad es, que asombrado de cantar en el silencio infinito que á
la divina poesía rodea hoy, exclama en el Ego Sum:
¿He nacido muy tarde, ó llegué muy temprano?
En Sinceridades vació el poeta todas las dul zuras, todas
las fantasías, todas las tentadoras caricias de su ánimo in-

En el TEATRO DE L.\ A VENIDA, d e
Buenos Aires, estrenó últimamente la
compañía Guerrero - Mendoza una
nueva comedia de los hermanos Quin·
tero, titulada AMORES y AMORÍOS.
Pertenecen á la obra los siguientes
versos, que recitó admirablemente
María Guerrero:
. Era un jardín sonriente¡
era una tranquila fuente
de cristal¡
era, á su borde asomada,
una rosa inmaculada
de un rosal.
Era un viejo jardinero
que cuidaba con esmero
del verjel,
y era la rosa un tesoro
de más quilates que el oro
para él.
A la orilla de la fuente
un caballero pasó,
y la rosa dulcemente
de su tallo separó.
Y al notar el jardinero
que faltaba en el rosal,
cantaba así plañidero,
receloso de su mal:
-Rosa la más delicada
que por mi amor cultivada
nunca fué;
rosa la más encendida,
la más fragante y pulida
que cuidé;
blanca estrella que del cielo
curiosa de ver el suelo
resbaló;
á la que una mariposa,
de mancharla temerosa
no llegó:
¿Quién te quiere? ¿Quién te llama
por tu bien ó por tu mal?
¿Quién te llevó de la rama,
que no estás en tu rosal?

Sobre el jardín la noche es una
fragante y tibia invitación.
¡Ven á soñar! Plata de luna
tiembla en el mármol del balcón.

IILANOAB.
Salen las blancas y dan mate en tres Jugadas .

•

LA PALABRA

No es cierto, no, que el silencio sea oro¡ ese es un sofisma cristalizado, como tantos otros, en la forma de proverbio, detrás del cual se amparan los que nada tienen que
decir ó los que temen que algo se diga. La palabra, portadora de la idea, es la verdadera redentora de la humanidad;
ella vence el tiempo y la distancia; ella eslabona los esfuerzos de los hombres átravés del dolor y del vencimient o¡
ella es faro en las noches d e tormenta, estrella polar en los
mares de la existencia . . .. ¡Ay de los pueblos que pierden
la palabra!
SANTIAGO PÉREZ TRIANA.

No puede depender de ti el ser rico¡ pero sí puedes ser
feliz: las riquezas no son siempre buenas, y, lo que es peor
aún, son de corta d uración¡ al contrario, la felicidad que
da la virtud es eterna.-Epideto.

Ya los cristales del alba
la santa visión borraron¡
desgarróse la mortaja
entre las flores de un árbol,
como en la llama del sol
aquel lucero tan claro.
Tristes van las tres Marías,
tristes van peregrinando¡
que también~hay aflicción
en la fiesta de lo campos.

Nueva Obra de los Quintero

¿Tú no sabes que es grosero
el mundo ? ¿Que es traicionero
el amor?
;,Que no se aprecia en la vida
la pura miel escondida
en la flor?
¿Bajo qué cielo caíste?
¿A quién tu tesoro diste
"-~
virginal?
¿En qu é manos te deshojas?
;,Qué aliento quema tus hojas
infernal?
¿Quién te cuida con esmero
cúmo el viejo jardinero
te cuidó?
¿Quién por ti sólo suspira?
¿Quién te.quiere? ¡,Quién te mira
como yo?
¿Quién te miente que te ama
con fe y con ternura igual?
¿Quién te llevó de la rama,
que no estás en tu rosal?
¿Por qué te fuiste tan pura
de otra vida á la ventura

ó al dolor?

i. Qué faltaba á tu recreo?
¿Qué á t u inocente deseo
soñador'/
;.En la fuente limpia y clara,
espejo que te copiara
no te dí?
¿Los pájaros escondidos,
no cantaban en sus nidos
para ti?
Cuando era el aire de fuego,
¡,no refresqué con mi riego
tu calor'/
¿No te dió mi trato amigo
en las heladas abrigo
protector'!
Quien para sí te reclama
;.te hará bien ó te hará mal?
1. Quién te llevó de la rama,
que no estás en t u rosal"(
Así un día y otro d ía,
entre espinas y entre flores,
el jardinero plañía
ima¡!inando dolores,
desde aquel en que á la fuente
un c1ballero llegó,
y la rosa dulcemeute
de su tallo separó.

En el azul de los cielos
hay un lucero muy claro:
por el azul de los aires
pasa una alondra cantando.
Los árboles se estremecen
bajo el blancor de su manto;
la tierra es nido de flores,
la flor es cáliz del pájaro.
La música de las fuentes
en los riscales sonando,
parece un toque de gloria;
que están de fiesta los campos.
Y con aromas benditos
de festeros incensarios,
la vid extiende sus brotes
y da su olor el manzano.
En el huerto florecido
la sepultura cavaron:
de la triste sepultura
ya sale el fantasma blanco
coronado de rocío,
con lienzos amortajado.
Va hacia las Santas Marías
que llorándole velaron.
Una piensa que es un ángel;
otra, que es el hortelano;
no es hortelano ni es ángel,
que yo le he visto las manos.
Las manos tiene horadadas,
los pies están desgarrados·
lleva espinas en la frente '
y una rosa en el costado.

Yo soy el dolor que viene,
el dolor resucitado: ;
á mi sepultura voy,
de mi sepultura salgo:
estas son las flores mfas,
flores de sangre y d e llanto.
Me despertó la mañana,
me sepultó el desengaño;
tinieblas son enseñanzas
y maestros los gusanos.
Llorad, piadosas mujeres,
en el corazón amargo,
en la carne dolorida,
sobre el hierro del esclavo.
Las manos tengo hor~dadas,
tengo los pies desgarrados ;
espinas llevo en la frente ....
y una r osa en el costado.
¡Pascua de amores florida,
fiesta de paz y de llanto!
Tristes van las tres Marías
'
tristes van peregrinando:
que también hay aflicción
en la fiesta de los campos.
JosÉ NOGALES.

ORACION DE LA NOCHE
Todo calla: su ropaje
Tiende ya la noche obscura·
Sólo el céfiro murmura
'
Entre el espeso follaje.
Duerme el límpido riachuelo
Sobre su lecho de ¡!rama¡
Duerme el pájaro en la rama
'·
Las estrellas en el cielo.
Del mundo expira el rumor
Y tranquilo se adormece,
Que en los espacios se mece
Al impulso del Creador.
También se cierran mis ojos
A influjo del blando sueño,
Y un dulcísimo beleño
Va calmando mis enojos.
El ya transcurrido día
Grato recuerdo me deja:
¡Ningún sinsabor me aqueja!
iTranquila está el alma mía!
¡Sus instantes consagré
Al trabajo de mis manos!
iEl llanto de mis hermanos
En cuanto pude enjugué!
iOh! cuán bello es por la noche
Al tenderse en blando lecho
Decir: ¡cuánto bien he hecho
Nn siento ningún rPproche! '

¡Dadme del justo, Señor
El envidiable reposo¡
'
Haz que el Arcángel hermoso
Vele siempre mi sopor!
Haz que no turbe mi calma
Del mundo la voz impura:
Tú que al redil de ventura
Quisiste llevar mi alma!

�EL MUNDO ILUSTRADO

142

EL MUNDO ILUSTRADO
Ornan mi frente rosas de países huraños
donde dancé la danza ritual de los engaños
y donde me ofrecieron una gloria trivial.

Por ti dejé á los que yerran,
Pagando amor con agravios ....
¡Gracias, Señor, ya mis labios
Bendiciéndote se cierran.

EL ENIGMA

Pero llevo en las manos un lirio de los valles,
cortado en los jardines eternos de Versalles
y que es un amuleto de la divinidad.

ANGEL GRASSI,

*

CANTO A LAS HORAS
Todas las horas viven un íntimo poema,
poema de amargura ó poema de alegría;
adoremo~ las horas en que el ánima enferma
siente gérmenes nuevos de vital energía.
Bendigamos las horas de la humana clemencia
en que el parque es más solo bajo una. luz ambigua
y el árbol del dolor esparce más esencia
sobre el alma y las cosas de la ciudad antigua.
Esas horas que pasan como soplos de armiño
por las naves del alba, inquietando la~_flores,
tienen una sonrisa que fecunda el canno
en los seres ausentes que se escriben amores.
Esas horas que pasan como leves caricias
por las almas que esperan un milagr~ ~e trinos,
e~tán llenas de besos y fragantes dehc1as,
están llenas de sueños y pesares divinos.
Esas horas reflejan el secreto del sueño
nacido en las estrellas que custodian la cuna
de los frutos primeros de los besos de ensueño
que vibraron nerviosos bajo un rayo de luna.
Cuando el eco de al duna perfidia nos abate,
cuando el ojo de algu~a calumnia nos divisa,
en las horas del alba nuestra sed de combate
se perfuma y se torna una fresca sonrisa.
Sobre el seno de armiño de las horas primeras
he llorado la pena de mis tiempos mejores
y las horas me han dado panal de primaveras
para el vaso brumoso de mis tristes amores.
En la tarde dormida que parece enlutada,
cuando el sol se prosterna con su regio donaire,
pasan lentas las horas por la bóveda amada,
como alondras enfermas sollozando en el aire.
Entonces tienen almas de lejanas esquilas
esas horas dolientes de la tarde serena;
desmayadas y suaves sobre nuestras pupilas
esas horas nos dejan un destello de pena.
Las horas de la tarde, las horas misteriosas
van colmadas de tedio en pos de alguna estrella
que piadosa les brinde sus cámaras radiosas
ó la misericordia de una sonrisa bella.
¡Compañeras del verso más doliente de rimas
y más libre de ritmos y fulgores intensos!
¡Oh las horas poetas que transitan las cimas
por entre los rumores de los pinos inmensos!
Horas crepusculares, lágrimas de los montes
si los montes lloraran la doliente poesía
de los barcos que pasan sobre los horizontes,
bajo el tedio infinito del moribundo día.
0SVALDO BAZIL.

*
TROFEO LIRICO

E.

En playas diferentes y en latitudes varias
me ilumina la estrella de la esperanza en flor:
la estrella qu6 ilumina las aves procelarias,
nostálgicas de cielos donde no muera el sol.
Y sigo este camino como todos los parías,
-que no tienen hogares para el eterno a~oren sueños impos'ibles y en luchas t~meranas
hacia la fabulosa ciudad de la Ilusión ... . .

Novela por J. Berr de Turíque

CARRASQUILLA MALLARINO,

Santiago de Cuba, Octubre de 1908.

Traducida especialmente para " El Mundo Ilustrado"

*
RAYO DE LUNA
Se filtra por los árboles espesos
y entre los rojos picos, mudas arpas,
sorprende aromas de apagados besos.
Sube á la cima; baja las escarpas
del monte, y en el hondo laberinto,
mansión del macho de felinas zarpas,
semeja un ojo inquisidor y ardiente
que rastrea en el lóbrego recinto
el vago indicio del placer reciente.
En la hebra más sutil de la maraña
donde, cual una rueca milagrosa,
su menuda labor teje la araña,
enreda el oro de su luz radiosa.
En el cáliz abierto, del pistilo,
en donde breve y temblorosa estrella
¡adia el aljófar y se ve la huella
del voraz aguijón, cuelga su hilo.
Cae en el seno del raudal sonoro
y el alma del raudal tiembla y fulgura
al recibir el ósculo de oro.
Y brillan las escamas¡ y en la pura
y límpida corriente el pez dormido
en su bajel de plata en miniatura
por invisible amarra detenido .. . .
Atraviesa el cristal de mi ventana¡
se adueña de mi alcoba, y dulcemente
brilla en mi cabellera casi cana¡
invade las arrugas de mi frente;
me aprisiona en su red de resplandores,
y en medio de esa red finjo una araña
que teje una simbólica maraña
con el hilo de todos los dolores.
VICTOR RACAMONDE.

1906.

Brisa leve, ligera y vaporosa,
Detén tu vuelo en torno al ángel mío¡
Y en su frente, tan pura como hermosa,
El ósculo depón que en ti le envío.
Vuela, vuela callada y misteriosa
Y no digas que sois mi mensajera;
Contémplale un instante cariñosa
Y acaricia su negra cabellera.
Recoge de sus labios el aliento
Perfumado que arroba el alma mía;
Bebe en sus negros ojos el contento
Y en su tierna sonrisa la alegría.

A Mimí.

143

Y vuelve á mí trayéndome gozosa
¡Oh brisa! entre tus alas prisionera
Su mirada tan dulce y amorosa,
Su aliento y su sonrisa placentera,

S. FERNÁNDEZ.

(CONTINUA)

-Sí, nos habíamos prometido casarnos. Pero el mismo
día en que conoció la ruina de mi padre, retiró su palabra.
Positivamente Ricardo parecía aceptar esta confidencia
del mejor modo del mundo. Sin embargo, Lucy tenía prisa
en indicarle que había puesto el punto final á ese idilio.
- iAh! ¡Se lo juro!-dijo con tono de absoluta sinceridad-en ese momento preciso todo terminó entre nosotros.
El trató de alegar una orden de sus padres .... (Hay órdenes á las que no se obedece, usted comprende!
¡Vamos! Máximo estaba bien derribado.
Ricardo no se había atrevido nunca á esperar tanto.
-Comprendo-dijo besando los cabellos de Lucy.
Ella añadió, solicitando adhesión:
-Y he aquí por qué podemos casarnos ahora sin remordimientos, ¿no es verdad? puesto que vamos á nuestro
hogar, usted con un recuerdo y yo con un pesar. Vaya lo
uno por lo otro.
-Perfectamente razonado.
Lucy se animó.
-Pero hoy ya no tengo pesar, hoy ya no pienso absolutamente en Máximo Tillier . .. . Pues bien, encuentro ahora
que la partida no es igual ya! Y usted debía ser como y o:
liquidar su antigi.a cuenta.
Esta vez Ricardo no se contuvo.
- ¿Entonces es cierto, querida Lucy, que usted me ama
un poco't
-Más que un poco.
- l Y que le estorba esa mujer?
--¡Sí, me estorba, esa mujer que estará siempre entre nosotros, de la que nada sé, ni siquiera si ha muerto ó vi ve,
y cuyo nombre ignoraré siempre!
- Y o también.
- iEh!
Lucy, con movimiento brusco, quiso desatarse de los brazos de Ricardo¡ él la detuvo.
- ¡Pero si nunca ha existido esa mujer! ¡O más bieo, no
ha existido más que en nuestra imaginación! ¡Eres tú, tú
sola á quien he amado siempre!
Estupefacta, la joven casi se indignaba ahora.
-¡Cómo, era la misma á quien usted amaba! Y tuvo usted la crueldad de no decírmelo!
Ricardo mostró su barba estriada de gris y sus sienes li·
geramente calvas.
- No era por crueldad, sino únicamente por el temor de
atemorizar tu juventud.
Y como ella protestaba, Ricardo acercó el rostro de Lucy al suyo. Sus labios se unieron en un beso largo y profundo.
III
Roma.
Ricardo Duroc á Emmanuel Leroy.
Palacio Municipal en Coulommiers.
&lt;Querido amigo:
&lt;Aquí, en Roma, vino á alcanzarme tu bondadosa carta,
después de haber corrido detrás de nosotros por todas partes. Si puedo contestar desde hoy, es que Lucy, tolerablemente tatigada por el paseo de ayer en Tívoli, consintió,
á súplicas mías, en permanecer acostada; y mientras ella
reposa, me he instalado en el salón del hotel, vacío en este morDento de viajeros, l)Orque esta hora está consagrada
á la visita á los museos y colecciones. Tengo, pues, todo
el tiempo y toda la tranquilidad deseadas para darte parte
de mis impresiones, como pareces .iesearlo.
«Sin embargo, amigo mío, en el momento de tomar la
pluma para contestará tus preguntas, experimento cierta

dificultad. Me pregunto si no sería más juicioso, por mi
parte, arrancar esas cuantas líneas ya escritas y reemplazarlas por alguna tarjeta postal ilustrada, que representara
San Pedro 6 el Panteón, y en el corto espacio blanco de
ellas garrapateara dos palabras con mi firma.
&lt;Porque es temerario, si no ridículo en ciertas ocasiones, declarar que se es feliz, espléndidamente feliz! Y, sin
embargo, mi querido amigo, sería ingrato hacia el destino
si vacilara en darle gracias de esta felicidad completa é
inesperada q ne me tenía en reserva ... .
«¡Dios sabe si estaba dispuesto á coutent¡irme con poco!
Poder vivir cerca de mi querida Lucy, sentir que ella admite mi presencia lo bastante para hacer de mí un hombre
dichoso. Ahora, no se contenta con admitir esa presencia,
la desea, la llama .....En fin, el gozo me ahoga y tengo necesidad de gritarlo! Soy como aquellas gentes que llegan
de repente y demasiado tarde á alcanzar gran fortuna. Necesitan, para gozar de ella, exhibirla por todas partes.
¿Por qué no habría de haber también parvenus de la felicidad?
&lt;Este gozo que desborda de mí, tú eres el único, hasta
hoy, á quien me atreviera á confesarlo. Lucy misma no lo
sospecha. Tengo miedo de que si hago sonar ante ella todas
las fanfarrias de la alegría de mi corazón, la asombre y la
conduzca á reflexionar demasiado. Se preguntaría, tal vez
viéndome á tal punto feliz con su amor, si no me habrí~
yo creído digno de él.
&lt;Y, además, hay otra cosa. Si ella no advierte la diferencia de edad que nos separa, es porque me ama. Pero ¿qué
se necesitaría para que de repente no lo advirtiera? E s peligroso para el que desea evitar parecer viejo, vestirse demasiado juvenilmente. El mismo tacto, la misma reserva
se necesitan en la expresión de nuestros sentimientos.
Ciert•!i frases hay que parecerían ridículas en mi boca . . . .
y me abstengo de pronunciarlas, aunque sufra de ese forzoso silencio.
&lt;Evito, porque lo temo, todo aquello que pudiera recordarle ó subrayar esta diferencia de edad, diferencia que
toma á veces á mis ojos proporciones fantásticas. Creerás
que el otro día en la Farnésine, fre nte al delicioso fresco
de Rafael, que representa el triunfo de Galatea, me asaltó
una especie de espanto, é instintivamente dirigí la atención de mi mujer hacia los personajes accesorios del cuadro: tritones. amores ~u~ tiran d~l arco ... todo eso por temor de alguna asociación posible en su espíritu si se
detuviera mucho tiempo ante ese gigante de otra épo~a que
atra~ tan glotonamente á sí un sér todo de juventud y de
gracia.
«Pero ya te he dicho demasiado. Estas delgadas hojas de
papel, á las que entrego mi pensamiento íntimo, me hacen
pensar en los rosales del barbero de Midas. Temo que al
menor viento vuelen para confesar á otro lo que aún á ti
he hecho mal en haber dicho. Júrame que romperás esta
carta luego que la hayas leído.
&lt;Pero antes de cerrarla, quiero, sin embargo, darle algunas 1uces respecto á mi dimisión de procurador, que te sorprende tanto.
&lt;Veam.os, q,uerido amigo! de buena fe: ¿podría yo encerrar á mi mu¡er en ese agu¡ero de Coulommiers y dejar que
se marchitase allí días enteros, en tanto que yo fuera llamado
á algún lugar de las cercanías para hacer alguna investiga.
ción? Reflexiona. ¿No es justo que yo le dé la vida alegre
á que tiene derecho? iAh! si fuera joven, joven como ella....
¡~o digo ~ada! Desde lu_ego ~endría confianza en el prestigio de mis mostachos victoriosos! Y podría así ausentarme
sin temor. Tendría para distraerse, esperando mi regreso
el recuerdo de los minutos inolvidables que me debiera'.
Pero acabo de explicártelo: Ciertas frases de tenor serían
ridículas en mis labios. Por consecuencia le ahorro [sin
que ella lo sospeche, por supuesto]; perc, en fin le ahorro
toda esa serie de ca vatinas y de romanzas q ne ~n marido
más joven que yo hubiera podido cantarle.para arrullar-

�144

1
1
1

11

111'

1

11

il

EL MUNDO ILUSTRADO

la. Y no es, pues, justo por mi parte, como compensación,·
rodearla con mi ternura en todos los momentos y no dejarle jamás lugar á que se fastidie. En fin, quiero dedicarme enteramente á su devoción, lo cual no podría yo hacer
si no hubiera abandonado mi antigua carrera.
«En cuanto al sentimiento que, según dices, debería experimentar más tarde por este abandono, no lo creo. Sí, yo
amaba mi oficio por encima de todo, es verdad. ¿Pero por
qué? Porque no tenía ni familia, ni pasión, ni otra cosa en
la vida. ¡Mientras que ahora tengo á mi mujer! Mis cualidades de investigador de que hablas (y que con demasiada
frecuencia me llevaron á durezas de las que hoy casi me
avergüenzo) las empleo ahora, querido amigo, en buscar lo
que podrá darle placer. Y cuando á fuerza de hábiles preguntas y de estratagemas inocentes he descubierto la distracción que ansía ó el objeto que desea, experimento el
mismo sentimiento de triunfo que cuando el acusado confesaba.
«Pero hete aquí que casi es mediodía. De un momento á
otro Lucy puede baj~r y buscarme. Si me pidiera que leyese esta carta, creo que moriría de confusión. La quiero,
pues, á toda costa.
«Tu amigo.-RICARDO&gt;.

* **
De Bologne.
Del mismo al mismo.
«Mi buen amigo:
«Hace más de dos meses que dura nuestro viaje debodas. Por entusiasmada que haya estado Lucy por el espectáculo de todas estas maravillas de la naturaleza y del
arte que han pasado an.te sus ojos, sospecho que ya suspira
en el fondo por encontrarse en París, y está presurosa, más
de lo que quiere parecer, de abrazar á sus padres. Así es
que, aun cuando ella declara que en ninguna parte se en
contraría más feliz que en este país de elección, sin duda porque se da cuenta del placer íntimo que aquí encuentro, creo responder á.su deseo secreto, llevándola súbitamente, por etapas, por el camino de regreso. Y en
quince días poco más ó menos, cuando vayas á pasar un
día en París, arréglate para llegar al número dos de la calle de Mesina.
«Nos encontrarás allí sin duda instalados, ó casi instalados. Y Lucy insiste en que vengas á pedirnos de almorzar.
«No es, por otra parte, sin cierta pena que me preparo á
regresar ... . Acaban de pasar, evidentement.?, los dos meses
más felices de mi vida. Y yo, el hombre fuerte, figúrate
que me vuelvo amoroso, supersticioso! Tengo miedo de la
vida febril y enervante de París, de las comparaciones ql r.¡
podrían dañarme en el espíritu de mi esposa, de las intn..
siones en nuestra intimidad .... Y luego, me pregunto taro
bién si para cada uno de nosotros no se lleva una cuenta
separada en el gran banco de la vida, para anotar el debe y
el haber de goces y de penas. Con tal de que en este viaje
no haya yo gastado demasiado de esa cuenta! ¡Si no que·
dase ya ningún saldo á mi favor!

IV

El tren que conducía á los viajeros llegó á la estación
á las diez y media de la mañana.
Ricardo, al pisar la plaza de Estrasburgo, bajo un cielo
brumoso, quedó mal impresionado. Le parecía que de
las gentes y de las cosas se desprendía una tristeza indecible. Esta aprensión del regreso, que manifestaba ya á
Emmanuel en su última carta y que no había cesado de
perseguirle durante todo el trayecto, se hizo más intensa.
Felizmente, en ese momento, Lucy sonreía, gozosísima á
l a idea de abrazar á sus padres.
Esta sonrisa le hizo recobrarse.
El carruaje que les esperaba partió á buen paso. La niebla empañaba los cristales de las portezuelas. Entonces
Ricardo, sin temor de ser visto desde el exterior, tomó
Lucy en sus brazos y la oprimió fuertemente contra él como si tratara de defenderla de peligros imaginarios. '
Ella, aunque un poco sorprendida por este brusco acceso
de ternura, se d ejó asir.
- ¡Niño grande!-murmuró.
Ricardo la abrazó largamente, y después, tras una corta
vacila~ió~, tenieD;do coD:cie~cia de que esta p~egunta que
le venia a los labios era md1gua de él, porque mdicaba de

á

su parte una especie de terror, ó cuando menos debilidad,
le dijo:
-¿Prometes amarme aquí lo mismo que allá?
Esta vez Lucy se echó á reir.
-iSí, te lo prometo!-respondió ella.
Había en esa respuesta tal franqueza, la joven parecía de
tal modo sorprendida de que una duda á ese respecto pu·
diera entrar en el espíritu de su esposo, que Ricardo se
sintió completamente tranquilizado.
También, desembarazado de todo doble pensamiento, pudo, algunos instantes después, dejarse llevar sin oposición
á un sentimiento de felicidad verdaderamente exquisito,
penetrando por primera vez en sus habitaciones, embalsamadas por el perfume de las flores que el señor y la señora
Le Quesnel habían puesto allí desde la víspera, para festejar el regreso de los recién casados.
Desde hacía más de tres meses, el señor y la señora Duroc habían regresado á París y la luna de miel radiaba aún
en todo su esplendor.
Si Ricardo en otro tiempo había podido tener aprensiones respecto á la solidez de su dicha, la actitud de su mujer, durante este tiempo, era la más á propósito para disi·
parlas. Sí, decididamente el amor qne ella experimentaba
hacia él.parecía de buena calidad.
Hasta el señor y la señora Le Quesnel se asombraban un
poco de que su hija estuviese tan tenazmente enamorada
de su esposo. Es verdad que les constaba la nobleza de alma
de Ricardo¡ y si habían aceptado esta unión, teniendo la
vaga idea de que se verificaba un sacrificio en bien de ellos,
era la causa de esa nobleza de alma.
Les parecía imposible que Lucy, aun admitiendo que se
hubiese engañado sobre la naturaleza exacta de sus sentimientos hacia el señor Duroc, no acabase por querer á este
hombre tan admirablemente bueno y caballeresco, y que, á
falta de un verdadero amor para él, no encontrara la felicidad, gracias á sus esfuerzos.
Pero que hubiese llegado á estar tan apasionadamente
enamorada, era una buena fortuna que llegaba inesperadamente, quitando la única gota de amargura que hubiese
podido permanecer en el fondo de su dicha. Y su yerno se
nimbaba á sus ojos con una aureola todavía más radiante
desde que había sabido conquistar tan rápidamente el amor
de su mujer.
El espectáculo que presentaba el nuevo hogar superaba
á sus esperanzas, y la señora Le Quesnel, un poco orgullosa por naturaleza, encontraba que sus hijos exageraban
cuando les veía, después de cinco años de matrimonio mirarse aún con la misma dulzura con que se miran lo~ recién casados.
Aquel día, cuando llegaron á la calle de Messina, des~ pués del almuerzo, los padres de Lucy encontraron á su
yerno en traje de ceremonia, despidiéndose de su mujer
con la mayor ternura.
- ¡Cómo! ¿Sale usted tan temprano?
-Sí, tengo que hacerle una visita oficial á mi nuevo presidente . . ..
-Es. justo, señor consejero,-dijo el papá, saludando ceremoniosamente.
Ric~rdo, en efecto, acababa de ser nombrado consejero
del Tribunal de Cuentas. Ese cargo, que había solicitado al
mismo tiempo que renunciaba el de Procurador de la Re~ública, tení~ .para él la ventaja de que le ocupaba poco
hempo, perm1héndole conservar en su tarjeta de visita un
título oficial que sonaba bien. Así es que se declaraba muy
satisfecho.
.-Pero entonces - dijo la señora Le Quesnel á su hija si tu marido te abandona, sal con nosotros. Ibamos justamente tu padre y yo á ver á la Condesa de Theil que se
encuentra en París por dos días.
'
Lucy hizo una mueca.
-¡Ah! ¿No tienes deseo de ello?
- No-dijo.- No estoy en traje de visita· y esta noche
debo vestirme para ir con Ricardo á la ópera'. Además es'
pero á mi costurera.
Ma~ como la .señora 1:e Quesnel no pareciera creer que
un tnple cambio de traJe fuera desagradable para un joven
Lucy añadió:
'
- ¡Y, además, no es todo! Justamente había hecho el proyecto de liquidar hoy todas las cuentas atrasadas!
Se había dirigido á su escritorio, encantador escritorio
inglés colocado ante la ventana, y mostrando un legajo de
papeles: «¡Vean usti?des este montón de f;i.cturas! Hace más
de un mes que regresamos y nada está clasificado».
( Continuará.)

145

EL MUNDO ILUSTRADO

IENEN todos los seres y las cosas un
momento definitivo y único, en el cual
Jledan al apogeo de su dicha ó de su
belleza¡ en todas las vidas existe el
··
recuerdo inefable de ese momento; las
flores lo tienen también, cuando el capullo se abre y aparecen los pétalos,
frescos por el rocío guardado interiormente en el cáliz de la flor, y parece
que estalla la corola con un estremecimiento de alegría al
contemplar su propia belleza. Los astros llegan solamente
en determinado instante al apogeo de su esplendor¡ y el
corazón humano, guardando secreta armonía y seroepnza
con la naturaleza entera, también conserva, entre los tesoros de sus recuerdos, un día, ó quizá una hora, en q ue le
tué revelado el dulce misterio de la felicidad. Para algunas almas no llega muy pronto ese moo:ie~.to; lo e$peran
largo tiempo, y ya desconfían de s1;1 apa.ncion cuando de
improviso llama á la p:nerta Y.e~tra ilummando, con el r~svlandor de su presencia, las tinieblas de los corazones tn~tes y solos. Muchas veces 11? se recono~e ese mo~ento dichoso, por al~una ceguedad mcomprens1ble d~ ~a mteh~encia¡ pero su paso fugitivo por nue: tra sensibilidad queda
drabadocon indeleble huella;los anos pasan y, á traves del
tiempo, surge impensadamente el recuerdo dulce y gra~o
de aquellos días, tal vez de breves horas, y ent~nces se luce justicia al destino de los seres, tan calumniado p~r l&lt;:&gt;s
pesimistas que niegan obstinadamente el paso transi torio
de la felicidad para ellos mismos y para otros que se les
asemejan en ideas.
También en la naturaleza vemos llegar ese momento p~ra las cosas¡ la primavera esgloriosament~bell... en_los pa1ses de clima templado y suave¡.en cambio, el rnv1ern~ es
intensamente hermoso en las c1~dad~s del N&lt;:&gt;rte; alh la
blancura de la nieve cant~ una. smf?ma n11stenosa _y tran·
quila que hace reinar el silenci~ y a la cdontehm~lac1~11 melancólica y profunda¡ el tono gns plat~ e1 onzon e convida á pensar en lo inmenso, en lo le¡ano, en t.odo lo que
se asemeja al ideal¡ los árboles des~ud?s de ho¡as, con sus
líneas precisas y obscuras de fino d1bu¡o, se destacan sobre
el pálido fondo del paisaje, como un arabesco de contornos
f tásticos· todo duerme, todo calla, como en una pausa
s~~emne, u~ preludio de muda meditac.ión, durante la cu~l
1 triunfo de la blancura y d e los matices esfumados t e¡e
delicado encaje de recogimiento y de apacibles ensueños. Las brillantes chispas de la ch1meD:ea, en la qu~ ere·
pita el rojo fuego, siguen en vuelo caprichoso esos mefables ensueños.
Es imposible no comenta; el recrudecimient? del i~vierno durante estos últimos dias, pues es el mohvo obligado
de todas las conversaciones.
Verdaderamente no hay abrigos que basten para dismi·
nuir un tanto los rigores del frío¡ las confortables y sedo·

T

:u

sas pieles, el terciopelo y el paño, no son suficientes para
llenar debidamente su objeto. Y como un contraste del todo caprichoso y digno de llamar la atención, vemos algunas excentricidades en los trajes femeninos que acreditan,
indudablemente, el juicio de varios críticos, los cuales
aseguran, sin temor de equivocarse, lo siguiente: dicen que
en la mujer es tan poderosa la afición al adorno y al embellecimiento de su persona, que por ese motivo se han
inventado, desde los primeros tiempos, las confecciones y
los trajes¡ mucho más que por la necesidad de tener una
defensa contra la intemperie de las estaciones. Los señores
críticos estarán actualmente de plácemes, pues podrían
bordar su tema con brillantes variaciones.
Efectivamente, salvo en el tiempo de las «Maravillo,as»,
jamá~ han parecido las modas más despreciativas de llemr
un pape l útil en el adorno femenino, como en los tiempo$
presentes; á medida que avanza el invierno, las ropas se
disminuyen, las faldas se adhieren al cuerpo, tomando el
aspecto de vestiduras fantásticas y propias más bien para
las armoniosas líneas de un modelo escultural. que para
las prácticas y un tanto prosaicas costumbres de la vida
diaria. Sin embargo, nuestras damas, por elegantes y distinguidas que sean, han tenido la fina y oportuna discreción de adoptar esos trajes so lamente para cenmonias, vi·
sitas de etiqueta, teatros, bailes y otros espectácu lo~ d e esa
especie¡ el traje slstre, ligeramente reformado, sobre todo
en los adorno~, llena por ahora las necesidades de la época¡ las elegantes y bien cortadas levitas diseñan los hermosos talles, y los jaquets cortos son un hábil recu rso para
las mujeres de pequeña estatura. En cambio, los trajes de
cola, y de corte Princesa ó Directorio, siguen un camino
netamente opuesto á las exigencias de la estación; la parte
superior del cuerpo se e~cota sobre camisolas de tela clara
y á veces transparente; las mangas, en los trajes de paño,
se hacen igualmente en tul, muselina de seda ó encaje veneciano. Las blusas tienen la parte superior de las mismas
telas li)!eras, y por más que se confeccionan hábil mente
con pequeños pliegues y alforzas, no por esto resultan menos transparentes y poco apropiadas para re&lt;;guardar el
cuello del viento frío, peculiar á la estación in vernal.

*
*.
E stas son, sin embargo, las modas de invierno¡ ma,; trai, ·
quilizaos, lectoras mías¡ la piel, la encantadora pifl, es1á
allí como un recurso supremo; ella bordea las -orillas de
las faldas, se coloca en franjas sobre las túoic~s de muselina de seda ó tul¡ se acomoda graciosamente ~obre los
peinados, en esas famosas tocas caucasianas, que tienen á
la vez aspecto de «moujicks&gt; rusos, ó de «gro)!nard». El entusiasmo con que se usa la toca actualmente, hace temer
que muy pronto caerá de su reinado¡ se han,, rec ibido con
verdadero beneplácito, l'Ues los grandes y voluminosos
sombreros iban ya haciendo pensar en la necesidad de establecer reformas en todas partes: en les trenes, autos,
banquetas de las calles y hasta en las puertas de las casas.
No han caído en desuso; pero la graciosa toca de piel le
ha quitado gran parte de su soberanía.
Tal vez la Moda prepara en ese sentido alguna evolución
importante¡ esperémosla, queridas lectoras, pues no es muy
probable que tenga mucho tiempo en suspenso vuestra
atención.

�Et

146

MUNDO ILUSTRADO

147
EL MUNDO ILUSTRADO

LINA CAVALIERI
¿Quién ha podido escribir que el velo en el rostro no es
más que un recuerdo, un sueño, una visión poética y encantadora, cuya época ha pasado ya?
Jamás se ha usado tanto ni ha estado en tanta privanza
como en nuestros días. Es cierto que los velos actuales se
alejan más y más Gada día de su primer destino. Antiguamente no se les pedía sino velar el rostro; ahora son una
deliciosa coquetería más bien que un verdadero abrigo y
protección de la tez. No cabe duda de que todo cambia, todo se transforma y cada época trae su tesoro de nuevas
gracias en el adorno de la mujer. Por ejemplo: el velo del
siglo XX no tiene mucha semejanza con el del siglo
XIII, que se ve en los retratos de Ana de Beaujeu y de
Ana de Bretagne. Estas damas lo usaban prendido en la
cabeza, caído hacia atrás y cubiendo toda la cola del traje.
El velo tiene su pequeña historia; ¿la queréis en dos líneas, lectoras mías? Se le encuentra en todos los países y
en todas las épocas. Veladas estuvieron las mujeres antiguas del Asia; veladas las vírgenes hebreas y las primeras
cristianas de Roma; veladas también las bayaderas de la
India, del Oriente, y las bellas damas de Grecia. Después
de Isabel de Baviera, tuvo un decaimiento el uso del velo,
pero reapareció en el siglo VI, en los artísticos tocados
italianos. No tardó este refinamiento de buen gusto en introducirse en Francia é Inglaterra. La brisa del mar, pasando sobre el navío que traía á la infortunada María
Stuardo, agita su largo y majestuoso velo. Catalina de Médicis añade á su cofia de duelo un extenso velo negro. De
la época de Ana de Austria á la de María Antonieta, el velo
quedó reducido á una simple mantilla, la cual se confeccionaba en exquisito punto de Inglaterra, ó de cualquiera
otro encaje de gran precio.
En seguida aparecieron las blondas, jugueteando graciosamente al derredor de los grandes sombreros; los velos de
Chantilly, que estuvieron en privanza hacia el año de 1855;
las flotantes gasas de diferentes colores que las elegantes
amazonas colocaban en sus sombreros, y de las cuales la
Emperatriz Eugenia se apasionó vivamente para sus trajes
de equitación.
Los velos de nuestra época son muy variados y elegantes
en sus diversos aspectos. Se les coloca de mil maneras dis·
tintas, siguiendo el gracioso capricho de los dedos que los
anudan ó prenden. Se prestan á muchos artificios deliciosos y á su contacto el rostro toma un tinte bello y delicado. A la orilla del mar, sobre la cubierta de un buque, reune á su encanto la utilidad de salvar el peinado de los
embates del aire salvaje de la playa y defender la piel de
los perjuicios que la salada brisa causa en ella. El velo se
pasa sobre la copa del sombrero y se anuda graciosamente
bajo la barba, dejando flotar sus largas puntas al capricho
del viento. Para viajar en «auto», se fija de un modo muy
original y elegante sobre el redondo «canotier», con cuatro
alfileres de sombrero, cuya artística forma hacen actualmente uno de los más bonitos adornos que hay entre dijes y
bagatelas de ese género. El color y la consistencia de estos
velos varía mucho, según la «toilette» ó la diferente temperatura. Sus dimensiones están perfectamente calculadas, y en
las casas de comercio donde se venden, se indica, por regla
general, la manera de colocarlos y de disponerlos con mayor gracia sobre los sombreros. Queda por hablar de los
velos que cubren la cabeza de las damas al salir del teatro
ó del baile. Son igualmente variados y elegantes; mas el
«chic&gt;, el gran «chic», está en rodear los cabellos y el rostro
con un simple tul «ilusión». Ligero y transparente dicho
tul, pone sobre las mu1eres un aspecto vaporoso é ideal,
que aumenta su gracia y su hermosura.
El bello sexo ha buscado siempre en todas las épocas
las impalpables ondulaciones del ve1o, cuya tenue consistencia parece prestarles un tinte semejante á las intangibles quimeras del ideal.
Es también el adorno que se presta á los propios sueños¡
se les rodea de una gasa ilusoria, la cual, á pesar de ser tan
ligera, les protege de la brusca realidad. Tal vez por esta
causa el gracioso accesorio del velo continuará largo tiempo en el favor de las damas, aun cuando tome diferentes
formas,

*

Se anuncia ya la próxima venida de la bellísima y notable cantatriz italiana Lina Cavalieri, y por tanto, hemos
creído complacerá nuestras lectoras dándoles siquiera sea
unos breves informes sobre la «estrella» que nos visitará
dentro de poco tiempo.
Lina Cavalieri no es solamente una mujer hermosa, sino
que ofrece un singular ejemplo de voluntad en su carrera
artística.
Su admirable y perfecta belleza envuelve un espíritu delicadamente artístico. Es, en verdad, sorprendente la armonía
que se encuentra reunida en esa criatura encantadora, la
cual ofrece, en sí misma, un delicioso conjunto de naturales gracias.
No era, ciertamente, una artista universalmente conocida
y admirada cuando comenzó su carrera de un modo original. Era muy joven, y habitando en Roma, la contrató un
empresario de «music-halb para cantar en su salón. Desde
luego no se habló de otra cosa en la ciudad eterna, sino de
la incomparable belleza de la joven debutante, que cantaba con su linda voz, agradablemente timbrada, dulces romanzas italianas y danzaba con exquisita gracia.
En todas las ciudades europeas encontró Lina Cavalieri iguales ovaciones que en Roma. Mas, ¿cuál no sería la
sorpresa de sus admiradores cuando supieron que su ídolo había cultivado en secreto su linda voz, bajo la direc
ción de maestros eminentes, y que no era ya solamente
una mujer bellísima, sino una artista complet::i, una de las
reinas del «bell canto», como dicen los «dilettanti» italianos?
Hoy representa, bajo su forma irreprochable, las más
conmovedoras heroínas del arte lírico. Es Manón, Margarita, Thais, Julieta .... Su voz, dulce y vibrante, parece un
perfume sonoro de su belleza.
No será una notabilidad absoluta como cantante; no estará dotada prodigiosamente como algunas otras á ese res·
pecto; pero sí es una artista reflexiva y discreta, profundamente penetrada del ideal que representa. Posee, además,
una ciencia completa en las actitudes estéticas, lo que hace
su figura teatral más admirable aún. Parece imposible pedir á un perfil femenino, líneas más puras, suaves é ideales
que las de Lina Cavalieri.
Ultimamente ha tenido grandes éxitos cantando la «Federa&gt;, del maestro Giordano, y la «Adriana de Lecouvreur»,
del célebre compositor italiano, Cilea.
Debemos llamarnos afortunadas, lectoras mías, al poder
escuchar y contemplar, dentro de poco tiempo, ála célebre
cantatriz que forma actualmente las delicias artísticas del
culto público europeo.

..

EL REGALO
Y abrió la mesa.
A su lado, de pie, el niño advirtió el reloj.
-¡Abuelo, le dijo, dámelo!
-Te lo daré el año entrante, resP,ondió el abuelo, si estudias mucho y eres juicioso. Ya veremos.
-¡El año entrante!-exclamó el niño. Pero, abuelo, tal
vez entonces te hayas muerto. ¡Eres tan viejo! ¡Y estás tan
enfermo!
Y el anciano se puso á reflexionar, diciéndose: Es verdad.
Y sus dedos acariciaban el cabello ensortijado del muchachito.
·
Tomó el reloj de plata con su pesada cadena y lo puso
entre las pequeñas manos ávidas.
-Tu padre me lo dió, dijo.

*

Habían cavado una fosita.* *
. Los c?le~iales se agruparon en torno de ella, y un anciano hinco penosamente la rodilla en tierra.
El viento de la mañana jugaba suavemente con sus cabellos.
La cajita descendió al agujero.
-¡Pobre criatura! lQuién lo hubiera dicho?
Y el abuelo regresó á su casa.
Lloraba. Lloraba amar)!amente.
Y volvió á colocar el reloj de plata en el interior de la
vieja mesa.
RosALÍA LovELING.

NUESTRAS LECTORAS PUEDEN GANAR
UN HERMOSO Y ARTISTICO PREMIO
¿Quiénes son las seis actrices cuy~,s ojos se ven en ~1 grabado ~djunto?
.
La lectora qúe mande una soluc1on exacta, tendra derecho a uno de los diez premios consistentes en objetos de arte que se distribuirán entre las soluciones más acertadas.
Si el número de soluciones exactas fuere mayor que el de premios, se sortearán
éstos.
El concurso se cierra el día 8 de Febrero próximo.
Es muy fácil resolver este acertijo.

~~

�EL MUNDO ILUSTRAÚO

148

149

EL MUNDO ILUSTRADO

·,..

FóT, FÉLIX, DE PARís.-MODAS:NEY.
FvT. FÉLIX, DE PARÍS. -Ml,DAS SrnONÉ

adornado con un grupo de plumas
de avestruz, negras también.

ELEGANTE SO~iBRERO DE PIEL NEGRA,

:TRAJE uE:BAILE.-Hermoso traje confeccionado en seda liberty, color de coral-rosa. La
parte~superior ,del cuerpo y las mangas, son de encaje de Irlanqa, bordado de plata. Dos bandas de tul de ilusión, forman hombreras.
· · ..
·

�--

·.---

"'

'•

~

1si · ·

Et MUNDO ILUSTRADO

ANEMIA 080 ANEMIA

Consultas para las Damas
NOTICIAS SOBRE LIBROS
Ignorante: Acontinuación doy á usted
los nombres de algunos autores, cuyas
obras pueden serle útiles: Carmen Burgos
Segul, (Colombina), Baronesa de Staaf,
Mme. d' Alcaq, Social_usages, by Virginia
Winthrop.
-En cuanto al tratado de ortografla que
desea, tal vez serla mejor que procurara
usted copiar un poco cada dla de libros
correctamente escritos, pues van quedando
en la memoria la fisonomla de las palabras y la ortografla de un modo práctico.

CULTIVO DE LAS FLORES
Jardinera: La camelia no se reproduce por
medio de semilla, sino plantando un pequeño retofio en tierra á propósito para
este objeto, y colocando el tiesto en un invernadero ó en algún sitio de temperatura cálida; por tanto, no debe usted cultivar esta planta en la presente estación,
sino esperar la entrada de la primavera.
Lo mismo sucede con la magnolia, la
cual se desarrolla solamente en los climas
calientes.
No es muy probable que florezcan las
dalias y ·al elles que sembró usted, pues
también se siembran en la primavera, Y
aun cuando no se sequen por los rigores
del trio, las dalias no producen flor en tan
breve tiempo. El mes de Febrero es el más
adecuado parasembrartodaclase de plantas; el tiempo de invierno no es favorable
á ninguna de ellas.

SAIZ de CARLOS
Medicamento de seguro éxito para curar la

'

NEURASTENIA Y ENFERMEDADES NERVIOSAS
DEBILIDAD, FALTA DE NUTRICION
FATIGA MUSCULAR Y NERVIOSA, DEMACRACION
CONVALECENCIAS LENTAS
ESCROFULAS Y R¡\QUITISMO
EXCELENTE TONICO QUE SUSTITUYE CON VENTAJA
A LAS EMULSIONES. ES DIGESTIVO Y AGRADABLE

TRADUCCION
Una desesperada de no hablar inglés:
Puede usted dirigir la carta de su amiga á
esta Redacción, y, con mucho gusto, se le
traducirá á usted.

RESPUESTA
"Club Avispa:" Agradezco á ustedes
soliciten mi opinión sobre la duda que se
sirven consultarme. Me parece debido tocar el Himno Nacional en la ceremonia de
que me hablan, pues no se hizo en honor
del nuevo buque, sino como un saludo á
la bandera mexicana, slmbolo de la patria.
CONSEJO DIFICIL

Venta:

farmacias y Droguerías
•

•

•

PIDASE FOLLETO GRATIS AL AGENTE

CARLOS S. PRATS
APARTADO 468.

MEXICO, D. F.

•

Florina: Me parece muy complicada la
situación de usted para poder aconsejarla oportunamente sin tener el honor de conocerla. Sin embargo, de un modo general diré á usted mi opinión sobre el asunto que me cons11lta. Los disgustos p~r
celos nacen, casi siempre, del amor propio
ofendido sin negar por esto que hay ocasiones e~ las cuales existen desgraciadamente razones muy serias para fundar
esos celos.
Aun cuando parezca á usted exagerada
y dificil de seguir mi opinión, me atrevo á
aconsejarle que, mientras sea posible, finja ignorar las faltas de su esposo, Ysi
esto no lo permite ya la dignidad, entonces muéstrese ofendida, pero con calma
y grandeza de ánimo, pues los arrebatos
y escenas violentas son una nueva derro-

ta para las m•1Jeres que se estiman á si
mismas. Si como usted me indica, su esposo se muestra á veces arrepentido y
afectuoso con usted, entonces perdone
siempre y no le cierre su corazón; el éxito en estas dificultades depende, general·
mente, no del valor y la fuerza para atacar, sino de la resigo ación y energla en la
mujer para sufrir y saber esperar el momento en que el mérito de su abnegación
y generosidad triunfe de las pasajeras alucinaciones que, á veces, 'perturban la dicha de un hogar.

RESPUESTA
R. R. Vera:- Suplico á usted dispense la tardanza para contestarle; pero
llegó su carta con mucho retraso; hoy me
es grato darle la receta que desea para
soldar aluminio.
Se hace fundir borraja en una vasija de
barro; anádase sal de amoniaco en la proporción de un décimo, y cuando estos ingredientes estén mezclados, se vaclan sobre una plancha de fierro para que se enfrien. El resultado de estas substancias es

una materia nitrosa, á la cual se afiade
una cantidad igual 1e cal viva. El metal
que ha de soldarse se calienta primero al
rojo y se aplica sobre él la composición
anterior reducida á polvo, fundida y colada como el lacre. Después se ponen otra
vez al fuego las piezas de metal, haciendo
que se calienten á una temperatura muy
elevada, y entonces se retiran y golpean
con un martillo, cuidando de que las superficies estén perfectamente Juntas.
PARA TEÑIR UN ABRIGO

C"uriosa:-Puede usted enviar su abrigo á la tlntorerla francesa situada en la
calle de Dolores, en esta capital, y alll lo
teñirán del color que usted indique. Me
permito decirle que las telas quedan mejor cuando se las tiñe de obscuro, como
azul marino, guinda ó café.

UN LIBRO PARA LAS MADRES
"Higiene de la Infancia y Consejos Prácticos
para Criar á los Niños Hermosos y Robustos."
Toda. madre debe obtener este interesante librito sobre los cuidados de las criaturas, escrito expresa.mente por eminentes médicos. Millares de ejemplares se ha.n distribuido gratis á las madres
en la.s últimas semanas. Pida.nos un ejemplar inmediata.mente.

JOHANNSBN, PBLIX Y CIA.
Antigua Droguería de la Palma. México, Apartado 313
Aáttnte&amp; Generales de lo&amp; tires.

ALLEN &amp; HANBURYS, LONDRES
Muy sefiores mios:
Sirva.nse remitirme gratis y Ubre de porte el interesante librito
para las madres, escrito por especialista. de niños.
Nombre....... . ... ... ....... ... . Localidad .............. . . . .... . . .
Dirección. . . . . . •• . . . . . . . . .. . . . . . Edad del nifio.. ..... ...... . . ...•.
NOTA.- Oórtese este a.viso y remítase en sobre abier to con 1&gt;0r te simple de
2 centavos, y se recibirá Inmediatamente este librito,
Mundo Ilust. Enero 17-1909

.....

..

CAPI TAL .......................................... $ 80.000.000.00.
FONDO DERESERVA ....................... .... $ 6.000.000,00.
Hace descuentos y préstamos con y sin prenda. Negocios en cuenta corriente, 11:Jros y
cobros sobre todas las plazas de la República. y el extranjero, y en general toda clase
de oper aciones bancarias con Bancos, comerciantes, Industriales, propietarios y a.gr!·
cultores.
111wT111 BONOS Dlll OAJA, de 100. 500 y 1.000 pesos. sin cupón, pagaderos á seis meses y pagaderos á doce, dieciocho y veinticuatro meses, con cu1&gt;0nes semestrales, ganando todos un Interés de cinco por ciento al a.l'io,
CORRJIISPONSA.LJIIS : Todos los Bancos de los Estados Mexicanos, Deutscbe Ba.nk, Berlín y sus sucursales en Londres. Ha.mbur@, Bremen, MunJcb, Francfort, Dresden,
Blelchroeder. Berlín; Oomptolr Natlonal d'F.scompte, París: S. J. P. Mor1ran y Oía.,
New York.-De Neuftltzo y Oía, New York-Muller, Beban y Oía., New York.-Na.tlo·
nal Olty Ba.nk, New York.- F!rst. NatJona.1 Ba.nk. Ohica¡o.-Giúllermo Vogel y Oía..

"El Mundo.Ilustrado~~

ES EL ME~~=,~~MA-

�153

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

152

¡¡PLUVIUS!!
Es el Mejor Extinguidor
DE MANO

-CONTRA INCENDIOMás sencillo, más barato
y más eficaz

Indispensable en todas partes, tanto en el hogar como en las casas comerciales, fábricas, oficinas,
etc., etc.
No tiene ningúnmecanismo
complicado y se maneja
con mucha facilidad.
Para toda clase de informes dirigirse á

J. M. SIGLER
AGENTE GENERAL PARA LA REPUBLICA
MEXICANA

GALL5 de Mf\NRIQU5 Número 6
APARTADO 850

TELEFONO 6051, rojo

---··- -·------ -

Avisos Económicos

Suaviza, limpia y embellece el cutis.
MANDE

UN

PESO.

Frandsco S. González y Cío.--Gómez Palaclo, Duf.

EL JARABE DE CAPULIN CURA LA
TOS en 24 horas.-Pida Ud. el legítimo
prep.arado por J. M. de la Garza, Farmacéutico.-Se vende en la Botica de San
Agustín, Guadalajara, á 50 cs. pomo.
CURACION SEGURA. ¡¡PRUEBELO!!
DOCTOR FRANCISCO DE P MILLAN
Especialista en enfermedades' secretas·
Cirugía. 1~ de Santo Domingo núm. 5,
'
AL RECIBIR $1.00 EN TIMBRES POS·
TALES 6 GIRO, remitiré, porte pagado
cualquiera de los siguientes lotes: 12 paquetes semillas de flores 6 de hortaliza·
5 jabones de amole para. desmanchar· 12
postales de lustre; 3 pares calcetlne;. 1
linterna. ojo de buey con luz de 3 color~s;
una navAja. para la. barba. marca "Gemelos;" 920gra.mos de dulces entrefinos, 6 460
gramos de dulces finos; 6 las siguientes
tres 11lezas; una. alcancía para. décimos,
un atrascopo y unos anteojo~ de risa. Pida. nuestra. lista. i e 3,000 efectos y direcciones para la siembra de toda. cla:se de
semillas de flores, za.ca.tes y de hortaliza..
W. B. Arrington, "La. Gran Barata," Deva.rtamento núm. 1. Gua.dala.jara, Ja.l.

DR. l. PERCHES, Cirujano
Dentista (Facultad de México.)
Consultas: J?e 9 á 12a. m. yde3á6p. m.
Ay..16 de Septiembre N&lt;? 55, antes Coliseo
V1e¡o.
GRABADOR EN ACERO, YCOBRE.-Manuel Sevilla. Caleras numero 9.- TarJe·
ias, Membretes. EtlQueias, Acciones y
nonos.

ROMAN

S. ALVAREZ

Ve~1e abarrotes de todas clases. Cotiza
á soltc1tud, cualquier artículo de la plaza.
Age~}e d!!)as afamadas máquinas de cose.r: Nue~tra Amiga," Ap. 1405. Guadala¡ara, Jaltsco.

'M ARY·LAFON
Mary-Lafon, una manana del mes de
Junio de 1835, se bañaba en el Mame, en
el puerto de Creteil, con un comerciante,
a-. Este, enredado en las hierbas, desapareció de repente. Mary· Lafon buceó y
le sacó á la orilla. J. a-, cuando volvió
en si, se deshizo en acciones de gracias
interminables.
-¡Mi padre no ha muertol-exclamaba-lo vuelvo á encontrar.en usted ..... .
¡Oh! no proteste .... Le debo la vida ... .
-Vaya, dejemos esto; tengo un hambre
atroz: usted ha de tener,tmás necesidad
todavia de re¡ioner sus fuerzas: vámonos
á un restaurant cualquiera.
-¡Oh! Por mucho que haga usted no
podrá sustraerse á la efusión de mi reconocimiento.
-Tenga usted cuidado: soy hombre de
poca paciencia, y por poco que me excite
usted, soy capaz de volverle á echar en
donde le he pescado ....
a- parece apaciguarse; sigue á su
compañero en silencio, y se sienta enfrente de él como un hombre que no piensa
más que en comer; pero, después de algu·
nos tragos, su gratitud no tarda en explot~r de nuevo. Y abruma á su padre adoptivo con los más ruidosos testimonios de
ternura.
Mary·Lafon tenia entonces unos veintitrés años. G•"'* tenla un lustro Diás.
-¡Vuelta á lo mismol-exclama el primero, harto de aquel inútil desbordamiento de piedad filial.-¿Es que está usted
enfermo del corazón?
El comerciante¡ se calla por un momento, pero en seguida vuelve como antes:
-¡Es usted mi salvador, mi padre!
Mary·Lafon no pudo más: uno no es
impunemente del Bajo Querey. Coge un
plato de fresa y se lo tira á la cabeza á
G•u.
Este se enfada y responde con una
botella de agua que va á estrellarse en la
pared. ·
Acude el mozo, y una vez pagado el
gasto, el ahogado y su salvador llamaron
á un simón, que recibió la orden de conducirlos ;,rimero á la calle Nueva de los
Campos.
Mary·Lafon manda parar el vehiculo
cerca del Pasaje Coisenil. Se apea, y no
tarda en volver acompañado por Hormoy,
exd1rector del, Teatro Italiano, que tiene
bajo el brazo una caja de pistolas.
-Querido- dijo haciéndole subir-le

Excelente Jabón de Tocador

presento r un examigo de agua dulce, comerciante de telas, con el que paseo en
bote habitualmente, y que me mortifica
ahora con su reconocimiento porque he
cometido la torpeza de irle á buscar al fondo del Sena.
-¡Es usted mi padre! suspira G*'*·
-No sabe hablar más que eso ....
El coche mar,hó en seguida al Boulevard Montmartre, y luego al Bosque de
Romainville, después de haber cargado un
cuarto personaje, D"*· oculista, que de·
bia apadrinar á G***·
Los padrinos midieron veinte pasos, y
á las tres palmadas, como había sido convenido, los dos adversarios tiraron al mismo tiempo.
Ambos resultaron ilesos.
--¿ Continuará usted insultándome con
sus ternuras?-preguntó Mary-Lafon.
-¡Es ust~d mi padre!-exclamó G-.
-Señores, vuelvan á cargar las pistolas.
Ejecutada la orden y entregadas las armas á los combatientes, se dió de nuevo
la señal, y de nuevo sonó una doble detonación.
Ninguno estaba herido.
-¡Es usted mi padrel-repitió G***,
precipitándose al cuello de Mary-Lafon,
que concluyó por ceder y conmoverse ante
una ternura tan obstinada.

Palabras Cordiales
Prólogo de SEL VA SONORA.

Sigue poeta, .abrando tus versos en la
paz profunda del crepúsculo. Rima tus
emociones, eleva tu alma sonora, desata
el ala de tus pensamientos.
Bajo el calor de las estrellas grato es
sentir la caricia de los céfiros y la quejumbre de los surtidores. Piérdete en los
boscajes obscuros donde vaga la quimera.
Saluda las auroras y los pálidos ortos,
hunde las pupilas en los ignotos ámbitos,
mira serenamente la corola del sol.
La lira tiene músicas para todos los matices del dolor y del amor, palabras supremas que resumen la.vasta visión de la vida. Dentro de ellas el corazón es una flor
de sangre que da su perfume ó deshoja,
fríamente, sus pétalos. Hay que decir las
canciones al diamantino fulgor meridiano,
al misterio de la noche, al viento que pasa. Hay que poner una tenue bruma de
plata sobre los áridos escarpes del sendero, cubriendo los abismos con una ligera
telaraña azul; impulsando hacia los alto~
lauredales de la gloria al taciturno ruiseñor que anida en nuestro esplritu.
Tañe el dulce instrumento con esa singular virtud de ilusión que crea el recóndito ritmo y puebla el alma de fantasmas
' errantes y el cerebro de constelaciones.
Y que cada cuerda exprese una arcana
alegria ó un nuevo dolor.-Froilán T11r-

cios.

Alle"c~·

FUNDADA 1847

EMPLASTOS
POROSOS de

AURELIO MACIAS' NAVARRO. Cirujano
Dentista. Avenida. Corona 85, (Antes Palacio) GuadalaJara.

i Hay Esperanza!

Reme11io de Munyon para el Reumatlsmc,,.

-Rar!s1ma vez deja de aliviar en una, dos ó tres
horas, y cura en pocos dias. Precio, en moneda.
mejicana; 50 centavos.
Remedio de Munyon para. la. Dispepsia.Se gamntiza. que cura todas las formas de indigestión y do dolencias esto maca.les. Precio, en
monefüi mejica:m; 50 ceuta.vos.
Remedio de 1\Iuuyon para los Riñones.-

~ura. ra.pidamen te los dolores de espaldas,

.omos é ingle, y la~ eufermed!\des de los riño:i.es en todas sus formas. Precio, en moneda
mejicana; 50 ceu t.:.l ,·os.
Jtemedio ele J\Iunyon para ei Dolor de
Cabeza.-&lt;..:n ra en tres minutos. Precio, eu
:noneda. mejicana; 50 c~ntavos.
'Remedio ele l\Iunyon para. 19 Sangre.-

Elimina todas lns impurezas d la sangre.
Precio, en monedn, mejicana; 50 .· ..,nta,vos.
Reme,lio d e Munyon para los ,{esfriados..:'.m pidc la Pnlmon!a, y a.cn.bi~ccn un resfriado

.:.:·. pocas horas. Precio, en moneda mejicana;
60 ceu ta vos. •
: ·(Jnguento d e l\'hmyon para Xas AJmorranas.-Cura positivamente todas las clases y
formas de almorranas. Pre.~io, en moneda
mej icaoa: ·',() centa 1·os.
·vr,ificador 1le lUunyon.-Devuelve la potencia á. los llom bres debilitados. Precio, en
moneda. me:lcana; 2 pesos.
Los Remadios de l\lunyon se consiguen en
t.odas las toticas.
~
A¡;eutes Generales: J. Labadle .rsucs.
Cla.-Profesa, 5.-Méxlco, D. F.

._

..,

~

Remedio universal para el dolor de caderas (tan frecuente entre las mujeres)
Proporcionan a I i vi o - - - - - - - - - •
instantáneo.
Donde quiera que se
sienta dolor aplíquese
un emplasto. Para

Reumatismo,
Resfriados, Tos,
Dolor de Pecho,
Debilidad de
Caderas,
Lumbago,
Ciática, etc., etc.

Para Reumatismo 6 Dolor
de Espalda,Codos,
y otras partes, 6
para Torceduras,
Insista en obtener el
Contusiones, En•
Para dolores e~ la región de
tumeclmlento, y
los Riñones 6 para la Debilidad
de Attcock.
Ples
Doloridos,
etc. el em..
en las Caderas, el emplasto de·
plasto
deberA
cortarse del
beráapl icarsecomo sevé arriba.
tamaño y forma requeridas apDonde haya dolor póngase
licánd olo seg(m se demuestra.
un emplasto de Allcock.
-~
TENCA PRESENTE-Que los Emplastos de Allcock, se hnn vendido á mülanea
durante mns de 60 anos. Como todas !ns cosas buenas ban sido i mitados, pero solamente
en apariencia. Los de Allcock se garantiza. que no continen Belladona, Opio, ni veneno
de ninguna especie.

DE VENTA EN LAS BOTICAS DEL MUNDO ENTERO.

JABON LIBANO
Privilegio exclusivo por 20años, patente núm. 8,342, para quitar el paño y todas
las manchas de la piel.
De venta en todas las principales Droguerías, Farmacias y Perfumerías.

CURESE

ESPEUfFICOS
DE L AFAMADO

Dr. Humphreys de Nueva Yor~
Específico No. 1.
Este e2pecífico pngn su costo mil veces eii
curas rnarnvillorns de Fiebres, Congestwnes i
Injlctmc1r.iones. Dis:pa la congestión quitll
los escalofríos, reduce la fiebre y, por tanto,
cura la enfermedncl.
Toclns lns familins debieran tener á mnno
este remedio que cuestn tan poco y que
us,índolo á tiempo libra de graves enferme,
clncles y preserva la vida.
El Específico No. 1 del Dr. Humphreye
cura In Fiebre, Inflamación y Congestión
del Cerebro y la Cabeza. Inflamación de
los Ojos, Inflamnción de In Garganta,
Anginas, Pulmonía, Pleuresía, mfl:amación
flel Hígndo y de los Intestinos, Sare,mpión,
Fiebre Amarilla, Reumatismo Inflamatorio,
Fiebre Biliosa, Inflamatoria ó. Gástrica,
Tnbnrclillo, etc.
Este Específico no es una panacea, pero
cura Fiebres, Congesti ones é Inflnmacionei
en cnnlquier formn.
Treinta y seis específicos más 'par1;1- otra~
enfermedacle~. , : , .~ '\
.\,
Los Esp eciftc'os del Dr. Humphreys se venden ei

to1as las droguer las y rarmaclas de primera c'.lS(

El Gran Purificador de la sangre y Tónico.
Para el Estreñimiento, Biliosidad, Dolor de Cabeza,
Vahidos, Indigestion, etc.-Puramente Vegetales.

J)(.r "1 mundo entero.
,
G«ATIS-El lllanual del Dr llumphreys contlen1
an'l lis1a completa de estos remedios y direccione&lt;
para su nso. Se envla g ratis al r¡uc lo solicite y mandE
sl; ,urecclón.
·um¡&gt;hreys' Romeo.. Medicine Ca., Cor. Wllll...;
41111 Ann Streets, N ew York,

�~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
~
~
~
~
~

~

.

~
~
~

~

••
~
~.
••

...~

•
. .' (
•
••
••
•
••
•
' •
•
•
· 1• La Cerveza Pilsner, Toluca I•
·1
Es la más Popular en México
fl
'-"·""'

•

-

~

~

~

•

~

~

-~~.--

·- ,..,,.,_ ...
...

~=

..;

«-¡;.\

·': :

'

.

f·.

'

"--==&gt;
~

~
~
~

'

'

~

•,

~

~

~

~

•

•

•

e

~

•

~

~

Es la que toma todo el mundo. Sana, Pura y Delicada.

~

~ Hay que pedir la legítima, porque, como todo lo bueno, está siendo imita- •
•
da. Pero su sabor es único y, el que la ha tomado una vez, no puede
~
confundirla con ninguna otra.
~

M

•

~

; •

o/*'f'

M·
,:. ·., M

Compañía Cuvccua Toluca México, S. A.
Fijarse bien en la_marca ~~a ?º aceptar fatsificaciones
y modif1cac1ones
·

ll

'. . •
•

••

~. · ~
~

•

•

'

.•·

•

'

•~
••

I
•

•

~
~
=

-~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

�EL MUNDO ILUSTRADO

' ,.''

156

mCALMANTE

JARABE

Del Profesor Bustillos
Para la Dentición de los Niños.

NO CONTUNt OPIO NI DROGAS PtRNICIOSAS.
DE VENTA EN TODAS LAS DROGUERIAS.
I\D6Ilt6S G6n6ral6S:

J08B UtiIL,EIN, 8UOR8.
COLISEO NUEVO, 3. MEXICO.

MASCARAS
-~

Como los suetíos azules, hacia ti vuelan

I mis versos, buscando dulce calor sobre tu

mórbido,seno:-Como una sutil abeja vuela mi frase amorosa, posando sus leves
alas sobre el clavel de tu boca.-Asl el color y el perfume exornen de luz mis rimas
y á tu virginal esplritu lleven las tristezas mlas.-¡Eres tan linda y tan joven!
Puras las manos aún tienes y yo adoro
tu candor y tus ojos inocentes.-Mlrame
en el corazón con tus pupilas obscuras y
con tu mirar disipa mis pesares y mis brumas.-No me olvides en tus suefios; tuya
es mi melancolía, y pau mis esperanzas
eres grácial y dulclsima.-Yo deliro con tu
nombre, con ilusión te recuerdo y van á ti
mis estrofas, mis suspiros y mis besos.-

NADA TAN ErICAZ Y Til
PAOIL a. t.omar como lu

OBLEAS DE STEARNt
,ara el DOLOR de CABEZA.
UNA SOLA OBLEA alivia al
momento el mis fuerte dolor dt
cabeza.
~o contiene Antipirina ni otraa
~pa peligrosas. Insista siem·
pré en que le den la de "Stearns"
que ea la t1nica legitima.

Malivert.

SEIOBAS

EL APIOL DE LOS

DrºJORET, HOMOLLE

Cura fu Oolorss,Retardos
Supresiones da los Menstruos

FREDERICK STEARNS &amp; CIA.

¡ , P. SEGUIN, l611,l,S~,Parl1,7 lod11 far1".

DETROIT, MICH .. E. U. A.
.

-.-

- \:

.....

"'
•. • , t '

. .

,,

nNtJRA t&gt;UMIZA fl'lRl'UIUI IDDJ.. - Comluúce 11 to1\ro 11111 m1ra.Ulou

'! dellc~Ja bellezA ,' una blanoura perfecta ,

un aterciopelado 111oomparabl,I
Cuatro tonoe en cada una de IOI colorea Rosa y Raqiael Blanco de \lDI p\lreza
c~aolula. Son los polvos de arros de 111 reina&amp; y los reyes de loe polvos de arroz.
~
"' QN t:L., PH11'Ml9TA II AVENIJE DE L'OPtAA, PAIIIS.

¡Máscaras!-exclama.- Veo en todas
partes el horrible sueño de la otra noche,
la ciudad desierta con todos lo cadáveres
enmascarados á las puertas de las casas;
aquella pesadilla de morfina y de éter se
ha instalado en mi. Veo máscaras en la
calle, las veo en los escenarios de los teatros y las veo también en los palcos. Las
hay en los anfiteatros, en la platea; siempre hay máscaras á mi alrededor. Los acomodadores, las mujeres del guardarropa
que me devuelven el abrigo , llevan careta;
máscaras se estrujan en el peristilo, á la
salida, y hasta el cochero de punto. que
por la noche me trae, tiene el rostro contra!do por la misma mueca helada de cartón. Es cosa por demás horrible eso de
sentirse solo y á la merced de todas esas
caras de enigma y de mentira, solo en medio de las risas burlonas y de las amenazas que se inmovilizan en las caretas. Y
es inútil que haga esfuerzos para persuadirme de que sueño, de que .soy juguete de
una visión.
FUMERIA DE OPIO

En la media obscuridad de la sala se
velan , en confuso montón, los grupos de
los. fumadores; rostros. crispados emer·
gían por diferen~es sitios como máscaras;
li\Íidos ·rostros dé'intOlCicados ya vencidps
por la embriaguez; otros se hablan hundí·
do en la noche, y sobre aquellos cuerpos
que pareclan cadáveres destrozados, aparecla la rlgida silueta de la vieja Altorneyshare, y se inmovilizaba iluminada un
instante por la llama de los cirios al reflejarse en las aguas de los collares, cual
estatua suntuosa y siniestra.

I

�159

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

158

CALENDARIO DE LA SEMANA
DOMINGO

24

(4 ° de mes y 3 ° después de Epifanla).
Festividad de la Santa Familia; Jesús,
Maria y José (su fiesta el 27 de Febrero).
Nuestra Sefiora de Belén, Nuestra Sefiora
de la Paz, San Tlmoteo, obispo mártir.Oficio y misa de Nuestra Señora de Bf.lén; rito doble mayor y ornamento blanco;
se conmemoran San Timoteo y la Domlni·
ca. Función á la Sagrada Familia en su
templo.
LUNES

25
La Conversión del apóstol San Pablo
(conmemoración de San Pedro). Santos
Juvenclo y Juventino, Máximo y Elvira,
virgen, mártires.
Conjunción de la Luna y Saturno á las
n h. 10 m. de la noche.

?ES USTED CALVO ?
¿ Disminuye su pelo? Se debilita? Cae?

¿ Es Ud calvo, tiene el pelo en mal estado (duro ó debilitado) ó se le cae? Pues
le conviene entonces conocer perfectamente mi verdadero " Hair Grower ", Expe·
riméntelo y se da1 á cuenta de su eficacia. No quiero que lo compre si no ha de
darle buen resultado, y por eso voy ahacer a Ud la proposicion siguiente :

Si me escribe Ud en los tres dias que vienen le enviaré
ORATIS una caja de mi verdadero '' Hair Grower ''.
Quiero que use Ud esa muestra ateniéndose al modo de empleo que le indicaré.
Si reconoce Ud luego que le da buen resultado y desea más, me complaceré en
mandárselo por un precio reducido.
El ofrecimiento de esta muestra ABSOLUTAMENTE . - - - - - - GRATIS es la mejor prueba de la confianza que yo tengo
en mi verdadero " Hair Grower " de John Craven-Burleigh.
Lo que deseo ahora. es su confianza de Ud. Y conste que
en este caso el U!}ico que sale perdiendo soy yo. A Vd. solo ,
le cuesta una tar1eta postal, franqueada de 4 cents, que me
escriba pidiendome dicha muestra,
No me gusta exponer en mis anuncios elogios y pretensiones exagerados acerca de los maravillosos efectos de - - - - - - mi verda Jero " Hair Grower ". Quiero que vengan, como han de venir, de las
personas que lo' empleen y que ootendrán segurament~ fe liz resultado, como ha
sucedido con todas las que han hecho uso de él.
No vendo el verdadero " Hair Grower " porque Creo que hará crecer el pelo
de nuevo. Sé por experiencia propia que si lo hace crecer. Hace años encontrábame
yo completam«nte calvo y a los cuarenta dias de emplear mi preparacion me salió
un pelo hermoso y es peso,
Si ha emplea~o Ud y~ todos los llamados " Regeneradores del Cabello" que
se venden por ah1, le suplico MUY ENCARECIDAMENTE que me escriba Repetidas veces me han escrito muchas señoras y caballeros diciénaome que habían usado
varias preparaciones liquidas sin efecto alguno : pero que despues de haber empleado el verdadero " Hair Grower " de fohn Craven-Burleigh les volvió a salir el
pelo y muy poco después tenian la cabeza cubierta de fuerte y sedosa cab ·llera.
Mi prep~racion no es un liquido. Preséntase bajo forma ae pomada y su empleo es sencillo y agradable. Surte tan buen efecto en el hombre como en la mujer
sea cual fuere su edad, y es absolutamente inofensiva.
Nada envejece tánto co mo la calvicie I Nada afea tánto la fisonomía de las
personas I
Escribame Ud pues HOY mismo, X le enviaré GRATIS, avuelta de correo una
muestra del verdadero ' ' Hair Grower ' de John Craven-Burleigh.
'

UNA CAJA

GRATIS

JOHN CRAVEN·BURLEIGH
(Rayan

136,. 8,

rue lllénars, PAR/6

MARTES

26
San Policarpo, obispo, mártir y Santa
Paula, viuda. (Su fiesta elI9 de Febrero).
Mercurio en su mayor elongación oriental á las 9 h. 23 m. de la noche.
MIÉRCOLES

27
San Juan Crisóstomo, obispo, confesor
;&gt;adre y doctor de la iglesia griega.-Co~
mienza la novena de San Felipe de Jesús
en su iglesia.
JUEVES

28
Sa~ Julio, obispo, confesor (se celebra
con rito ~oble de segunda clase). San Tirso, mártir y la segunda fiesta de Santa
Inés.
Cuarto creciente en Aries á las s h. 30
m. 54 seg. de la mañana.-Frlo.
VIERNES

29
San Francisco de Sales, obispo, funda·
dor, confesor y doctor de la Iglesia· San
Valerio, confesor (su fiesta el 21 de Fe·
brero) y San Sulpicio, obispo, confesor.
SÁBADO

30
Santas Martina, virgen, mártir, y el
Beato Sebastián Valfré, confesor.-Rito
semidoble que permite la celebración de
misas de difunto. Aniversario en Catedral
en sufragio de los seftores sacerdotes que
murieron en nuestra archidiócesis el afio
de 1908. Función en la Profesa.-S. '
Conjunción de Venus y Urano á las 10
h. 23 m. de la noche.
~

SRA. MARI MEYER.

lSRITA. BEULAH B. BROOME.

SRA. JOSIE SCHAETZEL,

CARTA. DE LA SRA.. MARY ME- Srita. Beuh.h B. Broome, Wáshing
Sra.. Josie Schaetzel, R. R. No. 1,
YIDR, Winfield, New York, Ave· ton, D. O.. E. U. A. .. 409 Calle 12,escri- Appleton, Wisconsin, escriue como
be al Dr. I-Iartman como sigue:
sigue:
nida Thompson:
"Padeci de tos por muchos años. Es- "Por haberme descuidado varios res- ••cont ra.je un severo resfrío ~ue se
ta era. tan severa., que con frecuencia.
fria.dos, padecí por me fué á los pulmones y no tardó en
me impedía. dormir. Muchos crelan
Debilidad en cuatro años de debi· desa.rrolla.rse en un serio catarro. To1ue yo estaba tísica.
los Pulmones. lidad en los pulmo- da.s las maña.nas expectoraba desagra"Ha.ce dos ai'los me fué recomendada - - - - - - - - nes, pero por reco· dablemente, tenia roa.la. digestión y
la Peruna. por una. mendacióndeunaa.miga.tomé laPeru- los pulmones adoloridos.
TEMIAN
señora.. Empecé á na y con placer digo que me restauró "Después de haber tomado algunas
FUERA TISIS tomarla., yahorame lasa.lud. Noquedaelmenorrastrode dosisde Peruna, - - - - - siento completa- ca.tarro en mi cuerpo, y mis pulmones empecé á mejorar y
EVITO LA
mente curada. de la tos.
están completamente saluda.bles."
me se{!tía. segura. de I
TISIS.
"Con placer digo que la Peruna me Sra. Wrn . Ilohmann, de Chicago, que s1 seguia to-,...___- - ~
curó completamente. Ocasionalmente l llinois 569 N Paulina St escr,be lo mándola, prl&gt;nto esta.ría bien. Tenia
la tomo, cuando no me siento bien, y . ·e t
·
·,
razón, pues en cuatro semanas estaba
la doy también á mis niííos.
si?.ui n e:
bien del todo.
1
" La. Peruna. es el mejorremedio que
.Padecí de catarro en ~! tubos brol!- ''Yo creo que la Peruna. es u11 gran
·
d'
d
d'l'
.
.
qutales, y tuve desde nma una ternse conoce para. tos y resfr ios. He d1cno ble tos. Decían que era. tosferina. cuan· reme 10, y eseo a.ffa 1. m1 test1m~?10
á muchos el bien que me ha hecho." do era niña, pero empeoraba. con el á los otros muchos que Vd. tiene.
Josm SCHAETZEL.
Testimonio de la Sra. Hettie Green, t ranscurso de los años.
1
R...: ~ ~~v1~!~~!'pi~ad~ti·e~atarro
''Ultima~ente era. taén. m~la. die:~
La.
guerra
en
contra
de la tisis ha
y me sentia ta.n ma.l que creía. se me tos, que tosia. en vera.no mvierno. 1· llegado á ser un problema. nacional.
desarrolla.ria en tisis.
na.lmente, reventó una. vena de la. gar- En todas partes se establecen hoy
"Después de haber toma.do varias ga.nta, de tanto toser, Ydespués una ve- casas de salud por cuenta. del Estado
na del estómago, y continué empeoranmedicina.s, la. Peruna sola.mente me do Yrnedicinándome sin poder curarme. para combatir el inmenso número de
proporcionó alivio.
á
d'
· casos de tisis.
"D d
t
J p
"Fui últimamente un ispensa.no La. c1'enc·1a médica cree el aire l1'bre
es e que orno a. eruna. no me para. que me curaran, pero no me hid
duele la ca.beza., tengo mejor apetito, cieron ningún bien. De noche no po- y 1a 1uz el sol de una. gra.n necesidad
mejor semblante, los ojos claros y es· día. acostarme de espalda., y permane- en el tratamiento de la tisis.
toy engruesando y fortaleciéndome.
í d
h t
d ó
t
Hace años que el Dr. Hartman
"La. Peruna, para mí, no tiene igual c esp1erta. as 1as os Ias res adoptó tratamientos al aire libre pa.ra
como remedio para el catarro."
de la. mafia.na.. Entonces yo Y todos la tisis. Al mismo tiempo reconoce la.
creímos que estaba tísica..
La Peruna tiende á disminuir la. tos ''Decidi probar la. Peruna. sin espe- Peruna. como un gran paliativo par&amp;
y la expectoración, fortalece a.\ enfer· ranzas de que me curara.. Después de los cungojosos síntomas que a.compamo, aumenta. el apetito y proporciona.
r
té
. ¡ ña.n la. plaga. blanca. Es muy bien cot ranquilida.d al dormir.
tomar tres rascas, no gra.n meJor a. nacida la. prontitud con que la. Peruna
Mejoré de apetito Ycontinué mejoran· aliv1·a resfr1'ados agudos y aun cróniNo •e Martirice.
do sin desanimarme. "
Cuando necesite un laxante que sea
cos. Esto hace de la. Peruna. un gran
agradable al paladar y suave,
Use las Pastillas Peruna. si no puede preventivo de la. tisis.
la Peruna en liquido. Pastillas Pida un almanaque Peruna al Dr.
Peruna..
Hartman, Columbus, Ohio, E. U. A.
Man-a.1·10 es el Laxante Ideal. tomar

1

---------=I

I

I

ª

ª

La Peruna se vende en todas las Droguerías, en dos tamaños de $1.00 y $2.00 Botella.

----

�161

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

160

Uemérides. de la Semana

Dolor de Espalda
y Abatimiento
Ambos son síntomas de desam :glo orgánico, y el aviso que da
la naturaleza á las mujeres de
un mal que tarde 6 temprano
tiene que declararse.
Esta condición es generalmente causada por algún desarreglo 6 enfermedad
de los órganos fe meninos-y ninguna mujer
tiene que sufrir dolores
en la rabadilla, en la
parte inferior del costado, tirantez, nerviosidad, abatimiento 6 períodos i r r e g u 1a r es ,
cuando hay un remedio
verdadero y perfecta·
mente probado.

18 de

Entre las mu,has órdenes de religiosos
que vinieron á la Nueva España, áralz de
la conquista, se distinguió la de los mer·
cedarios por el lujo y la magnificencia de
sus ceremonias y algunos de sus miem·
bros por sus notables actos de caridad en
favor de los indios.
Llegaron á México el año de 1582, y como venlan bien provistos de fondos , empezaron, desde luego, la construcción de
su convento, el.que estuvo terminado en

19 de

Enero de 1856

Circular sobre reclamaciones
diplomáticas

De Venta en todas las Farmacias. Preparado en los Laboratorios de

The Lycli~ E. Pinkham Medicine Co'm¡lany, Lyun, Mass,, U.S.A,

Productos mara·
villosos para suavi·
zar, blanquear yater·
ciopelar el cutis.
Exigir el verdade·
ro nombre.
Rthú1111 101 productos umllaru

J. SIMON.
9, FAUBG, ST. MARTUI
PARIS (lOe.)

Entre las muchas disposiciones dicta·
das al iniciarse la liberal administración
de D. Ignacio Comonfort, hay algunas cuya procedencia queda perfectamente pro·
bada por el hecho de que han perdurado
y aún subsisten como leyes de aplicación
corriente.
Amuchas de ellas hemos hecho referencia, indicando su importancia y valor;
ahora nos toca hacer mención de una cir·
cular sobre reclamaciones ·de agentes di·
plomáticos, de suma importancia, que fué
expedida el dfa 19 de Enero del afio de

23 de

1856.
20 de Enero

de

1722

~·~ Manantlale,
del Bitado
Francés.

Gota, lnfermed&amp;d.H (1 la PiÑrl
1 Jleocione1 ie 11 Vejip.

GRANDE-GRILLE lnierm:l~ •·
HOPI TAL lnfermedadu ... latómap.

1

PASTILLES-SELS-COMPRIMÉS VICHY~ETAT

El primer teatro ó coliseo que existió
en México, se hallaba contiguo al Hospital Real de Indias, junto á la iglesia del
mismo nombre.
La noche del 20 de Enero de 1722, tanto
el hospital como el teatro fueron totalmente destruidos por un terrible incendio, y
entonces se ~dificó un nuevo teatro en la
calle que, hasta la fecha, lleva el nombre
del Coliseo Viejo.
Este teatro duró abierto hasta el año de
1753, en el que se terminó el coliseo nuevo
que existe todavla con el nombre de Teatro Principal.
21

de Enero de 1553

Inauguración d e la Un iversid ad

El rápido progreso de la instrucción pública en México, el deseo de perfeccionarse en los estudios, que crecla constantemente en la juventud de la Nueva España,
y la gran cantidad de jóvenes que eran

Enero de 1812

Espera Morelos á Calleja en
Cuautla

Incendio del primer " Col iseo"

BlEllll ESPECIFICAR EL NOMBRE

eE,LESTINS

Comisionado Don José Mariano Jiménez por Allende, para propagar la revolución insurgente en las provincias del Nor·
te, se separó de los demás Jefes, al Norte
de la villa de San Felipe, en Guanajuato,
y se dirigió á Charcas, al Norte de San
Luis Potosi, donde se le unió fray Grego·
rio de la Concepción, al frente de tropas
de artillerla, capturadas en San Luis Po·
tos! á la toma de la ciudad.
Con estas fuerzas, Jiménez empezó su
marcha rumbo al Norte, arrollando todos
los obstáculos que hallaba á su paso y
apoderándose de las provincias de San
· Luis Potosi, Coahuila y Nuevo León; pa·
ra colmo de su buena suerte, uno de sus
subordinados, el capitán de milicias, Don
Juan Bautista Casas, tomó la ciudad de
San Antonio de Béxar, capital de Texas,
el 22 de Enero de 18n, y con ello la causa
liberal pudo contra toda la provincia texana, una de las vastas. si bien es cierto
que la menos habitada de la colonia.

La iglesia del convento, una de llls más
espléndidas que existieron en la ciudad,
cuya destrucción es uno de los 1J1ás lamentables acontecimientos de las guerras de
religiones, se dedicó y se empezó á construir en Agosto de 1654; quedó terminada
en 1682 y fué consagrada el 18 de Enero
de ese año por el Reverendo Fr. Juan
Durán, de la orden de los mercedarios.

El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham

VICHY
VICHY
VICHY

22 de Enero de 18n
Toma de Texas

1616.

es el único remedio genuino é infalible para la cura positiva de las afee·
ciones y males peculiares de la mujer. Ningún otro remedio en el mundo la
adquirido tanta fama en la cura de enfermedades femeninas.
Cura las peores formas de achaques femeniles, tales como Tirantez, Debilidad
de la Espalda, Caída y Desviación de la Matriz, Inflamación, Afecciones de los
Ovarios y todas las Enfermedades orgánicas del Utero ó Matriz, y es de sumo
valor en el Carllbio de la Vida. Disuelve y arroja de la Matriz tumores que
comienzan á formarse, y contrarresta cualquier tendencia de Hu mores can·
cerosos. Q.yita Desmayos, Histerismo, Postración Nerviosa, Agotamiento, y
vigoriza y entona el Estómago. Cura las Jaquecas, Debilidad General, Indigestión, etc., y fortifica todo el sistema. Para la cura de las Afecciones de los
Riñones de ambos sexos el Compuesto Vegetal de Lydia E, Pinkham no
tiene rival.
Toda mujer que se sienta enferma no haga experimentos sino que tome el
Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham, el cual tiene archivado el mayor
número de verdaderas curas de males femeniles.

[ e~:

Enero de 1682

Es consagrada la iglesia
de la Merced

"w,--...,.•

Ve~era
Agua
Jlineral ~f~
Natural de

enviados por sus padres á la capital de la
colonia para que estudiaran las asignaturas de las carrerac; profesionales, hizo
que el Virrey, la audiencia y los principales personajes de la metrópoli pensaran
en la fundación de una Universidad en
México.
Se hicieron las primeras gestiones á este
respecto durante el gobierno de D. Antonio de Mendoza; pero no se obtuvo una
resolución favorable sino hasta el año de
1551, gobernando el virrey D. Luis de Velasco. El 21 de Enero de 1553 se hizv la
inauguración solemne, y las clases se
fueron abriendo una por dla con asistencia de todas las autoridades de la colonia.

'

Calleja, comprendiendo que en Cuautla
se hallaba reunido el cuerpo de ejército
más temible y mejor disciplinado de todos
los que servlan la causa de la libertad,
decidió deshacerse de él á toda costa, y se
dirigió al pueblo suriano, el cual se hallaba á las órdenes de Galeana.
Luego que Morelos supo lo que trataba
de hacer el jefe realista, estudió las ven·
tajas que podla tener para la causa de la
independencia el esperar á Calleja en
Cuautla, y una vez convencido de que sus
tropas, acostumbradas al triunfo, estaban
en condiciones de oponer una resistencia
gloriosa al avance de Calleja, decidió es·
perar á éste, y, por lo tanto, ordenó que
se fortificara la ciudad debidamente.
Esta decisión, de la que dependió la
realización de una de las páginas más glo·
riosas de la guerra de emancipación, fué
tomada el . 23 de Enero de 1812.
24 de Enero de 1856
Ghll ardl toma Toliman

Una de las circunstancias que acabaron
de decidir al General Alvarez á dejar la
presidencia, fué los levantamientos de
Uraga y de . Doblado en Toliman y en
'Güanajuato";i'r espectiv'8m'eni'e7' Efproñuií

ciamiento, encabezado por Doblado, no
tuvo eco en el pa1s, y apenas si en Tepic
hubo quien se declarara en favor de él; el
de Uraga fué un poco más importante.
Proclamaba la Constitución de 24 y se
opon la al sistema de cosas existente.
Sofocado el levantamiento de Guanajuato, y contando el gobierno federal con
las tropas de esa plaza, ordenó que el general Ghilardi, al frente de ellas, se dirigiera á Toliman Asofocar el levantamier.to.
El general gobiernista, después de una
ligera resistencia por parte de Uraga, tomó Toliman el 24 de Enero de 1856.

NO SEkA USTED

engafiado. Que siempre hay fn.
llerias y fraudes en abundancia,
'.lS cosa que todo el mundo saba ;
pero rara vez ó nunca se encuentra que una importante casa
comercial los cometa, sea cual
fuere la clase de su giro. No
puede haber éxito permanente de
alguna clase, cuando esté basado en la mala f é ó engafio. Los
qne intenten los fraudes, son
sencillamente tontos y pronto
sufren el castigo que se merecen. Sin embargo, hay muchas
personas que temen comprar
ciertos artículos anunciados por
temor , de ser embaucados y engañados; especialmente se resisten á dar confianza á las manifestaciones que se publican sobre
los méritos de ciertas medicinas.
El eficaz remedio denominado la
PREPARACION de W AMPOLE
es un artículo que se puede com·
prar con tanta seguridad y garantía como la harina, artefactos de
seda ó algodón, siempre que procedan de una fábrica con reconocida reputación. No nos con vendr~a exagerar de manera alguna
sus buenas cualidades ó representarla como con las que no le
-::orrespondan ; pero tampoco necesitamos de tal ardid. Es tan
sabrosa como la miel y contiene
todos los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Hígado
de Bacalao Puro, combinados con
Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Extractos de Malta y Cerezo
Silvestre, y cuan valiosa debe ser
tal combinación de estos importantes reactivos medicinales, es
cosa patente á todo el mundo.
Es de inapreciable valor en casos
de Anemia, Insomnio, Mala Digestión, Afecciones de la Sangre
y los Pulmones. "El Dr. Fernando López, de México, dice: Tengo
el gusto de decirles, que conside·
ro la Preparación de Wampole de
mucha utilidad, para restaurar
el organismo por su fácil asimilación." De venta en las Boticas.

ESPECÍFICOS
DEL AFAMADO

úf,

Humphreys de Nueva York

Específico No. 27.
Este valioso específico tiene perfecto
dominio sobre las secreciones de los riñones,
'! ya solo ó, en algunos casos, alternar.do
:on el número 30, ha aliviado y curacl.0 á
millares de personas.
El específico No. 27 cura las enfermedarles
de los riñones. Arenilla, orina escasa,
~olProsa ó retardada. Cálculo renal, catarro
de la vejiga, depósitos arenosos y malsa!los
eu la orina. Orina espesa, turbie. y
&lt;lspumosa, ab1111dante en depósitos mucosos
y ladrillosos. Dolores en la región de los
riñones y la vejiga. Dilatación de ia glánciula
prostata. Flujo penosos é insuficientes en
las personas de edad. Orina ensangrenti:.da,
etc. Centenares de personas de edad se i:ian
sal vado de años de sufrimientos usaudo
este específico.
El específico No. 27 puede tomarse con
absoluta confianza en su poder curnt;vo,
que no puede exagerarse ni estimarse en
demasia.
Treinta y seis específicos más para otras
enfermedades.
Los Espectllcos del Dr. Humphreys se hallan de
\'euta en todas las droguerías y farmacias de prl-nera
clase por el mundo entero.
GRATIS-El manual del Dr. Humphreys contiene
una lista completa de estos remedios é Instrucciones
~~:d~~uufil'rec~,ó~~via gratis al que lo sollcite y
ª_.Humphreys• Romeo. Medicine Co.. Cor. Wlllla&gt;t¡
Aun Streew, New Yo~k.

....u

HIGIENE ae, TOCADOR
Las cualidades antisépticas,
detersivas y cicatrizantes que
han merecido al

coattar Saponiné

Le Beuf

su admisión en los Hospitales
de P aris, explican la boga de
ese producto para todos los usos
del tocador : Cuid ados de la
Boca á que purifica, de los
Cabellos cuya caída detíe11e.
Lociones de las Crias Cui·
'
da dos intimos, etc
Desconfiarse de las (alstficaciones
EN

LAS FARMACIAS.

Unico Agente apoderado . Carlos MULLER
A partado 1i04, Me:zico ,

�EL MUNDO ILUSTRADO

162

$43.75
Viaje Redondo, Moneda Americana

•
Nueva Orlealls
CON MOTIVO
DEL
-

CARNAVAL

Tengo una Amiga ....
Mi amiga es una extral\a criatura muy inteligente, muy linda,
muy sentimental. Tiene un alma de nifio y es como los nil\os,
versátil y caprichosa. Tras de su adorable apariencia, esconde en
el corazón una florecilla satánica que, en ocasiones graves, puede
causar la muerte á algún incauto. Ama la luna y la penumbra crepuscular en el gabinete exornado de pesadas colgaduras; ama los
claveles rojos y las músicas, que son encajes de sonidos, y las formas sutiles de aristocracia espiritual ...... ; pero todo lo ama un
instante . ... Sus amores tienen la duración del perfume de las violetas y cambian de matiz como las nubes y son como las nubes
ilusorias y nómadas .... Van hacia todos los rumbos, en fugaz vuelo de mariposas .. ... y nada hay más complejo y difuso que su
pensar amoroso. ¡Desgraciado del que crea que su impresión de
una hora va á durar eternamente! Desgraciado del que oiga sin
sonreir su canción de sirena! Porque ella, en verdad, no sabe lo
que ama, ni da importancia alguna á las palabras. Yes á un mismo tiempo triste y alegre, apasionada é indiferente, dulce y cruel,
sincera y banal. ¿Qué es ella? ¿Qué no es ella?. Leal y pérfida,
inspira deseos complicados y es un paratso y un abismo. El tedio
la roe interiormente, como el gusano á la flor .... Rie en los bailes,
en los paseos, en todas partes; sonrie á la amiga que pasa, alma·
jadero que la persigue, al petimetre que la devora con los ojos ....
Ella rie y se burla, y tiene lástima de todo y de todos .... Entre sedas y rosas revuela su alma sutil precozmente melancólica. sus
Hmpidos oj()S castal\os recogieron la tristeza de las cosas, y la ilusión no tiñe de azul su lontananza .. ..
Ha vivido demasiado y aún no tiene veinte al\os. Nerviosa é im·
pulsiva, una emoción anormal la hace vibrar; pero como sucede á
esos minúsculos relojes exornados de rubies, que las duquesas
llevaa en sus abanicos, su mecánica interna se inmoviliza pronto;
y para disculpar la aridez de su esplritu, tinge confandlr la piedad
con el amor.
Yo quiero mucho á esta amiga tan joven y tan enigmática. Me
atrae con su gracia encantadora. Tengo fe en su afecto .... de un
dla. Hoy es mi mejor amiga-á pesar de su divina juventud que
. perfumó en un tiempo mi corazón. Darla una parte de mi alma por
verla feliz. Pero jamás podrá serlo. Porque su pensamiento y su
hastío la llevan más allá del Bt'eny del Mal.

CD

"C

cd
00
cd

o

Marzo

¡¡
1

Ferrocarril Central Mexicano
J. C. McDonald,
A. G. de P., La Mutua, México, D. F,

o,..

&amp;l

~

s:::I
........

o
o

o

cd
~
cd

TEODORO ROOSEVELT.

"O

a:

&lt;(

m
UJ
©
::::&gt;

00

UJ

o
o
........

~
..,_;)

o

\Q)

,.......¡

~
00

o

..,_;)

~
~

{d
~

~

Hay ciertas viejas verdades que serán verdad mientras el mundo exista, y que ningún progreso, por grande que sea, podrá jamás
alterar.
Una de ellas es que el deber elemental del marido es const#uzr
el hogar, ganando el pan necesario para su mujer y sus hijos; y
que el deber elemental de la mujer es ser apoyo del hombre, señora del hogar y madre!
Ninguna de las obras realizadas es, á la vez, tan dura y tan trascendental como la obra de una mujer que crla una familia de pequel\os niños, porque pesan sobre ella exigencias de su tiempo y
de su fuerza, no solamente á cadt hora del dla, sino también á ca·
da hora de la noche, á vece'&gt; durante toda la vida.
Ella estará obligada á levantarse noche tras noche, para cuidar
á un nil\o enfermo, Y, no obstante, estará igualmente obligada á
.sobrellevar todos los quehaceres domésticos durante el dla, y si
los recursos de la familia son escasos, rara vez gozará ella de la
libertad y descanso de un dla de fiesta, aun llevando consigo la
unidad de chicuelos.
Debemos nuestra simpatla y consideración, más que á nadie, á
las esposas que luchan; á aquellas á quienes Abraham Lincoln lla·
mó el verdadero pueblo, y á quienes él amó y honró tanto, porque
la existencia de estas mujeres se desarrolla á menudo en las al·
turas solitarias de un.herolsmo tranquilo y lle:io de abnegación.

~

~

pi,.,

*

&lt;

::::&gt;

c.\'.S

\

41

e !ll41

~

CD

Diciembre. 1908.

fj

UJ

C,J

~

:::s

..,_;)

z.

&gt;
Ul
m

,:
f({

t
i

::::&gt;

e
z

:o
J:
'º o
a,
00

1

~

cd

~

t;L HOGAR

'I

"O

...

23 de

Límite de Regreso:

..

e

41

FROILAN TURCIOS.

BOLETOS DE VENTA:

10

e:

~

CD

"C
~

........
o
........

.o
•..-4

..c::l
l&gt;&lt;l

~

e41

ll)

.....e

..
o.. •
'ti

!
e !ll
41

41

41

r" "Q

... ...

... l

.i.t

.-.

-~

�GRANDES ALMACENFS DE ROPA YNOVEDADES

===:===¡¡

EL CENTRO · MERCANTIL.
Apartado 472 S. Robert y Ca. Sucs. México, D. F.

Gran pepartamento de Muebles
'

e.Alfombras y Tapices

Gran Surtido de Ajuares .para Sala
Juegos Comedor y Recámara
en estilo Francés y
Americano.

*
*

Ajuares forrados
de Cuero
I
para Oficinas.
Escritorios para Despachos,
Libreros, Vitrinas,
Mesas Americanas y Sillas
para Comedor.

*

Ajuares de Mimbre,
Camas Americanas.

Oran variación en Alfombras del País, Alfombras tripe,
Bruselas y Alta=lana. Tapetes para Recámara,
Sala, Comedor y Despacho.
Cortinas de todas Clases, Stores, Brise=bise.
Ricos Brocateles p;ira forrar Ajuares y Cortinajes.
Carpetas de Hule para Mesa, Hules para piso.

· Desafiamos .toda Competencia
en este ramo.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109253">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109255">
              <text>1909</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109256">
              <text>16</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109257">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109258">
              <text>3</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109259">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109260">
              <text>17</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109277">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751956&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109254">
                <text>El Mundo Ilustrado,  1909. Año. 16. Tomo 1. No. 3. Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109261">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109262">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109263">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="109264">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="109265">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="109266">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="109267">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="109268">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109269">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109270">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109271">
                <text>1909-01-17</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109272">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109273">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109274">
                <text>2000200616</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109275">
                <text>Fondo Hemeroteca</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109276">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109278">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109279">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109280">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="4825">
        <name>Acapulco</name>
      </tag>
      <tag tagId="4824">
        <name>Artes y oficios</name>
      </tag>
      <tag tagId="3940">
        <name>Caridad</name>
      </tag>
      <tag tagId="4823">
        <name>Corridas de toros</name>
      </tag>
      <tag tagId="4822">
        <name>Crónica científica</name>
      </tag>
      <tag tagId="98">
        <name>Teatro</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="4148" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2794">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/4148/El_Mundo_ilustrado._1909._Vol._16_Tomo_I._No._4._Enero._2000200623ocr.pdf</src>
        <authentication>343cf4bd21018d9c8a922ea2e80c319b</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117974">
                    <text>Registrado como articulo de segunda claso en 3 de Noviembre de 1894.

Año XVI-Tomo I

México, 24 de Enero de 1909

JOYAS DE ARTE EN MEXICO

Número 4

�EL MUNDO ILUSTRADO

166
en relicarios circuidos de pedrería, los retratos de las prin·
cesas vacantes, pintados en delicadas miniaturas.
Ahí no había más que escoger y la elección era, sin em·
bargo, muy difícil. Todas las frentes eran de alabastro, toPropietario, VICTOR M. GARCES
dos los labios de carmín, todos los ojos ~e zafi.ro ó de azabache, todas las cabelleras abundosas, de oro ó de ébano
hilados. Cuellos de cisne, brazos torneados, hombros mórDIRECTOR,
bidos, carnaciones de jazmín y rosa, todo se ofrecía en pro·
fusión en aquellas deliciosas miniaturas; y era para creer
OR. LUIS LARA V PARCO
que todas las princesas debían ser necesariamente bellas.
El desengaño venía á la hora de la presentación. Entre
GERENTE,
la miniatura y la princesa mediaba, á menudo, un abismo.
Las frentes solían ser rugosas y deprimidas; las apolinas
ALFONSO E. BRAVO
narices, encorvarse ó aplr.starse ridículamente; las bocas,
abrirse de oreja á oreja; la osamenta, asomarse indiscreta bajo la piel apergaminada, y manar de los ojos lo que
OFICINAS:
Don Quijote jamás hubiera consentido ver manar de los
Calle de Alfaro número 9. México, D. F. Apartado postal 2570.
de Dulcinea.
Teléfonos: Ericsson, 1 1476. Compañía Telefónica, 471.
Es verdad que el sacudimiento era atenuado en lo posible por los artífices, que pintaban y reto~aban el modelo
PRECIOS DE SUBSCRIPCION:
con el mismo esmero que habían pintado la miniatura.
$ 1.25
En la Ciudad . . .
Hoy, gracias á la fotografía, estas cosas no parecen posi1.50
En los Estados. . .
bles. La placa reproduce ó debe reproducir el modelo con
2.00
En el Extranjero..
la más absoluta verdad y la más completa buena fe.
NUMEROS SUELTOS:
Si la interesada tiene las orejas grandes, ó la boca torcida, ó las mejillas rugosas, la prueba fotográfica tiene el es·
En la Capital . . . . . . . . . . . . . . . . . $ 0.35 cs.
tricto deber y la completa posibilidad de decirlo, y lo que
En los Estados . . . . . . . . . . . . . . . . 0.50 cs.
diga debe de ser el evangelio en leche y pan blanco de ha·
Despacho de subscripciones para la Capital:
rina flor.
No aconsejamos á nuestros lectores lleven á este extremo
2a. de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488,
su confianza.
La fotografía es una gran solapada, una encubridora
Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A. tan cínica como la pintura. Como ésta, adultera también la
verdad; con la placa y con los números se hace lo que se
quiere: de lo grande, chico; de lo deforme, armonioso; de
lo feo, bello.
Y desde luego, á &lt;priori&gt;, puede demostrarse el hecho. Si
la fotografía no supiera mentir, disfrazar y encubrir, armo·
ni zar y embellecer, los fotógrafos se hubieran ya muerto de
hambre.
Vamos al taller fotográfico, van ellas sobre todo, á que
S cosa perfectamente admitida que la fotografía es las hagan más bellas, más atractivas, más encantadorai;, y
el único medio, el mejor al menos, de reproducir los fotógrafos conocen mil medios de lograrlo.
A las tuertas las colocan de perfil y del lado bueno; á
exactamente la realidad.
El lápiz, el pincel, el buril engañan. Por firme las cojas, las retratan de busto; á las jorobadas, las envuel·
y hábil que sea la mano del artífice, por grande ven en brumas que no permiten discernir más que el semque sean su talento y su sinceridad, sus obras se blante; á las sandias y á las pobres de espíritu les alboro·
resienten del temperamento personal del autor, consignan tan la cabellera y les hacen tomar actitudes de heroinas.
pormenores falsos ó desfigurados, dan á sus creaciones tin.
Tienen manera de hacer brotar el pelo de los calvos, co·
tes, contornos y sombras un tanto cnanto artificiales, y sus mo borrar las arrugas de los ancianos. Retocando la placa
creaciones se alejan mucho de la realidad que pretenden y la prueba, achican ó alargan, enderezan ó encorvan, comprimen ó abultan todo cuanto les conviene.
representar.
Nada digamos del arte efectista, del modernismo á todo
Entra el cliente á la fotografía flaco, macilento, encorva·
trance y á todo trapo. En éste, tal parece que el propósito do y exangüe, y sale robusto, colorado, erguido y airoso.
del artista es, precisamente, adulterar lo verdadero, Todo es cuestión de pantalla por aquí, cortina por allá,
deformarlo y ofrecer á la contemplación las cosas no reflector por acullá, pincel por todas partes y quedamos
como ellas son, no tales y como aparecen á nuestra vista, como nuevos en la tarjeta imperial.
sino tales como el artfsta quiere que sean, ó le parece que
&lt;Ya ni en la paz de los sepulcros creo&gt;,
deben ser.
A esos pintores que todo lo pintan violeta ó verde pavo;
á esos escultores que hipertrofian los músculos, abultan los decía el poeta y nosotros hemos llegado á no creer ni en
huesos y alteran las proporciones; á esos dibujantes que la la verdad fotográfica.
emprenden á cuchilladas con sus creaciones; á esos y á sus
Cuenta la Historia Sagrada q ne Pilatos preguntó á Cristo:
homólogos puede exigírseles todo: acramatopsia, temblor
-¿Qué es la verdad?
senil, delirium tremens y hasta calambre de los escribienY acto continuo dió la vuelta y se fué sin esperar la con·
tes; pero verdad, realidad y sinceridad, jamás.
testación.
No pintan, embadurnan; no esculpen, martillean· no di·
Si en la actualidad interpelamos á !os señores fotógrafos
bu jan, emborronan. Hacen la pose en vez de que 1~ hagan
en
la misma forma que Pilatos á Cristo, lo probable es que
sus modelos y suplen su falta de talento con el exceso de
den la vuelta y se retiren sin aventurar respuesta alguna.
su extravagancia.
Y es que los pobrecillos no tendrían qué responder.
Contra estos ll;tistas y este arte, I¡oy epidémico, parece
haber un remedio: la fotografía.
Esta sí es leal y no sigue las sugestiones de ningún sectarismo. Pinta lo que ve y tal como lo ve, reproduce lo que
·~
le ponen delante con, todos sus pormenores; y desde que
ha pa~ado á la categona de colorista; desde que, además de:
la actitud, puede reproducir el movimiento, y desde que:
por instantánea puede sorprender y fijar los fenómenos más·
fugitivos, como el relámpago, hasta las cosas inmutables,
como las montañas, no parece que pueda pedírsele nada en
punto á veracidad y á fidelidad.
Antes, cuando un monarca buscaba esposa, se le enviaban
DIRECTORIO:

LA VERDAD FOTOGRAFICA

E

167

EL MUNDO ILUSTRADO

CRONICA CIENTIFICA
¿06nde acaba el Universo?

De todos los espectáculos de que el hombre puede disfrutar,
ninguno invita tanto á la meditación y á la contemplación como el cielo estrellado. Las infinitamente variadas y extrañas
figuras que forman las estrellas en lo que se ha dado en llamar la bóveda celeste, las que dieron á los antiguos la idea de
figuras humanas, q_ue se han conservado hasta nosotros gracias á un curioso proceso de sugestión, llaman la atención
aun de los menos observadores y hacen pensar en la distan·
cia á que se hallarán de nosotros esas estrellas, ya sea una
sola, corno parece á la simple vista, ya sean varias y muy diferentes, corno dicen los que de ciencia astronómica se ocupan.
Que se conserve la tradición bíblica de que la tierra es el
centro del universo creado, 6 que se considere á nuestro pla·
neta corno un·o de los seres más insignificantes de la creación.,
corno seguramente es, no se puede menos de preguntar cuáles pueden ser las dimensiones de ese espacio lleno de estrellas que tan difícilmente se deja penetrar por los ojos del
hombre.

•
••

Los ojos de la ciencia, por más que van mucho más lejos
que los del profano, tampoc() han llegado á darse una idea
exacta acerca de la magnitud del universo estelar, y sólo se
tiene sobre el particular hipótesis más ó menos plausibles.
Para precisar las hipótesis reinantes, las relacionaremos con
la siguiente pregunta: Si pudiéramos salir de la tierra y mar·
char en línea recta indefinidamente, ¿qué encontraríamos?
Tres diferentes respuestas se han hecho á la anterior pre·
gunta. Se~ún una de ellas, el viajero andarla indefinidamente y hallana siempre más estrellas, si bien es cierto que ha·
llaría tarnl'tién espacios vacíos entre los diversos sistemas de
que se compone el universo.
Según otra opinión, el viajero llegaría á un lugar en el que
ya no hallaría estrellas por más que caminara, y según la última de las tres opiniones, el viajero, por más que caminara
en línea r,~cta, en la absoluta acepción de la palabra, siempre volvería al punto de partida.
En la primera de las respuestas se supone un universo ili·
rnitado en un espacio ilimitado; en la segunda, un universo
limitado en un espacio ilimitado, y en la tercera, hecha por
los que no admiten el infinito en ninguna manera, se supone
un universo limitado en un espacio finito. Hay que advertir
que esta última hipótesis es una pura especulación de gabinete, sin que tenga ¡:ruebas en su favor 6 en su contra; pero res·
pecto á las otras dos, si hay elementos que permitan la dis·
cusión.
Los que creen que existe un universo limitado, corno Jo
cree la mayoría de los astrónomos, dicen que, de no ser asi,
habiendo un número infinito de estrellas, nos enviarían un
número infinito de rayos luminosos, y la bóvedl celeste no
sería más que una esfera luminosa de brillo uniforme en to·
das partes. Este modo de ver las cosas no tiene en cuenta la
posibilidad de la existencia de un agente absorbente de luz
en el espacio, cuya acción se ejercería en razón directa de la
rnavor distancia á que se hallaran las estrellas de nosotros.
Hablando sobre este particular, un escritor notable en asun·
tos de astronomía dijo, en un reciente artículo, que además
de que gran cantidad de luz seria absorbida por ese medio absorbente, hay que tener en consideración que muchos de los
cuerpos celestes están colocados en una misma línea recta
con respecto al observador, y por otra parte, habiendo, como
hay, infinidad de cuerpos cele'&gt;tes opacos como nuestro planeta, éstos interceptarían gran parte de la luz emitida por los
cuerpos luminosos, contribuyendo, en gran manera, á dar al
cielo el aspecto que tiene, con su fondo obscuro, en el que se
destaca una infinidad de cuerpos brillantes. Por lo tanto Mr.
W. H. S. Monck, que es á quien nos referirnos, sostiene la
existencia de un universo ilimitado.

***

Ahora, si admitimos la hipótesis de Laplace para el génesis
del universo, hipótesis que tiene muchos visos de verosimilitud, hay que suponer que el universo es limitado, á menos
que concedamos que la creación se efectuó hace un tiempo infinito.
Según Laplace, el principio de la creación fué un núcleo
central incandescente que, por una causa desconocidá hasta
ahora, se animó de un movimiento de rotación; una vez en·

gendrado este movirnrento, se ejercieron, por primera vez, las
fuerzas centrífuga y centrípeta: venció la primera, y la gran
mole incandescente se disgregó cuando su estado de conden·
sación le impidió permanecer unida y, de esta manera, se forma·
ron diversos sistemas que siguieron el mismo proceso de for·
mación que el gran sistema central, y que, ásu vez, dieron origen á otros sistemas inferiores hasta llegar al individuo,que
es lo que actualmente se conoce con el nombre de planetas y
sus satélites.
Admitido este modo de formación, tenemos que, siguiendo
todo el gran sistema central regido por ti núcleo primitivo,
todo el universo tendrá que afectar, necesariamente, una forma
que se asemeje mucho al esferoide, 6, en último caso, á una
lente, forma que Hershell admite para el universo de que forma parte nuestro planeta.
Concediendo, corno tenemos que conceder, que la fuerza
centi:ífuga ha seguido dominando sobre la centrípeta, el sistema se ttabrá ampliado cada día más; pero por mucho que se
hayan ensanchado sus límites, se necesitaría, corno dijimos
primero, que la creación datara de un tiempo infinito p:ora que
el universo se hubiera ensanchado también hasta Id infinito.
Para admitir el universo infinito, habría que recurrir á la
idea de la generación espontánea de los cuerpos celestes en
medio del espacio; concepción que no tiene nada en su favor.
En cuanto al espacio, es casi seguro que sea infinito, y no
se explicaría un espacio limitado para contener tod(.I lo que en
nuestra mente constituye el universo, y siendo, como es la
idea de espacio, un auxiliar científico, nada impide el creer
que es infinito.
Lo anterior nos conduce al universo limitado en un espacio
infinito.

*

LOS SILFOS
-¿Crees en los silfos'
-No. He oido baladas extrañas en que tratan de ellos.
En Escocia me hablaron varios campesinos de la existencia
misteriosa de esos genios sutiles .... . ,
En Suiza, durante las largas veladas de invierno, cuentan
las crónicas en cantos ingenuos, los bailes nocturnos de
silfos y de hadas á la luna sobre lagunas diáfanas y frías.
~o sé. Desgraciadamente nunca lo~ silfos se me han apa·
recido¡ pero ahora, como estoy contigo, alma mía es muy
posible que ellos aparezcan.
'
-Espera . .. . Hay allí un rosal y, entre las rosas, veo pa·
sar de vez en cuando un cuerpo pequeñito,-blanco como
las estrellas, vivo como las libélulas.-¿Oyes?
-Es un gorjeo .... algún pájaro que pía ....
- No, cantan .... Oye, presta atención.
-Oigo una canción de amor. Son enamorados que pasan.
¡Hay tantos amores ahora!
-¡La primavera es comunicativa!
- l Y el silfo?
-1 Allí! l Ves? Son dos ahora. Mira .... se besan, ¿no
ves? ....
La novia, volviendo el rostro, miró con amor á su apa·
sionado amante.
-¡Ahora! ¡Ahora! ¡Ves!-balbuceó el infeliz mozo.-¿Lo
ves?
-Admirablemente, son dos: luminosos, claros como dos
estrellas. Tienen razón los campesinos de Escocia· hablan
con acierto los soñadores suizos; los silfos existen' son los
genios de la~ pupilas, _son espír~tus de mirar ap~ionado,
luceros de o¡os femenmos. Los silfos existen . .. existen ...
los veo ahora .... puedo besarlos. Deja que yo los posea,
amor ...
~í, murmuró la novia languideciendo; y el enamorado
fehz, tomando entre las manos su encantadora cabeza cu·
brió sus ojos de besos, como silfos fugitivamente, salt~ndo
de un punto á otro.
Los besos se perseguían por las mejillas, por los cabellos,
por la nuca, por la garganta; prendiendo los genios del
amor una co~ona en la bo~ cuyos labios, cerrados y estrechamente unidos, sólo deJaban escapar suspiros fugitivos.
CARLOTA WERTHER,

·. . (.

r

! .

�EL MUNDO ILUSTRADO

168

16?

EL MUNDO ILUSTRADO

CULTO CELESTIAL

APARICION

I

En la Isla de Tabarca
MI BOCINA
Tengo un caracol marino
puesto encima de la mesa,
que si hago zumbar su fondo
toda la isla retiembla.
El hueco de su turbante
esconde una ruda arenga
que, cuando soplo, despide
un són gigante de guerra.
Esta bocina de nácar
que torneó la marea
con sus buriles de sales,
con sus escoplos de perlas,
este caracol potente,
esta rotunda trompeta,
finge una bronca campana
al pie de la mar inmensa.
Vuela el són por las llanuras,
y á su llamada soberbia,
asoman por las rodantes
ondas que rasgan sus crestas,
torsos de mitología,
hadas, tritones, nereidas,
monstruos marinos que lucen
corales por cornamentas.
Bajo el brillar de la luna
todo de genios se puebla,
y por la orilla discurren
largos fantasmas de velas.
Acaso Ulises recorre
las grutas y las cavernas,
y conduce sobre barcos
las gentes de la Odisea.
Soplando más las entrañas
del caracol de ancha brecha,
álzase de entre las ondas
el Parthenón de Minerva
con su cordón de columnas
cual procesiones de cuerdas,
de cuerdas que al viento vibran
como los labios de Grecia.
A cada vez que en el fondo
de la marina trompeta
soplo con fuerza gigante
y arranco la larga arenga,
cambia la mar de visiones,
sus figuras se renuevan,
y surgen á su conjuro
religiones y leyendas.
Polifemo desde un monte
lanza una roca estupenda
·y parte el mar en mil palmas
que el cielo tapan soberbias.
Cruza Venus sonriente
en su concha de madréporas,
y al estrujar sus cabellos
canta el 91.ar, ríe la tierra.
· Pasa Apolo con la lira
de barras de sol por lenguas,
y asu canción, en suspenso
quedan mar, cielo y estrellas.
Cruza el alegre Dionisos
· sobre un gran odre que rueda,
y al vaivén ríen las pámpanas
que en torno á su frente tiemblan.
Pasa Homero prodigioso _
con su gran lira de estrellas,
la planta por los abismos
y en el cielo la cabeza.
•

•

'

............ .

.... 1

•••••••••

lo tengo sobre la mesa,
para llamar mi escudero
cuando en la Isla se interna.
SALVADOR RUEDA,

*

RIMAS LUCUBRES
Para «EL MUNDO !LUSTRADO&gt;.

. Media noche. En el espacio,
p letórico de misterios,
las sombras se arremolinan,
canta sus himnos el trueno
y hórridas nubes galopan
en las cuadrigas del viento.
La tierra duerme¡ y en tanto
que la niñez en su lecho,
medrosa, gime soñando
que mira monstruos y espectros,
con tétrica algarabía
fingen la lluvia y el viento
las enormes resonancias
de formidable salterio.
Satán sus iras enciende
y nutre con su resuello
las recias alas del bóreas,
las furias del aguacero
y la explosión de la nube
que, con ímpetus soberbios,
florece en la luz del rayo
y canta en la voz del trueno.
Relámpago esplendoroso
purpura de pronto el cielo,
y en hogar que de venturas
es pródigo y limpio huerto,
la tempestad arrebata,
con su infernal aleteo,
la existencia de dos seres
que brindan calor paterno
á dos rapaces que duermen
como, en el nido, el polluelo.
Y en tanto que en lo infinito
sus triunfos pregona el trueno
y hórridas nubes ~alopan
en las cuadrigas del viento,
la alcoba, muda y sombría,
ofrece el cuadro siniestro
de dos cuerpecitos blandos
que, en la inconsciencia del sueño,
ignoran que se acurrucan
al abrigo de dos muertos.

*

* * Declinan
Apunta el alba.
lluvia, tinieblas y viento,
y bullen cantos y aromas
en los nidos y los huertos.
II
Débiles lampos coloran
el monte, el cielo y el río¡
y en la alcoba desolada
por el chispazo rojizo,
vuelan sonrisas, alegres

como la gama de un trino.
A. la voz de los pequeños
nadie responde en el nido ....
sus palabras amorosas
se pierden en el vacío¡
y temiendo que sus voces
rompan el sueño tranquilo
de sus padres, hablan quedo,
y trémulos y sin ruido,
con las sábanas del lecho
cubren los cuerpos queridos.
Un beso suave y caliente
dan á los muertos los niños,
y se apartan silenciosos
y esperan, con regocijo,
el despertar de los padres
que duermen y tienen frío ..... .
BENlTO FENTANES.

*

LA ROSA MUtRTA
Cuando el temblor de la mano
que se crispó bajo el guante
rememoró en un instante
todo el idilio lejano,
en tus labios de rubí
me pareció ver clavada
la misma rosa encarnada
que en otro tiempo te dí.
Fugaz como la pasión
la flor aquella habrá muerto,
pero algo queda despierto
dentro de tu corazón¡
y cuando el sueño de ayer
la frágil memoria evoca,
se te suben á la boca
tus recuerdos de mujer.
Quizá ha querido el Destino
que en una fiesta mundana
recoja la casquivana
lo que sembró en el camino,
y ante el nuevo adorador
me ha plantado frente á frente,
como una prueba viviente
de tus mentiras de amor.
Pero no temas de mí
que en el baile de esta noche
trueque la flor en reproche
y recuerde lo que fuí,
pues sólo pongo á ios pies
de tu real coquetería
un manojo de ironía
V una palabra cortés.
Baila en tanto que sonrío¡
y no recuerdes siquiera
"la fantástica quimera
de aquella noche de estío,
cuando al margen del balcón
ensayaron nuestras bocas,
como libélulas locas,
un divino rigodón.
Para calmar la importuna
perplejidad que te inquieta
solicitará el poeta
la discreción de la luna;
y ninguno más que yo
sabrá que las bocas rojas
no son, á veces, más que hojas
de una rosa que murió.
MANUEL UGARTE.

¿Es Venus Afrodita? . ... En la blancura
de hostia de su frente no fulgura
el nimbo de la idea¡
de sus ojos no surgen las miradas
que brillan como espadas
en el sangriento campo de pelea.
Son sus labios inmóviles y fríos
ataúdes vacíos:
dicen más que esas líneas siempre juntas,
dicen más que esos pliegues siempre yertos,
las bocas de las vírgenes difuntas,
ataúdes donde hay ósculos muertos.
Su dulce faz, del arte maravilla,
azucena que nunca se arrebola
con la encendida ola
con que t.l rubor flagela la mejilla,
es una flor artificial que agravia
al destacarse entre la luz del cirio
la tristeza de un pétalo sin savia,
la palidez de un moribundo lirio.
Las manos junta en ademán de ruego;
mas, decid, ¿en el riego
de qué infortunio se han purificado?
¡,Qué perlas de dolor han recogido?
¿,Saben del viejo in válido que llora?
,¿Cuándo se han separado
para enjugar con la orla del vestido
el llanto de la huérfana que implora?
La súplica, el sollozo, la plegaria
que flotan en la nave solitaria
nunca su corazón han conmovido.
Los melódicos cantos del sinsonte
;.qué dicen á la yedra
y á los cardos estériles del monte?
Es natural que un corazón de piedra
viva sordo al humano sufrimiento
que en beatíficas voces se desborda:
la colosal Esfinge, cuando el viento
le canta, sigue inmóvil: ¡está sorda!
¡Fué humilde!. ... ¿ Y es humilde? .... Desde el coro,
despeñado raudal de ritmos de oro
sus ondas por el ámbito dilata¡
y al pie del' trono, donde está en suspenso
el ánimo piadoso, arde el incienso
en búcaros de plata.
Todo en redor llamea;
y hay en la nube que en lo alto ondea
do las cabezas rubias de los niños
alados dejan luminosos rastros,
sangre de rosas, limpidez de armiños,
azul de cielos y fulgor de astros .. . .
¡Fué humilde!. ... ¡,Y es humilde? . .. . La aldeana
luce oropel espléndido que irrita,
y es una cortesana
en mística actitud: jes Margarita!

[De Stéphane Mallarmé).

La luna se velaba. Serafines llorosos
Con el arco en los dedos, adolorida el alma,
Pensaban en la calma
De las dormidas flores de tallos vaporosos.
Y heridas por sus manos, las moribundas violas
Rompían en sollozos de un albor invisible
Que rozaban, rozaban,
El azul apacible
De las tibias corolas.

¡Era el día bendito de tu beso primero!
La febril fantasía que las almas consume,
Por herirme, á sabiendas se embriagó del perfume
De tristeza que lanza
La cosecha de un sueño sobre el sér que lo alcanza.
Mientras miraba el suelo con mirar abstraído,
En la calle, en la tarde, te me has aparecido
Como una hada riente,
Como el hada risueña de mis tiempos mejores
Como el hada riente que de blancos fulgores '
Coronada la frente
P:isaba ante mis ojos,
Pasaba ante mis ojos turbados dulcemente
Dejando que sus manos regasen, mal cerr¡das
Nevados ramilletes de estrellas perfumadas. '
GUILLERMO VALENCIA.

*

En la muerte de Rafael Núñez
Que sais-je?

El pensador llegó á la barca negra¡
Y le vieron hundirse
En las brumas del lago del Misterio,
Los ojos de los cisnes.
Su manto de poeta
Reconocieron, los ilustres lises
Y el laurel y la espina entremezclados
Sobre la frente triste.
A lo lejos alzábanse los muros
De la ciudad teológica, en que vi ve
La sempiterna Paz. La negra barca
Llegó á la ansiada costa, y el sublime
Espíritu gozó la suma gracia;
Y loh Montaigne! Núñez vió la cruz erguirse
Y halló al pie de la sacra Vencedora
'
El helado cadáver de la Esfinge:-;
RuBtN DARfo.

II

Núbiles pecadoras,
vírgenes de las celdas solitarias,
arrodilláos, sí. ... vuestras plegarias
de las noches del mal son las auroras.
Mas volved, al orar, vuestras pupilas,
medrosas ó tranquilas,
á la infinita bóveda azulada¡
esa luna que os ve con tiernos ojos,
virgen inmaculada,
no os avergonzará: icaed de hinojos!
Doncellas pudibundas,
huérfanos sin consuelo,
volveos, al orar, á las profundas
inmensidades límpidas del cielo.
El bien, como el maná, se precipita
de las altas regiones en que erra
la luna, como blanca margarita:
¡No es Venus Afrodita
la que reparte bienes en la tierra!
Vk:tQ~ R.A~A-!'{.QNDt,

MUSEO
;,Quién no guarda algún verso en su memoria?
¿Qué mortal no ha tenido su novela,
un amor á lo largo de su historia
y oculto algún tesoro en su escarcela?
Buscando alguna perla entre la escoria
lquién no ha pasado alguna noche en vela?
¿Y quién-decidme-al perseguir la gloria
no vió ~n segundo su radiosa estela?
¿Dónde está el corazón que no palpita,
al recordar el dulce devaneo
del primer beso y la primera cita?
El alma es un incógnito museo,
donde guardar el hombre necesita
una imagen, un lauro y un trofeo.

B,!BYRNF.,

�170

,i

'1

Todo el pueblo sabía que Apolinar se esta1?a derritiendo
vivo por Lucía, y que, aunque ésta no se derretía por na·
die, no ponía mala cara á las solicitudes del mozo. Matri·
monio igual: ella, joven, guapa, robusta y, .ie añadidura,
rica¡ él, en los linderos de los veinticinco, ne pobre, me·
dio señoritín, por lo que iba para alcalde, y entrambos
hijos únicos. No faltaba al naciente afecto más que el sa·
"cramento de la confirmación, y para eso no había otro obis·
po que el tío Juan, el c:Plantao&gt;, padre y señor natural de
la dama requerida.
'El ilustre linaje de los &lt;Plantaos&gt; distinguióse desde
muy antiguo tiempo por una terquedad nativa, de que estaba justamente orgulloso, y, de haber querido provP.erse
de heráldica, su escudo no fuera otro que un clavo clava·
do por el revés en una pared de gules. Apolinar sentíase
cohibido por esta testarudez hereditaria, y recelaba que
el tío Juan saliese con una gaita de las suyas, porque era
hombre que no se apartaba de sus síesó sus noes así lo
hicieran pedazos.
¡o hubo más remedio que pasar el Rubicón .. . . y tirar·
se de cabeza en aquellas honduras insondables de la voluntad paterna. El tío Juan había dicho una vez: «¿qué
trae ese por aquí?&gt; Y para los que le conocían el genio,
era bastante.
-Ahora que está tu padre en la bodega, voy y se lo es·
peto, y Dios quiera que pueda salir con cara alegre ....
Pero antes dime, para que lleve fuerza, que me quieres co·
mo yo te quiero, con los redaños del alma.
-Apolinar, que me aburres con tus quereres y tontees.
Si quieres decírselo, anda¡ y lo que saques á mi padre del
buche eso será, porque yo también soy &lt;plantá&gt;.
Renegando de aquellos bravíos rigores de la casta, encaminóse Apolinar á la bodega, pasando primero bajo la llo·
rosa. parra, que tendía sus sarmientos como cuerdas secas,
y después por el angosto corral atestado de aperos de labranza y cachivaches de vendimia. En la puerta de la bo·
dega enredósele un manojo de telarañas en el &lt;bombín&gt;,
y tra¡¡ando saliva entró en la obscura pieza.
-¡Tío Juan¡ eh, tío Juan .... !
-¡Aquí! ¿Eres tú? Con ese jinojo de tinglao no se ve
gota.
Estaba el hombre muy metido en faena, en mangas de
camisa, despechugado, con una pelambre de pecho quepa·
recía una maceta de albahaca. Era más que medianamen
te apersonado, canoso y fuerte¡ y sudando, como estaba,
parecía un oso polar.
-¿No se figura usted á lo que vengo?
-A tomar un jarrillo.
-No, señor¡ á tomar un parecer.
-Pues no es lo mesmo. Pero, anda, suéltalo; que no
hay hombre sin hombre.
-Con esa licencia .... nosé cómoledigaqueLucíame ti·
ra un poco, un pocazo, si se han de decir las cosas confor·
me son. Y como me parece á mí que yo también le tiro
una migaja, venía, porque es razón, á decirle qué la pare·
ce á usted de este tiraero que va por buen fin y por dere·
cho camino.
Dióse tío Juan cuatro rasconazos en el testuz, y, vol·
viendo la espalda, fué á buscar el jarrillo y la venencia,
y con ambas cosas en las manos, como quien echa el &lt;Do·
minus vobiscum&gt;, se abrió de brazos diciendo:
-Todo el toque del hombre está entre un sí y un no.
Así es q~e, antes de soltar uno ú otro, hay que rumiar
bien las .cosas.. 'remaremos un par de alumbradores y que
Dios sea con todos.
y después de beber por riguroso turno, quedóse tío Juan
rumiando aquel escopetazo, como un hermoso y prudente
buey, que ,no pone la -p ata, sino en terreno firme. ,
- Pues, atento á eso, digo que in.e parece á mí que la
mujer se hizo 'para -el hombre y el hombre para la mu·
jer, ... y que por eso tiran el uno del otro. Pero como ni el
hombre ni la mujer son siempre libres, otro.s han de agarrarse á la mancera· para que el surco salga bien hecho y
la aim~e11.te no se desperdicie. Yo, que por lo de ahora
soy el gañán en este negocio, te digo que quien quiera
ayuntarse con mi cordera ha de hacer tres cosas, sin que

EL MUNDO ILUSTRADO

ninguna le perdone; no haciéndolas, ya se puede ir con
viento fresco y levantar la parva.
-Aunque sean trescientas haré yo, con tal de meterme
debajo del yugo. Eche usted, tío Juan, por esa boca, que
ya se me hace tarde, y aunque me mande cargar con la bodega, todavía me había de parecer mandato ligero, según
lo encalambrinado y emperrado que estoy con el aquel
del tiraero que ya le he dicho.
-No soy tan bárbaro para mandar lo que está fuera de
las fuerzas del hombre, por animal que sea. Las tres cosas que pido son éstas: que me traigan todos los días la
primera gallinaza que suelte el gallo al romper el alba,
para hacer un remedio de este dolor de ijares que me quita el resuello de cuando en cuando; que al que tenga ese
querer, véalo yo una vez siquiera trincar un bocado de
hierba sin doblar los corvejones, ni acularse, ni tenderse;
que el tal me dé candela en la palma de la mano el día de
mi santo por la mañana, y esto ha de ser con sosiego, sin
hacer bailes, ni meneos, ni soplar, ni sacudir.
-¿Nada más'i
-En eso me he plantao, y ha de ser á lo justo; que ni
sobre ni falte.
-Tío Juan, vaya usted preparando el yugo mas fuerte
que haya en casa, porque yo me lo echo encima, si Dios
no dispone otra cosa.
Y Apolinar salió de allí con la cara radiante, bailándole
los ojos en una ráfaga de alegría loca y dando al viento
como romántica pluma aquel jirón de telarañas que se pe·
gó en el sombrero.
-¡Troncho, qué suerte! Lucía, me ha dicho tu padre
que te vayas preparando, que tenemos que abrir un surco.
-Qué tonto eres. ¿De qué surca hablas? .Me parece
que viene su merced algo repuntado y que el jarro habló
más que las personas.
-Te hablo del surco que han de hacer en el mundo to·
das las yuntas humanas. Verás que labor más dulce.
-¡Pero qué borrico te has vuelto!

•••
&lt;La del alba sería» cuando Apolinar acudió solícita·
mente á su corral sin quitar ojo del gallo hasta que dió de
sí el extraño remedio del mal de ijares, que en caliente re·
cogió, bien así como si llevase dentro una preciosa es·
meralda.
Cumplida por aquel día la primera condición y no sa·
biendo qué hacer á tales horas, tan desacostumbradas para
su vigilia, fuese con los cavadores á su majuelo &lt;á matar
el tiempo&gt; hasta que el estómago le avisase. Al llegar á
la viña, dijo á los jornaleros:
-Vamos á ver, muchachos: un cuartillo de vino hay
para quien, sin doblar los corvejones, ni acularse, ni ten·
derse, trinque un bocado de sarmientos.
-¿Pero eso qué tiene que hacer? ¡Valiente hombría!
Y cuatro ó cinco, los más jóvenes, salieron del grupo y
dobl índose y enderezándose, sacó cada cual un sarmiento
del modo y manera que los palomos cogen pajitas para
hacer el nipo. .
- A ver yo ....
¡Que si quieres! Cuantas veces quiso probar, dió de
cabeza en el montón. Una risa franca y noblota alegró el
majuelo, y hasta el sol de color de cereza que subía por
la cuesta azul parecía una gran cara hinchada de risa.
-Para hacer eso hay que criar mucha fuerza de espina·
zo y que las patas no se blandeen. Es menester cavar vi·
ñas y darle al cuerpo buenos remojones de sudor.
-¿Sí? Venga un azadón. Este no pesa, otro ...
Y como general q~e arenga á sus tropas, dijo, blandien·
do el instrumento:
- Hoy seré uno de.tantos. Hay gue apretar .... y no os
compadezcáis de mí si veis q11e reviento, porque necesito
echar un espinazo que sea á la vez tronco de olivo y va·
ra de mimbre.
Aquella tué una jornada heroica. Los cavadores, vien·
d'o cuan gallardamente trabajaba Apolinar, mermaron ci·
garro.,, ahorraron coloquios, apresuraron meriendas y Sal•

171

EL MUNDO ILUSTRADO.
caron el unto á sus brazos. Al poner el sol, no presentaba aquella cara burlona, henchida de risa, con que apareció entre las brumas de la mañana, sino otra muy grave,
casi austera, que parecía complacida con la ofrenda del su·
dor humano que riega el terrón y fecundiza el mundo.
Al dar de mano, dijo el jefe de la cuadrilla:
-¿No has visto la sementera'/
-No.
Y Apolinar sintió una vergüenza muy honda por aque·
lla confesión hecha en pleno campo.
-Pues vamos, hombre; hay día para todo. Tengo una
disputa don tu primo Epifanio: él, que lo suyo es mejor;
yo, que lo tuyo. Como sementera tempr~na, la cebada nos
llega á la rodilla; el trigo parece un forra1al.
Y fueron al sembrado, que con su verdor alegraba el alma, y en ella sintió Apolinar una. voz goz~sa que p~recía
brincar en otra mancha verde y lozana, gntándole: 1Todo
es tuyo; regocíjate, ó no eres hombre!
.
Y se regocijó honradamente, p~ter~alment~, como. si to·
da aquella vigorosa fuerza germinahva hubiese sahdo de
sus propias entrañas; .
.
.
-¡Yo, que no habia visto esto! ¡.Maldito sea el Casino y
las cartas y quien las inventó! i.Maldi~os los tabernácul~s,
que nos chupan el tiempo y no nos de1an ver esta gloria,
esta bendición de Dios derramada por los campos.
Los sembrados del primo Epiíanio no resistían la coro·
paración. La tierra era la misma; pero rutinas, codicias,
caprichos, ignorancia y necesidad la habían esquilmado y
empobrecido. El viejo jornalero explicaba el caso.
-Dale á un trabajador carne y vino; á otro, papas y to·
mates. Eso es la tierra: un trabajador. Según le eches,
así produce.
Apolinar sintió que otro amor sano y fuerte se le entra·
ba en el alma: el amor á la tierra, el amor á lo suyo, el gozo íntimo y callado del que posee, del que se conforta al
calor del surco, como semilla que germina, brota, crece y
se reproduce.
-¿ET\ qué estaría yo pensando? Tío Agapito, usted me
hace un hombre. Voy á echarme al cat"po como una fiera.
-¡Al campo, al campo! Esa es la ubre .... ¡Si vieras á
cuánto gandul mantiene el campo!
-Yo soy el primero. .Mejor dicho, lo fuí. Ya soy otro.
Me duelen los pies .... zapatos de vaca ... me duele la cabeza ... tir..ré este apestoso &lt;bombín&gt; y compraré un soro·
brero de esos fuertes, como si los hicieran de cerdas de
cochino. No más vestidos de Carnaval. Tío Agapito, un
abrazo, y pídale usted á Dios que allá, por la primavera,
pueda yo comer hierba sin doblar los corvejones.

***

No durmió bien, porque el excesivo cansancio riñe con
el sueño. En las manos parecían arder sus huesos desen·
cajados; el espinazo se le engarrotaba .. :. y en. m~dio de
sus dolores. otro sentimiento nuevo lo 1ba conquistando
mansamente· un sentimiento de infinita piedad hacia el
jornalero d~sheredado, que todos los días, á cambio de
unos cuartos roñosos, aumenta el caudal ajeno con bárbaro
derroche de su propia vida. Y como á la madrugada oye·
se cantar al gallo, pregonero de su deber y compromiso,
volvió á ver la claridad del naciente día, y otra vez cogie·
ron sus doloridas manos el azadón lustroso, y el sudor
del amo cayó como lluvia fecunda en la heredad, quepa·
recía estremecerse de amor y agradecimiento.
Y un día tra¡ de otro se fué curtiendo al sol y al aire, y
mientras más se endurecía la corteza, más nobles blanduras aparecían por dentro.-Como la viña de Apolinar no
hay ninguna. La sementera de Apolinar es la capitana.
¡Qué suerte de hombre!-Este era el tema de conversación
entre la gente labradora. Los jornaleros se disputaban la
casa, porque había formalidad y trago ~e vi~o, y allí no se
hacía el agio vergonzoso para la baJa de Jornales. Con

Apolinar trabajaban los sanos, los hombres de empuje, estimulados por su ejemplo.
Pasó el invierno y el sol primaveral vistió el campo de
gala. Los habares en flor henchían el aire de aromas pu·
rísimos¡ los trigos azuleaban, los cebadales se mecían orgullosamente á compás del viento, las yemas del higueral,
reventando al esfuerzo de las primeras hojas, tendían al
sol una espléndida gasa de oro verde .... y los viñedos
extendían sobre la rojiza tierra otra gasa de pámpanos, y
ya el olor tempranero del cierne se esparcía como una
caricia dulce y vivificante.
Llegó el día de la prueba; el día temido y deseado en
que Apolinar tenía puestos todos los grandes anhelos de
su vida. Antes que el canticio de los gallos sonaron las
campanas de la torre con un repique de gloria, de alegría,
como voces de un coro nupcial que celebrase las bodas
del cielo y de la tierra.
No pudo Lucía convencerá su padre de que, al menos
aquel día, debiera pasarlo con la chaqueta puesta.-.Me ajo·
garfa.-Y por parecerle esta razón de suficiente peso, no
daba otra. Con orgullo hereditario cubría su bust de
oso polar co11 limplsima camisa de lienzo, por entre la
cual se desbordaba la cresta pelambre como maceta frondosísima. Cuando entró Apolinar, ya estaba allí el primo
Clímaco, la hermana Bella con su dilatada prole, los traba·
jadores de la casa y varios vecinos, atraidos por aquellos
olores de cocina y fritanga, fieros despertadores de la gula.
-Que los tenga usted muy felices, tío Juan y la com·
paña.
-Apolinar, tantas gracias, y lo mesmo digo.
Vaya, aquí tiene usted la gallinaza de hoy, que parece
un bruño.
Y sin pedir permiso, fuese á la cuadra y trajo un braza·
do de amapolas, que tiró al suelo.
-Tío Juan, eche usted cuenta.
Y más ágil que un pájaro, doblóse y pescó un manojo
de hierba en flor que le &lt;'aía sobre el pecho como una llama.
-Si usted quiere, me la como.
-No tienes que comerla. El toque está en trincarla.
-Lucía, coge el ascua más grande que haya en la horní·
Ua: hala, ya está. Tío Juan, encienda usted su cigarro, y
si quiere usted liar otro por mí no hay apuro: que ni me
meneo, ni bailo, ni soplo ni sacudo .... ¡Como que tengo
aquí un callo que parece una onza de oro!
-Ya está. Ahora ... . justo, las tres cosas. Ahora, tú, Lucía, abraza á este bruto.
El bruto no esperó á Lucía¡ él la abrazó con toda su
fuerza.
-Tío Juan, ¿,de veras es para mí?
-Para ti, cernícalo. Y dale gracias al gallo que te curó;
porque ni yo tengo dolor de ijares ni cosa que se le pa·
rezca.
-;,Entonces? ..... .
No seas borrico-dijo Lucía.-Padre quería quemadrugases¡ si no madrugas, no me abrazas.
Apolinar soltó un relincho estrepitoso¡ un relincho de
salud, de amor, de fortaleza y de ventura.
-¿Sabéis lo que soñé esta noche'(-dijo el tío Juan.Pues que yo era el Padre Eterno, y esta mi cordera era la
España, y yo se la daba á una itente nueva, recién venía
no sé de aónde, con la barriga llena, y los ojos relucientes,
con callos en las manos y el azaón al hombro ..... .
Un alarido triunfal hendió como dardo sonoro el aíre
azul de aquella serena mañana de estío. El sol, deslumbran·
te, caía en lluvia de oro sobre los aperos de labranza; dos
mariposas de color de fuego volaban bajo el fresco toldo
de pámpanos, y el alegre requique de las campanas pare·
cía responder, allá, en lo alto, al alborozo de la raza nue·
· va, de la raza fuerte, que abría su fecundo surco de amor
en la llanura humana.
JosÉ

NOGALES.

�.

EL MUNDO l !.U'&gt;li{i\D("l

172

Et

173

MÚÑDÓ ILtJS1'RAÍ)Ó

Las Fiestas de Caridad

ADORNO DE LA FACHADA DEL TÍVOLI.

CUADRO ALEGÓ~ICO DEL " DÍ!\. DE REYES,'' REPRESENTADO EN LA CASA DEL SR, TENIENTE CORONEL PORFIRIO DÍAZ.
LOS PERSONAJES ES'fUVfERON Á CARGO DE LOS GRACIOSOS HIJOS
DEL CITADO CABI\LLERO.:

El domingo último hubo dos dedicadas al noble fin de voli del Elíseo, bajo el patronato del Comité de Caridad
socorrer á los damnificados; una de ellas fué un desfile de de la colonia italiana, fiesta que nos pareció poco concuseñoritas á bordo de automóviles, quienes recorrieron las rrida, sobre todo si se tiene en consideración el elevado
calles de la octava demarcación de policía, colectando fon- fin á que se dedicaron sus productos.
dos. La colecta, hecha en una forma tan original, dió mu y
Por una parte el gran entusiasmo que hubo por la corribuenos resultados y el fondo de caridad se aumentó nota- . da de toros, y por otra lo muy desacreditadas que están ya
blemente.
las kermesses, hicieron que el público se abstuviera de
La otra fiesta fué una kermesse que se efectuó en el Tí- asistir á la fiesta organizada por el comité italiano, á pesar

¡

-•
~(

..

~I

PROYECTO DE MANICOMIO GENERAL POR EL SR. INGENIERO PORFIRIO DÍAZ
ASPECTO~QUE P{lES$Jff~ e ~ANDO~EST~lTERMINADO .

GRUPO DE VENDEDORAS Y COMPRADORES,

�EL MUNDO ILUSTRADO

175

EL MUNDO ILUSTRADO

El Centenario de Poe

PUESTO DE CONFETI!

de que se ofrecieron en los programas varios atractivos.
Sin embargo, en vista de que todos los elementos para la fiesta fueron cedidos, sin remuneración, al comité,
el tívoli, la luz, el confetti, los dulces, los cigarros y las
cervezas que se consumieron, es probable que la kermesse
haya dejado una suma digna de tomarse en consideración,
pues en esa clase de fiestas los gastos son muy crecidos.
Por la mañana, el señor ministro de Italia estuvo en el
tívoli, y con su presencia dió animación á la kermesse;
por la tarde el entusiasmo fué un poco mayor, y á las diez
de la noche, hora que se había fijado para la terminación
de la fiesta, fué necesario prolongarla por una hora más

pues el público se negó á retirarse á la hora marcada por
los programas.
Uno de los mayores atractivos fué el que los puestos estuvieron á cargo de las principales familias de la colonia
italiana, que se prestaron galanh:mente á atenderlos, para
dar mayor lucimiento á la fiesta.

..

• •,.

Nuestro~fotógrafo obtuvo algunas)uenas instantáneas de
la kermesse, las cuales acompañan estas líneas, para dar á
nuestros lectores una idea má'i aproximada de lo que fué
la fiesta de caridad del último domingo.

El 19 de Enero se ha celebrado en los Estados Unidos el
primer centenario del nacimiento de Edgar Allan Poe, el
más original, el más inspirado, el más grande de todos los
poetas de esa raza y uno de los más excelsos del Continente americano.
El nombre Poe es corrupción americana de De la Poer ó
Le Poer, viejó nombre italiano que parece derivarse del
del dio Po. En el siglo IX un barón aventurero de esa fa.
milia salió de Italia y se estableció por algún tiempo en
Normandía, de donde pasó á Inglaterra, atravesando el
pah de Gales, y llegó á Irlanda, donde estableció una rama de la casa Poer.
Descendientes de este aventurero italiano vivían en Irlanda en 1327. El nombre de la familia era entonces Le
Poer, en la forma francesa. La gran guerra civil de ese pe·
ríodo, que devastó toda Irlanda, resultó de una lucha personal entre Mauricio Desmond y Arnold L. Poer. Este era
un crítico, tanto como un héroe. Se hizo famoso por su
aventura al rescatar á Lady Geraldine, que estaba prisio·
nera en una alta torre, á punto de ser ejecutada.
Durante la edad media, los Le Poer siguieron la quieta
vida de los gentilhombres ingleses. Se hicieron notables
como defensores de Irlanda en la invasión de Cromwell.
Esta defensa costó caro á la famtlia, porque su fortuna y
sus tierras les fueron arrebatadas por el «Protector y sus
aliados&gt;.
. David Le Poer pasó á América con sus padres á media·
dos del siglo XVIII. Se detuvo en P-ennsylvania, luego en
Baltimore, donde llegó á ser rico comerciante. Su tercer
hijo era David Poe, estudiante de leyes, bohemio soñador,
que se enamoró y se casó clandestinamente con Elisabeth
Arnold, actriz inglesa de buena familia. Su matrimonio le
costó el ser desterrado de Baltimore. Entonces emprendió
una jira artística con la compañía en que su esposa trabajaba, y con ella recorrió el país. De este bohemio matrimonio nacieron dos hijos, de los cuales Edgar Allan Poe
vino al mundo en el año de 1809. ¿Dónde ocurrió su naci·
miento? Los habitantes de Noríolk, Virginia, mnestran
una casa como la cuna del gran poeta; los bostonianos
aseguran con firmeza que nació en el Hub¡ pero lo queparece más exacto es que Maryland y no Massachussetts ni
Virginia fué la cuna del genial poeta. A Baltimore corresponde el derecho de llamarle su hijo. El 19 de Enero de
1809, Edgar Allan Poe nació en la ciudad de :Saltimore, en
el número 9 de Front Street, que en aquella epoca era una
casa de huéspedes ocupada por actores. La infancia de
Poe transcurrió, parte en Richmond y parte en Inglaterra.
Su madre murió cuando él no había cumplido tres años
aún, y fué adoptado por John Allan, de Richmond, ~or lo
cual recibió el nombre de Edgar Allan al ser bautizado.
Los años que pasó allí fueron los más felices de su vida.
Ingresó á la Universidad de Virginia, donde parece que
se disgustó un poco con el estudio de las clásicos y se despertaron sus deseos marciales, porque de allí pasó á la es·
cuela militar de West Point, donde se encontraba en plena adolescencia. Era inevitable que, además de su inclina·
ción al ejército, la carrera de Poe en la escuela de West
Point fuera un fracaso. ¡Qué! ¿se puede encadenar al águi·
la el alma ansiosa de un poeta, .dei:itro de la rutina de la
escuela militar? En poco tiempo consiguió ser expulsado.
Quería salir del ejército y deliberadamente buscó su expulsión.
En seguida regresó á Richmond, donde encontró todo
cambiado. Su buena madre adoptiva había muerto y Mr.
Allan se había casado de nuevo, esta vez con una joven.
Ya Edgar no fué el hijo pródigo á quien se recibe con festejos: era un intruso. E~ el hogar de Allan había un hijo,
y el poeta, hijo adoptivo, resultaba ser un extraño. Al comprenderlo Edgar, que era demasiado orgullos", no quiso
ser una carga por más tiempo. Partió de la casa de Rich·
mond para siempre y pasó á Baltimore, su ciudad natal.
Sin dinero, sin amigos, sin mas patrimonio que su divino
arte, ese muchacho mimado-se-encontró sujeto á sus pro·
pios recursos.
Los tres ó cuatro años que siguieron á su partida de la
casa de Allan han sido llamados clos años silenciosos&gt; por los
biógrafos del poeta. Si lo fueron, su silencio fué elocuentísimo. Nunca volvió Poe á disfrutar de tal tranquilidad y
de dominio sobre sí mismo como en aquellos llamados
años silenciosos. ·Los que pasó en Baltimore marcaron
sus-primeros éxitos literarios, el advenimiento del amor y

EDGAR ALLAN POE.

su casamiento. Finalmente conoció su destino. Allí encon·
tró á su tía María Clemm, media hermana de su padre, separada de su orgullosa familia á causa de, un matrimonio
desafortunado. Vivía humildemente en una buhardilla, y
trabajando en costuras y labores manuales se sostenía y
sostenía á su hija Virginia, entonces de diez años, frágil,
delicada.
A esta puerta llamó Edgar; la encontró bondadosamente
abierta y fué recibido con ternura. Compartió con ellos la
buhardilla. Frente á frente, por fin, de sus ideales, Poe se
encontró libre para elaborar sus fantasmagóricas producciones: la música y el ensueño de su poesía. La. pobreza no
le oprimía demasiado. Estaba protegido por la señora
Clemm, hábil ama de casi. y que, por algún tiempo, fué la
única que sostenía la casita.
En Baltimore fué donde Poe empezó á darse á conocer
por sus obras literarias.
En el año de 1833, el «Saturday Visitor», semanario de
literatura, anunció que daría un p remio de cien pesos á la
mejor poesía y al mejor cuento. Ed¡(ar Poe resolvió entrar
y envió sus «Historias del Folio Club», serie de relatos
fantásticos, para dis¡mtar el premio; y para el concurso de
poesía escribió «El Coliseo&gt;, una de sus más notables com·
posiciones.
Poe ganó el premio de los cuentos con el que se titula
«El Manuscrito encontrado en una botella». Puede imaginarse con qué orgullo se precipitaría en su casa para anunciará la tía Clemm y á Virginia la buena nueva.
Por algún tiempo la serenidad y la calma reinaron en el
hogar. En esa época conoció á Kennedy, que despu és ocu·
pó un lugar prominente en el gobierno del Presidente
Tyler.
· Mientras tanto, la hermosa Virginia crecía, y el afecto de
Poe se convirtió en amor apasionado. A causa de la extre·
macla juventud de la joven, que apenas tenía catorce años,
la señora Clemm se opuso al matrimonio inmediato. Pero
fhé en vano. Los dos la persuadieron de que diese su con·
sentimiento, y en Septiembre de 1834 se casaron en la Iglesia de San Pablo, en Haltimore.
· Poco.después del matrimonio, Poe recibió proposiciones
para ser socio editor de uu nuevo semanario de literatura
que acababa de aparecer en Richmond. Para él, que había
sufrido grandes privaciones, la per,pectiva de un trabajo
firme y remunerativo llegó como un dón del cielo, y lo
aceptó con ansia. La familia se trasladó á Richmond.
' El mundo-cuando menos el mundo literario-conoce la
obra maravillosa que Poe llevó á término en Richmond
como editor del «Mensajero Literario». Una nota favorable
del «Mensajero&gt; significaba el éxito de un 1 ihro ·nuevo y

�tt~MUNDO 1Lt.JSTRAi&gt;0
muchas reputaciones fueron deshechas 6 establecidas por
su sátira mordaz. Pero el carácter indisciplinado de Poe
le hizo que lo inevitable ocurriera: tuvo una disputa con
el propietario del periódico. Poe era difícil de tratar porque pocos le entendían.
Nueva York fué la siguiente estación en la carrera del
poeta. Una gran reputación literaria le había precedido, y
desde luego fué hecho ayudante del Di~ect~r de la &lt;Ne_w
York Review&gt;. Era esta una nueva pubhcación que. ba10
la brillante dirección de Poe, llegó á ocupar un sitio de
primer orden. Allí su reputación creció más todavía. Pero
también le proporcionó muchos y muy encar~izados ene·
migos. Los primeros tiempos ·de su permanencia en Nueva
York fueron felices; pero la felicidad es siempre un huésped transitorio, y pronto surgieron las nubes de borras7a.
Escritores medianos ocuparon sitio preferente en la revista, en tanto que á él le dieron lugar secundario. No podía
tolerar esta situación.
De allí pasó á Philadelphia en 1838, donde pe~aneció
seis años y regresó á Nueva York. En e:sta época fue cuando escribió cEl Cuervo&gt;. Apareció primero firmado con
seudónimo¡ pero su autor fué gradualmente conocido y
exaltado. Como Byron, Poe surgió casi repentinamente al
pináculo de la fama. Allí también murió su esposa.

fia eiedorai, y ai día s-iguiente fué á participar de las
elecciones, cuando todavía estaba en estado de inconsciencia. Así que terminaron con él, le arrojaron á la calle,
abandonándole á su propia suerte. Acertó á pasar por allí
uno de sus parientes y le encontró tendido al pie de la
escalera del viejo museo de Baltimore, en estado comatoso.
Era día de elecciones, y el pariente de Poe pensó que
aquel hombre se había excedido en el beber. Le miró más
cerca y vió, con horror, que era su primo Edgar. Hizo acer·
car un carruaje y condujo á Edgar al hospital Wáshing·
ton, dcmde los médicos lucharon tres días por tres días pa·
ra salvarle; pero no lograron que recobrara el sentido pa·
ra referir lo que había pasado. Diagnosticaron que se trataba de envenenamiento de la san~re, empeorado por la
debilidad del corazón. Fué mortal. En la mañana del 7 de
Octubre á la madrugada, Edgar Poe expiró. Dícese que sus
últimas palabras fueron: &lt;Quiera Dios que alguien me
arranque los sesos&gt;, y después: &lt;Señor, ten piedad de mi
pobre alma&gt;.
Al día siguiente fué sepultado en el cementerio de
Wetsminster, en Baltimore, junto al sitio donde descansa
su abuelo David Poe. Allí se alza un sencillo monumento,
erigido con fondos que un grupo de mujeres de Baltimore
reunió, y fué inaugurado en 1875.

*
DANZARINA PARISIENSE

SEPULCRO DE POE,

Poco después comenzó también la vida disipada que
tanto y tanto se le ha reprochado. Hizo repetidos viajes á
Baltimore en los dos escasos años de vida que le quedaron. La ciudad ejercía sobre él una mística atracción, qui·
zá porque esperaba encontrar en ella otra vez los días de
paz y de alegría, que fueron los de su infancia. En una de
esas visitas á Baltimore escribió cLas Campanas&gt;, el más
sonoro de todos los poemas escritos en lengua humana. La
tradición ha recogido, como un tesoro, una anécdota que se
refiere á esa composición: Una noche, Poe salía de la Bi ·
blioteca pública y se encaminaba á su casa por la calle de
San Pablo. Nevaba, y las campanas de la iglesia cercana
repicaban álegremente. El sonido vibrante le hirió con intensidad, y entonces él buscó ans~osamente en sus bolsillos
lápiz y papel. No los tenía. La~ hendas estaban ce~~das, y
mientras tanto se estaban perdiendo frases exqu1S1tas. Se
precipitó en la escalera de _la casa en que vivía ~· ~; Gi·
les. El juez en persona abrió la puerta, y Poe le pidio pa·
pel y pluma. El juez vió que era un caballero, le invitó á
entrar en su despacho y se retiró cortésmente. Al cabo de
poco tiempo, volvió adonde había dejado á su extraño
visitante, y encontró que ya se había ido; pero en la mesa
se encontraban las tres primeras estrofas de &lt;Las Campa·
nas,, que el juez colocó más tarde en un marco y puso
en sitio de honor en su despacho.
La última escena en la vida de Poe,·lo mismo que la primera ocurrió en Baltimore. Fué una escena mist eriosa,
y po~os detalles auténticos de ella se conocen. Lo único
cierto es que en la noche del 4 d e Octubre de 1849, Edgar
Allan Poe llegó á Baltimore. Se dirigía al Norte á casarse
y se le vió descender del tren de Richmond y entrar á una
vinatería cercana. Lo que sucedió después, en pocas palabras, fué: Dióse á beber ~n una banda que iba de campa·

¿Qué te has hecho, pequeñuela danzarina, que miré, hace ya dos años, en una barca del Sena, al empezar una cla·
ra noche otoñal? En medio del trágico río, cuyas olas
apagan los estertores de los suicidas; en medio del río de
amor, que oye el ardiente cantar de las sirenas, bailaste so·
bre los inmóviles talones de la barcaza, envuelta, como en
una sutil gasa de oro, en la lumbre amarilla del Poniente.
De pie entre la muchedumbre del antiguo arrabal que
aplaudía tu gracia, pude mirar tu frágil cuerpecillo de li·
bélula, vibrante al son pausado de la flauta y al redoble sonoro del tamboril. Y evoqué á las otras locuelas que bailaron ante mis ojos: á la húngara nómada, ritmadora del
paso en una calle de Lisboa; á la joven árabe que entreabría
sensualmente la roja herida de su boca en las sinuosidades
serpentinas de la danza, en la Puerta del Sol de Madrid....
á la núbil serrana que en honor mío bailó una tarde en el
patio de una choza rústica, al arrullo de los vientos monta·
tañeces y al fulgor de rosa de un crepúsculo del trópi·
co . . . . Pero no te parecías á ellas . ...
Eras única con tu voluptuosa cabellera de una negrura
sepulcral: con el luto de tus pupilas y con tu traje de
muerta, sombrío desde la gorra negra hasta las zapatillas
negras. Sólo tu rostro y tus manos fulguraban con res·
plandores de alabastro. Semejabas un largo lirio blanco
envuelto en un jirón de la sombra ó una marmórea esta·
tua vestida de tinieblas. Y por ese intenso contraste eras
más seductora, más inquietante, más misteriosa. Tu juventud y tu sexual encanto parecían florecer en el dolor.
Y tu baile, quizá por la mórbida languidez de los movi·
mientos y por la expresión inconsolable de tus miradas,
hacía pensar en cosas de martirio, en besos de angustia,
en abrazos nocturnos y siniestros.
¿Cuánto tiempo danzaste así, á la luz del ocaso, en el
dintel de la penumbra? ... .. . A mí me pareció un año de
tormento el mágico juego de tus pies y de tus curvas y me
asaltó una extraña- pena oyendo como en una pesadilla,
la cadencia quejumbrosa de la música. Porque adivinaba
algo trágico en toda tu persona y en tu faz infantil uno de
aquellos tormentos que hacen sangrar el corazón y las en·
trañas.
Y ahora pienso que tu danza-impulsada por la negra
miseria- era la d;tnza de la muerte.

177

EL MUNDO ILUSTRADO

Inerte del Arzobispo de Dnrango
El día 15 de los corrientes falleció en la ciudad cabecera de su arquidiócesis el señor Don Santiago Zubiría y
Manzanera, quien en sus µltimos'años desempeñó, con gran
acierto, el cargo de Arzobispo de Durango.
El venerable anciano se distinguió por su humildad,
pues á pesar de haber llegado á una tan alta jerarquía en
la iglesia católica, apenas si se hablaba de él, y era poco
conocido aun en los círculos católicos. Su muerte ha sido
muy sentida, y sus diocesanos lamentan sinceramente la
pérdida del buen pastor.

*

La Función del Principal
En nuestro número anterior nos referimos á una función
efectuada el jueves 14 de los corrientes en el Teatro Principal, organizada por el Honorable Ayuntamiento de la
ciudad, erigido en junta de caridad, á beneficio de las víctimas de los temblores ocurridos recientemente en el Sur
de Italia.
Como decíamos, la fiesta fué un acontecimiento, tanto
desde el punto de vista social, como desde el artístico, y
el fondo de auxilio recibió una suma considerable como
resultado de esa función; en el presente número publicamos una vista tomada durante ella por nuestro fotógrafo,
sin más luz que la que había en la sala, · y los retratos de
las damas que contribuyeron al éxito brillante de la fiesta.

Ilmo. Sr. D. Santiago Zubiría y Manzanera,
4rz1bíspo de Durango, t el 15 del actual.

F ROILÁN T URCIOS.

*

NU.ESTRO CONCURSO
No olviden nuestras lectoras que el día 8 de Febrero próximo se cierra el concurso. En nuestro próximo número
publtcaremos, por última vez, el grabado en que se ven
los ojos de las artistas.
Nuestras subscriptoras, que son, sin duda, afectas á las
tarjetas postales, pueden consultar sus colecciones, y en·
contrar los retratos á que corresponden esos fragmentos.

Vista tomada por nuestro fot6tra/o clitrante la función de caridad en el Teatro Principal.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO

178

!'

......

HOF MANN .·· LA~CO MPAÑIA DE TINA DI LO R E NZO.
LA APE RTURA _DE "FOLIES BERGERE."

Todo el México intelectual recuerda, con una grata evoca- .
cíón de triunfo, la despedida de Hofmann, ha.:e un año, en
el pórtico de Arbeu. El público, maravillado, electrizado,
enérgico de entusiasmo, vitoreó al glorioso polaco y á su
patria, levantando al primero en alto y paseándolo en
hombros, como un trofeo de gloria y arte.
Vuelve el artista á la tierra que tanto lo halagó una noche, su última noche de exhibición, y vuelve pensando:
«lo~ brazos que pujantes levantaron mi cuerpo hasta ponerlo en hombros amigos; las bocas que ¡!rifaron hurras á
mi nombre y vivas á mi patria, han de esperarme abiertos
con el mismo abrazo y con el propio grito.
«Yo vi cómo era ingenua su admiración, yo sentí cómo
era hondo su entusiasmo y oí de sus labios la despedi"d a
cariñosa de esa gente que invita á regresar: su proverbial
«hasta luego». Y pensé: he de ir otra vez á esa·ciudad que '
me quiso, me admiró y me dió alientos».
Y vuelve el artista; y los mismos que lo trajeron como
¡:nercancía explotable, comienzan por anunciarlo con un
apodo de cirquero. Ya no está solo el glorioso nombre en

SRA. GROSSI CARINI,

•

· muy notable dama joven de la compt.1ñ{a Tina di Lo~enzo.

JOSÉ HOFMANN,

el e"lf~nte píanista que nos visita por segunda:vez.

los carteles: ahora figura con un ridículo apéndice: Hofmann: el coloso del piano¡-dP.l mismo modo que,en lo"s
programas de un circo leemos sonriendo: Mr. Leotard: el
rey del trapecio.
Alll comienza la peregrinación de desencantos que el
artista recorre actualmente.
Abre su sila y á la esperanza de aquella despedida de
apot~os~s. Hdmann clava sus claros ojos en el público, en
su pubhco que él creía numeroso y ardiente como en aquella noche en que abrió el paréntesis de su ausencia corta.
Pero el exquisito artista ignoraba que aquí, en México, el
entusiasmo, la admiración y la ostentosa vocingh:ría acla·
madera son piedras falsas con que adornamos la pesada
corona de nuestra incultura.

•

179

�Residencias lujosas de México

EL MUNDO ILUSTRADO

180

..
¡

&gt;'

l .

·.

,.
l

SRITA. MANUELA ! UGENIA TORRES.

SRA • .MARÍA L UI SA ESCOBAR DE ROCABRUNA.

_::'.;:¿;,.::__j

Damas que tomaron parte en la Junci6n de carídad del Teafrg Principal

Todas las celebridades artísticas que nos visitan recorren un camino fijo: son recibidas cou una cierta indiferencia· suben paso á paso y lentamente la escala del triunfo,
y e~ el último momento, cuando es víspera de la ausencia,
la desconfianza del retorno ó el remordimiento de la abstinencia hacen de aquella velada una noche de gloria que
engolosina al artista. Promete volver, se empeña en regresar y .... el desencanto le da la bienvenida.
Todos aquellos impetuosos ruegos de retorno¡ todas aquellas súplicas de regre"&gt;o, hechas por mil almas en una sola
voz de admiración, se han apagado entre las garras opresoras de la indiferencia y el olvido.
¡,Verdad: María Guerrero, Teresa Mariani, Tina di Lorenzo, José Hofmann? ¿Verdad que es justa mi acusación?
Tú, la última víctima de este pecado nuestro, me darás
la razón cada vez que hagas el rico dón de tu divino arte.
Mira: la sala está apenas concurrida. Los ojo~ que antes
eran sólo admiración, ya hoy se atreven á mir:trte como
jueces. Allí, en aquella luneta, una cabeza de cabellos
abundantes se mueve en protesta con una &lt;pose&gt; visible.
Dejas el piano y te saluda el ,aplaso unánime, sí-no pue·
den negártelo;-pero en el entreacto yo he sorprendido
juicios y apreciaciones que te discuten. Antes sólo escu·
chaba elogios y alabanzas que te glorificaban.
Y sin embargo, tu arte es el mismo, igual tu ciencia y
aún mayor tu sentimiento.
¿ Cuál es tu falta?
El regreso.
México no es país de golondrinas de arte. Vivimos en
un perpetuo invierno de indiferencia, en el que raramen·
te suele haber un día de sol.
¡Pobre golondrina la que en este sol desentuma sus alas!
Así también, como otro doloroso ejemplo, Tina di Lo·
renzo padeció el engaño.
Ninguna cQlllpañía extranjera nos ha presentado un
cuadro más homogéneo ni más brillante que el de la divi·
na actriz. Tampoco empresa alguna nos ha dado mejor
esplendidez en la_presentación de las obras.. En Europa
misma, rara es la que supera al lujo con que Tina regala
nuestros ojos.
Ultima prueba de ello es &lt;La Samaritana&gt; y en abundan·
cia cTheodorv, &lt;Adriana&gt; y &lt;Madame Sans Géne&gt;.
y sin ~mbargo, no basta á redimir el pecado de credu-

lidad ni el aparato deslumbrante de las obras, ni la ho·
mogeneidad de los artistas, ni el grato perfume del recuerdo que nos dejó su última estancia.
El teatro está vacío.
Solamente se llenan las funciones populares, para las que
suelen solicitar billetes algunos ricos de nuestra buena sociedad.
Tina pensó como Hofmann: ese público que en mi última noche de labor artística despojó de sus rosas todos los
cármenes de México para regarlas á mis pies; ese público,
que quebrantando su arcaica severidad gritaba en los palcos y en las calles hossanas á mi nombre, no puede aban·
donarme.
Puedo volver segura de mi triunfo. Y conmigo volverá
Falconi, que tanto celebraron¡ y Carini, que conmigo compartió diariamente los aplausos tumultuosos, y Nipoti y
Bonafini.-Y no podré ir sin Nerina-no habría &lt;Gioconda&gt;,-ni sin la Risoto, ni sin cualquiera de los que conmigo
han ido. Todos volveremos. ¡Todos!
Y aquí están, sí. Pero solos. Aquel público loco y turbulento, que agitaba pañuelos y derrochaba flores¡ en el
que hasta las damas, olvidando su recogimiento habitual.
se ponían de pie en los palcos para enviar, en la punta de
los dedos enguantados, besos de admiración á la gentil artista, aque\ público fanático era de un día de sol. Ha vuelto el invierno. Y las alas se entumen.
Tengo que repetirlo: Tina, Hofmann: México no es país
de golondrinas de arte!

.~

'

.. ..

·.,.

\.

***

El teatro Lírico, transformado en &lt;Folies Bergere&gt;, abrió
sus puertas con un éxito mediano.
Este espectáculo, popular en Europa, aquí tiene un sello de distinción y pulcritud que contrasta con el género
de sus actos.
En París, modelo de tales teatros, .l a vida de ellos está
en la diversidad constante de los públicos que los frecuentan y de los actos presentados. México no tiene más que
un público para fodos 1os espectáculos de este género, y es
insuficiente á sostenerlos todos. Menos aún si se les quiere
dar un ambiente de lujo. Ya sabemos que aquí sólo saben
&lt;linrtfrs~ ~os ciue carecen de medios para divertirse.
LORELEY.

CASA DEL SR, D, RA FAEL DE AROZARENA,

,,

$.:.
,·

-~

,,,

�:e
lll

le

.ez
:o
el
11·
JS

rse
.is

e-

,s,
e-

ez
1e
a1y
aLO

ii·

1·

la

e)·

s.
~

O~

"~
.

"

o,
i·

�Residencias lujosas de México

185

EL MUNDO ILUSTRADO

oc::::::r,o

o(.

o

oc::::::r
LA SUERTE LOCA (?)

Tiene la diosa Fortuna fama de ser ciega, loca, veleidosa
y otras muchas cosas á cual más injusta y poco adecuada,
al menos en nuestro tiempo. Quizás en la antigüedad la
Fortuna, que no había alcanzado la época de civilización
por que atravesamos, haya sido todo lo antedicho; pero indudablemente que ahora está muy corregida de esos defectos, si es que alguna vez adoleció de ellos.
La ciencia matemática, exacta por excelencia, invadió el
terreno que había sido reservado $Olamente á la suerte, é
inventó el cálculo de las probabilidades, con el que ató las
manos á la loca Fortuna y le quitó la venda de los ojos,
mal de su grado.
. Para probar la suerte que está curada de su locura y que
sus pasos están dirigidos por una vista perspicaz, está haciendo la fortuna de varios hogares de hombres trabajadores, que han luchado durante muchos años por obtener capitales que los pongan á cubierto de los horrores de una
vida de necesidades y de deseos no cumplidos.

•**

Para llegar á este fin, se ha valido de la Lotería del Estado de México, que celebra sus sorteos en la ciudad de
Toluca, y especialmente de sus sorteos extraordinarios de
diez mil pesos.
En nuestro último número dimes la lista de las personas
premiadas en los sorteos .,fectuados durante el año de 1908,
y por ella se habrán convencido nuestros lectores de lo
que decimos anteriormente, pues todas las personas ó corporaciones agraciadas son muy acreedoras al premio que
la suerte les hizo.
En el último sorteo de diez mil pesos, que fué el 46 de
la serie, el premio mayor tocó al billete número 6725, el
cual fué vendido en Veracruz por el agente de la lotería,
Sr. D. Pedro Z. Pernia, á los Sres. Noé Reyes y Justo Abello, empleados de la casa M . Perroux, premio que fué pagado en la ciudad de México en cheque número 24,465 á
cargo del Banco Central Mexicano. Los Sres. Reyes y Abe1 Premio de
2
"
"
2
,,"
10
"
,,
10
"
25

"

"

$ 1,000.00
500.00
" 100.00
" 50.00
"11 30.00

50

•'•
~

·'"'

$ 15,250.00
4,000.00
" 3,750.00

"

$ 15,250.00

600

$ 24,000.00

Y aun colocándonos en el caso más desgraciado, supo·
niendo que no obtengíis ningún premio, es tan grato so·
ñar, mientras se trae en la bolsa el billete de la lotería, so-

~·

,-..;.,.\.
_,,.,.._

,4

(..,._

....

.'
::,J_..

a.,¡¡

A"7·

¡.

•

/.

••

•..•

Para explicar más claramente el movimiento del sorteo
damos en seguida un detalle de la forma en que se distri'.
buyen los premios:
50.... . ...... . ....... . .
200 premios de $ 20.00
250
,, 15.00
"
"
100 aproximaciones
al
centenar que obtenga el premio de
$ 10,000.00 á $ 10.00

•••
' '

•••

No debemos olvidar que la Lotería del Estado de México
es la que se efectúa bajo el plan más liberal. Emplea el
sistema de premios directos, que es el aceptado por las principales loterías del mundo, y el uso que hace de sólo dos
globos, uno para los números y otro para los premios permite que todos y cada uno de los detalles del sorteo se
lleven á la vista del público, el que puede juzgar por sus
propios ojos de la legalidad de los manejos de los que tienen á su cargo los sorteos.
El próximo sorteo, con premio mayor de diez mil pesos
se efectuará en la ciudad de Toluca el sábado 30 del ac:
tual; hay que recordar que en él no jugarán más que diez
mil números y que. se sortearán seiscientos premios, que
representan, en conJunto, la respetable suma de veinticuatro mil pesos; para garantizar el pago de los premios hay
un fondo de cuarenta mil pesos, fondo que está gara~tizado con la firma del interventor que el Supremo Gobierno
del Estado ha nombrado para mayor seguridad del público, y depositado en el Banco del Estado de México.
Los dic:z mil billetes que juegan tienen, cada uno, un valor de cuatro pesos y están divididos en vigésimos que valen veinte centavos cada uno; de esta manera se pone la
suerte al alcance de todas las fortunas, y todos los que deseen hacerse de un capital que les evite fatigas é incomodidades en la vida, deberían apresurarse á comprar billetes.

$ 10,000.00
2,000.00
,, 1,000.00
1,000.00
" 500.00
" 750.00

El siguiente sorteo extraordinario, en las mismas condi·
ciones que el arriba anunciado, se efectuará en el local de
la lotería de Toluca, el veinte de Febrero del presente año.
Allí están los sorteos que os invitan á terminar una vida
de zozobras é incertidumbres, ó á aumentar vuestro capital con una suma muy considerable; si sois pobres, si ha·
béis pasado una vida de trabajos y privaciones, ha llegado
la hora de hacer que termine; si disfrutáis de una posición
acomodada y tenéis bienes de fortuna, debéis saber lo que
significan diez mil pesos aumentados al capital y lo que
éstos producen, invertidos de una manera cuidadosa; en
cualquiera de los dos casos debéis entrará la Lotería del
Estado de México para tener la gran satisfacción de di'i·
frutar á voluntad de diez mil pesos.
CASA DEL SR. D. 1!.AFAEL DE AROZARENA.

lla son dos laboriosos empleados cuya conducta los hace
muy acreedores á la distinción que ha hecho la suerte en
su favor; así es que una vez más ésta ha dado pruebas de
que está curada de su ceguera y de que obra con sensatez
y cordura.

"

$ 1,000.00

br,e t?do si esta lotería es de las que ofrecen garantías al
publico, ~e esper~; nunca el tenedor de u.n billete espera
p_erder; siempre hene la c?nfianza de que, al consultar las
hstas, va á encontrar su numero delante del premio gordo
y con esta esperanza se forman los más hermosos castillos'
y vive durante muchos días en el país de los ensueños'.
sólo este tiempo que se pasa viviendo en el más grato d¡
l~s mundos. cor~pensa con mucho el valor que se haya po·
d1do ga~tar en billetes, y esto, lo repetimos, en el caso más
desgraciado, que es en el que el billete no salga premiado
fi~uraos en el caso contrario, y entonces, seguramente qu;
n1 gastando el décuplo de lo que se gasta se habría pagado
no ya el valor del premio, ni la mitad del valor de las her:
mosas sensaciones quese reciben durante los días de espera, y después, cuando se tiene la seguridad de que la suerte se ha acordado de nosotros, y que, gracias á ella, representada por la Lotería de Toluca, va á empezar para noso~ros una vid.a llenad~ comodidades, y han acabado para
siempre los inconvementes de la estrechez y la incerti·
dumbre por el porvenir.

�EL MUNDO ILUSTRADO

186

lJná Gran Obra de Arte
Ocasión Excepcional
Entre los cuadros presentados al «Salón» en París el año
próximo pasado, obtuvo una de las más codiciadas distinciones uno calzado con la firma de H. Chartier, que representa el episodio culminante de la batalla de Marengo.
La medalla concedida á Chartier no ha sido una sorpresa
para los que están al .tanto del mov~miento artístico. en
Europa pues el citado pmtor es ventaiosamente conocido
en el ro'undo del arte, y no es la primera distinción de este
género que recibe, sobre todo en ~ua~ros de batallas y episodios militares, que son su especialidad.
.Este cuadro, del, que publicamos una re~roduc~ió~ en ~a
plana adjunta, esta actualmente en esta ciudad ~ disposición de los aficionados á los buenos cuadros, quienes podrán:admirarlo á voluntad á la hora que gusten.

***

Para que nuestros lectores se den cuenta de la importancia del episodio representado en el cuadro, vamos á refrescar sus recuerdos históricos.
Era primer Cónsul de Francia Napoleón Bonaparte y el
«Gran Ejército&gt; contaba sus triunfos por el número de sus
hechos de armas. Por todas partes por donde iba el genio
militar del siglo XIX le acompañaba el ángel de la Viéto·
ria, 'Y su -gran sueño de conquistar el mundo parecía en
vías de realizarse.
Desde el principio del año de 1800, Napoleón se hallaba
empeñado en guerra con Austria, y el 14 de Julio del cita·
do año se trabó un combate en el Sur de ese país, cerca de
la frontera italiana¡ el encuentro se inició en las primeras
horás del día y duró has1a después de las doce del mismo.
A las dos de la tarde, Napoleón ordenó la retirada hasta
el pueblo de Maren~o, y el éxito de la batalla estaba muy
dudoso, con todas las apariencias de una derrota para el
Gran Ejército.
Una vez en Marengo, el general Desaix, desesperado ante
lo que parecía un descalabro, se dirigió al Cónsul y le dijo:
«Señor aún es tiempo de la victoria&gt;¡ ante estas palabras,
reacci~nó el espíritu napoleónico y ordenó al mismo Desaix que se pusierá á la cabeza de seis mil hombres y diera
alcance á los austriacos. Desaix, acompañado por el ayudante de campo Savary y por el general Murat, selanzó en
persecución del el!emigo, al que alcanzó en un lugar situado á ocho kilómetros de Marengo.
En este lugar se trabó el combate, que terminó á las seis
de la tarde con una victoria decisiva para el ejército
francés; en él campo de batalla no quedó un solo austriaco
vivo.

*••
A las cuatro de la tarde, el gran ejército pasó por delante de una eminencia, en la que se hallaba situado Napoleón, y la vista del gran genio de la guerra ejerció en los
soldados el efecto enardecedor que ejercía siempre, efecto
que tuvo gran influencia en las victorias obtenidas.
Este momento, en que todo el ejército saluda al futuro
emperador, es el que escogió Chartier para su cuadro¡ las
tres figuras principales que se ven en él, son lo~ dos generales: Desaix y Murat y el ayudante Savary, quienes saludan á Napoleón con sus espadas. La figura del C6nsul, sobre su caballo blanco y rodeado de su Estado Mayor, se ve
en el fondo.
Pocos minutos después de este saludo cayó herido el general Desaix y murió sin haber tenido mas que la intuición
d e ~u victoria, la cual fué completada por el general Mural.
La copia que publicamos, como ilustración á estas líneas,

da una idea aproximada de la ejecución y ;del dibujo del
gran cuadro; pero no se puede apreciar, en ella, el colorido
ni la expresión de las figuras de la misma manera que se
puede estimará la vista del original.
1t

1 •

Decíamos antes que el cuadro se halla en nuestra ciudad
aficionados, y vamos á ver cómo fué esto:
Los propietarios de la joyería cLa Esmeralda&gt;, señores
Hausser Zivy y Compañía, son grandes aficionados á las
bellas artes, y llevados de su afición, nos han hecho conocer varios cuadros de celebridad y renombre universales.
Un representante de esta casa, durante su último viaje á
París, adonde va con frecuencia en busca de novedades
vió el cuadro que motiva estas líneas, y no pudo resistí;
á la tentación de darlo á conocer entre nosotros; para ello,
sin reparar en gasto~, lo compró, lo hizo empacar y lo envió á nuestra capital, donde se halla ahora á la vista de
los amantes del arte.
La tarea de empacar un gran cuadro, que al mismo tiempo es un cuadro de grandes dimensiones, no es fácil, y
muchas obras de arte han sufrido deméritos en el viaje por
falta de precauciones¡ pero esto no sucede nunca á aficio·
nados y artis,tas como los señores Hausser Zivy y Compañía;
el cuadro fue empacado, embarcado y transportado bajo la
vigilancia personal del enviado de la casa, y llegó á la
gran joyería de la esquina de San Francisco y Espíritu
Santo en el mismo estado en que salió del "Salón."

y que pueden admirarlo á su sabor los

***
Una vez llegada la tela á México, lo más importante era
exponerla de una manera digna de ella; por sus dimensiones no era posible exhibirla en los aparadores de la casa y
fué necesario colocarla en el entresuelo, en un lugar
desde el cual pudiera ser vista por todos. La tela se halla
al terminar la escalera que conduce á los departamentos
altos de la casa, colocada de manera que luzca todos y cad~ ~no delos detalles que la han hecho famosa, y que la
hicieron acreedora á una de las distinciones más altas á
que puede aspirar un artista.
Pero los seño~es Hausser Zivy y Compañía, guiados siem·
pre p~r .sus aficiones artísticas, no se conforman con poseer
y exhibir. la maestra. ~bra de arte con que han enriquecido
su ya ':ahosa. cole~~i?n de cuadros, sino que la quieren
poner a la d1sposicion de los amantes del arte pictórico,
para que quede como una de las más preciadas joyas artísticas de las galerías mexicanas.
No obstante las grandes dimensiones del cuadro y las dificultades que ofreció su traslación, y no obstante el gran
mérito que tiene, por ser una de las medallas del último
sal~1n de pintura, ~~s actu~les ~oseedores, los propietarios
de La Esmeralda, han fiJado a la tela el valor de seis mil
pesos, verdaderamente insignificante, si se tienen en cuenta las circunstancias precitadas.
Así es que los aficionados á las bellas artes, no sólo se
podrán recrear ante la contemplación del hermoso cuadro, sino que podrán conservarlo entre los muchos tesoros de arte, de los que justamente se muestra orgullosa
nuestra capital.
Los artistas están de plácemes, y los señores Hausser
Zi vy y Compañía se han hecho acreedores á la gratitud del
arte mexicano, por s~ loable tarea de traer y poner al alcance de nuestros artistas obras de tan grande importancia
eu el mundo del arte pictórico.

, MUNDO ILUSTRADO ,

181

�EL MUNDO ILUSTRADO

188

EL ENIGMA
Novela por J. Berr de Turique
Traducida e,pecialmente para "El Mundo lla,trado"
(CONTINUA)

-Que pase-dijo.
Apareció Teresa. Y como Lucy, ceremoniosa se adelantaba á su encuentro: ¿Sabías quién era yo al consentir en
recibirme ?-le preguntó inmediatamente.
-Sí lo sabía. Sin haber recibido aviso personal de tu casamiento, leí la noticia de él en los periódicos.
Luego, haciendo seña á Teresa de que se sentara, y acomodándose frente á ella un poco lejos, añadió con cierta
altivez en la voz:
- l Tienes algún servicio qué pedirme? Estoy enteramente
dispuesta á otorgártelo si me es posible.
Teresa acercó su silla á la de Lucy, y con v,oz humilde:
¡No seas mala! si mis padres te han causado mal, yo no tengo la culpa de ello¡ y te aseguro que sufrí mucho al no
vol ver á verte.
Lucy, sin embargo, no cedía.
-Empero, he tenido razón al suponer que tu visita no
es sin motivo interesado ..... .
-Sí. ...
-iAh! ¡Bien me decía! Escucho.
Teresa se acercó más.
-Desde
luego, ante todo-dijo-quiero que sepas que si
......... .. .. ..... .. ........... ··· ·· ·· ........ .
no te dí parte de mi casamiento, al principio del invierno,
Lucy, instalada en su escritorio, acababa de comprobar es que necesitaba á toda costa que Máximo no te viera allí
que no había tinta en su escritorio y se levantaba ya para presente.
pedirla, cuando sonó el timbre de la puerta.
Lucy se levantó.
-¡Con tal que no sea una visita!-dijo. ¡No sería agrada•
-Confieso que no comprendo. Amo á mi esposo. Mienble .... para estas pobres cuentas!
tras más tiempo pasa, mejor advierto que no he amado
nunca más que á él. iPor qué había de causarme la menor
molestia la presencia de tu hermano!
-A ti, tal vez no .... Pero te repito, era indispensable
que Máximo no te encontrase.
Desde hacía tiemp? q1;1e Máximo no existía ya paraLucy.
Con un ademán indicó á Teresa que esas historias del
pasado habían dejado de interesarle.
-Si qt..isieras- -le dijo-decirme desde luego ¿cuál es el
objeto de tu visitai'
-A eso voy-respondió Teresa.
Pero su turbación era visible en este momento. Ya no era
turbación, era una verdadera angustia. Las palabras que
quería pronunciar se detenían en su garganta.
Lucy había querido con mucha ternura á su amiga en
otro tiempo, para permanecer insensible ante semejante
emoción.
Ya sentía ceder toda su hostilidad.
Se preguntaba también, no sin inquietud ó dolor, qué podía revelarle Teresa.
Ignorando todo lo de ella desde hacía varios meses. no
sabiendo en qué condi~iones se había casado, ni qué clase
de hombre era ese senor Nerville, creyó desde luego que
.)-se tratada de un drama íntimo.
¿Acaso había descubierto súbitamente Teresa que había
Al cabo de un segundo, Rosina, la doncella, entró llevan· hecho falsa vía, que había fracasado y le venía la necesidad
• imperi?sa de confesar su desolación moral á su antigua
do una tarjeta de visita.
-Esta dama desea hablar á la señora.
c?mpanera?.,, .. .'~ meno~ que. . . . ¿Si no era todavía po·
Lucy tomando la tarjeta, murmuró con aire de fastidio: s1ble en plena cns1s sentimental, temiendo ceder no te·
-¡N~ decía yo! La primera vez que hubiera deseado es- niendo á nadie en su derredor para que la sostuviera hu·
biese acudido para pedirle ayuda?
'
tar tranquila.
En todo caso, se trataba de una cuestión grave.
Luego leyó el nombre.: &lt;Señor.~ de NervilJe&gt;.
-lLa señora de Nerv1lle?-d1Jo,-Pero s1 no la conozco.
De otra man~ra, lcómo admitir que esa mujer. de un
¿Está. usted segura·de que es á mí á quien desea hablar?
carácter más bien orgulloso, se hubiese impuesto la moles·
tia manifi~sta que le causaba ese paso?
-Sí. Desea hablar á la señora de Duroc.
-Es extraordinario. ... ... No la conozco absolutamente.
Lucy, viendo que Teresa no llegaba á explicarse, le tomó
Ya Lucy tenía en los labios la orden de re~ponder que la mano y con tono afectuoso le dijo: Veamos, debes cono recibiría cuando una luz atravesó su espíritu.
Il:ºcerme bastante par~ saber qu~ soy incapaz de tener para
Sí. ... las~ñora Nerville era Teresa Tillier, Teresa, ya ca- ~1 el menor rencor, ~1 para nadie. lQué es lo que te pasa?
sada también desde hacía algunos meses, y que ni siquiera (.En qué puedo servirte? Cuenta conmigo enteramente.
había dado parte de su casamiento á su antigua amiga.
Teresa se había repuesto un poco. La expresión casi tierna del rostro de Lucy le devolvió el valor.
¿Qué podía significar esa visita?
-Pues bien .. .. esto es-dijo-. . . . .. es de Máximo de
Lucy vacilaba.
-No comprendo, pensaba ...... Puesto que habíamos roto quien vengo á hablarte.
Lt~cy! ya inclina~a á. l~ indulgencia, tuvo un ligero
toda clase de relaciones . . ..
movlllllento, como s1 qull!iera retirarse.
Pero la curiosidad fué más fuerte.

Luego, para defenderse á una posible acusación de pereza ó desorden, añadió: ¡Culpa es deRicardo, por lo demás!
¡No llego á nada con este odioso marido que no sabe ~ué
inventar para distraerme! Así es que ahora que me hbra
por una hora ó dos de su presencia .... , .
-Tienes razón, hija mía, hay que aprovecharse-concluyó el señor Le Quesnel con aire de gravedad cómica.
-¡Oh! No será por mucho tiempo, supongo -dijo Ricardo-porque tengo la intención de despachar á toda prisa.
-¡Al contrario-dijo Lucy-no te apresures! Quisiera teter tiempo de terminar todo mi trabajo antes de tu regreso.
-Sea-respondió Ricardo bromeando-está dicho. Si
concluyo muy prouto iré, antes de regresar, á dar una vuel·
ta al boulevard.
El señor y la señora Le Quesnel, después de haberse despedido de su hija, pasaron á la antecámara. R~cardo se
preparaba á seguirlo~; pero antes, regresando v1v~mente
sobre sus pasos, no resistió al deseo de irá depositar un
beso apasionado en la mano de su esposa, esa cabellera
suave y dorada, de cuyas ondas se desprendía un perfume
?ue él deseaba llevar consigo.

ÉL MUNDO ILUStRA1)0
-/,De tu hermano?
-Sí, de mi hermano, que acaba de saber, hace muy poco
tiempo, tu casamiento .... y cuya desesperación es tal, que
tengo miedo de todo por él!
Lucy no pudo evitar el sonreír con cierta ironía.
-A nadie habría que culpar más que á él-dijo.
Ahora Teresa parecía haber vuelto á ser completamente
dueña de sí misma. No era ya sino el abogado que remonta al origen del negocio para encontrar en él circunstancias atenuantes en favor del acusado.
-Máximo-repuso-había sido educado, como yo, en la
ciega obediencia á nuestros padres. Creyó, como lo creí yo,
que el medio más seguro de tener su consentimiento para
el matrimonio era comenzar por someterse á su decisión.
Ahora sabes, como yo, que esta decisión era para él el
destierro. En la misma noche en que te dijo adiós en mi
presencia, partió para Alemania.
Lucy se había vuelto á poner instintivamente á la deíensiva.
-En efecto-contestó con tono ligeramente sarcásticono podía mostrarse más obediente.
Sin darse por vencida, Teresa prosiguió:
-¿Cómo habría podido suponer entonces que, al día siguiente al en que te dió este adiós desgarrador, otorgarías
tu mano á otro hombre?
Esta vez, la ofensiva que acababa de tomar Teresa llegaba casi á la temeridad.
Lucy contestó agriamente:
-Hay sus modos de presentar las cosas. En lo que· tú
dices, en efecto, yo habría desempeñado un papel poco
simpático. Pero la situación era muy distinta.
¡Casi se disgustaba al evocar esos recuerdos!
-Veamos . ... recuérdate la brusca partida de ustedes.. .
coincidiendo con nuestra ruina. . . . y' este desprecio mal
disimulado que parecían experimentar ustedes por mi
padre.
Teresa, batiéndose en retirada, quiso protestar. Pero Lucy no le dejó tiempo para ello.
-¡No, mira, Teresa, cuando se ama á una mujer, no se le
abandona así! No hay orden paterna que obligue mi consideración sobre la manera como se ha ganado .... ó perdido
el dinero en la familia. Queda uno cerca de ella para ayudarle á hacer frente á la tempestad.
-iPero tú no puedes saber!. . . .
Lucy, satisfecha de haber puesto de nuevo las cosas en
su verdadero punto, recobró la actitud tranquila que tenía al principio de la conversación.
-Qué importa, por otra parte, todo ese pasado, puesto
que tu hermano se encuentra hoy fuera de mi existencia.
Cierto, yo lamento vivamente que sufra á causa mía, puesto que tú me haces saber que acaba de despertarse su amor
hacia mí, ó más bien, de revelarse de una manera tan súbita. Pero en eso nada puedo yo, y los consuelos de un
hermano son los más reconfortantes.
Pero inmediatamente, temerosa de haber expresado en
sus últimas palabras un rencor hacia Máximo que pudiera
hacer creer todavía una cierta pena por su parte, añadió
casi sonriendo:
-Por lo demás, todo lo que digo no tiene ya más que
un interés retrospectivo. Es únicamente para restablecer
los hechos. Casándome con tu hermano ¿habría sido feliz?
¡Cuántas uniones, efectuadas en el entusiasmo, después se
arrastran miserablemente! Y con el Sr. Duroc, cuya bondad para mí ha sido infinita, he encontrado la felicidad .
Así es que esto está mejor, en lo que me concierne por lo
menos ... Y el Sr. Máximo Tillier puede estar cierto de
que no me queda ninguna animosidad contra él. Por consecuencia, yo no deseo otra cosa que serle útil, si acaso está en mi poder ..
-Sí, está en tu poder-dijo Teresa.
-Entouces, habla. Pero en verdad, me intrigas.
-Desde luego, te suplico que no veas en este paso mío
ningún sentimiento oculto y censurable. Me conoces bastante, á lo que pienso, para estar segura de que no puedo
pedir nada que sea contrario á tu dignidad de mujer y á
tu lealtad de esposa.
Lucy intentaba, en vano, adivinar lo que vendría.
-iPero qué, veamos!
Con un ademán la calmó Teresa.
-iTe lo ruego! ¡Un poco de paciencia! Para que me comprendas completamente, para que no me rechaces del todo
desde luego, es necesario antes que sepas en qué situación
terrible, sin salida hasta ahora, nos debatimos mis -padres
y yo, y que hayas dejado que la piedad penetre en ti.
-;,La piedad?
-Sí. ¿No te he dicho hace un momento que la desespera-

1M
ci6n de Máximo nos espanta, porque todo lo tememos de él?
Esta resurrección repentina de un amor al cual no pensaba, y que hasta había dejado de creer real, podía difícilmente conmover á Lucy, llena de ternura, por el momento,
para Ricardo.
Ante esa evocación inesperada, la imagen del joven, ol·
vidada desde hacía tantos meses, reapareció ante sus ojos,
pero esta vez sin brillo, sin encanto. Pudo mirarla fijamente, sin sentirse turbada.
-En todo caso-dijo-es extraño que semejante crisis se
declare en tu hermano después de tan largo tiempo. Mi casamiento no data de ayer, y podía difícilmente ignorarlo.
-Así sucedió sin embargo-contestó Teresa.-Desde el
fondo de Alemania, donde se había ido á ocultar para obedecer á mi padre, lcómo hubiera podido saber un acontecimiento que nosotros no le comunicamos? Y no queríamos
que lo supiera, ó más bien, contábamos con hacérselo saber
poco á poco.
¿En qué le interesaban esos detalles? parecía respon·
der la fisonomía de Lucy.
Pero Teresa, para llegar á sus fines y ganar la causa difícil por que iba á abogar, contaba con presentar á su hermano como inocente.
Continuó:
-Primero, tuve que inventar pretextos para evitar que
te escribiera directamente. En mi casa tengo un paquete de
correspondencia dirigida á ti. Respondía . . . .. . de parte
tuya . ... Pero poco á poco .... mis .... tus . . . respuestas
estaban más y más raras y breves. Agregando comentarios,
su efecto debía darle poeo á poco duda sobre la persisten·
cia de tu amor y conducirle á ver un porvenir en el cual
no figurarías tú. Hasta llegué, para prt.pararlo más pronto
á la fatal noticia, á hablarle de ciertos rumores de espon·
sales que, se decía, circulaban respecto á ti¡ pero él parecía
imperturbable. &lt;Estoy seguro de ella&gt;, me contestaba.
Lucy, cuya impaciencia parecía visible al tener que sufrir todas estas explicaciones tan inútiles para ella, comen·
zaba, á pesar de todo, á darles atención.
Feliz ante esa ventaja que advertía, Teresa prosiguió:
-En ocasión de mi matrimonio, hubiera sido necesario
dejarle venir á París por algunos días. ¡Ah! para que en este
tiempo no intentara volverte á ver. . . qué de mentiras, ya
te lo imaginarás. Por fortuna, en ese momento te encontrabas todavía en viaje de bodas con tu marido, y pudimos
hacerle creer que acababas de partir para el Sur con tus
padres y con un joven á quien se consideraba ya como tu
prometido. Pero su confiauza en ti no era menos tenaz. &lt;No
me hables de sus esponsales en los que no creo&gt;-nos decía.
-&lt;Solamente avísenme el día en que se case&gt;.
Esta vez Lucy parecía realmente interesada.
-¿Después?
-¡Espera! Debo decirte, ante todo, que desde el momento
en que estas palabras se pronunciaban en tono ligero, estábamos comiendo. La familia estaba reunida. Se acababa de
hacer un brindis por la salud de los recién casados. &lt;Y si ella
estuviera ya casada, ¿qué harías?-preguntó mi padre con
aire indiferente. Contestó con un simple ademán, pero en
sus ojos había cruzado un resplandor maléfico. Comprendí.
Me sacudió toda un calosfrío. Y de repente, aquella mesa
blanca cubierta de flores tomó á mis ojos el aspecto de un
catafalco.
-¿Después?-interrogó Lucy nerviosamente.
-Después volvió á marcharse. Pensábamos haberle sal·
vado. Pero hé aquí que poco tiempo después, en su destie·
rro . . .. /,cómo, por quién i' supo que te habías casado y casi
se volvió loco. Como que por poco se arroja al cuello de
mi padre. ¡Ah! ¡Todo era de temer en ese me.mento!
- ;.Qué? ¿Qué era de temer entonces?
-Que en un momento de locura no se lanzara contra tu
marido ó que su desesperación no se vol viera contra él
mismo. No vivíamos ni mis padres ni yo. Si salía, uno de
nosotros lo seguía de lejos. Si permanecía encerrado, espiábamos, el oído alerta, en la pieza inmediata iAh! ini aun á
mi peor enemigo le desearía pasar por semejante trance!
-¿Y ahora'(-preguntó Lucy.
-Ahora está un poco más tranquilo. No habla ya de recurrir á locos extremos. iPero si tú lo vieras! Hay en él un
abatimiento que no le abandona. Permanece durante horas
enteras sentado en un sillón, en la mano un libro que no
lee. Su mirada se pierde en el vacío. Cuando se le habla,
apenas responde. Y sus ojos se han hundido, su tinte es
amarillo, su rostro está desencajado.
A medida que pintaba el estado en que se encontraba su
hermano, Teresa sentía que las lágrimas le subían á los
ojos. Al fin, corrieron á torrentes.
( Continuará,)

�190

EL MUNDO ILUSTRADO

191

EL" MUNDO ILUSTRADO

.

Colección Heredid

~=-

·colección Heredld
,-- Figura mixtecoz.apoteca . - Escultura totonaca.- Cerámica policroma.--Figura mixteco-zapoteca.- E s cu l t ur a
tarasca. - Cerámica
policroma.- T e Po ·
naxtle de piedra.Cerámica policroma.
- Terracota (AlvaraO ) .- Panhuehuetl
(madera tallada).Figura totonaca. Piedra del Cacique
(~anPedro, Oaxaca).

d

Figura mixteco-zapoteca. - Escultura
de piedra (Tlaltelolco).-Figura mixtecozapoteca.--Figura de
madera y laca (Matlalzinca) .--Sepulcro
&lt;le! tintorero(Chichimequillas).-C e rámica policroma.--Fig II r a tarasca.- Escultura totonaca.Otra escultura totonaca.--Sepulcro mixteco (Oaxaca).-Escultura totonara.-Figura tarasca.

�192

• tL

193

EL MUNDO ILUSTRADO
MÜNDOfüL USTkAUÓ

La M~gníiica Colfééfó·n
DE HEREDIA Y SUS TESOROS DE ARTE
Ninguna colecci6n privada de antigüedades mexicanas puede disputar la primacía á la que. p.~see el en.inente arquitecto mexicano ·Don Guillermo de Heredia. Para formarla, el
mencionado caballero ha reunido circunstancias tan excepcionales como
son: una profunda cultura artística y
científica, una vasta fortuna y las investigaciones pacientes y reiteradas
de más de veinte años. No s61o la
colecci6n de Heredia _es, en su género, la primera de cuantas colecciones
privadas puedan exirtir en el mundo,
sino que, en ciert. s especialidades, sobrepasa á las colecciones públicas de
museos de Estados Unidos y Europa
y aun á las de nuestro Museo Nacional. Actualmente la colecci6n de He
redia llena cinco sa,lones, y convenientemente distribuida, podría llenar
dos 6 tres veces el espacio que hoy
ocupa.
Entre sus monolitos luce, como pie·
zas únicas y sin par, la interesantísima &lt;Piedra del Cacique&gt;; el precioso
deponaxtle&gt; de piedra, precioso por
su factura y sus jeroglíficos, la figura
de Tlaltelolco, comparable á las más
bellas del período egipcio-menfita,
un &lt;Ehecatl&gt; que aclara las fun·
ciones del numen y una diosa agrícola preciosamente esculpida. Posee
también las más raras figuras relativas al culto fálico, cuya semejanza
con ciertas obras asirias es, en verdad, pasmosa.
Como inapreciables documentos pa·
ra la reconstituci6n hist6rica y social,
posee la colección de Heredia el contenido íntegro de dos sepulcros, uno
de la raza tarasca y otro de la mixteco-zapoteca. De esta última y maravillosa civilizaci6n la colección que
examinamos ha logrado reunir el más
nutrido y encantador conjunto. Reproducimos algunas de esas figuras,
en que todo es admirable, desde la
calidad de la arcilla, hasta la magnificencia ornamental de los tocados y

1

SALA DE EXPOSICIÓN DEL &lt;MUSEO HEREDIA&gt;.
la imponente gravedad hierática de sas notables, atesora la referida colecci6n un &lt;huepil&gt;, cuyas labores de
los rostros.
El señor de Heredia ha conseguido pelo de conejo están en perfecta conintegrar, asimismo, la más sorpren- servaci6n.
La parte gliptográfica es un tesoro
dente colecci6n de barros tarascos,
entre los cuales reproducimos algu- profuso de piedras entalladas y pulidas, obsidianas, cristal de roca, jades,
nos de los más impresionantes.
De los relieves totonacos, famosos amatistas, turquesas, etc., asumiendo
en el mundo científico por su absoluta las formas más raras y admirables.
excelencia estética y cuya forma es- • En metalistería, los tesoros de la
quemática es la del pico del pato, po- magnífica coleccion son también admi ·
see el Sr. de Heredia la única colec- rables. Los objetos de oro fundido y
ción que, por el gran número y belle- repujado son una maravilla: cuentas,
za de sus ejemplares, merece tal adornos faciales y pectorales, &lt;teunombre. La cerátajca policroma está tetls&gt;, anillos, todo de un valor su·
brillantem1,:nte representada por ejem- premo y de una autenticid.1d indiscuplares innumerables, entre los que no tible. Los objetos de cobre son tamhay uno solo que no sea precioso y bién de un gran valor científico,
raro. La escultura en madera se hace explicándose que el señor arquitecto
admirar por dos obras excepcionales: Heredia sea el autor de la más luun suntuóso &lt;panhuehuetl&gt; de ma- minosa teoría sobre los procedimien·
ravillosa exornaci6n y una deliciosa tos de metalistería de los antiguos
figura femenina cubierta de laca ber- mexicanos.
Hemos procurado dar una ligera
meja.
De indumentaria, entre otras co- idea de las joyas de arte y documentos
arqueol6gicos que encierra la colecci6n excepcional del Sr. de -Heredia,
poco conocida entre nosotros, pero
famosa y admirada entre los sabios
europeos. En síntesis, puede decirse
que dicha colecci6n, entre sus millares de objetos, no guarda uno solo que
no sea una joya 4e arte y un documento científico precioso. Lasolµción
de algunos de los muchos problemas
que se imponen á nuestra arqueología se encontraría, sin duda, en el
estudio de los monumentos que encie·
rra la preciosa y única colecci6n de
que nos hemos ocupado.
Para el Gobierno mexicano y su
progresiva cultura no puede pasar
desapercibida la importancia que ten·
dría la fusión de esta colecci6n privada en las de nuestro Museo Nacional.
Llega la conmemoración del Centenario de nuestra Independencia y en
tan gloriosa fecha un congreso mundial de americanistas, y quizás p ermanentemente un instituto internacional de arqueología, estén instalados entre nosotros. lQué mejor ocasión
para presentar al mundo el tesoro ar·
queol6gico, los esplendorosos vestigios de nuestra ci vilizaci6n contenida
en la colección de que nos hemos ocu·
pado?

daremos hoy á nuestras lectoras la descripción de algunos
de ellos. Exquisita es la combinaci6n sil!uien.te: la falda,
azul violeta, subiendo hasta la mitad del talle y cerrada á
la izquierda por grandes botones de satén negro; la blusa,
hecha en tul del mismo tono con fondo de seda blanca, ligera; gran casaca amazona, estilo Luis XV, en otomano
azul violeta, con vistas derechas que se prolongan hasta
la orilla de la casaca, adornadas con elegantes presillas de
se~a y grandes botones de satén negro. En la espalda ne,
va una aplicación de las mismas presillas de seda y tam·
bién en las vueltas de las mangas. La vuelta del cuello
de chinchilla, anudada por un lado, á la izquierda, con u~
lazo de satén negro qne termina en largas puntas. Gran
manguito de chinchilla, adornado con una rosa de seda
azul violeta, y un grupo de lazos de satén negro. En
c~~nto á los trajes de noche, para baile, teatro y recepc1on, son verdaderas obras de arte. Las faldas lisas flexibles y flotantes cual túnicas antiguas. se velan á menudo con
las transparencias del tul bordado de perlas, hilo de oro
y plata¡ con dibujos exquisitos inspirado3 en el estilo bizantino, 6 algunos otros que retroceden hasta los remotísimos modelos de los frescos egipcios. V"eráos entre di·
chos trajes uno extraordinariamente el egante: la falda es
de tul negro bordado de animales fantásticos en color oro
viejo, combinado el dibujo con pedrería de diversos colores,. s?bre un f~ndo d,e seda ro•~ obscuro de matiz suave y
dehc1oso, que a traves de las hueas sombrías y vaporosas
del tul negro, da un reflejo de conjunto encantador é in·
descriptible. El talle es de la misma tela, adornado en
los hombros, en el frente del delantero y enmedio del escote! con r~qu~simas aplicaciones oro viejo y pedrería en
m?hvos el(1pc1os. Las mangas cortas, de fantasía, son del
mismo tul negro bordado de oro. En el estilo bizantinr
·vemos también dos exquisitos trajes: uno, en chif6n d¡
seda gris color de humo, dejando transparentar un fondo
de satén verde pál_ído,. en matiz seco; la tela gris humo
e~tá b~rdada con aphcac1ones de seda J!ris plata en estil&lt;&gt;
b1zanhno, y la forma del traje se inclina absolntamente á
tomar el aspecto de túnica cuadrada en sus terminaciones.
.El otro modelo es d~ tul negro, sobre fondo azul eléc
tnco; el talle está admirablemente bordado de azabache •,
oro y perl~s; el escote es redondo, y tiene una media carr isola del mism~ tul bordado ; las mangas, de esta misma t, .
la, van recogidas en la parte superior del brazo y c;ic 11
d,espués en largas. puntas que brillan á ransa d e la pedr&lt;'.•
na y dan un conJttnlo ~eslumbrador al traje.
El arte de.la confección aume.nta s in cesar sus maravi ·
llosa_s fantas1~s ; parece que se ha establecido una compe tenc1~ artíshca _en~re las principales casas de comerci n
q_ue ~i~nen especialidad en es0s artícul os de lujo; la civi .
h~ac1~n y el buen _gu~to han ganado mucho con ésto ,
mas aun el embellecimiento de la muj er.
}

'f.
f.

;¡;~ ,
A temporada de invierno, artísticamente considef'; '. rada, no puede haber sido más pródiga con nos~ otros. Todos los gustos han encontrado manera
f~~ de satis facerse; ya sea con escuchar selecta mÚ·
"'
sica genialmente interpretada, ya con las producciones dramáticas más notables que la inspiración moderna
ofrece. A estos elevados placeres, se ha reunido el de poder
admirar la exquisita belleza de la artista italiana que actúa
en J\.rbeu. La estética produce tambien, á la vista, indiscutible y grata impresión. Un fil6sofo, d efinidor admirable,
dice que «la armonía de las formas produce la belleza, y la
armonía de las ideas, la raz6n&gt;. Nadie puede poner en duda este discreto análisis, y como q:iiera que en la artista
citada' existe la más perfecta armonía de líneas, reunida á
un admirable gusto para la elección de trajes y atavíos, resulta de este conjunto un delicado espectáculo de belleza
plástica, que no dudo habrá encantado v_arias veces los ojos
de mis amables lectoras. No es de extranarse, pues, que en
las principales ciudades europeas se haya introducido una
costumbre al parecer frívola y poco útil, mas si se considera la esencia de ella y la importancia que puede prestar
al desarrollo de la industria y del arte en la confección, no
se opinará de esa manera Varias señoras de elevada
posición acostumbran actualmente reunirse en sus respectivas residencias, para tener en sus salones l&lt;' que llaman
&lt;exposici6n de trajes&gt;; ésta consiste en un desfile de modelos vivos, que exhiben las. magní~cas con_feccione~ de las
principales casas de comercio dedicadas a este obJeto. El
espectáculo debe ser brillante, sin duda alguna, pues generalmente, para esos modelos, eligen ro~tr~s y cuerpos hermosos, gracia y elegancia ~n los mov1m1entos, de lo cual
se infiere el armonioso con1unto que se produce de esta
manera. Efectivamente, lectoras mías, ¿hay algo más exquisito y bello que una linda mujer hábil~ente ataviada?
Y decimos hábilmente, porque no es preciso emplear un
lujo extraordinario para saber arreglarse con discreción Y
buen gusto. Por esto vemos que en algunos espíritu~ femeninos no son la vanidad y la ligereza causas determinantes
del c~idado y atención para la «toilette, , sino un secreto
instinto artístico, una irresistible inclinación personal para
apreciar la belleza estética; esto es lo que impulsa á muchas mujeres de buen gusto á procurar constantemente el
embellecimiento de su p ersona; y cuando h an encontrado
la fórmula cabalística que da ese resultado, los críticos más
rigoristas en ese sentido no podrán menos de percibir ese
mudo elogio de la belleza, ese encanto silencioso d ~ las líneas y de los matices, que se ~esprende de la figura irreprochable de una:mujer hermosa y ele1!ante.

•*•
Hay, entre los modelos más notables de las revistas ~uroeas, varios trajes que demuestran lo que llevamos dicho;

*

LECTURA PARA LOS NIÑOS
UNA HISTORIA VERDADERA
Joe Hun!er era un chiquillo, limpiabotas, cuyos alegres
y dulces OJOS y cuyo ademán vivo de pajarillo ocupado
le habían dado fama entre los viajeros y paseantes que fre'.
cuentaban la Estaci6n Central de Nueva York. Joe sabía,

�i!t. MUNDO tLUS'rR.Al&gt;O
como ningún otro, dejar las botas de. sus clientes más bri·
llantes que el sol, y esto en menos de lo que el minutero
va de una hora á otra ... .
Tenía ocho años solamente¡ pero ya, como cualquier
hombre maduro, hacía ahorros y proyectos, sobre todo pro·
yectos¡ pensaba en lo feliz que sería cuando, ahorrando ya
lo suficiente, pudiera él pagar profesores que lo educaran.
y pudiera, también, darse vida de hombre decente,. acaso
de gran señor¡ cuando pudiera portar, como sus clientes,
botas bien charoladas, altos cuellos flamantes, bastón y, so·
bre todo, reloj, un hermoso reloj con cadena que le canta·
ra eternamente en el bolsillo la canción del bienestar y de
la dicha ..... .¡Oh, cuántos sueños!
-¿Boleo, señor, boleo?- Este era el grito continuo de
Joe mientras iban y venían por el andén viajeros que par·
tía~, señoras que se despedían con las lágrimas en los ojos,
periodiqueros que se apresuraban á vender su mercancía,
niños que reían, jóvenes filósofos que, recargados en alguna
columna, miraban pasar la vida con aire desdeñoso.
-¿Boleo señor, boleo? Esta vez un caballero alto y dis·
tinguido, que llevaba una pequeña petaquilla de viaje, ~e
detuvo ante Joe y estiró sus pies, perfectamente calzados
con zapatos de cuero fino, de forma irreprochable.
-Bolea, chiquillo, bolea-dij? el caballero;-pero bolea
pronto porque el tren va á parhr ya¡ tenemos solamente
cinco minutos, hay que moverse vivo.
-Muy bien, señor, muy bien.
y J oe sacando apresuradamente sus útiles, se puso al
trabajo ~on todo empeño. En breves instantes quitó la capa de polvo que cubría las botas del caballero, y en seguí·
da, al bolto. , .. Poco á poco la cara del chiquillo se pouía
más risueña: era que ya su sonrisa se vislumbraba en las
botas. . . . parecían un espejo. Aún no terminaba del todo,
-porque Joe era demasiado exigente en cuestiones de ~leo -cuando la última campanada que anunciaba la parh·
da del tren resonó imperiosa por los aires, y el grito de
c¡vámonos!&gt; de los conductores se dejó oír en todos los
carros. Los trenes comenzaron á moverse y el caballero
saltó al estribo arrojando al muchacho un dólar, más re·
luciente que una ascua de fuego .... El chiquillo se apre
suró á sacar el vuelto, y con él en la mano, corrió, corrió
vertiginosamente d~t~ás de los carr,os qu~ huían á escape .. .. Todo era inuhl: el tren hab1a partido ya y el caballero había desaparecido por la puerta del wagón.

..... ······· ···· .. .... .............. ..... .. .. ······ ·.. .

EL MUNDO lLUS'rRAOO

CUESTIONES TRASCENDENTALES

LA MODISTA EN CASA

¿Qui se debe enseilar á la mujer?
ON gusto hemos visto que el interesante asunto pro·
puesto á nuestras lectoras sobre la educación de la
mujer en México, ha tenido gran acogida, y ha des
pertado interés general, pues así lo prueban las contestaciones que se han recibido, y q,1e á continuación publi·
camos.
Es, por otra parte, muy natural ese interés, pues á medi·
da que las ciudades adelantan en todos sentidos, vemos
que se da mayor importancia á la educación de la mujer,
considerándola, muy justamente, como la eaucadora de la
familia y de la sociedad.
Por más que las civilizaciones de otras épocas se hayan
empeñado en nulificar la importante personalidad femeni·
na, no han podido lograrlo¡ y no pocas veces se ha visto
que mientras más empeño han puesto en negará la mujer
inteligencia, poder de asimilación y demás cualidades del
espíritu, la influencia de ésta se deja sentir con mayor vigor en las costumbres y en los destinos de los pueblos,
desmintiendo asi, de la mejor manera, tales creencias.
Las contestaciones que hemos recibido indican, indudablemente, la cultura y el acierto de quienes las firman.
&lt;Acerca del importante asunto, sobre el cual ese semanario pide la opinión de las lectoras, me parece de prime·
ra importancia que se enseñe á la mujer, desde sus más
tiernos años, el afecto al hogar doméstico, saliendo poco
de él¡ el hábito del trabajo, pues si una niña se acostumbra
á estar ociosa, será imposible, cuando sea mujer, habituar·
la á él. Y la gran utilidad del método, tanto para trabajar
como para distribuir el tiempo, procurando dar á cada ho·
ra su ocupación oportuna. Se nota, especialmente en México, un asombroso número de mujeres, tanto de la clase
baja, como de la clase media, que se inclinan más á estar
en las puertas ó en el balcón, que á permanecer en el interior de la casa, ocupadas en labores útiles ó en lecturas
que cultiven su inteligencia.
&lt;Estas mujeres jamás harán nada de provecho. Por tanto,
creo que el principio de la educación de la mujer debe
ser: &lt;amor al hogar, al trabajo y al método&gt;. Después, ya
puede dársele una sólida instrucción elemental y fomen·
tar su afición por el arte ó la ciencia que su gusto prefiera¡
siendo á mi juicio más propios entre el primero, la música
y la pintura, y entre la segunda, la aritmética, la historia y
las ciencias físicas&gt;.

Levita Sastre

C

Seis meses habían pasado de este suceso. El día era frío¡
la neblina invadía la Estación Central y Joe se entristecía
de ver el poco fruto que su trabajo le daba en esa maña·
EM!LIA.
na, debido al mal tiempo, cuando vió del otro lado del
carro que acababa de llegar á un caballero alto, correctaOtra respuesfa dice lo siguiente:
mente vestido, que bajaba apresuradamente del tren y que
&lt;La enseñanza ó educación de la mujer, en México, me
corría hacia el lado donde están los coches. Al punto reconociólo Joe¡ era el mismo á quien seis meses antes había parece que, como en todos los países civilizados, debe coboleado sus botas . . . . recordaba bien su mirada bondado· menzar por el espíritu y no por la inteligencia, es decir,
primero moral y luego científicamente.
sa, su porte, su alto cuello, su reloj .. ..
&lt;Siendo la mujer un sér destinado á la lucha, y las más
-¡Señor! jseñor! esperad,-gritó J oe emprendiendo vertigi •
nosa carrera detrás del caballero, mientras metía su mano veces á la lucha interior, es preciso proveerla de armas
en la bolsa y hurgaba entre los pocos sueldos que había para ella, y las primeras deben ser el desprecio de la va·
en ella;-señor, señor, si vos lo habéis olvidado, yo no: nidad ( defecto muy extendido en la mujer y de terribles
consecuencias para ella)¡ á odiar el disimulo y la mentira¡
tomad, tomad vuestro vuelto ... .
y cuando llegue el tiempo de casarlas, á comprender que
El caballero se había detenido y miraba al chiquillo con la felicidad no depende de la fortuna ó de la posición so·
curiosidad. Su mirada se perdía en el limbo del recuer· cial del que elijan por esposo, sino de sus cualidades mo·
co .. .. -Mas el chico explicó, detalló y supo hacerlo tan rales y del afecto sólido que ambos se profesen.
bien, que el caballero vino al fin á caer en la cuenta de to·
&lt;Esto, en cuanto á su espíritu¡ que por lo que hace á su
do el sucedido ..... ,
inteligencia, creo que la mujer debe aprender labores ma·
- Es verdad- repetía,-- es verdad¡ pero,,, •• , parece una nuales y estar instruida, además (sin hablar de la instruc·
mentira ....
ción pr~maria), en li~eratura, historia é idiomas&gt;.
- Tomad, señor-repetía el chiquillo poniendo enlamaLuz DEL DÍA,
no del caballero las monedas¡- tomad vuestro vuelto.
- -No-dijo al fin el caballero después de una breve me·
*
ditación¡ - guarda para ti ese vu~lto y ven ~aña~a á bus·
carme: vivo en la Segunda Avemda¡ toma m1 tar1eta y no
Seguiremos publicando con gusto todas las respuestas
faltes· te espero, hijo mío, te espero, porque quiero tratar que nuestras lectoras se sirvan enviarno~¡ y felicitamos
contigo y con tus padres algunas cosas de importancia¡ allá sinceramente á las inteligentes autoras de las que hoy da·
nos veremos, hasta luego.
mos á conocer, pues revelan un recto criterio y una el~va·
y así, pcr esta honrada acción, Joe pudo, al cabo de po~ da ilustración.
cos años, ver realizados sus proyectos: tenía una carrera,
calzaba irreprochables botas de cuero charolado, llevaba
,/
alto cuello flamante, portaba bastón con puño de oro, y un
hermoso reloj. con su monograma grabado en claras letras,
cantaba dentro de sn bolsillo la más bella canción de di·
cha que han escuchado los mortales.

195

,

FIGURA

1
FIGURA

Para cortar esta levita, colóquese
la tela (debe ser paño) perfectamente apuntada con alfileres, desde lo alto del cuello hasta la altura de la
mitad de la falda, sacándole antes
una tira de ocho centímetros de an·
cho, á lo largo de la espalda.

2

Para cortar la pieza de la espalda,
tírese una línea (como lo indican los
puntos del grabado), partiendo de la
mitad del hombro hasta la cintura.

FIGURA

3

Tírese otra línea, partiendo de la
orilla del hombro y bajando á distan·
cía conveniente (según lo pida el
cuerpo más ó menos grueso de la
persona), hasta llegar al largo de la
primera pieza. Las costuras hay que
prenderlas por:encima con alfileres.

**

.

FIGURA

4

E sta pieza es el delantero. Por de·
bajo del brazo debe unirse á la se·
gunda pieza de la espalda. El sobran·
te del delantero préndase en un plie·
gue que llegue hasta la mitad del
hombro.

F IG URA

5

Córtese todo el sobrante del plie·
gue y fínjase con él ~n · tablón, que
servirá de adorno al delantero.

*

F I GURA

6

Aquí se ve ya claramente el resultado del tablón. La orilla ó cierre del
delantero de la levita, debe ser bas·
tante ancho en su costura, teniendo
en cuenta que allí se colocarán boto·
nes y presiilas.
(Continuará),

�197

EL MUNDO ILUSTRADO

'

FoT. FÉLIX, DE PARís.-MoDAS HEN.ll.Y Á LA~Ro Ns ~: E

FOT.

FÉlrx, .DE

PARís.-MoDAS BEcHOFF

DAVID.

ÜALLE.-De paño verde, guarnecido de «skungs&gt;. La falda es completamente li~
sa, adornada con tres botones•por el frente. El jaquet tiene elegantes:botones y hombreras de
pasamanería de:Seda; la franja:de «skungs&gt; rodea el iaquet en las orillas.
·
TRAJE DE

guarnecido cor. armiño y
de rosas por un lado.

ELEGANTE CAPUCHÓN DE SEDA BLANCA,

un

grupo

�198

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MEDICO EN CASA
El Botiquín familiar
Toda ama de casa debe tener á su disposición, para cualquier evento, un pequeño botiquín¡ es una precaución indispensable para las madres de familia y muy conveniente
en todos casos. En ocasiones ocurre cualquier accidente y
entonces las señoras lamentan la imprevisión, que les impidió tener á mano los elementos.indispensables para atender á la persona accidentada.
Pero el botiquín familiar no debe ser como muchas personas están dispuestas á creerlo: un almacén de medicinas
que las señoras puedan administrar conforme á su criterio
en caso de enfermedad. Este es un error muy común, sobre
todo en las poblaciones pequeñas. Las señoras encargan á
las droguerías botiquines que contienen, en pequeños frascos, gránulos que llevan cada uno la indicación para su
uso en di versas enfermedades. Estas substancias, ó son
inertes y, por lo tanto, inactivas, ó bien su actividad misma
las hace peligrosas. El que el ama de casa trate de convertirse en médico de la familia es uua propensión muy gene·
ral. y que expone á muchos y muy graves errores.
No¡ el botiquín familiar no debe ser tal cosa. Debe ser
un auxiliar para el médico en caso necesario. Debe contener substancias y materiales de curación que puedan, en
un momento dado, ser utilizados en condiciones en que el
tiempo es precioso y se necesita intervenir inmediatamente. En este artículo vamos á procurar explicar á las amas
de casa cómo se forma uno de estoi: botiquines, y qué condiciones debe satisfacer para ser más útil.
En primer lugar, es indispensable que el botiquín ocupe
un mueble especial, una pequeña alacena, en la que no se
guarden más que los medicamentos y útiles necesarios. De
este modo, por una parte, se evitan las dificultades que surgirían de tener mezclados los medicamentos con otras
substancias ó útiles de otra naturaleza. En segundo, se evita el peligro que resultaría de una confusión, muy fácil
si no se toman precauciones.
Es también muy conveniente que todas las substancias y
útiles, de cualquiera naturaleza que sean, se conserven en
frascos pttfectamente limpios y tapados herméticamente,
para lo cual se preferirán aquellos que Henen tapón es·
merilado. Los líquidos se conservarán en frascos comunes con tapón de cristal. Los polvos, las substancias vegetales, etc., se pondrán en pomos de cristal ó porcelana,
cuya boca sea más ó menos ancha, según el caso. Siempre
que sea posible, sé guardarán las substancias en el mismo
envase que lleven de la droguería.
Es indispensable poner á cada uno de los frascos que
contenga las substancias, su nombre en español, en una
etiqueta, con letra clara y grande. De.esta manera se evi·
tará toda confusión.
Otra precaución indisp~nsable es la de tener el botiquín
siempre cerrado con llave. Muchos accidentes han ocurrido por no seguir este consejo, sobre todo donde ha y pe·
queños que, sin conocer el peligro, pudieran apoderarse
de alguna de las substancias que allí se guardan. Por lo
demás, es también muy conveniente evitar, en lo posible,
almacenar substancias venenosas. Un botiquín, para ser
útil, no necesita contener materiales de intensa toxisidad.
Altunas señoras tienen la costumbre pésima de almacenar
los medicamentos que han usado durante algunas enfermedades, creyendo que alguna vez pueden volverlos á utili·
zar. Este es un error muy grave, que en más de una ocasión ha dado lugar á accidentes. Lo mejor, en todos los
casos, es arrojar el sobrante de las medicinas que se han
usado, cualesquiera que ellas sean, y hacer lavar inmedia·
tamente los frascos que sirvieron para contenerlas, cuando
se trata de medicamentos recetados por el médico para de·
terminadas enfermedades.
He aquí una lista de substancias que no deben faltar en
el botiquín de una familia:
Primero:-Algodón absorbente. Ya sea que se obtenga
en paquetes cerrados ó en frascos, debe conservarse en tal
situación. El único que debe abrirlo es el médico, y
cuando íuere indispensable que otra persona usare de él,
debe hacerlo con las manos perfectamente limpias¡ si es
posible, tomar con unas pinzas el fragmento de algodón
que se necesite y cortarlo con tijeras, también perfecta·
mente limpias, evitando tocar el resto del algodón. Si el
fragmento que se toma deja un sobrante, habrá que arrojarlo á la basura y no v,olverlo á colocar en donde queda
el algodón intacto,

Exactamente las mismas precauciones deben tenerse con
la gasa aséptica ó antiséptica, d1da que es bueno conservar una provisión.
Un pequeño carrete de seda aséptica también debe figurar en el botiquín de una familia, pues tiene muchas aplicaciones, y es indispensable al hacer la primera curación
de una herida.
Cosa muy necesaria es tener una substancia desinfectante, de uso fácil y poco peligrosa. Este doble papel lo llena
á maravilla el permanganato de potasio. Es una substancia no venenosa, sumamente barata, con la cual se hacen
soluciones en agua que pueden servir como desinfectante
en cualesquiera circunstancias. El agua oxigenada es tamhié.n un desinfectante muy manuable. Hay, sin embargo,
el mconveniente de que se altera con facilidad, y sobre
todo, de que no toda la que venden con ese nombre tiene
las cualidades requeridas.
El ácido bórico es otra substancia desinfectante que no
debe faltar, porque se emplea en casos en que el permanganato de potasio sería demasiado irritante, como sucede
por ejemplo. en los ojos.
'
Fuera de los desinfectantes hay otras substancias de aplicación interna, que es muy útil tener siempre á la mano.
Tales son, por ejemplo, los sinapismos. Antiguamente se
preparaban éstos en el momento de usarlos. Hoy la fabricación de papeles sinapismos se ha perfeccionado mucho,
y pueden obtenerse á muy bajo precio. Es indispensable
conservarlos en paquetes, envueltos en papel impermeable
y en cajas, también impermeables, porque la humedad les
altera muy fácilmente. Igual cosa puede decirse de las cataplasmas. Si se quiere prepararlas en el momento de hacer uso de ellas, hay que tener á mano harina de malva ó
de linaza¡ pero también se fabrican ahora en grande escala
y á precio sumamente cómodo para usarse en el momento
querido.
La vaselina y la glicerina tampoco deben faltar en ningún botiquín de familia. Respecto de éstas, no hay que decir otra cosa, sino que la costumbre general de tenerlas á
la intemperie, donde el polvo y el contacto de cuerpos su·
cios las echan á perder, debe suprimirse completamente.
Para esto _ser~ necesario. tomar con una cucharilla perfectamente hmpia la cantidad que ha de usarse, y no introducir el dedo ni cualquier objeto sucio en el receptáculo
que las contiene.
Claro es que el alcohol es una substancia que tiene mu·
chos usos en la práctica, ya sea por sí mismo ó como disol·
vente de otras substancias. Por ejemplo, es bueno tener á
mann siempre un poco de alcanfor, porque disuelto en una
cantidad de alcohol, sirve · para hacer una fricción muy
útil en ciertos casos.
Los ja~,nes,. así los ~esi~fectantes, r~sinosos y sulfurosos, tambien tienen aplicaciones muy utiles. Respecto de
los primeros, hay que tener en cuenta que algunos son venenosos, y por lo tanto no deben dejar~e al alcance de los
niños.
Substancia~ que pueden emplearse al interior y que deben tenerse siempre al alcance de la mano en la casa son:
El amoníaco, que también debe usarse al exterior. ' Hay
que tenerlo en frase~ herméticamente cerrado y en lugar
fresco¡ destaparlo cuuiadosamente porque se dan casos en
que el frasco se rompe y el líquido salta y causa quema·
duras.
El acetato de amoníaco, muy útil para preparar en la ca·
sa bebidas sudoríficas.
El éter sulfúrico, valiosísimo en ciertas ocasiones. Hay
que tenerlo en frasco perfectamente cerrado y no olvidar
que es inflamable, y no hay, por lo tanto, que destaparlo
cerca de una flama.
Entre las substancias vegetales que tienen uso más general y no deben faltar en la casa, están las hojas de cabo·
randi, las hojas de naranjo, las hojas de sen, la manzanilla
y la mal va. .s~s cocimie~tos tienen aplicaciones muy útiles.
Una provisión de aceite de risino nunca está de más.
P~efiérase usar para ello el aceite italiano, que ofrece ven·
ta3as, entre otras, la de no alterarse fácilmente. Consérve·
sele también en frasco cerrado. En las droguerías se le puede obtener en pequeños frascos de capacidad conocida1 de
modo que es fácil, por ese medio, emplear la cantidad ne·
cesaria sin recurrir á una -medición exacta.
Pero en todo caso, téngase presente que todas estas subs·
tanc~as, aun las más inoce~tes en apariencia, no deben usarse á tontas y á locas, sino mediante el consejo de alguien
que tenga los conocimientos suficientes para no cometer
un error funesto.

DR. WEIL.

EL MUNDO ILUSTRADO

199

CARTA BLANCA
¡¡LA MEJOR CERVEZA DE AMERICA!!"
Cuauhtemoc •• Monterr.ey

�201

EL MUNDO ILUSTRA 00

EL MUNDO ILUSTRADO

200

consultas para lu Damds

Avisos Económicos
CURA Lbi TOS EN 24 HORAS
EL JARABE DE CAPULIN
DEL PROF. J. M. DE LA GARZA.
$ O.SO POMO, EN LA DROGUERIA DE UIHLEIN, FRENTE AL
TEATRO PRINCIPAL.
MEXICO.
DOCTOR FRANCISCO DE P. MILLAN.
Especialista en entermedadPq secretas.
Clruda, lf- de Santo Dnmlngo núm. 5.
AURELIO MACIAS NAVARRO. OlruJann
IJentlsta. Avenida Corona 85. (Antes Pal A
,·to) GuadalaJara.
ROMAN

S- ALVARE:Z

Vende abarrotes de todas clases. Cotiza
á solicitud, cualquier artículo de la plaza.
Agente de las afamadas máquinas de coser: "Nuestra Amiga," Ap. 1405. Guadalajara, Jalisco.

SECRETOS DE TOCADOR
La flor del Cáucaso: Si la "Crema S1·
món" no le da buen resultado, use usted
"Kaloderma" y tal vez consiga lo que
desea. La venden en las droguerlas de
esta capital.
El uso del agua boricada y de lavaselina es benéfico al cutis; en cuanto al jabó.n de Reuter, no me atrevo á darle mi
opinión, pues no conozco sus propieda·
des. Puede usted ensayar la substancia
que arriba le indico, con la cual no necesitará, probablemente, seguir usando dicho jabón.
-Doy á usted el modelo que desea de
traje medio imperio. Se verá muy bien,
confeccionado en cualquiera tela ligera
de seda ó lana, adornado con alguna apli·
cación de bordado en seda ó encaje. Las
mangas y la camisola, de muselina de se·
da, tableada. En cuanto á su corte y con..:
fección, lo único práctico . es que se valga
usted de moldes apropiados á este objeto,
si desea arreglárselo por sí misma.

ALGUNAS CONSULTAS
Una admiradora: Agradezco su amabi·
lidad para juzgarme y contesto en segui·
AL RECIBIR $1.00 EN TIMBRES POS· da á sus preguutas.
TALES 6 GIRO, remitiré, porte v~g,Ldo
El chaleco de que usted me habla se
cual&lt;1ulera de los siguientes lotes: 12 va· verá mejor con vueltas redondas.
Quetes semillas de flores 6 de hortaliza;
- Puede usted conseguir en las librerlas
5 Jabones de amole vara desmanchar; 12 de esta capital el libro por el cual se inl)OStales de lustre: 3 vares calcetines: 1 teresa, y cuyo autor es el siguiente: Bue·
linterna ojo de buey con luz de 3 colores: kuer.-Paz A!varez.- Medicma homeorá·
una navnja vara la barba ma.rca "Geme- ti CA.
los:" 920gramos de dulces entrefinos, 6460
-Para adornar la mesa en la cena que
gramos de dulces finos; 6 las siguientes desea usted dar, con motivo del bautizo
tres r&gt;lezas; una a.lca.ncfa vara décimos, de su niño, no puedo aconsejarle nada
un atrascovo y unos anteojo~ de risa. Pi- mejor c,ue flores; y en este caso, serla muy
da. nuestra lista de 3.000 efectos y d Irec· propio elegirlas blancas, especialmente
clones vara la siembra de toda cla~e d, capullos de rosa y crisantemos. Hay unas
semillas de flores, zacates y de bortalt1a. flores pequelias, muy lindas y que tienen
W. B, Arr!ngton, "La Gran Barata," Oe· un perfume delicioso; se llaman "Flor de
pa.rtamento núm. l. Guadala.Ja.ra . .Tal.
Luna" y tal vez le convendrlan á usted
- para su fiesta.
-En esta sección verá usted el modelo
de peini.do que se sirvió pedirme.
-La espinosilla es una yerba que con·
substan,ias tónicas y algo excitanJABON LIBANO tiene
tes para el sistema nervioso. Afin de e'\'Ítar la calda del cabello, le aconsejo use el
cocimiento de quina ó de cantueso.

Excelente Jabo,nde Tocador
Privilegio exclusivo por 20 años, paten
te núm. 81 342, para quitar el paño y todas
la I manchas de la piel.
De venta en todas las principales Drol!lleTÍM, Farmacias y Pe1futperías.

NOTICIA INDUSTRIAL
Jesús Rodriguez: La substancia que usted desea para limpiar calzado de cabriti1la blanca, es una pomada que se llama:
"The ,Nug~et," y la podrá usted conseguir en la zapaterla "El Borcegul," calle
del Coli,eo.

UN CONSEJO
A~tonieta: No debo disimular á ustect
1111 opinión, pues me consulta sobre un
asunto que puede tener graves consecuencias.

DR. l. PERCHES,

Cirujano

Dentista (Facultad de México.)
Consultas: De 9 á12a. m. yde3á6p. m.
Av. 16 de Septiembre N'1 55, antes Coliseo
Viejo.
GRABADOR EN ACERO Y COBRE.-Manuel Sevilla. Caleras n1ímer.&gt; 9.-TarJe·
tl\S, Membretes, Etl&lt;1ue~as. Acciones y
Bnno~.

"El Nuevo Siglo"
Muebles y Joyas Preciosas

Sin Competencia en Precios
Colegio de Niñas, 1.

El desdén y la altivez en la mujer, salvo en casos muy especiales, no pueden
Justificarse ni atraen sobre ella ningúll
encanto, como ustej se imagin1. E, c1l'r·
to que los ho1nbres no eslim1n debiJa·
mente:un amor demasiado sumiso y ,n.
tregado; pero sin llegar al servilismo y á
la bajeza, puede sostenerse una mujer
enamorada en un equilibrio de dignidad y
complace~ci~, q1_1e no la incline á ningún
extremo indiscreto.
Si usted piensa atraer nuevamente á rn
novio, por medio de continuos desden~~.
y despertar sus celos, manifestando de~to á otros pretendientes, tal vez dé el resultado de que oierda u~ted la estimación
que él le tiene. Ojalá tenga usted en cuen·
ta esta'&gt; indicaciones; y sinceramente le
deseo un buen resultado en sus dificultades.

La Moda Griega
Cuando Urueta pronunciaba en la clásica Preparatoria de México sus memorables conferencias sobre los poemas homéricos y la tragedia ática ( esas sorprendentes disertaciones que, á pesar de su erudición barroca y su documentación apresurada, evocan vlvidamente aspectos del
esplritu griego, merced á la pod~rosa intuición del autor, á punto tal, que el Rec·
tor de la Universidad salmantina, helenista
y Unamuno, las juzgó con singular respeto), uno de los entonces discipulos del
orador mexicano salla de cada conferencia-según refiere hoy humorlsticamente-encendido en amor de las letras, y al llegar á su casa, se entregaba apasionadamente á la lectura de .... Gómez Carrillo.
Este salto d&lt;!sde las rapsodias homéricas hasta las crónicas parisinas del autor de "Entre encajes," lo consideré, al serme narrado, prodigio acrobático de la in·
conciencia intelectual. ¿Quién hubiera adi·
vinado que el salto lo darla más tarde, pe·
ro en sentido inverso, el propio Gómez
Carrillo?
Y que lo darla, digo, sin grave desacato
ni desconcierto. El nuevo libro "Grecia,"
de Gómez Carrillo-el primero, si no me
equivoco, en que un hispanoamericano
describe un viaje á las Hélade,-no podrá
tomarse, no digo ya como obra fundamental, pero ni siquiera, si se insiste, como
obra seria, como estudio detenido ó meditada y sincera impresión; pero no es un
libro pedante ni un libro irrespetuoso. Me
figuro que podria provocar las iras del severo Fernando Segundo Brieva Salvatierra. el docto traductor de Esquilo; pero no
irritará Menéndez y Pelayo. El ágiÍ ero·
nista guatemalteco ha ido á Grecia 1levado por imposición de la moda, por exigen·
cía perioaistica, y, so capa de pintar la
Grecia contemporánea, ha colgado á las ligeras alas de sus crónicas discreto fardo
de reminiscencias clásicas, porque á su
perspicaz instinto no se escapa que, 110
importa cuanto aparentemos interesarnos
por la cuestión balkánica, lo que seduce
al público literario, la moda no agotada
aún, es la Grecia antigua.
Desde el Renacimiento ha!&gt;ta nuestros
dlas, es decir, desde el platonismo floren·
tino hasta la resurrección del teatro al aire libre, no transcurre cuarto de siglo sin
que en la Europa intelectual se suscite la
cuestión helénica. En este momento-pue·
de observarlo quienquiera siga, aunque
sea de lejo·s y aprisa, el movimiento mundial,-los grandes autores Que están de
moda son''Homero" y Goethe. Shakespeare está sufriendo crisis; á Cervantes lo
hemos olvidado, á pesar de las fiestas del
"Quijote;" Dante apenas comienza á levantarse en una nueva aurora. Pero el legendario padre de la poesla europea goza
ahora de popularidad inusitada, como lo
muestran los cuentos de Lamaitre, el
"Ulises" de Stephen Phillips, los estudios del insigne Bréal y de los no menos
eruditos Croiset y Berard ¡(entre otros
tantos), y hasta el proyecto de erigirle
un monumento en Parls. En los clrculos

ilPLUVIUS!!
Es el Mejor Extinguidor
DE MANO

-CONTRA INCENDIOMás sencillo, más barato y
más eficaz
Indispensable en todas partes, tanto en el hogar como en las casas comerciales, fábricas, oficinas,
etc., etc.
No tiene ningún mecanismo
complicado y se maneja
con mucha facilidad.
Para toda clase de informes dirigirse á

J. M. SIGLER
AGENTEGENERALPARALAREPUBLIC~
MEXICANA

Gf\LL~ de Mf\NRIQU~ NlJM~RO 6
APARTADO 850

TELEF"ONO 6,051, rojo

''El Mundo Ilustrado''

•

1

ES EL MEJOR SEMANARIO.

..
Vino fortificante, dtgeatlvo, t6Dloo, reconatltuyent1 de aabol'
excelente, mu eficu para lH pel'IOnH debilitadai que loe
ferruginosos Y . laa quinaa. Conmervado por el método de
M. PasteUJ'. Prescribese en laa moleatlu del estómago la
clorosis, la anemia y las CC'Dvaleceneiaa; e1t1 vino se ~ mienda á las personas de edad, álaa mujer••, ióvenes y á 101 nüioa.

AVISO MUY IMPORTANTE. - 11 rhJico V/110 autéZJtico di
S. RA,1HAE,L1 el solo que tieZJe _el derecho .de llamaras así, sl 1010

que es leg1t1mo i de que se hace me1Jc1ó1J 1n sl formulario d•l
Profssor BOUCIIARD~T e, el de M" CLEME/11 yc1• di ValeZJCI
(Dr6me, lraZJcia). - Cada Botella neva la marca de /a Unión di
tos Fabrtcantll 1 en el pescuezo u.n medaUóZJ &amp;ZJu.nciudo el
"OUTIA8 .,. ~ Lo~ dema, BOZJ gr_oseras ¡ peligrosa, tal1it1cacio1Jea.

�EL .MUNDO ILUSTRADO

202
de gentes leidas, la "Odisea" se comenta lo cierto es que su ligereza es más impues·
con fruición que no pudiera dar ninguna ta que nativa, y que él es capaz de vennovela moderna y los epltetos homéricos cerla á ratos, muy de tarde en tarde, para
son gala frecuente de la conversación: no escandalizar demasiado al público que
' hasta en editoriales de periódicos norte- pide actualidades brillantes. ¿No le hemos
americanos se hacen remini5cencias de visto lanzar una condenación enérgica de
las "palabras aladas." Ni es eso todo. lo l:onito de las letras?
Condenación que cae, se dirá, sobre su
Dentro dentro de pocos meses Sófocles se·
es un tónico mara·
misma obra, pero dictada en un momento
rá
autor
de
tanta
actualidad
como
Osear
villoso. Limpia,
Wilde, gracias á la música de Richard
.depura y enriquece
Strauss. Aristófanes inspira á los comela sangre, expediógrafos alemanes . Platón anda ya en
liendo todos los
lenguas de los nuevos pensadores . La musa campestre, el arte hesiódico y el arte
-.:,...-~..-, .,, venenos del sisbucólico reaparecen en D' Annunzio, en
'~
tema y comuniGuido verona, en Francis James .... En
'v
cando vigor á los
suma, el helenismo decadente de Pierre
nervios. Tomándola
Louys y Jean Bertheroy, inspirado en la
vida artificiosa de Alejandrla y Bizancio,
La Sangre es Enriquecida
va cediendo el puesto á la faz genuina,
del helenismo.
Los Músculos son Fortalecidos ateniense
A maravilla lo prueba el libro de Gómez
Los Nervios Vigorizados
Carrillo. No se nos da aqui una Grecia
uniforme, según la fórmula de serenidad
Yla Salud Restablecida
de Renán ó según la formula trágica de
Nietzsche, sino aspectos varios, rápidos,
La zarzapat:l'illa es sólo uno de una.
docena de iugredientes de que está compero no incongruentes, del mundo helénipuesto este maravilloso remedio, cada.
co. Apenas sí hay un capitulo para las
Á todas las personas que pa decen de impuuno de los cuales ejerce una acción escortesanas (éstas, que hace diez años le renzas
de la sang_re, y 10!\s particularmente a
pecial en la obra rtJstauradora de esta
habrían hecho llenar todo un volumen ga· las que Sd constoernn eufermss de Stfilis Od&lt;1
medicina. Esto no puede decirstJ de
Escrüiula, r ccou1tnw,wo::s l.Ull~ t=ucitu::c1u.N
la11te, ahora sólo le merecen quince pági
mellte que prneben et R emedio de l\funyo"
otras Zarzaparrillas, pues sólo es vernas un tanto duras), otro para las esta· para la Sangre. Elimina r!\pida mente&lt;'ualquier
dad ele la Za'rzapa·1•1•illa &lt;lel D1·.
forma.de SUilis. O.un &lt;'ll los casos de Cl.'2-.-:.,,e
tuas de Tanagra, y uno, deplorable, s0bre
remr,tum y cmm ;;o el cuerpo fi0 cubre de
Ayer.
el parisianismo de las mujeres de Atenas. Eagas, recomcndamo~ este remedio, pues no
~Olamente ataJa la tnfermedad siuo 4.ue eli·
No se deje usted persuadir ó engañar
Todo lo demás son evocaciones del mundo wina po,:o con1p!cto totlo &lt;'1 v i rus.
por alguien que con urgencia le reco·
No se desanime Ud.; 1l!' gaste sumas cuan
clásico ó aspectos de la nueva Grecia, cu·
t.tosas en con su tar 11. lo~especialistas, y comprt
miende otra Zarzaparrilla de la que
yo parentesco con l'l antigua, con la Gre· en cual'luie r botica, por 4 pesos en moneda
nada sepa. Procúrese usted la legiti·
cia eterna, es el retornelo de toda diserta- n1ejlcana, una botella del Remedio deMunyon
la San 6 re.
ción. Sin pedantería, antes bien con re· pam
ma Zarzaparrilla udel DR. A VER."
Si nercsita
Ud. algtl.n con~ejo espeelal 6 ele
eará.cter
re~~cto á su ca~o ¡wr·
buscada sencillez, el cronista suele intro- sonal, lo confidencial
(N" contiene alcohol)
recibirá Ud. gratis dtrlgiénctrn,c !\ ta
ducir nombres y citas de eruditos; al ha· Mun:von R emerli• Company, Flladelfiu, E~ta,.
blar de arte, Salomón Reinach y Maxime 411&amp; Unidos de Norte AmértCllo
Cada frasco ostente~ l a ft&gt;nnu1a en la
Age11Le:,; &lt;Jeutnl.le8: J. Labanle "Suc~.
Collignon; al hablar de los misterios de Y C!a. Profesa 5. México. D. F.
t'fJ(n/at11. l'rer¡uute 11.,te1l 1Í stt 1n(dieo /o
IJ!IO opiirn de l&lt;t Zar:mpan•illc, del Dr.
Eleusis, el griego Demetiros Philios y
~tye1·.
hasta el venerable Creuze,; sobre el ma.r
Preparada por el DR. J. C. AYER y CIA.,
de la Odisea, Victor Bérard; sobre la cues·
Lowell, Mass., E. U . de A,
tión homérica, Bréal, la escuela wolfi:rna,
las excavaciones de Schlieman. No hay
que ser muy avanzado en cuestiones grie·
gas para advertir los yerros de esa erudi
Suaviza, Jim pl:t. y embellece el cutis.
ción que Gómez Carrillo creyó necesaria
MANDE UN PESO.
para citas ocasionales. ¿Cómo se atreve
Francisca S. González y Cía. -·Gómez Pal~cio, Dur.
á aseverar, por ejemplo, que todos los
erudito,; alemane&lt;; votan por el origen po·
pular y fragmentario de los poemas homé·
DE ACEITE DE BACALAO
ricos? Basta recordar á escritor tan uniFERRUGINOSO
versalmente conocido, de tan prestigiosa
No se trata de sobas faciales, ni de autoridad y de tan larga secuela como
baños de vapor, ni tle máscaras, ni de
rouillos, ni de nachi que iny¡,ctar, sino de Otfried Müller, para aplastar semejante ~ ,.ma preparación maravillosa.
un descubrimiento sencillo y maravilloso ligereza.
r,,econocida por la profesión méEn cambio, las citas de autores antiqne hace desaparecer la$ más inveterndas
Rn ugas en OCHO IIORA.S CONTADAS guos tienen sabor y vienen siempre á dita como el mejor de los tónicos
POR EL RELOJ.
cuento, con aparente facilidad, como si Yel reconstituyente mas energico.
tuviera el autor familiaridad con ellos . No
Me Reí de Todos Los
es, sin duda, que tal familiaridad la pose- Estimula el apetito, purifica y
Especialistas
de antaño el modernista viajero, sino
r. hice desaparecer mis arrugas por medio yera
que
una
frecuentación constante, durante I enriquece la sangre y cura tod~
ele mi clf's&lt;mlirimiento, después de haber
el
viaje,
impregnó su dúctil espíritu de he· las enfermedades del pecho y lo¡,
fallado todos los doctores eonservado1·es
¡le h belleza á qnie11e~ me babia eoufü1do. lenismo puro. Cabe suponer que para este
~lmones.
Ahora tt&gt;ngo la eul'lt tnn ter 5a y suave como escritor la consulta erudita tiene que ser
c•n:m,lo te11fa diPcioc·ho años de ecla&lt;l. 'l'c molesta '. ¡imaginad á Gómez Carrillo esPídase siempre el de Stearnr..
'111.ré p:1rLícipe de mi secreto, amable letl o- tudiando la "Simbólica" de Creuzer ó la
rn, y te propot·cioua1·é informes completos, "Historia" de Grotel); y al contrario, la
Ji me prometes no revelarloH a nadie bajo lectura de los autores es fuente inextinta
:: ~ru1, de multa.-Para detalles dirigirse á
de deleites. Porque, si á Gómez Carrillo le
HELEN SANBORN
UETROIT. MIOH•• E. U. la.
tienen muchos por superficial incurable,
\)ept. 22041 Cleveland, Ohio, E. U. ~e A.

La Zarz8parrillá
del Dr. Ayer

. -=.s/,

' f"

Hace Desaparecer Las
Arrugas en una Noche

BEWEBIO PBBB lR S~llll
l DEWál IWPUBEZBI

DE lR IBIGBE.

EL VINO DE STEARNS

FREDERICK STEIRNS &amp;·c1L

!-

203

EL MUNDO ILUSTRADO

de sinceridad por el olio de algo peor
que lo bonito: " lo cursi." Aqul ha ido
más lejos. El aroma : de la Grecia clásica llega á dar •distinción á más de
una página; los tltulos mismos son sugestivos: "El mar de la Odisea, Cielo del
Atica." Un purista dirá que recurre dema·
siado á la Antologla; pero ¿no ilustra la
Antología, más que cualquier otro resto
clásico-excepto las comedias de Aristófanes,-lo peculiar y lo·~menudo en las
costumbres públicas y privadas de Gre·
cia? Hay, por lo demás, suficientes y
atinadas reminiscencias de los autores de
las épocas áureas, aun de los filósofos .
No conozco página de Gómez Carríllo que
alcance la elevación del cuadro trágico
"El Palacio de Orestes," magistralmente
e,-crito, vlvidamente compue~to é iluminado con los colores inagotables que ofrece
el lenguaje de Esquilo y Sófocles, aunque
sea pálido el final, la modernización del
hijo de Clitemnestra: este cuadro vale
por si solo más que el conjunto de todo lo
restante.
En lo que toca á la Grecia contemporá·
nea, Gomez Carrillo quiere conservarnos
la ilusión de que sus hijos son descendientes dignos de sus abuelos, son ''hijos
de Usiles;" .i!pero el mundo moderno no
se ha interesado por la Grecia viva sino
una vez, hace un siglo. No sé si á todos .
en América, nos ha interesado la luclu
de in lependencia. De mi sé decir que,
cuando niñ~. apren.li á amar.:á· las dos
Grecias: á la segunda, ta heroica de 1823
gracias á cierta novela histórica y al poema) iyroniano ,del buen Núñez de Arce.
Después la ful olvidando. En Buffalo
conocf una dama griaga cuya única dis·
tinción real, en sociedad, era danzar admirablemente.· En Nueva York traté á un
descendiente de griegos, "bulgarizado"
hasta el apellido, pero antiguo residente
en Atenas, en donde, según me hace sospechar Gómez Carrillo, adquirió su verbosidad típica. Pocas cosas de Grecia
aprendi . por. ellos. De la literatura neogriega, algo nos ha llegado en las traducciones de Bikelas (á quien, dada su fama,
es raro no lo cite nuestro cronista), de
Palamas, de Eftaliotis, de Rhoides; algo
más nos cuenta Gómez Carrillo, sobre to·
do de la popular, interesanttsima. Pero el
mundo actual no se interesará vivamen.
te por esa literatura, por más que e:1 ella
se aspire á continuar la tradición clásica,
mientras no se produzca allí una obra de
genio. Por ahora, nos atrae la patria de
lbsen, revelador de vida nueva. Si en la
Grecia moderna apareciera un esptritu
genial, todas las miradas se convertirían
hacia la tierra del Atica; y aunque no si·
guiera las rutas clásica~. ya nos encarga.
riamos los admiradores de demost rar su
parentesco con sus divinos autepasadus.
f EDRO ENRÍQUEZ l'RE~ A .

"La Joya"
Gran Relojería y Joyería

fNRIQUf 6. SCHAffR, SUCS.
Av. S. Francisco, 71. Antes la. Plateros 12 y 14

Reloj &lt;Omega&gt; de
dos tapas para
SEÑORA, de pla·
ta, grabado rico: $18.00
De oro 14 quilates,, 65.00
El mis m o reloj
OMEGA para
HOMBRE, de plata, grabado rico ,, 16.00
De oro 14 quilates,, 90.00
OMEGA de níquel
con una tapa, de
tornill o..... . .... 11 (0

Para las fiestas venideras ofrece·
mos á nuestra clientela y al públicÓ
en general, un INMENSO SURTIDO
de NOVEDADES de todas clases en
nuestro ramo.
Invitamos á que nos visiten.
Para el interior mandamos GRATIS el CATALOGO ILUSTRADO
AGENCIA DE I.OSAFAMADOSREl.0.JES DE.PRECISION

"OMEGA"
&lt;le S.:ll. el Rey
de Inglaterra.

Proveedores
patentados

:hJa Salsa

LEA&amp;PERRINS
da un gusto picante y sabor
delicioso á los guisos más
variados:
PESCADOS, CARNES, SALSAS, CAZA, toda
clase de VOLATERIA, ENSALADAS, etc., etc.
La verdadera Salsa

II

WORCESTERSHIRE" de origen.

Venta al por mayor por los Propietarios en Worcesler, Inglaterra•
CROSS~: &amp; BLACK WELL, Ltd., en Londres, y por todos lo~
Exportadores en general.

-

CUIDADO CON LOS FALSIFICADORES,

~.l.~. . . .~P.~.,.s
acq1!

Igualmente las •arloea, almorrana,, bemorrartaay tod!a 1o,
c~rll
clel retorno ~e edad (oo"Greatlonea ,. bemorragtas).
e en H
No eon!und1r nunca el :111,xir de Vtrrtnte X7r4abl con las falsificaciones
fraudulentas, con que se. prueba de substituirlo, las que no tienen nin un
valor Y Amenudo son peligrosas Por esto debe exigirse sobre Ja envolttra
de oada frasco l!I firma de ~arf!nt1a , :Nyrdabl. Envio gratuito y franco
de correos del folleto exp}1ca ti vo. Escribir : l\1yl'dahl, 20 :aue de z.
&amp;ocbetoucaulcl, Parla.Qe venta en todas las DrogueriasyFarmac!a.q,,

I

�-~

:.-...

-x,:¡;..,;_;..,. ..,.

.

·-

¡

F

·L~"' ,. ...~·

'\1 . ,

I
_·· ,.

·r • .
""

'

,~

i:
...,,J.

,.-.;.- ,·

',· ·
l,t..., \/~

1i

,lt

~

·

¡e,.

...

_

_..
_ _ _ _"'.lll,.

•

~-

J~

' ~'M'

·amar una l.;erveza

exquisito?
Pedid la ''LAGER BIER'' Especial
de la Compañía . Cervecera Toluca ·
y México, S. A .
...

Cerveza negra tan buena como la mejor de Alemania.
Está compuesta con el mejor Lúpulo y
Malta de Munich.
La gente de buen gusto la prefiere.
Es por todos conceptos recomendable.

�EL MUNDO ILUSTRADO

206
Lo que ens11:ya~a el extraordinaric jarHe aqul un punto de partida. BaSoo, en dinero con quien iba á verme, era una susu :J(ovum organu,n., establece que el ca- gestión sobre las violetas. f:!ablalas en. nelero y otros odorlferos, colocados. cerca contrado singularmente nerv1o~_as, lo cual
de lugares fétidos, retienen obst1~a~a- demuestra, agregaba, la afecc1on y el homente el aroma, rehusando su em1sion, rror siempre exagerados que les profesan
para impedir que se mezcle con las exha- las histéricas ' y querla llegar á hacerles
Lo que deseaba aquel extral\o Jardinero laciones hediondas .. .
era crear la flor de la muerte. Sus tent_ativas remontaban á diez af\os, c~n éxito
negativo siempre, porque, cons1dera.ndo
al ve eta\ sin alma, atenlase excl_um:ament~ á la plástica. Injertos, combmac10nes de todo habla ensayado. La P!oducción de la rosa negra ocupóle un t1~mpo;
"Higiene de la Infancia y Consejos Prácticos
ero nada s11có de sus invest~gac1~nes.
tespué. le Interesaron las pasionarias Y
para Criar á los Niños Hermosos y Robustos."
los tuli;anes' con el único resultado de
dos ó tres ejemplares _mon~truosos, hasta
Toda. madre debe obtener este interesante librito sobre los cuique Bernardino de Sa~nt-P1erre !e puso en
el buen camino, ensenándole como pue_de
dados de las criaturas, escrito expresa.mente por eminentes médihaber analoglas entre la flor y la mu¡er
cos. Millares de ejemplares se ba.n di~tribuid~ gratis á las madres
en cinta supuestas ambas capaces de reen la.s últimas sema.na.s. Pida.nos un eJemplar mmediatamente.
cibir, po~ antojo, imágenes de los objetos
deseados.
·
JOHANNSBN,
Y CIA.
Aceptar este audaz postulado equ1val1a á suponer en la planta un .~ental suAntigua Droguería de la Palma. México, Apartado 313
ficientemente elevaJo p~ra rec,1~1r, concretar y conservar una 1mpres1on; ~i:i una
l\j\ttntes Generales de los Sres.
palabra para sugestionarse con. mt~nsidad p~recida á ta ~e un orgamsmo mALLEN &amp; HANBURYS, LONDRES
ferior. Esto era, precisamente, lo qu_e hB:bla llegado é. comprobar nuestro 1ard1Muy sen.ores mios:
nero.
Según él, ta marcha de los vástag;os en
Sirva.nse remitirme gratis y libre de porte el interesante librito
las enredaderas obedecl~ á una deliberapara la.s madres, escrito por especialista. de nií'iOs.
ción seguida por rescluc1ones que daban
origen á una serie de tanteos. D_e aqul las
Nombre .... . , ... ,.. ... ... .. .. ... Localidad . ....... . .... . .. , . . . . .. ,
curvas y acomodamientos, ~apnc~osos al
parecer, . las diversas onentac1ones Y
Dirección.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Edad del nifi.o.. ... ... .. .. . .. .. .. ,
adaptaciones a diferentes planos, que
ejecutan las gulas, los l';ªJos, la~ ralees.
Un sencillo sistema nervioso pre~1dla esas
NOTA.-Oórtese e,te avlso y remítase en sobre abierto con porte simple de
obscuras funciones. Habla tambtén en C!i2 centavos, y se recibir~ inmediatamente este librito,
da planta su bulbo cerebral y s~ corazon
Mundo Ilust. Enero 24 -1909,
rudimentario, situados respectivamente
en el cuello de la ralz y en el t_ronco. La
semilla, es decir, el sér resumido para l.a
procreación, lo dejaba ver con. toda cla!I·
dad El embrión de una nuez tiene I~ mis·
. ma del corazón, sie~do asaz parecida al
cerebro la de \os cotiledones. Las. dos ho·
jas rudimentarias que salen de di.cho embrión, recuerdan con bastante.cla,1dad dos
ramas bronqui~les,.~uyo oficio desempefian en la germmac1on . . .
Las analoglas morfolog1cas suponen caRemedio universal p~ra el dolor de.caderas (ta~ frecuente entre las mujeres)
si siempre otras de f_ondo; Y. por esto la
sugestión ejerce una mfluenc1a más vasta
Proporcionan al 1 v I o
de 10 que se cree sobre la forma de lo~ se·
instantáneo.
res. Algunos clarivi~entes de 18: histoDonde quiera que se
ria natural, como M1chelet y Fnes.• pr~sienta dolor aplíquese
sintieron esta verdad que la exp_enenc1a
un emplasto. Para
va confirmando. El mundo de!os msectos
pruébalo enteramente. Los pá¡aros osten·
tan colores más brillantes en los palses
cuyo cielo es siempre puro LGould], Los
gatos blancos y de ojos azules son, comúnmente, sordos [Darwln] . Hay _peces
que llevan fotografiadas en la _gelatma de
su dorso las olas del mar (Stnndberg ). El
girasol mira constanteme~te al ast~o del
dla y reproduce con fidelidad. su n_ucleo,
sus rayos y sus manchas LSamt-P1erre).

VIOLA ACHERONTIA

UN LIBRO PARA LAS MADRES

PBLIX

=::!:~:~:
AlieQek
1-----~---~
Reumatismo,
Resfriados, Tos,
Dolor de Pecho,
Debilidad de
Caderas,
Lumbago,
Ciática, etc., etc.

PARA NIÑOS

Para dolores en la reei6,n de
los Riñones 6 para la Debilidad
en las Caderas, el emplasto_debcráaplicarsccomo ~e vé:unba.
Donde haya dolor pó ngase
un emplasto de Allcock,

Insista en obtener el
de

Atlc~ck.

~

los
r!~~!asPRESENTE-Qnc
de
Como todas lus
·
·
en apanencrn.

Emplastos de Allcock , se. h~n vendido á millones
60 unos
cosas buenas ban sido mnlados, per? sol~mente
Los de Allcock &lt;e gamntizt\ que no contmen Belladona, Opio, ni veneno

•

.

cü ninguna especie.
DB VENTA EN LAS BOTICAS DEL MUNDO ENTERO,

y

ADULTOS

Alimento excelente para. ni~osde
c:ialquiera. edad, sanos 6 déb1.les Y
r~trasa.dos en su desarrollo. Nmg1;1·
no le supera. para. evi~ar y c~mbatir
la. diarrea, ~l cóler:i. mfant1l, el ca.·
tarro tntestrnal. etc.
TIVO
FOLLETO EXPLICA
se
reparte GRATIS en los lugares de
venta..

•

,.

MUNDO ILUSTRADO

emitir un tósigo mortal sin olor alguno;
una ponzofia fulminante é imperceptible.
Qué se proponla con ello, si no era puramente una extravagancia, permaneció
siempre misterioso para mi.
Encontré un anciano . de porte sencillo,
que me recibió con corteslas casi humildes. Estaba enterajo de mis pretensiones,
por lo cual entablamos acto continuo la
conversación sobre el tema que nos acercaba.
Querla sus flores como un padre, manifestando fanatica adoración por ellas.
Las hipétesls y datos consignados más
arriba fueron la introducción de nuestro
diálogo; y como el hombre hallara en mi
un conocedor, se encontró más á sus anchas.
Después de haberme expuesto sus teorlas con rara precisión, me invitó á conocer sus violetas.
-He procurado, decla mientras lbamos,
llevarlas á la producción del veneno que
deben exhalar, por una evolución de su
propia naturaleza; y aunque el resultado
ha sido otro, él comporta una verdadera
maravilla; sin contar con que no deses·
pero de obtener la exhalación mortlfera.
Pero ya hemos llegado; véalas usted.
Estaban en el extremo del Jardlo, en una
especie de plazoleta rodeada de plantas
extral\as. Entre las hojas habituales sobresallan sus corolas, que al pronto tomé
por pensamientos, pues eran negras.
-Violetas negras, exclamé.
-SI, pues; habla que empezar por el
color, para que la idea fúnebre se grabara
mejor en ellas. El negro es, salvo alguna
fantasla china, el color natural del luto,
puesto que lo es de la noche-vale decir
de la tristeza, de la diminución vital y del
suefio, hermano de la muerte. Además,
estas flores no tienen perfume, conforme a
mi propósito, y este es otro resultado producido por un efecto de correlación. El color ne~ro parece ser, en efecto, adverso
al perfume; y asl tiene usted que sobre
mil ciento noventa y tres especies dé flores blancas, hay ciento setenta y cinco
perfumadas y doce fétidas; mientras que
sobre dieciocho especies de flores negras
hay diecisiete inodoras y una fétida. Pero
esto no es lo interesante del asunto. Lo
maravilloso esta en otro detalle, que re-quiere, desgraciadamente, una larga explicación .•.
-No tema usted, respondl; mis deseos
de aprender son todavla mayores que mi
curiosidad.
-Oiga usted, entonces, cómo he procedido:
-Primeramente, debl proporcionar á mis
flores un medio favorable para el desarrollo de la idea fúnebre; luego, sugerirl~s
esta idea por medio de una sucesión de
fenómenos; después poner su sistema nervioso en esta~o de recibir la imagen y fi.
Jarla; por último,_ llegar á la producción
del veneno, combmando en su ambiente
y en su savia diversos tósigos vegetales. La herencia se encargarla del resto.
Las violet_as que usted ve, pertenecen á
á una familia cultivada bajo ese régimen
durante diez años. Algunos cruzamientos,
indispensables par&lt;1 prevenir le degeneración, han debido retardar un tanto el
éxito final de mi tentativa. Y digo éxito
final , porque conseguir la violeta negra é
inotlora, es ya un resultado.
Sin embargo, ello no es dificil; se reJuce
á una serie de manipulaciones, en las que
entra por base el carbono, con el objeto de
obtener una variedad de anilina. Suprimo
el detalle de las investigaciones á que debl entregarme sobre las toluidinas y los
xilenos, cuyas enormes series me llevar!~ muy lejos, vendiendo por otra parte
m1 secreto. Puedo darle, no obstante, un
indicio:.~¡ origen de los colores que llamamos afllhnas, es una combinación de hidróg_eno y cctrbono; el trabajo qulmico posterior s~ reduce á fijar ~xlgeno y nitrógeno,
produciendo los álcahs artificiales cuyo
tipo es la afiilina, y obteniendo derivados
después. Algo semejante he hecho yo. Usted sabe que la clorofila es muy sensible
y á esto se debe más de un resultado sor~
prendente. Exponiendo matas de hiedra á

207

Aquel recuerdo, que tendia á halagar vi ·
la luz solar, en un sitio donde ésta entraba por aberturas romboidales solamen- siblemente mis inclinaciones literarias,
te, he llegado á alterar la forma de su me conmovió .
- Permltame, dije, que admire de paso
hoja, tan persistente, sin embargo, que
es el tipo geométrico de la curva c1soides; su memoria verdaderamente juvenil.
-Para extremar aún la influencia sobre
y luego, es fácil observar que las hierbas
rastreras de un bosque se desarrollan imi- mis flores, continuó él sonriendo vagatando los arabescos de la luz á través del mente, he mezclado á los narcóticos plantas cadavéricas. Algunos ar'.lm y orchis,
ramaje .. ..
Llegamos ahora al procedimiento capi- una stapella aqul y allá, pues su olores
tal. La sugestión que ensayo sobre mis y colores recuerdan los de la carne co.
flores es muy dificil de efectuar, pues las rrompida. Las violetas, sobreexcitadas por
plantas tienen su cerebro debajo de tierra; su excitación amorosa natural, dado que
son seres invertidos . Por esto me he fija- la flor es un órgano de reproducción, 11-sdo más en la influencia del medio como piran el perfume de los venenos cadavérielemento fundamental. Obtenido el color cos añadido al olor del cadáver mismo;
negro de las violetas, estaba conseguida sufren la influencia soporlfica de los uarla primera nota fúnebre . Planté luego en cóticos que las :lisponen a la hipnosis, y
torno los vegetales que usted ve: estra- la megalopsia alucinante de los venenos
monio, jazmln y belladona. Mis violetas dilatadores de la pupila. La sugestión fúquedaban, asl, sometidas á influencia~ nebre comienza asl á efectuarse con toda
qulmica y fisiológicamente fúnebres. La intensidad; pero todavla aumenta la sensolarina es, en efecto, un veneno narcóti- sibilidad anormal en que la flor se encuenco; asl como la daturina contiene hioscya- tra por la inmediación de esas potencias
mina y atropina, dos alcaloides dilatado- vegetales, aproximándole de tiempo en
res de la pupila que producen la megalop- tiempo una mata de valeriana y de espuesia, ó sea el agrandamiento de los obje- las de caballeros cuyo cianuro la irrita
tos. Tenla, pues, los elementos del sueño notablemente. El etileno de la rosa colay de la alucinación, es decir, dos produc- bora también en este sentido.
Llegamos ahora al punto culminante del
tores de pesadillas; de modo que á los
efectos especificas del color negro, del experimento, pero antes deseo hacerle essueño y de las alucinaciones, se unia el ta advertencia: el ¡ay! humano es un grimiedo. Debo añadirle que para redoblar to de la naturale:a.
las impresiones alucinantes, planté, adeAl oir este brusco aparte, la locura de
más, el beleño, cuyo veneno radical es mi personaje se me presentó evidente; peprecisamente la hioscyamina.
ro él, sin darme tiempo á pensarlo bien
-¿ Y de qué sirve, puesto que la flor no siquiera, prosiguió:
tiene ojos? pregunté.
-El ¡ayl es, en efecto, una interjección
-Ah, señor; no se ve únicamente con de todos los tiempo'&gt;. El hombre se ha
los ojos, replicó el anciano. Los sonámbu- quejado siempre lo mismo. Pero lo curioso
los ven con los dedos de la mano y con es que entre los animales sucede también
la planta de los pies. No olvide usted asl. Desde el perro, un vertebrado superior, hasta la esfinge calavera, una marique aqul se trata de una sugestiOn.
Mis labios rebosaban de objeciones; pe- posa, el 1ayl es una manifestación de doro callé, por ver hasta dónde iba á llevar- lor y de miedo. Precisamente el extrafio
insecto que acabo de nombrar, y cuyo
nos el desarrollo de tan singular teorta.
- La solanina y la datunna, prosiguió nombre proviene de que lleva dibujada
mi interlocutor, se aproximan mucho á una calavera en el corselete, recuerda bien
los venenos cadavéricos-ptomainas y la fauna lúgubre, en la cual el 1ayl es co·
leucomalnas-que exhalan olores de jaz- mun. Fuera inútil recordar á los buhos;
mln y de rosa. Si la belladona y el estra- pero s1 debe mencionarse a ese extraviamonio me dan aquellos cuerpos, el ol.:,r do de las selvas pnmitivas, el perezoso,
está suministrado por el jazminero y por que parece llevar el dolor de su decadenese rosal cuyo perfume aumento, conforme cia en el ¡ay! especifico, al cual debe uno
á una observación de Candolle, sembran- de sus nombres . . .
Y bien; exasperado por mis diez afios de
do cebollas en sus rercanías. El cultivo
de las rosas está ahora muy adelantado, esfuerzos, dec1dl realizar ante las flores
pues los injertos han hecho prodigios; en escenas crueles que las impresionaran
tiempo de Shakespeare se injerto recién más aún, sin éxito también, hasta que un
dia ...
las primeras rosas en Inglaterra .. .
,..

. .

ó

LA POMADA BALSAMICA MARAVILLOSA
reina de las 1&gt;0madas, porQue alempre cura, siempre alivia y 1lempr1 es eficaz. Mlllares de versonas curadas con ~ua tes ,U!can Bl s maravillosos resultado,, y vor esto es Que se ba becbo la oreterlda del vúbllco Basta usarla una vez
1,.1 ,ra tenerla slemvre á vrevenclón. Produce electos s1 gurístmos en
Granos. Tumores, Almorranas, Heridas, l'ústuli.s, Llagas, Uñe,os,
Ulcerl\S, Quemaduras. Fístulas, Eruvctones, &amp;., &amp;.
es la

Ue venta en todas las Droguerlas y Boticas.

'

�.
~A~&amp;~v~v~~~~MA~

~

~ ENERO
~
,,·
~
,
~
~
~

~

~
~

~

~
~

~

~
~

~
~)
~

~

~
~

~
~

~
~
~

~

!.

~::!:

17

::~ti~::~;iossed:a:~

Líneas Nacionales.

~

:a:d~e~::
::~:nt;~
::
.

~

~
~

~

~
~

7.30p.m.
El tren que sale para Empalme de González, vía
Querétaro, sale de la Estación de Colonia á las 7.45 a.
m. El tren que sale de San
Luis Missouri, Laredo, Monterrey, San Luis Potosí y
Querétaro, llega á la Estación de Colonia á las 8.00
p. m. en lugar de las 6.00

~

~

~

~

~

~
--~

~

El tren que anteriormente
salía de la Estación de Colonia á las 8.15 p. m. para
Querétaro, San Luis Potosí, Monterrey, Laredo y San
Luis Missouri, uldrá á las

mmo.
El tren de Empalme de González, vía Querétaro, llega
á la Estación de Colonia á

~

~

.... Pero aproxlmese, fuzgue por usted mismo.
Su cara tocaba las n~gras flores, Y, casi o~l\gado ~Ice lo propio,
Entonces-cosa Inaudita-me pareció percibir débiles quejidos,
Pronto hube de convencerme. Aquellas flores se quejaban, en efec·
to, y de sus corolas oscuras surglan una pululación de pequenoa
ayes muy semejantes á los de un niño. La sugestión hablase
operado en forma completamente imprevista, y aquellas flores
durante toda su breve existencia, no haclan sino llorar.
'
Mi estupefacción habla llegado al colmo, cuando de repente
una idea terrible me asaltó. Recordé que al decir de las leyen.
das de hechicerla, la mai,drágora llora también cuando se la
ha regado con la sangre de un niño; y con una sospecha que
me hizo palidecer horriblemente, me incorporé.
-Como las mandrágoras, dije.
-Como las mandrágoras, repitió él palideciendo aún mis
que yo.
·
Y nunca hemos vuelto á vernos. Pero mi convicción de ahora
es .:¡ue se trata de un verdadero bandido, de un perfecto hechicero
de otros tiempos, con sus venenosy sus flores de crimen. ¿Llega.
rá á producir la violeta mortlfera que se propone? ¿Debo en.
tregar su nombre maldito á la publicidad?

ZEISS

~

~
~

Avenida de San Francisco Número 33.

Gemelos de Campaña

--Antes 2a. de San Francisco.

~

~
~

~

~

~
~~
~

~

~
~

~

climas- - ----· - - •

Para:
MARlNA
, VIAJES, SPORTS, CAZA, ARMADA,
_
Pedir los prospectos T• 92. - CARL ZEISS JENA (Alemania),
Berlín Frankfort s-M. ,Hamburgo
Londres St. Pettrsburgo Viena.

~

~

las 6.30 a.m.

~

Oficina de Boletos:

~

- Un atra~~dor desconocido escaló la CasalConsistorial de Fr~IJ(fort-sur-le-Meiri, cloroformó al Conserje, fracturó un anaquel del
archivo y se llevó la partida de nacimiento de Goethe.
La cosa es sorprendente, pues el ladrón dejó una nota en el ao•
quel saqueado, diciendo: que se llevaba el precioso documento, DO
para venderlo á un amateur coleccionista, sino para obtener 111
papel de familia; pues él es descendiente del inmortal creador III
Fausto y Werther.- .

~
~

~

~

,-- ~

~

E~~A~a'A"a'~-

u

..

d ópticos Y de

De venta en todos los despachos e

~

~
~

Bellas Artes

Gran intensidad de luz
•Excelente portada - - ' Resistencia á todos los

ROBO CURIOSO

México, D. F..
~

Claudia
Pellandini

LEOPOi..DO LUGONES.

~

Vergara 207

209

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

*

1

El ejercicio de toda ciencia, arte, profesión ú oficio, aun el mM
humilde, se con~ierte en algo parecido al saéerdocio, cuando el q
lo practica se si~nte alentado por un ideal mts ó menos vago
altruismo;·

l

·

¡

'·,.

1

' **

Visite Usted mis Almacenes
Siempre encontrará Ud. agradables
· Novedades en Objetos de A rte.

Vidrieras Artísticas sin Competeflcia
PAPEL TAPIZ
CRISTALES

LUNAS

VIDRIERAS

Sucursal en Guadalajara: López Cotilla, 43 y 45.

�EL MUNDO ILUSTRADO

210

EL MUNDO !LUSTRA.DO

CAL(NDARIO D( LA S~MANA
DOMINGO

¡Atenci6n, Señora!

31
(5'? de mes y 4&lt;? después de la Epifanla).
La lnvenclón ó el Hallazgo del Nitío Jesús en medio de los doctores. San Pedro
Nolasco, confesor y fundador de la orden
de redención de cautivos ó mercedarios.
San Ciro, médico, mártir. Oficio y misa de
San Pedro. Rito doble y ornamento blanco; se conmemora la Dominica. La fiesta
de la Invención del Niño Jesús ha sido
concedida por la Santa Sec!e para algunos lugares, asignándola la Dominica
cuarta después de la Epifanla para su
celebración. Función en Belén y absolución del escapulario.

Considere Ud. el hecho
importantis{mo
de que el Compuesto Vegetal de Lydia E. ~inkham
ha curado más casos de enfermedade~ femeninas que
cualquiera otra medicina jamás conocida en el mundo.
Si la que lee esto, e?tá sufrien~o de algún mal
peculiar del sexo fememno, no vacile en comprar ~n
seguida una botella del Compuesto Vegetal de Lyd1a
E. Pinkham. Proporcione vigor y fuerza. á todo el
organismo de la mujer, y cur~ tod.a desvi~c1ón, ulceración ó inflamación de la matnz. Es también excelente
para fortificará la mujer durante su embaraz? y ála
hora del parto, así como para las que atraviesan el
Cambio de la Vida.
Cuando un remedio ha tenido tan buen éxito en la
cura de tantas mujeres, nadie puede decir-á no ser
que deje de ser justo-sin probarlo antes: "Yo no
creo que á mí me hará bien." Por esto las que lean
esto, deberían recordar que el

FEBRERO
LUNES

1º

Santos Ignacio, obispo, mártir, y Severo, obispo, confesor.

Compuesto Vegetal

MARTES

2

de Lydia. E. Pinkha.m
es el Unico Remedio Genuino é Infalible para la cura las enfermedades
y males peculiares de la mujer.
.
.
Cura las \)eores formas de males femeninos, tales como la :3ensa~16n de T1r~ntez. la Debilidad de Espalda, Caída y Desviación del U tero o Matnz, y es vahosbim o en el Cambio crítico de la Vida. Disuelve y arroja los ~umor~s del Utero,
cuando comienzan á formarse, y contr~rr~sta toda .ten~en~ta hacia ~~more_s
cancerosos. Q!.iita los Desmayos, Irntac10nes, II1stensmo, Postrac1on ne1viosa, Agotamiento, y fortalece y entona el ~~tómago. Cur~ las Jaquecas, la
Debilidad Gweral, la Indigestión, etc., y v1V1fica todo el Sistema. Para la
cura de las Enfermadades de los Riñones de ambos sexos el Compuesto de
Lydia E, Pinkham no tiene rival,
De Venta en todas Jns Farmacias. Preparado en los Laboratorios de
The Lyclia E. Pinkham Medicine Company, Lynn, 1\Iass., U.S.A,

La Purificación de Maria Santlsima. San
. Cándido, mártir. Oficio y misa de la fiesta del dla: rito doble de segunda clase y
ornamento blanco. En Catectral, Guadalu·
pe y principales iglesias del Arzobispado,
bendición de las velas llamadas de la Candelaria, que sirven para la hora de la
muerte; también se bendicen las semillas
que han de sembrarse en el año. Fundón
é indulgencia plenaria en Catedral y en
Guadalupe y titular en la parroquia de
Tacubaya y en la capilla de la "Candelaria de los Patos." (P. S.)
Conjunción de la Luna y Neptuno á las
12 h. 17 m. del dla.
MIÉRCOLES

~~

3

Bias, obis_po, mártir, patrón menos
prmc1pal de la ciudad de México. San Celerino, diácono mártir. Función en la parroquia de la Santa Veracruz.

SÁBADO

6

*

25 de Enero de [r590
Entra á México el Virrey D. Luis
de Velasco

Un disgusto habido entre el Virrey de
Villa Manrique y un oidor de la ciudad
de Guadalajara, que no tuvo ningunas
consecuencias para el virreinato, pero
que llegó exagerado á oidos de Felipe II,
hizo ·que el monarca creyera que había
estallado la guerra civil en la colonia, y
por lo tanto, se preocupó mucho por enviar á México, como virrey, á persona
que fuera capaz, por su carácter y circunstancias, de imponerse sobre la situación.
Para ella designó á D. Luis de Velasco,
hijo del virrey del mismo nombre, y su
elección fué muy atinada, pues pocas
personas tenían en la Nue',a España tanta influencia y mejores conocimientos que
D. Luis. Luego que recibió éste la orden
&lt;le hacerse á la vela y tomar posesión del
virreinato, se embarcó y se dirigió á las
costas del golfo mexicano. Un fuerte temporal le impidió desembarcar en Veracruz y lo hizo en algún otro punto de la
costa á mediados de Diciembre de 1589.
Su viaje por tierra fué tan accidentado
como por el mar, y no llegó á la ciudad
de México sino el 25 de Enero de 1590.
Su administración se distinguió por su
prudencia y buen tino.
26 de Enero de r812

Santos Andrés Corcino, obispo; Gilberto y José de Leonlsa, confesores. A las
tres y media de la tarde, vlsperas cantadas en Catedral, siendo los maitines y laudes, que terminan á las siete de la noche.

Renuncia de Calleja

5
Ve~era
Agua
Kineral ~f~
1'atural de
•

l 11-I i

~ Manantlale,
del Bitado
Prand,.

BIE)J ESPECIFIC.A.R EL NOMBRE

VICHY CÉLESTINS e.~,~r:~:·~-,~:~
VICHY GRANDE-GRILLE lúerm= w
VICHY HOPITAL.
hfermed&amp;d• u1 l1i6map.

PASTILLES-SELS- COIPRIMtS VICHY·ETAT

-P. S.

Llena en Cáncer á la 1 h. 48 m. 24 seg.
de la maflana. Heladas.
En la capital de la República y en las
principales ciudades de la misma se conmemora la promulgación de la Constitución federal; pero las manifestaciones que
se hacen para ello carecen completamente de entusiasmo, y parecen hechas por
mera fórm ula.

jara Recomienda la Pe-rn-na

Eiemérides de la Semana

4

San Felipe de Jesús, mártir mexicano,
patrón principal de la archidiócesis mexicana. Santa Agueda, virgen, mártir (su
fiesta el 14). Oficio y misa del primer san·
to; rito de primera clase con octava y or·
namento encarnado. Función en Catedral
con asistencia del prelado diocesano y de
los religiosos franciscanos y dieguínos
que toman asiento en el coro; el sermón
está á cargo de uno de ellos. Acabada la
misa, el limo. señor Arzobispo da la ben·
dición papal, y ganan indulgencia plenaria quienes la reciban en estado de gracia.
También hay en Catedral visita de los
Siete Altares y vlsperas cantadas á las
tres y média de la tarde. Función en la
Profesa y Titular en San Felipe de Jesús.

El Ilustrísimo Señor Arzobispo de Guadala-

r Santos Tito y Amando, obispo; Dionisio
papa; Guari no. cardenal, confesores; Teó!
filo, abogado; Dorotea, virgen, y Revocata,
mártire~. E:n el oficio y misa, que son
de San Tito, se conmemora la Dominica
quinta después de Epifanla, que no tiene cabida en su lagar.

JUEVES

VIERNES

211

El triunfo de l\ilorelos sobre las tropas
de Porlier en Tenancingo consternó de
tal modo á los realistas, que Venegas ordenó á Calleja que marchara desde Maravatío, donde se hallaba, á Toluca á oponerse al avance de los insurgentes. Contestó Calleja que la marcha de más de
sesenta leguas, que había de hacerse necesariamente, á la mayor brevedad, pondría á sus tropas en tal estado, que les
imposibilitaría toda acción. A las reiteradas órdenes del virrey tuvo al fin que
obedecer Calleja; pero al llegará Ixtlahuaca presentó su renuncia, la que le
fué aceptada el mismo día 26 de Enero de
1812. El descontento que causó en el
ejército esta renuncia hizo que Venegas
pidiera á Calleja que la retirara, lo que
éste hizo en seguida, y se dirigió á la cabeza de rns tropas á la capital del virreinato.
27 de Enero de 1856
Comunicación de Ghilardl

En los trastornos que originaron la renuncia del Gral. Alvarez á la Primera

Catedral de Guadalajara, México.

TOS BRAVA ALIVIADA POR LA PE·RU=NA.
++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
Pe1•u1ia D1·ug ..Mf'g . Oo.,
Guadal.a/ara, ..Mé.?Jico.
l
OolU1nbi1s, O., E. u. Á .
A bril ~3, 1905.
i
..Muy 81'es. míos:-Te?1go la satisfaaci6n de a01nunica1• á
t V~es. q~e e~ 'USO del 1nediaame1~to ~enom inado ' 1Pe1·una," ha
c~u ado 1 adic_almente ~n pocos dias a 1tna persona de nii Jamii l1a, que venta .padeowndo, desde liacía dos meses, de 'tma tos
molesta y persistente.
i
De Ydes. Afmo . S . 8.

i

i
i
i
i
l

i

+
i

i

+

J08B DE JESll&amp;

i

i

A rzobispo de Guadalaiam.
+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++..+++-i.NING ON remedio puede posiblemente recibir mayor elogio que el que
ha recibido la medicina que ha. llamado la atención y merecido la recomendación de un Arzobispo de la Madre
~e lai Iglesias, la Santa Iglesia Cató
hca, el Ilmo. ,,. Rmo. Señor L1·c. Don
J
~~r:j~~:,esús Ortiz, Arzobtspo de Gua.
Tales dignidades no condescenderían
á dar su recomendación personal á un
remedio, á menos que haya demostrado sus méritos en casos peligrosos
Para enfermedades causadas ·por

cambios y peculiaridades del clima la
Peruna es el
d' á
,
el mundo. reme 10 m s conocido en
Para. enfermedades mucosas de la
nari I
z, _garganta, el estómago ú otros
órga!1os Internos, la Peruna es el remedio que proporciona alivio
Alivia inmediatamente, y s°us curas
:~ef~~~~~!i~::,. como lo testifican
e
d
me:'o~º reme io del hogar, es el priEn la casa del rico ó d l b
Peruna ocupa un puesto d; h~~ 1~~· la

ª

La Peruna se vende en todas las Droguerías, en dos tamaños
de $1.00 y $2.00 Botella.

�EL MUNDO ILUSTRADO

212

··1"e,"ck·~;

EMPLASTOS ,AUNDADIA
POROSOS de

W

Remedio universal para el dolor de caderas (tan frecuente entre las mujeres)
Proporcionan al 1 vi o " " " - - - - - - - -

instantáneo.

•

Donde quiera que se
sienta dolor aplíquese
un emplasto. Para

Reumatismo,
R11frlados, Tos,
Dolor de Peoho,
Debilidad de
Caderas,
lumbago,
Clitloa, eto., eto.
Para dolores en la reR'ión de

los Rlioaes 6 para la Debilidad
en las Caderas, el emplasto deberaaplicarsecomo sevéarriba.
Donde baya dolor l)Óngase
un emplasto de Allcodt,

Insista en obtener el
de

.Allceek.

~

ParaReatl1mo 6 Dolor
de Espalda,Codo.,
Y otras partes, 6
para Torcedura,
Contu1lone1, Entumecimiento, J
Ples DolorldOI, etc. el emplasto debert cortarse del
tamafio y forma requeridas ap,,
lidnd olo seg6n se demuestra.

TENCA PRESENTE-Que los Emplutos de Allc:ock, se han vendido fi. millona
durante mas de 60 anos. Como todas las cosas buenas bao sido ímiladol, pero solamente
eu apariencia. Los de Allc:ock se garantiza que no contlnen Belladona, Opio, flt MIMO
de ninguna ~cíe.

DB VENTA EN LAS BOTICAS DBL MUNDO ENTERO.

Magistratura de la Reptiblica, tomaron
gran parte los sacerdotes del culto católico, circunstancia que influyó poderosamente en el ánimo del presidente. Para
evitar esa intervención, el ministerio de
Justicia se dirigió al arzobispo de México
y á otras autoridades eclesiásticas en una
circular, en la que hacía patentes loe
abusos del clero en ese sentido. Todas
las autoridades de la iglesia contestaron
pidiendo que se les señalaran los nom•
bres de algunos de los culpables; tod&lt;&gt;11
los jefes liberales siguieron esta indicación; y entre las comunicaciones recibidas, hay una del Gral. Ghilardi, notable
por el ntimero de denuncias que contenta
y la energía con que fué redactada; esta
comunicación fué fechada el 27 de Enero
de 1856.

28, de Enero de 186¡
Mlram6n saapodera de Zacateca•

El 28 de Diciembre de 1866 salió Mi,
ramón de la ciudad de México á la di.be,
za de cuatrocientos hombres de las tres
armas, pequeña fuérza á la que pensaba
convertir en el nticleo de un gran ejército, con el que baria una reñida campaña
en d interior del país. El objetivo de su
marcha era la ciudad de San Luis Potos{¡
pero noticias desfavorables, recibidas en
el camino, le hicieron cambiar de ideas y
se dirigió á Zacatecas á marchas forzadas
y sorprendió al presidente de la Reptiblica, á quien obligó á huir. Llegó Miramón frente á la ciudad el 27 de Enero de
186¡ y al día siguiente penetró á la ciudad.

MUNDO ILUSTRADO

y.ta. dificultad . del acto que se pensaba
llevar á cabo, ordenó que á las tropas de
Llano, jefe de la expedición, se unieran
las de Iturbide, á quien se nombró segundo jefe. Los tropas realistas, en ntimero
de cuatro mil, de las tres armas, salieron
de Acámbaro el 16 de Enero de 1815, y
4espués de
correrlas y expediciones, en su mayoría infructuosas, llegaron frente al ce,:ro el :,, de Enero, para
empezar una 11.erie de operaciones que no
· dieron nillgtin resultado, más que poner
de manifiesto la importancia de la posi·
ción y la impotencia de los realistas ante ella.

e LLirLORE

rnruu.

íLOP CLUULUA

29 de Enero de. 1856

POLVOS tCHEP.E NH:

Se ordena la ereccl6n de loa mon·u·
mento• de Chapultepec
y Churubuaco

Comuloa 11 romo m - ~ 1
J delicada belleza, ua blallCIU'II ~ 1 u aterclol&gt;lledo IMapanbiel
Cua&amp;ro &amp;oDOII • cada ua ele loa ool«. Roea 1 Raquel Slanco da 11111 JMll'IIA
r.llaol11\a. Son loe polvoe de arros da lu NIDM 1 loe re:r• de loa pol'901 da U'l'OL
...
AQNl:L, Psumlm• 11. AYENUI DI L'Ol'f:RA, PARII,

PVRBIA. PBlll'VIIII

mUL. -

LA POMADA BALSAMICA MARAVILLOSA
ea 11. reina de laa pamadaa, porQue 1l111pf1 cura, 1i111pr1 allvta 1 1l111pr1 es elcaz. Mlllares de personaa curadaa con ella testifican sus maravill0808 resultados, 1 par esto ea Que se ha hecho la_preferlda del público Baata usarla una vez
para tenerla siempre á prevención. Produce efectos se,ruríslmoa en
Granos, Tumores, Almorranaa, Herldaa, Pústulas, Llacaa, Ufle"°8,
Ulceru, Quemaduraa, F(stulaa, Erupciones, &amp;., &amp;.
Ue venta en todas la• Dro¡ru-taa y Botl~aa.

Vino forUftoute, dlg.Un1 t61lloo, noouUi~te, de __.
aoelente, mu eficu para &amp;U penouu debUltadu qae loe
ferruglDoeoa y la1 qulnu. Comerndo ~r el müoclo de
11, Pa1teur. Prescribes• en lu moleettu del Ntómago la
clorosis, la anemia y lu OC'nvaleoenmu; ene vino ..
mienda i laa peraonu de edad, álu maJena,i6T111u 7 i lo1 mAoe.

Por una vez más tenemos que ocuparnos de la época de actividad administra·
tiva con que inauguró su gobierno D.
Ignacio Comonfort. El mes de Enero de
1856 vió inaugurarse nuevas reformas ó
dictarse medidas acertadas casi día á dfa¡
á la larga lista de las que ya hemos men·
clonado en otras efemérides de este mes, ..
tenemos que aumentar la orden para que
se erigieran monumentos conmemorativos de los sacrificios de los mexicanos
ante las tropas invasoras de los Estados
Unidos en Churubusco y en el Molino
del Rey, deuda que la Nación tenía pen·
diente con sus heroicos hijos.
La orden para la erección se dió el 29
de Enero de 1856.

30 de Enero de 1815

noc,.

Llegan loa reallataa frente á C6poro

VIIO auté.atico "'
S. RA, JiAEL1 el solo que tiellB el derecho de llaman, ui, ,1 1olo
que es legitJ1110 i de que se ilace meaci6.a ea el formal&amp;rio del
Prof,sor BOUCNARD;4 T II el de,- CLEMEIT 1C- de V&amp;le11oe
(Dr6me, lraacia). - Cada Botella Ueva la m&amp;101 de 'l. Unldn
IOI Fabrlcantll 1 ,.a el p,scueio rm medaJ16.a a.armoiudo eJ

La campaña por la independencia de
México se inició el año de 1815 con la expedición en contra del cerro de Cóporo,
centro formidable de operaciones, fortificado á conciencia por D. Ramón Rayón,
quien lo puso á las órdenes de su hermano mayor D. Ignacio, luego que éste se
presentó en el campo de operaciones.
Comprendiendo Calleja la importancia

il!l!I
1.11! IMPQRTAITE. - .i rúuao
1

a

"OUTW ''.-Loa dema, 10.a groseras1 pelifrosuf&amp;ldoaataaa.

"LA JOYA"

varias

31 de Enero de 1522
Sale Alvarado para Oaxaoa

A fines del año de 1521, la mayoría de
las razas mixteca y zapoteca estaban sometidas á los españoles¡ pero había un
cacique, el de Tututepec, que no sólo se
negaba á reconocer la autoridad de los
conquistadores, sino que hostilizaba al
rey de TehnantepéC, quien solicitó de
Cortés que enviara algunos soldados españoles á terminar la conquista de aquellas regiones.
Convencido Cortés de que la pacificación de Oanca era un hecho, decidió enviar á Alvarado rumbo á Oaxaca para
que sometiera al rebelde cacique¡ la partida de Alvarado, á la cabeza de ciento
ochenta soldados, se efectuó el 31 de Enero de 1522. Durante este viaje dió Alva. rado muestras de la mayor crueldad.

'B
BODAS DE ORO CURIOSAS
En Pittsburgo [Estados Unidos] cele-

.

213

braron sus bodas de oro el multimillonario Slnger y su esposa.
Por la noche aleroo UD banquete Ala
familia y A los amigos lntlaos, y , los

postres Slnger pronunció este brindis:
"Nuestra fortuna es hoy de deo millones de ctólar&amp;s y algo mu. Con este "algo mú" tenemos butante para vivir mi
muj• y yo. Los cien millones de dólares
pasan esta noche mi•• A poder de nuestros herederos, que son nuestros hijos.
MI esposa y yo tenemos fe ciega en el
amor filial; pero queremos librar A nuestros hijos de la loca tentación de desearnos
la muerte. Tomad nuestra fortuna, hijos
mios, Y dejadnos seguir viviendo puesto
'
que ya no os cuesta ningún trabajo."

.

Gran Relojería y Joyería

fNRIQUf 6. SCHAffR, SUCS.
Av. S. Francisco, 71. Antes la. Plateros 12 y 14
Reloj «Omega&gt; de
dos tapas para
SEIORA, de plata, grabado rico: $18.00
De oro H q11ilates 11 65.00
El mismo reloj

OMEGA

para

HOMBRE, de pla·
ta, grabado rico ., 16.00
De oro H quilates., 90.00
OMEGA de níquel
con una tapa, de
tomillo.... . .... 11 11.00

Recomienda á sus favorecedores
y al público en general, el más VA-

RIADO SURTIDO DE NOVEDADES de toducluea en nuestro ramo.
Invitamos á que nos visiten.
Para el interior mandamos GRA-

TIS el CATALOGO ILUSTRADO
AGENCIA de los AFAMADOS
RELOJES de PRECISION

''OMEGA''

UN LIBRO PARA LAS MADRES

"Higiene de la Infancia y Consejos Prácticos
para Criar 4 los Niños Hermosos y Robustos."
Toda madre debe obtener este interesante librito sobre los cuidados de las criaturas, escrito expresamente por eminentes mMlcos. MUlarea de ejemplares se han distribuido gratis á las madres
en las dltimaa semanu. Pídanos un ejemplar lnmedtatamen~

JOHANNSBN, FBLIX Y CIA.
Antigua Droguerfa de la Palma. México, Apartado 313
tll&amp;•ntee Oeneralee de loe eree.

ALLEN &amp; HANBURYS, LONDRES
Huy ae!lores míos:
Sfnanae remitirme gratls y Ubre de J&gt;Orte el Interesante librito
para las madres, escrito por especialista de ntnos.

Nombre.........................

l,,oo&amp;Jidad ••• ••••• ••••• •••• •• . ••••

Dirección.. . . • . . • .. • .. . . . .. . . . . . Edad del nlllo................. , .•
NOTA..--Odneee e~'8 avlao 1 rem('811e en aobre abierto con parte atmple de

f centavoa, 1 ae reetbtñ lnmedtatamen'8 ea'8 llbrtto,

Mundo Ilust. Enero 31-1809,

�EL MUNDO ILUSTRADO
214

LOS DIALOGOS DEL BOSQUE

~v~va~v~v~~~¡

~
~

~
~

ENERO 17
!~
.,,
~~
!
~
!
~
Desde esta fecha se cambiaron los itinerarios de las

~

0

~
~

~
~

~
~

~

~
~

~
~)
~

~

~

~

~

~
~

~

~

!

~n=: : : :::iormente
salía de la Estación de Colonia á las 8.15 p. m. para
Querétaro, San Luis Poto·
sí, Monterrey, Laredo y San
Luis Missouri, uldrá á las
7.30 p.m.
El tren que sale para Empalme de González, vía
Querétaro, sale de la Esta·
ción de Colonia á las 7.45 a.
m. El tren que sale de San
Luis Missouri, Laredo, Monterrey, San Luis Potosí y
Querétaro, llega á la Estación de Colonia á las 8.00
p. m. en lugar de las 6.00
a. m. del día siguiente, ahorr~ndo una noche de cammo.
El tren de Empalme de González, vía Querétaro, llega

~

Oficina de Boletos:
Vergara 207
México, D. F.

~

....

~
~

~

RES amigos, Pedro, Juan y Francisco, los
tres cuarentones, los tres escarmentados, los tres melancólicos y amantes los
tres de "frotar y limar sus cerebros
contra los de semejantes suyos," como
decía Montaigne, se reunieron una tar·
de del pasado mes de Diciembre en la
calzada que llaman de los Fil6sofos, en
el Bos:¡ue de Chapultepec.
Pedro es moreno, barbinegro, con tendencias á la obesidad
y no sé si por la mezcla india 6 algún ancestralismo español,
su tipo se acerca mucho al arábigo que corre en cromos y grabados. Sus amigos le llaman el " Moro."
Juan es rubio, bien compuesto de miembros, ojos claros,
;
nariz larga y ademanes señoriles y llenos de elegancia no
aprendida.
La tez de Francisco es cobriza, el cabello lacio, abundante y negrísimo, la voz suave y melosa, los movimientos felinos y como temerosos, el vestido descuidado.
Los viejos amigos, que por circunstancias que no hay que
~ explicar,
habían permanecido separados largos años, co~ miendo juntos aquel día, y luego, para disipar el tiempo, se
dieron á recorrer el Bosque y concluyeron su excursión en la
linda avenida. Entre los tres pasó un diálogo, que noté por
ser curioso, y que quiero que el público conozca por si lo en~ cuentra tan curioso como yo.
Juan.-Hermosa tarde nos ha tocado; nadie diría que nos
encontramos en el rigor del invierno, cuando las hojas de estos árboles ni siquiera amarillean y el cielo p:uece una enor·
me turquesa combada.
que más me compla~e es la calma de la ho·
~~ ra,Francisco.-Lo
el sol que calienta tan suavemente, esas voces de rapaces
f. que parecen venir de tan lejos, ese olor á hojas que se pu·
dren, el prado en que juegan al tennis esos muchachotes ves·
~ tidos de blanco, las sombras misteriosas de esos ahuehuetes
que semejan indios armados en guerra, el castillo, que se re·
~ fleja en el agua, el cristal del volcán que sirve de fondo á todos nuestros cuadros como el Fussijama japonés ...... Si no
fuera por esos sonidos de campanas y esos toques de come·
ta, podría jurar que estábamos en pleno campo.
~
Juan.-Sonidos de campanas, toques de clarines ...... La
historia de nuestro país en una fórmula sonora y aérea: la
iglesia y el ejército dominándolo todo y alejándono~ de toda
idea de descanso y de tr. n-:¡uilidad.
Pedro.-Ya había tardado en asomar el jacobinismo ....
Juan.-Y si más me apuras, te diré que en este bosque veo
toda nuestra historia: árboles cortesanos junto á jaras y mapradillos, cultivados y con cercas de boj al lado de
~ droños,
rocas agrestes, matojos raquíticos junto á troncos milena·
rios: razas, civilizaciones, edades, tiempos, hombres, tenden·
cias, teorías, leyes, en conglomerado confuso, á veces ocultán·
dose unos á otros, á veces coexistiendo como vegetaciones
de distintos climas, á veces separados por abismos cuando
la naturaleza y la historia los han puesto cerca, muy cerca ....
Pedro.-(Desentendiéndose de la tirada de su amigo). Este
~ es el tiempo en que me parece más poético el campo. Qué ele·
gancia en los colores, qué aleación tan extraña de tierra Y
cielo, qué fisonom ía tan nueva la de estas hojas. Hasta don·
de alcanzó á vislumbrar, como que se funde todo en un color
gris que bu~ca al azul pálido y al verde moribundo, pasando
por un violeta cadencioso y un rojo suave ...
Francisco.-Y así queremos comprender y aun practicar el
Christmassajón. Pinos helados, campanas que tiemblan en
la noche sin estrellas como la mano que agita su badajo, nie·
ve, rachas de frío ...... cómo desentonan aquí. Si Santa
Claus viniera por estas latitudes, se vería precisado, no lo
duden, á quitarse su pelliza de marta cebellina, á dejar su
trineo atascado en cualquier camino polvoso y á licenciar á
sus rengíferos, substituyendo éstos y aquél por una cumpli·
~ da
carreta de bueyes.
Pedro.-Lo cual prueba, Francisco amigo, que tenía gran·
disima razón quien dijo que todo está lo mejor posible en el
mejor de los mundos posibles. Cuando tu mujer y la mía,
pongamos por caso, celebran el Noel con ramas de pinos traí·
das de muchas leguas de distancia y cuajadas- de chirimbolos
ultramarinos, y se permiten llamar cursis á las pobrecillas
que rompen piñatas y cantan letanías , las cursis son ellas Y
no las otras, que siguen viejos usos de la tierra y tradiciones
ligadas con eljolk lore indígena.
Juan.-Nada menos eso de la piñata (pienatta) debe de

T

~

~
~

~~

~

~

~

~
~

ser costumbre de Nápoles ó de Sicilia, quizás perdida en la
Península y conservada aquí.
Pedro.-Y la reunión de tantas gentes durante nueve noches, las letanías por corredores descubiertos, el baile en patios entoldados son pocas cosas propias de países de clima
benigno y suavísimo, &lt;prados de bienandanza que ni al hielo
ni con el rayo ardiente fallecen . .... . &gt;
Francisco.-Pase como un alarde del mejor Taine: raza,
medio, momento .... Todo eso está ya olvidado ó se olvidará
pronto.
Pedro.-Si es cierto, no ha de olvidarse de seguro. Las
verdades no tienen hora ni lugar . . . . ¿Quién fué el primero
que dijo que la línea recta es la más corta que puede trazarse
de un punto á otro? Quizás un caldeo ó un egipcio, y, sin
embargo, sigue repitiéndose y nadie lo contradice, á pesar
de todos los adelañtos antiguos y modernos
Desde aquí
miro los techos abigarrados de la colonia americana ....
Francisco.-Colonia Juárez es su nombre.
Pedro.-lncurres en la manía de inmortalización barata que
gastamos aquí: en Francia hay bustos y estatuas para cada
quisque que sobresale un poco; aqui la celebridad se distin·
gue según lo que al paciente se dedica, variando la cosa desde un cine hasta un Estado.
Juan.-Sin que por eso se olviden la calle, el paseo, la colonia, la estación de ferrocarril, el villorrio, la ciudad y ... . . .
la bomba de incendios y el tranvía aéreo.
Pedro.-Colonia americana dije y ro me retracto, pues parece un pueblecillo de baño, de los Estados Unidos esta apretada aglomeración de chalets, cottages, villas, villinos y demás edificaciones, y no un barrio de la ciudad que tiene más
carácter en América. Piensa si serían posibles las posadas
metiéndose en halls, pasando por t,itting rooms, dando la
vuelta por parlors minús:ulos, trepando por escaleras, extraviándose en clnsets y asomándose por incómodas ventanas
de guillotina. El riesgo de incendiar maderas, de destruir lam·
brequines, de romper colgaduras, sería inminente . .. .
Francisco.-tú quisieras la uniformidad y la monotonía
· de nuestras viejas ciudades coloniales y proscribirías de
buena gana esas manifestaciones de progreso, que nos ponen cal nivel de las naciones más civilizadas del mundo&gt;.
Pedro.-En verdad te digo, Francisco de mi alma, que no
sabes de la misa la media. Tu deseo de novedades te impul·
saría á echar abajo la Catedral á fin de abrir una gran arteria que comunicara partes interesantes de la población; á des·
truir, por anticu~da, la c~sa de! ~acahuatal y á levan!ar.en
su sitio una sucia y horrible fabrica con techos de lamma
de hierro y á derrumbar. el pórti~o de la ?antísit?a Y. substi·
tuirlo con otro de ladnllos ro¡1zos, estilo de 1gles1a metodista.
Ruskin sostiene que nadie pueje ser arquitecto sin ser, al
mismo tiempo, metafísico, es decir, poeta, es decir, persona
que, al idear una construcción, tenga e!1 cuenta. las circuns·
tancias del lugar, sus costumbres, su clima, su cielo. sus precedentes de historia y de raza y hasta sus instituciones poli·
ticas. ¿Qué tienen que ver con nuestro medio esas cupulillas
de sinagoga, esas espadañas sin campanas, esos minaretes

~

Avisos Económicos

~

Esvecla.llsta. en enfermedades secretas.
Cirugía.. 1~ de Sa.nto Domingo núm. 5,

~~~

~

~

~~SW'A~B'A"A~~

215

EL MUNDO ILUSTRADO

DOCTOR FRANCISCO DE P. MILLAN.

OlruJa.no
Dentista. Avenida Corona. 85, (Antes Pala.clol Guadalaja.Ta..
AURELIO MACIAS NAVARRO.

La Emulsión Predigerida
«J. M. de la. Garza.,&gt;
es el alimento de los pulmo·
nes y positiva.mente nutre, for·
talece y engorda. Droguería
de Uihlein Sucs., México,
D. F.
ROMAN

S. ALVAREZ

Vende abarrotes de todas clases. Cotiza

ii solicitud, cualquier artículo de la plaza.

Agente de las afamadas máquinas de coser: "Nuestra Amiga," Ap. 1405. Guadalajara, Jalisco.

sin mezquita, esos dombos de iglesia rusa, esos pórticos co·
lonial style, esas torres de papier maché, esas bay windows
¡&gt;orlas cuales no se asoma nadie, y esos palomares en que no
puede caber una persona, ni colocarse un mueble, ni menearse un gato enamorado?
Francisco.-Lo recto para ti serían las casonas macizas,
con salas como potreros, comedores y recámaras como corrales de bestias, y patios de uno ó dos sitios de ganado
mayor.
Pedro.-tales cosas no serían posibles, dada la carestía
del terreno actualmente; pero sostengo que en un clima c1,mo
el nuestro toda construcción debe tener por centro el patio.
El patio consiente q11e tengan aire las habitaciones, que los
niños gocen de espacio para sus juegos, que los criados dis·
pongan de lugar para sus faenas y que se cultiven lindas
matas de flores que alegren, higienicen y hermoseen el sitio.
¿Para qué queremos nosotros back porches si sabemos que
no hemos de utilizarlos por la infidelidad notoria de nuestros
criados? ¿Para qué queremos ventanas estrechas, piecesillas
abrigadas y mantle pieces de mármol, si la suavidad de nuestros climas no exige que se enciendan chimeneas ni que se
resguarden del viento y de la nieve las habitaciones?
Pero todo el mundo siente la comezón de singularizarse, y
ror eso «tenemos columnas corintias sobre pilastras que no
pertenecen á ningún orden establecido, coronadas por monstruosos saleros, góticos en la forma y griegos en los detalles;
por eso tenemos cottages falsa y calumniosamente apodados
suizos y asentados en los lodosos campos de los alrededores
de la metrópoli; y por eso tenemos residencias de altas ven·
tanas cuadradas y techos planos de pizarra, imitando chisto·
samente el estilo de Regent's parks&gt; al pie del castillo de Chapultepec. Y parodiando á Ruskin, podríamos admirarnos de
que legítimos charros del Bajío beban su pulque y fumen sus
tag:arninas bajo arcadas góticas y hornacinas con esculturas,
y de que pelados del barrio de la Palma logren reclinarse en
banquillos rodeados de césped y espiar por ventanas de cha·
lets suizos.
Juan.-Y no mencionas algo muy principal: los materiales, esos materiales siempre fingidos: piedra artificial figurando mármol, estuco figurando piedra, cartón figurando made·
ra .. . . .. Y luego esas puertas que no se abren, esos balcones
que dan á las recámaras d.: las casas vecinas, esas cerraduras
que nada cierran ..... .
Quizás la causa del mal de que te quejas, y que es indudable, radique en los propietarios. El que tiene su terreno y su
dinero manda hacer la construcción como le acomoda, gene·
ralmente conforme al modelo que ha visto en este libro ó en
aquel álbum, ó semejante á la de Don Fulánez, á quien
se admira, 6 la de las Perengánez, con quien se está de pi·
que.
Pedro.-¿ Y el decoro artístico, Juan ~migo ..... ?
La noche se venía á más andar, y los tres amigos, deseosos de seguir explorando este y otros temas, se dieron cita pa·
ra el siguiente día.
V. SALADO ALVAREZ.

AL RECIBIR$1.00 EN TIMBRES POS·
TALES 6 GIRO, remitiré, porte vaga.do
cua.luulera. de los siguientes lotes: 12 pauuetes sem!lla.s de flores 6 de hortaliza;
5 Jabones de a.mole va.ra. desmanchar; 12
p0sta.les de lustre; 3 pa.res ca.lcetlnes; 1
linterna. oJo de buey con luz de 3 colores;
una. na.va.Je. va.re. la. ba.rba. ma.rca. "Gemelos;" 920 gramos de dulces entrefinos, 6 460
gramos de dulces finos; 6 las siguientes
tres 11leza.s; una. alcancía. para décimos.
un a.tra.scopo y unos a.nteojO!! de risa. Pida nuestra. lista de 3.000 efectos y direcciones para la. siembra. de toda ele.se de
semillas de :flores. za.ca.tes y de hortaliza..
W. B. Arrlngton, "La Gran Bar a.ta.," Departa.mento núm. 1. Gua.dala.jara, Ja.l.

Excelente Jabón de Tocador
JABON LIBANO
Privilegio exclusivo por 20años, patente núm. 8,342, para quitar el paño y todas
las manchas de la piel.
De venta en todas las principalea Dr&lt;r
guerías, Farmtwt~ f fetfumerías.

Suaviza, limpia. y embellece el cutis.
MANDE

UN

PESO.

Francisco S. Gonzálu y Cía.-66mez Palacio, Dur.

IDGIENE de1 TOCADOR
Las cualidades antisépticas,
detersivas y cicatrizante e que
han merecido al

coa/tar Saponine

Le Beuf

su admisión en los Hospitales
de Paria, explican la boga de
ese producto para todos los usos
del tocador : Cuidados de la
Boca á que purifica, de los
Cabellos cuya ca1da detie11e.
Lociones de las Crias, Cui·
dados intimos, etc
i
Desconfiarse de 11%3 (alstficacionts
EN LAS FARMACIAS,

, ',

Unico Agente apoderado. carios~
Apartado 1t.04., Mexico .

·

�GRANDES ALMACENES DE ROPA Y'NOVEDADES

·EL CENTRO MERCANTIL
Apartado 472 S. Robert y Co.. Sucs. México, D. F.

Gran Departamento de Muebles
c_A.lfombras y Tapices

Gran Surtido de Ajuares para Sala
Juegos Comedor y Recámara
en estilo Francés y
Americano.

*

Ajuares forrados de Cuero
para Oficinas.

*

Escritorios para Despachos,
Libreros, Vitrinas,
Mesas Americanas y Sillas
para Comedor.

*

Ajuares de Mimbre,
Camas Americanas.

Oran variación en Alfombras del País, Alfombras tripe,
Bruselas y Alta=lana. Tapetes para Recámara,
Sala, Comedor y Despacho.
Cortinas de todas Clases, Stores, Brise=bise.
Ricos Brocateles para forrar Ajuares y Cortinajes.
Carpetas de Hule para Mesa, Hules para piso.

Desafiamos toda Competencia
..
en este ramo.

L

· ·,:.

11

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109281">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109283">
              <text>1909</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109284">
              <text>16</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109285">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109286">
              <text>4</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109287">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109288">
              <text>24</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109305">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751956&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109282">
                <text>El Mundo Ilustrado,  1909. Año. 16. Tomo 1. No. 4. Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109289">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109290">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109291">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="109292">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="109293">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="109294">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="109295">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="109296">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109297">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109298">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109299">
                <text>1909-01-24</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109300">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109301">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109302">
                <text>2000200623</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109303">
                <text>Fondo Hemeroteca</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109304">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109306">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109307">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109308">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="4822">
        <name>Crónica científica</name>
      </tag>
      <tag tagId="2559">
        <name>Fotografía</name>
      </tag>
      <tag tagId="4828">
        <name>Novela</name>
      </tag>
      <tag tagId="4827">
        <name>Poesía Edgarr Allan Poe</name>
      </tag>
      <tag tagId="4826">
        <name>Rimas</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="4149" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2795">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/4149/El_Mundo_ilustrado._1909._Vol._16_Tomo_I._No._5._Enero._2000200629ocr.pdf</src>
        <authentication>32494271b9d914d761869de07f8cecd0</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117975">
                    <text>.

R egistrado como a rtículo de st&gt;gu nda claso en 3 de Noviembre de 189 4.

Año XVI-Torno I

México, 31 de Enero de 1909

Número 5

RIQUISIMA CORONA QUE FUE IMPU ESTA A LA VIRGEN DE LA SOLEDAD, EN OAXACA, EL,18 DE LOS CORRIENTES,
POR EL DELEGADO APOSTOLICO, EN REPRESENTACION DEL SUMO PONTIFICE

�. EL .MUNDO ILUSTRADO

218
DIRECTORIO:

Pr opletarlo, VICTOR~ M. GARCES
DIRECTOR,
DR. LUIS LARA V PARDO

GERENTE,

ALFONSO E. BRAVO
OFICINAS:

Calle de Alfaro número 9. México, O. F. Apartado postal 25¡0.
Teléfonos: Ericsson, 1 1 476. Compañía Tele f6nica, 471.
PRECIOS DE SUUSCRIPCION:

En la Ciudad . . .
En los Estados. . .
En el Extranjero ..

$ 1.25
1.50
2.00

NUMEROS SUELTOS:

En la Capital .. . . . . . . . . . . . . . . . $ 0.35 cs.
0.50 c~.
En los Estados .
Despacho de subscripciones para la Capital:
2a. de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488.

Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A.

El GRAN PROBLEMA
~
~~

1

.
1

I

brújula apunta al Norte y la conducta humana
A á la Felicidad.
~
Todos, hombres y mujeres, niños y ancianos,
f l!'(&lt;~ tropicales ó hiperbóreos, activos y sedentarios,
la buscamos con afán, soñamos con ella, le tendemos redes para atraparla, emprendemos campañas para
conquistarla. Y todos, grandes y chicos, ricos y pobres, sabios é ignorantes, erramos el golpe, nos dejamos seducir
por el espejismo, que huye tanto más rápido, cuanto con
más ahinco lo perseguimos y que nos deja con las manos
vacías cuando creemos haberlo más completamente acaparado,
Por momentos, en instantes fugitivos, en horas pasajeras,
creemos poseerla.
Hay ratos de amor que fingen completamente la dicha y
que creemos eternos. Disipado el ensueño, sólo nos quedan desencantos y dolores.
Otras veces tratamos de aturdirnos y de olvidar en medio del bullicio del mundo, del torbellino de los placeres,
y juzgamos que la dicha, como la gaviota, gusta de la giración de los ciclones y del estruendo de las tempestades. A
poco andar, ya apetecemos la calma y el reposo, aun cuando sean el reposo y la calma de la eternidad.
Ciertos espíritus, por el contrario, bnscan la felicidad en
el aislamiento, la soledad y el silencio; estudian, meditan,
compulsan, discurren en su gabinete, en su laboratorio, en
su claustro, en su Tebaida, y cuando vuelven la cara, en·
cuentran, como el Dr. Fausto, que la dicha que buscaban
dentro estaba 'fuera, como poco antes resultaba que los que
no la hallaron fuera disciernen que estaba dentro.
No faltan, antes bien abundan en la historia y en la vida corriente, quienes creen que la felicidad sólo puede ser
perseguida en alas de Pegaso, ni tampoco quienes se persuadan á sí mismos de que sólo Bucéfalo puede llegar hasta ella.
Buscábanla los alquimistas en el fondo de sus crisoles y
en las serpentinas de sus alambiques¡ los magos, en los misterios de la cábala; los astrólogos, en las conjunciones de
los astros¡ las brujas, en las bacanales del sábado, y los fervientes, en los éxtasis y en los transportes místicos, y búscanla nuestros modernos taumaturgos en la ávida acumulación de las riquezas, en el industrialismo intensivo, en el
trabajo enervante y la fiebre álgida de los negocios.

219

EL MUND(') ILUSTRADO

Y todos: sibaritas, mundanos, conquistadores, vates laureados y artistas excelsos, conquistadores y grandes capitanes, archimillonarios y burócratas, seres egoístas y filántropos tiernos, todos acaban por entonar el mea culpa y por
declarar, urbi et orbi, la bancarrota de su bienestar y de su
felicidad.
Entra el adolescente en la vida y se abre, ante sus ojos,
un horiwnte indefinido y soorosado. A sus plantas, tapices
de verdura; sobre su frente, astros. Todas las flores le ofrecen sus corolas y todas las ramas sus frutos. Y apenas emprendida la ruta, las flores se tornan en abrojos; los frutos
suculentos, en bayas venenosas, y los astros cintilantes, en
nubes de tormenta.
Llega la prometida al altar entre nubes de gasas y de inciensos, radiante, feliz, alada como un ángel.
Tres años después surcan las rugas su frente, resabios
atna!gos impregnan su paladar; en vez de cantar, llora so·
bre la cuna de sus hijos, y sus ojos, preñados de lágrimas,
se vuelven hacia las tumbas floridas de los niños que estranguló la angina, que ... 1 crup asfixió, y que son como las
mortuorias etapas de la vida conyugal.
Sale el paladín al combate, penacho al viente, lanza en
ristre, adarga embrazada. De un galope de su palafrén cree
recorrer el mundo. Y apenas entrado en la arena del combate, cae su corcel desjarretado y penacho, lanza y adarga
ruedan en el polvo.
Pnlsa el poeta la lira, queriendo arrancarle cánticos, y la
lira no exhala más que sollozos.
Qniere el artista desposarse con la gloria y la blanca des·
pasada se desvanece en humo
Empuña el poderoso el cetro y, cuando voltea la cara, el
cetro, convertido en puñal, se vuelve contra quien lo esgrimía.
¿Qné qr.iere decir todo esto?
Ante espectáculo semejante, ¿debe Demócrito reir, He·ráclito llorar, Isaias fulminar?
¿Qué frase debe venir á nuestros labios ante tanto anhelo
y tanta decepción? ¿El gaudeamus, el anatema s1t, el ad majorem dei ;tloriam? ..... .
Ante los grandes problemas humanos¡ de solución remota ó imposible, el escéptico se encoge de hombros, el apóstol sube al cal vario, el rebelde se lanza á la hoguera ó al
combate, el cínico ríe, el mártir sufre. El egoísta los explota, el codicioso los acuña, el poeta los mide y los rima, el
músico los transforma en cantos y armonías; pero el pen'sador se enfrenta con ellos, los analiza, los medita, busca
las premisas y deduce las consecuencias; y del cri.sol de su
meditación salen las grandes verdades. cristalizadas endia·
mantes que son luz como la verdad, que son dureza como
la fu•rza y que son armonía como la belleza.
Ante el problema de la felicidad humana nos hemos detenido hace años. No la afirmamos ni la negamos: nos conformamos con estudiarla.
N nestra vista es miope; pero nuestro microscopio es po·
tente: el análisis.
Tenemos una brújula: el criterio científico¡ y nuestra barca, mejor aún que las barcas fenicias, puede aventurarse
en los más procelosos mares.
Queremos saber qué es la felicidad, cómo ha sido comprendida, hasta qué punto es accesible, y consagraremos á
esta tarea estudios menos fugitivos y, creemos, menos superficiales que los que á otros asuntos hemos consagrado.
No vamos, gritando Sésamo, ábrete, á ofrecer tesoros á los
lectores de este semanario; menos aún, pronunciando un
jiat: vamos á hacer surgir, ante su vista, toda una creación
salida del caos.
Nuestra tarea es más mo!festa, sin dejar de ser útil¡ queremos trazará los argo°:autas que tripulan nuestra nave, la
ruta que han de seguir para llegar al vellocino de oro y
hacerles sentir hacia qué rumbo deben caminar para alean·
zar la felicidad¡ por lo menos aquello que humana y plausiblemente puede entenderse por felicidad.
Es, al parecer, poco¡ acaso sea mucho.
Y deseamos que el estudio en que vamos á engolfamos
y á engolfar á nuestros lectores, si es escaso como mérito
sea fructuoso como resultados.
'
En esto último tenemos mucha fe.

/

CRONICA CIENTIFICA
EDUCACION POR HERENCIA

~SEGUN una escuela de biología moderna, la herencia, desde el punto de vista de las costumbres, no es más que una combinación de las costumbres de raza con lo que pudiéramos llamar
«.memoria de raza,. Nuestros abuelos aprrndieron á hacer algo, y nosotros lo recordamos, esto es todo.
Esta teoría parece explicar una infinidad de hechos que
eran inexplicables sin ella.
Seguramente que, á muchos de nuestros lectores, les habrá
sucedido tener visiones, ya sea dormidos lS despiertos, de
algo que no han visto nunca y que, sin embargo, les par~ce el :recuerdo de cosas sucedidas hace mucho tiempo, sin
s1ber cuándo
A este respecto recordamos el caso de una persona de
nuestra familia que, con mucha frecuencia, sueña un fusilamiento en el que el fusilado es él mismo¡ segnramcnte
que nuestro pariente nunca ha sido fusilado en su vida¡
creemos que no es necesario demostrar esto, porque el aludido vi ve aún, y sin embargo, dice que ese sueño evoca
en él recuerdos de una escena que le parece haber vivido:
&lt;cada vez que sueño el fusilamiento, dice, veo lo mismo;
no falta á la escena uno solo de sus detalles; los soldados
llevan el mismo uniforme; cada uno de sus movimientos,
así como los míos. son exactamente los mismos, y hay un
detalle que más que otros ha llamado mi atención: á la
hora en que se van á producir las descargas de los fusiles,
levanto la cara hacia la derecha y veo las hojas de un ár·
bol que se mueven mecidas por el viento; el movimiento
de estas hojas es siempre el mismo, y es el último de les
detalles que recuerdo de la escena¡ después de ello, des
pierto siempre sin haber oido las descargas ni tener nin·
guna sensación dolorosa,.
Esto es lo que nos ha contado nuestro pariente; pero
siempre que sueña el fusilamiento, despierta pre~a de una
impresión dolorosa que le perdura por varios días, y cuando se repite con frecuencia, le pone en un estado nervioso
verdaderamente lamentable.

***

Por si acaso fuere necesario, nos permitimos repetir que
nuestro pariente no ha sido fusilado nunca, y que no se
trata tampoco de un juego de la infancia que haya podido
impresionar su cerebro y sus nervios hasta ese punto; es
un &lt;recuerdo de algo que no ha visto ni sentido nunca,, y
dado el carácter de ese recuerdo, no es de extrañar q ne le
produzca un efecto poco agradable.
Pues bien, á cuántos de nuestros lectores les habrá sucedido lo mismo¡ cuántos de ellos recordarán, con más ó menos frecuencia, cosas que están seguros de no haber visto
nunca.
Esto, ámenos que aceptemos las teorías espíritas, que
están muy lejos de ser verdades científicas, tiene que responderá la teoría que enunciamos al principio de estas
líneas, porque tales &lt;recuerd"si, llamémosles así. sólo se
explican por impresiones recibidas por nuestros antecesores y trasmitidas á nosotros por la herencia.

cióu de un acróbata, y esto es lo que pare.ce haber sido
trasmitido por herencia en toda la familia, al mismo tiempo que un desarrollo lísico cada vez más perfecto.

•••
En este caso tenemostsegún el exponente de la teoría,
&lt;recuerdo, tanto físico como mental, de apti ludes y talentos adquiridos por los antepasados. El desccndieute tiene
dentro de él ese recuerdo de lo que ha sido aprendido por
sus antepasados, duerme dentro de él, y se desp_ierta an·
te cualquiera circunstancia propicia. En el caso de la fa.
milia acróbata, ha bastado la vi~ta de otras personas que
lleven á cabo actos difíciles de acrobatismo para que cualquiera de los miembros de ella imiten los mismos después
de unas horas de estudio, cuando los mismos requerirían
meses y aun años de parte de personas que no estuvieran
dotadas de esa habilidad heredada.
Si se llega á comprobar debidamente ést:t que hasta aho·
ra 110 es más que una hipótesis, y se le lleva al rango de
teoría biológica, seguramente que servirá de mucho para
la elección 'ele las profesiones y trabajos á que deba dedi
carse á los muchachos; estudiando la historia de la familia, sus inclinaciones, su modo de vivir y otras muchas circunstancias de este orden, al mismo tiempo que las inclinaciones y cualidades personales del candidato, se llegará
á determinar, con la mayor aproximación posible, en qué
rama de los conocimientos y de las actividades humanas
será más capaz.

.•"

Esto no quiere decir que la herencia condene fatalmente,
á ciertos individuos ó á ciertas familias, al ejercicio de un
s?lo ramo de conocimientos, porque eso sería regresar al
hempo de las castas. La educación personal y el medio
modifican grandemente las aptitudes, las cualidades y los
defectos heredados¡ pero, de todos modos, cuando los antecedentes de familia indiquen inclinaciones probables ha·
cia algún modo honrado de vivir, se habrá andado mucho
de~icando al hombre desde sus primeros años, á lo que es
casi seguro que llame su atención más que ninguna otra
cosa.
Es muy probable que infinidad de casos, en los que se
truncan carreras literarias comenzadas ó se pierden esfuerzos iniciados en favor de un medio de vida, se deba á
que la carrera ó el medio de vida en que se fijó la atención no era al que, por herencia, esfaba llamado el individno, y es una desgrac ia que se pierdan euergías en esfuerzos que la mayoría de las veces, por no decir que en todas,
resultan absolutamente inútiles.

~!.!..
~~

GRANOS DEORO
En el mundo, si se l!eva la vida con dignidad, hay aún poesía
pa~a much_o. Todo está en el valor moral con que se encare y dome
la 10just1c1a aparente de la vida. Mientras haya un bien que h~c~r, ?" derecho que defen~er, un libro sano y fuerte que leer, un
n_ncon de mon~e, una mu1er buena, un vudadero amigo, tendrá
v1go_r el corazon sensible para amar y loar lo bello y ordenado de
la vida, oa1osa á veces por la brutal maldad con que suelen afear·
Ja la venganza y la codrc1a.

*
••
Seguramente que los partidarios de las teorías espíritas
explicarían el hecho mencionado anteriormente á su manera; pero aparte de que hay muchas razones en contra de
la teoría espírita, las que no damos por falta de espacio,
citamos t-n seguida otra observación, á _la que no son aplicables las teorías citadas.
En Francia hay una familia de acróbatas que ha disfrutado de fama en s u ramo desde hace muchos años, y en la
que se b.a observado que cada generación es más hábil que
la anterior y capaz de llevar á cabo actos más difíciles y
complicados. Hace no sólo años, sino siglos que esa fami·
lía se dedica al acrobatismo, y en cada generación se ha
notado, además de mayor facilidad para los actos, mayor
inclinación mental hacia ellos.
Todos los miembros de la familia se muestran orguliosos
de sus habilidades é inclinaciones, y cualquiera · de ellos
consideraría como vergonzoso dedicarse á alguna ocupación que no fuera los trabajos de circo, aun cuando física·
mente no parezca bien dispuesto para ello. Este sentimiento de orgullo, unido al deseo de aplauso y de gloria, evidentemente desempeña un papel importante en la forma-

JOSÉ MA.RTÍ.

•

Si es ci~rto~que en la naturaleza nada se pierde, que todo re trasforma, ¿en qué se convierte el amor cuando se
extingúe? ¿en qué el odio cuando implacable trata de
h'lcer jirones la honra inmaculada de los defensores de
las,.,
grandes causas?
')!

. ~egún Bois Reymond s~n siete tos en igmas dd univers~: ~aturalez~ de l a ma!e:~ª y de la fuerza ; origen del movm~1ento; primera apancion de la vida; finalidad preconcebi~a d~ la natur.aleza; aparici?n de la sensación y de Ja
conciencia; la razon, el pensamiento y el lenguaje· y el libre albedrío. 'Sin picar tan alto, sin meternos en la inextric_able maraña d~ los abstrusismos filosóficos á que los
~abios son tan aficionados, creemos que hay misterios más
impenetrables para el ~ombre. Rostro y corazón de mujer
son los dos grandes emgmas . ... y lo serán siempre.

a

,/

�EL MUNDO ILUSTRADO

220

221

EL MUNDO ILUSTRADO

LAS HORAS

Finge una boca casta,
boca de santidad,
en cuyo cáliz duermen
los besos de la paz.

Balada de Goethe

¿Quién va entre la sombra,
Quién pasa á caballo,
Tan tarde en la noche,
Con tiempo tan áspero?
Un padre que lleva
A su hijo en los brazos,
A su hijo que tiembla,
Transido de espanto.
-¿Por qué tiemblas, hijo?
¿Por qué demudado
Te cubres el rostro
Con trémulas manos?
-¿Al rey de los elfos
No ves allá abajo,
Con manto y corona
y pelo encrespador
-No es.nada, hijo mío;
Sobre aquellos campos
Nubes que figuran
Mil cuerpos extraños.
Ven, niño, conmigo,
Ven, niño gallardo,
Primorosos juegos
A jugar entrambos.
Verás lindas flores
A orillas del lago,
Y los hilos de oro
Que madre está hilando,
-¿ Oyes, padre, oyes,;
Cómo me habla bajo
El rey de los elfos?
-El viento que al paso
Las hojas agita,
produce tu engaño.
-¿Quieres, lindo niño,
Que juntos nos vamos?
Te esperan mis hijas,
Que, en torno danzando,
Mecerán tu cuna,
Al són de sus cantos.
-Allá, entre lo oscuro,
¿No ves, padre amado,
Las hijas del elfo,
Que me están llamando?
-De pálidos sauces
Son troncos lejanos,
-¡Qué bello es tu róstro,
Mi niíio! Te amo.
V en, parte co:11migo,
Por fuerza ó de grado.
-Padre, que me arrastra;
Que está aquí á mi lado
El rey de los elfos
Para hacerme daño.

Se estremece el padre,
Y aguija, estrechando
Al niño que exhala
Sollozos ahogados.
Ya llega; de angustia
No acierta á mirarlo ....
Y al fin .... ve á su hijo
Sin vida en sus brazos.

Es boca de locura
el cáliz de la adelfa;
sienes donde se posa
las turba si las besa.
Se parece á la boca
de mujer infernal,
de labios como adelfas
que matan al besar.
SALVADOR ~UEDA,

ENRIQUE JOSÉ VARONA.

EN SOURDINE

Las Flores son Bocas
Es una campanilla
un labio vegetal,
un labio monopétalo
que alárgase á besar.
De idealidad bañado
al darle el sol su luz,
parece que sonríe
cual ancha boca azul.
Es un desbordamiento
de risa y de placer
la boca toda llamas
del vívido clavel.
De tanta risa lleno
su círculo gentil,
sus labios sólo pueden
reír y más reír.
La egregia rosa tiene
los labios hechos trizas,
que de amoroso fuego
se queman y se rizan.
Un joyero semejan
para la luz del sol,
y son bocas formadas
de incendio y de pasión.
Un lirio son seis labios
llenos de claridad;
tres señalan al suelo
y al cielo los demás.
Es boca de seis pétalos
que tiene la ambición
de dar un beso al polvo
y dar un beso á Dios.
Los labios de una monja
parecen la azucena
con el blancor del claustro
que de candor la nieva.

Para "El Mundo Ilustrado."

Que tus manos blancas se deslicen suaves
el marfil hiriendo que las teclas viste,
y su melodla- parloteo deavesque se escuche quedo, que se escuche
[triste.
Y en tanto que en giros invisibles sube
Yregando notas se extiende y se esfuma
-como del incienso perfumada nube,
como de las olas irisada espuma.Sonaré con besos tiernos, caril'iosos,
que cual notas vibren como vibran esas
s.:&gt;l'iaré suspir~s dulces, amorosos,
'
soñaré caricias, soñaré ternezas.
Toca: tu armonla trae á mi memoria
algo que no acierto si sol'ié ó pasó;
esas notas dulces cuentan una historia
de un amor que á solas he soñado yo.
Y mis versos nacen á su dulce arrullo;
nacen porque sienten ansias de vivir
de unir á tus notas su débil murmull¿
de volar con ellas y después . morir'.
Mientras un acorde sollozando muere,
un anhelo mio huye en lontananza,
Y ese nuevo acorde que tu mano hiere
es la vida nueva, la nueva esperanza.
Toca: no deshagas la red de ilusiones
que tus notas tejen á la musa mfa
quiero que á las tuyas se unan ~is can[ciones,
porque tienen ellas mi melancolla.
Si tus manos blancas suaves se deslizan
gemirán las notas que al pasar oprimen,
su queja y mi queja, Juntas armonizan
son notas que lloran y versos que gin:en.
GUSTAVO F. AGUILAR.

México, Enero de 1909.

Pocas semanas antes de morir, en 1893, el malogrado
gran poeta cubano Julián del Casal, cuya fama crece á med_i~a que au?1~ntan los años transcurridos desde su desapa·
nc1ón, publicó en La Habana Elegante su triste soneto
Las Horas.
Al número siguiente de haberse publicado, la notable
poetisa Lola Rodrlguez de Tió remitió al semanario citado otro soneto, en contestación al de Casal.
Un domingo después, el que hoy es vicepresidente de
Cuba, y que entonces escribía, con aplausos y elogios, versos correctos, armoniosos y sentidos, bajo el seudónimo de
E: Habanero, envió también otro soneto, en réplica á los
de Casal y Lola.
He aquí los tres sonetos:

•••

¡Qué tristes son las hcras! Cual rebaño
de ovejas que caminan por el cieno
entre el fragor horrísono del trueno
y bajo un cielo de coior de estaño,
cruzan sombrías, en tropel huraño,
de la insondable Eternidad al seno,
sin que me traigan ningún bien terreno,
ni siquiera el temor de un mal extraño.
Yo las siento pasar sin dejar huellas,
cual pasan por el cielo las estrellas,
y, aunque siempre la última acobarda,
de no verla llegar ya desconfío,
y más me tarda cuanto más ansío
y más la ansío cuanto más me tarda.
J uLIÁN DEL CASAL.

•••
A Jullán del Casal

iQué alegres son las horas! Cual bandada
de palomas que vagan por el cielo,
y rasgan de la aurora el tenue velo
que abrillanta la luz tornasolada,
así cruzan la atmósfera azulada,
en ruidoso tropel con manso V'uelo,
trayendo una ilusión, un nuevo anhelo
á mi musa feliz y enamorada.
Yo las siento pasar, por mi fortuna,
como rayos purísimos de luna
que bañan mis ensueños dulcemente;
y mi hora postrera sólo ansío
que llegue lo más tarde al hogar mío
donde tiene el amor culto ferviente.
LoLA R. DE T1ó.

•**

A Lola R. de Ti 6. ··A Julián del Casal

¡Qué iguales son las horas! Cual de un río
ondas que pasan en desfile eterno,
sin que hielos las cuajen del invierno
ni lluvias las aumenten del estío.
Así cruzan; y el goce ó duelo impío
del corazón derraman en lo interno;
pero no es mi dolor perenne infierno,
ni mi placer frontero del hastío.
Yo las siento pasar, y no me importa
si el hada negra mi existencia acorta,
que la hora postrer no me acobarda.
Puesto q ne ha de llegar, llegue en su día,
sin que parezca pronta á mi alegría
ni á mis pesares le parezca tarda.
EL HABANERO (Alfredo Zayas).

CARTA LIRICA
Dulce gacela mfa:
del lodo que mi nombre ha salpicado
está libre este amor, que es mi alegría.
Como Jesús, estoy crucificado;
y semejante al noble Galileo,
impuras hieles, trágicas espinas
y manos asesinas
en derredor de mi suplicio veo.
En medio de este cuadro, donde aspiro
auras de odio, como dos estrellas
de piedad y de amor, tus ojos miro
arrasados en lágrimas; más bellas
son tus pupilas á través del manto
á través de la gasa trasparente
'
que surge de tu espíritu doliente
y cuelga de tus párpados el llanto.
Mas cesa ya de prodigar la fina
lluvia de perlas que en tus ojos cuaja:
el contento, ese pájaro que trina
dentro del corazón, cual una alhaja
adorne tu hermosura peregrina.
Que los puños que velan en la sombra
se alcen airados al oír la pura
vibración de tu acento que me nombra
para embriagarme en mieles de ternura.
Que caiga en el siniestro torbellino
de injurias y reproches que me asorda
de tu reir el timbre cristalino;
tu risa para el goce de la horda
será lo que es el agua para el vino .
Y cuando con tu risa te engalanes
y ese collar de esplendoroso broche
en to~o mío sin cesar desgranes,
el rabioso ladrido de los canes
desgarrará el silencio de la noche.

•••
Triste gacela mía:
del lodo que mi nombre ha salpicado
está libre este amor, que es mi alegría.
¡Como Jesús, estoy crucificado!
Mas no cual en el dulce Nazareno
en mí rebosará piadoso olvido;
antes de ser herido yo era bueno:
hoy que cobardemente me han herido,
acecho al afrentor .. . . ¡Cieno por cieno!
Oye, mi bien: en medio de la nube
que condenso ~n mi espíritu, propicia
cual el vapor que de la tierra sube,
al rayo, emblema á veces de justicia·
en medio de este vengativo anhelo '
-en medio de esta ráfaga de ira
'
arde mi amor, como en mitad del cielo
sobre la tempestad, germen de duelo
arde del sol la gigantesca pira.
'
Y este amor que es mi dicha y es mi orgullo.
este inextinto amor, amor inmenso
siempre será para tu vida arrullo '
be~o en mis labios y á tus pies in'cienso.
Cárcel de Caracas, 1908.
VÍCTOR RACAMONDE,

�EL MUNDO lLUSTRADO

222

EL M.ONDO.JLUSTRAllO ·

223

que no fuera más que una simple palabra
de piedad! . ...
Lucy, angustiada, vaciló un momento.
Sí, en efecto, para poner un poco de bál·
'Samo en la herida de Máximo, para animar·
le á vivir, bastará una sola palabra.
-Que pase-dijo.
Con movimiento brusco, como en una
azoración súbita, Teresa le tomó la mano
para besarla.

.. . .... ····· ··· ....... ... ....... .... .. ... .

Novela por J. Berr de Turique
Traducida especialmente para "El Mundo Ilustrado"
(CONTINUA)

•
1

''
1

1

-Va á morir-gemía-va á
morit, tengo el:presenti'roiento!
Lucy, llena de piedad, preguntó:
- ¿Pero no han consultado
ustedes á los médicos?
-Sí, á fos más grandes.
-¿Qué han dicho?
-Qne nada pueden hacer, ..
porque es únicamente moral.
Los viajes tal vez podrían hacerle algún bien, segú11 dicen
ellos.
- ¿Entonces?
- Desde que le hablamos de
partir, nos estrellamos ante su
negativa absoluta.
-Insistiendo, ¡quién sabe!
-No, nada es posible. No
quiere alejarse de ti.
- -¿De mí'? Pero si no nos vemos .... si no podemos ni debemos vernos.
--Pero residen en la misma ciudad. Podría, cuando su
laxihtd no es demasiado grande, pasar ante tus ventanas,
conservar la esperanza de verte en la calle, en un almacén .... Por lo demás, esta felicidad le ha tocado dos ó
tres veces. ¡Ah! en esos días no tiene necesidad de ponerme
al corriente. Su mirada brilla. De esos fugitivos encuentros lleva consigo el elíxir de vida para más de una semana.
Lucy, extremadamente turbada en este momento, no sabía qué pensar.
Si para salvar una vida humana le bastaba, sin embargo1
mostrarse de lejos, de tiempo en tiempo!. . .. Tuvo en los
labios esta respuesta: «Si realmente mi vista puede hacerle
algún bien á tu hermano, estoy dispuesta, con la condición, por supuesto, de que permanezca ignorante de este
acuerdo, y que continúe suponiendo que la casualidad
sola., , . , &gt;
Pero no se atrevió á completar la frase. Le pareció que
no tenía el derecho, ni siquiera como un sentimiento de pie·
dad, de comprometerse de tal manera. Obrando de este
modo, disponía de sí misma, sin consentimiento de sumarido.
Teresa agregó, en tono de imploración:
--Ahora, debes comprender por qué he venido á verte.
Lucy comprendía, pero todavía de una manera impreci
sa. ¿Lo que Teresa esperaba de ella era lo que ella misma
había estado á punto de proponer?
Con un ademán la invitó á explicarse más completamente.
Teresa prosiguió:
-Puesto que tu vista sola tiene el poder de apaciguarlo,
de hacerle renacerá la vida, lo que te pido-y estoy dispuesta á pedirlo de rodillas-es que consientas, de tiempo
en tiempo, en vede, hablarle ....
Lucy no la dejó continuar.
-¡Pero esJás loca!-exclamó.
-No, no estoy loca, puesto que no reclamo de ti nada
que pueda ofuscar tu rectitud ni tu amor conyugal. No es,

debes co111preuderlo, á la ligera como he venido á llamar
á tu puerta. Aunque haya terminado, desde hace tiempo,
toda relación contigo, me eres todavía muy estimada, y la
suerte de Máximo, ligada á la tu ya. estaba demasiado presente en mi co1·azón para que no hubiese tratado de saber
cuál era tu vida. Habrías podido (era, por lo menos mi
primera idea) no casarte con el señor Duroc, sino para salvará tus padres de u~ desastre, teniendo, sin embargo, en
cuenta, en un porvenlf lejano, la posibilidad de una liberación. Pero ahora ya sé que no ha sucedido a«í.
- De nin~una manera-afirmó Lucy. -Amo á mi esposo.
-:-No dudo de ello ahora. Que este amor haya tenido por
primera base el reconocimiento, que e~té hecho, sobre todo, de tu admiración hacia el hombre á quien debes tanto
n? ~or, eso. es .meno~ ~mor, y del más noble; y me despre'.
c1ana a m1 misma si mtentara, en favor de un sentimiento
de piedad, reintegrar insidiosamente á Máximo en tu corazón.
-¡No, no lo con.;eguiría!
~ncy, con l_os ojos ·brillantes, plantando en su pensamiento en ese mstante la imagen victoriosa de Ricardo
'
había lanzado esa respuesta como un desafío.
Teresa, C&lt;'n un argumento más para su causa, le recogió
con gozo.
·
-¿Enton~e~ qué puedes t,em~r? ¿,Acaso las poc~s palabras tranqu1hzadoras que tu dieras como limosna á un pobre sér que muere, quitanan á tu esposo la parte de amor
que le es debida'!
-1.Pero qué palabras tranquilizadoras'l
- Tú puedes dejarle entender que has constrvado de él
á pesar d~ todo, tiernos recuerdos .... que deseas queda;
como amiga su ya. En el caso en que él se encúentra no
puede pensar en mostrarse exigente.
'
Tere,sa, en es.ta súplfca, había puesto tanta alma y se despre1•d1a al mismo hempo de su actitud una tristeza tal
que Lucy se sintió turbada.
'
-Pues bien, veré .... reflexionaré .... Se necesita desde
'
luego, que hable con mi esposo.
:-Si tu esposo es el homb re que me figuro, su consentim1e11to. no es dud?so, ,y puedes, desde este momento obrar
'
como si te lo hubiera dado.
-Desd~ ahora no ..... es imposible. Y por lo demás no
es que urJa tanto .. ,.
'
-Sí,, u~ge tant?, q~e na de ser en este momento .... porque Max1mo .esta alh en la calle, esperando tu respuesta como un veredicto.
1:,ucy, en este momento, sintió desvanec..:rse en ella toda
la mdu,tgente piedad que hacía un momeuto había ganado.
-lComo?-exclamó-¿Estabas de acuerdo con él'(
Teresa sonrió tristemente.
- De acuerdo .... sí, lo confieso, si es estar de acuerdo
con alg1::no aferrar~e á una esperanza para salvarlo. Estaba
esta manana tan Inste, tan decaído, .. .
En este_moment.o la doncella entró y anunció:
-El senor Máximo Tilller.
-Diga usted que no es ....
Pero el rostro suplicante de Teresa le impidió completar
la frase.
-Te conjuro,-murmuró ésta con las manos juntas. ¡Aua -

Máximo se presentó.
Un poco pálido, la voz ligeramente tr émula, dijo desde el dintel mismo de la
puerta:
-Había prometido á Teresa no subir si·
no á su llamado; pero la idea de que su ero·
bajada, cerca de usted, pudiera fracasar y
que habría yo pasado ante su puerta, quizás por última vez sin haberla visto, cuando sabía que estaba usted sola cou ella ...
No pude ... Perdóneme.
Lucy, más turbada tal vez por esta dulzura resigna.da como lo hubiera estado por
vehementes reclamaciones, respondió en
tono casi afectuoso:
-Tengo tanto menos que perdonarle, señor Máximo, que iba justamente á suplicarle que viniese ...... para rogarle que fuese
razonable.
Puesto que, sin que por mi parte haya
culpa alguna, álo que parece, nos ha separado la vida, resignémonos, es lo mejor. •
Máximo había guardado en la suya lama·
no de Lucy, sin atreverse, sin embargo, á
besarla.
Dijo con voz dulce, en la que no se advertía ningún reproche:
-Comprendo que la i:esignación le sea
fácil, á usted que ama á otro. Por lo demás,
crea usted que no vengo aquí para quejarme y mi intención era que no oyese usted
hablar más de mí. Pero Teresa ha cometido
la imprudencia de dejarme esperar volver·
la á ver . ..... y desde entonces ha sido como una idea fija en mí. Sí, quería tener á
usted todavía plenamente en· mis recuerdos, tal como es usted ahora.
La miró largamente; luego, sonriendo con
sonrisa forzada:
- ¡Dios mío! ¿Qué he hecho?-murmuró y se retiró brus-Ahora la tengo bien, y su imagen no me abandonará.
camente de Máximo.
Adiós, Lucy.
Inmediatamente trató de acercarse nuevament¡.
Los temores expresados por Teresa respecto de Máximo,
-Lucy,
amor mío, te juro que nada en el mundo podrá
pasaron entonces por el espíritu de Lucy.
separarme de ti. Si, por otra parte, su esposo es verdaderalQué iba á hacer Máxime&gt; si salía de la casa?
La mirada del joven parecía tan triste, su fisonomía mar· m~nte el ho~bre bue1;10 y delicado que se pretende, será el
. caba tal laxitud, tal desaliento, que Lucy se sintió aterrori- primero, sabiendo cuales son los sentimientos de usted en
de vol verle su libertad.
'
zada.
- ¡No, no! ¡Jamás, jamás!-exclamó Lucy.
-Máximo, júreme usted que no se matará.
- Entonces, partamos. Usted es mi esposa ante Dios. Us·
El grito había partido á pesar de ella, un grito de angust,e~ tiene e~ derecho de segui~me, puesto que la fuga es el
tia y de ruego.
Máximo, como si una conmoción eléctrica acabara de co· umco medio para usted de evitar esa partición odiosa.
Pero Lucy se sentí~ otra vez completamente dueña de sí
municarle nueva -energía, levantó la cabeza.
-¿Sería posible, Lucy? -murmuró. ,Me amará usted aún? misma.
-No. Conozco otro.
Lucy, turbada, se daba bien cuenta de que había lanzado
-¿Cuál?
, ese grito demasiado pronto, é intentó replicar:
-El que consiste en hacer simple y valientemente su
- -No ...... .no .. . ... absolutamente.
Pero Máximo se alzaba ya demasiado alto para consentir deber. Puesto que usted sabe ahora, señor Máximo que yo
no le he olvidado completamente, encontrará uste.d la fuervolverá tierra.
za de vivir y no me pedirá una acción que en cualquiera
Se había apoderado de las manos de la joven.
-Sin embargo, si usted no me amara, sus manos no tem- otra persona calificaría severamente.
Máximo dijo en tono doloroso:
blarían y su mirada se apartaría de la mía. ¡Ah, Lucy! Es
:-Lo
que equivale á responderme que usted nunca será
una mala inteligencia terrible la que nos separó. Pero dem1 esposa.
bemos volverá unirnos.
-Nunca.
.
.
Bruscamente había acercado á Lucy hacia él.
para
endulzar
un
poco
lo
que
esta
E
inmediatamente,
Ella, sorprendida, no tuvo tiempo de defenderse, y un
momento después, sin fuerzas, sentía en sus manos el beso sola palabra llevaba en sí de desesperante, añadió:
-¿ No hay numerosos ejemplos de amores semejantes?
de Máximo. Luego, inclinando la cabeza, permaneció así
como en éxtasis, con los ojos entrecerrados, en tanto que Son, por otra parte, los que duran más tiempo.
El rostro de Máximo se crispó ansiosamente.
el pasado, ese pasado que ella había creído poder rechazar
--Y . . .... ;,no nos volveremos á ver'l
para siempre de su memoria, se apoderaba nuevamente de .
Lucy vaciló un segundo.
su alma.
-Sí, tal vez podamos vol vernos á ver si tengo la certiTeresa, durante ese tiempo, parecía, por su presencia,
dumbre de que usted acepta este acuerdo con toda lealtad
proteger este renuevo de la antigua pasión.
En u~ instante, sin embargo, como saliendo de un sueño, porque disminuirá mis remordimientos de esas entrevistas'.
(Continuará).
Lucy se repuso.

�La Coronación de la Virgen de la Soledad

EL MUNDO ILUSTRADO

225
sia"católica acostumbra en sus grandes
ceremonias; se reunieron en el hermoso templo dedicado á la venerada imagen, arzobispos y obispos, ataviados
con sus ricas ropas talares, y cuya pre·
sencia dió gran realce á la función.
Aparte de la suntuosidad del ceremonial del rito, la concurrencia selecta de entre lo más distinguido de la
sociedad oaxaqueña, por medio de invitaciones expedidas por el arzobispa do, bastaba, por sí sola, para dar brillo
á la ceremonia

Carro de «La A .!!rfrultu · 11&gt;,
en el desf ile que precedió á La
ceremonia de La coronací6n. ·
trar que no en vano se llama á la
virgen de la Soledad la «Reina de
Oaxaca"; hubo procesiones numerosas y Incidas, en las que toma'

Un altar d" la ÍJ!lesia de Sanlo
n omingo.- Oaxaca.

en Oaxaca, no es de extrañar que las
fiestas que, con motivo de su coronación se efectuaron, hayan sido las más
e ;pléndidas y brillantes que han tenido lugar en la ciudad desde hace
muchos años.
En lo que concierne ií la parte profana de 1~ celebraci611, todas las clases sociales se esfo1zaron en demos-

Grupo de nr:obispns y ol&gt;i.•p· s
~\lesperando fÍ Mons. R idolji en
la eslaí'í61i del Snr,

I nterior. de la ig lesia
dé Santo Domingo.- Oaxaca.
Carro cMítla».
T,a ciudad de Oaxaca acaba de ~er
teatro de las fiestas más suntuosas que
se han efectuado en ella, y que tu vieron como motivo la coronación de la
virgen de la Soledad.
Fuimos de los primeros en ocupa•nos de este aco11teci mie11to, y t n su
tiempo hablamos de la historia de la
imagen y las razones que los oaxaqueños tuvieron para pedir que se les
permitiera coronarla, petición que fué
apoyada por el A.rzobispo de Ankqnera y resuelta favorablemente por el
Jefe de la Iglesia Católica.
Dado el enorme cariño q ue se tiene '
por esta imagen de la Madre de Dios; ,. ..

La proces16n á su p aso p or
el «Parque Juárez»:

Carro «La Beneficen ~i.u,,

ron parte carros alegóricos muy
ricos y originales. En los días de
las fiestas las calles de Oaxaca se
vieron llenas de una muchedum-•
bre compacta y numerosa, y la recepción, efectuada en el pa.lacio
arquiepis~opal la víspera de la coronación. no tiene precedente en .
Oaxaca por lo sunt~osaTy co~cU: .
rrida.
La parte ~religiosa fué rodeada
de todaJa suntuosidad que la~igle-

Carro &lt;La Minería&gt;,

�'
226

EL MUNDO ILUSTRADO

227

EL MUNDO ILUSTRADO

EL ORAN CATACLIS/-\0
Aún no se pierde su recuerdo; la vida in·
fensa que agita á todo el mundo en medio de
sus pasiones y sentimientos, no ha sido bas·
tante para borrar de la memoria la enorme ca·
tástrofe que segó cientos de miles de vidas y
hundió:en la miseria y en la desolación á una
de las más hermosas regiones del mundo.
Aparte de la magnitud del desastre, circunstancia que bastaba, por sí misma, para hacer
que se guardara de ella un amargo recuerdo, la
obra de caridad emprendida por todos loshom·
bres de buena voluntad en todo lugar de la
tierra donde se disfruta de los beneficios de la
verdadera civilización, la que nos hace sentir
las desgracias de nuestros semejantes como si
fueran las propias, hace que ni por un solo

¡

1

R, cogiendo á los heridos.-Los habitantes
de Messína hu.y en en lanchas.

instante se olvide que en las hermosas, y en
otro tiempo poéticas playas del Adriático y
del Mediterráneo, hay muchos cadáveres ·que
enterrar y mncbos seres que han _quedado
sin hogar y sin alímento, y á los que hay que
ayudar para que sufran lo menos posible ante ,
la l(ran des~racia.

Et R ey visitando á los heridos.
Foto¡rafías P. Thomp son. Especialmente enviadl!S de,,Europa p ara
FaC'hada del templo de la Soledad , Oaxaca.-De fo/le del coro del templo de Santo Domingo, Oaxaca,-C.:urn• de
et.a Indus triu&gt;i en el desfile que precedió á lu ceremonia d, la ooronaoí6n de lit' vir¡ ,n lk' l«,,SoJedud,

"EL MollDO ILUSTRADO;"

Por otra parte, la 'Jlublicídad debida_ á· la
prensa de todo el mundo ha tenido,· au'i-ante
las últimas semanas ante los ojos de sus lectores, las escenas desl(arradoras que se han desarrollado en Messina y en sus alrededores á
consecuencia de los terremotos, esta publicidad ha sido muy benéfica en este caso, pues ha
sido como á modo de una lección objetiva que
hace s aber á los corazones buenos hasta dónde
se nec:uita de at1 ayuda en el Sur«e la genero•

�,
228

EL MUNDO ILUSTRADO

'

sa Italia, que merece, por más
de un título, el cariño y la gratitud de todo el mundo.
Si á lo anterior aumentamos
que la Naturaleza parece haberse empeñado en hacer desapa·
recer hasta el recuerdo d~ la
región, tendremos explicado
perfectamente el interés que se
mantiene palpitante, acerca de
la suerte de los damnificados del
veintiocho de Diciembre último.
[ ·, En efecto, después de que el
movimiento sísmico recorrió
toda la península italiana, y se
hizo sentir aun en las regiones
más alejadas al Norte de ella,
volvió á localizarse en el Sur,
y casi á diario se registran nuevos fenómenos que hacen temer la pronta destrucción del

EL MUNDO ti..úSTRADÓ

SE IMPROVISAN SALAS DE OPERACIONES

229

Ruinas de B ...
xna··a, do 1 le
et temblnr jué
más intenso

ENTRE LAS RUINAS

EL PALACIO ENCANTADO

'!

'I

1

)PoR EL FRONDOSO camino de Las
Ilusiones marchan, enlazadas las
manos, grupos alegres de mozos y de
mozas.
Ellas, adornada·s de cintas y de flores;
ellos, de flores y de cintas.
Todos con la sonrisaen los labios y la
ale~ría en el corazón.
El cielo azul, sin una nube, se asocia
al re¡!ocijo de los caminantes.
Estos van al Palacio de la Felicidad,
cuya hermosa fachada corona la cima
R UINAS DE UN EDIFICIO EN REG ~JO
del camino.
Porque el camino es una cuesta, y emFots. P. Thompson especialmente enviadas de Europa para "El Mundo
pinada por cierto, que lo alegre y fronIlustrado"
doso del paisaje hace menos sensible.
Sur italiano, hasta no dejar más que su recuerdo en los
El palacio, por otra parte, produce tal sugestión en el
espíritus que tanto han soffado con los hermosos paisajes ánimo de los gozosos peregrinos¡ lo que d e él se divisa, orlado de arcos de folla je y salpicado de colgaduras y de
del mediodía europeo.
gallardetes¡ su n ombre, en fin. aquel nombre de Palacio de
Ya ahora todo lo que en otro tiempo fué objeto de la la Felicidad, que tantas dichas y venturas promete á los
admiración de los viajeros se halla con vertido en un es- mortales que lleguen á habitarlo, trastorna de tal modo las
cenario en el que se ven sólo escenas de miseria y de cabezas é inflama de suerte tal los corazones, que ¿quién
se queja de lo penoso de la marcha? ¡,Quién nota apenas
desolación. Lo que en otro tiempo fué palacios, museos lo prolongado de la ascensión?
de arte y· joyas de belleza natural, está convertido en monY suben, y suben, riendo y cantando.
Y a se acercan al hermoso edificio.
tones de ruinas, en medio de las cuales se improvisan hos·
La !.oberbia fachada, construída de mármoles y ja!&gt;pes, y
itales para curar á los que tuvieron la suerte, no sabríaprolongándose por sus lados á uno y otro del horizonte,
~os decir si buena ó mala, de sobrevivir á la catástrofe.
impone á los viajeros con su grandiosa majestad.
La'&gt; fotografías que acompañan estas líneas ilu?tran esas
¡,Qué riquezas inmensas no atesorará tal palacio?
lQué goces infinitos no podrán disfrutarse en su inteescenas de dolor, desarrolladas en lo que en otros tiempos
ha sido emporio del gusto y del arte¡ las playas del estre- rior?
Locos de deseo y de entusiasmo, llegan los caminmtes
cho de Messina, típicas en su hermosura meridional, mues- á la ~orada puerta, y llaman repetidamente con su aldabón
tran, ante los atónitos ojos de los viajeros, su aterradora sonóro.
La puerta se entreabre, dejando paso á la alegre comitidesnudez y hacen, una vez más, un urgente llamado á la
caridad universal. Afortunadamente no ha habido en todo va, que.se apresura á entrar.
Las doradas hojas se vuelven á cerrar por sí mismas.
el mundo quien se haga sordo á ese llamado, y quizás denY los impetuosos asaltantes se encuentran ...... ¿dónde?
tro de poco tiempo, si la Naturaleza lo permite, veamos de En lo alto de un monte árido y yermo, en la ladera opuesnuevo las playas risueijas, cubiertas de ricos palacios y ae ta de la empinada cima sobre la que se eleva el Palacio de
templos artísticos, que serán otras tantas muestras de que la Felicidad, cuya fachada posterior se ofrece ahora á sus
ojos atónitos.
no han muerto en el mundo la caridad y el amor por los
Suspensos y confusos, sin conceder crédito á lo que ven,
creen soñar.
semejantes.

Soldados buscando cadáveres entre fos ruinas

Traslación de heridos
Quieren llamar de nuevo por aquel lado del palacio¡ pero es en vano.
Las puertas se han cerrado para siempre y no hay fuer.
.
zas humanas que puedan abrirlas.
Después de cansarse inútilmente sin que nadie les oiga,
les es forzoso emprender la penosa bajada.
Chasqueados en su empresa, marchan ahora por la cues·
ta abajo de los Recuerdos.
Pero todo jcuán distinto de la ladera opuesta!
Ahora el país es agreste y monótono.
Los viajeros se encuentran cansadísimos, y es que ,han
envejecido muchos años.
El cielo gris deja caer lentamente los blancos copos del
invierno.
Y-jcosa rara!- sin duda la nieve, al caer sobre sus cabe·

zas, les lra paralizado la memoria, pues sin recordar ya el
chasco que se llevaron en el palacio encantado, vuelven
los ojos hacia atrás para ver y admirar su magnífica fachada, que, como la que veían al subir, está construída con
mármoles y jaspes, y está adornada de gallardetes y de
flores.
Y al contemplarla con ojos apagados, suspiran con envidia los pobres viejecitos, como si recordasen-jqué engañados! -goces y venturas disfrutados arriba, dichas y placeres que no pueden vol ver. . . .

..Y

·~¡ t;l ·~;¡;~¡~:·~;

·e·s· ~-~~ ~'¡' p~¡;;i~·d~-1~ F;Íi~id~·d -~~
.tan sólo un paredón grandísimo, una inmensa muralla que,
sin tener fondo, presenta en sus dos caras dos iguales en·
gaños.
Dentro del palacio encantado nadie puede vivir, nadie
puede anidar¡ pero, en cambio, no hay vistas tan hermosas
como las que ofrecen sus dos grandes fachadas, cuando se
contemplan d esde la cuesta de las ilusiones, ó desde la
cuesta de los recuerdos, que no son- ¡ay! más que otra especie de ilusiones.
RAFAEL C OELLO.

�EL MUNDO ILUSTRADO

230

ll:L MUNDO ILUSTRADO

NU:PCIAL
El 25 de los corrientes, á las 11 de la mañana, tuvo veri·
ficativo en Pachuca el enlace de la Srita. Antonieta Rodríguez, hija del señor Gobernador del Estado de Hidalgo,
eón el Sr. Lic. Carlos Sánchez Mejorada, en la parroquia de
la Asunción.
,Fueron padrinos, de manos: el Sr. D. Pedro L. Rodríguez
y .su'esposa la Sra. Doña Angela Hernández de Rodríguez,
y de velación, la Sra. Doña Guadalupe D. viuda de Sánchez
Mejorada y su hijo D. Javier, oficiando en la ceremonia el
señor Canónigo Martiniano A. Contreras y el señor Cura
D. Rafael León.
La novia lucía elegantísimo traje de [fina seda y encajes
de Bruselas, estilo Directorio. Durante la ceremonia la
Srita. Severina Moreno cantó la hermosa «Avemaría», de
Luggi Lucci. El quinteto«Jordá-Rocabruna» tocó la romanza de Gren!eld, el «Sueño de la Virgen», deMassenet;«Sim·
ple Aveu», de Thomé, y una marcha nupcial.
El templo, profusa y artísticamente adornado con garde·
mas y azaleas, fué insuficiente para contener la numerosa
y selecta concurrencia, compuesta de las personas más dis· ,
tinguidas de Pachuca, de diversas poblaciones del Estado
y de esta ciudad.
·

•

4 •

Terminada la ceremonia y después de haber recibido en
el presbiterio, que lucía severo y elegante adorno, las felí·
citaciones de sus amistades, los novios fueron conducidos
á la suntliosa -residencia -del-señor- Rodr:íguez, la cual ostentaba adorno quizá más rico que la iglesia, para celebrar
solemnemente el matrimonio civil. Fueron testigos los señores licenciados Francisco Hernández, D. Luis Hernández y D. Mariano Domínguez lllanes. Concluido el acto, los
presentes pasaron á los lujosos salones-comedor, dondeen
honor de los desposados fué servido un exquisito banquete que, á nombre del señor Gobernador, fué ofrecido por el
Sr. Lic. D. Luis Hernández en correctas y sentidas frases.
Terminado que fué, los novios partieron rumbo á la pintoresca población de Chapala, donde permanecerán algunos días.
Durante el banquete, las notables bandas de Rurales y
Batallón del Estado tocaron escogidas piezas.

Un campamento de
refugiados

.,

EXMO. SR. KARL BUENTZ, J\llNISTRO PLENIPOTENCIARIO

y ENVIADO EXTRAORDINARI(? DU IJ\IPERIO ALEMÁN EN J\IÉXIC01
RECIBIDO EN AUDIENCIA SOLEMNE
EN EL PALACIO NACIONAL EL MIÉRCOLES ÚLTIMO.

La concurrencia permaneció varias horas en los salones
de la casa habitación, donde tuvieron oportunidad de admirar los valiosos regalos que á la feliz pareja obsequiaron
sus numerosos amigos.
Se tomaron varias vistas cinematográficas y nuestro fo.
tógrafo nos remite la que hoy tenemos el gusto de publicar.

LJ L
Ruinas de Palmi cerca del estrecho de Messina

El Juguetei,del Pobre I

otra pasta distinta·de la de las·criaturas de la clase media ó de los
pobres.
Junto á él se vela, sobre la yerba, un juguete espléndido tan fresr Quiero dar idea de una diversión inocente. ¡Hay tan pocos re- e~ como su
barnizado, dorado, vest.ido con un traje color
purpura y cubierto de plumas y c.:isas relucientes. Pero el niño no
creos que no sean culpables!
Cuando salgan ustedes por la mañana, con la intención decidida se ocupaba de su juguete predilecto: he aqul lo que miraba:
Al otro lado de la verja, en el camino, entre las hortigas y los
de curiosear por las vlas principales, llénense ustedes los bolsillos
de,pequtños inventos de Asueldo, tales como el polichinela movi- cardos, había otro niño, sucio éste, enfermizo, fuliginoso uno de
do por un solo hilo, los herreros que golpean el yunque, el jinete ·esos marmotos-parias en que un ojo imparcial descubrirla ia belley su caballo, cuya cola es un silbato, y Alo largo de las tabernas, z~ si, como el ojo del conocedor de una pintura ideal, bajo un baral pie de los Arboles, désenlos ustedes Alos niños desconocidos y mz _de carrocero, le despojase de la repugna11te pátina de la mipobres que encuentren. Verán sus ojos abrirse de una manera des· seria.
Al través de aquellos bmotes simbólicos que separaban dos
mesurada. Al principio no se atreverán á tomarlos; dudarán de su
dicha. Luego, sus manos agarrarán vivamente el regalo y huirán, mundos, la carretera y el castillo; el niño pobre mostraba al niño
como lo hacen los gatos, para irse á comer lejos de uno el pedazo rico su propio juguete, que el otro examinaba ávidamente como un
que se les ha dado, por haber aprendido á desconfiar de los hom· objeto .raro y desconocido; y este juguete, que el porcallón irritaba, agitaba y sacudh en una especie de grillera ¡era un ratón vivo!
bres.
En un lujoso jardin vi, en cierta ocasión, á un muchacho encama- Los _padr~s, por economla sin duda, hablan sacado el juguete de
do y fresco, vestido con uno de esos trajes de campo, tan llenos la vida misma.
Y los dos niños, uno á otro, se miraban sonriendo fraternalmende coqueterla.
El lujo, la despreocupación y el espectáculo habitual de la rique- te, con dientes de una blancura igual.
za, hacen á estos niños tan lindos, que se les creerla formados de
CARLOS BAUDELAIRE.

ª~º·

':I
,,
I

I•

fl NIÑO PORflRIO DIAZ RAl&lt;iOSA
Al terminar el año escolar próximo
pasado, el niño Porfirio Díaz Raigosa sustentó brillantes exámenes de
las materias que corresponden al se·
gundo año de instrucción primaria y
en ellos dió muestras de gran talento
y aplicación.
Además de las materias que, con·
forme al programa oficial de estudios,
corresponde al citado año, el niño
Díaz Raigosa cultivó, durante el año,
otras materias de estudios de las que
sirven para completar la educación
del hombre de sociedad; entre ellas
se dedicó á la esgrima, materia de la
que también sustentó examen, en el
que mereció los elogios de todos cuan·
tos asistieron á él. Ha sido su instructor, en el varonil deporte, el pro·
fesor mexicano Octavio Malvido y
con él tiró el florete y el sable durante su examen.
El grabado que-acompaña estas lí·
neas muestra al pequeño esgrimista
tirando con su vrofesor, y por él se
puede apreciar la gallarda actitud y
excepcionales facultades que demostró durante la prueba.

�EL MUNDO ILUSTRADO

~32

233

EL MUNDO ILUSTRADO

"CAZA DE LA ZORRA"

SR. D. ENRIQUE FERNÁNDEZ CASTELLÓ Y SRA. MERCEDES
BERRJOZÁBAL DE FERNÁNDEZ CASTZLLÓ,
CUYO ENLACE SE EFECTUÓ EL

27

DEL ACTUAL.

GRUPO DE .MIEMBROS DEL C LUB HÍPICO INTERNACIONAL QUE TOMARON PARTE EN LA CAZA.
MATRIMONIO RÉGULES-3ALLAIW O.

Un grupo de miembros de la colonia alemana, que siem·
pre se ha distinguido por su afición á los deportes y especialmente á los deportes hípicos, organizó una &lt;caza de la
zorra&gt;, que se llevó á efecto el domingo 24 de los corrien·
tes en los llanos que median entre la exgarita de Bucareli
y el rancho de Nápoles, en San Pedro de los Pinos.

Durante algún tiempo se había descuidado este deporte¡
pero ahora los amantes de él se proponen organiz¡µ- perió,
dkameute fie,tas deportivas del género de la efectuada
el último domingo, y para ello se ha formado el Club Hípico
Internacional, bajo cuyo patronato se llevarán á cabo.
·
A juzgar por el entusiasmo demostrado durante la

CEREMOl'IIA RELIGIOSA DEL MATRIMONIO SÁNCHEZ MEJORADA-RODRÍGUEZ, EN LA PAR.ROQUIA DE PACHUCA,
.

EL

25 DE

LOS CORRIENTES.

Fots. especial para «El Mundo flustrado&gt;.

REGRESO DE LA CACERÍA.

�EL MUNDO ILUSTRADO

234

EL ! MASTER&gt;, LA &lt;ZORRA&gt; Y SERORITAS CAZADORAS,

LLEG ADA AL BOSQUE DE NÁPOLES,

EL MUNDO ILUSTRA no

LOUIS BENJI MAN WADE, LA &lt;ZORR A&gt;.

lt

***

• 11

E N CAMINO.
ENRIQUE WELT.)N,

*••

meros deben ser muy dóciles á la rienda y rápidos en sus
movimientos¡ el de la zorra para poder huir, y los de los
perseguidores para darle alcance en cualquier parte y en
cualquiera. de los momentos propicios.

Tanto los jinetes como los caballos que tomaron parte
en la tiesta del domingo, están en las condiciones indica·
das, y por lo tanto, la caza estuvo llena de incidentes y

PERIPECIAS DE CAZA.
P ARTI DA DE Bl:CAREL I.

SRITA.~HATTIE WEITON.

peripecias que la hicieron:muy interesante¡ el señor Wade,
la zorra, h izo verdaderas maravillas de equitación para
conservar su &lt;cola&gt; en medio de un grupo de perseguido·
res compuesto de cerca de treinta personas, todas muy
hábiles en el manejo de la rienda y montadas en magnífi·
cos caballos. Al llegar al bosquecillo del rancho de Ná·
poles, el señor Wade llevaba todavía su cola, y los perseguidores una cansada de primera clase.

inauguración, la nueva temporada se abre bajo los más li·
sonjeros auspicios. Firmaron las invitaciones para ella los
Sres. Frederick Walter Da vis, iniciador de la idea, q uefun·
gió de &lt;master&gt; en la cacería, y el Sr. Louis Benjiman
Wade, que se presentó á servir de zorra, fiado en su habi~idad deportiva y en el magnífico estado de sus caballos, ~1rcunstancias que le hicieron vencedor del torneo deportivo.

La &lt;caza de la zorra&gt; es uno de los deportes favoritos de
los hijos del imperio germano, lo cual se explica dada la
afición que tienen por la cinegética, pasión muy propia de
ellos por la configuración de su país y por sus leyendas y
tradiciones.
El juego de la &lt;caza• consiste en una persecución qt\e se
hace de un individuo á quien se llama «zorra&gt;, y que se
distingue porque lleva debajo del brazo derecho una cola de ese animal¡ va á caballo lo mismo que sus perseguidores, y su habilidad está en evitar que se le dé alcance y se le despoje de su distintivo. Uno de los perseguidores, á quien se llama «master&gt;, se encarga de la dirección
del juego y organiza la batida con los demás participantes,
á los que se puede considerar como la jauría.
Estos persiguen á la zorra, la que se defiende por cuantos
medios le es posible: si llega el perseguido hasta el punto
final de la cacería sin haber perdido su distintivo, se le
declara vencedor en el juego, y si alguno de los perseguidores logra despojarle de él, éste será el triunfador.
Naturalmente, para este ejercicio, se necesitan caballos y
jinetes muy hábiles y perfectamente amaestrados; los pri·

235

UPRICHOS HÍFICOS.

A las diez y media de la mañana, perseguidores y per·
seguidos se seataron á la mesa, los primeros á reparar las
perdidas fuerzas y el segundo á repararlas también y á
disfrutar, al mismo tiempo, de la gloria del triunfo. A la
hora de la sobremesa se pronunciaron discursos, elogiando
la idea del señor Davis, y se brindó por que el entusiasmo
deport ivo no decaiga y se celebren con frecuencia las fies·
tas tan hermosas y entusiastas como la del domingo.
Concurrieron á ella, además del &lt;Master&gt; y la &lt;Zorra&gt; ,las
siguientes personas: señor y señora Motz, señor y señora
Moats, señora Westlund, señorita Hattie Welton, señorita
Beer, señorita Müller, y señores Enrique Welton, Robín·
son, Alberto Fleck, Fernando Paviot, Schlichting, Hartop,
Behr, Carlos Schehant, capitán Sturtevant, Welff, Geltke,
Osear Wertbunt, E . Blacke, W. Boker, Andry Aveline, Pe·
dro Marino, Dahmlos, Kersten y Jean de Zakrzewsky.

FIN DE LA CACERÍA.

�EL .MUNDO ILUSTRADO

236

Una Visita Inesperada
Luciano contemplaba, poseído de profundo pesar, á s~

I anciana madre. ¡Qué triste era para él verla en aquel estado
de postración! Recordábala joven, alegre, bulliciosa, llena
de vida y de fuerza, pareciéndole imposible que fuera ella,
su madre, aquel sér insignificante, aquella cosa inerte, ani·
I quilada por los años, que apenas hablaba, privada casi de
todo raciocinio y próxima á rendir á la madre tierra el
ineludible tributo de su cuerpo.

¡Ah! ¡Qué no hubiera dado Lnciano por oirotra vez aquella voz amenazadora y aquel &lt;bribonazo&gt;, más cariñoso que
insultante!
Pero nada existía ya capaz de mover el espíritu de la
pobre anciana. En sus ojos no había ya ni una mirada de.
ternura ni de reprensión para su hijo. Postrada en un an·
tiguo sillón del primer Imperio é incapaz de dar un solo
paso, permanecía á todo indiferente y ajena á cuanto le rodeaba, con la blanca cabeza inclinada hacia el pecho, co·
mo llorando la mue..-ta alegría de los hermosos tiempos juveniles.

Y no cesaba de mirarla, llena el alma de profunda tris·
teza. ¡Ah, qué cambiada encontraba, al llegar al pueblo,
después de varios años de ausencia, á su adorada madre!
S{¡ él la recordaba cuando, á los sesenta y dos años, fuer·
te y ágil aún, le prodi~aba á él, .que contaba cuarenta y
cinco, todas esas atene1ones que tienen las madres parasus
' 1 niños. Contábale cuentos infantiles, y siempre, al verle dis\ : puesto á salir de casa, había de hacerle las mismas recoI
mendaciones: &lt;Abróchate bien el gabán, que hace frío&gt;. &lt;No
I
te olvides los guantes&gt; ....
,
Otras veces, si le parecía que su hijo había cometido al1
.íl
guna falta, hecho algo que no estuviese conforme con su
manera de ser, levantaba a,menazadora la descarnada mano,
.I surcada de venas azules é incapaz de hacer daño á una
mosca, para castigarle como á un chiquillo. &lt;.Espera, espe·
.
&gt;

I

1

*
••

Una tarde de verano, cuando la casa permanecía sumida.
en el silencio de las horas de la síes·
ta, madre é hijo dormitaban en una.
amplia sala, cuyos balcone~, entornados para evitar la pesadez del ca·
lor y de las moscas, mantenían la habitación en dulce frescor y tranquila.
semiobscuridad, oyóse un ruido de
pasos sospechosos por lo desacostum·
brados. Parecía que alguien andaba.
sigilosamente por la próxima habita·
ción. Todos los criados, según la cos·
tumbre del país, dormían á aquella.
hora la siesta. Alguien, pues, había..
entrado en la casa.
Luciano volvió la cabeza y vi&amp;
abrirse la puerta y aparecer la silue·
ta inesperada de un hombre descono·
cido.
Era un hombre corpulento, barbu·
do, malfachado, con aspecto de vagabundo. Alucinados aún sus ojos
por la luz del día, apenas debía poder distinguir los objetos en la habi·
tación casi á obscuras y vaciló indeciso antes de entrar en ella.
Luciano · se levantó precipitadamente, pues el aspecto de aquel hombre no le inspiraba la menor confianza.
-lQué se le ofrece á usted, buen
hombre'! preguntó, avanzando hacia
la puerta.
Al oir aquella voz, el desconocido
se estremeció. Indudablemente debió
creer que la habitación estaba desierta, y su primer impulso fué el de em· ,
prender la fuga.
Pero Luciano, interponiéndose en·
tre el intruso y la puerta, volvió á
preguntar, en tono colérico esta vez:
-Ya le he preguntado que qué
busca usted aquí.
-¿Qué busco aquí? ¡Tu pellejo!
contestó el bohemio sacando un enor·
me cuchillo. ¡Déjeme usted pasar ó
le atravieso!
-iAh, ladrón! ¿ venís á cometer un .
crimen? dijo Luciano, sin retroceder
un solo paso. No creíais encontrar
aquí más que á una pobre vieja, ¿ver·
dad?
·
-¡Déjeme usted pasar, gritó el hom·
bre poniéndose en actitud de acometer.
-¿Pasar? ¡Ya lo creo que pasarás!
¡Entre dos gendarmes!
-Pues bien¡ allá voy.
Luciano dió un salto hacia atrás,
librándose de este modo de la rápida acometida que, cuchi- ,
llo en mano, había dado el bandido.
Afortunadamente, no era nada fácil vencer á Luciano.
Este se apoderó precipitadamente de uno de los gruesos
y fuertes bastones que servían de apoyo á su madre y que
pe~manecían apoyados en la butaca, y dando con él un for- 1
tís1mo golpe en el brazo de su adversario, le 'obligó á arro- ·
jar el cuchillo con que amenazaba.
-¡Ahora soy yo, miserable bandido, quie.a te va á pasar
de parte á parte! dijo Luciano, golpeando con todas sus
. fuerzas á aquel imprudente malhechor, que tan incautas
mente se había arriesgado á entrar en la casa.
De pronto, lanzó un grito. Su brazo dejó de golpear al
bandido, y exclamó:
·
-iAh! ¡.Mamá, mamá!
Aquello parecía un milagro, algo fuera del orden natural

237

EL .MUNDO ILUSTRADO
de las cosas. La anciana se había levantado sola de su
asiento, &lt;como en otro tiempo&gt;, y aquella anciana, qúe ya
no podía hablar, exclamaba, llena de cólera, dirigiéndose
al ladrón:
-c¡Bribonazo!&gt; ¿Te atreves á poner la mano sobre mi
hijo? ¡Pues espera! ¡Espera! ¡Ya verás!. ...
Y también ella empezó á golpear al bandido. Ya no era
la anciana decrépita. Al ver á su hijo en peligro, había recobrado sus agotadas fuerzas, su vigor de la juventud. Lo
que jamás hubiera podido hacer la ciencia, lo lograba, en
un momento, el amor maternal, desentumeciendo sus músculos impotentes, devolviendo á sus labios la palabra y á
todo su sér la alegría de los treinta años,
-¡Ah, mamá! j.Mi pobre madre, curada! gritó Luciano,
cayendo ante ella de rodillas y besándole ap:.siooadamente
las débiles manos.
El bandido, al ver la puerta libre, desapareció en un momento. Pero, ¡,qué le importaba ya á Luciano su huida'!
Para él no había en aquel momento más que su madre, más
que aquella mujer tan enérgica, que antes de dar el último
suspiro, había podido aún llevar á cabo un acto de amor y
de abnegación maternal, sublime.
-¡Madre, madre de mi alma! repetía Luciano. ¿No es un
sueño todo est0i' ¿Es cierto que te he visto audar sola, sin
apoyo de bastón algunoi' ¿Es cierto que te he oído hablar
eu voz alta, como antes, y levantar la mano amenazadora?
¡Ah! ¡Bendito sea ese hombre! . .. . Anda aún un poco, que
yo te vea otra vez fuerte y animada. ¡Enfádate, incomódate
otra vez! ¡Madre! ¡Adorada madre! Tu hijo te lo suplica . . .
Pero la anciana bajó de nuevo la cabeza: su cuerpo se
inclinó y se contrajo, volviendo á adquirir el aspecto ·de
cosa muerta.
Apoyándose en la pared y á pasos cortos, penosos, vacilantes, se encaminó la anciana á su sillón, y, dejándose
caer en él pesadamente, apenas le quedaron fuerzas para
murmurar en tono casi imperceptible:
-¡Diantre de vagabundos! Ve á echar el cerrojo, hijo mío¡
pero abrígate bien, que hace frío ... .. .
Aquellas palabras fueron las últimas. Cinco minutos después, la octogenaria había caído otra vez en su letargo, y
quizás no tardaría en sumirse en otro aún más profundo y
misterioso, que deja para siempre en el corazón de todo
hijo un dolor infinito.
J UAN RAMEAU.

Ex1&gt;1.cs. S1&lt;-.s.

R EGI NALD T o ~ ER, M INISTRO DE lNGLATE RR.',

Y C OR ONEL

E . S WAYNE ,

G OBERNADOR DE H ONDURAS

BRITÁNJCA, RECI BIDO EN EL P ALACIO N ACIC'NA L
EL

26

D • L ACT UAL.

�238

_,_J....
EL :.MtJN:t&gt;O 1LUS'rRA1&gt;0 ·--

,..,
ALBERTO . \'ILLA5ENOR

Un amigo mío decíame:en días pasadoi, mientras saboreába~os la .frescura
de una deestas claras mananas invernales, en el jardín de su casa de Mix~~ac:
-No parece sino que una maldición
ha caído sobre los artistas de México ... . Ayer fueron Ruelas y Ricardo
Castro; hoy es Villaseñor . ... Mañana,
¿quién será?
A la sombra del arbolado, entre perfumes de flores, en la transparencia ma·
tioal de Enero, dijérase que flotaba, per~isteute, esta interrogación al Destino. Y
un soplo de misterio pasaba junto á nos·
otros, estremeciéndonos.
[M'Mañana, ¿quién será'( .
Porque la pregunta se impone, se .yergue solemne, impasible, y nos persigue,
y nos turba, como las furias á Orestes;
porque la continuidad dolorosa de estos
tallecimientos trae consigo no sólo la
uena del tesoro perdido, sino la angustia del tesoro por perder; la vi~ión lú¡;ubre de que, á seguir así, desaparecerán en el alba blancura de las necrópo·
lis los pocos .. legidos que, en estos
tiempos y en estas tierras, pasan por la
común senda de la vida elevando al
cielo, bajo el sol, cantos de belleza y esperanza que cicatrizan heridas, que endulzan tristezas, que hacen concebir ensueños.
El joven y ya ilustre pianista mexi·
cano ha_partido cuando su~ manos fuertes, vigorosas, de atleta delicado, conservaban aún el vago estremecimiento
de las deidades inspiradoras. Ha partido joven. La muerte echó un velo de
desolación sobre su sonrisa. La Parca,
la inesperada, arrancó de sus manos las
rosas que conservara para deshojarla en
lluvia de pétalos sobre el piano, encerrándolas en el misterio de la cripta.
Alberto Villaseñor, lleno de confianza
en su arte, seguro de mayores triunfos,
emprendió el viaje al desconocido país
de donde nunca se torna.
Viejo, impotente, paria en la lucha, veterano inutilizado en cruentos combates,
habríamos llorado su desaparición con
el dolor sereno del que estrecha la mano
que laboró mucho y hubo de completar ide1les; joven
pletórico de savia de vida, lloramos su muerte porque m&gt;
se nos oculta lo que esa bella juventud hubiese realizado.
Alberto Villaseñor representaba, en el ambiente artístico
de México, algo no fácil de ver todos los días, algo nuevo,
algo grande aparecía ante nuestros ojos con la extraña
fascinación de lo raro: un artista hecho, maduro, que había llegado al perfecto dominio de su arte, y á quien sólo
faltaba tender las alas y lanzarse por amplios horizontes de
triunfo.
¿Y sabéis lo que significa esto 'I ¿Os dais, por ventura•
perfecta cuenta del alcance, de la trascendencia, de la in·
tensidad de esa breve, de esa seductora palabra-ariísta,aplicada en México con justicia, noblemente, á un hombre
que apenas ha traspuesto la treintena?
Es tal la mezquindad de nuestra atmósfera intelectual,
tan grande y tan triste el desdén con que, por vicios de
educación, se ve al espíritu consagrado á exteriorizar be·
lleza, que difícilmente llegamos á admirar en él una per·
sonalidad acabada, bien definida, fuerte en el ejercicio de
tan noble tarea. Y he aquí por qué siendo estas personali·
dades tan raras, su desaparición es lamentable.
Alberto Villaseñor había logrado imponerse en su arte,
como cumple á los convencidos, á los esforzados que luchan, y en el logro de la victoria ponen su voluntad y su
talento. Adolescente aún ingresó al Conservatorio. En las
aulas de la que fué venerable Universidad le sonritron
los primeros tr iunfos. Sus maestros vieron en él una flor
de .esperanza, y con ternura cultiváronla. Más tarde, enardecido ya por el elogio, apurada la exquisita ambrosía de
la popularida~, enderezó sus pasos hacia regiones más

EL MUNDO ILUSTRADO

239
Aparte éle esa belleza,
que fun da en leyes na·
turales, las líneas y las
formas del niño están go·
bernadas por leyes espe·
dales que les son carac·
terísticas. Examinemos,
por ejemplo, los ojos. Es
un hecho conocido que
es más fácil encontrar
ojos hermosos entre los
niños que en los adultos.
Casi todos los niños tienen los ojos grandes. Es to no es mero accidente,
sino un fenómeno anatómico natural. El ojo es,
de los órganos de los seres humanos, el que se
desarrolla más rápidamente; á los siete años
cesa su desarrollo, mientras que todas las otras
partes continúan su ere
cimiento, las mejillas, la
boca, la nariz, la barba
y la cabeza. Por esta ra

I

ALBERTO VILLASEROR.

Fot. Clark.
LOS FUNERALES DE VILLASEROR. -OFICIO DE «CUERPO PRESENTE&gt; EN LA CAPILLA DEL PANTEÓN FRANCÉS.- LA CARROZA
FÚNEBRE POR LA CALZADA DE LA PIEDAD.-EL FÉRETRO AL SER SACADO DE LA CAPILLA.

propicias al perfeccionamiento, en las cuales se respirase
un ambiente puro de arte, y ondeara la rubia cabellera ju·
venil al soplo de auras de divina belleza.
Fué á Alemania. Estudió con tesón de laborioso y de
inspirado, y bajo la dirección de altos maestros hubo de
conseguir que se trocase en realidad ensueño que absorbiera los mejores y más rientes años de su niñez. ¿Quién
olvidará su triunfo en Léipzig, tanto más caro para nos·
otros cuanto que debe considerársele como el primero al·
canzado por un mexicano en aquella urbe severa?
Penetró entonces, con andar firme, en los recintos de to·
das las grandes capillas: supo desentrañar la pureza de
Bach; tradujo la imponente grandiosidad de Beethoven;
empapó su alma en la sutil, en la acariciadora melancolía
de Chopin; comprendió y sintió á Roberto Schumann, y
como los viejos trovadores que, luego de cantar, volvían á
sus lares cargados de laureles, él vino á México, y nos de·
leitó con la noble sencillez de sus cantos. Años de victorias, largas horas de amor, quizá la felicidad ansiada y has·
ta la riqueza, franca donadora de placeres, le sonreían. Y
á semejanza también de los viejos troveros infortunados,
ha caído ante el castillo de la ilusión y de la esperanza.
Con razón mi amigo, en el umbrío jardín, ante la claridad azul, preguntábase inquieto:
-Y mañana, ¿quién será? ..... .

C. G.P.

POR QUE SON HERMOSOS LOS NIÑOS
Durante muchos siglos las madres han insistido en que
no hay en el mundo nada más hermoso que los niños. Cuando han comparado los ojos de sus niños con las estrellas y
la piel con las hojas de las rosas lo han hecho sólo para
adular á las estrellas y á las rosas.
.
Una madre nunca se detiene cuando se le pregunta la lista entera de los encantos de sus hijos, los piececitos rollizos los h ombros blancos como la nieve, el pelo dorado, la
bo~a sonriente y los hoyuelos que parecen haber sido hechos para besarlos.
No es el amor materno el que las ha hecho ciegas. La carita, el cuerpo blando son cosas realmente bellas; m.ª: aún,
los artistas nos han mostrado las belleza de los nmos en
sus Cupidos. Ahora vienen los científicos y los antropó·
lotos á probar lo que las madres han proclamado desde
fiempos remotos.
Las razones para l a belleza de los niños están bien amparadas por la Naturaleza. Cada niño sano debe ser, por
meras razones fisiológicas, más hermoso que el sér adu~to.
La trasparencia de la complexi?n, la fr~s~ura de la pie~,
la elasticidad de la carne son fenomenos fisicos. En los niños la renovación d e los tejidos se hace con más energía
que en los adultos. La sangre, cuya circulación es más corta, desempeña su tarea en menos tiempo y más frecuente·
mente. Atraviesa todos los tejidos y les lleva aquella elasticidad característica que tanto admiramos.

zón los ojos que aparecen grandes en una cara pequeña
se hacen menos conspicuos y parecen más pequeños en
una cara grande y completamente desarrollada.
Por otra parte, podemos probar este hecho: los adultos
que tienen ojos grandes, tienen facciones pequeñas y por
esto sus ojos se ven grandes.
Con respecto·á la expresión de los ojos, que siempre parecen reflejar el buen humor y la alegría, los niños la tien en de su propio espíritu.
El niño está hecho para la alegría. La alegría es el verdadero fundamento de la psicología infantil. Basta sólo
observar en los niños el cuidado que tienen para evitar
todo aquello que les cause molestias y pesares y cómo
buscan todo lo que les proporcione alegría. Nadie sabe,
mejor que el niño, derivar placeres de las cosas ordinarias
de la vida, mientras come, pasea ó se viste; nadie está más
listo que é l á gastar todo el tiempo en jugar, nadie está
más inclinado á tomar parte en cualquier juego aunque no
lo entienda. Por esta razón, el niño ríe cuando ve á los ma·
y ores reirse, sin saber el motivo de la risa. Este amor por
la alegría, que es aparente en todos los niños, se refleja en
su rostro y en sus ojos.
La boca también es más hermosa en los niños que en los
adultos. A menudo nos maravillamos cuando vemós que la
boca hermosa de un niño tiene semejanza con la de sus padres que no tiene ningún atractivo. A propósito de esto,
me permitiré mencionar un incidente personal: un amigo
mío me dijo una vez que mi niño tenía la boca igual á la
mía; pero agregó con franqueza inconsciente: «iel niño tiene una boquita tan linda!&gt;

�241

EL MUNDO ILUSTRADO

240

EL MUNDO ILUSTRADO

Los Ojos Fascinadores de las Artistas

Nuestras ~66toras ru608n Ganar

un ttermoso u flrtístlGo Premio

•

¿Quiénes son las seis actrices cuyos ojcs se ven en el grabado adjunto?
La lectora que mande una solución exacta, tendrá derecho á uno de los diez premios consistentes en objetos de arte que se distribuirán entre las soluciones más acertadas.
Si el número de solucion~s exactas fuere mayor que el de premios, se sortearán
é'.; os.·
El concurso se cierra el día 8 de Febrero próximo.
•
Es muy fácil resolver este acertijo.

JOSEF HOFMANN
Alguien ha dicho-no recuerdo ahora quién, ni hace falta recordarlo,-que con los grandes artistas sucede lo que
con las montañas, las cuales, pal.'a ser admiradas .en toda ·
su grandeza, necesitamos verlas á distancia. De cerca nos
parecen abruptas, talladas por un cincel gigante, ostentando, junto á la aromosa flor silvestre, la intrincada maleza;
al lado del arroyo que murmura, el torrente que se despeña; junto al arbusto esbelto que se mece al viento de la
tarde, la retorcida higuera de )!meso tronco. De lejos, todo este conjunto, h echo de contrastes, se armoniza; un prodigioso encanto envt1elve la montaña desde la base hasta
la cima; la montaña se dibuja en el cielo con tanta euritmia, con tan hechicera j;!racia en sus proporciones hercúleas, que nos subyuga, que nos esclaviza en nuestra admiraci ón, y entonces, y sólo entonces, somos capaces de darnos
c·1enta &lt;l e la inmensidad que antes no advirtiésemos en sus
j 11stos lineamientos.
Con Hofmann pasa algo semejante.
Veis primero un hombre rabio, un hombre fuerte, robusto, de hosca faz eslava, la cual muestra, á través de sn
hosquedad, la dulzura apacible de unos ojos claros,-ojos
que tienen mirajes ele nieve v lejanías de estepa,-que os
saluda con serio gesto y se sienta al piano. No es el artista ¡,oseur, de exterior un tanto romántico, de rizadas melenas y enorme corbata negra que estáis acostumbrados á
imaginar: es un caballero, un burgués de naturaleza sanguínea simplemente. Pero dentro de aquel exterior que
nada dice, ¡cuántas cosas se encierran! Josef Hofmann pone
las manos sobre el teclado, manos vigorosas que por su
nerviosidad misma tienen un no sé qué de extraño. Las
miráis ir y venir, ya suaves como el aleteo de un pájaro,
ya rápidas, con rapidez de huracán, y un torrente de notas
armoniosas estalla, y dentro de aquel torrente, dentro de
aquel que más tardé se transforma en mar sonoro, asoma
un alma, un alma que se apasiona, que se rebela, que lucha, que se acongoja, que traduce los más vehementes júbilos y los más íntimos dolores; que es, en fin, algo comparable á un lúcido espejo en el que se reflejasen todas las
pasiones humanas. Vosotros sentís de pronto una turbación: la turbación ante el milagro; más tarde una embriaguez inefable que os ciega, que os envuelve, que os sensibiliza hasta el grado extremo de la sensibilidad; y, por
último, el entusiasmo, el pasmo, la locura os hacen presa,
y Hofmann transfigúrase, y, severo, casi inmóvil ante el
piano, aparece como un divino artífice del ritmo, como un
mago maravilloso que en sonidos sabe esculpir estatuas;
como un supremo dominador que hubiese aprendido el arte
también supremo de enloquecer convirtiéndose en medio
para alcanzar una realización de arte, tan superior como
la realización misma.
Hofmann os hace discurrir por los escondrijos y vericuetos más recónditos del alcázar del arte. Guiados por él,
pasáis de la ternura al odio, del amor al desen¡!año, de la
sedación al nerviosismo. Pero después, cuando la silueta del virtuoso desaparece, cuando abandonáis la sala, entonces la grandeza del recuerdo supera á la realidad misma. Aquellos cantos de un poder extrahumano que hicieron surgir los dedos mágicos, estereotípanse en la imagición, y la personalidad del pianista, vista, como las montañas, á través de la lejanía de la remembranza, destácase
con gFan relieve, adquiere infinita armonía, y, cuando volvéis á oír á Chopin, á Beethoven, á Bach, interpretados
por otros artistas, grandes ó pequeños,- pequeños las más
de las veces,-á los labios asciende, como un conjuro, el
nombre para siempre imborrable: ¡Hofmann! ¡Hofmann!
En Hofmann están reunidos dos atributos que difícilmente se hallan juntos en otros pianistas, por reconocida
que sea su fama: la inspiración francamente genial y la
técnica impecable.
Cierto, aquellas manos fuertes, robustas, sanguíneas, saben hacer milagros de agilidad, salvar todo escollo y no
detenerse ante las dificultades cuasi fabulosas ·que en ocasiones ofrece la técnica pianística; es más: la dificultad la
resuelven en sencillez¡ los amontonamientos de tinta negra los transforman en fraseo claro y diáfano. No conozco
hombre alguno que, luego de escuchar á Hofmann, no se
haya sorprendido de esta difícil facilidad. Pero á la vez
que el virtuosismo de las manos, admiramos el de un gran
cerebro que todo lo penetra, cerebro de soñador y de analista, que lo mismo convierte un pensamiento melódico en

JOSEF HOFMAN.

(Caricatura de Lillo).
gasas de fantasía ó en tintas de crepúsculo, como hace rn·
gir la pasión en el espacio breve del pentagrama.
De aquí que Hofmann interprete con igual maestría á
los grandes compositores de todos los géneros: al clásico,
al romántico, al viejo apegado á los cánones severísimos,
al moderno que innova y crea; á Beethoven, á Chopin, á
Méndelssohn, á .Moskowsky, á Liszt, á Wagner . . . .. .
lQuién, como él, ha sabido darnos un ejemplo modelo
de interpretación beethoviana't El Cisne de Bono, en sus
manos, es lo que debe de ser: el severo, mas nó con la
severidad rígida y rayana en el amaneramiento que algunos pretenden achacarle, sino con severidad humana, sin
embargo de ser divina, con severidad flexible, llena de co .
lor, rebosante de matices. Recordemos, si no, las Sonatas,
y á la mente nos vendrá luego la remembranza de muchos
pasajes de dulzura angélica, que Hofmann dijo más con
el alma que con las manos. En ellos suspiraba el amor,
amor de gigante encerrado en corazón de niño; en ellos
temblaba una indefinida melancolía; en ellos palpitaba
también una consoladora esperanza.. . No todo eran truenos y rayos; no todo eran gamas de rigidez de acero: mirábamos allí auroras, mundos de emoción, y por nuestros
nervios corrían, despertadas poi' el maestro, las sensaciones más varias y multiformes.
Beethoven, ante el criterio de Hofmann, no es el dómine
virulento y á la par seco 'que los vulgares equivocada-

�242
mente conocen1 sino el genio inmenso que supo condensar
en su obra á la humani'dad de todos los siglos, como Homero, como Esquilo, como Dante, como Sbakespeare,. y,
para conseguirlo, fué humano, y supo humanament~ forJa~
en barro armonioso las pasiones humanas. En él, iunto a
la paz serena y casi mística de la «~infon~a Pa~tor~l», ve;
mos la pujanza vibrante de la &lt;Qumta Smfoma»; Junto a
la severidad del &lt;Andante» de la «Sonata Patética&gt;, está la
ternura del «Cantábile&gt;, como en el poeta griego al lado
de la maldad de Egisto está la nobleza de Agamemnon, y
ltiego de estallar el grito de odio de Clitemnestra, sonríe
la palabra celeste de Electra. Beethoven es grande como el
mar-siguiendo la comparación establecida;-pero, como
éste tiene borrascas y ensueños, y á la vez que el negro de
la t~rmenta y de la noche ostentan sus aguas la coloración
azul de los cielos estrellados. Y en las ejecuciones beethovianas de Hofmann admiramos la conjunción de dos as·
tros; asistimos al espectáculo sorprendente del coloso que
revela al genio y le comprende, y le siente, envolviendo al
profano que escucha, merced á un dónde emotividad pasmo~a en la ola invasora de belleza.
Ma~, siendo como es de primer orden la interpretación
de Beethoven por Hofmann, no creo que sea ésta su especialidad. Pocos habrá que sientan al autor de la &lt;Sinfonía
Heroica» como el pianista flOlaco; pero ninguno indudablemente, ni antes, ni ahora, ni quizá en mucho tiempo,
tocará música de Chopin como él la toca.
Cualquiera diría que Josef Hofmana es un alma gemela
de Federico Chopin: tal ha sido la sutileza con que penetró en el espíritu de aquel gran enfermo que pasara por el
mundo en tiempos de romanticismo y de amor, semejante á
una inmensa ave negra de raro y vistosísimo plumaje. El
soberano poeta de los &lt;Nocturnos&gt;, en Hofmann, tiene un
encanto nunca hasta hoy bastante ponderado; un poder de
emoción y de fascinación tan grandes, que difícilmente
podrán olvidar!.: aquellos que le escucharon.
¿Será por afinidad de raza? ¿Será porque en la obra chopiniana el ilustre pianista ve á st. patri~, la palpa, la estrecha con efusivo abrazo, llora con sus mfortumos y admira su grandeza?
Quizás. La música de Chopin no es simplemente personal, como algunos han supuesto, no representa ~an sólo el
lloriqueo de un sensitivo. Hay en ella, en especial en una
parte de ella-en las «Baladas» y en las «Polonesas»,-una
suprema aspiración del alma de la patria. Envuelto en vaporosa melancolía elévese el ca?to de la tierra _natal, aherrojada por cadenas; canto que implora, llamamiento deso·
lado de un país esclavo.
¿Y cómo podemos suponer que esta tendencia marcadísima que constituye una de las fases más brillantes y menos bien comprendidas de Chopin, no haya ejercido efec·
tivamente influencia en el temperamentode Hofmann?
A ello se debe seguramente que la interpretación que da
al inmortal polonés, sea diametralmente opuesta á las que
solemos oír. No advertimos ahí la sensiblería vulgar y el
;ifeminamiento en que ciertos adoradores. en fuerza de refinarle, han hecho caer á Chopin. El Chopin de Hofmann
e~ melancólico, es triste; pero con noble y serena tristeza.
Y en ello el &lt;virtuoso&gt; no ha hecho más que seguir la
hueila del mismo Chopin, quien, al decir de uno de sus
mejores biógrafos, si resucitara, no entendería su propia
m11sica, en razón de lo adulterada que está en las modernas interpretaciones.
De buena gana quisiera enumerar todas y cada una de
las bellezas que pródigamente brinda Josef Hofmann en
sus ejecuciones de Chopin. Recordaría, uno á uno, los
«Nocturnos&gt;, las «Valses», las «Polonesas», los «Estudios»,
los c:Scherzos&gt; y la admirable &lt;Sonata» en si b. menor, in·
sistiendo en las revelaciones de técnica y de inspiración de
que en ellos hubiese hecho alarde el gran concertista. Pero
es lo cierto que Hofmann hace una creación de esas obras;
c reación tan varia, de tan amplios horizontes, de tan múl ·
tiples formas, que bien requiere un libro y la pluma de un
especialista para ser estudiada y valorizada debidamente.
De esa música doliente que jamás ríe, que tiene palidez
de otoño y melancolía de cielo gris, oyéndola á Hofmann
perdura un vago, pero intenso recuerdo: es como un infinito suspiro de amor y de tristeza que temblase en el ambiente de una noche invernal.
Y á este recuerdo únense en Josef Hofmann otros incontables, de los cuales me ocuparía en esta breve impresión, ansioso de definir totalmente la fisonomía estética del
pianista, de suyo tan interesante: los nombres de Schu·
mann, de Schúbert, de Haydn, revolotean en torno á la
pluma, como abejas de oro. Volúmenes sería menester ca•
cribir,(empero, á ful d(encerrarles.

EL MUNDO ILUSTRADO
De Hofmann puede decirse que es el &lt;virtuoso» más
completo que ha pisado tierra mexicana. Nombre imborra·
ble es el que lleva. Pasarán los años. Ar~istas ~on aureolas de gloria vendrán á decirnos la eterna buena nueva de
la belleza, y harán vibrar nuestros nervios á ·modo de cuer·
das de eólicas arpas, y humedecerán nuestros ojos con niebla de emoción. Pero la memoria de aquellos que devotamente escucharon al discípulo de Rubinstein, evocará piadosa estos días de arte que han transcurrido haciendo
desfilar ante las pupilas de nuestro «yo&gt; interior, á la divina pléyade de apóstoles para los cuales la verdad, la
ilusión, el amor, la vida, tradujéronse en poemas armoniosos.
CARLOS GONZÁLEZ P EÑA.

•

Manos en las Tinieblas
En la hosca noche de mi duelo sentí que unas manos
tenues se posaron en mi cabeza, como dos alas sobre un
abismo. Y que acariciaron mi frente en la tiniebla con una
sutil caricia inefable.
Al punto mis pensamientos de luto y de sangre se con·
virtieron en flores que perfumaron mi alma. Y en la noche de mi angustia brilló una luz blanca que iluminó mi
mundo interior.
Rozaron mis sienes como dos mariposas de seda.-Tocaron mis párpados como si fueran pétalos de un lirio ma·
ravilloso. - Jugaron con mis cabellos levemente como dos
tibias ráfagas de una brisa de otoño.
Y o permanecí inmóvil bajo la intensa caricia dulcísima.
Inmóvil y pensativo entre la sombra .. .... -Hice un impulso para tomar aquellas manos; pero las mías no se mo·
vieron, á pesar de mi voluntad, como si estuvieran
muertas.
Entonces me imaginé aquellas manos frágiles y difuntas,
hechas de aire y de misterio, impalpables y amorosas; y
ví, con los ojos de mi fantasía, que los dedos sutiles, al
moverse, dejaban sobre mi cabeza un resplandor de blancura funeraria.
Después sentí que me invadía un sueño dulce como un
beso de los labios amados. Y que caía en él como en los
brazos de una virgen querida por largo tiempo. De una
virgen que anhelara dormir, triste y exangüe, sobre mi corazón.
Cuando desperté, una serenidad insólita llenaba mi espíritu, en el que había una nueva luz y un nuevo perfume,
como si en él cayera una lluvia de rosas, y en su cielo
nocturno apareciera la estrella de la Esperanza.
¡Manos misteriosas de mi ensueño visionario! ¡Manos de
alguna criatura de amor que me recuerda más allá del sepulcro! Venid á acariciarme en la hosca noche de mis
duelos, rozando mis sienes con vuestros dedos sensitivos!
Que yo os sienta llegar como dos lotos sagrados cuyos
pétalos se plegaran sobre mi cabeza; como dos alas sil en·
ciosas bajo las cuales dormirán mis pensamientos.
Y que expíe yo el divino placer de vuestro encanto con
el tedio de las banales cosas de la vida, con la honda amargura de una nostalgia inconsolable, con el dolor aleve de
una melancolía profunda!
FROILÁN T uR.::IOS,

243

EL MUNDO ILUSTRADO

TEATRALES
LA SAÑA DE LA MUERTE
Esta uota, que rompe el monótono trazo de mis re~eñas
de fiestas y triunfos, no será un portavoz de la triste noticia. Todos la han dado ya. Todos la saben.
Villaseñor, en plena vida de robusta esperanza, ha muerto en un rincón del trópico. Y la muerte fué para él una
sorpresa: nunca había pensado en ella.
Y cómo iba á sospechar de ella si estaba, como el rojo visionario, en medio del camino de la vida. Su tarácter jovial, su candor infantil, su constante buen humor le hacían
agradables los seres y las cosas; y su firme amor al arte, que
fué suyo, no le dejaba pensar en una traición.
Por eso la traición vino y le arrancó la vida con sorpresa y con crueldad.
Y si cruel fué para él, inhumana ha sido para la patria.
Con esa vida nos quita una de las esperanzas en flor de
nuestro medio artístico, tan pobre, tan desamparado y tan
escarnecido.
Y sin embargo, Villaseñor fué un artista en toda la expresión de \¡l palabra. Era todo alma. Seguramente que su
técnica podría tener menos brillantez que la de otros. No
era un mecánico: era un sentimental, un inspirado, un ex·
quisito.
Por esto, tal vez, contaba entre sus preferidos á Chopin;
se adueñaba de la melancolía de este creador romántico,
sentía á este músico soñador é intenso y en su identificación vaciaba el alma en la poesía vaga y triste de los noc·
turnos.
lQué importa que su mecanismo no fuera impecable si el
fruto de su ejecución iba directamente al alma"?
Villaseñor, en el piano,. no era un técnico: era un inspirado. No había que admirar de su arte la perseverancia, sino el
sentimiento; no era flor artificial, sino perfume de flor.
México, el arte en México, pierde un poeta, un alma
excelsa que mucho ha de llorar, porque son raras.

***

Con &lt;Tristi Amori». del poeta Giaccosa, hizo Carini su
«serata d'onore&gt; el miércoles último.
Fué una noche de aplausos para el actor festejado.
Al final de cada acto se ex.presaba en aplausos y en murmullos la admiración por el poeta y por los artistas que
entraban tan sinceramente en los personajes de la dolorosa
comedia.
La labor de Tina y de Carini es suprema en &lt;Tristi Amori». La obra es simple, llana, sencilla. Carece de rebuscamientos y efectismos. Es antagónica del teatro de Sardou.
Busca y encuentra el aplauso por el lado más arduo y escabroso: por el del sentimiento y la sinceridad.
El tipo de Emma es cruelmente doloroso: personifica el
amor triste, la resignación al padecimiento, y Tina sabe poner en él un tinte vago de piadoso sufrir que hace más in·
tenso el personaje. La escena del tercer acto, la escena mu·
da con la muñeca, ese impedimento tan sencillo y tan
grande de la fuga, es ejecutada por Tina excelsamente.
Cuando Tina calla es cuando tiene más voces; porque el
alma la escucha y todo habla con ella: la pasión, el dolor,
el temor y la inquietud. La vimos torturarse y enternecerse con un derroche de corazón, con un tesoro de lágrimas
tan ingenuas y suyas que pusieron ternuras de sollozos en
todas las almas.
Carini est11vo apasionado como nunca. Este actor, que
sabe hallar siempre la actitud y el gesto exactos cuando
hay que expresar con vigor y elocuencia los movimientos
del ánimo, nunca exagera ni va más allá del equilibrio estético.
Tuvo ocasión en «Tristi Amori» de mostrar y aquilatar
esta cualidad suya, determinante del arte moderno, que
consiste en dar á tales expresiones ese tono de sinceridad,
de simplicidad mejor dicho, que con tan cspóntáneos re•
curaos logra siempre Carilii éli a\is~papelea,

SRA. RISSOTO,
PRIMERA ACTRIZ DE LA COMPAÑÍA «Til'IA DI LOREl'IZO».

Hemos notado la necesidad que urge en este actor de separar su propio sér de los seres que interpreta, para evitar
así esa semejanza y parentesco de sus interpretaciones. Es
esta una ocasión de hacérselo notar, ya que en «Tristi
Amori&gt; lo hemos visto esconder un poco su éspírítu para
entrar en el del personaje de Giaccosa.
Hay en el cuadro de Tina una artista principal que á
nuestro juil!io, es la que mejor posee, entre las segundas
figuras de la compañía, este difícil secreto del arte dramáti~o. La Sra. R_issoto Cassini. De~pués de Tina, es ella quien
mas sabe mnlt1formarse dando a cada personaje un alma
di~tinta. Recordemos la «Gioconda» y comparémosla con
&lt;Adriana&gt;.
Carini en estas dos obras hace dos seres homogéneos en
su exteriorización. Y ese difícil arte de someter el propio
temperamento á una psicología extraña á él, es, debe ser el
ideal de todo artista.
Y cuando vemos que alguno, como Carini, en su noche
de h?nor, llega á unificarse, á s~lidific~rse con el personaje
que mterpreta, dándole un mahz propio y especial, creándolo, en una palabra, aprovechamos con entusiasmo laocasión de alentar esa virtud con el aplauso y el cariño.
Por esta y otras razones, la noche de h onor de Carini fué
noche de triunfos. Se le eelebré como actor, como músico
y poeta.
¡Ave, vin,itorel

LORELEY,

�EL MUNDO ILUSTRADO
244

CRONICAS DE ARTE
La Exposición "Jorge Enciso"

;0

L artista Jorge Enciso ha hecho una exposi·
ción de sus obras más recientes, obras que,
discreta y genéricamente, titula: «Estudios
~
de paisaje», alojándolas en el piso alto del
1LJJ edificio «Quirh [Gante núm. 1], en un sa·
Ión luminoso, demasiado luminoso quizás
para el especial carácter de las obras delipin·
tor. Con decir que Enciso tiene personalidad
artística, queda dicho también que no per·
teuece ni ha pertenecido á nuestra Academia de Bellas Artes, plantel secularmente estéril y desautorizado, adonde
nn grupo de profesores soñolientos y amodorrados se obs
tinan en enseñar lo que nunca pudieron aprender .... «Enciso se ha formado solo», repiten sus amigos; pero como la
generación espontánea sería un fenómeno inexplicable en
nuestro arte mísero y precario, diremos que Enciso tuvo
la revelación de la fórmula de arte que convenía á su tem·
peramento, viendo pintará Javier Martínez, i!ran discípulo
del ilustre pintor americano James McNeil Whistler.
Martínez tiene un talento enorme. Lo ha eemostrado con
sus obras; pero lo demostró, sobre todo, cuando, cansado de
solicitar en vano la protección de gobernadores y ministros, decidió marchar al extranjero, donde goza hoy de fa·
ma artística, de consideraciones sociales y de la maciza
renta que le procuran las yentas de sus obras. Ese desvío
libertó á Javier Martínez de la lírica y piojosa miseria que
se le hubiera pegado al cuerpo de haber continuado ejer·
ciendo el arte en nuestro país.
El hecho de que Javier Martínez haya procurado á Enci·
so una filosofía del arte, una vasta y armónica comprehen·
sión de la Naturaleza, no niega ni menoscaba la propia
personalidad del artista que hoy expone sus obras, y cuyo
talento y facultades lo libertarán siempre de ser un sim·
ple repetidor. Enciso tiene un sentimiento muy personal,
más hondo en sus concepciones que en su manera de realizarlas, todavía indecisa y débil. De aspectos y episodios
de su propia patria, de lo que todo el mundo ve, él ha sa·
bido comprender la singular belleza y de ellos comienza
á desprender una original y emocionante inspiración
Todo el mundo en México puede comprender y sentir
los cuadros de Enciso, porque todos hemos visto los asun·
tos que reproducen. Esa carretera á la luz lunar; esa calle
de aldea al crepúsculo; la vendimia nocturna; el riente
paisaje de Xochimilco ó la capilla colonial aislada en la
nocturna tristeza de una plazuela, son asuntos casi fami·
liares á nuestros ojos, cuya belleza hemos sentido sin dis·
cernirla, como un enigma, la descifración del cual está
precisamente en el cuadro del pintor que la siente, la analiza hasta donde le es dado y la reproyecta haciendo uso
de una fórmula de líneas, de claroscuro y de color mu·
cho más accesible pára nosotros que el complejo é impenetrable aspecto de la naturaleza, cuyos elementos no su·
pimos aislar ni comprender. Esa e's la causa de la emoción
estética, más intensa mientras mayores son la verdad y la
simplicidad de la impresión reproyectada por el artista.
¿Cómo, nos preguntamos á vece~, toda la poesía llena de
magia y de ensueño de aquella noche lunar, es eso, una
armonía de violetas y de grises, cuyo núcleo luminoso es
un halo de tonos aperlados? ¿Toda la magia solar de aquella mañana cálida y vibrante está en ese paredón anaranjado
y amarillo que se recorta sobre un cielo azul viole~a'( La
misteriosa profundidad del agua ¿cabe en ese sumario claroscuro y las imágenes reflejadas son únicamente una de·
¡!r&lt;1dación de valores? . ..... Y, en efecto, es así:. la obra de
arte, digna de ese nombre, evoca y hace resurgir, en enérgico conjuro, las impresiones resentidas frente á la naturaleza real y la vasta poesía de un gran paisaje, Heno de
aire y bañado de luz. cabe, á pesar de su grandeza, en la
pequeña tela, llena de poderosas virtualidades, como un
relicario ó un esotérico tali smán. La facu ltad de concentración de esas virtudes cósmicas está en razón directa de
la excelencia del artista, y la facultad sintética, último y
necesario resultado del análisis genial, es la característica
de los grandes maestros.
No crea el lector que hemos dicho todo lo que antecede
para obsequiar al pintor Enciso con un hiperbólico saludo. Sus cuadros están lejos aún de realizar la finalidad de
una obra de arte decisiva; pero, para llegará ese resultado,

t' 1

11
1·

¡
¡.

I'

muestra el referido artista singulares facultades y una concepción clara de la filosofía que debe normarlo y cuyas
fundamentales verdades hemos apuntado en lo que dejamos escrito.
Entre los pintores mexicanos, Enciso ha tenido éxito,
todo el éxito que nuestro medio raquítico puede proporcionar, ventas á precios de «crisis», ecos en la prensa, más
benévolos que comprehensivos, y abrazos y ditirambos de
los escasos y buenos muchachos que en México juegan á
«connaisseurs»...... .

•

El.. MUNDO ILUSTRADO

245

Premios al Batallón de Zapadores

JORGE ENCISO.

Y en esas opiniones poco razonadas, que no ' saben en
último resultado, qué es lo que aplauden en la obra d¡ un
artista, y cuál de sus caracteres quisieran ver prevalecer,
está, á nuestro juicio, el verdadero peligro para la futura
personalidad del pintor Jorge Enciso.
Creemos más: nos parece que ya en muchas de las obras
actualmente expuestas apunta cierta falta de sinceridad
un amable convencionalismo que complace y agrada á lo~
demás, que halaga á los gustos fáciles, á riesgo de ser trivial, y poco, tal vez, nada intenso.
Ciertas armonías sumarias, ciertas visiones del color en
extremo simples, acusan más bien impotencia de análisis
falta de comprehensión, que facultad de síntesis. La estili'.
zación á todo trance cae en el amaneramiento esquemáti·
co de lo omamenta'l ó en la simplicidad decorativa ade·
cuada á los espacios murales; pero inoportuna en u~ cua·
dro de estudio.
El medio atmosférico nos parece débil en los cuadros de
Enciso y su análisis de la luz no acomete los problemas de
la vibración luminosa con el afán de verdad que debe tener un tempera';Ilento como el suyo. Parece que de todos
esos problemas hene dos 6 tres soluciones que aplica con
una uní formidad que comienza á ser monótona.
Enciso debe ser superior al mediocre ideal artístico del
me~io que lo rode~; debe s~b:eponerse á la amable apro·
bac1ón de los a~miradores faciles, y ya que ha conseguido
.hacerse aplaudir y v~nder sus obras en México, debe pro·
curar alcanz,ar ese m1s~o resultado en medios de superior
cultura. Alh con~enaran su~ defectos y lo estimularán á
depurar .sus cualidades. fqu1 1 sus mismos amigos, ponien·
d? los OJOS en .bfan&lt;'o, da~dole palmaditas en el hombro y
citando á Camilo Mauclair, lo lanzarán al «chic» untuoso
y perfumado.
~reemo~ haber. externado, á propósito de Jorge Enciso,
la .impres1~n. sena y razonada que un artista como él me·
rece. Le. exigimos mucho, porque es capaz de producir al·
go consider~blemente superior á lo que hoy expone.
Y en medio de nuestro aplauso y de su triunfo, dejamos
c~er una gota amarga, que nos atrevemos á esperar sea tó·
~nea, como todos los amargos, y más provechosa para el
mt~resan~e y laborioso artista, que los merengues de la li·
sonJa amistosa y las charamu scas de la crítica optimista
capaces de estragar cualquier estómago.

GRUPO DE J ff ES

y OFICIAi ES Dli

ZAPf J; Ol&lt;ES QUE COMBATIEJ&lt;ON EL I NCEN D IO D.E

res

BOCAS

LAHOR,

..............

,,,,..

L OS ZAPADORES RECIBI ENDO LAS RECOM PENSAS QUE LF.S CONCE DIÓ LA CASA PEARSON
POR SU COMPORTAMIENTO EN DOS BOCAS

�'

246

EL MEDICO EN CASA
EL TERMOMETRO
Si conveniente es que en todas las c~sas donde la fami·
Jia, por poco numerosa que sea, está. compnest~ de vanas
personas, que hay~ un boti9.um familiar provisto de _las
substancias que mas necesarias sean en un caso f,ortuito,
no es menos interesante que el ama de ~asa. tenga a la m;,·
no sieIT'pre algunos de los instrumentos rndispensa?les ~ara la debida atención de los enfermos en cualqmera cir·
cunstancia. En este artículo nos ocuparemos de uno. de es·
tos instrumentos, cuyo uso es universal, y que de mng~na
manera debe faltar en una casa bien dispuesta Y atendida:
el termómetro clínico. Diremos algunas palabra~ respecto
de las condiciones que debe tener este instrumento para
que sus indicaciones sean dignas de confianza, así como de
la manera de usarlo, pues en muchísimas ocasiones, en ~ue
no hay enfermera profesional, la señora de la casa es quien
debe, en ausencia del médico, tomar la.temperatura á los
enfermos.
,
.
,
, El termómetro es un instrumento que esta. destinado a
recoger, con exactitud, la te';llperatura superficial del cuer·
po. Esta indicación es muy important~ porque es un regla
prácticamente sin excepción que la persona sana teu)!a
una temperatura siempre la misma, ó cuaado me~os que
las variaciones que sufra sean sumamente pequen.as¡ de
manera que una alteración en esta regla pued~ considuar·
se como signo cierto de enfermedad. A~emas, 1~ 1:1archa
que sigue la temperatura es uno de los signos mas 1mpor·
tantes para determinar de qué ~lase de enfermedad se trata,
así como para conocer su pronostico en m~chos casos. ~or
esto se comprenderá la importancia que hene obtener 1u·
d~caciones precisas.
.
La fabricación de esta clase de mstrumentos ha llegado
á perfeccionarse á tal punto, que es ~uy fácil obtener un
termómetro que dé indicaciones precisas, comprándolo en
una casa especialista. Sí debe exigirse, en todo caso, que el
termómetro que se compra haya sido debidameute .~ompa;
rado en la fábrica. El resultado de esa comparacion esta
consignado en una hoja de papel que acompaña á dicho
instrumento, y en la que consta las di~crepancias que
tenga, las cuales deben tenerse en cuenta cada· vez que se
use el pequeño instrumento.
L~s termómetros que salen de la fábrica se dividen en
dos grupos principales: los que dan indicaciones ráJ?idas y
los que las dan lentas. Ha,Y que tener en cue~ta s_iempre
que la rapidez de un termometr~ está en relación mv~rsa
de su exactitud· de modo que mientras más breve aplica·
ción necesita ~enos didna de confianza es la indicación
que da. Los diás rápidos"necesitan un 1;11!nuto de ªl?licación
y los más lentos, diez. Para el uso familiar, aconst.Ja~os un
término medio, es decir, un termómetro que ne.:esite de
cinco á diez minutos de aplicación.
La escala más usual en México, para los termómetros de
esta clase, es la del centígrado, en la cual la temperatura
normal corresponde al grado 37. Esta escala se usa mucho
en Francia y en todos los países latinos. En los países sajones se usa de preferencia el termómetro Farenheit, en el
cual la temperatura normal corresponde aproximadamente
á 98.5.
Aun cuando el termómetro haya sido comparado en la
fábrica, antes de usarlo debe comparársele una vez más:
para ello se aplicará en un adulto sano, cuya temperatura
normal sea conocida. No solamente se cuidará de que la
indicación sea precisa,· sino que es necesario observar si la
columna de mercurio, que se encuentra en el interior del
tubo sube y baja libremente cada vez que se usa.
Pa~a usar el termómetro hay que cerciorarse, d~sde luego,
de que la columna de mercurio se encuentra en la parte
iuferior de la escala, para lo cual hay que agitarlo bruscamente por medio de sacudidas violentas. Una vez que se
ha asegurado de que la columna se encuentra en la parte
más inferior de la escala, debe colocarse en el hueco de la
axila de tal manera, que el depósito que se encuentra en
la e~tremidad inferior del instrumento, qnede precisamente eu el centro de ese hueco y no demasiado adelante,
ó por el contrario, completamente hacia atrás.
'Hay que mantenerlo fijo en esa posición durante uu
tiempo que sea el doble de aquel que el mismo aparato
marca como necesario para obtener indicación. Pasado
ese tiempo, se le retira y se anota cuidado,amente la altura
que alcanza la col11mna en la escala.. E,ta, en casi todos
los termómetros, marca los grados en cifras negras y el espacio comprendido entre una y otra se encuentra divi·

EL MUNDO ILUSTRADO
dido en quintos ó en décimos; Recogida la a~o.t~ci?n,
hay que volver á colocar el termometro en la posi~ion m·
dicada antes y mantenerlo nuevamente por la mitad del
tiempo que se tuvo la prim_era vez. Sólo en caso de que
las dos indicaciones obtenida, de esta manera sean exactamente iguales; se puede _tenu c?nfi~nza en ellas¡ de lo
contrario, habra que repetir la aphcación. ,
.
Es mu y conveniente conservar el termometro mtacto,
después de haberlo usado, hasta que se vuelva á hacer
nueva aplicación de él. De esta manera se ~odrá, en cualquier momento, rectificar el error que pudiera cometers~
al hacer la anotación respectiva, y, en todo caso, se podra
mostrar al médico cuando lo solicite.
Hemos dicho que la marca roja del termómetro marca
la temperatura normal en la mayoría de las personas. Pe·
ro esto no es en todos los individuos. Debe tenerse en
cuenta que la temperatura normal va siendo más y más
baja, á medida que se avanza en edad¡ d~ modo que en los
niños la temperatura normal es superior á 37 .l(rados, en
tanto que en los ancianos es muy frecuen~e q_ue sólo _llegue
á 36.5. La misma temperatura ofrece variaciones diurnas,
q 11 e corresponden sobre todo con la alimentación.
En caso de enfermedad febril, es muy conveniente llevar
un registro cuidadoso de las temperaturas. Cuídese, sin
embar.l(o, de caer en el extremo, muy común en las señoras
nerviosas y aprensivas, de recoger desordenadamente
esas indicaciones y pretender usar el termómetro á cada
momento. Generalmente basta recoger cuatro indicaciones
a 1 día, las cuales serán siempre á las mismas horas: á las 6 de
la mañana á mediodía, á las 4 de la tarde y á las 10 de la no·
che. En lo¡ niños, sobre todo cuando e~tán atacados de ciertas
afecciones intestinales, es conveniente que esas indicacio·
nes se recojan con más frecuencia, cada dos horas por
tjemp~
.
Las anotaciones respectivas deben llevarse muy cuida·
dosamente en un cuaderno especial si es posible, y en
ellas debe constar la hora exacta y la temperatura en gra·
dos y décimos. Un registro cuidadosamente llevado de
ese modo es un auxiliar inestimable para el médico.
DR. WEIL.

Emma:-No conocemos remedio que haga desaparecer
las cicatrices profundas. Cuando son superficiale~, pueden
atenuarse¡ pero cuando van más allá de la piel, no llegan
á desaparecer jamás y sólo pueden disimularse, en parte,
con algún afeite. Le recomendamos el que sigue:
Vaselina blanca y ácido oleico, de cada cosa 20 gramos¡
subnitrato de bismuto, cuatro gramos¡ esencia de rosa, cin·
co gotas, para mezclar hasta formar una pasta blanda.
Preocupado:-Las pastillas á que usted se refiere ten·
drán, en nuestra opinión, poca influencia en su padecimien·
to de la vista. Lo indispensable es el examen hecho por
un oculista competente. Ya tomamos los informes que
usted nos pide, y se los comunicaremos en el próximo nÚ·
mero.
Hayde-é:-Tenga usted la bondad de enviar su dirección
y un timbre de á cinco centavos para contestarle en carta
privada á su consulta.
Ana María:-Celebramos que nuestro consejo anterior le
haya dado tan buen resultado. Respecto de sus nuevas
consultas, sírvase usted enviarnos su dirección y una es·
tampilla de á cinco centavos, porque las contestaciones
ocuparían un gran espacio.

·~

~

Sección de Consultas Médicas
Atendiendo á que con frecuencia se hacen á este perió·
dico consultas sobre asuntos de medicina, hemos resuelto
establecer un departamento especial de consultas á cargo
de persona competente, que se encargará de contestar, ya
sea en esta columna ó en carta privada. Para casos que de·
manden el estudio de un especialista, hemos obtenido el
concurso de varios distinguidos especialistas de esta ciu·
dad, á quienes someteremos, de buen grado, las cuestiones
que se nos propongan. Esta sección está, además, en com·
binación con el departamento de encargos¡ de manera que
los subscriptores que los deseen, pueden obtener sus me·
dicamentos por este intermedio, en condiciones verdade·
ramente excepcionales, como no podrían obtenerlos sino
haciendo un viaje directamente á la capital.
La correspondencia para esta sección debe estar dirigida
á "El Mundo Ilustrado," departamento de consultas 'mé·
dicas.

,247

EL MUNDO lLUSTRADp

-·CRONICAEl frío nos obliga, lectoras
mías, á permanecer en casa y
pasar la velada cerca de la mesa del saloncito íntimo, en la
grata compañía de nuestros libros preferidos. Debemos agradecer al viejo y severo invierno esta am•.ble reclusión,
pues ¡cuántas veces, mie11tra~en I~ de,iert~ ca~l~ silba airado
el viento y caen las brumas de hielo en invisibles ¡!asascomo fantásticos sudarios-adentro, en el tibio y tranquilo hogar, á la luz de la lámpara y reclinándose en el sillón favorito, abrimos las blancas páginas del libro, como
se abre la puerta misterio,a que conduce de la brusca rea·
lidad al deslumbramiento del ensueño, y corno se desplie·
¡!an las alas del alma para bnscar en los amplios y azules
horizontes del anhelo, el siempre amado y lejano ideal!
El rápido viaje de la imaginación es tan poderoso como
suave¡ no hay asperezas ni obstáculos en el camino¡ de un
solo impulso y eu vertigiuoso vuelo nos encontramos de
improviso en los remotos y poéticos países que la fantasía del autor nos presenta. Ya se contemplan las aguas le·janas y brumosas de los mares de Irlauda, 6 bien las chozas bretonas. en las cuales, mientras los leños escarlata del
· hogar cantan, en murmullo apagado y Sl'ñolien~o! viejas
historias que parecen ser escuchadas por las familias cam·
pesinas, reunidas en la tranquila velada á Jo lejos, como
un eco siniestro, ruge el cercano mar, seme1ando una voz
siempre despierta, que avisa á aquellos vigorvsos y bellos
pescadores la proximidad de la suerJe, bajo las t~rbias
aguas, codiciosas y amenazadoras. Otras veces, la magia. del
ensueño artístico nos lleva á las grandes y espléndidas
ciudades del viejo mundo, y allí, entre el bullicio ensordecedor de las brillantes avenidas desbordantes de luz, se
asiste al desfile de todos los esplendores que la riqueza, el
lujo. la hermosura y la civilización ofrece°: ~ la deslumbrada vista del espectador. Los dramas sensitivos, que tan
amplio desarrollo adquieren en las vidas de las ciudades
populosas á causa d~I refinamie_nto _intel~ctual y de la
exaltación que en el sistema nervioso imprime la frecuen·
cia de impresiones cerebrales, son un poderoso recurso
que los compositores de renombre to~an h_ábil11;1~nte para
transportar í sus lectores al lugar y a la situacion de sus
creaciones.
¡Cuántas veces los bellos ojos que ahora pasan sobre estas líneas se habrán humedecido con sincero llanto al leer
algunas de esas finas y dolientes historias cuya intriga se
desenvuelve en brillantes salones, entre la atmósfera em·
briagante de flores y perfumes¡ allí, donde el dolor del des·
eng2ño ó el ~esgarra.miento de un i~eal se ocultan bajo
impasible sonrisa; y mientras el corazon se rompe, los preludios de la orquesta avisan que el baile va á comenzar!
y el ímpetu del escritor, con la vjolencia y l~ variabilidad
del torbellino, nos lleva después a la tranqmla y solemne
calma de los bosques, en los cuales se abre. como el capullo
de agreste flor olvi~ad~, algu_na sencilla y tieri:i,a historia
de amor. Se vi ven mil vidas diferentes y se olvida la propia, que muchas veces es la obra más piadosa que al arte
se puede implorar.
Pasemos la velada invernal, lectoras mías, con nuestros
autores predilectos¡ ellos no sabrán dejarnos, pues siempre
fieles nos harán buena compañía, sobre todo en aquellos
ir..sta~tes amargos y tediosos que ningún otro amigo sabría
amablemente compartir.
·ll;

* •*
Siempre buscando alguna novedad de que hablar á mis
amables lectoras, lo haré hoy sobre la última fantasía de la
Moda· una verdadera evolución en el dominio· de l0s sombrero~ y que consiste en los deliciosos y minúsculos
&lt;mar~ottes» de terciopelo, pequeños sombreros que tienen
el aspecto de tocas ó de bonetes á la María Tudor, los cua-

les. colocados graciosamente sobre los opulentos y sedosos
rizos de las cabelleras, se ven
lindos y elegantes en sumo
grado. Los grandes sombreros
aún tienen privanza indudable entre las damas¡ pero han adquirido un nuevo rival,
además de las tocas, con estos graciosos bonetes de tercio·
pelo. Se adornan ¡!eneralme.nte con plumas, que son la gala
preferida de la estación de invierno. Entre los sombreros
voluminosos, han tenido especial favor los llamados de
«escuela inglesa», en satín, con el ala tendida, la copa rodeada de piel ó terciopelo, y grandes rosas metálicas, medio escondidas en el lado izquierdo, entre los gruesos pliegues de la piel ó del terciopelo; por el lado derecho, un
grupo de plumas que con toda propiedad la Moda llama
&lt;llorosas», baja á acariciar suavemente la nuca. Esta espe·
cie de plumón frágil y delicado ha sido una de las más
elegantes combinaciones con que se han adornado los som·
breros de invierno¡ tienen un aspecto vaporoso, un intermedio entre la gasa y la pluma, que produce un exquisitoconjunto entre los obscuros fieltros, el otomano, la piel y
el terciopelo. Sin embargo, la excesiva fragilidad de este
bello adorno hace preferir las plumas de avestruz y los
famosos «cuchillos», que son plumas rectas sin rizar y sin
doblar. E~te adorno ha hecho no poco furor entre las con·
fecciones de la estación presente¡ un elegante modelo se
hace del modo siguiente: sobre una inmensa forma de satín
negro, flexible y ondulante, va colocado un gran rosetón de
terciopelo azul violeta, con un broche de acero, que sirve
de base á dos largos &lt;cuchillos» de avestruz blanco. En
otro modelo, estos «cuchillos» tienen como centro una
elegante cocarda de tela de plata bordada de oro¡ y el color
azul violeta de esas plumas se destaca admirablemente del
fondo brillante de la cocarda.
Para terminar, diremos unas palabras sobre la deliciosa
moda del capuchón, que se usa como salida de teatro ó
baile. En este artículo hay verdaderos primores de inventiva¡ un modelo hecho en muselina de seda rosa pálido,
adornado con un estrecho cordón de zibelina, y una guirnalda de rosas rococó, muestran que el estilo Luis XV conserva sieirpre su influencia de exquisito refinamiento sobre
el buen gusto. En esa época tuvo la delicada coquetería fe.
menina un verdadero culto; ¿quisierais haber vivido en
ella, lectoras míasr .... , . La res puesta casi se adivina· mas
por ser discreta, no se atreve á decirla en estas líneas'

*

LA MUJER TURCA
En esta época, en que la Turquía se transforma socialmente, es natural interesarse por saber cómo se resolverá
el problema femenino de aquel país. En estas líneas darnos
á nuestras lectoras un breve resumen de lo que era la mujer turca de ayer y lo que es ahora; en cuanto al porvenir
nada puede decirse actualmente, pues los cambios de un~
n ación que evoluciona en reformas sociales, no pueden
abarcarse al primer golpe de vista.
Para formarse una idea completa de la mujer turca, es
preciso dejar á un lado las ideas que se han admitido sobre

�248
ella, basadas generalmente en leyendas más ó menos poé·
ticas y soñadoramente cultivadas por una lit11,ratura más
.
cuidadosa de ser pintoresca que real.
Esto no quiere decir, de un modo absoluto, que la mu1er
turca de la leyenda sea del todo distinta de la mujer turca
real, sino que hay exageraciones poéticas en lo que á ella
se refiere.
La verdad es que, en los últimos veinte años, se ha visto una revolución pacífica, modificar las costumbres de las
familias turcas, del mismo modo que se ha transformado la
sociedad entera. La poligamia, sancionada por las leyes re·
ligiosas y civiles, no existe ya. Un viajero ilustre, que hi·
zo una perJDanencia de varios meses en Constantinopla,
conoció solamente á un alto personaje del gobierno que
tenía muchas esposas. La necesidad de la economía ha
prestado, seguramente, poderosa ayuda á la civilización.
Por otra parte, los harems orientales no han existido nun·
ca tal como se los representan las imaginaciones europeas;
aquellos jardines encantados, en donde habitan mujeres
bellas y seductoras, cubiertas de flotantes y amplios velos,
adornadas sus lucientes y negras cabelleras, con pequeñas
tocas de terciopelo bordadas de perlas, y danzando caden·
ciosamente en derredor de su dueño, quien las contempla
negligente entre las nubes del humo perfumado de su ta·
baco, es, sin duda alguna, un delicioso y artístico cuadro;
pero un tanto lejos de la verdad. Realmente, la propiedad
de varias rsposas representaba para el marido turco un
enorme presupuesto, pues se trataba nada menos que de
sostener muchos hogares separados y al mismo nivel social; objetos de lujo, esclavos, servidores, caballos, trajes,
dijes y otras mil atenciones que reclamaba del marido ca·
da una de sus esposas.
Estas damas, sin conocerse entre sí, tenían su policía
doméstica, y jamás hubieran consentido en dejarse arreba·
tar por algunas de las otras mujeres, esas legítimas y lega1es exigencias de su comodidad. Así, pues, las dificultades
de la vida moderna han obligado á los turcos á renunciar
á un sistema tan dispendioso. La unidad en el matrimonio
ha traído por consecuencia natural estrechar los lazos de
la familia y hacerla más ordenada y tranquila. La mujer
turca goza actualmente de cierta libertad¡ sale. va y viene
según su gusto, pasea y visita á sus amigas, sin que nadie
se lo impida. Hay, sin embargo, algunas diferencias entre
la capital, Constantinopla, y las provincias. En la capital
se vigila estrictamente en el palacio la reclusión de las
mujeres musulmanas; es muy mal visto que salgan solas y
también que visiten á alguna amiga europea; las turcas de
elevada posición no salen casi nunca á pie y prefieren absolutamente el carruaje. Tienen cierta libertad para dispo·
ner de sus gastos íntimos y se les considera con derecho
á ser sostenidas por sus esposos. El marido turco está obligado también al cuidado moral y físico de todas las demás
mujeres de su familia: madres, hermanas y parientes que
carezcan de otro apoyo, pues en ese país, á pesar de las le·
yendas en las cuales se deja entrever desprecio y despo·
tismo para la mujer, ésta es, al contrario, un sér sagrado
para el hombre, que ya sea hijo, esposo, hermano ó aun pa·
riente político de ella, se considera en el deber de protegerla y ampararla.
Mas esto es en cuanto á las relaciones de familia, pues
si se considera la sociedad en Turquía, puede decirse que
no existe. La vida social, en el sentido que nosotros le
damos á esa palabra, no se encuentra en ese país. Hay
dos mundos distintos que se tocan, pero sin mezclarse para
nada; dos mundos casi enemigos, del cual uno pretende
dominar al otro, haciéndose mutuamente la ilusión de una
soberanía imaginaria. Estos mundos son el de los hom·
bres y el de las mujeres. La esposa, sin embargo, como en
los países occidentales, ayuda á su marido en todos sus ne·
gocios, tanto como se lo permiten sus medios ó sus conocimientos personales. Hay, entre las mujeres, una l(ran con·
fraternidad, y saben prontamente todo lo que les pasa á
sus amigas y conocidas, por los ecos que les llegan de
otras casas, por medio de esas visitas femeninas semipo·
licias, que acuden diariamente, por las mañanas, á tomar
el café. Por una contradicción, casi graciosa, de las opi·
niones vulgarmente aceptadas, se nota que en ninguna
parte del mundo domina tanto la mujer al hombre como
en ese país, donde la diferencia toma para ella la forma
aparente de servilismo. Hay en el alma de esas mujeres
un profundo desprecio por el hombre, acumulado por los
siglos en lo más íntimo de su sér; los desprecian á causa
de que coJDprenden han hecho de ella solamente un ob·
jeto de lujo y de placer, y también porque las han obliga·
do á la hipocresía y al disimulo. Y su desprecio por el
hombre aumenta á causa de verse precisadas, para conser·

EL MUNDO ILUSTRADO
var sus ventajas en la familia, á luchar sin descanso. Ella
quiere ser esposa única, hoy que comprende todo lo que
su dignidad ha ganado con esto. Amenazada continua·
mente de divorcio, se apresura á formarse una fortuna
personal en 'dijes, joyas y mobilario. Una sola influencia
le preocupa y es la de la mujer que pueda suplantarla como esposa; fuera de este peligro, no se acongoja pensando
en las distracciones que su marido tenga en la calle; le vi·
gila secretamente y sabe detalles minuciosos de su con·
ducta; y esto se explica, pues tiene por aliadas á todas las
otras mujeres cuya causa es la suya propia. :!n el harem,
la vida comienza tarde y se prolonga hasta muy entrada
la noche. El amo deja la casa después de una larga &lt;toi ·
lette&gt;, la cual es dirigida por su esposa ayudada de una ó
de varias esclavas. En seguida toma el desayuno, recibe
á sus amigos ó á los que piden empleos, si es personaje
de alta alcurnia, y sale.
El personal femenino del hogar le acompaña y le escol·
ta hasta la escalera y allí le despide, besándole la mano
con respeto. La mujer turca queda libre todo el día, y
entonces comienzan las visitas de unos á otros harem~
bs salidas á paseo y á compras. El cuidado de la casa,
ofrece á estas mujeres muy poco objeto de actividad. En
los hogares de los ricos, un intendente está encargado de
la administración de los gastos domésticos; en las familias
más modestas, el marido asume esa ocupación y se entien·
de directamente con el cocinero, quien ocupa él solo un
departamento rspecial. Por consiguiente, no quedan á la
mujer otras tareas que la de vigilar su servidumbre y di·
rigir la costura, en la cual es muy hábil.
Hay en la familia turca una especie de obligación en aparecer siempre alegres y sonrientei ante el esposo; á ese de·
ber se sacrifica todo y aparentemente la mujer de ese país
es la más risueña y contenta del mundo. La vuelta del es·
poso se espera con impaciencia y se recibe con entusias·
mo¡ después de besarle la mano, la mujer le cuenta del ha·
rem lo q ne él puede saber y nada más. Se come en familia
alegremente; en las casas ricas, el servicio es á la francesa;
en las otras, al estilo del país. Después de la comida las
mujeres se dedican á divertir al señor de la casa, ya sea
tomando el café entre sabrosa plática ó haciendo algo de
música. Es raro el marido que deserta de su casa en la noche¡ ésta es para él una hora sagrada de intimidad con su
familia. Cuando llega el estío, las damas turcas gustan de
pasar temporadas en el campo, en la costa del Asia ó bien
del Bósforo.
Los &lt;chalets&gt; y los &lt;yalís&gt; bordean la orilla de esas deli·
ciosas bahías que se llaman Isenia, Therapia y Buynkdére.
En las mañanai&gt;, el Bósforo se cubre de pequeñas velas blan·
cas; al caer el sol, se pasea en carruaje por las florestas de
Bell(rado.
Tales son, actualmente, las costumbres de la mujer turca;
¿cuáles s~rán l~s del porvenir? Es á las niñas y jóvenes
de ese pais á quienes debemos preguntarlo. Su destino es
todavía muy incierto, y es indispensable que interese á la
mujer en general, por lo cual no dudamos que estos apun·
tes despierten la atención de nuestras lectoras.

MUJERES SILE~CIOSAS
Tienen las mujeres una fama, legítimamente conquistada,
de ser muy parlanchinas; por lo tanto, el título de este pá·
r~afo parecerá un poco paradójico; pero, á pesar de todo, es
cierto. El profesor Jastrow, de Filadelfia, acaba de dará co·
noce~ en una conferencia á estas mujeres excepcionales.
Existe en el Noroeste de América y Australia una tri·
bu, algunas ~e cuyas mujeres han jurado, y lo que es más,
cumplen su Juramento, no hablar ni hacer ningún ruido
dura?te el resto de sus días. Este juramento es hecho por
las viudas durante el primer período de su viudez.
~
'i¡i

EL MUNDO ILUSTRADO

LA MODISTA' EN· CASA
Levita Sastre
CONCLUYE.

FIGURA 7
He aquí el delantero de la levita.
Hay que fijarse bien en la línea que
sigue la primera costura que finge la
alforza. Esta costura va á distancia
de tres dedos respecto de la costura
del hombro.

PENSAMIENTOS

Suelen las mujeres mostrarse celo·
sas del trabajo intelectual de sus maridos. ¿Será porque en él ven una
prueba de la superioridad del bom·
bre, ó porque las horas consagradas
por éste al estudio y la investigación
las consideran perdidas para ellas?
Aunque hay quien sostenga ambas
opiniones, creemos que la razón es
otra. La mujer se siente contrariada
al ver que el hombre hace alguna co·
sa que ella no puede hacer.
Observad, si no, cómo á este respecto se parecen la criada más humilde
Y la dama más encopetada. Ambas
procurarán distraerse valiéndose de
los menores pretextos, de las pequeñeces más insignificantes ....

FIGURA 9
FIGURAS
Abrase el delantero por la parte de
ar~iba, fingiendo un escote, y sobre la
orilla de ese escote, colóquese un tro·
zo de tela que sea suficiente para
cortar de él un elegante cuello volteado ( cuya línea va perfectamente
trazada en el grabado).
Es el sufrimiento el gran redentor
de la especie humana; nada como él
une tan estrechamente á los desgra.
ciados. Cristo, como emblema del do·
lor moral, redentor de la mujer opri·
mida, consolador del enfermo, pro·
tector del desvalido y amparo del
huérfano, es una sublime idealidad
que vivirá perpetuamente en la memoria de los hombres.

Si el amor es el resultado de la evo·
lución de cierto orden de afectos, y
está probada esta evolución en la serie animal, ¿qué debemos pensar de
las manifestaciones de cariño tributadas por el perro á su dueño?

FIGURA ro

Si no se trata más que de ser feliz,
sería fácil conseguirlo¡ pero deseamos ser más felices que los demás y
esto ya se hace dificilísimo, porque
conceptuamos á los otros más felices
de lo que en realidad son.-Montesquieu.

He aquí concluída la levita. Quítense los alfil~res, hil vánense las cos ·
tul"ls por el interior de la levita,
(después de forrar cada pieza de ella)
y pónganse á la máquina. El recorte
de la parte inferior será al gusto de
cada una de nuestras lectoras, pues á
unas les agradará la levita larga y á
otras la corta. Hoy están en boga es·
tas levitas.

UNA PETICION DE DOCE KILOMETROS
Un diputado unionista ha presentado á la Cámara de los
Comunes una petición, en la que se pide el nombramien·
to de ~~a comisión que se ocupe de estudiar el asunto de
la re~1s16n d~ los conventos. La petición está calzada por
s~tec1entas cmcuenta mil firmas, y está escrita en una can·
hdad de papel tal, que, colocada una hoja después de otra,
ocnp~ una extensión de doce kilómetros. El récord de las
peticiones.

El dolor es la parte positiva de la
existencia. El placer no es otra cosa
que la ausencia de un obstáculo que
limita la voluntad. El uno alecciona
Y corrige. El otro, por lo común, degrada y contrista.

Recórtese bien el cuello (como se
ve ~n este graba~o). Este cuello puede ir de un terciopelo que -armonice
en color con el del paño de la levita.

�EL MUNDO ILUSTFAOO

250

~51

EL MUNDO ILUSTRADO

Modas Morni Blomer, Fot. Félix de París
~!ODAS PAQUIN. FOT. FELIX DE PARIS

Especial para "El Mundo lfostrado"

Especial paru "El Mundo Ilustrado"

TRAJE DE RECEPCION

Traje de Terciopelo Negro

�EL MUNDO ILUSTRADO

253

tt MUNí&gt;ó·ItUS1'RADO
«Escenas de la vida militar en México&gt;, por G. Ferry, París, 1909.
'

En esta sección mencionamos los
libros cuyos autores ó editores
remiten dos ejemplares á
"El Mundo Ilustrado."

&lt;En Navidad».-Comedia en un ac·
to y en prosa de Don Rafael Ramos
Pedrueza, Oaxaca, 1908.
En México no contamos todavía
con una literatura dramática. Carece·
mos de teatro nacional, pues, con
excepci6n de dos 6 tres obras de feliz
memoria, las demás s6lo han tenido el
carácter de ensayos, más 6 menos be·
llos los unos, y malogrados los otros.
De ahí que toda manifestaci6n nue·
va, ~n ese género, despierte la curio·
sidad del crítico, y sea merecedor de
loa todo empeño encaminado á enri·

quecer el teatro n..exicano, ahora tan
pobre.
En este particular, es digno de
aplauso el ensayo del señor Ramos
Pedrueza. Lástima que en él este jo·
ven escritor no haya aunado, al de·
seo de enriquecimiento de nuestra
literatura dramática, el de mejora·
miento, pues "En Navidad" no satis·
face nuestras aspiraciones en punto
á estilo y estudio de personajes.
Por otra parte, no cabe dudar que
el señor Ramos Pedrueza, con mayor
conocimiento de la escena y de aná·
lisis de almas, llegará á producir al·
go mejor que esta su primera come·
día, que, bien mirado, no tiene im·
portancia alguna literaria.

\

AJEDREZ
Problema núm. 23 por w. Atkinson, de Montreal
NEGRA!!.

b.LANOAS.

I

2RX C

Variante

-·-

Muy sellar '!'¡': E,1011 la'.' ralis(eclla d, Y. que no p11edo rtsistir al gusto de 11er1birl1.
Desde algun h1111po acd, m1 pelo ca'4 de u11 111odo lamentable, sin 911e 110 pudi11e 1/egar '
conocer la, cau,as. ,Daba ~ena de Vt._r lo poco que guetlubu, e,laba muy a¡t,g,da y mi mari,,
tumb,en. El Sr. Cura D. G..... d q111e11 91udar, 11t 111pre agrad,cida, me d,6 d ent111dtr 9111
conocía u~ rt111eá,o ,eno: LA PERTUIStNE. Me paree, ,, i11crei~le. Mi inrredulida.tl d111"d poet
htmpo, lin menos de ocho d,a,, ta cai fa dtl p, lo era comple tame11 le drte11 ida y ,ie,de entoncu,
debido al uso regular de la PERTUISINE, la crme,,cia del pelo se ha acentuado 4 tal pu11to
de v~lver á_ trner e~a he~mos~ cabe/te, a de d11tu que mi esposo y yo co1mderdbamo1 co1110
perdida d 1a1ndl, Con mu (el mtacw11ts por su 111ve,w6n verdadtrame111e 1naruvillosa, l1 r1111•
de ac,ptar 111 reel ,zpre, 611 de mi mds si1icera gratitud.
Firma. ; Madume J,. L.

. . .. . .... ... .

2.... ... ...... .
3 A 6 R ++

LA CALVICIE

Las Causas, su Remedio: La PERTUISINE
Se sabe hoy dfa que la calvicie resulta de la naturaleza mismo del pelo
como lo del terreno en el cu11l se desarrolla.
Es necesario pues de una parte poder luchar contra la calvicie, que la
circulación gener11l ileve al pelo los materiales necesarios t\ su desarrollo,
por oira parte comb11 tir la flor microbiana destructora y parásita que 1e
ejerce con mayor rápidez sobre un terreno cuya fuerza (es decir 111
resistencia) es disminuida.
El poder aosorlieute del pelo habiendo sido muchas veces averiguado y
los recien estudios del pro!es0r Metchniko!I habiendo puesto en evidencia la
posibilidad de hacer reaccio nar el pelo por sí mismo y su coloración; el
remedio siendo de este modo limitado, la consecuencia ha sido el descu·
brimiento de la P~RTUISINE, tónico regenerador y antiséptico.
L11 P,R ru1s1NE obra, gracias á su acción sobre el bulbo peludo, en el
mismo sitio de la enfermedad.
•
Los antiguos procedimientos aplict\ndose al método irritativo ó revulsivo
son act11al111ente reconocidos como no solamente inelicaces pero tambien
como peligrosos porque desc,ansan sobre el empleo de sustancias nocivas
y hasta tóxicas.
Con la P .a RTUl SINE, nada hay que temer, al contrario, se notará una
accion benéfica sobre el cerebro a mejorando su actividad y facultades.
Es por medio de sencillas pero enérgicas fricciones que se aplica
la PERTUISHE.
A los primeros meses de aplicación, los pelos aparecen por millares en
las partes ~enudad11s, al princi pio al estado de liJero vello el cual adquiere
c-on lu.s loc1o!}eS, u.n~ vitalidad progre~iva que se desarrolla en seguid~ Y
fe es tiende s_m om1s1?11es: se puede decir r¡ue el pelo nace d~ dicho embr1óu
el cual adquiere su vigor normal y se multiplica al infinito.
Se notará que al principio, las parles la s mé.s rebel de s A la reconstitución
son precisamente las que lrn n sido contagi11dus por 111 alopecia.
Los pelos perdidos en último son los que vuelven ll crecer lo más pronto,
demo11tran do así la extl'Ho rdinaria eficacid11d de la ~ ERTUISINE,
L11s ates&amp;aciones que publicarn os al pié de 1!1 presc nle no dejnn ningu~a
duda sobre los prod1g1osos efeclos de este producto destinado é. cu1uphr
uua verdadera revolución,
Parla, 25 de Mayo l~·

Juegan las blanca!: y dan mate en dos jugada~.
Hemos recibido las siguientes soluciones:
Al problema número 21.
Negras.
Blancas.
I R4 D
I r. 4 R
2T 3 A
3A 6 A X X

Ferry es un escritor francés bi~11
conocido por sus libros sobre Mé·
xico.
Como todos los autores fra11ceses,
aun tratándose de aquellos de elevada
alcurnia literaria, es muy dado á fan·
tasear sobre costumbres y ambientes
extranjeros, Recordemos, á este pro·
p6sito, el caso de Gauthier en sus es·
tudios sobre España y Rusia, y el re·
ciente y muy sonado de Catulle Men·
des con su &lt;Vierge d 'Avila&gt;.
Las &lt;Escenas de la vida militar&gt;
nos ofrecen al México de los tiempos
remotos de la Independencia, visto á
través de un temperamento francés.
La trama de la narraci6n es intere·
sante y tiene algunos capítulos que
recuerdan, por su viveza, la manera
de Dumás, padre.
La edición, hecha por la casa Bon·
ret, es correctísima, y responde á la
fama que por su buen gusto tiene adquirida esta empresa editorial.

2 R 5A
. .... .. .. .. .. .

M tcHt:L,

l3, Rue Fermal, Pel'IL

U Diciembre 1908,

.Uu11 ,ellor mio: Desde hae.• un nus que hago uso de la PERTUISl'IE, el peto 9ue perd'411
Al problema núm. 22 de M. H. Kidson.
e1n1&amp;dad muy n.otable, ha deJ ado de abando11arme y vuelve d i11co•·¡,orars,.
1T4T
1 R 6R
La persona que he eucargado hoy de e%a minar mi piel cabelluda prn,cipalmente 111 la pu11t•
2C4 A
2C7 D
,lt la cabeza en don1t se 1ncontra el pelo algo clareado . me a~rma que u11 vello muy ~no 11
,, 14 formando"ª• s1111do preeursor d, una nueva crecida a, pelos. Me ,, gustoso poderle informar
D 2 R+ +
..... .. .... .. .
4e ,t_icha cosa y le autori zo. 4¡uDlicar dicha carla para poder eo11veneer tolla perso11a fllf
Variantes
puliera 11r ,ncrUul11 respecto ,u locidn.
2A5C
I .. .. .. .. . ... ..
Firma. : Osear H1 .,, un , lO, Cité des Fleun. Parla.
2 se cubre con e ó A
2C , R X
DIPÓSITO
GENERAL:
PARIS-LEVALLOIS,
t8, Ruedes Artl.
3 DXCóA ++
1Al R
I ............ ..

2C2 A X
3

e de 6 A x p 4 e + +

2R 4 R

······· ······ ···

cananea, Enero de 1909.

OLALLO RUBIO.

Depósitos en México: J. LABADIE y Sucs. y Cía.
5a. calle de la Profesa.

CARTA BLANCA
¡¡LA MEJOR ·cERV~ZA DE AMERICA!!
.C uauhtemoc ·· Monte~ey

�EL MUNDO ILUSTRADO

'!H

EL MUNDO lLUSTRADO

·~~~~~~·

LOS VIAJEROS

PARA CURAR EL REUMA Y LA GOTA
TOMEN

Todo indilliduo es candidato

ATOL -REUM·
SAIZ DE CARLOS - -

á ser rico; la cuestión es llegar
á serlo.
FÉLIX ROMERO,

Exministro de Hacienda.

Venta: FARMACIAS Y DROGUE.RIAS

EL MEJOR LAXANTE

- PURGATINA -

- -SAIZ DE CARLOS- Curación Segura del Estreñimiento;

t

No Causa Molestias;

No Irrita ni Obliga á Régimen

Venta: FARMACIAS Y DROGUE.RIAS

t
'PULMÜRFºOSFOL t
BRONQUITIS,

ASMA,

TOSES:REBELDES,

TISIS PULMONAR

SAIZ DE CARLOS
Venta: FAR,\i\ACIAS y DROGUE:RIAS

ANEMIA

D~NAMOGENO
SAIZ DE CARLOS - Medicamento de seguro éxito para curar la Neurasttnia y enfermtdatles ntrviosas; Dtbilidad; Falta de nutrición; Fatiga muscular y nnviosa;
Demacración; Conualecencias lentas; Escrófulas Y raquitismo .&amp;celtnte tónico que sustituye con ventaja á las emalsionts
Es digutivo y agradable

Venta: FAR1W~CIAS Y DROGU ERIAS
Pídase Folleto Gratis de Todos Estos Medicamentos al Agente, CAJRII..OS s. JPJRArs
Apartado 468. México, D. F. - - - - -- -

\

El anciano decrépito llamó á sus cuatro
hijos y todos se agruparon frente á su silla de inválido. El, con voz trémula, les
habló de esta manera:
-Hijos mios: la gran sombra impenetrable envolverá, dentro de poco, mi espl·
ritu ehtre sus densos pliegues, y mi organismo entrará á n-Jevas transformaciones
en el laboratorio inmenso de la Naturaleza. Al irme para siempre, no os dejo las
comodidades y el esplendor de la riqueza,
porque he querido que el tesoro, que ha
tiempo guardo para vosotros, no lo obtuvieseis sino con alguna fatiga para disfrutar mayor placer ea su posesión. Allá,
en aquel punto lejano del horizonte, donde
se mira aquella montaña azul, en la cima
de aquel pico más elevado, está una casa
en ruinas, y cerca del pilar de esta casa,
situado al Noroeste, encontraréis una losa de mármol, que al levantarla, os mostrará el sudor de mis afanes, condensado
en una inmensa cantidad de oro, de diamantes y de toda clase de piedras finas;
todo eso es para vosotros. Mas debo de
preveniros de los peligros infinitos que os
amagarán en el camino.
Primeram~nte, debéis armaros de valor,
porque el valor es la resultante de la confianza en el triunfo; y el que no tiene fe
en que será vencedor, el más pequeño revés lo arredra, lo desazona y lo postra.
Después, debéis armaros de paciencia,
que según un escritor, es la forma más
bella del herolsmo.
No miréis á los lados del camino: seguid
siempre de frente. Cristo decía á sus disctpulos cuando les enviaba por el muJdo
á predicar su doctrina: si encontráis un
conocido, 110 os detengáis en el camino á
saludarle. Yo os digo lo mismo, porque
cuántas veces la mano que os estrecha
cariñosamente, cariñosamente también os
arrastra el abismo de los vicios, que son
el sepulcro de nuestras nobles resoluciones. No volváis la vista hacia atrás con
pesar, porque dejáis una vida conocida ror
otra de más amplios horizontes, porque
esta indecisión del ánimo, como á la mujer de Lot, cuando abandonaba los muros
de Sodoma, os puede también dejar convertidos en estatuas de sal.
Si tenéis sed, bebed el agua pura sin
mezcla de licor, porque éste, lejos de aplacarla, la aumenta más y sus efectos son
desastrosos.
No miréis al rostro de las mujeres antes de haber llegado al térmit;o de vuestro viaje, porque su vista puede engendrar la fiebre del amor; y cuando esta fiebre ataca á los pobres, los lleva al hospital, al manicomio ó al suicidio.
No os acerquéis á las mesas de juego,
porque el que pone su [co~fianza en 'el

255

azar, suprime su libertad y viené á quedar
esclavo de lo incierto, que casi siempre le
lleva á la miseria. Seguid, hijos mios,
siempre de frente y ¡adelante! ¡adelante!
La voz del anciano se apagó, y una cárdena palidez ascendió á su selJlblante; su
respiración se fué haciendo más anhelosa,
ha~ta que al fin su esplritu se desprendió
de las envolturas de la carne y se perdió
en el reino de lo desconocido.
Sus hijos, con piedad filial, cerraron sus
ojos, regaron su rostro de amorosas lágrimas y diéronle santa sepultura.
11

Pocos dlas después de aquella muerte,
los cuatro hermanos realizaron la pequeña heredad que les dejó su padre, repartiéndose hermanablemente el dinero; y
juntos emprendieron el viaje que poco
antes de expirar les indicara el autor de
sus días.
El camino era amplio y hermoso, bordado de lindas campiñas y de frondosos
bos.¡ues; pero todos los cuatro hermanos,
con la mente fija en los consejos del anciano, ninguno se atrevla á saborear estas
bellezas.
Al quinto dla de caminar, pasaban por
una alegre venta, concurrida por mucha
gente, donde se expendlan licores y refrescos. El más joven de los cuatro viajeros se detuvo, diciendo á los demás:
-Caminad, que en seguida os alcanzaré; Quiero apagar esta sed que me aque·
ja demasiado.
Una vez dentro de la venta, al ver que
ni uno solo de los concurrentes pedla refrescos, sino solamente licores, le dió
vergüenza pedir una cosa :desechada por
los demás, y pidió una copita de licor, di·
cie:ido para su capote: una copa nada
vale.
Pero es el caso que tras de aquella copa
vino otra y otra, hasta que pronto su cerebro se inflamó en ideas locas, haci éndole creer que con su escuálido bolsillo, que
á cada rato se tornaba más escuálido,
vaciándose en el mostrador de la cantina,
era más rico que Rostschild y más valiente que el Cid; y que era necio ir á buscar
una fortuna que no habla menester. y en
el delirio embriagador de locas ilusiones
de grandeza, producidas por el alcohol,
pasaron dtas y dlas, sin que echara de
ver el desgraciado beodo que sus vFstidos estaban sucios y"grasientos; que su
rostro estaba desfigurado horriblemente,
que sus piernas y sus manos estaban
siempre temblorosas; que su aliento era
nauseabundo; que sus palabras sólo inspiraban la frialdad del desprecio, y que
su sér todo era objeto de general repulsión.
Mientras tanto, sus hermanos caminaban alégremente, con el regocijo en el pecho de que, yendo uno menos, le tocarla
mayor parte á cada uno de los tres.
En estos codiciosos pensamientos iban
entretenidos, cuando en uno de los bordes
del camino alcanzaron á ver las casas de
una aldea, donde habla una animada fe~
ria. Al pasar por ah! se desprendió de
una mesa de Juego un joven que estrechó la mano cariñosamente al mayor de

los tre~ viájeros, y mostrándole una gran
bolsa llena de oro, que llevaba consigo, le
dijo:
-Mira: ayer no más vine á esta feria,
y ya he ganado en el juego una inmensa
fortuna. ¿Quieres quedarte para probar
la suerte? ¡Ojalá te fuera tan bien como á
mil
El caminante aceptó la invitación, soli·
viantado por estos pensamientos: Me quedaré un dia en esta feria: si gano lo que
ha ganado mi amigo, entonces seré más
ric11 que mis hermanos .. y si pierdo, de
todos modos me iré meñana, los alean-

ON CAMBIO
eanitativo. Incuestionablemente
sé realizan fuertes sumas de dinero por las especulaciones más
sencillas ; pero las grandes fortunas proceden de los negocios
legítimos y de buena fé, en
que los efectos proporcionados
valen el precio pagado. Ciertos
afamados hombres de negocios
han acumulado sus millones enteramente de esta manera. Exactos y fieles en todo contrato ó
compromiso, gozan de la confianza del público y dominan
un comercio que no pueden alcanzar los competidores tramposos y de mala fé. .A lo largo no
pag&amp;. engañar á otros. Un far·
sante puede anunciarse con un
ruido semejante al sonido de mil
cornetas, pero pronto se le llega
á conocer. Los fabricantes de la

PREPARACION de WAMPOLB
siempre han obrado bajo principios muy distintos. Antes de
ofrecerla al público, se cercioraron perfectamente de sus méritos
y solo entonces permitieron que
su nombre se diera á la estampa.
Al público se le aseguraron los
resultados, y encontró que lo dicho era la verdad. Hoy la gente
le tiene fé como la tiene el! la
palabra de un amigo probado y
de toda confianza. Es tan sabrosa como la miel y contiene todos
los princiµios nutritivos y curati vos del .Aceite de Hígado de
Bacalao Puro, con Jarabe de Hipofosfi.tos, Extractos de Malta y
Cerezo Silvestre. Ayuda á la digestión, arroja las Impurezas de
la Sangre y cura la .inemia, Escrófula, Debilidad, Linfatismo,
Tísis, y todas las Enfermedades
Demacran.tes. "El Dr. Ramon
Macias, Profesor en la Escuela
Nacional de Medicina de México,
&lt;lice: He usado la Preparación de
Wampole con buenos· Jesultados
y' la seguiré aplicando com0 eficaz para enfermedades del pecho
y de los nervios." . El desengafio es imposible. En las Boticas.

�EL MUNDO ILUSTRADO

256

-Hermano, le dice con suplicante voz
el padre de familia. Hace afios me casé
con una mujer tan pobre como yo; Y hoy
ri'.uta íi;-peió
tenemos muchos hijos, sin tener un misees una corona
rable techo en qué abrigarlos, ni pan mude gloria para
chas veces que darles de comer. Vengo i
pedirte que tengas compasión de mis neel -hombre ó la
cesidades .
mujer. Una
-Vienes á pedirme una cosa que no poseñora escribe
seo. La compasión no se alberga en los
palacios. La riquéza es como el Narciso
desde Londrés :
de la mitologla, que sólo se ama á si mis" El Vigor del Cama. Alguien ha dicho que la propiedad es
una prolongación del in11viduo; y yo es·
bello del Dr. Ayer
toy tan Identificado con lo que me perteha hecho muchísimo
nece, que prefiero que me arranquen un
bien á mi cabello, que
dedo y no una moneda. Sin embargo, hacrece ahora. espeso,
go grandes caridades con el dinero que en
lustroso y suave, y
parte os pertenece; y mientras vosotros
cuando está trenzaos estais muriendo de hambre, yo doy, los
~ ~
do tiene 55 pulgadas
dlas de San Pedro, espléndidas comidas a
~/' ~ '\. de largo. El Vigor
los presos y numerosas limosnas a los
~~~ ~ ' )~ del Cabello delDr.
pobres; pero ésto no lo hago por compa~~{
Ayer d eb er ía.n
sión, sino por vanidad.
'"\..,
,
Tú, que te casa~te, fuiste menos previusarlo todas aquellas personas que
sor que los pájaros, los cuales fabrican el
cuidan de su apariencia."
111
nido antes de tener a sus polluelos; y tú
También puede usted poseer una
En uno de los amplios corredores de un no tienes hoy un techo en qué abrigará
corona de gloria tal, siguiendo este lujoso palacio estan cuatro hombres. Tres tu prole, ni pan que darle de comer. Tus
estao de pie; el cuarto esta reclinado en hijos son candidatos a presidio, y tus hiejemplo y usando el
cómodo sillón, mirando con insolente des- jas se pi egaran a los lúbricos caprichos de
dén a los tres mendigos que tiene por algún rico, para rodar después en brazos
delante. Uno de estos desgraciados os· de la prostitución. Sólo tengo para ti esteota en su persona las huellas del espan- ta palabra con que los ricos azotamos la
toso vicio de la embriaguez; los vestidos miseria de los pobres: ¡trabaja!
Y tú, bebedor, ¿qué pretendes en mi casucios y raldos; el sombrero estropeado y
puesto de un lado, sobre una cabeza sin sa? Diariamente llevas a tu cerebro en
peinar; la cara abotagada y los ojos sal- cada copa de licor un pedazo de sol que
Limpia toda la caspa de la cabeza Y tones é Inyectados de sangre. El segundo, te alumbra mirajes arrobadores, donde te
hace crecer el cabello rico y abun- aunque viste con limpieza, muestra en sus ves un potentado siendo un miserable;
dante. No mancha el cabello. vestidos su demasiada pobreza; su rostro un valiente, siendo un cobarde; un hom1
denota la confusión del que ha caminado bre de talento, siendo un imbécil. Sigue
Pregunte usted á su médico O que largo tiempo por la extraviada senda del bajo el vaporoso manto de tus necias
opina del Vigor del Cabello del juego, llena de engafiosos espejismos, que ilusiones tambaleando por las calles,
Dr. Ayer.
le ha conducido a irredimible y horrorosa con la vergüenza perdida, pidiendo ó roPreparado por el DR. J. e . AYER y cu., miseria. El tercero es un padre de familia, bando para beber; pero de mi no esperes
Loweil, lViass., .E. u. de A.
honrado y sin vicios, cuyo rostro abatido nada.
denuncia los sufrimientos de su alma por
Y tú, tahur, que pasas las noches In·
causa de no poder mantener a su numero- somne en compafila de los demas tahusa prole. Y el que se encuentra reclinado res, desnudando las cartas de la baraja,
cómodamente en el sillón es el rico po- con fruiciones de satiro en los espasmos
tentado, duefio de aquel palacio y de de la buena suerte, ócon desesperaciones
cien riquezas mas, hermano de aquellos de condenado cuando te es contraria la
tres miserables, a quienes ha usurpado fortuna ..... ¿qué buscasaqui? Idos todos
su herencia, porque no sintiendo nunca ¡manada de imbéciles(, ¡rebafio de locos,
las debilidades del amor ni de los vicios, que habéis errado la verdadera senda de
llegó el primero al lugar donde estaba el la vidal Temo mancharme con vuestro
DR. l. PERCHES, Cirujano
tesoro que su padre, al morir, dejara para contacto; ¡quitaos de mi presencial
Dentista (Facultad de México.)
Consultas: De 9 á 1:2&amp;. m. yde3á6p: m.
todos.
Y los tres se fueron: el padre de fami·
Av. 16deSeptiembre N9 SS, antes Coliseo
Ninguno de los tres se atreve a hablar- lia, al ver perdido el último baluarte de
Viejo.
le. Por fin, el rico magnate es el que ha su esperanza, derramando abundantes laroto el embarazoso silencio, preguntando grimas; el borracho lanzando imprecaclo·
GRAlSBA1
D
llOR
EN
ACERO
y COBRE.- Ma.·
con
insolencia a. sus hermanos:
nes y el tahur confuso y avergonzado.
nue ev a.. Os.leras número 9.-Tarje·
tas, Membretes, Etloueta.s, Acclo!les Y
-¿Qué queréis?
Mientras tanto, el corazón del rico per·
manecló trio como los marmoles de su palacio; duro como el oro de sus arcas; Y
con la conciencia tan tranquila, como las •
aguas de los estanques de sus jardines,
donde nadaban cisnes con plumaje de
~os accidentes del ret~rno de edad tl!,les como: bemo~ragtl!,S, congest~o~es,
vértigos ahogos palpitac10nes,gastralg1as, desórdenes digestivos ynernosos, nieve.
estreñimieuto, s'on curados por el Elixir ae Virgtnte W7rdah1 que cura
L ÁZARO N A,JVAMA,
· ualmente los varicoceles, varices 7 almorrana,.
.
igNo confundir nunca el Elixir de Vtrginie Wyrdahl con las f!3Hufi cac.io11.es
f audulentas con que se prueba de substituirlo, la~ c¡ue no tienen nmgun
ialor y á menudo son peligrosas. Por esto debe exigirse. sohre 11!, envoltura
de cada frasco la firma de S'ª ra n tia : 111:,:r~ahl. Envio gra tmto 'Y franco
de correos del folleto exphcat1vo. E:!cr1 b1r : Jryrdah11 :zo, aue de.La
&amp;oohefouoaul4,Jta1'11, De venta en todas las Droguer,as ? Farmacias.

Unit - hermosa

zaré y juntos llegaremos a desenterrar el
tesoro.
Los otros dos hermanos, como no los
tentaba la pasión del juego, no se quedaron y siguieron el camino de la hermosa
montafia azul , donde estaba el codiciado
tesoro. Pero uno de ellos, el que segula
. al mayor de los cuatro en edad, vió en el
marco de una ventana a una hermosa joven, y desde aquel mismo momento no
quiso continuar mas adelante.
-Me quedo, le dijo al hermano: sigue
tú solo, ¿qué me importa la fortuna? Lo
que únicamente me importa en esta vida
es el amor de esa mujer, que me ha herido con los rayos de sus lindos ojos.
y tuvo que continuar solo el camino el
único de los cuatro hermanos, a quien no
rindieron ni el licor, ni el Juego, ni el
amor. Mil fatigas, tentaciones y peligros
lo asediaron durante su largo éxodo; pero armado de fortaleza, de templanza y de
valor, no sucumbió, y pudo llegar al tér·
mino del viaje, donde encontró una inmensa fortuna.

Vigor del Cabello
del·Dr. Ayer

ENFERMOS,

agita bien el frasco, a fin de que se in·
corporen las substancias, y se aplica en
pequefias cantidades, pero que sean suficientes para mojar la ralz del pelo.
-El betún que desea usted para el calzado se prepara de este mudo: acido sulfúrico, cien gramos; miel, cuatrocientos
gramos; negro de marfil, ochocientos gramos; aceite de almendras, cien gramos; se
le mezcla agua i todas estas substancias
para que la preparación quede convenientemente flúida.

Consultas para las Dimas
TRAJE PARA:SPORT
Una que desea ser marina:-Si el clima
de la población donde usted reside es calido, puede hacer su traje de piqué, blan
co ó en color claro. Si es .templado ó trio,
le quedará bien en franela de lana ó de
algodón. Los patrones para confeccionar
el traje los conseguirá en el "Puerto de
Veracruz;'' pida usted un catalogo y alll
seilalara un modelo igual ó semejante·al
que Tuve el gusto de darle.

LABORF.S
Una ensenadense:-Tal vez le convendrla a usted subscribirse á algún periódico exclusivo para sefioras, como.la "Moda Elegante," en el cual vienen hojas de
dibujos y modelos para bordados y otras
labores.
Mucho agradezco á usted las frases
de benevolencia que me dirige.

SOBRE AMISTAD
Lucrecia:- Agradezco á usted la inmerecida confianza que tiene en mi opinión.
El sentimiento que inspira usted al amigo
de que me habla, tiene, indudablemente,
matiz amoroso; pero desde el momento en
que él comete la cobardla de negarlo, tal·
tando en esto hasta a la cortesla y también á la lealtad, pues ha dado suficientes
motivos para que se le Juzgue enamorado, debe usted, cuanto antes, retirarle Interiormente su estimación, tan mal interpretada por él, y manifestarle con toda
energla que no tiene ningún derecho para mostrarse celoso de las preferencias ó
simpatlas que usted tenga por otros amigos, tal vez mas dignos que él.
Una actitud amable, pero fria, sera la
conducta discreta en usted para tratarlo
en lo sucesivo.
MODELO DE TOCA
Lill: Doy a usted el modelo de toca que
desea. Puede hacerse en piel g terciopelo
negro, adornada con alas de paloma, ya
sean grises ótornasoladas. Si prefiere us-

*

LA FANTASIA

MODELOS DE TRAJE YPEINADO
Azucena:-En esta sección vera usted
los modelos que desea para traje y peinado de baile. Si lo hace usted eo el género
y el color que me indica, quedará muy
bien adornándolo con encaje inglés ó de
guipure. El corselete, hombreras y banda,
de seda liberty, azul palido. En el peinado puede usted ponerse un listón del
mismo color. No me parece muy propio el
calzado de piel, aunque ésta sea clara, sino más bien del color del traje.
-La harina de altramuces tal vez la
encuentre usted en las droguerlas ó tlapalerlas; no sé si tiene otro nombre, pero
creo que aun cuando as! fuese, en dichos
comercios la conocerán también por el que
le indico. La crema "Adelina Patti" no es
nociva para el:cutis, sino que, por el contrario, blanquea y suaviza la piel. Sin embargo, si no le da buen resultajo, tendré
mucho gusto en aconsejarle alguna otra
preparación.
RF.SPUF.STAS

PRESTAD ~TENCION I

·EDAD CRITICA

257

EL MUNDO ILúSTRAt&gt;O

ted que sea blanca, puede hacerla en piel
de ese color, y entonces las alas de paloma se ve1lao mejor blancas también.
PARA TERIR CANAS
Un viejo suscritor: Los peines para tefür canas no dan, por regla general, buen
_ resultado; serla ma.s conveniente que usara usted el cosmético "Rimmel," cuyo
txito no es dudoso.

Su admirador:-Doy a usted la fórmula que desea para hacer una pomada inofensiva al cabello. Vaselina, 50 gramos;
Benzonaftol, s gramos; tintura concentrada de vainilla, 10 gramos; esencia de Portugal, 1 gramo. Se funde la vaselina en
bailo de Maria, y cuando comienza á enfriarse, se le afiaden las demas !ubstanclas.
-Para que desaparezca la caspa; puede
usted hacer uso de la siguiente preparación: a un cuartillo de alcohol puro se le
mezcla un., onza de aceite de ricino ó de
higuerilla y alguna esencia; luego se

Son los hombres de fantasla las fuerzas
vivas que llevan el mundo moral hacia la
dicha y_ la per!ección. ¿Quién recibe una
moral sm un ideal fantástico de belleza
de armonla, de bondad en el yo interior
supremo del hombre? ¿Quién concibe una
religión y una poesla sin tantas la? La razón no crea una parábola ó una metáfora
un 'Pr9!f1eleo encadenado ó una Ley de
Evoluc1on: es la fantasla. Ala razón no
le queda otro derecho que seguir con paso de caracol la senda relampagueante que
abrió la fantasla. Yesto es metáfora también, porque la fantasla no puede existir
en un reino aparte de la razón. La división
en facultades de la mente humana carece
de razón de ser. La fantasla es la fuerza
del genio, de Shakespeare ó de Nrwton.
Pero ved cuánta razón hay en sus fantaslas, cuánta fantasla en sus razonamientos. Los hombres de chata fantasla constituren el lastre de la humanidad que es
preciso arra~trar, ~ su despecho, hacia la
dicha y hacia el ideal. Y si decls que
la fantasla creadora de religiones y de
poesla, cread~ra de ciencias y 4e artes,
autora de los mventos de la mecanica es
tan sólo el patrimonio de las razas primitivas y salvajes, os responderé que no
mirals de cerca la poderosa imaginación
que s~ desplie~a en nuestros dlas par~
conQu1st~r el Blre y el agua y la tierra.
¿Queréis arrebatará los niilos el sueno
de la fantasla? No lo conseguiréis jamás.
Puedo argumentaros, pretendidos homb~es de ~iencia, enamorados de un positiv1stno sm ojos, que existe una ley biogenética que debéis respetar por ser un dog~
ma de la ciencia que os dice que una edad
~n el ~ombre, la infa~cia, de.be repetir la
mfanc1a de la Humamdad, s1 no queréis
que la Naturaleza reclame sus derechos
más tarde. cuando hayan pasado las horas infantiles, si bien es posible para el
hombre dejar de penetrar en los jardines
encantadores de la eterna fantasla en ninguna de tas edades de su existencia.

y

ROBERTO BRENES M ESEN,

�I

--LA

-m;Jf~
!-CERVEZA I
-MAS-I
m

m

m

.

ffl

ffl

ffl

m

m

m

ffl

.i~.
~

i

&gt;...¡_ -;~

¡

1..l

v:

1

'.

\ ··~l

(!:

_....

if.P' i ·~· ...
'

·. - .

~

,:l ',\
;. 1

,.•

'!'

...
......

,..

4:~J-, ....

-~--.. .

~

~

,

. ..-.r.

I POR SU

',

•

I SABOR

'

•;.\

'fj
' :J }

.,\

m

ffl

· m~mm~m

.

~ Excelente

-·

1

!l ffl
1

m

I¡ ffl

m

ffl

m

m
m

ffl

m

m
m

ffl

m

m

ffl

~

ffl

m
m

ffl

m

m
m

Exquisita I
-

-

frt;~ ,-v·· ·-

- .

1CALIDAD

~a fa111a de esfa delicada (]erve3a es urti. versal, como lo prueban las medallas
que }¡a obfenidoe~n foaas las
exposiciones~
•

~

La Bebida de los Hogares

-

-

La Prefieren las familias .
§ii

(Q@®rf

®Il~ 1f@IITIB~Jf

illlrnléfil

JElli!®rnléfil

C®rfW®?Z:éfil~

- TOLUCA . EXTRA -IP®cdliicdl Sii®mfP)rr®

�EL MUNDO ILUSTRADO

260

..

Anécdota de1 Li~zt

EL.VIVIFICADOR
DE MlJNYON.

Los Reyes Artistas

La reina de Rumania, más conocicta por
Hace tiempo, en un pu eb I e cito del su seudónimo literario de Carmen Splva,
interior de Alemania, vivla una Joven es la única que, de no haber sido sob~rapianista que habla estado dando con- na hubiera alcanzado una elevadls1ma
ciertos en las provincias. á fin de ga- posición como escritora.
Sus obras de versos son hermosisimas,
nar 10 suficiente para subvenir á sus
y en su poesla, de sutil delicadeza y de
una gran inspiración, resplandece, ante
necesidades.
Un dla, deseando adquirir una gran re· todo, la sinceridad.
Es curioso el origen del seudónimo
putación y tener un numeroso auditorio,
se anunció como disclpula del gran Liszt. Carmen Syl'Va empleado en sus obres por
la reina Isabel.
¡Cuál no serla su asombro al ver en la
Hallábase una mafiana la soberana vilista de los pasajeros que llegaban al ho- sitando una escuela elemental de Jasey,
El Vivificador de Munyonsurt.e efectos mara,. tel el mismo dla en que iba á verificarse
y acercándose á una de las niñas, le previ liosos en fortalecer y vigorizar. tanto á lo~
alli su conciP.¡to, el nombre de M. Franz guntó:
an0ianos coroo á losjóv~nes deblii~dos por
-¿Qué quiere decir Carmen Splva?
trabajo excesivo, la an~1edad, los d1sgus~os,
Lisztl Avergonzada, confundida y casi
-Es el nombre de la reina-contestó la
abuso de los placeres, los txcesos de todo g ne~0
la edad Debe tomarse ))ara curar la carenma fuera de si, vagaba por las calles sin darpequefia-cuando escribe versos.
ae ncti vidad y energla, la'debilidad prel~atura, se cuenta de lo q_ue hacia. Final.mente se
-Bien· ¿y Qué significa esa palabra?
la falta. de ruemoria, la im}.10tencla~ e msom-1
Como Ía interrogada no contestase, la
decidió, antes de que su engaño fuese
nio 1aexC'itaci6n nerviosa1 el recelo. aefrac91a
dijo:
en las empresas las pérdidas semm'\l_es Y os descubierto y no se verificase el concier¡¡nd~res nocturn'os, el deseo de ai~la~1ento, }ª
-Cuando era pequeñita como tú, me
melancol!a y los malos presentimientos, a to, á irá ver al maestro y confesarle su
gustaba mucho vagar por lct selva y pendebilidad debida á los excesos sexuales, á. los delito. Se presentó ante él, temblando y
saba que la mayor felicidad era cantar.
viclo8 secrl'tos y á las malas costumbres, las
Cuando después mefué necesario usar un
oérdidas del fluido vital y la Incapacidad para con la más profunda humillación. se arroti ,::iatrimonio. Ejerce una acción sumamente dilló á los pies del andan¡¡: sus ojos es- nombre para mis obras, acordándome del
1
canto y de la selva, mis dos grandes paelicaz é inmedlatn sobre el ce!1tro del sistema
nervioso comunicando así v1ta.lldad, sal~ taban inundados de lágrimas; le contó que
siones infantiles, unl dkhas palabras Y
l'Í!?Orálamentey alouerpo, Precio,~nmo
habla llegado á aquel pueblecito sin re- adopté este st&gt;udónimo: Ca,rmen, que ~ig,nf'jicanA. ; 2 pP.SOS.
cursos y que, deseando tener buen éxito, nifica canto, y Sylva, que quiere decir selva.
Agentes Generales: J. Labadle rsucs.
tuvo la pretensión de llamarse su disclpuy Cia. Profesa 5. México. D. F.
la, cuando, en verdad, esta era la primera vez que vela al gran músico y maestro. El la levantó mandándola calmar su
agitación y que le contase la historia de su
DE OCASION ·
vida. El escuchaba atenta y gravemente
Sin Competencia en Precios la triste historia que la huérfana relatara, acerca de su·tenaz lucha para obtener
Colegio de Niñas, l
la pequeña instrucción musical que posela,
siendo grande su esfuerzo y numerosas
NADA TAN ElICAZ Y Til
"El Nuevo Siglo" las dificultades que tuvo que vencer. Concluyó diciéndole que mientras daba conFA.CIL de t.omar como 111
para proporcionarse recursos y
ESPECIFICOS VETERINARIOS ciertos
poder as1: continuar sus estudios, se le
DEL DR, HUMPHREYS
ocurrió la feliz idea .te tomar su nombre.
l'ARA CURAR Á Le:
"¡Y no soy ni he sido su dlsclpula, que~
ti}
"'
SD rido maestro, sollozaba la Joven!"
as
-"Bien, bien, dijo el gran Liszt, que
Q
,ara el DOLOR de CABEZA.
~
era tan¡grande de corazón como de inte'&lt;
: 00
UNA SOLA OBLEA alivia al
Q
j1;i, éll. ligencia. Veamos, niña mla, lo que pode"'
lo4
mos hacer. Tal vez esto no es tan grave
momento el mAs fuerte dolor d,
fil lo4
~
~
como usted piensa.
00 ~
cabeza.
~
Aqui está un piano; permltame oir una
0$
de
las
piezas
que
usted
va
á
tocar
esta
~
No contiene Antipirina ni otral
as
noche."
00
drops peligrosas. Insista iiiemElla obedeció, aunque siempre temblanCURA
do;
pero
ante
su
magnética
presencia,
se
pre en que le den la de "Stearna"
A.A. FIEBRES, Congestiones, Inflama·
reanimó é hizo lo mejor [que pudo. :El
oiones.
8 8 .AFECCIONES DE LOS TEN- maestro, mientras ella tocaba, hacia coque ea la 11nica legitima.
• • DONES Y JJIUSCULOS, espar·
mentarios y sugestiones de la ejecución,
avanes reumatiSJno.
DE L.A..l!J y al concluir la pieza, dijo alegremente:
e"e • ENFEIUIEDADES
FREDERICK STEARNS &amp; CIA.
GLA.NDVL.A..S,
"Ahora, hija mla, le he dado á usted.
D D ENFERMEDADES ORIGIN·
• ' .AD.AS POR LOS VERMES.
una lección: usted es verdaderamente
DETROIT. IICH.. E. U. A.
DE L.A..S VI.AS
E' E ' .AFECCIONES
discipula de Liszt."
RESPIRATORIAS,
Antes de que ella pudiese verter frases
F ,F. COLICOS, dolores de vientre diar,
r ea, disentería.
de gratitud, añadió: "¿Están ya impresos
C HEMORRAGIAS O FLUJOS
lo.o, '
DE SANGRE, y evita el aborto. sus programas?-No, señor, contestó ella.
H H ENFERMEDADES ~ DE LA
-Entonces diga usted que será ayu' ' ORINA y de los RINONES.
1,1. 'ENFERMEDADES DE' LA. •dada por su maestro y que la última pieza del programa será tocadai. por Franz
PIEL, sarna roña.
,
J K ENFERMEDADES OBIGIN- Liszt.
• • AD.AS por indigestiones.

:i

ALHAJAS YMUEBLES

OBLEAS DE STEARNt

~,

a
a

.

o

~

..i

UNGÜENTO VETERINARIO PARA. CASCOS
PARA USO EXTERNO.

De venta en las principales boticas y guarni·
~lonerias del mundo.
El Manual del Dr. Humphreys ('196 páginas),
oobre las enfermedades de los animales, Ymod&lt;t

de curarlas, se da gratis, pldeseé. su boticario.

HIJMPHREYS' MEDICINE CO,,

Cor. Willlam ~ Ann Sts.,

NEW YORK-

�EL MUNDO ILUSTRADO

262

El Deber de la Mujer·
Todas las mujeres están sujetas á las mismas
leyes füicas y naturales; todas sufren lo mismo
por los mismos desarreglos físicos, y la natu·
raleza de su deber de muj er á menudo
las entrega pronto á las afecciones
femeninas de toda clafe, que tan
atormentadoras son, tales como afecciones de los ovarios, ulceración, caída
ó desviación de la matriz, leucorrea, ó
~ quizás supresión ó irregularidad de
sus reglas, causándoles dolor de
-~~ espalda, nerviosidad, irritabilidad
y lasitud. El remedio que puede
gloriarse del mayor número de curas positivas
de enfermedades femeninas, es el Compuesto
Vegetal de Lydia E. Pinkham.
·
Por treinta afíos bacon~
\!"Íbuido muchísimo á que
las mujeres que lo han
usado, sea~ fuertes y
sanas, con sus reglas
. normales y libres de todo
dolor. También se ha mostrado valiosísimo en el Embarazo y en el Cambio
de la Vida.

El Compuesto Vegeta.) de Lydia E. PiA.kham
es el Unico Remedio Genuino y Positivo para la cura de las afecciones y
males peculiares de la mujer.
Cura las peores formas de Enfermedades Femeninas, la Tirantez, la Debili·
dad de la Espalda, la Caída ó Desviación de la Matriz, Inflamaciones, Afeccion
de los Ovarios, y todas las Enfermedades orgánicas de la Matriz ó Utero; es
valiosísimo en el Cambio Crítico de la Vida; di suelye y arro1a los tumores que
comienzan á formarse en el útero: contrarresta la tendencia hacia Humores
cancerosos. Cura las Jaquecas, la Debilidad General, Indigestión, e:c., y
vigoriza todo el sistenK : Para la cura de los males de los riñones de ambos
sexos el Compuesto Vegetal de Lydia E, l'inkham es sin rival.
De Venta en todas las Farmacias.· .?reparado el\ los Laboratorios de
The Lydia E. Pinkha.m l\Ie&lt;licine Company, Lynn, l\lass., U.S.A.

.... ,...

CALENDARIO DE LA SEMANA

(19 de mes. Septuagésima.) La dedicación de la Santa Iglesia Catedral de Querétaro. Smtos Romualdo. Abad, fundador
de los camandulenses, y Ricardo, rey. Ofi·
cio y misa de la domínica: rito semidoble
y ornamento morado; se conmemora San
Romualdo y la octava de San Felipe; el
Evangelio nos recuerda la parábola de los
obreros. que fueron llamados por el padre
de familia en distintas horas para culti·
var su viña y recibieron todos igual paga.
Hoy comienza el cumplimiento de la ígJe.
sia y termina el dla de la octava de Cor·
pus (17 de JJnio).
Conjunción de la Luna y Júpiter á las
3 h. 35 m. de la mañma.

LUNES

8
Sin Juan de Mata. conf~sor y fundador
de los trinitarios, y Santa C1inta, mártir.
MARTES

9
Festividad de la Oración del Huerto.
S1ntos Círilo Alejandrino. confesor y doc·
tor de la iglesia, cuyo oficio se traslada
al I I de Marzo para la Archidiócesis y el
16 del mi~mo rara la ciudad de México.
S1ntos N1céforo y Apolonia ó Polonia, vír·
gen, mártires. Función en la Concepción.

10

,,,

CAPITAL ......... ................................. $ 30.000.000.00.
rn:-;DOUERESERVA ........................... $ 6.000.000,00.
11 ..ce dei;cuentos y présta.mos con Y sin prenda. Negocios en cuenta corriente, giros y
cobro~ 1,obre tod"s las Dll\zas de la. República y el extranjero. y en general toda clase
dt' operaciones banca.rla.s con Uancos, comerciantes, Industria.les, propietarios y a.¡¡:ri·
cu llores.
EMJTK BONOS DE CAJA de 100. 500 y 1.000 pesos.sin cupón, pagaderos heis meses y pag&gt;&lt;l1t&lt;n.- a. doce, dtectocbo y veinticuatro meses. con cul)()nes semestrales, ganando to·
do, un lnterfs de cinco por ciento al año.
OOHHESPONSALES: Todos los Bancos de los Estados Mexicanos, Deutscbe Bank, Ber·
lfn y sus ~ururslllPs en Londres. Hamburgo, Bremen. Munlcb, Franctort, Dresden,
Hleid,rn~dt'r, Rt'rlfn: 'Comptolr Natloni.l d'Escompte, París: S. J. P. Moriran y Cía.,
Nt'w York.-Oe Neuflitzo y Cía., New York-!11uller, Scban y Cfa., New York-Natlo·
n ...1 ~tv R""""· N11w Vnrk.-W.rst. NatloMl 'R11.nk. Chtcairn.-Gu1llermo Voitel'y Cía••

JUEVES

11
L1 aparición de la Inmaculada Virgen
Mula, conocida por Nuestra Señora de
L?urdes; Santos Severino, abad, y Desiderio, obispo, mártir. Función en el Cole·
gío de Niñas y otras iglesias.
Conjunción inferior de Mercurio y el
Sol á las 7 h. 23 m. de la mañana.
VI.ERNES

POLV'OS .DE TOCADOR

DE MENNEN

DE TALCO
BORATADO

Hermosean el Cutis.

Deliciosos después del Baño. Un lujo después de Afeitarse.
,Alivf.o positivo para los Sarpullidos Quemaduras de Sol, Pi~s
Dol?ndos y todas la_s afecciones deÍ cutis. Recomendado por
Eminentes Facultativos y Nodrizas por ser el

12
Lt octava de San Felipe de Jesús, már·
tir mexicano. Los Siete Santos Fundado·
res de la Orden de Maria, Amadeo, Alejo,
Bonajunta, Buonfilio, Maneto, Sóstenes,
Hugo, confesores (se celebran el dla 20).
Santos Melesio y Guadencio. obispos
confesores, y Santa E:ulalia ú Olalla. vir·
gen, i:itártir (su fiesta el dla 15). En la
B1slhca de Guadalupe visita de los Siete
Altares y función de la Archidiócesis de
P.iebla.

Más Perfectamente. Higiénico de Todos los Polvos
.·

p~ra Niños y Adulto~. Pídase el ele MENNEN (el legitimo),
;.,dt , dtíerente y muy supenor á tocios los demás. El gran mérito ele los

~- PO~VOS J:?E TOCADOR DE MENNEN de Talco Boratado
y su Ducn éxito, ha procluciclo innumerables falsificaciones que son
peligrosas. ~:os legltimos tienen el retrato de MENNEN en la
t~pa de ca~a ca11ta.
Se vende en todas partes. j

JiERHAR.ILMENNEN CHEMICAL CO.¡ NewaFk, N. J., E. U.A.

19 de

SÁBADO

13
Sin FJlg~n:io. obispo, confesor (del 16
de Enero), s,n Bioigno, mártir, y S1nta
Cltalina de Ricci, virgen.
Cuarto menguante en Libra á las 6 h.
10 m. 2-1, seg. de la m1ñ.1na. Nebuloso y
frlo.

FflMOSO DOGTOR MEXIGflNO.

Febrero de 1867

Derrota Escobedo á Miram6n en
San Jacinto

Prescribe Pe=ru=na á sus Pacientes.

El año de 1867 empezó de muy mala ma·
nera para los imperialistas, quienes vieron una infinidad de disturbios en las altas esferas del gobierno, y derrotas mili·
tares de la mayor importancia para sus
tropas.
t::n la región del BaJlo se registraron ac·
ciones militares de importancia capital.
Miramón salió de México el 28 de Diciembre del año anterior y se dirigió á San
Luis Potosi; no pudo llegar hasta esta
ciudad y se detuvo en Zacatecas. El gene·
ral Escobedo, que se hallaba en San Luis,
salió al encuentro de las tropas imperia·
listas. Miramón, al saber el movimiento
de los republicanos, trató de huir hasta el
lugar donde pudiera presentar batalla con
probabilidades de éxito; pero Escobedo le
interceptó el paso y lo hizo dar batalla en
San Jacinto. Los imperialistas se vieron
rodeados por el enemigo, y su derrota fué
tan definitiva, que apenas escaparon con
vida y libertad Miramón y algunos de sus
más allegados oficiales. Los republicanos
se apoderaron de armas, municiones y
caudales é hicieron más de setecientos pri·
~ioneros.

2

MIÉRCOLES

Smtas Escolástica y Austreberta, vlr·
genes. S1ntos Guillermo, ermitaño, y
Silvano, obispo, confesor.

.. . . .

Efemérides de la Semana

DOMINGO

7

263

EL MUNDO ILUSTRADO

de Febrero de 1859

Es Jurado presidente et general
Miram6n

El golpe de Estado de Comonfort, es·
pantado ante la Constitución Federal, hizo
que el partido reaccionario se apoderara
de nuevo de la situación y dominara en el
pals. Miramón, jefe visible de él, escondió
sus aspiraciones á la presidencia, hacien·
do que, al triunfo de los conservadores,
Zuloaga peQDaneciera en el puesto de pre.
sidente interino, no sin manifestar el
profundo desprecio que sentía por él.
Una vez que Miramón se había granjeado
los tttulos de desinteresado, desprendido
y espléndido por su acto de legalidad apa·
rente, se hizo nombrar presidente substituto por el mismo Zuloaga, y tomó posesión de la presidencia, objeto de sus aspi·
raciones, el 2 de Febrero de 1859, dla en
que prestó el juramento de ley.
3 de Febrero de 1814
Fusilamiento de Matamoros

El año de 1814 empezó mal para los defensores de la independencia de México;
después del terrible descalabro de Santa
Maria, Morelos tuvo que huir al frente de
algunos de sus soldados, que iban en el
más completo desorden. Deseando el gran
general insurgente levantar el ánimo de
sus tropas, decidió hacer frente á los rea·
listas en Puruarán. Esta decisión, tratán·
dose de un lugar tan diflcil de sostener y
que no se prestaba para fortificarse, es
inexplicable dado' el esplritu militar de
Morelos.

SR. DR. VICENTE ESTRADA MONTES DE OCA.

Sres. Peruna. Drug. Co.
Toluca, México.
Muy Sres. míos:-Tengo el honor de dirigirme á Vdes. para
a.testiguar una. vez más los beneficiosos eiectos de su preparación,
la. Peruna..
La Pernna es, en mi concepto, una de las mejores medicinas
para la.s personas débiles y los que tienen afecta.dos los pulmones
y los va.sos linfáticos. Mi es9osa padecía. de una. debilidad pulmonar
que me preocupaba., y al terminar seis frascos de «Peruna&gt;, estaba.
entera.mente cura.da, así como un nií'io de siete a.í'ios, hijo mío, que
padecí&amp;. linfatismo, quedó completamente curado con tres frascos.
Desde entonces la he usa.do en diez neurasténicos, en nueve niflos que padecían de escrófulas, sobre todo ~n los ojos, teniendo ya
ulceraciones en la córnea, y en ocho ancianos octogenarios á quienes ha levantado las fuerzas admirablemente.
Sólo esperaba tener este número de observaciones, para. tener
una. conclusión general y satisfactoria. y tener el gusto de presen·
társelos, para beneficio de la. humanidad doliente.
Quedo de Vdes. afmo. y atto. S. S.
VICENTE ESTRA.DA MONTES DE OCA.
es principalmente
LAunPERUNA
remedio para el catarro.

No obstante, al aliviar el catarro,
corrige incidentalmente otros males.
Catarro del estómago y órganos
digestivos, frecuentemente afectan
la sangre y producen neurastenia..
La Peruna libra estos órganos del
ca.tarro, después de purificar la sangre, y alivia. la. postración nerviosa..

Cualquier remedio que aumente
la. nutrición, es un agente imporhnte para. curar escrófulas.
Un Gran Tónico.

El Doctor•J. W. H. Ha.milton.
Duluth, Ga.., dice como sigue:
«Por la. presente certifico que he
usa.do la Peruna. en mi profesión,
aplicándola. en casos de debilidad,
y he tenido buen éxito&gt;.

La Peruna se vende en todas las Droguerías, en dos tamaños
de $1.00 y $2.00 Botella.

�EL MUNDO ILUSTRADO

264

265

F.L MUNDO ILUSTRADO

De cómo una dama de Cleveland se quitó las arrugas en tres noches
Después de haber acudido, en vano, á especialistas en belleza facial
"Me hace parecer veinte años más joven," dice una señora de Buenos Aires que usó la preparación.
"Ya tengo más de cuarenta años; pero mí cutis es más suave y mejor que lo era en mí niñez,"
escribe una dama de Río ·Janeiro que empleó este maravílloso procedimiento para quitar
las arrugas
La descubridora ofrece proporcionar detalles á todas cuantas.damas le escriban
pidiéndoselos. Exige la promesa de guardar el secreto. El tratamiento es muy
sencillo y absolutamente Inofensivo. Puede aplicarse sin que lo conozan ni
las personas de mayor I ntimidad .

· 1

I

I
1

1

Constantemente, desde que la belleza
femenina tul'O predominio sobre los hombres y proporcionó á la mujer poder, influencia y riqueza, no hay una sola que
no haya buscado la manera de retardar
los estragos del t iempo y de hacer desaparecer las pronunciadas lineas de su
rostro y los profundos surcos de su
frente.
P or espacio de muchos siglos, químicos
renombrados y médicos de nota que se
dedicaban á la conservación de la. belleza
en los rostros femeninos, han tratado en
vano arrancar á la naturaleza secretos
que les r ermitiesen satisfacer las demandas de millares de mujeres ansiosas de
preservar en sus caras y en sus formas
lo bello y lo hermoso de la juventud.
Helena Sanborn no fué una excepción
á la regla general de las mujeres. Las
dificultades de la vida y las preocupaciones que las mismas engendran, dej aron
en su rostro marcas que lo desfiguraban
y que la hicieron alarmarse, pues veía
que la expresión rozagante de su juventud iba desapareciendo como resultado de
la edad y que era necesario detener los
estragos del t iempo.
Su primer recurso fué someterse á sobas
faciales acompañad.as de las fricciones con
cerilla para el cutis y los baños de vapor, y
después se puso en manos de especialistas
en la conservación de la belleza, pero
t odo en vano. Las arrugas en lugar de
desaparecer parecían aumentar y hacerse
más profundas. L a soba facial, por es·
tirar el cutis, causaba mayores arrugas.
Ya había gastado de este modo todo el
dinero que podía gastar y estaba dis·
puesta á abandonar la empresa completa·
mente desesperanzada, cuando un dia
una amiga suya le dió una f eliz idea,
que de nuevo le abrió el corazón á la
esperanza.
Persiguiendo aquella idea, nuestra
dama se puso á trabajar con ahinco y á
hac¡r incesantes experimentos, y tras
vanos meses de afanosa labor y un sin
número de experimentos, logró producir
un extirpador de arrugas del t odo distinto á cuanto ella había visto ó cono·
cido. Lo probó en sí misma, y cual no
sería su sorpresa al ver la maravillosa
transformación que en una sola noche se
había operado en su rostro. Volvió á.
usarlo la segunda noche y á la mañana
siguiente sus arrugas habían desapare·
cido casi por completo. Después de ponér·
selo la tercera noche ( t res aplicaciones
solamente) , no le quedó una sola arruga,
y el cutis se le puso suavísimo, limpio y
rosado.
Después de esta agradabilísima expe·
riencia, la afortunada señora propagó la
noticia entre sus amigas, y fueron mu·
chas las que obtuvieron idénticos resul·
tados, y hoy ya se cuentan por millones
las damas que se han beneficiado con los
maravillosos resultados de ese extirpador
de arrugas.
La señora V. S. Fernández, escribe :
~'Cuando me miro al espejo apenas me

conozco. 1Tan grando es 1:1 transforma·
ción que ha sufrido mi cara ! No me que·
da la más mínima arruga.''
La señorita Inés Pascual, dice : ' ' El
tratamiento de usted ha hecho que mis
arrugas desaparezcan eu un:1 noche. Lo
considero como un don di\'ino para las
mujeres. He probado todas las cerillas
para el cutis que con el nombre de ' ' col:1
cream' ' se ofrecen, así como también
varios de los extirpadores de arrugas que
se anuncian, pero sin obtener el menor
resultado; y debo confesar que dudaba
mucho de las virtudes del tratamiento
ofrecido por usted, mas en una noche
todas mis duelas se des1·anecieron por
completo, pues cuanilo me miré al espejo
á la mañana siguiente y ví la maravillosa
transformación que en mi cara se babia
operado, me dij e llena de regocijo : " Ya
he encontrado al fin lo que con tant o
.anhelo buscaba. ' '
Hablando de su descubrimiento, la
señora Helena San born uice:
"Aquellas damas que han usado cola
creams y demás cerillas para el cutis, no
pueden comprender cómo es que mi t rat a·
miento obra con tanta rapidez. Y sin
embargo, el procedimiento es lo más
sencillo del mundo, y no me explico cómo
es que alguien no lo descubrió mucho
antes. Las cartas que he recibido de mis
clientes dan una clara explicación del
hecho. Aquí inserto una de una señora
que dice que mi trat amiento le hace pa·
recer veinte años más j oven; también ¡;u·
blico cartas de otras clientes no menos
encomiásticas. No puedo explicarme como
es que haya quien dude de la eficacia de
mi tratamiento ant e testirnoniaks tan
elocuentes como esos. Yo misma he usado
cerillas para el cutis, me he sometido á la
soba facial, etc., sin resultados, y por
esta razón com.oadezco á las que han
t ratado inútilmente de quitarse las arru·
gas, y siento gra'.'l satisfacción al poder
ofrecer al bello sexo un procedimiento
más seguro y más breve.
'' Me complacerá l)roporcionar detalles
á las damas que se sirvan pedírmelos.
Exijo, como es natu:al, una promesa de
guardar mi secreto antes de dar á nadie
informes completos, pues necesito pro·
tejer mis intereses. La persona que ad·
quiera mi secret o podrá hacer uso del
mismo en su persona y entre los micm·
bros de su familia, pero no deberá divul·
garlo á nadie más.
'' Garantizo que mi tratamiento para
la extirpación de las arrugas no causará
el menor daño al cutis, por el contrario,
lo pondrá suave y aterciopelado, mejo·
rará muchísimo el r ostro y hará desapa·
recer las arrugas y lineas que lo desfi·
guran. Solamente se necesitan unos cuan·
tos minutos para usarlo.
. " Diríjanseme las comunicaciones así :
Helen Sanborn, Dept. 2204, Cleveland,
Ohio, E . U. de A.
'' Enviaré todo en un sobre sin timbre
y cerrado, á fin de excluir la menor in·
discreción por parte de curiosoll. "

Matamoros esperó á los realistas y les
dió batalla, la cual tuvo el más desastro·
so de los resultados posibles para los insurgentes. Perdiero:i ·toda su artillerla,
sus municiones y equipajes, y lo que es
más, perdieron al gran Jefe Matamoros,
quien cayó prisionero al tratar de vadear
un rlo. Apenas se supo en la capital de la
colonia tan importante aprehensión, se
ordenó que fuera fusilado el jefe revolucionario, ejecución que se llevó á cabo el
3 de Febrero de 1814, á pesar de la propo·
sición de .Morelos de canjear á Matamoros por 200 prisioneros espai'íoles que
tenla.

principio, fué varias veces presidente de
la República. En una de sus épocas de
desgracia, fué desterrado y viajó por Europa, adonde regresó una segunda vez por
su voluntad. Al acercarse la guerra con
los Estados Unidos regresó á México, y
se dedicó nuevamente con gran actividad
á la vida militar hasta el afio de 1848, en
el que se puede decir que terminó su vida
polltica; el citado ai'ío se retiró á vivir á la
ciudad de San Miguel Allende, donde murió el 6 de Febrero de 1853.
7 de Febrero de 1846
Es ahorcado el patriota Montoya.

LA CONFIANZA
4

de Febrero de 1402

Nace Netzahualcoyotl

La polltica del rey Tezozomoc, de los
mexica, encerró al rey de Texcoco dentro
de un cerco de enemigos, para poder arrojarse sobre él cuando lo estimara conve·
niente. Techotlala, que gobernaba en rex·
coco, comprendió que en estas condiciones
le era muy ventajosa la unión con los tenochca, que se hallaban en una magnifica
situación entre Atzcaputzalco y Texcoco,
y para consolidar su unión con ellos, pidió al rey Huitzilihuitl á una de sus hermanas para casarla con su hijo lxtlilxochitl. El rey le dió la mano de su hermana Matlacihuatl, y de la unión de ésta
con el prlncipe, nació el que, con el tiempo ,
habla de llegará ser el famoso rey poeta,
Netzahualcoyotl, el 4 de Febrero de 1402.

5 de Febrero de 1812
Entra Calleja en México

Después de la renuncia de Calleja de
la jefatura de las tropas realistas, de la
que ya nos ocupamos en efeméride anterior, y su restauración en ella por el vi·
rrey Venegas , éste escribió varias cartas
á Calleja, hablándole de la importancia de
que se dirigiera al centro del pals para
oponerse á los avances de los insurgen·
tes. Al fin Calleja decidió obedecer las ór·
denes del virrey y se dirigió rumbo á la
capital de la colonia, adonde llegó el s de
Febrero de 1812.
Tanto el general en jefe, como sus ofi·
ciales y soldados, fueron objeto de la más
entusiasta recepción y de los elogios más
calurosos, los que se prodigaron en presencia de Venegas, quien tuvo que soportar esa glorificación de su enemigo y
rival.

6 de Febrero de 1853
Muere don Anastasio Bustamante

El general Don Anastasio Bustamante,
por vari qs veces presidente de la República, ocupó un lugar prominente en la
polltica de nuestro pals. Desde muy joven
figuró en el ejército realista, y al procla·
marse el plan de Ayutla, se unió á ltu,bi·
de, de Quien fué amigo incondicional. Consumada la independencia, fué uno de los
generales más activos y más adictos al
gobierno constituido,'.~Como lo dijimos a.

M~KIE/WALKER
Agente Exclusivo

plíl

la Rcpúbliu Mexiuna

PASEO DE LA REFORMA 52 y 54
ESQUINA DONATO GUERRA

APARTADO

1 366

MEXICO,

TEL.ÉFON O

1305

D. F.

Vi.Do fortificante, dige1Uvo, t611loo, reoomtltuye11t1, d1 •abor
escelente, mu efioa1 para las penonaa debllitadu que loe
lerruginosoa y laa quinaa. Conservado por el mt§todo de
M, Paateur. Prescrlbeae en laa moleatlu del estómago la
.clorosis, la anemia y laa CC'lnvaleoeneiaa; eat.1 vino se récc,.
mienda á laa personas de edad, álaa muJerea, ióvenes y á loa niiioa.
AVISO MUY ·IMPORTANTE. - 11 IÍZJico V/110 auté1Jtico d1
S. RA.'HAEL, el solo que tie1Je el derecho de llamarse así, el ,olo
que es legítimo ,: de que ,e ilace me1Jció1J en el formulario del
Prorssor BOUCHARDAT e, el de M" CLEMENT yc1• de ValelJCI
(Dr~me, lrancía). - Cada Botella Ueva la marca de la UnltJn di
101 Fa/Jrtcant11
¡ en el pescuezo WJ medallón &amp;1Ju1Jcia1Jdo el
"OUTIAB '1.-ios dema, so11 groseras yp&amp;l.igrosa,falsfflcaciones.

dijo un sabio, es una planta de
lento desarrollo. La gente tiene
fé en las cosas que vé, y hablando en sent ido general tiene
razón. Lo que á veces se llama
f é ciega no es f é de ninguna manera, pues debe haber una razón
y hechos para t ener en qué fundarse. Por ejemplo, en lo que respecta á una medicina 6 remedio,
la gente pregunt a " ¿Ha curado á
otros ? ¿Se han aliviado con ella
algunos casos semejantes al mio?
¿Vá en armonía con l os descubrimientos de la ciencia moderna
y están sus antecedentes al abrigo de toda sospecha ? En tal caso, es digno de confianza, y si alguna vez me encuentro atacado
de alguno de los males para los
cuales se recomienda, ocurriré á
él en la plena confianza de que
me podrá aliviar." Estos son los
fundamentos que han dado á la

PREPARACION de WAMPOLE
su alta reputación entre los médicos así como entre todos los
pueh1os civilizados. E ste eficaz
remedio es t an sabroso como la
miel y contiene los principios :nutritivos y curativos del Aceite de
Hígado de Bacalao Puro, que extraemos de los hígados frescos
del bacalao, combinados con Hipofosfitos, Malta y Cerezo Silvestre. Con toda prontitud elimina
los ácidos venenosos que engendran la enfermedad y las demás
materias tóxicas que se encuentran en el organismo; desarrolla
un fuerte apetit o y buena digestión, y es infalible en Postración
-que sigue á las F iebres, Tísis
y Enfermedades Agotantes. ''El
Sr. Dr. Demetrio Mejía, Profesor
en la Escuela N. de Medicina de
México, dice : Mi juicio respecto
á la Preparación de Wampole se
halla robustecido de tiempo atráz, concediendo á dicha preparación todo el mérito y toda la
importancia que en realidad tiene
en la t erapéutica." El desengafio es imposible. En las Boticas.

�EL MUNDO ILUSTRADO

2í6

EL MUNbó ILUSTRAí&gt;ó

267

La Educación del Gusto

ucarnaval en Nueva Orleans
Grandiosa celebraci6n que todo el mundo
debería ver. Boletos especiales para esta
fiseta estarán á la venta en las oficinas de
las Líneas Nacionales, desde el

14 al 19 de FEBRERO
Límite para el regreso:

MARZO 13

sg7.50

Plata

Viaje redondo
Desde la Ciudad de México

Se darán informes
por:cualquier representante de las

Líneas Nacionales

Como quiera que el adorno y embelle7imiento del ~ogar depende exclusivamente de la mu1er, ésta necesita
educar su gusto artístico para saber elegir discretamente el
mobiliario y decorado de su casa.
En algunas personas, esta educación no es precisa, desde el momento en que tienen facultades propias que las
hacen distinguir, al primer golpe de vista, un objeto feo de
otro hermoso y una perspectiva armoniosa de la que no
lo es.
Aun cuando es bastante difícil dar reglas fijas y preci·
sas sobre lo que determina el buen gusto, ó, al revés, pue·
den establecerse algunas indicaciones que servirán de guía
en la elección de cualquier objeto de lujo ó de arte. Por
ejemplo: una de las señales por las cuales se reconoce in·
faliblemente que un objeto carece de buen gusto, es la
complicación de sus líneas que impiden ver, desde luego
cuál es el uso á que está destinado. Debe haber equilibrio,
en las formas y claridades en las líneas¡ el exceso de ador·
no es. á veces, un recurso para ocultar la falta de armonía
y de gracia en la ejecución del mueble ó del objeto.
El estilo en el arte es, sobre todo, lo que da á la figura
un sello de tal modo determinado, que parece ser el tipo
de una belleza concreta, perfecta é insuperable en su géne·
ro, no sólo de aquel objeto aislado, sino de todos los que
tienen analogía con él. Donde hay estilo-esta suprema sín·
tesis artística-es preciso, por consiguiente, que exista la
lógica, es decir, la razón que acredita el fin que se propuso el artista. Todas las significaciones y simbolismos del
arte nacen de este principio. Las formas sugeridas por la
Naturaleza no se eligen al azar, sino siguiendo siempre una
completa fidelidad entre el modelo -y el destino de la obra
que lo reproduce¡ por ejemplo: cuando los prodigiosos
constructores de las catedrales góticas lanzaban hacia las
bóvedas la airosa curva de las ojivas, del mismo modo que
habían visto subir primero ó inclinarse blandamente des·
pués las ramas de los árboles en selvas y bosques, ellos
sentían indudablemente que ningún templo está más impregnado de sentimiento religioso que las silenciosas bóvedas de las altas y seculares encinas. Y estos geniales artistas procuraron imitar la media luz y el recogimiento que
allí reina, por ser· la atmósfera más propicia á la meditación. Hasta para los reflejos luminosos ó sombríos de las
vidrieras, se inspiraron, al ejecutarlas, en los admirables
juegos de luz solar, cuando pasa á través de la transparencia del follaje.
.
Si de estas cumbres del arte descendemos hasta las creaciones más modestas, veremos que se impone la misma ley
artística. Así, pues, no hay sino saber descubrir la legitími·
dad de la inspiración, en cualquiera forma que se nos
ofrezca.
Y como un peligro para equivocarse, debe huirse de la
crítica aventurada y sin autcridad conocida, pues no todo
el que juzga una obra de arte tiene conocimientos bastan·
tes para ello. No es la crítica infundada, ciertamente, la
que puede suministrar gusto á quien no lo tiene. Y aun
cuando fuese muy razonable y digna de ser escuchada esta
crítica, nunca precede al arte, sino que viene en su seguimiento para analizarlo y discutirlo. No es atribución de
ella dar talento y originalidad, sino simplemente fijar las
leyes y fórmulas que el genio ha descubierto espontánea·
mente y señalar los defectos de las falsificaciones del verdadero arte.
Hay algo mejor que leer, como sentencias dogmáticas, los
artículos de crítica necia, y es, lectoras mías, además de seguir las reglas indicadas, ponerse en comunicación íntima
con las creaciones reconocidas que el arte ha producido,
para acostumbrar poco á poco el propio criterio á distin·
guir la belleza real de la que no loes.
DANIEL L ESUEUR.

GEO. W. ~HIBBARO,

IO

i::
'ti
4)

o"'

....e
11

:s
~

"'11 &lt;

u Cll

"'

a&gt;
"O

11
(,'4

cd
U,J
cd

o

cd

.........

A

a&gt;
~

11

'ti

a:
UJ
::&gt;

o
~
(

&lt;(

--o m
llJ
~

~

o
o

cd
~
cd

P-4

e,

~

&lt;

- lJJ

-o.

I-

·- z
~

~

(

o

~
U,J

o

~

~

~

cd

P-4

~

&gt;
UJ
m
::&gt;

e
z
:o
:e
'º o
en
t&gt;:,
O.J

~
p

~

U,J

J:¡:I

et&gt;
"O

1

~

,,-4

o

•..-4

..e
·..-4

,ci
l&gt;&lt;I

µJ

ltJ

.=.
o"'

i::
11
'ti

11

:s~

"'11 &lt;

Agente General de Pasajes.

u Cll

f. E. YOUNG,
Vice.Agente General de Pasajes

México, D.

r=.

"'

11
(,'4

l

..

::&gt;

U,J

,-l

::)
~

UJ

o
o

10)

et

11

'ti

o
(

J
UJ

o
et

o

&gt;
(
~
(

J

�GRANDES ALMACENES DE ROPA YNOVEDADES

EL CENTRO MERCANTIL
..

.

.

l •

Ca. Sucs. México, D. F.
Gran Departarhénio de Muebles
Apartado 472 S. Robert y

· 01fombras y Tapices

Gran Surtido ,de Ajuares para Sala
1

' 1
1

1

1

t

Juegos Comedor y Recámara
en estilo Francés y
Americano.

*

Ajuares forrad~s fle Cuero
para fj,cinas.

o

\*

Escritorios para Despach_?s,
Libreros, Vitrinas,
Mesas Americanas y Sillas
para Comedor.

.*

Ajuares de Mimbre,
Camas Americanas.

Oran variacióÓ en Alfombras del País, Alfombras tripe,
Bruselas y Alta~latla~ Tapetes para Recámara,
.. SªJa, Comedor y Despacho.
Cortinií's de ~todas Clases, Stores, Brise=bise.
Ricos Brocateles para forrar Ajuares y Cortinajes.
Carpetas &lt;le Hule para Mesa, Hules para piso.

Desafiamos toda Competencia
en este ramo.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109309">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109311">
              <text>1909</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109312">
              <text>16</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109313">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109314">
              <text>5</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109315">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109316">
              <text>31</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109333">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751956&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109310">
                <text>El Mundo Ilustrado,  1909. Año. 16. Tomo 1. No. 5. Enero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109317">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109318">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109319">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="109320">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="109321">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="109322">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="109323">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="109324">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109325">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109326">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109327">
                <text>1909-01-31</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109328">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109329">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109330">
                <text>2000200629</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109331">
                <text>Fondo Hemeroteca</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109332">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109334">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109335">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109336">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="4822">
        <name>Crónica científica</name>
      </tag>
      <tag tagId="2720">
        <name>Cuento</name>
      </tag>
      <tag tagId="4830">
        <name>Hípico</name>
      </tag>
      <tag tagId="4819">
        <name>Italia</name>
      </tag>
      <tag tagId="4829">
        <name>Novela Cataclismo</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="4150" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2796">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/4150/El_Mundo_ilustrado._1909._Vol._16_Tomo_I._No._6._Febrero._2000200608ocr.pdf</src>
        <authentication>c6847b6d042ea8ed4fe755b147c67f97</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117976">
                    <text>R egistrado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.

Año XVI-Tomo I

México, 7 de Febrero de 1909

Número 6

FIESTA HIPICA EN HONOR DEL EMPERADOR GUILLERMO II

r

-

1

El_Señor Presidente de la República presenciando los ejercicios deportivos en el "Polo Club,"
el domingo último

�EL MUNDO ILUSTRADO

270

271

EL MUNDO ILUSTRADO
DIRECTORIO:

Propietario, VICTOR M. GARCES

DIRECTOR:
OR. LUIS LARA Y

PARDO

GERENTE,

ALFONSO E. BRAVO
OFICINAS:

Calle de Alfaro número 9. México, D. F. Apartado postal 2570.
Teléfonos: Ericsson, 1 1476. Compañía Telefónica, 471.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION:

En la Ciudad . . .
En los Estados. . .
En el Extranjero..

$ 1.25
r.50
2.00

NUMEROS SUELTOS:

En la Capital. . . . . . . . . . . . . . . . . $ 0.35 cs.
En los Estados . . . . . . . . . . . . . . . . 0.50 cs.
Despacho de subscripciones para la Capital:

2a. de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488,
Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A.

EL PLACER YEL HASTIO
O primero que hace un niño, al nacer, es
lanzar un grito.
Los poetas dicen que es llanto; que
es el lamento del nuevo sér en el din·
tel del munJo; una protesta contra la
vida que, sin haberla pedido, se le ha
impuesto; la manifestación anticipada
de las lágrimas y de los sollozos que
ha de arrancarle después la existencia con sus zarzas agudas y sus senderos ásperos.
Los fisiologistas dirán, y es la verdad, que ese primer vagido no es una protesta, sino un anhelo; es el esfuerzo supremo parála satisfacción de la más primordial de las necesidades: la de ensanchar los pulmones comprimidos en
el claustro materno, la de aspirar á torrentes la atmósfera
tibia y vivificante, la de aerear la sangre con el oxígeno
vital y con él transfundir nueva actividad y más fecunda
al organismo hasta entonces adormecido, vegetativo, casi
hipnotizado.
El filósofo afirmará que ese primer grito es la reclamación imperiosa del primer placer, del primer goce, de la
primera satisfacción de la existencia; y el filósofo, como el
fisiologista y, acaso también el poeta, tendrá razón.
Antes, mucho antes que el hombre llegue á la vida consciente y racional y de que pueda discernir las causas y
calcular los efectos de todo cuanto siente, piensa y quiere,
ya el instinto habla en él y lo instiga en forma apremiante,
brutal á veces, y casi siempre ciega, á procurar la satisfacción de sus necesidades. De no ser así, el niño moriría antes de dar su primer grito 6 de pegarse, ansioso y sediento
como un pulpo, al seno de su madre.
Esta ley no es tan sólo humana: es animal. Lo mismo el
niño que el polluelo; lo mismo el cachorro que el lechoncillo; lo mismo el pichón que el aguilucho sienten, apenas nacidos, un impulso irresistible al ejercicio de los actos que han de constituir la trama de su vida. Sus juegos
no son sino ficciones. de lo que la existencia les ha de exigir de positivo y de inevitable, y la niñez la pasan jugando,
es decir, adiestrándose, ejercitándose, preparándose para
las luchas de la realidad.
La niña arrulla muñecas y el niño esgrime armas; el potro salta, se encabrita, corretea y hace corvetas; el cachorro
atisba, acomete, destroza y devora; el ciervo escapa, escala,

se escabulle; el aguilucho bate las alas y afila las garras, y
mientras el ruiseñor niño ensaya sus trinos, el buho, ape·
nas salido del huevo, ensaya sus graznidos.
En los s~res superiores y más plenamente coascientes,
esa gimnástica, ese aprendizaje que constituye la vida de
la infancia, si según los fisiologistas es satisfacción de ne·
cesidades ó enirainement para llegar cumplidamente á sa·
tisfacerlas, en el fondo, y en concepto de los filósofos, es un
no interrumpido disfrute de placeres, una serie continuada
de goces.
De este hecho resulta que el hombre, para no ocuparnos
más que de él, se inicia en la existencia buscando el pla·
cer y en cierto modo viviendo en él y en sus deleites.
Los niños, aun los menos favorecidos por la fortuna, son
siempre felices. Juegan, se ¡1gitan, van y vienen, riendo,
cantando, aspirando y logrando. Como no necesitan de lo
real y se conforman con lo ficticio, con tal de que dé pasto
á su actividad y atempere su sed de goces, lo que no tienen, lo fingen; lo que el destino les niega, lo forjan; lo
crean, con la imaginación, de pies á cabeza¡ y así se conci·
be á Coseta arrullando un sablecito envuelto en un guiña·
po con el mismo amor que una madre á su hijo, y así se
comprenden esos Alejandros y esos Napoleones del día de
San Juan, esgrimiendo, radiantes, anchos tejamaniles y ca·
balgando, orgullosos, en briosos palafNnes de otate.
La niñez es, pues, fanática del goce. El placer no la can·
sa jamás, ni jamás llega á hastiada. Después de una jornada de agitación, de gritería y de actividad, suele, como
Mesalina, caer rendida, pero jamás hastiada. A veces, sor·
prendemos á los niños dormidos á muerte sobre el hacina·
miento de sus juguetes rotos, como suele encontrarse en
los campos de batalla á los artilleros roncando sobre lo
qut: queda de las cureñas y de las cajuelas de sus baterías.
Todo esto sería delicioso si no fuera siniestro. Si el horo·
bre no fuera niño sino cuando es niño; si, además, elhom·
bre no fuera infante sino individual y no colectivamente,
todo podría pasar y nada de eso tendría trascendencia.
Sabríamos que, para cada cual, hay una época en que es
pleno el derecho al placer, sin que haya que pagarse en
dolor, y sabríamos, igualmente, que los devaneos y los
extravíos de nuestra personal infancia no habrían de re·
percutir en el destino de nuestra patria, de nuestra raza,
de la humanidad.
Pero por desgracia no es así. La niñez suele prolongarse
en el hombre hasta la edad viril, y lo que es peor, suele
haber no solamente hombres, sino pueblos niños y razas
que no parecen deber salir jamás de la infancia.
Esos hombres, esos pueblos, esas razas, condenadas á una
infancia perpetua tienen, como los niños, una falsa idea de
la vida y una idea no menos falsa de la felicidad. Creen
que la vida ha de ser, de por fuerza, una sucesión conti·
nuada de goces, una serie inacabable de placeres. Vincn·
lan su bien personal y el bien humano en el festín siem·
pre ruidoso, en la copa eternamente rebosante, en la senda
tapizada, sin interrupción, de flores.
Para ellos la atmósfera debe ser toda perfumes, el cielo
todo estrellas, el sendero todo flores. Vestirán púrpuras,
calzarán áureas sandalias, sentirán en su frente las diademas, en las manos los ramilletes y los cetros.
Las mujeres, siempre jóvenes y siempre bellas, les ten·
derán sus brazos torneados y los deslumbrarán con el ful
gor de sus pupilas. Para ellos la vida será la Arcadia, y la
muerte los Campos Elíseos.
Y olvidan el .Mane, Thecel, Phures de Baltasar, y la pira
de Sardanápalo, y la invasión de los bárbaros abrasando en
fuego el circo y sorprendiendo á Petronio en el baño; y
olvidan á los emperadores romanos estrangulados dentro
de los albañales y empapando su púrpura en fango, y ol·
vidan ...... que contra la fatiga del placer, los niños tienen un lenitivo y un bálsamo: el sueño, y que los hombres y los pueblos niños encuentran una dolorosa expía·
ción: el hastío.
No; resueltamente, el módulo de la felicidad humana no
nos lo darán ni los sibaritas romanos, ni los sátrapas orien·
tales, ni Epicuro, ni Petronio.
¡,Nos lo darán, acaso, Sócrates ó Cristo?

CRONICA CIENTIFICA
LA CATALYSIS
tiempo en tiempo la Naturaleza parece querer
burlarse tanto de los adelantos de la ciencia moderna, estimados como maravillosos con mucha
justicia, cuanto de las presunciones de los sabios,
que consideran á los alquimistas como indignos aun del
nombre de estudiantes aprovechados.
' Preséntanse con tanta frecuencia fenómeuos de tal mane·
ra inexplicables, que los que se dedican á los estudios cien·
tíficos tienen, en la mayoría de las veces, que conforinarse
con hacer de ellos el mejor uso posible, y dejar su explicación para una época en que, con elementos mejores, qui·
zás se llegue á algo satisfactorio.
Las anteriores reflexiones nos han sido sugeridas por la
lectura de un hermoso trabajo del Dr. Duncan, acerca del
fenómeno de la catalysis, hasta ahora inexplicable.

*••

+

•*•

En la catalysis no hay tal cambio; el cuerpo catalítico se
halla en las mismas condiciones químicas; antes de la reacción que después de ella, su constitución íntima no ha variado para nada, y el mismo cuerpo puede ser utilizado
cuantas veces se quiera, produciendo siempre el misrro
efecto. Además, una cantidad ca•i inapreciable de un cuerpo catalítico es capaz de causar la transformación de grandes cantidades de otros cuerpos.
~· Vamos á, citar algunos casos de catalysis para facili tar la
definición del fenómeno y poder comentar acerca de él.
Supongamos que tenemos en un tubo
de ensaye algunos cristales de violeta en
contacto con una cantidad de agua; po·
demos dejarlos allí por varios días sin
que el agua disuelva la míuima parte de
ellos; pero si aumentamos huellas, siquiera de cloruro de cromo, se notará
iumediatamente una gran actividad en el
interior de la probeta, como si los cristales tuvieran avidez por hacerse disol·
ver; la temperatura se eleva y el agua
se colora de azul índigo. La sola preser.·
cía de las huellas de cloruro d~ ero·
mo bastó para despertar las afinidades
latentes entre el agua y los cristales c'e
violeta. El fenómeno es tan curioso como si, al echar un puño de sal en el mar,
viéramos disolverse una isla.
En este ejemplo se trata de un caso
A
B
B
A
B
de catalysis física, porque ni el agua ni·
A
Fig, 3.
Fig. 2.
Fig. l.
los cristales han modificado su constitución íntima, y sólo han cambiado de
Fig. 1. -Catalysis físíca.-A. probeta con agua y cri!,tales de viuleia en el forma aparente.
fondo.-B. la misma después de haberse efectuado la catalysis por medio de
•••
ta sal de cromo.
Volviendo
á
la
catalysis
química, haFig. 2.-Caialysis química -A. probeta con ácido hidroclórico y estañn.-B.
bría que llenar muchos libros si quisié reacción producida por la presencia del caiaWico (sal de plutino).
ramos mencionar la infinidad de cases
F1g. 3.- Caialysis provocada por un encimo -A. p robeta con leche descremoen los que se verifica ese fenómeno. Re.
da.-B. reacción provocada por la p resencia del catalítico exiraldo del q!1eso. curriendo á la probeta, como en el ejemplo anterior, pondremos en ella ácido
onzas de mercurio y éste se convertirá en un instante en hidroclórico y estaño; estas dos substancia• estarán iudefiun polvo rojo. Tómese un onza:de este polvo y échese, á su nidam~nt~ en la probeta sin provocar reacción ninguna;
vez, sobre otras mil onzas de mercurio, y estas mil onzas pero s1 deJamos caer una sola gota de alguna solución de
se convertirán también en polvo rojo. Colóquese una onza sal de platino, veremos que todo el tubo se llena de burde este último pqlvo sobre mil onzas de mercurio, el cual, bujas de hidrógeno y, dentro de él, hay s,:ñas manifiestas de
por este simple hecho, se convertirá en polvo rojo, y si de que se está produciendo una reacción, la cual fué motivada
este polvo se coloca una onza sobre mil onzas de mercurio, solamente por la presencia del platino.
éste quedará convertido en medicina. De esta medicina se
Todos l?s metales y s~s com~uestos ti~nen la propie·
toma una onza y se arroja sobre mil onzas de mercurio, y dad de eshmular, por decirlo as1, las reacciones químicas·
las mil onzas se convierten en oro, que es mejor que el oro y lo más notable de ello es que basta una cantidadinsigni~
ficante para producir movimientos de gran importancia en
de las minas."
masas considerables de substancias que, sin ellos, permane*
••
c~rían en tranquilidad por siempre. No hay que perder de
Las ideas que se tenían hasta hace poco tiempo, pugnan vista el hecho de que, una vez verificado el fenómeno de la
abiertamente con la receta del gran alquimista. Una subs· catalysis, el cuerpo catalítico se halla íntegro en cantidad
tancia, cualquiera que fuera, en tan corta cantidad, no era y en calidad, sin tener huellas de haber sufrido ninguna
capaz de producir semejante cambio de constitución en tan modificación.
gran cantidad de mercurio, por su sola presencia.
Según lo que se enseña en las escuelas primarias y aun
***
secundarias, y siquier profesionales, las acciones químicas,
No sólo las substancias inorgánicas son capaces de ejerentre dos ó más cuerpos, se pueden consid
, ó como un cer la catalysis: todos los fenómenos de fermentación se

Antes de presentará nuestros lectores el fenómeno de la
catal ysis, vamos á hacer un poco de historia y á dar algunos
datos acerca de lo que se llama en química una reacción.
En un libro antiquísimo, que se atribuye á «Ramundus
Lullus, Doctor llluminatissimus&gt;, y que si no es de élsí es
de algún alquimista su contemporáneo, se halla mencionada una «notable substancia» que es capaz de hacer todo lo
que sigue:
"Tómese de esa preciosa medicina, dice el libro, un pe·
dazo que no pase del tamaño de una haba, échese sobre mil

•

cambio equitativo ó comercio; como un matrimonio, como
un divorcio, ó, finalmente, como un robo.
Como ejemplo del primer caso, vamos á citar uno muy
gráfico del que se vale el Dr. Duncan. Supoagamos á un
vendedor de cacahuates con su vendimia en la esquina de
una calle, y un muchacho que marcha por la misma calle
llevando su centavo en la bolsa. Mientras que los dos cuer·
pos, á los que llamaremos vendedor-cacahuates y muchaeho-centavo, se hallan aislados, no hay reacción; pero una
vez que están juntos é íntimamente unidos, se efectúa una
reacción que pudiéramos representar por la ecuación siguiente:
(Vendedor-cacahuates) (muchacho-centavo)= ( vende·
dor-centavo) '- ( rnuchacho-cacahuates).
Esta reacción es sencillísima: se trata simplemente de una
doble des:omposición, pero no todas las reacciones químicas son tan fáciles, y algunas de ellas no han sido todavía,
no digamos comprendidas, pero ni siquiera enunciadas por
nadie¡ ejemplo: el beneficio de la plata en el sistema de
patio. Pero en todas ellas, según las ideas antiguas, hay
cambio de naturaleza de las snbstancias que se toman en
consideración.

..

�273

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

272

Cl

Caja en cuyo interior se hace la mezcla
en el aparato trasmisor de M. Senlecq, y frascos
que la alimentan.

.¡
I!:

deben á la presencia de microorganismos. La planta de l.a
levadura convierte el azúcar en alcohol; la planta del vinagre convierte el alcohol en ácido acético; el fermento
láctico transforma el azúcar en ácido láctico, y los fermentos nitrosos y nítricos transforman los productos amo~i,acales en los nitratos del suelo. El poder de fermentacion
parece residir en ciertas substancias secreta~as P?r el. protoplasma del microorganismo y no en el microbio mismo.
Esto parece demostrado en el caso de la planta de la levadura.
Se ha tomado levadura fresca, se la ha mezclado con arena y se la ha sometido á una presión de 7,000 libras por
pulgada cuadrada; el jugo, obtenido P?r.este tratam~ento, ~a
sido precipitado en alcohol y el precipitado ~btemdo tema
la propiedad de transformar en alcohol el azucar.
.
Las substancias catalíticas que se extraen de las celdillas
vivas, sin perder su activida~, se llaman en~i~os.
La vida en vista de los reciente~ descubrimientos, se está convirtiendo en una rama de 1a enorme ciencia que de¡
berá llamarse la catalysis.

.
***
En cuanto á las razones que haya para la producción de

este fenómeno, se han dado infinidad de ellas, lo cual es la
mejor prueba de que ninguna ~s buena . .
De entre la variedad de teorias enunciadas, hay dos que
se disputan la preeminencia: se llaman la de la vibración
simpática y la de la reacción intermedia. Se~ún la primera,
los catalíticos obran por su sola pre.,enc1a, en razón.de
que tienen un período de vi.bración que se comunic~ á l~s
mezclas inertes y las hace vibrar de tal manera, que disocia
sus átomos y los obliga á formar nuevos cuerpos. Esta teoría es invulnerable, pero tambiéu improbable, porque nadie
podrá probar nada acerca de ella, ni en pro ni en contra.
~egún la teoría ~e la reacción inte:media, el fenómeno
se explica com~ s1g~e: dos. substancias, q.u~ llamaremos A
y B reaccionarian si estuvieran en cond1c1ones1&gt;ara ello;
se i~troduce una tercera substancia; el catalítico, que llamaremos CA, reacciona con C y forma el cuerpo AC; pero
este cuerpo es inestable é inmediatamente reacciona con
B. AC más Bes igual á AB más C. De estamaneraloscuerpos A y B son puestos en condiciones de reaccionar, y C
[el catalítico] queda en libertad para ejercer su acción
de una manera indefinida.
Esta teoría se predica con fanatismo por los que estudian
la catalysis; es muy cómoda mientras no se pide á los teóricos que muestren ese cuerpo intermedio AC, cosa que
hasta ahora no han podido hacer de una manera satisfactoria. Además, esta teoría es imposible cuando se trata de
catalysis negativas, de las que también se dan casos.
En resumen, como lo decíamos al principio de estas líneas el fenómeno de la catalysis es de los que no se ha
podido explicar la ciencia moderna, y de los que hacen
recordar con tristeza los tiempos de los alquimistas para
concederles la razón en muchas cosas.

un grave defecto, que se ha llamado~«la ~nercial!"del selenio&gt;, y que consiste en que sus modi~cac~ones,c?n respecto á la corriente eléctrica, nose efectuan insta~taneamente
después de recibida la impresión luminosa, s.ino que tardan algunos instantes, y, lo que es peor, persisten por algún tiempo¡ de esto resulta que el ~parato no podrá . f~ncionar con la rapidez que es necesaria para la transmisión
de las imágenes, pues como sólo ~e dis~one de un~ ~entana que se acerca lo más posible a la linea matematica, la
transmisión tiene que hacerse por puntos, y para que la
reproducción fuera perfecta en ~l aparato receptor, se n~cesitaría que la impresión luminosa de cada punto se ~1ciera en un décimo de segundo. Por ~o tanto, la soluc1~n
del problema, haciendo uso del se~emo, no parece se~ fácil.
Pero M. Senlecq, uno de los primero~ que _se dedic~ron
al estudio del problema y que lleva treinta anos estudiá1_1dolo, acaba de hallar la manera de deshacerse d~l selen~o
en el aparato transmisor, y esto es lo que nos hizo decir
al principio de est~s líneas que el problema se acerca cada
día más á su solución.
He aquí el aparato que ha ideado M. Senlecq p~ra la
transmisión de las imágeues: En el foco de una camara
obscura coloca una caja que, por un lado, está cerrada por
medio de un cristal claro y, por el otro, por una placa de
micrófono Ader, ó lo que es mejor, por una me°;lbrana
elástica de baudruche; detrás de esta mem~rana estan los
arbones de contacto imperfecto, como el micrófono¡ este es
atravesado por una corriente inducid~ _constante, y se ha·
na comunicado con la línea de transmisión, como en los te,
léfonos.
'l'
En cuanto á la caja, en el intervalo de dos ó tres mi 1metros que es el que hay entre el cristal y la membranahay u~a mezcla de hidrógeno y cloro.
La base del aparato es la sección química de la luz sob~e
esta mezcla· he aquí cómo se utiliza: al caer un haz luminoso sobre ~Ua, se produce una reacci?n _q uímica y sefor~
roa una cierta cantidad de ácido clorhidrico¡ se sabe qtre s1
se expusiera la mezcla á la luz del sol, ~e ·produciría una
terrible explosión; pero como el haz lum,moso es muy d!bil, sólo se produce una ligera reaccion y una pequena
cantidad de ácido. Ahora, M. Senlecq ha notado que la combinación química produce sobre el micrófono el m!smo efecto que las vibraciones sonoras, y que esta modificación está en relación directa con la intensidad del haz
luminoso proyectado sobre la mezcla. Este fenómeno ~ el
que permite traducir las impresiones luminosas en corr~en·
tes eléctricas.
.
La imagen que hay que transmitir se pro-y:ecta sobre .la
placa de cristal que forma la. pared . anterior. de la ca1a;
pero este cristal no está descubierto, sino que tiene de~ante de él una pantalla, en la que hay perforaciones muy·pe-·
queñas y muy próximas un~s de las otrasJ fo;mando .una
línea espiral, pantalla que gira con una velocidad que ha
sido arreglada de antemano. De esta manera, cada punto
de la imagen envía su haz luminoso sobre la mezcla de
cloro é hidrógeno y ejerce su acción sobre ella.
Hay que notar una circunstancia, que es, en gr~n pa~te, el
punto culminante del aparato: la atmósfera del 1ntenor de
la caja permanece siempre idént~ca; un poco _de agua, colocada en su fondo, disuelve el ácido clorhídrico que s~ fo~ma y dos frascos que contienen uno cloro y el otro h1drogeno, suministran lo que se pierda de cada uno de estos
cuerpos.
. .
.
Una vez que se ha conseguido la transmis1ó~ instantánea de la imagen, ésta se puede recibir por medio de cualquiera de los muchos aparatos receptores que se usan en
los ensayos de transmisión de imágenes.

, ~.o ... ~· - () ...... . o...

LA VISION A DISTANCIA
El problema d e la trans1:11~sión de l.as imágenes á distancia por medio d e la elec.t nc1dad, n~cido desde que s~ tuvo
conocimiento d e la cor riente eléctrica, parece cada dia más
cerca de su solución. La mayoría de los experimentos hechos últimamente, con visos de éxito lisonjero, entre ellos
los 'muy notables de Arniengaud, se basan en la propiedad
del selenio de modificar su conductibilidad eléctrica, en
relación con las impresiones recibidas de un haz luminoso lo que permite traducir las var iaciones de luz en vari~ciones de corriente eléctrica, las cuales se trasmiten por
medio de los alambres y se vuelven á convertir en luz por
medio del aparato r eceptor.
su reciosa sensibilidad, tiene el selenio

i/,·

'\,\.

:
'

9

Después del Paraíso
Poema rústico que ebtuvo el primer premio (del Gobierno del Estado) en el
Concurso Científico-Literario del Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca
el 23 de Enero próximo pasado

Cuando á medir sus fuerzas materiales
Se aprestaron los seres animales,
Para alcanzar su fama y su renombre,
Una voz preguntó: «¿quién es el Hombre?&gt;., ••
Y, al verlo caminar á paso lento,
Mendigando el abrigo y el sustento,
Y sentir la fatiga del trabajo
Para cumplir con su fatal sentencia,
Lo vieron muy pequeño, muy abajo,
Y, estimando verdad esa apariencia,
Hicieron de sus males un trofeo
Y exclamaron: &lt;iel Hombre es un pigmeo!&gt;

***
-¡Desheredado! le~negó Natura
Su pluma y su vellón por vestidura.
-¡Endeble! cada paso que adelanta
Hiere el guijarro su desnuda planta.
- Si emprende la carrera, su fatiga
Le impide luego que corriendo siga.
-Si halla un raudal de linfa transparente,
«:¡Detén tu paso!&gt; dice su corriente.
-Quiere volar, y lo aprisiona el suelo:
¡Sólo con alas se remonta el vuelo!
-El canto de la alondra lo extasía,
Y él no entona tan dulce melodía.
-Le causa envidia el águila altanera.
-El corzo le aventaja en su carrera;
Y en tanto que en el fondo de los mares
Los dimir.-,tos peces, por millares,
Resisten fas corrientes del abismo,
El Hombre, lastimando su organismo,
Fatigado camina á paso lento,
Y conoce el dolor y el sufrimiento ....
Y, por segunda vez, aquellos seres,
De la fama sintiendo los placeres,
Exclamaron: «¡el Hombre es un pigmeo!&gt;
Y tomaron sus males por trofeo.

•
••
Si truena el cielo y la tormenta asoma,
Se torna en Franklin y centellas doma;
Y por doquiera que la calma cunde,
Es Gutemberg que la instrucción difunde.

***

No le importan las sombras de la noche.
El pued~ hacer de luces un derroche;
Ya cautivó el perfume de las rosas,
Y produce armonías misteriosas;
Alzó su brazo y trasmitió su idea;
El cielo con la nieve se blanquea,
Y él irradia calor .. .. ¡Así es Melloni,
Edison, Berthelot, AmpéFe, Marconi.

*

A-*

Pesa los mundos y se eleva al cielo
Sin alas, con potente y raudo vuelo '
Y Arquímedes se nombra ó Mongoltfieriy triunfa al fin del tedio de la vida
'
O arranca arpegios de su alma herida
Y es Puccini y también Dante Alighieri,

*

* * tan alta esfera;
Nunca escaló el condor
No tuvo el gamo tan veloz carrera
Ni hubo león más fuerte y vigoros~
Ni ruiseñor más dulce y cadencios~.
Fué vista con asombro la figura
Del sér humano; toda la Natura
Su rey lo proclamó, y en ese instante
El buey se soi:netió para el trabajo, '
La mansa ove1a su vellón le trajo·
Y abrigo le ofreció; fué necesario
Que el caballo y también el dromedario
Reclamaran misiones tan honrosas
Cual llevarlo por sendas escabrosa;
Sobre su espalda, y el león artero
Temiendo al hombn:. armado del ~cero
Sintió que declinaba su bravura
'
Y se hundió de la selva en la espesura.
~

•**

~

0

•*•

Cobra aliento y emprende~la;jornada,
Contempla ya su planta desangrada,
Se ríe del dolor .... ¡y es Prometeo!
Los soles multiplica: ¡es Galileo!
Es Colón y vislumbra un Continente.
Acorta las distancias velozmente,
Surca el mar, atraviesa las montañas,
Desmorona á la tierra sus entrañas,
Y es Papín que ha lanzado en el espacio
Sus penachos de nieve y de topacio,
O es Bertoldo que infunde al monasterio
Sospechas de satánico misterio.

o'

El Hombre estaba herido en su amor propio,
Y de esfuerzos y trabajo haciendo acopio,
En su cerebro concibió la idea.
La razón, como astro que flamea,
Iluminó el sendero peregrino,
Perfumó los abrojos del camino,
Y en vigor transformando la flaqueza,
Y~en~aprecio á la vida la tristeza,
Lanzó su alma racional un grito
Que hizo estremecer el Infinito.

**
Ante ~anto prodigio inimitable,
Otra voz, con acento formidable,
Preguntó, estremeciendo el Infinito:
«;,Quién es el hombre?&gt; . . . Respondióle un grito
De entusiasmo, de gloria y de contento,
Y los seres clamaron al momento
Con gran amor: «¡el Hombre es un coloso
Símbolo fiel del Todopoderoso!&gt;
'
Oaxaca.-1909.

ENRIQUE

,

c. O LIVER A•
·

·

�EL- MUNDO ILUSTRADO

274

LA GOTA DE HIEL
Los días más negros
que antaño pasé
hambriento de hambre,
sediento de sed,
Ash verus sin cut pa
y Amán sin poder,
bebiendo mí cáliz
llenito de hiel,
no tuve en mí Huerto
de Olivas á quien
-sudando agoníaslos ojos volver.
Tú sola de espinas
libraste mí sien.
¡Tú sola enjugaste
mí rostro, mujer! ... .
No más que en tus labios
las mieles gusté.
¡Que estaba mi cáliz
llenito de hiel! .. ..

•*•

La noche en que el triunfo
me dió su laurel,
saciadas mis hambres,
calmada mi sed,
Ashverus tranquilo
y Amán con poder,
bebiendo roí cáliz
llenito de miel,
no tuve en mi Pascua
de Ramos á quien
la noche del triunfo
brindar mi laurel.
¡Tú sola del lauro
libraste mi sien!
¡Tú sola amargaste
mi triunfo, mujer! . . ..
Del cáliz del triunfo
las mieles gusté.
¡Tú sola pusiste
la gota de hiel! . ...
CRISTÓBAL DE CASTRO.

Madrid.

*

AL INSPIRADO PIANISTA

ALBERTO VILLASEÑOR
En su visita á Querétaro

Heraldo prodigioso
de lo almo, de lo inmenso;
del genio prepotente
anunciador excelso,
¿qué sientes en el alma,
qué encierras en tu pecho
vertiendo sobre el mundo
amor y luz y ensueños1
¡,Qué dices del piano
á los bordones trémulos
que vibran delirantes
las armonías del cielo?
Bajo tus dedos ágiles,
en divinal concierto,
desgránanse las notas
como raudales célicos
que pueblan el espacio
de misteriosos ecos,
y levantan sublimes
amor y sentimiento;
tras tus acordes rítmicos
llevas de almas un séquito,
y es de almas soñadoras
el mundo de tu imperio.
Por eso te pregunto . . . .
mas ya lo sé . . . . ¡silencio!
Eres genuino artista,
el arte es tu cerebro,
el corazón palpita

y las desiertas veredas
tienen un doliente aspecto
de soledad y tristeza . . ..
Los viejos siguen callados.
Querétaro, Octubre 1~ de 1908.
Están muy tristes .... Recuerdan . .. .
Una lágrima en sus ojos
JosÉ M ARÍ A CARRILLO.
apagados brílla y tiembla,
y resbala por sus flacas
mejillas amarillentas .. . .
Han recordado á la hija,
INVERNAL
blanca como una azucena,
bonita como una rosa,
fresca como una ribera,
Junto á los leños de encina
limpia como el agua clara,
que sobre el hogar llamean,
alegre como unas fiestas,
los dos pobres viejecitos
laboriosa como nadie
charlan y tosen y tiemblan.
y como el pan blanco buena,
Recuerdan cosas lejanas:
que era su mejor consuelo,
él narra lances de guerra,
y el orgullo de la aldea,
donosos lances viriles
y el adorno de los campos,
y hazañas aventureras,
y la gloria de las vegas,
•
en las que probó, gallardo,
que en un crudo roes de Enero, ,
su patrimonial braveza ...
de grandes heladas fieras,
Y después, la viejecita,
cogió un dolor en el peche
arrobándose, recuerda
que la postró muy enferma
,las noches en que venían
y la mató en una alegre
á festejarla á su puerta
mañana de primavera .. . .
todos les mozos en ronda.
Han recordado á la hija
-Dime-prosigue la abuela,
y la han recordado m~erta,
dirigiéndose al abuelo
dentro de la blanca caja
que atento escucha:-¿te acuerdas
en blanca mortaja envuelta,
de las coplas que me hacías
con la blanca frente helada
sacadas de tu cabeza,
y las manos como cera
y que cantabas debajo
cruzaditas sobre el pecho,
de mí ventana entreabierta?
entrelazadas, cubiertas
¡Ya han pasado muchos años
de blancas flores silvestres . ...
de entonces acá!. ... ¿Te acuerdas? . .
Lo mismo que si durmiera
-¡Sí me acuerdo! ¡Ya lo creo!
era dulce su carita,
Las alondras mañaneras •
orlada de ricas trenzas.
cantaban entre las húmedas
Sus labios, blancos y fríos
ramas de las arboledas
-igual que sí sonrierancuando volvía á roí casa . . . .
se plegaban dulcemente ...
¡Qué buenas noches aquellas!
Y sobre la almohada aquella
Y callan los viejecitos
que bordaron otros días
y evocan . . . Se escucha fuera
las blancas manos de cera,
el vendaval que retuerce
con los párpados caídos,
las torcidas ramas secas
y con la boca risueña,
de los árboles desnudos,
díjérese que dormía
que sollozan y se quejan
entre las velas siniestras
con prolongado gemido .. . .
que, oscilantes, alumbraban :
El aire ruge en las vegas
la carita de la muerta .. . .
y rompe con sus lamentos
Los callados viejecitos,
la paz de la carretera ...
rememorando su pena,
Se oyen aullidos lejanos
tienen en los ojos llanto
de hambrientos lobos que acechan,
y un gesto de honda tristeza ....
brama impetuoso un torrente
Sobre el hogar, consumiéndose,
desbocándose entre peñas,
los leños chisporrotean,
y, bien oculta en las ruinas
y ya son rescoldos rojos
de una abadía desierta,
y cenizas . . .. Se oye fuera
canta y repite su canto
el aterrador torrente
una lechuza agorera . ...
que se desboca entre peñas,
La luna, redonda y alta,
y á lo largo del camino
inmóvil y cadavérica,
y á lo largo de las eras
derrama una luz pajiza
que parece una luz muerta,
corre el sollozo del aire
que se pierde en las tinieblas . . . .
tiñendo todas las cosas
de claridad macilenta,
ALBERTO V ALERO MARTÍ N.
y los desiertos caminos

275

EL MUNDO ILUSTRADO

en tu pulsar intrépido,
y en tu alma tiene un trono
la inspiración del genio.

*

Novela por J. Berr de Turíque
Traducida especialmente para "El Mundo llustrado"
(CoNTmuA)
Mientras hablaba, Lucy se
había vuelto hacia Teresa, como para tomarla por testigo. Su
mirada parecía decir: «Veamos
de buena fe, como mujer honrada que soy, ¿puedo hacer
más? Tú misma, en mi lugar,
¿irías más lejos?&gt;
Con un signo de cabeza, equi·
valente á una aprobación, le
dió la respuesta que esperaba.
Firme con esa adhesión, añadió dirigiéndose otra vez directamente á Máximo para de·
tener un gesto de imploración
que veía bosquejarse.
- Y sobre todo, no se queje
usted. De nosotros dos, ¿no
es usted quien resulta más fa.
vorecído'!
Se le escapó un suspiro.
-Si. ¿ Cuál. va á ser ahora mi existencia? Llena de reproches, de argucias, de silencios mendaces.
En ese momento se oyó un ruido de pasos en la pieza
contigua.
Lucy palideció.
-¡Mi marido! dijo.
-¿Acaso no puedo yo venir á visitarle en compañía de
mí hermana'f-preguntó Máximo.
Evidentemente era lo único que había que decir. Sin em·
bargo, Lucy lamentaba ahora haber contado en otro tiempo
á Ricardo su antiguo idilio con Máximo. ¿Se inquietaría
tal vez al ver aparecer de nuevo al joven? Además, se sentía tan inepta para todo disimulo aun por motivos nobles,
que fné para ella un verdadero alivio cuando víó que, en
lugar de Ricardo, era la doncella quien entraba para anunciar que la modista acababa de llegar.
-Bueno, que espere-dijo.
Luego, dirigiéndose á Máximo y á Teresa:
- Váyanse ahora, se los suplico . . .... Sí, se los aseguro,
necesito estar sola . .. . . . aunque no sea más que para repo·
nerme un poco.
-Entonces, ¿cuándo podré volver á verla, hablarle?preguntó Máximo.
¡,Qué podría responder Lucy?
Tal vez, aun en ese momento, hubiera querido decir &lt;jamás&gt;. Pero ya se ligaba por una especie de compromiso.
¿Recogería su pala\Jral ¿Sería posible? Máximo entonces
volvería á comenzar sus súplicas .... Y Ricardo de un momento á otro podía regresar.
--Pronto .. .. Sí. ... Iré á verá Teresa y le telefonearé
para anunciarme. No tendrá usted más que estar allí presente.
Máximo imploró.
-¿~aña!a'f
--S1, manana. . . . lo procuraré. Pero márchese usted, se
lo suplico.

Teresa tuvo la impresión de que Máximo, insistiendo,
dañaría su propia causa.
Lo arrastró tras ella.
V

El primer pensamiento de Lucy, una vez que estuvo sola,
fué: «¡Con tal de que Ricardo no regrese inmediatamente!&gt;
Tenía necesidad de un poco de tiempo para reponerse,
para arreglarse su fisonomía.
¿Sería posible que en menos de una hora toda su inquietud de espíritu se hubiese desvanecido?
¿Trataba también de leer en su interior cuáles eran exactamente sus sentimientos respecto á Máximo?
Sacudida aún por la rapidez de los sucesos, ¿podría acaso en ese momento, entregarse á semejante examen de conci~ncia? Sin embargo, era claro para ella que Máximo acababa de vol verá instalarse en su corazón, sí no como dueño
absoluto, cuando menos como huésped familiar.
Tuvo miedo.
-¡Dios mío!-dijo en una plegaria mental-puesto q11e
quiero ser siempre honrada, puesto que lo quiero á toda
costa, has que Ricardo no se aperciba nunca de lo que pasa en mí corazón.
Y, como para buscar apoyo, fué á colocarse ante la chimenea sobre la cual se encontraba una fotografía de su esposo, contemplo largamente esta fisonomía inteligente y
franca.
¡Sí, sí alguien tenía derecho á la felicidad completa, era
ese hombre!
De la fotografía, su mirada pasó al espejo, donde se vió
pálida, casi desfalleciente. Le pareció que tenía el rostro
de una culpable.
Luego, de repente, recordó que la costurera la esperaba.
Le pareció su períor á sus fuerzas en el estado de sobreexcitación en que se encontraba ir á probarse el vestido. Así
es que iba á mandarle decir que volviera al día siguiente,
cuando se abrió la puerta.
Apareció Ricardo sonriente.
-¿Sabes q11e ha estado verdaderamente encantador el
Presidente del Tribunal de Cuentas? No solamente no tendré gran cosa que hacer, según me ha dicho, sino que podré tomar un secretario . ... para que me ayude. En consecuencia, nada de nuestra vida cambiará, y el señor tu marido podrá consagrarse á la señora su esposa como antes.
Mientras hablaba, había llevado á Lucy á sentarse junto
á él.
-Entonces, estás satisfecho-dijo ella por decir algo.
-Tanto más satisfecho, cuanto que este presidente ideal
me ha dicho, cuando me ponía á su disposición para tomar
posesión de mí cargo, que no me necesitaría antes de un
mes.
-¡Ah!

�276

EL MUNDO ILUSTRADO

277

EL MUNDO ILUSTRADO

11

Se acercó más á Lucy y jugaba con los rizos de su nuca.
-Entonces, adivina lo que he pensado.
Lucy se retiró.
-¿Qué dirías de ir á pasar quince días en la Cote
d'Azur?
Lucy hizo objeción.
- Y a conocemos esa región.
-Sólo al pasar. ¡Pero si prefieres ir á otra parte!
-Pero ..... .
Estaba sin saber qué decir.
-Mira, querida Lucy-respondió Ricardo, que seguía
siempre su pensamiento,-¿quieres que ya guardemos nuestro saco de viaje?
Lucy, al principio, estuvo á punto de aceptar. Sí, tal vez
partir era el medio de sustraerse á este papel un poco
equívoco de consoladora que había aceptadq á su pesar.
Pero la detuvo la idea de parecer que huía ante un peligro. Era necesario que Máximo no pudiera creer por un
momento que ella temía encontrarse en su presencia.
-A fe mía, no-respondió;-me gusta tanto permanecer
aquí.
Luego, como si tuviera que decir algo que pareciera razón de su negativa, añadió: «Aun cuando no fuera sino
por mis padres,.
Ricardo no pudo contener la risa.
-¡Ah, la historia de siempre! Tus padres saben que adoras los viajes. Y como nada puede causarles más gozo que
yerte contenta ..... .
-No. Te lo ruego, no insistas. En verdad prefiero no
salir por ahora de París.
Un poco asombrado, Ricardo miró á su mujer con más
atención. El encontró un ligero cambio en la fisonomía.
Sus ojos estaban más brillantes que de costumbre. Su voz
era más vibrante.
Lucy, turbada por ese examen de que se sentía objeto,
intentando hacerse . cariñosa, dijo: «Cuando menos no me
reñirás por eso&gt;.
-¿Reñirte yo? Sería locura de mi parte, porque umca·
mente por ti lo deseaba. Pero, como todavía ayer expresabas el pesar d.e no haber encontrado el equivalente de
nuestras horas exquisitas en Italia, pensaba buscar nuevas
impresiones igualmente dulces. Has como si no hubiera
yo dicho nada. Pero en verdad, no comprendo. Y, ya lo
sabes-añadió riendo,-cuando no comprendo nada (viejo
hábito de mi antiguo oficio, sin duda) es necesario que acabe por comprender.
Se acercó á Lucy, y tomándole la mano: «Vamos, querida
Lucy, ¿nada me ocultas?
Lucy se estremeció.
-¿Qué podría yo ocultarte?
Pero su sobresalto había sido demasiado brusco y el tono empleado acusaba cierta turbación.
Ricardo recordaba que en sus antiguos interrogatorios,
á veces se producía la misma actitud en los acusados á
quienes pronto debía reconocer culpables.
-No lo sé-dijo-lo busco.
Y la miró más fijamente aún.
Lucy, dándose cuenta de que no podía disimular su turbación, se enervó más.
-Vamos, te lo suplico, Ricardo-dijo con cierto matiz
de cólera ~reflexiona que tienes frente á ti á tu esposa y
no á un acusado. Si por la menor palabra que pronuncie
he de sufrir un interrogatorio en regla . ...
Ricardo, teniendo siempre la mano de ella en las suyas,
le respondió con mucha dulzura:
-Me comprendes mal, querida. Quiero decir: ¿No me
ocultas nada de tu estado d~ salud? A veces las jóvenes
temen hacer confidencias á ese respecto ..... .
Lucy se apoderó de esta idea como de una tabla de salvación.
· -Pues sí, justamente desde hace algunos días estoy un
poco indispuesta. ¡Oh! nada de lo que ~udieras creer-añadió vivamente.-Un poco de enervamiento, de fatiga, eso
es todo. Iré á ver al médico si dentro de poco no me encuentro mejor. Y por eso es que la perspectiva de ponerme.á viajar desde lúego. : ...
Lucy sintió que su explicación era aceptada, Su rostro
se tranquilizó;
·.
-Entonce~..tQ,do se explica-concluyó Ricardo besando
á su mujer-y hasta este pequeño arranque de mal humor
0

en el que ya no hay que pensar. Pero quiero que consul·
tes inmediatamente á un médico. Me trastorna la idea de
que pudieras estar enferma.
Ya se había dirigido cerca de la chimenea á la pequeña
consola en que estaba puesto el aparato de teléfono.
- lQué vas á hacer?-gritó casi Lucy.
-Pues ...... la cosa más sencilla del mundo ... . lo único
que hay que hacer. Telefoneo al doctor para decirle que,
si puede, venga antes de almorzar.
'
Lucy se ~spantó.
-¿Pero qué vas á decirle á tu doctor? Si ni yo misma
sé lo que tengo.
Ricardo sonrió.
-iTal vez lo sepa él! Así sucede á veces.
Lucy perdía la cabeza enteramente.
-)Te aseguro, Ricardo, es insoportable! Ponerse inmediatamente en camino porque se ha escapado la palabra
viaje. Inmediatamente consultar al médico porque siente
uno la cabeza pesada ó porque está uno de mal humor. Es
de no atreverse siquiera á hablar. Por lo demás, tal vez no
estoy enferma. ¿Y quién sabe si mañana no sea yo quien
te pida que me lleves á otra parte? Pero déjame respirar,
te lo ruego. Siempre tiene uno el derecho de no decidirse
inmediatamente ó de cambiar de opinión .... . .
Ricardo terminó la frase: «Y hasta acaso, de amar menos á su esposo&gt;.
Había algo tan doloroso en ese momento en su voz y en
su mirada, que Lucy se sintió conmovidísima.
-Perdóname-le dijo, arrojándosele al cuello.
Se habría necesitado más que ese movimiento de mal humor por parte de Lucy para que Ricardo vacilara en tomarla en sus brazos.
-Querida mía-le dijo,-¿quieres callarte? Aun cuando
cometieras los más grandes errores, te prohibo que me pidas perdón. Soy yo quien he sido torpe, demasiado brusco . ... porque es muy evidente para mí :¡ue no estás en tu
estado normal.
Le tomó las manos.
-Tus manos están calientes y hasta tus párpados están
un poco enrojecidos .... como si acabaras de llorar. ¿Has
llorado acaso?
- ¿ Yo? ¡qué idea!'¿Por qué quieres que hubiera llorado?
Se echó á reír con risa excesiva, que sorprendió á Ricardo.
-En fin, desde que marché, ¿no has experimentado ninguna contrariedad?
-Ninguna.
Ricardo reflexionaba. Para que Lucy, naturaleza tranquila por excelencia, se mostrara súbitamente enervada
hasta irascible,. era ciertamente necesario que alguna caus~
hubiese producido ese enervamiento. Creyó haberla encontrado.
-Ya sé lo que es Son esas malditas sumas que te llan
atormentado. ¿Y qué ganamos con saber que al cabo del
año se han gastado algunos centenares de francos más ó
menos? Se les ha gastado y eso es todo.
F~é. á sentarse ante el escritorio y dijo alegremente:
-1Sm contar con que son muy probablemente falsas tus
sumas!
-S~, lo eran-dijo vivamente Lucy, inquieta al verle
exammar las facturas que ella ni siquiera había tocado.
- Espera, voy á ponértelas en orden en un momento. Ya
sabes, la aritmética es mi fuerte. ¿Dónde están esas dolorosas operaciones? ¿En la canastilla de los papeles?
Lucy, temblando, murmuró:
-No, acabo de hacerla vaciar . . .. como estaba llena.
Ricardo no se asombró. Reconoció en efecto que nada
hacía tanto e~torbo como_ la~ notas estrujadas y 'rotas. Sin
embargo, tema ahora curiosidad de conocer cierta ó falsa
la cifra que hubiera obtenido Lucy de lo~ gastos hecho~
desde el principio del año.
-Pero-dijo ella-puesto que renuncié al llegar al re·
sultado.• •.•• •

1

't
l

Iniciamos esta uueva sección con una
nota lúgubre.
Entre las catástrofes que suelen ocurrir, conmoviendo ó despertando, de
mauera punzante, la curiosidad del público, ningunas ó
muy pocas hay que, como los incendios, tengan caracteres
más negros. El incendio no sólo trae consigo, en ocasio·
nes, la pérdida de vidas: acarrea también la desaparición
de riquezas amasadas quizá á fuerza de constancia y de esfuerzo alentado por la ilusión; anula esperanzas, borra la
estela que en la imaginación dejan los sueños de justo bienestar del hombre que lucha, y en la lucha pone talento y
corazón, ansioso de triunfo.
Por ello es que, cuando se registra un siniestro de tal
naturaleza, no sólo causa dolor á quienes lo presenciaron,
en razón de vivir en el lugar mismo del suceso, sino á
cuantos de él tienen noticia, y sobre todo si, á la simpatía
puramente humana, únese la confraternidad natural entre
compatriotas.
Así hemos podido observarlo con motivo del formidable
incendio de Puebla.
La ciudad angebpolitana ha perdido uno de sus más
bellos rincones. El fuego que estalló el domingo último en
el teatro Guerrero, no sólo hubo de destruir totalmente este coliseo: consumió también, hasta reducirlo á escombros,
el célebre «Pasaje&gt;, ocasionando serios desperfectos en el
palacio municipal, en el hotel del «Pasaje&gt; y en el almacén de «La Sorpresa&gt;.
Varias versiones han corrido respecto de las causas de·
terminantes de la catástrofe. Pero, sin duda, la que predo·
mina y tiene más visos de verdad, es la que, hallándose
los criados del conocido transformista Aldo limpiando peEL INCENDIO
DEL
TEATRO GUERRERO

lucas y demás adminículos de la propiedad de éste, el alcohol de que se servían se inflamó súbitamente, invadiendo
las llamas, en breves momentos, el recinto del que fué teatro Guerrero.
Imposible fué detener el incendio en el coliseo, tanto
porque se carecía de recursos para conseguirlo, como porque se apoderó de todos el aturdimiento, muy explicable,
por lo demás, en gente no habituada á este género de si·
niestros¡ pues, si no nos equivocamos, hace muchos años
que en Puebla no se registraba uno semejante al que acaba
de ocurrir.
De ahí que el fuego se comunicase al exterior, y que, en
unas cuantas horas, se hallara amenazada seriamente una
manzana de edificios. Milagro es que la catástrofe no haya
sido de consecuencias más graves. Pensándolo, parecen escasas, con ser tan grandes, las pérdidas sufridas, cuyo monto se calcula en más de $700,000.
La catástrofe de Puebla es una lección que el gobierno
de aquel, como de otros muchos Estados, debe de aprovechar. Porque parece inverosímil que ciudades de tanta
importancia como la de los Angeles no cuenten con un
cuerpo de bomberos bien dotado y disciplinado, á fin de
hacer desaparecer el peligro de los grandes incendios.

***

El lunes último prestó la protesta
TOMA DE POSESION.~
de ley, ante la legislatura del Estado
DE
de Puebla, el señor general don Mucio
UN GOBERNADOR

P. Martínez, gobernador reelecto para
el nuevo período; tomando desde luego posesión del gobierno que queda nuevamente á su cargo.
La ceremonia fué severa, en razón delluto que sufre aho-

¡
'

(Continuará.)

INTERIOR DEL TEATRO GUERRaRO Y «EL PASAJE&gt;, DE P UEBLA.

-

~..... •Fots-. de "E:z Mundo..flustrado.' '

�EL MUNDO ILUSTRADO

278

Secretaría de Instrucción Pública de México ha ofrecido
secundar las altas iniciativas de los planteles de educación
franceses.

,
A

11

* ..

I

/

•••
Han comenzado en Culiacán los trabajos electorales encaminados á la re·
elección del general don Porfirio Díaz
para la pr~sidencia de la República.
TRABAJOS ELECTORALES

***

G 11A1.

D.

Muero

P.

MARTÍ NEZ.

ra aquella entidad por el terrible incendio ocurrido el día
anterior. Concurrió al acto el elemento civil y militar más
distinguido.

***

Los sentimientos de confraternidad
LA CONFRATERNIDAD
entre los países latinos tienden á uniLATINA

Pocas cuestiones internacionales han
"ENTENTE" YANQUIdespertado interés mayor que la actiJAPONESA
tud de desconfianza r ecíproca asumí
da por el Japón ylos Estados Unidos en elExtremoOriente, y que han hecho temer, en repetidas ocasiones, un rom·
pimiento que traería consigo la guerra más grande, el conflicto más formidable de los tiempos modernos.
Una y otra nació~ han deseado el predominio del Pacífico y son las dos únicas que, en los momentos actuales
pueden ~ispntárselo. El dominio d el mar sólo se consigu;
por medio de poderosas escuadras, y en todo tiempo, desde que la humanidad existe, el dominio marítimo ha sido
exclusivamente de la nación que ha podido sostener las
más poderosas escuadras. Inglaterra ha tenido, desde ba~e
~ás de ci~n años, ese dominio incontestable, hasta que surgió en Oriente una nueva poteocia naval: el Ja pón. Los
Estados U?i~os, por s~ parte, ya que no han podido tener
el predommio comercial en América, gracias al alejamiento d~ ~lgunas de las principales repúblicas de la porción
meridional del continente, y á la antipatía manifiesta que
allí ha despertado el imperialismo americano han coro·
prend ido que el porvenir de su comercio está en Oriente

ficarse, mediante una hermosa iniciativa de los estudiantes franceses.
El ministro (; México en la República de Chile tuvo
en días recient~s una conferencia con el Sr. Felipe Millet,
profesor de filosofía y delegado de una agrupación de las
escuelas y universidades francesas destinada á establecer
relaciones intelectuales con lo5 establecimientos de esa ín ·
dole, creados en la América latina.
El señor ministro ha dado ya cuenta de dicha ent.revista
á la Secretaría de Relaciones, y por él sabemos que el señor Millet se propone
gestionar se constituyan comités americanos, corresponsales de la agrupación
parisiense, con el propósito de alcanzar
el noble objeto que se persigue, cuya
finalidad práctica inmediata es el inter·
cambio de estudiantes; la creación, en
París, de un centro de estudiantes latinoamericanos; la concesión, por parte del
gobierno francés, de becas para que los
alumnos de las escuelas comerciales industriales y agrícolas, vengan á América
á hacer estudios de importancia, y, finalmente la publicación de t.na revista de
la Adiérica latina en Par ís, en la cual
se tratarán asuntos d e vital interés para
F rancia y América, colaborando en ella
e.,scritores latinoamericall;o~ que dis~rt~rán sobre cuestiones ·pohhcas, econom1cas y sociales.
Lamentó el señor Millet no poder venir á México á hacer sus gestiones en
este asunto tan importante; manifestando
q_ue pronto se enviaría un delegado cerc!i. de nuestro gobierno que cumpliese tan
honr;só propósito.
.
ÜARRO &lt;PUEBLA»
El señor Millet ha obtenido grandes
concesiones por parte de los gobiernos
de la Argentina, Brasil y Chile, y la

1

'

-

donde una gran nación, de cerca de medio millar de mi- nal, y su trascendencia alcanza particularmente á México
llones de habitantes, será, en un futuro próximo un consu- que sería, indudablemente, una de las naciones afectada~
de un modo directo en caso de conflicto.
midor de primer orden.
'
.Per~ allí está, vigilante, el Japón, á quien la reciente
v1ctona sobre Rusia permitió acrecentar su potencia na·
•
val, y que se encu~ntra. en las mejores condiciones para
dommar el comercio chmo, como que está casi frente á las
OTRA CUESTION
En tanto que lacuestión de Oriente
~ostas de~ gran imperio amarillo, y como que su posición
DEL
parece haberse resuelto de una manemsular, sin posesiones ni costas en otros mares, le permiPAC/F/CO
ra pacífica, en Sudamérica, por el conte mantener sus fuerzas navales concentradas 6, en todo
. . .
trario, vuelve á agitarse nuevamente
caso, concentrarlas rápidamente. Los Estados Unidos por
el contrario, tienen tantos intereses en las costas del Atlán. la vie¡a. di~puta por la posesión definitiva de Tacna y Aritico como en las del Pacífico, unas de otras están separa- ca, terntono ocupado por Chile después de la guerra del
das por muchos millares de kilómetros. Se encuentran. Pacífico, y que ahora Perú quiere que le sea devuelto.
Esta cuestión ha venido agitándose con intermitencias
por lo tanto, en condiciones de relativa inferioridad, 'á me:
Y
c_onstituy~
siempre una amenaza de guerra en este hemis~
nos que refuercen sus respectivas escuadras de una manera
Ha
sido
uno de los escollos más serios para la soli·
ferio.
rápida y considerable.
daridad 3:mericana, y uno de los factores que han impediEn tales condiciones, cuando el sentimiento general era do más ~irectamente el que, en las diversas tentativas de
de que el inevitable conflicto se acerca más cada día es acercamiento de las repúblicas de este continente, no se
claro que la noticia de que ambas potencias han llegado á haya llegado á obtener todo el fruto que desearan los amiun acuerdo completo sobre la cuestión de Oriente ha cau- gos de la solidaridad de las repúblicas americanas.
sado sensación universal.
•
El acuerdo, contenido en dos notas cambiadas entre el
secretario Root y el barón Takahira y que sólo difieren
*••
por ligeros detalles en el preámbulo está hecho en los
1 ~rminos siguientes: Es el deseo de l~s dos gobiernos esEL NAPOLEON
.N~ obstante la seguridad con que
timular el desarrollo pacífico y libre de su comercio en el
DE
Cipnano Castro, el expresinente de
océano Pacífi~o. La.política de ambos gobiernos ajena á
LOS ANDES
Venezuela, anunció su intención de
toda tendencia agresiva, se endereza á mantener el actual
.
,
embarcarse para aquella república
&lt;s~at°:·~uo&gt; e°: la región antes mencionada, y defender el su~amencana a fines del actual Febrero, no ha habido
pn~cip10 de iguales oportunidades para el comercio de ~uien to~e en Europa su promesa. Ese hombre, uno de los
Chma. Por lo tanto, están firmemente resueltos á respetar hra1;1os mas .°:otables de América, que seis meses hace tomutuamente las posesiones territoriales que pertenecen á dav.ia parec10 ser el ídolo de su pueblo, y que ahora, al
cada un~ de ellos en la mencionada región. Están resuel- decir de los des~achos procede1;1tes de Venezuela, es exetos también á conservar los intereses comunes de todas las crado, en su patria, fué en las ultimas semanas el hombre
potenci~s en China, pr~tegiendo, por todos los medios que d~l dia en Eu~opa. Los periódicos publicaron su retrato en
tengan a s~ a~c~nce, mdependencia é integridad de Chi· diversos tamanos y actitudes. La descripción de su desemn~ y ~l.prmc~p10 de iguales oportunidades para el comer· barco llenó dos columnas en más de una hoja parisien·
cio é industna de todos los países en el referido imperio
se, Y fué telegrafiada inmediatamente á todos los centros
En caso de que algún evento amenazara destruir el &lt;statu: de Europa. Los repórters habían hecho vanas tentativas
quo&gt; antes ref~rido 6 el principio de iguales oportunida- para abor~arlo en Santander, y en Bordeaux se encontrades antes defimdo, los dos gobiernos se pondrán de acuer- ron dete!lidos p~r una multitud de cónsules venezolanos,
do para tomar las medidas que consideren conveniente.
que h:abian ~cudido de todas partes de Europa árendirhoEsta &lt;enJente&gt; significa, en realidad, una alianza entre mena¡e .al dictador. Castro llegaba á Europa precisamente
los dos pa1s~, la cu~l no puede ser elevada á la categoría cuando acababan de romperse las relaciones diplo át'
,
All'i recibió también la noticia m
de .tratado mternacional, y, por lo tanto, no tiene que ser entre am b os paises.
de icas
que
ratificada. Pero las notas respectivas contenían además de la carta de ~rédito ilimitado que llevaba consigo había
los términos del acuerdo, expresiones amistos;s ·qui; hacen q:nedado nuhficada. Poco tiempo despues recibió la noticreer que, por lo menos en un futuro próximo, no habrá cia de que el general Vicente Gómez, presidente interino
desacue~do, y que ambqs países, ya que no pueden por se había declarad? jefe único del Ejecutivo venezolano,
ahora disputarse el predominio del comercio en China
que tod_a Ja auto~1~ad local había quedado por tierra. Nuedesean apoyarse mutuamente, en tanto que algunos de ello; ~as noticias le hic1ero~ saber que había sido descubierto
está en posibilidad de tomar la delantera.
un complot para _asesmar al general Gómez, y en el cual
~a ~elebraci?n de este acuerdo es, pues, uno de losacon- estaba ~ompromehdo el hermano de Castro. Ultimas intec1mientos mas trascendentales en la política interoacio- formaciones cablegráficas hacen saber que la Suprema Cor·
rr.:--------e:;o---::::::"""'--::::----e:..=-::-::-=-=------=-=-' en
te de la República ha decidido proceder
contra del exdictador Castro, á quien
se ~cusa de complicidad en el complot
recientemente descubierto.
La_historia es demasiado trivial: es
la misma d; t?dos lo~ grandes caciques
de l~s repubhcas latmoamericanas, que
domman por el terror á las multitudes
hasta convertirlas en sumisos rebaños·
pero que, á la primera oportunidad s~
vuelven contra ellos. Es la misma historia: llámese el tirano Antonio López
d~ S~nta Anna, doctor Francia, Rosas ó
C1pnano Castro.

•·•

Se pone en tela de juicio que sea el
auténtico el «Arbol de la Noche TrisDELA
te&gt;, que yergue todavía su recio !ronNOCHE TRISTE
co en Popotla, y bajo cuyas ramas, según tradición, se detuvo Hernán Cortés al abandonar la
vieja Tenoxtitlán, camino del cerro de los Remedios.
Que el susodicho árbol sea el verdadero 6 no sea-cosa
que, en realidad, importa bien poco,-se han propuesto
averiguarlo el señor don Nemesio García Naranjo, secretario
del Museo Nacional, y don Manuel Urbina, profernr de ese
establecimiento. Al efecto, y contra los preceptos históri·
cos más severos, han entrevistado á un señor don Alejo González, octogenario vecino de San Juanico, pretendiendo
encontrar en él las fuentes tradicionales, sin gran resultado por cierto, pues aún estamos en la duda de si el Conquistador lloró bajo el ahuehuete conocido en Popotla, 6
bajo el que se muestra al curioso en Tacuba, y aún lo estaremos por muchos años, quizá por siempre, lo cual, en
verdad, no nos intriga demasiado.
EL ARBOL

/

279

EL MUNDO ILUSTRADO

'·ª

y

•

MANlFESl"ACIÓN EN PUEBLA POR LA TvMA DE ,·o~ESIÓN DE GOBERNADOR.
EN LA MANIFESTACIÓN EN HONOR DEL GRAL. MARTÍ?l'EZ .

( Fot. de El "Mundo ]lustrado." )

(Fot. de_&lt;El Mundo Ilustrado&gt;.)

- Los gatos, los murciélagos, las lechu.
zas, etc., ~en mejor en la osc.1ridad porque sus o¡os son muy sensiblts á la menor ca~tidad de luz. Se cree también que
ha&gt;'. ciertas propiedades de la luz que
afect~n,á su aparato visual en tanto que
en el ~uestro no causan ningún efecto;
es decir, que hay algunos rayos que mu
par~ nosotros. De aquí que pueden ver
me¡.or en la que nosotros ll¡¡mamos O§·
cundad.

�EL MUNDO ILUSTRADO

280

HISTORIA TRAGICA
Bartolomé Juan Salviati, marqués de Spoleto y duque de
Vintimille cuya familia proveyó de varios dux á Venecia y
de gobern~dores á Florencia, contab31 ya cin.cuenta años y
hacia quince que era vi,udo de ~ana Lucrec1a ~~lleverant,
de los Belleverani de Napoles, aliados de las familias ducales de Módena y de Parma, como asimismo de !ª casa d~ los
Médicis cuando se desposó en segundas nupcias con S1mona Fos¿ari, herm?sa niña de veinte años apenas, en todo el
esplendor de una Juventud deslumbrante.
Simona, florentin~ de raza y por in~tinto, de la s~ngre de
los antiguos Foscan, fatales a su patna, los Foscart de las
asonadas de las conspiraciones, de los idilios trágicos y la
traición progenie de criminales y voluptuosos, los hombres,
hermos~s como mujeres, y las mujeres, bellas como arcángeles no desmentía, por cierto, un proverbio popular en Italia,
sobre la insolente belleza de los hombres y mujeres de su casa: «Los Foscari son tan hermosos que tentarían á Dios&gt;,
blasfemábase entonces y blasfémase todavía en la llanura
lombarda.
.
Una figura anónima de un discípulo de Leonardo y que bien
pudiera ser la Foscari de esta historia, ya que en los catálogos se la intitula retrato de la ".Marquesa de Spoleto," ha
tnsmitido hasta nosotros su pehgrosa hermosura. Relegada
en una pequeña sala obscura del museo, solamente el azaró
el intento premeditado de hacerlo pueden descubrirnos la
preciosa tela; pero qui_enquie!a que haya.con~emplado en, una
ocasión sola esa cabecita rubia, no la olvida Jamas. Segun la
curvatura que va desde el fondo á la nuca, es una cabeza chica voluntariosa, obstinada, que sería malévola sin la languide~ de los ojos, defendidos por párpados de demasiajo peso;
dos l11rgos ojos sombríos, cuyas pupilas, extrañamente alejadas bajo los arcos superciliares, tien~n rojizos resplando~es
de terciopelo abrasado. La boca es smuosa, como de labios
cincelados; la nariz recta y corta, de aletas dilatadas; los semiplanos del rostro definidos y fijos como esculpidos en piedra· máscara imperiosa de joven aventurera y de princesa,
cab~za, en fin, de juventud y ardor pavoroso en su intensidad. El peinado está hecho de macizos bucles entrelazaios
con perlas y piedras verdes, formando, según la usanza toscana un casco sobre la frente; el cuello es femenil, viperino
casi por lo grácil y por lo largo, y surge como un tallo de un
cuerpo de vestido ampliamente escotado, de un damasco azafranado que se adapta admirablemente al tono herrumbrado
de la cabellera y los ojos. La carnadura mate, que bajo la influencia de la luz adquiere transparencias verdosas, evoca á
un tiempo mismo la blandura de la cera y la dureza del metal.

***

***

Andrés Salviati, hijo del duque y de María Lucrecia Belle
verani, abandonó despechado el hogar paterno. Era un ado·
lescente de aspecto miserable, ruin y magro, y de carácter
taciturno, heredado de su madre. Tenia bellos ojos de color
verde obscuro, que constituian el único encanto de su rostro
de aborto. Eran estos ojos los que la altanera y plácida Simona encontró en Vintimille el dfa mismo de su arribo. La florentina y el hijo de la napolitana cruzaron sus miradas como
dos aceros; pero del choque no brotó chispa alguna. Política
como todos los de su raza, 1~ duquesita se esforzó en atraer á
su causa al hijo de la extranjera. Hizose maternal, zalamera
y hasta es1'ozó algo así como una vaga promesa, sin conse·
guir, á pesar de todo, vencer la hostilidad creciente del mancebo.
Cansóse, al fin, de sostener una lucha inútil, y desdeñando
esta conquista esquiva, regresó de nuevo á sus placeres. En
medio de una corte de músicos, pintores y poetas, constituyó
el imperio absoluto, dulcemente despótico, de una reina de
amor. El duque, enamorado, la dejaba hacer. Sordo á todas
las observaciones, ciego de pasión, respondla á la maledicen·
cia con estas solas palabras: "Es una Foscari." Verdad es
que tqdos aquellos hermosos jóvenes, florentinos como ella,
eran más bien que seres de su raza, animales familiares, ju·
guetes y bufones. Su orgullo la defendia de si misma, y, por
otra parte, sus caprichos se sucedían sin interrupción, de tal
modo, que el favorito de la vispera estaba hoy, invariable·
ment~, en desgracia. Cuando uno de ellos dejaba de agradar·
la, le alejaba ó le casaba con alguna de sus criadas. Guillermo de Borre, trovador provenzal, seducido por el esplendor
de Vintimille, donde durante dos meses se vió colmado de
honores, debió huirá favor de las sombras de la noche y ga·
nar la frontera á marchas forzadas, para no casarse con una
vieja piamontesa, empleada en las cocinas, que un capricho
de la duquesa le impuso de repente.

•••
El viejo duque, subyugado cada vez más por su joven espos~, vivía, entre tanto, confinado en la parte antigua del
castillo, en la compañia de astrólogos y alquimista~, amigos
de la duquesa, entregados á ella en cuerpo y alma, y que, se·
gún el rumor público, extraviaban la razón del noble señor
en peligrosos experimentos de las ciencias malditas. Hacían
bien, sin embargo, en distraer la atención de Bartolomé,
ocultándole el comportamiento de la Perra Galga, como
llamaban en Vintimille á la fina y flexible hija de los Foscari, rodeada de su jauría de dogos florentinos y de galgos tos·
canos.
El escándalll era ya público; franqueando las fronteras, hacía entonces la alegria de Italia y de Provenza. Entre una
multitud de favoritos-menuda morralla de la que daba cuen·
ta semanalmente el lazo de los estranguladores ó el ve·
neno de los alquimistas agregados al palacio-había tres
it~li~nos unidos por ~l interés común de su C(lnservación y su
crédito, que se repart1an el favor ducal: Beppo Nardi, poeta
formado en la corte de Aviñón y compositor de sonetos de
la escuela de Petrarca, esbelto y fino caballero de un perfil de
camafeo, rostro grave y enérgico, encapuchado siempre de
terciopelo escarlata, y cuya musa festejaba todas las mañanas la juventud gloriosa de Simona; Angel Barda músico
n:ilndolinista! composit~r á ratos perdido~ de lánguidas canc10nes, napolitano de ongen, moreno aceitunado, con los ojos
blancos azulados, de ardientes labios secos, violáceos como
ciru~las, y Pedro D' Arlani, pintor y escultor á la manera de
Miguel Angel, tipo soberbio, musculoso como un atleta, de
negros cabellos espesos y encrespados sobre una pequeña cabeza de Antinoo.
Aires de guitarra, poema,;, sonetos y bustos de pintada cera formaban la atmósfera de voluptuosidad intelectual y de
languidez dichosa de la corte, en las riberas del mar azul, reverberante y undosíf, entre .fos-labreles, rosas y palmeras de
la playa y ante la solemne y vaporosa decoración del valle.

Simona, ca~ada en virtud de su real belleza y juventud
triunfaPte, trajo ála ruda y pe,:¡ueña corte de Vintimille las refinadas elegancias, las costumbres cómodas y las suntuosidades de las princesas florentinas.
Era en una pequeña ciudad de la frontera, más acostumbrada hasta entonces á la soldadesca de la guarnición que á
la retahila de los poetas juglares y los músicos, todo un séquito de artistas iluminadores de misales, modeladores en cera y recitadores de sonetos y baladas, que pululaban enton·
ces en Lombardía y Toscana, á sueldo de los ricos y poderosos; y que se lanzaban ahora en pos de la duquesa, esclavos
de su fortuna, encantados los unos de su hermosura y los
demás de su generosidad.
La vieja fortaleza se pobló con el ruido de las voces y de
las risas, roces de sedas é instrumer,tos murmuradores, cuando antes sólo se oía el crujido de los vasos y el golpe de las
ala~ardas, y, en las veladas de armas, el choque de los dados
y los cubiletes. Durante todo el día y particularmente desde
las primeras horas de la noc_h~ hasta las últimas d~l alba, sucejiéronse en adelante los pmcatos de los mandolinas, el es*••
tertor sollozante de las guitarras y los versos de los poetas,
tan pronto bien acentuados como balbucidos en éxtasb por
Y Bartolomé Salviati lo permitía todo. Los alquimistas
voces acariciadoras, desfallecientes de amor. Así se convir- acaparaban al duque, ~ ~e esta hermosa . inteligencia, de estieron en salones galantes las viejas sala, bajas, reservadas ta volun~a~ segu~a,y raptda, de este c~racter decidido y au·
. hasta entonces para los soldados de la guardia. Las paredes, daz de. v1eJo cap1tan, terror e~ otro tiempo de los enemigos
· antes desnudas, fueron adornadas con frescos. La joven du- de !taha, sólo quedaba un anciano encerrado en el más peliltuesá hizo veniF pintores de Fiesole y escultores de la Roma- groso de los círculos.
'
-na .y su imagen, lv mismo bajo la figura de una ninfa que
Asilo habla querido la duquesa; diez años le hablan bastabaio la de una ~anta canonizada_, embelleció los corredores y do para aprisionar el águila y convertirla en un viejo buho de
·p1ltios lle)·palacio.
·
laboratorio. Salviati no dejaba ya los hornillos y retortas en

medio de los cuales la bella Foscari lo habla confinado, y
cuando por casualidad salia fuera de la parte alta del palac10
donde se habla refugiado, era para asistir, á ruegos de su esposa, á alguna fiesta, comedia ó baile o~ganiza~o por _ella,
consagrando así, con su venerable presencia, el luJo y la licencia instalados en su corte.
y seguros de su impunidad, los favoritos se alentaron y la
audacia de la duquesa se atrevió á. cosas mayores todavía.
Perdiendo toda prudencia, aconsejada quién sabe por qué genio maléfico, la aventurera resolvió aparecer personal"!ente
en las tablas, delante de la corte y al lado de tre~ am1g~s.
que tendrian un papel cerca de ella, en una comedia 6 baile
de circunstancias, donde cada uno confirmarla su tale_nto. .
Tratábase como se ve, de una val&lt;mtonada de muJer ebna
de fuerza, de~pose\da de orgullo, vibra~te de pasió~; con !odo
se resolvió llevar a cabo el proyecto, dandose comienzo a los
preparativos con · la anticipación necesaria. La duquesa de
Vintimille encomendó el libreto á Nardi, la música á Barda y
las decoraciones á Pedro, imponiendo á todos el asunto y dirigiendo en persona los trabajos. Y cuando Nardi y Barda_ le
presentaron terminada al fin, la" Muerte de San Juan Baut1s·
ta "que el!~ les había confiado, Simona halló que la obra era
m;estra, porque á través de los . con&lt;;eptos de poesía, de asonancias y preciosida~e.s, reconoció la tdea que .les hab1a sugerido, sin que las ins1p1das melodias del ~apohtano alterara_n
gran cosa el bello horror del drama escogido por su alma tra·
gica La muerte de San Juan Bautista,ladegollación del Pre·
cursor la leyenda de sangre que obsedía entonces á to~o el
Renacimiento italiano, Herodes y Sal~mé, los dos tern~les
personajes que han tratado todos los p1~tores de aquella, epo·
ca y cuyos cuadros nos ha~ lega?º el t1p~ de la, Sa.lome qu~
nos es hoy familiar, la hab1a atratdo en pnmer termmo. Y a
ella princesa de Florencia, marquesa de Spoleto y duquesa
de Vintímille, era la doncella que· le placía evocar, encarnar,
vivir durante una tarde delante de todo un pueblo.

menos apiadada que curiosa, ofreciéndole primero de beber y
tendiéndole luego una flor; el desdén del santo, la insistencia
de Salomé, el furor profético y el anatema del asceta, pidien·
do el fuego del cielo para la tentadora. En el segundo cuadro
se veía á Herodes en su trono, en medio de los dignatarios
de su corte, la entrada de Salomé y el siniestro convenio discutido entre la princesa y el rey; después, una vez efect11ada
la fatídica danza, Herodes manten!a su promesa y el verdu·
go traia la cabeza de San Juan.
La Foscari distribuyó los papeles: Beppo Nardi, el poeta,
ocuparía á su lado el sitial de Herodes; Angel de Nápoles con
su ardiente· cabeza demacrada, sería el Precursor; su fla:ura
y sus ojos brillantes le indicaban como á propósito para en·
carnar al huraño devrrador de langostas. En cuanto á Pedro
D' Arlani, su gigantesca talla y su enorme musculatura le ser.alaban d papel de verdugo; permanecería inmóvil, cimitarra
en mano, detrás del santo arrodillado durante toda la danza;
luego, tomando al profeta por la espalda, le arra~traria fuera
de la escena, para volver al cabo de un momento con su ca·
beza en un plato.
:s
Con una alegría infantil y la ciencia de aetalles Que las
mujeres aplican en estos casos, la duquesa se ocupaba tam·
*
••
bién de los trajes y la decoración de la sala. b•Jscando para
La duquesa había dividido el drama en dos cuadros: el en· ello telas de Oriente y terciopelos preciosos. Se diriiieron pecuentro de Salomé con el Precursor e~ los cor~edores del pa- didos á Venecia y se enviaron mercaderes judíos a Génova
lacio; el santo preso entre dos guardias; la prmcesa, tal vez para que eligieran allí tapices de Damasco y sederías de Tiro.

�EL MUNDO ILUSTRADO

282
Hiciéronse venir también, á precio de oro, bailarinas de Bérgamo que regularían los tiempos del baile de Salomé y ense·
ñarían á la duquesa todos los recursos de la danza, para que
apareciera en las tablas como una almea de los países berbe·
riscos. La orquesta del palacio fué reforzada con quince mú·
sicos y las viejas tapicerías de la familia Salviati, represen·
tando la vida de la virgen, fueron sacadas de sus cofres de
madera de alcanfor, donde se las guardaba por ser tenidas en
un precio inestimable, sin usarlas más que en las grandes
fiestas, en ocasión de los casamientos de los duques y los
bautismos de los niños varones. Convirtió el patio del casti·
llo en sala de espectáculos, y, talando los antemuros de la for·
taleza, hizo demoler veinte metros de murallas de las que da·
ban al mar. Los picos y los azadones hicieron presa en las
piedras de granito colocadas por Humberto el Fuerte, formán·
dose así una bahía luminosa y azul, á diez metros de altura,
sobre el infinito del golfo, á través del muro.
Simona había elegido precisamente para el fastuoso escándalo el aniversario de sus bodas. Llegó éste por fin, y la maravillosa tapicería de los Salviati fué extendida en los estrados
del patio, á la sombra de los torreones y atalayas.

tura, soberbio en la ostentación de sus músculos y el torso
ceñido por una estola blanca. Y entre los pizicatos de las mandolinas y un ritmo ligero y saltarín corno un tintineo de carn·
panillas, música extraña, por cierto, á la que se unían de vez
en cuando voces débiles de flautas y lánguidas invocaciones de
guzla, apareció Simona, fina como una aguja, enfundada en
un medio traje de seda verde, rnordorada y reluciente como la
piel de una culebra, interrumpida aquí y allá con grandes
rosetones de azabache. Avanzaba radiosa y como embebida
en su atavío, pálida bajo los afeites, agrandados los ojos por
el Kohl y estrechada la frente por el peinado de tiara, como
un firmamento constelado de estrellas. Pesados arambeles
temblaban sobre su fre.nte, y suspendido al extremo de una
hilera de perlas descansaba un ópalo en su seno.

***
I

EL MUNDO ILUSTRA lJO

Un dosel de brocato con los colores del ducado se erguía
al frente de la escena, en el medio mismo de las hileras de
asientos, reservado para el viejo Bartolomé y su séquito de
sabios. El espectáculo estaba anunciado para las tres de la
tarde, y cuando llegó la hora, la multitud, amontonada en las
gradas, daba visibles muestras de impaciencia ante la ausen·
cia delduque.
Después de una espera de tres cuartos de hora, la orquesta
entabló un concierto de flautas y violines, y los tapices que
ocultaban la bahía se descorrieron. El duque hacía saber á
la duquesa que no debía esperarlo por el momento, y que podía
comenzar la fiesta sin él; habiendo sido víctima de una indis·
posición pasajera al abandonar sus habitaciones, pedíales diez
minutos para reponerse, en la seguridad de que antes de un
cuarto de hora vendría á presenciar la danza de Salomé, en
la cual deseaba ardientemente admirar y :iplaudir á la du·
quesa.
Y el espectáculo comenzó, en una atmósfera de vaga an·
gustia, porque, verdaderamente, no se había sospechado que
la audacia de la hermosa Simona llegara nunca tan lejos.
La figura ondulante y fina de la duquesa, convertida en
príncesa de Judea, se destacaba sobre la escena, envuelta en
pesadas telas asiáticas, frente á un antiguo tapiz flamenco,
que simulaba los fre~cos de un corredor. Una después de
otra, tendía á San Juan-Barda-una rosa, luego una copa,
después los brazos.
·
Bartolomé no aparecía.
El primer cuadro había terminado, y se comentaban en la
sala las novedades que se reservaba el segundo. La principal
era una espantosa cabeza de Barda, modelada en cera por
D' Arlani, y que á la lividez de la muerte sumaba el horror de
la sangre del suplicio, que le bañaba el rostro.
Descorrióse nuevamente el telón, y, sobre el azul del cielo
y del golfo, que llenaba de claridad el patio del castillo, se
destacó Nardi-Herodes-rodeado de dignatarios y esclavos,
vencido por el peso de la púrpura y la mitra. Próximo á él
estaba el escultor D' Arlani, dominando_á todos con la esta·

•
*.
Bailaba, y en sus grandes ojos y en la sonrisa de sus labios apareció de pronto una sombra de espanto. El duque
acababa de tornar asiento en su trono, y, cerca de él, dé pie
y en actitud respetuosa, pero con los ojos llenos de amena·
zas, estaba Andrés Salviati, el proscripto, el desterrado, el
hijo caído en desgracia, el enemigo de Sirnona, que había re·
gresado.
Era á él á quien miraba la duquesa, ·sin ocuparse casi de He·
rodes, de San Ju?n arrodillado detrás de ella, ni del vtrdugo
en pie junto á su víctima. Con lá mirada fija como lá de un
alucinado, Simona bailaba; pero cuando la danza terminó y
ella se volvió hacia Herndes para pedirle la cabeza del blasfe·
mador, un grito horrible brotó de todos los pecho~. La duque·
sa, con la boca enormemente abierta, no pudo hallar un solo
sonido en su garganta apretada.
El duque acababa de levantarse, apoyándose con una mano
en la espalda de su hijo, mientras que con la otra hacia un
signo, ante el cual cayeron á los pies de Simona tres cabezas
cortadas. Verdugos situados entre los figurantes habían
ejecutado estrictamente la orden. Un triple golpe de hacha
había decapitado á San Juan, á Herodes y al verdugo: un
mismo castigo había caído sobre Nardi, D Arlani y Barda.
-Han pagado-fueron las únicas palabras del duque al re·
tirarse.
A la tarde de ese mismo día, una mujer volvía en sí en me·
dio de las tinieblas vacilantes de una celda iluminada con ci·
rios, como una capilla ardiente, y cuya puerta y ventana ha·
bían sido tapiadas, porque la condenada no debía salir jamás.
A sus pies yacían en un plato tres cabezas ensangrentadas,
jóvenes, lívidas, de pupilas convulsas y cabellos erizados to·
davía de horror. La mujer, centellante aún de joyas y de se·
das, retrocedió instintivarnénte, y al hacerlo se deslizó de sus
ropas un pergamino sellado con las armas de los Salviati. Si·
mona lo recogió del suelo, y, desdoblándolo, leyó este adiós
de un anciano:
"Vos que los amasteis vivos, amadlos muertos, señora. Os
ha placido vivir con ellos y por ellos, y os será dulce morir
también con ellos-, que murieron por vos.''
Y dando vuelta á la hoja, la duquesa halló estas líneas con·
soladoras:
"Pero yo también os he amado, Simona; lo recuerdo y ten· ·
go piedad: sus labi_os están envenenados .... "
JUAN LORRAIN.

LA SIEMBRA
Estamos en el momento de las primeras siembras: acaba
de pasar el «día 2 de la Candelaria&gt;, en el que nuestros
abuelos establecieron la costumbre, seguida hasta nuestros
días, de q 11e se bendijeran las semillas que se habían de
sembrar en el año, para poder empezar la siembra desde
luego.
Todas, ó casi todas las plantas florales y frutales que
han de lucir sus galas en la primavera, se siembran en esta
época del año, y salvo las indicaciones que se hagan individualmente con cada especie de planta, se debe escoger
principalmente el mes de Febrero para las anuales, si se
quiere que luzcan en todo su esplendor en los meses floridos del año, que son Abril y Mayo¡ y que puedan obtener
todo su desarrollo antes de que los fríos 'del invierno mar·
chiten sus galas.
Por tanto, vamos á dar á nuestros lectores, y sobre todo
á nuestras lectoras, algunos consejos para que sus jardines
sean los más bellos y los más llenos de flores á su debido
tiempo.

•
••

L1. siembra debe hacerse en suelo compacto cuando se
haga en el lugar en que ha de permanecer la planta y en
un suelo ligero y blando cuando haya de ser traspla~tada:
en los dos casos hay que poner una capa de tierra floja so·
bre las semillas para facilitar su germinación.
Empezamos ocupándonos de la reproducción por medio
de semillas, porque es el procedimiento natural.
Al sembrar, hay que tomar en cuenta el tamaño de las
semillas para determinar la profundidad á que deberán
ser depositadas en el suelo¡ esto no quiere decir que se
seguirá una proporción matemática en relación con los ta·
maños, pues en algunos casos la profundidad resultaría
demasiada. Como guía general, diremos que las semillas
pequeñas, como las de las begonias, por ejemplo, deberán
colocarse á un milímetro de profundida~ ó sea en la su·
perlicie de la tierra firme, y las grandes, como las nueces
y castañas, se colocarán á una profundidad de cuatro á
seis centímetros; las semillas que se hallen entre estos dos
tamaños de límite, deberán sembrarseá profundidades que
se aproximen á una ó á otra de las citadas, según que el
tamaño de la semilla sea más ó menos semejante al de los
ejemplos de semillas enunciados.
Pan mejor gobierno, diremos que hay menos inconve·
niente en enterrar demasiado una semilla en un terreno
seco que en uno húmedo.
Los granos de algunas plantas gramíneas se siembran á
profundidades que varían entre dos y cuatro centímetros
y germinan muy bien.

**•
En cuanto á la manera de sembrar, por lo que á la tierra
hace, se puede dividir en: siembra en tierra-libre, siembra
en cuadro ó bajo campanas, y en invernaderos.

La siembra en tierra libre tiene varios inconvenientes,
comparada con los otros medios, y sólo se usa cuando se
trata de semillas y plantas que no son delicadas; cuando se
tiene que sembrar semillas de plantas delicadas, lo mejor
es hacerlo en cuadro ó en macetas, y siempre bajo cubier·
ta. Cuando no se tiene manera de formar un cuadro y se
care.-:e á la vez de invernadero, la siembra se hará en macetas ó en vasijas arreglada.s convenientemente para su
desagüe y cubiertas con un cristal.
Se sembrará de preferencia en el suelo y al aire libre la
mayoría de las plantas leguminosas, algunas florales y las
semillas de árboles y arbustos cuya germinación se deja
al tiempo.
La siembra en el suelo se hace á vuelo, en surcos ó en
pozos¡ para la primera, una vez que el terreno ha sido de·
bidamente preparado, se toman las semillas en la mano, á
puños, y se arrojan á una cierta altura, para permitir que
el viénto las reparta sobre ei suelo de una manera regular:
una vez que las semillas están repartidas, procurando evitar su _aglomeración, se rastrillea el suelo para hacer que
se entierren un poco. Es bueno colocar sobre las semillas
una capa de tierra suelta, que las protege muy bien.

*

* * grandes ventajas sobre el
La siembra en surcos presenta
procedimiento anterior, porque las semillas se pueden re·
partir de una manera mucho más regular, y en caso de que
haya necesidad de trasplantar, se hace con más facilidad.
Para hacerla, se trazan surcos paralelos á una distancia
que esté en relación con la clase de plantas de que se tra·
te y el desarrollo que se desee para ellas, y cuya profun·
didad se determinará por lo que dijimos anteriormente
con relación al tamaño de las semillas, las cuales se colo·
can en el fondo y se cubren con tierra: cuando el terreno
es seco, se llenarán los surcos sólo hasta la mitad de su
profundidad y se dejará el resto para llenarlo cuando las
plantas hayan brotado.
Hay algunos granos que necesitan estar mejor protegidos,
y para estos, en lugar de hacer surcos, se les coloca en po·
zos que se abren á espacios regulares en el suelo y se cu·
bren una vez que se han depositado las semillas en el
fondo.
*

* bajo chasis ó en inverna·
La siembra á cubierto, ya *sea
dero, conviene para las plantas delicadas; algunas legumbres se siembran bajo chasis, ya sea para obtener plantas
p!queñas para trasplante. ó para acelerar su desarrollo.
Las siembras anuales de flores deben hacerse siempre en
tierra cubierta, ya sea en chasis ó en macetas, en los mesesde Enero y Febrero, y para éstas se debe preferir la siembra en surcos.
Para las siembras cubiertas se deberá emplear una tierra
ligera y fina, y cuando se siembra al vuelo se cubrirán las
semillas con una ligera capa de tierra suelta.
Ya dijimos que cuando no se tiene invernadero es con·
venient~ cubrir las macetas con un cristal, y si es 'apagado
será me3or.

�EL MUNDO ILUSTRADO

285

EL MUNDO ILUSTRADO

-¿En qué consiste.esa prueba?-preguntó él, medio sorprendido, medio burlón.
-En contestar inmediatamente á cuatro
preguntas que yo formularé. Pero sus respuestas no podrán ser, en cada caso, de más
de una palabra, y esta pablabra ha de ser,
por fuerza, un adverbio.
- ¿Qué voy perdiendo en la prueba, si no
triunfo?
-Todo.
-Y si triunfo, ¿qué voy ganando?
-Todo, también.
-¿Palabra?
-¡Palabra!
-Convenido. Principie Vd. á preguntar,
-Convenido; principie Vd. á responderdijo Marcela.-Primera pregunta: ¿Cómo
quisiera Vd. vivir?
-Armoniosamente-contestó Julián.
-De todas las armonías, de todas las bellezas, de todos los matices, ¿cuáles son y
de qué género sus preferidos?
-Femeninamente.
-¿Posee V d. la seguridad de hacer feliz
á la persona con. la cual quisiera Vd. vincularse en la vida?
- Absolutamente.
Marcela del Cerro hizo una larga pausa,
miró con fijeza á Julián y, con un acento contenido y grave que aquél no le conocía, dijo:
-Ha triunfado Vd. en las tres primeras
preguntas. Va la última, la decisiva. Hela
aquí: Si yo, vencida por sus abnegaciones,
consintiese en ser su esposa, ¿cómo me
amaría Vd?
':' Entonces Julián Pineda, diluyendo besos
en la voz, respondió:
-Religiosamente .... eternamente... apasionadamente ....

SRA. MERCEDES BERRIOZÁBAL DE FERNÁNDEZ CASTELLot.
FoT. VALLETO.

IMPROMPTU
j[

El Señor Presídrnfe se dirige al «Springarten&gt; an fo ,
del lunch.-Salto emocíonante.-El ve,,cedor del jueg o
del cigarro.-Grnpo de-invitado( distinguidos.

El Sr. Julián Pineda, hombre de mundo, de cuarenta años de
edad, languidecía inútilmente, desde hacía largo tiempo por el corazón y la mano de la Sra. Marcela del Cerro, viuda de Fernández,
de treinta años confesados. La campaña había sido recia y tenaz
por parte de Julián y en ella había agotado estérilmente todos sus
recursos de solterón diestro y experimentado. Todas las tretas, todos los medios, todos los juegos habíalos ensayado. Y nada, nada...
Más astuta ó menos precipitada que Pineda, la Sra. del Cerro
tenía en su favor, en aquel flirt, las ventajas naturales de su propia
condición y los prestigios decisivos de su traviesa coquetería.
Y conociendo completamente á su enemigo, sus armas, sus fuerzas y sus intenciones, se resistía por cálculo, por orgullo y hasta
por placer. Gozaba con la sensación de la resistencia, así como otras
gozan con la emoción del abandono; y en aquella sensación cruelmente voluptuosa, perversamente exquisita, su vanidad hallaba un
triunfo y sus nervios una vibración.

***

Pero aquel juego, delicado de por sí, comenzaba á volverse peligroso para su misma autora, y Marcela del Cerro principiaba á lan- •
guidecer también á ella, como esos extraños hipnotizadores que
en un minuto de descuido ó de debilidad, terminan por adormecer:
se ellos mismos.
Y una noche en que, aislados los dos en la cariñosa media luz de
un saloncito poblado de ternuras sugerentes y discretas, él la suspiraba una vez más la suave sonatina de sus adoraciones, ella en
un impromptu, le dijo de súbito, sin darse cuenta de lo que d~cía
ó dándosela demasiado quizás:
'
-Sus atenciones y su perseverancia no me son indiferentes
Pineda. Y si V. quisiera someterse á una prueba, le anticipo que ha~
bría adelantado mucho en mi. •.. en mi estimación.

SRA, MARÍA ANTONIETA RODRÍGUEZ
DE SÁNCHFZ MEJORADA, '

La colonia alemana, residente entre nosotros, or¡(anizé
ttna hermosa fiesta deportiva que se efectuó el domingo
último, para celebr:ir el aniversario del natalicio del Emperador de Alemania, Guillermo II.
E l lugar elegido para la fiesta fué los terrenos que cerca
de la hacienda de la Condesa tiene el &lt;Polo Club&gt;, los
cuales fueron debid~mente preparados y acondicionados
para los ejercicios que se llevaron á cabo en ellos.
Bien cc&gt;nocido e~ el entusiasmo que muestran siempre
los hijos del imperio germano por los deportes, y sobre
todo por los deportes hípicos, y por lo tanto, no es de extrap.ar la animación que reinó durante la fiesta, sobre todo
si se tiene en cuenta el motivo de ella, que llamaba poderosamente á las almas de los súbditos del Kaiser.
El programa era muy largo; pero, no obstante eso, se llevó á cabo de tal manera, que no se hizo pesado y sí muy
di ~ertido para los asistentes á la fiesta.
El primer número fué un concurso de saltos de obstáculos¡ en el que hubo catorce entradas, el cual fué gana~o
pot el Sr. D. Carlos Rincón Gallardo, montado en &lt;La Ciénega&gt;. El número siguiente, un partido de &lt;polo&gt;, fué uno
de fos más divertidos para los profanos, y, sin duda, uno de
los¡que más disfrutaron los conocedores. A pesar de que
se notó una gran ventaja de part~ d~l pa~tido de los blancos" el v·entedor Tos contrarios se defeniheron y su derrota ~o fué vergo~zosa, por más que el resultado del juego
fué cuatro puntos por nada.

Se cerró el programa con una «gímkhana», cuyos cuatro
números fueron muy originales y divertidos; hubo unaca·rera de &lt;salvamento», una de &lt;cigarros&gt;, una de «sombrillas&gt; y otra que merecería llamarse de la «camisa de dormir&gt;, porque se trataba de que, durante ella, los corredores habían de vestirse esa prenda de ropa, con la q11e tt:nían que presentarse en la meta.e
:
::-::
Aparte del éxito de la fiesta desde el punto de vista de·
portivo, desde el social bien merece ser llamado un acon·
tecimiento; la colonia alemana estaba representada casi por
la totalidad de sus miembros, y las inglesa y americana
por lo más selecto de ellas, así como gran parte de nuestra
mejor sociedad; d señor presidente de la República fué
invitado para presidir la fiesta, y, obsequiando esta invi tación, asistió á ella y repartió los premios á los vencedores en los diversos concursos.
Terminada la fiesta hípica, los organizadores de ella in·
vitaron al señor presidente y sus acompañantes á un lunch
que se sirvió en local apropiado; aparte do éste, que se
pudiera llamar lunch oficial, hubo otro del que disfrutaron
todos los demás invitados.
La hermosa fiesta terminó poco después de mediodía; los
asistentes á ella deberán guardar gratos recuerdos de la
manera como los alemanes celebraron, en el presente año, el
.día onomástico de su soberano.

•

�EL MUNDO LLU STRADO

236

,
1. Grnpo de parlícipanles en la fiesta, duran{~ el "lttnéh. "-2 y 3. S altos de obstáculos. - 4. Concurrentrs.. á
los saltos de ol stáculos.--5. Uri lujoso tren de i11vila dos.
·

EL MUNDO ' ILUSTRADO

287

1. Lu cu.ncurrencia.-2. Llegada de nvitadoe.--3. Los jvgadores de polo ....:1:. El si,ñor Pre.&lt;i,lenl&lt;' 1/c.::u a

terrenos dtl «Polo Club&gt; con el Ministro Alemán.-5, Eljue{o del cigarro en el &lt;¡;imkhana&gt;,

111 ,

�289

l!:L MUND;:YILUSTl&lt;i\00

iL fi Ct-DO lLUSTRA l.JO

por la violencia y la energía de la acción. Las figuras se mueven realmente
sol re el fondo sombrío
del p'.íisaje,· y de toda la
tela fl11ye una potente vibración de la vida, contrariamente envuelta 'e11
la solemnidad de la luz
ves perlina.
Esta tela prodigiosa,
por su extraordinari'a..belleza plástica, su simple
ejecución y a fuga de su
dibujo,const.tu ¡e, por sí
sola, un soberbio legado.
Pero ro· grande que
sea el valor del legado
Olavarrieta bajo el punto de vista artístico y pecuniario. mayor es su
significado como acción
social, sobre todo, tenien
do en consideración que
en la República la generosidad del individuo h3·
cía el Estado' no es una
característica nacional.
En países d onde el
amor á la patria se traduce en acciones prácti·

:-~EL LEGADO OLAVARRIET A

Escuela Italiana
~

del clero que, 6 lcts oculta por celo, 6 las
exporta por lucro.
Por eso la donación del magnánimo ne·
gociante poblano tiene sobre su importan·
c~a in!rínseca, el grande mérito de ser un
rico e¡emplo.-GERARlJO MURILLO.

"Su Valor y Significado
Como importancia artística, la do
nación del viejo y laborioso negociante de Puebla tiene un grande valor. Eliminando los pésimos originales, las malas copias, que son muchas, y las falsificaciones, que son más,
la colección que se acaba de inaugurar en la Escuela de Bellas Artes
es de , grande interés. Una serie de
telas españolas, tres de las cuales pertenecen á la ensalzada prosapia murillesca; un Delacroix, nervioso y firme; unas «Hijas de Lot», de la Escuela del Poussin, que revelan un profundo conocimiento de la forma y un
gusto exquisito en el componer; un
Girodet-Trisson, sabiamente iluminado, bien compuesto, de agradable coloración; varios cuadros italianos de
segundo orden, bastante interesantes;
marc¡¡damente un boceto de Gessi, San
Francisco en éxtasis, pintado con habi lid¡¡d y compuesto con ese gusto
teatral que dominó en toda la escuela
boloñesa, desde los Carracci, y una
simpática tela que recuerda al Albano; algunas copias discretas y, sobre
todo, una tela veneciana, sobre la
cual un dorado reflejo del crepúsculo
, ha descubierto misteriosamente la carne palpitante de una mujer que baila
l! entre las contorsiones de dos· sátiros
musculosos. La carne palpita sobre
los músculos puestos en movimiento

"1:Jucw1u l'" ,u:I i ic:1uno,

.•

r

cas de interés general, los que tienen colecciones de
obras de arte las ceden al Estado, los ricos fundan
bibliotecas, asilos y universidades. En Inglaterra los
coleccionistas ponen á disposición del gobierno sus
bibliotecas y sus museos, para qué el públi~o pueda disfrutar libremente, y á su muerte los hbros y
los cuadros pasan á ser propiedad de la nación; en
Francia, los franceses que voluntariamente emigran
en busca de joyas artísticas, una vez coleccionadas,
las regalan á la tierra donde nacieron; y en Estados
Unidos, en Italia, en Noruega, todo ciudadano que
posee un tesoro de arte, de ciencia -0 de. dinero, ha~e
siempre participante al Estado de sus bienes, contribuyendo al bienestar y á la riqueza sociales; Pero
aq~í ~n México el dinero de muchos ricos va á pa·
rar en misas, y las escasas obras de arte, en manos

�2 'l

EL MUNDO ILUSTRADO

Et MUNDO, ILUSTRADO

FIESTA DE ANIVERSARIO
r-- -

1.

1. Saltos de obstáculos en grvpo.-2. Salto sob,e una me·
sa srrvida.-3. Volteo á caballo en grupos.-4. Capricho
ecuesire.-5. 'Tug of war&gt;.-( Fots. de recoristrucciones, n·
peciales para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;)
de ésta, á cuyo frente se hallaba el señor director quien se
colocó sobre la escalinata central y, destacándos~ sobre to·
dos los demás, llevó á cabo la ceremonia que se hace cada
año y que consiste en vitorear á la escuela y desearle lar·
.~a vida y prosperidad.

l. Volteos á cubullo pur a&gt;'pirwde,; de cub ..11/e,íu.-¿. ;:;,,./.
to de obstáculos conduciendo heridos.-3. Ejercicios de es·
cuadr6n.-4. Concurso de exploradores escalando árboles,5. Notable acto ecuestre por el aspirante Maupomé.-(Foti:.
~e reconstruccione~_especíales para &lt;El Mundo Ilustrado&gt;)

.,..

.

Siguiendo una costumbre establecida desde su fundacié n,
la Escuela de Aspirantes celebró, el día 29 de Enero próxi·
roo pasado, el cuarto aniversario de su fundación con una
fiesta, á la cual se dio el carácter de íntima, no obstante lo
cual fué muy solemne.
La mayoría, casi la totalidad de los números del prcgra·
roa formado para la fiesta, fueron desempeñados por los
alumnos de la escuela y se relacionaron con los conocí·
mientos adquiridos en el plantel, ya sea los que forman
directa é inmediatamente la educación militar, 6 los que
~e relacionan con ella,

Hubo concursos dé manejo de armas; de ejercicios hípi·
cos, de exploraciones y servicios militares, luchas, saltus y
carreras, tanto á pie como á caballo y haciendo uso de to·
dos los medios posibles.
· -,l·" ·
En todos los actos; los aspira·¡;_¡~emostraron gran ha·
bilidad y destreza; pero llamaron especialmente la aten
cíón por su novedad: el concurso d_e exploradores esca·
laudo árboles, el de volteos á caballo: las l iichas ¡-;;];aii;;,
en pelo y los saltos de obstáculos á caballo, conduciendo
heridos.
Tienen fama las fiestas deportivas de la Escuela de Aspirante1: de ser las mejor organizadas y las más lucidas
de su género entre nosotros, y la fiesta que nos ocupa com·
probó que esa fama no es inmerecida; en todos y en, ~da
uno de los ejercicios que formaron el programa, los asfi•

***

.ntes demostraron los beneficios de una educación física
completa y homogénea, y .sus actos, tanto á pie como á ca·
L.. t lo, hubieran lucido en cualquier parte del mundo.
Desde el punto de vista moral, la fiesta fué de gran signi·
licado, pues en ella mostraron los aspirantes el cariño que
tienen al establecimiento y su empeño porque no sólo
perdure y viva, sino porgue se distinga y progrese.
Al terminar los ejercicios físicos hubo uno que pudiéra·
mos llamar moral; todo el personal de la escuela: jefes,
oficiales y alumnos se dirigieron en columna á lo largo de
la calzada principal de la escuela, basta el edificio central

1

El señor Coronel Ruelas, usando la fórmula que se ha
consagrado para este acto, tomó la palabra y dijo: &lt;Hoy
cump~e nuestra escuela el cuarto año de su existencia; por·
que viva Y progrese siempre conforme á sus ideales; por·
que conserve para siempre su espíritu militar, ',1amos á
lanzar, según nuestra antigua costumbre, tres vivas&gt;. Aqu.:·
llos tres vivas, contestados al unísono por todo el peno·
nal de la escuela, fueron como una promesa de que lcll
deseos expresados por el director se &lt;:umplirán.

�293

EL MUNDO ILUSTRADO

EL HUNDO ILUSTRADO

o,c=::::::ro,c:::::::roc:::::::ro=:::::::r

Obras -Maestras de los Grandes Péntores

o(

SPORTS )

0

.oc::::::::r,oc:::::::roc:::::::ro,c=:::ro
EL "BASE·BALL" EN CULIACAN

Tener un alma fuerte en un cuerpo sano, es lo que el
hombre moderno, en los países de más avanzada civilización, se ha propuesto.

PERIPECIAS DEL JUEGO,

EL SALON DE AUTOS EN PARIS

&lt;BASE BALL) EN CULIACÁN.-LA CONCURRENCIA.

I

La Madona de San Francisco
DE ANDREA DEL SARTO
Los caracteres generales de la composición, el estilo del
dibujo,· el sentimiento del color, todo es de una suprema
elegancia, de un sutil encanto en la obra célebre del gran
pintor, Esta virgen, estos saJ;).tos, son bellos, humanos, felices: los ángeles sonríen á Jesús, juegan con él como sim·
ples mo.rtales, persiguiéndole hasta en los brazos mismos
de la madre augusta, que le sirven de refugio. No descubrimos á la Virgen gótica que, envuelta en paños, carece de
cuerpo: no es este el Jesús anémico que gravemente bendi·
ce á los hombres; no son estos tampoco 'los santos agotados
por el ayuno, que dijérase brotan de la tumba. No se advierte en la tela admirable la lúgubre tendencia de los
Primitivos,.ansiosos de enseñarnos que la vida es misera. 1 ble, que somos pecadores, y que, por lo tanto, sólo debemos
orar y arrepentirnos si anhelamos rehuir á la condenación
eterna. Los santos, la Virgen, el Jesús, los pequeños ángeles de Andrea del Sarto, nos dicen que la vida es buena, y

que Dios puso en ella la dulzura del hogar evocada por la
Virgen: la alegría del trabajo, puesta de relieve por San
Juan Evangelista, y aun el supremo goce de la plegaria, á
la cual entrégase con fervor San Francisco, porque la ple·
garia no es el grito ahogado del espanto que implora la mi·
sericordia del Supremo Hacedor, sino más bien el himno
de la gratitud y del de~eo.
_
-~
La Maaona de San Francisco revela, en sus menores detalles, la religión, el amor de la forma: en el zócalo lleno
de esculturas, en los paños que envuelven el desnudo, ha·
ciéndole entrever, ocultándole apenas, y dejando aparecer.
como al descuido, los hermosos pies y los bellos brazos,
adivínase un alma cristiana penetrada por el espíritu todo
luz, todo alegría y blancura del viejo paganismo. La Roma
nueva, reina y señora de las almas, aspira en el lienzo á
unirse con la antigua Roma, dominadora de los cuerpos.
El ánima encantadora del artista florentino fue, quizás,
demasiado débil para apegarse á las realidades de la vida.
Sábese que habiendo recibido Andrea del Sarto cierta suma
de Francisco 1, á fin de comprar obras de arte, permitió que
su espósa la derrochara, y jamás pudo, no obstante sus no·
bles esfuerzos, reparar la falta. Abandonado por aquella
ingrata mujer, murió en un obscuro lecho, en tanto que
en la ciudad del Arno estallaba, clamorosa, la guerra civil'

Acaba de cerrar sus puertas el 119 salón de autos, de la
serie que viene verificándose en París, año por año, con
beneplácito de los automovilistas enragées.
Al decir de los cronistas, ningunos de los presentados
hasta ahora á la atención del mundo sportivo fué más brillante que el que correspondió á 1908. En él llamaron la
atención, sobre todo, los nuevos tipos de vehículos ligeros,
que caracterizan una hermosa evolución de la industria
francesa, y que fueron presentados como una verdadera
novedad, ostentando las célebres marcas «Renault&gt;, de
«Dion·Bouton&gt;, «Unic&gt; y «Lion Pengot&gt;.
~Largo sería, sin embargo, en estas breves líneas, reseñar
una por una las creaciones que en materia de automovilismo han tenido gran éxito en el Salón de Autos parisiense.
Todas ellas son espléndi(i,as, y de seguro interesarán á los
aficionados á este género de sport, el más nuevo, peligroso y atractivo de cuantos contamos.
Lo único que hay que lamentar, es que los constructores franceses, cansados de producir, año por año, nuevos
tipos, desistan de abrir en lo sucesivo salones de la índole
del que ha encantado á París últimamente. Tratan de re·
posar, de ganar sin molestarse mucho, y es, por esto, que
han declarado en una reunión celebrada misteriosamente
en los Campos Elíseos, en un restaurant, que no expondrán

Los sabios preceptos de los antigu?s han recobrado s:u
prestigio· las viejas máximas, sacudiendo el polvo de si·
glos de divido, surgen brillantes, lúcidas y se e~evan á la
categoría que lógicamente, por la verdad que encierran, ~es
corresponde en tiempos en que-anulados los convencionalismos cuasi místicos que respecto de la cultura corporal dejaron establecidas edat!es en ~as _que el espíri~u _a~canzara absoluto predominio-el principal anhelo civilizador es el de la perfección en su más amplia forma, así
interior como exterior.
Que se cultive en buena h~ra la inteligencia;que se ~~ncurra á bibliotecas y academias; que se empape el esp1ntu
en fa ciencia y en el arte; que se vaya en pos de una cultura. Pero, á la vez, procuremos dar á nuestros músculos
fuerza y elasticidad; fortifiquemos nuestro cuerpo en ~a
labor gimnástica, que ello redundará, no sólo en beneficio
,
corporal, sino intelectual también,
Los sports se han establecido venturosamente en México:
han encajado en nuestras propias costumbres, por tradición rehacias á él. De esa ¡¡¡¡¡¡~,'~"JJ~D~~'ff..h~(e~jij~jp.i~~
suerte observamos que se abren gimna·
sios y que la cultura física alcanza un
comienzo de buen auge.
Pero lo digno de aplauso y lo que
hace esperar que el !pOrt prospere, es
que no sólo en la metrópoli, sino en el
interior de la República, va obteniendo
lo que los rep6rters llaman común y frecuentemente carta de naturalizaci6n.
En Culiacán-como podrá ver el lector
por los grabados que hoy damos á la estampa, y que debemos á la actividad de
nuestro corresponsal en aquella aparta·
da capital sinaloense-se ha despertado,
en días recientes, la afición por el base·
ball.
Entre los ejercicios de sport es éste,
quizá el que mejor conviene á nuestro
carácter. No ostenta la brutalidad que
algunos achacan á otros juegos, y alcan·
za las finalidades todas que son de desearse por lo que toca á la cultura física.

SALÓN DEL AUT0.-1909.

�EL MUNDO ILUSTRADO

294
automóviles en 1909, ~o pena de una multa de cincuenta
mil francos para quien quebrante el pacto.
¿Prosperará tal determinación?
· A la competencia toca decirlo.
EL BILLAR

El billar es un &lt;sport&gt; que cuenta con muchos devotos
en México, algunos de ellos verdaderos maestros en el manejo del taco.

ción&gt;, es decir, en que eJ jugador al mismo tiempo que
realiza un golpe determinado, coloca las bolas en posición
que le permita efectuar el golpe siguiente. Tan importante
es esto, que mientras un jugador habilísimo, pero que no
se cuida de &lt;preparar&gt; sus golpes, muy difícilmente puede
hacer series de 15 ó 20 carambolas¡ un jugador mediano,
pero que sabe &lt;preparar,, logra fácilmente hacer series de
35 ó 40.
Ilustramos esta página con proyecciones, en las que se
ven algunos golpes fáciles &lt;de preparación&gt;. La punta del
taco está representada por un pequeño casquillo. La bola 1
es la del que juega¡ la 2, es la que recibe el primer choque.
La trayectoria que sigue la bola 1 está representada por la
línea de \)untos, y la que sigue la bola 2, está marcada por
la línea negra. Se ve que en todos los golpes, ambas bolas
van .á reunirse en el punto que ocupa la tercera.

295

EL MUNDO ILUSTRADO

-LA GASA DE GAMPO-.

..

AJEDREZ
Problema núm. u por E. B, Greenshields, de Montreal
Este golpe es muy sencillo. Tóquese la bola 1 hacia la derecha. Tómese la bola 2 á la mitad. La bola 1 tomará las bardas
By e y hará la carambola, en tanto que la 2 va á ángulo de las
bardas Ay B, y sereiíne con los otros dos.

Cuarto premio en el torneo de la "Montreal Gazette" de 1887
NEGRAB.

y en verdad que ningún juego, como este, posee tan alto
grado de elegancia. A ello se debe quizá que sea el billar
uno de los recreos favoritos de los hombres que, siendo
enemigos del~ excesiva fatiga, g_us!an, sin. em~argo, de ha·
cer un ejercicio fructoso que, as1m1smo, d1stra1ga.
Es nuestro deseo dar á la estampa algunos problemas
sencillos de billar, para solaz de los billaristas A medida
que aquéllos vayan apareciend~, incluirel;llos también preceptos útiles en lo referente al ¡uego en s1.
Abrigamos la creencia de que, á la par que prestamos un
atractivo más á ,El Mundo Ilustrado&gt;, somos útiles á los
aficionados que en gran número cultivan dicho &lt;esport&gt; en
México.

PÓRTICO DE LA CASA.

Cuando se construye una casa en el campo, se debe 'pro·
curar contener el mayor espacio sobre el menor tterreno y
bajo el menor techo posible¡ para esto se prestan, ~e una
manera admirable, las casas cuyas paredes se empiezan á
aproximar desde la mitad del :segundo ó tercer piso, para
formar techo &lt;mansard&gt;, y que, por este motivo, son llamadas en los Estados Unidos de dos pisos y medio.
Como ilustración á estas líneas, presentamos un modelo
de casa de ese género, cuyo estilo general es el colonial, ó
sea el característico de la época de la dominación inglesa
en América. Como se verá por la ilustración, la casa se
halla enmedio de un vasto jardín¡ su fachada, que es ar·
moniosa y sencilla, tiene en el centro un pórtico, que en
otro grabado damos en detalle, el que conduce á un &lt;hall&gt;
ó sala de descanso, la cual tiene, en el centro, la escalera
que conduce á los departamentos altos. El techo no deslu·
ce el conjunto de la casa, sino, por el contrario, la remata
de-una manera_original, muy digna de tomarse en conside-

!l

CÍ\
J

/;l'

2

•'

/

A

ESCALERA EN MEDIO DEL

El juego del billar es muy difícil; requiere un dominio
absoluto sobre los movimientos del brazo y una soltura
extraordinaria. Estas aptitudes sólo se desarrollan con la
práctica. Pero, si sólo á muy pocos es dado llegar á obt~ter el dominio absoluto del taco, hasta el punto de permi·
tirles hacer en juego libre todo el número ~e carambal~s
que desean, tiene, en cambio, el gran atrach:vo de que di·
vierte sobremanera é interesa aun á jugadores menos que
medianos.
La clave del billar está en lo que se llama da prepara-

e

.

'ó

R

8
Golpe de retroceso, fácil y vistoso. Tóq~ese la bola 1 en la
arte superior. Tómese la bola 2 un poco hacia la derecha. La bo~ 1 retrocederá dir~ctamente.sobre la 3, en tanto que las dos tralzarán un zig-zag é irá á reumrse con las otras dos .

BLANOAB.

Juegan las blancas y dan mate en dos jugadas.

El hombre ha nacido sin ninguna cosa que le cubra,
porque es el único animal que puede vestirse.
-El pico de las aves es generalmente puntiagudo, por
que la mayor parte de ellas viven recogiendo pequeños ob·
jetos, como gusanos, insectos, semillas, etc., que les sirven
de alimento.
Todas las aves ponen huevos, porque si tuvieran que
llevar su cría de otra manera, les estorbaría el vuelo.
-Cuando las golondrinas vuelan rozando la tierra, es se·
ñal de que va á llover; esto se. explica, porque los insectos
que estas aves persiguen, mientras vuelan, se encuentran
muy bajos para huir' de la humedad que reina en las altas
regiones de la atmósfera.
- Es señal de que truene ó llueva, cuando las aves dejan
de cantar; esto es porque un cambio desfavorable en la at·
mósfera les entristece.
-Cuando se hace muy perceptible el perfume de las flo·
res, es señal de que vendrán días de lluvia, porque estan·
do el aire húmedo, conduce el aroma de, las flores más efi·
cazmente que cuand·o está seco.

*

HALL, ''

ración, en vista de las muchas ventajas que proporciona al
interior.
La distribución de la casa es muy ordenada y presta toda clase de comodidades; en la planta baja, comunicando
con el pórtico, está el &lt;hall&gt; de que ya hicimos mención; á
un lado de éste está una sala para recibir y para pasar los
ratos perdidos, sala que está rodeada por un corredor abier·
to sobre el jardín¡ al otro lado del &lt;hall&gt; ó pasillo hay un
comedor, y detrás de él la cocina y los departamentos de
criados y demás dependencias privadas de la casa¡ el segundo piso está dedicado exclusivamente á recámaras y piezas
que con ellas tienen relación.
La construcción de:esta comodísima habitación es ligera
y, por lo tanto, muy barata¡ á pesar de esto, su interior se
presta para adornarlo con toda la suntuosidad que se quie·
ra y al mismo tiempo luce mucho con una decoración sen·
cilla y de poco costo.

h.&gt;-'-••••,... ••••• _../

Golpe muy brillante. Tóquese la bola 1 en el centro, tómese
la 2 finamente. La bola 1 tomará la banda By hará carambola
con suavidad. La bola 2 va t. la baranda D y regresa á efectuar la
reunión.

11

MODELO DE LA RESIDENCIA DE CAMPO ESTILO &lt;COLONIAL&gt;

�296

EL MUNDO ILUSTRADO

297

EL MUNDO ILUSTRADO

El Hombre y sus Costumbres
Bajo este título nos proponemos hablar de lo que él indica: del hombre y de sus costumbres, examinando éstas y
emitiendo opiniones acerca de ellas, ya sean buenas ó malas; para ello aprovecharemos hechos ó circunstancias que
den oportunidad á nuestras líneas.

***
Los periódicos extranjeros dieron cuenta.hace pocos días
de que una compañía de navegación se vió envuelta en un
litigio porque uno de sus mozos se quejaba de que se le
había separado de su empleo porque había exigido su parte
en una propina que un pasajero dió á otro de los emplea·
dos. El mozo negó haber recibido el dinero¡ se pidió el
testimonio del pasajero, y entonces se descubrió que éste
había gastado más de sesenta pesos de propinas durante la
travesía del Atlántico.
La compañía pudo probar que en su reglamento estaba
prohibido el solicitar propinas y se le absolvió¡ pero seguramente que hubiera ganado más si hace observar esa
prohibición, pues cuando menos se hubiera evitado el ver
figurar su nombre en una demanda que bien hubiera podido afectar su crédito.
La noticia de que se han suprimido las propinas en los
trasatlánticos, ha sido recibida con mucho gusto por los
viajeros, quienes se veían en la necesidad de gastar entre
diez y cien pesos de propina en los viajes de travesía entre
puertos de Europa y América.
Aprovechando de esta circunstancia, se ha levantado el
grito de protesta en otras partes, y se están fundando peluquerías, restaurantes y otros establecimientos en los que
se prohibe dar y recibir propinas.
Creemos que es tiempo de abolir la pésima costumbre de
la propina, pues ella ha hecho que los patrones lleguen á
creerse desobligados de pagará ciertos empleados¡ en mu·
chos restaurantes de nuestra ciudad se acostumbra no pa·
gar sueldo á los meseros, quienes viven sólo con lo que
reciben de propina¡ como se comprende, esta costumbre es
muy perjudicial, tanto para el sirviente como para el pa·
rroquiano; para el primero, porque el cliente que no esté
acostumbrado á la propina no la dará, y para el segundo,
porque cuando el mozo ve que no se le remuneran sus servicios, trabaja de mala manera naturalmente.
Creemos que los patrones deberían pagar á sus emplea·
dos sus sueldos íntegros y no dejar esto al cuidado de los
parroquianos, quienes tienen derecho á esperar y exigir
un servicio completo por el precio estipulado en la tarifa
que, en último análisis, no es más que un contrato.

•••
Un negociante de los Estados Unidos tiene la costumbre
de escribir todo porque dice que, de esta manera, tiene á la
vista, tanto sus obligaciones como sus derechos¡ como
muestra de esto, vamos á transcribir lo que escribió en un
pizarrón antes de que llegaran los accionistas de la com·
pañía de que es gerente á una junta á la que habían sido
citados:
«Objeto. Vender nuestras acciones sobrantes.
Obligaciones: 1. Emplear buenas personas que nos ayu den. 2. Organizar nuestras fábricas y agencias. 3. Tener
juntas con frecuencia. 4. Anticiparnos á las demandas rn
nuestro ramo. S. Cooperación con todos en el trabajo.
Cinco cosas que hay que aumentar: 1. Las ventas. 2. l a
existencia en caja. 3. Las ganancias. 4. La eficiencia de.
nuestros trabajadores. S. La clase de nuestros productos.
Cinco cosas que hay que disminuir: 1. Las deudas. 2..
Gastos superfluos. 3. El número de quejas que se reciben.
4. El tiempo que se pierde. S. El costo de la producción&gt;..
Este pizarrón estuvo á la vista de los accionistas duran·
te todas las juntas, y éstas no terminaron hasta que se hu..
bieron tratado todos los asuntos anunciados y se propuso
soluciones más ó menos acertadas para ellos. ¡Ojalá que .
todos los hombres de negocios tuvieran ese espíritu de or~
den para proceder!
TRAJE DE INVIERNO PARA CALLE.

t

" MINENTE ACTOR FRA NCÉS
EL
BENOII CONSTANT CQQUE LIN, "
[ F OTOGRAFÍ A DE _VALLE TO}

27

DE E NERO PRÓXI MO PASADO

�EL MUNDO ILUSTRADO

298

299

. EL MUNDO ILUSTRADO

EL BENEFICIO DE FALCONI

Vuelve á quedar vacío el coliseo de San Felipe. La
compañía de Tina se va, y por esto, como es vieja costumbre, se celebran ya las funciones de honor de sus princi·
pales artistas.
A Armando Falconi tocó el turno de esta semana y cubrió su &lt;serata d'onore&gt; con dos obras cómicas: la celebrada comedia inglesa: &lt;La Tía de Carlo~» y el estreno de una
petipieza graciosa, &lt;Cavallerizza», en la que, como excep·
ción, tomó parte la dúctil artista Tina di Lorenzo.
El teatro estuvo concurridísimo.
Y era de esperarse. . Falconi es el artista más completo
del actual cuadro italiano.
Su gracia natural, su gran talento-fácil á toda concep·
ción-su espíritu dócil y un fino sentido, que abre el ojo
observador á la asimilación de lo .l(rote5co, dan á Falconi
posesión amplia de ese difícil secreto de que hablaba yo
en mi crónica anterior y que es único de los grandes artistas: ser multánime.
Este actor cómico, reconocido entre los primeros de Ita·
lia, ha escuchado y seguido el sabio consejo del gran actor
francés que acaba de morir-el viejo Coquelín- y hace,
en sus interpretaciones, el desentendimiento de la personalidad, es decir, &lt;el dominio del crítico sereno dentro
del cómico inspirado».
La víspera de su noche de honor charlaba con él quien
c~to escribe, sobre las obras preferidas del celebrado actor.
-Esto es difícil definirlo, me dijo. Yo sólo sé decir á
n~ted que prefiero las obras en que hay que hacer un tipo
lnimano, real. vivido.
Lo &lt;póchade» me molesta.
Y es cierto: Falconi no es un actor bufo. Su gracia no
e~ burda ni alambicada. Es inl(enua, es llana, sutil y fina.
Hiere la sensibilidad nerviosa de su auditorio tenuemente, cosquilleando, deslizándose en la gama de la alegría, en un tono menor; provoca la risa, nunca la car·
cajada.
Y esa tremenda dificultad de poner al corcel desenfrena·
do de la alegría los rendales de la gracia, es un hondo pro·
blema de voluntad, de estudio y de constancia que Falco·
ni ha resuelto.
Nada más difícil que determinar esta fr3ntera impr¡cisa
de la chocarrería y la gracia.
Refrenar un temperamento en la escena, sin castigar su
placidez y, al mismo tiempo, sin desviarlo en ridículas exal·
taciones, es labor ardua. Allí está el dilícil equilibrio,
la línea divisoria entre el cómico y el payaso.
Tal vez porque á nuestro público más le place el gesto
ridículo que el ademán gracioso, Falconi fué visto, en su
primera visita á nuestro país, con una cierta indiferencia·
pero después, á través de la esmeralda neroniana del re~
cuerdo, ese público mismo vió con aumento las altas fa.
cultades del actor, y hoy, en su nueva visita, ya lerecono
ce todo el mérito en que antes no había reparado.
Aquella falta, aquel descuido tuvieron una causa: la
belleza de Tina absorbió la adrriración de todos los ojos.
La juventud y el arte de Carini se atrajeron todas las
observaciones, y Falconi, tan alto como ellos, más grande
aún en sus dominios, no logró alcanzar, entonces sino
unos cuantos elogios.
'
Hoy se le ha hecho justicia; y en su noche de honor vió
comprobado que no sólo se le admira, sino que se le
quiere.
Méritos t_iene, y grandes, para ser admirado; mayores p'a·
ra ser querido.
La adt1~iración la ha ganado con ~u arte exquisito, con
la posesión completa y firme de su virtud de actor. El
público que estremeció el ambiente de la sala con el ru·
mor de sus aplausos, no era un ceremonioso aristócrata
que palmoteaba las manos por cortesía: era un convencido
que sancionaba, con el estrépito de su ovación, toda la ex·
quisita labor del artista agraciado. Ese aplauso fué un
resumen de todos los aplausos merecidos. En él se ova·
cionaba, no exclusivamente el tipo acabado de &lt;La Tía de
Carlos», sino el desfile fantástico de todos los personajes
que Falconi ha creado, esa cohorte de almas que él ha
exteriorizado en &lt;Zazá&gt;, «Divor\;ons&gt;, &lt;El Mundo del Fas·
tidio&gt;, &lt;El Adversario ... . &gt; todas cuantas han entrado al
dominio de .su arte.
El cariño lo ha conquistado con su caballerosidad, y
admiración y cariño se unierQn aquell a noche. Juntas pu·
sieron en el alma del artista una diadema de triunfo que
florecerá en recuerdo.

&lt;CLOS REVOLUCIONAR!OS».-ACTO
ACTO 111.-ACTO

Armando f'alconi
Caricatura de Bagaría

Nos ofrece volver.
Tal v_ez á su regreso ya hayamos tenido otros actores
c~n quien comparar al maestro de la gracia que hoy aplaudimos Y entonces será más aquilatado su valer. Porque
aquí somo~ de es~e modo de ser, señor Falconi. No tene·
mos el OJO críhco suficientemente educado para pesar

V, CUADRO 59

IV.

el mérito intrínseco de un actor, de un virtuoso, de
una flor de arte, en fin. Nos es indisl?ensable el
punto de comparación para ma~ las salidas d.e _l~s
iónorantes aconalados en el circulo de un ¡u1c10
c~ítico, emr,leando las puertas de la servidumbre: el
vulgar «más que ó menos que .... &gt;
Pero no hay- qne temer; estoy seguro que, para us ·
ted, habrá siempre el superlativo.
Lo hemos querido bien. Lo hemos comprendido_mejor.
Vuelva usted tranquilo. Tema solamente que un lllgrato
olvido, del que suele haber ejemplos. crueles en_ nuestro
público veleidoso ex: lame, como en diversas ocasiones ha
exclamado ante ~l anuncio de regreso de otros artistas
amigos:
¡Ya lo conozco! ¡Ya lo he visto!

Que trad!lcido, desenmascarado, significa para esos d.:
samorados que sólo aman lo que no conocen, por el afán
de conocerlo (y esto es la mayoría del público nues tro) sil(nifica, vuelvo á decir, .un desencanto expresado así:
¡No vuelvo á verlo!
Es el momento de las promesas. Ahora todos deseamos
que no nos dejen esos perseverantes trabajadores del glo·

�300
rioso Tecne. Nos sentimos -sotos- y rogamos su estancia;
pedimos, cuando menos, el regreso.
Pasarán los días, los meses y los años. Se borrarán las
impresiones, se dejarán los recuerdos, y los que hoy acla·
roamos, serán olvidados.
Triste vida de artista. Luz de estrella. l.Q uién recuer·
da un brillo? ¡Hay tantos en el alma y en -el cielo!
¿Verdad, público amigo?
LORELEY,

*
"Los Revolucionarios"
L último gran éxito teatral, registrado
en la escena parisiense, ha sido el es·
treno del drama en cinco actos y seis
cuadros, de los Sres. Henri Caín y
y Edou:,rd Adenis, titulado: Los Re·
volrzcíonarios, el cual tuvo lugar en el
«Sara Bernhardb.
El movimiento socialista en Rusia,
en la segunda mitad del siglo XIX, á
más de preocupará los sociólogos, ha logrado atraer la
atención de los autores dramáticos, tanto rusos como fran·
ceses. Aparte de Resurreocí6n de Tolstoi, y de Los Deste·
rrados, que constituyeron un gran suceso no ha mucho
tiempo en París, hay que contar el triunfo ruidoso alcanzado por La gran velada, intenso y fuerte drama de autores
germanos.
Ahora son Caín y Adenis, bien conocidos por algunas
piezas melodramáticas, los que llevan á la escena un nuevo
drama inspirado en los dolorosos acontecimientos de Rusia, haciendo de las miserias, de las heroicidades, de los
·amores y de los ideales de los revolucionarios rusos un
conjunto escénico, una obra punzante que, al decir de la
crítica parisiense, reúne el elemento principal en el géne·
ro: el interés creciente.
Al levantarse el telón en el primer acto, aparece la zsba
de Simón Randzew, contramaestre en la fábrica del opu·
lento industrial Apraxine. Hombre prudente, pacífico,
Randzew considérase feliz entre su mJljer, Sonia, y su pe·
queña hija, á la que ama tiernamente.
Ha reunido aquel día en torno á su mesa á algunos amigos: se come pan negro, huevos y kwass. Uno de los convidados, Miguel, aprovéchase de la ocasión para emitir
algunos conceptos revolucionarios, que no despiertan, en
verdad, de su sueño tradicional á los apacibles mJJjícks.
Le escucha también un norteamericrno, Jeremy, caprichoso
millonario que gusta de disipar en el ambiente obrero ruso su neurastenia. De pronto, la policía, advertida por el
traidor Brever, se anuncia. Viene á arrestar á Miguel, que
no es otro que el famoso agitador Sergio Geramovitch.
Simón Randzew sabe por la primera vez, de labios de su
amigo, su ve,rdadera identidad; y como Miguel, que es es·
tudiante de medieina, ha salvado la vida á su hija, decídese á salvarle él también, protegiendo su evasión. Cuando
la policía se presenta, no encuentra á Sergio: el pájaro había volado.
El industrial Apraxine recibe la intimación de entregar
á aquel de sus obreros que haya favorecido la huida del
agitador. Descúbrese, al fin, que éste es Simón. Apraxine
está, pues, en el caso de poner en manos de la policía á su
contramaestre; pero como está locamente enamorado de la
mujer ele éste, Sonia, que hasta entonces ha resistido á sus
seducciones, echa mano de tan brillante coyuntura para
llegar al logro de sus deseos, y la propone entregarle su
amor á cambio de la libertad de su marido. Sonia cede;
l{andzew será salvado, sin que él mismo sepa á qué debe
su salvación.
Empero, Geramovitch es aprehendido días después. Y
co¡J~~e da la coincidencia de que Simón, conociendo su
escotitl.ite, líbrase de la policía, no vacila la opinión obrera en señalarle como traidor. El comité terrorista le con·
déna entonces á muerte: ºPero he aquí que, de pronto, la
policía invade la habitación, en donde los revolucionarios
se han reunido para deliberar sobre la susodicha condena,
y Brener, el verdadero traidor, se descubre como tal. Gra·
ve engaño, porque los tales policías son falsos, y obedecen
simplemente á una estratagema del americano Jeremy, pa·
ra llegar al descubrimiento de la verdad, á propósito de la
delatación de Geramovitch.-Brener es entonces golpeado,
sujetándole sus antiguos compañeros á una mesa, y en

E

aquel instante óyes-e un silbido, el de la policía, el ' de la
verdadera .. ..
Los revolucionarios colocan una bomba en el umbral
del cuarto, y huyen. Brener, inmovilizado, grita á los agen·
tes que no se aventuren á entrar. Pero éstos no le escu·
chan: empujan la puerta, prodúcese la explosión y la casa
se derrumba sobre el traidor, envuelta en llamas.
Simón Raudzew recobra la estima de sus camaradas, y
descubre, gracias á chismoneos que en estos casos no fal·
tan, que Sonia le ha sido infiel.
El marido ultrajado no tiene otra idea que la de vengar·
se. Afíliase al partido terrorista. Un día de revuelta pre·
cipítase en el domicilio de Apraxine y le estrangula.
La obra fué muy bien desempeñada por los señores Henry Krauss, Sydney, Herrmann, Jean Worms y Decceur, y
las celebradas actrices Cerny y Rosy.

L

de los corazones femeninos á la blanca y apacible figura
de la Paz.
Volvamos de nuevo nuestra atención al viento frío y
agitado de Febrero¡ es preciso defenderse de él y cubrirse
con los confortables y pesados abrigos de paño y pieles¡
no puede decirse que la Moda, siempre inagotable para sus
confecciones, haya descuidado punto tan importante í la
comodidad y al buen gusto.

*

LA PRESENCIA DEL AUTOR
ANUEL Linares-Rivas, entre otros de mayor calidad,
desea conocer mi opinión sobre esto de las salidas
del autor á escena.
Por mi parte, y en muchas ocasiones, he procurado demostrar el movimiento andando, es decir, no saliendo á
escena. Siempre me pareció ridícula esa exhibición perso·
nal, que ni á los autores de buena figura puede favorecer.
La luz de las baterías presenta cadavérico el semblante de
mejor color sin el artificio del colorete, y no es cosa de
que los autores nos demos una manita de gato para presentarnos al público, como Napoleón 111, según Zola, para
revistar á su ejército antes de la batalla de Sedán.
No digamos los que no fuimos muy favorecidos por la
Naturaleza, qué iremos ganando con la exhibición. Des·
truir ilusiones.
Cuántos dirán: ¡Yo no me le figuraba así!
En el estreno de mi olJra La comida de las fieras, hallá·
base un buen matrimonio en asiento de galería principal,
y al aparecer yo en escena, la señora, flechándome con sus
gemelos, hizo esta filosófica reflexión á su marido:
-Tiene cara de hambre, como todos los escritores.
Quiso la casualidad que al lado se sentara mi cocinera,
gran admiradora, que protestó iracunda, herida en lo más
vivo de su decoro profesional.
-Está usted equivocada, señora; éste no tiene hambre.
Se lo digo yo á usted.
Pues estos ó parecidos lances ocasiona el autor coµ dar
la cara al público, como si no fuera bastante dar la obra,
cuand~ si' la obra es mala, aunque la cara sea buena, no le
han de aplaudir á uno por su linda cara.
Pero las empresas aseguran que las obras se perjudican,
que el éxito baja con no salir el autor á escena.
También lo creo así, dentro de las actuales prácticas tea·
trales.
Para que así no suceda, será preciso un acuerdo colectivo, de calidad, si no fuera posible de cantidad entre los
autores.
Que la crítica, por su parte, no estimara el éxito de las
obras por el número de salidas á escena, subidas y bajadas
del telón. En igualdad, y aun en inferioridad, de méritos,
hay obras que no se prestan tanto á las demostraciones de
entusiasmo; estoy por decir que casi siempre esos grandes
arrebatos del público, calificados de éxitos extraordina·
ríos, suelen obtenerse por medios y recursos extraños al
verdadero arte.
Las aclamaciones han perdido ya su valor, como los ad·
jetivos. Hay que restablecerlos en su propia si'gnificación.
As.í, éxito, gran éxito; no quiere decir nada¡ el éxito es
bueno ó es malo. Una ovación, que hoy expresa el mayor
entusiasmo, tampoco quiere decir eso; la onción es todo
lo contrario: íntima, familiar, discreta. ¡Discreto! ¿A quién
puede hoy satisfacer que le llamen discreto'( Y, no obstante, ser discreto, según va el mundo, es como ser escogido
uno entre mil.
¡Atended nuestro ruego, Señor! ¡Sean otros eminentes,
obtengan otras ruidosas ovaciones y éxitos extraordina·
ríos! Pero nuestras obras sean siempre discretas, discretos
los aplausos de nuestro público, discretos nosotros mismos
y que la discreción sea siempre con nosotros.
J. BENAVENTE,

301

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ItUSTRA'DO

***

M

CRONICA
;

el loco y arrebatado mes de los.hu·
[ F IEBRERO,
racanes, llama á nuestras pn_ertas; los cnsta_~

les tiemblan y las maderas gimen; los árboles
sin hojas tuercen sus ramas escuetas! como
en un estremecimiento de espanto; y siempre
impetuoso y dominador, pasa el viento de
Febrero1 levantando torbellinos de polvo
gris y d e amari_!lentas hojas. secas;,las pobres
hojillas muertas desde el otono, que camman aun al azar,
pisadas siempre y siempre errantes y solas, ~orno algunas
vidas melancólicas que pasan entre el ~orbell~no del mun·
do sin una mirada tierna que las amme, m una palabra
piadosa que las sostenga en sus, desfallecimientos. .
El viento es malo lectoras m1as, ¿no os parece? tiene se·
creta semejanza con' todo lo cruel, lo tiráni.co y destructor¡
es como el alma del desorden y de la rebehÓI?i un. constan·
te ímpetu de discordia agita sus alas sombrias y tenebro·
sas· las suaves sonrisas de las flores no calman su sorda
impiedad¡ lánzase sobre los delicad~s pétalos y los desJ?e·
daza sin compasión; las doradas espigas de los campo~ mclínanse sumisas á su paso, mas no pueden salvar asi sus
frágiles existencias; el tirano, inflexible y ~ruel, rompe sus
tallos y los dobla para siempre s?bre la herra; vuela des·
pués hacia los bosques y traba furiosa lucha con las gran·
des encinas y los vigorosos rob~es sec~lares; la fn_er.za de
aquella resistencia aumenta sus iras y silba con smiestro
i mento que en las noches obscuras hace temblar de e~pªanto en sus lechos á los niños y á los pájaros en sus oscilantes nidos; no detiene su desenfrenado impuls.o y sube á
las cumbres de las montañas, tratando de abahr los. altos
pinos que dialogan eternamente con las nubes.; desga¡a sus
el doloroso quejido de ese desgarramiento no cal·
Y
ramas1,anhelo
'
'
destructor del huracan¡
a11 a' va d esenro11 ancomo gigantesca serpiente qu.e. baja hasta la pla,:-a,
agita las olas y encontrando en el vie¡o mar un antagon~sta digno de él, mezcla sus bramidos con el de las turbias
aguas coronadas de blancas espumas, y lleva ~1 es~anto
hasta el interior de los navíos, donde le esperan, mquietos,
los viajeros
, .
Por esto el viento parece penetrado del espmtu d~~truc·
tor que tantas veces, por desgracia, se apodera tamb1en del
nombre con ese ímpetu inexplicable que. Je lanza al lev~n·
tamiento, al crimen y á la guerra. Es .triste, lectoras mias,
en la historia de los tiempos pasados y presentes ese
:~:tinuo cuadro de combates y desolación que ofrece, en
conjunto lamentable, el dominante espíritu del hombre.
No no es por fortuna la mujer el elemento que figura en
todos esos cataclismos sociales; podemos congratular~os de
esto, amables lectoras; y ya que para vosotras escribo en
íntima y grata confidencia, no es de temerse una pro~esta
varonil á ese respecto, que turbaría .tal v_ez, con voz mes·
perada, el dulce himno entonado silenciosamente dentro
IJLj¡J

::s:

La piel ha tenido, en este invierno, una parte muy interesante, no sólo en los abrigos, como había sido antes, sino
también en el adorno de trajes y sombreros. En este artículo, como en todos, se ha marcado la privanza de las
damas por algunas clases &lt;!e pieles. La zibelina, la chinchilla, marta, la nutria, el zorro de color plateado ó negro,
y el armiño, siempre exquisito y distinguido, han gozado
del favor especial del bello sexo. Mas teniendo en cuenta
la diferencia de fortunas, y siendo las pieles legítimas, algo semejante á un bello ideal para algunos presupuestos,
por lo elevado de su precio, las falsificaciones hábilmente
preparadas, han venido en oportuno auxilio de esa necesidad. Entre ellas se cuenta la bonita piel de conejo, y aun
la de la rata, que la inagotable fantasía de los confeccionadores de este género saben presentar con aspecto un
tanto agradable y accesible á los modestos recursos de al·
gunas bellas friolentas. Hay, á ese respecto, la piel de zo,
rro «sitka», la nutria do Hudson, el &lt;skungs», muy en boga
por cierto, y una piel grisácea cuyo efecto es muy seme·
iante al de la chinchilla, de pelo espeso, ligero y resistente: el c-opposum» de Australia. Esta piel es muy elegante
y da un efecto excelente sobre las vueltas de los trajes de
paño, que se usan particularmente para equitación, auto y
otros ejercicios de sport. Este adorno original y elegante
de los trajes puede tener muchas variaciones, aunque á
primera vista no parece fácil. Un elegante modelo de ese
estilo, y cuya descripción tal vez agrade á mis lectoras, es
el siguiente: Hecho en paño granate¡ la levita semientallada, con una franja de «skungs» en la orilla¡ esta larga franja forma las vueltas de las solapas y del cuello. La falda
tiene en la orilla una guarnición de esta piel, y como complemento, el gran manguito hecho de abullonados en paño
de igual color del traje, alternados con bandas de «skungs».
Si el atavío es obscuro, el manguito debe ser de color dis·
creto, y en los trajes claros ó blancos se verá muy bien de
armiño.
· No dejaremos de hablar en esta ocasión de la fantasía
verdaderamente artística con que se desarrolla cada vez
más la graciosa moda del capuchón. Hay una gran variedad en la confección de este lindo accesorio. Un bonito
modelo está hecho en satín violeta de Parma, adornado
con un gran laz~ de terciopelo ,del mismo color, que cae á
los lados, anudandose por detras en graciosas combinaciones. Otro modelo muy lindo es de tafeta blanca adornado
con volante~ ~e gasa plisada y lazos de listón blanco; pero
el más exquisito de estos modelos es de liberty rosa y
muselina de seda del mismo color¡ un nudo de satín blan·
co en forma de mariposa, colocado en los volantes de la
orilla, le da una gracia particular.
Espero que mis lectoras no habrán descuidado la feliz
oportunidad que, para aumentar su belleza, les da la Moda con esta original y exqui~ita invención que tanto fa.
vorece á los rostros femeninos.
'

�EL MUNDO ILUSTRADO

302

USOS DE SOCIEDAD
LA HOSPITALIDAD
E ALGUNOS años acá se va generalizando la
costumbre de que los amigos vayan unos á casa
de los otros para pasar temporadas de recreo.
Esto sucede más á menudo en el estío y
cuando las familias acomodadas tienen pose·
siones en el campo. Estas invitaciones son recíprocas, por
regla general, y constituyen, á fuerza de repetirse, un aspecto especial de la vida de buena sociedad.
Como gran parte de los habitantes de las capitales de
importancia no han nacido en tllas, sino que proceden de
las provincias, resulta que siempre tienen en los sitios de
su tierra natal, parientes y amigos, con los cuales pueden
hacer1 digámoslo así, cambios de viaje.
El que habita en ciudades populosas, pongamos por
ejemplo, y ha trabajado durante el invierno en medio de
las brumas y el frío intenso, es muy natural que tenga deseos de pasar unos días de descanso en alguna población
de clima templado ó en alguna finca de campo, donde los
rigores de la estación invernal no se dejen sentir con tan·
ta intensidad. Por el contrario, los que viven en las ciudades cortas, ó sea fuera de las capitales, sueñan constantemente con pasar temporadas en dichos centros de civíli·
zación, y, por tanto, se encuentran con cierto derecho de
recibir hospitalidad del mismo pariente, á quien poco
tiempo antes recibió en su casa provinciana. De este mo·
do, y por la relativa comodidad de las comunicaciones que
el progreso ha establecido, se ha llegado á una época en
que necesita establecerse un código social, en el cual se
fijen las leyes de cortesía indispensables para la buena
educación en los deberes de la hospitalidad. Ea ella hay
que considerar las obligaciones del que convida y '.de la

ce, veinte ó más días, no prolongue su residencia, aunque
le insten vivamente con ese objeto.
Debe, no obstante, exceptuarse el caso en que estas instancias sean de tal modo ' reiteradas y hechas con sinceridad tan manifiesta, que no quepa duda sobre la verdad
del deseo expresado por los dueños de la casa, los cuales,
por su parte, deberán abstenerse de hacer indicaciones de
ese género cuando interiormente desean que los invitados
se marchen. La regla general debe ser partir en la fecha
fijada; p!!ro cabe la excepción antes dicha.
Aparte de las expresadas recomendaciones, es preciso
atenerse, en todo, á las costumbres de la casa en donde se
recibe la hospitalidad, aceptando de buen grado las horas
de las comidas; la organización general de las ocupaciones
de la familia; sus gustos, ideas y antipatías particulares,
sin demostrar disgusto aparente por nada de lo que forma
la vida íntima del hogar donde se recibe dicha hospitalidad; sin olvidar que en cambio de las fatigas que se toma
el ama de casa, particularmente por obsequiarnos y tenernos contentos, es preciso, por nuestra parte, facilitarle sus
tareas. Las faltas de atención para los dueños de la casa
donde se pasa una temporada de recreo adquieren un aspecto de verdadera grosería y brusquedad. Aun dejando á
un lado los deberes de la educación, será suficiente la gratitud y la natural bondad del corazón para no corresponder, con incorrecciones y asperezas de carácter, á los cuidados y desvelos que se toman en favor nuestro,
La persona invitada á pasar una temporada en casa ami·
ga deberá levantarse á hora oportuna, para que cuando reciba aviso de que está servido el desayuno, pueda ir á la
mesa sin hacer esperar á los demás.

303

EL MUNDO ILUSTRADO

La Cocina
Es una creencia, no poco á la hora de hacer uso de ellas. Las cómodas de abajo sir·
extendida por desgracia, pen · ven para guardar azúcar, manteca y otros artículos que
sar que la cocina es la par- pueden tenerse bajo llave, sin que, por esto, se descom·
te más secundaria de la ca· pongan.
Como objeto indispensable en una cocina, señalaremos el
saºy menos digna de la aten·
ción de personas inteligen- reloj, el cual vemos colocado en primer término en el hueco del armario. Sin el reloj, es imposible que una cocina
tes. Con especialidad se no
ta este descuido entre las esté completa, pues es preciso tenerlo á la mano para consultar el tiempo que las viandas están hirviendo, á fin de
mujeres mexicanas, pues no son pocas las amas de casa evitar que les falte ó les sobre cocimiento.
que dejan pasar varios días sin entrar á la cocina, consiLas marmitas, cacerolas, jarras, ollas y sartenes deben
derando su vista como espectáculo poco agradable. No hay
para qué ponderar los fatales resultados que trae esta au· estar lavados con mucho cuidado y precaución, pues de
sencia de cuidado y de vigilancia, pues baste decir que el cualquier descuido á este respecto, los manjares resultan
aseo y la higiene de este departamento tan importante, se dañosos y malsanos. Hay que tener un lugar para cada uno,
queda encomendado, por completo, á personas incultas y, y procurar que no se confundan sus diferentes usos. Si una
por regla general, sucias y descuidadas, las cuales no se marmita ó cacerola se ha usado para viandas hechas con
preocupan, en lo más mínimo, de ningún detalle de limpie· leche, no se debe usar ya más que para esto; y así con los
demás trastos. Las cortinas que cubren los tableros destiza é higiene.

** •

Lo mismo decimos de las comidas principales, y si bien
esto no excluye la iniciativa de proponer tal ó cual cosa,
según el grado de confianza ó intimidad que se tenga con
la familia de la casa, hay que dejar á ésta la determinación
de cómo deben verificarse las excursiones, paseos, visitas,
horas de recreo, distracciones y el momento de retirarse á
persona convidada.
Ante todo, podemos decir que ninguna persona debería descansar.
El ama de casa debe tener el cuidado más minucioso pacreerse obligada á convidará otra para que pase una temra
que sus invitados estén bien y nada les falte de lo más
orada en su casa de campo ó en una localidad diferente
indispensable
para su comodidad, procurando, á su vez, dar
!e la que el convidado habita, si no ha de tener verdadero
gusto de que la invitación sea aceptada. Nada hay más ejemplo de puntualidad y exactitud en las horas de lascodesagradable como vivir bajo un mismo techo, aun cuan· midas y paseos, de manera que nadie se crea autorizado
do sea por poco tiempo, con personas que no son de nues- para salirse de la regla general, observada por todos los
miembros de la familia y demás invitados.
tra estimación.
Hay un punto en el que se dividen las opiniones, y es
y el invitado debe tener en cuenta, además de las mis·
en
definir si se debe hacer un regalo ya sea en dinero ó de
mas consideraciones, la importantísima de si su posición
social y medios de fortuna le permitirán corresponder cualquiera otra manera, á los criados de la casa donde se
mañana á las atenciones de que va á ser objeto. En este ha recibido la hospitalidad. Aunque los más entendidos en
unto, solamente son· gratas las relaciones entre iguales ó esta materia dicen que el ama de la casa debe prohibir
;ntre personas de posición análoga, pues de lo contrario, completamente á la servidumbre aceptar ningún obsequio
ueden encontrarse unas en situación demasiado humilde por parte de sus in vitados, no está fuera de la justicia el haiocante á las otras. La desemejanza de círculo social, en es- cer lo contrario, pues los cuidados particulares que los
criados tienen con los extraños, deben ser recompensados,
te caso, debe atenderse.
El convidado á pasar una temporada en la casa de cam- por supuesto con toda di screción, de parte de esos mismos.
po de un amigo, ó en cualquiera otra de sus posesiones, Continuaremos dando á nuestras lectoras algunas otras in·
d ebe ser muy exacto en el día y hora de la llegada. Si le dicaciones sobre asunto tan importante, como son los usos
es imposible presentarse en el momento convenido, avíse- más estrictos que impone la buena sociedad á las personas
lo con toda oportunidad, para evitar las molestias que su correctas.
retraso pueda ocasionar. Está por demás decir que, en caso
de fuerza mayor, por)jemplo cuando un trenó buque que
el invitado pensaba tomar han sufrido alguna demora, no
se le puede considerar culpable, y las excusas serían superfluas antes de presentarse.
y así como debe llegar con exactitud, debe también marcharse de la misma manera, es decir, con verdadera opor·
tunidad. Si se la ha indicado que puede permanecer quin-

Comprendiendo el interés que este asunto tiene, no sólo nados á guardar comestibles que necesitan ventilación, así
para la comodidad, sino también para la salud, y á peti- como las cubiertas de las mesas y del armario, son de bra·
ción de muchas lectoras, establecemos en este semanario mante, dril ó cualquiera otro género grueso, con labores
una página dedicada á todo lo que se refiera al arte de la bordadas con galón de colores firmes y vistosos ó al punto
cocina, tan importante y, por otra parte, tan descuidado. de cruz con hilaza gruesa.
Estas cubiertas pueden también hacerse de hule que tenComenzamos hoy por dar, á nuestras lectoras, un modelo
de cocina muy cómodo, limpio y aun vistoso. El mueble ga cenefa~. Junto del tablero pequeño vemos el lavabo.
que ocupa la mayor parte de uno de los muros del ángulo Este puede ser de metal esmaltado, cemento ó mármol, y
que representa nuestro grabado, es un gran armario que debe procurarse, para cuidar de la apariencia agradable,
sirve de despensa. La comodidad y utilidad que presta que se asemeje al color y labor de las cubiertas. Llega su
este mueble es extraordinaria, pues sus diferentes compar- turno á la ventana. Puede ser que algunas de mis lectoras
timentos están destinados á guardar semillas y especias1 se hayan pregunbdo con asombro: ¿Es posible poner vi·
que en su gran variedad necesitan estar perfectamente se- sillos transparentes y con encajes en la cocina? Sí, lectoparadas, para que no tomen unas el sabor de las otras, for - ras mías, cuidando de que la estufa tenga una chimenea
mándose, de este modo, un componente muy desagradable convenientemente dispuesta para dar salida fácil al humo

�304

EL MUNDO ILUSTRADO

305
EL MUNDO ILUSTRADO

se muy posible, y esto le da á la cocina un hermoso aspecto.
Por &lt;'tra parte, como los vísíllos de muselina pueden
l~varse co~ toda la frecuencia que sea necesario, no hay
nmguna dificultad en tenerlos siempre limpios.
La estufa, que supondremos colocada cerca de la venta·
na, en el ángulo que ya no se ve en el grabado, deberá estar siempre limpia y bien cuidada. El piso de la' cocina
debe ser de mosaico, azulejo ó cemento. Los muros pintados de aceite, á fin de poderse lavar.
·
Y o os aseguro, lectoras mías, que sí tenéis la cocina tan
limpia y agradable como este modelo, vuestros padres, esposos y hermanos estarán de plácemes y la familia se conservará sana y contenta.
A fin de ayudaros en esta tarea, os daré cada semana recetas y todo lo necesario para este servicio.

El largo del &lt;matinée&gt; debe colocarse á lo largo de la tela
para que resulte cortado &lt;al hilo&gt;, y esto le dé buena for·
ma. Así los pliegues · que naturalmente resultan, caerán
suavemente y prestarán elegancia al &lt;matinée&gt;.

Labores Femeninas
El &lt;crochet&gt;, uno de los trabajos á que en todo tiempo se
~an dedíc~do las damas, no cae nunca en desuso. Las mu¡eres amencanas, que son muy afectas á tejer una mnltítud
de primores, han resucitado el tejido de gancho y se propo·

La Modista en Casa
He aquí, lectoras mías, un modelo de &lt;matinée&gt; japonés
para la casa.
~eúne todas las condiciones de comodidad y sencíllez,
pues su corte no es nada complicado, como que se éompo·
ne solamente de dos piezas. Puede hacerse de franela azul
pálido, Y las vueltas del adorno quedarán muy bien de lis·
tón negro Y blanco, que imite más ó menos el dibujo que
muestra el modelo. Procúrese que el listón mida unos diez
centímetros de ancho y que sea de una clase aterciopelada, que se lleve bien con la franela.

1

""L

nen hacer con él muchas cosas útiles y bellas. Por ejem·
plo: hé aquí un &lt;collar&gt;, como ellas le llaman, hecho al
«crochet&gt;, y que parece más bien una tela exquisita compra·
da en alguna. casa especial de tejidos de encaje.' Este &lt;eco·
llar&gt; debe te¡erse con hilo sumamente fino para que dé el
r~sultado compl~to. Las estrellas del centro hacen la ílu·
sión de la araña dentro de su tela. Sí á este «collar&gt; se le
p_one un fondo de raso color azul pálido, ganará en elegan·
cia, pues así el dibujo del &lt;crochet&gt; se destacará mejor. El
forro del «collar&gt; debe ser de una tela du ra para que l o
armr y sobre ella debe ir otro forro de raso que la cubra.
Presentamos, también, un abecedario completo y suma·
mente sencíllo, para poderse bordar con hilaza. Estas le·
tras pueden servir para marcar pañuelos.
, Tamb~én, si se desea, se puede hacer con seda de color,
o con h~lo. Hay muchas clases de sedas é hilos de colores
que resisten al lavado. Escójase lo que me¡or
. cuadre al
gusto.

00
SERVILLETA PARA TE

.!

'

Seguramente no se podrá encontrar ningún otro modelo
de &lt;matinée&gt; que sea tan seucíllo y que implique menos
gasto de tela que éste.
La moda japonesa va desapareciendo ya; pero en la ca·
sa, las señoras aún no se resuelven á abandonarla, sobre
todo en tratándose de kimonos, pues ¿qué puede haber
que sustituya á ellos en comodidad y elegancia? Nada, in·
dudablemente.
Obsérvese el modelo del &lt;i: matinée:i&gt; que ahora tenemos el
gus~o de ofrecer á nuestras lectoras, y se ,rerá cuánta razón
hay para decir lo que decimos.

Que una y otra cosa son evitables, si no de una manera
absoluta, sí en un gran número de casos, está ya perfectamente demostrado. Y los irreparables, los que pueden con·
síderarse como irremisiblemente perdidos, son aquellos
en que no hay nadie que acuda en auxilio de los niños
desheredados, aquellos en que la miseria y la ignorancia
se unen para árrvjarlos al arroyo ó para hacer de ellos pre·
sa de todas las degeneraciones.
La crianza y la educación de los niños son, en la época
mimos.
actual, verdaderas artes científicas, objeto de estudios
Su organización así lo requiere. Son seres frágiles, suje·
muy cuidadosos, de experiencias interesantísimas, de ob·
tos á sufrir por los menores contratiempos, á resentirse
servaciones atentas que han permitido fijar reglas claras,
de cualesquiera de la!l indiferencias exteriores, por poco
precisas, con cuyo auxilio es posible, hasta donde alcanza
intensamente que se ejerzan, y, para poder vivir, para rela falibilidad humana, defeuder de las garras de la muerte
sistirá tantas acciones perturbadoras y nocivas, necesitan
ó de la desgracia á nuestros hijos. En los grandes centros
indispensablemente de la vigilancia de sus padres.
de Europa se han hecho campañas perfectamente organi·
Pero no solamente la necesidad de conservar su vida es
zadas; se han formado estadísticas minuciosas hasta el exla que reclaman. Los cuidados que exigen todos ellos con
tremo y se ha podido comprobar que, con los métodosmo·
urgencia no solamente tienen por fin evitarles la muerte
dernos, no solamente se puede salvar de la muerte á muinmediata. La raza humana, no obstante su mayor perfec·
chos niiios, sino que se ha logrado hasta mejorar la raza.
cionamiento, es una de las más delicadas de las especies
Semejantes conquistas son de las más preciosas de la cisuperiores; y el número de los débiles, de los insuficiente·
vilización.
mente aptos en lo físico, para la vida, es más grande enes·
En los momentos actuales, contando con medios tan efita especie que en cualquiera de las otras, como son tamcaces para defender á los niños contra todas las causas que
bién más numerosos los padecimientos que la aquejan y
motivan su debilitamiento físico ó su deformidad moral
la diezman.
aquellos que no ponen en juego todos esos medios que J~
El niño es el futuro hombre. Habrá de desarrollarse; haciencia ha conquistado, son tanto más culpables, cuanto
brá de encontrarse más tarde en plena lucha con el medio
que tienen mayores pdsibilidades de hacerlo. Está bien que
exterior, así en lo moral como en lo físico; habrá de estar
· los absolutamente pobres, aquellos que para ganarse lo insujeto á la asechanza de las enfermedades y de las pasio·
dispensable para la subsistencia, tengan su necesidad de
nes, y sólo podrá defenderse de unas y otras si su organi·
luchar, hora tras hora del día, confíen la crianza y direczación física es resistente, poderosa, y si su espíritu es
c~ón de ~os pequeños á manos mercenarias, sin afecto y
fuerte y enérgico.
sin más interés que el puramente comercial. Se explica
Una y otra cosa pueden1 es cierto, tenerse por herencia;
que los ignorantes abandonen á sus hijos á que crezcan
puede hacerse sano y fuerte, lo mismo del cuerpo que del
corno plantas silvestres. Mas todos aquellos á quienes la
alma, con una salud y una fortaleza tales, que las influen·
cias nocivas del exterior no puedan nunca quebrantarlas. Fortuna ha dado los medios indispensables para ello, tie·
nen la obligación ineludible de sujetar cada uno de sus acMas estos seres, de tal modo fuertes, son excepcionales: la
inmensa mayoría, por el contrario, está sujeta á la influen· tos, con relación á sus hijos, á un plan de crianza y de
educación que obedezca á fines esencialmente científicos.
cia del medio, que modifica su manera de ser de un modo
Atendiendo á estas razones, así como á la indicación que
extraordinario.
reiteradas
veces nos han hecho muchas de nuestras lectoAsí como un niño sano é inclinado al bien puede con·
ras, hemos decidido consagrar esta parte de nuestro semavertirse en canijo por una crianza defectuosa, ó bien per·
vertirse por las compañías dañosas, por el ejemplo funes· nar_io á ~ar ~n l~ mejor forma á ,las madres de familia, una
sene de 1nd1caciones que tendran siempre aplicación en
to, por la dirección deficiente, del mismo modo el que, de·
la labor interesantísima de criar y educar á sus hijos. Para
pequeño y por razón de su natural manera de ser, no dis· esta sección hemos elegido á persona competente, que ha
frutaba de salud ó era inclinado al mal, puede perfecta·
consagrado parte de su vida, de un modo especial, 'á estas
mente, por una sabia dirección, cambiar, si no totalmente
cuestiones, y que ha hecho de ellas la parte principal del
su organización, sí modificarla hasta el punto de hacerse
ejercicio de su profesión. Procuraremos que estas indicaapto para la vida.
ciones estén de acuerdo con las condiciones especiales de
Nada hay más triste que un niño enfermo; nada hay más
nuestro medio, y no sean, como hasta ahora se ha acostum,
desagradable que un niño hipócrita. No hay vida más tris·
brado en publicaciones semejantes, una simple copia de
te que la de un hombre enfermizo 6 la de un hombre dé·
libros editados en otros países, y, como es natural, escritos
bil, sin voluntad, sin carácter, incapaz de manejarse por
para otra raza, para otro medio, para otros hábitos y otras
sí mismo; ó ignorante, inepto para toda clase de trabajo
condiciones, en gran parte diferentes de las nuestras.
por incapacidad mental.

E'!:~§im'F=='"ilADl\.~hay más interesante, más digno de
especial atención, de tierno cuidado,
que los niños. Ellos son los persona·
jes de más importancia en la familia,
no obstante su aparente insignifican·
cia, y en ellos se concentran todas las
miradas, todas las solicitudes y, en
torno suyo, se agrupan todas las delicadezas y todos los

De granité .de lino; el bordado se hace con ojales y al
realce; las orillas van orladas al punto de ojal también, y
recortadas en forma de pequeñas ondas. Esta es una ele·
gante servilleta· para té.
·

�EL MUNDO ILUSTRADO

306

307

EL MUNDO ILUSTRA no

lFOT. FELIX, DE PARIS
FOT. FELIX, DE PARIS
TRAJE DE. CALLE.-En «meteoro&gt; verde nilo. Sobrefalda corta , guarnecida con flecos de seda, 1o mismo
·
que 1a f aId a.
La parte
superior
del
cuerpo
va
adornada
con
dos
bandas
cruzadas
guarnecidas
de
fl
d
·
d
·
.
.
,
eco, e¡an o ver una camisola
de
muselina de seda blanca, tableada. A la onlla del escote tiene elegantes bordados de oro y seda.

Lu1oso MANTO DE OTOMANO, en color marrón. La vuelta del cuello, las mangas y la orilla, están guarnecidas
de piel; el delantero va adornado con ricos alamares de seda
que terminan en borlas.
\

�308

EL MUNDO ILUSTRADO

EL·MEDICO EN CASA.

. 1

rieñcia exterior de los objetos que sé encuentran en la habitación y de esta misma, sino el cuidado de quitar todos
los polvos y alejar todos los objetos que no se encuentren
perfectamente limpios. La habitación tendrá para esto solamente los muebles indispensables: una cama, mientras
La Recámara del Enfermo
más sencilla y menos estorbosa será mejor; una mesa de
noche, un lavabo, y, si acaso, una pequeña mesa donde se
Es creencia muy general que la habitación ocupada por coloquen los medicamentos y útiles necesarios para la atenuna persona enferma no debe requerir más atención que la ción dtl enfermo, y una silla. Nada de cortinajes; lo mede impedir el &lt;!cc:eso del aire y de la luz. Se cree que, lle- nos posible de alfombras. Absolutamente nada de muehles
nadas estas dos condiciones principales, lo demás es cues- de lujo, con el fin de que todo pueda ser aseado convetión del todo insignificante que no merece fijar la atención nientemente, y, si posible fuere, lavado con mucha fre.
de nadie.
cuencia.
Sin embargo, no sucede así, y si es verdad que muchas
En México no acostumbran-al menos que nosotros seveces el médico mismo no cuida de hacer las recomenda- pamos-aquellas personas que construyen expresamente la
ciones necesarias para que la habitación en donde hay un casa que han de habitar, tener en cuenta la posibilidad de
enfermo sea objeto de cuidados especiales, no por esto es que haya enfermos en la familia, y, de acuerdo con esa
menos exacto que debe concederse especial atención á mu- contingencia, construir un departamento especial donde
chos detalles, en apariencia insignificantes, pero que con- los enfermos pudieran ser atendidos. En otros países las
tribuyeJ:!. á evitará las personas enfermas molestias inúti· familias acomodadas que tienen posibilidad de construir
les é indebidas, peligros de diversa especie y á impedir á sus habitaciones conforme á sus propias necesidades y guslas personas que le rodean no menores molestias y no me- tos, no descuidan este detalle, que es muy interesante; y
nores riesgos.
así como destinan dos 6 tres piezas á los visitantes que
Es muy general que se peque por un exceso de precau- van á pasar cortas temporadas, del mismo modo de3tinan
ción en lo que concierne á impedir que el ambiente de una habitación sencilla y en excelentes condiciones de
esas habit&lt;!ciones sea renovado y á que la luz llegue. Este ventilación y aseo para alojar allí á cualquier enfermo de
pecado suele ser tan nocivo para los enfermos, como en la familia.
extremo contrario, que consiste en ponerlos punto menos
En este caso, la pequeña enfermería no cue$ta mucho.
que á la intemperie.
Una habitación pequeña, con amplia ventana hacia uno de
Por regla general, la habitación de un enfei:mo requiere los rumbos antes indicados, con las paredes estucadas, 6,
cuidados especiales, según que se trate de una enfermedad cuando menos, pintadas de aceite hasta una altura de dos
contagiosa ó no, y en este último caso, según el padeci- ó tres metros, con piso de madera encerado y con lo, muemiento de q;ie se trate.
bles á que mtes bemos hecho referencia, y situada en el
Siempre que se trate de una enfermedad contagiosa, el lugar más retirado de la casa, no significa un gasto excesi·
aislamiento es absolutamente indispensable, á menos que, vo, y puede tener una utilidad extraordinariamente gran·
como en el caso de la viruela, haya algún 'otro.medio com· de. Sabido es que los cirujano.s, sobre todo, no gustan de
pletamente eficaz de evitar el contagio,
·
, operará domicilio y muchas ocasiones llevan su'exigencia
Pero aun cuando el mal de que se trate no sea contagio· hasta á no permitir que las personas operadas salgan del
so, es mu y conveniente que se destine para recámara del sanatorio. Es precisamente porque no tienen confianza en
enfermo la habitación más aislada de la casa; la que esté las condiciones que ofrezca la habitación destinada al ope·
más tranquila y que á ella sólo tengan acceso aquellas per- rado, en quien una infracción cualquiera en las reglas del
sonas que sea indispensable que estén cerca del enfermo. más estricto aseo que privan en la cirugía moderna, puede
Naturalmente que si éste se encuentra atacado de un mal ocasionar complicaciones gravísimas.
crónico, inofensivo para los demás, y conserva su estado
Sea cual fuere la habitación que se destine á un enfer·
mental intacto, ese aislamiento, aún relativo, debe relajar- mo, es muy conveniente procurar que su temperatura sea
se del modo que parezca más prudente, porque, es claro uniforme. Esto no es muy fácil de conseguir en nuestro
que una separación absoluta en una habitación enterame~- clima, donde, por razón de la benignidad del invierte quieta sería más bien perjudicial que favora.ble para el no, no se acostumbra hacer instalaciones de calefacción.
paciente.
Habría necesidad de usar pequeñas estufas, las cuales ofreNo sucede lo mismo cuando hay que habérse1as con una cen á veces inconvenientes. En todo caso no se usará de
enfermedad a~uda que requiere, como condición primor- ellas sino cuando pueda contarse con una excelente ven·
dial en el tratamiento, la quietud y el reposo; entonces sí tilaci6n.
habrá que hacer más estricto el aislamiento. En éste, que
DR. WEIL,
es el caso más general en que debe destinarse un departamento especial para el enfermo, los siguientes consejos
pueden ser de mucha utilidad:
La habitación ,debe tener una ventana al exterior que
CONSULTAS
reciba la luz y orientada de prefer.,ncia hacia el Sur; 6
bien hacia el Oriente 6 Poniente, la cual, á menos de indicación expresa en contrario, se abrirá para dar paso á la
Señorita Marcelina, Progreso:-No creemos que las pílluz del sol. Esta es sumamente saludable, contra Jo que
generalmente se piensa, pues hay muchos microbios que doras á que hace referencia sean eficaces para corregir el
no resisten su acción por mucho tiempo. Así se explica defecto de que se queja. Si Vd. tiene la bondad de enviarque, por ejemplo, los médicos ingleses en la India hagan nos su dirección y una estampilla para la respuesta, ten·
la desinfección de las casas de los enfermos atacados de dremos mucho gusto en indicarle, en carta privada, nuestra
peste, simplemente practicando horadaciones en los techos opinión sobre su caso.
Rosa del Valle, Lerma:-El mal de que se queja Vd. se
para franquear el paso á la luz solar.
Si la habitación donde permanece una persona entera- corregirá muy fácilmente con sólo protegerse el dedo enmente sana debe ventilarse, es claro que esta necesidad fermo, envolviéndolo con una corta tira de tela adhesiva
aumenta de un modo considerable cuando quien se en- durante un corto tiempo, para evitar el roce constante so·
cuentra allí confinado por muchas horas es un enfermo. bre la piel.
Gil Blas:-El procedimiento más eficaz para curar la ti·
Pero es necesario que la ventilación se haga metódicamente, de preferencia en las horas del día, que son más calu- ña es el siguiente: en primer lugar, hay que depilar con
rosas, y graduando las corrientes de aire para que no per- una pinza toda la extensión de la mancha, 6 cuando me·
nos cortar los cabellos enteramente á ras y mantenerlos
judiquen al enfermo.
Las puertas y· ventanas no deben permanecer cerradas sumamente cortos durante todo el tiempo de la curación.
sino cuando el médico lo indique especialmente. Es claro Lavar en seguida la parte enferma con una solución de bi·
que habrá casos en los cuales, para dar quietud absoluta carbonato de sodio para desengrasarla; se lava luego con
al paciente, será indispensable amortiguar en gran manera una'solución de bicloruro de mercurio en agua pura, en la
la luz exterior; pero esto sólo es en casos excepcion:tles. proporción de uno para quinientos; y se cubre por fin con
Por lo general, es preferible dejar entrar la luz á la habi- una pomada hecha de un gramo de turbit mineral por cuatación, y solamente impedir, por medio de un sencillo renta de vasel,ina. Al mismo tiempo hay que ministrar tóbiombo ó cualquier otro medio, que llegue directamente nicos á la nifi.a enferma, y especialmente aceite de baca·
lao, ya sea puro 6 en forma de emulsión. La infusión de
al sitio que ocupa el enfermo.
' •
Una de las condiciones que es indispensable llenar, es hojas de nogal también da muy buen resultado.
la limpieza. Por limpieza se entiende no solamente la apa- .

•

309

EL MUNDO ILUSTRADO

fil no sea legitimo, pues en este caso, su
precio serla m11cho mayor. Me permito
.aconsejarle que elija algún otro objeto, por
ejemplo: unos floreros artlsticos para la
mesa de "toilette'' ó cualquiera otro adorno propio del tocador.

Consultas para las Damas
DOS MODELOS
X. Aurorita X.: En esta sección verá usted los modelos que se sirvió pedirme. El
de baile quedará muy bien en alguna seda ligera, como liberty. El escote lleva al
derredor una guarnición compuesta de
dos entredoses de encaje de "guipure" ú
otro cualquiera; dos tiras de esa misma
guarnición bajan por el frente en forma de
estola hasta la orilla de la sobrefalda.

AUTORE.SJ COMEDIAS

!" Maria Esperanza: Por carecer de espacio, no tengo ahora el gusto de darle los
modelos que desea, pero en el próximo
número los verá.
Pocas comedias serán tan bonitas y propias para ser representadas entre las familias como las de los hermanos Quintero, que en la actualidad gustan extraordinariamente. Entre ellas pueden elegirse
"El Nido," "Las Flores" y "El Amor que
Pasa."

RE.SPUESTA
una Eoseoadense: Tal vez le convendrla
á usted subscribirse á algún periódico exclusivamente para sel'ioras, como por ejemplo: "La Moda Elegante" ó el "Salón de
la Moda," en los cuales vienen hojas de
labores y dibujos para bordados.
Agradezco mucho las frases benévolas
que tiene para Juzgarme.

PARA EL VINO

Cinturón de tafeta. El otro modelo de estilo sastre puede hacerse eo pafio, sarga
ó cachemir.

VARIAS CONSULTAS

estimarla muy de veras, intenta suicidarse en el mismo taller, hiriéndose grave. mente. Su vida se salva, debido á la abnegación y heroicos cuidados de su esposa, la cual lo perdona y quiere salvarlo,
no sólo de la muerte, sino también de la
maléfica influencia de la "Gioconda." Con
este objeto, asiste á una cita que la modelo ha dado ál Lucio en el taller. Las dos
mujeres tienen en este acto un diálogo en
extremo interesante, el cual termina trágicamente, p'les la "Giocooda," humillada, creyéndose despedida de alll por el
mismo Lucio, en cuyo nombre ha_bla Silvia para conseguir sil objeto, dice que ella
desaparecerá, pero también la estatua moc1elada en su belleza. Intenta derribar la
obra de arte para romperla; la esposa lo
impide y alcanza este noble fin; pero á
costa de la pérdida de sus bellas manos,
pues el peso de la estatua las hiere, dejándola sin sentido por el Intenso dolor.
En ,et.último acto se consuma la tragedia,
pues Silvia aparece mutilada á causa de
la precisa amputación de las manos y su
esposo la ha abandonado por seguir á la
''Gioconda."

Sin nombre: Doy á usted los modelos
que desea para ropa blanca. Se adornan
con tiras bordadas muy finas, con encaje
valenciano ó de bolillos.
No se usan ya los refajos de tafeta.
-Para limpiar los muebles de que me
CARTA EXTRAVIADA
habla, puede usted hacerlo con alcohol
Chlcharita: No se ha recibido ninguna
puro, empapando un lienzo de seda, con el carta suya en esta redacción; tenga la
cual se frotan los muebles, y luego se les bondad de repetir sus preguntas.
pasa otro lienzo del mismo género bien
OBSEQUIO PARA BODAS
seco para que no pierda su brillo el barniz.
Enriqueta Villasel'ior: El "bouquet" de
-Procuraré explicarle brevemente el
argumento de la Giocooda, de d' Annun- gardenia! que desea usted para regalo de
zio. "La hermosa mutilada" es Silvia, es- una desposada, puede costarle de cinco á
posa del escultor Lucio Settala. Este se diez pesos, según el tamaño 1el ramo.
El libro y el rosario es casi siempre ob·
ha enamorado de la "Gioconda," mujer
bellfsima que le servia de modelo para eje,, • sequio particular del oov~Ol pera si usted
cutar sus trabajos artlsticos. No resol- quiere hacer dicho obsequio, le costará de
viéndose á abandonará su esposa, por quince á veinte pesos, siempre que el mar-

E. H.: Según la receta de un hábil quimico francés, la manera de dar al vino un
gusto y perfume agradables, es tomar
flores de vid en el tiempo que estén más
lozanas; se hacen secar á la sombra, teniendo cuidado de preservarlas del ardor
del sol ó de los grandes calores. Estando
bien secas, se pulverizan y se pone la
cantidad suficiente de estos polvos en una
muñequita de lienzo fino, la cual se pondrá en la cuba, mientras que el vino nuevo comienza á fermentar; nada es más eficaz que este polvo para d'l.T al vino un
perfume exquisito.
Cuando el vino está en fermentación,
obra sobre estas partlculas de flores, y el
movimiento que excita es suficiente para
que se mezclen bien, el cual, por este medio, contendrá todas las cualidades del
I acimo y de la flor.
MARGARITA..

��EL MUNDO ILUSTRADO

312

313

EL MUNDO ILUSTRADO

Comedia de Ensueño
Pmonajes:JL POETA.-LA A'IIANTE
LI\]

TODAS LAS PERSONAS
ELEGANTES

I

,.

'

saben que para los perfumes,
jabones, aguas de tocador,
dentífricos, etc,

,

1a Marca que

esta mas abajo

constituye

el señal de la
mas elevada
perfeccion.

luv!Al.rrl'·~J!:1 J la da una ble01ll'a uaarada perfed~1 1 cura radlcalme11te .,
,.
1 1aha!0Daa. Fol1U1ca lu aflu 1 lu da bnuo '1 \rlDlpareDola.
AQNKL PH1VIIIIT4, 18, AVENUI DI L'Ol'tRA, l'AAII,

LA POMADA BALSAMICA MARAVILLOSA
es la reina de las vomadas, vorQue 1lempre cura, 1lempr1 alivia y 1lempr1 es efi-

caz. Millares de versonas curada.,¡ con ella te6tlflcan sus m1m1vllJ1,boS rtsulta·
dos, y vor esto es que se ha hecho la oreterida del vúblfco Basta usarla una vez
vara tenerla siemvre á orevenclón. l'roduce efectos se,.-uríslmos en
Granos, Tumores, Almorranas, Heridas, l'ústulas, Llagas, Uñe,os.
Ulceras, Quemaduras. Fístulas. Eruvclones, &amp;., &amp;.
Ue venta en todas las Droguerias y Both;;as.

HERMOSEAN, CONSERVEN YSALVEN VDS SUS CA BELLOS

pºefrioI. E HAH N

, Este renombrado regenerador antiséptico, eu,pléado é lnoicado por las
Celebridades medlcales óel munóo entero.
EMPLEO AGRADABLE SIN NINGUN RIESGO, SE VENDE EN TODOS
LUGAROS - 3 MODELOS DE FRASCOS.

Rehusar las imitaciones cuyos resultMos son desastrns. Extntr la firma
HAH N en la envoltura 11 los rotulos, con el sello de garantía de In Unton d
los Fabricantes.- VI BERT FABRICANTE, LA UREADO DE QUI MICA, LYON 1'RANCIA,

En el jardín umbrio esplende la noche.
Un amplio dosel estelado cubre fa fronda;
los ramajes en los que anidan loi; pájaros,
dormitando en el apacible silencio; la vie·
ja mansión á travé, de cuyas ventanas
abier tas aún se percibe la luz descendiendo d~ los canJelabros sobre los antiguos
muebles, muebles entonces esparcidos en
d~,;orden, PO desorden que revela la bá·
quica alegria de la pasada fiesta .... Vense
e r la alfombra flores de5hojadas, listones
mustios que quizá cayeron de una cabeza
bl0nda; junto á un tibor chinesco, en que
las crisantemas florecen con solemne floración oriental, está un abanico. Flota en
el ambiente un delicado aroma de mujer.
Dijérase que todavia se escucha el eco de
la~ risas, de los flirteos galantes; y que
la tersura de los espejos se tií'ió de rosa
al rrflejar la contracción risueña de los
h bios femeninos; y que en los rincones
discretos de sombra, tras de los biombos
en donde sonrien doradas musmés, vagan
aún fantasmas de amantes, de amantes
frívolos que dieron un amor en la espuma
de cristalina copa, para recobrarle no bien
el licor de azulados cambiantes se deslizó
burhujeando por las rosadas gargantas.
No hace media hora que los últimos
acordes de vals languiftecieron, y que las
alegres palabras de despedida de los últimos invitados vibraron como gorjeos para apagarse luego. Y, sin 1mbargo, reinan la tristeza y el hastio: la tristeza de
los Júbilos idos; el hastío del placer extre·
mado. Suave nostalgia dé cosas muertas;
anhelo de vida nueva; reacción del rego·
cijo violentú; ansia de silencio, de quietud, de calma ...
El poeta.-(Que aburrido recorriera los
salones, ávido de disipar su tedio ya recostándose en este diván, ya recogiendo
aquella flor marchita y d~ desmayado
perfume, ya abriendo el olvidado ·abanico
ó contemplando en los espejos su rostro
empalidecido por la dilatada vigilia, sale
á la terraza que domina el jardin. No hay
un soplo de aire en la atmósfera; creerlas e
que los árboles duermen. El mira al cielo,
al cielo estrellado que palidece también,
en las postrimerias de la noche). ¡Cómo
tarda en pasar el tiempo! Lejos aún está
la aurora .....
(Reclinase en el recio barandal Medita.
La humedad del rocio, envuelta en la emanación de las rosas que no distantes de él
se insinúan en la obscuridad, refresca su
frente calenturienta. Cansados sus ojos
de ir errabuDlios por la espesura del parque, se fijan en el estanque que abajo está. Siente el misterio de las aguas adormecidas, de las aguas inmóviles, sobre
cuyo cristal de luna riela con albos destellos .... -Las horas prosiguen su curso.
Oyese, atenuado por la distancia, el toque
de un reloj. El poeta desciende por la
blanca escalinata, con blando pero seguro
paso, como si experimentase de súbito la
seducción del Jardin umbrio. lntérnase en

rAST1
PARA LOS

DltMHS ES

I

Recomendada como la
mejr¡r vor 3000 dentistas
llmvlala dentadura.sana, y vigoriza. las encías
purifica el a.liento Y destruynndo las bacterias
da.ñO'las, lle11a verdadera.me'lte á ser un

PREVENTIVO DE LOS DIENTES

De veo ta. ~o todas las Droguerías y Boticas á
!().50 tubo. No a.cevta. nln11úr substituto Y tén1tl\Se ruldado de no obtener el ledtlmo. Es la
mejor de lo mejor.
II echo sohi.meote I&gt;Or la

EL VINO DE STEARNS
OE .-4CEITE DE BACALAO
FERRUGINOSO
~

·-1na prepatación maravillosa.
r~conocida por la profesión mé·
dica como el mejor de los tónicos
y el r~constituyente mas energico.
¿;stimula el apetito, purifica y
enrktuece la sangre y cura toda.E
las enfermedades del pecho y lo~
_.:1Jrr..ones.
Pídase siempre el de St_earnr..

FREDERICK STEARNS &amp;CIL
oETROIT. MIOH•• E, U. ~.

las callecillas, cuyos toldos de follsje lucen más sombri1.ts las tinieblas. Anda )
anda sin detenerse, pensativo. Estrlas d~
luz, filtrándose por entre las hojas, imprimen sobre su negra ve$timenta raudas
caricias. El aletear de algún pájaro tui ba
á ve:es su abstracción. Va, en el misterio de la soledad y de la noche, hacia un
lugar ignoto, en donde luzca la aurora.
De pronto, de un claro bosque se destaca
del nimbo de claridad proyectada por la
luna que desciende al ocaso, una silueta
de mujer, que avanza, que avanza ha~ta
cerrarle el paso).
El poeta.-¿Quién eres tú, que apareces
tan inopinadamente y estorbas mi camino?
La amante.- No podria decirtelo. ¿Acaso tú mismo sabes quién eres?
El poeta.-Soy un peregrino desengañado.
La amante.-!UD peregrino? ¿Pvr Q' é
no un poeta? Aunque no descubro melenas en tu cabeza-quizá porque hoy la~
melenas sólo convencen á los tontos en
poesla,-bástame mirarte para compren·
derte .... Los poetas aman la noche, la ~o·
ledad,·y saben penetrar en el alma de lo~ ·
bosques .. .
El poeta.-Yo amo la aurora.
La amante.-Entonces, en tu peregrind·
ción, ¿1a buscas?
El poeta.-La he buscado sin encon
trarla.
La amante.-¿Y por eso te quejas?
El poeta.-Ni me quejo, ni me regocij, :
simplemente me aburro y marcho sin run bo ....
La amante.-¿Quieres mi compañia?
El poeta.-No eres la mujer ideal.
La amante.-1Neciol ¿Ignoras que J;,
mujer ideal se halla donde menos se pier sa, como un grano de oro que entre la,
guijas del sendero resplandece al sol?
El poeta.-(Mirándola). ¿Qué extraño
misterio tienen tus palabras? Tu lenguajP
es algo que nunca oi. Brota con la dulzura
de las fuentes y es más grato que el arru
llo de los pájaros. Si como él es tu belle·
za, divina has de ser, como ninguna e tra
hembra en el mundo.
La amante.-Soy bella con humana l&gt;r·
lleza. No busques la belleza fuera de l,s
cosas humanas.
El poeta.-,-(Embriagado, trémulo ).
¡Quiero verte!
La amante.-Me verás á la aurora.
El poeta.-Tarde llegará y experimento
sed de ti, sed de contemplarte, sed de hun·
dirme en el arcano de tus ojos y de tu&lt;
labios. Me atraes con la atrac:ión de lo
desconocido, de lo impalpable; me subyugas; presiento que en ti encontraré la e~clavitud.
La amante.-Sfgueme; la aurora ha de
saludarnos muy pronto. Breve será el resto de la noche ..
(Marchan por la calleja umbrosa. La~
hojas secas crujer. á su paso. Ha desapa·
recido la luna, y la Naturaleza y las cosas
se esfuman en la vaga penumbra que parece descender de las estrellas).
La amante.-(Señalando un rincón del
arcaico Jardin). ¿Te placería que nos sentásemos en este viejo banco? Desde aqul
se descubre el oriente, aún tranquilo, y

Píldoras
del Dr.Ayer

Las

Para la Dispepsia,
Estreñimiento,
Jaqueca y Desarreglos
del Estómago,
Hígado y Vientre.
Son Puramente Vegetales,
Son Azucaradas,
Son un Laxante
Suave pero ~fi~
"Con las Píldoras del Dr. .Ayer he
obtenido siempre una acción más se·
gura todavía que con otras píldoras
muy en uso y que por su crédito se han
familiarizado entre el vulgo. Son muy
fáciles de tomar y no causan dolores
ni repugnancia."
.A. MARTINEZ VARGAS,
Catedrático de Medicina,
Granada, Espafia.
Cada pomito ostenta la fÓrniula en la
rotulata,
Pregunte usted á médico lo que opina
de las Pildoras del Dro. Aye1·.

s,,

Prepara.das por el DR. J. c. AYER y CIA.,
Lowell, Ma.ss., E. U. de A.

Para Niños
y
Las primeras au
toridades locales y
f'xtra1 ,J.,,¡1.s recomiendan la harina
«K11f .. ke&gt; para los nifios, como el
~li mellto mejor en casos de cólpra;
i11fantil, diarrea, catarro intesti·
oal. etc.
&lt;EL N!NO EN LA LACTANCIA&gt;, fnstructivo folleto que se reo;i.rte GRATIS en los I uga res de
vt&gt;nta.

SEÑOD.AS.._

EL APIOLoeLos
Dret JORETvHOMOLLE

c11,a ias Oolores,Retaraos
Suoresiones d, 'º' Menstruos

~ 5EGUIN, 16U.St·H;;;,.,Parl1,1 i.cu lu1".

..

�EL MUNDO ILUSTRADO

314

se respira la frescuri. del rocio y de las
hojas.
El poeta.-Sabia eres. Los hombres de
hoy sólo aprendimos á andar, á andar de
prisa . ...
y
(Siéntanse los dos en el olvidado bany
co. En la sombra, muy cerca, el poeta adivina la presencia de una también olvidada
Toda. madre debe obtener este interesante librito sobre los cuiestatua, que erguida en su pedestal recidados de las criaturas, escrito expresamente por eminentes médibió en su carne marmórea el beso del
cos. Millares de ejemplares se ha.n distribuido gratis á. las madres
tiempo y del abandono, beso que trocó su
en la.s últimas semanas. Pida.nos un ejemplar inmediatamente.
blancura en palidez).
JOHANNSBN, PBLIX Y CIA.
El pr,eta.-(Cogiendo entre las suyas
las manos de la amante). Tus manos tienen la suavidad de un tierno pétalo de
azucena, y me imagino que hacen gala de
Ag .. ntes Generales de los Sres.
la propia blancura. Tus manos completan
&amp;
el pensamiento de tus labios. Palpo en
ellas el misterio de tu aparición y de tu
Muy señores míos:
encanto.
Sirva.use remitirme gratis y libre de porte el interesante librito
La amante.-¡Oh! Y si conocieras mi
para la.s madres, escrito por especialista. de niños.
alma ....
Nombre..................... . . . Localidad ....................... .
El poeta.-Pero no retires tus manos.
Son
ellas el gesto de tu alma, de esa alma
Dirección...... . . . . . . . . . . .. . . . . . Edad del niño ... .... ... ... .. .... .
que no conozco. ¡Y es tan amable su contacto; tanto el bienestar que me dan!
NOTA -C6rte&gt;1e e te aviso y remíta&gt;1e en sobre abierto con J,Jorte simple de
La amante.-(Esparciendo por entre los
2 centavos, y se recibirá Inmediatamente este librito,
cabellos negros del poeta la caricia de sus
Mundo Ilust, Febrero 7-1909.
dedos largos y esbeltos). ¿Sufres? . .. . . .
Cuéntame tus cuitas, que quizás yo sabré aliviarlas.
El poeta.-Sufro del vaclo de las cosas;
mi alma nació para elevarse y tropieza
siempre con la realidad ....
La amante.-¿No eres artista?
El poeta.-SI; pero al mismo tiempo que
lo soy en los libros, quisiera serlo en la
vida. Yo aspiro á hacer de la vida un arte, como el dlvino Leonardo. En vano lo
intenté hasta hoy. Mi pluma me dió la
fama, pero no la felicidad. En vano también he buscado la felicidad en el placer,
9. FAUBG. ST. MARTIN
porque el placer, luego de deslumbrarme,
P ARIS (lOe.)
dejó en mi ánimo profunda huella de hastlo; inútilmente la persegul en la gloria,
pues, glorioso como soy, encuéntrome solo y triste; la amistad me sonrió un dla
para volverme el rostro después; la riqueza .. . .. en cuanto á la riqueza yo te .tiria que, si la reina de Saba se me presentase, habrla de desdeñarla tan sólo porque
el oro me la representarla frlvola y harla
Gran Relojería y Joyería
perder á mis '. ojos el encanto de sus
besos .....
La amante.-¡llusol Has corrido tras
de todas las quimeras, y, al fin, cansado,
jadeante, te detienes, pensando que los
y
horizontes cerráronse para ti .... (Pausa).
¿Pensaste alguna vez en el amor?
El poeta.-Pensé en él, si, y hasta
Recomienda á sus favorecedores
hube
de desearlo; pero nunca lo he sentiy al público en general, el más VAdo. Yo descubría en las almas de las muReloj &lt;Omega&gt; de
RIADO SURTIDO DE NOVEDA- jeres un yermo desierto. Persegui el amor
dos tapas para
DES de todas clases en nuestro ramo. sin darle alcance .. ..
SE~ORA, de plaLa amante.-Hé ah! tu yerro. El amor
Invitamos á que nos visiten.
ta, grabado rico: $18.00
no se persigue: se halla ..
Para el interior mandamos GRADe oro 14 quilates,, 65.00
El poeta.--¿Y dónde hallarle, dime? ¿En
El mismo reloj
TIS el CATALOGO ILUSTRADO dónde?
OMEGA para
La amante.-¿Por ventura sabes si lo
encontraste ya?
HOMBRE, de plata, grabado rico,, 16.00
El poeta.-Lo dudo .. . .
La amante.-¿Darlas el arte por el amor?
De oro 14 quilates,, 90.00
El poeta.-Les unirla á los ·dos para
OMEGA de níquel
hacerles
más grand!lS, Yo anslo la concepcon una tapa, de
ción
de
labellezaenelamor.
¿Te imaginas
tQp¡.illo...... . . . ,, 11.00

"Higiene de la Infancia Consejos Prácticos
para Criar á los Niños Hermosos Robustos."

Antigua Droguería de la Palma. México, Apartado 313

HANBURYS, LONDRES

"LA JOYA"

tNRIQUt G. SCHAffR, SUCS.

Av. S. Francisco, 71. Antes la. Plateros 12 14

AGENCIA de los AFAMADOS
RELOJES de PRECISION

''OMEGA''

tú, ¡oh benéfica desconocida á quien ya
conozco! esta grandeza?
La amante.-Si no lo has conseguido
hasta ahora, es porque tu espiritu sólo
soñó, y no viviste. ¡Cuántas veces pasó á
lado, sin que lo advirtieras, lll amante
SE CURAN EN _UN D~ tuIdeal!
Ella te habrla dado la dicha con el
calor de sus manos y la luz de sus ojos;
ella serla la compaftera angélica que dulcificara los obstáculos del camino, siguiéndote como una sombra; tú la habrlas
adorado y no lrlas errante en las tinieblas de la noche y del silencio ....
IUna leve palpitación estremece el Oriente. Azulada franja de luz surge, primero
~t Remedio dE&gt; Munyo!l para el R€sfr.el),
~.h :a ia cabeza, la gargan'.::t y los pulmones cas. débil, luego más y más azul, de un lumiInstantáneamente. AtDja la fiebre y suprimf noso azul que va dilatándose con lentitud
las clescargas de mucosidaé'es ;iasales, nsr come por el cielo].
todos los dolores producidos por los restriado •
y IC's catarros. Cura la Grippe y los "!aso,
El poeta.-¡Oh! ¡La aurora!
rebelde:; de tos. Impide la Pu lmonra. Precio
(Enmudecen los dos por largos instanen n1oneda mejicana; 60 centavos.
¿Eufre Ud. de rigidez ó de hinchazlln crónl tes. El poeta piensa; la amante sonrle.
cas, ~· por muy cronicas que sean, en la~
coyunturas? Ptdale á. su farm'.lcéutlco que En tanto, una coloración cada vez más inJe Vt'nda el Remedio de )fuhJ011 para e: tensa invade el orto. En los ramajes escúReumatismo, y verá Ud. cuan pronto nued~ chaose rumores de alas. Un gorjeo se
w,mr.,e. Precio, " ll moneda mejicana; .,..'11.
centavos.
desgrana en musicales trinos, eo la alei:,1\ adolece U d. de alguna enfermedsd de lo,
rmon1s ó de la vejiga, no deje de conEegui.r e: gria matinal. La brisa hace ondular el foRrn;.e\\iodeMunyon para [Qs r!flones. Precio, llaje; las flores exhalan un aroma más
en roo neda mejicana; óO " '.:TI tavos.
) ffi Vivificador de Munyo'l conviene a. lm puro, de más exquisita fragancia que el
hombres dlbiles en fuertes y les hace recupo nocturno. La natural.eza se abandona á la
rar la vir!lidad perdida. Precio, en monedl armonla de la mañana que nace).
lllel1cana.; 2 veso&amp;·
Agtontell Uentorales: J. Labadle '::;uc~
La amante. - (Inclinándose). ¿Duer·
)' Cia. Profesa 5. México. D. F.
mes?
El noeta.-(lrguiéndose, sobresaltado).
¡Es ya de dial
La amante.-(Riendo). ¿Me conoces?
El poeta.-(Mirándola). ¡Sí, te conozco! Yo te he visto alguna vez, creo que
DOCTOR FRANCISCO DE P. MILLAN.
Especlallsta en en1Prmfdades secretab muchas veces; yoteconocl un dla, ayer ....
Clrul!'fa. 11' de Santo Dnmlngo núm. 5.
hace mucho tiempo .... no sé ... .
La amante.-Algunas mañanas virie á
AURELIO MACIAS NAVARRO. Clrujann
Dentista. Avt&gt;nldaCorona S.,. (Antes Pal~· coger flores de tu jardln ....
r.!ol Guadalaj1m~.
El poeta.-¡Ah, es cierto, me acuerdo!
Pero nunca como ahora me pareciste tan
bella: en tus grandes ojos claros hay una
suprema seducción; tu palidez me encan&lt;J. M. de la. Garza,&gt;
ta; y tu cabeza, tu linda cabeza negra,
es el~ alimento de los pulmo- con la negrura de la noche, esplende á la
nes y positivamente nutre, for- aurora, radiante ...... La aurora me hace
talece y engorda. Droguería sentir tu hechizo; eres hermosa con la her·
de Uihlein Sucs., México, mosura del amanecer; tu fisonomla resD. F.
ponde al encanto de tu alma. , .. Dime, ¿cómo te llamas, de dónde vienes?
ROMAN S. ALVAREZ
Vende abarrotes de todas clases. Cotiza
La amante.-¿Para qué quieres saberlo?
á solicitud, cualquier artículo de la plaza.
El poeta.-Porque en ti encontrarla la
Agente de las afamadas máquinas de co,
dicha;
porque yo te adorarla como se adoser: "Nuestra Amiga," Ap. 1405. Guada·
ra á la virgen de humilde capilla, en un
)ajara, Jalisco.
AL RECIBIR $1.00 EN TIMBRES POS· rincón campestre, cubriéndola de plegaTALES 6 GIRO, remitiré, porte pngado rias y de flores. (Suplicante). ¿Quién
cualo.uiera de los siguientes lotes: 12 pa- tres, quién, respóndeme?
o.uetes semillas de flores 6 de hortaliza.;
La amante.-Soy el amor.
5 jabones de amole vara. desmanchar; 12
El poeta.-¿Y me amas?
oostales de lustre; 3 vares ca.Jcet!nes; 1
linterna ojo de bu1&gt;ycon luz de 3 colores;
La amante.-Si no te amara, ¿te escuuna nav~ja para la. barba marca "Gemelos;" 920 gramos de dulces entrefinos. 6 460 charía?
El poeta.-(Arrodillándose). Belleza ....
gramos de dulces Hnos; 6 lHS siguiente&amp;
tres 11lezas¡ una. alcancía. para décimos, Amor: ¡infinita verdad!
un atrascollO y unos Rnteojoe de risa. PI·
(Es de dla).
da. nuestra lista de 3,000 efectos y dlrecCARLOS GONZÁLEZ PERA.
clone.q pa.ra la siembra de toda Clal&gt;e de
semillas de flores. zacates y de hortaliza.
W. B. Arrlngton, "La Gran Barata," De Aj~o
res, Roperos, Jueqos de
pa.rtamento núm. l. Guadalaja.ra, Jal.

tos aoslliado·~

UN LIBRO PARALASMADRES

ALLEN

315

EL MUNDO ILUSTRADO

JAvisos Económicos

!.La Emulsión Predigerida

J

Suaviza, limpia. y embellece el cutis.
MANDE

UN

PESO.

Franci!co S. Gonzáltz y Cía.,·Gómez Palacio, Our.

GRABADOR EN ACERO YCOBRE.-Ma.·
nuel Sev!lla.. Ca.leras número 9.-Ta.rje·
tas. Membretes. Etlciue\as, Acciones y
Bonos.

comedor
y to~o 10 que se necesita para

Excelente Jabón de Tocador
JABON LIBANO
Privilegio exclusivo por :ioaños, patente núm. 8,34:2, para quitar el paño y todas
las manchas de la piel.
De venta en todas las principales Droiuerfa.q. Faruu1.cia.q v Pe1fumerías.

DR. l. PERCHES, Cirujano
Dentista (Facultad de México.)
Consultas: De 9 á r:2a. ro. yde3á6p. m.
Av. 16deSeptiembre N9 55, antes Coliseo
Viejo.

LINIMENTO
CENEAU
• i:=.. ....
....,,...... ..
• •• ,,1
'J'OPIOO

~

11• ...., ..
ptlt, ...,.

rapl•• 7 , ...,. ••

JqCoJ•ru. ........
·-•.lob~

..... 'l'oreedara1,11e,..1a,
aeYlllll•o 1 ~

ll•o ,am,jonl&gt;~

Paris, t 65, Rue SI.Honor, J ladu rarmwa

Quinta de Salud.
"R• La't"
VIS a
Tlalpam, D. F.--Teléfono M.16
Asistencia científica de
enajenados, morfinomanos,
alcohólicos y quirúrgicos,
empleando los medíos terapéuticos más modernos. Eficaz atención para los enfermos. Departamento especial para señoras. Instalación eléctrica completa.
Rayos X, corriente de alta
tensión, mecanoterapia.

Director Nlédico,

EDUARDO LICEAGA.
Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

Amueblar una Cm.

Dr. A. Ruiz Erdozain.

PRECIOS SIN COMPETENCIA,

Administrador,

''El Nuevo Siglo"
Colegio dé_Niñas, 1.

.. J. Lavista.

�EL MUNDO ILUSTRADO

316

lDSPECtFtCOS
DEL CELEBRE

Or. Humnhreys de Nueva York

=::~:~:~! Alicoek

En uso 50 aflos, simples, seguios, eillcaces, b:i.
ratos En venta en las principales y mas garanuzadas Droguerlas y Farmacias del :MUlldO,
No.
CURA LA.

Remedio universal para el dolor de.caderas (tat_l frecuente entre las mujeres)
Proporcionan al 1 v 1 o
instantáneo.
~
\·
Donde quiera que se
sienta dolor aplíquese
un emplasto. Para

~---'!!""'-"""'"""""'

Reumatismo,
Resfriados, Tos,
Dolor de Pecho,
Debilidad de
Caderas,
Lumbago,
Ciática, etc., etc,
Para dolores en la rel!'ión de
los Riñones ó para la Debilidad
en las Caderas, el emplasto.de·
bcrbplicarsccomo sevéarnba.
Donde haya dolor póngase
un emplasto de Allcock,

Insista en obtener el
de

A.ttcock
~

~
-

~

.

,~
~_......~

a
ta T
B:oª:~u'n?!J~1i!~t~~ p~br1T!
tados, y las partes sensitivas y
doloridas del estómago, aplle
quesc como queda dicho.

TENCA PRESENTE-Que los Emplastos de Allcock, se han vendido 1i millones

durante mas de 60 anos. Como todns !ns cosas buenas ban sido imüados, peI? sol~ment.e
en apariencia. Los de Allcock ee garantiza que no eontinen Belladona, Opw, ni veneno

&lt;k ningumi especie.
DB VBNTA BN LAS BOTICAS DEL MUNDO BNTBRO,

,. Fiebre, Congestlon, Inllamaclon.
2. Fiebre de Lombrices.
s. Colico, Lloro é Insomnio.
4. Diarrea en Nlfios y Adult-0s.
5. Disenteria, Cólico bllloso.
6. Colera, Cólera Morbus, Vomltos.
7. Tos, RestrladúS, Bronquitis.
8. Dolor de Muelas, Neuralgia.
9. Dolor de Cabeza, Jaq_ueca, Vér ~
10. Dispepsia, Bilis, Estrenimlento.
!t. Supreslon del periodo, 6 escnzE11.
12. Leucorrea, ó Periódos profusos.
18. Crup, Tos ronca, Resplraclon diJlcl'
14. Reuma Erupciones, Erisipela~
15. Reumatismo, ó Dolores reumáticos.
16. Calenturas, de frlo, Tercianas.
17. Almorranas, Simples 6 Sangrantes.
18. Oftalmia, Ojos deblles ó lnllamados.
19. Catarro, Flux.Ion, lnlluenza.
ro. Tos Ferina, Tós espasmódica.
21. Asma, Resplraclon oprimida. dlflcultoea.
22. Supuracion de Oldos, S-Ordera.
28. Escrofula, Hlncbazon Y Ulceras.
24. Debllldad aeneral, debllld~ ftslca.
26. l'lfareo en el mar, Nausea, Vomltos.
27. Enfermedades Urinarias, deposltos,pledn
en la vejiga.
28. Debilidad de los nervios, debllldad v!tal.
OO. Incontineno!la de la Orina, Derrame de
orines en la cama.
81. l\lenstruacion dolorosa, Prurltus.
82. i\taL de Corazon, Palpltaclon.
33. Epilepsia, 6 Baile de San Vito.
St Difteria, ó Ulceraclon de la Garganta.
85. Congestion Cronica, Do'or de Cabeza.
77, La Grippe, Trancazo, Dengue.
El Manual del Dr. Humpbreys sobre las entermedades y modo de curarlas se da gratis, pld~
é.su boticario.

HUMPHREYS' MEDICINE CO.,
Cor. WilliaUJ. &amp; Aun Sta., NEW YORX.

"El Mundo Ilustrado"
ES EL MEJOR SEMANARIO DE
LA REPUBLICA.

Verdadera ~-~ (

A.gua Kineral
'Natural de

T
·

e-1 : r¡

HIGIENE de1 TOCADOR
Manantlalu
del Bitado
Pranc:61.

BlEllJ ESPECIFIC.A..I\ EL NOMBRE

, VICHY CE. LEST INS a.ta.
I VICHY GRANDE-GRlilt°'~
VICHY HOPITAL
w

111

lat&amp;map.

PASTILLES- SELS-COIPRIIÉS VICHY·ETAT

·· CONTRA. la, TOS
1as

BRONQUITIS,

1os

CATARROS CRÓNICOS

toa Médicos más emlnentea r•cetan laa

CÁPSULAS COGNET·
.Remedio 1nauperab1e conU'a lu

ENFERMEDADES DEL PECHO
P.&amp;JUS, ~.Ruede Salntong,,.fAJUS ,Y U."'IUCU.L
•

t

.~ .. -

.
..... . _ _

-.....J

coattar saponiné

Le Beuf

lnferm,d&amp;d..... 1a PiÑn

hfermedahl

Las cualidades antisépticas,
detersivas y cicatrizantes que
han merecido al

su admisión en los Hospitales
de Paris, explican la boga de
ese producto para todos los usos
del tocador : Cuidados de la
Boca á que purifica, de lo¡:
Cabellos cuya caída detiene.
Lociones de las Crias, Cui·
dados intimos, etc
Descon{f.arse de las (alstfi,cac1.ones
EN LAS FARMACIAS,

Unico Agente apoderado. carios MULLER
Apartado U,04, Me:uco

�EL MUNDO ILUSTRADO

318

ES Po·sAS DE AGRICU LTORES DI CEN

319

EL MUNDO 1Lt1S'fRA00

,
f

Los
Agricultores
Usan Peruna
para
Todas las
11
1

Enfermedades

1

:II·

Catarrales.
1

1
1

,

1

¡

1

La Esposa del Agricultor.

¡,Quién mejor que la esposa del agricultor sabe lo que se requiere
en la casa del agricultor? Ella tiene que afronta.r dificultades, resolver sus problemas, evitar enfermedades, cui~ar al enfermo; todo esto
tiene que hacerlo sola, y ella sabe por expenencia lo que conviene Y
lo que no conviene.
En una infinidad de hogares de agricultores, se cuen~a con la
Peruna. como el remedio de la familia. Consultan y leen los hbros con
que les obsequia. la Peruna. Usan dicha medicina., como preventivo Y
correcc.ivo de la.s enfermedades.
.
Las esposas de los agricultores de los F.stados Unidos constituyen
una falange á favor de la l:'eruna..
Peruna en el Hogar.

Sra. Anna Linder, Dassel, Meeker
Minn., E. U. de A., manifiesta lo
Íguiente:
·
.
"Por dos años padecí de la terrible
nfermeda.d denominada. ca.tarro.
"Afortunadamente lei su a.nun~io en
1 periódico, el cu~l .ensel'ié á m1 her·
p.ana, quien escribió consultando al

10 .,

Dr. Hartman. LaPeruna. me fué recetada. La. tomé y hoy gozo de salud y
soy madre de dos nlfios.
"A la. Peruna. debo mi salud, y no
esta.ria. sin dicho tónico aunque costara. diez veces su precio. Me siento fuerte y bien, y carezco de palabras con
qué expresar mi gratitud por tan bue·
na medicina..

''Tomé la Peruna según dirección en
el rótulo, y en pocos dias estaba. bien.
Mi salud la. debo, por lo tanto, al Dr.
Hartman y á su remedio.''
Padeciendo de Catarro.

Sra. Hettie Green, Iuka, Ill., E. U.
A., escribe como slgue:
'' En Noviembre pasado tenia. catarro
y me sentia tan mal que creia estaba.
tísica.
'·De las varias medicinas que tomé
solamente la Peruna. me hizo bien.
"Después de comenzar á tomar la
Peruna., empecé á sentirme mejor.
"La cabeza no me duele tanto, estoy bien del estómago, tengo buen
apetito, buen semblante, y me siento
muy fuerte y gruesa.
''Yo no creo que la Peruna. tenga
igual como remedio para. el catarro."
La Peruna está preparada. en liquido
y pastillas. Una pastilla. Peruna equi·
va.le á una cucharada. de Peruna..

Indigestión y Afección de los Nervios.

Sra. Leonora Bodenhamer, Aparta.do 99, Kernersvllle, North Carolina,
escribe como sigue:
"Pa.deci de indigestión por mucho
tiempo, y ningún alimento me sentaba. bien.
''Estaba muy nerviosa y siempre
muy intranquila..
''Tomé varias medicinas, pero nin·
guna me hizo bien. En uno de sus a.l·
manaques encontré una descripción de
mi enfermedad. Consulté al Dr. Ha.rt·
man, quien dijo tenia ca.tarro en el es·
tómago.
•·Tomé Peruna. y Mana.Un, de acuer.
do con instrucciones en los rótulos, y
me siento radicalmente bien.
"Confio en que todos los que pa.dezCin de mi enfermedad tomen Peruna.,
pues me ha. curado enteramente."

médicos. Su Peruna.

y Manalin me libra-

ron del catarro.
"Cuando por pri·
mera vez le escribí
consultándole sobre
mi enfermedad, me
encontraba tan enferma que no espera
ba resistir el In vier·
no, pero a.hora. me
encuentro llena de
salud. Carezco de palabras con que elo- senti radicalmente bien
giar su medicina.."-Magdalena Win cuarto frasco.
kler, Route 5, Westminstier, Md.
"La recomiendo á todos los que p
dezcan de ca.tarro. Para tos y resfri~
Para Niños Resfriados.
en los niños es un magnifico remedil
Mrs. Henry Ma.rtin, La Motte, In., una. dosis al acostarse evita. que to~
E. U. de A., escribe como sigue:
toda la noche. Siempre la. tengo ~
" Después de ta.ber padecido de los casa y la recomiendo á. todos.
ojos por algún tiempo, empecé, por reMANALIN
comendaclón
de
un
amigo,
á
tomar
la
Este
prepara.do
goza. hoy de tanta f
Carta de la Sra. Magdalena Wrnkler.
Pe runa.
ma. como la Peruna.. No tiene igul1
''Reciba las gracias por sus consejos "El primer frasco me alivió, y me como laxante suave y agrada.ble.
.

La Peruna se vende en todas las Droguerías, en dos tamaños de $1.00 y $2.00 Botella.

�320

EL MUNDO) LUSTRADO

321

EL MUNDO ILUSTRADO

CALENDARIO DE LA SEMANA

Efemérides de la Semana

;~ A l~s que sufrari
La esposa leal parece escuclrnr l~
voz de todo deber excepto la pr111c1~ pal que le manda cuidar de su salud.
:' Antes que reconozca tal voz, algún
desarreglo de los órganos femeninos
se habrá manifestado, y la nerviosidad é irritabilidad reemplazan su felicidad y alegría.
Las enfermedades de los ovarios y
·Ja matriz se van aumentando entre las
mujeres, y ellas sufren de dolor de
espalda, Jaquecas, dolores tirantes y
desviaciones que hacen de la vida una
carga penosa.
Si las reglas son muy dolo~i...;as ~
demasiado frecuentes 6 excesivas, s1
_,,.-- hay dolor 6 hinchazón en la parte
~ inferior del costado izquierdo, dolores
~
'
tirantes 6 leucorrP.a, no se descuiden
tales síntomas, s\no tómese el Com"'// 11 \;
~,Q,
puesto Vegetal de Lydia E. Pinkham.
Ninguna otro medicina en el mundo tiene archivadas tantas curas de afecciones femeninas.
•lit

;,---;

·

rJ

~

El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham
es el Unico Remedio Genuino é Infalible para la cura positiva de las afec•
..
ciones y males peculiares de la mujer.
Cura las peores formas de achaques femeniles, tales coi~~ T1rante~, Deb1hdad
de la Espa1ila, Caída y Desviación de J~ Matriz, Inflama~10n, ~ecc1ones de los
Ovarios y todas las Enfermedades organicas del U tero o Ma.tnz, y es de sumo
valor en el Cambio de la Vida. Disuelve y arroja de la Matnz los tumor:s que
comienzan á formarse. ~lÍta Desmayos, Histerismo, Postración Nerv1.o~a Y
Agotamiento, y vigoriza y entona el Estómago. .Cura las Jaquecas, Debilidad
General, Indigestión, etc., y fortifica todo el sistema. Para la cura de l~s
Afecciones de los Riñones de ambos sexos el Compuesto Vegetal de Lydta
E. Pinkham no tiene rival.

De Venta en todas las Farmacias

14

8 de Febrero de 1811

(29 de mes.-Sexagésima). Santa Ague·
da, virgen, mártir (del d!a 5). San Valentln, presbltero , mártir; San Pedro Tol entino, obispo, mártir; especial abogado contra toda epidemia y enfermedad contagiosa. San Eleucadio, obispo y el Beato San
Juan Bautista de la Concepción, confesores . Oficio y misa de la dominica: rito semidoble y ornamento morado; se hace conmemoración de Santa Agueda y de San
Valentlfl. El evangelio nos recuerda laparábola del sembrador. Función ea el sagrario A San Pedro Tomás y en el santuario de Xaltocan, parroquia ae Xochimilco,
á los Dolores de Maria Santlsima.-P.

Entra Cruz en Teplc

LUNES

15
Santa Eulalia, virgen, mártir (del dfa
12). Santos Faustino y Jovita y el beato
Juan Bautista Machado, mártires.
Conjunción de la Luna y Marte á las
2 h. 6. m. de la tard~.

16
Festividad de la Pasión del Sefior. Sant~s Fructuoso, obispo y compafiero, mártir~s (del 21 de Enero); Santos Onésimo,
obispo, y Julilma, virgen, mártires .

17

The Lydia. E, Pinkham Medicl.Qf Company, Lynn, Mass,, U,S.A..

BANOS¡eACIDO CARBONICO
como se suele en Nauheim (Alemania) y Royat (Francia)
preparándose instantáneamente en casa propia
POR MEDIO DE LA

CEODEUINE

San Anastasio, mártir (del 22 de Enero) .
Santos Teódulo y Rómulo, mártires y Santa Constanza. El rito de San Anastasio
es semidoble y por lo mismo se permite la
celebración de mlsas privadas de difunto,
con ornamento negro en todas las iglesias
del clero secular, dentro del arzobispado
de México.
Conjunción de la Luna y Urano á las
8 h. 24 m. de la mafiana.

JUEVES

18

2

San Raimundo de Pefiafort, confesor
(del 23 de Enero). Santos Simeón, obispo,
már!ir y Heladio, obispo, confesor. Rito
semidoble como ayer, permitiéndose la celebración de misas privadas ae difunto.
Conjunción de la Luna y Venus á las
9 h: 34 m. de la noche y de la Luna y Mercuno á las I I h. 1 m. de la misma.

MARCA OEPOSITAOA

Nueva medicación muy apreciad~ combatir la ARTERIO-ESCLEROSIS,
las AFECCIQNES NERVIOSAS, los REU!ATISlltOS, las AFECCIONES CARDlACAS
yla CURACION de JasENFERIIIED!DES mujeriles(Amenorrea, Dismenorrea).
DE VENTA

EN

PARIS-LEVALLOIS, 18. Ruedes Arts (Francia},
1'4EXICO : Droguería. de l a. Profesa., JULIO LABADIE Suc'• y CI•,

NO OS DEJEIS ENGAÑARI

AS VARICES

Las Tarlce1 son enredan por el Zllzlr de Vtrrtnte Jryrdabl que oura
igualmente los vartcooele11, almorranas, aocldentes del retorno de edad,
OODfHtlone1, l b emorrag la1 de toda naturalesa.
.
Prestad atenc1on é las falsificaciones fraüdulentasyé menudo peligrosas l
Exíjase sobre la enooltura de cada frasco la firma de garantía lll'yrda.hl.
Escribir: lll'yrdabl. ZO,R.ue de La R.ochefoacanJd,Paria,para recibil!
franco el tolleto explico ti .,,. .&gt;r venta en tclliae Jas Farmacias.

Derrotado y muerto el padre Mercado,
jefe de los insurgentes del hoy Estado de
Jalisco, las tropas que llevaba á su mando se desbandaron, y en gran desorden
trataron de dirigirse al centro del país,
donde probablemente podrían unirse al
gran ejército independiente á las órdenes
de Hidalgo. Entusiasmados por el triunfo, los realistas de Tepic decidieron oponerse al paso de estas tropas, y aprovechándose del decaimiento moral en que
venían, las derrotaron una segunda vez,
y las acabaron de hacer desbandarse. El
brigadier Cruz, jefe de las operaciones
en la regi6n1 al tener cuenta del comportamiento de los realistas, se dirigió á Tépic, adonde llegó el 8 de Febrero de 18rr
y fué recibido con gran entusiasmo y
muestras del mayor aprecio. Con esto
quedó dominada, por entonces, la revo1uci6n en el occidente de la colonia.

MARTES

MIÉRqOLES

Preparado en los Laboratorios de

co

DOMIN GO

VIERNES

19
Santa Paula, viuda [del 26 de Enero].
Santos Gabino, presbítero, mártir y Alvaro de Córdoba, confesor. Rito semidoble
igual á los d!as anteriores.
SÁBADO

20
Los siete santos fundadores de la orden
de los Siervos de Maria [del d!a 12). Santos Eleuterio, obispo, confesor y Sadot,
mártir.
Conjunción en Acuario á las 4 h. 15 m.
36 seg. de la mañana.-Heladas.

·7 ES USTED.CALVO?·
¿ Disminuye su pelo? Se debilita? Cae?

9 de Febrero de 1856
Pronunciamiento de Tulanclngo

Ya otra vez hemos dicho que el retiro del
general Alvarez de la presidencia de la
República y la elevación de don Ignacio
Comonfort á ella, se señalaron por una
serie casi ininterrumpida de levañta·
mientas y motines en todo el país. También hemos hecho mención de varios
de ellos, en los que se tomaba como bandera el grito de "religión y fueros." El 9 de Febrero de 1856 se levantó
eu 'rulancingo el coronel Antonio Moreno, quien proclamó el citado principio;
por fortuna este ~levantamiento, como la
mayoría de ellos, careció de importancia.
10 de

Febrero de 1856

Decreto de Santos Degollado

Dij imos en la anterior efeméride que
la mayoría de los n:otines y levantamientos, ocurridos en el país á principios del
año de 1856, fueron de escasa 6 ninguna
importancia, lo que prueba que el gobierno había llegado á un grado de estabilidad en que no le preocupaban, como en
otras ocasiones, motines ó asonadas en
l ugares remotos del país, y sólo se dedicaba con gran fe á la propagación de los
princi,Pios liberales.
Refleja este estado de ánimo un manifiesto expedido por don Santos Degollado, que era entonces gobernador del Estado de Jalisco. En este decreto, expedido el 10 de Feb1ero de 18561 Degollado
declaró que no reconocería por ningún
motivo un gobierno que se erigiera por
la fuerza en la República; que en caso de
que esto sucediera, recobraría el Estado
su soberanía: terminaba ofreciendo su
territorio para asiento del supremo poder,
en caso de que no pudiera permanecer
en la capital, y exhortando á los demás
Estados para que siguieran su ejemplo.-

¿ Es Ud calvo, tiene el pelo en mal estado (duro ó debilitado) ó se le cae? Pues
l~ c9nviene entonc~s conocer perfectam~nte mi ve:dadero " Hair Grower ". Expe·
rimentelo y se dar a cuenta de su eficar.1a. No quiero que Jo compre si no ha de
darle buen resultado,

y por eso voy ahacer aUd la proposicion siguiente :

Si me e.scribe Ud en los tres dias que vienen le enviaré
GRATIS una caja de mi verdadero " Hair Grower ''.
Quiero que use Ud esa muestra ateniéndose al modo de empleo que Je indicaré.

Si reconoce Ud luego qu~ le da buen resultado y desea más, me complaceré en

mandárselo por un precio reducido.
El ofrecimiento de esta muestra ABSOLUTAMENTE
GRATIS es la mejor prueba de la confianza que yo ten¡p
en mi verdadero " Hair Grower " de John Craven-Burleigh.
Lo que deseo ahora. es su confianza de Ud. Y conste que
en, este caso el U!}ico que sale perdiendo soy yo. A Vd. solo.
le cuesta una tar¡eta postal, franqueada de 4 cents, que me
escriba pidiendome dicha muestra.
No me gusta exponer en mis anuncios elogios y pretensiones exagerados acerca de los maravillosos efectos de
mi verdaforo " Hair Grower ". Quiero que vengan, como han de venir de las
personas que lo empleen y que obtendrán segurament~ feliz resultado ¿omo ha
sucedido con todas las que han hecho uso de él.
,
No vend.o el verda~ero." Hair. Growe~" porque Creo que hará crecer el pelo
de nuevo. Se por expenenc1a propia que s1 lo hace crecer. Hace años encontrábame
yo completamente calvo y los cuarenta dias de emplear mi preparacion me salió
un pelo hermoso y es oeso,
Si ha emplea~o Ud y~ todos los llamados " Regeneradores del Cabello " que
se venden por ah1, le ~uphco MUY ~NCARECIDAMEN'.f.~ que me escriba Repeti·d as veces me han escrito muchas senoras y_ caballeros d1c1enaome que habian usado
varias preparaciones liquidas sin efecto alguno : pero que despues de haber empleado el verdadero " Hair Grower " de fohn Craven-Burleigh les volvió a salir el
pelo y muy poco después tenían la cabeza cubierta de fuerte y sedosa cab~llcra
Mi preparacion no es un liquido. Preséntase bajo fo rma ae pomada y su empleo es sencillo y agradable. Surte tan buen efecto en el hombre como en la mujer
sea cual fuere su edad, y es absolutamente inofensiva.
Nada envejece tánto como la calvicie I Nada afea tánto la fison omía de las
personas. 1
•
•
Escnbame Ud pues Hoy mismo, X le enviaré GRATIS, avuelta de correo, una
muestra del verdadero '' Ha1r Grower ' de John Craven-Burleigh.

UNA CAJA

GRATIS

a

JOHN CRAVEN•BURLEIGH
(Rayan _
13 ~). 8, rue M,nars, PAR/8

e··tLJFLQRE
..

FLOfloLCULl
LA
PO~v,o.s
~OH[ ~ [NT[:

nNVIIA PVNllA, PlllPVD 111:IAL. - Com1111loa al l'Oltro 11111 11111'1.WOU
J delicada belleza, 11111 bl1110111'1 perfeot1 7 u 1\el'olo~1do l1oompar1bl1I
Cuatro tonos ,n cada 11111 dt lol oo!Ott, Roía y Raquel Blllloo dt 11111 p11re.11
tblol11l1. Son l0t polvo, dt arro1 de l~l'e!nu y !OI reyes d1 IOI pol'fOI d1 ll'l'OI,
8j
AQNEL, P11.r~1111u ,11 'A,UJIUI Dl L'OPilRA, ,AIIII,

�EL MUNDO ILUSTRADO

32t

HERMOSEAN, CONSERVEN YSALVEN VDS SUS CABELLOS

ETROSL E HAH N

0

P

Este renombrado regenerador anttséptlco, empléado é 111olcado por las
Celebridades medlcales del mundo entero.
EMPLEO AGRAOABLE SIN NINGUN RIESGO, SE VENDE EN TODOS
LUGAROS - 3 MODELOS DE FRASCOS.

Behtisar la~ fmltactonu cuyos resultados son desastrns. Extoir la firma

HAH N en la envoltura II los rolUIOB, con el sello de oamnlia de la Un ion d
/08 Fnln'icnnte&amp;.- VIBERT FABRICANTE, LAUREADO DE QulMICA. LYON FRANCIA,

LA POMADA BALSAMICA MARAVILLOSA
es la reina de las l)Omadas, por¡¡ue 1lempre cura, alempre alivia y 1lempr1 es efi-

caz. MHlares de personas curadas con ella testifican sus maravillosos resultados, y por esto es Que se ha hecho la_preterlda del público Basta usarla una vez
para tenerla siempre á prevención. Produce etectos segurfslmos en
Granos. Tumores, Almorranas, Heridas, Pústulas, Llagas, Uñe~os,
Ulcerl\s, Quemaduras, Fístulas, Erupciones, &amp;., &amp;.
Ue venta en todas les Dro1tuet-les y Botlges.

u de Febrero de 18n
Fusilamientos ordenados por Calleja

Después de su victoria del Puente de
Calderón sobre los insurgentes, Calleja
no pensó más que en dirigirse á San
Luis Potosí, p ues esperaba adquirir victorias decisivas en las provincias del norte del país.
Urgido por esta idea, no esperó á Cruz,
que acababa de obtener victorias en San
Blas y decidió salir rumbo al norte; su úl·
timo neto fué ordenar el fusilamiento de
once prisioneros que tenía, á quienes,
según la misma orden, se fusilaron por la
espalda el n de F ebrero de 1811.

12 de :l'ebrero de 1856
Sublevación de San Juan de U lúa

Proveedores
patentados

de S.M. el Rey
de Inglaterra.

:ka Salsa

LEA&amp;PERRINS
da un gusto picante y sabor
delicioso á los guisqs más
variados:
PESCADOS, CARNES, SALSAS, CAZA, toda
clase de VOLATERIA, ENSALADAS, etc., etc.
La verdadera Salsa "WORCESTERSHIRE" de origen.
Venta al por mayor por loa Propietarios en Worcester, Inglaterra;
CROSSE &amp; BLACK WELL, Ltd., en Londres, y por todos los
E:i:portadores en general.

~::.im [A.ll :
'Natural de ~..:.~ - ~ _

[Vj
1111..m ~:~~-.~~~=·
Pranc:é,.

BIEJIIT ESPECIFICAR EL NOMBRE

~.Pio
VICHY CE, LESJINS a.ta,
VICHY GRANDE-GRILLE
VICHY. HOPITAL hf,rmedaa.. w
PAs,,rLE;:~SELS- coMPRIMÉS v1cHY-E111
hfe~edadea ••

J J.fecc1one1 ie la. V•Jl(I,
hfermed&amp;i• 4,1
Hip4t.

laj6map.

Para dar fin, por ahora, á la serie de revoluciones de los primeros meses del
año de 1856, vamos á ocuparnos del levantamiento habido en el interior de la
fortaleza de San Juan de Ulúa el 12 de
Febrero del citado año.
El movimiento fué encabezado por don
Vicente Salcedo, los jefes y oficiales subalternos de infantería y artillería y los
sargentos y cabos de dos compañías no
completas del batallón de " Garantías "
únic~ fuerza que ~abía en el castillo, ' y
que eu su totahdad apenas llegaba á
cie?to veinte _hombres. Lo que dió alguna 1mportanc1a al levantamiento de Ul úa
fué el hecho de que los pronunciados
amenazaron con bombardear la ciudad
d e Veracruz, amenaza que llevaron á
cabo.

13 de Febrero de 1856
Bombardeo de Veracruz

El día 13 de Febrero se produjo en la
dudad de Veracruz un gran pánico porque se supo que los sublevados de Ulúa
habían amenazado con bombardear el
puerto. Todas las casas de comercio se
cerraron y los soldados de la guardia nacional se encerraron en sus cuarteles dispuestos á 1uchar en defensa del legítimo
gobierno.
A mediodía los sublevados rompieron
el fu ego sobre la ciudad, la cual no contestó; este estado de cosas se prolongó
hasta que se produjo en el interior de la
fortaleza una contrarrevolución encabezada por uno de los sargentos, quien se
proclamó en favor del gobierno federal
y aprehendió:á Salcedo, el jefe de los revolucionarios.
14 de Febrero de 1856
Ley sobre el papel sellado

Mientras los sucesos anteriores se des·
arrollaban en todas partes'.del país, el general Comonfort se p reocupaba por poner en orden la cosa pública y dictaba
medidas muy acertadas, de alguna de las
cuales ya hemos hablado. Una de las últimas, pero no de las menos importantes,
fué una ley, en la que se reglamentó el imp uesto del papel sellado, la cual~ fué ex·
pedida el 14 de Febrero de 18j6.

323

EL MUNDO ILUSTRADO

Deputamento de fncargos
Desde el mes de Julio del afio pasado
establecimos en este semanario un "Departamento de Encargos" que ofrecla
grandes ventajas á nuestros abonados, y
cuyo éxito creciente nos indica, con elocuencia, la excelente acogida que nuestros
lectores han dispensado al mencionado
departamento.
No podla ser de otra manera, toda vez
que el "Departamento de Encargos" ofrece, entre otras, las siguientes ventajas á
nuestros subscriptores:
Hace todos los encargos que_ se le encomienden, sin cobrar comisión alguna ni
gastos por el desempeflo de ellos, pues
sus servicios son enteramente gratuitos.
Contesta por carta ó por telégrafo, si
esto último es preciso, dando todos los
informes que se le piden, y despacha, con
la mayor rapidez y por la vla más segura, todas las comisiones que se le encomiendan.
Se encarga de toda clase de compras,
transacciones mercantiles, asuntos admi ·
nistrativos, judiciales, y, en resumen, de
toda clase de comisiones, contando, para
su desempeño, con un personal competente.
Las frecuentes compras que hacemos en
las principales casas comerciales permiten á este departamento tener precios re.
ducidos y efectos de la mejor calidad.
Contando con activos corresponsales en
toda la República, podemos hacer toda
clase de encargos en cualquier Estado,
sin que esto ocasione gastos á nuestros
abonados.
Hasta la fecha hemos atendido y despachado más de mil doscientos cincuenta
encargos, sin haber dado lugar á una sola queja, lo cual comprueba la eficacia de
nuestro servicio.
Inútil es advertir que este "Departamento de Encargos" sólo es para el uso
de nuestros subscri¡¡tores, y que seguiremos devolviendo, sin despachar, todas las
comisio11es que nos encomienden personas
que no estén abonadas á "El Mundo Ilustrado."
Para mayor comodidad, desde esta fecha
dedicamos esta sección especial t todos los asuntos que no requieran una contestación pronta ó enteramente privada.
Rogamos á las personas interesadas que,
cuando no deseen figurar en esta sección,
tengan la bondad de advertir que desean
contestación privada.
4

••

Carlos gomán, hijo.- Culiacán, Sin.
Ya encargamos el ejemplar que desea
de "Derechos Administrativos."

**4

w. Patraca.-Rincón Antonio, Oax.
La armerla que usted indica no tiene
los objetos que usted desea. La misma
casa escribió á usted sobre el particular.

***
Villalpando Dlaz, Aguascalientes.

R.
El precio del vino medicinal es de $19.00
la docena de frascos.

Sra. Ana A. de Alatorre, Al amos, Son.
La media docena de camisitas para niño, como usted desea, vale entre $4,00 y
Sxo.oo, según la calidad.
4

**
Heraclio C. Ramos.-Nacozari,
Son.
El valor de los rifles es de $35.00 los de
calibre 44, y de $45.00 los de calibrt 32 y
30-30.
***

E. de la Peza.-Puebla, Pue.
Con la factura respectiva enviamos á
usted los libros que deseaba.
4

**

R. Aguilar, hijo.-Gto.
Enviamos á usted catálogos ilustrados
de las mejores marcas de bicicletas.

•
••

Luis L. Torres.-Mazatlán, Sin.
. Las obra, de Loti, traducidas al ~spañol, son: "El casamiento de Loti," " Aziyadé," "Flores de hast!o," " Japonerias
de Otoño,'' "Mi hermano lves," "Recuer.
dos del Destierro," "Madame Chrysanteme" y algunas otras.

ROMAN

S. ALVAREZ

Vende abarrotes de todas clases. Cotiza
á solicitud, cualquier artículo de la plaza.
Agente de las afamadas máquinas de co·
ser: "Nuestra Amiga, " Ap. 1405. Guadalajara, Jalisco.
AL RECIBIR $1.00 EN TIMBRES POS·
TALES 6 GIRO, remit iré, porte pagado
cualQulera de los siguientes lotes: 12 Da·
Quetes semillas de flores 6 de hortaliza:
5 jabones de amole para desmanchar: 12
post ales de lustre; 3 pares calcetines: 1
linterna oJo de buey con luz de 3 colores:
una navaja para la barba marca "Gemelos:" 92-0 gramos de dulces entrefinos, ó 460
gramos de dulces finos: 6 las siguientes
tres nlezas: una alcancía para décimos,
un atrascopo y unos anteojOl! de risa. Pida nuestra lista de 3.000 etectos y direcciones para la siembra de toda clase de
semillas de flores, zacates y de hortaliza.
W. B. Arrlngton, "La Gran Barata," DeI&gt;artamento núm. 1. Guadalajara, Jal.

***

Ismael Suárez.-Mulegé, B. C.
Por paquete postal le enviamos el tisú
de oro para el peinado que usted deseaba.

DR. l. PERCHES, Cirujano
Dentista (Facultad de México.)
Consultas: De 9 á12 a. m. yde3á6p. m.
Av. 16 de Septiembre N'? 55, antes Coliseo
Viejo.

Avisos Económicos
DOCTOR FRANCISCO DE P. MILLAN.
Especialista en entermedades secret as.
,Olru¡¡-{a. 11' de Santo Domingo núm. 5,

fflGIENE de1 TOCADOR

AURELJO MACIAS NAVARRO. Cirujano
Dentista. Avenida Oorona 85, (Antes Palacio) Guadalajara.

Las cualidades antisépticas,
detersivas y cicatrizantes que
han merecido al

La Emulsión Predigerida &lt;J. M. de la. Garza.,&gt;
es el alimento de los pulmones y positiva.mente nutre, fortalece y engorda. Droguería
de Uihlein Sucs., México,
D. F.
Suaviza, limI&gt;ia y embellece el cutis.
MANDE

UN

PESO.

coalttJt SbponínA
Le Beuf
su _admisión en los Hospitales
de Paria, -explican la boga de
ese producto para todos los usos
del tocador : Cuidados de la
Boca á que purifica, de los
Cabellos cuya caída detieue.
Lociones de las Crias, Cui·
dados . intimos, etc

Francisco S. Conzálu y Cía.-·Gómez Palacio, Our.

Desconfiarse de las (alsiftcacianes

GRABADOR EN ACERO Y COBRE.-Ma·
nuel Sevilla. Caleras n·úmero 9.- Tarje ·
tas, Membretes, Et!Quet as, Acciones y
Bono~.

Unlco Agente apoderado. Carlos MULLER
Apartado 1~. Mez1co .

EN LA8 FARMACIAS,

!!lllllllllllllllllllllllll lllllllllllllllllllllllll lllll,l,lllllllllllDlllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllll

~Polvos de ,Tocador
~

DE

~--

Alivio positivo para los Sarpullidos, Deso·
. lladu_'°as, Quemadas de Sol y todas las afee•

~-=-

-

MENNEN Talco
Boratado

~ :

~
(;..¡

1
•

•

cienes del cutis. H ace desaparecer el olor del sudor,

Es una delicia después del Baño.
Es un lujo después de Afeitarse.

fü el único polvo para los NIÑOS y para el
· TOCADO R que es inocente y sano.
-&lt;' ~ •
Pídase el de MENNEN (el original) de precio
i

. ·

~~~;;~~'y

un poco más subido quizás que los sustitutos, pero
hay razón para ello.

Recomendado por médicos eminentes y nodrizas.

Rehuse todos los demf.s, r nesto que pueden dañar al cutis.

=GERHARD

Se vende m /Qdas partes.

MEN,ºNEN COMPANY, Ne.wark, N.

J., E. U.

fflllllllllllllllll llllllll lllllllllllUIIIIIIIIIIII IIRlllllllllll llllllllllllllll lllllUIlllllll111111111111111,!11111111111111111

�GRANDES ALMACENES DE ROPA YNOVEDADES

11

EL CENTRO MERCANTIL
Apartado 472 S. Robert y Cía. Sucs. México, D. F.

NOTABLE REBAJA DE PRECIOS SOBRE TODl
CLASE DE ARTÍCULOS PARA INVIERNO
Paletós y Capas de paño, Batas, Refajos y Matinées de
estambre, Swaeters, Trajes de paño y casimir,
Faldas de todas clases.
TODO A LA. MITAD DE SU VALOR
Sombreros para Señoras y Niñas
Fichús y A.brigos estambre para Niños
Bonetería, - - - Camisería, - - - . Perfumería.

Gran Surtido en Muebles y Alfombras
Ajuares de nugal para sala
Juegos de Comedor y Recámara
en estilo Francés y
Americano.
Ajuares de Cuero para Oficinas,
Ajuares de cJi,íimbre.

1
1

•

1

~·

Mesas para Comedor, Sillas de
todas clases, Vitrinas, Cristaleros, Aparadores, Trinchadores, etc., etc.,
1

¡
,

Todo á precios sin competencia
.

1
1

1
: t

Depósito de los acreditados Corsés marca: C. P. á la Sirene
y de los Corsés cintura "NEOS"
!,;;;;;;;;;;;;;;;;::;:::;;;;;;:;;;:::;;;;;;:;;;==:==:===~======;;;;;;;;;;;;;;;;;;;;.;;;;;;==:;;;;;;:;:==:~
~

..
t

.j

~

... t.'"

r·

'l,.
•

:: '

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109337">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109339">
              <text>1909</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109340">
              <text>16</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109341">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109342">
              <text>6</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109343">
              <text>Febrero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109344">
              <text>7</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109361">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751956&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109338">
                <text>El Mundo Ilustrado,  1909. Año. 16. Tomo 1. No. 6. Febrero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109345">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109346">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109347">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="109348">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="109349">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="109350">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="109351">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="109352">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109353">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109354">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109355">
                <text>1909-02-07</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109356">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109357">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109358">
                <text>2000200608</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109359">
                <text>Fondo Hemeroteca</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109360">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109362">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109363">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109364">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="4832">
        <name>Ajedrez</name>
      </tag>
      <tag tagId="4831">
        <name>Catalysis</name>
      </tag>
      <tag tagId="4830">
        <name>Hípico</name>
      </tag>
      <tag tagId="38">
        <name>Pintura</name>
      </tag>
      <tag tagId="4833">
        <name>Revolucionarios</name>
      </tag>
      <tag tagId="98">
        <name>Teatro</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="4151" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2797">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/4151/El_Mundo_ilustrado._1909._Vol._16_Tomo_I._No._7._Febrero._2000200613ocr.pdf</src>
        <authentication>85e43f3e7743a20d2e4fba4f8c8187b3</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117977">
                    <text>Registrado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.

Año XVI-Tomo I

México, 14 de Febrero de 1909

Número 7

DEE(((((((((((((((((((((((((((((((((((D

0 )))))))))))))))))))))) ) ) ) ))))) )))))))0
Á 6rakam /:incoln, cugo cen tenario aca6a de cele6ral'3e.

�EL MUNDO ILUSTRADO

~26

A todo alcanzan y todo lo intentan, ~es~e crear falsas
DIAEC'rOAIO'.
reputaciones á las cupletistas y á las bailarinas, hasta cambiar los contornos del mapa del mundo.
Con oro se hace la «réclame&gt; y con la &lt;réclame&gt; se hace
Propietario, VICTOR M. GARCE~
lo que se quiere lo mismo lanzar un veneno al consumo
público que hac¡r aceptar una candidatura al cuerpo elecDIREOXOR:
toral.
Para el rico son las primicias de todos los frutos, los
DR. L.U IS L.ARA Y PARDO
néctares de todos los viñedos, los halagos de todas las vanidades y las genuflexiones de todos ~os hombres.
.
GERENTE,
El oro encierra la plenitud del bien c?mo la plemtud
ALFONSO E. BRAVO
del mal. Puede hacer la dicha ó la desgracia de hombres y
pueblos, volcarse como cuerno de abundancia ó exhalar, como la solfatara, vapores mefíticos.
OFICINAS:
¡Poseer es imperar, es dominar, es g~zar!
.
Calle de Alfaro número 9. México, D. F. Apartado postal 2570.
¡Y así se quiere que el afán de la riqueza no nos fustigue! ¡Cómo levantar, indiferen_tes, los ho1;11bros, a~t.e . ese
Teléfonos: Ericsson, 1,476. Compañía Telefónica, 471.
amuleto prodigioso, ante ese talismán omnipotente. 1Como
PRECIOS DE SUBSCRIPCION:
no tender los brazos, y elevar la vista, y ent?nar alaba~zas,
$ I.25
y formular votos ante ese ídolo milagroso, dios de los tiemEn la Ciudad . . .
pos presentes y, de hoy más, también de l~s futuros!
.
1.50
En los Estados. . .
¡No¡ imposible! Tenemos que anhelar sm tregua la ri2.00
En el Extranje10 ..
queza porque con ella se llega á todo, se domina todo y se
disfrdta de todo¡ porque es, por e~celencia, el medio de
NUMEROS SUELTOS:
todo lograr, el sendero que conduce a todas partes, menos...
En la Cap!'tal , .
· · · · · · · · · . $~0.35'_cs.
menos, acaso, á la felicidad.
En los Estados.
. ... · , · · ·
0.50 cs.
Expliquemos esta aparente paradoja.
Despacho de subscripcio~es para la Capital:
Hay muchas clases de ricos.
Hay el rico de nación, de abolengo, que heredó su fortu2a. de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488.
na como el pecado original, sin conciencia de lo que.es, de
Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A. lo que vale y de lo que significa. ~ste tal, cuan~o. 10,ven,
se envicia, se prostituye, se hasha pronto, env_1dia -~ los
pobres que todavía tienen hambre, paladar y digestion y
acaba por confinarse en un sport automático, dentro del
cual vive aburrido, insulso, menos feliz que el lacayo que
lleva á la zaga y á quien pasea por el bosque de Chapultepec ó el de Boulogne.
Este tipo es envidiable dos años, mientras se cansa del
De cien hombres á quienes s~ pr~gunte qué es lo que
placer¡ más tarde es despreciable y acaba digno de la más
más apetecen, ochenta contestaran: dm~ro.
p
abrirse todas las puertas¡ para girar en todas las es· misericordiosa compasión.
Hay el rico que ha trabajado y adquirido, que ha acumufera~~ªpara conquistar mujeres'. disfrutar goces, al~anzar
poder y gloria, no hay, _en los tiempos actuales, medio más lado bago á bago su fortuna, que es digno de ella porque
con su esfuerzo la ha sacado de la nada y puede sentir el
eficaz y rápido que el dmero.
.
En tiempos remotos,Y en pueblos. salvaJes, cuand? un orgullo de haberla creado.
A éste se le puede envidiar mientras llega á acumular el
hombre quería poseer a todas l.as mu¡eres y subyugar a tod los hombres de su tribu, se armaba de un buen garrote primer millón. Después es un condenado á cadena per.
.
emprendía á estacazo limpi~ con todos y~ontra todos. petua.
La riqueza, que comenzó á mirar como un medio de pro~ si era valiente, vigoroso y ágil, en ,un santiamén ya era
jefe, caciqueó rey y vivía y gozaba a expensas de sus va- curarse satisfacciones y á la que en sus ensueños él mismo
ponía un límite para después retirarse á la vida privada á
sallos.
1
Más tarde en las épocas caballerescas, un Amadís cua • disfrutar de sus beneficios, acaba por convertirse en un fin
uiera reve~tía la cota de malla, empuñaba el lanzón ó el y en una obsesión: un millón, ¡qué bagatela! diez, ¡qué m~·
~andoble, cabalgaba ~n brioso p~lafrén,, y así se _iba por seria! cien, ¡para qué sirven! No; aquel tonel de las Dona1·
os mundos de Dios a la conquista de msulas y a buscar des hay que llenarlo, aquella roca de Sísifo hay que subir·
;~ncesas que, enamoradas del donaire y d~ las proezas del la hasta las altas cimas.
Y á la lucha, á la brega, al afán insaciable, á la ruta sin
aladín le ofrecían reinos, esclavos, palacios y tesoros.
p En lo~ tiempos que corren, el placer y la dicha no se meta, al eterno arrastrar de la cadena!
Y el sueño huye y se va el apetito, y la salud se 2gota, Y
conquistan á palos ni á lanzadas. Hoy no pe~eamos: com·
ramos, Salimos al mundo, no con la _coraza bien templada el amor se extingue y la felicidad se desvanece en el anhe·
fobre el pecho, sino con la cartera bi~n repleta en la m~· lo de conquistar la riqueza infinita, indefinida y por lo
no. y el resultado es el ID;ismo: d?minamos, gozamos, vi· mismo inaccesible.
Hay el avaro. Este no es un rico,sino un pordiosero. No
vimos la plenitud de la vida prodig~ndo, no nuestra san·
gre ni nuestra carne, sino nuestros billetes y nuestras mo- viste púrpuras, sino andrajos. No goza ni disfruta: llora y
gime. Vive en los más amargos trances, inq'!ieto, receloso,
nedas de oro.
Beato el que posee-decimos y creemos firmemente to- perseguido, temeroso de perder lo que ha acumulado¡ aman·
dos -Para él las consideraciones, los honores, el poder en te celoso de una cortesana que sonríe á todos los transeún·
lo ~ue tiene de más efectivo, la f~lícidad en lo que apare~- tes y se entrega á todos los solicitantes¡ acosado en la vigita de más valioso y hasta la gloria en lo que finge de mas lia por el terror, y durante el sueño por la pesadilla. ¡Cuán·
to más feliz el obrero que canta en su bohardilla, ó el va·
,
deslumbrador.
Antes, la aparición d~ un héroe ó de un sa~to . hacia gabundo que roe su mendrugo y duerme después á la orilla
prosternarse á las multitudes ó les arrancaba canhcos y del camino y á la sombra de un árbol!
El único rico feliz es el filántropo. El que trabaja y ahoaclamaciones. l'loy, la apari~ión. de un rico ~os. hace doblar la cerviz, anuda de admm~ción y de envid~a nuestra rra para hacerse bien y para hacer el bien¡ el que cuenta
garganta, deja corre~ un calosfrio por nuestros miembros y su oro á la vez que las miserias que puede socorrer y los
males que puede conjurar¡ el qne, más inteligente y más
araliza casi los latidos del corazón.
.
.
p El rico es el semidiós moderno. Los banqueros israeli- bueno que los otros, aspira á enriquecerse enriqueciendo,
tas y los burgueses archimillonarios gobiernan el mundo. y derrama el pan del trabajo entre los menesterosos y los
L guerra ellos la desencadenan ó la aplacan; la paz, ellos merecedores.
¡Rara avis! La vieja experiencia tiene demostrado que la
1aªfirman la desgarran; la democracia, ellos l_a fingen ó la
filantropía es patrimonio de los pobres más que de los ri· an· la libertad ellos la toleran ó la aherro¡an.
min
'
' los monarcas, 1os presi"dent es, 1os par- cos, y quien quiere acaparar riquezas para hacer el bien,
En Europa
reinan
. lamentos¡ pero gobiernan los plutócratas. Contar cou R~st· corre inminente peligro de posponer el bien que puede ha·
child ó con Bleichroeder es más que contar con AleJan- cer á las riquezas que quiere acaparar.
Preguntadle á Creso moribundo¡ él os dirá que la riqueza,
dro ó con Napoleón. Por eso se les llama reyes del acero,
del trigo, del petróleo¡ en realidad son soberanos de los por sí misma y en sí l)"'ÍSma, no es la felicidad,
DR. M. FLORES,
pueblos.

PODEROSO CABALLERO......!

EL MUNDO ILUSTRADO

Crónica Científiéa
El Giroscopio y sus Aplicaciones
~

UNQUE poco usado entre nosotros, todos nuestros lectores conocen, segura·
mente, esos trompos llamados giroscopios que venden las jugueterías, y que
tienen la rara propiedad de &lt;bailar&gt; lo
mismo parados que acostados: sobre la
palma de la mano, sobre la punta de
un dedo, sobre una cuerda, ya sea tendida ó floja, y, en una palabra, en todas las posturas imaginables, con la mayor facilidad.
Seguramente que si alguno de los que esto leen se ha
fijado en la manera de funcionar del raro aparato, no habrá
dejado de llamar su atención las facultades de que parece
dotado.
La figura número uno reproduce uno de esos trompos, y
seguramente que, á su vista, lo reconocerá todo el mundo:
es un disco pesado que gir~ alrededor de un eje fijo en sus
extremidades á un círculo contenido en un plano perpen·
ticular al del disco. Este se hace girar sobre su propio
eje por medio de una cuerda, como para hacer «bailar&gt; un
trompo, y una vez conseguido que se mneva, se coloca sobre un soporte, en el que &lt;baila&gt; por un tiempo excepcionalmente largo.
Mientras que el eje del disco permanece vertical, todo
el conjunto se mueve como un trompo cualquiera, y su
movimiento no tiene nada de particular; pero si se cambia
la dirección del eje, se notarán algunos fenómenos, á los
que se ha calificado ce incomprensibles y contra las leyes
naturales, lo cual es un absurdo.
En la figura vemos al giroscopio, cuyo eje de rotación se
halla. en un plano horizontal, y que, estando apoyado ~olamente por una de las extremidades del eje, en lugar de
~

FIGURA

2.

Trompo en el que el punto de apoyo coincide con el centro de
gravedad.-P, impulso de tracción aplicado al eje de rotación.-M,
flecha que indica la dirección en que es obedecido el impulso.
una masa d e forma regular, repartida simétricamente aire·
dedor de un eje, y supongamos ese trompo bailando so·
bre cualquiera superficie. Seguramente que á todo el mundo le parecerá lo más sencillo que esa masa uniforme, y
repartida simétricamente con relación á su eje, gire por un
tiempo más ó menos largo, en relación con el impulso recibido por la cuerda que se desenrolló de su punta. Pero
consideremos el baile de este trompo, visto desde una
estrella, y en este caso la cuestión se complica; para la estrella no se trata sólo de un trompo bailando sobre una
superficie fija, sino el mismo trompo bailando sobre una
superficie que participa del movimienfo de la tierra, y ésta
es precisamente una de las pruebas más hermosas del mo·
vimiento de nuestro planeta.

***

º1:

6

327

FIGURA r.

El giroscopio girando en un plano sensiblemente horizontal.-La
trayectoria aparente del extremo libre del eje está representada
por el circulo de puntos.
caer, sigue &lt;bailando&gt;, y al mismo tiempo que el disco gira
alrededor del repetido eje, el aparato todo gira en un plano horizontal alrededor del punto de apoyo.

*
*.
Esto, que es lo que parece inexp~icable para la may~ría
y que ha sido objeto de controversia durante muchos anos,
no es más que una aplicación de la más sencilla de las leyes mecánicas: la de. la inercia, q~e. dice que un cuerpo ~o
puede modificar un impulso recibido, y, por lo tanto, tiene que moverse de acuerdo con él, mientras no haya in·
fluencia exterior que lo modifique.
Para ver cómo se puede relacionar esta sencillísima ley
con un fenómeno que parece tan complicado, y que ha si·
do declarado inexplicable por varios matemáticos, vamos
á relacionarlo con fenómenos que son tan complicados como él, y que, sin embargo, todo el mun~o com~rende. .
Supongamos un trompo de la forma mas comun, es decir,

Para estudiar más fácilmente el movimiento del giroscopio, lo r~duciremos á su tipo más sencillo: un trompo cuyo punto de apoyo coincide con su centro de gravedad, y
que, por lo tanto, está libre de la acción de la pesantez,
trompo que está representado por la figura número dos. Si
hacemos girar éste de manera que su eje se conserve vertical, no notaremos nada de anormal; pero si tratamos de
ejercer, ya sea una presión ó una tracción en un punto de
la parte superior del eje, veremos que el trompo parece
oponer una resistencia á este impulso, y que en vez de inclinarse en la dirección de él, lo hace en una dirección que
forma un ángulo recto con ella; este fenómeno es en el que
reside el secreto del movimiento del giroscopio, y es el que
hay que explicar.
La explicación la vamos á transcribir de un hermoso artículo sobre el asunto, escrito por Mr. Webster, profesor de
física en la Universidad de Clark en Worcester, Massachussets.

*••
Para simplificar la explicación, supongamos el eje de un
gran giroscopio colocado en el plano del Ecuador terrestre, figu~a número 3, y la rueda principal de éste, girando
de ~ur a Norte, en la parte anterior de la figura, y de Norte a Snr en el lado opuesto. El globo gira de Oeste á Este
como lo indica la flecha horizontal. Supongamos un punt~
d~ la ~~eda que s~ halle. en el Ecuador, P; este punto estara sohc1tado al mismo tiempo por el movimiento de rotación de la rueda en el sentido vertical, y el de rotación del
globo en el sentido horizontal, el cual alcanza su mayor
velocidad precisamente en el Ecuador; al ascender este
punto, el impulso que lo hace tender hacia el Este es neutralizado por la rigidez de la rueda; pero la acción de ese
impulso se hace sentir tanto más cuanto más lejos del
Ecuador se halla el citado punto, hasta llegar ásu máximo
en el polo. Lo contrario exactamente sucede con cualquie;
punto que se halle al S.ir del Ecuador: mientras más se
acercan á éste vau ganando en impulso hacia el Este, y,
por ~o tanto, ejercen una tracción hacia el Oeste, la que es
máxima en el polo Sur; como exactamente lo mismo sucede en la mitad posterior de la figura, tenemos que la parte

,

�EL MUNDO ILUSTRADO

328

329

EL MUNDO ILUSTRADO

Después de un rato, no muy largo, empezó á ver varias
visiones; pero·entre ellas una que se destacaba con mayor
precisión que las otras, se fijó en ella, y después de algunos trabajos, vió que representaba un conjunto de diez diamantes, piedras preciosas; la carta que habían guardado
sus amigos era la que en la baraja americana se llama diez
de diamantes.

Ñ

***

E

s
FIGURA 3.

Esquema imaginativo para explicar la propiedad fundamental
del giroscopio.-Véase el texto.
superior del disco tiende á caer hacia la derecha, mientras
que la parte inferior tiende á levantarse hacia la izquierda· de aquí que la parte izquierda del eje se vea solicita·
da' por un impulso hacia arriba, que es lo que se trataba de
demostrar, con lo cual se prueba que el movimiento del
giroscopio no es más que una aplicación del principio de
que un cuerpo que ha recibido un impulso tiende á cami·
nar en línea recta c&lt;&gt;n una velocidad uniforme.

•
••
Para terminar haremos notar que la extremidad libre del
eje del giroscopio no camina en un plano horizontal, como
parece á la simple vista¡ solicitado por dos fuerzas diferentes, una de las cu~les varía de intensidad, su movimiento es irreóular y esta representado por las curvas que se
ven en 1a\gura 4. curvas que fueron obtenidas de fotografía directa, colocando una luz eléctrica en la extremidad
del eje del giroscopio. Al movimiento que d_e~cr~be una
trayectoria de esta natur_aleza se .le llama. mov1m1ento de
nutación, que es el que hene el eie de la tierra.
Es de actualidad en estos momentos el estudio del movimiento del giroscopio, porque su~ excepcionales y al parecer maravillosas condiciones de equilibrio están siendo
aprovechadas para multitud de usos¡ como nivel de superficies planas está dando mu y buenos resultados, lo mismo que como brújula; pero donde la aplicación es más notable y más provechosa, es en el ferrocarril de un solo riel;
por carecer de espacio ahora no nos ocupamos de esta preciosa aplicación del giroscopio; pero lo haremos en artículo aparte con la atención que merece el asunto.

Cita el autor otros casos de influencia personal, tan hermosos como el anterior, y para terminar cita algunos en
que figuran personas que han muerto y que son los que
más ardientemente invocan los espiritistas como base de
sus teorías.
En el caso de personas vivas, seguramente que nadie se
atreverá á negar que se trata de influencia personal, pues
aunque nadie ha llegado á conocer el mecanismo de esa influencia, la mejor prueba de que existe es que los fenóme·
nos telepáticos se pueden producir á voluntad, lo cual no
podría ser si no dependieran de la personalidad que los
provoca¡ luego la influencia existe, se puede ejercer á voluntad, y sólo se necesita un estado que pudiéramos llamar
de &lt;nerviosidad» para que estos fenómenos se produzcan;
no hay que olvidar que este estado de&lt;nerviosidad»puede
ser provocado en el sujeto, ya sea por su propia voluntad,
ya por medios exteriores, tales como el sueño hipnótico ó
el sueño natural¡ así es que, en el caso de visión de una
persona viva, no hay absolutamente necesidad de recurrir
á los espíritus para su explicación.

***
En el caso de aparición de muertos, tampoco se necesita
de la supervivencia del &lt;aparecido» para explicar su aparición; seguramente que la persona que pide la aparición
conoce al &lt;evocado», ya sea personalmente ó por referencias y ejerciendo su influencia sobre el sujeto ó medium á
quien previamente se ha puesto en estado de recibirla, h¡ce
que e~ evocado se vea tal como él se lo ha representado; y
la me1or prueba de esto es que siempre la visión del evo·
cado corresponde con la idea que de él tiene formada el
evocador, por más que muchas veces no esté de acuerdo
con los rasgos que la historia da al personaje evocado.

La Telepatía Frente al Espiritismo
FIGURA 4.
El profesor H. Aldington Bruce acaba de escribir un
hermoso trabajo, en el que prueba que todos los fenómenos
que se quieren explicar por medio de la existencia de los
espíritus y la supervivencia del individuo espiritual des ·
pués de su muerte corporal, se basan en la telepatía y pue·
den ser explicados por ella sin necesidad de recurrir á las
teorías espíritas, sino haciendo uso solamente de los fenómenos comprobados de la influencia personal.
Cita el autor de la obra infinidad de casos de influencia
personal ya sea ejercida sobre otras personas ó recibida de
ellas á v~luntad. De este segundo caso cita un ejemplo que
es muy hermoso y que vamos á reproducir: Mr. Thomas
Jay Hudscin, uno de los estudia_ntes m~s dedic~dos á la
telepatía, quiso someterse á la 1nfluenc1a de varios de sus
amigos, que se hallaban de visita en su ca~a, y les pidió
que colocaran sobre la mesa una carta de Juego conocida
de todos menos de él, y que pensaran en ella tratando de
concentrar todos sus pensamientos en ella sin sufrir distracciones. El experimentador se vendó los ojos y procuró
no pensar en nada más que en su deseo de conocer la car·
ta en cuestión,

Trayectoria descrita por el extremo libre del eje del giroscopio.
Movimiento de nutación.
En el .cas~ de mensajes escritos se puede aplicar la mis·
ma explicación, pues seguramente que hay alguien en el
mundo que conoce el contenido del mensaje que se trata
de obtener, y como la influencia telepática todavía no tiene
limitado m campo de acci_ón á ninguna parte del mundo,
el fenómeno se puede hacer infinitamente extenso mientras
no haya algo que pruebe lo contrario; de esta manera la in·
fluencia sobre el sujeto puede ejercerse desde cualquiera
parte de la tierra¡ esto haciendo á un lado los casos de
fraude, á los que son muy afectos los que predican fanáticamente un principio.

a

Novela por J. Berfde Turíque
Traducida especialmente para "El Mundo Ilustrado"
(CONTINUA)

horas en París, y le preguntaba si podría recibirlo:al:(día
siguiente á almorzar.
Ricardo, para garrapatear inmediatamente una respuesta
afirmativa, fué á sentarse al escritorio.
- iToma! ni una gota de tinta-dijo al ver que su pluma, sumergida por dos veces al fonélo delrecipiente ni si'
quiera estaba húmeda.
Un tanto sorprendido, buscó entonces en el mismo escritorio otro tintero lleno; aquel que Lucy había debido usar poco antes para hacer las cuentas. No lo encon·
.
tró.
,
Aquello era cada vez menos explicable.
Se levantó y llamó á la doncella.
-!,Hay tinta?-le preguntó.
-Sí, señor. La señora me ordenó justamente ayer que la
comprara. Todavía no está destapada la botella.
Ricardo le dió el tintero.
-¿Me haría usted favor de poner una poca?
-Inmediatamente, señor.
Ya la doncella, llevando el tintero, había casi franqueado la puerta, cuando Ricardo la detuvo ante una idea que
surgió en él.
-¿Pero dónde está el tintero de la señora?
Rosina, ligeramente sorprendida, se volvió.
-Pues este es, señor.
-Pero-dijo Ricardo-no hay nada dentro, y si la señora
hubiera querido escribir ..... .
La doncella no pudo evitar sonreír ante la candidez de
aquella observación.
-Si la señora hubiera querido escribir, habría hecho
como el señor. Me habría llamado para llenar el tintero.
-Es justo-concluyó Ricardo-que tuvo que confesar
que aquella muchacha era la lógica misma.
De todo esto resultaba claramente que Lucy no había tocado una pluma.
Ricardo regresó al escritorio y miró atentamente las hojas de papel, regadas encima. Sobre un montón de facturas
se encontraba una que él ya había visto antes de marcharse, porque era u~~ cuenta. del tapicero, bastante fuerte, que
le llamó la atenc1on. Ev1aentemente, ninguuo de esos papeles había sido tocado.
VI
Entonces, ¿qué necesidad había tenido Lucy al hacer va·
ciar la canastilla?
Ricardo, en ese momento, sintió que sus sienes latían con
Ricardo, descontento, se paseaba á lo largo de la pieza. fuerza.
Sin poner todavía en duda la sinceridad de Lucy, enconLa doncella regresó y colocó el tintero lleno en el escritorió.
traba, sin embargo, que su actitud era extraña.
-Aquí está, señor.
Mas se esforzó para quitar de su espíritu esa preocupaRicardo le dió las gracias, inclinando la cabeza. Luego
ción.
Quizás, en algunos instantes, su esposa volvería al es- la llamó d e nuevo:
-¡Ah! Dígame usted, Rosina-dijo con un tono que se
tado normal, y el ir juntos á la ópera en la noche sería un feliz derivativo para los nervios un poco tensos esforzaba en hacer aparecer como el más natural del
mundo- cuide usted de que nunca falte tinta en este tinde Lucy.
En ese momento, Ricardo recordó que al salir había en- tero.
-Está bien, señor.
contrado en la portería una carta de Emmanuel Leroy. Su
- Cuide usted lo mismo d~ vaciar .esta canastilla .... No
prefecto, llamado en el mismo día por el ministerio del
interior, anunciaba á su amigo'.que pasaría cuarenta y ocho espere usted á que la señora· se lo ordene . .• .

Sin embargo, él insistió.
- iQué importa! Al fin ya has hecho las sumas.
-Las dejé á medio hacer. Estaban muy difíciles, ya te
lo dije.
Ricardo, á su vez, comenzaba á impacientarse.
De cualquier modo, esa actitud de Lucy le parecía menos
y menos' clara.
Maquinalmente pasaba su vista por los papeles que había en el escritorio, cuando una tarjeta de visita l e llamó
particularmente la atención.
- ¿Qué es esto? ¿Quién es la señora Nerville?
Si Lucy se hubiera atrevido, habría apoyado su mano
contra su corazón para comprimir sus latidos.
-No lo sé.
-¿No sabes quién es la señora Nerville?
Era tiempo aún de que Lucy confesara todo á su esposo.
Por la segunda vez, desde el principio de la conversación,
estuvo á punto de hacerlo, olvidando completamente á
Máximo en ese momento. Pero lo que la detuvo, sobre to·
do, fué una especie de falso amor propio. Le habría sido
necesario confesar que acababa de mentir, puesto que la
señora Nerville no era otra que Teresa y acababa de recibirla.
-No-dijo. Ese nombre nada me recuerda .... tal vez
alguno de los comerciantes con quienes tratamos.
-Debe ser un comerciante lujoso-replicó Ricardo,puesto que en la tarjeta se señala un día de recepción.
Acababa, en efecto, de leer en la tarjeta: &lt;el segundo y el
tercer martes, desde las cuatro».
Lucy se atrevió:
- .... A menos que no sea una amiga de mamá. Sabes que
con frecuencia viene á instalarse aquí para contestar su
correspondencia.
Pero se sentía desfallecer .... A toda costa se necesitaba
cortar la conversación.
Felizmente recordó que su modista la esperaba desde ha·
cía un rato.

�330

,:¡
I·

1

EL MUNDO ILUSTRADO

convertirse (tenía de ello el presentimiento) en el cuerpo
del delito de su desgracia.
Y aunque una voz interior le aconsejaba desgarrarla y no
llevar más lejos su sospecha, una fuerza más poderosa que
su voluntad y que su razón le arrastraba á aclarar el misterio.
Allí1 cerca junto al teléfono, se encontraba con el anua·
rio el &lt;Tod~ París». Fehrilmente lo hojeó. Leyó: &lt;Ernesto
Nerville. Miembro del Consejo de Estado y esposa, nacida
en Tillier, Avenida Frienland, 28&gt;.
&lt;Nacida en Tillier». Sí, allí estaba la clave.
Volvió á cerrar el volumen, y luego, inmóvil, reflexionó
durante algunos momentos.
•
.. ,
-Vamos-dijo, una vez que hubo tomado su dec1S1on;en todo caso ya tuve en mi vida G,inco .meses de fel,icidad
completa! Sería injusto de mi parte que1arme; todav1a puedo contarme entre los privilegiados.
Tocó el timbre y pidió un vaso de agua.
La doncella trajo la bandeja, la puso en la mesa y se
retiró.
Pero tras ella, sin que lo advirtiera, Ricardo dejó caer
la tarjeta de visita que había guardado en su mano.
.
-Vea usted, hija mía-dijo en el momento en que Ros1na iba á salir:-acaba usted de dejar caer algo.;
Rosina se inclinó inmediatamente, recogió la tarjeta y
la leyó.
-No fuí yo, señor. Debe haber sido la señora cuando le
anuncié esta visita, hace un momento.
Era todo lo que Ricardo quería saber.
-¡Ab, bien!-dijo con tono muy natural, como si estuviera al corriente.
Luego, una vez solo, reflexionó de nuevo.
¿De qué asunto habría podido hablar Teresa á Lucy para
turbarla hasta el punto de que se creyese obligada á ocultar su visita? ¿Sin duda las dos mujeres habían hablado
juntas del pasado'/ ¿De Máximo Tillier? ¿Acaso este joven
habría intentado, por intermedio de su hermana, volver á
verá aquella á quien amaba en otro tiempo? ...... ámenos
La doncella [y esto era lo que Rosina esperaba] vióen que no hubiese venido él también ....
esta indicación una especie de reproche disfrazado y traRosina volvió á entrar para recoger la bandeja.
tó de defenderse al momento.
-¡Ah! dígame usted, Rosina-preguntó Ricardo con in- ¡Oh señor! la señora no ha tenido que decírmelo ja- diferencia-esperaba un paquete que un señor debía traermás. Po~ otra parte, desde que estoy al servicio del señor me esta tarde, el señor Máximo Tillier.
y la señora no he visto nunca un solo papel en est~ caLa respuesta no se hizo esperar.
nastilla. Hasta me he llegado á preguntar para qué sir.ve.
-Sin duda lo entregó directamente á la señora, hace un
-Bueno bueno-dijo Ricardo, que una vez que Ros1na momento, cuando vino. ¿Quiere 11sted que le pregunte á la
salió y ce;ró la puerta, se puso á pasear agitadamente.
señora?
-¡Imposible comprender nada, pensaba!
- No, no-respondió Ricardo-yo mismo lo reclamaré.
Se preguntó primero si Lucy, al hacerle creer que se ha- Por lo demás, no tiene importancia.
bía ocupado de hacer las c~ent~s ó des~ac_har su co~resE indicó á la doncella que no la necesitaba ya.
pondencia no había obedecido a un senhm1ento puenl, es
¡Vamos! ¡Todo estaba claro! Máximo quería recobrará
cierto é i~digno de ella; pero que, en rigor, podía expli· Lucy . . .. ahor~ que no estaba obligado á casarse con ella.
carse 'e1 temor de que su marido bromeara llamándola pe- ¿Pero cómo lo había recibido ella? lQné le había responrezosa. Después de haber anunciado que iba á entregar· dido? ¿Qué pensaba, en fin?
se á una tarea formidable, podía, en efecto, serle desQue ella se hubiese visto obligada á ocultar esta visita á
agradable confesar que no había teni~o el valor de, em· su esposo, si .... esto podría explicarse todavía si se sentía
prenderla. Pero, inmediatamente, Ricardo rechazo esa segura de sí misma, si había despedido á ese hombre quitándole toda esperanza. Pero era lo que Ricardo quería saidea.
¿Cómo es que Lucy, habitua~~ á ~ncontrar _en su marido ber. ¡Sí, era necesario que lo supiera á toda costa!
una admiración, una aprobac1on s1emp~e d1spues~a, una
Había reanudado sus pasos en la pieza con la mirada fija,
complacencia incansable á todos sus caprichos, hubiera po- la frente contraída, dominado por la preocupación que le
dide tener temor de confesarle que no se había oc~padode perseguía, imaginándose ya interrogatorios bruscos, como
nada? Y aún admitiendo ese temor, ¿~ra un ~ohvo sufi- triquiñuelas en las cuales Lucy caería de momento.
ciente para mentir'l Porque Lucylehab1a menhdo. De esto
Así es que no oyó cuando se abrió la puerta.
no le era posible dudar.
Desde hacía un momento, Emmanuel había entrado y
Ricardo detuvo por un segundo su mirada tormento- sorprendido contemplaba en silencio á su amigo.
sa en el salón, y fué á caer como un perro de presa sobre
-Y bien-dijo de repente-si fuésemos un año más jó)a tarjeta que había tenido en sus manos un momento antes. venes, me diría: &lt;He aquí al señor procurador de la Repú·
Volvió á leer: "Señora Nerville, el segundo y tercer mar- blica que se dispone á seguir una nueva p~ta&gt;.
tes ..... ,"
Ricardo se estremeció.
Lucy le había dicho que no conocía á esta señora ~er- ¡Toma! ¡Cómo! ¿Estabas allí?
Emmanuel parecía estar mu y contento.
ville. ¿y si la conociera? Puesto qll:e había me~hdo
una cosa ¿por qué no había de mentir en la otral En
- Sí, qu1:.rido amigo¡ ¡una gran noticia! No quise esperar
~~ro tiemp~, cuando era p~ocurador, Ric~rdo había vi~to hasta mañana para anunciártela. ¡Esta vez está hecho! Mi
mujeres atacadas de la mama de la mentira, que menhan nombramiento de Prefecto aparecerá mañana en el Oficial.
Ricardo, mal arrancado aún á la idea que le perseguía,
por nada, por gusto.
Con ademán brusco arrojó la tarjeta sobre el escri- no pudo responder á esta comunicación sino por un &lt;iAh!&gt;
vago y vana!.
torio.
p
t t '
-Gracias por tus felicitaciones, viejo ... ¡Esto siempre
- ¡Vamos! ¡Vamos! ¡Me vuelvo loco.1 or una on en.as~mejante voy á ponerme á dudar de lo que hay para m1 mas causa placer!
-Vamos, Emmanuel-dijo Duroc sonriendo con aire
.
caro en el mundo.
distraído,
y volvió á pasearse en la p1e'za.
.
Su amigo vino á él y le miró en los ojos.
Pero luego se detuvo ot5a vez y volvió á tomar la cartu-Ricardo, tú tienes algo.
.
da'ndole vueltas y mas vueltas entre sus dedos.
11na,
,
, d
t·g
A pesar suyo se senha pose1do e nuevo por su a.n .1 u~
( Continuará.)
oficio. Esa tarjeta . que palpaba, que olfateaba casi, iba a

331

EL MUNDO ILUSTRADO

y de sus ojos resbalaba el llanto,
y;era ruda y terrible su agonía,
y:noraba,!y;lloraba ....
¡Mientras tanto,
el;niño!á:su~juguete sonreía!. ...
ALBERTO HERRERA,

¡ETERNA HISTORIA!. ...

*

EL VERSO
Para "El Mundo Ilustrado. "
La enferma se moría ....
Torpemente
S'l mano acariciaba la cabeza
del pequeñín y pálido inocente,
que sin dolor, sin llanto, sin tristeza,
la veía morir indiferente.
Mientras que sin pensarlo, el pobre niño
destrozaba un muñeco de vil trapo,
un Arlequín pringoso y sin aliño,
más que Arlequín, guiñapo;
la enferma en la garganta ya sentía
el estertor-presagio de al(onía;pero serena, y abnegada, y fuerte,
luchaba con la Muerte,
porque la pobre madre comprendía
que al emprender su viaje á lo ignorado,
tenía que dejar abandonado,
en manos impiadosas, por extrañas,
á aquel niño tan rubio y sonros..do,
¡hijo de sus entrañas!
Por eso, despreciando sus dolores
lúgubres, torturantes, punzadores,
sin medir los excesos
de aquel terrible y angustioso frío
que hacía estremecer hasta sus huesos,
clamaba la infeliz:
-¡Dulce Dios mío!
¿Por qué destruye tu divina mano
á este pobre gusano? ....
I Apiádate, Señor, de mi tortura,
pase de mí este cáliz de amargura ... .
¡Detén tu voluntad; morir no quiero!
¿Qué será de mi hijo si yo muero?
Solo y abandonado, su inocencia
no hallará nunca protector, ni amigo,
que los huérfanos van por la existencia,
sin amor, y sin pan, y sin'abrigo! ....
Pero en vano la enferma, en su desvelo,
hasta el Señor del cielo
levantaba su queja dolorosa,
que la Muerte, la Muerte
llegaba, torva y fuerte,
á romper la cadena de cariño
formada por la vieja pesarosa
y por el rubio y sonrosado niño .. , ,
¡Oh, cuán horrible y pavorosa escena!
¡Qué infinito dolor; qué horrible pena!
Al mirar la infeliz que lo imposible
se alzaba, hosco y terrible,
mostrándole, con gesto imperturbable,
el hasta aquí, que marca lo inmutable:
con un mortal espanto,
loca ya de aflicción se revolvía,

Es el verso lo mismo que las ascuas latentes,
que la trémula llama de la hoguera briosa,
donde crujen los tallos con ingenua alegría
y se erizan de lenguas retorcidas y locas.
Es el verso el espíritu que palpita abrasado
por corriente de fuego de regiones ignotas,
y su arder huele á selva, huele á orégano arisco,
huele á pino y á sándalo, huele á cedro y á gloria,
Cual destila sus gomas el almendro nevado,
cual destila sus mieles la colmena cantora,
cual destila el azúcar el sagrario del fruto,
aromático el verso de la lira rebosa.
Es retama hecha música su ardorosa cadencia,
es incienso quemado que difunde sus ondas,
y lo dulce del fruto donde el pájaro pica
que derrama su almíbar en la rama gloriosa.
Congelad os espíritus: acercad á los versos
vuestras manos convulsas¡ acercad vuestras ropas
por la escarcha tupidas, que las lenguas de lumbre
hechas cálidos ritmos revibrando se enroscan.
Y vosotros, poetas, arrojad vuestros himnos
á la hoguera impoluta como á un ara armoniosa;
abrasad vuestra carne para darla hecha verso
y los labios ansiosos de ideal se la coman.
Se la coman voraces hecha pan de armonía,
donde tiembla la gracia que perdura y remoza,
se la coman gozosos como vida del cielo
y alimento sublime de virtud milagrosa.
Comulgar con el ritmo, es beber en un cáliz;
y es labrar verso á verso la silábica forma,
ertregarse hecho llama, hecho vino, hecho espigas,
hecho luz, hecho música, y hecho Dios en la estrofa.
SALVADOR RUEDA,

*

Pensamiento
A bañarse en la gota de rocío
Que halla en las flores vacilante cuna,
En las noches de estío
Desciende el rayo de la blanca luna.
Así en las horas de ventura y calma,
Y dulce desvarío,
Hay en mi alma una gota de tu alma "
Donde se baña el pensamiento mío',
• RAFAEL~DELGADO-. •.

�332

J!L MUNDO ILUSTRADO

DESDE LA PLAYA

NEMA ESCARLATA

A Salvador Ramos,

Naufragó el sol en Ocaso¡
en el espacio la luna
va caminando cual una
visión de intangible paso.
El cielo, como de raso,
refléjase en la laguna
y juguetona é importuna
la brisa corre al acaso.
En el muelle, soñadores
se aduermen los pescadores
pensando en playa remota.

JJ

Y, como blanca ilusión,
se aleja una embarcación
semejando una gaviota .....
JosÉ RuBÉN RoMERo.
Sahuayo, 1909

*

EL JOYERO ANTIGUO
Con arte insigne y sin igual maestría
mejor que Ruiz y Becerril y Arfeo
un asa, grabo un camafeo '
cincelo
,
y se engastar bi:illante pedrería.

.

Sobre el metal que al iris desafía
siempre labré-pecaminoso empleoen v~z de un santo y místico trofeo,
al Cisne y Leda, á Baco en una orgía.
Damasquinando estoques y puñales,
por el orgullo de obras infernales
puse en peligro mi futura suerte¡
~or eso al ver que la vejez me agobia
quiero, cual Juan, el preste de Segovia
cincelando un copón hallar la muerte!'
JosÉ MARÍA l&gt;E HEREDIA.

De la sombría nave bajo el dulce sosiego,
rezabas, hacia el Cristo levantados los ojos¡
como en nubes de aromas, en tu amoroso ruego
se alzaban y perdían. tus lúgubres enojos ..... .
Dejaron de moverse tus labios siempre rojos,
tus labios escarlata, tus labios como el fu~go,
cuando de la penumbra, donde oraba de hinojos
iiguióse la figura de un viejecito lego.
'
Te alzaste presurosa, le hablaste dulcemente,
Y al concluir, doblóse tu inmaculada frente,
porque besar quisiste la diestra del anciano,

Y pareció tu labio, fresco y encarnad.no,
so?re las palideces de aquella exangüe mano,
ro¡o nema de lacre sobre de un pergamino.

•

ALBERTO HERRERA.

EN FEBRERO
Vas ~e prisa, con pasos pequeños,
cual vivaz codorniz que se aleja:
tus graciosos choclitos sedeños
van cantando una copla ya vieja.
En tu falda, de tintes risueños,
un pecado gentil se refleja;
al alzarla, descubres ensueños
que no ver la moral aconseja.
Sopla el aire, locuaz te acaricia
con un beso que acusa malicia,
y parece que ríe atrevido
con risilla burlona y coqueta,
al untar el ligero vestido
á tus curvas de airosa griseta.

LA ESPADA DEL VIRREY

LA VIEJA

Cuando el Virrey bajó la última grada
del palacio, risueño en su decoro
de su espada oprimió la cruz de ~ro
volvióse y dijo adiós con la mirada.'

Petrarca ya un altar no le inaugura:
ya Dante no la sueña ideal tesoro;
El Tasso no la esculpe en versos de oro·
Byron no aspira el don de su ternura. '

La espada del Virrey era una espada
que probó en otra edad sangre de moro
desde su fina punta hasta el tesoro
'
de esa su empuñadura cincelada ...

iPobre mujer! El sol de su hermosura
brilló en su edad azul como un meteoro
y de una diosa en el senil desdoro
veis hoy grotesca la silueta oscura!

Sú?ito, ante el Virrey, llega un anciano:
movió de su piedad el noble instinto
y una limosna le rogó, no en vano:

Pero si, al mundo, hilaridad inspiran
labios sin. perlas en su faz rugosa,
amantes hene: como á un dios la miran.

el que pobre bajó desde esa altura
quebró el acero que llevaba al cinto'
¡para poderle dar la empuñadura!

Y yo os daría la beldad más vana
de rnbias trenzas, con la tez de rosa:
por un cabello de mi madre anciana.

JosÉ SANTOS CHOCANO.

no

¡MARCA, MARCA BOLETERO!

Para ''El Mundo Ilustrado "

ALBERTO HERRERA,

(TRADICION LIMENA)

EL MUNDO ILUSTRA

CARLOS A. SALAVERRY.

CUENTO DE MARK TWAIN
Pido al lector que ponga sus ojos sobre los siguientes
versos y que me diga si es posible encontrar en ellos algún
carácter pernicioso:

33~

Suspiré tristemente y respondí: «Buen amigo bole!t ro,
marca, marca al pasajero un boleto azul ó rosa&gt;.
.
El n.verendo M. me víó de pies á cabeza, con un aire
grave, y luego ~ñadió: Mark, esto me. extraña: las p~labras
que acabáis de pronunciar son las mismas q.ue repeh~ d~sde que subimos al tren; no les encuentro nmguna . s~gmfi·
cación especial, y, sin embargo, cuando las pro.nunc1á1s, experimento una sensación penosa. «Buen amigo boletero:
marca, marca .... :!&gt; ¿Cómo sigue eso?
Continué al punto los versos y recité la tirada completa,
El rostro de mi amigo se iluminó:

Buen amigo boletero:
marca, marca al pasajero
un boleto azul ó rosa¡
dile, dile alguna cosa
muy galana y muy graciosa
mientras cuentas el dinero.
(En coro):
Marca, marca boletero
1in boleto al pasajero!
. Hace alg~n tie~po me encontré estos versos en un periódico¡ los lei dos o tres veces y esto fué bastante para que
tomaran posesión de mi cerebro. Durante el tiempo de mi
desayuno, su cadencia se repitió en mi mente, de tal modo,
que al fin del almuerzo, cuando doblé mi servilleta me
sentí in,capaz de saber si había almorzado ó no. La víspera
me ~a)na traza~o ya el plan para mi trabajo de aquel día:
escribir un capitulo dramático de la novela que estaba haciendo.
Me fuí á mi casa con objeto de sentarme tranquilamente
á e~cribir mi tragedia; tomé la pluma; pero mi espíritu, obsesionado, repitió como un, estribillo: «¡Marca, marca boletero un boleto al pasajero:!&gt;. Luché con todas mis fuerzas
durante una hora; mas fué tiempo perdido. ,iDilz, dile alguna cosa muy galana y muy graciosa:1&gt;-estos versos repiqueteaban en mis oídos, sin tregua, obsesionantes.
Aquella fué para mí una tarde perdida; lo comprendí
después. Renuncié á mi trabajo y tomé la resolución de salí~ á ~ar un paseo; mas una vez sobre la banqueta, noté que
mis pies marcaban la cadencia de los malditos versos. Procnré entonces caminar más despacio; pero el ritmo de los
versos se acomodaba siempre á mis pasos y me seguía con
una obstinación endiablada.
Desesperado, volví á mi casa; inútil es decir que todo el
día tuve sobre mí esa obsesión. Maquinalmente me senté á
la mesa y comí sin darme cuenta de ello. Un violento dolor
de cabeza me clavó la garra y me obligó á meterme en el
lecho;_ allí, dando vueltas como un poseítlo repetía los versos mientras me apretaba la cabeza con las manos. A media
noche, casi loco, me levanté é intenté leer algo; mas entre
rooglón y renglón me parecía ver: &lt;un boleto azul 6 rosa .... &gt; Aún no salía el sol cuando me levanté y me lancé
á la calle repitiendo siempre la frase idiota: «Marca, marca
boletero un boleto al pasajero&gt;.
pos días después, un sábado por la mañana, me levanté
mas muerto que vivo y salí; iba á buscará un amigo mío,
el_ ~everendo M., á quien había dado cita para llevarlo á
VISltar la torre de Talcot, á diez millas de distancia. Mi
amigo me miró sin dirigirme la menor pregunta. Partimos
los dos. Siguiendo su costumbre M. me habló como un mo·
lino de viento. Yo no le re~pondía porque no le entendía
nada. Al cabo de una milla, M. me preguntó:
-Mark, ¿,tenéis alguna pena? Me parecéis terriblemente
abatido. Vais distraído .... !Vamos! decid qué os pasa.
Con un aire lúgubre, sin entusiasmo, le respondí: ,imarca,
marca boletero un boleto azul ó rosa&gt;.
Mi amigo me miró con extrañeza, y muy perplejo añadió:
-No sé lo que queréis decir, Mark. No me parece que
vuestra respuesta sea triste, y, sin embargo, el tono con que
acabáis de pronunciar esas frases y el sonido patético de
vuestra voz, me hieren penosamente. Decid, ¿qué tenéis?
Casi no entendí sus palabras absorbido por mi estribill'? 'ídile, dile alguna cosa muy galana y muy graciosa
mientras cuentas el dinero:!&gt;.
Ignoro lo que pasó durante las nueve millas restantes.
Sin embargo, hubo un momento en que M., poniendo sus
manos en mis hombros, exclamó:
-iOh, Mark! Des¡:ertad, despertad, os lo ruego, no soñéis
tnás; hemos llegado al fin del viaje, amigo mío. Yo he hablado como una cotorra durante todo el paseo sin obtener
una sola respuesta; mirad ese magnífico paisaje de otoño.
Vos que habtis viajado, podréis hacer comparaciones. Vea·
mos, lqué pensáis de esta perspectiva?

-¡Qué agradable, Y, extraña .consonancia!.-me r;spcn·
dió;-parece una mus1ca; ¡qué ntmo tan bomto! Creia haber atrapado la cadencia¡ pero no, se me escapa .... á ver,
á ver, ¿queréis repetir esos versos una vez más? Creo que
eso será bastante para aprendérmelos de memoria.
Se los recité. M. los repitió, le corregí un error que tuvo
en ellos, volvió á decirlos y por esta vez salió ya bien la
recitación entera. En ese momento me pareció que quitaban de mis espaldas un pesado fardo; mi cerebro ~e sintió
de pronto desembarazado de aquel torturante estribillo, y
probé una profunda sensación de reposo y de bienestar.
Tan ligero sentí mi corazón, que estuve cantando por más
de una hora. Volvíamos ya del viaje. Mi lengua desligada habló y habló sin descanso de cosas agradables; las palabras corrían de mi boca como el a~ua de una fuente. En
el momento de despedirme de mi amigo, le apreté la mano
y le dije:
-iQué hermoso paseo hemos hecho! Pero conste que á la
vuelta de él no me habéis dirigido la palabra. Veamos, ha·
blad, decidme algo.
El reverendo M. arrojó sobre mí una mirada lúgubre,
lanzó un profundo suspiro y articuló maquinalmente:
«Marca, marca boletero un boleto al pasajero:!&gt;.
Sentí una cruel angustia y pensé: «¡Oh, pobre amigo mío!
por esta vez eres ya presa del maldito estribillo&gt;.
No vi al reverendo M. durante dos ó tres días; pero el
martes apareció de nuevo ante mí y se dejó caer como un
fardo sobre un sillón; estaba pálido, abatido, horriblemente deprimido. Levantó hacia mí sus ojos apagados y me
dijo:
-¡Ah, Mark! qué horrible de~cubrimiento he hecho
aprendiéndome esos endiablados versos¡ me han perseguí·
do como una mala sombra día y noche, hora tras hora, dn
tregua alguna. Después que os dejé, he sufrido un calvario. El sábado tomé el tren para Boston; un amigo mío ha·
bía muerto, y la familia me rogaba, por medio de ur. telegrama, que fuese á pronunciar el elogio fúnebre de mi ¡:o·
bre amigo muerto. Me encerré en el gabinete del tren é in·
tenté elaborar el plan de mi discurso; pero me fué ímposi·
ble agregar nada á la primera frase, pues apenas comenzó
el tren á caminar y á dejar oír el monótono ,iclac, clac,
clac», de sus ruedas, vuestros diabólicos versos comenzaron á amartillear mis oídos al compás de aquel ruído. Du·
rante una hora permanecí recostado en el rincón, pronun·
ciando con cada «clac:!&gt; del tren una sílaba de los versos.
Un espantoso dolor de cabeza me partía el cráneo; tuve la
impresión de volverme loco si continuaba un minuto más
sentado en aquel lugar. Me desnudé y me metí en la cama. Ya adivináis lo que se siguió: «Clac .... clac .... clac ..
marca, marca boletero .... clac, clac, clac, un boteto al pa·

�..
.i!L MUNDO ILUSTRADO

334

EL MUNDO ILUSTRA1)ó

FUGACES

'J

I

l

¡¡

El lunes pasado hizo un año justo que murió Tíck-Tack,
el regocijado autor de aquellas Semanas Alegres que, durante tanto tiempo, aparecieron en las columnas de «El Impacíal&gt; de los domingos.
,
.
Yo lo recordé, con amargura, desde el dia anterior; y al
amanecer del lunes, tan pronto como estuvieron en mis
manos los periódicos del día, busqué con ansiedad, en cada
uno de ellos, el artículo que mi inocencia creyó que le sería dedicado, en esa fecha, al festivo y talentoso escritor.
Y ¡oh, decepción! Tan sólo en el diario en que colaboró
por tanto tiempo el delicado cuentista apareció, y eso firmado por una poetisa que no fué amiga de Tick- Tack, el
artículo en recuerdo del hermano muerto, que yo creía firmemente encontrar en todos los periódicos metropolitanos.
¡Cuán profunda tristeza produjo en mi espíritu aquella
frialdad horrible, aquel olvido injustificado! ¿Cómo, aún
no se secaba enteramente la tierra con que fueron cubiertos los restos mortales de Mícr6s, aún resonaban en nuestros
oídos los ditirambos de ocasión, que diarios y revistas dedicaron al ilustre fallecido, y ya el polvo de la indiferencia caía sobre su recuerdo? ¿Para eso había trabajado, tan·
to y tanto, el infatigable luchador? ¿Para eso había consumido su vida y quemado rápidamente su cerebro? ¡,Los miles de lectores que rieron á conciencia con los áticos
chistes de Tíck-Tack, ya lo habían olvidado por completo?
¿Sus compañeros de arte, sus camaradas de periódico, sus
cofrades de letras, no tenían una frase de cariño que dedi·
car al hermano desaparecido? ¿Y las hojas impresas, las
que tantas veces gritan desaforadamente que aman al Arte
y que sienten honda veneración por los artistas, no tenían

sajero .... &gt; Imposible cerrar los ojos. Al llegar á Boston
era ya un loco de atar. No me preguntéis cómo me las
compuse en los funerales. Todos mis intentos ~e pal~bras
graves y solemnes se resolvían en un solo. gnto chillón:
«Buen amigo boletero: marca, marca al pasa1ero un boleto
azul y rosa . ... &gt; Todo mi dis~urso t':1vo el sonsonete, de
los nefastos versos; y en medio de mi locura, me quedo al_l!una lucidez para ver á mis oyentes estupefactos, completamente abismados primero, y después transportados, embriagados, en éxtasis, campaneando estúpidamente sus cabezas para marcar el ritmo de mis palabras. . .
,
Cuando terminé, huí á la sacristía, abrumado: allt me encontré á una vieja tía del difunto que acababa de llegar de
Springfield y que no había podido entrar en la iglesia. Me
dijo sollozando:
.
-iOh! ha partido todo, todo se acabó .... y no he podido verlo antes de morir.
-¡Sí-le dije,-ha partido, ha partido, ha partido.
-iOh! vos le amabais mucho?
-lA quién'?-le pregunté.
-A mi pobre Jorge, á mi pobre sobrino.
.
-Es verdad, es verdad, un boleto azuló rosa, pobre amigo....
.
-Gracias, señor, gracias por esos consuelos; _isu .m':1ert~
me ha hecho sufrir tanto!. ... y decidme: ¿habéis asistido a
sus últimos momentos?
-Sí, no, sí .... ¿momentos de quién?
-De nuestro querido difunto.
-iOh, sí, estuve allí!
-¡Qué consuelo! ¡Repetidme, repetidme sus últimas palabras!
-iAh, sí, él decía... él decía «ma~ca, m~rca bo~etero,
un boleto al pasajero .. . . &gt; ¡Ah! por Dios, s~nora, deJadme,
dejadme; en nomb~e d.e lo. má~ sagrad?, de1adme .aba.ndonado á mi locura, a mi miseria, á mi desesperaci6t1;, &lt;un
boleto azul ó rosa, dile, dile alguna cosa&gt;. ¡Tened pieda~ ANGEL DE CAMPO, «MICRÓS&gt;.
de mí. ... «buen amigo boletero, mientras cuenta~ el dinero!. ... &gt;
..
tampoco un1 palabra que decir en recuerdo del joven esMi amigo me miró entonces desesperadamente y me diJo critor que, en su rapidísima vida, supo dar lustre á la pacon expresión conmovedora:
tria literatura'! ......
-Mark, ¿nada decís? ¿no me dáis la menor esperanza?
¡Amarguísima lección para los artistas que aún viven,
· no podéis dirigirme siquiera una palabra de consuelo? para los que, aún llenos de ilusiones, luchan virilmente
Algo me hace pres.entir que !11'~ lengua está ~ond~nada pa- por conquistar fama y renombre! ¡Malaventurados esfuerzos
ra siempre á repetir ese estribillo macabro. 1Ved. aquí es- los suyos! ¡En vano torturarán su cerebro para producir
tá otra vez: «Marca, marca boletero .... un bol~to . ·... &gt;
, algo grande, para producir algo bueno, para producir algo
Este murmullo se extinguía poco á poco; m1 amigo cayo que merezca la simbólica corona de laurel! El medio en
en un dulce éxtasis que trajo á sus sufrimientos un reposo que trabajan es un me~io deprimente., desconsolador y
reparador.
.
.
mezquino. Sus obras, mientras ellos vivan, serán tasadas
Para preservarlo de u11; lug~r en el a~ilo de l,os altena- en precios irrisorios, y maTÍana, cuando la Muerte los sordos le conduje á una Universidad próxima, yalli pudo des- prenda, esa vida ulterior con que han soñado no durará
cargar el penoso fardo de sus rimas sobre los oídos de los ni siquiera doce meses!. .... •
pobres estudiantes. ¿Qué les pasó á ellos? Prefiero c~l~arEn verdad que los escritores de nuestra patria son unos
me antes que contar el triste resultado de esta ~rasmisión. verdaderos mártires. Privaciones, hambres, miserias en vi'Por qué he escrito este artículo? Con un ob1eto noble da· olvido indiferencia y abandono después de su muerte.
y loable: para advertirte, lector, que si algún dí~ caen tus N¡cesitan 1ser, como son, verdaderos sacerdotes del ideal,
ojos sobre estas rimas despiadadas, procures huir de ellas para proseguir caminando por la engañosa senda que ha?como de la peste.
M
T
elegido¡ necesitan de todo el sacrosanto anhelo qu~ los ant·
ARK WAIN.
ma para no desmayar; necesitan de todo el empuJe de sus

\

'\

335

almas esforzadas para no romper la péñola entre sus manos, y dedicarse á la vida vulgar de las multitudes; necesitan, en suma, de una voluntad inquebrantable y de un
inmenso amor hacia lo bello, para tomar amorosamente la
cuartilla de papel y dejar caer en ella pedazos de alma,
jilones de sentimiento, chispazos de inspiración, para que
una vez producida la obra, sirva mañana para en vol ver
garbanzos!. .... .
¡Oh, mil veces desventurados los escritores de mi patria,
bien saben ya lo que se les espera, la última lección ha
sido profundamente desconsoladora! En vano fué que Tick·
Tack consumara un trabajo formidable; en vano fué que,
domingo á domingo, durante muchos años, arrancara, con
su charla, ligera y juguetona, una alegre carcajada de millares de bocas; en vano fué que con sus delicados cuentos,
cuentos tejidos con brumas de tristezas, despertara los en·
sueños en las almas sensibles; en vano, por fin, que
labor tan aplastante, debilitando día á día su cuerpo débil,

lo condujera quizá á una muerte prematura¡ la indiferencia de propios y extraños, el olvido de amigos y enemigos,
ha sido el premio de sus afanes, ha sido la amarga hoja de
laurel que se ha puesto sobre su sepulcro!. .. .
Pero no: aún hay almas que lo recuerdan, aún hay seres
que dejan caer una lágrima en su losa funeraria, aunque
no hubieran estrechado su diestra, cuando feliz y satisfecho dejaba correr su alegre pluma, vapuleanc;!o ridículas
necedades ó torpes cursilerías ... .
T,ck-Tack no ha muerto en la horrible muerte del olvido: su recuerdo vi ve aún en muchos corazones que lo admiraron, y ante la tumba del escritor, escasa tal vez de
ofreudas á su talento, exclaman enteramente convencidos:
«No importa esa fría soledad; murió como mueren todos
nuestros ;irtistas: dichoso porque supo cumplir con el deber que se había impuesto: rendir culto á la Belleza por la
Belleza misma! ... . . .
IVAN.

La antigua junta directiva de los fe ri;ocarriles nacionales de México, que
se hallaba compuesta de siete miem·
bros, ha sido aumentada hasta veintiún directores. El traspaso á dicha compañía del ferrocarril Central mexicano y del ferrocarril Nacional de México, motivó tal aumento, dado que la amplitud de los
asuntos que de hoy en adelante habrán de tratarse requieren mayor número de miembros que integren la susodicha
junta.
Esta componfase primitivamente de los señores licenciado don Joaquín D. Casasús, licenciado don Pablo Macedo,
ingeniero don Gabriel Mancera, don Luis Elguero, don
Guillermo de Landa y Escandón, don Manuel de Zamacona é lnclán y don Ricardo Honey, residentes en México.
Y se ha adicionado, hasta alcanzar un total de veintiún
miembros, con los señores licenciado don José I ves Liman·
tour, don Eduardo N. Brown, don Julio M. Limantour, don
Samuel Felton y don León Signoret, residentes también en
esta ciudad, y los señores William H. Nichols, Ernesto
Thalmann, James N. Wállace, James Speyer, Bradley W.
Palmer, Henry Clay Pierce, Clay Arthur Pierce, Henry S.
Priest y Eben Richards, vecinos de New York, y todos
ellos, como los arriba mencionados, con el carácter de directores.
El señor Limantour fué designado para la presidencia de
la expresada junta; pero considerándose impedido por su
cargo de secretario de Hacienda y Crédito público para
ejercer tan altas funciones, renunció la presidencia, renuncia que no le fué aceptada, y tras de la cual ha pedido una
licencia indefinida, substituyéndole, durante ella, el señor
licenciado don Pablo Macedo, electo vicepresidente.

conspirador, fué preso en la mañana del 16 de Septiembre
del mencionado año, en las cárceles arzobispales, de donde
se les trasladó á las de la inquisición.
Condenado á destierro de la Nueva España, en Abril de
1809 fué conducido á Veracruz, y en tanto llegaba el navío
que había de llevarle á España, encerrado en una mazmorra de Ulúa, en la cual murió, atacado de vómito, en los
primeros días de Mayo.
La figura de fray Melchor de Talamautes Salvador y Baeza, es, pues, ahora de gran actualidad histórica.

EL PRESIDENTE
DE LAS
LINEAS NACIONALES

• •*
Aún no se borra de la imaginación
el recuerdo de la tretT.enda catástrofe
ocurrida en el Sur de Italia, y natural
es que el miedo se apodere del ánimo más valeroso ante
la posibilidad de hecatombes semejantes, máxime cuando
éstas parecen anunciarse en el patrio suelo.
El volcán de Colima, que sólo de vez en cuando da señales de actividad, hizo erupción el día 4 del corriente,
causando terror pánico entre los moradores de la falda de
la montaña. De días atrás la gente de la comarca venía escuchando frecuentes detonaciones subterráneas, hasta el
día 3, en que apareció cubierta de nieve la cima, siguiendo
á este fenómeno á la mañana siguiente, el de la erupción.
El cráter del volcán arrojó torrentes de vapor y de lava, y
á :ªl fenómeno siguieron leves sacudimiento~ sísmicos,
asi como un temblor ondulatorio de 35 segundos de duración.
La población de Colima encuéntrase atemorizada, y los
temblores continúan.
TEMBLORES
EN COLIMA

•

•**

**
El conocido historiador don Luis
González Obregón ha tenido la fortuna de encontrar el proceso auténtico
formado por las autoridades civil y eclesiástica de la Núeva España á fray Melchor de Talamantes, ilustre protomártir de la independencia.
Dicho proceso considerábase perdido, y, de .co.nsiguie.nte, su descubrimiento es un verdadero acontecimiento histórico.
El padre Talamantes nació en Lima el JO de Enero de
1875. Pertenecía á la orden religiosa de la Merced, y vino
á México por asuntos de familia, dándose á conocer como
de grande erudición y talento y de admirable carácter.
Conspiró contra el gobierno de España con .d on Fra~cisco Manuel Sánchez de Tagle, don Juan Francisco Azcarate y don Francisco Primo Verdad y Ramos, regidores del
ayuntamiento de Mé:;ico, en 18,08! distinguié:°~~se por s.u
actividad y por los celebres anommos que dirigiera al virrey Iturrigaray. Dió á luz interesantes escritos en defensa
de sus ideas avanzadísimas para la época, y acusado como
LA FIGURA
DEL P. TALAMANTES

ACCIDENTE DE CAZA

Ha muerto el señor don Lucas Alamán, nieto del conocido historiador de

ese nombre.
El fallecimiento del señor Alamán debióse á un lamen·
table accidente.
Habiendo tomado parte en una excursión cinegética, que
tuvo lugar en terrenos de la hacienda de Xajai, en el Estado de Hidalgo, debido á la imprudencia de un criado
recibió la descarga de una escopeta, á consecuencias de la
cual murió horas después.

***
En el «hall&gt; de la casa del señor general don Pedro Rincón Gallardo tuvo verifica ti vo una reunión política, á fin de proceder á
la formación del «Club Reeleccionista de la Ciudad de
México», que, como su nombre lo indica, se propone presentar la candidatura del Sr. Gral. ·Dfaz para la Presidencia en las próximas elecciones.
CLUB REEL[CCIONISTA

�EL MUNDO ILUSTRADO

33i

Concur~iero~ á la junta distinguidas personalidades, y
1 mesa direct~va ,se constituyó bajo la presidencia del se-

-ª

nor general Rrncon Gallardo.
L.os acuerd?s de este club serán, no cabe duda de grande importancia.
'

•
••

l

&lt;

I

};

Los católicos han celebrado con
. gr~n~es fiestas el arribo á México del
.
nuevo arzobispo, ilustnsimo señor doctor don José María
Mora.
Hubo trene~ especiales hasta Tula, y se cantó en la catedral un . «Tedeum~, al cual siguieron otras ceremonias de
suntuosidad no vistas con frecuencia por ojos metropolitanos, e:ntre ellas la toma. de posesión del jefe de la iglesia
en Mé~i~o, Y una comumón general de niños de las escuel as catohcas.
EL NUEVO ARZOBISPO

•*•
UN GENERAL FRANCES
Ha llegado á esta ciudad el señor
EN MEXICO
genera_! de división dd ejército francés

Francisco de Negrier. Su presencia
entre nosotros se debe á simple afición viajera y es digna
de notarse, dada la alta cateóoría militar d•l d' 1· g 'd
huésped.
~
~
IS ID ui o
1

1
'

1

1, 1

El gen.eral _Negrier vino por primera vez á México du
r~nte la mvas1ón francesa en 1862, con el grado de subten1enJe,_ En 1875 ascendió á general de división.
Mexico e~ ~na de las etapas del viaje que ha emprendido por Amenca y el Japón.
"
Muy co_rto tiempo permanecerá en esta capital, ]a cual
ha recorrido con grande complacencia, mostrándose satisfecho de lo~ adelantos alcanzados hasta hoy.
La coloma francesa prepara algunas brillantes fie~tas en
su honor.

***

EL CENTENARIO
El día doce del actual debe haDE LINCOLN berse celebrado en los Estados Uni.
dos el centenario del nacimiento de
Abra~an Lmcoln, uno de los hombres más grandes de
América, que con Wáshington, con Jéfferson y con Grant
comparte la admiración y el culto del pueblo americano
c?mo uno de l~s campeones más esforzados de la democra~
c1a norteamericana.
To~ó en suerte á Lincoln ser el conductor de esa guerra
formidable, que ocupó casi todo su período presidencial
comenzando al mediar el año de 1860.
'
. Epoca la más difícil fué esa para la gran república amencan~. Dos formidables intereses se encontraban en pug
na ab1~rta Y amena~aban di vidir la nación americana en
dos diferentes republicas. El motivo de la disputa era de
tras~endental fnterés, de trascendental importancia para
l~ libertad, as1_ como para los intereses de una de las re·
g_1ones más neas de Norteamérica: disputábase sobre la
l~b~rtad de los esclavos. El territorio americano, extens1s1ffi:O desde. que la confederación proclamó su independencia, ofrec1a una débil densidad de población, )a cual
se ~abía agrupado_ en el ~orte y en el Este, formando los
graudes, c~ntros m~ustriales, y practicando, en las riberas
del Atlan.hco la agricultura intensiva. Era el núcleo de
la población ~!anca, que seguía los métodos europeos.
Pero á medida que :nuevas adquisiciones de territorio
aumentaron la extensión de la república, la población
blanc~ no g~stó para las necesidades de la agricultura y
de la_ mdust na; áEln s~ invasión gradual, la confederación
americana
as .riberas del Mississipp'i, 11amado ¡us·
'l
t
t l 1N1ego
_amen e e 1 o_amen~ano, y siguió hacia el «Oeste Salva¡e&gt; Y se e_x~endió hacia el Sur, ocupando las llanuras tejan~s, defimhvamente ocupadas después de la guerra de M ' .
XICO en 1847.
e
Se emp_rendieron nue_vos cultivos y, siendo insuficiente
~a población blanca y hbre, fué necesario importar traba¡adores negros, q_ue en aquel tiempo no se consideraban
como ~o~bres libres, excepto en México, país que tuvo
la gl,or1a mmensa de haber sido quien primero dió libertad a los esclavos de todas las razas.
. Al mediar el siglo pasado, la opinión pública comenzó á
fi¡arse en lo~ Estados _D_nidos, la esclavitud de los negros
estaba en abierta oposición con los principios de libertad
que formaro_n I_a base de la confederación americana. Era
preciso redimirlos; la idea lantiesclavista fué abriéndose
paso, como se abren paso todas las ideas de libertad basta
encontrar la barrera, al parecer infranqueable, de los inte·

reses fabulosos, representados por los i1gricultores del Oes·

MASCARILLA DE Lli'ICOLN TOMADA EN VIDA DURANTE
LA GUERRA DE SECESIÓN.

te y del Sur, para quienes el problema de la esclavitud
era\ ante todo, económico, y que se consideraban atacados
de muerte con la expedición de una acta que suprimiera
para siempre la esclavitud.
La oposición era abierta y terrible, y de tal modo tenaz,
que dividió francamente á los ciudadanos de la Unión ameri·
cana en dos grandes partidos: el esclavista y el antiesclavista,
que se disputaban el predominio político. Y la disputa
era tan reñida, que obligó á no pocos gobernantes á em·
prender nuevas conquistas para ensanchar el territorio
americano, anexándose territorios que, convertidos en Estados esclavistas, irían á fortalecer la posición de este partido, que se consideraba débil, en tanto que los antiesclavistas l!anaban terreño, y su actitud se hacía más y más
amenazadora. No á otra cosa se debió principalmente la
anexión de Texas, que más tarde fué pretexto para la ini·
cua guerra de 1847.
En esas condiciones, Abraham Lincoln, cuya carrera política había sido brillantísima y le había colocado entre
los más grandes liders de la historia, hombre de firmes
principios, de carácter no menos enérgico y que tenía el
dón de atraer la elocuencia viril de los apóstoles y la virtud de los grandes liberales, fué á ocupar la presidencia
d_e I,a república. Era antiesclavista; pero vacilaba y se res1sha á declarar de una manera abierta la abolición, porque
sabía perfectamente, y así lo declaró en entrevistas con los
principales corifeos del abolicionismo, que decretarla era
provocar la desunión, y creía que antes que todo debía
procurarse mantener unidos todos los Estados de la fede
ra~ión americana. La abolición vendría después por sí
misma.
Mas la agitación creciente fué imposible de vencer y al
fin estalló la guerra; los Estados esclavistas se unieron en
una confederación nueva¡ se prepararon á la lucha y aun
se adelantaron á efectuar la invasión, con el propósito fir·
me de luchar hasta el fin. En tan difíciles circunstancias,
la personalidad de Lincoln se reveló con toda su firmeza,
con toda su serenidad, con toda su habilidad. El condujo
la guerra hasta su término; él defendió, con un vigor casi
sin ejemplo, el gran principio democrático, y además, salvó
la unió_n ~e la república; títulos suficientes. para que su
memoria vi va eternamente, como uno de los libertadores
y redentores de la especie humana, y como uno de los
grandes patri~ios. Pa,ra que nada faltara á su gloria, apenas
concluída su mmensa labor, fué mártir: murió á manos de
un fanático en 1865, cuando la nación entera le aclamaba
como salvador de la patria americana.

LA LIBERTAD
DE CUBA

***

Gran significación ha tenido para la
política internacional americana la toma de posesión de los nuevos funcionarios del gobierno cubano electo recientemente, así como
la retirada de las fuerzas americanas que por más de dos
años habían ido á restablecer el orden, á garantizar la li·
bertad en las elecciones y apoyar la intervención america·
na representada por el gobierno provisional de Mr. Char·

les E. Ma~OOll,

EL MUNDO ILUSTRADO
Al retirarse el gobernador provisional y al ordenar et
embarque de las tropas americanas, hubo quienes pensaran
que la cesación de la tutela ejercida por los Estados Uni·
dos serfa definitiva, y que Cuba tendría para el porvenir
un gobier~? n~cional estable, democrático, producto de
una elecc1on hbre, y que fuese al mismo tiempo fuerte y
respetable. Se creía que el pueblo cubano habría llegado á
comprender que sólo puede disfrntar el bien tan preciado
de la _soberanía nacional, si se mantiene respetuoso de la
autoridad brotada de la voluntad popular, y si pacíficament~se dedica á trabajar y explotar la riqueza pública.
Asi se creyó en todo el continente americano. Los que
deseamos ver en este hemisferio florecer la libertad y prosperar la democracia, así lo creÍlmos con firmeza. Mas las
not~cias recientemente llegadas de Cuba hacen temer que
sur¡a nuevo conflicto.
Al efectuarse las elecciones últimas, el pueblo cubano
se encontraba dividido en dos partidos: el liberal y el conservador¡ el primero de los cuales se snbdi vidía. á su vez,
e~ dos facciones personalist.¡s: la und proclamaba la cau~idatura del general don José Miguel Gómez, uno de los
¡efes de la pasada insurrección, y la otra la del doctor Alfredo Zayas, que fué uno de los agentes revolucionarios
en los Estados Unidos durante la guerra de independencia
Y es uno d~ los escritores más distinguidos de la isla.
Convencidas las facciones de que eran dema5iado d ébiles para luchar aisladamente contra el partido conservador, resolvieron unirse para poder derrocará aquel partido e~ l~s elecciones, y celebraron un pacto, por el cual
~on!1nieron en dar una distribución de empleos públicos
a ~iembros de las respectivas facciones, proporcionalmente a los elementos que una y otra hubiesen aportaJo á la
lucha.
Parece ser, conforme á las informaciones más r ecientes,
que. al hacer la distribución del botín político, la~ do~
faccione~ se manifestaron descontentas, y la situación se
ha hech&lt;' muy tirante entre ellas. Grave es, en efecto, que
haya desacuerdo entre el presidente y vicepre~idente de
un p~ís, pues no raros ejemplos hay de que esas desavenencias hayan traído consigo una rivalidad política abier
ta que ocasiona trastornos ó, cu1ndo menos, entorpece la
marcha de la administración pública.
A agravar la situación viene el descontento que se manifiesta entre ciertos elementos conservadores, que claman
contra el predominio que en las elecciones obtuvo el elemento negro. Quéjanse de que una administración en que
predomina este elemento, asimilaría Cuba á Haití ó Santo
Domingo, las repúhlicas negras de América. Las cuestiones de raza siempre han sido peligrosas para la tranquilidad de las naciones, porque dividen muy hondamente elementos que deberían trabajar unidos para el bienestar na·
cional.
Pero tenemos fe en que los disturbios habrán de evitarse; de que el pueblo cubano, inteligente como pocos, se dé
cuenta de que su nacionalidad estaría en gravísimo riesgo
á causa de cualquier perturbación del orden, y que no vol·
veremos á ver el espectáculo de un país latino, abiertamente tutoreado por un país sajón.

&amp;

'*•...

METROPOLITANASLas Vidas que Fu e ron
Llueve. Es una lluvia menuda, fina, que repiquetea en
los cristales de los escaparates, acribillándoles, fulgurando
al contacto de la luz que sale á chorros, con centelleo de
piedras pr.eciosas. A ras del suelo, sobre la acera, deslízase
el agua de las cañerías, gorgoriteando mansamente, con una
cadencia vaga, lenta, que se funde en el rumor infinito de
la llovizna que cae.
Solitaria está la calle. En el asfalto, bruñido como espejo,
cabrillean ampos de claridad desde la esquina próxima,
hasta allá, en la lejanía que torna brumosa la cortina líquida de fina urdimbre, constantemente tejida por manos in
visibles de hadas. Al abrigo del muro van caminando mujeres que recogen con presteza sus faldas y miran al que
pasa; media docena de chiquillos astrosos, con periódicos
del día bajo del brazo, agrúp;,.nse en el quicio de una puerta, y charlan, y ríen, murmurando en voz baja, cuando algún transeunte se aproxima, nombres de publicaciones que
se pierden en el murmullo apagado del agua. Dos jamelgos,
tirando de viejo simón: trptan ¡,or el ¡Lrroyo, bílja la testa,

337

Sus herraduras hieren el pavimento con monótona regula·
ridad que se desvanece á lo lejos.
Estoy solo en mitad de la acera. Estoy triste. El soplo
helado del aire, la inclemencia del cielo que no muestra
siquiera un ped.lcito de azul á través de una desgarradura
de nubes, como ingenua sonrisa entre lágrimas, me hacen
anhelar entonce~. con in~tintivo anhelo, la dulzura de un
retiro, la quietud de una habitación cálida donde me arrellanase en uno de esos arcaicos sillones que parecen hacer·
nos confidencias de cosas pasadas, cuando, tras del cristal,
miramos el cielo pluvioso.
Mas ¿adónde ir? Me abruma la idea de encerrarme en
mi cuarto, con mis muebles, con mis libro5, Quiero, junto
á mí, un espíritu que viva la vida de los sencillos; unos
labios que sonrían, unos ojos que miren con tranquila mi·
rada.
Tengo en aquel instante la visión de un hog,rblanc&gt;;de
la casona muslia, colonial. donde moran aquellos viejos
mis amigos que no he visitado en tanto tiempo; y me encamino hacia allá, ale{!re de mi descubrimiento, decidido á
seguir el consejo de la lluvia; á' escuchar el tamborileo de
las gotas, h11ndido en apolillado sillón de los que sabm
hacer confidencias
Ando calles y má~ calles. Todas están negras, con negru·
ra de cuento romántico; todas enlodadas; el buro que cu·
bre las baldosas, diríase que se empeña. á loJa co~ta, en
retener al que pasa; tal es la fuerza con que se adhiere á
los zapatos. En:uéntrome en pleno barrio popular, en uno
de esto5 barrios de México, tan pintorescos, tan típicos, que
huelen á pLteblo. Acurrucado en un rin:ón, dormita el se·
reno. librándose de la lluvia al amor de la raída cap:i. Una
hembra pobre, de viejo rebozo, marcha junto á la pared,
esquivando toscos requiebros. Por las puertas de las caoti·
nas, antros cuya miseria disimulan las mamparas de sudos
cristales, cuéla11se vociferaciones y risas. Tengo la vislumbre
de una cabecita femenina que rápidamente asoma por encima de t osco barandal, y despide al paciente enamorado
que esperaba.
Pero la lluvia no cesa. La lluvia cae, menuda, fina . .... .
J.Qué impwta, si llegaré, á pesar suyo, al término de mi
jornada?
Me he detenido ante el caserón. E 'i una pesada mole negra, de altas ventan~s. de portal an chís imo. El agua de los
caños, al descender por aquellas paredes aüosas, a,t gura·
ríase que secretea.
Doy tres aldabonazos en la puerta. A~uardo Pasa un mo·
mento que á mí se me figura largo, muy largo ... . Al fin,
una voz responde allá dentro; una voz q ne parece venir de
lo lv•ndo de una cue va; una voz que trae á la mente deseo
loridos pensamientos de vejez.
Han gemido los ¡.!oznes herrumbrosos, y la recia hoj,, al
entreabrirse, me deja pasar. Allí está Camila con el farol
en la diestra, en tanto que con la otra mano agarra el
pestillo.
-Buenas noches, Camila .. . .
-iUy, niño, si me has asustado! il·hce boto tiempo que
no te veíamos por aquí!
Y Camila, luego de cerrar, platica conmigo, poniendo el
mechero de petróleo que humea, á la altura de mi faz. para
verme. Y yo me deleito mirando sus pupilas hundidas; los
aladares de cabello gris que resbalan sobre su frente rugosa;
su desdentada boca que, al plegarse, insinúa una dulce, Ulld
inefable sonrisa.
- ¿ Están t ns amos, Camila'!
-Sí, allá arriba están. Pase, niño, pase, que mucho gusto
ha de darles.
Atravieso el patio. El patio está á obscuras; ¿á qué gastar
lnz si nadie viene? Trepo lentamente por la escal,:ra; llego
al corredor, empujo una puerta, dejo en la antesala som·
brero y paraguas, y entro . . . . . .
Es aquello uua explosión de risas, de pequeño, grito\
de adulaciones. Allí es1á11 mis viejos, en torno á la mesa
redonda de retorcidas p~tas, junto al quinque, el cual parece despedir una luz má~ clara, más diá lana, C J ll el júbilo
de s us dueños. All í esta D. Trinidad, con sus ojuelos ne·
gros que tienen brillo de juventud; Ritita, entregada á la
labor de gancho. tejiendo la misma colcha que tejía hace
diez años; Lucecita, callada, acariciando á Precio,;a, releniéudola en sus piernas no bien ha visto q ne alzaba las
diminuta&lt;; orejas y tendía hacia mí su boc1quillo . avido
de morder; Panchita, reclinada en su sillón, duerme que
duerme ....
-¡Qué mila~ro! ¡Pero. hombre, qué milagro!
- A ver, déjame acabar estos puntos para abrazarte.
-JJrecio~a, ¡quieta!

Sigue en la página 352.

�338

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

339

LA RECEPCION

A MONS.
MORA
.

ESCALERA y PATIO DEL PALACIO ARQUIEPISCOPAL DE MÉXICO, RESIDENCIA DE MONS. MORA,

La llegada del arzobispo electo
de la metrópoli á esta ciudad, fué
motivo de grandes demostraciones
de regocijo de parte de los católicos de la misma.
El miércoles último salió de esta ciudad, á bordo de un tren especial, una comisión que fué á
León á asistir á la despedida de
Mons. Mora de su antigua diócesis
y acompañarlo durante su viaje.
La despedida que los fieles leoneses.,.hicieron á su prelado fné
mn y sentida y conmovedora, como
lo ha sido también el saludo de
sus nuevos gobernados.~.;Desde la estación de Buenavista,
adonde llegó el tren especial en
que vino el nuevo arzobispo, hasta la Catedral, las calles estaban
adornadas y llenas de una multitud que ansiosamente esperaba
las bendiciones de su nuevo pas·
tor.
Después de las ceremonias de
acción de gracias, que se llevaron
á cabo en la Catedral, el arzobispo
pasó á la residencia palaciega de
la calle de Santo Domingo, la cual
ha sido totalmente renovada y
arreglada para su nuevo ocupante.
11ustran estas líneas, fotografías
de esta suntuosa residencia, dona·
da por la generosidad de una dama católica para los arzobispos
metropolitanos. En nuestro próxim'o número publicaremos información gráfica amplia y completa
de la recepción hecha á Mons.
Mora.

SALA DEL TRONO DEL PALACIO ARQUIEPISCOPAL Y DETALLE DE LA MISMA.

�EL MUNDO ILUSTRADO

3i0

EL MUNDO ILUSTRADO

341

La "Gioconda"

Obras Maestras de los Grandes Pintores

D1E LEONARDO DE VINCI
Entre las obras maestras del
pincel, pocas tan célebres como
la Gioconda. El di vino Leonar·
do, como le llamaron sus con·
Í!mporáneos y como continúa
llamándole la posteridad, puso
en ella lo que de más exquisito tenía su genio. La Gioconda
es una esfinge ante la cual ha
pasado la humanidad reverente,
¡Oh, los ojos profundos, llenos de ternura y de misterio;
la vaga sonrisa de ensueño que
pliega levemente los labios; las
manos blancas, rebosantes de
abandono y de gracia, que inspiraron á uno de los más grandes poetas modernos la singular
tragedia! Todo es grande, todo

\.

1

.\

'{

1. -El presiden/e G6mez aren¡Jl al pueblo des~e los balcones de palacio.-2. Desfile de la artíllería.-Cordón militar en la plaza de armas .

. . LA úlOCONDA DE LEONARDO DE_VINCI

es bello, todo es infinito en este cuadro.
Cuenta Vasari que Leonardo de Vinci comenzó para Francisco del Giocondo el retrato
de Mona Lisa, su mujer, y que, luego de haber
trabajado en él durante cuatro años, hubo de
abandonarlo. A manos de Francisco 1, rey de
Francia, vino á parar esta obra maestra, me·
diante la suma de 4,000 escudos de oro. En
tanto que Vinci trasladaba al lienzo la imagen de Mona Lisa, cuya belleza temía alterar,
rodeó 1a de cantantes, músicos y bufones, á fin
de mantenerla en constante solaz, é impedir,
de tal suerte, el tedio de una larga pose. Así
consiguió el maestro que en el retrato conservase la esposa del Giocondo esa sonrisa de li.
gereza, de malicia y de gracia que hoy admi·
ramos tanto.
Este cuadro no es menos sorprendente ~orno

�Ét MUNDO ILtJsTRA:bO

estudio profundísimo de
carácter. Leonardo de
Vinci aparece ahí por la
generalización y elevación del estilo, como el
intérprete por excelencia
de la Mujer, del encanto
arcano que la hizo poderosa en todos los siglos.
Entre las producciones
de Leonardo de Vinci,
siempre sabias, La cena
(Milán), La Virgen y Santa Ana (Louvre), la Gioconda es quizá la más
ignificativa, por lo que

EL MUNDO ILUSTRADO

L
hay en ella de inefal&gt;le encanto, de
algo indeterminado, infinito, que es
la vida misma, el perpetuo deseo ....

1. Los diplomáticos que asistieron
á la toma de posesión al salir de pa·
lacío.-2. El presidente y el vicepresi·
dente revistando las tropas.-3. Llega·
da del presidente á palacio.

1. El gobernador Magoon en el momento de embarcarse.-2. El jefe de columna saluda al presidente.
3. Artíll~r{a de costa en revista.-4. Guardas rurales.

*

�EL MUNDO ILUSTRADO

34!

345

EL MUNDO ILUSTRADO

•

1T'EA'T'RAlifTI3

flli.......-

El beneficio de Tina di Lorenzo.- Un paréntesis
en la temporada.-"La Confesión" de
Dlcenta en el "Fábregas"

&lt;Magda&gt; de Suderrmann, fué la obra elegida aquella no·
che de flor~s. Así podemos llamarla. Cuando apareci6 la
artista envuelta en sedas rojas, como una fogata ardiente
de vol~ptuosidad y amor, animando la figura armoniosa de
esa hija pr6diga que torna á la casa paterna, no por . regeneraci6n, sino por deseo de regenerarse, la cornucopia de
la admiraci6n volc6 su tesoro de rosas y de halagos. Un
deseo, largo tiempo contenido, estreme_ci? el am?iente, y
entre el murmullo cariñoso pasaba la d1vma actriz como
las diosas griegas: sobre alfombras de rosas fresca,. Ahí
comenz6 la escala ascendente de esa noche de triunfos,

do en compañías de idioma extranjero, mostraba uua vez
más la ductilidad de su espíritu de artista.
¡ C6mo-nos preguntábamos-es ese el que tiene constante~ente sobre sus hombros la pesada carga de la alegría
fingida, el que pone siempre en los labios d~ los espectadores la risa, y en los espíritus agobiados con la teosi6n
dramática el descanso de la gracia Y
Sí; era él el actor cómico que saltaba de improviso de la
mueca de Momo al torvo &lt;rictus&gt; de Melpómene. con la fa.
cilidad de un omnipotente. Su coronel apoplético y de alma acerada fué detallado, sentido y expresado en una ga.
ma ascendente de la vaga alegría del primer acto, á la tristísima muerte del final.
Así, la sorpresa se tradujo en convicci6n, la convicci6n
en aplauso y el aplauso en triunfo.
Después de esta velada de memoria tan grata, la compañía de Tina nos di6, como postrera representaci6n, dnfedele&gt; de Braceo, cuya comedia finísima abre el paréntesis de ausencia de la hermosa '.lctriz.
Tornarán pronto, y para su regreso han abierto un corto
abono de seis funciones, en una de las cuales se llevará á
la escena el drama &lt;La Piu forte&gt; de un autor mexicano.
Desde ahora bulle en nuestros espíritus la ansiedad por
ver esa flor de arte, ya que son tan raras en el estéril carmen de nuestra producci6n intelectual. Demos un aplauso
á la empresa Consigli, que nos da ocasión de dar un aplauso y un aliento á los caminantes del buen sendero.

***

JOSEF LHÉVINNE, PIANISTA RUSO QUE NOS VISITA
ACTUALMENTE,

porque el alma de Tina, toda serenidad y firmeza, se unifi.
c6 al espíritu de Magd:i, la cantante alemana fría, calcula·
dora y dura que nos hizo sentir,. desesperar y dud~r. Pasado el encantamiento de esos tnunfos, una figura 1mpre·
vista condens6 toda nuestra atenci6n, llevándola de sor·
presa en sorpresa hasta el desbordamiento del apl~~so.
Falconi, el actor c6mico de más fuerza que nos ha vmta·

El &lt;Virginia Fábregas&gt; nos ha dado á conocer dos obras
que han sido dos éxitos: &lt;La Con(esi6n&gt;, de Dicenta, y &lt;Mariposear&gt;, de Sardou. A la primera consagraremos más atenci6n, porque nos parece de más interés. El autor de &lt;Juan
José&gt;, fustigador de vicios, que con tanta dureza y franca
valentía combate en sus cbras, ha hecho en su pequeño
drama un capo-laboro. El diálogo es duro, la tesis cruel.
Un minero enriquecido en el subsuelo de Africa mata á
un hermano de trabajo que ha descubierto el tesoro para
hacerse duefio único de la riqueza descubierta. Torna á
España y ahí disfruta de los honores y homenajes que el
vulgo necio rinde á su alteza el Oro, mientras se muere de
hambre y sufre vergüenzas la familia del obrero muerto.
Vemos en las primeras escenas de la obra, el final de la vida del asesino¡ éste agoniza; la esposa y su hija, mujeres
religiosas, afiliadas en innumerables cofradías, intentan,
por todos medios, el último acto de fe que ha de lavar los
últimos pecados. Don Santiago se niega en absoluto, y esa
firmeza llega 'á ser vencida por la ternura del llanto de la
hija que suplica y el secreto pavor de lo desconocido. Su
conciencia se despierta, el remordimiento atenacea su al·
roa y pide el auxilio divino que desahogue su pecado. No
puede ya volver la vida que arrancó al hermano de traba·
jos ..... .Se"conforma con dar la fortuna arrebatada á los
hijos que lloran la muerte y el hambre, y pide un sacerdo·
te á quien confesarle el crimen de esa vida y á quien rogarle la devolución de aquellos bienes.
Entonces surge la fría, la dolorosa, la repugnante escena
con que cierra el acto, cuando la esposa y la hija prefieren,
á pesar de su inmenso amor religioso, á pesar de la ciega
creencia en el plus ultra de la vida, prefieren, á la salvaci6n
del moribundo, la posesión de sus bienes terrenales. Y as(,
canallescamente, ocultan al sacerdote, que espera en la
alcoba de al lado, la última voluntad del inconfeso:

BENOIT CONSfANT COQUELIN (AI NÉ )

°!

EL

2/

DE ENERO ÚLTIMO,

-¡Es tenaz, le dicen; no quiere recibir los auxilios di·
vinos!
La fuerza dramática de esta obra llega aquí á su mayor
altura¡ pasa·por todos los espectadores un frío soplo de
desencanto, que para el público asiduo al coliseo de San
Andrés fué un cilicio de horror. Seguramente que esta obra,
en un teatro de público menos fanático, habría logrado el
éxito grandioso de que viene precedida.
Efectivamente, Dicenta ha sabido tocar, en su drama, todos los resortes de la emotividad, cuya fuerza va exten·
diéndose lentamente, hasta producir, en su escena última,
e,a sensación de lo que se adivina, de lo que no se palpa,
y sin embargo, se siente, de lo que es v no se ve. Un vacío
llena las almas¡ no se llora con el drama de Dicenta: se sufre, se duda y aun se maldice. No será posible producir
mayor interés ni más sincera emoci6n en tan poco tiempo.
Solamente un acto forma la obra de que me ocupo, y en
esas pocas escenas que lo componen pasa el alma por todas las gamas del sentimiento y del dolor humano.
Dicenta ha triunfado una vez más. De la interpretación
de la obra no podemos dar un juicio honrado, porque la
premura con que fué puesta en escena &lt;La Confesión&gt; no
di6 tiempo á los artistas de identificarse á conciencia con
sus personajes.
&lt;Mariposear&gt;, de Sardou, dió ocasión á la señora Fábregas y al actor Vásquez para dar relieve á sus personalidades artísticas. La comedia del viejo desaparecido es un in·
genioso &lt;bouquet&gt; de gracia y esprit&gt;. Aunque dividida en
tres actos, bien pudo resolverse en uno solo; pero la ten·
dencia de los autores franceses á bordar y damasquinar sus
asuntos, alargándolos indefinidamente en situaciones y
diálogos innecesarios, si se quiere, pero siempre llenos de
regocijo y savoir faire, fué seguramente causa de este pequeño error de &lt;Mariposear&gt;, disculpable en gracia al buen
humor y alegría inquietante que lo mantienen.
Ambas obras son de vida larga.

•••

En el Principal se celebró la funci6n á beneficio ~e la
tiple Cándida Suárez, que deja ya la escena de este coli·
seo. Se hici~ron &lt;Tragedia de Pierrot&gt; y &lt;Cavallería Rusticana&gt;.
A pesar de los aplausos y _flores prodigados á la artista,
el público ignoraba, al salir, si había visto dos &lt;Tragedias&gt;
6 dos &lt;Cavallerías&gt;.
LORELEY.

ERNESTO COQUELIN (CADET)

t

EL

8

DEL ACTUAL.

MARCELA SEMBRICH
EL OCASO DE UNA ESTRELLA
En los primeros días del presente 111es se efectuó un acon•
tecimiento de gran importancia en el mundo del arte tea·
tral: el retiro de la escena de la gran soprano Marcela Sembrich, después de una carrera de treinta años de triunfos
continuados.
El camino que tuvo que recorrer la gran artista para
llegar al templo de la gloria no fué nada fácil, y si ahora,
al retirarse de la escena, lleva junto con sus recuerdos artísticos un capital que le perµtitirá pasar c6inodamente el
resto de su vida, los trabajos q'ue pasó para llegar á esta
situaci6n bien merecen la recompensa.
Hija de un granartistacuyo talento no fuénunca bien conocido, recibió de su padre las primeras lecciones de música,
y el primer instrumento tocado por ella fué un violín, fa.
bricado por su mismo padre. Sus talentos y su dedicación
hicieron que pronto fuera solicitada en todos los pueblos
y castillos de los alrededore., de Wisnoszky, su aldea natal. cuando no tenía más que ocho años de edad.
La pobre chiquilla encontr6 su hada benéqca en la forma de un rico anciano polaco que gustaba mucho de oirá
sus paisanos: éste oy6 tocar una vez á la Marcelita y decidió apoyarla en sus estudios musicales. Gracias á este buen
anciano, Marcela entró al conservatorio de Lemb1:.rg y fué
puesta al cuidado del joven profesor Wilhelm Stengel,
quien acababa de llegar del conservatorio de Léipzig y
quien continúa aún prodigando sus cuidados á la artista,
pues poco tiempo después se cas6 con ella y desde entonces han vivido los dos una vida de amor y de consideraciones mutuas.

•••

El joven profesor enseñ6 á su discípula todo lo que é l
sabía del piano, y cuando no tuvo más que enseñarle decidió presentarla ante el gran pedagogo Julius Epstein
que residía en Viena.
'
Por el mismo tiempo tuvo lugar un acontecimiento de
gran trascendencia para la vida artística de la Sembrich ·
conoció á la Patti, y aunque por entonces no pensaba de:
dicarse al canto, se prendó de tal manera de la gran can-

�346

EL MUNDO ILUSTRADO
á"dar una función de despedida al teatro donde verdadera.
mente se puede decir que empezó su carrera.
Después de este fracaso en Dresde, y resuelta á seguir el
teatro italiano, el mayor anhelo de la artista fué ir á Londres, donde se reunían cada año las mejores cantantes italianas; la escasez de sus recursos no le permitía el viaje,
pero habiéndola oído cantar los directores del festival
musical de Colonia, la contrataron para las fiestas, y con lo
que reunió en ellas pudo irá Londres, donde fué contra.
tada, desde luego, en Convent Garden.
El invierno siguiente viajó por Rusia, España y Francia, teniendo en todas partes un éxito muy lisonjero. Des·
pués de haber cantado algo más de un año en público, tuvo la casualidad de hallar en Como al padre de su tJrimer
profesor italiano, y con él se dedicó á un estudio de seis
me~es, rasgo muy difícil de hallar en una artista que ya
disfrutaba de fama y renombre.
Ea. el otoño de 1883 hizo su primera aparición en los
Estados Unidos, compartiendo con Cristina Nilson el gusto de inaugurar la «Metropolitan Opera House» de Nueva
York. Se presentó con la «Lucia» el 24 de Octubre. En 1896
regresó á los Estados Unidos, para dar una serie de concierto~, y desde entonces, con excepción de una sola tempor:ida. ha sido la primera soprano de coloratura en la
t.: tropolitana.

347

1!:t MtrNDO ItúS'rRAt&gt;C

La Granja Experimenta~ de Zoquipa
UN EJEMPLO DE CARACTER E INTELIGENCIA
En uno de los lugares más áridos de la metrópoli; en un
arrabal lleno de polvo, de miseria y de tristeza, ha surgido
en pocos años, al conjuro imperioso de un hombre de in·
quebrantable carácter y de clara inteligencia, un oasis, un
milagroso jardín sombreado por los árboles, perfumado por
las flores y alegrado sin cesar por el jubiloso canto de los
pájaros.
El lugar es Zoquipa; el hombre don Lauro Arizcorreta,
Zoquipa, que en idioma nahuatl significa lodazal, era un
erial maldito desde la época de los aztecas; un fango saturado de corrosivo salitre hacía imposible la más leve ma-

La vida de la gran artista ha sido siempre muy sencilla
y sin ostentaciones; amante fiel de la naturaleza, de la mú-

MARULA SEMBRICH EN

1880,

AL EMPEZAR SU

CARRERA TEATRAL.

tante, que su afecto~llegó á: hace1 Ia! lecir con frecuencia:
«Cuando se habla de la gran Patti, se habla de algo que s.Slo ha sucedido una vez».
Cuando Marcela salió con su profesor y con su madre
rumbo á Viena para conocer la opinión de Epstein, no tenía la más remota idea de dedicarse al canto. Una vez que
la chiquilla había tocado el violín y el piano con delicia
del gran profesor, Stengel sugirió la idea de que cantara
el aria de «Emani». Epstein, que ya se había mostrado muy
complacido por la 1:.jecución de Marcela en el piano y en
el violín, se mostró grandemente entusiasmado ante su
manera de cantar; este entusiasmo contagió á la artista,
quien decidió desarrollar las nuevas alas que se le ofrecían para volar hacia la gloria.
Se dedicó al e~tudio del canto, primero en Viena bajo la
tlirección de Rokitansky, y después en Milán con el tJrof ;sor Lamperti.

si.:a y de su esposo, ha compartido con estas tres entida·
des las mejores momentos de su vida. Cincuenta años lleva ésta y han sido pasados tranquilamente; en los buenos
días gozando de la dicha, y en los malos esperando algo
lll~ JOr.
A esta sencillez de vida debe la cantante el haber conservado su hermosa voz durante tantos años y el que haya. llegad~ al ?Caso ~omo las estrellas, sin perder un solp
ap1ce de su brilló; al retirarse de la escena, tiene sus fa.
cultades completa, y si ella lo quisiera, seguiría disfru·
tando de los favores del público por algunos años.
El repertorio de óperas de la señora Sembrich incluye
más de treinta de las más difíciles; tiene la facultad inna~~ en su país para el aprendizaje de los idiomas y habla
cmco con la misma facilidad¡ su repertorio de canciones,
del que ha hecho uso en los conciertos por muchos años
Y seguirá haciendo por algunos más, se compone de todas
las principales canciones de todos los autores del mundo.

SR. D. LAURO ARIZCORRETA,

fundador y propietario de la Granja Expenn,enfal
de Zoquipa .

•••

La primera aparición de la Sembrich en un foro íué e!l
Mayo de 1878, en Atena~, formando parte de una compañía
italiana. Adoptó en esta primera temporada de su vida
teatral el nombre de Bosio, que era el de una soprano ita
liana que estaba entonces en boga y cuya voz tenía mucha
semejanza con la de la debutante.
Su primera temporada estuvo muy lejos de ser un acon·
tecimiento grato desde el punto de vista pecuniario; cuando, después de muchos trabajos, c,msiguió la artista ver el
teatro lleno el día de su beneficio, el empresario se marchó
con la cantidad colectada en ese día y dejó á la principiante en Atenas y sin un real.
.
Gracias á la generosidad de algunos polacos que se hallaban en la corte griega, la cantante y sus acompañantes
pudieron lÍegar á Dresden, donde Marcela se contr~tó para cantar en el teatro de la Opera. Por este tiempo, y durante un viaje á Italia, determinó retirarse del teatro alemán para dedicarse al italiano; en él comprendió. que es·
taba la base de su futura gloria.
Por otra fiarte, su situación en el teatro de Dresden no
era nada agradable; siendo poco conocida, la gerencia no
quería darle papeles que estuvieran á la altura de sus aptitudes, lo que disgustó mucho á sus admiradores; éstos
o.-ganizaron una demostración de pr.o,testa el últi~o día
de fnl\fioues en el teatro, demostrac1on que ha tenido por
resultado que no se vuelva á invitará la artista para que
cante en el teatro de la Opera de Dresden.
Una vez que se haya retirado de la escena de los Estados Unidos, donde trabaja desde hace veinticinco años, irá

nifestación de la vida vegetal, el hombre huía de sus contornos amenazado por su aire mefítico, intimidado por su
aspecto siniestro y sólo los canes famélicos y los torvos
zo_pilotes l_legaban hasta los montones de ?~sura ._&lt;tue

MARCELA SEJ,{BRICH EN EL PAPEL DE LA RE;JNA El'I &lt;LOS
HUGONOTES&gt;,-UNO DE SUS ÚLTIMOS RETRATOS,

Sala de la habitaci6n del Sr. Arizcorreta.

allí se hacinaban en aquel lóbrego paraje. Causa asom·

bro considerar cómo ciertos rumbos de la ciudad pue-.
den ser escogidos para habitación. Las fatídicas colonj.as de la Bolsa, Santa Julia, Valle Gómez, con la miseria
que las envuelve, la desolación que las rodea y los siniestros criminales que las frecuentan, parecen rebeldes á la
urbanización y rehacías al progreso. Zoquipa era más tris·
te aún que esos siniestros lugares. ¿Qué heroísmo de carácter inspiró, pues, á don Lauro Arizcorreta para irse á fijar
en ese páramo, fecundado á fuerza de abnegación, de inteligencia y de inquebrantable fe? Es el caso que el singular luchador, desoyendo los fatídicos augurios de los pesimistas, peregrinó por aquel yermo con los ojos fijos en la
estrella diamantina de su ideal. Durante su breve marcha,
breve para los enormes prodigios realizados, su mano se
tendió sobre .el erial con el lírico gesto del sembrador, su voz ferviente entonó el himno del trabajo y el
sudor de la frente pensativa y austera derramó sus bíblicas perlas sobre el erial maldito. Y poco á poco, del suelo de anatema, fuéronse levantando las apariencias del
milagro. Los pastos de esmeralda tapizaron los prados.
El fango se desintegró; en tierra humífera y agua de cristal. La más variada de las flores creció sobre los campos,
surgieron árboles frutales, naranjos de flores de nieve y
pomas de oro; vides de racimos de topacio¡ olivos de folla·
je argentado, y para que el prodigio fuera mayor, brotaron
las más delicadas plantas exóticas, el agave del henequén,
las enormes palmeras tropicales y el ahuehuete, el árbol
por excelencia mexicano y cuyo secreto de propagación parecía perdido para siempre. Hoy Zoquipa posee el más
vasto almácigo de ahuehuetes y ha contribuido á la repoblación del magnífico bosque de Chapultepec. Junto á ese
prodigio agrícola, el infatigable don Lauro hizo surgir prós·
peros laboratorios industriales, un taller de cerámica, una
fábrica de vidrio de celebrados productos, un establo que
es hoy modelo entre los mejores completaron la obra
de fe, uno de los más sonoros himnos al progreso levantados entre nosotros por la iniciativa privada. Pero don Lau·
ro Arizcorreta, además de ser un hombre :de gran carácter
~e alta inteligencia, completa su perfil moral siendo un

Fachada principal de la granja.

�EL MUNDO ILUSTRADO

348

349

EL MUNDO ILUSTRADO

NOTABLE EJEMPLAR, PREMIADO, DE RAZA HOLANDESA,

Fuente artística y avenida de palma.•.

El ganado suizo.

patriota acendrado y un filántropo cabal. Los miserables
que con él trabajan son paternalmente educados, experimentando una elevación moral; varias veces al año Zoqui ·
pa reúne á sus trabajadores, obsequiándolos con un ban·
quete y en ocasiones con prendas de vestir. De los magníficos establos del señor Arizcorreta sale diariamente una
gran cantidad de leche, que se ha repartido gratuitamente
entre los niños que asisten á las escuelas del gobierno y
actualmente se cede á favor del &lt;Congreso Nacional de
Madres», por cuyo conducto día á día proporciona alimen·
to á un grupo de niños desvalidos. A la mujer, á su protección y educación ha dedicado el señor Arizcorreta gran par·
te de sus desvelos y sus estudios y trabajos en pro de la pue·
ricultura tienen una gran significación social. En su granja el
señor Arizcorreta ha fundado la «Escuela Agrícola de Jardi·
nería Artística y Horticultura&gt; en beneficio de la mujer
mexicana. El señor Arizcorreta es, en vista de lo dicho, un
hombre de poderosa intelectualidad, de voluntad firmísi·
ma y de muy culminante nivel moral. Su obra científica,
perseverante y llena de amor para sus semejantes, revela
todas las cualidades del hombre. Dijimos que como cria·
dor de ganado ocupa el señor Arizcorreta un lugar hors
ligue entre los Arena, Fuente Parres, Arellano y otros no
menos distinguidos ganaderos, y como tal, el señor Arizco·
rreta ha obtenido ho~osos premios en los concursos de ganadería, y en ellos una honrosísima nota del jurado cali·
ficador que no podemos menos de copiar. Dice así:
&lt;Es de felicitarse al expositor, por dos hechos que con·
curren en sus ejemplares cruzados; primero: por el cuida·
do esmerado con que han sido presentados dichos anima·

les¡ segundo, por los caracteres tan avanzados de raza pura que varios de los animales presentan, que el jurado ha
creído estimar los caracteres de raza hasta la proporción
de un 15Z16 ó más».
La obra realizada en Zoquipa por don Lauro Arizr.orreta
ha merecido la atención y el elogio de personas tan eminentes como el señor Gral. Díaz, don José !ves Liman·
tour, varios secretarios de Estado y, en su parte especial,
por el director técnico del bosque de Chapultepec don
León Vauden Hende y el notable hortifloricultor señor J.
Balme.
En los grabados que publicamos hoy, tomados en la
granja experimental de Zoquipa, figuran varias fotografías
del magnífico ganado suizo, holandés, Jersey y Dúrham
que hacen tan notable al establo, una vista de la avenida
de palmas, olivos y henequén; otra de los hermosos prados
bordeados de ahuehuetes y un interior del lujoso y artís
tico salón principal de la casa habitación.

Uno:de los·:plantíos de"?.:.ahuehuetes.

Para terminar, manifestaremos que el señor Arizcorreta
es autor de muy notables proyectos para el aprovechamiento de basuras, los cuales, al llevarse á efecto, producirán
no sólo grandes resultados para la higiene de la metrópoli,
sino que desarrollarán elementos de riqueza hasta hoy ignorados ó vistos con un incomprensible desdén. En esa
empresa fracasó la fuerte Compañía del Guano, cuyo legado
recogió el Sr. Arizcorreta.
El señor Arizcorreta es, pues, no sólo un alquimista del
progreso que hace oro con las basuras¡ es algo m.á s, puesto
que con la basura social de los desheredados y de los mi·

J&gt;encedor del campeonato.

serables, crea, á fuerza de bondad y de inteligencia, almas
y conciencias.
Este elogio no es una hipérbole y demasiado lo merece
el noble filántropo, el progresista industrial y agricultor, el
hombre de fe y de carácter que ha creado 1'1 admirable obra
de Zoquipa por su propio esfuerzo individual, que merece

EL SECRETO

M

E llamo Théano. Vivo en Mycona. Mi madre murió apenas vine al mundo. Mi padre, honrado y
valeroso pescador, cuidó de mi niñez¡ pero a.~otado por el trabajo iucesaute, bien pronto si~uió
á mi madre. Me dejó pobre y sola á los quin ce años. Viví
tejiendo telas rara mujeres menos bellas que yo. Yo era
muy bella, en verdad. Sin embar¡!o, era hmb1én muy desdichada: nadie me rendía homenaje. La exi~teucia erad ura
para todos en Mycona, roca estéril b.irrida por los vientos.
No había horas que consagrar á las mujeres. No se conocían
la voluptuosidad ni los placeres.
Una tarde, cansada de haber errado ea la playa, me apoyé contra el giJ(ante peñasco cuya sombra Rota lejanamente
sobre el mar. Escuché la amenaza de los vient&lt;'s y de laJ
olas, contemplé mi árida patria y pensé en Corinto, Eleu·
sis, Olimpia, Atenas; pensé en las s;iudades gloriosas. ¿No
vería nunca los templos resplandecientes, las luchas heroicas, las fiestas de los pueblos afortunados?
De repente, una palabra resonó en mis oído~. Me estre·
mecí y miré en torno mío. ¡Nadie! Me convencí de que me:;
hallaba completamente sola.
¿Había s0ñado aquella palabra, cuyo sentido me era desconocido? Repetí en alta voz sus armoniosas sílabas, y
sentí, bajo mi mano, entreabrirse la roca.
En una caverna profunda, de columnas de bronce, fluían
por todas partes el oro, la plata y las piedras preciosas.
P~recíame que la tierra me revelaba su esplendor y me abría
su magnífico santuario. Penetré sin temor, á la luz de los
magníficos diamantes que constelaban las bóvedas de pór·
fido y rodaban á mis pies como guijarros.
Largo tiempo permalleCÍ en la cavPrna. Escogí piedras
azules, verdes y rojas para adornar mis brazos y mi cuello
de nieve, para adornar mis cabellos de ébano. Me embriagué de alegría y de or¡!ullo. ¡Qué triunfo, después de tan
tos sufrimientos y tantas hnmillacioues! ¡Saber lo que nadie
sabía! ¡Poseer todas esas riquezas. y mañana .tominar el
mundo! ¡Yo, Tbéano, bella, insp irada, reina de te,oros!
A la hora del alba salí de la l!ruta y me diri~í prontamente hacia bs humild es casas de las próxi mas aldeas para
proclamar allí mi descubrim'euto.
Quería gritará mis compañeros de miseria:
-¡Venid! ¡Venid! ¡Poseo la dicha para todos! D('jad vuestras mallas y vuestras barcas. Os juro que M ycona será más
opulenta que Atenas. Llamemos hacia nosotros á los poe·
tas, á los artistas. Que nobles figuras de mármol y de mar·
fil se levanten en nuestras plazas. Que al furor de las olas
opongan los templos su majestad soberana Qne melodiosos
cantos apaguen la queja de los aires. Que la belleza reine,
en fin, sobre la isla melancólica, sin bosques y sin flores!

EL GANADO HOLANDÉS.

la atención y el estímulo de la sociedad y del gobierno de
un país que aspire al titulo de proiresiRta.
Tales son, en síntesis, Zoquipa y su creador: una obra
admirable y un hombre ejemplar.

Corría ansiosamente, -alegremente, cuando otro-pensamiento atravesó mi espíritu.
"Si todos conociesen mi tesoro, á todos, como á mí, les
pertenecería. ¿Vería yo vender en las tiendas las divinas
joyas'( ¿Vería, en los dedos de los marineros, esas piedras
reales? ¿Con qué vulgares palabras turbarían ellos el silencio de aquellos sitios encantados?
",.Qnién murmuró á mi oído las milagrosas sílabas'! Al·
¡!Ún dios invisible, sin duda. He sido, pues, la elegida, la
única. ;,Revelai ía el misterio á los no escogidos, á los qu~
no podían escuchar la voz que yo escuché'?
"No seria entonces sino la esclava de los hombres. ¡No!
Los profanos no deben conocer los tesoros sagrados ...... "
Dos veces el sol se enc'ende sobre Mycona. Cuando sus
últimos rayos se apagaban en la lejana superficie de las
a~uas, penetraba furtivamente en mi reino y salía antes de
la aurora. llevándome algunas joyas que escondía en mi
cabaña. Me sena permitido traficar con e~tas cosas maravi·
llosas, porque solamente á roí fueron ofre: idas. Pensaba,
además, que al amontonar suficientes riquezas, me iría á
. vivir lejos de Myco11a, á las cindades del lujo y del placer.
El tercer día, como eu los dos anteriores, posé la mano
sobre la roca y entreabrí los labi os . ..... ¡Había enmudecido!..... Había olvidado ¡oh dioses! la p labra divina.
Toda la noche hice esfuenos sobrehumanos para recor·
darla. Acudí en vano á mi memoria, junté sonidos di ver·
sos, golpeé mi frente contra la muralla de granito, pre metí
sacrificios á todos los inmortales, invoqué al que me había
hablado . ...
AL lle~a· la mailana, helada por el viento y entorpecida
por la fatiga, regresé á mi choza.
La noche si¡(lliente luché aún más contra el destino.
Después me dirigí á los hombres. Les conté mi historia
y les supliqué que, armados de hacha~. rompiesen la puerta de la cual nadie poseía la llave. Consintieron en ello;
pero sus vigorosos brazos nada pudieron contra la dura
roe;\, contra el muro implacable.
Y riéronse de mí. Me creen loca. Nunca lo sabrán.
¡Si yo les hubie,c hecho dón de la mágica palabra! .. . .. .
La habría encontrado en sus corazones.
¡P~ro n¡,! Lo que es de todos no es de nadie. Solamente
para mí el oro ha brillado en las profundas cavernas. Fní
la favo rita de los dioses. Guardo su secreto. Y lo guarda, é
por siempre con orgullo.
Hoy día, estov triste y vieja, pero pienso aún en lo que
fu í. e11 lo qne debí:i ser, y busco, investigo, insisto .....
Cuando llega la noche, evoco el esplendor de los tesoros
ocultos, de rodillas, delante de la puerta que no se abre
nunca.
CATINA PSYCHA.

�350

351

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

GRAN ACONTECIMIENTO SPORTIVO

EL JABON DE LECHE DE BURRA

LOS AUTOMOVILES PACKARD

t.,ecles les qwe \¡¡ prcsent,c Yteren sob_ed
Ji/1• rl ·::;,.,•.vtilr 11/r· ,Ir• /a 1),,,.niNtNI. t:11 ,,¡.,.J,r
J
¡; '. 1 1 /¡
,¡,, .'i1", ,¡
.:t. lilcr/ , /•r,.º'7-

.

,k

---------------------........,..............
lf»"'(~ ' ~ · - - - - - - - - - / 1 1 1

'ii/11.'! '/'''' lrl

/1'.'/ ,•sü.t/;4'r&lt;' .,.,,

·-11/r•11/r• ,/,,

¡.J/·Jt•t/p,j¡r, ,,;}/Jf8Jl'fJ

r

,pr11·1tr
I

.

., •

l'filllt/r/tv, r/

,4/
GRAN GRUPO DE AUTOMÓVILES (l'ACKARD» FRENTE AL EDIFICIO DEL &lt;COUNTRY CLUB» EN' CHURUBUSCO

Uno de los acontecimientos sportivos más notables de
los últimos días, fué la excursión automovilística organi·
zada por el Sr. McKie Walker, único agente de los automóviles Packard, con el objeto de dar una demostración
práctica de las grandes cualidades de estos automóviles.
Tomó parte en la citada excursión un gran grupo de autos de diferentes modelos, dominando los de turismo, de la
citada marca, los que recorrieron los caminos más difíciles
del Distrito, que en algunos lugares son de verdadera prue·
b1 para las máquinas.
Todos los automovilistas saben que los automóviles
Packard tienen conquistada una fama muy merecida por
sus excepcionales condiciones de resistencia, ligereza y co·
m0didad, condiciones que demostraron una vez más, y de
una manera sorprendente, durante la última prueba á la
que se les sometió.
Pocos minutos después de las nueve de la mañana partió
la comitiva de autos del «garage» situado en el paseo de la
Reforma, poco antes de llegará la glorieta de Colón, ante
un gentío considerable que adn1iraba la hermosura de las
máquinas y la habilidad de sus conductores.
L:i gran procesión recorrió algunas de nuestras princi pales calles y en seguida se dirigi ó por diferentes caminos al
punto de cita, que era el edilicio del Country Club, en las
cercanías de Churubusco.
Una vez que las máquinas se reunieron frente al citado
edificio, era de vH como, tras un recorrido mu y penoso, se
hallaban n1 las mismas condiciones que cuando salieron
del «garage, algunas horas an tes; este momento fué el que

'

sorprendió nuestro fotógrafo, y el que representa la ilus·
traci6n que acompaña estas líneas; en el fondo de la vista
se ve el edificio del Country Club, la primera de las insti·
tuciones de su género en nuestro país, y una de las prime·
ras de la América, y frente á él las máquinas, tal como si
acabaran de salir de su «garage», y sin uada que denuncie
que acaban de hacer un recorrido de varios kilómetros
algunas de ellas por caminos que nada tienen de fáciles ni
de practicables.
La diversidad de modelos que se ve en la fotografía hará ver que no se escogieron coches de determinado modelo
para la prueba; claro es que deben dominar los coches de
turismo; pero entre los que están en la fotografía tenemos
uno cerrado, que es de los que se usan especialmente en las
calles de las ciudades; éste, lo mismo que los demás, pa~ó
por la prueba sin que se resintiera de ella y sin que se
notara en él el mínimo desperfecto después del viaje¡ esto
creemos que nos autoriza para declarar una vez más, como
lo hicimos al principio, que los automóviles Packard han
probado, que su fama no es inmerecida, y que sus condi ·
cienes los colocan en primera línea en la industria auto·
movilística de nuestro coutinente.
Entre los ocupantes de los coches que hicieron la excur·
si6n estaba el señor McKie Walker, quien, como ya lo di·
jimos, es el único agente de los Packard en nuestro país
y á quien se debe la idea de esta gran prueba deportiva,
la mejor muestra de que tiene plena confianza en el ar·
tícnlo que vende, pues de otra manera no lo hubiera so·
metido á una prueba de la que sólo los bueuos salen bien
librados.

1•1/lllj'/i1Ír1 1•11/1 lo.&lt;:

•

11r'i

N 1·fl!
1

/ir! sf'/•J•ir/11 r~1/!(·1,fr,~/r&gt;

•

/"'!

'/.

11r1111/r1
j,

,

1/////1, ,..., _ u

flt//1.,·

! ;/'_///
·

r/,, 1111/ /lfJ/&gt;i•1·i1•11/r,, .11~/; ,¡ Iris I ,trr· hoN/.,

/f//¡;(I'/

r¡1ir•

Jllif/11/fJ,\ (/ /il

~ljii·tm~ /l(r/'l'J·

,,

//r¡¡f/1/l'lc/t:ldr'

/¡-

/1n111
•

/l?

/,¡/.,,;:

l'IJ/• t•/ 1//1·'(!/I/I¡

-t'I/

/J!:,'

,./,· •• '/,:/,·,..

'

/.Jtlf.11'/ - - - - - - - - - - - -

!/('f/tfl t¡tJr•

NJJ(s/11 .\ !' /r• ''. \//f'!frlr1 1l

":í/11/11 ttf 'Jffl' (/NIIII/Wfitl /fJlfl 1/1'.WIIJ'f'IIJI/
1//1'1'/l/fl,' t'/1

/(I ':l¡11r/tt1/ 1/(, /JJt!:1iN1

/;,,,mt~ t!r•

;r,7

.

IÍ

1

/"1·r•sf'l'.l1

1/r• r/¡r·~ll/,

/j r/,•'

!e?

t"J ,\&gt;1·r1'/(J1'1o!t ,/,- }.'J,,,/',.f/1/,l/J,-1,,:, !wdl")l./'t,/1/H
(~/,,111\rr,1'&gt;.R •' /n1/11th"

.1 •

Tras de laborioso~ estudios
qulmicos, el señor O.hoa Alcaraz ha presentado al público un
jabón que tiene por base la leche de burra, y que está dotado
de propiedades exce¡,cionales
para la conservación de la purezc.. y de la ,frescura del cutis.
~ No hay necesidad de recordar
las propiedades de la leche de
burra, como conservador de la
piel: es bien sabido que las más
grandes bellezas de la antigüadad acostumbraban b~ñarsecon
leche de b1,rras, y que á ello
debieron el ser admirada's en todas partes del mundo: Cle.;patra, la reina de Saba y otras
muchas belle2as le dieron fama
que perdurará por muchos siglos.
En cuanto al producto de los
e5,tudios del señor O~hoa Alcaraz, nos es muy grato mani!estar que responde á las dellcadas exigencias de tocador, y
que, seguramente, á habe~ existi,1o en los tiempos antiguos,
hubiera sido prtferido por las
bellezas que hemos" mencionado.
r El señor Ochoa Alcaraz, comprendiendo la importancia de
su invento, y temiendo, por lo
mismo, que se quisiera aprovechar iridebidamente de sus trabajos, pidió y obtuvo pate~te
de privilegio exclusivo por vemte añn~. por la explotación de
jabón compuesto por él.
Acompaña estas lineas un·
fac~lmil de la patente de privilegio, expedida el 18 de Noviem.
bre del año de 1907. y que em·
pezó á surtir sus efectos el 26
de Octubre del mismo año. Culdese de que sea legitima, porque ha sido objeto de falsificaciones groseras.

�EL MUNDO ILUSTRADO

352

EL MUNDO ILUSTRADO

353

LA CASA DE CAMPO
Salvo un pórtico que se ha colocado delante del zaguán,
la fachada no ha sufrido modificación alguna. Y lo mismo
que se puede decir de la fachada, es aplicable al interior y
al mueblaje de la casa. En los cuartos se respira un aire
de antigüedad¡ todo lo que hay dentro de la casa trae á la
memoria las ideas y las costumbres de hace doscientos
años, como si al entrará la casa se pasara de golpe á una
época que pasó hace dos siglos. Las ilustraciones qt:e
acompañan estas líneas representan el salón y el comedor
de la casa; en todos y en cada uno de los detalles de les
cuartos se notará la p.1reza y la sobriedad de líneas carac·
terísticas de la época¡ las paredes, los muebles y todos les
detalles de la casa toman al que la visita y lo sacan de la
vida de movimiento y agitación de nuestros días, para lle·
vario, aunque sea por breves momentos, á la era de tran·
quilidad y de reposo en que vi vieron nue~tros abuelos.
COMEDOR &lt;COLONIAL».
El gusto por los muebles y las residencias de estilo anti·
guo es muy laudable en los que gustan de la vida del cam·
po; la vecindad de las plantas y los árboles parece convi
ciar á la vida retrospectiva y á los hermosos y confortables
muebles, á los que tanto cariño tenían nuestros abuelos.
Pero para que el encanto sea perfecto, es necesario que
se conserve la nota uniforme en todo, porque es del peor
efecto encontrar muebles modernos dentro de una casa
que, por su aspecto exterior, recuerda las mansiones seño
riales de la época de la conquista, como lo es hallar mue·
bles antiguos de estilo colonial dentro de una casa de estilo moderno¡ nada hace resaltar tanto las bellezas ee los
objetos antiguos como el que estén en un medio apropiado
Como prueba de lo que decimo~, presentamos como mo·
delo una hermosa casa de campo construida hace cerca de
doscientos años, amueblada en la misma época y cuyos
mu~bles y construcc_ión no han sufrido más ligeras modificaciones desde ese tiempo. En ella todo está de acuerdo
con la época; el armazón de madera de la casa, que ha resistido á la intemperie durante tantos años, tiene un hermoso aspecto de vejez; en uno de los grabados que acompañan estas líneas está representado el exterior de la casa
y en el grabado se podrá notar la belleza y pureza absol nta de las líneas, completamente de acuerdo con el lu·'ar en
el que se levanta la casa.
"'

I

CHIMENEA &lt;COLONIAL»

METRO PO LITANAS

Si}!ue de la página 337.
-iAaaab! (un bostezo). Muchacho, /.tú por aquí?
Salúdoles uno por uno. Todos me preguntan. Es aquello
una avalancha de preguntas.-lHas visto á Fulano1 ¿ Y Men·
ganito, cómo está? /.No se ha muerto? Y
luego que si tl':nía novia; que si aún conti
uuaba en el periodismo este; que si iba á
misa todos los domingos; que si comulgué
en la Cudresma .... iQué sé yo!
Siéntome enmedio de ellos. Todos for·
roamos un círculo muy apretado, muy es·
trecho, en torno á la mesa que denuncia
vagos esplendores pasados; en aquella sala
que huele á ancianidad, con sns pesados
cortinajes, con sus grandes espejos de dora·
do marco ennegrecido, con sus rinconeras,
con sus consolas, con sus imá.~enes resguar·
d&gt;.das del polvo por los capelos. El quin·
qné derrama una luz tenue que arranca re·
fiej0s de marfil de los rostros. Precío;a se
ha dormido; D. Trinidad me quita la palabra á cada instante; Lucecita le riñe; Rit1ta
ha tornado á coger el gancho¡ Panchita cabe·
cea; Camila asoma por la puerta, .:uriosa ...
Y yo, charlando, pienso que aquellos vie
jos hansidomozos, quehanamado,que han
reído, qu2 han hecho locuras Y me inva·
de lentamente una apacible, una serena me·
lancolía, al pensar en las vidas que fueron¡
en tanto que la lluvia, allá en la calle, canta
MODELO DE CASA DE CAMPO ESTILO COLONIAL.
CARLOS GoNZÁLEZ PERA.
y canta. . • .

El Terreno y los Abonos

La tierra de alcanforero es una tierra de composición
secreta que se usa en el Japón con gran éxito para el cul·
tivo de las crisantemas, con el objeto de aumentar el tama·
ño de las flores. Esta tierra se puede obtener por impor·
tación; se usa con muy buenos resultados á razón de cinco
kilos por metro cúbico, como abono.
Naturalmente que no en todas partes se puede hallar
el terreno que se necesita para determinado cultivo, y al
agricultor toca modifiearlo, ya sea por la adición de abo·
nos ó por medio de mezclas de terrenos de diferentes cla·
ses. Para modificar un terreno arcilloso, se le puede mezclar con tierra arenosa ó calcárea para hacerlo menos com·
pacto, y de la misma manera se procurará hacer perder sus
defectos á un terreno adicionándole tierra que tenga pro·
piedades opuestas.

No todos los terrenos son igualmente buenos, ni todas
las plantas nacen en cualquier terreno.
La tierra propia para el cultivo de las plantas, á la que
se da el nombre de tierra arable, se compone de materias
minerales y orgánicas, y de la proporción en que se hallen
estos dos componentes depende la clase de la tierra; así
por ejemplo, en la tierra que se llama franca, los elemen·
tos minerales dominan sobre los orgánicos, mientras qne
en la tierra de hoja sucede precisamente lo contrario. En
la tierra de los jardines artificiales, la adición constante
de abonos hace que después de cierto tiempo haya consi·
derablemente más materias orgánicas que minerales.
4 *4
Hecha la anterior declaración, pasemos á examinar las
Otra
manera
de
modificar
los terrenos es por medio de
diferentes clases de tierras que se presentan en los cul·
los abonos; se llama así á substancias que se agrega á las
ti vos.
La tierra arcillosa, en la que domina la arcilla, como su tierras para modificar su estado, mejorándolo en determi·
nombre lo indica, es compacta, fría, retiene el agua, se en· nado sentido; estos abonos se llaman modificantes cuando
dnrece muy pronto y se hiende; no es favorable para una cambian la naturaleza del suelo y estimulantes cuando pro·
buena vegetación y aun menos para las plantas pequeñas. vocan la fermentación de los elementos orgánicos del
La tierra calcárea (que contiene cal) es blanquizca, se suelo.
Se distinguen dos clases de abonos: los que provienen de
humedece y se seca con facilidad, tiene poca consistencia,
conserva difícilmente los abonos y se deslíe en el agua: es la descomposición de materias orgánicas, y los abonos mi·
nerales, que se llaman abonos químicos.
muy fría.
Entre los primeros, el más usado es el procedente de los
La tierra cilisosa ó arenosa es ligera, muy permeable al
résiduos
de la digestión de los anímales de establo, los que,
agua y al aire; se calienta y se seca rápidamente; es apro·
piada para cierta clase de plantas; especialmente para las á su vez, se subdividen en abonos calientes y abonos fríos;
entre los primeros se hallan los procedentes de los caballos
que se reproducen por medio de bulbos.
La tierra franca ó tierra de trigo se compone de las tres y carneros; éstos se usan para las tierras frías y compactas;
clases anteriores, adicionadas de algunas substancias orgá- los abonos fríos, tales como los de bestias de cuernos, son
nicas; es de una consistencia media y muy favorable para muy buenos para las tierras calientes y secas.
Todos los desechos de cocina, como las hierbas, hojas de
la vegetación; es la tierra por excelencia para la mayoría
aguas de lejía, etc., son magníficos abonos de los
legumbres,
de los árboles frutales y de ornato, las legumbres y las
que dispone todos los días.
flores.
La lista de abonos es muy larga: sirven como tales todos
La tierra de jardín es una tierra franca que, por la adi·
ción de abonos orgánicos, ha modificado completamente su los cuerpos que contienen substancias azoadas, las cuales
naturaleza primitiva; es más ligera y contiene más humus, se convierten en nitratos por medio de la fermentación;
es muy apropiada para la mayoría de las legumbres y de citaremos como los principales, de acción inmediata: el
las flores; es caliente y fácil de trabajar, contiene tantas guano, la sangre, las algas marinas, las cenizas de madera,
materias orgánicas como vegetales, si no es que más de las el sebo; y como de acción más lenta: el vellón de lana, los
lodos de las calles, asientos de fuentes y estanques, raspa·
primeras.
duras de cuerno, hueso, desperdicios de cueros, mondadu·
La tierra de pasto se obtiene por la putrefacción de ca- ras de frutas, etc.
pas de zacate; es excelente para agregarla á ?tras tie~as
Los abonos líquidos son de acción más rápida, porque
que se destinen al trasplante en macetas y a la germina- st disuelven en el agua con mayor facilidad¡ entre éstos
ción de algunas semillas.
citaremos los siguientes: la sangre fresca, la hiel de vaca y
La tierra de hoja se compone de cílice y materias orgá- el guano líquido. Los desechos de digestión humana son
nicas procedentes de la descomposición de hojas. Se más ricos en ázoe y en humus, que los de los aniwales, y
le encuentra generalmente en lo6 bosques y en las selva~; si se les ::¡uiere desinfectar, se les puede agregar sulfato de
se le usa para el trasplante de plantas delicadas á macetas.
Hay una clase de tierras muy ricas en substancias or.gá- fierro.
Los abonos químicos obran como complementarios ó co
nicas que provienen de la descomposición ó fermentación mo estimulantes. Su empleo se está generalizando mucho,
de los desechos de digestión de los animales rumiantes; se pero para su uso hay que tener en cuenta la clase de te·
usan generalmente los desechos de los caballos y los de_l~s rreno en que se van á usar, y la clase de plantas que se
vacas¡ las tierras procedentes de los segundos son más nh· trata de desarrollar en ellos.
les que las de los primeros¡ se les usa mezcladas á otras
Su uso, como el de las medicinas de patente, ha sido muy
clases de tierras para las macetas¡ también se les usa para atacado y muy defendido, y creemos que se debe consul·
cubrir los terrenos después de la siembra.
tar, en cada caso, como cuando se trata de una medicina,
La tierra fibrosa, que se usa especialmente para el tra~- pues muchas veces el éxito depende de las dosis¡ en ar·
plante de ciertas orquídeas, no es más que un haz de ra1- tículo aparte trataremos esta cuestió11. que es importante.
ces de una alga, el polípedo vulgar.

�354

Usos de Sociedad
LA VOZ

V

--CRONICA~
La amitad, como todos los demás sentimientos, ha sido objeto
de interés y de constante análisis
por parte de los filósofos y pensadores, afect~s al estudio sugestivo y complicado del espíritu.
Las opin~ones se han dividido en multitud de aspectos y de div~rsas ideas¡ unas afirman que este afecto nace de la semeJ~~za¡ ot:os, al contrario, piensan que para
establecer ~na solida .Y herna amistad es indispensable la
compensación¡ es decir, la armoniosa diferencia entre las
facultades que distinguen personalmente á dos amigos·
~e este modo, var~an extraordinariamente las definicio~e~
a ~se. ~especto. Sm pretender de ningún modo añadit una
opmio1;1 m_ás á las que se han dado ya, desearía ahora proponer~ mis amables lectoras la siguiente idea: ¿es posible
que exista una verdadera y _profunda amistad entre dos
personas. que nunca se han visto y que sólo se han tratado
por escrito ?-Para la imaginación y sensibilidad femenina
el problema es bien fácil de resolver¡ y aun cuando eÍ
asunto rest1;lta un tanto novelesco, es indudable que la mayoría de mis lectoras le darán una opinión afirmativa. Na·
da puede habe~ tan gr~to y pródigo en sorpresas como
una de es~s ami:tade:, 1_1br~s de todo convencionalismo y
compromiso _soc~al, !1~ siqu~era sujetas al capricho pueril
de un~ ant?pa_ha h~1ca ó a las sugestiones de la va.aidad¡
la amistad a distancia es la más libre, la más sincera y,
por tant~, la _más atractiva. No amenaza con decepcio·
nes, desv1os .m malos momentos del humor¡ como una ave
gozosa que hende las alas sobre el azul horizonte deja volar su fantasía y su ilusión para ver el descon~cido ro t:o del_amigo lejano, con todos los encantos, con todas 1!s
s1mpat~as que pide el anhelo. ¿Os imagináis, lectoras mías,
los delicados g~ces que c?n este exquisito género de amistad habrán temdo los artistas geniales, los escritores ilustres . que ha~ sostenido mu.chas veces por largo tiempo,
relaciones epistolares con amigos desconocidos y lejanos't
Indu~ablemente q~e esas almas ausentell y tiernamente
queridas h~n.pod1do ofrecer las más dulces impresiones
de ese sen~imiento tan alto, profundo é intenso que llamamos ~mistad. Hay en la historia de e~os hombres céle·
bres, artistas de la _pa_labr~, músicos notables, literatos y
otros &lt;l:ue se han d1shngu1do de algún modo, interesantes
y poéhcos amores que comenzaron por una carta anónima, llegada ~e r~~otos países, pero en cuyas páginas, blancas como la il_us1on y ~orno la ingenua sencillez de quien
las había escrito, palp1t_aba una alma tierna y sinceramente
ena°:1orada. Las relac~ones por escrito fueron, en estas
ocasiones, ~ornando seriedad y forma determinada, de manera que, s_m conocers~ e~teriormente, se conocían tanto
en gus~os, ideas y sentimientos como si por largo tiempo
se hu~iera_n trat_a do con intimidad. Esto no parecerá tan
extrano si se piensa un poco en que las personas cultivadas, en las. cuales domina la parte intelectual dan grande
importancia al encanto del espíritu. No deb~mos dudar
lectoras mías, de que puede existir una amistad lejana'
sostenida solament~ por cartas recíprocas, que se cruza~
e~ l?s extensos camm?s, como _las golondrinas en el espacio mmenso y tranquilo¡ mas s1 alguna incertidumbre tu·
viera sobre e~to, ~ecor~aré que mttchas de vosotras sois ya
por este medio mis amigas, y hoy, para complaceros, trataré de algunas novedades de la Moda, que sin duda despertarán vuestra atención.

***
La verdadera originalidad de las modas, al comenzar este a~o, es, sin duda.' la ~ez~la original y, sin embargo, armoniosa, de los traies mspirados en la Grecia antigua y
en los tiempos del rey Dagoberto y de su bella esposa· el
favoritismo por las dúnicas», ya sean cortas, largas, c~a-

dradas ó en picos, domina por
completo en las creaciones mo·
dernas de los trajes más elegantes.
Hay indudablemente cierta confusión de estilos: el «Imperio» se
ha bifurcado. en medio Imperio; el &lt;Directorio» lo mismo¡ las t~mcas ~e e~tilo griego y bizantino no tienen
una exactitud his~ónca digna de alabanza¡ pero cuando se van á buscar ideas sobre confecciones en un pasado
tan remo.to, cuatro .ó cinco siglos atrás, las diferencias son
de poca importancia cronológica, especialmente si se trata
de °:1odas. Por tanto, los trajes de actualidad siguen dos
c?rnentes ó estilos dominantes: el griego y el estrecho y
aiu,stado de la eda,d ~edia; la sobrefalda semejando túni·
ca o la verda~era tun!c~ ligera y transparente. Algunas otras
fa~das, recogidas arhshcamente, casi enrolladas por decirlo
as1,, e~ el cuerpo, dan á éste un movimiento deliciosamente
a~hshco y escultural. En esas di versas maneras de plegar y
disponer las t~~as es e~ don~ese deja ver la gracia y elegancia
de la confeccion¡ la d1vers1dad más completa puede existir
en esto, pues vemos unas draperías ligeramente recogidas
~esde lo alto de los hombros, simulando lindos y peque
nos mantos reales¡ otras, plegadas sobre las caderas ó en
la parte superior del talle, casi en la mitad de la espalda.
El cuerpo ó corsé del traje casi va desapareciendo pues
que el tal~e ya ~ea liso ó con telas plegadas, sube m~y alto,
Y. la camisola o escote de géneros transparentes es casi
siempre bastante prolongada¡ de modo que dicho corsé es
solamente un adorno ó pretexto para colocar en él vistosos Y elegantes bord~dos, ricas aplicaciones de pedrería en
todos. co~ores, encaies con realce de seda ó exquisitas
combmaci?ne~ d~ soutache. Sin embargo, por mucho que
se haya dism~m.u do el corsé, tiene su importancia v á él
s~ le debe casi siempre la esbeltez del talle y la elegante
riqueza que da c.arácter al conjunto del traje.
Entre los eshlo~ reinantes, hay alguno de tendencias
opuestas. á los demas¡ este es el ((moscovita» de hace un siglo¡((redmgots.» rectos, hechos en piel¡ faldas cortas, adornadas en la orilla con esta misma piel¡ bonete de pelo ó al gunas ve~es de plumas, y enorme manguito de espesa y
obscura piel.
Todas estas artísticas creaciones son las novedades que
la ~oda ofrece á las bellas y elegantes damas al comenzar
el ano presente. Ya lo sabéis, lectoras mías: tomadlo en
c1;1enta, Y realzad, con todas esas creaciones vuestros propios encantos.
'

•

•

Una astuta señora de Nebraska ha demandado diez m\l
pesos de daños y perjuicios á un hombre que le robó un
beso, fundándose principalmente en que. no le dijo una
palabra sobre el atentado, sino después que lo cometió.

***
Según un fisiólogo inglés, el pelo rubio está llamado á
des~parecer. A~h~ca la escasez de personas rubias á que,
segun las estad1shcas, se casan un 85 por ciento de mujeres
morenas y sólo un 29 por ciento de las rubias.

*

355

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

AMOS hoy á hablar á nuestras lectoras de un detalle
casi insignificante en apariencia, pero que tiene
mucha importancia para hacer agradable la conversación.
Este detalle es el tono de la voz, discreto y propio para
hablar. Las personas que tienen un timbre dulce y grato
en su voz, han recibido un gran dónde la Naturaleza. Esta
cualidad llega á tener cierta influencia, Il'O sólo en el placer del oído, sino muchas veces hasta intelectualmente. En
la vida del hogar tiene increíble poder sobre la armonía y
unión que debe reinar entre los miembros de la familia,
pues en varias ocasiones una palabra indiferente, pronun·
ciada con acento duro y áspero, provoca disgustos nada
sencillos; y en cambio, una inflexión tierna de la voz con·
mueve deliciosamente el corazón, y en las sombrías crisis
de la vida penetra en las almas como un rayo de luz consolador y suave.
.
Si tenéis, lectoras mías, una voz dulce y musical, procurad conservarla como las pupilas de los ojos,'y si no es así,
tratad entonces de suavizar el acento de vuestras palabras.
Es preciso no calificar de pueril y superfluo este asunto,
sino muy al contrario, velar constantemente sobre el timbre apacible y suave de la voz; mucho más que por este
medio se adquiere un gran dominio sobre las naturales
pasiones que á veces nos mueven á irritarnos y á exaltarnos de manera muy desagradable para los demás y aun pa·
ra nosotros mismos.
Por grave que sea nuestro resentimiento á causa de al·
guna ofensa recibida, debe expresarse el reproche ó pena
que tenemos con voz mesurada y sin descomponer el ros·
tro. Este maravilloso instrumento, con el cual nos comu·
nicamos con nuestros semejantes, no admite que se haga
uso de él bruscamente ni aun por pocas veces, pues si se tie.
ne costumbre de proferir las palabras con voz dura, silbante ó irónica, no podrá después, quien así haga, dulcificar
la expresión de sus conceptos, ni modular el timbre de su
voz para pronunciar las frases afectuosas.
Un acento dulce es como el canto de un pájaro en la
tranquila soledad de los bosques¡ es para el corazón lo que
la luz á los ojos¡ ¿acaso la luz no hene sus ondas y sus vibraciones muy semejantes al sonido? Podría decirse que no
habrá mujer encantadora y agradable si carece de esta cualidad indispensable en el bello sexo. ¿No os parece, lectoras
mías, muy exacto el viejo proverbio que dice: ''El tono es el
que hace la canción?" Una palabra de cariño, para tener todo
su valor, debe ser dicha con voz dulce ó al menos afectuosa;
y un reproche justo ó una queja espontánea no producirán efecto si no se supriire, del acento con que sean di·
ches, toda inflexión de cólera, desprecio ó burla. Para
merecer el nombre de persona bien educada debe hablarse
siempre con tono amable y moderado, proc~rando disminuir el volumen de la voz cuando éste es muy robusto.
Por muy agradable y elocuente que sea la conversación de
algunas personas, cuya voz es fuerte y áspera, desearía uno
que terminase cuanto antes. Esto no quiere decir que de·
ba adoptarse un tono monótono y uniforme para hablar,
pues hay acentos tan incoloros y fríos, que hacen estremecerse como al contacto de la nieve. En las grandes agitaciones del alma, sin duda que la voz participa de esa
emoción; mas esto nada importa si el dolor ó la justa indignación no le comunican ese acento áspero y desagradable que se ha procurado reprimir desde la infancia. La
voz no debe ser ni muy alta ni muy baja, ni demasiado
e~evada y aguda, sin que por esto sea sorda y poco inteli·
g1ble. Nunca debe cuidar tanto una persona el tono de su
voz como en una discusión, sobre todo si se tratan asuntos que interesen profundamente á los interlocutores. No
es ciertamente la declaración de una idea contraria á la
nuestra lo que ofende el amor propio, sino el tono dogmático ó de superioridad adoptado por nuestro adversario.
La verdad y l~ razón serán casi siempre aceptadas si la
firmeza y claridad de los conceptos fueran sostenidos por
una voz dulce ó al menos moderada, la cual, lo mismo que
las palabras, acreditarían para el interlocutor atenta consideración y modestia bondadosa por parte del que habla.
En estas condiciones podrá muy bien discutirse, sin violar las leyes de la cortesía y aun las de una sincera afección.
En los salones donde se estiman las buenas maneras, to·
das las personas hablan con voz poco elevada, aunque cla-

~ y d~stinta. ~e procura pronunciar bien cada palabra, y
s1 s_e he~e algun defecto de dicción, se esfuerza por destruirlo o atenuarlo, lo cual se consigue con un poco de
voluntad y atención. No olvidéis amables lectoras la be·
lla fábula de las sirenas: la dulzu~a de la voz ha h~cho su·
gestivas á muchas mujeres, que sin ese atractivo, hubieran
pasa~o completamente inadvertidas, y á esa interesante
cualidad debieron la irresistible simpatía que las hizo dul.
ces y encantadoras para todos.

*

Cuestiones Trascendentales
La Educación de la Mujer
EMOS se~uido recibiendo algunas respuestas, relati·
vas al mteresante asunto de cuál debe ser la edu·
cación más propia que ha de darse actualmente á
la mujer. Insertamos á continuación dichas respuestas:
«Respecto del problema propuesto por ese semanario
acerca de cómo debe educarse á la mujer de nuestra época'
creemos que, según admiten ilustres pensadores ha de dar~
se mayor importancia á la educación moral q~e á la intelectual y física¡ pues aun cuando una mujer sea muy ilustrada en ciencias, artes ó habilidades manuales, todo ese
brillante conjunto quedará opacado si falta la sólida edu·
cación moral. Y puede decirse que no basta á la mujer
ser cultivada moralmente de un modo abstracto pues el
criterio social es muy insuficiente para armarla de un modo completo, á fin de que triunfe en la dura lucha de la
exi.st~ncia. Es pr~ciso, pues, que la mujer sea idealista y
rehg1osa, que su piedad esté basada en una ilustración sólida, libre de vulgaridades y fanatismos. De otro modo es
imposible pedir de su abnegación los heroicos sacrifi~ios
que su condición social le exigen, en cualquier estado de
la vida en que el destino la coloque.
Es muy desigual, por cierto, el conjunto de virtudes que
pide la sociedad á un hombre y los que pide á una mujer
ofreciéndole á ésta muy mezquina recompensa en cambi~
de sus constantes sacrificios, juzgándola con implacable
dureza por la menor falta y negándole toda rehabilitación
con inflexible severidad¡ y como un amargo é irónico contraste ofrece al hombre, con pródiga generosidad, todos los
tesoros de su indulgencia, para perdonar sus extravíos y
disimular sus culpas, haciéndolo dueño de la opinión pública, dirigiendo ésta á su antojo. Tan notoria é irremediable
injusticia solamente puede ser sufrida por la mujer con
una gran dosis de resignación y prudencia, cualidades todas que no se adquieren sino por medio de una elevada
educación moral y de la continua consideración de ideales altísimos que sirvan de base y de apoyo á los esfuerzos constantes, exigidos al espíritu femenino, débil en la
apariencia y fuerte en la realidad práctica de la vida diaria. Por tanto, pensamos que, aun cuando se dé mucha
importancia, la educación intelectual y física de Ja mujer
debe, ante todo, cultivarse su moralidad, para tener, como
se hace en los jardines, preparada la buena tierra, en donde se siembren las bellas flores, de las demás facultades que
se han de educar&gt;.
V. L.

lHI

***

«La educación de la mujer es tan útil y digna de estudio como la del hombre: debe sujetarse á la enseñanza de
los deberes y derechos que por naturaleza y razón corres·
ponden en las diversas fases y estados de su vida á la
criatura humana del sexo débil, y á la instrucción necesaria para satisfacer los que ha de ejecutar y exigir el cum·
plimiento de los otros. Puede abarcar el vasto campo de
conocimientos destinado á la :nteligencia del varón; pero
lo propio es que con predilección consagre su entendimiento á la recta cultura de los afectos del alma en beneficio de la especie. Como indispensable, para no ser vulgar
y tener idea más exacta de lo que es necesario en la vida,
debe conocer, cuanto más á fondo mejor, después de la
instrucción primaria, lo siguiente: quehaceres y economía
domésticos¡ Higiene, Moral, Urbanidad, Gramática del idioma en uso, Lógica, Nociones de Literatura, Historia, Geografía, Física y Química, principio~ de Dibujo y Música, y
por complemento, ha de tener aficion, y de hecho, practi·
car la lectura de libros bien escritos y de provecho».
GUADALUPE

R.

DE CARRERO.

•••

Agradecemos debidamente á nuestras lectoras la bondad
y eficacia con que se han servido enviarnos sus opiniones

acerca de tan interesante asunto.

�EL MUNDO ILUSTRADO

LABORES MANUALES
El estado de salud de los niños se refleja inmediatamente
en su apariencia, en sus actitudes, en su aspecto. El niño
rnno está siempre contento, siempre risueño, siempre entregado á sus juegos, á los que se entrega totalmente, como
que son lo único que les preocupa y que les atrae. Por el
contrario, el niño enfermizo está triste, en quietud; rehusa
los juegos y su aspecto marchito causa verdadera pena.
Pero si se quiere criar á los niños en condiciones de salud excelentes, y se trata de evitar que se hagan débiles y
enfermizos, no hay que aguardará que adquieran francamente el aspecto de niños enfermizos. Se tienen medios
muy exactos y sencillos para vigilar la marcha de su desarrollo, sobre todo en ios primeros meses de la vida, que es
cuando muy principalmente hay que vigilarlos, y cuando
los signos exieriores de enfermedad no se reflejan tan fácilmente en su aspecto y en sus actitudes.
Este medio, que está al alcance de todas las personas, es
el estudio comparativo del peso que ofrecen los niños durante los primeros meses de su existencia. El peso refleja
de una manera muy exacta y clara el estado de la nutrición,
que indudablemente iufluye de una manera decisiva sobre
el desarrollo general, porque si en la edad adulta la nutrí·
ción no tiene por fin más que la conservación de las fun·
dones orgánicas, durante la niñez tiene otro fin no menos
importante: el de permitir el desarrollo de todo e: or.~anismo. Ha de efectuarse, pues, con mayc,r actividad, y cualquier
trastorno que se produzca en ella, influirá muy considerablemente sobre el de5arrollo general.
Por estas reflexiones se comprende con mucta facilidad
la importancia que tiene vigilar muy cuidadosamente el
peso de los niños en los primeros meses de la vida Nosotros hemos visto que en México se descuida mul"hO este
estudio, y no sabemos que haya sino muy pocas familias
que cuiden de seguir esas observaciones, cuya importancia,
sin embar¡(o, es muy grande. Los padres de familia que no
se curan de ob,ervar el peso de sus hijos, cometen una falta muy grave, tanto más, cuanto que esa observación nada
tiene de complicado, ni de dificultoso, ni ofrece el menor
peligro para el pequeño ó para la persona que efectúa la
operación.
El niño, en cuanto nace, debe ser puesto en la balanza
para que se tenga exactamente noticia de su peso inicial.
Este dato tiene también mucha importancia, puesto que el
peso es el único informe que podemos tener respecto á las
condiciones de vitalidad que ofrece el niño en esos momentos. Un niño cuyo peso es muy corto, está seguramente
mal desarrollado, débil, y requiere cuidados especiales. El
pesar á los mños recién nacidos tampoco se acostumbra en
México, y el descuido es tan grande, que no ha permitido,
hasta estos momentos, decir con exactitud cuál es el térmi·
no medio que debe tener el peso de un niño en esas condiciones para considerarse bien desarrollado. En los países
de Europa y en los Estados Unidos, la costµmbre se sigue
en todas partes, y de este modo se ha podido determinar el
promedio del peso inicial de los niños sanos. Este promedio es de tres kilogramos.
Por regla general se cree que los niños mexicanos ofrecen

un peso medio inferior á tres kilogramos; sea porque pertenecemos á una raza menos corpulenta ó por cualquiera otra
razón. El hecho es que, quienes han observado más de cerca y han podido reunir mayor número de casos, convienen
en que muchos niños sanos en México ofrecen un peso inicial de menos de tres kilogramos.
Pero si hay diferencia en el peso inicial y si niños sanos
y bien desarrollados pueden ofrecer en la época del naci·
miento un peso menor de tres kilogramos, en cambio, el
aumento de peso debe ser uniforme y alcanzar cierta pro·
porción, cuando el crecimiento se hace normalmente y
cuando la salud del niño es completa. El aumento varía
con la edad. Debe ser de quince á veinte gramos diarios
en los tres primeros meses; de quince á veinte gramos diarios en los tres meses siguientes; de diez á quince gramos
en los otros tres meses; y de cinco á diez en los tres últí·
mos meses del primer año; de manera que, por regla general, un niño sano debe duplicar su peso al terminar el
quinto mes de su vida, y triplicarlo al cumplir un año.
Aun cuando el aumento de peso se calcula por promedio
diario, esto no quiere decir que debe hacer una pesada diariamente. Esto sería ciertamente acertado; y nada se pierde
con hacerlo; aun debe hacérselo cuando el niño cambia de
nodriza, por ejemplo, ó cuando se sospecha que su alimentación es insuficiente; pero por regla general, dos pesadas
por semana permiten vigilar su desarrollo de una manera
satisfactoria.
Lo que sí es indispensable en todos los casos, es que se
tome el peso cada vez exactamente en las mismas condiciones, á la misma hora, en el mismo aparato, y cuando el
niño tenga el estómago y el vientre en idénticas condicio·
nes de plenitud y vacuidad. Sólo entonces se puede tener
la certeza de que los datos recogidos son comparables en·
tre sí.

'

El uso de la chaquira había
caído en bastante olvido; pero he aquí que las recientes
noticias recibidas de Londres
y los Estados Unidos nos dicen
que)a aplicación de la chaquíra en las labores de las señoras vuelve á estar en absoluta
privanza. Hoy tenemos el gusto de ofrecerá nuestras lectoras dos grabados que representan, el uno, una elegante
pantalla para lámpara eléctrica, y el otro un visillo para
ventanal ancho.
Describiremos el modelo número uno. Se hace de raso
amarillo paja. Para cortar esta pantalla, téngase presente
que un trozo de tela completamente cuadrado puede servir perfectamente. En redondo lleva unas guirnaldas bordadas, al pasado, en sedas de distintos verdes. En la orilla
va el fleco, que es de chaquira menuda. En este fleco se
puede desplegar un arte exquisito, pues se presta á hacer
en él mil combinaciones, sabiendo elegir los colores varia·
dos de la chaquira. Por ejemplo: En cada hilo pueden ir
chaquiras de cuatro colores distintos: verde, amarillo, azul
y paja; y sí se pone un hilo de esta combinación y otro
que lleve los colores blanco, rosa, negro y lila, resultará
el fleco entero una maravilla: un arco-iris que, con la luz
blanquísima 'J velada que baja por el interior de la pantalla y que hiere directamente las chaquiras, semejará una
cascada idéntica á las que se ven en las apoteosis de los
cuentos de magia ...... La cabeza de la pantalla se hace
aparte completamente, y luego se adhiere á la pantalla. con
costura de máquina y cosida con seda del color de la tela.
Va elegantemente abullonada y lleva una jareta con cordón
en su tercera parte. En los esquineros de la pantalla van
otros bordados de chaquira. En estos 1amos deben predominar los colores azul pálido y negro. Este contraste de co-

"~

l•..

~

lores, sobre el amaríllo del fondo, presenta un efecto sumamente elegante.
El número dos representa un visillo para ventanal an·
cho. Se hace de ra,o color de lim6n. En la parte inferior
lleva, como la pantalla, un fleco de chaquira. Este visillo
debe ser un poco discreto, pues es propio para recámara de
soltero. En la parte superior lleva un crnato que imita cúpulas, y de él bajan, á modo de trenzas, flecos gruesos he·
chos de chaquira. Bajo de cada cúpula; lleva un plas-

FIGURA

trón bordado al pasado con sedas de distintos rosas, desde
el más pálido hasta el más fuerte. Los flecos más cortos están combinados con chaquira pequeña y chaquira grande.
El color que debe dominar en todos estos flecos, es el rosa,
para que haga contraste agradable con el tono limón de la
seda con que está hecha la cortina.
El grabado número tres muestra el modelo de un !apetito para candelero.
Está hecho de tela gruesa y blanca de lino-pues este tapete debe ser lavable-y con la trencilla más ó menos historiada que se compra para el encaje inglés, se hacen los
dibujos de las orillas, que parecen muy complicados y que
son sumamente sencillos. Los hilos largos que le dan aspecto como de tela de araña, se hacen con un hilo muy
grueso. El nudo es el mismo que para el encaje inglés.

�EL MUNDO ILUSTRADO

359

LA ROPA BLANCA

MANERA DE PRESENTAR

LOS MANJARES EN LA MESA
La ropa interior merece tanto ó más cuidado y esmero
que los trajes. Actualmente se hace derroche de lujo y elegancia en estas prendas de ropa. A ese propósito, damos á
nuestras lectoras un precioso modelo de bata de dormir. La

Si en alguna parte puede desplegarse arte y gracia exquisitos, es en la manera de presentar los manjares y ~n el
arreglo y adorno de la mesa.
Cumpliendo lo que ofrecimos á nuestras lectoras, damos
hoy un modelo deAservilleta bordada, que debe colocarse
en una plancheta de madera ne~ra ó laca del mismo color,
á fin de que se destaque artísticamente la blancura de la
servilleta y los bellos colores del bordado, los cuales deberán ser de preferencia aquellos que sobresalgan en el dibujo de la vajilla. De todas maneras. deberán preferirse los
dibujos que representen flores. Si la vajilla es blanca, será
de muy buen efecto reunir los colores brillantes del borda-

tela de que está confeccionada es nansú blanco, sumamente fino. Las mangas se cortan completamente cuadradas y
se adornan con encajes valencianos, alternados los embutí·
dos con las puntillas. En los hombros, el cuadrado de las
mangas se recoge con ahuevados, alternados también con
entredoses. La parte del cuello, que como observarán nuestras lectoras, es sumamente ancho, debe llevar una jareta
que recoja más ó me!los el escote, según el gusto de cada
persona. Dentro de esta jareta, va un listón ó cordón que
'sea fuerte. Esta bata debe hacerse muy larga y muy amplia, pues los trajes para dormir deben prestar toda suerte
de comodidades.

EL MUNDO ILUSTRADO
Se unta un molde con grasa y se espolvorea con pan rallado; se vierte la mezcla en el molde y se cuece al baño de
maría. Cuando sale limpia una aguja, está cocido el flan.
Partido en cuadros pequeños, se echa, al tiempo de mandarla á la mesa, en un caldo de tapioca muy delgado.

CALAMARES RELLENOS
Un kilo de calamares. Cien gramos de jamón. Doscientos
gramos de tomates. Doscientos gramos de aceite. Una
cebolla.
Se limpian bien los calamares, sacándoles todo lo que
tienen en el interior, cuidando de apartar en una jícara la
tinta, que es una bolsita plateada que está adherida por
dentro. Se separan las aletas y con las patas bien limpias
se pican junto con el jamón, haciendo un picadillo que se
amasa con un poco de tomate frito. Con esta pasta se reUenan los calamares, rebosándolos en harina y friéndolos en
aceite. Luego se colocan en una cacerola y en la grasa en
que se frieron se pica la ceboUa, un diente de ajo y el to·
mate. En estando todo esto frito, se incorpora á los calamares, añadiendo dos ó tres cacillos de caldo ó de agua.
Se deshace la tinta en un poco de agua y se vuelca sobre
los calamares, dejándolos hervir quince minutos. Si la salsa resulta algo clara, se espesa con una cucharada de hari·
na tostada, bien deshecha en la misma salsa.

359

La Modista en Casa
Damos á nuestras queridas lectoras dos bonitos modelos
de corbatas. El primero se hace de raso brillante color de
cereza. El forro de esta corbata, que debe ser de raso blanco de la misma calidad que el cereza, va volteado sobre la
parte de encima, figurando un vivo que tenga el ancho de
un centímetro. Esto le presta mucha vida á la corbata, pues
el contraste de los colores del raso resulta de muy buen efec·

LOMO ADOBADO

., J

do, sobre el blanco del mantelillo, al negro mate de la plan·
cheta.
Nuestro tercer grabado representa un platón ó fuente,
conteniendo croquetas de pescado. Como nada hay más
eficaz para abrir el apetito que contemplar manjares de vistosa apariencia, recomendamos muy de veras á nuestras
lectoras, cuiden mucho de que en su mesa no falte este detalle. Nada hay más desagradable que ver un platón con
algún manjar, como, por ejemplo, el que representa nuestro
grabado, sin cuidar del importante detalle del tamaño,
igualdad de éste y adorno conveniente. En efecto, si las
croquetas se hacen descuidadamente, sin poner empeño en
que salgan todas de igual tamaño, tendrán un aspecto muy
poco agradable. Para dar una idea exacta del tamaño debi·
do, cr~emos conv~niente señalar el de una pera mediana.
También debe cuidarse de que todas estén igualmente doradas, pues disgusta, á la vista, ver unas lastimosamente
quemadas y otras opacas é incoloras. El adorno debe con·
sistir en una guirnalda, á manera de corona, de la verdura
que se desee, por ejemplo, rábanos, escarolas ú otra cual·
quiera. Un ramito ú hoja de esta verdura debe ir en el re-

Un kilo de lomo. Cien gramos de aceite. Cien gramos de
vinagre. Cien gramos de vino blanco. Sal, pimienta, perejil,
ajos, laurel y orégano.
Se pi:epara el adobo machacando en el mortero el orégano, el ajo y la pimienta; se mezcla todo esto con el aceite,
el vinagre y el vino; se añade un diente de ajo, una hoja
de laurel y una rama de perejil, y en este adobo se tiene
dos días el lomo.
Pasadas las veinticuatro horas, se limpia muy bien el
horno con un paño, se unta de manteca de cerdo y se asa
en el horno.
Sírvese caliente con patatas grandes asadas, pero es mucho mejor servirlo con fiambre.

PERDIZ EN AGRIDULCE
Tres perdices. Cien gramos de aceite. Cien gramos de vino blanco. Cien gramos de vinagre. Una cebolla grande.
Cien gramos de azúcar.
Las perdices, enteras y bien limpias, se ponen en una
olla amplia, el aceite, el vinagre, el vino y otros cien gramos de caldo del puchero, y si no lo hubiere, de agua. La
sal suficiente y unos granos de pimienta.
Se tapa la olla y se deja cocer á fuego lento. Cuando es·
tán tiernas las perdices, se añade al azúcar, dejándolas hervir aún quince minutos más.

to. Las puntas de esta corbata van recortadas en una forma
ochavada. El vivo debe dar la vuelta hasta las puntas también. Dos borlas de seda blanca, que pueden comprarse en
cualquier almacén de ropa, completan el aspecto elegante
de este adorno.
El segundo modelo se hace de seda japonesa, lavable. El
sistema de confección es el mismo que para la anterior
corbata, esto es, el forro de raso que dé vuelta hacia la
parte de encima. Los colores quedan al gusto de las lecto-

ZANAHORIAS ALA FRANCESA
Después de la bata viene una camisa de día. La tela con
que debe hacerse es la batista. Siempre había sido costumbre que el borde inferior de las camisas no llevara ningún
adorno, sino que rematara solamente en un dobladillo bastante ancho. Hoy la moda, que toma ingerencia hasta en lo
que no va á exponerse, dice que la parte inferior de una
camisa debe ir perfectamente adornada con entredoses, alforzas, gaveados, etc., etc. El modelo que presentamos indica mny claro á las lectoras cómo debe hacerse este adorno. La parte superior de la camisa lleva tamuién entredo·
ses. Y las bocamangas van adornadas con listones.

mate de cada croqueta en forma de penacho. Presentadas
así las croquetas, recrearán la vista de los comensales y
abrirán el apetito.

..**

Recetas para preparar una comida propia del tiempo:

SOPA l~\PERIAL
Un cuarto de gallina. Cincuenta gramos de jamón. Cuatro
huevos. Cincuenta gramos de tapioca.
La gallina y el jamón, cocidas ambas cosas en el puchero, se pican; después se baten cuatro yemas de huevo y se
mezclan al picadillo, añadiendo medio cuartillo de caldo

Dos manojos de zanahorias. Cien gramos de aceite. Vein·
te gramos de azúcar.
Las zanahorias han de ser de las llamadas francesas, que
son cortas y redondas, mondadas y limpias se parten en
ruedas delgadas, se rehogan cinco minutos en aceite bien
pasado y se colocan en una cacerola de porcelana con sal,
pimienta negra, el azúcar y un poco de caldo; se dejan
hervir media hora bien tapadas; al cabo de este tiempo se
destapan y se les da vueltas á menudo para que tomen co·
lor por igual.
En nuestro próximo número continuaremos dando lo~
postres y dulces que se necesitan para que la comida esté
completa.
ras. El frente de la corbata es más bajo en su parte posterior, y deja ver un trozo de t ela d e gro acanalada, donde va
incrustada una cinta negra de terciopelo. Esta corbata es
más elegante que la primera, Y su confección resulta un
poco más costosa; pero las dos, hechas á domicilio, no im·
plican un gran gasto.

�EL MUNDO ILUSTRADO

360

361

EL MUNDO ILUSTRADO

\

FOT. FELIX, DE PARIS
FOT. FELIX, DE PARIS
TRAJE DE PASEo.- En seda liberty azul ~álido. La levita es en forma de túnica, de tul bordado. Un ancho bies de seda rodea las orillas.

TocA DE TERCIOPELO ABULLONADO, color «chaudrón». Dos alas blancas en forma de «aigrette»
puestas en un lado, constituyen su adorno.
'

�Irº
ANEMIA
~Vº
ºV~
O

Cl~CI

O

.

0 ,1
0

0

OOCIOOOCIOO

O

O

DIIAMÓGEIO
•

Saiz de Carlos

o

o

li

o

FATIGA MUSCULAR Y NERVIOSAt DEMACRACIONt

Maria Ester:-Con todo gusto doy á usted mi opinión sobre el regalo que desea
hacer. Tratándose de obsequio hecho en
labores femeninas, para señores no es
muy fácil encontrar alguno de buen gusto
y al mismo tiempo discreto. Entre todos
los objetos de uso persoüal, ellos prefie·
ren, _ge~eralmente, los apropiados para su
escntono. Por esto m~ ha parecido con·
veniente dar á usted un modelo que con-

CON VENTAJA A LAS EMULSIONES. ES DIGESTIVO

Y AGRADABLE.
·I

o

o

OOCIOOCIOO

1

11

eRRLt)S

o

o

EDUARDO LICEAGA.

QO.A:..~

Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

')1

PIDASE FOLLETO GRATIS AL AGENTE

.\l~o

~;A!!!~!~EXICO, nF. j

c:roc:1

tiene: carpeta, secante, caja para sellos,
cartera con plumas y lápices y, además,
otra cartera especial para documentos de
importancia. Si usted pinta, puede hacer
el ornato sobre raso, terciopelo ó piel.
Esto serla lo más propio, pero también
puede bordarse, eligiendo sedas de colores

Asistencia científica de
enajenados, morfinomanos,
alcohólicos y quirúrgicos,
empleando los medios terapéuticos más modernos. Eficaz atención para los enfermos. Departamento especial para señoras. Instalación eléctrica completa.
Rayos X, corriente de alta
tensión, mecanoterapia.

Director Médico,

Venta: Farmacias y Droguerías

.A:..o
(I

Tlalpam, D. F.--Teléfono M. 16

OB.5EQUIO

•

.o

Quinta de Salud
"R. Lavista"

Magda:-Tuve el gusto de recibir su
carta y la tarjeta postal que me adjunta.
Agradezco infinito su amabilidad, y por
correo le envio lo que se sirvió pedirme.
-Para evitar que la ropa se siga picando, es muy eficaz poner entre ella unos
granos de alcanfor ó pastillas de creolina.

D
o

EXCELENTE TONICO QUE SUSTITUYE

AMISTAD INCOGNITA
Diana:- Tengo verdadera gratitud por el
afecto con que me favorece. Si como usted
dice, es sola rica, Joven y de carácter impulsivo que' muchas veces la ha colocado
en situáciones dificil es, tendré sincera satisfacción en manifestarle mis ideas sobre
todos los asuntos que se sirva consultarme. Solamente encuentro una dificultad,
y es la de que siendo usted tan independiente y poco dispuest~ á so~eterse á la
voluntad de otros, segun me md1ca, pueda desagradarle con la franqueza de mis
opiniones; ¿le será posible aceptarlas? Espero su respuesta.

VARIAS CONSULTAS

CONVALECENCIAS LENTASt

'

Ester:-Para quitar las manchas de
grasa, hay una preparación muy eficaz,
que se compone de dos cuartillos de agua,
dos onzas de solución de amoniaco, una
cucharada cafetera de salitre y una onza
de jabón. Se disuelven bien todas estas
substancias y luego se embotellan.
-Con mucho gusto doy á usted el modelo de traje. Puede servirle, tanto para
el género escocés de que me habla, como
para el rayado .
La camisola es de seda ligera blanca
y el traje está adornado con cinta de terciopelo ne~ro, ó de algún color obscuro
que armonice con el color de la tela. La
corbata es de gasa blanca plisada; en el
cuello y en los puf\os de las mangas tiene vuelos de esta misma gasa.

1

DEBILIDADt FALTA DE NUTRICIONt

ESCROFULAS Y.i RAQUITISMO.

DOS RESPUFSTAS

Neomide:-El bordado á la duquesa se
hace poniendo en el bastidor el género
que va á bordarse, sobre el cual se dibuja
el ornato que se ha elegido. Después se
pone debajo una tela de punto, que se hilvana por los cuatro lados. En seguida se
va bordando el dibujo con cadeneta, hecha ya sea con seda ó hilaza, según convenga. Después se recorta. la tela, de manera que el dibujo se destaque sobre el
fondo de punto, y resulte el género como
aplicación sobre el tul.
-Los cuadros que desea usted los encontrará, tal vez, en la casa de Pellandini ó en cualquiera otra dedica.da á vender
esos artlculos.
-Los bastones para visillos los hay
en las ferreterlas, en donde, sin dificultad,
podrá usted conseguirlos.

D NEURASTENIA Y ENFERMEDADES NERVIOSASt D
D
o

discretos y de buen gusto. OJalA que mis
indicaciones le sean útiles.
SECRETOS DE TOCADOR
H. A.:-Lo más pronto posible daré á
usted el modelo que desea para traje de
calle. En cuanto á la costumbre de lavarse
el rostro con agua tibia en las mal'ianas y
con agua caliente antes de acostarse, es
excelente y conserva muy bien el cutis. Si
á este cuidado afiade usted el masaje
facial, hecho suave y prolongadamente,
obtendrá mejor resultado. La mezcla de
glicerina pura con polvo de bórax, es muy
eficaz para suavizar la tez, poniéndose
dicha preparación antes del polvo, á fin de
que éste se adhiera bien.

Consultas para las D~mas

DIVERSAS NOTICIAS

o

Medicamento de seguro éxito para curar la

363

EL MUNDO ILUSTRADO

o

o~

Dr. A. Ruiz Erdozain.
Administrador,

J. Lavista.

�~64

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Amala, Sirve y Regala ....

CARTA BLANCA
¡¡LA MEJOR CERVEZA DE AMERICA!!
,
&lt;;uauhtemoc •• Monterrey

-¿De manera que usted cree, don Felipe .. ?
-Amigo mio, dijo el viejecillo sacudiendo la ceniza de su cigarro, y asaetándome
con su pupila amarillenta veteada de gris
acero y cubierta en parte por esa tela que
envuelve los ojos de los ancianos como
un velo de desilusión y de melancoHa;
amigo mio, no le quepa duda: estamos en
sus manos, ejercen mero y mixto imperio
sobre nuestros sentidos: nuestras potencias, nuestras facultades y nuestra persona toda. Cuando algún filósofo saturnino venga á hablarle de esclavitud femenina, rlasele usted en las barbas y compadezca su birrete venerable: no hay tal
esclavitud, y por el contrario, nosotros
somos esclavos de ellas sin poderlo remediar .... Fácil es prescindir de la buena
mesa, del lecho blando, de los muebles
lujosos, hasta del suefio y hasta de la comida; pero de lo que no se puede prescindir es de la mujer, de la compañia de
quien, á vuelta de daruos todos los disgustos del :mundo, nos poetiza y alegra
un poco el vivir. Hasta los santos, hasta
los ascetas han necesitado de su comunicatión y trato, y aunque co11 toda la limp:eza del mundo, San Jerónimo, San Francisco de Asls y San Juan de la Cruz han
solido suavizar las púas de sus cilicios y
quebrantar los aceros de sus mortificaciones para tener sencilla, noble y dulce
amistad ya con las austeras viudas Paula
y Eustaquia, bien con 11 angélica Clara de
Asis, ora con la bendita é inspirada Teresa de Jesús. Ysi eso necesitan la,;; almas
escogidas, ¿qué no habrán menester las
uuestras, balas, sin vuelos y sujetas á
apetitos terrenos?
-Pesimista anda el:tiempo, don Felipe.
- ¿Pesimista? Créame usted que no lo
soy; pero cuando se sabe lo que sabe un
viejo de mi edad, se tiene que convenir
en que debemos entregarnos á ellas atados de pies y manos, y que nuestro único
derecho es el derecho de los vencidos: pedír piedad.
-¿Pero usted ha visto ... ?
- ¡Que si he visto! Vamos, hombre, lo
que yo he visto r.o cabe en tomos para
relatarlo; pero como sintesis le puedo asegurar que hay esto en el fondo: nos endulzan y nos amargan la vida, nos alegran
y nos entristecen, nos safüfacen y nos
afligen, se sacrifican por nosotros y nos
traicionan .... y sin embargo, no podemos
prescindir de ellas.
-¿P~ro todas? Hombre, mir~ usted que
es mucho decir. Vi,tuosas las hay y ... .
- Pero ¿por quién me toma usted, cuando supone que yo afirmo que todas son
picaras y livianas? Lo que yo digo, y lo
sostendría ante un claustro de doctores,
es que no podemos prevalemos contra sus
artes, que las que son buenas lo son porque quieren, y que ni toda la vigilancia, ni
todos los esptas, ni todo el cuidado del
mundo consiguen que sea fiel la que no
tiene deseos de ~erlo. Ya se acuerda usted
de los muchachos á quien Sancho Panza
queria mandar á dormir á la cárcel: pues

365

DIVINIA
: El Perfume Exquisito
que ha conquistado en
muy poco tiempo el fa·

vor del MUNDO ELEGANTE
EL PERFUME

DIVIIIA
ES DE UNA FRAGANCIA FINISIMA Y NO
TIENE RIVAL POR LA PERSISTEN·
CIA Y SUAVIDAD EN SU AROMA

F. WOLFF &amp; SOBO~, Karlsrnhe
ME DALLA DE ORO

Exposición Universal

PARIS

1900

Vino fortmoante, di;eatlvo, tónico, r1co111tltuye11t1 de •abor
excelente, mu eficaz para lH penonaa debilltadaÍ que loe
ferruginoso, y la1 quina1. Co111ervado por el mc§todo de
M, Paateur. Prescribeae en lat mole1tlaa del eatómago la
clorosis, la anemia y la, CC\nvalecenQiH ¡ e1te vino se
mienda á laa personas de edad, álas muJer11, ióvenea y á loa niio1o
AVISO MUY IMPORTANTE. - •1 rinico Y/NO autélltico d1
S. RA,JHA~L1 el solo que tielle .~l derecho .de llamarse así, el aolo
que es leg1t1mo ,: de que ,e nace me1Jc16n Bll el formulario dll

rece,.

Profasor BDUCHARDAT 81 el de M" CLEMENT y C'• de Val81lCI
(Dr6me, Francia). - Cada Botella lleva la marca de Ía Unión di
IOI Fa/Jrtcant11 J Bll el pescuezo un medallóll anunciando el
"OUTIA8 ''.-Las dema., son groseras¡ peligrosa.a falsitJ. ca.cio.lles.

I

f.5ENCIA·POLVO DE ARROZ· JABÓN
ACOAoETOCADOR • POLVOS PARASACHETS,r,c. DrJ~;;;;,,

�366

EL MUNDO ILUSTRADO

ta~ r"-·~--~
Gotas para
Curar la Tos
son las Gotas
del Pectoral
de Cereza del
Dr. Ayer.

r··.'
,
!

·•

~

Setenta años atrás los médicos
usaron por primera vez el Pectoral
de Cereza del Dr. Ayer, y desde
entonces ha sido el 'remedio tipo
para la tos en todo el mundo. Mi·
llares de familias en Europa, Asia,
Africa y América guardan siempre
en su casa un frasco de esta medí·
cina para poder usarla en cualquier
caso imprevisto de urgencia. El

Pectoral de Cereza
del Dr. Ayer
domina los esfuerzos espasmódicos
del toser, alivia la congestión de la
garganta, calma la inflamación de
los tubos bronquiales é impide que
la afección interese los pulmones.
Hay muchos substitutos é imi·
taciones. Cerciórese de que se
obtiene el Pectoral de Cereza
"del DR. AYER." (No contiene
alcohol ni veneno)
Cada frnsco ostenta la fórmula en la
,·otulatn. P1·cr,1mte 11.,ted, a Bit ~nédico
lo que opina del l'ectoral de Cereza del
Dr.Ayer,

Preparado por el DR. J. C. AYER y CIA.,
Lowell, Mua,, E, U, ele A,

ALHAJAS YMUEBLES
DE OCASION
Sin Competencia en Precios

"El Nuevo Siglo"
Colegio de Niñas, l

~O, OOíl

LIBROS GRATIS
PO!l CO!lR.EO
Que tratan de

asl son ellas; no quieren dormir en la cár·
cel, es decir, no quieren ser fieles, y asl
se vuelva usted como el comendador de
Córdova, que no sólo no tenla en su casa
criados varones, sino que no consentía
perros ni gatos en ella, se la pegarán si
está usted predestinado para el caso.
-Buena noticia para los celosos, don
Felipe ....
-El celoso es un animal ciego y torplsimo que tiene por atributo especial equivocarse siempre. Siéntelo usted como regla segura; las mujeres engaflan á los
hombres cuando no se lo figuran .... y con
quien no se lo figuran, ...
-Algo habrá visto usted, amigo, y quizás algo habrá sentido.
-Que si he visto .... Ya le digo que de
lo que he visto se podrla formar un tratado de filosofla práctica, que de seguro no
servirla de nada, como todos los libros del
mundo no sirven de nada para el e;obierno
de las pasiones. En cuanto á lo que yo
haya sufrido, la cosa es distinta y le ruego me consienta hacer abstracción de mi
persona. En cambio, voy áreferirle un caso que no sé si lel ó me contaron, y que
me parece profundamente demostrativo de
lo que le aseguro. Dos prlncipes árabes,
Schahriary Schahzamán,mozos, discretos,
inteligentes, guapos y de buena casa ha.
blan sufrido ciertas desventuras conyu·
gales, y para consolarse de ellas, determinaron buscar en el cultivo de la filoso·
fía, en:e1 trato de los hombres y en el conocimiento de las tierras la calma y la
tranquilidad que necesitaban para sus dolores. Salieron de sus Estados á media
noche, de tapadillo y sin que los mirara
nadie, y vieron apuntar la .aurora cerca de
la mar salada, á la vera de unas rocas que
sefloreaban la playa. En la más alta y cubierta por un árbol de copa frondosa brotaba una clara fueote de agua dulce, con
la cual se refrigeraron los viajeros, sentándose á descansar y á dolme de su
desventura cerca del tronco de aquella
planta.
Un rato habla pasado cuando emrezó á
agitarse el océano, y á poco brotó una co·
lumna de humo negro que ascendió hasta
el cielo. Llenos de asombro los prlncipes
subieron á la cima del árbol y se quedaron mirando aquel espectáculo desconocí·
do. Pues he aqul que la columna se trueca
en un efrit genni, ó genio como nosotros
le decimos, alto de muchos codos, de maciza estructura y de ancho y robusto pecho. Después de otear por los alrededores
sin mirar á los cuitados Schahzamán y
Schahriar el genni se sentó bajo el árbol,
tomó un arca que llevaba en la cabeza, la
abrió y extrajo un cofre,•del cual sacó á
una Joven ,resplandeciente de belleza y
luminosa como el sol. Por ella se dijo
aquello de:

Todas las enfermedades peculiares del hombre

Como antorcha aparece en las tinieblas,

Este libro contiene muchas ilustraciones y es
un verdadero manantial de ciencia, tanto para la
joventud como para lo~ ancianos, que sufran de
falta de vigor, causado por errores de joventud,
enfermedades nerviosas, sífilis, contraccion de
uretra, afecciones de los riñones 6 de la vejiga.
E&gt;cplica como Vd. puede curarse completamente en su propio hogar y sin atraer la atencion de nadie.
Diríjaseli DR. JOS. LISTER &amp;. CO.,

y éstas se tornan dfa claro. Aparece,y con

'40, Deatborn St., Sp. 28

Chlcago, 111., U. S, A.

su tui se iluminan las auroras.
Los soles p las lunas se visten de su claridad ante la sonrisa de sus ojos.
Al desgarrarse los velos de sus misterios
todas las criaturas se postran asombradas
4 sus pies.
Y ante la claridad de su mirada, lágri·

EL MUNDO ILUSTRADO

CURESE
I Hay Esperanza!

Remedio de Monyon para el Reumatlsn&gt;o.
-Rarfsima vez dejadealiviaren una, dos 6 tres
horas, y cura en pocos dias. Precio, en moneda
mejicana; 60centavos.
Remedio de l\lunyon para la Dispepela,Se garantiza qoe cura todas las formas de lndl·
gestión y de dolencias estomacales. Precio, en
moneda mejicana; 60 centavos.
Remedio de l\lunyon para los Rlfl.onee.'.)ura rápidamente los dolores de espaldaa,
;omos é Ingle, y las enfermedades de los riilo,
nes en todas sus forma.;. Precio, en moneda
mejicana; 60centavos.
.
Remedio de l\fouyon para el Dolor de
Cabeza.-Cura en tres minutos. Precio, e11
moneda mejicana; 60 centavos.
Remedio de l\lunyon para Is Sangre.Elimina todas las impurezas d fa. sangre.
Precio, en moneda mejicana; 60 &lt;;1;11tavos.
Remedio de l\lunyon para loútesfriados.!mpide la Pulmonla, y acaba con un resfriado
e; pocas horas. Precio, en moneda mejicano.;
60 centavos.
t'(Jnguento de J\Junyon para las Almorranas.-Cura. poslti vamente todas las clases y
formas de almorranas. Pre.1io, en moneda
mejicana: 50 centavos.
Vivificador ele l\lunyon.-Dovuelve la potencia á los hombres debilltados. Precio, en
moneda I:'.leJicana; 2 pesos.
Los Remedios de lllunynn se consiguen ea
lodas las totiCRll.
;
Agentes Generales: J. Labadle "Bues.
Y Cia. Profesa 6. México. D. F.

EL PERFUME ROSE DE cmRAZ
de la casa F. Wolf y Son, recuer·
da la fragancia suave de las ro·
sas de Persia.

/l,\\~ll •·\ l(,i\\ \ i\l)l l( '"
.... , .\l l\ ,,, ,
I
1,, 1
,1 .\\if \1 t

"1 .,
rm1, "ºº
'- l_~~_UR~ r.L 5TEAHNS.

1

NADA TAN ErIOAZ Y TAi
PAOIL de tomar como lal

OBLEAS DE STEARNI
,ara el DOLOR de CABEZA.
UNA SOLA OBLEA alivia al
moment.o el mAs fuerte dolor di
cabeza.
No contiene Antipirina ni otra1
drops peligrosas. Insista 1iemo
pre en que le den la de "Steama"
que ea la tmica legftimL

fREDERICK STEARNS &amp; CIA.
DETROIT.
-- ~---- IICH.. E. U. A.-·

-

Curan radicalmente las en·
fermedades del híga·
do, las calentu·
ras y sus

consecuencias, la falta de
apetito y todas las enfermeda·
des originadas por envene·
namiento de la sangre y desarreglos del vientre.

Dt vtnta tn todas las Boticas
vDrogutnas dt la República.
L•boratorlo y Dep6slto Jeo~r•I:

Droguería Veracruzana
Vicario, 21
VBRACRUZ

367
mas de Pasión humedecen todos los pár·
pados.
Luego que el genio contempló á la hermosa adolescente le dijo: "¡Oh reina de
las más ricas sederlas: di tú á quien robé
la noche misma de tus boda~ !: te participo que tengo gana de dormir un poco." y
al posar la cabeza sobre las rodillas de la
Joven se quedó dormido.
La hermosa alzó la cabeza hacia la copa
del árbol y en ella vió ocultos á. los dos
mancebos. Inmediatamente y cogiendo
con gran tiento la cabeza del genni la puso en el suelo, se levantó y les dijo por
señas: "Bajad sin desconfianza y no tengáis miedo, que está bien dormido." También por señas le respondieron ellos: "Por
Alá bendito, sé muy servida de dispensarños que'es trance peligroso." . y ella:
"Por Alá, ó bajáis pronto ó se lo diré
todo al gigante, que os hará morir de mala muerte." Los pobrecillos se sintieron
amedrentados y bajaron; sin esperar más
razones ella les dijo: "Pronto, abrazadme
y besadme sin reparo, porque si no lo ha·
céis despierto al genni de su sueño."
Asustado Schahriar le dijo á Schahzamán:
" Hermano mio, á ti te toca." Y el otro
respondió: "A nada me atreveré si tú no
me das el ejemplo, ya que eres el mayor
de los dos." Y ambos se invitaban mutuamente con guiños; pero sin decidirse á
nada. Entonces ella dijo: "¿Qué estáis
haciendo alll y qué significan esas panto·
mimas? Si no os ponéis al avfo, inmediatamente despierto al genio."
Por fin ambos hicieron de mala gana lo
que se les disponla. Cuando la hermosa
habla depuesto todo enojo, sacó del bolsillo un saquito que contenta un collar
compuesto de quinientas setenta sortijas
de hierro y les dijo: "¿Sabéis lo que es
esto?" "No, en verdad, contestaron."
''Los dueños de estas sortijas han sido
mis amantes sin que de ello se diera cuenta ese gigante aborrecido. Dadme vuestras
sortijas, que asl debe ser."
Mientras colocaba en su sitio los nuevos trofeos, la hermosa dijo: '· Habéis de
saber que este genio me robó la noche de
mis bodas, me metió dentro de un cofre,
puso el cofre dentro de un arca fuerte,
afianzó al arca con siete enormes candados y todo lo introdujo al fondo del mar
rugiente, cuyas olas rugen y chocan entre
sf; pero no sabia que cuando una mujer
desea algo no hay cosa que sea parte á
impedlrselo."
Suspensos se quedaron los dos herma·
nos oyendo estas cosas y se dijeron en el
límite del asombro: ' 'Si esto acontece con
un genni, y si á pesar de su grandeza su·
fre cosas más terribles que nosotros, en
esta aventura debemos ver una enseñan·
z1 que nos servirá de consuelo."
Tempranito dejaron á la moza y se volvieron á su,; respectivos lugares por el
canino que habían traido.
Callado quedé r€flexionando aquellas
cosas , y después de un buen espacio, dije
pensativo:
-Y bien, don"'. Felipe, si tal es la ley,
habrá que~huir de las mujeres y declarar·
se su enemigo. Pocas me parecen, en ver·
dad, las maldiciones de todos los Santos
Padres para_execrará tales monstruos.

DE LA Mi,"LTITUD
Que han usado nuestra preft
paración ó que la están usando
en la actualidad, jamás hemos
sabido de ninguno que no haya
quedado satisfecho del resultado.
No pretendemos nada que no
haya sido ámpliamente justificado por la experiencia. Al recomendarla á los enfermos no
tenemos más que haoer referencia á sus mériLos. Se han obtenido grandes curaciones y de
seguro que se obtendrán muchas
más. No hay y podemos asegurarlo honradamente, ningun otro medicamento, que pueda emplearse con mayor fé y confianza. Alimenta y sostiene las fuerzas del enfermo durante esos periodos en que falta el apetito
y los alimentos no pueden digerirse. Para evitar las falsificaciones ponemos esta marca de
fábrica en cada botella de la,

"Preparación de Wampole" y
sin ella ninguna es legítima. Es
tan sabrosa como la miel y contiene los principios nutritivos y
curativos del Aceite de Bacalao
Puro, que extraemos de los hígados frescos del bacalao, con
Jarabe de Hipofosfitos Compuesto, Malta y Cerezo Silvestre.
Tomada antes de las comidas,
aumenta el apetito, ayuda á la
digestión, y vuelve á los placeres
y tareas del mundo á mucho3
que habian perdido ya toda es
peranza. " El Profesor Adrian
de Garay, dice; Con buen éxito
he usado la Preparación de Wampole en los Anémicos, Cloróticos, Palúdicos, en la neurastenia
y en otras enfermedades que de·
jan al organismo débil y la sangre empobrecida, y los enfermos
se han vigorizado y aumentado
en peso." En todas las Boticas

�368

EL MUNDO ILUSTRADO

"LA JOYA"
Gran Relojería y Joyería

fNRIQUt G. SCHAftR, SUCS.
Av. S. Francisco, 71. Antes la. Plateros 12 y 14
Reloj &lt;Omega~ de
dos tapas para
SEÑORA, de plata, grabado rico: $18.00
De oro 14 quilates 11 65.00
El mismo reloj
OMEGA para
HOMBRE, de plata, grabado rico 11 16.00
De oro 14 quilates,, 90.00
OMEGA de níquel
con una tapa, de
tornillo.... ..... 11 11.00

Recomienda á sus favorecedores
al público en general, el más VARIADO SURTIDO DE NOVEDADES de todas clases en nuestro ramo.
Invitamos á que nos visiten.
Para el interior mandamos GRATIS el CATALOGO ILUSTRADO
y

AGENCIA de los AFAMADOS
RELOJES de PRECISION

''OMEGA''

UN LIBRO PARA LAS MADRES
"Higiene de la Infancia y Consejos Prácticos
para Criará los Niños Hermosos y Robustos."
Toda. madre debe obtener este interesante librito sobre los cuidados de las criaturas, escrito expresa.mente por eminentes médicos. Millares de ejemplares se han distribuido gratis á las madres
en las últimas semanas. Pida.nos un ejemplar inmediatamente.

-No veo esa enseñanza tan clara, y más
bien me parece percibir, entresacándolo y
deduciéndolo de esta y otros cosas, que
hay que pensar en buscarlas buenas, enamoradas, cariñosas y sencillas; pero que
de nada valen amone~taciones ni regaños,
rejas ni cerrojos, esplas ni dueñas, cuan·
do no existe en las mujeres el ánimo de
tolerar la servidumbre. A los hombres más
listos que ha habido en el mundo los han
engañado hembras de poco ó ningún en·
tendimiento, y hombres feos, to11tos y sin
gracia han logrado la fidelidad de las da·
mas más bellas y discretas. Asl, pues, el
remedio no serla alejarse de ellas, sino
estudiarlas, conocerlas y buscar la ma·
nera de contentarlas. Créamelo usted:
quizás lo único posible sea lo que aconsejaba uno de los mayores buzos del cora·
zón humano que han existido en el mundo, Tirso de Molh1a, que resum!a sus
creencias sobre el trato á la mujer en esta
quintilla, que yo quisiera ver grabada en
todos los hogares:
Con tu mismo sér la iguala;
Amala, sirve y regala;
Con celos no la des pena;
Pues no hay mujer que sea buena
Si ve que piensan que es mala.
Yavivando el fuego de su cigarrillo, don
Felipe salió de escapada dándome las bue.
nas noches.
V. SALADO ALVAREZ.

-------··---

"El Mundo Ilustrado"
ES EL MEJOR SEMANARIO DE
LA REPUBL!CA.

JOHANNSBN, FELIX Y CIA.
Antigua Droguería de la Palma. México, Apartado 313

ESPECÍFICOS

Aa.,ntes Generales de los Sres.

Dr. Humphreys de Nueva) 1í'K

ALLEN &amp;. HANBURYS, LONDRES
Muy señores míos:

Sírvanse remitirme gratis y libre de porte el interesante librito
para la.s madres, escrito por especialista. de niños.
Nombre...... .. .... ......... .... Localidad . .. . . .................. .
Dirección..... . .. .. .. .. .. .. .. .. . Edad del niño............... .... .
NOTA-Córtese e -te aviso y remítase en sobre abierto con r,orte slmr,le de

:? centavos, y se recibirá inmediatamente este librito,

Mundo Ilust. Febrero 14-1909.

Productos mara·
villosos para suavi·
zar, blanquear yater·
ciopelar el cutis.
Exigir el verdade·
ro nombre.
K1hú1m loa productoa 11n,lluu
J. SIMO~.
9, F.A.UBG, ST, M.A.RTIN
PA.BIS (!Oe,)

DEL il'Al!ADO

Específico No. 10.
Este valioso específico es notable por su
pronto dominio y cura de las cnfermcdndes
del E;tó:n'lgo, los Intestinos y el Hígnd(l,
Pam los ¡\Ocio.nos que sufren del hígado por
irnllar~e este órgano debilitado y perezoso,
es especial mente invigorante. Es también
un perfellto preventivo contra la bilis y el
paludismo.
El específico No. 10 cura la Dispepsia,
Indigestión, Debilidad del Estómago, Fiilta
de Apetito, Acedía, Extreñimiento, Acidez
del Estómago, Dispepsia Crónica, Dolor ele
C.1bez \ en.usado por Indigestión, Mal 1de
Híg,ido Crónico, Dilatación del Hígado,
Almorranas, Flatulencia y Mal Aliento.
Cura, en una palabra, casi todos los
,lesónlenes de los tres órganos 111indos, el
~stó1nag0, el hígado y los intestinos.
'l'reinta y seis específicos más para otras
en fern,•11aC1P.s.
Lo1 Especificos de1 Dr. Humphreys se venden en
t&lt;&gt;:las las clrogunfas y farmacias de primera clase
por el mundo entero.
GRATIS-El Manual del Dr. Humphreys contiene
una lista completa ele todos Jos remedlos y direcciones
para us'si¡Jos. ¡;e e•·vfa. gratis á todo el que Jo solicite
y mande su dirección.
Humphre.rs' Romeo. Medicine Co., Cor. Wllltam
:nd Ann Streets, New York,

EL MUNDO ILUSTRADO

PARABOLA
Sucedió una vez que, de una mujer que parecía cuerda,
empezó á decirse que daba pruebas de no estar en su cabal
juicio.
Y las vecinas de la mujer, que eran muy caritativas, se
reunieron para deliberar so'bre aquel caso y, después de
deliberar, hacer cuanto pudieran por favorecer á la pobre
loca.
Y cada una de las que asistieron á la asamblea habló largamente, refiriendo todo lo que sabía acerca de aquella
desgraciada.
Y hasta algunas refirieron más de lo que sabían.
Y en resumen, lo que de ella dijeron, fué:
"Que en el centro de una habitación había colocado ver·
"ticalmente y clavado en el suelo, un palo.
·· "Y que ese palo, en el extremo libre, tenía un clavo.y
''que ese clavo servía de eje á una banderita metálica ó
"veleta.
''Y que como la banderita ó veleta en cuestión estaba
"dentre del cuarto y allí no llegaba el viento, hubiera per·
"manecido constantemente inmóvil.
''Pero ( y aquí entraba lo particular del caso) que la dueña
"de la veleta, la infeliz maniática, hacíala girar á cada ins·
"tante, soplando sobre ella para orientarla; y que ponía ex·
"traordínario empeño en que señalase siempre la misma
"dirección que la gran veleta de un campanario próximo.
"Y que acontecía que mirando á la inconstante veleta
"del próximo campanario para sorprender sns menores va"riaciones y soplando la veleta propia, se le pasaba dulce·
"mente el tiempo.
"Y que aunque podía alegarse que aquel entretenimiento
"le salía barato y que con él no había, al parecer, perjuicio
''para nadie, era forzoso convenir en que sí había per¡uicio;
"pues entre mirar y soplar olvidaba todos sus ordinarios
"quehaceres y ni se cuidaba del marido, ni de los hijos, ni
''de la casa, ni de nada, lo cual estaba muy mal hecho."
Y las vecinas, que eran muy caritativas, acordaron, para
bien de la enferma, que convenía recluirla en un maníco·
mío, porque aquello no podía ni debía seguir así.
Y prevías las gestiones necesarias que hicieron con toda
inteligencia y buena voluntad, la mujer de la veleta fué
recluida.
Y las piadosas vecinas, satisfechas de su buena acción,
y con la conciencia tranquila, se fueron á sus respectivas
casas.
Y allí se consagraron todas á consultar y estudiar catálogos y revistas de figurines con modelos nuevos, porque
el viento, digo, la moda, había cambiado y era ímprescin·
díble y urgentísimo orientarse en la nueva dirección.
Y á nadie le pasó por la idea de encerrar en el manico·
mio á las vecinas.
PEDRO GUZMAN.

369

"M~r~i Grns''
ti Carnaval en Nueva Orleans
Grandiosa celebraci6n que todo el mundo
debería ver. Boletos especiales para esta
fiseta estarán á la venta en las oficinas de
las Líneas Nacionales, desde el

14 al 19 de FEBRERO
Límite para el regreso:

MARZO 13

~87.50

Plata

Viaje redondo
Desde la Ciudad de México

00
Ignorancia Justificada
Se darán informes
Cuenta la crónica que hallándose contratado en Granada
el célebre actor don Julíán Romea, al llegar la época del
&lt;Tenorio&gt;, le dijo el empresario que pusiera dicha obra en
escena, á lo cual replicó don Julíán:
-Yo no hago esa obra; no es de mí repertorio.
-Pues á mí me conviene que se haga, porque son unas
cuantas entradas seguras. Si usted no la quiere hacer, al
menos dirija los ensayos.
-En eso no tengo inconveniente.
Repartió la obra y citó al primer ensayo; al comenzar
éste sentóse don Julián junto á la concha del apuntador,
donde permanecía mudo y pensativo, pues es sabido que
no le gustaba dirigir y que limitaba esta importante fun·
ción á decir una que otra vez: «No es eeo», sin tomarse la
molestia de i::xplicar cómo era &lt;aquello».
Aquel día no dijo absolutamente nada, y, al terminarse
el cuarto acto, se levantó, tomó su sombrero y se dispuso á
salir del escenario.
El empresario le cortó el paso, diciéndole:
-¿Adónde va usted, don Julíán? Falta la segunda parte.
-¡Ah, de eso no sé nada. Ignoro cómo hablan los
muertos.
Y se marchó tranquilamente.

por cualquier representante de las

Líneas Nacionales
GEO. W. HIBBARD,
Agente General de Pasajes.

f. f. YOUNG,
Vice-Agente Gmral de Pasajes

México, D. F.
,..

�LA

CERVEZA

VICTORIA

. DE LA
ARISlO(RA(IA

I

I

IL~ ~~IL~Nil1\l RILIBMl~N~ ILR ~~IBfilIB
~IB ~~~@UJIB IB§ Il(G;UJRIL 1\\ ILR NuIBg
JJ~~ @lLJIE §IB IF~1B3IRil~A11
IEW IBIL ~:Aill§

8

SIN RIVAL
POR SU

caL1·oao

j

ILn@~Ir@o cdlllill!~§ÜilV@ V @Il InIDil§I11ID@ Uil~I11ID!P)@
IliltUlÜirllltllW®o IB§ cdl~ Il®§ mm~§ ITnIID®§
cqitlll~ §~ ~U®@@Ir@rm ~rm Nil~%n~@

Uno de los Mejores Triunfos de la

Cervecería Toluca yMéxico, S.A..

�,,

il:t MUNDO ILUSTRADO

372

1
1

..

Comp'a ñía Bancaria
De Obras y Bienes Raíces

1

Departamento Bancario
Prolongación del 5 de Mayo Número 31

.. ..

CAPITAL TOTALMENTE EXHIBIDO: $ 10.600,000

.. MEXICO. AVENIDA SAN FRANCISCO NUMERO 33

Hace descuentos, préstamos con prenda, cobros y giros sobre todas las plazas de la República Y del extranjero. Recibe depósitos á plazo fijo y en cuenta corriente, por lo que
abona intereses á mejores tipos que ninguna otra compañía.

VIDRIERAS ARTISTICAS SIN COMPETENCIA
ACABADO PERFECTO
TODOS ESTILOS • • • • • • • • TODOS PRECIOS

CAMBIO DE MONEDA AL TIPO MAS VENTAJOSO EN LA PLAZA

~

Compra y Venta de Bonos del Gobierno Mexicano
r

CRISTALES
VIDRIOS
LUNAS

Presidente, FERNANDO PIMENTEL Y FAGOAGA; ler. Vicepresidente, LIC. PABLO M.AcEno; 2&lt;:&gt;
Vicepresidente, Lms BARROSO; Gerente, XAVIER lcAzA;

I

~--·--Ca.je•r•o,E_._FRA_NK_C_AMI'O_s;C•oN"TAD
. OR_
. , J-os-ÉR
...G•ARD•o-Ño,_.- · - - - - '

JARABE ·m CALMANTE

Estatuas y Bustos de Alabastro yMármol

· Del Profesor Bustillos

Hago toda clase de trabajos finos en madera tallada,
y Aparatos niquelados para Aparadores.
Pasamanos.

Para la Dentición de los Niños.

NO CONTUNt OPIO NI DROGAS Pf RNICIOSAS.
DE VENTA EN TODAS LAS DROGUERIAS.

~

l\!J60t6s G6n6ral6s:

PAPEL TAPIZ

J08E, UHILEIN, 8UOR8.

El mejor Surtido en la República.

COLISEO NUEVO, 3. MEXICO.

.1

--

- ..

.' ~~ -

·, ;

.,..1

,.

''
~

- ....~-·

-

!

;
\

-

'

(

'

·Mi Sucursal en Guadalajara: López Cotilla 43 y 45

�374

EL MUNDO ILUSTRADO

Operaciones que
pueden evitarse
Cuando el médico dice á su paciente, que sufre de enfermedades
femeninas,quees necesaria una opera·
ción, esto por supuesto la asusta.
El sólo pensamiento de la mesa de
operación y del cucbilo llena de terror
su corazón.
No se niega que las enfermedades
femeniles pueden alcanzar un pro·
greso, en el cual sólo una operación
puede curarlas, pero tales casos son
mucho menos frecuentes de lo que
generalmente se supone, porque
muchísimas señoras se han curado
tomando el Compuesto Vegetal de
Lydia E. Pinkham, después que los
-· ~
médicos les habían dicho que una
"
·
operación debía de hacerse. En
1 ,
·"
efecto hasta el punto en que es abso·
lutamente inevitable la operación para obtener alivio instantáneo, esta medi·
cina seguramente proporcionará alivio. Las expresiones de gratitud más
ardientes que pueden darse, se nos envían por señoras quienes por haber
tomado el Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham han escapado opera·
ciones peligrosas.

~

El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham
es el Unico Remedio Genuino é lnfalibie para la cura positiva de las afee·
ciones y males peculiares de la mujer.
Cura las peores formas de achaques femeniles, tales como Tirantez, Debilidad
de la Espalda, Caída y Desviación de la Matriz, Inflamación, Afecciones de los
Ovarios y todas las Enfermedades orgánicas del Utero ó Matriz, y es de sumo
valor en el Cambio de la Vida; disuelve y arroja de la Matriz los tumores que
comienzan á formar¡¡e, y contrarresta cualquier tendencia hacia Humores can·
cerosos. ~ita Desmayos, Hist~rismo, Postración Nerviosa, y Agotamiento,
y vigoriza y entona el Estómago. Cura las Jaquecas, Debilidad General, lndi·
gestión, etc., y fortifica todo el sistema.

'

De Venta. en todas las Farmacias. Preparado en los Laboratorios de
The Lydia E, l'inkham Medicine Company, Lynn, .lllass., U,S,A,

Productos mara·
villosos para suavi·
zar, blanquear yater·
ciopelar el cutis.
Exigir el verdade·
ro nombre.
R1hillm lo1 produclo1 11111111111
J. SIMON.
9, F AUBG, ST. MARTIN
PARIR (iOe.)

~~1~~
[e]_ :_ ~
~:~~.~~;:·
'Natural de ~~- _
~ 1 Prancé1.
BIEX ESPECIFICA.R. EL NOMB~B

VICHY
VICHY
VICHY

laPiMn
CE.LESTINS 1
GRANDE-GRILLE híerm= ul
HOPITAL hf,rmedaa..... ••t6map.
Gta,lnfermeda.du le
ileocionea le la Vejip.

PASTILLES- SELS- COIPRIMÉS VICHY·ETAT

LA APUESTA
Un dla el viejo monarca.de_los Gnomos
me dijo:
-Pagado estás, ¡oh, poeta! del ~carmln
que bulle en los labios de tu amada; mas,
si quieres hacer una apuesta, te convencerás que un rubl de mi corona humillarla el
rojo de ese carmin.
-¿ Y qué apostarlamos, sefior?
-Mi espada de combate, que ostenta por
empufiadura un solo diamante, extraldo
de mis dominios de Golconda; mi lecho de
amores, donde recibo á la Luna.tallado en
una ¡i.matista, y mi carro de topacio, que
en irradiaciones vence al Sol.
-¿Y cuál de mis tesoros exiges ¡oh po·
deroso monarca! para compensar el va·
lor de tu apuesta? ¿Quieres el velo impal·
pable de mi musa, ó bien, el ritmo arrullador de mis estrofas que hace palpitar
de amor el corazón de las vlrgenes; ó la
copa de oro en que los suenos me escan·
cian la bebida_:i11mortal que ahuyenta la
tristeza?
-No, poeta, guárdate esas miserias'.in·
dignas de mi cetro y mi corona. Yo tengo
por velo el manto de la tierra, cuajado de
pedrerlas; por estrofa, el ritmo atronador
de los torrentes, y son los volcanes mi
inmensa copa, donde bebo el licor dt !la·
mas que enciende mi sangre y ahuyenta
mis tristezas. Quiero ....
-Habla; cualquiera que sea el teso·
ro que me exijas,.~ queda aceptada la
apuesta.
-Pues .. tu amada misma.
-Mucho pides, señor; y no alcanzarlan
las riquezas todas de tus arcas subterrá·
neas á compensar el más leve átomo del
tesoro que me exiges; pero la apuesta es·
tá hecha.
11

¡Ay! Era muy hermoso aquel rubl for·
mado de gotas de sangre, arrancadas á la
frente del infeliz obrero por el trabajo
abrumador de las minas. Yrazón tenla el
viejo monarca de los Gnomos para mostrarse tan orgulloso de la roja, brillante
luz que irradiaban las mil facetas de la
preciosa piedra.
¿Fué la timidez, la emoción de la apuesta ó fué el amor? No lo sé. ¡Ay! lo cierto
era que mi amada aquel dla estaba tem·
blorosa y pálida como nunca, y que sus
labios, en vez de flor de granado, parecían pétalos de magnolia.:.Perdida estaba·
para siempre, y en vano la infeliz se debatla llorosa y suplicante. El viejo Gnomo
la reclamaba con acento que su repugnan·
te pasión hacia más odioso.
Trastornado de rabia é impotencia me
arrojé t. ella, y en un beso de amor supremo le expresé mi Infinito dolor y¡mis:angustias infinitas ....
Y el viejo Gnomo prorrumpiólen un gri·
to-grito horrible de desesperación y cólera-y huyó despavorido á su caverna.
Mi beso nos habla salvado, caldeando
con su fuego los labios de mi amada, que
aparecieron más que nunca rojos y lucientes!
PABIO FIALLO.

HE)G1\R OE,NOB SBIUS1\ L1\ PERUN1\

Residencia de Mr.

c. Hallock, Antwerp,

O., t. u. de A.

UNO DE LOS MILES DE HOGARES DONDE LA PERUNA
ES EL REMEDIO CASERO.

CATARRO DE LA CABEZA.

El Sr. C. Ha.llock, de Antwerp, Ohio, escribe como sigue:
"Mi hija. Allie se curó radica.lmente el catarro de la. cabeza con tres
frascos de Peruna. Dlcha medicina la he usado por mucho tiempo como
un tónico general y también pa.ra. el catarro. Estoy muy satisfecho de
sus efectos, y la recomiendo á todos para el catarro. Cualquiera. que desee informaciones puede escribirme á mi dirección."
Un Doctor Mexicano muy Reputado nos
., ·r
elo su E xpenen·
·
Escribe manuestan
cía con la Peruna, el Famoso
Remedio para el Catarro.

Toluca, México.
Sres. Peruna. Drug Co.
Muy Sres. mios:-Tengo el honor de
dirigirme á V des. para. a.testiguar una
vez más los beneficiosos efectos de su
preparación, la. Peruna..
La Peruna es, en mi concepto, una
de las mejores medicinas pa.ra las persona.s débiles, y los que tienen afecta·
dos los pulmones y los va.sos linfáticos.
Mi esposa padecla. de una debilidad
pulmonar que me preocupaba, y al term~na.r seis frascos de «Peruna&gt; estaba
entera.mente cura.da, así como ua nifío
de siete aílos, hijo mío, que padecía
linfatismo, quedó completamente curado con tres frascos.
Desde entonees la. he usado en diez
neurasténicos, en nueve niílos que padecían de escrófulas, sobre todo en los
ojos, teniendo ya ulceraciones en la
córnea, y en ocho ancianos octogenarios á quienes ha levantado las fuerzas admirablemente.

Sólo esperaba. tener este número de
Catarro Crónico.
observaciones, para tener una conclu- Carta. de Mr. C. A. Reustrom, Og.
sión general y satisfactoria. y tener el
gusto de presentárselas, para. beneficio den, Utah, E. U. de A.
de la. humanidad doliente.
"Con placer les manifiesto que la
Quedo de V des. afmo. Y atto. S. S. medicina., Peruna, me curó radicalmente un catarro crónico.
Dr. Vicente Estrada Montes de Oca.
"Po:t recomendación de un amigo
comencé á toma.rsu mara.v1llosa. Peru·
La Pe-ru-na Curó Todos los Síntomas. na. Los resultados fueron muy satis·
Carta de Mr. J. C. Crumpacker, Ko- factorios. Yhoy la recomiendo sin vakomo, Indiana, E. U. de A.
cila.r á todo el que padece de cual''Puedo decir que de nada tengo que quier forma de catarro.
queja.rme actualmente. Me siento
"Sufría. horribles agonías, pero ahora.
bien, descanso bien toda la noche, ten- me siento tan ágil como cualquiera. otro
go buen apetito y puedo comer cual y más lleno de aspiraciones que antes.
quier clase de alimentos.
''Todos mis amigos dicen q_ue tengo
"No siento dolor ó perturbación nin- mejor semblante y los compelo á que
guna. y puedo trabajar todos los días. prueben la Peruna. He contribuido
Puedo resistir toda clase de fatigas y con la mayor satisfacción á la. venta
sentirme bien después.
de muchas docenas de Peruna..
"La Peruna me curó los flujos de san- ''Su Pernna es el mejor tónico restau,
gre, la gripe y los dolores que sentia.. rador que se conoce para. una. persona
"Ha desaparecido el ruido en los delicada, y para el que padezca. de la
oídos y la cabeza. Mi imaginación es temerosa enfermedad, ca.t&amp;.rro."
clara., y tengo buena memoria.. Tengo Los médicos más prominentes de los
el estómago en estado normal y me Estad9s Unidos de América, Canadá,
siento radicalmente bien.
México, Cuba. y Puerto Rico la reco"La curación de mi enfermedad ha miendan y prescriben en todos los casi~o verdaderamente una. victoria.." sos catarrales, agudos y crónicos.

La Peruna se vende en todas las Droguerías, en dos tamaños de $1.00 y $2.00 Botella.

�r-~-

376

EL MUNDO ILUSTRADO

CALENDARIO DE LA SEMANA

Un Buen Apetito
Una Buena Digestión
Un Hígado Sano
Un Cerebro Activo
y Nervio5 Fuertes

DOMINGO

21

Estos son mejores que bs r;,:mucs
riquezas, y usted p;_iede
obtener estos beneficios inapreciables
por el precio de un
frasco de Zarzapa=
rrill:i d~I Dr. Ayer. Es
la medicina más eficaz
que pueda comprarse con
dinero. Si el apetito de usted
es escaso; si su digestión estardia ó imperfecta y se siente usted
nerviosoy débil, lo convendrá tomar

del Drº Ayer
1

Pone rica y roja la sangre, y comunica fuerza y vigor á los nervios.
Si se siente usted ligeramente indispuesto, ó enfermo de gravedad, el
medio más seguro de restablecer
su salud es la Zarzaparrilla del Dr.
Ayer-el depurativo de la sangre
más perfecto conocido de la facultad
médica. (No contiene alcohol)
Cada fl'a Sro o.~t,,utn la f1Ínn11lt1, en la
rotulata . 1-'re ff""t,, 11.~tecl ¡, su médico lo
q11e opina de l a Z a r zapai·rilla del Dr,
A.yer,

J:&gt;reparada. por el DR. J. C. AYER y CIA.,
Lowell, .Mass., E. U . de A.

LINIMEffl
CltEAU
" ...,.. .. .... roriao
,

. . ,,.,...

l'NIIJIUH. .

VIERNES

(39 del mes. Quincuagésima ó Carnestolendas. Minerva). San Valerio, obispo,
confesor (del 29 de Enero): Santos Severiano, obispo; Vérulo y el B. Diego Carballo, mártires. Oficio y misa de la Domi·
nica: rito semidoble y ornamento morado; se
hace conmemoración de San Valerio, obispo, confesor. El Evangelio nos recuerda la
curación del ciego de Jericó. Función solemne por tres &lt;!las en Jesús Nazareno,
con exposición del Divinisimo é indulgencia plenaria. Exposición de su Divina
Majestad por dlas en vari,1s iglesias.
(P) .

En este dla, como recuerdo de las · fiestas del Carnaval, se hace un paseo.por la
Reforma sin ninguna animación ni entusiasmo.

26
Festividad de la Corona de Espinas de
Nuestro Seilor Jesucristo. Santa Margarita de Cortona (del dla 22). Santos Porfirio, confesor, y Néstor, obispo, mártir.
Todos los viernes de cuaresma se gana
indulgencia plenaria, visitando al Sefior
de la Expiración en su capilla.
El evangelio de la feria refiere el mandamiento de amar á nuestros enemigos y
perdonar las injurias. (S.)
Cuarto creciente en Tauro, á las 8 h.
12 m. 36 seg. de la noche. Frio.

22

ll

..... ,la telerd
•Ita 4tl ftlt, tarl
nplh 7 1-.ara ••

l11Co11ru.Zlplrllo
,_.,1o11~

..... "oroetaru,l\0.,1"9
lltnlaiTO J ~
t1T11111111jon!&gt;1t;

Paria,165, Rue S41oncri 1\Odas rarmw.

Grandes Almacenes de Novedades

EL PUERTO DE LIVERPOOL
APARTAoo a9

J. B. EBRARD y Cía. Sucs.,

s. en c.

MEx1co, o. F.

DEPf\RTf\MENTO
DE

SÁBADO

27

LUNES

La dedicación de la Santa Iglesia Catedral de Zacatecas. La Cátedra de San
Pedro en Antioqula (conmemoración de
San Pablo); Santa Margarita de Cortona,
penitente (su fiesta el dia 16) y San Pascasio, obispo, confesor.
Conjunción de la Luna y Saturno, á las
12 h. 52 m. del dla.

La Zarzaparrilla
1

gos, se canta en Catedral y Guadalupe
dos misas: la de la fiesta del dia á las 8
de la mai!a1;a, y la de la feria. con ornamento morado y sin órgano á las 9.

La Santa Familia (de la Dominica, 3~
después de la Epifania), San Baldomero
confesor. Desde hoy hasta el sábado
santo, excepto los domingos. se cantan
en Catedral y Guadalupe las visperas,
acabada la segunda misa.

MARTES

23
Festividad de la · Sagrada Columna· en
aue fué azotado Nuestro Señor Jesucristo.
El Divino Rostro. La vigilia de San Matlas apóstol, San Pedro Damiano, obispo,
confesor y doctor de la Iglesia, cuyo oficio
se traslada al 16 de Marzo para la archi·
diócesis y al 29 del mismo para la ciudad.
Santos Florencio, confesor, y Milburga,
virgen. F1rnción al Divino Rostro en el
Coh gio de Niñas.
Se repite el paseo de Carnaval, tan desanimado como el domingo.
MIÉRCOLES

24
(F. S.) Ceniza. (Ayuno y abstinencia
de carnes). Santos Matlas:apóstol, y Modesto, obispo, confesor. Oficio y misa de
la feria; rito simple y ornamento morado;
no hay conmemoración de ningún santo y
se prohibe la celebración de misas privadas de difunto y cualquiera otra votiva.
Se traslada San Matias, apóstol, al dia 6
de Marzo. El Evangelio nos recuerda la
pureza de intención que debe haber en el
ayuno. A las nueve y media de la mañana solemne bendición é imposición de la
ceniza en Catedral y Guadalupe. Sermón
en las mismas iglesias todos los miércoles, viernes y domingos de cuaresma, en
la misa segunda, que es de feria y se can·
ta antes de las nueve de la mañana. Comienzan los ejercicios cuaresmales en todas las iglesias, avisándose á los fieles
los dlas y horas en que tienen lugar. Todos los miércoles de cuaresma, asl como
todos los viernes del afio, indulgencia plenaria en la parroquia de la Santa Veracruz, visitando al señor de los Siete Ve·
ios. Absolución del Escapulario de la
Merced en la Iglesia de Belén.
Se cierran las velaciones.
JUEVES

25
El Beato Sebastián de Aparicio; Santos
Averta1,o, Cesáreo y Pipino , duque, confesores. Indulgencia plenaria en Catedral, exposición de la reliquia de San Plo
mártir y misa votiva del mismo, que se
canta antes de las nueve de la mañana.
En toda la cuaresma, menos los domin-

ALFOMBRAS Y BOURETS
YUTE .......... .. ,.....$ 1.25

MAGNBTI~Míl
¿Desea usted poseer ese r aro, misterioso poder que encanta y fascina á
hombres y mujeres, da forma á sus
ideas, domina sus deseos y lo hace á
usted supremo dueño de todas las situaciones,
La vida está sembrada de halagüeñas
posibilidades para aquellos que llegan
á hacerse dueños de los secretos de la
influencia magnética, para aquellos que
desarrollan su poder magnético.
Usted puede aprender, en su casa, á
curar enfermedades y malos hábitos,
sin medicinas, captarse el amor y la
amistad de otros, aumentar sus recursos, gratificar sus ambiciones, disip_ar
las preocupaciones de su mente, ~ eJorar su memoria, desterrar las desdichas
del hogar doméstico, y desarrollar una
maraYillosa fuerza de voluntad que le
facilitará á usted el modo de vencer
todos los obstáculos que estorben su
buen éxito.
Usted puede influenciar á las pe!·so·
nas instantáneamente, con la r apidez
del'relámpago, dormirse usted, ó hacer
dormir otros á cualquie,· hora del día ó
de la noche · desterrar el dolor y los
. que reparsufrimientos.' Nuestro hbro,
timos gratis, explica exactamente cómo
puede usted obtener este p~d~r y usarlo para mejorar su cond1~1~n en la
vida. Está autorizado por mm1stros del
Evangelio abo"ados, médicos, hombres
' y" mujeres de socie
. dad·
de negocios
Hace bien á todo el mundo y no cuesta
nada. Lo re"alamos para anunciar este
Instituto. E~criba hoy pidiéndolo.

New York Institute of Science,
Dept. 462 P
Rochester, N. Y. E. U. de A.

Tapetes

J\lfombras

coco ...............$2.00, 2.50
TRIPE ..... .. $2.50, 2.75, 3.50
BRUSELAS .. ......$3.50, 4,00
MOQUETA .........$4.50, 4.00
AXMINSTER .... .... ... ...$6.00

Pasillos

YUTE .........$0.50, o.75, 0.85
HULE ..... ....... .. ... ...... $1.00

coco ......................$1.25

TRIPE .. ... ... .... ... $2.25, 2.75
MOKUETA ... .. ..... .. ... $5.00

Carpetas
CARPETAS BOURET
150xl50 . . .. $.500, 20.00

CARPETAS FELPA

YUTE l 40x60. ......... $
YUTE l 50x70 .. .... ... $
TRIPE l 60x70 ... .. .... $
AXMINSTER 150x70 $

1.
2.
3.
7.
150x70 $10.
"
165x95$14.
"
DAGDAD 150x70 ...... $13.
,,
165x95 ... ... $20.
INDIA 140x200 .... ..$25.
175x240 ... ... $35.
"
20Sx295 ...... $50,
"
230x3 l 5 ...... $58.
"
250x35 ..... .. $65.

"

Hules
HULES 2 yardas $5.00, 5.
HULE 1 yarda ... .$2.00, 3.

200xl80 ..... .$25.00

CARPETAS BORDADAS
180xl30 . . . $22.00

CARPETAS MOHAIR
180x180 ..... .$30.00

FELPA LINO .... .. ....... $2.
FLECOS .... . ..... .$0.25, t.
BOURETS ....... ...$1.50, 9.
CRETONAS... .. ... $0.38, l.

CORTINAS BOURET ...... ... .. ....... ...... .. ...... ..... ... ..... .... .... .... ...$12.00 á 200.00
CORTINAS PUNTO ...... .. ... .... .......... .. ... .... ... .... .. ............ .... .. .$12.00 á
BRISEBISE ..... ..... ..... ..... .... .. ...... ..... ..... ...... ........ . .... ...... ... $ 1.75 á
MUSELINAS FANTASIA con olán .......................... ...... .. .. .. .. .. $ 1.25 á

�EL MUNDO ILUSTRADO

378

de S.M. el Rey
de Inglaterra.

Proveedores
patentados

Ef ~mérides de la Semrna
15 de Febrero de 1773
Se reciben enfermos en el Hospital
de San Andrés

:k,a Salsa

LEA&amp;PERRINS
da un gusto picante y sabor
delicioso á los guisos más
variados:
PESCADOS, CARNES, SALSAS, CAZA, toda
clase de VOLATERIA, ENSALADAS, etc., etc.
La verdadera Salsa II WORCESTERSHIRE" de origen.
Venta al por mayor por los Propietarios en Worcester Inglaterra•
CROSSE &amp;e BLACK WELL, Ltd., en Londres, y ~r todos Jo;
E1portadores en general.

UN LIBRO PARA LAS MADRES
"Higiene de la Infancia y Consejos Prácticos
para Criar á los Niños Hermosos y Robustos."
Toda madre debe obtener este interesante librito sobre los cuidados de las criaturas, escrito expresamente por eminentes médicos. Millares de ejemplares se han distribuido gratis á las madres
en las últimas semanas. Pida.nos un ejemplar inmediatamente.

JOHANNSBN, PBLIX Y CIA.
Antigua Droguería de la Palma. México, Apartado 313
Atentes Generales de los Sres.

ALLEN &amp; HANBURYS, LONDRES
Muy seliores mios:
Sirva.ose remitirme gratis y libre de porte el interesante librito
para las madres, escrito por especialista. de niños.
Nombre..................... ... . Localidad ....... . ............... .
Dirección. .. .. . .. .. .. .. .. . .. .. .. Edad del nilio................... .
NOTA -Córtese e,te aviso y

remítase en sobre abierto con 1&gt;0rte simple de

2 centavos, y se recibirá inmediata.mente este librito,

Mundo Ilust, Febrero 21-1909

El edificio que ocupó por muchos años
el hospital de S1n A1drés, en cuyo sitio
se construye actualmente el palacio de la
secretarla de comunicaciones y Obras Públicas, ttivo, como uso primitivo, un colegio para novicios de la compañia de Jesú~,
institución que se fundó en 1626.
A fines del año de 1772 y á principios
del siguiente hubo una gran epidemia de
viruela en la ciudad de México, la que hizo necesaria la ocupación del edificio del
colegio para dedicarlo á hospital. Los primeros enformos fueron admitidos en el
edificio el 15 de Febrero de 1773. Al principio los gastos del hospital fueren costeados por la mitra de México y algunas
asociaciones piadosas hasta la Reforma
época en que, nacionalizados los biene~
de la Iglesia, el hospital empezó á ser administrado por la oficina correspondiente
de la administración pública.
16 ie Febrero de 1go8
Consagración del tercer obispo
de Tehuantepec
La sede vacante de Tehuantepec fué
o~upada por breve del S.mto Padre, en la
que se nombraba al prebendado de la cate lral d~ Guadalajara, :monseñor _Ignacio
Plasenc1a, tercer obispo de la diócesis
lstmica,
.~~cibijas las bulas en México, se procedto á la consagración del nuevo mitrado
la cual se efdctuó solemnemente en la ca~
ledral de G:.1adalajua el 16 de Febrero de
1908. Ofició el arzobispo diocesano, quien
tuvo , como asbtentes, á los obispos de
León y de T~pie.
17 de Febrero de 1907
Inauguración del palacio de Correos
Terminado y listo para su uso el palacio
de,tinado á l 1 administración general de
correos, que se levanta en la esquina de
las ca\l~s de Sm A1drés ;y S1nta 1,abel,
se fijó, para su inauguración, el 5 de Ft:lbrero de 1907; pero por ligeras indisposiciones en la salud del señor Presidente de
la Rdpública, la ceremonia se pospuso por
varios dias, h1sta que al fin se llevó á c,bo el día 17 del mi,mo mes.
La fi !Sta de ;inauguración fué muy solemne; asistieron á ella las principales
personalidades de la administración y los
representantes diplomáticos de las nacionds amigas.
El edifi;io ocupa el solar en que se levantó por mucho tiempo el hospital de terceros y que últimamente f.ié destind.do á
E;cuela de Comercio.
18 de Fdbrero de 1856
Apertura del Congreso constituyente
El acont_acimiento polltico de mayor importancia que mmó el principio de la adm!nistración de don lg~acio C'JmonfJrt, fué
l I ap~rtura del congreso constituyente,
q 1e estaba destinado á _trazar los princi-

379

EL MUNDO ILUSTRADO

pios de nuestra organización polltica. La
solemne sesión de apertura se efectuó la
tarde del 18 de F~brero de 1856.
De esta manera el gobierno liberal cumplió una de las promesas más solemnes
del Plan de Ayutla.
En la sesión de apertura Comonfort
pronunció un discurso, en el que exponla,
de una manera sobria y sincera, la verdadera situación y su confianza para vencer
las dificultades. Este discurso fué contestado por el presidente de la Cámara, don
Ponciano Arriaga, con un discurso. vehemente, en el que campeaban las ideas de
liberalismo exaltado.

.EMPLASTOS
POROSOS de

20 de Febrero de 1812
Carta de Calleja á Venegas
Apenas empezaba el sitio de Cuautla
por Calleja, comprendió este Jefe realista
que tenla á su frente un enemigo formidable, y que la tarea de tomar la ciudad de
Cuautla, si acaso la consegula, le habla
de costar grandes sacrificios.
Iniciado el sitio el 18 de Febrero de 1812,
al dfa siguiente sufrió Calleja el primer
revés, el cual comunicó al virrey Venegas
en carta fechada el 20 del mismo mes. En
ésta expresaba su creencia de que era necesaria la destrucción absoluta de Cuautla para que, debajo de sus ruinas, quedaran sepultad&lt;,&gt;s todos los insurgentes á
quienes daba el nombre de facciosos; "de
esta manera, decla, nadie se atreverá, en
lo de adelante, A encerrarse en los pueblos
ni encontrarán otro medio para libertarse
de la muerte que el de dejar las armas."

21 de Febrero de 1856
Franqueo previo de la corres·
pondencia
Por una vez más ocupan nuestra atención los acontecimientos con que inició su
administración don Ignacio Comonfort. A
la ya larga lista de acontecimientos á que
hemos hecho referencia en anteriores efemérides. tenemos que aumentar uno que,
aunque no es de grande impo,tancia desde el punto de vista politico, representa
una mejora muy digna de tomarse en consideración desde el punto de vista administrativo. Se trata del franqueo previo de
la correspondencia, que fué decretado el
21 de Febrero de 1856.

•

W

Remedio universal para el dolor de caderas (tan frecuente entre t~ mujeres)
Proporcionan a 1i vi o , - - - - - - - - - instantáneo.
Donde quiera que se
sienta dolor aplíquese
un emplasto. Para

Reumatismo,
Resfriados, Tos,
Dolor de Pecho,
Debilidad de
Caderas,
Lumbago,
Ciática, etc., etc.

19 de Febrero de 1856
Se Incorpora el Estado de Coa huila al
de Nuevo León
Mientras el gobierno de comonfort hacia grandes esfuerzos por mantener la paz
del pals y sobreponerse á las dificultades
que presentaba la oposición del partido
clerical, los mismos liberales, á quienes se
habla encomendado la dirección ordenada
y pacifica l\e la nación, originaban, á su
vez, disgustos de otra naturaleza.
Don Santiago Vidaurri, que se habla retirado á la frontera norte del pals y que
obraba de una manera independiente, sin
hacer el menor caso del gobierno del centro, declarándose árbitro y jefe del partido
liberal, decretó, el 19de Febrero de 1856, la
anexión del Estado de Coahuila al de
Nuevo León, medida que, naturalmente,
tenla que ser desaprobada por el gobierno
federal, como de hecho lo fué.

AIIC"C·.n.V..:

FUNDADA 1847

Para dolores eri' la reJ?ión de
los Riñones 6 para la Debilidad
en ¡as eaderas, el emplasto deberáaplicarsecomo sevéarriba.
Donde baya dolor póngase
un emplasto de Allcock.

Insista en obtener el
A. ·11C0Ck,
de ~

,..pj~

Para Reumatismo 6 Dolor
de Espalda,Codo.s,
y otras partes, 6
para Torceduras,
Contusiones,
tumecimlento,En-y
Pies Doloridos, etc. el emplasto deberá cortarse del
tamaño y forma requeridas aplicánd olo según se demuestra.

TENCA PRESENTE-Que los Emplastos de Allcock, se han vendido á millones
durante_ ma~ de 60 anos. Como todas las cosas buenas ban sido imitados, pero solamente
en a.panenc1a. ~os de Allcock se garantiza. que no continen Belladona, Opio ni veneno
dt ninguna especie.
DB VENTA EN LAS BOTICAS DEL MUNDO ENTERO,

'

1 !~_fª ea bl111C111'&amp; Daoarada perfec~1 1 cura radlcalmeDtt
es 1 ,...,....oDea. Fonlllca Ju a!íu 7 lu da brwo 'I tranapareDclL

S11ar::._~lel

AQNEL, Pnru111n... 18, AVENUI DE L'OPtRA, PARII.

NO OS DEJEIS ENGANAR!

AS ALMORRANAS

. Las almorrana, son curadas por el Bllzir de Vir 1 1
·
igualmente los varicoceles, varices accidentes gd~le :rrdabldque cura
congestione~, y hemorragias de tod:i. naturaleza
e orn~ e edad,
No confundir nunca el Ell:ltlr de Virginl l'II' d '
·
· ,.
fraudulentas, con que se prueba de substite. {r1abl con las ~als1fica~iorres
valor yd~ ~aªlau?r~:c°onl~eJ~gi:;~53:~lrºr
l!1~·e:iii~s~8_s~ir~1el~e~n~1~rti~~
de correos del folleto exphca~~o'\:s!J~~~b~,.~~'::~ri~u~o y franco
&amp;ochefoucauld.Paxia. DA vevte •.,l ~-las las DroRue:ias vF:r«:n~~i!r

r-st~

50 000

1

"El Mundo Ilustrado"
ES EL MEJOR SEMANARIO DE
LA REPUBLICA.

LIBROS GRATIS - POR' CORREO

Que tratan de
Todas las enfermedades peculiares del hombre
Este libro contiene muchas ilustraciones y es
?n verdadero manantial de ciencia, tanto para la
¡oventud ~omo para los ancianos, que sufran de
falta de vigor, causa?º por err_ores de joventud,
enfermedad".s nerviosas, sífihs, contraccion de
uretra, _afecc1ones de los riñones 6 de la vejiga.
Exphca como '\:d, puede c?rarse completa11?-ente en S)l propio bogar y sm atraer la atenc1on de nadie.
Diríjaseii . DR. JOS. LISTER &amp;. CO.,
40, Dearborn St., Sp. 28 Chlcago, 111., u• s. A.

-

�f" ..

I

'91!:;

~ll!i?R\!111,-

!:06.._lll"b~..'9'!:0p~ ..

'9'!:;

'9'!:09~ ..

~ . .'91!:; ~ . .

'9'!:;

'9'!:09~..

~. .

'9'!:;

.._.S~M"i.\\!11.,

~ ..

GRANDFS ALMACENES DE ROPA YNOVEDADES

~

I1

II EL CENTRO MERCANTIL I1
I
II
Apartado 472 S. Robert y Cía. Sucs. México, D. F.

Estamos recibiendo de EUR0V1\ las
I últimas novedades que la moda
ha creado para la próxima es•
tación de VRIM1\ VBR1\

I

1
j

1

,·
1
~
1

i

E Ricos traje5 de encaje inglés, Nansú y Batista bordados.
Blusas blancas de todas clases y precios.
I1
Sombreros modelos para señoras y señoritas.

I

1
I

Capelinas y jardineras para niñas .
Surtido completo en formas de paja y de crin.
Cortes para vertidos y blusas.

I
I

1
1I
1
11

I

1I

I

Depó~ito de los aueditados corsh marca C. P. á la SIRINt

I
I
I

¡
1¡

1

1
1
1I
1
1Í
1

6RJln SURtlDO En tE[JIS DE [JlnJI: UE[OS [TSOS i BORDJIDOS,
EtJlmlnJIS DE tJlnJI, EO[TEnnES, E[EttORJI[, ttc., uc.
En gtmros dt algodón ofrtctmos ti surtido más txttnso dt la capital: _tREtODJIS, 1
,
n11nsus, tEflROS, UECOS, BJltTStJIS, mUSE[lDJIS, OR6JIDD1S, oc., etc. 1

6RJln DEPJIRCHmEnto DE JIDORnos

1I

ENCAJES, LlsroNES, GALONES, CINTURONES, ABANICOS,
VELOS PARA AUTOMOVIL, SOMBRILLAS, MITONES,
GUANTES, ETC., ETC. ·

1

1

11

1

E
I

1
1
1

I

1 Realiz 1mos todos los artículos de invierno á la mitad de 1I
I rn valor.
L,. !:aillUl.¡~111,_&gt;_._,._ i::;;A._lli...'*-'~...._..,:., i::;;6•~ !:06.,.,..-..•a•~llii:...Qa,-.s:;,&amp;-.,- i::;;6~_.

1

~

~

~

,,
..,".

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109365">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109367">
              <text>1909</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109368">
              <text>16</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109369">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109370">
              <text>7</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109371">
              <text>Febrero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109372">
              <text>14</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109389">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751956&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109366">
                <text>El Mundo Ilustrado,  1909. Año. 16. Tomo 1. No. 7. Febrero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109373">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109374">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109375">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="109376">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="109377">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="109378">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="109379">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="109380">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109381">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109382">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109383">
                <text>1909-02-14</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109384">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109385">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109386">
                <text>2000200613</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109387">
                <text>Fondo Hemeroteca</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109388">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109390">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109391">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109392">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="4836">
        <name>Gioconda</name>
      </tag>
      <tag tagId="4834">
        <name>Giroscopio</name>
      </tag>
      <tag tagId="4828">
        <name>Novela</name>
      </tag>
      <tag tagId="4837">
        <name>Sport</name>
      </tag>
      <tag tagId="98">
        <name>Teatro</name>
      </tag>
      <tag tagId="4835">
        <name>Telepatía</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="4152" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2798">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/4152/El_Mundo_ilustrado._1909._Vol._16_Tomo_I._No._8._Febrero._2000200620ocr.pdf</src>
        <authentication>b3b0856002860b41dc2776bbcee74708</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117978">
                    <text>Registrado co~o articulo de segun da clase en 3 de Noviembre de 1894.

.
Año XVI-Torno I

México, 21 de Febrero de 1909

La llegada de Monseñor Mora
Adorno de la fachada de la catedral en honor del nuevo arzobispo.

Número 8

�ÉL MUNDÓ ILUSÍRADO
DIRECTORIO!

Propietario, VICTOR M. GARCES

•

DIBEOTOR:
DR. LUIS LARA V

PARDO

GERENTE,

ALFONSO E. BRAVO
OFICINAS:

Calle de Alfare número 9. México, D. F. Apartado post:i.1 2570.
Teléfonos: Ericsson, 1,476. Compañía Telefónica, 471.
PRECIOS DE SUBSCRIPCION:

$ 1.25
1.50

En la Ciudad . . .
En los Estados. . .
En el Extranjero..

2.00

NUMEROS SUELTOS:

En la Capital . .
En los Estados .

. . . . . . $ 0.35 cs.
0.50 cs.

Despacho de subscripciones para la Capital:
2a. de Mesones, 14. Teléfono Núm. 488.
11

Impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A.

El Poder y la Dicha Humana
AS tres grandes ambiciones del hombre
son la riqueza,.el poder y la gloria¡ y
de las tres, acaso la más subyugadora
y dominadora, es la del poder.
Es verdad, "y ya lo hemos probado,
que la riqueza es poder y suele ser
gloria¡ no lo es menos que en los tiem·
pos que corren la gloria suele ser riqueza y poder¡ pero es indiscutible
que el poder necesaria é inevitablemente es riqueza y es
gloria. ·
Un poeta laureado, un escritor leído, una diva aplaudida, una bailarina admirada, se hacen pagar á precio de oro
sus estrofas, sus libros, sus notas ó sus piruetas¡ y sobre
que así llegan á la riqueza, también conquistan la influencia, que es el poder entre bastidores¡ pero al fin y al cabo
el poder.
Lola Montes llegó á gobernar Baviera¡ la Montespan y la
Mainte'nón, Francia¡ Juana Dubarry acabó de desencadenar las iras de la Revolución francesa¡ y Castrauccio
Castrascani, y el Príncipe de la Paz, y tantos otros y otras
supier:on, cosa que hoy pocos ignoran, convertir la gracia
en talento, el talento en gloria, la gloria en riqueza y la riqueza én poderío."
Pero si hubiéramos de preguntar á los gloriosos qué es
lo que'tnás estiman de su gloria, y á los ricos qué es lo que
aprecian más de su riqueza, contestarían unánimes que el
poder que les confiere sobre las cosas, sobre los hombres y
sobre los sucesos.
Gobernar, reinar, imperar, subyugar¡ mirar doblegadas
alrededor nuestro, como espigas, todas las frentes¡ uncidos
á nuestro carro de triunfo los esclavos sumisos¡ atadas al
arzón ae nuestra ~ill~t l~s o_pulentas cabelleras de las sahínas raptadas¡ aspirar el humo de los inciensos quemados
para nosotros¡ sentir atronados nuestros oídos con el estridor de los clarines triunfales y de los atabales turbulentos¡
escuchar cánticos y loores¡ ver desfilar ante nuestra vista
corazas y cascos de combatientes, togas de magistrados,
casullas y sobrepellices de sacerdotes y diáconos¡ sentir·
nos, como el sol, foco y centro¡ convergencia, como astros,
de miradas y anhelos¡ ser capaces, como Neptuno, de pro·
nunciar el Quos ego¡ como Eolo, de desencadenar las tempestades, y como Jehová de lanzar el Fíat fecundo y
creador, es imposible imaginar cosa más bella, más deli-

L

1¡

ciosa y más potente para orientar la voluntad humana y
encaminarla á más altos ideales de grandeza.
Por eso amamos, los grandes como los pequeños, los merecedores como los indignos, las águilas como los insectos,
el poder.
El báculo, iqué sostén! la tiara, ¡qué diadema! el trono,
¡qué pedestal!
El poder es una cima, desde la cual vemos todo á nues·
tros pies. Desde esa cima, como el cóndor desde más arriba de los Andes, todo lo podemos ver, examinar, escudriñar y dominar.
Si desde el fondo de los pozos profundos pueden, en
pleno día, ser visibles los astros, desde lo alto de los espa·
cios infinitos pueden ser escudriñables todos los abismos.
Y .no es la menor de las voluptuosidades del poder el
descubrir, desde aquellas cimas, lo'l antros profundos y
los recónditos vericuetos del corazón humano.
Desde las alturas del poder se sabe qué virtudes son vicios, qué desprendimientos son interesados, qué abnegaciones son traidoras.
La oreja del poderoso escucha todas las bajezas¡ su olfa·
to respira todos los miasmas¡ su tacto palpa todas las asperezas¡ su gusto paladea todos los resabios.
-Quisiera-decía una vez un cortesano á un monarcaser el dosel de vuestro tono.
-¿Y para qué?-preguntaba el soberano.
-Para saber lo que todo los que os hablan os dicen.
-Es bien fácil-respondió el soberano-saber lo que todos los que me hablan me dicen.
-¿Y qué os dicen?
-Tened por cierto que todo el que me dice algo me ha·
bla mal de las demás.
Ese es el resabio amargo que sienten en el paladar todos
los poderosos: ver que la mayoría de los hombres son in·
significantes, perversos ó despreciables, y oir hablar mal
de todos los que les parecen estimables ó superiores.
Esto sólo basta para hacer cruel y odioso el poder.
¿Puede darse nada más doloroso que no encontrar en rededor nuestro ni desinterés, ni abnegación, ni virtud y
que vivir bajo la eterna obsesión de que quien nos elogia
no~ adula, ~e que quien nos admira nos explota, y de que
quien nos sirve nos teme?
No creo que exista desengaño más cruel que el de saber
que .1~~ ho~bres son incapaces de amor, de lealtad y de
sumis1on sin la espada de Damocles del castigo de la
indiferencia ó del olvido sobre su cabeza.
'
Para ser feliz es imprescindible estimar á la humanidad
á la vez que á sí mismo. Un león empiojado es infeliz. Sa·
ber que sólo ~osotros somo buenos, probos y grandes, no
es un placer, sino un dolor¡ no es una fortuna, sino una
bancarrota¡ no es una delicia, sino un tormento.
La felicidad no es patrimonio del individuo sino con la
precisa condición de que sea patrimonio de la especie.
La Ie_y; del contraste parece, en este caso, presentar una
excepcion. No se puede ser tanto más feliz cuanto más desgraciados son los seres que nos rodean.
Por el contrario, en los corazones bien templados la fe·
licidad ajena acrecienta la propia.
Ignorar la desgracia que aflige á los hombres es un ele·
mento de dicha personal, y los poderosos que, mejor que
nadie, ven todas las miserias y las bajezas ajenas son en
proporción, más desgraciados que el común de las ge~tes.
El poder no es, pues, la felicidad. La grandeza militar,
política, económica, arranca ante el Areópago de la con·
ciencia, y brutalmente, l~s velos de Frinea. Sólo que, en
vez de la belleza pura é mmacúlada de · quien, por supre·
mamente bella, merecía ser diosa, sólo exhibe un esqueleto
descarnado y odioso, que hace desviar la mirada y huir
aterrados y asqueados á los jueces.
Y yo preferiré siempre tener, como Diógenes, el derecho
de decir á Alejandro: «No me quites el sob, á quitará
Diógenes, siendo Alejandro, un rayo de la luz que lo alumbra ó del calor que lo vivifica.
·

/

383

EL MUNDO ILUSTRADO

CRONICA CIENTIFICA
EL VUELO ARTIFICIAL

El doctor Quinton, francés, acaba de proponer un nuevo
premio para los que se dedican á estudios de aviación.
Ofrece diez mil francos para el aviador &lt;que permanezca
cinco minutos en el aire con su motor apagado y sin descender más de cincuenta metros&gt;. La fundación de este
premio inesperado,parece haber sido originada..por los es·
tudios y descubrimientos de, ,M. Deprez, quien acaba de
construir unostaparatos para probar que:los pájaros pueden permanecer en el aire sin mover.;:las alas y aun caminar en contra del viento.

FIGURA 1.
PLACA DE ALUMIJHO SUJETA Á UN CARRO MÓVIL
EN PLANO INCLINADO.

Los teóricos, en cuestiones de aviación, se han preocu·
pado últimamente por explicar el mecanismo por medio
del cual los pájaros se mantienen en el aire sin mover las
alas¡ algunos niegan esta inmovilidad y aseguran que las
alas se mueven, pero coa un movimiento tan rápido y de
amplitud tan pequeña, que pasa inadvertido; otros, partidarios de la inmovilidad, invocan influencias eléctricas,
radioactivas ó de otra especie; pero todas estas son hipótesis teóricas que no han sido comprobadas por la observa·
ción científica.
M. Marce! Deprez, miembro del instituto de Francia, bien
conocido en el mundo de la ciencia por sus experiencias
acerca de trasmisión de la electricidad á distancia y acerca
de la manera de caer de los gatos, acaba de construir dos
aparatos de gahinete, con los que prueba que los pájaros,
naturales ó artificiales, pueden sostenerse inmóviles eu el
aire sin necesidad de recurrir á influencias eléctricas ó á
ninguna de esas fantasías de los teóricos.

rá en un lugar sin avanzar ni retroceder con muy ligeras
oscilaciones. Este equilibrio se mantendría hasta el infinito si no fuera porque el peso insignificante del aparato no
permite conservar rigurosamente el ángulo y la intensidad
del viento que lo origina.
Modificando una vez más el ángulo de la corriente de
aire, el pájaro, en lugar de seguir caminando hacia la iz·
quierda, en la dirección del viento, retrocederá de izquierda á derecha.

;,Cómo se explican estos fenómenos y qué consecuencia
se puede sacar de ellos?
Existe en mecánica un principio que se llama del para·
lelogramo de las fuerzas, cuyo enunciado es el siguiente:
Cuando un objeto O (figura 3) es solicitado al mismo
tiempo por dos fuerzas de diferentes sentidos, la acción
combinada de estas dos fuerzas tiene por resultante, una
tercera, R, representada por la diagonal del paralelogramo
construido sobr1;; las líneas F f. De una manera in versa una
fuerza aplicada en un punto puede descomponerse de in·
finidad de maneras en otras dos.
Por fin está perfectamente establecido, desde hace muchos años, que todo cuerpo, sumergido en un flúido sufre
las presiones de éste normalmente á su superficie '
Sentado esto, nos es fácil comprender, con ayuda de
nuestra esquema (figura 4) la manera, á primera vista paradójica, del funcionamiento de los aparatos de M. Deprez.
El viento, al chocar contra la hoja del aluminio, A, ejerce
sobre ella una presión de abajo arriba, representada por la
fuerza F normal al plano. Esta fuerza se descompone en
dos: una, vertical, que tiende á levantarla y que equilibra la fuerza de la pesantez, P, que tiende á hacerla caer
la otra horizontal, H, que lleva á la hoja de aluminio con~
,ra el viento¡ he aquí por qué el carrito sube por el plano
inclinado.
Si aumenta,mos á la hoja de aluminio un pequelío apéndice ó pantalla v:ertical, ~· como en el segundo aparate,
esta pantalla recibe del viento una presié,n que, como se
ejerce siempre normalmente, se traduce por una fuerza horizontal directamente opuesta á H, y que puede ser inferior, superior ó igual.
Si es inferior, el pájaro de aluminio marcha contra el
viento¡ si es s~perior, marcha con él¡ si es igual, más fuerzas se neutralizan y se establece el equilibrio.
. En vista de lo anterior, M. Deprez cree demostrado, teóricamente, que un aviador puede permanecer en el viento
sin avanzar ni retroceder, con su motor apagado aun en
contra del viento.
'

•*•
El primero de estos aparatos (figura 1) es un pequeño
carrito que sostiene un cuadro de alambres, igual al de los
tranvías de trole y, el cual lleva, en su extremidad superior,
una placa de aluminio ligeramente encorvada. Colocado
sobre un plano inclinado, el carrito trata, naturalmente, de
descender¡ pero si se lanza una corriente de aire ascendente bajo un cierto ángulo en un sentido que haría suponer
que aceleraría el descenso del carrito, se ve que, por el
contrario, éste asciende.
El segundo aparato (figura 2) aparece aún más preciso
como medio demostrativo. Un rectángulo de aluminio, en·
corvado, simula las alas de un pájaro¡ interiormente, á lo
largo de su eje menor, hay un pequeño tubo del mismo
metal que representa el cuerpo del animal. En los cuatro
ángulos del rectángulo hay otros tantos anillos que permiten correr al aparato sobre dos hilos tendidos horizontalmente.
Repitamos con este aparato la experiencia que hicimos
con el otro¡ es decir, lancemos una corriente de aire aseen·
dente que sople en una dirección oblicua de derecha á iz·
quierda: el pájaro geométrico volará hacia la izquierda. Si
cambiamos el ángulo de la corriente de aire se estaciona·

FIGURA 2.
EL PÁJARO ARTIFICIAL,

..

:.-i

Estos estudios, estas conclusiones y el premio ofrecido,
orientan los estudios de aviación en una dirección nueva
que los hace muy interesantes.

El darwinisno no es la evolución

La celebración del centenario de Carlos Roberto Darwin,
acontecimiento que señalará, de una manera prominente, el
mes actual en el mundo de la ciencia, tendrá, como uno de

�384

EL MUNDO ILUSTRADO

sus resultados más importantes, el que se deslinde, de una
manera definitiva, la diferencia entre el darwinismo y la
teoría de la evolución, dos nociones científicas que, aunque se relacionan, son perfectamente distint..s.
Sobre este particular vamos á citar pade de un artículo
del profesor Cramptoy, encargado de la clase de zoología
de la universidad de Columbia: «para muchas personas,
que no están familiarizadas con la historia de la ciencia

,w,
R.

l&gt;
FIGURA 3.
PARALELOGRAMO DE LAS FUERZAS,

biológica, Carlos Darwin es el fundador de la doctrina de
la evolución, lo cual es un error en el que han caído tódos los oponentes, á la doctrina evolutiva&gt;.
El mismo Darwin declaró en sus obras que desde sus
primeros años estudió la teoría evolutiva que ya existía, y
que él no hizo más que explicarla y ponerla al ~lcance de
todo el mundo.

*

**

La teoría de la evolución está formada por hechos y
principios que demuestran que los seres vivientes no han
existido siempre, ni han tenido, durante toda su existencia,
la forma en que los vemos actualmente; nos enseña que los
organismos se han formado y perfeccionado por cambios de
generación en generación, desde sus más remotos antecesores, de la misma manera que las locomotoras y los buqut:s
de vapor, para usar de un ejemplo perfectament_e comprensible, han variado desde lo que fuc:ron en tiempo de Ste·
phenson ó de Fulton. Todos los que están· familiarizados
con la historia de la ciencia, saben que la teoría evolutiva
existió mucho tiempo antes del nacimiento de Darwin y
que había sido enunciada y perfectamente delineada por
algunos· anatomistas. como Lamarck, y que fué perfeccionada mucho por los embriologistas como von B:ier.
El trabajo de Carlos Darwin se relaciona principalmente
con los medios naturales por los que se rige la evolución,
y aunque él no hubiera vi v'ido, la teoría evolutiva existiría actualmente poco más ó menos tal cual existe.
El servicio de Darwin á la ciencia, que es muy grande,
consiste en haber presentado, por primera vez, una explicación clara y concisa de la manera como las especies varían, y él mismo nunca consideró sus explicaciones como
finales ó completas.
Darwin comparte con Wallace el honor d~ haber formulado la doctrina de la selección, y es de notarse que los dos
sabios enunciaron las mismas teorías sin haberse puesto de
acuerdo, y deduciéndolas sólo de sus observaciones personales.

***

,I
1

¿Qué es, pues, esa &lt;doctrina de la selección natural&gt; que
ha causado una revolución en la ciencia, y que ha sido tan
mal interpretada por la mayoría de los estudiantes? Vamos
á tratar de exponerla:
Un animal ó una planta, que parecen vivir por sí solos
y tan independientemente, están, sin embargo, ligados de
una manera ineludible con todo Jo que los rodea, puesto
que su misma substancia está formada de elementos que,
con sus energías características, han sido tomados del mun·
do exterior. Un animal que se halla sometido á la acción
de lo que lo rodea, y que tiene enemigos p9r todas pai:tes,
si no está conformado· dé ·mañera de oponerse con éxito á
estos enemigos, tiene que morir. La vida sólo es posible
por medio de la adaptación.
¡,Cómo se ha llegado-á -esa adaptación? Según las tradiciones religiosas, los seres orgánicos fueron construidos por
fuerzas superiores, como los hombres hacen las máquinas,
sobre planos hechos de antemano y acondicionadas de manera que llenen las exigencias de sus destinos. Esta manera de contestar la pregunta es invulnerable, porque no deja
problema por resolver, pero para hombres iniciados en la
teoría evolutiva, como Darwin, no es ni puede ser suficiente.
Juntando de una manera ordenada todas sus observaciones, Darwin llegó á la conclusión de que los organismos
cambian; analizando esos cambios y la manera como se

385

EL MUNDO ILUSTRADO

efectúan, llegó á encontrar las causas, que quizás no sean
finales, para los fenómenos de la adaptación orgánica.

•••
Dice también la doctrina que todos los individuos de
una misma especie son diferentes, y que esta diferencia se
observa aun entre los individuos de una misma familia.
Este hecho es incuestionable; Buffon había atribuido gran
valor al medio¡ Erasmo Darwin y Lamarck decían que éste
influye en gran manera para el uso ó desuso de algunas
partes del organismo; pero Carlos Darwin consideró de
mayor importancia las variaciones que se heredan, que son
recibidas de los antepasados y que no se influencian de una
manera directa por los agentes que nos rodean.
La parte que debiéramos considerar como la principal
en los estudios de Darwin, es la que se ocupa de la selección. Según sus teorías, los seres orgánicos se reproducen de una manera excesiva, y por lo tanto, sólo una pequeña porción de los seres engendrados pueden sobrevivir
escapando de los muchos enemigos de su misma especie,
que tratan de obtener la preponderancia. De esta manera
es como verdaderamente se inicia la lucha por la vida, lucha que se entabla entre los seres nuevos y el medio que
les rodea, al mismo tiempo que con los otros seres de su
mism:i especie.
¿A qué conduce esta lucha? Todos tratan de vivir donde
sólo pueden existir unos pocos. De esta manera, los seres
que están dotados de algunas ventajas sobre los demás, tienen más probabilidades de vivir que los otros. La supervivencia de los aptos resulta de la eliminación de los débiles¡
por esto es por lo que los seres que sobreviven á esa lucha
se hallan adaptados para soportar el medio. Como estos
cambios se heredan, cada uno de ellos va siendo la base
para evoluciones posteriores.

'V

- - ,1 F

,,

, 1
1

1
1

'

z

11,

- - ... - -- - -

- - --- ---

:'\A
.

p '

•

/~

,¡,

&gt;-

5UELO

º

FIGURA 4.
ESQUEMA EXPLICATIVO.

Tal es, en extracto, la doctrina de la selección natural
que se puede comprobará cada momento, observando cual·
quiera de los fenómenos naturales.

*

Nada varía tanto como el alcance de la voz humana, se·
gún los climas y los países. En algunos experimentos realizados hace poco, se ha demostrado que no excede de cinco
kilómetros. Un hombre, desde lo alto de una colina, gri·
tando «Bob~ á otro, situado á cuatro kilómetros, fué clara·
mente comprendido. El teniente Foster, que formó parte
de una expedición al polo Norte, pudo hablar con uno de
sus compañeros á una distancia_ de tres kilómetros. Bajo el
agua, el alcance de la voz aumenta de un modo considera·
ble y se trasmite á distancias increíbles.

•
••
El gobierno del Canadá, con objeto de dar seguridad á
los buques que se acercan á la costa, envueltos á menudo
en espesa niebla, ha establecido en Camerdown, cerca de
Halifax, un servicio de telegrafía sin hilos, que á hora fija
da en gran extensión á cuantos buques se encuentran en
ese radio y tienen aparatos también, la hora oficial y regulan sus relojes, de modo que les es fácil tomar la altura á
medida exacta.

*

Novela porJ. Berr de Turique
Traducida especialmente para "El Mundo Ilustrado"
(CONTINÚA)
El otro se turbó.
-No. ¿Por qué dices que tengo algo?
Emmanuel se encogió de hombros.
-¡Vamos! Como si yo no conociera tu figura característica de procurador en funciones.
-Veamos: ¡,qué pasa? ¿Todavía otro robo de doméstico?
Ricardo hizo seña de que no.
-En fin, ¿nada grave?
-Absolutamente.
Pero el rostro trastornado de Ricardo desmentía su afirmación.
El subprefecto no sabía qué pensar. Se aventuró tímidamente:
-Al menos ¿no se trata de tu mujer?
Ricardo sintió que no tendría fuerza para disimular por
más tiempo la verdad.
- Y bien, sí, di jo, se trata de ella.
Y dejándose caer en un sillón:
-¡Ah! ¡qué contento estoy de tenerte aquí! Desde hace
al¡!unos momentos sentía ahogarme.
Emmanuel se acercó á su amigo y le estrechó las manos.
-¡Pobre viejo! ¡Pobre viejo! ¡Tú que eras tan feliz la Úl·
tima vez que te vi! Pero, vamos .... te alarmas tal vez sin
razón.
Ricardo se había erguido.
- ¡Oh! Está seguro de que no sospecho de Lucy. No dudo
de su lealtad. Ni siquiera dudo de su ternura.
Emmanuel parecía no comprender.
-Entonces ¿qué es?
-Trato de comprender lo que no comprendo todavía.
¿Por qué Lucy ine ocultó que había recibido la visita de
Máximo Tillier, visita que la ha enervado, que la ha trastornado? Porque es necesario que sepas que en otro tiempo
amó á ese Máximo Tillier.
-Si ya no lo ama, ¿qué te puede importar?
-No, no le ama, ó por lo meno~, me lo ha dicho. Y también me ha dicho que no le amaba ya cuando me contó
que le había amado; Pero en fin, si su a1;11or hacia ese hombre hubiese vuelto a brotará la superficie?
Emmanuel se encogió de hombros.
-Sí. . .. sí .. . . sí. .. . Se iría lejos con todos esos síes. En
cinco minutos convertirías á tu mujer en un monstruo.
-No; si estoy seguro de que no me ha engañado.
-Entonces no te pongas en ese estado y da carpetazo al
asunto.
-¿Pero qué tú nunca has experimentado esto . ..... la
necesidad de saber?
-Recuerda lo que te ha costado á ti haberla experimenta·
do. Tu carrera se interrumpió en sus comienzos. Vamos,
viejo no hagas tonterías. Reflexiona un poco, como un ma·
rido ~ulgar lleno de buen sentido, que no hubiera sido jamás procurador de la república. Si tu mujer te ocultó esa
visita es que tenía buenas y justas razones para ocultártela ~n interés mismo de tu tranquilidad.
E~ta reflexión, en lugar de calmará Ricardo, le hizo dar
un salto.
-¿En interés mío? ¿Por qué en interés mío? Puesto que
ella no ama ya á; ese hombre;:porque,:si hubiera vuelto á

amarle, habría una razón para apoyarse en mí y .pedirme
ayuda.
,
Había llegado al paroxismo de la excitación y dando u
n
puñetazo sobre el escritorio:
'
-¡Quiero saber, dijo, quiero saber!
-Y yo te respondo inmediatamente: «Si tu mujer quiere
que no sepas nada, nada sabrás. La mujer más tonta (y la
tuya está lejos de serlo) tiene más finura en la punta de un
dedo ~ue todo~ l_os antiJ!)lOS y mode~nos procuradores de
todas , las repubhcas y de todos los imperios del mundo
Ricardo alzó la cabeza.
'
- - El; necesario que sepa, te lo digo.
A su vez el subprefecto se impacientó.
-¿Pero saber qué, demonio de maniático?
-Lo que sient_e ella por este hombre, ó si acaso no siente
nada. En fin, quiero ver claro en su pensamiento secreto
Eran como dos adversarios frente á frente.
·
-Es imposible.
-He hecho cosas más difíciles que esto.
Emmanuel se echó á reír.
-Sí .... conozco el sistema: obligar al individuo á quie
se.tortura, por ~orpresa, temor ó espanto, si es necesario :
'
gritar la confesión de s11 falta.
Ricardo P"iró á su amigo con compasión.
-No . .. . .. tú no sabes. Por una sola palabra, un gesto,
una achtud que haya provocado en ella, todo se aclarar'
en mi espíritu. Me habrá entregado su secreto, sin dars:
cuenta de que yo sospechaba que lo tuviese.
. Esta vez Emmanuel no respondió y permaneció como
divagado.
Lo que Ricardo quería indagar era posible tal vez
¡pero cuán peligroso!
· · · · ·'
-Sí. .. . veo adónde vas:_la extracción con cloroformo
'' •
¿Pero si usas demasiado?
-Juego de niños para mí, te lo aseguro.
En este momento entró Lucy.
Durante esa media hora que duró la prueba del vestid
ausent~ de lo que :pasaba en der~edor de ella y dejando ºá'.
la modista operar a su gusto, babia tenido tiempo de recobrar la c_alma y hacer su e1.amen de conciencia. Cierto, se
veía ~bh$ada á comprobar q~e _Máximo, ahora, dejaba de
serle mdi~erent~. Per.o el sentimiento de tierna compasión
que experimento hacia él no alte~aba de ningún modo el
amor profundo, hecho. de reconocimiento y de admiración
que se_n:ía por s_u m,ando. Ese amor estaba bien segura de
no tra1c1onarlo Jamas.
• Ricar~o, á quien se pro.m etía contar todo más tarde, sena el pnmero-:-así lo creia ella-en aprobar que no había
abandonad,o, sm el soc&lt;?rro de algunas palabras de paz, de
con~uelo, a un pobre ser que las suplicaba así. Porque no
pod1a tratarse más ~ue de palabras de consuelo. La joven
esperaba que, gracias á algunas conversaciones tanto más
~e~mi~idas y t~nto más peligr?sas, C1Janto que Teresa asis·
tma sie?Jp~e a ellas, calma~ia ese gran dolor de Máximo,
y aun dirigiendo sus pensamientos hacia algún ideal noble
le llevaría á recobrar el gusto á la vida. Tarea difícil e~
verdad, pero posible.
'
Mientras tanto, ¿acaso Lucy no_teníaeldeber [aunque no

�EL MUNDO ILUSTRADO

386

i
1

fuese más que como una reparación de las apariencias de
error que cometía respecto de su esposo], de mostrarse hacia él más tierna, más acariciadora que antes?
Era necesario que nunca se formase entre ellos ni la sombra de una nube. Y por eso, deseosa de borrar en Ricardo
la impresión de pena que tal vez hubiera qu~dado de su
discusión, la primera habida entre ellos, quiso aparecer
sonriente ante sus ojos, más linda que de costumbre. Y,
con el traje escotado que acababa de probarse, fué á presentarse ante su marido.
Pero al notar la presencia de Emmanuel, que ignoraba
hasta entonces, se retiró instintivamente.
El pudor, que varía con las latitudes, varía también con
las horas del día. Tal mujer que, á la luz artificial, encontrara enteramente natural dejará toda una cohorte de gentes extrañas ver su cuello descubierto, se avergonzaría de
mostrar, en pleno día, sus hombros á un amigo, á un pa·
riente.
-¡Oh! Le pido perdón-dijo confusa á Emmanuel .. .ignoraba que estuviese usted con mi esposo.
-Por fortuna, señora mía,-respondió galantemente el
subprefecto.-Sin esto, me habría privado de un espectáculo
que aprecio en lo que vale. ¡Hermoso!-añadió mirando á
Lucy-ihermoso traje! ¡Y qué bien le va!. ... Si parece usted una reina . .... .
--Justamente-observó Lucy.-Es el reproche que le hago. Es demasiado para mí. .
.
. .
Ricardo permanecía silencioso. Entonces su amigo, dirigiéndose á él, le tocó en el hombro, y en tono de broma le
dijo:
-¡Fefiz hí que posees una muñeca semejante! Trata al
menos de cuidarla, y no te arriesgues á quebrarla... . .
Luego, entre dientes, añadió:« .. . . .. Por el placer de ver
lo que hay adentro&gt;.

I'
TERCERA PARTE

libre de todo compromiso respecto de mí. Nada me debía
usted. No puedo ser hoy, á los ojos de usted, más que un
desdichado que solicita una limosna. Por el menor óbolo
que hubiese usted dejado caer en mi mano, tendría usted
derecho á mi reconocimiento.
Lur.y descubría que Máximo estaba hoy humildísimo.
- No-rectificó ella, con un tono que se esforzó en hacer
ligero-yo no creo venir aquí á saldar una cuenta ni á hacer larguezas. Vengo como compañera, como amiga. Hablaremos de todo si usted quiere, de las gentes, áe las cosas ....
pero lo menos posible de nosotros mismos.
E inmediatamente, para marcar bien su intención de
concluir de una vez para siempre con la cuestión sentimental, se informó con Teresa de la salud del señor y la
señora Tillier. Hizo en seguida contar la historia de su casamiento con el señor Nerville. Cómo había conocido á
ese joven. Cuánto tiempo había durado su noviazgo. Adónde había hecho su viaje de bodas.
Luego, por una transición muy natural, los tres pusiéronse á hablar de Italia y de Alemania. Máximo, silencioso hasta entonces, se dejó arrastrar en la conversación. Hablaba bien. Su espíritu sorprendía fácilmente el lado original ó anecdótico de las cosas, y su sentido artístico descubría siempre la belleza de ellas. Además, las condiciones
en que había marchado le habían hecho ver á Alemania
bajo un aspecto sentimental que podía pasar por profundidad. Era más de lo que se necesitaba para dar á su conversación un encanto que no tardó en impresionar á
Lucy.
Cuando ella vió su reloj, no pudo impedir la exclamación: "Pero si hace dos horas que estoy aquí."
-¿Lo lamenta usted ?-preguntó Máximo.
- Cierto que no-respondió con naturalidad.
Y de hecho, Máximo parecía completamente distinto que
la víspera.
Esta transformación no pasó inadvertida para Teresa,
que se felicitaba ya del éxito alcanzado.
-Estás á punto de hacer milagros-dijo á Lucy cuando
salió á despedirla.

1
Lucy llamó deliberadamente á la puerta de la señora
Nerville.
No iba, como tantas mujeres, vacilante ante la primera
dificultad de su existencia sentimental á pedir á las circunstancias una solución para el problema de su corazón.
La línea de conducta que se había trazado no podía, según ella pensaba, termitar en un J?recipici?·
.
Iba sencillamente como un médico, á quien el deber im·
pulsa á curar una alma enferma, sin pensar siquiera en los
peligros de un contagio posible.
Como había anunciado su visita desde hacía una hora,
Máximo la esperaba en el salón con Teresa.
-Gracias por haber venido-le dijo luego que ella se
presentó.
-¿No estaba usted seguro de verme hoy? Por lo demás,
no depende sino de usted que me vea con frecuencia. Si
mi presencia puede hacerle algún bien, ¿por qué habría yo
de vacilar en proporcionarle ~se' consuelo? Ayer establecimos claramente las bases de nuestro acuerdo. No me pi·
da usted lo que no podría obtener de mí; es decir, el olvi·
do de mi deber y el abandono en provecho suyo de un
amor que ahora pertenece á otro. Pero si, como espero, la
dulzura de una amistad enteramente fraternal puede ayu·
darle á recobrar el gusto á la vida, cuente usted conmigo
enteramente.
Toda esta alocución un tanto larga, que había sido pre·
parada de antemano, si no lit~ralmente, por lo 1:°enos e~ su
sentido preciso, fué pronu~ciad~ por Lucy sin respi~r.
Porque ella juzgaba ne~esano evitar qu~ la men~r .mala inteligencia pudiese deslizarse en el espíritu de Maximo res·
pecto á sus propias intenciones.
Sin esta precaución oratoria, una palabra, una entonación misma habría podido, tal vez más tarde, hacer suponer en ella ~tro pensamiento y falsear elsignificado de esos
encuentros.
Máximo contestó con gravedad:
- Le pedí á Teresa que me refiriera la conversación que
tuvieron ustedes dos ayer antes de mi llegada. No le habría
perdonado que me hubiese representado á los ojos de usted como un acreedor que viene á reclamar el pago de una
deuda. Reconozco que mi viaje brusco, en el momento de
la ruina de sus padres, debía parecerle algo como una deserción, Por el hecho mismo de ese viaje, estaba usted, pues,

.......... ·· ····· .. ............. ... .............. ·······

Fué un momento penoso para la joven aquel en que, al
regresar á su habitación de la calle de Messina, encontró á
Ricardo instalado·en el salón, disponiéndose, como de costumbre, á leer el periódico de la tarde.
Por primera vez olvidó, ó más bieu parecía olvidarse de
referir detalladamente lo que había hecho en el día.
Por lo demás, Ricardo, como si lo hubiera hecho de pro·
pósito, y tambien por primera vez, olvidó de interrogarla
en ese punto.
Este olvido de su esposo, aunque la dispensara de men·
tir, le fué, sin embargo, penoso. Le parecía que acababa de
operarse una división entre ellos, y que, desde ese momento, sus dos existencias cesaban de estar tan estrechamente
ligadas como antes.
Aún, durante un momento, se preguntó si Ricardo no
tenía alguna sospecha de la verdad y si su silencio no
provenía de que él la supiera, en la imposibilidad de de·
cirle todo.
Entonces, conmovida por este pensamiento, estuvo otra
vez á punto de confesar todo. Habría bastado una poca de
decisión. Pero, al mismo tiempo, medía todos los inconve·
nientes que presentaba á esta hora tal confesión. Ricardo,
por bueno, por generoso que fuera, ¿toleraría que continuara viendo á Máximo? Entonces ¿qué sería de ese pobre
muchacho? ¿Habría necesidad, después de haberle tendido la mano, de rechazarle inmediatamente y dejarlo en su
desesperación? Si siquiera esa primera tentativa no hubiese dado ningún resultado apreciable; si la joven hubiese
previsto la inutilidad de todo nuevo esfuerzo por su parte, sin duda, á pesar de una confesión que debía costarle
pena, habría podido confesar á su esposo ese ensayo in·
fructuoso y solicitar su indulgencia por haber obrado, en
esas circunstancias, sin su previa autorización.
Mas, al salir de aquella primera entrevista, por anodina
que hubiera sido y durante la cual Lucy no había, en rea
lidad, causado ningún daño á Ricardo, ni siquiera de pensamiento, Máximo parecía ya transfigurado. Todavía algunas conversaciones y su curación quedaría asegurada.
Dada la lealtad de sus propios sentimientos y la aproba
ción que le daba su conciencia, ¿tenía acaso Lucy el dere·
cho, por un simple escrúpulo de franque za, de comprome·
ter el éxito de la obra?

(Continuará.)

387

'l:L MUNDO ILUSTRADO

•
Cruzar las landas con el agua al cuello
bajo el fuego de trnenos y arcabuces,
y pasar viejos burgos á degüello
· entre un tumulto de sangrientas luces.

Alma Española
1

Bajo los soportales de esta plaza
-ha tres siglos-hubieia paseado,
con la altivez bizarra de mi raza,
mis fanfarronerías de soldado.
Chambergo con cintillo de esmeralda;
levantando la capa la tizona;
la melena flotante por la espalda
y los mostachos á la borgoñona.
De mí patria y mi Dios noble cruzado,
tomar una galera ó un castillo,
y haber dado que hablar mucho á la Fama.
Y caer, con el pecho atravesado,
á la medrosa luz de un farolillo,
bajo las celosías de mí dama.

II

Tener un nombre que sonase á hierro;
- don César, don Rodrigo, don Fernando,y un escudero dócil como un perro
que fuese mis hazañas relatando.
Ser héroe de nocturnas cuchilladas;
capitán de los tercios más temidos;
ensueño de doncellas y casadas
y desvelo de padres y maridos.
Pasar, después, las horas silenciosas
entregado á las prácticas piadosas,
y al llegar de la Muerte á los confines,
legar al primogénito mi espada
herrumbrosa de orín y algo mellada
de degollar herejes y muslines.
III

Entre aventuras y entre desafíos
atravesar de Italia las regiones;
en el puño y el alma muchos bríos
y la escarcela llena de doblones.
Gastar sin tasa y derrochar con lujo,
y matar más franceses en Pavía
que mujeres itálicas sedujo
la española y galante bizarría.
Y jugar en nocturno campamento,
sobre un tambor, mientras recorre el viento
el alerta tenaz del centinela,
á la luz de una hóguera ensangrentada,
el último doblón de la escarcela
y hasta la empuñadura de mi espada.
IV
Desde Italia, tras épicos trabajos,
llegar altivo de mi tercio al frente
á una ciudad de los Países Bajos,
suelta)a~enseña y á tambor batiente.

Y conducir herejes á la hoguera,
y mientras se retuercen en la llama
y el pavor de las turbas se apodera,

á hurtadillas dejar algún sonoro
beso en los frescos labios de una dama
de pupilas de azul y bucles de oro.
V
Lanzarme al mar sobre veloz galera
tripulada por viejos lobos, llenos
de amor de Dios, y cuyo nombre fuera
terror de luteranos y agarenos.
Y sobre un mar de hirviente pedrería
abordar, á la luz de la mañana
y al estruendo de bronca artillería,
de los turcos la nave capitana.

Hundir el hacha en el primer turbante;
y en tanto que quedase un tripulante,
herir sin tregua y matar con saña,

y entre el sangriento estruendo del asalto,
izar al sol sobre el mastil más alto,
la cruz de Cristo y el pendón de España.
VI
Desplegadas las velas luminosas,
entre las pompas de oriental boato,
arribar á las playas fabulosas
de algún nuevo y remoto virreinato.
Y enloquecido por la sed del oro,
achicharrar del ídolo en el ara
los pies descalzos de un cacique, para
descubrir el lugar de su tesoro.
Abandonar las islas tan lejanas
con la cabeza ya llena de canas;
y arribar á las costas españolas
en el puente de rápida galera,
de botín tan cargada que trajera
la escotilla rasando con las olas.

VII
Avivar con mis manos los tizones
del hogar, y á mis hijos, en mi tierra,
entre pausas del asma y oraciones,
narrar lances de amor, fortuna y guerra.
Tirso mis aventuras rimaría,
y en el fondo espectral de su locura,
con la mano en el pecho, el Greco habría
copiado la altivez de mi figura.
Todas las tardes á la iglesia iría,
para ahogar mis pecados en la eterna
católica piedad que á Cristo loa.
Y y a noche, á mi casa tornaría,
arrastrando el reúma de mi pierna
igual que el buen don Lope Figueroa.

Vlfl
Y ya, casi al final de la jornada,
hacer de todo afán renunciamiento,

�388

EL MUNDO ILUSTRADO

y para oir del cielo la llamada
retirarse á la celda de un convento.

SER DOS

En donde llega la hora postrimera
sin que nada á la vida nos despierte,
entre dos tibias y una calavera
que nos .hablan de Dios y de la Muerte.
Y sín miedos, ya eu paz con la conciencia,
abandonar la mísera existencia,
para entregar, tras angustiosa lucha,

e-1 alma á Dios y el cuerpo á los gusanos,
calada sobre el rostro la capucha
y con un crucifijo entre las manos.
IX

ENVIO
A una dama que pudo haber pintado Coetto

'

!' '

¡Oh, qué dulce es ser dos mientras la vida
sus sueños y esperanzas nos envíe!
cuando se tiene una ilusión querida ..... .
¡Oh, qué dulce es ser dos cuando se ríe!
¡Oh, qué dulce es ser dos mientras que crece
el- tormento de amar que nos devora,
cuando por sentir tanto se padece ..... !
¡Oh, qué dulce es ser dos cuando se llora!
Ser dos en el festín, siempre querido,
del amor y la vida y la harmonía ..... .
la dicha de ser dos, he comprendido
cuando estoy á tu lado, vida mía!
Cuando he leído en tu mirar ansioso
que no cruzo la vida solo y triste ..... .
y entonces todo me parece hermoso!
y entonces creo que la dicha existe!

Y sobre cada lírica faceta,
para halagar tu juventud florida,
ha miniado el buril de tu poeta
las ansias más intensas de su vida.

¡Oh, qué dulce es ser dos, cuando sentimos
que hay un alma á la auestra siempre unida!
ioh, qué dulce es ser dos cuando sufrimos
temiendo no ser dos toda la vida!

Yo nací con tres siglos de retraso;
amo el justillo y el jubón de raso,
el chambergo con plumas y la espada,
y es el mayor pesar de mi agonía
vivir en este siglo, sin poesía,
sin Dios, sin luz y sin creer en nada.

j

•

rrado1 de lona, sin más puertas de salida que dos pequeñí·
simas, por las cuales no cabía un hombre de mediana esta,
Hace dos semanas apenas que dábamos tura, sin ventilación, sin luz, sin elementos para impedir
cuenta aquí del incendio del «Guerrero&gt;, de Puebla, que probables accidentes, ni nada, en fin , que pusiera á cubier;
amenazó destruir la parte más bella de la ciudad, causando to de la muerte á los infelices que, desconocedores de l~
graves desperfectos, para reparar los cuales hemos de es- naturaleza del local, se aventuraron en él, sii¡ sospechat
:
perar el paso del tiempo; y ahora vamos á referirnos á otro siquiera los naturales peligros,
Y sucedió lo que estaba previsto, lo que lógicamente ha,
que, lejos de ser un simple incendio, constituyó la más
;horrorosa catástrofe ocurrida desde hace muchos años en la bía de suceder: que la multitud, cegada por el terror, obsr
truyóse ella misma las puertas, formando ji:nto á ellas un
República: el del teatro &lt;Flores», de Acapulco.
Disponíanse los habitantes del hermoso puerto del Pací- hacinamiento de carne humana, estremecida por el egoís,
fico á celebrar, con grandes fiestas, la visita del señor go- mo y el miedo. Olvidáronse entonces los más rudimentabernador, y al efecto, organizóse una exhibición de cine- rios sentimientos humanos: no había compasión para ei
mat6grafo en el susodicho teatro, á la cual concurrió lo débil, para las mujeres, para los niños, para los viejos. El
más granado de la sociedad y buena parte de hs clases hu- amoral «yo&gt;, el instinto de conservación, mostrábase triunt
mildes, que presto hubieron de llenar la galería, muy ex- fante, embriagando á la enloquecida turba. Era la batalla
del fuerte contra el débil, y la derrota ante el elementQ_ tetrañas, por cierto, al fin lamentable que las aguardaba.
Cuéntase que estaba la función para terminar cuando, en rrible que lo invadía todo, que lo consumía t9do,,.que os;
la parte alta de la improvisada sala, se escuchó el grito de tentaba, semejante á enorme lucha, las fauces ~Jiis y sa4·· '
,
grientas, pobladas de chispas. . .. . .
¡fuego!
Contados fueron los que lograron escapar de la muerté.
El desorden y el terror fueron entonces enormes. Aquella muchedumbre disímbola, compuesta de hombres, de En diez minutos, el teatro quedó reducido á escombros y
mujeres, de ancianos y de niños, se precipitó hacia las los espectadores á esqueletos carbonizados. De la galerí¡t
no se salvó nadie. En el patio, mujeres y niños perecie~
puertas, ávida de salir y de salvarse.
Las llamas brotaron de la caseta del manipulador, debi- ron, y hombres fuertes también, incapaces de lucha.
Dió principio á la luz de las estrellas, ante el mar, la
do á que se inflamó una de las películas, por impericia de
éste, y pronto invadieron el recinto. Gritos, lamentaciones, faena lúgubre de remover las ruinas y extraer cadáveres.
quejas, blasfemias, sucedieron á la alegría de antes, bro- Un pelotón de soldados abrió una enorme zanj~ de veinte
tando enronquecidos de la enorme masa, ansiosa de con- metros cúbicos en el cementerio, y, acto seguido, comenzaservar su vida. Mas, para darse cuenta de lo que sería esta ron á desfilar las to3cas carretas rebosantes de cadáveres,
escena macabra, verdaderamente dantesca por lo sombría, de miembros que se encontraron esparcidos, de músculos
menester es saber que el tal teatro &lt;Flores&gt;, que se abriera y de cráneos, seguidos por los alaridos de la muchedumbre
al público previo el consentimiento de la autoridad, no que veía pasar ante sus ojos, sin saber cuáles eran, los restos de sus padres, de sus esposas y de sus hijos ....
era teatro ni cosa parecida, sino un barracón de madera fo.
Soplan vientos de desdicha para los
LA CATASTROFE DE
ACAPULCO
teatros.

GUSTAVO F. AGUII.AR.
México, Febrero de 1909.

OCASO

V!LLAESPESA.

Para ''EL MUNDO ILUSTRADO"

*

ASPODELO
A Blanca en su día
Para &lt;EL MUNDO ILUSTRADO».
Al boscaje aromoso en que anidas,
Tremu !ante mi uumen se a~oma
Para oir las endechas sentidas
Que modulan tus labio•, paloma.
Y te miro flexible y gallarda
Columpiando tu cuerpo entre flores,
Como blonda princesa que aguarda
Mensajeros de arcanos amores.
Del ázul camarín de tus sueños
Vengo á abrir la radiosa ventana
Para ver á los pajes risueños
Que diademan tu frente ioh sultana!
iQué afanosos tu'l albos donceles!
iQué gentiles sirvientes los tuyos!
En tu faz unos ponen claveles,
Y en tu voz otros ponen arrullos.
Y te miro, y presiento en las brisas
Que (e envuelven con vagos rumores,
Una orquesta de blandas sonrisas
Y un poema de besos y flores.
En tus frondas el pájaro trina
Y adivino en su voz melodiosa
Que te dice: ¡salud, golondrina,
Blanco lirio ó gentil mariposa!
Y entre tanto que encumbras un orto
En la llama auroral de tus días,
Esta flor te consagro, y absorto,
Vuelvo á hundirme en mis celdas umbrías.
BENITO FENTANES.
1909.

REVISTA üNIVERSílL

Para &lt;EL MONDO ILUSTRADO&gt;.

Para adornar tu palidez de luna
y ceijir. tus cabellos ondulantes,
te ofrezco estos poemas que son una
corona de oro ornada de diamantes.

FRANCISCO

389

EL MUNDO ILUSTRADO

Con la solemne pompa de un dios el sol declina
Trenzando lentamente su roja cabellera,
Y en el confín brumoso se esfuma, cual si fuera,
De un cíclope gigante, la colosal retina.
No turba un solo acento la calma vespertina.
El mar, como ancha placa de cobre, reverbera;
Y las errantes nubes, flotando en la riber~
Sem•jan vastos chales de blanca muselina:

..
1

1

La luz por fin se muere .... Los últimos reflejos
S~ filtran p.o r la rú,tica malla de los viejo~
Pmos del bosque, y, rotos en luminosas hebras,
Pálidamente a~umbran un tronco carcomido
Que sirve, entre peñones abruptos escondido '
De tálamo á un ardiente connubio de culebr;s,

'

RAÚL A. ESTEVA,

"MEDALLON"
LUIS XI [EVOCANDO EL RECUERDO DE NOVELLI]
Para "EL MUNDO ILUSTRADO"
En tenebroso abismo de crímenes hundido
Como la zorra astuto y en la crueldad maest~o
Pérfidamente late su corazón siniestro
'
Bajo los viejos oros de su jubón raído.
Falaz, taimado, sórdido, devoto corroído
Por místicos terrores, y en represalias diestro,
Urde suplicios bároaros ó reza un padrenuestro
Postrado ante su gorro de efigies guarnecido.

VI

[

Su ,vida es una antítesis, su sér un hondo arcano ....
Rival del feudalismo, quebranta su tirano
Poder, y ~n todo triunfa su espíritu vidente.
Circuida de un extraño nimbo de sangre y gloria,
Su equívoca silueta desfila por la Historia
Como una pavorosa contradicción viviente.
RAÚL A. ESTEVA,

l
EL

VOLCÁN DE COLIMA, ACTUALMENTE EN ERUPCIÓN

�EL MUNDO ILUSTRADO

390

391

EL MUNDO ILUSTRADÓ

ped y no ha pasado inadvertida su presencia, gratísima
por ser él quien es, aguerrido defensor del suelo que fué
su patria, y por encontrarse en un país que sabe de esas
grandes cosas.
El ge1;1eral D'Otton va con rumbo á Madagascar, y su per·
manencia en México obedece al deseo vivísimo que tiene
de establecer aquí una colonia boer semejante á las que
fundara en aquella lejana región, en el Senegal y, en Zan·
zíba~, con 4100 y 4800 boers respectivamente.
Hiz? sus estudios en la esc~ela militar de Saint-Cyr,
Franc~a, en donde fué condiscipulo del ahora famoso general Japonés Kuroki, y tomó parte activísima en las tres
guerras del Transvaal, siendo, al verificarse la ú ltima, jefe
del Estaao Mayor del Ejército boer. Ha concurrido á muchos combates, recibiendo siete heridas, y en Johannesburgo, donde peleó gloriosamente, los ingleses le dejaron por
m_uerto. Es cuñado de Kronje y de Kruger, y ahijado de
Pio X.
Pertenece á la. estirpe de los irreductibles, y es por ello
que no volverá Jamás á su patria hoy esclava.
«Nada tengo allá que me lleve-ha dicho.-Mis propie·
da.des. !ueron c~nfiscadas por los ingleses, y mi esposa y
mis ~iJOS perecieron: los hombres, matando enemigos y
vendiendo cara su vida; ellas, indefensas y desamparadas&gt;.

pueden cimentarse si el orden permanece inalterable. En
lo económ~co significa, desde luego, el aprovechamiento de
u~ gran numero de brazos para la agricultura, y puede significar en un futuro próximo la explotación conveniente de
una extensa zona, que se considera como una de las más
fértiles de América.
Aun cuando en los preliminares han transcurrido varios
meses y se desconfía de la actitud de los indios, es de esperarse que su completa sumisión no tarde en convertirse
en realidad.

*

**rápida visita á Alemania el
Tras una
monarca
inglés, Eduardo VII, ha regr~sa·
INGLESA
do á Londres, para asistir á la apertura
del par~amento, cere1;11o~ia que ha tenido siempre gran importancia en la política internacional.
En esta vez, sin embargo, la expectación -pública ha sido
chasquea~a. El discurs'? de la corona, leído en el par·
l~mento .mglés, no contiene más que vagas declaraciones
sm gran importancia -política, á no ser que se dé trascen'.
dental interés á las ~speranzas expresadas por el rey Eduar·
do de q~e. la cuestión de los Balkanes, que ha agitado á
Europa ulhmamente, se arregle de un modo satisfactorio.
Claro es que esta opinión se refiere á los:intereses de Inglaterra en la agitada península.
•
LA POLITICA

•••

*

MANIFFSTACION ELECTORAL

Tuvo lugar en Oaxaca una m;.ni.
. . f~stación en la que tomaron parte
personalidades dish~guidas de aquella ciudad, con objeto
de sostener la candidatura del Sr. Gral. D. Porfirio Díaz
para la Presidencia de la República, en la campaña electoral que se avecina.

S. M. Elvira !, réna del carnavul, y su antecesora
en el trono

tuales. Las mujeres entonces usaban
sombreros de una forma bastante parecida á los de hoy y también los prendlan en
la cabeza por medio de un largo alfiler
como ahora. Se usaban los trajes de cua·
dros en combinación, muy parecidos á los
actuales corsés abiertos por delante, una
especie de gabanes cortos y muy escotados, con mangas cortas y muy abiertas.

***
Ha muertq uno de los luchadores inSANDOVALITO
fatigables del teatro en México; un
hombre que, con su fortuna y con su esfuerzo personal
consagró su vida á la formaci6n del gusto del público,
hubo de crear una atmósfera para bien del arte: el señor
don Felipe Sandoval,
Sandoval representó á las mejores compañían teatrales
qu~ han ,visitado .á ~éxico de treinta años acá: á Coquelin
(Ainé), a la Path, a Emma Yuck, á Graih á Stracoch á
Charlies, á Sarasate, á Paderewsky,á María Guerrero á .A.n·
tonio Vico, á Enriqueta Alemanny, á Hofmann, á Tina di
Lorenzo ....
Perdurará el recuerdo de aquel viejecito diligente amable, que para todos tuvo una sonrisa, y que los muchachos
cronistas, á quienes él trató paternalmente llamaban «San.
'
dovalito&gt;, con cariñoso respeto.
Fué un hombre bueno que no hizo daño á nadie. Por eso
es melanc61icamente dolorosa su desaparición.

y

General D'Otto, del ejército boer, actualmente
entre nosotros

¡Y esa letal tarea dur6 un día, un día eterno! ¡Y siendo
trescientos los muertos, ascienden á cien los heridos, veinte de ellos condenados irremisiblemente á morir!
¿Será lo bastante terrible esta catástrofe para despertar
la caridad mexicana? ¿No habrá necesidad de una lecci6n
más, para que las autoridades sean inflexibles en todo
aquello que ataña á la conservaci6n de la vida pública?

GOBERNADOR ELECTO

*
**

El señor teniente coronel don Pablo
.
Escandón ha sido electo por mayoría
para ocupar la magistratura del Estado de Morelos, en el
próximo período administrativo.

*

** de Colima continúa en acEl volcán
tividad, ó mejor dicho, crece en actividad Cl\da día.
Nada fué la última erupción á que nos referimos, comparada con la que ocurrió el día 12 del actual, á las 2.25 p.
m. La montaña se coronó de llamas, y por el cráter brotaron cantidades enormes de lava, sin contar con que fué
abnndantísima la lluvia de arena en estado candente, que
destruyó en totalidad los sembradíos, y, arrastrada por el
viento, habrá llegado quizá á las regiones situadas al E. y
NE. del volcán. El incendio de los bosques continúa y
las pérdidas registradas hasta ahora son enormes.
¡,Estará condenada la tierra colimense á reproducir los
trágicos horrores de Sicilia y de Calabria?
TREMENDA ERUPCION
DELCOUMA

.\
11

*
••
LA REINA DEL CARNAVAL

Las fiestas del Carnaval, que se cele·
bran entre nosotros de una manera tan
desanimada, d,espi~rta~ gran entusiasmo en otras regio.nes
de nuestro pais, principalmente en Yucatán y en la costa
del Pacífico.
En Mazatlán se iniciaron las fiestas carnavalescas el domingo 7 del actual con la elección de reina del Carnaval
nombramiento que fué concedido por una agobiadora ma:
yoría \Í la señorita Elvira Rivas, quien ascendió al trono
en seguida, con el nombre de Elvira l.
,
El entusiasmo mostrado hasta ahora augura un gran éxi·
to al Carnaval en este año.

LA GUERRA DEL
YAQUI

Noticias recientes de Sonora nos ha·
cen saber que los jefes yaquis están dis·
. puestos á rendir las armas y dar término
á la guerra, que casi por medio siglo, con cortos intervalos
de paz, han sostenido con las autoridades federales y del
Estado.
.
, 1:,a term~nación de es~a guerra ofrece un· gran interés po·
hhco, social y económico. En lo político, significaría el
••
•
de la paz en esa región de la frontera mexi·
aseguramiento
UH VETERANO DEL
Es el general D'Otton, viejo soldado
y la swwisión_de_toda. w .a.raza..á las autoridades cons·
TRANSYAAL · EH .MEXICO de faz. ruda, de patriarcal.barba gris _y . cana.
de marcial vestimenta, la figura de ac- tituídas. En lo social, quiere decir la introducción á toda
la z.ona 9cup~da ,por · esa raza de elementos civilizadores
tualidad palpitante.
que mejorará la condición de los habitantes, y que sólo
Una semana hace que el bravo veterano es nuestro hués-

••
•
Rlo Janeiro sólo tiene un edificio de
nueve pisos, y es propiedad de uno de los
periódicos de la ciudad. El otro edificio
que tiene más de cinco pisos, pertenec~
también á otro periódico .1

•••

La ciencia francesa purifica el aire de
las habitaciones oxigenándolas[con una
mezcla proporcionada de peróxido blanco
de bario con polvos de permanganato de
potasio. Esta combinación transforma en
saludable la más pernlciosa)tmósfera. 1
S.M. Elvira I, reina del carnaval, ro l eada de su futura corte

•
••

Un flsico que ha viajado mucho por la
Persia dice que los naturales del pals
conservan la antigua creencia de que las
lágrimas derramadas en los ceremoniales
de los entierros son un remedio eficaz para ciertas enfermedades crónicas. En dichas ceremonias, se presentan los dolientes llevando todos una esponja, que empapan en las lágrimas que vierten; luego
un sacerdote va exprimiendo las esponjas
en una botella, donde se guarda el precioso liquido, para aplicarlo cuando se crea
necesario. Esta práctica es antiqulsima
en los pueblos persas, y de ella se hace
mención en el Viejo Testamento.

•**
Después de haber estudiado los cráneos
antiguos de la Etruria y el foro romano,
el fisiólogo Angel Mosse se ha ocupado en
estudiar, en una reciente expedición á
Creta, cómo vestlan las mujeres hace 4,000
al'los. El conocido erudito italiano dice ha-

�EL MUNDO ILUSTRADO

392

S. Susana Strong, otra belleza de fama mundial.
6. Virginia Fábregas, la actriz mexicana, mimada del
público.
.
..
Cinco soluciones exactas recibimos, las cuales fueron en.
viadas por las personas siguientes:
Señorita Antonia Angulo, 3¡¡. de las Artes, México, D. F.
Señorita Rafaela Gómez, V eracruz.
Señorita Elena Prieto Quemper, Rosales 20, México,

n~

.

Señorita Carmen Franco Urías, Rosales 23, México, D. F.
Señorita Berta Gallardo, H de Madrid 27, Méx~co, D. F.
Entre las demás soluciones distribuimos los cmco premios restantes, sorteándolos entre las que habían acertado

1. Capitán Ignacío Mori.-2. Gral. Luis Buli.
3. Dolores Sáncola, jefes yaquis
1

:1,

LOS OJOS FASCINADORES DE LAS ARTISTAS
LOS DlE! PRf.\tlOS DEL CONCURSO

Fueron.muy numerosas las soluciones q.ue recibimos al
concurso: &lt;Los ojos fascinadores de las arhstas~; pero fueron muy pocas las completamente exactas que nos lle·
garon.
.
Las seis artistas á quienes correspondieron los rostros
que se veían en el grabado, son:
1. Lillian Nordica, una de las más famosas cantantes del
mundo.
. ,
2. Mme. Nelson que, según se ha anunciado, nos visitara
pronto.
.
3. Geraldine Farrar, una de las más hermosas artistas.
4. Nellie Melba, famosísima cantante.

1. Ignacio Buli.-2. Gral. Luís Buli.-3. Hijo del
capitán Morí, jefes yaquís
mayor número-tres nombres-y fue·
ron agraciadas las siguientes personas:
Señorita Za h ir a Domínguez, de
Tuxtla Gutiérrez, que acertó los nombres de la Melba, la Nelson y la Fábregas.
Señorita Elisa Ríos González, de
Monclova, Coahuila, que acertó los
mismos nombres.
Señorita Dolores Flores Verdad, de
México, 2&lt;). Mesones 21, que acertó
los nombres de la Melba, la Farrar y
la Fábregas.
Señorita BerthaM. Serrano, de Tuxtla Gutiérrez, que acertó los de la
Melba, la Nelson y la Fábregas.
Señorita María Trimori, que acertó
los mismos nombres.
A la disposición de las personas
indicadas se encue.ntran los premios.
En el próximo domingo propondremos un nuevo acertijo para nues·
tras lectoras.

Grupo de jefes yaquis que han depuesto las armas

393

EL MUNDO ILUSTRADO

CATULLE MENDES
1 • • • Había cenado aquella noche con unos amigos en París. A las doce tomó el tren de Saint-Germain. Su cuerpo
destrozado hubo de encontrarse, á la mañana siguiente, en
el túnel.
. .
. .
Así dicen, poco más 6 menos, las noticias transmitidas
por el cable.
¿Y sabéis de quién se trata?
Se trata de un poeta, de un suave, de un amable poeta
que, sin duda, os hizo pasar ratos deliciosos con sus cuentos, con sus versos, con sus breves artículos alados: de Catulle Mendes.
Si la víctima hubiera sido un fabricante de sombreros 6
de telas un mercader de vinos 6 un burgués que viviera
de sus ;entas, el accidente no tendría importancia, aunque
figurase en él el nombre de Rotschild. ~ero el despe~azado el mutilado, el muerto en la obscuridad de un tunel,
ro~ la noche bajo las ruedas homicidas, es un poeta, y los
poetas no deben de morir así, si hemos de ceñirnos al concepto que de ellos tenemos, á la silueta ideal del bardo
que aparece, en medio de l~s .t!nebros~dades Y. c~udezas de
la existencia, como un semidios que, siendo distinto de los
demás hombres, requiere vida y muerte diversas.
Andrés Chénier, muriendo en la guillotina con el gesto
armonioso de un héroe pindárico; Byron, dejando escapar
el último aliento en Missolonghi, en defensa de Grecia, son
bellos. La gloria de su muerte les d~s~ubre, ant~ los ~umanos ojos, como personajes de una divma fantas~a. Tienen, en la realidad, la propia grandeza de los paladines que
crelu'on. Y por eso seducen y por eso se ~~bliman. . .
Mas, ¡oh miseria de los tiempos!-que d1na un pesimista,
adorador del antaño:-iYa ni la muerte es, para los poetas,
hermosa!. ... No basta que el poeta sea uno de tantos, exteriormente· un buen señor que viste como los demás, qll:e
come á su~ horas, que tiene su familia, sus libros, sus amigos, sus locuras: menester es. también _q~e Jl"uera 6 esté expuesto á morir como cualquiera morina en un vulgar, en
un estúpido accidente.
Para este poeta que amó tanto, que rió y que sintió tanto, hubiéramos deseado la lentall la impalpable agoní~ de
un Petronio entre aromas de cortesanas y de rosas. Digno
era de ella, porque pasó por el q~e los infort~n_:1dos llaman valle de lál!rímas, con la sonrisa de un epicureo, con
el gesto de un adolescente bello, para quien la vida se traducía en placer, y que, como la dulce heroína de D'Annunzio había nacido para cantar, para cantar solamente . ... Y
he ~quí que su cuerpo, el mortal relicario que encerrase el
ánima exquisita, encuéntrase, al amanecer, despedaza~o
sobre toscos rieles; y que los que todavía, en estas necias
edades aman á los poetas, se vuelven, trémulos de asom0b ro interrogando al Hado: «¿Por qué? .... ¿Por qué? .... &gt;
éatulle Mendes ha muerto joven. Tenía más de sesenta
años; pero, lo repito, ha muerto joven..
&lt;Viéndole siempre tan activo, tan lleno de ardor y de
entusiasmo-aseguraba Enrique Gómez Carrillo en una
vieja crónica,-comprendí una vez _más l~ inmensa _vanidad de los fechas. &lt;Tiene sesenta anos&gt;, dicen las biografías. En realidad tiene veinte, 6, mejor dicho, no tiene
edad: es como un símbolo de gallardía invencible, de mo·cedad eterna, de vigor perdurable.. Ya no es el rostro s~nrosado de sus primeros retratos, m la es~~tez de antan~,
ni la gracia bironiana que adoraron las ultimas marques1tas de las Tullerías. Pero aún es bello cual un dios wagneriano, con el rostro ligeramente encendido, con la cabellera echada hacia atrás en ondas de oro y plata, con la barba
despeinada, rojiza; con los ojos de una claridad, de uua
vivacidad, de una intensidad admirables, sobre todo. El
traje es siempre el mismo. La corbata blanca que aparece
en las aguafuertes de hace trei1;1ta años, cua~ una eno~me
mariposa loca, no ha variado. Ni el ~eltro, ni la. amencana muy amplia, ni las suntuosas camisas han v.ariado_. Seguro de su prestigio. plástico, sig~~ el poeta 1mponiendo
su dandismo bohemio y personahsimo&gt;.
La edad de los artistas se mide por la obra: que producen: Catulle Mendes era un trabajador incansable. Su pluma como volandero pajarillo, picoteó con fortuna en todo~ los géneros. Y ahora en el teatro, mañana en la novela, después en la poesía, y siempre en los di~rios, en los
cuales surgía á menudo el breve cuento, el dilatado folletín dramático 6 el artículo de actualidad, siempre el nombre de Catulle Mendes tuvo sabor de novedad continuada,
inconmovible, eterna, con la eternidad de más de cuarenta

CATULLE MENDES

Literato francés

t

el 7 del actual

años. De ahí que su muerte merezca la dolorosa lamentación que consagramos á los jóvenes que, embriagados de
ensueño, el corazón palpitante de emoción estética, desaparecen del mundo.
Raro y simpático atractivo posee, en las letras francesas,
la personalidad de Mendes. Todavía niño, compuso una
serie de poemas latinos en la lengua de Horacio. Ya por
aquel entonces esbozábase lo que, andando el tiempo, había
de ser este espíritu sensual, delicado, que lo mismo place
á la señorita cuasi inocente de hoy, como al viejo veterano
en lides eróticas. Catulle Mendes fué poeta, novelador,
cuentista, dramaturgo, crítico; y aun dentro de tales géneros, hizo gala de variedad no comúnmente vista.
Sus versos son toda una ,!ama de procedimiento y de
sentimiento. En ellos descubrirá el curioso la solemnidad
hierática de Rugo, la pureza escultórea de Leconte de Lisie, la impasibilidad de Heredia, 6 el nerviosismo sádico de
Paul Verlaine. No faltó quien le haya llamado mosaico de
la poesía Pero Catulle Mendes se afilió al parnasismo; fué,
mejor dicho, el sacerdote que ofrendara el símbolo de fe,
escribiendo la Pantaleía. Eso no obstante, indignábase
cuando le tenían por impasible.-Los hijos de Víctor Rugo
-decía-no pueden ser impasibles.
Enamorado de la forma, supo vestir las ideas con atavíos
principescos. Sus versos son elegantes, de una sonorjdad
de cristal de Bohemia, y asombra la maestría con que éstán
ejecutados.
Cultivó, asimismo, con asiduidad, el teatro. Siete obras
deja en su testamento dramático, y son éstas: La femme de
Tabarín, Le docteur Blanc, Médée, Sainte Thérese, La part
du roí, Scarron y Glatígny, cuyos nombres cito por ser poco
conocidas. Y á la vez que se hacía representar en los escenarios parisienses, juzgaba las producciones de los otros
con aquel sprit que en ocasiones trocábase en censurable
ligereza, en el folletín de Le Journal, que estuvo á su cargo
durante algttnos años.
No es, sin embargo, al poeta, ni al dramaturgo, ni aJ novelador, ni al crítico, con ser sus respectivas' fisonomfas tan
interesantes, á quienes principalmente quiero_. aquí ,referirme, sino al cuentistá, al forjador incansable de_p~queñas historietas que, traducidas á muchas lenguas, corren
hoy por los diarios del orbe entero. En América, sobre todo,

Sigue en la página 395.

�EL MUNDO IL USTl?J'

394

ro

EL MUNDO ILUSTRADO

La Toma de Posesión de Monseñor Mora

Mons. Mora y los canónigos de León

~-

MONSER OR MORA EN EL LUGAR DE HONOR EN LA COMIDA DE CARI DAD.

Como lo ofrecimos en nuestro número anterior, publicamos en el presente información gráfica, amplia y detallada
de los festejos á que ha dado origen uno de los acontecimientos más importantes para los católicos mexicanos: la
toma de posesión del nuevo arzobispo metropolitano, monseñor José Mora y del Río.
Dijimos ya que su viaje de León á esta ciudad fué seña·
lado por- las muestras de entusiasmo de los habitantes de
los pueblos vecinos á la vía, quienes organizaron en su honor procesiones y caminatas en grupo, para ofrecerle sus
. respetos.
La recepción que se le hizo á su llegada á esta ciudad
fué, con mucho, más suntuosa que las que se han hecho á
los prelados sus antecesores en la silla arquiepiscopal, y
las fiestas que se están celebrando con motivo de su toma
de posesión, no tienen precedente, si no nos remontamos á
los tiempos del esplendor religioso de la iglesia oficial.
Después de la toma de posesión celebrada en la Catetedral con toda pompa, se han sucedido, casi sin interrupción, las fiestas en todos los templos de la ciudad. Ofrecida por los curas de las parroquias, se efectuó una comida
para los pobres, cuya presidencia se ofreció al nuevo pre·
lado, quien aceptó la invitación y presidió el acto caritativo.
Las fotografías que ilustran estas líneas dan idea exacta
de lo que .han sido las fiestas de referencia.

Procesión entrando (la parroquia de Tala

CATULLE MENDES
Sigue de la página 393.

Catulle Mendes obtuvo la celebridad merced al cuento.
¿Débese ello á que se le tenga por el mejor cuentista entre
los franceses?
Yo diría que ne. No es el mejor cuentista, pero considerémosle como un cuentista nuevo¡ como el creador de un
género especial de cuento.
No tenía el arte supremo de Guy de Maupassant para es·
culpir una gran idea en una narración brillante. No era
dulcemente tierno y henchido de poesía como Daudet. No
sabía dar tampoco el colorido de que Zola hizo gala en sus
páginas á Ninón. No era decadente y refinado como Lo·
rrain, ni inmoral-en el sentido rabelesiano de la palabraá semejanza de Armand Silvestre. Era, ¡,cómo os lo diré?
el ingenio maliciosillo y amable que se prodigaba en menudísimas gotas, tan frescas como de rocío y á la vez tan
picantes como de vino añejo, y tan frágiles como burbujas,
en cuentecitos breves, galantes, alados, que día á día desparramábanse por las hojas impresas como pétalos de nardo en pantanos inmundos.
En ellos hizo Catulle Mendes una delicada síntesis de la
mujer, de la muj~r parisiense, y en especial de la daifa, de la
cortesana del boulrvard. Ante sus ojos de romano de la deca-

Mons. Mora llegando á _la parroquia de Tula.- Mons. Mora saliendo de la parroquia de Tula dcspués de cefrbra(mis a
ASPECTO GENENAL DEL SA' 'ÍII D~ KANT t: LA COMl'l,1.DE CARIDAD EN HONOR DE MONS. MORA.

1

�EL MUNDO ILUSTRADO

395

397

EL MUNDO ILUSTRA 1)0

Obras Maestras de los Grandes Pintores

Altar de la catedral de León

Parroquia de Tula.

dencia,"la mujer no aparecía como la serpiente de siete ca· . yo no 3abría decíroslo. Lo que sí aseguro es que damas re·
bez~s á quien la cod'lparan los míilícos; ni como la virgen milgadas y pudorosas niñas de dieciocho abriles saborean
pálida de lo.s románticos; ni siquh:ra como la mosca de oro con deleite los cuentos de Mendes. No sería difícil hallar
c•el poema zolesco: era 1ma besliczncla adorable, lin,b, on· en la intimidad de un frágil mueblecillo, ó entre las hojas
de un libro devoto, recortes de periódico que encierren El
csc11do, La novicia 6 Un quid pro quo.
Catulle Mendes llegó á dominar de tal modo el género,
que fué, sin disputa, uno de los cuentistas más prodigiosa·
mente fecundos de la época. A más de veinte ascienden los
volúmenes de miniaturas narrativas que publicó.
El chorro cristalino, empero, ha cesado. No eya la fuente
inagotable. Acabáronse los versos, los novelescos episodios,
los hermosos actos. El poeta que tanto rió y que gozó tanto, brindándonos amor, gracia y poesía, se ha marchado del
mando, quizás con una mueca triste .•....

•

&lt;

CARLOS GONZÁLEZ PERA.

Sala d!!l trono en el palacio episcopal de León

dulante, que re.p artía caricias, que daba besos y burlábase
de los hombres con todo y ser el suyo un diminuto _cerebro
de pájaro ... . . .
· Ahol'a·bien, ·q-ue las mujeres gusteu de tal representación,

- Autorretrato de Rembrandt
Sr. D. José .Matla Vígil

Mons. Mora en el palacio episcopal de León,

t el 1 $ del actual

·oo

�398

REMBRANDT

.,_

No existe pintor alguno cuyo rostro sea más conocido, y
cuyas transformaciones, acarreadas á U propia fisonomía
por el paso de los años, ha ya sido tan á menudo anotadas,_ de edad en edad, desde la extrema juventud que se
adp1erte en el autorretrato que Rembrandt pintara á los
veinte años hasta aquel en que aparece su faz envejecida.
Y, sin embargo, ninguna vida más obscura que la del maest~o de la escuela holandesa: puede decirse que, por largo
hempo, fué en absoluto desconocida.
Es ahora cuando comenzamos á saber algo de ella. Pero
como Rembrandt llevó una existencia sencilla, apartada, y
su carácter, además, pecaba de hosco, el hombre quedará por mayor que sea nuestro empeño en pedirlo-encerrado
en el más hondo misterío. ,
Los estudios que de sí mismo pintó nos permiten, em·
per~, hacer de su persona no pocas suposiciones verosími·
les. Nos legó retr,atos serios y tranquilos; aguafuertes
que denuncian estudios atentos de fisonomía, en las que
sonríe y gesticula, regocijado 6 rabioso. ¡Qué más! Hasta
le hemos llevado la blusa de taller; sin contar con que nos
dejó también verdaderos estudios de bravura en donde su
imag-en se exalta, ostentando atavíos fastuosos y en los
que, según las circunstancias, exagera cierto detalles.
1.Es ello· simplemente una comedia?
No, á decir verdad.
Un artista de la talla de Rembrandt dominado por el
gei;iio que le inflama y le ilumina á 1~ vez, transfórma·
le .de cuerpo y de ánima. Lejos de ser comediante, es
actor en el más exacto sentido del vocablo. Afirmase en él
el poder de los actos variados y hasta contradictorios: es,
al mismo tiempo, el soldado voluntarioso y sanguinario,
el filósofo amigo ·d e la paz y del ensueño; 6, para decirlo
de una v~z, la naturahza en sus mil aspectos c;iiversos.
Rémbranc\t poseía t~n bella universalidad y la-estudia·
·
ba con mano maestra.
Ejemplo de ello es la obra que ahora ofrecemos á nuest~os lectol'JS, en la ~al debemos ver no sólo un retrato,
sino una obra de imaginación, en la que el gran pintor nos
presentó al guerrero que en él se ocultaba, al espíritu que
le dictase la elección de las hermosas armaduras y centelleantes cascos en la Ronda de Noche, y al filósofo amante
de las dulzuras del claroscuro que en este, como en
otros muchos cuadros suyos, bañan de tinieblas la acción.
Desde cierto punto de vista, el autorretrato que ilustra
las presentes líneas es uno de los más bellos de Rembrandt:
la verdad aparece en él vibrante y enéx:gica, y el arte en
t~do_su esplendor. Tiene, en cierto modo, algo de confidencial mterés, puesto que nos permite sorprender á un gran
artista en la intimidad de su genio.

aprovechó un momento decisivo
y disparó su escopeta certeramen·
te. La bala fué á incrustarse en la
cabeza del animal, que se revolcó
en el suelo con fiereza, y en los
momentos desesperados de su
muerte, aún pudo erguirse sobre
sus patas traseras. Entonces el
«Cabueño&gt;, tirando la escopeta al
suelo, se dirigió hacia el oso, en·
terrándole su cuchillo en el corazón.
Los dos cayeron al suelo for·
mando un salo cuerpo. Cuando los
demás compañeros bajaron al In·
gar de la lucha, el infeliz «Cabue·
ño&gt; era cadáver. Un zarpazo le
había desgarrado el pecho.
En los ojos de todos se pintó el
asombro y la pena que el arrojo
inaudito 'y la desgracia irrepara·
ble les causaban.
Cargaron con los dos cadáve·
res retornando al Concejo. Por el
camino hacían innumerables pa·
radas con objeto de descansar y
de hacer tiempo para entrar en la
aldea cuando fuera de noche.
Manolín volvía triste y contraí·
do, sin que de sus labios saliera
la más 1eve palabra.

Miguelón del Páramo er.tel q uc siempre organizata aquellas batidas, y al reunir en su casa á los labriegos cazadores, los obsequiaba con vino y con sidra en grandes tazas
de barro.
Su bija Rosario, moza robusta y esbelta, de mejillas co·
!oradas y ojos acastañados, escanciaba á cada uno ensu taza
el vino de la jarra, que sostenía graciosamente entre sus
dedos. Cuando se acercaba al grupo de los mozos, bajaba la
vista con recato, sonriendo al oír las débiles palabras de
halago que éstos le dirigían.
Dos de ellos, el &lt;Cabueño&gt; y Manolín del Tor, hacía
tiempo que rondaban á la hija de Miguelón, sin conseguir
la más pequeña esperanza salida de sus labios. Y al encontrarse allí, frente á frente, junto á Rosario, redoblaban los
agasajos y pretendían lucir su ingenio.
Pero la moza para ninguno tenía preferencia, y esto, que
hubiera desesperado al no preferido, hubiera, en cambio,
dejado franco el camino y rotas las hostilidades de los dos
rivales. Sin embargo, los tres sabían aquel secreto que ella
aparentaba no conocer y ellos no querían revelar.
Mas el vino, ante la presencia de la moza, hizo las len·
guas ligeras, y uno soltó un reto que el otro recogió con
presteza, y se miraron con odio reconcentrado, mientras
ella sonreía con orgullo.
-¿Nos da palabra, Rosario, de que aquel de los dos que
sea más valiente será su preferido?
-Sí que la doy-contestó.
-Yo-dijo el &lt;Cabueño&gt; con arrogancia-mataré el oso.
-Y yo-agregó Manolín del Tor-espero hacer lo propio.
Rosario se alejó para llenar por última vez la taza de los
cazadores, mientras la luz del alba apuntaba en marco tenue
por la puerta de la solana.
Al poco rato, animosos y joviales, emprendieron la m:u·
cha hacia los ingentes picos del puerto, donde la nieve
empezaba á brillar bajo la caricia del sol naciente,

,.·

. ..,. ,.
:"'.,-:~ r'

-·· 1:"

~

lII

Al llegar á ca~a de Miguelón
del Páramo, con el triste carga·
mento, entraron silenciosos en la
amplia cocina. Sus labios secos
no ansiaban ni la sidra, ni el vino ale,!re que zahuma los corazo·
nes. El fuel(o ardía lento, chisporroteando los leños húmedos como una carcajada.
RQ.Sario se desconsolaba por la
desgracia acaecida, de la que acaso
.
ella, inconscientemente, era causante. Manolín seguía guardando silencio. Los demás convenían la forma de participará la familia del desgraciado
«Cabueño&gt; tamaña desgracia.
Todos citaban su arrojo y su desventura, que correría
bien pronto por los caminos y por los agrestes feriales como el héroe de un viejo romance.
Pero para Manolín apenas había una palabra de elogio.
La magnitud de la desgracia hacíales olvidar al pobre ra·
paz, y é~te, acaso para revelarse ante Rosario, se acercó á
ella y le dijo:
-No es ocasión de que te hable de tu promesa; pero dígote que Y" fui quien mató al oso.
-¡Ay, Manolín! dices verdad; ambos á dc,s fuisteis va·
, lientes; pero barrunto que no puedo decidir. Si el oso te
matara á ti, había de quererte más, como quiero la memo·
ria del &lt;Cabueño&gt;, que pereció por causa mía.

II

A Rosario le llegó á preocupar hondamente el reto de
aquellos dos mozos, que parecían dispuestos á exponer su
vida por una palabra suya. La moza· tenía el corazón para
el amor duro como las rocas de la montaña y frío como la
nieve de los ventisqueros; pero montaraz al fin, 'sentía una
admiración sincera hacia el más humilde gañán, si un hecho notable y valeroso elevaba su nombre, y aunque no
creíaenel valordel&lt;Cabueño&gt; ni en el deManolín del Tor,
su imaginación se recreaba en vanidosa voluptuosidad y
pensó todo el día que acaso el amor propio de los dos ra·
paces se manifestara en un acto heroico y arrojado.
Y así fué en verdad,
Tan pr&lt;'nto como los cazadores llegaron al lugar donde
podía el oso tener su guarida, Manolín y el &lt;Cabueño&gt;, se·
parados de sus compañeros, buscaban con ansia el rastro
de la fiera. Los ojos de uno y otro avizoraban las ondula·
ciones del terreno, las altas matas, sin que encontraran el
menor indicio de su paso. Cuando alguna vez se encontra·
ban con la vista, un ceño de rencor se plegaba en sus fren·
tes. Los demás, diseminados en g~pos, charlaban descui·
dados y sin temor, reconociendo también el terreno.
A media mañana, cansados del inútil trabajo, procuraron
el yantar bajo los pinos de un alto pico, frente á un sol
l
bienhechor y marzal. Todos comían alegres las diversas
A medida que iban llegando los cazadores á casa de Mi· viandas que condujeran en los morrales, menos Manolín y
guelón del Páramo, subían á la cocina, donde ardía una el &lt;Cabueño&gt;, q ne un poco separados y simulando tranqui·
buena lumbre, y después del saludo, contestado por todos lidad, escudriñaban el horizonte y el profundo valle.
á coro, se sentaban en los bancos de piedra que rodean el
En las palabras de algunos se notaba que iban perdiendo
llar, continuándose el interrumpido y obligado cuento de las esperanzas de encontrar al oso.
fabulosas cacerías.
De pronto Manolín se levantó con decisión; fulguró rá·
Era más de media noche y ya pocos faltaban á la cita. pida en sus ojos una alegría que fué notada por su rival,
La cacería que desde el amanecer se iba á celebrar en los y cogiendo la escopeta se fué monte abajo diciendo que
apartados riscos de la montaña, para dar muerte á un oso iba á matar un pajarraco que había visto posar en un árbol.
bravío, era esperada con ansia, porque la tranquilidad al· El &lt;Cabueño&gt; le siguió, alegando idéntico pretexto. No ha·
terada del lugar sería devuelta. El bravo cazador que lo· bía pasado mucho rato cuando los cazadores, que bebían
grára la fortuna de colocarle su bala entre los ojos, ó tuviera · .•alegremente el vino de sus botas, notaro!l un r\lido extraño
la valen.H:ele- _clavarle su cuchillo en el corazón, sería lle· que los puso sobre aviso. Vieron á Mañolín. que se desli·
vado en hgml1¡os por la aldea y bebería la sidra de innu- zaba por entre unos greñascales con la escopeta preparada,
mérables ... jarras - que -mozas-gentiles· le ofrendarían,-como y -al tcCabueño&gt; EJ.Ue -trataba de .ganar posición entre un ma·
consa~ración á la sequedad de sus labios.
torral.
El comento de añejas historias, sacadas á relucir por.los
Al ver estos preparativos y cuidados de los dos mozos,
viejos, en las que iba mezclado el nombre del famoso ca· alguno reía burlándose de ellos.
Mas, bien pronto se acabó la risa para convertirse en
zador de osos, Xuanón de Ci1bañaquinta y el de Miguelón
el de Rita, hacía llamear en los mozos el deseo de una vic· asombro, cuando vieron al oso que buscaba salirtranquila·
toria montaraz, y pensaban que luego, al bajar al Concejo, mente de su guarida, emplazada entre ocultos matorrales.
el más cumplido agasajo sería para ellos, como pertenece
Los dos, decididos y valerosos, aguardaban el momento
de disparar. Manolín, que había ganado ventajosa posición.
al héroe de un romance.

399

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

*

Rivales Montaraces

t

,/

Comenzaba el autor á leer y decla,
por ejemplo:
"El teatro representa una sala decentemente amueblada. A la derecha,
entre la primera y segunda puerta, un
buró .. .
Lo del buró le disonaba al empresario, é interrumpiendo la lectura, gritaba:
-¡Fulano!. ...
Fulano, que era el mueblista y guardarropa, se presentaba en
seguida.
-¿Tenemos buró?
•
Si contestaba que si, el empresario le decla al autor:
-Puede usted continuar.
Pero si Fulano contestaba negativamente, mi hombre decla, con
la mayor sencillez:
-O quita usted el buró, 6 se lleva la obra.
Tenla sólo cuatro mallsimas decoraciones.
Como casi ningún autor de los que escribían para la Infantil quePRUDENCIO CA!HTROT,
ria firmar ni parecer siquiera por el teatro, cuando una obra gustaba mucho y el público pedla con insistencia que saliera á escena
el autor, saltaba el empresario á las tablas haciendo genuflexiones
y corteslas ridlculas.
Algún chusco espectador gritaba á veces desde la butaca:
EMPRESARIO SINGULAR
-¡Usted no es el autor! .. . . ¡Fuera de ahll ....
Entonces él se adelantaba majestuoso hacia la batiría y encarándose con el preopinante, le decla:
-Oiga ustea, caoallero: la obra es mla, porque la he comprado,
En el teatro de la Infantil (hoy Romea) actuaba una modesta
y tengo perfecto derecho á salir aqul.
compaf'íla de verso á ralz de la revolución del 68.
Una nsotac!a general, nuevos aplausos y nueva llamada. á la
Se haclan cuatro piezas todas las :ioches, y al final de cada una
se bailaba un "can·can," el primero, honesto-hasta cierto pun- escena.
to-el segundo, un poquito más fuerte; el tercero, escandaloso, y
el de la cua,ta sección, frenético y desenfrenado.
En Capellanes (hoy Cómico) se segula el mismo procedimiento.
El empresario de la Infantil era un exsargento de caballerla, orlginallsimo.
No pagaba derechos de representación, porque solamente represent.tba en su teatro las obras cuya propiedad compraba de antemano; pagándolas á cinco duros, la que menos. y á diez la que más.
Casi tocias las obras que se haclan en la Infantil eran anónimas.
Como se ve, al empresario le sallan por una friolera los derechos
de representación.
La lectura de una obra al empresario era, á veces, más divertidª
que la obra misma,

�EL MUNDO ILUSTRADO

400

.)

PUESTO DE LA &lt;CERVECERÍA CUAUHTEMOC&gt; EN LA KERMESSE DE CHIHUAHUA ;

Lujosa Jamaica en Chihuahua
Brillante Fiesta de Caridad
Las grandes catástrofes que afligen á la humanidad, si
bien es cierto que llenan el alma de duelo y afligen á los
corazones que sienten las desgracias ajenas, como si fueran
las propias; si siegan miles de vidas y dejan luto y deso·
ladón en infinidad de hogares; si presentan á los ojos atónitos de todo el mundo escenas desgarradoras de miseria
y de dolor, por otra parte tienen, como una especie d.e
compensación, el privilegio de despertar los nobles senh·
mientes y permitir á la humanidad demostrar que las palabras caridad, altruismo y solidaridad humana tienen todavía razón de existir.
De todas partes del mundo nos llegan noticias á diario
del movimiento caritativo motivado por los recientes cataclismos que asolaron la región Sur de Italia. Y si en to·
das partes del mundo se ua dejado sentir ese movimiento
de conmiseración, en favor de los desvalidos italianos,
nuestro país no tiene por qué averge&gt;nzarse ante esa cari·
dad universal, pues podemos decir que marcha en prime·
ra fila entre los que con más ahinco han contribuido á aliviar, hasta donde ha sido posible, los dolores y las angustias de los damnificados.
Los actos de caridad, tanto públicos como privados, se
han sucedido sin inft.rrupción, y la prensa diaria, lo mis·
moque la semanaria, nos·hemos ocupado de ellos conforme se efectúan. A su larg~ lista tenemos que agregar uno,
que por su lucimiento, bien puede ocupar un lugar promi·
nente entre los de su género.
El día siete de los corrientes el «Teatro de los Héroes»
de la ciudad de Chihuahua, adornado con sus mejores galas sirvió de marco á una d~ las fiestas que se recordarán
po~ más tiempo en la capital fronteriza, y que reunió, movida por un solo sentimie~to-la c.aridad-á las personas
má,;; prominentes de la soc1edad ch1huahuense,

La kermesse organizada por el club «Sorosis&gt; para colectar fondos en favor de las víctimas de los recientes terre·
motos de Calabria, Sicilia y demás ciudades del Sur de
Italia, tuvo todo el éxito que merecía, dado su noble fin Y
el tino con que se organizó
Todos los puestos que tomaron parte en la hermosa fiesta
de caridad contribuyeron al éxito de ella por el buen gusto y elegancia desplegades por sus constructores. De entre
los que más llamaron la atención citaremos á los siguientes:
El de dulces, que se hallaba á carl(o de las señoras J. M
de Stéfano y Nicolleti S. de Margallain, ayudadas por una
encantadora multitud de niñitas que se confundían con s~
mercancía por lo agraciadas.
El "banco" !ué encomendado á la hábil gestión adminis·
trativa de la señora Concepción Olivares de Sánchez, se·
cundada con gran acierto por un grupo de no menos hábi·
les ayudantes, dignas de fil(urar en primera fila en el rol
de empleados de cualquiera de los más importantes "ban·
cos" del mundo. ·
En medio de una cascada de espumoso y rico champa·
ña se destacaba la elegante figura de la señora Luz Zuloa·
ga de Madero, quien contando con la colaboración ~e un
grupo de distinguidas y guapas señoritas, tuvo cuidado
de que no disminuyera el caudal de la tentadora catarata.
El puesto de la alegría, y lo llamamos así porque en t1
se expendían los hermosos papelillos multicolores que
en esta clase de fiestas forman el entretenimiento y ador·
no que más animación les da, estuvo á cargo de las distin·
¡!uidas damas doña María de Jesús Seijas viuda de Priete&gt;.
Guadalupe Asúnsolo de Muro y Guadalupe Bárcenas &lt;. e
Calderón, quienes cumplieron á maravilla su cometido con
la ayuda de una pléyade de hermosos pimpollos, que no
descansaron un momento en el despacho del material de
guerra, que había de figurar en más de un galante encuentr~.
El depósito de puros y cigarros fué puesto en las h~b1·
les manos de las señoras Santos Maytorena de Falom1r Y
Clotilde Q. de Corredor Lator~e; y el puesto d~-~guas ga·
seosas y nieve se encomendó a las no menos hab1les de las

PUESTO DE LA «CERVECERÍA CUAUHTEMOC» EN LA KERMESSE DE CHIHUAHUA.

~ea.oras Manuela Salazar de O'Bannon y Elenteria L. de
Attolini.
La noble dama doña Carolina Cuilty de Terrazas y las
bellas señoritas sus hijas, tuvieron á su cargo el puesto de
tamales y atole.
El café oriental fué una de las notas más hermosas y
originales de la kermes~e, y las señoritas Kuch, Sartorios
y Alvarez le imprimieron un sello de distinción y elegan·
cia; la señorita Beatriz Muñoz Lumbier personificó á una
gitana que hacía suspirar por los verdes y perfumados
cármenes de la antigua Granada ó de Sevilla.
Llamó la atención de una manera mu y particular el pues·
to instalado por la Cervecería Cuauhtemoc, de Monterrey,
el cual fué obsequiado al club•Sorosis&gt;, organizador de la
fie,;;ta, y adornado de blanco y oro, los colores distintivos
del club, en honor del mismo. Este, dando una muestra de
delicadeza y para corresponder á la fina galantería de la
compañía cervecera, patrocinó, de una manera especial, este
puesto, y en él se reunieron las distinguidas damas de la
simpática agrupación, encabezadas por su aristocrática pre·
sidenta la señorita Carmen Bárcenas. Prestaron su valiosa
protección al mencionado puesto las hermosas hadas Enri·
queta Rubio, Josefina Hermosillo. Sofía de la Vega, Estela
Goroztieta, Luz Prieto y Berta Mayer, quienes protegían
sus albos tocados con unos artísticos delantales, obsequio
de la cervecería, que llevaban pintado un Cuauhtemoc
abanderado enmedio de unos letreros que decían, en la
parte alta, «Club Sorosis», y en la parte baja, «Cervecería
Cuauhtemoc».
Inmediata al puesto se instaló la mejor orquesta de Chi·
huahua, expensada por la Cervecería Cuauhtemoc, la que
tocó lo mejor de su repertorio durante toda la noche; fué la
que proporcionó el elemento musical durante el baile que
se efectuó en el salón blanco del teatro.
•
Las únicas marcas de cerveza que se usaron en el entusiasta testival , fueron las que fabrica la CERVECERIA
CUAVHTEMOC, figurando en primera línea la incompara·

ble SATURNO y la sin rival CARTA BLANCA, lo que
quiere decir que los paladares chi~uahuenses abundan en
buen gusto y que no aceptan más que sus marcas favori·
tas. con exclusión de cualesquiera otras: la SATURNO in·
comparable y la CARTA BLANCA, sin rival, no admiten
competencia en el mercado de Chihuahua, probándolo el
hecho de que, sin excepción alguna, el puesto de la CERVECERIA CUAUHTEMOC fué el que más realizó en la
kermesse. ascendiendo sus utilidades líquidas al derredor
de $1,500.00 para el auxilio que el simpático CLUB SO~OSIS dedica á los supervivientes de la hecatombe de Regl(io
di Calabria, Messioa, Catania, Cattaniseti, Palmi y Conzenzt:, cuyos nombre•, que ahora significan duelo, resalta·
ban en dorados letreros en derredor del kiosco de la Cuauh·
temoc, como símbolo de caridad.
La instalación del citado kiosco, de blanco y oro, como
homenaje al CLUB SOROSIS, era verdaderamente feérica
y deslumbrant~: más de 400 focos de luz eléctrica le cir·
cuían en toda su extensión, y en su centro se erguía una
estatua de CUAUHTEMOC, sosteniendo en una mano un
foco vistosísimo, que atraía todas las miradas, siendo como
el faro guiador de los sedientos, que se encaminaban á d~·
leitar sus paladares con las inapreciables cervezas de las
más suprema« y populares marcas de la CERVECERIA
CUAUHTEMOC, que constituye un verdadero orgullo na·
cional, as í por la superioridad de sus productos cuanto por
su generoso desprendimiento' en casos como el que no&lt;i
ocupa ab.ora, cualidades que la hacen acreedora á ocupar
un puesto prominente y á triunfar de toda competencia.
Las ilu~traciones que acompañan á la presente reseña
darán meior idea del éxito brillantísimo debido al snpremo y portentoso esfuerzo del CLUB SOROSIS, la más bella
organización de las damas de la sociedad chihuahuensi;,

�402

EL MONDO ILUSTRADO

403

EL Mü NDO ILUSTRADO

GRANDES FIFSTAS EN OAXACA

FIESTA DEL &lt;CENTRO DE DEPENDIENTES.&gt;

FIESTA DEL &lt;CENTRO DE DEPENDIENTES», DE OAXACA

GRUPO DE CICLISTAS

C.\RRERAS DE BICICLETAS

REPARl"O DE CERTIFICADOS Á LOS ALUMNOS DE LAS ESCUELAS PRIMARIAS EN EL PASEO JUAREZ DE OAXACA,
1

1

1

La capital del Estado de Oaxaca acaba de ser teatro de grandes fiestas que, aunque de diverso carácter, hablan muy
en favor de su cultura y progreso.
Dos de estas festividades fueron de carácter educativo y la otra fué una nota social muy simpática.
El día treinta del mes próximo pasado, el Instituto de Ciencias y Artes del Estado celebró una hermosa fiesta para
hacer entrega de las recompensas merecidas á sus hijos que se distinguieron durante el último año escolar.
La dirección del plantel organizó un programa ameno para la fiesta, cuyos números principales fueron: el acto de
la distribución de recompensas, el vals &lt;Dansa de Amere&gt;, cantado por la señorita María Vásqnez Orozco, y la lectura
de la poesía &lt;Después del Paraíso&gt;, que ya conocen nuestros lectores, por su autor.
Entre las ilustraciones que acompañan á estas líneas, están dos retratos de otros tantos hijos del instituto de chaca: son los pasantes en derecho, señores don Manuel Rueda Magro y Onésimo González¡ los dos han hecho brillantes
carreras en el instituto y lucen en el pecho las condecoraciones á que su dedicación y amor al estudio les han hecho
acreedores; ambos desempeñan cargos honrosos en el profesorado del plantel, que se honra al contarlos! entre sus hijos.
La otra fiesta, de carácter escolar, fué la repartición de certificados á los alumnos de las escuelas primarias del Estado, efectuada el último domingo de Enero en el paseo duárez&gt;. Des¡:ués de la repartición, los alumnos de las escuelas

LABORES EXHIBIDAS E l'I LA EXPOSICIÓN ESCOLAR

EN OAXACA,

GIMNASIA EN EL PASEO &lt;JUÁREZ&gt;

DE OAXACA

hicieron algunos ejercicios de gimnasia sueca, y
en seguida el señor Gobernador del Estado declaró inaugurada la ex·
posición de labores ma ·
nuales de los mismos
educandos.
Réstanos hacer men ·
ción de la fiesta social,
que fué la de aniversario
de la sociedad de dependientes «Unión y Protección Mutua&gt;, cuyo número culminante fué la
fiesta deportiva efectua
da el domingo treinta y
uno de Enero por la tar·
de. Las fotografías ·que
acompañan estas líneas,
tomad as expresamente
para «El Mundo Ilustrado», darán á nuestros lec·
tores una idea de lo que
fueron las .animadas fiestas á que nos referimos.

SR, D. MAN UE L RUEDA MAGRO, DISTINGUIDO A LO M·
DETALLES DE LA EXP OSI CI ÓN DE LABORES ESCOLARES

FIESTA DE PREMIOS EN OAXACA.-GRUPO DE NIÍ:AS HACIENDO

NO DEL INSTITUTO DE OAXACA

"

�~es

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDOI LUSTRADO

CON CUR,:SO IDE ;TI~ O
tros de distancia, y con
pistolas de modelo "Parabellum" á cincuenta
metros. En vista Je los
magnlficos tiros que se
han hecho en los domingos pasados, se espera
que la prueba definitiva
sea muy refiida; después
de cerradas las prueba!
se efectuará la fiesta de
premios, la cual es muy
lucida y entusiasta.

"'~

*
Los Nuevos Automóviles
• En .el último Salón de Autos, correspondiente á 1908,
que se abrió en París, y al cual nos hemos referido ya en
esta sección, puede decirse que los fabricantes, en mayoría,
esmeráronse en l)!esent¡lr tipos de automóviles pequeños,
ligeros, que si bien es cierto que están dotados de una gran
resistencia y hechos con primor, no lo es menos que, por
-su tamaño, son menos costosos, y, por lo mismo, hállanse
al alcance de aquellos aficionados á este género de sport
que no son poseedores de gran fortuna que les permita ha·
cer fuertes desembolsos.
Los fabricantes franceses tienden á democratizar el automóvil. Elogiémosles, pl)eS nada más propio para conseguir
que el progreso automovilístico-si vale la frase,-logre
aún proporciones mayores.
Sólo puede anotai;se una excepción dentro de esta tendencia marcadísima del Salón parisiense: entre los múltiples tip.)s de vehículos ligeros que merecieron el aplauso
'del público, presentóse uno grande y suntuoso, que en grabado reproducimos ahora, el cual ha venido á revolucionar la producción de los industriales similares franceses.
Está hecho con un cuidado de orfebrería, dentro de cierta
severidad de buen gusto, y responde á los deseos de los
automovilistas de élite, siendo verdadero modelo en el
género.
- Es de 15- 20 caballos y la gama sigue por 35, 45, 55 y 65
caballos á 4 cilindros, que completan dos notabilísimos «6
.~iJigdros&gt; de 65 y 75. caballos; Por lo que loca á la foLIDa
de tal modelo, no puede ser más original ni más bella:
afecta l~ de doble coupé, y puede permanecer así cerrado
herméhcamente, como abierto. No cabe duda que es éste
uno de los más legítimos triunfos alcanzados por el Salón
de Autos parisiense.

M. de Vizcaya, notable esgrimi~la español.

Vizcaya obtuvo el primer premio, puesto en lbs torneos
ve1ificados el año pasado en Baden, en Rouen, .e n Dieppe
y en San Sebastián.
De nacionalidad española, ha fijado su residencia en
En México ha alcanzado la esgrima, en la actualidad, un Francia. Preside, en París, una de las mejores salas, Y es
discípulo de un sabio maestro: Jeanty.
franco esplendor.
Su juego es sobrio, enérgico y poderoso. Ataca poco, Y
Y es á c1usa de esta afición merecedora de aplauso, y del
deseo que se tiene de observar los grandes éxitos de la· eso después de largas y concienzudas preparaciones. Su
esgrima en su centro mismo, en la urbe donde impera, en gnardia habitual es en sexta: no pára sino á la extrema fiParís, que ahora aparece en estas páginas el retrato de M. nal. y lo hace entonces-cuarta y respuesta directa-con
una prontitud, un cá ~ropos&gt; y una seguridad notables.
de Vizcaya, el ~sgnmista de moda.en la metrópoli france~a.

Los Campeones de la Esgrima

1

1

La socieda&lt;\ suiza de
tiro está celebrando actualmente su concurso
anual de tiro, a,:ontecimie.ito deoortivo QU ~ cada año despierta gr11n
entusiasmo entre los afi donados.
En lo'l do'l domingo;
transcurridos del NPS~nte mes se han efectuado las pruebas primarias
del concurso, y hoy de·
ben efectuarse las definitivas.
El concurso actua 1 es
de tiro de fusil con fusi·
les suizos de ordenanza,
á cien ntresclentos me-

�406

EL MUNDO ILUSTRADO

LA MUERTt Df BURON.-TRfS BfNfFICIOS DISTINTOS
9" Y UNO SOLO VfRDADfRO
Cuando le vi pasar y me dijeron: ese es Burón, todo un
enjambre de recuerdos, de cosas sabidas acudió á mi memoria. Vi, en aquel viejo disfrazado de joven; en aquella
musculatura rehacía al tiempo; en aquel cuerpo erguido y
firme, un chisporroteo de gloria ida, un fogonazo de triunfo
extinto.
Ese que pasaba fué astro de primera magnitud en la escena de México. Hizo de ella un reinado de prestigio. Su
nombre iba de boca en boca pronunciado siempre con alabanza y hasta con entusiasmo. El teatro Nacional-ese otro
desaparecido que asoló bárbaramente el poderoso ciclón de
la finanza-fué testigo de aquel constante diluviar de
aplausos que inundaba el alma del viejo actor.
Pensé en aquel tiempo de triunfo y alabanza, de gloria
y juventud. Vino á mi memoria la algarabía entusiasta
que voceó en mi terruño el gran suceso de la inauguración
del teatro por Burón ¡Oh, Bnrón!. . . . Y todos los labios
aclamaban ese nombre con los epítetos más envanecedores.
Esto era en mi infancia, y nunca vi sobre la escena á
aquel soberano de entonces. Su nombre fué apagándose
lenta, imprecisamente como una lámpara, y después ....
nadie lo pronunciaba.
En mí, sin embargo, quedaba vivo el deseo de mi niñez.
¡,Cómo será Burón? pensaba. Aquel personaje, de quien
todos hablaban allí en mi provincia y en mi infancia; ese
nigromante, á quien yo me figuraba como un sér extraordinario, casi un taumaturgo, un superhombre magnate de
la ¡!loria.
Y el prodigioso esperado pasó, ante mis ojos, fríamente,
vul¡!ar, como uno de tantos, sin despertar curiosidad ni
asombro más que á mi contemplación.
La gloria, esa coqueta incorregible, le había vuelto la
espalda. Burón, el monumento, pasaba como un escombro,
como una ruina.
Hoy, al s:i.ber que ha muerto, me llega la noticia como..
un consuelo. Me la dan con frialdad, con indiferencia.
Su cuerpo tuvo la debilidad de ser fuerte y resistió la vi- ·
da mucho tiempo.
¡Pobre Burón!
¡Pobre artista el que muere viejo!
Para sobrevivir hay que morir en gloria,

El circo estaba casi solo.
Llegué en los momentos en que el viejo clown hacía la
delicia de sus concurrentes con un número musical de gro·
tesca ejecución.
Una carcajada estruendosa aprobó la farsa. No era la risa
infantil que otras veces premia la gracia de ese clown ami·
go: era una risa de tonos graves, de voces roncas, risa de
hombres.
Sí, de estos se compone el público de hoy en el circo de
Bell.
Mis ojos, curiosos, repasaron la concurrencia. Pocas señoras, poquísimos niños: sólo hombres, hombrazos de caras
afeitadas, cuerpos hercúleos, ojos claros y cabellos lacios
cayendo en bandas sobre la frente. Un público de yankees.
Y esas risas ingenuas de los yankees en el circo, substi·
tuyen ampliamente las risas de los niños que faltaron.
Tan ingenuas unas como otras. Las primeras son la ale·
gría sana del espíritu enérgico de esa raza que se deleita
en la contemplación de un triunfo de la constancia y de la
persistencia venciendo una dificultad. Las segundas son la
alegría ingenua del golpe inesperado, de la mueca ridícula,
del chiste accesible y llano.
Cuando esos niños crezcan y sean hombres, no tendrán
el candor yankee, que los haga disfrutar como los vemos
aplaudir y gozar en ese su espectáculo favorito.
Diferencia de temperamentos que hará pensar á los psi·
cólogo~. A mí, cronista humilde, sólo me toca anotar que
hubo risas y aplausos sin investigar de dónde vinieron.

***
. Al be.nefi.cio de Be~l siguió la función, organizada por varios arhstan para arbitrar recursos al transformista Aldo
que perdió cuanto poseía en el incendio del teatro &lt;Guerre:
ro&gt; de Puebla.
Es esta función, la ~nica que puede llamarse verdaderamente beneficio, pues la de Bell y la que se verificó en el
teatro Principal, como beneficio del maestro Gascón, no
merecen tal nombre, ya que son en realidad &lt;seratas d'ono·
re&gt;, como llaman los italianos á esta clase de funciones.
Tanto la función de beneficio de Aldo, como la &lt;serata
d'onore&gt; del maestro Gascón, dieron dos llenos en los res·
pectivos coliseos donde se verificaron.
Ambos programas contaban con los mismos elementos y,
sin embargo, el público acudió diligente.
Para una fiesta lo condujo la piedad.
Para la otra el cariño.
LORELEY.

•

*

11 •

En esta temporada, que ya toca á su fin, no ha hecho la
algazara de otras veces el circo de Bell.
Parece que este espectáculo decae. Antes, anunciar un
beneficio de Bell era un acontecimiento. Las localidades
se agotaban con anterioridad á la fiesta y en aquella noche no se cabía en el amplio edificio.
Yo asistí al último doble beneficio del mimado clown.
Faltaba allí el público de otros años; aquel apiñamiento
inquieto de cabezas en el descenso de las gradas; aquella
confusión de colores y de rostros en la sombra de la gradería, cuya multitud se apretaba alejándose hasta tocar las
barras de la techumbre.
Tampoco en los palcos mostraba sus lujosos atavíos nues·
tra aristocracia.

"DIEZ MINUTOS DE AUTO"
L público parisiense, á pesar de estar acostumbrado
á toda clase de incongruencias y aberraciones, no
dejó de sorprenderse cuandovió hace poco más de
un mes juntos en los programas del teatro de Novedades
los nombres de Georges Berr, el comedista funambulesco,
y Pierre Descourcelle, antor de &lt;Los Dos Pilletes&gt;, firmando
la misma obra, y su sorpresa no fué menor al ver represen·
tada la obra en el citado teatro,
&lt;Diez minutos de Auto&gt;, que es de lo que se trata, es
una comedia ligera, una improvisación de esas que siguen

E

407

't:L MUNDO ILUSTRADO

4DIEZ MINUTOS DE AUTO&gt;,-ACTO Il

á una escena literaria, con la que el autor ó autores. sed~vierten ingenuamente en sus ratos de ocio, para divertir
después al público que no gusta de los argumentos com·
plicados y de los problemas sociales llevados á la escena.
El cuento, despojado de las gal~s con que sus autores lo
presentaron al público, es como sigue:
.
.
Un farmacéutico llamado Folletourt.e, enr1quec1do ~n el
comercio de las pildoritas, lega, al morir, un redondo millón
de francos á su amigo el comandar.te Laloucagne; pero á
condición expresa de que el favorecido por el ~egado de·
berá casarse con la viuda, que se llama Jacqueline, Y que
es muy guapa. Laloucagne, que no había esperado á que se
le in vitara para encontrar á señora muy á su gusto, encuen·
tra que la cláusula testamentaria es muy aceptable, Pll;es
viene á leditimar
algunos• deseos suyos, qu~ en otras c1r·
b
c unstancias serían pecaminosos.
Pero como está dicho que la felicidad no ha de ser com·
pleta, la noche misma del matr~monio el notario hace en·
treda al nuevo marido de un pliego sellado, procedente de
ent~e los documentos que encierr~n la últi~a voluntad del
difunto. En este pliego el exmarido anunciaba á su suce·
sor que su esposa, ó más bien dicho, ~a esposa de los dos,
no había observado, durante toda la vida, una conducta ab·
solutamente irreprochable.
La prueba de sus deslices, dice la carta, est~ dentro de
una caja, y esta caja, á su vez, se halla escondida .... ¿Pero
dónde? Esta es la cuestión; en este lugar de la lectura el
ordenaza del comandante deja caer la carta en. la lumbre,
y con su destrucción se pierde el s~creto.. En _vista de es·
to, Laloucagne decide empezar una 1nveshgac1ón para des·
cubrir ese secreto.
.
A causa de las revelaciones, el carácter del reci,én casado
se vuelve taciturno y agrio; provoca, uno despue~ de otro,
á todos los hombres de quienessabe ,9-ue han podido .estar,
directa é indirectamente, en relacion con Jacquehne, Y
principalmente al notario Duverdier y a~ doctor _T~urneuville, quienes, lejos de g:ilantear á la senora, d_1ngen sus
fuegos amorosos á una señorita de costumbres ligeras que
vi ve en el piso alto de la casa,

Al fin, pocos momentos ~después la .intriga se aclara, ó
por decir mejor, se obscurece más, pues el comandante lle·
ga á saber en qué condiciones cometió su falta la señora.
La aventura no tiene nada de sorprendente de parte de una
buena burguesa; una noche, después de haber asistido al
baile de los &lt;Quat'- z-Artz&gt;, en compañía de su primer esposo, quien portaba un disfraz de dux, Jacqueline, un poco trastornada por los humos del alcohol, se equivocó de
automóvil y se entró en uno en el que iba otro dux,
que no era su marido; pero que se prestó gustoso á hacer
las veces de tal. La señora no se dió cuenta de su equi vocación sino demasiado tarde.
Como decíamos antes, la posesión de estos datos más
oscureció que aclaró la situación, pues ahora se trata de
encontrar á.,ese emprendedor dux, causa de los males del
desgraciado Laloucagne; éste, después de laboriosas pes·
guisas, llega al convencimiento de que el dux no es otro
que él mismo, que se adelantó á la última voluntad del
desprendido esposo.
No acaba aquí la cosa, si110 que el esposo, queriendo
deshacerse de un último resto de inquietud, idea presen·
tarse á su esposa con el mismo traje, causa de las inquietutudes matrimoniales de su antecesor. Pero he aquí que el
primo Tranquilino, que ama también á Jacqueline, y que
no espera para casarse con ella más que enviude, llega al
mismo tiempo portando el vestido de los Dandolo.
Parece que hay un nuevo embrollo en pueita; pero la
joven esposa, dando muestra de un gran talento práctico,
imagina una estratagema muy ingeniosa para descubrir á
su verdadero seductor. Se ofrece sucesivamente á las caricias de los dos hombres, hastjl que al fin reconoce, por al·
gunos detalles, al hombre con quien pasó en otro tiempo
diez gratos minutos en automóvil yse arroja en sus brazos
gri.tando: «¡este e!':o&gt;!
La obra está escrita en un lenguaje fácil; su diálogo es
muy brillante y entretenido, y su interpretación en Novedades fué sumamente discreto, con lo cual huelga decir q ue
su éxito ha sido franco y ruidoso,

�409

EL MUNDO ILUSTRADO

El Hombre y sus Costumbres
/

JARDINES DE ORNATO

El arte de los jardines modernos no está dotado de una
clasificación tan complicada como lo fué en otro tiempo.
Actualmente se ha convenido en reconocer sólo tres estilos
de jardines: el estilo simétrico, el paisajista y el mixto; á
1-.stos tres estilos generales nos referiremos sin entrar en detalles acerca de sus variedades, por no permitirlo la extensión de nuestros artículos.
El estilo simétrico, como su nombre lo indica, incluye
á todos los jardines , que están repartidos de una manera
regular; su trazado se debe al célebre arquitecto de jardines Le Notre, de origen francés, y por esto es por lo que se
conoce también á estos jardines con el nombre de franceses.
Se usa generalmente esta clase de jardines en las cercanías de las habitaciones, principalmente delante de las
construcciones arquitectónicas. Los jardines esencialmente floristas se trazan, generalmente también, según d estilo
simétrico, lo mismo que los jardines pequeños de las plazas en las ciudades. El estilo simétrico no hace uso más
que de líneas trazadas á compás ó á cordel; es el más bello
acompañamiento de los grandes edificios.
Ilustra estas líneas un modelo de pequeño jardín, trazado
conforme á las reglas del estilo simétrico, que es fácilmente trazable en un terreno pequeño.

de las propiedades de los dos. Muchas personas gustan de
tener un pequeño &lt;parterre&gt; delante de sus habitaciones, lo
cual es muy fácil, pues se traza sólo con líneas regulares, y
generalmente se ven muy bien los jardines simétricos al
lr~nte ó al derredor de las habitaciones, sobre todo cuando la inclinación del suelo es muy notable.

1:

regla.
t
, . d'
. .. t
. é
Actualmen e se usan mas Jar mes pa1sa11s as que s1m ·
tricos, porque la conservación de los primeros es más barata y más fácil que la de los segundos. Los paisajistas se
prestan de una manera admirable para las cercanías de
las casas de campo. Damos adjunto un modelo que es de
fácil ejecución y á la vez muy hermoso.

•••

La combinación d-, los dos estilos anteriores ha dado
origen á lo que se llama el estilo mixto, el cual participa

&lt;No vuelvan á presentarme estos papeles)nútiles.
FEDERICO GUILLERMO,

Príncipe de la~Corona&gt;.
La influencia del príncipe se está haciendo sentir en to·
das las esferas de negocios del imperio alemán, y seguramente: que será muy benéfica, pues evitará que se continúe
la rutina establecida en muchas oficinas, rutina que significa una gran pérdida de tiempo, que se traduce en pérdida
de dinero.

***
A
B

*

El estilo paisajista, al que **
también se llama estilo inglés,
difiere del simétrico por la ausencia de regularidad; las
callecillas describen curvas más ó menos irregulares y no
geométricas, para llevar al paseante á los. lugares más interesantes del jardín. Pasan: ya por enmedio de bosquecillos
de arbustos, ya enmedio de planos cubiertos solamente de
pasto. Naturaimente que en algunos lugares habrá líneas
rectas ó curvas regulares; pero esto es la excepción y no la

El príncipe Federico, heredero de 'la corona ~de Alemania, es uno de los jefes de un movimiento para eliminar
todo lo superfluo en los métodos que se usan para la tran·
sacción de negocios. Bajo la estricta vigilancia de su padre, el joven príncipe se ocupa de todos los negocios del
imperio, los que revisa con la misma escrupulosidad que
haría el más cuidadoso hombre de negocios.
Exige que se le presenten informes semanarios y men·
suales, y constantemente está ideando medios que permitan economía de tiempo y de dinero. Durante unas vacaciones se le presentaron los informes diariamente. Una vez
devolvió todos los informes correspondientes á un día con
la siguiente leyenda:

PLANO DE JARDIN DE ESTILO SIMÉTRICO Ó FRANCÉS

Ahora, lo mismo que se ven bien los jardines regulares
en las cercanías de las habitaciones y de acuerdo con su
arquitectura, cuando se dispone de una gran extensión de
terreno parece más apropiado el estilo paisajista; á estas
exigencias del buen gusto y de la comodidad es á lo que
responde el estilo mixto; en el modelo de iardín paisajista
que presentamos, se ve delante de la habitación dos parterres, BB, trazados sobre un plano simétrico, y en la parte
posterior de las habitaciones está el jardín paisajista, combinación que es de muy buen gusto.

Wu Ting-Fang, el diplomático chino que acaba de ser re·
tirado de la embajada de los Estados Unidos, tiene fama
de ser el hombre que más preguntas hace en el mundo,
costumbre que ha sido caricaturizada por todos los per_iódicos norteamericanos y que ha hecho la desesperación
de sus compañeros en la carrera diplomática.
Este gran preguntóa se halló con su contra durante un
viaje que hizo recientemente en compañía del gran ferrocarrilero Harriman. Luego que el diplomático chino se
vió cerca de su acompañante, se dirigió á él y le hizo la siguiente pregunh:
-¿Cómo obtuvo usted el dominio de tantos ferrocarri·
les? ¿Qué hizo usted'?
Mr. Harriman sonrió y dijo al preguntante:~
-La mejor contestación que puedo hacer á esa pregunta
es contarle un cuento acerca de un gran capitalista. Fué
llamado ésté para atestiguar ante un tribunal, y se le interrogó acerca de sus negocios.
-¿Qué sueldo tiene usted? preguntó el juez.
-Ninguno.
-Bueno; ¿entonces qué rentas recibe usted?
-Ningunas.
- ,,Quiere usted d ecir que no tiene ninguna entrada en
numerario?
-Justo.
- ¿Cuánto gasta usted al año?
-Alrededor de unos sesenta mil dólares.
-Si usted no tiene entrada ninguna, ¿cómo puede gas·
tar tanto dinero'/
-Ese es mi secreto.
El diplomático chino se dió por satisfecho con el cuento y no continuó la serie de preguntas que ya tenía en la
punta de la lengua.

{

(

¡
(

***

Para que se vea hasta donde ha avanzado el espíritu de
cosmopolitanismo en las grandes ciudade1, de _los E~tados
Unidos y principalmente en Nueva york, la c1u~ad !mperio como se le llama en el país vecino, vamos a citar el
ca¡o ocurrido recientemente á un viajero y comerciante.
Acabando de llegar de China entró á un restaurant y comió· al terminar la comida notó que no tenía ni una sola
pie;a de moneda americana; parte por reir y p~rte por&lt;J.ue
las circunstancias lo exigían, dió al mozo un billete chino
de alto valor el mozo lo tomó sin decir palabra, y á poco
rato regresó trayendo el cambio ínt~gro, sin faltar un ~~lo
centavo. Ojalá que este acto de unidad humana serepihe·
ra en todos los centros de actividades, para mostrar que
todos los hombres son miembros de una gran familia.
ELEGANTE ABRIGO DE MEDIA ESTACIÓ~
JARDÍN ESCÉNICO DE ES!ILO INGLÉS CON CPAR!ERRES&gt; SIMÉTRICOS AL FRENTE,

Explicací6n: A. Habitaciones.- B. B. «Parterres&gt;.-C. Lagos artifícíales,-D, Puertas de entrada.
E. Cerros artífíciales.-F. Pu.ente.-G. Rio.-I. Kiosco.

�. 410

EL MUNDO ILUSTRADO

411

EL MUNDO ILUSTRADO

JUNTO A LA CUNA

-. CRONICA "E-

1
!

1

El invierno comienza á alejarse; hemos tenido ya bellas mañanas
tibias y serenas, en las cuales el
cielo azul, la brisa tranquila y los
tímidos cantos de los pájaros pa·
recen anunciar la próxima llegada
de la reina primavera. Un preludio gozoso, una agitación
de loca aletría nos avisa que el Carnaval se acerca¡ esa
fiesta original, triunfo de la irónica filosofía, que se bur·
la de la vida, y de los graves espíritus, devotos del pesi·
mismo y de la tristeza.
Entre las cosas buenas que hay en la existencia, tenemos
la risa, lectoras mías, la cual es, para la sombría decepción
y el negro presentimiento, lo que la luz á la naturaleza
entera.
El dios Momo agita sus cascabeles, y á esa mágica señal
corresponde el armonioso desbordamiento de mil músicas
alegres y bulliciosas; bajo el terciopelo de los antifaces,
los rojos labios sonríen, traviesos y graciosos, como relámpagos de rojo fulgor bajo nubes de tempestad¡ la belleza se
oculta en elegantes disfraces para hacer más intenso después el placer de contemplarla¡ y en su aparente frivolidad y entre el torbellino de la risa, la música y los trajes
de fantasía se encuentra en estas fiestas un fondo de seriedad, innato por costumbre al pensamiento humano. Porque al esconder el rostro bajo el antifaz de negro terciope ·
lo, la mujer pregunta al rendido adorador que le jura
amarla más que á su vida: «¿me amas ciertamente, ó buscas sólo la belleza fugitiva de mi rostro?&gt; Ella muestra
entonces los encantos de su alma, el brillo de su inteligencia, las más íntimas ternuras de su corazón, para
convencerse de las bases del amor que ha inspirado;
mas ........ no te fatigues, bella dama, disfrazada solamente
por breves imtantes: no es todo ese conjunto deslumbra·
dor de intelectuales primores, lo que ha vencido el cora·
zón de tu amigo¡ es el brillo de tus hermosos y grandes
ojos: es la sonrisa encantadora ce tns finos labios, la opu·
lencia de tu sedosa cabellera y la esbeltez elegante de tu
talle¡ aparta pronto el negro antifaz que oculta el verdade·
ro cetro de tu poder, y entonces tendrás el espectáculo de
tu reinado absoluto y avasallador; tu amigo, deslumbrado
y rendido á esos encantos, volverá á jurarte su eterna
pasión.
Y esa burlona risa del Carnaval suena en los oídos de
la humanidad engañada como una amarga ironía de las
fingidas amistades, de las falsas grandezas, de todo ese oropel brillante y alucinador con que el hombre trata de en·
gañar á los demás y aun á sí mismo, para darse el mezquino placer de una farsa de ventura, necesaria á su ambición
de dicha; el Carnaval representa, muy á lo vivo, aquella
«comedia humana&gt; que pintó, con mano maestra, el célebre
novelista francés.
No puedo desearos, lectoras mías, sino que gocéis en estas fiestas de mucha y muy sincera alegría¡ se debe estar
contento y regocijado aJgunas veces, para ser amable, bueno y aun justo, pues hay placeres ciertos y legítimos en
la viq.a, á los cuales se les puede tributar el homenaje dedido de una sonrisa.

•••
La Moda gusta de presentar, á la admiración de sus devotas, novedades y creaciones verdaderamente originales,
y, entre ellas, ofrece ahora Jas túnicas en velo ó en gasa de
seda, con escotes redondos, sin mangas y apenas ceñidas ·
al talle por un cinturón ligeramente anudado.
Estas túnicas llegdn solamente hasta la rodilla, y en los
bordes tienen un angosto galoncillo de «soutache&gt;¡ su vapo rosa transparencia permite ver, ó más bien adivinar, los bordados de la blusa ó del corselete interior, velando así, con
gracia deliciosa, los brillantes reflejos de la pedrería. Si de

estas notas generales pasamos á la
cuestión de detalles, es preciso fi.
jar la atención cuando se trata de
doilettes&gt; para baile, teatro ó recepción, en esas elegantes y hermosas túnicas, hechas en tul bordado
de perlas, seda realzada, ó en gasa cubierta de pinturas de·
licadas¡ linda novedad de última moda¡ para esta confec·
ción se usan gasas tornasoladas, de cambiantes matices, cu·
yo encanto es indiscutible. En esos trajes de ceremonia
sigue muy en boga el chifón de seda, y una nueva especie
de tafeta, que se llama «glacé&gt;, la cual participa de dos
medios colores, combinados artísticamente. Por ejemplo:
hay un cierto glacé, con reflejos de cereza y color de ceniza, cuyo conjunto es encanfador¡ lo mismo el violeta con
ligeras coloraciones rosa viejo, y el azul pálido con verde
luz¡ todas estas combinaciones dan un resultado original y
lindo en extremo. Para realzar todavía más el aspecto de
estas hermosas telas transparentes, se colocan sobre fondo
de satín blanco, que hace resaltar los dos matices de la gasa, marcando el más intenso con un relieve muy artjstico.
. Los trajes de noche, para espectáculos, tienen preferencia por los colores vivos y extraños, como el azul eléctri~o, el _verde malaquita, el violeta sombrío, gris plomo, roJo antiguo y otros por el estilo.
Estos colores rivalizan con los matices señalados generalmente, paro trajes de ceremonia, y que en realidad fa
vorecen mucho el rostro femenino, tales son: el blanco rosa y azul pálido, crema, verde nilo, gris plata y rubí. Mas
los colores fuertes é intensos, se usan de preferencia para
los trajes de mayor etiqueta, con escote redondo y gran
cola, y esa privanza tiene su explicación, pues la blancura
del cuello y de los hombros se destaca con mayor belleza
de esos tintes sombríos y enérgicos, que de lbs matices
suaves y esfumados, los cuales se verán deliciosos en tra ·
jes de media etiqueta, con camisola y mangas de gasa blan·
ca, encaje ó muselina de seda,
Mis amables lectaras tienen un vasto horizonte en estas
nuevas fantasías de la confección, para elegir las que más
favorezcan á su fisonomía, pues precisamente para embellecer á todos los tipos multiplica la Moda, sin cesar sus diferentes creaciones.
'

*

Corto diálogo.
EL GUARDABARRERA.-iSeñor, señor, está prohibido seguir
la línea del camino de fierro! !Podríais ser aplastado por
un tren!. .. .
EL SEi:fOR.-Pierde cuidado, buen hombre .... Me paseo
aquí para evitar los automóviles.
Y el señor sigue tranquilamente por el mismo camino.

***

Un «chauffer&gt; ve que su auto va á precipitarse sobre una
vieja; maniobra en el freno con habilidé!d y detiene su vehículo á algunos centímetros de la buena mujer, no sin exclamar:
-¡Qué horror! sería el número trece en este mes y esto
me hubiera traído mal agüero.

*

La madre tierna, amorosa, lo mismo que el padre lleno
de afecto y deseoso del bien;de sus hijos, los examina día
por día desde que despiertan. Les miran con ansioso cuidado, buscan en su mirada la limpidez y alegría que sólo
la salud puede dar, y sólo quedan tranquilos cuando han
visto á los niños contentos, con los carrillos sonrosados, los
labios húmedos y sonrientes. ¿Por qué no metodizar es·
tas observaciones¡ hacerlas menos empíricas; no fiarse solamente de apariencias que suelen ser engañosas, sino buscar más bien signos de valor indiscutible?
En nuestro arículo anterior nos referimos al peso de los
niños que es reflejo fiel de su estado de salud. No es el
únicd signo á que debe atenderse. También es interesante
saber si el crecimiento se hace de una manera regular, ó si
ofrece alguna interrupción. Hay que pesar al niño perió·
dicamente, y también periódicamente hay que medirlo¡
para que, si acaso hay alguna detención en su crecimiento,
se consulte desde luego al médico, para que, previo examen
detenido del pequeño, aconseje lo más apropiado para favorecer su desarrollo. Muchas personas no tendrían corta es-

Estadíómetro, aparato para medir {a estatura de los niños

•

tatura en la edad adulta si sus padres hubieran tenido el
cuidado, nada difícil por cierto, de vigilar su crecimiento
cuando niños, y haber sabido dar la voz de alarma y pedir
la ayuda del médico cuando aún era posible remediar ese
trastorno en el desarrollo del niño.
Lo que hemos dicho con relación al peso, se aplica en
cuanto á la longitud de los niños. Ofrece variaciones, en
las cuales la herencia tiene parte muy principal, comocau·
sa determinante. Sin embargo, se han podido establecer
promedios que pued~n se~vir de guía para determinar si
un niño alcanza las dimensiones normales,
Por regla general?:1n recién nacido [-y: se e~tiende por
recién nacido el nmo que no ha cumplido aun los ocho
días de vida] debe medir de cuarenta á cincuenta centímetros de longitud, tomada ésta desde el vértice de la cabeza hasta la planta de los pies, colocados éstos en posi·
ción perpendi~ular con r~~ación aleje del cuerpo.
Si el crecimiento del mno se hace de una manera regular su talla ó longitud debe aumentar en una proporción
qu~ varía con la edad, En los cuatro primeros meses el
aumento debe ser de doce centímetros; de manera que un
niño que, recién nacido, mida 45 ~en~ímetros, debe med~r
57 al cumplir los cuatro meses, y s1 ~1sie SO, deb~rá medir
62 al cumplir el cuarto mes de su vida. A. partir de esta
edad el crecimiento se hace con menos rapidez. La talla
ó lo~gitud del niño aumenta por término medio en la proporción de un centímetro por mes, h;asta cumplir el primer
año· de modo que los niños, al cumplir el primer año,
deb~n tener una longitud de sesenta y cinco á seten·
ta centímetros, según la talla inicial.
El crecimiento se hace todavía con mayor lentitud durante el segundo año, en el cual el aumento en la talla es,
por término medio, de 10 centímetros solamente.

Tanto los niños como las nmas ofrecen un crecimiento
igual hasta llegar á los once ó doce años¡ de los doce á los
catorce, las niñas crecen, por re:Va general, más de prisa
que los niños, y á partir de esa edad, estos últimos sobre·
pasan en crecimiento á las niñas hasta alcanzar la talla
definitiva en Ja edad adulta,
Hay una superstición muy general en México entre las
personas de poca cultura; y es que los niños á quienes se
aplica la medida de la estatura mueren. Es un error que
apenas merecería rectificarse, si no fuera porque está su·
mamente generalizado, sobre todo en ciertas regiones del
país. Claro está que ninguna relación H:ay entre uno y
otro de esos hechos, y que, por el contrario, el atender
cuidadosamente á los niños y anotar con escrúpulo su
desa.rrollo, ofrece muchas ventajas y ningún inconveniente.
Casi todos los padres hacen retratar á sus hijos cada
año. ¿Por qué no se preocupan también de saber si se desarrollan proporcionalmente'!
'
Cuando los niños son grandes, puede medirse su estatura
valiéndose del estadiómetro ó del cartabón común y corriente. En las escuelas oficiales de México se vigila con
cuidado el desarrollo de los niños que á ellas asisten. En·
tiendo que en algunos Estados de la República se está im·
plantando un sistema semejante.
Cuando los niños son muy pequeños, se puede usar de
diversos procedimientos. No sé que en México se usen
aparatos especiales; pero un padre de familia cuidadoso
podía muy bien improvisar uno, como el del croquis que
se encuentra en esta página, y que consistiría en una plan·
cha horizontal, sobre la cual descansara el cuerpecito del
niño. Otra plancha perpendicular más corta, inamovible,
contra la cual se colocaría la cabecita del pequeño, teniendo
cuidado de extender el cuerpo á lo largo de la varilla horizontal graduada, que llevaría otra plancha más pequeña
que se fijaría en la planta "de los pies. Un aparato como
éste no tendría dimensiones superiores á un metro. Su costo sería sumamente corto¡ cualquier obrero podría fabricarlo. Su uso sería sumamente sencillo. No habría más que
tener cuidado de que el cuerpecito estuviera completamen·
te extendido; que ninguna articulación estuviera doblada,
porque esto acortaría la talla.
Sería muy conveniente medir la talla de los niños cada
dos meses, por ejemplo; pero, en último caso, dos medidas
al año podrían servir muy bien para saber sí su crecimien·
to se hace de un modo normal.
La talla y el peso son de los datos más interesantes que
deben preocupar, porque sirven para conocer si el desarrollo se hace debidamente.
,
Debemos preocuparnos grandemente porque los niños
estén desarrollados, pues así saldrán vencedores de las enfermedades propias de su edad, tales como las fiebres erup·
tí vas, las del aparato digestivo tan comunes en ellos, la
meningitis y otras muchas que sería largo enumerar. Lo
contrario sucederá con ~os niños cuyo organismo se en·
c11entre delicado.
Los padres trasmiten á sus hijos, al decir del especialista Charles, &lt;el temperamento, la constitución, la organización, la fuerza física, la debilidad, la inteligencia, las fac
ciones, el carácter, las cualidades y los defectos del espíritu y del corazón, la predisposición á las enfermedades y
las enfermedades mismas&gt;¡ &lt;tales padres, tales hijos&gt;, dice
el refrán.
'
Procuremos, por todos los medios posibles, mejorar las
generaciones futuras¡ velemos por los luchadores del mañana¡ el verdadero porvenir de ellos está en su buena
constitución¡ el ideal es formar razas fuertes y vigorosas,
procurando que el niño sea mejor que sus padres y que
su desarrollo alcance á la perfección.
DRA. COLUJ\!BA RIVERA,

Aparatos para medir la estatura de niños de menos de dos años

�USOS DE SOCIEDAD
BAILES Y REUNIONES

ri=fF!ODAS las disposiciones relativas á una fiesta de so·
ciedad deben ser pensadas anteriormente, de tal roa·
nera, que los dueños de la casa, libres ya de toda
preocupación, p\ledan consagrarse por completo á sus in·
vitados cuando comience la fiesta. Daremos hoy á nues·
tras lectoras algunas indicaciones sobre la manera de disponer la casa para una recepción ó baile, y de atender de·
bidamente á los invitados.
El Testíbulo, escalera y antesala deben estar brillantemente iluminados; y como adorno predilecto, se degirán
plantas de sombra, con grandes hojas verdes y afelpadas,
que comuniquen á estos sitios un aspecto de frescura y de
belleza difícil de obtener con otro decorado.
Los salones donde ha de recibirse á la concurrencia de·
ben estar cuidadosamente dispuestos y arreglados, como
requiere una.fiesta, es decir, con luces y flores en abun·
dancia, poniendo atención en que estas últimas no tengan
un perfume demasiado intenso, pues en los sitios donde
se reúnen varias personas y hay muchas luces, la atmósfera
se vuelve pesada y molesta, por lo cual, el perfume de al·
gunas flores contribuiría á hacer difícil la permanencia en
el salón. Debe dedicarse un gabinete especial para guarda·
rropa, en el cual ha de reinar un orden y aseo completos,
á fin de que, al terminar la fiesta, puedan los invitados en·
contrar fácilmente los sombreros, abrigos y demás objetos
que han depositado allí al llegar. Para las damas, es pre·
ciso disponer un pequeño tocador ó saloncito, del todo
íntimo y aislado absolutamente de las demás habitaciones,
á fin de que las señoras puedan, con toda libertad, arreglar
su peinado y atavío cuando lo juzguen con veniente. El
ama de la casa colocará allí doncellas de cierta educación
y habilídad para ayudar á las damas á despojarse de sus
abrigos y reparar los accidentes que haya sufrido su «toi·
lette&gt;. Aunque la luz debe estar abundantemente distri·
buida en los vestíbulos, galerías y salones, este tocador ó
saloncito íntimo debe ser iluminado con discreción y sua·
vidad, á fin de que las damas, fatigadas del ruido y de la
brillante luz de lossalones,vengan á tomar un poco de des·
canso durante la fiesta; necesidad absoluta en las pe1sonas
cuyo sistema nervioso es fácilmente excitable, ó sufren"
debilidad cerebral ó de la vista.
Si no se dispone de salones amplios, no es conveniente
recibir en una sola ocasión á muchas personas, pues no es
posible divertirse cuando, por ejemplo, en un baile, se re·
ciben choques inesperado!'. con otras parejas¡ los pies re·
sultan después muy lastimados, y las «toilettes&gt; se maltra·
tan y aun desgarran, por la poca amplitud de que se dis·
fruta en el salón. La más hermosa sala de ba~le será, sin
duda alguna, la más extensa; pero si no es posible encontrar una pieza de tan grandes dimensiones en todas las ca·
sas, debe elegirse la más vasta de las habitaciones, cuando
se trata de dar un baile.
El buffet estará, de ordinario, dispuesto en el comedor;
***
Continuaremos
dando
á
nuestras
lectoras algunas indi·
es inútil ponderar la necesidad de que el servicio de mesa
esté encomendado á criados útiles, limpios, de correcto caciones sobre los usos de sociedad relativos á estas di ver·
traje y agradable aspecto. Los manjares deben correspon- siones.

J!

•

1

der á las exigencias de la posición social que tenga el dueño de la casa, y serán los indicados generalmente en una
cena ó comida de etiqueta.
En algunos otros saloncitos se colocarán luces, flores y
asientos cómodos, para que los señores descansen en ellos,
fumen, ó bien conversen íntimamente. Los dueños de la
casa deben recibir á sus invitados en las puertas del primer salón¡ procurarán instalarlos cómodamente, hasta que
la concurrencia sea demasiado numerosa, en cuyo caso, las
personas deberán colocarse á su gusto por sí mismas.
Está por demás añadir que los dueños de la ca~a deberán dejar el primer salón, ó sea el salón principal, cuando
los invitados lo ocupen casi por completo; y atenderán á
recibir á los retrasados, disimulando amablemente su falta
de puntualidad. Esta cortesía la hará solamente el señor,
si se trata de que los recién llegados sean hombres solteros.
La dueña de la casa bailará poco y tendrá especial atención de que no permanezca sin bailar ninguna de las da·
mas que pueda hacerlo, según !o indiquen las apariencias
y usos sociales. A fin de lograr esto, le es permitido tratar
con la mayor amabilidad á los invitados masculinos que
sean bastante jóvenes, para que lleven á bailar á las señoritas ó señoras invitadas á la reunión. Puede afirmarse,
lectoras mías, que del ama de la casa dependen el brillo y
la alegría de una fiesta.
La costumbre establecida entre las personas de buena
sociedad, es terminar el baile con un cotillón. Los dueños
de la casa tendrán cuidado de proveer de alguna graciosa
novedad las figuras, de manera que,"!.in tener esos objetos
ningún valor intrínseco, puedan conservarse como un re·
cuerdo de la fiesta por las damas invitadas á ella. Al fin
del cotillón, las parejas que lo han bailado irán sucesiva·
mente á inclinarse con toda cortesía delante de los dueños
de la casa, en señal de despedida.
Hay también, entre los bailes, algunas diferencias de as·
pecto ó de conjunto, que pueden prestarles mayor atractivo. Por ejemplo: existen los bailes «blancos,, en los cuales
las jóvenes sin casar y los hombres solteros son los úni·
cos con derecho á bailar. Las señoritas llevan trajes blan·
cos adornados con flores del mismo color; gardenias, lirios,
rosas, margaritas, lilas blancas y otras lindas flores, que
formarán el más delicioso conjunto posible, colocadas so·
bre la gasa, seda ó crespón, Los caballeros pondrán en su
ojal una flor del color indicado por la doilette&gt; de las se·
ñoritas.
De algún tiempo acá se han establecido las reuniones
breves llamadas «soirées Cendrillón&gt;. Estas fiestas comien·
zan á las nueve y terminan en punto de la media noche.
Es una reunión sencilla, familiar y llena de alegre cordia·
lidad, inspirada tal vez en la deliciosa y espiritual historia de la Cenicienta. Estas siro páticas reuniones deben
prestar muchos atractivos para los papás de avanzada edad,
que temen justamente á las largas veladas, y para los ma·
ridos serios y poco sociables.
El compromiso queda cubierto con dos ó tres horas de
reunión y un sencillo y gracioJo traje de tertulia.

•

Ahí tenéis, mis queridas lectoras, un hermoso moaelo de
mantelillo para el te de la tar·
de. Su forma, caprichosa y ele¡.!ante, se puede prestar á todas
las combinaciones que vuestra
fantasía os sugiera. El presen·
te modelo es de género de lino
grueso. con el encaje hecho al
crochet. Es imposible decir en
pocas líneas el papel tan importante que el tejido al crochet puede de~empeñar en el
menaje del comedor. Reúne, además de otras ventajas, la
de no descomponerse cuando se lava, la de ser muy económico y durable y, por último, la de su fácil ejecución.
Con ese tejido se pueden hacer multitud de cosas lindas,
que contribuirán, en gran manera, al aspecto hermoso del
comedor.
Nuestro segundo grabado representa una original servilleta ó cubierta para kake. Es también al crochet, de una
labor sumamente fácil y lucida. Nuestras le'ctoras podrán
hacerse cargo con sólo verla. Para darle mayor vista se le
entrelazan unos listones en colores claros, de preferencia
azul, rosa, lila ó verde pálido. Es conveniente consultar
el color de la vajilla y el de las flores que se pongan en la
mesa, á fin de buscar un conjunto armonioso. Seguramente
que el dorado «kake&gt;, aprisionado en tan graciosa red, tendrá un aspecto más agradable y apetitoso y será, además,
U!l bonito adorno para la mesa.

También pueden hacerse de este mismo tejido, encajes
para las cubiertas del aparador, cristalero, trinchador y
manteles, resultando este juego tan económico como lucido.
Nunca se ponderará bastante lo indispensable que es,
para una mujer bien educada, tener Sil comedor no sola·
mente limpio, sino elegante y confortable. El decir elegante no significa lujoso, pues no es posible pedirá la modes·
ta ama de casa lo que se le pide á la que tiene recursos y
cuenta con todos los elementos que el dinero presta á
quien puede gastar una buena suma en satisfacer, no sólo
sus necesidades, sino sus gustos y caprichos. Entiéndese
por elegante todo aquello que la coquetería y gracia femenina puede ensayar para dar á su casa un aspecto her·
moso y agradable. Un juego de mantelería limpio y adornado, como los modelos que hoy damos, un grupo de rosas
en e l centro de la mesa, y ésta puesta con gracia y cuida·
do, puede resultar de más agradable conjunto que un co·
roedor de lujosos muebles, cuando éstos se ven manchados
y los manteles, aunque sean muy finos, sin adornos, sin coquetería, mostrándose así el descuido del ama de la casa.

*

L~ CLARIFICACION DEL AZUCAR
1)•

•

,

413

EL MUNDO ILUSTRADO

Et MtiNDO ILUSTRADO

412

Precisamente la clarificación del azúcar requiere un cui·
dado especial, puesto que el azúcar clarificado entra en to·
dos los platos, así de repostería, como de pastelería y con·
fitería, en distintas graduaciones.
El método más sencillo y más general para esta clarifi·

cac1on es batir para cada diez kilos de azúcar, seis claras
de huevo en doce litros de agua. Se pone á hervir á fuego
vivo, y cuando empieza la ebullición, se le añade un litro
de agua; vuelve á ponerse nuevamente al fuego, repitién·
dose la misma operación por tres veces. Entonces se dis·
minuye el combustible y se deja que vaya hirviendo el líquido mu y despacio, hasta que la espuma haya ido retirándose á las orillas del perol; se saca con una espumade·
ra y después se cuela el líquido por una manga de bayeta.
La cochura del azúcar consiste en las varias cocciones á
que se le debe sujetar para determinar el punto más conveniente á las diferentes composiciones de que haya de
formar parte.
Estos puntos son los denominados: hebra floja, hebra
fuerte, bola floja, bola fuerte y caramelo.
El primero, para conocerlo, se toma cuando está hirvien·
do un poco con las yemas de los dt&gt;.dos índice y pulgar,
abriéndolos y cerrándolos muy despacio, hasta que se ve
que forma uua especie de hilo muy delgado.
El segundo requiere que se le deje hervir algo más que
el anterior, hasta que, haciendo una operación semejante á
la indicada, la hebra que se forme resulte fuerte y pega.
josa.
La bola floja se conoce al observar que el azúcar se va
espesando y que, al tomarla entre los dedos, puede reducirse á una pequeña bolita pegajosa.
Y la bola fu erte ha de resnltar, despué~ de haber hervi·
do el azúcar algo más qne para la bola floja, mucho más
fuerte, sin que se pegue á los dedos.

El_cara~elo consiste en que la bola adquiera mayor
cons1stenc1a y que, al ponerla entre los dientes, se romp.1
con facilidad y sin pegarse ya entre los dedos.
. Continuaremos dando á nuestr~s lectoras algunas indica·
c10nes sobre este asunto, pues tiene mucha imporhncia
para la hábil fabricación de los d .1lces.
CREMA DE CHOCOLATE

Se deslíen doce yemas de huevo con seis onzas de cho·
colate, una ~e almidón y ~uatro de azúcar; se pone al fuego y se le anade dos cuartillos de leche, vertiéndolos poco
á poco; se revuelve hasta que empieza á hervir, se retira
~el fuego y se pone en un plato; se puede adornar con pastillas de chocolate y en el centro se le hace un dibujo con
merengue.
CREMA DE. LIMON

En medí? litro ~e ~e~he se ponen ocho yemas, cien gra·
n:ios de azucar, vem~1cmco gramos de harina y cáscara de
limón¡ se bate todo Junto y después se pasa por tamiz de
crín para que la harina quede bien desleída.
Se pone á cocer á fuego lento, meneando la pasta conti·
n~amente con la espátula, y tan luego como empiece áher·
v1r, se echa en un plato, adornándolo alrededor con me·
rengue y el centro se cubre con. jalea de limón.

�414

EL MUNDO ILUSTRADO

LA M09ISTA EN CASA
Uno de los accesorios más útiles del traje de las señoras
es el delantal. En él se pueden desplegar todos los lujos
posibles, pues ha'¡ delantales de adorno y hay d~lantales
de trat,ajo. Los modc(os que hoy otrecemos á n-i:estras lec.oras son muy variados y, á la vez, muy elegantes. :r..a tela
es también distinta para cada uno de ellos. El que está

LOS VEJIGATORIOS

:1

'

Núr,C."ROS 1 Y 2.
marcado con el número uno, es propio para los días en que
las damas se ven en el caso de ir á la cocina. Este delantal
es de tela cruda; lleva un dobladillo ancho en la orilla y
en las hombreras unos encajes de punto, color crudo también. ..El número dos es en forma de pico; un olán al sesgo adorna la parte inferior, y otro olán, al sesgo también,
rodea el escote. La orilla de todo el delantal va orlada por
un embutido ó entredós bo.rdado en negro. El número tres
es de forma redonda; un olán angosto adorna la orilla; en
la parte de atrás lleva un moño de puntas largas y la orilla
del olán va orlada con una puntilla de encaje valenciano.
El número cuatro tiene cuatro picos en la parte de abajo.
Un volante de muselina muy fina, adornado de puntilla valenciana, va plegado en todo el derredor del delantal. Este
no lleva peto como los otros; un entredós dibuja los picos
y sube por el centro del delantal; un moño de listón lo
completa. El número cinco es de muselina con alforzas en
el peto y va adornado con trencilla de Venecia.

*

LOS COJINES YEL CONFORT
Nada hay más desagradable que penetrar á un saloncito
ó á un budoír y no hallar por ninguno de sus rincones, ya
en canapés ó sobre poltronas, el tibio &lt;confort», para el que
prestan ayuda tan generosa los deliciosos cojines. Nada habla tanto y tan propi~iamente al descanso y hasta á la mo-

que fijarlo por medio ~e tiras d(tela adhesiva, colocadas
Los vejigatorios llamados comúnmente cáusticos, son,
en direcciones perpendiculares.
entre los revulsiv~s, unos de los que tienen más gener~l
En seguida hay que cub.rir empl~sto c~n una cap~ de
uso Se llaman revulsivos los medicamentos que se aph · algodón
absorbente, muy hmp10, de dimens~ones suficiencan' exteriormente sobre la piel con el fin de causar una tes para abarcar, no solamente la superficie ocupada por
irritación más ó menos intensa, que puede llegar hasta la el emplasto, sino una mucho mayo~. Esta _capa de algoquemadura de segundo y aun de tercer grado.
dón se quita por medio de un vendaJe apropiado.
.
En otro tiempo se exageró m~cho la eficaci~ d~, esta
El emplasto debe dejarse en su sitio más ó menos tiemclase de medicamentos. Se cre1a qu~ la aylica;10~ de po, según el efecto que se quiera obt~ner. General~ente
ellos, en la parte de la piel correspond1en~e a algun or~a: lo que se busca es provocar la formación de tt:óll ve¡iga ó
no interno, podría fácilmente descongeshonar1o ó des~n
ámpula la cual tarda en formarse, también más ó menos
flamarlo. Se suponía que mientras mayor efecto exterior tiempo' se¡!Ún la calidad del emplasto que se usa. Los
causara, más eficaz sería; y por esto es que se usaban para que se 'venden generalmente en las farmacias tardan, _POr
muchísimas enfermedades los puntos de fuego, que no término medio, de seis á ocho horas. A mt~oa de dedicaeran más que quemaduras de tercer grado¡ los sedales, iue ción especial, debe dejarse solamente flor seis horas, tant_o
no eran otra cosa que la introducción de cuerpos extranos más, cuanto que, si al llegará este ti~mpo no ~a prod~ci·
debajo de la piel, para producir heridas que expr~~ame~te do su efecto es muy probable que, aun despues de quitase dejaban infectar, y cuando se aplir.aba u1;1 ve)lgator~o, do el empla~to, la acción continúe por un corto tiempo y
se tenía cuidado de levantar la capa superficial de la piel el efecto deseado se produzca.
para dejar á descubierto la capa profunda, .c~n lo cual se
Para quitar el emplasto, se ~ará uso de unas tijeras, que
su'etaba á los enfermos á un verdadero marhn~.
se cuidará de quemar previamente en la flama de una
estudio atento de los resultados _obten:1d?s con el lámpara de alcohol, con el fin de desinfectarlas. Si la veuso de estos agentes exteriores h~ v_en1do limitando su jiga ó ámpula se ha formado ya, se la pic11rá, ~aciendo peaplicación á casos mucho más restrm~1dos.
..
.
queñas aberturas en los siti,os ~e mayor declive. Se li.mSin embargo, todavía en la actualidad e~ ve11gatono ~e piará cuidadosamente el hqmdo que escurre; en seguida
usa mucho; y como generalmente los médicos no lo apli- se lavará nuevamente toda la rel(ión con agua hervida, tecan ellos mismos sino que encargan á las personas.de la niendo cuidado de quitar las substancias del emplasto que
familia que lo h;gan y que vigil~n. su efecto y apliquen haya podido quedar adherida, pero cu'ldando tambiéµ de
en el sitio correspondiente los apositos qu~ d~ben usarse, no desprender la pequeña capa de la piel, la cual deberá
es muy conveniente fijar algunas reglas é indicar las p~e- quedar en su sitio, pues, de lo contrario, se ocasionarán
cauciones que deben tomarse para practicar de la me¡or mayores sufrimientos al enfermo y se abrirá una puerta
manera esas operaciones.
franca para la infección. A continuación se cubrirá toda
Antiguamente, los vejigatorios se preparaban en_ la ~a,r· esa superficie con una capa je algod61;1 aséptico, que se
macia, en el momento mismo de usarlos. La fabncac1on habrá cubierto con una capa de vaselina perfectamente
de emplastos se ha perfeccionado á tal punto, que ahora limpia, para evitar que se adhiera á la piel. Todo esto
es posible obtener vejigatorios preparados de antemano, se fijará con un vendaje apropiado.
Si se toman todas estas precauciones, es seguro que se
de excelente calidad y á bajo precio; de modo que éstos
evitarán todos los peligros de una erisipela, un antrax ó
son los únicos que se usan ya.
Toca siempre al médico señalar el tamaño del emplasto cualquiera de las complicacoines que á veces se producen,
ue ha de usarse así como el sitio en que se le ~a de ~o- y que, ámenos que se trate de una persona diabética ó
(ocar. Hace tiedipo se usaban vejigatorios de d1mensio: enferma de los riñones, no tienen otro motivo que la infección producida, sea en el momento de quitar el emnes verdaderamente monstruosas: no era raro que se cu
briera toda la espalda ó todo el pecho con uno de esos plástico ó durante las curaciones consecutivas.
emplastos, lo cual, además de ser sumamente do~oroso y
DR. WEIL.
molesto, exponía al enfermo á muchos y _muy senos pe_hros, como eran el de contraer una ensip~la ó ~ualquier
~tra infección, y hasta env~nenarse por ~e¡ar abierta u~
amplia superficie de absorción en presenc~a de la capa de
Sr. Eduardo S. Ochoa.-Pénjamo.-Creemos que una cu·
plasto que está hecho de una substancia venenosa. En ra de aguas termales, sea en México ó en Puebla, y al misactuaÚdad se usan generalmente vejiga~orios de cortas mismo tiempo el masaje bien aplicado, serán muy efica·
dimensiones, pues su efica_cia no está, de ninguna manera, ces en el caso de usted, pues si no le curarían completa·
en relación con la superficie que ocupa.
.
mente, cuando menos le aliviarían muchísimo.
Los médicos escrupulosos, con el fi~ ~e e:7itar errores Y
Alicia.-La observación de usted es muy atinada. Es clator ezas acostumbran marcar con lap1z hnta, ó de cua~- ro que si una persona atacada de tuberculosis pulmonar
ufer otro modo, sobre la piel del enfermo, la superfic~e permanece en condiciones de estar absorbiendo constante·
!ue se ha de cubrir y dar á la perso~a encargada de aph· mente los gérmenes que ella misma expul!la, tendrá que
cario todas las instrucciones necesarias.
.
recaer, aun cuando se sujete á un tratamiento de los más
Estas pueden reducirse á las siguientes: debe despo¡ar· adecuados. La reiufección de los tuberculosos por sí misse á la piel en una extensión superior á la que ha de mos está perfectamente demostrada. Pero no son precisa ·
ocupar el vejigatorio, del vello que pudier~ cubnr~a. De· mente las ropas las más peligrosas; el peligro está, más que
sto es en ninguna otra cosa, en las expectoraciones. Por esta ra·
be lavársele cuidadosamente con agua y ¡abón.
mu importante desde el momento en que se va á pr?vocar zón se recomienda con urgencia grandísima que las perso·
un! lesión qu~, de no estar limpio el lugar, podna muy nas atacadas de esa enfermedad, tengan un utensilio espe·
fácilmente infectarse.
cial para recoger sus expectoraciones: y ese utensilio
Hechos estos preparativos, se aplica el emplast~ directa- debe asearse perfectamente y desinfectarse de una manera
mente sobre la piel. Generalme~te el em~lasto mismo co~i adecuada.
Enriqueta Jaime.-La hemos depositado en el correo
tiene una substancia que le permite adherirse, par~ lo cu.
bastará calentarlo ligeramente. En caso contrario, habrá contestación á su consulta.

NÚMERO

5.

NÚMEROS

3

Y

4,

licie como esas fundas artísticas de seda que, en buen español, llamamos cojines y que se rellenan de algodón ó de
pluma. No hay nada más delicioso, sobre todo en estos días
de frío, que reclinarse sobre uno de esos suaves cojines
que é1 buen gusto hace cada día más y más vistosos.
Hoy tenemos el honor de ofrecer á nuestras lectoras tres
modelos de cojines. El primero de ellos se hace en raso
color granate; las flores van al pasado, bordadas con seda
color plata, sombreando el interior de las corolas con seda
amarilla. Al derredor lleva un grueso cordón color granate. El segundo modelo se hace de forma redonda; es de ter·
ciopelo color de cereza. Los bordados son también al pasado, bastante realzados y están hechos con sedas de dos colores: azul pálido y blanco. En el centro va bordado un
cordón al punto de ojal. El modelo número tres es de seda japonesa, lavable y va bordado con sedas, lavables también, dejando la combinación de colores á gusto de las
lectoras.

•

Bebé. - ¡Oh, mamá! cuánto me duelen los dientes; quisie·
ra vo ser como mi abuelita.
La mamá.-¿Por qué, hijito mío?
Bebé.-Porque yo he visto que cuando á ella le duelen
los dientes, se los quita.

k1

•

~;,u

�416

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

FoT. FÉLIX, DE PARfs.-EsPECIAL PARA "EL MONDO lLusTRADo"
TRAJE MANTO.-En paño de seda gris plata, con drapería recogida á un lado del talle y susce{ltible de colocarse
de diferentes modos. La parte superior del cuerpo luce una rica aplicación de tul, bordada de oro y plata.

FoT. FÉLIX, DE PAnís.-EsPECIAL PARA "EL MoNoo lLusTRAoo''
El mismo traj e, con h drapería colocada en el hombro, en forma de manto griego.

417

�418

EL MUNDO ILUSTRADO

Consultas para las Damas
MODELOS PARA TRAJF.S
Maria Esperanza:-1::n-esta isección:Verá usted los modelos para trajes que se
sirvió pedirme, no habiendo podido dárselos en el número anterior, por falta de es·
pacio. El estilo "Imperio" conviene á
cualquier color de tela; de modo que su

TRAJF.S DE FANTASIA
Petuma:IEI traje de, Walkirla consta de
una túnica blanca, armadura de escamas
plateadas, casco de metal blanco con dos
alas pequeñas; en el brazo, escudo y lanza, y los cabellos sueltos.
El füfraz de Dálila es una túnica suje.
ta á la cintura por •1na banda floja, que se
recoge por delante con un hermoso broche
de estilo oriental. Mangas cortas, luciendo en la parte superior del brazo y junto

Jes por el uso prolongado desaparece con
una sencilla frotación de piedra pómez, la
cual debe humedecerse con una solución
de sulfato'de zinc al dos por ciento.
-Para limpiar los espejos, nada hay mejor que el Jabón de arena; lo puede usted
encontrar en las droguerlas de esta capital. Los lienzos de franela, para limpiar
las lunas de dichos espejos, son más úti·
les que otros cualquiera; le aconsejo elija
éstos para lo que desea.

,LIBROS NUE\'05
En esta secci6n mencionamos los llbros cuyos
autores 6 editores remiten dos ejemplares á
"El Mundo Ilustrado."

RESPUF.STAS
Andrea: Para limpiar los muebles de que
me habla, puede usted;emplear una solu·
ción de carbonato de sosa frotando lo que
vaá limpiar con un lienzo de lana, hume·
decido en dicha solución.
-La sopa de tortuga se prepara de la
manera siguiente: se pone la carne de la
tortuga partida en trozos muy pequei'ios,
en bastante cantidad de caldo concentrado; en seguida se le pone pimienta, clavo,
cebollas, zanahorias, tomillo y laurel. Se
deja cocer toda esta mezcla en fuego manso, durante tres ó cuatro horas, añadiéndole luego un poco de vino seco, "Madera," cuya cantidad se calcula:Sl gusto.
-En cuanto á la manera de colocar los
cuadros, ha de procurarse buscar la armenia, tanto en lo que convenga~ al tapiz de
las paredes, como en el conju:ito de los
cuadros entre si, pues aun cuando es cier·
to que hoy se usa gran variedad y capri·
cho para colocarlos, es preciso, sin embar·
go, buscar en esa misma variedad la armoola del aspecto,
-Para dirigirse á la sección de encargos
y consultas médicas, lo único necesario
es pedir al agente, por cuyo medio recibe
usted el periódico, una tarjeta, á fin de
justificar que es usted suscritora.

DIVERSAS NOTICIAS
Pequeña: La terminación "ica" corres·
oonde á la de "kee," que se encuentra en
las palabras griegas, de las cuales deri·
van muchas de las castellanas.
-Las plantas por que usted se interesa
pueden ser pensamientos, violetas y flor
de cera.
-El color del calzado propio para lle·
varse con el traje que usted me indica,
debe r er de preferencia negro.
RECETA UTIL

traje se verá muy bien en color crudo y
en ese estilo. Como las dos muestras que
me envla son de telas ligeras, me parece
que debe u~ltd adornarlos, uno con entredoses de enco.]e y el otro con camisola de
tul grueso,
BAUTIZO

Conrada R. de Flores: Los padres del
nifio no tienen obligación de dar ningún
obsequio á los padrinos que han elegido;
la noche de la ceremonia les ofrecerán, ya
sea una cena, ya sea un lunch, según sus
circunstancias se lo permitan.

de la mano, dos brazaletes unidos entre
si por una cadenilla de oro. Los cabellos
sueltos y adornando la frente; una diade·
ma con medallas. En el cuello, un collar
del mismo estilo.
En cuanto al traje de ninfa, como es
completamente fantástico, puede tener di·
ferentes aspectos; por ejemplo: túnica
blanca, vaporosa y flotante, guarnecida
con flores propias de la estación de primavera, como rosas, claveles ó lirios.

ALGO DE ECONOMIA

M. A.: Los libros y los grabados anti·
guos tienen muchas veces manchas pardas de un efecto desagradable. Para ha·
cerlas desaparecer se lava una hoja manchada con una solución recién hecha de
hipoclorito de potasa. Una vez desaparecidas las manchas, se lava el papel varias
veces con agua destilada, sin frotarlo con
fuerza para no romperlo. En seguida se le
seca con una esponja cuidadosamente.
Este tratamiento no altera en modo algu·
no la tinta de imprimir.

419

EL MUNDO ILUSTRADO

'

&lt;Estudios y Notas», por Juan B. Terán.-Tucumán, 1908.
Entre los países hispanoamericanos es la Argentina uno
de los que más libros produce. La tendencia de los argentinos á europeizarse les ha traído consigo, á juzgar por los
hechos, el amor de las letras, amor que vale tanto 6 más
que el de la prosperidad material, y que sirve de impulso
al pensamiento patrio para su propio desenvolvimiento.
Así vemos que la publicidad alcanza cada día mayores
proporciones, y que entre el fárrago de periódicos y revistas que de allá v1enen, nos sorprende, á veces, la apari·
ción de un libro.
Pero no es sólo en el campo de la literatura-en !&gt;U acep·
ción más limitada-en el que espigan los escritores argen·
tinos: también les atrae la especulación científica, especialmente por lo que toca á la sociología, la criminalogía y
la crítica. Ejemplo de ello son: José Enrique Rodó, Leopoldo Lugones y José Ingegnieros.
Ahora es un nuevo -6 por lo menos desconocido para
nosotros,-el que surge en el campo de las letras: Juan B.
Terán.
El libro suyo que hemos rtcibido puede considerarse
como una atinadísima recopilación de breves trabajos escritos en diversas épocas. La Yariedad y la riqueza de su
índice es de aquellas que seducen, y si del contenido del
volumen pasamos á la forma, no escatimaremos elogios al
escritor argentino, pues que ésta es vigorosa, clara, concisa.
De los susodichos trabajos señalaríamos como los más
notables: c:La Tradición Colonial&gt;, &lt;El Estudio y el Libro»
y c:Taine y su Filosofía». En ellos hay ideas nuevas y de·
ducciones que revelan al crítico observador y sagaz. Cautivan más que convencen las «Notas Marginales» que cierran el libro.
La edición de «Estudios y Notas» sahó tle los talleres
de la «Revista de Letras y Ciencias Sociales», de Tucumán,
y merece elogios por lo correcta.

Qu é es

El alimento
más acreditado y que más
.
.
recomiendan
I as primeras
autoridades y
miles de médicos prácticos
locales y extranjeros para.
i&gt;l niño y para el adulto, tanto en
el estado de salud como en el de
afecciones gastro-intestinales. Es
sumamente nutritivo, acelef'a la fo,.
matión de los huesos y -núsculos, regula.
la digestión y su consumo resulta
barato.
"EL NIRO EN LA LACTANCIA, " instructivo folleto que se r eparte GRATIS en los lugares de
venta..

.

~fet(e

Gran intensidad 'de luz
•Excelente portada - - •Resistencia á todos losclimas - - - - - - • Para:
MARINA
VIAJES, SPORTS, CAZA, ARMADA,
Pedir los prospectos T• 92. - - De venta en todos los despachos

CARL ZEISS JENA (Alemania),
Berlín Frankfort s-M. Hamburgo
Londres SL Petersburgo Viena,

El verdón es el mis madrug1dor de los pájaros. pues empieza á
gorjeará la una y media de la madrugada; una hora .después, la
curruca comienza á agitar l11s ramas que le han servido de l~cho;
la codorniz no se des¡,ierta h1sta las tres. Alas cuatro. comienza
s11 canto el mirlo, y á éste suceden los del tordo, el petirrojo y el
reyezuelo. Ya el sol está m~y alto e~ el h?rizonte, cuando se escuchan los trinos del gornon y el ahonin.

AL RECIBIR $1.f~ EN TIMBRES POSTALES 6 GIRO, reO"\tlré, vorte vagado
cualo.ulera de l ,s s!J(ulentes lotes: 12 pao.uetes semillas de flores 6 de hortaliza;
5 jabones de amole para desmanchar; 12
wstales de lustre; 3 pares calcetines; 1
linterna ojo de buey con luz de 3 colores;
una navaja vara la barba marca "Gemelos;" 9'lO gramos de dulces entrefinos, 6 460
gramos de dulces finos; 6 las siguientes
tres rilezas; una alcancía vara décimos,
un atrascovo y unos anteoJOl1 de r lsa. Pida nuestra lista de 3.000 efectos y direccione~ vara la siembra. de toda clase de
semillas de flores, zacates y de hortaliza..
W. B. Arrlngton. "La Gran Barata," Departamento núm. l. Guadala.ja.ra, Jal.

La Emulsión Predigerida
c:J. M. de la. Garza.,»

es el alimento de los pulmo·
nes y positivamente nutre, fortalece y engorda. Droguería
de Uihlein Sucs., México,

ROMAN

S. ALVAREZ

Vende abarrotes de todas clas&lt;!s. Cotiza
á solicitud, cualquier artículo de la plaza.
Agente de las afamadas máquinas de coser: "Nuestra Amiga," Ap. 1405. Guadalajara, Jalisco.

fflGIENE de1 TOCADOR
Las cualidades antisépticas,
detersivas y cicatrizantEs que
han merecido al

coattar Saponiné

Le Beuf

su admisión en los Hospitales
de Paria, explican la boga de
ese producto para todos los usos
del tocador : Cuidados de la
Boca á que purifica, de los
Cabellos cuya caida detiene.
Lociones de las Crias, Cui·
dados lntimos, etc

Avisos Económicos
DOCTOR FRANCISCO DE P. MILLAN.
Especialista en enfermedades secretas.
Olrugfa. 1, de Santo Dnmlngo núm. 5,

de ópticos Y dt

DR. l. PERCHES, Cirujano
Dentista (Facultad de México.)
Consultas: De 9 á12a. m. yde3á6p. m.

Descon~arse de la&amp; falst(lcac tonea
EN LAS FARMACIAS,

Unlco Agente apoderado. Carlos MULLER

Av. 16 de Septiembre N'? 55, antes Coliseo
Viejo.

Apartado 1 ~. Mezico .

AURELIO MACIAS NAVARRO. Cirujano
Dentista. Avenida Corona 85, (Antes Pala-

"El Mundo Ilustrado"

cio) Guad11olaJara.

Suaviza, limpia y embellece el cutis.

�~t MUNDO ILUSTRADO

420

tos sobre animales vivos, para observar si
ese suero es capaz de producir el efecto
de estimular la vida misma, prolongán·
dota.

VARIEDADES
J. Pierpont Morgan dió un banquete en
Chicago, poniendo su firma autógrafa en
doscientos veinte memís que se repartieron á los invitados, y que ahora se guardan con gran estimación por contener semejante escritura.

•••

PARA LOS

DlfNHS

Se ha descubierto un nuevo suero, capaz no sólo de retardar la descomposición
de los órganos separados del cuerpo, sino
que también de conservar por algún tiempo su vitalidad y sus funciones. El prdesor Bouchard, hablando de él, expuso que
el doctor Fleig habla preparado un suero
artificial, en cuya formación entran las
principales sales contenidas en la san~re
humana, en su estado normal, y principalmente cal y potasa. En ese suero, el co·
razón de varios animales, con los cuales
se hicieron detenidos exp~rimentos, continuó latiendo casi en la misma forma que
durante la vida. El más largo periodo de
funcionamiento, ó sea de vida artificial,
que se obtuvo, fué de una semana. En los
momentos actuales se hacen experiwen-

"El

Dentífrico Ideal"
Limpia y conserva la
dentadura como ningún
otro.
ACP-otado I)Or miles de
Dentistas No hay otro Que lo substituya.
l)e venta en todas las Droguerías y Bot.!cas
11. S0.50 tubo, 6 directamente. remitiendo el lm

Dentacura Co.,
. . . .,1r••• J.,

u. s.

l.

ESPE&lt;.;1 FIGOS

por medio de la

Dr. Hurnphreys de Nueva Yor,,
Es pecífico Xo. l.

Los Esp eciflcos del Dr. Humphreys se venden em

to1as las droguerias y farmacias de primera c!:.si

por .,1 mundo en tero.
GdATIS-El Manual de\Dr. llumphreys contlen(
un~ 1lsta completa de estos remedios y d ireccione¡
paras u uso. Se enviagratlsalquelo solicite y mandf
si; ,urecclón.
·umphreys' Horneo.. Medicine Co., Cor. -.Vllll...J
t.u&lt;1 AnnStreets.New York.

•

* * Altken, eo cada
Según el flsico inglés
centimetro cúbico de aire atmosférico que
nos rodea, existen 130,000 partículas de
polvo, y en cada una de éstas habitan más
de un millón de microbios.
•**

En Nueva Zelanda hoy un pmblo lla·
mado Te-Uku, donde existe un administrador de correos que no puede servirse
de sus manos, por la sencilla cuanto poderosa razón de que no las tiene, y sin
embargo, desempeña su cargo á safüfacclón de la dirección del ramo. Once años
hace que el funcionario hace sus anotaciones y timbra las cartas, sirviéndose de
los pies.

Curaf ón, Profilaxia éHi~iene cotidiana de la Piel cabelluda

DEL AFAMADO

Este e-pccíttco pngn sn costo mil veces en
~ur,~~ maravillo.· ns de Pieúl'es, Ü!l•(Jestiones i
l 11J/.,1m1u,iones. Dix:pn In conge,tióu quita
lus escalofríos, retluce la liebre y, por tanto,
cnm la enftrUJe&lt;facl.
'rn,lns las famin,1s &lt;lebiernn tener á mane
p,le remeclio que cuesta tan poco y qllf
11-,.;n,loln ,í tiempo lihm ue graves enferme,
chle~.Y preservn la vi,la.
El Espccíficn Ko. 1 del Dr. Ilumphreyi
cnra la Fiebre, Inflamación y Congestióa
1lcl Cerebro y la Cabeza. Inflnmnción de
los Ojos, Inflamación de la Gnrgnnta,
Angin as, Pulmonía, Pleuresía, mflamacióa
ne! Higndo y ele los Intestinos, Sarampión,
Fiebre Arnnrilln, Renmalismo Inflamatorio,
Fiebre Biliosn, Inflamatoria ó Gástrica,
Tabnrclillo, etc.
Este E!\pecífico no es una panacea, perc
cnrn Fiebres, Congestiones é Inflamacione¡
en cualquier fo rma.
Trninta y seis específicos más para otrai
enfermedades.

•
••

La "planta-reloj" es una de las muchas
maravillas que nos. ofrece la flora ameri·
cana. Con regularidad cronométrica, las
flores de dicha planta varían de color, se·
gún las horas: son verdes por la mañana,
encarnadas al mediodía y a-mies por la
noche.

I
1

~

1
1
1

PERTUISINE

-··--

No es ciertamente á Mefistófeles que, conforme á las ideas del dfa. el
doctor Faus to hu biese p.edido el rejuvenecet•, pero es á la PERTUISINE que
se huhiese dirij•do.
Los antiguos alquimistas ban sido en busca de la pi edra filosora l y no
han podido dar con ella . pero los qu ímicos hoy dia más prácticos no se
munlienen de ilusiones, lo que resulta que la PERTUISINr: forma parle de
los últimos descubrimientos.
Al cu mplir el prodigio cienlífico de la reconstitución de la piel cabelluda.
de poder supri mir'/ enrnyar la ,·al vicie. hay que considera r que la especie
humana ha cumplido con una tra~formac1ón completa.
·
\
No tenemos aquí que analizar los princi·
· pios de la P R 1 UISINE, extructo de varios
vegetales y de elemenlos sabiamente com'binudos - La PERTUISINE produce unos
,efectos resullando verdaderamente prodigiosos inmediatamente averiguados sin
' tener paren tezco alguno con los productos
simila,·es que proceden de l empi rismo y
han sido. desgrociuda men te , caustts de
tantas irónicas decepcione,. cuando no
han motivudo calamidades ó enfermedades
gr~ví,-inius.
No huy nada que temer de la PERTU ! SINE
que not· s u propia composición vie ne á
re~ul tar un producto de los más higiénicos.
· Se puede él veriguar cuanto benéfica es su
acció11 sobre el cerebro, am¡,jorundo su actividad y facultades.
Al primer mes de aplicación. un lijerito
vello uparece sobre las partes denudadas, el
cual udqu iere una vitalidad progresiva por
medio de las lociones, trasformándose en
pelo verdadero.
Los pelos perdidos en ti lli mo luga r son los
que vuelven á crecer de nuevo lo má.5 pronto, siendo demostrado de
esa manera la eficacia completa de la Pr:RTUI~ INE.
No existe ningun caso que haya resistido al empleo de la PERTUISIN:::
aplicada bajo forma de loción, de día y noche.
Las atestaciones que publ icHmos al pie de la presente no dejnn ningu na
duda sobre los prodigiosos efectos de dicho producto. llamado á cumplir
una verdadera revolución.
Paris. 20 &lt;le Marzo 190,.

Certifico que mi pelo crece de nuevo, has/a sobre las parles deuudadas, liempo hace; as! es que
declaro que la Pertu!slne 110 solame11te dttie11e· la caida del pelo, pero lo haGe ere, er de 11uevo.
Fíl'ma: L'Aubé J.

V&lt;TEA.u,

56; Bouleva,·u Exelmans, Puris.
Levallols, 6 Marzo 1907.

"El Nuevo Siglo"
I

Muebles y Joyas Preciosas

Sin Competenci~ eñ_"frecios
Colegio de Niñas, l.

Tengo el gusto de darle d co11ocer que la curaci6n por medio de la Pertuisine aco11sejrido por
uno de mis amigos para combatí,· la caidu del pelo acaba de darme resulta.tos muy satis(aclorios.
Jlabie11do sido u11 esc;plico ir.~eterudo respecto d la eficacidad de lodo producto del mismo
í ndole, le corif.,so hoy dia, mi entusiasta salisfacci611 de haber podido meter muno sobre un
producto que me ha procurado algo otro que ilusioues e11ga11adoras.
Desde liace algunos dias estoy 11ola11&lt;10 un dete11imie1110 ca~i completo er1 la caida d.l pelo,
hasta percibo un tijera vello sobre las partes denudadas rei:,e11 por la calvicie.
Tengo fe e11 que estos primeros resultados salitfactorios irá11 pro9resar1do y d ese efecto
contiu uo el lralamienlo. Quedo d! Y. A. S. S.
Firma : Eo. M1cs1L. ti, ttüo ~!_ptl\i:- i..Avnll:"'.i (France).

DEPÓSITO GENERAL :

PARIS-LEVALLOIS, 18, Rue des Arts.

CARTA BLANCA
¡¡LA MEJOR CERVEZA DE AMERICA!!
Cuauhtemoc •• Monterrey

�422

.. .

EL .MUNDO ILUSTRADO

"LA JOYA"

ASLIA
(LEYENDA ROMANA)

Gran Relojería y Joyería
Especial para "El Mando llustrudo"

tNRIQUt G. SCHAHR, SUCS.
Av. S. Francisco, 71, Antes la. Plateros 12 y 14
Recomienda á sus favorecedores
al público en general, el más VARIADO SURTIDO DE NOVEDADES de todas clases en nuestro ramo.
Invitamos á que nos visiten.
Para el interior mandamos GRAITS el CATALOGO ILUSTRADO

y
Reloj &lt;Omega&gt; de
dos tapas para
SERORA, de plata, grabado rico: $18.00
De oro 14 quilates ,,65.00
El mis m o reloj
O.MEGA para
HOMBRE, de plata, grabado rico ,, 16.00
De oro 14 quilates,, 90.00
O.MEGA de níquel
con una tapa, de
tornillo.... ..... 11 11.00

AGENCIA de los AFAMADOS
RELOJES de PRECISION

''OMEGA''
.,

-· ..

CAPITAL .................................... ...... $ 30.000.000.00.
FONDO DERESERVA ........................... $ 6.000.000.00.
Ha.ce descuentos y préstamos con y sin prenda. N~goclos en cuenta corriente. giros y
cobros sobre todas la.s plazas de la República y el extranjero, y en general toda clase
de overa.clones bancarias con Bancos, comerciantes. Industriales, vrovietarlos y agrl·
cultores.
'JDMITl!I BONOS Dl!I CAJA de 100. 500 y 1.000 oesos, sin cupón. pagaderos !!.seis meses Yva·
gaderos á doce, dieciocho y veinticuatro meses. con cul)Ones semestrales, ganando to·
dos un interés de cinco por ciento al año. OORRESPONSALl!IS: Todos los Bancos de los Estados Mexicanos, Deutscbe Bank, Ber·
lín y sus sucursales en Londres. Bamburgo, Bremen, Munlch, Francfort, Dresden,
Blelchroeder. Berlín; Oomvtolr Natlonal d'Escomvte, París; S. J. P. Morgan y Oía.,
New York.-De Neuflltw y Cía, New York-Muller, Schan y Oía., New York.-Natlo·
nal Olt:v Bank, New York.-F'.rst. Natlonal Bank. Ohlca.¡zo.-Gu!llermo Vogel y Cía..
¡

LA POMADA BALSAMICA MARAVILLOSA
es la reina de las l)Omadas, l)OrQue 1l1mpre cura, alemprt alivia y siempre es eficaz. Millares de versonas curadas con ella testifican sus maravlllosos resultados, y vor esto es Que se ha hecho la oreferlda del público Basta usarla una. vez
vara tenerla siempre á orevenclón. Produce efectos seguríslmos en
Granos, Tumores, Almorranas, Heridas, Pústulas, Llagas, Uiiei:os.
Ulceras, Quemaduras, Fístulas, Eruvclones, &amp;., &amp;.
Ue venta en todas les Droguerlas y Boticas,

SAINT:.
_ VI.Do forWloante, dlgemUTo, t.611100, reoo111t.lt.uyent• de Ahol'
noelent.e, mu eficaz para 1.. peraonaa debllit.adu que loe
ferruginoso• y la• quinas. Con11rvado por el m,t.odo de
M, Pasteur. Prescrtbese en lat mole1ttu del eetómago la
clorosi1, la anemia y la• OC\nvaleoeneia•; e1te vino se
mienda á las personaa de edaci, álaa mujere1, j6Te11es 1 á 101 niiioe.

reco•

-~ AVISO MUY IMPORTANTE. - 11 rmico VINO autéIJtico de
S. RA,JHA~Lz el solo que tiene .~1 derecho .de llama.ras así, el 1010
que e.s. legitimo i de que ,e nace mención ltJ el formula.ria dll
Profaso; BOUCHARDAT e, el de M" CLEMENT yC1• de Valenc,
(Drnme, Francia). - Cada Botella lleva la marca de la Unión da
101 Fa/Jr/canta, 1 e11 el .pescu~zo un medallón anunciando el
":Oll'llA.8 ''.-Los dema, so11 grosera.a y peligrosa.a talaitJ.caciones.

Por Salvador Palencia y Llerena

Cuando Actea, la belllsima joven corintia, perdió el favor de César, tuvo la rara
fortuna de conservar la vida; y más aún,
de seguir viviendo en el palatino. No se
mezcló más en las Intrigas de la corte: habla perdido su influencia y escondla, en el
fondo de su corazón, el amor Inmortal que
Nerón le inspirara.
Habitaba la hermosa griega un pabellón
en los vastos jardines del palacio; á través del follaje se vela la amplia escalinata
del pórtico, formado por ocho columnas
estriadas; y el arquitrabe adornado con
slmbolos y estatuas. Del techo del peristilo colgaban delgadas cadenas de oro que,
con broches del mismo metal, sujetaban
los tenues cortinajes de tul, de que Actea
se servia para defenderse de los rayos
del sol. Orientado el pabellón hacia el
ocaso, se envolvia en el fuego del astro
rey, desde los principios de la tarde hasta
las livideces del crepúsculo.
Un surtidor de mármol, blanco como la
nieve que corona las montañas, vert!a
menudos chorros de agua perfumada que,
llenando la pequeñ'I. taza del centro, se
desbordaba como un capelo de cristal sobre el amplio depósito inferior. El sol quebraba sus rayos sobre la superficie del Uquido transparente, en la que pintaba
arabescos movibles y luminosos.
Actea, de pie junto á la fuente, regaba
la escalinata del pórtico, sacudiendo un
manojo de lirios que bañaba en el chorro
del surtidor. Sus ojos se extasiaban en la
contemplación del crepúsculo y pensaba
en el destino, más variable que las nubes
á pesar de la inconstancia de éstas para
conservar su forma, su color y su densidad. Celajes vivlsimos, purpúreos, eran
instantes después débiles pinceladas grises ó jirones color de rosa que terminaban
por diluirse en el violeta dominador, ó se
rehaclan triunfantes, monstruosas, como
dragones amenazadores!
Las calles del parque, regadas con polvo de oro y arenas de colores, fulguraban
con todas las luces del iris. Las estatuas
de los dioses, de las ninfas y de los sátiros, modelados en bronce ó esculpidos en
mármoles venosos, ó en alabastros blanqulsimos, recii:&gt;lan también el reflejo de la
luz ....
De pronto, Actea dejó de sacudir los lirios empapados sobre los peldaños de la
escalinata: habla visto dirigirse, corriendo
hacia el pabellón, á una esclava, cuyo peplo flotaba agitado por el viento.
La esclava llegó jadeante, ascendió al
peristilo, y arrojándose de rodillas, abrazó gimiendo las piernas de la sorprendida
Actea. Besaba los primorosos pies de la
griega, calzados con sandalias cubiertas
de rubíes, y Acteasent!a caer, como lluvia
interinitente, gotas de llanto que humede~
clan su piel.

423

EL MUNDO ILUSTRADO

- ¡PerJona, divino! ¡perdóname, César!
A;lia y Norsa eran dos jóvenes hermaNerón sorprendido, casi risueño, se disnas. Juntas habían salido de Corinto,
formando parte de las cien esclavas que ponla á perdonar á la esclava, cuando Ti·
el procónsul obsequiaba á César con mo- gelino, por cuyos ojos pasó un relámpago
tivo de las fiestas de Venus. La Augusta lúgubre:
-Cé,ar-le dljo-¡cast!gala! Es una
Popea tomó para si á Norsa, en substitución de la esclava númida que habla sido griega á quien esta mañana ol jurar que
su favorita y quien cayó en desagrado por sangrarla tus plantas.
N~rón enarcó las cejas.
haber prendido mal, sobre el hombro de la
- ¿Cómo te llamas?-interrogó á la es·
A•Jgusta, la túnica color amatista que usaba en los grandes fastejos de la corte. As- clava.
--Aslia.
lia quedó en la servidumbre del señor del
--Asila, Aslia-repitió Nerón.-No re·
mundo, yendo á confundirse con el ejércicuerdo ese nombre.
to de esclavos que llenaban el palatino.
Las dos hermanas hablan vivido siemNO SE DESCUIDE UD.
pre en Corinto, ignoradas de todos y ajenas al bullicio mundial. Las dos eran
Los varios síntomas de una
bellas, con la belleza sugestiva de todas condición debilitada que toda
las hijas de la:Acaya. Huérfanas de padre, persona reconoce en si misma, es
su madre su uoió á un viejo gladiador vi- una advertencia que por ningun
cioso y pervertido, quien á la muerte de
ella, y valiéndose de criminales artima- concepto debería pasar desaperfl.as, vendió á las huérfanas á un merca- cibida, pues de otra manera los
der de esclavos y éste :al procón,.Jl: asi gérmenes de enfermedad tomafué como las dos corintias llegaron hasta rán incremento con gran pelila fastuosa residencia del César romano. gro de fatales consecuencias.

Los gérmenes de la tísis pue-

I den ser absorvidos por los pul-

En palacio se preparaba una grandiosa mones á cualquiera hora echan\ r1o raíces y multiplicándose, á no
fiesta.
El "triclinio," en donde el banquete de- ser que el sistema sea alimenbla celebrarse,t estaba siendo:dispuesto tado hasta. cierto punto que le
por una multitud de esclavos y pretoria- facilite resistir sus ataques. La
nos. Miles de lámparas y pebeteros, en PREPARACION de W AMPOLE
que ardía la mirra, multiplicaban sus tremantes fulgores en las ánforas y cálices que es tan sabrosa como la miel
de oro que llenaban la mesa. Un grupo y contiene los principios nutride esclavas tejlan,coronas de rosas para tivos y curativos del Aceite d.e
las cabeza~ de los comensales. En el atrio, Hígado de Bacalao Puro, que expo( entre las estatuas de los dioses, dis- traemos directamente de los hícurrlan las damas y los patricios roma- gados frescos del bacalao, combinos, quienes descendlan de sus literas en nados con Jarabe de Hipofosfitos
el gran pórtico de la entrada; el "nomen- Compuesto, Extractos de Malta y
clator" iba nombrando á cada uno de los Cerezo Silvestre, fortifica el sisque se presentaban.

•••
Nerón estaba de buen humor. Había
concluido un himno nuevo dedicado á Júpiter, y esperaba con ansia el instante rn
que, empuñando la lira tricorde, deleitara
á los invitados con la magnificencia de su
voz y la belleza de las estrofas de su
canto.
Del brazo de Tigelino recorrla los vastos salones, asomándose aqul y allá para
verá los que llegaban. Quiso visitar el
•·triclinio" antes del comienzo de la fiesta,
y ambJs se dirigieron á la estancia.
ir -Rabiará Lucano esta noche-exclamó
N~rón, pensando en el éxito de su himno.
-Tú eres Apolo-contestó Tlgelino.
-Lucano por diez lunas no podrá reponerse de su despecho. Es un poeta cuyos
cantos todos no valen lo que una estrofa
de los tuyos ....
Penetraron al " triclinio." Las esclavas
que de pie, junto á una mesa, tejían las
coronas de rosas, quedaron suspensas
ante la intempestiva presencia de Nerón.
Aslia no le conocla, yJanta fué.su turbación, que soltó un haz de rosas que tenla en la mano, las que cayeron suavemente sobre un pie del César. La esclava
exhaló un grito de temor, y se humilló
hasta tocar el suelo con la frente.

tema contra todos los cambios de
temperatura, que producen invariablemente Tos, Catarro, Asma,
Gripa, Tísis y todas las enfermedades emanadas por debilidad de
los pulmones y constitución raquítica. Tomada á tiempo evita la tísis; tomada á tiempo la
cura. "El Sr. Profesor Bernardo
U rueta, de la Botica Frizac en la
Ciudad de México, dice: Por la
presente tengo el gusto de participar á Uds. que he usado en mi
hijo, enfermo de Mal de Pott y
por indicación del Sr. Dr. Rafael
Lavista la Preparación de Wam
pole, y además de que le ha hecho
mucho bien, su estómago la tolera
muchísimo mejor que las otras
preparaciones de aceite de bacalao. Igual cosa ha pasado con
algunos otros nifios á quienes
les he recomendado que usen la
medicina de Uds." Basta una
botella para convencerse. Eficaz
desde la primera dósis. "Nadie
sufre un desengafio con esta."
De venta en todas las Boticas.

- Augusto - interrumpió Tlgelino.- Es
una de las esclavas que anteayer te regaló el procónsul de Corinto.
-Pero si no me conoce ¿por qué me
odia?-1Levanta!-ordenó Nerón.
Tigelino, ' envolviendo '.á la •esclava en
una mirada de tigre:
-Niega, niega á César que:esas rosas,
llenas todavla de espinas, las arrojaste
con intención:de herirlo. Yo escuché tus
juramentos de venganza; ·crees á César
culpable de tu destierro y de tu esclavitud, y te prometiste derramar siquiera
una gota de s,1 divina sangre. ¡Niega lo
que yo escuché! ¡Ofende más:á Osar
con tu mentira! niega, niega .... y Tigelino accionaba elevando su voz como animado por un sentimiento de verdadera indignación.
La turbación de la esclava fuéítan intensa, que ni intentó protestar su inocencia: arrodillada gemla ocultando el rostro
entre sus manos.
-Ya es larga la escena-interrumpió
Nerón.-Di, Tigelino, ¿cómo debo castigarla?
-Ma~da que le corten los pies, puesto
que henr quiso los tuyos.
-su mano fué la que arrojó las rosas
-¡Eres justo, divino César! Que le cor~
ten también las manos.
- Bien, Tigelino, invita al banquete á
un cojo Yá un manco, Y yo les regalaré
las manos y los pies arrancados á esta
esclava.

•*•
La consternación hizo temblará todos
os esclavos.
Nerón Y Tigelino continuaron su marc~a. Aslia, levantándose al fin, miró atómta á su alrededor, cual si no hubiese escuchado la sentencia.
En Corinto, Aslia y N.:irsa hablan trab~do amistad cc,n un amigo de Pablo, el
d1sclpulo _de Cristo, y lentamente adquirieron_ nociones de la religión, que cual un
sol gigantesco se proyectaba hacia clncu~nta Y ocho años desJe la cumbre del
Golgota. Nociones rudimentarias que no
consiguieron disipar la tiniebla que envolvía lo~ esplritus de las dos esclavas· inici.ación incumpleta, debillsima que ap~nas
s1 tenla un átomo luninoso para alumbrar
la noche de sus almas. Era como luciérnaga: foquito intermitente de color pálido
que no podía disipar las sombras en que s~
a~1taban tantos dioses y tanta• supersticiones. Ellas sablan que el amigo de Pable creta únicamente en un solo Dios
qu~ reunla "él solo" todo poder, tod~
atributo.
Tejidas las coronas, las esclavas dejaron ~l "triclinio." Aslia, preocupada; silenciosa, se aventuró por l.is jardines. Ti.
gelino le salió al paso; la esclava lo vÍó y
comenzó á temblar.
-No soy el .•ejecutor, Aslia; no me iemas.
-Señor, tu provocaste contra mil~ cólera de César.
•
-Te amo, respondió Tigelino, y tu indiferencia me enloquece. Podrla pedirte á
Nerón y me serlas dada, y te llevarla
conmigo para hacerte mi favorita, ó para
oirte gemir con las varas: (Su voz se h. • .

�EL MUNDO ILUSTRADO

424

BEIDEBIO Pm
lR
'

smu'

1l BEJIÍS IWPDBEZBS
\

DE lD SRl&amp;BE.

cia sibilante, ansiosa). He extraviado el
camino. Ansié misterio para el amor, qui·
se verte caer rendida en mis brazos, y no
lo agradeciste! Esclava miserable: lo que
has hecho conmigo, no lo baria una matrona romana. Aslia: Tigelino te promete
que.hará que César ordene tu castigo.
Aslia no pudo más. Apenas si escuchó
las últimas palabras del patricio, y huyó
desatentada hacia el pabellón de Actea.
Al acercarse vió á Actea, recargada en la
fuente, y fué hasta ella buscando salvación.

***

Á todas las personasª que padecen de lmpn,
renzas de la sangre, y má.s particularmente a
las que se consideran enfermas de Sttllls 6 de
Escrófula, recomendamo!! muy 6D(;afociu"'
mente que prueben el Remedio de Munyon
paralaSangre. Ellminarápidamentecualquier
forma de SHllill. Aun en los casos de ca!T.,;ie
prematura y cuan::i.o el cuerpo se cubre de
llagas, recomendamos este remedio, pues no
~Olamente ataja la enfermedad sino que eli·
mina por completo todo el virus.
No se desamme Ud.; ne gaste sumas cuan
tfosasenconsultar álosespecialistas, y compr6
en cualquier botic!'., por 4 pesos en moneda
mejicana, una boteuadel Remedio deMunyon
para la Sangre.
SI necesita Ud. alg11n consejo especial O de
carácter confidencial respecto á. su caso peraonal, lo recibirá Ud. gratis dirigiéndose a. la
Mn'Q_yon Remedy Company, Filadelfia, E.qta.• lJnidos de Norte América.
Agentes Generales: J. Labadle rsucs.
y Cia. Profesa 5. México. D. F.

SE&amp;OE.AS-

EL APIOL DE LOS

DrªJORET, HOMOLLE

Cura tu Dolores,Rstardos
Supresiones da los Menstruos
P.SEGUIN, 168,1.S~,Parla,yttdultrau

EL VINO DE STEARNS
DE ACEITE DE BACALAO
FERRUGINOSO
~

!

·1

~.ma preparación maravillosa.
r.A!conocida por la profesión mé·
dica como el mejor de los tónicos
y el raconstituyente mas energico.
Estimula el apetito, purifica y
enriquece la sangre y cura toda:
las enfermedades del pecho y lo~
tilmones.
Pídase siempre el de Steams.

1REDERICK STEARNS &amp;CIL
UETROIT. Mlr.H.. E. U, L (

calmada la excitación de la esclava, re·
firió, en todos sus detalles, las escenas de
que fué protagonista, sin callar su origen
ni su propia historia. Actea la escuchó con
interés.
Sentia un placer indescriptible al oir
hablar de Connto; la interrogaba minuciosamente. oh 1Jando la demaoJa de auxilio de la afli¡;iJa Aslia. Cuando agotó
su curiosidad, después de suspirar por la
lejana Grecia, Actea reflexionó sobre la
suerte de la infeliz esclava.
-¿ Yqué puedo hacer por ti, cuando César lo quiere .... ? Quienquiera tiene más
influencia en el ánimo del emperador que
yo. Nada, nada podré hacer si no es compadecerte. Me extraña tu resistencia á Tigelino; me extrañas tú ...... ¿Eres cristiana?
-No lo sé-c1ntestó Aslia.--En Corinto
alguien l l l! l.a ,!aba de serlo; me referia leyendas ..!&lt;! L.D h'&gt;mbre á quien crucificaron
y á quien 11: ruaban Dios único.
-¡Ya hay luz en tu nochel-murmuró
débilmente Actea.

* **

Transcurrla el tiempo. Actea y Aslia
perm11necian en el peristilo del pabellón.
Se habla hu!ldido el sol, y los cortinajes
de tul, plegados junto á las columnas, les
permitlan ver el jardln en toda su extensión, y la gigante mole del palacio, desde
donde ventan en alas del viento rumores
de la orgiástica fiesta.
-Permanece aqul. Tal vez te olviden. Si
vienen á buscarte, te llevaré á mi "cubiculum,'' en donde á todos está vedado el
paso.
-¿Y si viniese César? . ...
-No vendrá· por no verme; mas si lo
hiciera, entonces, Aslia, confórmate con tu
suerte.

***

El banquete iba á concluir. Echados sobre los lechos todos los comensales haclan frecuentes libaciones. César habla
entonado su himno á Júpiter; pero desgraciadamente, al concluir, una cuerda de
la citara saltó hecha pedazos.
La tempestad de aplausos no disipó el
enojo de Nerón. Contraidas las cejas, miraba á todos, que aterrorizados crelan sen·
tir sobre sus .cabezas el estallido de su
cólera.
Tigelino supo aprovecharse. Su alma
rencorosa tenla sed de ve11ganza, su odio
hacia violencia en su pecho.
-Divine- exclamó enderezándose sobre
el lecho:
-El manco y el cojo, que por tu mandato asisten al banquete,l lloran conmoví-

dos por la dicha de haber escuchado tu divina voz: bendicen su mutilación que el
hado quiso les sirviera para llegar hasta
tu mesa. César, tu les tienes prometidos
pies y manos, en su nombre. ¡Oh ApoloJ
me atrevo á pedirte les cumplas tu palabra.
Sólo Nerón entendió la arenga. Se habla
olvidado de la infeliz esclava; pero venia
como de molde la oportunidad para des·
ahogar su cólera por la cuerda rota; as! es
que, parándose violentamente y con voz
y ademanes de comediante:
-Tigelino, Tigelino, y no he sido obedecido. Esa esclava se ha vengado: tienes
razón mil veces. Seguramente que la miserable conocerá sortilegios malignos. Habrá arrojado otras rosas sobre mi citara!
Ve tú mismo, Tigelino; lleva contigo un
centurión, y que le arranquen las manos y
los pies.
Todos ignoraban la escena del atardE·
cer, y esperaron llenos de curiosidad.

***

Tigelino no vaciló. Sabia el refugio buscado por Aslia, y fuése derecho hacia el
pabellón de Actea. Recibiólo ésta.
-Los dioses te sean propicios, bella
Actea.
-Lo sean á ti, noble Tigelino.
-César me ordena llevar á la esclava
Aslia á su presencia; sé que está aqul, y
te ruego, hermosa,me la entregues.
-Aslia está en mi "cubiculum." Si te
sientes capaz de ir hasta all! por ella, entra; diré á Augusto tu proceder.
-Bella Actea, ciertamente no cruzaré
el umbral; pero teme á César y permlteme
cumplir sus órdenes.
-Obra como gustes; la esclava no será
llamada por mi.
Tigelino se desconcertó. Volvióse al palacio con el centurión y penetró al "triclinio." Nerón esperaba impaciente: sus
instintos de hiena estaban en tensión.
-Hubiera preferido la mutilaras aquldijo al ver entrar á su favorito.
-As! se hará. ¡César Justiciero! Pues la
esclava culpable está con Actea en su
"cubiculum," y no me ha permitido traspasar los umbrales.
La cólera del emperador se desató. A
grandes voces dió órdenes diversas. Un
regimiento de esclavos númidas, griegos,
asirios, egipcios y galos, provistos de antorthas resinosas, se tendieron en doble
hilera, formando valla, desde el palacio
hasta el pabellón de Actea. Nerón, seguido de todos los cortesanos asistentes al
banquete, se dirigió con Tigelino por las
avenidas del jardln.
En los estanqnes se reflejaban las len·
guas de fuego y los penachos de humo
rojizo de las antorchas. Un fulgor intermi·
tente alumbraba el follaje de los árboles.
Las estrellas, como margaritas de luz, tachonaban el firmamento.
La comitiva llegó hasta la marmórea
escalinata del pabellón. Fué una verdadera invasión la que llenó la pequeña terraza, en donde el surtidor regaba sus hilos
de diamante. Patricios, senadores, sacer·
dotisas del templo de Vesta, una multi·
tud heterogénea y desenfrenada, que seguia todo, los movimientos del emperador

EL M.UNDOJILUSTRADO

y todos sus ademanes, con la más servil
humillación.
Actea, trémula pero altiva, acogió al
emperador llena de respeto. César no con·
testó el saludo.
-Entrega la esclava á este centurióngritó Nerón.
- ugusto, Aslia está en mi "cubiculum.' Tengo tu autorización para tomar
de los tuyos á los esclavos que me agraden; Aslia es de mi pais y la he elegido.
Me pertenece, no es tuya.
- ¡Actea! Mla es la e¡,clava, como lo es
su dueña!
-¡Oh, César!Ten piedad. Norsa su hermana es la favorita de Augusta Popea.
Tigelino te ha engafiado. Quiso poseer á
la esclava, y ella se negó, porque Aslia
no era de Tigelino, sino de César! Todo ha
sido una venganza de él ... .
En tanto, en el "cubiculum," Aslia se
habla arrodillado, como en una suprema
imploración. Sus manos Juntas hacia lo
alto como sus ojos llenos de lágrimas, sus
labios moviéndose agitadamente como su
pecho. Habla buscado su corazón un au-

xilio extraterrestre; pasaron por su mente
en largo pero violento desfile, dioses y
diosas, y surgió allá en el fondo, débil
primero y radiante al fin, la imagen del
crucificado, el Dios único que reunla en si
todo poder, todo atributo, según ,las narraciones del amigo de Pablo, allá en Corinto; y á El fué la imploración, á El la demanda de auxilio, por El la fe en la salvación.
De improviso, paróse Aslia. Como impulsada por una inspiración repentina,
abandonó el "cubiculum" y apareció frente á frente de Nerón; y asl de pie, erguida,
sin la oblación de esconder el rostro entre
las manos, ni de posar sus rodillas sobre
el mármol del pavimento:
-Augusto-le dijo.-Aqul estoy pronta
á sufr.r el castigo. Aqui están mis pies,
los que me sostuvieron mientras alfombraba de olorosos pétalos tu camino hasta
el "triclinio." Aqui están mis manos, las
que tejieron la corona de rosas que cifie tu
imperial cabeza. ¡Prlvame de ellas! ¡Arráncalasl Castiga as! á la esclava que no te
I conocia hoy mismo, cuando el sol estaba

en mitad de su carrera! Pero te pido una
gracia, ¡oh bondadoso César! concéde
oir tu voz. Has cantado, y Eolo nos trajo
en sus alas notas de tu himno, que me hicieron llorar. Canta, canta, que te escuchen las estrellas y las sombras, y Aslia,
tu esclava, no sufrirá cuando tú ordenes
su mutilación ...
Tal elocuencia había en las frases de la
esclava, modulaba la voz de modo tan encantador y sugestivo, transfigurada y radiante, que se impuso á la corte entera.
El mismo Nerón sintióse admirado, halagado con una expresión tan intensa. Mandó por su citara y alli, junto á la fuente,
donde el surtldordesgranaba hilos de diamantes, cantó su himno á Júpiter. Al terminar sus ojos estaban húmedos de emoción! Besó los cabellos de Aslia, que se
habla arrodillado, y que con el dedo indice
de su preciosa mano sefialaba al cielo.
Nerón alzó los ojos, sin comprender el secreto pensamiento de la esclava.... .
¡En ese instante, una estrella rodó por
el firmamento como una lágrima de luz!
1Aslia se habla salvado!
GRABADOR EN ACERO Y COBRE.-Ma·
nuel Sevilla. O"leras número 9.-TarJe·
t&gt;\S, Membret
Et!Quetas, Acciones y
Bono~.

Quinta de Salud
"R• ta·t"
VIS a
Tlalpam, D. F.·· Teléfono M. 16
Asistencia científica de
enajenados, morfinomanos,
alcohólicos y quirúrgicos,
empleando los medios terapéuticos más modernos. Eficaz atención para los enfermos. Departamento especial para señoras. Instalación eléctrica completa.
Rayos X, corriente de alta
tensión, mecanoterapia.

Director Médico,
PERFUME ENIGMA
PERFUME SOLA MIA
PERFUME PAMPRES D'OR
PERFUME BOUQUET GREUZE
Jabones,aguas de tocador, polvos
de arroz, brillantinas, preparados
en cada uno de estos aromas.

..,

EDUARDO LICEAGA.
Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozain.
Administrador,

J. Lavista.

�'

· LA FAMA DE ESTA DELICADA CERVEZA ES UNIVERSAL
COMO LO PRUEBAN LAS MEDALLAS QUE HA OBTENIDO
EN TODAS LAS EXPOSICIO• • • • • NES • • • • •

TOLUCA EXTRA

1

La Bebida de los Hogares
La Prefieren las Familias
!

t

La Cerveza más exquisita
por su sabor
Y excelente calidad

• • • • SIEMPRE• •
T

' ~•

•

r

••
.4 ,

a.uca .:.JC1ra-

�EL~_MUNDO ILUSTRADO

UCarnaval en Nueva Orleans
Grandiosa celebraci6n que todo el mundo
debería ver. Boletos especiales para esta
fiseta estarán á la venta en las oficinas de
las Líneas Nacionales, desde el

14 al 19 de FEBRERO
Límite para el regreso:

MARZO 13

sg7.50

Plata

Viaje redondo
Desde la Ciudad de México

c15•

¡

por cualquier representante de las

Líneas Nacionales
Agente General de Pasajes.

f. f. YOU_NG,
Vice-Agente General de Pasajes

México, D. F.

MEXICO. AVENIDA SAN FRANCISCO NUMERO 33

VIDRIERAS ARTISTICAS SIN COMPETENCIA
ACABADO PERFECTO
TODOS ESTILOS • • • •· • • • • TODOS PRECIOS

CRISTALES
VIDRIOS
LUNAS

•••

El Tlo amuel ha enviado por diez ai\os á la penitenciaria á un
industrial que falsificó billetes de banco de á dnco pesos, bastante
bien, aunque no tanto que pudieran pasar; y las gentes se preguntan si los billetes falsificados habran sido de á mil pesos, ¿á
cuánto lo hubieran condenado?
En Rank-Herlong (Hungrla), no existe en las mujeres el derecho
de elegir marido. La emigración á las repúblicas americanas ha
reducido en tal forma la roblación masculina, que la mujer que logra casarse bien puede cantar victoria. En dicho pals el ele·
mento femenino ha tenido que encargarse de las funciones administrativas.

***

Esprafrodides fué uno de los principales bibliófilos de la ar.tigüedad; llegó á coleccionar 30,000 volúmenes. Le aventajó Samoenius Severo, reuniendo en su biblioteca ha~ta 62,000 obras de
los más renombrados autores de su tiempo. En estos últimos ai\os
se destaca la figura de cierto personaje inglés, que pagó 1,720 libras por una obra de Shakespeare, editada en 1623.

***
GW. W. HIBBARD,

-~
r.J IB3rEUAS º A~JrE§ ~

Alos aristócratas europeos, que andan á caza de la dote de las
millonarias americanas, se les hará agua la boca al saber que en
San Francisco murió una doncella, bastante entrada en ai\os, Y
dejando cuarenta millones por no haber habido quien le dijese:
"Por ali! te pudras."

•••

Se darán informes

f

Tenía el cardenal :Fleury noventa años y se lamentaba ante su
ayuda de cámara, que también era muy viejo, de lo poco que le
quedaba de vida, y su buen servidor ideó una estratagema tan
galante como original. En el día de reyes invitó á comer con su
amo al conde de Beaupre. el abate d'Enneville, el conde de Gensac, el marqués de Nogaret, la princesa de Montbarey, el marqués de Flavacourt, la marquesa de la Faye, la condesa de Combredk, el conde de SaintMesme, la marquesa de Condray y la de
Anglure.
Cuando se trató de partir la torta de reyes, dijo el cardenal con
tristeza:
-Este honor corresponde al más joven, y yo tengo noventa
años.
-Perdonad, monseñor-dijo la princesa de Montbarey,-yo
nací el 15 de Enero de 1651, y por consiguiente, tengo dos años
más que vuestra eminencia.
La otra vecina del cardenal, dijo:
-Yo no tengo más que noventa y uno.
-¿Noventa y uno?-preguntó el cardenal estupefacto.
-Yo os llevo un mes, marquesa-interrumpió el conde de
Beaupré.
-Y yo un año-añadió el abate d'Enneville.
Sucesivamente fueron declarando su edad respectiva los demás comensales. La marquesa de Anglure tenía noventa y seis;
el conde de Gensac, noventa y cuatro; Nogarest, noventa y cinco;
la Faye, noventa y seis; Saint Mesme y la condesa Combreuk,
noventa y siete.
-¿Es esto casualidad ó apuesta?-preguntó; y entonces vió á
su ayuda de cámara radiante de alegría, y le agradeció tanto la
idea de haber reunido aquellos convidados, que le dejó un legado importante.

Se ha visto estos dlas por las calles de Parls un sujeto que no
toma los patines como deporte recreativo, sino que los utiliza eu
el terreno más práctico de la vida. Gracias á su calzado especial
con ruedas se desliza rápidamente sobre el asfalto y hace de esta
suerte á pi~ grandes recorridos sin necesidad de automóvil ni bicicleta. Dado el esp!ritu novelesco, no será extrai\o que tenga
pronto numerosos imitadores este patinador práctico, que ha r~suelto el problema de la locomoción á pajo precio. Para ser práctico del todo, el hombre va provisto de un fuerte bastón, con el cual
facilita el impulso, mantiene el equilibrio en los casos apurados, Y
se detiene en la carrera cuando es necesario.

'

Estatuas yBustos de Alabastro yMármol·
Hago toda clase de trabajos finos en madera tallada,
y Aparatos niquelados para Aparadores.
Pasamanos.

~

l=:)APEL TAPIZ
El mejor Surtido en la República.

Mi Sucursal.en Guadalajara: López Cotilla 43 y 4 5

1
1

�Et~MUN'DO ILtJSTRAbó

430

Et MONDÓ lLUSíkAbó

CALENDARIO DE LA SEMANA

Las Señoras·

28

Deberian Saber que

El Compuesto Vegetal
De Lydia E. Pinkham
es un Remedio Valiosisimo para
todos esos males femeninos que tan
penosos son. Cura absolutamente las
peores formas de las Afecciones Femeniles tales como Desarreglos de los
Ovarios, Inflamación y Ulceración;
Caída y Desviación de la Matriz, y la
Debilidad de la Espina Dorsal que de
ello resulta; está especialmente adap-~
Jt'~
tado al Cambio Crítico de la Vida.
,J
. .n~
Quita positivamente el Dolor de Es•
_o~
0. ·
palda. Ha curado más casos de Leu11}1;¡¡¡~iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiif.
correa que cualquier otro remedio
conocido del mundo, y es casi infalible en tales casos.
Disuelve y arroja los tumores del U tero en su primer período de desarrollo.
Alivia instantáneamente y cura de un modo permanente la Sensación de
Tirantez que produce dolor, pesadez y jaquecas. En todas circunstancias
obra en harmonía con el sistema femenino. _
,,
, Normaliza la Menstruación, la regulariza cuando está suprimida ó es
penosa, corrige la Debilidad del Estó~ago, Indigestión, Flatu.lencia, F.lujo,
Postración Nerviosa, Jaquecas, y Debilidad ep qeneral i. tam.b1én Vá~md?~,
Desmayos, Lasitud extrema, Abandono de s1 mismo, Histensmo, Irntab1hdad Nerviosidad Insomnios, Turgencia, Melancolía, Mal Humor y Dolor
de Espalda, cuya; molestias son indicaciones seguras de Debilidad Femenina, 6 de algún desarreglo en la Matriz.
Para las Enfermedades de los Riñones y Dolor de Espalda en ambos
sexos, el Compuesto Vegetal ~e Lydia E. Pinkham no tiene rival.
.
Deberían recordar las muieres que el Co~puesto Vegetal de Lyd1a E.
Pinkham es el único remedio positivo y genumo para la cura de las afecciones y males peculiares de la mujer, y el que ~e gloría de ha:t&gt;er curado más
casos de Enfermedades Femeniles que cualquier otro remedio del mundo.
De Venta en todas las Farmacias

..

Preparado en los Laboratorios de
The Lyclia E. Pinkham Jlf&lt;tdicine Company, Lynn, Mass., U,S,A,

( 49 de mes y 19 de cuaresma). La segunda traslación del cuerpo de Sa~ Agustln. Santos Román, abad, y Macano, m~rtir. Oficio y misa de la Dominica: nto
semidoble y ornamento morado; no h_ay
conmemoración de ningún santo. Dommgo llamado de la tentación, porq1..1e el
Evangelio nos recuerda las tentaciones
que le puso el demonio al Salvador y el
modo como las venció. Semana del paralitico. (P. S.)
Oposición de Júpiter con el Sol, á las
12 h. 23 m. de la noche.

MARZO
LUNES

Santo, Rosendo y Albino, obispos, confesons; Eudoxla y el B. Miguel, mártires.
,,..
conjunción de la Luna y Urano, á'las
4 h. ss minutos de la tarde.
MARTES

2
El beato Bartolomé Gutiérrez, mártir
mexicano. Santus Pablo, mártir; Federico,
abad, y Simplicio, papa, confesor. Función en catedral con asistencia de los religiosos agustinos, que toman asiento en
el coro, quedando el sermón á cargo de
uno de ellos. (P. S.)

3

[

e-1 : ~

(Témporas.) Sant-es Emeterlo y Celedonio, hermanos, mártires. (S.)

Manantiales
del Bitado
Pranc61.

VICHY CE.LESTINS
VICHY GRANDE-GRILLE
VICHY HOPITAL hf,rmed~

&amp;tta, lnfermeW.1111 laPlem
y .Ueocionu le la V•Jip.

laferm=

ble que permite la celebración de misas
privadas de difuntos.
;VIERNES

PASTILLES-SELS- COMPRIIÉS VICHY·ETAT
~

Santos Casimiro, confesor; Lucio, papa,

y Elpldlo, obispo, mártires. Rito semido-

ul

u11,umap.

_ ___
.....

JUEVES

4

BIEli ESPECIFICAR EL NOMBRE

s
..- (Témporas. Ordenes menores)." Festividad de la lanza y clavos de Nuestro Señor Jesucristo. San Eusebio, y el B. Pablo~Navarro, mártires. Función al Sefior
del Rebozo en Santa Catalina de Sena.
El Evangelio de la feria refiere la curación
del paral!tico.~(S.)

"'11: - -- -

NO OS DEJEIS ENGANAII!

AS ALMORRANAS

Las almorrana• son curadas por el Bltzlr deVlrglnleJryrdahl que cura
igualmente los varicoceles, varices, accidente• del retorno de edad,

congestiones, y hemorragias de toda naturaleza,
.
.
No confundir nunca el Eliztr de Vtrglnte Nyrdahl con las fals1flcamonet

fraudulentas con que se prueba de substituirlo, las que no tienen ningult
valor y 6 menudo son peligrosas. Por esto debe exigirse sobre la envoltur&amp;
de cada frasco la firma de s-arantia : 1\Tyrdahl. Envio gratuito y franil-~
de correos del folleto exphoativo. Escribir : Kyrdalll,. ZO,Bue de .:r.•
aocbefouov.w4,l'art1, PQ vento ea tq1aa las Dro~uor1Q8 Ji'Qrmac1ar

22

de Febrero de 1521

CORTE
CRIMINAL
DE
MEXICO
Cartd del Sr. Lic. C. Gutiérrez Quintero, Abog~d~, México, P. F., México.

Llega á Veracruz Jullán de
Alderete

Entre las tropas que vinieron de refuerzo para la expedición del conquistador
Pánfilo de Narváez, vino una división á
las órdenes de don Julián de Alderete, camarero del obispo de Burgos, presidente
del consejo de Indias, quien vino con tres
navlos y do~cientos hombres; llegó al
puerto de Yeracruz el 22 de Febrero de
1521, Y fué la primera persona que desempeñó el cargo de tesorero real. Se conservan los nombres de la mayorla de sus
soldados; pero se sabe muy poco acerca
de su vida y administración en la Nueva
España.

1º

MIÉRCOLES

Verdadera ~f~
Agua )(ineral
'Natural de
l

Efemérides de la Semana

DOMINGO

4~1

SÁBADO

6
(Témpora.¡, Ordenes mayores). San
Matlas, apóstol. (trasladado al 24 de Febrero). Santos Olegario, confesor; Vlctor,
mártir, y santa Coleta, virgen, fundadora.
de las capuchinas.
Conjunción de la Luna y Júpiter, á la~
3. h. 13 m. de la mafiana.
Llena en León á las 8 h., 19 m., 18 se¡
de la n,:11~. Viento frio.

23

de Febrero de 18n

F'eroz bando de Cruz

Complacido Venegas por los triunfos del
comandante Cruz en la provincia de Nueva Galicia, y queriendo crear un competidor á Calleja, decidió conceder grandes
honores al que se llamó Pacificador del
O:cidente, y entre otros le confirió el nombramiento de comandante general de la
provincia pacificada.
Cruz, quizás para probar que no era
~e.nos feroz que su rival, empezó el ejerc1c10 de sus nuevas funciones con la expedición de un feroz bando, en el que condenaba á muerte á todos los que tuvieran
en su p~der armas blancas ó de fuego, al
que supiera en qué lugar habla las mismas
armas y no lo declarara inmediatamente
al armero que construyera cal\ones ócual'.
quiera otra clase de armas, á toda persona
que saliera de su casa después de haber
dado toque de alarma y á toJo el que caminara sin pasaporte.
Además, ordenaba que en todo pueblo
rancho ó hacienda donde hubiera reunió~
de rebeldes ó se cometiera algún robo ó
asesin_ato, se diezmara á sus habitantes y
se fusilara á todos los señalados en la
diezma, Este terrible bando fué expedido ·
en Guadalajara el 23 de Febrero de 18~1.
24 de

Febrero de 1629 .

Entierro de Hernán Cortés

Los restos del conquistador Cortés, que
descansaban provisionalmente en el monasterio de Sto Francisco de Texcoco,
fueron trasladados solemnemente al de
San Francisco, de México, el 24 de Febrero de 1629.
Salió el entierro de ta casa de Cortés
formando parte de él el arzobispo y el
ayuntamiento. Iban los restos del conquistador en un ataúd de terciopelo negro,
que llevaba á un lado un guión de raso
blanco y del otro las armas del rey de Espafia; detrás del féretro iba el arzobispo
con todos los prebendados; detrás de ellos
iban los enlutados y un caballo también
-enlutado; luego segulan los tribunales de
ia Universidad, y cerrando la procesión

-el virrey escoltaoo por cuatro compaffla;

l

LIC. C GUTIER'REZ QUINTERO.
SANTA TERESA NUM, U,

México, D F.
México, D:clembre 28 &lt;le 1905
The Peruna Medicine Co., Oolumbus, Ohio, E. u. de A.
·
Muy Sres. mios:-Tengo el gusto de comunicar á Udes por medio
de 1~ presente, que su pr_eparación «:1,a. Peruna&gt; es verd~dtlramente
ma.ra.villosa para l~ curación de resfnados y afecciones catarrales, de
tal manera.. que m1 seiiora. esposa, que los padece con alguna intensidad. y de un carácter rebelde, se alivló últimamente y de una manera
rápida con ha.~er tomado parte de un pomo de tan benéfico remect·
, Para que s1~va. en el público y se alivien muchos enfermos con!~·
te precioso medicamento, les dirijo á Udes. estas lineas, para que ha:
gan _Ude~. de ellas el uso que crean conveniente· pues lo dicho es
test1momo de los efectos rápidos de «La Peruna&gt;.'
un
De Udes. su más atto. y afmo. S. S.-c. Gutíérrez Quintero.
Guarla.laja.ra, México, .L\ bril 26, 1905.
Sres Peruna Medicine Co.
M~y Sres. mios:-Tengo el honor de
manifestarles con satisfacción que
desde luego
· hl · e i i
m1 laJOPeruna,
as m roinme,
Y yo
empezamos. áque
tomar
jora.ble medicina. que Udes. preparan
notamos mucho alivio en nuestras en'.
fermeda.des, de tal suerte que mimenclonado hijo, á la. fecha sanó ya del
catarro epidémico llamado influenza.
del cual padeció, yyo estoy notable'.
mente aliviado de los pulmones que
desde hace algún tiempo siento afee
~!dglcfnº¡ mis continuas ocupaciones
N
·
o vac11o, por lo tanto, en i:nanifes
tar que la Peruna es el mejor remedio
g~~~!r!r:~¿f;_medades de que he he-

Me subscribo de Udes. respetuosa·
mente su muy afmo. s. s.

s

· MENDOZA .
El Ilmo. Sr. D. Miguel Ahumada
Coronel
del
E¡'ército
Y Gobernador del'
E
stado de Jalisco, México, nos manifiesta lo siguiente:
Gua.dala.jara, Méx., Diciembre 4 de
1906.
Sres. Peruna Medicine Co.
Columbus, Ohio, E. u. de A.
Muyseí'iores míos:-El medicamento
&lt;La. Peruna&gt; se usa. en esta. capital
con resultados satisfactorios, Y sé de
muchos casos en que ha sido efir,az pa..
ra. la. cura. de afecciones catarrales en
sus diversas formas.
Quedo de Ud. afmo.Ma.ttAo. y s. s.

, HUMADA.
La Peruna se vende en todas las Droguerfas, en dos tamaño:,
de 1.00 200 Bo el

�•
EL MUNDO ILUSTRADO

432

de arcabuceros con sus banderas arrastrando por el suelo: el féretro era llevado
en hombros de los oidores.
25 de Febrero de 1856
Ereccl6n de la ciudad de Progreso

Ala fadministración del presidflnte Comonfort, tantas veces citada en las efemé·
rides de los últimos dlas, debe su existencia el puerto de Progreso.
Por decreto de 25 de Febrero de 18561 el
Presidente de la. República, haciendo uso
deJasJacultades extraordinarias que le
habla concedido el Congreso, permitió la
erección de un nuevo poblado en la costa
norte de Yucatán, en un lugar conocido
con el nombre de "El Progreso."
26 de Febrero de 1907
Muere el arzobispo de Linares

., ES ·usTED CALVO?
¿ Disminuye su pelo? Se debilita? Cae?

¿ Es Ud calvo, tiene el pelo en mal estado (duro ó debilitado) ó se le cae ? Pues

le conviene entonces conocer perfectamente mi verdadero " Hair Grower ", Experiméntelo y se da1 á cuenta de su eficacia. No quiero que lo compre si no ha de
darle buen resultado, y por eso voy a hacer a Ud la proposicion siguiente :

Si me escribe Ud en los tres dias que vienen le enviaré
ORATIS una caja de mi verdadero '' Hair Orower ''·
Quiero que use Ud esá muestra ateniéndose al modo de empleo que le indicaré.
Si reconoce Ud Juego qu ~ le da buen resultado y desea más, me complacere en
mandárselo por un prec10 reducido.
El ofrecimiento de esta muestra ABSOLUTAMENTE ....- - - - - GRATIS es la mejor prueba de la confianza que yo tengJ ·
en mi verdadero '' Hair Grower" de John Craven-Burleigh.
Lo que deseo ahora. es su confianza de Ud. Y conste que
en este caso el unico que sale perdiendo soy yo. A Vd. solo •
le cuesta una tarjeta postal, franqueada de 4 cents, que me
escriba pidiendome dicha muestra.
No me gusta exponer en mis anuncios elogios y pretensiones exagerados acerca de los maravillosos efectos de
mi verdaforo " Hair Grower ". Omero que vengan, como han de venir, de las
personas que lo empleen y que ootendrán segurament! feliz resultado, como ha
sucedido con todas las que han hecho uso de él.
No vendo el verdadero " Hair Grower " porque Creo que hará crecer el pelo
de nuevo. Sé por experiencia propia que sí lo hace crecer. Hace años encontrábame
yo completamente calvo y a los cuarenta días de emplear mi preparacion me salió
un pelo hermoso y es oeso,
Si ha empleado Ud ya todos los llamados " Regeneradores del Cabello" que
se venden por ahi, le suplico MUY ENCARECIDAMENTE que me escriba. Repeti·
das veces me han escrito muchas señoras y caballeros diciéndome que habían usado
varias preparaciones liquidas sin efecto alguno : pero que despues de haber em·
pleado el verdadero " Hair Grower " de John Craven-Burleigh les volvió a salir el
pelo y muy poc~ después teni~n la cabeza cubierta qe fuerte y sedosa cab!llera.
Mi preparac1on no es un liquido. Preséntase baJo forma éle pomada y su empleo es sencillo y agradable. Surte tan buen efecto en el hombre como en la mujer
sea cual fuere su edad, y es absolutamente inofensiva.
Nada envejece tánto como la calvicie I Nada afea tánto la fisonomía de las
personas 1
Escríbame Ud pues HOY mismo, X le enviaré GRATIS, avuelta de correo, una
muestra del verdadero '' Hair Grower ' de John Craven-Burleigh.

UNA CAJA

GRATIS

JOHN CRAVEN•BURLEIGH
(Rayan J3 ~J. B, rus Mlnars, PAR/8

El ilustrlsimo señor don Santiago Garza
Zambrano, que por. varios a!los ocupó la
silla arquiepiscopal de Linares, dejó de
existir el dla 26 de Febrero de 1907, á las
dos y media de la tarde, en la ciudad de
Monterrey,
La muerte del prelado fué muy sentida,
y durante el tiempo que permaneció su
cadáver expuesto en el palacio de la
diOcesis, recibió muestras de gran apre·
ciación y respeto de parte de los que ha·
l.&gt;lan sido sus feligreses.
La inhumación del cadáver se hizo en la
sacrlstla de la catedral, donde reposan
los restos de la mayorla de loi, prelados
de esa diócesis.
z¡ de Febrero

de 1696

Empieza el gobierno del virrey
Ortega

Terminado, en medio de grandes dis·
gustos, el virreinato del marqués de Gál·
vez, y admitida la renuncht que éste hizo
de él, el monarca espaffol nombró, para su·
cederle, á don Manuel Fernández de Santa
Cruz, obispo de Puebla, quil'n no aceptó
el nombramiento; en vista de esto, se
abrieron los pliegos de instrucciones y se
halló que habla sido designado para un
r em
dJl J 1an e Ortega Y
Montaftés, obl!,po de Michoacán, quien
llegó á la capital y se hizo cargo de su
puesto el z¡ de Febrero de 16g6.
Su gobierno fué muy corto y desprovisto
de acontecimientos que le hicieran nota·
ble. Durante él, los padres Jesuitas empezaron la tarea de civilizar y colonizar
las Californias. El suceso más notable de
su gobierno fué un motln de estudiantes,
durante el cual ¡,e quemó la picota que
existla en el centro de la Plaza de Armas,
aparato de ignominia que se recoustruyó
al dla siguiente.
28 de Febrero de 1812

e LLIFLORE
.

HOR

OE BELLEZA
PO~~?,S, ~OH~P.~NH~

Llega Llano frente á Cu.a utla

Quince dlas de asedio á Cuautla hablan
convencido á Calleja dll que la tarea de
tomar el recinto defendido por los insurgentes no era tarea tan fácil como él. lo
habla imaginado al principio. Esto, umdo

EL MUNDO ILUSTRA no

433

"LA JOYA",

á los desastres de Cruz en lzúcar, hizo
que Venegas ordenara á este último Jefe
que marchara á la mayor brevedad á incorporarse al ejército de Calleja.
Cruz, ante una orden que le relevaba de
la responsabilidad de la Jefatura, se dirigió á Cuautla, adónde llegó el 28 de Febrero de 1812; con las tropas de Cruz, unidas á las de Calleja, se pudo empezar el
cerco de la ciudad.

Gran Relojería y Joyería

fNRIQUf 6. SCHAffR, SUCS.

EL PERFUME ROSE DE CHIRAZ

Av. S. Francisco, 71. Antes la. Plateros 12 y l4

de la casa F'. Wolf y Son, recuerda la fragancia suave de las rosas de Persia.

Los pueblos que emplean mayor número
de obreros en la explotación minera son:
Inglaterra, 875,005; Alemania, 498,56g; Esta~os Unidos, 444,578;, las Indias, 310,888;
Ceilán, 310,210; Francia, 292.2z¡; Bélgica
16o,150; Japón, n8,5r7; México, 6o,ooo. '

ESPECÍFICOS
DEL AFilUDO

1.1r. Humphreys de Nueva Vork
Específico No. 27.
Este valioso específico tiene perfACto
dominio sobre las secreciones de los riñones,
"f ya solo ó, en algunos cnsos, alternar.do
:On el número 30, ha aliviado y curao.0 á
millares de personas.
El específico No. 27 cura las enfermeda.ñes
de los riñones. Arenilla, orina escasa
&lt;l.olNosa ó retardada. Cálculo renal, catarr~
de la vejiga, depósitos arenosos y malsa!los
en la orina. Orina espesa, turbif. y
espumosa, abu'ldante en depósitos mucosos
y ladrillosos. Dolores en la región de los
riñones y la vejiga. Dilatación de ia glándula
prostata. Flujo penosos é insuficientes en
las personas de edad, Orina ensangrentada,
etc. Centenares de personas de edad se 'oan
salvado de años de sufrimientos usaildo
este específico.
El específico No. 27 puede tomarse con
absoluta confianza en su poder curat:vo,
que no puede exagerarse ni estimarse en
demasía.
Treinta y seis específicos más para otrns
~nfermedades.

Reloj &lt;Omega&gt; de
dos tapas para
SEílORA, de plata, grabado rico: $18.00
De oro 14 quilates,, 65.00
El mismo reloj
OMEGA para
HOMBRE, de plata, grabado rico ,, 16.00
De oro 14 quilates,, 90.00
OMEGA de níquel
con una tapa, de
tomillo......... ,, 11.00

Recomienda á sus favorecedores
y al público en general, el más VARIADO SURTIDO DE NOVEDADES de todas clases en nuestro ramo.
Invitamos á que nos visiten.
Para el interior mandamos GRAITS el CATALOGO ILUSTRADO

AGENCIA de los AFAMADOS
RELOJES de PRECISION

''OMEGA''

CON'l'BA la TOS
1as

BRONQUITIS, ios CATARROS CR6NICOS
•

loa Médicos más emtnentes rEscetan tas

Los Específicos del Dr. Humpbreys se hallan de
venta en todas las droguerías y farmacias de prl-nera
clase por el mundo entero.
GRATIS-El manual del Dr. Humphreys contiene
una llsta completa de estos r emedios é instrucclnucs
~8;;:d:~uu:re!~ó~~via gratis al que lo sollcite y

CAPSULAS COGNET

•~AHumpbreys' Romeo. Mediclue Co.. Cor. w nua.,,
-Aun Streeta, New Yo~k.

PARIS, 43, Ruede Balntonge, PARIS y 1.11\lUCIU,

.Remedio in.mperable conu-a laa

ENFERMEDADES DEL PECHO

~

1

HIPNOTISMO
i Desearla V. po~eer es~ raro, i_nisterioso podrr que e ncanta y fascina

á hombres y mu;¡eres, mflue11c1a sus pensamientos, dumrna sus deseos y
hace de_~· el dn1:110. supr emo de todas las sitnaciones 7 La vida está llena
de h~ln~eua~ pos1l11hdatles para aquellos que dominan los serre os de la ineuc1a h1pnót1ca; paraaquellos que desarrollan su poder maguéllco. V. pueda
~ . nderen su cusa, curnr enfernl( da&lt;ies y malos hábitos sin 111editiuas, ga1,arse la
a1D1st_ad ye! amor, aumentar su s r ent as, r:ratifirarsus deseos, ahuyentar las pre·
?Cup~c10ues Yl11s penas, aumentar la memo1 in, ve11rer las dificultades domésticas
divertir de la i_nauera m:\s a¡¡radable que jnmíis se ha visto y des11rrollar una maravillo'.
samanta magnét(CII fuerza de volunt~d, por medio de In 1·11nl podrá V. vencer todos los
obstáculos que ~e m~e:pongan á s11 éx1~0. V. puede hi¡&gt;notizar a las p ersonas instantánea.me1.1te - rap1d~ como no relnmpa¡to-dormi,se V. 6 dormirá cualquier persona en cualqmer.hora del dta 6 de la noehe-desterrar el dolor y los sufrimientos. Nuestro
libro gratis le dice á V. los secr etos de esta ciencia mamvillosa. Expliea exactamente 111
mnuerade usarest~ J&gt;.oderparamejorar l ns condiciones de la vida. Los mini~tros del l(vangelio,
/ los abogados, los med1cos, los hombres de ne11ocios y las damas de la buPna sociedad lo han
.
endos_ado ~ntn•iastamente. BPnE&gt;firia á-to&lt;lo.E&gt;l mundo_y M C1USta nada. Lo. re¡rnlnmos á fiu ele
anunciar nuestro colegio. Pidalo hoy.
New York lnstilute of Science, Dept. 462RRochester, N. Y., E. U. de A.

-&lt;
, •

�~

-

-- - ~ ·

--

-~

~

,..__

=

-

1

,• e
~

~

~
z

g
.....
t""'

ecr,
&gt;-i-

::i:,-

&gt;
t:,
o

Pueato de la Gran Cervecería de León, en laa Fieataa
del Centenario.
- - - -a-a"
- - - - -~---

= . .. •

·~ ;o

- GRAN CERVECERIA DE LEON-

.

~

-~ '

l%J
t"'

:==

En la Ciudad de León de los Aldama
GlJANAJUATO

C1

z

t:,

o

....

~

~

&gt;

8
'

Sus Cervezas son . ventajosamente conocidas en todo él ·p aís
y preferidas en los Estados del Centro del mismo.
Se recomienda especialmente sus marcas
1

BOCK BIER PERLA de·ORO LAGER BIER
Así como su inmejorable CERVEZA .DE BARRIL,
obtuvo· un GRAN PREMIO en la reciente
Exposición Industrial de León.
e

"'

�--~&amp;rr~~ . .,.~.~._.,~._. ._.,~. _.,~._. ._. . .

r ..

~

~

~ ~,~

_.,~ri:!!1'1

E

GRANDES ALMACENES DE ROPA YNOVEDADES

I1

I1

Apartado 472 S. Robert y Cía. Sucs. México, D. F.

i

1

.
.
1
I Estamos rec1b1endo de EURE)VR las ,
a últimas novedades que la moda 1
~
I ha creado para la próxima es= 1
i
tación de VRIMRVERR
Í
a

I Ricos trajes de encaje inglés, Nansú y Batista bordados.

I
1

I

II

I
1
I

,I

I
1
1
a
11

i

I
1

L

Blusas blancas de todas clases y precios.
Sombreros modelos para señoras y señoritas.
Capelinas y jardineras para niñas
Surtido completo en formas de paja y de crío.
Cortes para vestidos y blusas.
Depósito de los acreditjdos corsés m•rca c. P. á la 51RfNf
6RJ1n SURtTDO En tE[JIS DE tJlnJI: UE[OS [TSOS YBORDJIDOS,
EtJlmTnJIS DE J:JlnJI, EOJ:TEnDES, EtEetORJIJ:, ttt, ttc.
En géntr~s dt algodón ofrtctmos ti surti«o mas txttnso dt la capital: eREtODJIS,
DJtDSUS, eElTROS, UECOS, BJltTStJIS, mUSEl:lDJIS, OR6JIDDTS, ttc., ttc.

E

1
1
I
I
I

6RJID DEPJIRCJlmEnco DE JIDORDOS
ENCAJES, LISTONES, GALONES, CINTURONES, .ABANICOS,
VELOS PARA AUTOMOVIL, SOMBRILLAS, MITONE~,
GUANTES, ETC., ETC.

1
I
1 Realiz irnos todos los artículos de invierno á la mitad de

I EU valor.
~

a
•1

•

1
1a
I

1

1
a
1
I
a
1I
1
1¡
1

Ia
1

1

1
I
1
I

1

1
m

L,- ~•~ ~•~ 1:a.U'J~.O..-iflii....."'+...il~ ......111rM.o..-111~ ....... ~u:a.1111ii...•Aliil!!S~~ 1:a.111~s:a.111ira

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109393">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109395">
              <text>1909</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109396">
              <text>16</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109397">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109398">
              <text>8</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109399">
              <text>Febrrero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109400">
              <text>21</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109417">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751956&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109394">
                <text>El Mundo Ilustrado,  1909. Año. 16. Tomo 1. No. 8. Febrrero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109401">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109402">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109403">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="109404">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="109405">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="109406">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="109407">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="109408">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109409">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109410">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109411">
                <text>1909-02-21</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109412">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109413">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109414">
                <text>2000200620</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109415">
                <text>Fondo Hemeroteca</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109416">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109418">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109419">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109420">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="4840">
        <name>Esgrima</name>
      </tag>
      <tag tagId="4828">
        <name>Novela</name>
      </tag>
      <tag tagId="678">
        <name>Oaxaca</name>
      </tag>
      <tag tagId="3071">
        <name>Poesía</name>
      </tag>
      <tag tagId="4839">
        <name>Rembrandt</name>
      </tag>
      <tag tagId="4838">
        <name>Vuelo artificial</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="4153" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2799">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/4153/El_Mundo_ilustrado._1909._Vol._16_Tomo_I._No._9._Febrero._2000200626ocr.pdf</src>
        <authentication>c958d873b4c86589cad6a96178815c77</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117979">
                    <text>Registrado como articulo de segunda clase en 3 de Noviembre de 1894.

Año XVI-Tomo I

México, 28 de Febrero de 1909

LAS RECIENTES MANIOBRAS DE ARTILLERIA

Número 9

�EL MUNDO ILUSTRADO

438
desprecio á la humanidad, el potro de tormento del sediento de gloria es el desengaño y el desencanto.
Para ainar la gloria intensamente, al punto de vincular
Propietario, VICTOR M. GA.RCES
en su conquista la suprema felicidad, se necesitan dos cosas: un amor descomunal á lo bello, lo grande, lo verdadero y lo butno, y un poder desmesurado de imaginación que
DlBEGrOR:
nos permita concebi~ claramente la perfección para poder
OR. LUIS LARA V PARDO
acercarnos á ella:
Pero en una alma de artista, acercarse á la perfección, no
GERENTE,
es bastante. El afán, la sed, el anhelo, es llegar á ella; y
ALFONSO E. BRAYO
la perfección es inaccesible.
Mientras más inspirado es un poeta, más gr:inde un ar·
OFICINAS:
tista, más tierno y benévolo un filántropo, más descontento
Calle de Alfaro número 9. México, D. F. Apartado postal 2570.
está de su obra.
Teléfonos: Ericsson, 1,476. Compañía Telefónica, 471.
Los hombres más gloriosos y más merecedores de serlo
impreso en papel de las Fábricas de San Rafael y Anexas, S. A. son los más torturados. Dante, Miguel Angel, Beethoven,
mil y mil más, son eternos descontentos, cuando no de sí
mismos, de todo cuanto les rodea.
En lo real, la perfección es un mito; en lo artísticg, es
una imposibilidad.
Aproximarse á lo bello, á lo bueno ó á lo verdadero pue·
de contentar á las medianías; mas no á los espíritus supe·
A gloria atrae como el imán y embriaga riores y selectos. Newton, con haber descubierto la ley de
como el hatchis.
la gravitación, no quedó conforme y anheló, lanzándose á
Los que, á semejanza de los orientales, las disquisiciones teológicas y metafísicas más abstrusas,
han absorbido el funesto veneno, sien· después de haber dado leyes á los astros, alcanzar lo que
ten impresiones extraordinarias. Su existe y lo que es más allá de ellos. Augusto Comte descu·
cuerpo todo, su sér completo, parece brió, en el orden científico, métodos filosóficos incompara·
perder su materialidad y su tangibili· bles, y no bastándole ésto, que hubiera colmado la más lo·
dad, y elevarse como un vapor trans· ca de las ambiciones, quiso fundar una religión, creyó en
parente á las más altas regiones.
su eficacia, previó las etapas de su derrotero .... y se fun·
A la vez ese tenue vapor se dilata, se expande, y poco á
dieron una vez más las alas de Icaro!
poco llena el espacio. Un adormecimiento dulce invade
Yo no sé si la humanidad ha producido pintores compa·
los miembros y los órganos. Todo lo que es terrenal y mez· rables á Leonardo de Vinci y Rembrandt; pero sí es sabido
quino, se esfuma y se empaña, á la vez que todo lo espiri· que al primero impendía una labor inmensa, veinte veces
tual y subjetivo se aviva y se ilumina. Nuestro oido se opa· renovada y veinte veces dolorosa, para fijar el tipo de ca·
ca, nuestra vista se nubla, nuestro tacto se embota. Entre da cabeza de apóstol de su inmortal Cena; y Rembrandt
nuestro sér y las cosas exteriores se abre gradualmente un hizo y rehizo, sabe Dios cuántas veces y con cuántos sin·
abismo y se interpone una neblina. Los sonidos son ape· sabores, su famosa Anatomía. Y todavía es incuestiona·
nas rumores¡ los fulgores, crepúsculos; las asperezas, ca- ble que los únicos descontentos de esas dos obras maestras
ricias.
fueron Leonardo y Rembrandt.
Tal parece que, como los ángeles de las apoteosis, posaPara ser feliz, siendo glorioso, se necesita, 6 como Rados en una nube, ascendemos á regiones nuevas y á mundos fael, ser excelso sin vincular en ello la dicha, 6 ser una do·
sorprendentes é ignorados, y á semejanza del aeronauta, á rada medianía, capaz de contentarse con la admiración y
medida que más perdemos de vista la tierra, mejor con· el aplauso de una media docena de parientes y amigos.
templamos y admiramos los astros.
Escribir un drama y llegar á cien representaciones; ser au·
Llega un momento en que, justamente cuando ya no mi- tor de un danzón que ejecutan todas las músicas para bai·
ramos lo visible, ni escuchamos lo sonoro, ni percibimos les; inscribir en un abanico una cuarteta que nos vale una
lo tangible, se desgarran, ante nuestros ojos, las brumas y sonrisa y que vive lo que el abanico; pintar un cuadro 6
surge, ante nuestra admiración, un nuevo espectáculo.
esculpir una estatua que serán premiadas en un concurso,
Abajo, en profundidades inconmensurables, ha quedado todo esto es la gloria burguesa. la única que hace feliz por
lo real con todas sus pequeñeces y sus miserias. Arriba y una semana, y que, como la &lt;Cavallería Rusticana&gt;, de
en la meta de nuestro ascenso indefinido é inacabable, se Mascagni, puede ser pan para hoy¡ pero, sin duda alguna,
ostentan todas las sublimidades y las grandezas.
hambre para mañana. La gloriola y no la gloria.
Las liras y las arpas vibran; cánticos dulcísimos despier·
En esos modestos términos, en esa calidad de mujer hon·
tan ecos adormecidos. Arreboles deslumbrantes inundan rada y sin historia, el renombre puede hacer se1es felices;
de luz y de color todo el ambiente. Las ninfas se bañan en pero sólo mezquina y temporalmente felices.
las ondas; las diosas pasean entre mirtos fragantes y laureLl gloria tiene otros y más crue'es sinsabores. Si la di·
les. En alas de las brisas acuden los perfumes y en un fon· cha del hombre no puede ser nunca completa, cuando no
do de irradiaciones y fulgores dos brazos alabastrinos se es á la vez la dicha de la especie, también sucede que no
tienden hacia nosotros, dos pupilas de zafiro se clavan en se puede ser plenamente dichoso sino cuando se tiene la
las nuestras y una voz celeste, canto de ave, arrullo de certidumbre de ser generalmente amado.
tórtola, á un tiempo mismo acariciadora 6 imperiosa, nos
Pues bien; nada desencadena tanto y tan bien los odios,
dice: ¡Ven!
las envidias y las desconfianzas como la gloria.
El despertar es cruel. Después de haber soñado tanto,
-No te escupiera yo si no brillaras!
creído tan firmemente y esperado con tanto afán, el regreso
Mientras un hombre es insignificante y en razón inversa
á la realidad es la caída de !caro, fundidas las alas, desde
de lo que vale, así es amado.
el sol al abismo.
Podemos tener la seguridad de ser queridos, de desper·
Despiertos, nuestros párpados torpes y nuestra pupila tar simpatías y afectos, de encontrar manos tendidas y
obnubilada, no nos ofrecen más que el espectáculo de con· apoyos seguros, mientras somos pequeños y miserables.
tornos inarmónicos y de claroscuros indecisos.
Mas, no bien nuestra personalidad levanta lo bastante pa·
Nuestro paladar, que ha creído libar néctares, sólo con· ra proyectar tras de sí una sombra, todos los que nos eran
serva resabios acerbos. Creimostener alas y apenas si nues· allegados y nos eran adictos, por huir de la sombra hu yen
tros miembros adormecidos y trémulos nos permiten arras·
trarnos y tropezar, En vez de las músicas eólicas, nuestro del cuerpo. Nadie nos injuria y nos ofende -más que quien
puede opacarnos¡ podemos perdonar que se nos abofetee;
oido nos pr9diga zumbidos monótonos y roncos. Las nin- pero jamás que se nos ofusque. Cada buen éxito ajeno lo
fas y las di~sas toman la vulgar forma corpórea de los se· tomamos como un fracaso propio. Como el tirano antiguo,
res terrestres¡ los fulgores se cambian en fosfenas, las cari·
cortaríamos de buena gana todas las adormideras que so·
cías retornan á ser asperezas¡ las flores se han vuelto car· bresalen de la nuestra; y las manos que aplauden á los de·
dos y lo que fué perfume es, ahora, miasma.
tal parece que nos flagelan.
Idéntica es la embriaguez de la gloria. Todo en ella son más
De aquí que, para el artista, la corona de laurel sea, si
perspectivas, horizontes, espejismos. Sobre que nadie, si tiene corazón, una corona de espinas, y que cuando la Fama
llega á pisar el dintel dei templo, se cree jamás alzado has· lo toma de la mano y lo ofrece á la admiración universal,
ta el altar¡ sobre que la gloria, como el poder y la riqueza,
el laureado crea oír que la diosa exclama: Ecce horno.
no son más que formas angustiosas de una sed insaciable,
Zoilo, El Gran Galeoto, Mefistófeles detrás del reclinato·
la gloria reserva á sus apasionados un despertar cruel.
rio de Margarita, todo eso encuentran los gloriosos en el
Si el castigo del sibarita es el hastío y del poderoso el

DIRECTORIO:

1

1.

l

La Embriaguez de la Gloria

L

EL MUNDO ILUSTRADO
d~ntel del. templo Y, todo eso es el resabio amargo, el zumbido de 01dos y el aspero contacto de las realidades al des·
pe~tar de. los sueños del tolnache ó al regrtsar de los pa·
rnisos arhficiales.
DR. M. FLORES.

CRONICA CIENTIFICA
lEJL. fiE:!RJRIQ)(CAUil!L. lD&gt;lE lUM SOJL.O !F?.Il!EJL.

E

N una de nuestras recientes charlas ha-

blamo~ de las propiedades, al parecer
ma7avillosas, del giroscopio, y las relac1onamos, de la manera más seucilla
con uno de los principios más com:
prensibles y fundamentales de la me·
cánica.
' . . Al mismo tiempo hablamos de alfu~s de sus aphcac1ones y prometimos ocuparnos de ésas e una manera más amplia. La más importante de
ellas, Y la qu~ está ll_amada á causar mayor sensación en el
mundo de la mdustna, es el ferrocarril deunsolo riel que
rrre h~ber.pasad? del dominio del ensueño científi~o al
e a aplica~1ón practica, cuando menos en parte.
La ~ran dificultad, pa~a la operación de trenes sobre un
solo riel, es el mantem~iento del equilibrio, cuestión que
parece resuelta por el mgeniero inglés Mr Brennan
med'o
·
.
, por
i d e d os g1~antescos
giroscopios,
cuyos· ejes se cruzan
ent un p~ano ho;1zontal y que giran en diferentes sentidos·
es os gll'oscopios se hallan dentro de unas envolturas d~
las qu~ es expulsado el aire para evitar toda causa de perturbación.
,

*
**
E1 inve~tor ha hecho pruebas
con un modelo de carro

439
das de los trucks hace imposible la ampliación de la vía
p~es est? traería inconvenientes de tal naturaleza dada I~
diferencia de inclinación de los dos rieles en la~ curvas
que en lug~r de haber mejorado las condiciones del tráfi:
co, se habna hecho mucho más peligroso.

*

**
d Con el monorriel, por el contrario, todas

las dificultades
e trno y con~trucción de vía quedan subsanadas; el mod~~o del mgemero Brannan ha caminado con la mayor fa.
c1hdad por ~n tubo de c?uducción de gas de alumbrado,
el cual s,egu1a to~as las smuosidades de un jardín en el
que hab1a montanas, puentes y lagos artificiales sin sufrir
gra.ndes sa~1!didas y sin que se haya necesitad¿ modificar
la rnchnac1on de los flancos de las montañas.
De tal manera, que lo que falta es hacer aplicable á un
:odelo mayor, el sistema que tan buenos resultado~ está
.ando en pequeño y se tendrá el ferrocarril ideal en velo·
c1dad y en seguridad.
Segur~ment~ que no habrá quien deje de preguntar qué
suce?e~a el dia en que no funcione el motor que pone en
mov1mient? los giroscopios; pues ese día no sucederá na·
nada, _ó casi nada, porque los discos habrán adquirido tal
v~locidad, que continuarán girando y sosteniendo al tren
mientras que ~os pa~ajeros lo abandonan en medio del mayor orden y srn peligro de ninguna clase.
. Ahora,. en el caso de que se ronipa el eje de uno de los
g~roscop1os _6 se descomponga la maquinaria or al una
circunstancia, entonce~ sucederá lo mismo que s~cede!ho·
ra cua1;1do ha~e explosión una caldera de locomotora ó se
desaloJa un nel de su lugar en la vía: se registrará una de
esas espantosa.s catástrofes que, no por ser tan horribles
apocan el mérito de los descubrimientos y de lasinvencio:
nes de los hombres de~ciencia.

que pesa ciento setenta y cinco libras y los resultados de
esa~ pruebas han sido muy satisfac·
torios¡ los opositores dicen que el
que se haya obtenido un éxito satisfactorio con este modelo el cual ha
recorrido las vías más a~cidentadas
con l~. misma facilitad que lo haría
un paJaro, no quiere decir que se vaya á obtener el mismo éxito con tre·
nes q~e puedan ser utilizables en la
prác.hca. Mr. Brennan sostiene y ga.
ranhza que su sistema dará, con los
gr~ndes trenes de peso máximo, el
mismo resultado que ha dado el mod~lito, y, cuando menos en la teo·
na, todo hace creer que así sea.
Una_ vez que se haya conseguido
repartir, de una manera equitativa la
carga del tren á los lados del riel' y
con el ~q:Uilibrio asegurado aun 'en
l~s posi~iones más difíciles por medio del Juego de giroscopios, teóric~mente no hay razón para que se
dificulte la marcha de los mayores
trenes.

**4
. Apenas iniciada la idea del mononel para acelerar la marcha de los
ferro.carril~s y su estabilidad, se pre·
sent~ otra idea, patrocinada por Mr.
MODELO DE
Harnman, el gran ferrocarrilero de
los Estados Unidos.
Pro.pone este hombre, á quien se debe suponer una gran
p~chca en los asuntos ferrocarrileros, que se amplíe la
via que se usa actualmente en los ferrocarriles y d
t
manera, ofrecer una mayor superficie de suste t' .', e,e1s ª
trenes.
n ac1on a os
Esta i~ea, que á primera vista es muy racional, es me·
nos practicable
dó"
s que
, la del monorriel •por ma's que parezca
Para 1ico. egun. el modo de construcción actual de los
carros de ferrocarril, se necesitan trucks de cuatro ruedas
que. deben.conservar sus distancias de una manera casi i .
variable¡t s1 la~ vías
fueran todas rec tas se·
n
¡ de ferrocarril
.
g/ram:n e q~e, a ampliarlas, se obtendría una mayor base
e sus ent~c16n para los carros; pero como de lo ue ~e
trata prec~samente ~s de hacer trenes que caminin con
gran velocidad por vias accidentadas, la fijeza de las rue·

CARRO DE F ~RROCARRIL DE UN SOLO RIEL, CAMINANDO
POR UNA VÍA ACCIDENTADA

La ·frecuencia de
, .
y de 1
. los movim1'entos s1sm1cos
erupc1ones volcámcas en los últ'
as
horrible catástrofe del Sur de It;f¡1;s ~not h~ta llegar á la
dad la cuestión je cómo podrán lle !rseec, o de actual~dentes de, esta naturaleza, y á esta cueftión ~ a~ever acc1mose1 articulo el profesor H H T
e 1ca un herclara abiertamente pesimista. ' · urner, en el que se deDice el citado que evitar tales desastres ó tratar d e mo·

�EL MUNDO ILUSTRADO

440
dificarlos en el mínimo grado, es absolutamente imposible,
por más que el conocimiento previo, por vago que fuera,
de la probabilidad de su ocurrencia sería del más alto
valor.
Hay que confesar que la ciencia moderna, con todos sus
adelantos, ha hecho muy poco en ese sentido; sin embargo,
algo se ha adelantado¡ se conocen las regíone.s de la tierra
donde los terremotos ocurren con mayor intensidad y fre·
cuencía, y se sabe algo también acerca de las épocas en
que los terremotos se producen; lo poco que se sabe de es·
to basta para hacer estos asuntos del mayor interés.
No debemos olvidar que la observación sistemática de
los terremotos data de un cuarto de siglo, y que no se puede conceder fe ciega á los registros de temblores anteriores
al año de 1892. Hasta ese año se pudieron construir aparatos que registraran temblores en cualquiera parte de la
tierra y los pudieran localizar aunque no hubiera ninguna
persona que hubiera sufrido sus efectos. De las observa·
cíones es estos aparatos, maravillas de precisión, se ha lle·
gado al conocimiento de que ocurren cada año sobre treinta mil sacudimientos de tierra de poca intensidad, de los
cuales sesenta son de los que hacen conmoverá todo el
mundo. Estas cifras indican que, desde cierto punto de
vista, el terremoto del Sur de Italia no tuvonada de extra·
ño: fué uno de esos sesenta por año¡ el mal fué que hubie·
ra grandes ciudades en el lugar en que ocurrió.

***
Ahora, ¿la zona en que ocurrieron los terremotos es pe·
ligrosa? ¿ha sido un disparate la construcción de grandes
ciudades en ese lugar? ¿se debe re,;onstruir las ciudades
arrasadas? Estas cuestiones son de la mayor importan·
cía, y vamos á ver si tenemos elementos para contestarlas
aunque sea de una manera provisional.
El profesor Milne, reconocida autoridad en lo que se re·
fiere á terremotos, s~ñala trece regiones de la tierra como
las más propensas á los movimientos sísmicos¡ estas regiones se hallan distri}:&gt;uidas de tal manera en la tierra,
que se pueden considerar comprendidas en dos anillos
que se hallan situados simétricamente en la tierra con re·
lación á un círculo máximo ideal, cuya situación vamos á
tratar de determimar.
Tres de las citadas regiones no son responsables más que
de tres temblores por año cada una, mientras que las demás
no sufren menos de cuarenta sacudidas cada una; así es
que podemos desbaratar las tres regiones que tan mal pa·
pel harían junto á las otras diez, y limitarnos á estas úl·
timas.
El anillo más importante incluye á las siguientes regiones: costa de Alaska, costa de California, Indias Occíden·
tales, costa de Chile, Sur de Nueva Zelandia, la región de
las Krakatoas y el Japón; su centro se halla en el grupo
de islas del que forma parte Tahití, y su radio es de se·
senta y cinco grados. El otro anillo tiene su centro en el
Sabara; su.radio es de cincuenta grados y comprende las
regiones siguientes: entre la India y Madagascar, las Azores y Tashkenda.

EL MUNDO ILUSTRADO

441

opuesto de la pera; queda otra región, comprendida entre
los dos anillos, y conste que nosotros los americanos estamos en ella, y lo demás de la tierra es inhabitable¡ pero
es tan grande lo que no se puede habitar, y están arraigados en ellos tantos intereses, que aunque sepamos que
existe el peligro de un terremoto que puede efectuarse á
cada momento, hay que seguir viviendo en esas regiones
de la tierra, como se embarca uno á bordo de un ferrocarril ó de un vapor, aunque se sepa que existe el peligro,
por remoto que sea, de un accidente ó de una tormenta.

***
Lo anterior se relaciona á la distribución de los temblores en su superficie; ahora veamos lo que se relaciona con
el tiempo, ósea la verdadera cuestión de frecuencia. En
este sentido, nuestros conocimientos son aún menos preci·
sos, y la observación no nos ha conducido todavía á conclusiones precisas. Sin embargo, debe concederse algún
valor á las generalizaciones del profesor Milne, gran autoridad en esta clase de cuestiones, las cuales son sostenidas
por el profesor Turner, autor del hermoso estudio que vinimos siguiendo.
Sospecha el profesor que, entre otros fenómenos que se
relacionan con los movimientos de la capa terrestre, debe
tomarse en consideración las variaciones de dirección del eje
de la tierra. Durante varios años se ha observado que ocurren,
con relativa frecuencia, cambios de latitud, es decir, que el
eje de la tierra no conserva su posición de una manera invariable¡ el polo terrestre varía describiendo alrededor de
un cierto punto una trayectoria que, generalmente, es circular; pero que, á veces, tiene irregularidades muy notables. Cuando este cambio de dirección ha sido brusco, se
han sentido grandes terremotos. Viendo la cuestión desde
este punto de vista, se puede predecir mayor frecuencia e
intensidad á los movimientos sísmicos con relación á las·
irregularidades del movimiento del eje de la tierra.
Aunque ni la observación de los temblores, ni la del mo·
vimiento de mutación del eje de la tierra permiten toda·
vía fijar el período de máxima actividad, se sabe que el
segundo de los fenómenos se efectúa con cierta regulari·
dad, y, por lo tanto, se puede asegurar que la máxima sísmica se presentará con intervalos regulares.
Esta periodicidad se complica con esos movimientos sís·
micos que se producen en las regiones montañosas y que
se deben á la caída de grandes masas de rocas en el interior
de las montañas. La predicción de la época en que se re·
gistran terremotos es cuestión casi imposible, ~i se tiene
en consideración que se deben muy probablemente á
la contracción del núcleo de un mundo que está perdien·
do calor, y que dejan detras de él una capa que no puede
consigo misma y cae, á su vez, al interior.

*
**

Otra causa de perturbación en la periodicidad de los terremotos es las manchas solares¡ he aquí cómo éstas pueden influir en la actividad sísmica: el calor del sol hace
que el agua se evapore en la superficie de la tierra, y des·
pués caiga en forma de lluvia para arrastrarse sobre la su*
**
perficie terrestre en ríos y arroyos; éstos toman las arenas
En un estudio leído ante la Sociedad Real de Londres, y sedimentos y los depositan en el fondo de los mares; los
el profesor Jeans sostiene que la tierra está muy lejos de astrónomos se preocupan en estos momentos por determila forma esferoidal que se le supone, sí bien es cierto que nar de qué manera estos depósitos pueden afectar á la ro·
tiende hacia ella. La tierra, según las ideas expresadas en tación de la tierra, y si afectan el movimiento de rotación
el citado estudio, tiene la forma de una pera, y debido á de nuestro planeta, forzosamente tendrán que influenciar
las fuerzas creadas por su movimiento de rotación, tiende la actividad sísmica.
De lo que antecede, el profesor Turner concluye que se
á convertirse en el esferoide que se ha supuesto que es
desde hace tantos años, tendencia que es el origen pi:inci· podrá predecir la ocurrencia de terremotos y hasta cierto
punto su intensidad, cuando los sabios dispongan de datos
pal de los sacudimientos sísmicos.
Si se toma una pera y se trata de convertirla en una esfera suficientemente exactos acerca de la periodicidad de los
por medio de presiones en sus partes más prominentes, ó fenómenos que los causan, sobre todo el movimiento de
si simplemente se considera lo que puede suceder en ese mutación del eje terrestre, y de la acción precisa de las
caso, se llegará á conocimiento de la existencia de dos zo- causas de perturbación; pero es probable que nunca se lle·
nas, en las que la debilidad de la forma es máxima y don- gue á la exactitud que el público requiere, pues los no ini·
de se experimentan los mayores trastornos. Queda por re- ciados en ciencias quieren que se les indique el minuto
solver en cuál de los centros de los dos anillos precitados preciso en que deben escaparse, lo cual está muy lejos de
está la punta de la pera y en cuál el lado entrante¡ pero realizarse, si es que se llega á ello alguna vez.
de todos modos, esta cuestión se puede considerar como
secundaria, pues que ya están determinadas las zonas
de mayor intensidad sísmica.
Este conocimiento, que desde el punto de vista de la
teoría es muy aceptable y razonado, en la práctica tiene
muy pocas 6 ninguna ventaja; en efecto, si queremos li·
brarnos de la acción destructora de los terremotos, tendremos que ir á vivir ó en el centro de Africa ó en el extremo

Por la Ventana
Para "El Mundo Ilustrado."
¡Es mentira!. ... no has muerto;
no eres tú la que vi por la ventana
adormida entre cirios y entre flores
y con las manos sobre el pecho, atadas ... .
¿Verdad que no eras tú? .... ¡Cómo podría
vivir si me faltaras!. ...
No eras tú .... no eras tú .... yo estaba loco ....
te ocultan y me engañan ... .
Pero si he de esperar y en vano siempre
que mañana, ¡oh, dolor! siempre mañana,
me miren otra vez tus ojos garzos
que tan dulce y tan hondo me miraban,
oye: corta las últimas violetas
que crecen olvidadas
en el tiesto de barro que ya nunca
cultivarán tus manecitas blancas,
y bésalas con todo tu cariño,
con el que sólo para mí guardabas,
y déjalas después . . . . junto á ese tiesto
que regué muchas veces con mis lágrimas ....

Antes que las alondras tempraneras,
llegaré á tu ventana
en busca de las flores que besaste,
porque sé que no has muerto ... . que me engañan ....
No turbaré tu sueño sosegado;
sin reproches, sin llanto, sin palabras,
les diré sólo adiós á las palomas
que, al ver nuestro cariño, se arrullaban;
á los viejos bardales de tu huerto
coronados de musgos y campánulas;
á la reja en que tanto nos quisimos;
al desconchado muro que te guarda ....
y me iré .... sin mirarte .... no sé dónde . .. ,
me iré sin esperanza,
con el alma de un beso en tus violetas
y un beso para ti dentro de mi alma.
Puebla.
RAFAEL CALERERA,

*
FIN DE RAZA
Raza de Leyenda, País de Museo,
España es como una macabra visión.
El pendón morado, que es grave y sombrío,
flota en las llanuras que ensangrienta el Sol·
jadeantes potros, férreas armaduras
'
cuerpos de cansancio, rostro de dol~r .• , ,

Cruces que se angustian retorcídameute
sobre carabelas confiadas á Dios:
mares de aventuras, tierras de misterio
velos de Fernando, grillos de Colón. '
Bandas de langostas hambientas que caen
sobre los imperios de América en flor:
caden¡is que oprimen manos de Atahualpa,
flamas que torturan pies de Cuauhtemoc .. . . . .
Reyes que se acuestan en sus propias criptas,
con el gesto de una fatiga de horror;
reyes de tragedia que embriagan sus ojos
en las llamaradas de la Inquisición·
Austrias que sus bocas, asmáticos, ;bren;
Borbones que husmean famélico olorexangües tiranos entre terciopelos· '
reinas que se vuelven locas de pa~ión·
frailes que se crispan; bufos que se a~stran:
menguas de la estirpe, galas del pintor¡
y, entre aquel tumulto nervioso, el Quijote
con su potro escuálido en trote veloz
'
cruzando los siglos, como una Osadía'
que se degenera dentro una Ilusión ... .
¡Oh, l~ negra España del Greco y Velásquez,
que siente en sus venas la fiebre del Sol!
Iñigo y Teresa, Cortés y Pizarro,
son flores monstruosas de alucinación:
tal la pesadilla de una raza enferma
con un misticismo tle histeria y fragor.
El fin de la raza se acerca. En el fondo
de las aguas muertas del ojo español
se refleja el peso de las catedrales '
y de los arneses inútiles hoy.
Raza de Leyenda, País de Museo:
al mirar las ruinas de su actual dolor
jsiento que en la espada se me apriet~ el paño
y que se me aprieta más el corazón!. .....
JOSÉ SANTOS CHOCANO,

*

TU SONRISA
En el Album de mi Dama

Es el aura que en la tarde
al morir el sol, suspira '
besando unos labios rojos
tu sonrisa.
'
Es la luz de las estrellas
que por la noche cintila
rasgando el azul del cielo
tu sonrisa.
'
Es el perfume que alientan·
es el beso; la caricia
'
de dos seres que se aman
tu sonrisa.
'
JESÚS ZAVALA,

San Luis Potosí.

*

�EL MUNDO ILUSTRADO

442

LOS PLATANARES
I

DEL TROPICO)

Vistosas fimbrias, en la ribera
flotan al viento sus banderolas
sonreidas siemrre de Primavera,
siempre intranquilas como las olas.
Es un alcázar para el ensueño
su verde toldo rico de galas,
donde gravitan, con dulce empeño,
mariposillas de regias alas.
Perlas y flores cubren el suelo
cuando la aurora raya en Oriente,
y finge á veces un nuevo cielo
la muelle alfombra resplandeciente.

1

1

III

Del sol el disco ardiente, casi toca
á los bordes lejanos del Ocaso;
y las aves del mar, con ~uelo paso,
dirígense graznando hacia su roca.
Es la tarde que llega. Brisa loca
resoplando ¡.util; con pujo escaso
conduce al pe~cador, quien sin atraso,
en la playa cerril su red coloca.
Ya la cruda faena ha terminado:
y el rudo pescador al cabo atiende,
de pesca, su falucho abarrotado.
Ya es de noche; el fanal su luz extiende,
y respirase el aire saturado
de olor á yodo que la sangre enciende.
JULIO MITCHELL.
La Paz, B. Cal.

*
TORNASOL

Luego que el astro-rey abre el día
y desparrama sus haces de oro,
vibra el gran himno de la alegría
que las praderas cantan en coro.
También entonces los platanares
de suaves ritmos pueblan el viento,
y estremecidos como los mares
se balancean con vaivén lento.

Cual un cisne de blancura
irreprochable y divina,
la g6ndola se encamina
de la orilla á lá espesura.

Amor suspiran sus banderolas,
placer inspiran sus armonías:
connubio eterno que el alma, á solas,
busca y celebra todos los días.

La pira del sol fulgura
y esparce luz diamantina,
brotando tras la colina
con majestad y mtsura.

Bajo la pompa de sus festones
y sus racimos, ¡c6mo flo~ece~
-lirios del campo-las ilusiones;
las esperanzas, cuál resplandecen!

La laguna tornasol,
á la que acaricia el sol,
modula cantos risueños.

Cuando se agitan en la ribera
los platanares, forja el idili:&gt;
de los amores la Primavera,
y con meliflua voz plañidera,
desde su tumba canta Virgilio.
R.ANULFO PENAGOS,

*

LA PESCA
VERSOS

DE

I...A COSTA

Al romper de una fresca madrugada,
tendido á la bartola sobre el puente
de un {alucho costero, displicente
aguarda el pescador, cualquier collada.
Escudriña con vívida mirada
el negro cielo y el plomizo Oriente;
y á poco de observar, donosamente
despliega su ancha vela remendada.
La driza anasta; y entre tanto llega
la racha que adivina en lontananza,
carga la pipa y á fumar se entrega.
Salta fresca la racha; Y, con pujanza,
el endeble falucho presto brega
sobre el lomo del monstruo en que descansa.
II

Siempre de orza el falucho da bor?adas,
campeando, si puede, el grueso ole~Je
que ruge cual le6n que, en su coraJe,
las dos garras se viera destrozadas.
En la diestra la escota, y SU§ mi.radas
suspensas de la percha en el rop~Je,
avanza el pescador entre .e~ encaJe
que forman las espumas irisadas.
Et viento afloja cuando el sol culmina;
'y al pairo, entonces, al falu~ho pone
la siempre juguetona ventohna.
El hábil pescador su red d~sp_one¡
!al tenderla, su cuerpo medio in~lma
al seno del mar que al alma impone.
y .be__
ca

Novela por J. Berr de Turique
Traducida eapecialmente para "El Mundo llu,trado"

Y, cual bandada de aves,
cruzan por las almas, naves
aparejadas de ensueños.
Jost RUBÉN ROMERO.
~~
~~

EN ALTA MAR
El mar sus olas agita,
sus olas color de estaño,
que tienen del desengaño
la amarga hiel infinita.
Cual pálida margarita
la luna refleja extraño ·
fulgor, en el mar huraño
que canta airado su cuita.
Un faro se ve á lo lejos
despidiendo mil reflejos
que alumbran, en lontananza,
una playa muy distante
que se nos finge anhelante
como risueña esperanza.
Jost RuBÉN RoMERo.

*

(CONTINÚA)
Mir6 de nuevo á Ricardo.
Nada en la fisonomía de éste revelaba la menor turbaci6n,
la menor idea oculta. Le dirigió la palabra. El contest6
con voz tan dulce y tan acariciadora como de costumbre.
Desde ese momento, toda vacilación pareció superflua á
la joven, y valientemente resolvió ir hasta el fin de la ta·
rea que se había impuesto.
.
La doncella entr6 para anunciar que la comida estaba en
la mesa.
Pero Lucy tenía aún el sombrero puesto.
-Que se espere un instante antes de servir-dijo.
Y volviéndose hacia Ricardo: «¿Me permites?&gt;-le pre·
guntó.
-Ciertamente. No estamos de prisa. Y además, no tengo
hambre.
Lucy se dirigi6 á su habitac1ón, retirando los fistoles de
su rnmbrero.
De pie, de codos en la chimenea, indiferente en aparien·
cía, Ricardo la mir6 partir. Pero cuando la puerta se hubo
cerrado tras ella, Ricardo tuvo como una contracci6n ner·
viosa en el rostro.
.Reflexionaba.
¿Debía decir á Lucy que sabía todo; que la había visto
entrar en la casa de Teresa y que un momento antes había
visto á Máximo entrar también?
Sí. ¿Por qué no provocar inmediatamente· una explicación franca de parte de su esposa?
Pero esa explicaci6n ¿seria verdaderamente franca?
Exigiendo toda la verdad demasiado pronto, aseguraba
tal vez no conocerla, 6 no conocer sino una pequeña parte
de ella.
Se libraba un combate en Ricardo, 6 más bien entre los
dos hombres que había en él: el procurador desconfiado de
la víspera y el marido confiado de hoy.
Las dos fuerzas se neutralizaron, y cuando Lucy regres6
á sentarse á la mesa enfrente de él, todavía no tomaba una
decisi6n.

SENIL
Sentada en un viejo asiento
está la abuela tranquila,
con soñadora pupila
contemplando el firmamento .
La luz, en el aposento,
gasas vaporosas hila,
y el sonido de una esquila
se escucha pausado y lento.
La anciana inclina la frente
y rememora doliente
los pasajes de su historia.
¡Qué cosa es la vida! exclama:
una ilusión, si se ama;
la vejez, una memoria.
JosÉ RUBÉN ROMERO.
Sahuayo, 1909,

- !J

".

Durante la comida habl6 de todo con el mismo abandono, con el mismo buen humor que·enlas otras tardes. Lue·
go de repente, á la hora de los postres, y como si no diera

á ello importancia, dijo: «A prop6sito, no me has contado
lo que hiciste hoy&gt;.
Lucy, preparada para recibir esta pregunta, 1respondi6
con tono ligero: «¡Oh, visitas de aquí par(allí!;He~andado
en las tiendas&gt; ....
-En fin, lnada especial?
-Nada.
Ricardo pas6 inmediatamente á otro asunto de conversaci6n.
En ese instante su resoluci6n quedó hecha. No diría nada porque si interrogaba á Lucy, sin duda .... y, aun cuan·
do le confiara la verdad, él no la creería ya. Habría, pues,
que llevar sus investigaciones por otra parte, y hasta el
último momento no dejaría adivinar nada de sus sospechas.
Después de la comida, fueron á casa de los señores Le
Quesnel, á quienes dieron, una vez más, la impresi6n de
estar en plena luna de miel; y al sonar las once y re¡!resar
á su casa, el beso de despedida que cambiaron antes de re·
cogerse, fué tan tierno y tan prolongado como de cos·
tumbre.
II

Mayo declinaba. Ricardo y su esposa debían, á la semana siguiente, irse á instalar á la quinta dris&gt;, donde pasarían el verano, y donde ya, desde quince días antes, habían
idoá instalarse el señory la señora Le Quesnel, anticipán·
do~eles.
Lucy veía la perspectiva de esa partida, no sin cierta sa·
tisfacci6n real, 6, para hablar con mayor exactitud, con
cierto alivio. Su situaci6n comenzaba á hacerse difícil. Pa·
ra ocultar á su esposo el empleo de una parte de sus tar·
des, se había visto precisada á recurrirá pequeñas menti·
ras y subterfugios que le repugnaban, siendo, como era, de
carácter leal. Y, por cierta que estuviese de no tener que
dirigirse ningún reproche, se sentía, sin embargo, un tanto
rebajada á sus propios ojos.
Por otra parte, ¿estaba segura de no tener nada que reprocharse? Si al principio no iba á las citas sino contra
su voluntad, únicamente por deber de caridad, acaso el
placer que había acabado por encontrar por sí misma, no
disminuiría finalmente su mérito, aunque nunca se hubiese
pronunciado entre ellos la palabra amor después del pac·
to que habían concluido. Lucy viendo á Máximo dos ó
tres veces por semana, ¡,debía forzosamente dejarse llevar á
pesar suyo por los sentimientos de otra época? Tal vez esta misma docilidad del joven le había servido precisamente mejor que si hubiese usado de rebeliones ó de declara·
ciones febriles. Viéndole tan respetuoso hacia ella, tan deseoso para complacerla, cambiar el carácter de la antigua
pasión que sentía por ella, y convertirla, según la expre·
si6n hoy en boga, en amistad amorosa, Lucy se había deja·
do conmover. Inconscientemente, á medida que Máximo se
volvía más razonable, más dueño de sí mismo, era ella
quien perdía la calma.
_
Por supuesto que esa conversión en sus sentimientos se
había hecho gradual é insensiblemente. Desde luego ella

�,,
444

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

•I

no había ob;ervado n1da, atribuyendo la ale~ría con que
se encaminaba á las entrevistas solamente á la fuerza de
la costumbre.
Luego, un día, la verdad había estallado súbitamente ante
sus ojos. Ahora ella era quien aspiraba á esos encuen·
tros.
Afortunadamente el mal no era ¡!rave todavía.
Si sin darse cuenta de ello, había desviado de Ricardo
alguno de sus pensamientos, al meno¡; se prometía compen·
sar con un redoblamiento de ternura ese ligero daño que
acababa de causarle. ¡Cuántas mujeres-se decía en defensa
propia-entre las más honradas, entre las más amantes de
su marido, tienen más serios reproches que hacerse!
Por lo demás, ¿no iba todo á entrar en orden por la fucr·
za misma de los acontecimientos?
La partida para el campo no podía ser, pues, más opor·
tuna.
Aquel día Lucy debía acudir aún á casa de Teresa¡ pero
por última vez. Contaba con que al día sigitiente, muy de
madrugada, tomaría con Ricardo el tren para Damartine.
Máximo, por lo demás, estaba al corriente de esos proyec·
tos desde hacía ya una semana. Si se mostraba entristecido por la perspectiva de esta separación, por lo menos pa·
recía resignarse.
-Ya sabía-le dijo á Lucy-que usted no podría consagrarme eternamente una parte de sus días. Era yo para usted un enfermo gravemente atacado¡ usted le ha prodigado
abnegadamente sus cuidados. Ahora que lo juzga usted en
convalecencia, ¿no es natural que suprima usted sus vi·
sitas?
-En efecto-había respondido Lucy sonriendo.
-¿Pero he entrado verdaderamente en convalecencia?
-Esperémosle¡ si no fuera así, el caso de usted sería des .
esperado, porque tengo conciencia de haber prodigado á
usted hasta el último límite los cuidados que me era·per·
mitido darle.
Cambiaron todavía algunas frases en ese tono de broma¡
luego, á súplica insistente de Máximo, se habían dado cita
para el día siguiente, con el fin de despedirse definitivamente.
-¡Amiga mía, se lo suplico, déjeme verla una vez más!
Lucy, aunque disgustada de sí misma, no se había atrevido á negarse. Temía, al rechazar esa súplica, parecer que
le daba mucha importancia. Por lo menos , era el pretexto
que se daba á sí misma para aceptar.
Así es que llegó á la hora fijada, y como de costumbre,
fué introducida inmediatamente en el salón en que Máxi·
mo la esperaba.
-¡Qué! ¿dónde está Teresa?-dijo asombrada de no encontrará su amiga-porque ésta, obedeciendo á una promesa
formal hecha desde el principio, nunca había dejado de
estar en esas conversaciones.
Máximo pareció ligeramente confuso.
-Acaba de ser llamada á casad e su suegro, que ha sufrido
una súbita indisposición. Era muy tarde para que hubiera telegrafiado á usted. Y podría yo atreverme á telegrafiar
á usted, si su marido se hubiera encontrado allí á la llegada del telegrama ..... .
-Es verdad-respondió Lucy.
- Y había el mismo peligro con el teléfono. El señor
Duroc podría haber sido quien tomara el aparato. No me
quedaba, pues, más que esperará usted.
Le señaló un asiento, y de propósito se sentó lejos de
ella para marcar bien su resolución de no apartarse durant e la conversación de su reserva habitual. Pero este movimiento de retirada produjo un resultado precisamente contrario al que quería obtener. Le separaba un espacio dema·
siado grande. Parecían congelados cada uno en su respectivo sitio. Entre ellos se estableció, desde luego, una especie
de malestar.
-!,Entonces decididamente se marcha usted mañana?preguntó Máximo.
No había hecho esta pregunta sino para romper el silen·
cio que se hacía embarazoso, y estaba plenamente cierto,
por lo demás, cuál sería la respuesta que recibiera. Pero á
consecuencia de la turbación que acababa de invadirlo, el
sonido de su voz se detuvo en su garganta y Lucy pudo
creer en una ansiedad profunda de su parte.
-Pues sí, mañana¡ usted lo sabe bien-dijo ella casi tímidamente, con e.1 vago témor de que tendría que sufrir
una lucll'a.
Nuevo silencio.
-Por primera vez, desde que se habían vuelto áencontrar,
no tenían asunto de conversación.
Lucy volvía íos ojos hacia la puerta. Hubiera deseado
que un pretexto cualquiera la permitiese partir inmedia·

tamente. Mas ¿cómo encontrarlo ó provocarlo? Por decidida que estuviese á acortar su visita, se necesitaba aún
que evitase dar á su salida la apariencia de una derrota.
Dijo, por decir algo: &lt;Espero que la indisposición del
señor Nerville no será grave.
·
-Así lo espero-contestó Máximo.
Pero inmediatamente se dio:.ron cuenta de que iban á internarse en una vía ridícula, y prefirieron afrontar la situación.
Máximo fué el primero en rehacerse.
-Si yo pudiera expresar á usted todo mi reconocimiento
por la piedad casi divina que me ha demostrado. Recuerdo
el estado de sobreexcitación en que me hallaba el día que
fuí á reunirme á usted con Teresa. Estaba resuelto á forzar la puerta de usted, y habría sido capaz de matarme ante
sus ojos si usted hubiese dado orden de cerrármela.
Lucy sonrió dulcemente.
-Ante mis ojos, evidentemente era una atención por
parte de usted, de la cual yo me habría pasado muy bien.
Por lo demás, esa confesión no me sorprende sino á me·
dias, porque, en efecto, usted estaba muy enfermo en ese
momento. Pero en fin, afortunadamente, ya no lo está
usted.
-No, ya no lo estoy¡ usted me ha prodigado Ja calma y
estoy salvado .... si acaso puede decirse que estar salvado
es querer estar salvo.
-Lo esencial era vivir. Quizá más rápidamente de lo
que usted pensara, ha recobrado el gusto á la vida, ..•.. y
todavía puede haber felicidad para usted.
- ¿Sin usted?
-Sin mí; bajo la forma de una mujer que valga tanto ó
más que yo; porque nosotras todas valemos en el fondo
poco más ó menos lo mismo, ó mejor dicho, nosotras no
valemos sino por las cualidades de que nos reviste quien
nos ama.
-No, no sueñe usted para mí semejante porvenir. Usted
es, usted sola, quien permanecerá siempre en mi corazón.
-Como la amiga más desinteresada, por supuesto.
-Como el ídolo.
Máximo se arrodilló.
Lucy se levantó espantada.
-¡Máximo, se lo ruego! No abuse usted de que estamos
solos.
-!Sí, porque estamos solos, quiero hacer este ademán de
devoción!
Lucy, inquieta más todavía, quizás por la tutbación que
sentía, que por la exaltación en que veía á Máximo, se di·
rigió á la puerta.
-Adiós, Máximo-dijo. Es tiempo desepararnos¡hehecho
mal con venir aquí¡ nos habíamos separado el otro día en
términos tan razonables.
-Diga usted más bien con un engaño, con una hipocre
sía de sentimiento. ¡Ah! Lucy, lpor qué seguir dando ta·
maña importancia á las palabras? ¿Por qué no ser sinceros
con nosotros mismos? ¡Usted misma no ha dejado nunca
de amarme!
-¡Oh! exclamó Lucy rebelándose.
Máximo se levantó y fué á colocarse ante la puerta para
impedirá la joven que la abriera.
-¡No, no lo niegue usted! ¡Usted me ama, estoy cierto!
Si no fuera así, ¿habría usted hecho por mí todo lo que ha
hecho? ¿Me habría usted consagrado su tiempo? ¿Habría
usted levantado, siempre á causa mía, un muro entre usted
y su esposo? ¡Piense usted que ha arriesgado por mí com·
prometer la tranquilidad de su hogar porque, en último
término, el señor Dñroc podía saber la verdad! Y por un
hombre á quien no amara ó hubiera dejado de amar, ¿toma·
ría una mujer tal pena y afrontaría tal peligro? .... ¡Vamos!
-Interprete usted mis sentimientos de la manera que le
plazca. Disminuya usted el mérito de ello~, si así lo exige
su amor propio. /,Por qué intentaría yo arrancar de su es·
píritu la convicción de que le amo, si gracias á ella la vida
le puede parecer menos triste? Lo esencial para mí es ha·
ber hecho mi deber¡ pero ahora, mi sitio ya no está aquí.
Y con un ademán invitó á Máximo á que le dejara libre
el paso.
.
-No, usted no se marchará-dijo él.
Lucy bruscamente se retiró.
-iEs infame lo que 'U$~d 'hac~!
Máximo hizo fríair.ente un ademán de asentimiento.
-Sí, en efecto, es infame¡ más ínfame aún de lo que us·
ted piensa, porque acabo de mentirte.
-¿Me ha mentido usted?
(Continuará.)

MUERTE DEL SEROR DON
Ha muerto una de las más altas perJOSE MARIA VIGIL
sonalidades en las letras patrias: el señor don José María Vigil.
N_acido en Guadal~jara ~l 11 de Octubre de 1829, puede
decirse que consagro su vida por entero á las labores inte~ec!uales, ini~iando sus estudios de latinidad, filosofía y
JUn~prudencia en la universidad tapatía hoy extinta.
· Fiel á las ten-dencias de su espíritu, por excelencia cul!º• se entregó á las faenas literarias desde su más tierna
Juventud. Fundó varias sociedades artísticas y escribió
para el teatro un drama que en aquel entonces obtuvo
grande éxito: &lt;Dolores&gt;.
S_11 primer volumen de versos, titulado «Realidades y
Quimeras&gt;, data de 1857, y el segundo «Flores de Anáhuac&gt;
se publicó en 1866.
'
,

445

la Lengua,. dirigía la biblioteca nacional, y se le había relegado -triste, pero justo es confesarlo-á un ingrato olvi·
do, lo cual, por otra parte, no es de extrañarse ya que en
Mé~ico no espera otra cosa á aquellos hombre; que, puros
Y sm mancha y fieles á sus convicciones no se dedican á
explotarlas, sino que se conforman vivie;do en íntima co·
munión con ellas.
Con don José María Vigil desaparece uno de los pocos
'inmaculados de otras épocas.

*

**
EL PA~TEON DE SAN
El señor ingeniero don Jesús Galin·
FERNANDO CO!IO
do y Villa, miembro del ayuntamiento,
MONUMENTO NACIONAL presentó en un cabildo reciente una
inicia!iva á fin de que el viejo panteón
de San Fernando sea considerado como monumento nacional, conservándosele en t?da su inte~ridad, caso de que en
sus ter~enos no se lleve a cabo la obra de la capilla para
las cenizas de los héroes de la independencia ó se modifiquen los pórticos proyectados que deban rodear el ceno-·
tafio.
El señor Galindo y Villa funda su iniciativa en que San
Fernando es un cementerio de &lt;calidad&gt; y ahí reposan los
restos de muchos _ho~bres insignes en la política, en la }i.
teratura y en la ciencia de México.

•
••

EL SEROR JEREMIAH
ZIMMERMAN

Ruinas de la avenida Garibaldi,
. !~contables son las traducciones que hizo del latín, del
itah~no, del francés, del alemán y del inglés, lenguas que
poseia completamente.
Dirigió la biblioteca de Guadalajara, siendo profesor de
filosofía en el liceo del Estado.
Fué magistrado de la Suprema Corte de Justicia, diputa·
do, y tuvo á su cargo algunas asignaturas en la escuela nacional Preparatoria.
A él debemos la publicación de una biblioteca mexicana V el tomo quinto de «México á través de los siglos&gt;.
Ocupó, asimismo, un lugar brillante en la redacción de
«El Monitor Republicano&gt;, y su prodigiosa actividad mental se tradujo en multitud de obras de filología, crítica é
historia.
Deja incompleta una historia d~ nuestra literatura.
Al moi;ir, siendo presidente de la Academia Mexicana de

Ruinas del palacio de la prefectura

Ha llegado á México el reverendo
señor Jeremiah ~im~erman, distinguí·
_,
do hombre de ciencia norteamericano
'
en compania de su esposa.
El motivo de su viaje obedece al deseo que tiene de ha·
cer ,un prof~ndo estudio de nuestras costumbres y arqueo·
logia, materia en la cual es una verdadera autoridad. Por
lo tanto, habrá de permanecer largo tiempo en la República, hasta lograr sus loables propósitos.
«La_ arqueología es algo así como el libro en que las generaciones pas~das nos dejaron escrita su historia, y por
ello es que me mteresa tanto estudiar los monumentos que
en ~ada pueblo nos legaron las razas primitivas. Es el es·
tudio de ~sta c_iencia un placer para mí, y me prometo
gran~es s:ihsfa~cion~s al conocer á fondo la de México&gt;ha dicho el senor Zimmerman.

CONCURSOS DE ARPA

***

. Tuvo lugar en el Conservatorio Na-

cional de Música el primer concurso
de ª':'Pª, tom~ndo parte en el grado inicial las señoritas
Cata~na. Castillo Concepción Rosa, y en el grado medio
la senonta Eva Villalobos.
El jurado ~st~vo compuesto por la señora Flora López
de Bravo, s~~orita _Guadalupe Vallejo y señores Alberto
Ama ya, J uhan Carrillo y José Rocabruna.

r

�EL

\

446

MtlNDO ILUSTRAbO

Et MUNñó lLtJSfRA:00

f!

Ruinas de la avenida &lt;Víctor Manuel&gt; en Messina
Dístribucí6n de víveres y rop.Js

REFORMAS A LA
BIBLIOTECA NACIONAL

Grandes han sido las reformas lleva.
das á cabo en este establecimientoEntre ellas merece citarse la de ampliación, realizada con objeto de instalar las estanterías
metálicas, en las cuales tendrán cabida más de 30,000 vo·
lúmenes que provienen, en su mayor parte,_dellegado.que
de libros hicieron á la nación don Guillermo Prieto y don
Antonio Mier y Celis.
·

Eligiéronse, como piezas de prueba, «Sur la rive de la
mer&gt;, impromtu de Oberthür, y 11:Stella, Romance saos pa·
roles&gt;, de Godefroid, para las al 1mnas de segundo año
(grado inicial)¡ y &lt;Las est.tciones, Otoño&gt;, de Thomas, la
&lt;Legende&gt;, de Zabel, y un fragmento inédito del maestro
Julio Morales, para las de quinto.
lJ El resultado' ~el concurso ha sido brillante.

***
Seis fueron

***

El conde Komura, ministro de ReLA EMIGRACION
laciones Exteriores del Japón y uno
JAPONESA
de los estadistas más notables de la
época actual, ha hecho una revista completa de la política
exterior del imperio, en un notabilísimo discurso que pronunció en la oámara de representantes en Tokio.
Después de referirse al acuerdo recientemente establecido entre los Estados Unidos y el Japón, al cual hemos con·
sagrado ya un comentario, trató de la emigración japonesa,
asunto que ha dado motivo á dificultades internacionales,
y que preocupa hondamente al gobierno del Mikado. La
emigración japonesa se ha dirigido especialmente hacia
América, sobre todo al concluir la guerra de Manchuria,
. y un gran número de japoneses ha venido á establecerse
sobre todo en la costa del Pacifico, desde Vancouver, en la
Colombia Británica, hasta el Perú, y aun se !11a desbordado
hasta el Brásíl, en la costa del Atlántico, donde el trabajo
barato es una necesidad urgentísima, como que esa repÚ·
blica tiene su principal fuente de riqueza en el café, cuyo
cultivo requiere jornales baratos.
En algunos países, la inmigración japonesa ha sido reci·
bida como un beneficio. En otros, y principalmente en los
Estados Unidos y en el Canadá, por el contrario, se le ha
. considerado como una amenaza para el trabajador nativo,
que encontraría un rudo competidor en el trabajador ama·
rillo, y hasta se ha pensado en excluirla.

los arquitectos que entraron al concurso de anteproyectos
para el monumento que se erigirá á
Juárez en la avenida que lleva su nombre, y en el lugar
que hoy ocupa el Pabellón Morisco, en la alameda.
El monumento, según se recordará por lo asentado en
las bases ,estabJecidai; pará el concurso, no podrá tener un
costo mayor de $200,000, y los anteproyectos presentados
ante el jurado cálíficador deberían constar de los siguientes
dibujos: planta, elevación y corte á la escala de doce centímetros por metro, y una perspectiva á gusto del autor,
aparte de la memoria descriptiva y presupuesto total de la
obra.
Tres meses hace que se abrió dicho concurso, y hoy se
da á conocer el fallo ~ictado porlos señores Antonio Ri vas
Mercado, Gonzalo Garita, Manuel Gorozpe, Rafael Goytne·
che, Gabriel Mancera, l. de la Barra y Jenaro García, que
integraron el jurado.
Resultaron vencedores en la lid los señores arquitectos
don Jesús Acevedo, don Guillermo Heredia y don Manuel
y don Carlos Ituarte.
Muy hermosos son los anteproyectos premiados, y en·
tre ellos se distingue. por la novedad y suprema belleza
de la idea, el del joven artista Acevedo.
Ahora los autores de tales anteproyecto8 se ocuparán de
desarrollarlos, á fin de presentarse nuevamente á concurso
para decidir cuál de los tres será el definitivo. Los premios
consistirán entonces en 4,000, 3,000 y 2,000 pesos cada uno ·
de ellos respectivamente.
EL MONUMENTO
A JUAREZ

•*

4

NUEVO CLUB POLITICO

Se propuso y fué aceptada desde luego en Tampico la idea de erigir un club
político que llevara el nombre del Sr. Gral. D. Porfirio
Díaz, teniendo por objeto trabajar en la reelección del
Primer Magistrado en el próximo período electoral.
Igualmente se han instalado, con el propio fin, la Junta
Central Reelectora, del Estado de Tlaxcala, el Club Reelec·
cionista Tuxtepecano, y el Club Democrático Cordobés.

LA CUFSTION DE LOS
BALKANES

Las nubes de
guerra no se han
di s i p ad o aún
completamente en la península de los
Balkanes. Servia no cede en sus demandas y parece estar dispuesta á ha.
cer la guerra al imperio austro-hún, EL SEÑOR ARZOBISPO MORA CON SUS FAMILIARES ..=:..=
garo, en caso de que no sean atendi(Fotol!rafta tomada expresamente
· l
, para. &lt;El Mundo Jlustr'ado&gt; ene
~as sus demandas de mayor exten·
pa lacio arzobispal
sión territorial.
Mas Ja ~ituación de Servia no le permite, en esta ocasión, clism~. Una nube de fotógrafos y repórters llegó allí desde
com?, ~ nmguno de los otros países comprendidos entre el los P:imeros momentos, y muchos millares de fotografías
Adnahco Y los D~rdanelos, obrar libremente. Servia, para han sido tomadas allí.
l~ que las pote,ncias deseen, lo que ellas, ya sea en conI:asf que p~blicamos en este número, y que complementan
c_ie~to general o separadamente, permitan. Las últimas no- 1a m ormación _gráfica que dimos con toda oportunidad
hc1as hacen poco probable un acuerdo general.
proceden de .t~r1etas postales remitidas por nuestro corres'.
•
Pºt~st~l endMilan, ~ quien debemos también informaciones
**
ar is 1cas e gran interés.
EL SEÑOR
Los fieles de México han acudido á
ARZOBISPO MORA
presentar sus respetos al nuevo prela. do, y puede decirse que, desde su lle,
.
ga~a a la capital, as~ento de su gobierno eclesiástico, el palacio de Santo Dommgo ha sido visitado por un gran número de personas, y no ha habido un solo día en que no
se presenten allí visitantes.
. ¿ N~ ¡xisten algunas graciosas analogías entre los princiCon motivo del día de días del señor arzobispo Mora
personas de todas clases de la sociedad fueron á hacerl~ pios e amo~ Y los de la vida? ¿No mecen al niño con suav.es
~resente~ sus votos por la felicidad del nuevo pastor. Asis- c~ntares Y miradas cariñosas? ¿No le cuentan historia; ma~atió la senora doña Carmen Romero Rubio de Díaz, la seño- v1 osas que doran_ su porvenir? ¿No desplega para él la es er~ Escalante de Corral y muchas otras damas distinguidí· danz¡ s~s alas rad.1antesP ¿No vierte alternativamente lágri:as
e a egna 6 de dolor? ¿No arma aisputas por nada por las
simas: que, además de ser piados~s, tienen por el nuevo
c~dt1
con que trata de levantar un edificio, por las' flo~es 0 ¡.
arzobispo grande. estim.ación. El señor Mora, en efecto,
v1 a as tan ~ronto como son cortadas? ¿No desea con avidez
goza de grandes simpahas en la sociedad mexicana.

*

***

***

.

""

Pensamientos

Este círculo, respondiendo á la acti·
EL ClRCULO NACIONAL
vidad política de los últimos días, se
PORFIRlSTA
reunió en sesión ordinaria, habiéndose
tomado en ésta algunas importantes iniciativas en pro de
la candidatura del Sr. Gral. Díaz,
El señor profesor don Eusebio P.
DFSCUBRIMIENTO
León,
adorador ferviente de la memo·
HISTORICO
ria del patriota general don Vicente
Guerrero, ha encontrado en los archivos de Cuílapan alg~nos importantísimos docu-mentos q~e ~an luz so?re los ul.
s de la vida de aquel insigne mártir.

Refiriéndose ~. esa emigración, el
conde KomuradiJO al parlamento japonés:
&lt;El primer punto que reclamaba
atención~ con. ,respecto al problema
de l~ em1~rac1on, era que, en vista de
la s11uación internacional asumida
por el Japón á consecuencia de la
última gnerra, v la extensión corres·
pendiente de sus esferas de actividad
p:1cífica, se hacía necesario que el puebl~, en vez de dispersarse en lejanos
pa_1ses, se concentrara en el extremo
oriente, con el fin de conservar su
unidad y unír sus esfuerzos y actividades.
~El segundo punto era que debería
evitar muy cuidadosamente todo
aquello que pudiera obstruir el des·
~rrollo d~ su industria y su comercio
mternacional, que desempeñan el pa
pel más importante entre sus empre·
sas e~onómic~s en el campo del ínter
cambio exterior. Estas considerado·
nes llevaron al gobierno á seguir la
pol.ítica indicada con respecto á los
emigrantes al Canadá y Estados Uní
dos, Yá poner en vigor de buena fe las
restricciones á la emigración á esos
países&gt;.
E:stas declaraciones son una expli~ac1ón cJara y_precisa de la política
mternacional Japonesa, que á prime·
ra vista pudiera parecer extraña y
su actílud, al ceder completament~ á
las demandas de los Estados Unidos
en cuanto á emigración, demuestran
clar~mente que el imperio del Sol
Naciente no es capaz de sacrificar el
presente al porvenir y que obra síem·
pre coI!- una cautela de la que hay
pocos e¡emplos en la historia.

.._.

Grupo de visitantes al palacio arzobispal de México, paro.
saludar al señor arzobispo Mora

••*
LOS SUCESOS DE ITALIA
Los periódicos europeos, que han lle.
gado á México en los últimos correos
sigu~n trayend_o descripciones de la catástrofe de Messina'.

f~bhcan también fotografías tomadas en el sitio del cata•

qt ue pase el tiempo, que adelante su vida?-EI amor es nuesra segunda transformación .

•**
Pa{dlas jóvenes educadas religiosamente, ignorantes ypu·
ras! o odes amor desde que ponen el pie en las encantadas

re ones e1amor.

�449

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

4:48

-Maniobras d~-Artilleríaenla Vaquita

Vista general de las baterías en &lt;orden de parada&gt;.-: Vista general de las ocho baterías de los
regimientos JQ y 2'? de artillería montada

E l Sr. Coronel Mondrag6n, que dirige las maniobras, c~n sn Estado Mayor

'

,,

,11,

·"'
'&lt;.

(

Detalle:del movimiento para entrar en baterfa

Movimiento del carro para entrar en batería

Se han verificado algunos ejercicios preliminares á fin de
preparar las grandes maniobras de artillería que tendrán
lugar, en breve, en los llanos de la Vaquita.
No obstante los resultados obtenidos, ha sido necesario
aplazar un tanto la celebración de estas maniobras, por indisposición del señor ministro de Guerra, general don Manuel González Cosío.
Tomarán parte en ellas todos los cuerpos de artillería de
guarnición e.1 México, y serán dirigidas por el señor coronel Mondragón, quien, personalmente, ha estado acudiendo
al lugar donde se efectúan los mencionados ejercicios, á fin
de encauzarlos y ordenarlos.
Se comprende la importancia de estas maniobras, ya que
el papel de la artillería, en la moderna táctica militar, es
de grande importancia. Entonces se podrá conocer la calidad de nuestro material de guerra en el arma de artillería,
y, asimismo, los artilleros que, como es natural, se resienten de la inacción en los cuarteles, propia de los tiempos
de paz, tendrán oportunidad de ejercitarse, tomando parte
en maniobras que en pocas ocasiones nos es dado presenciar.
La importancia de la artillería en la actualidad quedó
demostrada, como todos saben, en la sangrienta guerra ruso.
japonesa, en la cual no es aventurado decir que se hizo
más necesaria que la caballería y la infantería misma,
puesto que, en muchas ocasiones, fué la que decidió del

éxito de las batallas. Entonces se dieron á conocer los
grandes artilleros modernos, y muchas maniobras, hasta
aquellos días ignoradas, impusiéronse como indispensables
en las prácticas militares.
Desde la semana pasada, el señor ministro de la Guerra,
.general Manuel Gonzalez Cosío, que es avaro eu tod,o lo
que se relaciona con los adelantos y progresos del ejfrcito, ha dispuesto que los regimientos de artillería hagan
ejercicios de conjunto, y, al efecto, han verificado importan tes instrucciones los regimientos primero y segundo de
artillería montada y el regimiento de artillería ligera.
En el ejercicio del día 18 del actual, l os ejercicios más
notables y ejecutados con verdadera pericia, con los que
están ilustrados en l os grabad~s 2 y 3, que representan,
respectivamente, las ocho baterías de los regimientos 1Q y
2'? de artillería montada y del de artillería ligera en el
&lt;orden de batería&gt;, en el &lt;orden de parada&gt;, y un detalle
de esta misma formación; 4, el movimieento de la &lt;línea de
columnas de baterías&gt;, vista de frente, y S el mismo movimiento visto de costado; 6, la formación de &lt;colu:.Una
de baterías&gt;; 7 y 8 los diferentes movimientos que se
hacen para entrar en batería y para tomar la posición de
línea, pasando de la batería, en la que hay que enganchar
la pieza y su carro á los armones respectivos.

*
,.

_ , -.Movimiento de llneos de columnas de baterías ( visto de frente).-Deialle de la formaci6n en «orden de p arada&gt;
••

~

l

~

•

Movimiento en Jlneas de batería (visto de cosiado).-Enganchanda La pieza1 allcarro para p asar, d e la
posici6n_er,) :itería~á 'la p osición en línea
~· ·
'··

'

.

�ELMUNDOILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

450

REINAS DE LA SIMPATIA DE LEON

NUFOlf\L
-Toma esto. Cóme, bebe y sé feliz.
Y al decirlo entregó al vendedor uno de esos rubíes que se
llaman Ojos de Amor.
Después continuó apa:iblemente su camino.

**

tt

A la noche siguiente, Haraom volvió á pasar por delante de
la gran puerta cerrada del Bazar de los Orft bres, y encon'.r ·,
al vendedor de amuletos casi muerto de hambre, caído en el
suelo.
-¡Cómol-exclamó-¿no has vendido la preciosa joya que
te dí?

Sra. Marfa N. de G6mez y Sr. Ped, o G6mez

El Apólogo del Vendedor de Amuletos
Haraom el Kalifa se paseaba una noche por las calles dr
Bagdad. De pronto vió, recargado contra la gran puert;i del
Bazar delos Orfebres, un hombre que, por todo traje, tenía una
camisa de tela muy ligera.
El tiempo era muy frío.
-¿Quién es tu padre? preguntó el Kalifa.
El hombre respondió:
-Soy un venjedor de amuletos; pero no gano lo bastante
para vivir.
He aquí por qué, medio muerto de hambre, he vendido, l!na
por una, las piezas de mi vestido. De la misma manera, un
árbol prefiere dejarse despojar de sus hojas por un viento cruel,
á caer por entero y morir.
Entonces dijo el Kalifa:

Sra. María Ortega de Burton, cuyo matrimonio co"l
el Sr. Roy Burton se efectu6
tÍllimamenfe

El moribundo respondió:
-En vano he tratad~ de .venderla. Los ~nos dijeron que en
falsa, los otros que habia sido rob:ida y ninguno qui~o comprarla. Me sucedió lo que les sucede á todos los hombres de
humilde condición, á quienes Alá da una gran facultad de espíritu: nv reciben de sus semejantes sino befas. Pero) a n ,d:i
me i~po_rta. Poseo ~l amulet? llamado Muerte, y pre nto nn
ten~re m hambre, n1 sed, n1 preocupaciones de ninguna es¿ec1e.
Al aca~ar de decir estas palabras, el hombre expiró.
El Kahfa se·apo.c:ler6.de n.uevo de la rica joya, que estaba
entre los .dedos cnspados del muerto, y prosiguió su ronda
nocturna, en la Intima compañía de un pensamiento mela11cólico.

&lt;

~

451

�452

EL MUNDO ILUSTl&lt;Al&gt;ú

EL MUNDO ILUSTRADO

¡...
1

Nuevo departamer.to de la tesorería de la Federaci6n, construído en el patio "Arista" por iniciativa del
Sr. D. Javier Arrangoiz, tesorero general
I

Las Armas de los Regicidas

1

1
1

1

Cuál es la que Prefieren

Pasando revista á la ya larga serie de asesinat.os políticos
ó de atentados contra jefes de_ Estado en los .tiempos modernos no puede menos de extranar la preferencia q~e los re·
gicid::,.¿ dan á la pistola y al revólver sobre cualquiera otra
arma.
.
El rey Humberto de Italia, el Cha Nerh ·ed·e·m de pers1a,
Alejandro y Draga de Servia y los presidentes de los Estados
Unidos Lincoln, Garfield y McKinley, todos fueron muertos
á tiros de revólver.
.
El rey Alfonso XII. el rey A!Iladeo, el rey Jorge de yreoa,
Federico Guillermo VI de Prus1a 1 Luis Felipe de Francia, Ale·
jandro II de Rusia. Victoria de Inglaterra, Napoleón I11 y los
ctuales reyes de Bélgica, Wurtemberg é Inglaterra, fueron
~bjeto de atentados, también á pistola _6 revól_ver.
.
Sólo un monarca, sin embarg_o, ha stdo hendo de. un tiro y
no murió de resultas de él: Guillermo I de Alemama, que en
1 373 pasó algunos meses sin poder ~cuparse d~ lo~ asuntos
del fatado á consecuencia de 13s hendas que le mfinera el re·
gicida Nobiling.
La lista de jefes de Estado muertos con arma blanca, es
es~i presidente Carnot y Cario~ III, penúltimo ~u~ue de Par·
ma, fueron asesinados ~on cu~htllo,. y la emperatm Isabel de
Austria lo fué con una lima af1ladisa~a. ,El atentado ~e P¡¡sanante contra el rey Humberto de Italia, a puc.o _de subir al tro·
no, fué hecho con un ~uc~illo; e] golpe lo rec1b1ó en el cost~,do
I primer ministro Ca1roll, que iba en el coche real, y pomendose delante, salvó la vida á su sob~rano. Isabel. 11 fué t~mbién herida de puñal pqr el cura. Mermo, y Franpsco Jose de
Austria recibió una puñalada ,en l~ espalda, poco a~tes de casarse, y hubiera sido muerto a no mterponerse un ¡oven ayudante llamado O'Donnell.
,
Sólo un monarca ha sido muerto por'u~a ~omba, y ese.fue
Alejandro II de Rusia. Por cierto que el mas ¡oven de sus h1¡os,
el gran duque Sergio, fué también muerto por una bomba en
Moscú, hace cosa de dos años. Los dos atentados contra S.

M. don Alfonso XIII han sido hechos con bombas, y el mis·
mo procedimiento se empleó al tratar de matará Napoleón Ill.
á Luis Felipe y recientemente al sha de Persia y al presiden·
te de la Argentina. Todos ellos se libraron de la muerte en estos casos, pero las explosiones costaron casi siempre.numerosas vidas.
Hasta ahora, sólo se han hecho dos atentados regios tratando de destruir un tren. En una ocasión un tren en que iban
los equipajes de Alejandro III de Rusia fué volado cerca de
Moscú, en la creencia de que iba en él el Zar; en la otra, se
hizo descarrilar al tren en que el mismo Alejandro, su esposa
y sus hijos viajaban. Hubo muchas víctimas, pero la familia
real resultó ilesa.
El veneno, tan en uso entre los regicidas antiguos, parece
estar muy desacreditado entre los modernos. Probablemente,
el único caso es el atentado contra el mismo Alejar,dro Ill, por
medio de unos guantes envenenados. La verdadera víctima
fué un cortesano, el conde Chermetieff, que se puso equivo·
cadamente lo:; guantes del emperador. Una equivocación verdaderamente fatal para el cortesano.

•

EN UN CEMENTERIO
Rechinan las puertas sobre sus goznes enmohecidos y nos
parece escuchar extrañas quejas que se escapan al infinito por
los arcos rotos, ó pierden vagamente á lo largo de los corre·
dores de gavetas, como si el espíritu de la soledad huyese sorprendido á nuestra llegada. Creyérase que las marmóreas estatuas de los monumentos se han puesto en pie, de improviso,
y una selva de bustos nos miran fijamente con sus ojos en
blanco.
El musgo, las ortigas, fas bardanas, han brotado entre las
desunidas losas; los arbolillos sin cultivar nos detienen el pa·
so con sus ramas, como si nos suplicasen que no siguiésemos
adelante. Las rosas parecen ensangrentadas entre las espinas,
y las gotas de lluvia, susoendidas en sus pétalos , brill&lt;tn como lágrimas; las flores, ahogadas por las yerbas nocivas,exha·
lan p~rfumes extraños que producen ensueños ó vértigos.
TEOFILO GAl¿TIER.

I

453

�EL MUNDO ILUSTRADO

455

Et MUNDO ILUSTRA.DO

454

RESIDENCIAS LUJOSAS DE MEXICO

OBRAS MAESTRAS DE LOS GRANDES PINTORES

t

EL MOLINO DE AGUA
Por Hobbema
Nada se sabe absolutamente de Hobbema: vivió ignora·
do, murió sin gloria y permaneció, por espacio de un siglo, en el más completo olvido. No fué sino hasta principios del siglo XIX, hacia 1820, que una aventura por de·
más singular atrajo la atención sobre su nombre.
En un concarso de paisaje celebrado en Holanda, un artista presentó un cuadro notabilísimo, que se pensó, desde
luego, premiar. Sospechó~e, no obstante, q.ue la pintura
era una copia. Fué interrogado el autor, quien acabó por
confesarlo todo: había copiado simplemente un viejo cuadro que se encontraba en el castillo de Alberta van Dy-s:
terhuys, poco distante de Groningue. Un «amateur» enea
ninóse entonces á la olvidada mansión señorial, se encaró
con el castellano, y éste hubo de mostrarle algunos insig-

nificantes retratos de familia, entre los cuales veíanse ad·
mirables paisajes de Hobbema, á los cuales no daba, en
v~rdad, el bue~ hombre, valor alguno. Habían sido pro·
piedad de su bisabuelo y representaban los más hermosos
sitios de los alrededores.
Los cuadros fueron comprados y el nombre de Hobbema
atrajo en ~egui~a .1~ curiosidad y atención del público.
En la imposibilidad de descubrir las fechas del naci·
miento y muerte del maestro holandés, se calcÜló que
Hobbema había florecido entre los años de 1635 y 1700.
Sus telas merecieron laboriosos estudios, encontrándose
que recuerdan, por su gravedad, las de Ruysdael, amén de
tratar no escasos asuntos ya tocados por éste.
_E:l &lt;i:Mol~no d~ Agua» es, quizá, su obra maestra, por lo
delicado y preciso de su dibujo, lo bien pensado del asun.
to y el admirable cielo que la corona. Pertenece ahora a/
museo del Lou vre y es objeto de la admiración de los tu.
ristas entendidos en crítica pictórica.

Residencia de la Sra. Zayas de Malo.-El sal6n.-La escalera principal
Pu~lica~os en estas páginas algunas fotografías tomadas en
la res1denc1a de la señora Rosa Zayas de Malo en la avenida de
Bucareli. Es una de las más suntuosas reside~cias de esa avenida
'do construida
· recientemente,
·
. · H a s1.
y, desde que su propieta·
: 1ª la hab.ta en compañía de sus hijas, la señorita Malo y la senora c~n.desa.de Kergolay, sus salones son frecuentados por lo
más distinguido de la sociedad mexicana.
·
·- - El día de la señora de Malo se dan cita en la residencia de la

avenida Bucareli las damas que llevan en México el cetro de la
elegancia. Allí se pasan deliciosas veladas, que recuerdan, á los
&lt;!ue han estado en Europa, los encumbrados salones de les Champs
Elysées, 6 de la Avenida de la Castellana.
La señora de Zayas y sus dos hiias tienen el dón de la elegancia, y ese tacto especialísimo que es innato y que no puede
1mítirse.- ---·... .. -·--·· - -- . - .. · - -

. - ..

*

�EL MUNDO ILUSTRADO

RESIDENCIAS LUJOSAS DE MEXICO

:¡

El hombre, ¡siempre tan vano,
Tan mezquino, tan pequeño!
Cual si sacudiera el sueño
De lo terrestre, lo humano,
Al acento soberano
Del arte, alegre, veloz,
Con ansia se lanza en pos
Del ensueño, de la idea,
V cuando concibe y crea
¡Ya no es un hombre, es un dios!
Arte, ¡con cuánta ansiedad
Te persigue el alma humana!
¡Y con qué tesón se afana
Buscando de tu piedad,
Luz para su ceguedad,
Para la lucha valor
Y uu consuelo en su dolor!
¡ Pues sabe que hay en tu seno
De uobleza siempre lleno,
Luz y con~uelo y amor!
Las páginas de la historia
Más brillantes, están llenas
De aquello que fué en Atenas
El mejor timbre de gloria,
Y ya hundidas en la escoria
Grandezas y libertades
Por mil recias tempestades,
Dejó en el mármol su nombre,
Para admiración del hombre
A través de las edades!
Vinimos, arte, á ofrendar
En tus aras, pobre palma
Que, sin galas, en el alma
Hizo tu aliento brotar.
¡ Puedan más tarde flotar
En torno de esa sincera
Y humilde ofrenda primera,
Ricas y fragantes flores,
Y ostente sus mil colores,
Triunfante, la primaYera!
Vinimos, arte, constantes
_ Paladines de lo bellQ, _ _
A conquistar un destello
De tus astros fulgurantes.
Y caminámos avantes,
Llevando, como blasón
De nobleza, la ilusión;
Y para el combate rudo,
El ideal por escudo
Y el ensueño por pendón.

,,

~ID~
IDIDmID~
ID~IDID~
~IDIDID~
~IDmIDID
IDIDIDIDID
IDmm~ID
1

457

EL MUNDO ILUSTRADO

456

~

IDIDIDID~
IDIDID~~

~ID~
,&gt;

',

..

}UAX A. CvROXADO.

"

Sríia. Maria Cristina Obreg6n Gon2ález, reína de los
juegos florales de Guanojuato en 1907

~omposiciún premiada
con la flor natural en
los juegos florales celebrados e11 Guanajuato el
14 de Septiembre de 1907.

..

En las luchas de la vida
Hl hombre ve su esperanza
Hundirse, allá, en lontananza,
Como una nube perdida.
Mas ¿r¡ué importa cuando anida
neutro de su corazón
El arte, regia 111ansi611
,\ los cielos arrancada,
Por esa llama sagrada
Del alma, la inspiración'
Si semejante á 1111 ,·olcáu
Ruge el dolor en el pechn
\' es cobarde y es estrecho
Y le agobia el huracán,
i El arte calma su afán.
!,e da luz, le da consuelo,
\'luego.al tender el vuelo
1-laci~ el espacio infinito .
Enseiia al pobre proscrito
Que hay ntro dios en el cielo'
Sentir el arte es llevar
)[ny escondido en el alma
Algo que tiene la calma
Y los furores del mar.
Algo que hace sollozar
Cou lágrimas de ventura,
Y embargar, tranquila:y_pura,
El fondo del'corazón, ..._.
¡Una inmensa sensación'
De paz, de amor, de_ternura!

)

..
Sr. D. Juan A. Coronado, autor de la composici6n
premiada con &lt;flor natural» en los ;uel!os florales de Guanajuato

.J1

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

458

459

LA HACIENDA
DE

San Cristóbal
A unas cuatro leguas de la ciudad
de León existe una de las más hermo·
sas y mejor acondicionadas fincas de
campo de nuestro país: la hacienda
de San Cristóbal, propiedad_del señor
don Francisco Ederra.
Tiene la citada finca una extensión
de setenta y dos caballerías de tierra,
de las cuales no se desaprovecha un
solo palmo, circunstancia muy digna
de tomarse en consideración en vista
de la apatía y descuido con que son
vistas por la mayoría de sus propie·
tarios las grandes extensiones ocupa·
das por haciendas en nuestro país, y
muy especialmente en las fincas que
se hallan en la región conocida generalmente con el nombre del &lt;inte·
rior&gt;.
El señor Ederra y sus hijos dedican
especial cuidado á la finca, en la que
han reunido las mejores máquinas y
los más modernos procedimientos de
la agricultura, lo cual, unido á la vigilancia que pudiéramos llamn paternal, de sus propietarios, hace que
la hacienda produzca cuanto se pue
de esperar de una finca colocada en
su región, en su clima y en sus con·
diciones.

CAPILLA DE LA HACIENDA DE SAN CRISTÓBAL

Establo de la hacienda de &lt;San Crist6bal&gt;

•**

'

..

Las fotografías que acompañan es·
tas líneas fueron tomadas en la ha·
cienda durante una visita que hizo á
ella uno de nuestros representantes
especiales, quien fué tratado con su·
ma cortesía por los caballerosos propietarios de la finca, y representan
los adelantos de ésta en los diferentes
ramos de la actividad rural. Una de
ellas es un detalle del hermoso y bien
cultivado jardín de la hacienda, muestra elocuente del buen gusto de sus
propietarios, quienes han sabido unir
lo agradable á lo útil¡ otra representa
los amplios y bien cuidados establos,
en los que se abrigan reses robustas
y hermosas en gran número, forman·
do una de las más ricas producciones
de San Cristóbal. En el centro del
corral fomó nuestro representante la
fotografía de un toro bellísimo, producto de los asiduos cuidados de sus
propietarios, el cual bien podría figurar con orgullo en los registros más
limpios de las ganaderías más famo·
sas del mundo.
La última fotografía representa á
un toro de lidia, ramo en el que San
Cristóbal goza de especial fama por
el magnífico juego y la hermosa apariencia de sus reses. Todo esto refleja,
muy honrosamente para los señores
Ederra, los grandes cuidados que estos caballeros dedican á su propiedad,
conducta que quisiéramos ver imita·
da por todos los hacendados mexi ·
canos.

Precioso ejemplar de toro padre en los estoblos de la haciendo
de «San Críst6bal&gt;

JARDÍN DE LA HACIENDA DE SAN CRISTÓBAL

Ejemplar de toro de lidia de la hacienda de «San Críst6bal&gt;, afamados
por su buen ¡uego en las corridas

�I

EL MUNDO ILUSTI&lt;.ADO

uo

Et:M.uNDO ILUSTRADO

461

La Ciudad de León de los Aldama

PALACIO DE GOBIERNO EN LEÓN.

SR. LIC. D. JOAQUÍN OBREGÓN GONZÁLEZ, GOBERNADOR DEL ESTADO DE GUANAJUATO, CON SU FAMILIA
(FoT. TOMADA ESPECIALMENTE PARA «EL MUNDO IL USTRADO»).

Suntuosas Fiestas de Aniversario
La humanidad, en su marcha hacia la perfección y el progreso, señala fechas especiales, en las que parece descansar
de la tarea para admirar el trat,ajo llevado á cabo, fechas
de gloria en las que el ingenio humano se exhibe ante sí
mismo, y, como el hacedor bíblico del Universo, ve que lo
hecho «es bueno».
Una de estas fechas de descanso y de admiración fué la
escogida por el pueblo leonés para celebrar debidamente
el aniversario de la fundación de una de las más hermosas,
de las más activas y de las más notables ciudades de nuestro piís.
ffac;e más de trescientos años, el luj(ar donde se levanta
aho~ la proj(resista y })ella ciudad de León, no era más
que \\llO de tantos lugares en el desierto por donde trans itaban las tribus nómades que, andando el tiempo, habían de
admirar al mundo con las prú~bas de su culh•ra, destruida
para ~iempre por desgracia, f los campos del que lué «valle
de Señora» no habían llamado todavía la atención de los
hombres p?.ra fijar en él un centro de vida social, idea que
estaba muy por arriba de sus concepciones acerca de la
existencia humana.

***

Cuando una tribu se cansa de er;ar por bosques y pantanos; cuando .siente, poi- primera vez, la necesidad de fijar
• el lugar de su resi~ncia 'y dejar algo quereccerde, de una

manera perdurable, su paso por la tierra, da la primera se·
ñal de civilización, y mientras más pronto ocurre ese fenómeno sociológico, es casi seguro indicio de la mayor vitalidad el pueblo que ha al~anzado ese grado de desarrollo
intelectual.
La instalación de un grupo de hombres más ó menos salvajes en el «valle de Señora» es un hecho que se pierde
en la historia de los primeros tiempos de nuestro país.
Cuando los primeros soldados españoles penetraron á lo
que, con el tiempo, había de llamarse Valle de León, ya había instalados, cerca del arroyo que se llama de la Soledad,
grupos de indígenas que vivían en comunidad, y que, para
dar muestra de su actividad, habían ya causado la muerte
de una dama y habían arrojado su cadaver á un arroyo, lo
que hizo que á éste se le llamara «arroyo de Señora».
Seguramente que antes de la formal fund.ción de la ciudad existían algunas familias españolas avecinadas en el
«valle de Señora», pues al hablar de la fundación de Pénjamo, en cédula expedida en 1552, Carlos V encargó del
cumplimiento de esa c ~dula á su «alcalde mayor de esa villa de León:,,,
Sea de ello lo que sea, la fundación formal de un poblado en el ·valle de León no se decretó sino hasta el año de
1575 y con fecha 12 de Diciembre. El virrey don Martín
Enríquez de Almanza, deseando reunir á los indios en congregaciones numerosas, con el objeto de facilitar la ense·

ñanza de la doctrina cristiana, encarj(ó al doctor don Juan
de Orozco, del consejo de su majestad, que llevara á cabo
la cédula en que se ordenaba la fundación del poblado.
El 16 de Enero de 1576 llegó el comisionado lll Valle de
Señora para elegir el lugar más apropiado para la fundación, y una vez hallado, en él se dió lectura, de una ma.:era solemne, al mandamiento del rey.
El 20 del mismo mes llegó don Juan de Orozco á un arroyo que pasa por la orilla y caída de una albarrada grande,
poco antes de llegar al lugar que se llama estancia de SeñC'ra, y pareciendo tanto á él como á sus acompañantes
que el sitio era el más apropósito para la fundación, el señ0r alcalde dijo: En el nombre de la santísima Trinid,ld,
padre, hijo y espíritu santo¡ tres personas distintas y un
solo Dios verdadero, en este lugar señalo asiento para la
nueva ciudad ó villa&gt;.
El mismo día 20, después de haber señalado lugar para
iglesia y cabildo, se celebró la misa por primera vez en un
altar que se improvisó en el Jugar señalado para la primera. Nombradas autoridades y funcionarios, quedó definitivamente instalado el poblado que estaba llamado á ser una
de las más florecientes y hermosas ciudades de la República mexicana.

***

Este acontecimiento, efectuado hace 333 años, es el que
acaba de celebrar la ciudad de León, haciendo un resumen
de sus adelantos y progresos para presentarlo ante los ojos
de toda la humanidad, y muy especialmente ante los de
los hijos de nuestro país.
Las fiestas con que celebr6 León el trigentésimo trigési·
motercer · aniversario de su fundación, sintetizaron, de una
manera elocuente, los adelantos de la ciudad, tanto desde
el punto de vista político, como desde el social é industrial¡ para esto, la comisión encargada de ello organiz6 un
programa cuyos números comprendiera manifestaciones de
la actividad leonesa en todas sus formas.
Se iniciaron los festejos el 19 de Enero último con un

lucido paseo por la calzada y fuegos artificíales en la plaza principal.
El día 20, el de aniversario, desde las primeras horas de
la mañana la ciudad estaba vestida de fiesta para hacer sa- ,
her á sus numerosos visitantes que celebraba su cumpleaños¡ las mejores músicas de la ciudad recorrieron las calles de la misma para estacionarse después en la plaza
principal y deleitar, con sus acordes, al pueblo que asistía
á una de sus diversiones favoritas, á la elevación de her·
mosos globos con figuras más ó menos caprichosas.
Por la tarde se efectuó una corrida de toros, en la que
tom6 parte «Gallito» y en la que se lidiaron los afama- '
dos toros de la hacienda de San Cristóbal, famosa por las
condiciones de su ganado, y de la que nos ocupamos en
otro lugar. A las siete de la noche los gremios obreros de
la ciudad recorrieron las calles de la misma, llevando antorchas y banderas, y á las ocho empezó, en el jardín de '
la plaza principal, una serenata que terminó á las once.

•••
Uno de los acontecimientos más notables del programa
correspondiente al día 20, fué la inauguración de la exposición de trabajos de los presos, la cual se celebró en el
interior de la misma cárcel municipal.
Ocupa ésta un edificio suntuoso de estilo moderno, construido todo él bajo la acertada administración del señor
don Joaquín Obregón González, en el Estado de Guanajuato, cuya gestión ha sido secundada de manera tan eficaz
por el señor don José María García Muñoz, quien desem·
peña y ha desempeñado por mucho tiempo, con gran acierto, el puesto de jefe político de la ciudad.
Para dar una idea acerca de la importancia de 1&lt;ste edi·
ficio penal, vamos á dar á conocer á nuestros lectores los
interesantes datos que tenemos acerca de él. Terminado
el edificio, y para dar cumplimiento á un artículo del c6·
digo penal vigente en el Estado, que previene que cuando
lo permita el local se dedique á los presos á trabajos in·

dustriales, se ordenó la construcción de locales adaptados

�EL MUNDO ILUSTRA'OO

EL MUNDO ILUSTRADO

462
para talleres; el día 4 de Agosto del año próximo pasado
se abrieron los de zapatería, carpintería, rebocería, herre·
ría y demás industrias fabriles, y en los seis meses trans·
curridos de entonces acá, los presos han ganado, con su
trabajo, la suma de 7,262 pesos 40 centavos; el valor de los
objetos fabricados es de 28,700 pesos, y el número medio
de presos que concurren á los talleres es de 150 diarios.
Los datos anteriores se refieren al departamento de hom·
bres; en el de mujeres también hay establecidos talleres
de oficios propios del sexo; pero la producción en éstos es
mucho menor, en razón de que el número de presas tam·
bién es considerablemente menor.
Aunque el código previene que del producto del traba·
jo de los presos se tome una parte para los gastos de la
cárcel, el señor gobernador del Estado ha ordenado que
todo se entregue á las familias de los mismos presos, sin
retener un solo centavo.

*
**

La exposición fué sumamente interesante, tanto por su
valor intrínseco, pues contenía muy hermosos ejemplares
de las industrias que se practican en la prisión, como por
ser una muestra de lo que puede la regeneración del crimi·
nal por medio del trabajo.
Se escogió el primer patio de la cárcel para hacer la co·
locación de los objetos exhibidos, y la visita á este pabe·
llón ipiprovisado fué, seguramente, uno de los números
más interesantes del viaje de los que fueron exclusivamen·
te á León con el objeto de asistir á sus fiestas.
Entre los trabajos de carpintería presentados, había una
mesa, un aparador y un escritorio de estilo moderno, que
bien hubieran podido rivalizar con los procedentes de las
mejores fábricas, tanto de nuestro país como del extran·
jero.
A las siete de la noche se efectuó el acto oficial de la
inauguración, después de una obertura ejecutada por la
típica dPl aplaudido mandolinista 'leñor Miguel Landín.

El señor don Francisco Palomino pronunció un buen
discurso en nombre de los presos, para darle las gracias al
progresista jefe político actual, que estableció los talleres
de la cárcel en provecho de los presos y sus familias.
Después de una pieza de música. y siguiendo el orden del
programa que de antemano había circulado, el señor ,!eneral de brigada don José María de la Vega,jefedela6~zona
militar, que p~esidía el acto en nombre_ del se~or jefe _político, que estaba á su derecha, pronunció el discurso mau·
gural, que era á cada momento interrumpido por los aplau·
sos de la escogida concurrencia que llenaba el salón.
Hizo apreciaciones muy honrosas y muy justas de la labor administrativa del señor García Muñoz, encomiando
la nobleza de sus sentimientos, sus hábitos de progreso y
los manifiestos deseos de serle útil á este Distrito y al gobierno del Estado, que de una manera especial le distingue
con sus consideraciones.
El señor García Muñoz es ricq, y sirve la jefatura de
León solamente por prestarle un servicio con su poderosa
iniciativa á este centro iudustrial y colaborar en la obra
de engrandecimiento que ha implantado en el Estado el
señor licenciado don Joaquín Obregón González, quien es
el gobernante más grande que ha producido el Estado de
Guanajuato.
El señor de la Vega terminó su feliz improvisación de·
clarando inaugurado el certamen.

t!

•••
El día 21 se efectuó uno de los acontecimientos que se·
ñalarán, de manera perdurable, las fiestas con que se cele·
bró el pasado aniversario de la fundación de León: nos
referimos á la apertura de la feria industrial en el parque
&lt;Manuel González&gt;.
La exposición leonesa se hizo á semejanza de las ferias
anuales que se celebran en varias regiones de los Estados
Unidos, y se puede decir que ha sido la primera en su género en nuestro país.

ENTRADA Á LA FERIA INDUSTRIAL DE LEÓN EN LAS FIESTAS DE ANIVERSARIO

J

Todos los ramos de la riqueza de León estuvieron representados en la feria de una manera que dice mucho del
adelanto de la ciudad; en el ramo de ganadería, la exposi·
ción bien hubiera podido rivalizar con cualquiera de su
especie en el mundo¡ los ejemplares, tanto de la raza bovina como caprina y caballar, que fueron expuestos, hubieran sido premiados en exposiciones de Europa ó de los
Estados Unidos¡ y hay que hacer notar que lo selecto de
los ejemplares no impidió que su número fuera muy ere·
cido, pues puede asegurarse que en ninguna exposición
anterior de nuestro país se había presentado tal cantidad
de magníficos ejemplares.
La inmensa mayoría de estos ejem piares son procedentes
del distrito de León; muy pocos fueron los que se presen·
taron procedentes de Silao, Guanajuato y del Estado de
Jalisco. Algo que dará una idea de lo importante de la ex·
posición es el número de premios obtenidos: entre los caballos criollos de sangre hubo dos primeros grandes pre·
mios, un segundo gran premio, seis primeros premios, dos
segundos y dos terceros¡ entre los criollos cruzados hubo
tres primeros premios, dos segundos y dos terceros¡ los
caballos importados obtuvieron siete primeros premios y
tres segundos; los anteriores premios se refieren á caballos
de silla.
En el lote de caballos de tiro hubo, entre los caballos:
un segundo gran premio, dos primeros premios, un segundó ·
y cuatro terceros¡ hay una c::ircunstancia muy digna de llamar la atención: todos los caballos premiados en este l ote
eran de la propiedad de don Francisco Ederra, propietario
de la hacienia de San Cristóbal.
Entre el lote de caballos importados, de tiro, hubo tres
primeros premios, dos segundos y un tercero.
Entre los ejemplares presentados de ganado bovino de·
bemos citar, en primer lugar, un hermoso lote del señor
don Ignacio García, que fué declarado acreedor á un primer
gran premio; además de éste, hubo cuatro grandes premios
ocho primeros, once segundos y cuatro terceros.
'
Hubo seis primeros premios, un segundo para aves de
corral y once primeros y cuatro segundos para perros, conejos, liebres, borregos y otros animales de ganado menor.

•••
En la parte industrial, el éxito de la exposición no fu
menos lisonjero. Hubo un primer gran premio para plan ,
tas, bulbos, semillas y abonos¡ un primer gran premio pa
norias é implementos de agricultura¡ dos primeros grande '
premios para cervecerías, obtenidos por las de León y To•
luca respectivamente¡ en el mismo grupo se conce&lt;iió u~
primer gran premio para aguas medicinales.
.
En el ramo de carrocería hubo un primer gran premio
en el de talabartería otro, y en el de zapatería hubo UJ\ '
primer gran premio, un primero, un segµndo con menció¡:j
honorífica y un tercero.
;
En el de tenería hubo un primer gran premio.
El éxito obtenido por este certamen queda explicado el
vista de los datos que, acerca de la industria leonesa, s .
nos suministraron en la jefatura política.
·
El número de artesanos que se ocupa en la explotació ·
de las diferentes industrias en León es de 17,086; el valo '
de los artefactos elaborados en un año es de 10.274,147 peso
por término medio. Ocupa el primer lugar, por la impor ·
tancia de su producción, el ramo de zapatería, cu.yos pro ·
duetos anuales son de 5.980,646 pesos.
·
Una de las circunstancias á que se debe, en gran part I
esta prosperidad de la industria en la ciudad de León, e
que las fábricas y demás establecimientos industriales n
están gravados por ningún impuesto por el gobierno de
Estado.
En lo que se refiere á la agricultura, á primera vista pa
rece gravada por un impuesto excesivo¡ pero hay que ad
vertir que el impuesto se cobra sobre un valor de meno
de 2.000,000 de pesos, cuando se sabe perfectamente, po
los datos de las personas versadas en la materia, es de má
de 7.000,000 de pesos¡de esta manera, un impuesto aparent
de 16.27 al millar al año se convierte eu uno real, que n
excede de 4 por millar, impuesto que es mucho más baj
que el que soporta ia agricultura en otras Entidades de 1
Federación. EsJas (acilidades, concedidas á la industria
á la agricultura, seguramente que deben redundar en gra
beneficio de estas dos importantes ramas de la activida

�•
EL MUNDO ILUSTRAI&gt;O

::::._ 464
humana, y, buena ·prueba de ello, ha sido 1a expqsici6n
industrial de León, prueba elocuente de lo mucho que vale
la administración sabia y ordenada de un Estado.
4

*4

A las cuatro de la tarde de ese mismo día se hizo, por
primera vez, el desfile de carros alegóricos, uno de los números más atractivos de las fiestas; empezó el desfile con
una descubierta de gendarmería montada, seguida de la
banda municipal y después «El Rey Gambrinus&gt;, carro de
la cervecería de Toluca.
Dentro de un gran dosel verde y oro, en el fondo del carro y en la parte más alta, se destaca, como figura principal, «El Rey Gambrinus». Afecta el carro la forma de una
carroza real de la edad media; á los lados se lee, con caracteres de oro, la fecha de la fundación de León: 20 de
• Enero de 1570, y remata, en la parte inferior, con felpa del
mismo verde con galones y cordones oro; visten las columI nas y las líneas sobresalientes del carro sobre la felpa ver' de que artísticamente lo cubre, crisantemas artificiales, es, tucado en la parte superior, verde y oro; ocho enormes botellas en las esquinas y lados del carro, y en el contorno
una serie de botellas [todas de las marcas y productos de
la casa] semejando paredes. El rey Gambrinus, soberbia·
, mente ataviado con felpa verde y oro, reclinado sobre un
, enorme barril de cerveza; varios pajes con los colores nacionales y en trajes de operarios, llevando varios impleI mentos de la industria cervecera y dos columnas magis·
trales con dos esferas doradas rematan el conjunto del carro, que tirado por cuatro caballos que guiaban dos palafreneros vestidos á la usanza de la edad media, de verde
en la cabeza, cubierta con pelucas blancas.
cFundación de León», carro del ayuntamiento. Felpa ro·
ja, galones oro y amarillo son la vestidura principal. La
carroza es de una figura tan caprichosa, artística y original,
....

como la anterior. En el centro iba una simpática señorita,
vestida~de regio atavío de gualda y rojo; llevaba á sus pies
un león, el símbolo de la soberanía española; apoyaba su
mano derecha en un escudo, en donde se leía la fecha de
la fundación de León. Ocho niños, dos que están en la parte delantera, representan la religión católica; los dos siguientes, marinos en la época del descubrimiento de América; en el fondo y en lugar más alto, hay cuatro, los dos á
los lados, marinos de la más alta graduación de la época y
dos en el centro: uno Colón, con el texto geográfico abierto
y otro, un representante de la nobleza de entonces y, por
liu, remataba el escudo español y un conjunto de banderas
de varias naciones, llevando en el centro y de proporciones enormes, el tricolor mexicano.
«El Comercio», carro perteneciente á los comerciantes é
industriales. Este carro causó sensación por lo real que nos
retrató á un buque mercante. El azul y la plata bien combinados semejaban, en la base, el calado y mar donde veía·
mos deslizarse la embarcación; está completam~nte blanca
y grabado en la quilla «El Comercio&gt;, con velas, máquinas, pilotos, capitán, marineros, cuerdas y demás implementos de esas casas flotantes de mar, funcionando y apegados tanto á la verdad, que nos produjo ,a ilusión de ver
retirarse una embarcación á alta mar, pues hasta algunos
pequeños marineros sobre cubierta se encargaban de agitar
sus pañuelos en forma de despedida. Fué uno de los que
más fueron entendidos y más gustaron.
Figuró además, en el paseo, el carro «Agricultura», no
menos artístico é interesante; pero los que más llamaron la
atención pública son los que describimos.
A los carros siguió una procesión de obreros, después _de
la cual cerró la marcha una escolta de la gendarmería.

..

*•

El día 23, por la mañana, se efectuó uno de los acontecí-

EL MUNDO ILUSTRADO

465

miento, más·notables de las fiestas y que será recordado
p~r mucho tie~po por los asistentes á ellas: el pueblo leones saludó y dio las mayores muestras de cariño al probo
l(obernante del Estado, señor licenciado don Joaquín Obregón González .. y ~ su. ~istinguida familia, quienes, aceptando la galante mv1tac10n que para ello se les hiciera, honraron el {estival con su presencia.
Antes de la llegada del señor gobernador1 se hicieron
infinidad de come!ltarios; unos aseguraban que llegaría á
las nueve, otros que á las doce y aun llegó á correr el rumor de que no asistiría á las fiestas; sin embargo de tado
esto, por todas partes se oía alabar al esperado y distinguido huésped, y se veían las azoteas y los balcones de las
casas de la calle real de Guanajnato adornados y coronados de gente.
La gendarmería de á caballo y la de á pie, al mando del
comandante señor Salvador Landázuri, se formó en línea
desplegada, á lo largo de la calzada para hacer los honores
de ordenaru:a.
U:na nota verdadera~ente simpática y de mucha signifiTe.ilro «Degollado» de L eón
• cac1ón fué la que formo una cabalgata compuesta de cha:ros de ~st;i simpática ciudad y de sus contornos, con obJeto de 1r a esperar al señor Obregón González entre el ca- dor á nombre de todos los presentes y, á su vez, él contesmino ~e S_il~o á Leon y escoltarlo hasta ésta. En este gru- tó dándoles las gracias en ese lenguaje flúido y . elegante
po d~ md1v1d~os, que espontáneamente se propusieron que acostumbra.
agasa1ar al senor gobernador, no se veía sino sinceridad y
En seguida los representantes del poder judicial entrabuena voluntad, lo cual pone de relieve la adhesión que ron á saludarlo, haciel).do uso de la palabra el señor licenlas ma~as tienen hacia el primer magistrado que rige á ciado Lazcano, juez 2&lt;? de letras.
Guana1uato.
Estuvo un rato el señor Obregón en los balcones del
A las once 'Y treinta minutos se vió una nube de polvo, mencionado palacio y fué otra vez aclamado ruidosamente,
Y, momentos después, uno de los que formaban la cabalga- por el pueblo. Después se le sirvió un banquete, con el
ta l!egaba con el caballo jadeante á anunciar que no tar- carácter de íntimo, durante el cual una magnífica orquesta
dana en llegar el ilustre visitante.
tocó selectas piezas .
~u lo alto de la calzada flotaba un pabellón, señal con·* *·X·
sabida, y las músicas hicieron vibrar, en el aire, los sonoPor la mañana del día 24 se repitió la diversión popular
ros ~cor~es de nuestro glorioso h imno; las campanas de
las iglesias soltaron á todo vuelo sus lenguas de cobre y
de elevación de vistosos globos aerostáticos, y. por la tarlos cohetes estallaban en el aire confundiéndose todo co11 de, se efectuó una corrida de toros, á la que asistió una lulos vi vas atronadores de milla~es de gentes que estaban cida y elegante concurrencia, entre la que estaban el señor
allí reunidas.
g-0bernador y su distinguida familia, á quienes se había
En_lujoso automóvil, y e~coltado por los charros, llegó dedicado uno de los palcos de la plaza lujosamente adorel senor gobernador. Al bajar del vehículo fné saludado nado.
Al llegar la noche se registró uno de los números mis 1
por respetables y prominentes personas y los representantes de la prensa que, al efecto, se encontraban allí. Des-. elegantes y mejor dispuestos del programa: la gran «kerpués, seguido de las bellísimas señoritas sus hijas, que lo messe&gt;, para la cual se escogió el patio del hotel «Guerra», j
acompañaban, á pie recorrió un pequeño trayecto para to- profusamente iluminado y adornado con los colores nacionales, bellísimas flores y plantas tropicales.
mar el tranvía que los conduciría á su alojamiento.
El centro del patio lo ocupaban dos puestos: el de la
Ocuparon este el se•ior gobernador y su familia, el señor
jefe político y su familia, el señor coronel Manuel Sfo- cervecería de León, cuyas paredes estaban formadas por
chez,, el señor José de Jesús lbara, y entre el cortejo vi- botellas; á dos de sus lados había los mostradores para el '
mos a los señores Ildefonso López, Felipe Alatorre, coro- despacho y estaba atendida por tres bellas señoritas; y la ·
nel Li:opoldo Laborde, Roberto González, José M. Murphy, lotería, en donde aristocráticos jugadores probaban fortuna.
Alrededor, en los portales del patio, estaban situados los
mgemero José M. Ortiz y otros muchos.
Los vivas entusiastas del pueblo se oyeron hasta que demás puestos que estaban todos atendidos por hermosas
los tr~nvías dejaron al señor licenciado Joaquín Obregón señoritas.
El de cerveza, á cargo de las señoritas María Refugio ·
Gonzalez y su acompañamiento en las puertas del palacio
municipal, en donde también era esperado por el regimien- Torres, Ana María Obregón y María de los Dolores Torres;
to, para hacerle los honores de su alto cargo, y los alum- la. lotería: señoritas Enedina, Dolores, Mercedes y Refugio '
Gut iérrez; confetti: señoritas Elodia, Aura, Leoba, Lidi.t 7 '
nos de las escuelas modelo.
En_ el amplio salón del honorable ayuntamiento estaba Celia Montero y Cleba Ubarrio; frutas secas: señoritas Elereumdo un grupo de militares, cornpnesto de cuatro coro· na Villaviceucio y María Concepción Carbó Romero; nieve:
neles y como cincuenta oficiales, encabezados por el señor señoritas Altagracia Ri vas y María Loera; pasteles y crema:
general Jo~é M. de la Veg:1, quien, tomando la palabra, en señoritas Aurora y Enriqueta Urtuja; enchiladas: señoritas
muycordialcs fi ases dió Ja bienvenida al señor goberna- Guadalupe Torres, Maximina Orozco y Jovita Lomelín; sodas: señoritas Luz y Concepción Ana ya y Leopoldina Esquerro; pollo: señoritas Beatriz y Elisa Verdad y Lola Torres; tamales y atole: señora María Luisa Carpio de Madrigal y señorita Josefina Madrigal Carpio; té y café: señoritas
Luz y Concepción Zamora y Lola Santa María; ponches:
sejiorita,Luz Torres; otro de confetti: señoritas Lola y Ma- 1
ría Guedea, María Luisa Cortina, María Luisa Rincón y
Carmen B1saury; otro de tamales y atole: señoritas Evelia
y Asunción López; hojuelas: señoritas Manuela y Conce pción Montes de Oca; galantína: señoritas Guadalupe Dolores Aranda y María Luz Orozco; timbres: señoritas María
Mendoza, Adela Ortiz y Sara San Román ; y cantina: las señoritas Aurora Ortiz y Conchita González, estando el departamento de «sandwich» á cargo de la señorita Rosa
Herná ndez.
Concurridísima est uvo esta «kermesse», en donde se d ió
cita todo León elegante y en donde el señor Obregón y su
estimable famil ia fueroc objeto de vivas d emostraciones de
aprecio y simpatía.
Multitud de lindas señoritas lucían riquísimos trajes, '
flores y encajes y se les veía ir y venir de un puesto á otro
sembrando la alegría y expansión por todos ladvs. Una orDetalle de la Exposición de León

�EL MUNDO ILUSTRADO

466

Sabido es que el gobierno d.el s~ñor ~bregón González
ha impartido grandes beneficios a esta ciudad, dotán~~la
de un soberbio edificio para la escuela modelo. de nmos
que lleva el ilustre nombre de nuestro gran Pr~sidente, de
otro no menos costoso donde se encuentra instalado el
monte de piedad, pag~ndo también la perforació!1 de ~os
tres pozos artesianos que surten de agua potable a la ciudad. Costeando todo esto los fondos del erario del Estado.
Ha cedido támbién cerca de noventa mil pesos para la
construcción de una presa municipal.
Ha dado leyes en pro de nuestra industria, cuya gloria,
cuya satisfacción nadie puede disput.ársela. Razón por que
el pueblo obrero de León, ese gremio a~radec1do y lleno
de fe y de cariño para su gobernante querido,. ~o ~ace .muchos meses que en masa, y en una mamfestac10 n sin e¡emplo en esta ciudad, protes.tó cont~a l~s. ataqu~s de.la prensa insensata que, desprovista de 1ust~cia, ataco y ~1g~e. ata;
cando, aunque no con el encarnizamiento del pnncip10, a
su persona y su administración.
Las reinas de tas carreras en las fiestas de
aniversario en Le6n

questa magnífica amenizó la reunión, que duró hasta la
madrugada.
Además de la familia del señor gobernador, pudimos
anotar las siguientes:
Guedea, Bessonard, Antillón, Gutiérrez de Velasco, de
los Monteros, Jiménez, López y Guerra, Femández, Urtaza,
Zamora, Orozco, Lazcano, Cabrera, Gor~oa, !;&gt;o~lado, ~e
León, Gueda y Portillo, ~ejada y Ubarno; _senontas Orhz
y Anaya Carmen Vega, Ohha Lóbemberg, San Ramón, Torres Cab;ero, Lola Santa María, Lucita 0:&gt;regón! Ra9uel
Garza, Ana Palomar, Josefina Madrazo, senore~ hcen~iado
.Manuel Cortés licenciado Huerrera de G11ana1uato, licenciado Reynaldo Lazcano, señor jefe polític? José ~aría
Muñoz capitán Daniel Negrete, Roberto Gonzalez, Enrique
Gómez' capitán Laborde, Agustín Palacios Juárez, capitán
Amad~ L. Criste, licenciado Rafael Pedroza Gómez y otras
muchas.

***

1 .

El número principal del ~ía 2~ fu~ las carreras de, caballos, de ligereza y resis~enc1~, dlf~ndas par~ este dia por
motivo del viaje del senor bcenciado Obregon González,
á fin de que fueran presenciadas por.él.
A la hora que anunciaban los avisos de ma11:o, profus~mente repartidos, ocupaban el palco de las remas l_as .siguientes simpáticas señoritas: Guadalupe Guedea, Cnstma
Obregón Tornel, Dolores Torres, Mag~alena Obregón Tornel, María Guedea, Guadalupe Obregon Tornel y Josefina
Antillón.
.
A la derecha de tan hermoso g~upo, .del cual s~ rec?gieron ávidamente diversas fotograhas, vimos al senor hcen·
ciado Obregón González y á su estimable esposa, José María Muñoz y familia, al señor general don José. María de la
Vega y algunos otros militares de alta graduación, y ~n los
palcos ó sillería principal, á lo más granado ~e la soci~~ad
leonés; en cuanto á la multitud, bástenos decir que fue lll·
suficiente la calzada.
Los premios que se otorgaron.á los vencedor.es.en estas
rreras consi~tieron en anchos hstones con arhshcos mo·
~s y fi~as flores artificiales, que les eran colocados en forma de bandas de triunfo.
.
La nota más simpática de este acto fué la Cfrrera de. ligereza y resistencia, de soldados. del 28 batallon, orgamz~da por el señor coronel Francisco S. Rocha, para contribuir al esplendor de las fiestas.
.
Vimos después la carrera d: obstác~los ent!e cu~tro militares, organizada por el seno~ capitán de mgemeros, la
ue también resultó muy atractiva.
do aún estábamos en posesión latente de las agraqc
uan
,
f ·
dables impresiones de las carrer~s a que ~os re enmos, nos
11 ó la atención ver formados a gran numero cj.e gendarm:: de la montada, y acudimos en busca de datos, pues en
ama del festival y en nuestros apuntes sobre las
1 progr
efiestas
' nada que m
. d'icara esa f ?~ma·
proyectadas, no habia
·ó
El señor comandante de policía, con su amabilidad
:r:~terística, nos informó que vaúas personas del pueblo,
or el señor Zamarnpa, acababan de obtener
P
eneab·ezadas
. gremios
. in
. d ust na
· 1es, para h aá nombre de vanos
permi~c;: manifestación de cariño á su gobernante, y que
c~r ; 0 una idea entusiasta, no sólo se les había otorg~d.o
sien 'so sino puesto á su disposición. una banda de musipermi ,
.
ca de la municipalidad.

** *
Hoy esa manifestación se ha repetido¡ pero ya ~o para
protestar contra un en~migo que. ha leva11;tado sus he~das,
puede decirse persuadido de su impotencia para continuar
luchando con un gigante que está escudado con 1~ coraza
invulnerable de la inteligencia y la honradez, smo para
manifestar al señor Obregón su adhesión, su gratitud y su
admiración.
A las siete y media de la noche del lunes 25 del presente, la plaza de armas estaba henchida de gente de todas las
clases sociales, esperando ver el desfile de los obreros que,
en número de 3500 aproximadamente. pasaron frente al palacio municipal, residencia accidental del señor gobernador, como así fué.
.
Los barrios de Arriba, del Coecillo, San Juan de Dios,
S:m Miguel y la Conquista, con sus estandartes respectivos
que encabezaban los gremios de artesanos que correspondían á cada barrio, formaban un conjunto imponente, los
que, con sus antorchas en la mano, vitoreaban ~in cesa~ al
señor licenciado don Joaquín Obregón Gonzalez, quien,
desde los balcones del palacio, saludaba aquella manifes·
tación monstruosa y entusiasta, descubriéndose á cada mo·
mento ante las aclamaciones espontáneas de aquel p11eblo
agradecido que, retirado de la política y de las pretensio·
nes oficiales, le tributaba los honores más notables y des·
interesados que darse pueda. Porque en aquellos momen·
tos sólo hablaba el santo lenguaje del corazón, el idioma
dulce y elocuente de la gratitud y la voz sonora de la sin·
ceridad y el cariño.
Aquella gran procesión de antorchas recorrió algunas de
las principales calles de la ciudad, sin descuidar el desfile
frente al cuartel general de la zona, en donde fué aclamado
el nombre del Sr. Gral. Díaz y el del ya muy popular jefe
de la sexta zona militar general don José M~ de la Vega.
Por la calle de Guanajuato, frente á la casa del actual
jefe político, se lanzaron vivas al señor José Ml!- García
Muñoz y, en la de Pachecos, frente á la residencia del se·
ñor doctor !barra, tuvo lugar otra manifestación de cariño.
La procesión de antorchas volvió otra vez á la pl~za,
para, de allí, regresar aquellas agrupaciones, respectivamente, á los harrios de donde procedían, después de haber
cumplido con el deber más santo de gratitud tributado al

•«La"Jundací6n de Le6n&gt;, hermoso carro del municipio

467

EL MUNDO ILUSTRADO
gobernante más grande que ba tenido nuestro heroico
Estado.

***
Con las fiestas reseñadas se puede d ecir que terminó la
parte principal de la celebración; pero no por eso decayó
el entusiasmo con que los leoneses celebraron el cumpleaños de su hermosa ciudad. La presencia del señor gobernador del Estado, á quien tanto se estima en todas partes
de él, bastaba para que no faltara motivo para entusiastas
manifestaciones de cariño y de aprecio. Casi no hubo un
solo día, de los que permaneció en León el distinguido
funcionario, en que no recibiera pruebas de la gran estimación en que se le tiene; estas manifestaciones fueron
otras tantas notas entusiastas y sinceras que animaron mucho las fiestas.
En el programa formado por el comité estaban señalados:
para el día 26, el último paseo de carros, el que llamó la
atención tanto como los anteriores¡ para el 27 había marcado paseo en el parque y en la calzada y, por la noche, iluminación entre los árboles del jardín, en la fachada de la
plaza principal y del mercado &lt;Hidalgo&gt;. El 28 se dió una
corrida de toros de aficionados, cuyos productos se dedicaron al fondo del comité del centenario de la Independencia, y, por la noche, se cerraron las fiestas con una gran se·
renata y fuegos artificiales.
Bastaban, de por sí, los anteriores números para haber
despertado el entusiasmo; pero si á ello aumentamos la
circunstancia especial de que ya hicimos mención, es de·
cir, la presencia del primer magistrado del Estado y el cariño que se tiene en León, tanto por él como por su estimable familia, se comprenderá que el entusiasmo haya
subido de punto y que todos y cac!a uno de los números
del programa hayan sido una nota brillante de elegancia,
de buen gusto y de entusiasmo.

*••
Ahora, después de haber visto cómo celebró la ciudad de
León el aniversario de su nacimiento entre las comunidades de seres humanos, echaremos una ojeada sobre su aspecto actual y sobre su historia, que es muy interesante.
Hablamos ya de la fundación del poblado.
El 29 de .Marzo del mismo año, por mandamiento del mismo virrey, se amplificó la jurisdicción de la villa á pedimento de algunos vecinos, hasta las casas y labor de Andrés López de Céspedes [hoy Congregación de los Sauces].
En el año de 1579 el ayuntamiento de este lugar sostuvo
al de Guanajuato que la villa de Irapuato pertenecía á su
jurisdicción, lo que consiguió por poco tiempo, porque el
gobierno virreinal falló en favor del cabildo de Guanajuato.
Al hacerse la fundación no se ocurrió al rey para que
confirmase todos los privilegios que se le concedían y, por
esta razón, no se le expidió el título de villa hasta el 2 de
Marzo de 1712. Para esto fué necesario que el señor don
Marcos Antonio Pérez, juez comisario para ventas de tierras, aguas, etc., etc., como subdelegado del señor licenciado don Francisco de Valenzuela Venegas, caballero de la
Orden de Santiago, del consejo de su majestad, su oidor
más antiguo en la audiencia real de México, juez privativo
de dichas composiciones, ventas de tierras, indultos, etc.,
etc., admitiese á esta villa á composición, para lo cual le
fueron entregados $150.00 por don Santiago Arcocha, como

«El Comercio», carro de los comerciantes

iLa Agricultura&gt;, carro de:los hacendados
y agricultores

regidor y procurador que entonces era; en virtud de esta
percepción, el señor licenciado Valenzuela Venegas suplió
las faltas y defectos que pudieren tener los títulos de la
fundación de esta villa y, con esto, quedó legalmente autorizado el título de villa de LEON.
En 30 de Octubre de 1779, según certificado del señor
cura licenciado don Juan José Moreno, la villa tenía 6138
habitantes españoles, mestizos é indios, y en las estan~ias
y ranchos: 9,842, que forman un total de 15,980. En 20 de
Noviembre del mismo año, adjuntando dicho certificado el
cabildo y los alcaldes dirigieron una petición al señor don
Martín de Mayorga, entonces virrey, solicitando se le diese el título de ciudad¡ dicha solicitud pasó al señor fiscal
Merino [se ignora su nombre], el cual dictaminó que no
había lugar á lo solicitado, en virtud de lo dispuesto por
la ley sexta del libro cuarto, título octavo, de las repet idas
para estos reinos, que previene que los excelentísimos señores virreyes, audiencias y gobernadores no den títulos
de ciudades ni villas, porque esta merced y facultad se ha
de pedir en el consejo de Indias¡ esta ley empezó á regir
desde el año de 1627.

***

El aumento de población y comercio que tuvo León
después de nuestra independencia, fué tan rápido que el
segundo congreso de Guanajuato lo elevó al rango de CIUDAD y cabecera del departamento de su nombre el 2 de
Junio de 1830, según el decreto que sigue:
&lt;El gobernador del Estado de Guanajuato, á todos sus
habitantes, sabed: que el congreso del mismo Estado ha decretado lo siguiente:
Núm. 92.-El congreso constitucional del Estado decreta:
Se concede á la villa de León el título de ciudad, denominándose, en lo sucesivo, CIUDAD DE LEON DE LOS
ALDAMAS.
Lo tendrá entendido el gobernador del Estado y dispondrá su cumplimiento, haciéndolo imprimir, publicar y
circular.
Dado en Guanajuato á 2 de Junio de 1830.
Domingo María Montero de Espinosa, presidente.- Fran·
cisco Zambrano, diputado secretario.--Francisco de la Riva, diputado secretario.
Por tanto, mando se imprima, publique, circule y se le
dé el debido cumplimiento.
Guanajuato, 2 de Junio de 1830.
Carlos Montes de Oca.-Vicente Partida, secretario&gt;.
En Junio de 1859 se declaró á León, departamento independiente de Guanajuato y fué nombrado gobernador y comandante general el señor general don Francisco Pacheco.
Fué independiente hasta el 1Q de Agosto de 1860, fecha en
la que volvió á ser distrito del Estado de Guanajuato.
Actualmente la ciudad de León es, como ya lo dijimos
antes, una de las más hermosas de nuestro país¡ cuenta con
buenos monumentos y edificios, así como todo lo necesario para hacer grata la existencia de su numerosa población¡ muchas de estas mejoras-la mayoría de ellas-se
han llevado á cabo bajo la administración del señor licenciado don Joaquín Obregón González en el Estado de Gua·
najuato.
Al hablar de los hermosos edificios de la ciudad debemos dedicar especial atención al palacio municipal de cuya fachada publicamos una fotografía, y que por s~ belleza y por su importancia merece el primer lugar.

�!L MUNDO ILUSTRADO

468
Por disposición del honorable ayuntamiento, q-ue fun.
cionó el año de 1867 baJo la presidencia del señor coronel
don Octavio Rosado, se procedió á la construcción del pa·
lacio municipal, en una parte del convento de los padres
paulinos, que al triunfo de la República el gobierno t,e·
neral adjudicó al municipio. Los gastos de reconstrucc1on
se hicieron con el producto de la venta de la antigua casa
consistorial, (hoy hotel &lt;Guerra,.)
El diseño lo formó el ingeniero don Juan N. Contreras y
se comisionó, como inspectores de la obra, á los ciudadanós
regidores ingeniero Evaristo Gutiérrez de Velasco y Ra·
món Magaña. Se terminó el año de 1869 y el 21 de Marzo
del mismo año fueron trasladadas las oficinas públicas. Eu
este edificio estaban, en el piJo bajo, á la izquierda de la
entrada la administración de rentas (ocupa el mismo Ju·
gar); aÚrente la administración de correos \h.oy tesorería
municipal); á continuación la tesorería mun1c1pal (hoy ofi·
cina del fiel contraste) y en las piezas de los corredores los
juzgados municipales (actualmente unas.p~ezas .~stán ocupadas con el archivo y otras con la adm101str~c1on de plazas). En el piso superior se encontraban los Juzgados de
primera instancia, el oficio público y una biblioteca. Hoy,
en el piso superior, está la jefatura política y la se~retana
de dicha jefatura el salón del honorable ayuntamiento Y
la secretaría del ~ismo cabildo, el registro público y la
inspección de bebidas y comestibles.
En la esquina de las calles Honda y Progreso de destaca
el pórtico griego del teatro &lt;Doblado), ~ón:iodo. y elegante
coliseo recientemente decorado. Este ed1fic10, bien trazado
y bien construido, es digno de la población; el vestíbulo
es elegantísimo, así como el frontispicio; su salón está pro·
visto de sólidas butacas; los palcos, en andenes volados,
presentan magnífica perspectiva; el escenario P.osee buen~s
condiciones de maquinaria, amplitud y sonoridad; el ed1·
ficio todo obedece á las leyes de las modernas construc·
cienes.
El 31 de Diciembre de 1867, á las 10 a. m., fué colocada
)a primera piedra del teatro &lt;Gorostiza~ (al terminar..:'e se
dedicó al señor general Manuel Doblado), por los senores
don Manuel Cánovas y don Joaquín González; formó los
planos y fué director ~e la &lt;:br.i el seño~ arquitecto don
José Noriega. Se concluyo el ano de 1880 é importó la construcción $183,000.00. Hasta el año de 1905 presentaba.' en
su interior, desagradable aspecto por el natural deterioro
del tiempo y el uso; el señor don Archibaldo. Guedea, pre·
sidente del honorable ayuntamiento en ese hempo, proce·
dió á una reparación formal del at!esonado de l~ cúpula Y
á la pintura de sus nuevas y magmficas decoraciones,. pu·
diendo hoy, el soberbio coliseo, rivalizar con los me1ores
.
de la República.
La cárcel municipal se encuentra en el cruzamiento de
las calles Oratorio y Angeles; es de dos pisos, de cantería,
y tiene tres portadas de hierro. Por acut:rdo del honorabl.e
ayuntamiento, que funcionó el a~o de !899 baj~ }ª p~es~·
dencia del señor don José M. Garc1a Munoz, se dio prmc1·
pio á la fábrica en el lugar que ocupaba antiguamente el
asilo para huérfanos de las hermanas de la carid~d. C?n la
presidencia del ~eñor gob,ernador, del Es.ta.do, senor licenciado don Joaqum Obregon Gonzalez, fue maugurada el 27
de Octubre de 1902. En los costados y en la planta baja se
encuentran los juzgados de lo criminal; en el pjso supe·
rior, los juzgados de lo civil y el primero municipal.
ji
1

'(,

**
En la calle de Juárez nú,:nero 24 destaca su severo fren·
te de cantería la escuela modelo &lt;Porfirio Díaz,, establecí·
miento de instrucción primaria adonde concurren más de
200 alumnos.
Tiene tres suntuosos salones, jardines y baños para los
alumnos; su personal consta de cinco profeso~es. ~or ?i~posición del señor gobernador del Estado, se d1ó pnnc1p10
á la &lt;&gt;bra el 5 de Junio de 1894; fueron trazados los planos
y dirigida la construcción por el. se.ñor . arquitecto. don
Luis Long. Quedó terminado el ed1fic10 el 25 de Abnl de
1895. Importó la obra $12,600.
En la segunda calle del Progreso [oeste] se encuentra la
escuela de instrucción secundaria¡ está sostenida por el
Estado; ocupa una casa grande, pero. de pobre asp~cto; en
este establecimiento se cursan estudios preparatorios para
todas las carreras. Deben citarse, al hablar de este pla~te~,
el gabinete de física, muy completo, y el re.gular de qui~~ca, con que cuenta; así como el obse~vator!o. meteorologi·
co anexo al edificio, muy bien atendido. Se mauguró esta
escuela el 12 de Febrero de J878. Era gobernador del Es·
tado el señor general don Francisco Z. Mena.

EL MUNDO ILUSTRADO

469

El mercado &lt;Aldama,, generalmente conocido-: c~n el
nombre de mercado de la «Soledad», fué co~stru1do_p3r
acuerdo del honorable ayuntamiento que funcionó el·.a11;0
de 1883 bajo la presidencia del señor don Jos~ M. G~rcia
Muñoz. Se inauguró el 15 de Septiembre del mismo an?.
Cuenta también León con muchos templos que, coll; JUS·
ticia, son su orgullo; entre ellos citar~mos la parroq~~a, la
catedral, que al principio fué la iglesia de la compama de
Jestís, y el suntuoso santuano de Guadalupe.

•••
La ciudad de León ha sufrido mucho por las inundaciones causadas por las crecientes del río.
.
El año de 1647 el honorable ayuntamiento cedió de sus
egidos tres y media caballerías de tierra (1,497~35 me) á
don Al varo de Aguilar, poniéndole como precio la construccién de una muralla en la margen del río, pues de esta
manera se evitarían las inundaciones al extenderse la po·
blación. A pesar de esto, la villa había sufrido tres grandes
inundaciones (de las que no se tienen detalles) antes ?el
año de 1749, en el que tuvo lugar la cuarta, q~e arru~nó
más de 500 casas. En 1762 sufrió la villa otra mundación
que fué sin importancia. En 1803 tuvo luga! la cuarta in~m·
dación, por lo que el honorable ayuntam1e~to, los frailes
de San Juan de Dios y el comercio promovieron la cons·
trucción de un dique de cal y canto en la margen derecha
del río; éste empezó á construirse el año de 1804 y su longitud fué de 1,750 metros. En Octubre de 1865 hubo otra
inundación que redujo á ruinas cerca de 800 casas.
El 5 de Octubre de 1885, á las once y media de la noche,
se vió amenazada la ciudad por la impetuosa corriente d~l
río, que empezaba á desbordarse por el norte; pero la ach·
vidad del señor presbítero don José M. de Yermo Y. Parre~,
que reunió un regular número de vecinos del ~arno Arn·
ba, se logró evitar el peligro en aquel Jugar, mient~as que
por una parte baja que había cerca del puente de la calza·
da, las aguas se salieron de su cauce, inundando la calle de
Guanajuato.
La noche del 18 de Junio de 1888, entre 10 y 11 de la no·
che, dió principio la más terrible inundación de la ciudad,
causada por copiosísimas lluvias caídas en los cerros del
NE., hi.ciendo desbordar el río.

•• •
Las impetuosas corrientes subieron en algunas calles
hasta tres metros, arrasaron 117 manzanas con 2,232 casas
y hubo 203 víctimas, sin contar las arrastradas por las
aguas y las que quedaron sepultadas en los esco~bros q~!
no pudieron removerse. Puede decirse que el no cambio
de curso por el interior de la ciudad, porque las manzanas
y calles que atravesó quedaron completamente barridas Y
borradas, habiendo causado mayor estrago y más espanto
en los habitantes, las detonaciones que producían las casas
al desplomarse sobre el agua que las ocupaba, no menos
que las imprecaciones de las personas que habían salvádo·
se de ser aplastadas y huían, ocupando lo más alto de los
escombros, mientras éstos eran arrastrados
La profunda obscuridad y los detalles de una tempestad
á deshora, cuando el auxilio humano es imposible, coro·
pletan el cuadro del desastre, al que se siguió la desnudez
y el hambre en gran número de desgraciados. El rumbo
poniente de la ciudad, desde la calle de Pachecos, plaza
de la Constitución y calle de la Condesa, quedó ileso.
Dignos de gratitud por sus eminentes servicios á favor
de los desgraciados y de la población, en tan aciagos
días, son los señores jefe político del distrito do_n Carl~s
Basauri, general don Manuel Orellana Nogueras, il.ustrísi·
roo señor don Tomás Barón y Morales, señor canómgo don
Pablo Anda, señor presbítero don José María Yermo y Pa·
rres y coronel don Pomposo G. Campillo.
Hoy, á través de los años, quedan como recuerdos del
acontecimiento, la reposición y reforma de la parte de l.a
ciudad que se destruyó; un magnífico puente en el Coec1·
llo, un dique llamado malecón «Colón», que impedirá la
repetición del acontecimiento y la colonia de Guadalupe,
levantada en la loma de la Soledad, por los que ahí se re·
f ugiaron la misma noche del desastre. El ilustrísimo señor
Barón, de su propio peculio, fabricó todas las casas de la
calle de la Providencia, donándolas á inundados que per·
dieron las que tenían.

***

Tal ha sido la historia de la ciudad en los tres siglos Y
treinta y tres años que lleva de existir, y tal es su aspecto

VISTAS DE LA: CIUDAD LEÓN, CUYO .ANI\'ERSARIO ACABA DE CELEBRARSE

en el momento de celebrar su último aniversario. Las sun·
tuosas fiestas, de las que hemos tratado de dar uni. idea á
nuestros lectores, sintetizan, como ya lo dijimos, el ade·
lanto de la ciudad en todos los ramos de la actividad hu·
mana. León acaba de probar que en industria se halla á la
altura de sus gloriosas tradiciones, pues la feria ha sido
una verdadera revelación para los que no tenían idea de
lo que es la industria leonesa, y ha sido una confirmación
para los que teníamos idea de ella.
Desde el punto de vista social, las elegantes di versiones
que formaron parte del programa de las fiestas han proba·
do que la población leonesa no es sólo indu»trial .Y man~·
facturera, sino que bien puede considerarse en primera h·
nea entre las ciudades que mejor fama de sociabilidad tie·
nen en nuestro país.
De propósito hemos querido conservar para el fin el ha·
blar de la trascendental importancia que desde .el punto
de vi,;ta político han tenido las pasadas fiestas; las pruebas
de afecto que los leoneses dieron durante su visitaª! ~e·
ñor gobernador del Estado, son la mejor prueba del espmtu
de orden y corrección que abriga en el pecho de los que
tanto deben al ilustre gobernante.
En el curso de estas líneas hemos citado parte de lo mu·
cho que debe León al señor Obregón Gouz~lez; pero no lo
hemos dicho todo, porque si desde el punto de vist~ mate·
ria! le debe la iniciación y la terminación de muy unpor·
tan tes trabajos, desde el punto de vista moral la ~euda es
atín mayor. León, como todo el Estado de Guanaiuato. ha
visto una gran era de prosperidad bajo el gobierno del se·
ñor Obregón González, y, lo que vale más que todo, ha te·
nido un ejemplo de alto civismo que im!tar; León •. al dar
las muestras de cariño y de respeto al primer magistrado
del Estado, demostró que es agradecida, que es leal Y que
sabe aprender los ejemplos que se le dan de una manera
tan elocuente como el que está dando á todo el Estado de
Guanajuato su actual gobernante.

*••
No terminaremos estas líneas sin rendir un justo tribu·
to al señor don José María Muñoz, jefe político de León,
quien ha contribuido, de una manera muy eficaz ~on el
señor gobernador del Estado, para conseguir que la c1u~ad
llegue al estado de adelanto en que se halla; es el senor

.M.uñoz hombre de recursos pecuniarios que desempeña un
puesto en la administración sólo por el deseo de hacer el
bien á sus semejantes, y, en este sentido, todo el mundo
reconoce que no desperdicia ocasión para aliviar un mal,
ya sea de un individuo ó de toda la población.
Dijimos que, al verificarse la demostración popular en
honor del !.eñor Obregón González, los manifestantes vitorearon al señor Muñoz d pasar por enfrente de sus habi·
taciones; esto prueba que el pueblo leonés conoce y apre·
cia los esfuerzos que su jefe político hace en favor del
bienestar común. Mucho nos alegramos de esto, pues apar·
te de ser una satisfacción para el señor Muñoz, es una
prueba de los buenos sentimientos del pueblo leonés, sen·
timientos :¡ue siempre han sido su característica.
A la simpática nota anterior vamos á agregar otra que también le es altamente; queremos cerrar nuestro artículo
.ocupándonos de flores, de la poesía de la vida, y no. de
las flores de los jardines, que ya son bastante bellas, sino
de las flores de los hogares que son más bellas aún. Eu
plana especial publicamos los retratos de las señoritas que
acaban de ser proclamadas reinas de la simpatía en la ciu·
dad de León, y que, agrupadas como las presentamos, for·
man una constelación más hermosas que las que lucen por
las noches en nuestro firmamento, famoso por su riqueza
en estrellas.
En medio de ellas, como estrella de primera magnitud,
está la que ha sido declarada reina de la simpatía, no sólo
en León, sino en todos los concursos celebrados en el Es·
tado, y á la que, con justicia, se puede llamar reina de la
simpatía de Guanajuato.
Para ellas es el triunfo en la vida; contando con las pode
rosas armas de la belleza y la simpatía, nada tienen que
temer; el mundo, que generalmente encierra amarguras y
desilusiones. estará, para ellas, lleno de encantos y de delicias; y así ha de ser: el mundo daría uua prueba de muy
poca galantería si no tratara, con toda dulzura, á las qtie
han sabido triunfar, no ya por sus solas dotes naturales,
sino por su educación, único medio de llegará la simpatía,
cosa que ya es mucho más difícil.

�EL MUNDO ILUSTRADO

470

Un Gran Lote de Ganadería
EN LA

EXPOSICION DE LEON

«DEXTEk&gt; Y «FANNY&gt; ( PRIMEROS GRANDES PREMIOS)

En otro lugar hablamos de la gran
importancia que revistió la última
exposición industrial y ganadera de
León, celebrada con motivo de las
fiestas de aniversario de la ciudad¡
pero nunca nos cansaremos de insistir sobre este asunto, pues nos parece
de tal manera digna de interés la citada manifestación de lo que pueden
el orden y la laboriosidad de un pueblo regido por gobernantes sabios y
prudentes, que creemos que será pálido todo lo que se diga en su elogio.
La lista de premios que fueron concedidos en el departamento de ganadería da idea de la importancia que
tuvo el citado departamento; todo lo
que se presentó, aun siendo tan abundante como fué, era selecto entre lo
mejor, y una vez más afirmamos que
los ejemplares presentados hubieran
obtenido grandes recompensas y dis·
tinciones en cualquiera exposición
de este género en cualquiera parte
del mundo.
Pero á pesar de que el conjunto, en
general, fué muy hermoso y de que
todos los animales presentados fue·
ron de lo mejor, entre ellos sobresa·
lieron algunos que, por el hecho de
1.al&gt;erse distinguido en tan selecta
compañía, se comprenderá que son
de belleza excepcional.
Tales animales son los presentados
á concurso por el señor José María
Muñoz, jefe político de León. Es el
señor Muñoz un correctísimo caballe·
ro y hábil gobernante, de quien he·
mos de ocuparnos, naturalmente, y
siempre con elogio, al hablar del flo·
reciente estado de la ciudad de León.
El señor Muñoz posee grandes bienes de fortuna, y si desempeña un
puesto en la administración pública,
sólo es con el deseo de contribuir á
la tarea de engrandecimiento em·
prendida por el actual gobernador
de Guanajuato.
Y si como gobernante el señor Mu·
ñoz se ha distinguido por su espíritu
de progreso y de altruismo, en su esfera privada sus trabajos no son me·
nos dignos de tomarse en consideración. La agricultura cuenta en él con
uno de sus más adelantados y decididos innovadores, y todos los ramos
de riqueza rural le son deudores de
alguna mejora realizada en el terreno
de la práctica.
Por esto es por lo que su lote de
ganado llamó la atención entre los
magníficos de los demás expositores.
En las listas de premios hallamos con
gran h ecuencia el nombre del señor
Muñoz asociado con el de un espléndido ejemplar de cualquiera de la:s
razas de ganado.
Las fotografías con que ilustramos
estas líneas representan algunos de
los ejemplares más hermosos del lote
del señor Muñoz. En primer lugar fi.
gura c:Silver Blaze&gt;, precioso potro
de sangre inglesa, nacido en el país,
hijo de &lt;White Oacks&gt;; este precioso
animal fué acreedor al único gran
premio concedido á potros.
La siguiente fotografía representa
dos hermosos ejemplares que obtu-

EL MUNDO ILUSTRADO

471

vieron primeros premios; uno de ellos
es «Norton Shetland Pony&gt;, de cría,
importado, raza pura; el otro es
«Queen&gt;, yegua de raza pura, también
importada.
Siguen en orden de colocación
&lt;Dexter&gt; y «Fanny&gt;, dos preciosísimas becerras de raza Jersey pura,
nacidas en el país, obtuvieron las dos
primer gran premio.

***
La primera fotografía de la presente plana representa á «WhiteOacks&gt;
caballo inglés de cría de raza pur~
que tiene, entre otros, el mérito de
ser el padre de «Silver Blaze&gt;, que
obtuvo el único primer gran premio
concedido á potros; el padre, por sus
méritos personales, se hizo acreedor
un primer premio.
La fotografía que sigue representa
á dos primeros grandes premios de
ganado bovino: el toro «Allerton&gt; de
san~re pura, Jersey, nacido en el país,
y «Gold_en Eagle&gt;, toro de raza pura,
T rsey, importado directamente de la
isla.
La última fotografía en colocación,
pero no en mérito, es la de «Nedjeran&gt;, caballo de cría, de raza angloárabe, im~ortado, que obtuvo un primer premio.
Hemos escogido los citados ejemplares porque fueron los que merecieron los premios principales, y era
sin disputa los más hermosos; pero
hubo otros mucho más que obtuvieron recompensas de menor consideración, los cuales bien merecían hallarse en compañía de los bellísimos
precitados.
Esta lista de premios distribuidos
en un solo lote de ganado, indican
que éste lote íué, si no el primero de
la exposición, sí uno de los más notables.
Por esta parte el señor Muñoz recibió una muy justa recompensa á sus
babajos como ganadero y agricultor;
pero esta recompensa, que es muy
valiosa, no es comparable siquiera á
la que á diario recibe por las mues·
tras de cariño y de respeto que le tributan sus conterráneos, reconocidos
por sus trabajos y desvelos en favor
de la comunidad. Recompensas de
esta clase sólo están reservadas para
los que cumplen como buenos con
su misión en el mundo, y de estos es
el señor Muñoz.
0

..•*
A la estimación de sus conciudadanos y á la recompensa del jurado
de la exposición ganadera uue el activo é inteligente jefe político lle
León los votos que hacemos porque
se conozca en todo el país su fructí
fera labor, para que sirva de ejemplo
y estímulo á los hombres que pade·
cen de lenitud, tanto en el cumplimiento de sus obligaciones para con
los demás, como en el cumplimiento
de sus obligaciones para consigo
mismos.

«w1: r1 F. &lt;'ArKS• ( PnMER PRE '110)

C'ALLERTON» Y «GOLDEN GAGLE», TOROS JERSF:Y

�EL MUNDO ILUSTRADO

473

I

EL MUNDO ILUSTRADO

secos brazos que se adivi~aran á travé~ de la sutil te)a, mostraban vigor de acero. Y a la par que a ella, me _hacia yo la
ilusión de que á cuantas cosas me rodeaban, reavivaba el comienzo pujante de la Balada.
,
.
La fuerza de los acordes, empero, fue dec~ecie~do. El
tema victorioso se desleía en tintas suaves, de infinita trasparencia .... Y apa reció entcnces el dulce leimotif, la medrosa
plegaria, la melancólica letanía de amor 1 como entre amantes
á la explosión pasional sucede la calma mfin1ta del rueg?. ,
Caía la tarde. Desde mi sillón columbraba yo las leJan1a_s
del cielo, las azules lontananzas en las que el o.ro del sol palidecía. Por la ventana abierta, las copas de los. arboles se de~·
tacaban del fondo de amatista de los prados distantes. Ha~labanse secas las ri•mas; en las negruzcas cortez_as surgia_n
pequeñas hojas. Un débil gorjeo venía de muy leJos. _Agonizaba el invierno. El solitario canto era coll!o un augu~io de la
primavera próxima. Pero ni la promesa pnmaveral, ni. ~I matiz verde de las primeras hojas, fueron bastantes :\ disipar la
invasora tristeza que en mi alm~ despertase la B_alada que
brotó como una tierna lamentaoón, ante ~l crepusculo,. ?el
piano cuyas sonoridades de ayer velaba el tiempo, aseme¡andolas á las de un clavecín de otros siglos.
. . .
y no sé por qué en tal instante, cuando .e~ la mtu~dad del
saloncillo suspiraba el piano, yo tuve la visión alucrnante de
Chopin, en compañía de una mujer amada, cantando su eterna tristeza en las ruinas.
,.
.
Era una abandonada cartuja. La hierba selvatlca tapizaba
los derruidos muros; la yedra trP.paba á los ventanales, Y en
el silencio nocturno se percibía el aleteo pausado de los buhos.
Diseminaba la luna indecisas formas blancas por los correcto-

en triste, el barón de Maguel galopa por la llanura. Clava las espuelas en
el vientre de su caballo y siente clavadas en su alma las espuelas de un amor.
En su carrera vertiginosa el caballero cierra los ojos un segundo y ve,
precisa como una esperanza que se
acerca, la sonrisa de la zagala que ama
con pasión. Su canera se apresura, rápida como el deseo.
El barón de Maguel clava l as espuelas en los flancos de
su corcel y siente clavadas en su alma las espuelas del odio.
Bajo sus párpados, cerrados un segundo, ve á su mujer, l~
amada de otro tiempo, la esposa fiel como una esclava, a
quien considera hoy como la enemiga, como el obstáculo.
Precisa como el pasado que se detesta, en un cuadro preciso como el presente, ve á su mujer en lo alto de la torre,
de donde le dirige sus últimós adioses. El barón hace sn
carrera veloz como una fuga.
Entre los cañaverales de Cacarés encuentra á la mujer
que ama. La gnardiana de yeguas y de toros lo recibe, llena de coqueterías, zalamera y exigente.
- Yo no seré nunca sino de mi marido .. , . . . Vo~ no po·
d éis casaros, porque tenéis una esposa.
- Mi mujer pnede morir.
- También puede vivir más que vos y más que yo.
Ante tales palabras, la cólera llena el pecho del amante,
como llena su antro el rugido del león, El barón grita:
-¡Tal vez yo pueda impedirlo!
A! oír esa frase, la pastora se echa como una, loba sobre
el rebaño que se dispersa.
- Al fin-dice luego-he ahí nna palabra de hnmbre Y
una palabra de amor. Pero, si el hecho no confirma la _Pª·
labra, es que no hay sino aparien~il4 de hombre Y apanencia de amor,

L

ANZA

FINCA DE CAMPO DEL CABALLEROSO Y ESTIMADO SR. ENRIQUE)OBLES)OCHA,-GERENTE DF LA ~UCURSAL DEL BANCO
NACIONAL EN LEÓN.-FACHADA

atentos, clavact'os en los míos. El sol poniente, colándose por
las v"ntanas, desnedíase con una caricia de oro.
- Recordará usted los h11enos días.-argüi.
Y entonces la noble señora encaminóse al piano. Alzó con
las puntas de los dedos la cubierta de damasco, y el olvidado
La Tristeza de Chopín
in-;trumento surgió, con el barniz de su cajii dewaído por el
nolvo. sus candeleros en los cuales solidificáranse gotas de estearina IÍQuida caída de las velas que alumbraron viejas pá~;~~~~~rc~IJERASE.. armonía-saturada-de vie~ ginas. y sus pedales, inmóviles de años atrás, que cualquiera
I!
jos perfumes. El piano es antiguo; creería conservaban aún la huella de menudo pie. Levantó la
de antiguo marfil las manos; blan- tap3, vel ¡!irar de los goznes mohosos, al imnulsocie la mano,
ca la cabelle:a que en tiempos fue· ya febril, hubo de extraer de lo hondo, del alma de las cuer·
se blonda, y las nupilas,de un l~ve, chis. una medrosa armonía que se esparció por el recinto á mode un desvanecido azul, derraman do &lt;le lamento.
al mirar la tenue melancolía de
Todavía de pie. oprimió con su flaco índice una tecla. Y el
las cosas quP rasan . . ..
lamento, atenuado por la nota errante, por la nota breve, gen·
Yo la he dicho al entrar:
til, tr:in~formóse en algo tan dnlce como el grito de una niña
-Señora: me encanta Cho11in. oue, luego de ha her permanecido largas horas en la obscuri¿Quisiera usted tocarme una ''Ba- dad, se hañase de luz.
lada?"
Volvió el rostro hacia mí. Tornó á sonreír; acomodó el ta·
Sus ojos se posaron en mí con una mueca de asombro. Las hur,.te, y, ya sentada, recorrió el teclado con una gama de ar·
I mejillas pálidas, rugosas, aunque suaves, de una suavidad de
pe¡rios.
; tela arcaica guardada en cofre de sándalo, empurpuráronse liYo examiné atento aqurllas manos. Eran manos envejeciI gerament~. Y tras de la contracción de las comisuras de los das, espectros de manos jóvenes que resucita han á la vida del
l1bios hla'ncos, apareció una sonrisa, blanca también, que ilu· ritmo, paseando por las amarillPrtas teclas. De pro11to detu·
i minó el semblante.
viéronse: quedarnn inmóvile~. El trozo musical pedido por mí
-¡Oh! Tocar. ... ¡No lo he hecho en tanto tiempo!. ...
iba á revivir en el arcano del antiguo instrumento que ahora
Hubo un instante de silencio. Afuera, oíase el susurro de las hiciera gala de una sonorid11d inquieta, á la vez que grave. Es·
hojas agitadas mansamente por el airecillo de la tarde. Un ga· cuchó se una tos seca; la cabeza blanca onduló con súbita ga·
I to, un enorme gato huraño, aristocrático, calmoso, había
llardía, y en la calma del crepúsculo, Pn la arcaica sala, b~jo
Ientrado en la habitación, y su ¡:,aso producía apagado los grandes cortiniijes, bajo el rico artesonado, estallaron los
Iruido en I~ alfombra.-Pareciómeque ella recordaba, se hundía, primeros acordes, llenos de bravura v de brío, semejantes al
t~e absorbía, soñaba en el pasado; y que mi deseo evocador canto vi~oroso de un alma fuerte, avasalladores, dominadores,
. j1acía que se insinuaran en su mente olvidadas siluetas, jiro- potentes.
. nes de ilusión, amore,; muertos. ¡Hacer música de Chopin!
Arrellan:ido en mi hutac;i, vo la contemplaba de espaldas á
,¡Y en el viejo piano! ¡ Y ahora, transcurridas las sesenta pri- mí. Su talle esbelto, delgaducho, denunciaba, en verdad. á la
1)nweras, cuando ya los años podían contarse por inviernos! hermosa sirena de antaño, y la nieve de sus cabellos es11len. iQ11é locura. señor, qué locura!
clía triunfal sobre el negro sombrlo del traje. Revelábaseahora
Y su amaole y-entristecida sonrisa continuaba, fija en los joven, plena de savia; su cuerpo todo vibraba; su alma de cé,bio5; y sus ojos, de un leve, de un desvanecido azul seguían lebre amorosa cobró juveniles entufiasmos; sos brazos, sus

res que orillaban las celdas, las celdas vac)as, l~s ~eldas que
nunca más oyesen el musitar leve de labios m1st1cos, Y ~or
cuyos techos desplomados el viento penetrar~ con lam~ntac10nes quejumbrosas . .. . Y allá ~n un.a escon~,1da estancia, muy
distante, en una estancia que mvadia tamb1en la !un~,. Y que
por sus amplias ventanas deiab~ ver la noche, ~I ~rns1co. enfermo, de grandes pupilas. de palida tez, de agu!l.ena nanz y
al borotada cabellera soñaba abandonando tambien las manos
sobre el viejo teclad~, del cu~! brotaba la misma lame~tación
dolorosa que ahora me dele;tara, ~n ta_nto que una muJ~r,una
mujer de rostro vivaz. de cabeza mtehgente, permanec1a ante
él junto al piano, absorta.
.
,
Esplendía la luna, y en los ampos lummosos _fundiase la
invocación de amor del músico enfermo ante la admirada aman·
te Y afuera, en el silencio, vibraba el graznido de los buhos ...
••••• • • • • • • • • • • • • • ••• • •••••• ••••• . • • • • • • • • • • •*•• • ••• • • • •

Continuaba yo soñando, cuando en el piano estalló el final
ruidoso, triunfador.- Ya del crepúsculo no resta sino una claridad gris, lívida, que llena la habitación.
Ella quedó inmóvil, como fatigada.
¿Que pensaría entonces la noble. la bella dama que en el pa·
s~do fuera espejo de gentileza? ¿Conmovióla aquel canto?
¿Muertas armonías, resucitando del marfil de las teclas, hicieron desfilar ante sus ojos sombras inolvidables?
- Señora ... . -la digo, acercándome.
Ella se vuelve. Yo juraría que sus párpados están húmedos.
-¡Oh!- murmura.- La tristeza de esta música, ¡si viera
usted cuántas cosas recuerda! . . ..
CARLOS GONZÁLEZ PEÑA.

- Demonio, ¿qué quieres tú de mí?
- Y o q níero el más regio y el más vil de los presentes:
yo quiero la cabeza de tu mujer. El primer beso de mi pasión y mi alegría no es sobre tus labios palpitantes, sino
sobre tus labios muertos donde quiero ponerlo.
Silenciosa y feroz, la zagala da la espalda al enamorado,
salta sobre una yegua y echa á correr entre las algas. Su activo tridente brilla á la luz del sol, se hunde en los ramajes del camino, y persigue la manada de toros que muge
fugitiva.
Arbol herido por el rayo, el barón queda inmóvil y
sombrío.
Pero hé aquí que sus ojos, vagamente tornados hacia el
mar, columbran un barco que atraviesa llevando en su mástil bandera sarracena.
Una lívida alegría brilla como un relámpago en los ojos
del barón. Lleva á sus labios el cuerno que pende á su cintura, y lo hace sonar con todo su aliento, largamente, poderosamente.
Los marinos desembarcan sobre la playa.
-Tú nos has llamado, ¿ para qué nos quieres?- preguntó
el jefe de los tripulantes.
Las manos del barón no tiemblan. Su izquierda señala al
castillo donde su fiel esposa, pávida por lo largo de su ausencia, espera de pie, tras las almenas, el retorno del bien
amado.
Las manos del barón no tiemblan, y su diestra entrega á
los enemigos del Cristo las llaves del castillo que él debe
defender.
se abren á las palaLos labios del barón no tiemblan,
bras de traición.
-Tomad las llaves de la poterna, tomad las llaves del
puente levadizo. En las vasijas de la cava encontraréis

:1

�EL MUNDO ILUSTRADO

476

:Et jMUNDO ILUSTRADO

Tina vuelve.-Un drama de autor mexicano
Prejuicios

Tina ha vuelto, y con ella el entusiasmo y la alegría, al
viejo teatro Arbeu. Inicia su corta temporada final con una
bellísima comedia francesa: «Sfumatura».
Pero el público abonado está impaciente, preocupado,
intrigado con una promesa que le hicieron, y ve todas las
obras que le presentan, inquieto, distraído, aguardando el
cumplimiento de ese anuncio hecho. Quiere que pase pron·
to el tiempo que le falta para escuchar, ver y juzgar la
producción de un autor del país.
¡U na obra mexicana! y sobre todo, ¡un drama! ¡Rara avis!
¡Prodigio! ¡Milagro!
No voy á preparar mal al público que con tanto ardor y
deseo espera la representación de esa obra celebrada ya y
estrepitosamente aplaudida en un rincón de nuestro trópi·
co. No voy á prejuzgar ni á debilitar la esperanza que á
todos nos alienta; pero sí debo lamentar, sentir un abrumador desfallecimiento al ver en mi país, por fuerza insuperable, el raro caso que se nos presenta.
Una obra de autor mexicano, pensada, sentida y expre·
sada en nuestra rica lengua, se estrena en la metrópoli
aceite y oro, encontraréis vino y gemas. Todo será vuestro
si me traeis la cabeza de mi mujer.
Juraron por Mahoma y corrieron al castillo. Los sarracenos hicieron allí tal carnicería, que la sangre corrió en
arroyos hasta la mar azul.

•••
Al día siguieute, á toda brida, el barón retornó á Cacarés.
La cabeza de su mujer colgaba ensangrentada de su arzón.
La sangre fresca enrojecía el vientre del caballo. Al ruido
del galope los toros levantaron las narices y mugieron al
ver la mancha roja en el vientre del corcel.
Los toros de toda la llanura, por pares, por cientos, por
miles, inclinaron sus cuernos y embistieron al jinete. Los
toros de la llanura hicieron de toda la llanura una onda
negra y redonda, una vasta ola de amenaza y de muerte
que avanzaba de todas partes y que por todas partes estre·
chaba la isla de vida en que luchaba el caballero.
Más fuertemente que para correr al beso prometido, más
fuertemente q•1e para huir de la esposa execrada, el barón
clavó sus espuelas en los flancos de su ágil montura. En los
flancos del barón el miedo clavaba sus espolones fríos, más

penetrantes que las esp11elas del odio, má(penetrantes que
las ardientes espuelas del amor.
A cada salto, contra la silla, contra la pierna, contra el
arzón, se gol pea y rebota la cabeza cortada, la cabeza muer·
ta cuyos ojos se abren más grandes que en la vida.
El caballero lanza agudos gritos de terror. Los toros brin·
can y mugen furiosamente. No sólo el miedo penetra como
una espuela en los nervios del fugitivo. Agudos cuernos
penetran en su carne. Los toros han alcanzado al traidor y
desgarran su vientre, y abren enormes brechas en su pecho.
En el fondo de una charca los toros aplastan su cuerpo y
su armadura. La ferocidad de los toros arremolinados y
rugientes ha mezclado los brillantes fragmentos del metal
con los sangrientos jirones de la carne.
Luego se alejan mugiendo siniestramente.
La tarde está sangrienta como el odio y la venganza: la
tarde es trágica como el crimen y el castigo.
Los cuervos adivinan el cadáver, y sus vuelos voraces
obscurecen la púrpura de la tarde con un siniestro y vasto
cortinaje de sombras.
B:AN RYNER.

SRA. DE PICQUETTE MITCHEL

Tomaron parte en. la

475

vertida á un idioma extraño, tan rico como el nuestro si
se quiere, pero ajeno, un tanto ignorado del «gros public»,
y en todo caso, menos accesible que el nuestro, que el que
nos pertenece, que el que aprendimos sílaba á sílaba, palabra á palabra y frase á frase, desde el tartamudeo infantil
hasta la elocuencia.
Qué, lno es doloroso, aun para el mismo autor, dar las
primicias de su talento en una traducción? ¿No sentirá
pena el mismo padre de esas ideas de no entenderlas por
ser expresadas en un idioma que no posee, que no puede
poseer como el propio1 Y digo esto al ver que su drama
ha sido vertido al italiano por tercl?ra persona, lo cual indica y prueba mi aseveración.
Ab.ora quiero investigar el móvil de esa perfidia, de esa
infidelidad á la lengua vernácula.
A m_i juicio, la principal, la capital, de la que pueden
deducirse todos los pretextos y exculpantes, es la carenr.ia
de compañías dramáticas de primer orden en nuestros coliseos.
Sólo hay un cuadro de este género á quien pudo recurrir el autor de «La más fuer te» (se me resiste escribirlo
en italiano), y ese cuadro tiene organizado su traba jo en
una forma tal, que desalienta á cualquier autor. Cuenta
con un público invariable¡ y partiendo de esa base, la em·
presa está obligada á cambiar constantemente el ·programa
de sus funciones para uo cansar á su auditorio, que es

�EL MUNDO ILUSTRADO

477

Et MUNDó ILUSTRADO

476
siempre el mismo. Así, una obra llega á alcanzar, como
máximo, cuatro representaciones.
¿Qué autor tendrá la fuerza de voluntad de resi~narse á
tan mezquino número de representaciones de su obra?
Un año, acaso dos ó más de labor, para producir un dra·
ma. Meses y meses de espera para alcanzar el turno del
estreno, y en recompensa á tal suma de paciencia, tres re·
peticiones de la obra aplaudida.
Podemos disculpar, en parte, al señor García Figueroa si
tuvo en cuenta este escollo para no dar su obra á la escena
del &lt;Fábregas&gt;. Pero eso no lo releva del cargo que le hará
la crítica por expatriar su drama. Y ya que á ello se decidió, cuánto mejor hubiera sido conservarlo en el idioma
propio y enviarlo á los teatros de España. Seguramente
que la compañía de Tina, que tantas galanterías ha tenido
para esta tierra que tan bien la quiere, abrirá horizontes á
la obra del autor mexicano. Pero no nos consuela esa esperanza del dolor que sufrimos al ver nuestra pobreza de
elementos artísticos, nuestra miseria intelectual.
Yo no puedo consolarme, no me conformo, no me resigno á esta pública confesión desalentadora.
El autor de &lt;La más fuerte&gt; pudo habernos evitado ese
bochorno, guardando su obra para una compañía dramática española de las que suelen visitarnos, si no tenía fe en
las del país (aunque sé que fué estrenada-y así consta
por la cariñosa dedicatoria impresa en la primera página
del libreto-por una compañía humilde de las que recorren los Estados de nuestra República).
En tal caso, no es falta de fe en los creadores del drama,
en los encarnadores de los tipos pensados.
¿Qué decidió al autor á cometer esa flaqueza?
¿La vanidad?
No. No puede env.anecer á un autor el estreno de su obra
en tales condiciones. Si estrenada en su idioma, por el
gran mérito literalio de la producción fuera importada en
los teatros extranjeros, sí¡ ampliamente. Perorecurrir á un
traductor amigo para estrenar en idioma extranjero lo que
se pensó en el propio, más que vanagloria es causa de pesadumbre.
Y hemos de ver en tal acto un reproche á nuestra me·
diocre cultura.
No tenemos teatros porque no tenemos público.
¿Cómo hemos de tener autores? Y cuando los hay, por un raro caso de abnegación ..... .
¡ya vemos! ¡Se estrena en italiano la que se produjo en español!
¿De qué ha sido el pecado cometido?
¿ De vanidad?
¿De ambición de glorh?
¡,De poca fe'l
Esperemos el estreno. Acaso él nos dé luz para descu·
brir el móvil de la culpa.
Entonces y ahora, ignorado ó descubierto, el pecado es
doloroso. Hemos abierto el alma á los ojos observadores y
nos han visto la tristeza dentro.
El arte nacional, después de esta revelación, puede exclamar como Jesús: «Han taladrado mis pies y mis manos
y se pueden contar todos mis huesos&gt;.

•••

La colonia americana organizó un festival de caridad para a,:bitrar fondos al hospital Americano, siguiendo la costumbre establecida por dicha colonia con tal fin.
En la última fiesta á que aludimos, efectuada en el coliseo 'de San Andrés, se puso en escena la comedia inglesa
«Liberty Hall&gt;, en cuya representación tomaron parte da·
mas mu y distinguidas de la sociedad norteamericana.
Hubo un lleno en la sala y calurosos aplausos á los intérpretes, que estuvieron á la altura de cualquier encumbrado
artista. Hoy publicamos los retratos de algunas de las honoq1bles damas que realzaron dicha fiesta con sus encantos
y primicias de arte.
Fué una fiesta de belleza y piedad, de triunfos y consuelos.
LORELEY.

*

DESDE MILAN
El teatro Naclonel se estrenará con una ópe ra de f'ran·
ctietti La ina uguración de la temporada en la Scala.- ·
"Bori~ Godoumow.''·"Bamboletta.''

¡Una hermosa noticia para México! El teatro Nacional,
cuya apertura constit.uirá indudablemen~e un ~contecimiento artístico de primer orden en América, sera estrenado eon una ópera compuesta especialmente por el que está reputado ahora ·como e~ más grande de los maestros ita·

El señor don José Casarín, que hace actualmente por
Italia una loable jira, á fin de preparar la parte artística
de la celebración del centenario de nuestra independencia,
es quien se apersonó con Franchetti, logrando que éste
asumiera el compromiso de escribir la susodicha ópera,
que tendrá asunto mexicano, y de la confección de cuyo
libreto habrá de encar~arse uao de los poetas más reputados en el género, Luigi Illica, el colaborador de Giaccosa,
que tantos y tan señalados triunfos ha alcanzado en la es·
cena lírica moderna.
No hay para qué insistir en los méritos que, como sinfonista y compositor lírico, adornan á Franchetti. Universalmente conocido es su nombre, y la fama que conquistara
con Germanía, Cristóbal é:olón y La figlia de Joris, es de
aquellas imperecederas que no reclaman los aplausos del
cronista.
Franchetti no sólo ha aceptado con entusiasmo el cumplimiento de su cometido, sino que se ofrece, con gusto, á
ir á México con el propósito de dirigir personalmente la
primera representación de la obra.
El argumento de ésta, á lo que parece, será tomado de
alguna de las más hermosas leyendas del México remoto.
No es aventurado, pues, decir que, con la colaboración
de Franchetti é Illica, el estreno del teatro Nacional hará
época en la historia artística del mundo entero.

•*•

La temporada de la Scala se abrió con La Vestal, de
Spontini, que hizo las delicias de nuestros tatarabuelos
hace ciento nueve años, pero que ahora no convence ni
conmueve, pues, no obstante sus indiscutibles bellezas,
adolece del defecto capital en la antigua música italiana:
la desigualdad, y es, además, terriblemente monótona.
El éxito de tal exhumación puede calificarse, sin embargo, de bueno, no obstante la natural reserva del público,
que hubo de acrecer por la incurable enfermedad del tenor De Marcbi. Los demás intérpretes, señores Mazzoleni
y Micucci y el barítono Stracciari, estuvieron correctísimos.

*

Durante la temporada de* la* Scala, el más ¡!rande suceso
artístico que se ha registrado ha sido el estreno de Boris
Gowdonow, la obra maestra del hoy célebre compositor ru·
so Moussorgsky. Fué una apoteosis gloriosa.
Moussorgsky, músico y libretista, nació en Karego, Rusia
Central, en 1839, y murió en 1881 en la obscuridad de un
hospital, después de amarguísima vida llena de privado·
nes y miserias. Antes del Boris escribió Salammbó, Edipo
rey y El matrimonio, no igualando éstas, por cierto, las
excelencias de su penúltima ópera; y no hablo de la póstuma, Kouvanetalina, porque no alcanzó siquiera á ser representada, en razón de su inferioridad, debida quizás á
que las facultades del gran músico o!uscáronse al cabo por
e l alcohol y las crueles y dolorosas eufermedades que
sufrió.
El argumento de«BorisGowdonow» está basado en el trá·
gico episodio de la historia rusa que todos conocen; Y
aunque las escenas que forman el libro tienen poca ilación, se hacen interesantes por la verdad que en ellas es·
plende, verdad punzante y en ocasiones sombría. Pero si
la letra no es de lo más bello y perfecto que se haya visto,
en cambio, la parte musical es, sin disputa, una obra maes·
tra, la irradiación de un genio. Hay en ella páginas que
sorprenden y encantan por la gran intensidad de expresión,
así como por la ·nítida sencillez Los coros muestran un
procedimiento diverso de los hasta ahora consagrados, Y
se apartan por completo de los convencionalismos escénicos, para dar mayor verdad y pujanza al drama que refleja,
con impresionante claridad, la música en todo el curso de
la ópera.
La interpretación del Borís Gowdonow, en la Scala, fué
perfecta. El célebre bajo ruso, Chaliapine, á quien estuvo
encomendada la parte del protagonista, cantó soberbiamen·
te la ór,era de su compatriota, electrizando al público en
los pasajes culminantes.

•••

Güelfo Civinini, poeta de bellísimas concepciones y pe·
riodista de los mejor apreciados en Italia, ha dado á la
escena, en Milán, un nuevo drama: Bamboletta.
Es este drama en un acto la reproducción fiel de un.
acontecimiento de actualidad, y en él presentó Civiuini
un extraño tipo de mujer delincuente. Bamboletta es la
mujer frívola y vana que no _sabe a.mar, pero que anhefa
ser amada.
La obra, aunque no carece de ideas nuevas en lo tocante
á procedimiento, no gustó, quizá por lo demasiado cruda~

«LOS VENCEDORES».-ESCENA FINAL

ó por ser, como he dicho, un jait dívers corriente llevado
al teatro.
A.C.B.
Milán, Febrero de 1909.

*

"LOS V~~G5DOR58"
El conocido dramaturgo Emilio Fabre acaba de obtener
un nuevo éxito en París, con su pieza en cuatro actos: «Los
Vencedores».
. Emilio Fabre es un dramaturgo original, que ha sabido
h?~ar su teatro de los personajes que han llegado á ser tradicionales en las obras contemporáneas: el marido, la es~osa, los amantes. No le ha seducido la psicología senhmental ni las luchas del corazón de los sentidos, que for·
man el campo ordinario de observación. Ha escogido sus
a~untos en los conflictos sociales y sus tipos en los caracteres de los conquistadores modernos. Lo patético es en él
más exterior que profundo.
_«Los Vencedores» es una obra severa que no carece de
v.1g~r. El espectador discute al principio su extraordina·
na inverosimilitud¡ pero sufre pronto la emoción violenta
~e la obra, y sigue con interés el movimiento dramáhco.
Se trata de un banquero que llega á persuadir al abogado
Da.v.J!rand de que es acreedor de ·un conde siciliano que no
e;X1st~. Por ese medio, el banquero oculta una estafa cuanh~sísima, de la que el abogado resulta aparentemente cómphce.
E~ banquero convence al abogado de que se ha compro-'
m_ehdo para siempre si no paga, de sus propios fondos, medio millón de francos que forman el saldo. El abogado
c~de; pagará tanto más cuanto que debe ~interpelar al mi·
nistro en el parlamento, y bastará una palabra para contener toda alusión al conde fabuloso. Le bastará exclamar:
~lQué decís? ¡,ponéis en duda su existencia? Pues bien, senores, he aquí el recibo. Pagó ayer medio millón de fran·
cos:a. El abogado espera,-por medio de éxitos semejantes,
lle~ar á ministro, y para lograr este que considera brillan·
tísimo éxito, apela á su yerno, que secunda sus ambiciones ministeriales.

Erhijo, al co~trario, le-aconseja que renuncie á esa lucha; y le aconseJa que confiese un error, que en todo caso
solamente r etardaría su llegada al ministerio.
Aquí Emilio Fabre ha puesto en boca del abogado político la profesión de fe de«Los Vencedores&gt;. En un diálo,
go lleno de vigor y apasionadísimo, el abogado evoca1 ante
su hijo, el recuerdo de sus pri.meros pasos en la carre ra, su
trabaJo oscuro, luego su intervención en una huelga en
que se arrojó ante los fusiles cargados, arriesgando su ~ida
para conquistar un sitio en la cámara ...... Los vencedor es son los luchadores que nunca se abaten, que jamás
desfallecen, que saben comprar la victoria á costa de su
r~poso ó de su vida y aun [lo que es peor] de su felicidad.
1! ' Un panfleto innoble que se publica acusa á la señora
Veygrant d~ haber .formado la fort una de su esposo por sus
complacencias hacia un banquero poderoso. El abogado
ª?ivina que el panfleto. dice la verdad. Llora su desgracia y sus ensuenos perdidos. Su mujer y él, miserables vencedores, se desgarran en la crueldad de sus confesiones en
que. c_ada uno encuent~a, para sí, su parte de vergüenzas y
?eb1h?ades . ..... Y mientras tanto, el hijo ha recogido las
m~am1as del ~anfleto, provocando á su autor, y al día siguiente se batirán, para que sn padre insultado pueda aparecer en la tribuna con la frente alta.
En el último acto, el abogado conquista los sufragios de
la. cárpara en una magistral interpelación. La sesión ha termrnado. Dentro de un momento será ministro¡ espera en
su casa la oferta de la cartera. Pero también espera noticias
de su hijo, que se bate por él. En derredor suyo la fam·lia espera, con terribl e ansiedad, el desenlace. Transcn;e
el tiempo y el terror aumenta; la idea de la muerte se impone progresivamente y sus sombras llenan el teatro. Mien·
tras que sus gozosos partidarios aclaman al nuevo min · .
t~o, se sabe ~úe, allá lejos, el hijo ha caído gravemente ~:.
rido en el viente, y el padre es quien recibe, por teléfono
bruta1?1ente la no_ticia de la muerte. En el barullo del sa~
lón grita con sontdos salva¡es su desesperación como u
fiera . . .. As~ se realiza el triunfo de este venc~dor: entª
sangre y ruma~.
re

•

�EL MUNDO ILUSTRADO

478

EL TIRO
&lt;La Sociedad Suiza de Tiro», como .nuestros lectores ha·
brán,podido enterarse en el número del domingo pasado,
hizo un reparto de premios para recompensará los vence·
dores en el último concurso, emulando, de esa suerte, los
progresos de este &lt;sport» que, no bien instituido en Méxi·
co oficialmente por la mencionada Sociedad, se atrajo, des·
de 1uego, generales simpatías.
El &lt;sport», como lo hemos hicho alguna vez, desempeña
una función importantísima en las sociedades modernas.
Es, desde luego, un gran factor de cohesión social, porque
tiende á formar agrupaciones, colectividades que se unen
en un mismo anhelo, en un mismo deseo, anhelo ó deseo
que, si bien para el observador superficial no tiene impor·
tanda-puesto que tiende tan sólo á la realización de u11
placer meramente físico,-en cambio, para aquel que sabe
penetrar hondo en el alma de las multitudes, la tiene y
muy grande, en .razón de que, con un fin en apariencia de
simple recreo, desarrolla y afirma el espíritu de asociarnos
á los demás.
Esto por lo que toca á la parte social; que si nos empeñamos en descubrir al &lt;sport» otras ventajas, no tarda·

remos en hallar muchas importantísimas: el de la higiene
por ejemplo.
'
En nuestra raza, al contrario de las del Norte, hay una
marcada tendencia al reposo, á la inacción física. Grande
es nuestra agitación espiritual é intelectual, en ciertos ca·
sos¡ mas, por lo que se refiere al movimiento, á la acción
material, no cabe duda que tenemos no pocos resabios.
Cualquiera diría que en nuestras costumbres hay tT'ucho
del árabe á quien más place la molicie, la holganza, la dul·
ce pereza reclinado en muelles cojines, que los azares, las
privaciones y las sensaciones también:exquisitas, propias
de un ejercicio fuerte y á las veces rudo.
Y contrarrestar tales tendencias, y convertirnos en seres
activos, movibles, vivientes, humanos, en la más alta acep·
ción del término, es lo que se proponen los $ports, para
ventura nuestra, establecidos con buen éxito en esta que
fué soñolienta metrópoli.
Pero no cabe duda que si el automovilismo, la esgrima,
la gimnasia en sus varias formas, y otros sports harto co·
nocidos, son merecedores de todo aplauso porque realizan
el ideal propuesto, la caza desempeña quizás un papel de
mayor trascendencia en nuestras sociedades.
La caza es el ejercicio corporal más completo y más per·
fecto que puede hacerse. Desarrolla los músculos, da agili·
dad y vi veza á los miembros todo~, y, á cau~a de ello, im·

479

EL MUNDO ILUSTRADO
pla~'~ prácticas no. establecidas de higiene para tonificar y
cq~1hbrar los n.erv1os. Habitúa al hombre á las grandes
fati~as y le forh~ca .. No de otra suerte nos explicamo~ lo
recio de la constitución de razas que, como la suiza, errante por las serenas, por las inmaculadas montañ1s ha hecho
de la. c~za algo más que un sport, al¡!o más qu¡ un solaz,
conv1rhéndola en medio principalíümo de vida.
Además, y continuando en la rebusca de méritos de este
admirable sport, ¿quién niega que contribuye á formar los
J!randes tiradores que, si bien no han de encontrarse en es·
tos tieml?os ~n casos ~an singulares como el del legendario
héroe suizo mmortaltzado en la obra de arte por Federico
Schi~l~r, ~o por el~o dejarán de prestar importantísimos
serv1c1os a sí propios y á sus semejantes en caso de de·
fensa?
De s~ma trascendencia es la solemnidad celebrada por
la &lt;Sociedad Suiza de Tiro», y sería de desearse que su
propaganda en bien del sport fuese más activa de lo que
hasta hoy ha sido, con serlo en extremo, ya que entonces
comeguíría algo que es de capital interés en nuestra todavía ~né?1~ca vid~ sportiva: forman vt.rdaderos sportman en
el e1erc100 de tiro; hombres fuertes, organismos sólidos en
1Js que respirase el afán de movimiento de no interrump'da acción.
'

..

Carambola de "preparación," muy seguro y elegante. Golpe
fuerte, en el centro de la bola. La r toca la, barandas D y By ha·
ce la carambola, en tanto c¡ue la 2 sigue la linea negra y·va á parar al rincón, cerca de la bola 3. Las bolas quedan en este ángulo,
en excelente posición.

*

AJEDREZ
Problf'ma núm. 25, por J, A11der&amp;on,
de Montreol

NEGRAS.

BILLAR
Para los aficionados al billar, publicamos algunos otros
go 1 pes s~ncillos y _elegantes y scbre todo, que son lo que
en térmrnos deportivos se llaman &lt;de preparación», es de·
cir, que dejan á las bolas en posición para una carambola
fácil.
Los grabados representan una proyección horizontal de
la mesa. La bola del que juega está marcada con el número
1; la bola contraria con el número 2 y la tercera bola con
el número 3. El pequeño casquillo que se ve detrás de la
bo'a 1, representa el taco en posición para el golpe, ya sea
á la derecha ó á la izquierda del centro de la bola. La tra·
yectoria de la bola 1 está marcada por una línea de puntos,
y la de la rola 2 por una línea negra.
/J

f\, o········}.:_
~

'f

·.,

('

'
1'··,,,

' Otra forma-de "registro." Golpe medianamente fuerte hacia la
dmcha y arriba, con el fin indicado en la carambola anterior. ·-

BLANOAS.
Juegan las blancas y dan mate en dos Jugadas.

/J

e

, ...··

2

o··
-:?'

Hemos recibido las siguientes soluciones:
Al problema número 23, de W. Atkinson.
Negras.

Blancas.

1A6A
2T5RXX

r

Variantes

I ............ ..

cx

A

IR X T

2C5CXX

Cara 11bol~ directa, con ligero retroceso. Golpe abajo, más bien
débil. La dificultad de este golpe está en darle la fuerza precisamente necesaria. De lo contrario, la bola 2 irá á quedar lejos de la
I ola 3.

I

............ .

2

D 6 su C X X

I

AX T

cananea, Febrero 3 de 1909.

(7

[ Al probltma núm. 24, de E. B. Greenshieljs.
Blancas.

J

1C7A
2C6D Xx
1 ........... .

Premios otor¡ados por la Sociedad Suí.ta de Tiro á los vencedore, en el concurso celebrado últimamente

11
Carambola de "registro." Gólpe medianamente fuerte "pro·
longado," ligeramente á la derecha, y hacia arriba, con ei fin de
Que la bola t corra m&amp;s de prisa Que la 2 y llegue primero al rincón
de la bola 3. De lo contrario, llegarla primero la bola~ y muy pro·
bablemente estorbarla la carambola.

Negras.
r P X P J1,1ue

Variantes
1

P6D

2DXPXX
Siguen otras muy claras.
Cananea, Febrero ro de 1909.
OLALLO RUBIO.

, El seílor Francis,o J. Vásquez nos envió también soh.,·
c1ón acertada á estos problemas.

�480

EL NDOMU ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

481

D D o·USOS DE SOCIEDAD D D D
lBAillL.IS - Il))I - 1!RAJJIS
CRONICA
baile de trajes, donde se encuentra una mezcla
de diferentes épocas y en el cual lo poético se
codea con la más fina ironía, no difiere casi
;~
~
nada de los demás bailes.
llLGLJ
En algunos tiempos han tenido mucqa aceptación los bailes de verdadero disfraz, ó sea de
máscaras y antifaces. En estas reuniones, los
dominós, ya de un mismo color ó de diferentes aspectos, substituyen al traje de fantasía,
y aun cuando el conjunto sea menos brillante y variado, no
puede negarse que la diversión resulta más animada y se presta indudablemente á que las delicadas é ingeniosas intrigas
tengan un éxito completo. Es inútil recomendar la exquisita
finura y discreción que debe reinar en los bailes de disfraces,
pues la máscara no dispensa de la cortesía ni de la amabili·
dad; jamás debe usarse de ella para herir ó burlarse de las
demás personas, pues esto sería una acción cobarde. El disfraz puede 5ervir solamente como recurso de ingenio y de buen
humor, haciendo inocentes intrigas que diviertan y ocupen la
atención, sin tratar nunca en ellas de asuntos graves ó que
puedan tener consecuencias desagradables. Muchas veces se
ha tenido que lamentar el funesto resultado de una broma indiscreta y ligera.
La tr~dición autoriza en los bailes de máscaras el tratamiento pasajero de confianza¡ así es que los dominós se tutean
unos á los otros, sin faltar, por esto, á las leyes de la etiqueta.
Las piirsonas de buena sociedad solamente se atreven á esta
confianza bajo el antifaz, nunca á rostro descubierto. La galanteria permite en tal caso á un caballero decirle á su enigmática dama: "Bella misteriosa: yo te conozco muy bien.'' Y
ella responderá con amabilidad: "Yo, en cambio, no conozco á
tan galante caballero." La conversación puede tomar un giro
ingenioso y risueño, sin descender jamás á las bromas pican·
tesó de mal gusto. Sin embargo, en nuestra sociedad los bailes de máscaras no tienen actualmente aceptación, y son
substituidos por los hermosos bailes de disfraces ósea de fan·
tasia. Entre éstos, tienen el primer lugar de buen gusto los
llamados bailes de estilo; por ejemplo: época de Carlos IX,
Enrique IV y otros de ese género. Los invitadlls procurarán
que sus trajes sean del más riguroso estudio histórico, y los
salones, antesalas y comedor deben guardar la misma fideli·
dad á la reconstrucción de la época. En algunas residencias
lujosas, en las cuales se goza de suficiente posibilidad de recursos, hasta el mobiliario debe acomodarse á esa artística
exigencia. Las irandes salas de baile, salones de descanso,
buffet, etc., estan alumbrados con magníficos candelabros que
sostienen velas de cera; y para producir más completamente
el efecto de una reconstrucción histórica, los manjares y vinos
de la cena serán preparados según se usaban en aquella épo·
ca. Las figuras del baile estarán igualmente acomodadas á ese
fin, pues Margarita de Valois y el duque de Anjou no pueden
ser evocados, sino bailando con lenta majestad una elegante
pavana.
Los bailes Luis XIV, con sus elegantes minués, son los
preferidos entre todos los bailes de estilo. Pocos trajes favo·
recen tanto á las damas como los de esa época; los hermosos
ojos negros y las mejillas sonrosadas contrastan admirable·
mente con las empolvadas pelucas. Los diminutos pies, calza·
dos con los zapatitos de raso, coquetos y elegantes, C?n su alto tacón, semejan flores bulliciosas que rtvolotean á impulsos

E

Los últimos goces de la estación
se van perdiendo en el nimbo va¡!o y esfumado del recuerdo; ya
dentro de pocos días no estarán
en boga los elegantes patines, propios del invierno, y los grandes
salones destinados á esa diversión, y que no hace mucho
tiempo se veían animados por numerosa y brillante concurrencia, quedarán ahora desiertos, cerrados y sumergidos
en el hondo silencio del ol"\'.ido. La vida se compone sólo
de esto, lectoras mías; los continuos cambios de perspectivas y los incesantes contrastes forman la complicada red
qne llamamos existencia; tras de la profunda tristeza ve·
mos surgir la alegría inesperada de un ¡!oce; junto del hastío taciturno y mal humorado, se agita la sorpresa con sus
doradas alillas de inquieta y aventurera maripos~. Así
ahora, la vertiginosa carrera de los patinadores se detiene
de improviso; el placer delicioso de la velocidad, ese placer que con ambiciosa audacia trata de seguir el vuelo de
las aves por los tranquilos horizontes, no será va el favorito de los amantes á divertirse en las largas veladas in ver·
nales¡ ha pasado su reinado como paso todo, como todo
desaparece en el revuelto río de los acontecimientos, para
ir después/ á dormir un profundo sueño en el quieto y
tranq~ilo mar del olvido Esta palabra, que asusta á primera vista, no es tan cruel como parece antes de analizarla
un poco; á veces el olvido puede ser muy dulce y grato,
algo así como el descanso de la noche en seguida de un
día febrilmente ocupado y fatigoso; es el olvido en ciertas
ocasiones como la luz apacible de la luna después de una
tarde calurosa, enrojecida por un sol abrasador. Quién sabe
si muchas ó algunas de mis queridas lectoras comprenderán íntimamente la verdad de esta idea; pero las almas
vehementes y apasionadas, las que hayan sufrido violentas
tempestades sentimentales y trágicas agitaciones del espíritu, experimentarán, sin duda, una indefinible sensación de
bienestar al oir ~sa melancólica armonía que se desprende
de la palabra olvido. Es como la canción dulcemente triste
que los antiguos egipcios iban á buscar en la cuerda de
plata de sus instrumentos musicales, esa cuerda que ellos
llamaban la de la amable tristeza¡ es el monótono y tierno
estribillo que hacía suspirar con inefable y apacible languidez á las bellas mujeres de tez dorada y hermosos ojos
negros, húmedos por el llanto de amargos é intensos re·
cuerdos. No, el olvido no nos es tan triste como se cree ligeramente: tiene la grata calma del descanso, del sueño, de
todas las treguas que la pródiga naturaleza concede como
un ali vio al sér humano. Si á las palabras pudiera dárseles
color determinado, el olvido debiera pintarse como un mar
de aguas grises, dormido y callado, semejanteá una inmóvil
llanura, y por todo horizonte, un cielo brumoso y transparente como un inmenso crespón de plateadas nieblas, cuya
amplia extensión fuese cruzada de vez en cuando por blancas gaviotas silenciosas; y ante esa perspectiva de infinita
paz, no parece sino que lentamente, como benéfico rocío,
baja sobre las angustias de las penas sensitivas, una suave
conformidad, un anhelo supremo de inacción y una intensa evocación al piado3o olvido.
1t

4

,,

:¡

*

por el estilo. Estas mangas, largas
en extremo, terminan en punta que
cubren parte de la mano, y se hacen
como hemos indicado, en telas li·
geras, especialmente en tul plisado
ó encaje. El aspecto elegante y distinguido que prestan al conjunto, ha hecho que dichas
mangas se impongan á todos los trajes, desde el pesado de
paño hasta el ligero y vaporoso de baile ó teatro. También
en las doilettes» de gran etiqueta con prolongado escote y
cola de ceremonia reina la manga larga, sacudiendo así el
uso legendario de esa clase de trajes que no admiten sino
la manga corta. Hoy existe, por fortuna, una gran variedad
entre las mangas, desde la drapería que se desprende del
corselete y que parece envolver el brazo en flexibles y caprichosos pliegues, en armonía con la línea griega del traje,
hasta las man~as flotantes de tul bordado de oro y plata,
recogidas arriba del codo, ó en la parte superior del hombro con algún broche de perlas ó de pedrería. Este último
estilo de mangas da á las bellas damas un aspecto lindo y
gracioso que las asemeja á fantásticas mariposas, pues el
vaporoso tul de ilusión, resplandeciente por los brillantes
bordados, tiene parecido con las frágiles alillas cubiertas
de polvillo dorado é impalpable. La fantasía ha desarro·
Hado todos sus primores en la cuestión de las mangas:
unas veces las hace largas, plegadas y severas; otras cortas,
recogidas y flotantes. Sin embargo, en las &lt;toilettes&gt; de baile,
teatro y recepción, hay preferencia por las mangas hasta el
codo ó más altas, pues resulta una gran dificultad en la
elección de los guantes. Efectivamente, nada es tan poco
elegante como un guante corto para trajes de etiqueta, y
por otro lado, es imposible encarcelar en la piel de Suecia
y la cabritilla los delicados pliegues de las mangas hechas
en gasa ó tul, los cuales se maltratarían de un modo absoluto; en tan difícil problema la solución no se ha hecho
esperar; las mangas se han acortado cuando menos hasta
el codo, y la elegancia no tiene, por tanto, nada que lamentar.
Los exquisitos guantes de piel de Suecia, la fina y adaptable cabritilla, entran como de costumbre en el perfumado
reino del tocador femenino¡ y la última palabra de la Moda,
los guantes de seda clara, calados y ligeros como un encaje,
permiten admirar, bajo la fantasía lujosa de sus redes, las
brillantes sortijas de perlas, diamantes y esmeraldas, lanzando sus destellos sobre las delicadas manos que adornan.
Estos guantes tienen la inestimable ventaja de admitir
el uso de las joyas, imposible de conciliar con los guantes
de piel, bajo de los cuales forman los anillos unas promi·
nencias nada artísticas v del todo inútiles.
En otra ocasión hablaré á mis lectoras algo sobre los
sombreros, pues por ahora temo haber fatigado su atención
y tal idea hace poner punto final en estas líneas á su amiga

*

Muy pronto también, lectoras mías, h.abrá emigrado al
recuerdo la privanza de las elegantes pieles, el terciopelo ·
La mayor parte de los hombres consideran la vejez y la
sedoso y de cambiantes reflejos, y el satinado paño, galas muerte como males inevitables, de los que están en salvo.
preferidas de la e11tación invernal.
•••
Todavía sin embargo, imperan las tnodas de dicha estaNada se desprecia tanto como los envidiosos, ni nada se
ción¡ pero' dentro de breve tiempo la primavera nos traerá
los inimitables cambios de que hemos hablado. Una de las desea tanto como dar envidia.
notas dominantes del buen gusto, y que probablemente se•••
guirá reinando durante largo tiempo, es la de las mangas
La conciencia es un juez que tiene un defecto frecuente
transparentes, e(gasa, muselina de seda, encaje y otras en los jueces: se duerme muy fácilmente.

L

de la brisa, al moverse en las figuras del baile. Los caballeros
toman también un aspecto galante y gentil con esos trajes,
formando el conjunto del salón un espectáculo encantador á
vista.
Hay otra clase de bailes, y son los de trajes al estilo de alguna provincia, por lo cual se llaman regionales. Los bailes
deben, en tal caso, de corresponder al uso del país cuyo traje
se ha elegido; por ejemplo: el disfraz de manola, maja ó gitana exige bailes propios de Andalucía; lo mismo será si el traje es de napolitana, en cuyo caso la tarantela italiana completará el conjunto, y así en los demás disfraces.
Estas fiestas tendrán un espléndido decorado si se verifican
en jardines ó patios adornados con plantas y guirnaldas de
flores, pues los bailes populares suponen un espacio libre y
amplio.
Muy bonitos también son los bailes florales: las damas toman en ellos disfraces de alguna flor: rosas, violetas, lirios,
amapolas, etc. El conjunto en estos bailes es verdaderamente
delicioso y digno de un cuento de hadas. Existen,además, los
de fantasía, en trajes imitativos de algunos animalillos poéticos, como mariposas, palomas, golondrinas y otros. Nada
puede imaginarse más lindo que una rubia y delicada traviesa, disfrazada de mariposa,_ y una morena graciosa, de. obscura y alegre golondrina. En este caso los caballeros adoptan
trajes originales y fantásticos de pájaros de presa; la imaginación tiene, en estos disfraces, muy amplios horizontes. Hay
otras sencillas ''matinées," en las cuales se asiste con traje de
disfraz y se supone una ceremonia defantasia tam1'ién, como
por ejemplo: una boda, un bautizo, etc. En estas fiestas, los
invitados toman convencionalmente el carácter de cómicos,
pues en el intermedio del baile una pareja de bodas atravesará el salón, ó el jardín si es de trajes populares, al compás de
la música¡ en seguida se distribuirán pequeños ramos como
recuerdo de la boda¡ ó cajas de dulces si se ha fingido un bautizo. Se tomará una taza de te ó una copa de champaña.
En tiempo de Carnaval hay la costumbre de invitar á algu·
nas comidas de noche, más originales que divertidas, pues el
disfraz sólo reside en la cabeza; se rambia el peinado y la fisonomía sin atender al traje. Los invitados toman de este mo·
do 1Jn aspecto extraño, y el conjunto resulta más bien cómico
que artístico. Sin embargo, el ingenio y el buen humor saca·
rán gran partido de esta idea. Después de la comida se puede
dar una vuelta de baile, conversar y pasar alegremente el rato. En fin, hay las fiestas de caridad con trajes de disfraz. Los
trajes de fantasía pueden apropiarse discretamente en estos
casos; por ejemplo: una linda florista se vestirá con gracioso
traje Pompadour; una vendedora de objetos japoneses adoptará la "toilette" de Mme. Chrysanteme de la obra de Pierre
Loti, y así por el estilo.
Es muy usado en estas diversiones interrumpir el baile de
época actual, para ejecutar, con traje adecuado, una figura de
baile de otra época, como el minué, pavana, gavota y algu·
nos otros.
Estos son, poco más 6 menos, los bailes usados entre las
personas de buena sociedad; nuestras lectoras habrán visto, en
tan amplio programa, muchas ocasiones felices de realizar algún ensueño color de rosa,. que ~en~rá dorado marco en esas
brillantes fiestas, donde la 1magmac1ón toma vuelo tan exten·
so y en lai cuales se olvida un pocQ la monótona fatiga de
la vida diaria.

�EL MUNDO ILUSTRADO

482

4l!3

ÉL MUNDO ILUS'tRA:00

LAS QUEMADURAS
. Todo 1~ que se. refiere al niño es de la mayor importancia: su ahmen:tac~~n, su~ vestidos, las condiciones higiénicas d~. su hab1tac1on. cuidados generales y especiales que
necesita para la conservación de su salud, baños, paseos,
etc. Por ahora nos ocuparemos del niño desde su nacimiento hasta el fin de la primera dentición. La alimentación
del niño puede
ser de tres maneras: 1&lt;?1 por la madret
0
d,
2 ·, por u°:a no riza, 3&lt;?, por la leche de algún animal, como, por e1emplo: la vaca, la cabra y la burra. Tiene, la de
toda~ ellas, una c?mposición se~ejante, y contiene: agua,
caserna, mantequilla, lactosa (azucar de leche), varias sales
y, entre ellas, cloruro de sodio (sal de cocina) fosfato de

Este retrato es el de_ima 11iña que estuvo á punto de morir de una enfermedad del estómago, y .se salvó únioamente
debido á que se le dió una alimentación adecuada.

:

¡

cal¡ las zymasas, especie de fermentos que desempeñan un
gran papel en la digestión.
.El mejor alimento para los niños es la leche materna¡ nadie cual una madre puede alimentar á su hijo· es uno de los
deberes más ~agrados que tiene que cumplir, y nada hay
más no~le, ~1 más santo para ella que nutrir á su hijo con
su propia vida¡ de ese modo aumenta su amor materno hacia su hijo y el del hijo á su madre. Basta fijarse en la cifra tan aterradora de la mortalidad infantil, que arroja un
750¡1000 para ver los desastres que produce la mala ali·
mentacion, cuando ésta se déscuida¡ mas si se observan las
reglas higiéuicas y se reglame¡¡ta. la alimentación del niño,

r

li d disminu e u¡¡ 101100· or esta razón, los o·

biernos civilizados han fijado, con justa razón, su atención
en este asunto, para proteger á la infancia, ya fundando
congresos higiénicos, ya creando premios para los que escribieran los mejores libros, como en Bélgica, España y
otras naciones.
En ningún caso debe dársele al niño recién nacido, jarabes, chupones de trapo con agua endulz ida y otras substancias q~e ~u~len darle al niño, pues esto resulta inútil y
hasta perJudicial, acarreando muchas veces el algodoncillo,
que es producUo por un microbio especial.
El niño puede estar, cuando acaba de nacer, sin tomar
alimento hasta ocho días, según opiniones de personas
competentes; pero, por lo regular, al tercer día puede reglamentarse su alimentación; la primera leche que toma es
muy especial y sirve como ligero laxante para preparar
mejor sus funciones digestivas; después, :,asta los seis me·
ses ó más, su alimentación es cada dos horas y medía á
tres, y dura de 1¡6 á 20 minutos, por regla general· no cambiará de alimento sino cuando tenga la dentadur¡ completa; las madres, muchas veces porque oyen llorar al niño, y
no queriendo q~e su hijo sufra, le dan alimento, sin comprender que quizá no es hambre lo que tienen sino algún
cólico, indigestión ú otra cosa que les molest~· con esto
no hacen sino alterar su salud produciéndole~ vómitos
di~rrea, d~latación de estómago, dispepsia infantil y otra;
mil calamidades que diezman á la infancia. ¡Cuán triste y
conmovedor es el cuadro de un niño helado por el soplo
de la muerte en b~azos de su madre! iQué satisfacción
mayor pued_e experimentarse cuando mediante sanos con·
sejos seguidos por la madre se puede arrancar de las garras de la muerte al niño que sufre! Demasiado elocuente
es el caso de la niñita, cuyo retrato publicamos. Esta niñi·
ta estaba muy enferma; parecía que irremisiblemente había de morir, y se curó nada más con una alimentación
apropiada. Como este caso podrían citarse muchos otros.
Después de la alimentación por una nodriza la leche de
' •
•
vaca es 1a que mas,se usa entre nosotros, sobre todo para preparar la ~eche esterilizada¡ la leche de cabra es mu y usada en
otros pa1ses donde abunda este animal y es barato tanto
que se le. denomina da vaca del pobre&gt;¡ esta Iech~ no es
mala, y he~e, entre otras cualidades, la de que el animal
es refractario á la tuberculosis. La de burra se recomienda para l~s niños delicados que padecen de dispepsia,
(llaID;~da v:ulgarmente empacho). Nunca debe sacudirre á
un mno ni levantarlo después de haber tomado su alimen·
to porque le hace daño, pues lo más conveniente es darle
el mayor reposo posible.
En ningún. caso, y sólo por razones de mucho peso por
enfermedades como la tuberculosis, anemia profunda, alguna enf~rmedad general que, en opinión del médico ó por
mala calidad de la leche, debe la madre rehusar alimentar
á su hijo¡ por fortuna son raras entre nosotros la madres
desnatu1alizadas, y estoy segura que casi todas desempeñan con satisfacción este deber.
Muchas veces el niño no podrá desempeñar esta función,
por debilidad congénita ó por algún defecto físico, como
frenillo ó labio leporino; en estos casos deberá consultarse
á un médico.
DRA. COLUMBA RIVERA

por la piel. Si esto no sucede queda el peligro de la infección:
Apenas si hay lesiones más frecuentes que las quemaduras. la
piel desprovista de una capa epidérmica, protectora, queda
¿Quién es aquel que no haya sufrido alguna? Seguramente abierta
la absorción y, por lo mismo, puede ser puerta de
que no hay adulto que haya podido alcanzar una edad avan· entradaápara
muchas infecciones. La erisipela es una complizada sin haber sido víctima alguna vez de un accidente que cación frecuente
por esa circunstancia Pero esas complicacioJe produjera una quemadura más ó menos intensa. Los niños nes pueden evitarse.
cicatrización es fácil; pero con freestán en multitud de ocasiones sujetos á esa clase de acciden- cuencia la piel nueva La
toma una coloración distinta que la de
tes, '.).ue en ello'-, por razón de su inexperiencia y de su edad, las reiiones circunvecinas,
y ofrece desigualdades en su supueden t~ner gravedad mucho mayor.
perficie.
Las quemaduras pueden producirse ya sea por la acción di·
las quemaduras de segundo grado, todos esos peligros
r~cta de un cuerpo caliente sobre la superficie de la piel ó de sonEnmás
inminentes. La caida de las escaras, cuando los tejilas mucosas; ó bien por la acción de una substancia cáustica, dos completamente
se desprenden, puede dar lugar
que ataque los tejidos con los cuales entra en contacto, y los á accidentes graves,quemados
como
á
hemorragias,
que se deben á que
destruye, causando el mismo efecto que una quemadura. En con los fragmentos quemados se desprenden
porciones de las
este último caso puede suceder que, además de la acción local
de venas ó arterias más ó menos importantes.
producida por la substancia cáustica, haya otra general causa- paredes
la piel ha sido totalmente destruida, la cicatrización
da por la absorción de esa substancia, cuando es tóxica. Por seCuando
hace
muy
lentamente, y en tanto que ésta no se completa,
esta razón hay que us'lr con mucho cuidado de las materias el peligro de infección
inminente. La supuración se estable·
cáusticas y sólo emplearlas en la forma acon6ejada por un ce y puede por sí sola es
agotar á los enfermos, que se adelgamédico.
Se distinguen varios grados diversos en las quemaduras, zan y se destruyen de una manera más ó menos rápida, pero
fatal.
según la profundidad á que se extienden los efectos causados siempre
Cuando la cicatrización se termina, hay casi siempre defor·
por ellas. Se dice oue una quemadura es de primer grado cuan- midad.
Ya son huecos que quedaron sin cubrir; ya, por el condo solamente ataca las capas más superficiales de la piel. Es- trario, rebordes
salientes. Y Juego, las cicatrices que dejan las
to ocurre cuando el contacto con el cuerpo caliente es muy cor· quemaduras tienen
unl tendencia incesante á retraerse, de
to, ó cuando la temperatura del cuerpo que causó la quemadu· manera que la deformidad
se acentúa en vez de disminuir, se
raes inferior á cien grados centigrados. Estas quemaduras no forman pliegues, bridas que
constantemente, oquedades
son graves, aun cuando sean extensas. La piel se pone roja, que se ahondan más y más; tiran
si
no
es que se producen desvia·
se siente un dolor seguido de ardor, y que dura por algunas dones verdaderamente horribles, como
en el rostro, cuando
horas; en seguida la capa de piel destruida se desprende y se la cicatriz de un carrillo tira la boca hacia
un lado y tira de
renueva y el accidente no tiene más consecuencias. No dejan los párpados hacia abajo ó hacia arriba. En
otras ocasiones,
cicatriz.
la
retracción
cicatricial
da
lugar
á
accidentes
más
graves. Tal
Se dice que una quemadura es de segundo grado cuando
por ejemplo, cuando se obstruye el esófago á consecuencia
llega más profundamente en el espesor de la piel, sin destruir- es,
la totalmente. Estas quemaduras se producen generalmente de quemaduras causadas al tragar líquidos calientes ó subs·
tóxicas.
por el contacto del agua hirviente ó del vapor de agua. Se dis- tandas
La cicatriz se retrae y el esófago se obstruve, haciendo netinguen por la formación de una ámpula llena de líquido trans- cesaria
una grave operación, para hacer posible la alimentaparente, que se extiende á toda la superficie atacada. La piel ción. Este
caso es frecuente á consecuencia de tentativas
que forma el ámpula se desp1ende y deja en descubierto la ca· frustradas
de envenenamiento por medio de substancias cáus·
pa profunda, muy rica en tejido nervioso. Por eso es que estas quemaduras son tan dolorosas, y q11e basta el contacto del ticas.
El tratamiento de las quemaduras dará motivo á un próximo
aire para provocar un dolor que apenas puede soportarse.
En las quemaduras de tercer grado, en las cuales la destruc· artículo.
ción de la piel es más profunda aún, las ámpulas .no se lle·
nan de líquido transparente, sino sanguinolento, como que ya
está destruida la capa de la piel en que se encuentran vasos
Consultas
sanguíneos.
En las quemaduras de cuarto grado, la piel está destruida
en todo su espesor y forma una escara ó costra dura, rodeada
Frel: Sírvase V. enviar su dirección y el timbre corresponde una zona blanquizca y otra roja. La!. escaras se despren· diente para contestar en carta privada.
den y en los tejidos subyacentes se producen inflamaciones
Héctor: Si la mancha es superficial; si no tiene los caracte·
muy vivas.
res del llamado "mal del pinto;" si no es congénita, es decir,
Cuando la quemadura destruye, además de la piel, todos que exista desde el nacimiento. pudiera desaparecer por la aclos tejidos blandos (músculos, nervios, ligamentos, arterias, ción de una substancia cáustica, aplicada prudentemente.
venas, etc.), se la considera de quinto grado. Se abren lasca- Habrá, sin embargo, probabilidades de que la cicatriz fuese
vidades viscerales y articulares cuando caen las escaras, que
manchada.
fünen el aspecto de placas negruzcas de tejidos carboni- también
Sr. Ignacio Gutiérrez, Plantación Oaxaqueña: Hemos enzados.
viado ya las medicinas que nos encargó. Es seguro que se enPor último, las quemiiduras de sexto grado son aquellas en contrarán ya en su poder. Al recibir su aviso de llegada, hare·
que la destrucción de los tejidos alcanza hasta los huesos.
mos la liquidación correspondiente, pues la cantidad que V.
A partir del segundo grado, la gravedad de las quemaduras envió cubrió, con exceso, su valor.
depende de su extensión y de la importancia de los tejidos y
órganos interesados. Una quemadura de segundo grado, si se
extiende á una gran parte de la piel, puede causar la muerte
por intoxicación, pues la piel deja de funcionar y de librar á
la sangre de productos tóxicos que normalmente se eliminan

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

484

La Modista en Casa

en el 860 ar

La atención de una bueua ama de casa,
para cuidar del comedor, no debe nunca es·
perar, para mostrarse, las grandes comidas
de invitación, ni siquiera que · haya convi·
dados de confianza. Aun en la mesa de familia, las personas bien educadas deben cuidar de que no falte ningún
detalle, si no de lujo, á lo menos de limpieza, orden y propiedad eri el servicio de la mesa. Es una costumbre mu y
extendida entre nosotros, hasta en algunos comedores bien
atendidos, no dar importancia á la colocación del pan y

á los adornos que tenga el juego de mante·
lería que 'se va á usar.

.

MANERA DE DAR COLOR A LOS DULCES

Para colorear los dulces, deben seguirse las prescripciones siguientes:
Si se trata del color encarnado, se toman por iguales
part~s cremor tártaro, cochinilla molida, alumbre y potasa
reuniéndose todo en .un~ vasija de barro, y por cada
gramos se le pone medio htro de agua hirviendo; después
de hecho esto, se cuela por medio de un lienzo se le añade
otro tanto de almíbar y ya se puede embotella~.
. Para el amarillo se ponen 35 gramos de azafrán en medio
htro de agua hirviendo, añadiéndole igual cantidad de
·
almíbar.
Para el azul bastan 15 gramos de añil disuelto en medio
litro de agua y otro tanto de almíbar.
El verde puede hacerse con la combinación del am~rillo
y del azul.

35

CANASTILLA DE ALMENDRA

poner éste sencillamente delante de cada cubierto ó en
alguna charola. Como quiera que es esta una mala costumbre, y por otra parte, muy fácil de evitarse, nos permitimos
aconsejar á nuestras lectoras tengan siempre alguna cesta
dedicada á este objeto adornada convenientemente. Para
f~cilitar su confe~ci6n damos hoy un bonito medelo, que
sm duda agradara á nuestras lectoras. Una sencilla cesta
de mimbres se forra en cañamazo, haciéndole una labor al
punto de cruz, con seda ó estambre en dos ó tres colores
que armonicen bien. Un Beco de borlas, hecho con los mhmos hilos del cañamazo y atado con la misma seda ó con
el estambre con que se haya hecho la labor, le dará mucho
lucimiento.
Para. completar el adorno de esta bonita cesta, se le pon·
drán cmco lazos de listón, que pueden ser de uno 6 de dos
colores, procurando sean los mismos que se emplearon en
la labor. Colocado el pan dentro de esta cesta, será un
adorno para la mesa, por su agradable aspecto.
Nuestro segundo grabado viene á llenar otras exigencias
del comedor. Una de las figuras representa una charola de
mayólica y metal para cubiertos, pues hace muy mal efecto ver éstos colocados encima del mantel. La otra figura se
compone de dos cestitas unidas, entre sí por un lazo de
listón, y que sirven para colocar en ellas pastelillos, merengues y dulces. Es muy general poner estos artículos sobre la mesa en la sola .e nvoltura que traen de la pastelería,
lo cual es poco agradable á la vista. Estas cestitas pueden
llevar dentro servilletas adornadas con calados, puntillas
al crochet, ó de encaje inglés, prefiriendo que sean iguales

485

Se monda con agua caliente medio kilo de almendras y
se machacan perfectamente con el mortero de piedra, mezclá,ndolas c~n tres claras de huevo y seiscientos gramos d.e
azucar cernida.
Se echa:o, en un~ cacerola y se pone al fuego, moviendo
el contenido continuamente con la espátula, hasta el moment~ en que la pasta empieza á hervir, en cuyo momento
se rehra del fuego dejándola enfriar.
~ntre tanto, se va haciendo una masa con cien gramos de
azucar, dos huevos, un poco de anís molido veinticinco
gramos de mantequilla y la suficiente cantidad de harina
para que quede la masa dura.
Con el rodillo de madera, se extiende sobre una mesa
hasta dejarla bien delgada, y un molde de hojadelata, que
afecta la forma de una canastilla se va cubriendo con la
masa, advirtiendo que el molde d¡be estar bien untado de
mantequilla para que aquéllas no se peguen.
Preparada así la masa, se le van añadiendo á la almendra, uno por _uno, hasta ocho huevos y se llena con esta
pasta la canastilla de masa, cubriéndola con terrones de
azúcar muy pequeños, y se mete al horno para que se cueza.
El molde no debe quitarse hasta que no se haya sacado
del horno y esté bien frío.
MORTERUELO MANCHEGO

Dos perdices. Una gallina 6 medio pavo. Dos kilos de
hígado de cerdo. Medio kilo de jamón de Avilés. Una li·
breta.
Después de bien limpios todos los ingredientes partidas
las aves por medio, se ponen á cocer con agua y ~al.
Cuando todo esté bien tierno, se saca del agua se deshuesan las aves y se pica todo, tanto, que parezc; macha·
c~do..se cuela ~l caldo en otra vasija, colocando en él el
picadillo, dos kilos y medio de manteca de cerdo derretida
ciento veinticinco grames de pimentón encarnado una cu:
charadit~ de pimienta negra molida y un polvo de clavo
de especia.
Se remueve sin cesar con el cucharón de madera. Cuando
empieza l~ grasa á hacer burbujas y sube á la superficie,
esta termmada la operación y puede colocarse el morle·
ruelo en tarros de loza, que se tapan, como· los de dulce,
con papel blanco primero y después oon un pergamino
bien atado.
. Este morteruelo_ se conserva cuanto tiempo se desee,
siempre que esté bien tapado, y se sirve como plato frío ó
caliente, con huevos fritos alrededor.

La aguja dela mujer es una maga; sin ella,
una ver~adera ama de casa no puede vivir¡
la necesita como el guerrero el arma . .. . ¡Y
qué arma tan encantadora! Con ella se ha·
cen transformaciones sorprendentes¡ por
eso es una maga. Pueden nuestras bellas
lectoras enhebrarla para confeccionar algunos de los lindos modelos que les damos
hoy en esta sección. Hay donde escoger¡
dos vestidos para niña, una falla, un &lt;matinée&gt; kimono para señorita, un alfiletero, una
cartera, una bolsa para bombones y una cor·
bata. Esta última es de gasa lila plisada,
con una hebilla al frente y un listón negro
en la parte de abajo¡ el kimono es de seda
japonesa lavable, color crema, adornado con
cintas de raso color verde seco¡ los vestidos para niña son de muselinas de la India;
el uno lleva dos olanes de encaje y un babero en forma de pico, y el otro está adornado con un entredós bordado de negro. La
bolsa para bombones-se hace de raso rojo y
negro. La cartera es de piel fina forrada de
raso color de fresa, y el alfiletero de raso
azul pálido con ramos bordados al realce.
Aunque el reinado de los refajos y P.na
guas blancas está pasando á toda':'.p risa, las
señoras persisten en usar estos dentro de
la casa. Ofrecemos un modelo en el cual,
por medio de botones y ojales, puede variar el volante cuantas veces se desee, siendo la enagua una sola. Este sistema se presta ipara cambi3:r continuamente volantes Des vestidos para niña.-Una falla.-Un «matinée» -Un alfiletero - Una car·
más Ó menos lu1osos.
fera. - Una bolsa para bombones y una corbata

*
Labores d~ Manos
Muchas cartas hemos recibido de nuestras
lectoras en las cuales nos piden modelos
para trabajos de crochet, pues, según ellas
lo dicen, los trabajos de gancho son, suma·
mrnte sencillos y prestan toda suerte de
uhlida&lt;\es en el hogar doméstico.
Tomando, pues, en cuenta las súplicas
atentas de nuestras lectoras, tenemos hoy el
gusto de ofrecerles dos bonitos modelos de
labores de crochet, asegurándoles que nos
esmeraremos mucho en dar continuamente
lo mejor que en este género de labores anuncie la moda. Ciertamente que el crochet ha·
bía desaparecido¡ pero ahora es ella, la moda, la que lo impone, y por tanto, hay que
sacar el gancho enmohecido¡ frotarlo con
polvos maravillosos V ponerlo entre los fi.
Trabajos de crochet
nos dedos femeninos para que teja encajes
y fantasías. Uno de los modelos que r,resentamos es un motivo en estilo de aplicaci6n para vestido. El otro es una esquina para ser incrustada, con otras tres
iguales, en las puntas de un cojín para cama.
El primer mod~lo se hace con hilo bastante grueso¡ el color crudo es el indica4o para este motivo. Con unos do.
ce puede adornarse perfectamente una falda sastre hecha de tela de lino color crudo. La esquina debe t ejerse con hilo
bastante fino y la tela del cojín debe ser batista.

�EL MUNDO ILUSTRADO

486

..

..

•
., .,
A

~

·'

.

-;,V

"''

A

A

•

·.

r

t

A

á

a

•

487

EL MUNDO ILUSTRADO

A

..... .

··

A

'l!

'v
.1

v-"

1o.,

J

4

. 't
~

•

FoT. FÉLIX, DE PARís.-EsPECIAL PARA "EL MuNDv !LUSTRADO"

FoT. FÉLix, DE PARfs.-EsPECIAL PARA "EL MuNoo lLusTRADo"
MANTO DE ESTILO GRIEGO,

formado ¡,or la túnica recogida en los hombros con elegan·
tes y graciosos pliegues,
'

EL

MISMO TRAJ E MANTO,

visto por la espalda. Borlas de seda en las esquinas y en el ceutro.

�488

EL MUNúO ILUSTRADO

Los Médicos más notables de la R~pública certifican la bondad del ELIXIR DE
SAIZ 9E CARLOS, el único específico que cura de verdad las enfermedades del Estómago é Intestinos.
Sr. Dr. Saiz de Carlos.
Muy señor mio:
Tengo la satisfacción de manifestar á
usted que siempre que he empleado el
ELIXIR ESTOMACAL DE SAIZ DE CARLOS, sólo he tenido que felicitarme por los
buenos resultados obtenidos.
Me es grato suscribirme de usted afectlsimo s. S.

Dr. J. P. Gayón.
Profesor de la Escuela N. de Medicina
de México, etc.

Sr. Dr. Saiz de Carlos.
Muy señor mio:
Cumplo un deber verdaderamente grato
al manifestarle los excelentes resultados
del ELIXIR ESTOMACAL DE SAIZ "DE
CARLOS, pues apenas empiezo á pres,.
cribirlo y ya he visto teder á su uso una
DIARREA de larga duración y rebelde á los
otros medios de tratamiento, y otra grave
y complicada de VOMITOS casi incurable. durante la digestión.
No dudo que esta medicina seguirá correspondiendo en mi práctica á las esperanzas que en ella tengo fundadas, y as!
tendré el gusto de participárselo en su
oportunidad.
Soy de vd. afmo. S. S. Q. S.M. B.

Dr. Manuel Gutiérrez.
Profesor de Obstetricia en la Escuela N.
de Medicina de México, etc. , etc.

Sr. Dr. Saiz de Carlos.
Muy señor mio:
Estoy ensayando el ELIXIR ESTOMACAL DE SAIZ DE CARLOS, y debo decir
á Ud. que en los casos en que lo he usado, se ha mostrado eficaz para combatir
algunos slntomas de las dispepsias, y
algunos enfermos considéranse curados.
Me es grato ofrecerme d, usted afectlsimo S. S.

Dr. M. Carmona y Valle.
Director de la Escuela N. de Meálcina
de México, etc., etc.

Sr. Dr. Saiz de carios.
Muy señor mio de mi distinguida consideración:
Contesto á Ud. su carta de fecha 18 del
corriente en la que se sirve pedirme mi
opinión acerca del ELIXIR ESTOMACAL
~E SAIZ DE CARLOS. Diré á usted que
siempre me abstuve de prescribir á mis
enfermos los especlficos que están en boga, porque casi siempre los autores de
tales medicamentos hacen un secreto de
sus componentes. Respecto del ELIXIR
ESTOMACAL DE SAIZ DE CARLOS co~o su autor indica, su composición, conociendo las sustancias activas que lo forman, me decid! á aplicarlo en las afecciones en que lo crei indicado, una vez conocida la composición de dicho ELIXIR.
Asl es que lo he empleado de preferencia en el CATARRO GASTRICO y en el
GAS}°RO· INTESTINAL, tanto agudo como
crónico, en los adultos y en los niños. Los
buenos efectos del ELIXIR han sido constantes en el catarro gástrico y gastro-intestinal crónico, sobre todo en los casos
en que dichas afecciones son dolorosas y
están acompañadas de diarrea. Lo he empleado también con muy buen resultado
en los niños, después de la primera infancia.
A,;I es que creo que en los CATARROS
GASTRICOS, GASTRO· INTESTINALES
sobre todo crónicos, el ELIXIR ESTO'.
MACAL es un recurso con que debe contarse, pues que sus buenos resultados son
casi constantes.
Queda de Ud. afmo. atto. S. S.

Sr. Dr. Saiz de Carlos.
Muy señor mio:
Muy grato me es hacer saber á Ud. que
en todos los casos que de DISPEPSIAS
estomacal é intestinal, no ligada• con lesiones orgánicas, he usado el ELIXIR ESTOMACAL DE SAIZ DE CARLOS á titulo
de aigestivo tónico, he logrado beneficiar
á mis enfermos de una manera perfecta
cuando la DISPEPSIA ha sido atónica y
acompañada de dolor.
Espero r~coger ,:nás observaciones, y
me será satisfactorio comunicará Ud. los
resultados que siga obteniendo á favor de
tan agradable preparación; creyendo desde ahora que serán magnlficos siempre
que sepa ma:iejarla, usándola en los casos en Que debe modificar ó combatir dicho ELIXIR, según las substancias actlv~~. que entran en su esmerada compos1cron.
.
Soy de Ud. afmo. atto S. S.

Dr. Salvador f. Alcalá.
Director del Hospital Civil de Guadal ajara, etc., etc.
Sr. Dr. Saiz de Carlos.
Muy señor mio:

Con verdadera satisfacción participo á
Ud. que el ELIXIR ESTOMACAL DE SAIZ
DE CARLOS es una preparación que me
dado b1 illantes resultados en las DIS·
Dr. francisco de P. Chacón. ha
PEPSIAS, en general, y muy particularProfesor de Anatomla Quirúrgica en la ~e~te en la~. GASTRALGIAS. Para esta
Escuela N. de Medicina de México' etc., ultima afecc1on lo he empleado en mi seetc.
ñora con un éxito verdaderamente completo.
Quedo de Ud. atento S. s.
Sr. Dr. Saiz de Carlos.
Muy señor mio:
Dr. Carlos Tejeda.
He empleado en varios de mis enfermos
el ELIXIR ESTOMACAL DE SAIZ DE Profesor de Clfnica infantil en la Escue·
CARLOS, y lo considero como un excelen- la N. de Medicina de México, etc., etc.
te eupéptico, buen tónico y digesti'vo.
Su sabor agradable hace de esta preparación un medicamento~e_f!cil aceptación,
y el tenet en su compos1c1on substancias Profesor de Higiene de la Escuela Norde acción bien determinadas y ya conoci- mal
para Profesores de México, e(c., etc.
das, como. son la Quinina,. Pepsina, Hierro, Cocama, etc., garantiza su eficacia El Médico Cfrujano que suscribe certien varios padecimientos del aparato di· fica Que ha usado en distintas afecciones
gestivo.
del ESTOMAGO, e! ELIXIR ESTOMACAL
DE SAIZ DE CARLOS, siempre con muy
Dr. A. López Hermosa. buenos
resultados.
Profesor adjunto de Cllnica y de Obste- Veracruz, Julio 21 de 1900•
tricia en la Escuela N. de Medicina de Mé·
xico, etc., etc.

Dr. R. Benítez.

De venta en Farmacias y Droguerías.-Agente General de América, Carlos s. Prats.
Apartado 468, México, D. F. .

' CARTA BLANCA
¡¡LA MEJOR CERVEZA DE AMERICA!!
Cuauhtemoc Monterrey
1

••

• &gt;

�490

~·----"'7'"\i ..

EL MUNDO ILUSTRADO
f

491

EL MUNDO ILUSTRADO

-~

con~ultas para las Damas

VARIAS NOTICIAS

CUIDADOS PARA LA TEZ
Concha Marina:-Para hacer que desaparezcan las arrugas prematuras, es superior á cualquiera crema de tocador el
masaje facial. Afin de hacer éste convenientemente, es mejor dirigirse á algún
médico especialista en enfermedades de la
piel. Si usted tiene muy delicado el cutis,
es preferible que no use ningún Jabón, sino solamente debe lavarse con aeua tibia,
mezclada con un poco de bórax, y de vez
en cuando usar el Jabón lechuga, que encontrará en cualquiera droguerla de esta
capital.

UN MODELO
Rubia:-En esta sección verá usted el modelo de capuchón que desea. Puede usted
hacerlo en seda liberty, de color blanco,
adornándolo con un lazo de terciopelo negro ó verde resedá. No tema usted singularizarse con llevarlo para la salida del
teatro; es una moda perfectamente aceptada entre las damas de buen gusto en esta capital, y además, favorece mucho á la
belleza del rostro y defiende el peinado
de tos iilesperadosy brusCos &amp;taques del

buen resultado mi opinión, que mucho temo no sea acertada por falta de experiencia en asuntos tan diflciles y carencia de
datos suficientes para poder apreciar debidamente la situación que usted me indica.

RFSPUESTA
L. S.:-La costumbrefde fumar, en una
sefiorita, ciertamente no_es bien aceptada.
Como medio práctico para desarralgarla,
se aconsejan unos cigarrillos de brea, que,
según dicen, dan muy buen resultado. Pero, ante todo, es preciso emplear la fuerza
de voluntad, sin la cual los otros remedios
no tendrán éxito.
ALGUNAS RECETAS
Flor de Lis:--Para quitar el color .encendido de las manos, que generalmente prilviene de ta tez maltratada, es muy eficaz
el uso de la "Kaloderma."
-A fin de que se limpie por completo su
traje azul marino de las manchas de áci·
do, puede usted emplear el amoniaco, cu·
yo resultado es excelente. SI la tela no
está muy manchada, puede hacérsele recobrar su color primitivo con cloroformo.
Si las manchas no desaparecen, no queda
más remedio que tefiir el traje de otro color.

PARA LAS PESTAflAS
Geraldlna:-Muy agradecida á las bondadosas frases que me dirige, tengo el
gusto de contestar á su consulta.
Para que crezcan las pestafias, puede
viento, que tanto perjudica á la gracia y usar la siguiente preparación: Se pone en
orden de los diffciles peinados que hoy se medio litro de ron, media libra de· manzanas amargas machacadas, dejándolas en
usan.
infusión durante tres dlas. Después se pa.
sa esta mezcla á través de una muselina
:UNA OPINION
y;se guarda bien tapada. Al hacer uso de
Madre tlmida:-La única manera que tie- esta preparación, es preciso cuidar mune usted para convencerse de si el sefior cho de que no penetre al interior del ojo,
que pretende á la sefiorita hija 1e usted, pues podria perjudicarlo. Aeste fin puede
observa ó no buena conducta, es dirigirse usted humedecerse las pestafias con una
á las autoridades pollticas de la ciudad esponjita fina, teniendo los ojos cerradonde reside, para tener á ese respecto dos.
noticias ciertas. En cuanto á saber si la
PARA TER!R CANAS
pretende por carifio ó sólo por interés de
su herencia, no es posible saberlo de un . Piripitanta:-Doy á usted la fórmula que
modo fijo; pero la honorabilidad de ese ca- desea para teñir canas. Se hierve un graballero es la única que puede dar seguri- mo de sulfato de hierro en sesenta gramos
dad de sus rectas Intenciones. Y la misma de vino rojo. Este liquido es muy eficaz
sellorita podrá poner á prueba el afecto para ese objeto y completamente Inofenque él le manifiesta. Ojalá dé á usted sivo para el cutis de la cabeza.

LIBROS NUEVOS

Chicharita:-Le agradezco Infinito sus
frases de benevolencia, que de ningún modo merezco, y con mucho gusto contesto
á sus preguntas.
No creo que debe usted poner visillos
en las puertas del comedor, teniendo éstas, como me dice, los cristales grabados,
pues serla quitarles su bonito aspecto. En
cuanto á las cortinas grandes, de damasco, si cree usted que obscurezcan demasia.
do la pieza, puede ponerlas de etamina en
color crudo, pues tratándose de un comedor de casa campestre, creo se verán bien
de esa tela.
-Los "portiers" están destinados, generalmente, para ponerse en las puertas
de comunicación. Se colocan, recogiéndolos de un lado, á fin de que la puerta quede libre y despejada.
-Me pare" muy propio el Juego que
desea usted hacer de cortinas y dosel,
bordados á la duquesa. En el próximo número le daré modelos á ese respecto. La
mejor manera de poner los muebles, es
procurando que á la cama y al ajuar no
les dé la luz por el frente, pues esto es
muy molesto. Sin embargo, si la armonla
de la pieza exige esa colocación, puede
ponerse un biombo en los pies de la cama
para atenuar la luz. El ajuar de que me
habla es bonito y propio para uoa recámara de casa en el campo.
-El salvado de trigo es el que se recomienda para conservar delicado el cutis.

En esta sección mencionamos los libros cuyos autores
6 editores remiten dos ejemplares á "El Mundo Ilustrado."

Ue venta en todas las Dro¡ruertas y Boticas.

La República de Cuba.·lnforme de
la Admlnlstracl6n provlslonal.·Tra•
tado elemental de pslcologia .·Pro·
blemas de Fislca.·La Comunidad
y el Ciudadano.

La administración provisional de la isla de Cuba, que acaba de terminar en sus
funciones, ha hecho circular profusamente un tomo conteniendo el Informe de los
actos efectuados por dicha administración
desde el 13 de Octubre de 1900, en que se
hizo cargo de los asuntos del gobierno cubano, hasta el 1'? de Diciembre de l &lt;JO'l,
Ocupa el Informe un volumen de cerca de
seiscientas páginas, nutrido de informes
y de observaciones muy interesantes, y
precedido de un estudio sobre la situación
polltica de la isla, hasta la segunda de
las fechas indicadas.
La casa D. C. Heath &amp; Cia., de Boston,
que es una especialidad en la edición de
estudios elementales sobre asuntos cientlficos, nos ha remitido tres preciosos libritos, cuya lectura hemos hecho con gran
interés. Uno de ellos es la versión inglesa de un tratado elemental de psicologla
del profesor alemán Herman Ebbioghaus,
autor de muy interesantes obras sobre la
materia, y editor de una revista de psicologla muy afamada.
El otro es un tratado elemental de Flsica en una forma muy novedosa, con aplicaciones prácticas numerosisimas, y que
pueden ser de utilidad inestimable para
los estudiantes. Su autor es el profesor
Fred R. Neeler, de Boston.
El último es un compendio de educación
clvica, bajo el titulo de la "Comunidad y
y el Ciudadano," también interesantlsimo, y tanto más novedoso para nosotros,
cuanto que adopta un sistema enteramente diverso al que se usa en México para
impartir la escasa edpcación clvica que
se da en algunas escuelas oficiales.

MODELOS
Maria:-En esta sección verá usted dos

modelos de cepillera para que elija cualquiera de ellos. Uno es de f1aoela con
orillas picadas. El otro puede hacerse en

o

(

felpa ó terciopelo, bordando las aplicaciones del ornato con u11¡cordoncillo de seda.
Le doy también el monograma que desea.
MARGARITA,

LA POMADA BALSAMICA MARAVILLOSA
es li. reina de las vomadas, porque 1l1mprt cura, 1lt111pn alivia y 1lempr1 es eficaz. Millares de personas curadas con ella testlflcan sus maravillosos resultados, y vor esto es que se ha hecho la J)referlda del público Basta usarla una vez
para tenerla siempre á prevención. Produce efectos seguríslmos en
Granos, Tumores, Almorranas, Heridas, Pústula.~. Ll&amp;a"as, Uiie"l"OS,
,
Ulcer"s, Quemaduras, Fístulas, Erupciones, &amp;., &amp;.

Alos Judlos se deben las letras de cambio, que datan de 1318. Es antiqulslma la
loterla. Las primeras medias de aguja se
usaron en el siglo XV, y las primeras de
seda conocidas las usó Enrique II de
Francia. Zacarlas Jansen inventó el microscopio en 1590. Los molinos de viento
es invención árabe del siglo XV. El uso
de la moneda es casi tan antiguo como el
mundo. El arte de escribir la música por
medio de notas se debe á G:iido de Arezzo
en 1024. El papel tiene su origen en el
Egipto; el de hoy se conoció en el siglo
XIII. El paracaldas lo inventó Blanchar.
El pararrayos Franklin en 1757. El paraguas se introdujo en 1680.

o

''El Mundo
.........--.. ..Ilustrado''
!ES JEIL M!IE.JOIR SIE.MAN'AIRilO IE.N' !LA
IRJE!PU!SILil&lt;CA M!EXIlCAWA

50,000 LIBROS GRATIS
Para Los Hombres

EQUIVALE Á $10.0~
Para cada hombre.
Si sufre Ud. de algunas de las enfermadade
peculiares á los hombres escríbanos pidiend•
un ejemplar de este libro maravilloso. Dice
en lenguaje claro cómo un hombre que sufr,
de Envenenamiento de la Sangre, Debilida1
Vital, Impotencia, Reumatismo, Enfermedade
Orgánicas, Estómago, Higado, Riñone
ó Vejiga, puede curarse permanente
mente en su casa. Si está Ud. desani
mado y se siente cansado de pagar diner1
sin recibir beneficio alguno, este LIBR(
QUE ES GRATUITO PARA LO:
.
HOMBRES equivaldrá á centenares d
pesos para Ud. Explica porqué está Uc
sufriendo y cómo puede lograr una curación permanente y duradera. Con la ayu
da de este valioso libro centenares de hombres han reconquistado una salud
fuerza y vitalidad perfectas. Es un almacén de conocimientos y contiene pre
cisamente lo que cada hombre debe saber. Recuérdese que el libro es ABSO
LUTAMENTE GRATIS. Pagamos el franqueo. Llene Ud. y desprenda e
Cupón Gratis y mándenoslo hoy mismo por correo y le remitiremos est1
precioso libro franco de porte.

CUPON PARA LIBRO GRATIS
DR. JOSEPH USTER &amp; CO.,

Sp. 704 Northwestem Blg., Chicago, 111., E. U. de A.
Muy Sres. míos: •• Me intereso en la Oferta de su Libro y me placerá que m,
remitan inmediatamente un ejemplar por correo.

�492

EL MUNDO ILUSTRADO

La Belleza
La belleza es la armonla que el alma
busca afanosa: es el gozo que suefia el esplrltu; es la esencia perfumada que se levanta como incienso del fondo de la materia, y tomando forma de nube, envuelve
el corazón del hombre; es el beso de la
gloria que modela con amor todo lo que le
besa; es el ideal que reposa antes de emprender el vuelo, sobre la pluma del aire,
sobre el terciopelo de las flores, en lo hondo de las miradas y en los labios de la
mujer, y en los cuerpos de las vlrgenes;
es la serenidad del cielo que mira la bondad que pasa; es la dorada polvareda que

Avisos Económicos
DOCTOR FRANCISCO DE P. MlLLAN.
Especlallsta en enfermedades secretas.
Cirugía. l\to de Santo Domingo núm. 5.

La Emulsión Predigerida
«J. M. de la Garza,&gt;
es el alimento de los pulmones y positivamente nutre, fortalece y engorda. Droguería
de Uihlein Sucs., México,

D. F.

AL RECIBIR $1.fO EN TIMBRES POSTALES ó GIRO, re0&gt;!tlrá, porte pal{ado
cualQu!era de los sll(ulentes lotes: 12 va·
Quetes semillas de flores ó de hortaliza.;
5 jabones de amole para desmanchar; 12
postales de lustre; 3 pares calcetines; 1
linterna oJo de buey con luz de 3 colores;
una navaja para la barba marca "Gemelos;" 920 gramos de dulces entrefinos, ó 460
gramos de dulces finos; ó las siguientes
tres vlezas; una alcancía para dáclmos,
un atrascopo y unos anteoj~ de risa. Pida. nuestra lista d6' 3.000 efectos y direcciones para la siembra de toda clai,e de
semillas de flores. zacates y de hortaliza..
W. B. Arrlngton. "La Gran Barata," Departamento núm. 1. GuadalaJar&amp;. fal.

DR. l. PERCHES, Cirujano
Dentista (Facultad de México.)
Consultas: De 9 á 12a. m. yde3á6p. m.
Av. 16deSeptiembre N9 55, antes Coliseo
Viejo.
AURELIO MACIAS NAVARRO. OlruJano
Dentista. AvenldaCoroJ1a 85, (Antes Palacio) GuadaJajara.
ROMAN

S. ALVAREZ

Vende abarrotes de todas clas~s. Cotiza
á solicitud, cualquier artículo de la plaza.
Agente de las afamadas máquinas de coser: "Nuestra Amiga," Ap. 1405. Guadalajara, Jalisco.
Suaviza, limpia y embellece el cutis.
MANDE

UN

PESO.

Francisco S. Gonz6lez y Oa.--Gómez Palacio, Dur.

GRABADOR EN ACERO Y COBRE.- Manuel Sevllla. 01\leras número 9.-Tarje·
tas, Membret~ Et!Quetas, Acciones y
Bonos.

suscitaron con las alas los ángeles al pasar al ras de la tierra.
Cuando la belleza se despierta, abre las
puertas del dla; cuando se duerme, en·
ciende las estrellas del cielo; cuando pa·
sa, las nubes lo saben, y vestida de oro
y de púrpura, la siguen majestuosas camino adelante, hasta el carro de la aurora ó
la hermosa despedida de la puesta del
sol.
Cuando s~ detiene brota todo un campo
de flores, se levanta alguna obra de arte,
se destreGza un rayo de armonla ó la poesla se desvela y canta cantos de ventura.
Cuando suefia, sueñan todos los poetas;
cuando llora, tiemblan todas las almas;
y cuando reza, calla el hombre, calla el
viento, callan las voces de la selva y entreabren los ventanales de la gloria y se
arrodillan los ángeles.
A veces camina triste y se detiene Junto
al agua, y el agua llora bajo las frondas.
A veces besa el niño que se encuentra á
la orilla del camino, y el niño crece envuelto en resplandor de estrellas de hermosura.
A veces canta al compás de la lira canciones de amor al poeta, y el poeta muere cantando aquellas canciones dictadas,
y nace un bosque de laurel al lado de la
tumba, y siempre, por donde pasa, deja
rastros de hermosura para los ojos que
saber, gozarla.
¡Oh, belleza! Dichosos los que te oyen
y te ven, los que tiemblan cuando te adivinan, los que adoran tu andar de soberana, los que te buscan para besar tu
cabellera, los que lloran tu ausencia, los
que á toda hora te sueñan y los que por
tu gloria rezan.
¡Rezad por ella ¡oh poetas! que ella quitará las espinas del camino de vue,tra
vida!
SANTIAGO RUSIÑOL.

•

Mujer,Jsposa f Señora
Si nos casamos por amor, tenemos
mujer.
Si nos casamos por comodidad, es¡;osa.
Si por conveniencia ó interés, señora.
La mujer quiere al marido, la esposa lo
respeta, la señora lo tolera. Enfermo, la
mujer lo asiste, la esposa lo vi"ste, la sefiora se informa de su salud.
Para uno mismo hay la mujer, para los
amigos la esposa, para la sociedad la señora.
A pie se sale á pasear con la mujer, en
carruaje con la esposa, y se va á los teatros, á las fiestas de las rosas, á un baile
y á los lugares veraniegos de moda, con
la sefiora.
La mujer comparte nue~tras penas, la
esposa nuestros capitales, la señora nuestra vanidad, y cuando al fin se llega al
término de la vida, la muj er nos llora, la
esposa nos extraña y la sefiora viste de
gran luto.
Feliz el hombré que en una sola persona encuentra adunadas las tres condiciones de mujer, esposa y sefiora.

*

EL MUNDO ILUSTRADO

Por tener trece dedos en las manos fué
rechazado de las listas de enganche del
ejército, un Joven americano, sin tener en
cuenta que con más garras mejor agarrarla y serla más apto para el abordaje.

DE CÓMO EXTIRPÉ
MIS ARRUGAS

•
••
Los cazadores de cocodrilos de Ceilán
emple&lt;ln como cebo niños vivos. Por supuesto, nunca ponen al niño al alcance
de los cocodrilos, basta que los atraiga
con su llanto y su presencia, y el cazador
se encarga de dar cuenta del saúrio antes
que pueda haber hecho presa.

DESPUES DE HABER FALLA·
DO LOS ESPECIALISTAS,
LAS SOBAS FACIALES ~

***

En el afio de 1875 el total de los depósitos hechos en los Bancos de los Estados
Unidos ascendla á $2,185.512, 774. En el
afio de 18()6 aumentaron á $4,945,124,424,
El total en el año de 1907 fué de.
$3.099,635.335,348.

Y LAS CERILLAS
PARA EL CUTIS

•••
Dos personas que estén jugantc., al do·
minó diez horas diarias y que hagan cuatro movimientos por minuto, podrlan estarse Jugando ciento diez y ocho mil afios
sin agotar todas las combinaciones del
juego, puesto que su.... número se eleva á
248,528.2n 840.

NADA. TAN ErlCAZ Y T.AK
FACIL de tomar como lu

OBLEAS DE STEARN(
Jara el DOLOR de CABEZA.
UNA SOLA OBLEA alivia al
momento el m4s fuerte dolor de
cabeza.
No eontlene Antipirina ni otral
dro¡u peligros!lB. Insista siempre en que le den la de ''Stearna"
que ea la tmica legítima.

FREDERICK STEARNS &amp; CIA.
• DETROIT, MICH.. E. U. A.

"El Mundo Ilustrado"
E

ll'illl&lt;e](l)I!' i&lt;emmllllsiirñ~ ~&lt;e
i&lt;e~\Úl\b~ña.

Il&amp;

i

\

Una vlda. llena do dificultada.•. de preocuvaclone,y de entermtd11de,,me ¡¡roduJu l•rotunda~ lfnAa, é lnten~as arrul!'.aS l'n
ta cara. Oomprendfa QUt-1 tales d,fectos
no sólo me de~figuraban y me hacían parecer mucho má~ vieja d., lo aue era, olno
aue t,mblán serí,n un ob;;táculu para
abrirme pa,n en el mundo. pues sa bldo es
aue el buen éxito de una mujer, tanto so·
clal como finanCIPramente, depende oor
mucho de su aparlenda. La mujer tea.
con 1foeas y surcos profundos en et rostro.
ha de luchar de,ventajosamente contra
su hermana má~ Joven y más bonita
Por esta razón me dt:cldf á comprHr cerlllas para el cutis ó "cold creams" de las
dlterentes marcas, y procedí ásobarme la
ca.ra con la mayor const11..nc1a y rel!'.ularld11.d, esperando recuperar mi primitiva
apariencia. Pero todo era Inútil. J;Lq 1trrugas se obstinaban en dearme, Y en lul!'.ar
de des1tvarect1r se hacían más visibles.
Entonces me puse en manos de un espe·
clal!sta aue me prometió Quitarme lll,li
arrugas con la mayor facilidad. Le pagná
sus honorarios y me sometí al tratamiento Algunas veces me parEcía Que lltS
arrugas lb.in d!smlnuyen&lt;lo; pero despuás
de haberme 1!'.&amp;stado tojo el dinero Que
l)Odía me encontrá con todas mis arrugas
tal y como antes. Esto me desesperó y renunciando á tr!l.tar ue nuevo, me dPsConsola bala !&lt;lea de Que tendría. que acabar
mi vida con l!l. cara llena de arrugas. Un
dla., hablando con un amigo muy versado
en Química, se me ocurrió algo nuevo vnr
una Idea emitida por ese a.mll!'.O, á lnme~
dlatamente me puse á experimentar y estudiar todo cuanto al asunto se ref.,rfa.
Despuás de tran•currlr muchos mesPs
dedicados á vruP,ba.s y exoerlmentos, y
tra.s numero~os fracasos aue me desanl·
rn11.b•n p0r el momento, al fin lo,rrá dPScubrlr un orocedlml•nto Que produjo los
má.'I asombro,os resultados en la extlroa.r,Jón de mis arrul!'.as en una sola noche.
Rebosaba de a.leKría.. Probá mi trata.miento otra vez, y mi sorpresa y contPnto no
tu vieron límites 1tl ver Que mis arrugas
h..,bfan desap!l.recldo ca~! oor C.Jmplet, ,.
Un" tercera aplicación-tres noches solAmente-ba•tó pa.ra Que me a.uedase la cara completamente exenta de a.rrul!'.aS y
tan tersa como nunca. Entonces me decl ·
clí á ofrecer m1 trat!l.mlento á mis amll!'.a.s
íotlmas. Quienes lo us&amp;ron con los más
sorprendentes rP.su1tactos, Y en vista de
ásto determlná ofrecerlo al públ!co.
Envl!l.rá detalles completos. gratis, á
cuantl\8 damas se dll!'.nen pedírmelos. MI
remedio no consiste de cerlllas ó "cold
creams," ni de soba~ faciales, ni baños de
vavor. ni de los afeites l!'.enera.lmente recomenda.dos para. Imperfecciones f&amp;cia.les,
ni hmvoco hay nada aue Inyectar ni aue
pudiese dailar el cutis en lo más mínimo.
Se trata de un descubrimiento hecho por
mí. y tan sencillo Que ouede usarse sin
aue lo conozcan las amigas más íntimas.
Be a.vllca el tratamiento vor la noche. y
por la mañana se ve la asombrosa trMnstormacl&lt;1b. Ahrunas personas IIle han escrito diciendo aue pl\rece demasiado bueno vara Que sea verdAd, Mi conte.,ta.clón
á ésto eR Que se pru'lbe y se verá Que es la
raalldad.
Si usted. lectora amable. está Interesada en mi descubrimiento. tenl!'.a. la bondad
de escribirme dirigiendo el sobre así: "Re·
len Sanbord. Dept. 2204, Oleveland, Ohlo,
E. U. de A.. " y me complaceré en remi·
t1rle detalles completos.

•

493

LAS LOTERIAS
Es extraordinario ver de cuán distintas
maneras acogen, los agraciados por la loterla, la noticia de. haberse llevado el
premio.
M. Matt, duefio de una fonda, gana los
100,000 francos. Se le pregunta cuáles son
sus impresiones, y responde:
¡Oh! no sé, estoy casi loco. . me he
pasado el dla sin probar bocado.
M. P.intet, confitero de Burdeos, ha intentado explicar lo que sintió cuando supo que era duefiJ de los 500 ooo. Era alg:&gt;
muy confu,o.... el terror, la inquietud,
la alegria; pero é&lt;ta mezclada con cierto
dolor fi,ico que no sabia en qué parte del
cuerpo residla; en fin, una cosa "desagra·
dable" que lo hizo sufrir mucho p:&gt;r varias horas.
-E~pero- alhdla-que para la próxima vez estaré ya más acostumbrado.
Un empleado de Marsella, al saber que
acababa de ganar los 100,000 1 exclamó flemáticamente moviendo la cabeza en aire
reposado:
-E, claro; esto tenla que venir; ya lo
sabia.
Un panadero de Chamberlin, que trabajaba en la casa de su tlo, fué notificado de
haber ganado en la loteria de la vlspera
los 100,000.
-Corre, vuela á recoger tu premio.le dijo un amigo oficioso que acababa de
llegar, jadeante, á comunicarle la asombrosa nueva;--corre á cobrar tu premio, y
acuérdate que he dejado á mi mujer enferma para venir á darte noticia tan plau.
sible.
-Haces mal en abandonar tus deberes,-respondióle el panadero,-pue, yo,
desde esta mañana, sé la buena nueva;
pero no he cobrado porque aún no termino
mi trabajo de hoy. El deber y los compromisos por delante, y después. . . . lo demás.
Un cura, al saber que habla sido agraciado con los 20010001 dijo sencillamente:
--Lo siento; ya no podré dormir tranquilo; ¡,iempre estaré esperando á los la·
dronesl Podrla desprenderme de ese dinero gastándolo en donativos y limosnas;
pero:aun asl, la fama de rico me quedará
y no habré ganado sino molestias. ¡Qué
desgracia!
--Pero entonces-se le preguntó,- ¿para qué entrar á la loterla si esto podia
acarrear la desgracia trayendo el premio
gordo?
-Sefiores --rtspondió, -yo Jamás he
entrado á la loterla: uno de mis amigos á
quien en cierta ocasión hice un pequefio
servicio, es quien me ha regalado el billete. Y mal me ha pagado mi favor, porque
desde hoy he perdido la paz del alma que
yo tenla, paz que no se compra ni con to·
dos los tesoros del mundo.
¡Cuán distintas impresiones reciben los
agraciados á la Ioterla. Y luego, se ha
ccurrido preguntar qué hacen de su dinero. ¿Qué hacen? Pues ... bien, distintas
cosas.
Un cochero declaró que no suspenderla
su trabajo aunque el oro de que fuese

~
)V -'&gt;

1·1~

1
1'~

\\\\

'

-

/1,

t , ,..;

~

¿ Por qué ponerse calvos y aparecer viejos antes de tiempo? El descuido del cabello causa la formaciGn
de la caspa, y ésta es la precursora
de la caída del cabello y de la cal vicie. Para evitar estos malos, aconsejamos á usted fuertemente use el

Vigor del Cabello
del Dr. Ayer
Un caballero escribe:
"La gratitud me impulsa á escribirles
que tengo ahora la cabeza bien poblada
de pelo espeso y sedoso, por haber
usado su maravilloso Vigor del Cabello.
Estaba casi calvo antes de usar el
Vigor del Cabello. Todavía me lo
aplico una vez al dia, restregándolo
bien con los dedos en las raíces del
cabello. Estoy muy agradecido al
Vigor del Cabello del Dr. Ayer por
haber mejorado tanto mi apariencia. "

Tome usted este consejo á tiempo.
Use el Vigor del Cabello del Dr.
Ayer y conserve su juventud.
]¡() mancha el c11,bello. Pregunte tÍ su
m édico fo que opina del Vioor del Cabello
d el Di·. Ayer,

Preparado por el DR. J. C. AYER y CIA.
Lowell, Mass., E. U. de A.

"El Nuevo Siglo"
Ajurres. Roperos, Juegos de comedor
y todo lo que se necesita para
Amueblar una Cm.
PRECIOS SIN COMPETENCIA,

�•

194

EL.VIVIFICADOR
DE MlJNYON.
.El Vivificador de Munyonsurteefect.os mara,
viUosos en fortalecer y vigorizar tanto a. J1.s
an.:liaDos co1.00 a. losjóveDes debilitados por el
trabajo excesivo, la. au~iedad, los disgustos, el
abuso de los placeres, los t-xcesos ele todo género
y la edad. Debe tomarse pa~~urar la carencia
de actividad y energla, la deb1hdad prematura,
la falta de memoria, la impotencia ~l insomnio, la.excitación nerviosa¡ el recelo defracasa1
en las empresas, las pérd das semin·tl_es Y los
Htdores nocturnos, el deseo de alslam1ento, hl
melancolía y los malos presentimientos, la
debilidad debida á los excesos sexua\es, e. los
vicios secrdos y a. las malas costumores, las
!)érdidas del fluido vital y la Incapacidad para
el cat.rimonlo. Ejerce una acción sumameotP.
eficaz é Inmediata sobre el centro del sistere..'\
nervioso, comunicando ast vitalidad, salud Y
vigor !l. !amen te y al cuerpo. Precio, '.lnmoneda
~!cana; 2pll80S,
~ .• .,,.,_,

t

·r

dlP114ll' 1
1:fa. .Profesa 5.

·sa¡uJauao saluajy

Méxh:o. J.J. F.

Quinta de Salud
"R. Lavista"
Tlalpam, D. F.--Teléfono M. 16
Asistencia científica de
enajenados, morfinomanos,
alcohólicos y quirúrgico.s,
empleando los medios terapéuticos más modernos. Efica r atención para los enfermos. Departamento es:
pedal para señoras. Insta:lación eléctrica completa.
Rayos X, corriente de alta
tensión, mecanoterapia.

Director Médico,

EDUARDO LICEAGA.
Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozain.
Administrador,

J. Lavista.

dueño formara una montaña capaz de ce·
brirlo entero. Se sacó los 150,000, y al dla
siguiente, después de cobrar esa suma y
de llevarla á un banco, subió al pescante,
y comenzó, como siempre, su ruda labor
al sol, al viento y á la lluvia.
Un pescador del puerto de Marsella.
agraciado con los 100,000, no dejó nunca
de ir al amanecer á la playa á explorar el
cielo.
¿Para qué vienes?-declanle sus compañeros;-si nosotros estuviéramos en tu
lugar, nos gustarla ver entrar el sol desde
la cama ...
--No es tan fácil perder la costumbre de
toda la vida-respondia;-si ustede; estuvieran en mi lugar, harlan lo que yo:
venir todos los dias á la playa para examinar el cielo.
Un obrero ganó los 125,000, y al preguntársele sobre la nueva vida y el lujo
que desplegarla al verse dueño de suma
tan importante, respondió:
-Pienso bajarme de la. bohardilla al piso cuarto. 1Me sofoco tanto de subi(á esa
torre! ....
¡Bajarse al piso cuarto! cuando podla
vivir en una linda casit( con árboles y
sentarse á su sombra para regocijarse de
su buena suerte! ¡Oh, corazón humano!
¿quién podrá conocerte bi !n? ....

De 2.550 reyes que ha.habido poco más
300 han sido destronados, 13i ·. asesinados, 123 tomados
prisioneros, 108 ejecutados, 100 muertos
en campos de batalla, 46 obligados á ab·
dicar, 28 han sido suiddas, 25 han recibido: la muerte por_ medio: de la· tortura
y 23 se han vuelto locos ó imbéciles.
ó menos hasta la fecha,

***

El periódico _indú ,"Yugantar," que se
publica en la colonia.Jrancesa de Chandernagor, incita á los bengases al exterminio de los. europeos, y dice que pide
por la subscripción sólo "la cabeza de un
europeo." Se.ignora cuáles sean las·medidas tomadas por las autoridades francesas contra ese anuncio :subversivo y
peligroso. Se conoce que los franceses é
ingleses no son muy amados por los nativos del Indostán.

LA MORBOSIDAD Y LA MORTALIDAD SON MUCHO MAYO
RES EN LOS NI:&amp;OS CRIADOS

LAS MADRES
debieran saber. Con la mayo1
parte de las nifl.as, sus tribulacio.
nes proceden de la falta de nutrición, tanto en caEdad como en
cantidad. Hoy día se denomina
esta condición por el término de
Anemia; pero las palabras no alteran los hechos. Existen miles
de niñas en esta condición ; al~unas de ellas están en la edad
de los misteriosos cambios que
conducen al completo desarr1)1lo
y necesitan especial cuidado.
Muchas sucumben en este periodo tan crítico y la historia
de tales pérdidas es la más triste en el curso de la vida. Un
tratamiento conveniente podría
haber salvado á la mayor parte
de estos tesoros de 5US padres, si
las madres hubieren sabido de la
PREPARACION de W AMPOLE

y la hubieren administrado á sus
hijas, con el re.mltado de que habrían llegado á ser mujeres fuertes y sanas. Es tan sabrosa como
la miel y contiene todos los prin·
cipios nutritivos y curativos del
Aceite de Hígado de Bacalao
Puro, que extraemos de los hígaúos frescos del bacalao, combi·
nados con Jar:.ibe do Hipofosfitos ~
Compuesto, Extractos de ~alta
y Cerezo Silvestre. Para lograr
el desarrollo de nifios pálidós,
raquíticos y demacrados, y especialmente aquellos que padecen
Anemia, Escrófula, Raquitismo
ó Enfermedades de los Huesos y
la S.:tngre, no tiene igual, pues
sus propriedades tónicas son exccbntes. "El Sr. Dr. José M.
Gaijosa, de México, diae: He
empleado su Preparación de
Wampole en una, Señorita que
presentaba algu::ios síntomas inquietantes en el aparato respiratorio y de2de el primer frasco
comenzó á notarse alivio marca·
do, habiendo desaparecido toda
huella de enfermedad al termi· ~
nar el sexto frasco." Nadle
sufre un desengaüo con est::i.
De ven:~ en todas las Botica::.

con biberón que los criados al pe
cho, si se omite en el primer caso
añadirá la leche la preparación alimenticia llamada harina «Kufeke&gt;,
que recomiendan calurosamente in,
•••
t,
numerables médicos del país y exSegún los filatelistas inglese;;, elJ¡decatranjeros. La harina «Kufeke&gt; con- no de los sel los de correos es el 12 céntiene una gran proporción de prin- timos azul de Hong Kong, emitido en 1865
cipios nutritivos que contribuyen con el-filete C. C. y que desde entonces
al desarrollo vigoro'3o del organis- no ha sufrido otra alteración. El 24 cén·
timo~ de Terranova, de 1886, ocupa el semo infantil, se digiere fácilmente y 11:undo
lugar; pero pueden e,1contrarse seademás de esto impide y corrige la llos mucho
más antiguos si se tienen en
presentación de perturbaciones di- cuenta las variaciones de filigranas Ytagestivas, diarrea, cólera infantil, ladros. Asl es que el de 5 peniques cuadrado de Nueva Gales, existe co~ el
catarro intestinal, etc.
&lt;EL NIÑO EN LA LACTAN-

• 1 "'

EL MUNDO ILUSTRADO

CIA&gt;, instructivo folleto que se
reparte GRATIS en los lugares de
. venta.

mismo color que hace cuarenta y cmco
años, lo que le ha valido Justamente el
nombre de "Great old Stamps."

•

EL MUNDO ILUSTRADO

FUOACE5
Hoy Momo está de fiesta. Hoy la locura agita nerviosamente sus sonoros cascabeles, y sus risas abren su ala de luz,
desgranando ritmos, ya dulces y apacibles, ya descompasados y broncos.
¡Carnaval! ¡Cuántos pensamientos levanta esta palabra! La imaginación, la
eterna "loca de la casa," sueña inconscientemente con las escenas maravillosas
que todos hemos leido en los vetustos
cronicones de los tiempos de oro! Al tintinear en nuestros oidos el mágico voca·
blo, pensamos al instante en las marque·
sitas rubias, coquetamente disfrazadas de
pastoras; en los rostros aristocráticos en·
cubierto~ con la seda del antifaz; en las
charlas galantes con la hermosa desconocida; en los labios bermejos, que rlen y
charlan con sabrosa coqueterla ...
Y pensando en todo esto, llena de azules humos la cabeza, cargada de recuerdos
la memoria y atiborrado el · magln con los
oropeles de antiguas narraciones, nos en. dosamos, cuando cae la noche del clásico
domingo, el correcto y estirado fraque, nos
anudamos bajo la barba la impecable corbata de batista, y felices con nuestro propio engafio, corremos desalados hacia el
sitio donde sabemos que se verifica el clásico baile de carnaval.
¡El baile de máscaras moderno! 1Qué
riJ!cula parodia de aquellos antiguos bailes, en que los más grandes señores y las
más encopetada~ damas discurrlan elegantemente disfrazados, haciendo d~rroche de "chic" y de talento! Hoy no vemos
la mano fina y delicada, surgir, como una
flor de nieve, de entre las ampllsim.:s
mangas de seda del artlstico "dominó,"
ó de entre los ricos encajes de una "toi·
lette" de los tiempos del rey Sol. Hoy la
mano que se extiende hacia nosotros, sa·
Hendo de entre los desaliñados pliegues
de un asqueroso vestido de utilerla, tiene,
magüer el engafio de los polvos de arroz,
la aspereza plebeya, que denuncia en el
acto á la maritones convertida en mere·
triz. Hoy la broma que nos es dirigida
por una hembra disfrazada de marquesa
del Trianón, tiene el acre sabor que habla en el acto de su procedencia de plazuela. Nada de "sprit," nada de talento,
nada de elegancia. Mujeres de la hez del
pueblo, cuyo lenguaje azota como el látigo de un carretonero; hombres sin honor,
que charlan de una manera estúpida, salpicando sus diálogos con juramentos de
Intima taberna; bromas que hieren como
una plebeya bofetada; dh frares que acusan la estultez de un Flgaro de arrabal;
fraques que cabalgan grotescamente sobre los hombros de sus dueños, cual si estuvieran descontentos de encontrarse en
lomos no hechos para la aristó:rata prenda; imprecaciones y gritos de reyes y duquesas, cuyo tufo apesta Avinos de la peor
laya; comparsas que parecen haberse disfrazado, no para asistir á una diversión,
sino para consumar un asalto: eso es hoy I

495
unestro baile de carnaval! Los que Aél
asisten con l 1 cabeza re¡: leta de dulces y
alegres ilusiones, al encontrarse enmedlo
de la innoble marejada, sienten asquerosa, náuseas, y [apartándose: del ir fecto

grupo, miran con lástima y tristeza esa
hmible caricatura de lo que en otros
tiempos fuera un torneo de buen gusto y
de elegancia .. ..
¡oh, nuestra, alegrlas en grupo! ¡Oh,

'

LA MARCA DE PERFUMERIA
'
'
LA MAS
CELEBRE
EN EL MUNDO

�EL MUNDO ILUSTRADO

496

EL MUNDO ILUSTRA:Oó

LA CALVICIE yLA CAÍDA DEL PELO
Un Remedio infalible

LA PERTUISINE

-·-

En algunos números anteriores hemos publicado una serie d_e varias
atestaciones con el objeto de demostrar la verdadera eficac1dad de
la PERTUISINE. Hoy relatamos nuevas comprobaciones entre las
últimas cartas de felicitaciones que hemos recibido.
Dichos testimonios convencerán los más escépticos.
Certi{i,co que J,icha (otogra/ ia me ref)resenta desde
el día e11 que emne:e las
lociónes de PERTUISINE.
Firma: Víctor HAUCRECORNS,
33, Rue Viaia, Parls.

Muy señor mto:
Le agrade:co sinceramente
por el resultado ea;traordi11ario qrre he obtenido con
la PERTUISINE,
Mi pelada queda completame11te curada y los pelos
han crecido de nueco como
lo atestigua la (01ografía
que le adiunto con esta
carta. Quedo agradecido.
Firma: Víctor HAUCHECORNB,
33, Rue Viala, Paris.

DESPUES

ANTES

Compañeros de estudio de Víctor HaciclwcorM, ate$liguamo~ qrte

de !1.Uestro amigo ha crecido en dos meses, gracias á la

pelo

l '. ILLES,

PRUNEAU,

e, Rue du Boisseau, Asniéres.
Edouard

el

PERTUISINE.

Rue Eugéne Duhoi~. 68. Vitry·sur·Seine.
Louis LlTHIEC,
27. Rue Louis·Blanc, á Levallois.

THIÍVHNOT.

138, Rue du Bois, á Levallols.

Emil-. RAY~AUD,

15, Passage Notre·Dame de la C,·olx, Parí,.
Juiily1 3 de Marzo 1907.

Muy señor mto:
Es para mi una cerdadera mtis{ar.ción de poder ote1&lt;tar los "!ªfªºillqsos
efectos de ~u PERTUISINE , la re,·ono;co como muy e{ica:. para ae.ener a la
mai¡or breo~dad la caída de l pelo y harerlo crecer d~ nuevo.
Lo puedo declarar por haberlo ea:perimentado yo mismo, por lo cual le
quedo muy agradecido.
.
Quedo de V. A. S. S.
J. Bo~NET, Pro'.esor i Juilly (Francia).
La PERTUISINE es infalible contra la caida del pelo la más rebelde.

.

DEPÓSITO GS:NEIIAL:
DEPOSITARIOS EN MÉXICO,

..

PARIS-LEVALLOIS, 18, Rue des Arta.
J. LABADIE

SUCS, Y CÍA.

5.

CALlE DE LA PROFESA·

UN LIBRO PARA LAS MADRES
"Higiene de la Infancia y Consejos Prácticos
•
para Criar á los Niños Hermosos y Robustos."
Toda. madre debe obtener este interesante librito sobre los cuidados de las criaturas, escrito expresa.mente por eminentes médi·
cos Millares de ejemplares se ha.n distribuido gratis á. las madres
en ia.s últimas sema.na.s. Pida.nos un ejemplar inmediatamente.

JOHANNSBN, PELIX Y CIA.
Antigua Droguería de la Palma. México, Apartado 313

nuestras hoscas alegrlas de aztecas! Cuan.
do gozamos, nuestros placeres tienen un
dejo de amarg·1lsima displicencia. Nosotros no sabemos reir. No tenemos la loca,
la picaresca, la bulliciosa ri: a de los franceses; ni la irfantil y atronadora de los
alemanes; ni la jacarandosa y desbordante de los españolts; ni siquiera la franca
y alegre de los norteamericanos. Nuestra
risa es torva; más bien parece mueca para encubrir un dolor que "rictus" que denuncia perfecto bienestar. Nos reímos á
carcajadas; pero á carcajadas duras, sin
tintineos alegres. Reímos como para hacer
creer á los demás que nos hallamos contentos, como para engañarlos diciéndoles
que no somos tristes por naturaleza.
De ah! que aunque po&lt;1riamos divertirnos en ese carnaval asqueroso, no sabemos, no podemos hacerlo. Nuestro carácter zahareño se despega de la farsa 'llegre del antifaz, y sólo lanzamos histéricas
risotadas Que vibran como gritos epilépticos, acompañados por los chulapos acordes de la orque~ta. ¡Y este es nuestro baile de carnaval! Con justicia los que asisten á uno de ellos, creyendo encontrarse
con los episodios galantes que ha leido en
clásicos cronistas, tienen una horrible desilusión y creen mirar, bajo de cada careta,
la fatldica cruz de ceniza de una tristeza
incurable. El Carnaval, el verdadero Carnaval ha muerto hace mucho tiempo; por
esa razón, cuando en uno de esos bailes
plebeyos suena el taponazo del champaña,
el ruido del descorche no tiene el alegre
tintineo de un repique, si :io que parece
un doble pavoroso: es uo grito de dolor
encubierto por una carcajada!
IVAN.

Departamento de Encargos
Señor José M. Carranza.-Matehuala, S. L. P.
Por Express remitimos á usted los discos que desea.
Señor Carlos Bravo.-Monte Bello, Oax.
En carta le damos informes acerca de la maquinaria que nos
pide.
Señor José J. Rodrlguez.-Monterrey, N. L.
Ya le enviamos muestra del papel que usted desea. El precio
verdadero es el indicado en nuestra carta del 16.
Señor Carlos A. Lessler.-La Mula, Coah.
Ya mandamos empastar el segundo semestre de "El Mundo Ilustrado," reponiéndole los ejemplares faltantes.
Señor Antonio J. Ruiz.-Ciudad.
El pr_ecio de las pastas que usted desea es de cinco pesos. La
colecclon de nuestro semanario de Enero á Junio del año pasado
está agotada.
Señora Emilia S. de Durán.-Mazatlán.
Por Expres~ Wels Fargo le remitimos las pinturas y soluciones
para fotografla.
Señor doctor E. Brondo Whitt.-C. Gu.:rrero, Chih.
El p_recio de suscrición al semanario que nos indica es de S2. 75
por tnmestre.
Señor licenciado Joaquln Cárdenas Sales.-Tonalá, Chis.
Ya le fueron entregados al 11bogado que nos indica los documentos que nos envió.
Señor Manuel Garcla Romay.-Jicaltepec, Ver.
El pr~cio del calzado que usted nos indica es de Srr.oo.
Señor Carlos Chávez C.-Jiménez, Chih.
Por_ ~rta certificada enviamos á usted el billete de loter!a que
nos p1d10.
Señor Ricardo Farnández.-Tlalixcoyan, Ver.
El precio de esas navajas es de s9,s 5.
Seños Danie~ Villalpando, jr.-Rincón de Romos, Ags.
En carta pedimos á usted más amplios detalles para poder informarle acerca de las máquinas perforadoras.
Señor Manuel Sánchez Acosta.-Tetecala, Mor.
En carta le damos pormenores de la casa á la que puede pedir el
ganado que desea.

IDGIENE de1 TOCADOR
Las cualidades antisépticas,
detersivas y cicatrizantes que
han merecido al

coattar saponiné

Le Beuf

su admisión en los Hospitales
de París, explican la boga de
e~e producto para todos los usos
del tocador : Cuidados de la
Boca á que purifica, de los
Cabellos cuya caida detie11e.
Lociones de las Crias, Cui·
dados intimos, etc

"EL MUNDO ILUSTRADO"

LAS FARMACIAS,

Unico Agente apoderado. Carlos MULLER
Apartado 1(l()~, Mexico

===POR EL

===

VIAJE REDONDO A

-TAMPICO
LIMITE DE REGRESO

30 DIAS

SALIENDO DE LA ESTACION DE COLO·
NIA, MEXICO, POR EL TREN St. LOUIS
LIMITADO A LAS 7.30 p. m., SE LLEGA
A TAMPICO LA NOCHE SIGUIENTE A
LAS 9 p.m. •

*

lfm~orn~~ ~f·Pf~(~

60 PAGINAS EN EXCELENTE PAPEL COUCHE
UN HERMOSO ALBUM MUSICAL
32 PAGINAS DE NOVELA ENCUADERNABLE
DEPARTAMENTOS DE COMISIONES y DE CONSUL•

D~L TARPON

TAS MEDICAS, GRATUITAS
PARA LOS SUBSCRIPTORES.

ALLEN &amp; HAN.BURYS, LONDRES

GABINETE DE LECTURA 'CON MAS DE 3,000

NOTA.-06rtese e,te a.viso y remítase en sobre a.blerto con porte simple de
2 centa.vos, y se recibirá Inmediata.mente este librito,
Mundo Ilust. Febrero 28-1909,

CUOTA ESPECIAL

t

Ag .. ntes Genero les de los tires.

Muy seliores mios:
Strva.nse remitirme gratis y libre de porte el interesante librito
para la.s madres, escrito por especialista. de nií'!.os.
Nombre......................... Localidad ........... ..... ....... .
Dirección. .. .. . . . . . . . . . . .. . . . . . . Edad del niño........... ........ .

·

00
Plata

EL MEJOR SEMANARIO
DE LA REPUBLICA

Desconfiarse de las falsificaciones
EN

$40

CUALQUIER REPRESENTANTE DE LOS
rERROCARRILES NACIONALES SUMINISTRARA AMPLIOS INFORMES • __

NOVELAS DE LOS MAS NOTABLES
AUTORES.

,,.

~~

PRECIOS DE SUBSCPIPCION
En la Capital, un mes ............ $ 1 25
En los Estados, un trimestre. .. . . . . 4 50

GEO. W. HIBBARD,
Agente General de Pasajes.

f. E. YOUNG,
Vice-Agente General de Pasajes

Ciudad de México

/

�)

.

TOLUCA' EITRI

I

LA FAMA DE ESTA DELICADA CERVEZA ES UNIVERSAL
co~o LO PRUE·BAN LAS MEDALLAS QUE HA OBTENIDO
EN TODAS LAS EXPOSICIO• • • • • NES • • • • •

La Bebida de los Hogares
La Prefieren las Familias
.

~

La Cerveza más exquisita
por su sabor
. · y excelente calidad

SI QUERÉIS TOMAR UNA
BUENA CERVEZA, PEDID
•-• • • SIEMPRE• • • •
'

Toluca Extra.,

�~t MUNbO

ILUSTRADÓ

Un juego de grifos es el mejor adorno para sala.--Los
hago dorados óal color de sus muebles

Compañía Bancaria
De Obras y Bienes Raíc~s

Mélico, ArenirJa San francisco 33

6uadalaiara: Lopez Cotilla 43 ¡ 45

Departamento Bancario
Prolongación del 5 de Mayo Número 31

.

CAPITAL TOTALMENTE EXHIBIDO: $ 10.600,000

1

Hace descuentos, préstamos con prenda, cobros y giros sobre todas las plazas de la República Y del extranjero. Recibe dep6sitos á plazo fijo y en cuenta corriente, por lo que
abona intereses á mejores tipos que ninguna otra compañía.

1

..

~

., n
_ ~,1~ \
'-·

CAMBIO DE MONEDA AL TIPO MAS VENTAJOSO EN LA PLAZA

~

'

Compra y Venta de Bonos del Gobierno Mexicano
¡'

¡
1

1

Presidente, FERNANDO PIMENTEL y FAGOAGA; ler. Vicepresidente, Lrn. PABLO MACEDO¡
29 Vicepresidente, LUIS BARRoso; Gerente, XAvIER lcAZA;
Cajero, E. FRANK CAMJ&gt;os; CONTADOR, Jos.É R. GARDUÑO.

1

A•

1

Columnas,

Espe¡os,

Estatuas

Consolas,

de mármol

Biombos,

¡ Alabastro.

Repisas,

Porcelanas

¿f@ir cqi@® IEIL JAIRAIEIE ID&gt;IE Hil(GO§
Es el Mejor laxante Para Uso de las Familias?
PORQUE
Es puro.
Es suave en su acción.
Es aR"radable.
Es eficaz.
Es barato.
Es bueno para los niños.
Es excelente para las señoras.
Es conveniente para. los hombres ocupados.
E:;i completamente inocuo en cualquier circunstancia.
Lo usan millares de familias en todo el
mundo.
·
Los médicos lo estiman como un laxante
valiosisimo.
Si Ud. lo toma, estará tomando el mejor
laxante que se conoce en todo el mundo.
Sus ingredientes son todos saludables.

f
i

1
1

i
:

'*

Su acción es suave, sin efectos consecuti"' vos desagradables.
"'
E;;tá enteramente desprovisto de sustan.
lfl cias deletéreas.
Contiene los principios laxantes de ciertas
i'" plantas.
"'
Contiene los principios carminativos de
"' otras µlantas.
f~ Contiene líquidos aromáticos de sabor agradable y refrescante.
~
Todos sus componentes son puros.
~
Están sabia. y cient.ifica.mente combinados.
;
Forman una bebida deliciosa.

"'

~

;,

Para. obtener sus benéticos efectos. débese
siempre comprar el legitimo, preparado por la

~
~

California Figsirup Company, San Francisco, Cal.

~

Se vende en todas las Droguerías y Boticas.
f;f.f:f;féE= ..E:EiH:UH:H:f.'H,E:Uf:t~Eci:E:E;f:f:E;f:E:i:f'~~H:E:f:H:f:H:E '

Agentes Generales para la República Mexicana:

-JOSE UIHLEIN, Sucesores. .
DROGUERIA
Calle del Coliseo Nue•10 Núm. 3.-MEXICO.

Jarbineras.

t

'

CUlUJ!D)Il(O) IPIEILILAJM!D)Il!Mll
~11s 1IEII~ILIJ
AIISlll lºI I IAIIRIrrílEIISI·
c1á6rioa mode/o dG ?/idriGras cfZrfísficas, emploma·
das. ara6a~a8 á varios tonos 9 á colores.

~

i
:

i

.
~
-~ fiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii~~

~

esmaltadas

LUNAS

f

CRISTALES ~

VIDRIOS

: ,~PAPEL·.TAPIZ ~ -:

�EL MUNDO ILUSTRADO

502

VARIEDADES

Maternidad
Muchas mujeres anhelan ardientemente
tener un hijo como el orgullo y la alegría
ganos femeninos, son estériles.
Por medio del Compuesto
Vegetal de Lydia E. Pinkham
se prepara la mujer mejor para
una Maternidad sana y feliz
que por medio de cualquiera
otra medicina, porque entona
y for tifica todo el órganismo
fe menino, curando todas las
?-:-? \
desviaciones, ulceraci ónes é
inflamaciones de la matriz.
) .
La Mujer que está en buena
condición física, transmite á
sus hijos la gran dicha de una
buena constitución.
Si las que van á ser madres,se
fortaleciesen con el Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham, que por treinta
años ha sostenido á millares de mujeres en esta condición, habría menos
malpartos, menos sufrimientos y menos chascos al dar á luz á una criatura.

El Compuesto Vegetal de Lydia E. Pinkham
es el Unico Remedio Genuino y Positivo para la cura de las afecciones y
males peculiares de la mujer.
Cura las peores formas de Enfermedades Femeninas, la Tirantez, la Debilidad de la Espalda, la Caída ó Desviación de la Matriz, Inflamaciones, Afeccion
de los Ovarios, y todas las Enfermedades orgánicas del Utero ó :Matriz ; es
valiosísimo en el Cambio Crí tico de la Vida ; disu¡!lve y arroja los tumores que
comienzan á formarse en el Mero ; contrarresta la tendencia hacia Humores
cancerosos. Cura las Jaquecas, la Debilidad General, Indigestión, etc., y vigoriza todo el sistema. l'ara la cura de los males de los riñones de ambos sexos
el Compuesto Vegetal de Lydia E, Pinkham es sin rival,
De Venta en todas las Farmacias
Prep arado en los Laboratorios de

The Lydia E, Pinkham l\ledicine Company, Lynn, l\lass., U,S,A,

A FL.EBITIS

¿ 9'!uere ,V. ponerse al abrigo del. emboho, el accidente mAs terrible de la
flebitis? S1 V,.na escapado 6 ~l, ¿ qmere V. evitar las hinchazones persistentes,
los entumec1m1entos, la deb11t dad, que resultan tan 6 menudo de la flebitis
antigua? Tome 6 cada comida una copita de Elixir de V1rg1n1e 11Tyrdabl
que restablecer6 la circulación y har6 desaparecer todo dolor. Envió
gratuito del folleto explicativo e~cribiendo a : lll'yrdabl, 20, aue de
i.aaochefoucauld, :Paris.- Exí¡ase la firma de garantía l'lyrdaht
De venta en todas las Droguerías y Farmacias.
,

Cree el "Espectador," de Londres, que
todas las naciones de Europa andan muy
acertadas en reverenciar al viejo emperador de A•Jstria, Francisco José, pues que
á la muerte de este magnate puede volverse el viejo Continente un rosario de
Amozoc.

•••
Cálculos recientes estiman en ........ .
el petróleo que actualmente existe en América y Europa, de
donde se deduce que la humanidad no
tendrá que preocuparse de la cuestión de
combustible sino de aqul á ochocientos
cuarenta años.

1,261.000.900 toneladas

MEXICANOS PROMINENTES RECOMIENDAN LA PE-RU-NA
Morelia del Sagrado Corazón.
Carta del Ilmo.
México.
Marzo 21 de 1906.
Arzobispo de
",\\e consta que á muchas
personas les ha producido
Michoacán.
el uso de la Peruna un efec=
Magníficos Resultados Producidos
por la Peruna.

to saludable, muy bueno y
muy rápido."
i' Atenógenes Silva,
Arzobispo de
Michoacán.

•
**

En algunas iglesias de los Estados Unidos se está tratando de tomar medidas
protectoras contra los descomunales sombreros que llevan algunas devotas, los
cuales mantienen en la sombra á un par
de vecinos de cada lado, si es que·no se
avecinan con otro sombrerón, y entonces
viene el conflicto.

La Peruna--__ Cur( una Tos Persistente.

Guadala.ja.ra, México, Abril 23, 1905.
Muy Sres. míos:-Tengo la. satisfacjión 1e comunicar á V des. que el uso
!el medicamento denominado «Peru·
1a&gt; ha. curado radicalmente en pocos
lías á una. persona de mi familia que
veula. padeciendo desde hacia dos me,es de una tos molesta y persistente .
De~Vdes.)fmo. S. S.
José de Jesús,
Arzobispo de Gua.dala.jara.

•••
Acaba de votarse en el congreso g eográfico de Ginebra la resolución de que
las horas del dla llevarán una numeración
consecutiva del 1 al 24. Por tanto, los re·
Jojes deben de marcar, en lo sucesivo, las
24 horas del dia. Asl desaparecerán esas
iniciales A. M. y P. M., que pueden significar muchas cosa .

Resfríos y Afecciones Catarrales.

O. Gutiérrez Quintero, Abogado.

Sta. Teresa. Núm. 14, México, D. F.
Diciembre 28 de 1005.

**•

,res. Peruna. Drug Co., ·
Columbus, Ohio, E. U. de A.
Muy Sres. míos:-Tengo\el gusto de
~omunica.r á Vdes., por medio de la.
presente, que su preparación, la. Peruna., es realmente maravillosa como re·
uedio para resfrios y afecciones ca•,arrales.
Mi señora. esposa, que los padece de
dguna intensidad y de carácter rebelle, se alivió rápidamente con haber
·,ornado sólo un pomo de tan benéfico
·e medio.
Para. beneficio del público en gene·
·al y para que se alivien muchos enfermos con ta.n excelente remedio, di·ijo á Vdes. estas lineas, de las cua.es pueden hacer el uso que crean conieniente, pues lo manifestado es un
testimonio de los buenos y rápidos
efectos de la. Peruna..
Dd Vdes. atto. y afmo. S. S.

Un médico francés afirma que el cacao
presenta inconvenientes en la alimentación de los niños, y sobre todo en los de
corta edad. Las funciones digestivas se
desarreglan, se excita el sistema nervioso, la sangre se debilita y se retarda la
nutrición. Esta acción nociva es debida
á la presencia de ácido oxálico en el cacao.

•*•
Suvtzalrri,_la piel J la da una blanClll'a a.acarada perfecta¡ J cura radlcalme11te
..o1o11es J 1abaA011ea. ForiUl.ca lu uAu J lu da bril o J tra11&amp;pare11clL
AQNEL P1uo1111T.t., 18, AVENUI DE L'OPtRA, PARII.

POLV'OS DE TOCADOR

DE MENNEN

DE TALCO
BORATADO

Hermosean el Cutis.

Deliciosos después del Baño. Un lujo después de Afeitarse.
Alivio positivo para los Sarpullidos{ Quemaduras de Sol, Piés
Doloridos y todas las afecciones de cutis. Recomendado por
Eminentes Facultativos y Nodrizas por ser el

Más Perfectamente Higiénico de Todos los Polvos
para Niños y Adultos. Pídase el de MENNEN (ellegítimo),
diferente y muy superior á todos los demás. El gran mérito de los
POLVOS DE TOCADOR DE MENNEN de Talco Boratado
y su buen éxito, ha producido innumerables falsificaciones, que son
peligrosas. Los legítimos tienen el retrato de MENNEN en la
tapa de cada cajita.
Se 1Jende en todas partes. ,,

OERHARD MENNEN CHEMICAL CO., Newark, N. J., E. U.A.

se ha sabido hace poco tiempo que existe en Fez una biblioteca rica en manuscntos inéditos de Tácito. ¿Cómo habrán llegado al centro de Marruecos? ¿Provienen,
como se cree, del saqueo de Roma? Miste·
rio. Lo cierto es que deberla constituirse
al estar pacificado Marruecos, una comi·
sión de sabios franceses que examinen
esos documentos preciosos.

***
Según el periódico "Jorodzu Chohor,"
de Tokio, existe un hombre, Kosabruro
Fujimatsu, que nació en Jamazasi, en la
provincia de Chicugo, hace ciento setenta
anos. Ha visto las guerras feudales de
los "daimios," participando en la rebelión
de los "satsuma," y visto la reconstitu ción del imperio. Kosabruro Fujimatsu
tiene 7 hijos, 18 nietos y 47 biznietos .

:Monterrey, México.
La. Peruna. ha. producido en esta ciudad magníficos resultados á las personas que la. han toma.do. Esto me lo ha.
asegurado uno de los mejores médicos,
el Sr. Dr. D. Juan de Dios Treviño,
quien goza de alta reputación, la cual
es muy bien fundada. por su ciencia.
médica y acertada. práctica..
Que se extienda el uso de la. Peruna.
por todas partes, para que la. huma.ni·
dad tenga. alivio, son los deseos de su.
afectísimo S. S.
t:Sa.ntiago de la. Garza Zambrano,
Arzobispo de Linares.
Ca.lle Juárez Núm. 2.
l

Catedral de Morelia, Michoacán, México

C. Gutíérrez Quínte,:o.

Morelia. es una de las principales ciudade.&lt;; de México, y tiene una. de las más bella~ catedra.les de la. República cuya arquitectura. es espléndifü. Esta magnifica catedra.! da á la plaza. de los Mártires y es el lugar oficial de
1
su Reverencia., el Arzobispo de MichoaCif:1,.
. .
.
Este dignatario eclesiástico, cuya posición en la mitra, amplios y profundos conoc1m1entos en todo, escribe
una. carta referente á la Peruna., la. cual debe ser leida. con gran interéi en todo el mundo, por estar escrita por
una. verdadera. autoridad.
La. Peruna. es de valor especial para. los residentes en Morelia, con motivo de su clima. peculiar local y de sus
condiciones durante cierta. parte del año.
L1s enfermedades catarrales de los intestinos y otros órga.nos abdominales, son las más terribles en las tierras calientes.
La. Peruna. ha demostrado invariablemente ser un excelente remedio en todos estos casos.
La fa.roa. de la Peruna. ha. llega.do hasta. los últimos confines del mundo civiliza.do, y cuenta. entre sus amigos
á personas de todos sexos, condición y estado.

�SO!

EL MUNDO ILUSTRADO

Productos mara·
villosos para suavi·
zar, blanquear yater•
ciopelar el cutis.
Exigir el verdade·
ro nombre.
lthh111 Ita Jrod1el0t m11l1ru
J.81MON.
9, FAU11G, BT. MABTIN
P A.BIS (lOe.)

CALENDARIO _DE lA SEMANA
DOMI NGIO

7
(1'! del mes y 2'1 de cuaresma). Santo
!om~s de Aquino, confesor y doctor de la
1gles1a: santas Perpetua y Felicitas mártires. Oficio y misa de la Dominica· rito
semidoble y ornamento morado· se 'hace
conmemoración de santas Perpétua y Felicitas. Se traslada santo Tomás de Aquino el ,9 de este mes para la archidiócesis·
Yel 30 del mismo para la ciudad. Domingo
de la Transfiguración porQue el Evangelio
nos refiere la que obró el Señor en el Tabor, á la vista de tres de sus disclpulos.
Semana del hijo pródigo. Función en Santo Domingo.-(P. S.)

.

GRANDES ALMACENES DE NOVEDADES

EL PUERTO
DE
LIVERPOOL
J. B. EBRARD Cía. Sucs., S. en C.
APARTAoo ag

y

MEx1co, o. F.

DEFf\RTf\MBNTO
DE

LUNES

8
San Juan de Dios, confesor y fundador
de los hermanos de la caridad. Santos
Quintín y Filemón, mártires. Función titularé indulgencia plenaria en la iglesia
del primer santo.
MARTES

9
S1nta Francisca Romana viuda y san
Casiano, obispo, confesor. '
'
• Mercurio en su mayor elongación occidental, á las 1 2 h. 23. m. del_dla.

Bonetería y Camisería
JUEGO CAMISETAS y CALZONCILLOS, algodón crudo: $2.00 .................. $ 6.00
JUEGO CAMISETAS y CALZONCILLOS, algodón fantasía: $3.00 .............. .,, 6.00
JUEGO CAMISETAS y CALZONCILLOS, hilo Escocia blanco y color: $5.00 ,, 20.00
GRAN SURTIDO CAMISETAS Y CALZONClLLOS_SUELTOS.......... $0.50 ,, $3.00

MIÉRCOLES

10
Los ~anto~ cuarenta, mártires, y san
Macano, obispo, confesor. Rito semidoble
que permite la celebración de misas privadas de ditunto. Comienza la novena de
sefior san José en varias iglesias.

MANCUERNAS.

PYJAMAS

JUEVES

11
En .México, san Antonio Abad, patrón
menos principal de la ciudad, trasladado
d~I .17 de Enero. En la archidiócesis. San
Cmho Alejandrino, obispo. confesor y doc·
tor; tr~sladado el 9 de Febrero. S•ntos
Eulo_g10. presbltero, mártir, y san Constantmo, confesor.

. . ~_¿ ·
Para dolores en la reR:i6n de
los Riñones 6 para la Debllldad
en las Caderas, el emplasto deberhplicarsecomo sevéarriba.
Donde haya dolor póngase
un emplasto de Allcock.

~

VIERNES

Insista en obtener el
de

Allctck

~

Para Mal de Oarganta,Tos,
Bronquitis,Pulmones Debill•
tados, y las partes sensitivas y
doloridas del estómago, apU..
quese como queda dicho.

]ENCA PRESENTE-Que los Emplastos de Allcock, se han vendido á millüneB
urante. ma~ de 60 anos. Como todas las cosas buenas ban sido imitados, pero solamente
en apar1enc1a.. Los de Allcock se garantiza que no continen Belladona Opio ni II

de ninguna upecie.
•
DB VENTA EN LAS BOTICAS DBL MUNDO ENTERO,

•

eneno

CAMISAS:blancas día, cuello)ostizo: $1.50 á $3.00
CAMISAS blancas de dormir,•....... $2 á 3.00
CUELLOS lino, todas formas ... $0.25 á $0.40
- varios estilos........................ $0.50
PUNOS,
CORBATAS última creación ... $0.50 ... $4.00

12
Festividad de la sacratlsima sábana de
Nuestro Sefior Jesucristo. San Gregorio
!'\ag~o. papa, confesor y doctor de la
1gles1a, cuyo oficio se traslada al dla 30
para la archidiócesis y al 3r para la ciudad. San Teófanes, ronfesor.
En .la basUica de Guadalupe, visita de
los .siete al.tares y función de la archidiócesis de ~1choacán. Función á san Francisco Javier en la parroquia de la santa
Veracruz y otras iglesias. Comienza la
novena de san Benito Abad en san Juan
de Dios. El Evangelio de la feria refiere
la parábola del padre de familia._.:(S. )
SÁBADO

13·
Santos Leandro, obispo, confesor; Rodrigo, presb!tero; Salomón, mártires y
Eufrasia, virgen.
'

BASTONES

TIRANTES
t

CALCETINES negros ó colores, finos, para caballeros• .. ... ............ $0.5p .. ....... $2.00
CALCETINES negros ó colores, para niños ............ .. .................. $0.18 .. ....... $1.25
MEDIAS negras ó colores, para señoras ..... , ,..... .... .. ,.................•$0.25 .........$3.50
MEDIAS negras algodón MUSELINA......................... . .... ......... ;,. : ..... :.....•$1.00

�507
EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO !LUSTRADO

506

proposiciones de reildición de parte del
jefe, las cuales fueron aceptadas incondiLlega Alvarado á Tututepec
cionalmente. La rendición se llevó á cabo
En una de nuestras efemérides relativas el 6 de Marzo de 1818. El coronel Aguirre,
á tos últimos dhs de Enero, hablamos de que era el jefe de los realistas, era un solla expedición mandada por Cortés á las dado pundonoroso, y los vencidos no fueórdenes de Alvarado para que terminara ron objeto de las burlas y vejaciones á
la pacificación de oaxaca y demás puntos que se les sujetaba siempre después de
de la región dominada por los mixtecas Y una gloriosa resistencia.
zapotecas, expedición que salió deCoyoacán el 31 de Enero de 1522.
1 de Marzo de 1524
Después de varios combates ligeros,
sostenidos sobre la marcha, llegó Al varado
Primer cabildo en la ciudad.
á Tututepec, punto final de su viaje, el 4
de México
de Marzo del mismo año, y el rey del lugar,
El primer cabildo celebrado en la ciudad
que se habla mostrado hasta ~~tonc~s de México se llevó á efecto en la casa del
hostil á los conquistadores, sallo á reci- conquistador Hernán Cortés el 1 de Marzo
birles y les colmó de demostraciones de ale- de 1524, y fué presidido por el mismo Corgria. Desconfió Alvarado de estas mues- tés con el carácter de gobernador.
tras y trasladó su campamento del cenFormaron parte de él, aparte de su pretro de ta ciudad á las afueras de la misma; sidente, el alcalde mayor de la ciudad, que
este hecho señaló el principio de una se- era don Francisco de las Casas; el alcalrie de crueldades de parte del jefe de la de ordinario, que se llamaba Ortega, Ycinexpedición.
co regidores, cuyos nombres eran: Tapia,
ocampo, Paz, Hinojosa y Jaramillo.
4 de Marzo de 1522

Efemérides de la Semana
,..,,.,."",.,.
OAPITAL .................... .. .................... $ 30.000.000.00.
FONDO DE RESERVA ........................... $ 6.000.000,00.
Hace descuentos y l)réstamos con y sin l)renda. Negocios en cuenta corriente, giros y
cobros sobre todas las Dlazas de la ReDúbllca y el extranjero, y en general toda clase
de Ol)eraclones bancarias con Bancos, comerciantes, Industriales, DrOl)ietarlos y agricultores.
IIIMITIII BONOS DE CAJA, de 100, 500 y 1.000 1)0808, sin CUl)Ón, l)agaderos á seis meses y l)aga.deros á doce, dieciocho y veinticuatro meses, con cul)Ones semestrales, ganando todos un interés de cinco por ciento al año.
CORRESPONSALES: Todos los Bancos de los Estados Mexicanos, Deutsche Bank, BerHn y sus sucursales en Londres. HamburgQ, Bremen, Munlch, Francfort, Dresden,
íllelcbroeder, Berlín: Ooml)toir Natlonal d'Escoml)te, París: S. J. P. Morgan y Oía.,
New York.-De Neuflltzo y Oía, New York-Muller, Schan y Oía,, New York.-Natlo·
n&gt;\1 Olty Bank, New York.-F!rst. Natlonal Bank, Ohicago.-Gulllermo Vogel y Oía..

"LA JOYA"
Gran Relojería y Joyería

fNRIQUf G. SCHAf tR, SUCS.
Av. s. Francisco, 71. Antes la. Plateros 12 y 14

Reloj &lt;Omega&gt; de
dos tapas para
SEÑORA, de plata, grabado rico: $18.00
De oro 14 quilates ,, 65.00
El mis m o reloj
OMEGA para
HOMBRE, de plata, grabado rico,, 16.00
De oro 14 quilates,, 90.00
OMEGA de níquel
con una tapa, de
tornillo......... ,, 11.00

Recomienda á sus favorecedores
y al público en general, el más VARIADO SURTIDO DE NOVEDADES de todas clases en nuestro ramo.
Invitamos á que nos visiten.
Para el interior mandamos GRATIS el CATALOGO ILUSTRADO.

AGENCIA de los AFAMADOS
RELOJES de PRECISION

''OMEGA''

19 de Marzo de 1521
Solemne consagración de
Cuauhtemoc

El último emperador de los mexica, lo
mismo que su antecesor, Cuitlahuac, retardó la ceremonia de su coronación por
unos ochenta dlas; algunos historiadores
juzgan que esta coincidencia se debió á
alguna ceremonia religiosa, establecida
por esos tiempos, mientras que otros aseguran que la tardanza se debió á intrig&lt;1s
j)Ol1tic11s, y que la coincidencia no significa
nada en este caso.
Lo cierto es que, habiendo sido designado para el trono Cuauhtemoc, en el mes
Panquetzaliztli, dejó pasar los de Atemoztli, Tititl é ltzcalli, y no se hace coronar
sino hasta el dia 6 Cipactli, del mes Atlacahualco, principio del año yei Calli, -1ue
correspondió al 19 de Marzo de 1521.

s de Marzo
2

Hernández de Córdoba llega
á Yucatán

Calleja propone la capitulación
á Morelos

Habiéndose hecho á la vela Hernández
de Córboba, con intención de dirigirse á
Jas islas Lucayas, fué arrojado por el
viento contra las costas de la peninsula
maya, que desde entonces lleva el nombre
de Yucatán. Tocó primero en el Cabo Catoche y después en la isla de Mujeres; en
el Cabo, los que formaban la expedición,
fueron llamados por los mayas con estas
palabras: "conex cotoch," que significan
vengan á nuestras casas, y de alll formaron los españoles el nombre de Catoche.
Desembarcaron los llamados con toda
clase de precauciones, las que fueron muy
útil,s, pues los mayas los recibieron á
punta de flecha; se trabó un combate, del
que los exploradores llevaron dos prisioneros y srran cantidad de oro, tomado de
un templo por un misionero. Esto sucedió
el 5 de Marzo de 1517.

Derrotado Matamoros al intentar introducir vlveres á Cuautla, y perdida toda
esperanza de los sitiados de tener auxilios
posteriores, creyó Calleja que habla llegado para los insurgentes el momento de
capitular sin dtshonra, y el 2 de Marzo de
1812 hizo llegar á Morelos el decreto de
indulto, expedido por las Cortes en Noviembre del año anterior, ofreéiendo, al
mismo tiempo, el perdón para ,Yiorelos,
Galeana y don Leonardo Bravo. El primero de estos jefes devolvió el decreto á Calleja con la siguiente nota: '·Otorgo igual
gracia á Calleja y los suyos."
3 de Marzo de 1811
Batalla de Zapotlán

-·UNLIBRO PARALASMAí)RES
"Higiene de la Infancia y Consejos Prácticos
para Criar á los Niños Hermosos y Robustos."
Toda. madre debe obtener este interesante librito sobre los cuidados de las criaturas, escrito expresa.mente por eminentes médicos. Millares de ejemplares se han distribuido gratis á. las madres
en las últimas semanas. Pida.nos un ejemplar inmediatamente.

JOHANNSEN, PELIX Y CIA.
Antigua Drogueria de la Palma. México, Apartado 313
AA11ntes Generales de los Sres.

ALLEN &amp; HANBURYS, LONDRES
Muy selíores míos:
Sírvanse remitirme gratis y libre de porte el interesante librito
para las madres, escrito por especialista. de niíios.
Nombre..................... . . . Localidad ....... .. .............. .
Dirección.. . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . Edad del nilío ............... ..•..
NOTA -06rtese e,te aviso Y remítase en sobre abierto con l)Orte slmDle de

2 centavos, y s~ recibirá Inmediatamente este librito,

Mundo llust. Marzo 7-1909,
&lt;'

de 1517
ROMAN S- ALVAREZ

de Marzo de 1812

Nombrado Cruz comandante general de
la Nueva Galicia, para crear un competidor á Calleja, desde luego procuró dar
muestras de que era tan feroz como su
rival.
Ordenó al coronel Porlierque persiguiera á los insurgentes que se hallabar. en
Sayula, Zacoalco y Zapotlán el Grande,
haciéndole la siguiente indicación: ' No
debe perdonarse la vida de ningún rebelde, sea de la clase, condición y edad que
sea." No ntcesitaba tanto Porlier para
emprender una feroz persecución de los
insurgentes; se dirigió á Sayula, adonde
entró sin resistencia, lo mismo que á Zacoalco, y se dirigió á Zapotlán. El 3 de
Marzo de 1811 halló al grueso de las tropas de los insurgentes, á las órdenes de
Navarro, y dispuso la batalla en la barranca que conduce á Zapottán.
Navarro opuso una tenaz resistencia á
los realistas; pero las tropas de Porlier,
perfectamente disciplinadas, arrollaron á
los insurgentes y los hicieron retirarse en
desorden.

EL TEMIDO ANGEL EXTERMINADOR DE LOS NIÑOS es el
cólera. infantil, la. dia.rrea. y el ca.·
tarro intestina.!; única.mente puede
continuar su marcha triu nfal en
aquellos sitios en que todavía nos.e
usa. la harina «Kufeke&gt;. Esta harina es el único remedio conveniente
para niíios sanos y a:fecta~os de
padecimiento, gastro-mtestma.1es,
pues con su uso no pueden sobrevenir perturbaciones gastro-intestinales.
«EL NIÑO EN LA LACTANCIA.&gt;, lnstructi vo folleto que se reparte GRATIS en los lugares de
venta..

6 de Marzo de 1818
Se entrega el fuerte de Jaujllla

'

Cada una de las resistencias hechas
por los insurgentes en los fuertes levantados y defendidos por ellos es una página de gloria para los defensores y n_o
pocas veces de vergüenza para los enemigos. Los fuertes de Los Remedios y de
Sombrerete no cayeron sino después de
haber agotado todos los recursos de que
podían disponer los defensores y cuando
toda resistencia e1a humanamente Imposible.
El ataque y defensa del fuerte de Jaujilla es otra página gloriosa para los insurgentes, pues si bien es cierto que éste fué
el único quti se rindió teniendo aún recursos de de:ensa, también es cierto que las
proposiciones de capitulación inclulan la
concesión de plenos honores militares para los heroicos defensores. Empezado el
sitio del fuerte desde los primeros dias de
Enero, cuando los realistas empezaban á
desesperar de poderlo tomar, recibieron

Vende abarrotes de todas clas~s. Cotiza
á solicitud cualquier artículo de la plaza.
Agente de las afamadas máquin&amp;.s de coser: "Nuestra Amiga," Ap. 1405. Guadalajara, Jalisco.
1

Quinta de Salud
"R. Lavista"
Tlalpam, D. F.--Teléfono M. 16
Asistencia científica de
enajenados, morfi.nomanos,
alcohólicos y quirúrgicos,
empleando los medios terapéuticos más modernos. Eficaz atención para los enfermos. Departamento es-pedal para señoras. Instalación eléctrica completa.
Rayos X, corriente de alta
tensión, mecanoterapia.

Avisos Económicos
DOCTOR FRANCISCO DE P. MILLAN.
Esl)eclallsta en enfermed&gt;\des secretas.
Oirug!a. l~ de Santo Dnmlngo núm. 5.

ALHAJAS YMUEBLES
DE OCASION
Sin Competencia en Precios

"El Nuevo Siglo"
Colegio de Niñas, l

La Emulsión Predigerida
&lt;J. M. de la. Garza.,&gt;
es el alimento de los pulmones y positivamente nutre, fortalece y engorda. Droguería
de Uihlein Sucs., México,
D. F.
AL REOIBIR $1.CO EN TIMBRES POSTALES 6 GIRO, rell'ltlré, DOrte l)agado
cualQuiera de los sil(Úlentes lotes: 12 DaQuetes semillas de flores 6 de hortaliza:
5 jabones de amole l)&amp;ra desmanchar; 12
l)OStales de lustre; 3 Dares calcetines; 1
linterna ojo de buey con luz de 3 colores:
una navaja l)ara la barba marca "Gemelos:" 920gramos de dulces entrefinos, 6 460
gramos de dulces finos; 6 las siguientes
tres r&gt;lezas: una alcancía l)ara décimos,
un atrascol)o y unos anteoJOl! de risa. Pida nuestra lista de 3.000 efectos y direcciones l)ara la siembra de toda cla.i;e de
semtllas de flores, zacates y de hortaliza..
W. B. Arrlngton, "La Gran Barata," DeDartamento núm. l. GuadalaJara, J al.

Director Médico,

EDUARDO LICEAGA.
Médico encargado del departamento de enfermedades nerviosas,

Dr. A. Ruiz Erdozain.
Administrador,

f ...Lavista.

DR. l. PERCHES, Cirujano
Dentista (Facultad de México.)
Consultas: De 9 á 12a. m. yde3á6p. m.
Av. 16 de Septiembre N&lt;? 55, antes Coliseo
Viejo:
AURELIO MACIAS NAVARRO. OlruJano
Dentista. Avenida Oorona 85, (Antes Palacio) Guadalajara.
Suaviza, llmola y embellece el cutis.
MANDE

UN

PESO.

Francisco S. González y Oa.-·Gómez Palacio, Dur.

GRABADOR EN ACERO YCOBRE.-Manuel Sevilla. 01\leras número 9.-Tarjetas, Membret~ EtiQuetas, Acciones ~
Bonos.

.-

�F',?iJ.:"8?iJ.:VA"A"~A"8?ib"i!M~"8?ib"A"A"A"A"A~~

~ EL CENTRO MERCANTIL ~
~
~

• GRANDES ALMACENES DE ROPA YNOVEDADES
3. do6erf !! eompañía.--Jltézico, fD.

~

..J.

~

~~

Ya están llegando las últimas novedades de Europa ~
~
~
~~ para la próxima
~

~

~
~

Estación d~ Prima~tra

~

~ ·

Variado surtido en paletós de tafetas, trajes para seño= ~
Iras, boas y collets de gasa, batas, matinées, refajos y blu· !
~ sas de seda. Oran variación en blusas blancas de cambray, ~
nipis y linón. Completo surtido en faldas hechura sastre, de!
; piqué blanco y de color, alpaca y velo de Parí!\.

!
1

~~ Gorri~~~~~~~a~~c!~~n~~º!ar~~f! !~o~~~~~e

¡
~~

~

~

~

~

:
:1 ~
~

~
1

' !1
\ 1
1

'I

paja
Ultimas novedades en telas para ve,tidos como velos de París,
Eoliennes, etarninas, crespones, muselinas de lana,
Bayadera, etc., etc.

NUEVO SURTIDO EN TELAS LISAS
Y DE FANTASIA
LUISINA, MESALINA, FOULARD, TAFFETAS, etc., etc.

~

J6RJID UJIRTEDJID En €ORCES IDEDTO €0DfE€€TODJIDOS
PJIRJI UESClDOS YBCIISJIS

~
~

SURTIDO COMPLETO

~

de Boleros y Cuellos de encaje, !litenes y Guantes de hilo
y de seda, ~ombrillas, Cinturones, Abanicos, Cubre. _
corsés, Tiras Bordadas, Encajes, etc., etc.

~

~
~

~

~

~

~
~

~

~
~
~
-.._
~
~&amp;'.Av.AY,MM&amp;&amp;'.AVA.Y,&amp;'~Y,~M&amp;A.Y,&amp;'A.VA.Y,~

•

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109421">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109423">
              <text>1909</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109424">
              <text>16</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109425">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109426">
              <text>9</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109427">
              <text>Febrero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109428">
              <text>28</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="109445">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1751956&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109422">
                <text>El Mundo Ilustrado,  1909. Año. 16. Tomo 1. No. 9. Febrero</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109429">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109430">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109431">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="109432">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="109433">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="109434">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="109435">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="109436">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109437">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109438">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109439">
                <text>1909-02-28</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109440">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109441">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109442">
                <text>2000200626</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109443">
                <text>Fondo Hemeroteca</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109444">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109446">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109447">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="109448">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="707">
        <name>Arte</name>
      </tag>
      <tag tagId="4842">
        <name>Avisos de ocasion</name>
      </tag>
      <tag tagId="317">
        <name>Ferrocarril</name>
      </tag>
      <tag tagId="4797">
        <name>Ganadería</name>
      </tag>
      <tag tagId="4841">
        <name>Haciendas</name>
      </tag>
      <tag tagId="2565">
        <name>Modista</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3631" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2271">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3631/El_Mundo_Ilustrado._1900._Ano_7._Tomo_1._No._1._Enero_7._0002007060.ocr.pdf</src>
        <authentication>7c59cea70b9eee8d6a2f602cf99fd886</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117451">
                    <text>ILUSTRJ\00
s0ssca1rr.1os xzssu•L roa ,u .iu ! t.fi!l
Jo&amp;X JOSM U

ENERO 7 DE 1900.

AÑO Vll--TOMO 1--NÚM. 1
J)irecior: Lic. B..&amp;.l' AEL BEYES SPtllDOLA .

•

•

!!BLIOTEC.A. UNIVERS!TMII A
''ALFO'lSO REYES''
(

•

r o1mo RICARDO COVARRU81A9

_) ~
'-,_,.

J(ofable arfisfa española

'

B AJA ACTUALMENTE E N E L TEATRO NACIONAL,
1

1 '

"

--:7 .

. /_
.

•

•

;.

FONDO
RICARDO COVARRUBIAS

L• CA.PiT AL, $l,'!b

Gerente: AJITOll'IO CVYÁ.S,

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 7 de Enero de 1900.
de las cosechas incendiadas. Cada· noche, la pesa-'
dilla de una revolución visita mi lecho . . , .
Sueño que mi sagrada cabeza y mis inviolables
miembros, son paseados en pequeños pedazos ha~ta por las más remotas ciudades del remo. Sena
más feliz como simple labrador, con una carreta
de madera, 6 como humilde marinero con una vieja barquilla.
.
.
., .
• .
He consultado á mis astrologos y a mis mag1cos · por mucho tiempo me disgustaron sus rcspue~tas y por eso mandé estrangular á nruchos de
eJlos. Por fin uno, adivino ciego y centenario, me
dijo :
-"Rey Gaspar, emperador del mundo, monta
tu caballo de guerra y dirígite al propio tiempo
hacia el mediodía v hacia el Poniente; una estrella
hasta hoy descono~cida, aparecerá en breve; oriéntate ei¡ la estrella, sin desesperar nunca. Una noche la estrella quedaráse i11móvil y,con un triple
ray~ alumbrará la cuna de un dios. i Si este dios
acepta tu fé; serás salvo y bienaventurado.
He atravesado Asia, co nla mirada fija, todas
las noches, en la estrella que me ha guiado
á través de las brumas y de los temporales ele la nieve. Pero cabalgo de este mismo modo
desde hace ya muy cerca de dos años; me siento
fatigado y quisiera descubrir al dios mañana,

Fué en el último año del reinado ele H erodes el ta ron eus trompas y lanzaron un ber~i~o frn·:oso:
Grande, príncipe de Jetusalén, que gobernaba á los los tímpanos y los tamboriles les 1mtabm, las
judíos en nombre de César A?g~sto, ~!nperador orejas, los rostros amaril1os y lus cuerpos vestide ]os Romanos. üna tarde ele nwrnrno, a lo 1argo dos de acero, entre el humo rojizo, los asustaban
de la playa Occidental del Mar Muerto, dos extra- El joven Rey ordenó desde su elevado tro110 ~ue
ños cortejos se acercaban lentamente el uno al se hiciera alto; el Rey _guerrero, con un tL•rr1ble
otro, á la luz de una multitud de antorcha~. _El golpe ele tam-tam, detuvo á su tropa, y 3.'.Tt~Hs l...:1que venía del Norte, llevaba al frente u~1a rnus1ca raYanas se observaron largamente, en un silenc·1t1
bárbara ele pífanos estridentes y tambonles de co- preñado ele amenazas. Los reyes cambiaron cm?abre. Rodeado de gueneros de rostros aplanados y jaclas y cada uno de ellos quedó mu,v sn,:pre11d1do
feroces, color de azafrán, con barbas negras como &lt;le] informe que le llevara su propio enviado.
el jaspe, con cabelleras torcidas en largas tre1~za~,
Una hora más tarde, al abrigo de una tienda
avanzaba, jinete en un corcel acorazado, con 1a!m- de pllr¡nua, reclinados sobre cojines, cerca de un
nas de acero, una especie de gigante, mas amarillo brasero en que los esclavos quemaban ios rnás exde faz y de aspecto más inquietante que el resto ele quisitos perfumes del Asia, los dos viajeros na.rrásu séquito; sus ojos negros y duros expresaban la Uanse el por qué se encontraban en aque~!a noche
insolencia de la dominación; un enorme mostacho sobre las tétricas riberas del Mar Muerto.
neuro
caíale hasta por sobre el vecho: con su cas-Soy el más infeliz de los príncipes-dijo ,,¡
0
co de acero v su cota de malla, brillaba sinies- Rey que venía del Norte.-Mi imperio es tan var.,..to,
* * *
tramente, cu~ un dios exterminador, vor encima que no conozco sus límites en la región en que
A
su
vez,
el
Rey
joven
ele rostro blanco, levan de un bosque de picas, de lanzas, de hachas, ele el sol se pone. Por todos lados, mi poderío no cesa
mazos y ele anchos sables curvos que rev~rbera- sino al encontrarse con la mar ó con montañas tan tándose trabajosamente sobre las flores de oro de
ban el rojo fuego de las antor~Jrns, co~o si estu- altas, que el pie del hombre jamás p'odrá violar- sus cojines, tornó la palabra:
-Hermano mío, yo soy aún más digno de lástiviesen impregnados de un roeto sangriento. )lás las, Todos los pueblos amarillos tiemblan bajo mi
lejos, en Ja retaguardia, una fila de _mulas ?ar- mano. Poseo provincias en que las flores siempre ma que vos; yo, Uelchor, emperador de la India,
gadas de tapices y de tiendas de campana, camma- están lozanas y los frutos siempre dorados, y po- · dueño de un reino en que brillan todos los esplenba pesadamente, estimulada por los roncos gntos seo desiertos c~1yo sólo recuerdo hace estremecer- dores de la tierra, en que las piedras preciosas
de esclavos semidesnudos: alumbradas por el fla- se: en ellos jamás se funden los hielos, nunca se pululan sobre el suelo cu.al las florecillas sobre
mear del real cortejo, arrastraban sobre las piedras encuentra Un animal viviente. El corazón de mi los campos.
'-!ero yo mismo y los reyes mis servidores y la
y las aguas negras del lago maldito, una visión ele reino es un vasto campó mágico sobre el que peinaudita
multitud ele mis pueblos, sonros esclavos
sombras monstruosas.
sa una eterna bruma surcada de demonios y de
Mas el formidable rey no veía á su alrededor ni fantasmas, cuyas voces, más tiernas al oído que de los diez mil dioses ubícuos, que nunca duerá los guardias que velaban sobre su misteriosa ca- los cantos de las vírgenes, atrae á los hombres ha- men y jamás sonríen. Numerosos sacerdotes, imbalgata, ni ]a mar impura, unida com? el mármol cia abismos sin fondo. Tengo también bellos y placablemente orgullosos, los más sabios y más
de una tumba:, ni el e.ampo color de violeta y sur- anchos ríos, muy cómodos para el transporte de ricos del imperio, sacerdotes sín piedad que jacado de vapores lívidos, ni las montañas tenebro • las cosechas, pero que en excesiva abundancia más han acariciado un dolor humano, odian á los
guerreros, desprecian á los pobres, efectúan los
sas que se alzaban en_ las_ profundidades del de- alimentan á los caimanes.
espantosos ritos de aquellos dioses. No hay un
sierto. Con la cabeza rnclmaela hacia su derecha,
Todas esas miserias que no traen más que pademiraba con ojos fijos y íebricitantes de terror re- cimientos á mis súbditos, no me impedirían, en valle, ni una selva, ni una montaña en doncl.e no se
ligioso, una gran estrella ~e ~ro que se. asomaba verdad, vivir alegremente. Llámame el Hijo del eleve un templo deslumbrador cuyas cúpulas y topor el Poniente y que solitaria se deslizaba en (;1elo y mis autecesore¡ fueron todos Hijos del · rres parecen amenazar al cielo. Allí, de 'dí.a y de
los repliegues del azur.
,
..
Cielo; pero en mi intimid~d, para mis doce cen- noche, los sacerdotes oran por sí mismos so1amente.
El otro cortejo, el que segu1a la playa mendio- tenares ele mujeres y para mis hijos, mi nombre Enormes reptiles se enroscan en torno de los fenal proveniente de las horrib_les estepas de Ara- es Gaspar. Por desgracia, el Hijo del Cielo no co- roces ídolos y cuidan los tesoros, de los cuales
bia, era todavía más extraordmar10. La luz vaci- noce á su padre celestial. ... Soy el pontífice úni- ni una sola pieza de oro ha caído nunca en las ma. .
lante de antorchas elevadas por esclavos de tez co ·ele un dios incierto. que surgió del cerebro de nos de un huérfano.
A las veces y con el fin de honrar la estatua
broncínea revestidos de blancas túnicas y con la. lm gran filósofo y que murió hace muchos cientos
ele las cien bocas clevorantes, queman, en hogueras
cabeza cubierta de velos blancos, alu111braba una de mlos.
tan altas como los templos mismos, á jóvenes
procesión de elefantes negros, ataviados de púr~Iis templos, sin sacerdotes ni adoradores, siem- mujeres más graciosas que la aurora.
pura sobre cuyas espaldas se apretaba una multiprn están vacíos. :Mis pueblos se conforman con diNuestros dioses no aman más que á la muerte
tud de hombres de rostro pálido, ele ojos dulcísiYinidades
tan asquerosas como ridículas, ante cu- y no dan m[1s que la muerte. En cada primevera,
mos y con trajes de seda de color bermejo, cubierevocan á la
tos ,fo pe~rería. Algunos ancianos, con la frente ya presencia, por buena política, yo me veo obli- desde las riberas de su río sa!?Tildo
o
'
.
ceñida de pequeñas bandas de lana blanca y cuvas gado á hacer riverencias. ¡ l?iguraos, augusto her- pes te y Ie arrojan como alimentos la mitad de
mano, á escorpiones del tamaño de bueyes, á ca- mis imperios, y el!-tonces, en mis magníficas ciudabarbas descendían hasta la cintura, llevaban cojines de armiño sobre los cuales temblaban chispas ballos con cabezas de serpiente, á dragones eri- des, falta á los vivos el valor ele enterrar á los
diamantinas; encantadores jefes arrancaban á li- zados de prnmas, á sapos cuyo hocico se trae-a- muertos.
Hace ya 1;1ucho tiempo que un profeta, u;,
geras cítaras de áureo cordaje, melodías lentas, do- ría sin esfuerzos al más grande de vuestros elelorosas, de una suavidad enternecedora: ascetas de fantes! Un gran dios quimérico y una multitud santo, pr~curo arrancar las almas á aquel1os diodescarnado cuerpo, ojos muertos y árido rostro, ele monstruos 6 pintados en te1as, son, por cier- ses terroríficos; mas no supo hallar más remedio
salmodiaban sordamente, sin interrumpirse nun- to, bases de una sei•ja policía. En rigor, con mi que el re1;1unciamiento á la vida, el sueño profundo
ejército, mis espías y mis verdugos, yo podría ase- del espíritu, un sueño vacío de ensueños sin
ca, melancólicas oraciones.
'
gurar la paz pública. Si una provincia se insu- amor ip. esperanza, en la cima de una columna
6
En medio del cortejo, en donde la música llo- rrecriona 6 rehusa los impuestos, desencadeno soen
el
recodo
de
una
roca.
/
raba, sus acordes más tristes, en donde la plegaria bre ella cien mil soldados ávidos de todos los bieYo quise ~scapar_ á esas dos ryligiones ;.,,pulcraera más lúgubre, marcnaba un elefante colosal nes terrenales. Tengo suplicios muy elegantes y
completamente blanco, adornado con una torre de razonablemente atroces; ese muchachón que he les._ Un sab10 vemdo desde muy lejos, desde las
marfil en cuya plataforma se reclinaba, entre la puesto hace un momento á la entrada de nuestra regiones del Occidente, me dijo una tarde:
-"l'ronto nacerá un dios de, bondad en los connieve de .pieles preciosas, un joven de una belleza tienda, es mi ministro de justicia : con un golpe de
fines
del Asia. Ponte / en elimino á lo largo del
maravi11~sa, envuelto en armiño, coronado d~ ru- navaja }mee volar á veinte pasos la cabeza de un
mar de Persia : te p¡:éclecerá una estrella que no
bíes y que parecía languidecer ele mortal lasc1 tud. hombre en movimiento.
conocen tus sacerdptes, y ella bañará con sus áuY todos, arrullados por los murmullos sagrados,
Mas la ad versa fortuna me trae á menudo em- reos rayos el tabérnáculo del dios. ¡ Y si éste
iban en actitud y con gestos hieráticos, semejando
ídolos perdidos en el pavoroso cr~púsculo de un barazos demasiado crueles. De tiempo en tiempo, U! bendice, tus pueblos quedarán consolados!
templo, atentos sólo á sus ensuenos, _sm ver_ m ejércitos de salvajes, venidos no sé de dónde, caí- te bendice tus pueblos quedarán consolados!"
la montaña ni la mar, ni el campo desierto, º! la dos tal vez de la· luna, se arrojan sobre mis más ri.:
noche cintilante. Sólo el joven Rey seguía con la cas comarcas y todo lo pillan y á todos pasan á
mirada, llena de u.na ternura infinita, el cur:o ele cuchillo. Cuando aparecen mis generales, ya no
Melchor y Gaspar se durmieron fraternalmente
la estrella solitaria que le sonreía desde el L--:clo encuentran á nadie ó, si alcanzan al enemigo, ge~ lado á lado, cerca del perfumado bracero. Am ba;
neralmente
son
batidos
de
un
modo
vergonzoso.
del cielo.
Entonces, el pueblo, cuyo espíritu es naturalmen- ti;opas encendieron fogatas en las playas del lagó
Los dos fantásticos cortejos ya no se encontm- te falso, se irrita contra mi dios y lo culpa de to- fun.ebre y al despuntar el día la mila~rosa estrella
ban ahora sino á una débil distancia, el uno ,]el dos sus sufrimientos; y, como ese dios no perte- palideció y se apagó entre los prime;os rayos del
otro. De repente el macizo carapach_o ~e los eJ,,- nece más que á mí, es á mí á quien el pueblo pi- sol.
fantes fué sacudido por un estremec1mient., ; ag1- de cuenta. de la sangre vertida, ele las ciudades y
. Los dos reyes, diariament~, no prosegujan su
v1a¡e antes del crepúsculo vespertino. Hasta la

•••

Domingo 7 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILTTSTRADO
Melchor lo invitó el acercarse y el ruinoso camello condujo ponposagmente á su cababllero entre
el imperial elefante )' el éaballo de guerra acorazado de acero.
-¿ Quién eres? ¿ De dónde vienes- ¿A dónde
vas:-dijo el rey del blanco rostro.
-Soy Baltazar, el emp_erad~r de los hombres
negros, el prí~cipe. de Afnca. \ engo de un _u:undo ele clesolacion. \ ~y á donde me lleve esa e¡,tJella
y llevo el Divino. Xiiio que reposa en tila l~1z de
la estrella, el susp1ro de dolor de la r_aza neºra . ,
•-Iremos lo~ tres, hermano m10,--contesto
:Melchor-v entonrcs nuestro viaje será ,·ercladeramcnte' ulla peregrinación del género hru1~ano.
S encendieron las antorchas y el corteJo prosiguió su marcha por las de!oladas so.lecla~~s Y
por los sendero~ de la montana, con d1recc1011 Ít
Jerusalem .
Hasta que rayó el dia, contó Baltazar, el son de

•

la sed ele las bestias feroces y de los asesinatos.
Pero quisiéramos aprcndel· algo de to_dos esoss:i;
frimientos y no podemos; allá, un ~1c10no.~o rromás que lo que pueda saber un recién nac1 o. .
da nuestra Yida para en el fondo de u.u agnJ~r~
sombrío. Knestros dioses no .nos prop~rc10nan ~1·~guna luz. Son pequeño::; choses deb~les que :
nen miedo y que i-e. e:,eo1~?en &lt;l~baJO ,ele las ozas del hogar, e~m.o lagurtiJos, gr11,lo~ o ct~lc~r~i~
Somos demasiado ign0mntes para rnrnnta1 J1 eJ,
res djoses. Yo he llamado á los e_ncantadore~ mas
hábiles : dornc~tica11 á las serpientes, pe10 no
aduermen los corazones infundiéndoles esperanzas
d ..
Sin embargo. uno de esos encantadores me IJO
un día:
,
. C
d h ,.
-"HeY del Africa, Yete a Asia. nan
~)aS
lleo-ado .\ las plavas de un mar azul como el ;1elo,
set~ ap~recení lrna estrella, del_ lado del.. Norte.
Prosigue tu ruta. siguiéndola s.iempre:, Una _noche ella se detendrá sohre un dios recten nacido.
Ad¿ras [¡ ese peqncfiuelo y todas las llagas de tu
raza se curarán ..

°

* ••
Uelchor, Gaspar y Baltazar, ~·ep?saron tocl? un
día en tierra de .Palestina. Al s1gu1ente c:epusculo la .estrella brillo ron un fugor _tan vivo, q_ue
to'das presinU~ron cei~c~no el t~rmm? de su "~~je. ~.\scenclieron por ar1das colmas, a cu~os pies
se extendía un rnlle y en cuyas faldas ardian fueo-os por doquiera, que alumbraban á muchos pa~fores con sus reballos y sus perros. En medw
del Yallc, cabe un burgo, una pobre construcción apoyada {1 una gruta ele rocas, estaba como
iluminada por tres rayos de oro que se desprendían de la misteriosa estrella.
Gaspar hizo callar su n_1úsica bárbara. Melch~r
impuso silencio á las oracwnes de sus ascetas: so-

•

•

•

hora ele la tarde, recostados en los umbrales. c1e
.sus tiendas, paseaban silenciosamente _sus nuradas Ol· J.1s tfont~ montañas á la mar gns, por la
-cual pasaban los vientos sin trazar una sola
.arruga.
. b
, .
1
nielchor escuchaba la queJum rosa mus1ca c_e
Jns cítaras; Gaspar se hacía can~~r la s~mbr1~
-eronica de su abue lo, glorioso HtJO del Cielo. a
.qui~n los Tártaros sacrílegos habían sacado los
-ojos y arancado la lengua.
nespués, se plegaron las tiendas _Y l.os dos ~ortejos mezclados, se pusieron en rnovu111ento en · tor•
no ele ambos re~·es.
~
Ya Ja estrela brillaba sobre el ooraclo azul del
-&lt;Jielo ocidental. En ese instan.te, ,des~e lo alto d_e
:SU torre, el rey hlanco aclv1rt10. a un ,..num ~ arul&gt;ante y lo señaló al re~' amarillo. hl arr1ba~1te
-era un negro, jinete en un ~amello, con las pier1rns desnudas y el cuerpo cubierto ape1~as por·algu~
J1os pedazos de piel, con. un turbantillo de colo1
,&lt;ludoso atra,·esaclo sobre la frente, y con. un. rosal
,en la. mano. ]~l camello, roído por la miseria,. es'
&lt;lo de fatiga Y de hambre, con las vod1llas
,enua
,
b JI el
·
s en
-(!ns1mgrcnta_clas, alargaba sus e ~1 as pierna
tre las rocas y los cardos de! ?amrno: .
-Será algún esclavo fug1tivo.~1Jo G~spn~,~
pero su cabalgadura no lo llevara. ,muy !eJOS. r, Q¡,
_gustaría, hermano mío, pmbar en el la ligereza de
mi verdugo?
.
· ¡
~{e]chor contempló al llijo del C1e o con un estu por desdeñoso.
.
b •
·
-Nb.-dijo-yo tomo á este mocen~e ~Jo_ 1111
t . , Si es de estas tierras. po&lt;lra gu1a1nos
prto ec~wdn. las malezas v de los pantano:::.
á
· raves e ·
' ·
¡·· .
·t agudo
. En ese momento, el negro e io un gn o,
'
l111 rito de júbilo; con una mano se apreto el peg
la otra agitó su turbante, saludando
e ¡10 V COil
- ]
d .nfan
la radiosa estrella. Después, con ~ena ee e i .
iil placer, esperó el paso de los ,euores del Asia.

los pífanos y ele los tamboriles, la_s desgracias de
su pueblo; hah]ó ele los des1ert?s sm fin, estériles,
en los cuales no se encuentra 111 una gota ele agua;
del inflamado huracán que ahoga á. los ,·iajeros
dentro de una coJumna de arena ardiente; ele los
pantanos á cuyo borde se respira la muerte; de ,las
selras. de {irbolcs gigantescos, siempre sombn~s,
ele las cuales el hombre no puede volver á salir;
del hormio-uero de las serpientes cayas solas miradas dan°la muerte, ele los leones, las hienas, !as
panteras: ele los cocodrilos que pululan en los nos
y en los lagos; de las ham.bres, de las costumbres
feroces ele ]as tribus que comen holllbres, de las
exterminaciones, de los pueblos destruidos á sangre y fuego y ele los piratas, cazadores de esclayos, que en todas las cost.as echan sus redes á las
vírgenes y á los niños,
- eso no es nada aún,~clecía el nobre rey Baltazar.-Ya tenemos la costumbre del hambre, de·

�•
EL :MU NDO ILUSTRADO

Domin go "/ de Enero de 1900.
Domingo "/ de Enero de 1900.

lo se escuchaba el can to de las dtaras que expre•
saban una melodía moribunda, sembrada de suspiros y de sollozos. L os rebañ os miraban sin miedo el desfile de los elefantes, los perros se acercaban á olfatear á los esclavos y á los hombres de
armas. Algunos pastores cantaban con tan dulce
voz, que Baltazar lloraba y reía simultáneamente.
A media noche, los tres reyes se· apearon de sus
cabalgaduras, y seguidos de sus e:;c:larn~, qu e llevaban pr eciosos presentes, llamaron á la~ p uer tas.
:'.\Ielchor llevaba un incernmrio de oro en que
ardía el incienso, Gaspar un.a cazuela &lt;le oro en
que ardía la mirra, y Baltazar no ten ía en las manos más que su r osal.
Abriéronse las puer tas : era u n establo desnudo y frío, en don de entraba el viento del in vierno. Sobre la paja de 1111 pesebre dor mía un niñ o. r na mujer joven, vestida ele blanco. estaba
sen tada á la cabecera ele la pobre cuna, mientras
que un buey á la derecha del pesebre y u n asn o á
la izquierda, calen taban al n iño con su aljento.
:Mas los tres Magos habían reconocido al Dios, y
los tres h umanos se pr osternaron delante de J esús, con las fren tes en el polvo.
L os azul es vapores del incienso y de la mir::-a
ascendieron hasta el techo, por entre cuyas mal

unidas vigas veíanse el cielo, las estrellas y un aci:namien to &lt;le blancao alas y escuchábanse murmurios angélicos.
Gaspar ófreció primero sus presentes : u n haz
de armas incrustadas todas de diamantes.
-Señor,-dijo,-mírame pr ostemado an te t u
debilidad, á mí que me sient0 en la cima de la
grandeza humana. T e he buscado para obtener t u
alianza en .1a guerra y después de la guerra. H az
que e,-tas armas Yeng;m á cualquiera que elere su
brazo con el fin de re bajar m i pocbrío.
El X iño seguía durmie11do. Y , en las alturas,
las voc:es celestes respond ieron :
-Soy el dios de los pacíficos y no quiero más armas que la dulzura y la misericordia. L as que me
ofreces, ~ólo Eervirán á los reyes que, en los futuros
siglos degollarán á mis pueblos como á cabritillas
indeíensos.
i\Ielchor j un tó las manos mientras que sus esclavos desenvolvían delante del pesebre telas de
oro y de seda y vaciaban. sobre h1 paia del estab lo pu ñados de piedras pr eciosas.
-8e1ior-dijo-por largoR h e escuchado la ,,
labra de los sabios, y su sabiduría 1¡ e ha parecido
Yanidad. H e Yenerado á los san toF, v su sant iclad
no era más que una men tira. H e buRcado un dios
de vida con ahínro, y no he en cont rado más que

el duelo y la muerte. T oma, señor, todas mis riquezas, todos mis tesoros, y haz que el júbijo reflorezca sobre las metrópol 1s de mi imperio.
El Xiñ o seguía durmiendo. Y los ángeles respondieron :
·•
_ ..::;oy el Dios de los pobres; n o qu ier o más tesoros que la. pureza. Recoge tus presentes : ellos
sólo sen ·irían para mis pontífices y mis sac·erdote~ que, olviclando mi de,nudez, se vestirán deseda y se comtelarán de esmeraldas y de a metistaR.
A su Yez, Baltazar ~e al'l'odilló, ±ornó entre sus.
manos los piéR ele! Xiño y los besó llorando :
- P equeño Dios, más blanco y más dulce que•
la luz : no tengo qué ofrecerte, más que mi corazón y rnis lágrimas. Ten piedad de nii-· herman os
y roncede tu amor á nuestra inmensa t risteza.
· Ento~ es Jesú~ deRpertó y sonri ó ; abri ó sus pequefi os ñrazos y dejó caer una bendieión infa ntil
sohrc las miserias humanas.
Y soh_re el terho del ef;tablo. en tre el fulgor de
la estrella, Jo¡; angele,; de alas blan cas cantaron:
- ¡ Glor ia á Dios en las alturas, y naz en la tierra á los hombres de buena voluntad !

Cortada la línea, el hambre consumará la derrota
y aca.rá de dispersar las fuerzas ya disgregadas.
Por esto dice el Gen eral Hamley : '' Los que ven la
guerra desde lejos,creen que un general sólo piensa
en dar ó parar el golpe ; pero la verdad es que por

EL MUl\TDO I LUSTRADO
g uardia á retaguardia, agotará en un día ~os _ei~men tos del distrito ocupado, y que para vivir ::.! sig uiente necesitana t raer convoyes de los distritos circunvecinos ó apelará los almacenes de la base de operaciones. En consecu encia, si el país es

ocupado. Ningún general ser~a a_bsu~lfo por 1~ Corte Marcial si ordenara la d1stnbuc1on de v~ve~es
de r eserva en casos que no seanabsolutamente mdispensable obrar así.

REVISTA GRAFICA DE LA CAMPAÑA
~

E JflLIO GEBHART.

•

•
Ca.fión na.val del Gral. White en La.d;y Smith.

cada mirada que dir ige hacia adelante, mira cien
veces hacia atrás para estu diar y \tigilat su línea
de comunicación.''
En otros tiempos, cuan do los ejér citos eran
m en os numer osos y no tenían piedad para los habitantes de los países ocupados, éstos les daban
pr ovisiones; pero hoy los almacenes centralizado,:;.
son indispensables. El sistema moderno se funda
en estas tres máximas : l a. Obtener la mayor suma
de provisiones del país oclipado. 2a. Establecer en
las líneas de comunicación provisiones que suplan
l a falta de ellas en el país. 3a. T ener una reserva
de provisiones para algunos, días, por si fa~ta1~ ,en
el país ó se intercepta la lmea de comumcac10n .

estér il y si. n o pueden venir los víver es con r?gul~ridad y de una manera cierta, el general se ve obligado á dispersar sus fuerzas en un ár_e a extensa,
exponién dose á una derrota fragme,ntana., E n 18_1-!
el Mariscal Blucher n o pudo dar v1veres a sus cmcuenta y seis mil hombres y los repartió en cuatro
column as; Napoleón aprovechó la ocasión, y con
cuarenta mil h ombres derrotó sucesivamente á los
cuatro grupos aislados de su adver sario.
..lunque l os ejércitos modernos obtienen la mayor suma de pr ovisiones del país ocupado, no pue-

Los grabados que hoy figu~a~ en la sección de~tinada á la r evi¡;ta de las hostilidades en Sud-Africa tienen &lt;rran poder sugestivo, pues con verlos, se
co;11prend¡ más de un episodio de esta lucha tan
fecunda en heroicidades.
La Qal i&lt;la que h acen los ingleses de la plaz_a
; itiada, en un t ren acorazado, es empre~a que ex1&lt;re de quien es la in ten tan, valor t an fno y sost~~ ido, que sólo una disciplina per f~cta_ l~ace posible ; l a impetu osidad, el arranque mdiv1dua~ que
mant iene la ten sión de espíritu del co~ba~1ente,
8e t ruecan en estos casos p or un a obed1enc1a pasi rn y automática ~ l as ~r d~~es de los jefes, Y. por
el desprecio de peligros m v1s1bles, y por lo _m1smo
más amenazadores. Se comprende el obJeto de
estas salidas : explorar las pos~ciones de las fu?r ·
✓,a s sitiadoras, atacarlas y qmt,íirle á 1(1s batenas
enemigas la eficacia de u n fuego no perturbado. ·
)lucho se ha comentado la importancia de los
cañ on es de la brigada na rnl que tiene á sus órdenes
-el Gen eral ,,hite en Lady Smith. Presentamos en
n u estros grabados 11110 de esos cañon es, haciendo
fuego en lo más rudo de la jornada que lleva el
nombre de batalla de Lady Smith (30 de Octnbre.)
Por las dimen siones de la pieza, se comprender{i
que teniendo tales medios de ataque el general
inglés, los del ejército contrario no han de ser poco
perfectoe, cuando puede con ellos contrastar en
sentido vent ajoso los esfuerzos del defensor
de Ladv Smith.
Los bóeros se han h echo acreedores á la nota
de excelentes en el manejo de la artillería. Sahido es que esa arl.lla está manejada por notables
oficiales alemanes y franceses. Como la configuración del país permite á los bóeros si tuar su
artillería en colinas y gargantas, invisibles para
el enemigo, más ele una vez se han visto los ingleses tan rudamente acosados por un fuego certero,
que tienen que retirar su artillería violentamen te,
so pena de perderla, como le sucedió al General
Buller, una de cuyas baterías quedó en p oder ele
0

• *.
Cada soldado inglés lleva consigo ración para
un día y la consume sólo cu ando falta cualquiera
otro r ecur so. L a ración diaria se le entrega al
r endir las faen as del dfa, y consiste en una libra
de carne fresca, quince onzas de pan y cuatro de
otr os artículos. Estas provisiones le duran hasta
que se h ace el pr óximo r eparto. Concluído éste,
los carros del regimiento se cargan con nuevas
provisiones suficientes para una ración ordinaria
y otra de r eserva por cada s~ldado de los. q~e
componen el regimiento. 'lienen la com1s1on
de llevar las provision es á los carros, las columnas
del Cuerpo de Servicios del Ejérctto: un a división de infantería está atendida por tres de esas
columnas y un cuerpo de ejército de tres divisiones t iene á su ser vicio diez columnas.
Tren acn a.za.do d3l Ejérci to I ngl és en Sud-A fri ca..

• **

Cómo se provee de víveres el ejérci foinglés
en Sud-fifrica
~

La curiosidad que despiertan l os acon iec;imien tos ele Su cl-.\.frica n o se satisface 1•011 h1 d1,1r ia lectura de las noticias cablegráficas. L,, nwyoría ele los lectores busca en las reviscns .\1l0s
más preci os, narraciones metódicas, ,i,;t·1dios
técnicos sobre las cuestiones de orden m il itar cuya Rolución buscan en el campo de batalla lo~ "Cnerale~ ele los ejércitos beligeran tes. P ara fundar
p r011ósticos rac:ionales y explicar los varios sucesos d? la guerra, son in dispen sables estos dato,:,
p11es a fa l_ t ~ de ellos todo es confusión y caprichosas SUP0RlCl0n es.
Ya ·que desgraciadamen te las hostil idades t iendPn ~ prolongar se, no n os faltar ía t iempo para
publicar en el curso de la campaña, artículos ex-

pl icatiYOS sobre armamentos, medios de adquirir
proviRiones ele boca, organización de los trenes
de sitio y movi lización y t ranspor tes de los ejércitos adYersar ios. P ara empezar ha bla r.emos del
problema ele las pr ov ision es para el ejército inglés, remitién donos al estudio que ·ha hecho del
pun to u n oficial que escribe en periódicos londinenses.
El problema más interesante que dehe resolY(&gt;r
un general en campaüa es la ali men tación de los
soldados. L a d ificultad aumen ta en p roporción
á la distanci a- que lo separa ele la base de operacio11es, no sólo p or el t iempo mayor que requiere
Pl tran porte ele pro ri siones, sino por el peligro
que corren los vehículos de caer en poder del enemigo. P ara evitar ese peligro, es necesario situar
deRtacamentos que guarden de trecho en trecho
la lín ea de conninicaciones. P ara dar un ejemplo, supongamos que los ingleses hubieran empleado todas sus fuerzas expedicionarias en in-

vadir el Transvaal cruzando el Estado Libre ·
X ew!1ort liahr ía sido el pr imer cen tro el~
depósitos &lt;le las pro,,isiones traídas del
Cabo ó de otras rolon ias por los con tratistas. Al
alejarse las fuerza~ de X ewpor t h abr ía que estahlerer un o, dos ó tres depósitos mús, por ejemplo, en Colesberg, Bloemfontei n y e n algún otro
punto. E videntemente ser ía fácil para un cuerpo
de )1ócr os fla nqu~ar las líneas inglesas para destrmr el ÍcJTocarril ó aporlerarFe ele sn almacén de
provisiones, y para eritarl o ,;e apelar ía á los eles- .
tacamen tos e~calonado~ en la Yía, ele lo que se infiere que mientras nHÍR larga es la línea de comun icación, Ron mayores las fuerzas que deben separarse del cuerpo Lle operacion es, debilitándoseéste en proporción. La i mportm1cia vital de la
lí;1ea de comunicación se com prende al pen sar queaun derrotado, puede nn ejército rnhaccrse si ~e
mantiene en relaciones con su baFc y centro &lt;le
depósito.

La ración de r eserva se compone de carne conservada, vegetales y galletas. La dificultad princip al consiste en obtener la carne fresca para _1~ m ción ordinaria. E n país amigo todo se facilitasiempre que haya dinero para pagar. al ?ontad?:
lo grave es obten er provision es en terntono hostil,
pero todo lo vence el tacto de los o:ticiale~ . que
hacen la compra, si saben despertar la _cod1c1_a Ae
l os habitantes. Si la dificultad raya en 1mpos1b1li·dad, hay que emplear la fuer za Y. r esolver~? á todo,
pues no tardará en declarar se la msurrecc10n de los
· habitantes.
Cuando los lugares ocupados por el ejér cito no
tienen r ecursos suficien tes, hay que buscarlos más
l ejos y enviar escoltas que cuiden de las provisiones hasta traerlos al campamento, es lo que se llama ' formar un "convoy."
Dicen los alemanes qu e una fuer za de treinta y
cinco mil hombres con diez mil caballos, que opere en un país medianamente fér til, con u n frente
de cinco millas y una distancia de n ue,e, de rnn-

,,,

Artilleros ingleses poniendo en salvo su artillería. en un comba.te.

den atenerse sólo á esos recursos, principalmente
cuando la inminencia de una batalla r eclama la
con centración de fuerzas. Para ponerse á cubierto
de esa emergencia todo cuerpo de ei ército, lleva
su tren d&amp; víveres que tiene raciones de r eserva
para tres días. Esta reserva y los dos que llern
el soldado consigo, y las columnas de provisiones, le permiten operar cinco días independientemente ele las líneas de comunicación y del J?a ís

los bóeros, porque éstos no dejaron con. vida á los
animales que conducen las piezas y carros. En
la lámina, se ve el desconcierto de l os artillero~
ingleses,, temerosos de no sacar á tiempo sus tren es del objetivo del fuego adversario.

------·-·---.:.__ _

�EL MF~DO ILüSTRADO

r.omingo 7 de Enero de 1900.

Domingo 7 de Enero de 1900.

EL MUNDO IL.USTRADO

•

'rod;aóa &amp;ur ae~. ·:.~...
· la ri)i2&gt;ma quirJí ·....
··_:.-.&gt;·:·.
. .. ·

, ~~-,

---&gt;~

-;:;,~~¡~r--m,.

uif) á de

iocóo Gallar

.

•

•

.

.

¡/ - -: a&amp;c ael Q)r ku1ái~ander

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 7 de Enero de 1900.

Domingo 7 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
que sabe. y mejor que el cura de 1a
1 o
dolora de Campoamor. Como en a c ·
media de Bretón .lf ¡ secretario Y uor
Cristián viene á ser Doi~ l'a/iricio Y
Cyrano Don Eugenio.
Don Fabrilli,o
exclama:
-¡Billete
ele amor!,•••
Yo ignoro esos embolismos

.A.BGUDIE:NTO
DE

"CYRAN O DE BERCERAC,''
ACTO I
Salóu del palacio de Borgoña, donde
se verificaban las representaciones dra,.
1m1tic:a S en rn.o.
Supónese que se rn á representar
La Ulorisc. Uran concurrencia y varieuad de personajes. Haguenea,1 (Dfaz)
lmblanclo con Ligniére (UrquijoJ cuenta á éste y á lo~ nobles que le acompañan, que Cyrano. en uno de sus
desvlauteii de guaµu, ha probibido al
t"ómic:o )lonttleury que trabaje lluraute un mes. Ragueneau, &lt;lueíio Je la
hoster!a llamada de los Poetas, desel'1be á su modo el c-arácte.r de Cyrano,
y alude ii la celebridad que le ha proporcionado su ellOIJlle · nariz. Cadete
de Gasc1111a, poeta. sol&lt;lado y caballero,
espadacb!n, valentón y pródigo ....
Erase 1111 hombre ti wui 1w,-iz pegado.
Aparec-e Magdalena Robín ~.Sra. íJue1Tei &lt;,1 llau1:1da Hox:ina, ¡1reci1111 u•! 1:,
época. protegilla del conde Unicl1t', pl"ima ele Cyrano. que la ama en silencio,
y enamorada ele Cristián de ll.euvillete, también cadete de Gascuña, muchaello de tortos alc~wtes. pero buen mozo.
Comienza la representación de La.
Clori.~e.
Sale )lonttleury. CJ-rano (F.
J\lendoza,) grita desde una silla.-¡Fuera, tunante!-El piíblico se le viene enci09l. al tl'emeni.Jón que afronta con
desparpajo las iras gPnerales. El vizconde de Ya! Yert (:.\l. :\Iendoza,) le reta personalmente. Cyrano le suelta una
tirada ele Yersos y una e!'tocacla "á, un
tiempo." Consumada la suerte, arroja

l➔'abricio
conquistará
la pretendí,.- ~ - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - ,· cla
de s~ para
principal.
Aquf llega
el_ heróico Cvr-ano al colmo ele . .. &lt;tUruismo.

Finge· la ,·oz de su amigo y . entona
el ]Iimno ele amor para conmoYer y renclir á Hoxana, que en los transporte~ Y
deliquios de la pasión. junt3: sus -~ab10s
con los de Crlstián. Gran s1tuac1on de
ópera. sin mfisica (saJvo la que tocan
uentro unos pajes en sus tiorbas ó guitarrai, para avisar la preseoncia de algún
importuno). ~\Iefistófeles ele Bergerac,
Fausto ·d e Ne.uYillette. '.\Iargarita Robín .
.Janlín. balcón ... basta el rayo de luna
para el inayor efecto teatral.
ün fi·aile ca,puchino, que viene como
llorido deJ cielo, casa inmediatamente
á Roxana y Cristián. Este y Cyrano
parten de seguida para Arras con la
compaiifa.
La noche de boda está afin lejanaexclama el burlado Gufche.
-;,:'lle escribirá-pregunta Roxaua.
- Os lo prometo-contesta. ... Cyrano, y cae el teló~
ACTO IY

A.et:&gt; I .--Escena. última.

, _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _.aao_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _

ciento. Ocho follones malandrines dejó
tencliclos el fuerte brazo del gascón,
huyendo los demás.
Llega Roxana, hace confidencia de
sus amores á Cyrano, y le pide que
proteja á Cristián.

Acto !.--Escena III.

una bolsa de"' oro al escenario para indemnizar á los cómicos y se queda sin
dinero para cenar .
En la escena siguiente desahoga sus
penas amorosas con su amigo Lebret
(Robles.) El. CFano, ama locamente á
su prima. Roxan.a, sin atreverse á revelarla su se&lt;;reto. porque /, cómo bal&gt;ría ele quererle 1i. él con aquella nariz?
Una dueña (Sra. Herrero) le da una
cita de parte ele Roxana. Termina el
acto saliendo el bra,o gascón á librar
descomunal batalla contra cien boml&gt;res, que e~tán ~postados para matar
á su amigo Ligmére.
.
Con 15 luchó el Cid en Zamorn victorioso: g;:¡ le sacará de ventaja Bergerac.
ACTO II
Interior ele la Hosterfa ele los Poetas. Rai:ueneau. pastelero Y amat~in-,
felicita á C)·rano por su duelo con '· ~1vert. Corno Cyrano. que se bate é 1~provi~a á la par. Ragueneau hace tortas y hojaldres en ,erso.
. .
(Srita. ~u1lrez) su muJe1. se deLl·,-a
..
ó
ja querer ele un farfant n Y b""otudo
i.,
mosquetero. parroquiano de la cas_a.
Esta señora prefiere las armas a las
le~~=:ios poetas Je dan _coba literaria
ni dueño del establecimiento Y co~en
de gorra. Se hal&gt;la del combate de os

ºe~rse dueño y señor de Roxana, pero
h ,.
fallan sus planes.
l!:scena del balcón. El Ileso de Ro.cana.
'.\lagdalena Robín, Cyrano de Bergera'&lt;' Cristián de ~ou,illete.
E~"'ta escena tiene también un prccedente,
pordeel Bretón.
lado cómico,
en laEugemo
c1t~a
l"Ome-dla
Allí Don
entona una serenata, fingiéndose Don

Asf se lo promete él, todo abnegación.
Como el capitán de El Juramento está
á punto de romper.

Campamento en Arras. al amanecer.
Cyrano anima y conforta á los gascones, desfallecidos por el hambre y las
fatigas de la guerra, y le escribe á Cristiírn una
carta
paraatraRoxana.
Llega
éstadeenclespeoicla
una carroza,

v~sa udo el campo español eneniigo y
confiacllt á la ''proven-ial hida lgufa castellana." Xuestra proverbial hidalgufa
la deja pasar no sólo á ella, sino acompañada de abundantes y exquisitas provisiones de boca.
Roxana y Cristilín solos, dfcele aqueDon Kuge11io:
lla .que está enamorada de la belleza
-Está bien.
lle su alma retratada en sus escritos, y
Do,i Jl'a!Jricio:
que aunque fuese deforme de cuerpo
Pondere usted bien mis ansia;; . .... . le amarra lo mismo. Desesperación de
Cvrano estribirá cuanto llaga falta y Cristilín al ver que Roxana ama el alma
adiestrará á su amigo con su much_a la- ele Cyrano. autor de las cartas. Oyense
tia.
los disparos {le la arcabucerfa. Cristián
Je serrtis ton esprit, tii seras mci Mute.
sucumbe de los p1'imeros. Roxmna y
r or de pronto. le entrega una cartn sus compañeros rodean el cadáver. Sueque ya tenla escrita y no firmada, de- na una desca1:ga. Caen casi todos. Un
cla rantlo su propio amor.
oficial español aparece diciendo: ¿ QuiéEscena final.
nes son estos va tientes?
El amante ele Lisa, que vió achicarse
Cyrano responde:
á Cyrano con Cristián, se crece y "le to-Ca,detes ele Gascuña.
ma la nariz." Cyrano le abofetea delante ele todos y termina el acto segundo.
ACTO V y último
ACTO III
Quince años después-1655.- Jardíu
Jardfn y plaza. ,La casa de Roxaua. de un conYento. Una capilla. Roxana
Jlluro y balcón esca/ali/e. El pastelero llora la muerte ele su esposo, con el que
Ragueneau nos comunica. que su ~eñora no cambió más que un beso. Entra Cyha tomado las de Yillarliego con el con- rano, herido en la cabeza mortalmente
sabido parroquiano de los mosta&lt;&gt;ho¡¡.
y á traición por un lacayo vengativo.
Además los poetas se le ' han comido Delira, :y al ofr de labios de Roxana
la pasteler!a y está arruinado.
las primeras frases de la carta de desRoxana se entusiasma con las cartal'l pedida por él eRcrita y que ella. encontró
de Cristiiin. escritns por Cyr,ano, y éste sobre el cadáver de IJristián, r epite todo
oye con reprimida amargura los elogios el contenido. Roxana descubre entonque hace la mujer amada de su afor- ces el amor ele Cyrano y su sacrificio,
tunado riYal.
y exclama:
E l conde ele Guiche anuncia qne loR
-¡Vive. yo te amo!-Pero es tarde.
cadetes ele Gascuña van á levantar el
El brarn gascón muere prorrumpiensitio que ban puesto los españoles á la do en arrogante frase.
ciudad de Arras. Este conde pretencle
- Genio y figura basta la sepultura.
ele sol. aurora, Parnaso.
Y luego más adelante:
Do11 Fa!Jricio:
... En un billete
quiero declarar la llama
que me devora.

Pasion queridci
i:::at 11u t o ,tq.i,:

Pero reprime los impulsos ele su corazón.
Oh!

110:

yo dcho

morir.
Entran los cadetes de Gascuña (Señores Soriano, 111. l.\Iencloza, T?rner,
Montenegro, Blasco. Juste Y "\•al&lt;&gt;ntín) y su capitán Carbón de Castel-Jaloux (Sr. Cirera.) Cyrano los presenta al conde de Guicbe (l\fedrano.)
A,p arece Cristián, nuevo en la compañfa. y deseoso de ba~er una bom1?rada se burla de la nariz de su temible
co{n1mñero. Est~ resignado Y fiel á
su promesa, aguanta la_ burla co_n
asombro ele todos. Solos los _d~s. arrojase Cyrano en brazos ele C1;1_stifin.
Le perdona su provocac1on. S_abe
que ama á Roxan~:.. á,, quien él qmere
"con fmte1•nal carmo. Sabe que R;o·
xnna corresponde á aquel amor. c_ristián es sn hermano. Rasgo sublime
que no•será el último.. ni el mej?r }e
este carácter excepc10naJ.. C1·1stl.an,
a "radeciclo. clisculpa su 1mprudenc~ , desea cliri¡?ir una carta á su amada. 'que tenga mucha miga y m~chos
requilorios. Pero el pobre no entiende
de esas cosns.
. .
calla11do

¡Quien .~u¡iirra.

escnbir!

Afortunadam ente, ahf está su amigo

Acto III.--Escena. última.

�Domingo 7 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 7 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

~~
BALA.DA..
Era una noche sombría
y el viento triste gemía,
cuando en la calle ·desierta
la niña el arpa tañía
de hambre y frío casi muerta.
Se puso la niña en pie
y un hombre se le acercó,
.'° le dijo . ... no se que;
y la niña gritó: ¡No!
y el homb¡ infame se fué.
Y era la noche sombría,
y el viento triste gemía,
cuando en la calle desierta
se quedó la niña muerta
junto al arpa que tañía.
DIEGO VICENTE TEJERA.

De ~~11 Libro de las Burlas.11
XXVII
¿ Que si me duele? Un poco; te confieso
que me heriste á trai&lt;,ión, mas por fortuna
tras el rapto de ira vino una
dulce resignación .. . . Pasó el acceso.
¿ Sufrir? ¿ Lolrar? ¿l\Iorir? ¿ Quién piensa en eso?
El amor es un huésped que importuna;
Mírame como estoy; ya sin ninguna
tristeza que decirte. Dame un beso
Así; muy bien; perdóname; fuí un loco;
tú me ctuaste,-gracias,-y ya puedo
saber lo que imagino y lo que toco:
En la herida que hiciste por el dedo,
¿ que si me duele? Sí; me duele un poco,
mas no mata el dolor. . . No tengas miedo ...

XXVIII
Por las áureas estrías de tus ojos
cruza, como un relámpago, el coraje,
y la efímera espuma del ultraje
mancha tus labios, á mordidas rojos,
Bien muestran tus histéricos enojos,
la ruano que se crispa entre el encaje,
las rígidas arrugas de tu traje,
tu pie impaciente y tus cabellos flojos.
• ¡ Qué torpe fuí! Cesó la confidencia
y te hablé de mi amor ele mi existencia,
que va embebida en tí, de mi alma absorta;
te dije la tristeza que me aflije,
te dije que soy tuyo .... y no te dije
que estás muy linda . . ¡ Y eso es lo que importa!

LI
J;&gt;eja que me refugie en el ensueño
como niño miedoso en el regazo
de la madre, que me ha tendido un lazo
la vida, y yo soy débil y pequeño.
El mal, en abatirme tiene empeño;
para emprender la lucha, brazo á brazo
con él, yo necesito en breve plazo
del invencible talismán de un sueño.
Déjame ir; la vida me traiciona,
el ideal se aleja y me abandona
en la senda más áspera y sombría:
Si ya no quieres ser mi compañera
en el viaje al país de la Quimera,
acompáñame tú, Melancolía.
LUIS G. URBINA.

�Domingo 7 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

.Jllaría~uerrero

clásicos. El corral de la Pacheca volvió á ser la casa solariega de Lope y de Calderón, de Alarcón
y Tirso.
Años de inoh-idable esplendor fueron aquellos
para el Teatro Español. María Guerrero, dignamente. secundada por Fernando Díaz de Mendoza,
desempolvó las obras clásicas que yacían olvidadas en el polvo de las bibliotecas eruditas ylasllevó
ú i,;s tabla-, con todo el decor0 _v el n•;;pc·l0 &lt;¡;1e
{: t.:des rnomentos artístic0s ,,.,; de\,ido. Y :ll ln,fo
de los colosales gigantes del siglo XVII, estrenaron sus obras novísimas los autores que hoy son
licnra y decoro de la escena española: Echegaray,
Galdós, Sellés, Feliú y Codina, Cano, Blasco, altc-mando con los jóvene~ que andaban necesitat1,1~ de protección y aliento para sus ensayos
dramáticos, como Anzorena, Ballesteros y tant0s otros.
Aquella;- gloriosas campañas consagraron á
~!aria Guerrero como Reina indiscutible de la
cs.-cna egpañola; público y crítica unánimes asi
lo proclamaron, y después, cuando realizó su más
ca1a ambición de pasear por el mundo todas las
irnnarce~i hlcs glorias del teatro español, la descontentadiza y desdeñosa crítica prisién primen\ la er1.1ilita y severa crítica italiana, la entusiasta y talentosa crítica americana así lo reconocieron, complaciéndose en aplaudir sin reserva&lt;; á
la herm,.~a actriz que está realizando la obra
meritoria niás hermosa, más artística que alllla de
r.rl-riz coPc-ibió jamás:
Recorrer el Universo civilizado, mostrando
mueren, para consolar á su afligida patria con la
v.-,r tocb,; partes las glorias pasadas que nunca
(lfrenda dP. frescos laureles, de recientísimas desd tchas.
T.o que hasta hoy ha dado á la escena en el Racional, nuevo para nosotros á pesar de sus año~. es
una sola µarte de las novedades que aún nos ofrece
(aparte de lo selecto de los contemporáneos) y entre otras, la obra famosa de Rostand, "Cyrano de
Bergerac," cuyo argumento publicamos hoy.

En uno de los salones del palacete que habita
en :Madnd 1\laria Guerrero, hay un hermoso retrato de la e~1mente actnz, pmtado por ]!]milio Sala
cuando aquella tenía once años apenas. Y en la
bella cabecita pálida y reflexiva, donde brillan con
destellos de inteligencia los grandes ojos, negrot
y soñadores, fácilmente se adivina ya el poderoso
talento que había de alzarse pocos años más tarde
con el imperio v señorío de la escena española.
Creció ~1aría· felizmente en un medio esencialmente artístico; su natural buen gusto se afinó y
creció; entreg.'.1ndose al arte aquel temperamento
nervioso, senido por una inteligent:ia ciara y penetrante. Poserendo conocimientos musicales
poco comunes, a·dmiradora entusiasta de los grandes pintores, sintiendo profundamente las bellezas literarias, su pasión dominante fué el teatro;
compenetrarse en el pensamiento de )os grande,
dramaturgos dando movimiento, calor y vida á sus
concepciones íué su ambición predominante, ambición que, para bie'1. de la escena española, pudo
ver realizada.
Doña Teodora Lamadrid primero, el 1-!rnn ('oquelín más tarde, fueron sus maestros, y sólo tuvieron que enseñarla lo que de puramente mecánico tiene todo arte. La expresión dramática, la
adiyjnación y adaptación rápida del carácter de los
personaje~, el conocimiento perfecto de la ínilole
y condición de las obras, eso no necesitaba ~faría
Guenero que nacl:e se lo eneeñara; lo poseía en grr.•
do sumo, cual luego tan cumplida v gloriosamente lo ha mostrado.
María Guerero es madrileña n eta; madrileña de
nacimiento, de esencia, de corazón; y :Haría fué
testigo ele ~ns primeros triunfos escénicos. Al lado
de Don Emilio }[ario, en el Téatro de la Comedia
-único coliseo madrileño en quP, por aquel entorces se rendía culto respetuoso al arte escénico
-debutó )Iaría, mostrándo.se desde los primeros
papeles por ella interpretados, maestra del buen
decir, actriz irreprochable, llena ele gracia, de finm-a natural sin amaneramiento de espíritu, elegancia y distinción.
Ru esbelta y bien proporcionada figura, la peregrina belleza de !'U expresivo rostro, la música
encantadora de su voz clara, dulce y melodiosa,
su incansable constancia en el traba.jo, su comunicativo entusiasmo, su talento poderoso, rápidamente se impusieron al público, siendo para ella
un t riunío cada combate, pero ganando todos los
grados hasta el capitanato general de la escena,
por acción de guerra, en el mismo campo ele batalla.
Primera actriz de la compañía de Emilio ~Iario
todos los autores dramaturgos españoles la esco~
g ieron ele preferencia para intérprete de sus obras
y allí creó la "Mariana" de Echegaray, la "Dolores" ele Feliú, la "Augusta" ele Galdós, la "Gloria" de Ca~o y tantas otras figuras femeninas de
acusado reheve, que tanto deben ele su vida inmortal al autol' que las imag;inó, como á la artista que
supo interpretarlas.
Pero )Iar íá Guerrero necesitaba mayor_ espacio
para desarrollar cumplidamente sus facultades
l ihertad absoluta para real izar sus vastos pro~rec~
tos ar tísticos, iniciativa propia para exteriorizar
sus planes de renacimiento escénico. El anuncio
ele la subasta para el arrendamiento del Teatro
Español la ofreció ocasión propicia la realización.
ele sus deseos, un¡i jovencita, casi una niña, prumetía hacer lo_que acaudalados y hábile~ ,~mr,resariu;,
Jo que grandes y respetados actores 11ü hahían c·onseguido: resucitar aquel cadáver glorioso que se
llamaba "Teatro Español." K o contaba parn tan
bravo empeño más que con su talento, su exc¡u;,·ib
buen gusto, su voluntad inquebrantabl e. Y realizó con creces lo prometido.
El derrumbado coliseo de la Plaza de Santa
Ana se convirtió en pocos meses en la sala de espectáculo más elegante de Madrid; aquella sala
que años antes sólo era frecuentada por venerables
momias y modestísimos burgueses domingueros,
fué punto de reunión de la más encopetada aristocrática y elegante sociedad; y ante todo y sobre
todo en aquella escena donde la escéntrica Miss
Surline se zambullía en su acuarium, donde las
magias tenían su asiento, volvieron á resonar,
alados y melodiosos los versos maravillosos de l os

a

La estimación pecuniaria de la obra, se obtiene
por comparación con los datos que hay de la
apertura ele los túneles montañosos. El del San
Gotardo cosió á la razón de 3.800,000 franco8 por
kilómeti'.o; el del Arlberg (11 kilómetros) se hizo
en cuatro años y su presupuesto fué de 4.000,000
por kilómetro; el del Simplón que tendrá 20 kilómetros, no costará más de tres millones kilómee
tro con un avance de 4 kilómetros por año. A me&lt;:ida que !'e perfeccionan los procedimientos científicós, las obras de esta naturaleza se hacen más
violentamente y con menos dinero.
El ingeniero proyectista calcula que el túnel intncontinental se puede abrir en siete años y que
n0 se gastará en la obra más de 123.000,000 de
francos.
•
Creese en Francia que esta obra gigantesca no
es inferior al Canal de Suez, legado maravilloso
que deja nuestro siglo al que va á empezar, y dicen también los franceses que el túnel ínter-continental tendrá como corolario la gran línea férrea
de Marruecos al Senegal y al Golfo de Guinea.

El Túnel de Gibraltar.
El i11geuiero francés M:. Berlier ha presentado
al gobierno español un proyecto para comunicar
por ferrocarril á Europa y A.frica.
A medida que se explora este continente, misterioso hasta hace pocos años, aparecen enormes
recursos reservados para quienes sepan y puedan
explotarlos.
Los franceses má~ que I1ingún otro pueblo, tienen interés en buscar por tierra una ruta coioni ~,
¡ue ponga en contacto directo la metrópoli ~- las
uosesiones africanas. El túnel intercontinenta: v
~ 1 1bmarino entre Esuaña y M:arrueco~, eD í'Omhr"ílCión con un ferrocarril de Tanger á Lall::i-1\i ,,ghnia. ~cría-así lo dicen las revistas francesas al hablar de este proyecto-el principio de un
gran desarrollo colonial.
El estunio de las cai-tas marinas que consignan las nrofundidacles del mar en el estrecho,
llevan á la conclusión ele que es preciso renunciar
á la línea más corta, esto es, la que va del cabo
Ciris prarruecos), á la costa española (14 kilómetros). Estas profm1didades son de tal naturaleza. que forman peHdiente;. violentisimas, algunas
de GOO metros. En cambio, la línea recta de Vaqueros (España) á Tánger ()Iarruecos) tiene profon:
el iclacles mucho menores (396 metros como máxi1;1um, dando por resultado pendiente de 25 milímetros por metro. La longitud de la línea es de
32 kilómetros.
('orno el primer trazo presenta dificultades invencibles, es necesario adoptar el segundo, por
más que los trabajos de perforación en ambas costas, eleve la cifra de longitud total del túnel á 41
kilómetros. Estos trapajos, que son de -tres kilómetros en España y de 6 en Marruecos, no pueden evitarse si- se quiere reducir la pendiente á la
proporción indicada.
En el lado español, el túnel así trazado. en~
troncaría con la línea española que recorre el litori,l entre Málaga y-Cádiz y pasa por Algesiras y
Tarifa; en Africa se prolongaría siguiendo el trarn de Tánger Kais el Kebior, Fez Oudjda y Lalla
Magbnia para encontrar la red ferrocarrilera argelina.

.EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 2
·

MÉXICO, ENERO 14 DE 1900.

8UBSCR!Pr.IO!l llll!NSUAL FORAIHA, Sl.50
IDEM IDll:I( EN LA CAPITAL, SL2á

Geren te: AJll''l'OJll'IO CUYAS.

llirecto:r: Lio. BAl'AEL BEYES SPÍJll'DOLA.

CYRANO DE BERGERAC. •

•

~;:-~
Muy pronto tendremos entre nosotros al buen
Cyrano de Bergerac. Ha viajado mucho; ah?ra V1ene de España; trae de allá prestada la vestimenta.
La espada, no; es suya, aunq ne al parecer, ?s la
misma que usó el valiente ele Cetvant~s. Aqm 11ega cargado de laureles y de hazañas. T_odo en él ~
atrevido y audaz. Hasta el nombre,-d1ce un escritor hispano,-parece reto. Hay en las seis sílab~s
que lo componen, un no sé qué de ostentoso atrevimiento que desafía. Entre las letras que componen
ese nombre suenan las espadas y las espuelas, y se
ve el sombrero de gran penacho. ¿ Admitirás que el
nombre es una representación de la· cosa ?-pregunta Sócrates en el diálogo del divino filósofo.
Pues es~ poeta fanfarrón y nobilísimo, Oyrano,
es un espíritu caballeresco, representa una época,
es la gracia y el valor franceses personificados.
No falta quien encuentre en este bravucón rasgos ele Don Quijote. Hay, efectivamente, en él,
cierta semejanza por cuanto á que, en ese vaso
francés se han mezclado el vino, la champaña y el
vino generoso: bravatas francesas y locuras españolas. Cyrano, como Don Quijote, es una caricatura
del ideal.
La comedia l1eróica de Rostand, por otra parte, no es más que una comedia de capa y espada,
que ha podido esucharse-clice un cronista~n el
moderno corral de la Pacheca, como si fuese obra
legítima de cualquier resucitaao ingenio de la
corte.
Rostand, de quien se dijo que había entrado en
el reino negro de la locura, ha obtenido el mayor
triunfo teatral de la época. La gloria le llegó cargada d.e presentes y riquezas. Ex1to más ruidoso no
hubo en París hace poco más de dos años. Y de
París se extendió á Italia, á Inglaterra, á España.
Damos en otra página el argumento de esta obra,
~tomándolo del " I mparcial" de )1adrid.
El mismo reputado diario dice lo siguiente acerca de le representación dada en Madrid por la
compañía que trabaja actualmente en el Nacional.
"La obra ha sido puesta en escena espléndidamente, á todo lujo, especialmente en lo tocante al
vestu ario. Es un buen preceldente, digno de ünitarse en las producciones españolas.
Fernando de Menaoza ha dado en esta obra un
gran paso adelante en su carrera artística. Su Cyrano es una verdadera creación. Sobre todo, en la
escena del duelo, en la presentación de los cadP.tes
(cadels en francés, segundones de casa grande entre
n?sotros), y en la escena tan inspirada y tan hábllmente compuesta del balcón, fué un artista de
cuerp,o entero. Logró muchos aplausos, que compartw con él María Guerrero. En general, todos
lo~ demás (iplp?sibles de citar nominalmente por el
numer~) trabaJaron con esmero. Mención especial
para C1rera y todos sus cadetes. La dirección deescena muy acertada. En suma, un éxito de honra.
y de provecho."

Señor qeneral 2011 felipe _B. .Berriozáhal,
Secretarlo de guerra y ]Ylarlna.
Jraci 6: 23 de A ,rono d e 1827.

(Pot. More.).

•

t 9 de Ene r o de 1900.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94805">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94807">
              <text>1900</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94808">
              <text>7</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94809">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94810">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94811">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94812">
              <text>7</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94829">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="94806">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 1, No 1, Enero 7</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="94813">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="94814">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="94815">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="94816">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="94817">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="94818">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="94819">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="94820">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="94821">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="94822">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="94823">
                <text>1900-01-07</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="94824">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="94825">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="94826">
                <text>2007060</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="94827">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="94828">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="94830">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="94831">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="94832">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="1553">
        <name>Cyrano de Bergerac</name>
      </tag>
      <tag tagId="1549">
        <name>Ejército inglés</name>
      </tag>
      <tag tagId="1554">
        <name>Libro de las burlas</name>
      </tag>
      <tag tagId="1548">
        <name>Los tres reyes</name>
      </tag>
      <tag tagId="1555">
        <name>María Guerrero</name>
      </tag>
      <tag tagId="1552">
        <name>Mixcoac</name>
      </tag>
      <tag tagId="1551">
        <name>Revista gráfica de la campaña</name>
      </tag>
      <tag tagId="1550">
        <name>Sud-África</name>
      </tag>
      <tag tagId="1556">
        <name>Túnel de Gibraltar</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3640" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2280">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3640/El_Mundo_Ilustrado._1900._Ano_7._Tomo_1._No._10._Marzo_11..ocr.pdf</src>
        <authentication>397b7a242ab4113548899882f9e5af3f</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117460">
                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

DomiEgo_4 de Marzo de 1900.

~uentos morbosos.~ R_in,ón de taberna.
Ante el busto burlón del sátiro, semiescondido
entre el lujurioso follaje de la espesura, ocurrieron las inolvidables entrevistas; las palabras escondidas de amor se atropellaban en los labios varoniles del artista, acompañando el himno sobe-

rano de aquellas tardes solemnes é iban cayendo gota á gota en el alma abierta y apasionada de
Laura.
Ella sonreía apenas; escuchando ansiosamente
los juramentos eternos, y cual si fuesen los hilos
de una madeja, iba separándolos, ar1ótándolos con
la precisión de que era ca¡,áz su memoria, para
vestirlos á su manera con el ropaje de luz del ensueño.
Su hermosura de mujer, rebosante de encantos,
resplandecía más aún entre los rayos de sol que
de tiempo en tiempo, saeteaban las hojas satinadas de los ramajes con sus deslumbrantes fulgideces. Sus grandes ojos iluminados por el ensueño,
y abiertos por la esperanza, parecían estar inmóv·iles.
Era aquel un amor exquisito, empezado en el
rincón de una taberna, dignificado más tarde por
la constancia, y trocado al fin en pasión inmensa.
¿ Cómo pudo aquel poeta, celebrado ya por la
soberana inspiración de sus estrofas, ir rompiendo una por una, las energías poderosas de su númen, envilecido por insaciables desvaríos, y
aguijoneado por enervantes arrebatos?
Historia breve y triste cuyos episodios se •fueron marcando paso á paso, netamente, en un cerebro antes lleno de luz; para ir dejando tan sólo
llagas incura?Ies, manchas imposibles de lavar,
todo un crepusculo de negruras y soledades.

Bra una nocl1e de placer, en el rincón obscuro
de aquella taberna memorable, sobre la mesa que
más tarde presenció el desfile de sus infortunios;
llegó rendido, ~astiado, sintiendo en la garganta
las blasfe,mas a punto de escapársele, las maldiciones á punto de brotar, y en el alma el inmenso
desconsuelo del hastío ..... .

La taberna estaba sola; el patrón dormitando,
un ebrio apurando el último sorbo . . . y la penumbra silenciosa se empeñaba en arañar los
rincones, agujereada apenas por un pico macilento de gas.
¡ Qué procesión dantesca, la que vió desfilar
con los ojos del alma. .... su infancia sin
amparo, y su pasado de
hijo bastardo sin ternezas; su juventud loca y
despeñada; la soledad
de su crecimiento, debido al acaso, á las misteriosas potencia., de la
especie, á las luchas
secretas de su ser físico,
desenvolviéndose en inconsciente evolución; debido tal rnz á su talento
aprisionado en aquella
carne mezquina, como
una extraña flor crecida
en los bordes del pantano ...... !
¿ Para qué recamar el
horizonte, con los panoramas divinos del sueño,
para qué fijar en él como un sol de oro, el fulgor de la estrofa, ó la
irradiación esplendente
del himno . . .. ?
¿ Para oué vivir entre
can tos y flores, si los
cantos iban á estrellarse contra las rocas de un
mar solitario y las
flores habían perdido
hasta el último átomo
de aroma?
No había de llegar la
hora suprema, en que el
amor trajese anidadas e
inexables las soñadas caricias, los dulces espasmos, el bagaje anhelado,
que debiera ensancharu11
corazón inmenso, caldear
-los desbordamientos de una alma inmensa circulando victoriosamente por los nervios triunfan-

tes ... . .

De pronto, ... como visión evocada en aquellas
horas amargas, crujió 1a nuerta de la taberna y
entró á esas altas horas, aterjda por el frío y quizá por el h.ambre, la rapaza callejera de mirada
rnsolen~e, de perfi1 provocativo, de boca lasciva, y
se sen to á su lado ....
AJ principi~, la aparición inesperada de aquella
muJer, romp10 bruscamente el cristal de las quimeras, pero después vinieron la calma y la confianza.
Aquella insolente _mujerzuela, tenía singular
atractivo, fascmando rnsensiblemente más y más
al encandecer las penetrantes
'
pupilas de los ojos negros, al
cantraer el perfil vigoroso rebosante de coquetería, y al entreabrir los sedientos labios
lascivos, en los que se dibujaba impetuosa.mente el deseo .. .
Y era que otro sér intangible,
aparecía entonces con su cohorte de locuras y ardimientos; .. .
el amor humano que se habrí.,
paso en aquellas , naturalezas
antagonistas, para juntarlas en
el apoteosis del contraste, arrojando para siempre aquella
hembra lujuriosa y callejera
en los brazo• trémulos de pasión del exquisito soñador.
'-

.. ... . .... . ..

Y comenzó el idilio morboso en el rincón obscuro de la
taberna. . . . Saeteaba el frío,
parpadeaba macilentamente el
pico de gas, el ebrio se ha-

EL MUNDO ILUSTRADO

bía marchado fambaleando, y frente á frente de
la pareja enamorada, segúía dormitando el patrón,
abrazando á su pipa llena de polvo y de tabaco.
Tras una larga serie de infortunios, de !lerroches de amor y de exhuberantes desperdicios de juventud, ella empezó de nuevo sus antiguas correrías, .. ... y en aquel jardín público, frente al busto de mármol del viejo sátiro, una tarde solemne los desunió el último coloquio.
El poeta estrujándose el alma, llegó á la . ta•
berna favorita y esperó que la noche y el vmo,
acompañasen á la llegada de esa otra noche negra
é inmensa del olvido, que cuajaba sus crespones
amortajando las nieves de sus recuerdos.
Se esfumaron con el alcohol las nítidas siluetas
de los ensueños aún frescos y olientes como ramos
de flores. . . . . . de pronto estalló á la puerta,
la carcajada sonora de una voz bien conocida,
coreada ruidosamente por el timbre varonil de un
hombre ... La hembra adorada apareció en el
dintel seguida de su acompañante .....
¡ Oh crueldad del idilio victorioso, que se empeña en aumentar los recuerdos pasados, aun fl&amp;tantes en aquel nido de amores soberanos!
El poeta volvió el rostro, cerró los ojos angustiosamente, y enardecidos sus nervios por la contracción del celo, del ultraje y de la cólera . ....
invocó el rencor .. . .. ; se precipitó con la rapidéz
del rayo sobre la insolente mujerzuela, arrojándola al suelo, clavándole de pronto ambas manos. en
el cuello, y acompañando su estertor repentmo
con una plegaria inmensamente dolorosa ... .. "~'e
adoraba."

AÑ O Vll--TOMO I--NÚM. 10

\

Ya era tarde para salvarla . .. . , el galán había
huído buscando la negrura de la calle, el patrón
despertando, dejó caer su pipa llena de polvo y de
tabaco; y el poeta arrodillado ante la víctima, cerró sus labios con un ósculo infinito, mientras
el llanto brotaba de sus ojos surcando por sus
mejillas ..... .
México, Febr,ero de 1900.

Jrfanue¡ 7orres 7orija.

•

MÉXICO, MARZO 11 DE 1900.

8UB!\r."!Jpr.JO:if MTNSUAL l"flBA ~EA., C1 .MI
lDEX lDEM EN U, CA.PITA.L, Sl ~

,

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 11 de Marzo de 1900.
Domingo 11 de Marzo de 1900.

gunda línea de defensa; él con la retaguardia, se
ha visto que no llegaba á cuatro mil hombres, contenía á Methuen y trató de deslizarse entre Frensh
y Hoberts; pero el primero desbarataba el asedio
de Kimberley y ponía á Kronje entre Magersfontein, él y el generalísimo Melhucn avanzó, Roberts
cerró, Frensh flanqueó y el triimgulo se ,,o]vió un
círculo de fierro en derredor de l\ronje que quería
aprovechar el e.mee del río para e~capar y que quedo en él clavado.

'••En el Africa Austral.
2 •• s1c vas non vobls.
3,-En los Eslarl1'B Unidos.

1.-Mucho de lo que está sucediendo en el Sur
de Africa lo habíamos previsto vosotros y yo, lectores·

.
ni' á vosotros ni á m 1' nos l11zo

c•1s0 eI

Gene~al .Toubert y de ali[ ha. venido el principio
del fin; quizás se os ocur:a la ligera. observación de

que siendo probable, (diremos modestamente, seguro), que el her_oico anciano no haya tenido noticia de nuestras md1cac10nes, s1 no, como sabe las
admirables disposiciones que para generales tenernos mis lectores y, sobre todo, mis lectoras y yo,

claro es que nos habría hecho caso. ¿ Y qué le
aconsejábamos? Esto sencilla1:11ente : 11_? pierda V?,
tiempo, mi General, no se disperse \ d. al traves
de todas las fronteras del Orange y del Natal la
línea de defensa, amoutónc-a Yd. sobre r,ady
Smith, haga Vd. lo que hoy ha hecho Lord Roberts todo el mundo sobre un punto, todo boer
sobr; Lady Smith, que de esta "lady" pueda d_ecirse lo que decía Quevedo de la fam_osa Do~a
Dinquindaina.

".Fuimos sobre vos, sen0r.1, 111:i~

gente que sobre Roma, con Borbón por Carlos
quinto."
Aquí hubo un error primordial debido, sin du-

da, á que pareció impolítico no ceder al deseo_de
los orangianos

de apoderars~

del

adan!antmv

Kimberley y de su mayor diamante, la Estrella
del Sur como diría Julio Verne, el fulgurante CecilioRh~desy deaquíresultóque,dividido entre los
dos sitios el ejército republicano no p~do darse un golpe irresistible sobre ninguno de los
dos puntos y hubo necesidad ele formalizar los
asedios y voló el tiempo y se dejó llegará Methuen
al Modder y á Buller al Tugela, casi á la vista de
las dos plazas sitiadas é inmediatament~ hubo necesidad de organizar la defensa de las hn~as de si;
tio en las orillas escarpadas de los dos nos, y asi
pasó la primera fase ele la guerra, la que, á t~do
trance debieron aprovechar los bóeros, la de la mferioridad numérica de los ingleses; en cuanto estos se sintieron iguales en fuerza á los republica-

nos y empujados por la opinión inglesa fríamente
colérica (cólera blanca) á causa de los primeros
desastres comenzaron la serie de operaciones contra las t:opas de cubierta, como los franceses dicen, y de aquí la serie de sangrientos descalabros

de Mergersfontein y Colenso. D~sde ent_on_ces las
operaciones se redujeron á tentativas _casi siempre
terminadas en un fracaso; el hero1smo de los

=·=

Sábese lo demás; diez días de resi.,;;tencin contra
un cerco de artillería que cañoneaba á los boers á
quemarropa y al fin la refl.dici6n á un enemigo tan

noble y cortés como asombrado de la proeza.
Hendido el general orangiano todo cambiaba; el

terrible capricho del asedio de Kimberley sólo hubiera tenido explicación con el asalto y la captura rápida; ahora resultaba todo contraproducente.
Resulta una excelente línea de apoyo, el ferrocarril del Orange á Mafeking, probablemente liberada ya, para invadir por el Oeste las dos repúblicas á través de un terreno bastante doblado, es
cierto, pero mucho menos que el que J¡a sido preciso escalar á los ingleses.
Como tenía que suceder, el General Joubert,
que estaba á punto de hacer sucumbir por inanición y enfermedad á Lady Smith, tuvo, primero,
que debilitarse, erfriando {i un grupo considerable de burghers á soc:orrer á Kronjc, y que ara.;o
no tuvo tiempo de reuníuele; y luego al saber el
desastre del General Orangiano, abando11ó su5 posiciones á lo largo de) Tugela, que nunca J1abrian
tomado los ingleses, y se ha reconcentrado á toda
prisa, cubriendo el ángulo montañoso que forma el
límite del Natal, el '-!.'ra.nsvaal .Y el Orange, y
por donde difícilmente pasara Buller, y ha ido á

ponerse al frente del ejército que se rehace en Coiesberg, frente á los ochenta mil hombres que tiene á mano el feldmariscal Roberts. Si logra reunir allí cuarenta mil hombres siquiera, el avance

inglés quedará contenido.
.
De todos modos, la humillación del amor propio
inglés ha con el uído; i::i deben su victoria á la circunstancia de haber acumulado sobre los republicanos una fuerza que les era s€is ú ocho veces
superior, las defensas ele Kimberley y Lady Smi!h
son gloriosas y admirables. El honor está salvado. ¿ No sería bueno salvar la lmmaniclad, tratando sobre la base ele la independencia de este
puebl¿ holand és ele! Aírica, tan digno, tan admirablemente digno de vivir libre?

=

2.-Todo el mundo ve la fría eficacia con que
los rusos sin decir nada, sin frases ni amenazas,
están aprovechando ]a conccntrñción de 1a energía inglesa en el Sur de Africa, para avanzar s_u

boers entusiasmó al mundo, y el pueblo inglés,

plan tradicional y formidable _de hacer del c~~ti-

muy admirado y muy po~o amado, se sin_tió con

nente asiático una dependenr1a ¡noscov1ta.

flema y orgullo indesmenhdo, s~Jo en me~10 ele la
antipatía universal. Pero de aqu1 todo pQdia resultar, menos la paz; Inglaterra no_ celebra ut~ tra~ado si.no en la tienda de campana de la victoria;
esperar otra cosa, era imposible, por desgr:icia.

I 1enen ya toda el Asia septentrioual y gigantescas líneas férreas realizadas ó por realizar, surcan esta
inmensa zona fría, por donde el golfo de Petchili,

el vestíbulo principal ele la China marítima quedará unido al Báltico; tienen lo principal del Asm

La llegada de los generales m~s notables ele
que podía disponer la Gran Bretan~, al teatro de
la guerra, y la inmensa aglomeración .de refuer-

central es suyo el 'l.1urkestán, organizado militar-

zos en sus manos, hizo comprender bien pro~to

sia, menos por el lado persa. Ahora bien, Pers1a

que el tercer período se acercaba, el de la s?penor.idad numérica de los soldados de S. M. Victoria.
Después de reforzar los dos ejércitos extremos y
de impedir todo movimiento ofensivo en el Molder
y el Natal Lord Roberts pudo formar un ejército
tannumer~socomo cualquiera de losotros dos para

operar sobre el centro seguro de que los boers poca
cosapodríanoponerle. Mientras ta!ito toda la atención se concentraba sobre el vie¡o Joubert en el
Natal en donde Sir R. Buller se rompía la cabeza
contra los "kopjes" que cerraban el paso á Lady
Smith. La línea de defensa era enorme, la aglomeración estaba en los extremos, frente á ciertos

vados del Moclder, se adelgazaba forzosamente y
ahí acumuló el genralísimo un nuevo e¡ército lenta y concienzudamente; cu_ando él mismo se cer-

cioró de que todo estaba hsto, ))USO al frente de
esta cuña de acero al más mtrépielo y decidido de
los generales, á French, y lo lanzó entre Kronje
y la capital del Orange, derecho sobre Killlberley
con 20 000 hombres; el general republicano presintió Ía maniobra, pidió auxilios á ,Toubert, despachó su gran artillería y una parte de su e¡ército
sobre B!oenfon.tein para concentrarse en la se-

y

mente el Turkestán chino está bajo su vigilancia; el mar Caspio ha quedado encerra_do eil Ruha caído bajo la protección del imperio ruso; Rusia se encargará ele facilitarle un empréstito que

EL MUNDO ILUSTRADO

en que se haya la India de hoy, y_ de _la que las,
de la
Edad iredia, que acaban con una tercera narto
de la población de Europa en pocos meses, apenas
dan m1a idea, el ejército en la lnd1a casi sólo puede servir para mantener el orden en una_ P?blamús Iúauhres crónicas de esas ep1dermas

ción siniestramente exasperada. por el ~ufnilllento.

sin esperanza . La lucha en el Afghalllstan puede
ser, pues, favorable á los rusos y dominad~ esta
comarca y su prolongación al Sur, el Beluchistán,.
resultaría que tendrían flanqueada toda la cuenca
del Indo á la que pugnarían ¡,or descender.
Admirables diplórnatas los rngleses, ya que_ no,
han podido evitar lo que en Persm. ha. sucec1do,
tratan de crear á los rusos un terrible obstáculo.
en los mares chinos, y el día que los j~poneses sedecidan á disputar á los rusos la posesión de Co-

rea, contarún con todo el apoyo directo del llllperio británico. Pero el Japón no parece querer morder el anzuelo; el imperialismo tiene sin d1;1da graYÍsimas molestias; es un sistema más glonoso que.

confortable.
De modo que de los pobres boers puede decirse,.
"~ic

non vobis;" creeis defender vuestr~ mde-

YOS

pendeneia, estáis defendiendo la hegemoll!a rusa,
en Asia.

=

3.-i. Por qué decía Lord Rosebery, cuya
polít'c,, según lforley, es el nno de Chamberlain embotellado con "la etiqueta" ele!
liberali•mo, por qué esta guerra con los ,
boers

nos ha

revelado

un

odio general

en-

tre los pueblos civilizados? Xo hay la! oclio; lo.
que acaba de decir elocuentemente Deschanel, el
joven presidente de los diputados en Francrn, _el
flamante académico, es una verdad; el pueblo 1n-

glés es profundamente respetable y admirable. Pero espanta que, al día siguiente de las teorías pacíficas de la conferencia de la Haya, provocase una
guerra de dominación sin una sola. circunstancia

atenuante en favor del gigante que trataba deaplastar al débil.
, .
Nadie ha aprobado en la Europa y la Amer1ca,
sensatas, los insultos y los furores contra el pueblo.
inglés y la venerable dama que lo rige, y que está por encima de todo iI1sulto y de toda'falta derespeto. Pero en los mismos Estados Unidos, tan

ligados hoy con Inglaterra, la opinión de la mayoría se ha colocado resueltamente del lado delos holande,es, al grado de que, el Presidente McKinley, parece resuelto á asumir la amistosa actitud del Presidente Faure en la lucha con España_
Los Estados Unidos pueden hacerlo, les toca
hacerlo, y serían oídos. La pacificación muy laboriosa, pero segura de las Filipinas,

el

creci-

,

I

dado humilde. Además, tenía el defecto de ser al¡¡o

El regimiento estaba en batalla, sobre 1;m repecb.o de la vía férrea, sirviendo de bhrnco a to~o
el ejército prusiano, amontonado enfrente, baJO
ciales no cesaban de gritar ¡ acostaos! pe.ro. nm-

gún soldado querla obedecer y el fiero regm11euto
seguía de pié, agrupado alrededor de su ba.nd_era.
En eae gran horizonte del sol pomente, ele trigos
en espiga y de pa1;tos de ganado, aquella masa de
hombres, atormentados y enrueltos ~u el manto

con una guarnición escasa, que en tiempos nor-

.

/

,

su hijo en nodriza pensando en él sm cesar. Cuan.
'
do el fastidio lo atormentaba, hacía un viaje á Metz
de donde regresaba contento, después de mirar

mer torbellino de un huracán formidable.
El hierro caía como una Jluvia sobre el repech?,

en donde no se ola sino la crepitación de la fusilería el ruído sordo de las gábatas, rodando entre
la fo~&amp; y las balas que vibraban eternamente ele un
extremo á otro del campo de batalla, como las cuerdas tendidas de un instrumento siniestro y rehunba.nte. De tiempo en tiemJJO, la bandera que se alzaba sobre las cabezas, agitándose al viento de la
metralla, perdíase entre el humo; y una ~•o_z grave y fiera, hacia oír, dominando el estrepito d_e
laa armas y las quejas y juramentos de los
dos estas breves palabras: "A la bandera, h1¡os

su bandera., siempre en el
mismo sitio, siempre tranquila, siempre recostada
majestuosamente contra el

muro. Esos viajes que él
verificaba en una sola jornada, hacían nacer en_ su

h~n-

alma el valor y la paciencia; hacíanle soñar con
c-11mpos de batalla, con marchas gloriQsas y ~on las
grandes enseñas tricolores, flotando á lo leJoS, en
las trincheras prusianas. . . .
.
.

mí~s, á la bandera" . ... Entonces un oficial, vago
como una sombra, ágil como una flecha, desapa!·ecía un instante entre la niebla roja; y la heroica
enseña volvía á desenvolver sus pliegues por en-

La orden del día del J\Iariscal Ba.zame, hizo

cima de IR batalla.
Veintidós veces había caído .. . . Veintidós veces
su asta tibia aún fué heredada de la mano de un

rodar por tierra. las bellas ilusiones.

era si no un andrajo glorioso en manos del sar~en-

murmuraban animándose y excitándose con gri-

tos de rahia · '1evantando los puños hacia un punto
ele la ciudad como si sus cóleras designasen á un

(

\

culpable .. . '¡AtrapadleL . . í_Fusilém~sle!. .. Y
los oficiales guardaban silenc10, apartandose del
bullicio. aYergonzados de haher leído á cmcuenta

r

to Hormus, vigésimo tercio abanderado de la ¡ornada.

mil valientes, bien armados aún, aún vigorosos,

miento estupendo del movimiento mercantil quese traduce por un exceso constante en las rentas,.
que pronto permitirán aliviar mucho los impues-

tos y que ha obligado al Tesoro americano, (quetes en sus cajas, substrayéndolos á la circulación),
á poner á la disposición de los banqueros como-

coronel le dijo: '"l1ú tienes la bandera, mi bravo
sargento ; guárdala." Y sobre, su viejo uniforme
campaña, bien pasado ya, a c~~sa ~e 11.1. lluvia
y el fuego, la cantinera sobrec?sJO, al mstante, un

cien millones para dar pá.vulo á las transacciones,.

cordoncillo dorado de subtemente.

&lt;!:

tiene por costumbre de amontonar 1os exceden-

todo es indicio de que el partido republicano,
quedará en el poder, que el tipo oro será el definitivamente adoptado, y que el presidente actual se-

. .

.

Este orgullo, {mico en su vida de hwnildnd, ir-

guió el cuerpo del viejo mi_litar; _Y la costum~re cl_e
andar encerrado, con los

rá reelecto. El imperialismo americano ha triunfado; ¡ que sepan los estadistas ele la nación vecina,
hacer favorable este triunfo á la libertad humana, si no quieren que sea efímero ! Amén.

OJOS

mente con Ja mirada en lo alto, para ver flotar
el fragmento de tela q?e se mantenía en s~1s manos, siempre derecho, siempre fi~~~' por enc1m~ de
la muerte, por encima de la tra1c10n y por encana

de la derrota.
Nadie ha visto, en época alguna, un h~mbre tan
dichoso como Hormus, cuando en los d1~s de ba-

talla tenía el asta entre las manos afirmandola en
su estuche de cuero negro. Ni hablaba ni se movía· y serio como un sacerdote, tenía el aspecto

de guardar ;na cosa sagrada. '!.'oda su vida y toda
su fuerza estaban concentradas en esos dedos que

-&lt;:,.()-s;::,..

Secó sus ojos turbios el villano,

se crispaban alrededor de un harapo glorioso, sobre

Y con paso medroso y vacilante,

el cual rodaban las balas. Sus ojos llenos de fie-

l!'ué á postrarse ante un Cristo agonizante,.

reza miraban de frente á los prusianos, y parecían
deci~: "AtreYeos, pues; ensayad siquiera de venir
á robármela! .. .
Pero nadir. ni aun la misma muerte lo ensaya-

Símbolo eterno del tormento huma.no.
-"Piedad, Señor!"-Su labio palpitante
Por decir su dolor pugnaba en vano;

Y extendió el Cristo su llagada mano
Y brilló la piedad en su semblante.
-"Señor, venganza!"-En la profunda he-

(rida,
Abierta en un costado, una encendida
Gota de ,sangre apareció ... El villano
Sonrió entre las sombras . .. En sus ojo~
Ilabía extraños resplandores rojos
Y una ancha daga en su crispada mano.

II
El tal sargento Hormus era un viejo tont?, que
casi no sabía ni escribir su nombre y que hab1a em-

leado veinte años en ganar los galones _que_ adort.ba.n la manga de su casaca. '!'odas las miserias del
expósito y todos los atontamientos del cuartel, se
reflejaban en su frente baja, e? su espalda abovedada por 'el saco, en su rostro mconsc1ente de sol-

la orden del Mariscal que los entregaba sin combate al enemigo . ..
· Y las banderas? preguntó Hormus palideciendoG • • • Las banderas también han sido embargadas con los fusiles, con el resto de los equipajes,
con todo ....
¡Ha ... Ra ... Rayo de Dios! ... -balbuceó el
pobre hombre- ... En todo caso, aún no tendrán
la mía . .. Y ligero como una bala, se echó á correr
hacia la ciudad.

baJOS, se carnlno de::¡-

de entonces en el hábito de marchar orgullosa-

HOCSIGNUM.

1,!na _mañana,

Hormus vió al despertarse, mucha agitación en el
campamcnt~. Los soldados, reuniéndose en grupos,

moribu.'ndo por u~ valiente que volvía á levantar-

la. Y cuando, ya por la noche, lo que quedaba del
regimiento-un puñado de hombres apenas-se
batió lentamente en retirada, aquel pabellón ya no

donde rodaban los cañones sin dirección y donde
las primeras tropas del mun~o desmoralizába?-'e
por el ocio y por la falta de nveres y de noticu1~,
mu riendo de fiebre y fastid10 al pie de sus fusiles.
,
Ki los jefes ni los soldados cretan ya en cosa.
alguna; sólo Hornrns guardaba aún la confianza.
Su harapo tricolor le hacía creer en todo; y 1111entras él Jo sentía {¡ su lado estaba seguro ele que nada se había perdido. Desgraciadamente, como ya
nadie se batía el coronel guardaba las banderas
en su casa mis~a, en un barrio de Metz, y el ~rav~
subteniente vivía como una madre_ que tuviese a

inmenso de la humareda confusa, tema el aspect_o
de un rebaño sorprendido á campo _raso en el pn-

tarla de ferrocarriles que, 1igados con los rusos,

males llega á 75,000 soldados blancos y 15,000 indígenas, sin contar las gua1dias de los reyezuelos;
en el estado espantoso de hambre y de peste

1

el bosque. Se fusilaban á ochenta metros. Los ~fi-

le permita pagar sus deudas á Inglaterra y de dole harán formar parte económica y pronto militar de la gran Rusia; la gran Ru•ia conquista
así el derecho de asomarse por el ¡rolfo de Oman al
mar indico, su ilusión más cara. Duefi? ó semidueño de Persia, que borda el Afghamstán y el
Beluchistán que lo separan de la India, el imperio
del Tsar puede pensar en seguir pacíficamente su
absorción; á dos ó tres jornadas ele Ilerat está
ya; dueño de esta población, la toma de posesión
del Afghanistan entero será la consecuencia : el
part:do joven en Inglaterra (antes de la guerra
boer) ha asignado los alrededores ele Kandahar y
de Kabul como el escenario ele las luchas futuras,
y están resueltos á disputar-palmo á palmo_ el Afghanistan á los rusos; dadas las actuales circunstancias no lo podrían hacer. La india cuenta hoy

tartamudo; más para ser abanderadó no se necesita
gran elocuC'n&lt;:ia y la misma tarde de la batalla. :;u

ba. Después de Borny, después de Gravelotte, después de las batallas más terribles, la bandera continuaba su camino, deshecha, agujereada, transparente, llena de heridas; mas era siempre el viejo

Hormus quien la llevaba.

III
Después. . . llegó Septiembre, el tjército eit
J\Ietz, el bloqueo, y esa larga parada en el fango,

IV
rrambién en Metz la animación era inmensa. Los

guardias nacionales, los guardias móviles y los burgueses, se agitaban gritando; las diputaciones recorrían las calles vibrantes y precisadas, dirigiéndose á la casa del Mariscal.-Hormus no veía nada,
no oía una palabra; hablando consigo 1nismo, subía
á grandes pasos la calle de Faubour_g.
¡Robarme mi bandera!.. . ¡Pues no faltah
más .. . ¡ Acaso es posible robar una bandera!. . . .
¡ Acaso tienen derecho!. .. Si les quiere dar algo
á los prtt!=:ianos, que ]es dé lo suyo . . . sus carrozas
doradas, su rnj illa magnífica traída de México ...
Pero mi pabellón ... El pabellón es mío .. . El pabellón es mi dicha, mi fortuna . Y yo prohibo terminantemente que lo toquen!
Todas estas frases incompletas, estaban cortada,
por la marcha y la tartamudez. Pero en el fondo,
él tenía su idea; una idea bien firme, bien precisa:
tomar la bandera, llevarla flotante al seno del regimiento y pasar luego sobre el vientre ele los p,usianos con todos los que quisieran seguirle.
Cuando llegó al fin de su camil10, ni siquiera le
dejaron entrar. El coronel, furioso también, no
quería recibirá nadie ... Pero el viejo Hormus no
entendía así el asunto, y jurando, gritando y empujando al plantón, "mi bandera, decía, dadme mt
bandera!" . . . Al fin se abrió una ventana.

�EL MUNDO ILUSTRADO

¿ Eres tú Hormus?
Si, mi coronel, yo . . .
Todos los pabellones están en el arsenal. . . no
tienes necesidad sino de presentarte ahí para que
te den un recibo.
-¿ Un recibo r . .. ¿Para qué?
- Es la orden del Mariscal ...
-Pero ... coronel. ..
-¡ Déjame en paz!. .. Y la ventana se cerró.
El viejo Hormus vaciló como si estuviese borracho y repitió entre dientes :
-¡Un recibo ... Un recibo!
.Al fin, púsose en marcha, por segunda vez, no
pensando sino en que su bandera estaba en el arsenal y que era necesario volverla á ver, .!Ostara lo
que costara.
V
Las puertas del arsenal estaban completamente
abiertas para dejar el paso libre á los carros prusianos, que esperaban su cargamento en el patio inmenso. Hormus 8intió, al entrar, que un escalofrío
agitaba sus nervios. Todos los demás abanderados,
cincuenta ó sesenta oficiales, silenciosos é _indignados, estaban allí. . . Y todos aquellos hombres
tristes, con las cabezas desnudas, agrupándose detrás de los enormes carros sombríos, daban á la escena un aspecto de entierro. La lluvia aumentaba la
emoción de tristeza ...
Los pabellones clel ejército de Bazaine estaban
amontonados en un rincón, coníundiéndose sobre
el suelo fangoso. Xada má3 terrible que el espectáculo de esos fravnentos de rica seda, pedazos de
franjas de oro y de astas destrozadas, arreos gloriosos echados por tierra y manchados de lluvia y de
lodo.-Un oficial de administración los iba cogiendo, uno por uno; y al nombre de su regimiento,
pronunciado en alta voz, cada abanderado se acercaba para recojer un· recibo. Derechos é impasibles, dos oficiales prusianos vigilaban el cargamento.
¡ Y vosotros os ibáis así! ¡ oh santos girones gloriosos! desplegando vuestros agujeros y barriendo
tristemente la tierra, como banda de pájaros que
t uviese las alas rotas! ¡ Vosotros os ibáis con la
vergüenza de las grandes cosas humilladas y cada
uno de vosotros se llevaba un pedazo de la Francia!

El sol de las largas jornadas dejó su sello entre
vuestras arrugas marchitas . . . Vosotros guardáis,
en las marcas de las balas,
el recuerdo de muchos
héroes desconocidos, que
cayeron muertos al azar,
bajo vuestras franjas tricolores!. ...
Y a llegó tu turno, Hormus. . . . Ahí te llaman ..
Ve á buscar tu recibo.
¿ 8e trataba de un recibo, cuando una bandera
francesa, la más bella, la
más mutilada, la s1_1ya,
estaba delante de '8us
ojos?.. El viejo sargento se
figuraba estar aún allá arriba, de pie sobre el repecho de la vía férrea ...
Su ilusión le hacía oir el
canto de las balas, el ruido
de las gábatas que rodaban y la voz robusta del
coronel : "A la bandera,
hijos míos, á la bandera" ..
L u e g o s1:1s veintidós
e-amaradas muertos, y él,
vigésimo tercio abanderado, precip\itándose á su
vez para levantar y sosl.€ner el pobre pabellón que
vacila, falto de brazo .....
¡Ah! ese día había jurado
defenderlo, gua.rdarlo hasta la muerte .. Y ahora ..
Sólo de pensarlo toda la
sangre del corazón le
subía á la cabeza ... Ebrio,
sin sentido, lanzóse sobre el oficial prusiano, arrancándole· su enseña
idolatrada para agitarla de nueyo entre ~us manos;
para levantarla aún, bien alta, bien recta y para
gritar: ¡ A la ban ! . . . . Pero su grito fué cortado
entre su garganta ... y sintió temblar el asta que
se le escapaba de sus manos ... En e,;e aire malsa-

J)aderewski
Ejemplo de lo que valen la
laboriosidad y la constancia para llegar á la perfección, es indudablemente el célebre pian.isnista que solo por dos noches
consecutivas, la de ayer y 111 de
hoy, provocará la admiraóón
de los "amateurs."
En las notas biográficas que
referentes á él hemos recogido,
las dos circunstancias dichas
resaltan en todos sus actos y lo
caracterizan ..
Paderewski nació en Podolien el 6 de Junio de 1859 y 120co ó nada interesante se sabe de
su infancia. Es más, hace cuatro años todavía, su fama de
magnífico pianista no era universal, como hoy ha llegado á
ser.
.A la edad de 12 años ingresó
al Conservatorio de W arsaw,
donde estudió armonía y piano;
revelaba desde luego buenas
dotes y una dedicación asombrosa para cultivarlas, así es
que no tardó en hacer progresos.
Deseando ampliar sus conocimientos pasó á Berlín donde
continuó estudiando en la Nueva Academia de Música. En
1879, cuando solo contaba 20
años, fué nombrado Pro~esor
de Piano del Conservatorio de
W arsaw, donde comenzó sus

:Jg,¡acio

J .paaerewsk1: célebre pianlsfa.

Domingo 11 ~e Marzo de 1900.

D~~go 11 de Marzo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

NUESTRA l\lfETRÓPOLI.
LA CIUDAb TRABAJA.

•

Y el trabajo de las ciudades está muy lejos de
parecerse
á ese otro trabajo, rudo tal vez y fatigan-&lt;:::,,()~
Una ciudad, es siempre un símbolo de trabajo, te, pero sosegado y plácido, que se desarrolla en
y en las metrópolis la intensidad del trabajo es los campos, c1be las rubias sementeras,, á la luz
mayor, porque la competencia, con su poderosísi- amplia y vivificante del gran sol que remueve las
entrañas de la generosa tierra y fermenta las salubres emanaciones de la vacada. El trabajo de las
ciudades es un trabajo nervioso y febricitante,
una lucha material, en que el vencedor no puede
ocultar nunca su victoria, ni el vencido su derrota. Es un trabajo que suele pasar por sobre miHares de cadáveres, que suele ir tronchando ilusiones
y esperanzas, que va caldeado por las pasiones más
intensas y que de las frentes fatigadas no arranca
gotas de sudor, sino gotas de sangre!
¡ Ah, las ciudades! Cuando Emilio Zola quiere
encerrar tantos gritos del alma en una exclamación seguida de un punto admirativo, hay quien
finje no entenderle, hay quien se acuerda irónicamente de las "palabras, palabras, palabras" del
príncipe danés. Y sin embargo, cuántas veces dice más un punto admirativo que una docena de
páginas retóricas! Y al pensar e~ el trabajo de
las ciudades, al pensar en la ruta que sigue, al
pensar en el enorme ejército de vencidos y de
desertores de esa cruenta lucha, no hay nada que
sintetice tanto la impresión que experimentamos,
como la lacónica exclamación del viejo maestro
mo aguijón, impulsa á los hombres á multiplicar naturalista: Oh, las ciudades!
ta femenina prende blancos delantales sobre las
·sus esfuerzos para poder triunfar y vivir.
morbideces de su busto ... Porque en nuestra MePero basta de digresiones y vamos al grano.
Desde que los primeros fulgores del sol, des~*~
trópoli ya la mujer trabaja, y á fe que no es ese
'pués de haberse detenido por breves instantes soLas máquinas despiertan con el día y á los pri- uno de nuestros menores progresos.

no, en ese aire de muerte que pesa terriblemente
sobre las ciudades rendidas, la bandera µo _podía
flotar. . . Nada de orgulloso, nada de fiero podía
vivir ahí ... Y el viejo Hormus cayó fulminado ...
ALFONSO DAUDET.

estudios y permaneció en ese puesto hasta 1883,
fecha en que emprendió una serie de viajes y dió
sus primeros conciertos en Slavonia, Rumanía.,
Austria y otros puntos.
Poco tiempo después fué nombrado Profesor del
Conservatorio de Strasburgo y en este emplo
tuvo un raro rasgo de modestia que puede servir
para Yaluar su amor al arte y su talento: en Viena
llamaba entonces la atención el maestro Leschetitzky, y Paderewski reconociendo su mérito, renunció su puesto y fué á Viena con el fin de pedir
al afamado músico lo admitiera como discípulo.
Siete meses de constante estudio fueron basrnntcs parl que el maestro asegurara á Paderewski
que su ejecución se había perfeccionado; pero esto
no obstante, fué hasta 1887 cuando se presentó
ante el público de Viena, que lo mismo que el
de París en 188&lt;l lo aplaudieron con verdadero
frenesí.
Fué por este tiempo cuando recibió una decepción : emprendió un viaje á Londres y aquel pueblo que no acoje con entusiasmo sil10 á los artistas
que ra conoce,_ lo recibió con tal frialdad, que en
~l pr1mer concierto que dió, las entradas alcanzaron la ridícula suma de 300 marcos. Tal vez esto
éxcitó el a~or propio de Paderewski, pues siguió
da~do conciertos hasta que su mérito fué reco'loc1do y tanto, que hoy es el artista predilecto de
la aristocracia dondinense.
. En cuan~o á sus aptitudes, asegúrase que no
tiene nrnl mterpretando la música romántica de
Chopin; como compositor muchas ele sus piezas
han alcanzado éxi~o y en cuanto á su carácter de
boca e~ boca co:ren anéc_dotas que lo presentan
como tipo exepc10nal : cmda extremadamente de
su larga y esp~sa_ cabellera, consagra al estudio
~uchas h~ras d1a~1~mente; cuando viaja lleva consigo un piano mmrntura y en él estudia durante
la travesía.
~

_bre las torres y las cúpulas, se desparraman á lo
largo de calles y de avenidas, el trabajo general
€mpieza en la metrópoli y va desarrollándose esa
"ca.za al dollar," que Mark Twine ha descrito con
tanta maestría.

meros clamores matutinos se funden los gritos del
vapor, gritos que convocan al trabajo, diario, monótono y metodizado, que, á pesar de su monotonía, es tal vez el menos torturante y el que deja
más tranquilidad al espfritu y más dulzura al corazón.
•
Las fábricas se abren y por sus anchas puertas penetran el enjambre de obreros. Van ellos
decidores y bromistas, ellas frescas y de buen humor. La brisa de la mañana los anima, les azota
la sangre y les vela por unos instantes la perspectiva de todo un día de labor cansada que entumirá
sus miembros y pondrá sobre sus párpados vendas
de plomo. Eso vendrá después : pero, por el momento, solo los anima el goce de vivir y hasta el
pito fabril les sabe á saludo de bien venida .Penetran todos y acuden á sus puestos .
Poco á poco las risotadas van apagándose, la labor empieza y la ri,a y la labor no se '·llevan" muy
íntimamente. El rún-rún de las máquinas y el rítmico golpear ele los mazos reinan ahora, únicos J
solos, en los grandes edificios industriales. Y así,
hasta que las sombras de la tarde luchan con el
sol y lo vencen ..
' Las planchas de madera, que durante la noche
han cubierto la tersura de los escaparates, van ca!·endo una á una, movidas por manos de mozos soñolientos. Y en los escaparates aparecen las mer, cancías, artísticamente dispuestas-(es un arte
arreglar escaparates)-mientras adentro, en el almacén, la escoba entona su cotidiana oración susurrante y la gente de mostrador cambia la chupa
de calle por la de trabajo. Aquí y acuyá una 11ilue-

. Védlas cómo marchan por las calles y plazas, batiendo el asfalto con rítmicos taconeos. Van de
prisa porque van al trabajo. Bajan la mirada, porque, á veces, un choque de miradas paraliza y retarda el paso, y es preciso llegar al almacén á hora fija. Si algún audaz se atreve á atravesarse en
su camino_ y di;rigirlas_ uno de esos madrigales de
este prosaico fm de siglo, ellas le miran con ceño adusto y su mirada parece clamar: ¿ Qué, no
ve ustecl que yo trabajo?
Dejadlas que pasen : no detengais nunca la marcha de una de esas damitas que trabajan. Su tra-

�Domingo 11 de Marzo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Dommgo 11 de Marzo de 1900.

bajo mismo os demuestra que no quieren que detengáis su marcha. Es preciso respetarlas.
En todos los transeuntes matinales se advierte
una actitud febricitante: los domina la idea de llegar pronto. Cerca de los edificios gubernativos
bulle el enorme enjambre burocrático. Se compone de algunos viejos y de muchos jóvenes. ¡ De
muchos jóvenes, por desgracia, que al resignarse al
pasar la vida frente á un escritorio cargado de
minutos, confiesan elocuentemente su cobardía para la lucha, y no pocas veces también su impotencia!
Y en la plaza principal, obligado centro de la
vida metropolitana, afluyen los tranvías, que al
trotar de las mulillas ó al impulso poderoso de los
"troyers," acortarán distancias y economizarán
tiempo, que en la ciudad, más que en ninguna otra
parte, es dinero acuñado. ,
El enorme hormigueo urbano, es por sí sólo,
símbolo de trabajo. Todos Is rumores, toclos los
movimientos significan trabajo. Y el clía en que
ese trabajo se interr~mpiera, la ciudad, con sus
pompas y sus galas, vendría abajo como un enorme castillo de naipes.

"Para comprender bien
el carácter del edificio,
conviene recordar que en
· 1889 el pabellón de México era una ve.rdaderal
curiosidad en el campo ele
Marte. De la manera más
sujestiva recordaba el arte
antiguo rle aquel país
antes de la Conquista
espaJi.ola y era más que
un pabellón, una manifestación patriótica que
hacía México ante la faz
del mundo entero en aquel
monumento que el país.
elevó, como lo proclama
el seJi.or Peñafiel, "á la
gloria del más bravo de
aztecas,, Itzcoatl, y á ~a
del más infortunado de
sus defensoreis, Cuauh temoc ."
"El programa del señor
.Anza, e3 hoy enteramente
distinto. Hace once afi.os
se nos presentaba la glorificación del pasado, y
hoy, }léxico quiere hacernos apreciar su presente,
constituído por un rápido desenvoh·imiento económico que ha entrado
en un largo per íodo de
paz, de progreso y de
prosperidacl."
"El edificio está construído según el estilo neogriego tan preferido en el
:;egunclo imperio; es am-

-&lt;;::,,*-&lt;:::&gt;-

1

•

Los trabajos especialistas imprimen á determinadas calles una fisonomía particular. La comunidad de intereses expontáneamente, estrecha y crea
centros. En México hay varios barrios que recuerdan los viejos "gremios" de los tiempos pasados.
rna doble paralela de calles, desde Cadena hasta Don Juan Manuel, está ocupada por el alto comercio, cuyas transacciones se hacen generalmente sin tener la mercancía á la vista, por ese alto
comercio, cuya sola mercancía es muchas veces el
dinero mismo.
Es el barrio de los bancos y de los banqueros.
Por las aceras cruzan y recruzan los corredor es.
Es un banio que "hw'!le á riqueza." Se oye
el tintineo de los pesos y se ven muchas carteras
henchidas de billetes. En las calles estacionan lujosos trenes : es Mercurio que va en coche. Muchos
iberos y muchos alemanes.
Por Jesús, se encuentra, en cambio, el comercio al por menor. Quincallería, mercería, jarciería
y otras "ías" que surten las tiendas provincianas.
Llegan los compradores cubiertos de anchos sombreros y sonando los pesos dentro de sus "víboras"
de cuer o.
En Cordobanes, el aspecto cambia : son aquí señores ataviados de negro, de sombrero alto, que
llevan debajo del brazo grandes carpetas atestadas de documentos y de expedientes. Es la calle de
los Notarios, de los abogados. Está allí el Palacio
de Justicia: allí se pleitea y se discute. Todo el
mundo se conoce, todo el mundo se sonríe. Es la
sociedad en manos de Digesto. Y hay en las miradas un aire de triunfo, cuando dos ele aquellos señorones se cambian un "¡ Buenos días, compañero!"
En la Encarnación y San Ildefonso, los e.-.tudiantes. Ese es nuestro "barrio lattno," pero sin
Musettas ni Mimís, y de ese hemos de ocup1rno;;
en otra ocasión.
Hemos visto que la ciudad trabaja incesa'ltemente. Desde el albañil que sube un ladrillo apoyándose en peligrosos andamios, hasta el potentado que en muelle carruaje acude al Banco á trocar un cheque por un fajo de billetes.
Pero hay dos castas de trabajadores netamente
metropolitanos, exclusivamente metropolitanos,
floraciones genuinas de las grandes ciudades : los
trabajadores callejeros y los que trabajan para diversión de los otros.
A los primeros pertenecen los limpia-botas, los
papeleros, los billeteros, los revendedores, et'.!.
Esos viven precisamente de las grandes muchedumbres urbanas, esos son metropolitanos hasta 1a
médula del. .. alma.
Y los segundos, son los actores teatrales, los g ue
trabajan cuando los demás descansan, los que comen con la risa de los otros, como los dentistas
comen con los dientes de sus semejantes. Y el trabajo de ellos es rudo: ensayos, estudios, repeticiones y desveladas. ¡ Parece increíble que todavía ''el
teatro" anide en tantas cabecitas romántica~!
Queda otro curioso grupo de trabajadores: los
periodistas para quienes no hay día ni noche, hora ni minuto; para quienes la vida no es más que
un alineamiento de " columnas" ... .
Pero punto final, porque estas ya son intimidades.

()scar J(erz.

EL PABELLON DE MEXICO
EN LA EXP0SICI0N DE PARIS

He aquí cómo se expresa un periódico parisiense
al referirse al l'abellón de
de M.éxico:
"Al desembocar del
Puente del "Alma; sobre
la margen izquierda del
Sena y frente á las oficinas del Comisario General de la exposición, el
Pabellón de :México se destac¡t admirablemente entre
el grupo de lo:; otros edificios extran_jeroi;.
"La 'superficie del terreno que ~e ha eonee&lt;li1lo
á 1.Iéxico eR relativamente
BOSQUE DE BOULOGNE.,•Monu.mento erigido á la memoria del ingenieroD'Alphand, á quien se daba el nombre de •• la Embellecedor de Pa.r1B"·
vasta, liO metros, l y su
arquitecto señor Anza, no ha podido sacar mejor plio, sus departamentos están bien distribuídos:
partido del fraccionamiento he&lt;'ho.
y cabrán perfectamente numerosos objetos.

~*

es invencible el soplo de tus encantamientos;
abriste las cién puertas del dulce Paraíso
y entró el desordenado tropel de pensamientos.

¿ No viste á nuestras almas sentir con tus ternezas,
orar con las piadosas plegarias que tú rezas,
tener sobre los hombros la cruz de tus dolores,
reír con tus placeres, llorar con tus tristezas,
crisparse con tus odios, amar con tus amores?
Oh, Aurora, oh, Maga, oh, Reina, oh pálida heroina
de todos los dolores, oh intérprete divina
del regocijo sano del burlador risueño .. . .
¿ Verdad? De la fantástica y ardiente Palestina
viniste; de la Tierra Sagrada del Ensueño.

..Cu1"s

~mm.~¡
1

j)ara )YÍaría ~uerrero.

En la sutil maraña de agudos diECreteos,
sobr e las bordaduras de hermosos galanteos,
entr e la plateresca retórica efectista,
en la pomposa urdimbre de rancios devaneos
sentimos cuál se prende tu corazón de artista.

Viniste de la Tierra Sagrada del Ensueño;
del mundo imaginario y ardiente, del risueño
país azul que baña de sol la Fantasía;
de donde surge el canto, de donde brota el sueño,
de donde el bien florece, de donde nace el dí-a.

Tú alientas en aquellos maravillosos seres
que llevan luz, ternura, virtud, amor, decoro;
te conocimos antes de que llegaras; eres
la 1!iáfana silueta d~ todas las mujeres
que cr eó el sublime sueño del gran siglo de oro.

Del I deal, Señora. Tú patria es esa; vienes
d€ nuestra misma patria. Y bien, aquí, nos tienes
~arfados de tributos que nuestro amor te entrega;
a ti nos acercamo~ por coronar tus sienes
con rosas de los bosques americanos : llega.

. . ... Y bien, he aquí, Se1iora, que partes; en buena hol'n,
,; Hegresarás en breve? Dices que sí, Señora
con tu genial cabeza de pensa.ti va Palas.
Si cae la noche, mientras que vuelves tú, la Aurora,
$e cerrarán las flores, se plegarán las alas.

Planta tu tienda de oro, reposa en nuestros la.res,
desciñe tus cabellos, y escucha los cantares
de bienvenida que alza la Juventud en coro;
descansa, peregrina de los celestes mares,
desciñe tus cabellos bajo la tienda de oro.

Alza tu tienda de oro, oh amada peregrina!
recoge tus cabellos y cese la divina
fábula milagrosa que le aprendiste al Arte;
no temas por el nido, traviesa golondrina;
¿ Regresarás en br eve? No nos olvide~; parte.

Reposa y habla; míranos en tu redor, atento~,
tu voz es un susurrro de música soñada;
que aduerman nuestros vagos y tristes pensamientos
tus épicas historias, tus milagrosos cuentos,
tus fábulas de hechizos, divina Scherezada.

¿Regresarás? Te esperan los soñadores; ellos
alzan tu tienda de oro, recogen tus cabellos,
y escuchan por vez última tu d ulce voz soñada.
Y á tí tienden los brazos y cargan tus camellos
y te repiten : torna, divina Scherezada.

Te conocimos antes de que vinieras; eres
la diáfana silueta de todas las mujeres,
que cruzan por la vida, serenas y triunfales;
artísticas visiones, esplendorosos seres,
encarnación de excelsos y santos idea_les.

Eras el Arte. El Arte, la luz, la poesía,
lleg-abas de los mundos de donde nace el día;
y del infolio abierto, de páginas polvosas,
se alzaba tu figura, como una Epifanía,
cantando en viejos versos, leyendas dolorosas.
Blanca, impalpable, pura, remota é imprecisa,
como girón de nube que desflecó la brisa,
delante de nosotros cruzabas por la escena,
trayendo á flor de labio la antigua y fácil risa,
la de Moreto y Tirso, la risa casta y buena.
Y tú lo viste-¡ oh Maga!-lo que tu genio quiso
en un instante pudo lograrlo; era preciso;

l'abellc!11 de lll6:rlco en la Ezpo1Jici6,n de l'arl1J.

Oh resucitadora, tu majestad es rara;
encier ras un misterio; del numen que te ampara
sólo los escogidos la inspiración reciben;
no ha muerto la Riquelme, no ha muerto Baltasara,
en todas tus brillantes metamorfosis, viven.

g. lfrbiqa.

Y recordamos ese perfume que tú exhalas,
y esa genial cabeza de pensativa Palas,
y esa sonrisa, y esa radiante alma sonora;
pasaste abriendo flores y despertando alas ..... .
dí tú, si no habíamos de conocerte, Aurora?

'.

~;;;ll~ll..

EL MUNDO ILUSTRADO

:r;.
·;~

En auras de cariño y admiración te envuelves,
y partes, y nos dejas, y partes y resuelves
huir hacia otro mundo, mejor y más risueño;
,.l ~ allí no torna nadie, y tú dice,: que vuelves ..
que vuelves de la Tierra Sagrada del Ensueñ,).
Febrero, 27' de 1900.

. Como un homenaje á María Guerrero y un r ecuerdo dé la
lmllante temporada dramática, por ella iniciada y seo-uida con·
tanto brío, "El Mundo Ilustrado" consagra cuatro páiinas á la
solemne velada, que en honor- de la primera actriz española se
efectuó en el Conservatorio Nacional el 27 de Febrero últ~o
y publica las piezas literarias ahí recitadas que pudo obtener.
'

�Domingo 11 de Marzo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 11 de Marzo de 1900.

EL MUNDO ILUST RADO

Quién habrá que nos demande
cuentas por mimarte!. . . Dí,
no eres noble? no eres grande?
pues en la patria del Ande
nos gustan almas así!
BAL B I NO D Á V ALOS

Todo es grande aquí, señora;
los volcanes, el verjel,
las tinieblas y la aurora:
si este. suelo te enamora,
quéflate, cabes en él!

fi )Ylaría ~uerrero

Si es ala tu pensamiento,
si es ala tu divagar,
si es ala tu sentimiento,
quédate, que nuestro viento
es ancho para volarr

fimado )Yervo.

A MARÍA GUERRERO.
Hay una voz que proclama
esta ley al orbe fiel :
"Aura, haz tu oficio, embalsama,
mujer, haz tu oficio, ama,
flor, haz tu oficio, da miel!
"Sol, haz tu oficio, levanta
el palio rey de tu aurora
sobre la montaña santa;
alondra, haz tu oficio, canta;
paloma, haz tu oficio, llora!"
"Artista, haz tu oficio, yerra
del mundo por la extensión,
pues que J ove te destierra,
moviendo sobre la tierr~
cerebros y corazón."
Gran verbo, á cuyos rumores,
á cuyo in.flujo inmortal,
las auras riman olores,
la mujer difunde amores,
el cáliz forja el panal;
El sol quebranta los gonces
del orto, irisa las brumas
y hace que alienten entonces
la esquila, alondra de bronces
y el gallo, clarín de plumas;
El río, crencha de plata,
iris real que se mueve
y en cristales se desata;
el clavel, boca escarlata,
y el lirio, boca de nieve;
El nido, mágica poma,
la fuente, arpa diamantina,
ó espejo á que el cielo asoma;
la flor, astro con aroma,
y el astro, flor que ilumina.
Gran verbo! .. _ Tú, mi señora
quisístelo obedecer
'
y con tu voz seductóra,
dijiste :-"Pues soy aurora
mi oficio es amanecer."
Y errando de clima en clima
. tu esplendor
'
a' nos vmo
y niéxico te sublima,
porque tú ei:es una cima
y aqui se empolla el condor.

Quédate sin sobresaltos :
nuestro azur, do va tu anhelo
te bañará en sus cobaltos: '
quédate, estamos tan altos,
que puedes besar al cielo.

Poesía.pronuncia.da por su autor en la velada
que en honor de la eminente actriz se
verUl.có el 27 de Febrero en el Teatro del Conservatorio llfacional de lll:1isica.

·1

Del infinito es vecino
nuestro valle; 1tquí t u historia
excelsa será y tu sino,
y ahorrarás mucho camino
para llegar á la gloria!
~

Es muy bella la creencia
que arrmas tú en el p1 oscenio,
de que, mas que á la conciencia,
Dios se asoma á la existencia
por las ventanas del genio.
Allí donde un genio, en pos
del aniut'tipo va, ahí
Dios y el genio están, los dos
en uno; si el genio es Dios,
Dios, señora, vivé en tí.
Y en tí vive de manera

,1u~ L·n mostrarse tiene e.•t; ,c.fü:,,
cual se muestra en la ancha esfera·
cual se muestra en la quimera,
'
que es la novia del ensueño!
~·~

Enaltecer la emoción
ó enlazar mil emociones
en haz vivo de pasión,
y fundir mil corazones
en un solo corazón;
Hacer al verso vivir,
hacer ai rrilmen soñar
y al espíritu sentir
y á los labios sonreír,
y á las pupilas llorar;
Dar ímpetu al Ideal
que arrastrándose camina,
esta es misión que no ha igual :
divina, hidalga, inmortal;
hidalga, inmortal, divi~a!
Esto es, señora, crear;
esto es decir: "levantáos!"
al indolente pensar;
esto es, señora, incendiar
con r elámpagos el caos!
Tu gloria excede á la glorie.
de los héroes que hoy enlaza
nuestra enseña de victoria.
Ellos son flor de una historia; ·
tú, eres flor de nuestra raza.
~~

¿ Fué una ilusión? .. . quizás que suelen ellas
de quien las sigue en su trayecto errante,
con su fascinación, en un instante,
el alma transportar á las estrellas.

No ves que venció tu a:fá11
los prejuicios! recelos
· de ayer, y umdos ~stán
más que nunca m1 :Morelo:;
y tu trágico Guzmán ?

Mas, verdad ó ilusión, cuando la fama,
de vuestra gloria, paladín ufano,
anunció que aprestaba el mexicano
su homenaje á la artista y á la dama;

No ves que con pompa igual
se juntan en pabellón
opulento y fr~terna!,
t u castillo y m1 nopa~
y mi águila y t u león?

el júbilo traspuso los reales
límites de la vida, tendió el vuelo
é invadió el misterioso y alto cielo
que habitan las criaturas ideales.

Son más hermanos ah11 rn
por tí, la hosca cimitarra
y la macana, señora;
el águila voladora
y el león de fipra garra;

Yo, por ventura, hallábame cruzando,
en alas de poéticos ensueños,
una región poblada por los sueños
del Fénix inmortal, de Lope, cuando

E igual pesan en el fiel
que tanto amor mide y suma,
nuestro escudo y tu cuartel;
la mitra de Moctezuma
y las joyas de Isabel.

gallarda, hermosa, fresca, deslumbrante
á la postrera claridad febea,
reconocí entre muchas, á Finea,
por parecerse á vos en el semblante.
La niña angelical, ya nada boba
desde que Amor transfigurarla pudo
dándole, á su malicia, ingenio agudo,
y á su belleza, idealidad que arroba;

~

Marquesa, tú que un destello
luces de ar te soberano,
tú que llevas en el cuello
el toisón de blanco vello
del ingenio castellano.

atenta y señoril, cual quien escucha
aconsejarle cuanto hacer ansiab~
oído y blanda voluntad prestaba
con grande anhelo y complacencia mucha.

La de perfil que es blasón
arcaico, porque atestigua
tu arcaica contemplación:
Un perfil de reina antigua
de un antiguo medallón;

No por tenaz y caprichoso empeño
ni rencorosa emulación secreta,
sino cual hijas, todas, del poeta
que más honra al teatro madrileño,

Cerebro que tanto puedes,
maga de un país tisueño
que nos repartes mercedes
de alteza .. . No me concedes
que te regale un ensueño?
Y encedora, tus preseas
nos deslumbran con su alarde
de luz, porque son ideas ... .
Marquesa, que Dios te guarde!
Artista, bendita seas!
Febrero 27 de 1900.

la vocinglera turba repetía
que si á la Boba preferís, señora,

Oyeme, gentil amiga,
pues lo requieren de mí,
lo que las damas de aquí
me demandan que te diga.

,.

Te saludan, claro está;
y te admiran ¡ qué bobada!
Si no he de contarte nada
que tú no lo sepas ya.
Dicen que mucho me quieres
y yo lo vengo á creer :

crédula~ usaban ser
en mi t iempo las mujeres.

¿ No una vez, mi fe completa
en el maestro tirano

y son tantas las prendas que atesora,
gracias á vuestra noble simpatía;
la dama Boba, ingenua, sin cultura,
parlera como alondra en la campiña,
con su lenguaje natural de niña
animada de alegre t ravesura;
la Boba misma enviaros debería,
cual t ributo á que sois merecedora,
el parabién que todas, ¡ oh! señora,
dirigiros clamaban á porfía.
Sonrió pensativa la doncella,
tendió hacia el horizonte la mirada
y la clavó en la luna plateada,
que asomaba su faz radiosa y bella.
Dejó, por breve espacio, sus pupilas
inundarse de luz, evocó en manso
y dulce arrobamiento de descanso
la emoción de otras épocas tranquilas,
y del rojo botón de aquella boca,
abriéndose los labios purpurinos,
brotaron mil conceptos peregrinos
que fuera el recordar jactancia loca.

¿ Qué dijo del amor; qué de su fuego?
¿ cómo explicó su poderoso influjo
y la inquieta emoción que la sedujo
á amar con un candor extraño y ciego?
Lo ernuché, sí, y aún guarda mi memoria,
cual de lejana música perdida
que, en la noche esparciéndose, trepida
errabunda en el aura vibratoria,
ecos sueltos, girones de elocuente
alabanza por vos, en la sonora
niebla desparecidos. . . . .. . Ved, señora,
los primeros que acuden á mi mente:

me hizo tenderle la mano
y recibí una palmeta?
¿ No al de danzar le creí,
que me llamó mentecata?
¿ No al ejemplo de mi gata
con mi novio al desván fuí?
¿ No confiada· y cautiva
caí en las redes de amor?
¡ que el creer es lo mejor
he de pensar mientras viva!

Si, pues, en tu afecto creo
n o lo juzgl'len rustiqueza,
que nueva vida me empieza
cada vez que en tí me veo.

Y la existencia me das
cou tal donaire, señora,
que si aún fama alcanzó agora,
á tí lo debo nomás.
Si boba, fínjeseme boba,
en mis iras, iracunda,
en mis ardides, profunda
y astuta para mi alcoba.
Cuando el amor se apodera
de mi honesto pensamiento,
débole á tu entendimiento
mi transformación entera.
Cuál se enciende en tu semblante
cuando arde mi corazón,
la llama de la pasión
en t u pecho palpitante.

�.

Domingo 11 de Marzo de 1900.

RL MUNDO ILUSTRADO

::,

Mis amorosas razones
salen de tus lindos labios
cual 110 pudieran los sabios
enseñar con sus liciones.

]fas, ¿ qué mucho, si en tí alienta
cuanta mujer singular
pudo el gran Lope crear
en sus comedias sin cuenta?

'l1ú imitas mi devaneo
con la naturalidad
del que siente de verdad
despertársele un deseo.

La Casandra recelosa,
la Discreta Enamorada,
la Estrella desventurada,
la Bel isa melindrosa .... .

De la Boba es muy justa la gratitud, señora;
¿ quién, sin vuestro talento que la anima y colora,

á todas tu alma divina,
de todas el pensamiento
cobra vida, fuerza, aliento
por tu inspiración divina,

y si á la vida mortal
Lope de Vega volviera,
presto la sien te ciñera
con su corona triunfal!

y entre espumas de sangre y corrientes de fango
viran á, la 'l'ebaida por virar á Cipango.

á la ley imperiosa del anhelo moderno,
redimirla pudiera de un hondo olvido eterno?

Mas el Arte moderno como Dios compasivo,
iluniina á ocasiones el bajel fugitivo

En su tiempo cua.jábanse los rosales de rosas
al conjuro del genio-que fecunda las cosas;

fulgurando sus rayos de brillantes destellos
que alumbran unos rostros ext rañamente bellos!

hoy tiemblan en los pétalos amarillos é infectos
lágrimas congeladas, y pululan insectos.

Cuando á tales tragedias dais, sellora, su turno
con solemne grandeza os calzáis el coturno.

Por sobre las mfradas reprimidas con ceño,
aun fl01a una infinita- necesidad de ensueño,

Ya con gracia inocente sonreís de ventura;
ya con trágica risa simuláis la locura,

mas qué busca, y qué alcanza inmortal ni durable
el espíritu enfermo por un mal incurable?

y en siniestro arrebato que estremece y espanta
asesináis con Agueda, y tembláis con }.,uen.santa.

En el mar sin riberas de la duda, mar muerto,
narega un bajel negro que no va á nigún puerto.

i Oh Arte poderoso aterrador, inmenso,
que al espíritu afianzas y mR11tíenes suspenso!

Su cordaje es de plata y sus velas de oro,
mas ningún argonauta lleva en él su tesoro.

¡ Oh Arte delicioso, consolador y bueno
que acaricias y halagas con tu soplo sereno!

Los forzadós por vida que esa nave tripulan,
al Capitán Destino su rencor disimulan,

i Or Arte deleitable que, festivo y ele prisa,
ágilmente desgranas el co1lar de la risa,

y hallar gustan á veces distracción y embeleso
ciñéndose dogales al corazón opreso.

¡ Oh Arte, infinito, inmortal multiforme,
algím Dios debe haber que te inspire y te informe!

Quieren ver sus dolores hechos carne, hechos hombre
de músculos de hierro y estatura que asombre,

Dichosa tú, Vestal que alimenta su llama
y felices nosotros que admiramos tu fama.

y en la ola arrojarlos, que un mal Genio desata,
donde siempre la hidra Fatalidad los mata.

México, Febrero 27 de 1900.

Quieren con sus grilletes aherrojar ideales,
bajo un cielo sin astros y en un mar sin fanales;

f:·

Balbino Dávalos.

~"\. ,, -----.,¡r.~111►
. ' .
:

~ ''

;-~--

"."..::":."""- ~'\
·-

"

~
,

~w"'

iWll/ii

. -~-

'

,_

DISCURSO PRONUNCIADO POR EL SR. LIC. DON JUSTO SIERRA.
Señora:
Habéis oído cruzar por nuestro ambiente, cargado de polvo, pero saturado
de luz, gallardas frases musicales, que
cerca ele ,·uestros oídos murmuraban:
"bien ven ida mensajera del arte y de la
gloria, bien venida, resurrectora del culto puro de lo bello, bienvenida." Con
sólo haber hecho un signo mágico de
vuestra mano blanca en el cielo de nuestras noches sin ideale:- artísticos casi,
casi sin estrellas, hu.Uéis borrado el imperio absoluto de los géneros inferiores,
de los que, en deforme lenguaje á veces y
á veces con el sensual é irresistible encantocónque,en manos del pueblo de vuestra
tierra, habla la guitarra &lt;le las zambras de

Aragón ó en las "juergas" de Andalucía
solo se dirige á nuestros sentidos, sól~
provoca sensaciones, si.n penetrar más
allá, sin sondar más hondo, sin volar
más alto, impotente para iniciar uno de
esos divinos acordes que sólo resuelven
la vibración de una alma ó la nota de un
sentimiento inmortal. Hablásteis señora, el idioma de la realidad interior, de
la pasión humana en lucha trágica po,
dar vida á inalcansables ideales los corazones muertos palpitaron de nuevo J
la emoción disputó el cetro á la sensación pura, y ya no reinó solo el "ge-·
nero chico," que si como género es amable á veces, como "imperio" es abominable, porque reduce el' horizonte de
la vida artística con las turbias y volup-

tuosas Y venenosas emanaciones de la taberna;: la mancebía. "Todo esto habéis oido, d~c,r, á _los_ mexicanos en su español
morb,_do Y s~n angulos, pero acariciador y
lánguido. l'8as frases hoy van á repetíroslas los poetas con su voz de oro, y penetrarán en vuestra alma juvenil, cantantes y aladas cmo un ritornelo de
amor y de admiración. J&gt;ara entonar en
~uestro loor el ca.nto délfico ó la cxtranam~nte ardiente y besaclora. canción
amer,ean~, solo necesitarán decir lo que
han sentido, y transcribir en su música
id~al, las impresiones con que os habéJS apoderado de sus voluntades. Pueden hacerlo ¡ay! son jóvenes, la juventud
es el supremo secreto de los poetas ... .
y luego ¡ es tan fácil rimar con vuestro

Domingo 11 de Marzo de 1900.
nombre todos los vocablos melódicos de nuestro
idioma! No necesitan, para ello, ni pulsar sus liras; bástales dejar correr sobre ellas el estremecimiento de u.na caricia .. . .

¡Ah! ¡ si me fuese dado hacer lo mismo! ... Antaño, cuando palpitaba el corazón sin dolor-porlJUe et corazón de los viejos sólo late dolorosamente--antaño sí. . . y al trazar estas palabras, resurge ante mi una visión de lo pasado, casi del
siglo pasado, una de esas visiones retrospectivas
que son, para cuantos comienzan á sentir baja
la temperatura de ]a vida, una delicia y un tormento . . ..
Era una emperatriz romana, sellora, una augusta
,1buela vuestra . .. se llamaba Adelaida Ristori ...
Aquí en este lugar, allá enfrente, resplandecía la
diosa de mármol vivo; cuando se dignaba encarnar
en la humanidad inferior, dejaba su sitial de marfil y arrastrando el áurea túnica por la blanca escalinata que rayaban las sombras simétricas de las
columnas dóricas y seguida por la trágica teoría
&lt;le las pasiones sobrehumanas y los dolores supremos, ~e mezclaba á las multitudes estremecidas que
rodeahnn el templo ... ]~ra 1{e&lt;lea, exterminando,
1 ,ara apagar sus celo~, el germen de las razas nuevas
en su-; propios hijos; era .Fedm asb;ticndo á la disolución de su alma en el inAerno del amor físico;
cm ... . Eso era siempre la sublime Adelaicla, ,)
la nudre inconí=olable ó la amante inconsolada ...
eso era la olímpica, r-eñora, que con un só]o ademán, con un sólo acento parecía complicar en sus
dolorer, á la humanidad entera ... Allí la veo; allí
]a cní=;1Jzamos su cortei::irnos y sus poetas: resonó In
,·o;,: amada siempre de Altamirano y su arenga_fué
una diadema. de perlas para la frente de la rema;
el Conservatorio la rodeó de mú¡;:¡ica y poesía; el
eminrnte patricio que dirigía la Re¡}ública, ";1ió
rn ex,¡nisibo homenaje H los nuestros .. . y p~so la
inmortal, diciéndonos: uvuelvo," y _í=e perdió en
una noche de trimúos y de gloria ... ¡Ay! ¡no volvió; ¡ no ha vuelto!. ..
Otra vino, y ésta, á pe~ar del "peschent" faróniro, y ele la sacra diaclern~ ?izant_in_a, no era augu~f a· era heroica· no era cla~1ca; sub1tamente parecia
rli;ina ...... La seguían fascinados nuestros ojos,
nuestros aplauso!!. nuestros corazones, á veces para1iznclos de asombro: era extraña, singular, satánica; ne, no era una diosa, era una. mujer, era la
perpMua protagonista de un drama que no ~stabo
í'n la obra, sino en ella, de un drama snbJehv_o _de
delirios sensuales, deéxtar-is mír-tico~, deneuro_s1s1?cnrables .... Era Sarah Bernharclt; su g~mo sm
gemelo, no daba vida á los per,sona¡es del
poema escénico. sino que los hacia . v1v1r en
e]la • no derramaha su alma en las creacwnes dramática!-, sino que las arrojaba en la hoguera de su
pasión y ele su sangre, y no quedaba en el fondo
más qUe 1rn eterno bronre de _arte .. . ·. Sarah,
siempre Sarah ... Fe~ora,, ifaTgar_1ta, Ga_uti,er. Teodora, Doña Sol. Fru--fru. no ex1st~an, solo ella,
sólo ella, .. . j Oh! cómo ~os conmovia, nos emb~g-aha, nos hacía sufrir físicamente .. • Y en me 0
de las espantables borrascas clel corazón, como en
la célebre tempestad del mar de Ht~go, se ola la
campana sonora del iant{istico _arrecife, resona1J,
resuena aún la campana ele cr1i::tal de su voz, e
la voz rle Sarab ... Por aquí pasó •~:es que vos, nos
dejó Bollozanter-, enfermos de emocwn; no convencidos, pero sí tristes ....
-&lt;e:&gt;o-&lt;e:&gt;

i Oh! vuestra dulce modestia me di~e, ,,me lo~~
d.icho )'H "no equivoquéis, no compare1s : . .. .L .
os. aclmuo é.. ,'dó
..
comparo,' senora.
senc1·11amente
.
No .:ois ni la dio~a homérica n! la eum m
'
p
· vos sms una persona•
¡::ublime del arte. ero S'OIS , 't é" en la escena
lidad neta y clara, ¡oh! Maria, en _,s
. antes·
.
h
ó · no dimensiones g1g
,
pr?porciones. arm meas, ,
de las ue lloran,
i::01~ una mnJer de las que rie~,
. is \oda equirle las que aman_. de las qu~ viven, tº1as otras, 1J
librio ponderación v g-racia. · · · •
d
1
estatt;a, ele mármol de Pa1os á
:~~;:vi~
hronce corintio atormenta o por e
{ fino V puro
!izado en convulsión suprema; á vos\ orfebre del
relieve orlado de laurel perenne por u

ªº)

~~:~t

Renadmiento en _la_medaltat:i~r~~1;~grado, ingéSo1s un renacnruento. . de un culto que E&lt;lnua y encantadora _sacer~obza
ue el espíritu es
recia muerto á qmenes ignoran q

EL MUNDO ILUSTRADO
un eterno creador de energías imperecederas, una.
fuente inagotable de inmortalidad y de renovación; habéis consagrado vuestra inteligencia y
vuestro cariño, á mostrar que vive siempre lo que
el arte una Yez esculpiera en la masa de miseria
y gloria que se llama el corazón humano ...
Y os entendemos mejor que á las otras, que á las
sobrehumanas, porque no necesitamos levantar l-0i:;
ojos para veros, s-ino que os miramos frente á noso.
tros. cercana, precisa, viva; y os entendemos mejor, porque no só]-0 habláis nuestro idioma, que
no acierta á desatar el bocablo en matices de iris,
ni en halos luminosos, ni en resonancias melódic!ls
que lo funden en la frase, sino que lo cristalizn en
gemas geométricas como los diamantes c¡ue engasta el lapidario; sino que habláis también, y rliga
nuestra emoci6J.1 con cuánta elocuencia, el idioma
ele nuestro$ sentidor-, de nuestros anheloi::, ele nuestras angustias, y, porque os comprendemos cual si
el eco fuérais 'de nuestra voz interior, nos subyu~áis sin esíuerzoynos hacéis tocaren el paroxismo
del horror ó del dolor, como 1a ola mansa y transparente que al tocar la roca se encrespa y salta y
rompe su transparencia en convulsos girones de espuma y su muel1e elegancia en trágicos gritos de
abismo .. . .

Y así resultáis la perla más pura de la í'0rona
artística de España, de la corona qut: uo ha rnído
á los pies de nadie, que nadie ha vio1f.i1n. ni !'1a
&lt;le~hecho en fragmentos ensangrent:.ul,&gt;s; cliYina t:orona que quedaría suspendida sobre el mar en que
naufragase la historia ibérica, comoelnimbodepe~pctua luz sobre el cadáver flotante de la 1111\rtir
cristiana. . . . . Sois la perla ae Psa corona, porque
encarnáis, porque sois la comedia española: la naturaleza transforma un trozo de carbón en luz solidificada, el genio español s11pc, co n anúJoga potencia, con pedazos de realid&gt;J.rl ri~füle ó espnntable,
tallar diamantes de poesía y dtJ ensueíio ... Eso es
la comedia, así la entendéis; así la vivís,así sois.¿ Se
ha repetido en la historia lit ~•raria de unestra civilización esa rrodigiosa éacilldad con que !os
maestros del siglo XVII haí'ínu correr un sentimiento: ora s011ris'.l., ora l ◄ .~•.·in:;1, al trarés &lt;le las
r111rl'J'ic·,i.::ionrs cla ia existe,::: ii.. pan1 clctcner!o en
un remanso enflorado de rosas y mujeres ó dejando
r&lt;'mper entr~ ellas y seguir :Pl pernliente lrn('ia el
ti Uismo? ¿ Se he repetido esü consQrcio ele Ji ri:;:mo
en la expresión, de realismo en la pasión, y de
romanticirn'IO en la acción, que, convergiendo por
todas las filigranas ele la imagen y todas las inverosimilitudes ele la trama, se funde y resume en un
gran golpe de emoción que embarga, como si hubiera pasado ante nuestros ojos- la visión misma
de la ,·ida, intensa como una fulguración fugitiva, como un relámpago, y dejando t:as de sí la
muerte, su inmortal sombra?
Todo ello lo hemos visto en vuestros ojos, lo hemos adivinado en los latidos de vuestro pecho,
lo hemos sentido, vivido en vos ... Y ¡oh! sorpresa, os hemos visto como quien sólo pasa un umbral, salvar, con donosa gallardía, el abismo gue
separa el cnmarín de antaño, vecino del sant~rnrio,
clel sa]ón moderno que confina con el escenario; os
hemos visto pasar sin una vacilación sola desde ese
mundo facticio en que la religión y el honor tenían
el mismo altar, y Jesucristo parecía crucificado en
la cruz ele la espada, al mundo nctual en que cada
uno esconde con ,ergiienza su ideal crucificado en
su propio corazón; os hemos visto venir ele la mujer del drama de Lope, ?oronada con las enormes
pelucas rizadas de las remas ele Velázquez, ahog~da por el corpiño de brocado y en¡~ulada en ~l tisú del tontillo seguida de la duena hipnotizada
por el oro de los ga Janes; os hemos visto • oculta detrás de las celosías que calaban el diálogo como un encaje y guardaban el calor de los besos frustados y deshacían
el llanto en lentas perlas tibias ele amor y de deseo;
os hemos visto venir ele e~a~ mujeres que p1recen
pulverizar la emoción en los átomos de oro del concepto y el discreteo, pero en quienes á veces se refleja el infie.rno ele amor y de pecado que el gran
Lope llevaba en el fondo de su vida, á la mnjer
creada por Echegaray, ~ la tragedia patoló¡l"ica,
torturadora, grandiosa, 1mpos1ble, cierta; tierra
abonada con sangre, miseria y crimen: tierra amasada con·fragnientos de abstracciones, de virtudes ó
vicios personific~dos, .co~ vis~ones y símbolos, y
sombras y clariv1denc1as infinitas, con todas las po-

•

dredumbres y todas las purezas, tierra satánica,
arcilla del infierno, de la que si¡rge como una planta negra el drama, sobre el que palpita, como una
flor del cielo, un corazón de mujer.
-&lt;e:&gt;o-&lt;e:&gt;

¿ Cuál es la cierta, vo5 lo sabéis, Señora, sin duda cuál es la real, la del teatro antiguo, la de Lope; pomo de cristal en que la pasión vierte u.na gota de esencia que basta á perfwnar una época, o7
mo los granos de almiztle ele los sarcófagos_ eg1pc10s
qne han perfumado la muerte durante cmcuenta
siglos, ó esta mujer &lt;le ]~chegaray, la hiperbólica
heroína de una sola, de una misma tragecliaquepudiera llamarse "entre el deber y el deber," perpetuo conflicto moral resucito por la pasión, según
el dogma. romántico, y que saca á lt1 mujer de la.
verdad humana general, para colocarla, no en la
verdad particular, sino en la excepcional, y a.hí desvanecerla en metáforas y sublimarla en lirismos
de modo que su contacto con larealidad,seacomoel
contacto de una nube elóctrica con la tierra, por
medio del rayo, del crimen, de la muerte?
¿ De qué depende que la emoción viene siempre
y que pugna por contener un sollozo inmenso el
pecho comprimido hasta la agonía? ·¿Por qué esa
fábula trágica que parece desarrollarse no en la
tierra, sino en un planeta más cercano al sol, produce en nosotros el efecto de una realidad YÍl•ida
que surge de nuestro iJJterior y se torna movimiento y drama en ]a escena? ]~se es el secreto de vuestro autor preferido; secreto que con~iste, pr ventura, en que, por absurdas que las conmbinaci6ncs
teatrale:; i::ean, por excesivos é irreales que los caracteres parezcan, por deformados que resulten los
sentimientos, asilos siente y los vive el autor dentro de su alma, con jncontrastable energía y así
nos lo impone.
Si es el secreto del autor y el vuestro; vos no.-;
habéis revelado la unidad del genio dramático de
España, que no puede comprenderse fuera del
"medio" español, dicen críticos conspícuos, lo que
es nada más una media verdad.
Nos habéis rev,elado esa unidad profunda, con
sólo interpretar las obrai:., con sólo mostrarlas en
acción sobre la escena donde vuestros el istinguidos compañeros de labor os secundan con tanto
acierto, en &lt;londe con vos colabora con tan exqu~
sita é inteligente devoción del arte y del artista, el
admirable Gabriel de 3Ieclina de ayer, vuestro Fernando de siempre. Al veros, al oíros, al sentiros,
hemos comprendido que la mujer del teatro de Lope es, no ]a abuela ele lfl mujer escénica de Echegaray, sino la misma, transformada, complicada
infinitamente por el "medio" social, como la ele
Calderón es la de Zorrilla y García Gutiérrez, como la de Tirso y ele ~forclo es le ele Uoratín y ele
Bretónyparamostrnrno3 que en toda esa literatura
eminentemente convencional, no hay de :ficticio
más que la trama, ni hay de Cacticio más que la
imagen, pero que el sér interno vi\1e con la más
intensa de las vidas, habéis encontrado un arle
sorprendente, el ele ~er vos misma, el de no forzar
ni vuestro ta]ento ni vuestra exl?resión á traducir
otra cosa que lo que sentís; á ser ingenua, á ser
si-.Jf'era, á. ser honrada, puesto que Ja plena confurmidad con nosotros mis-mos es la fórmula mi~ma de la honradez; esa propiedad de vuestro bien to, ese candor con que os abandonáis á los rec·ursos que os sugiere vuestra conciencia de artista, e , en vos, señora, tan graciosamente natural, que añade siempre á vuestra voz acariciad,:ra v grave, un acento peculiar que suelen imprimirle flexiones infantiles; ellas hacen recordar
la perenne ingénua que en vos vive, el agua clara
que hay en el fondo del vaso de hlgrimas y •angrc.
Revelímclonos así vuestros poetas favoritos
(otros nos los habían presentado, vosotros nos los
habéis revelado- habéis refutado la teoría de que
fuera de España no existe la mujer del drama español; locura: es la misma ele todas partes, es un
sér frágil y clivino, viviendo en el medio social
que el hombre ha hecho para ella; ¿qué digo? en
un medio que es el hombre mismo, y reobrando
con el sentimiento contra ese medio, hasta mocliñcarlo y apropiarlo á su evolurión. ¡ Oh! no, señora.
ni vos ni yo somos "feministas," no es cierto? e.;
decir, si lo somos en el sentido gemtino de la palabra, porque deseamos que la mujer siga siendo
mujer, mientras el "feminismo" es la doctrina que

�•
EL MUNDO I LUSTUA:DO
enseña el modo de convertir á la mujer en hombre, lo que debe de ser por todo extremo molesto y feo. ¡ Oh! no~ ¿para qué queréis ser iguales
al hombre, si le sois superiores? Yo no sé si en
vuestra patria se verifica ésto, pero de la mía os
sé decir, hablando en serio, que el fenómeno se
verifica y que, moralmente, diez mejicanos no valen una mexicana; yo, al menos, no haría el cambio. Pero sin ser feministas, habrá que convenir
en que es preciso facilitar á la mujer la modificación del hombre; y ella tiene en el sentimiento
una energía de tal potencia, que todas las de la naturaleza nada son en comparación suya .... Todas las fuerzas naturales sumadas llevan á una interrogación para la que el Universo no tiene respuesta, las energías morales, las corrientes, de la
sensibilidadllevaná una suprema afirmación : Dios;
y esta afirmación es la respuesta á la pregunta del
Universo.

Pero dejemos estas filosofías, señora, y volvamos á vos, que pertenecéis á la única parte de la
filosofía que suelo comprender, á pesar del griego, á la Estética, es decir, al Arte. Y váis á ver
cuán indiscreta es mi curiosidad. Cuando os
-veo subir con tan gentil presteza por la escala de
las pasiones, que es la continuación en la sombra
de la escala de- J acob que lleva al cielo, me planteo este problema : ¿ cómo esta sencilla mujer de
corazón y de hogar, habla con tan admirable instinto el verbo mismo de los dolores incurables, de
l os amores imposibles que, como la túnica del
Centauro, sólo se arrancan con la vida, y sale de
un delicioso episodio de la vida galante discret eado por Tirso ó por Moreto, enflorado de conceptos y salpicado de cristalinas gotas de harpa, ·
y penetra en una pavorosa sima moral, de esas
que sabe abrir en el fondo de la conciencia humana, para nuestra tortura, el poeta excelso, el
gran inquisidor Don José Echegaray? ¿ Cómo pueden vivir juntas vidas tan disímbolas, unirse con
pocos minutos de distancia tanta paz de existencia

FEDERICO CHOPÍN.
~

P aderewski, el renombrado pianista que actualmente nos visita,
t iene predilección por la música ile
Chopin, según puede ver~c por Li.
preferencia que le dá en los prog ramas de sus conciertos, y tal predilección no car ece de fundarn€Jlto,
puesto que hay entre pianista y
compositor puntos de semejanza de
car ácter y sentimientos.
Estos eran en Chopin de tal nat uraleza que uno de sus biógr afos
decía :
Nació par a amar, murió por
amar.
Amó en ~u infancia, amó más en
sus mocedades, apartado de su patrio
hogar, apartado de los suyos; y expiró amando locamente.
En el pueblo Zelazowa W ola, cerca de Varsovia, y en el año 1789, vió
la luz Federico Chopin.
La música empezóla á estudiar á
los nueve años con el profesor Zywna, que le enseñó la escuela de los
grandes clásicos, especialmente Bach.
En esto, viendo el príncipe Antonio Radziwill (al cual fué presentado
Chopin) que era un joven de talento
y porvenir, se encargó de sufragar
su educación, colcándolo desde entonces en uno de los mejores colegios ele Varsovia.
Entonces Chopin entró de lleno
en la ~l ta sociedad, que se lo dispnta ba para oir de sus lindas manos las ":\Iazurkas" que iba componiendo. De esta época. datan sus primeros amores con una hermosa varsoviana· amores contrariados, que
indujer~n en su alma el desengaño;
llaga tan terrible como provechosa.
Chopin empezó á cantar en s~s
composiciones las penas del corazon

y tan fieros gritos de combate; la inefable dulzura
del arrullo maternal junto á la cuna en que aletea un niño, y esas supremas amarguras que
Guimerá obtiene resumiendo en una lágrima toda la amargura del océano? ¿ Cómo se puede ser
así; vivir con un mismo ritmo tantas vidas; descomponer el rayo de sol de la existencia propia en
el iris discolor de tantas otras, terribles todas,
todas iristes .. . ... ?
¿ Me permitís adivinar ese secreto y darme sin
esfuerzo la solución de ese problema? Vuestra vida de mujer explica vuestro arte de actriz; sabéis
amar, y en la serenidad tranquila de vuestro afecto finca el maravilloso depósito de energía, que os
transfigura de continuo; y no ~y que escudriñar
más, señora, toda mujer que sa~ sentir, es capaz
de perder al mundo con un latido de amor y de
redimirlo con una gota de dolor; ¡y cuántas y
cuántas han visto discurrir su vida entre un paraíso silencioso y un cal vario ignorado!

He tratado, no &lt;le aquilatar vuestros méritos,
que para ello habría sido preciso apurar, con arte semejante al vuestro, el esfuerzo por reviviros
aquí en vuestras creaciones y vuestras interpretaciones, sino de darme á mí mismo cuenta de
vuestr o derecho al homenaje que aquí os tributamos. Y no sería yo un mestizo hispano-americano, si, para concluir oote monólogo, no os diiese
dos palabras de política : lo sé, lo sé, es de zafios,
según dicen, hablar de política con las damas; pero vos habéis sido reina de España, y sólo cuanto al interés del pueblo atañía, aclaraba vuestra
razón nublada por los celos .. . . De un interés parecido se trata aquí; somos una demccr acia que se
va formando en la escuela obligatoria, todo cuanto con la educación nacional tiene conexiones íntimas, solicita ardientemente nuestro interés : somos una personalidad latina
por todos los elementos de nuestro espmtu; todo cuanto, en medio del forzoso cosmopolitismo en que tenemos que movernos los pueblos

Domingo 11 de Marzo de 1900.
americanos, tienda á reforzar nuestra personalidad, nuestra fisonomía propia, nuestra autonomía psicológica, nos permitirá, lenta, pero seguramente, resistir y dominar todo empero de absorción social;. somos una democracia que prepara
sus cimientos y esboza su corona de cultura superior. Y vos, señora, nos servís á maravilla para
todo ello; porque en la educación nacional el teatro es un agente de primera importancia, y vos
sois el teatro; porque para mantener nuestra personalidad n.acionaJ., necesitamos principalmente
mantener nuestro idioma pegado al tronco por
donde la savia sube, y vos sois la literatura clásica,
no la relamirla y refinada, sino la copiosa, robusta
y salubre de los grandes maestros del siglo XVII;
porque en la cultura superior, la artística, es la
flor misma á que la planta tiende, y vos sois esa
flor, sois el estimulante eficaz, por su gracia misma, que nuestro genio dramático espera para
cristalizarse en obras bellas. Ya veis cómo, modesta y buena como sois, resultaréis una necesidad'para contribuir con nosotr os á formar el alma nacional. ¿ Os gusta la empresa? Así lo ha creído el Jefe del Estado, que con una solicitud siempre joven
y siempre nueva, prepara y presiente todas las
manifestaciones de la vitalidad mejicana en lo
porvenir.
Por eso ha firmado con vos, en el documento
que se os ha entregado, un pacto de alianza; es un
pacto leonino, para vos el honor, la utilidad para
nosotros, y para el naciente plantel, que os pide
unos cuantos instantes en que unimisméis vuestra
doble existencia de madre y de artista .. . .
Colaborad ¡oh! dulce princesa latina del arte
y del ensueño, colaborad en esta obra, asociaos á
nuestro anhelo; dejad aquí guardadas algunas gotas de la esencia de vuestro talento y de vuestro
corazón . . . Seguros de ello, desde hoy os saludamos como nuestra, os amamos como un alma que
une, y esparcimos nuestros votos por vuestra
glor ia y vuestra vuelta en la estela del barco que os
lleve á la P atria ¡ oh! ¡ María! y que os alejará
de nuestro ojos, no de nuestra admiración, ni de
nuestra gratitud.

Domingo 11 de :Marzo de 1900.

F,I, MUNDO TT,TTR'T'R Ano

•

-si

~E-t
H

~

•
◄
fil

herido, hasta que convino con su
familia distraerse efectuando algunas excursiones artísticas, que celebró por varias capitales de Alemania.
·
Aprendió el estudio de la armonía
con el profesor J oseph Elsner; y,
en ocasión de estar verificando un
viaje por el extranjero, estalló súbitamente en Polonia la terrible revolución del 29 de Noviembre de
1830.
En esta época compuso sus "Polonesas," todas tan hermosas y tan
descriptivas por su ideal tan elevado
y poetizado. Siguieron Luego los
''Preludios, Estudios Nocturnos, las
Sonatas y los Conciertos."
Después de conocer á su amiga
Jorge Sand, Chopin enfermó prontamente, pues el amor que sentía
hacia la célebre escritora le era irresistible por inmenso.
La enfermedad se d:sravó prontam€:'1tE, y decidió ha ·cr un larn-o viaje por España al obj-jto de p1~curar
el restaLleciwient.&gt; J.e su sulutl, pasando po, esa cirnh.'!. cou uir.:ic.::1ú1.
á la isla de "Mal'.i:,rca, pun!-o elegido
para el reposo deseado.
~ e. Sand, al saber la gravedad
que iba adquiriendo la eufermetlatl
~e su amado, dirigióse rápidam ente
a ~fallorca en busca de su querido
amigo; mas Chopin sentíase cada vez
más enfermo y delicado. En Valldcmosa compuso el hermoso preludio
en re b' el cual representa el ruidro
que hacía la lluvia al caer sobre los
vidrios d.e la sala donde él estaba escribiendo.
Chopin, sintiéndose más enferno, abandonó rápidamente Mallorca
dirigiéndose con la ~and á París, e~
cuya capital espiró el año de 1849.

j
•

1
1

oo
_,
.-t

,.Q

,.Q
'"
CI)

01)
~

rJ

Pt

�•
Domingo 11 de Marzo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

'

DolD.lllgo_ l_l-=--de~arz~o~d!e~1!90:::0~.="="="="=="=='=='=='==";;E~L~M;,:,UND~~O;,,I~L~U:;;S~T~R;,;,A~D~O~='=='=='=='==="='="'-"'--="--""-"'-"'="="="="="="="="="'"
del símbolo, aventurero del ideal, idólatra de_ la rima hermosa que se despliega elegante, grácil, lumínea como el amplio olán de una aurora bol
•
real . . . Con tu pe~mi~o i~c ~cerco á 1~ lu~ . •; i e~
tan bonita!. .. (ric-nc-nc-nc.) Pero ,ay. tu sa
fl bes que mucho nos creemos poetas y no lo somos :
· " que otros los somos y no se n_os cree·. . . que ~n
la ola crespa de la fama, ha.r quien donuna Y sur¡e,
f quien flota I_la.da m~s, y quien se swnerge y desa:
parece. . . Los pr1rne!·os i qué poc~s!. . . los_ se
gundo.s somos la mayona, una. mayona ~e amb1c1~sos, de contumacc~, de rebeldes, d~ mcoD:ve~.c1blcs, de engañados por nuestra pr?P'ª conviccwn,
que luohamos persiguiendo la qmmerci .... ¡Pero qué hermosa es tu luz!. .. no ?irnos al que nos
grita ¡tonto!; no e!1t~~dcmos smo. á la voz de
nuestra. íntima eonv1rc10n que nos dice para halaélitro3; es decir. uua mistificación. una eugañifa, garnos "¡poeta!""¡ o-enio!" .. . tu verso es oro puro acuñado en imp;rial troquel . .. " Los últimos,
una solemne mentira.
Otros te dirán que esa. versión es una calumnia: los que naufragan, son aquellos que intentaron ir
que los grillos ~antan, si canto puede llamarse á la al Santo Graal, y· al emprender el cammo se les
rí~pi&lt;la y única nota que lanzan cada vez que se desplomó encima el orbe ... son los olvidados, los
lfls ocurre, al bla.1100 rayo de la luna ó en la es- que más filósofos, se resignaron y abandonaron el
madrigal por el mostrador y el hexámetro por el
re,a tiniebla d~ las noches d_el Estío.
. •
Los más profundos, los mas JUICIOs?s te d~ran arado ... Los rebeldes, (ric-ric) los contumaces, no
que la verdad es .... que no se sabe s1 los grillos nos conformamos jamás con la derrota, .. ·.· _¡Jaca.ntan ó no, y el porqué de sus arrcbatod canto- más! (ric-ric-ric-ric-ric). ¡Oh! luchamos y v1~1mos
cantando, cantando perdurablemente, ... ¡ Si queras. Y la razón es obvia:
remos hacernos oír y no nos oyen!. .. Pero tu h_iz
es fascina.dora!. . . Y no nos oyen, pasamos sm
'• g¡ mentir de las estrellas,
hacer ruido como el espectro de Ellsinore, y sin
Es un segu ro mentir,
embargo, cantamos ... (ric-ric-ric) no quieren
Porque ninguna ha de ir
creer que somos poetas ... Y la obsesión de la gloA preguntárselo á ellas."
ria aJcanzada por los otros, nos persigue, nos hosY bien: yo te voy á decir algo sobre el parti- tiga, nos espolea. . . ¡ tu luz es lo más bello que
hay!. . . y cantamos siempre por alcanzarla .. . .
cular.
.l'.'ste era un grillo: un hermoso y fuerte ¡¡ri- ric . .. -ric ... -ric ... y nos morimos cantando !
Nuestra más natural transfiguración¿ no te pallo, negro, de lustrosos élitros, ágiles moV1m1entos, ojos de miope y que traía á la Cola un es- rece que debe ser en grillos? nos transfiguramos,
padín corno el de Mephisto. Todo un guapo gn- pues, en lo que fuimos en vida; grillos; grillos
llo que una noche en la que tu atento servi~or que no se sabe si cantan ó si su canto es un ruíd~,
buscaba con ahinco un rebelde consonante, péno- una frotación desesperada de élitros .. . Y segmla en ristre y con la cuartilla de papel, limpia mos en nuestro nuevo sér, cantando, cantando
aún enfrente á la luz de mi veladora entró revo- siempre como unos poseídos,. . . ric. . . ric ....
loteando por' la abierta ventana y después de re- ric .. . . y esto nos asesina!
Y mi grillo se precipitó á la flama; oí una crezumbar dando vueltas por el cuarto, cayó en nupitación
rápida, acaso un grito, y cayó muerto . ..
tad &lt;le la cuartilla destacándose como una tremenYo no sé que otra transfiguración emprendeda mancha de tinta. Encogió el aurláz los remos,
plegó las alas, palpó el papel con las finas ante- ría.
Lo que sí sé, Blanca Rosa, es que desde ennas, y concluyó por encarársemc, mirándome de
tonces no hago versos. . . ¡ Le tengo un horror á
hito en hito.
ser grillo!
Después de un momento
€sfebán ]tfaqueo &lt;!asfellar¡os.
de aquella mirada, llego á
mis oídos una risita tipluda y burlona . . . . . . Era
el grillo, sí Blanca Rosa,
era el grillo quien reía
Rompe sus colla res
y quien acabó J&gt;Or decirme
De aceradas cuentas
sarcásticamente:
La lluvia tediosa,
-Buenas noches, poeY en tristes can tares
ta. . buenas noches . . .
Y baladas lentas
Sentíaimpulsosde aplasMi fastidio glosa.
tar al importuno:
Me
Sus finos cabellos
comprendió sin duda, pues
Cuelgan en manojos
me dijo :
De alambres sutiles,
-No te incomodes ..
Y el dolor tras ellos
vengo de muy lejos. .
Húmedos los ojos
vengo de cantar, allá en
Muestra sus perfiles.
el campo, sendas secretas
Echado en la alfor.::bra
á Venus Véspera, empinaDe obscuros florones
do en la excitante flor
RI lebrel bosteza,
de una espiga de maíz ... .
Y su larga sombra
V:i abiierta ~l pasar
En Jos corazones
tu ventana, y escapándo'fiende la tristeza.
se por ella un reguero
Cuán tediosamente
de luz : y como la luz es
Mi amargura ll oras
mi obsesión, como me
En tu queja vana,
ciega y me atrae, como me
Y mustia y doliente
quema y la adoro!. .....
Las triviales horas
me colé de rondón v aquí me tienes. ¡ Qué bella
Tu rueca devana.
lttz la de tu lámpara!
.
Finges con tus notas
Una rápida inspiración detuvo en mis_ manos
Querellas extrañas,
el libro alzado para desplomarlo su?re el rntruso.
Rezos conventuales,
-¿ Por qué cantan tanto los grillos?-le preY coreen tu gotas
gunté.
,
.
Cual grises arañas
-Ohoóóó .... Tu pregunta es peregrma . ..
Sobre los cristales.
¡ pero que espléndida luz la de tu lámpara! ... puea
Banal y porfiado
verás: (y la notita ríspida y ácroma del canto se
En la calle suena
dejó oír suavemente modulada) ¿ Quién creerás
Tu repique lento,
tu que soy yó?. . . Pues yó soy tú .. . ¿ te admiY su són cansado
ras?. . . espera. . . no precisamente tú. . . hablaTraduce mi pena
ba en sentido figurado . .. pero yo soy uno que coY mi aburrimiento.
mo tú, fué poeta, soñador empedernido, amante

ll!-""'~--~!"'"'----"'."'----r11

}fe preguntas, curiosa impenitente, por qué no
hago ya estrofas, por qué no bordo ya versos ....
· Ay Blanca Rosa! 1· rrenao tantas razones! ...
' "Este era un grillo"
º ... Te voy a. dec,r
. un
cuento.
"Este era 1&lt;1.n grillo" ... ¿ Conoces tú á los grillos mi rubia Blanca Rosa? Sí de seguro: los has
visÍo serios enlutados, con sus obscuros élitros
que semeja~ la toga de un inmutabl e magistrado ó la dalmática de 11n canónigo en dia de muerto~; con sus grandes ojos fijos, inmóviles, de. penetradora mirada, v sus patas tr:aseras parecidas
á las piernas de lin escueto lacayo. . . á mi me
simpatizan los grillos. Sorprendo en ellos, á veces,
actitudes de filósofos profundos: en otros, creo
que son políticos furibundos que se disgañ.itan por
hacerse oír, y cuando reunidos lanzan al aire, en
las noches, su fanfarria estridente, en alegre estudiantina, y cantan y cantan hasta que llega la
aurora huyendo entonces á dormir sin preoc_upaciouea en el cubil obscuro, creo que son traviesos
cursantes de Derecho Romano que han "corrido
gallo," y entonces ... hasta los quiero! Yo he sido
estudiante, Blanca Rosa.
Y sin embargo; no hay animal más malamente
clasificado, más enigmático y menos bien compreudia'o que el grillo ...

\
•

•

S'! Exposición de Artefacto■ de lo ■ alumno■ del• Escuela Indust:riaJ Militar "Porfirio Diaa:."

NUESTROS GRABADOS
La educac/6n

los

boeros.

Ha llamado mucho Ja atención, durante la guerra que actualmente sostienen Inglaterra y los
bóeros, que estos últimos se hayan acreditado como magníficos tiradores, cualidad que ha costado
bien caro á los ingleses, porque han perdido ameritados y valientes jefes de su ejército, sobre quienes han hecho tenáz puntería los enemigos.
La maestría en el manejo de las arma3, es consecuencia forzosa del hábito, del ejercicio constante, y este punto está muy bien cuidado entre
los educadores bóeros que enseñan á tirar al blanco á los niños desde su más temprana edad, según
puede verse en el cuadro que reproducimos.
La mujer más nerviosa, nos decía un conocido tirador y Coronel del Ejército, el indigena
más rudo, el hombre más pusilánime, están en a.ptitudes de llegar á ser magnífico3 tiradores, si se
les sabe educar y se les sujeta á una práctica constante.
Los bóeros, que según parece, siempre se han
ocupado en prepararse para la guerra, observan
cuidadosamente esa enseñanza.

LA BALADA DE LA LLUVIA.

Si á un naturalista le preguntas por este animalillo, te responderá que "es un insecto de la familia de los coleópteros, especie de los etc., etc .. . "
Si á una vieja mojigata, te dirá que es un aninullillo acreedor de todas nuestras consideraciones
porque acompañó cantando en la noche de su cautiverio al divino Jesús.
Pero ninguno te sabrá decir por qué los grillos cantan como cantan; desesperadamente, vibrando satisfechos la cuerda única de su pobre
laúd. Al contrario; muchos de sus observadores
te dirán que no es verdad el canto de los grillos;
que ese canto no es otra cosa que el ruido arrancado por el frotamiento veloz de las patas sobre los

de

=

=

Cn el campa,nento Inglés.

Una de las dificultades con que ha.n tropezado

las fuerzas inglesas, ha sido las lluvias constantes
que han caido sobre su3 campamenlos, ocasionando que los soldados enfermen, los aperos se maltraten y los víveres se descompongan. En cambio, gracias á esas lluvias, los campos están produciendo magníficos pastos.
-&lt;:&gt;O -&lt;:&gt;

Joahannesburg.

Damos hoy una vista de la mencionada ciudad,
que es una de las más ricas del rrrnnsvaal, y que
más violentos progresos ha realizado. Su población
es numerosa, cuenta con magníficos recursos y los
habitantes, en su mayoría, son blancos.
-&lt;:&gt;CX:,.

Kermesse en San Pedro (Ca;; h,)

La galante sociedad de aquella rica 1 egión algodonera, estuvo &lt;le plácemes en los &lt;lía , 4 y 5 del
actual, con motivo de haberse organi -ado varias
fiestas, cuyos productos se destinaron á beneficio
del Hospital de Jesús.
Entre estas fiestas, á las que dió 1,·gar la inauguración de la parte del• edificio, cr,yo construcción está terminada, fué la más sobr ~saliente una
kermesse, en la que tomó parte Jo L .ás selecto de
aquella sociedad.
Los puestos, que fueron numerosLs y con adornos del mejor gusto, estuvieron servidos por las
señoras y señoritas siguientes:

Señoritas Paz Corral, Sofía Ornelas, Octavia
Benavides, Esther Diaz de León, María Medellín,
María González, María ~fijares, Domitila Valdés,
Heladia Perchez, Paula Ruiz, Amalia Serrato,
Elisa y Josefa Vargas, María Valdés, Esther Palacios, Pilar Ocadis, Sofía Zertuche,
María Carmen Medina, Luisa Cervantes y María
Zertuche.
La fiesta íué espléndida, y se colectaron para el
Hospital más de $800.
Las fotografías que hoy publicamos, las debemos á la bondad del señor O. W. Stephenson.
-&lt;:&gt;CX:,.

La Escuela Industrial **Porffrio Dlaz.!11

Ya en nuestras ediciones diarias nos hemos ocupado con la extensión que merece, del importante
plantel citado, que existe en la ciudad de Moreha,
y al cual dispensa decidida y empeñosa protección el Gobierno de Michoacán.
Merced á ella y á la buena dirección del establecimiento, se han realizado allí rápidos progresos,
que pudieron ser valuados públicamente en las últimas fiestas ele Febrero, con motivo de la exposición de artefactos, debido á los alumnos, que se
abrió en esos días. Nuestras i\usiraciones cla.n
idea de lo que es este edificio, y el aspecto que
presentaba en el momento de la apertura solemne de dicha exposición.

•

L _ __ _ _ _ _ _....

€/rér¡ /febo/ledo.

I

Octavia Benavides, Paz Corral, Bofia Ornelas,
•a.aria B esendez, Juana A. B amirez,
l"ra.nciaco Pa.s.

Sri.ta.. Jla.za.da. Bezendez y Prancisoo Paz.

Delfinl\ Espinosa., D r. P. &amp;uh:, Trinidad Bamfrea,
O. B. de llrlendoa:a, Consuelo A. de Viezoa,
Lutaa P , de Hernimdez, B. efuQ'io 11. deJledellin

�EL MUNDO ILUSTRADO

D omin(Yo 11 de Marzo de 1900.
o

-

-

ILUSTRADO

LA GUEBBA EX SUD-■AFBICA.
AÑO VII--TOMO I--NÚM. 11

MÉXICO, MARZO 18 DE 1900.

Director: L i c . B.&amp;.l'A.EL BEYES SPÍJll'DOL&amp;..

Campamento inglés después oe ur¡a formenfa.

Vista de Johanr¡esburg, ur¡a oe las rr¡ás ricas ciudades de Sud-fifrica.

K..&amp;.lll.&amp;. A:a'TOJll'lETA Elf SlJ P&amp;ISlOlll'.••Cuadzo de CH. L . K u llar.

Jl{uchachos boeros ejercifánoose en el flro .

80BSCRIPCJ01' MENSUAL .!'ORANltJ,, Sl.00
!DEM IDEM EN LA CAPITAL, 81 211

Gerente: A.lll'TOlll'lO CtJYÁS

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95057">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95059">
              <text>1900</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95060">
              <text>7</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95061">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95062">
              <text>10</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95063">
              <text>Marzo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95064">
              <text>11</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95081">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95058">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 1, No 10, Marzo 11</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95065">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95066">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95067">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95068">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95069">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95070">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95071">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95072">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95073">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95074">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95075">
                <text>1900-03-11</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95076">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95077">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95078">
                <text>2017572</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95079">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95080">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95082">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95083">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95084">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="1626">
        <name>Balada de la lluvia</name>
      </tag>
      <tag tagId="1627">
        <name>Educación de los boeros</name>
      </tag>
      <tag tagId="1621">
        <name>El abanderado</name>
      </tag>
      <tag tagId="1624">
        <name>El pabellón de México</name>
      </tag>
      <tag tagId="1607">
        <name>Exposición de París</name>
      </tag>
      <tag tagId="1625">
        <name>Federico Chopín</name>
      </tag>
      <tag tagId="1622">
        <name>Ignacio J. Paderewski</name>
      </tag>
      <tag tagId="866">
        <name>Justo Sierra</name>
      </tag>
      <tag tagId="1623">
        <name>La ciudad trabaja</name>
      </tag>
      <tag tagId="1555">
        <name>María Guerrero</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3641" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2281">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3641/El_Mundo_Ilustrado._1900._Ano_7._Tomo_1._No._11._Marzo_18..ocr.pdf</src>
        <authentication>f104a8b47812466df066f6ea5571c81f</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117461">
                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

D omin(Yo 11 de Marzo de 1900.
o

-

-

ILUSTRADO

LA GUEBBA EX SUD-■AFBICA.
AÑO VII--TOMO I--NÚM. 11

MÉXICO, MARZO 18 DE 1900.

Director: L i c . B.&amp;.l'A.EL BEYES SPÍJll'DOL&amp;..

Campamento inglés después oe ur¡a formenfa.

Vista de Johanr¡esburg, ur¡a oe las rr¡ás ricas ciudades de Sud-fifrica.

K..&amp;.lll.&amp;. A:a'TOJll'lETA Elf SlJ P&amp;ISlOlll'.••Cuadzo de CH. L . K u llar.

Jl{uchachos boeros ejercifánoose en el flro .

80BSCRIPCJ01' MENSUAL .!'ORANltJ,, Sl.00
!DEM IDEM EN LA CAPITAL, 81 211

Gerente: A.lll'TOlll'lO CtJYÁS

�EL MUNDO ILUSTRADO

'--Rule Britannla. 2--La paz en
la tribuna. 3.--Un drag6n
en la tribuna.
-&lt;:&gt;()&lt;0.-

1.-lndudable es ya; nosotros no lo dudamos
nunca· recuérdenlo mis lectores: Inglaterra va ii.
t riunf~- ha triunfado ya. Piensa anexarse el
Tramv~l y el Orange : las dos repúblicas caerán,
ya no bajo la "suzeranía," sino bajo la plena soberania inglesa,y con este motivo Inglaterra tendrá que convertirse en imperio militar; ocupac~~n
militar de Sud-Africa; refuerzo de la ocupac10n
militar de la India, quizás reducción de los régulos indusemi-independientes, rajas y _m~harajas, á una sumisión más estreeha, en prev1s10n del
avance ruso, ya ostensiblemente preparado. Pero
noimportaeste advenim:itnto del militarismo; está
justificado, dice fieramente el futuro Lor? Chan:berlain, por las necesidades de nuestra mdustna
y de nuestro comercio: ¿ Cuál es el mayor de nuest ros intereses? decía hace tres ó cuatro años; el
c,,omercio imperial ; tenemos ante nosotros un gran
ejemplo: el imperio alemán.
E n un estudio sugestivo sobre la ciencia y la
f uerza alemanas, leíamos en estos días, muy buenas razones que demostraban cuan discutible es
que el Ministro inglés tenga razón asi~ando al
imperio y al comercio alemán las relaciones de
cau.sa á efecto ; pero esto interesa poco, es una
cuestión abstracta; lo importante en el estudio á
que me refiero es la demostración dada de la rivalide.d mercantil de Alemania é I nglaterra, en la
que la primera triunfa en toda la línea; demostración clara porque se funda en documentos oficia-·
les publicados por el ministerio inglés. Y lo r.urioao del caso es que la marcha de A!emania es
admirable si se t iene en cuenta la ventaja inmensa
que dan á la isla sus arsenales, su flota mercantil
y, sobre todo, su enorme imperio colonial, que es
para ella un mercado forzoso, de donde le es fácil alejar clientes extrañ0&lt;:,
A pesar de todo, si indudablemente Inglaterra
conserva su supremacía manufsdurera, y todavía
90n las capitales industriales del mundo Manchest er, Birmingham y Glasgow, amenazadas cada día
mÁ8 de cerca por la industria alemana y norteamericana hoy y mañana-mañana tratándose de
grandes grupos humanos es un día de veinticuatro
años por lo menos-mañana por la industria amarilla (china y japonesa) que no tendrá risas, á la
que los europeos tendrán que oponer murallas de
China . . . . aduanales
Pero si esto es evidente, lo es también que la
capital del movimiento marítimo mercantil del
continent e es Hamburgo, que ha triplicado su tonelaje en veinte años, pasando de 2.085,000 toneladas en 1875 á 6.300,000 en 1896 (salidas) y de
2.118,000 á 6.445,000 (entradas) en los mismos
años: diez mil quinientos buques, hace quince
años entraban y salían en Hamburgo, hoy más de
Teinte mil ; Liverpool queda, pues, en segunda fila.
Los alemanes dicen: no se t rata de imperio mercantil y colonial, lo que supone una expansión de
tuerza armada, se trata de pura expansión mercantil, el imperio para nosotros es el imperio alemán en Europa, ya ese lo realizamos, ya es incólume; precisamente su incolumidad nos permite con11agrar nuestras energías como nuestros antepasados de los tiempos anseaticos á disputar á los
otroa la hegemonía mercantil del mundo.
Y lo están logrando. Un Cónsul inglés dice: "La
oompetencia de los alemanes es cada día más ruda;
en todos los rincones del mundo pueden palparse
la perseverancia y la empresa de los alemanes ;
ganan terreno sobre nosotros los ingleses, gracias
á au mejor conocimiento de los mercados, á su deaeo de satisfacer todos los gustos, á su voluntad de
poner pie en todas partes y á su tenacidad á quedarse en donde se han parado." Esto lo repiten fodos los documentos consulares publicados por el
gobierno inglés. Nosotros, los mexicanos, sabemos
_ bien el talento con que el prodltcto alemán se
apropia al gusto de la clientela; entre varios ejempl09 que de ello pueden citarse, está á la vista de
la población de la. capital; nos referimos á los
''juguetes de posadas." Tod,a esa porcelanería de-

liciosa y trivial, empezó por un ensayo, y hoy ha
tomado ya proporciones colosales y compite con
la canastilla ó el cucurucho de papel del pobre, por
su baratura, y proporciona al rico verdaderas
obras de arte industrial pequeñas, frágiles y lindas, de las que ya nadie puede prescindir.
Así han hecho, así hacen con otros artículos; y
á esta facultad de amoldarse á todos los gustos y
de estudiar el alma de los pueblos que convierten
en clientes suyos, debe sus triunfos mercantiles
Alemania: todos hemos leído el libro eminentemente sugestivo de Desmolinns: "A quoi tient la
superiorité des anglo-saxon :" en él compara los
métodos de enseñanza inglés y alemán; y naturalmente, pone el primero sobre su cabeza y condena á los alemanes á ser perpetuamente batidos por
los britanos. Y es sumamente curioso ver la refutación constante de la tésis de Desmolins por los
documentos ingleses que atribuyen unánimemente
á la ciencia alemana, á los métodos alemanes, á
las escuelas imperiales de ense,ñanza moderna la
razón de la victoria mercantil sobre los insula:es.
Primero dicen, admirablemente preparado~ para
el estudio de todas las lenguas habladas, procuraron deshacer la hegemonía lingüística que ejercía
I nglaterra sobre el mundo asiático-afric,,no, y en
Europa misma, y en el continente amerieaDti; r.ada comerciante escribió en su propia lengua, y el
"t&gt;,(•rit&lt;,rio'' inglés, ignorante orgullo,;o lle otrn
h!11gt1;1 .&lt;pe no fuer¿ el inglés, se vió obli~aclo .i,
rt&gt;rmTir al auxilio alemán, que las escribía tt11.fa;;
é, que las aprendía con sorprendente rapider.; luego el mercader alemán se ha deslizado en la clientela británica ("espía" dicen los ingleses, " lucha
dor'' replican los alemanes) y hablando á cada uno
su propio idioma y estudiando minuciosamente
las tarifas arancelarias para poder reducir á un
minímum los derechos, han presentado una mercancía cada vez más barata y cada vez menos inferior al cliente seducido.
La "National Review," órgano del imperialismo
inglés, dice en un reeiente artículo : "¿ Por qué los
alemanes nos están venciendo? Por su educación
superior á la nuestra en sus aplicaciones, en sus
métodos, en su organización; por su ej~rcito permanente de hombres de ciencia." Este triunfo
científico no se limita naturalmente al comercio,
sino que transforma de priesa la industria y la
agricultura : véase un ejemplo sobre este cap_ítulo:
decidieron los alemanes entrar en competencia con
los franceses en el artículo "azúcar de remolacha."
La tierra alemana se presta á este cultivo mucho
menos que la francesa; pocos años después en esa
tierra inferior obtenían una remolacha que rendía 12 por ciento de azúcar; mientras que la francesa sólo producía el 7 por ciento. ¿ Cómo había
sido esto? A fuerza de ciencia, dice el informe del
parlamento francés: la ciencia le ha enseñado á
alimentarmejorsu ganado, sus plantas, á combinar
sus abonos químicos, etc. El triunfo de los alemanes se debe, en esto como en todo, á una educación perfecta y á una enseñanza elevad,a.
Damos, pues, por consumada la conquista de
Sud-Africa; no importa : antes de medio siglo estará en el arbitrio de los holandeses africanos resucitar su nacionalidad. Pero al otro día de su triunfo, I nglaterra se encontrará con problemas más
graves que el que acaba de resolver á fuerza de
hombres y de libras.
~

2.-Encantados estamos de seguro todos los que
en estos países hispano-americanos esperamos el
día del desarme, el día del Tsar, como el santo advenimiento de las palabras que desde la tribuna
del Reichstag alemán han sido enviadas á Francia
por el canciller del imperio en persona. Si esta
especie de tregua en que la Europa armada se encuentra, se tornase paz, la paz de Dios que reclamaba la Iglesia en el Medio Evo, brincaríamos (el
que esto escribe no puede brincar más que en estilo
figurado) brincaríamos aquí de júbilo. El desarme
en Europa significa un excedente enorme de brazos
y capitales sin empleo lucrativo en aquellos países
en que todo está explotado; y vendría una conflagración social que no salvaría nada, que orlaría de
sangre el manto de la riqueza en Europa y lo
trocaría en púrpura imperial, en represión violenta, en tiranía pura (el hongo ineludible de los períodos anárquicos.) Habría necesidad, para evitar
esta terrífica situación, de dejar correr sobre las
:i.egiones inexplotadas del mundo, muchos hom-

Domingo 18 de Marzo de 1900..
bres, muohos capitales, y por más que las c~lonias
absorbiesen mucho de estas fecundas corrientes~
nos tocaría una buena raza, lo que precisa.mente necesitamos; preparémonos á ello; mo~tremo&amp;
que aquí hay y puede haber paz en el pa1s, honradez en la administración, justicia sobre uno Y
otra, y aseguramos un núcleo de colonización y ~e
capital que refluirán sobre todo nuestro porvernr~
libertándonos de temores.
¿ Pero de dónde se infiere ese Aleluya? me diréis; confieso que me dejo ar_rastrar un poco por
la imaginación, aunque á sabiendas; confie~o j a¡l
que está lejano ese día; preveo qu~, me monr_é ~m
verlo; presumo que vosotros tambien ¡ oh! mis Jóvenes lectores; pero aceptemos los buenos au~urios. Y tomemos como uno de ellos el del príne1pe
Hohenlohe. Discutíase en el Reichstag una proposición que conducía á suprinir en el "Reichsland " en el territorio anexado, el régimen de gobier~o militar y de excepción. El gobierno imperial no considera todavía oportuna la medida : asegura que el artículo que confiere poderes dictatoriales en Alsacia-Lorena, en la práctica tiene tan
poca aplicación, que un señor que fué secretario
del gobierno del territorio durante cuatro años7
confiesa que ni siquiera había leído el tal artículo.
Agrega el Ministro que la población del país anexaao es ya en su mayoría germanófila y leal;
pero todavía hay una memoria anti-alemana é indica que en donde se fomenta y vive este espíritu
es en las esferas eclesiásticas, sobre todo. Y como
de esa oposición puede surgir, de un momento á
otro, un estado difícil, entonces tendrá su aplicación el artículo&gt; dictatorial. El Canciller pronuncia
estas palabras que no son para hacer palpitar de
alegría el corazón de los pacíficos, convengo en
ello. "No hemos adquirido la Alsacia-Lorena por
medio de un voto popular, sino por la fuerza. de
las armas, y queremos guardar el país así reconquistado : estamos en nuestro derecho." Pero al
terminar ruiclara el príncipe lo siguiente : nuestras relaciones con el gobierno francés son las mejores que pueda imaginarse y las disposiciones del
país alemán son, respecto de Francia, igualmente
cordiales.
Esto nos basta por ahora; otra vez hemos dicho
cómo el problema de Alsacia-Lorena, tiene que resolverse por la fuerza de las cosas y la acción del
tiempo; el día que los franceses estén convencidos
de que la voluntad de los loreno-alsacianos es continuar siendo alemanes, la cuestión no tendrá razón de ser. Cinco años después habrá comenzado
el desarme.

Domingo 18 de Marzo de 1900.

la Guerra tiene más hábito del campo de batalla
,que de la tribuna." Mas no; pronto hizo de la
tribuna un campo de batalla; y sin embargo, á
fuer de consumado hombre de mundo, estuvo en
-extremo cortés. El discurso del señor Pelletau,
muy contra la voluntad de su autor, sexá causa de
inquietud, de indisciplina en el ejército y de ale_gría. entre nuestros enemigos." Y se opuso con la-cónica y rotunda altivez á que se nombrase una
,comisión parlamentaria.para investigar los abusos
,que en el éjército se cometían; si hay responsables, el gobierno, pero sólo el gobierno los descubrirá y los castigará, dijo el :Ministro airado. La
mayoría de la Cámara lo aplaudió frenéticamente;

UN LIBERAL ILUSTRE.
Honramos hoy las columnas ele este semanario
-con el retrato del distinguido liberal Señor Doctor General Don José .:\Iaría 1\Iata, á propósito de
llaberse verificado en la semana que acaba de pa:sar la solemne translación de sus restos, que es-

SB, GEJll'Blf.AL D. JOS:é JII, JIIA'l'A

EL MUNDO I LUSTRADO
y para atenuar el mal efecto que la derrota, que el
desarme de Pelletau podía causar entre los socialistas amigos del relator y de dos de los Ministros de su Gabinete, M. Waldeck Rousseau pronunció un habílisimo discurso en que consoló al
maltrecho diputado y defendió al ejército con la
superior discreción que hacen de él un incomparable orador de parlamento, un "leader" en toda la
fuerza del término.
He aquí la peroración del discurso del P~e~idente del Consejo: "Si ha habido algunas debihdades
en el ejército, precisa poner frente á ellas el espíritu de sacrificio, de abnegación, de trabajo, con
que han acudido los oficiales franceses al levanta-

miento de la Patria; y si es verdad que debemos
abrir los ojos para contar bien las ~~ltas, necesario es mostrar todo lo que á la nac10n ha dado
el ejército como prendas del porvenir y como razones para creer y esperar."
Un Ministro republicanQ, pero conser!ador y
patriota ¿ hablaría major? ¿Y qué nos importa
que se apoye en el socialismo, si con sólo apoyarse
en él lo transforma en una fuerza de progreso y de
orden?

efecto, el inmortal que hoy recordamos se propuso
llevar pan y abrigo al pobrecito niño, y concl~yó
por iluminar su inteligencia con la luz de la mstrucción elemental, y dar calor á su corazón con la
disciplina del trabajo.
El progreso de esta, por excelencia grandiosa
obra había sido tan notable, que en el año de
1852, sostenía ~\lcocer veinte escuelas, con una
asistencia de cuatro mil niños. A todos se enseña-

puesto que hasta á fines de 96 dejó de pertenecer
al Ministerio, por no estar conforme ya con las
ideas políticas que iba desarrollando el finado Presidente.
El señor Cabral se retiró á la vida privada y
ejerciendo su profesión, se hizo de renombr~, _lo
que le valió que al morir de una manera trag1ca
Reina Barrios, el nuevo Presidente, señor Estrada
Cabrera, solicitara su concurso para la reorgani-

E:J:JIIO. SB, LIC. D. JIIA.Jll'D'EL CA.BBA.L,
Mlnfsgro de Guatemala en México.

SB, D . VIDA.L A.LCOCEB,

~

3.-¿ Conocéis al General de Gallifet? Yo sí;
todavía recuerdo, cuando pasaba unas vacaciones
de estudiante en Veracruz al fin del imperio, haberlo visto dos veces cuando menos, sentado "refrescándose" con otros oficiales, en los portal.e,, dH
la plaza; allí había también conocido á .Dupin, el
feroz contra-guerrillero, rojo como una IJn¡rosta
y risueño en sus barbas de plata a,;ulo~a, con un
gran sombrero de paja, el dolmán azul abierto
sien:;pre, los pantalones turcos metidos en uuas
formidables botas amarillas, 1m1 pistoht dorn&lt;1a al
cinto, y en las manos el inmenso bastón de un alcalde fusilado, ahorcado ó quemado por él, no sé.
11:. de Gallifet tenía un aire elegante, marcial y vivísimo por el chispeo de sus ojos, sobre todo. Era
aquel su segundo viaje á Méjico; en el sitio de
Puebla le habían destrozado el vientre, y curado
con mucha dificultad, había vuelto á encargarse
de un mando en el camino de Paso del Macho á
Veracruz, en que desplegó mucha intrepidéz y no
poca dureza de alma.
Las crónicas de algunas de las últimas sesiones
de la Cáma.r a de Diputados en Francia, nos proporciona el picante placer de ver moverse, casi de
ver "cargar sable en mano," al primer ginete del
ejército francés, sobre Camilo Pelletau, el relator
de la comisión del presupuesto de la guerra. Con
motivo de algunos abusos que había logrado poner de bulto el relator radical y de ciertas r~
ponsabilidades que había entrevisto, pronunció un
discurso ó una requisitoria contra el ejército que
había enloquecido de entusiasmo á los ultra-socialistas por enemigos del ejército y á los monarquistas por enemigos del gobierno. El Ministro de
la Guerra se plantó en la tribuna, se apretó el cinturón y partió-"Señores, decía el Presidente
Deschanel, debéis comprender que el Mlnistro de

taban sepultados en M:artínez de la Torre y fueron ba; á muchos se alimentaba; á algunos se daba
traídos á México con el fin de inhumarlos en la albergue, y para los mayores se iniciaron talleres.
¡ Loor eterno á quienes con cariño, abnegación
·Rotonda de los Hombres Ilustres.
'
Tal honor es enteramente justificado, pues el se- y acierto consagraron su inflexible voluntad en bien
iiíor Mata, fué en su vida política un liberal de con- de los demás, en provecho de la niñez menos venvicción y formó parte del célebre Congreso que turosa, y por eso más digna de generosa considevenciendo las dificultades creadas por la época J ración!
.:arrostrando todos los peligros, nos dió la Cons.Culs
lf uiz.
t itución que aún nos rige.
................
E n su vida social se distinguió como filántropo
J muy especialmente en las poblaciones de la
:Sierra del Estado de P uebla, se venera su memoria por los bienes que supo el señor Mata dis¡pensarles.
-&lt;&gt;-º-&lt;&gt;Con motivo de la llegada de los restos, la CáAcaba de llegar á esta capital el mencionado Dimara de Diputados quedó convertida en capilla plomático, que viene investido por el Gobierno de
:ardiente y el viernes en la mañana fueron con- Guatemala, con el carácter de Enviado Extraor-ducidos á. ella.
dinario y Mir:.istro Plenipotenciario acerca de
El sepelio se verificó con toda solemnidad, el nuestro Gobii,rno.
-&amp;('11or General Díaz presidió el duelo y una briEl Sr Cabral tiene 53 años de edad, es oriundo
gada de las tres armas al mando del señor General de Quetzaltenango y desde muy joven ha prestado á
•Cueto, hizo los honores que marca la Ordenanza su patria servicios de importancia, en los elevados
-:y corresponden al grado militar que tenía el ilus- puestos que ha desempeñado en la Administración
ttrc muerto.
Pública.
Su carrera de abogado fué hecha rápidamente y
apenas recibido, obtuYo un importante empleo en
el ramo de Instrucción Pública, pasando después
á desempeñar en varios departamentos de la vecina República, altos puestos en la Magistratura.
En 1879 formó parte de la Legislatura de ConsTuvo su tercer eminente campeón en el esclarecí- tituyentes que firmaron la Constitución que ac-do filántropo VidalAlcocer. En una pieza del curato tualmente rige á nuestros vecinos del Sur, y desde
de la Palma, (México,) el memorable año de 1846, entonces siempre ocupó un lugar en las asambleas
á iniciativa de él nació, estimulada por dulce cari- como uno de los diputados más prominentes.
-dad, una pequeña sociedad para proteger á la niEn 1892, durante el Gobierno de Reina Barrios,
ñez desvalida. ¡ Pero qué hermoso es el bien, y fué llamado para desempeñar la cartera de Instruc-con que esplendor luce el sol de la bondad! En ción Pública, durando en el Gabinete cinco años,

e.

El Exmo. Sr. Lic. Don Manuel •Cabral.

La Instrucción Primaria en México

zación del poder judicial, desempeñando algunos
puestos públicos de importancia en ese ramo, hasta que fué investido con el cargo diplomático que
lo t rae cerca de nuestro gobierno.

A F RODI TA.

-&lt;&gt;º-&lt;&gt;
Tras idílico amor; de entre las brumas,
Que ciñen la cabeza de una ciega,
Tras idílico amor; de. las espumas,
Surgió radiante la belleza griega.

Y boga en su barquilla nacarada,
Abriendo brecha por la espuma roja,
Es Astharté, la muerta, la olvidada,
La que sus curvas en las aguas moja.
No la arrastran dragones en su viaje
A través del Eger adormecido,
Son palomas de espléndido ropaje
Que en las aguas del mar tienen sú nido.
Ardiente concepción; mitogonía
De una raza de artistas soñadores,
Que animan el ideal de su poesía
Y en el mármol encarnan sus primores.
La Venus Afrodita, está animada;
Corre en sus venas helenismo fuego;
Y en sus clásicas curvas va incrustada
La vida y la expresión del pueblo griego.

México, Febrero de 1900.

.]ual/ .}J. Orci.

�Domingo 18 de Marzo de 1900.
EL MUNDO ILUSTRADO

f\0Uf\R6Lr\8.
Carolina estaba enferma. Un mal extraño que
ningún médico podía co:ajurar, la iba consumiendo
poco á poco, como va la llama consumiendo el
aceite de la lámpara del templo.
Un día, Carolina pidió que le llevasen todas
las fiorés que aquella mañana habían abierto en
el jardín.
Muchas rosas y violetas, campánulas y azucenas fueron á caer á la roja sobrecama. Parecían
cab€zas cortadas en alguna fiesta. de Nerón y arrojadas á un helado mar de sangre.
Una rosa que aun conservaba unas cuantas gotas de rocío, las vació con exquisita languidez en
la nacarina mano de Carolina.
Como las gotas de rocío no eran precisamente
rocío, sino lágrimas de una hada que lloró en la
noche, se transformaron en mariposas y se fueron
volando por la entreal)ierta ventana.
Carolina se quedó pensativa un largo rato. Después, enjugando una lágrima rebelde, cogió las
flores que estaban esparcidas en la roja sobrecama
y les dijo:
-"Voy á morir, pero antes de irme, quiero dejaros mis ensueños, que son muchos.
"Tú, Rosa Roja, que te pareces á un cuento ele
Ruben, escucha:
"Te lego mis ensueños bárbaros, aquellos que
eran endiablados castillos mágicos, donde vivían
dragones de grandes ojos, lagartos negros, culebras que silbaban como el ~iento y alimañas tan
rapaces, que en las obscuras noches penetrabn á
los castillos perfumados á robarle la inocencia á
las vírgenes dormidas."
La Rosa Roja soltó la carcajada y le dijo:"Gracias."
-"Tú, Rosa Blanca, que te pareces á un sueño de Catulle, escucha:
-'"fe lego mis ensueños pálidos, aquellos que
eran príncipes poetas de largos cabellos, aquellas
que eran_ diminutas islas de amor, donde las vírgenes arroJaban la pesada carga de la inocencia en
lo8 brazos de algún amante de cabello ensortijado."
La Rosa Blanca se rió melancólicamente y le
elijo :-"Gracias."
-"Tú, Violeta Morada, que te pareces á u11a estrüfa de Verlaire, escucha:
- "T~ lego mis ensueños pálidos, aquellos que
eran casitas blancas que encerraban amante;; tiernos; aquellos que eran cuartetos donde las reinas
caían á los pies de los esclavos."
La Violeta Morada enjugó una lágrima y le dijo :-"Gracias."

-"Tú, lívida azucena, qu_e te pareces á un
poeiµa de Gautier, escucha:
-"Te lego mis ensueños blancos, aquellos que
eran una tumba muy linda, sembrada de nieve y
de estrellas; una tumba con un solo ataúd, en el
cual yo durmiese para siempre, mientras el ángel
de mi guarda llorase perlas que fuesen rodando
por la nieve y entonando canciones de amor."
La azucena, llorando como lloran las rocas después que la ola las ha salpicado con su espuma,
le dijo:
-"Gracias."
.
de copa para que
- "T'u, campánu1a, que suves
,-

el rocío deposite sus gotas crista)inas y que te pareces á una japonería de Lotti, escucha:
-"'fe lego mis ensueños ne,gros, aquellos que
eran sudarios danzando al compás de una orquesta tocada por todos los astros; aquellos que eran estúpidos brujos que en sus melopeas amargas, maldecían á las vírgenes,.esas bellas castidades, y ensalzaban á las cortesanas, esas bellas lujurias."
-"Gracias"-murmuró sollozando la campánula.

D E U N L I BRO
~

PARA ELLA.

I
La virgen que los ojos soñadores
admiran en mis lienzos ideales
no reza en las vetustas catedrales
ni danza en los alegres corredores.'
No juega enamorada con las flores
ni c,scucha tras las puertas ojival~s
las zambras de las guzlas orientales
el canto de los viejos t rovadores.
'
-La virgen de mis lienzos aletea
donde el bajel sin mástiles estaba,
murmura donde el ábrego vocea
palpita donde choca la metralla'
sonríe donde el rayo centellea'
y duerme sobre el campo de batalla.

Francisco _píaz S ilveira.

Y o no nací para r eír; en vano
el sol baña en sus oros mi cabeza.
Soy gentil-hombre del dolor humano
y envuelto voy al insondable arcano
en el manto imperial de mi tristeza.
Nunca supe de bien; supe de dolo,
de frío y soledad; mi ser remeda -....
la noche pertinaz que cubre al polo.
Dejadme con mí angustia, estoy tan solo!
Si me ouitan mi angustia, que me queda!
II
Me quieres, bien lo sé, piadosa y franca
desciendes á mi mal con heroísmo
y ahí, do todo es negro, tu eres blanca :
florecita de nieve en la barranca
y estrellita de paz en el abismo!
Me quieres, bien lo sé; pero me espanta
pensar que mi existencia es tan obscura
que tu almita de luz, tu almita santa,
negra se volverá con sombra tanta
por querer que amanezca en mi negrura!
Como amaste el invierno siendo Flora!
como amaste el desiert o siendo broche!
_c omo amaste el erial, ave canora!

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 18 de Marzo de 1900.

INAUGURACIÓN DE LAS OBRAS DEL DESAGUE DEL VALLE DE MÉXICO.
Carolina afirmó la cabecita blanda en 1~ blanca almohada, y lánguidamente, como ~a l~~p::
poco á poco, se durmJO p .
que se va apa.,.ando
. "'
·. rei'a vJ la Rosa
siempre, nuentras
la R,osa l{ OJa
Blanca enjugaba una lagnma.

Ayer, según estaba anunciado, debe haberse celebrado con modesta fiesta oficial-de la que daremos crónica en nuestro próximo número-uno
-de los acontecimientos de más importancia de los
últimos años y de verdadera trascendencia, tanta, que su sola realización bastará para fijar una
-época en las páginas de nuestra historia P atria.
Nos referimos, como lo indica el rubro de estas lineas, á la terminación de las Obras del De..sagiie del Valle de México y á la inauguración de
.su funcionamiento, que tan soüados y benéficos
r esultados nos proporcionará.
Al fin, después de siglos enteros, en los cuales
.se venía persiguiendo el ideal del Desagüe, desJ)Ués de trabajos monumentales que costaron vi•das y riquezas, desde los tiempos de la d6minación
•española, vemos hoy terminada esa obra gigantes"Ca, gobernadas las aguas de los lagos que rodean
.á, México, que eran todavía no hace mucho, una
..amenaza constante para la ciudad, por las inunda-ciones que podían ocasionar, y cuyas aguas han
comenzado ya á desaparecer, merced á esas obras
-que se llevaron á cabo en los últimos años.
Ligadas íntimamente esas obras, por otra parte,
.-á las del saneamiento de la ciudad, su trascen&lt;lental importancia r esulta todavía mayor, y justifica la idea de que su inauguración debe considerarse como uno ele los más grandiosos acontecimientos que hemos podido presenciar en estos
·últimos tiempos.
Xuestras ilustraciones representan algunos de
los trabajos más importantes que tuvieron que

II.-LA HAD.i.. Y LA BRUJA.
La hada.-Bruja fea, si tienes tanto poder, haz•
me una perla de una lágrima perjura.
La bruja.-"Lo que me pieles, es imposib~e. _En.
cambio, si quieres te haré un sol de una lagrima
sincera."
III.-1\II 1IODELO
Yo era entonces un pintor cual Rafael.
La fama de mi nombre llenaba el mundo.
Un día quise tener un modelo divino. En lai.
tierra no encontré lo que
deseaba.
)Ie fuí al cielo. Golpeé el aldabón de la Gran
Puerta y me abrió San
Pedro.
L e confié la cuita que·
me marchitaba. :Me dió
á elegir entre las más lindas de sus vírgenes.
No encontré lo que deseaba.
Salí cabizbajo del Cielo.
San Pedro, llena la mi-rada de odio, me dijo:
-"Sois un majadero.
Lo que bmcáis no existe."·
Seguí anc1anclo.
J
En el paraíso de :Mahoma encontré m1a hurí
de ojos negros y de en-cantos irresistibles.
La traje á mi taller.
Cuando ya desnuda corrió á mí, sentí un vahíoen el alma.
Desde ese día la amé tanto, que ya nunca másJtude pintar.
Perdí mi fama. El nombre mío nadie lo recuerda, pero en cambio, ella lo pronuncia y yo suefio á su lado.

Jgnacio j)érez

I •

El proyecto, que al fin se puso en ejecucwn,
aunque con algunas modific:acione~. íué el ideado
desde la época del gobierno e,pañol, por Don :-simón Guzmán, pro.vecto que también intentó llev,u
á cabo en 18-1:H, el in¡;eniero americano, C;1 pilún
Smith.

Ji.

+♦
como tú que eras lampo de la aurora
pudiste enamorarte de mi noche!
Dios lo sabe; El te trajo á mi morada,
señaló á nuestro amor la selva obscura
y hoy que penas en medio á la jornada,
yo reclino tu frente inmaculada
en el hombro inmortal de mi ternura.

P uente-acueducto para. el Bio de Guadalupe Jlidalgo,

III
Y el cielo prueba nuestro amor; el gozo
se alejó gorgeaudo ele tu reja
donde el sol alumbró tanto alborozo
y hoy ya tu no eres más que un gran sollozo
y yo ya no soy más que una gran queja.
Cuantas dichas ayer en nuestra escena!
pero el ala de D ios cubrió el sagrario
y sin piedad de tí que eres tan buena,
te clavó en el madero de la pena,
te trocó en virgencita del calvario!
Mas que importa! el tormento es soberano
dispensador de gloria y de belleza;
mi estrellita, mi flor, dame la mano
y vayamos envueltos al arcano
en el manto imperial ele mi tristeza.

,

emprenderse para encauzar las aguar en el gran
canal, dan idea de lo que es éste, y una de nuestras vistas representa el Palacio de los Virreyes
-que existe en San Cristóbal Ecate~ec.
Este edificio, que ayer fué visii ado por los
•concurrentes á las fiestas inaugurahis á que nos
;referimos, es un verdadero monumento histórico :
él sirvió de prisión al inmortal 1\lorelos en los días
-que precedieron á su fusilamiento glorioso.
Demos ahora á conocer algunos datos acerca de
los trabajos realizados:
Todos los gobiernos, desde los de los virreyes,
~e habían preocupado constantemente por realizar
las obras del Desagiie y multitud de proyectos se
presentaron y estudiaron para ser desechados en
:seguida, porque no aseguraban el resultado que
,-se buscaba, ó eran impracticables en algunos deta,lles.
Entre estos proyectos, el más afamado fué el
•de Enrico Martínez, que se llevó á cabo con al_gunas dificultades, haciéndoseentonces el colosal tajo de Nochistongo, que costó la vida á millares de
"indígenas, pero que gracias á él se logró desviar
-el curso de las aguas del Río de Cuautitlán, con
'!lo que disminuyó 'mucho el riesgo de las inunda&lt;aiones en la ciudad de México.

De entonces acá, muchas veces se intentó la reaiización del trabajo, pero siempre se presenta•.on
dificultades insuperables, hasta que en 1879, el ser",u1 fo1:e:11t ro Don Luis 11;spi11_;Bfl, ,a pn~J al fre11tc de las obras y dió principio á la apertura del
tajo de Tequisquiac. Todavía después, hubo una

Vista. actual en la. curva. del kilómetro 43. 5.

interrupción en los trabajos, hasta que por último
en 1885, el Gobierno General y el Ayuntamiento,
decidieron con loable empeño, vencer todas las dificul tades y proseguir la obra hasta su consumación, que tan afortunadamente se ha logrado, pero
para esto ha h abido necesidad ele hacer graneles sacrific;os.
·
El Ayuntamiento, al iniciar»e los tr-abajos, gastaba en ellos la suma de $-W0,000 anuales, y para
asegurar la terminación, se vió precisado á contrata.· en Londres un empr éstito de ;E 2.300,000, que
rasi en su totalidad se invirtieron en el desagiie, previa amplia autorización que el señor General Díaz otorgó á las personas siguientes qt1e formau la Junta Directiva :
Presidente.-General P edro Rincón Gallardo.
Yocales.- Lic. José lves Limantour, Francisco
Hi vas L+óngora, Lic. Pablo 1facedo, Casimiro del
Collado, Luis G. L avíe, Pedro del Valle, Luis
Garría Pimen tel y Román S. de Lascuráin.
Ro~endo Espa1:za, Secretario.
El pro·yccto del Desagiie, que se ha seguido, tiene dos objetos : primero, r ecibir las aguas sucias
y los desechos de la ciudad de 1\Iéxico y conduei rlos fuera del Valle; segunrlo, gobernar las aO'uas
ele todo el Yalle, dando salida al exceso de éstas
y mantener los lagos á un niYel constante.
Este proyecto consta de tres partes: un canal

InstaliLción para. los cimientos del puente-acueducto en el Bio Chico.

��Domingo 18 de Marzo de 190!,

E L MUNDO ILUSTRADO

D omingo 18 de Marzo de 1900.

MEXICO MODERNO

(((

COl.ONI ~ OEL. P~se:o.

'- ,

~

- --:::::::::-

#

-. -.

i i::

E L MUNDO I LUSTRADO
mas resbalan por Hts mejillas como el desgrane
de un collar de perlas.
¡ Y es curiosa la gama de su llanto!
De repente, cuando menos se espera, entre una
de aquellas carcajadas y uno de estos llantos, Bebé pronuncia su primera palabra : "mamá ó papá,"
vocablos ambos que parecen hechos, en casi todas
las lenguas, para que sean los primeros que pronuncie el rey Bebé.
E~e es qiro día de fiesta; el regocijo entonces
no tiene limites.
¡ Bébe ha hablado!

-

(V,
~
.

-

),

-s::&gt;-0 -s::&gt;-

#-•

el

~ey ~ebé.

Aun en las democracias más genuinas existe un
enjambre de pequeños autócrata,, de pequeño~ reyezuelos absolutos, que sin apelación gobierrn111
sus reinos, que no conceden franquicia~ con:;titucionales ni parlamentarias, que no tienen má~ ,1ormas de gobierno que :;u eterno capr:cho Je ixlo:;
los días.
Son pocos sus súbditos, muy comm1n11,nie no
pasan de dos, pero les son fieles hasta h mnert~,
les quieren con verdadero amor y lo:; re_yezudos
no tienen que temer de ellos ni revuell:1,;, ni conjuraciones, ni exigencias.
Los mayores acontecimientos polítfoo~, por generales y terribles que sean, no traspa~aa los i;mites de esos pequeño:, reinos y los rey,,;rnelos uguen imperando contra todo viento y m,u·ca.
Este tipo de autócratas ee llama en la vich diaria : El Rey Bebé.
Desde antes que Bebé llegue al mu!h1o, Lle=J&lt;li.!
que la noticia de su arribo es recibida, no por lvs
nervios del cable, sino en el dulce misterio de un
beso y de un rubor, el que va á ser su reino se
conmueve todo y los prcparatiYos del triunfal arribo se manifiestan en níveos encajes y en impalpables batistas, en sedosos listones y en alegres cascabeles que han de arrancar la primera sonrisa
de Su Majestad pequeñísima y han de envolver sus
miembrecillos que parecen hechos de hojas de
rosa amasadas en leche.
-Se habla de Bebé como de una promesa. Se
trazan luengos y muy eruditos cálculos de probabilidades sobre el color de sus cabellos y el volumen de su nariz, y surgen difcusiones sobr e su
sexo.
Una mañana, Bebé ha llegado. Su ro,:ada carita emerge de entre la blancura de las blondas y
sus ojillos se cierran con obstinación, simulando
desdeñar todo lo nuevo que á su ,ista se ofrece
y extrañar la dulce quietud del maternal reo-azo.
Pero su imperio ha empezado. Su primer° grih fué su primera orden y fué orden inapelable:
el seno materno lo obedece y sacia sus primeras
avideces.
La Autocracia surge. _. _.

t

Desde entonces, ya no hay paso ni dcci~ión importante que se dé sin pensar en Bebé, que e,
el árbitro supremo.
Pero, por mucho tiempo toda vía, ~ché ~e 1!1anticne impasible ante tantos homenaJes. Bebe 110
e, más que una bolita de carne que duerme durante todo él día y que no dc,pierta sino para
pedir alimento.
Son, en vano, todos los· e~íuerzos de la mamá
por hacerlo sonreír y vanas son las pretensiones
del padre porque los pequeño, ojilh, ~e fijen en los
;m_rM. Bebé no hace caso, sigue desdeñoso y hcr-

Pero aún íalta una etapa para que el reinado de
Bebé acabe ele consolidar2e. Esa etapa es su pri1ner
paso. Cuando con los brazos abiertos y semejanio
á un juglar torpe que pretendiera atr:n:esar pol·
sobre un alambre tendido, ~e atreve Bebé á dar
su primer paso, es como en el dla en que en los reino8 se declara la mayoría de edacl y la ~upresión de
la Hegencia.
En lo de adelante, Bebé dará sus órcleneR conscientemente, en lo de adelante hablará y exigirá.
.\.lguna rez lm: padres pretenderán contrarürle;
algunas veces fingirán enojos. Pero Bebé los &lt;lcsarrna y los subyuga con una inclinación de cabeza Y una ri:;ita.
Bebé quiere un muñeco: ~e le dá el muñeM;
Bebé quiere un caballo : se le da el cab!lllo; Bebé
rompe la porcelana del ~alón: Bebé tenía derecho.
Las "gracias" de Bebé son or~ipotentes y por
evitarle una lágrima bien se puctl! arriesgar hasta.
una vida.

lf:
mético, dividiendo su tiempo entre el sueño venturoso y la glotona caricia del pecho matcrnq.
Un día, Bebé -parece que fija su mirada en al~uno de sus súbditos, parece que arruga el ceno,
que entreabre la boquita y qu~ se sonríe. ~n t~do caso, si sonreídose ha, ha sido una sonrisa rapida como un suspiro. Pero ha bastado ella para
inundar de gozo el alma de sus padres, y ese
día es un día de fiesta. La noticia circula y pasa
á conocimiento de parientes y de amigos, y todo
el mundo aplaude y se regocija.
¡ Bebé se ha sonreído!
-s::&gt;-~

-Unas semanas más, y la sonrisa se convierte en
risa franca.
Bebé se fija ya en las cosas y en las gentes, y
cuando se le suena una sonaja ó se le muestra un
polichinela giboso y multicolor, Bebé contrae los
labios poco á poco, echa hacia atrás su cabecita y
acentuando el enarcamiento de su boca, acaba por
lanzar al aire un desgrane de notas argentinas,
una carcajada fresca y sonora como el c1errum be
de un chorro de agua en una íuente de mármol.
¡ Y es curiosa la gama de su risa!

r

-s::&gt;-0 -&lt;::&gt;-

y su reino va acercándose á su fin. Llega m1
día en que las gracias de Bebé toman a,pecto de
travesuras. Llega un día en que lo que- antes hr.cía.
sonreír, disgusta. Es cuando Bebé ya baliendo de
ese periodo de los dos á los cinco años en que su
autocracia era completa.
Ahora, ya no se le perdona fácilmente: ha de someterse á las exigencias de la buena crianza y ya
sería peligroso eternizarle su caprichoso gobierno.
Duele, pero es preciso.
El Colegio viene á ser el Parlamento del Rey
Bebé. Ya va á tener quien esté por sobre él, ya
va á v_er contrariados alguno$ de sus dc~eos, como
el Kaiser ve contrariadas sus aficiones marina&lt;;,
¡ Y pensar que hay veces en que es derrocado!
Cuando tras de él viene un hermanito, éste, por
derecho natural, her eda el imperio.
Pero el nuevo Bebé viene á ser, en resumen el
mismo Bebé. Porque el Rey Bebé es múltipl~ y
es uno.

¿ Quién no ha reconocido el imperio de Bebé7
Bebé es la suprema prenda de unión entre los
hombres.
El padre :proc~r q~e es capáz ele explotar al pa?re proletario, tiene a menudo su Bebé procer que
Juega y besa al Bebé proletario. Aquella divisa
del 92-égalité, fraternité,-hoy en día. solo es observada por Bebé.
Y no hay dolor igual al de la desaparición del
Rey Bebé.

C ~Sf\ DE:L 5F\
1

~F\_F\CIF\_G¿f\~N\OOS.

1

-s::&gt;-~

Entonces, tras de la tácita abdicación, empiezan
los padres á desempeñar su papel de súbditos. Bebé modifica por completo la;; anteriores condiciones de la vida de ambos y con invisibles pero
fortísimas ligas los aherroja en torno de la cuna.

:Has Bebé llora también. Cuando la satisfacción
de sus caprichos es imposible, cuando quiere que
del cielo se le baje el sol ó la luna para jugar
con ellos, entonces sus ojitos se humedecen, su naricilla se contrae, su pecho se estremece y al fin,
gime, gime Bebé como un cervatillo y las lágri-

Cuando el médico frunce el ceño y mueve la
cabeza y Bebé se aboga entre las blondas de la
cuna, parece que un Mlito &lt;lo frío ha penetndo
al h?~ar. Sus ojitos van adquiriendo vidriosa~ inmov1)1d~des, su rostro ;:e enciende y se ennegrece v
sus dmunutas manos eRtrujan fa_blancura de laR sáb_ana~. _ La mirada maternal RC prende á él como
s~ q_u1s1e;a defenderlo: &lt;le;:earían las madres materializar a la muerte, para disputarle su presa, pam
luchar con todas las fuerzas de su alma y con todas las fuerzas de sus brazos.
Cuando vence Ella, el sollozo se clava en el pe-

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 18 de Marzo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Do~go 18 de Marzo de 1900.

cho de las madres y tienen la sensación precisa de
un arrancamiento de todas sus entrañas.
Y se va el pequeño féretro cubierto de flores y
de blancuras y Bebé va á dorminmtre cuatro paredes de tierra.¡ Pobrecito!, exclaman unos. ¡ Cuán feliz!, dicen otros. Las madres, ellas, no dicen nada,
pero lloran ..... .
Los padres no lloramos-¡ sí, á las veces !-pero
en el ataúd de Bebé se nos va toda el alma, porque
solo Bebé es ya capaz de conmovernos, porque
solo Bebé nos da la insaciable sed de ser buenos ...
¡ Oh, bendito, bendito Rey Bebé!

Osear J(erz.

Vista general del viejo Paria seg-0.n Bobid&amp;.

Maravillas de la Exposición de 1900.
~

El viejo París.
El viejo París, construido según los dibujos de
Alberto Robida, sobre las márgenes del Sena, es
una de las más sujestivas maravillas que se idearon para el certame,n parisiense. Es una reprod11cción ingeniosa de la vida pública y privada de
los tiempos pasados.
El artist_1j, no se limitó á tomar apuntes de una
sola parte de la ciudad, en un tiempo determinado.
Su decoractlm contiene modelos de todos los siglos, figuran allí lo mismo la Santa Capilla que
construyó Luis XII, que un fragmento del Puente
del Cambio, edificado bajo el reinado de Luis XIII
ó los parajes más frecuentados en las épocas de Luis
XV y Luis XVI.
Entre lo más notable se cuenta la Iglesia &lt;1e
Saint-Julien-des-Ménéstriers, el pilar de San Eus-

La nueva Biblioteca
de Fomento.
-&lt;::::&gt;-o-&lt;::::&gt;En los grabados adjuntos se ve el departamento que ocupa actualmente la nueva Biblioteca de
la Secretaría de Fomento establecida recientemente y próxima á se.r inaugurada.
En esta Biblioteca se va á implantar por primera vez en el país, de manera oficial, el sistema
decimal de Dewey para la clasificación y colocación de los volúmenes; sistema que ha sido universalmente aceptado por los buenos resultados en el
rápido manejo de las obras, aun cuando éstas sean
en número basto y considerable.
La estantería que cubre las paredes es del todo
nueva y se ha empleado en su construcción madera
de cedro de la mejor calidad, que no tiene más
pulimiento que el del cepillo; su capacidad es suficiente para dar cabida á más de diez mil grandes
volúmenes ó más; se hizo uso de la más fina tela
de alambre para cubrir las ventanillas de los estantes, pues la experiencia ha demastrado amplia-

taqnio, las torrE!&amp; del Chatelet, fragmentos del Louvre, y un gran número de habitaciones particulares
interesantes más que por su arquitectura por los
recuerdos que provocan.
Robida, ha desplegado verdadero ingenio en su
producción, que si ha resultado buena y exacta,
es porque contenía elementos adquiridos en largos
años de labor. Ha recorrido basta los más humildes lug::,res de la Francia, ha estudiado sus monumentos antiguos y los libros le han servido para
conccer las costumbres de nuestros antepasados
con tal perfección, que no se puede recorrer su
"París Viejo," sin encontrar en cada detalle arquitectónico y en cada ornato, un recuerdo claro
y persistente de todo aquello que la historia de
Francia ha ap:mtado en sus hojas, muy especialmente en lo que se refiere á la "Edad Media."
Teniendo á la vista las contrucciones á que venimos refiriéndonos, no se puede dejar de pensar
en las deslumbrantes Cortes de los últimos monarcas, en los abusos del poder, las aventuras amoro3as, verdaderos escándalos de la época, los due-

los á media calle, y todos aquellos episodios se
ligan y la memoria los anima, haciendo que se asista á tolas aquellas escenas, aunque hoy ya casi
nada exista de aquel viejo París que Robida ha tenido la feliz idea de resucitar.
Aquel París se hundió, se perdió para siempre
á los golpes de barreta de los constructores modernos y desde Bonaparte al Barón Haussmam ya estaba completamente transformarJI..
Al aparecer la revolución, estaW intacto, tal co~
mo en el certamen se le vé hoy reproducido en el
ángulo del Puente del Alma y la plaza de Billy, y
después de haberlo visitado se siente necesidad de
hojear albums antiguos y obras como las de Juan
Se.bastián Mercier, para inquirir cómo era la fisonomía de la capital de Francia en el año de 1879.
Dirigiendo la mirada hacia arriba, se ve á Luis
XVI, rodea~o de sus gustos simples, tales como
comer mucho; á la reina de menos apetito y gustando más de dar pávulo ~ la murmuración, yendo
á Versalles acompañada del Conde de Artois, el
más seductor de sus hermanos políticos, y parece

me,nte que los libros deben aerearse para evitar
que la polilla los destruya antes de tiempo.
El otro grabado muestra el salón de recepciones
del señor Ministro de Fomento, el cual se halla
situado en el piso superior del hermoso edificio de
Minería. Su decorado, con ser tan sencillo, reu1;1e
las mejores condiciones del buen gusto y de exquisita elegancia. El mobiliario es positivamente
rico y confortable, propio para lucir en las grandes
recepciones que se hacen en Fomento.

EL CARNAVAL EN XALAPA.
~

Bastante animados estuyieron las últimas fiestas
del Carnaval, en la mencionada capital del Estado
de V era cruz. En el casino se verificó un baile
de fantasía al que concurrieron las más distinguidas familias de la localidad.
Nuestras ilustraciones representan á algunas de
las bellas señoritas y caballeros que tomaron parte
en la fiesta .

Beflorita Emilia Aparicio.
Fot. de F. Bueno.)

•

S. Hern~dez Pérez. R. Malplca. C. Zamora E. Aparicio. R. Foro. M Franceschv F. Hernández
V. VU.aoueva. C. Corral. R. Hernáodez Pérez. L. Flgue•oa. L. Cor::al. Maria Josefia• Guido ·
Ana Maria Corral. Nllla A. Hernindez Pérez.
·
Fot. F. Bueno.

Iglesia de San Julian de loa Menestrales.

A. Ostos. A. l"ranceschy. G. Bouchez. S. Corral. R. Bouchez F' A ·
di F
C. Guzmán. E Rechy. E. Medina. c. Bouchez, s. on,z. G. .soÚch!~z~e1k ·s · iueoo. L. Bouchez.
Domlnguez. F. Dom!nguez. V. Zamora. F. D1az. R. Rocha, H Zamora i ~e ez. 1 · 81!.nchez. M.
S. Es1eva. I. Ochoa. M. Corral. J. A. O~hoa. o. Bouchez.
·
· • anzón. A. L. Trigos.

Casa de Koliére.

�•

Domingo 18 de Marzo de 1900.

E L 1fUNDO IJ DSTUA~O
escucharse las coplas callejeras en que la maledicencia y la calumnia hacen su víctima á la regia
señora.
En cuanto á París, está animado. El Louvre y
las Tullerías rodeadas de estrechas callejuelas que
son verdaderas madrigueras. La isla St. Louis,
una verdadera cloaca, con sus muros ahumaclos v
teniendo sus callejuelas, por todo a1lorno, una muititud de cerdos y aves de corral.
La circulación de la gente no empieza sino en el
barrio de Chaillot, donde actualmente están los
Campos Elíseos y allí se daban cita los j u6adüri's
de pelota.
El lujo, la riqueza, todo lo deslumLrantc de la
vida, se concentraba en el l'alacio Real, en \'Uva:;
galerías se instalaban los joyeros, los lil.Jrc,1•03, ·10s
jugadorPs, los cafés y los r estaurants en tanto que
los jardi11c5 quedaban libres para los gálaulc.; y peligrosos encuentros.
En mc1lio de aquel lihertin:tje, solo el teatro podía ofretcr un placer honesto. .,\llí estali,t el teatro de la, Opera. una tienda de m.1,dern, sonora cümo caj,t de violón que el arquitecto de la Reina ha1Jía con~truído en 65 día.; y donde aplaudía al célebre tenor J elyott, una concurrencia constante y
numerosa que solía diseminarse en los pa,illos,
donde reinaba amable libertad.
El "Teatro Francég," imtalado sobre la margen
izquierda, del Hena, ocupaba un edificio seYcro y
allí sí se guardaba re;:;peto al público.
Eran reina·
la Rancourt

aquel centro de placer honesto,
Gau$sin. Molé, Dazincourt y

Las transformaciones de la moda masculina
en el Siglo XIX.
-&lt;::'.&gt;-*-&lt;::'.&gt;-

Aunque las transformaciones que ha sufrido la
indumentaria masculina en los últimos cien aüos
no han resaltado tanto á la vista como las de la
indumentaria femenina, no debe creerse por eso
que hayan ,-;ido menores y hoy que nos encontram os en los lindes del siglo, creemos interesante pasarles una pequeña rerista, teniendo á la vis la
figurines que caracterizan perfectamente las diversas épocas porque ha atra\'esado la macla masculina.
Los bordados metálico,, la seda y los ene-aje~
murieron con el brillante siglo XYIII, de tal
suerte que el p resente encontró como tipo llamativo de la indument2ria masculina, el ele! "lncroyable'' que es la figura central tlel pr imero de
nuestros grabados y que nos servirá de base para
seguir las paulatinas transformaciones subsecuentes.
De las cuale~ son las primera, de origen inglés y en general puede decir~e que esa nación es
la que ha impreso el car.ícter determinante del
traje marnalino en c•le siglo. El inglfü;, como
práctico, empezó 11 rnprimir todo lo simplemente
aparatoso.
La primera figura del primer grupo, muestra
una especie de i;aco corto, llamado "::ipemer•· que
se u"ó para protejcr el frac claro y que daba buen
aspecto al traje. El sombrero de copa bajo, empezó á. rnb6tituir al tricornio francés.
La tercera figura del grupo lleva 1.111 a h r igo ó
sobreloclo largo, con eo~turas atrá&gt;&lt; ~, sin ella~ por
clelan,te, algo entallaclo, con cuello alto _y triple
pelerma, Como el grabado lo im1ic'.l, esta pieza
p_rocluC'c buen efecto, aunque el cuello y la pelcrma le hacen aparecer algo pesado é incómodo.

tL MUNDO ILUSTRADO

Fleury, son los importantes personajes depositarios
de aquellas tradiciones y
los defensores del gran
arte.
En esos tiempos fué la
aparición 1kl comediante
"J eannot" que despertó la
envidia de todos y mereció las fclicitaeiones de
María Antonieta.

AÑO VII--TOMO I--NÚM. 12

MÉXICO, MARZO 25 DE 1900.

__________________________________

Gerente: .A.Jll'TOlll'IO OtJY.iS

l &gt; ~ : n Lic. B.A.P.A.EL BEYES SPDl'DOL.A..

_,_

-'•;-·

Pobre "J eanot," aquello le llenó de humo la cabeza y lo hizo caer en el
ridículo.
Una vez lo invitó á comer el Duque de Durás
y al presentarlo á los demas comensales dijo:
-"8eñores y seüoras:
.A.qui tenéi$ á "Jeanot"
-Scüor Duque :- repuso el comediante-aquí ~oy
)l. Volange.
-Sea contestó el Duque,-pero
como
aquí
queríamos á "Jeannot;' :M.
Yolange queda de,-pedido
de mi casa, . .. ..

L a. ca.lle de Ba.mparh en el Paria antiguo.

Pero á qué seguir recorriendo aquellas escenas
que recuerda la vista del Parí5 Yicjo, si para describirlas, no bastarían muchos volúmenes?

Basta decir que aquella comlrucción es una manwilla, una de las idea má, felices que se han tenielo para dar interfs al gran certamen.

Llern pantalón estrecho con bota larga y sombrero
de fieltro rodeado do un ancho li~tón. ,
Pa;:~rnog al aegundo grupo que representa modas
ele 1830 y que aún no muestra notables progresos
comparado con el grupo anterior, pues el talle corto, el cuello alto, la ancha entrada de brazos v la
manga estrecha han perdurado en los abrigos y
en los fraqucs; pero el a,pccto en conjunto se

JÍavo res transformaciones se iniciaron á mediado; del siglo, desde 1848. (Tercer grupo).
El "Burnus" de la primera figu ra se diferencia
notablemente de todos los abrigos anteriore~ y su
analogía con el burnus oriental se explica porque
lo inició en París el Emir Abd-el-Kader que en
18-1. 7 fué llevado prisionero por el General Lamorciére. Caía ampliamente, con anchas mangas
abiertas, doble ribete y ornamentación de pasamanerías. Lleraba también cuello de terciopelo
y muy visibles costuras exteriores en forma de
capricho~os dibujos. E l fraque que lle\'a la tercera figura muestra aún un talle relativamente
corto, pero tiene ya cuello ,alteado y amplio~ faldones plegados. Los chalcc,s claros y lhmatiYOs formaron en esa época el "clou" de la inuumentaria ma,culina; los hubo con bordados de seda sobre terciopelo. Después de 1830 las levitas tmieron talle largo como lo muestra la figura central.
Por sus costuras y por el ensanche de sus falr1onr,, tenían, empero, una forma que hoy nos di,¡rusta. Los pantalones eran estrechos y con pialeras. El sombrero alto aumentó la altura de la
copa y recogió las alas.
El cuarto de nuestros grabados que ostenta síilo
dos figuras, corresponde á la moda de 1860 y año,
próximos y estarnos seguros que todavía. exÍ,tir:.n
algunos ~iejos verdes que en sus guanlam,p 13
tengan piezas rezagadas de la forma que mue,tra
el grabado,
Fl saco, • llamado tam uién americana i&lt;Ttialmen t e rnrg10 entonces y 8e llevaba muv corto,
Do enton~es á acá tocio el mundo recuerda las
tran,fo:mac1ones, q'.1e ha tenido miestra inclu~
mentar1a y nos hmitamos á dar el último rrnhaclo, que representa la moda actual, para qu; sirva
de contraste y de comparación con los anteriores.

-

t. La mola a' e mpezar el siglo XIX.

ha corregido siempre y el corte se ha pcrfeccio11ado, de modo que las líneas delanteras de botones
se cierran ya de una manera si métrica, Pero
hay todavía exageraciones que desluc·en, por
ejemplo, las raras solapas que hacen perder los
efectos del entallado. Los pantalones son ya largos y en la primera figura mueRtra una caída
muy elegante. La segunda figura tiene pantalones
e:::lirado:; con pialcras y también la parte alta se
ha modificado, suprimiendo el bur do "tapa-balaz'l" y Sfüb,li tnyéndolo con una pretina que se
a~emeja ya á, la ac:ual.

I'

'

l"",

l

_ _1_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __

1

3. L&amp; moda 11. mediadoe del IJlilo.

t,

La moda en 1800

L&amp; moda 11. linea del Siglo XIX.

1

____

,-

EN EL CAMPO.---CUADR0 AMERICANO
2. La moda en 1830,

8oBSCRIPCION K IINSUJ.L PORANJ:¿ , $J.ll0
lDli:11 IDU 11:.N L¿ c¿plT¿L, $1.~

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95085">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95087">
              <text>1900</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95088">
              <text>7</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95089">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95090">
              <text>11</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95091">
              <text>Marzo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95092">
              <text>18</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95109">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95086">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 1, No 11, Marzo 18</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95093">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95094">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95095">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95096">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95097">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95098">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95099">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95100">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95101">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95102">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95103">
                <text>1900-03-18</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95104">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95105">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95106">
                <text>2017573</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95107">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95108">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95110">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95111">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95112">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="1632">
        <name>Colonia Del Paseo</name>
      </tag>
      <tag tagId="1631">
        <name>Desagüe Valle de México</name>
      </tag>
      <tag tagId="1630">
        <name>Don Manuel Cabral</name>
      </tag>
      <tag tagId="1633">
        <name>El Rey Bebé</name>
      </tag>
      <tag tagId="1629">
        <name>Instrucción primaria en México</name>
      </tag>
      <tag tagId="1628">
        <name>José María Mata</name>
      </tag>
      <tag tagId="1634">
        <name>Nueva Biblioteca de Fomento</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3642" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2282">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3642/El_Mundo_Ilustrado._1900._Ano_7._Tomo_1._No._12._Marzo_25..ocr.pdf</src>
        <authentication>41b1bb8dfdd050530b7d304532c1cfe4</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117462">
                    <text>•

Domingo 18 de Marzo de 1900.

E L 1fUNDO IJ DSTUA~O
escucharse las coplas callejeras en que la maledicencia y la calumnia hacen su víctima á la regia
señora.
En cuanto á París, está animado. El Louvre y
las Tullerías rodeadas de estrechas callejuelas que
son verdaderas madrigueras. La isla St. Louis,
una verdadera cloaca, con sus muros ahumaclos v
teniendo sus callejuelas, por todo a1lorno, una muititud de cerdos y aves de corral.
La circulación de la gente no empieza sino en el
barrio de Chaillot, donde actualmente están los
Campos Elíseos y allí se daban cita los j u6adüri's
de pelota.
El lujo, la riqueza, todo lo deslumLrantc de la
vida, se concentraba en el l'alacio Real, en \'Uva:;
galerías se instalaban los joyeros, los lil.Jrc,1•03, ·10s
jugadorPs, los cafés y los r estaurants en tanto que
los jardi11c5 quedaban libres para los gálaulc.; y peligrosos encuentros.
En mc1lio de aquel lihertin:tje, solo el teatro podía ofretcr un placer honesto. .,\llí estali,t el teatro de la, Opera. una tienda de m.1,dern, sonora cümo caj,t de violón que el arquitecto de la Reina ha1Jía con~truído en 65 día.; y donde aplaudía al célebre tenor J elyott, una concurrencia constante y
numerosa que solía diseminarse en los pa,illos,
donde reinaba amable libertad.
El "Teatro Francég," imtalado sobre la margen
izquierda, del Hena, ocupaba un edificio seYcro y
allí sí se guardaba re;:;peto al público.
Eran reina·
la Rancourt

aquel centro de placer honesto,
Gau$sin. Molé, Dazincourt y

Las transformaciones de la moda masculina
en el Siglo XIX.
-&lt;::'.&gt;-*-&lt;::'.&gt;-

Aunque las transformaciones que ha sufrido la
indumentaria masculina en los últimos cien aüos
no han resaltado tanto á la vista como las de la
indumentaria femenina, no debe creerse por eso
que hayan ,-;ido menores y hoy que nos encontram os en los lindes del siglo, creemos interesante pasarles una pequeña rerista, teniendo á la vis la
figurines que caracterizan perfectamente las diversas épocas porque ha atra\'esado la macla masculina.
Los bordados metálico,, la seda y los ene-aje~
murieron con el brillante siglo XYIII, de tal
suerte que el p resente encontró como tipo llamativo de la indument2ria masculina, el ele! "lncroyable'' que es la figura central tlel pr imero de
nuestros grabados y que nos servirá de base para
seguir las paulatinas transformaciones subsecuentes.
De las cuale~ son las primera, de origen inglés y en general puede decir~e que esa nación es
la que ha impreso el car.ícter determinante del
traje marnalino en c•le siglo. El inglfü;, como
práctico, empezó 11 rnprimir todo lo simplemente
aparatoso.
La primera figura del primer grupo, muestra
una especie de i;aco corto, llamado "::ipemer•· que
se u"ó para protejcr el frac claro y que daba buen
aspecto al traje. El sombrero de copa bajo, empezó á. rnb6tituir al tricornio francés.
La tercera figura del grupo lleva 1.111 a h r igo ó
sobreloclo largo, con eo~turas atrá&gt;&lt; ~, sin ella~ por
clelan,te, algo entallaclo, con cuello alto _y triple
pelerma, Como el grabado lo im1ic'.l, esta pieza
p_rocluC'c buen efecto, aunque el cuello y la pelcrma le hacen aparecer algo pesado é incómodo.

tL MUNDO ILUSTRADO

Fleury, son los importantes personajes depositarios
de aquellas tradiciones y
los defensores del gran
arte.
En esos tiempos fué la
aparición 1kl comediante
"J eannot" que despertó la
envidia de todos y mereció las fclicitaeiones de
María Antonieta.

AÑO VII--TOMO I--NÚM. 12

MÉXICO, MARZO 25 DE 1900.

__________________________________

Gerente: .A.Jll'TOlll'IO OtJY.iS

l &gt; ~ : n Lic. B.A.P.A.EL BEYES SPDl'DOL.A..

_,_

-'•;-·

Pobre "J eanot," aquello le llenó de humo la cabeza y lo hizo caer en el
ridículo.
Una vez lo invitó á comer el Duque de Durás
y al presentarlo á los demas comensales dijo:
-"8eñores y seüoras:
.A.qui tenéi$ á "Jeanot"
-Scüor Duque :- repuso el comediante-aquí ~oy
)l. Volange.
-Sea contestó el Duque,-pero
como
aquí
queríamos á "Jeannot;' :M.
Yolange queda de,-pedido
de mi casa, . .. ..

L a. ca.lle de Ba.mparh en el Paria antiguo.

Pero á qué seguir recorriendo aquellas escenas
que recuerda la vista del Parí5 Yicjo, si para describirlas, no bastarían muchos volúmenes?

Basta decir que aquella comlrucción es una manwilla, una de las idea má, felices que se han tenielo para dar interfs al gran certamen.

Llern pantalón estrecho con bota larga y sombrero
de fieltro rodeado do un ancho li~tón. ,
Pa;:~rnog al aegundo grupo que representa modas
ele 1830 y que aún no muestra notables progresos
comparado con el grupo anterior, pues el talle corto, el cuello alto, la ancha entrada de brazos v la
manga estrecha han perdurado en los abrigos y
en los fraqucs; pero el a,pccto en conjunto se

JÍavo res transformaciones se iniciaron á mediado; del siglo, desde 1848. (Tercer grupo).
El "Burnus" de la primera figu ra se diferencia
notablemente de todos los abrigos anteriore~ y su
analogía con el burnus oriental se explica porque
lo inició en París el Emir Abd-el-Kader que en
18-1. 7 fué llevado prisionero por el General Lamorciére. Caía ampliamente, con anchas mangas
abiertas, doble ribete y ornamentación de pasamanerías. Lleraba también cuello de terciopelo
y muy visibles costuras exteriores en forma de
capricho~os dibujos. E l fraque que lle\'a la tercera figura muestra aún un talle relativamente
corto, pero tiene ya cuello ,alteado y amplio~ faldones plegados. Los chalcc,s claros y lhmatiYOs formaron en esa época el "clou" de la inuumentaria ma,culina; los hubo con bordados de seda sobre terciopelo. Después de 1830 las levitas tmieron talle largo como lo muestra la figura central.
Por sus costuras y por el ensanche de sus falr1onr,, tenían, empero, una forma que hoy nos di,¡rusta. Los pantalones eran estrechos y con pialeras. El sombrero alto aumentó la altura de la
copa y recogió las alas.
El cuarto de nuestros grabados que ostenta síilo
dos figuras, corresponde á la moda de 1860 y año,
próximos y estarnos seguros que todavía. exÍ,tir:.n
algunos ~iejos verdes que en sus guanlam,p 13
tengan piezas rezagadas de la forma que mue,tra
el grabado,
Fl saco, • llamado tam uién americana i&lt;Ttialmen t e rnrg10 entonces y 8e llevaba muv corto,
Do enton~es á acá tocio el mundo recuerda las
tran,fo:mac1ones, q'.1e ha tenido miestra inclu~
mentar1a y nos hmitamos á dar el último rrnhaclo, que representa la moda actual, para qu; sirva
de contraste y de comparación con los anteriores.

-

t. La mola a' e mpezar el siglo XIX.

ha corregido siempre y el corte se ha pcrfeccio11ado, de modo que las líneas delanteras de botones
se cierran ya de una manera si métrica, Pero
hay todavía exageraciones que desluc·en, por
ejemplo, las raras solapas que hacen perder los
efectos del entallado. Los pantalones son ya largos y en la primera figura mueRtra una caída
muy elegante. La segunda figura tiene pantalones
e:::lirado:; con pialcras y también la parte alta se
ha modificado, suprimiendo el bur do "tapa-balaz'l" y Sfüb,li tnyéndolo con una pretina que se
a~emeja ya á, la ac:ual.

I'

'

l"",

l

_ _1_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __

1

3. L&amp; moda 11. mediadoe del IJlilo.

t,

La moda en 1800

L&amp; moda 11. linea del Siglo XIX.

1

____

,-

EN EL CAMPO.---CUADR0 AMERICANO
2. La moda en 1830,

8oBSCRIPCION K IINSUJ.L PORANJ:¿ , $J.ll0
lDli:11 IDU 11:.N L¿ c¿plT¿L, $1.~

�D o.ningo 25 ae Ma.:zc tle 1:J00.
Domingo 23 de Uarzo de 1900.

'•••Francia contra Inglater ra. 2.••Un
nudo nueva en la cuest /6n de Oriente. 3.--EI trébol en Irlanda; la civllizacl6n en Austral-Atrica.
~"e&gt;

terra necesitan concentrar lo mejor de sus fuerzas; los ataques por medio de desembarques en
ludo-China, Madagascar, Tunez ó Argel, sólo pueden hacerse con tropas sacadas de las guarniciones
coloniales y es de esperarse que en cada colonia
francesa haya la suficiente cantidad de tropas para
impedir esto. Porque es preciso tener en cuenta,
que dada la posición de Inglaterra en el :Mediterráneo, el mar Rojo y el mar de la India una tentativa de emplear la escuadra en socorrer las colonias, podría terminar de veras en un Sedan maritimo. Las colonias y la metrópoli en caso de guf!rra deben quedar resueltamente incomunicadas.
En suma, el papel defensivo de la escuadra francesa en caso de guerra con el imperio británico, debe
ser casi nulo.

1.-Las declaraciones del Ministro de Relaciones en el Senado Francés, han asegurado el buen
éxito de la Exposición. Lo:; temores de guerra
para el fin del verano entre Inglaterra y Francia
han perdido su carácter angustioso: los dos pueDebe ser ofensivo; porque el papel de los débiles
blos se darán oficialmente la mano y el Príncipe en la guerra debe consistir en atacar; escoger el
de Gales comerá con M. Loubet durante la Expo- punto débil y concentrar allí en menor tiempo
sición y quizás acepte una invitación á bailar en el la mayor fuerza, tal es el secreto de la guerra. ¿ Y
Hotel de Yille con su sobrino el Tzar. Sin embar- qué es lo que debe ser atacado? Los buques mergo, una herida profunda queda en lo íntimo del cantes ingleses? Imposible; el comercio marítimo
amor propio &lt;le cada pueblo; Faehoda y el Trans- inglés tiene que ser m vulnerable para una marina
vaal: Fachoda, significa la bandera francesa arria- notoriamente inferior á la marina inglesa. La verda ante la intimación de un general británico en dad es que una guerra de corsarios aprovecharía
un lugar aún no conquistado por Inglaterra; el más á los ingleses y que poco ó nada podrían hacer
Transvaal, quiere decir el aplauso inmenso de los franceses sin bases para proveerse de víveres,
Europa, en todas partes serio, pero risueño y bur- de carbón, de mun;ciones, en suma sin refugios
lón en Francia~lo que escuese más, el aplauso, de- y sin combnotible, puesto que la marina de la reicimos, con qu•ha sido saludado el valor de unas na dominaría y guardaría la entrada á los pasajes
republiquillas que apenas han podido armar cin- propicios.
cuenta mil hombres dispersos en una area enorTodo el poder de la escuadra debe pues conme, valor que ha forzado á Inglaterra á apurar . centrarse en un objetivo, custodiar los convoyes
sus recursos militares ordinarios y extraordinarios de desembarque de doscientos mil franceses en la
para operar el aplastamiento por la masa. Los L,la; el proyecto acariciado por tantos en Francia
ingleses no perdonaron á Francia su ironía sar- desde hace ocho ó nueve siglos y que solo los norcástica, y se han soltado en amenazantes dicterios mandos pudieron realizar; el intento de Roche y
sus periódicos envenenando la sangre del pueblo y Xapoleón, vuelve á ser una obsesión para los francomo natural represalia de los chistes de la pluma ce;.e,,. Pero es imposible á pesar de la excelente
y del lápiz, indeciblemente g roseros algunos, y que artillería y de los afamados submarinos que nadie
parecían traducir de veras la opinión y el encono sabe lo que serán; es imposible mientra:; Inglatede las multitudes francesas. "Gna guerra podía sur- rra pueda concentrar en la ~!ancha las dos tercegir de esta situación; á fuerza de mo~trarse los rns partes de sus barcos v puede hacerlo y sabe
dientes, podían los dos pueblos acabar con un hacerlo. Sobre el mar el inglés recobra toda su
rugido de cañones.
superioridad y muestra toda su energía : (ln tierra
necesitarán tres para uno; en el mar les basta uno
~
para uno, pero también puede tener tres. Si la
No faltó quien dijera: una guerra entre In- :futura triple alianza fuese entre Alemania, Rusia
glaterra y su rival, acabaría en un Sedan maríti- y Francia, entonces si debe abrir mucho el ojo la
mo de Francia. Las revistas francesas han pu- vieja ~Hbión; entretanto que disponga sus maletas,
blicado recientemente opiniones menos pesimis- rellene sus carteras de bank-notes, se cale las lentas; uno de los más autorizados peritos en estas tes y, con el paraguas bajo el brazo, emprenda el
cuestiones, con el nombre de "programa naval de camino á la Exposición.
1900," ha dado á la estampa un Yerdádero plan
de campaña marítimo contra Inglaterra; conviene
en dos desventajas capitales de Francia en la lucha;
la. la inferioridad numérica de su flota, 2a. la falta
2.- 'l'odo cambio en una pieza del ajedrez eude un notable hombre de mar al frente de la fu- ropeo, aunque sea el de un peón, puede producir
tura guerra.
complicaciones graves; el príncipe Fernando ele
Pero á estas verdades encuentra dos atenuantes Bulgaria á punto de proclamarse monarca es un
de importancia : la ilota inglesa, á pesar de su peón que da jaque al rey. Este tablero de la peenorme superioridad, se encontrará realmente nínsula balkanica ha sido di,puesto con mucho
disminuida por la imposibilidad de tripularla toda, cuidado en el congreso de Berlín y cátalo ya moimposibilidad proclamada en el parlamento inglés dificado. Bismark lo había arreglado á su gusto
y por la inferioridad, confesada también por los para neutralizar la influencia rusa en la Turquía
ingleses, de su artillería de marina resnecto de balkanica: la Herzegovina y la Bosina, comarcas
la francesa. Y en cuanto á la falta de ·un gran eslavas, fueron un regalo al imperio austro-húnJefe de mar, habrá que esperar que las cir- garo que no había hecho nada por libertar á los
cunstancias mismas lo creen; el grupo marítimo cristianos del "creciente" otomano, lo que los
militar donde hay tanto joYen oficial tfütinguido ru~os no perdonaron y tenían razón; ellos si halo producirá.
•
bían luchado, ensangrentado el camino del Balkan
¿ Y cuál será el papel desempeñado por la flota á Santestéíano, ellos eran los emancipadores de
en caso de guerra? Asegurar la defen-;a de las cos- los eslarns y no obtuvieron más que el pedazo de
tas contra los ataques de los ingleses? ~\ fé que tierra que prolonga la Rusia meridional hacia la
no, porque á pesar de cuanto se ha dicho respecto boca del Danubio, la Besarabia arrancada á la Rude la insuficiente defensa de las costa, france~a,, mania; del congreso de BerHn, del Emperador
éstas pueden def~nderse sola,. Si e" cierto que ¿\lej1ndro II herido en su orgullo de autócrato
hay cierta carencia de personal para la artillería, pan:,tavo, de Gortchakoff burlado por Bismark
no lo es menos que estando en disponibilidad una data ~l primer cambio _de miradas entre Rusia y
buena parte de la artillería del ejército acudirá en Francia, de donde la alianza ha nacido.
auxilio del punto atacado. Con solo pe;-:ar la di. Gn r~ino de ~umania, enteramente indepenficultad real que tuvieron los americanos para diente; !-Ildependiente también, un principado 'y
dominar ó callar siquiera una ¡¡ola fracción de cos- luego remo de Servia y un principado de Bulo-aria
ta fortificada en Cuba, se comprenderá que en este bajo la suz~rania del Sultán al N. del Balk~n y
punto nada tiene que temer Francia. Y para otra Balgarta (la Rumelia oriental) más directanada deben tomar parte las escuadras en tal de- mente unida á Constantinopla al S. La Macedonia
fensa.
__
arrebatada álasambiciones búlgaras y devuelta pleTampoco la deben tomar en la defensa de las namente á 'l'urquía y la bravía é indomable Tehercolonias; los ingleses para defenderse en Ingla- nagora (que llamamos á la italiana "Montenegro")

completaron las ca~ill~s en que pareci~ quedar definitivamente distnbmda la ex-Turqu1a europea..
Los búlgaros quedaron muy descont~ntos y la agitación alli casí no ha cesado : los servios se han resignado con la pérdida ~e la. Bo.snia y la Herzegovina y bajo la influencia aust:iaca ha~ hecho de
sus principículos unos reyes independientes desde 1882. Los búlgaros no se conforman con haberse de hecho anexado la Rumelia. oriental Y
constituído así una mayor Bulgaria, quieren Macedonia, también codiciada por los griegos; pero
el caso es que los turcos son capaces de no dejársela quitar ni por unos ni por otros y ya han
demostrado de sobra que cuando se meten á guerreros son los mismos valientes que pusieron toda
la reaión bakánica bajo el nivel de su cimitarra
con los Soleiman y los Bayazid. Pero es claro
que el "concierto europeo" que solo de vez en
cuando toca unas cuadrillas de honor ó un pasodoble, no ha de consentir en que renazca una
guerra entre cristianos y turcos. Pues á pesar de
todo, los búlgaroi:. tratan de ~rillar á ella las cosas ;
todos recordamos que despues de acomodarse perfectamente á la influencia exigentísima de Rusia,
la nación búlgara, que hizo, deshizo y rehizo al
príncipe Alejandro de Battemberg, se ha conformado con un Coburgo-Orleans, que, nacido á la
sombra del imperio Au,tro-húngaro para hacer
jaque á Hu~ia, se ha reconcil iado después ~on el
Tzar. E~te joYen príncipe quiere (¿ ayudaqo por
quién?) proclamarse rey de Bulgaria, según los
últimos teleg-ramas; y corno ser rey de Bulgaria
quiere decir romper toda liga con el Sultán, éste,
más exigente desde sus triunfos en Grecia y seguro de la amistad con Alemania, probablemente se oponclrá. ¿ Qué saldrá de allí? ¿ Un a specto
nuevo de la cuestión de Oriente, es decir del modo
con que el imperio turco ha de desaparecer?

EL MUNDO ILUSTRADO

~a por su superioridad numérica á la superioridad del ")Iaine ... La antevíspera había sido el semtelect~al de los blancos; los Yiejos hábitos que gundo ani\'ersario de la "rnladura'· y manos pia-cofüt1t man la &lt;l1ferenc1a entre su,, tribus tienuen dosas habían cubierto &lt;le ramaje, de guirnaldas y
-á bol'l'arse y eonc:luirán por cle,aparecer y la ea- flores el fúnebre "pecio." ~fotmalmente considefrería
:;erá
L,1 rado, aquello ,emeja los resto, de un corcel gene.
., dentro &lt;le poco un todo homo{J'éneo.
o
mstrncc10n se derramará más y más y con ella de roso y pujante muert,o ei1 el campo .Y medio devo.generación en· generaeión irá tlcsarrollúndose el rado por lo., buitre.s. Se distingue¡¡ Yagamente una
&lt;!ercbro del cafre, que podrá entonces rirnlizar espina. dor~al y una sucdión de vértebra,; las cuacon. el. blanco en la explotación de los oficio,; y dernas simulan costillas; láminas de acero cle.;ga_profesiones; querrá entonces po~ccr, adquirir, con- rradas pare&lt;'en colgajos de piel; hay cordajes que
.servar; :;e intere~ará quizás en los neaocios públi- son tendones _v una claridad con Ye~tigios ele YÍScos; el &lt;lía q ne todo e~to :;ea una realidad habrá . ceras deBtr.iz:ida,. La bo_va roj,1 en que el bu.
i rente a' frente
clo,, razas que conserrarún ' rn hu- que c:;taba améllTaclo, da idea de un,1 cabeza deman idad respcctini y qué, profundamente enemi- sollada.
.gru; tenderán á exterminar-e. l~,tc es, pues, agrega
)foralmente e0 e dc~pojo es una e,finge y un
lllr. Bryce, el porvenir de los -- bóers·• principal- símbolo. 1.:-na c,finge, porque cneicrra un misterio
mente, y coneluye que la, obra de Inglaterra con- hoy y siempre impenetrable: un nuevo )Iá,ca-quif:ltado d Trafürnal,•e,- una ohm &lt;le eiYiliz.1c1ón. ra de Hierro. cuya careta e,t:'1 á la Yista, pero
porque ella contribuirá á salrnr á los holan&lt;lese:; cuya identiclad se ignorará ,icmpre. ¿ ()nién pro&lt;le los africano:; ..... .
vocó la c1tá,trofe? ¿ Fué accidental ó intencional?
Es e,te el caso de &lt;lec-irá la mejicana .... no me ¿ J.,a,; trc,c:entas Yíctilllas del dt&gt;~astrr fueron ~:1,defienda, compadre ....
crific·adas al patr:oti;mo español ó á la ambición
imperiali,ta nmerieana !' ;, O un ;;imple az,ir, una
piptt mal apagada junto á la :-,111ta Bárbara fué
_J ~ ~
ba~tante á clar prete,to á la guerra _\' dar al tra,tc
con el dominio colonial de Fsp:tñ:1 ~ Impo;;ihle a,·eriguarlo. "El c,tado clr l:l cu",tiún ·· lo formula ha
NUESTROREPRESENTANTE
el boga de mi bote, catal[m y t:lciturno:-"Ellos"
E.UMBO Á LA
dicen que fuimos nosotros; ·110,otros dPcimos que
fueron ·'ello~.·• . . . . . . . .
P ero ademá, de ser mister;o. e~ símbolo : de un
-&lt;::::,.()-&lt;:)..
lado la ruina, del otro el triunfo. A pOC'0, pasos
.La Bah/a de la Haban;:..--Las restas del del e,queleto del buque se elern orrrullo~o y
66
Maine.!l!l••EI gran problema y el nue• altirn el palo mayor; las flores que Orl~lll el despojo, parecen de tumba, las que en Yislosas auirva 66Máscara de Hierra.!l!I
nalch.s circuyen el palo mayor, ¡;on de mástil de
Febrero 17 de 1900.
fie,ta ó de arco triunfal. Aquel má,til erguido
sobre
las olas y dominando el desa,tre habla muv
Elite artículo, sin metáfora, me lo gano con el
.sudor de mi frente \' doY "de ribete'' á la mal- alto al cspírit·u y parece como que q~tiere decir:
e;;ta ruina ha surgido el triunfo; aquel despo-dición divina la vibi·ac1ó;1 de mis tin1panos y el
JO
es
España: _vo so_y el imperiali~mo americano.
.aturdimiento de mi cerebro. Escribo entre • do~
E,ta impresión se arcntúa con la con,ic1eración
-orquestas ·wagueriana:; estridentes y atronadora~.
A babor y e,-Lribor se embarea el carbón conte- de lo, rnce,os po,teriore,; : h~ ric-torü, ele Ca ,·inido en dos chalane~. E~o de chalanes es un eu- te y Santiazo ). la ocupación ele Filipinas: la infemismo; más bien debían llamarse Leviatanes. fluencia en China y en Samoa, la alianza angloame.Son los tales, unas barcas &lt;le ochenta á cien me- ncami qu~ ha h.echo e,tremecer á Europa. y que
tros de largo, quince á Yeinte ele ancho y cinco ó ,lmenaz,1 mc·enclrnrh y c·ambiar los lin.:amientos
.seis de profundicla&lt;l; nada ele camarotes aparejo,; de -,u mapa .... y el punto de partida de esa transni "impedimenta'' de ninguna especie.' 1'lús qne formación al nnmdo e¡; un amontonamiento de
ca hles eorritlos y de fierro, ,·iejo~ que surge de la
.barca::. i:;on eoncahi&lt;lade,, repleta:; de carbón.
El progre,o, que en todo se mezela y que tan- onda amarxa y en torno del cual rondan lo, tihutas cosas hecha á perder, ha dotado á esas barcas rone,, c·omo ~i aún e~pemran cadá\·cres que devorar ... .
-O.e una e,peeie d~ noria gigante:;ca moYitla por
***
Tapor y 1¡ue permne un embarque de "oro necrro ..
Por una ine,itthle a,oC'iación de idea, v como
,tan rápida c.omo incómoda p11rn el especta~lor.
Aquelht nona r~ige, silva, grlla, gime. aturde y un eon-uelo en medio (1c tan tas a~echanza~ ·,e conmarea .. _\lgo diera yo porque \Yagner hubiera Yicrte el espíritu á los sucesos cleÍ Sur ele ,\frica.
pre,-:nciado un embarque de c1rbón. El, que tan ¡Ah! cómo Ios hóero;: reconfortan todo~ los co..adll:1ll'able~ onomatopeyas dejó e:;critas, como la razone~ inquietOR; cómo retiemplRn toda~ las enerforJa de la espada de Sirrfed y la más dulce gías abat idas:' cómo tiC'nden á la dcbiliclad lama-0.cl fuego en las \falkiri~s, hubiera heeho una no en rn luclrn contra la. :fuerz1. ¡Qué diera vo
-obra mac,-tra ele vigor y ele grandeza rcmcdanclo por un "Jiundo .. ó un "Imparcial'· que me inf¿r•en la orquesta el rechinar de las cadenas, ol crujir maran al día de la~ peripecias clel drama analode las palancas. el frotar de la, rueda,, dentadas hóero (¡ue ha C'Videneiado lo que pueden los ;uede esa. nuíqui1rn infernal que sin saberlo, puedo hlos rc-nelto~ á lnc-har v á morir aún frente á los
.afirmar que es de orígen amerir-ano.
. poderosos de la tierra!
Apenas basta á eon,olarme de ese "caíarnaun ''
-el as_peet~ clelicio:-o y únieo ele la haía. Es mágico;
es '\ enee1a alu,1.nbrada: es Constantinopla namforn:mcla por K1emen., :· llal$ke. l~n anfiteatro
lumrno,o ,e extiende al rccledor del buque: el
•contorno de la bahía lo dibuja y lo ciñe un cinturó1~ ele ped~erh.1. La~ azulo:;as iucc.:; ele arco; los
.:a~anllen lo5 foco- de rnea,;descen tes; las 1in ternas
l'OJas. n•r11e5 y azule, de las emhurc-acione;; consA UNA R U BIA.
tela? de rubí;~• topacio,. e:-meralclaR y zafiros aquel
-&lt;:::&gt;~
honzo!1te y a lo lejo,; la, luces del easerío tendido
-á la fal1Lt de h1, eoli1n, :;imulan un enjambre
Perdona'. Lilian, pero tengo antojos
-de cueuyo~ en repo-o.
De saber 51 es el ~ol el que ha fundido
Ye n~cia es 1:11H~ ,·ieja clu~¡ue$a del faubaurg R.
rru melena triunfal de oro encendido
Germam, em:eJec1cla y arrumada que ostenta mu&lt;iue .á un:i auror~ de 1fayo diera antojos.
--chos. perg-ammos y poca,; joya,; lll perla de las
, D1m;, ¿ en que sa.ngre ele elaYeles r ojos
Antilla,- es una ,ultana oriental toda bordada y
] ~I boton tle tus labios se ha teñido?
recamach1 ~' tendi&lt;la rnluptuo$amente á la orilla
;, En qué rayo de luna se han dormido
•del mar. '\~enecia e, eiudacl de arquéologos, de
L as hú,me~1a.s turgue~as de tu, ojos?
--v1eJoi,; arclrn·erO$. de natur~lista, empedernidos;
¿ Que cll\'lno cmeel ha modelado
1a ~abana~ de n?clie. es cmdacl de jóvenes enEl mármol ideal de tu escultura?
tusiasta~:' oohern10s. lleno~ de Yida. que gozan con
'l,'u pas~~ ..... -~. e1 (l eseo enamorado,
1os senwlos :' n~ con la razón y que no repudian lo
Re pien1c en tu eucarística blancura .....
moderno y lo Y1vo, para tributar culto á lo viejo
Alma que aun al amor no ha despertado
:y lo muerto.
Maravilloso lirio de hermosura ...... ! '
Mi primera peregrinación ha sido á los restos

J

-exposición de París.

?e

Irlanda gracias al valor desplegado por sus hijos en Austral-áfrica, ha merecido de la reina reconocida no solo en la libertad y el derecho, sino la
prescripción de usar "la rama de trébol," emblema
de la nacionalidad irlandesa y añaden despachos
recientes que el "coercion bill," la ley de excepción sostenida antaño calurosamente por Mr. Balfour y que mantiene una suerte de estado de sitio en la isla oprimida, ó si la frase es un poco
dura, diremos comprimida, vá á ser derogado con
motivo del ,,iaje de S. ;\L á Dublin. En este camino
poco faltará para que el ministerio unionista constituído precisamente con ·objeto de impedir la
constitución automática de Irlanda, el "homerule," lo recomiende y lo adapte; por lo demás, esta es cuestión de tiempo, pero es indefectible, Irlanda llegará un dhl al gobierno propio, como llegó á emanciparse de la supremacía de la Iglesia
anglicana, lo que parecía un cataclismo á principios de nuestro siglo y ho.v es un hecho normal
qtte parece haber existido siempre.
El avance de la ola democrática que, á cada
r eforma periódica. do la ley electoral, se acerca
más al sufragio universal, ahogará el imperialismo
y el unionismo, hoy sinónimos.
Curioso es, sin duda, que una guerra formidable
emprendida en una comarca colonial y que es la
tardía, pero natural consecuencia del modo brutal
con que Inglaterra quitó á Ilo!anda sus colonias
africanas traiga por resultado la libertad de la som~ti~a Erin; y que la libertad de un pueblo comprimida allá, resulte acá triunfante.
Si este fuera el resultado de la guerra con los
boers, tan~o 1;1ej~r; tanto .mejor, no porque nos
:parezcan m mas m menos dignos de la. libertad, los
irlandeses q~e los campes(nos del Orange y del
Tra.nsvaal, smo porque la libertad tiene al fin, que
abrirse paso; 1 es segu~o que los bóers anglicaniz~do~. como di?e el Manscal Roberts, seguirán creCJendo y ~ultiplicándose, y cuando dentro de unf
cuarto .de siglo, la riqueza mineral de J ohaneRberg~
haya s!do agotada, volverán, por la fuerza de la:;
cosas, a recobrar su independencia de que tan dignos han sabido mostrarse.

. Verdad es que en ton ces, dice el célebre publici!t~ ~ryce, otra potencia habra crecido en Australafnca: ,los cafres, la mancha negra: esencialmen!e prolificos, los cafreR, se multiplican en proporciones tales, que pronto superará.u en la balan-

Vicente flcosfa.

I
Ya de pie, sobre los brazos
de la cruz, turbó el misterio
del augusto cementerio
al compás cle,:;fallecicnte de siniestros aletazos.
D ejó luego de la pampa la morada ya sombría,
y escaló, remando, al cielo
para hundir ~u largo iJlelo
en el seno de las nuhes, en la a?'mósfera vacía ..•

II
En las noche,; inrernales,
al palacio del magnate
cautelooa llega . .r bate,
bate el ala, y pone miedo,, el crujir de los cristales.
En la cuna llora el niño .. Pasan ráfaaas de viento
•
'
como 1mitre,;
en bandada, o
y la joven tbposada
palidece; ~uíre angu~tias de fatal presentimiento.

III
Con su ritmo funerario
de la mí,-:era huharclilla,
donde roj,1 llama brilla
con reClejo, angu~tio,.:o,, lanza el a,e su graznido.
La mendiga reza .,· tO•l' .. . l'a;-an nieblas enlutadas,
y del alto campanario
con rn ritmo funerario
se desprenden knta mcn te la, postreras campanadas.

Camargo.
L AS GARZAS,
-&lt;:)..)0(-&lt;:)..

Ya, como lle--atado nmillete
De azucenas. un grupo imaculado
De garzas por el aire $Ocegaclo
Que el ritmo !le c~e rnelo se so~ete.
. \'an l:~eia e.l paln!eral, que amor promete.
Si un paJaro rntcrpone•e extraviado,
Contra él esgrime el t·~cuadrón airado,
De su pico de amhar el florete.
_t:a \'an muy lejo,! Su-, radiantes galas
D1v18a apena~ la mirn1la inquieta,
Del \'Uelo de las armónicas escalas
Y cuando lllUl'Yc el sol-reaio poetaSe Ye el palio de lino de su~ ala~
En el fonclo dr un t-ic•lo ele violeta.

Více,¡fe flcosfa.
SONETO.
-&lt;:),o-&lt;:),

Vienes, dolor, 1-in aYi&lt;armc, mudo
corno l.t sombra c¡ue á tu pa,o riega~,
y eon tu cLmlo Yeneno-o pega~
en el templado acero ele mi escudo.
De tu bla~ón de omnipotente dudo
Y río de ~n afán..... y entonces lleg,b
Y tu ala enorme ele f;,1tún de~plea•is
• b' , ,
o t ra rez ante mí. ne~ro ~· sañudo.
i Oh, dolor. tu pre~encia no me asombra!
cuanto tu ac-ento funeral me nombra
por ver qué hiere~, por mirar qué ;rrancas
hoy que, marel.1ito, entre la obscura sombra:
rueda. el manoJo de gardenias blancas!

J:uis

g. )Ylurillo.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domin¡~o ~ií

ae Marzo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 25 de Marzo de 1900.

cCas óbras del J)esagüe del Valle de jWéxico.
LAS FIESTAS INAUGURALES.
NOTABLE DISCURSO DEL SEl':OR GENERAL DIAZ,

1 ,1

&gt;1cruas que constantemente amenazaban im~n&lt;larla.
s~ construyeron altos bordes y diques resistentes
para protejer al suelo firme de la ci~cla_cl, P.ero sus.
clefe1wls, que demandaron gra~ la bo~·10s1d~~' ~o
fueron tan resistentes, que pudieran unpedn, bajo el reinado de ~IoTctezuma Ihu~camina, qu~ l,os
ríos que afluyen al \ alle, en u~ ano muy lluv1?'~º,
ocasionaran una gran inundación que destruyo la
mayor parte de la ciudad. . .
Desde entonces data la 't1táruca lucha, cuyo término nos ha cabido contemplár, y que :fué iniciada entonces por el Rey ele 'rexJoto, ~l Bahio
Xetzahualcoyotl, que levantó un gr,m dique de
16 kilómetros de loncritud, para protejer á la capital contra las fuert~s corrientes y que dejó dividido en dos porciones el lago central.
Aquellas obras, emprendidas con todo esfuerzo y actividad, estaban bien concebidas, y satisfaciendo su objeto libertaron á la ciudad de las
constantes inundaciones; pero más tarde el imprudente Ahuizotl mandó abrir brechas en el dique,
volvió á aparecer el peligro y la cii1dad se inundó.
nuevamente hasta que se volvieron á hacer nuevas
defensas, y la ciudad pudo prosperar y engrandecerse.
Hasta entonces los aztecas. Después, en 1519,
cuando Cortés llegó al Valle, las agua• ocupaban
una gran parte ele la planicie, y sin darse comple- •
ta ~uenta de lo que hacía, mandó destruir el dique,
de Netzlíualcoyotl, para sitiar la capital. Los demás diques fueron completamente abandonados,
Trabajos á brazo en el Canal, kilómetro 47 y mP&lt;I lo
y más ó menos destruídos por el tiempo, pero toCumplimos el ofrecimiento que hicimos á nues- , - - - - - - - - - - - - - - - ~ - - - - - - - : dos inservibles para su objeto.
tros estimables lectores, al ocuparnos en este núDurante muchos años, las lluvias no fueron,
mero, con la mayor extensión posible, de uno de
abundantes, y no se advertía el peligro de las.
los más grandes actos realizados, no ya durante
inundaciones, ni se tomaban medidas para prevela Administración del señor General Díaz, • sino
nirlas, así es que, en la nueva capital, fundada por·
durante el siglo, á cuyo término, con tanta rapiCortés, se construyeron buenos edificios, etc.
déz nos acercamos.
En 1553, bajo el virreinato ele Don Luis de YePero antes de ocuparnos de las fiestas inaugulasco, la abundancia de las aguas plmiales deter-rales, pennítasenos llamar la atención acerca de
minaron una nueva inundación; el Gobernante cilos grabados que representan los trabajos emprentado puso la mayor diligencia en combati_r el mal, yclidos y ya hoy realizados, porque en ellos está el
al efecto, construyó, á semejanza del dique de X etmejor argumento que podemos emplear al sotitezahnalcoyotl, un albardón curvo que se levantaba
ner, como h ijas de nuestra más íntima convicción
por el nlmbo de San Lázaro, y que por el ~ortelas tesis siguientes :
llegaba á la calzada de la Villa, y por el Sur á.
la. Las Obras del Desagiie del Valle de ñiéxila de San Antonio Abad.
co ha venido siendo la más granile necesidad
Obra fué esta tan estéril, como las anter iores,.
pa ra la hoy capital ile la República, desde que los
puesto que á los pocos años, en 1580, volvió {i.
aborígenes fundaron Tenoxtitlán y los Reinos inmunc1arse la ciudad, siendo Virrey Don •Mantín:
mediatos, porque de la re.:.foación ele esas obras
Enríquez, en cuyo tiempo fué cuando por primera
depenile casi en su totalidad el buen estado sav~z .se pensó en el clesagiie directo; pero desgra-nitario de la población y suprimen el riesgo de las
cia~am_ente, cuando ya se discutía la idea y á ella.
inundaciones.
se mclmaba el Virrey, fué removido al Perú y el'
2a. No sólo las poblaciones del Valle y la capiasunto quedó en tal estado.
· ·
tal estarán beneficiada:; con las repetidas obras, siEn 160-!, la ciudad fué víctima, una vez más
no que todo el país sentirá aumento ele bienestar.
de una inundación, y el Gobernante de esa época'
3a. Sólo es:fuerzos titánicos y una constancia
el :;\Iarqués ele :;\Iontesclaros, pensó en buenas obra;,
inquebrantable, aun llegándose al ::acrificio, fuede defensa, per o cleshechó la idea del desacriic diron capaces de lograr la terminación de las obras.
recto Y se limitó á buscar el medio de conte~cr las·
4a. Los bien es que dimanan ele estas obras en
Puente en el kilómetro 43.2 del canal, camino carretero
aguas en terrenos situados á mayor altura que ell
su liga íntima con los demás del Sanpo~;n~to de la
de CU&amp;Ul,ltlén.
Lago de Texcoco.
.
ciudad de México, sólo pueden ser comparados con
los que ha disfrutado el país en los últimos cinco lustros de imperturbable paz.
Bastaría para demostrar que la realización de
las Obras clel Desagiie, eran una necesidad ingente, decir, como es cierto, que aún antes de la
Conquista, durante la dominación española y to&lt;los los gobiernos que después han regido á la Nación mexicana, han hecho esfuerzos infructuosos
por cierto, para llegar al fin que hoy se ha llegado.
Los aztecas, siguiendo sus tradiciones respetando las órdenes ele sus sacerdotes, que p~·obablementc, se sintieron atraídos por el hermoso
y rico Valle, fijaron en su centro su residencia, si~~iéndose muy satisfecl10s, porque en aquellos sitios encontraban cuanto necesitaban para
su subsistencia y la práctica de sus costumbres;
p_~ro no tardar on mucho en reconocer su imprevis1~n, cuando fu?dada la ~ran Tenoxtitl~n, ,que hab1a de llegar a ser la ciudad de México, se vió
amenazada y hubo qu e defenderla del flujo de las

•S&lt;llhia del a1tua:de la presa.

Vista antes de la terminación de las obras en el k!lómetro 65.

,,

~o~· la mi~ma é&gt;poc.1, He construyó el dique de San dado cle1110.• tradn l'll -¿~ de Dit·;unbre ele rnos.
to de Don Bnrico era !meno, y no t,mló mucho en
Cnsto!&gt;al, &lt;le más de una legua ele longitud, la qué la;; nguas tenían conientc, ¡-uc,; en e~a f&lt;.,drn
ordenarle que prosiguierti Hl!' obras.
1)l'efa de Otuml&gt;a, Hohrc el río ele S..Jiian Teo- en medio de una gran fic.,ta, Enrí('o Jlartí1wz tlió
Fn 1Ci09, tnanclo aún no e~tahan terminadas los
tihuacán, rn rc,co11~Lruyú el rlique de ,icxicalzingo salida á la,; agua:; del c·anal.
rí_o,. tuvie:~n una gran crec-ieute, la~ obras no pu_y se construyo, en terre110:; ¡,oro,o~. la llamada
. rn aiio cl_espu~~ ht obra qucilú inútil. El go- &lt;l1rron util1zar~e, y entonc·es se determinó la mapresa del Sur, que absor!Jía la~ ag-1w,: protl ul'ida, bierno colon1al, por economía mal enternlicla, quiYor inundación de Méxito. e1 uc se recuercla en la
JH&gt;r laa fuertes corrientes del J'cdreg-nl de San "º 4.tw el ,;ocavón ,eeon~truvera ,in 1111 reve,timienlti,:101:ia, v qu e fué una vcrd-atlera hec1tombe, pues
.Angel.
to ~óli1lo, ~e produjeron &lt;i'errmnhamit•nto,-, el "º¡wrc•&lt;·wrnn en ella 30.000 personas y duró cinco
l'ero todas estas y otras muc:lrn, ol,rn,: ,·erifi- c:avón se azolvó. ya Ul&gt; elió ,al ida ú h~ ag-ua~ '! e,to
aíios.
·
·&lt;·a,las en esos mismos tiempos rernllahan infnl('Lo~ m,tlquerientes de
tuosas como lo demuestrá el h ec·ho ele qne de,pué:;
}Iartínez lleg-aron á
1lc c·onstrnídas. en el año de lfiO')' la ciudMl ,natribuirle á él la respon~rió. inu_ndaciones parciale~ que le ¿riginaron perRa hi li&lt;lad &lt;le! desastre
.;¡111crns_ 1rrep,~1\1.bles, y de aquí l'Íno, que por fin.
d ieiendo q Uf' intencio~
D. Luis de "\ elasco, II )Iarqués ele Salinas. ac·ep11almente había tapado
tara el proy:?to ele de,agiie di recto. en que hahía
el SO('avón . "'&gt;' se le puso
)Jen,;ado e! \ nrey D. Martín Emíquez. lfr,uelto
preso: pero no tardó en
. it lievarlo á ~abo, fné ~ecunclado por el notable
demo~trar ~u inoeencia
ioah10 D. Enr1co ñiartínez, quien asociado á un
y c&lt;·har en cara al GojC',&lt;uita, _Y!. Juan S~nchez, presentó un proyecto
bierno no haberle dado
~le ilesag11e. que en smtesis, consistía en sccruir por
los elementos hasta~tes
l111 soca,·ón la línea marcada con anterioridad, la
¡mra terminar el reves-&lt;lcl Xorhi,tongo y dar por allí ~ali&lt;la á la~ agua;:
_t i mten to. }[ás tarde, el
ckl \'allc qne lleg-arían ha,ta el río &lt;le Tula v de
}Iarq_t;éH de Cadereyta,
..-alli pa,,;arían al Pánuco, del cual e5 afluente el
tam hien c·on vencido de
])rimero.
la homlar1 tlel proyecto
Lo~ constantes peligros, lo,; -verrladero,; dc,a,::Vlartínez. que con constres que las aguas causaban, hicieron que la erntcrnc.ia Unquehr-antabiló,
-presa ,e acometiera con tanto brío. que ,e pu•irnm
había c'omenzaclo á conEn • Oos Puentes.• Recepción de los trenes.
-á la obra millares de indígenas. muchí,;imo,; ele Jo,.:
l'ertir ~u ~oc:avón en ta'&lt;'nale~ fallecieron, pero en poco meno,; ele un mi.o'.
jo abierto, quiso dar im-el socavón &lt;]Uedó terminado en una longiturl de
pulso á las obras; per o
:seis mil metros. Al mismo tiempo se hi('ieron el fué c-au~u de ,-ería:,; ili,tu~ione" aecrta ele la bornlad
~u, hueno~ deceo~ se estrellaron ante la falta de
fajo abierto. descle el desemhoque del ,oc·ahón · del_ p~oyetto de Emito }fartínez, quien lo ,o4enía
elementos pecuniarios.
e11erg1ea111ente. hacienclo ver la razón de ;::u frac·al1a.::ta el Salto de 'rula v dos canales fle conclucc·ón
~•:,:tá idea ~iguió teniendo ar·eptaeión, aún des~o. Sin embargo, en l(il-1, la Corte ele J,;;;pai'i.a enl'ió
-cle las aguas. uno para Zumpango :· otro para el
p_ue;:: de la muerte de Enrico Martí1,e;;, y se conal Ingeniero Arlrián Boot, que gozaba de gran fa1·ío rle Cuautitlán.
t:nuaron 1~1s ohr~s. pero eon tanta lentitud, que
ma; _opinó éste que &lt;lehía prevenirse el peligro por
Todavía nac1a pudo l~grarQe, no oh,tante que la
"º'º
despuei&lt; de_ ,1glo y medio r¡ued6 tl)rrninada la
medio ele 1lefensas, y en lfi23 Re ahanilonó el ~om ente del pro:·ecto, en el fondo, porque ~e le hiciraprrtura del taJo de :Yochi,;tong-o. ele! cual todavía
ron muchas innovaciones, es la rni•ma que acaba t·a1·ón &lt;le :'irochistongo: pero el Yinev, :;\farqué,;
al preRentc ,e con~erva un lnren tramo. sobre cu,de realizarse, )' no obstante, también. haber que- ele Gúlvez, tenía la comiccióu de qne· el pro!·ec!·o bordo corre la línea ele! Ferroearril Central.

-

-,
1

1

l

1

1

1

Y¡sta de los Talleres en San Cristóbal Ecatepec.

11

.
•

.
- - - - _ _...,.._ _ _ ..,...~,:,T--r'.:

Draga "Lucy" kllóme1ro 39.

Dra~"&amp; •Cu,ubtemoc,• l&lt;ilómet rn 39.

�EL MU~DO ILUSTR_\DO

Domingo 25 de l\farzo de 1900. ·
Domingo 25 de Marzo de 1900.

'

EL MUNDO ILUSTRADO

•

EL ULTIMOR ETRATO
DEL SR. GRAL.

D. PORFIRIO DIAZ
Muy justificado es que á propósito de la tern,inaci6n de la n,onun,ental Obra del Desagüe del Valle
de México!l,honren,os hoy las páginas de este Sen,anario con la últin,a totografla que se ha ton,ado
del Señor General Diaz!I pues por
aquella obra!I el pais entero debe
enviarle sus felicitaciones.
Nosotros se las envian,os sin,:eras y respetuosas!/ porque ven,o s en esas obras!I uno desusn,ás
h ern,osos triunto s!I que a c aso !I lo
enorgullez ca l egltin,an,ente!I tanto
6 n,á s q u e n,ucho s d e sus a c t o s
adn,ini strativos y sus vi ctorias
en la guerra!/ porque ha den,ostra•
do en esta vez!I que infatigable y
estorzado!ldespués desus hazañas
n,ilitares!I en n,edio de sus dil/ciles tareas de gobernante!/ ha teni do bastante constancia para sostener una lucha de veinte años!I
hasta lograr ver realizada la obra
n,agna!I que le ha conquistado un
lauro tan hern,oso.
Si no existieran tantos y tan poderosos n,otivos para que el pals!I
agradecido al Señor General Dlaz!I
vea en él uno de sus n,ás grandes
hon,bres!lbastaríaéste por si solo!I
para perpetuar su n,en,oria.

'

Despuécl &lt;le aquella obra gran&lt;lio~a, pero que
no llegó á satisfacer los .fines que se buscaron,
no ha habido gobierno del ~léxico indepern1iente
que no se haya preocupado en lograr el de,agiic;
pero unas Yeces nuestras reYueltas políticas, otras
nuestros frecuentes cambios de gobierno, y :;icmpre la falta de recursos, y tal vez más l¡ue c~to, la
de energías para realizar el bien nue hoy hemo;;
alcanzado, no sin i&gt;acrificios verdadero,, como puede verse por los siguientes datos, hicieron nulas
todas las tentativas.
En 1879, el Sr. Ingeniero D. Francisco ele Garay
pr esentaba un proyecto que, basado en la idea primordial ele Enrico 1fartínez, aseguraba el desagiie
perfecto del Valle de México; y entonces fué
cuando el señor General Díaz, que siempre ba dado
á esta obra toda la importancia que merece, reeolvió llevarla á cabo. Entonces comenzaron á palparse las dificultades, se vieron los sacrificios que
sería necesario hacer; pero con la energía que todos reconocemos en el Primer :Magistrado de la
N ación, tan empeñosamente secundado en esta
vez, no cedió en su propósito; y si bien es cierto,
que en un principio no fué posible acometer la empresa con toda actividad, más tarde, un decreto
de 16 de Diciemhre de 1885, autorizó al Avtmtamiento de la capital para suministrar la amialidacl

Puente en el kilómetro 2'2.2 del Canal, camino carretero de Pacb,uca.

de :j;-:lOO,OUU, destinados á la pro,ecu&lt;:ión de las
obra~, y por dispo;;ición d.el Supremo Gobierno, comunicada á la ~ecretaría de Gobernación el 2
de Febrero ele 1886,- se creó la Junta Directiva,
suficientemente autorizada y con facultades bas~
tantesparadirigir y administr11r la inver.;ión de Jo;;
fonüos. De entonces acá, las o·l a,; ,e eniprcndierón
con toda activi&lt;lad después de :iaber exa minádo~e
por peritos, las de revestimiento del tramo del
túnel abierto }ª, así como la clase c1e materiales
que se habían empleado, y de haber1;e aprobado las
proposiciones que hizo el Ingeniero Don Luis
Espinosa, inclican&lt;lo la conveniencia ele que se mo-

Sr. Gral. D. llll¼nuel Gonzá.lez Cosi o,
Secretario de Estado y del I&gt;Espacho de Gobernación

clificara el trazo del canál entre Mé.,:eo y San Cristóbal, acercándolo á Cerro Gordo y retirándolo algo más del lago de Texcoco para que se apro,·echara una ligera pendiente.
Los trabajos preliminares, para elección de materiales, modificaciones que se juzgaron tan benéficas como urgentes, y muchas de ellas económicas, duraron dos años, y al referirnos á este
punto, debemos hacer mención eBpecial del señor
· Ingeniero Espinosa,
que trabajó con inconcebible la boriosidacl, produciendo informes y clanclo so;
luciones verdaderamente notables, que
merecieron la aprobación de peritos tan
competentes como los
Sres. Ingeniero, Gargollo y Parra, Leandro Fernánclez y Roberto Gavol.
·
Entre °F1 1s trabajos
más notables pueden
citar§C la diminución
de la pendiente del
antiguo proyecto, conservando el gasto de
17metroscúbicos para
P uente provisional para el camino carretero de Cuantltll!.n, kilómetro 43 2.
el túnel, diminución
que hizo se ganara

•

7

una altura de 2 m. 75, que fué propicia para el
mejoramiento de la descarga de hl,:; atarjea~ de la
C:él!Jltal; la redlH c.ón de la exc,tYaüón tlel canal,.
c:ijando po:,ibil1c.1a&lt;l de auli1entarla si así lo &lt;lemo~traban las ncce,i&lt;lades, con lo cual se ahorraron más de un millón de metros cúbicos de e:xcavac-ión del canal, y la impugnación qne hizo al
dictamen que rimlió el Ingeniero belga León Derote, quien comi~ionado por nuestro Gobierno vino á ~Iéxie:o, eRtudió el proyecto y propuso reforma,; que el señor E~pinosa demostró qne eran
inadmisible,:; y que debía subsistir lo aprobado p.a·
la Secretaría de Fo.mento el año de 1879.

Sr. Gral. D. l'rancisco z. Mena
Secret.trio ae Estado y del Despacho de Com~icacione• y Obras Públicas.

Después ele estos trabajos fué cuan do se con~rata~on ~as obr~s ele construcción del túnel de
requ1xqm.ac, pnmero, con los .señores Read y
C'_amph~ll, que no pudiendo co11cluirla por causa;
aJenas, a su voluntad, rescindieron su contrat
d.espues con los señores Pearson.
o, Y
Casi 'veinte años de constante labor c1' l 1
t .. b" á 1
'
, e lle las.
con ia. . ? :st cu os que parecían insupera ble" ,0hrepornendose
á
las
crisis
financi·e
.,
:s,tan"'
l
, •
ra:s, cont ra
cho -tem ·prest1tos,
haciendo verdaderos º• ºfi .
t·
.,acn c1os
a:s a mver u 1a suma de cuarenta ·11
1'
e
' OS
·t
m
I ones e e
P :s , se neces1 aron para la realización
el
t
P;oyecto, que sólo ~nergías inquebrantable es e
d1an haber llevado á término . la d 1 - eGs por al D',az como J efe Supremo· de le senor
ene~ ., .
del ~eñor General ~Ianuel Gonz'l eª J., ac1on; las
l ., . ~
a ez os10 que tra
)aJo l'e1s anos como Presidente Mu . . ' l
'pués al fundar el )Iinisterio d
nic1p~, Y. (leshizo el empréstito de Londres e ~on~u?1cac1ones,
energías á la o-io-ante~ca 0b . y echco - muchas·
Franci~co z ~r"
'
ra' las del senor Gral.
~- • 1 ena, como Secreta•·
d
E
y_ las de los señores General R' n~ e ;,staclo,
Lic. José I ve,;; L imantour Lui i~on_ G~llal'(lo,.
blo :Uacedo Román S La'
.s av1e, Lic. Pa• scuram
yM
,
c, ontreras, 'que formaron
M
. anu_e1 Maria
1
cuya administración se termª· esa ]Directiva, bajo,
•
maron as ob .
·
supieron secundar con pat . t'
rns, y que,
resolución del Jefe Sup r10 idsmo verdadero, Ja
. . .
remo e la N 'ó
, .Al prmc1p1o de las ob
ac1 ~ parte de la Junta Directiv~o for~aron también
tín Cerdán, Don Casimiro c1:1s~?nes Don .Ag-usO
dro del Valle y J. Rivas Go
ado, D on Pengora, todos los cua-

Sr. General de División Don Porfirio Díaz, Presidente de losEstados Unidos Mexicanos.
VX.TDltA l'OT OGBAl'IA TOJIIADA POB IIIIOBA.

Propiedad artta&amp;lca uecan,da.

�=

Domingo 25 de Marzo de 1900.

Do;n;ngo 25 de Me.rzo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

enoraullece de haber llevado á ténnino esa obra,
que ~stá considerada, justamente,, ~omo ~a prllllera en su género, no sólo en Amenca, smo en el
mundo entero."
· Más por qué decimos que los beneficios que
di~an~ de estas obras, sólo pueden ser comparados con los de la paz que disfrutamos? . ...
Porque es la verdad: la paz ha arrebatado á la
muerte sus víctimas de la guerra, ha aumentado

nuestro crédito en el Exterior, ha hecho que de
todas· partes afluyan capitales, ha creado se_guridades han engendrado confianza y ha producido,
en sum~, progreso y tranquilidad.

Las Obras del Desagiie y las del Saneamiento
arrebatarán á la muerte las víctimas de las epidemias y de las enfermedades infe!iiosas, y al saberse en el Ext_erior el mejoramiento del estado
sanitario en el río que in las condiciones anteriores era bien temido de los extranjeros, au-

•

mentará' la confianza, se alentará el deseo de buscar entre nosotros fuentes de trabajo y de riqueza, y ya no sólo los capitales, sino también los
hombres de empresa y de trabajo ,•endrán á nuestro suelo en inayor número, de todo lo cual es de
esperarse, se deje sentir mayor bienestar en el
país.

Vengamos ahora á la inauguración de la tit-ánica mejora, acto solemnísimo, verificado el sábado 17 del actual y del cual ha de conservarse
inmortal recue1:do en las páginas de nuestra historia:

;Al levantarse·la.g compuertas de S. Lá.Zaro.

les, á excepción de los dos últimos, cuyo5 retra- explica por qué, en los barrios de la parte oriental
tos no pudimos obtener, figuran en la plana que de la ciudad, la rnortaJidad -alcanza la inrnro:iimil
les hemos consagrado para perpetuar el recuer- proporción del 70 al 72 por mil.
'·A mayor abundamiento, todas esas aguas, cardo de la focha en que la ciudad ha alcanzado bien
gadas
de dflsechos oqránicos que dPlenidos á las
tan incomparable, y la posteridad conozca á los
E;otoras
ilc la C'iudail, eran mortífero:., hacE:n ra!preclaros ciudadano~ que supieron llegar hasta el
tn para ir á feC'unda-r los campos agríc,Jhn, llesacrificio por as.egurar su bienestar.
Además de los miembros de la Junta Directiva, van en sí un b"11H'O para la agri1~ultura, y ª!l.l'Ofio-uran en esa plana el señor Ingeniero Don Luis vechadas, darán al país, con creces, todo lo que ha
á suceder:
B~pinosa, cuyo celo, dedicación é inteligencia, gastado en las obras del desagüe. Así
á
la
salida
del
túnel,
las
aguas
servirán
para procorno Director de las Obras, solo puede ser comparada á su modestia, los señores Ingenieros Juan ducir fuerza motriz, y más adelante irán á deSoto Dnrán é Isidro Díaz Lombardo, que no con rramar sus tesoros en el seno de las tierras de la1nenos esfuerzo lo ayudaron en sus tareas. Sir ,v. bor.
1-'earson, contratista que ayudó á salv,ar obstácul9s,
~
y el señor Ingeniero Don Fra·ncisco de Garay, au"Si se compar.a, por último, los sacrificios que
tor del proyecto que fué aprobado en 1879.
costaron las obras actuales con los que exigieron
¡ Loor eterna á tan ilustres benefactores de la otras menos útiles, encaminadas al mismo fin,
Patria!
no puede uno menos de asombrarse de la baratura
Pero, enumeradas, aunque tan sucintamente, de aquéllas.
las dificultades que hubo que vencer, establecido el
"En efecto, sábese que en las obras de la desviaparalelo entre los esfuerzos de cinco generaciones ción del río de Cuautitlán, que estuvieron á caro-o
y los que en 20 años se han hecho n~.r::i. realizar de los padr~s franciscanos, y que tardaron much~s
las obras del Desagiie del Valle; ¿es cierto que es- años, murieron, sólo en tres años, doscientos mil
tas revistan importancia y trascendencia tales, que indígenas, extenuados por la fatiga y por lo rudo
hayan merecido tan preferente atención y la ero- de las labores .. Si se pudiera precisar exactamente
gación de tan extraordinarios gastos?
los gastos que se hicieron en la época del Imperio
Sí, si es cierto, no sólo porque con ellas se ha azteca y del virreinato, veríamos que sobrepasan
logrado el gobierno absoluto de las aguas de los muchísimo á las que ha terminado el México inlagos, que están más ó menos cercanos de la ciu- dependiente.
0
dad, con lo cual desaparece todo pelig¡o de inun"Con estos ligerísimos informes, bastará para
rnlcladorde : !~ ¿ee~: ~e~~:~: 1~º:~nTeno:z:tltJá.n.
dación, sino porque mejorará el estaio sanitario que nuestros lectores aprecien por qué México se .,______ ______________J
&lt;le la población, y así hemos creído demostrarlo en ~ - - - - - - - - - - - - -- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -- - - una de nuestras ediciones diarias, en los térmi- 1
nos siguientes :
..,
"¿ Qué beneficios obtendremOB con esta obra?
Fácil es contestarlo. En lo jllCeBivo, las aguas vertidas en el Valle, seguirán"'1ste trayecto: Las del
escalón meridional, convergiendo á los lagos de
Chaloo y Xochimilco, vendrán, unas por el canal de la Viga, otras por el río de la Piedad y,
paeando en parte por el sistema de atarjeas de la
ciudad, servirán para lavarlas é irán después al
gran canal, donde se reunirán con las del lago de
Texcoco y con las de los lagos de la parte Norte
del Valle. Después se precipitarán en.el túnel de
'J'eqnisquiac, y por último, irán á desembocar del
otro lado de la serranía, fuera del recinto del Valle.
No habrá, pues, peligro de inundación, aún
en los años de más abundantes lluvias.
"Por otra parte, sabido es que antes de estas
obras, todos los desechos de la ciudad de México eran conducidos por nn sistema imperfecto de
canales subterráneos, que los llevaban al lago de
r.rexcoco, verdadera. cloaca, que recibía en s.u seno
la enorme cantidad de MEDIO MILLON de met ros cúbicos d.e inmundicias por año, inmundiciAs
cuyas ema.nac10nes nos traían los vientos del Noroeste, sobre todo, en la época invernal. Así se
lo11tanttoea tomada en e1 mo':°ento de firmar el acta en s. Uzaro.

1I\IIIJ"''"'""
o

•.

~-====

&lt;?)I'.? Ji.r,~1) ,reclórd_e la~

!il.

~IQ)

.

&amp; P i)-1 0 ~

1==~;;.:;.~
}

,·a

,

' - --

---,:---- - - - - - - - - - - - - - 1

0. (~blN\IAO E&gt;E.l (9U.')0O .
Mu"'Ó)llNOO Vo&lt;SL

os Ulolu•M e, RECT!V,¡ .

�\

,.

El gran dique en los momentos:de ser visitado por el Sr. Presidente.

Ciento ochenta personas, entre las cuales se
contaban los miembros del Cuerpo Diplórnatico,
los Secretarios de Estado y otras de representación
política social, fueron invitadas por medio de
lujosas esquelas, y á las ocho y media de la mañana
del citado día se reunieron en la Plaza de la Constitución, para ocupar, momentos después, los vagones especiales que las condujeron á San Lázaro.
En aquellos terrenos estaban f~rrnados, eu línea desplegada, los Batallones 210. y 250. y el 7o.
Regirniento, fuerzas que presentaron las armas, á la
llegada del señor Presidente, en tanto que las bandas bat ían "marcha" y tocaban el Himno Nacional.
A inmediaciones de las compuertas se levantó
una extensa tienda de campaña, 'desde la cual pudieron los circunstantes presenciar la primera cer emonia de la inauguración, que consistió en la
apertura de las compuertas, que dando paso á las
aguas de las atarjeas de la ciudad, son el punto inicial del canal.
Acto continuo, el señor Rosendo Esparza, se-cretario de la Junta Directiva, dió lectura á la siguiente acta, que fué sub~cripta por los señores
General Díaz, Secr etarios de E stado, Miembros del
Cuerpo Diplomátieo, personal de la Junta Directiva del Desagiie y otros ~nuchos de los presentes :
De~pnés de esta ceremonia, se descubrió una
placa en bronce, donde se lee la siguiente inscripción:
" El día 24 de Enero de 1897, siendo Presidente
de la República el señor General de División Don
Porfirio Díaz, y bajo la administración de la
Junta Directirn del Saneamiento de fa Ciudad de
MéÁico, presidida por el señor Lic. José I. Limantour, se dió principio á e•t a~ obras. de arner clo r1n

Domingo 25 de :Marzo de 19UU.

EL MUNDO ILUSTRADO

Boca de salida del gral(tún•I.

el proyecto formado de orden del Ayuntamiento
de 1888, por el señor Ingeniero Roberto Gayol."
-&lt;::..,.~

A los pocos momentos, la comitiva ocupó los trenes especiales que habían de conducirle hasta el
PVnto donde acaban las obras.
.
El viaje fué de lo más agradable, tanto por las
manifestaciones de regocijo que hacían los vecinos y autoridades de los puntos por donde pasaba
el convoy, como porque todos los viajeros tuvieron ocasión de admirar los detalles ele las obras,
algunas de los cuales representan nuestros grabados.
A las once y meaia ele la mafrana se llegaba al
sitio c:n q·1e ~e unen el canal y el túnel a e Tequisquiac ; la comit iva presenció la apertura de las
compuertas y después, los trenes continuaron su
marcha ha~ta un punto inmediato á la desembocadura del túnel de Tequisquiac, v por último, se
lllegó á Zurnpango á las dos y media de la t arde.
En esta población hay una construcción sólida,
de dos cuerpos. que ha ocupado la Dirección del
Desagiie, y en el pat io principal de esta finca, con\·enientemente decorado, fué donde se sirvió el
banquet e.
Este fué ofrecido por el señor General Pedro
Rincón Gallar do, corno Presidente de la Junta
del Desagiie. y en su correcto brindís, después ele
hacer mención de la importancia de las obras y
los benl ficios que ellas han de producir, encomió
con el más caluroso ent usiasmo, el apoyo y decid ido empeño del señor General Díaz, invariablemente demostr ados para la r ealización de las
obra$, que según frase de uno de nuestros diarios,
" las hubieran firmado con orgullo los Romanos ó
los em presarios del Panamá."

Hubo otros brindís: el del señor Ingeniero :Manuel María Contreras, proponiendo uno por el señor Lic. José !ves Lima1itour, que por enfermedad
no pudo asistir al bánquete; proposición que fué
aceptada por el Sr. General Díaz, y el del señor
Lic. Raigosa, qu_e como apoderado de Sir W. Pearson, propuso un brindis por los trabajadores que
corporalmente ayudaron á la consumación de Jas
obras' y pintó en patéticos términos la vida y abnegación del peón mexicano.
Antes de regresar á :México, se firmó el acta siguiente:
"En el desemboque del Túnel de Tequixquiac,
Mun.i_cipalidad del mismo nombre, Distrito de
Zumpango, del Estad o de México, las personas invitadas á la comida que se sirvió en éste lugar, hoy
diecisiete de .Marzo de mil no,ecientos, de común
acuerdo y con el mayor entusiasmo, resolvieron levantar la presente acta con el objeto de celebrar el
fausto acontecimiento de la terminación ele las
Obras del Desagiie del Valle de México· obras emp~e~d_idas, según_el, plan que concibió ~n el Siglo
d1ec1s1ete Don S1mon Méndez; modificadas y amplia?as siglos después en proyectos presentados por
~á_b~les pentos; l!evadas á debida ejecución por la.
1mciativa del senor General Don Pedro Rincón
G~llardo, Ingeniero Manuel l\f. Contreras y demás
miembros del Ayuntamiento de mil ochocientos·
ochenta y ~inco; impulsadas por nobles y levantacl~s sent1ID_1entos del señor General Don Porfirio
Diaz, Presidente d_e la República, administrados
con _la ~ayor eficacia y honradez, por la Junta Dir ectiva? m stalada el año de mil ochocientos ochenta Y _seis, -~ concluídas bajo la acertada é inteligente d1_recc1on del señor In¡reniero Don Luis Espino,sa_, obra~ magna_s y benéficas que libertarán á
:Uex1c? -~e _mundac10nes y mejorarán las condiciones h1g1e!1icas de la Capital y su Valle."
Int_enc10nalrnente, al referirnos á los brindis, no
m~nc10namos el que pronunció el señor General
D1az, porque_ no hemos podido preECindir de cerrar est~, su~mta síntesis de las fiestas con la reproducc1i111 !ntegra de su notable discurso.
Helo i'fl!l:m:

Domingo 25 de llfarzo de 1900.

EL 1IU:NDO ILUSTRADO

v ,u a tomada desde el tren en movimiento. Manlfeetantes eu_ el:puente;.sol&gt;re
el cami no de c uautitlen.

Tornos para levantar las compuertas de la gran presa.

Que si en aquel memorable día de &lt;livina ins- ron qne durante m uchos año~ TI? se ~ntent.ara otra
piración, este hra vo é inteligente pueblo recobró. ele i:;u género, no obstante la md1scuttble nece,:m1a&lt;l
de hecho su .soberana facult.a&lt;l &lt;le gobemar se á de su complementaria. En este estado las cosa~,
sí mismo, y su asiento en el concur;,o &lt;le los pue- vino con el siglo XIX la heróica guerra de l nblos libr es, hoy, 17 de Marzo de 1900, nos he- clepen&lt;lenc:a, con ,m trernen~1o séquito d~ t_odas
mos man umitido de opr-obio~a ~enidumbre, cnyo h s guerras civiles é internac1onal~s que sm mtetributo hemos pagado hace más de cua~ro siglos rrupción se ligaron para determm ~r el !_argo Y
con miles de vidas de n ue~tros c1mpatr1ot.as; he- 1loloroso período &lt;le gest~ción polít1co-socrnl qt~e
mos entrado sin r ei-erva en los sorteo~ que designa- había de nutrir y hacer vrnbles nuestra autonorn1a
ban las víct ima~ y hemos &lt;levora&lt;lo la vergiienza y nue~tros poder es )lacionale~, . que aún de!'-pués
que ent rañan esas penas necesar ia, con_que la na- ele reconocidos por el mundo civ1Uzado, fuer on por
n tiempo lloéo efectivos en el interior.
t.uraleza castiga las faltas contra la h1g1ene, que al11ú
0
t)urante
a1{uel sangriento y deYastador período,
generalmente Jo son cont ra la digni&lt;lal1 y i¡l r esno obstante q ne toclos los gob ierno, reconoc1cron
peto de sí mif'-mo.
.
,
Esas agua~ pluviales, cargadas de matena~ orga- ¡'¡ e~ta C:)lo,al empr e,a toda la irnporl-ancia que
nicas que por mil vertientes afluyen á la cue~ca, merece, la (llc'.araron urgeute y ambicionaban la
en cuyo fon&lt;lo tuYieron nuestros mwore, la nn- homa 1lc ejecutr ln, ninguno le dedicó trabajo
previsión ele fundar hermosas y rica;, éiudacle,. en- que amerite mcn~ión; hasta que la So~erana Rctre las que se cuenta la capital de la Repúhlica, ¡n·e,enteción );' acional la expell:'ó ampliamente el
fueron, durante muchos siglos, motivo de peligro, día 16 ele Diciembr e de 1885; y acto contínuo,
de constante alarma y ele positivos y muy dolo- el Supremo P o&lt;ler Ejecutivo creó y autor izó comr oso:: sacrificios para las \'HJaR y fonunas de sus pcte11temcnte una Junta. Dir ectiva ele las obras
del De$agiie de la Ciudad y Yalle de }l éxico : .v
morador e~.
•
La expulsión de ecas rcrnicioí'a-; agua, foera &lt;le c,la honon1hle, que ya me siento autorizado á llala cuenca, fué siem pre objeto de la má~ grata y mar Benemér ita ,Junta, clespués de catorce años
más n oble ambición &lt;le todos y cada uno &lt;le los &lt;le inteligente, concienzudo y no interrumpido
gobernantes que sucesivamente r igieron los des- nah,1jo, \'iene hoy á tener el honor y envid iable
t inos ele e~ta pintoresca y r ica fü•rra &lt;le Cuu1h- ~afofacción, ele ponerla al servicio público.
_\hora sí, ya. podemos contar con que desde
t emoc, de H idalgo y de Juár ez; y la más imperiosa
los
pr imeros años del siglo, á cuyas puertas estay constan te dernarnla de la civiliz,1ción en f~vor
mos
tocando, ;:erán cubiertos de hermosas grnnjas
de la higiene, de la vida y hasta de la decenc1a --¡
decoro de medio millón de seres humanos que vi- y abundantes mana11tiales, de ricos prod uctos, e,os
vía mos en el fango, y que ten íamos dered10 á vivir espacio;:os terreno,, que, como lecho ele lagos, han
sido fuentes y almacenes de fiebres perniciosas y
como viven los hombres en n uestro siglo.
El gobierno virreinal, haciendo 1ioo de ::;u tifo, y cuyas perspecti vas salvajes y r epugnantes,
omnímoda autoridad sobre los indio~. mandó abrir nos han agraviado tancr uel como inmerecidamenel túnel, hoy tajo de Nochistongo, par a expulsar te, calumniando ante el extranjero, nuestra verdael río de Cuautitlán , uno de los más caudalosos dera civilización actual.
Si un día se ocurriera á la humanidad en sus
relativamente, entre los afluentes á los lagos de
gener acione,; más ó menos r emotas, convocar á
1féxico.
,
El can,ancio que produjo aquella obra monu- concurso sus g.r-andes obras ejecutadas en el úlmental, y la rclatiYa confianza que in . iró, hicie- timo tercio clel ·Biglo XIX, n uestros descendientes,

refiriéndose á la del Desagiie_. podrían decir con
noble orgullo : AQl'[ 1&lt;: SL\. C'SA DE LAS Dg
~l .r.X.ICU. \" e,e orgullo ,ería muy lJien íundaclo, ~i sobre la magnitml, nohle;,;.1. de objeto y
mérito arquitectónico de e~te gran trabajo, ~e
tiene en cuenta. c¡ue fué emprendido con Yalentía
clurante ,un período de abatimiento :financier o,
tan acentuado, que el mundo mercrntil jamás
había \' i,to, ni n1 imaginación se había atrevido á
~uponer uno eemejante. P ara medir su gravedad,
lmste ~a ber que al paso que se cli,,min uían notablemente las entradas del füco, ~e doblaban sus
deudas, doblando también el volumen de las obligaciones pactadaf' para Hl ~enicio; y se reducía
á menos de la mitad el valor de la escasa moneda
con que contáhamo, para pagarlas.
·
~e11.ore~ : Hagamos votos porque semejant es
~omlm1i-; no yuel van á oh-curecer el horizonte de
la P atria, felizmente al boreado por una aurora de
na&lt;:iente pro~peridad; hagámo,los muy sinceros
por la colmada felicidad de las naci01rns amiga'&gt;
de ?11éxico, tan dignamente r cpre2entada1; cer ca de
"11 gobierno, y porque nuestra posteridad per ciba
todo el beneficio que hemo8 de legarle en esta
traFcendental mejora, 110 :Sólo corno un bien de
utilida&lt;l m&gt;tte1·ial, ,ino muy principalmente como
olijet9 de en°eñanza, ó enseiíanza objetiva, de lo
que valen la paz _v los cuantio~os y ricos bienes
que son frutos neceoar ios inmediatos.
En fin, señ "&gt;res, brindemos porque la gratitud
y merecida, estimación pública se comerven siempre frescos en el corazón del pueblo par a la benemérita J unta Directiva ael Desagiie, como bla8Ón de muy encumbrada y bien ganada nobleza.
Brindemos por el correcto empresario de obras
púlilicai;, distingu ido y buen amigo n uestro, Sir
\Yeetman D. Pear son, y por el Dir ector técnico
de esta obra mon umental, ingeniero L uís Espinosa.,
cuyo nombre dejamos simbolizado en ella misma,
para que lo conozcan las generaciones futuras en
~u impert urbable clesfi le, " ha-&lt;ta las más r emotas
tengan ocasión ele tributarle su respeto.

e

Señor Presidente:

Boca de sal!f·a del ti11'el y punto Inicial del tAljo de Tequixqulac.

Señores:
Las altas apreciaciones y encomiásticas frases
que acabamos de escuchar, revelan la buena volnnt~d con que la Junta Directiva del Desagiie magn~:fi.ca el mod~st? contingente c~n que hemos pod1~~ c~ncurr1r ~ ~sta gran meJora, que viene á
reivmdicar la higiene de este hermoso país y á
regenerarlo en las postrimerías del siglo xÍX
Al darle las gracias por tamañ.a honra d~bo
d~clarar y declaro con toda sinceridad que 'el ménto de esa_ p~rticipación, si alguno tiene, corresponde á _mis ilustrados Secretarios de Estado e
.. cuya sabiduría y. patriotismo
me he inspirado.'
n
.
, que
al aseend. rado civismo, que á la inteligente y no inte~run:1p1dalabor de la Junta, ~e debe la pronta termmac1ón de esta
obra, cuya entrega so. . grande
,
l emne. a1 serv1c~o
publico, es un hecho de tan
gran llll~ortancia y tales trascendencias
ra
nuestra viaa futura, que bien merece quedar rf\_
trado en
anales del pueblo mexicano al glado Y á prox1ma altura del "16 de Se t· 'b d
1810."
P .iem re e

!º~

El banquete en Zumpango.

•

La Me11a de Honor.

�EL MUNDO ILUSTRADO

AMOR DE ACRÓBATA
La aparición de _\ ugu:-;to y Laura en medio del
resplandeciente circ:o, rodeado de un público compacto y abigttrrado, fué :-:aluchula con gritos &lt;le entusiasmo y aplau:-0s atrnnadore:.. La pareju, rngi&lt;la de las manos, i.-alu1laln1 adoptando postnrn:-:.
académicas y entornanc]d los oj1)S: mientras l'a.r],)s, el payaso ele la, crmi¡rnllía, batien(lo '(,:U:-i calzones. de poliehineht, en~&lt;meirnba dt: júbilo ~u l,ot,tza
de bermellón. abierta ha::ta las orejati.
Cuando eesú lii algaz,-ira. Aug-u:-:;to :.e' acercó A
una cuerda que pendía de mi elevado trapecio y
subió por elht, ágil y elegante. hasta encaramarse
allá en lo alto, perdido en la penuml&gt;ra. del te-

7

signarse, g,nándose siquiera con la idea de que
Laura no amaba ni era amada. Cuando .Augu3to
manifestóle un día su loca pasión, Carlos 1no\-ocó una soez reyerta., que terminó con la intcrYención &lt;le la policía.
De~dc entonces los dos rh:alcs ~e odiaron, ace&lt;'h{rndo~e nrnhrnmente, roídos por Jo;-; mismos celo::;. en un temor creciente de veTse. substituíUos
ci uno por C'l otro. el'.imerá.ndosc cu :::us difíciles
prueh,1:-: de n.rrúh,1.tas, que redurnlahan en beneficio
de L'é~,1r. J,~¡.te, por su p,ute. cerraba lo~ ojos al
&lt;ll'a111,1 que se desarrollaba á su l.ado, c·mf-iado y reflexiYo. calculando los pi-orechos que reportaban
tl ::11:-- hoh,illoi aquel par de necio~, a:.;ombrando á los
público:-: de la1' ciudades que retorrían &lt;.•n una &lt;;on tinua emulación e:-timnluda por la. pn•sc11cia &lt;le
] .i.tn rn.
.\qt1l'll11. noche Auguslo se había decidido, y en
un momento en que . se hallaron mios, ante:-; de
:-altar al pieadero. t·ogió de ]¡_¡:,. manos á Laura y
la c mfoF-:.ó su pa~ión cou frase:: halhuceante-,;
micnt1·as. que Carlos hacía estallar al público en,
c-ctrcajadas interminaliles con :rn:-: f{tc-iles gracias de
cl°'n1 cn&lt;;;urnllMlo. Laura, con los ojos hajof:., movía su ruhia. cabecita diciendo que nó: pero con
la sonrii!B. de ternura. que iluminaba su rostro, le
d(c:a que ~í. Augusto 110 pudo c-ontener~e: al,rió
:-11;-; lm1ws de hierro y C$;trechó :.obre Sll Corazón ú
,1quclla 111ujercita cs(¡niYa _v coquetuela, al mi:.mo
tiempo que (';1rlo~ ~e presentaba a1ltc ellos annnci{mdn!e:- su turno. queUámlo.se phmtado .'° extútiC'o delante lle aquel grupo amoro:-;o, pre~a de una
angu.-.tia infinita r¡uc mrnrcaha aún más las dos cej,,s. pintilfla:,; con hl'tún en mitad de su frente .

=o=

rl10, cei1teileando. como un reguero de a;3cua~. con
~u juhonciJ lo "':' sus borcegtües Ue seda salpicada
de lentejuelas de oro.
En :ieguida . Laura., la fulh\mhuln de currns nerviosas y fugitivas, vaporosa cutre el remolino de
sus gasa.s. fué izáda de fa cintura, colgada de un
¡¡lambre invi:-ible, Latienclo Btlii alita:- doradas. sonriente y aérea como un arcángel. hasta tocr1r una
alta plataforma c·olocada ~tl otro extremo del l'irc:o,
desde donde &lt;lehía lanzar:-e en lo:, hrnzos &lt;le .:\ugnsto cogida de un pesado aro ele hierro, en que
remataba una maroma pendiente del centro del
techo.
Allá arriba, perdidos lo~ el.os entre las penumbras del techo, se mir&amp;ron palpitantes d~ ansieclad, dominarlos aún por !~, impre~ión del reciente abmzo que había .s.ellado la iuicjación ele su~
amores: tanto tiempo per:,:¡eg-uiUos por Augusto y
cvitador; discretamente por Laura.
Llegó el rnomento .. dcci:-ivo. ~..\ugusto giró c;on
todo su esbelto cuerpo de ntleta sobre la harra tlL l
trapecio y quedó colgado de los pie:-:, e:.:;perani!o
el adorado cuerpo de Laura. ii quien veía im·ertida
ofreciéndosele ú distancia y preparándose á eutrcgársele envuelta e11 el hur;1c:ui de su Yuelo. con
.., todo el impulso Yiok'lito de ,.:.u C'uerpo lanzado al
vacío, abandonánclo¡;;e á la fuerza i iTc~i:.;tihlc que
· amenazaba inrru""tarla eu 1 ('On1ztln clel enamorado.
1

Cuando ~\ugu:-to en }[n11tevi1leo .-.e rnc-orporó
al "Cü·co Fénix.'· "':'&lt;L Laul'a form,1ba parte de la
compaiiía. y desde el primer momen~-~. sintió 11or
la jove-n una intensa pa:::ión. azuzacfa. cada Yi..'7. 111i-,
por el misterio que enc·eri:aba ht Yi1la ele c~ta l1e•
lleza avasalladoTa de loB- púhlic·o:: &lt;.'n q1te :,:f'.• exliil,fa. César. el empresario de lt1 c:ompaü.h. un hor~·acho de buena ley, hábil y cazuno para su negoc-10. la presentaba como i1 :::u hermana. tapancio
rnafiosan:ente todos lo~ re:-l'lui¡::iolf por cloncle pmltoran cleshu,rse las curio~a~ inda;r-ac-ione~ de lor, li-_gones. inquietos por la vida. clt' una intimidad matrimonial, que obscrn1han IM do:-: hermanos.
~in otorgar otn1 co:-¡1 qnC' la miel ele sus i-onrisas y
Lt sugestiva rariri,1· de suo miradas. tenía e:-::clavizailo desde tiemJ)OS atrú¡;: ,í CarlM. el• clown Ue la
compañía, con un imperio ~oherano y absoluto;
.Y é~te. con sumisión dt' bcsfot uncida. llegó á re-

Fué un ninmento de vivbi11rn ,111:-iedad. Laura,
dQ.-:de :-u elevado asiento. se l.lejó caer agarrada con
la;,:_1 do:; llHlll05 al aro de hierro: v. describiendo en
el e~pacio una parábola lumiuo~ii, fué á caer en los
hr.l"?:o.-. de Augusto, quien, con el cerebro congestionado y fuera de :-:í. la. izó rápiU.ameute hasta depositar tlll he~o fugaz en lo8 rizos de oro que cubrían
fa frente de ht joven: y cuando la hizo girar el,•
izquierdn ÍI derecha corno á una muñeca Y la lanzó
al entuentro del aro, que volvía de5cribiendo ¡.u
gigantc~c1 c-urva. era tarde y
el &lt;le~a ..:tre fué irreparable.
La joven i-nlo pudo rozar con
sus uiia:; el fugitiYo aro y :,;e
precipitó corno un proyectil sol
hre una colwnna que sostenía
el techo, lanzando un ¡ ay! de
rnnerte. en medio del chtmorn~o lamento del público.
Laura se habí,a partido el
eránco. Entre la numerosa barl:1hunda dt' curioso-5 y policiales
nue rodeaban el cadáver, Carlos, con su gruesa nariz de
Cyrano .v su ancho rostro pin.,
tarrajeado. Rollozaha ruidosamente, dando á aquel cuadro
de rnucrtc una rara expresión
de fo r·~a c-óm iC"i.t.

Domingo 25 de Marzo de 1900.

Domingo 25 de Marzo de 1900.

de una lluvia de frases innobles. cuyo eco se pe!."día como un rugido salvaje en las desiertas callejuelas de nichos.
.
De impror_iso ca.y.ó e.ntre _1?3 dos combatientes
César. jurando ele 1mltgnaGJOll:
,
-¡ Ah malditos! ¡ Ab be:-:.ti,hi! ¡ Pelearse: as1, en
e::;te lugar sagrado!. . . ¡ Basta ya, de~~mos, basitt!-J,: iutcrpouiéndose cutre ellos logro septtrarlos.
--Pero decidme, imbéciles,;. por qué ha siclo esto?
Cuando oyel las quejas y se expl~có la cau:a _de
la riña, que&lt;ló:-:.c atónito y exchlmo con tragico
ademán:
-~Cómo?¿ (~ómo decí:;? ¿ Por el amo.r de h1 di funta. no es e:;o? .... ¡ fü:ito sl que e:- para. ch.er~c de
e5paldas! ¡ Si quien debía rajaros á los dos soy yo,
canullas!
Interrumpió¡.,c ,rntc la actitud de Augusto que,
como un Hércules abatido se inco rporaba con los
caUeJlos erizados; y ante la etltupicla expresión de
Carlos; cuya ensangrentada uariz de Cyrano_ se
alz,1ba olfateando la revcla.ciún de un imprevisto
de:,engaño.
-Sí, yo que era ... Sa.bedlo, pues que está muerta .. . . . q_ne era su marido.
·
.i\queU-a revelación produjo un efecto desnst rorn en lo~ ,los- rivales, que ba.llrncd;ll'On á. la véz.
-;, ~ o era u:-;ted su hermano?-E$=o lo decía. en beneficio de la. compañía. M~
c·asé con ellt1. a.nte¡;; que la co nocierái:-:. vosotros ....
Parece que era hija de un cochero de Buenos A ir(•~: jamá;:; he podido er1.her otra co:-;~t. . ... Ffaciéndol1.1 pa.-;ar poT mi heffüana obtuve negoc ios diYinos ..... ¡Dios mío, habe rse nrncrto á lo mejor
-:,· de un modo tan horrible! ¡ 8e acabó la fo rt una
tlel circo, se acabó!
Permanecieron "!-.ilenciosos, cnsim i~mados en la
insen~ata burla de su pasión; Juego, ene-arándose
rápúJamente el uno ~ti otro, dominado&amp; po r un
mismo sentimiento &lt;le conciliación, se estrecharon
las manos.
-l-1 emos ~ido unos brutos, compañero.
-Tan amigo:, como ante:;.
Y. ~in h,1hlar más. se marcharon, trno detrás de
otro. ron p;i.:o-. brilo~ .v ac·omp:i~ados. por una

NUESTRA l\;fETRÓPOLI.
LA VIDA ESTUDIANTIL.
rrambién es amplísima y pintoresca la faz de
la ciudatl que se instruye.
.
Los colegios, laboratorios de las inte1igencias
futuras, encierran haces de esperanzas y son el
porvenir que se va formando y elaborando paulatinamente hasta adquirir formas precisas.
Los instructores constituyen un gremio altamente simpático, que no siempre ocupa el puesto
social que le corresponde, y cuya ruta erizada muy
á menudo &lt;le asperezas y de decepcionc8, es un
crisol de prueb,1 que no resisten, sino los caracteres constantes) abnegados, apostólicos por cierto
modo.
La evolución porque nue~tro lféxico ha pasado
durante el último cuarto del siglo que fenece, ha
iinpreso su huella en el cuerpo &lt;le profesores. Ya
no el dómine clásico de palmeta y ¡¡;afas verde,; que
torturaba con su inútil rigor las almas medrosas de
los niño.s; ya no la m-aestra. ignorante que no veía
más allá de las páginas ripalcle,cas. Hoy los profesores normalistas en su mayor parte, han tenido
tiempo y elemento:; para pre.pararse á su delicada
tarea : hoy saben lo que traen entre manos y los
frutos de la mo&lt;lerna pedagogía, que e3 eminentemente ·experimenlal, ni comparables son con los
de antaño. El profesorado moderno estudia ·y trabaja y su pa.rte femenina se ha emancipado ya

E jerci c io s m ilita.res e n la E s c uel a P r i ma r i a..

El aspecto de un Kindergarten es idílico : los
muchachillos, algunos de los cuales aún tienen
incierto el andar, se acurrucan en torno de la
maestra, que para ellos guarda solicitudes maternales y que, entre un b~iO y un carttmelo les
enseñan el santo alfabeto que ha de ser lla\'e y
base de toda su jnstrucción futura.

surco de polvo sobre laa mejillas de ros.a. Entonces las maestras tienen que ser madres, que enjugar esas lágrünas y volver hacer reír á las boc¡_uitas que exhalaban gritos.
A la hora ele salida, el Kincl-eirga.rten parece
una fie~ta. Van los papás y las mamás á recoger
á sus pimpollos y por doquiera se desgranall sin- .

Clase de Qu.imica. prá.ctica. en la. Escuela. lTormal para Profesora.s .

Horu brecitos con
enaguas y hembritas
de cuatro primo.Yeras,
alter nan el silabeo de
dos letras con el crtnje
de mm pelolti de hule.
La hora de recreo en la Escuela liorma.l pa:ra. Profesor•••
A las voces surgen dlferencias y de los &lt;'uriosos ojillos brotan esas lágrimas iniant iie.s 11u~ fonías de besos. Y las maestras quedan solas y la ·
tienen la merced de no herir el alma y de evapo- algarabía cesa y en las piezas dé clase que, más que•
r arse ~con u na caricia, sin dejar más huella que un tales, son piezas de recreo, vuelve anidar la t r isteza.
•
Más tarde es la Ernuela Elemental: entonces
se verifica. la división de sexos entre la gente menuda y los primeros pantalones gastan sus rodillas
contra las me.sas escolares: Empieza el uso de Jil;ros, cartapacios y pizarras; empieza la época de
los lápices. de fas plumas y de la tinta, sobre todo
de la tinta, que se obstina. en ensuciar las inq111etas
manecillas y que salpica los bab€'ros para desesperación de madres y de niñeras.
!i~i,:e período es el ·más largo y el más arduo dP
la instrucción. Dura hasta qne se transpasan J0:3
,linteles de la Preparatoria ó de ]a Nor mal. Es el
período d.e las primeras impresiones conscien tes
ya y analizables, el que imprime el decisivO impulso moral y marca rutas y vocaciones. Es también
el de los recuerdos más sabrosos para la edad ma1-hlra, el de las emcciones •ingénuas que se graban
fuertemente y que jamás van envueltas en dejos
de amargura, como las que vienen después.
E l paso de la Escuela Piímaria á la de la preen la Escuela. Primaria.
poración .m arca una etapa inolvi&lt;lable que se

de aquellas absurdas limitaciones &lt;le con?cimienLos que antaño convertían en pTofesora a cualesquiera mucbachilla de buena voluntad.
¡ Oh las rnaestritas ! Al verlas remar sobre esa
loca t~rba de cabeller as desatadas y boquilas chil lonas y locuaces, se comprenden las Julces idealizaciones de Edruundo de Amicis.
La ciudad se instr uye con tesón.
Desde el "Kindergar ten" hasta la e!cuela prosional se trabaja con lm mismo objeto. Toda-s las
escuela·s vienen completán dose.

=o=

'Delante del nicho en que
habían rnetiUo á empujones
el ataúd, tan pequeüo como el
de un niño, el &amp;1.cerdote, ennwlto en su capa pluvial, de un
ajad.o te reiopelonegro con franja1' dorada:;. concluyó el fúnehre ritu.11 hacienU.o asperjes de
agua bendita. rodeado del grupo de acróh,1.tas. los que, termina.da la cerenionia, se disper:-aro11 por !.ts sombrí.-1r, calleja::. de uichos.
..-\ugu.:to y Cado)'\ i11archi1ha11 lado {, Lid&lt;).
~in lrnhl-ar"c, a~e:::tándo~e. do reojo. mirnüa.,s
JHlnzantc ...; de odio. Bru:-:&lt;'arnente Carlos, con ]a
faz conge~tionacla. e:-:tall6 cnenrúndo.se á August.o.
-¡C,rn;1lla! ¡Canalla! ¡'rú la mata:-:.te, co'rnrdc'.
Augu:-to, por única respuesta. ladeó sn n¡r•rpo
de atierc1 y. {1 t(¡rlo vuelo de su brazo ~1e e1wi1Ía .
c.le-==C'ur_g-6 1,n JJmie1azo en la cara de CHrlr,::., 'lUe ca~
~'Ó ele e:-palda:-;. salpicando con la sangre que ,i Lor~)oneR le . .saltaba de su gruesa nariz de e.nano, la
Jmuaculada l,lanc·ura de las lápidas.
.,-\llí fné la lucha. c·uerpo á cuerpo. en alJ1•1.u-:n.;;
fon pnll(.'roso:-:: que las costillas crujían, rn me&lt;lio

EL MUNDO ILUSTRADO

l·c.tllejuehl ...;ilecc:o~a. en cuya:-: p,Hede:- ulanq ueaclaa :;e abrían larga:-; hilernF-:. de nic·ho~ vacíos, en
los que zumbaban e11j,u11hrc:;. tle- z.únganos y mosr:.trdonc:,: pro1lutie11do un r~mor na/',al y persistente como el murmullo &lt;le n~a.-; sofoc,1claR v oc ultas: las risas i:.u,;pirosa:.; de los e:,ttuc letos ~que se
mofaban &lt;le.aquella imbécil fari;a d~ la vida, re4
matada en tr-agedia mortal.

•

Lima-1900.

fiure/ío .l'irnao.
Ejercicios militares

•

•

�RL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 25 de Marzo de 1900,

Domingo 25 de Marzo de 1900.

CIERRO EL LIBRO.
chuela y ]es dan taba; t al vez haya en eHondo de
esas bromas un pequefío gérmen de envidia : ~as
no hay para ello razón; ¿ no está. en perspectiva.
la carrera que á. todos podrá igualar?
Los estudiantes viejos dicen que los _de hoy han
venido abajo; que ya no saben divertirse, que la
gente no les hace ya caso.
. ,
. ~'
En efecto, antaño, cuando ex1stian ~rad11.!1onales
competencias entre fac ultad á facu_ltad, de S. Juan
de Letrán á S. lldefomo, de .Mmeria á S. G regor10,
los estudiantes hacían ruido. Llegaron á organizar batallas. campa les ú pedrada limpia. ~::~ cierto que eso se lla ma hacer ruído, pero un rmJo que
no sabe á dian a.
Uás tard e, en la primera época prepara.to1:ia, se
cultivó la broma más fina ya y hubo golpes estudiantiles que hau dejado eterna~ cr~nicas;
Se le temía á la broma estud1ant1l, y a la hora
de clases no había quintañona beata ní chica bonita que no se encomendase á Dios si tenía quepasar por el te.mido ~an Ilclefon so. .
Ahora, lo rcpetnnos, e~o no e:uste ya.
P ero hay un Kentülo en que nuestra moderna
estudiantina ha gnnado mucho: hoy ya no hace
política, cual pretendía huce-rla. ant~io.
.,
K o hace muchos mese¡,;, un a ma111festac10n con
ribetes políticos que quisieron organizar algu?os
r esagados, no tuvo rnl1.¡,; resul tado que causar risa.
J\iás vale a3Í, para el los y para nosotros.
L aborator io de Fisica eu la E scu ela N . P repa r atoria

EL MUNDO ILUS'l'HADO

&lt;::&gt;()&lt;::,,

Cierro el libro donde puse
como en una fosa el ánima
y me quedo meditando
tristemente en tu inconstancia.

Salpicarán mil pálidos despojos
tus lágrimas de fuego, amada mía;
y, siempre amantes, tus inmensos ojo~
verán mi rostro hasta que torne el d1a.

Tuviste razón, mi vida
no pudo hacerte Su esclava,
ni en el mar de tus caprichos
sirvió mi fe de atalaya.

La noche que pasó, los cirios rojos,
la profunda y glacial melancolía:
en Ja urna que guarda tus abrojos_,
caeT verás como ceniza fría .

La cárcel de mi ternura
era estrecha, y en mis ansias
las cadenas de mis brazos
te apretaban, te apretaban,

Y todo quedará triste y doljente:
tu palidéz cortándola el cabello,
tu fresca boca en mi marchita frente;
y yo, mientras el alba se precisa,
sin poder abrazarme de tu cuello,
ni prender en tu boca una sonrisa..

¿ Qué fué mi amor? Centinela:
¿ qué fué mi pecho? Muralla,
celoso alcaide el deseo,
calabozo obscuro el alma.

jlligue/ € . j)ereyra.

Eres coqueta, eres linda,
eres joven y tu falta
fué la del ave, que un día
por huir, rompe la jaula,

Alborada de Invierno.
-&lt;::,(X:,,

La luz del alba con vigor creciente,
rasga las sombras de la noche obscura,
la niebla se levanta en la llanura
y la brisa glacial hiela el ambiente.
Pardas nubes de forma diferente
se van acumulando por la altura,
y el sol, que no calienta n i fulgura,
se asoma en los confines del Oriente,
:Mudos están los pájaros cantores,
los árboles del bosque solitario
con rudo embate el aquilón cimbrea.
y en el prado, que ya no t iene flores,
se extiende como fún ebre sudario
la fría escarcha que el marjal blanquea.

Cierro el libro pesimista
que dic'e : La vida es mala,
efímeros los placeres,
mentidas las esperanzas.

Osear 7(erz.

El hombre se aburre en vano,
y la boca de la nada,
bosteza tragando sueños
y á la vez, bebiendo lágrimas.

'

El infinito sonríe
sobre la estulticia humana,
el dolor es viejo achaque,
y vieja locura el alma.
Bien hizo en venir el triste
recnerdo de tu inconstancia
para consolar mis dudas,
y entretener mis nostalgias.
Cierro el libro y también cierro
los ojos, y por mi estancia
en un ambiente de oro
como en un ensueño pasas.
Me sonríes desde lejos,
me acarician tus miradas,,
y el perfume de tu carne
por mi cuerpo se derrama.

No te aborrezco: ¿ qué cul¡o;
tuviste de ser ingrata,
si para nuestra desdicha
yo fuí cárcel y tú ala?

Observatorio en l a. Escuel a N. para Profesoras
Vid a i n '4.ma

manifiesta moral y materialmeute. Las faldas y
pantalones se alargan y apa recen la ~onrüm coqueta y provocativa en los labio:; ele la~ dt1.mi:-elas y
el indi spen sble cigarro éntrc loti de lo,:; garzonc:;.
Para elJas empiezan las mi:-:irnf,; amornsa~ y Jos
floreos caJlejeros; para ello~ la genuina vida &lt;le
estudian te.
Otro es ya el carácter ele las clas.es y de laR aulas_,
carácter que ya no.ha de variar mucho en los profesionales. Desaparece n los castigos y se precisa
el estudio serio y especialista..,ese que, tiene que hacerse con toda conciencia, so pena de irá aumentar
el enorme ejército de náufragos, de "destripados,"
que luego extienden cu va no las manos deses})erada~, pretendiendo asirse de cualquier cosa, y
que sucumben al fin, arrebatados por el rudo oleaje del• lucha por la vida.
A decir Yerdad. la vida. estudiantil de México
está mu.v lejo5 &lt;le poseer el colorido brillante de
la alemana, por ejemplo, y la ruidosa jovialidad
de la fran cesa..
K o es decir, sin embargo, que deje de ser alegre.· Cuando aún no tiene veinte aiL01- es siempre alegre y lo único que á la vida estudiantil de
fo$ diferentes comarna:=,; imprime color y caracter
especiales. ¡;: on las costumhres ~, la. tradición.
El estud iante mexicano no tiene más preocupación rea] que la ele los e.J.:árneneF. P ero, ¡ Dios mío !
como el ali.o es largo, tiempo ha,r ele ahogar y de
esconder esa preocupación durante seis largos meses, para. entregarse al fin, en brazos de ella, desv.elúndose como serenos .Y sórbiendo enormes can ti-

dacles de café, que á ser genuino, alzaría en un
conoiderable por ciento la costeabil"idad del negocio cafetero.
Cuando los e5tudiautes no sori de firme residcnc:a metropolitana, viven generalmente en ªcolonias" que á menudo usan de severo:.-; exchu;ivismos de :Estados ó cuando menos ele región. Hay
colonias fronterizas, surianas y tapatía1-.
Esas colonias son viviendas de prandes casai; de
vecindad en donde se hacían camastra3, muebles
de heroica r esi'-tencia y libros. Allí, mientras
unos se entregan á las arideces Jel Digesto ó los
detalles de la Anotomí_¡,. topográfira. otros celebran
fecundos "firn o'c!oks tequilas'· al son de una
guitarra de5templada.
El e~tudiante mexicano conoce la ciudad al dedillo y f.lie diseminan por toda ella si n m ás distintivo ostensible que el manoseado lihro debajo del
lJrazo. Goza ele ciertas prerrogativas que 1e tiene
conced idas la ~irnpatía general: -;e le perdonan
bromas del mismo modo que se Je perdonan cuotas.
La mujer no intel'\'iene en la vil.la de nuestros
estudiantes sino en carácter de novia ó en fortuitas y pasajeras aventuras. La griseta no es
pl anta de nue:-:.tro suelo y á decir verdad no ha
'tenido substitución que la valga.
A las vece.'- i-;uelen colocarFe, cmno nota~ exóticas en medio de la hohemia est udian til, señoritos
estudianter.i. con dinero, que visten bien .Y llevan
vida elegante y que solo tratan al gremio dentro
de los muros de la Escuela. Los compañeros les
miran co n cierla ironía y muy á menudo les ven

ÚLTIMA.

BELLEZAS MEXICANAS.

Cierro el libro donde puse
como en una fosa el alma,
y me quedo t ristemente
meditando en tu inconstancia.

Santiago :Jglesias,

SBITA.. CA.BMElll' ZA.M:BBAlll'O GUTIEB~EZ, de J!lonteri:ey.

qué ocultos en]aces entre
tu desdén y estas palabras?

CROQUIS.
-&lt;::,(X:,,

El libro y tú me aconsejar,
cuídate, la vida .es mala,
efímeros los placeres,
mentidas las esperanzas.

Oh, tus manos me parecen al unirse
Suplicantes en espera de consuelo,
Dos palomas prisioneras 4,ue hacia el cielo
Con angustia indefinible quieren irse.

P or los dos sufrí .. . . . ¡ Qué
en el libro que es una ánfora
de errores, encontré un grano
de verdad y eso me basta.

impor ta!
Tu inviolada boca finje al entreabrirse
Y mostrar dientes albeantes como el hielo,
Mariposa que asaetearon en su vuelo
Los granizos, que no pudo sacudirse.

Cruzaste por• mi camino
y en tí como en áurea crátera

bebí mi gota de néctar. , , , .
¡ Muchas gracias! ¡ Muchas

gracias!

Tu cabeza cuando rueda tu cabello
Por tu espalda, senos pálidos y cuello,
Es cual urna rebosante de miel rubia;
Y tu llanto sin quemar t u faz resbala,
Cual resvalan de los cisnes sobre el ala
Las tenaces gotas freEcas de la lluvia.

¿ Qué símbolo misterioso
hay entre tí y estas páginas,

.flbel C. Sala;rar.

•

él ir¡cendio en &lt;:!olima.

..., t

E studiando

L------ --------------- ---:------ --"

'

La información de nuestros diarios tiene ya al
tanto á los lectores de este semanario, del siniestro
ocurrido el día 3 del actual en Colima.
El fuego devoró en su totalidad la plaza del
mercado y nuestros grabados r epresentan el incendio habiendo sido tomados de fotografías que nos
re~itió nuesho corresponsal en aquella ciudad.

c..__ _ _ _ _ _ _ _ _ _ ___J

•

�Domingo 25 de Marzo de 1900. '

EL MUNDO ILUSTRADO

e, qeneral French.

fL MUNDO ILUSTRADO

El mencionado militar, J eíe de las fuerzas de
caballería del Ejército inglés, es á quien cupo la
gloria de haber llegado el primero á Kimberly. Su
auxilio á aquel puuto y la bizarría que desplegaron sus fuerzas en el ataque, pueden considerarse
como el punto inicial de las derrotas de los bóeros, pues sin él, tal vez no hubiera triunfado Lord
Roberts, ni habría capitulado el valiente General
Kronj e.
No obstante esas derrotas, la lamentable guerra de Sud-Africa, aun tiene que dejarnos muchas en!óieñnnzas, en lo que se relaciona con el
amor á la patria y á la libertad, en cuyas aras .se
sacrifican los intrépidos bóeros, sorprendiendo cada vez más al mundo entero con su abnegación sin
límites y ~u defensa sin precedente; porqu e á

AÑO VII--TOMO I--NúM. 13

bireoior: Lic. BA.l".&amp;.BJ:. BEYES SPf•DOLA..

MÉXICO, ABRIL 1q DE 1900.

8vB8CRJPCI01'1 HENSOil J'OB.lNH ., IJ ,60
!DIUI JDB:lll U L&amp; C.i.PIT¿J., 11 .Z

Gerente: .&amp;.Jl'rOJfIO CUT ÁS

pesn r do las victorias alcanzadas últimamente por

las fu erzas inglesas, nada anuncia que esté próximo el fin de la guerra.
1~1 viejo presidente transvaaliano, se asegura, lo
ha dicho así en una entrevjsta: "Estamos dispuestos ú la paz, y é3ta se hará en cualquier momento
si se reconoce nuestra autonomía. De otro modo,
seguiremos luchando y Dios--no nos abandonará."
Ko es de esperarse, por desgracia, del proverbial
orgullo de la nación inglesa, acceda á esa demanda, y por olra parte, tampoco e~ de suponerse
prescinda el pueblo bóero de sus derechos y aspiraciones; así es que la guerra continuará, continuará el exterminio y solo con la desaparición de
e::a raza de valientes, se habrá llegado al término.
¿ Qué otra cosa puede esperarse, si nó, de un
pueblo que lucha como luchan los hóeros. rau;:ando la admiración de sus mismos adversarios, por

.Eape.ra.nd o e l X"e g r eao d el emba.rio.

el estoicismo que demuestran en todos sus combates?
Y á mayor abundamiento, las últimas noticias
cablegráficas que se han recibido, nos comunican
que lejos de apoderarse del ejército bóero, el de~diento que se podría imaginar, sabiéndose
los descalabros que ha sufrido, sus filas se engrosan
cada día con nuevos campeones resueltos á vencer

ó á -morir en la demanda, y hasta las mujeres y los
niños se han aprestado al combate.
Se asegura que se ha formado un cuerpo de 2,000
amazonas y no hay razón para poner en duda la
noticia, si se atiende á que en otras veces, los mismos ingleses han dicho en sus crónicas de la guerra, que las mujeres y los niños, despreciando la
muerte, han Jlegado hasta los puntos más peligrosos llevando á los soldados refuerzos de parque,
medicinas, víveres, etc.
Entre estas mujeres de excepcional aliento, se
encuentra la mujer del General Kronje, que lo
mismo que sus hijos, lo acompañan hoy en su honroso cautiverio.
Para dar más crédito á lo noticia hay que tener
en cuenta la educación y temperamento ele la mujer bóera, que es enérgica y animosa, y está ejercitada en la equitación, en el manejo de las armas,
y sabe resistir como un hombre las mayores privaciones y fatigas.

•

0.B.4.L. P.BEl!lCK, J efe dl la. Ca.b allerla I n g l esa.

UN EMISARIO INGLES.

Emiaario i n 1rl 6a en campamento boeX"o.

~ uestro grabado relativo, representa el instante en qu~ un emi~a~io inglés, bajo bandera parhunentana,. C'S rec1b1do ~n el campo bóero para
~er r~nduc1do á presencrn. del jefe del ejército,
y es mtercsante porque en él se vé claramente
que en la lucha actual se han estado obs'3rvaudo
fielmente las leyes de la guerra civilizada.
El e~isario, am~a:a~o por la bandera parlamentarm, puede d1r1g1rse solo y sin temor de
ninguqa especie, al campo enemigo, se le respetará y sea cual fuere el motivo y resultado de las
prop~iciones do que haya sido portador, se le
perffilte volver 11ano y salvo al campo contrario.

DICHA COMPLETA.
CU.ADBO D.E LOBBICB:Ólll'.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95113">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95115">
              <text>1900</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95116">
              <text>7</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95117">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95118">
              <text>12</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95119">
              <text>Marzo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95120">
              <text>25</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95137">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95114">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 1, No 12, Marzo 25</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95121">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95122">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95123">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95124">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95125">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95126">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95127">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95128">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95129">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95130">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95131">
                <text>1900-03-25</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95132">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95133">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95134">
                <text>2017574</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95135">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95136">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95138">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95139">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95140">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="1636">
        <name>Amor de acróbata</name>
      </tag>
      <tag tagId="1638">
        <name>Bellezas mexicanas</name>
      </tag>
      <tag tagId="1631">
        <name>Desagüe Valle de México</name>
      </tag>
      <tag tagId="1607">
        <name>Exposición de París</name>
      </tag>
      <tag tagId="1640">
        <name>General French</name>
      </tag>
      <tag tagId="1639">
        <name>Incendio en Colima</name>
      </tag>
      <tag tagId="1635">
        <name>Retrato Porfirio Díaz</name>
      </tag>
      <tag tagId="1637">
        <name>Vida estudiantil</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3643" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2283">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3643/El_Mundo_Ilustrado._1900._Ano_7._Tomo_1._No._13._Abril_1..ocr.pdf</src>
        <authentication>ae0df6c8bc6076ef42d70e0145dd6f4f</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117463">
                    <text>Domingo 25 de Marzo de 1900. '

EL MUNDO ILUSTRADO

e, qeneral French.

fL MUNDO ILUSTRADO

El mencionado militar, J eíe de las fuerzas de
caballería del Ejército inglés, es á quien cupo la
gloria de haber llegado el primero á Kimberly. Su
auxilio á aquel puuto y la bizarría que desplegaron sus fuerzas en el ataque, pueden considerarse
como el punto inicial de las derrotas de los bóeros, pues sin él, tal vez no hubiera triunfado Lord
Roberts, ni habría capitulado el valiente General
Kronj e.
No obstante esas derrotas, la lamentable guerra de Sud-Africa, aun tiene que dejarnos muchas en!óieñnnzas, en lo que se relaciona con el
amor á la patria y á la libertad, en cuyas aras .se
sacrifican los intrépidos bóeros, sorprendiendo cada vez más al mundo entero con su abnegación sin
límites y ~u defensa sin precedente; porqu e á

AÑO VII--TOMO I--NúM. 13

bireoior: Lic. BA.l".&amp;.BJ:. BEYES SPf•DOLA..

MÉXICO, ABRIL 1q DE 1900.

8vB8CRJPCI01'1 HENSOil J'OB.lNH ., IJ ,60
!DIUI JDB:lll U L&amp; C.i.PIT¿J., 11 .Z

Gerente: .&amp;.Jl'rOJfIO CUT ÁS

pesn r do las victorias alcanzadas últimamente por

las fu erzas inglesas, nada anuncia que esté próximo el fin de la guerra.
1~1 viejo presidente transvaaliano, se asegura, lo
ha dicho así en una entrevjsta: "Estamos dispuestos ú la paz, y é3ta se hará en cualquier momento
si se reconoce nuestra autonomía. De otro modo,
seguiremos luchando y Dios--no nos abandonará."
Ko es de esperarse, por desgracia, del proverbial
orgullo de la nación inglesa, acceda á esa demanda, y por olra parte, tampoco e~ de suponerse
prescinda el pueblo bóero de sus derechos y aspiraciones; así es que la guerra continuará, continuará el exterminio y solo con la desaparición de
e::a raza de valientes, se habrá llegado al término.
¿ Qué otra cosa puede esperarse, si nó, de un
pueblo que lucha como luchan los hóeros. rau;:ando la admiración de sus mismos adversarios, por

.Eape.ra.nd o e l X"e g r eao d el emba.rio.

el estoicismo que demuestran en todos sus combates?
Y á mayor abundamiento, las últimas noticias
cablegráficas que se han recibido, nos comunican
que lejos de apoderarse del ejército bóero, el de~diento que se podría imaginar, sabiéndose
los descalabros que ha sufrido, sus filas se engrosan
cada día con nuevos campeones resueltos á vencer

ó á -morir en la demanda, y hasta las mujeres y los
niños se han aprestado al combate.
Se asegura que se ha formado un cuerpo de 2,000
amazonas y no hay razón para poner en duda la
noticia, si se atiende á que en otras veces, los mismos ingleses han dicho en sus crónicas de la guerra, que las mujeres y los niños, despreciando la
muerte, han Jlegado hasta los puntos más peligrosos llevando á los soldados refuerzos de parque,
medicinas, víveres, etc.
Entre estas mujeres de excepcional aliento, se
encuentra la mujer del General Kronje, que lo
mismo que sus hijos, lo acompañan hoy en su honroso cautiverio.
Para dar más crédito á lo noticia hay que tener
en cuenta la educación y temperamento ele la mujer bóera, que es enérgica y animosa, y está ejercitada en la equitación, en el manejo de las armas,
y sabe resistir como un hombre las mayores privaciones y fatigas.

•

0.B.4.L. P.BEl!lCK, J efe dl la. Ca.b allerla I n g l esa.

UN EMISARIO INGLES.

Emiaario i n 1rl 6a en campamento boeX"o.

~ uestro grabado relativo, representa el instante en qu~ un emi~a~io inglés, bajo bandera parhunentana,. C'S rec1b1do ~n el campo bóero para
~er r~nduc1do á presencrn. del jefe del ejército,
y es mtercsante porque en él se vé claramente
que en la lucha actual se han estado obs'3rvaudo
fielmente las leyes de la guerra civilizada.
El e~isario, am~a:a~o por la bandera parlamentarm, puede d1r1g1rse solo y sin temor de
ninguqa especie, al campo enemigo, se le respetará y sea cual fuere el motivo y resultado de las
prop~iciones do que haya sido portador, se le
perffilte volver 11ano y salvo al campo contrario.

DICHA COMPLETA.
CU.ADBO D.E LOBBICB:Ólll'.

�Domingo lo. de _Abril de 1900. _

EL M:UNDO ILUSTRADO

,

EL EXTA:RIOR,
~

•-•Imperios monárquicos é imperio•
,-epub/lcanos.2.-•Transformaciones.

Perú, en efectos coloniales, le de la Costa-firme;
y la reciprocidad mercantil. "Las cuatro naciones
deberán considerarse como unidas por la alianza
más esti:echa, ofensiva y defensiva, para su conservación y prosperidad" ¿ Cuanto apostamos á que
en la primera asamblea orgánica del imperio, milord Salysbury, no hace más que amplificar estas
palabras del conde· de Aranda?

está ya de moda, es la proposi~ión del senador Hpara. solicitar de_ Nicaragua su m?reso ~ la fede~ción norte-americana, porque alh van a constrwr
los americanos un canal interoceánico. No, qu.e
diablo, que nadie tome por lo serio esta _pr~posición · son nuestros votos; este sistema de mv1tar á.
la· a~exión con el pretexto de que va á realizarse
una gran mejora, que de seguro, habrá de favorecer más al comercio americano que al de Nicaragua, es una doctrina inadmisib_le; afortunadamente el Senado rechazará la idea y Nicaragua
el proyecto; no faltaba más ¿pues á cómo se cuotizan en el mercado de la civilización humana, la
independencia y la libertad? ¿ O esto no es más
que para l_os fuertes?

1.-Es muy interesante seguir, ya no digo en la
historia (y es toda la historia) smo en los sucesos
que hace pasar dos veces al día ante nuestros ojos
el telégrafo, el perenne movimiento de integra~
ción, desintegración y reintegración de las cosas
humanas. En verdad, que la eléctricidad parlante
El imperio ó la federación imperial británica
ha suprimido el presente; el presente es nada, dice no puede ser una ciudad mercantil; ya lo dijicon profunda convicción Fernando Mendoza en mos otra vez, no puede ser .u n "zolverein," los
el "Loco Dios," es nada. Y a lo creo como que intereses económicos de las entidades federadas
así llaman el momento infijable en que lo pasado son profundamente divergentes y hasta antagónise convierte en lo porvenir; pero antes de la elec- cos; si se respetan, nadie se sacrifica por la otra,
~
tricidad y del vapor, nos hacíamos la ilusión de • si la Gran Bretaña no se resigna á ser el pelícano
2. -¿ Hay un movimiento separatista en Espaque íbamos de descanso en descanso, había un del Siglo XX, el imperio mercantilmente consipresente, era lo pasado . . .. hoy no, hoy la huma- derado, será un nombre. ¿ O será un instrumento ña? Los periódicos europeos hablan de eso y ennidad percibida en el tic-tic-tic del telégrafo es de ataque y de dominación armada para defender cuentran en la conducta de los catalanes síntomas
una torre de Babel, habla todas las lenguas, grita la I ndia contra los rusos, para arrebatar sus colo- inquietantes; sería curioso que mientras se contodos los gritos, rie todas las risas á un tiempo. nias asiáticas y africanas á los franceses, para solidan grandes imperios formados de nacionaliY hoy se vive más, es claro, como que dejamos im~edir á lo~ alemanes formarse un imperio co- dades colocadas á grandes distancias las unas de
infinitos ecos de vidas estrañas mezclarse al cla- lomal en China ó en el Africa ecuatorial? Este las otras; precisamente con el pensamiento de
mor de la corriente de la nuestra y hacerlo más será el objeto, tal será el fin. De aquí viene la mantenerse así unidas, España por medio de una
intenso y complicarlo más, pero vivimos menos exaltación de espíritu militar que ha nacido de la monarquía federal regresase á su Edad Media y
porque toda la rapidéz de las otras existepcias gu~rra Sud-africana y que las derrotas y las vic- se redistribuyese en provincias independientes que
aumenta la de la nuestra y la empuja y la precipita tonas _han_ oment~_do; de aquí vienen los planes de pronto entrarían en competencia y en lucha. No
en el perpetuo "devenir," como yo diría si no orgamzac10n, de_ eJerc1tos al modo continental que 1o creemos; en todas las grandes crisis españolas
fuese un académico. . . . . Antes era cada vida un transfor~ara, s1 s~ efectúa, el modo de ser políti- han resucitado los empeños separatistas como la
hilo de agua de un gran río, hoy es el mismo hilo, co y _social del remo unido; de aquí provendrán trama de la historia, la que no se ve, la que se
pero en una· caída incesante, una molécula del t~mb1én dos cosas : la mayor libertad de las colo- esconde bajo los l:iordados y los recamados de
Niágara.
m~s, que antes de un cuarto de siglb serán repú- las glorias políticas y militares, es el alma obscuQuisiera preguntar á mis cuatro lectores á qué ~h?~S absolutamente dueñas de sí mismas y la coa- ra y poderosa del pueblo, la que no c-ambia sino
vienen todas las filosofías estas .. .. No sé, es una l1_c10n de las naciones europeas amenazadas : Ru- co1;1 una. lentitud pasmosa, mientras en la superficie social una revolución se ha consumado en
impresión momentánea que os traduzco después sia, Alemania y Francia
~
el fondo del mar humano apenas empieza 'allí
de leer setenta telegramas y de adquirir el convencimiento íntimo de que el "vamos por parte5''
¡ Entonces Inglaterra contará con otro imperio ' los siglos son horas. En las horas que han p~sado
de todos los que disertan de palabra ó por es- sajón: los Estados Unidos! ¿ Quién sabe? El im- ya p~ra el alma cat-alana desde que en los albores
crito, es ya casi imposible y como, sin embargo, perio británico vencedor de coalición continental de~ siglo pasado luchó á brazo partido por un arpara hacer una cosa preciso es empezarla, aunque sería P?r tal extremo formidable que los Esta- c~iduque de Austria, á quien no se ocurría á nasea por el fin, empecemos . . .. .
dos Urudos se verían obligados á rendirle parias die llamar "extranjero," como ha llamado á la
reina regente un periódico de Barcelona la trasEmpecemos, ya que de descomposiciones y re- y á subalternársele; esto no será.
_Eentretanto, el tranquilo y risueño Mr. Me formación del catalán en español se ha v;rificado ·
composiciones se trata con estas cuestiones imperialistas que están á la orden del día y probable- Kmley espera la renovación de su candidatura de hay ya mucha comunión de recuerdos gloriosos,
mente estarán á la orden del siglo .... Un minis- la_ Convención republicana, que se celebrará en sobre todo, de dolores, de miserias é infortunios
tro del "Dominio," un canadense que es un_bos- F1_ladelfia en J un~~; es seg~ua la postulación y lo de esos inmensos que identifican á dos gru~
tano- latino, Laurier; ha revelado al mundo lo que mismo la re.elecc10n. Todo lo indica .La famosa pos humanos para siempre, entre españoles y catalosmismosingleses sospechaban mucho, pero sabían platafo~ma de San Luis Missouri se ha cumplido· lanes, para que los síntomas separatistas que hoy
poco : que el imperio británico pasa á ser de un las tan_fas ultraproteccionistas de Dingley ha~ se nota~ re_spondan á un mal positivo y hondo.
Mas es mdudable que si nadie en Cataluña
hecho á un derecho, de una situación á una ins- fav?~ecido el desarrollo , del capital industrial, la
quiere,
deja: de ser. español, muchos catalanes, la
titución, y que va á reunirse en Londres una asam- pohtica de los tratados de comercio r eclamada coblea especial que organizará el imperio; y ésta D?-º ?ompensación por los agricuitores no prote.c- mayo!ia qmzás, aspiran á seguir siendo dentro de
es la obra de l\Ir. Chamberlain, con ella quiere c~omstas ó menos proteccionistas acaba de réci- Esp_ana acentuadamente catalanes; la diferencia
compensar el mal efecto de la terrible guerra que bir satisfacción con el flamante t;atado comercial de mtereses mercantiles, industriales económicos
sucitó en el Cabo y que ha sido una gran se- con Francia; 1~ adopción del patrón de oro, aun- en s~m~, entre las diversas comarc~ españolas,
gadora de vidas jóvenes del "high-life." En de- que poco propia para tener contentos á los mine- tr~era s1em~re esta, c_onsecuencia, que sólo puede
nedor de un macizo formado por la Gran Bre- ros det Oeste, h_alaga mucho á los reyes de la ban- evita~ por un espmtu de mutuos sacrificios de
taña y la India, es decir, por una isla libre, regia- ca y. ?el negoc10, que tanto contribuyeron á la concesiones recíprocas, incesantemente renov~das
mente libre, una península esclava en Asia y otra elecc10n del presidente actual, y váyase lo uno en_ las leyes hacendari~s que deben estar siempre
isla cautiva, regiamente cautiva, en Europa, se · por lo otro. Pero en la plataforma de San Luis an1D1adas p_or una equidad superior, que sólo ueagruparán las colonias de Australasia, de Aus- había un parrafillo en favor de la ayuda á la Li- de n~utrahza:se por el papel de ¡µbitro enp los
traláfrica y del septentrión americano y forma- bertad_ de Cu?a, y de ese parrafillo ha nacido el conflictos de mtereses, enminentemente nnparcial
y s~reno, que debe desempeñar el monarca. y en
rán una vasta, una inmensa federación ¿ con qué I mpeno amencano.
ver ad, que un monarca no puede tener ra;ón de
objeto? l\1isterio.
P~1_es el imperio ha sido la otra capital de Mr. ser
en el mundo civlizado.
Estas ideas imperiales no son nuevas por cierto; McKinley y sobre esa plataforma imperial se haL_a
descentral!zació_n administrativa tal como el
en el siglo pasado las formuló en términos pre- r~n las elecciones próximas; van á ser un plebisciS'os el Conde de Aranda ante Carlos III después cito, un voto en pro ó en contra de la reelección gob1er~o del senor Silvela la ha própuesto no les
de haber firmado el tratado de París en 1783, fe e9uivale á otro en pro ó en contra del imperio. Se- ~ast~, Juz~an,~o por l~s exaltadas manifestaciones
-&lt;le bautismo internacional de los Estados Unidos: ra en pro el de la mayoría, de una gran mayoría. "~l · meetm?, de Lénda, los catalanes quieren un
o~e-rule, una completa autonomía dejando al
ningún profeta de fuera ó de dentro de la Bi- La guerra obscura, monótona y confusa en Luzqn,
blia, ha vaticinado en términos más precisos lo :pudo ~er un escollo para el triunfo del programa go~ierno central por misión única la 'política exporvenir como el testarudo conde Aragonés, · de imperw.l, ahora no; ya se convirtió en hábito el sa- tenor. ~sta es la federación; el viejo ensueño requien se burla con tanta gracia como encono el ber que todavía se baten en las Filipinas, y, aunque ;:spectivo ~el venerable Pi y Margall. Esta sería
a. desgracia para España. norque la d bil ·t ,
jesuita Coloma. Y allí está: después de preci- constan~es, los combates parciales no tienen im- hondamente
b
' l.'.
e I aria
, ' oy que necesita concentrar toda
sar las razones que tendrían las colonias españolas p_o_rtancia; to~?s tienen por segura la pacificasuil
en~rg1a
en
restaurarse
muy
inteli&lt;Tente
J muy
para hacer su independencia y la dificultad ex- c10n_; es ~uesbon de tiempo y yo creo lo mismo.
s enc10samente En la
, 1 º
trema de impedirlo aconseja al rey que "se des- El n!1pe~10 republicano, más aún, democrático repúbli
·
penmsu a, monarquía ó
haga" de esas colonias continentales, que distri- a1:1énco-msular, entra pues, en su período orgá- federacft~
~uede, n~ debe haber mas que una
buya la América española en tres grandes mo- mc?; mucha oposición encuentra en los Estados tiene la urtión : ~sp¡na Y p~~tugal, porque ésta
, o a isgregacion por objeto.
narquías: la de :México, la del Perú, la de la Costa ~mdos entre gente muy seria y de mucha conAfortu~a~amente, en la provincia catalana ñav
Firme; y añade: V. M. tomará el título de Em- cienc1_a; la verdad es que la gran sombra de
perador.
W_ashmgton_no se proyectará sobre la nueva y for- gran oposic1?n al predominio absoluto de Barcelona, que ,seria la consecuencia indeclinable de la
. Aranda, desoídó por desgracia, por insigne IDidable entidad que ha sur&lt;Tido en el mundo d
desgracia de España, asignaba al imperio un fin la guerra con España; ahora°dominan otras idease au_tonomm y la clase obrera se muestra bastante
claro que nos constituía en la parte más intersante otros afa7;e~, otros hombres; estos hombres pare~ fria :1nte estos º?natos de federalismo; no tiene
de él; se trataba de preparar la defensa contra la ~!n n:;iro_ticos, por lo inquietos, por lo insacia- fe _ni . en unos DI en otros para las medidas de
inevitable expansión anglo- americana; era pues ah::r." o llllporta, el camino está trazado y "go ~~Z~ªfs~ 1es tia do que exije sin cesar: la lirni taeg
e as rnras del trabajo los se!rllros
un inmenso organismo de resistencia, nunca de
los
obrero~
inutilizados, la prohibición del trab~:
ataque. Y las ventajas para la metrópoli ¿ cuáles
Lo que nos parece de pésimo gusto, y no nos
~e l~s muJer~s en las fábricas, etc. En una Catal~eran? A más de la de no perder radicalmente atrevemos á decir una violación clara del derecho
sus colonias, una renta para el erario imperial, un abuso más claro de la fuerza, porque este e~ nda hbre, ~emen, ,Y con razón quizás, el despotism 0
e una ohgarquia de patrones.
pagadera en plata, la de México, en oro la del un modo anticuado de decir las cosas y que no

f

y

n1:

¡e

Justo Sierra.

;

Domingo lo. de Abril de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

La Exposición de Paris.
~.;:::,,

En tanto que otras naciones han presentado,
-en los edificios erigidos á orillas del Sena, como una
antología ele sus artes nacionales, arreglando y acumulando una serie de motivos tomados de los edifi-cios típicos tle los países representados, Bélgica ha
transportando de una pieza y con las mi~n.rns proporciones del original, uno sólo &lt;le ;;u:; ed1fic10:; : el
l'alacio Municipal de Autlenaerde, qne es una vero.em obra de arte y un verdadero monumento que
con inte!ITidad absoluta se ha oirec;do á la admiración de los visitantes &lt;le la Exposición de rnoo.
Flandes, y por consecueucm Bélgica, fuero~,
durante la Edad Media, el teatro por e_xcelenCla
del movimiento de las Comunas; catla cmdad, de
_grado ó por fuerza, adquiría su carta de liberta?
y desde luego comenzaba á gobernar:;_e por sus ed~les que instituían su justi~ia especial y admtnistraban sus finanzas propias.
Las comunas de Flandes no sólo se oponían á los
señores tanmbién á los grandes Duques y llevaron
su osadía hasta el punto de hacer resistencia á Carlos el Temerario. La tranquilidad de que enton_c~s
_gozabaJ) esas poderosas ciuda_clcs, le:; pe~m_1tia
alardear de sus riquezas, hac:enclo eomtrmr los
más suntuo&gt;'0, palacios municipale~.
Francia no llegó, en tiempo de la:; Comunas, á
construir tan grandes "Maissons C'ommuns," pero
en revancha, las regias c,Ltedrales ~ervían de
centro de reunión á los burgucseR.
Entre los Palacios á que venimos refiriéndonos,
tres se pueden citar eomo verdaderas maravillas:
el de Bruselas, el de Louvin y el ele Audenaerde,
entre lo~ cuales es difícil decülir cuál sea el que
tenga más valor artístico.
Bl de Bruselas tiene una fachada de 80 metros
y su torre Re eleva á 140 metros, v f~é construído en 1406; el de Louvain, construido por los
años de 1448 á 1463,se compara, al verlo, á u-qo
inmensa pieza ele orfebrería petrificada.
En cuanto al de Audenaerde, que representan
nuestros grabados, dice Lemmonier en sus notas
de viaje.
" Cuando Re ha visto .el "Hotel de ville" de BruFelas y el ele Louvain, :falta todavía ver el de Au&lt;lenaerde. Este no palidece ante sus dos rivales,
por más que elloi. hayan impresionado Íuertemeni.e el espíritu. Es menos extenso que el de Bruselas, pero en ~us propoFcione~ reducidas y la abun-d.ancia de sn ornamentación, hay una simetría elegante, que .Re impone y le comunicn una belleza
aparte. Una c:encia admirable ha combinado el
decto de e~ta exquisita arquitectura, desde el
punto de viRta de una. armonía tan perfecta, que la
gracia y la irresistible seducción del detalle, no se
}Jercibe sino cuando se les estudia. De otro modo,
fascina la belleza del conjunto."
EJCPOSlCIÓlf DE P.4.BIS.---Pa.bellón de Bélgica..
Por otra parte, si la ornamentación de la fachada es tal, que no hay un pedazo de piedra sin
labrar. la disposición arquitectónica es de una
tiene el referido edificio y que serán reproducidas seantes, sus carretas tiradas por vigorosas mula'!
sencillez absoluta.
Entre las ,-erdaderas bellezas artíRticas que con- en el Pabellón de la Plaza de Orsay, se cuenta la enjaezadas á la Valenciana, se habría convertido
sala de los "Echevins," que también figura en en lllla ciudad puritana, llena de tragin comerc:al,
nuestras ilustraciones de este número.
de ruido de maquina ria y de humo de ch imeneas·
pero triste y aburrida, tac:iturua como lo son 1~
-------•------mayorfa de las ciudades de 'Norte-América.
Trataba de antemano &lt;le consolarme de aquella
transformación y de buscarle su lado bueno. Me
d_ecía "Cuba es riquíFima, sus azúcares pueden sur~)o&lt;~
t~r al mundo y sus tabacos son los primeros de la
berra; puedo proclu_cir café, vainilla, fruto:! tropiLa HabaQa de ayer y la HabaQa de hoy.
cales, maderas preciosas; en suma, es una isla de,
Febrero 22 de 1900.
oro: Necesitaba para llegar al "Hmnun" tle prosp~ridad y grandeza, de _que es susceptible, un goAl Ilegal' á la Habana, mi primera prcocup:1- b~erno menos opre,or, libertades comerciales y cación ha sido desembarcar, visitar la ciudad y ha- p1tale$ _emprencledorc,; para ronstruir ferrocuriblar, con cuantas personas están interesadas de las les, _mcJorar puertos, reconRtrni r los arrasndos incosas de la política, del comercio y de las (i nanzas, ~c~ios y rehacer lai; plantaciones. Libertades podel presente y del porvenir de Cuba, dt! ~us espe- ltt1cas y C?~erciales y capitales emprendedores .
ranzas de autonomía, del mejoramiento &lt;le tiUS pued~ summ1sLrarlos el Norte, debe haberlo hecho
condiciones y de todo cuanto atañe á su:; inte- ya y a esta hora Cuba y su capital, la Habana, dcreses.
b~n- ser me?os alegres, pero más libres, menos buConfieso que mi primer paReo por la ciudad fué lhc1osas y Juguetonas, pern más r·c1s; menos ciuparamí una decepción. E1:1peraba encontrarla trans- dades de placer y más ~entras del trabajo. A esta
formada é inconocible, muy poblada de yankees; }~ora la mercancia espanola, cara y de inferior cacréía, sabe Dios por qué, que no oiría hablar más ~1dad en razón de la protección ele desmesura ó meque inglés, que no vería mas que soldados y fun- JOr, del prohi_bicinionismo que la escudaba contra
cionarios americanos, y que en suma, ,ll¡'lella Ha- la coll}petencia, ~ebe haber sido reemplazada por
bana, casi andaluza, que conocí hace diez años, vi- el, art_wulo a_mencano. _Ropa, calzado, sombreros,
brante de ¡ olés! y de rasguido de guitarra con sus maqumas, w1skeys y vmos de California, frutas v
Salón pr1nc1pa.l.
cafés bulliciosos, sus portalerw.s henchid;s de pa- conservas, todo debe ser yankee. "American bar•~
,

Nuestro Representante rumbo á París.

�Domingo lo. de Abril de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
"Gracerie" "1.Ioney Exchange," "Goods for sale;"
"Spa.nish' spoken ;" tales deben -ser 100 rótulos y cartelones que se ostenten en las calles. Y el
templo metodista, la distribución de biblias, la logia masónica, deben estar en auge.
"Debe ser curioso ver circular por las calles á
los marinos vencedores en Santiago, con su gorrilla azul y su gran cuello vuelto; á los policías
y voluntarios yankees con sus uniformes grises
y sus fieltros de anchas alas; á las "pTimas"· coronadas de sombreros de "quesadilla" con interminable pluma de "guajolote," á los pastores protestantes y funcionarios administrativos, de redingote y corbata blanca, ahí donde hace diez años, bajo las "lonas" protectoras no se veían más que
hombres del pueblo, en pechos de camisa, caballeros y "señoritos" de sombreros de "jipi," mulatas descalzas y con pañoleta y guapas mozas, pero guapas de veras, de mantilla española y rosa en
loa cabellos."
Llegué, ví, y en efecto ... nada había cambiado .
Creí encontrarme en la bahía un par de acorazados
y media docena de cañoneros, como en tiempo de
la dominación española, y no había uno ni para
un remedio. En las calles sigue habiendo de todo,
españoles, cubanos, negros, mulatos y guapas moza.e; pero no yankees. En un día de ir y venir
por todae partes, solo vi un soldado; la policía es
cubana; lo son igualmente los empleados del correo
del telégrafo, de la aduana, los inspectores sanita.rioo; siguen siendo españoles ó cubanos los comerciantes y el comercio. Un hecho lo probará superabundantemente: ¿ pasan á creer mis lectoree que no he podido hacerme servir en toda la
Habana un ''bitter-curazao?" Nadie lo conocía ni
había oído hablar de él ... y á esto le llama~ la
influencia yankee! Otro caso : buscaba en las tiendru! no sé qué cosa y no podía encontrarla; un
individuo, compadecido, me indicó que.fuera á la
ea.lle de la Muralla, en casa de los americanos y
que encontraría lo que deseaba. Ya pareció el pei:ee, I?e dije, comercio americano tenemos! fuí y
efectivamente sobre no encontrar lo que necesitaba resultó que en casa de los americanos todo
el mundo era español y que me llamaron guasón
olWLdo al entrar saludé en inglés.

Pa:m transformar la Isla de Cuba en un centro
de (lOmereio y de industria americanos, los yankees
necesitan comenzar por transformar el clima de
Mi futura colonia. Cuando Fray Gerundio salió
de &amp;pafia y viajó por Francia se sintió súbitamente acometido de un inmenso afán de trabajo
é impregnado de espíritu de empresa. Dejó de ser
español y se volvió francés; llegó á comprender y
penetrar las ventajas del trabajo asíduo, del ahorro
metódico, de la audacia prudente y de la iniciativa
inuovadora. Volvió á España con cien grandes
proyectos en cartera, decidido á promover mejoras,
á. plantear industrias, á iniciar reformas. Llegado
á Madrid, la sujestión del medio se operó; volvió á acostarse tarde, á levantarse más tarde aún;
á concurrir al café y á los bastidores del teatro; á
despilfarrar el dinero, á criticar al gobierno y
quince días después había olvidado y los ratones
roído los cien proyectos grandiosos y renovadores.
Cuando los ingleses van á Andalucía visten de
corto, toman cañitas de manzanilla, pasean con las
manolas, cantan y bailan flamenco y son á diario
infieles á_sus esposas.
Tal me parece á mí que va á suceder con los
yankees en Cuba. El clima los enervará; los volTerá perezosos y despilfarrados; en vez de fundar
ingenios dormirán siesta y en vez de levantar fábrieas jugarán partidas de dominó en el café.
Algo de eso esta pasando ya.
Los pilotos de la nave no se apresuran ni á
organizar ni á reorganizar; llegan á sus oficinas á
las once y media y se retiran á las doce menos
cuarto; se mecen en la hamaca en el resto del día
J duermen á pierna suelta toda la noche.
Como dice Daudet de los funcionarios franceses
de Argel, son conquistadores conquistados por el
clima. Harán ahí lo que todo el mundo hace trabajar p@co, gastar mucho y divertirse ' aún
más y habrán conquistado un mercado más para
8U~ productos; pero no una estrella adicional para
su pabellón. Un yankee tropical es inconcebible;
trasplantado á Cuba perderá su resorte y su nervio; se !iciará en hojas como las plantas del país

y dará frutos voluminnosos, aromáticos y jugosos;
pero no nutritivos.
Y he aquí por qué al volver á la Habana m~
encuentro con que "Veinte años después" es lo
mismo que los "Tres mosqueteros."

LA ~IAR!!!
~

A BORDO DEL "VERSALLES"
Febrero 77 de 1900.

1

MiiS lectoree disculparán sin duda las inc&lt;&gt;therencias de este artículo. A punto fijo no se en
estos momentos si estoy de pie, acostado ó sentado, si tengo ó no tengo los pies en ~l techo, si
el escri'torio está bocabajo ó patas arnba. Todo
al derredor es movedizo é instable, todo gira, oscila, salta ó rueda. Siniestros crujidos de maderamen; ruido fúnebre de cadenas y fierros, como
en las casas de espantos; cascadas de vagilla que
se despeña y se hace "trizas;" de tiempo en tiempo
figuras pálidas y ojerosas &lt;le pasajeros, pasan,
vacilantes y trastavillando como si estuvieran
ebrios. Al exterior, silvidos y rugidos de viento,
agitación frenética del oleaje, .fulguracioncs de relámpago, estallidos de rayo de entre los cuales surgen los gritos de maniobra., los silvidos de
mando, los ayes de los mareados y los rezos de
las monjas. Hace mal tiempo, el ciclón que
arrasó, casi la Bretaña, nos honra con una caricia
de su cola de monstruo.
El mar es ..... la mar!!! En él, como en la
mujer, todo es aparente, falso, engañoso y cambiadizo. Es infinito, interminable y nada parece
más pequeño y limitado; el horizonte de mar
parece poderse tocar con la mano; es profundo
como el abismo, en su seno cabe holgadamente las
cordillera de los Andes, y todo él se vuelve superficie; parece blando, muelle, inconsistente y
sus andas llevan con desparpajo masas enormes
y leviatanes disformes; cuando salpica con sus
espumas parece que las ninfas riegan perlas y
cuando acomete con su oleaje parece que los tiranos apedrean con peñascos. Rizado por la brisa es verde pradera en la que pacen y juegan
blanquísimos r ebaños; sacudido por el huracán
es una charca de lodo espeso en ebullición.
La mar y la mujer son idénticas; t ienen las
mismas sonrisas y las mismas perfidias; las mismas
apacibilidades y las mismas furias; tienden los
mismos brazos y las mismas redes. El mar sereno es Margarita acariciada por Fausto, y agitada
y tempestuosa es Medea bautizada por Gason. La
mar promete goces como la mujer placeres y la
mar como la mujer los hacen pagar con torturas
y para que la identidad sea completa, la una
y la dtra encierran misterios impenetrables bajo
su movediza corteza, son volubles como el viento
y fecundas como la simiente.

Qué travesía! Nada más pintoresco ni más doloroso. Hemos visto mares azules, verdes, sonrosados; puestas de sol candentes entre nubes_ incendiadas; alboradas de nacar y rosa en cielos
aborregados; mares de aceite y mares de azogue
y hemos visto mares de leche y de fango, tempestades, huracanes, hinchamientos amenazadores
del oleaje ; abismos cavados bajo la quilla, montañas coronadas de espuma como de nieve los volcanes, naufragios .... todas las cuerdas de la lira!
El ''vómito" que acababa de asesinar á Adela Gini
en la Habana nos ha amenazado con sus miasmas
y las brisas heladas, las lluvias pertinaces y las
brumas inpenetrables nos han "acatarrado" (sic)
con romadizas, reumatismos y nevralgías.
~

Todo eso lo hemos visto y lo que es peor lo
hemos sentido.
Una travesía con mal tiempo
comienza por ser un sport, pasa después á la
categoría gimnástica y acaba por un verdadero
y desenfrenado "clownismo." Hay que aprender
á andar, á estar sentado, á tenerse en pie.
Para ir de un punto á otro se trazan las más
complicadas curvas y las más vistosas espirales.

=-- Domingo
.

lo. de Abril de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

La f.amosa línea recta entre dos puntos es m1 mitoy la verticalidad una hermosa utopía.
Nada está quieto, ni conserva su pos1c10n;
hombres y cosas pierden toda compo~tu~a. L os
vestidos tienen en sus perchas oscilac1ones deahorcados en sus cuerdas; los cuadros hacen reverencias y salutaciones ceremoniosas; las botellas
y los vasos patinan sobre el skating &lt;le los manteles; los vasos de las "polkas" se salen del cuello de los botellones y las maletas rodando en loscamarotes golpean aquí y allá con la tenacidad
del ariete y la regularidad del martillo.
L avarse, qué problema! rasurarse, qué peligro!'
vestirse, qué hazaüa! Se anda siempre sobre el
alambre de Bland ín; subir, es un escal-amiento;.
bajar, una. caída: en los pasillos los muros lanzan y "restan" á la gente como los pelotaris "sacan" y "restan'' la pelota. Se consume una cantidad prodigiosa de fuerza muscular y se impenden
esfuerzos inauditos para poder estar quieto. Por la
noche, en la cama, no hay manera de descansar ni
de dormir; el cuerpo en el camastro rueda como
una canica; t.an pronto se está en el colchón
como en la pared; hay que asirse á un pasamano
"-~.,
d h oc '' ~Jara ,no caer; se pasa sm
· cei;ar .de la pos1c10n ~uprna, a la lateral; ya se está bocarriba -ya
bocab~Jº , la. m~r voltea y rueda al pasajero como
la cocmcra la fritura y resulta de ahí que á bordo
Y con mal 'tiempo nada hay más fatigo~Ó que
el descamo.
Pero en ,-nm,a,. más vale e.si; e,; preíeribleJJ
en el fondo lo doloroso á lo monótono; con el dolor
y el peligro del pasado, se hacen las dulces melancolías y los intensos goces del futuro y en
la vejez, rodeados de nuestros nietos en el salón de familia, tendremos la satisfacción inefable
de contar lo que es una tempestad en el mar y de
gozar con el espanto de las mujeres y el a~ombro
&lt;le los niños.
Si el viaje continúa tan accitlentado vamos á
volver insoportables.

Para poder alzar OEado el vuelo
Con menos pero de la tierra al clelo,
Sor Juano.lnbi de lo. O,n.

En pos de almo laurel y dgcta oliva
Dejado el bosque y la natal cabaña
A la corte viniste que no empaña
Tu candor ni con su oro te cautiva;
~

Y en el claustro te albergas fugitiva
Qué pureza y virtud y paz entraña
Y desdeñas del mundo amor y· saña
Muerta á sus ojos, á las letras viva.
-&lt;:::,.()-&lt;:::,,

De t u alma los nobles ideales
No alcanzaba á llenar el bajo suelo,
Ni á beber de tu ingenio en los raudales.
-&lt;:::,..()-&lt;:::,,

.. _¿6:

Y te desatas "para alzar el vuelo"
"Osado" y libre en trovas inmortales
"Con menos peso de la tierra al cielo.' '

:A:·:.-:
.. i- ·

.,

Clearca Meania.

.

.·.' 't' .
-

I'

• .' ~· 'J

...

.

"

4• \ P,;,.

......

De el libro '·De las burlas ''

XXI
Y a está; no tengas miedo de mi pena;
no me pondré en ridículo; precisa
fingir, y fingiré, ¿ V es? la sonrisa
acude á mi semblante y lo serena.
¡Vaya un ejemplo el tuyo!. .. ¿M:agdalena? ...
,¡ Te iiguras que un Cristo se improvisa?
¿ 9ue te perdone así? Vas muy aprisa;
Oallate: ei; lo mejor, no estás de vena.
Y bien : me voy, termina tu tocado,
no te alarmes, lo sé, no es de buen tono·
no rolveré á llorar como he llorado:
'
tú guarda tu maldad y yo mi encono ...
¿ Uomo b11enos amigos? ... Aceptado.
¿ Qué &lt;!uieres más? .. ¿Perdón? .. Pues te perdono.

oCuis

q.

Urbinc.

Luchan el cierzo y austro; leve bruma
El valle, el monte y el zafir empaña
Y rumoroso sus arenas baña
Inquieto el mar con irisada espuma;

'

. • •. o I·

..

~

,.

Bn grupos, balador y ágil trashuma
El rebaño y se llega á la cabaña
Donde no lejos de un rival sin saña
Sacude el gallo la mojada pluma;

·•
.
~.
i
o

Y arrástranse las nubes son sublime
Susurro en el pinar. ¡ Cuánta belleza
La tenue, blanca luz al cuadro in1prime!
-&lt;:::,.Q -&lt;:::,,

SOL PONIENTE.

Adorno del granito, la flor se mira flava
que en apacible tarde la agreste cumbre dora,
y el océano lejos dilata brilladora
la fimbria de su espuma mientras la luz acaba.
La niebla está en el valle. La alondra qué can(taha.
calló sus meloclías, el humo se evapora
de los pajizos techos, y la campana ahora
del mar al sol se junta y el "Angelus" alaba.
Sus greyes los pastores aguijan en el llano;
de la hondonada s1;1oe lento clamor lejano
cual ec~s de un ab1s~1_0 que van en triste enojo.
FranJas obscuras tmen del horizonte el velo·
y el sol ya :moribundo sobre el opaco cielo, '
las varas de oro cierra de su abanico rojo.

y del invierno acrece la rudezJ.
Este llover tenaz que á el alma oprime
Con in.finita y plácida tristeza.

.

• 1•

.

. ;~,

.
!

.·

:e:·.••..,·• :•., ·. ••~ ~•~ •
• •

Clearca Meania.
y

• •

1

......

•

o

..

l•

. .
')

~ ,A~

~
• o (1

r.,.,
t

�•
EL MUNDO ILUSTRADO

Do~ingo lq. de Abril de 1900.

clf(ézrco JI el dalva6or.
Oportunamente hemos dado cuenta, en nuestras ediciones diarias, de la cordial acojida que el
Salvador dispensó á nuestro Encargado de Negocios en Centro América y de las entusiastas manifestaciones de afecto y· consideración dirigidas,
con este motivo, al señor General Díaz. Acabamos de recibir un volumLnoso paquete de periódicos salvadoreños, donde se detallan esas manifestaciones. En la imposi bildacl de copiarlos íntegramante, nos complacemos, aprovechando
nuestra edición ilustrada, en hacer público que México corresponde á esos afectuosos sentimientos y en r eproducir la fotografía del digno Presidente de la
simpática República.
La excursión de nuestro representante, según los dichos periódicos, fué una verdadera. y continua ovación, desde que pisó las
playas de Acajutla hasta que emprendió viaje á Costa Rica. Fué
á esperarlo á dicho puerto el Subsecretario de Relaciones Exterio_...
res, señor General Cañas, quien,
al brindar en el lunch ofrecido á
nuestro Enviado, le dió la bienvenida en nombre del Gobierno: un
tren especial llevó á la comitiva
hasta San Salvador, y á su llegada, pueblo y Gobierno se esmeraron en el más delic1do trato y
las más finas atenciones, con bailes, comidas y serenatas. Dice el
Diario del Salvador del 23 de Diciembre último:
"A las 9 p . rn. ocupaban sus
r espectivos asientos en el lujoso
comedor del 1Iotel Nuevo Mundo,
que resplandecía de luces eléctricas, los siguien tes caballeros : D.
Federico Gamboa, Ministro de
México en Centro América, y su
secretario privado señor Meneses,
Dr. Rubén Rivera, Ministro de
Relaciones Exteriores; Dr. Don
Fidel A. Novoa, Uinistro de Hacienda; Doctor Don Francisco
A. Reyes, Don A. B. Agacio, General Don J aan J . Cañas, Subsecretario de Relac;iones Exteriores;
Don Rafael Vega Górnez, Doctor
Don Daniel Huezo y Paredes, Subsecretario de la Gobernación;
Coronel Don J acinto Castro, Subsecretario de la Guerra; Don Tomás U garte, Cónsul de México en
el Salvador, y Doctor Dpn Carl os Varaona, Abogado consultor del Gobierno.
Ofreció el banquete al señor Gamboa, el Doctor Don Francisco A. Reyes, en fáciles y expresiv-ps términos, y acto continuo, contestó el obsequiado coh la donosura que él acostumbra en
tal es casos.
En el curso de la comida hicieron uso de la
palabra el Doctor Don Rubén Rivera ~• el General Don ,Tuan J. Cañas, impresionando agradablemente á la concurrencia."

Desde las seis de la tarde cÓmenzaron á reunirse en el Parque M:orázán numeroso;; grupos de ciu?adanos de todas las categorías sociales, llegando
a formar un total aproximado de más de tres mil
personas.
Formados en el mejor orden y precedidos de
multitud de faroles chinescos, dirigióse la gran
comitiva, del Parque al H otel Nuevo Mundo, donde se aloja el señor Ministro.

•

~

-&lt;::::&gt;,

Agrega el mismo Diario del 28 de Diciembre:
"Como estaba anunciado, aye·r noche veri:ficóse
l a ovación al Excelentísimo señor Don Federico
Gamboa, Ministro de 1Iéxico ante el Gobierno del
Salvador.
La manifestación popular, espontánea fué entusiasta.
'

,,

Exnio. Sr. Gral.

a.

Toniás Regalado!f

Presidente de la B.ep"tiblica del Salvador.

A los hombros era conducida una alegoría, en la
que sobre una columna dorada de _sólida base y
elegante capitel, veíase el retrato del General Don
Porfirio Díaz, Presidente de ~léxico, sobre el
cual se uníalJ. por un laz.o los pabellones mexicano y saln1doreño. Todo arreglado con muv buen
gmto artístico.
•
m pueblo vivaba entusiasmado al pueblo mexicano, á su Presidente y á su :Ministro señor Gamboa.
Los miembros de la Junta organizadora, acompañados de personas distinguidas de esta sociedad,
cerraban la. marcha al compás de los alegres
acordes de lh Banda de los Altos Poderes.
Frente al Hotel, lujosamente decorado, habíase
colocado la tribuna para los oradores encargados
de ofrecer la ova~ión y para todas aquellas perso-

nas que quisieran hacer uso de la palabra.
También frente al Hotel encontrábase ya preparada la orquesta, dirigid-a por los profesores Don
Flabio Pineda y Don Manuel Montoya. Componían la orquesta más de 40 filarmónicos, escogidos entre los más distinguidos de esta capital.
Al llegar la comitiva frente á las habitaciones
del digno Ministro mexicano, oyéronse vivas al
Presidente y pueblo de México, á su Ministro y al
Presidente del Salvador. Vivas que fueron contestados por el señor Gamboa, aclamando al pueblo y Gobierno del
Salvador.
Principiaron los discursos, haciendo uso de la palabra el joven
poeta Don José María Gomar,
quien en correcta alocución, llena de expresiones de afecto hacia
el pueblo y Gobierno mexicanos,
ofreció al señor Ministro Gamboa
la manifestación popular que se
se Je hacía.
Hicieron uso de la palabra en
térrn i11os galanos y cultos, los señores Ge11eral Don Juan Cañas,
Doctor Salvador Rodríguez, Doctor Rubén Rivera, :rüinistro de la
Gobernación, Don Vicente Acosta y Doctor Manuel Cabrera, todos ellos á pedimento y por aclamación popular.
Hacer elogios de los brill:mtes
"improntus" de los oradores, ye
conocidos por sus talentos, es
ageno á una ligera revista como
ésta.
Después de los caballeros mencionados, y enmedio de atronadores aplausos y vítores, hízose oír
la voz del señor Gamboa, quien
manifestó su agradecimiento por
el obsequio que se le hacía y sus
simpatías personales y las del Gobierno mexicano -para con el pueblo y Gobierno de~ Salvador.
Continuó la orquesta ejecutando piezas escogidas del repertorio
nacional.
El pueblo, por aclamación, solicitó del señor Gamboa que saliera con él á dar un peseo
por las calles de la ciudad, á lo
que el señor Gamboa accedió con
el mayor placer.
Y-a á esta hora, que sería las
10 p . m. la concurrencia había aumentado notablemente, llegando
á más de 4,000 personas.
En medio al entusiasta grupo, veíase al festejado acompañado de los señores Doctores Fidel A.
Novoa. Ministro de H acienda; Doctor Rubén Rivera, :Ministro de la Gobernación; General Juan
J. Cañas_, Subsecretario de Relaciones Exteriores,
Coronel Don Jacinto Castro, Subsecretario de la
Guerra; Doctores Don Francisco A. ReYes D. Rafael Yega Gómez y muchas otras perso1ias'de viso.
Recorridas las calles principales, llegaron con el
pueblo al Parque :Motazán, donde el señor Gamboa
volv~ó á hacer uso de la palabra, dirigiéndose en
particular al pueblo, haciendo elogios de su cultura y demostrándole siempre grandes simpatías.
En este lugar también hicieron uso de la pala~ra los Doctores Rubén Rivera y Salvador Rodnguez.
pel Pa~que_ Morazán íuése toda la comitiva á
deJar al Casmo Salvadoreño" al ' Excelentísimo

Domingo lo. de Abril de 1900.
:señor Gamboa, quien se despidió de todos en los
términos más corteses.
·
Siguió. el ~compafiamiento, precedido por la
.Junta Direct~va y otras personas importantes,
hasta el Palamo Consistorial, donde fué obsequiado
el, pueblo_ de una manera espléndida, distrilmyendole licores y refrescos.
~asada la distribución al puebÍo, la banda tocó
f~gma, Y todos con un orden admirable empren-dieron la marcha para sus domicilios.
P ero no. podía terminar así tan simpática y
:alegre manifestación.
Yarios filarmónicos, entre ellos algunos de los

EL MUNDO ILUSTRADO
que habían tomado parte en el concierto frente
al Hotel_ N"ueYo .Mundo, dispusieron obseqqiar por
su propia cuenta y de "motu propio,'' al señor
Gamboa con una serenata que le fué llevada al
Casino, donde se encontraba aún.
Recibiólos el seJi.or Gamboa con la amabilidad
que le caracteriza, obligándolos á entrar á los salones del Casino, donde estuvieron tocando más
Je dos horas.
La ovación hecha al Excelentísimo señor Ministro de México deja muy gratos recuerdos. Ya
por lo espléndido ele los fe:;tejos. como por la siro~
patía que produce de un pueblo á otro pueblo."

Seguramente la mutua simpatía entre las dos
Repúblicis libres y hermanas. tienen que avivarse,
con efusiones tan espontáneas y tan estimables.
P ueden estar seguros los salvadoreños de que aquí
se les quiere y estima cuanto se· merecen : prueba
de el_lo es la satisfacción con que nuestro pueblo
~a visto que el Ejecutivo brindó franca hospitalidad al Salvador para que exhiba sus productos
en el Pabellón Mexicano durante el próximo certamen de París.

'

Jncendio del r:'eafro Oe la C!on¡edia Francesa.
El día 8 del actual se registró en París un he,cho que conmovió hondamente á aquella bulliciosa población, cuyo aspecto habitual fué modifi-

ralmcnte ocupada por ambulancias, fuerzas de
bomberos, policías, imaginarias y los curiosos que
lograban acercarse para ver cómo la fachada del

De fotografía 8'llvia.da por nuesti,o representa..nt , en Paria.

-cado bruscamente al acabar de pasar el medio día.
La actividad de los negocios casi se paralizó y entre las multiutdes que recorrían las calles se
:adrnrtía.n semblantes espantados. Todo se debió
.á que con la mayor rapidez se había propagado
una nueva desgraciada: el teatro de la "Comediafrancesa" estaba ardiendo!
A la misma hora, desde muchos puntos de Par ís, se veían elevarse, en el centro de la ciudad,
_gruesas 1mbes de humo negro. Al largo galope de
los caballos, las grandes bombas de vapor, envia-das por iodos los cuarteles, cruzaban las calles, y
-con el ruido que su tránsito pr ovocaba, no había,
-en menos de diez minutos, persona que ignorase
1~ noticia d~l incendio. Puede decirse que_ el pá,
mco se habia apoderado del corazón de París, y
-enmedio de él, incontable mu ltitud se dirio-ía
hacia
0
la plaza del Teatro Francé1&gt;.
Para_ comprender la aglameración de gente, basfa decir que el siniestro se inició á la hora en
-qu~ los trabajadores salían de rns talleres y todos,
olvidando sus quehaceres se dirigían inmediatamente al sitio ele los sucesos.
Razón había para ello, no hay francés que no
,se haya sentido inclinado hacia aquel teatro don•de los em pera el ores y reyes del mundo entero acu-dían á aplaudir á los "ChefR-d'oeuvre" del "sprit"
irancés.
Aquella vieja casa de Moliére tenía gran presti:gio, era atracti,o, tal vez porque nadie dejaba de
Tecordar l:,is animadas soirées que en él se verifical)an, aun en honor de los más altos huéspedes de
la capital de la Francifl.
Aquella plaza, que tanfas veces se vió llena de
¡:meblo entusiasta, el día del siniestro estaba lite-

teatro, tantas vccJs decorada con arle, en quellos
momentos era escalada por todas partes.
Entre la multitud ee escuchaban los más ani-

moeos comentarios acerca de las pocas segurida- ·
des q~e los teatros ofrecen y muchos, mostrando
sus billetes _de entrada, manifestaban que habían
e~capado milagroSll:mente á la catástrofe, porque
debian haber astisbdo á la fanción anunciada para
la tarde de aquel día.
~o les faltab'a razón: aquel día iba á representarse '~~ajazefl y "Le deputé de Bombignac," la
CJmpama estaba muy bien aceptada y había gran
drmanda de entradas.
Si una hora y media más tarde se inicia el siniestro, tal vez se hubiera r egistrado UJ.1a hecatombe.
tanto es así, que á la hora en que se dió la voz de
_alarma ya estaban en_ el teatro todos los artistas
que iban á tomar par te en la representación.
He aquí como refiere la prensa france;;a este
acontecimiento, que ha sido verdaderamente sensacional : •
"Pasado el medio día, los obreros y maquinistas
del teatro, que ya estaban listos para encargarse
de sus respectivas labores, escucharon una explosión, y momentos después vieron las primeras llamas que iniciaban la destrncción. Dieron aviso á
uno de los artistas que estaba vistiéndose en su
cuarto y previno que se toca~e la campana de alarma; pero la confusión, como sucede en esos casos, se apoderó de todo~ los ánjrnos, todo se volvió
gritos y carreras y entre tanto, los hilos eléctricos
de la campana de alarma quedaron fundidos y
el fuego hizo sus más rápidoB progresos.
8in esta cirCllnstancia, tal vez se hubiese loo-ra0
do salvar la mitad del teatro.
Yeinte minutos después de iniciado el fuego, había tomado tal incremento, que no sólo la escena estaba envuelta en llamas, sino que éstas salían
por las Yentanas de la fachada principal.
P or más que los bombero~, la policía y la fuerza acudieron con toda violencia, el siniestro fué
inevitable, el teatro se redujo á cenizas y hubo he-

\

De fotografia enviada por nuestro representante en Pai fs.

�•
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo lo. de Abril de 190~

Domingo lo. de Abril de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

)

ridos de más ó menos gravedad, pero_ lo más lamentable fué la muerte de Madmoiselle Jane Henriot, que iba á representar el papel de Zaire y
1ue había llegado demasiado temprano para tener

tiempo de vestirse con propiedad. Estaba en su
cuarto cuando el fuego se inició y no llegaron á
sus oídos los gritos de alarma. sino cuando el incendio estaba muy avanzado. Al salir de su cnar-

E- f1º11Jbrec_1to
·

l

-Valiente, noble y justo Conde de las .Almuj,as, mi padre y señor, ¿ por qué me dejáis en la casa
en vez de llevar me á combatir contra los moros?
¿ Acaso no estoy ya en edad ele guerrear, puesto
que cumpliré doce años el mes próximo? ¡ Vive
Dios, sabed que soy hombre y capaz de demostrarlo!
.Así habla Miguelillo, el hijo y heredero del
conde, y habla con tal seriedad, que su me.dre y sus
, dos hermanas, no se atreven á reirse, no obstante que no les faltan las ganas. En cuanto al
conde mismo ni siquiera sonríe, y á sus ojos acuden lágrimas de jubiloso orgullo, al pensar que su
hijo es digno de él. Y le contesta igualmente serio:
-Ya sé que eres hombre, Miguelillo, y capaz

de demostrarlo. Y estoy seguro que lo demostrarás combatiendo contra los moros. Sí, pues, te
dejo en casa, no es porque no te considere apto
para la guerra, sino 'porque, partiendo yo, es necesario, precisamente, que en la casa se quede un
hombre.
-La razón me satisface, replica Miguelillo, y
os doy mil gracias, mi padre y señor, por habérmela explicado. Estad tranquilo y tened por
seguro que no os arrepentiréis de haberme confiado, durante vuestra ausencia, la defensa de
vuestra casa y de vuestro nombre.
Mientras que el conde estrecha entre sus brRzos á su hijo bien amado, la c:i::.&lt;lesa no puede
evitar un cambio de miradas irónicas con las hermanas de Miguelillo; y la orgullosa dama, desde lo
a~to de sus treinta y nueve años, y las dos muchachas, una de -veinte y la otra de dieciocho años,
murmuran simultáneamente: ¡ Oh, el hombrecito !
-Sea! contesta Miguelillo, que las ha escuchado. Seré en efecto un hombrecito, pero un hombrecito que tendrá el suficiente valor que las circunstancü1s exijan. Juro por mi patrón Santiago,

que derribó al Diablo. que c.-omo él sabré derribar
á todo aquel que hacer quiera afrenta al blasón
del conde de las Almuja5, mi padre y señor !
Esa misma tarde partía el conde y :M.iguelillo
exige que en lo suce~ivo. todos los de la casa no
le llamen ya )Iiguelillo, sino Don Miguel, y que
los e~cuderos de la serridumbre vengan á pedirle
á él, á Don Miguel, las órdenes y la consigna de
la ca;:a, puesto que él es su guardián y su hombre.
De e;;a suerte han pasatlo meses y meses y ha
transcurrido hasta un año: y no solamente ambas
hermanas v la condesa han cesado de hacer caso
á :Miguelillo, sino que hasta la servidumbre misma ha dejado de obedecerle. Pero el hombrecito
sigue velando sobre la casa, puesto que es su guardián puesto que es su hombre .. .. . .
-¡ Alerta, alerta! ¡Levantáos todos, escuderos
de mi servidumbre, y á las armas! Ladrones y
asesinos se han· intro&lt;lucido en la mansión de mi
padre y señor. He llegado á tiempo para matar á
uno de ellos, pero los otros se escaparon por los
jardi:o.es. ¡ Perseguidlos, apresadlos! ¡ Alerta, escuderos de mi servidumbre, y á las armas!
A esos gritos de .Miguelillo todo el mundo se ha
levantado. Se han reco_rrido los jardines y las cercanías, pero no se ha encontrado á nadie. Efectivamente, los ladrones y los asesinos han huido
~uy ,sigilos~~ent~ sin duda,,ímes no han dejado
mngun vestigio ru de su hmda ni de su lleo-ada
absolutamente ninguno.
"' '
En cambio, en las habitaciones había testimonios de su presencia, sangr ientos testimonios que
probaban que_ :Miguelillo no había gritado "alerta"
en una pesadilla de niño asustadizo, sino que realmente tuYO que habérselas con una banda de feroces brigantes, puesto que había matado á uno.
Su cadáver yacía en la propia recámara de la
condesa, al pie del lecho de la condesa de las Almujas; y Miguelillo, no se había satisfecho con
atrav~sarle el_ corazón de una estocada, sino que á
renglon seguido le había deshecho la cabeza con
el puño de la espada,pegando tantas y tantas veces.
qu~ el rostro no era más que una masa informe y
rOJa.
[.Ay! debieron ser muchos esos asesinos, para
deJar en tan poco tiempo tan sangrientas huellas de su paso; á saber, tres t ristes muertaF: la
condesa de las Almujas, apuñaleada en su lecho y las dos hermanas de Miguelillo, apuñaleadas
también_en la recámara pr óxima,
en el dmtel mismo de la puerta
del cuarto de su infortunada
madre!
No extraña á nadie que Mio-uelillo haya perdido la cabeza,ºante tal desastre, hasta el grado de
empeñarse en deshacer el rostro
del miserable asesino; ni extraño
es que no haya recuperado después esa razón perdida. ¿ No había tenido suficientes motivos para quedarse loco?
Y está loco, en efecto, el pobre
Miguelillo; no puede contestar
al juez que le pide detalles, que
quiere saber cómo pasaron la,1
cosas, cuántos eran los asaltantes,
por dónde se fueron v &lt;!Ómo los
notó Miguelillo y cómo pudo resistirlos.
Miguelillo permanece siempre
estupefacto, con la mirada fija,
vacía la cabeza, muda la lengua,
como una estatua. No sólo· no da
detalles, sino que parece haber
olvidado el horrible ac;onteciase!qn-q op!panns !S pmn 'oiua~
en un sueño soñado por otro que
no fuera él.

to la sorprendieron las llamas, cayó desvanecida Yla asfixia se encargó de lo demás.,
.
La biblioteca del teatro y algunas decoraciones,.
fué lo únieo que se logró salvar.

En tal estado lo encuentra, al volver ele la gue-rra seis meses más tarde, el noble, valif'nte y justo Conde de las Almujas, cuyo· corazón amenaza
reventar al peso de tantos desatres. Su digna esposa y sus amables hijas han muerto asesinadas, ysu único heredero, Miguclillo el hombrecito, no
es ya más que un idiota lamentable!
·
Solo y enfrente de ese mudo, el conde llora la
destrucción de su casa. Pero hé ahí que, de repente, el mudo habla, sí, habla con una voz en queya 'no_ solloza la demencia y en la que, por el
contrario, palpita la razón. Y Miguelillo, abrazan-do á su, padre con un abrazo viril, le dice en seguida, gravemente y clavando la mirada en sus
ojos:
-:Noble, valiente Conde de las Almujas, mi paclre y señor : hace seis meses que finjo haber perdido la razón v la palabra, para no revelar á nadie lo,
qtie sólo á vos quiero revelar, á saber : que no,
tenéis que arrepentiros de haberme confiado, dur ante vuestra ausencia, la defensa de vuestra casa y de vuestro nombre ....
Y al conde estupefacto, narra la verdadera historia que todo el mundo ignora; narra cómo,.
cierta noche ovó reir á través de la cerradura del
cuarto dé la condesa; y narra que también él fut
á mirar por esa cerradura ....
-¡.Ah! exclama, noble, valiente y justo Condede las Almujas, mi padre y señor : perdonad QUP
no manche mis labios y vuestros oídos diciendoos
~o que ví. Que os baste saber que_ maté, cuál debía,
a los culpables y á los testig-os de la infamia. Al
hombre le desvestí y le desfiguré para que se leconfundiese con un vulgar facineroso y no se lecreyesen ladrón de vuestra honra. De este modo, el
b~asón de nuestra casa perdura puro, supuesto que
nmgu~o sabe su mancha. ¡ No, ninguno en el mundo, m~ _padr,e y señor, ninguno más que vos y yo r
Y sere1s el umco que lo sepa, pues el único testi"o
que existe d~ esa ve:giienza, mi señor y pad;e,.
oh ,n?ble, v3:hente y J:1-sto Conde de las Almujas,
el umco testigo que existe, es este hombrecito que
no lo dudéis, es hombre y capaz de demostrarlo! '
Y tal diciendo, Mig-uelillo el hombrecito después de haber abrazado de nuevo á su padrecon un abrazo viril, le estrecha 1-a mano lealmente,_ya no_ como hijo sino como igual, ya no con lágrimas srn_o con ·estr ellas en los ojos. En seguida,
de una puna.lada en pleno corazón, á los pies de su
padre ~e mata.

Jean lf ichepín.

(8uentcs del &amp;'{aniccmic
E:L CREADOR DI HOMBRE:S.
En plena sala de la Exposición de la .Academia,
se lo dijo aquel hombre conceptuado por todos
como maestro, se lo dijo en voz baja, cortando la
frase con sonrisitas q1i1e hicieron el efecto de alfilerazos al pobre joven pintor.
-En efecto; ese Judas está bien muerto; pero

Un dí-a se lo dijo un compañero : "Deja los cuadros y dedícate á algo más práctico; que vas á
volverte loco, y sin conseguir el triunfo."
Todos lo desalentaban, todos lo creían inútil!
fa demostraría con el tiempo que se habían equivocado.
¿Volverse loco? ¡ Ah! serí!I, volver á volverse
loco, porque á despecho de las precauciones tomadas por su familia, para que no lo supiese, un
buen amigo se lo había hecho saber.
Había sido al cumplir los 11 años. En efecto;
él lo recordaba muy bien; es
aecir, recordar que había estado
loco, precisamente no, eso no.
Y ¿ por qué se había vuelto
loco? ¿ Cuál habría sido su locura?
¡Era extraño! no lo recordaba; que no sepa el loco cuál es
su locura, es natural; pero
¿ por qué no ha de saberlo después? Si no está ya loco, debería record-ar al loco que él representado durante una época
de su vida, el loco que él había
sido antes. A ver, haría un esfuerzo de memoria. Si se pudiera haciendo un esfuerzo, alcanzar en la memoria lo que se desea y se ve muy alto, muy lejos,
lo mismo que en los gimnasios
se llega á alcanzar el techo,
asiéndose de un cable, y subiendo por él.
Pero no, no ienía ni un hilo
de cuyo extremo tirar y tirar,
hasta que llegara lo que había
más allá, dentro de una caja
por donde se asomar-a el cabo
del hilo mismo.
Sentía entre los dedos las canicas, sentía el atractivo desvanecimiento del columpio, se
veía en aquel gran patio acom.
pañado de sus primos lidiando al hermoso perro negro; pero de$pués ,después
chocaba contra el paréntesis que se abrí:t en su vida, caía en una honda laguna, una laguna de aguas
negras, muy negras, que se le presentaban en su
pasado.
Y se perdía, se hundía, en aquella laguna, por
más que l:ichaba desesperadamente para alcanzar
la superficie y mantenerse en ella caminando en la
dirección que deseara.
~xperim1:mtaba _la angustiosa sensación que exp_enmentar1a perdido en un amplio salón obscuro,
sm poder hallar la salida.
Sentía una inexplicable impresión ele vacío dentro de ~l mismo, primer o, y después fuera, pero de
un vac10 cercano, como si estuviera en peligro de
caer en un pozo próximo, obscuro y profundo, muy
obscuro y muy profundo.
_Y dese,1ba no pensar más en aquello. Inconscientemente imprimía fuertes sacudidas á su cabeza, como para ~uyentar una idea que hecha
moscardón le cosqmllase con necia insistencia en
el cráneo.

no porque se haya ahorcado, no; usted es quien
lo ha matado; igual estaría si lo hubiese presentado vendiendo á Cristo; falta expresión, falta vida. ¿ En dónde están las huellas que dejó es-a vida
al desprenderse de este cuerpo? Decididamente
tienen razón los cr onistas : usted nunca podrá pintar más que cadáveres. E sa figura acaso con un
soplo de vida ....
-Qué crueldad-y el infortunado creyó que tollos los visitantes habían oído la opinión, que todos
iban á verle saltar la vergiienza que sintió subirle
al Nstro en una gran oleada; y hubiera deseado
arrancar de la pared su cu-adro y echar á correr
c.-on él á cuestas para ir á esconderlo en donde naLl ie pudiese hallarlo.
Desde entonces fué su constante pesadilla esa
opinión : "no podría pintar más que cadáveres."
¡ Y aquel soplo de vida!
Bien; trabajaría mucho, estudiaría mucho, y pasaría la mañana y la tarde, ... y la noche en su
taller.
;. Por qué no habría de dar vida á sus figuras al
lrausladarlas al lienzo, si las sentía con vida en su
-¡ Diaulo! Sería grave eso de volverse loco.
interior?
Y en el taller pasó muchas horas en mangas de . ) ~ .co~enzaba á recorrer á grandes pasos la
h_al?~tacrnn. procurando recorrer y silbar con precamisa, con el vestido manchado, el cabello en dec1s10n un, trozo ele ópera, ó recitar sin equivocarse
sorden, y con el pincel en la mano. Y siempre su
'
obra era coronada, con corona de espinas, por el una poesrn, que él había aprendido muy bien.
fracaso.
Sentado, tranquilo, empezaría.
Sentía las palpitaciones de la concepción, con
¡ El segtmdo verso lo había olvidado!
placer materno, pero luego experimentaba la doloY ¿ desde cuando? ¡ desde el día anterior!
rosísim-a tristeza de la madre que esperaba ansiosa
E:a serio que empezaran á escapárselo
ver el fruto de su vientre lleno de vida, y mira desl~s ideas. como se le escapaban las mapués nacer un cadáver.
riposas, _cuando ya creía tenerlas apre,e\. cada nueva derrota que suiría, pasado el motadas baJo su sombrero, allá por la época
mento primero de desesperación furiosa, acopiaba
de los 8 años.
nuevas energías, nuevos bríos para la lucha.
Tomó el sombrero y se descubrió la cabeza.
Triunfaría al fin, porque perseveraba.

Siguió repitiendo el primer verso, y el segundo
no 111lgaba.
Se pasó la mano por la. frente, y ti·opezó oon el
sombrero.
D:er;r'ibó la silla al ponerse en pie de un salto.
1Y
vió fil espejo el rostro encendido, y sintió
sudores....... .
No, pero no estaba loco; estaba excitado.
Desde el momento en que pensaba que podía estar loco, ya no lo estaba.
Ya vendría la tranquilidad.
¡ Ah! pero ese sí era un mal sintormi: ¡ él mismo
trataba de convencerse de que no estaba loco!¿ No
sería e:;e el principio? ... . .
El aire fresco de la noche lo tranquilizaría; era
bueno un soplo que apagase aquella fragua que
tenía en la frente.
No quería estar solo; tenía horror á la soledad,
horror á la }.¡)cura: ese era ¡el horror al vacio ! tenía miedo al loco que quería asaltarlo.
Fué en busca de amigos; ¡ ellos también! "¿ Qué
tienes? ¿ Traes algo raro?" En verdad, vienes Ol(traño."
.Al acostarse, menos exitado, repetía que tendría
que confesar -alguna vez que se habían equivocados
sus figuras vivi rían; y sonriendo añadió: yo encontraré ese soplo que ha. de darles vida.
En sueños vió á una Venus imya que paseaba de
bracero con un capitán del ejército, por la Gran
Avenida; ¡Vivía, vivía! Luego unH. gran torre en
actitud de a'trojarsele encima (¿ Sería la de Pisa-?)
Y él, tendido en la orilla de la convexa cúpula de
una catedral, sentía que un sueño irresistible lo
iba dominando poco á poco; al pensar en que rodaría á la muerte, si se dormía, hizo esfuerzos
gr-andes para no dejarse vencer por aquel sueño
traidor, y . . . . . ¡ de veras despertó!
Repuesto µn tanto del susto, som:¡ó, sonrió de 61
mismo; también reirían de él los demás si se volvía loco. Unos lo compadecían, otros se reirían,
los demás allá se horrorizarían. Y él ¡ ignorándoló1
El no quería que lo comprendieran; siempre le
había repugnado inspirar lástin1a; y necesitaba tener completo el pantágrama de sus sentimientos
para poder. coresponder á los que inspira.se, y
poder odiar, y despreciar ... . .
Seguramente por el tiempo que había descansado del peso -agobiador de su miedo, lo sentfa:-más
fuerte que antes.

se

.

.

.

..

.

.

.

.

.

.

Y ahora, suponiendo que volviese á estar loco
¿ cuál sería su locura?
'

r

-·
-~·--&gt;tt .
~

'

�Domingo lo. de Abril de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
¡Cualquiera!; una repetición continuada del
tema que tuviera entre manos~ cuando lo asu~tara
la locura· uDa frase, . .... ¡quien :mbel; su tia la
loca repcÍ.ía constantemente : "Yo, soy yo."
' razón.1
Y' despué.;;; de todo, ¡aque11 a. 1oca t ema
Pero no él no llegaría á estar lo(•o otra ,,ez; se
mataría a,;tcs que consentir en llegar ú estar

loco.
Llegó á la fonda ya muy entrada la t?nle. .
Los sirvientes so nreían 1:tl verlo; :,;1 rv10 especias
al vino · bl' llevó á la bocn el tapi'm de corcho en
\'CZ de ~rn pedazo de pan; y (·omo hL i;erv.illeta no
quisiera c.~társele fijlt en un lugar. hL azoto c:on Iu-

rhi. contra el suelo.
Cuando las sombras comenzaron á entra r en el
gabinete, aúu per1nauccía allí, agitand~ nerviosamente entre los dedos, un pedaw tic 1mga de pan.
hscapÓsele clC' entre los dedos el e~fcroide, y al verlo caer sintiú la misma. impresión &lt;le terror que
habría 'sentido, si so le hubiese caído algún objeto
quebradizo, c:=:.timad ísimo parn él.
8e in(lin6, y ayudado por In luz do un í?:,foro,
buscó ha.••d.1.L encontrarlo, el e--feroide de miga de
pan.
..
1
renía una grieta, que le pilr('l'IO una bocaza que
re:a grandemente.
P odia ~C'n-i r aquella boln w1.ra una. caheza, y
empezó Íl modelar un cuerpo pan1 la. cabe7:a .
Quién :-ahe l'i á Dios le sttldrh1 po r cásualidud la
cabeza del hombre, cuando luchaha por da~ íorma, una forma humana, al barro t¡uc revolna entre las man o:-i.
Y le hizo mucha gracia la idea. y rió estr~pitosamente.
C«ando iH:abó el mulleco, lo apoyó contra la boteila que tenía {'Jl frente. Le parecib que s~ movía,
girando de un lado para otro, sohre un pie.
Y lo rod eó con un soplid o ¡ se mor:n 1
Gritó con íuria: ''he triu □ faUo, he triunfado;
encontré el ~opio, ¡ lo encontré!'' -y echó á correr entre gritos y gesticulacione'l.
Las pa redes de 111 celda estaban aprctaclas ele
figuras á li'Lpiz unas y pinc-eladas otru!s.
Y apoyado~ &lt;'ontra la pared, á lo lilrgo de] muro,
en los rin C"o nes, ó tendidos en el suelo, estaban
los futuro!t- hombrC's, los muñeco¡,; ele barro. Unos
con la caheza inclinada sobre el pecho y los bruzos
caldos, en postura de ebrios que yu no pueden llegar á su rasa. Otros con 1n ícnte levantada, en actitud orgullosa. como si p1·etendieran desafiar con
la mirada &lt;1uc les falta.

LAS VOCKS DE: LA DUDA.
I
Oh siglo! á tí, que en la verdad ~eposn3,
qué te importa el dolor! Mas¿ nu adtvrnaa
que ese eol de tus albas luminosa~·
es una flor c1ue brota entre tus rumas? ...
¡Qué valL' que hayan perfumac.la.s rosas,
ai para. &lt;·ada rosn hay cien espinas!
¡ Que hayan ele 11ochc luminosos rastros.
si una nuhc no más cubre cien astros!. ....
Víctima de este e.ig1o, que responde
-jamú::= al corazón-sólo á la mente,
dudo del porvcniL" que se me ese-o nde
y á la vez desespero del prescn le.
¿ A dóndC' irá la Jlumanid11d . il ,1ónde,
sin levantar la pensati nt frente.
buscando á Dios, no por el altn ,•íclo,
sino ara-.o c-uído por el sucio .... ?
¿ A tlúnclc iri.'\ la llunrnnidad C'llllsada,
sin fe en l'I Porvenir. que s.iempre obseu ro
pre~énta~e ú la. tímida. mirada
del e~píritu Ué!Jil ó in~cgurn:'
¿ A &lt;lúnde se hnlla el fin de c,ta jornada?
¿ Dónde el principio cstú de ese futuro
con quC' ~oñó ]a Humanidad un &lt;lía,
cuando el al ma soiiaba todavía ... ?

i Oh! _vo también me río del estulto
que anle el ídolo tiembla; mas precisa
que lenga siempre el sacerdote un culto
y siempre el luchador una divisa ...

Caras lristes, muy tristes algunas, y desbordantes de alegría otras, como si hubieran retratado la
expresión del semblante de su creac~or, en lo:; momentos etl que les dió forma.
Algunos sentados recordaban_ los ídolos indios,Los tendidos con la cara al cLelo, y los brazos a
lo largo del cuerpo, parecían cadú.vcrcs que, en la
plancha del anfiteatro aguardasen el &lt;•ruel hii,l uri
del disector
Y él con las ropas manchadas, barrosas la cam
y las manos, se abstraía en la. fabricación de un
nuevo hombre, ó iba de un lado para otro, entablando conversaciones con sus fantochc3, explicíLndoles proyectos de creación. Por mon:enlos, se
quedaba fijo en mitad de la pieza, temendo ansiosas miradas en derredor, 1mrando atentamente
á alguno que le parecía haber visto moverse.
A un visitante le explicó durante una tarde,
cómo debía. de ser la "combinación química perfecta que necesitaba obtener en un soplo preparado,
para que pudiera volver hombre á un muñeco,"-y
con grito~ destemplados, g ri tos furiosos, crispaclores, grito.s loco~, pidió retortas y matraces.
La lluvia de sombras que caía sobre la tierra se
hacía más copiosa, más den!:ia.
Ya habían sido recogidos y aprisionados on sus
celdas, tocios los asi lados que antes vagaban por el
jardín y los patios.
A lo lejos se oían gritos destemplados, y se
Yeían temblar las flamas ele las lampa rilla.5, ~n las
farolas ele los corredores.
El loquer o, al dar vuelta á la llave de la puerta
que cerraba una celda, lanzaba al cielo sus últin.10s
bostezos de la tarde, ya consolado con la idea del
próximo clcscanso, cuand o fué llamado de la Administración.
-"Qué íastidio"-y á paso lento se encami nó á
la pieza en donde el Administrador, ca lada la vieja
gorra, como era su incurable costumbre 1 y saboreando &lt;lo cuando en cuando el cigarrillo, in:,cribia
en el registro las generales del úl timo huésped ll egado.
Le entregaron, como un íard, aquel bulto
humano1 y él lo tomó bruscamente por un brnzo,
y lo hizo caminar, lo r emol có hacia adentro.
AJ recorrer el patio, de cuando en cuando, el idiota volvía la cara y veía al loquero, con esa risa especial de los idiotas que sale breve, seca y co rtada,
como enlrc golpes de hipo.
-Y ahora á buscarle lugar,-se dijo el loquero.

Palpite un sacro ve rbo en cada insulto;
un germen salto en la voltaria risa;
fecúndese á la par que se derrumba:
i pase el arado encima de la tumba!
No piense nadie que en la cruz me escudo
y con el brillo celestial me ciego;
mas yo no quiero ser el siervo mudo,
que avcno.s tiene frases para el ruego.
Yo, si duda mi siglo, t.ambién dudo;
yo, si niega mi siglo, acaso niego;
pero no tengo libertad en vano:
sea el siglo mi ley, no mi tirano!
¿ A qué Yivir, si el alma es soplo leve?
¿ A qué luchar, si el már.; l.lllá no existe?
La lógica del Siglo diecinueve
muy lógira será . . ... ¡ pero es tan t riste!
¿ Quién bajo el peso del dolor se mueve,
y 8urge, y ele otras formas se reviste,
si Lázaro ¡ay! espera el anunciado
grito clo Dios .... i y Dios está callado!
¿ Como resucilar? ¿ Cómo se aspira
ú sacudir el vugo, si la l clea
por los infiernos de la duela gira
y espantada de Dios revolotea? .....
La Humanidad, que con sorpresa mira
t.odo á Sll rededor, porque es aira
y tieno el sobresalto del delito,
caída está : cayó de lo infinito!

La Hltmaniclacl caída y Dios ~u~¡wnso:
ni RIia sube hacia El, ni m baja ú leila.
La Fe solo es el alma del incien¡:o,
que se disipa sin dejar más huella
que un montón de ceniza. Horror inmenso
mata la lu z de la divina estrella,

Pasaban por el frente de la celda repleta de futu ros hombres.
-Aqui puedes quedarte por lo pronto-y lo
empujó á la celna.
. ,
hl creador sumido en la penumbra de un rmcon,
no pareció culvcrtir la visita. . ..
.
.
De pronto sú oyeron g ritos fo rtisrmos, gritos
que llenaban al as il o.
Acudieron.
El infoliz idiot11 era sacudido con fuerza, por su
compañero de celda, que gritaba:
-He triunfado, he tri unfado ; se mueve, se
mueve.
El idiota fijabtL en él sus ojos ~i n n.1irada, reía
con una risa. hipm;;L, halbucía p-alahras 1ncmnprensihles.
El loco seguin sncudiénd olo, y en tono que no
~e definía~¡ en\ de mando ó admiración, agregaba:
"lmbla, hal,la, y luego: he triunfado, he triunfado!

Domingo lo. de Abril de 1900.

,

EL MUNDO ILUSTRADO

las desesperaciones del gusano
y las tristezas lóbregas del cuervo . ....

no me digais que erea y que no niegue,
ni me digáis que niegue y qu e no crea!

1ya que la muerte para el hombre es sólo
el abrazo del hijo
la madre!

'J'odo un mundo de sombras á caído,
se ha roto y se ha esparcido
en las campiñas de mi ideal risueño,
por donde el alma va, huerfana y viuda:
mi alma. fué ayer la púrpura del sueño;
mi alma es hoy la mortaja de la duda!

i Dudar! siempre dudar! Siempre la vida,
de un ideal suspendida,
oscila cual un péndulo agitado,
que al marcar en la esfera de la mente
todas las ilusiones del pasado,
marca todas las dudas del presente ..... .

El hombre ahí se rí e de sí mismo
con amargo humorismo ;
porque ve que sólo es en s.u8 tormentos
glóbulo de jabón, •i uego de esp umas:
es una vanidad sin ornnmentQ;;,
como si fuera un _µavo real 1:1in plumas!

¿ Cómo arrancar de la razón la duda,

Ah! la cicntia aprendamos encermtla
en esa carcajada :
si la muerte es mejor, vivir 1í prisa!
Mas . . .. no debemos de reirno::i tanto;
porque tal vez en medio de h1 risa,
con el esfuerzo se nos salte rl llanto!

Wla amó á la mujer, ella amó al hombre,
y quiso unir su nombre
á todos los impulsos y progresos;
y sólo halló, tras de las luchas fieras,
altos montones de roidos huesos
coronados de tristes calaveras! . . . .
¿Quién sondeará el sepulcro, y de la bruma,
que en el fondo se esfuma,
con un puñal de luz rasgará el pliegue?
Mientras haya algo afuera de la idea,

que su garra filuda
clava en todo el que canta y el que sueña?
¿ Cómo aclarar el turbio escepticismo?
¿ Cómo ablandar lo duro de la peña?
¿ Cómo alzar una cumbre en el abismo?
i Morir para saber! Ante la fosa,
donde todo r eposa
y donde acaban la ficción y el dolo,
torpe es que el can de la blasfemia ladre,

"º"

José S. Cl¡ocano.
Lima-1894.

•••
Cuando ~e lo (•ontaron al nuwl)lro, son rió y
aiíadió:
- N unco. habría podido pintar más que cadáveres.
FRANCISCO ZARATE RUIZ.

guía una vez del mago peregrino
que hoy en busca de Dios tuerce el camino ....
Ya que el vicio es la ley del mundo entero,
ya que Dios cede su corona al vicio,
nada del mundo ni de Dios espero:
ni del Mal cierto, ni del Bien ficticio . .. .
Hastiado de las luchas. sondear quiero
de la tumba el abierto precipicio,
desque en el viajo ele la humana suerte
la ,,ida L'l" el camino dí• la muerte! .....

El nuevo edificio del Casino Españo:I
De:;c]e hace tiempo tenían varios miembros distinguidos de la Colonia Española, residentes en esta capital, el proyecto para la erección
de un edificio de la propiedad de la citada colonia, que reuniera las condiciones necesarias para
quedar en él establecido el Casino Español.
La citada idea vino á formalizarse hasta el
año de 1895, en que se formó una Sociedad Anónima en la cual figuran caballeros tan respetables
como los señores Lic. Sánchez Gavito y D. José
U . Bermeji11o, se compró desde luego la casa número 1½ de la calle del Espíritu Santo, que en
otra época formaba parte del convento que en
dicha calle existió y que llevaba el mismo nombre;
se procedió á convocar ingenieros tanto de esta
capital como del extranjero, á efecto de que, presentaran proyectos para la realización de la obra,
que próximamente se emprenderá.
Entre los
proyeclos presentados merece particular atención
el de los señores ingenieros Robles Gil y Zozaya,
el que se dice vá á ser adoptado.
Nuestro grabado presenta la fachada del edificio que será toda de cantera labrada de estilo árabe,
adunándose con el del Renacimiento, que tendrá
la halconería balaustrada de piedra siguiendo hasta donde es posible el mismo estilo, el resto del
edificio.
La parte baja, como se ve, parece ser débil
con relación al resto del edificio; pero esto
es . en virtud de que la Junta Directiva,
resolvío que la parte baja, exterior, quedara
destinadn á almacenes; tendrá la citada
fachada cuatro grandes puertas; la primera del
lado Sur será la de entrada al Casino y las tres
restantes serán las de los almacenes, de la puerta
de entrada al" precitado centro de reunión; sigue

un pasillo que dá acceso á un gran patio
que con techumbre de cristales, pavimento de madera y un bonito decorado quedará
convertido en el salón de tertulias y bailes que
se verifiquen en el Casino; estando además destinado este salón á. academias. En las crujías laterales de esta sala quedarán instalados los billares, restaurant, cantina y otras dependencias.
En el segundo cuerpo ó sea el entresuelo, se
piensan establecer las oficinas de la Legación y
Consulado Español, salón para Juntas, Biblioteca
y salones para juegos de cartas, dominó y ajedréz.
El tercer cuerpo del edificio estará formado de
pequeñas habitaciones que se destinan á caballeros socios dP.l Casino que se encuentren en esta
capital sin familia.
En e] atico, como se vé, ostenta la citada construcción dos bonitos remates con los escudos de
España y México.

Proyecto para el Palacio de Justicia.

=

De verdadera importancia es la obra á que se
ha dado principio para la nueva construcción
que se destina para Palacio de Justicia del Ramo
Civil, y que se encuentra situada en donde en
otro tiempo existió el antiguo Cmvento de la
Enseñanza, en la calle de Cordobanes.

Uamamos la atención de nuestros
lectares!I acerca de los n,agn/1/cas Ba•
netas que publican,as en este ntín,ero,
con el pseud6nlmo de " Olearco Wleonia!l!I, que es el qu'e usa el lima. Sr. Pagaza, Obispa de Veracruz.

II
¡ Cuántas veceM, de pie sobre ]a fosa,
quise romper 1a losa,
creyendo hallar tras de la loza el cielo
y de otrM mundos el divino rastro:
si la n u ht~ ante tl l a8tro tiende un velo
{1 travé:,i. ele C!-O velo brilla el astro!
'
j Cu.í.nta~. ,le &lt;'cmenk&gt;rio en cementerio
lw Yiolailo el mi:-lcrio,
'
hundiendo mi razón, ll rnu de vida,
de la lllll&lt;'rte rn los fíuwhre-; horrores
'
C'trn I h11 nden :iu C'nheza t•i.:t remecida
e n la ho1•n del leó n lo~ do1m1doresl .....

Ya

el Po111Uate, L)llt~ aturdió mi mente,
la hom presente.
ha. de r,1:-g-ar lu~ f\omhrzi~ de mi abismo·
ya, el l(•on no ha de rugir en el desierto;
sepu~tarnlo mi SU('ilO, 1í un tie mpo mismo
111)

l' II

ha, sido tum lm, ente rmdor -v muerto!.
El i1~uila que aye r murió en el monte
inmenso el horizonte,
siente hoy, al ver el porvenir humano
que coníunde en la tumba al rey y al sier.o,

Proyecto para. el nuevo Palacio de Juatici a.

•

Según el proyecto l1ccho quedará un edificio
completamente adecundo al objeto á que M destina. En cuanto á la distribución interior, las
oficinas estarán reunid11 ~, las que por su relación
y semejanza deben esta rlo; res pecto al estado material del edificio en la actualidad, hará un año
y medio que se repuso el segnndo y tercer patio;
reposición que mejoró el aspecto interior y &lt;lió
alguna más comodidad á las oficinas allí situadas.
En el nuevo local se aprovecharán los dos salones de Jurados, que quedarán disponibles luego
que se terminen, el C'i11co de Mayo próximo, )as
obras del Palacio de Justicia del Hamo Penal,
situado en Belén .
Jm grabado que ho_y publicamos, representa Ja
mitad de la fachada por el lado Poniente, pues
como se sabe, el edifirio se encueHtra dividido
por una pequeña capilla.
Pt,ra hacer una separación de las oficinas, que
son de índole diversa, en la citada construcción,
estarán colocados los tribunales federales en un
patio y los del Distrito Federal· en el otro.
La idea de esta mejora fné de los señores Secretario de Justicia y Procurador del ramo, en el
Distrito Federal, quienes se dirigieron at señor
Presidente de la República, el cual desde luego
apoyó la idea, oyendo á la vez á los señores Magistrados que forman la Suprema Corte de J usticia de la Nación.

�EL MUNDO TLUR'T'R~no

.
10·• de Abril de 1900.
D om¡_ngo

~L MUNDO 1LUSTRADO
AÑO Vll--TOMO I--NÚM. 14

:Director: Lic. ll.A.FAEL BEYES SPÍNDOI..\..

MÉXICO, ABRIL 8 DE 1900.

SUBSCRI PCIOI&lt; MENSUAL FORANEJ., SI.~
lDEM JDEM EN LA CAPITAL, Sl

Gerente: A.NTOllíIO ClJY ÁS

•I

♦

'1
.,
~
11)
C'\

~

'ts

.,Q
Q

11)

~

t:

11)

..:

•

..

C)

•

11)

(u

~

~-

o·

-?
Q.

11)

:;·
C)

~

~.=--

"ti
Q

C)

•

♦

♦

CRISTO EXPIRANDO SOBRE L~ CRUZ.
¡DIOS MIO, PEBDCNALOS!
cu.a.n:ao DB v.a.s DIO:lt.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95141">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95143">
              <text>1900</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95144">
              <text>7</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95145">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95146">
              <text>13</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95147">
              <text>Abril</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95148">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95165">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95142">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 1, No 13, Abril 1</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95149">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95150">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95151">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95152">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95153">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95154">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95155">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95156">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95157">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95158">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95159">
                <text>1900-04-01</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95160">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95161">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95162">
                <text>2017575</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95163">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95164">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95166">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95167">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95168">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="1648">
        <name>El creador de hombres</name>
      </tag>
      <tag tagId="1647">
        <name>El hombrecito</name>
      </tag>
      <tag tagId="1607">
        <name>Exposición de París</name>
      </tag>
      <tag tagId="1645">
        <name>General Tomás Regalado</name>
      </tag>
      <tag tagId="1641">
        <name>Imperios monárquicos</name>
      </tag>
      <tag tagId="1642">
        <name>Imperios romanos</name>
      </tag>
      <tag tagId="1646">
        <name>Incendio Teatro de la Comedia Francesa</name>
      </tag>
      <tag tagId="1643">
        <name>La Habana</name>
      </tag>
      <tag tagId="1644">
        <name>México y El Salvador</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3644" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2284">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3644/El_Mundo_Ilustrado._1900._Ano_7._Tomo_1._No._14._Abril_8..ocr.pdf</src>
        <authentication>ce2c5ed3430ca064fd802f6b3c4c1692</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117464">
                    <text>EL MUNDO TLUR'T'R~no

.
10·• de Abril de 1900.
D om¡_ngo

~L MUNDO 1LUSTRADO
AÑO Vll--TOMO I--NÚM. 14

:Director: Lic. ll.A.FAEL BEYES SPÍNDOI..\..

MÉXICO, ABRIL 8 DE 1900.

SUBSCRI PCIOI&lt; MENSUAL FORANEJ., SI.~
lDEM JDEM EN LA CAPITAL, Sl

Gerente: A.NTOllíIO ClJY ÁS

•I

♦

'1
.,
~
11)
C'\

~

'ts

.,Q
Q

11)

~

t:

11)

..:

•

..

C)

•

11)

(u

~

~-

o·

-?
Q.

11)

:;·
C)

~

~.=--

"ti
Q

C)

•

♦

♦

CRISTO EXPIRANDO SOBRE L~ CRUZ.
¡DIOS MIO, PEBDCNALOS!
cu.a.n:ao DB v.a.s DIO:lt.

�EL MUNDO ILUSTRADO

t.--La conferencia da la Haya.
2 •••/nglaterra y el Africa austral; los
votos de América.
3 •••• Rusia y Turqula.

En el parlamento belga y en el Reischtag
alemán se han hecho alusiones entre irónicas
y tristes á la ine:fic-acia de la Conferencia
de la Haya y, cierto, hay para qué: la terrible campaña en el Africa Austral, abierta
al día sio-uiente de la Conferencia, y que ni pudo
ser evitada ni ha podido ser atenuada, y si han pensado en ello las altas potencias que firmaron los
protocolo;:, es para descorazonar al optimista más
r ecalcitmnte. A eso aludía el monseñor que en el
parlamento belga mezclaba á sus observacio~es
m elancólicas sobre ese tema, unas cuantas alus10nes de mal género á la política de Inglaterra; el
ministerio lamentó la ofensa por boca de uno_ de
sus miembros y dió plena satisfacción á los in~leses
y á la reina; muy bien hecho•; era esto de rudimentaria cortesía. Pero es la verdad que esta lucha
sangrienta en las cuencas del Tugela, del Orange
y del Va.al parece un comentari? sa~cásti~o de
conferencia; verdad que el arb1traJe obhgator10
fué desechado; pero, en :fin, el espíritu _paci:fica~or
que animaba ,á los altos delegados. ~ubiera de~1do
encontrar una forma de intervenc1on que hubiese
neutralizado la obra de muerte. El espíritu del
Tzar Nicol ás se transparenta en sus invitaciones,
y aclaraciones, la conferencia debía en ~u ánÍ:111º
imperial significar, sobre todo, un paso mas, un rmportante paso, en la solidaridad hum~a.
. .
Sobre esto, precisamente, pronunc10 el M1mstro de Relaciones del Imperio alemán contestando
algunas interpelaciones s?cialistas, cier~as frases
categóricas correctas y frias como la hoJa de una
espada,
las que hay que doblar tristemente la
cabeza. El Emperador Nicolás había adoptado como norma del concierto que provocó valiente y
humanamente la vieja divisa: cada uno para todos,
todos para cada uno.
..
Lo contrario proclama el conde _de Buelow: ?~da
cual para sí mismo. En las cuest10nes de poht1ca
internacional el Imperio, dice el Ministro, no reconocerá nunca otra guía de conducta que la "salud pública" del pueblo alemán. Estamos_ convencidos, son su s palabras, que un Estado mdependiente tiene en sí mismo su :fin; que no puede, en
el dominio político, reconocer :fines más altos qu_e
los de la protección de sus intereses y el $.ostemmiento de su independencia para realizar l o que es
el objeto mismo de su existencia.
De modo que su :fin humanitario. no lo es para el
Imperio, si en algo se comprometen_ ¡,u~ ~nter~ses;
como dice un oocritor, eso es el mdividuahsmo
internacional en lucha con la solidaridad humana.

!ª

ante

!.-La nota de costo de guerra Sud-africana se va pi"ecisando ya en Inglaterra; el sacrificio de hombres se calcula poco más ó menos
en ninte mil hasta la entrada del mariscal Roberts á Bloemfontein, entre muertos, heridos y
perdidos; el sacrificio de dinero es com_~ d~ 400
millones de nuestros pesos. Y como el eJercito ha
crecido mucho, y como la guerra sigue y cuando
haya con cluído comenzará un largo período de paz
armada, ha sido preciso equilibrar el presupuesto
y evitar el "deficit" con impuestos nu~ios; á lo;
ino-leses, aunque están perfectamente dispuestos a
pa~arlos, les parecen altos; con decir que sólo sobr: el impuesto á la renta (income-tax) el recargo
será del 50 por ciento, podrá comprenderse que no
son precisamente leves los tri~utos que se preparan.
Hay algunos periódicos serios como el "St James
Gacette," que no sólo no los encuentra ieves, sino

endiabladamente pesados.."Ros hemos arrojado,
dice, en esta guerra "inevitable'' con el fin de desembarazarnos de los "colosales" armamentos boers
que habían llegado á costar "seis millones de libras" y co.n el propósito de mejorar ~as pe_rspectivas de lucro y las condiciones de ex1stenma d_e
una ciudad del 'l'ransvaal, y para ello hemos sacrificado 10,000 hombres, gastado cien millones de
libr as desconcertado nuestro sistema colonial en
'
.
Sud-Africa, y probablemente toda nuestra orgarnzación interior. Cada boer sometido nos saldrá costando dos mil libras, cin contar las que nos costará
gobernarlos."

La muerte del gran patriarca guerrero de los
boers dará motivo para otra proclama del shuffeta,
caudillo de las tribus ó Juez (como lo fueron Sefté, Gedeón ó Samson) del padre Kruger, en que
citará tres ó cuatro salmos en honor de su amigo,
que será llorado por los "comandos" y seguido en
espíritu hasta su última casa, por todas las almas
honradas c1e todas las Patrias honradas, empezando por la de su Majestad la piadosa reina Yictoria:
"Dios, dirá el viejo Patriarca sobre la tumba de su
amigo, Dios le reserYó el supremo consuelo de dormir el sueño eterno en su tierra todavía libre. Juremos que siempre lo será esta tumba."
¡ Noble y gran pueblo éste, y cómo merece ser
libre y ser respetado, y qué aplauso inmenso de 1~
civilización humana recibirá el Imperio inglés s1
lo respeta y lo deja libre! Si logra ser vencedora
y hace esto, la gratitud de la Holanda africana le
será más provechosa, que la sumisión por la fuerza y la opresión y la tiranía. Esperemos de Inglaterra un supremo ejemplo; habrá mostrado así que
coJ1serva íntegro su resorte moral y que siendo
bondadosa y generosa, resulta ser la mejor calculadora, como siempre.

Por lo demás, la falta de J oubert sólo será moral; desde el punto de vista militar quizás no. Ya
estaba viejo, tenía m3s tierno el corazón de lo que
acaso convenía en una guerra desesperada y todos
saben que al temor de sacrificar á sus boers se debió que dejase al tiempo, y no á una acción rápida
y decisiva, la rendición de Lady Smith, que habría cambiado un poco la faz de la lucha: Seguro
de que Buller no podría llegar á la plaza sitiada
mientras él no se retirase, en lo que tenía perfecta
razón, esperaba que los sufrimientos acabarían
con la resistencia del General White; y estaba á
punto de lograrlo, cuando el plan estrátégico de
Lord Roberts, obtuvo feliz suceso en el Estado L ibre y lo obligó á retroceder para no ver cortada
su retirada hacia el Transva.al, lo que permitió
avanzar á BuUer, dejando escapar por el ángulo
septentrional del Natal, al invencido viejo custodiando sus inmensos convoyes.

J oubert había sido el autor del plan estrictamente defensivo, observado lo mismo en el Tugela qu e en Moder River; ¿ creería que esta actitud
era un deber religioso, ó no confiando en la absoluta sumisión á la discip lina de sus soldados-labriegos temería un desastre si intentaba aprovechar el desor den causado entre los ingleses por
sus rechazados asaltos, para atacarlos y convertir
las derrotas en desastres? Esto segundo debe ser
la verdad.
Lo es también que en estos momentos ya, un
núcleo del ejército boer (leáse "buur") tiene todas las cualidades de permanente; se ha transformado educándose, lo han educado Buller y White.
Gataere y Methuen y los Sres. Roberts y Kitchener; una enseñanza objetiva ele primer orden, la
de la sangre. Y cuando Inglaterra ha rechazado
toda proposición de paz, basada sobre una independencia tan admirablemente defendida, el espíritu de los primeros días de la lucha, saturado de
seveo entusiasmo bíblico, ha renacido con pasmoso vigor. Nada parece haber producido en él un
serio eclipse; los desastres en el Estado libre, cuyo
nombre han cambiado oficialmente los ingleses,
con muy }?Oca prudencia, por cierto; la superiori-

Domingo 8 de Abril de 1900.

Domingo 8 de Abril de 1900.
e:;;;;;;

dad aplastante de las fuerzas del generalísimo Roberts; la muerte ele J oubert, no han sido bas~antes
para hacerles per&lt;ler el aplomo, y ahora el grito de
guerra de los comruandos es "libertad á nuestros
hermanos del O!~ano-e ·" y la verdad es, que un¡¡
vez salvado con una°m'archa estupenda de audacia
y de acierto, el gran convoy que custodiaba Ollivier, con sus burghcrs, han vuelto á la carga y en
cortas partidas diseminadas en derredor del campamento de Robert;; en Bloenúontein, en donde
hoy ochenta mil homqres, por lo menos, espían todos los movimientos del ejército inglés y lo acosan
sin cesar. Un episodio de esta resuelta táctica ofensiva es el sangriento combate &lt;le Tabachu y la
captura de un convo~ de, nunicion~s de gue_rra y
de cerca de dos batenas, a pocas millas de distancia del cuartel general. Hechos de este género ~abnín de multiplicarse y seguro es que la lucha mdecisa y homicida va á prolongarse durante todo
el otoño austral y entrará en el crudísimo invierno (que á nuestro verano corresponde) antes quizás de que los movimientos conjugados ele Roberls y de Buller hayan convergido en Pretoria.
Es, pues, una necesidad cada día más aprelllÍante
la paz; zafo está el honor militar inglés de toda
cen sura depresiva; ningún ejército europeo habría
tenido en ese país y con esos hombres mejor éxito que el que tan caramente va conquistando á medias el ejército de la Reina; más Yale la paz, seguro
que los "boers" la aceptan con todas las franquicias de los extranjeros en los distritos auríferos
que plazca á l\Ir. Chamberlain exijir, y quizás basta con un serio desarme, si el gabinete de Winsor consiente en reconocer la independencia· ele las
dos republiquil1as heróicas en los términos del último tratado. No nos cansaremos de hacer votos en
América por esta solución.

Decimos en América y no excluimos de ella ni
siquiera á la América inglesa; el Canadá se ha asegurado, gracias á la solícita premura con que ha
enviado sus contingentes, la gratitud de su vieja
metr0poli que le pagará no sólo ensanchando, si
cabe, su s franquicias, aunque el "home rule" canadense es casi completo, sino apoyando ~ás resu eltamente las pretensiones que en el asunto del
Klondike ha manifestado y que son perfectamente incompatibles con las que los Estados Unidos
harán en su tratado con Rusia, cuando la cesión,
ó mejor dicho, la compra de Alaska. Pues á pesar
de todo, estamos seguros que allí como en el partido liberal j.nglés, es general la simpatía respetuosa
á los bóers q_ue luchan hasta hoy con mejor suceso
que los canadenses durante la guerra de siete años
que les costó su independencia.
Esa simpatía es declarada en los Estados Unidos;
el senador Masan asegura que el 95 por ciento de
la población de los Estados Unidos simpatiza con
los boers y en el sentido de una expresa manifestación de simpatía en favor de estos bravos; sólo la
decisiva influencia del P residente deseoso de no
causar una desazón á Inglaterra que, por más que
hoy se niegue impidió á Europa defender á España
en la_úl~ima conti~nda, puede detener un paso de
tamana nnportanc1a moral en el Congreso americano.
Esciertoquedeltextodelnuevotratado Hay-Pauncefote que nuli:ficó el famoso tratad0 Clayton-Bulvier , que en realidad había impedido la construcción del canal de Nicaragua, por la exigencia de
que todo se hiciese de común ae;v.erdo por ambos
contratant~s, es cierto, decimos, que ese tratado,
( el nuevo) mcluye terminantemente en su artículo
60. estjl. frase: estos arreglas tienen por objeto "estrfchar los lazos de amistad y "alianza" que existeR
entre las partes contratantes" y á ella se refería el
ministro Chamberlain cuando de "alianza" entre
Inglaterra y los Bstados Unidos habló hace dos 6
tres meses, pero no es menos cierto que el gobierno
y sobre todo, el pueblo americano se han esforzado
en probar cuál era el alcance que á esa palabra daban y que es mucho menor que el de un pacto recíproco de defensa y abtque, como suelen ser los tratados de alianza, como lo es el de la "Dreibuncl" y
probablemente el de Francia y Rusia.
Ojalá que Inglaterra, lo repetimos y lo cliremo•
siempre, se convenciera de que fuera de Europa

-

EL MUNDO ILUSTRADO

-

se profesa franca admiración por ella; y que el
~entilllÍento del mundo no sólo está compuesto
de simpatía profunda hácia l os débiles que saben
mostrarse tan fuertes, sino de tristeza de que el
pueblo más grande quizás de la civilización humana parezca incapaz de un gran acto de equidad y
de justicia.
3.-Resultó inexacto el informe sobre las pretensiones del príncipe Fernando de inaugurar su
monarquía de Bulgaria y proclamar su independencia; deseos no faltan, pero la presión de Europa le impide moverse. Mas por otro lado vienen
.graves aflicciones al imperio del Oriente: los rusos han solicitado grandes concesiones de ferrocarriles en el Asia Menor, que, de ser otorgadas,
probablemente pondrán en peligro las relaciones
-del Sultán con algunas potencias y que seguramente acabarán por convertir h.. Anatolia en provincia rusa. El caso es que por más que el Sultán ha
rogado los rusos permanecen :firmes; y que el ejér4
-cito del Cáucaso sube á proporciones inusitadas

y que,. . . . habrá concesiones, naturalmente ....
.l&lt;]l 8ultán oye muy bien de ese lado, el del Mar Negro.
.
P orque, según parece, los armamentos de Rusia
en el üáucaso y en Crimea, constituyen la amenaza más seria que e l Asia Menor haya visto, en este
siglo, crecer en su horizonte. Turquía debe todavía á Rusia una cantidad muy fuerte de la indemnización de la última guerra, indelilllÍZación que
no cobra sino cuando quiere obtener alguna concesión ú obligar al Ildiz-K.iosk á seguir determinado rumbo, y ahora se encuentra ante una petición
formal de permisos µara construir una red de ferrocarriles en Asia Menor, en Anatolia, como los
turcos dicen. Estinla el Sultán que esto equivale
á ceder á Rusia la rica península, y los ingleses y
por ventur a los alemanes deben de apoyar la resis.tencia de la Puerta. Rusia hará sus ferrocarriles;
la enorme masa del I mperio asiático-europeo que
se articula y organiza rápidamente, ejerce presiones irresistibles; está en el caso de que dos ó tres

grandes campañ as perdidas apenas harían huella.
en aquel cuerpo de infinito vigor latente todavía.
Y nosotros nos alegramos de veras de que Rusia
adquiera el predominio en la comarca en donde
con la venia, sino es con la orden del Emperador
musulmán, se coJi.eten los horripilantes asesinatos de las comunidades cristianas de armenios que
recientemente han escandalizado al mundo.
Los turcos que siempre han sido diplomáticos
:finos están gastando ahora muchas coqueterías con
Francia, y según parece, el viejo wrro de M. Cons-tans, desterrado de la política militante á la embajada de Constantinopla, es el personaje á quien
más oye el Padischá. El objeto de estas coqu eterías
es neutralizar á Rusia, me parece que lo 9.ue más
lograrán será neutralizar á Francia, que ya lo está.

_jtAA5t:DJ~

m uerte del Sr. Dr. L avista, acaecida en la noche
del día cuatro del corriente.
El Sr. Lavista estaba reputado como una eminencia médica y muchas veces representó á nuestro país en Congresos reunidos en el extranjero.
F ué presidente de la Academia N. de Medicina
y los Doctores más reputados le llamaban "Maestro."
¡ Descanse en paz!

e! 2

de fibríl.
"0-(X&gt;.

DR. RAFAEL LAVISTA.
t

El 4 de Abril de 1900.

La ciencia médica está de luto con motivo de la

l~l lunes de la semana que acaba de pasar, se
celebró una gran :fiesta mihtar en conmeruora&lt;:ión
del glorioso aniversario del asalto de Puebla, el
2 de Abril de 1867, por las tropas republicanas al
mando del Jefe del Ejército de Oriente, (¾eneral
Porfirio Díaz.
La :fiesta consistió en notables maniobras lllÍlitares, ejecutadas en el campo de San Lázaro, por
una división de las t res arruas, que sirvieron para demostr ar una vez rná's los adelantos- que ha
alcanzado nuestr o ejército, su disciplina y su magnífica instrucción en un todo ajustada á las énseñanzas ele la más moderna táctica militar.
Pocos años, tal vez ninguno de los anter iores, ha
sido tan granrle la concurencia que asistió á esta
fiesta.Frentealc:ampo,yá una di$tancia conveniente, se levantaron sólidas tribunas que se adornaron con buen gusto y fueron ocupadas por más de
cinco mil personas invitadas, entre las que se contaban los miembros del Cuerpo Diplomático, los
secretarios de Estado, muy distinguidos militares,
funcionarios públicos J particulares.

Bl S,il.or General Bernardo B.qea :, au Estado Ka:,or.

Sres. Gral. Diaa y Embajador Powel Cl:,ton, en
la tribUJ1a de honor.

L os alumnos del Colegio Militar daban guardia de honor al pie de las tribunas y un magnífico servicio de policía conservó el mayor orden
entre la multitud, que ocupando todo el rede,Jor
del paralelógramo señalado para las maniobras,
estaba ansiosa por presenciarlas.

�..Domingo 8 ele Abril de 1900..

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Abril de 1900.

1

EL MURDO ILUSTRADO

1

Después de las maniobras

El señor General Díaz, héroe de la jornad,i gloriosa que se conmemoraba, salió á las ocho y minutos c•c la ~alle de Cadena, lucí.l. su uniforme
de iala y adc,rnabn su pE:cho numerosa., conclecora&lt;&gt;iones. Ginete en un precioso cahallo y a.::ornpañado de los Generales Escudero, Vélez, Pezo,
lfier, Villarreal, Ruiz, Cacho, Bri~aéüer Orti;;
Monasterio y los miembros del Eataoo .Afayvr, Sl•
dirigiG el señor Presidente hacia Sarr Lázaro.
En todo el trayecto, y tanto á la ida como á rn
regreso, fué objeto el señor General Dfoz de calurosas maniiestaciones del pueblo, q11e á su paso
lo vitoreaba y prorrumpía en estrepitosos aplausos.
Al llegar al campo fué á recibirlo el señor. Mi-

t

el sitio más á propósito para dominar con fa vista la perspectiva que se desarrollaba.
A las nueve y minutos de la mañana, el Sr. Presidente comenzó la revista de las tropas, terminando á las nueve y treinta y cinco.
Se extendían en linea desplegada, cubriendo las
alas, la caballería, y en el centro, la infantería,
intercaladas las dos baterías de artillería; hacia los
extremos estaba.la sección de Ambulancia.
Luego que terminó la revista, se dirigió el Supremo l\fagistrado hacia las tribunas, acorupaúadv
del Ministro de la Guerra y los Estados Mayores.
Todos los concurrentes prorrumpieron en aplausos
y "vivas" al señor General Díaz, quien pasv á to-

r

Aspecto de las tribunas.

nistro de· la Guerra, las baterías hicieron los hu•
nores de ordenanza, las bandas tocaron el Himno
Nacional, y la multitud allí reunida saludó al ilustre veterano con vivas prolongados y nutridos
aplausos.
Antes de que dieran principio las maniobras,
seguido del señor Ministro de la Guerra, de la
Plana Mayor de Generales y Estados Mayores,
brillante séquito digno de un cuadro y objeto de
los comentarios más encomiásticos, recorrió el señor Presidente todo el campo, en distintas direcciones, deteniéndose en algunos puntos, como fué
frente á las Baterías de Artillería, en la línea &lt;li. •
visQria Norte y en el puesto de Socorros que era

mar asiento en el lugar de preferencia, ele h tribuna de honor, teniendo á su derecha al rnñor Mariscal, y á su izquierda al señor Embajador Clayton.
A las nueve y media llegaron al campo de la;,
operaciones, las señoras Romero Rubio de Díaz, de
Teresa y de Elízaga, siendo recibidas por los .señores Mariscal, Raygosa y Lancaster J ones.
Luego que el señor Presidente tomó asiento en
la tribuna dehonor, dieron principio las maniobras
que se ejecutaron después, con una precisión admirable, al mando del señor Ministro de la Guerra,
según el instructivo que dimos á conocer en su
oportunidad.

Las bandas se habían incorporado á sus Batallones y Regimientos.
.
Veintidós fueron las evoluciones, siendo de notarse el alto grado de instrucción que han adquirido m¡estros soldados, pues sus movimientos eran
tan seguros y tan uniformes, que no había más
que pedir.
Pero. hay un punto más notable aún por lo que
respecta á la instrucción de nuestro ejército; nos
referimos á la marcha en linea desplegada, evolución que fué aprobada en todo su mérito por los
táeticos, y en todo su brillante efectismo por los
profanos en la ciencia de la guerra. En verdad, esa
marcha en línea desplegada, por soldados de las
tres armas, llevando un
frente de 1,600 metros
próximamente, parecía
una inmensa linea recta
avanzando como á compás, sin perder su condición geométrica, en lo
más mínimo.
A las once en punto
dió principio el desfile de
los Cuerpos en columna
de honor frente á las tribunas, en el orden siguiente: descubierta, General José María Pérez,
Jefe de la División, con
su Estado Mayor y escolta; Coronel Victoriano
Huerta, Jefe de la Brigada de Infantería, con su
Estado Mayor y escolta;
Batallón de Zapadores
con su Jefe, el Coronel
Manuel Plata; una Batería mínima de batalla, 3o.
Batallón de Infantería,
otra batería mínima de campaña, 160. Batallón de
Infantería, con su Jefe, el Coronel Juan de la Mata Echeveste. En seguida, el Coronel Manuel Blázquez, Jefe de la Brigada de Caballería, con su Estado lfayor y escolta; 7o. Regimiento con el teniente Coronel Pascual Uría, á la cabeza; el 9o Regimiento con su Coronel Tomás Fernández, y des-pués la Sección de Ambulancia. A la retaguardia
caminaba una Sección del 3er. Regimiento.
El señor Presidente, los Secretarios de Estado
y miembros del Cuerpo Diplomático, presenciaron
de pie el desfile de las tropas, _que terminó á laa:
once y media en punto. .

JESÚS EN GETZEMANÍ.
l'otografla instantanea toma.da al paso de la. artillerla..

I

,.

Cuadro de K, Kofman.

�Domingo 8 _de Abril de_ 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Refiere el Evange1io, hermanas mías, que entró J eaús en J erusalém mo ntado en una pollina,

y que el pueblo tendía las capas á su paso y agitaba palmas, en muestra de regocij•o, y entonaba
hosanas. Esta triunfal entrada á ciudad santa, me
parece muy semejante, en muchos ca50s, al solemne día del matrimonio. J erusalem es, por
ejemplo Santa Brígida. A la pollina ha reemplazado el landó en que llegan los no,·ios. La ciudad
... iligo la iglesia, está adornada y de fiesta. Al
observar el infinito número ele flores que hay, orlando las columnas y tapizando las paredes, se cae
en cuenta que para la feliz pareja es aquel día su
día de Ramos, t:l principio de su Semana Santa.
El órgano canta ¡ hossannas 1 como el pueblo de
J erusalem. La mu1titud ~e divide en dos grandes
masas, para abrir calle á los triunfadores, y murmullo de admiración cortesana se alza y se extiende en la majestuosa naYe de la iglesia. Ya entraron en Jerusalem! Ya comenzó la gran Se~a-

nal
Os hablo, por supuesto, séñorjtas, de los matrimonios hechos ligera y atolondradamente. Para lo~
que se hacen como Dios manda, J erusalem es
más piadosa y menos tornadiza . Para éstos al día
de Ramos siguen la Anunciación, el Nacimiento y
otras fiestas simpáticas y poéticas. :Más para los
primer,,,:; en pos dei L~'miingo tld Ram11ti '7ienc •:
indefectiblemente las rrinieblas, el ªpa.....~ de mi
este cáliz," los azotes, el pésame, y por último, un
amigo traidor que mete la mano en e1 plato, un
desesperado que se ahorca ó un amor muerto y sepultado que nunca, nun ca resucitará.
Para que no paséis por este calvario, voy á haceros algunas advertencias.
Ante iíodo, caballéros y clamas, no entréis en Jerusalem, ó sea en el matrimonio, con e1 fin de hacer alguna redención. Hay algunos varones, ejemplares y magnánimos que suelen &lt;lec.i r á la que va
á ser su esposa: "yo no te perdono porque amaste
mucho." Esto es de consecnencir.s &lt;lesastrosas. Procuren ustedes, caba11eros, que sus futuras hayan
amado lo menos posible. Kuestro maestro Víctor
Hugo dijo : No maldig-áis á la mujer q110 cae; pero no dijo que nos casáramos con ella.
-&lt;::&gt;O-&lt;::&gt;

Y en cuanto á ustedes, señoritas. ruegoos también que no penséis en redenciones. lifuchas de vosotras aman ó creen amar á un botarate, á un perdido, á u~ jugador, á un ebrio más ó menos adelantado, y al pensar en casarse se dicen para su
coleto ;-mi amor lo redimirá!-Esto es muy noble, aunque algo Mdaluz; pero tened en cuenta
que la única redención que se ha. realizado fué á

expensas de la vida del Redentor.
Tampoco, señor.itas-y esto os lo djgo para que
seais felices-imagineis que vais á hallaros la feli~idad. Sueñan algunas que al casarse, su vida mudará completamente, y que todo será sonrisas, mimos, cariñosos halagos de la suerte, y como la vida siempre es la. vida, como las enfermedades, los
pesares, etc., no se guardan con el vestido de novia, que ya no vuelve á usar la esposa, el desencanto es lamentable. A mí no me dan lástima los
que se quejan de no ser dichosos. Esto es quejarse
de que no hay sol por la noche. Pues, si 110 hay,
¿ para qué vamos á quejarnos? Confórmense ustedes con obtener los premios chicos, las "aproximacione~" en la lotería, porque el premio principal
sólo le toca á uno, y ese uno es casi siempre un
desconocido á quien nunca llegaremos á conocer.

-ªNo te diré como tu confesor ó como Hamlet,
el primero con su fe y el otro con su duda: Entra
á un convento. Ko; tú tiene;; oh-o destino que
cumplir, tan abnegado y útil como el de las monjas; pero no pidas -al amor más de lo que el amor
te puede dar. Pídele, por el matrimonio, el medio
de cumplir tu natural destino, y si te da la maternidad, queda satisfecha. Sé indulgente para con el
hombre y reconocida para con Dios."
Prefiero, hermanas mías, que entréis en el matrimonio con alguna desconfianza y hasta con algún temor, á que entréi.:, con desmedidas esperanzas.
:Pensad que de la pasión, del apóstol traidor, de
la. cruenta agonía, podréis libraros y de Beguro
os Hbraréis, si obráis cuerdamente: pero bueno es
que no va.vais enteramente seguras de escapar al
ayuna de los días rnntos y de los azotes más ó menos leves que la sueTte aplica siempre á todos los
humanos. Procurad, sobre todo, que vuestro amor
no muera, ó que solo muera apai:_entemente, corno
el Salvador, para résucitar á los tres días, y vivir
la inmortal y , serena vida del espíritu.

EL MUNDO ILUSTRADO

LA RESURRECCION Y LA VlDA.
Junto al sepulcro al fin la planta helada,
Uis ojos, turbios ya, 1e ven por dent ro;
Pero ¡ bendit o Dios! no en él encl~entro
Las sombras y el Yací o de la nada.
Ve el alma, ele sus culpas 11terrada,
Ru fe brillar en el obs.cur_o centro.
Y vo asistido, en su espacioso centro,
CoTl la promesa de Jesús sagrada.

vk

Huela mi vida fué,
r ia mi suerte,
Graves mis culpas ¡ ay! y el alma herida
De cristiano temor lágrimas vierte,

Y se conturba y tienibla; mas no olvida
Que el Redentor para endulzar la muerte,
Dijo: "Yo soy resurrección y vida."

)osé }r1aría

~~a

.l)árcena.

-----------------

-&lt;::&gt; O-&lt;::&gt;

LA ANTlGUA FE.

Ko penséis al casaros, señoritas :-Voy á ser feliz. Decid :-Vamos á ser dos, y mis µena.s y mis
alegrías aumentarán, porque sufriré con él y gozaré con- él. Y cuando seais dos, sed tres y .... cuatro luego ... ¡ Vaya ! hasta cinco, para que podáis
ajustar el sistema decimal; pero .... 110 os aconsejo, os deseo que no agreguéis muchos sumandos,
porque las sumas largas son complicadas y dificultosas. En fin, sumad, sumad cuanto queráis; pero
á medida que el esposo vaya aumentando las multiplicaciones enel librode caja . Dividid poco, ó mejor dicho, entre pocos; el amor entre los vuestros.
Restad menos.
Yo creo que la felicidad, á pesar de lo que antes
dije, ó más bien para explicar lo qu e elije antes, no
es tan difícil de en.con trar. Solo que no la conocemos, pasa inadvertida por nosotros y no nos asimo:;
ele su brazo ni siquiera la saludamos. Y luego exclama el hombre:--¡ Ah! ¿ cómo era aquella .. t--¡ Y
sí aquella ..... era !
Nosotros creernos que la felicidad- es una. se
ñora muy alta, muy hermosa, muy rica; y la felicidad es bajlta ele estatura, algo pálida, pero muy
buena. muy bonita, muy de su casa, muy humilde. Al hallarla decimos :-Esta lia ele ser la hermana menor de la felicidad, la hormiga de la casa, la
Marta que trabaja . Y no; es la misma! Corno no
hace ruido, cuesta trabajo saber en dónde está. Como es muy vergonzosa, casi siempre está eseondida. Pero vosotras, sefioritas, la encontraréis, sin duela alguna, siempre que no 1a esperéis, porque la felicidad está muy ocupada y no puede ir á toc1as las
casas en que la aguardan, sino siempre que la busquéis solícita y cariñosamente.
Cásense ustedes: ¿ no -ven que todo lo que vuela
tiene dos alas?
Pero si no os sentis con la prudencia y tino necesario para saber acomodarse con otro carácter,
para triunfar de vosotras mismas-porque es
triunfar el ser vencido por amor-entonces, no os
caséis, ámenos que no queráis ser asesinos.

El amor sabe mucho; preguntadle. Y si así lo
hiciéreis, señoritas, el amor os lo premie; y si no,
os lo demande.

}r1anue/ f;ufiérrez )Yájera,

-&lt;::,

•=

.,1

Cruzaste al fin, amiga, los desiertos
U mbrales misteriosos de lo arcano,
Y puedes evocar bajo tu mano
Las almas invisibles de los muertos.

La tierra y el espacio, antes desiertos
Para tu corazón ya no cristiano,
Pobláronse de seres, mas en v~no;

Tu pensamiento y tu alma siguen yertos.
¿ A qué buscar- lo que la vicia esconde
Si lo ignorado siempre te responde
Con ambiguas palabras de sibila?
Sacude ya la eluda que te asalta'
Y torna hacia la Cruz tu fe tranquila;

Que si te falta Dios, todo te falta !

.!)albino :Oáva/os.

---------------A

NEMESIS

De el libro de las "Misticas' ..

-&lt;::&gt;$&lt;e&gt;-

T11 brazo en el dolor me precipita;
me robas cuanto al ánima recrea
y casi nada tengo: flor que orea
tu aliento ile simun, se me marchita.
Pero crece mi íe junto á mi cuita
y clamo como el justo de Idumea:
HAsí lo quiere Dios: Bendito sea;
el Señor me lo da y El me lo quita."

Que meclre tu furor; nada me importa.
"puedo todo en Aquel que me cmiforta"
y me resigno al duelo que me mata;
porque, roja Yisión en noche obscura,
Cristo va por mi vía de amargura
agitando su túnica escarlata.

=

Alejandro Dumás, (hijo) daba estos consejos algo tristes, pero algo cier tos, á una muchacha casj
tan buena como vosotras, á la Anita de Fancllló:

Domingo 8 de Abril de 1900.

ROSA MÍSTICA.
Cua.dro de la. Srita. Alicia lllla.ria. 'l'erJsa. Eoterm.a.ns.

'

�Domingo 8 de Abril de 1900.

E L MUNDO I LUSTRADO

Domingo 8 de Abril de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

XIX

t

u- "~
~ \lf " ':.'·'.,::: •.,: ·,':;: ..:; - ~-\.·/:.::::) i.f:-:\ s·:- =.:

eli . iOJ5o ·
.- :_:_. .': _. ;-: ::·: .
.. . . . . . . .
.

..

,or ~ ~all
i,
'?:-~:,: :'·'. ':'·:_:-'. -

:?·/":'·.. \\'-.~?-:: ·.: :·::::-_: ::·:::-~· :'·:. :::: ·:=:·: ::.-::&lt;:
.

.

• · • t d Jesús ••Amor materno.-•Los
-t.-lnvocaci6n■••Pureza virginal.--Ave Mar i a-••N ac1m1en o e
•
sabios de Orient e . --Herodes.--Hul da de Egipto.
11.--0risto.--su predicación.--Sus milagros.-•EI lábaro del Gólgota. 111.--Stabat Mater.
Las tres coronas.--Slmbolo del dolor. llf, ••La Asunción. V,••Ple_garia.

Rosa á la orilla del Jordán nacida,
I nmaculada virgen de Judea,
Estrella de los cielos despTendida,
Aura del mallso mar de Galilea,
Lirio del valle de perenne vida,
Luz que los ojos de Jehová recrea,
De la prole de Adán gala y encanto,
Madre del Hombre-Dios, tu vi.da canto.

"No soy, exclama, el ángel iracundo
"Que abraza pueblos y preside males;
"Ven&amp;o á anunciar que el Redentor del ·Mundo
ªSe afb~rga en tus entrañas virginales.
ªDe la gracia de Dios raudal Íecu_ndo
. "Desciende de las cumbres celestiales.
":Maria gloria á tí. Del cielo amigo,
. es contigo.
. ''
"Soy el' eco no más. D10s

IIr
Inspirado por tí, regio caudillo
En Covadonga alzó la cruz gloriosa;
El de Urbino copió del cielo el brillo,
Pulsó León la cítara armoniosa;
Inspirado por ti, trazó nlurillo,
Su bella y lastimera Dolorosa
Y al trasiaclar al lienzo sus enojos
Soiió tu faz y adivinó tus ojos.
IV
Yo el eco quiero ser de· tu voz pura,
El a]ma que comparta tus pesares,
Plectro de oro que alabe tu dulzura
En plácidos y férvidos cantares.
Pedestal de tu angélica hermosura,
Incienso que se abrase en tus altares,
Césped que pise tu nevada planta,
Pecho que .&amp;1ciencla tu mirada santa.

V
Ni el oro a-crisolado, ni el ligero
Copo de nieve, ni el arrullo blando
Del céfiro del alba lisonjero,
Ni el rocio azucenas coronando,
Ni de la infancia el ~ueño placentero,
Ni de las tiernas palomas niveo bando,
Ni el diáfano cristal, ni el claro día
Igualan la pureza de i\[aría.

VI
¿ Qué misterioso sér los aires hiende,
Larga huella dejando luminosa?
Raudo hada. Nazaret el vuelo tiende
Y de :María en la mansión reposa;
Lino sutil desde sus hombros pende
Que le envuelve cual nube vaporosa,
Y con doradas flores en gufrnalda
Sus cabellos que flotan por la espalda.

Nueva estrella su luz -al orbe envía
Y abrillanta el azul del firmamento ·
Para anunciar del hijo de María
El ya profetizado nacimiento; ,
Sirve á tres sab10s de certera gma
Que acuden á prestarle acata•rniento
Desde remotos climas del· Orjente,
Y adoran á Jesús humildemente.
XIV

YIII

II

El arpa dame del querube ardiente,
Que Reina del empíreo te proclama;
Dame que brille en mi abatida freute
De tu alma iuspiracjón la intensa llama;
Desrnnece las nieblas de mi mente
Y eu casto amor mi corazón inflama.
¡ Qué· üweucible poder tendrá mi Jira
Si la Madre de Dios mi canto inspira!

XIII

VII

I

'l'emienclo Herodes la funesta suerte
Que le reservan implacables hados,
Si creciendo Jesús con mano fuerte
Rompe su cetro y reina en sus estados,
Manda que den inmerecida mueTte
Sus dóciles y bárbaros soldados
A cuantos n'¡ños en materno pecho
Encuentran dulce miel y suave lecho

Dice y traslada ele su pura frente
A la
menos pura de :María
La guirnalda que en cerco refulgente
Sus ondulantes hebras recogía,
Y esparciendo en redor profusamente
Esplendores, aromas y armonías,
En apacible y sosegado vuelo
Rl bello arcángel se devuelve al cielo.

do·

XV

IX
El rostro ahúrneo ele rubor cubierto
Escucha al ángel la mujer bendita,
Y empieza ya á sentir germen despierto
De acrcna
v·ida que su seno agita.
0
Para una flor contempla el sol abierto,
Claro sol que fecunda :· no marchita,
Y que ella es esa flor, la flor prcc:ada
De micstro edén perdido tra~plantada.

X
Suspenden las diYinas maravillas
A la moílesta Yirgen puclora::a,
Y en el suelo cayendo de rodilla5,
Entornando sus 'párpados ele rosa,
Con encendido fnego en las mejillas
Las manos cruza y dice temblorosa.:
"Cúmplase ¡ oh Dios! lo que benigno ofreces;_
"Tu humilde sierva soy, tú me enalteces."
XI

Y pasan c-¡ías, )' del polo helado,
Baja entre densas niebla~ el invierno,
Y en un pueblo esco~1dido y apartado
Viene á la luz el Hijo del Eterno
En misero portal, desamparado,
Sin más apoyo que el amor materno;
Que tan solo al carjño de María
Dios el cuidado ele Jesús confía.

xn
Es el amor*materno, amor del cielo,
.Amor sin recompensa ni mudanza.
"Cuántas horas de hiel y de desvelo
En premio de su a-fán la m:adre alcanza!"
Los que en desesperado desconsuelo
De nuestra alma negáis la semejanza
Con el Dios ele bondad, de todos Padre,
Recordad el amor de vuestra Madre.

•

Al ver á los sicariós inhurnanqs,
I,a noble frente -Palestina enluta;
liaría, huyendo de sus viles manos,
De Egipto emprende la penosa ruta;
Cruza desiertos, ríos, montes, llanos,
Y ora se oculta en tenebrosa gruta
Qra se pierde en desusada senda,
Llevando en brazos ele su amor la prenda.

XXIX

XXIV

No se muestra con rayos encendidos
Ni ciñendo á la sien laurel sangriento;
No qmere alucinar á los sentidos
Sino en el corazón tomar asiento · '
A toda desventura presta oídos:'
Embalsama el pesar su dulce acento.
Sus portentos ni asustan ni estremecen·
Sus milagros consuelan y enternecen. '

XX

¡Lloras! ;Madre infeliz! ¿No era bastante
A redünir la culpa cometida,
En suplicio horroroso y humillante
Inmolar de Jesús la excelsa vida?
¿Para qué abrir con dardo penetrante
De tus dolores la profunda herida?
Ya derrocado de su solio el vicio,
¿ De qué sirve tu estéril sacrificio?

Mi~a, Señora, que á tus pies me postro,
Demandando piedad que ya me abate
Desatado huracán, y en vano arrostro
Del Pomto bramador el recio embate.
A mí convierte tu divino rostro,
Y lucirá la paz tras del combate;
Muévate mi dolor, dame el descanso,
1
l1orna el revuelto mar en lago manso.

El Sér, por cuya mtlno poderosa
En alto pedestal te hallas alzada,
Quiso sin duda ver tu frente hermosa
Con t'res santas coronas adornada :
De madre la diadema esplendorosa,
De virgen la guirnalda inmaculada,
Y la au reola inmortal, cándida y pura
De la no merecida desventura.

Eres astro que alumbra y que no ciega,
Amor que siempre acrece y nunca muere,
Lluvia que alegra el prado y no lo anega,
Mano que siempre cura y nunca hiere.
El Señor á tu ruego nada niega :
¿ Qué se puede negar á quien se quiere?
Y pues tu labio cuanto pide alcanza,
Dame, si no la dicha, la esperanza.

XXXI

XXVI

XXI
Y ora t ras mí venid.-En el ocaso
El sol se va apagando lentamente,
Y de la luna el resplandor escaso
Entristece los campos del Oriente.
Hacia el calvar io enderezad el paso,
Silen cio sepulcral hiela el ambiente;
Allí al pie de la cruz llora María
En pavorosa soledad sombría.

¡Ah! Tú eres el dolor volando al cielo,
Bajel que boga en tormentosos mares.
Tú sabes de la vida el desconsuelo,
Tú sabes, mate, lo que son pesares.
Es un valle de lágr imas el suelo_,
Y el dolor debe estar en los altares,
Sí, tú eres del dolor símbolo santo,
Y tú, al llorar, enalteciste el llanto.

Sé que la dicha que el humano anhela,
En este valle lóbrego no anida;
Es ave cautelosa que no vuela
Sino en alta región desconocida.
¿ Qué es la dicha? El amor que no recela,
Que nada teme, que jamás olvida.
¿ Dónde el perenne amor tiene Su imperio?
Del cielo en el recóndito mister io.
XXXII

XXVII

XXII
L ívida, demudada y macilenta
Con ambos brazos á la cruz se anuda;
Viendo muerto á J esús y que ella alienta,
De la verdad de su desgracia duda ;
Y a en lastimera voz su mal lamenta,
Y a. el supremo dolor la deja muda.
¡ Cuál padece la madre desolada;
Sin clavos y sin cruz crucificada!!

Mas ya de rosicler hollando nubes
Del orbe dejas la mezquina esfera
Y circundan espléndidos querubes
Con estrtllas tu ungida cabellera.
En sus alas a1 cielo rauda subes;
Tu llorado J esús en él te espera;
Y la dificil puerta en el instante
Rueda s9bre sus ejes de diamante.

Y ¿ qué fuera. ese cielo prometido
Sin el encanto del amor dichoso?
Un desierto sin linde conocido,
Y cuanto más inmenso más penoso,
Vasto templo con oro revestido,
Encerrado sepulcro silencioso;
Y e.s la pena mayor del negro averno
Eterna vida, sin amor eterno.

XXXIII

XXVIII

· XXIII
La negra sombra de la noche obscura
Ni tibio rayo de esperanza aclara.
El cáliz de la hiel sn labio apura,
Se pierde tu clamor, nadie te ampara .
¿ No hay un querub en la celeste altura
Que le mueva el pesar que te acibara?
¿ Cómo no se desgarra el firmamento
Al repetir el eco de tu acento?

Allí en tablas de mármol esculpida,
De tu martirio ves la amarga histoiia.
Al com~nzar tu nueva y grata vida,
Con doblado placer canta la Gloria.
Mas no borre tu dicha indefinida
De tu terreno viaje la memoria,
Y no te o! vides del que gime triste
En este valle donde tú gemiste.

~!

XXX

XXV

Cristo, ni airado en Sinaí fulmina
Ni en diluvio voraz anega el suelo . .,
Ni difunde el terror en Palestina;
De la sublime caridad modelo,
Con su ejemplo corona su doctrina,
Muere sobre la cruz, aplaca al cielo,
Y tremola del Gólgota en la peña
De la vir tmd la salvadora enseña.

,j

Palma de N azaret, Virgen María,
Cual la of~enda de Abe) suba ligera
En vuelo fácil la plegaria mía
Al almo cielo do el amor impera;
Y mientras luce el suspirado día
De abandonar la terrenal esfera,
No desampares al que gime t riste
En este valle, donde tú gemiste.

XVI

Asustan s mbargacla fantasía
Los cantos de los hijos c1el desierto,
El silencio mortal de noche umbría,
Del árbol deshojado el tronco verto,
La deslumbrante claridad del día,
,
El mar que hierve en el lejano puerto . .
Y en su continuo afán apenas o~a
Convertir hacia atrás la vista ansiosa.

XVII
Huella por fin. su fugitiva planta
Las llam;ras que inunda el fértil Kilo,
Y besa la abrasada arena santa
Del pueblo amigo que la presta asilo;
Con inmenso placer mira y la encanta
El rostro ele Jesús bello y tranquilo,
Y su oprimido pech::- ac:mgojado
Respira ya sin torcedor cuidado.
XVIII

Crece el fruto que dieron tus entrañas
Cual árbol junto_ al margen iamlaloso .
Abandona ciudades y cabañas
Para correr tras él el pueblo ansioso,
Siguiéndole á desiertos y montañas.En secular letargo vergonzoso •
La humanidad yacía torpe y yerta,
Y de Cristo á 1~ voz, joven despierta.

LA VOZ DEL SEÍíOB.--LUOHA Ili'l'EBIO:ir.---ESPÍBI'l'U VA:BOlUL. ---EJll QU1: ES'l'Á'l'ODO·

Los que han entendido lo que les ünporta no
quedarse en las primeras moradas, y comienzan
á tener ratos de oración, que, aunque flojamente,
Dios les estima en mucho, están en las moradas
segundas.
Se está más cerca del Señor, "que .es muy buen
vecino."
wriene en tanto que le queramos," que no nos
deja de llamar una ú otra vez para que nos acer- •
quemos más á él.
Se oye su voz, la voz de Dios que nos llama por
una enfermedad, por un trabajo; que nos habla
por toda persona buena, por todo libro bueno .. .
por la verdad que nos enseña en aquellos ratos
de oración. . . .
'
Hay esperanza ele adelantar.
El peligro de perderse es menor que en las
moradas primeras, porque ya parece. que se entienden.
El trabajo, en parte, es mayor. Las primeras
moradas son como de mudos que no oyen, y
"así pasan mejor su trabajo de no hablar" que si
oyesen y no pudieran hablar.
Es la voz del Señor tan dulce, "que se deshace la pobre alma" en no hacer luego lo que le

manda esa voz amorosa, es más trabajo que n o
oírlo.
La batería que aquí da el espíritu de las tinieblas es Il}ás terrible, porque el alma oye.
Mas no por eso se desea más lo de los que no
oyen, porque al fin "gran cosa es entender lo que
nos dicen ."
Lucha dentro de si mismo.
¡Ah! es que ya hay esperanza de vencer. No luchaba el alma antes, porque se daba por _vencida.
Aunque presenta el enemigo los contentos del
vivir frente á las abstinencias de la mortificación,
las satisfacciones del bienestar sensible contra las
austeridades de la penitencia, aquí ¡ oh Señor! con
vuestra necesaria ayuda la fe nos enseña lo que
debernos hacer, la memoria nos muestra en
que paran las cosas de acá abajo, el entendimiento nos hace conocer la falsedad y
engaño de los contentos de este mundo lleno. de coutrad\ccióu. Y sol,re todo, la voluntad nos inclina á amar al verdadero amador
del alma, que está siempre dándole vida y sér ...
Además, esta batería que se pasa nos enseña el
gran daño que nos hará andar derramados, y la en-

gañosa ilusión de salir de nosotros mismos; pues
"¿ qué esperanza podemos tener de hallar sosiego
en otras cosas, cuando en las propias no podemqs
sosegar?"
¿ Buscamos paz en casa ajena y no la procuramos en la nuestra?
Nosotros mismos, con quien hemos de vivir
siempre-, aunque no queramos, somos nuestro!!
mortales e.nemigos, tanto como lo seamos, por
nuestros pecados, de Aquél por quien vivimos y
somos.
¿Y quién hallará paz ni seguridad como en este castillo interior? ¡ Teniendo tal huésped que
le hará señor &lt;le todos los bienes, "sí él no quiere
andar perdido como el hij 6 pródigo, comiendo
manjar de puercos~"
"Pensar que hemos de entrar en el cielo y no
entrar en nosotros, es desatino. 1'
Mas está tan muerta la fe, que ªcreemos más
lo que -yernos," que lo que ella nos dice.
¡ Lucha, vencimiento, esfuerzo!
Esto vemos con el sentido, y esto creemos y
tememos·sea sólo nuestro regalo en las interiores
moradas .. . . "

�EL MUNDO I LUSTRADO

=
,

"Es cosa donosa" que aún estamos con mil imperfeciones "y las virtudes que aún no saben andar," y ya queremos gustos en la oración y nos
quejamos de asperezas y de sequedades. '
Tengamos espíritu varonil, y no como el de
aquellos israelitas que se eeharon á "beber de bruces" cuando iban á la bat:a.lla.
_"Y no acordarse que. hay ~egalos en esto que cotmenza ~e. nuestra edrficac1ón espiritual, porque
_es nrnv 01;a. manera de t·,lmenzar á labrar un tan
precioso y grande edificio. "Es como comenzar
sobre aren i y dar después con todo en el suele.."

Sean n•1&lt;:dt.ras armas las de la cruz, que no fas
hay mcjotes en esta "batalla. Y .no pensar q'uc t:1J/l
estas las moradas "á donde se llueve et mi.má," sino que están más adelante, á donde todo sabe á
lo que qu.iere ·u n alma, porque Ilo quiere sino lo
que. quiere Dios.

¡ Moradas escondidas donde se puede burlar el
aima de sus enemigos, y gozar, por la mi:-:ericortlia
de Dios, "da muchos más bienes que podría tle~.e:u,'"' LÚ.n en esta viaa!
¿ Qué es lo que perseguimos?
,;: Dúnde está la victoria sobre ,1osotro:; rnirmos?
,

.

Domingo 8 ~e Abril de 19~0.

¿ Cuál s&lt;•rá tst estado oculto t.le paz á q n~ a.;p1ramo.s? . ...
.
•,
Tod-a la pretensión de quien. comienza or~c10n
ha de ser de trabajar y determmarse con cuant&lt;ts
diligencias pueda á hacer conforme su voluntal
con la de Dios.
..
En esto consiste la perfecc10n y t_odo nues~ro
bien. y no pens.emos "que hal aq,~í mas algara bias
ni cosas no sabidas y entendidas ....
Mas estando en las moradas segundas, no se
tiene ~ún determinación para deja.r de entr~r en
las primeras, porque no se dejan las ocas10nes,
ªque es harto peligro."

'Una visita al &amp;anto &amp;epulcro.
DEL FAMOSO LIBRO "JERUSALEM."
A pie, con un árabe cualquiera, por guía salgo lejanos y dudosos tiempos, que todo es amontonade mi hotel para ir por fin al Santo Sepulcro, miento de despojos en esta ciudag, que ha sufrido
situado casi en el corazón de J erusalém, por ca- veinte asedios y que todos ·1os fanatismos han salles estrechas, ~ortuosas, yen~re muros viejos como queado.
Las murallas elevadas que forman los flancos
las cruzadas, sm ventanas m techos. Por el pavimento mojado y bajo del cjelo aún obscuro cir- de la plaza, son capillas ó conventos-diríase meculaµ las vestiduras del Oriente: turcos, bedulnos jor que eran fortalezas.-En el fondo, más alto y
ó judíos, y las 'mujeres como fantasmas: con velos , mássombrío que todo, se destaca uua masa desnuda
sombríos las mahometanas y con blancos l.as y destrozada, que es la fachada del Santo Sepu.Icro,
y que ha tomado los aspectos y las irregularidades
cristianas.
La ciudad ha permanecido sarracena: Casi sin dé una roca gigantesca. Está provista de dos enornotarlo, veo que ,atravesainos un bazar oriental, mes puertas del siglo XII, guarnecidas de un
cuyos puestos estan ocupados por vendedores de adorno de un arcaisino extraño; la un.a está muturbante, y en la penumbra de las cubiertas ca- rada y la otra completamente abierta, deja ver en
llejuelas pasan en fila camellos lentos y enormes, la obscuridad interior millares de flámulas pequeque nos obligan á refugiarnos en los marcos de ñas; y cantos, gritos, lamentaciones discordantes
se escapan con perfumes de incienso.
las puertas.
Una vez franqueada la puerta, se encuentra uno
A menudo, es preciso plegarse á las paredes para
dar paso á un extraño y prolongado c\esfile de mu- á la sombra secular de una especie de vestíbulo,
Jeres rusas, P.ºr lo menos sexagenarias toclas, que desde donde se descubren profundidades magnífieas,
marchan rapidamente apoyándose en sus báculos; donde arden innumerables lámparas. Los guardiaropas marchitas y envejecidas, paraO'uas también nes turcos equipados como para . una matanza,
viejos, rostros de fatiga y sufrimienfo que encua- guardan militarmente esta entrada, y sentadm
dran pañuelos negros; conjunto obscurecido y tris- cual soberanos en un extenso di,•áu, ven pasar los
te en medio de este Oriente eoloreado.-Marchan adoradores de este lugar, que es siempre, para su
oon rapidéz, con ligereza sobrecitada á la par que criterio el oprobio de J erusalem musulmán, y que
agotada, atropellando todo sin ver, como Sanara- los más fanáticos de ellos no han dejado de llamar :
los, y los ojos 'lnestizados, grandes é inmensa- "el Komamahe" (la obscenidad).
¡ Oh la inolvidable é inesperada impresión al
mente abiertos en un sueño celestial. Y por centenas le suceden los mujiks con las mismas miradas penetrar ahí por vez primera! Un dédalo de sanele éxtasis; to?os aquellos viejos, sórdidos con luen- tuai-ios sombríos, de todas las épocas y de todos los
gas barbas gnses, cabellos también grises escapan- aspectm::, comunicándose entre sí por una serie de
dO enmechones desus sombreros; en sus p;chos mu- pórticos, de espléndidas columnatas ó bien por
chas medallas que revelan antiguos soldados ... . puer tas ilisimuladas, respiraderos y bocas de anHabiendo entrado ayer á la_ Ciudad Sagrada, vuel- tros, los unos elevados como altas tribunas, donde
ven ahora de su pruner V1S1ta á ese lucrar de ado- se distinguían esfumados grupos de mujeres de
ración, ú donde á mi vez voy á ir! Pob;es pereuri- amplios velos, y los otros,subterráneos donde seconos qu~ Jlegan ~quí por millares, que han cam-{;a- deaba con la sombra, entre paredes de rocas, inviodo á pie, dornudo al descampado bajo de la llu- ladas, sudorosas y negras. Todo esto, sumergid&lt;
via ó la nieve, sufriendo el hambre y dejando tras en una media noche cortada á veces por algunos
rayos dé luz que acentuaban aún más las obscur idade sus hue1las cadáveres!
A medida que 11no se aproxima, los objetos des vecinas; y todo esto constelado hasta lo infion';nt,al~s en las tiendas P?I'tátiles, ceden su pues- nito por lamparillas de oro y plata descendiendo á
to ª. ob¡etos de obscura piedad cristiana: capillas millares de las bóvedas, Por doquier la multitud
á m1llar~s, cruces,, láJIIparas sagrada$ é jmágenes. circula;ndo, confundidos como en un Babel, ó
~a _multitu~ es ~a~ compacta y otros peregrinos, bien estacionándose agrupados por naciones en los
VlBJOS muJiks, v!eJos mat~ckas detiénense pa- tabernáculos de oro, donde se oficiaba.
Salmodias, lamentaciones, cantos de alegría Jlera comprar humildes rosarios de madera crucifijos de á dos centavos, que llevarán de aqu\ como nando las altas bóvedas; ó bien. vibrando en las
sonoridades sepulcrales de más allá, las gangosas
reliquias eternamente sagradas.
'
Por fin, es un muro viejo y musgoso como una melopeas ele los griegos, cortadas por ]os alaridos
r9ca 1 ábrese u~a puerta informe. estrecha y baja, de los Cophtes . .. Y en todas estas voces, una exaly por una sene de escalones descendentes se lle- tación de súplicas y de lágrimas que funden sus
ga á un 1ugar rodeado de elevados muros y frente disonancias y las unen, un conjunto que acaba por
ser un no se qué de inusjtado, que asciende de esá la basílica del Santo Sepulcro.
En este lugar, es costumbre descubrirse desde te recinto como la gran queja de los hombres y
qne_el Santo Sepulcro se distin¡(ue. y se pasa des- el supremo grito de angustia ante 1a muerte.
La rotonda que tiene una cúpula elevada, á doncu?ierto ~un cuando no s:e atravie~e sino para segmr canunando por Jeru~alom . Todo esto se hal13i de uno penetra y de donde se deja adivinar entre
sembrado de miserables q11e piden limosna can- sus columnas el caos obscuro ele otros santuarios,
turreando, de 1&gt;eregrinos que ruegan. vend;dores está ocupado en su centro, por el gran kiosko de
de cruces que tienen sus puestos insignificantes en mármol, de un lujo semibárbáro y sobrecargado
el suelo, sobre l.as viejas lozas gastadas y venera- de candiles de plata, que contiene la piedra del
bles. De los pavimentos y de entre las uradas sur- sepulcro. En torno de este sagrado kiosko la mulgen los pedestales a_ún "enraizando" cOl~mnas que titud se agita ó estaeiona: de un lado centenares
soportaron en un tiempo basílicas y que han sido de mujiks arrodillados en las baldosas; del otro,
arrancadas como las de la -igles.i a defS. Esteban en las mujeres de Jerusalern, de pie con sus ampiios

•

velos blancos-diríase rrrllpo de ví rgenes antiguas
en esta penumbra de e~1sueño; más allá, .~bisinios
y árabes con turbante, y con la frente ft¡a en la
tierra· turcos con el sable entre sus manos, en fin,
gente; de todas las comuniones y de todas las
lenguas.
Se hace alto en este sofocante reducto del Santo
Sepulcro, que es como el corazón mismo de este
colmenar de basílicas y de capillas, y después se
empieza á desfilar uno á uno, baja la cabeza hasta ,
entrar por .una puerteci1la cabacla en el márn;10I
y festoneada; a.hí está el sepulcro, ahí a.dentro rncrustrado de mármol enmedio de íconos y de lámparas de oro. Al mismo tiempo que yo, pasaban un
soldado ruso, una harapienta anciana, u.na mujer
oriental con ricos trajes de brocado, y totlo!3, besaban la cubierta tumba! y lloraban. Y otros seguíanyotros siguiendo eternamente, tocando, &amp;brazando, mojando de lágrimas esas mismas pie~
dras.
Kinguna idea de conjunto en aquel barullo de
iglesias y capillas que se agrupan en torno de
este sacro kiosko; ahí se encuentran grandes
maravillosamente suntuosas, y pequeñas humildes y primitivas, muriendo de vejez, en siniestros r incones ahlecados en la roca viva y en plena noche. Y aquí y allá la .roca del calvario, desnuda y apareciendo en medio de las riquezas y
los arcaicos decorados.
E l contraste es extraño entre tantos tesoros
•montonados, y los harapos de los peregrinos, y
el deterioro de los muros y pilares usados, roidos
informes y engrasados por el frotamiento de tanta
carne humana.
Todos los altares, tod1i,; las comuniones diferentes están de tal manera mezcladas aquí que á
menudo resultan cambios de lugares de padres y
cortejos que hi&amp;len las multitudes llevando
custodias y prec~idos por genizaros armados que
hieren el pavimento con sus alabardas . .... !
¡ Campo! son los latinos que pasan, eon easulla
de oro. . . Campo aún! es el obispo de la Siria
con luenga barba blanca, que ha salido de una
capilla subterránea; en seguida los griegos eon sus
paramentos bizantinos aún . .. Rápidamente de
prisa caminan con sus vestiduras suntuosas mientras que delante de ellos, los incensarios de plata,
que balancean los pequeñuelos, que avisan á la.a
multitudes, que vacilan y terminan ,p or apal1tarse. Por doquier es tan sombrío que es necesario para caminar, el cirio en la mano y en lo alto
_de las columnas en las galeras tenebrosas mil flamulillas.
Algunos hombres rezan en voz alta, lloran y
sollozan, corren de una capilla á otra; aqui para
abrazar la roea donde fué plantada la cmz, ahí para postrarme donde lloró María Magdalena; sacerdotes casi perdidos en la sombra para
conduciros por puertecillas fúnebres á los agujeros de las tumbas, y por fin, ancianas con la vista errante, las mejillas bañadas por el llanto, llegan de los negros subterráneos, de besar las piedras.
de los sepulcros.

Domingo 8 de Abril de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Wiern8s de fiJolores.
E_l viernes que precede á la Semana Mayor está cuero está allí en su e1emento y es el "subrayado"
dedicado por los pueblos cristianos de ritual ca- más gráfico de esa fiesta tradicional que, á los acortó~~co á la conmem~ración de los dolores que sn• d~s de las bandas militares y de Jas murgas de infno la Madre de Cnsto al 'Ser testiao obli~ado de dws, y entre el polvo de la calzada y los gritos de
.. y d e la muerte de su Hijo.º'
º
Ia paswn
La poética figura de la Virgen Mad re aparece
entonces conmov1da hasta lo más profundo de sus
entrafias y las lágrimas surcan sus pálidas mejillas y es el más humano y eterno símbolo de la
Maternidad.
E\ ritual ha fijado á María siete dolores, que en
los iconos están materializados en siete puüales
clavados en el corazón. ¡Pero es tan difícil tasn
y contar los sufrimientos ele una madre dolorosa!
¡ Siete puñales no son nada junto á una pesadumbre maternal!
Diversos son los usos que el viernes de Dolores
ha implantado e~tre los pueblos cristianos y su
celebración varía desde el luto más absoluto hasta la algarabía más ruidosa y popular.
N ~estras costumbres tie1:1den más á ]o segundo
y de¡an el luto y la austeridad para el vierues sigu~ente, para el Viernes Santo, en que la Virgen
,... J\Iadre aparece al pie de la cruz, cuando el Hijo
ha consumido ya el a.margo cáliz ele la redención
humana.
El Viernes de Dolores bien pudiera llamarse
en Móxico el Viernes de las Flores. La época del
año en que se celebra, es aquella en que la Diosa
Primavera desciende sobre nuestros prados y nuestros pensiles y con su ósculo tibio y húmedo despierta la savia de los tallos y revienta los botones
que se abren al 'lluevo sol, ávidos y frescos como
En e l Ca n a.l
labios de niños. ¡ Flores, flores por doquiera! Y es
natural que las llagas de la Virgen Madre se culos vendedores, dura cuatro ó cinco horas, hasta
bran con lluvia de pétalos.
El Viernes de Dolores empieza, pues, para los que los rayos del sol, poderosos y quemantes, ahubuenos habitantes de esta leal ciudad, con el fa- yentan á la regocijada turba y la despiden de nuemoso "Paseo de las Flores," que se verifica año por vo hacia la austera metrópoli.
· La segunda parte de la celebración del Viernes
año en la Calzada de la Viga, á lo largo del Canal.
Pero nuestro "paseo de las flores" genuino y na- de Dolores y que, como la primera, es muy antigua
cional, el que se celebra todos los años, es eminen- y tradicional, consiste en los "alt-aresl que se entemente popular, aún cuando nuestras clases altas cienden al anochecer y que reunen tertulias animadas de carácter netamente profano.
no desdeñan tomar parte en él.
Esos altares, lo mismo que el paseo matinal de
Entre las fiestas populares que se van, el Paseo
floral del Viernes de Dolores es una de las que más que antes hablamos, son patrimonio de todas las
han conser vado su originalidad y la nota nacion~l clases sociales y desde las humildes "vecindades"
palpita vivrunente en el pintoresco conjunto que hasta los suntuosos palacios, suelen ostentar sus
ofrecen la polvorosa calzada y el canal que se ex- altares en honor de la Madre Dolorosa.
La Virgen de los Dolores los preside á todos: ya
t ienden á los pies del sencillo y primitivo monusea en íconos tallados y régiarnente vestidos y
mento del César Azteea, Cuauhtémoc.
La calzada se llena de peatones, de carruajes y alhajados, ya en pobres eromolitografías provede gentes. Cada carruaje lleva una nota floral nientes de las prensas alemanas ó catalanas. Pero
esa virgen es el lazo de unión entre los pobres
por insigmficante que sea. Y las rojas amapolas
con sus colores agresivos, por doquiera asaltan la y los ricos, y ella recibe todos los homenajes.
Hay otro lazo de unión, otro signo de comuvista : en los corpiños tibios y •lpitantes y entre
nicación entre todos los altares de Dolores: la
las cabelleras obscuras de nuesMs criollas.
Por el canal se deslizan las tradicionales canoas, índole del adorno. En botellas y vasijas de cristal
movidas al rítmico impulso de indí~enas broncí-- transparente se encierran aguas, tintas merced á
neos é impasibles, y cargadas de flores, de legum- toda clase de materias colorantes detrás de las cuabres y de gente alegre que se corona de flores y les se colocan luces, de suerte que el altar resplandece en ampollas luminosas, verdes, rojas, azules,
eanta al son de la vihuela.
La mayor parte de los ginetes lucen el traje na- amarillas, lo que nos autoriza á calificar el estilo
cional, y el charro, el genuino charro, vestido de de esos altares, de "estilo farmaceútico."

En donde quiera que queda un hueco, por pequeiio que sea, se colocan naranjas envueltas en
papel dorado y erizadas de banderillas hechas de
popote y oro volador, que ondulan con deslum-

d e l a. Viga.

brantes fulgores al menor soplo de viento
Otro adorno genuino de esos altares, amén de
macetas y de macetones, es constituído por lae
"siembras" que se hacen al efecto, colocando menudas semillas sobre la superficie porosa y humedecida de vasijas de barro de todas formas, produciendo una vegetación liliputiense, que á su vez
adquiere la forma de las vasijas y es de gran efecto
de vista.
Para aumentar ese efecto, durante la época del
florecimiento de las semill~, se mantienen las vasijas en cuartos obs~uros, de rñodo que las .floraciones no sufran la in.fluencia de la luz y adquieran un color amarillo tierno, que es muy agradable á la vista.
Esos son los adornos comunes á todos los altares,
ricos y pobres; la diferencia de ellos sólo consiste,
pues, en la riqueza de los manteles, de las imágenes, de los candelabros y del alumbrado.
. El altar de Dolores se enciende generalmente á
las seis de la tarde ó en los primeras horas de la
noche.
A las veces se ejecutan . g-randes conciertos
frente al altar, cantándose de preferencia el "Stabat Mater" de Rossini, que tiene merecida fama en
México.
Y así se conmemoran los siete dolores de la Virgen Madre.

~erb/ay.

•

J)ierre .Cof1'.
Entrada a Santa .A.nita •

Antes de 1a' m.er-ienda.

�FlL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Abril de 1900.

tL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO I--NÚM. 15

MÉXICO, ABRIL 15 DE 1900.

SUBSCRIPr.101' M'ENSOAL PORANli, 11.60
!D.R:JI lD:&amp;M EN LA CAPJ'UL, fl-~

Gerente: A.lfTOJl'IO OUYJ.8

Direcior. Lic. BAFA.EL BEYES SPtl!rDOLA.

/

MARÍA AL PIÉ DE LA CRUZ.

JUANA DE ARCO.
CU A. D&amp;O :D:B nEaBJ: DZ

aoaa.

O 11a.dro de Mm.e. Cha.ntillon.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95169">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95171">
              <text>1900</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95172">
              <text>7</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95173">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95174">
              <text>14</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95175">
              <text>Abril</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95176">
              <text>8</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95193">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95170">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 1, No 14, Abril 8</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95177">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95178">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95179">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95180">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95181">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95182">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95183">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95184">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95185">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95186">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95187">
                <text>1900-04-08</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95188">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95189">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95190">
                <text>2017576</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95191">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95192">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95194">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95195">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95196">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="1651">
        <name>Aniversario Asalto a Puebla</name>
      </tag>
      <tag tagId="1649">
        <name>Conferencia de la Haya</name>
      </tag>
      <tag tagId="1652">
        <name>Domingo de Ramos</name>
      </tag>
      <tag tagId="1650">
        <name>Rafael Lavista</name>
      </tag>
      <tag tagId="1653">
        <name>Santa Teresa de Jesús</name>
      </tag>
      <tag tagId="1654">
        <name>Santo Sepulcro</name>
      </tag>
      <tag tagId="1655">
        <name>Viernes de Dolores</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3645" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2285">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3645/El_Mundo_Ilustrado._1900._Ano_7._Tomo_1._No._15._Abril_15..ocr.pdf</src>
        <authentication>e18e36beeccd9c7632ac136424d8ba06</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117465">
                    <text>FlL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Abril de 1900.

tL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO I--NÚM. 15

MÉXICO, ABRIL 15 DE 1900.

SUBSCRIPr.101' M'ENSOAL PORANli, 11.60
!D.R:JI lD:&amp;M EN LA CAPJ'UL, fl-~

Gerente: A.lfTOJl'IO OUYJ.8

Direcior. Lic. BAFA.EL BEYES SPtl!rDOLA.

/

MARÍA AL PIÉ DE LA CRUZ.

JUANA DE ARCO.
CU A. D&amp;O :D:B nEaBJ: DZ

aoaa.

O 11a.dro de Mm.e. Cha.ntillon.

�EL MUNDO ILUSTRADO

. -~-=--"""'
Hlll~l~~IT~ll~@m[II

Pero la guerra se prolongaba, los campos ib•n
Lo más grave es que en la sesuda y firme Alemanía la discución de la _ley Heinze ha_ dado mo- á quedar improductivos; no había quien coaecbar&amp;
, . _...
. ,ül.,.oot"l
. , ,.llll'l
~Plllllll:_:;,¡~--~
_;,Il!. .._.mWllllJ-~&gt;41-""-'"···"'·-'"·-""'
tivo á altercados tan vwlentos_ y nudosos que el trigo, quien organizase la ex~lotación. Las mu• ~ aquello se parecía como u.na gota de agua á otra jeres fuertes las verdaderas mu¡eres fuertes de la
e,a1UIJQJ )). á un parlamento italiano, húngaro ó francé~ (po- Biblia leían de pie, muy de mañana, un trozo de
Q\ IIIJl)i;,'
1¡m1111~ull!!!
· díamos citarlos todos) Es la ley Heinze, que lleva la Biblia y partían al trabajo; han trabajado "Í!'
ij~\'t)U
~
el nombre no de_ un diputado al Re1chstag que cesar y con tanta asidmdad y tanta mtehgencia
~
!:!/
fuese su autor, smo de un ms1gne rufian cuyo que los campos han producido más, los rendimien"caso" d.ió motivo á un proyecto presentDdo por tos han sido mejores, el gobierno que dispone de
1.--Entermedad parlamentaria.
los conservadores, pero calurosamente apüyadq ot'O J1a LOmprado, y .las mujeres volvía.11 por
2.--Las africanas.
por las simpatías del Emperador, terr_ih 1e Y mi- la noche al hogar leían otro fragmento de la
nucioso á la vez, lo que lo hace más ternble y cuyo Biblia, besaban á sus hijos y á la mañana
. siguiente
.
1.-Todo lo que atañe al porvenir del parla- objeto es moralizar á la sociedad berlinesa por me- volvian
al trabajo: "Es, dice un testigo, un inmentarismo no es caro; creemos que el parlamen- dio de una ley, lo que no es fac1l. Se trata de teresante aunque penoso espectáculo; donde quietarismo atenuado á la americana, es decir, trans- estorbar de tal manera "los procedimientos" con- ra mujeres y solo mujeres que dirijían las labores
formado de gobierno casi absoluto de los parla- que los rufianes y solapadore~ favorecen :J prác- eu lugar de los hombres; pero admira ver con que
mentos, en gobierno equilibrado entre el parla- tica del vicio que se ven obligados á levsntar el habilidad y con qué energía gobiernan sus granlamento y el ejecutivo y mantenido en sus límites campo con sus parvadas de palomas de Afrodita. jas. Entré en una de ellas: allí había dos mujeres J
constitucionales por la acción del poder judicial No vamos á lucubrar aquí sobre los "convenientes" algunas muchachas ocupadas en el campo; en otra
es la sola receta capaz de garantir la libertad polí- ó inconvenientes que este código de sanidad mo- una mujer llevaba los cuernos del arado, otra la
tica, sin la cual las libertades individuales son ral pueda tener y si por perseguir un mal cierta- cuerda y otra fustigaba la yunta. Todo está en
cuentos de niños.
mente grave no se producirá otro más ~T11H~ • 1::i- perfecto orden en esas familias privadas de su jelluchos defectos tiene el régimen este, claro; zas. En principio hay que aceptar que puesto que
fe; reina en ellas un espíritu d~ tranquila confian'pero no hay otro que mejor pueda dejar todo su el Estado moderno está armándose de nuevo de
za en Dios, en la justicja de su casa y en el valor
resorte expedito á la autoridad y todo su espacio todas las armas que el movimiento revolucionario
de
sus hombres."
abierto á la libertad.
iniciado á fines del siglo pasado había hecho caer
Por todo lo que nos es simpático en alto grado dé sus manos, y que además procura que esa~ arSi en medio de sus inusitadas ocupaciones les
cuanto tiende á desembarazarlo de obstáculos y á mas sean perfeccionadas, no vacile. por respeto al
llega
la noticia de que son viudas, la mujer afrireconciliar con él á cuantos le desconfían, porque derecho individual, en prescindir del combate
lo r eputan un simple órgano de tiranía de pala- contra el vicio y justo es que si se le exige tener cana dice un periódico inglés, el "Standard," ni,
breros. Por ejemplo, lo que ha pasado en Fran- hospitales se le permita atenuar las epidemias en sollo~a, no grita; dice una plegaria silenciosa y llecia con la proposición de Andrés Berthelot pre- sus focos. Pero esto es excesivamente delicado, no el corazón de inmortalidad, de esperanza, de
sentada á la Cámara de diputados es excelente J puede dar lugar á confusiones lamentables y entre- Dios, vuelve al trabajo. Eso si en cuanto sus ocureclamado por todo lo que hay allá de sano, sen- gar á los abusos de muchos la vida privada y la paciones se lo permjten, unce á sus pesados carros
sato y liberal. Copiaremos 1-a proposición porque santidad del hogar y la paz de las familias. La los clásicos bueyes de Australáfrica, y á través
contiene una de:finicjón muy clara y muy prácti- aplicación de estas leyes suelen ponerse en manos de caminos espantosos, esta verdadera heroina de
Homero, penetra en plena evopeya. Ayuda á su
ca de presupuesto; hela aquí: "el presupuesto pre- de agentes que tienen las manos rudas J que salmarido,
le carga el arma, Je lleva un poco de b~en
vé y autoriza para el ejercicio con que se relaciona van los limites con una facilidad pasmosa. Entonpan,
un
par de zapatos, lo acompaña ali¡unos días.
lo. los gastos públicos en los limites resultantes ces la ·-ejación y Ja tiranía se vuelven insopnl'taOtras
veces
111. compañía es en el hospital, al hede las leyes existentes. 2o. las rentas destinadas bles; por ese camino J paso á paso, puede converrido,
al
moribundo.
En esto todas las mujeres son
á cubrirlos. 3o. los diversos medios de servicio. - tirse una ciudad moderna en la Ginebra de Caliguales;
admirables
las
boers, lo mismo que las
Ningún crédito que ataña sea á empresas ó traba- vi:no, y, en verdad, hay quien orefiera. el in"ambulantes" de la Cruz Roja, lo mismo que las
jos nuevos, sea á aumentos Ge sueldos, indemniza- fierno.
mujeres de los oficiales ingleses que á través de
ciones ó pensiones, sea á creacion~s de servicios,
Pero quienes han hecho cuanto de su parte ha todos los peligros y horrores de caminos impracempleos ó pensiones ó á su extensión fuera de los estado para impedir el paso á la ley son los artislímites previstos por las leyes vigentes, no puede tas. Sí por un lado todas las afirmaciones religio- ticables y de campos de batalla que n.o ha habido
ser inscrito en el presupuesto si el gasto no ha si- sas y por otro los dogmas políticos y por el otro tiempo para levantar, han ido á reunirse con sus
maridos desde la esposa del "highlander" basta
do de antemano autorizado por una ley."
todas las prescripciones morales atajan su libertad las del príncipe de Teck y del fels-mariscal RoEsto es lo principal; Berthelot y sus elocuentes de interpretación de la naturaleza y de la socieberts.
auxiliares Julio Roche y Ribot, demostraron que, dad ¿ qué harán? ¿ qué no harán para sacudir escasi siempre con un fin electoral, los diputados ha- tas trabas? Mas lo oue los ha indignado basta la
:Afas lo que comienza á ser por todo extremo concían llover año por año las adiciones al presupues- incandescencia es que en una misma ley se deto y año por año subía la suma de los gastos en un finan las responsabilidades de los lenones y las movedor y sorprendente es lo que según toda pro"crescendo" espantable, lo que exigía siempre un suyas. De aquí las protestas, las cóleras, los gri- babilidad ha comenzado á ser un hecho desde
la invasión del Orange; la participación de las
aumento en la cifra del impuesto, de donde re- tos, y las escenas frenéticas del parlamento.
mujeres en la guerra. "En cuanto á mí, escribía
sulta que si el aumento de la fortuna pública es
&lt;;o.O&lt;::,.
hace poco una de estas valientes, estoy pronta á
de 5 por ciento anual, el del tributo es de un 10,
ir, hombro contra hombro, á combatir con mis
lo que es bastante más grave que todas las ame2o.-La Augusta señora que acaba de ser recibinazas de guerra con Inglaterra. Y á pesar de la da con tanto respeto y afectuoso entusiasmo en hermanos y compatriotas y á derramar mi sangre
rabiosa, oposición que le hicieron, Pelletán y Irlanda debe tener el corazón magullado por las por nuestra independencia. Y hay centenares
otros radicales socialistas que lo acusaban de emociones de su triunfo, por la noticia del atenta- que como yo están dispuestas á hacer lo mismo,,,
traidor, Berthelot vió triunfar su proposición do estúpido y frustrado por fortuna contra el La mujer boer como la mujer suiza de los tiempos
y formar parte del Reglamento parlamentaio.
príncipe de Gales y por la que circula en Europa de las luchas con Austria~ como su antesesora la
-&lt;::,.()&lt;e:,.
y los Estados Unidos sobre el proyecto de mani- que luchó á hac,liaws con los zulús en 1838, está,
N o sucede lo mismo en la Cámara de Diputados festación firmada por las mujeres de ambos Con- desde niña, acos,umbrada á manejar las armas y
italiana; las leyes .de seguridad pública que, des- tinentes en favor de la paz entre Inglaterra y los los maiisers le son tan familiares como á sus ma•
pués de los terribles tumultos de hace tres años, Boers. Esta noticia debe preocuparla; un mi- ridos. Claro es que se creen en el deber de tose ceyeron necesarias para reprimir las reuniones llón de mujeres diciendo á una mujer: "no más mar parte en la lucha J puesto que los ingleses
subersivas y la prensa de excitación á la. violencia y sangre, no más lágrimas, paz, paz, en nombre de han cuadruplicado sus fuerzas, los bóers no tendrán
al mal, no han podido ser refrendadas por las la humanidad, en nombre de Dios," tienen que inconveniente en duplicarlas con sus ¡nujeres, y
cámaras gracias á la tremenda obstrucción que la ser oídas; hablan á un corazón de esposa, porque la defensa de la patria que, á pesar de lo,
izquierda radical ha organizado contra ellas. Tres la reina Victoria es, por la presencia de su alma triunfos de hace algunos días amenaza ser todaó cuatro gabinetes han caído procurando sacar de "su adorado Alberto, como acaba de decir á vía tan larga, tan inquietante, tan peligrosa J
avante estas leyes y el Presidente del Ministerio los irlandeses, más una esposa que una viuda; á tan sangrienta para los ingleses, tomaría entonces
actual General Pelloux, haciendo uso de una fa- un corazón de madre, una gran madre y una ma- un carácter tan doloroso, tan inhumano que la
bandera de la civilización no puede ir más allá:
cultad que la constitución concede al ejecutivo las dre grande, en el doble sentido de los vocablos.
promulgó (éste es el famoso decreto ley) á reserva
Y ¿ pcr qué esta intervención femenin,1 en este En las cercanías de LadJ Smith, dice un telegrade obtener luego la sanción de las Cámaras.
asunto ,sc!usivamente de hombres? Porque la gue- ma, los ingleses tuvieron que salta.r horroriwd~s
Ma• parece que el procedimiento 6 la aplicación rran unca e~un a.s unto de hombres tan solo; es m6s sobre fosos colmados de cadáveres de mujero,.
de la ley-decreto, no han sido del todo legales y de las probables viudas y buérf~nas; porque en la Otros partes hablan de que las mujeres permaneasí lo ha declarado el tribunal de Casación y ha guerra de Australáfrica hay una circunstancia es- cían en las trincheras en el momento mism) de
sido necesario iniciar la ley en forma de auto de pecial: la mujer boer se ha mostrado durante la la batalla; que entre los muertos de ese día (28
Cámara. La mayoría del gobierno es enorme, pero guerra admirablemente mujer y extraordinaria- de Febrero, se encontraron dos mujeres y una niña herida de die1. v seis años.
los ochenta ó noventa diputados de la izquierda mente hombre.
provocan tales tumultos, libran tales batallas, hay
Allí b¡ty una gran cosa que respetar; la nación
Los testigos presenciales de la guerra de cuyas
en ellos tan buenos gladiadores (vimos el otro día cartas está llena la prensa europea, pintan con caballeresca de los soldados de Cumberland que en
que el gran novelista D'Annunzio se unió á ellos emoción las escenas de las estaciones en el Trans- Fontenoit, decían, saludando al enemigo:
seducido no por sus ideas, sino por sus actitudes) vaal y el Orange, en los momentos de partir los tirnd p:Lrnr~ro. señores franceses, no yme1fo tirar
que la Cámara italiana no puede trabajar; aquí sí "comandos" rumbo al Natal 6 al Cabo; allí la mu- contra las mujeres más que besos en las puntas de
está enfermo el parlamentarismo. Habrá nece- jer es esposa y madre silenciosa é intensamente · los dedos.
sidad de recurrir á algo parecido al reglamento tierna, lacrimosa, bravía, resignada, procurando
de la Cámara de los Comunes, tal como lo hizo que los sollozos de los ehicuelos ante el "pa" que
modificar Mr. Gladstone mismo cuando luchaba á partía no suavizasen demasiado el co,azón del
brazo partido con la obstrucción parnelista.
hombre.

•

11
1

,Je
.~,.qirz;1¡@\,
Ji

Jplil!

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 15 de Abril de 1900

=

Domingo 15 de Abril de 1900

c1u6as.

ll..tfi:fr'@~ ~

~~·,r

Me acuerdo, aun de mi primera µre~unta . Entonces la vida llovía mucho sol sobre mis. cabellos.
-¿ Y Judas, madre?
·
-Judas fué uno de los doce apóstoles que
-vendió al divino maestro. Esa n1.,:1ñ.ana, :una mañana de mi tierruca, envuelht m~ neblmas testarudas como si el mar cercano csperezándos~ le
enviara.' un va110 inmensó; quemaban. al traidor
en varias calle;;, en efigie de cartón pmtado, con
cJicios de cohetes, ante una parvulada. _del pueblo,
que aullaba de alegría, 6 se echilha á silbar desesperadamente cuando ll!arrab~ uno ele los cohetes
de la rudimentaria pll'otécmca.
,
.
Más tarde, ya le.jos de mi valle, '·del tnste ;alle donde yo nací", dicen unos v~r:--os n~llY rornanticos- nos daban ejercicios en m1 tolcg10. La capilla obscura resonaba con la voz wrngosa del_ pudre lector y recuerdo que proporncndo la pr1_mera medita~ión de la mañana, leía en el negro hbro
de San Ignacio.
.
,
.
.,
-Cayó Judas y lo substituyó ::-i;rn Jfat_eo, c:1\v
Pelagio y Jo substituyó San_ Agust,n: cayo Lutc1o
y lo substituyó San Ignac10. ,
•
,,
.
Judas. otra vez; no preguutc -~ª' le ~-9~1ocrn; e~a
"uno .de los doce," el que Ycnd10 ni D1,,mo irae~tro.

. t

y corrió aún el tiempo y una tarde gns arn

hasta vosotros, Dios besó vuestra freri_te,-Dios
abrió en vuestro cielo la brecha reluciente-de
una esperanza .... En m~ ~lma todo es sombra, y
en ella-Jamás, jamás! titilan 1os oro~ de una estrella. -Mi alma es como la. higuera, por
el Señor maldita :-Ko ch fruto
sombra ni reposo; no agita--sus abanicos de h&lt;YJaS; ~~s
r~as · ay! desnudas, servirán á la desesperac10n
de algó~ Judas:-de algún i_&lt;leal tránsfuga que me
besó con dolr&gt;-y que por fin se ahorca desamparado y solo!
Que aquel que recorriendo su rnta de a::,~erezas-haya abrevado su alma en .:·nyorcs tr,s~;zas-que las mías, levante su voz de trueno ... .. En

m

de azahares, como para la primera comunión~,?~;
condeos. Escondeos, pobrecitos míos, porqut
viene· adelanta ya entre los árboles espesos. a una es 'tan misericordiosa, que se _at_reve á -~~sar su
cara antes que él bese vuestras lm_~as meJl . as n~caradas. Ah! yo bien quisiera cob1Jaros entre mis
brazos pero están clavados - • •
y Judas llega! Y Judas besa!
, .
turno; al d1a s1S 1,, "., f'él" también le . ,toca su d
guiente de la cruci:ficamon, cuan o .e1 cuerpo lu1ra
miuoso del Cristo se extrenie_ce ya en ~u tun~,
nueva para resucitar y ascender á la gloria del adre Judas se detiene· ante la higuera que s_o~brea
un 'triste arrabal de Jerusalem. El remordnmento

!l

b.é

1_ n
que mi espíritu que es como el '.1gua tr~nqu1la
que refleja todos los matices del cielo tema tanta bruma como la que puede contener 1111 hbro de
Rodembach, leía el evangelio cerca de la ventana
de mi celda de estudiante.
El sol tramontaba ocultam:en_te, como un r_cy
que viaja de incógnito. ~pena~ s1 detrás de la
bla Jo denunciaba 1m pahdo circulo de tonos ma,
claros, como una mancha circular de a;01te~ en un
pliego de papel blanco. El campo parec1a sonar ,bajo el pabellón melancólico del cielo, algunos_ pa¡~ros friolontos garruleaban en los árboles del ¡urdm
y llegaba á mi oído el monótono lloro del agua del
baño cayendo sobre la alberca. , .
, ~
Lela el relato inefable de la ul~)ma cen,a. Ah1 e"taba Iscariote. Mientras Juan,,
d1smpulo que
, am,
aba" como se llama él a. s1 · mismo1c·
con deJ esus
·
leite apoyaba su cabeza en el hombro de r1st?,
~Tud;s que ."metía la mano en el plato," que com!~t
el pan y bebía el vino de la Pascua, fraguaba l ,1
la traición; pero el capítulo más doloroso __era el
del beso: "Con tu.n beso entregas \'11 H'lJO del
Hombre?"
d'
Dejé el libro sobr.e el alfeizar y me que e co_ntcmplando el paisaje, enfermo y serenamente trisle "orno mi ánima.
,
•
y fué aquella Ja tercera vez que encontre en mi
comino á Iscariote.
,
La cuarta, la quinta, la ~~xta .. ;: 1e encontre 1f'vendo la historia y la poesia heroica. Hav un Judas ·en la Iliada: hay un Judas "n los albores de la
Reconquista de Fs-pRfra: ha~' un Judas_ en 1,~ tragedia amorosa. de "Alhamar el Ma.gnámmo.
.
Yago en el tremendo drama de Shakespcare, J1ene alma de Judas; en México t~vimos un Ju a_s'.
que por grac1,-,1 de Dio~"' no
- nac10 entre nosotro!"
t
-•
Picaluga; bemo:; tenido otros, que ca1en aron ~u
inñancia al rayo puro de nuestro sol ....
Judas por donde quiera, á trave~ de la _march~
de la huma'tlidarl ; J°mlas vuelto s1m,bolo' Judas
tornado beso siniestramente rnmort~I..
.
Aún encontré al traidor con este ultimo ~1sfraz.
bajo la máscara ele un beso, beso de los ~abioshant uiene~ se ora de lo3 labios que cre1mos ostfa~\ojas,::i hoslias'de bendición .Y que fueron port1
estandartes de Iscariote, chasqueando ete~n_amen e
·glos. y la dolorida frase del espmtu que
en 108S1
'
.. a· ·endo·
responde á la irnfanda. concia, .. ic1 1 H . mbre?"
"Con un beso entregas al .H1JO de
o
.

€Il

m;:

e!

donde-están los ~randes tristes? N~n~uno me
responde!-La etermdad es muda y el l◄,mgma cobarde . . .
,,
Hermana, tengo frío: el frío de 1-u tai-de!

•••
*~*

Cuando encontn'.· al Judus. simbólirio, escribí es-

•

tos versos:
t de asperezasQue aquel que reeorricnc1o su ru a .
,
. alma en mayores
tr1stezas, que
haya a1Jrevado ~u
·
mis tristezas, alce la voz y me r~proc 1ie.
t
--Job Jeremíá~ Cristo, Damel, en vues ra, no
h
tod~ llena de 'angustias de rede~ción, babia~n8;tro: el astro de una ideal teona-D1os vmo

Y el Juda:; simbólico es ya un VJCjo C'.1noriílo
mío: Se que vendrá, lo espero siempre. Cuan&lt;lo
el cielo es más mml y el horizonte más puro, veo
erguirse su silueta. de_ un rubio insulta~te; su melena rojiza flota al viento de la mentira. Su rostro pecoso sonríe. . .
·
Echaos á temblar pobres ilusiones, nidada gorgeadora de mi alma; encogeos humildes amores
míos; esperanzas vestidas de blanco y coronadas

le ciñe como con sierpes de espinas. Va á a?orcarse, mientras los ángeles cantan: "resurrex"tt; non
es hic;" mientras Magdalena busca perfu_mes ~ara
ungir el cuerpo del Amado. l~l espumara3ea mientras 111 de .la Mag&lt;lalo adora.
.
Lft de Magdalo es el amor inmortal; él es b rnmnrial infamia!
t\fag:dalemt es; el beso que se posa corno paloma
C'll lm- pim; rlc.l DioH adorado.
.Jurlas es el he~o que quema la mejilla con lumbre· rle traición.
Magdalena divi_niza á su amado, pregonando
muy de mañanita, porque el amor madruga. su as-·
censi{m á los cielos.
'
J uda.s lo vende y lo .sacrifica!

�EL_..)[UNDOILUST~DO
Y sin embargo, esa alma toda luz y
esta alma toda sombra, realizan la red_ención: .rudas vendiendo á Cristo, glorificándolo ·Magdalena. Quien dice que
'!.º es eficaz ante los designios del Altísuno la obra de la infamia lo propio que
la obra del amor?
Y .rudas se ahorca.
Pero resucitará; resucitará con una resurrección maldita: es eterno; sin él no
hay pa.sión y es preciso que todos los corazones estén crucificados, á fin de que se
-0bteuga el fin supremo del universo, que
es el perfeccionamiento por medio del
ilolor.

i
1

'I

1

DAMAS

MEXICANAS.

Domingo 15 de Abril do 1900
A veces, en la obscura
p;isión de la enramada, dulccmenh).
se vuelven, be.so á beso la ternura,
nota i1 nota, la pasión ardiente.
Llegaron cuando el frío
no escarchaba en el césped las lucientey temblorosas perlas del rocío,
ni el agua rumorosa de las fuentes.
Llegaron con las flores,
cruzando mares y escarpadas cimas,
t rayendo con sus alas sus amores,
temerosos del frío de otros clima.s.
Llegaron cuando el duelo
inclinaba abatida mi cabeza,
cuando al morir mi fe, mi último anhelo
crepúsculo, no más, fué rni t.riste1.a.
Y mil veces su can to
dió alivio á mi ajitado sufrimiento,
Y secó tantas gotas de mi llanto
como sombras borró del pensamiento.

Y su festiva nota
me hizo esperar consuelos en la vida ..
la vida, nave abandonada y rota,
por olas y huracanes sacudida! ...
Hoy ensayan las alas
los tiernos frutos que esperaron tanto
¡ Hoy el nido feliz está de galas!
Hoy repite la selva un nuevo canto!

BLANCO y :ROJO.
Aquel verso era dulce
oomo el trino de un ave,
y al decirlo el poeta
lticiéronle las gentes cruel desaire.
(Era escrito aquel verso
con la pluma de un ángel. .... )

Yenid, aves de estío,
que de nota poblais cielo ántes muelo ..
vuestra es la luz, las flores y el rocío ..
prünavera de amor, yo te saludo!
E. E. Rivarola.

En tonces, el poeta
dijo un verso de angustias . .. sollozante
y esta vez, conmovidas,
le rindieron la.s gentes, homenaje.
Era este triste verso
Ina .gota de sangre! .. ..

Osear Sepú/veda.

-------•·------~
ACUARELA

=o=

Se ha dormido Mimí, la enamorada,
De blanca palidez; se ha dormido,
Y el tema musical en su gemido
Parece que preludia una balada.
Está muy triste y sola la morada
Que de idílico amor fué el tierno nido;
Está muy triste y sola; ban huido
Los cantos de un poema en su alborada.

í,BITA. EDELl'atI~A DE XUBÚA, de ll6:doo.

KL NlDO.

""'"'&lt;:&gt;

Los dos en su contento,
han hecho de su nido una delicia·
'
'
en e'l 1os meses,
el· perfumado viento,
y la aurora, ·al nacer, los acaricia.
Alegres, juguetones,
de rama en rama, con inquieto vuelo,
arrancan, del laud de sus canciones
los himnos de su amor, himnos de cielo.

Bntre el !uror de la caterva impía,
Desfallecido y con la cruz á cuestas
Llega el Hijo de Dios sobre las eres\;,
Del monte que de horror se estremecía.
Y a elevada la cruz le sostenía·
Y en las regiones de la tierra op~estas
Cielos y mar y llanos y florestas
'
Todo es tiniebla en tan tremendo' día!
Del sacro monte se desgarra el velo
Y la Madre de Dios un ¡ ay! profund~
Lanza, cayendo sobre el duro suelo.
Se estremece el abismo en lo profundo;
Y en med10 del horror de tierra y cielo
Brota la sangre que redime al mundo.'

Ahora animarás tu lienzo, artista,
Y tú, poeta enfermo, entona el ca.:o.to
Con tu rítmica lira quejumbrosa:
Prorrumpe en tus tristezas de idealista
Y Jlora por Mimí; da le tu llanto
A tu Mimí romántica y nerviosa.
México, Abril de 1000.

.

J.uan de Ore/.

Á MI MADRE.
-&lt;::&gt;()&lt;::,,,

No fuiste una mujer, sino una santa
Que murió de dar vida á un desdichado
Pues salí de tu seno delicado
'
Corllo sale una espina de una planta.
Hoy q ne tu dulce imagen se levanta
Del fondo de mi lóbrego pasado,
El llanto e~tá á mis ojos asomado,
Los sollozos comprimen mi garganta .
. Y ~unque yazgas trocada en poi vo yerto,
Sm ofrecerme bienhechor arrimo
Como quiera que estés siempre' te adoro,
Porque ·me dice el cora2ón que ha.s muerto
I:&gt;or no oírme gemir, como ahora gimo,
Por no oírme llorar, como ahora lloro.
Juli án del Oa sal.

EXPOSI CIÓN DE PABIS.---P a.bellón de Jror u eQ'a .

HL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 15 de Abril de -1900

UN NAUFRAGIO.
CorrPspondenoia de nuestro representante en París.
El furioso temporal que nos trajo á mal traer durante casi toda la travesía, tenía que producir numerosos silíliestros marítimos. El naufragio propiamente dicho, el buque que desarbolado y desarticulado por el oleaje y por el vendaval, se va á pique y arrastra consigo á la tripulación, es un aconteci.mienr J cada día más raro y cada ,,cz mús 1liíí(·il. La; construe(:io11(•~ nav9.l2~ mJ.-11H"J!.l'3 vor su
magnitud, por su solidez y por la potente maquinaria que encierran sus entrañas, pueden, cada día,
e-en ~iwyores \&lt;·11'"tjas, sostener la lud1J. ~r,ntr:l tl
mar y contra el viento.
.
Largas de doscientos y más metros; construídas de hierro forjado; calando miles de toneladas; animadas por la potencia de millares de cuádrigas de vapor; casi sin velamen; provistos de
mástiles de hierro de incalculable solidez, los paquebots modernos son verdaderas fortalez-as
blindadas contra los golpes de mar, tan rudos á
veces como el choque de los grandes proyectiles
modernos; pueden, proa al viento, hender el huracán y rasgarlo en dos como con una cuchilla;
su inmensa pesadumbre gravita como una montaña sobre el oleaje y lo aplasta: el rayo que acomete al mástil que se desliza por el cordaje de ace-ro y se pierde, inofensivo, en el mar, y esos monumentos son trompos demasiado pesados para
que los baile el ciclón.
·
Cuando el huracán se desata, se iecogen todas
las velas, se cierran todas las escotillas y claraboyas, se da proa al viento y al oleaje, se fuerza la
máquina y se juega. al toro con las ondas y se jinetea al oceano. Los únicos enemigos terribles del
steaner moderno son el fuego y la colisión . Un
refinamiento de precauciones, vastas instalaciones
de extinción, bombas poderosísimas permiten
afrontar al primero. El choque contra el escollo
no es en realidacl posible, sino en mares desconocidos y ca.si ya no los h~; hoy la civilización ha
puesto en cada roca un fanal, en cada peñasco
una estrella. La colisión entre buques es en realidad el gran peligro; y ni la vigilante sirena,
ni el alumbrado eléctrico de los barcos bastan
siempre á conjurarlo en días de niebla; en mares
frecuentados y especialmente cerca de los grandes
puertos. Por manera que quien se embarca en un
gran vapor moderno está más seguro que en su
casa, y que los amantes de las grandes emociones
no las encuentran ya á bordo de los buques correos.
Son la barea pescadora, el pa.ilebot, el velero
impotente, inconsistente y desarmado, siempre el
· débil y el pequeño, quienes dan el principal conti.n~enteal siniestro marítimo. Nuestro '-V ersalles,"
vteJO veterano, un poco lento_, pero muy sólido,
resistió sin avería el mal tiempo y en Sll. casco se
mellaron los colmillos y se embotaron las garras
de las furias .
Calmado el huracán, á doce hora.s de Santander,
subimos sobre cubierta y comenzamos á presenciar
un desfile siniestro. Ya es un tablón columpiándose á merced del oleaje, ya una vigueta que se
tiende y se incorpora Como un cadáver flotante, ya
un tablero que navega al garrete como la balsa de
"'La Med:usa" y sobre el cual nos esforzamos en
vano por descubrir m1 náufrago; luego un frag-

A bordo del "Versalles"
mento de mástil con su cordaje al viento y escarmenado como una cabellera.
·
Estamos en el teatro de un naufragio. Una n¼e•
bla apenas translucida limita nuestro horizonte,
y nos impide explorar la inmensidad. 'ral vez á
poca distancia una barca atestada de náufragos
espera é implora socorro; á cada paso creemos ver
ya una balsa, ya un bote, ya µn cadáver flotante.
Ilusión de óptica, creación de nuestra imaginación
inquieta y sobre excitada. Sobre el puente, la oficialidad explora minuciosamente todos los repliegues del mar y todos los rmcones obscuros de la
niebla; la sirena lanza sus .lúgubres aullidos para
indicar á los náufragos nuestra presencia y nuestra posición y reanima sus espe1·anzas ·y sus fuerzas; poderosos fanales eléctricos procuran agujerear la bruma y hacerse ver á lo lejos.
Cae la tarde, viene la noche, y nuestra ansiedad
redobla. ¿ Lograremos salvarlos? ¿ Estarán á nuestro alcance y tendremos la dicha de volverlos de
la desesperación á la alegría, y de la muerte á la
vida? ¡ qué satisfacción la de realizar el salvamento! ¡ qué escena tan patética y que dulces lágrimas
Ja.s suyas y las nuestras al ofrece,leg la tabla de
salvación !-Si hay un huérfano lo adopto-dice
una pasajera.-Si encontramos entre ellos una viuda me caso con ella-ofrece un solterón.-Yo,suspira un dama joven y romántica-prodigaré
consuelo al marinero más joven y animoso.-Y
nosotros ofrecemos un cirio á la virgen si logramos
salvarlos-agregan las monjas.
.. Este torneo, de generosidad y de amor al pró¡1mo nos excito á tal grado, que ya circulaban una
lista de subscripcióu y los programas de un baile
de trajes á beneficio de los náufragos, y ya empezábamos á temer que no h~biera habido tal naufragio.
.Al amanecer, apareció el buque náufrago. Era
un bergantín velero salido de_ Nantes para su primer vrnJe y muerto en su primera batalla. Venía
acostado casi sobre el costado de estribor- de sus
mástiles rotos pendían girones de velas y r~stos de
cable; su ca.seo abollado y descascarado mostraba
caei la quilla. Un huracán deshecho lo había acometido y desplazado el lash-e, cargándolo todo de
un lado; flotante, en tan peligrosa posición vaaaba
b
una semana 1rncrn en aquellos mares sin encontrar
auxilio; la tripulación, compue6ta de cuatro oficiales y veinticinco marineros, no podía hacer pie en
parte alguna Y. viv_ió una semana moi:tal en ag_uel
.flotante plano rnclmado, sin poder maniobrar sin
hacer cocina, mal comiendo galleta, sin una gafa de
agua dulce y confiando solo en el azar.
Cuando pasó á nuestro lado precedido de un -remolcador que lo avistó al paw y seguido de un
vaporc1to costero que recogió á los marineros-como el caclá \·er de un héroe entre dos camilla~ distinguíanse amanados á los restos del puent~ de
~anclo al ?apitán y á sus tres oficiales, que no haLrnn_ querido_ abandonar el buque. Tripulación _y
¡,asa¡eros hicm1,os el saludo militar á aquellos valientes. y estallo nuestro barco en un hurra formidable, trib,,to de simpatía -y de admiración á aque-llos héroes y á aquellos mártires del oceano.

:Or. ]Yf. F lo res.

�,(l.
·'

11

I

,:/
,-~.\_

l

·__-t..: .

-

..

,.-;f.'»1G:
..
....
//,.;Y'

• :-;.;~_'
/r--'
. . . ,,,,--::~··•~t·.,_...
•.•;;;._ ·. ·
/

__

~

.

1/P'

i
,·

~~,-~
-- .. ~-;'.&gt;-

LA BlJDA 'VEHTUBA.--Las cart.as no engañan, señora mia.
CIJ.&amp;.J&gt;JU&gt; DB E . BBILEll:l,•ll'

�Domingo_15 de Abril de 1900
Domingo 15 de Abril de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

EL VIAJE A LA CAPITAL.
~ Y OGANO.
~
.A.lfTANO
-&lt;:&gt;O-&lt;:&gt;

Una antigua y muy generalizada coi:;t~mbre en
nuestro país, ha sido siempre la de preienr la época de Semaua Santa para echa.rbe un paseíto por

otros, de "llenar" su vista con las magnificencias
del ritual romano.
De esta suerte la semana que precede á la mayor, es una sen{ana en qu~ los prep!t.~ativ?s de
viaje se multiplican en las villas y los villonos de
nuestra República.
Los padres de familia hacen su presupuesto y

Los caminos eran detestables y detestables
también las ,ililigencias, €S3:'3 enormes c~rrozaS;
de dnrísimos muelles que . bnncaban y brmcaban
sobre los hoyanco;; del camino, removie~d? las
entrañas, magullarnlo los miembros .Y .convirtiendo
todo viaje en un verdadero calvan_o, cuyas pe3adumbres y sulrimientos no eran debidamente compensados ni por las más dulces _emoc10nes de la
llegada.
Sí esa vislta á. la capital era, antaño, asunt~
que 'debia mucho pensarse y ~ás prepar~r.se. N1
el arreglo de los a.-mntos materrnles )'.", esp1n~ualeP
salía sobrando : te~tamento y confes10n casi .tormabau pa.rte inteanmte del viaje mismo, de ese
viaje cuyo feliz éxito estaba muy lejos da bailarse
garantizado.
Figurémonos un viaje de aquellos. Solía partirse muy Lle mañana, antes de q:Ue el so~ cal&lt;lea7e
los campos y fatigase en dem11s1a al tnple ata¡o
de mulas que habían de tirar de la diligencia. La
diligencia esperaba á los viaje1:os, enorme, pesada,
rechinadora, con su caja roja semejante al vientre de alguna bestia apocalíptica y su compartimiento trasero, fornido de cuero y destinado á
guardar los equipajes.
Una vez que los equipajes se hallaban en su
sitio, se procedía á la colocación de los• pasajeros,
asunto por demás espinoso y delicado, y causa no

EL MUNDO ILUSTRADO

ilesaparecía la molestia del polvo, surgían en cambio otras mayores, capaces de desesperar al más
paciente cristiano. Los caminos se convertían eri
lodazales, por los cuales apenas podía transitar
la diligencia
con lentitudes, funerarias·, á las veces
.
el auriga y el _sota exclamaban "basta aquí" y la
carroza, hundida en el fango hasta media rueda
tenia que esperar hasta que aquello secara un poc~
ó á que pasara por ahí algán refuerzo de mulas
para su tiro, para poder proseguir su ·camino~
Las comidas eran malas, caras. y no. pocas veces
problemáticas. V erificábanse en posadas ó rancherías y no siempre alcanzaban para todos los viajeros, especialmente en aquellos aventurados
tiempos de guerras intestinas en que las partidas
beligerantes solían barrer, para su propio consu- ·
mo, con todo el comestibla que se encontraban á
su paso, ya fuera cuadrúpedo, volátil ó vegetal.
De suerte que un v:iajecito de aquellos era un
veFdadero martirio.
Mas basta ahora no hemos hecho mención de
otra circunstancia que aumentaba más todavía
los peligros y las desazones, y que era el principal
espantajo de los viajeros de la época; nos referimos
á los ladrones.

Lo primerito que José San Juan-conocido por

1

1

la capital, y aunque, en los últimos tiempos, los
festejos patrios de Septiembre suelen atraer á
mucha gente de fuerll., siempre perdura la costumbre de la visita metropolitana durante la
Semana Mayor, y es entonces cuando por nuestras
{,alles y nuestras plazas se desparrama esa regocijada J simpática turba de provincianos, que
viene á divertirse, que luce sus trapitos de cristianar y que marca su paso por la metrópoli
con un reguero de pesos, fácilmente ahorra.dos
en el trabajo y en la tranquilidad del rancho, de
la hacienda, del pueblo ó de la villa.
Y es natural: la Semana Santa significa, en
todo el mundo que ha sentido la caricia benéfica
del Cristianismo, varios G.fas de descanso, varios
días de interrupción del trabajo, en ioor y remembranza del Hombre.-Dios que en las gotas
de su sangre dió al mundo todo un impulso nuevo
y abrió horizontes m4s risueños, más nobles y más
fraternales.
Por otra parte, la Iglesia metropolitana acostumbra conmemorar ésos días con ceremonias
vistosas y magníficas, muy capaces de atraer á
gran número de fieles y de curiosos, ávidos los
unos, de prosternarse ante el Crucificado entre
las pompas de ht orquesta, del incienso de los
cirios y de las pedrerías del metropolitano; los

rr T,
11
r

arreglan sus negocios;
las madres ofrece1) 1ma
misa al santo U.el lugar
para que las "saque con
bien" de su viaje; las
niñas se prueban los vestidos negros, empacan
listones y sedas y se regocijan de antemano con
los placeres metropolitanos, que entreven al
través de rosado nimbo
de ilusiones v de esperanzas.
Después, al tren; unas
cnantas horas de camino y pronto las luces
eléctricas de las estaciones metropolitanas se reflej aráu en su retina
Ko;r.•-lTna. estación fenocarrilera.
i Pero cuánto han cambiado las cosas, qué dife- pocas veces de reyertas. La verdad es que no era
rencia de un viaje á la capital hoy en día, con los para menos, porque en aquellas diligencias la¡
que se efectuaban hace años!
paridad de la paga no correspondió de ningún moAntaño, un viaje de algunas leguas revestía do á los asientos, pues si algunos eran relativatantos pel,gros y estaba sujeto á tantas peripe- mente cómodos,-¡y muy relativamente!-babía
cias, que necesitaba en verdad cierta dosis de va- otros capaces de descoyuntar al más recio, y aún
lor p-ara emprenderlo por placer únicamente.
era frecuente el tener que conformarse con un
sitio en el techo de la diligencia, desgracia que
exigía verdaderos prodigios de equilibrio.
Una vez emb,ircados los viajeros en aquella
enorme caja roja, el administrador de la Casa de
Diligencias se eaforzaba. en pasar una revista de
el los, identificando sus cataduras con los datos
que tenía escritos en una gran cartera de cuero.
Si teni~ dudas ó sospechas, hacía preguntas; si no
las tema, entregaba la cai-tera al auriga y ordenaba la partida.
.
· El cochero bacía resonar el látigo, arrancaban
la.s mu!as y, con su arranque, extremecíase, crujía
Y rechmaba la pesada carroza, que por fin se lanzaba por esos caminos con vaivenes de barca vieja
en mar tempestuoso, arrancando chispas de los
empedrados ur,banos ó levantando densas nubes
de polvo de los caminos reales. ·
Los viajeros, apretados unos contra otros, á cada ?'lito y á cada vaivén chocaban entre sí y las
peripecias del. c~nino eran ocasiones propicias
para dar'! recibir abrazos y besos furtivos, cuando
la casualidad encerraba á dos enamorados dentro
de la panza de la diligencia. Los trajes obscu_ros tornábanse blancos por el poi vo del eamrno Y polvorosas tornábanse también las cabelleras, y polvorosos los rostros
Si lloTía, tanto peor; porqu~, si bien entonce5

¿ Cuánto complace una co~paración~ ~or somera
que sea,~de aquellos viajes con estos v1aJesl
Hoy ·se instala el viajero en el mullido sillón do
nn carro de muelles triples y por la paralela de
hierro, en unas cuantas horas, se desliza hasta 1a
capital.
Si la distancia es mayor, el Pullman ofrece cómodo lecho y buena mesa, y el viaje se veriñca sin
zozobras ni molestias, admirando hermosas per&amp;pectivas y grandes obras de la ciencia y del esfuerzo humano.
Pero la ge~eralidad de la gente, al comparar los
viajes de antaño y de ogaño. comete la ingratitud
de fijarse solamente en el ahorro de tiempo y no
en el aumento de la seguridad.
Cierto que existen aún algunos rateros de estación y de tren, pero i que va de ellos á los bandidos de antaño!
Y á los que echen de menm aquellas ocasiones
de furtivos escarceos amorosos que se presentaban
merced á los vaivenes ele la diligencia, les r~cordaremos que en los ferrocarriles ..... hay túneles.

Osear i{er:(.

·oea {afiucña.
ol "carpintero"-hizo al salir de la Penitenciaría

Ka.c3 35 a.fios.--Asa.lto a, una diligancia..

¡ Oh, los ladrones! ¡ Esos bandidos que se cobijaban en los vericuetos del Monte de las Cruces
ó de la Sierra Madre; esos bandidoo que vemos hoy
reproducidos en esas figurillas de· barro que hacen·
las delicias de los turistas americanos : tirados en
torno de un sarape, jugando albures, con pañuelos
los que les cubren el rostro y armados hasta los
dientes; mientras que otro,carabina en mano y
encaramado en lo alto de una roca, espiaba á lo
lejos el paso de la diligencia ó la llegada de las
ernasas fuerzas militares que los perseguían!
Por más que en la tradición popular corran todavía muchas historias ele bandidos ~n que aparecen héroes al modo de Diego Corrientes, no hay
que creerlas fácilmente. Aquellos bandidos eran
en su mayoría brutales y despiadados y su famoso
grito de "azorríllense" con harta razón infundía
pavor á ]os viajeros y con mayor razón todavía
á Ja.s viajeras .....
Solía suceder que un viajecito de semana santa
á la capital de la Repáblica, fuese un viajecito á
esa región misteriosa que la chanzoneta popular
ha bautizado: "el otro barrio."
¿ Y ahora?

de Alcalá, fué presentarse en el despacho del Director.
Era José un mocetón de bravia cabeza, cbn la
cara gris mate, color de seis años de encierro, en
los cuales sólo había visto la luz del sol dorando

los aleros del tejado. La blusa nueva no se amoldaba á su cuerpo, habituado al chaquetón del pre- - sidio: andaba torpemente, y la gorra flamante,
que torturaba con las manos, parecía. causa:l~ ~xtrañez,a, acostumbrado como estaba al anbpat1co
'oirrete.
-Venía á despedirme del señor director, &lt;lijo
humildemente al entrar.
-Bien, hombre, ~e agradece la atención,, conteetó el funcionario. Ahora á ser bueno, a ser
honrado, á trabajar. Eres de los menos malos; te
has visto aquí por m1 arrebato, por delit~ de sangre, y sólo con que recuerdes estos ~e1s anos, _procnrarfts no volver .... Que te vaya bien. ¿ Qmeres
algo de mí?
-¡ Si usted fuera tan amable, señor Director .....
si usted quisiera .....
¡_
Animado por la benévola sonrisa del jefe, soltó
su pretención.
-Deseo ver á una reclusa.
-Es tu "Chucha," ¿verdad? .... Bueno, la
verás.
•
Y escribió una orden para que dejasen entrar á

Pepe el "Carpintero" en el locutorio del presidio
de mujeres.
Bien sabía el dire"Ctor lo que significaban aquellas relaciones entre penados; los galanteos á distancia y sin verse de "chuchos y chucha,3 ;" el amor
rey del mundo, que se filtra por todas partes como
el sol, y llega donde éste no llega nunca, perfo:rando muros, atravesando rejas.
'renían casi todos los penados en la penitenciaría de mujeres una "galeriana" que por cariño remendaba y lavaba su ropa; u.na compañera de infort~io, á la cual no habían visto nunca y cuyas
atenc10nes pagaban con cartas, rebosando sentimentalismo ridículo, pero sincero.
Era el sacro amor introduciéndose en aquel infierno para burlarse de la severidad de las leyes humanas; la vida y sus efectos floreciendo allí,
donde el castigo social quiere convertir á los ré~
probos en cadáveres con apariencias de vida.
El presidio, un convento vetusto, y el penal
de las mujeres soberbio y flamante contemplábanse desde cerca, mudos, inmutables; pero un
soplo de pasión contenida y ardiente, de prima.vera
amorosa, germinando entre la mugre de la "casa
muerta., " iba de uno á otro edillcio como la cáricia
fecundadora que por el aire se envían las palmeras de distinto sexo.
Tan grande emoción embargaba á Pepe al dirigirse al locutorio de mujeres, que sus piernas
temblorosas acortaban el paso ...
¿ Cómo sería su "chucha?"
jPor fin, iba á verla!
Y pensando en las formas de ·que la había revestido su imaginación en las noches de insomnjo
ó en los solitarios paseos patio abajo y arriba, todo
el pasado revivía de golpe en su memoria.
Para comenzar, su entrada en presidio, resultado de tener mal vino y pronta la mano, los primeros meses de sorda exitación. de huraño aislamiento, viendo deslizarse los días como pesadas
ondulaciones de un río gris y trjste. Después,
cuando hizo amigos, extrañáronBe que un muchacho cual él, guapo y fuerte. qüe si estaba en
trabajo era por ser muy ·hombre, no tuviera su
"chucha," como los demás. Ellos se encargaban del arreglo : escribirían á sus amigas
y no faltaría en la ca5J1 de enfrente quien atendiese
á tan buen mozo.
Un ·aía le djjeron que su ªÜhncba" se llamaba
Lucía más conocida con el apodo de la "Pelusa,"
y Pepe le eEcribió, encontrando dulce satisfacción
en saber que más allá de aquellos muros había alguien que pensaba en él y se interesa.ha por su
vida.

Pronto á este goce espiritual se 1mieron satisfacciones del egoísmo; alababan la limpieza de
su ropa blanca y sentía-n envidia al ver ciertos
manjares, obra todo de la "Pelusa," de la enamorada "chucha,"que invisible como un duende tenía para él cuidados maternales.
-Pero camarada, y qué suerte la tuya~' 1e
decían los compañeros de pelotón con mal encubierta envidia.
-Esa "Pelusa" es de oro, añadía un veterano
del pres,dio, oráculo de la gente joven, Consérvala chaval, que mujeres así en'tran pocas en
libra.
-¿Pero cómo es? Preguntaba Pepe con creciente curiosidad.
¿Es joven? ¿Por qué está
presa? ... . .
-Algo mayor que tú debe ser, pues creo qne
no es esta la primera vez que visita esta casa .. ..
¿ Pero que te importa que sea joven ó viejaR Tú
déjate querer, que esa es la obligación de los buenos
mo,os y cuando salgas en libertad búscate otra
que te atienda lo mismo.
Pepe protestaba. Sentía duplicarse el agradecimiento hacia aquella mujer; las relaciones, que
al principio le parecían cosa de risa-buena úni-

camente para distraer el tedio del encierro-le
llegaba muy adentro ya, y la gratitud se volvía
-&amp;tracción, viendo que no pasaba día sin que, en
el rastrillo, entregasen para él paquetes de tabaco,
.prendas de ropa ó algo de comer que le sostenían
fuerte y robusto, y sano, librándole del rancho in-

;

�Domingo 15 _de Abril de 1900 •
BL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 15 de Abril de 1900

'

RL MUNDO ILUSTRADO

señorito de esos que viven

sípido del penal, la peor engañifa para el hambre.
.
Pocos días dejaban de escribirle. Las prime1

1

,

ras cartas respiraban ese énfa5is amoroso, aprendido en los epistolarios popuh1rr.s; pero fueron
haciéndose más sinceras, según los dos amantes,
por aquel reiterado conta~to de alma iban cono-

Y bajó la cabeza para no mirarle: dijérase que
su presencia la causaba daño, revolviendo el rescoldo de su cariño de la entraña.... condenado á
extinguirse.
-No Lucia· vengo no más á verte. Ni me despido
m.e voJ .... Vengo á decirte que soy el
mismo ... .. y á cumplir la palabra.
·
PeRe profirió esto con fuerza, con acometivi~ad,

u/

ciéndose. Hablaban de su situación, de la desgracia en que se veían, en términos vagos-como si ofendiéndole la sospecha de que aquella entrevlSta
les caut:ara rubor decir por qué y de qué modo- pudiese ser la última. Entonces la _'·chucha" se
y contaban fecha tras fecha ~l timnpo que_ les fal- atrevió á Contemplarle: pero con expresión de tiertaba para cumphr. E1 salclr111 hhre un ano antes na lástima, á estilo de madre que agradece dulces
que ella . . ... i Con qué tristeza lo repetía la .pobre mentiras del hijo.
"chucha!" Y José protestaba con entereza de mu-No ·quieres darme mal rato .... Bien, homchacho enérgico, caballeresco á su manera, inca- bre ..... Dios te lo pague; pero ya ves cómo soy :
paz de faltará la palabra. El esperaría á que saliera vieja, nn susto, y además· poca sal1,1U ... ¡ Si supieella; se casarían; y serían felices; lo decía de co- ras qué guerra les doy á las pobres hermanas con
razón, s,intiéndose ligado para toda su vida por este corazón que siempre me estfi doliendo!. ..
el reconocimiento á sacrificios, que habían enSe detuvo al llegar aquí, cual si se avergonzase.
dulzado sus -amargas horas.
Su cara, de una pa1i.dez blancuzca, tono de cera
No sabía si aquello era amor; realmente nunca amasada con arcilla, se coloreó animándose. Hizo
se habia sentido dominado por mujer alguna; no un esfuerzo y continuó:
recordaba m{1s que lances fáCiles, los encuentros
-EStoy aquí por ladrona; no hecho otra cosa en
casuales de su época obrera; pero á su "chucha" . ..
mi vida s,ino robar ... . Y á tí ¡ basta. vede! tienes
la quería sin conocerla y juraba no abandonarla cara de bueno; habrás venido por alguna desgraj~más. No porque estuviese en presidio era un cia. . . . vamos, por bronca ó cosa. parecida. No
canalla. capaz de olridar á aquella mujer que pen- 1yie engañes ¿ para qué? ... . No vas á salir, con
saba en él á cada momento, y trabajaba porque que me quieres, hijo .... Mírame bien ... ¡ Si puenada le faltase. Consistía su única preocupación do ser tu madre!
en saber algo de la historia ó del aspecto de su
Impresionado por las palabras de la reclusa, Pe"chucha." Por desgracia, los mandaderos no la
conocían; en la galera, regida por monjas, no pe quería discutirlas, y las acopía ~01: f~rio~os moentraba otro hombre sino el director y con es- vimientos de cab~za; pero Luma pros1gwó sm darle
crupulosa delicadeza, ni él ni ella se atrevían, en tiempo á que protestase:
-Estoy más enferma de lo que parece~ despu~s
sus cartas, á hablar del pasado ni de sus· personas,
como tem.iendo que, al entrar la. luz, se rasgara de este traje, ya sé que no salgo de aqm con vi. Esel ambiente del misterio amoroso, y se disipase da' ·i avJ' cómo me duele este , peno corazón!..
d e tanque
me
han
engañado;
yo
cre1
que
eras
uno
el hcchi,.zo. Los últimos días, ¡ qué turbación tan
intensa! ..... Pepe hablaba entusiasmado de la tos un verdadero chucho del presidio ... . Y por
próxima salida, y ella contestaba lacónicamente; eso' te quise. ¡ Nada, cosas que se le ponen á una en
sus palaUras respiraban tristeza; casi se lamentaba la cabeza; humo que se le mete aJlí!. ... i Y estaba
Oe que el hombre amado recobrase la libertad, rece- yo más atontecida ! Ea, hombre, m-árchate y no te
lando despertar del ensueño de seis años. Y la acuerdes del santo de mi nombre. Dios te dé suermjsma inpaciencia ele sus últimos clías de escribir te cuanta mereces, y que encuentres una mujer sedominaba á Pepe cuando entró en el locutorio de gún necesitas ..... Porque tú vales un imperio ...
las penadas. Después de entregar la orden del di- ¡ Eres mucho mozo, caramba!
rector, quedóse solo; hasta que, por fin, á través
Lo murmuraba con el alma entera, pegando su
ele. la tupida reja, oyó suaves pisadas femeniles. pobre cabeza de criatura á los hierros,_ apretando
Dos monjas se apostaron, inmóviles, en el fondo contra ellos sus manos descarnadas, ansiosas de tode la galería, donde no podían oír las palabras, car al deseado de sus ensueños, que se presentaba
pero sí seguir con la vista todos los movimientos en la realidad, joven, arrogante y con aquel aire
de-la que ocupa,ba el locutorio; y una galeriana fné de bondad y simpatía.,.: . .
aproximándose, con paso torpe, cual si la asustase
-No "I?elusa"-contestó el mocetón con ~nllegar á la reja.
tereza.~Yo soy muy hombre, y los hombre~ sólo
No hizo Pepe movimiento alguno. Las monjas tenemos una palabra. Prometí c~arme ~ontig? Y
no Je habían entendido! Aquella mujer no era la esperaré á que salgas. No vengo a desped1das, sm~
que él buscaba; y miró con extrañeza á la reclusa, á que me conozcas . .... y á d~cir~e hasta lue_go._ S1
especie de payaso de la miseria, disfrazada con fal- te creerás que se olvl(lan sets anos de ~crifi.c10~,
das· gri'ses; los ojos saltones, veteados Je sangre, el de vestirme y de matarme el hambre, mientras tu.
pelo gris, cerril y escaso, alborotado sobre la fren- sabe Dios lo que comerías y cómo vivirías? ... Pue':5
te, y asomando entre los labio? lívido~ ~na dentadura. enorme, amarillenta, de caballo v1~Jº· La m1-:jer aparecía, adern{ts mal perjeñada, sucia, como s1,
enfaenada en la furia del tra,bajo, se hubiese olvidado de sí m_isma. Se miraron algunos instantes
con extrañeza, y acabaron sonriendo, convencidos
de la equivocación.
-No; no es usted-dijo Pepe.-Yo busco á la
"Pelusa." Me acaban de poner en libertad y vengo
á conocerla.
La ga.leriana se hizo haci_a atrás, con_ rápido ,rnovimi.ento de mujer, cuyo sistema nerv10so esta en
perpetua tensión por el género de vida.
-¡Eres tú ..... . tú!. . . . . ¡Pepe!
Y se lanzó contra los hierros como si buscase
•
verle mejor, devorarle con los ojos.
Permanecieron silenciosos breves instantes.
F.lla, pasalla la primera impresión, mo~tr~ prpfu1:do de:1...aliento; sus ojos se llenaban_ de lagrimas, tr,1buto pagado á la decepción horrible. m absorbia
con la. mirada la degradación de aquella rm!ia, que
parecía haber recogido en su·_p_ersona la ~eJeZ y ,la
inmundicia de todo e~ pres1d10 .... ¡D10s, cuan
fea era! Tragándose el llanto, sofocando su tristeza, la. "Pelusa" fué la prhnera en romper el silencio, corno si descara terminar cuanto ante&gt;'
aquella escena penosa y difícil.
-¿ Vienes ú despedirte? ... Bien hecho; se estima. Mir;.1: yo mientras viva no te olvidaré.

ni que fuera yo u~
estrujando á las muJeres. . . .

.

v't

, la "Pelusa" agarrada á los luerros, y ' Segma
l b s cayesen
cilaba lo mismo que si aquellas pa a ra
d

&gt;.

con tremenda pe:;adumbre sobre su cuerpo en e-

ble.
· Serás
- · Pero va de veras?--eon voz ronca.- t ,
G
,
?
• Vas a escapaz de quererme as1 como soy•··· ·G
perarme un año?
y
-Mira "Pelusa":._continuó el muc_hacho. o no
sé si te quiero como á las otras muJ~r?s. Lo_ qu~
te diuo es que no pienso inne y no me JTe. • · ·G. Que
no e;es guapa, guapa? Conformes. ¿Pero es que
en el mundo sólo las guapas han de encontrar
quien las quiera? N,o ~• importa )º que fmsfe ,ni
porque entraste aqm.: a m1 lado seras otra cosa. Esperaré trabajo; el director que es buen~, me cm:
pleará en la¡; obras de la casa; si es preciso pasare
necesidad, pediré limosna .... Lo que te aseg~ro
es que no me ~1.rgo, y que ahora so~ yo, ¡yo! OUJP"'
traerá á su ·'chucha" ropa y comida,.
Lucía cerraba los ojos. Parecía que la deslumbraban las fogosas palabras de aquel hombre, Y
echaba atrás el rostro contraído por grotesca mueca, que expresaha asombro y -felicidad.
.
-Tengo aquí clavado el agradecimie~to-pros1guió Pepe-y gana.s de llorar cuando pi.enso en l~
que has hecho por mi..¿ Dices qüe podrías s~r nu
madre? Lo serás si quieres : yo no he conoCLdo á
la mía. Sales y viviremos juntos; trabajaré para
tí sin pensar más en copas ni en amigos; á mi lado en,!;rnrc1arás, fe remozarás, y ¡á no acordarse de
este sitio! Tú aq uí encontraste un hombre de bien,
y yo la orimera muier de mi vida.
¡ Dios mío ..... ¡ Virgen Santísima! ¡Virgen!. .
Era la "Pe1usa," que se desplomaba lentamente, mientras sus manos se cubrían de arañazos al
deslizarse por el enrejado duro y pinchador.
Cayó como un fardo de arapos, estremeciéndof.:e. balbuceando entre convulsiones, con vocecilla
infantil:
-¡ Pepe, Pepe mio!
.
Las dos monjas, mudos testüro-i. c1A ln. entrevista,
vieron caer á la "Pelusa" y corrieron para recoger
del suelo aquel montón de infelicidad.
Otras monjas, atraídas por los grit?s, ?omenzaron por expulsar á Pepe del locuton,. a pesar
de sus ruegos y exclamaciones, las hermanas no se
daban cuenta de Jo ocurrido. Si gustaba podía volver otro día, con permiso del Director . .. ·. .
Pero ni lo pidió, ni tuvo que buscar trabajo .. .
¿Para qué? Al día siguiente la "Pelusa" era borrada del registro del penal. m soplo de ventura
y de vida que al ''.chucho" había Jlevaclo consigo h
hizo libre.

émilia Pardo jJa;;:an.
l!'Bte cuento obtnvo el eegundo premlo en el concurso ablrrto
por "Kl Liberal" de Madrid.
.

'

1'

.b:n esta sección de nuestro semanar io, q u.e "pua1era considerarse como la más elocuente prueba de uno de los progresos que

la Metrópoli ha alcanzado en los últimoo años, puesto que en eJla
hemos publicado los más notables edificios del México actual, damos cabida hoy á algunss de las obras de más mérito arquitectónico
que han llevado á cabo los señores Contri, Marroquín y Comp.,
ingenieros y arquitectos de reconocida reputación en esta sociedad.
No son las obras que nuestros grabados representan, las únicas que se les ha encomendado á dichos señores, que entre ellas
están terminados el magnífico edificio de la fábrici de estampados de los señores Noriega, que está ubicado en la calle de la Luna,
la iábrica ele! señor Pellandini, en la calle de Comonfort; la fábri-

Q\5~ DU

~.

DEL/\ (ol",Pl')NI~ (.!6/\1'REf{I',
l~LLE ne. suo\R,eL1

")l)(ICl\l'if\ ,l,,").

.'.)I\

E"\ILE .Btl\_1'HI El\- Q:l.9"'''\ DE c)ri. &gt;lz!F~tL

•

~""=:::,:e:,==~

~
~
ca de ladrillos "La Corina" S. A., que se encuentra en O~yoacán
Y otras muchas que han llamado la atención por la solidez de los
ed1:fic10s, su buen acondicionamiento para el fin á que se destinan,
su correcto gusto arquitectónico y el poco tiempo, relativamente,
que se ha empleado en su construción.
.
En .cuanto al mérito de los que hoy publicamos, nuestro meJOr elog10 es darlos á conocer á nuestros lectores, pues ellos sabrán estimarlos debidamente.
m ensanche que día á día toma la ciudad por todos sus rumbos, el verdadern afán que se nota en todos los propietarios por .,
constru¡¡ ed1fic10s adecuados al sistema moderno y al grado de cultura que hemos alc_anzado, son los mejores síntomas de prósperidad Y pueden servir de base para pronosticar que antes de qne '
transcurran muchos lustros, México, será una hermosa ciudad digna de fig~rar ':ntre las más ric~s en propiedades, y esto no es exagerado s1 se atiende, como decrmos al principio, á que no es sola- \
men,te en el centro de la ciudad donde se nota esta sensible evolucwn: en el centro se ven :va multitud de edificios tan costo1' s?s, 1.!Dm~ _de buen gus~o y decoraüos con verdadero lujo; pero
~1 se camma por cualqmer rumbo, aún en las calles más apartadas, se admiran edificios nuevos y obras de construcción en un
número que nunca llab'rnn aJcanzado. En las Colonias y en los

�E L MUNDO I LUST RADO

Domingo 15 de Abril de 1900

alrededores de México, se nota el ·,---------------------7
mismo afán, y prueba de él son la.
preciosas quintas de campo, lujosot
chalets y magnificas construccione~ 1
que hemos tenido oportunidad dti
publicar.
:L
Todo esto, unido ÍL las ocras del
Saneamiento, que con toda felicidad
1
se están llevando á cabo, ascgurr
risueño porvenir á la ciudad
tanto por SUB buenus condicio
ncs de salubridad, como poi
su embellecimiento, cada vez má~
rápido, y al cual, coadyuva.n los elementos que proporciona la paz, e'.
aumento de capitales y los hombrede trabajo é inteligencia, que como
los autores de los edificios que pubJi.
&lt;:amos, saben realizar vcrdaderai
ohras de arte.
Los señores Contri, Manrro&lt;Juí1
y Cía., no sólo en este g(•nero d
obras; han prc~tado su contingent
al constante desarrollo del país, pue
mientras que el señor Contri !!C dedica preferentemente á los trabajo~
arquitectónicos, el señor :i'.Jarroquín
íACHADA PR1tHIP4L
consagra maJ•or atención á obras de
fA !!404 LATCRAL
otra índole y de no menor utilidad
como son las obras hidráulicas que
¡--------------,:,-:=::m!r."'~=,,.,!D bajo su dirección, se están hacien•
(APlUI\ EN tl QMENTERIO E~PI\ÑOL ·r~=::;.¿,'!:.:'Sa:.r¿¡•fll=.
d-o_ e_n_ G_'u_an_ •..:.iu_a_to_,_ e_n _ c_oa_h_u_..1
•

r

P~R~ El flN~OO ~- O. Otlflli c&gt;l\l'ICHEZ

Muchas de ellas ya est/m produ- [¡ nn rultiYO apropiado, según la naciendo
sus beneficios y estos alen- turaleza ele cada terreno y á los sefor mar presas ó bien para el
aprovechrurúento de nuestros_ gran- tarán más cada día á los agriculto- gundos pnra buscar prociucción de
des manantiales en la irrigación de
estensos campos y producción de
fuerza motriz.
El señor Contri, que últimamente
ha visto minada su salud, saldrá
próximamente en busca de ella,
primero á Tehuacán y si no se sien. te mejorado, seguirá á Europa, pero
espera que su ausencia será sólo de
algunos meses.
Las obras de ese último géner o á que nos referilllOS en las líneas anteriores, son otros y tal
vez más importantes síntomas de
los progresos alcanzados, pues
por lodo el pals se nota gran entu)' siasmo por aprovechar elementos

la y en otros puntos, ora para

,

•

t t Mu No o ILlJ STRADO

AÑO VII--TOMO I--NÚM. 16

'.ltl.Notor: Lio~ B.A.PABL BEYES BPf•DOLA..

MÉXICO, ABRIL 22 DE 1900.

8UB8CR!ff.JOK IOiNBU.U. P'OlU.lfli, IUiO
[ORJI(
o U 0-'-PITil,, 11.~

ro••

Ger ente: .&amp;.llTOlOO OUT.A■

1

(!\Plll~ t1i El (tMENTERIO [~PI\Ñ OL
PI\~/\ ll fl NADO &lt;l. O. DUflll c)~N(,KEZ

clo incultos se vuelvan productivos

y merced á una buena irrigación y
remota, está probado, por lo que ya
vemos ·y por lo que es preciso suponer cimiento al orden de cosas corno hoy lo está : cada día aumentará la inmigración de hombres de
empresa que han adquir ido plena
confian.za de que México prospera,
cada d1a aumentará nuestro comercio y nuestra producción, las fuentes de riqueza serán explotadas en
todas formas y como en nuestro .
país son inagotables, habremos entonces alcanzado el bienestar que
hay, por ventura, persiguen con
tanto afán como unüormidad los
esfuerzos de la Administración.' Pública ,· lo- e-fnerzos individuale,,

naturales que antes permanecían
inútiles, aun cuando para ello haya res y á los inclnf:lrialc~; á lo, prime• fntrz·t. c.·lenH.'nto incli .. pcn-.ahle })3ru
n esecidad de invertir gruesas sumas ro.s para que los extenso:- rarnpos la.:, grandL•~ f,'thr.ica~ .
., u11pr...:11utr obras monumentales. que antes de ahora han pernrnneciQue e::to ~ucedcrá y no en é¡&gt;0ca

FLORJSTA VENECIANA.

Otr.&amp;.J&gt;BO DB .LUZ..

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95197">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95199">
              <text>1900</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95200">
              <text>7</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95201">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95202">
              <text>15</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95203">
              <text>Abril</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95204">
              <text>15</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95221">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95198">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 1, No 15, Abril 15</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95205">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95206">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95207">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95208">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95209">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95210">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95211">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95212">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95213">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95214">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95215">
                <text>1900-04-15</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95216">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95217">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95218">
                <text>2017577</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95219">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95220">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95222">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95223">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95224">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="1658">
        <name>Buque Versalles</name>
      </tag>
      <tag tagId="990">
        <name>Damas mexicanas</name>
      </tag>
      <tag tagId="1656">
        <name>Enfermedad parlamentaria</name>
      </tag>
      <tag tagId="1657">
        <name>Judas</name>
      </tag>
      <tag tagId="1660">
        <name>La Chucha</name>
      </tag>
      <tag tagId="1661">
        <name>México moderno</name>
      </tag>
      <tag tagId="1659">
        <name>Viaje a la Capital</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3646" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2286">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3646/El_Mundo_Ilustrado._1900._Ano_7._Tomo_1._No._16._Abril_22..ocr.pdf</src>
        <authentication>93902cbcb697be5e8de988b05877a27b</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117466">
                    <text>E L MUNDO I LUST RADO

Domingo 15 de Abril de 1900

alrededores de México, se nota el ·,---------------------7
mismo afán, y prueba de él son la.
preciosas quintas de campo, lujosot
chalets y magnificas construccione~ 1
que hemos tenido oportunidad dti
publicar.
:L
Todo esto, unido ÍL las ocras del
Saneamiento, que con toda felicidad
1
se están llevando á cabo, ascgurr
risueño porvenir á la ciudad
tanto por SUB buenus condicio
ncs de salubridad, como poi
su embellecimiento, cada vez má~
rápido, y al cual, coadyuva.n los elementos que proporciona la paz, e'.
aumento de capitales y los hombrede trabajo é inteligencia, que como
los autores de los edificios que pubJi.
&lt;:amos, saben realizar vcrdaderai
ohras de arte.
Los señores Contri, Manrro&lt;Juí1
y Cía., no sólo en este g(•nero d
obras; han prc~tado su contingent
al constante desarrollo del país, pue
mientras que el señor Contri !!C dedica preferentemente á los trabajo~
arquitectónicos, el señor :i'.Jarroquín
íACHADA PR1tHIP4L
consagra maJ•or atención á obras de
fA !!404 LATCRAL
otra índole y de no menor utilidad
como son las obras hidráulicas que
¡--------------,:,-:=::m!r."'~=,,.,!D bajo su dirección, se están hacien•
(APlUI\ EN tl QMENTERIO E~PI\ÑOL ·r~=::;.¿,'!:.:'Sa:.r¿¡•fll=.
d-o_ e_n_ G_'u_an_ •..:.iu_a_to_,_ e_n _ c_oa_h_u_..1
•

r

P~R~ El flN~OO ~- O. Otlflli c&gt;l\l'ICHEZ

Muchas de ellas ya est/m produ- [¡ nn rultiYO apropiado, según la naciendo
sus beneficios y estos alen- turaleza ele cada terreno y á los sefor mar presas ó bien para el
aprovechrurúento de nuestros_ gran- tarán más cada día á los agriculto- gundos pnra buscar prociucción de
des manantiales en la irrigación de
estensos campos y producción de
fuerza motriz.
El señor Contri, que últimamente
ha visto minada su salud, saldrá
próximamente en busca de ella,
primero á Tehuacán y si no se sien. te mejorado, seguirá á Europa, pero
espera que su ausencia será sólo de
algunos meses.
Las obras de ese último géner o á que nos referilllOS en las líneas anteriores, son otros y tal
vez más importantes síntomas de
los progresos alcanzados, pues
por lodo el pals se nota gran entu)' siasmo por aprovechar elementos

la y en otros puntos, ora para

,

•

t t Mu No o ILlJ STRADO

AÑO VII--TOMO I--NÚM. 16

'.ltl.Notor: Lio~ B.A.PABL BEYES BPf•DOLA..

MÉXICO, ABRIL 22 DE 1900.

8UB8CR!ff.JOK IOiNBU.U. P'OlU.lfli, IUiO
[ORJI(
o U 0-'-PITil,, 11.~

ro••

Ger ente: .&amp;.llTOlOO OUT.A■

1

(!\Plll~ t1i El (tMENTERIO [~PI\Ñ OL
PI\~/\ ll fl NADO &lt;l. O. DUflll c)~N(,KEZ

clo incultos se vuelvan productivos

y merced á una buena irrigación y
remota, está probado, por lo que ya
vemos ·y por lo que es preciso suponer cimiento al orden de cosas corno hoy lo está : cada día aumentará la inmigración de hombres de
empresa que han adquir ido plena
confian.za de que México prospera,
cada d1a aumentará nuestro comercio y nuestra producción, las fuentes de riqueza serán explotadas en
todas formas y como en nuestro .
país son inagotables, habremos entonces alcanzado el bienestar que
hay, por ventura, persiguen con
tanto afán como unüormidad los
esfuerzos de la Administración.' Pública ,· lo- e-fnerzos individuale,,

naturales que antes permanecían
inútiles, aun cuando para ello haya res y á los inclnf:lrialc~; á lo, prime• fntrz·t. c.·lenH.'nto incli .. pcn-.ahle })3ru
n esecidad de invertir gruesas sumas ro.s para que los extenso:- rarnpos la.:, grandL•~ f,'thr.ica~ .
., u11pr...:11utr obras monumentales. que antes de ahora han pernrnneciQue e::to ~ucedcrá y no en é¡&gt;0ca

FLORJSTA VENECIANA.

Otr.&amp;.J&gt;BO DB .LUZ..

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 22 de .Abril de 1900
Domingo 22 de A bsil de 1900

ría Luisa y después el marido de la emperatriz te como h.ijo que es del emperador .. : . . El se
viuda ~ conde relamido, mandado á hacer por cn'ardece el estremecimiento de la g1or1a se apoMett;rnich á una fábTica de inst~~meutos de se- dera de él, pero lo hace temblar, aleteo del alma
ducción que tenía par-a. usos pohtrcos-cartas al en la jaula &lt;le su temperamento de Hapsburgo {
archiduque Carlos, al vencedor de su padre, se- pide un año de plazo. Al año (s~~undo ~to) es\
gtín dicen los alemanes, porque parece que Napo- en la misma gjtlrnción ele e~p1ntn. I1ene Ul1
león fué derrotado en Esrling ó Aspen~ por el profesor ele historia napolcó_n~ca: una muchacha
susodicho archiduqué, cosa de que el susodicho Na- ú quien Metternich ha pernu\Jdo amar ener::~
poleón no llegó á percatarse, en honor de la ver- á su víctima: pues la m,uchacha ~11e~e a ~~a j)
dad. En esas cartas habla el duque de su padre trevista se abraza~1, estau solos Gdonde ibamos.
con grande y fría ad!11~ración;, como le, costab_a l'nes, sÍ, dice la niña, ya sé : N apole~n orde~nó ~
trabajo hablar y escrtb1r írances, lo habum obli- Suchet qu_e hic,ie1~1 avan;mr ,la guardm. · -_ ~acu
gado á aprender el alemán y á olvidar su len.gua, dimieni..o del pubhco. y as1 va de sacu?1miento
manifiesta que neecsita hacer progresos en el 1dto- en sacudimiento; muy francés, muy latmo todo
ma &lt;le que su padre se servía "pa:a: mandar ~n esto, muy "penacho," muy grande. La. escena co~
tantas batallas y escribir sus a~n-ables mem~- Marrnont y el viejo g1,rnadero Flambe&lt;tu, que h,1
rias." En una ele estas cartas mamfi.esta su senti- logrado deslizarse co~o _criado cerc~ _del Dumiento por la muerte tlel General Mack y encueu- . que, los terribles remordiirneu~os! l~1s Ja.gnmas del
tra analogía entre su destino y el de su . padre; Duque de l{agnta, el comentano ep1co y r~1do á un
comparará Ma.ck con Napoleón, á Mack ptsoteado tiempo del granauero; y Ju.ego Me~tcrmch (este
en lJlm por el caballo del emperador al penetr:; MetterniC;h no es- el de la lustona, e,;.;te no declabajo el marnvilloso arco ele tnunfo de Au.sterlitz . m3.ba ruite lo::; "somhreros~' aunque fueran los del
Pero en fin, puede ser que d1s1mula,se, _que lo "petit capot-al'} 11etternich en la antesala cl,l
devora.se el fuego na.poJeónico. que el agntla que d11q11c ; vé el sombrero famo:~ sobre una mesa Y
tenía dentro no quisiese 1n.o.:;trar en el polluelo, entra en una especie de delirio dJ recuerd?s~ de
oclios. de temores y a. e del delmo y
se encuentra á Flambeau, con su t~guardrn
J.e de ~1rranaclero de la vieja
d
,
y pien~a volverse loco; y espue_s ~na
Jll;Jl'cl\"illosa ernena entre el prmc1pe
y el d.uque; ¿quieres sel' Napoleón?
Irnpo..:ihle; tu sangre es la &lt;le los ne11rúpata.-t, ele 1o.:; impulsivos, de los locos
de 1a e-asa de Austria. ~l uana la Loca.,
Felipe lI, son sus abuelos; la farta do
ener,ría
de voluntad, ánde
,., perseverante,
,
allí le viene. Mira, le dice arrastr dolo ante un espejo, mira esa cara pálida. enferma, blonda, esos ojos, esos
' 1os labios austrrncos.
.
N o, t'u no
labios,
eres un Napoleón, eres un Hapsburgo,
un Alemán.
Mas luego el duque abandonado p~r
)Ietternich en la más espantosa agoma
1noral, siente renacer en él r~pentinamente "al corso" (en una ternble escena con su madre) y acepta su papel;
irá á ;F rancia, va á destronar á Luis Felipe. La cita con los conspiradores es
al otro lado del Danubio, en un grau
can1po lúgubre, el campo de batalla de
'1arrram .. .. Y aquí dejamos la palabra0á Faquet : Decoración maravillosa,
maravillosa de sencillez; esta. gran Uanura plana y sombría que huye hacia
el horizonte tiene algo de m:Lupendamente trágico y siniestro; y he aquí _al
joven príncipe junto al cadáve: del v1('jo granadero que acaba de morir por él,
~ofürndo Ja. batalla épica; sofüindola la
hace renacer y he aquí que la llanura
se aninrn. De 1os surcos, de l_as hondonada5'. ,le las barracas surgen voces y
voces : gritos de combate, llam~da:'5 de
oficiales, voces de mando, alaridos de
cargas. lamentos de herido~ que hacen
CL DUQUE DC RCIOHSTADT Y FANNY CSSLER.
eco é interrumpen el monóJogo del
Un&amp; es cen a d e L 'Aig lon . joren. Esto es de veras para de,jar atónito .....
ni la punta del ala; pudiera i11ferirse de las paY otro crítico n1uy inteligente también comlabras del emperador Francisco II, cuando supo la
pleta así el cuadro: alucinado el duque escucha
muerte de su infortunado nieto : la muerte de mi
aquello; ve aquelJas sombras : ca_zadores con larnieto que tanto sufría, dijo, es para él una dicha
y quizás también para mis hijos y para el mun- gas polainas blancas, granaderos tocados de negro,
do; para mí es un descanso, se me quita un peso guías con flotante.s pellizas, coracero5, dragones ...
Todo el ejército resucita; marcha y el ritmo de i,u
de encima.
paso hace temblor la tierra; ya están allí . tan
De este cabo de leyenda sublime, de este niño
próximos que sus rostros se distingnC'n: mi1larl?5
épico 'forrado por el corset del oficial a11Striaco,
y
millares de bocas se abren á la vez. qné palabra,
de esta alma que consumió al cuerpo á fuerza de
anhelar un imposible se apoderó Host@d y urdió qué maldición van iÍ proferir . .. un grito inmende reconocimiento, de felicidad &lt;'~talJa: ¡ viva
Y: tramó stt poema ¿admirable? V. insoportable? so
el emperador!
Si yo pudiera iría á verlo esta noche al teatro
Lo difítil es que el teatro no haya gritado lo
Sarah Bernhardt, pero probablemente no pomismo.
Al fin viene la muerte; larga. agonía
dré. . . no tengo billete; si fuese os comunicaría
dolorosa. El infortunado "aiglon" quiere morir
mi impresión.
como debe. Se hace leer la narración de su bB.uTodos convienen en que el primero y el segundo tif!mo, escuchn, ernucha, grandes lo:-. ojos, altivo
actos son muy buenos, hasta Faqnet. En el pri- el rostro. Y mientras pasa el cortejo imperial de
mer acto los conspiradores que han logrado acer- rey~s, príncipes, 1rn1risca1es con nombres de viccarse al duque á pesar de lo vigilancia torturadora torias, la paz llega, la. llama muere con tan dulce,
de Metternich, lo despiertan de sn vago ensueño
con tan débil soplo que nadie lo oye y la lectura
n,poleónico, y lo llaman á la realidad, á la vida
pomposa sigue y sigue el desfile ante el cadáver
de empresa y de aventura, al trono ó á la muer:
&lt;le Napoleón II.

7

, •••L,Aiglon. 2.--La Exposici6n.

=

1
1

1

1

1

•

1

•

1.-Los telegramas primero, los periódicos, las
· ilustraciones después, nos han hablau.o del drama-6 del poema, diremos rnejor--de Ho;\anu., en todos
MS detalles; cada uno ele ellos sub1:a.yado IJor_un
murmuJlo,porunapalabra,por un P-r_1~0 de adm1r~ción.Ardemos, ardo, "uror," como d1JO el otro latino, me quemo de g~as de _l~erlo. J.Ja enferm~dad
del joven gran poeta 1mped1ra que la obra nos llegue antes de quince ó veinte di.as ... Pero es un caso muy singular éste : los _c ríticos s~n como lo~
médicos : viene uno y examma al paciente, es decir, al autor y diagnostic~: enfermedad ?el corazón· el serrundo dice con igual graveda&lt;l . ncurasten'ía y ettercero: no tiene nada! má1~den1o á ]a Exposición, como quien dtce, á ver "l'Agilon ."
Resulta aquí un caso análog~: u,n
crítico de los buenos, exclama: Fl mas
me he 'sentido tan conmovido en el teatro como durante los tres primeTos artos y el final del quinto; otros procl~man maraYilloso el cuarto acto y clebiles, los demás y otros. . . . Este otro
de quien voy á hablar, es un maestro,
á pesar de ser un profesor, e; un gra1~
maestro, como, que lo es m.w: ei; rn 1
maestro de literatura francesa, se llama Emile Faquet, ¿ h3:11 conocicli ~$tecles un hombre de mas talento. No,
de seguro; pues bien, Faquet ~eclara
que el drama. de Rostand ~s ~mu~entem€!nte íastidiow, es el íasbdio mismo:
un drama sin drama, compuesto de
las situaciones más teatrales, más convencionales, como quien dice, cri-:talizadas en versos primorosos con frecuencia, pero que eA'Presan lo más,~1gar, lo más baboseado de la retorwa
napoleonista.
.
¡Diablo ! ¿A qué atenernos, puesi'
¿Qué cosa es "l' Aiglon," quién_ es? El
aguilucho, feo vocablo este, diremos:
el mlluelo del águila, es el pobre
Frantz Reichstadt, un pobre muchacho muy largo como una asta-bandera,
sin bandera, porque este pobre no tuvo nunca penacho como Cyrano de
Bergerac, ó si lo t;•~-"" fué un yena.ch_o
espectral, un fugitivo_ en.sueno vacilante- y trémulo en la cnna de su alma
enferma · este Frantz tan alto, tan doblado, t.:U pálido, de ojos azules; de
colgante labio, anémica placidez por
fuera vísceras invadidas poT gérmenes
de m~erte dentro, este escu{1 liclo y triste adolescente, cuando nació era dulce y sonrosado, así lo pintó L1.~vrcuce
,
y fué aclamado por cinco mil ca.nones y dos o ~res
Ódiez millones de voces: rey ele Roma. ¡Oh! Sir?,
qué nombre fatal escogísteis para. vuestro 1~jo, ¿ 01
vidabais que Roma. había j~ra.do no sufr1r nnnca
reyes? Los Teyes romanos, hIJOS de los emperadores
germánicos medio evales, no eran reyesde Roma,
"romanos" era una palabra que SE: apbcab~ á todos
]os latinos del imperio, en Roma no pod1a _haber
un "rex;" al naceT vuestro hijo, ¡ oh! form1dable
emperador de ]as batallas, co~_den~ás,teis s11 horÓ3·
copo en un título y lo sentec1aste1s a muerte.
Está bien, pero este á quien llamó Víctor Hugo Napoleón II, era un segundo Napoleón e1; germen; pobrecito, yo creo que no: hay lugar a ~udas, por lo menos, á pesar del libro.de Welschmgcr ('~e Hoi de Rome" 1898) escrito pa.r,_i probar lo contrario, basándose sobre las memorias del
conde Prokesehi . .. . ¡Ay! laB cartas del duque recientemente publicadas dan una idea cabal de su
correc·ción, de su juicio, de su sensatez, de su a1;1striaquismo; cartas á su preceptor, al conde N eipperg !-¿ sabéis lector~s qmén era ese conde.? Rabia si&lt;lo el favorito, duernos, de ]a empera.trJZ lia-

EL MUNDO ILUSTRADO

No, maestro, confiéselo V. como teatro, esto es
,soberbio; ni J\I. Sardou hubiese encontrado algo
mejor.
Este es, dice un lado entero de la crítica, es
•el .t ipo del drama histórico; porque lo que en el
drama histórico choca y descontenta es que el
personaje real nunca entra por completo en el papel; se escapan infinitos detalles ca11lcterísticos,
•se borran casi todos los matices, no resulta, no es.
Mientras que el drama de Hostand como el per. sonaje nos es desconocido, como no sabemos en
realidad cómo era su a1ma, el poeta ha podido
crea.r y ha dado vida á 1a historia.
1
Faquet dice: no es un drama psycológico, por·que hay nnsencia completa de evolución del car,ícter. Y además, es el drama retórico por ex, celencia : tomad en 1a historia del primer imperio
todo cuanto pueda ser materia ele amplificaciones,
sobre todo, lo más vulgar, Jo más oído, _lo más
·común: el aguila, las abejas, las violetas, el sombrero, la legión de honor, la estrella de los bravos,
la bandera tricolor, q·ue no ialte nada, nada, y con
cada uno de estos artículos hágase un discurso
~c'&gt;n todas las reglas retóricas más corrientes. por
amplificación, por enumeración, por repetición,
por oposición, por antítesis, por desleimiento infin,ito, sobre todo; pónganse todos estos discursos
"'Cn la boca &lt;le Napoleón II, de sus servidores y has- _

nn fez en la cabeza. El Presidente muy colorado,
muy risueño bajó de su ]andan con su frac ele
· ceremonia aleteando sobre la banda roja de la
legión de honor, con su sombrero de seda. nuevo
de ocho reflejos, seguido de la cortes impasibilidad de l\L Waldeck-Houseau y recibido por la
exhuberancla cantante y triunfante del ]nin.i.stro
colectivista l\IiJ/eraud, que ha cambiado de particola y que en lugar de cantar la del angel exterminador de la burguesía, dice hoy con voz de barítono Emtisfeeho las victorias del hombre sobre la
natural.eza y el valor estético de la civilización humana,.
Y no se pol'quc los alemanes han cenf:nrnilo
la arenga. presidenciaJ, porque hablaba {le la ex.posición como una nueva miliaria en 1-a marcha del
mundo hacia la fraternidad. j Bonita fraterDidad!
d.icc la prensa alemana. Pues miren Vds. es cierto, es cierto; a.sí como las guerras civiles empiezan á. ser ya. casos seratológicos, fonQmenos monstruosos de patología social, así lo irá siendo la
guerra general; sí, á pesar del Transvaal ; :::í. Y
los hombres ele fe como M. Loubet, que eso piensan, afirman y rreen, son los obreros de esa solidaridad que algún día será un hecho en las almas
y luego en las cosas. A mí me gustan los optimistas, los· idealistas, ]os empellados en ponerse, siquiera en las mañanas 1 :le Exposición univC'rsal

aumento de diez mil diametros sobre una pan~
talla que ve la sala entnra . Si se trata de la luna,
seTá una luna. vista á veinte leguas; má.s si en
lugar de pantalla el rayo es proyectado sobre una
placa fotográfica, puc, lo amplificarse la imágen
y yerse la luna á una. Jegua. Y eso es todo; friolera, una masa de cincuenta metros moviéndose
en ]a luna, parecerá m1a mosca. Todo .el mundo
v-a á espiar las moscas lunares. Volveremos otro
dia.
Vamos ahora al .Acuario: S1, sabemos lo que es
esto; unOs grJJ1des cristalé-s, uua.s chucheríaB
traídas del mar, un poco de agua salada man tenida.
viva por medio de ü1ycrciones ele aire comprimido,
muchos pescaditos arriba y eu dcredor, una.a
cuantas gasas, mujeres que nadan sobre tapetes y
uu trozo auténtico de barca echada á pique
en las costas de Bretaña. Sobre todo esto la Ju,
realiza sus brujerías y la. ilusión es obligatori&amp;,
]os pescados ·se :vuelvien ,gigantescos, ,las cuen.eas de los alrededores retiran infinitamente sus
horizontes, las muj eres parecen ncÍyade::, y sirenas,
la costra de buque náufrago toma un trágico aspecto que comprime el corazón, na.die quiere
a,·;111zar, nadie se qnie1·e ahogar, se sie'nte uno
comprimido por la inmen;;idad del océano, los
ventiladores producen un frío húmedo. Yo salí
de ,thí c~rn canas; ¡ ay! lectores, es cierto que así

Exposición de París.---Pintnras de Maignan.

t

E%trem1dad d er echa
del gran .. panneau.•

t\. de sus enemigos y, salvo algunos rasgos felices,
-.algunas imágenes nuev-as y estallantes de esas que
Hostand encuentra y que vosotros no encontraríais, y eso es "l' Aiglon."
La pieza, continúa imp]acablcmente el cen~r,
la pieza no existe; no hay paso de un punto á
'Otro, ni huella de este; n i somb1~ siquiera de pro.gresión, de interés. Da la idea del pataleo contínuo de un hombre que hablare inagotablemente,
sin moverse de una línea de su sitio. Y c:;tc
, &lt;'ronron" contínuo de retórica despiadada que ronca y ruge incesantemente; esos aludes ele amplificaciones que me_rodean de montañas que resbalan con un ruido monótono de trueno infatigable; esta marea de frases tras de frases, que sube,
que sube, que me ahoga ¿ qué digo? si Ja.s tengo
ya por encima de mi cabeza .. .
¿ Qué decis de esto lectores? Que vosotros y yo
nos morimos de ganas de irá verlo¿ no es cierto?
Y 1u ego Sarah. . . ¡ ah! Sarah !
..f.

~

2.-El cable nos ha pintado un ct1adro de la
mañana inaugural de ]a Exposición, lleno de coJor oriental; el formidable nervio de acero y co1,re tuvo suavidades de pincel á la Desohamps,
á la Fromentiu; todo en esa decripción era alminares y cúpulas doradas r ecortándose en nn
-cielo de color de índigo. Delicioso; pensábamos
ver descender de su palanquín á M. Loubet con

Extremidad izqu ier da .

los anteojos color de rosa; me encantan, "j' en
su.is." Y aseguro que si hubiera cinco mülone:; de
alemanes y cinco de franceses que pensaran como
M. Loubet, el .siglo XX sería él siglo de la
paz.

Ahora, lectores míos á dónde vamos? ¿ Qué
deseáis ver? ¿ E l panorama de la Exposición? Esto es lo justo y lo lógico; primero un golpe de
vista total; luego á los detalles y en seguida otro
viztazo general, y vuelta á los detalles, y á continuación etc. Esta receta puso en práctica Emilio Zo]a en Roma; bueno; pues hasta luego. Yo
voy á la mayor curiosidad primero y me dirijo
por una escala de curiosidades hasta agotarlas todas; así llega el mes de Octubre y nos volvemos
para acá. Y como á mi me deleita la ciencia recreativa y como es probablemente, la única que
entiendo y la sola con que puedo ponerme en contacto para allá me voy .
Como es de día no puedo ver la luna á un
metro; pero entraré por el objetivo de la gran
tubería (llamada telescopio) de sesenta metros y
saldre por el ocular si me conocéis, lectores, ya
podréis figuraros las dimensiones del anteojillo.
Todavía no está colocado el espejo de dos metros
de diámetro que debe pescar el rayo astral, lanzarlo hacia los dos colosales lentes del objetivo
que lo envían al ocular, que lo proyecta con nn

habia yo entrado; la verdad es que no entro tolla vía.; pero si gustáis .....

_J ~ J i ~
'

BALA DA.
~

Allá por el ca-inino triste y cansada.
la viejecita viene con paso lentP,
cantando con voz queda como un lamento
el antiguo estribillo de nna balada.

Aunque muere en sns labios ya la tonada,
aunque es como un suspiro débil su acento,
concentrando en la estrofa su pensamiento,
ameniza lo rudo de la jornarla..
~fas de pronto se nnl;Ja su faz serena
y calla, ¿ qué recuerdo Je causa. pena?
Su semblante se inumfa de honda. triste1;a.,
Y un sollozo se escapa de una garganta,
que es 1a nota apagada con que se cmpieia
la balada más triste de las que canta.

jtfaría €ugenia-Va,: Ferreira.

••

�,

.
Domingo 22 de Abril de 1900 ·--,
EL MUNDO ILUSTRADO

"C:,,Q&lt;c,.

.Cas ~raqoes Fiestas eq ;(ermosi//o.
Ni hemos creído extemporaneo hablar de
Carnaval, despué9 U.e varias serna.nas ni menos
pu~os resistll' el d~seo de publicar l~s grabados
que ilustran estas línea~, cuando ellos son por si
tolos una demostración &lt;le que aún existe la hermosa fiesta en algunos lucrares de la Re¡Jública y
.
o
'
pue d en scrvlr de e3tímulo ú la sociedad de esta
Met~ópoli y de las principales poblaciones de la
Republiea, para que en aüos venideTos renazca la
animación, de manera tan inexplicablemente deaa.parecida.
En Hermosillo, no es así, la época del Carnaval
es cada vez rnás entusiasta y en sus crrandes fie::;tas
toman par ticipación !ns más be!Jat señoritas.
Nuestras. ilustracjunes ~e refieren al gran baile
que se verificó en e1 Palacio del Gobierno durante las úl~imas fiestas y ellas bastan, para que
nuestros estnna..bles lectores se formen idea. ex.a¡::";
ta de la belleza de las señoritas que residen en
aquella capital, así como ele la elegancia v buen
gusto de los trajes que lucieron.
•

En tierra nrnie.--E, cicl6n. -•llantes. --Le-Vie ux Ohateau.

~!

\
:.s.

L

i1

""el:=====-==

ratos en desarraigar un árbol como con tirabuzón

y eh llevarlo erguido y vertical, veinte metros más.
lejos, con habilidad de trasplantador y por último cou una chimenea. anaucada á una c1;1sucha
y depositada horizontalmente sobre unJ. cólumna
construye en el centro del desastre una cruz gigantesca y fatídica, eJGblema de paz en medio de la
desolación.
En aquellos campos circulan balsas; por donde
ayer surcaban pesadamente el aradú, hoy se desl iza
ágil el barquichuelo; las chozas no asientan en
la tien-a,. sino que flotan sobre el manso oleaje,
Ese fué el ciclón que se entretuvo jugando á la
pelota con nuestro barco en alta mar y á quien
viven eternamente agradecidos los pasajeros tímidos y las pasajeras mareadas.
Nantes es una población bellísima, rica, populosa, animada y recata&lt;la (!) Situaaa en la confluencia de tres ríos, comunica directamente por
el Loire con el mar y po r el SéV1'e y el Erdre con el
resto de Francia . Corno todas las poblaciones de su
género es á la vez un puerto de mar, un centro
ferrocarrilero, un gran almacén de depósito y una
ciudad' artística y mundana como lma capital.
Visto desde una altura, su panorama es de~lumbrador y mágico; sus ríos la encintan do plata; sus
monwnentos la coronan ·de :filigrana; de noche sus
puentes iluminados parecen pul~eras ele pedrería
sobre brazos de alabastro. El ruido y el
movimiento son intensos, incesantes; carros atestados de barricas, de sacos, de paquetes de mercancías; baTcos que cargan y &lt;lesca.rgan en los
muelles; trenes de ferrocarril de ruidow é infatigable rodar; trauvias eléctricos; automóviles bicicletas, carritos do mano, carruaje::;, todo el agitado tragín y la sana circulación &lt;le la prosperida&lt;l.
A vcce,s, uno sobre otro, supcqme::;to~, el barco
en el rio; el carro ~obJ·e el puente y el tr':!n de fe•- .
rrocarril sobre· el viaducto.
Al caer la tarde todo ar¡uel mundo activo, trabajador, útil á la Francia y á la hun1anidad, se reune en los cafés, toma en vasos de cristal el ópa_lo líquido del ajenjo, y charla. y discretea y di,cute con la verbosidad, el bu11icio y el
alegre tumulto peculiar de los franceses. Los cafés resplandecen, La Cigale, especialmente; todo
decora.do de finas porcelanas; incrustado de mo-.
saico; pintad~ á trechos al fres';o por !09 grandes
maestros, es a m1 JUICIO, el caíe más hermoso de
Francia.
Y esa ciudad industrial y comercial, toda dock&lt;
muelles, almacenes y fábricas. tiene incrustada una
verdadera maravil1a, Le Vieux Chatteau, que me. Tece capítulo aparte.

()

@)

EL MUNDO ILUSTRADO

NUESTROS GRABADOS.

JYueslro represenlanle en j)aris.
Las últimas horas de navegación han sido idealmente tranquilas. La mar, después de sus fechorías con el buquo velero y sus congéneres, entró
en un esta.do ele reposo solo comparable al sopor
de la digestión. Así son todas las fieras, rugen,
saltan, corren, se agitan para apoderarse de sn
presa y para devorarla y duermen después un sucio de niños en la cuna; lo mismo la&amp; mujere:;
nerviosas: crisis, con vulsjones, lágrimas, lamentos,
todo para hacer sufrir y para poder atormentar
y luego, calma, sonrisrt leve, suspiro imperceptible,
pe.z octaviana, tra:uquilielad inefable.
Saltar á tierra en San Nazario y tomar el tren
para Nant~ fué toUo uno. San 'Nazario es una.
población banal, sin importancia, como aletargada
J casi muprta. rl1iene, es 1erdad, antigüedades
curiosas, entre otras "dolmens" gigantescos y &lt;le
indiscutible autenticidad de que gusto poco;
márgenes floridas de El Lo-ira, salpicadas de "villas" modernas y de coq netos castillos contem porineos; verdes prados (en primavera) huertas
pomosas en estio, sembrados ·atestados de espige.s de oro en otoño; pero madame la Naturaleza
no está visible en invierno y todas esas m-aravillas
están las unas hundidas en el agua ó cubiertas con
inmenso é interminable sudario de nieve.
El tren que nos conduce á Nantes nos descubre
una perspectiva de desolación y de ruina; caminamos sobre wi lago interminable recortado á trechos en cuadros simétricos por lo que queda de
los cercados de los campos y perforado por las arboledas y los anegados caseríos.
Aquella
interminable marisma era ayer campiña fecunda
J rica, hoy campo de Uesolación y de ruina.
Al principio era difícil formar concepto del
origen é importancia de aquella catástrofe; pero
poco á poco los vestigios &lt;le su paso nos revelaTon
el terrible meteoro. A poco andar un r amillete de
árboles corpl)lentos nos üió una fotografía, digamoslo así, del siniestro: árboles desgajados de
arriba abajo por el rayo como por el hacha ele un
leñador titán; otros caídos, descansando con la inmovilidad del cael~verencl campo debatalla; ramas
tronchadas aquí y allá como armas abandonadas;
charcoe de fango que parecen de sangre ennegrecida. Aquello parece una batalla y no ha sido
liino una matanza. El ciclón, ese huracán con
empuje de tromba. y giros de mariposa; el rayo,
el granizo, la tempestad, se cebaron eIÍ aquellos campos y aquellos caseríos y aniquilaron riqueza, vegetación y vida. Y luego, cuánto caprjcho y cuánta extravagancia y cuánto refinamiento
en aquella formidable destrucción!
El huracán se ensaña y coquetea; aquí toma de
oo sé dóni¡e un girón de tela roja, lo clava en la
a,guja de una torre y Jo despliega y lo hace flamear como bandera de guerra; más lejos arranca
un ventanal y loincrustaen unagujero como si quisiera. poner persianas á la ruina; se entretiene á

Domingo 22 de Ab,il de 1900

-------•----~--EL BANCO ORIENTAL DE PUEBLA.

=

Las ~á?il~s ~estiones rinancie ras realizadas por
la Admmrntrac1óu á cuya influencia se debe el notable desar rollo bancario en los últimos años -porqu~ ~olo merced á esas labores del Eje•cutiv~ se ha
fac1htado la '!reación de institucionesde ese Oaénero
con l 1.b ert ad para. emi.tir papel monedu-acaban Ut:'
demostrar una vez mús sus benéficos resultados
con la fundación del "Banco Oriental" en la Ciudad de Puebla.
De que el exito de la nueva institución está
Meguraclo, no pu ede dudarse cuan do se tiene conoeimiento de las aptitudes y honorabilidad de
las personas que se han puesto al frente de ella,
J cuyos retratos honran en este número, nuestro
aemana r io.

,

1
C.4.BJl".4. VAL EN HEKMOSILLO.- -Srit&amp;. Isabel A.gullar.

Viste de Af.dciln&amp;.

!
0.4.Bll'AV.4.L B• JIBBJIOSILLO.--Grupo toma do á

.

la■

12p • m • el má.riea de Ca.rnava l , S&amp;lón. del Palacio de G olderuo,
( Fot. d e W. Beberla.)

'

•

�Il_()!Illllgo~2 de Abril de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 22 de Abril de 1900

El Sr. D. Loopoldo Ga1'ito, Prt.iident.e -del/
Consejo del "Banco Oriental," es una de las perllOllas que más empeño tomó en su fundación.
Además del cargo que tiene en el Banco, es Pre. _ llidente Municipal de la ciudad de Puebla, donde
- ha realizado importantes mejoras, contándose en• tre las más notables la construcción del Palacio

EL MUNDO ILUSTRADO
nietos de Fragonar, cuyo solo nombre evoca. recuerdos de provincia, de los países donde bajo la
tibia caricia del sol y el aliento embalsamado de
la mar cercanaJ el olivo extiende sus robustas raíces.
M. Albert Maignan0 nos pinta fielmente la cosecha de los olivos. El trigo, el vino, el aceite,
tales son á la verdad, los tres florones de la Francia
agrícola. En una de las extremidades el artista
indica las culturas más especiales: un jardinero
parece satisfecho ante su cesto lleno de frutos
sazonados y de la jardinería nos elevamos al dominio exquisito de la flor."
"Popular, legendaria para todos los procedimientos conocidos será la encantadora joven que
en el cuadro aparece recoj iendo hortencias."
"El prisma solar, de que he hablado antes, refleja su arco-iris en el haz de espigas, en la menuda lluvia de millares de gotas de agua que lanza el irrigador á la planta delicada que no quiere
:florecer, y extiende sus colores en una sombra
dulce. A lo lejos, los rayos de sal agregan á este
conc.ierto de tonos, acentos de suavidad y de ternura."

/

Municipal.
El Sr. D. Ramón Gavito, Primer Consejero del
"Banco Oriental," es hombre que goza de grandes
llimpatías por su amor al trabajo y uno de lo•
industriales más distinguidos de Puebla y el Sr.
J. H. Meyer, Gerente del nuevo ·Banco, es persona que ha estado al frente de varios establecimientos de crédito del país. U!timarnente desempeñó le Gerencia del Banco de Zacatecas donde

I

llegó á ofrecer á los accionistas, dividendos verdaderamente notables.

El Ejército Anglo--Indio.
-s:x)&lt;::,.

. Desde que se organizó el ejército anglo-indio,
á la fecha, ha sufrido constantes y profundas modificaciones, ·hijas de las necesidades del soldado
qne ha sido llevado del centro de las posesiones
inglesas á las extensas frontera&amp; de rigurosos y variados climas; pero por lo que réspecta á su ins- •
truccción, disciplina, armamento y cambio de
eostumbresen Iaguerra,la necesidad mayor es de la
misma Inglaterra, que m\entras más desea extender y afianzar sus dominios más imposibilitada se
vé de desterrar á aquellas posesiones á centenares
de miles de sus hijos, para que defiendan sus derechos y Msteng1m victoriosa el pahe1lón británico.
En esta imposibilidad material el Gobierno de
la Gran Bretaña ha debido pensar, y de l1echo
lo ha realizado, · que el mejor medio de
&amp;egurar su imperio e~ aquellas regiones
es confiar el cuidado de sus intereses á los mismos
hijos del país dominado, y para lograrlo, no le
han faltado hábiles medios: atraer á las filas á los
indígenas endulzando sus fatigas y haciéndoles
pasar nna vida feliz.
Esas consideraciones al soldado, han de sea,
bien fructuosas para Inglaterra qué ha hecho de
aquellos semi-salvajes un ejército disiplinado,
perfectamente armado y equipado y por lo tanto
respetable y muy superior á las fuerzas que pudieran levantar en pie de guerra, las tribus no sometidas.
" Nuestras ilustraciones relativas dan una idea
~e la organización de ese ej~rcito, raro por los tra¡es de sus sold~dos y por los animales que emplean
en la conducion de sus armas, municiones y pertrechos; pero que está á la altura de un ejército
europeo, por su táctica, y elementos de combate.

1

SARAH BERNAHRDT Y"L'AIGLON"
-&lt;e:,.•-&lt;:,.

En el teatro "Sarah-Bernhardt" la eminente
actriz del mjsmo nombre ha tenido un nuevotriunfo en su carrera de artista éon motivo del
extreno de "L' Aiglon," obra de Edinond Ros.tand, cuyo alto valor poetico ha reconocido unanimemente la prensa parisiense, habiendo críticos
que la hayan declarado muy superior al "Cyrano
de Bergerac."
El asunto se discutirá, pero lo que sí es un
hecho, según los más caracterizados periódicos
franceses, es que París acaba de presenciar un
acontecimiento literario de primer orden.
La leyenda del Rey de Roma, ha inspirado á M.
Rostand algunos cuailros admirables y juega papel importante en la nueva pieza que tiene escenas trágicas y conmovedoras.
En "L' Aiglon" Sarah Bernhardt, representa el
papel. del "Duque de Reichstadt en el cual la
representa nuestro grabado.
Las crónicas parisienses dicen que estuvo innimitahle en su empeño y correspondió en todo á
la bella inspiración del laureado autor.
0.4.'B:SAVAL E:S BBBJII03ILLO, S r ita.. Cá rme n L6pea. (Vi111te 4e Pastora,)
(Fot. W, Roberts.)

Las Pintnras de la "Salle de Fetes."

C.&amp;BB'.I.. V.AL El!I' HE:a:MOBILLO,- Brltas . .4.dria.n a Alator r e y Gua d alupe :Marl111es.
Vi111teu:--r.a 1 • d e I n dia .&amp;. ■teca y l a. 2 • de Cazador•.
fFot. de W. Roberta.)

•

•

Br. Bamón Gavtto, Vicep1esidente del Banco Oriental de Puebla,

Sr.

Leorel%
Gavito, Presldeate deJ Consejo del Banco Odental
e
ebla, inaugurado el 1 0 del preaente
lD8ill

ir, J. B . Meyer, Gerente de] Banco Oriental de Puebla,

lectores puedan formars.e una idea, aunque· muv
remota, del mérito de este lienzo que competentes
críticas califican como · el "clou" de la sala, donde
-&lt;::,.O-&lt;::,.
tantas bellezas decorativas se admiran.
Refiriéndose á la obra de M. Maignan, dice nna
Los telegramas de nuestras edf'Ciones diarias
Lenen ya al tanto á nuestros lectores de que entre Revista que hojeamos en estos momentos:
"Maignan es un frances por exelencia, tiene tolo mucho que llam~ la atención . de los visitantes
de la ExposiCión de París, abierta recientemente, das las características de nuestra raza; pero su arocupa lugar predilecto la "Salle de Fetes" por su te es limpio, distinguido, gracioso, sin afectación
ni vanaJidad; posee la magia de los to~os, domina
magnífico y artístico decorado.
Entre lás pinturas que adornan aquella sala está los colore,, su pincel juega éon la luz y quien coel magnífico lienzo que se debe al afamado pincel nozca su "Nacimiento de la Perla," cuadro que
de M. Albert Maignan, cuyru; estremidades derécha ejecutó en dos años de trahajo, puede imaginarse
el mérito de su magna obra que adorna la "Salle
é izquierda reproducimos hoy en uno de los grabados de este número, con el fíu de que nuestros de Fetes," después de haber admirado en el primer cuadro citado sus acuarelas
interprentando la flora submarina
segán el acuario de Nápoles y su
maravillosa y científica concepci{m de las grutas cavernosas donde hace su ronda el coro de sirenas cubiertas con algas y adornadas con pálidos corales.
En su "panneau" de la Exposición, se admira el poema eterno del haz de espigas que se
transforma en pan fecundo, que
miti¡¡-ando el hambre disminuirá
las luchas fraticid&amp;s. En otro
término, se vé como la sangre regenerada de la viña lleva la alegría á los ojos y las canciones á
los labios de un ¡¡-rupo de bebedores, sin que en estos se note
la pesadés de los bohemios flamen~os ó las inertes tintas de
Cua.rto que ooupJ.b a llllle . .Jane Benriot al incendiarse el teatro
de la Comedia..
Velázquez. Los bebedores, de
lfaignan, son de la raza, son los

llllle. Jane B:enriot en 111u papel de "Jlaj azet ."

�EL MUNDO ILUSTRADO

.Dom ingo ~2 de Abril de 1900

EL MUNDO I LUSTRADO

Domingo 22 de Abril de 1900

DESDE P A R IS .
•

C:o rrespondencia oe (:arios :Oiaz: j)ufo o.
Exotismos Paris ie n ses.

Lo,, "Cabar e ts" de Nlo ntmartre.

Un dfa, París, ciudad refinada, en (crma de placeres, con pahH1ar &lt;l_e viejo golo::.o, t!iBpucsto á saborear manjares cada vez más pican tes, a.hita de
café-conciertos, cervecerías, "vaudevillcs,'' ucou. plets," teatros y tabernas, inventó el "cabaret,"
q?e no es una cervecería, ni una taberna, ni propiamente una. sala de espectáculos, y en donde, sin
embargo, se bebe cerveza, se escucha un poco de

EJERCITO AJrGLO•Il!lDIÓ.--D:ra.gone■•

EXPOSICIÓN DE PARÍS.
&lt;::&gt;- ... &lt;e&gt;

Escalera de honor en el Palacio de los Campos Elíseos.
En el citado edificio, notable desde muchos
puntos de vista, po r su belleza arquitectónica, su
estilo enteramente nuevo y sus esculturas. y decorado, ha.y algo que atrae todas las miradas y que

M. Lubet, para su escalera, ha renunciado, sabiamente, al estilo general de la arquictectura exterior del mon umento; no ha pedido nada, ni al
estilo Luis XV, ñi al estilo LuisXVI, que han
producido, sin ernba.rgo, modelos tan numerosos
y consagrados por la adm iración de los arqueólogos.
Bajo la bóveda de vidrio antes mencion ada, h a
construído una escalera, cuya estructura es enteramente en fierro, y como el metal empleado está

Es un puñado de bohemios de
talento, de gracia, de tr:avesur,1.
de inteligencia y de sentimientos que hn. :::abi&lt;lo hacer algo má::;
útil para si mismos y para Ja sociedad en que vive, que embriagarse to~'.:rni.cnte en el fondo .rlc
una c:mbna, corno hacen todo3
aquí, y allá, y en -todas partes
del ·mmHlü, en don&lt;lc la ªBohemian es consitlerada como un,1
marca del alcohofo,mo,"' de la pereza y de la orgía.

'IJ'n ba.tallón en combat e.

Para. amoldar e3ta ernaler a á la forma rectH.ngular de na nave, M. Loubct ha abatido constantemente los conos, valiéndose de mu rallas que deja n las mochetas vacías, aquellos han sido uti liza.dos también, formando pasillos par a el servicio
del ~uhsuelo, donde se insta larán las cuadras necesaria$ para los concursos hípicos. En este sentido,
esas cuadras prestarán un gran servicio, puesto
que el edificio no cuenta con patios interior es.
]&lt;JI muro de fondo y los muros laterales, están

E l e s q ueleto del m uerto .

mala musica y se presencian algunas exhibiciones más ó menos plásticas.
E l "género" ha prosperado, y en la. adualidacl
el público que acude á los "cabarets" no está formado exclusivamente de "gente de trueno," sino
también de muy recomendables burgue~es y aún

Pero dejando á un lado 1,
"Boite á ·~-,ursy," que bien merece un artícuJo a.parte, vuelvo á
los "Cabarets," de los que ya insensiblemente me he dicho apJ.r·
tando. Mas á fe, que no se necesita andar mucho para dar con
uno de ellos; aquí, sin ir más

Artillería en aoci6n.

Artillería de ba.ta.lla.

ha valido los más cal urosos elogios á M. Loubet
arqui técto que fué el encargado de la construc~
ción de tan suntuoso edificCo.
Nos referimos á la escalera de honor, cuya fotografía reproduce nuestro grabado. Dicha escalera se levanta en el patio principal del edificio,
haj? la inmensa bóveda ele criStal que, $OSteu 1da por resisten te3 arcos metálicos, cubre el
patio.

pantano. Uno de ellos es la "Boite á Fursy" (la ca.sa de Fursy),
el local qua antaño ocupaba el
"Gato negro," un saloncito en el
que á dura..s penas podrán colocarse ciento cincuenta personas,
y en el que una. media docena
de jóvenes cancioneros deleitan
los oídos de un público selecto
con los chisporroteos de su ingenio, la. flexibilidad ele su Yerba y
la delicaaeza de su estro.

s~stenid_o_ por nu merosos puntos de apoyo, ha podido utihzar sus elementos en secciones relativu.:
mente mínimas, contorneándo el fierro y dándole
formas ornamentosas, sin Olvidarse de fa firmeza
y resistencia que la escalera requiere, da.do el papel que tiene en el dificio.
El plan~ mismo, of~ece curvas que serpentean
y que reanunan, dan vida á las grandes líneas rectas de la n&amp;Ye:

adornados por cua.t ro salientes que encuadran la
escalera y dan al tramo de llegada dimensiones
monumenta-le3. Estos salientes constituyen otros
tantos pasi1)os suplementarios utilizables en la
instalación del alumbrado eléctrico del edificio.
Los pies de.. la escalera están ado rnados con col nmnas de pórfido ver de, los escalones son de
piedra de Bomblanchein y los descansos están decorados con mosaicos'\de, mármol.
La estructura es enteramente visible, pues no
h~y eir ella _agrupacio~•es decorativru; que impidieran tal mrCnnstancta.
En eaanto á las formas adoptadas, no obedecen á ningún estilo, ni tienen precedente.
Se he ¡¡ronunciado ya, á propósito de la escalera
ele Loubet, el ·fallo de que es una obra artística
enteramente nueva.

MLGE. JANE HENRIOT.
= ~=
Al dar cuenta á nuestros lectores del incendio
acaecido en el teatro de la Comedia Francesa nos
ref~~·imos á _l~ infortunada joyen actriz, qn; perec10 en el s1mestro.
. Hoy publicamos su r etrato con- el traje apropiado al papel que iba á representar la tarde en
que la muerte la sorprendió, de manera tan trágica, y una v1sta del cuarto en que se encontraba
cuando el terr ible incen dio se inició.

L os VCa.baret de l a. ·lia d a ."

de alQ'Ullas buenas familias, deseosas de ver por
sus p~opios ojos estas excentricidades.
Y en verdad, que el deseo ha de ser grande,
puesto que para s-atisfacerlo es necesario a.pariarse
de las principales arterias de la capital y dirigirse
resueltamente á Montmartre, donde el "cabaret"
ha arrojado profundamente sus mices.
:Montmartre es un barrio nocturno, que no goza
precisamente de la mejor fama. El placer callejero llena sus avenidas en un avalancha humana; el
"Jifolino Rojo" hace girar sus aspas luminosas
como un faro del vjcio; los cafés, rebosantes de
"demi,-mondaines," se pueblan de carcajadas báquicas y de notas cancanesca.s arrancadas !i. un mal
piano.
No obstante, :M:ontmartre ,tiene sus rinconci~os
puros, sus pequeños centros de arte, que es precIBo
a.rrancar del medio que los circunda, como se
arranca.ria una piedra preciosa del fondo de un

El ca n dil de l a s a l a .

•

Pedís cerveza, que bebéis ó dejáis, (es preferible
lo segundo), la pa.gáis, (caro) y en marcha al segundo ga birrete. Un pa.sadizo estrecho, al que entráis, guiados por un monge, que desliza en vuestros oítlos extraños rezw mezclados con chistes de
color subido, os lleva á ot ro saloncito más osbcnro, adorna.do c011: el mi::mo gusto de cementerio,
y en el fondo un hueca, en el que está adherido
un ataúd en plano inclinado.
El director de aquella farsa os dirije entonces
un pequeño discllrso irónico, sobre la conveniencia
de hacer conocimiento ron la última habitación
en que dormiréis vuestro eterno sueño, é invita á
algún espectador ó á alguna espectadora á emprender el viaje postrero.
Nunca falta un ex.céntrico ni una excéntrica que
se presten al experimento. Hl "muerto" se coloca
en el ataúd, se le cubre del cuello á los pies con
un suclnrio,y comienza. u.na. parodia, poco atractiva,
de la descomposición de: la materia. A vuestra vista aquella cabeza se va tornando lívida, l0.3 ojos se
hunden, la nariz se.afila extraordinariamelltc, el
lienzo va haciéndose diáfano, y muy pronto no tenóig ante los ojos sino un e~ucleto.
Aquello es á la vez nauseabundo y burlesco, humorismo de gente hastiad,1 de todo, que ha. 1w!ncster de estos espectáeulos, para producirse una impresión nueva., síntoma. de una neurastenia aguda que reclama, día ú. día, momento á moment&lt;J,
otras emociones, otros placeres que los comunes y

lejos, tenéis tres á la vista : el de
la "Nada/' el del "Cielo" y el del
"Infierno."
Penetremos en el primero, que
es el más típico de todos ellos.
Una pequeña· puerta, en la que
vigila un porLero fúnebre, correctamente vestido de negro,
conduce á la primera i;:ala del esta.hlecimiento, un subteuáneo,
decoradocon esqueletos, ataúdes y
avisos burlescos; en el centro
arde un gran candil formado de
una cala.vera y varias tibias humanas. En vez de mesas, ataúd,
sillas de paja y taburetes. Un
cuadro de bumorismoo lúgubre.

E l e n caj ona.m i e n to y la descom p osición.

BZl'OBIClÓ S D.E PAB!S.·•E■calera de houor en el Palacio de lo■ Campo• llli■eo•.

1

.,

�Domingo 22 de Abril de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

(.'Orrientes, desechados como

irremediablemente
insípidos.
La tercera pieza está destinada á las exh;biciones
plásticas, los cuadros vivos, las mallas y los efectos de luz. Esta parte del programa, ~uicladosamente preparada, es, quizás, la más artística. El
desnudo no traspasa los límites de lo corre'.!to y
hay bellas estatuas humanas distribuídas en g;,;_
pos pintorescos que admirar.
Y semejante al "Cabaret de la Nada'' son los
demás de Montmartre, con la diferencia de que
el símbolo es distinto. Así, en el "Cabaret del Infierno," pene~ráis en los dominios infernales, una
cohorte de diablos os asalta, os invita á ser quemados en la gran caldera ("true" escénico semejante al del enterrado) y os presenta á los siete
pecados capitales, encarnados en siete mujeres gua-

pas, un poco ligeras de ropa; en el "Cabaret del
Cielo/' e.5táis en el Paraíso, rodeado de ángeles y
serafines, tomáis cerveza con los Profetas y admiráis la ascención de los justos á los lugares de la
bienaventuranza.
Pero lo que llama la atención) lo que sorprende
es la buena paciencia de los espectadores para resistir el diluvio (le groserías y a.ún de verdadera.s
injtu-ias que los directores de estas farsas hacen ·

caer sobre todo recién llegado.
Salís de allí cubiertos de improperios, pensando en que habfis entrado en la diversión más de
la cuenta. Y así lo quiere, sin embargo, el buen
públic:o parisiense, á extremo tal, que uno de los
emprcsai-ios de estos " cabarets"-el de la Nada-

Domingo 22 _de Abril de 1900

que la temporada que, siguiendo las iñdiéaciones
de la prensa, dejó de esgrimir su afilada lengua
conti'a el público, éste comenzó á desfilar de su establecimiento.
¿ Será verdad, como ha dicho alguien, que _1~•
multitudes aman que se les ultraje y se les vilipendie?
No sé; pero lo que puedo a.firmar con certeza, es
que el "Cabaret" es una manifestación del estado
intelectual y moral de París, la ciudad sedienta de )
todas las sensaciones, por estravagantes, por raras:

por anormales que ellas sean.
París, 22 de Marzo de 1900.

Cárlos :J)íaz j)ufóo.

que también está picado de publicismo, ha revela-

EL MUNDO ILUSTRADO

gran _a beto: Leposava llora porque el. Sol ya no
Ja quiere y la negra tierra la llama..

DAMAS MEXICANAS.

III
Cuando Milich escuchó estas palabras se acercó,
en sns brazos á la hermosa Leposaba, la
ten~10 sob~e yerba verdeguante. La hermosa prorn e\;ªª ba¡o la cabeza y su alma se escapó.
(
Se apearon los grnetes y con sus sal,les tallaron
~n ataúd, con árboles de 1a selva, y con sus nodJ~1ks cavaron 1a tumba. A11í pusieron á la prometida con el rostro vuelto hacia donde nace el ~ol
juvenil. Rn la tierra que cuLría la frente sembr:1-

fo~ó

•

7

Ton un rosal, hicieron que por sobre su s pies pasara un arroyuelo, en torno de la .tumba. derribaron

árboles ,¡ue cubrieron de ducados, y dejaron esta

do en un curioso folleto sobre su vida y_aventuras

euenfos 6e fa cJJosnia.

rn scr1pc1on:
"Quien tenga hambre y pase por aquí, toro.e de
este oro; _el que sea joven enguirnáhlese con estas
rosas; quien tenga sed, beba del agua &lt;le este arroyuelo; repose, el tjue venga cansado. "

IV
Cuando todo hubo concluido, Milich habló así:
- Hermanos míos, regresen á Herzegovina como puedan, yo voy á unirme ú mi madre como mi

Lf\ HERMOSf\ LEFOSf\Vf\.
1
Milich tiene veinte años, quiere casarse; perc;
él es héroe, valiente entre los valientes, y no encuentra la esposa que desea, porque los héroes ven

siempre defectos.
Una ma.ñana, Milich se levanta con el alba y va

á la iglesia ele la blanca ciudad de Kt/lasim. Su
Lue~a estrella conduce allí á un viejo que lo ama:

W01 voda Maleta.
Milich saluda y Wivoda responde:
-Tus Jóvenes compañeros me han dicho que
&lt;l~s~as cas~rte? busqué para tí, niña que te couv1mera ~' !" onll?-_s del mar grüs, en la aldea de Za-

gospé, v1 a la h,¡a de Vid i\fancic . .. Es hermosa
como la Luna, su talle esbelto, sus cabellos son un
torzal de s~da, las miradas de sus ojos como destellos de piedras preciosas ... Cuando ríe, derrama perlas; cuando habla, c1 ijérase que zurea una
paloma .. , Ve Milich á encontrar á Vid llfancie
te la dara.
'

•

II
~ilich, el héroe, vuelve á su casa, llama á sus
am_:gos, y forma la comitiva que habrá de acom-

panarle á _la casa del padre de Leposava.
S_ankomc, será el padrino; Vuko, el lacayo· el
:mcrnno Novac conducirá á los invitados junto ~on

Skula,~ue llevará la bandera de la tierra.
Camman durante dos días seguidos Al tercero

-

.

'

un viejo senlado á la puerta de su choza, les ruega que entren á reposar y pregunta qué hermosa
doncella van á humar con tan rica escolta.
-La tuya, responde Milich, la tuya ¡ oh mi padre Vid! Después de implorar á Dios y á Fortuna,
venimos desde Herzegovina por tu hija.
Vid, alegre, levantó al cielo sus brazos temblorosos.
-Sé bien venido, oh hijo mío! La luz de mis
ojos será. tuya.
Y llama en seguida á sus criados y á sus criadas.
-Apresúrense, fieles mios; abran las puertas de
par en pa.r, Ilevcn á mis huéspedes á la sala de la
alta torre y den á los caballos la mejor avena ...
Así habló Vid llíancic, y durante tres días honró á todos. Concluidos los festines, los dos hermanos de Leposava la presentaron. á su prometido.
Cuando Milich vió el rostro hermoso de sn ama
da, sintió que el co,azón Je saltaba en el pecho y
quedó fascinado.
-¡ Oh, madre de Leposava, exclamó, esculpiste en plata á tu hija?
¿ La robaste al sol? ¿ O,
simplemente viene de ;,;u
cora.zón?
La madre llora, y dice :
-Ni la esculpí en plata, ni la r obé al sol; Dios
la tonió en mi. corazón
y me la dió. . . Tengo
otras nueve, ocho se casaron ya, pero ninguna voivió á ver á su madre,
porque el mal de ojo ronda la casa y el rayo fué •
matando á cada una en
en el camino . . . . . ...
Y sollozando, la madre dió á Milich los presentes de boda. Leposava,
una ca.misa bordada de
oro y de seda. Vid i\fancic, su caballo, un magnífico corcel negro, sin
....,._
mancha, de anclar altanero: la silla está cubierta d? púrpura pura, que
cae a las rodi \las y adornado con bellotas de oro .
Uilich monta á caballo; suena en ol cinto la
espada, en el kalpak
tiembla el airón de perlas, Y los botones de la
chaquetilla de terciopelo
chispean al sol.
-¿ Habrá en el mundo
una novia . más
hermosa~ se pregunta. ¿ N, hubo nunca
regalo m:ás 'hermoso

cahallo pueda.
Y espoleando á un magnifico corc:el desapareció

que el que me hicieron sus hermanos con. dllrme
á Leposava? ....
Y el cortejo se pone e,n marcha, y la música y
los cautos lo acompañan, y Milich cree que va á

Dios .... .
Va á la cabeza para hacer que se apresuren lQe
ginetes.
De repente, en medio de la verde selva, se de~
tiene la joven nállda, y dice á su compañero:
-Vuko, amigo de Milich, mis ojos no lo ven
ya y tu conversación me fati_aa., Di á Skula y á

Novac que dejen de cantar y que apoyen la bandera contra aquel gran abeto. Bájenme del caballo
tiéndame sobre la tierra verdegueante, el sol y~
no me ama y yo lo odio; me atrae la negro tierra,

por entre las montañas.
Al alba vió á la madre que venía á ~n encuentro.
Se acerca, besa al caballo y dice:
-Hijo mí.o, mi Milich de oro¿ aun ei::Já lejos tu
escolta? ¿ Viene ya tu buena proruetiUa. la que

. traerá agua de la fuente y pond_¡:(, la mesa de su se- -ñor para que tu madre descatiHe?'
~Sí, contesta; la escolta se aproxima ~ pero mi
novrn no está en su casa nj en Ja mía.. Bajo la verrle yerba ]a retuvo la selva. Vuelve, madre, á
nuestra blanca casa, disponme un bucu lecho que
no sea ni demasiado largo, ni tlemasin&lt;lo ancho,
porque no duraré mucho tiempo enfermo ....
La madre obedece, Milich se acuesta y cuando

1

la escolta llegó, ya estaba muerto.

ahora la amo ....

Descendieron los ginetes de i=:us cnbailos invjr.
'
twron sus lanzas, y alinearon la fosa donde duerme

A estas palabras, Vnko grita:
-Detente Skula, detente tú también anciano
guía, y tú mi "pobratimo" Milic11. .. cesen la música y los cantos y apoyen la bandera sobre aquel .

vez de avanzar, cantando canciones muy tristes
en tanto creen que Miiich la s escm·ha.

•·

¡&lt;

.

Milicb con el rostro vuelto hacia donde el sol se
pone, bailaron luego el kolo; pero alejándose en

&lt;'

-i

•

~--,

V
Todas las mañanas, cuando sn le el sol. la madre
de Mil ich viene y mira al astro:
-¡Oh!¡ Cuán feliz soy! exclama. Allá va Leposava á traerme agua de] manantial.

SR/TA. COIIOEPC/011 AMAVIZOAR, de Puebla.
Fot. Leopoldo Gavito {llijo.)

J'oaquiu Pita, Agente Genera.l.

'rodas las noches, cuando el sol se pone, la ma-

dre de Mili ch mira al astro y dice:
~¡Oh! ¡Cuán feliz soy! Allí viene mi hijo, mi
MHich de oro, que vuelve de cazilr y me trae carnes .....
Pero nadie ve al hiio ni á la hijn. sino á la polire madre ]oca que allí los esperará Jrn sta la muerte .....
llf. COLOMA.

ESTUDIANDO
En la sala anatómica desierta,
desnudo y casto, de belleza rara,
el cuerpo yace de la virgen muert.&amp;
como Venus tendida sobre el ara.
Lánguida apoya la gentil cabeza
del duro mármol en la plancha Jisr,
entreabiertos los ojos con tristeza.,
en los lábios cuitjada una sonrüm.

Y desprendida de la sien severa,
del hombro haciendo torneado Jerbo,
viene á cubrir la suelta cabellera
las ya rígidas combas de su pecho.
Mas que muerta., dormida me parece;

pero hay en ella contracción de frío:
es que al morir el cuerpo ·se estremece
cuan&lt;lo siente el contacto del vacío.

Mas yo que he sido de la ciencia avaro
qu e busco siempre lA. verdad des:n uda,
á estucl.i ar aquel libro me preparo
interrogando á la materia muda.
AJ cadáver me acerco; en la mejilla
brilla y tiembla una lágrima luciente;
¡ un eacláver que llora.!. ... Mi cuchil]a.
no romperá su corazon doliente.
Del estudio me olvido, y me conmueve
tanto esa gente silenciosa y yerta,
que los raudales de mi Uanto en breve
se juntan con el llanto de la muerta.

Joaquíq (;oqzález Camargo.

Ultimo pensamiento de Weber
Vfrjenes, escuchad! Aquel que era
orgullo t!e la patria de Beethoven,
cauta. cual cisne por la vez postrera.
inspirado, feliz, artista y joven.
Su fin presiente y trémula su mano,
como la:; rosas que arrebata el viento,
esparce melancólica en el piano
su último y divino pensamiento:
"Cuán triste es ver pasar nuestra e:xi~tencia
como el aroma de la flor querida,
en un rayo de luz ,alar la esencia
y en un golpe de tos volar la vida.
"¿ Por qué ha de durar solo una hora
la inspiraciu que en mi cerebro arde,
nacida con los rayos de la aurora

y muerta con los rayos de la tarde?
"Adios mujeres. flores y sonrisas
adios, sonidos, músicas suaves;
'
ecos que se despierian con las brisas,
voces que se adormecen con las aves.'·
"Cfñeme, muerte, ya tu mustia palma,
nacer ~ara morir, íué mi delito,

y ya siento en los poros de mi alma
ese frío sutil de lo infinito .. . . "
Dice, y á Dios su espíritu ha entregado ;
y como vaga en el altar perdido
el incienso fugaz, sobre el teclado
quedó vagando huérfano el sonido.

Jtf. Sánc}¡ez Pesquera_

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 22 de Abril de 1900

c/f(o6erno.

- ~L MUNDO ILUSTRADO
ANO VII--TOMO I--NÚM. 17

MÉXICO, ABRIL 29 DE 1900.

8UBSCRIPf':JOff MENSUAL POBAl'IJU., 11.flO
lDltll JDEM KN LA CA.PITA.L,

•

Proyecto de lo ■ Sres. Contri, Jda.rroquin 7 Compaília para. el nuevo ca.sino Esp&amp;ilol.

Loo dos grabados que publicamos hoy repreAen~ dos edificios proyectados por los señores
Contri, Marroquín y Cía., Ingenieros y arquitectos. Uno de ellos está ya realizado y llama la
atenc~?n no sólo por su solidéz y elegancia., sino
tambien por _la buena distribución que se ha hed10 del amplio local, atendiendo á los fines á que
se destma, pues en él va á establecerse un importante "';ntro d;, trab~j':'.:. la fábrica de puros y cigarros de la Com¡,anra _Qigsrrera M:exicana,"
que_es sociedad anónima y cuenta con respetable
capital.
Los departamentos destinados á talleres son
la más grande construcción metálica que \,asta
hoy. se_ ha heoho en México, tratándose de estableclIIllentos de ese género, y el local tiene capac-1dad bastante para que tres mil obreros de ambos sexos, trabajen deshogadamente.
Sabido, como _es. que la mujer mexicana encuentra un medio de subsistencia en la indus-

tria tabacalera, es de celebrarase el establecimiento ;1e es~ _nuev-o centro de trabajo, que arrancara al vicio muchas de sus victimas y les ofrecerá los medios de vivir con decoro.

es la siguiente: En la planta baja se construiráQ
los sal?nes destinados á billares, juegos de cartas,
domn:,o, etc; restaumnt y cantina, y de esta plan~ª ltaJa arrn:ncará trn_a elegante escalera principal,
q~e
conducirá al primer piso, donde se estblece]i}n cuanto al primero de nuestros grabados
represe_nta la fachda del proyecto que los cita'. ran los salones de fiestas y recepciones, la bibliotedoe senores Contri, Marroquín y Cía. presenta- ca, la sala de Juntas, el "ft1moir," tocado/ y otros
ron á la Junta_ Duect1va del Casino Español, pa- · departamentos indispensables.
ra el nuevo edificio que dicha corporación ha reE' ~rpundo piso s~ destina á habitacionP:3 y ae~suelto construir en la calle del Espíritu Santo. pachos pa.ra los socios que lo deseen y á q uíenes
. Este proyecto fué mand~do hacer por la meu- se podrá ~recer toda clase de comodida&lt;lec,, porCJOnada Junta y es de_ su propiedad, siendo pro- que :t~ndran su comedor, su cocina especial y un
bable c¡ue sea el adrrubdo, porque la severidad de serv1c10 apropiado. La entrada á este departam:ensu estLlo "Renacimiento" fué recomendada á los to será independiente.
autores del proyecto, que está terminado presenE n e1 ".a t·1co" en 1a parte que no es visible en la
tado y a@ discutido, desde el mes de odtubre de fachada, se_ establec:erá.n tocias las oficinas relatilllll ochoc1entoe noventa y seis.
vas al servic10 de Administración.
La di~tribucióu, que según el proyecto á que ·
La constr.1:eción toda será de fierro y chiluca,
nos mfe11mos, se ha dado al local de que se dispone,
Y 1~ deoorac10n propuesta es muy esmerada.
-

E4Ule.to de la. O.m»a.Ai• Oic'arrua -.z1oa11.•, (oalle de Bucazeu..,

.,

I

VACILACIÓN .

11.2.fi

Gex:e~te: A.llTOJl'IO OUYA.8

Di.rector: Lio, B.A.FA.BI. BEYES SPtlll'DOL.&amp;.,

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95225">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95227">
              <text>1900</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95228">
              <text>7</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95229">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95230">
              <text>16</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95231">
              <text>Abril</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95232">
              <text>22</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95249">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95226">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 1, No 16, Abril 22</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95233">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95234">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95235">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95236">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95237">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95238">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95239">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95240">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95241">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95242">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95243">
                <text>1900-04-22</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95244">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95245">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95246">
                <text>2017578</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95247">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95248">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95250">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95251">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95252">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="1664">
        <name>Banco Oriental de Puebla</name>
      </tag>
      <tag tagId="1665">
        <name>Ejercito Anglo-Indio</name>
      </tag>
      <tag tagId="1663">
        <name>Fiestas en Hermosillo</name>
      </tag>
      <tag tagId="1668">
        <name>Palacio de los Campos Eliseos</name>
      </tag>
      <tag tagId="1662">
        <name>Pinturas de Maignan</name>
      </tag>
      <tag tagId="1667">
        <name>Salle de Fetes</name>
      </tag>
      <tag tagId="1666">
        <name>Sarah Bernahrdt</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3647" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2287">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3647/El_Mundo_Ilustrado._1900._Ano_7._Tomo_1._No._17._Abril_29..ocr.pdf</src>
        <authentication>f228cad124b2125667e0609d8eefc2d6</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117467">
                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 22 de Abril de 1900

c/f(o6erno.

- ~L MUNDO ILUSTRADO
ANO VII--TOMO I--NÚM. 17

MÉXICO, ABRIL 29 DE 1900.

8UBSCRIPf':JOff MENSUAL POBAl'IJU., 11.flO
lDltll JDEM KN LA CA.PITA.L,

•

Proyecto de lo ■ Sres. Contri, Jda.rroquin 7 Compaília para. el nuevo ca.sino Esp&amp;ilol.

Loo dos grabados que publicamos hoy repreAen~ dos edificios proyectados por los señores
Contri, Marroquín y Cía., Ingenieros y arquitectos. Uno de ellos está ya realizado y llama la
atenc~?n no sólo por su solidéz y elegancia., sino
tambien por _la buena distribución que se ha hed10 del amplio local, atendiendo á los fines á que
se destma, pues en él va á establecerse un importante "';ntro d;, trab~j':'.:. la fábrica de puros y cigarros de la Com¡,anra _Qigsrrera M:exicana,"
que_es sociedad anónima y cuenta con respetable
capital.
Los departamentos destinados á talleres son
la más grande construcción metálica que \,asta
hoy. se_ ha heoho en México, tratándose de estableclIIllentos de ese género, y el local tiene capac-1dad bastante para que tres mil obreros de ambos sexos, trabajen deshogadamente.
Sabido, como _es. que la mujer mexicana encuentra un medio de subsistencia en la indus-

tria tabacalera, es de celebrarase el establecimiento ;1e es~ _nuev-o centro de trabajo, que arrancara al vicio muchas de sus victimas y les ofrecerá los medios de vivir con decoro.

es la siguiente: En la planta baja se construiráQ
los sal?nes destinados á billares, juegos de cartas,
domn:,o, etc; restaumnt y cantina, y de esta plan~ª ltaJa arrn:ncará trn_a elegante escalera principal,
q~e
conducirá al primer piso, donde se estblece]i}n cuanto al primero de nuestros grabados
represe_nta la fachda del proyecto que los cita'. ran los salones de fiestas y recepciones, la bibliotedoe senores Contri, Marroquín y Cía. presenta- ca, la sala de Juntas, el "ft1moir," tocado/ y otros
ron á la Junta_ Duect1va del Casino Español, pa- · departamentos indispensables.
ra el nuevo edificio que dicha corporación ha reE' ~rpundo piso s~ destina á habitacionP:3 y ae~suelto construir en la calle del Espíritu Santo. pachos pa.ra los socios que lo deseen y á q uíenes
. Este proyecto fué mand~do hacer por la meu- se podrá ~recer toda clase de comodida&lt;lec,, porCJOnada Junta y es de_ su propiedad, siendo pro- que :t~ndran su comedor, su cocina especial y un
bable c¡ue sea el adrrubdo, porque la severidad de serv1c10 apropiado. La entrada á este departam:ensu estLlo "Renacimiento" fué recomendada á los to será independiente.
autores del proyecto, que está terminado presenE n e1 ".a t·1co" en 1a parte que no es visible en la
tado y a@ discutido, desde el mes de odtubre de fachada, se_ establec:erá.n tocias las oficinas relatilllll ochoc1entoe noventa y seis.
vas al servic10 de Administración.
La di~tribucióu, que según el proyecto á que ·
La constr.1:eción toda será de fierro y chiluca,
nos mfe11mos, se ha dado al local de que se dispone,
Y 1~ deoorac10n propuesta es muy esmerada.
-

E4Ule.to de la. O.m»a.Ai• Oic'arrua -.z1oa11.•, (oalle de Bucazeu..,

.,

I

VACILACIÓN .

11.2.fi

Gex:e~te: A.llTOJl'IO OUYA.8

Di.rector: Lio, B.A.FA.BI. BEYES SPtlll'DOL.&amp;.,

�EL MUNDO ILUSTRADO

••

~ [ H!l~il~i l l l ll

,~,Jpi~¡ITt¡G~ ~~Í&lt;lj
•
1.--La interven,;i6n de las potencias.
2.--Un sindicato del Porvenir.
3.-•• En la India.
4 •• u11 Fuaco.n

,

La guerra en el Africa AuI3tral va á entrar en
su período álgido; no ha faltado calor en los períodos recorridos ya; ahora Ya á ser húmeda la
cuestión y luego fría con el frío atroz de esa.s comarcas; en suma, la resistencia de los bóers que
será, todo lo indica, desesperada, y la aglomeración
de hombres y recursos que crece y crece del lado
de los ingleses, demuestra que, mientras que en
París se eelebrau los beneficios de la civilizacióu
en torno de una vorágine de alegría y de l'i.z, el
siglo XIX se cerrará en el vértice africano con
una obra implacable de sangre y muerte en el brocal de un pozo de oro.
Y está dicho, en este atentado de lesa humanidad, en este horrible combate entre dos débiles,
uno por el número, que solo hasta cierto límite
puede suplirse con el heroísmo y otro porque lucha sin entusiasmo, puesto que ni defiende la
patrja ni conquista la gloria, en medio de la antipatía de los pueblos, no pueden los grandes, los
formidables soldados de la civilización, Rusia, Alemania, Francia, los Estados Unidos, no pueden
separar á los combatientes y poner entre ellos una
bandera blanca. No pueden á pesar de la conferencia de ,La Haya, mejor dicho, precisamente
por Ja conferencia de La Haya, el famoso concilio lá.ico reunido con el objeto de buscar "la solución pacífica de los conflictos internacionales."
Pues he aquí el óbice: las estipulaciones solo
obligan á las potencias signatarias; y como el
'rransvaal no firmó por la sencilla razón de que,
por falta de invitación no concurrió, luego . . . ..
¿Y por qué no concurrió? Porque Inglaterra se
opuso y, en tales términos que, en caso de haber
sido invitado el 'l'ransvaal, Inglaterra no habría
concurrido á la conferencia y esta perdía, por
ende, casi toda su importancia. Y los invitantes,
Rusia y Holanda, no se atrevieron, con 3US dc::-eos
y todo, á excluir al imperio británico y 1101· este
solo hecho, reconocieron ]a supremacía Csuzernineté") de la Gran Bretaña sobre la Rep•íblica rle
allende el Vaal. En nombre de los principios
admitidos por la Conferencia. no es posible impedir
á una de las naciones signatarias reducfr [t la obediencia á un Estado vasallo en rebelión.
-&lt;:&gt;.()&lt;:::,.

¿ Pero qué, tratándose de una gran causa humana, todo habrá de estar sujeto á ritos y á consecuencias más ó menos correctas de los protocolos?
Pues figurémosnos que no hubo tal conferencia
¿ no habría un amigo de ambos combatientes, ligado por intereses con uno y por simpatías
con otro, que pucliera traer su silla, sentarse entre ambos y decir: · alto el fuego, conversemos .. .
No había más que un amigo facultado para hacer esto : la Unión Norteamerjcana; no .Francia,
hoy en relaciones_ casi hostiles con la. Gran Bretafi.a: en los salones los jefes de Ja familia se saludan cortésmente, en el patjo se insultan y se
golpean los niños y los cocheros. -Alemania. y Rusia tampoco pueden, se negaría el ama de la casa
y se tendrían quecontenta1· con dejar al portero sus
tarjetas.
Los Estados Unidos, si serían bien acojiclos; ]o
fueron; pero aquello tuvo más bien el aspecto de
una simple formalidad, ele un modo diplomático
de salir del paso que otra cosa; los norte-americanos pueden y deben insistir: demasiado hábil es
Jifr. Hay para no encontrar una forma y una ocasión nuevas. Cierto, es cuestión de amor propio
para los ingleses y esto la hace más delicada; ¿ pero
si Kriiger y Steyn hiciesen una nueva súplica sobre la base del respeto á la autonomía, no á la independencia de las repúblicas confederadas?

Queda la intervención armada. ¿ Y quién pone
este cascabel al leopardo? No Francia por miedo
á que Alemania aprovechase la coyuntura, n1
Alemania, por la misma razón. Qued.a Rusia, es
la única que está en condiciones de dictar su voluntad á la Gran Bretaña sobre la cuenca del Indo.
Por ahí anda una carta del Emir de Afghanistán
al virrey de la India, muy sujestiva: mientras los
ingleses, de quien soy fiel aliado, dice, me aconsejan fríamente que haga ferrocarriles y tienda
alambres telegráficos, los rusos están en mi frontera y mi otra frontera es la India. Los rusos
continúan negando que tengan la intención &lt;le
querer compartir con los ingleses el dominio de
la India, pero los hechos son exactamente los que
se verj-ficarían si pensando en ello, se preparasen
para ejecutarlo. Solo un recelo los contiene: á
la entrada de los rusos en Kandahar, respondería
una guerra marítima en que Inglaterra, el Japón
y acaso los Estados Unidos juntos tratarían de
arrojará los rusos del Golfo de Petchili y de la Corea. Todo esto es muy complicado y muy difícil.
Además, por qué ha de desear Rusia que acabe la guerra en el Africa Austral; sus simpatías
por los bóers son muy vivas, cierto; pero mientras hagan más ruda y más larga la tarea inglesa
mejor; dan más tiempo á los enemigos de los intereses británicos para concertarse y escoger su
coyuntura.

Así es que nosotros no creemos que el Tzar
haya ido al Krenlim á hacer una declaración de
guerra; creemos que ha ido á rezar; á rezar y á
presenciar luego los efectos de sus órdenes de movilización del inmenso ejército aglomerado entre
el Pruth y el Cáucaso; si quisiera caer sobre Armenia y dar un golpe seco á rrurquía, haría lo que
está haciendo; si quisiera des.filar hacia el Asia
Central y amenazar á la India, por el Afghanistán
haría lo que está haciendo. Puede que todo se
concrete á una gran revista y luego tome el camino de París; allí en el banquete de la ciudad,
en el Hotel de ViUe comunalista, allí es donde
el representante. de la autocracia más enormemente acatada que hay en la tierra, pronunciará las
palabras de sensación que él solo puede decir.

2.-El gran fenómeno internacional del siglo
XX no va á ser una federación entre las naciones,
eso será en el siglo XXV, sino un sindicato entre
las naciones fuertes para explotar á las que no
lo son. Este "trust" lo van á iniciar los Estados
Unidos; va á ser el imperio silldicado universal
Lo que pasa en 'l'urquía y en otras partes que
no son 'l1urquia., lo prueba á las claras: un mov.imiento de cuotas de importación en las tarifas
hace poner el grito en el cielo á las potencias y
todas se juntan y van y vienen las protestas á
I!diz• Kiosk y por fin, el Sultán se rinde y promete cualquier cosa y se pone á pensar de que medi~ se valdrá para no cumplir sus promesas; suele
sahrse con la suya, como se ha visto en los asuntos de Armenia en que á vuelta de mil protestas de
energía y ele protección á los cristianos los ha dejado (y probablemente mandado) mata; á millares
en las narices estupefactas del concierto europeo.
Y es que el tal concierto es como uno que tocaron en honor del Presidente en Oaxaca cuando
se ~nauguró el :fenocarril; todas las rn.Üsicas, es
decir todas J.as Hbandas," es decir, todas las murgas del Estado se dieron cita en la estación final
con objefo de obsequiar á su ilustre paisano con
u;rn, g~·~n,,serenata, y todas toma1·on parte en "la
eJccuc!on y .como cada una tocaba. lo que quería
result~, efectivamente una ejecución; yo f.uve la
sens-ac10n de que mi cabeza rodaba por las gradas
de} ~dalso; ~Ir. Cambell apostaba diez pesos (no
mas) ~ que no se volvería. loco y solo el Presidente
que llene el don de colocarse instantáneamente á
la alt~1ra d~ cualquier situación, estaba, no impasible, smo risueño.
Pues esta misma impresión nos hace al Sultán
Y á mí ( dos colegas como Uds. ven) el concierto
europeo. Pero hay en estas audiciones ciertos
solistas inquietantes. Los Estados Unidos que

Domingo 29 de Abril de 1900.

Domingo ~9 de Abril de 1900.
poco á poco han ido tomando parte cada _vez má•
formal en estas serena tas, piden duro y bien; son
barítonos de primera fuerza; Rusia es el ''has~~"
absoluto: "¿ se digna,·á V d. concederme el prmlegio de hacer todos _los ferrocarriles _que faltan
en el Asia Menor? S, no, yo ocupo filJhtarmente
y .. . " ¡ Oh! sí, co~itest_a .el subliI_ne 1:,ortero. á esta
romanza con lab10s 1Iv1dos y r1suenos, s1 Turquía no Í1ace esos ferrocar~iles ]os h~rá Rusia". Yo
sé quien los hará-Morale¡a: es preclSo ser fuertes.
-&lt;:&gt;.O-&lt;:&gt;.

3.-Me encantan estos indios, hindúus quiero
-decir adoradores de Vichnú ó discípulos del budah Sakija-Muni: ved las correspondencias de
allá es indeciblemente espantoso lo que pasa : la
peste y el hambre se han vuelto un estado normal
y este mes de Mayo que va á empezar es precisamente el más cruel de todos hasta que llegan la•
primeras cosechas de Estío. Habéis visto las estampas que desde hace años reproducen en unos
cuantos tipos, el aspecto físico de más de cuatro
millones de individuos; naturalmente son "autó:fa O'OS" se han devorado á sí mismos; parece que
al~r¡ viven de chuparse sus propios huesos. Los
iucrleses han ideado proporcionarles trabajo en las
ca~teras del Estado y aquellos esqueletos solicitan,
por centenares de miles, el m?do de estar ro1;1piendo piedro.s bajo un sol calcmador todo el dta,
con tal do recibir unos centavos que apenas los
alcanza para. comer miserablemente ~n la no?he.
Pregunto yo si á esa vida no es prefenble doscrnntas cincuenta veces la muerte.
Y podrán preguntarme mis lectores ¿ y esto ~
lo que les encanta de los hindús? No, es la fuerza
del sentimiento religioso; vais á ver. Como en
las praderas en donde hace años no cae una gota
de agua ni nace una brizna de yerba, no hay modo
de alimentar los ganados, resultan estos más flac6s que los hombres, sus dueños los venden á
cualquier precio, un buey por una rupia. Los ipgleses los compran, los matan por millares día á
día con objeto de aprovechar sus pieles que exportan; pues esta matanza ele animales causa tanta
repugnancia á los infelices "hindús" que ven en
el buey un compañero benéfico del hombre, que
exponiéndose á morir de hambre en pocas horns,
se declararon en huelga muchos millares de trabajadores de las regiones famélicas, hasta lograr qua
se prescindiese ó se modificase esta incesante car•
nicería.
Otro ejemplo: los médicos ingleses han tenido
especial empeño en vacunar contra la peste con
una substancia cultivada en caldo de carne de
cordero; los indígenas se han resistido furiosamente al tratamiento; ha sido necesario hacerles
creer que el organismo preservador se cultivaba
en grano de peptona para obtener que se dejasen
inyectar aquellos infelices y, por cierto, sin éxito
alguno.

4.-No hay poeta que triunfe más y que má,
asendereado y molido haya sal.ido de manos de IP•
críticos que Gabriel D' Annunzio. Ahora anunc ia
una gran revista francesa la publicación de "el
Fuego," su última no tela; "il Fuoco," es, según pa•
rece, un retazo de- la vida de novelista, sus amo•
res ó.amoríos con una trágica celebre, mayor que
él y que aún vive muriéndose de tisis. Algunos
han creído saber que se trata de Leonora Duse . .. ¡Oh!
Mas con este motivo D. Gabriel ha tenido una
prensa un poco tumultuosa;
en primer luaar
dicen
.
o
que es un mosaista que con todas las obras rlc
todas 1as literaturas, las selectas, se entiende, que
están á la mod,a, por supuesto, compone su mosaico.
Ko es cierto esto; D' Annunzio es un poeta, es
una abeja, que saca miel de todas las flores del
pensam iento moderno y con eso hace su miel; las
anthologias son sus pensil es; de ellas 1uelve á su
colmenar y susurrando algo maravillosamente expresivo, elabora sus novelas y sus dramas.
Hace bien; ¿puede hacerse de otra manera?
¿Puede ~n au~or sustraerse á la infinita sujestión
ele! ambie~te mtelectual.:, artístico en qué vive?
~s una ex1Jencia de la critica de cuya inconveniencia no se da á si misma cuenta, esto de querer que
el 1;1-ovelista ó el poeta sean palmeras solas en el
desierto; m las palmeras pueden ser fecundas, .;

EL MUNDO ILUSTRADO

una ráfaga de viento no les trae el gérmen de otra
_palmera, aunque entre ambas se tienda la mar.
El otro gran reproche consisto en que en todas
sus obras prodiga s11 personalidad; por poco le
censuran que escrfüa con su alma, es decir, con
su oontirniento ó su pensamiento. Un poeta se
,cuenta perpetuamente, dice lo que es, muestra suvi&lt;la.. al través de las obras que produce; sus obras
lo pinta n, ó directamente ó por antitesis .. Cuando
.se narra á si mismo dice lo que es; cuando huye
&lt;lel yo como lthmbert, dice lo que no es, y es otro
modo de contane. Un poeta es forzosamente un
lírico, aun cuando sea el mús olJjetiYo de todos, aun
&lt;mando sea Goethe; y este, por contraste, nos ha
mostrado el fondo olímpicamente egoista de su
alma.
.
Sé que todo tiene límites y que el yo es odioso
euando todo lo llena y no comparte entre el mundo y él la obra ele arte. ,Ia.s por qué achacar á
D' Annunzio á quien llama un crítico espiritual
y cruel, "el Arlequín de las letras'' que escribe novelas que no son ó ca.ú no son narraciones sino

sensaciones, impresiones, descripciones, pinturas y
disertaciones; es cierto esto; y r esultan por ende
novelas de poeta, es decir, poemas. ¿ Y qué? ¿ Y
por qué no? Y si al través de esas manifestaciones
de la senibilidad exquisita de . un artista cuenta
un alma su odisea voluptuosa y dolorosa por la vida ¿ por qué ese conjunto no ha de ser una novela? ¿ O solo hay una clase de novelas, las que os
gustan? Pues á mí me gustan todas: me gustan
Ana Karemne y El caballero de ();isa roja, me .
gustan Salambó y Eugenie Graudet, me gustan
los rrrabajadores de la mar y Fromont jeune, me
gustan la familia de León Roch y María, me
gusta Daniel.Derronda é "il Piacere," Nazarain y
Germinal. ... .
La inquina de] crítico no llega á negar sus maravillosas facultades artíaticas al novelista. Es poeta, dice. tanto ó más que otro alguno, artista más
que poeta. Y no es dudos;o que es un pintor, ni que
lo sea admirablemente; pero sobre todo, es magníficamente orador. Y siempre y fácilmente sublime." Y á fuerza de emplear su mal humor en el

artista su mal humor crece y lo emplea en fustigará l~s damas "de la alta sociedad" francesa, con
motivo de D. Gabriel. "Son las mujeres, exclama,
las que nos impusieron á este transalpi~o ver~oso
De donde colijo, que si antaño las muJeres ricas
y bien nacidas, tenían el privilegio de consagrar
la gloria de los escritores, también les deben estos
su perdición. Empezando porque la sociedad aristocrática, tan aficionada al cosmopolitismo por
sus matrim®ios, el empleo de sus capitales é imposiciones y por sus "afectaciOnes" es consmopolita sin d·iscernimiento. En ·su presuntuosa, ignorancia iguala al que siembra ideas y al que difunde palabras, confunde un d' Annunzio con un
Ibse11 y glorificando neciamente al italiano, que
no tiene ni idea original, ni sentimiento nuevo, ni
imaginación creadr&gt;ra nos empuja á so portar la
detestable influencia de una fecundia desbordante .Y del más hueco de los charlatanismos literarios.

Justo Sierra.

El abad no respondió. Veía la calle donde el
chaparrón caía con menos fuerza; y de improviso
levantóse la sotana, como las mujeres sus vestidos
cuando van á pasar un arroyo.
M. Marín al verlo partir exclamó:
-Señor cura, os vais á empapar; esperad unos
instantes, que esto cesará.
El fraile indeciso oo detuvo y después contestó.
\ Es que me urge mucho, tengo uu a cita imperwsa.

Nunca hubiera soñado fortuna tan colosal! Hijo
de un portero de proYinci-a Juan J.Iarín, había v~nido como tantos otros á cursar Derecho, al ban10
l,ati;oen las diferentes ceneccrías que frecuentaba,
::;e había hecho amigo de no pocos estudíantes parlanchines que murmun1ban de la polític~ be?iendo
sendos bocks. Sintiéndose lleno de admiración para con ellos, les seguía obstinadamente de café en
calé, llegando á pagar lo qne cofümmían cuando tenía dinero.
Después recibió~e de abogado y empezó á litigar
causas que siempre perdía. Pero he aguí que un.a
mañana supo por Ja prensa que uno de sus antiguos co111pañeros de barrio acababa de ser electo
diputado.
.
Volviósc de nueYO su perro fiel, el amigo que
hace de mandadero, que forma lit atmósfera, que se
manda llamar cuando se le necc::;ita, y cou el que
nunca se intima. Pero sucedió por uno de esos
azares parlamentarios, que el diputado se to_rnó e1;
ministro; y seis meses después Juan )far111, fue
hecho consejero de E~tado.
rruvo entonces una de esas crisis ele vanidad, que
hacen perder la cabeza. Hecorría las calles únicamente por el dei;eo do exb.ibirse, como si su posición pudiera adivinarse tan solo con vérscle.
Encontraba la manera ele decir á los comerciantes
de las casas do.n de entraba, á los vendedores de
periódicos y hasta los cocheros de siho, a.propósito
de lo más trivial:
-Yo, que soy consejero ele Est&lt;1clo .. . .. . . •
Después sintió naturalmente, por necesidad
profe$ional, por dignidad, por deber de hombre de
valer y generoso; la imperiosa necesidad de protcjer. Ofreció su apoyo á todo _el mundo_ en cualquier ocasión, con una generosidad sin limites.
Siempre que encontraba en el "bou~evard" un
rostro conocido adelantábase con un aire alhagador le tornaba las manos, informábasc de su saina' y después sin .a tender preguntas le decía:
Sabiéi.s ya que soy consejero de Estado y estoy
absolutamente á vuestra ,disposición. Si puedo
seros útil en algo disponed de mí sin .reservas. En
un puesto como el mío siempre se tiene l~rga la
llla:DG.

Y entonces entraba en los cafés con el amigo encontrado, para pedir tinta, pluma y una hoja de
papel-"una sola, eh muchacho? que es para escri}Jfr una carta de recomendación."
E scribía á diario diez, veinte, cincuenta cartas;
en el café Americano, en Bignon, en r11ortori, en
la Maison Dorée, en el ca:fé Inglés, en el Napolitano; en :fin en todas partes. Escribía á todos
Jos funcionarios de la República, desde los jueces
de paz, hasta los ministros, y era dichoso, com pletamcnte feliz .
Una mañana, cn.intlo salía de sú casa, para ir
al coneejo de Estado, la 11uvia empezó á caer. Quiso
tomar 1111 coche; pero no encontrándol~, resolvió
irse á pie por las calles.
Bl chaparrón era terrible, ahogaba el arroyo é
immdaba las b,mquetas. ~I. Mar.ín, vjóse precisado á refujiarse en un zaguán. Un sacerdote an.::iano estaba ahí, un viejo sacerdote de blancos cabellos.. Antes de ser consejero ~f. }farín, no veía
con buenos ojos á los clérigos; pero ahora tratá1.iales con consideración,
desde que un cardena l,
galantemente le habh1
consultado acerca de un
difícil negocio. La lluvia
que cala á torrentes obligó á ]os dos hombres á
refugfarse aún más adentro; y :M. lifarín que sentía siempre el cosquilleo
de hablar por hacerse
valer dijo :
-He aouí un dete¡;:table tiempo, señor aba.el.
]◄;1 sacerdote se inclinó:
-En efecto, es muy
desagradable cuando no
se viene á Paris siuo por
unas cuantos días.
-Ah, ¿ sois de la provincia?
-Sí, señor, no estoy
aquí sino de paso.
-Efectivamente es
muy desagradable tener
tal tiempo durante los
pocos días que se pasan
en la capital. Nosotros lo,
funcionarios, que permanecemos aquí todoel año,
apenas nos damos cuenta
de ello.

M. Marin estaba verdaderamente entristecido.
Pero vais positivamente á empaparos. ¿ Y si
no es i.ndiscreción preguntar á que banio vais?
-A un costado del Palacio Real.
-En tal caso, si lo permitís señor cura, voy á
0 frece~_
·os el abrigo de mi pa..raguas. Yo voy al
1
Conse¡o de Estado. Soy consejero de Estado.
El sacerdote levantó la rniriz y vió á su interlocutor, en seguida contestó:
-Os lo agradezco con toda mi alma, señor, y
con rn ucho placer acepto.
M. Mar!u le tomó del brazo y lo arrastró cariñosamente, dirigiéndolo, acompañándolo y velando por él.
-Cuidado con ese arroyo, señor abad. Sobre
todo, tened cuidado con las ruedas de los coches,
que suelen salpicar de pies á cabeza; cuidado con
los paraguas de 1~ gentes que pasan; las mujeres,
sobre todo, son msoportables, como no se fijan,
cuando menqs se acuerda incrustan en la cara las

�Domin«o
22 de Abril de - 1900
b

EL MUNDO ILUSTRADO
varillas de sus paraguas. Parece que la ciudad les
pertenece. 8u imperio es absoluto en las banquetas y en el arroyo. rrengo para mí, que su e&lt;lnc'ación se ha Llescuida&lt;lo mucho. Y M. }ifarin sol-

tóse riendo.
8u acompañ,ante no contest&amp;, iba un poco
agobiado, e~cogiendo con mucha precaución los
sitios donde ponía. los pies, para no ensuciar ni el
calzado ni la so tana .
M. ::\i[arin continuó:
-Es por Yentura. para distraeros un poco, por
lo que venís á París.

bir para hacer que se le castigue. Voy á ver al
procurador general y al arzobispo de París . .. .
sí, al arzobispo.
Y sentándose en seguida en el escritoflo de M.
Petitpa.s, escribió:
"Monseñor: tengo el honor de poner en cono-

-Xo, tengo un negocio.
-i Ah! Sin duda importante. ¿ No seria indiscreción preguntaros de qué se trata? Puedo seros útil, y en tal caso, estoy á vuestras órdenes.
El fraile parecía contrariado,_y dijo:
-Es un negocio j usignifi~ante, un -megocio
personal. Una dificultad con . . . . mi obispo. Es

lón biblioteca· ellos tenían sala de guardias, plaza de armas, t~rre &lt;le! atalaya. Ve3tirnos. Ue casimi r y ellos \ 0Stían ele hierro; llevamos "fouet" y
ellos maza de combate; dormirnos con un falderillo á loa pies y ellos con su c.1ballo á la cabe-

Marin se quedó perplejo.

le cabía el gusto en el pellejo.
El cura. agraUeeido, se deshacía en excusas, y
daba las gr-acias de mil maneras.

-Podéis felicitaros de haber tenido tal hallazgo, se1ior abad; vais á ver, ya veréis que, gra.Clas
á mí, el negocio irá como en carriles.
Llegaron al c011sejo de Estado, ].1:. Marin hizo
subir al sacerdote hasta su despacho, le ofreció
una silla, lo instaló junto á la chimenea, tlesput•::1
sentóse junto á su escritorio y se puso á escribiI:
"Querido colega: l..,ermitid que recomiende, de
la 1nanera más amplia y vehemente un venera.ble
eclesiástico ele los más dignos y de loa que mús
m erecen: el Sr. Abad .... . "

cimiento de Vuestra Sei'i.oría, que acabo de ser
víctima de las intrjgas y de los embustes de un tal
abad Ceinture, que ha sorprendido mi buena fe.
"Engañado por las protestas &lt;le este eclesiástico, he podido ...... "
Después, cuando fi rmó y cerró la carta, ,olvióse hacia su colega, que le elijo :
Amigo mío, que esto sea una lección, no reconendéis nunca á. nadie.

(;uy de Jr1aupasant.

APUNTES DE VIAJE
-DE-

NUESTRO REPRESENTANTE EN PARIS

Se inlerrmnpió y dijo :

,s;:,.()&lt;c:,,

-Favor de decirme vuestro nombre?
-El abad Ceinture.
M. Marin continuó escribiendo.
"lL abad Qeinture, que necesita de vuestro
apoyo para un negocio que él mismo os dirá.
"}fe complace esta circunstancia, que permite, querido compañero ... "

Y acabó por los cumplidos de ordenanza..
Toda vez que hubo terminado las hes carta.s,
las entregó al protegido, que se despidió después

de una avalancha de protest,u; de gratitud.
U. Uarin había 11enado su misión, y .regresan do á la casa, pasó tranquilamente el día durm.:ió pacíficamente y se despertó enea.ntado, 'é hizo
que le llev,u;en la prensa.
Lo primero con que tropezó fué con una hoja radical: leyó :
"Nuestros clérigos y nuestros funcionarfos."
"No terminamos nunca de reaistrar fechorías

cleriooles. Cjerto sax,erdote, apellidado Cci nture, convicto de haber conspirado contra el ~ctual
gobierno, acusado por cometer actos inilignos que
pasamos por alto, que se supone por otra parte
qu e no es sino un antiguo Jesuita transformad~
en p~dre única!Ilente; eA-pnlsado por un obispo
por _¡ustos motivos y llamado á París para dar
ljxpl1camones de su comportamiento ha encontra-

do un ardiente defensor en el llamado Marin
consejero de Estado, qne no ha vacilado en da;
á ese malhechor de sotana., las cartas más am-

plias de recomendación para todos los funcionarios republicanos.

"Señalamos actitud tan incalificable de ese
Consejero de Estado, para que fije su atención el
:M inistro .... . "

De un sal to levantóse M. Marín vistióse en
segujda y voló á casa de su compañero Petitpas
que le dijo:

'

Nantes.-•CI Castillo Viejo.
Feudalisnro é lndustrialisnro. --- Dos
épocas y dos civilizaciones.

Incrustadó en el centro de la ciudad comercial
é industrial como un diamante antiguo en una
joya moderna; levantando por encima de las chimeneas de las fábricas y las techumbres de los almacenes sus macizos torreones y su.s torres del

atalaya, se alza el Castillo Viejo eu medio de la
Nantes motlerrn1, busto del aebulo en d .:ialón del
11ieto como símbolo de otra edad y de otra historja y como parangón in.mediato y riviente entre
una y otra civilización.

De un lado, la construcción ligera, económica,
descarnada, sin arte que la decore, ni artificio que
]a embellezca; el armazón ele fier ro fundido á diez
centavos kilo, la techumbre de palastro galv-anizado ~ cinco centavos libra, la chimenea de lámina
enrollada, el sobraclfao de madera y teja destinadas
á abrigar la. mercaucia en almacén, la fragua en
actividad, el alambique en acción. Luego, el salón de coiecciones: encajes Taporosos, gasas etéreas,
sombreros ele paja Egera; casas ele tabique capuchino, obradores de "tablán" y yeso, todo llgero,
barato, provisional, cambiadizo y efímero como el
nedrasismo moderno.
De otro lado eu el Castillo Viejo, muros de cuatro metros de espesor; cimientos ele diamante en

los que se embota el empuje de la dinamita; potern,u; de roble de roble que la polilla jrunás corroG; cerrojos y chapas que el óxido jamás destruye; torreones por cuyos muros resbala y desllza el tiempo sin desmejora1·los, ni desmoronarlos.

Aquí, lo estable, lo inmutable, lo permanente,
casi lo eterno, como las ideas, lai religión, las cos-

ese viejo

tumbres, las modas de la época. Alrededor lo insistente, el caleidoscopio de las necesidades, de las
pasiones y de los gustos modernos, cuatro modas

-;-Pero no .... ved .. .. he sido engañado ...,
terna un aire tan bonachón .. . . y me la ha jugado . . . me la ha jugado indignamente, Os lo

por año, vejnte ideas al día, cien pasiones por
hora; vidas que se viven en un minuto, dramas
que _se forjan y se desenlazan en un momento;
gobiernos que suben y bajan al trote; reyolucio11es que se organizan, triunfan y fracasan al ga-

Pero que estáis loco, remendarme
conspirador ...
Y M. Marin acongojado, contestó :

suplico, haced que se le condene con energía, con
mucha energía. Decid, á quién es bueno escri-

Domingo 29 de Abril de 1900.

lope.

cera.
Por eso en el Castillo Yiejo no se veil más que
murallas interminables y ennegrecidas; t roneras
obscuras; fosas profundas y a.penas como si la nota
art ística fue ra inherente á todos los pueblos, á todas épocas y ú todas civilizaciones, rompe la monótona desnudez del muro un Yentanal maravilloso de
ar monía, U.e gusto y de elegancia ó jntcrrumpe
el hor izonte del inmenso patio el calado finísimo

y elegante del barandal de la cisterna.
Fuera de eso, todo es austeriJaU, lobreguez, silencio y frío. En vez de cuartos, cavernas; en
vez de salones, sótanos; i11rnensas chimeneas en
las que trancas enteras ar tliendo no logran du lcificar el rigor de la temperatura; calabozos para
los prisioneros; caballerizas para. los hombres de
armas; los siempre quejo.sos mineros de Monceau
están mejor alojados, alumbrilClos, calentados y
ventilados en sus '·labores" que los barones feudaJes en sus fortalezas.
Pierrefands, Cheuanceau . y con mayor razón
Versalles y Fontainebleau, no ~on ca:;tilJos sino palacios; suelen remedar ]a. arquitectura de las viejas mansionef; pe~o por simple coquetería, con estuco y con yeso; sou las moradas suntuosas de una
aristocrácia. afeminada por la centra.lización monárquica.; cortesana, frívola, escéµtica, inútil y
hasta perniciosa; aristocracia que más tarde por
"cra.neric" se hará guilloti1rnr sonricnílo; pero que
no sabrá ni po&lt;lrá defenderá su re_y, ni el régimen
ele donde proviene y del que ha. vivido, n i su vida
misma; aristocn1cia que huye á CoLleuz en vez de
combatir en París y á cuya molicie y á cuyoS vicios se deben las conquistas y los honores de 89
y de 93.
El Castillo Yiejo tiene eso ele particular y de

notable, que es la morada típica del barón feudal
y baluarte de sus fuerzas y privilegioí-; es tan vasta que un regimiento acuarte1:lllo ahí se pierde
en ella y es tan sólida que un &lt;lía hicieron explosión diez mil libras de pólvora encerradas en un
torreó~; el torreón fungió de cañón en aquel colosal disparo, al rededor se derumbaron edificios
s~ hun,dieron manzanas enteras de casas y la. torr~
disparo s11s techos, como una bomba, sobre Nantes
aterrada, que&lt;lanclo erguida y en pie. Nada salvóse la cap1l,h1, sufrió desper:fectos y el resto de la
construcc10n 1Jo conserva huella ninguna del suceso.
Bien dijo Victor Rugo; ªesto: ' el Jil1ro ªmatará ~ ~quello," el edificio. Xuestros ant~pasados
escnbrnn con roca y con hierro sus anales · noso~ros los esc1:ibi?1os c~n tinta. En las pll'ámides deJaron los eg1pc10s su imagen; en sus acueductos ]03
Roma.nos; en sus palacios en pie los mayas· en su
Parte11ó11, Atenas.
'
'
Nosotros dejaremos la nuestra en películas fotográficas, en folletines, en novelas que ]a polilla devorará y no ob~tante que 1a obra contemporánea
es d~ l~n materrnl más deleznable y perecedero
s:1bs1~brá ~ sobrevivirá {t to&lt;las si es una obra d;
ciencia, de mduJ;tria, de libertad y de justicia.

EL MUNDO ILUSTRADO

----..,_

j

7

cosa insignificante, negocio de orden interno ... .
de. . . . . de cuestión eclesiástica.
-Justamente; el consejo de Estado es el que
conoce estas cosas; y en tal caso, valeos de mi.
-Efectivamente, al consejo de Estado es á
donde voy; sois excesivamente benévolo. Voy á
ver á M. Lerepére y tal vez á M. Peti tp,u;.
-Pero si esos son mis amigos, colegas excelentes. Voy á recomendaros con los dos ; con Jnucho
jnterés, contad conmigo. Y :A:f arin estaba que no

Los viejos señores feudales que c~nstruían
mansiones como el Ca.3tillo Viejo, no creian en el
ma.Iiana ó lo juzgaban idéntico _al_ J~oy, Construían
sólido porque creían en lo dcfuntivo, _lo,vantaban
antes fortalezas que moraUas porque v1vian entre
-asecha1)Zas, odios y envidias, circundados y amenazados sin cesar, por la guerra; los fosos, las da~rnenas, Jas troneras, las poternas y puentes lev!l 1zos, rerehm la necesidad du fa defon:-:a . personal
y permanente contra toda clase de en~m1gos y de
riv,1les; la enormi&lt;lacl ele sus con.:;trucc10n,es _revela
una pasjón, el orgullo y un hech? e~onomico, la
servidumbre de los pueblos y el mngun valor del
trabajo humano; la. desnudez en los muro..;i el escaso mobiliario en las habita.ciones, la falta completa de confort denuncian ÜL sencillez y la rudeza
de las costumbres. Hoy tenemos "boucloir" sa-

Yo sé de una tosca lira
'de olvido y de polvo llena
que, cuando la noche m ira,
lánguida cae en la pena
y suspi ra,
y resuena
con ayes . tan dolor idos
que también s·i enten desmayos
los pájaros en los n idos

La copia linfa que inleuta

y las flores en los tallos.

colgar perlas donde brota . . ..
Si desata la tormenta

Al pie está de vieja encina
siglos hace abandonada . ...

sus guedejas, y la azota
con violenta
saña ign ota
de una ráfaga tirana
á través de la espesura
¡ con qué oilio el eco desgrana
r umores que dan pavura !

Cuando la selva ilu mina

castamente la alborada
¡ cóm o t r ina!
en alada
procesión suben sus risas
á arder, á Jas luces rojas;
v entonces cantan las brisas !
~, entonces danzan las hojas!

¿ Baja el rayo de una estrella
y ósculo&amp; de luz le imprime?
pues se estremece toda ella

En muelle cojín ele grama
n egligente se recuesta . . .
Si eI céfi ro, que embalsama

y arde en deseos, y gime

el vaho de la floresta,

que se dilata en las fron das;
y es melodía alba y pura
flotando en cadencias de anclas

de la rama

que está enhiesta
le--ve y t iern o se desprende
y las cuerdas acaricia,
¡ con qué un cjón el eco extiende
trovas que causan delicia!

la querella
más sublime

que henchidas van de ternura!

¿ La empapa en cieno el torrente
que entre los cantiles muge?

pues ella herida se siente
y su orgullo vibra, y cruge,
y estridente
grito ruge
con el que flagela troncos;

y es apóstrofe que trema
en torbellinos de roncos
vagidos de ira suprema!

Esos t remendos dolores
que mi espll'itu destrozan
sjniestros torturadores
que se oculta n, que reposan¡ oh, traidores
que se embozan !
esas itrágicas angustias;
esas misteriosas penas

de frentes mates y mustias
que llevan al pie cadenas.
Esa cólera que agita
mi corazón tantas veces,
que cu alquier infamia incita

del mal en las livideces;
que palpjta,
toma creces,

arde sorda, y se repr ime;
esa. compasión que implora
por cuánto infortunio gime!
por cuánta desgracia llora!

i,
El amor que intenta el vuelo,
al senti r una mi.rada,
de unos ojos ·hacia. el ciclo;
el gozo, de tez rosada;
el cruel celo;
la enlutada
t risteza, en el pecho herida;
el r encor de hosco entrecejo ;
¡ ya no cruzarán mi vida

del silencio en el cortejo!
Ahí, en la selva desierta
y en la lira,, ya sin loclo,
haré que con ma.no cierta
pulsando de vario modo,
rime, vierta

todo, todo
cuant o sentimiento asoma

y pára en mi alma é impera
sus ternezas de paloma!
ó sus furores de fiera!

l{oberfo

Jr1.

.,l9rgiielles.

México, Febrero de 1900.

l

l

�BAILE Of\MPE,STRE.

CUADRO DE J. ANDREon,.

�, Domingo 29 de Abril de 1900.
EL MUNDO ILUSTRADO

nester cavar Yiñas y darle al cuerpo buenos remojones de sudor.
-:-¿Sí? Venga un azadón. Este no pesa, otro . ..
Y como general que arenga á sus tropas dijo,
blandiendo el instruinenlo.
'
-Hoy s,·ré uno de tantos. llay que apretar ...
y no os compa&lt;lescá.is de mí, si véis que reviento,
porque necesito echar u_n espinazo que sea á la .vez
tronco ele olivo y vara de mimbre.
Atjuolla fué una jornada heróica. Los cava.dores,
viendo cuán gallanlament.e trabajalrn. Apolinar,
mermaron rigarros, ahorraron coloquios, apresuraron meriendas y sacara.u el unb á sus br.1zos.. Al ponerse el sol, no se pre~entaba aquella cara burlona, henchida de risa, con que apareció entre las
brumas ele la mañana, sino otra muy grave, casi
austera, que parecía complacida con la ofrenda del
sudor humano que r iega el terrón y fecundiza el
mundo.
Al da r la mano, &lt;lijo el jefe de la cnadrilla :
-¿ No has vi5to la sementera?

tres cosas 6el tio duan.
Cuento que obtuvo e l p rime r premio e n e l concurso a b i e rto p o r " El Uberal" d e Madrid.

'

Todo el 1melilo sabía que Apolina, ,e c,laha derritiendo vivo por Lucía, y que, aunque é.&lt;l;1 no
se derretía por nadie, no ponía mala cara á las t:iOlicjtudes c1el mozo. 1fatrimonio igual : cJla., joven,
guapa, robusta, y de añadidura, rica; él, en los linderos de los Ycint.iciuco, no pobre, medio scñor.itín, por lo que iba para alcalde, y entreambos hijos
únicos. No :faltaba al naciente a.recto_ más que el
sacramento de la confirmación, y para eso no había otro ol,i~p•-., E'ino tío Juan, p} "Plantao," pa dre y seüor natural de la dama rer1uerida..

El ilustre linaje de los "Plantaos," distinguió•e desde muy antiguo tiempo, por una terquedad
nativa, de que estaba justamente orgulloso, y de
haber querido proveerse de heráld"ica, su escudo no
fuera otro que un clavo clavado por el revés en
una pared de gules. Apolinar sentíase cohibido por
esta testarudez hereditaria, y recelaba que el tío
Juan saliese con una. gaita de las suyas, .Porque
era hombre que no se apartaba de sus síes ó sus
n óes, así lo hicieran pedazos.
No hubo más remedio que pasar el Rubicón .. .
y tirarse de cabeza en aquellas honduras insondables de la voluntad paterna. El tío Juan había dicho una vez: "¿ qué trae ese por aquí?" Y para
los que le conocían el genio, era bastante.
-Ahora que está tu padre en la bodega, voy
y se lo espeto, y Dios quiera que pueda salir con
cara alegre. . . . Pero antes dime, para que lleve fuerza., que me quieres como yo te quiero, con
los redaños del alma.
-Apolinar, que me aburres con tus quereres
y tonteos. Si quieres decírselo, anda : y lo que saques á mi padre del buche eso será, porque yo
también soy "plantá."
Renegando de aquellos bravíos rigores de la casta, encaminóse Apolinar á la bodega, pasando primero bajo la llorosa parra que tendía sus sarmientos, como cuerdas secas, y después por el angosto corral atestado de aperos de labranza y cachivaches de vendimia. En la puerta de la bodega
enredósele un manojo de telarañas en el "bombín," y tragando saliva entró en 1a obscura pieza.
-¡ Tío Ju@; eh, tío Juan . . .. !
-¡ Aquí! ¿ Eres tú? Con este jinojo de tinglao
n o se ve gota.
Estaba el hombre muy metido en faena, en mangas de camisa, despechugado, con una pelambre
de pecho que parecía una maceta de albahaca. Era
más que meili;anaroente apersonado, canoso yJ
fuert e; sudando como estaba, parecía un oso po'
lar.
- ¿ No-se figura tited á lo que vengo?

-A tomar un jarrillo.
-No, señor; á tomar un parecer.
-Pues no es lo mesmo. Pero anda, suéltala;
que no hay hombre sin hombre.
-Con esa, licencia . .. no sé cómo le diga que
Lucía, rn_e tira un poco, un. pocazo, si se han de
decir las cosas conforme son. Y como me parece
á mí que yo también le tiro una migaja, venía,
porque es razón, á decirle qué le parece á usted de
este tiraero que va con buen fin y por derecho camino.
Dióf'le tío Jwrn cuatro rasconazos en el tcP-tuz, y,
volviendo las espaldas, fué á buscar el jarrillo y la
venencia, y con -ambas cosas en las manos. como
quien echa el "Dorninus voviscum," se abrió &lt;le
brazos, diciendo:
-Todo el toque del hombre está entre un sí
y un nó. Af-í e5 que, antes de soltar uno ó otro,
hay que rumia r bieb las cosas. 1romaremos un
par de alumbradores y que Dios sea con todos.
Y despué~ ele beber por r iguroso tnrno, qnedóse
tío Juan rumiando aquel escopetazo. corno un
herm oso y prudente buey, que no pone la pata sino en terreno fi rme.
'-Pues, atento á eso, digo que me parece á mí
que la mujer se hizo para el hombre y el hornhrc
pua 1a mujer . . . y que por eso tiran el uno del
otro. Pero como ni el hombre ni la mujer son siempre libres, otros ha n de agarrarse á la nrnnccrn
paTa que el surco salga bien hecho, y la simiente
no se desperdicie. Yo, que por lo ele ahora so_v el
gañán en este negocio, te digo que quien quiera
ayuntarse con mi cordera, ha ele hacer tres cof-as.
sin que ninguna le perdone; no haciéndola~. ya, se
puedo ir con viento fresco y levantar la partfl .
-Aunque sean trescientas, haré yo. con tnl de
meterme debajo del yugo. Eche usted, tío ,Tuan,
por esa boca, que ya se me hace tarde. ~, mrnqne
me !f1ande cargar con la bodega, todavía me había
de parncer mandato ligero, según lo encalamhri1rn.do y emperrado que estoy con el aquel del tiraero
que ya le he dicho.
-No sov tan bárbaro
para mandar lo que está
fuera de las fuerzas de l
hombre, por animal que
sea . Las tres cosas que p ·do son éstas : que me tra igan todos los días la primera gall ina.za que suelte
el gallo al romper el alba,
para hacer un remedio
de este dolor de hijares
que me quita el resuello
de cuando en cuando; que
al que tenga ese querer, véalo yo una vez siquiera trillchar un bocado de hierba sin doblar
los corvejones, ni acularse, ni tenderse; que el tal
me dé candela eu la palma de la mano el día de
mi santo por la rnallana,
y esto ha. ele ser eon sosiego, .sin hacer bailes, ni
meneos, ni soplaJ.· ni sacudir.
-¿Nada más?
-En eso me he plantao y ha de ser á lo justo;
que ni sobre ni falte.
-Tío Juan, vaya usted
preparando el yugo más
fuerte que haya en casa,
porque yo me lo echo
encima si Djos no dispone otra cosa.
Y Apolinar salió de allí
con la cara ardiente,
bailándole los ojos con
1matáfagadealcgru:1 loca

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo t9 de Abril de 1900.

J clan&lt;lo al viento como romántica pluma a.qucl
girón de telaraña que se pegó ~n e1 sombr?ro.
-¡Troncho, qué suerte! Lucia, me ha. dicho tu
padre que te vayas preparando, que tenemos que
abrir un surco.
-Que tonto eres. ¿ De qué surco hablas? Me
parece que viene su merced algo repuntado y que
el jarro habló algo rnús que las personas.
-Te hablo del surco que han de hacer en el
mundo todas la, yuntas humanas. Verits qué labor
más dul ce.
.
-¡ P ero qué bor¡-icb te has vuelto!

y

José )Yoga/es y J{oga/es.

-No.

=

"La del alba sería" cuando Apolinar acudió solícitamente á su cornil, sin quitar ojo del gallo
hasta que dió de sí el extraño remedio del mal
de hija.res, que en calien te recogió, bien así eomo
se lleva.se dentro una preciosa esmeralda. Cumplida por aquel día la primera condición, y no sabiendo qué hacer átales horas, tan desacostumbradas para su vigilia, fu ése con los cavadores á su
manjuelo "á matar el tiempo'' hasta que el estómago le avisase. Al llega,r á la viña, dijo á los jornaleros :
-Vamos á ver, rnueliachos; un cuartillo de vino hay para quien, sin doblar los corvejones, ni
ace rcarse, ni tenderse, t rinque un boca do de sarmientos.
-¿Pero eso qué tiene que hacer? ¡Valiente
hombría!
Y cuatro ó cinco, los más jóYenes, salieron del
grupo y doblándose y enderezándose, sacó cada
cua.l un sapnieuto del modo y manera que los palomos cogen pajitas para hacer el nido.
-A ver yo . . .
¡ Que si quieres! Cuantas veces quiso probar, dió
de cabeza en ~l montón . Una r isa franca y noblota alegró el majuelo, y hasta el sol color de cereza
que subía por la cuesta az ul parecía una 0ai-an cara hinchada de risa.
-Para hacer eso hay que criar mucha fuerza de
espinazo y que las patas no se blandeen. Es me-

Y Apolinar sintió una vergiienza muy honda
por aquella confesión hecha en pleno campo.
-Pues vamos, homl)re : hay día para todo. rrengo una disputa con tu primo Epifanía : él, que lo
suyo es mejor: yo, que lo tuyo. Como sementera
temprana~ la cebada nos llega á la rotli11a, el trigo
parece un iorrajal.
Y fueron al sembrado, que con su verdor alegraba -el alma, ~- en eUa sintió Apolinar una voz
gozosa que parecía brincar en otra mancha ver&lt;le
y low.na, gritándole: ¡ Todo es tuyo : regocíjate ó
no eres hombre l
.
y se regocijó honradamente, paternalmente, como si toda aquella vigorosa. f uerza germinativa hub iese sa.liclo tle su,; propias entrañas.
-¡Yo, que no había visto esto! ¡Maldito sea el
Casino y las cartas quien las inventó!¡ Malditos los
tabernáculos que nos chupan el tiempo y no nos
dejan ver esta gloria. esta bendición de Dios derramada por los campos!
. .
~ ,
Los sembrados del primo Ep1famo no res1sban
la comparación. La tierra era la misma; pero. rutinas, codiciti.s, caprichos, ignora:1cia n~C~SJ~acl
la habían esquilmado y empobrecido. El v1e¡o ¡ornalcro explicaba el caso.
.
.
- Dale á un trabajador carne y vmo a oir?, papas y tomates. Eso es la tierra de un traba¡ador.
Según le eches así produce.
Apolinar sintió que otro am~r sano y fuerte se
]e entraba en el alma : el amor a la tierra, el amor
á lo suyo, el gozo íntimo y callado del q11e posee,
del que se conforta al calor del surco, como semilla que germina, brota, crece y se repr?duce. .
-¿En qué estaría yo pensan,do? T10 Agap1to,
usted me hace un hombre. Voy a echarme al campo como una fiera .
-¡ Al campo. al campo! Esa_ es la ubre ..... .
· Si vieras cuánto gandul mantiene el campo!
1
-Yo soy el primero. 1fajor dicho, lo fuí. Ya
soy otro. !1'.e duelen los ~ies._.. zapatos de va,~a .. •
Me duele la cabeza . . . ta-are este apestoso bombín" y compraré un sombrero ele_esos fuerte~ com_o
si los hicieran de cerdas de cochmo. No más ~esti dos ele Carnaval. rrío Agapito, un abrazo, Y pidale
usted á Dios qne allá por la primave_ra pueda yo
comer la hierYa sin doblar los corveJones.
-&lt;:&gt;o-&lt;:&gt;.

r

•

No durmió bien porq·ue el excesivo cansancio
riñe con el sueño. ' En las manos parecían arder
sus huesos desencajados; el espinazo se le engarrotaba ... y €u medio de s~1s dolores, otro sen~
tüniento nuevo lo iba conqms!ando ma~same~te '
un sentimiento ele infinita piedad }1ac1'.t el ¡ornalero desheredado, que todos los dias, a ca.m~JO
de unos cuartos roñosos, aumentaba el_ ca.u_dal ªJe;
no eon bárbaro derroche de su propia vida. y
como á ]a madrugada oyese cantar al !l,ªl)o, prei
gonero de su deber y c?mprom1s0, volVJo_ a ve\
claridad del naciente d1a, Y otra vez cogieron ·· u.
doloridas manos el azadón lustroso, y el sudor del
amo cayó como lluvia fecunda en la herec~ac~, que
parecía estremecerse de amor Y agmdeclill~nto;
y un día tras de otro se íué cu~iendo
so,
Yal aire y mientras más se enclurec1a la corteza,
;,,ás nob]es blanduras aparecían por dentro.-Como la villa de Apolinar no hay ninguna. La sementera de Apolinar es la capitana.. i Qué sue_rte
de hombre!-Este era el tema de conversación
entre la gente labradora. Loo jornaleros se disputaban la casa, porque había íormalicfad Y trago de

1:

-¿ Sabes lo que soñé esta nochc?-dijo el tío
Juan.-J&gt;ues que yo era el Paclre Bten10 y esLa
mi cortlera era la Espiu)a, y yo se la dftl.m. á una
gen Le nueva, recién yenía no sé de aónde, con la
barriga. llena, los ojos lucientes, con c;1llos en lati
mano::; y el azadón a I hombro . ..
'C'n alarido triunfal hendió como dardo sonoro
el alre azul de aquella serena. mañana. del estío.
El ::,;ol, deslumbrante, caía en lluvia de oro sobre
los aperos de labranza: dos mariposas de color de
fuego volaban ha.jo el fresco toldo de pámpanos,
y el alegre repique de las campanas parecía responder, allá en lo alto, al abrazo de la raza nueva,
de la raza. fuerte, qnc abría su fecundo snrco de
arn.or cu lt1,. llanura humana.

HACIA LA LUZ.

=

vino, y allí nb se bacía el agio vergonzoso para la
baja ele jornalee·. Con Apolinar trabajaban los
sanos, los hombres de empuje, estimulados con su
ejemplo.
Pasó el inYierno y el i-ol de primaYern. vi,~tió el
campo de gala. Los habares en flor hench ían o]
aire de aromas purísimos; Jos trigos azuleaban, lo5
cebadales se mecían orgullqsamente á cornpá~ del
viento; las yemas del higueral, reventando a1 esíuerzo ele fa.s primeras hojas, tendían al sol una
espléndida gasa de oro verde . . . y los ,-i.Jledos extendían sobre la rojiza tierra otra gasa. ele pámpanos, y ya el olor tempranero del cierno se esparcía como una caricia du1ce y viYificante.
Llegó el día ele la prueba; el día tímido )" deseado en que Apolinar tenía puestos todos los
grandes anhelos de su vida. Antes que el c-,rntiLlo
de los aa1los sonaron las campanas de la torre con
un repique de glofi.a, de alegría . como Yoce~ &lt;le
un coro nupcial que celebrase las bodas del cielo
y de la tierra.
No pudo Lucía conve11cer ú su padre de que. al
menos aquel día debiera pasarlo ron la chaqueta
puesta.-Me ajogaría.-Y por parecerle esta razón de suficiente peso, no daba otra. Con orgullo hereditario cubría, su busto de oso polar con
limpísima. Camisa ele lienzo, por entre la. cnnl se
desbordaba. la. crespa pelambre corno maceta
frondosísima . Cllando entró Apolinar, ya e:-taha
allí el primo Climaco, la hermo~8 Bella con Hl
dilatada prole, los trabajadores de la casa y rnrio::;
vecinos, -atraidos por aquellos olores tle cocina y
fritanga, fieros despertadores de la gula.
-Apolinar, tantas graci11s. y lo mesmo digo.
-Vaya. aquí tiene usted la gallinaza. de ho~·,
q11e parece un bruño.
Y sin pedir permiso, fuese á. 1a cnaclra y trajo
nn brazado de amapolas que tiró por el suelo.
_rrío Juan, ecl1e usted cuenta.
Y más á~il que un pájaro, &lt;lohlóse :V pe::.có un
manojo de hierba en ílor que Je ca.ía sobro el
pecho corno una llama..
-Si usted quiere, me la como.
-N'o tlenes que comerla. El toque está en
trincarla.
-Lucía) coje la ascua Ínás grande que está en
1a hornilla : hala, ya está, Tío Juan, encienda usted su cigarro, y si quie.re liar otro, por mí no ha_v
apuro: que ni me meneo, ni bailo, ni soplo. ni
sacudo ... ¡ Como que tengo aquí un ca Uo que parece una. onza de .oro!
•-Ya está, ahora . .. Justo, las. tres cosas. Ahora, tú, Lucía, abraza á est~ bi:uto.
El bruto no esperó á Lucía; él la abrazó con
· toda su fuerza.
-Tío Juan, ¿ ele veras que es para :11í?
-Para tí, cernícalo. Y dale p-acrn~ al gallo
que te curó; porque ni yo tengo dolor de hijares
ni cosa que se Je parezca.
-l. Entonces?
-No seas borrico-elijo Lucfa.-Padre ((lle-,
ría que madrugases; si no madrugas no me abrazas.
Aµolinar soltó un relincho estrepitoso; un relincho de salud, de amor, de fortaleza y ele ,entura.

Alma¿ escuchas el tri no
de la. alondra que canta
bajo el misterio de la. seh a trémula,
sobre la frasca i-ama?
Al ma, ¿ Yes e;orno agita
sus trasparentes alas
..
el cisne entre las liillas,
íormarn]o un iris de briY.antes lágr imas?
AJma, ya que tú t ienes
fa, tlivürn garganta
ile la alondra del bosque.
alza también tu trino. Sean blancas
como azahares de n upcial coroua,
como ignoradas lápida5,
como azucenas muertas,
tus íntimas plegarias .. . .
Alma. ya que posees
como el cisne clos alas
para subir al cielo
azul de la ei-peranz:.,
vuela también, sí .. . vuela!
Las errabundas auras
que el amorar perfwne
de los Edenes aipiran&lt;lo pasan,
embriagarán tus sienes
trágicamente pálidas! ....
Oh, mi alma! canta y Ynela;
su be hasta el cielo de tu ide:- ! : derrama
como la nube errante. en el vacío.
todas tu_s perlas ile alabastro y phita,
Oh, mi -alma! Yuela ~r vuela,
mas s,i_empre tu rn ira da
lleva fija; 110 vuelvas
011 ! nunca tus pupilas calcinadas :
que atrás está la noche
de tu acerba nostalgia,
que atras está el recuerdo
y el nubarrón inmenso de tus lágrimas! . . .

l!a/entín }Jraqoeu q.
- - - -- ~,~)~)~;,l&lt;~~.:&gt;E -- - - - -

'

LA MUSICA,
-&lt;e:&gt;"' -&lt;e:&gt;

Dulce como la voz de la serpiente
Se eleva entre el follaje rumoroso
De la grana, y el beso voluptuoso
Despierta y \a caricia dulcemente.
Los restirados nervios, suavemente
Excita con su ritmo vagaroso,
Y gime femenil en el lloroso
Oboe cristalino de la fuente .
Arrulla en las cadencias sugestivas
El reclamo sensual ele las lascivas
Tórtolas de cabezas tornasoles,
Y escucha sus murmullos el oído
Vagos y misteriosos como el ruido
Del mar en los rosados caracoles.

€/rén lfebo//edo.

,.

�Domingo 29 de Abril de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 29 de Abril de 1900.

.,

" ¡;¡1

-

~

-- ~-·
·;_,.. ·,,

-

"

p

9

.-.e..,;,. ..-c....--.-

~

.....

'

.· ' - ·~- - -.,:.;:,,..:
._
' -

-~ - s -

-'

.;.....

-~-

~

·_z; - :"!l',.........
..,..'-"'"'
·- ----~~-,.p&lt; ~-.
- -- ~..,,._"",,.;.?...,.
~ . - ~-..ar- - ,~ --~::=-..;c._¿;..•,..;::~_...-,~~
. ..
,;..,;. . . . ,...,,.,.~'.:'"'" .....~=
i'

,,,...,-.__
.--;-_ ...- k - ~ -

-

--:--- .,

- ---~

!!:iiiii1':..:

__,_.,..--.
~
- .. ,.....

...
? --'-"

~"';iilo,,:

"

~~~

~·•

.

~

·- - .

&lt;o
',

ABBElll"AL DE VEBACll.UZ.---Vist;a genera l.

Nuestros Grabados.

ne el carácter de Director y lo es actualmente el
Capitán de Navío, Sub-inspector General de ,\fa.
quinas, }'laviano Paliza, q,uien tiene á su c,1rgo lofi

El perrnnal se compone, además del s0gu111lo
Comandante, que es á la Yez Jefe del Detall de
.
'
un mgeuiero naval encargado del estudio, pro-

EL ARSENAL NACIONAL.

=·=

'l~odos los vmJeros que se detienen en Ver-acruz, visitan y recogen datos acerca del Arsenal
Nacional y el Dique Flotante, cuyas obras determ.inarán al cabo del tiempo las mayores ventajas paTa nuestro primer vuerto mexicano.
g¡ Arsenal Naóonal, fundado eu 1897 es un
establecimiento fabril naval militar, que' depende, por lo tanto, de la. Secretaria de Guerr,t i'
Marina.
·
A él corresponde el Dique Flotante obra de
pr.imera calidad que ya ha. producido buenos resultados.
El Arsenal y Diqne tienen por objeto, se~úu
0
el reglamento expedido reciententente':
1.-La limpia y reparaeióu de los buques nacionales de Guerra.
11.-La construcción y reparación de todo el
material de los mismos buques.
lll,-:--La limpia y reparación de los buques del
con1erc10, ru1cwnales ó extranjeros, así romo la
construcción y reparación del material de los mismos.
·
l Y.-Sin desatender los trabajos de los buques, hacer los que de él recia.me la industria.
privada.
A&amp;SElll'.&amp;.L DE VERACBtrZ,e.Oa.rpinteri a.
V:-La conservación en sus almacenes de todo el material, vestuario y equipo del Arsenal y
Buques de Guerra.
asuntos técnicos y administrativos del estableciYe&lt;¡_\o y ejecución _de los trabajos y presupuestos,
El Arsenal está mandado por un Jefe que tie- miento.
seg~rn las rnstrucc10nes del Director, de dos subten_wntes, un subteniente con el carácter de secretario y encargado de la Biblioteca, dos escribientes, un oficial de mar de primera. ó primer contramaestre, un tercer ma,estro de armas ó tomador de tiempo,. un tercer contramaestre ó ca.bo de ;nar de primera, dos cabos de mar de primer~, o segunda,_ dos cabos de mar de segunda ó
marrn{)ros de primera, seis marineros de primera, o~r~s tantos de segunda, un dibujante, un
maquuusta ~nayor ó ~ri~er maquinista de primera_, un prnner maqum1sta de primera ó seo-unda, u~. segundo ó tercer maquinista, un t;rcer
maquimsta electricista, cuatro fogoneros de prim~ra, tres de segunda, un gnarda almacén de
pr~mera y o_trO de segunda, varios maestros ele taller, un cocmero y varios criados .

.&amp;.BSEJl'.&amp;.L DE VEB.&amp;.CBtrZ,--'l'a ller de X :1.quina:ria.

. El Sub-Di~ector cuida del Detall y lleva los
libros respectivos de entrada y salida de los buques! el registro de -~breros, el de las obras que
se eJecutan, ~a relacwn de las cantid-ades que se
c?bran P?r dique y obras del Gob ierno y de p,11•.
ticulares; en _una palabra, hace la vigilancia ucneral y substituye al Primer Director en sus
tas temp&amp;rales .

.Arsei_ial y Dique por turnos, y auxilian á la Di.:i.·ccc10n en eus labores.
Los dibujantes auxilian las labores de los ln&lt;&gt;'enieros. El Contador Mayor se el\carga de los~libros de contab1hdad, comprobando las diversas
partidas, de acuerdo con las disposiciones estable·cidas.
Los guarda-lllmacenes cuiclan de la conservación
·de todos los objetos que les bm sido entregados,
_y antes de haber tornado posesión de sus puestos
han ca.umonado su manejo, teniendo la oblio-a0
ción de formar las facturas de cargo y rlata y de
_presentar en determinadas épocas los estados correspondientes al material, con la relación de lo
que hubieren recibido ó entregado.
Los mMstros de taller-hay uno para cada ra·mo--además de conservar la herramienta de su
d~pe~dencia y de 13: documentación respectiva,
-distribuyen el traha¡o entre los operarios y revisan todas las obras ejecutadas antes ele que salgan del taller. Además, au.úlian á los Ingenieros en los reconocimientos, formación de presu_puestos, etc.
La misión de los ingenieros navales es exclusivamente técnica, siendo de su obligación los reconocimientos y formación de proyectos, planos y
presupuestos que les ordene ]a Dirección.
Con lo que dejamos dicho, se ve que el per.sc,nal
-Je! A-.senal y Dique es muy completo.
Agregada al establecimiento, hay una escuel:l
para _f,)rmar en ella obreros idoneos en los di•,:er~sos ramos. Los aprendices admitidos son de dos
clases: de plaza y supernumerarios.
Su aprendizaje lo hacen en tres años.
La escuela está muy bien atendida y en la actu,i.
1idad abunda.u los alumnos.
Respecto al dique, diremos que el 21 de Julio
ítltimo la Secretaría de Guerra autorizó una tarifa de entradas, salidas y estadías de los buques en
aquel, estableciéndose las cuotas correspondientes.

EL MUNDO ILUSTRADO

PltOYECTO

~

¡

De Jos Señor, s Inganiei·os

;
1

NUEVO CUARTEL.
PACHUCA.

.firn¡anao J. Sar¡tacru~
· ·Y-·

fi/be rto 7(errero
0/ivier.

,CUARTELES EN EL ESTADO DE HIDALGO.
Detalle del cenLro de la. f&amp;cha.d&amp;,

Nuestros grabados representan la vista general de la fachada y un detalle de la misma, de los
-nuevos cuarteles que se construirán próximamente en terrenos contiguos al Rastro de Ciudad, en
Pachuca, capital del Estado de Hidalgo, los cua·1es se destinan á hospedar fuerzas de Caballería é
Infantería de la Federación ó del Estado.
El Gobierno del Estado de Hidalgo, comprendiendo la necesidad de tener en Pachuca un edificio, que por su amplitud y distribución interior
tenga capacidad para alojar tropas que prestan su
contingente de seguridad á la capital y á todos sus
Distritos, dispuso construir un edificio "ad hoc,"
·encargando de la formación del proyecto á los Sres.
Ingenieros Armando I. Santacruz y Alberto Herrero Olivier.
De este nuevo edifioio que vieue á embellecer
la ciudad y á prestar gran utilidad pública, vamos
-á procurar hacer una pequeña descripción.
La fachada, como se vé, es de tres pisos, incluso el Maussard, habiéndose adoptado para los pisos segundo y tercero, el estilo "Renacimiento

Francés," y para la planta baja ó base del edificio,
el estilo "Toscano."
Aún cuando el aspecto de la fac hada es monumental, su costo resulta relativamente muy reducido, si así se desea, pudiéndose emplear ele material solam·ente piedra para las mochetas, cornisas,
molduras y salientes, y lo demás se puede h1wer
con ladrillo ó con mampostería irregular.
Su distribución interior está hecha, siguiendo en
todo los -adelantos militares é higiénicos modernos,
adaptándolos á los usos de nuestro Ejército, y á
las costumbres inveteradas en él existentes; sin
embargo, en ]a nueva construcción se ha procurado
disponer todo de tal manera, que el soldado vaya
morigerándose. En la planta baja se han dispuesto
las salas de banderas, bien- ventiladas y amplias,
cocinas, macheros y otras dependenclas, en donde
el soldado tiene que permanecer la. mayor parte
del tiempo; reservándose el segundo piso para esta.blecer en él las oficinas, cuartos de oficiales, salas de Academias, Pagadurías, etc.
Ambos cuarteles estarán dotados ele baños de

regadera y lavaderos, teniendo los Oficiales unas
salas de recibir, para las personas que vayan á visitarlos.
·
El. sistema empleado para las cocinas, así como
la disposición de los graneros y el sistema de los
excusados, son enteramente nuevos y ~e adapt¡}n
perfectamente á lasnecesidadesy comodidades para
el servicio, realizándose con la dispo:;ici011 dada
á las eocmas) una gran economía en e.l cn111 b11st1ble.
Según se nos ha informado, ese sistema tan bueno
ele cocinas fué ideado por el señor Presidente de
la República, en una de sus visitas efectuadas á
]os cuarteles de esta capital, habiendo dicho señor,
dado sus ideas á los ingenieros referidos, á fin de
que éstos desarrollasen y formasen el proyecto
respectivo.
El bonito proyecto que hoy publicamos, con
todos sus detalles, plantas, distribución, etc., figurará en la acutla Exposición de París,
á donde fué remitido por el Gobierno del Es•
tado de Hidalgo.

i
1

•

· llÍ'1

~

fi1-

Lo• oficiales hacen el servicio de vigilancia del

Vista d e l a. f a.cha.da. del Cua rte l de P a.chuca,
1 /
1 i

1

�Domingo 29 ae Ab_ril de 1900.
EL MUNDO I LUST RADO

=

Riman la musical gama. armoniosa·
Pero ·-ay! aquel "cantar de los cantal
(res,,

CEREMONIA NUPCIAL.
-&lt;::,-O&lt;::,

" T1a rima de las rimas" sólo dala

En la semana que acaba. de pasar, se
celebró en el aristocrático templo de
Nuestra Señora de Lourdes, el matrimonio canónico ele la señQrita Laura
Ma r i,cal y Smith y el señor Alonso
lfari!lcal y Piña, acontecimiento que
fué ,Ja, más saliente nota de sociedad.
tanto por la. disünción de los contrayented, cua11to por el lujo y buen gu:3to ron que rn adornó el templo. clo1úle
se dió cita lo má-; tiorido ele nuestra
rnciedad, entre cuya~ familias la señorita Mari¡:,cal y -:::u e:-po$10 cuentan cou
grencles simpatías.
Apadrinaron ú los novios los sellare~
D. Ignacio y D . .-\ lonso i\[aritcal y la~
::eíi.oras Doña Jfal'Ja l)ifi.a Je llari;;e-,d
y Doiia Laura Smilh de 1Iariscal y terminada la ceremonia los cle::pornclos rcr!bicron las m{1:,, afec·tuosas íelicitacione~.
A conti1rnac·ión i_n~ertamos las poesfos que se rle•liearon á la bella desposad.a. con cuyo retrato engalanamos hoy
nuesiras columo:1:-:.

-1

Y hay una mujer cristiam y buena
Oculta en la cor ola de azucena
De tu belleza inmaculada y ptrnL
P or eso se adivinan bajo el Yelo,
Ampo de luz de tus nupciales galas,
Nacidas de tu alma en el anhelo
Amor y fe, las dos inmensas alas
Con -que tú sahe~ acercarte al rielo.

MÉXICO, MAYO 6 DE 1900.

Director: Lio. BAl'A.EL BEYES SPÍllíDOLA.

8UllSC RIPffiOK MENSUAL ffllUNIU., ILS.
lDBM JDEH EN L.l OJ.PIT.I.L, tl.26 '

Gerente: Allrl'Olll'IO cnrrJ.11

:El Pabellón del Principado de ?lói:acoEN L A

EXPOSICIÓN DE PARIS.

Dile adios á la playa de la vida,
Donde florece la ilu::;ión sin llanto.
Y con la vela de e:;peranza henchida.
SU.rea el mar que te da la bienvenida
Con su divino y miHter io~o canto.

rl\1 -conoces )a nd.stica faena
De convertir en miel toda amargura

AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 18

José de F,.,nseca.

Á LAURA.

Tu no temes, oh rubia peregrina,
Que borrascas ~in fin Legan los mares
Y al escudrnr tu Tisa. cristalina,
Enamorado el P orvenir se inclina
Y besa tu guirnalda de aztLharc~.

]n pecho amante de mujer hermosa:
De Dios bendito el -tuyo en los
altares,
Ditrá al rimar la rnnsical escala!

~L MUNDO ILUSTRADO-

S r a . L 1,ura M a ris cal d , l'4'a.riscal.

A b distinguifa niñ, roña Laura :Mariscal.

=o=

L A. PROFESIA NUPCIAL.

De las etéreas bóvedas vacías ·
Al d:minuto ine;ecto de la tierra,
Todo cuan 1 0 en Hl seno el orbe encierra,
Rima en e::.crtla eterna3 aTmon ías :
El ave, Laura, da sus melodías
Entre los densos bosques de la sierra;
La flor, el rí.o, el volcán que aterra
Y la luz en suf- diurnas agonía:;,

Ri el EF.t.ado de Hónaco es, bajo el
punto de vista. territorial, uno &lt;le los
más pequeños que exi~teu, no por ésto e5tá menof:. bien representado, sobre lo:; bo11tl e:-: del Sena, por un pabellón rle hermoso a.:pecto, que rivaliza
en dimensiones con las construcciones vecinas, levantadas po-r las potenciRs de primer orden.
Fl arquitecto ha adoptado pan su
l 1ilificio un programa. por demás origi1111!. Ha ide;ulo umt torre feudal del
i:;ig!o X UJ, u11a. vieja i:ltalaya con íortine~ y con almeuai::, de aspecto enteramente mHL·ciaL al retledor del cual,
ni principio ele! sigl o XVL Alg ún
príncipe seducitlo vor la elegancia y
la gracia. ele fonnar;. del Renacim iento,
habr;a hecho •·om=lruir una. pequeña
"vilJa, ·, un ca&amp;ino, la casa p~culiar de
Jo:; campos, de las cuales se hacen notar tantos ejemplare, \ rededor de
c' lorencia y de Roni,1s ,;¡ Pabellón de
Mónaco reproctuce fielmente una de esta~ _graeio~11t- habitaciones de placer, son su ªre~-dechaussée," acribillada de originales balcoue~. f:U galeTía. del primer piso, la "loggia' ' abierta exten~amente sobre el espacio, y su
terraza Rnperior que liga el ante-cuerpo de los ángulos, coro1rnclos por e:::heltos campanarios, de tccl1os ágile~. Las c.:onstrue:ciones del Renacimiento
se prolngan . y ~e enlazan á. la torre feudal, á la cual
forman una galería descubierta, edificada sobrefuertes cimientos. La torre es enteramente neara
0
comjletameute obscurecida por el efecto de ]o;
años, y el casino todo. hlanco, entennnente claro
en el brillo nlllioso de ~u mármol l1lanco y Ue su;
frescos vi\·1.rniente rolorei1dos.

Oh ! Laura, mientras por tu d~l'iHt imploro
Y cuanto vive Y ama. el ülmo coro
De Abril por t( desde la playa entona,
Deja que cuelgue en tu bajel t1e oro
Est a mi lnurrilde y pálida corona.

Justo Sierra.
Abril 26 de 1900.

El siguiente soneto ibu. inscrito en un artí.stico jarrón ele metal, obsequio del señor Don Ball&gt;ino Dávalos.
/
AZAHAR

Sol de la juventud, resplanueciente,
desdo el cenit, tu claridad envías
á. un nuevo hogar, que arrebolado habías
con tu primer destello en el Oriente.
Bajo los rayos de tu luz arcliente
y al hechizo de mutuas alegrías,
encantados sucédanse los días,
la vida en pa.z, sin apre11S"ióu la mente.
Del amplio cielo que á cruzar te aprestas,
avanza á las regiones, del acaso
tiñendo cumbres y dorando cuestas,
y las nieblas que surjan á tu pa.so,
prendan sus gasas del azur, dispuestas
á r eflejar los iris del ocaso.

palhino ,Pávalos.

LA "CIUDAD DE PARIS" por lVL Moreau-Vauthior.
Estatua do 6 metros do altura que remata la cúpula do la "Puerta Monumental."
El P-a.b }llón del principado de Kona.cil. en la. E:r.posioUn de Pa.ris.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95253">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95255">
              <text>1900</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95256">
              <text>7</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95257">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95258">
              <text>17</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95259">
              <text>Abril</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95260">
              <text>29</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95277">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95254">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 1, No 17, Abril 29</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95261">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95262">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95263">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95264">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95265">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95266">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95267">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95268">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95269">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95270">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95271">
                <text>1900-04-29</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95272">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95273">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95274">
                <text>2017579</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95275">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95276">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95278">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95279">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95280">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="1673">
        <name>Cuarteles Estado de Hidalgo</name>
      </tag>
      <tag tagId="1671">
        <name>El arsenal Nacional</name>
      </tag>
      <tag tagId="1669">
        <name>El protector</name>
      </tag>
      <tag tagId="1670">
        <name>Las tres cosas del tío Juan</name>
      </tag>
      <tag tagId="1674">
        <name>Laura Marsical</name>
      </tag>
      <tag tagId="1672">
        <name>Nuevo Cuartel en Pachuca</name>
      </tag>
      <tag tagId="1675">
        <name>Pabellón Principado de Mónaco</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3648" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2288">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3648/El_Mundo_Ilustrado._1900._Ano_7._Tomo_1._No._18._Mayo_6..ocr.pdf</src>
        <authentication>cb600d341d7251924b8c54f377aa4d5f</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117468">
                    <text>Domingo 29 ae Ab_ril de 1900.
EL MUNDO I LUST RADO

=

Riman la musical gama. armoniosa·
Pero ·-ay! aquel "cantar de los cantal
(res,,

CEREMONIA NUPCIAL.
-&lt;::,-O&lt;::,

" T1a rima de las rimas" sólo dala

En la semana que acaba. de pasar, se
celebró en el aristocrático templo de
Nuestra Señora de Lourdes, el matrimonio canónico ele la señQrita Laura
Ma r i,cal y Smith y el señor Alonso
lfari!lcal y Piña, acontecimiento que
fué ,Ja, más saliente nota de sociedad.
tanto por la. disünción de los contrayented, cua11to por el lujo y buen gu:3to ron que rn adornó el templo. clo1úle
se dió cita lo má-; tiorido ele nuestra
rnciedad, entre cuya~ familias la señorita Mari¡:,cal y -:::u e:-po$10 cuentan cou
grencles simpatías.
Apadrinaron ú los novios los sellare~
D. Ignacio y D . .-\ lonso i\[aritcal y la~
::eíi.oras Doña Jfal'Ja l)ifi.a Je llari;;e-,d
y Doiia Laura Smilh de 1Iariscal y terminada la ceremonia los cle::pornclos rcr!bicron las m{1:,, afec·tuosas íelicitacione~.
A conti1rnac·ión i_n~ertamos las poesfos que se rle•liearon á la bella desposad.a. con cuyo retrato engalanamos hoy
nuesiras columo:1:-:.

-1

Y hay una mujer cristiam y buena
Oculta en la cor ola de azucena
De tu belleza inmaculada y ptrnL
P or eso se adivinan bajo el Yelo,
Ampo de luz de tus nupciales galas,
Nacidas de tu alma en el anhelo
Amor y fe, las dos inmensas alas
Con -que tú sahe~ acercarte al rielo.

MÉXICO, MAYO 6 DE 1900.

Director: Lio. BAl'A.EL BEYES SPÍllíDOLA.

8UllSC RIPffiOK MENSUAL ffllUNIU., ILS.
lDBM JDEH EN L.l OJ.PIT.I.L, tl.26 '

Gerente: Allrl'Olll'IO cnrrJ.11

:El Pabellón del Principado de ?lói:acoEN L A

EXPOSICIÓN DE PARIS.

Dile adios á la playa de la vida,
Donde florece la ilu::;ión sin llanto.
Y con la vela de e:;peranza henchida.
SU.rea el mar que te da la bienvenida
Con su divino y miHter io~o canto.

rl\1 -conoces )a nd.stica faena
De convertir en miel toda amargura

AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 18

José de F,.,nseca.

Á LAURA.

Tu no temes, oh rubia peregrina,
Que borrascas ~in fin Legan los mares
Y al escudrnr tu Tisa. cristalina,
Enamorado el P orvenir se inclina
Y besa tu guirnalda de aztLharc~.

]n pecho amante de mujer hermosa:
De Dios bendito el -tuyo en los
altares,
Ditrá al rimar la rnnsical escala!

~L MUNDO ILUSTRADO-

S r a . L 1,ura M a ris cal d , l'4'a.riscal.

A b distinguifa niñ, roña Laura :Mariscal.

=o=

L A. PROFESIA NUPCIAL.

De las etéreas bóvedas vacías ·
Al d:minuto ine;ecto de la tierra,
Todo cuan 1 0 en Hl seno el orbe encierra,
Rima en e::.crtla eterna3 aTmon ías :
El ave, Laura, da sus melodías
Entre los densos bosques de la sierra;
La flor, el rí.o, el volcán que aterra
Y la luz en suf- diurnas agonía:;,

Ri el EF.t.ado de Hónaco es, bajo el
punto de vista. territorial, uno &lt;le los
más pequeños que exi~teu, no por ésto e5tá menof:. bien representado, sobre lo:; bo11tl e:-: del Sena, por un pabellón rle hermoso a.:pecto, que rivaliza
en dimensiones con las construcciones vecinas, levantadas po-r las potenciRs de primer orden.
Fl arquitecto ha adoptado pan su
l 1ilificio un programa. por demás origi1111!. Ha ide;ulo umt torre feudal del
i:;ig!o X UJ, u11a. vieja i:ltalaya con íortine~ y con almeuai::, de aspecto enteramente mHL·ciaL al retledor del cual,
ni principio ele! sigl o XVL Alg ún
príncipe seducitlo vor la elegancia y
la gracia. ele fonnar;. del Renacim iento,
habr;a hecho •·om=lruir una. pequeña
"vilJa, ·, un ca&amp;ino, la casa p~culiar de
Jo:; campos, de las cuales se hacen notar tantos ejemplare, \ rededor de
c' lorencia y de Roni,1s ,;¡ Pabellón de
Mónaco reproctuce fielmente una de esta~ _graeio~11t- habitaciones de placer, son su ªre~-dechaussée," acribillada de originales balcoue~. f:U galeTía. del primer piso, la "loggia' ' abierta exten~amente sobre el espacio, y su
terraza Rnperior que liga el ante-cuerpo de los ángulos, coro1rnclos por e:::heltos campanarios, de tccl1os ágile~. Las c.:onstrue:ciones del Renacimiento
se prolngan . y ~e enlazan á. la torre feudal, á la cual
forman una galería descubierta, edificada sobrefuertes cimientos. La torre es enteramente neara
0
comjletameute obscurecida por el efecto de ]o;
años, y el casino todo. hlanco, entennnente claro
en el brillo nlllioso de ~u mármol l1lanco y Ue su;
frescos vi\·1.rniente rolorei1dos.

Oh ! Laura, mientras por tu d~l'iHt imploro
Y cuanto vive Y ama. el ülmo coro
De Abril por t( desde la playa entona,
Deja que cuelgue en tu bajel t1e oro
Est a mi lnurrilde y pálida corona.

Justo Sierra.
Abril 26 de 1900.

El siguiente soneto ibu. inscrito en un artí.stico jarrón ele metal, obsequio del señor Don Ball&gt;ino Dávalos.
/
AZAHAR

Sol de la juventud, resplanueciente,
desdo el cenit, tu claridad envías
á. un nuevo hogar, que arrebolado habías
con tu primer destello en el Oriente.
Bajo los rayos de tu luz arcliente
y al hechizo de mutuas alegrías,
encantados sucédanse los días,
la vida en pa.z, sin apre11S"ióu la mente.
Del amplio cielo que á cruzar te aprestas,
avanza á las regiones, del acaso
tiñendo cumbres y dorando cuestas,
y las nieblas que surjan á tu pa.so,
prendan sus gasas del azur, dispuestas
á r eflejar los iris del ocaso.

palhino ,Pávalos.

LA "CIUDAD DE PARIS" por lVL Moreau-Vauthior.
Estatua do 6 metros do altura que remata la cúpula do la "Puerta Monumental."
El P-a.b }llón del principado de Kona.cil. en la. E:r.posioUn de Pa.ris.

�EL MUNDO I LUSTRADO

Domingo G ele Mayo ele

rnoo.
Domingo G de Mayo de 1900.

'•··•Ejér c i tos.

2 ••• Translor,naciones pallticas.

3.--España.
4-.-Los ~6boers,, de la paz.
s.- - Un gra n patrio ta.
i.-Las recientes publicaciones militares (anuarios, otras especiales revü,tas) nos dan algunos
da.tos precisos sobre la organización de lds principale:, ejércitos europeos, quo .ieu(,cm .á. demostrar que 1a tesis del profesor Bloch, es cada
vez más exacta: la guerra se haría en condicione:,
por tal modo terribles que no se. hará. Empe&lt;;?mo.s por la nación que puede disponer &lt;le rna~
soldados : Husia, el almacén de hombres, como
decía. 'l\'tcito de Germania, puede obtener can faciljdad lo ·que en Alemania y .Francia sería muy
difí&lt;:il y cqui,valdría á disponer de todos los recursos reHles . .:Uedio millón (menos) toman parte en
el sorteo anual ' la mitad cuantlo más, l)asa al
.
ej ército activo, la otra entra en la m~licia, ~spe?ie
&lt;le reserva; así reclutado de~de hace anos el eJérc~~o
ru:,o, resulta que su efectivo de s?ldado3 mo,nl1zables en cualquiera emergene1.a llega a ...
3.5UU,U00 hombres; á esto habría que agregar cerca de ±UU,0U0, que proYiencn de la. milicia que rn;tcde3 quieran . Resultado que Rusia puede sacar s~s
reemplazos de una masa ' ·p reparada" de trece l.lll1lones de individuos. L a &lt;lificultad es.tá, en las fi11¡rnzas ellas ob1i{J'a
n á Rusia á limitar su ejército
0
'
'
l'ern
- ·ta~
acti Yo-el
presupuesto corno no c1·ll'Ht
á 8ü0,000 hombres.
En . . .\.lemania todo el mnn&lt;lo es so1dado, entre
l os 11' y los 45 años; ya se sabe. De 17 á 20 y &lt;le
40 á 45 el alemán válido fo rma parte de la reserva nacion21·("andsturm"); vero en los años intermedios hay que ser vir dos aflos cu el ejérci!o actfro, luego en el ejército de reserva d~l p1_-1mero
ó r:egundo bando. (ªlandwehr"), es &lt;lec1r, cinco y
seis añ os. El em perador dispone en total d~ 2$ clases de 375 ' 000 hombres ca.da. mm, es. decir, unos
s millones de los que cerc,t de la nuta&lt;.l so n tropero3 instru ídos (¿ que, está bien dicho tro_pero,
¡,or hombre que per tenece á la t ro])'a ?) Acud ,en&lt;lo
ú nicamente al ejército permanente reíorzaclo, Alemania puede entrar en acción con 1 miUón y setecientos mil hombres ("mínimum") de 32 años.
Dejemos á un lado, por hoy, á Francia, qu~ es
Ja tercera en potencia militar y veamos rá1)ldarncnte : Austria Hungr ía, lo mismo que Rusia atenúa con mil ilispensaSi y exepciones su servicio
obligatorio : las dos pote11cias que compone~1 el
duaJismo pueden, -sin embargo, hacer frente a un
gran conflicto, con 2.400,000 soldados; pero por las
mi:nrns &lt;lificultades financieras de que hablabámo; antes, Austr ia Hungría sólo tiene listos, e:;
decir. instr uídos como soldados un milJóu y pico
tle personas.
. .
.
.
,
Si el principio del servic10 obhgalor10 iues.e
aplicado con todo rigor en Italia, daría 3.250,000
hombres; pero no ha podido ser asi, y sólo pueden
considerarse ejercitados 1.270,000 soldados ..
En honor de la verdad, una guerra continental sería el más grimdioso de los espectáClilos; sería un ''fin del mundo" estupendo; la muerte reF-nltaría el remate de la ciYilización, como 1o es de
!a ricl:=i, como lo es de la humanidad.

--&lt;&gt;-lf'--&lt;&gt;'.2.-Chuamentc, el antiguo partido Jjbcrnl inglés ae transforma; quedan en él ~lgunos graneles
lJCn:rndorcs como i\forley, algunos luchadores político:; como Courtney, pero falta una. personalidad ele primer orden, por su respetabilidad como
Ralyshur~'. por su actividad y su audacia como
Chambcrlain . Con la muerte de Glad~tonc, la
gran c~cuela política fundada por "el gran
·v iejo/' por Cobden, por B_right,_ ha pasado
á la. historia . Pero un hberahsmo nuevo
se dibuja en el horizonte y, 6 mucho_ J1.os
equivocamos, ó -este disputará el poder al 1rn101J1smo actual después de la guerra, cuando después

0e la victoria final se haga la. liquidación y resulta más doloroso, más costoso y más inseguro
el trim1fo de muchas derrotas juntas.
La habilidad de los fundadores de este nucYO
grnpo (Lord Rosebery, Sir Edward Grey, H erbert Glasdstow) consiste en embarcarse resuel_t_amente en Ja corriente imperialista. A mechda
que ha avanza&lt;lo la guerra, que todas las clases de
la sociedad inglesa han tomado parte en ella enviando HH •repre3entant.es al Africa Austral )'
por sus &lt;luelos, ms j¡1quietudes y su~ e.sp?ranz.1s
han sido asociadas al anhelo ele la v1etor1a y ele
la pi!z&gt; el imperialiemo s.e hit infiltrado proiunc1arnente en la nación; si á. pesar de su papel en
la. prorocación de una guerra innecesa_ria é injusta, por ende, puesto que s?lo son Justas ]~s
guerras necesarias, Chamberlam nC?_ es t?clavrn
impopu1ar, es porque se Je supone una íe mre1~~
ciU!e en los de:-;tinos de la ''greather England,
de la J.ngJaterra .máxima; y ya es intolera1?1e para el pueblo inglés profundamente sacudido_ eu
su gigantesco orgullo sin hablar de los partilhrios de una "little England ;" estos se proclaman
sin embargo los liberales riejos.
Pero los liberales impe rialistas; ¿en qné se elistino-uen
ele los otros?. Hoseberv.• ha encontrado. la
o
fórmula : imperialismo pacifico; no somos 1rnperialistas de la conqu ista, de la anexi_ón ii~detinida por la guerra, no queremos un. aislam1ento
~obcrbio en meclio del océano de od10 del mundo,. dirí-a el insigne "':;portm8n" que aspira á la
jefatura del nuevo partido con el mismo ·anhelo
c:on que aesea el premio para. sus espléndidos caba1los en el Derby. Lo que deseamos, añadiría,
es formar ele Ii-wlaterra
y la inmensa masa colo0
11ial que vosee u n cuerpÜ compacto, una Íederac-ión compuesta ele estados en dive1·sos grados rle
autonomía, que Yayan ascendiendo hasta la li11ertacl com pleta sin romper los lazos federales .
Difícil es el caso, ya lo Yimos en otra ocasión,
por la c::mt:raposición compJeta de intereses; pero un imperio político, económico, 1iberal. pa rlnrnenta r io es un ideal más realizable que el "llnperio m ilitar'' con que algu nos sueñan .
_\ estas grandes federaciones mar cha el mtmdo.

Yito ria, para instalar una fábrica de a.zllcar se
oLturo el capital necesario multiplicado Pº1;" _4.9;
y en estos instantes una gran empresa mantima
'que hlnzará la marina mercan_te cspafiola hacia
todos los puer tos del gl?bo, ttene esp:ranza de
encontrar el enorme capital que tanrnmt empresa requiere.
.
]~xcelentes síntoma-::; sean part h1e1~.
Inútil es decir cuanto ele ello nos alegramos.

±.-Las conüsjones boers ele la paz, ,·isitan
una tras otra Ja.s capitales. europeas, demostrando la j 1B.ticia de la caus,t de los confederados ;
recojen simpatías, apretones de mano, ¡oh! e8 una
ilüquidad, le:; dicen todos; pero es imposible jnterremr, I nglaterra nos lo tomará á mal, de~pués de
~u declaración terminante al Presidente de los Estados Unidos., sería una complicación ftmesta para
todos. ¿J'lor c¡ué no cmBienten Vds. en una, autonomía sin independencias y sjn milicias?. ¡ Oh! no,
c:ontcstan los comisionados, si esa condición fucl"cL
aceptable, no nece;itaríamos intermediarios, con
esa condición mañana tendríamos la paz y (11 General French de Gobernador ele! Orange y á Bullcr
del 'fransvaal, pero no podernos renunciará la Independencia, nos hemos mostrado digno ..; de ella,
la hemos sabido defender, somos libres. ¡ Oh 1 admirables. les contestan sus interlocutore,: más ó
menos ) Iinist.ros &lt;le Relaciones; ¡ oh! ·raliente:5, oe
imponéis á la. veneración del mundo. Y e::, todo.
Y Yan á los Estados l;nitlos, la. gran e::peranza.
Cjerto, allí las cosas tienen un aspecto :-:mgu]a1 ;
probablemente en la plataforma anti-imperialista
de los demócratas figurará un párrafo en favor de
la. independencia de los boe rs, pero, en carnl1io, la
opinión &lt;le! partido republicano, que triunfará reeligiendo á U r. J.Iac KinJey, es cla ra; el otr o día lo
expresaba así el ex-Secretario de la guerra Alger,
en una rerista americana : no hay eu los tiempos
modernos una sola guerra que no haya clivi&lt;liJo 1a
opinión, en fracciones q ue -alternatirnmcnte invocd-n 1a necesidad y ] a. justicia .. . Y sería extraño,
de veras, que la guerra sud-africana fuera una excepc ión á la. ley histórica. L a energía q11e los
partidarios de cada uno de ambos beligerantes han
3.-Pcro si el anglo-sajoni~rno b usca el modo puesto en exagerar sus puntos c1e vista, pru-';!ltt el
de hacer efcctirn una 11sociación inmensa. fuera interés intenso que ha despertado en el mundo la
de .A mérica, algunos creen poder contraponerle guerra entre I ng1aterra y el rr ransvaal. En los
una :federación latina. ~\ pesar de las muestras Bstados l;nidos la. expresión de esas opiniones ha
lle mutua y cordial y debida. simpatía entre Bs- i&lt;lo, por desgracia, más allá ele los límites debidos.
paíi.a y las repúblicas su d-americanas, esta plata- En muchas circu nstancias, hombres inrestidos de
forma 110 po&lt;lrá ser u n hecho en largos allos. Pa- un mandato de sus conciudadanos, hombres cuyas
ra ser P spaña el núcleo de un imper io latino 1 en
palabras tienen un alca.n ce que no t ieiJen las de los
el sentido bueno de la. palabra (imperio sin Ya- simples particulares, han faltado á su deber expre:,;al1os) necesita r ía Yoher á ser y esto Je va sien- i::ándose clesfarorablemen te r especto ele la política
do muy díficil.
Sin embargo es prodigioso 1o de la. Gran Bretañ a.. Se han expresado votos y reque ha. hecho en tres años : á fuerza de genio no, soluciones en ÍaYor de los boers, no solamente en
pero sí de aplicación, de honradez y patriotismo grandes 1·e1miones popula res, sino en algunas lefirme y circunspecto, el Sr. Silvela, cuyo buen gi ..:.1ah1ras de los Esta&lt;\,os. Si durante la guerra que
éxito nos hemos empellado en profetizar. lo re- sostuvimos contra España los jefes de un gran parcordarán mis lectores, España marcha por el ca- tido político en Inglaterra se hubieran permitido
mino de la.s so1uciones : se acerca. á la paz política : estigmatizar con frecuencia la política de los Esel carlismo no retoñará : perdió la oportunidad de tados 'Gnidos, reprobar los motivos en q11e se insensangrentar de nneYo el pais y no la rea- piraba nuestra resolución de libertar ú CnlJa del
trapará : unos cuantos obispos obsecados, tres ó dominio espall.o1, esta conducta habría 1n·oyocado
cuatro hombres de talento exasperados, algunos el más amargo resentimiento en el corazón &lt;le ]as
millares de campesinos analfabéticos y &lt;los ó poblaciones amerjcanas. Y ~Ir. Alger conc1uve ditres docenas de imbéciles en la a1ta socie- ciendo que los Estados Unidos deben obrar c¿n Indad. no significan nada; esto también pasó ~)aterra en 1900 como ella lo hizo con los Estado::
á Üt histoda v en honor ele la verdacl el Pal'niclo¡ en 1898.
pa no ha contribuido poco á este resultado. La
Xo hay pues esperanza del lado del gobierno
mano segura del General Azcárraga ha ruelto 1a americano. Adeirnís las doctrinas que a11i privan
quietud ·a l ejército que se reforma en si!encjo _ y q11e s.e han formulado á propósito de Puerto Rico
El separatismo catalán, muy amenazador, ya lo vi- son harto descorazonadas: se sostiene que Jn. namos, empieza á girar en el Yacio, por el despego ción americana al apoderarse de un territorio, por
de las clases trabajadoras. El Ministro Yalverde una guerra ó un tratado, no está en la rbliga.ción
se acerca lentamente al equilibrio ele los presu- constitucional de anexár se1a como Estado ó terripuestos., las contribuciones nuevas Yan pasando torio sino que puede considerarla simplQmento
en autoridad ele cosa juzgada y el partido liberal corno "propiedad" ele la Unión; y un~L 11rocolabora• con tanto empello en toda esta obra de pieclad puede ser organizada "ad libihun'' por
restauración )r de resurrección, que puede decir- el dueño. Xo sabemos en que artículo ele la. Consse que moralmente la razón social del ministerio titución puede íundarf-:e esta teoría que no es más
con nn guión la rgo, -podría ser Silrnla-Sagasta . que una fórmula nuera del Yiejo derecho de conLa prueba de que todo Ya empezando á. ir hien quista; no decía otra cosa la república romana.
en el inmenso empuje de ascención que la irnlns- Adqu iría en propiedad el mundo y precindiría de
trin. espaü.ola muestra ha~·. Dos ejemplares elof.lu clere~h? _en cierto limite, para organizar aquí
ruentes, más que cuanto pudiéramos decir. Bur- 11n mumc1p10, aJlá una prefectura . Todo se repjte
gos necesitó 300.000 pesetas, lanzó un empréstito en 1a historia humana.
y obtuYo. una subscripción ele 1einte millones; en
5.-Los hombres como el que han perdido los

boers el pa.1::ado mes son los raros; á medida que
:se estudia más á J oubert, de cuva Yicla nos hablan
ampliamente las revistas eurol)eas, se le respeta
y admira. más. Después del gran éxodo de los boers
huyendo ele la dominación ing1esa, en 183G, en sus
grandes carretas ti radas por bueyes (las mismas
que usan hoy para. sus convoyes y que los ingleses
110 atrapan nunca) cuando rodeados de fie ras y
de cafres en el inmenso "reld'' que se extiende entre el Orange y el Vaal y en don ae con tamaña dificultad operan hoy los sol&lt;lados de Roberts, los
emigrantes se detuvieron. su gran principio de
ednca.ción y de conducta fné este: sois libres, tratad ele guardar vuestJ'a liUertacl; he aqu í la Biblia,
es vne.:;tra fuerza moral, vuestros brazos son vues.tra fuerza física : domad el suelo, la población, el
clima, y D ios os ayudará . ..
Es mu y cur ioso e1 modo con que Jouhert se demarcó un campo más allá &lt;lel Vaa1 en clondc aca•
bó por fijarse. }lid ió 81 paso de su caballo andando una hora en cada dirección un cuadrilátero, en
el centro puso su tienda, su choza, su casa. Ese fué,
el h ogar de J ouhert. que no fué por cier to,
un h om hre rudo y sin in strucción casi,
corno el patria rca Kriiger, sino instruido, cnriosisi mt de lecturas histór'.cas, afic ion ado á los estu-Oios jur íd icos, al grarlo de que en cier ta época. ganó su vida como abogado. Cuando Inglaterra

EL MU NDO ILUSTRADO
quiso apoderarse de la soberani.a en el T ransvaal,

J oubert se resistió : os devorarán los cafres, le decía al comisionado de la rei na : sí con dientes ingleses, contestó J ou bert. Se negó á prestar el
jur amento de smnisión : ¿ qué juramento, decía, á
quién? Aquí vivimos en República. Y cuando á
consecuencia de todo ello vino la tentativa inglesa
de tomar por la. fuerza, lo que de grado no podía
adqui rir, Joubert iué designado por sus conciudadanos para ponerse al frente de los "com-a.ndados"
de 1~ frontera: .ilfajuba-hil, Largsneick, detuvieron en un charco de sangre la ü1vasión inglesa y
lo pusieron en primera línea en el Transvaftl al
g rado de constituirlo en rival del viejo Kriigcr,
mucho mejor político, más ladino que el franco y
robusto soldado, representando mejo_r el elemento
"boer" p urn, el intransigente, el de la B iblia y el
r ifle&gt; m-ientras que Jo ubert quer ía. decir comuni~
cación con el extr anjero, escuela, progreso.
Cuando el General boer estuvo en l ng1aterra
f ué bastante agasajado y su palabra pudo h,1ber siclo la iórmUla misma del imperialismo civilizador
y pacífico, si in tereses de origen impuro n o hubieran impedido á quienes ten ían los cordeles de una
tenebrosa .intriga, reconocerlo as í: "br indo, dijo
JoUbe rt, po r una al ian za unánime, pacífica y libre.
de todos los l&lt;stados del Africa Austr al con Tnglaicrra que ha desempeña.do u n p-a.pel prepon deraHte

en el descmvolvimiento material y moral de aquellos paises nuevos." Cuando volvió de ~ndr es d~cía: aJ1ora sí he visto llw1aterra; be visto con m is
propios ojos esta podero:a ·nación; dejadme dec!r
que es una naci_ón ciertamente poderosa, la mas
poderosa de todas; pero, por fo rtuna no es el Todopoderoso."
A todo esto contestó el partido insaciable de los
ávidos con uchaid" de J amesson ; J oubert desh izo
al au dáz doctor como una pulga entre las yema:t
de los dedos: lo e:;trujó, lo molió, lo arrojó al suelo; la pulgo no había muerto.
Enfermo y .igotado Joubert dirigió tocfa la campaña y concentró su acción en el Natal , sobre Lady Smith; tenía la seguridad de rendirla sin sacrific-ar á su:; boers. No contaba con ]a fo rmidable
irrupción de Hoberts en el Orange. que los obliga
á abandona1· á. Natal, sin perder naLla, ante el ej ército superior de Bullcr.
L o pr eparó todo en
Krom,taad pa ra 1a defensa suprema del camino
entre Bloomfontein y Pretoria. Despuéa murió ;
sus últimas. pa1ahras -fueron : "Pobre de mi país."
"Pobre gran viejo; t ipo antiguo de patr iotismo á
un tiempo intransigen te y humano."

•

Y el pastor, á los trém ulos ba.lidos
que las victimas lanza n,
vuelve la faz al cielo, ve en el ai re
con la rapifü1. á las mal ditas águil as,
-v con el dorsd de la diestra enjuga
én 1m rost ro de P a n, algunas lágrim as.

t

E nt re tanto, la n oche--escl ava nu biatras de su largo viaje por el Sah ara,
plan ta su tien da en el agreste Oasis
de la más r ica flora americana;
y al •acudir el polvo del camino,
de sn vest e enlutada,
enj oya el dombo azul del fuma mento
con estrellas muy pálidas.

..

-e,. o--&lt;&gt;-

•

La noche.
Hay un olím pico banquete
en el fondo si n luz de la hondonada :
hay fruiciones y ospa.smos y aleteo.:
en el ni do de amores de laR águihtíl- ... .
&lt;le una. impúber a virgen,-la incendiada
y transparente atmói:fera atraviesan,
aves apoca1ípticas, dos águilas.
-e,. * -'&lt;&gt;-

¿ De dóndo vienen? D~ hs á.grias Cltmbres
de las sjerras surianas.
¿ .\ qué han llegado? A celebrar sus boda•
en el fondo sin luz de ]i1 hondonada.
V cd las: El moño de su testa altiva
triunfal penacho de guerrero igua1a;
sus ojos bajo el arco ele las cejas,
en el paisaje vesperal se e¡:;.pácia n.
Corvos sus picos son y también COI"vas
las a¡.msinas gan11:::i
r¡uc hun&lt;len en el ijar de los jaguares
y rompen de la boa las escamas.
...\ mhas éiñcn collar como unas reinas,
collar de pl nma.s blancas,
que en ol flexible cueUo sobresale
entre phmrns 1eonadas.
DE

11

CA.NCION'El SUlU.&amp;.li.&amp;.S·"

La tarde.
Es u n mar ele oro el horizonte
v un selvático templo la rnonta"ña;
el Sol finge en la gloria del crepúsculo
un g1'an escudo azteca entre las 1lamas,
que deja Yer, ~al corusca r, el rostro
,de un viejo emperador.
D e pronto ráudas,
- im puros pensamientos dentro el cráneo

Vedlas: Acaban de posar el vuelo,
y ya los abanicos de las alas
nerviosamente agitan .. . . .
A un aprisco
descienden presurosas, y el rebaño
al presentirlas temeroso bala.
Y se perpetra el cr imen : n1evosas
1mspenden en los garfios de sus garras,
la una, un cabrito negro;
la otr:,i, una oveja b1anca.

Y toca el Tiento un h imno epitalámico
en su clarín de plata !

Juan jJ. J)e!gaoo.
México.

URNA VOTIV A

=

Sobre el caro despojo esta urna cincelo:
Un amable fresco r de inmortal siempreTiva
Que decore la greca de la urna votiva,
Rn la. copa. que guaTda rocío del cielo;
Una alondra fugaz sorprendida en su nielo
Cuando fuese á. rantar e.obre un r amo de oliTa,
Una é~tátua de Diana en la selva n atiTa
Qu e la musa Jf,nmonía abrigara en su velo;
T al si fue¡;:.e escultor con amor c-incelara
En el mármol divino que brinda Carrar a
Coronando mi obra una lira., u na cru z;
Y sería mi sueño al nacer de la aur ora
Contemplar en la faz de nna niñ a que llo ra
Una 1ágrima llena de amor y de luz.

i(ubén J)arío.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 6 de Mayoje 1900.

•-

Domingo 6 de Mayo de 1900.

=

Coronel de Villebois-Mareuil.

=

&amp;te jefe del Eéjrcito francés, al_ iniciarse la
guerra entre los "bóers" é ingleses, alistó en las :fi- .
las de los primeros, formó parte d_e_l Estado Mayor,
tomó parte activa en los más rerudos combates, Y
murió . peleando valientemnte en uno de los ultimas encuentros.
.
El Coronel Villebois-Mareuil, antes de parbr
para la guerra, dijo: ''V ay á donde puedo vengar
las ofensas que los ingleses han hecho, alguna vez,
á los &amp;&lt;&gt;!dados franceses."

SÉVRES

EN LA EXPOSICION DE PARIS
Es, la cerámica, una manifestación de arte que
no ha, cesado de tener numerosos adeptos, por~ue
se dirige á todos los talentos, tanto en su a1;licación á los objetos de uso constant,, como a las
• obras más lujosas; así pues, á nadie ha sorprendido que desde hace mucho tiempo se haya hablado
de los trabajos emprendidos en esta materia con
relación á la Exposición Universal .
.
La IIJJUl-UÍactura de porceana nacwnal ha e¡ercido una influencia demasiado grande sobre el desenvolvimiento del arte cerámico en Fr~ncia! :par~
no preocuparse de sus tendencias, y de mqmnr. s1
ha sabido conservar el lugar que se ha conqmstado.

r.a J"ranoia Bepublic&amp;na, por Alfredo Boucher.

Después de haber adquirido en el siglo XVIII
dicha manufactura un renombre universal con esa
porcelana tierna á la que,
con justicia, se ha dado
el nombre &lt;le porcelana
francesa; después de haber establecido, más tarde, la manufactura· de la
porcelana dura, cuyo secreto había podido ocultar
laSajoniadurante más de
cincuenta uños; 'después ele haber, en fin, en
el curso del siglo XIX,
dirigido su esfuerzo á la
reformación del cristal y
á otras muchas aplicaciones, no era justo que llevaTa sus etudios hacia aiguna otra rama de las
arte;, 2p.'-;rn C-as:ílas transformaciones de la tierra.
Por su brillante pasado
esta manufactura tiene
el nombre de conservadora de la.s artes cerámicas
y la posesión de su ric?
Fu.ente a,rtfstica en el pa.rque de la. Beina..
museo, colección sin rival, es suficiente á consa.
grarle ese noble título. Pero á lo que se encamma, prueba, y de una variedad de uspect? casi i:imiante todo su tendencia es á continuar sien&lt;lo su tacla.. La porcelana se ofrecía ~n pnmera l~nea;
pero era razonable emplear a.st esta especie de·
. centro el Ía.boratorio ae'1a cerámica.. La dirección
·p ied;a preciosa. ¿ No era mú.;; ~rn~eute reservarla al lujo interior de las habitac10nes, cont~?ta rse con la extensión que da á la gran prod uccion
de esos objetos de hi vida. iaual, en los cuailes ~onserva, por su brillo y su pureza, e~ carácter pre?1?s0cuyo privilegio no se altera n1 aun vulganzandose? El prooio refativamente elevado de los productos que entran en la fabricación de la P?rcelaua y el gasto no menos dispendioso de_las div_ersas manipulaciones que se le hacen sufrir habnan,
bastado á justificar la vacilnción, si és~a. fuera
permitida, teniendo á mano u.na composición cerámica de mucho menos prec10 de costo, que ~e
presta á la construcción con mucha mayor facilidad, que posee las m1smas cualidades, exceptoJa trasparencia, y que puede ser revestida de c~loraciones muy variadas ,al mismo grado. de cocimiento.
Es éste un producto cerámico, cuya base ee el
barro común, y con la cual son fáciles combinaciones muy abundantes. No había, pues, que pensar en el empleo de un producto que tuviera porbase el kaolin, como el que se ensaya en algunos
grandes trabajos. No era preciso más, para deLa Ce.ril.mica. de Couta.n.
cidirse que poner e11 clara evidencia las ventajas:
que ofrecía el primero, con iguales méritos.
actual, ha hecho, pues, toda clase de esfuerzos para
definir bien el verdadero papel ele la manufactura,
que, sin preocuparse sino en muy peql~eña esc~l~,
del lado puramente industrial y comercial, ha dmgido sus actividades al descubnm,ento de procedimientos y perfeccionamientos nuevos. La matería cerámica utilizada comumnente para la fabricación de 'instrumentos de laboratorio y de
utensilios vulgares, ¿no merecía un empleo m~s
extnso? Desde hace cierto tiempo, el valor adqmrido por los "bibelots" alemanes, sin hablar de l~s
japoneses tan buscados por los amatenrs-, ha bia
dado ya ~l alerta, en esto sentide&gt;_ y muy aplaudidos han sido los resultados obtemdos por los ceramistas, quienes, para la próxima Expos.ición universal, reservan producciones, no menos interesantes, de su genio.
·
Pero es preciso para ocuparse de las 9bras de
arte, ensayar a1go distinto_ de la fabricac_ión. de
esos objetos de forma capric~osa, de refle¡os imprevistos, que hacen la alegria. de los colecc10nadores. El empleo de la cerámica polícroma, en
arquitectura, no se ha ·ensaya.a~ sino ~on cierta
timidez, después de la Expos1c1ón U mversal de
1878, en que se habían manifestado algunas tentativas interesantes. En 1889, se acentuó este movimiento, pero sin clifSeñars.., aún ~francamente.
No merecía, pues, el honor de intentar un esfuerzo más grande, con el objeto de dotar al arte
de elementos nuevos, de edificar y, aJ mismo tiempo, extender el dominio de cerámica de construcción.
Para llenar el objeto, era preciso elegir una
llot.ivo Central de la fuente.
materia dotada de una fuerza de resistencia á toda

. Pa.ra esta demostración, no habia sino un med10: emprender una construcción de relativa im-

•

portancia. A este fin, la dirección de la Manufactu~a se dirigió _á un joven arquitecto, M. Charles hJSlcr, conoc1do ya por trabajos de mucho
mén Io, Y le encargó estudiara el proyecto de un
e~1.fk10 en el cual se instalaría la exposición de
SeY!'es en 1_900. Al mismo tiempo, el laboratorio
del e,_t_ablec1m1ento procedía á los ensayos de eláhorac·1on de la materia prima y de las envolturas
de colores de diversa naturaleza que debían adaptar"-e ,í esta materia.
Por este primer .ensayo, en el empleo arquitectu,iJ, de la materia cerámica con envolturas.
polícrnrnas, sería bastante notable. Esta demostracjóu sería bastante completa, para dispensar a la Manufactura de Sévres de ir más lejos, dejar á la iniciativa privada el cuidado de
cont111uar en el estudio de monumentos de caracter cle~1;rminado, para, aumentar los puntos de
-com paracwn con los trabajos del mismo orden

r

EL MUNDO ILUSTRADO
emprendidos por diversos lados, y que se exhibirán
en la misma exposición? Hacer esta pregunta, eta
tanto como resolverla. El dirootor de las obras
de arte de la manufactura, M. A. Sandier, formó
un proyecto de fuente, al mismo tiempo que el
arquitecto del establecimiento,P. Sédille, se encargó del estudio de una gran chiminea.

sos más pequeños, en medio de cada uno de los
cuales, vierte el agua acabada de recibir en una
taza superior, una columna coronada de surtidores.
Además de tres figuras de mujer, esbeltas y artísticas, de vestidos flotantes, que simulan una danza risueña al rededor del tallo de la gran columna, y á las cuales ha dotado de gracia y de encanto
el escultor Alfredo Boucher, todos los otros elementos del decorado han sido tomados del ramo
Ita. fuente está actualmente, en construcción, acuático: deUines, peces, langostas, tortugas, trisobre un emplazamiento que se le ha reservado á tones, flores marinas, nenufáres, etc., etc. Las
la entrada de la Exposición, á la orilla de Conrs coloraciones verdosas y las envolturas ele cristalizala Reíne. Se compone de una columna de 7 metros ciones espumosas vienen á formar un defalle P.U es50 centímetros de altura, terminada por un her- te conjunto, y á completar la harmonía.
moso vaso del cual se escapará el agua, espumeanPublicamos el grabado de la fuente •n su acldo, para ser recibida por una primera taza, que, á ,mirable conjunto, y el motivo central, la ronda de
su vez, la despide hacia un vaso más grande de las ninfas que abrazan el tallo de la gran codonde cae, al fin, en un tanqueeillo, fonnado de la lumna.
reunión de 12 cubetas, adornadas de festones mezEsta verdadera obra de arte. será., siu duda, el
clados de plantas acuáticas. Al rededor de ese mejor adorno del palacio de la Manufactura de
motivo central, se extiende una cintura de seis va- Sévros en el Gran certamen .

DrAUGURACIÓ:N
DEL

Palacio de Justicia del Ramo Penal.
Nuestros grabados •reprc.se1itan la fachada crene•
.ral de este edificio, que como se v-e, forma es&lt;}uina
á la plazuela de Belem y calle del mismo nombre;
un detalle del centro de la misma, el patio y la,
escaleras que conducen á las plantas altas del edificio.
Esta nueva construcción ocupa parte &lt;le la hoy
prisión de Belem y que antigua.mente íué el ex-convento de este mismo nombre. }luchas fueron
la.e, razones que se tuvieron en cuenta para con~truir este nuevo edificio, Biendo entre otras, la necesidad que se tenía de un local en que por su am.
plitud y comodidad pudieran e,:,tar reunidos todos
los juzgados encargados ele administrar justicia en
,e.jte ramo y que en el mi"l'JUO edificio se encuentren
los salones ele jurados, pue5 c1)n esto se evitan la:;
fuga¡:;,el mayor servicio de policía. para conduceión
de los presos y hasta el mal efecto qne proclueía
,en el {mimo ele los tran&amp;euntes la. vista de la.s e.:::coJ.
tas que atraYesaban ht:5- parte má~ céntrica de la
ciudad.
Fachada. genera.!.

.i. i

•

·Frenie.

El n uero. edificio satisface to.
das las condiciones necesarias
pa.!"J. el mejor senicio, consta
de tres pisos como se ve en
nuestros ~rabados quedando el
primerodf:stinadoá los. sa1onetl
de jurados, el segundo á los
juzgados correccionales v 1Jinisterio Público v el t;rcero
á los juzgados c1e1 orden criminal y á Otras dependencias.
La obra., de una notable :50lidez y de uu estilo severo y
moderno fué proyectada y dirigida por el c;eñor lngeñiern
Don Ignacio L . de la Barra v
se terminó en un tiempo rehi'.
tivamente corto.
La inauguración del nuevo
pala.Qip debe ve1'ificaroo hoy.:
asistiendo al acto según se i1~
anunciado, el señor Presidente
de la Re¡,ública. acompañado
de los Secretarios de Estado,
Cuerpo Diplomático y los más
aJtos funcionarios del Poder
Judicial.
En cuanto al decorado corresopnde a edificio y el mobimentos es entern,mente nuevo.
mento es enteramente nueva.
Los Juzgados son amplios y
cuentan con departame-n tos á
propósito para que los Ju.eses
puedan tomar las más delícadru, declaraciones, seguros de
que se guardará la reserva. neoosaria para la buena adminio-

tración de Justicia y el esclarecimiento de los
delitos.
Por último, se han tomado las precauciones nesarias para impedir que por las rejas de los JuzQ.'culos se pueda.a introducir armas y bebidas embriagantes.
.

.

Patlo princlpa.l•

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 6 de Mayo de 1900.

Domingo 6 de Mayo de 1900.
EL MUNDO I LUSTRADO

Julio Fab r e.

Mi litares me:z:i~a.nos, p rision er os en Francia.

UNA GLORIA DE LA PATRIA.

=

5 de iravo de 1862, fecha grabaJa en el corazón
del pueblo'mexicano .. Ella nos recuerda un período
de tremendas luchas, de sacrificios
cruentos, de heroicidades, de dolor y
de gloria.
Nos trae á la mente los nombres
de patriotas y de almegados, de VC)lcedores y de mártires, de ambicioeos y de traidores.
En cada aniversario, los buenos
mexicanos unidos por un sólo sentimiento, cantan un himno á la libertad v tributan homenajes á los &lt;tne

los Cerros de Guadalupe y de Loreto por las fuerzas republicanas contra las huestes invasoras, J para
glorificar al invicto General Zaragoza y á los denodadOG jefes y soldados que con él rechazaron heróicamente al enemigo.
El triunfo del 5 de Mayo iniluyó mucho sin duda alguna en el
áuimo de los defensores de las mstituciones nacionales, haciendo aumentar su entusiasmo, á la vez que
clesconcertaba á los que habían provocado la. invasión.
En cada fecha gloriosa para Mé1ico hemos publwado ólustracie&gt;nes que han servido mucho para
la integridad histórica, y hoy siguiendo esa costumbre, ofrecemos á nuestros abonados una colección de fotograbados que nos represen\an personajes importantes de la Guerra de intervención.

Logramos obtener una fotografía que representa al orador francés Don Julio Fabre,
quien como Diputado al Congreso de París,
pronunció el 26 de Junio de 62 un discurso vehementísimo combatiendo la intervención ele México.
Copiaremos -esta frase de su peroración: "La guerra es para los pueblo-,::; una extremidad cruel; pero
permitida, con todo, cuando se tmta de recl:azar
una invasión, de vengar un insulto ó ele ncndir en
auxilio de un aliado. Uá.s cuando se emprende
para imponer á una nación invadida, un gobierno
que e11a repugna, es un atentado."

'.Milita.res ine:dcanos , pri s i on e r os en F ran cia..

muerto anteB de la fecha en que fué distribnídai
Esta condecoración, de la que damos dos grabn&lt;los,
que representa el anveTso y reverso; también la
conserva con gran cariño el Sr. Escobedo, .en su
Museo particular. Tomáronse de ella las prlDlerrua
fotografías, cuando la Secretaría de
Guerra dispuso que se formase una
heráldica militar.

Gra l. P or firi o Diaz.

Generales D'Horán y Carvajal.

~No tomaron parle en las acciones ele los cerros
de Guadalupe y de Loreto; pero si contribuyeron
ele una manera poderosa al triunfo. El ~eñor Zaragoza los había enviado con sus brigad-as respe.ctivas á batir á los facciosos que en número cm1s1demb1e se bailaban en Atlixco y Matamoros y el
primero derrotó al General Leonmclo i\Iarquéz en
Atlixco el día 4, impidiéndole que se reuniese á
las tropas frarrcesas. Carbaj!ll &lt;lesconcertó 'p011
otros medios los planes del enemigo.
O'Horan cleíeccionó tle~pués y fné íusila&lt;l.o.

Grales. Dlaz, Méndez, Be•
rriozábal, Ese obedo
y Martinez.

Contribuyeron notablemente al
triunfo, junto con los Generales
Antonio Alvare2, Ignacio R. Alato-

Napoleón 111.

Emperador a~
Francia. A su politca se debió la
guerra de intervención. Apo~;ó :,et
Imperio de Ua:xirniliano con mucha decisión en
sus comienzos. El
retrato que publicamo.s per-tenecfa1
á un oficial franC'és hecho prisionero en Puebla.
F u é recogido
Gxal. Antonio Ca.::cba.j a.l .
por el General
Berriozábal, quien
lo conservaba en su álbum histórico.

Juan llepomucena A/monte.
Condecoración de Zara.goza.
por la Ba.talla. de l 5 de Mayo .
LAnverso.l

con denuedo supieron defender derechos ultrajados, oponeri valladares al ,invasor y demoler un trono
i¡:nperial que repugnaba con las tendencias pr.ogresistas del. país.
En toda la República, desde el
Bravo hasta los confines de la península yucateca el pueblo y sus autoridades se congregan en este día,
se desborda el regocijo público, para celebrar el triunfo adqui r ido eJ)

Condecora ción de Za.raS"oza.
pox la Ba t a lla. del 5 de llla.yo.
LReverso.]

1·re, José María Méndez

GRAL. IGNAOID ZARAGOZA.

Jefe del Ejército de Oriente que
dirigió la notable batalla que se
conmemora. El grabado que lo representa es tomado d,e uno de sus
mejores retratos. El señor General
Escobedo conserva uno magnifico
que le obsequió la señora madre del

héroe; pero el cuadro es antiguo y
no pudimos sacar sn fotografía; en
ese retrato el héroe ostenta en el
pecho una condecoración, la que le
cor respondía por la gloriosa. acción,
y que no tuvo Zaragoza el orgullo
de recibirla y usarla, por haber

Olivares,
Jesús González Arratia, Manuel Andrade Párraga, Arriola y otros jefos,
cuyos retratos no nos ha sido da ble
obtener. Loo retratos de los Generales Díaz, Esoobedo y Berriozú bal
corresponden á la fecha en que se
libró la batalla del 5 de :11ayo. y
por esto les reconocemos un mérito
mayor.

•

Traidor que multiplicó sus gestiones para. que
1'161 tres Potencias unidas, declararan la guerra á
México, que encendió más la. cljscordia y que fué
un elemento poderoso en favor del Imperio .
Su retrato está tornado ele nn cuadro al oleo que
guardaba el señor Marcc1ino Díaz, imperialista.
Grates. Márquez, Miram6n y Mejla.

Retratos de los tres principales jefes reaccionarios que lucharon para so5t'ener el Imperio: Los
de Marquéz y Mejía data.u del año de 64, siendo
posterior el de Miramón.

llilita.xea m.esica.noa, p risioneros en l".ra n ci a..

OllO l'rupo de priai oneros

1$U/P(

I·
~

1
11

! 1

·-

. t..'

·ti~~,

:-.

~-

'

~~Y.

I·
'l .

QgOW.•

1

fil

Corone1C8: }.[annel Ortiz de Zá.rate, Jefe 1lel
grupo de rrouri::; Luis rrerán) Prisciliano Flon'?i,
Cárlos Garo-ern :Manuel .--\.ran&lt;la, Sebastián Hernández, A.g'ustí~1 Yillagr8. J o..:é Gregorio Pntillo,
).[iguel Yeraza., Isidro SantcliceB:, Je-sús Górn-&lt;::-~,
José Montesino5, }.Iiguel Palacios, :Manuel Loer;i,
Luis Legol'l:cta., Agustín .-\lccrreca..
rrenientes Coroneles: Hafael .Echenique, ~ieolás Gorostieta, Hércule:; SaYiotti, l!"ilomeno r\gu,tdo, Eduardo Delgado, (murió en San SebastiáJ1);
Martín RiYera. Juan )foreno, José :Muía Sautcdo, José :María PérezJiilicua, Francisco P. Aguilar, Pascual Jaramillo, Domingo Bernal, (murió en Ciris).
Comandantes: Ra ·
fa,il Huerta, Carlos
._ ._ , -'
N oriega, rromás López, Alejandro C,F
sarín, Pablo R.entería, Angel Peñalta,
José V. Altamirano,
Vicente Donzálezt
Ildefonso Serna., Félix 11Iartínez, JOf':é
Inclán, · Homobono
Guzmán, Leopoldo
Romano, Luis García, José Barrera,
Benito Q u i j a 1\ o,
Gral. P edro Jdartinez.
Francis-.:o l\Iena. Urhano Delgado, Tmnquilino Cortés, José Marfa
Corona, Enrique :Mathie11, Ignacio Osorio, Tomás Valdez, Joaquín Cha·rnz, Jesús M. Romo, Juan
Galinclo Silva, Juan Urhina., Tomás Guevara,
Eulogio Zepeda., Raíael FernizfL (murió en la Habmrn). Además 21 Cap~Lanes, 20 Teuientes 3
Subtenientes, 1 Comisario General, 2 Pagadores,
y 1 Correo del l,jército.
Unos regresa.ron con su pecunio particular y
otros auxüados por el Gobierno.
(Bosque:jo histórico por el C. Matías Romero.
-Editado en la Imprenta de Palacio.-Intervención europea, 1868).

1
1

@ol

Dip u t a.d o J u le s F a.bre .

Gra l , Juan Prim .

niuio. eomo español y como hombre lea 1. En t.oda.s
sus cartas dirigdas á grandes políticos de Em·opa,
siempre consideró el Gobierno de J uárez corno
constituido de hecho y ele derecho. Su discurso
pronunciado ante el Senado de :lfadricl abunda
en frases que mucho enaltecen á los republicanos.
Damos también en el presente número tres grupos de algunos de los Jefes que fueron deport•dos
á Francia, después de la toma de Puebla, en 1863,
grupos que hasta ahora se publican; un retrato auténtico del Archiduque :Maxllniliano y un grupo
de éste y sus tres hermanos.

n

Usta de los prisioneros deportados
á Francia.

Generales: Epitacio Huerta, Inspector General
del Ejército de Oriente; Ignacio 1[ejía. J0c&lt;é Mariano Rojo, Francisco Paz, Francisco Alatorre;
Coronel Manuel González Cosío.

Gral. L e ona-r do m:ar quez.
Gral. Felipe B . Berriozá.ba l ,

Gral. Prim .
}.léxico tiene una deuda. de g·ratitud 1ara
c·on el ilusti,e General Don Juan Prim, Uoude de Reus y Marqués de los CastH!ejos. C&lt;;lebrados los Convenios de Londres, vw.o al pa1s
en c--aliclad de Comisario por España. Examinó
la &lt;:uestión con mucho acierto y diplomacia
y comprendieildo el Yercladero car{1cter de la ~a-·
c:-ión mexicana y cuales eran rns tendencias,
se opuso á los planes de Dubois de Saligny y de
Almonte y prefirió regres-ar con sus tropas á ~pafot, so pena de faltar á sus deberes como func10-

e.a.a&amp;. DE .&amp;.USTBIA.•-El .4.rchi duq u e ll a.z!miliano y sus tres hermanos.

Gral. 'l'omi.a llej ia.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 6 de Mayo de 1900.

Domingo G de M•yo de

J::foe1:vamente tod l
reducidos á
• -'ó
os os qua luchand0 fue1r n
nacional, po~":: 0 n;.,~~n hacr~ores á la gratitud
ellos al
.
ec o, pero muchos de
tri '
verse en el destierro alejados de su Pade
desde el lugar donde se ensacr c10 era esteril, porque nada

co:t~~=~u::

ALGO.

'tt

Gral. J'uan ]9'. Kéndez.

:n

J:

Gra.l. D . Miguel Kiramón.

F

•••bniliano de Austria
1
•
U8 lado en Querétaro el 19 de Junlo de 1867.

podían ha.ecr en defensa d M' .
·condición que el invasor 1~ eXJ~O, ~ceptar?n Ia
Ja. libertad: jurar por su ho prop~? a· cambio Lle
rrresar _, M' .
nor m1htar que al ret'I
~,
a,
extco n.o tomarían las ar
te en conira de 1 . _
mas nuevamen,
os 11,vasores. .

Los Jefo., y Oficiales que constan en la lista
que antecede. rncapaoos de mentir y mucho más imca1~aces loch"'_Í~ ª&lt;: no torna~ á la lucha por la libertad &lt;le la I atna al ternunar su cautiverio se
rehusaron á firmar aquel documento, sin que' les
pre_ocu~~~~ª'! las consecuencias de su negativa.
, En~1g1a iué esta qne causó adm.iración y respeto
H los quo ~ntonces eran enemigos de Mexioo y que
ha rn~ec1do c'?nserve la historia los nombres
el_~ qmenes ~up1_eron mantener tan alto su patrioti~mo y su d1gmdad de buenos mexicanos.

~
Gra.l. D. Juan li. Almonte.

lfapoleón III

_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _,._..,,__.,._.,......,_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _~ D. Tom&amp;s 0'Horit.n.

il efrafos

·a ufénfícos.

EXHUMACIÓN DE RESTOS EN EL EX-PANTEÓN DE LOS ÁNGELES.

LIC. D. PONCIANO A
Presidente primero del Co
RRIAGA.
1866-67. y Preal.deute de la Co~~{)º Cod ns.lJtuyente de
.,en el propio Congreso.
ll e ConstlnlcJón
Su nombre será. irrabadoco
vo Palacio del Poder Legiala1t~t_ra8 de oro en el nue-

BEROINA DORA LEONA VICARIO
euyoa restos fueron exhumados en
la manana del so
d e Abril 11.lt.imo.

EL MUNDO ILUSTRADO
cía. Y a lo sabéis, este es un cuento muy corto; pero desde que el mundo es mundo, no acalla nunca,
siempre vuelve á empezar.
Y ¿ qué había sido de los cinco hermanos? Fijáos en ello, que es toda una historia.
El mayor, es decir, el ladrillero, vió que por·cada ladrillo le daban una moneda de cobre, y que
cuando tenía una porción de estas monedas se las
cambiaban por un escudo de plata . Y cuan;lo uno
tiene un escuelo, en casa del panadero, en la carnicería, en todas partes, las puertas se abren por
sí rolas, y no hay má5 que peüir lo c¡ue se desea.
Tal es el producto de los ladrillos. Los hay que
se abren y Se rompen, pero hasta cle esos puede
sacarse partj&lt;lo, como váis á ver.
llargarita, mujer inteUgent~, trntó de conetruirseuna barra sobre el dique que contiene las olas
del mar. 1~1 ladrillero Je proporcionó laurillos rotos y t-Hrados, entre los cuales había algunos enteros y muy hermosos, pues el mayor de los cinco
hermanos, aunque no hubiese saliL1o nt1nca ele lt1.
era en que se elaboran los ladrillos, tenía buen comzón y había recomendado que eu la elección no
pecaran por carta de menos.
La pobre se levantó ella misma su barraca, que
era muy ba.ja y angosta: una de las él.os ventanas
esta.ha completamente desnivelada, la pueTta uo
era muy alta, y en cuanto al techo del bálao-o hubiera podido e~tar mejor colocado. Pero coi~ todo,
la barraca era un excelente abrigo, y ¡ qué buenas
vistas tei1ía! Desde ella se descubría la inmensidad
&lt;le] mar, cuyas olas, al estrellarse estrepitosamente

O aspiro á ser algo, decía
el hermano lllaJVOlw dC1
otros cuatro: qui"ero ser
útll en el mundo. Aunq1ie &lt;le humil&lt;le oficio, si
&lt;le él reportan mis semejante~ alglm provecho,
llegaré á ser algo. Voy
á ponerme á ladrillero, y
como los hombres no
pueden pasarse sin ladrillo!, be _aquí qn~ ocupándome en fab ricarlos, potré decir que sirvo de alo-o.''
"E1 s Yeruad,
., . conte::;tó "el eegnndo; pero con
muy poco_ (e contentas. ¿ Quó significa hacer ladrilloo? ¿ Qmen no e::; capaz de faliricarlos? Yo prefiero ponerme á albafül: este sí y_ue os un verda&lt;lero
oficio., Con él seré maestro. y ciudadano honrado,
t~ndre baud;ra en la casa gremial y si todo ancla
bien, acabare por tene1 mancebos á mis órdenes
J á mi mujer le llamarán Ja señora maestra. FJSo sÍ
'lue es ser algo .. ,
-"Eso uo es más que ser allrnfül, observó el ter.ero. Aunque llegues á maestTo, nunca serás más
que un triste jornalero, sin :5a]iT de la masa U.el
rulgo. Yo conoico una cosa mejor : yo seré a.rquitecto_. Con ello viviré del pen.-;amieuto, de la inteligencia; el arte será mi elemento: formaré en primera línea eu el reino de la inspiración . ],js cierto
que los comienzos serán penosos: deberé empezar
por ser aprendjz de carpintero, Jlevanclo gorra, e11
vez de sombrero de seda negra, y tendré que iT
á. ~~mprar _la cerveia negra y el aguardiente de los
ofimales, sm que esos tunos permitan que les tu
tee á pesar de que ellos me tutearán á mí, lo cual
no dejade ser humillante. Pero yo me haré cargo de
que todo eso es una. broma &lt;l.e carnavHI, el mundo
al revés, y cuando al día siguiente me hagan oficial
á mi vez, recorreré mi camino, entraré en la Academia de Bellas Artes, aprenderé el dibujo y heme ya hecho un arquitecto. Cuando me escriban,
pondrán en el sobre de la carta : "Al Ilustre Sr.
D. Fulano ele Tal'' ó quizás al "Excelentísimo,"
que de menos nos hizo Dios y no es cosa imposible
adquirir un título antes ó después del nombre. Y
yo construiré, construiré siempre, como tantos
otros han construído ,antes que yo, y al propio
tiempo labraré mi fortuna. A esto sí que yo le llamo ser algo."
-"Lo que tú tomas por algo, repu:-o el enarto
hermano, me parooe muy poc,1 cosa ó casi nacfa.
En cuanto á mí, renuncio desde ahora á recorrer contra el Uique, lanzaban su salobre espuma á más
el camino que otros han pisado, no quiero copittr altura que la banaca. Mucho tiempo hacía ya
á. nadie. Yo seré un genio original y creador: in- que el buen ladrillero dormía en el seno de la tieventar i:'J un nuevo estilo arqeitectónico: levantaré rra, y 1H Uarraca, tal cual era, aún se mantenía firplanos de edificios acomodados al clima del país, me.
.El henrnrno segundo sabía construil' mucho meá lo~ materiales que en él se encuentren, al espirij_or que _la pobre )fargarita, pues babia. aprenditu nacional y á los grados de sn civilización resdo ele ello. Después de su examen de oficial, lió la
pectiva. A los pisos que hay la costumbre de levantar, añailiré un último, al cual pondré un nombre maleta y entonó el canto del al'tcsano:
uu.ientras soy joven quiero viajar : me voy al·
que eternice -el mío."
extranjero
á lernntar edificios: correré U.e pueblo
-"Pero si tu clima y tus materiales no sirven,
no harás nacla de provecho, observó el quinto. Y en pueblo y en tanto veré el mundo. Y al regrssar,
tengo íe })Uesta en mi novia, y no eludo que he
en cuanto á eso de la nacionalidad es una idea tan
de encontrarla siempre :fiel. ¡ Iluna! ¡ Gran cosa es
Taga, que puede ampliarse y TestTingirse hasta que
ser artesano! Maestro, pronto lo seré.,:
no quedan huellas de ella. Más incierto consideY en efecto, le sucedió lo que dice la canción :
ro todavía é" imposible de apreciar exactamente
á su regreso se recibió maestro y fabricó muchas calo que tú llamas grados de civilización, que suben
sas, 'la una á continliación de la otra, y todas esJ bajan de continuo, hasta el 1nrnto de que es imtas casas formaron una calle, que no fué ciertaposible fijar su verdadero estado. Veo, por lo que
mente de las menos bellas de la ciudad! Y estas
acabo de oír, que ninguno de vosotros llegará á
casas aca baTon por construirle una para él mis~
aer gran cosa. Para ser algo es menester colocarse
mo. ¿No sabéis cómo? Pregu]ltádselo á ellas, y
por encima de todo; por lo tanto, obrad como queaunque elh1s no os lo digan, allá están las ~entes
ráis, trabajad según vuestras aptitudes ó según
del barrio para coutároslo.-"Sí, verdadera~ente
ruestros gustos; en cuanto á mí, me concretaré
la calle le valió una casa."
• '
á examinar vuestras obras, las juzgaré, las criticaré
Sin &lt;luda que no era una casa mn_v grande. y
Nada hay en el mundo que no ofrezca un lado im- que los suelos eran de arcilla; pero el üía de sus
perfecto ó defectuoso; ,yo lo descubriré, lo pondré bodas él con su esposa y los demás convidados ba ien evidencia, hablaré de ello del modo debido. laron tanto, que quedaron perfectamente a.pisonaEsto es lo que conduce á algo, ó mejor dicho, con- tlos y tan pulidos como el mejor pavimento. Las
duce á todo."
paredes estaban cubiertas de azulejos, cada uuo de
Tal es, en efecto, lo que hizo y no sin éxito. De
los cuales ostentaba una florecilla, y ésta era un
él decían las gentes :-"Este muchacho tiene una adorno tan hermoso como la mejor tapicería. En
buena cabeza: es un hombre ca.paz y entendido, suma, era aquella una casa bonita ocupada por una
¡ lástima que no produzca nada!" Pero en rigor pareja dichosa. En el frontis flotaba la bandera del
de verdad, si le consideraban es por&lt;¡ue no produ-

Gr&amp;l. D. ltariano Eacobe4o.

Los nombres &lt;le los militares
.
Usta. anterior, no sin motivo los que :·onbc1:ro h.1
pues fueron Yalientes
t l he,~o:-i pu!Jl1cadn
en re os ral,cntcs ,
eladera mente inmaculados sob. .. ,
~ J rnrfuerzo a.(m al mu
.·-'
iepa~aion en su cscloti aquellos que : ~~tuota, q~e demostnll'on toen 1021 momentos
ªq~~e~:af cad::eron, pri~i?ner·os
co t. l
en rnn a ~u PHtria
u I a, os atentados de "nobl i,
_~ .. · '· ,
mie.mbro.s miserables de t 1
~ amb1c-rosos v
queritlo sacrificn á._ la
_1~arti do que hubier/t
1
or satisf.-.r=r ,.-,,.,.
~ acion. ta.~ta lo 1íltimo,
P
...~....
egoismos.

rnoo.

PrPslden~!i A:f~RES QUINTANA ROO
Chilpancfngo. p
er Con,s rero Nacional J'eunid
El mejor retrato que se 00
o en
trl,clo, es el que exfste en 18°Aoceddel esclarecfdo """'
s un busto
ca emla de B lJ
.,..años de Sil vldilf repreeenta al pair~o en leos',!,Artes.
•
u timo!i

•

gremio, y. cuando los mancebos y aprendices pasaban por delante, gritaban : "Viva nuestro buen
maestro!'' Ya lo véis: ést~ llegó á ser algo.
El tercer hermano, después de haber pasado
su aprendisaje de carpintero, de,apués de haber llevad~gor:ray desempeñado los encargos de los man~
cebos, entTó, conforme ha bia previsto, en 1a. Academia de BeJlas Artes y obtuvo el título de arquitecto. Desde entonces siempre que le escribían,
ponían en el soLre: "Al Excelentísimo é Ilnstl'ísimo Sr. D ....
~i la calle &lt;1ue euifkó el albañil le reportó á
este una casa propia, ésta calle recibió el nombre
del tercer hermano, pues la Il1ejOT casa. de 1a misma le perte~ecía . Nadie negará que es una gran
cosa _llevar titulas antes del nombre. Se casó con
una dama de alto rango y sus hijos fueron consideratlos como nobles. Después de haber fallecido
su no_mbre continuó figurando á la entrada y
la salida ele la calle y todo el mundo lo pronunciaba. Este sí que llegó á ser algo.
En cuanto ul cuarto hermano el hombre de o-e- que prete:1&lt;lía e!·e,1~· un. estilo
' nuevo y origi"
n10
nal ,Y ,~dornar l?s ed1fic10s con un último piso que
deb1a mmo_rtalrn~rle, no pudo obtener su objeto.
Al contrar10, mientras construía esta habitación
_&lt;le n~1~va forma, cayóse y se rompió la nuca. Pero
le hrcieron un magnífico elüierro con músjca y
banderas, y las calles por dond,e pasó el féretro
se alfombraron de flores y juncos. J\mto á su tmnba, pronunciáron~e tTes oraciones fúnebres, á cual
mas extensas, y el periódico salió orlado. No le faltaba más que la vlcla pa.ra poder apreciar el valor
de estos obseq nios póstumos, él, que ante todo y
sobre, to,lo gus_taba que se hablase de su persona .
Por fin le cled1carou un monumento funerario y
esto ya f ué algo.
'
Muertos los cuatro hermanos no quedaba más
que el quinto, el gran hablad;,; y éste estaba
eonst_a,n¡temeute :en earácte11, ¡mes la principa~
cuestwn era para él c1ecir siempre la última palabra. Con;1orme hemos indicado antes, se granjeó la
reputac10n ,&lt;le homb1·e entendido y capaz, por más
q-y.e 110 hama otra cosa que glosar las obrn,s ao-enas.
- "Es una gran ca be za," decian
' comunrnente
" · pero ¿llegó á ser algo?
'
So_nó su hora _Postrera, murió y se pTesentó á
las puertas del Cielo, por las cuales las almas cn~1-an siempre ele dos en dos. 0.isualmente esperaba
a Ja puerta un alma deseosa de entrar · ésta no era
otra que la. de }largarita, la pobre du;ña de la ba-·
rraca del dfr¡ue.
-"Es ve~·dad un contraste sorprendente, pensó
el parlancb1~1, que yo deba presentarme junto con
esta -alma nuserable. ¿ Qujéu sois vos buena 1nujer
para solicita r la entrada en la glori~?"'
'
La pobre vieja bajó la frente con hum iltlacl,
pensando que quien le dirigía esta pregunta era
por lo _menos San Pedro.-"No soy más que una
pobrecita, sola y sin familia, conltestó. LJa.mála ,vie,ja ;\Iargar\ta de la cabaña del dique,
- Esta. bien, ¿ y que habéis hecho en el mundo de bueno y útil, durante vuestra vida?
-"En verdad que no sé cómo expresarlo. ~o,
yo no he hecho nada paTa. que se me franquee la
entrada; y será para mí una gracia inmeu~a. si
me dejan deslizar inadvertida en el paraíso."
-ª¿Y cómo ha siclo que habéis dejado el mu nLlo ?" le preguntó con el deseo de hablar y distraerse un poco, pues empezaba á fastidiarse de la
larga espera que antes de abrirle le imponían .
-"Cómo he sal-ido del mundo casi no sé decirlo. Dura11te mis últimos años me rnntía muy enferma y estaba en la mayor miseria. De súbito me
arrastré fuera del lecho, me sobrecoo-ió
un frío
0
glacial, y esto debió matarme.
''Vuestra grandeza recordará sin duda cuán rigoroso ha sido el último invierno : afortunadamente he dejado de sufrirlo. Dt1rante algunos día.s no
htzo viento; pero el frío se dejaba sentir á m{is
v mejor, y basta allí donde podía abarcar la vista,
el mar estaba cubierto de una capa de hielo.
ªLas gent~s ~e la ci~dad fueron á pasear por
esta superficie hsa y umda: los unos corrían meticlos en s-endos trineos, bailaban los otros bajo
hermsos entoldados, y algunos, en fin, b€ regalaban
en las mesas de bebida, instaladas sobre el hielo.
Desde mi pobre vivienda en que estaba sumida
escuchaba los sonidos de la música, los !!ritos d;
alegría y el bullicio de la muchedumbre. "
''El jolgorio se prolongó hasta entrada la noche:
sal ió la luna, y aunque era muy bella, observé que

á

ba~;

�EL MUNDO ILUSTRA.DO

no tenía todo el brillo de costumbre. Desde mi
cuarto dominaha el mar y el horizonte, y noté además que -e n el mismo sitio que ocupaba en el espacio surgió una blanca nubecilla, que ofrecía un
aspecto algo extraño. La examiné con atcnc.ión, y
ví en ella como un punto negro que iba creciendo,
creciendo siempre. No quise saber más: soy vieja
y tengo experiencia, y aunque rarísimas veces se
~ prc:-:enta esa señal que es un mal presagio, la conocía bien. y me estremecí.
"Dos veces había notado lo mismo, y las dos
una nube igual trajo una espantosa tempestad. y
una alta marea, que á la sazón amenazaba tragarse
á todas aquellas gentea pillándolas desprevenidas,
divirtiéndose, cantando y bebiendo, llenas de aleg1·ía .•l óvenes y viejos, toda la población permanecía rnbre el hielo. ¿ Quién les advertida?¿ Alguno
de aqncllos desgracia.el.os llegaría á observar ]a terrible nubecilla, y comprendería lo que presagiaba?
"J◄:sto es lo que yo me preguntaba, llena de angustia, y sentía en mí una animación y unas fuerzas desconocidas desde mucho tiempo. Vivamente
impresionada logré saltar del lecho y llegarme á
la ventana, no pudiendo pasar de allí porque me
faltó el aliento.

descargas parecidas á cañonazos: luego subió la
marea, levantó el hielo y lo quebró en mil pedazos.
Pero ya aIJí no había nadie, todos estaban eu el
dique: yo acababtt de salvarles.
.
"fl terror, los extraordinarios esfuerzos que luce y el frío glacial que se apoderó de mí acabaron
mi triste existencia, y así he llegado hasta las
puertas del cielo. He oído decir qu e algunas veces
se abren para las pobres criaturas como yo. Carezco de abrigo, mi hogar ya. uo existe. ¿}Ie Tecibirán ?"
Apenas acababa de pronunciar estas y palabras,
se abrieron de par en par las puertas del paraíso, y
un áugel introdujo en la gloria á la pobre anciana,
quién dejó caer una brizna de paja, procedente del
lecho que había abandonado al pegar fuego en él.
La paja se. tr()('Ó en oro puro, creció rápidamente
y echó ramas, hojas y Jfores, pasando á ser un á1·hol de oro el más espléndido.
-"Y a lo ves, dijo el ángel al hablador; esto es
Jo que ha traído ]a anciana. Y tú¿ qué tJ-aes? Nada, hien Jo sé : en toda tu vida haz producido nada;
ni un mal ladrillo. ¡ Si á lo menw pudises volver
á tierra para hacer uno! Saldría mal fonnado, lo
sé; pero esto sería cuando menos una prueba de
buena voluntad, y la buena voluntad es algo. Desgraciadamente es ya ünposib!e, y yo no puedo
hacer 11ada. por tí."
Entonces la hondadosa vieja de la cahaúa del
dique rogó por él al ángel.
-''He de advertir, exclamó, que fué su herma110 el que me proporcionó los ladrillos y los restos
con que pude fabricar mi choza. ¡ Oh qué gran favor me hizo, pobre de mí!¿ No podrían darse todos
estos trozos por el ladrillo que dehería haber confeccionado? Uonozoo que este sería un o.eta de favor y de clemencia, ¿ pero 110 es éste el Jugar donde
se dispensan todas las gracias?''
_HYa 1o ves 1. dijo e1 ángel, el más humilde de
tus herma11os, aquel á quie11 tú querías menos que
á los demás y cuyo honroso o.licio te inspiraba tanto desdén, había de ser el que te franqueara las
puertas de la gloria. Merced á él no te rchazaremos, podrás permanecer aquí, junto á la puerta,
meditando sobre el empleo que has dado á tu vida
terrestre y buscando la. manera de reparar tus
fa.Itas. De todos modos no entrarás en el cielo
hasta que encuentres algo que hacer valer, algo
que compense tu desnudez."
-"Lo que acaba de clecil', podía haberlo expresado con alguna mayor elocuencia," pensó el hablador; pero guardó para sus adentros esta observación, y ooto por pa.rte de un crítico ya era
algo.

~,L

Domingo 6 de Mayo de 1900.

Domingo G de Mayo de 19011.

Fábrica JYacional de j)ó/vora en Sanfa Fe.

" A.U BEVOIB," por Corbinea.u.

El Cardenal Luis, Marqués de Canossa.

=

Con pocos días de diferencia ha.u muerto lo,
Cardenales 'rromuetta, Jacobini y de Canossa, reduciéndose á 58 el número actual de los miembroo
del Sacro Colegio que, conforme á ritual, se ha de
comJJoner de 70 Cardenales.
El último de los Cardenales muertos era de•cendiente de aquella célebre Coudes-a Matilde de
'roscana, que ayudó con Jas arruas en la mano al
gran Papa Gregario VIII Hildebrando, y que, al
morir, incorporó por testamento sus Estados á.

FABBICÁ DE PÓLVOBA.-•Vish general.

noceda 5e enamoró perdidamente ~- casó con ella.
Ingr~só el Marqués Ll_1is á. ~a l:?mpañía. de Jesús dedicándose con ahrnc:o &lt;l cuidar de los enfer~os más peligro~o::-:. hasta que Pio IX lo hizo
Obispo de Kerona en 18G2 y Cardenal en 1877. ,
Aun en la aucianidad el Cardenal no llegó a
abandonar lo3 ejericicios caballere~cos. Seguía
siendo apasionado c:f1za&lt;lor y ~in e~fuerzo corría el
ciervo durante seis \' 1n;ís horas. El Cardenal
Marqués de CamOS!-a; deja una fortuna muy ~nsiderable, y ha ~ido amargamente llorado en Verana y~n €1 Vati c'&lt;mo.

FÁBRICA NACIONAL DE PÓLVORA.
&lt;:&gt;O&lt;:&gt;

"SOLOS".---"AU REVOIR."
'·,\ uri los postigos y ví á la muchedumbre conicndo y saltando por el hielo. ¡ Qué de hermosas
ha¡Hleras flotaban al aire por todas pai·tes! Do:; muchachos gritaban y daban hurras entusiastas; los criados y criadas bailaban formando
Tueda. y cantando. rrodos se di vertían, y no pensal,an en otra cosa. Y con todo la nubecilla Manca &lt;·on el punto negro .. ..
·'¡ .\h! grité con todas mis fuerzas, y nadie me
oyó: se encontraban demasiado lejos. La tormenta
c~taba á punto de estallar, el hielo ·sacudido por
rl mar iba á quehrarse, y todos, todos estaban
frremisiblemente perdidos: nadie podía salvarles.
··Grité de n nevo, y lo mismo que antes, no me
oyeron. Ir á ellos no podía. ¿ Qué hacer JJara volver Ie-~ ú tierra?
·
"}:J. hnen Djos me inspiró una idea, la de pegar
:fuego ú mi lecho é incendiar mi Larra.ca antes que
11crrnitir que pereciera miserahlernente aquel gran
11ú111c1·0 de perso11a~. l)use manos á la obra, siu
pcr,lcr momento, y empezaron á eleYarse las rojas
]lanrns, siendo para aquellas gentes como un faro
que las advertía. Pas.é la puerta y rne caí en el suelo, i-iu poder dar un paso más; mis fuerzas se
hahí,m agotado. En tanto el fuego salía por el techo y por todas las aberturas de la casa, y las len:
guas que formaban las llamas se iban acercando a
mí como si quisieran lamerme.
"Las gentes que andaban por el hielo se aJJercibicron del incendio, y todos, sin excepción, se precipitaron hacia la barraca, ansiosos de salvará un
sér ]¡ u mano que creían expuesto á morir abrasado. Xi uno solo dejó de precipitarse hacia el dique. Yo oía distintamente el rumor de sus pasos;
y casi al mismo tiempo retumbó en el aire un forin idahle estrépito, compuesto de rumores sordos y

=

En los salones parisienses donde se rinde verdadero eulto al arte pictórico, están llamando la
atención los dos cuadros que reproduC'imos en este
número, y que no l)ecesitamos elogiar: la expresión
del anciano que guarda el do'lor en lo más recóndito del alma y ,leposita un beso en la frente del
nietecito huérfano y de la muj er que al despedirse
ofrece en su sonrisa que ha ele volver, no necesitan
elogio : basta contemplarlos un instante.

&amp;OLOS, por Broulhony .

MUNDO ILUSTRADO

los de la iglesia, granjeándose asi un eterno agra•
decimiento que tuvo una curiosa manifüstacióu
quinientos años después de la muerte ele la Coudesa: el Papa Urbano VIII Barberini hizo robar
de Mantua los restos de la bienhechora del Papado, para darles definitiva sepultura en la Basílica
de San Pedro.
La raza de la condesa se perpetuó en familias
patricias de Vcrona, que usan en su escudo un
gran perro Llaneo con un hueso en el hocico, sobre
campo rojo.
A una de esa.; familias pertenecía el Cardenal
de ~anossa, cuyo retrato damos, y que acaba de
morll'.
Nació el marqués Luis de Canossa el 20 de
Abril de 1809 y muy joven ingresó á un re&lt;&gt;i0
miento de dragone"s austriacos, hasta obtener el
grado de Tcnieute. El Marqués de Canossa gozaba
fama de ser el mejor jinete, el más hábil tirador
y el caballero más rico del regimiento. A los 28
años de edad, un pesar de su corazón le indujo á
trocar el hrillante nniforme por la austera sotana; fué un pesar de amor azás curioso: enamoróse de una noble daroa y encargó á sn padre que
se la pidiese en matrimonio, pero el padre, al co-

-

Este edificio se halla situado c-erca del pueblo
de Santa li'e, distant~tres leguas Je_ .México, y
su i~talación se hizo por decreto del ano de 1838,
habilfndo-oo fab ri cado por algún tiempo toda clase de pólvoras, tanto pan1 el Gobierno como para vender á particulares.
.
En el año &lt;l.e 1847 el Gobierno mandó destnur
la maqujnaria y herramienta de la. Fábrica para
que no la aprovecharan los. an:enc~n?s que en
esa. época invadieron el Terntor10 ~ac10naJ~ Con
este motivo quedó abandonada h~sta el ano de
1860, en que fué vcndi(~a, á part1cu]a~es! _rescatándola en 1865 el Gobierno ele Ma.xnn1hano ~
volviendo á poder del Gobierno Republicano a
la caída del Imperio.
.
En el año de 187:3 comenzó ~ repararse el ed1ficio y á construir;;e talle.res~ cárca}~os, rueda3
hidrá.ulicas, hornos, una clumeuca y n 1~3t~]ar .t,oda la maquinaria. necesaria. para la fabr1cic1011
de pólvora.
: 1' 1 f l .·
Algunos años des1rnés f:? comenzo ( ic rn ~ )~ 1cación y se 1}1'esentaro11 d1Yersas cla;es de pohor: ~n varia~ Exposil:iones tle .10~ J&lt;.stado.:; de
República, obteniendo la Lí);{1ca en toda ella,
premios y mencio_nes honon cas., .
·. .~
Cuenta con Yanas Casa-matas a rnmedrnc10~1e-:,
del establecimiento pan1 alm~ce111.u: en ella~ toda
la pólvora fabricada, y contigua a ellas un pequeño cuartel para. aloi,u· un destac~menlo. ,.,
rn.~-b·én se con.str11vo en este cuartel 1m lo(,.l
Hwu '
'
..
.
l 1 ] t
ero
á propósito en el &lt;1.ue se han rn2, a a.e_º. r:s . :
nógrafos. y Yarios rnstn111rnntos y aparnto::i elec
tro-bal ísticos.
. .
- c ,
rranto los fo.l1eres de la Fabnca como 1a::i a~a-

matas, y el cuartel están ligados entre si_ por
una vía férrea sistema Decauville, y por lmeas
telefónicas. La' longitud de esta vía es de 2,150
metros, pero aumentará dentro de poc?·
Se han elaborado diversos escantillones de
pólvora sin humo, y los r~sultado~ que se han
obtenido han sido muy sat1Sfactor10s.
.
Actualmente es Director de este establecimiento el Teniente Coronel de la Plana 1fayor
Facultativa Enrique :Mondragón.
La. Fábrica de Pólvora ha obtenido grandes
adelantos en los dos últimos años en que se han
aumentado sus elementos. ·
La construcción d-e Casa-matas enterradas es 1ma
mejora de importancia, que pondrá al e~tablecimiento á la altura de algunos del extranJero.
Se ha registrado en diversas épocas incendios

formidables . El último ocurrió hace poco menos de tres años, ocasi-0nanclo diver3as víctimas.
Las precauciones se han redoblado desde entonces y es digna de llamar la atención la extraordinaria vigilancia que se ejerce.
La fábrica ofrece una vista hermosa, con sus
grandes patios, sus corredores, su jardin! sus amplios departamentos y sus elevadas chimeneas.
Bañando los muros del frente pasa en tiempo
de lluvias un arroyo, que es como la línea divisqrja
entre el edificio y la rampa del camino. Cerca
de la Fábrica se halla el Bosque de Santa l&lt;e, un
sitio pintoresco, á donde con frecuencia se oTganizan fiestas campestres. A esto se debe q ne eo_11
la afluencia de visitantes en el Bosque, la Fabrica de Pólvora sea entre ]os establecimientos
de construcción militar el más conocido.

1::

FÁBRICA. DE PÓL VOJr.A..---Pa.tio p:tinc ipal.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 6 de Mayo de 1900.

tL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO I--NÚM. 19

MÉXICO, MAYO 13 DE 1900.

~irector; Lic. BA.r.A.EL BEYES SPfJTDOLA. .

•

LA PARTIDA PARA LA GUERRA.

8UBSCRIPc:IO?t' XIIN8UA.L FORA?f~ 11.8.
!DBH IDBK EN L&amp; CAPl'l'.A.L, 9:L.215

Gerente: A.Jr'l'O:B'lO CVTÜ

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95281">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95283">
              <text>1900</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95284">
              <text>7</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95285">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95286">
              <text>18</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95287">
              <text>Mayo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95288">
              <text>6</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95305">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95282">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 1, No 18, Mayo 6</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95289">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95290">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95291">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95292">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95293">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95294">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95295">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95296">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95297">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95298">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95299">
                <text>1900-05-06</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95300">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95301">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95302">
                <text>2017580</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95303">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95304">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95306">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95307">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95308">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="1680">
        <name>Batalla del 5 de Mayo</name>
      </tag>
      <tag tagId="1682">
        <name>Cardenal Luis Marqués de Canossa</name>
      </tag>
      <tag tagId="1677">
        <name>Coronel Villebois-Mareuil</name>
      </tag>
      <tag tagId="1681">
        <name>Julio Fabre</name>
      </tag>
      <tag tagId="1676">
        <name>Nupcias de águilas</name>
      </tag>
      <tag tagId="1679">
        <name>Palacio de Justicia del Ramo Penal</name>
      </tag>
      <tag tagId="1678">
        <name>Sévres</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3649" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2289">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3649/El_Mundo_Ilustrado._1900._Ano_7._Tomo_1._No._19._Mayo_13..ocr.pdf</src>
        <authentication>36b2182c70375b79b566e2286b5c6565</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117469">
                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 6 de Mayo de 1900.

tL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO I--NÚM. 19

MÉXICO, MAYO 13 DE 1900.

~irector; Lic. BA.r.A.EL BEYES SPfJTDOLA. .

•

LA PARTIDA PARA LA GUERRA.

8UBSCRIPc:IO?t' XIIN8UA.L FORA?f~ 11.8.
!DBH IDBK EN L&amp; CAPl'l'.A.L, 9:L.215

Gerente: A.Jr'l'O:B'lO CVTÜ

�Domingo 13 de Mayo de lV00.

EL MUNDO ILUSTRADO

~r:JrtJJl~il@li \1111

,~,:i~,lil !~~

~~11!!)

1, .-Rudyard Kipling y el ejército inglés.
2.---Francisca- José en Berlln;
la Triple Alianza.
3.--Las elecc iones en Parla.

1.-Kipling-, el admirable novelista de la vida
i nglesa en la Inilia, el duro _v mediano poeta de la
mrada venganza de Inglaterra contra los bóeros.
a~b~ de d~~~mbai·car en el Cabo; piensa, sin duda,
as1st~r al sitio ele Pretoria; va. á ser el Homero de
la ~hada transvalense. Cierto, nadie como él ha extrrudo una clara y luminosa vena de poesía del lodo moral, de la vida baja y furiosamente bestial
Y prosaica del soldado inglés e,n. la India, machacando crá~eos ,de afghanes en las montañas' en .tiempo
de gue.Lra o pasando los largos meses del calor en
~as cavernas ~costados. Ítunan&lt;lo, bebiendo, h 1•uol~uiente ebr~os de fatiga, d.-: ::iudor, de fastidio in~mto .... . Estos so_n Jos momentos que los
rngleses han conocido en la espantosa temperatura cálida de Septiembre á Enero en
el Nat~l y ''. orillas del Moder y del Orange:
no h~bta. mns que una fljferencia, pero extraordmaria: no había fastidio posible· los
ataques á los "Kopjes" fulminados por el 'sol y
por los ''Maus¡.:ers" de los boers, suprimían el tédio.
Estos blondos britanos ó irlandeses, á pesar de
la patna negra qne el sol deposita sobre su cútis
lácteo en los paralelos índicos, se vuelven literalmente loc~s con el calor y Kipling cita algunos
c~os hornbles de enagenación homicida no segmdos del manicomio como debía ser, si~o ele la
horca, porque al soldado inglés delincuente no
se le !us1la, se le cuelga.
Qmero c?nt_ar, siguiendo á un reproductor de
Rndya:(~ ~plm,K, un curioso episodio de la vida
?el, 0~1cial mgles en la. In&lt;lin que revela el odio
mgemto por los rusos.

Er?- Dirkovitch :1!1 oficial de cosacos que había
deJado f.:H compa_rna, su "s~-onia" en Mers problablementc y llegaba muy bien recomendado y con
muy buen equipaje, entorchados y condecoraciones á un~ :pequeña. ciudad frontera en que estaba
de [f,llarrnc1ón el regimie11ito de los "húsares blancos. Este cosaco p~a. ser un espía, pero era de
s~guF.o un ~ér supel'lor; he aqui la prueba: había
,ido 1mpos1ble al regimiento irlanclés del "Bláck
'r.yrone"e!Il
bo
rrac
lrn rlo con whisky y miel, aguardiente caliente y otros menjurges, mezcla suprema con que el regimiento negro compone sus refrescos.
Los húsare.::. pusieron á disposición del ruso su
d_rnmpagne &lt;le marca especial, su "porto" extraordmano y un aguardiente célebre comprado por uno
de los coroneles del regimiento, poco después de
Wat~rloo .. El cosaco bebió furiosamente y permanec10 1mpav1do hablando de sus ªgloriosos" camaradas y herm~nos los húsares y del gran porvemr reserva~o a los esfuerzos combinados de Inofate~ra y Rusia .en Asia. Y aq1ú una reflexión de
pling; '~el Asia. no será civilizada según los métod?s. occidentales; es demasiado vasta, demasiado
v1e¡a, se ha e:ntregado esta beldad aut.igua á demasiados conqmstadores cuyas huel1as conserva para
poder gustar nunca las delicias de la escuela ~lominrnal y para enseñarse á votar, á no ser que las cédulas electorales sean hojas c1e sable."
Muy bien dic~o, y aquí otra reflexión del infrascrito: si algun pueblo puede hallar la forma
en que la civil~zación occidental, puramente externa hoy en Asia, llegu;' á se1· interna en el pueblo
ru.s,o,_ por la se~mlla razon de que es casi un pueblo
as:abco em:opeizado (¿ qué decís del vocablo?) Todo,s sabemos que geográficamente Europa no es
mas _que la punta occidental del Asia; que la civilizac1on europea no_es, probablemente, otra cosa que
la cultura del AS!a prehistórica acomodándose al
meilio europeo y yo no veo por qué ....
Pero volvamos al caballero DirkoYitch · estamos
en el salón del "mess" de los húsares de~orado de
:i,ingníficas vajillas de plata, de band¿ras desgarra-

fil_

das, cargada la mesa de rosas y candelabros y colgados en la,; paredes, tapizadas de gloriosos trofeos de caza, los retratos de los oficiales muerto,;.
Era. un regimiento tranquilo aquel. Para combatir el "~pleen" colectivo se entregaba al "polo''
Y en este Juego acababa de vencerá un recrim.iento
indígena de caballería, los "luxhkar'' ía1ioso hasta entonces, por su habilidad en este "sport."
· ~ran banquete aquel: concurriría á los postres
el Jefe del cuerpo derrotado; los servidores indígenas, v08tidos de muselina bla11ca, e5taban de
pié detrás ele las sillas de sus amos, vestido-: de
orro y escarlata á pe&amp;ar de t-er húsares blanco:;.
Derrepente cesó la música, la,."! esnuelas chocaron
todoo so pusieron de pie y resonó el primer"toast :';
"que Dios bendiga á la reina." Aquello era alao
~
as1• como e1 " sacramento" del "mess.'' Entró con
su espléndido turbante azo! el pdncipe jefe de los
vencidos al polo:. y presentó su sable por el puño
a~ coronel en sénal de que se confesa.ha. vencido;
h1.zo al~unas fieras alu:;iones aJ peligroso ru~o, que
D1rkov1tch D? o_yó absorto en su aguardiente.
Luego un mctdente: lo5 soldado:; introducen á
uno 9-uc fill:claba rondando, algún ladrón de
ca.rabmas, sm duda.. No, era un blanco hablaba
u.na especie de inglés y al ver á Dirkovitch
tiembla; Dirkovitch, despierta de su borrachera
ve á aquel hombro, cuyo cuello com-erva }as ho~
rribles cicatrices del "Knnt," el láti&lt;ro histórico dé
los ruso~, lo interroga y ref;sÚ.lta .... que era un húsar .blanco, hecho prisionero y que no había siclo
canJ~aclo, y al cabo de muchos a.ños había lo2Ta.&lt;lo
evadirse. Estupefactos los húsarei&lt;. buscan 1:s listas de~ re~imicnto y encuentran el nombre de
aquel rníeliz, que ya casi no tenía conciencüi. de sí
mismo ....
Dir~ovitch prrt.cndc explicar: fué sin duela
~ accidente .... Po_r lo dem{t~. añade. el Tsar me
1111porta ~rn comino . .. J'ero e 1 Eslavo, en el F.alavo,
en ese H hay que creer. Somos setenta millonP~
de personas que nada hemos hecho todavía .... Y
golpeando la mesa "oidlo bjen. pueblos viejos oidlo, nada hemos rcaJizado. tenemos que h~cer
Tl'!ucho, todo, y lo haremos." Y mostrando fil evadido, "ved, arladjó, fué un accidente nadie se
acuerda de _él y miradlo ahora: ved lo' que es. Así
vosotros, mis hermanos de ai·mas tan soberbios tan
fuertes . ... Pero vosotros no volveréis nunca '
~et~,nta millon;s . ... _Desapareced, pueblo~· ~i·e~
JOS . . Y se cayo dormido, ebrio ... Partió al día
siguiente. ~n el estribo del wagón decía á los oficiales de husares: -Hasta lue&lt;to amigos volvere'
'
- euan do gqs té·1s, contestaronº todos
en' france's ·
"h
'· de vous rev01r."-¿Volverán
·
'
~ armes
á verse?'
S l.

2.-Espléndidas fiestas, de un carácter militar y
3;COmp~do, pero grand10so, han sido las de Berlm, dedicadas al mismo tiempo a.l joven heredero
de la corona imperiaJ, gue entra en su mayoría
de edad, y cuya, e&lt;lucación en conjunto ha sido
personalmente ilir1¡ida por Guillermo II (que es
un verdadero ~edagogo) y al viejo emperador de
Austrm:Hungna. Lo que ha rodeado estas fiestas e1mnentemente regfamentadas y mecánicas,
de ID;ª atmósfera profund~ente viv'az y popular,
no solo ha sido el pruner tibio sol de primavera
que a~aric1~~a _los renuevos de los tilos en "uuter
den lmden, _smo la profunda simpatia de que en
toda Alemama goza Francisco José, ~l viejo atri da
que ha atravesado el complicado drama político de
su tiempo, llevando en derredor de su cabeza
cana antes de la ancianidad, un resplandor lúo-n~
bre como el de loo héroes ele las tragedias esc¡~1il rnnas.
Hablan los cablegramas de su sere-nida&lt;l de ~n
bue~ humo,r, ~e su alegría chuante su ;isita ~ á
Berlm; esta bien; ya podemos figurarnos lo que
es eso. C~and-0 una vida está marcada por horas
de an¡¡ustia, como last" que subrayan de negro la ele
Francisco José, la a egría y el buen humor que el
temperamento elabora naturalmente, no son ~ino
contrastes_ crueles con el estado interior. Los grnndessufnmientossonanclas de ñeno que caen desde
nuestro barco al fondo del mar v agarran en un·1
, roe~ de dolor inconmovible; pueden el carácter ;,
el tiempo alargar la cadena y permitir al barco
avanzar y desplegar velas y flámulas; repcntina~ente la cad~na tira, el ancla llama. y el alma se
sic~te ~a cautiv:1- e~erna.. de las tristezas incurab1eíl.
._ Cual es la SJgruficae16n política de este viaje en

que los Ministros Goluchowski y Hodhedilohehau estado al habla constantemente? Yo no sé;.
si mis lectores saben algo, que me hagan favor de
decírmelo. Desde luego, es una demostración no
sólo al emperador, sino al imperio. Se ha ilicho
tanto, que á la muerte de Francisco José. el imperio se desmembraría y que los polacos do Galit-zia se unirían á los de la Polonia rusa (ya iban) y
los demás eslavos formarían un reino aparte frente
á frente de Hungría, y los alemanes del archiducado de Austria se a.uexarían al imperio de Hohenzolleru, que era bueno hacer esta mani:fcstal'ÍÓ11 de respeto al imperio tal como es, libre hasta
donde las necesidades de la "triplice" lo permitan,
y acaso en vía de crecimiento. Claro que es un
milagro de equilibrio este dualismo austro-hlmgaro, pero estos complicadísimos mecanismos de rel_oj marcan b~en ~aH horas por siglos enteros, cuando
comphca~10n~ á que daría lugar su clisgregac10~1, resulfarrnn cien veces peores que ]as (1ue•
constituyen su mqdo de ser actual.

!~

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 13 de Mayo de 1900.
ma; su más austera y más noble forma, porque la
anima la conciencia rígida del deber; pero es lo
que llamaríamos, si fuésemos comtistas, una institución "esUtica," uua institución de conservación de inmovilidad de orden, en suma. Cuando un
ejército gobierna un país, todas las energías se
concentran en la obediencia, en la disciplina, todo
el esfuerzo rn dirige hacia 1a guerra, hacia la destrucción; e-sto es inevitable; el imperio nunca es la
paz; dígalo la historia del gran iluso que proclamó hace medio siglo, lo contrario para ir de
Crimea á Italia, de Ifalia á 1féxico y de México
al Desastre.
El elemento civil e-s forzosamente el elemento
del trabaj0, de la ac-tivida.cl, d1:l progre~o . porque
flf'('f'FÜa ele la libertad para \;ivir, para moversr,
para anchir, para llegar y reempren&lt;ler el Nrnino; el elemento "dinático," dirian los contis.tas,
es el progreso. Bueno, peTo ambos son necesarios,
constituyen juntos el equilibrio que, eua11do es
perfecto, rc-sulta en su plena expansión de fuerza
intelectual, moml y fís:ca, un país normal.

No hay duda, Francia no es esto; dado el temperamento del gran pueblo y su espíritu constituído por las reliquias vivas de cincuenta g1=:neraciones de guerreros, el servicio obliga.torio y
la perpetua acción de los escrifores que exaltan
con un patriotismo más entusiasta acaso que perspicaz las indiscutidas glorias de la Francia militar, ·
y mantienen en el pueblo una especie de eb .d l!cióu perenne, un descontento infatigable de toda
marcha regulaJ.·, una esperanza incorregible en los
sal vado res y los mesías.
Hay motivo para pasmarse leyendo los programas de éste que se intitula el gran particlo nacional. M. Pablo Derolede es el campeón número
uno del cesa.rismo sin césar "no soy cesarista, dice.
porque no veo un César."-¡ Bah! lo más fácil
es fabricarlo; la máquina de qne se promete dicho
M. Pablo, la salv•ción de Francia (salvarla de
qué?)esel"Plebiscito" como quiel1 dice, la rnonedll
falsa del sufragio universal, la democracia no concentrada en oro, sino disuelta en centavos. Y al
Ple-bü;cito le pide la elección de un presidente, y el
1

voto de unas cuantas reformas en la constitución.
no todas insensatas, por casualidad, pero qU.e muy
bien pudiera hacerse sin necesidad del ''deus ex
machina" que Don Pablo llama la Revolución. ¿ Y
la. revolución para qué?¿ Pues acaso no puede reformarse la. constitución de otro modo que enarbolando una gran bandera en el centro ele un ejército pronuncia.do.
Hay que esperar que la gran c'.Ullpanada que
acaba de resonar en París, Uame al deber á todos
!Os republican~s y los agrupe estrechamente en
derredor de la bandera de la ley, ~ue es la de la
Patria. Nos vedaríamos, si estuviéramos en
Francia, de tomar parte en estos conflictos interiores, ¿qué tenemos qué hacer en Pasa agena? Pero
de:,cle aquí, cuanto decimos sólo puede tener un
c:1.rácter ,ahstractQ, ,por -expresarnos. ta.sí: vienie,
erróneamente qu'..zás, viene del amor por la libertad y la justicia.

Decíamos .en vía de crecimiento '· se habla ' e:nr

e l ec·to, e~,
l ciertos proyectos para th1r al ünperio
una fr.acc10n mayor de las costas del Adriático, 1a

.A.lbama, por ejemplo, de los límites con Montenegro hasta ]~piro; el puerto de Dun1zzo sería lo importante de esta adq~1is.ic.:ión, que no ha de ser riert~ porque lo rusos no consentirían en que q nedase
fü:-tencerradoel :Montenegro por los austriacoo pero
~uo c~n s.u sólo a.nuncio ha puesto de mal h1unor
a los 1~ahanos que se ven cogidos entre dos fue&amp;:º:-:, B1zerta y Durazzo. La. verdad es que los- iLali~nos no están ??n_tentoa. c~n su parte en la triple
a!rn~~a; w1 perwd1co que srnmpre le ha sido hostil, 11 ])fessa.g~ero," decía lrnce P?C0: "En e] pnnt~ en que estan las cosas y en vista del lenguaje
lnen clar~ de la prensa alemana, Italia conoce ya
el porverur que le está reservado desde Enero de
1904, cuando haya concluído la vigencia de los
tr~tados (?e cornerc1~ entre Italia, Alemania, Austria. y Srnza). Es evidente que ya para entonct.-s,
Italia se e~contrará en plena guerra mercantil con
sus dos ~iados. ¿Para qué nos ha servido hasta
hoy la triple-alianza? Tras tantos sacrificios noo
vem?s reduc~d~s ·;Ü papel del limón, que cuando
ha sido expr1m1do, sólo sirve para tirarlo" y ]ueg_o añade que "ha Uega.do el tiempo de pensa I' scnamen.te en 1ma alianza con Francia y Bi,:paña,
cuyo~ mter~ses son eomunes. "Esta alianz;1. dice,
n~ solo sel"l~ política, sino poderosamente OC'onóm1Ca.. Una l1ga aduanal latina desconcertaría rompletn.ment~ al ene~go. Fuera del interés de raza
que debena un1r a las tres hermanas latinas para
ponerlas en _estado de luchar por su conserrnC'ión."
" Mas ~o sol?, este P.criódico, sino los que &lt;·orno
La Tribuna, ha.n sido devotísimos de la nlianza
aJe~ana, se llaman á. decepción y engaño. ; Por·
que '.'¡ Re,, Humberto l¡rilla por su ausencia· en
Berlm? ¿ P_or qué si Italia ha ido á Vit,na. Aus!ria-Hungna ·DO ha venido "moralmente siquier3"
ª. Rom3:? exclama "La Tribuna," y estas exdamacwnes Je han ocasionado fuertes reprun·end· d
l
·ód·
.
as e
os per1 . IC?5 austriacos. ¿ Qué importa, contesta
el grau diano romauo, que Italia progrese, que la
conc~encia nac10naJ, llegue á su plenitud V nada.
nos
congreso"
ma' s 6 menos.
. ? ·rr na
" timportará
· t ,, un
.
~
en rev1s a qmso decir.
verd~d es que la cuestión económica
la
hoshhdad irreductibl_e entre austriacos é italiJnos
hace de la triple alianza una ent1"dad ab l t
me n t e f ac ¡·icia
. destinada á desaparecer.
• ' so u a-

L: .

3.~Lo que acaba ele pa~a.r en París' es rave ·
no so~~ pone en peligro, lo que es lameft~blc'
~~ra. ¿¡mgularmentc a.tr&lt;::vida, temerq.ri1 ]J1' l l~
ecusc,h e M . "'.aldech-Rousseau, á quien ante;.
d e· mue o se haTa. ¡ust1c·m, SUJO
· 1as mstituc:iones
m1sm_as (le !ran~rn. Una coalición de los elementos- I~voln.c10nar10s (nacionalistas anrquist
reacc10nanos)
ha triunfado
1 ' bl
as Y
b
.
, o·
d . e ca e no nos engarra., so re el partido republicauo "Na .
1·
mo'·
1
b
·
mona is. . es e nom re con que se disfraza "el .
nalisI?-~ ;" cuántos no tienen fe en las insti:-:ones. ?1vile:s, cuántos creen que una nació
na.c10n , s1 el ejército no o-obicrna por nedi:1º -~s
un
· r1.~mo
·· co1; el nombre
.-:i
m Odiuc
t dº(Te11e ia
de emperador
·a º.r. cónsul, ;_ que se YO? En ñn una bo' ' e
Cierto l · · ·¡
·
'
,a .
.l ' I~ eJe~·c1 o es una gran institución n·1e:10na en . rancrn., es .una forma de la nac10n
. , mis.'

1ª

La nueva Cordillera de los Andes.. --La Ciudad-Luz convertida en Ciudad-escombros.
El bombardeo.---Las grandezas del Caos.

París no envejece, ni retrograda, ni se afea; como Día.na de Poittiers conserva en la edad . sei1il
los frescos encantos d-e la juventud. rral parece
que el Sena llB'Ya en su corriente ag uas del Leteo
y aguas de Juvencio que todo lo ha.cen olvidar y
todo lo rej u v-e11eeen.
Desconfiaba terribl"emente d,e e:,ta segunda visita á la gran metrópoli; me temía que, menos deslumbrado v m1í, !;ere-no, mós viejo y más reflexivo,
u na segunda impresión viniera á borrar la primera; que uu análi~is- más imparcial me hiciera v~r
París menos gr,wde y menos bello y que, relativamente al menos, mi segundo viaje fuer!-1 un
desengaño. Hay, eu efecto, dos clases de belleza,
la de la. impreiiión y la del análisis; la que asalta
por sorpre::::a y la que pone sitio en regla; la que
,emana de lasens-ación y la que se impone porla conviC&lt;lión; la del telón de fondo y del diorama y la d~l
cuadro de maestro; y me temía que la de P,ar1s
fuera del pripl-er género, que hubiera preparado
1rna celada á m.i admiración y dado un "albazo"
á mi sentido crítico. Jii primer viaje fué una luna
de miel, todo sorpresas y encantos, y Uien pucliera
tranformarse en una de5ilución.
I..iejos· de. eso, si grande bello lo encontré hare diez años, más grande y más bello es y me paNce hoy. Por lo pronto tiene una grandeza extraña y semlsalrnje. EL tan cuco, tan acicalado, tan
p rendido de veinticinco alfileres, está hoy enmarañado, desfajado, ernpohado y sucio.
No es la coqueta dada. de cold cream y de polvo, rizada con caña, "chapeada" el~ color, con lun-Mes al "nitrato," entallada como una mano enguantada, bishirincla ~, peripuesta, sino la ama de
-ca.sa, la obrera desceñida y destrozada, que trabaja, trajina y prepara su casa, bruñendo aquí, barriendo allá, sacudiendo todo, colocando todo en
orden, para chu 11;i. gran fiesta, ó que remueve
útiles y materiales para. dar cima á un gran traba~T

jo.

1
El París de las calles harridaE ~· regadas está ho~
polvoroso )' enfangado; el París de las calzadas á
nivel, es hoy todo barrauoos y zanjones; en todas
las calles haY montones. de escombros, montañas
de residuos., framos desacloquinaclo~ en reparación;
fosos en vía de colmarse. Donde el "}[etropolitano" no ha abierto tajos que parecen barrancas ó
perforado túncloo como cavernas; el "Eléctrico"

ha levantado tenaplenes como trincheras y estaciones como fortalezas; lo que los tranvías no desempiedran lo demuelen las nuevas avenidas, y al
lado de las ruinas de lo antiguo se alzan los murallones de lo moderno. Los andamiages encubren
y enmascaran los monumentos; las cercas y barreras cortan, como trochas, el paso; el cable .eléctrico como culebra interminable se iza en postes, se
suspende de ganchos, trepa por los muros, s.e enn ·olla en las torres y columna'Ei, mina los cimientos,
penetra furtivamente en los subterráneos.
Por las calles "circulan," si así puede decirse,
pe:,adas y pintorescas carromatos, tira.dos poT
ocho y iliez caballos en fila; el que no lleva pesadas viguetas de hierro, carga monolitos gigantescos, y el que no acarrea fragmentos de cúpula ó
trozos de columna, transporta miembros Y torsos
de estatua ó "lotes" de frjso decor ativo; los hay
que son museos y los ha.y que son selvas ambulantes.
Al lado de barrios nuevos, flotrultes, hechos de
una pieza. y recién saJidos de las manos del arquitecto, se ven circunscripciones dev-astada.s, derruídas como por la acción de un terremoto.
Kada se- parece tanto á la destrucción corno la
construcción. Un monumento á medio Ie,·antar,
un edificio á medio construir, parecen rui1rn:,, y
todo lo que hoy PaJ.·ís levanta pa.rece que se está
"viniendo abajo."
Del lado de la Exposición, el aspecto es Je verdadera clevasta.ción. El piso está surcado como por
rodadas de baterías; lasestatuasá medio ar mar aparecen como m utila1la.s por proyectiles; hay brecha:,
en todas las empaliz-a.das como después de un asalto; una granizada de bombas- se ha aba.ti do ~obre
las bóveda:, agujerea.das y los techo.; perforados;
los armazones de palacios y pabellones, de hierro
negro ó dados de alquitrán preservador, par ecen lamidos por el fuego del incendio y ennegrecidos por
el humo de los disparos.
De noche, fogatas, á cuyo rededor se agrupan
sowbras; fanales que hacen señales eléctricas.; ccntinel-as que pasean junto á los portillos; za.padores
que remueven tierra; obreros que reparan cercas;
terraceros que cavan fosos y levantan terraplene¡::
golpear de martillos y rodar de carros; sihatos de
locomotoras que fingen llamadas de clarines; carros de ambula neja y secciones de la Crnz Roja;

puestos de 80C0rro y puestos de bomberos dau á
a.quello la apariencia. de un ca.mpamento recién ..
a.saltado; de una plaza fuerte recién bombardeada.
Es campo de trabajo y aparece campo de batal]a;
en el q1te flotan banderas y pabellones. De este caos
ha de &amp;ilir un mundo, y de ese hacinamiento informe han de surgir la. armonía y la grandeza, y así
como por la importancia de las ruinas se mide la
magnificencia de los viejos monumentos; de lo vasto, lo agreste y lo moru;truoso de este bosquejo se
infiere la grandeza y la hermosura de lo qtie será
la futura é in.comparable Exposición.
Ante la enormidad del esfuerzo impendido, ante
las colosales proporciones de la obra realizada, el
espectador queda atónito y mudo. Este último balance del _siglo da la medida de su grandeza y ofrece un activo colosal, á cuya acumulación han contribuído la ciencia, que es luz; el trabajo que es
fuerza; la economía, que es previsión y ctllculo ·
el crédito que es disponibilidad actual del futur~
~, la voluntacl humana creadora y la inteligencia
redentora.
El siglo XIX deja en París un inventario colosal de sus eonquisti1s y de sus progresos. fruto de
BUS luchas y de sus dolores, y al estudiarlo en
i-us pormenores, se adquiere la convicción de q11e
el nuootro es el siglo más grande de la historia ...
¿ De d?nde ha salido tanta maravilla; que ger·
Jne1: ha rncubado tanta grandeza; en qué nido ha
nacido y se ha robustecido esa águila caudal? Ya
Yeremos que ese prodigio ha nacido entre las hojas ele los libros en que se guarda el saber ~ en
las medias de lana en que se acumula el e-apita!.
Y será curioso estudiar, como lo haremos, &lt;1~
cuánta pequeñez, de cuanta miseria, de cuánto ridículo y de cuanta privación está hecha esa. o-rancleza. Será le&lt;!?ión provechos-a y útil, y a':~~'-~ así
aprendamos como se ·engrandecen los ,u~l-, 1::-.3 -v
cómo se abren paso los hombres á traVés &lt;le fovs
obstá.•;uios que la Na.turaleza y la Historia le, oponen al roso.

�Domingo 13 de Mayo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 13 de Mayo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

LA EXPOSICION DE FLORES

la bellísima. é importante colección
de palomas correo5) que exhibió el
niño Alfouw !caza) de esta capital.
EN OOYOAOAN
En las ca.jas &lt;le madera figuraron solamente trei.nta especies de las sesenta y siete que posee el niño Ieaz:1.
Se acaba de clausurar la ExposiEntre estas descuellan una parCJa
&lt;:ión de Flores, Pájaros y Peces que
de palomas colipavos y otra. de capuorganizaron los miembro:'! de la ~ochinas) que obtuvieron el primer
&lt;.:iedacl Anónima de Concursos de
premio) cada. una, en la E.xposiciún
Coyoacán. Fué la quinta de la S€rie
habida hace poco en el Palacio t!e
y Ja más bella, porque en ella se
Cristal de Londres. Hav también
expusieron los ejemplares más ricos
unas palo1nas llan1acla.s ;olteacloras,
,le nuestra flora, de la que ha perdulas cuales tienen la particulariditcl
n ,do tantos siglos y de la que hemos
de elevarse en línea recta por los a ilogrado aclimatar en nuestros jarres) y al llegar ú cierta altura, des- dines del Valle.
cender como una flecha hasta llegar
El Yasto local de ]as Expos:ciones,
al suelo. Otras hay que tienen ojo:;
,en Coyoactln, desaparecía cubierto
de fresa, y con este nombre se lc.i
J)O r millares de t iestos con plant.as
señala, por la semejanza que tiene
en flor. Los ind ígenas de Coyoacán,
el órgano visual con las fresas . En
San Angel y Xochimilco t rocaron
la misma colección ;:;e admiran unas
la soledad del cdweio en vergel perpalorn!lS de colores tornasolados, que
fuma do formando "parterres"y jarhinchan el buche de manera prod i:
dinc;,i, búcaros y figurillas artísticas
Acto de la. distribución de premios, presidido por la. Sra.. Luz A. de Gonzil.lez Cosio.
giosa hasta. el extremo de parec&lt;J r-_
y multicolores, que embalsamaban
les doble;:; en tama.üo. Entre los
~.d ambiente.
ejemplare:::; expneótos, hay palomas
que costaron fuerte;:; cautich1de:-:, y en sus raEn el primer salón, el que está á la entrada del
La Escuela Nacional de Agr:cultura obtuvo
z·as se pueden conocer las ingle;:;a:-:, las belgas, las
ccli.ficio, se coloc"ilron las figuras de ado rn o; en el también un primer premio por la exhibición ele
africanas, las romanas ,v las de fa lnclia Oriental.
J)atio principal se veían las graneles instalacione~ abonos qu ímicos, tierras propia.;:; para el cultivo de
Puede asegurarse que es l~ primera ex hibición de
d e Jos floricultores, en lotes perfectamente sepa- plantas exóticas, plantas de orna to y me&lt;licinales,
este género que ~e v-e en )if.éx:c•&gt;.
mdos y ord enados. En el segundo patio fueron co- instrumentos de hortaliza y aguas insecticidas. Rl
El día de los premios, acto ([lle se dignó presilocadas las caj,as en que se exhibieron h1s ave~ de lote ele este establecimiento fué u no de los mejor
dir la señora Luz Acoi--ta de Gonzálcz Cosío, ocu&lt;:orral y las palomas-correos. Va,mos á trata r· &lt;le &lt;lis.puestos por su adorno especial, que resaltó en1Tieron cente nares de vi sitantes de las mejores fadar Hgera idea de las variadas instalaciones flora- tre los demás.
milias de esta capital y de :--u:::; alrededores. J~l
les, en el orden en que fueron premiaJos sus proAl señor Balme) floricultor de esta capital, 5f' le
cuad ro que aparec.-e en uno de lo~ .fotograbados advietarios respectivos.
concedió también un primer premi o por su variaj untos, muestra á la ex presada ~eüora y á las s.e ñoda y hermosa colección ele phtntas de ornato y
útiles de jardinería exhibidas en un lote bien dispuesto y acondicionado, que permitió apreciar la
bondad de las plantas raras cultivadas en el Valle
de México.
El señor Jesús Kájera, Yecino de CoyoacáH, expuf:io una. colección rle bugambiJ ias é ingertos. Vid al Xájera expuso varias planta~ de ornato, lo rni'::imo que Andrés Ram írez y l\[artín y Angel Montes
de Oca, quienes obtuvieron premio~.
J~n aves de corral fué el señor Ingenie ro Jo~é O.
ele la l ,ama, quien obtuvo el ernrn premio, por :,'.:U
lote de gallinas de ·las mejore$ rnza:-;, habiendo -figurado solamente unas cua renta. .Y cuatro, muchas
de las cuales no son conocidas en e¡.:ta capital.
.Animales hay, de los que exhibió el ~eii.o r ele la
Lama., que importan una cons,idorable c1ntidaU
de &lt;linero, por su belleza·" ot ras cualidades.
El Instituto l\[édico Xacional, e1wió al ConcurFO
Instalación del Sr. La.uro .a.r111correta.
una colección de cactus medicinales, de los cuales
!'renta del cenador r11st1co y grupo de Cacteas.

=

Los Sefi".l res Pelipl!I y lllliguel Iturbe, montando respectiva.mente sus cabal los ''Snowstorm" y ''Chula.••

LAS CARRERAS DE PERALVILLO.

=

De manera lenta, pero segura, se han venido
implantando eutre nosotros las costumbres de los
europeos, las que tietieu las cl:i.ses más refinadas
de las grandes capitales, como París, Berlín y LonU.res. 1-Iaee algunos años eran desconocidas entre
nowt.ros las carreras de caballos., -tal como se conocen ahora; las pistas se improvisaban en un, momento dado, y sobre ellas corrían los caballos sin
reglas, e.in fas condiciones que norman esa división
pecnliarísima de los civilizados, cualesquiera que
fuesen su peso, su edad y su talla.
F,l Jockey Club de esta capital trajo á México
1a diver~ión de las carreras, que por mucho tiempo
permaneció como exótica.; fundó su hipódromo, ,Y
llamó á los afectos al "sport;" se formaron enton ces e-aballe-rizas y se importaron caballos de gran
valor, descendientes de al gunos que habían corrido con éxito en las pistas de Londres, París y Oakland; Yinieron los jockies y tu vimos OC'.1.sión de
aOmira r la potencia que tienen los animales más
queridos del hombre y de saber que corren como
el viento. estimulados más que por el azote u.e los
ginetes, por la sangre pura que circula en sus ve-

nas, y que los impulsa á correr, siempre á correr.
Más tarde se :fundó el hipódromo de la Inclianilla., del señor Coronel Pate, y en él vimos correr
anÜ1)aJes también "pur sang ;" capitalistas de esta
ciuda1l c-11hraron empeño por tener en ~ns calnihrizas cafo!IIOs ex&lt;~elentes y lo consiguieron. H a sido, pnes) cuestión de tiempo, aclimatar entre nosotros el "sport') más afamado de Europa, -:,r nuestro público posee ahora conocimientos sobre la
materia.
Pasa.ron las carreras de la temporada ele P rimavera, la.,· que organizó el Jockey Club de la ciudad
de México: puede decirse que han sido las mejorei5
&lt;¡ne ha habido en la pista de Peralvillo. Cuando
a.pareció en la pista "Snowstorm/' propiedad del
joven Don Felipe !turbe, todos los sportman predijeron que ganaría la apuesta, como sucedió; el animal midió sn.c:; fuerzas con las de otros que se conocían bien eutre los ponies; en su primera carrera. sacó una gran ventaja á sus competidores y
afianzó la fama de que venía precedida. Pudo el señor Itnrlm saborea r de antemano los goc'es del
triunfo. pcuque &amp;abía que el animal que corrió personalmeute e~ de fac ultades. En el domingo siguiente, segundo y último de la temporada. salió á
la arena ]a. yegua "Chula," propiedad del joYen

Fot. Schlattman Hnos.

Miguel Itui'be. La apostura del noble bruto dió
á conocer desde luego sus facultades de excelente
corredora, pudiendo figurar más que en las "Pony
raees," en las de caballos grandes. De un color
obscuro, se divisaba perfectamente á través de la
dista11cia que mediaba entre la.~ tribunas y la línea
ile arranque; cuando el juez de partida dió la señal, todos vimos que "Chula" quedaba muy a.tras
de los demás ponies, que también fueron montados por sus respectivos dueños. Algunos llegaron á
clesconJiar de que el señor Itnrbe, Don Miguel, no
pudiera competir con sus contrarios; pero á los
veinticinco metros, "Chula" recuperú el terreno
perdido y empezó á aventajar á los demás caballos; los ginetes que montaban éstos hicieron esfuerzos desesperados por caminar sfompre a.defante, pero no llegaron á conS€guirlo, pues que "Chula ., los dejó muy atnts, llevándose el premio principal, en medio de los aplausos nutridos de los millares de espectadores.
El grabado adjunto, (!ne hemos tomado ele uua
excelente fotografía de Shlattman Hermanos, representa á ·los jóvenes F elipe y 1Hguel Itnrbo
montando respectivamente á sus caballos "Snowstorm ., 'Y ªChula."

•

Al señor J. A. McDowel, propietari o del Jardín Botánico de Tacubaya, se le concedió el gran
premio, por su pITciosa colección de cáctea:-l,
araucarias, palmas, orqutcleas y otras plantas muy
finas, las cuales aparecían en seis grandes Jotc.5
perfectamente distribuídos y formados de artística manera. Es esta la primera nz que ex pone el
señor 1.IcDÜwel sus productos, que ha venido reuniendo hace más de Uiez años en la ciudad de
"racuba-:,'a. Cuantas personas Yisitaron la Exposición, quedaron satisfechas de la hermo~ura de fa
instalación, que fué, sin disputa, la pnrnera por
su riqu eza J' esplendor.
.
Un primer premio fué otorgado al floricultor
.José :Montes de Oca, &lt;le Co,voacán, quien expuso
una gra1i colección de planta~ ele ornato en un
lote que llamó la atene:ión de los aficionados á la
floricultura.
/

Pieaas artistica11 florale ■•
Enttad11: A Ja

Rxnoslción

de

Coyoacán.

Instalación del Jardtn Botánico, de Tacubaya.

ritas de la "Sociedad :Mexicana para el cultivo ele
_las Uiencia.s," Jo mismo que á los distinguidos cal,a.lleros que se encontraban á los lados.
Hn otro5 de los fotogra.ba.dos aparecen distinto!,
lotes fl or~les, tanto de los que fuero n exhibidos durante el último domingo, como los que ya existían
desde el día de la clausura . .En un kio;:;ko rústico
a• 1a entrada, se destacan la.s figura.s de do-.s señori-'
tas, una de ellas la hija del señor Don Javier Totres Adalid, la otra perteneciente á una de J;u;
inejores fa.milias de Coyoacán.
Repetimo::;, la quinta Exposición de Vloref:, Pájaro;:; y Peces, c}ausura da el domingo i'dti1110, ha
siclo la mejor de cuantas ha habido en e:--:a localidad. Los premios estm·ieron á la altura de las exhibicjones.
Kiosko r-6.stico levanta.do a. un la.do del sa.lón
principa.l.

hl?.n ~ido estudiadas Yeintidós e~pecies: 1·aíces me&lt;licina.les conser vadas en formol, lo mismo que
varlas drogas.
E l señor Profesor Don Lui.-, )Iurillo remitió ele ·
Ja.Ja-aa una co1ección de insecticidas y tierras de
ahor;o, habiendo obtenido un prime!' Premio.
P ocos, muy pocos peces de ornato fuero n los
que figuraron en el Certamen; lo;:; único:; que pudo ver el público, vinieron de Lcrma, manda.dos
por el señor Cházari, que ohtu\'O un primer premio. Por más esfuerzos que han hecho lo;; miem•
bros de la Sociedad de Concursos para que figuren
peces de ornato en las Exposiciones, poco se ha
lo¡rrado hasta la fecba.
Lo que llamó poderosamente la atención de
&lt;·trnntos visibmtes. ocurrieron á la J!Jxpo.qición, fué

Cenador rlistico de los florioultores de Coyoa.cán.

�Domingo 13 de Mayo de 1900.

EL :U:UNDO ILUSTRADO

El aniversario de la batalla del óde Mayo.
~

Su celebración en México.
En nuestro número anterior tuvimos oportu- nidad de dar á conocer á nuestros lectores los
retratos auténticos de muchos de los personajes
que tomaron parte activa. en los episodios de la
época citada, que fué una de laa más luctuosas
para el país. Nuestras ilustraciones de hoy, darán
á nuestros abonados una ligera idea de la fOrma
en que se celebró en México el tTiunfo por medio de las armas, que tan justamente enorgullece á nuestro ejército y que constituye por sí
sólo una de las más gloriosas páginas de nuestrn
Historia Patria.
El programa que en muchos años anteriores
había sido el mismo, con ligeras variaciones, en
este año sufrió un cambio absoluto, teniéndose,
tal vez, en cuenta que nuestra población ha aumentado considerablemente y que ese aumento
se hace todavía más sensible durante las gra.ndes
fiestas, debido al sin número de viajeros que
aprovechando las multiplicadas vías de comunicación YisitaJ1 nuestra. metrópoli.
Las principales avenidas por las cuales se verificaba el desfile ele las tropas resultaban insufic1entes para contener tal número de espectadores,
y por otra parte, no se podía apreciar, sino en
un campo abjerto, -el conjunto que ofrece un

Vn p elotón en marcha

-

n istros de la Guerra, de Gobernación y ele Hacienda.
A los lados del carruaje presidencial camina-

m Sefior President e t. ■ u paso por la, Beforma..

Sr. Gral. Prancisco Ba.mírez 7 otros jefes de rurales.

La. Brigada de Infantería a.l mando del G:ral. Cueto.

I

Artillería. en camiJ1.o de Anzureil.

•

vantaron exprofeso había más de cinco mil personas invitadas; contándose entre ellas los más notables funcionarios, los miembros del Cuerpo Diplomático y muchas familias pertenecientes á las
Colonias extranjeras.
Poco después de las diez de la maiíana una salva de veintiun cañonazos anunció la llegada del
señor General Díaz y una vez que dicho Magistrado y su comitiva tomaron asiento en la. tribuna
de honor, ilió principio el acto oficial, durante el
cual se tocaron trozos escojidos, y ocupa.ron la
tribuna los señores General Doctor Alberto Escobar, Magistrado Manuel :María Zamacona y el
popular poeta Don Juan de Dios Peza.
Este último recitó una oda en la que campeaban
figuras valientes y originales, y sus sonoros versos fueron interrumpidos varias veces ;por los!
aplausos del auditorio. El seüor Dr. Escobar pronunció el discurso oficial y el señor Zamacona con
su reconocida elocuencia hizo en su discurso las más
justas y elevadas apreciaciones acerca de la batalla
que se conmemoraba.
Durante la ceremoniai oficial, los cuerpos se
movieron de la calzada de la Reforma para entrar al polígono ele Anzúres, por el segundo puente
de la calzada de la Verónica.
La concm:rencia pudo contemplar un hermoso
espectáculo marcial.
Al frente, el General de División Don Francisco
Yélez y su Estado Mayor.
La: Descubierta, formada por dos eséuadrones
ele Rurales, en alas, dejando un espacio en su
cent ro.

Pérez y Modesto R. Martínez. Séptimo carru ~je,
con los señores Magistrados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, :M:oreno (!ora, Francisco Ma.r tínez de Arredondo y Méudez y el Fis-eal Licenciado Macedoni,o Gómez. Octavo carruaje, ~f agisbrados d&lt;&gt;l Tribunal Superior Militar,
Generales de Brigada Jesús Alonso Flores, Francisco O. Arce y Gregorio Ruili. Noveno carruaje,
Senadores Apolinar Castillo, Dr. Ramos, Licenciado Alfonso Lancaster Jorres y Licenciado ,-idal de Castaiíeda y ::'l°ájera. Décimo carruaje. El
orador General Dr. Alberto M. Escobar ,· el
popular poeta Don Juau de Dios Peza. 1:-ndéeimo carruaje. Genera.le:; de División Mariano E:::cobedo, Luis Pérez Figueroa é Ignacio M. Escudero, y el Seiíor Comodoro de la. Armada Xacional, Angel Ortiz :Monasterio. Duodécimo carnrnje, señores Ministros de Justicia, de Comunicaeiones y de Fomento, y Oficial Mayor de Relaciones.
En el último carruaje iban el Primer ~Iagi5trado ele la República, con gran unifonnc y ostentando en el pecho sus más honrosas con&lt;lecoraciones, y en compañía suy~ los señores :Mi-

cuerpo de Ejército movilizándose con sujeción extricta á las leyes tácticas.
Por esto se escojió para la. celebración del import~nte acto el extenso campo de AI!zures, inmediato á Chapultepec, que desde las primeras
horas de la mañana se vió invadido por ni.ultitud
de personas, pertenecientes á tollas las clases sociales. ·

A las nueve salió del Palacio Nacional la comitiva que debía acompañar al Primer Magistrado al Panteón de San Fernando.
Desfiló por el frente del Portal de Mercadere,;,
calles de Plateros y San Francisco, Avenida JuárBz, calle de Rosales y primera de Guerrero, basta
ll egar frente al antiguo cementerio.
El orden del desfile fué el siguiente:
Descubierta de Gendarmes del Ejército, Primer carruaje, con los regidores D. José Ignacio
Icaza, Licenciado Luis G. rrorne1, Licenciado Iguacio L . de la Barra y Escalante. Segundo carruaje con los Regidores Ingeniero Jesús Ga1indo
y Villa y Lice'llciado Ernesto Chavero. Tercer
carruaje, con los Regidores Pérez GáJvez lliva y
Cervantes y Licenciado Agustín M. Lazo'. Cuarto carruaje, con los Regidores Juan José Ramírez de Arellano, Trueba, Díaz Lombardo y Pedro
Ordóñez. Quinto carruaje, con los señores Gobernador del Distrito y su Secretario el Licenciado Angel M. Zimbrón, el P residente del
ayun\amiento, Don Guillermo de Landa y Es_canc1on y su Secretario. Sext-o carruaje, Jos señores Diputados Rosendo Pineda, Antonio Pliego y

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 13 de Mayo de 1900.

.

ban á caballo los Estados Mayores del señor Presidente y del Ministro de la Guerra. Cerraba la
marcha 1:;1~ escolta de Gendarn1es del Ejército.
Al llegar al P anteón de San Fernando, donde
80 guardan los restos del General Zaragoza, la
comitiva penetró á la necrópolis, y tanto el señor
General Día.z como los principales funcionarios
que lo acompañaban, depositaron hermosas coronas de flores, en el modesto monumento que
estaba adornado de antemano con artísticos trofeos de guerra.
.
T erminada tan importante ceremonia, la comitiva se dirigió rumbo á Anzures, pasando por
la Calzada de la Reforma, donde se encontraban
tendidas todas las fuerzas en línea desplegada .
El cuerpo de ejército al ser revistado por el
Sr. General Díaz, hizo al alto funcionario los
honores que le corresponden, y en seguida se movilizó para ir á ocupar los puestos que se le habían seiíalado de antemano en el campo de Anzures, que afecta la for ma de un polí~ono regular,
limitado por la calzadaa de la V erómca y del Molino del Rey, los terrenos donde existió el Rancho de Anzures y el Río del Consulado.
Aquel campo ofrecía un aspecto asombroso; las
calzadaa que á él desembocan se veían henchidas
de gente desde las primeras horas de la maiíana,
y bien pronto se vió invadido el perímetro por
una masa humana compacta á la que difícilmente
podía contener una fila de dragones, á fin de evitar que penetrara al campo señalado para las operaciones militares.
En las extensas y s61idas tribunas que se le-

de los edificios mencionados y el Portal de Mercaderes en número de diecisiete.
Varios cohetes lanzados desde las torres de Catedral, iniciaron la fiesta .pirotécnica.
Los fuegos artificia]es fueron constniídos unos
por pirotécnicos de México y otros por los de
l'uebla.
Entre las piezas más. vistosas, recordamos un
cuadro formado con luces verdes de bengala, en el
centro de la cual se destacaban con luces rojas y
azules, las iniciales l. Z., una. torre, imitando ]a
de un castillo de la edad media; una pieza que
al desenvolvP.rse, resultó figurar un candil, sosteniendo doce focos de colores variados; una rueda
de mos.:·üco con rehiletes de luces, destacánd-ose
sobre un fondo verde esmeralda; un cuerno de la
abundancia que anojaba ruedecillas imitando piezas de oro y luces de las más variadas combinaciones, una ancla muy bien ejecutada y formada con
luces de Bengala.
Se lanzaron doce globos aerostáticos, qnc, por
medio de una combinación, lanzaban en el espacio haces de cohetes y gulfnaldas formadas con
luces de Bengala .
La fiesta terminó cerca de las diez de la noche,
y durante ella, es.tuvo tocando en el zócalo la m úsica del 210. Batallón.

La vanguardia. del Cuerpo de Ejército al mando del Gral. Francisco A. Vélez.

Después los cuerpos en columnas cerradas por
Batallones y Regimientos.
El desfile comenzó á las once y cincuenta minutos.
_La ceremonia terminó á las doce y cuarenta
1:1mutos. El seño.r P residente se retiró, acompanado de los señores Ministros de Estado

No fueron las fiestas de Anzures las únicas
con que se solemnizó el glorioso aniversario pues
' de las fiestas populares que organizaron
'
a d emas
las juntas patrióticas de las ocho Demarcaciones
de Policía, muchas de las fachadas de las casas
estaban adornadas, lo cual daba un bonito aspecto á la ciudad, y por la noche, la multitud se
dió cita en la plaza de la Constitución, donde se
presenció el espectáculo de los fuegos artificiales.
Las torres de Catedral v las fachadaa de loo Palacios Nacional y Municip~l estaban adornadas con
infinidad de focos incandesoentes cubiertoo con
bombillas de colores; el zócalo estaba también
profusamente iluminado, y en el kiosko central las
bandas del ejército dieron una gran·serenata.
En los balcones del Palacio Nacional había una
numerosa y distinguida concurrencia.
A las ocho y media en punto, apareció en uno
de los balcones de la Diputación una luz verde,
que era la señal para que comenzaran á quemarse
los fuegos, que habían sido colocados en el frente

•

Pa.o:ba.da de la.Gran Armeria de los Sras ~ Quintana ·
B:erma..nos, establecida. enla. ca.ne del Coliseo Viejo n ~ 7 .

�Domu1go 13 de Mayo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 13 de Mayo de 1900.

ZE,N lTZCNTLJE
rl!'

¡ Cuán ~u lee d.-; ht harmonía
De tus cantos de arnorl ¡ Cuánta ternura,
Cuánta melancolía,
Qué extraño sentiiniento

Y el hórrido silbido
Del reptil que se an-astra entr~ la arena.
Así cual del A nábua&lt;J coutemplaudo
La majestad divina
, _ .
.
(Jue u11 sol de fuego esplendido 1lumma,
]11[ustia y triste la Europa no~ parece,
Y su antigua hermosura palidece;
Y as[ cuando el "sins.onte'' enamorado,
1:ieliz se oculta en el risueño prado
Y canta entre las palmas y la, flore,,
Deben enmudecer los ruiseñores.

Hay en tu triste acento
Bardo alado &lt;le Anáhuac, bardo erran,te,
Morador de sus bosq nes silenciosos,
Trovador de sus fogo:; rumorosos!

Cuando su luz Lr illante
Vierte la primavera en los jardines,
rriendes al viento tú las parcl-as ·aJas,
Cruzas el valle umbdo,
Y alegres himnos amorOEo exhalas,
l~ntre los sauces del tranqui lo r ío.

En el ard"iente estío,
Cuando el sol en el cielo apeua.s arde,
lcl himno de la tarde
Cantas l;!Il las praderas,
Al rmnO'I' de las brisas lisonjeras.

Y en la noche caUada.,
Cuando la luna pálida fulgura,
Como virgen que ,ela enamorada,
Y la naturaleza desmayada
}~n grata, inmóvil languidez reposa,
Y la nocturna diosa
Yierte doquier su plácido beleño
En el sereno ambiente,
Ruspiras tiernamente
La t ímida. canción de un dulce sueño.

En esas tristes horas
Tu candenciooa voz llega al oldo,

El silencio turbando,
Uomo el eco fugaz de un Licn perdido;
Como el vago gcrn ido

De un alma ardjente que en ardiente an helo
.La. t ierra va cruzand-0,
Solitaria y doliente suspirando,
Sin cesar suspirando por el cielo.

Al levantarse un dí.a
F.ntre las olas de la mar hirvientes
La adorada y herm'Osa patria mía,
Quiso amoroso Dios que independientes
Los "sinson.tes" su atmósfera cruzaran
A la luz ele sus astros refulgentes;
Que allí su dulce amor tiernos buscai-a.11,
Y orgullosos volando en las alturas,
Su juventud espléndida cantaran
En la selva, en el monte, en las llanuras.
-&lt;:&gt;-O-&lt;:&gt;-

Tus hermanos de \,ntonce en raudo vuelo
Cruzan su hermoso suelo,
Sus soberbias montañas, sus ver jeles,
Sus floridoo y extensos limonares,
Sus magníficos bosques de laureles;
Y suspiran dulcísimos cantares
Impregnados• de amor y sentimiento,
Y el 1,1mbiente respiran de sus ma res,
Y orgullosos se mecen en el viento
Que sacude sus anchos platanares.

Cuando altiva otro tiempo y venC€dora
La reina de Occiclente,
Ornada en jaspes de vistosas plumas
A Izaba al cielo la serena frente,
Y Axaya&lt;Jatl valiente,
Humillando á sus pies á las naciones
Sus gloriosas conquistas extendía,
Y doquie'f 1a victoria sonreí-a
A la sombra feliz de sus pendones,
En la risueña lliargen de los lagos,
Los "sinsontes," con notas celestia1es,.
Del guerrero imitaban la querella,
El discorde vibrar de los timbales,
La enamorada voz de la doncella,
Y el clamor de los himnos nacionales,
Otras veces, volando en la espesura,
De la fuente imitaban los rumores.
:mi lamento del mirlo entre las flores,
La querellosa voz ele la paloma,
De hondos suspiros llena,
Del tardo buey el trémulo bramido,

Tá, inimitable artista,
En 111.il revueltos giros
•
Yola.ndo capricho~o,
Imitas cadencioso
Ecos, cantos. murmullos y su~piros.
Siempre hallas una roz y una harmonía
Para expresar tu duelo,
Y traduces eu tierna melodía
Del amor el du1císimo co11suelo
Y el ardiente placer ele la alegría.
Tienes siempre al mecerte por el viento,
l)ai·a todos los goces un acento;
A toclo prestas inefable encanto,
Y ora el dolor te agite, ora el contento,
Ko hay Uicha, no hay afán, no hay seutimíenlo
Que tú no expreses con tu tierno canto.
¡ Cuál conmueve tu voz el alma mía!
j Bend ita la harmonía
De tu suspiro amante,
Bardo alado de Anáhuac, bardo errante,
l\lorador de sus bosques silencioso:,,
TroYador de su:; lagos rumorosos.
j Plegue al piadoso cielo
Que en e5trecha. presión nunca sus.pi res
rrriste canción de duelo,
Que en orgulloso vuelo
Cruzando fa¿. ünnensas cordiJleras,
A nnef-tra patria. mires
Bendita por la historia;
Y que repitas siempre en tus cantares
E l himno de su gloria,
Al gemir de! sus anchos pl-atanarei&lt;i
Y al rumor de las olas de sus mareR.

José i(osas )Yforeno,

I

EL MUNDO ILUSTRADO

J:a c1íavi6a6 6el Rerman" J:eén.
En nna helada noche d&lt;·l mes de Diciembre, el
Hermano F.ranc1sco y el lit:!rmano León ~ubían al
Convento del Verna. Una. c:-a.pa.. de nieve endunci&lt;la cubría la montaiia, de tal suerte, que á
cada paso resbalaban. 'ran penmo era su cañllno que, á pesar del viento del Norte que los azotaba, de su rostro corrián gotas de sudor. 8us alforjas estaban va.cías: desde las primeras horas ele
la ma.fiana no habían tomado alimento alguno.
De ahí que las fuerzas del Hermano León se fuesen agotando por momentos. En cuanto -al Hermano Francisco, á quien una llama interior calentaba, uo sentía. el frío: andaba con ligerezti, como si sus miembros infaügab1tB no hubiesen f-ido
hechos de arcilla mortal, y, según su costumbre,
disertaba acerca de la vida de los bienaventurados.
--Hermano León, pequeña OYeja del Señor, ¿ sabes en qué consiste la bienaventuranza? Cuando un viento del Korte mil veces
más cruel que el que sopla esta noche; cuando
un ayuno mucho más prolongado nos -agole;
l'.nando los ladrones, poi' despecho ele no encontrar nada de qué despojarno.5, nos hayan
molido á palos; cuando lo:; porteros lle nue~tro convento, por no reconocerno.5, nos hayan despedido sin sccorro durante la. noche,
en.ton.ces, Hermano León, comenzaremo.5 ú
sospechar lo que es la bienaventuranza ....
Bl Hermano León se detuvo para tomar
aliento, )' respondió con voz jadeante :
-Hermano Francisco. siento que el viento del Norte es crudelísimo, noto que nuestro
ayuno se ha prolongado demaai~clo tiempo.
Se me ha helado la sangre, no me es posible
ya mover los pies aclolori&lt;l.os, me siento como despedazado por los agudos clientes
de un animal roedor. Creo que, no se puede
tener más frío, ni 1mís hambre, ni más sed,
á menos de morir. Y. con todo. no veo que
me esté acercando á la biernn'enturanzil.
EJ Herma.no Francisco llijo con acento
melancólico:
-Hermano León, es que tu fe no es ba:=:tante firme
Y ,;o]vieron á poner~e en e-amino á pa:-o
Uento. -~fa,, al lcabo rle pocos minutos, el
Hermano J'rancisco insistió:
-Hermano León . ; sabes en fJUé co11;istc
la perf&lt;X!ta beatitud?"
El Hermano León, CHJ'ª re~pir11ción producía m1 sonido como el de nn fuelle de fr,1gua, se detuvo apoyándose en el báculo y exclamó en tono gemebundo:
- ¡ Ay hermano mío. perdona la debilidad
ele mi fe! Pero la perfecta beatitud, en este
momento, creo que consii-tiría en tener posada y algo de cenar.
El Hermano Francisco exhaló un suspiro y no
respondió. Y en tanto que continuaban trepando la
montaña cubierta de nieve, meditaba en el enor
de los hombres, que consideran como efectivas las
neceEidades de su naturaleza y se persu:1den ele
que sufren cuando no pueden satisfacerlas. siendo
así que la vida interior es lo único que importa.
-Este, decía para sí, es uno ele los mejores, y,
con todo, se siente exhausto ele fatiga y se muestra
impaciente por haber andado tan sólo doce horas
sin tomar alimento.
Pero no quiso hablar más. temiendo humillar
á su hermano si le manifestaba cuánto era el alborozo que comenzaba á sentir, en qué grado el
frío le parecía tan dulce como una caricia, el hambre tan sabrosa como las viandas más clelicaclas,
la sed tan refrescante como la fruta más exquisita, agradable la fatiga. Y se contentaba con murmurar para sus ·adentros :
ª¡ Bendita seas, oh Hambre! hermana mía~ por
que tú nos has saciado! ¡ Bendita seas, oh Sed,
hermana mía, porque tú no has dado ele beber!
¡ Y á tí también te bendigo, oh Aquilón, hermano
mío, porque cantas bellos cánticos en el aire del
Señor!"
En este momento aparecieron los primeros abe-

tos deÍ espeso bosque que coronaba la cima del
\ erna.. Do{,lábanse sus ramas bajo el peso de la
niere, la obscuridad de la noche se bacía cada
vez más intensa. Súbitamente el Hermano León
echó &lt;le H~I' que mientras andaban en tinieblas,
se habían extraviado. Después de busca1· en varío
el Yerdadero camino, se detuvo y dijo con dulcísimo acento:
-IIermano León, croo que nos hemos extra.viada. Así lo ha querido el 8eñor, que nos guia, para
nuestro bien.
Entonc·e$, el Hermano León exclamó:
-¡ A_v 1 Dios mío, ya no puedo mtls ! ¡ Prefiero
rnori1· aquí!
Y se dejó caer sobre la nien!.
Pero el Hermano Francisco lo exortó, lo leYantó, lo persnadió á fin de que .fueran á buscar el

•
sendero; y, con el cuer po encorvado, inclinada ]a
cabeza, Yolvió á poner, uno delante del otro, los
pies, que no debían ser ya, según pensaba, más que
dos témpanos de hielo, llenos de grietas y sanguinolentos.
Internáronse en el bosque. De cuando en cuando les caía encima un trozo de nieve endurecitla.
La noche se había tornado aún más lóbrega; sentíanse ruidos extraños en los árboles, algo así como el vuelo de los espíritus malignos. El Hermano Francisco observó:
-No oyes, hermano León? Tal parece que los
ángeles del Cielo estuviesen cantando á nuestro
rededor.
Pero el Hermano León no respondió: i tan agotadas estaban sus fuerzas!
De repente, un enorme trozo de roca les obstruyó el paso.
-Tenemos que devolvernos, dijo el Hermano
Francisco.
-No puedo, le respondió el Hermano León.
Apoyado en su báculo, pareció haberse quedado
-fijo en el suelo, como la mujer de Lot, que se convirtió en estauta de sal al huír de Sodoma.
El Hermano Francisco quiso exhortarlo todavía:
- j Valor, hermano! le dijo. El Señor v&lt;i á mos

trarnos cuál es la ruta que debemos seguir_; ¿no
recuerdas que anduvo delante de· los hebreos en
forma de columna de humo? Si conñas en él, recuperarás tus fuerz-as, no sentirás ya la fatiga ni el
frío, y llegaremos pronto al .convento, donde haJ!arcmos á nuestros hermanos .. .. .
Mas, mientras así hablaba., al Hermano León
le flaquearon fas piernas, c¡:¡yó, privado del sentido, y espesos copos de niere descendieron del Cielo, c·omo ¡rarn formarle un smlario al desvalido.
El Hermano .Francisco, después de reflexionar
nn momento, trntó de leYantar el cuerpo exánime de su compañero; pero, si bien su alma estaba
dotada de un temple divino, no eran sobrenaturaJe3 sus fuerzas. ConYencido &lt;le su impotencia.
~e pu~o á orar:
; Se11or--dccía-miracl á vuestro pobre
~ieno! ¡ Vedlo cuúl yace sobre el helado suelo, en tanto que lo cubre la nieve! No obstanteJ él os adon1 con toda la pureza de su cora.zón; tan sólo por atestiguar vuestro poder
y rendir homenaje á la Santa Pobréza, vne6tra hijH, ha andado durante muchos días,
:::;iendo objeto de las burlas de los transeuntes,
sin otro recurso que las limosnas para. alimentarse; pues que se ha hecho, po,r agraclaroi--, semejante á las arns de los campos, f1-ue
no cosechan ni siembran, pero que de vuestra bond_&amp;tl reciben el alimento que les es necesario. De todos los hennanos que se han
reunido para ayunar, orar y predjcar, él es el
más ardiente)' el más fiel. Por eso, Señor, os
pido que lo sah·éis por medio de un milagro
semejante á Jo5, que hicisteis en tiempos añtiguos, con tal que sea. ele vue5tro agrado hacerlo así, puesto que es de fa may-0r importa.ncia que en todas la.:; cosas se cumpla vuestra
YO] untad; mas si os placo llamarlo á vuestro
Reino, lo lloraremos, porque Jo amamos con
ternura., y alabaremos Ynestra bondad."
Xo bien hubo acabado de elevar al Cielo
su plegaria, el Hermano .Francisco se inclin-6
sobre el cuerpo del Hernrnno León y notó
que re.-:.piraha. todada, y aguardó. De súbito
,.:e abrinon los ojos de-1 Hermano; púsose en
pié, sonriendo con dulzura, y balbuceó :
-¡ Oh, Hermano :F'rancisco!
Y el l1esapacÍble paüaje. tle invierno se mudó de repente. Trocá ron:-e los abetos en c:.::l um na~ lle oro. "Muelles alfombras, cuales las
que los comerciantes Yeneci.a nos traen de sus
1111.b largos Yiajes, ocuparon el 1uga.r antes
c&gt;ubierto por la nie\'e. En Yez del ru do aquiJón, pe rfumes, más suaYcs que los arábigos,
embal-=arnaron la. atrnóBfera. No era ya la
pe,ulientcdel Verna, refugio da lobos, asilo de
hmHlidos: era un palacio magnífico, semejante al
1lel Rey Salomón . Y los dos hermanos se hallaron
tenclidos sobre blandos lechos; y delante de ellos
se alzaba una mesa .que les ofrecía viandas delicaclas y riquísimos Yinos, en platos de oro y en copas cinceladas. Sin duda que ningún monarca de l
Oriente reg-aJó jamás á sus convida.dos con banquete más suntuoso. La.s arpas hacían vibrru· el aire
con ~us melodías; bellas ewlavas, castamente vestida:-; de albas túnicas, aguardaban á recibir ónlcnes, inmóviles como est~hias de mármol.
Ya el Hermano León extendía la mano hacia
una de las copas; pero el llermano Francisco 1-o
detuvo.
-Hermano mío, le dijo, no te apresure::- ú hnmeclecerte los labios con ese licor. Todo esto e$ demasiado bello! Estas flores, estas frutas, esta música, estas mujeres, estos vlnos-no puedo ('T'eer
que todo ello noll haya sido enviado por el Seiior.
No son así sus milagros habituales. Hizo lloYer para los hebreos un maná que no tardó en parecer
les desabrido : no los colmó de todos estos bienes,
cuya posesión no haría más que alejarnos de la felicidad perfecta.¿ No has oído decir que tales tentaciones asaltaron no pocas veces á los santos eremitas del desierto? Tan sólo el Espíritu del mal

�•
EL MUNDO ILUSTRADO

puede ofrecer tantas delicias á los apetitos de nucsti-,i carne.
En acabando de decir esto, se santiguó fervorosamente. Sin duda esperaba ver hundirse el palado, desaparecer el salón, trocarse las viandas en
nauseabundas inmundicias, las bellas esclavas en
víboras . .M.as la mesa permuneció en su sitio, las
arpas dejaron oír suo acordes, las bellas esclavas se
pu:-;ieron en movimiento y se agruparon en forma
de uuz, alumbrada por un resplandor sobrenattual.
-Bien lo Yes, Hermano Francisco, exclamó el
Hermano León, nada hay m.a\éfico en esto. Es únicamente la bondad del Señor que nos prodiga sus
favores.
Y otra vez extendió hacia la copa de oro la mano, que nuevamente fué detenida por el Hermano
Francisco.
-¡ Hermano León, exclamó con acento que revelaba su tristeza, cuidado con lo que intentas h,1cer! Jiúltiples é infinitas son la:; astucias &lt;lel Enemigo. De todo arbitrio se vale para perder á la-5 alllHL::i. ¡ Qué sabemos si esta cruz y estos cúnticos no
son una de sus diabólicas tretas!
El Hermano León respondió:
-¡ Tengo sed!
-No importa, repuso el hermano Francisco. Dulce es sufrir de sed por amor de Dios y por alcanzar
la felicidad perfecta" ..
Pero el H ermano León le interrumpió diciendo:
-¡ Tengo hambre!
En este instante una gran cruz luminosa se t.lihujó en la pared, y una mano resplandeciente escribió debajo, en letras de fuego:
" ¡INFINI'rA Y 1IüLTIPLE ES LA BOXDAD DIVINA!"
Entonces el H ermano FranciEco reconoció la
nrnno que le había advertido á Baltasar la proximidad de su fin, y se tranquilizó su cor~zón. Postrándose de hinojos, dió gracias al Altis1mo, y en
seguida le dijo á su compañero:
-Pues bien Hermano León, ¡·a que esa es la
'
,
voluntad de Dios, podemos probar del festm que
se nos ha ofrecido.
Sin embargo, no se disipó del todo su tristeza :
pan duro, higos y agua clara, tal er~ e~ ban9-uet_e
que hubiera querido recibir de la m1sencordrn dtyirr·a.
Y las bellas esclavas, cuya actitud era, por lo
demás, la que conviene á. virgeues perfectamente
cuerdas, no traían sino platos exquisitos y Tefinados: peces enormes, preparados en salsas de agradi.lbilísimo gusto; pavos asados que parecían vivos,
con las plumas extendidas en forma de abanico;
caza de todas especies, dorados pasteles, uvas del
tamaño de nueces, y mil frutas más, procedentes
de todas las partes del mundo, para ellos desconocidi1s.
El Hermano León comía con no poco apetito.
]i~l Hermano Franci.sco, excitado su paladar por
la~ especias, nü" echaba. ya tanto de menos el pan
í-ieco, y lo3 higos y el agua, que poro antes había
dMeado tener por todo alimento. Y el vino, si bien
e\•itaban amrn;&gt;s abusar de él, le.; reanimaba el corazón.

Así que se huUieron saciado, se durmieron apaciblemente arrullados por la celestial música de las
.arpas, y uno y otro smiaron que el Paraíso se había abierto para ellos.
Al despertarse, se hallaron en pie sobre el suelo ~nbierto de nieve del Verna, no lejos de los
!)rimeros abetos que coronan la cima .
-¡ Hermano :Prancisco, exclamó el Hermano
León, qué cosa. tan bellril 8in embargo, no es un
suefio lo que hemos tenido, puesto que no siento
ya el aguijón del ha.mbre, ni me abrasa la sed, y
tengo los miembros tan ágiles y ligeros como después en nn prolongado repow.
}fas el Hermano Francisco permanecía en pie,
aporado en su báculo y sumido en honda meditació11.
Se1ior. bendito seáis-decía, rebosante el corazón de gratitud-porque el Hennano León, vuestra. pequeña oveja, estaba á punto de morir, y Jo
habéis salv-ado; teníamos hambre y nos disteis de
comer; teníamos sed y nos disteis de beber; esbíbarnos exhaustos de fatiga y nos proporcionásteis
descanso. ¿ Pero por qué. Señor, os habéis valido
de medios semejantes? ¿Por qué manjares tan ricos, vinos tan generosos, aquel palacio, aquella música, aquellas esclavas? Podíais haber transportado
á su celda, sobre las alas de un ángel, al pobre

Domingo 13 de Mayo de 1900.

Domingo 13 de Mayo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRA DO

r

Hermano, cuyas fuerzas
se habían agotado; podíais
haber hecho brotar, de 1
entre la niern, la fuente
Uicnhechora, como en una 1
ocasión lo hicisteis para
vuestro humilde siervo;
podíais más ,;;encillame1ite
,1ún, haber condu,cido nl
lado de él una cabra que
á un tiempo hubiera dejado satisfechas su harn bre y
su sed. ¿ Por qué, Señor,
habernos convidado á un
banquete como jamás ví ni
en la época de mis loc1s
prodigalidades."
Por largo rato el Hermano .Francisco siguió
pensando así, atormentado
por aquella preg1rnta á que
no podi'a daT contestación .satisfüctoria. El
Hermano León lo tiraba
del hábito y le decía :
-No oi'vides hermano
que en el convento nos
aguardan para la fiesta de
Navida.d, que hemos de
célebrar con nuestros herhlanos.
-Xo daba, empero,
n:mestras de oh-le, y continuaba. entregado á su ._
pensamiento, seguro de
que la respuesta espemda. llegaría -- que se haría.la
luz en su espíritu. Efectivamente, acabó por oír
en e.l fondo ele si mismo la voz misteriosa que en
ocas10nes le hablaba .Y esa voz le decía:
" Hermano Francisco, el Señor no creó solamente el pan, el agua y los higos: todo lo bueno, todo
lo bello es también obra. suya . ¿ Acaso no es su
sol el que dora las uvas en la. vid? ¿ No es la belleza. de los seres un himno cantado en su alabanza? ¿ Y crees que sólo el Enemigo sea capaz dé
producir el deleite de los sentidos? Todo Jo que es
bueno viene de Dios, Hermano Francisco, convie11e que lo sepas. únicamente el oraul1o procede
del Enemigo. Desciende á lo íntimo de tu corazón,
H ermano mío, y examina si no había algún tanto
de orgullo en el desprecio que hacías de las bellezas de la tierra y de las complacencias de la carne.
Xecesario es que comprendas que el Ueino de Dios
es un país rico y fecundo, y que la cordura del
hombre consiste en pasearse por él libremente sin
huír de la fresca sombra ni privarse de los frutos
sazonados."
Callóse la voz, y el Hermano Francisco, á su
turno, le dijo al Hermano León:
-:-Hermano n1ío, es tiempo de seguir nuestro
cammo, porque en el convento nos esperan para
celebrar el día ele Navidad .
El espesor de la capa de nieve había aume~tado·
el aquilón soplaba con más fuerza aún que en 1~
víspera; los abetos que coronan la cima de la montaña parecían fantasmas afligidos. Los dos Hermanos a,nduvieron algún tiempo en silencio, avanzando con gran trabajo, y no tardaron en volverse
á sentir jadeantes y agobiados de cansancio. Por
sobre sus cabezas pasó una bandada de cuervos.
Empezaba á rayar el alba, desolada como si sobre
ella hubiesen caído todas ]as tristezas de ]a tierra.
Y el Hermano León pensó,-pero sin atreverse á
expresar su pensamiento :
"¿ Por qué estoy trepando esta montaña, en
vez de ha1larme disfrutando de las comodidades
que se me ofrecieron en el bello palacio que Dios
\ me presentó?"
Pasados unos momentos, como sintiese la necesidad de_ oír el sonido de su voz, le preguntó á su
companero:
-Dime, hermano Francisco, te lo rue(Yo
· en
0
qué consiste la vida bienaventurada?
' G
El hermano Francisco respondió, exhalando un
SUS!)ll'O:

-En verdad, hermano León, que no lo sé.
Y después de un r ato de silencio, añadió:
-Pero creo que la vida bienaventurada consi~te en c~m_prender siempre los verdaderos desigmos del Senor y en seguir sus consejos en todas
las cosas . . . .
EDOUARD ROD.

MÉXICO INDUSTRIAL
••••••••••••••••••

•

FÁBRICA DE ESTAMPADOS
--Y--

BLANQUEO

"LA CA.BOLINA.."

~V
Fa.chada. de la fabrica.

SIN NUBES
I
Cae la tarde. Al son de la encantada
flauta de Pan, despiértase la rosa,
y -entre obscuros peñascos rumorosa
se precipita al valle la cascada.
Arriba, dominando la escarpada
garganta de la sierra. misteriosa
tiende la tibia noche su radiosa
túnica de albos lirios salpicada.
Vuelve el rebaño á sn redil; el toro
se encamina mugiendo á los corrales ....
susurra el viento en el pinar sonoro,
y arrebatada en bra-zos del ensueño
piensa que sollozando habla á su oído
la YOZ sentida de su duke dueño.

Ja.rdin 7 ha.bita.clones.

~i en nuestra secció-n de "J\Iéx.ico Moderno·· tenemo::: oportunidml de
dar a conocer el notable embellecimiento que la ciudad está constante1r:.~nte adquirjenllo en t!sLo:-: último~ años. •~u l¡ue se experimenta ~e.11eral bienestar, la sección que hoj1 jnauguramos. nos permitirá dejar (YralJado en estas páginas el desarrollo que Ya tomando 1-a industria. na~ionel,

La sombra se avecina, y por la estrecha
vereda que conduce á la pendiente
regresa la cuadrilla &lt;lilige □ te
de sus. rnda.s labores satisfecha.
En alabanzas al Señor deshecha
póstrase -al toque de "Angelus" la gente,
en tanto que el gañán cou estridente
grito pregona el fin ele la cosecha .
Tímida y ruborosa, al p:i-ometido
la novia espera en el hogar risueño ...
hablan de amor la aYes en el nido.
mientras felices á bailar se entreo-an
los grupos de sencillos labradore~.
Crece la obscuridad en la espesura,
se adormece el arrollo cristalino
cubfe la niebla fría la llanura · · · · ·
con su blanco cendal, y el campesino
á salud ele\ patrón con ansia 3pura
el tarro lleno de ilicitante vino!

Dibujo 7 gra.b::i.tl.o.

de~arrollo que l'i L''- import.rrnlífimo. porque significa aumento en las fuentes de tra~ajo y de ric¡neza,, no lo e-s menos si se considera que de la
e~mpetenc1a _Y_ el aumento de producción, resultan forzosamente comoilidades y fac1hdacles de vida, para los habitantes del país donde la industria
prosp&lt;Jra.
,Jlrincip11lmentc tuando las fábricas cJmienzan á producir en abun-

111
Celebrando las bodas, los pa.~tores
en el rústico albergue se con(Yre(Yan
y jubilosos en ]os patios riega~1 °
menuda grama y olorosas flores .
De la cercana selva ]os rumores
hasta la choza suspirando llegan,
y en los hondos y escuetos ca.rrizales
tañen las brisas en solemne coro
el arpa de los bimnos inmortales!

JOSE GOMEZ UGARTlt.

1 ,

'l'óroulos,

?di.qtliu ,s esta.mpa.dora.11 .

�dancia artículos de primera necesidad, son más
palpabl€6 los bienes que resultan y que ya nosotros
estarnos disfrutando, bastando para comprenüerJos establecer una comparación entre lo que valen
hoy las telas, por ejemplo, que se fabrican en
el país J el costo que antaño tenían las de la
0.sma clase que nos venían del extranjero.
Esto desde el punto de Tista econ6mico, que
en cuanto á la calidad de 106 artículos, corno un
efecto de la competencia, todos sabemos qnc las
manufacturas se han mejorado tanto, que muchos
&lt;le los artículos corren en nuestro mercido con
etiquetas escritas en idioma extI·anjero, compjten
con ]os que vienen del exterior, y salen, sin em1,argo, de las fübricas establecidas en México.
Entre estos benéficos estabkcimientos que determinan un adelanto y proporcionan comodida(lcs, cuéntase indudablemente la fábrica de estampados J blanqueo "La Carolina," de la cn,tl
hemos tomado las vistas que ilustran estas lineas.
"La Carolina," propiedad el.e los se1lores Consbmtino Noriega y Cía., estaba antes de ahora. establecida en Puebla; pero después de una catástrofe producida por la explosión de una caldera, que causó varias víctima.s y oasi la tota1 aestrucción de ·la fábrica, los propietarios, perseverantes en su empresa, pidieron máquinas nuevas y
levantaron la fáb ri ca en un extenso terreno de la
;!a. calle de la Luna y Nonoalco, que es donde actualmente se encuentra.

tL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 20

MÉXICO, MAYO 20 DE 1900.

l&gt;ireotor: Lio. BAPA.EL BEYES SPIJl'DOLA..

Sr. Consta.nt.ino Noriega, empleados 7 operarios de la f&amp;briea.

cia de las telas y asegurar á la vez la .firmeza de
los colres. Entre estos el más difícil de obtenerse
con los requisitos indicados, es el color negro, J
los visitantes de este género de fábricas quedan
sorprendidos de los diversos colores, que antes de
llegar al que se desea obtener, van tomando las
telas al pasar por los distintos baños químicos á
que se les sujeta.
El dibujo, no es cosa sencilla y nadie que compra un metro de percal supone el trabajo que se
ha invertido en su fabricación. P ara hacer el di111.1jo se hace uso de graneles pantógados y máquinas especiales que sin·en para grabar la labor en
pesados cilindros de cobre que colocados en las
máquinas estampadoras imprimen el dibujo soUre
la tela.
Los trabajos últimos son el lavado, engomado
y troculado de la tela y el arreglo de ésta para
presentarla bien al mostrador comercial.
"La Carolina'' dirigida y administrada por homhombres de capital y de reconocidas aptitudes, es
un importante centro de trabajo, pues se emplean
diariamente de 150 á 200 operararios, y en cuanto ú su producción ya abundante al presente,
aumentará seguramente muy en breve, pues
los propietarios esperan en estos días la llegada
de nuevas máquinas que se colocarán en otros departamentos del edificio que es tan espacioso que.
atn1viesa sus patios el ferrocarril Mexicano.

,

Enja.bo:nadora.s 7 dobla.doras.

_En la visita que hicimos al establecimiento, pudimos valorizar cuánta es la importancia de esta
fábrica, lo complexo de las labores que en ella se
realizan y el buen número de operarios que allí
trabajan.
La maquinaria es toda moderna, y amplios los
departamentos que por otra. parte son numerosos :
oficinas de la Administración, almacenes donde se
guarda la mercancía, tintorería, grabado, estampa.do, enjabonaduría., engomado, tórculos y otros
muchos.
Tal vez algunos de nuestros lectores no conozcan el procedimiento que se sigue en esta fabricación y vamos á indicarlo en breves palabras:
la fábrica de hilados y tejidos se encarga de
separar el algodón, despepitarlo, laminarlo y torcer el hilo que en este estado pasa á los telares,
donde se confecciona la tela. Esta va después á 'La
Carolina," y sufre allí una metamórfosis completa
con los grabados, tinte y aderezo que se le da allí.
Las maniobras del tinte son de lo más delicado,
por la multitud de substancias que entran en la
combinación de los colores y el cuidado que necesi1an los químicos encargados de esta labor para uo
emplear substancias que perjudiquen la consisten0

LOS.DELITO S DE LA INFANCIA.

8UBSCRTP&lt;:IOK JlltNSUAL PORA.!fli, 11 !!t.
}DICM JDXM EN U. CAPITAL, 11 25

Gerente: .4.líTOl!l'IO 01JY "-8

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95309">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95311">
              <text>1900</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95312">
              <text>7</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95313">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95314">
              <text>19</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95315">
              <text>Mayo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95316">
              <text>13</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95333">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95310">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 1, No 19, Mayo 13</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95317">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95318">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95319">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95320">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95321">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95322">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95323">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95324">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95325">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95326">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95327">
                <text>1900-05-13</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95328">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95329">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95330">
                <text>2017581</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95331">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95332">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95334">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95335">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95336">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="1685">
        <name>Aniversario Batalla del 5 de Mayo</name>
      </tag>
      <tag tagId="1683">
        <name>Carreras de Peralvillo</name>
      </tag>
      <tag tagId="1686">
        <name>El cenzontle</name>
      </tag>
      <tag tagId="1684">
        <name>Exposición de Flores Coyoacán</name>
      </tag>
      <tag tagId="1688">
        <name>Fábrica de estampados</name>
      </tag>
      <tag tagId="1687">
        <name>La navidad del hermano León</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3632" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2272">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3632/El_Mundo_Ilustrado._1900._Ano_7._Tomo_1._No._2._Enero_14..ocr.pdf</src>
        <authentication>838c1129eab57c8151fe0ae189d925b2</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117452">
                    <text>Domingo 7 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

.Jllaría~uerrero

clásicos. El corral de la Pacheca volvió á ser la casa solariega de Lope y de Calderón, de Alarcón
y Tirso.
Años de inoh-idable esplendor fueron aquellos
para el Teatro Español. María Guerrero, dignamente. secundada por Fernando Díaz de Mendoza,
desempolvó las obras clásicas que yacían olvidadas en el polvo de las bibliotecas eruditas ylasllevó
ú i,;s tabla-, con todo el decor0 _v el n•;;pc·l0 &lt;¡;1e
{: t.:des rnomentos artístic0s ,,.,; de\,ido. Y :ll ln,fo
de los colosales gigantes del siglo XVII, estrenaron sus obras novísimas los autores que hoy son
licnra y decoro de la escena española: Echegaray,
Galdós, Sellés, Feliú y Codina, Cano, Blasco, altc-mando con los jóvene~ que andaban necesitat1,1~ de protección y aliento para sus ensayos
dramáticos, como Anzorena, Ballesteros y tant0s otros.
Aquella;- gloriosas campañas consagraron á
~!aria Guerrero como Reina indiscutible de la
cs.-cna egpañola; público y crítica unánimes asi
lo proclamaron, y después, cuando realizó su más
ca1a ambición de pasear por el mundo todas las
irnnarce~i hlcs glorias del teatro español, la descontentadiza y desdeñosa crítica prisién primen\ la er1.1ilita y severa crítica italiana, la entusiasta y talentosa crítica americana así lo reconocieron, complaciéndose en aplaudir sin reserva&lt;; á
la herm,.~a actriz que está realizando la obra
meritoria niás hermosa, más artística que alllla de
r.rl-riz coPc-ibió jamás:
Recorrer el Universo civilizado, mostrando
mueren, para consolar á su afligida patria con la
v.-,r tocb,; partes las glorias pasadas que nunca
(lfrenda dP. frescos laureles, de recientísimas desd tchas.
T.o que hasta hoy ha dado á la escena en el Racional, nuevo para nosotros á pesar de sus año~. es
una sola µarte de las novedades que aún nos ofrece
(aparte de lo selecto de los contemporáneos) y entre otras, la obra famosa de Rostand, "Cyrano de
Bergerac," cuyo argumento publicamos hoy.

En uno de los salones del palacete que habita
en :Madnd 1\laria Guerrero, hay un hermoso retrato de la e~1mente actnz, pmtado por ]!]milio Sala
cuando aquella tenía once años apenas. Y en la
bella cabecita pálida y reflexiva, donde brillan con
destellos de inteligencia los grandes ojos, negrot
y soñadores, fácilmente se adivina ya el poderoso
talento que había de alzarse pocos años más tarde
con el imperio v señorío de la escena española.
Creció ~1aría· felizmente en un medio esencialmente artístico; su natural buen gusto se afinó y
creció; entreg.'.1ndose al arte aquel temperamento
nervioso, senido por una inteligent:ia ciara y penetrante. Poserendo conocimientos musicales
poco comunes, a·dmiradora entusiasta de los grandes pintores, sintiendo profundamente las bellezas literarias, su pasión dominante fué el teatro;
compenetrarse en el pensamiento de )os grande,
dramaturgos dando movimiento, calor y vida á sus
concepciones íué su ambición predominante, ambición que, para bie'1. de la escena española, pudo
ver realizada.
Doña Teodora Lamadrid primero, el 1-!rnn ('oquelín más tarde, fueron sus maestros, y sólo tuvieron que enseñarla lo que de puramente mecánico tiene todo arte. La expresión dramática, la
adiyjnación y adaptación rápida del carácter de los
personaje~, el conocimiento perfecto de la ínilole
y condición de las obras, eso no necesitaba ~faría
Guenero que nacl:e se lo eneeñara; lo poseía en grr.•
do sumo, cual luego tan cumplida v gloriosamente lo ha mostrado.
María Guerero es madrileña n eta; madrileña de
nacimiento, de esencia, de corazón; y :Haría fué
testigo ele ~ns primeros triunfos escénicos. Al lado
de Don Emilio }[ario, en el Téatro de la Comedia
-único coliseo madrileño en quP, por aquel entorces se rendía culto respetuoso al arte escénico
-debutó )Iaría, mostrándo.se desde los primeros
papeles por ella interpretados, maestra del buen
decir, actriz irreprochable, llena ele gracia, de finm-a natural sin amaneramiento de espíritu, elegancia y distinción.
Ru esbelta y bien proporcionada figura, la peregrina belleza de !'U expresivo rostro, la música
encantadora de su voz clara, dulce y melodiosa,
su incansable constancia en el traba.jo, su comunicativo entusiasmo, su talento poderoso, rápidamente se impusieron al público, siendo para ella
un t riunío cada combate, pero ganando todos los
grados hasta el capitanato general de la escena,
por acción de guerra, en el mismo campo ele batalla.
Primera actriz de la compañía de Emilio ~Iario
todos los autores dramaturgos españoles la esco~
g ieron ele preferencia para intérprete de sus obras
y allí creó la "Mariana" de Echegaray, la "Dolores" ele Feliú, la "Augusta" ele Galdós, la "Gloria" de Ca~o y tantas otras figuras femeninas de
acusado reheve, que tanto deben ele su vida inmortal al autol' que las imag;inó, como á la artista que
supo interpretarlas.
Pero )Iar íá Guerrero necesitaba mayor_ espacio
para desarrollar cumplidamente sus facultades
l ihertad absoluta para real izar sus vastos pro~rec~
tos ar tísticos, iniciativa propia para exteriorizar
sus planes de renacimiento escénico. El anuncio
ele la subasta para el arrendamiento del Teatro
Español la ofreció ocasión propicia la realización.
ele sus deseos, un¡i jovencita, casi una niña, prumetía hacer lo_que acaudalados y hábile~ ,~mr,resariu;,
Jo que grandes y respetados actores 11ü hahían c·onseguido: resucitar aquel cadáver glorioso que se
llamaba "Teatro Español." K o contaba parn tan
bravo empeño más que con su talento, su exc¡u;,·ib
buen gusto, su voluntad inquebrantabl e. Y realizó con creces lo prometido.
El derrumbado coliseo de la Plaza de Santa
Ana se convirtió en pocos meses en la sala de espectáculo más elegante de Madrid; aquella sala
que años antes sólo era frecuentada por venerables
momias y modestísimos burgueses domingueros,
fué punto de reunión de la más encopetada aristocrática y elegante sociedad; y ante todo y sobre
todo en aquella escena donde la escéntrica Miss
Surline se zambullía en su acuarium, donde las
magias tenían su asiento, volvieron á resonar,
alados y melodiosos los versos maravillosos de l os

a

La estimación pecuniaria de la obra, se obtiene
por comparación con los datos que hay de la
apertura ele los túneles montañosos. El del San
Gotardo cosió á la razón de 3.800,000 franco8 por
kilómeti'.o; el del Arlberg (11 kilómetros) se hizo
en cuatro años y su presupuesto fué de 4.000,000
por kilómetro; el del Simplón que tendrá 20 kilómetros, no costará más de tres millones kilómee
tro con un avance de 4 kilómetros por año. A me&lt;:ida que !'e perfeccionan los procedimientos científicós, las obras de esta naturaleza se hacen más
violentamente y con menos dinero.
El ingeniero proyectista calcula que el túnel intncontinental se puede abrir en siete años y que
n0 se gastará en la obra más de 123.000,000 de
francos.
•
Creese en Francia que esta obra gigantesca no
es inferior al Canal de Suez, legado maravilloso
que deja nuestro siglo al que va á empezar, y dicen también los franceses que el túnel ínter-continental tendrá como corolario la gran línea férrea
de Marruecos al Senegal y al Golfo de Guinea.

El Túnel de Gibraltar.
El i11geuiero francés M:. Berlier ha presentado
al gobierno español un proyecto para comunicar
por ferrocarril á Europa y A.frica.
A medida que se explora este continente, misterioso hasta hace pocos años, aparecen enormes
recursos reservados para quienes sepan y puedan
explotarlos.
Los franceses má~ que I1ingún otro pueblo, tienen interés en buscar por tierra una ruta coioni ~,
¡ue ponga en contacto directo la metrópoli ~- las
uosesiones africanas. El túnel intercontinenta: v
~ 1 1bmarino entre Esuaña y M:arrueco~, eD í'Omhr"ílCión con un ferrocarril de Tanger á Lall::i-1\i ,,ghnia. ~cría-así lo dicen las revistas francesas al hablar de este proyecto-el principio de un
gran desarrollo colonial.
El estunio de las cai-tas marinas que consignan las nrofundidacles del mar en el estrecho,
llevan á la conclusión ele que es preciso renunciar
á la línea más corta, esto es, la que va del cabo
Ciris prarruecos), á la costa española (14 kilómetros). Estas profm1didades son de tal naturaleza. que forman peHdiente;. violentisimas, algunas
de GOO metros. En cambio, la línea recta de Vaqueros (España) á Tánger ()Iarruecos) tiene profon:
el iclacles mucho menores (396 metros como máxi1;1um, dando por resultado pendiente de 25 milímetros por metro. La longitud de la línea es de
32 kilómetros.
('orno el primer trazo presenta dificultades invencibles, es necesario adoptar el segundo, por
más que los trabajos de perforación en ambas costas, eleve la cifra de longitud total del túnel á 41
kilómetros. Estos trapajos, que son de -tres kilómetros en España y de 6 en Marruecos, no pueden evitarse si- se quiere reducir la pendiente á la
proporción indicada.
En el lado español, el túnel así trazado. en~
troncaría con la línea española que recorre el litori,l entre Málaga y-Cádiz y pasa por Algesiras y
Tarifa; en Africa se prolongaría siguiendo el trarn de Tánger Kais el Kebior, Fez Oudjda y Lalla
Magbnia para encontrar la red ferrocarrilera argelina.

.EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 2
·

MÉXICO, ENERO 14 DE 1900.

8UBSCR!Pr.IO!l llll!NSUAL FORAIHA, Sl.50
IDEM IDll:I( EN LA CAPITAL, SL2á

Geren te: AJll''l'OJll'IO CUYAS.

llirecto:r: Lio. BAl'AEL BEYES SPÍJll'DOLA.

CYRANO DE BERGERAC. •

•

~;:-~
Muy pronto tendremos entre nosotros al buen
Cyrano de Bergerac. Ha viajado mucho; ah?ra V1ene de España; trae de allá prestada la vestimenta.
La espada, no; es suya, aunq ne al parecer, ?s la
misma que usó el valiente ele Cetvant~s. Aqm 11ega cargado de laureles y de hazañas. T_odo en él ~
atrevido y audaz. Hasta el nombre,-d1ce un escritor hispano,-parece reto. Hay en las seis sílab~s
que lo componen, un no sé qué de ostentoso atrevimiento que desafía. Entre las letras que componen
ese nombre suenan las espadas y las espuelas, y se
ve el sombrero de gran penacho. ¿ Admitirás que el
nombre es una representación de la· cosa ?-pregunta Sócrates en el diálogo del divino filósofo.
Pues es~ poeta fanfarrón y nobilísimo, Oyrano,
es un espíritu caballeresco, representa una época,
es la gracia y el valor franceses personificados.
No falta quien encuentre en este bravucón rasgos ele Don Quijote. Hay, efectivamente, en él,
cierta semejanza por cuanto á que, en ese vaso
francés se han mezclado el vino, la champaña y el
vino generoso: bravatas francesas y locuras españolas. Cyrano, como Don Quijote, es una caricatura
del ideal.
La comedia l1eróica de Rostand, por otra parte, no es más que una comedia de capa y espada,
que ha podido esucharse-clice un cronista~n el
moderno corral de la Pacheca, como si fuese obra
legítima de cualquier resucitaao ingenio de la
corte.
Rostand, de quien se dijo que había entrado en
el reino negro de la locura, ha obtenido el mayor
triunfo teatral de la época. La gloria le llegó cargada d.e presentes y riquezas. Ex1to más ruidoso no
hubo en París hace poco más de dos años. Y de
París se extendió á Italia, á Inglaterra, á España.
Damos en otra página el argumento de esta obra,
~tomándolo del " I mparcial" de )1adrid.
El mismo reputado diario dice lo siguiente acerca de le representación dada en Madrid por la
compañía que trabaja actualmente en el Nacional.
"La obra ha sido puesta en escena espléndidamente, á todo lujo, especialmente en lo tocante al
vestu ario. Es un buen preceldente, digno de ünitarse en las producciones españolas.
Fernando de Menaoza ha dado en esta obra un
gran paso adelante en su carrera artística. Su Cyrano es una verdadera creación. Sobre todo, en la
escena del duelo, en la presentación de los cadP.tes
(cadels en francés, segundones de casa grande entre
n?sotros), y en la escena tan inspirada y tan hábllmente compuesta del balcón, fué un artista de
cuerp,o entero. Logró muchos aplausos, que compartw con él María Guerrero. En general, todos
lo~ demás (iplp?sibles de citar nominalmente por el
numer~) trabaJaron con esmero. Mención especial
para C1rera y todos sus cadetes. La dirección deescena muy acertada. En suma, un éxito de honra.
y de provecho."

Señor qeneral 2011 felipe _B. .Berriozáhal,
Secretarlo de guerra y ]Ylarlna.
Jraci 6: 23 de A ,rono d e 1827.

(Pot. More.).

•

t 9 de Ene r o de 1900.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL O:ENERAL BERRIOZÁBA1

=

LA VIEJA GUARDIA.

•

l fa muerto el General Berriozábal; traidora
llolt·•1cia que_ minó sus fuerzas, sin remedio, púsole en Lreve tJ..!mpo, en los dinteles ele la ctnn1dad.
J:~; _!a tmnba del General Berriozúbal se podría
cscr1b1.r esta sola frase, que smtetiza su exnmmcia: "&lt;..:incuenta y tres afios de servicios ú la Patrü~; '' ¡ni necesita más epitafio, ni má3 elogio necesita! Septuagenario, abrumado por la enervante
carga. de los _trabajos que demandaba su pue.:to,
1l~vando e8Crita en l·ada una tic sus arruga~, una
lustoria t.le sacrificio por el país; ese hombre ~e
erguía, no obstante, incan:;able para Ja labor.· dc~clefian&lt;lo sus viejas dolencias física.:;, burlándo:-:c
ele !:iU ancianidad, pre~to siempre á una reform ·1.
manteniendo avi:mra la rigilancia de su complexn
ramo gubern ativo, ostentando por lema e~te
Jema: '_·nulla die sine labor:'
La viejá guardia ~e va; rirns su crepúsculo¡;;:.: más
admi rab]e
que 11uestras juveniles anror.u-.:.
Hombres han sido Ios que !u, integraron y la integran aún, de vigores homéricos. Cuando caen,
como en el c.livino poema iliático, sus armaduras
retiemLlan sonorosa~ sobre ellos!
Lns luchas de innarrables epicismos que sosturo
la patria, hicieron la selección de esa. familia de
~uerreros que cn]minan hoy, encanecidos, como
rngcntes montañas. Quien pudo salir con rida de
aquel hervor de fatigas titíi.nicas, acrisolado surgió.
Vigores caldeados en la ht&gt;rnaza de aquellas guerras santas de Intervención y ele Reforma, no podían desmentirse después, y no se desmintieron.
Duerma en paz el buen solda.do, el infatigable
trabajador, el hombre honorable que corno recordábamos ayer, en uno de los diarios, tuvo la entereza de morir, según sus propias frases, "como
buen soldado: en su puesto."
Y, s11 puesto, íué el tlebet· siempre rnmplido,
antes en los campos ele ha.talla defendiendo la
causa ele la República y la Libertad, después en
el alto puesto que se le confiara y que desempeñó
con el más grande es!uerzo de buena roluntacl.
Hace t res días, 1os honores militares que se le
tributaron, no fueron una despedida, porque el
nomh re del Ge nera1 Berriozába l viv irá latente t:ll
el l~jército.
Duerme en paz el .veterano. El cariño de lo5 mexicanos velará su inmutable suetio !

ª*u

1.-Alta justicia.-Francia parhunentaria.S ueños ele tiranias.- Reformas.
2.-Dos propaganclar.: panbritanismo y pani~lamismo.
3.-Impresiones boers.

I.-La alta Corte ha hecho en Francia con
Derouléde, Guerin y · Buffet, alta justicia; acaso
hahría sido preferible que hubiese hecho "jns•
ticia" á secas, sin epítetos. Todos lo presentíamos
y cuantos escribimos sobre estas cosas, lo a1rnll·
ciamos. ¿ No es cierto? Esta conspiración, que se
reduce ú tres conspiradores (los demás han sido
absueltos), que casi no se conocían, iba á ser
castigada. no por un tribunal, sino por un partido.
Lo ha sido duramente, la mano ha sido ruda; esperamos que se levan tará pronto de ·encima de esas
tres cabezas huecas. ¿ Qué ha querido hacer la alta Corte? un escarmiento, claro.
El proceso en cuan.to llegó á las partes con•
cretas de la acusación, estuvo ú punto de tornarse risible; resultaba que los testigos en que
el Ministerio Público se apoyaba, emn más bien
de descargo y resultaban favorables á los prcftuntos reos, y hubo que renunciar á sus declara-

ciones, ~o sin agravio de la defensa, que quería,
con razon, aprovecharlas. La verdad es qµe el
Ministerio Publico estaba poco preparado para
• esto; parece que no estaba preparado para nada;
contaba con el fallo de la mayoría del Senado,
favorable á sus conclusiones, y lo demás resultó
un vru10 aparato. ¿ Y bien, el fallo es injm.to en
consecuencia? Ya lo dijimos, se trataba de un juicio político, y si todo es relativo, aun trat.á.ndoso
de just.icia, cuando de política se trata se ilega á lo
relativo de lo relativo. Porque,¿ no e~ cierto, lectores, &lt;1uc si se hubiese tratado de un homicidio,
probablemente hab.rían sentenciado lo mismo la
mayoría del Senado que la minoría, lo mismo M.Falliere~ r¡ue M. Deroulede? ¿ Y no es cierto que
si las elecciones huhiesen dado una mayoría en
el Senado ú loR realistas, Buffet habría sido absuelto. y ~¡ á los "tapagenis" habría salido en
1riunfo tlcl Luxemburgo, el poeta Derouléde?
l'ues eso es lo mús relativo que puede hallarse.
l''.stuvo mal pronuncinda la sentenci{I. ¡oh! no; e!-o
es otra co~a. ¿ Quién creyó en la conspir~ción efectiva? Nadie.¿ Quién creyó en una especie de.conspira&lt;·ión latente, que en medio de la eferre:-:cencia
púhliC'a podía de súbito tomar las proporciones
de una. guerra civil? rr odoi--. ¿ Quién sti.puso evidtmte que en e~te caso póclrían conjurar::e fácilmente lo.: e..;:taclos mayoref- ele los pa r tidos militantes, pnra acaudillar la revuelta.? Mucho:-.
;, Formaban los tres acu¡;;ados la p rimera línea en
c~os e!-ita&lt;lo,; mqyores? Rin duda; mas en eso no
~e puetle fu nda~ uoa. sentencia, si no han sido
traducidas en acto:s. Ja¡.:, intenrione~ por clara-,
1~ue ~ean, no caen bajo el dominio &lt;le la. ley. En
la sentencia se hará una compo$:.ición de indicio:;
\' conn.tos. bastante .débi1e5. á fe mía, para fun~farla . Pero la dureza de la pena: diez años de
destierro ó de reclusión en mm fortaleza. ¿ en
qué !l3 fun:iarú? Esa pena eR romo el ·1ucro
·u surario, (¡ue sube en r-azón del rie:-:go que el prefrnmi.,;tn corre ele no recu perar ¡.:,u Lleuda; la pena
ei:;.rá en relación con el peligro que corr:a la, Hepúb1ica: Lle e$:.0 sólo son jueCes los fra nceses, los senat]ore:.:, los políticos: no:.:otros nos excusamos..

L1 Repúblic.-1. en Francia., no corre en realidad
peligro mús serio que el de las incurables discordias entre los republicnnos; la voz que ha resonado
en lil casa. mortuorifl del gr1rn León Gambettn,
11,unando á la unión. debería ser escuchada. Deber'. an :mnrnrse los partidos en dos grupos solos: el
liberal .Y el socialista . con su grupo moderador int::rmediario, y entonces ¡,:í funcionarían normalmente las instituciones parlamentarias; si éstas
han tenido en lnglatcrnt vida tan sana y robusta,
consiste en que la oligarquía reinante hasta hoy.
~e dividió desde su orígen. en dos partidos, qu('.
perfectamente organizados para el gobierno, P.e
pueden turnar normalmente l.1 ilirección de lo;;
negocios del país. Ahora estos partidos están profundamente modificado~ : el elemento irlandés, un
demento de prote;ta y de repu]¡;:,a í1. todo lo hritú1: ico. inconsideradamente inc:luído en el Parlamento nacional (era el error formidable que
Gladstone querí;1.. reparar c:on el ªhome ruleº' ú
autonomía de Irhmcla) ha sido la lerndura que lrn
hecho fermentar, descomponer.:e ." trastornarse íi
los viejos partidos, mientrns la incYitable exte11sión creciente dada al sufrag io popular. preparn
In. clisoluci/m definitiva de la ariscocracia en una
democracia industrialista é imperialistn , esr. de qne
precisamente ~lr. Charnberlain c1niso ser el portahandera y que, por una &lt;le las mús audaces evoluciones de que hay recuerdo en Ja historia política ele nuestro siglo, convirtió en el ala izquierda del partido conservador. logrando Íl un tiempf)
deshacer el partido liberal histórico y desorgani-.
zar el antiguo "tory" ó conservador, que hoy ¡.:,f'
llama "unionista." Ma.~ sea lo que fuere, estos
partidos nuevos ya tienen la tradición y el núcleo
lle partidos gubernamentales, y c~o hace posible el
parlamentarismo inglés, 1o repetimos.
El parlamentarismo eu Francia no es el gobier•
no del parlamento, es su omnipotencia; un gow
hierno significa. la acción perfectamente definid11
de un órgano limitado á su función , y eso no es allí
el Parlamentarismo. En Inglaterra puede serlo,
mas no lo es; la opinión se lo impediría. Es verdad que en las graneles crisis sociales el parlamen-

Domingo 14 de Enero de 1900.

Domingo 14 de Enero de 1900.
to inglés no conoció trabas y legisló sin empacho, :50bre asuntos religiosos, y decreto credos y
dogmas y persiguió atrozmente la libertad de conciencia; mas no juzguemos á las instituciones en
la.5 épocas críticas, sino en las normales. para.
encargarnos, no de su potencia, sino de su resistencia. J:.s verdad. que la omnipofencia de una a::;ainblea, heredera y perfeccionadora del absolutismo
de ]{icbelieu y Luis XIV, pudo salvará la Frnncia
revolucionaria, de ser ahogada en su cuná. por la
Europn coaligada; pero es verdad también, que
estas tiranías de las asambleas, producen las
anarquías y las dicta.duras terribles si gloriosas, de
los Cromwells y los Napoleones. El parlamentan ~mo, considerado como el poder ilimitado de Wlª
asamblea que tenga á stB pies el poder ejecutiVo
y el jlllliciaJ, no es un gobierno n0rma1.
El parlamentarismo importado, como en Francia, encontrará para funcionar hoy normalmente.
esta dilicultad suprema: fué •inventada la m{1quina
por una aristocracia y para una aristocracia; lamarea democrática rompe y .sumerje estos rn~canismos complicados y finos. En Francia, por eso,
µudo l1abe r un régimen parlamentario, cu11ndo,
en pos de la tiranía napoleónica, surgió la dominación de la oligarquía burguesa. obra de fa Hevolución. Bajo los Borbones y Orleans, de 1515. á
1848, e:~a. oligarquía reinó y hubo u na época 11011.
ro3ísima y fecunda de parlamentarismo. Pero entonces la democracia era una vaga aspiración delas nrn~a~, una prédica mística de los Lamesmais
y los Larordaire .Y los Leroux ó un fanta~eo denoveladores como Eugenio Siie ó Jorge Saml. Hoy
no, hoy la democracia, la multitud lo invade todo
con .su gran marea, y como Ja asamblea nace de e1la
.r ella ni sabe ni puede contenerse, de ella pro,·ieneuna dictadura colectiva, no un gobierno. lo repetimos.

¿ Qué remedio Íl este mal grave? Desde aquí f105
parece (ya lo dijimos en una de nuestras ··reYi:,tas,·' y 11 r iesgo de errar en nuestro papel de entrometidos, que tien e un encanto especial é irre!ó=istible para los "revististast) nos parece que lo
mejor sería una reforma de este género : sacar la
elección del Presidente de manos del poder leg1slat!Yo y darla á los Municipios, á las Conrunas.
lle Francia; este elemento electoral tiene la ventaja de esta r constituido de antemano, de poder
funcionar instantímeamcnte, á impulsos de una
conYocatoria. del Poder Ejecutivo, del Gabinete;_
1le ser el escogido del poder municipal, el más
popular ele los poderes populares. el ele más tradición histórica, el mlls genuino de todos; se eritnrá así la elección directa del pueblo, difícil de organizar ªad hoc," sin graves peligros, y que haría
al Presidente hijo de m1 plebiscito, base fundamental del cesarismo, porque quien reune en sus
!-ola persona el voto de una nación, se cree s,1perior á todos los otros poderes constituido~, de
donc1e dimana irresistible tendencia. á la dictadura,
ciue si es ele! orden militar, corno suele, resulta un
gobierno personal. un cesarismo.
Fso es. lo que quisiernn Deroulécle y amigos; eso
es lo que secretamente ansían muchos, en e130 sóJn
rreen y esperan, cuando expresan con hiperbolismo
cómico, sn horror por el gobierno parlamentario;
en ellos es, no lo dudo, un acto de patriotismo:
"Cesar, c'est la revanche;" por lo menos es la i11,,'lsión. Y como no hay "revancha" posible. sin
nliRnz;t . .Y como no haY alianz,1 posible parn. quien
provoque una guerra., y como jamás provocarán Jos
alemanes una guerra sin objeto, resulta que un
canelillo militar al frente de una República ele
guerra, es uno de los sueños más insensatos que
imaginarse puedan, una pc~adilla "egri somnia."
Pero la reforma no debe ]imitarse á substraer
ele la elección y. nor ende, de la tute1a del Parlamento, al Jefe del Estado; debe al mismo tiempo
hacér~ele no irresponsable como un monarca, como lo es hoy, sino responsable juntamente con
:;;us Mh1 istros, que f'n este caso pasan á ser verdaderos Secretarios clel Presidente, dejándolos casi
rnern del akance cle1 Poder Legislativo, como en
lo~ Estnclos Unidos, como en nuestra constitución.
Así la tiranía m inuciosa de los representantes del
pueblo que hov se jerre por medio del asedio constante ele los Ministros. que tienen que rendirse ,í
las exigencias de sus amos, que los pueden hacer y

E L MUNDO ILUSTRADO

mas del imperialismo; imposible le parece la forma
¡111litica.
_ Un parlamento ímperilll en Londres, se comp,mdría de una minoría colonial y una mayoría
rngleea, y entonces ¿para qué les servía á las colonia• y por qué habían de aceptarlo? Sería acabar
l'0n. sus sendas autonomías sin compensación alguua. Probablemente un imperio político trae, ía i, la larga la supresión de liberta.des políticas,
~ne era lo que preveía y deseaba el célebre historiador ]'ronde: "la Oceana-unida ("UnitedO,;cana") debe ser gobernada como un navío de
rue:rra" entonces había que borrar la divisa de
l .ord Beaconsfield adoptada por los conservadores:
• •·in·perium
et libertas;" no; ó imperio ó libertad.
• 2.-Puede ser que haya pasado bajo vuestros
Y Si el imperio político no es posible, menos lo
ojoi=; la reprodución de un "entrefilet" del "Sun"
(•~ el comercial ¿ cuál puede ser la base de este sint-h.: l..111dr&lt;&gt;s que en el mismo número en que auuu•
-ciaba la derrota de Sir Redvers, en las márgenes dicato, de este "trust," de esta federación aduana!
t1el l111rela, proponía con la sei-icd;,,.d cun. qnc los ele intereses mercantiles? El libre cambio, el
j1:~·h·61:"e. dicen sus bromas, un pla11 ,le dirir::iún y ··1 rec: tradc/' es una especie de dogma económic-o
&lt;.J ¡::-Lrihurión de Francia que se vc:r' ticarit Ue:ctro 1•n·,1 los ingleses. V crdad es que algunas Cámaras
de diez a1los : todos los pueblos que roílenn ú Fran- de Comercio han pedido tarifas protectoras con,:;ia ,itraparán su buen pedazo; quién la Champaña. 1n1 la ::izúcar importada de los países en que estn
(p1ién la parte septentrional, quiénes Ja merid.io- industria tiene primas, "porque permitiendo esta e:ntrada libre, dicen, creamos la más loca de la.-;
J);tl~ y la I sla de Francia con 'París en el cen1n1,
J,J~ ii1gleses. Este es un chiste; {i. él reS;)OlHliürun protecciones, la de las industrias extranjeras ...
l'l¡ro estas tarifas no podrán decretarse aunque el
](1:-: fi :rnceses con la repartición en progra•ra del
:-•..'iJOr Chamberlain se empeñe; un derecho sobre
1111 !h•l'io británico: no sé si daban Landre~ y su &lt;lis•
hito ú. los transvaalianos, pero sí concedían el 1~aís C'fcctos de primera necesidad tendría por cOnse,1e Gales á los Chinos, dejando la punta carbo- t 11c11e:fa el levantaviiento de los proletarios : Innífera de Cornwall, el "Lond'sor end," al príncipe hlaterra cstll provista, en gran parte, de vh:eres,
por sus colonias; trigos de la India y el Canadá~
de Gales, en recuerdo de Santa Helena.
La verdad es q1íe el odio intenso de los ingleses hma y manteca de Australia, té de Cevlún. azúcar
de llüuricio ~- Jamaica; el día que esfos ártículos
JWI' Francia, en estos momentos sólo puCde compal·arse al de Alemania por los ingleses. Estas pasio- sub.an por efecto ele una tarifa, hay un catacli~mo
nes con las que, naturalmente, nada tienen que 1'n Londres; y r íanse ustedes de los tumultos Ian ~r los gobiernos que contiin\an en las más co- f iJ1ue.
i-'ues bien, si Inglaterra es libre-cambista toneetas, si no cordiales relaciones, á la larga, si no
¡,c•: tluran, imprimen un cambio ~n la dirección de t.:Imente, fatalmente son proteccionistas las colola brú jula política. Los britanos, sea dicho en ho- ~ll·.s _:_ porque las colonias apenas tienen rentas
11~ 11_nores, apenas pagan otros tributos que los mu•
1\t)!'""dc la verdad, se han mostrado en los últimos
-.:1contecimientos, admirables de sangre fría y de nic1pales y sus presupuestps, por ende, son emiGoeii nio de sí mismos; nada de tempestades de ira ncnwmente aduanales, luego necesitan tarifas pro1...ontr&amp; el Gabinete ni contra los generales, críti- tectoras ¿ ~- qué unión aduana! posible ha.y entre
h bre-cam b1stas y protectores? El imperio mer&lt;'flS fuertes pero moderadas, y emplazamientos de
b opinión á los responsables para aj ustarles cuen- cnn til es 1m suefio.
El militar, si que es realizable dice Dilke ·
fas cuando la guerra haya concluido. No hay que
fia r, por supuesto; una multitud es en todas partes nn:1 flota. inmensa y un gran ejército formados
'CI mjemo animal feroz, cuando sus pasiones se pro rrnta en tre ]a metrópoli J'.: las colonias y es
~xacerban, lo mismo latina que sajona; más vál- ~me~tro el mundo; allá Ya el comercio do v3. Ja
ri.tlas de desahogo t iene quizás en sus vociferacio- IJandera.
--Pnes C'Sto: contestan los buenos in o-Jeses -de
nes delirantes la multitud latina, y no ha pasado
11,ucho más de un siglo desde que la presión de la ;·leja _cepa, muy egoistas y muy prú~ticos, es
!w~ J!l8sas exasperadas en los comienzos de la gue- olrc, su~no, es el peor de todos. En primer Jugar
na de Siete Años, obligó á un tribunal á condenar 11t&gt; e:- cierto que ]a expansión comercial esté en
raz ,:m directa, de la e:-:pansión armada. Y aqui
-Ú un gran soldado inocente, al Almirante Bing,
rntran lo_s numeros y ]a estadística para funclaL·
· &lt;Jlll' íué ejecutado al pie del palo mayor de un bu11ue de guerra, :í. pesar de los esfuerzos que hizo e, _1_11parac1ones: en 1883 el imperió contenfo ..305
p,1ra salvardo, Chatham, exponiendo su inmensa 1~· 11 nes de habitantes distribuidos en un área de
· po¡rnlaridacl.
7 n1i1J?nes de millas cuadradas-; en 1897 contenía
L.n. actitud de Alemania ha conmovido á Ino-la- 133 m,lloncs d_e habitantes en una superficie ele 11
,; c·na; q11e la soñada al ianza con el imperio no lle- 1111Hone8 de m11Jas cuadmdas. Pues bien en 83 la
tl'aza. &lt;le realizarse pronto, á pesar de los anun- Orm1 Rretalln exportaba 305 millone~ de esterli-cie,s del costoso ministro de las Colonias. Y todo ~1m:, tn 97 exportó 294, al cabo de una Laja con~el ;nuncio piensa en la única, en la ,·erdadera en !~!1tr•: después de adquirir Egipto, p1~rte del
1,! l!atural alianza: con los anglo•sajones de Ámé• ~: 1~er, }11. rosta de los Somali~, Socotora. los países
r1 c-,1. para re1)8rtirse el imperio, ya que no ]a pro- n_c. los Zec1rnanas y los Znllls. el Africa Oriental v
JÚL•ihid del mundo extra-europeo. Esto es lo que ( UlfraJ_. cte .. cte.! result~ que las exportariones
.::(' il.1ma el "pambritanismo ;" pero tiene sus in- l~~'~ ~ªJ~do d~ ü lib ra~-.: 17 c!wlin~s por cnbeza. ú 5
-conn·nientes que en un estudio concienzudo ex- ~t ,H11&lt;:.: 1, chelme~. 1" no solo, smo que se ha no•
u1,lo que _en lns nt~merosas adquisiciones inglesas
1Jº' ;¡; una excelente revista europea de que toma1110.: estos breves datos. El panbritanismos tiene
el t·.omerc10 C'XtrilnJcro aprovecha más que el hril'Ol' l,ase la doctrina de "la lifavor Gran Bretaña" t _'llll'O. c?mo ha suredido en Egipto con el c-omerc 11 1110 dicen allá del "imperialiimo," como se dice fl-:l _v!em¡¡!1 Y el belga. _Y es que Inglaterra roya en todas partes. Es la opinión dominante en r~r1na n~as ~on e1 e:-ttranJero que con su~ colonia~.
t11das las naciones heridas en su sistema nerrioso l or c:ons1guiente, no es cierto que el comen·io ~ipor el industrialismo á todo trance y el anhelo gn la ~3fola llel nado de guerra: el imperio milifehnl ,de r1q_ueza, es un cas? gigan_tesco de mega- hu ,~~ ~nútil. Es il~f1ti~ y es im¡)o¡.:,ihle. porque r e•
l ornnma namonal. Ahora bie~, el ID1perio, se han (!llC!JJ 1a ~m ~ran eJercito y el servicio ohligatoTio.
preguntado algunos soldados mrrleses tiene cuen- J~?r c?n~1gn1_ent~, en la Isla. 1rndie lo soportaría.
ta &lt;l los inglese~? El imperio p:ra las ~clases popuLl E'JC'rCl~o _rngles f-e eom poue de la c1 ristocracia
forns es una gigantesca y :flamígera decoración de ~n la oficrnlid~cl y del pueblo ínfimo en 1a tropa;
guetra, de victoria y de abundancia. Para Ja oli- J_~is__c·J.~s&lt;'s med1~s d_esdc Jo!- b;rnquero:-- Jrn¡;:,ta los ope,rarquía es un mecanismo político combinado en 1,11 ro~ ele 1,as .fab ricas detestan el :-ervicio militar,
1wo,recho de sus pri,·ilcgios, como lo es todavía Ja rg1 c. fld e1~1as, _arrancando el obrero de su industria
constitución inglesa. Para los mercaderes es la "!l &lt;:I 111(.lJOT tiempo de la vida, acarrearían la infew
c\"ploiación privilegiada de los mercados colo• l'!Ol'~1fo,l i_ndn¡;:,t}·ial _en Jnglaterra:como ha sucedido
:niales con e~clusión de tod? elemento extra-~ajóll, en 1- ranrw. 1. dcJemos, por ahora. e::;te capítulo.
(•:&lt; t..p formidable y maravilloso "bussiners." El
~
&lt;&gt;mi~ente _repúhlico Ch. Dilke es el propugnador
_~\I icniras buscan los europeos el modo de do&lt;lc-1 tmperw militar, y para realizar su propósito, ]):11mr el mundo asociando razas, los asiáticos se
lrnr.e una vigorosa censura de ]as otras dos for ~ th s-pon&lt;&gt;n á presentarles resistencia terrible asodeshacer á su antojo, cesa.ria, y cesaría sí el más
.grave de los inconvenientes que en país latino, sobre. todo, puede tener la institución parlamentana. S, hecho esto se constituye un poder judicial
soherano, en los límites en que lo serían los otros
dos _poderes, ~erdadera, única base de cuanto or•
g,rn1l'imo político crea tener por objeto el respeto
ni. derecho, u.n poder judicial soberano é indepen•
diente por medio de la inamovilidad, entonces el
gol,icrno parlamentario en Francia, habrase tro•
tado en representativo y vivirá y con él perdurará
fa Hopública.

á

'"ª

T

•

ei:111do religiones. Tal es el caso del islanismo que
C\'it.l.entemente tiende á unificarse en una acción
t·IJJl\Ún cimentada sobre su Biblia, el Korá,n. Esta
t oalición de los musulmanes contra los cristia1108 Fe dirige H la recon~titución del Kalifato, que
¡,n'tl.'11dc ejercer el ~ultún de Coustautinopla Abd,1!-Hamid, lo c1ue halirfo logrado ya, si no fuese
11orque, según~las tradicinne~ islámicas .. sólo pue•le r-:er Kalifa quien pertl·rwzca ¡, la familia del
pro!da y el c111p('rnllor turco 110 L&gt;&lt;llticipa de este
di,·i1.o ptirilegio: el 8ultún de )farruccos, si es,
~i11 ciubargo. como el ('herif dC' la M.t1cca, que tam-,
lii,·in es de 1a familia lle )fahoma. ha consagrado
,;nir i~ Abd-cl llamid y hasta cierto punto lo reco111K·(• eomo Kalifa. e:- dec-ir. como jefe de fodos los
creyentes, ya hay rnuc·ho rnrnino andado.
J·J pnnis.Janismo proc:e&lt;le. cn primer lugar, enf-111h'l :1rndo. S'_l área de vropaganda; esta religión,
M1110 la rr1!ó=tiana, cjerc·en ~in eee-ar el proletarlSmo
y. nn hay duda. f1ue en d .:\..frica t:'ntera, hasta en
,,¡ L.\trc•1110 ;Sur del rontinente negro. en la I11dia
_,. r11 L'hina hau hecho en todo este i;io-lo rnuchos
111í1~ prosélito:.: que los eri:-tianos ; &lt;le la~ religiones
111or.1le:-:, e:3 dec-ir. que tienen por fundamento la
1,liligoci{m
de la soc-iahili&lt;lad. el islanismo' inferior
. .
t1:c~r](·11me11te al cristiaui:--mo. Je aventaja en la fa(·il 1dad de acon1odnr~e mejor al temperamento de
l~: rnzn~ cíllidas; sic•mpre pl'Odurirll mayor sensa; ·1011 o~tre Jos negros el pan1í:-o de lfahoma, lleno
de !tur1s. de aYes, de flores y de agua fresca. que el
'·:-:J11to-si111to-santo que muere v renace eternamente c•n el éxtasi!- pere"nne ele lo's cielos.'' (Chatcau1,ri·rnd.)
J,oB
se oro-anizan
ensanchando sus
. pauislanistas
.
o
.i.;í'c-•acwnes 6 eofradías religiosas sin cesar· es
pro_huble que en los principios del siglo próximo
no JJ.t_r,a. u~1_solo mahometano del Sultán abajo que
no l'!-te nfihado en una de estas órdenes monásti•
c-?s que e-alientan y recalientan el ardiente fanatismo ele los sectarios. El punto de intersección
Lle .iodos estos afiliados. que abundan en grandes
grupos, hasta en el comzón del desierto africano
es la lfccca; ahí se ren, se entienden, se cambia~
pa!Dbras de esperanza, y consignas ele acción. Por
L;SO la$ peregrin aciones á la Mecca á pesar de todas
las protestas, de todos los consejos de salubridad
':an s1~odo cada día más crecidas y con más ahinc~
org-muzaclas .. . ..
llay algunos hombres tenazmente optimistas en
Enropa que, con todo el desalentador espectáculo
. 9ue 1•resenta la guerra del Transvaal sucediendo
a la c~~~renc1a de la Haya, persisten en creer en
la lJOs1~iltdad d_e una federación europea; creo en
?lla á pies pun tillas; creo que el día que los chinQs
~ !os árabes puedan proporcionarse el modo de
hllJ1~cnr grandes cañones como los que funcionan
&lt;'U t olenzo y en Lady Smith, los europeos tendrát\
qui~ federarse, pero no para la paz, sino para defemlerse eomo los hóeros ....
3.--.Y yo os quería hablar de los bóeros de ]as imprc!:-1ones ~e un priSionero bóero, mis le~tores. PePI espacw me falta y el fastidio os sobra. Lo deJarrmos para m~jor oportun _idad: reréis al c~noeerl¡ts, como una de las mayores ,·erdades q
¡
·1
¡·
.
ne os
E-ocio ogo$ 1ian c 1eho es é8tn; ~1ue el secreto del va•
J~r ~:~oral (tanto rale. _decir soci~l) de un pueblo1
con. t..te en la eduí'ac10n del caracter. v que entre
un
. pueblo
.
.de un e°ran ear·íct,..,·
• "' . ,,. otro ,¡· e una gran
,' 1c1~L' ia, _h:·tunfnrú siempre el primero. en igualdad
&lt;l&lt;• t·ond1r1one~ de poblarión ? recursos. Ese es el
nrn1bo Yerclatlcro
.. . de. la selección , es decir, d e¡ pro~r1, .: 0 ~- 111 Cff1 11zar1ón.

:º

---1 ~ J ~
2Jescubrirr¡ienfo de una huella ce ..l'indrée.
&lt;c&gt;O&lt;c&gt;l[a ce,
me .;:C'S _nn razaclor de forn~. noruego
In 15,:Ja del ReY
Carlo~· • dl
,.,, OI S plLS. '
]descubrro
0 · , ohre
j
•
)Cl'J:!. r1rnta . lrn_a hoya que- según todas las probalulidaclcs. p1~0,71enc de ht expediribn ~\ ndrée.
Li: boy~ esta Yacín . ele ~uerte es que el hallazgo
no tiene nT1.portancia.
De~puPs de_ Llos años, _la~ lm·estigaciones hechas
en Groen lanj Hl. en la tierra de Francisco J os,; .
en la rosta :Korte d_c Slberin, han resultado itúr~/
tuo~as, ): es ya cas1 ~np?s~ble dudar de la muerte
~e Andree y de sus mtrep1dos acompañantes. ~:a
Stol, o1mo mismo, ya no se tiene ninguna eHperanza de que regrese.
·

~l¡s

�Domingo 14 de Enero de 1900.·
EL M~O ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 14 de_ F.nero de 1900.

oCos funerales oel Sr. general Eerriozábal.'

ciedades obreras, las que llevaron sus estandartes
y sus coronas.
E l miércoles en la noche, después de que se cerraron l~s puertas del Palacio, numerosas personas
pretendian entrar y ya no fué permitido por haber una d1SpoS1cón especial al efecto.
E? todos los edificios públicos ha ondeado el pabellon nacwnal á media asta, y en muehos de ellos
se col_ocaron cortinajes tricolores con J1.1zos negros
en sena! de luto .
. Van_10s á mencionar un detalle: hace tiempo al
d1s?ut1rse la nueva ordenanza militar, ~e trató del
articulo de honores militare::;, en el 1-ent-ido de re-.
formar el existente.
El señor General Berriozál.ml. que era una de
J~s p~ L·sonas que discutía, opinó que el cañón deb1a d1s¡~arar cada media l,1o r~ en señal de duelo por
el _P_res,dente lle la Hepubl,ca y cad~ hora por el
Mmistro; con su carácter jovial decía que él era
modesto, y que si di scutía con c:&lt;.ilor este asunto.
era ~orque estaba seg uro de. estar organizando sud
prop10s funerales. No se engañó, de~graciadamente, p_ues el ~rtículo en cue~tión, al fin reformado.
ha sido aplicado para él por primern vez : a-:í es
q~e desde su muerte, e1 cailón no dejó de hacer
disparos cada hora.
-&lt;:&gt;O&lt;:,,.

'rerm inada la exposición &lt;ld c·adúrer, con
s ujeción ,: lo disp~iesto. para el sepelio, á las dos
&lt;l e la tardf; del viernes, rendían su guardia Jo~

•

Frente a.l Pa.la.cio llra.ciona.l .

?o,lor_es, y apenas fné avistado por el Cuerpo de
l:..Jcrc1:o, hts b~ndas que llevaban sus cajas y cor11~tas a la sordina, batieron marcha al pasar el cad1wer; todas las tropas y sus jefes presentaron
las armas.
Este acto f_uf' de lo!=: más imponentes en la se~e r~ ccrem~nu1: los subordinados saludaban por
ult11na ~ez a su .lefr, y también por última vez
las ensena~ de nuestrn patria se inclinaban ante
~!. ~t'.erp~ m~.rt: de quien tantas Ytces supo pa~ca, las victo, 10:--a:-- en los campos de batalla.
Ll e~amos al Pan!eón, y el cortejo, siempre
c~ca.Le,mdo 1;or
scnor General Díaz, Liceneiado
1
\
Hl'JSC;d _\' EmbaJacJor Clayton, se dirigió hacia la
L_oton&lt;la de los. Homhrei:: Ilustre:-. donde se hal)\a preparado 11.npro,·isaclo
salón con senciJlo
ª.do,.'n~ que &lt;'0~1s-,Rtía en moJios de punto negro,
lienzo,. de merino .Y coronas de cedro.
I'. l ar,to. oficial no fué menos imponente: El
&lt;l.llH~o .rnt1mo. el compaiiero de luchas aunque
l'n d1st111fas esferas, 1-;eiior .Lir. Don lanac.io M _
r i~c·.a!, ahordú la tribuna, y en nombte del E ·ª
Cl'ÍlYo, 1.H·onmwió la brillante oración fúneb!~
&lt;iuc• p11hlw;~n10s en ~~te. mismo número, porque 11 ~
hemos podido
del de,eo
de da, r á cono. prcscmdir
.
~
t·C;r lftn valiosa pieza á nnestros lectores.
los. . .:eüo,·e,
Ge,lera1 L.IC.
V dIl ahlaron
. l " , en seauida
h .
'
"
~
. , UflH.o Zarate, Diputado Antonio de la Peña
)_ Hey~s .Y Mayor José i ,~anuel ílutiérrez Zamorn, q111ene~ con sufl conocl(las aptitudes, supieron

e!

La capilla ardiente en el Salón de

EmbaJadoie■,

El cortejo en ma.rcha..

La desaparición eterna de aquel hombre re;petable, el sepelio .del señor General Berriozábal,
iué motivo de elocuentes y grandes demostraciones de que la . Patria, sabe estimar á sus bue110s hijoE.
Hnremos una descripción de la capill,1 ar&lt;lientú.
Los muros v toda la drapería carmes~ tle\ ,rra n
dosel se revistieron de merino negro. Bajo
corona que protege dicho dosel y alumbrado por cliycr~os focos incandescentes colocados en un reíiccto r, se veía el r etrato á colores del señor General
Borriozába), en w1 elegantísimo marco dorado.
Se colocó el ataúd en un plano inclinado y qui1íi.ndosele la. cub ierta superior, q11edó al descubj erto el r uerpo inanimado del ilustre veterano del
]~jéreito, vestido con su uniforme de General de
])ivif.:ió11 y medio envuelto por nna bandera tricolor que tiene su historia de batallas.
F11 la parte superior del túmulo se velan las charreter;lfl, la. banda azul y e1 sombrero montado, r e11rcsentación del alto grado militar del muerto.
Formando semicírculp, se colocó gran númeto
ele macetas y los trofeos que representaban las diYersnR Armas del Ejército. La Infantería, por medio de pabellones de fusiles Maússer, clarines y
tHJnhores enlutados. La Caba1lería, por medio de
c·a~ro.:.. corazas y lanzas ant~guas. Representan á la
artillería dos cañones sistema Hotchkiss, montados en enroñas cuadrupedales y varias cajas de metralla. El euerpo de Ingenieros estaba representado

1;

por pabellones de palas, zapapicos y cestones, y la
Marina por medio de una gran ancla.
Al pie del retrato del señor Beriozábal, se veía
un trofeo de banderas históricas, y al pie del ataúd
otro trofeo del mismo mérito del anterior, siendo una de las banderas, la que perteneció al Batallón de Libres de la Guardia Nacional de Toluca
y otra á un Batallón de Mlchoacán, que por mucho tiempo sostuvo el General Beriozábal.
Las cuatro banderas que\ hemos citado, fueron
entregadas al Museo de Artillería, por el seüor Ministro, seis meses antes de su muerte.
La plataforma estaba iluminada por cuatro candelabros colocados en los ángulos del féretro, y por
los dieciséis focos de luz incandescente que penden
ele los adornos de m etal que coronan los magníJlcos ti bores.
Una ancha faja de merino negro corría por toda
la extensión del cornisamiento del salón, el cual
es veía inun&lt;lado de luz, pues se aprovechó la nueva. instalación eléctrica.
-&lt;::&gt;()-&lt;::&gt;,

'l1oda ]~ noche del miércoles permaneció custodiado el cadáver del ilustre General por un grupo de miltares ele alta graduación que en las antecámaras del Salón de Embajadores esperaban su
turno, en tanto que en torno del ataúd los de
guardia con la espada desnuda velaban de eenti-

nelas.

~s entrantes guardando 1a mayor compost 11 rct
recibían su guardia después de hacer un saludo militar al cadáver que r eposaba en medio de un rcrdadero lecho de flores y coronas.
Desde las seis de la mañana del jueves se reanu?ó el envío de_ ofrendas florales, llegandoª ser más de doscientas coronas, ent re las cuales.
s~ ~n~ontraban las de todos los cuerpos de la guarmc1ón y de todos los j efes militares, así como nu~erosísim?s. de person~s allegadas al finado, &lt;:uya&amp;
vrrtudes c1v1cas le hab1an captado numerosas .-.impatías.
El personal de las legaciones y consulados, envió,
sus coronas con grandes lazos de seda. é inscripciones dedicatorias ; el lujoso fére tro quedó cubiertopor las flores .
-&lt;:&gt;O&lt;:,,.

A las seis de la mañana se abrieron ele ntwYo al'
público las puertas de la capilla ardiente. para dar
paso á los numerosos visitantes que va se en&lt;:ontraban r eunidos en los corredores dei Palacio.• esperando el momento oportuno para. entrar á ;·isitar el cadáver.
El desfil e de las manifestantes se hizo en el mayor orden, y poco á poco aumentó el número de
éstos, calculándose en tres mil personas las que durante las pruneras horaa de la mañana desfilaron,
frente al catafalco.
Visitaron el c·adáver diversaa comisiones d'e So-

últimos of:ciales que velaban el cadárer y se haci:m ]os preparativos para Ja ..;ond ucción del
.ataúd, cuya tapa estaba_ ado rnada con p lacas y
agarraderas de plata cmcelada; los numerosos
asletentes, em picados, part iculares y Jefes del
Ejército, proced ieron ú Jlevar las coronas hasta las
plntafornrns enlutadas que estabnn preparadas al
&lt;'fecto, y momentos ·después, se organizaba el cortejo fúnebre á cuya cabeza iba el señor Presidente de la República, sus Secretari os de Estado, su
E~Jado .Mayor y los más caracterizados miembros
del Cuerpo Diplomático.
A las tres en punto, partía el cortejo yendo por
delante el féretro que llevaban en hombros los sef&gt;ores Lic. Capdevielle, Capitán Aguil!ón y Tementes Pedro Castni\cda y Alberto Aragón.
Colocado el ataúd en ]a flamante carroza tirada por seis frjsones lujosamente enjaezados, ios
circunstantes oc uparon, seg ún designaciones señaladas de antemano, ]os carros que Jcs correspondían, y la carroza se puso en marcha.. 'l'anto
1as aceras de las calles como las azoteas y balcones se veían literalmente 1lenos de gente· las fuerrn.:, militares que debían hacer ]os houo;.es de ordenanza, esperaban la llegada del cadáver en las
i:nmediaciones del Panteón ele Dolores, de suerte
es que en todo el trayecto, sólo acompañaban al
cndáver los miembros ctcl Estado Mayor del Ministro de la Guerra y los particulares, funcionarios y empleados que ocupaban los carros.
Serían las cuat ro de la tarde, cuando llegó á

•

Paao 4e la carro.a. frente al Pe.lacio •--•
1 a1..
-ep

�D ommgo
.
14 de Enero de 1900.•

Domingo 14_de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

j)rofecfora de _las Bellas. firfes.

elocuentemente recordar los méritos del finado,
({Ue momentos después descendía á la fosa, al
mismo tiempo que las Bandas le rendían el último honor y las baterías saludaban con su estruendo al que para siempre nos abandonó.
Terminada la triste tarea, los dolientes, silenciosos, volvieron á ocupar los carros que debían
conducirlos á :México, en tanto que las fuerzas,
tc:rminada la ceremonia fúnebre, hacían los honores al Primer Magistrado de la Nación, dejando
fas Bandas que .resonara nuestro Himno Patriótjco en aquel recinto de la muerte.

,

Si algú~ mágico ~ijera á un arquitecto capaz
&lt;le poseer 1~eas grandiosas y ambiciones para realizarlas: "Tienes derecho de formular dos deseos "
es seguro que el arquitecto respondería: "Pido u~a
basta extensión en un lugar muv bello y millones
. que 'tales deseos
a' granel"P
. . ero es seguro también
no los consideraría sino como un ensueño.
Ese ensueño acaba de realizarse para el francés

ORACION FUNEBRE
PRONONCIAD.!.

j)or el Sr. ~ic. Ygnacio jlfariscal,
Jefe del Ga.binete.
~

Señores:
Otra_ pérdida sensible para la República, otro
fiel am1go del Primer Magistrado, otro de sus co·laboradores arrebatado por la muerte. En menos
de ~ años, Dublán, Pacheco, González, Romero
Rubio, Matías Romero; y ahora Berriozábal, su
c·ompañero de armas, su Secretario del Despacho
durante la época de regeneración y progreso, hoy
ya tan avanzada. Hombre de acalorados sentimientos, pero también d~ convicciones profundas
:i.n camino á l a. Roton da. de l os :Hombres. Ilustres· ~
y de inmutables principios, la religión del honor y
del deber fué su único y ferviente culto, el móvil en pundonor caballeresco de otros siglos. .Apenas Cerro de Guadalupe, donde la Fortuna coronó la
constante y poderoso de su infatigable actividad. terminado el cunfücto con el enemigo exterior. trente audaz de nuestros guerreros, lo fué también
De esa religión no sólo se mostró tidelísimo obser- sin a~pirar á recompensas ni empleos militares ó durante el sitio de Puebla, defendida con no mevante, llegó por su temperamento á ser fanático civiles, continuó modestamente sus estudios, y una nos honra, aun cuando allí sucun1bieron nuestrassectario. Fanatismo de1 honor y del deber que só- vez recibido de ingeniero, cl~clicóse á importantí- armas á la fuerza y al destino. Prisionero del ejérlo c9mprenden las almas pri'vilegiadas.
simos trabajos ele su profesión, que le dieron nom- cito francés, pudo escaparse y prestó aún, por alPara probar cumplidamente mi aserto sobre el bre en los Estados de México, Tlaxcala y_Michoa- gún tiempo, su eficaz ayuda al Benemérito Juácarácter de Berriozábal, para demostrar que esa es cán, siendo además el origen de su módica fortuna. rez e~ su éxodo glorioso, para salvar la nacionalila apreciación de un ánimo sereno en otras cirNo tardó en llegar otra crisis muy seria para dad y las instituciones.
cunstancias, no el arranque de mi pecho hoy lace- México, ya no por irrupción extranjera. sino por
Sus trabajos en la paz no desmerecen al lado derado por la muerte de un amigo, r.onvonrlría reco- la explosión natural de intereses contrapuestos que los laureles que conquistó en la ~uerra. Su consarrer todos los principales hechos de su vida pública. fermentaban en nuestro pueblo desde su indepen- gración al servicio nacional, su celo y laboriosidad'
Por desgracia me es imposible hacerlo en este ins- dencia. Vino la guerra civil llamada de Reforma, apenas igualables, su integridad absoluta por entante, ni aun á grandes pinceladas, ni menos con y Berriozábal, obedeciendo á sus simpatías y con- cin1a de la más atrevida -sospecha, eran prendaSc
la mesura y el cuidado que lo hará la historia al vicciones~ desde entonces hondamente arraigadas, notorias para sus amigos y aun para sus enemigosconsignar sus ínclitos servicios á la patria. Baste, fihóse entusiasmado entre los reformistas. NobJ- más preocupados. Como Gobernador del Estado,
sin embar go, recordar que desde su tierna adoles- ble Eué su cooperación para el triunfo del partido de .México, en sus floridos años, como Ministro decencia, cuando, huérfano y confiado á sus mezqui- progre~ista y constitucional, que lo señalaba con J uárez en edad madura, y luego en la provecta ~nos recursos, estudiaba en el colegio de Minería, orgullo entre sus prohombres.
avanzada, como Secretario ele Guerra durante la.
apenas se anunció la guerra de invasión americana,
próspera administración actual, no descansó un•
Bien conocida es la evolución de esa terrible lu- momento para alcanzar los más halagiieños resul-ofreció cuanto entonces podía ofrecer, su carrera,
su porvenir, su vida llena de ilusiones y esperan- cha de tres años en oti·a más larga y más terrible, tados, los ideales á que siempre aspiraba. Visible·
zas, en holocausto á la defensa nacional, y militó que sirvió no sólo para mantener á raya una inter- testimonio de sus largas y provechosas faenas lo,
con honra distinguida en una contienda que ya no vención extraña, promovida por los jurados ene- dan los numerosos volúmenes recientemente publideberíamos recordar, señores, sino al ::-endir ho- migos de la Libertad, sino para derrocar un im- cados sobre organización del ejército, sin hacer·
perio impopular y exótico.
menaje á nuestros héroes.
mérito de la moralidad, disciplina y levantado esEn tan tremenda. crisis, siguió Berriozábal liLit causa de la Nación fué para él como su caupíritu de nuestros militares, que hoy con justicia
sa personal, y la promovía con el mismo entusia."- diando con valor y constancia cuanto pudo y se lo enorgullecen á todo buen mexicano; cualidades:
mo fervoroso, además de un desinterés rayano permitió la suerte. Héroe del 5 ele ~fayo en el que ya los distinguían, y él supo cultivar con afanoso empeño. Nada lo hada desmayar en su labor·
continua y fatigosa, ni las más arduas dificultades,
ni la oposición con·que pudiera tropezar, ni la enfermedad y los achaques de una constitución mi--nada por los años y el trabajo excesivo, porque él
los dominaba todos con espíritu fuerte y siemprejoven. :Mas ¡ay! que al fin vencieron ellos, como en,
definitiva vencen y vencerán en lo futuro á la pohrc humanidad. Pasó ya como pasan las más brillantes, las más soberbias olas del Océano, estrellánclose y des\·aneciéndose en la costa.
;, Y de él nada nos queda? Mucho nos ha quenado todavía, que así como algunas de esas olas
depositan en la arena ricos tesO'l:os al parecer perd idoi:: en 1m naufragio, así deja nuestro amigo, en
ia,; pla! as del mundo que ab~ndona, preciosas y
~agradas reliquias, prendas val.iosas de su paso por
la tierra. Nos deja, sí, un esclarecido ejemplo queimitar, legado á todos y muy especialmente á la juventud que emprende ahora la azarosa carrera dehombre .público; y á nosotros los que lo amábamos
2011 el viejo cariño, ora de camaradas y hermanos·
en el campamento, ora de compañeros en pacíficas
tareas, nos lega una tiernísima memoria, que no
ha de perecer mientras vivamos, guardada en e!
relicario de nuestro¡; corazones.

Señora j)hebe fi j(e~rfs, .
M. Emile Bcnard, un arquitecto de cincuenta "
cinco años, que en 1867 obtuvo el Gran Premi~
ele Roma. Encontró al mágico, mejor clicho, á la
hada, y sus dos deseos han sido ya ~atisfechos.
La hada e~ la señora Phebe A . Hearst, apelliclada Appersm antes de Ru matrimonio, y nacida
t;&gt;n 1843. Desde 1891 es viuda, colosalmente rica
del Senador californiano Jorge R. Hearst.
'
California, comarca muL"ho mái- joven que los
Estados del Este, se esfuerza por desquitarse del
tiempo perdido.
Conocidas son las graneles -Cni rnrsiclades clel
bste: Princeton, Harvanl, etr.

Sa~ Francisco quier~ poseer algo mejor que el
Colegio Harvard, glona de Boston, y la señora
Phebe ~earst ha creído hacer un buen empleo
de s1;1s millones de dollars, realizando el grandioso
capncho de sus c9mpatriotas.
, El asunto se ha .desarrollado rápidamente. En
1
E~ero
de 1898 abnóse un concurso preparatorio,
~ªJº un prog~ama redactado por M. Guadet, Pro~esor de la Escuela de Artes de París. Pedíasc
a_ los c?ncu~rentes un proyecto de conjunto aproptado a ~n m~enso terreno sito en Berkely, cerca
d_e Sfn ]ranc1sco, y pa~a tal objeto se les propor1·1ono un plano, en relieve, del referido terreno.
Se necesita~a tomar en cuenta quince instituto,,
de diversa importancia material, casas de bah:tación para cinco mil estn&lt;liantes, gimnasio•, rn11,-;eos, etc.
J~l jurado internacfonal, reunido en Amberl':-.
&lt;'ll Octubre de 1898, retuvo once proyectos sohre
noventa y ocho que íuerón prer-entados.
llnbo entonc:t'f: un nuevo c:oncuroo entre los autore., de los proyectos retenidos, quiene,-;-curio,o
detalle-eran. todos, antiguos discípulos ele la E,&lt;'lll'la de ~ellai, Artes de Parí$. Tres eran Iran&lt;;e,-e:;,
llj) austnaco, uno suizo y seis americanos.
_1-;oc ~egnndo concnrso fué juzgado en San Fran&lt;·1sc:o. en el mes de Septiembre próximo pa:--atlo.
Los conc:urrentes presentaron planos en ma 1·or e,eala y e~,tudi~~ ~letalla~os de uno de los gr~1po,. á
~u elecc1on. Segun se dwe, hubo lanms duda- aterca de la atribución de las primas ofrecidas, á partir
de la segunda; pero el primer premio de 50,000
franc~s, fu_é acoraado por unanimidad, al pro_vect o
de M. Em1le Benard, cuya superiorida,1. tanto t&gt;n
el conjunto como en los detalles, era incontestable. Fué á la vez el más armonioso, el más práctico
y el mejor adaptado al terreno.
La ciudad univer;;itaria tendrá proporcione, colosales, ai::ombrosas. y ciertamente no se construiní en un día, ni en dos ó tres años. Pero )l. Benard partió ya para San Francisco, y no se tardará
mucho en colooar la primera piedra ..
Desde ahora tiene á su disposición cincuenta millones ele francos, de los cuales la señora Hearst
proporc~onó más de la mitad. Eso bastará parn
constnJn' uno de los grupos, calculándoi,e el costo
total ele la Universidad. en doscientos millones de
• francos, que es seguro no faltarán, á medida que

0

Despllés de l.a. inhuma.ción.

LA_füIYERSIDAD DE CALIPo'n.xu.

se vayan necesitando, pues la señora Hearst no ha
asignado0 á su generosidad más límites que los de
su fortuna.

Hacemos notar que la generosa señora Phche
Hearst es la misma que acaba de pensionar á nue~tro notable acuarelista Alfredo Ramos Martínez,
para que· marche á París á perfeccionar sus conocimientos y á desarrollar su talento artístico.

Recuerdos del baile de caridad.
La inol vida.ble fiesta verificada en el Circ:o Teatro Ornn la noche del lunes prrmero &lt;.lel actual,
grabada ya en los recuerdos ct.e cuantos t uvieron
1,t fortll11:a de asistir á ella, podrá perpetuar,,c y
dar una_ idea de lo que fué á las personas que no
~oncurneron, gracias á.la magnífica Iotograim que
a med1a noche sacaron los Sres. Schlattman llnu,,.,
empleando por prrmera vez, y con los mejoreb reoulta.do,, un nuevo procedimiento: una cornl.Jinaeión d~ luces ~léctrica y de magnesio, que produce
la (•!andad umforme que se necesita, para que queden en la placa basta los más mínimos deta.lles.
. Copia de dicha fotogtafía, es el grabado con que
1ln,-;tramos las dos página,s del centro de este número, y nuestros lectores podrán calificar su mérito
á la vez que se formarán juicio exacto· de la fiesta:
(1ue con el loab¼! fin de realizar obras de beneficencia. organizó la Colonia Americana residente
en e;;t a l'Í t~&lt;lad y á la ~al cooperaron distinguidos
i1orteamencanos, que v1ven en distintos puntos de
la Repúhlica.
La galería del Circo convertida en tupido bos'Jlle. entre cuyo ramaje brillaban hilos de plata;
lo,: grnncles macetones orientales llenos de flores
entre cnyos pétalos cintilaban focos incandescen~
te;;. lo~ gabinetes estilo japonés, la profusión de luz
y lo~ lienzo;, con l~s colores de nuestra bandera y
la ele los E8-taclos Umdos, que cubrían los antepechos
de los paleo~. daban al salón un aspecto precioso·
pero _f'u mejor adorno consistió en la belleza y ele:
gm1crn de las damas que asistieron á este baile que
~-a ha hecho época en los anales de nuestras ~ancle:; fie,:ta~.

�•

•
BL O Rf\N BftlLE DE Of\Rl'Df\D.

FOTOGRAFIA

TOMADA

A

MEDIA N OOH°S POR LOS SRES. SCHL!&lt;\..TTMAN HERMANO-.~.

�•

EL MUNDO ILUSTRADO

LOS FLORISTAS.

Domingo 14 de Enero de 1900.

DlDlJ'S'l'lUA.S POPlJ'LA&amp;ES.
Ca&lt;la país y cada comarca tienen sus industrias
populares típicas, pequeñas industrias que no po-

&lt;'as veces son reveladoras cJc, ,urrrndC&gt;s in.s.tintos artísticos, y que, estimularlas por el favor del público
y protegidas por la ap1ic-:wión df' siF-tcmas .Y procc•climicntos científicos y modernos. muchas Vt&gt;C'("S
Jlegan á ensanchar~e d(' un modo nrnravilloso, t rooínclose, de casi di~trac-(·iones tra&lt;licio1rnles , uc
1
eran, en verdaderos ramoF- de pingiie cxplotarió11
y en factores. por CJl{!r, de la Hcti,·Klnd y riqueza

nacionales.

A ese respecto

tenemos

1111

ejemplo muy f'!n-

&lt;·uente en los taHadores de mad eras ele Suiz:1. ] fn
1lichb Ju.Ji~ Leclcrcq que en cada suizo genuino

hay tres }rembrcs: un cazador) un relojero y un
1a11ador de maderas. ¿ J'or qué? 1-'or tradirión.
8encHiamcnfe; porque los hijos Yen el trabajo de
í:iU:i padres, Jo imitan . Jo aprend en y luego lo enf'.ó(liian á los nieto~. Bn las . florjda s falda s ele los
Alpes y á orillas de c•sos lagos suizos maravillos;.11Jente bellos, los f•nmpe:::inos:, mientras ven p.:1c1•r
el ganado, ó mif'ntra!- df'~can~an un instante ele la
pc r~cn·uC'ión del '"hork." rntrctienen el ocio de ~n~
111;rno-;tallando nrndern. rn tiloso cuchil loy un bloque de madern i-,u;t\('.dt• c•:0-a:5 &lt;¡ue c1h11ncl;1n Cn losre~i110::os, helvétil·Os hoi::que:--, le:: bn::tan ¡Mra harer
primore~. bui;::fot::, cajas labrada~ ph•gadera:--. jugnetes, animaleFi, alto y bajo-reliC'\'C!~. etc. J·:n nn
distracción y dada la g-encraliclad de su tfülll tt}Jriucipio ern~ artefoe:-to:::. c-01110 producto:-: 1lt1 llllH
factura, no eran ron~iclera1los como una indui-tria
lucrativa. Por lo general dábanse obserp1io
como prendas de amif:t;i,l y el111 Jo::: talismanes de
amor que se camhiab:m los mozo~ y las mozas. ])e •
ro el '"'turismo" emprzó {t fijarse en ellos y nlgnnas 6guril1as fueron compradns á los pastores y
guías de la mont.aña en buenos chC'lines y libras
de la vieja Inglaterra, que pregouó en bre~e la

Cortando .1.orea.

factos de madera y cuerno y esos característicos
rl'lojes "de cuco?"
En ?úé~xico tenemos también muchas de esas pcc¡ueiias industrias &lt;p1e bien pueden, con el tiempo y el trabajo, organizarse de modo de llegur ú ser ramos Jucrativos, y qua ya ahora son altamente apreciados por los extranjeros que nas visi -•
tan, no obstante de que todavía se halJan en embrión y de que apenas son cultivados, con rudi-

En el mercado .

habilidad de los "Ho!zschneider (cortadores ele
madera) de Suiza.
¿ Qué sucedió entonces? Que para los campei;;inos se abrieron nuevos horizontes; que comprendieron aquéllos que en un rató de tranquila labor
pocfrhm g.111arse tanto ó más que en todo un dia
de pe! ipToso ascenso por las cuestas nevadas, recogiendo matas de "edehveiss" y matando chivos;
.v qup, desde entonces se dedicaron con ahinco á
labrar matler~, creándose una competencia '}lle
como era nautral, muy en bre\'e ocasionó gran mejoramiento y variedad en 1os productos.
M,\s fordc. 8C estableciero!l. fábricas enteras de
ohjetos de palo tallado, y con la poderosa ayuda
del capital y de las máquinas, la tradicional habilidad ele los suizos es hoy una gran industria que
halla demanda por doquiera y que rinde cuD.11tiosas utilid11dei-. ¿ Qui(,n no C0JlO(·e hoy C'sos arte0

;'1 ser un ramo de trabajos que aumente nue~tra
exportarión y nos produzca buenas sumas de dilH:ro.

•••
Empeza remos con los floristas.
];as flores han JJ egado á convertir1w í'n artículo
casi de primera necesidad, y no es nada clespreci;1ble el consumo que de el1as se h11re diariamnt.J
en todas las grandes ciudades.
_.\parte de la afición general qu.c existe por las
flores, Ja vida social, los usos estahlerido:::. han aumentado sn consumo, y éste es tal. que en ~l éxiro
y sólo en el "kiosko de las flores' · l1a habi,lo día
en que la venta llegara á mil pesos.
Diíícilmcnte se encontrará un rjncón de la tierra en que la naturaleza l1aya prodigado sus tesor os floral es con mayor 9pulencia y en mús rarie&lt;lnrl
que en nuestro suelo. Niza mismn, e~n ent·anfoclora X iza que surte &lt;le flores á todM los boudoir
eleg-antes de París y que está represe ntada en colores y en perfumes sobre todas las mc:::as alegre-.
de la metrópoli del mundo, la ruismn. Xiza . clcein10~. ;;:~l'Ía ,~encida si con nuestros pen~iles i::e n1iclie:-e Pn torneo floral.
•
De.de las flores más lozanas que por propia vida
C'xuhenmte y rica brotan" expontáneamente y f'!lbre11 nuPbtros campos con Ja alegría de!'-lbordantc
de la plel.iC', como las amapolas multicolore¡;:. ha !sta
la:--: m,ís ariRtórratas, las reales princesas de Jn Florn. corno las gardenias, las camelias y las delicada.'- ro&amp;1s ingertndas que exigen un cuidado prolijo: todos las flores, todas las variedades, existen

•
EL MUNDO_IL1:T8_TRA_DQ

entre nosotros y existen en una abundancia que
maravilla.
. ·d d. d
t
La floricultura, bajo la berngrn a
e nu_es ro
el.1ma y eon la riqueza
· savia}. ele nuestra
t berra,
t·
está muy lejos de ser en_ Méx1coclese_ ar e me 1c 1loso ó mejor dicho, esa mtrmca a ciencia que e~
en Europa, en donde cada planta ha_ menester
ele un cuidado más sabio y más sostemdo que el
que la más cariñosa &lt;le las madres pudiera prestar
al más delicado de los r ecién n.acidos. ~on una
,oca ele buena voluntad X un cmdado _casi superfi~inl v nada afanoso, nuestros pensil~s florecen
''loca"'mente," como dice el poeta, :J 1:&gt;rmdan, ~urante todo el año, su perfumada Y_ óp1ma cosec~a.
La mesa central de Anáhuac_ pierde sus arideces en el risueño yalle de México, de modo que
los alreelores de nuestra metrópoli son ve_rclad eros
,rerjeles en donde la flora más. variada revienta sus
multicolores penachos y salpica_ sus notas yo_cuuclas sobre la verdura de una prnnavera cas~ l'?IDterrumpida. Ixtacalco, Santa Anit~, Xoch1m1Jco,
Mixcoac, Tacuha)'a, San Angel, Tlalpam, _Co_voacitn: son los nombres de lugares y _lugare¡os que
ciñen los contornos de la metrópoli ~ex1cana, y
son los nombres de otros tantos vcrJeles en perenne florecimiento.
No obstante tal opulencia, el precio de las flores
escogidas no es en llféxico tan bnJ? como pud1~m
rrecrse, debido á la demanda que tienen e? la crn~
dad v á la facilidad de obtener altos preetos, ~U)
especialmente de parte de las col_onias extran¡~ras
que estún acostumbradas á adqmnr en susdpai:-:es
muy' caras las flores. Por otra parte, suce_ e con
el de las flores lo que con todos los peqnenos &amp;omercios que no están dehidan,mte orgaruzad~s :
no presidiéndolos una explotación en. forma, t os
efectos de la competencia, en el prec10, son ardíos y poco sensibles.
Una viSitn matinal al mercado de las flores, reocija grandemente. Un penetrante perfume safura la atmósfera y 1ma plétora de colores se esarce en las grandes canastas y tapIZ~ el pav1~ento. Las crisantemas blancas, amarillas, ;frdes moradas cual rebeldes cabelleras, marav1 osa~ente acl~atadas en nuestro suelo, abren al
sus enoTmes corolas, hllmeUas alln por ~l roe o'
las violetas en enormes mazos, cantan el trrnnfo ~e
su humild;d vencedora; las clahalias-"flor mat;
dita
belleza senza cnore"-derrochan . co1?!' a
falt~ de perfume; las amapolas, con s~ risadmrlente, se burlan de la aristócrata palidez e as

~º'.

~q,;~Ú~

ro;: ·
una inefable sensación d~ fr~scura.
y no sólo en el centro del mercado ora ' s::.º
también en las esquinas de las calles mis J°én
cas se mira ese bienhechor espectácul,o e as tr
res v en torno de los vendedores md1~enas, o o~
" uino·os" igualmente frescos, de rubrns y sonroºa '~mÍssis" se disputan los ramilletes qu~ lian
~e ::rullar á la ritm ítica ondulación de sub!Stuo._
•
orte de las flores, de los pue . os c1rEI transp á la ciudad se efectúa dianan-,;mr
cunvecmos
Los ~dios efectúan la ro~wl,a
muy ele mauana.

a~:

mos arr1"ba ' hay grandes huertas
1 cul~
destinadai; exclusivamente ª.
tivo &lt;le gar&lt;lenias y ?ameJ_ms, y
producen ca&lt;la año varios millares
de pesos.
. b tra,
Las flores so n la poes1a a s ~ta . harer ramo:; es hacer ver~ol!,.
·Vimo~
'
ya que 1a, ma t e11-·• pnma
lld a e n .MéxiC'o v trataremos
b
au
~., .. sies
ahora de ::u "elaborac1on,
que elabor.1ción puede }ltl!nar~c
al agradahlc esfuerzo art1st1co e e
rimar fl ore~.
. ]
Ya. el ilu5tre Barón AlcJatlC ro
de lrumboldt, hizo notar qu~ _loa
in 1ígenas &lt;le est.1 tierra poseialn
' muy íehz
• lll
· t UJClOI
· ·' 1 t'nara, a
Ulh\.
combinación do los color?s ) Js
claro que tal cualidad. les sirve e
mu cho en la industrta floral: t
Ffeetivnmcntc, los flor1s as
rne;icanos !?-011 h{tbile:; para ra~-~11ficar las Rores de suerte que r~bal~
len sus bellezas y formen ronJuntos armónico:-; y bellos. Los ramos
co munes y corrientes que se ex•
te en el mercapenden d .mrLlllllen
~¡_
do ya sea que obedezcan á una ::i
m~tría minucioi-5a, 6 que esté~ hechos si n "pa rti pris" mar?a o _Y
·•
ostentando ¡;:óJo el atractivo ctc
la va riedad y riqueza ele las flores,
.ion en lo ge neral , obras que
. ha•
muy en favor de las d1spos~ciones relativas de nuestros md1genas.
.
P ero la cornpetent1a y ensena_11za de aigunos floristas extranJe.
los han refinado mucho,
ros,
• . fioy
hoy en díl crean ot_ras piezas rales que realmente pueden ser c011s1cleradas como

bia~

T ipo de :llo:data mex:ioana.

.
l
ar el alba, arnnrran tas
de sus huertec1llos
''t ¡ El., ) ' a enraygran d es bultos los trnnsflore~ ¡o~ ~~ad en donde verifican el separo.
ladan fio:et tro i~ales, como la camelias, en su
Las
pb
or íerrorarril, procedentes
mayor parte arri an p
m a ues por
de Orizaba, Córdoba Y _Jalapa,h:;his ~e\randes
demás originales y cunosos,
fume y su
hojas de plátanos, que_ conservan su per
frescura por mucho tiempo.
.

r::t;

Naturalmente, hay t•s es~e;!ª~Ti~:t:e
cios aJ comercio de 1~s ore~ui~ de Ja perfumada
la ciudad, doble
Soncantidda?
esos iasólos de los santos rum~~:::-;n~:ncepci~~~,:i~."d~~~;:' A~i;:n;i~v:,tcPaZ
los de fiestasé gde los p~didos extraordinarios que
rua etc. am n
¡ 1 1
'
ndo se verifican grane es )a I es.
1,
se meen cua
. .
de la ConmemoraOtro día muy propw10 es e1
.
l d
. , de los ·Muertos, porque las Rores tienen e don
~~;1mbolizar al propio tiempo, besos y recuefái::
En las ciudades de tierra caliente que c1

ob~asn~:ti~;;~- liras, cojmes, coron~s mortuorias,
dorno floral 'de tejido de mihrc, glllrnaldas, ªfor~o de mesas v hab1t11ciones: t~do ha progresac o y
gusto y habi:,dad.
el _,
to o uernue
.
fl
d ante las primeEn el mercado ele las ore:i, ur
h b ·1. ras horas de la mafiana, es muy grande la a fl1 o'
)' de piezas el' d d ]o" fabricantes el e rami·11etes
·

stra

r:1es. e L~s md í_gentas ttr~~v~~~~neº~tº:!e:at::i1:ª6
·aez y en un tm an e
d
f:ansforman una pi_edza quee~1ºse1::e¡·~~!~ ;p;;~
Jeto al consunu or, Y
. .
.
cf!~s se' sirven de sns dientes como prmc1pa1 rns4
~rumento cortante para trozar los tallos de las flo1 bilo con que han de ligarlas.
reDa~a la atención de los extranjeros la frecu:;
t• costmnbre ele sem_brar elntretlas fl~r:s,t~:..'Jen' ro ·as fresas y es digno e e no arse s
iisnlo" de nuestros floristas que en las fresas ven
fiores de carne.

• * •que hemos resena
- do,
á la industria
s1m1
ac
a
"
l
flore.:
uede considerarse la de "encerar as
. . , que
futimamenle se ha d·esarrollado ba~tante y que es
muy apreciada de propios y extranos.
•
Él procedimiento consiste en someter las flo~es
sueltas y los ramos ya formados, á un hgero
ño de transparente parafina, de sder~llqu:!: delme sobre cada flor, cada ho¡a y ca a
o,
adísima capa que proteja las flores de la destr_ucg_ó
Con tal procedimiento, los colores no piernada ab,olutamente, y las flores p~~seJJª~
el a.ipecto de flores de cera, pero con 1;1-Il~ . ~ a
en ¡~ forma )' en los colores, que sena irunutable
por cualquier otro artificio.
.
Las flores enceradas se conservan lozanas J_)OI
muchos días y aun por me,ses, cuando la operación
se ha llerndo "á cabo de una manera perfecta. y al
través de la parafina puede perc1brrse algo del
vago perfume original.
1 d
El éxito alcanzado en las exposiciones flora es e
Mixcoac Covoacán, San .Angel, etc., que siemp.ro
han agr¡dado grandemente á los numerosos_ turistas ue año por año ~os visitan, deben .estimular
á n!stros floricultores, tanto en el _cultivo de las
flores como en la mannfactma de piezas florales.
lo dijimos: en ese punto, pocas comarcas
ueden competir con nosotros. .
.
p No es mérito nuestro: es gracia de la nahnaA . ·1 l

fo~:

i~:~n

mentarios proced.imicntoF, por unos cuantos indígenas.
A esa clase de nuestra industria, nacional ~ertcnece la manufactura de filigranas ele plata, la de
enseres de barro poroso en Jalisco, Jade ornamentación y pintura con plumas naturales, la ele la
extrruia "Jaca" indígena de las jícaras y tandcjas
de Uruápam, etc., etc.
Nosotros desdeñamos: por lo general, esa clase
ele artefactos; pero no pasa lo mismo á los extranjeros, para quienes r esultan aquéllos de un exotismo atrayente y que, con ojos menos acostumbrados y m{1s imparciales que Jos nuestros, saben
apreciar sus bellezas y peculiaridades.
Rs, pues, interesante, ocuparse un poco de
esas pequeñas industrias y de ver de cerca á quienes las cultivan. No será remoto que mañana.,
lo que 1loy desdefiamos 1an injustamente, llegue

Domingo 14_ de_Enero _de 1900.

Ya'

Un• bonJ.ta. piesa.

leza.
OSCAR HERZ.

•

•

�•
EL UUKDQ ILUSTRADO

Domingo 14 de Enero de 1900.
nir aquí con el fin de asistir á los funerales
que en un principio se había pensado hacer en México, previas solcmnísimas exequias que habían de
Ycrificarse en nuestro primer templo, pero obtenido el permiso neceSario. se resolvió despu és translada.r el cadilver embalsamado Íl la citada citHl11&lt;l
de a\iorclia.
La translación se verificó. y por los telegramas
que hemos recibido. Silbernos quu en toda la Ar-

Domingo 14 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

qui&lt;liócesi que c~taba á cargo del :Sr. Arciga.. han
!-ido unúnimes las rnanifCstc1c·io11es de co nclolenria
y muy ~olemnes la!- l'xequiai:,; &lt;1ue ~e ,·erificuron en
la :-;unluo:,o catc&lt;lral moreliana. t¡ue en época nada
r&lt;.•111ota, hará aiio r medio. ful' dec·orada é inaugu~urmla C'OD gran 1lompa. drhid9 ili zelo del Pü~tor
muerto.
Xuestras ilu~traeione~ rl•prr:-t•iitün el acto &lt;le los
funernlcs, que se no; (•omunic-a fueron de lo más
concurridos y suntuo:-:o.:. .

•••
Jlc aquí lo~ tclcgra111a1&gt;:
)loreha, Enero 11.-En la tarde d('] miércoles,
(k'spués de las honrosas ccremo ni_as Júncl,res, ce-

:J/mo. Sr. :Uon José :Jg17acio firciga, fir;(obispo de Jt(orelia.
t

E nero 7 d e 1900,

lebmdas en la Catedral ele la _\ rqui&lt;liócesi para
honrar la memoria del cligníoimo .Prelado, se cerraron las puerta¡,.. quedando w1a guartlia de honor
,·eJando el cadárnr del Sr. Arciga.
J-:1 jueves, á. las ocho &lt;le la mañana . '=e depositó
C'I cadáver en un ataúd lujo~o y ~e form ó el cortejo fú nebre. L a. comitiva era presidida por muchas
perronas con velas encendidas. ~• el cadáver eonduc-illo en hombros de cuatro sace rdotes.
L o más di~tinguido ele la ~oc·iedu,l de Morelia
ha a::; istido á los funerales . En lns azotea::;, en los
halcones y en las culles del trán1'ito, $8 apiñaba la
multitud, y hubo neeesidad de c¡ue las f.ucrzas de
~eguridad del E¡,:hulo COll$:errnra11 el orden.
Se calcula que mús de 20,000 personas se habían
c·ongregado en las inmediacione3 del P antéón general.
En un terreno de propiedad particular junto al
mismo panteón. se abrió una fosa rerestida de piedra en su interior. y Ee dice que la capi1la que se
levantará como monumento al S.r. Arciga, servirri
para inaugurar una e~pecie de Panteón católico ó
lote 11dscrito al Pan teón general.
Poco después de las 11 de la mañana llegó la
fúnebre comitiva; el cadáYer Iué depositado en el
salón de e3pera. Antes de cerrarse la caja, el Juez.
del Registro Civil la reconoció y certificó la existcnt:ia del cadárer.
, Después, el 8r. Deún. Don Julián Vélez, re,·eslido de copa pluvial. benJijo la fosa y entonó so-

SALIDA. DEL COBTEJ'O.--Catedra.l deKorelia.. •

ll•uinc responso.

Muerte del .Ilmo. Sr. Arciga.

•

r

La rei na i111phu·;1hle, la ir~exorable muerte.
nrrebató_ cn la 1-t•111~1n11 que 11(•alJ;i de pasnr. otrÜ
pcr~ onnliclacl por 11111 t ítulos distingnid11: el llu~trísimo s.r. Don .J oi-i• lgnac-io Arc1ga, Arzoi"li:-po
dC'. )~orelrn. t~·a::- tl t.· pt.•nos.a. enfermedad, clejú de
C'x11'r el clormngo lllltt.•rior.
l a en bien dc·lil·1u lo estado. rc:-olvió ,·enir í1 c:::ln capital en h11~(·.1 1h• ~alud: pero :,:u m11I er;i inemcdiable y al fin ,e llegó al funesto desenlace que
1a. ciencia habín pronosticado .
. LH g ravedad dL·l il u:-trc enfermo ~e aecntub tlc:-;de el :-itbndo en l11 IIO('hc y lo~ Preludo~ !li mo. Sr.
Al11r~ún y el Obi:-:po dl' ()ucrétttro. previendo que
el tn .. tc 1nomp11to i-t.' a&lt;:crcaba. le impnrtieron lo.:.
último¡,: a u xilio¡,. L':-pirituales, en l11 Ci.1$:fl del Sr .
' 11 irso Sa«:'n3. parit.&gt;ntt.• &lt;id finado . donde e.:-:tabu ;ilojndo el ~r. Al'c- i~11 y H&lt;·ilL·rió su defunción.{¡ la.; clo~
de la tarde dt·l domingo•
Er¡¡ el fin11do hornl11'l' t.le relenrn lc3 t'ualidn&lt;lr5:
in1-trnído. Yirhtoi-o y un protector infatigable de
1n ju\"entud. f'II l·11.n1. i11:,:trucción ponía espctial
cmpeJio. que s it• 111p1·t· ful• fruC'tuO$:O co mo lo demuc5tl'lll1 lo~ ntlt•lnmoi- ;t\cam::aclo:; en el n•11omLra do ~uni1111rio de )l on•lia.
'l'a l&lt;'i&lt; prendfü: rnlit•rnn al Prelado general e.:.timn cic'm. rnu,r 111·in&lt;·ipc1l111e11te entre los habi tant e$:
de :Morelia. capit.11 donde :,:e recibió la noti cia. de
su muertP con mani fo!-til &lt;· iones de viYa co ndol encia.
Los prin c· ipal c~ agri('ultores, come rciantes é inclu~tri ales de Morelilt telegrafia ron á raíz del acontceímento, mu.ni fce.tondo 4 ue se preparaban á

ve-L.-----------:-----.;P~l!_:•:n~p:!•~'"!!º;;'P~•:!l.!•!:•~M~••:!•:!;ll!_:•:;,·_______________J
En camino para el Pa.n.te6n.

�Domingo 14 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 14 de Enero de 1900.

PABELLÓN DE B.1JMil11A,
1-:1 pal,cllón de llumanía, también destinado i,
figurar en la Exposición Universal, se leYnni:t
atrás de la línea de construcciones que ho1'Cl rr.!1
d ~cna, lo cual es de scntir:::e. Por la originalidad
y el aspeeto imponente de su arquitectura, este
C(~ific:io merece ocupar un lugar de primer rango:
sin embargo, eslá suficientemente aislado para pruducir un gran efecto, y el cuadro de hermosos ítrboles que Jo rodean agrega u.na nota pintorec::. :1.
al conjunto. Es el primer pabellón que se enc:ucntra partiendo del puente del Alma y subiendo h1rn:ia el puo.nte ele los I11vúlidos y está muy prú-'·i1~w á lo~ pabell ones helénico y se rvio, que cst[m
:n~pirados directi1111entc en el arte Bizantino. El
pabellón de Rumanía procede del mi:.:mo orig¡__•n
arquitectónico, pero co n la diíerc11cia de que i:l~
formas bizantinas importadas están modifirad:1 ..
por influencias étnicas y con~tituycn un arte prupio y nacional. La arquitec-tura. roman,t. crrsi cx.clnsivamente religiosa, ha dejado numerosos rnnnumcntos en clií•tintas pro,·incia;;, cuyo conjunt o
forma la Rumanía actual. Xo oh~tm1te nurnr •·
rosas visicitudes, las inrn:--ione.-:. dt· lo~ H1rtaro:-: .,·
clc.:pués las de lo~ tnrco:-:, c~to/" pueblo~ indornahl&lt;•:,
no Irnn dejado ele defender su nacionali&lt;laíl y ~11
relig-ión. l~l arte estaba ea:-i. t.•xc-lusin11ncnte rC'f11f)ado en los monnsterios fortificatlos, que en ~•¡
mayor parte se edificaron en las gargantns ele lo~
montes I'\arpathe~ . Al abrigo de esa~ espe¡;.a5 11 :11-rallas se levantaron iglesiao que la pieclacl de J.,::;.
teles decoraba co n una riquc¡;a desconoeicla, eo11 to
pnctlc verse en la célebre igl('Sia de .\ rgi.s..

Si }a Rumanía ha conserrndo &lt;ll':s&lt;lc hace ta-;to
tiempo hasta nuestros días }a tradición hizantin¡t.
esto se debe á las creencias religiosas, á la ortr: •
,loxfa que ha permanecido inmutable. Por otra Darte, en este país, constantemente atacado por'· Jo¡,;
jnvasores que siempre estaban acampados en ::-~• s
fronteras, no se podría producir la infiltración de
]as artes extranjeras, como sucede en otras nac:nncs, ía,orecidas por la paz, entregadas al comercio y en relaciones con el extranjero.

El pabellón de la Rmnaní,1. tal como lo rcpresc1o-

-Bien, dijo Mac Carthy .. . Entonces ¿ puedes

llevarme hasta allá?
-Lo haré, repuso el hindu con tranquila resignación.
-¡Andando, pues!
Dieron vuelta á un soto y hallaron un se ndero

natural, formado por el curso de las aguas de Invierno. Los tres hombres avanzaban penosamente
y con mirada aguda veían hacia la penumbra.
El roce de sus vestidos contra los ar\m¡;:.tos, de
sus pies sobre el suelo, se confundía casi con el

zumbar de los insectos y con los ligeros temblo-

Acaba de morir el crepúsculo tras de las colinas

r ornpuc:-to de piezas de orfeb rería. que ¡;:e suponcJlL'rtenec·icron e-orno botín á )Qs Godoí-l. :E stas piez,1:- figur11ro11 en la C?xposicii:m de 18ü'i'.
l "1111 z:,elección entre estas riquezas. comµomlril
nu nrn:-:t•o ar'lueológico c¡ue serú colocado en las guJc• rl.1:-: Lle! ¡rnhellón. Habr{i. además. en éste, un
nm.~.m íficn res taurant. donde además de senir:=e
lo mÚ:-! c-xqui:;ito de- la cocina do R.umanía, c¡ue es
farno~a. se exhibirá una gra11 orquesta de iudígc11.1:i: que ya t·n otra ocnsión estu\·o en boga en
P;irís.
~El ( 'omisa rio GC'neral de la Rmuauín es el scii or Ollane:-co, Ll iplomático, Presidente ele 1a Acidl'mia, literato y poeta &lt;le gran taleñto.

EN EL CAMPO DE MARTE

ta nuestro gral.,ado, está compuesto con elcmenlo:;
tOmados de los edificios más célebres de Human h1
y que no se remontan más allá del siglo XTT.
Ln Rumanía es rica en antigüedades romana~:
sus habitantes aun lo~ má s ignorante~. conse n Tan
Yivo el recuerdo del Emperador 'rrajano. {¡, qui0n
le atribuyen indistintamente todos los monurnc1;.
t,os en ruinas, cualquiera que Eea 8u origen. El Mn •
ECO cle·BucHrest, enriquecido so bre todÜ con donu1.ivos de particulares. po¡:=ée objetos del mús itl w
jnterés, entre olros, el famo:::o te¡;:oro de retros~s:

l)i &lt;·ho palaeio. uno de los m{l!; hermosos que P.g11n1rím rn la Exposición de París, está construído
ií la ·i zquierda del puente del Sena, para el esper·tad,,r riue esté t:olocado en el Trocadero. Ha c-e
ªpend ant'' _ron el palacio pe las florestas i-cspe&lt;-: o
del c· u11l tiene mu chas se mejanzas de estilo. hl
que se debe seguramente á que fué dirigida la
&lt; (;nsHuccjún por los mismos ingenieros. Sin emLnrgo, la semejanza no puede notarse en los detu-

lle~ ni en h1s grandes lineas, está en el conjunto
~icndo un estilo original, constituye el ~elio
dr lo:; autorm,. Estos no se han creído obligad1..•~
ú };is n•~titucioncs &lt;le un estilo cualquiera; sus
fatlrnda.s ~ou muy modernas -con detalles de capr~ •
c·!io y fantasí~ bien colocados, puesto que se trat:1
rle t•ditkio~ provisionales que han de figurar t•n
íJUL·

In h¡,osiriún. y han tenido cuidado de que el ,ht ino qul' ~e darádlos editieios que han dirigido.e8té
c·;1mc-terizailo pir los emblemas y alegorías 11uc
110 tlej&lt;1n duda e n el espíritu; pero que se •acerea n
rnucho á In antigiiedncl griega ó latina.
. \ ~i j)or ejemplo, la escalera exterior frnnrnnli.'ntc ;1bierta. co n sus ramplas y balaustradas. ,c;;.e
poclría lrnher modernizado. c1uiLíndole el aspedC1
ele- lo::: grandes galerías de la vieja Roma y de la
no menos antigua Athenas.
Xo obstante e:,tos que pudieran calificarse de defedo8. rl c·onju11to, lo reprtimos, es de lo más· her111080 y tiene. por otra parte, detalles de poRitiYo
1rn.'•rito.

=

a~

recobró su empuje y rebotó. El hombre se dejó

lagos nadaban en medio de la luz anaranjada.
Bavadjí se acercó á Mac Carthy : su horror se

compensaba con el intimo orgullo de servir á

,,se irlandés rechoncho, de pupilas belicosas, de

Al salir de una especie de desfiladero entre las
r ocas, Djuna se detuvo tembloroso y extendiendo una mano, suspiró:

Se deturieron . James tomó

Sobre una superficie simosa aparecía uno ele
esos rincones donde la majestad de las fuerzas
libres y la lucha de los instintos y de las plantlls
crean el esplendor y la podredumbre. Recortaba
la lima las higueras, los troncos secos, los bordes

de las hojas; tejía encajes entre las yedras, los
líquenes, los ricinos, y sobre un pantano que azol\'aban viejas cortezas, cañas á 1:nedio podrir y
algas esmeraldinas; el firmamento parecía hecho
de constelaciones ramusculares, una fauna si-

niestra t repaba y huía por sobre el suelo ó flotaba en las ondas pesadas. Por todas partes una
confusión de génesis y de agonías, de sombras si-

niestras y de brotes de flores argentadas, de efluvios húmedos y palúdicos, de finas esencias de
plantas aromáticas. En los intervalos del silencio se escuchaban los rumores de alguna. fuente
misteriosa que parecía subte,ránea, y el lamento

lejano de los clrncales.
-¿Allí? preguntó Mac Carthv. ¿Es ese el lugar exacto?
-Un día de invierno, coiitestó Djuna en voz
baja, persigníendo una oveja perdida ..... ví á la
Devoradora de hombres en la entrada de su cavernfl .....
Y con voz casi indistinta y tiritando. todo
eu cuerpo, agregó:
Shandranahur, e1 mismo que desapareció :n19che,
fué también testigo y en este mismo lugar, &lt;le una
escena semejante ...

11110

ele ]os rifles

one había. dejado llevar á Ba,-ndjí; á fin de tener
el brazo más ligero y más seguro en el momento
supremo.
Sin miís nalabras, deteniendo el oa8o, 11egaron
los tres 81 .block v se arrodillaron. Una m11leza fina loi:; cubría y bastaba á hacerlos invisibles; pero adelantanilo el rostro se podian advertir los
menore~ detalles del claro. apenas cubierto ele
phrntíli::: hajac;;. é iluminado toclo.
SunYemente. Mac Carthv ¡.;e inelinó por encima de la piedra y ncercó la frci1te á la maleza.

-Allí.

-Acababa de devorará una joven .... Después
EZPOSICIÓJI' DE PABtS.--P a belldu. de , um.~nfa,

-"Dam it all!'' murmuró James.
Sin embargo, alentado por la. persistente indiferencia de la Deroradora de hombres, el labrador
se arrastraba mús a prisa . Una desgnrradora esperanza alumbró sns pupilas; pero para desaparecer
en seguida : oyó que la fiera se movía . Bruscamente
caer en tierra) cataléptico, de nuevo entre }as
patas gigantescni-. fre1itc á frente ele las uñas pá-

II

, X11rlio1rn. re11omhr11da por su miel, no mer&lt;:&lt;·c.
,, lo que parece, la misma reputación por la cultnra
dl· ~u$ c-o:-t umhres políticas.
En la, cleeeiones legislativas de Mayo de 189~
tre~ c-a1~diclatos_ eR~!hau frente. á frente en la pri~
merH. r1 r,·11n scr1pcwn de esta cmdad : dos favorecido~: el Doc-tor Ferroul. socialista revolucionario.
}í. Bnrfüol. oportunista. y B. Cros-Bonnel radical
Tan 1:eJiida fné l;i elec·ción. que hubo nec:sidad
repetu· el e:;c·rutinio. y;\ [. Bartisol obtuvo algm11)~
,·otos de 111a1_rnría, pero ~u elección fué nulificada.
Y triuntó clC'fiuitivamente J[. Ferroul. Pero éste
no se confrntú ron una victoria tan calurosamente clisp~1fad,1. sino que quii:;o y logró poner á sus
rompehllore~ l111jo l,t acción rengadora de las leyes para que ft1L'Sen &lt;'81'tigados por los írau,le~
t:lectorales que ~r• Je¡;; imputaban.
. ~or razón._tnn e:draor&lt;linaria. en Carcasso111:-,
sitio de n•1m 1.on ele la eorte de Assises de l'Amle,
nr ahn ele ,·enfirnrse. un gran proreso sensacional.
Ocupar!)ll el lJan&lt;¡u!llo de los acusados treint,1 y
c1utlr~ perso1111¡::.. d.e importancia, entre ellas, trece
&lt;'~ni;:~Je.ro::. murntipa!e::-:. dos mm:inos, M . ~urrcl,
~x-l\f1m~tro. 1L Rarh;:;ol, ex-raml,dnto, y el ex-prc1~rto &lt;lel .deparh11_ne11to. En la fttH1iencia figuraron
c1e11to "emte te:-.t1gos. y cuatro notables aboO'ados,
e~1bt• otro.e;;.. )[arty, antiguo )[ini::-:. tro del C~rnerc10: se .tomaron medidas extraordinarias para co,~~errnr el ~rd_en, y todo (•:;to fué para . . . :nevar
a un a,·en11111ento general.
:.,

de ti~o.

ma, rondaba el peligro en torno ele ellos, transfi-

:fisonomía ruda y buena, irascible y afectuosa.
-¿ Ya estamos? preguntó James.
-Sí, amo.
·

.Cos fraudes electorales en Jfarbona.

movimiento ele Shanclranahur i¿J1posibilitó toda
intervención: su cabeza se foterponía en la línea

gurando el aspecto de las cosas. insrrihiendo por
escotadnm de dos selvas.
donde cpllera símbolos absurdos Y pcnetrante!-1.
La tierra, todavía cálida del ardor del día; la
• Barndjí ' f Djuna, á la pro){imidad inevitable de
súbita cesación de la brisa; los ,rumores de anila peripecia, caían en una especie de hipnosis,
malidad nocturna, la belleza del firmamento tenfuente ele la pasiva bravura de tantos orientales,
dido sobre comarcas no sometidas al hombre desfuente .de éAAs resistencias tranquilamente obstipués de los millares de millones de años de ci1·ilizanada!- an te la.s cuales el Occidente ha rctrored ición; una fecundidad implacable, feroz, vasta coc1o en ocasiones. Con las pupilas en:::.anchadas y
mo el éther, invencible como eL Océano, asaetea· el 'f)Cn~amiento semi-apaQ'ado. ihan como sonámba, dominaba, sorprendía el corazón &lt;le James Mac
lmlos, en hmto que en :Ma.c Carthy, la voluntad,
Carthy, y lo llenaba de una plenitud de grandeza los nervio!-. la razón, daban una Yiva batalla: pero
y de poemas.
la. costumbre de esos minutos te rribles hacía que no
'fras de él iba un lnnnilcle hijo de la Inclia, Ba- fuera dudosa ~u conducta: creía en la firmeza de
vndjí el Guía, flaco, &lt;le hombros altos y encorva- su brazo. en la lucidez y deci!,ión de su pupila.
dos, tallad'o en un minimwn &lt;le mate r ia, pero •Con las palpitaciones más rápidas de su corazón,
de cabeza lúcida, y boca buena, inteligente. Por ~entía ]a vigorosa voluptuosidad de los valientes,
delante, Djura, el explorador suministrado por la la eléctrica alegría de una lucha en que no podía
aldea de Nardonarés para que indicara el cubil de mezclarse dolor alguno.
•
la t igre, de la devoradora de hombres que hacía
Rumiaba esas cosas, á la manera noco analítica
pocas noches se llevara á otro labrador.
de loe.; h ombres de acción, cuando vió que Djuna,
A medida que avanzaban, murmuraba la noche sobresaltado, se volvía. hacia él.
con voz más alta y más terrible, prolongábase en
-All í. .. . en ese claro .... tras ele! block de
la llanura el rugir de lus fieras, y grandes murciépiedra.
•

y 18. Luna) gigantesca, se alzaba en la frangeuch

EJI' EL C.&amp;KPO DE M.4.BTE.-•P a.bellón de la llll'. uina Merca.n te.

res de las higueras. Una suav idad fúneb re, una
frescura siniestra y como ateroiopelacla. venía de
tod as las indecisiones del alrededor. Corno una al-

mirar .í otra parte, como si tuviera una indiferencia absoluta pam su presa, adormecida. Entonces Shandranahur. arrastrándose y describiendo una cnrv,1 lenta, logró franquear {rnos dos me tros. ~foc Ciuthv miraba acercarse el rostro lívido
del inícl iz y de" nneYO apuntó; por clesgracia, un

III
Se llenó su alma ele indecible horror.
En medio del cloro, á diez metros, á la entrada
de un cuhil formado por dos blocks superpuestos,
perfila_ba la forma ele la fiera soberana, de la colosal tigre acurrucada.
Entre sus garras mon~rnosnr,¡. yacía el labrador
Shanclnmalrnr. No estaba muerto. ni aun herido.
ó al menos graYemente. La penetrante mirada del
irlandés veía que sus párpados se abrían y se
cerraban á intervalos bastante largos. y que su pe-

cho palpitaba como pecho de gorrión cogido en
una trampa. La tigre le fijaba ele una manera
indolente, con las pupilas meclio encogidas, como
una gata .fija un ratón; J como una gata. hubo
1m momento en que •soltó sn µresa y se tendió
en posición de negligencia, de falso descuido, de
grncia que duerme.
El irlandés. con el rifle al hombro, no se atrevió á tirar; una revolución de cQlera, de piedad,
de dolor, hacían que su mano estuviera mal segura.
Transcurrieron dos espantosos minutos. Des-

pués lentamente, muy lentamente, Shanclranahur

lidas I de los graneles ojos terribles.
-¡Juega con él! murmuró Djnna que se había
unido á Mac Cartlnr.

-Sí, agregó éste; juega con él esa condenada
fiera.
Las tinieblas habían entrado en su alma. Vió
crecer, en apoteósis lúgubre, á la fiera que, todavía
eu nuestro tiempo, domina en el antiguo Indostún
y que más que á clifforar á los hombres, se atreve
á d ivertirse con ellos.
En medio del espanto del momento entrevió,
por algunas fuerzil.S sutilmente desalojadas, por
un poco más de astucia unida á la terrorífica velocidad á la musc,,latura de los tigres, por una
nad.a de espíritu de asociación, que todavía era

i:

posible el reinado del felino . A la vez subió en
él un espíritu de venganza, un violento deseo de

abatir á la Devoradora de hombres, sin matarla.
de atormentarla y de insultarla, de hacerle sufrir la supremacia del sér qu e tornaba en su presa

desde seis años : ¡ Calma!
Por grados consiguió que su corazón latiera
menos aprisa, que la cólera cesara de en.marañar
sus pupilas.
Entre tanto, la t igre, con movimientos liger os
y rápidos volvía y revolvía á Shand.ranaur, gmttan-

clo ásperamente del goce de dominio y de poder.
El infeliz, encogido, semejaba á algún ínfimo herbívoro caído sin defensa en poder de la reina de
los juncales y de las selvas, que, ahíta, quiso r ecobrar su juego supremo: retrocedió sin premura,

fremente de voluptuosidad, impresos en todos sus
·movimientos el desafío de los fuertes á los débiles,
símbolo brutal, ligero, elegante del combate por
la vida.
Cuando estm·o á dos yardas, se quedó inmó'°il, y entrecerró sus párpados. Expresaba la per-

fecta certid1ID1bre, la voluntuosidad de ese banquete ele carne ,--irn. que bien pronto resolvería darse
ella, la siniestra magnificencia del músculo triun-

fador.
Empero el vencido no renunc ió á la esperanza.
El instiJlto de viYir palpitó invenciblemente en
el fondo de su pupila. "Y dominó la convicción de
que sería inútil todo es-fuerzo. Desnnés de un ins-

tante de incertidumbre, y absolutamente, como la
primera vez, se enderezó v comenzó nuevamente
su fuga ele arrastre, cAlrn.rio de angustia, de es-

panto y ele humilde energía.
Ma,c Ca rthy había reconquistado ahora su entera Sa.DJ?Te fría. Dejó que Shandranahur se apar-

tara de la. línea. de tiro v permaneció vacilante
un segundo entre la. prudencia que le ordenaba

herir en el corazón y el punzante deseo de cas-

tigar á la fiera ..... .
Sonó la detonación. En medio de la nube de
humo se percibió la silueta ele Shandranahur que

los codos. La luna ilu,minó en pleno s¡1 rostro tor-

se ponía. en pie . v In tigre que aullaba, rota una
pata, ~r levantándose con estupor.

cido por la mueca de un terror inmensg., El toque
de la Muerte había puesto rígida su ffl!'ca, y llenado de estupor y agrandado desmesuradamente
SUF pn pilai;:.
Voh,ió la cabeza hacia }a tigre. Parecía. ·ella

-¡Valor! gritó el irlandés, que estaba. más allá
del hlork de abrigo.
Shandranalrnr corrió : la tigre dió un salto corto y rápido; pero no tuvo t iempo de da.r otro:
una bala de James le rompió otra pala. Derriba-

se movió, e.-xtendió }as manos, se enderezó sobre

•

�•
EL MUNDO I LUSTRADO

Domingo 14 de Enero ~e 19.00.

tL MUNDO ILUSTRADO
_AÑO VII--TOMO I--NÚM. 3

MÉXICO, ENERO 21 DE 1900.

Director: X.i c. B.A.FA.EX. BEYES SPÍ lfDOX.A..

da, impotente, bramando horriblemente, enseñando sus- anchas garras, fingía un horrible emblema
de la fuerza.
Shandranahur, refugiado tras del vencedor,
perdió, por el excesivo goce de la vuelta á la vida,
el uso des us músculos, y sostenido por Djuna, estupefacto se apoyó en el block de piedrn.
Mac Carthy tomó de manos de Bavadjí su segundo rifle y fué en tres pasos sobre el animal.
Intentó la tigre levantarse, ó al menos arrastrarse hacia el europeo y empujó su cabeza monstruosa, sus mandíbulas devoradoras de carne hui;nana, aquellas mandíbulas en qte tantas vértebras
fueron machacadas y confundidas tantas existencias; pero cayó sin fuerzas: James hubo de contemplarla con satisfacción vengadora y cruel, decíase que ya comprendía ella el poder del hombre;
q u e no osaría si quedaba libre, apoderarse de su
presa en las aldeas, ó que de matar lo haría apresurada y con susto, como se mata á un enemigo
peligroso.
·
·
-¿ K o la matas, señor? preguntó Bavadjí.
-No, la llevaré prisionera .. .. ¿Estás herido
Shandranahur?
-No, señor; sólo un poco débil.
Y vino á arrodillarse ante el euroneo y le besó
la mano con humildad. Gratitud y admiración infinitas brillaban en sus grandes ojos negros.
-Bueno _... . buen&lt;_&gt;, dijo James con ternura.

Una red de bambús ]a encerraba en una especie
de
jaula muy baja.
vadjí van á traer cuerdas, lienzo, parihhela y carLas
gentes de Nardonarés se apretaban en torgadores?
no de la tigre, que aun parecía formidable, con
- Ah! señor. , .. me siento más seiruro junto de
grandeza de deidad soberana, de deidad semejante
tí A11e tras de una triple muralla de bronce. •
-En ese caso, Bavadjí, puedes irte .... ¿Está á.las fuerzas mortíferas, á las siniestras potencias
de enfermedad y de muerte que han servido paen buen estado tu rifle
¿Sí?. , . Bien . ... . .
ra
que la India haga innumerables Entelequias.
Vete.
•
Unos á otros se ,alentaban, se tranquilizaban,
Bajo el cielo tan puro, la noche refrescaba. El
firmamento bebía el calor: la llanura debía estar sobre todo, con la presencia del europeo, y en el
glacial; pero, al menos, se difundía una tibieza en- momento en que 1os cazadores se aprontaban á alcantadora, una atmósfera de ensueño, ligeramen- zar al monstruo, un viejo S"e acercó, y dijo:
-Ya estás reducida á la impotencia, Devoradote pesada por la expir ación carbónica de los árbora de hombres; ya estás dominada y cautiva .. ...
les.
¡ 1::-n hombre te venció! Ahora conocerás la supreCaía la luz como nieve de átomos.
Ecitrellas muy pálidas, como que se ahogaban en macía de nuestra raza: bramarás tras de las barras
el zenit profundo, en los lagos imponderables de· de una jaula y los chiquillos irán á reirse de tu fu.
ror ! ¡Verás ciudad tras de ciudad, y desde lo alto
la Vía Lactea.
1í,nc Carty se sentó sobre una gruesa raíz de ár- · de los carros, pasar el jm¡cal y la selva de cuyas
bol y contempló á la tigre herida: tuvo, en momen- delicias nunca ya disfrutarás!. . .. ¡ Tu vida será
tos, piedad, calosfríos de misericordia que sugirió una humillación profunda, porque profanaste la
el esplendor nocturno; pero al voltear el rostro y nobleza de nuestros hermanos, y porque gozaste
ver á. Shandranahur pálido todavía y temblar á con sus angustias! . . . .
La fiera gimió debilitada por el sufrimiento; y
rada bramido lie la tigre, resurgía su cólera más
en
su sustancia obscura v en su cerebro estrecho
fuerte, semejante al odio contra un sacrilegio.
y feroz, creyeron los hi1idus que aceptaba ella la
IV
supremacia del hombre.
Cuatro horas más tarde la fiera era ya cautiva.
J. H. ROSNY.
Su cuerpo entero estaba amarrado.

¿Temes quedarte conmigo mientras Djuua y Ba-

r. . .

UNA POESIA RUSA.
Em])ezaba ;uayo cuando cayó rota la
lnverual yesttdura de Mosc.-ou. y cada
jirón de ella deshacfase en lluvia brillante que fecundaJ.m la tierra ll!lst:l
('ntonces c:omo pe,triti&lt;:Mla; y era· de ver
la colosllll cúpula ele! Salvador. donde se
quebraban refulgiendo maraYillosamenll:e los rayos de un sol primaYeral,
y cólll0 en los Mboles, que resucitaban
ií, l:1 1·i(la, asomaban, rompiendo la dura
,corteza, esos vel'des y menucl1simos brotes que son promesa de floridos ramajes.
Ya el v-eloz trineo no cor1fa las canes. Sin los pesa,dos abrigos de te1-ciope1o y pieles, se :11clverUa mejor la esbeltez ele las clamas: y en los mercado¡;;
donde se agrupaba la gente del pue.blo
con aire de fiesta, y trajes de chillones
percales las mujeres. y con la blusa r?ja del "mugik" los hombres y los chicos en los mercados babfan ya desapa1·ecÍdo lrus burdas y a!Us.imas botas ele
paño impermeable, las apenas curtidas
pieles de carnero. lo$ recios muletones
obscuros, y 'los sa.cos llenos ele pluma
con los que se cubren en el duro lecho,
ó al acostrurse en la "pieska" (que es
una enorme estufa), sobre la cual duermen las pobres ge'lltes tle Rusia. En los
tablaclillos Q'lle sostuvieron durante la
eruela estación las tarteras donde un
ne""t"l.1:uco pringue se vefa (cuando lo. mano &lt;ie.l comprador levantaba 1~ acolchadas tapa,deras) pescados ele un.posible clasificación, con las ca~as r~lena.s de cebolla picada y pmmenta en
!!1:ano y los ahumados arenques, ext€'11~idos' sobre rebanadas de pan negro,
que tenían el aire !le viejos ~ascotes dol'aclos sobre escombros pe~icl1dos, veianse en Mayo, muy col?ca.d1tas sob1-e pa.peles, sartas de rosquillas amasaclrus no
O

.;é con qué, '·b3rnizada~·• con clara de
11 ue1·0

v ",~tlornatda s" &lt;:on el menudo
grano' !le la aldormidem que se pega
:í ella$ clibujam.lo en f&lt;U brillante Sllll&gt;Cl'ficie manchas como la ,iruela malig11a .•••

En anrbos lJaJTiles rPíll.llSe nn,dar los
1)P,pinos eu espesa salmuera, los pepinos
q'lie i;,ou la tletlicia tlel pueblo ,¡·uso, Y
que lo mismo en la ca1baíía que en la
mesa señorial, son sen·idos y se com€'11
r•on gusto; y más allá a.piñábanse, sobre.
\Jlesillas clesvencijaidrus. frutas secas,
que acaso en siglos anteriores fueron
cogidas, y que, como reliquia, el vende~lor judío guarda de año en año. con •l a
clulc(' esperanza de eugañar al pol&gt;re
&lt;llablo que oompil:e poi' un par ele l&lt;0pekar aquella negruzca é incalificable
mercancía. ..... .
CoJ110 la uieve no €'1ll1Jaííaba los cristales de los escapairates, en todos ellos
!l. montonálxmse en llanrn tiva confusión
e'1 percal de mil flores, los bor'Clac!os. de
colorines, los pañ-uelos de seda as1át1ca.
r pndorosamente co1ocaclo euti-e chamnras ,istosas algún cors{) muy pespunteado y acabmlito. quP es la tenta&lt;'ión
•le la pr~umida maritornes. y que es
,m martirio desde el momento que somete sus recias costillas á la presión de
los hierros y ba'lleuas clel co1-sfl á la
moda.
En esos dfas, c,-perados con ansia.
&lt;lespués el€ "duco meses" ,de no ver en
los hol'izontes más q_uQala _blancura de
la nie,e confunclicla a t'111"1eJOS con la linea gri,:; de los celajes, la Naitura:leza
ofrece uno de sus más grandiosos esnectáculos !í s11s adoraclo1,es. El rfo Moskowa. be1Mlo dur!tnte el invlerno-y por
el cual cruzan los patinactores, que, como jóvenes que s~n, gustan de di,ver-

tiL-se sobre el ahismo-apea1as calienta
íll sol. la capa ele nie1-e que lo cubre
como si fuent de polvo de má11mol, derrítese, y se 1•p tersa y reluciente sn
~uc·ha superficie formada por un eJ10l'll1e cristal de l1ielo que á veces tiene
,m metro ele espeso!'. A esa primera seiial cid deshielo. toda la ciudad espera
1-,p,c!'earse viendo de nue,o el agua del
llookowa removida y espumeante al
paso ele los ln1ques. ~- al fin un dfa eil
hielo se agl'ieta, pesgá.r:rase con fomni•la,h le esuru,enclo. y en !eruta onda a•l
principio, y Jupgo con e1 fmpetu de una
sobrehumana p,1sión contenida, el agua
&lt;'one l'lll?iem'lo. se arremo1ina, estrecha
y clestro,m Pl neYaJOo témpru10 que ~emeja corde1·illo exánime, y suoo, y sube, arrastrando en su encrespado oleaje ramas, troncos ele ár·boles. el plateaclo per. que quedó muerto entre los hielos. la golondrina que pe1·clido el rumbo cayó n1 río cuando el agua lo cristalíz:i bn. ~• se desborda por las pobladas
orilfas. salpica,ndo los muros, a1,ra:ncando los ftrboles, coronando sus e.",IJ)umas
C'0B lo'&gt; roj i7.0S resplamclores del sol que
hl'il1'l en lfl s· revueltas oncla:s con fosforescenC'ias fantl't1&lt;-ticas. y ávida de movimiento y ele illmita,da extensión, no
para el flg1m . Sll loca caa-rera, y busca
el Oca, y unida con él, sigue basta el
Volga canda.loso. y el Valga la lleva
basta el mar CaSIJ)i0 ....
Por aquellos dfas cliéronrue á ronocer
una poesfa rnsa. bt-eve, extraña y eufóndca, hasta el punto de que, aun no conociendo el idioma en que estaba escrita, recrPaba con su airmónica resonancia el oído; modelo de esas poes1a.s que
sólo los poetas del l'torte pueden sentir

y Pxpresa,r senci•llampnte. r que son como sil V'{'stres flores, con algo de siniestra ne_r¡l'Ura en su cáliz.
Héla aq·nf:
"La selva verdegu&lt;'aba en el llano,
;r: Nl s11s pinos ele ramas obscuras. fest ouea.das de más clairo color, la h1z de
la aurora dejaba luminosos puntos, y
en sus nidos recién hechos, las tnamora das ])ft1·ejas de golondrinas canita.ban. presilllt iendo la nueYa nielada que
dentro de poco tendrían que alÍ!Illentar ....
"1' eu el. recodo mií,s hermoso de la
selrn, cloncle lrnbía más flores olorosas
r los ruiseñores cantabain mejor. y el
delo. ft tra,6s de los pinos secu'lares,
se vislmnuraba azul; allí don&lt;ie más
esplénd.ida y tranqu~la se ofrecfa á ]()IS
ojos la Natu1·ale¾a en calma, aHí. colgado de un árbol y balanceado ligeramente por la brisa primaveral. se Yefa
el cad,wer de un homb1re .... "
Confieso que tuve mucho tiempo delante el~ mí la silueta de aque-1 ahor"ªºº en medio de la selva llena de vl&lt;lH, y á YPces. al pasaa· por esos pinares. que son el mayor encalilto de Ru,;i'&lt;I. temo lm1
llflr pendiente d&lt;e un árbol
1m hombre muerto. que qulZ'á!&lt; ba sufri,fo sin ser &lt;'011s(Ylrudo y que ni aun tiene
tumba donde reposar .....
"Bra:n&lt;tkow." e,l ruutor de esa pOPsfa.
oue traducida pierde su encanto mayol',
la formfi, ha escrito otra.e; muchas que
~l público no cooocerá nunca. '·Rrautkow" vive solo, aisla.do; aiborrec,e la puhl!cidad y rechaza la gloria; porque el
&lt;lrama de su juventud es dp ,aquellos
que la sooiedacl critica despiadadamente y no olvida poi· el gusto de re!me a,l
recordarlo .....
SOFIA CASANOVA.

LA PRIMAVERA BE LA·VIDA.

SUBSCRJPr.10~ MENSUAL POB ...NE.I., $1.00
IDEM IDEM EN L.I. C.1.PIT.1.L, SL/25

Gerente: A.llfTOl!l'IO cU'i'J.S.

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94833">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94835">
              <text>1900</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94836">
              <text>7</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94837">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94838">
              <text>2</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94839">
              <text>Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94840">
              <text>14</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="94857">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="94834">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 1, No 2, Enero 14</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="94841">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="94842">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="94843">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="94844">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="94845">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="94846">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="94847">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="94848">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="94849">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="94850">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="94851">
                <text>1900-01-14</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="94852">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="94853">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="94854">
                <text>2017564</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="94855">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="94856">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="94858">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="94859">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="94860">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="1566">
        <name>Campo Marte</name>
      </tag>
      <tag tagId="1561">
        <name>Circo Teatro Orrin</name>
      </tag>
      <tag tagId="1558">
        <name>Expedición Andrée</name>
      </tag>
      <tag tagId="1557">
        <name>General Berriozábal</name>
      </tag>
      <tag tagId="1562">
        <name>Gran Baile de Caridad</name>
      </tag>
      <tag tagId="1564">
        <name>José Ignacio Arciaga</name>
      </tag>
      <tag tagId="1563">
        <name>Los floristas</name>
      </tag>
      <tag tagId="1565">
        <name>Pabellón de Rumanía</name>
      </tag>
      <tag tagId="1560">
        <name>Phebe Hearst</name>
      </tag>
      <tag tagId="1559">
        <name>Ygnacio Mariscal</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
  <item itemId="3650" public="1" featured="1">
    <fileContainer>
      <file fileId="2290">
        <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/1/3650/El_Mundo_Ilustrado._1900._Ano_7._Tomo_1._No._20._Mayo_20..ocr.pdf</src>
        <authentication>657813cfc7103cf9aa75411b5d8880b0</authentication>
        <elementSetContainer>
          <elementSet elementSetId="4">
            <name>PDF Text</name>
            <description/>
            <elementContainer>
              <element elementId="56">
                <name>Text</name>
                <description/>
                <elementTextContainer>
                  <elementText elementTextId="117470">
                    <text>dancia artículos de primera necesidad, son más
palpabl€6 los bienes que resultan y que ya nosotros
estarnos disfrutando, bastando para comprenüerJos establecer una comparación entre lo que valen
hoy las telas, por ejemplo, que se fabrican en
el país J el costo que antaño tenían las de la
0.sma clase que nos venían del extranjero.
Esto desde el punto de Tista econ6mico, que
en cuanto á la calidad de 106 artículos, corno un
efecto de la competencia, todos sabemos qnc las
manufacturas se han mejorado tanto, que muchos
&lt;le los artículos corren en nuestro mercido con
etiquetas escritas en idioma extI·anjero, compjten
con ]os que vienen del exterior, y salen, sin em1,argo, de las fübricas establecidas en México.
Entre estos benéficos estabkcimientos que determinan un adelanto y proporcionan comodida(lcs, cuéntase indudablemente la fábrica de estampados J blanqueo "La Carolina," de la cn,tl
hemos tomado las vistas que ilustran estas lineas.
"La Carolina," propiedad el.e los se1lores Consbmtino Noriega y Cía., estaba antes de ahora. establecida en Puebla; pero después de una catástrofe producida por la explosión de una caldera, que causó varias víctima.s y oasi la tota1 aestrucción de ·la fábrica, los propietarios, perseverantes en su empresa, pidieron máquinas nuevas y
levantaron la fáb ri ca en un extenso terreno de la
;!a. calle de la Luna y Nonoalco, que es donde actualmente se encuentra.

tL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 20

MÉXICO, MAYO 20 DE 1900.

l&gt;ireotor: Lio. BAPA.EL BEYES SPIJl'DOLA..

Sr. Consta.nt.ino Noriega, empleados 7 operarios de la f&amp;briea.

cia de las telas y asegurar á la vez la .firmeza de
los colres. Entre estos el más difícil de obtenerse
con los requisitos indicados, es el color negro, J
los visitantes de este género de fábricas quedan
sorprendidos de los diversos colores, que antes de
llegar al que se desea obtener, van tomando las
telas al pasar por los distintos baños químicos á
que se les sujeta.
El dibujo, no es cosa sencilla y nadie que compra un metro de percal supone el trabajo que se
ha invertido en su fabricación. P ara hacer el di111.1jo se hace uso de graneles pantógados y máquinas especiales que sin·en para grabar la labor en
pesados cilindros de cobre que colocados en las
máquinas estampadoras imprimen el dibujo soUre
la tela.
Los trabajos últimos son el lavado, engomado
y troculado de la tela y el arreglo de ésta para
presentarla bien al mostrador comercial.
"La Carolina'' dirigida y administrada por homhombres de capital y de reconocidas aptitudes, es
un importante centro de trabajo, pues se emplean
diariamente de 150 á 200 operararios, y en cuanto ú su producción ya abundante al presente,
aumentará seguramente muy en breve, pues
los propietarios esperan en estos días la llegada
de nuevas máquinas que se colocarán en otros departamentos del edificio que es tan espacioso que.
atn1viesa sus patios el ferrocarril Mexicano.

,

Enja.bo:nadora.s 7 dobla.doras.

_En la visita que hicimos al establecimiento, pudimos valorizar cuánta es la importancia de esta
fábrica, lo complexo de las labores que en ella se
realizan y el buen número de operarios que allí
trabajan.
La maquinaria es toda moderna, y amplios los
departamentos que por otra. parte son numerosos :
oficinas de la Administración, almacenes donde se
guarda la mercancía, tintorería, grabado, estampa.do, enjabonaduría., engomado, tórculos y otros
muchos.
Tal vez algunos de nuestros lectores no conozcan el procedimiento que se sigue en esta fabricación y vamos á indicarlo en breves palabras:
la fábrica de hilados y tejidos se encarga de
separar el algodón, despepitarlo, laminarlo y torcer el hilo que en este estado pasa á los telares,
donde se confecciona la tela. Esta va después á 'La
Carolina," y sufre allí una metamórfosis completa
con los grabados, tinte y aderezo que se le da allí.
Las maniobras del tinte son de lo más delicado,
por la multitud de substancias que entran en la
combinación de los colores y el cuidado que necesi1an los químicos encargados de esta labor para uo
emplear substancias que perjudiquen la consisten0

LOS.DELITO S DE LA INFANCIA.

8UBSCRTP&lt;:IOK JlltNSUAL PORA.!fli, 11 !!t.
}DICM JDXM EN U. CAPITAL, 11 25

Gerente: .4.líTOl!l'IO 01JY "-8

�•
Domingo 20_ de Mayo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
cochero le anna gresca por el monto de la propina.
El pasajero argulle, el cochero se indigna y lo insult,a; entonces el ofendido, hombre vestido con
elegancia, buen mozo y correctísimo en la forma,
Pan á discreci6n.-•Pujilisma.
se despoja de su paletot, de su bastón, de su somNegocio Redonda.
brero é invita al cochero á un as11lto de box. El
cochero, una especie de mastodonte, hercúleo, fuHe presenciado en estos días una serie de escenas pintorescas (sin música de Massenett) y aun he rioso, acepta; los circunstantes hacen rueda y la lusido víctima de sus peripecias--que ponen de resalto cha comienza en toda reg1a. El público sigue las peya éste, ya aquél atributo culminante del carácter ripecias del hrnce, cuenta las r'puntas" en pro y en
francés, que á guisa de lección de cosas hacen per- contra, aplaude 1os buenos lances, salva los malos
ceptibles las virtudes como los vicios de este gran -golpes y apuesta con "momio" á Ja "carga" que ha
pueblo, y que contribuye á explicar la vitali- golpeado de lo lindo al aurig,1. La polich1 brilla ·por
su ausencia . . . Acaba al fin por acudir y acierta á
da d y la grandeza de esta nación.
Comía en un modesto restaurant, cuando, de re- sujetar desde luego á la ªcarga.~' El pueb1o soberap ente, al lado mío se arma nna gresca formidable . no admirando y aplaudiendo al vencedor, simpatiGritos, interpelaciones, protestas, gesticulación zaba visiblemtnte con el \'encielo; se oían rumores,
frenética, oratoria volcánica. Dos mozos de 1a fon- se decía: el pueblo oprimido .... el burgués insoda sujetaban de los brazos á nn hombre de cin- lente .... maltrata al pobre porque se siente rico y
cuenta y tantos años, bien vestido y de aspecto seguro de la impunidad .. .. eI socialismo acabará
burgués, en tanto que el "maitre d'hotel," digamos con todo eso . . .. etc. Ya me temía que se organimayordomo, extraía de las bolsa&amp; del viejo, paneci- zara un motín contra el pasajero y que un lynchallos que éste se había guardado mientras almorza- miento en regla diera fin á la escena, cuando el coba. Los había en el gabán, en la levita, en el som- chero, viendo á su contrario sujeto de ambos brazos
brero, y hasta en la bolsa americana del panta- por la policía, se acerca y le asesta. en plena cara un
lón, serían como cinco ó seis, y representaban un puñetazo brutal que baña en sangre al indefenso
valor aproximativo de doce centavos oro. Un ra- pasajero.
tero ... pensé yó, y pensar on también los circunsLa indignación del pueblo fué formidable: cotantes que le gritaron: ¡ladrón! ¡pícaro! ¡bribón ! . barde! miserable! traidori infame! y una lluvia de
y que lo pusieron como trapo del suelo.
palos, puñetazos, ar~ños, mordiscos, y pedradas dió
Ante esta lluvia de denuestos, el viejecito se ir- con el cochero en tierra y á no haberlo defendido la
guió y protestó: -Ese pan es mio; no lo he robado policía y su primer adversario, el pueblo lo hubiera
y me lo llevo en ejercicio de un derecho legítimo. pulverizado.
Y sacudiendo á los hombres que lo sujetaban,
Esta escena revela también atributos estimables
tomó de sobre la mesa el "menú," y haciendo fren- del espíritu francés. Valor personal; energía para
te á todo el mundo, altivo, imponente, heróico, defender el propio derecho; y caballerosidad y nolo hizo ondear como un bandera del derecho y un bleza que repugnan la felonía, la traición, la bapabellón de triunfo. En el "menú," con letras jeza. Y dejan entrever los progresos de la idea
gordas y bien visibles, se leía: "Almuerzos y co- socia}jsta, asunto digno de más detenido estudio;
midas á dos francos cincuenta . Pan á discreción."
.la mala fe que preside aquí á la generalidad de las
-Y a lo ven Uds.; tengo derecho á pedir todo transacciones al menudeo, por decirlo así, y la tiel pan que quiera, gritaba el anciano, y pagando rantez de relaciones entre el que vende mercancías
dos francos cin cuenta, he pagado t odo el pan.
ó servicios, y el que los compra.
-Poco á poco,-replicaba el maitre d'hotel,Otra escena que corrobora esta última observatiene Ud. derecho á "comerse" cuánto pan quiera; ción. Compré. en la 'l'orre Eiífel una medalla conpero no á llevárselo. De otro modo, cada cliente memorativa; la vendedora me propuso que hiciera
traería un canasto, y por dos cincuenta podría fun- grabar en ella mi nombre y la fecha de la ascendar un expendio de pan.
sión, por el módico precio de medio fnmco; acep-Alto ahí amiguito; soy abogado de provincia té y pagué la medalla y el medio fr,µ,.co del graba(risas) conozco el derecho. El pacto del cliente con do. La vendedora me expidió un va1e para el grala fonda, es un "quasi-contrato," un contrato tá- bador, consignando que su trabajo estaba ya paaacito, cuya "letra" obliga á ambas partes; el texto do, y me indicó un kiosko frontero para que m;ndel contrato no habla de comer el pan 6 de lle- dara hacer el grabado. U e presento ahí con mi
várselo, "ergo" puedo llevármelo si no lo como.
p_apel, lo examinan cuidadosamente como para cer-El espíritu de la ley me favorece ; sería absur- c10rar se de su autenticidad, preguntan qué leyenda
do que hubiera pactado mi .ruina.
se ha de inscribir en la medalla, y ponen manos á
-Yo me atengo á " la letra."
la obra. Ya me retiraba con mi medalla grabada,
-Y yo invoco "el espíritu."
cuando el grabadoT, sonriente y caball eresco, me
Aquí la opinión se dividió, un os daban la razón dice: -Mil perdones; son cincuenta céntimos.
al viejo, y otros al maitr e d'hotel; la algarabía se -Sí; pero ya están pagados, vea Ud. el papel.
hizo indescriptible; por fin, el viejo dejó el pan, -Ka tengo nada que ver con eso ; ni conozco al
pagó los dos cincuenta del "águila" y salió prome- signatario del papel; págueme Ud. y hágase reemtiendo presentar querella por falta ele cmnpli- bolsar en el otro kiosko.
miento de contrato, difamación, calumnia, vías 9-e
Regreso al otro kiosko á. pedir el reembolso, y
h echo, indemnización y á mayor abundamiento,
jurando que enviaría sus padrinos al maitre d'ho- n~e contestan :- Imposib1e, señor, ya anoté la partida en mi libro y no estoy autorizada á hacer
tel.
contrapartidas.
- P ero es que el grabador me ha
Esta escena me dejó pensativo. Aquel hombre,
acaso, pensaba almorzar al día siguiente con aquel cobrado, y le he pagado ! -No puede ser; ¿qué
pan. Tal vez era nno de tantos pobres de levita, grabador es ese? -Aquel; el que u sted me indicó.
-Oh, señül', el error es de Ud ., que comprendió
que viven en la más negra miseria y 11evaba aquemal;
no es ese el grabdor que le indiqué, sino el de
lh refacción á sus hijos. Ya había yo""'º en otra
junto,
con quien tengo iguala. El otro hizo bien en
ocasión, por el barrio latino, á un estud iante &amp;entarse en la fonda á platicar con dos amigos que cobrar, porque no tiene relaciones conmiuo. Pero
almorzaban (pan á discreción) y distraídamente, esté Ud . tranquilo; hay una manera ele que Ud.
como quien no fija en ello la atención, pellizcar no pierda su dinero: escriba Ud. á Mr. X., nuestro
el pan y comerse sonriendo un pan de libras que patrón, y adjúntele el bono de me.dio franco; á fin
el mozo reponía á paso y medida del consumo. de mes que se haga corte de caja aparecerán soAquel joven desayunaba gratis. Tal vez el viejo brantes sus cincuenta céntimos, se le dará á Ud.
abogado de provincia estaba en ese caso, y merecía aviso, se presentará _Ud. en la La Chapelle, que es
compasión, ó también era uno de tantos hombres donde están las oficmas, llevará Ud. sus papeles ó
económicos, metódicos, casi avaros, que á todo se se hará una información testimonial para justifiexponen y á todo lo afrontan por ahorrar un centa- car su personalidad y le será reembolsado su mevo, que viven en la pobreza, privados de todo, me- dio franco.
-Pero señora! cree Ud. que voy á escribir carnos de humillaciones, y que suelen morir en un
tas, á _gasta~ en correo, á hacer un viaje de dos lejergón atestado de billetes de Banco.
Lucha áspera por la vida, instinto de economía, guas, mvertir dos francos en "medios de transporpropensión á la dialéctica y al sbfisma, tales son te" para recobrar diez centavos!
entre otros, los atributos más característicos del . -Entonces le propongo otro medio más econófrancés.
mico, rápido y ventajoso: compre Ud. otra medaOtra circunstancia medió la medida de la enerlla. hágala grabar por medio del bono con las inigía del francés para revindica r sus derechos. Un pa- ciales d~ un amigo de ... '. una amiga, y al volver
sajero baja de un cohe de sitio, y naturalmente, el á su pa1s hace Ud. un regalo, que por lo bajo re-

ESCENAS PINTORESCAS.

=

.

presenta veinte francos. Son como quiera diez ó
doce francos de beneficio neto.
¡ ¡ rrablcau !! Dí la vuedta, "cojí," me íuí á mi casa y dejé apestando á .... tonto 6 á extranjero, que
en París son la misma cosa.

j)r. Jrla17uel Flores.
Parls, 19C0.

Aniversario de la toma de Qnerétaro.

=

Año por año la República conmemora la toma
de la plaza de Querétaro por las fuerzas liberales,
y la caída del Segundo Imperio.
"El Mundo Ilustrado" engalana hoy sus páginas con la reproducción del cuadro del señor
Yent, que representa una escena impor tant.fi.sjma:
el momento solemne en que el Arichiduque Maximiliano hace ,entrega de su espada al G-eneral en
J efe del Ejército de Operaciones, Don Mariano
~scobeclo, que con gran ,constancia había sostenido el sitio de Querétaro.
La historia nos refiere que, cuando las íucrzas
republicanas se habían apoderado del convento
de la Cruz, Maximiliano abandonó sus habitaciones y en compañía del príncipe de Salm Salm, del
General Don Severo del Castillo y de otros jefes,
se dirigió al Cerro de las Cam¡,anas, donde se le
reunió el General l\íejía, con una pequeña fuerza
y varios militares, que fueron llegando en grupos.
Se intentaba romper la línea enemiga, pero el Archiduque manifestaba deseos de que se reuniese ~Iiramón. Poco dspués recibió la noticia de que éste
había sido herido, y entonces ya no pensó en la
fuga . Descendió del Cerro de las Campanas con
todos los que le acompañaban en aquellos momentos. Se detuvo cerca de la garita de Celaya, viendo
que iba á su encuentro el General Ramón Corona.
Maximiliano indicó al Jefe republicano que deseaba hablarle aparte. Llegó entonces á caballo un
ayudante del General Escobedo, y comunicó la orden de que los presos fuesen en viadas al Cuartel
General. Corona quiso acompañar personalmente
al Archiduque, Mejía, Castillo y al príncipe de
Salm Salm y se dirigió con ellos á la garita de
San Pablo. Allí presentó á Escobedo los prisioneros, y le dió cuenta de lo acontecido. Muximiliano, ~iéndose en presencia del General en jefe,
se desciñó la espada, y entregándola al ilustre
fronte rjzo, dijo con dignidad: -"Ya soy prisionero de usted."
Maximiliano, poco después, fué conducido al
convento de la Cruz, por el General Riva Palacio
á quien regaló su caballo, como una manifestaciÓl~
de aprecio.
La pieza destinada para prisión del Archiduque
era la misma que le sirviera de alojamiento, pero
de ella había desaparecido todo, excepto un catre
de campaña, un a mesa y una silla. El prisionero
quedó solo en su celda, entregado á sus pensamientos, y bajo la rigurosa custodia de una compañía
del Batallón de Supremos Poderes.
También publicamos, por ser de oportunidad
una fotografía que representa la casa de camp~
que hizo construir en el Estado de Morelos, el Emperador, tal como dicha casa se encmmtra en la
actualidad. Está en Acapacingo, pueblo pintoresco, distante tres millas á lo más de Cuernavaca.
Eligió el proyecto, el mismo i\Iaximiliano con ese
gusto especial que le carcterizaba. La fin'ca. se levanta en el centro de un jardín y le forman sombra copudos árboles de ornato. Es de dos cuerpos, con una techumbre moderna. ·En aquella época ?ontaba con un gran salón para banquetes,
vanas salas amuebladas y decoradas con mucho
lu~o, otras pier,as que servían de recámara., y un
luJoso departamento de- baño comunic1do con lm
estanque hermosísimo, por medio de nna escalera
interior.
llfaximiliano pasaba ahí algunas (emparadas,
pues se recreaba v1v1endo en tan hermosa finca
no obstante que ésta chocaba á la Emperatriz Car'.
lota, que prefería la residencia del Jardín de
Borda.
En los últimos días de Junio de l SGG el .l rchiduque recibió ~n esa. casa cuatro noticias, que le
causaron gran 1IDpres1ón: la de la derrota de Santa Gertrndis, la de la ocupación de Matamoros, la
que le dió A!monte de que Napoleón III insistía
en el regreso del Ejército francés y la de la exiO"ida celebración ele un convenio p;ra el pago d/'1a
deuda francesa .

=

EL MUNl)O [LUSTRADO

Domingo 20 de Mayo de 1900.

EL HAMBRE EN LA INDIA.
Los ojos del mundo civilizado están vueltos ha•cia la ludia, herida de hambre. :Sesenta millones
de seres esLán muriendo &lt;le manición en aquellos
desolados c,un pos. La miseria, en un a parte de
llombay y de la India Central, es indescriptible
-é incom paraule.
Los campos di:' arroz están secos desde hace mu·cho tiempo, y ahora, hasta el pasto, en algunos
lugares, es tan raro como a4.uel grano. El gana.do ha muerto todo, y en los campos átidos se ye
perecer u. diario una porción ele criaturas de corta e&lt;lad, siu abrigo, sin hogar y sin alimento. Lord
Cruzan, el Viney inglés de la ludia, acaba de
hacer un llamamiento al mundo cristiano para
•que pre5te ayuda á tantos millones de seres infe1ice::i que esLá.n para perecer, y á petición de los
misioneros y de los secretarios de varias asocia.ciones femeninas de caridad, el J ournal de Londres,
extiende ante los ojos de sus lectores esa triste
pintura de sufrimiento, Las fotografías que publi-camos, están tomadas directamente de escena.5 causadas por el hambre, y son de verdadera autenticidad.
len efecto, la. condición de la India, atacada por
-el hambre, es tan miserable, que su sóla contemplación causa indecible horror. No se puede precisar el inmenso número ele víctima.s que continúan cayendo bajo la implacable hoz de la miseria, pero en Febrero último, había 60.000,000 de
seres humanos pereciendo de hambre, 30.000,000
que se encontraban en la más horrible miseria, y
de éstos sólo 5.000,000 recibían la ayuda del Gobierno.
~o son solamente las ciudades las que están atacadas por este terrible azote, y cuando se piensa
que casi toda la. población de la India está formada por clases -agricu1toras, pues un 80 por
-ciento es labrador de tierras, se puede calcular,
aunque ligeramente, la extensión del sufrimiento
-actual en aquel vasto territorio.
El hambre ha sido causada por la ausencia del
":M:onson," viento periódico que ayuda á fertilizar
los campos; pero además de la falta absoluta de
~imentos, hay también una tremenda escacez de
agua. Esta necesidad obliga á los habitantes á dejar aquella parte del país para amontonarse en
otros lugares más fecundos, y en éstas tristes peregrinaciones es en donde perecen de inanición,
:y puede decirse que van regando cadáveres en su
camino. En muchos lugares, el Gobierno provee de
agua á los habitantes, pero la provisión es immficiente.
Cuando el hambre empieza á atacar al pueblo,
éste empieza á vender todo lo que posee de algún
valor, con objeto de conseguir algo de alimen to.
.A rrancan las puertas de sus casas y las venden;
,·enden sus muebles y utencilios de labranza, y,
por último, cuando ya nada tienen que vender,
venden á sus hijos.

.,~--

~
,'.

~ - &gt;r'

/7.~

.

,.

4:;,._.

•'•..;,';,
'--✓-

~;

:,..*

·,

~

t, .

'C',,._.

-~.f"«'

,i'v:~
.....
:;x. ·. ._v_
•,y, ,%&lt;&gt;
~",'y,¡

't
l. ,..,•.'-'·. '· --~

. ' ..... .
[1 ·'•,;"

~~

'

'

~:-:
;,,,~~.

Eaoen11 • ho:rr1pila.ntes.

Los niños no pueden venderse, porque no hay
quien los demande, y el comercio se hJce generalmante con mujercitas. En algunas ciudades se ha
visto vender una criatura por treinta centavos.
Pero éstos compra-chicos no aceptan á los varones, y así, cuando los padres no son ya capaces de
mantenerlos, 1os abandonan, dejándolos atenidos á
su propio esfuerzo.
Bstas inmensas bandadas de chicos miserables y
hambrientos, se amontonan todos los días á las
puertas de los almacenes de semillas, y el único
medio por el cual los propietarios pueden verse
libres de ellos, es el de tirarles puüados de semillas
ó granos, desparramándoselos por todo el espacio
que ocupan las turbas; los desgraciados aquellos
se ponen entonces á recojer grano á grano, y en
la noche, tal vez se ven recompensados con un
puñado de ellos, juntados nno á uno.
El Gobierno inglés hace todos los esfuerzos posibles para aliviar la miseria del pueblo, pero algunas veces éste rehusa presentarse en los puestos de socorro, por estar ya demasiado débil para
poder salvárse. Cinco centavos diarios pueden mantener una persona.
Después del hambre viene siempre el cólera á
acabar con los pocos superyivientes, y los cadáveres de los que mueren de iuanirión, cuando no s.on

Escena ■

hJ:rxip11a..nWa.

recogidos á tiempo para i1ic·nerarse, ocasionan una
porción de enfermedades que convierten aquel
miserable país en un verdadero campo de desolación.
·
Las escenas de miseria que se presencian en las
ciudades de alguna importancia, son de una conmovedora tristeza. Masas enormes de gentes haraposas y escuálidas se amontonan á las puertas de
los r:cos, los que, en.ando no han abandonado sus
moradas para huir de aquellos espectáculos, se en~
cierran en el interior de ellas y se hacen sordos á
toda clase de peticiones.

LA APERTURA OS LA EXPOSICION
DE PARÍS.

Inquietante por extremo era el aspecto ueneral
de la Exposjción, la última semana de los habajos
y aun el día 12 de Abril, antevíspera de su aperLUr ~L Por todas partes se trabaja con fiebre, pero
sm esperanza. í esta acti vidact y esta prisa da.han
por resultado inmediato un gran aumento de de-

�Domingo 20 de Mayo de 1900.=

EL MUNDO ILUSTRADO

también con el mismo apresuramiento, aun aquellos que todavía no es\ahan descargados.
Y realmente, parecía que la varilla mágica de ,ilgún encantador había
hecho desaparecer en un momento aquel enorme obstáculo de escombros y armazones, que parecía no podrían retirarse de allí sino en muchos
e.ños.
Durante la noche del 13 al 14, la Exposición ofrecía un aspecto fantástico. El Campo de Marte estaba iluminado como para una radiante
fleta nocturna. Rn las a.venidas, en los parterres, enormes locomotoras
rcuaban y aplanaban á la vez la fina arenilla que·debía servir de pavimento,
y :nterraban la red de rieles que se había puesto para facilitar los trabajos.
Los naranjos, los sabinos y los pequeños fresnos, perfectamente recortados,
parecía busroban ellos mismos los agujeros en que debían florecer. A las
puertas de los Pabellones, caían los últimos armazones de hierro, y
en fin, por todas partes se veía una muchedumbre agitada, que hacía recordar la fantástica escena de Babel, vista á media noche: los maestros de
obras ordenaban á gritos; los carreteros juraban y los caballos piafaban.
Así se elaboró el seductor decorado, que fué inaugurado oficialmente
por el Presidente de la República Francesa la tarde del 14 de Abril último,
y que íué abierto á las muchedumbres ansiosas el día siguiente, domingo
de Pascuas.
Fl grndo en r1ue se encou:-mb:t la Exposición .el &lt;l.ía de su apertura,
pucd': dcfinir!:c, sucitanmente, de la siguiente manern:
El cuadro del conjunto arquitectual estaba terminado, salvo algunos
pequeño~ lunares que podían pasar inapercibidos. La instalación de vidrieras, de productos de exhibición, de objetos de arte, etc., etc., no e3taba..
aó.n hecha, pero ha. demandado muy pocos días posteriores á la inaug-uración.
El retardo que parecía de mayor gravedad, era ~1 de lD- instalación de la fuerza de vapor y
de luz.

El Presidente 7 su comtiva a.l sa.lir de la. aala. de Phsta.s.

1

'

Claro es que s1 la colocación
de objetos y el arreglo interior de
los palacios se ha.bía retardado,
era porque lo" edificios se habían terminado muy tarde. Los
expositores no han querido 6 no
han podido exponer sus artíru-

sórden. Se pretendht terminarlo todo á. un tiempo, y todos se extraviaban en falsas maniobras. Se
intentaban trabajos finales, que en seguida tenían
que destruirse, para dar lugar• á otros por los cuales debía haberse comenzado.
Por fin, el 11, tres días antes de la fedia de la
inauguración oficial, se tomó un grah partido: se
renunció de buen talante, á que la exposición estuviera "lista" y únicamente se procuró e:.i.tuviera
"presentable."
El día fijado, setenta y dos horas más tarde, la
Exposición no sólo estaba presentable: bajo el alegre sol, estaba elegante y soberbia .
Loincompleto, antes de la última toilette, se caracterizaba sobre todo: lo. Por los andamiajes que
substituían por todos lados; 2o. Por el deplorable
estado de los pisos. Pero en unas cuantas horas todo quedó definitivamente terminado: los ancla.mios
se desmontaron á toda prisa. y todoa los vagones
que se amontonaban desde el Campo de Marte
hasta la Explanada de los Inválidos, se retiraron

ne

1 ~Oíl.

EL MUNDO ILUSTRADO

padre)
La bruma extendió su velo
Por todos los horizontes,
Yelanclo los altos montes
Con empañado capelo;
Hasgó sus nubes -el ciern,
Y en 1a obscura lejani~
Se escuc:hó una siufonÍ;_,
Dc::;parranrn&lt;la en mil not«f::
]~rnn fa;; primeras gota:-c.
.Allá en el campo ¡ llovía!

;)Iirad el cielo y los prados!
¡Yecl las casas en las 10111;1::~
Los gorriones y paloma:;;
(Jue picoteaban, posadu:-En los obscuros tejados.
Hu,rnron al bosque uml,ro::::o
En pos de i:n árbol írondo:;;o;
Y el viento en las enramad·c.,3
\·acilantes y empap&gt;ida,.
Alzó ;:u canto harmoni.o::o ..

Que; convertidas en notas
baltan al e;aña-veral.

;Yecl los .:.rboles! parece

Que ·está"!1 temblaudo ele frk;
Y lrn$ta la linfa del río
Que ('11 silencio B-e atlormcc-c.
Temblorosa se estremece
Cruzando por el juncal.
Al sentir en su cristal
Cómo golpean las gotas

Empapado quedó en breYe
El patsaje adormecido,
Y el ambiente humedecido
Llegó dicieudo, muy leve:
~¡ ªCerrad el cristal, que lluevt. ·,.
J~n todos. los diapasones
Canta el agua en los pilones;
Y ullá van por los vallados
Pastorc·illos retrasados
Chorrean tes como tr'itones.

.~-----==-==

•W•'•"•• - -

Con las notas cristalinas
Del harmonioso aguacero:
Debajo de algún alero
Se arrullnn las golondrinas;
Y en las años-as encinas
Que son de los bosques gala,
Donde el agua no resbala,
La5 aves ele azul plumaje
Dormitan entre el ramaje,
La cabeza bajo el ala ....
De los parajes resecos
Donde quedan estancadas.

A:rribo presidencial.

..

,1
,'r

Otra villia del puente lle

Domin¡,;o ~O de Mavn

.&amp;.l ■J•ndro

nr.

-'\r1

los, con frecuencia delicados 6 frágiles, en
los salones que, todavía la víspera de la apertura, no eran sino armazones. Las cajas de los
expositores extranjeros, llegadas á la hora
precisa que se les babia determinado, no fueron
abiertas sino hasta el último momento. Las de los
expositores franceses, y, sobre todo, ~as de los
parisienses, han permanecido en sus almacenes,
donde tal vez estén aún.
Sea como fuere, á esta fecha, los pabellones están ya construidos, pues desde antes del lo. de
Mayo, sus galerías estaban completa.mente listas
.Y decoradas. No sucedía. lo mismo con los salones
y allí por el contrario, reinaba el mayor desaliento,
de las maquinarias generadoras de fuerza y luz,
temiéndose que fnera á ser este el insuperable obstáculo que impediría á la Exposición desplegar todo su nocturno esplendor.
Tal como estaba á su apertura, la Exposición
fué visitada con gran curiosidad, el sábado 14, por
un público de invitados especiales, el domingo y
los días siguientes, por el "gran pl1blico."
Pero fné aquella la inau¡,;uración de la Primavera, al mismo tiempo que la de la Exposición, y
la Primavera y la Exposición, combinando sus gracias nuevas, han encantado todos los ojos.
El domingo 15, bajo el peso del medio día, se
veía á innumerables familias buscar un rincón de
sombra, instalarse en él y abrir sns cestas llenas
de provisiones.

MAURICE NORMAND.

Las flores sienten ruil penas,
Las vloletas, sin congojas,
Ocultas bajo las hojas
La lluvia. miTan apenas;
Mas las blancas azucenas
Y lo:: lirios na carados
~Que son copas de los prados,L]enas de licor del cielo,
Rebosantes van al suelo
('orno búcaros volcados!
J~nvueltas en agua y frío
i-:stán la tarde y las frondas;
]lotas las espigas blondas,
fümaltado de rocío
Torlo el blanco caserío.
Y en los sauces temblorosos
J. . a bruma. prende amorosos
C,·espones que tal parecen
] Lamacas en que se mecen
l\Inchos sueños perezosos.•
.Al verte i oh tarde tan grata!
Toma el pintor la paleta,
~us versos teje el poeta,
Y el músico su sonata;
Yo también mi serenata
Te doy ¡ oh tarde tan breve!
¡ Deja que mi canto eleve
Con acento conmovido.
:Mientras dices á mi Óído:
~"¡ Cerrad el cristal, que llueve!"-

)'líar/a €qriquefa.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 20 de Mayo de 1900.

DELOS NIÑOS

o

'-"'Ú"-&gt;

=
"'...... /!;•

,;.

..,"

.
-"=
-"...
,e

".

H

~

e

"'.:,'"

w

.,

"
~

-=.
[¡¡J

~

,..

.,=

~
H

"-.
ol

-.=
"=
-,.=" ..
ol
e

~

'

~

w
Q

r

., o-

l •

-=,e·="o
"=....,
ol
...
=• =-o

j

....

..o =
.....
o
.,,
►

'

-"=. =

r.1r

.

" ..

- o
"o ..=
=- "=,o
o 111
,:, o

.....

o

-~=

..,g o

~
H

8= ""

..=

-

.:,

=
=
..,=
.,,"
ol
=-

s~

•
~

'

mtensi:lmente con las ri~as de los ni11os, cuan-

fantiles nos contagian, "porque el buen Dios no
quiere que ninguno esté triste.'·
Los nitíos deben reír, reír constantemente:
ese es ,el objeto inmediato de su cxiilicncia, mientras los abrojos del camino no empiecen ú desgarrar sus piecesitos tiernos y ro:-ados. í no:--otro;:,
hasta por cierto egoísmo &lt;lisculpable, debemO.s
e:;forzarnos _por cultivar sus risas y sus júbilos.
Los gustos de los niños son iguales en todas las
partes del mundo, y sus distraccione$ suelen ser
i&lt;lénticas por doqu:iera: eso depende, sin duda, ele
la facilidad de distracción de que hablábamos
antes.
L?s niños han menester de muy pocas condiciones adyacentes; se entregan á sus placeres sin
reser vas ni propósitos definidos. Xi del len!Yuai') necesitan, ele ese sacro Verbo, q ne en° los
•hombres es condición indisp~nsable de todo soláz
)' de toda sociabilidad. Pero los ehiquelos, esen-

,q

'¡

ciaJmcnt.e ~oci;1bler-, no ~ comunican con palabras. eino ton risas. En el breve trayecto tra.::atlántic·o &lt;le un paquebot, hemo..: vi~tO formar..:e
sólida~ y tiernas amis.tade8 infantilci-, qne ameri-

do en nosotros late todavía, aunque sea un mutilado y sangriento resto&lt;le corazón . .Esas carcajadas in-

=..

;

'

Ca.sa. del Archiduque Maximilia.no e:i Acapacingo.

E,.J transforma en júbilo: desbordante
de ri-sa:(Háfanas y contagiosas. Nosotros, que ya hemos
olvidado aquellos tiempos y aquellas ri,fls, que toC.:-&gt; lo encontramos vacío y tedioso solemo.s O'Q•
•
'
i::,

=
!l
; !

~
H
Q

.-..
=
..=

En. el Bosque de Chapultepec.

taron la:-: hígrima,:: ~ la hora de la separación
entre nillo~ que habJaba.n lenguas ab.::olntament~
&lt;lisímliohl'-: no 'h abían cruzado una $Ola palabra,

pero habían cambiado muchas carcajadas y esfaLan lig;1doi-: por el lazo de los goces

Sí, ¡rnes, tan fácil es distraer á los niños, ¿ por
que razón 110 hemos
de proeurarle.s toda.
suerte de soláz, ya. que
eso exige tan pocos
esfuerzos Je nuestra
parte?
Casi llegamos á
creer que el capítulo
referente á los pa.seos
y á las diver;:;iones de
los niños debe forma r
par te del programa
de todo Municipio
moderno. Y rpucde,
corroborar uue s t r a
creencia, el hecho de
que, ,en efecto, mu-,
· chas de los Munici:
pios más a.delantados
lo ha.n iucluído ya de
una manera precioa
entre los multiples
deberes, cuyo cumplimiento les está en~
comendado por las col eeti vidades que ,¡ es
dispensan su confianza
En )féxiro, los (•hicuelos, ó mejor dicho, los que
por expontáneo impulso suelen encargarse de repre~ntar los ünere!-e~ de los chicuelos, 1)0 han si-

"..,=.

-.."
'ii
o

'

•

..==·
-~"
,!!

=
=
.....,"=
..-=
.o

-•

~

[¡¡J

En el Zócalo.

inocentes

que ;1e comparten .

~

~

w

res de la decantada y siem¡.,re latente 1mJrn vur
la vida, no en todao ocasione6 es e.lado ::;a.ti.::Jac.:er
en la medida que se &lt;lewa, pero que al fin y al
c:abo se txitisface sie1nµre, aunque sea rara y momentáneamente .
.En el azaro::;o cur.:;o de la vida., todos, absolutamente todos, pobres y ricos, fe1icc~ y &lt;le~grae:iados, tenemos nuestros momentos de dbLra&lt;.:ción, en que solemos olvidar la. preocupación do·mmante, 1a eterna melopeya que tilll c:ct:Mu nos ::'ll•
zur•a :d oído t.u canción LeLl10sa, y nos arroja
á. esa columna invisible y férrea, que _µ-,u,1. uuu.:;
toma el nombre de de.sgracia, para otros d Lle
hastío, para los de más allá el de cansancio y tles11 us!ón, y para la ma.yona. lldquiere wdw k).it
caracteres de un pendón de co1~1bate que eonotantemente azuza, con su ondular guerrero, á la
encarnizada pugna que contlm;e á. la. victoria ú á
la muerte.
Esa necesida&lt;l &lt;le distracciún es en los nilios
precisa, y tal vez más Imperiosa que en los que
nemas tr·a::.pa::a&lt;.lo las primeus etapas del camnw
L;e la vi&lt;la y penetramos ya á la '•cittá dolente. ·,
hn los niños l1ega á ser basta una condición
indispensable de lligiene y Ue vida. Y los niüoa,
como desconocen todavía la torturante monotonía de las tediosas melopeyas íntimas, tienen el
don de distraerse fácil y continuamente, y su yo&lt;;unda carcajada resuena exponbínea. y sincent
como todo aquello que constituye un efecto natural y sin esfuerzo : como el gorjeo Lle las ares, como el murmullo deJ a.gua, corno el suzurro de la
arboleda selvática en tiempo de primavera.
'J.lodo el universo es nuevo para los niiios, todo
les arranca un grito de sorpresa, que muy prouto

•o
o

.,"

o

1

La Uicitl-acéiún es una necesidad élel hombre,
una ncc:~:H&lt;lad impcno.sa, 1mprescintL,Ue, t:nya
.:)t1tisfacc1ón, &lt;lifícll á las veee:::, &lt;lebH.io á lo::: l'lgu-

"~

-==
=
.,.,=-

•

EL MUNDO ILUSTRADO

LOS PASEOS Y DlVERSIONES

...,"

--

i

Domingo 20 de Mayo de 1900.

En la. Alameda.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 20 de Mayo de 1900.

marcación ó el t,cnetario do la misma, según
el que e:5té de guardia, el médico ó su ayudante ,· lo 5 .Q1Cnda,rmIB que levanten el cuerpo
del ·herid/y lo c-oloquen en la camilla. Esta
con:-ta de u·u marcJ de fino acero, que sostiene el lcc.:ho de piel delgada ~, resistente, rel'.:t1!Jii:•ru1 po r 111~. paito de finísimD imperme~ble,
que ~e a;iu~ta á hi;-, extremidades del mismo
cJ.iadro de acero.
[~ na uz que ha si,lo colocado el enfermo en
el lr,cho, lo~ gendarmes del servicio de amhutra gente menuda.
la nc·i;;1 ~u~penden el mismo lecho _,- lo í'Oloc~n
Cuando el gobierno virrein-al decidió lenmtar
en
los ganchos que penden de los cuatro pies
en la Plaza Mayor una estatua. ecuestre al más
derecho!"!' qul' rnn en el interior del carro en CAinepto de los últimos monarcas espaiioles, aqueda una de la~ é~qui1rns, pendientes del techo
lla gr·an supe-rficie que se extendía desnu&lt;la andel mirn10 Yehículo.
te la mole de piedra que llevaba v llern todaLos moYimientos del led10 son bien insignivía el pomposo título de Palacio, yjó surgir
ficantes ~- peco mole5ta la corrida, por má~ que
en su centro una rotonda de elegante sobrie(•-,ta !-,(' a 11n1:nng,H.la, al herido, qme~1 se ~1en~e
dad,
que )nosotros lcm10cemo:;,
merced
suspendido [1 una nl~ura poco aprec_m?le y sm
á un popUlar grabado de la época, y que duran experimC'ntar ]ex;; rn1vcnes de la, rap1da marte muchos afias circundó la. bien modelada efigie del obseso y afeminado Bo¡-bón. Descha.
Debajo de la banqueta. que sin·e de asiento
pués, ya en tiempos de nuestra vid~ jndepenú lo~ irnli\ idu0~ que ,1tienden al herido, se endiente, se tuvo el tino de mandar rt..:tirar de la
cuentran el botiquín y los instrumentos quiplaza principal de la ::\[etrópoli ese monumento,
rúrgicos de que e;;tán dotados todos los carros.
que no era mas que una. manifestación Yergon.En la parte poilterior y hacia -afuera queda una
zosa del sen,ilisrno que animó á ciertos hombres
es.calera ele metal. que sine .para que el gende antaJio, ~· la rcivindicac:ón pretoriana sólo
da.rme marche al cuidado del convoy.
conseiTó la estatua en un arrabal (entonces)
Cuando é:;te. el c~mvoy-, llega al lugar clon~e
ele la ciudad, po r plausible respeto al Arte. :,¡ro
Fe enc-nentra el herido, ec-han desde luego pie
fué e~e un acto de ciega pasión política, :fué un
á tierra loi::. empleados. procediendo inmediataacto de justicia: si se hubiera. tratado del Emmente el facultart:i,·o á efectuar el prim·e r repe ratlor Uarlos V, por ejemplo, es seguro que se
le hnbiern dejado en la Plaza Mayor.
conocimiento. en tanto que el inspector toma
Retirada la estatua ele Carlos n·, se peusó
la a€claración al herido. cuando éste se encuenen substituirla con un gran monumento á los
tra en c1ndic-ione~ de poderla suministrará la
héroes de nuestra independencia nacional, pero
autoridad.
Ri la herida e~ leYe. el carr(!, una Yez suspensolamente llegó á construirse el zócalo, que
después ha dado nombre á todas las plazas de la
difla la camilhi en i::u interior, emprende la
Repúbl ica y que, á la postre, ha venido á servir
marcha r[tpida, por laf: calles de la ciu~ad ;
de rotonda de juego para ,,arias generaciones
cuando es bien grave. el mismo carro se dirge
de mexicanitos independientes. Bien dice el reele preferencia al hospital, en clonc~e se entr_ega
frán, qu nadie sabe para quién trabaja.
al herido con las primeras curac1one:; aplica.Pero cou todo y "zócalo," la plaza se veía
das por el rnéd:c1 ele Comisaría .
muy gris y muy Yacía, y esa gris de5nudez lasComo complemento de este servicio, se_va
timó mucho á )faximiliano, muy acostumbrado
á di~poner ele la.s c,1jas telefónicas que hay msá la.s Yerdes exhuberancias de !Iiramar, y mantahdas en la::: e:-quinas de las calles. Ve el
dó plantar en el jardín que atenúa hoy día la
guardián del orden que hay un herido en el
monotonía de la plaza. Esa es la historia del
pi~o, -y -!11 ¡Jrimer cuidado será dirigirse. á ~a
paseo más genuino de nuestros chicos, de ese
caja del :.,!ll•í'ono para aviso á 1-a Com1s;i.:•1a
luga r adonde acuden á corretear y á saltar, á los Sra. Oancepci6n Lascuráin y Landa de Braniff. respect iva; en é~ta habrá los ind_ivid uos_de la
acordes de las bandas milit~res, que con frecuenrruarclia listos para ma rchar al primer aviso en
cia desgranan sus fanfarrias ante las vetustas toel ~oche de la ambulancia ,siempre dispuesto pa.:.
rres de la Catedral, y en donde, en días de fiestas
ra salir en el momento mismo en que se necesita
popula res, se instalan lo5 mercados de todas esas
ele sus servicios.
El GolJierno del Distrito Federal acaba de comchucherías de cartón, de madera y de t ule, que
Por ahora, sol-amente en cuatro Demarcacioprar c-uatro carros en los ~stados Uniclfü, que clc~forman el encanto de las imaginadiones infantines quedará esta bleeido el puesto de Socorro, como
t in,1 ,11 5erricio ele ambulancia en la policía de e::ta
les.
-:e le llama en Europa : en la quinta, tercera, sex•
capital.
ta y cuarta, por el orden señalado. En el año fiscal
'l1al servicio va á quedar reformado radicalmenentrante se inaugurai&lt;1 el mismo servicio en las
te de manera satisfactoria para la población, en
restantes romisarías. Los c;1ballos que van á utilos términos que más adelante señalamo::.
La Alameda, que data también ele la época colizarse son de gran alzada .Y ele colores obscuros.
Los c·anos son uniformes é iguales en !:'U di~po~ilonia!1 es un paseo análogo, aunque más amplio,
ción interior)' exterior. Tienen de longitud c:01110
som breado y hermoso, que ofrece á lo:; chicueunoi:l do~ metros, por
los campo en que correr y buen aire que respiuno de lt1titud; la alrar.
f..ura,, won el rodaje.
"Gltimamente, contarnos con un paseo más moYiene á ser de unos
derno, y al propio tiempo más ad('cuado para los
tres metros, poco más
nüios, durante cuya construcción se pensó en
ó meno¡::. En la cabeellos de una manera clara ya y manifiesta. Nos recera e.::tá el -asiento
ferimos al Bosque de Chapultepec. Ejecutadas
destinado al conducesas obras bajo la egida ele un :Uinistro de refinada
tor ~- su ayu rlante; h
cultura, que conoce bien los paseos análogos de las
parte \'olada a:fecta la
Metrópolis del mundo, no se descuidó la construcforma de los pescan-ción de un sitio especial de juego para los niños,
te:- ordinarios. tenienconstituído por un cua.d rilátero asfaltado, lugar á
do en rn centro el
cubierto de carruajes, etc., y muy propicio para el
gArrote ele fierro qtw
rebote de las bolas de hule y para el rodar de pasine para parar en
tines y ele velocípedos, di'í"ersiones que tanlo gusun mnrne11to clnclo ('l
tan á los muchachos . ..A las horas matin-ales, ese
vehículo,~- cn la parcuadrilátero ofrece un espectáculo encantador; la
te más baja un timbre
afluencia de uillos le dá un vi\'lsirno soplo ele Tida
grande
dP hronc·e. qu e
y de animación.
suena sonoramente v
Frente á la cerc&lt;:Ula colecc.ión zoológica, también
con la i::uficiente fue1:gozan los niños de todo corazón, ~- los grandes
za para c:er t?P('uchasolemos reír de muy buena gana. al presenciar el
do á m(t;; de tres caasombro de los chicuelos, ante las muecas de los
lles ele ,lisbrnria.
simios y ante los rugido:-: &lt;le las fieras.
La lmnciueta que
hav en el interior sirOSCAR HERZ.
ve· para a::.ie1lto de los
asi~-tentes, que l~rú.n
el comi5ario de la De-

do hasta ahora nada exigentes, y et Honorable
Ayuntamiento no ha tenido que preocuparse
por satisfacer indicaciones ni deseos :-ecillamente porque éstos parece que no exi.'3ten ó de existir, nunc,t han sido expretiatlos.
Los paseos públicos propios para lo::; ni1ios,
constituven tal vez la ba::;e &lt;le las tlin!rsiones de
éstos. E~tre nosotros parece que ba::-;tan el Z:ócalo y la. Alameda. Demos una ojeadt1 B.Obl'e estos sitios, en donde tanto pnrcce UiH 1·tir.se nues-

Domingo 20 de Mayo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

DAMAS MEXICANAS.

1

El Servicio de Ambulancia de Folicía

=

Como si no bastara para mi
desesperación el vocerío de los
ch..iq uillos en retozo, ullá en
.
el pa.tio que ·quedaba á mis
e~paldas, vino á tomar parte eu mi d~sgracia "El
t uerto."
Hasla ese día lo conocí, era. nuevo en el gallinero de la canaliza. que se extendía á mi vista,
un poeo abajo de la ventana ante la cual solía yo
trabajar, la.rde con tarde.
¡ Qué 1idícnlo era! un r idículo pisaverde.
Horriblemente cresta.do, con la cresta amoratada, con esa coloracjón que toma la cara de los
\'iejos eníisematosos, y asquerosamente calvo. El
ojo derecho perpetuamente clausmado.
La coloración de las plumas, le fingía un chaleco
enorme de piqué amarillo con salpicaduras negras;
pantalón blanco muy corto y ajustado, y las plumas de la cola, verdosas y brillantes, flotánclole,
como los faldones de un levitón viejo eno rme.
Caminaba con fingida y grotesca gallardía; do~
blando exageradamente las piernas, contoneándose
volviendo con brusquedad de un lado para oh-o
la cabeza, y lanzando or gulloso, irnbécilmente orbru.lloso, su mirada izquierda en derredor.
De cuando en cuanU.o, ~ detenía, y lanzaba a]
Yicn to su grito ronco, destemplado; ¿ era el canto
&lt;lel gallo? No: ese no era el canto del gallo; era
nn graznido extraño. Su co.c..pañero &lt;le habitación sí cantba; había. en su voz inflexiones. había
dulzura; ¡oh! pero "el tuertO" no tenía má.c:.
que una horrihle aspereza en b gargnnta: una
voz a.8perjada de puas, c01no cuerpo Ue erizo.
El ki-ki-ri-kí sonoro del rey del gallinero, se
ronveTtía en su pico, en un hi-hi-hí angustiosamente aspirado.
Yo experlmentaba la. misma molestia. que se
siente cuando se oye habl,u· á una persona enferma., cuya voz apenas suena.
''El Tuerto" me fué antipático; pero no lo
odiaba yo, como he odiado á muchos anímales y
{¡, mucho~ hombres, con deseof:I de muerte para
ellos; lo despreciaba. con un desprecio lleno de
risa.
Y él, corno si creyera que su vozdten ía bellez~s
dignas de mostrarse, seguía hmzau o su ronqu1simo grito. Perseguía con tenariilad á mu1 hermosa gallina blanca, ron blancura deslumbradora.
E l contraste era grande y vergonzoso paxa
él.
El la perseguía y la perseguía•.Y ella se le fugaba.
Cuando ví que estaba. ú pU11to de darle alcance,
arrojé á la cabeza una pelotilla de papel : se detuvo, y nuevamente gritó; esa vez con susto.
Repuesto u n tanto, volvió á su persecución. lfur:has veoes evité de igual modo que se aproximara
demasiado á ella. Gustaba yo de ,'e&lt;rlo ,m poco
rerca, porque resultaba más la hermosura blanca
de la perseguida.
Cada vez que le asestaba un nuevo golpe de
papel, mientras él me arrojaba enc~ma su "siniestra" mirad-a, ella se le burlaba, cuch1cheando con el
compañero de vida.. Ese si que era hermoso y jo\'eTI • con razón se disputa han Rn amor e11ai::.
' fuerte y grande; por eso v~1•a aI 'ºt
Era
· ?ert o"
,·on desprecio y no se ocupaba en 1r á castigarlo.
Rólo se reía ~a.da vez que yo lanzaba al ridículo
gallinaceo, una nueva pelotilla. de_ papel.
,
Repetidas veces pasó po1· la canta del ov1pa.ro
tenori o la risa de sn burla. Y para hacer mayor
esa burla, se fingía asustado por lo que pasaba al
eompañero, y después daba. á sn canto notas de
carcaj ada.
·
Hubo momentos en que me guiñ6 los ojos,. como para inteITogarme qué pensaba yo de su nvaJ.
Y me reía con él, y nos reíamos del "hierto."

También la gnwi ... ~ cara de ••~la_, la ví bafiada
de risa á menudo.
Lejos del perse~uidor nt.;f'n.L.t la tiernt, como
si buscase algo que hubiera perdiüo, y luego con
miradas de soslayo lo provocaba hasta. que él emprendía nuevamente ·su tarea., y ella emprendía
nuevamente la. carrera de ·la huída.
Y allí permanecí gastando muchos cigarros y
ninguna. tinta, hasta que, apena-s se veían ya á lo
lejos las nubes que perezos11s bajan á recosta.r:;e
sobre las montañas.
Para ellos era muy tarde. Acaso yo era quien
los había desvelaclo.
Todos fueron ú. r ecogerse.
Desde la reja tle en.trada de i:-u común ha.hitación, "El t uerto" me aventó por üespeUicla su
mirada rabiosa.
Al reirme de él por última. ve--.,: en el día., estuve
á. punto de hacerle m ia mueea, como un chiquillo
mal educado reñido con otro.
Cuando lo ví la segunda tar de, seguramen te })O rque la noticia ae nuestra bui-la, habh1, circulado en
el gallinero, todos los habitantes de allí se mofaban de él.
1
A veces se escuchaba un coro de r isas que de
seguro habían ens-;:tyado cuidadosamente Je antemano, para que resulta;;;e muy uniforme.
"El tnerto" me- demostrnba su odio, uu inofünsivo y ridículo odio de gallo, con su mirada dura,
muy dura, que, para ir á clavárseme en el cuerpo,
le salía constantemente de su ojO--{)jo enrojecido y
brillante que ha.cía imaginarse una lamparilla colocada detrás de él.
Estaba encaprjchado en que bahía de ser su
amante la g~llina blanca, y nó perseguía á alguna
otra; desde 4_ue 1es abrían el pequeüo gallinero.
para que gozasen ele una rel:lt~\'il ji~ ertaü en el
corral, renovaba su labor de persecución tras ella.
Salia á pa:-:o majestuoso, clesp~és ele incli1rnr la
cabeza al pasar bajo ]a puerta IYdstante alta: ¡ temía, convencido de su talla, la.8tima.rs.e In cresta
amoratada.
Sacudía las -alas, como esos hombres que al salir
ele una pieza en donde sintieran sofocante calor 1
Re dan afre agitando el saco contra el cuerpo.
Después, como siempre, levantaba pausadamente la pierna, y avanzaba pavoneándose.
Me miraba con amenaza, pre-viniéndome que no
fuese á empezar mi cotidiana y dese~perante burla, que luego secundaban sus congéneres.
Alguna vez me causaba lástima) y me retiraba
de la ventana; pero casi siempre. al contrario. deseaba mortificarlo; pues que. ¿ no comprendería
qué ridículo era.su pa.pel?
Por las madrugadas, cuando oía yo su cavernosa voz, cuando se complacía en romper el silenrio con su ronco g rito, me lo imaginaba "medio
despierto," con su pobre ojo oorrado, ya pensando en sus planes ele conquista, y me re.fa entre las
sábaTills.
Fna tarde obrervé que el µ;al.lo joven ya no
reía; parecía. disgustado, paJ·ecía que encontraba
demasiado tenaz la persecución del "tuerto."
Ya no ha bia notas de carcajada en su canto, y
se pasruba, cabizbajo; golpeaba nerviosamente e]
rnelo con las patitas, y pas.:'lba el pico, lo arrastraba
contra la tierra de uno y otro lado, como ]os carniceros afilan su cuchillo antes ele corlar.
En momentos en que el necio se acercaba á la
dama blanca, quién sabe qué gritó el joven; los
compañeros de ga]linero no se rieron en coro, sino
que, un.o tras otro mUr muraron muy por lo bajo,
algo quo no pude entender. Un pavo viejo que
reía siempr e larga y estrepitosamente, &lt;lió un chillido breve, cortado, lúgubre, y se acercó á un pavipollo, cou el cual se puso á cuchichear.
''El tuerto" pareció entristecerse.

Y todos en silencio, entraron temprano en el
dormitorio, y subieron á sus camas.(?)
Desde entonces di:5-minuyeron las burlas.
Dos gallinas serias, matronas respetables, se paooaban juntas, comentando el f'q,so.
Las pollas veían con incliferencia al enamorado.
Hl gallo joven, taciturno, vigilaba constantemente á su horrible rival. Este lo veía también con
rabia, GOn desesperación algunas veces, ó no lo
veía otras; permanecía triste, meditabundo, ¡ fúnebre! olvitl.ado en un 1·incón.
Y, ¡ yn no gritaba!
.
La gallina blanca no salía ele! gallrncro.
Sólo un pei-ico de Ia vecindaü ayuclaba á mi risa, pues sabía imitar perfectamente el grito ronco
y destemplado que, antes brotaba tan á menudo
de la garganta del "tuerto," llena de una horrible
aspereza, aquel hi-hi-hí angustiosamente a.spirado
que hacía sentir la molestia que se experimenta
oyendo hablar á una. I_Jer.:;ofüt enfetma, cuya voz
apenas suena.
En la noehe, desde que hubo silencio, trabajaba
yo ante mi mesa. pobre.
_
Serían las doce, cuando se oyó el grito del
"tuedo.;' Era extraño que graznase otra vez, y á
eea. hora.
Después, toclos lo ;;ec-undaron con gritos desesperantes, y el peno &lt;lespertado de su buen sueño
po1· aquella gritería, empezó á ladrar con furia.
El ruido se prolongaba, y yo no podía trabajar.
Las gallinas cacareaban dolorosa.mente; _pedían
auxilio; y el peno protestaba, porque no lo dejaban volver á su sueño.
•. Un dram.-'l ele gallinero: "El tuerto," insistiendo
neciamente en !:iUB imhériles pretensiones, habría
provocado la ira del gallo joven, y reñir ían; ó
bien. el m-a.lv;tdo habría dado muerte, traidoramente, coll premeditación .. . el'iL e-a paz de todo ;
á mí, si hubie ra. podido, me habría asesinado.
La alg11rn bía era insoportable.
Abrí de par en par la ventana, y por ella salt&lt;!
al con-alillo.
¡ Qué viento y qué frío! las estrellas lemblahan.
Llegué; el espectáculo fué or iginal : "el tuerto,"
cerca del techo del gallinero, se columpiabr:. enl'edado entre una cuerda vieja del tendedero qne le
oprimía el cuello.
Aprm.imé la luz, y lo ví estremecerse por la llltima vez, y por la última vez, lanzarme una sinie;-:tra mirada del redondo ojo brillante y enrojecido.
El gallo joven y hermoso, fuerte y gra.nJn., mP
veía atentamente. Estaba tranquilo; él no había
gritado; nada había hecho.
Cerré la puerta del gallinero, y todo volvió al
silencio.
.Al día s1guiente, empecé á enfer"'1ar rlel •Jj•J
flerecho, &gt;1 al fin lo perdí .
Algm10s dicen. que me felici l.e de no haber
perdido los dos; opinan como los médicos, que fué
la enfermedad causada, porque salí violentamente de la habitación en que había estado trabajando
durante taJ1to tiempo.
Eso 1os médico:,, pero me parece una extraña
&lt;·o incidencia.
. ¡ Oh! aquella última mira.d a siniestra del ojo
enrojecido y brillante .....
-Ustedes ¿ qué piensan?

Francisco 3árafe lfuiz.

Simoun, torrente, cráter, sobre el corcel galopa
su corcel blanco! ... 1, A dónde, por fin, le llevará?
De su imperial ejército la rebosante copa
del triunfo, eternamente su mano esculpirá?
Bn medio de la uoche, la fatigada tropa
lentlida en la llanura, como un rebaño está;
es un constrirtor monstruo que á la. aterrada E n(r opa,
del uno al otro extremo amenazando va.
Y en tanto que en las tiendes que esmaltan la lla(n ur11,.
1, á la merced del viento que agita la espesura,
rlnrmiendo están las águilag del imperial blasón,
la fuerte diestra oeulta bajo el obscuro pa ño
del redingote, inmóvil, in-alterable, huraño,
como insaciable cuervo está Napoleón.
Taeubaya.

.J'lurelio q. Carrasco.

�Domingo 20 de Mayo de 190().

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 20 de Mayo de 1900.

3

Ven mi virgen, la escoria no te ofende,
Oh no ha de marchitarse tu belleza,
Con poner una vez en mi c~beza
.
'l1us labios, brazos que tu aliento enciende.
Quiero estar á tu antojo cual se mece
La barquilla á merced de la borrasca;
Quiero morir p-0r tí como fallece
En el vaso la fior, cual desparece
]~n la fragua rojiza. la hojarasca..
Si supieras ... te busco. . . no te escondas.
Tú el secreto de amar gua.rdas y sabes.
¿ No has tenido jamás tústezas i1oudas?
Oh ¿por qué hay aves donde nunca hay fron(das?
¿ Por qué habrá frondas donc1e nnucn hay
(aves?
J!iiás no me amas! El agua. rumoro:m
Murmura plegarias inmortales.
Hondo, muy hondo encontraré mi fosa,
Y tendré como lápida piadosa,
U no lápida. inmensa de cristales.

fibel e. Salazar.

.

La fabricación de flores artificiales.
V

PASIONAL.

Y de la lucha pasional á impulsos
Crepitaron las hojas retorcidas.
No tas de besos rumor de alas,
Rodaron por la sel va estremecida.
Fué el himno inmenso de amt!r, que entonces
Abrió imponente su encantada rima,
Desgranando canciones en los nidos,.
Y quejas errabundas en la brisa.
Y al eco poderoso de aquel canto
Del polen, de la savia, y de la vida,
Se enredaron estambres y pistilos,.
J!iíecieron su penacho las encinas,
Y las ondas bullentes se besaron
Con los juncos flexibles de la orilla:
Ju :iq ..J'1. Villa/va.

En el fondo intrincado de la seh a,
Donde se yergue la robusta encina,
Y la fronda enredándose á la fronii,
Una gruta tejieron escondida,
Ala que apenas si quebrado puede
En hllos de oro penetrar el día,
Mansa fuente murmura: y deslizando
Los trémulos cristales de s11 linfa
Lentamente se aleja, y van las ondas
Desgranando al pasar su eterna rima,
Su gemido sin fin, al que responden
Las aladas estrofas de la brisa,
Que llegan sollozantes y se apagan
En los juncos flexibles de la orilla.

A. C....

II

-&lt;:,.)Q(-&lt;:,.

De la espesa techumbre del follaje
Bajo la sombra, que al reposo invita,
La bien amada de las claras ondas,
La Náyade gentil, la esbelta Ninfa;
De la fuente que corre á la espesura
Duerme al arrullo, y sin temor tendida
Sobre el lecho mullido que formaron
Las hojas de la rama desprendidas,
De la sel va callada en el misterio
Se envuelve y s·ueña, y de pasión suspira.

III
Como el naranjo eu flor, lucen y albean
Sus formas soberanas de Afrodita,
Y caen rodando en su sien de nieve
Las b1ondas crenchas que las auras rizan.
Y todo calla en su redor: las aves,
Los ecos de las grutas escondidas,
Y apenas si del bosque silencioso
La calma turban con amantes rimas,
Las ondas que se alejan, y sollozan
Al romperse en los juncos de la orilla.

IV
Enardecido y por la sombra oculto,
Devorando con ávidas pupilas
A la Deidad que duerme, un jorcn Fauno
En el tronco se apoya de la encina.
Que alli sus ramas tiende; y \cauteloso
Desgarrando la trama de tupidas
Yedras, que urdiendo los flexibles tallos
Una red fo11nan floreciente, espía.
Y en su rostro anguloso se reflejan
Pasión y amor como inflamadas chispas;
Y avanza, avanza, y con menudo paso
Rodeando el tronco de la vieja encina,
Tal como el lobo que al aprisco ]11:!ga,
Llega en silencio á la gentil dormida
Y Je pronto bajándose aprisiona
En sus brazos nerviosos á la Ninfa;
Y así como la abeja entre las flores
La miel que guardan los nectarios liba,
Ansioso abreva los calientes besos
Que como en urna de clavel, anidan
De la Deidad entre los labios rojos,
Rojos aún más que la madura guinda.

7

Crespo el río despéñase cantando
Con rumores de músicas ignotas;
Y tal cual si estuvieran machacanao,
Diamantes gigantescos, chispeando
Como insectos de luz, saltan las gotas.
Cae esa lluvia sin cesar; martilla
Que al rosar el olinte limonero
Su.s secas ramas sin herir cepilla,
Y ya empapado su follaje, brilla
Como ardiente y magnífico joyero.
·E ntre peñascos esponjosas bullen
Espumas leves que la linfa empañan;
Y cual cisnes blanquísimos ya huyen,
Se juntan, se dispersan 6 zabullen,
}Jl agua escarmenando en que se bañan.
Sigue, sigue el raudal enfurecido
Su carrera fugáz; jadeante boga
Greñudo arbusto que al peñón erguido
Se a.garra, como viejo enflaquecido
Que i..bre los brazos por:¡ue ya se ahoga
El sol resplandeciente que se aleja
Trás enjutos volcanes, en las olas
Rastro sangriento y luminoso d&lt;&gt;ja;
Como cauda sin núcleo, cual guedeja
Salpicada de pólen de amapolas.
Sobre el puente, velóz se precipita
Férreo tren irradiando claridades;
Y es el humo que arroja cuando grita,
El pañuelo sutil que alegre agita
Despidiéndose así, de las ciudades.
Doliente oscurecer! La noche baja
Taciturna á los va11es solitarios,
Y cual muertos que salen de su caja
Envueltos en su fúnebre mortaja,
Inmóviles se ven los campanarios.
De la luna los rayos aclarecen
El campo; fieles copian las siluetas
De las hojas que trémulas se mecen,
Y en el suelo alumbrado, tal parecen
Enjambre de libélulas inquietas.
¿Escucháis? es el agua que solloza.
'l'al vez olvide allí risas y males;
Hondo, muy hondo encontraré mi fosa,
Y tendré como lápida piadosa,
Una lápida inmensa de cristales.
Para entonces ... Aléjate tristeza!

=

La flor y la mujer. No puede hablarse de los colores y perfumes de la primera, sin pensar en la
belleza y virtudes de la segunda, y en esta vez, vamos á hablar de mujeres y flores, aunque estas últimas no sean en realidad las que produce nuestro
fértil suelo en el hermoso Mayo, en que nos encontramos.
_
Se trata de flores artificiales, que tanta predilección han alcanzado en las sociedades cultas y
cuya confección en-México, no sólo merece nuestra atención como industria nueva en el país, sino
también como industria que proporciona á la mujer mexicana, que con tan pocos elementos contaba antes de ahora, un medio honroso á la vez, que
adecuando á su sexo pa a.tender á su subsistencia.·
Un grupo de floristas, jóvenes, aseadas, y á la
vez tranquilas y risueñas, entregadas á una labor
delicada y divertida, es agradable á la vista más
que ningún otro centro de labor, y llega á cautivar, si romo nos ha sucedido á nosotros al visitar
la fábrica de la señora Tenconi, se piensa al ver
que cada una de aquellas graciosas operarias, cuyos dedos juegan constantemente con las flores
que imitan á la perfección, son otros tanto3 seres
arrancados á la miseria, la ineptitud, tal vez á la
mendicidad, tal vez al vicio.
La fábrica á que nos referimos, la primera en
México, y de cuyos talleres hemos tomado las vistas que ilustran este número, no obstante su relativa poca existencia, compite ya con los productos
extranjeros, está. montada con el mismo sistema
que el famoso ".A.u bon marché," de París, y surte
al presente de flores desde las más delicadas que se
ven ert los escapartes, á todas las casas comerciales
de importancia.
Durante nuestra visita, pudimos pre~enciar las
minuciosas operaciones que se realizan en la confección de las flores y que podrían, no obstan te
ser complicadas, $ervir de agradable distraccóin á
la dama más aristocrática. El resultado se antoja ser debido á un arte mágico: se os muestra un
lienzo blanco, lo mismo muselina. que gaza, cahri•
tilla 6 seda, y lo véis pasar sucesivamente de la tijera al troquel, que da forma al pétalo. de allí á la
tintorería, donde hábil operario francés dá
matices. y colores de perfecta imitación, y después
de esto una operaria. coloca un estambre. otra
adapta la. corola, la de más allá envuelve el
tallo ":' cuando una multid de menudo~ miosotis
violetas é heliotrópos están esparcidos por las me'.
sas, pasáis á otro departamento, en el cual las imperceptibles florecillas se unen por medio de manos cuidadosas á las hojas de sombreados verdes
á las campánulas, las gardenias y las rosas para de:
jar formado el precioso bouquet, la guía de azahares ó el artístico macetón.
La señora Tenconi, infatigable é intclirrente
o
'
es el alma del taller, que significa unil nucv-a in•
dustria en el país; pero hay algo más que la hace
ª?rcedora á un_ elogio: ella hace que afamadas pansienses, ensenen á sus operarias, quiere que
aprendan. quri sean maestras en su arte. y tocla-.
vía más, las inicia en el ahorro, premiando el Rfán
de las más constantes y aptas, entregándole~
anualmente una parto de las utilidades que han.
producido en ese tiempo. sus manufarturas.

'

EL MUNDO ILUSTRADO

�Domingo 20 de Mayo de 1900.,

EL MUNDO ILUSTRADO

tL MUNDO ILUSTRADO
AÑOVll--TOMO !--NÚM. 21
Direokt c: LJ.o. BA.i'.1..:EL &amp;EYES BPfll'DOL.A..
)

...•.. ~--------'- ..

•-

...

&amp;}:-...

_(

T"-7

~.

___:__

...

PANTEÓN MUNICIPAL
EN PACHUCA.
-&lt;:::,O-&lt;::&gt;

NUEVO EDIFICIO DE LA INSPECCIÓN DE SANIDAD.

El Gobierno del Estado de Hidalgo, qne por
cuanto:.; medios tiene á. su alcance procura el progreso general de todos los ramos .administrativos
v el embellec:mienlo de la capital y ele las cabeCeras ele los Distritos con la construcción ele edificios necesarios y de positiva utilidad púl,Jica,
acaba de proyectar la edificación en Pachuca, de
un nuevo Panteón _l\funicipal) que se constnürá
con fondos del Gobierno y del municipio de la ciudad.
De esta importante obra ha siclo encargado el .
señor Capitán de Ingenieros Porfirio Díaz, quien
presentó su proyecto y aprobado que éste fné por
el Gobierno de Hidalgo, las obras ele constrnccióu
dieron principio el diecinueve de Febrero clel presente año, debiéndose entregar ya concluído este
edificio e,I diecinueve de Julio próximo.
Nliestros grabados representan la fachada que
está compuesta de un esbelto y lionito pórtico que
se encuentra en el centro de ella teniendo á los
1ados dos construcciones destinadas una á oficüia
de la Administración del Panteón, con sus dependencias )" la otra para habitación del Aclmin..istrador. Entre estas ·dos construcciones hay u n
jardín, encontrándose éstas unidas por un bÜnito
enwerjado de hierro, el arco quedará cerrrulo
también por una elegante puerta del mismo metal.
El pórtico que es la parte principal de la obra
es en su totalidad ele pielra blanca de l'ocbuca

La Secretaria ae Gobernac:ón acaba de realizar una mejora de importancia en uno de los departamentos de su dependencia.
La Inspección de Sanidad, que ocupaba u n local casi ruinoso y mal
acondicionado, ha sido t ransladada á un edificio constr uido exprofeso
para ese objeto y que reune en si todo aquello que es indispensable para
los fines de pública salubridad, á que está destinado.
Xuestros grabados r epresentan la. fachada del edificio, que como se
vé, e.5 estilo "Renacimiento Francés," y los departamentos que se destinan á despacho del I nspector y del Médico Director.
~o necesitamos hacer elogio de la elegancia del moviliario, que es
completamenle nuevo, pues también está á la vista.
A la entrada se eetá construyendo un bonito jad.ín, que á la vez que
hermoseará el edificio, mejorará sus condiciones higiénicas,
En cuanto al servicio científico que allí se desempeñ-a} se ha procurado que sea perfecto y para ello se ha dotado al establecimiento de
un riiagnífico arsenal quirúrgico y &lt;le todos los muebles y útiles indispensables.

l'a.cha4• 7 daparlia.mentol!I pr1ucipa1ea d e l nuevo e diftcio de la Inapeooió:a de Sanidad,

MEXICO, MAYO 27 DE 1900.

dUBSC RIPCIOlf ll&amp;N80.ú roa.uou .•
l DU: IDIIM &amp;N-¡.¿ C.lPl TJ.L.

IL8',
11,2fi

Gerente: .a.•'J'OB'IO CVYil

�</text>
                  </elementText>
                </elementTextContainer>
              </element>
            </elementContainer>
          </elementSet>
        </elementSetContainer>
      </file>
    </fileContainer>
    <collection collectionId="1">
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="1">
          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
          <elementContainer>
            <element elementId="50">
              <name>Title</name>
              <description>A name given to the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="1">
                  <text>El Mundo Ilustrado</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
            <element elementId="41">
              <name>Description</name>
              <description>An account of the resource</description>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="2">
                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </collection>
    <itemType itemTypeId="1">
      <name>Text</name>
      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="102">
          <name>Título Uniforme</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95337">
              <text>El Mundo Ilustrado</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="97">
          <name>Año de publicación</name>
          <description>El año cuando se publico</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95339">
              <text>1900</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="53">
          <name>Año</name>
          <description>Año de la revista (Año 1, Año 2) No es es año de publicación.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95340">
              <text>7</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="55">
          <name>Tomo</name>
          <description>Tomo al que pertenece</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95341">
              <text>1</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="54">
          <name>Número</name>
          <description>Número de la revista</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95342">
              <text>20</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="98">
          <name>Mes de publicación</name>
          <description>Mes cuando se publicó</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95343">
              <text>Mayo</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="101">
          <name>Día</name>
          <description>Día del mes de la publicación</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95344">
              <text>20</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="103">
          <name>Relación OPAC</name>
          <description/>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="95361">
              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </itemType>
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95338">
                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 1, No 20, Mayo 20</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="89">
            <name>Accrual Periodicity</name>
            <description>The frequency with which items are added to a collection.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95345">
                <text>Semanal</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="39">
            <name>Creator</name>
            <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95346">
                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="49">
            <name>Subject</name>
            <description>The topic of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95347">
                <text>Miscelánea</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95348">
                <text>México</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95349">
                <text>México Ciudad</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95350">
                <text>Periódicos</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95351">
                <text>Siglo XVIII</text>
              </elementText>
              <elementText elementTextId="95352">
                <text>Siglo XIX</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95353">
                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="45">
            <name>Publisher</name>
            <description>An entity responsible for making the resource available</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95354">
                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="40">
            <name>Date</name>
            <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95355">
                <text>1900-05-20</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="51">
            <name>Type</name>
            <description>The nature or genre of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95356">
                <text>Periódico</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="42">
            <name>Format</name>
            <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95357">
                <text>text/pdf</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="43">
            <name>Identifier</name>
            <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95358">
                <text>2017582</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="48">
            <name>Source</name>
            <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95359">
                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="44">
            <name>Language</name>
            <description>A language of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95360">
                <text>spa</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="38">
            <name>Coverage</name>
            <description>The spatial or temporal topic of the resource, the spatial applicability of the resource, or the jurisdiction under which the resource is relevant</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95362">
                <text>México, D.F. (México)</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="96">
            <name>Rights Holder</name>
            <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95363">
                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="68">
            <name>Access Rights</name>
            <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="95364">
                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
    <tagContainer>
      <tag tagId="1693">
        <name>Ambulancia de policía</name>
      </tag>
      <tag tagId="1689">
        <name>Aniversario toma de Querétaro</name>
      </tag>
      <tag tagId="990">
        <name>Damas mexicanas</name>
      </tag>
      <tag tagId="1607">
        <name>Exposición de París</name>
      </tag>
      <tag tagId="1694">
        <name>Flores artificiales</name>
      </tag>
      <tag tagId="1690">
        <name>Hambre en la India</name>
      </tag>
      <tag tagId="1692">
        <name>Paseos y diversiones de los niños</name>
      </tag>
      <tag tagId="1691">
        <name>Tras el cristal</name>
      </tag>
    </tagContainer>
  </item>
</itemContainer>
